• 21.16.-El dilema de la economía EDUARDO SARMIENTO
  • Economía política de la tributación   SALOMÓN KALMANOVITZ
  • ¡A encontrar los recursos, pero en serio!  BEETHOVEN HERRERA

Si las empresas no reparten diviendos no hay impuesto, y los dividendos mayores a $10,9 millones pagan el 10% de renta.

El presidente Biden propone incrementar el salario federal por hora de US$7 a US$15, incrementar desde 21% hasta 28% el impuesto de renta a los altos ingresos y prometió no gravar a la clase media porque “los sindicatos y la clase media han construido a la nación” y pidió que “El 1% rico pague la parte justa pues Wall Street no construyó este país”.

9 may 2021.- Juliana Londoño demostró que la tasa efectiva de renta que pagan el 1/100.000 más rico de Colombia está entre el 1 y 2%, mientras que en la OCDE la tasa está entre el 25% y 30%.

En Colombia el impuesto al patrimonio se cobra a partir de $5.000 millones con tarifas del 1%, pero debería empezar desde valores más bajos con tasa progresiva y solo afecta a más del 0,5% de la población. Además las herencias solo pagan el 10% mientras en Japón pagan el 55%, en Corea 50%, en Francia 45% y en Ecuador 35%.

Como el catastro no está actualizado, los predios pagan según avalúos que llegan a ser el 10% de su valor comercial, y por ello lotes urbanos ‘de engorde’ y latifundios ganaderos pagan impuestos ínfimos, negando a los territorios recursos para salud y educación.

Mientras en la OCDE las tasas nominales y efectivas de renta están entre el 45% y 55%, en Colombia hasta 2019 la tasa nominal era del 33%, pero tiene tantas exenciones que el 10% más rico solo pagará una tasa efectiva entre el 4 y 5%.

En Colombia, si las empresas deciden no repartir diviendos no hay impuesto, y los dividendos mayores a $10,9 millones pagan el 10% de impuesto de renta, mientras en el resto del mundo pagan entre el 23% y 50%. Por eso Chile obliga a distribuir dividendos, aunque se capitalicen de nuevo.

A su vez el senador Barguil propone volver permanente la sobretasa en renta a los bancos, declarada exequible por la Corte Constitucional y el expresidente Uribe propone extenderla a todas las actividades financieras.

Cabrera recuerda que en Colombia el gravamen a transacciones de finca raíz por notaría y registro es 1,8% del valor del negocio, mientras que en Francia llega al 36,9%, en Italia es 25,5%, en Bélgica es 21%, en Rusia 20%, en Hong Kong es 43,5%, en Singapur 34%, y en Chile existe IVA del 19% en ventas de viviendas nuevas.

En su discurso a la Unión el presidente Biden propuso una ley que facilite la sindicalización e iguale los salarios de hombres y mujeres, y gravar a los 650 billonarios aumentaron su riqueza en la pandemia.

Como dijera Warren Buffet, su secretaria paga más impuesto que él y llamó a ¡dejar de consentir a los empresarios!.

El presidente Duque declaró no conocer la propuesta de impuesto a los servicios funerarios, el expresidente Uribe sugirió no presentar un texto tan exigente porque generaría rechazos y los partidos Liberal, Cambio Radical y de la U. la consideraron inoportuna.

https://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/a-encontrar-los-recursos-551777

21.16.-El dilema de la economía EDUARDO SARMIENTO

La principal causa del malestar actual se genera en la economía. La cuarentena y los protocolos del coronavirus y los desaciertos para enfrentarlo ocasionaron una reducción del ahorro que descuadró el sistema. La economía quedó en un estado de faltante de ahorro que quiebra sus principales balances.

15 may 2021.- Siguiendo las señales y estímulos de mercado, el desajuste se buscó remediar con la elevación de los impuestos indirectos y al ingreso que reducen el salario y deterioran la distribución del ingreso, y terminaron en una protesta social que obligó a retirarla. La economía quedó con un severo descuadre que se manifiesta en un déficit fiscal de 9 % del PIB, que no es sostenible. Las cifras de caja están cerca de la insolvencia.

La verdad es que el país lleva un año en la pandemia y en la crisis económica y no ha avanzado con un diagnóstico claro de las causas y las soluciones. El país está en la peor crisis económica del siglo por determinaciones que se hubieran podido evitar. Nadie niega que la cuarentena no detuvo la pandemia y precipitó el desastre económico.

El Gobierno desde el primer momento ha buscado infructuosamente contrarrestar la caída del ahorro que venía de atrás y agravada en forma drástica por la pandemia y la política fiscal para financiar el consumo. La economía quedó arrinconada con un déficit fiscal de 9 % del PIB, que es insostenible; ocasiona un desbalance interno que deprime la producción, el empleo y el crecimiento. El desajuste se contrarresta con bajas disimuladas de salarios que recaen en los sectores laborales y al final reducen la participación de los ingresos del trabajo en el producto nacional y suben el coeficiente de Gini.

El Gobierno y Carrasquilla, siguiendo las señales y los estímulos de mercado, buscaron la salida con una reforma tributaria que eleva los gravámenes indirectos y al ingreso de los grupos medios y significa la reducción del salario. En consecuencia, los ingresos del trabajo en el producto nacional se reducen y la distribución del ingreso se deteriora. El proyecto de ley desata una fuerte protesta pública que obliga a retirar el proyecto radicado en el Congreso. El Gobierno no tiene otro medio para elevar el ahorro y reducir los déficits fiscales que reducir el salario que precipita la protesta social. El modelo de equilibrio y libre mercado naufraga.

La economía no es sostenible dentro del modelo existente que justificó la reforma fallida de Carrasquilla. A diferencia de la teoría neoclásica que proclama que el crecimiento y la distribución son separables, en la realidad los dos principales propósitos de la economía están en abierto conflicto. El aumento del ahorro requerido para impulsar la producción y el empleo ocasiona una reducción del salario que deteriora la distribución del ingreso y precipita la protesta social que lo torna inviable.

La solución, que he planteado insistentemente, es el cambio de modelo económico mediante reformas estructurales que incrementen el ahorro y sostengan el salario. Las fórmulas las he planteado y divulgado desde hace un año. Su adopción habría evitado muchos de los daños y detenido el proceso de deterioro. Las más urgentes, que se podrían adoptar de inmediato, son el cambio de la estructura de comercio internacional hacía actividades de mayor complejidad y productividad del trabajo y la reformulación de la concepción monetaria. El país quedaría en capacidad de avanzar en la reactivación para recuperar las tendencias históricas de la producción y el empleo y mejorar rápidamente los índices de pobreza y distribución del ingreso.

https://www.elespectador.com/opinion/el-dilema-de-la-economia/

21.16.-Economía política de la tributación   SALOMÓN KALMANOVITZ

El recaudo de impuestos en Colombia es bajo, incluso comparado con otros países de América Latina. El Gobierno nacional extrae 14 % de la riqueza nacional, mientras Chile y Argentina superan el 20 %. Para compensar la baja tributación directa, en Colombia se recargan las nóminas con las contribuciones a la seguridad social que deben pagar empleadores y trabajadores, produciendo gran informalidad y desempleo; las obras públicas en concesión se cobran en las autopistas que se logran construir con pesados peajes que, sumados a los impuestos al combustible, aumentan el costo del transporte y el descontento de sus usuarios.

9 may 2021.- El Estado colombiano es entonces incapaz de cumplir sus funciones misionales y de enfrentar los imprevistos, ya sean naturales (inundaciones o terremotos) o de salud pública como el que nos agobia. En este sentido, la reforma tributaria que intentó aplicar el Gobierno estaba justificada para aumentar el recaudo en tres puntos del PIB, gesta ciertamente muy ambiciosa. Se trataba de extraer $10 billones adicionales de IVA y $17 billones a la renta de las personas, gran parte sacada de los bolsillos de los pobres y de una clase media arruinada. Las empresas contribuían solo con $3 billones, revelando el sesgo del Centro Democrático a su favor.

¿Qué ha debido hacerse? Imponer más tributos a las rentas de personas, que hoy contribuyen solo 1 % del PIB, pero progresivamente de menos a más ricas. Tasar el patrimonio neto con tarifas acordes con su tamaño de manera permanente y no temporal, porque la mala costumbre es que los impuestos progresivos no duran mucho, profundizando la desigualdad. No tirarle a la clase media precaria sino a la consolidada y a los más ricos. Eliminar todas las prebendas a favor de las empresas aprobadas por la reforma tributaria de 2019, como asumir el pago de la mitad de los impuestos municipales, reducir la tarifa de las empresas en zonas francas, hacer exenciones excesivas para reducir la renta líquida y la factura tributaria.

Por el contrario, las rentas exentas podrían reducirse de 40 a 30 %, lo que daría $4 billones al fisco; la extensión y ampliación del impuesto al patrimonio de 1 % a 1,25 % daría $2 billones; si los dividendos entraran a los ingresos de los propietarios de las empresas y tributaran el 31 % —no el 10% ni el 15 %—, podrían rendir $0,6 billones; el impuesto a las bebidas azucaradas daría $1 billón más, reduciría la obesidad y las enfermedades asociadas con ella. Debe eliminarse el beneficio de la mitad del ICA que se paga a los municipios pues contiene el incentivo perverso de que las alcaldías lo eleven, ya que el fisco nacional asume parte de su costo. La sola eliminación de este beneficio le reportaría $7 billones a la DIAN. Yo creo que todas las personas deben aportar al fisco, según sus capacidades, incluyendo impuestos al valor agregado de bienes no esenciales y de productos dañinos para la salud cuyo consumo debe ser disminuido.

En resumen, el Gobierno podría contar con más de $15 billones extraídos de las personas ricas y de las empresas. Esos recursos serían suficientes para financiar en forma adecuada y permanente los programas del Gobierno de Ingreso Solidario y apoyo al empleo formal que, según Mauricio Cárdenas, “debe convertirse gradualmente en un subsidio a la contratación de nuevos trabajadores”. Estos programas han probado ser importantes para palear la crisis sanitaria y deben continuarse hasta que sea superada.

https://www.elespectador.com/opinion/economia-politica-de-la-tributacion/

  • 21.15.-Tributos, corona de espinas BEETHOVEN HERRERA
  • La negligencia de Duque: en vacunas y en tributos a los más ricos SALOMÓN KALMANOVITZ 
  • La reforma tributaria que no fueAMYLKAR ACOSTA
  • El nuevo rumbo EDUARDO SARMIENTO

Está visto que la crisis económica obedeció a una reducción del ahorro causada por la cuarentena y acentuada por la política fiscal y ampliación del consumo. El desajuste se manifiesta en un déficit fiscal de 9 % PIB en un país con tasa de ahorro de menos de 20 %.

9 may 2021.- La cuadratura del círculo se hubiera podido corregir en su momento con una expansión monetaria muy superior a la tendencia histórica tanto en 2020 como en 2021. La caída de la economía se habría detenido en seis meses y a estas alturas se encontraría en franca recuperación. El producto nacional estaría aumentando por encima del nivel de 2019. En su lugar, se presenta una reforma tributaria basada en impuestos indirectos y en mayores tarifas a la renta, que significan la reducción del salario y el deterioro del coeficiente de Gini, y precipitaron la protesta social que resquebrajó la unidad nacional. A renglón seguido, Carrasquilla renuncia y el Gobierno retira el proyecto presentado al Congreso.

Lo cierto es que la economía enfrenta una seria deficiencia de ahorro ocasionada por la pandemia y por la ampliación del déficit destinado a aumentar el consumo. El desajuste se sintetiza en un déficit fiscal de 9 % del PIB que no es sostenible. Mientras persista el déficit fiscal, la economía no estará en capacidad de reactivarse, es decir, de aumentar la producción y el empleo. Por lo demás, se acercará a un desbalance de caja que impide atender los compromisos presupuestales.

Nada que hacer. Dentro del modelo imperfecto de equilibrio y mercado dictado por la ortodoxia la única forma lícita para elevar el ahorro es mediante la reducción del salario y el medio más disimulado de hacerlo es por el sistema tributario. Ante el rechazo de la opinión pública, la actitud correcta no es mantener el déficit fiscal y financiarlo con la reducción de la inversión. La economía quedaría sin ahorro que garantice el balance interno entre el ahorro y la inversión y la capitalización que sostenga el crecimiento económico.

La alternativa es el cambio de modelo que he presentado reiteradamente mediante reformas estructurales que eleven el ahorro y sostengan el salario por encima de la productividad. Sin embargo, estas transformaciones no se pueden adoptar intempestivamente; se requieren conciliaciones que toman períodos largos de gestación. El primer paso es la revisión de la política comercial que eleve los aranceles en forma selectiva y adopte una política industrial para configurar una estructura comercial de mayor complejidad y productividad del trabajo. La más importante en las circunstancias actuales del país, que modifica de tajo el modelo económico, es el replanteamiento de la concepción monetaria del Banco de la República y el Gobierno a fin de aumentar la emisión, bien sea en forma selectiva o general, en 4 % del PIB en el presente año y en el siguiente. La fórmula contrarrestaría el déficit fiscal y suministraría un alto margen de maniobra para mejorar la distribución rápidamente y avanzar en la reactivación. A la luz del replanteamiento de la teoría monetaria convencional, la propuesta bien implementada no tendría mayores riesgos inflacionarios.

La concepción económica de equilibrio y libre mercado no es un buen marco de referencia para conciliar la eficiencia y la equidad. El modelo imperante en los últimos 30 años propicia el crecimiento a cambio de colocar el salario por debajo de la productividad. Ya se vio como la solución de mercado de bajar el salario fue rechazada por la protesta social. La alternativa no es convivir con el déficit fiscal y dejar que sustituya la inversión y la capitalización. La solución de fondo es el nuevo modelo que eleve la tasa de ahorro y el salario.

https://www.elespectador.com/opinion/el-nuevo-rumbo/

21.15.-Tributos, corona de espinas BEETHOVEN HERRERA

La reforma se retiró del Congreso, pero hay que retener sus elementos repetibles o no. El país siente el efecto de la descarbonización, con un rezago en energías renovables, tributaria incluye IVA de 5% a bienes para plantas solares y otros detalles.

En el templo de Edfú, entre Karnak y Luxor, Ramsés construyó un cilindro conectado bajo el suelo con el Nilo.

2 may 2021.- Cuando la creciente del río traía riego y abono, la producción, el ingreso y el empleo subían, y como en ese ‘Nilómetro’ aumentaba el nivel del agua por las leyes de la física, el faraón subía los impuestos, y lo contrario ocurría en la sequía.

Colombia comienza a sentir los efectos devastadores de la descarbonización con un severo rezago en energías renovables pero la reforma propuesta incluye IVA de 5% a los bienes y servicios para plantas solares y un posible 19% para parques eólicos. Además, establece IVA del 19% a la gasolina y al diésel, para los servicios públicos de energía, gas natural y GLP a los estratos 4,5 y 6, y tributo al carbono.

Según la consultora GfK entre abril de 2020 y marzo de 2021 la mitad de computadores en Colombia estaban por debajo de $1’750.000, no gravados con IVA; y tampoco tabletas y celulares por debajo de $798.776.

La reforma establece para todos un impuesto del 19%, pese a ser necesarios para la educación virtual, el teletrabajo y el comercio electrónico: ¡la brecha digital se incrementará!

Rosario Córdoba, presidente del Consejo Privado de Competitividad recomienda no mantener días sin IVA, pues “la evidencia sugiere que ese tipo de esquemas no incrementan la demanda agregada, y en cambio, benefician mayoritariamente a personas de altos ingresos y complican la administración tributaria” (Portafolio 30/04/21).

Los gremios Asoleche, Fedearroz, Fedeacua, Porkcolombia y Fenavi, manifestaron que “al eliminar la categoría de bienes exentos de los productos básicos de la canasta familiar y pasarlos a excluidos los insumos para la producción de alimentos como el arroz, la carne, el pollo, los huevos, el cerdo, la leche y el pescado van a tener un sobrecosto que será entre 5% y el 10% y que tendrá que pagar el consumidor”.

Además, dicho cambio afectará la formalidad pues para pedir la devolución de IVA se exige formalidad en pago de renta, formalización de los trabajadores y formalidad ambiental.

Por su parte, Paula Moreno, ex ministra de cultura, sostiene que “hacer que la financiación del Fondo de Cine sea un programa del Ministerio hace que pierda impacto, escala y fuerza, es condenarlo a la extinción”. (El Tiempo, abril 25/21).

Y para incentivar la creación de nuevos empleos el empresario quedaría exento del aporte a pensiones y a las Cajas de Compensación familiar.

Natalia Moreno de la campaña “Menstruación libre de impuestos”, ha denunciado que aplicar IVA a las toallas higiénicas afectaría a las mujeres que registran menores tasas de ocupación, con un claro sesgo sexista, pues para las mujeres menstruar no es opcional.

Y recordó que la Corte Constitucional tumbó el IVA a ese producto para proteger el acceso de las mujeres a ese producto esencial.

https://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/tributos-corona-de-espinas-columnista-551577

21.15.-La negligencia de Duque: en vacunas y en tributos a los más ricos SALOMÓN KALMANOVITZ                           

El presidente Duque ha sido negligente ante la pandemia que ha hecho estragos en la salud de los colombianos. Un estudio comparativo de Bloomberg sobre 53 países sitúa a Colombia en el puesto 50, apenas superado en la región por Argentina (51) y Brasil (53). Chile ocupó el puesto 34, muy por encima, y ha vacunado al 37 % de su población, contra un 4,3 % en Colombia.

2 may 2021.- En economía el Gobierno también ha mostrado gran desidia. Por ejemplo, los títulos de la deuda colombiana se transan como si fueran bonos basura y el peso se está devaluando. Si no se quiere perder el grado de inversión, hay que dar una señal seria de que se aprobará una reforma tributaria que grave a los más ricos.

Duque preside un Gobierno ensimismado e incompetente para hacer frente a las angustias y necesidades de la población. Colombia es el primer país latinoamericano que intenta contener la deuda con recursos tributarios futuros, que pueden ser progresivos o regresivos.

La reforma tributaria propuesta afectaba cruelmente el consumo básico, clavaba los servicios públicos y el transporte de las personas arruinadas por el aumento del desempleo y las restricciones a la actividad económica. Al mismo tiempo, el Gobierno mantenía la feria de privilegios para los hoteles (un IVA del 6 % y no del 19 % a servicios de lujo), los restaurantes (8 %) y las empresas en zonas francas (el 15 % de renta en vez del 31 %). Insistía en que las megainversiones y las actividades de economía naranja se mantuvieran exentas del impuesto a la renta por muchos años y que el Estado asumiera el impuesto de industria y comercio de las empresas.

Ante esas injustas medidas, no debe sorprender la ira colectiva que se vio en el reciente paro cívico, cuya consigna central era enterrar la reforma tributaria. Cientos de miles de personas salieron a protestar en tono pacífico y festivo, en todas las ciudades y en cientos de municipios, pese a la “prohibición” de la movilización por una despistada magistrada del Tribunal de Cundinamarca.

Mientras la gente marchaba en las calles, el presidente celebraba en recinto cerrado el primer aniversario del ingreso del país a la OCDE, que ni siquiera ha servido para que adoptemos el esquema tributario progresista que caracteriza a ese grupo de países. Los gobiernos latinoamericanos recaudan en promedio el 35 % del PIB, un 8 % del cual proviene de las personas ricas, mientras que en Colombia solo pagan el 1 %. Nuestro Gobierno central recauda un miserable 14 % del PIB, los gobiernos municipales y departamentales sólo recaudan un 5 %.

Agobiado por la protesta ciudadana y por la “súplica angustiosa” del presidente eterno, Duque se echó para atrás y retiró su reforma. Carrasquilla pasó de agache: envió al viceministro a poner la cara, quien, abrumado, dijo que el Ministerio de Hacienda estaría dispuesto a bajar el recaudo de $23 billones a $18 o $20 billones, que revisaría la tarifa del impuesto a la gasolina y las tarifas de renta de las personas naturales. Y también, que mantendría exentos los productos de la canasta familiar y retiraría el IVA a los servicios públicos.

El fracaso de la deleznable propuesta tributaria debe tener consecuencias. La más obvia es nombrar un ministro de Hacienda que logre la aprobación de una reforma justa y progresiva. A funcionarios desacreditados como Carrasquilla los gringos los llaman “patos cojos”.

Nota del director: Esta columna fue editada de una versión inicial y de la que apareció en la versión impresa para cambiar la escogencia de la palabra “autista” para significar alguien “encerrado en su mundo, alejado de la realidad”, que si bien es aceptado por la Real Academia de la Lengua resulta irrespetuoso con las personas que tienen esa condición.

https://www.elespectador.com/opinion/la-negligencia-de-duque/

21.15.-La reforma tributaria que no fueAMYLKAR ACOSTA

LA CAUSA RAÍZ

Las cifras reportadas por el DANE recientemente sobre desempleo, pobreza y la hambruna en el país son escalofriantes, por lo patéticas y reveladoras del drama humano que hay detrás de ellas. La tasa de desempleo en marzo de este año de 14.2%, a pesar de que bajó con respecto al nivel más alto, de 21.2%, alcanzado en mayo de 2020, es superior a la del mismo mes del año pasado, cuando se tomaron las primeras medidas de contención de la pandemia de la COVID – 19, del 12.6% y 3.4 puntos porcentuales por encima de la tasa del 10.8% de marzo de 2019.

La mayor tasa de desempleo trajo consigo la reducción o la pérdida de ingresos para los cesantes y de contera un retroceso de por lo menos 10 años en los índices de pobreza y extrema pobreza monetaria. La pobreza monetaria pasó del 35.7% en 2019 a 42.5% en 2020, 6.8 puntos porcentuales más, para completar 21 millones de personas en esta condición y la pobreza extrema, la indigencia, pasó de 9.6% a 15.1% 5.5 puntos porcentuales más, alcanzando la inquietante cifra de los 7.47 millones adicionales con respecto al año anterior.

Una de las secuelas de la pérdida del empleo, el ingreso y el empobrecimiento de la población, es que una alta proporción de esta no tiene acceso a las tres comidas diarias. Según la más reciente encuesta Pulso social del DANE, “únicamente 7.3 millones de hogares de 8 millones tuvieron la posibilidad de comer tres veces al día, mientras que una cuarta parte del país pasó a consumir dos raciones de alimentos al día”. Y, lo que es peor, Por otro lado, “179.174 hogares se alimentan solo una vez al día”. Esta es una bomba de tiempo que está a punto de estallar!

Este cuadro tan dantesco tuvo como trasfondo la recesión económica, la peor desde la guerra de Los mil días, que se tradujo en una contracción del – 6.8% del PIB, la cual sirvió de factor desencadenante de esta crisis, afectando de paso las finanzas públicas, tanto la del Gobierno Nacional como la de las entidades territoriales. El déficit fiscal del Gobierno central el año anterior fue de – 7.8% y la previsión del Ministerio de Hacienda para este año es del – 8.1%.

La pandemia se ha convertido en el muro de las lamentaciones, a las que se le suelen atribuir todas nuestras desgracias, más sin embargo bueno es advertir que sus estragos y su impacto demoledor en materia de salud, en la economía y en la precaria situación social del país han exacerbados sus vulnerabilidades pre-pandémicas. La causa – raíz de nuestros males y achaques vienen de atrás y no desaparecerá con la pandemia, hay que atacarlos en sus orígenes. En este orden de ideas, podemos afirmar que así como las preexistencias en salud predisponen y hacen más propensas a las personas a contraer el coronavirus, así como un mayor riesgo de un desenlace fatal de quienes lo contraen, las graves preexistencias de la economía y de la sociedad la tornaron más vulnerable a los devastadores efectos de la pandemia.

A qué preexistencias nos referimos. En primer lugar, el crecimiento potencial de la economía había pasado del 4.5% en 2012 a 3.5% y peor aún la economía completó en 2019 cinco años creciendo por debajo del mismo. Es bien sabido que mientras la economía esté creciendo por debajo de 3.5% no sólo no generará más empleo sino que lo destruye, que es lo que ha venido dándose. Por ello, no es de extrañar que después de dos años (2017 y 2018) con tasa de desempleo de un solo dígito, volvimos nuevamente a registrar cifras de dos dígitos a partir del año 2019. La pobreza que bajó desde el 40.3 en 2009 hasta el 26.9% en 2017, dicha tendencia empezó a revertirse desde el 2018 elevándose hasta el 35.7% en 2019.

Otro tanto ocurrió con el déficit fiscal. Como es consabido Colombia lleva muchos años arrastrando con los déficits gemelos (déficit fiscal y déficit en la Cuenta corriente de la Balanza de pagos), los cuales se mantuvieron aún en medio del largo ciclo de precios altos de los commodities (2003 – 2011). El déficit fiscal de la Nación es estructural y desde que el Ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla asumió dicha cartera, en lugar de corregirlo se dedicó a mimetizarlo, recurriendo a prácticas poco ortodoxas. En efecto, se dedicó a pagar deuda con deuda, emitiendo TES al garete. Según dijo, “le vamos a decir a los mercados que la deuda que debemos estar amortizando no la podemos pagar toda, sino que necesitamos que nos hagan un préstamo de los vencimientos de capital y esa es otra gran fuente de financiamiento de los $271 billones” del Presupuesto del 2020.

Artilugios como el de hacer pasar gasto corriente por endeudamiento, recurriendo al ardid de “pagar gasto con TES sin contabilizarlo como gasto y por tanto sin que afecte el déficit es nuevo” , como lo acota el profesor e investigador de la Universidad de los Andes y nada menos que ex integrante del Comité consultivo de la Regla fiscal Marc Hofstetter. Utilizando el artificio de adquirir más “deuda para financiar gasto corriente”, como lo delató el catedrático de la Universidad Javeriana Jorge Restrepo, sólo busca que el mayor gasto no se refleje en el déficit fiscal. Bien dijo el profesor Hofstetter, “si midiéramos el déficit de este año con la misma métrica del pasado lo más probable es que haya crecido” en 2019.

Por todo ello, podemos afirmar que las cifras del Ministerio de Hacienda no son confiables y por ello es dudoso que la cifra oficial del déficit fiscal del 2019, supuestamente del – 2.5%, sea cierta. De tal suerte que se puede inferir que el inusitado incremento de la deuda pública, que dio pie para que las firmas calificadoras de riesgo le bajaran la nota a la deuda soberana de la Nación, no se debe principalmente a la pandemia sino a este manejo truculento de la misma.

Ya lo había advertido el entonces Presidente de ANIF Sergio Clavijo, que, a ese paso “la deuda del Gobierno Nacional Central, como porcentaje del PIB, estará pasando del 44% en 2014 hacia el 54.2% del PIB en 2022 (o a niveles superiores), al tener en cuenta la emisión de TES para pagar deudas flotantes de la salud y de demandas a la Nación” , incluso sin contar las novedades del proyecto del Presupuesto del 2020. Y, de contera, las vigencias futuras eran para entonces del orden de los $102 billones, el 10% del PIB (¡!). Esta es la causa – raíz de todas nuestras dolamas. Por eso, en lo único que he estado de acuerdo con el Ministro Carrasquilla es en que “la crisis ha exacerbado el problema, pero las raíces son más hondas” de lo que aparentan.

EL DESCUADRE DE LA CAJA

Esta delicada situación fiscal llevó al Ministro Carrasquilla a plantear el año anterior la necesidad de tramitar una reforma tributaria para tratar de tapar el hueco fiscal, el que se había agrandado con los gastos y el endeudamiento no previstos en los que había tenido que incurrir el Gobierno Nacional para ampliar y aumentar las transferencias monetarias y no monetarias a favor de los más vulnerables, así como el apoyo a las empresas para proteger el empleo. Pero, en concepto del Presidente Iván Duque ese no era el momento “de una reforma tributaria. Ningún país en el mundo se ha aventurado a hacer reformas en la mitad de la pandemia”. Dijo que, además de “inconveniente”, era “inviable”.

A comienzos de este año el Ministro Carrasquilla volvió a la carga y en un alarde de tremendismo apocalíptico planteó que “nuestra caja en este momento es del orden de los $30 billones, nuestras necesidades de caja, determinados por el Plan anual de caja, es del orden de los $20 billones mensuales…el número redondo que quiero dejar sobre la mesa es la urgencia y la necesidad de una reforma fiscal. Tenemos caja que nos alcanza aproximadamente para unas seis semanas o siete semanas y por lo tanto, tenemos que estar constantemente en el mercado buscando recursos” de crédito.

El Presidente Duque esta vez termina entonando la palinodia, afirmando que “esto no se trata de una reforma tributaria. Se trata de una financiación al país por lo que ha sido la pandemia, las consecuencias económicas que ha traído”, aunque despistó a todo mundo cuando, no obstante que, según el Ministro Carrasquilla sólo tiene caja para seis o siete semanas, dijo que “ninguna medida estará vigente en 2021”. Como reza el refrán español, “donde dije digo, digo Diego”!

Se contrató, entonces, una Comisión de expertos en beneficios tributarios, con el fin de que su análisis y recomendaciones sirvieran de base para la elaboración del texto del proyecto de reforma tributaria, el cual se radicó en el Congreso de la República bajo el sugestivo título de “solidaridad sostenible”. Según el Ministro Carrasquilla de los $23.4 billones que aspiran a recaudar con esta, la tercera reforma tributaria de este Gobierno, $7.3 billones tendrían como destinación la financiación de los programas de protección social, destacándose entre ellos la permanencia del programa de Ingreso solidario. Y los otros $16.1 billones “irían a la bolsa pública de recursos para tapar parte del hueco fiscal”, que es una forma eufemística de decir que esta reforma es para garantizar la sostenibilidad de la deuda y con ello darle una buena señal a las calificadoras de riesgo y no a la solidaridad que se predica.

Cuando uno escucha al Ministro carrasquilla tocando a somatén y lee el tweet angustiado del ex presidente Uribe diciendo que “sin los $90 billones que se requieren en 2021, no hay como pagar salarios del Estado”, uno no entiende tres cosas: la primera que la ejecución presupuestal el año pasado, que fue cuando el Estado, como lo hicieron todos los demás países del mundo, menos en Colombia, debía jugarse a fondo, dicha ejecución estuvo por debajo de la del 2019. Según el propio Ministerio de Hacienda, se dejaron de ejecutar $23.5 billones, lo que explica que mientras en Colombia el monto de los recursos desembolsados para enfrentar la pandemia fue, según cifras de la OCD/FMI, de sólo el 2.8% del PIB, en los demás países de la región estuvo entre el 8% y el 12% del PIB. Según el Ministerio de Hacienda, se dejaron de ejecutar el año anterior $23.5 billones (¡!)

En segundo lugar, como tuvimos ocasión de señalarlo cuando se tramitaba el proyecto de Presupuesto para la vigencia de 2021, en un acto de soberana imprevisión y asumiendo que el 31 de diciembre del año anterior terminaba la pandemia recortaron los recursos apropiados al Fondo de Mitigación de Emergencias (FOME) en un 87.6%, pasando de $25 billones en 2020 a sólo $3.1 billones para el 2021. Y en tercer lugar, cómo explicar que, en medio de estas aulagas y cuando ya estaba anunciada la reforma tributaria, se expidió el Decreto 278 del 15 de marzo de este mismo año, ampliándole los beneficios de los cuales gozan las llamadas zonas francas especiales o uniempresariales, al tiempo que le simplifican y flexibilizan las condiciones para su creación, cuando este era uno de los beneficios tributarios que la Comisión de expertos recomendó desmontar.

Y recomendaron desmontarlas porque “Colombia le ha dado estatus de Zona franca a negocios que no pertenecen a dicho régimen, pues producen y venden para el mercado nacional principalmente…Las provenientes de estas zonas francas sólo representan el 0.4% de las exportaciones colombianas y en general no han tenido mucho éxito en cuanto estímulo a las exportaciones”. En concepto del experto en el tema Diego Prieto Uribe, “tienen un costo fiscal importante, el cual no parece verse compensado por mayor inversión y generación futura de ingresos” Y no es para menos dado su enorme costo fiscal, el cual ascendió en 2019, entre impuesto de renta y pago de IVA, a $2.4 billones. No hay coherencia!

Pues bien, como en la fábula La ardilla de Tomás Iriarte, después de tantas idas y venidas, tantas vueltas y revueltas, se radicó, con mensaje de urgencia, el proyecto de marras en el Congreso de la República y sólo en ese momento el Gobierno destapó sus cartas, cuyos ases son la ampliación de la base del impuesto de renta y la del IVA. Carrasquilla ya había intentado en el 2019 ampliar la base del IVA y entonces como ahora su ambición era la de obtener un mayor recaudo de $25 billones que después se redujo a $14 billones y al final de su frustrado intento se tuvo que conformar con una reforma con un mayor recaudo más modesto, de sólo $7.3 billones. Ahora la aspiración es mayor, de recaudar $28 billones, de los cuales al descontar los $4.6 billones que corresponden al Sistema General de Participaciones (SGP) le daría un neto a la Nación de $23.4 billones. Yo participo de la duda manifestada por ex ministro Juan Lozano cuando se pregunta si “verdaderamente se necesitan todos recursos”.

ESTA TERCERA REFORMA TRIBUTARIA ESTABA CANTADA

La verdad sea dicha esta tercera reforma tributaria estaba cantada desde el día siguiente de la aprobación de la que se disfrazó como Ley de crecimiento , dada la profusión de nuevos beneficios tributarios que se vinieron a sumar a los anteriores, los cuales erosionan la base impositiva. Grosso modo enunciemos algunas de ellas: la reducción de la tarifa del impuesto de renta corporativo, el descuento del IVA a la importación de equipos y maquinarias, el descuento del impuesto de industria y comercio (ICA) del pago de impuesto de renta, la deducción del gravamen a los movimientos financieros (GMF, más conocido como el 4 por mil), entre otros. Se estimó por parte de Fedesarrollo y ANIF que el costo fiscal de estos nuevos beneficios tributarios frisan los $11 billones. De modo que el objetivo fundamental de esta reforma es tapar el hueco fiscal que abrió el propio Gobierno Nacional, pero se utiliza como espejismo que la misma es para mantener los programas de protección social porque, supuestamente, es para lo único que no hay plata.

La reacción en contra del proyecto no se hizo esperar, el rechazo fue general, al punto que el Presidente Duque no contaba con el apoyo en el Congreso para su trámite y aprobación ni siquiera con su propio partido. Y no era para menos.

Nadie duda sobre la necesidad de arbitrar los recursos para cubrir el déficit, pero lo inadmisible de ese proyecto de reforma era su carácter alcabalero, injusto, desproporcionado y sobre todo que la mayor carga impositiva iba a recaer sobre la clase media vulnerable y vulnerada por la pandemia, acentuando la regresividad del Estatuto tributario y por esa vía agudizando la desigualdad, en la que Colombia ocupa un deshonroso lugar en la región y en el mundo. No había un solo gremio que la respaldara y el rechazo en los medios, en las calles y en las multitudinarias protestas es generalizado y se tomaron el país.

En medio de la crispación causada y el reclamo generalizado para que el Gobierno retirara el proyecto de reforma y se diera la concertación con los partidos políticos, con los gremios, los sindicatos, las organizaciones sociales y la sociedad civil, para tratar de conciliar el que podría ser un texto consensuado, el Gobierno Nacional en cabeza del Presidente Duque y su Ministro de Hacienda insistieron con terquedad aragonesa en su trámite.

Lo último que se le ocurrió al Presidente Duque, en lugar de retirarlo, que era el clamor ciudadano, fue plantear como salida alternativa la presentación de una que el llamó “ponencia sustitutiva”. Lo cual era absurdo, dado que no existía ponencia, sólo ponentes y como es obvio no se podía sustituir lo que no existía, en segundo lugar, en la Ley 5ª de 1992, la cual reglamenta el funcionamiento del Congreso de la República, qué pena pero no existe esa figura y en el caso hipotético que existiera dicha facultad estaría en manos del Congreso y los congresistas y no en manos del ejecutivo y nadie podía disponer de lo que no tenía. A lo sumo hubiera podido procederse por parte de los ponentes a presentar un pliego de modificaciones a la consideración de las comisiones conjuntas de Senado y cámara y pare de contar.

LA PROPUESTA DE LA ANDI Y FENALCO – ACOPI

En medio de semejante embrollo y asediado por el rechazo ciudadano, no le quedó otro camino al Presidente Duque que retirar el Proyecto y ahora sí presentar otro “sustitutivo”, que ojalá no se parezca al anterior y que sea fruto de una gran concertación nacional y no el producto de conciliábulos, porque de ser así saldríamos de las llamas para caer en las brasas.

En medio de este zambapalo, la turbación del orden público y la pandemia, la ANDI le presentó al Gobierno y al Congreso una propuesta, esa sí sustitutiva de la del Gobierno, la cual coincido con el ex ministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo en calificarla como sensata. Su propuesta consiste básicamente en el aplazamiento de la entrada en vigor de varios de los beneficios tributarios que se le dispensaron a las empresas en la reforma tributaria anterior, entre ellos el descuento del ICA, la reducción de la tarifa de renta del 33% al 30%, que sumados a un impuesto sobre el patrimonio y otras adehalas más, con el cual se podría lograr un recaudo de $12.4 billones.

Esta propuesta es tanto más pertinente por cuanto, aunque el Gobierno ha alegado que el déficit fiscal que busca saldar con el proyecto de reforma tributario es para poder financiar la continuidad de sus programas de apoyo a las empresas con el fin de proteger el empleo y las transferencias monetarias y no monetarias, especialmente el programa de Ingreso solidario, la gran verdad es que en gran medida ese déficit viene desde la reforma tributaria anterior, que al conceder beneficios tributarios por $11 billones abrió un hueco fiscal que ahora se intenta tapar. Por ello he venido sosteniendo que la mejor reforma tributaria es el desmonte de aquellos beneficios que no estén plenamente justificados.

Es entendible la posición asumida, con una gran dosis de realismo y sindéresis, por parte del empresariado, habida cuenta de que una mayor carga impositiva conlleva sacarle dinero de los bolsillos a los contribuyentes afectando su capacidad adquisitiva, su capacidad de compra, concomitantemente con el debilitamiento del consumo, lo cual terminaría por contraer la demanda para su producción. Y si se deprime la demanda se alejarán aún más las posibilidades de la recuperación y reactivación de la economía, lo cual iría inexorablemente en su propio perjuicio.

Por ello coincido con el ex ministro Juan Lozano en preguntarle a los artífices de este esperpento de reforma tributaria, si ellos “han calculado su impacto sobre la reactivación económica”. Lo advierte diáfanamente el profesor de la Escuela de economía de la Universidad Nacional de Colombia Diego Guevara: “no hay que olvidar que tratar de recuperar la economía con impuestos que golpean la demanda agregada es un contrasentido teórico, pero que resulta conveniente para el statu quo” , que es justamente el que hay que cambiar, pues como dijo Albert Einstein no podemos esperar resultados diferentes si seguimos haciendo lo mismo.

Esta propuesta es una especie de “ventilador” para el fisco nacional, que se encuentra hace rato en la unidad de cuidados intensivos (UCI) requiriéndolo porque no puede respirar por sí mismo. Pero, el Ministro Carrasquilla la desestimó al considerar que “no permitiría financiar estos programas sociales” refiriéndose a la extensión hasta junio de este año del subsidio a la nómina de las empresas (PAEF) y “hacer permanente el ingreso solidario”. A la propuesta de la ANDI se vino a sumar la de FENALCO y ACOPI, manifestando que están dispuestos a renunciar a 2 de los 3 días sin IVA, lo cual le representaría al Gobierno Nacional ingresos adicionales por valor de $1 billón. De modo que, sumadas, las propuestas de la ANDI y ACOPI le representarían al Gobierno Nacional $13.4 billones de mayores ingresos. Más que suficientes para cubrir y garantizar los programas de protección social, así como el servicio de la deuda. Pero, el Ministro Carrasquilla iba por todo o nada y al final se quedó con la soga y sin el ternero!

De aceptarse esta propuesta no habría necesidad de tocar las bases del impuesto de renta y del IVA, que tanto repudio ha suscitado. Estas dos propuestas están sobre la mesa y deberían servir de base para el nuevo texto que se habrá de discutir y consensuar. El Presidente Duque tardó en reaccionar, pero más vale tarde que nunca. Ha quedado la sensación de que desde la Casa de Nariño no han sabido sintonizarse con el país nacional, que allá están, como dijo el Nobel de Literatura Octavio Paz, a las afueras de la realidad. Y eso es muy común que le ocurra a los gobernantes, por ello traigo a colación las reflexiones del curtido periodista Hedley Donovan, quien fuera consejero de prensa de la Casa Blanca en varias administraciones y además fue reportero jefe del Wahington Post.

Al analizar las causas y las consecuencias del aislamiento o “encabinamiento” a los que someten a los presidentes su círculo más cercano, afirma que «uno de los más graves peligros ocupacionales de la Presidencia moderna es el aislamiento…Los presidentes por lo general no quieren reconocer cuánto pueden aislarse, o si se dan cuenta de que allí hay un problema, no lo tratan con seriedad». Y agrega que «los mismos funcionarios a quienes el Presidente nombra, como los ministros y altos funcionarios cercanos, tienen la tendencia a protegerlo de lo desagradable y a decirle lo que ellos creen que quiere oír…y los mismos funcionarios tienden también a aislarse…”. Y así “se va desarrollando un gobierno ´interno´, un gobierno miniatura, pequeño…que se conoce como ´la Casa Blanca´…o, entre nosotros, ´El Palacio´”. Y remata diciendo, “esta plana mayor de la Casa Blanca también tiene sus propios electorados…y sus subalternos que los aíslan…».

El llamado al Gobierno Nacional, en cabeza del Presidente Duque es a escuchar la voz del pueblo, que es la voz de Dios. Este llamado es tanto más pertinente por cuanto, como lo afirma Laura Wills Otero, profesora asociada de Ciencia política de la Universidad de los Andes, “preocupa mucho la desconexión que hay entre los gobernantes y el electorado”

¿QUO VADIS?

Cabe preguntarse qué sigue ahora que el Presidente Duque resolvió retirar el proyecto de reforma tributaria. A pocas horas de anunciarlo, sostuvo que “hablar de un retiro cuando existe la posibilidad de hacer la modificación total, si se quiere en el Congreso, sería generar una gran incertidumbre financiera y económica con efectos negativos para toda la sociedad colombiana”. En su alocución planteó la necesidad de “tramitar, de manera urgente, un nuevo proyecto, fruto de los consensos y así evitar incertidumbre financiera”.

Estos son mensajes con destinatario conocido, se trata de enviar una señal tranquilizadora a las firmas calificadoras de riesgo que tienen puesta la lupa en el creciente déficit fiscal y el nivel de la deuda, determinantes de la calificación de la deuda soberana del Estado colombiano, la cual está a un solo escalón de perder el grado inversionista. Y razón tiene para preocuparse, habida consideración que como lo advirtió el Director de Fedesarrollo Luis Fernando Mejía, “las agencias de calificación de riesgo ya les han sacado tarjeta amarilla a las finanzas públicas. Han dicho que si no se aumenta el recaudo tributario el país está en riesgo muy alto de perder el grado de inversión”. Más aún, cuando como lo señala el ex ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, según un reciente reporte de la reconocida plataforma financiera Bloomberg, a la que le copian los principales inversores, “los bonos colombianos se están transando a precios comparables a los de los países que no tienen grado de inversión”.

El fantasma de la pérdida de la calificación inversionista, como ya lo vimos, nos viene rondando desde hace rato, desde antes de la pandemia. Ello llevó a decir al Presidente de ANIF Mauricio Santamaría, en defensa de la abominada y abominable reforma tributaria aupada por el Gobierno Nacional, que “si no se hace, entonces, entraríamos en una crisis fiscal, por la que nos quitaron el grado de inversión y eso sería una tragedia porque el endeudamiento es más caro y los inversionistas extranjeros saldrían de acá” . Por eso la respaldaron con pies y manos. Y ahora que el Presidente puso el oído en la tierra para escuchar la voz del pueblo y decidió, muy a su pesar (¡tarde piache!), retirar el proyecto de reforma del Congreso de la República y anunció uno nuevo a partir de un “consenso solidario”, se muestran escépticos respecto a su alcance. Según Santamaría, “van a hacer una reformita con la que se tapen algunos huecos, pero las medidas que ya anunciaron son bastante malas y son una profundización de lo malo que tiene el Estatuto tributario”.

Se refiere él a las puntadas que dio el Presidente en su alocución sobre lo que serían, según él unos “principios de consenso”, a saber: una sobretasa de renta temporal a empresas, prorrogar el impuesto al patrimonio de forma temporal, incrementar el impuesto a los dividendos, transitoriamente, crear una sobretasa de renta a personas de mayores ingresos y profundizar programas de austeridad del Estado. Por lo visto, el Presidente Duque desecha las llamativas e interesantes propuestas formuladas por la ANDI y FENALCO – ACOPI, que plantean la renuncia a varios de los beneficios tributarios que recibieron en la anterior reforma tributaria, prefiere mantenérselos. Como quien dice, afana más el velón que el dueño de la olla (¡!). Y eso que el principio de su propuesta “es que los de mayor ingreso contribuyan solidariamente con los más vulnerables”.

En el catálogo de propuestas del Presidente Duque para su proyecto de reforma tributaria 2.0 se contempla también “profundizar” el programa de austeridad del Estado. Ojalá no se trate de “profundizar” el decreto 371 expedido el pasado 8 de abril, que no pasó de ser un refrito de la Ley 2063 de 2020 (Presupuesto general de la Nación, 2021), que no es más que un saludo a la bandera. Según el propio Gobierno, el estimativo del ahorro que podría obtenerse con dicha medida no supera los $500.000 millones.

A este respecto se ha vuelto un lugar común plantear, como parte de la solución del déficit fiscal estructural y crónico que torna insostenible las finanzas del Gobierno central, el achicamiento, la reducción del tamaño del Estado, pues se parte de la falsa premisa de que tenemos una especie de gran Leviatán macrocefálico. Pero, si se consulta el Informe final de la Comisión del gasto y la inversión pública, para nuestra sorpresa, nos topamos con que el tamaño del Estado colombiano si lo medimos por el nivel del gasto, este representa en Colombia el 19%, que contrasta con el promedio en Latinoamérica, que es del 24%. En Colombia, en donde como lo afirmó el inmolado Luis Carlos Galán hay “más territorio que Nación y más Nación que Estado, entonces, lo que tenemos es déficit de Estado. Además, concluyeron que el gasto público en Colombia tiene un crecimiento inercial año a año del 4%. La otra conclusión a la que arribó dicha Comisión fue que el gasto del Gobierno Nacional tiene una inflexibilidad del 85%.

Como prueba al canto de este último aserto citemos al propio Ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, cuando al dar cuenta de la destinación de los $152.9 billones que se tiene previsto recaudar en 2021, ya están comprometidos de ante mano $123.5 billones entre intereses de la deuda ($33.3 billones), las mesadas pensionales ($42.5 billones) y el Sistema General de Participaciones (SGP) $47.7 billones. A este propósito acota el economista principal de Scotiabank Colpatria Sergio Olarte, que “más o menos el 85% del Presupuesto General de la Nación es un Presupuesto por Ley. Eso quiere decir que se debe indexar al salario mínimo o a la inflación. Hay una flexibilidad en los ingresos, mientras que los gastos son supremamente inflexibles. Cada año lo que se mueve es inversión porque es el único que se puede tocar”. Por ello siempre que se recorta el presupuesto se reduce es el rubro de inversión, porque es casi lo único flexible. A dicha inflexibilidad en las partidas presupuestales, según documento del Banco de la República, se vienen a sumar las vigencias futuras, que son la otra camisa de fuerza del gasto público.

De manera que es muy limitado el margen de maniobra que tiene el Estado para reducir el gasto, sobre todo el gasto recurrente. Además, con los mayores compromisos que ha venido adquiriendo el Gobierno Nacional para ampliar y fortalecer los programas de protección social, entre ellos Ingreso solidario, cuya permanencia se plantea, derivados de la crisis pandémica, demandarán mayores erogaciones por parte del fisco nacional. Luego, sólo piensan con el deseo quienes plantean la necesidad de reducir el tamaño del Estado, cuando lo que el país, sobre todo en la Colombia profunda, requiere es más Estado y no menos Estado. Lo que sí procede es focalizar mejor el gasto y que este sea más eficiente y transparente en su ejecución!

Finalmente, me permito decir que comparto los términos del Editorial del periodista y Director de Noticias Caracol – radio, cuando asevera que el retiro del funesto proyecto de reforma tributaria no es el fin de esta tragicomedia, más bien debe ser “el comienzo de la redacción de una nueva y mesurada reforma, concertada con partidos, movimientos, gremios, gente de carne y hueso, que ojalá pueda terminarse y aprobarse, porque necesitamos una reforma equilibrada. Pero, fue sobre todo el comienzo de una real sintonía con los colombianos”. Más claro, sólo el agua!

http://amylkaracosta.net/prueba1/index.php?option=com_content&view=article&id=639:la-reforma-tributaria-que-no-fue&catid=95:opinion&Itemid=673 

  • 21.14.-Oportunidad de la reforma tributaria  MAURICIO CABRERA
  • Las GAFAS, también a tributar… BEETHOVEN HERRERA

Es urgente aumentar los ingresos del fisco, pero hay otras alternativas para hacerlo que afectan mucho menos la demanda.

Un análisis completo sobre la reforma tributaria debe responder tres preguntas: ¿Se necesita? ¿Qué debe incluir? ¿Cuándo debe hacerse?

25 abr 2021.- Respecto de la primera no hay discusión: la coyuntura de la pandemia ha agrandado el hueco fiscal y se necesita recaudar ingresos adicionales. Eso sí, no se puede decir que se necesita para financiar los programas contra la pobreza y la desigualdad, porque estos no pueden ser la cenicienta del gasto público y si no hay impuestos nuevos hay que recortar otros gastos inútiles del Estado.

En cuanto a su contenido, hay consenso sobre la necesidad de una reforma estructural para que el régimen tributario cumpla los criterios constitucionales de equidad, progresividad y eficiencia. Esto quiere decir que se eliminen exenciones, que las rentas de capital de las personas naturales paguen más y que se disminuya la evasión y la elusión.

La tercera es más complicada, porque el gobierno enfrenta la presión de los mercados financieros para reducir el déficit fiscal, pero por otro lado el mismo presidente Iván Duque dijo hace unos meses que hacer una reforma tributaria en medio de la pandemia era suicida, porque subir impuestos reduce la demanda agregada.

El presidente tiene razón, salvo en un caso específico, que se conoce como el “multiplicador del presupuesto balanceado”. Es “balanceado” porque ocurre cuando el gobierno sube los impuestos y aumenta el gasto en la misma cantidad, y no se disminuye la demanda agregada.

Por el contrario se aumenta, porque para pagar los impuestos los particulares disminuyen su consumo pero también sus ahorros, de manera que el aumento del gasto público es mayor que la disminución del consumo privado. Por eso hay un multiplicador que estimula el crecimiento y el empleo.

La mala noticia es que ese no es el caso con el actual proyecto del Gobierno, y sí se va a producir el suicidio pronosticado por el presidente.

Según el Ministerio de Hacienda la reforma aspira a recaudar $23,4 billones, pero el aumento del gasto será solo de $7,2 billones: $4,6 billones para el Ingreso Solidario, $1,8 billones para devolución del IVA y $0,8 billones para otros programas y subsidios.

El resto del nuevo recaudo se dedicará a reducir el déficit fiscal y la deuda pública, objetivos necesarios pero no en medio de la aguda recesión económica que ha generado la pandemia y su manejo. Tal como está planteada esta reforma frenará la recuperación y aumentará el desempleo; por eso no es oportuna y debe aplazarse, sin que eso implique que se deba aplazar un programa de ingreso mínimo garantizado para los pobres y vulnerables.

De todas maneras es urgente aumentar ya los ingresos del fisco, pero hay otras alternativas para hacerlo que afectan mucho menos la demanda, como la propuesta del presidente de la Andi de suspender los beneficios tributarios creados en la reforma de 2019, el IVA a las transacciones de finca raíz, y otros que analizaré en una próxima ocasión.

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/oportunidad-de-la-reforma-tributaria-551293

21.14.-Las GAFAS, también a tributar… BEETHOVEN HERRERA

Propuestas de reforma tributaria no mencionan la posibilidad de gravar a tecnológicas que han capturado la mayor parte de las ganancias durante la pandemia.

GAFA, el acrónimo para Google, Amazon, Facebook y Apple, puede aplicarse a Netflix, Twiter y Zoom, Meets y Teams; convertidas en escenario de educación y trabajo virtual durante la pandemia. Junto con las farmacéuticas, han sido las ganadoras de la pandemia, igual que Rappi, Ali Baba, Uber, Cowork y Mercado Libre.

25 abr 2021.- Según el ranking Leadership 50 Iberoamérica, Facebook ha ocupado el primer lugar entre las empresas destacadas en Colombia durante la pandemia. (Portafolio 09/04/21).

Pero las propuestas de reforma tributaria no mencionan la posibilidad de gravar a esas empresas que han capturado la mayor parte de las ganancias en la pandemia.

Alphabet, la matriz de Google facturó 98.329,3 millones en todo el mundo en 2017, frente a 35.827,3 millones que contabilizaba en 2012.

Facebook facturó en todo el mundo más de 36.000 millones en 2017, con un Ebitda de 18.267 millones y utilidades del 51%: Debería haber pagado en España entre 62,2 y 105,5 millones, pero solo pagó 0,3 millones en impuestos.

Entre tanto Apple facturó en todo el mundo 207.280,4 millones en 2017, con un Ebitda de 57.443,4 millones.

El estudio de Wier con Thomas Tørsløv y Gabriel Zucman calculó para 2016, que 584.000 millones de euros se fugaron a paraísos fiscales y según el informe Fair Tax Mark, existe una brecha de 90.100 millones de euros entre los impuestos pagados por las Big Tech en una década y lo que deberían haber aportado.

Irlanda, con un trato fiscal favorable atrajo a Google, Apple y Facebook, entre otras empresas: Google tiene allí su central europea con 7.000 empleados, ganó 1.200 millones en 2017, pero solo pagó 167 millones.

La Unión Europea ha calculado para 2014 en 0,005% el gravamen cobrado en Irlanda y por eso las firmas declaran allí las utilidades obtenidas en Europa, África, Oriente Medio e India; y tras considerar ilegales esos beneficios ordenó reembolsar 13.000 millones de euros.

El informe sobre la Reforma de la Tributación Corporativa, dirigido por Ocampo y Stiglitz propone que los impuestos se paguen en el país donde se consumen los servicios (tributación en destino), no donde esté registrado el domicilio, usualmente un paraíso fiscal. (Herrera Beethoven Tributación Corporativa Global, Portafolio).

Francia estableció una tasa Google que busca recaudar 90.000 millones en impuestos de los gigantes tecnológicos y busca recaudar 650 millones de euros por año. Un impuesto digital similar ya se ha planteado en países como Reino Unido, Italia, Hungría, Australia, India, Uruguay y Chile.

El gobierno de Nueva Zelanda anunció un nuevo impuesto para gigantes tecnológicos como Google y Facebook que obtienen grandes ingresos, pero aportan poco al fisco de ese país. Allí, el gobierno calcula que las multinacionales de internet ganan alrededor de US$1.900 millones de dólares) en el país al año, y el nuevo impuesto podría generar US$55 millones de dólares anuales.

https://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/las-gafas-a-tributar-551294

  • 21.13.-La jugadita tributariaAURELIO SUÁREZ
  • No al ‘dumping’ laboral BEETHOVEN HERRERA

Rebusca 32 billones de pesos para un “gasto social” de máximo 6,5. Está en evidencia la regresividad del proyecto impositivo; la desfachatez en la supuesta “transformación social” por esta vía.

17 abr 2021.- Al presentar su tercera reforma tributaria como “transformación social”, el Gobierno de Duque, con el ministro Carrasquilla a la cabeza y alentado por la Ocde, en una jugadita imita a quienes recurren a doble contabilidad para evadir o eludir obligaciones tributarias. No solo infla programas sociales intrascendentes, sino que tapa las gravosas cargas que se pondrán sobre asalariados, jubilados, consumidores y usuarios de servicios públicos con IVA; sobre la clase media.

Arrancó desde la campaña electoral con el incumplido lema “más salarios y menos impuestos”. Los primeros crecen por debajo del ingreso por habitante y mucho menos que las rentas del capital, y lo segundo se desmiente con tres reformas expedidas para elevar gravámenes a las mayorías.

La marca de las carpetas con motes como Ley de Crecimiento, de Financiamiento y Solidaridad Sostenible es otra argucia. La de 2018 trajo un mediocre avance económico del 3 por ciento, basado en la expansión del crédito de consumo y las importaciones; la segunda, con el coronavirus, agravó los déficits creados por los beneficios otorgados a los mega inversionistas, como lo reconoce la Andi; y esta tercera acrecentará las diferencias socioeconómicas al poner más IVA a bienes y servicios, ampliar la base de contribuyentes a la renta, y adicionar impuestos indirectos verdes a fin de estrangular –como hacía el Monstruo de Frankenstein con sus víctimas– ingresos disponibles, cesantías, salarios y pensiones.

La justificación es el Programa de Ingreso Solidario (PIS), la devolución de IVA y matrícula gratis en universidades públicas para estratos uno, dos y tres, que con cara dura llaman “transformación social”. ¿Cuál es su costo? Los apoyos mensuales estarán rasurados y “focalizados” a la baja por el Sisbén IV, por una manipulable fórmula de asignación y con la reducción del déficit fiscal del 2 por ciento del PIB al año, como techo al gasto público, según acordó Colombia con el FMI para el préstamo de 5.300 millones de dólares. Suerte igual correrá la devolución del IVA, que excluirá a grupos de ingreso bajo y no retornará completo a los beneficiarios lo que les sacarán de un bolsillo para meterlo en el otro, y sumará solo 2,8 por ciento del recaudo total de IVA, que fue 66 billones de pesos en 2019. La gratuidad a universitarios y promoción de empleo joven llega a 0,8 billones de pesos.

El PIS está lejos de una auténtica renta básica. No dará ni un dólar en promedio al día por persona, cuando la cifra mínima de ingreso en países de ingreso medio-alto, para no ser tenida como pobre, es de 5,50 (BancoMundial) o siquiera 4, según el Dane.

No hará ni cosquillas a la penuria, pero se muestra como panacea. Los padres de familia de los estudiantes de las universidades públicas, con ingresos mayores a 2,9 millones de pesos mensuales en 2023 y a 2,5 millones en 2024, pagarán impuesto de renta y así no costearían la matrícula de sus hijos en las tesorerías universitarias, sino en la Dian.

Nada salvará a los pobres de 2 billones de pesos que les caerán encima al pasarse, de bienes exentos a excluidos de IVA, las materias primas para alimentos como pollo, leche, arroz, huevo, cerdo y salchichón. Ni del alza del IVA a la gasolina y al diésel de 5 a 19 por ciento, que recaudará 2 billones de pesos más, ni de la depuración de la base para los subsidios a la energía, ni del recargo en computadores, teléfonos de gama baja, bicicletas y ladrillos, ni en productos de cuidado menstrual.

¿Cuál es la verdadera contabilidad? Por concepto del ajuste al impuesto de renta, al que incorporará uno de cada tres asalariados formales en 2022 y a tres de cada cinco en 2023, se recogerán más de 17 billones de pesos; por IVA, 7,3 billones, 4 billones con personas jurídicas y otros 4 por tributos verdes indirectos. Rebusca 32 billones de pesos para un “gasto social” de máximo 6,5.

Está en evidencia la regresividad del proyecto impositivo; la desfachatez en la supuesta “transformación social” por esta vía; la agresividad en tiempos de pandemia contra clases medias y aún vulnerables, y la cosmética austeridad que decretaron. A Duque y a los suyos no los sacará del caldero político ni el clan Uribe, que acude a su rescate con palabras remilgadas y en asalto a la candidez, declarando que la criatura de Frankenstein está muerta porque ya no subirá el IVA a la sal, al azúcar, al chocolate y al café.

Falso. Como he comprobado y lo ratifica el texto final, la reforma está más viva que nunca, resurgió reforzada, y para enterrarla de verdad son forzosas las protestas ciudadanas, como la programada para el 28 de abril, tanto por este Monstruo en sí como en respuesta al Gobierno Duque, que funda la política fiscal en la pretendida ignorancia de la ciudadanía, a la que busca escamotear con la narrativa de una contabilidad mentirosa, una jugadita.

https://www.aureliosuarezm.co/author/ausuarezm/

21.13.-No al ‘dumping’ laboral BEETHOVEN HERRERA

Expertos del FMI han señalado el riesgo de protestas sociales por parte de las capas más golpeadas por el virus y por catástrofes naturales.

La globalización desencadenó una “carrera hacia el fondo” entre países en desarrollo compitiendo en otorgar exenciones fiscales para atraer a las empresas multinacionales con el argumento de que generarían empleo, pero introdujo una ruinosa competencia a ver quién cobraba menos impuestos a las multinacionales.

 18 abr 2021.- ¡Ello puso en desventaja a los inversionistas nacionales no cobijados por esos beneficios!.

Muchos gobiernos firmaron tratados bilaterales de inversión que congelan los impuestos a las multinacionales, y cuando ellas se sienten afectadas demandan a los gobiernos en el CIADI u otros tribunales internacionales, en donde árbitros cercanos a las empresas suelen fallar contra los países pobres.

Colombia tiene varias demandas pendientes en el CIADI…

Ahora se han alineado la OCDE y la Unión Europea buscando una nivelación tributaria que elimine el incentivo a fugar capitales hacia paraísos fiscales. La Secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janeth Yellen, presentó al G-20 la propuesta de crear un impuesto mínimo intrnacional a las sociedades. Se habla de gravarlas con un 21%, superior al 12,5% que se discute en la OCDE y la decisión final se adoptará en julio. Impuestos a ingresos altos, se introdujeron para financiar la reunificación de Alemania en 1991 y en Japón tras la el desastre Fukushima 2011.

El FMI apoya esta iniciativa y el economista jefe Vitor Gaspar ha afirmado que: “estamos muy a favor de un impuesto mínimo global a la renta empresarial” y lo justificó argumentando que “los países enfrentan una gran evasión fiscal hacia los paraísos fiscales” (Portafolio 08/04 de 2021).

Y los gobiernos de Francia y Alemania mostraron su apoyo y proponen imponer un precio mínimo internacional para las emisiones de carbono en lugar de gravar con aranceles otros bienes y servicios.

La Andi ha propuesto aplazar el descuento del ICA cuyo descuento del impuesto nacional de renta se aprobó en 2019 y aportaría $7 millones al año y ofreció aplazar las reducciones de tarifas de renta para las empresas acordadas en esa misma reforma. Ello aportaria $13 billones adicionales a $1 billón que generaría en dos años el 1% de impuesto al patrimonio.

Adicionalmente, el senador David Barguil propone volver permanente la sobretasa del impuesto de renta a los bancos, lo cual ha sido rechazado por el presidente de Asobacaria con el argumento de que el sector financiero solo representa el 5% del PIB del país y aporta el 10% por impuesto de renta.

El FMI ha advertido que las desigualdades preexistentes se han ampliado en la pandemia y podría ocurrir un quiebre social y político, por ello propone la contribución de las empresas que han prosperado durante la crisis como farmacéuticas y plataformas digitales.

Los expertos del FMI han señalado el riesgo de revueltas y protestas sociales por parte de las capas más golpeadas por el virus y por catástrofes naturales.

https://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/no-al-dumping-laboral-columnista-551061

  • 21.12.-Reforma fatal SALOMÓN KALMANOVITZ
  • Hay que crear empleo, es urgente, pero al mismo tiempo hay que acabar con el modelo neoliberal DIEGO OTERO
  • Caja fiscal del Min-Carrasquilla está      en quiebra EDUARDO SARMIENTO
  • No quedó títere con cabeza GERMÁN VARGAS

El Gobierno dio a conocer el texto de su tercera reforma tributaria, que revela sesgos a favor de empresas y contra los consumidores que ojalá el Congreso quiera y logre neutralizar. Las empresas reciben una disminución de tarifa tributaria de su renta líquida que pasa de 33 % en 2019 a 30 % en 2022.

11 abr 2021.- Así mismo, los hoteles continúan con una tasa del 9 %, aunque no tiene que ver con la pandemia, sino con un afán de que sean muy rentables y se expandan. Técnicamente, no se justifica una gabela de semejante tamaño. Al parecer las empresas en zonas francas continuarán pagando la mitad de la tarifa que paga el grueso de empresas.

La reforma ofrecerá exenciones de impuestos a la renta a las empresas que inviertan en la economía naranja que nadie sabe en qué consiste. Va desde confección de prendas de vestir hasta telecomunicaciones, educación, teatro y bibliotecas, incluyendo industrias con valor agregado tecnológico, que seguramente cubre de todo: Rappi, Uber y otras empresas depredadoras de sus trabajadores que disfrazan de socios. Se ofrecen además descuentos del 50 % del pago que hayan hecho las empresas en impuestos de industria y comercio y en el gravamen a las transacciones financieras (el 4 x 1.000). Por ese concepto el Gobierno pierde $5 billones de recaudo. En resumen, a las empresas se les da pasito porque contribuyen adicionalmente solo $3 billones.

Los damnificados de la reforma son las personas naturales, a las que se les pretende extraer $17 billones de sus bolsillos por impuesto a la renta. Deben declarar ingresos mayores de $2,6 millones y se les retendrá en la fuente de manera progresiva. Antes el límite era de $3,4 millones, lo que significa que se les pasa la cuchilla a las personas de la clase media vulnerable, que puede que engrosen la población pobre que tanto se amplió con la pandemia.

A los patrimonios mayores de $5.000 millones se les ajustará una tarifa del 1 % marginal (o sea, sobre lo que exceda ese límite de $5.000 millones) y de 2 % a los que superen los $15.000 millones. El tributo a los dividendos será de 10 % a los que obtengan hasta $29 millones y de 15 % si superan ese límite, lo cual no tiene sentido. Mejor sería tratarlos como renta líquida que pague la tarifa que le corresponde.

El impuesto del valor agregado (IVA) tiene un dulce que consiste en que se reduce la tarifa actual del 19 % al 17 %, pero también bastante veneno porque recae sobre más productos y acaba la tarifa del 6 % que suavizaba el golpe contra el consumo. Quedarán gravados muchos productos de la canasta familiar que antes no lo estaban, pero no sabemos cuáles. Lo que sí conocemos es que Carrasquilla pretende sacarles a los consumidores $10,6 billones, de ahora en adelante propiciando el hambre y la alimentación desbalanceada de la población. Quedarán gravados además los insumos para la producción agropecuaria, incluyendo la maquinaria, de tal modo que indirectamente se le agregan costos a la producción de alimentos. La misma tarifa del 17 % se impondrá a la energía, computadores, celulares y hasta los servicios funerales y de cremación se recargarán con el bendito impuesto. Es que ya no podemos morir tranquilos porque tributarán hasta nuestras cenizas.

No se salvan del hacha de Carrasquilla los bienes de primera necesidad. Parece que solo dejará exentas las toallas higiénicas de las mujeres.

https://www.elespectador.com/opinion/reforma-fatal/

21.12.-Hay que crear empleo, es urgente, pero al mismo tiempo hay que acabar con el modelo neoliberal DIEGO OTERO

Seguiremos con tasas altas de desempleo

Sigue alto el desempleo. La última encuesta de hogares del DANE de febrero así lo confirma. Esta es una noticia de años.

No hay que caer en la trampa del déficit fiscal y del endeudamiento del gobierno nacional, muchos supuestos heterodoxos entran en ese juego.

Las proyecciones sobre el crecimiento económico de Colombia de 2021 a 2025 muestran que, excepto un repunte en 2021 de una tasa de crecimiento entre 4,0 y 5,0 por ciento, que la economía crecería a un ritmo promedio de 3,4 por ciento, tasa que no permiten bajar suficientemente el desempleo. Las mismas proyecciones señalan que el desempleo abierto se mantendría por encima de 12, 0 por ciento. 

8 abr 2021.- Pero no debemos seguir quejándonos de las altas tasas de desempleo y subempleo, de las iniquidades con las mujeres y los jóvenes y de la informalidad. No es hora de más lamentos sino de tomar acciones.

El principal objetivo de un gobierno es el pleno empleo, lo que no ha ocurrido nunca en Colombia.

El mito del déficit fiscal

Hay que acabar con el mito del déficit fiscal tan querido de los neoliberales y que impide implementar una política de pleno empleo. El déficit fiscal no es el problema. El gobierno tiene las herramientas para llevar a cabo una política osada de gasto público y para crear un programa de empleo para todos. Los estados se pueden endeudar o emitir. Los estados no son hogares y nunca quiebran.

Esto es una falsedad que han metido en la cabeza los economistas ortodoxos. Ya lo habían dicho Keynes, Abba Lerner, y ahora los post keynesianos y los exponentes de la Teoría Monetaria Moderna.

¿Se requiere una reforma tributaria?

Están vendiendo falsamente una reforma tributaria dizque para obtener recursos para disminuir el déficit fiscal y repartir unas migajas, pero favoreciendo siempre a los ricos.

Una reforma tributaria sí se requiere, pero para acabar con las inequidades que existen en que los ricos no pagan impuestos, y en que hay exenciones de todo tipo para el sector privado. No se requiere porque haya que disminuir el déficit fiscal sino porque hay que hacerla para mejorar la distribución de ingreso y riqueza.

Por otra parte, en épocas de recesión a nadie se le ocurre gravar a los estratos bajos y medianos. Ningún país en el mundo, excepto Colombia, está pensando en una reforma tributaria disque para disminuir el déficit fiscal.

Miren a Estados Unidos, están que invierten para todo y no se preguntan si el déficit fiscal va a aumentar. Por supuesto, que al comienzo aumentará, pero cuando crezca la economía llegarán ingresos que bajarán el déficit. Hoy la prioridad es crecer para crear empleo, no es el de disminuir el déficit fiscal o la deuda pública. Es que, en época de recesión, lo que se requiere es más dinero en las personas, no quitarles recursos, y aumentar el gasto público.

Solamente nuestros neoliberales extremistas, dirigidos por el señor Carrasquilla y sus acólitos en los gremios, los centros de investigación del sistema tipo ANIF y Fedesarrollo, y en los supuestos expertos de las universidades dominadas por el pensamiento único creen en que hay que hacer una reforma tributaria para obtener ingresos y disminuir el déficit fiscal.

Hay que diseñar e implementar un programa de empleo estatal

El gobierno tiene las herramientas paras crear una renta básica o, mejor, un programa de empleo financiado por el gobierno, en que se asegure empleo a todos los que lo requieran, a cambio de trabajos definidos por las autoridades como cuidado de personas, aseo de las ciudades, vigilancia y mantenimiento de parques y jardines, sembrar árboles, reforestar,…, y así las personas beneficiadas realicen trabajos útiles para la sociedad.

Este debe ser un programa para un nuevo congreso y gobierno que hay que vender a los electores para derrotar al sistema en las elecciones para el congreso de marzo de 2022 y las presidenciales de mayo. Pero se necesita gente de decisión, nada de tibios e indecisos y temerosos del establecimiento.

Todo esto es imposible con el actual gobierno y un congreso dominado por reaccionarios de derecha y con los ortodoxos que hoy dominan al estado, el ejecutivo, el legislativo, el judicial, el Banco de la República, el Departamento Nacional de Planeación-DNP, el Ministerio de Hacienda, buena parte de los centros universitarios controlados por la ortodoxia y los gremios que solamente piensan en como aumentar las tasas de ganancia de sus afiliados.

Romper con los mitos del déficit fiscal y del endeudamiento público

No van a hacer caso los que hoy gobiernan en Colombia. Un programa progresista, que cambie el modelo neoliberal, que tenga como objetivo el pleno empleo dentro de un ambiente de inflación controlada solamente se puede dar con nuevos partidos y autoridades nacionales y locales diferentes a las actuales.

No hay que caer en la trampa del déficit fiscal y del endeudamiento del gobierno nacional, que infortunadamente muchos supuestos heterodoxos entran en ese juego, mitos neoliberales que impiden crecer y tener políticas de pleno empleo.

Hoy más que nunca es una necesidad el cambio progresista y la defensa de la democracia y la paz.

Presidente de la Asociación Colombiana de Economía Crítica-ACECRI

https://www.elunicornio.co/hay-que-crear-empleo-es-urgente-pero-hay-que-acabar-con-el-modelo-neoliberal/

21.12.-Caja fiscal del Min-Carrasquilla está      en quiebra EDUARDO SARMIENTO

La economía quedó abocada a un cuantioso déficit fiscal que quebró el balance interno entre el ahorro y la inversión. El crecimiento del capital, la inversión y la producción son muy inferiores que en el pasado. Alberto Carrasquilla,  ministro de Hacienda, reconoce que no tiene caja para atender las erogaciones fiscales, está cerca de la insolvencia financiera por recaudos inferiores a los compromisos.

18 abr 2021.- La gran falla está en el intento de compensar la reducción de la tasa de ahorro con la política fiscal de gasto desbordado que lleva a un déficit fiscal del 9 % del PIB. En 2020 no evita que el producto nacional caiga 7 %, una de las más grandes del mundo. En el presente año propicia la sustitución de la inversión por el consumo. La economía queda sin inversión que impulse la demanda y con crecimiento del capital por debajo de la tendencia histórica. Las inversiones en maquinaria, construcción de vivienda y obras públicas y equipo de transporte caen más del 10 %.

El descuadre de la economía que podía verse como una abstracción se manifiesta en los flujos financieros reales. El ministro de Hacienda notifica que la caja para el año completo no alcanza para más de dos meses. A regañadientes reconoce que la economía opera con un serio faltante de ahorro. En efecto, anuncia una reforma tributaria regresiva, basada en IVA y las tarifas a la renta de personas naturales, que baja el salario, reduce la participación de los ingresos del trabajo en el producto nacional y aumenta el coeficiente de Gini. La propuesta pretende aumentar los recaudos en 2022 para reducir el déficit fiscal, montado por el mismo Carrasquilla en el programa financiero, que es el verdadero causante del desbalance entre el ahorro y la inversión.

La verdad es que la pandemia ocasionó una caída del ahorro que se buscó contrarrestar con un aumento del déficit fiscal basado en consumo. La economía quedó abocada a una baja inversión y a un crecimiento del capital muy por debajo de la tendencia histórica. Infortunadamente, el país siguió la misma línea de los países avanzados, en particular de Estados Unidos, que operan con ahorros sobrantes que los pueden movilizar mediante déficits fiscales con ampliaciones del consumo que no afectan la inversión. En los países en desarrollo que tienen faltantes de ahorro, significa una severa represión de la inversión que afecta el balance interno y la distribución del ingreso. La economía queda con bajo ahorro y crecimiento del capital por debajo de la tendencia histórica.

En términos más concretos, la causa del desorden está en el Gobierno, que monto la política macroeconómica en un déficit fiscal del 9 % del PIB, que no es sostenible en un país con tasas de ahorro entre 15 y 20 % del PIB. En cualquier momento aparece el desbalance interno que frena la inversión, la producción y el empleo, y puede precipitar el sistema en caída libre.

Los hechos se han encargado de confirmar que la reducción del ahorro originada por la política que venía de atrás agravada por el coronavirus no se podía remediar con la política convencional de déficit fiscal. El dispositivo no restaura el desbalance y acentúa el deterioro de la distribución del ingreso. Lo que se plantea es corregir el desbalance interno entre el ahorro y la inversión con reformas estructurales que eleven el ahorro y el salario a través del cambio de la estructura comercial, la reorientación de la concepción monetaria, la reducción de las transferencias de la política social al capital de los sectores de mayores ingresos y el replanteamiento de la política laboral. En este contexto, la economía estaría en capacidad de recuperar la producción, el empleo, sostener el crecimiento del capital y mejorar rápidamente la distribución del ingreso.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/quiebra-de-la-caja-fiscal/

21.12.-No quedó títere con cabeza GERMÁN VARGAS

El Gobierno no atendió las recomendaciones y radicó una reforma confiscatoria e inconveniente.

Se confirmaron plenamente los presagios de lo que he venido mencionando en estas notas. El Gobierno no atendió las recomendaciones que desde diferentes sectores hemos manifestado muchos colombianos y procedió a radicar una reforma tributaria confiscatoria, discriminatoria e inconveniente en el momento más inoportuno de la crisis generada por la pandemia.

17 abr 2021.- Veamos las principales perlas de este proyecto de ley, sobre el cual el Gobierno sostiene que no es una reforma tributaria, pero que tiene 14 artículos sobre como disfrazar el déficit fiscal, 17 artículos que crean gastos que lo aumentan, solo 2 artículos de risa sobre austeridad en el gasto y 129 artículos con normas tributarias.

Impuesto al patrimonio: el Gobierno revive este antitécnico impuesto a una tasa que fluctúa entre el 1 y el 2 %, que se aplicaría por 2 años, pero que de aprobarse, seguramente el próximo gobierno prorrogaría. Aquí es necesario reiterar que una economía que tiene una tasa de interés del 2 % no puede esperar que sus ahorradores tengan que destinar el 100 % de sus rendimientos al pago de un tributo. Con esta tasa impositiva, el impuesto se convierte en una simple expropiación a las personas naturales, pagadera en cuotas anuales. Nadie discute que el que gane pague impuestos y que si gana más pague más, pero no tiene justificación que quien no gane o, inclusive, quien pierda tenga que transferir su patrimonio al fisco.

IVA: el Gobierno insiste en hacer que los productores nacionales de los bienes exentos tengan que asumir el IVA de los insumos requeridos para su producción, al paso que libera completamente de esa carga a los productos importados. Esta propuesta es equivalente a establecer un arancel a los productos nacionales, que no se aplica a los extranjeros. Si el Gobierno considera que el régimen actual de exención es inapropiado, lo que debe hacer es gravar con IVA estos productos, de tal suerte que los productos nacionales al menos puedan competir en condiciones de igualdad. Trae la reforma, entre sus curiosidades, un IVA a los servicios públicos del 19 %. Crea el impuesto a vehículos y el de gasolina. Nos tiraron a matar por todos lados.

Impuesto sobre la renta de personas naturales: se plantea la eliminación de la mayoría de rentas exentas y deducciones (ahorro en fondos de pensiones, cesantías, intereses de vivienda, personas a cargo, pensiones, cuentas AFC), al tiempo que se incrementa la tasa impositiva, lo que implica incrementos en la tributación de las personas naturales de ingresos medios, superiores al 300 %. Una persona, por ejemplo, de un ingreso mensual de $ 7,5 millones al mes, que hoy tributa $ 1,8 millones al año, pasará a tributar $ 7,8 millones, lo que significa un incremento del 333 %. Igualmente se confirmó un nuevo impuesto solidario del 10 % mensual a partir del próximo semestre a los ingresos y salarios.

En materia de pensiones, se propone que tributen las que excedan de $ 4.900.000 al mes, al tiempo que se grava el ahorro voluntario a los fondos de pensiones, lo que implicará en el futuro un doble impuesto a la pensión. Es decir, resolvemos un problema de baja tributación con otro problema de exceso de tributación. ¿Por qué será que no podemos resolver nada bien?

Impuesto sobre la renta de las sociedades: se eleva al 33 % la tarifa de las personas jurídicas sobre la renta que exceda de 500 millones y al 15 % la tarifa del impuesto a los dividendos, lo cual arroja una tributación total sociedad-socio del 43,05 %. Una de las más altas de la Ocde. Reconozco, sí, el esfuerzo para empresas con utilidades menores, cuya tarifa será del 27 %. Ese es el camino.

En Colombia se está volviendo un pecado mortal prepararse y esforzarse para ser un profesional, comerciante, empresario, industrial exitoso o simple ahorrador.

Es este momento en que el país está postrado por el covid, cuando los partidos políticos deben salir a precisar sus responsabilidades frente a esta reforma y de cara a las próximas elecciones, atajando esta iniciativa que no ha dejado títere con cabeza, pero a estas alturas me temo que las denuncias del expresidente Gaviria pueden ser ciertas y que este proyecto se está cocinando a fuego lento y con bastante ‘mermelada’.

https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/no-quedo-titere-con-cabeza-columna-de-german-vargas-lleras-581742

  • 21.11.-Naufragó el barco tributario GERMÁN VARGAS
  • Política laboral: el debate que se viene  JAIME TENJO
  • Por qué algunos inversionistas mantienen oro en su cartera: inflación y volatilidadMARC FORTUÑO
  • Soluciones propias para economías disímiles – EDUARDO SARMIENTO

La reforma tributaria, por su inconveniencia e inoportunidad, constituye un despropósito nacional.

En las dos semanas anteriores he hecho un detenido análisis sobre las razones por las cuales la reforma tributaria, por su inconveniencia e inoportunidad, constituye el verdadero despropósito nacional. Así lo están denunciando los voceros de los sectores económicos, políticos y sociales. Hasta un paro nacional ha sido convocado para el próximo 28 de abril.

10 abr 2021.-Y es que no le falta razón a la gente al sentirse avasallada por un Estado que en lugar de crear las condiciones para que se generen oportunidades de empleo y emprendimiento que le ayuden a salir de la crisis causada por la pandemia, lo que hace es arrinconarla con impuestos adicionales por $ 28 billones al año, de los cuales a las personas naturales les tocará aportar más del 60 %.

Argumenta el Gobierno que en Colombia las personas naturales contribuyen muy poco frente al estándar internacional y que por ello hay que cargarles la mano. La realidad es que hay dos universos de personas naturales: los que pagan hasta el último centavo de sus impuestos, como son los asalariados, y los que evaden total o parcialmente su carga fiscal, como es el caso de muchos profesionales independientes, comerciantes y personas dedicadas a actividades agropecuarias donde la informalidad es total.

Pero, en vez de buscar los recaudos en este segundo universo, la reforma se concentra en los asalariados, que serán los únicos que: (I) estarían condenados a pagar el impuesto solidario del 10 % sobre sus ingresos a partir de junio de 2021, (II) verán incrementadas sus bases gravables debido a la eliminación de deducciones y exenciones, (III) se someterán a una tarifa impositiva mucho mayor en el impuesto sobre la renta y (IV) verán afectada su capacidad de compra como resultado de los cambios en el IVA.

Mientras el país mantenga un nivel de evasión y contrabando que representa entre $ 40 y 60 billones de recaudo perdido al año, el principal esfuerzo debería concentrarse en controlar estos fenómenos. Eso se logra con sanciones ejemplares e inversión en capital humano y en tecnología. Lo que se requiere es decisión política.

Paralelamente, el control del gasto y del despilfarro debería ser el epicentro de la solución. Pero, claro, no es la vía fácil. La ley debería establecer la reducción obligatoria de los gastos de funcionamiento del Estado para los próximos años, lo cual puede inclusive elevarse a rango constitucional. La insólita y pintoresca visita de los preocupados empresarios Tomás y Jerónimo a Palacio esta semana puso sobre la mesa esta preocupación por la austeridad en el gasto, que por lo visto no es compartida por el Centro Democrático, que ya propuso gastarse por anticipado todo el producido de la futura reforma y más, ni por el Gobierno, que ya reencauchó un decreto de austeridad que no tendrá ningún impacto real.

El Gobierno debe considerar que la solución a una problemática fiscal que nadie desconoce debe ser de mediano o largo plazo. Las calificadoras de riesgo lo que necesitan ver es una ruta clara, así la solución se demore 30 años. Es preferible una solución gradual que elimine el déficit primario en un período de 5 a 8 años, en lugar de salir con un garrote a perseguir a los asalariados, a las empresas formales y a los ciudadanos de a pie en medio de la pandemia.

Pero si el Gobierno insiste en tramitar la reforma en este momento tan inoportuno, su aplicación debe ser gradual y no debería comenzar antes de 2024, para que por lo menos existan 3 años para recuperar empleo y crecimiento.

Pero la cereza del helado es el anuncio del ministro de Hacienda de querer dejar el barco en medio de la tormenta para irse a la CAF. Imposible mejor momento: con caja para seis semanas y alarmas de suspensión de pagos, incluidos los salarios estatales, con la urgencia de colocar 9 billones en TES en el cortísimo plazo y al borde, según él, de perder el grado de inversión, se irá dejando presentado un proyecto que lejos de ser la solución que el país necesita nos terminará de hundir en las profundidades de la recesión, el desempleo y la miseria. El capitán del barco siempre es el último en abandonar la nave. Aquí, en cambio, Carrasquilla será el primero en desembarcar. Buen viaje, ministro.

https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/naufrago-el-barco-columna-de-german-vargas-lleras-580042

21.11.-Política laboral: el debate que se viene  JAIME TENJO

Los problemas sociales y económicos exacerbados por la pandemia han despertado un debate donde el gobierno participa poco y donde no se toca el punto de fondo. ¿Cómo enriquecer la discusión y dónde están las salidas?

Lo urgente, lo importante

4 abr 2021.- Para atenuar los efectos de los cierres de la economía, el gobierno nacional adoptó programas de subsidio a las empresas y a las personas, pero aparecieron problemas fiscales debido a la disminución de los ingresos tributarios y a la caída en el ritmo de actividad económica.

La solución de estos problemas parece ser la única prioridad del gobierno en este momento; en los próximos días se espera que presente un proyecto de reforma tributaria cuyo contenido aún se desconoce.

Por otra parte y desde julio del año pasado, el Ministerio de Trabajo y el Departamento Nacional de Planeación habían organizado una Misión de Empleo que todavía no ha propuesto soluciones a los problemas laborales que venían de antes o que se han visto agravados por la pandemia. Y de su lado la Misión Alternativa propiciada por los sindicatos e investigadores de varias universidades ya presentó una propuesta de renta básica universal.

Por ahora las propuestas innovadoras vienen de la academia y de algunas organizaciones no gubernamentales. La integralidad de los problemas sociales comienza a reconocerse y pretende replantearse el llamado contrato social, aunque no hay claridad sobre cómo sería ese nuevo planteamiento.

Lo de fondo

En todo lo anterior hace falta sin embargo un enfoque estratégico a largo plazo, que integre la política social con los objetivos de crecimiento económico. Hasta el momento las discusiones sobre política laboral son especialmente pobres.

En efecto, los cambios en el mercado laboral dependen de tres factores principales:
• La respuesta o forma de reacción de este mercado a las varias etapas del ciclo económico;
• La relación de mediano o largo plazo entre el crecimiento de la economía y la creación de empleo, y
• Las instituciones, los costos y la organización del mercado laboral.

Los diagnósticos actuales sobre el mercado laboral en Colombia no distinguen entre estos tres factores.

Es más: la pandemia mostró con claridad la crisis laboral que ya padecía Colombia. Pero la mayoría de los diagnósticos y las propuestas para enfrentar dicha crisis se limitan a los aspectos coyunturales y dejan de lado las medidas de fondo.

Le recomendamos: El mercado laboral en 2020: ¿de dónde veníamos, qué sucedió y a dónde íbamos?

El atajo

La discusión y las propuestas en materia específicamente laboral se siguen reduciendo a disminuir los costos laborales y las contribuciones o tasas parafiscales.

Por ejemplo y hace apenas unos días, Fedesarrollo propuso eliminar los aportes sobre la nómina (salud, pensiones, contribuciones a cajas de compensación) para quienes ganen un salario mínimo, aunque permite algunas para salarios más altos.

“Hace falta un enfoque estratégico a largo plazo que integre la política social con los objetivos de crecimiento económico”

Este atajo o este tipo de medidas seguramente disminuirían la informalidad y aumentaría el empleo, pero su efecto sería de una sola vez ya que no cambiará la relación entre la creación de empleo y el crecimiento económico.

La ortodoxia

La relación empleo-crecimiento inspira sin embargo una segunda respuesta de los gobiernos colombianos a las crisis del mercado laboral. Es la respuesta que podríamos llamar ortodoxa o keynesiana, y que paso a explicar brevemente.

El desempleo suele disminuir en períodos o momentos de crecimiento acelerado de la economía, igual que suele aumentar en momentos de contracción o receso. El desempleo que se produce en esos escenarios es llamado desempleo keynesiano o desempleo por falta de demanda agregada. La solución suele consistir en medidas macroeconómicas (fiscales y/o monetarias) para reactivar la economía.

La Gráfica 1 ilustra esta relación durante los últimos diez años en Colombia. Cuando se acelera el crecimiento del PIB, el desempleo disminuye y viceversa. Detrás de esta relación están los niveles de demanda agregada que pueden modificarse con políticas macroeconómicas.

La misma gráfica muestra cómo la COVID-19 ocasionó una caída del PIB de 6,8 % y elevó el desempleo hasta un 15,9 % en 2020. Gran parte del altísimo desempleo del año pasado es de este tipo.

Las políticas activas

Pero cuando la economía entra en una recesión como la del año pasado, las simples medidas tradicionales macroeconómicas no son suficientes y es necesario ejecutar políticas activas de empleo.

Los planteamientos del gobierno adoptan este enfoque únicamente de manera indirecta en la ejecución de los proyectos de infraestructura. Pero en general el empleo nunca ha sido un propósito político.

La creencia predominante en el gobierno es que el libre mercado y la recuperación en el crecimiento del PIB eventualmente crearán más empleos (la llamada teoría del goteo o trickle-down).

El gobierno no propone políticas para reactivar el empleo, sino que se limita a entregar algunos subsidios focalizados que ayudan un poco a las personas más pobres.

Foto: Observatorio de Desarrollo Económico de Bogotá La pandemia desnudó la debilidad de la creación de empleo y los problemas de la informalidad.

Un sistema que no genera empleo

Finalmente tenemos la relación a largo plazo entre el empleo y el aparato productivo. Se trata de la capacidad de crear empleo que tiene la economía. En Colombia esta capacidad es débil y sigue deteriorándose.

Antes de la pandemia las tasas de desempleo iban en aumento. En el año 2019 la economía no creó nuevos empleos; el empleo cayó en 0,8 % aunque la economía creció un 3,3 %.

Desde 2015 la creación de empleo se desaceleró radicalmente mientras el PIB aumentaba. Esto refleja las dificultades de la economía colombiana para crear empleos.

La relación entre el crecimiento económico y el empleo se resume en el concepto de elasticidad empleo-PIB. que indica el crecimiento porcentual del empleo ante crecimientos de 1 % en el PIB (gráfica 2).

Estos cálculos son aproximados, pero ilustran el problema básico de la economía colombiana: el PIB tiene que aumentar cada vez más para producir el mismo porcentaje de empleos (crecimiento sin empleo).

Buscando la salida

La explicación de este fenómeno no es fácil de encontrar. Es posible que tenga relación con la productividad laboral y con el modelo de crecimiento adoptado, pero hay que seguir investigando. El debate público de los últimos días no ha aludido para nada a estos asuntos.

Una discusión del modelo de crecimiento basado en la exportación de recursos naturales no renovables es de gran importancia. Este modelo no es intensivo en mano de obra, no crea muchos encadenamientos y crea poco empleo de buena calidad.

“En general el empleo nunca ha sido un propósito político.”

Quienes defienden este enfoque se basan en las ventajas comparativas del país, pero las ventajas comparativas no son estáticas y pueden desarrollarse con una hábil política económica, como muestra la experiencia de los países asiáticos.

Los países desarrollados promueven la llamada energía limpia que reemplazará las fuentes de energía contaminantes como el petróleo y el carbón. Por ejemplo, el plan de recuperación del presidente Joe Biden apoya dicha transformación y plantea cómo las actividades que promuevan nuevos empleos serán beneficiadas.

Razón Pública le recomienda: Transición energética: un mecanismo para el desarrollo 

El enfoque del debate actual sobre el mercado laboral es incompleto. El tipo de modelo de desarrollo para el futuro, su capacidad de crear empleo y de beneficiar a la clase trabajadora son los aspectos más importantes que deben incluirse.

Las instituciones del mercado laboral y la necesidad de construir mecanismos de protección para los trabajadores son aspectos que también se desestiman. Los programas de seguro de desempleo ni siquiera se contemplan en las discusiones actuales; aunque en los países avanzados son herramientas importantes de protección durante la pandemia.

El problema parece ser que sigue pensándose que el propósito principal es el crecimiento económico y no el tipo de crecimiento ni su relación con el empleo.

JAIME TENJO *Ph.D. en economía, consultor e investigador independiente.

https://razonpublica.com/politica-laboral-debate-se-viene/

21.11.-Por qué algunos inversionistas mantienen oro en su cartera: inflación y volatilidadMARC FORTUÑO

Protegerse contra la inflación es uno de los objetivos preferentes del inversionista. Al fin y al cabo, la inflación daña recurrentemente la capacidad de compra del dinero y, para no ser vencidos, no queda otra que obtener rentabilidad de los ahorros.

8 abr 2021.- Entre esas vías para obtener rentabilidad, se concibe al oro como el gran protector para ser capaces de enfrentarse a la inflación con resultados positivos. Sin embargo, esta afirmación no es del todo cierta, y dependerá de los plazos a los que nos refiramos y la situación específica.

Por ejemplo, si nos referimos a corto o medio plazo, en el momento en el que se traslada a la comunidad inversionista la percepción de una elevada inflación, el oro, las materias primas o la renta variable vinculada a las materias primas resultan ser una gran cobertura contra la inflación. En este entorno el oro ofrece resultados excelentes. El gran ejemplo para ilustrar esta afirmación es la crisis del 73. Durante las crisis del petróleo, únicamente el oro generó resultados positivos, mientras que los bonos y las acciones se hundieron y la alta inflación destrozó las rentabilidades de estos activos.

Al mismo tiempo, en contextos en los que la bolsa presenta una elevada volatilidad, los inversionistas acuden al oro en busca de un activo refugio. Tenemos dos ejemplos claros, el hundimiento bursátil de las punto.com y tras la burbuja subprime. En el primer caso, la bolsa estadounidense se abatió un 49% y el oro ofreció un resultado positivo del 12,4%. En el segundo caso, el desplome bursátil fue del 56,9% y, en ese período, el oro ganó un 9,4%.

Sin embargo, toda norma tiene su excepción. Durante la Primera Guerra Mundial, todas las clases de activos obtuvieron resultados negativos, el oro también. Durante la Segunda Guerra Mundial, la renta variable en realidad ofreció buenos resultados debido al repunte de la Gran Depresión tras el desplome de un 80% de la bolsa. Parece que en los grandes conflictos bélicos ni el oro aguanta.

El oro puede tener sentido mantenerlo en cartera en el corto/medio plazo cuando existe la percepción de un repunte inflacionista o una mayor volatilidad en el mercado. De hecho, aquellos inversores que posean oro entre sus inversiones esbozarán una o ambas razones para justificar su exposición.

Sin embargo, si ampliamos miras, y analizamos la realidad del oro a largo plazo, los resultados son totalmente diferentes. Lo que era un activo ganador para vencer la inflación o la alta volatilidad se convierte en el activo que ofrece la rentabilidad real menor (rentabilidad nominal descontando la inflación).

La rentabilidad nominal del oro anualizada a largo plazo es del 2,79% desde 1871. Si descontamos la inflación que ha habido en este periodo, nos quedamos que el oro ofrecería un 0,79% anualizado. En contraste, los bonos y las acciones ofrecerían rentabilidades reales mucho más atractivas, del 2,62% y del 6,73% respectivamente. Por lo que en el largo plazo, el oro pierde todo su sentido como inversión.

En términos generales, las empresas irán ajustando los precios a medida que avanza la inflación. A ello, sumemos que a medida que transcurre el tiempo, las empresas van mejorando los costes de producción y se vuelven más eficientes, de lo contrario, si los costes se incrementaran más que los ingresos terminaría en quiebra. Por ello, las acciones tenderán a largo plazo ser el mejor activo contra la inflación.

Por el contrario el oro, a corto, medio o largo plazo no produce nada. Si somos propietarios de una onza de oro, dentro de un lustro, una década o un siglo nada habrá cambiado. Eso sin tener en cuenta que dependiendo de las cantidades de oro, es probable que imputen los costes de almacenaje.

https://www.elblogsalmon.com/mercados-financieros/que-algunos-inversores-mantienen-oro-su-cartera-inflacion-volatilidad

21.11.-Soluciones propias para economías disímiles – EDUARDO SARMIENTO

El predominio de los organismos internacionales sobre los países se refleja en la recopilación de la información. La información se sintetiza en unos pocos indicadores representantes de todas las economías. Como si fuera información regular de países con las mismas características y diferencias menores que se atribuyen a factores aleatorios de la naturaleza.

10 abr 2021.- La impresión es que todos son iguales por las mismas razones. No se advierte que las soluciones concretas a los países solo se pueden conseguir con diagnósticos propios de las causas de la dolencia y de las formas de superarlas.

De entrada, se observa que las consecuencias de la crisis de la pandemia se presentaron en forma muy distinta. Los mejor librados son los países asiáticos y Estados Unidos, a tiempo que los peor librados son Europa y América Latina.

El mal desempeño de América Latina, y en particular Colombia, obedece al modelo económico de libre mercado que viene de tiempo atrás. La economía colombiana opera en condiciones de bajo ahorro que la torna altamente vulnerable. Las caídas del ahorro, como las del coronavirus, la precipitan en caída libre de la inversión, la producción y el empleo. Por lo demás, está expuesta a un serio conflicto entre el crecimiento económico y la distribución del ingreso. El ahorro se sostiene con salarios por debajo de la productividad del trabajo. En este contexto, la recuperación de la crisis se realiza en forma lenta y con deterioro de la distribución del ingreso.

La verdad es que el retroceso en el crecimiento, la producción y el empleo y el deterioro en la distribución del ingreso son la consecuencia del modelo de libre mercado con salario por debajo de la productividad. Los efectos de la pandemia acentuaron la deficiencia y tienen su manifestación más clara en la reducción de la tasa de ahorro.

En síntesis, Colombia está ante el colapso del modelo económico de libre mercado con salario por debajo de la productividad del trabajo que se impuso en 1990. La reforma tributaria busca la solución con una reducción del salario que agrava el conflicto. El balance interno no se recupera; la reducción del déficit fiscal no alcanza a compensar la deficiencia de ahorro y el déficit en cuenta corriente. La economía queda con un faltante de ahorro que impide la recuperación de la crisis en el presente año. Por lo demás, significa una elevación de la carga tributaria de los grupos medios con salarios cercanos al mínimo, que reduce la participación de los ingresos laborales en el producto nacional; el efecto sobre el coeficiente de Gini no es compensado por las transferencias a los sectores más vulnerables. La economía no alcanzará a recuperar la caída del producto en el presente año y probablemente tampoco en el siguiente, y la distribución del ingreso se verá seriamente deteriorada.

Los hechos se han encargado de demostrar con creces que la economía no tiene el ahorro para recuperar la tendencia histórica del crecimiento, ni compensar el deterioro de la distribución del ingreso. La solución es distinta a la de los países desarrollados, en particular de Estados Unidos, que disponen de ahorros sobrantes.

El modelo de libre mercado con salario por debajo de la productividad no está en capacidad de recuperar el crecimiento histórico y revertir el deterioro de la distribución del ingreso. La alternativa, dictada por las características propias de la economía colombiana y que he presentado en forma insistente, es un cambio de modelo orientado a elevar el ahorro y el salario mediante reformas estructurales en el comercio internacional, la concepción monetaria, la política social de transferencias y la política laboral.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/soluciones-propias-para-economias-disimiles/

21.10.-El experimento de Renta Básica Universal funciona en California: ayuda a los más desfavorecidos DERBLAUEMOND

El experimento de Renta Básica Universal funciona en California: ayuda a los más desfavorecidos

Sobre la Renta Básica Universal se ha escrito ya largo y tendido, y siendo un tema ya tan manido, realmente carecía de demasiado interés para los autores menos proclives a “remover debates” en vez de a crearlos. Pero como siempre acaba ocurriendo con la socioeconomía más econométrica, el interés acaba despertando cuando los datos arrojan nuevos puntos de vista y planos que antes no habían podido ser valorados.

16 mar 2021.- Así, tras las experiencias de RBU más directas y simples como las que hemos visto en diversos países, finalmente ha habido un proyecto piloto en California que ha arrojado unos resultados significativos. Independientemente del sesgo ideológico de cada uno, tal y como estaba planteada esta experiencia ha producido los que deberían ser de verdad los objetivos de una RBU, y que deberían huir como el diablo de la proliferación de una economía clientelar y no productiva, que sólo carcomería nuestro sistema de bienestar.

Pero en California la experiencia ha tenido algunos condicionantes muy concretos, especialmente apropiados, y que han sido a buen seguro lo que ha contribuido definitivamente a que aquella RBU haya sido un caso de éxito. Y es que repartir dinero para todos como si creciese en los árboles no suele ser en absoluto una buena práctica, pero dejar caer en la exclusión social a aquellos que pasan por un mal momento económico tampoco.

La experiencia de California: una prueba de ensayo con los ingredientes apropiados

Hay que empezar explicando que esta experiencia de RBU californiana ha sido promocionada por un programa financiado con donaciones privadas, estructurado jurídicamente en torno a una organización sin ánimo de lucro, y que en este caso no ha utilizado ni un dólar del dinero público de los contribuyentes. Aunque también es cierto que el experimento y su entorno tiene ciertas conexiones políticas, que pueden tener sus intereses en uno u otro signo del resultado. No obstante, y a pesar de ello, no se puede negar que los condicionantes son más que oportunos, la experiencia relevante, y los resultados significativos. Y, a pesar de que hay una segunda fase ya posterior al Coronavirus, además la primera fase de esos datos y resultados son previos a la pandemia, por lo que sus conclusiones son totalmente aplicables a un estado de “normalidad” económica de la de verdad, y no de esa “nueva normalidad” en Neolengua, que es de todo menos normal.

Como explicaba este artículo de The Guardian de hace unos días, la experiencia de RBU de California que les traemos hoy no ha sido una experiencia más al uso, de las tantas del montón que se han limitado a regalar dinero y medir resultados en base a unos parámetros insuficientes, y que por lo tanto acabaron conduciendo a una experiencia incompleta y a unas conclusiones parciales. Hay que empezar diciendo que esta experiencia californiana no ha sido precisamente una iniciativa de regalar dinero por parte de una corporación municipal con un sesgo político intencionado y pre-establecido, y que buscaba pintar un mundo de globos y elefantes rosas. No, no ha sido ni mucho menos el caso, y de ahí que en esta ocasión esta experiencia haya despertado el interés de un servidor, además de por esos condicionantes de este experimento socioeconómico en concreto que les decía antes.

Entrando ya en las condiciones concretas con las que la RBU se ha repartido entre los perceptores con derecho a ella, en el municipio californiano de Stockton decidieron que entregarían la cantidad mensual de 500$ entre residentes que tenían ingresos por debajo de la mediana (46,033$ de ingresos familiares). Y lo que es realmente importante, lo hicieron desde el principio dejando claro que el plazo iba a ser limitado. Esa importancia no es tanto porque este plazo viniese determinado exclusivamente por la duración del piloto, sino porque más bien era un plazo inherente al concepto híbrido de RBU que allí pusieron en marcha, y que de esta manera pretendía huir de crear un sub-tejido socioeconómico, que se acostumbrase a subsistir con unas percepciones que los hacían a la vez dependientes y los condenaba a no ser productivos sino clientelares. Por el contrario, en Stockton la RBU trataba de ser un “empujón” para salir del agujero. Y lo cierto es que este experimento socioeconómico californiano era de diseño sencillo (que no simplista), y no había muchos condicionantes más, lo cual ha redundado en una pureza de los resultados más directos y simplificados, y que evita “perderse por las ramas”. De hecho, por no haber no había ni siquiera condicionantes sobre a qué debían dedicar el dinero percibido los 125 residentes agraciados con su participación en el programa.

Efectivamente, con todo lo anterior, esta experiencia californiana prometía desde el principio, y sea RBU o lo que sea, al menos los objetivos son infinitamente más ortodoxos que un cheque mensual “de regalo porque tú lo mereces”, a cambio de absolutamente nada, y para siempre jamás. Son tres factores que sí que han sido vistos en el diseño de otras experiencias de RBU, y que eran más bien una garantía de todo menos de sacar de la pobreza a los beneficiarios, lo cual debería ser el principal objetivo desde el principio. Y también hay que valorar que los parámetros econométricos han de ser igualmente válidos y adecuados, y que a esas a veces tan sesgadas medias, en este caso han sabido añadirles el gran valor socioeconómico de información adicional que siempre aportan las medianas, y que ya analizáramos en el artículo “El porqué de que casi todos seamos de esa clase media que se extingue… O de que eso nos creamos”.

Obviamente, a estas alturas del artículo, supongo que la pregunta que está presente en la mente de muchos lectores es… ¿Y cuáles fueron los resultados? No se impacienten, que ya llegan las respuestas más significativas y reveladoras del caso analizado hoy. Y ya les adelanto que estos resultados están a la altura del buen diseño del experimento, y que se alejan de los tópicos y los debates polarizados, que resultan ya demasiado “manidos”, e ideológicamente rígidos y atrincherados.

Pero no sólo han sido los reactivos, la reacción también ha traído un producto que podría llegar a ser de futuro con el catalizador adecuado

Como habrán leído ya en el enlace anterior de The Guardian, los resultados no podrían ser más reveladores. Lejos de haber visto con el programa el surgimiento de redes clientelares, la proliferación de perceptores que se malacostumbran, o la creación de economías de subsistencia que prefieren seguir siendo pobres pero sin tener que trabajar, lejos de todo eso, en Stockton lo que se ha visto es precisamente todo lo contrario. Buena parte de los 125 residentes participantes han aprovechado la ayuda que les ha supuesto esa RBU, tal y como estaba diseñada allí, para salir de su situación de deterioro socioeconómico. Y es que una buena proporción de esos 125 ciudadanos gracias a la RBU han repagado deudas, han conseguido dar el salto a conseguir trabajos a tiempo completo, y además han conseguido estadísticamente mejoras en su salud emocional. Vamos, nada que ver con haberse resignado a un cómodo pero improductivo futuro como meros “paniaguados”.

Los datos concretos son que, tras un año de experimento, entre los perceptores, la tasa inicial de sólo un 28% de participantes con un empleo a tiempo completo se había elevado hasta un significativo 40%. Eso supone un aumento de 12 puntos porcentuales, o un incremento de en torno al 43%. Mientras tanto, en el grupo de control, los empleados a tiempo completo pasaron tan sólo del 32% inicial al 37%, un salto casi imperceptible de tan sólo cinco puntos porcentuales, o un incremento de alrededor de un escaso 16%. Desde luego, la diferencia entre el grupo de control y los participantes en el proyecto es más que notable.

Para el análisis de los datos y los estudios más econométricos, el proyecto contó con académicos expertos de la Universidad de Pennsylvania, que concluyeron que esos 500 dólares extra al mes permitieron a los perceptores liberarse de parte de su tiempo habitual de trabajo. Así ese tiempo extra pagado por la RBU pudieron dedicarlo a tomar parte en procesos de selección, a hacer entrevistas, o incluso para sufragar con ello directamente los costes de transporte, de vestimenta adecuada y estéticos, o similares, para poder acudir o incluso dar una mejor imagen en las entrevistas presenciales.

En el mismo sentido, el porcentaje de los perceptores de la RBU que estaban repagando sus deudas se elevó en torno a un 20%, hasta alcanzar un 62%. Finalmente, además, la mayoría de los agraciados pasó desde una condición previa de sufrir una salud mental que presentaba como mínimo desórdenes psíquicos leves, a un estado de bienestar mental saludable y equilibrado. Por otro lado, como el dinero de la RBU se transfería a los perceptores vía una tarjeta de débito, además el estudio tenía trazabilidad de los gastos en los que incurrían con ese dinero los participantes. Aunque es totalmente cierto que aquí puede haber truco, puesto que una cosa son los gastos que esos perceptores quieren hacer con una tarjeta que saben que está monitorizada, pudiendo dejar los gastos menos “comprensibles” para sus medios de gasto personales, que escapan al control de los responsables del estudio. El hecho es que el principal gasto con esas tarjetas era dedicado a la adquisición de alimentación, y menos del 1% se dedicaba a la compra de bebidas alcohólicas o tabaco.

¿Es ésta la experiencia definitiva de color de rosa o hay cosas que aprender de ella porque “no todo vale”, y menos en RBUs?

Así, con estos nuevos resultados del experimento californiano de Stockton, también hay que decir que, en la concepción del experimento, ha influido su cercanía a la meca tecnológica de Silicon Valley. La tónica general por aquellas latitudes es la preocupación casi omnipresente entre los líderes tecnológicos residentes en el estado por la RBU, y en especial ante el escenario socioeconómico que se ha abierto con la robotización y la tecnificación masiva de puestos de trabajo, y que ya está ejerciendo su influencia sobre los mercados laborales locales (y no tan locales). Pero vayamos a las conclusiones más de valor, tratando de mantenernos en todo momento agnósticos respecto a la vertiente más ideológica del asunto, y esforzándonos por atenernos lo más posible a la objetividad de los datos.

Una de las preguntas más sistémicas e intrigantes es quién ocupará esos puestos que dejan los agraciados con una RBU y que consiguen promocionar socioeconómicamente. ¿Va a haber siempre una infra-clase social que se vea forzada a aceptar esos puestos precarios al extremo, o, por el contrario, si la socioeconomía en su conjunto consigue progresar, las condiciones pueden mejorar para todos, y que el fondo sea menos fondo incluso para los menos agraciados socioeconómicamente? Va a ser que la respuesta correcta más probable es la segunda, y a la vista está cómo las economías desarrolladas desde un plano más socioeconómico y no sólo económico como las europeas han conseguido unos estándares de vida media (y mediana) y de desarrollo socioeconómico mucho más equilibrados. Y decimos esto sin quitar ni un ápice de razón a los que sostienen que el modelo europeo también tiene sus desventajas, que las tiene, y en especial por su cierta ineficiencia en el gasto, por presentar unas cargas fiscales elevadas, por su rigidez económica, y por la poca promoción innata de la actividad emprendedora y empresarial, que al final es la que es productiva y genera empleo y bienestar para todos.

Otra de las cuestiones más sistémicas y que potencialmente podrían restar validez a este experimento, es que sus resultados pueden llegar a no tener nada que ver con los que se obtendrían con un programa masivo a gran escala. De hecho, resulta evidente que un piloto con 125 habitantes de un municipio como Stockton tiene sus grandísimas limitaciones, puesto que, para empezar, por ejemplo, la misma cuestión que les planteábamos antes sobre quién ocupa los infra-trabajos que dejan los participantes en la RBU que logran progresar se vuelve un tema crucial. Así, que unas decenas de trabajadores de Stockton cambien de situación socioeconómica, y dejen huecos en la base más base de la pirámide socioeconómica, no tiene un impacto relevante sobre el conjunto, pues otros vendrán que esos puestos ocuparán. Si la RBU fuese masiva, esto no sería así, y aflorarían nuevos efectos colaterales e imprevisibles a priori, y que, dada esa imprevisibilidad, podrían bien tanto reforzar la conveniencia de implantar una RBU, como de su total inconveniencia. Simplemente estaríamos, de nuevo, adentrándonos en el siempre peligroso terreno de lo desconocido económicamente.

Por otro lado, volviendo al tema de la RBU californiana, hay que admitir la obviedad de que es una auténtica pérdida de oportunidad y de potencial de crecimiento socioeconómico que trabajadores que, por una situación desafortunada y muchas veces coyuntural, se vean abocados a caer en una situación de pseudo exclusión social de la que luego casi es imposible salir. Y eso es especialmente destructivo en ciertas sociedades precisamente como la estadounidense, donde conviven sin redes de contención social ni familiar, más propias de países latinos o de democracias más sociales como las europeas. En nada beneficia al sistema perder a un trabajador que puede llegar a volver a aportar al sistema, para que pase a ser una carga en el mejor de los casos, y además para aún así seguir padeciendo unos estándares de vida muy deteriorados. Para evitar el aspecto más ideológico del asunto, no entraremos en “polarizantes” temas de justicia social, y nos limitaremos a insistir en que no aporta nada al sistema sacar de la ecuación socioeconómica a individuos productivos que, con una pequeña ayuda temporal, podrían volver a aportar al sistema de forma neta durante el resto de sus vidas laborales. Y ahí está el quid de la cuestión, en la necesaria temporalidad del planteamiento de la RBU, y el que su diseño trate de conseguir que su percepción sea de que es un mero “empujón” para que el trabajador siga aportando al sistema y al bienestar del conjunto durante el resto de su vida laboral, en vez de ser una carga “para siempre jamás”.

De hecho, asumiendo como esencial esa temporalidad vista en el estudio de California como mínimo de adecuada, la RBU ya no es tanto una renta básica universal como una prestación temporal por situación de deterioro económico. Podría asemejarse más a lo que son la prestación por desempleo más a la europea, pero a la que se tenga derecho más que por cotizaciones previas por haber caído en una situación económica complicada. E insistimos, siempre estableciendo un claro límite temporal del que el perceptor sea consciente desde el principio, para que sepa que dispone de un único cartucho que si desaprovecha tendrá nefastas consecuencias para su salud socioeconómica, de la cual tendrá infinitamente menos posibilidades de escapar. Quizás habría que valorar si el enfoque correcto de la RBU como tal debería ser ese giro conceptual. Y sería esencial que la RBU sea durante ese tiempo limitado también para evitar esos miedos mayores (y muy fundados) de los mayores detractores de la RBU, que temen la proliferación de esos tejidos socioeconómicos hiper-dependientes y clientelares tan lesivos y auto-destructivos para cualquier socioeconomía.

Si aseguras pescado gratis todos los días, ¿Quién va a querer aprender a pescar y salir él mismo a por los peces?

Con esa temporalidad se corta de raíz el riesgo de que el vivir con menos, aunque sea malvivir, se cronifique y que se acostumbren a ello. Y ello me recuerda además lo que siempre me decía un admirado amigo responsable de una excelente ONG en África: para ayudar de verdad a los más desfavorecidos no hay que darles el pescado, hay que darles a caña y enseñarles a pescar. La RBU como la plantean algunos es darles pescado cada día (mientras haya y sea sostenible para el sistema, que todo hay que decirlo), mientras que darles una ayuda temporal supone darles medios para que se compren una caña y sepan que tienen necesariamente que aprender a pescar, porque en un plazo razonable dejarán de sufragarles nuevas cañas de pescar, los cebos y el hilo de nylon.

Parece un pequeño matiz, pero realmente las diferencias que se marcan con ello son abismales, y literalmente pueden marcar la separación entre el empujón constructivo y lo auto-destructivo de esas políticas de “regalar dinero para todos”, que lo siempre acaban es repartiendo miseria. Y además tenemos lo de futuro y de progreso que supone que el sistema haga una pequeña inversión adicional y temporal en unos individuos que así podrían volver a ser aportadores netos al conjunto, y hacerlo durante mucho más tiempo y por mucho mayores importes que los de la percepción que recibieron. Y eso dejando de lado el asunto que ya les decía, y que es el “innombrable” tema de la justicia social, con unos desfavorecidos que a veces nacieron condenados a su precaria condición, sin que ello quite que haya otros que no se hayan esforzado realmente por labrarse un buen futuro.

Pero, ¿Cómo diferenciar salomónicamente los que caen en un campo y en el otro? ¿Qué es más justo y sostenible socioeconómicamente, dejar de prestar un cierto apoyo a los que lo necesitan temporalmente o dejar de sostener a los que explotan el sistema? Siempre va a haber de unos y de otros, e igual lo suyo es añadir a la RBU con el tiempo una buena dosis de inteligencia artificial que permita separar los necesitados de los paniaguados (y que no traiga nada como el escándalo holandés que hizo dimitir en pleno al gobierno de aquel país). Mientras que esa posibilidad técnica y socioeconómica se va haciendo una realidad, algo habrá que ir haciendo en los primeros actos de esta obra, y ese concepto híbrido de una RBU “temporal” es mucho mejor opción que una RBU sin más. Y, en todo caso, los resultados en media que ha aportado en Stockton son como mínimo generadores de riqueza para el conjunto del sistema en los plazos más largos, pero… ¿Largo plazo? ¿Quién se preocupa por el largo plazo en los tiempos de la dictadura del quarter y de los resultados trimestrales? Igual el cortoplacismo rabioso vuelve a ser parte también de este problema, y que, igual que no conviene poner el horizonte temporal de la RBU en el “hasta el infinito y más allá”, tampoco convenga poner el límite de la vida productiva de un trabajador en la carambola de no sufrir ningún revés insuperable en el corto y medio plazo, que ya le saque del sistema para el resto de sus días.

Esto no tiene porqué necesariamente ocurrir tampoco tan sólo al caer en situación de desempleo, sino que puede plantearse incluso ante situaciones de precariedad económica sobrevenida de forma sostenida y cuasi-permanente para trabajadores que, con un pequeño empujón, puedan igualmente dar un salto socioeconómico que les permita salir de la precariedad y aportar más al sistema. Y eso podría aportar beneficios incluso tratándose de situaciones no coyunturales y cronificadas, porque el que cae en ellas ya no tiene recursos económicos que le den opción a salir del pozo. ¿Por qué limitar las opciones dadas por el sistema para progresar en la vida y para conseguir un mejor trabajo tan sólo a la época joven y solamente en el plano meramente educativo? ¿Por qué no dar una segunda oportunidad temporal convenientemente diseñada en la madurez a trabajadores que, ya no voy a decir que vean sus ingresos simplemente por debajo de la mediana, sino incluso por debajo de un umbral de un % de ella a definir? Y eso ya es un híbrido que entra en lo que se acerca más a un concepto de RBU sin serlo, y que paradójicamente podría evitar lo más peligroso de la misma. Pero el otro tema crucial aquí es el clásico de toda iniciativa socioeconómica: ¿Cómo, durante cuánto tiempo y, sobre todo, quién paga la fiesta?

https://www.elblogsalmon.com/economia/experimento-renta-basica-universal-funciona-california-ayuda-a-desfavorecidos?utm_source=recommended&utm_medium=DAILYNEWSLETTER&utm_campaign=31_Mar_2021+El%20Blog%20Salm%C3%B3n

21.9.-Sugestiones: Otra vez la Emisión Monetaria MAURICIO CABRERA

Lo primero es una teoría trasnochada que no tiene asidero en condiciones como la recesión actual, causada por desplome de la demanda.

Se volvió a alborotar el debate sobre el crédito del Banco de la República (BR) al gobierno para financiar los gastos que no ha hecho para contrarrestar los efectos económicos de la pandemia.

21 mar 2021.- Esta vez, porque Petro y Claudia López volvieron a insistir en la propuesta que desde hace un año planteamos varios economistas, incluyendo ex ministros de Hacienda.

Los ortodoxos volvieron a decir que era una propuesta populista e irresponsable, sin importar que los bancos centrales de muchos países hicieron préstamos a sus gobiernos.

Repitieron los mismos argumentos: uno, que la emisión monetaria podía aumentar la inflación y dos, que se afectaba la credibilidad del gobierno y del mismo BR frente a los inversionistas internacionales.

Lo primero es una teoría trasnochada que no tiene asidero en condiciones como la recesión actual, causada por desplome de la demanda. Las cifras son contundentes: el año pasado el BR imprimió billetes a gran velocidad, y los medios de pago (M1) aumentaron 26.4%; ¿Se aceleró la inflación? No!, por el contrario se redujo a un mínimo histórico de 1.6% anual. Lo malo es que muy poco de ese dinero nuevo llegó al sector productivo, porque los créditos bancarios solo crecieron 2.9%.

Hoy todo el mundo aplaude que el BR haya bajado tasas de interés y emitido dinero, pero sigue la absurda visión maniquea de que la emisión es buena si va para el sector financiero privado, y mala si es un préstamo al gobierno.

En cuanto al segundo argumento vale la pena recordar lo que sucedió durante la Gran Depresión de los años 30 del siglo pasado. El gobierno de Olaya Herrera enfrentaba una caída del PIB del 8% con el agravante que el BR no podía emitir sin respaldo de oro, y con la fuga de capitales el M1 disminuyó cerca de 30%.

Cuando se autorizó al BR a emitir sin respaldo en oro había que encontrar una fórmula que le permitiera prestarle al gobierno. Lo hizo el creativo Minhacienda Esteban Jaramillo.

Le cedió al BR las utilidades de los siguientes 13 años de la explotación de las Salinas (la ISA de esa época), a cambio de un préstamo del BR de $15.5 millones, que representaban el 40% de los ingresos del gobierno. El crédito del BR al gobierno llegó a ser el 6% del PIB y el país salió de la recesión. Es como si hoy le prestara unos $60 billones.

La propuesta de la alcaldesa de Bogotá es que el BR le preste al gobierno $50 billones garantizados con las utilidades futuras de ISA y Ecopetrol. El ortodoxo Esteban Jaramillo la aprobaría, y no habría que vender a ISA.

* * *

ADENDA: Excelente la propuesta del presidente de sembrar 60.000 árboles como homenaje a los muertos por el Covid. Ojalá propusiera también hacer otro bosque de 6.402 árboles como monumento a los jóvenes asesinados y presentados como falsos positivos.

https://www.portafolio.co/sugestiones-otra-vez-la-emision-monetaria-opinion-mauricio-cabrera-galvis-550259

21.9.-Sugestiones: Otra vez la Emisión Monetaria MAURICIO CABRERA

Lo primero es una teoría trasnochada que no tiene asidero en condiciones como la recesión actual, causada por desplome de la demanda.

Se volvió a alborotar el debate sobre el crédito del Banco de la República (BR) al gobierno para financiar los gastos que no ha hecho para contrarrestar los efectos económicos de la pandemia.

21 mar 2021.- Esta vez, porque Petro y Claudia López volvieron a insistir en la propuesta que desde hace un año planteamos varios economistas, incluyendo ex ministros de Hacienda.

Los ortodoxos volvieron a decir que era una propuesta populista e irresponsable, sin importar que los bancos centrales de muchos países hicieron préstamos a sus gobiernos.

Repitieron los mismos argumentos: uno, que la emisión monetaria podía aumentar la inflación y dos, que se afectaba la credibilidad del gobierno y del mismo BR frente a los inversionistas internacionales.

Lo primero es una teoría trasnochada que no tiene asidero en condiciones como la recesión actual, causada por desplome de la demanda. Las cifras son contundentes: el año pasado el BR imprimió billetes a gran velocidad, y los medios de pago (M1) aumentaron 26.4%; ¿Se aceleró la inflación? No!, por el contrario se redujo a un mínimo histórico de 1.6% anual. Lo malo es que muy poco de ese dinero nuevo llegó al sector productivo, porque los créditos bancarios solo crecieron 2.9%.

Hoy todo el mundo aplaude que el BR haya bajado tasas de interés y emitido dinero, pero sigue la absurda visión maniquea de que la emisión es buena si va para el sector financiero privado, y mala si es un préstamo al gobierno.

En cuanto al segundo argumento vale la pena recordar lo que sucedió durante la Gran Depresión de los años 30 del siglo pasado. El gobierno de Olaya Herrera enfrentaba una caída del PIB del 8% con el agravante que el BR no podía emitir sin respaldo de oro, y con la fuga de capitales el M1 disminuyó cerca de 30%.

Cuando se autorizó al BR a emitir sin respaldo en oro había que encontrar una fórmula que le permitiera prestarle al gobierno. Lo hizo el creativo Minhacienda Esteban Jaramillo.

Le cedió al BR las utilidades de los siguientes 13 años de la explotación de las Salinas (la ISA de esa época), a cambio de un préstamo del BR de $15.5 millones, que representaban el 40% de los ingresos del gobierno. El crédito del BR al gobierno llegó a ser el 6% del PIB y el país salió de la recesión. Es como si hoy le prestara unos $60 billones.

La propuesta de la alcaldesa de Bogotá es que el BR le preste al gobierno $50 billones garantizados con las utilidades futuras de ISA y Ecopetrol. El ortodoxo Esteban Jaramillo la aprobaría, y no habría que vender a ISA.

* * *

ADENDA: Excelente la propuesta del presidente de sembrar 60.000 árboles como homenaje a los muertos por el Covid. Ojalá propusiera también hacer otro bosque de 6.402 árboles como monumento a los jóvenes asesinados y presentados como falsos positivos.

https://www.portafolio.co/sugestiones-otra-vez-la-emision-monetaria-opinion-mauricio-cabrera-galvis-550259

21.8.-Fuerte estímulo en Estados Unidos, chichiguas en Colombia – SALOMÓN KALMANOVITZ

Joe Biden logró que se aprobara el plan de rescate de la economía estadounidense por 1,9 billones de dólares, más del 9 % del PIB de ese país. En 2020 su economía se contrajo el 3,5 % y la tasa de desempleo llegó al 6,2 % de la población económicamente activa.

14 mar 2021.- Diversos analistas auguran una recuperación total en 2021, aunque algunos temen que la economía se recaliente y aumente la inflación. Otros consideran que eso no sucederá necesariamente y que el aumento de precios se limitará a ciertas materias primas, un costo bajo frente a los beneficios. El plan extiende el seguro de desempleo y aumenta las mesadas, subsidia los seguros de salud (contra la inclemencia de Trump), subsidia alquileres y otorga bonos por cada niño en situación de vulnerabilidad. Una muestra de empatía con los sufrimientos de buena parte de la población estadounidense, de la que carece el Partido Republicano que, unificado alrededor del expresidente, no emitió ni un voto favorable al plan.

Aunque la contracción de la economía colombiana ha sido más del doble y la tasa de desempleo es cercana al 16 %, una calamidad, la administración Duque no ha dispuesto ni un tercio del estímulo recién aprobado en Estados Unidos (para no mencionar los billonarios paquetes de ayuda anteriores), el país del que copiamos todos sus defectos pero ninguna de sus virtudes. Es obvio que su capacidad de endeudamiento es enorme, mientras que la tesorería colombiana está más limitada. Por eso mismo, debe recurrir más a los impuestos.

Quizá más pronto que tarde aumentarán los impuestos al capital en Estados Unidos para pagar parte del plan de rescate y se afectarán las ganancias de las corporaciones. En nuestro país, el ministro Carrasquilla da puntadas a una nueva reforma tributaria, pues el objetivo de la que hizo hace dos años fue reducir los impuestos a las sociedades y a los mayores ingresos. Así, agravó el desequilibrio fiscal estructural del Gobierno, aun antes de que fuera necesario actuar contra la pandemia.

Una propuesta distinta es impedir que el Gobierno asuma el impuesto de industria y comercio que pagan los empresarios a nivel local, con un costo de $6 billones. Otra, gravar las altas pensiones, que hoy están exentas. Nuestro sistema tributario ha acentuado la desigualdad al apoyarse cada vez más en el IVA en lugar del impuesto de renta. Según Anif, “en 1991 [el IVA] pesaba el 32,5 % del recaudo… (2,6 % del PIB), mientras que en 2019 aumentó al 41,4 % (5,8 % del PIB)”. Carrasquilla pretende aumentar aún más la desigualdad, fijando un IVA más alto a muchos bienes de la canasta familiar y “ofreciendo” devolverlo a los hogares más pobres, una oferta difícil de cumplir con tanta informalidad.

Al Gobierno no le interesa aumentar los impuestos a las personas, que son ridículamente bajos: por este concepto recauda un ínfimo 1 % del PIB frente al 8 % en los países de la OCDE; falta un impuesto con dientes al patrimonio y restablecer la renta presuntiva. El Gobierno se identifica con los ricos, pero es insensible a las necesidades de una población afligida por la enfermedad, la muerte y el hambre.

Carrasquilla espera aumentar el recaudo en un escaso 1,5 % del PIB, lo que refleja su talante mezquino y chichigüero y la cortedad de sus reformas tributarias ante las abrumadoras necesidades de nuestra sociedad. Habrá entonces muchísima austeridad fiscal.

https://www.elespectador.com/opinion/estimulo-en-estados-unidos-chichiguas-en-colombia/

 21.7.-Desempleo y pandemia MAURICIO CABRERA

Este enero se agrandó la diferencia, y el desempleo aumentó casi 4 puntos respecto a diciembre de 2020, llegando a un asustador 17,3%, el segundo peor registro para este mes en lo que va corrido del siglo. La situación es peor en las 13 ciudades más grandes del país, en las que el desempleo llegó al 19,5%. Grave.

Enero siempre ha sido un mes difícil para el empleo. Después de las fiestas decembrinas que generan mucho empleo temporal por los viajes, celebraciones y la explosión de las compras navideñas, viene la resaca de la cuesta de enero, donde mucha gente se da cuenta que gastó más de lo que tenía y se aprieta el cinturón.

7 mar 2021.- Los negocios vuelven a su ritmo normal y se despiden miles de trabajadores temporales. Este comportamiento estacional se refleja en las cifras del Dane que cada enero muestran un aumento de la tasa desempleo frente al mes anterior (en promedio 2,7 puntos porcentuales en la última década).

Este enero se agrandó la diferencia, y el desempleo aumentó casi 4 puntos respecto a diciembre de 2020, llegando a un asustador 17,3%, el segundo peor registro para este mes en lo que va corrido del siglo. La situación es peor en las 13 ciudades más grandes del país, en las que el desempleo llegó al 19,5%.

Los porcentajes son números fríos que esconden la tragedia de 1,57 millones de personas que empezaron mal el año nuevo perdiendo su empleo y sus ingresos. De estas 938.000 fueron mujeres y 39.000 hombres, es decir que 6 de cada 10 nuevos desempleados fueron mujeres. Por eso la tasa de desempleo femenino es de 22,7% mientras que la de los hombres es mucho menor, 13,4%.

Varios analistas culpan de esta caída del empleo a la nueva cuarentena y los cierres de actividades económicas que se decretaron en enero para controlar el gran aumento de contagios y muertes por Covid producido por los excesos de diciembre. No es del todo cierto.

La actividad económica en la que más se perdieron empleos, comparando con enero del año anterior, fue la Industria Manufacturera, con más de 400.000.

Es claro que la industria no fue afectada por los toques de queda ni por la ley seca. Por el contrario, aunque se esperaría que el Comercio sufriera más por las restricciones, fue uno de los pocos sectores que registró un aumento de personas ocupadas, 44.000. Los otros dos sectores que sacaron la cara fueron construcción y servicios públicos.

La hipótesis alternativa, por lo menos para la Industria, es la falta de demanda, pues en el 2020 sus ventas cayeron 8%. En sectores como restaurantes, hoteles o entretenimiento es una mezcla de las restricciones y de las menores ventas por el autocuidado de la gente o su falta de dinero para consumir. Mientras la gente no recupere sus ingresos y no se reanime la demanda la reactivación será lenta.

* * *

ADENDA: 6.402 jóvenes colombianos ya no están buscando empleo. Cuando lo estaban buscando les ofrecieron ir a coger café y otros posibles trabajos.

Partieron ilusionados en conseguir algún ingreso para sus familias y fueron vilmente asesinados para mostrar resultados y cobrar unas recompensas.

Su sangre clama justicia y saber quién originó la orden.

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/desempleo-y-pandemia-columnista-549811

 

  • 21.6.-Prácticas non sanctas de Carrasquilla: ¿Qué dicen los entes de control?AURELIO SUÁREZ 
  • Empleo y distribución EDUARDO SARMIENTO
  • Reforma fiscal SALOMÓN KALMANOVITZ

Carrasquilla porfía en justificar la tercera reforma, dirigida en realidad a financiar beneficios tributarios enredados.

Carrasquilla dijo recién nombrado que al presupuesto le faltaban 14 billones de pesos de ingresos para cumplir la regla fiscal y que iba a cubrirlos con la Ley de Financiamiento de 2018. Anif y Mauricio Cárdenas advirtieron deficiencias, y Moody’s calculó que solo conseguiría 7 billones de pesos. La Corte Constitucional se la tumbó en octubre de 2019 por violar el debido trámite en el Congreso. En efecto, el recaudo de IVA y otros indirectos creció 5 billones de pesos, pero el de la renta, apenas 3 billones de pesos.

27 feb 2021.- Inspirado en que “rebajar impuestos era el motor de la economía”, metió la Ley de Crecimiento, que rebajó la tarifa al impuesto de renta empresarial e introdujo beneficios tributarios con cargo al erario por 9,4 billones de pesos para 2021, 11,5 billones de pesos para 2022 y 19,4 billones de pesos para 2023, sin contar otras prebendas, y se guardó el as de las privatizaciones para cuadrar cuentas corrientes.

Recambió los vencimientos de la deuda pública: bajó a 3,8 billones de pesos los 20,74 billones de pesos a pagar en 2020 y pasó el resto a 2025, cuando el monto será de 30,5 billones de pesos, legándole el chicharrón al Gobierno venidero (BanRep).

 El exministro Cárdenas juzgó que para pulir tales planes “se tiene que incurrir en prácticas non sanctas” (junio 2019) y que pensar que la reforma se pagará “a punta de mayor crecimiento, es un deseo más que una realidad” (noviembre 2019). Una vez en vigor la Ley de Crecimiento, Duque y Carrasquilla presumieron que ya había superávit antes del servicio de la deuda.

Las cuentas de la lechera estallaron con la pandemia, pero a Carrasquilla le sirvió para incurrir en nuevas prácticas non sanctas a fin de financiar el descuadre. El Observatorio Fiscal de la Javeriana reveló que los importes del fondo Fome, creado para la emergencia, no coincidían con lo publicado en los portales de Transparencia.

A febrero de 2021 acumulaba 40,5 billones de pesos, pero desembolsados 22,6 billones de pesos, 2,1 por ciento del PIB, lo que hace del Gobierno de Duque uno “chichipato”.

¿Cuál es el truco? Amasar recursos pero no ejecutar, y mezclar sin recato el gasto con la liquidez cedida por el Banrepública a la banca para mentir con la supuesta inversión del 11 por ciento del PIB en la pandemia. La meta fue promover otra reforma tributaria, fundada en una comisión extranjera creada con la Ocde, que escarba en la canasta familiar las pérdidas al fisco por las exclusiones en el IVA (El Tiempo, 13/4/20).

A febrero de 2021, los soportes extras en programas sociales e Ingreso Solidario, para 7,3 millones de hogares beneficiados y durante 270 días, totalizan 8,68 billones de pesos, equivalentes a 1,2 millones de pesos por hogar, míseros 4.500 pesos al día. El programa de auxilio a empresas, Paef, ha conferido en nueve meses magros 4,8 millones de pesos mensuales en promedio a 150.000 de ellas, que son el 10 por ciento del empresariado nacional, y, de 5,8 billones de pesos repartidos, las grandes acaparan 30 por ciento. El respaldo a la salud suma 6,1 billones de pesos, así: giro a las IPS por cartera, pasivos públicos, disponibilidad de ucis, créditos Findeter y bonificaciones, 1,7 billones de pesos; vacunas y su aplicación, 3,1 billones de pesos; y traspasos de 1,3 billones de pesos a las EPS por no POS y pandemia. El total general ejecutado en todos los apoyos, con dificultad, supera 20 billones de pesos.

Dado que varios rubros como la devolución del IVA estaban en el presupuesto, el dato final del PIB del gasto nominal del Gobierno en 2020 fue de 10,5 billones de pesos, mucho menos que en 2019, cuando no había crisis por el virus. Contra toda evidencia, Carrasquilla porfía en justificar la tercera reforma, dirigida en realidad a financiar los beneficios tributarios enredados, más aún con la caída por 11 billones de pesos del recaudo en impuestos el año pasado. Tampoco validan la reforma nuevas deudas en TES a largo plazo por 36 billones de pesos; ni la de 12 billones de pesos a diez años con el Fondo de Ahorro y Estabilización (FAE), contraída en un raponazo a los entes territoriales; ni la del FMI por 5.300 millones de dólares, casi la mitad usada sin saberse en qué.

Nada la justifica, y menos si se descarga sobre una economía hundida en -6,8 por ciento. Es tan absurda que el exdirector de la Dian expresó: “Más importante fortalecer la Dian y perseguir a los evasores que hacer nuevas reformas tributarias” (SEMANA, 13/2/21). En la onda gobiernista y sin evaluación mayor, algunos centros de estudio propusieron una por 20 billones de pesos, plagada de impuestos al salchichón, a la gasolina y al gas. También en un esfuerzo por cuadrar el círculo, economistas apuntan a devoluciones y sobretasas para tornar progresivo el IVA. Carrasquilla, desaforado, sin regla fiscal, se arroja sobre la clase media y decreta la impropia toma hostil de ISA desde la entrampada Ecopetrol.

¿Impunidad a Carrasquilla? Pido a Procuraduría y Contraloría impedirlo y revisar sus “prácticas non sanctas”, que violan el principio constitucional de transparencia.

https://www.semana.com/opinion/articulo/practicas-non-sanctas-de-carrasquilla-que-dicen-los-entes-de-control/202151/?fbclid=IwAR1SWqdnV

21.6.-Empleo y distribución EDUARDO SARMIENTO

La información de comienzo del año confirma que la crisis económica no se superó en 2020. En enero el desempleo aumentó 4 % frente al mismo mes del año anterior y el empleo descendió 7 %.

7 mar 2021.- La caída de la actividad productiva se extenderá y terminará en estancamiento. No menos alarmante es la información sobre la pobreza y la distribución del ingreso. La pobreza pasó de 36 % a 46 %, la participación del trabajo en el PIB bajó y el apoyo a los sectores más vulnerables no llegó a 0,5 % del PIB. Las cifras dejan al descubierto un severo conflicto entre el empleo y la distribución del ingreso.

Los hechos se han encargado de reafirmar la naturaleza estructural de la caída en Colombia, y en general en América Latina. La globalización, la caída de los precios del petróleo y el coronavirus configuraron una estructura económica de bajo ahorro que ha propiciado serios daños. En un principio ocasionó un déficit en cuenta corriente que disparó el desempleo. Luego, quebró el vínculo entre el ahorro y la inversión; la reducción del ahorro se llevó por delante la inversión y la producción. En la actualidad, da lugar aún abierto conflicto entre el crecimiento económico y la distribución del ingreso; el bajo ahorro se trata de contrarrestar con la colocación del salario por debajo de la productividad del trabajo.

La síntesis no puede ser más crítica. La economía enfrenta una reducción del ahorro que, a su turno, reduce la producción y el empleo, y se contrarresta con la baja del salario y el deterioro de la distribución del ingreso. Lamentablemente esta evidencia no se ha asimilado.

Las propuestas oficiales están basadas en medidas que desconocen las causas de la crisis. Se orientan hacía una reforma tributaria basada en el IVA y las privatizaciones de empresas públicas que afectan el ahorro y el salario en direcciones opuestas. Las acciones aisladas por lo general logran un propósito a cambio del otro y en conjunto resultan inefectivas.

La causa del mal desempeño de la economía es el mercado en un mundo de deficiencias estructurales y distorsiones. El mercado resuelve los conflictos con estímulos que privilegian la producción y la eficiencia sobre la equidad. Así, las deficiencias estructurales que deprimen el ahorro se compensan con distintos procedimientos para colocar los salarios por debajo de la productividad del trabajo.

Las soluciones a las dolencias económicas no están en las manifestaciones y en los lugares comunes, sino en las instituciones que las causan, y pueden lograrse con una nueva organización económica que se distancie del fundamentalismo de mercado, y lo sustituya por conciliaciones estatales que actúan en diferentes frentes. En términos concretos se propone cambiar las teorías y el modelo económico.

Lo que se plantea es una reforma radical del sistema económico orientada a remover las deficiencias estructurales que propician el conflicto entre el ahorro y el salario. En la práctica se lograría con medidas de puntuales que aumenten el ahorro y eleven el salario, o por lo menos, no lo bajen. El primer paso podría ser la reorientación del Banco de la República para incrementar el dinero con respecto a la demanda y el replanteamiento de la política social para disminuir las enormes transferencias presupuestales al capital. Sin embargo, la transformación más importante es el cambio en la estructura del sector externo que requeriría un plazo más largo de gestación y transformación. Es indispensable avanzar en una composición comercial y sectorial basada en actividades de mayor complejidad y productividad del trabajo que eleven el salario y erradiquen el déficit en cuenta corriente dentro de un marco de crecimiento de la producción y el empleo.

https://www.elespectador.com/noticias/economia/empleo-y-distribucion/

21.6.-Reforma fiscal SALOMÓN KALMANOVITZ

El Gobierno se apresta a presentar una tercera reforma tributaria que disfraza con el nombre engañoso de “reforma fiscal”. Insiste en que hay que gravar el consumo de los colombianos y que además es justo porque los ricos consumen mucho y pagarán más de lo que están acostumbrados.

28 feb 2021.- Se trata de una falacia porque los pobres pagarán una parte mayor de su magro ingreso, mientras que a los ricos no les hará cosquillas. Se impondrá una tarifa del 19 % sobre muchos alimentos básicos que hoy tienen recargos menores. Prometen que van a devolver el IVA a dos millones de hogares pobres, pero la Encuesta de Hogares de 2019 informaba de 4,3 millones de hogares vulnerables, cifra que debió aumentar exponencialmente por la pandemia

El Gobierno justifica las exenciones de impuestos a los ricos porque terminan financiando más inversión, más crecimiento y empleo. Se trata de otra falacia: las condiciones que determinan la inversión son la rentabilidad esperada y el crecimiento de la demanda agregada, innovaciones tecnológicas y, en nuestro caso, un auge sostenido en el valor de nuestras exportaciones. Si bien una menor tributación aumenta los fondos de que disponen las empresas, estos se pueden distribuir en mayores dividendos, fuga de capital y aumento del consumo suntuario de sus propietarios. Esto ha sido confirmado por estudios hechos después de recortes de impuestos en muchos países que en su mayor parte no indujeron rachas de inversión.

La devolución de impuestos que hizo el gobierno Duque en 2019 no condujo a nuevas inversiones, obviamente porque la pandemia que se inició en febrero de 2020 destruyó mucho tejido empresarial e hizo colapsar la demanda agregada. Este año deberá ser un proceso de reconstrucción de parte de esas empresas que cerraron o se debilitaron, aunque muchas no volverán a la vida. La demanda se irá restaurando en la medida en que se retomen actividades, pero no lo ha hecho hasta el momento. En 2020 la tasa de desempleo fue de casi 16 % de la población económicamente activa (PEA); el registro de enero de 2021 empeoró mucho al ubicarse en el 17,3 % de la PEA (nacional), pero en áreas metropolitanas fue un espantoso 19,5 %.

En 2020 el recaudo tributario fue de $146 billones, $11 billones menos que en 2019. En 2021 las declaraciones de renta van a reflejar los cierres de sectores y empresas del año pasado, como también las caídas en el empleo; en consecuencia, el recaudo tributario debe reducirse de nuevo. Mientras tanto, el gasto público tuvo que ampliarse para atender las necesidades del sector salud y de la reactivación, dando lugar a un déficit fiscal de 8,2 % del PIB que hizo aumentar la deuda pública a dos tercios de la riqueza anual producida.

El Gobierno confía en que el Congreso le apruebe, en vísperas de elecciones, impuestos adicionales por unos $20 billones, con lo que quedaríamos tal como estábamos antes de la reforma de 2019 que le devolvió $10 billones a los contribuyentes más ricos. Se necesitan en verdad $40 billones como mínimo.

La administración Duque recibió un premio de consolación: el Banco de la República le aportó $6 billones (0,5 % del PIB) que fueron parte de las utilidades que obtuvo del manejo de las reservas internacionales, reflejo de las bajas tasas de interés en Estados Unidos. Sin embargo, este año se produjeron alzas en los tipos de interés que afectarán la valorización de las reservas del banco central y, por lo tanto, tampoco habrá premio el año entrante.

https://www.elespectador.com/opinion/reforma-fiscal/

  • 21.5.-La politización del Emisor SALOMÓN KALMANOVITZ 
  • Seguimos en la fase de decrecimiento del covid-19 DIEGO OTERO
  • Patentes sobre vacunas: ¿saludables o de corso? RODRIGO UPRIMNY

  La independencia y el adecuado funcionamiento del Banco de la República nunca han estado tan asediados como durante la administración Duque. A nadie se le habría ocurrido que el ministro de Hacienda, que preside la junta directiva, pretendiera ocupar su gerencia con el apoyo del infantil presidente y del Ubérrimo: un “complot” para que el Gobierno se tomara la autoridad monetaria y la pusiera al servicio de sus intereses, que pudo tener graves consecuencias en la reputación del país.

25 feb 2021.- Por fortuna, la junta salvó la institución al nombrar a una persona idónea y frenar en seco las aspiraciones de Carrasquilla de seguir el resto de su carrera en la gerencia del Emisor.

Carrasquilla había nombrado como codirector a un compinche suyo, Arturo Galindo, para asegurar su voto y conquistar la gerencia. Terminada su fallida misión, que duró menos de un año, volvió al BID para no perder su merecida jubilación. Galindo fue remplazado por Jaime Jaramillo Vallejo, en su momento decano de la Universidad Javeriana, un veterano funcionario que ha trabajado en instituciones financieras multilaterales, doctorado por la Universidad de Boston.

Otro golpe contra el buen funcionamiento del banco central fue el nombramiento como codirectora de Bibiana Taboada, hija de la exministra del Interior Alicia Arango. La nueva codirectora es una profesional especializada en temas de pobreza multidimensional, distantes años luz de lo que requiere tomar decisiones en política monetaria y asuntos macroeconómicos. Tiene un par de livianas maestrías, una de la Kennedy School of Government de la Universidad de Harvard en administración pública, no en economía. En el mejor de los casos será un cero a la izquierda y en el peor contribuirá a tomar malas decisiones. Ese cargo requiere años de estudio en teoría económica, finanzas, historia económica y monetaria, política monetaria y fiscal, así como experiencia en la toma de decisiones sobre estos temas. El clientelismo nepotista capturó así una posición importante del banco central.

El nombramiento de Mauricio Villamizar sorprendió por la juventud del nuevo codirector, pero tiene un doctorado en economía de la Universidad de Georgetown, publicaciones importantes y experiencia en la subgerencia de estudios económicos del banco. Que sea hijo de un exministro de la administración Samper (hace 27 años) le resta más de lo que le pone. Taboada y Villamizar egresaron de la Universidad de los Andes, que mantiene una hegemonía odiosa, porque existen muchos egresados de universidades públicas o privadas y de provincia —con doctorados en el exterior y buenas hojas de vida— que podrían ser excelentes codirectores, pero todos los gobiernos, sin importar su inclinación, suelen nombrar a los sospechosos de siempre.

Es evidente que la junta se ha tornado conservadora en exceso. Quizá como resultado de un temor reverencial a equivocarse, combinado con la terquedad de Carrasquilla, que ha sido caradura ante la crisis económica y social que agobia al país. Incluso el Fondo Monetario Internacional le recomendó a la junta “aflojar más la política monetaria si la inflación permanece muy por debajo de su meta” y surgen nuevas amenazas al crecimiento.

https://www.elespectador.com/opinion/la-politizacion-del-banco-de-la-republica-en-colombia/

21.5.-Seguimos en la fase de decrecimiento del covid-19 DIEGO OTERO

Todos los indicadores muestran que estamos definitivamente en la fase de disminución de la segunda ola. Trátese de casos diarios de infectados y de muertes, de tasas de recuperación y de tasas de letalidad, atravesamos una fase muy positiva, pero esto no quiere decir que todo esté ganado, o que hay que bajar la guardia. 

22 feb 2021.- El lunar es, como siempre lo ha sido, el tema de las pruebas, por su insuficiencia, la falta de trazabilidad y, por lo tanto, de seguimiento de contactos y de aislamiento de los infectados. Si hubiéramos tenido un buen sistema de pruebas los contagiados y las muertes habrían sido menores. Se habrían evitado muchos problemas para la ciudadanía y la economía. Pésimo el manejo por todas las autoridades nacionales, regionales y locales. Pero es perdido ya lamentarse porque las autoridades no quieren hacer nada ni las EPS.

Casos totales

Del 14 al 23 de febrero el total de infectados ha tenido una tasa de crecimiento decreciente, de tal forma que cambió la pendiente de las curvas como se observa en las gráficas 1 y 2.

Gráfico 1 Casos totales de infectados por Covid-19

En efecto las tasas de crecimiento diario del total de infectados cayeron de 1,14 por ciento el 15 de enero a 0,18 por ciento el 23 de febrero.

En el gráfico 1 la pendiente cambia a partir de febrero y en la curva logarítmica del gráfico 2 se da un aplanamiento de la misma.

Gráfico 2 Casos infectados por Covid-19 en forma logarítmica


SEGUIR LEYENDO:

https://www.sur.org.co/seguimos-en-la-fase-de-decrecimiento-del-covid-19/

21.5.-Patentes sobre vacunas: ¿saludables o de corso? RODRIGO UPRIMNY

¿Por qué, me preguntaron en una conversación informal, tenemos que esperar todo este tiempo a que nos lleguen las vacunas contra COVID-19, mientras que la economía sigue mal y muere tanta gente, si ya hay muchas vacunas seguras y efectivas? ¿Es que acaso nosotros no podemos producirlas?

27 feb 2021.- La respuesta a esta sencilla pero esencial pregunta es que el problema no es técnico sino político.

Tal vez Colombia no pueda técnicamente producir algunas de esas vacunas, como las basadas en el ARN mensajero, pero muchos otros países podrían hacerlo, incluso varios del Sur global, como India, Argentina o Brasil. Como lo ha mostrado Médicos sin Fronteras, no hay un obstáculo técnico a que una producción masiva mundial permita en pocos meses tener vacunas suficientes para todos los 7.800 millones de seres humanos.

El obstáculo es jurídico y político. Es la propiedad intelectual que prevé patentes para las farmacéuticas que crearon esas vacunas, que es un monopolio temporal, en general de 20 años, conforme al cual nadie puede producir esas vacunas, en ese período, sin su permiso. Y por eso esas empresas pueden también imponer precios y condiciones.

Las patentes son defendidas por los países ricos, que es en donde están domiciliadas muchas de esas farmacéuticas. El argumento es que sin patentes no habría innovación pues las empresas no tendrían incentivos para investigar y lograr nuevos productos.

No voy a controvertir acá esa defensa de la propiedad intelectual, que es muy discutible, sino que planteo esta pregunta: incluso si las patentes fueran buenas y ayudaran a la innovación, ¿es justo que hoy se mantengan intactas frente a COVID-19 si eso impide el acceso rápido a vacunas en todo el planeta? La respuesta es negativa pues no sólo condenamos a morir a millones de personas, sino que además el riesgo epidemiológico es altísimo. Cada contagio es un riesgo de una nueva mutación del coronavirus. Nada excluye entonces que lleguemos a variantes que escapen a las vacunas actuales. O que surja y se extienda alguna variante letal para los niños, que por ahora han logrado escapar al efecto devastador de la pandemia.

Por eso, sin cuestionar la propiedad intelectual como tal, Sudáfrica y la India propusieron ante la Organización Mundial del Comercio, que es el foro internacional sobre estos temas, una exención temporal (o “waiver”) frente a las patentes de vacunas y tratamientos para COVID-19, al menos mientras se controla la pandemia. Podría incluso preverse alguna compensación justa a las empresas que descubrieron las vacunas, descontando obviamente el inmenso apoyo financiero que recibieron de dineros públicos.

Esta exención temporal es imprescindible pues las flexibilidades hoy previstas frente a las patentes, como las licencias obligatorias, son demasiado rígidas y limitadas para enfrentar esta crisis. Sólo el waiver permitirá que empresas y Estados con las capacidades técnicas suficientes se pongan a producir masivamente las vacunas necesarias, sin temer sanciones drásticas por violar patentes.

Esa propuesta enfrenta la resistencia de ciertos países del norte, pero ha recibido un apoyo creciente de muchos Estados y organizaciones científicas y humanitarias. Sin embargo, el gobierno Duque se ha abstenido de apoyarla con el vergonzoso argumento de que necesita más evidencia. ¿Más evidencia de qué? ¿No es obvio que hoy no hay suficientes vacunas pudiendo técnicamente haberlas y que las que hay están yendo sobre todo a los países ricos? ¿Y que eso se debe en gran parte a las patentes sobre las vacunas, que lejos de ser un premio justo a la innovación parecen hoy más patentes de corso a favor de las farmacéuticas, por la muerte que están provocando en el mundo?

https://www.elespectador.com/opinion/patentes-sobre-vacunas-saludables-o-de-corso/

  • 20.4.-Entrampados en la liquidez JORGE IVÁN GONZÁLEZ
  • Otra reforma tributaria SALOMÓN KALMANOVITZ
  • Pandemia y crisis del mutilateralismoVÍCTOR BÁEZ
  • La exuberancia irracional que impera en los valores tecnológicos MARC FORTUÑO

Las tasas de interés han llegado a niveles excepcionalmente bajos. La del Banco Central Europeo es 0% año, la de la Reserva Federal es 0,2%, la del Banco de Inglaterra es 0,1%, la del Banco de Canadá es 0,25%, la del Banco Central de Brasil es 2%, la del Banco de Japón es -0,1%. Y en Colombia, la tasa de referencia del Banco de la República es 1,75%. La situación actual no tiene precedentes. Estos niveles tan bajos han puesto en jaque los lineamientos convencionales de las políticas monetaria y fiscal.

15 ene 2021.- Keynes examinó desde el punto de vista teórico, el escenario en el que bajísimas tasas de interés no estimulan la inversión. En tales circunstancias, la tasa de interés pierde su efectividad como instrumento de la política monetaria. A esta situación la llamó “trampa de liquidez”. El dinero abunda y, no obstante, los empresarios son escépticos frente al futuro, y no invierten.

La actual trampa de liquidez se debe analizar a la luz de tres fenómenos: el desancle de la moneda, la especulación financiera y el aumento desbordado de la deuda pública.

Cuando Nixon declaró en 1971, que la Reserva Federal no podía garantizar el respaldo oro del dólar, dio el primer paso para romper el vínculo entre la moneda y el mundo real. Las economías más grandes legitiman sus monedas por el poder económico, político y militar de los respectivos países. Pero estas dimensiones son difíciles de evaluar en cada coyuntura, y las monedas son tan volátiles como los ciclos de la economía y la política. Sin ancla los bancos centrales pueden emitir. Su única restricción son disposiciones formales, como la llamada “regla fiscal”, que los gobiernos suelen incumplir. Las emisiones de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo tienen muchos ceros, y cada vez son más frecuentes. Y el único respaldo de estas monedas es la confianza que tienen los inversionistas en sus propios imaginarios sobre el futuro de la economía.

El desancle, junto con la flexibilización de las normas, y la eliminación de los controles, ha permitido la especulación y la proliferación de derivados financieros. La crisis de 2008 fue una de las manifestaciones de los males que causan las burbujas. La abundancia de títulos ha aumentado la especulación financiera. Y a medida que se incrementa el número de operaciones se crea la ilusión colectiva de que el mundo de los negocios va bien.

El endeudamiento de los gobiernos contribuye a alimentar las burbujas. Los saldos de la deuda pública de la mayoría de los países han llegado a niveles que eran impensables hace 10 años. En Colombia ya supera 60% del PIB. Y en varios países ricos el saldo de la deuda pública con respecto al PIB es superior a 100%. Y como su costo es tan bajo, los gobiernos han preferido el crédito a los impuestos.

Abunda el dinero y crece la especulación, pero los empresarios no invierten porque desconfían del futuro. Más allá de la tasa de interés existen otras variables determinantes de la actividad industrial. Sin duda, la más importante son las expectativas sobre las ventas futuras.

Y en medio de la abundancia de la liquidez, los bancos centrales no saben qué camino tomar. Constatan que la tasa de interés ya no es un buen instrumento de política monetaria. Y, para su sorpresa, la abundancia de dinero no ha estado acompañada de una mayor inflación, así que el control de la masa monetaria tampoco es relevante.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/entrampados-en-la-liquidez-3111012

20.4.-Otra reforma tributaria SALOMÓN KALMANOVITZ

A pesar de que Duque dijo que ni una más, ya serían dos. Fuente: Publimetro Final del formulario 

Un Gobierno que hace una reforma, a dos años de haber hecho aprobar otra, informa que la primera quedó mal hecha. Según datos de la DIAN, el año pasado el recaudo tributario cayó $11,2 billones: una parte fue reducción del impuesto de renta ($1,4 billones) y otra, reducción del recaudo del IVA en $7 billones ($5 billones el interno y $2 billones el de importaciones), resultado de la pandemia. El daño mayor, sin embargo, será sobre el recaudo de 2021, una vez las empresas y personas presenten las declaraciones de sus ingresos en el 2020.

14 feb 2021.- Nadie se imaginaba que las necesidades de la sociedad colombiana se iban a disparar, pero igual el Estado debe ser precavido y no feriar sus recursos a favor de los ricos, como lo hizo en la reforma tributaria de 2019. Por eso, nuevamente se vio en la urgente necesidad de aumentar impuestos en un pésimo momento: la economía perdió 7 % de su riqueza el año pasado y marcó un desempleo de 15,9 % en 2020, de acuerdo con el DANE.

El recaudo de impuestos nacionales es bajo. Solo en 2015 superó el 15 % del PIB, pero de ahí en adelante promedia 14,6 % del producto. Subió ligeramente el año pasado porque cayó más el PIB que el recaudo, en especial el de renta, que se calcula con base en la actividad económica prepandémica de 2019.

El viceministro de Hacienda, Juan Alberto Londoño, reiteró que, para no afectar a las personas de menores recursos con la nueva embestida del IVA, se contempla ampliar el esquema de devolución del IVA para dos millones de hogares, o sea al 16 % de la población, que es la mitad de las personas pobres del país. Como no se ha hecho un censo económico que informe sobre la situación de 29 millones de colombianos que viven en la informalidad, es difícil, si no imposible, devolverles el IVA y menos abonarlo a sus cuentas bancarias, inexistentes en su mayoría. Es que para poder entrar a una entidad financiera se requiere cierta vestimenta que no está al alcance de un trabajador informal: el intruso será detenido, seguramente en forma poco cortés, por los guardias que custodian las puertas de los bancos.

En vez de agobiar a la clase media y a los pobres con más IVA, se deberían eliminar las exenciones que permiten que el sector financiero pagara en 2020 solo el 1,9 % de sus utilidades de $121 billones; las petroleras, el 7 % de $92 billones, y las empresas mineras, el 6 % de $31 billones, cuando debieron pagar el 33 % que informa la ley, según el portal Laorejaroja. El costo para el fisco de estos tres sectores fue de $80 billones, más de cinco veces lo que el Gobierno intenta recaudar con su nueva reforma. No es casual que estos tres sectores sean grandes contribuyentes de las campañas políticas de los legisladores, que les devuelven con creces sus aportes. En 2021 la tarifa a las empresas se reduce al 31 % de la renta gravable.

La nueva reforma pretende aumentar el recaudo en un modesto 1,5 % del PIB, o sea, compensar el 1 % regalado en la reforma de 2019 más un incremento neto de $5 billones. Se sigue la filosofía de la extrema derecha, que justifica menos impuestos para los ricos, lo que debe resultar en hacer crecer la economía y aumentar la equidad. En un estudio de London School of Economics, 18 países que recortaron los impuestos de sus ricos terminaron con un aumento de la tajada del ingreso que apropia el 1 % más rico de la población, no se produjo crecimiento ni empleo significativos, pero la desigualdad aumentó desaforadamente.

https://www.elespectador.com/opinion/otra-reforma-tributaria/

20.4.-Pandemia y crisis del mutilateralismoVÍCTOR BÁEZ

Las farmacéuticas imponen cláusulas de confidencialidad en los contratos con los gobiernos para acceder a las vacunas.

Caricatura: https://www.diariodesevilla.es

 En su discurso ante el Foro Económico Mundial, el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres pintó un panorama mundial que, desde luego, no es prometedor. ¿Cuáles son las causas de la falta de transparencia en el combate a la pandemia? ¿Por qué se ha globalizado la asimetría?

 Guterres habló de la fragilidad del planeta, dada por el COVID-19, por la pérdida de empleo, por el empobrecimiento y el problema climático. Se refirió también a la posibilidad de una gran fractura geopolítica en dos sectores liderados por las dos potencias, con dos monedas diferentes y dejó entrever el aumento de la brecha Norte-Sur.

 En mi opinión, pintó un panorama que en muchos aspectos la humanidad vivía hace más de 70 años, porque el gran logro del neoliberalismo fue hacer retroceder al mundo a inmediatamente después de la segunda guerra mundial, con un multilateralismo cada vez más débil en el que los Objetivos de Desarrollo Sostenible no parecen ser parte de la agenda internacional.

 El “nacionalismo de la vacuna”

Así llaman algunos ahora al comportamiento de los gobiernos de los países desarrollados, sean de derechas o de centro, que se disputan las vacunas por diversos medios, creyendo que al suministrarlas a sus respectivas poblaciones se aseguran el futuro, mientras las naciones pobres quedan libradas a su suerte. Es el “sálvese quien pueda” de los necios, porque el mismo Secretario General de Naciones Unidas dice que “el COVID-19 en cualquier lugar significa COVID-19 en todas partes”, por las mutaciones que se van registrando y porque el virus tiene más resistencia.

 La competencia entre compradores se da también por los precios. Algunas publicaciones afirman que hay países de la Unión Europea que pagan entre 14 y 18 dólares por cada dosis, mientras Estados Unidos paga 19 e Israel 62.

 Desde que la OMS declaró la pandemia el 11 de marzo de 2020, lo único que se ha globalizado es la descoordinación, la cual es a ojos vistas adrede, porque sigue enriqueciendo más a los más ricos, a las grandes multinacionales, especialmente a las farmacéuticas, aunque Guterres diga que “la vacuna para todos y todas es la vía más rápida para reabrir la economía global”.

 No hace mucho, los gobiernos de India y Sudáfrica pidieron a la Organización Mundial de Comercio (OMC) que se suspendieran temporalmente las patentes que están vinculadas al coronavirus, de manera de poder producir los remedios con mayor democracia y hacer que las vacunas se conviertan en un bien de la humanidad. La Unión Europa se puso de acuerdo con los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña para oponerse a ese pedido, argumentando que ello desincentivaría la inversión y la innovación.

La piratería de las grandes farmacéuticas

 Varios medios de comunicación del viejo continente reconocen que la Unión Europea ha defendido siempre a la industria farmacéutica, así que lo que narro más arriba no ha sido un caso excepcional. Pero las farmacéuticas Pfizer y AstraZeneca han devuelto este último favor que les hizo la UE anunciando el retraso y la reducción de las entregas de vacunas, lo cual no agradó nada a los gobiernos europeos, varios de los cuales las han apoyado con adelantos multimillonarios y compromisos de compra de más de 1.300 millones de dosis.

 Líderes europeos como Ursula von der Leyen y Josep Borrel están diciendo que se necesita transparencia sobre el destino de las vacunas, especialmente cuando las farmacéuticas no cumplen con las entregas prometidas a la Unión.

 Entretanto, otras publicaciones dicen que Pfizer prevé facturar 12.000 millones de euros con la vacuna, tan solo en 2021. Las farmacéuticas conservan el derecho exclusivo de vender sus productos por 10 o 20 años, según sea el caso, lo cual nos da una idea de las ganancias que obtendrán.

Si la opacidad del destino de las vacunas es un problema para la ciudadanía de la Unión Europea, la exigencia de confidencialidad en los acuerdos de gobiernos latinoamericanos con las farmacéuticas es alarmante, por las pretensiones que tienen las productoras de vacunas. Las quejas son filtradas a la prensa o son diplomáticamente deslizadas por altos funcionarios gubernamentales. Así, en Argentina, Pfizer habría exigido como garantía “una nueva ley con bienes inembargables que incluía glaciares y permisos de pesca”. No se supone que la inclusión de glaciares sea por activismo contra el cambio climático, sino porque el agua ha comenzado a cotizar en Wall Street.

 La ministra de Relaciones Exteriores de Perú no pudo dar detalles “por la cláusula de confidencialidad” pero admitió en una entrevista que, el 23 de noviembre, que el gobierno peruano recibió el proyecto de contrato de la empresa Pfizer, el cual no pudo firmarse en la fecha prefijada por lo que planteaba su contenido.

El presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, apareció declarando en la prensa que la información de los contratos con las farmacéuticas no será entregada a la ciudadanía porque “había que optar entre tener un contrato de confidencialidad o no tener vacunas”. A su vez, el Ministro de Salud brasileño dijo que las “clausulas leoninas y abusivas que fueron establecidas por el laboratorio Pfizer crean una barrera a la negociación y compra”.

 En Colombia, organizaciones sindicales y de la sociedad civil en general combaten desde hace tiempo la negativa del gobierno de Iván Duque de entregar información sobre el contrato.

Varias conclusiones se pueden sacar de las situaciones aquí narradas.

 La primera de ellas es que la imposición de confidencialidad no es solamente propicia para los apetitos leoninos de los laboratorios, sino que es también la mejor oportunidad para que algunos gobiernos corruptos se amparen en ella para seguir delinquiendo.

 La segunda es que no hay razones para creer que exigencias similares de estas empresas no se hayan extendido a otros países de América Latina, África y Asia, en perjuicio del Sur global.

 La tercera, inevitable, es que mientras el Secretario General de Naciones Unidas dice que el mundo necesita un multilateralismo fuerte, las grandes empresas tratan al orbe como si fuera su patio trasero, precisamente por la falta de reglas internacionales claras que pongan freno a su codicia. 

 Víctor Báez Mosqueira
Secretario General Adjunto de la Confederación Sindical Internacional (CSI). 

https://www.alainet.org/es/articulo/210933?utm_source=email&utm_campaign=alai-amlatina

20.4.-La exuberancia irracional que impera en los valores tecnológicos MARC FORTUÑO

Exuberancia irracional es un término acuñado por Alan Greenspan, Presidente de la Reserva Federal, en 1996 en su discurso «El desafío de la banca central en una sociedad democrática» en el que abordaba la reciente burbuja tecnológica. Con ello, se refería es un optimismo de mercado infundado que carece de una base real de valoración fundamental, sino que se basa en factores puramente psicológicos.

19 feb 2021.- Y, en nuestros días, nos encontramos en una situación muy parecida. Dadas valoraciones existentes en la bolsa estadounidense se podría asumir el calificativo de burbuja bursátil. Y, en esta ocasión y tal como sucedió a finales de los noventa, el sector tecnológico alcanza un papel protagonista, la exuberancia irracional ha regresado.

Pensemos un momento en el año 2020, los beneficios de las empresas que cotizan en bolsa cayeron alrededor de un 15% en 2020 (a principios de año se esperaba un crecimiento del 10%). A pesar de esa gran pérdida de beneficios, el selectivo global MSCI World Index subió un 18%. Ni warren Buffet se fía de la actual situación.

La segunda mayor burbuja de la historia

Una burbuja bursátil viene dada cuando hay un notable desajuste entre la valoración fundamental de las acciones y las cotizaciones existentes. Por ello, para identificarlas se tienden a utilizar las ratios de valoración que tienden a conjugar una variable de la empresa y otra referida a su cotización la cotización.

Si atendemos a las ratios de valoración, podemos concluir que nos encontramos en un escenario de altísima sobrevaloración. Por ejemplo, el indicador CAPE o PER de Shiller que relaciona las cotizaciones de la bolsa americana frente al promedio de los beneficios de los últimos diez años ajustados a la inflación, nos marca unos niveles de 35,44 veces.

Es decir, a beneficios promedios constantes, necesitaríamos cerca de 36 años para recuperar la inversión realizada en la bolsa americana. Para darle una interpretación más extensa a las valoraciones actuales pensemos que este indicador ha promediado una media de 16,78 veces desde 1870.

Se recrudece el análisis cuando comparamos los niveles actuales con las grandes burbujas históricas. Tanto en el año 1929 como en 2007 las valoraciones no superaron el registro de 30 veces. Y la mayor burbuja de todos los tiempos, la fraguada en el año 2000 con los valores tecnológicos, nos ofreció niveles máximos de 44,19 veces. Son de gran relevancia estas burbujas pues la caída desde máximos superó el 50%.

Pero para tener una visión más amplia hay que integrar otras ratios de valoración de índices bursátiles…

La relación cotización/valor contable se estima en función del precio actual del mercado y el valor contable de las empresas del S&P 500. En la actualidad nos ofrece unos niveles de 4,24 veces (la media histórica es de 2,85 veces) y los máximos alcanzados en la burbuja punto.com fueron de 5,06 veces.

El crecimiento de los dividendos del S&P500 se encuentra en el 0,07%, una lectura en descenso y especialmente baja, propia de finales de mercados alcistas, con el pie en el mercado bajista.

La ratio cotización/ventas alcanza niveles de 2,87 veces, por encima de los niveles vistos en la burbuja punto.com.

Dadas las valoraciones reflejadas en las diferentes ratios, podemos concluir que se trata de una burbuja bursátil, con pocos antecedentes. Pero ¿dónde se concentra esta especial sobrevaloración en la bolsa estadounidense? Si analizamos más detenidamente la composición de los valores, vemos que las empresas growth (crecimiento) sobresalen y marcan distancias frente a las empresas value (valor).

Y ¿qué sector es el que lidera los valores de crecimiento? el tecnológico. Es más, en el pico de la burbuja de las punto.com, las acciones tecnológicas constituían el 35% del S&P500. Ahora, las acciones del sector tecnológico pesan un 37%. A pesar de esta ponderación tan alta sobre el índice, lo cierto es que la valoración del Nasdaq 100, la bolsa tecnológica, es de 40 veces beneficios, mientras que en el pico de las punto.com llegaron a más de 100 veces.

El paralelismo es asombroso en otros aspectos, cuando hablamos de sobrevaloraciones específicas, y tenemos casos que llaman poderosamente la atención. El más impactante, sin duda, es el vertiginoso ascenso de empresas como Tesla que nos demuestra que muchos inversores están dispuestos a dejar de lado las dudas sobre los modelos de negocio para apostar por la promesa de innovación en energía, sanidad, robótica e inteligencia artificial.

Tesla vale más del doble que las dos compañías que venden, la mayoría de los autos reales: Volkswagen y Toyota, cuyas capitalizaciones de mercado son de 102.000 millones y 213.000 millones de dólares respectivamente. Tesla entregó 499.550 vehículos el año pasado. En comparación, Toyota vendió 8,5 millones de vehículos hasta noviembre y Volkswagen vendió 8,3 millones.

Coincide también un entorno en el que las Ofertas Públicas de Ventas (OPV) hacían volar a empresas no rentables. El último hecho notorio en esta burbuja la vimos a principios de diciembre, la plataforma de vacaciones online Airbnb salió a bolsa a un precio fijado de 68 dólares y hoy la tenemos a 200 dólares. Ni tres meses para triplicar su precio y sin un histórico de beneficios. Con la pandemia, sus ingresos cayeron 32% a 2.500 millones de dólares en los primeros nueve meses.

https://www.elblogsalmon.com/mercados-financieros/exuberancia-irracional-que-impera-valores-tecnologicos

  • 20.3.-«Los multimillonarios están en todas partes en las revistas, es hora de que aparezcan en las estadísticas fiscales»  – THOMAS PIKETTY
  • Reforma tributaria sin fundamentos ideológicos RICARDO CHICA
  • Estímulos SALOMÓN KALMANOVITZ
  • Recuperación y distribución EDUARDO SARMIENTO

Tras las revelaciones del “Mundo” sobre la evasión fiscal en Luxemburgo, y en el contexto de la crisis sanitaria, el economista considera urgente poner en marcha una transformación profunda del sistema económico en dirección a la justicia y la redistribución.

Crónico. Si bien la crisis pandémica está impulsando la demanda de justicia social más que nunca, una nueva encuesta realizada por un consorcio de medios internacionales (incluido Le Monde) acaba de revelar las turbulencias financieras de Luxemburgo, un paraíso fiscal enclavado en el corazón de Europa. Es urgente salir de estas contradicciones y lanzar una transformación profunda del sistema económico en dirección a la justicia y la redistribución. 

Lea también OpenLux: encuesta sobre Luxemburgo, seguro para Europa

Empecemos por lo más inmediato. La primera prioridad debe ser la recuperación social, salarial y ecológica. La crisis del Covid ha sacado a la luz los bajos salarios que se practican en muchos sectores esenciales. La CFDT, sindicato con fama de centrista, exigió en enero un aumento inmediato del 15% en todos los salarios medios y bajos del sector médico-social. Lo mismo debería hacerse en educación, salud y todos los sectores de bajos salarios.

Un mayor esfuerzo por la transparencia financiera

También es el momento de acelerar radicalmente el ritmo de las renovaciones térmicas de los edificios, de crear puestos de trabajo masivos en el medio ambiente y las energías renovables, de extender los sistemas de renta mínima a los jóvenes y estudiantes. ¿dónde debemos detenernos en la recuperación pública? La respuesta es simple: mientras la inflación sea casi cero y las tasas de interés estén en cero, debemos continuar. Si y cuando la inflación regrese a un nivel significativo a largo plazo (digamos, 3% a 4% por año durante dos años consecutivos), entonces será el momento de relajarse.

Lea también Thomas Piketty: «El planeta está atravesado por múltiples fracturas desiguales, que la pandemia agravará aún más»

El segundo paso es que, naturalmente, será necesario utilizar las mayores fortunas privadas, en un momento u otro, para financiar la recuperación social y reducir la deuda pública. Esto requerirá un mayor esfuerzo de transparencia financiera. La encuesta de OpenLux así lo demostró: el registro de los beneficiarios reales de las empresas (es decir, los beneficiarios reales, más allá, en principio, de las sociedades pantalla) hecho público por Luxemburgo en cumplimiento de la obligación europea, que aún estamos esperando que se publique. Online por Francia, lamentablemente tiene muchos defectos. Lo mismo ocurre con el sistema automático de intercambio de información bancaria establecido por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En general, toda esta nueva información es útil, pero a condición de que sea realmente utilizada por las administraciones tributarias para involucrar a las personas adineradas que, hasta ahora, escapaban del impuesto. Sobre todo, es fundamental que los gobiernos proporcionen indicadores que permitan a todos ver en qué medida todo esto avanza hacia un sistema tributario más justo.

«Los multimillonarios están en todas partes en las revistas y es hora de que aparezcan en las estadísticas fiscales»

Concretamente, es necesario que las administraciones tributarias publiquen cada año información detallada sobre los impuestos pagados y los controles cruzados realizados sobre las diferentes categorías de contribuyentes afectados. Al igual que con los registros de beneficiarios finales, la información idealmente debería ser nominativa, especialmente para las empresas más grandes y las mayores fortunas. Si se decide que esto no es deseable, entonces al menos la información estadística publicada debería mostrar claramente los impuestos que pagan las personas pertenecientes a estratos patrimoniales muy altos: fortunas entre 1 y 10 millones de dólares. Euros, entre 10 y 100 millones, entre 100 millones y mil millones, y así sucesivamente. Las tablas estándar han sido propuestas por el Laboratorio de Desigualdades Globales, y naturalmente podrían discutirse y mejorarse.

La idea general es simple: los multimillonarios están en todas partes en las revistas y es hora de que aparezcan en las estadísticas fiscales. Según la revista Challenges, las 500 principales fortunas francesas pasaron de 210 a 730 mil millones de euros entre 2010 y 2020 (del 10% al 30% del PIB). ¿Cómo han evolucionado sus impuestos durante este período? Nadie sabe. Si los gobiernos realmente han logrado el tremendo progreso en transparencia que afirman haber logrado en los últimos años, entonces es hora de que lo prueben haciendo pública este tipo de información. Si ampliamos el foco de las primeras 500 fortunas (más allá de los 150 millones de euros de riqueza individual según Desafíos) a los 500.000 activos más altos (es decir, alrededor del 1% de la población adulta, con activos superiores a 1,8 millones de euros según la base de datos mundial sobre desigualdad), el total de las fortunas en cuestión alcanza los 2.500 mil millones de euros (casi el 120% del PIB), aumentando así lo que está en juego fiscal.

Volver a la historia

Para salir del conservadurismo imperante, también es urgente volver a la historia. Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el endeudamiento público alcanzó niveles superiores a los observados hoy, la mayoría de los países aplicaron gravámenes excepcionales sobre los activos privados más elevados. Este es particularmente el caso en Alemania con el sistema Lastenausgleich (o «distribución de la carga», que ha sido objeto de un hermoso estudio histórico de Michael Hughes, Shouldering the Burdens of Defeat, UNC Press, 2009), adoptado por la mayoría demócrata cristiana en 1952. Dotado de un impuesto que alcanzaba el 50% sobre los activos financieros e inmobiliarios más elevados, pagadero en treinta años, este sistema aportaba el 60% del PIB al Estado, en un momento en el que los multimillonarios eran mucho menos prósperos que hoy. Combinado con la reforma monetaria de 1948 y la cancelación de la deuda externa en 1953, este sistema permitió a Alemania deshacerse de su deuda pública sin recurrir a la inflación (que tanto daño había hecho en los años 1920) y basado en una credibilidad social. Objetivo de justicia.

Ya es hora de volver a las raíces de lo que hizo que la reconstrucción europea de la posguerra tuviera tanto éxito.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2021/02/13/thomas-piketty-il-est-urgent-de-lancer-une-transformation-profonde-du-systeme-economique-dans-le-sens-de-la-justice-sociale_6069814_3232.html

20.3.-Reforma tributaria sin fundamentos ideológicos RICARDO CHICA

La pregunta no es si reforma sino más bien ¿qué reforma? 

La reforma tributaria propuesta es necesaria pues no de otra forma se puede reducir el déficit y el nivel de deuda forzado a un nivel inconveniente con el esfuerzo fiscal de la pandemia, el déficit agravado con las exenciones que supuestamente (como se verá absurdamente) dispararían el crecimiento. La pregunta no es si reforma sino más bien ¿qué reforma?

11 feb 2021.- La reforma filtrada tiene, como la anterior, dos supuestos ideológicos neoliberales: desplazar la carga tributaria de impuestos directos a los indirectos; concentrar ingreso y riqueza en los ricos para acelerar el crecimiento.

El primer supuesto está siendo, después de su prolongada hegemonía, cuestionado en varias formas, la más actual la propuesta que viene circulando desde el éxito del libro de Piketty (2013), mostrando la concentración de la riqueza por el mecanismo hereditario y posteriores publicaciones proponiendo un impuesto a la riqueza; y de los artículos de Stiglitz, proponiendo ese impuesto. Y en la actual coyuntura de explosión de los déficits y niveles de endeudamiento está siendo considerado en varios países (UK, California, Chile, Alemania, Argentina) como el impuesto para pagar la pandemia. El argumento es muy simple: Mientras la enorme mayoría de la población se ha pauperizado con la parálisis económica y el desempleo, el segmento de los superricos tan beneficiados por el proceso de financializacion se ha enriquecido aún más. Y una extensión del IVA a mas alimentos es esencialmente regresiva independientemente de la devolución del IVA a los más pobres. La clase media, que si pagamos impuestos porque nos los descuentan por derechas y no tenemos acceso a las asesorías que ayudan a los más ricos a evadir y evitar impuestos (desplazando portafolio a Mossak Fonseca en Panamá); que ha sido pauperizada con el impacto económico de la pandemia, somos lo que nos vemos impactados con la extensión del IVA a todos los alimentos. Por otra parte, desde luego incluir un esfuerzo serio en racionalizar y minimizar la trama kafkiana de exenciones y exoneraciones que desangra cualquier esfuerzo en materia tributarias, es necesario para incrementar el recaudo

La fundamentación de una reforma tributaria regresiva beneficiosa radica en el segundo supuesto de que el crecimiento se estimula concentrando ingreso y riqueza. Pero este supuesto, a su vez fundamentado en la afirmación antikeynesiana de la teoría neoclásica de que el ahorro es igual a la inversión, es devastado por la teoría keynesiana que señala a la demanda y no al ahorro como lo que puede dinamizar la inversión. Paradójicamente fue Kaldor quien propuso en 1957 un modelo en el cual el ahorro ajusta a la inversión creciendo con la concentración del ingreso, pero después volvió a sus cabales keynesianos reconociendo que los capitalistas, particularmente las elites de los países en desarrollo desvían esos recursos de la inversión. Claro ese supuesto está en la teoría neoclásica ligado a la ley de Say que desconoce que en la economía se pueda dar un problema de demanda efectiva. Es obvio que la economía capitalista tiende a un déficit en la demanda para motivar la inversión, pero el simple tomar en consideración la situación de paralización pauperización que ha erosionado la demanda muestra ese supuesto como sencillamente ridículo ahora como resultó el mecanismo de prebendas impositivas para estimular la inversión. Se cae de su peso que puede bajarse el costo de uso de capital y mientras las expectativas de rentabilidad y de demanda no sean adecuadas no tendrá lugar la inversión, teoría básica sobre los determinantes de la inversión. Y roto el nexo ahorro-inversión el argumento se les derrumba.

Y el complementario de la trickle-down economics de que el supuesto crecimiento supuestamente filtrara hacia abajo beneficiando a los más pobres, ha sido desmentido abundantemente en el periodo postreformas. Es severamente ideológico suponer que el crecimiento, que característicamente ha sido sin empleo en la globalización neoliberal, superara por sí mismo la pobreza. Esto sería así con un modelo de crecimiento diferente que efectivamente incentivara la inversión (actuando sobre su determinante de demanda esperada) e integrara al proceso de crecimiento mismo al desempleado y el empujado a la informalización (lo que hace necesario las compensación asistencialista expost) mediante una política agresiva de apoyo a las famicro y pequeñas empresas, usando mecanismos que les compensen sus desventajas en materia financiera y tecnológica, y (cosa q también hicieron los campeones del ese asiático) una masiva inversión en educación y formación de capital humano. Muy poco de esa índole, luego es sofistico argumentar que el crecimiento sin mecanismos compensatorios se filtraba a los más pobres.

Como también resulta obvio que un minúsculo porcentualmente gravamen sobre la riqueza facilitaría no solamente la reducción el déficit sino también el gasto indispensable para reanimar la economía. Se trata de pensar out of the box para pagar la pandemia, algo muy difícil para los economistas neoliberales de ultraderecha.

Ricardo Chica Investigador Desarrollo Económico EconomicDevelopment consultant 

https://www.portafolio.co/opinion/ricardo-chica/reforma-sin-fundamentos-ideologicos-549057 

20.3.-Estímulos SALOMÓN KALMANOVITZ

La economía colombiana se contrajo 7,5 % durante 2020 por efecto del cierre de múltiples sectores y el freno de los que siguieron funcionando. Si en 2019 la economía generó $881 billones de riqueza, el año pasado fue de solo $815 billones.

7 feb 2021.- El desempleo subió del 10 % de la fuerza de trabajo al 16 %. La inflación se redujo a un récord histórico del 1,6 %, que para el país equivale a una deflación, reflejo no de una simple recesión sino de algo más grave.

En entrevista con La República, el nuevo gerente del Banco de la República insistió en lo contrario: “Las expectativas son que haya una inflación muy baja durante los próximos meses, pero no hay en Colombia expectativas de deflación”. Este es un parte de tranquilidad que los gerentes de bancos centrales emiten frecuentemente, pero pueden estar minimizando situaciones más complicadas.

Frente a una situación depresiva, se debe recurrir a políticas económicas expansionistas, tanto fiscales como monetarias. La administración Duque ha respondido con un gasto compensatorio inferior al necesario para traer la economía de vuelta al nivel de empleo previo a la pandemia. Aunque no es estrictamente comparable, Estados Unidos se contrajo 3,5 % en 2020, menos de la mitad que nosotros, al igual que su desempleo, que fue proporcionalmente inferior (6,7 %), gracias a que el gasto público fue más contundente y la política monetaria redujo la tasa de interés interbancaria al 0 %.

Para hacer la comparación más cercana a nuestras condiciones peculiares, Chile siguió el ejemplo de bajar su tasa de interés al 0 %, pero Colombia dejó su tasa en 1,75 %, cifra que no parece molestar al nuevo gerente.

Villar agregó que no era conveniente que el Emisor le prestara directamente al Gobierno, algo que nadie le disputa, pero lo que sí hacen todos los bancos centrales del mundo es adquirir bonos del gobierno en suficiente cantidad para financiar un gasto público mayor que contribuya a la recuperación económica y a mantener la liquidez que requiere para que la economía funcione bien.

Puede también comprarle bonos en manos de los bancos o el público para irrigar mayor liquidez y que estos agentes adquieran más deuda del Gobierno. Para expandir ese mercado debe reducir su tasa de interés, que influye sobre todas las modalidades de crédito, incluyendo el que pueda captar el Gobierno. Hoy por hoy, el TES (bono a diez años del Gobierno de Colombia) está pagando casi 6 % de interés anual, contra 1,13 % del bono estadounidense y 2,83 % del bono chileno de duración similar.

El plan de reactivación del Gobierno luce impresionante: $109 billones, equivalentes al 13,3 % del PIB, pero tiene varias trampas, pues incluye $55 billones aportados por el sector privado sobre el que no tiene comando, una inversión público-privada por otros $18 billones, más $26 billones privados con incentivo fiscal y solo $9,3 billones exclusivamente públicos. En total para 2021, el gasto público destinado a la reactivación será de $24,9 billones, menos del 3,7 % del PIB, algo que no va a ser suficiente para devolver la economía al nivel que tenía antes de que se nos precipitara la pandemia encima.

El mismo gerente del Emisor tiene dudas para el crecimiento de este año: “La perspectiva que tiene el Banco es un crecimiento del 4,5 % y destacaría que hay gran incertidumbre para abajo y para arriba”. Faltó por considerar qué tipo de reforma tributaría implementará Carrasquilla y cuál será su impacto sobre el crecimiento.

https://www.elespectador.com/opinion/estimulos/

20.3.-Recuperación y distribución EDUARDO SARMIENTO

La crisis económica de la cuarentena de la pandemia no fue otra cosa que un choque de ahorro que se ajustó mediante la reducción de la inversión, la producción y el empleo, y luego se reforzó. Las concepciones teóricas neoclásicas dominantes en los altos círculos que suponían que la economía recuperaría la actividad en pocos meses sin afectar la distribución del ingreso fueron invalidadas por los hechos.

13 feb 2021.- El resultado es claro. La economía colombiana viene operando de tiempo atrás con un bajo nivel de ahorro que dio lugar al típico modelo de crecimiento inequitativo. El modelo hizo aguas con la reducción del ahorro ocasionado por la pandemia. La recesión en 2020 fue mucho mayor que la prevista, se trasladó a 2021 y probablemente a 2022. Por lo demás, tuvo efectos inimaginables sobre la distribución del ingreso que no se ha hecho mayor cosa para contrarrestarlos. La pobreza pasó del 36 al 47 %, el coeficiente de Gini subió a 0,53, la participación del trabajo en el producto disminuyó y los grupos más vulnerables recibieron una compensación muy inferior a su participación en la población.

No faltarán quienes digan que lo que está ocurriendo en el país es lo mismo que sucedió en el resto del mundo y, por lo tanto, no hay nada que hacer. En muchos países sucedió lo mismo que en Colombia, porque se incurrió en las mismas fallas institucionales, como el predominio de los bancos centrales. En general, la cuarentena de la pandemia provocó una fuerte contracción que colocó las economías en condiciones de ahorro faltante que precipitó la caída de la inversión, la producción y el empleo. Sin embargo, los efectos posteriores fueron distintos, porque en los países desarrollados tienen mayores posibilidades de aumentar el ahorro, toda vez que disponen de mayores niveles de ingresos.

En la actualidad, el país enfrenta una seria deficiencia de ahorro que impide la normalización de la economía. La situación se ve agravada por el déficit en cuenta corriente y por la política del Banco de la República de aumentar el dinero por debajo de la demanda. Mientras permanezcan estas condiciones, se mantendrá el desbalance interno que precipitó la caída del producto y no ha podido levantarlo. Por lo demás, se impedirán las transferencias para aliviar el enorme deterioro de la distribución del ingreso.

Ha fallado el método científico. El país no tiene los diagnósticos sobre las causas que precipitaron la mayor caída del producto y el empleo del siglo. Se esperaba que en los resúmenes de finales de año se presentara un análisis detallado de las causas de la estrepitosa recesión con inequidad que percibe la economía. Lo cierto es que luego de un año no se tiene un informe oficial comprensivo de las causas de la crisis, ni de la forma que se enfrentará en el futuro. No se reconoce que la concepción del Banco de la República para reducir la inflación a cualquier costo, el cuantioso déficit en cuenta corriente y el bajo ahorro ocasionaron un desbalance estructural que no se arregla solo.

Los esfuerzos oficiales se destinan a financiar el déficit fiscal con pasivos de las empresas públicas. La operación contable le da recursos al Gobierno, pero no resuelve el problema de fondo del ahorro que impide la recuperación económica y la distribución del ingreso. Las enormes rentas y ganancias de las privatizaciones no resuelven los daños estructurales de la crisis económica y, en su lugar, alteran la transparencia administrativa y la relación entre los sectores público y privado. La recuperación del crecimiento y el empleo, así como el cambio sustancial de la distribución del ingreso, solo se pueden lograr con modificaciones drásticas en el comercio internacional, el Banco de la República, las transferencias sociales y la fijación del salario.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/recuperacion-y-distribucion/ 

  • 21.2.-Cambio de rumbo en el Banco de la República EDUARDO SARMIENTO 
  • Covid y capital ficticio MICHAEL ROBERTS

En las teorías dominantes el mercado monetario y el sistema macroeconómico están relacionados por conducto de la tasa de interés dentro de la visión de igualdad de oferta y demanda en todos los mercados. En la realidad la vinculación se hace por conducto de las cantidades. Como se muestra en el libro “Teorías del crecimiento y la distribución para una nueva era”, el mercado monetario afecta la economía en forma directa. 

7 feb 2021.- El dinero deja de ser un velo desconocido para convertirse en un elemento central de la igualdad macroeconómica (balance interno) y uno de los componentes dominantes de la demanda de la economía.

El panorama pospandemia presenta serias dificultades y conflictos que no han sido previstos y amenazan con repetir los errores. El mayor error estuvo en la cuarentena que suspendió la producción y el empleo y redujo el ahorro sin ninguna anticipación que lo moderara. En Colombia el efecto fue especialmente grande porque de tiempo atrás venía operando con bajo ahorro y cuantioso déficit en cuenta corriente. Se configuró el típico desbalance interno entre ahorro e inversión; en términos más conocidos, producto nacional por encima del gasto o faltante de ahorro. En consecuencia, la economía experimentó una reducción del ahorro que precipito el desplome de la inversión y la producción, que a su turno, acentuaron la caída del ahorro, es decir, se reforzaron. Es el multiplicador de la inversión y el ahorro al revés. Los resultados están a la vista. El producto nacional descendió 8% en 2020 y continuara bajando en 2021 con respecto al 2019. Simplemente, la caída de la tasa de ahorro de 4% del PIB provocó el desplome de la producción y el empleo en 2020, se extendió en 2021, y probablemente en 2022.

En razón de la excesiva prioridad a la inflación, el país operó en las últimas décadas con un marco de dinero por debajo de la demanda, el cual fue acentuado por la cuarentena. La relación entre el dinero y la demanda decreció en forma persistente.

La crisis económica obedece a las deficiencias de la organización del Banco de la República. Se pensó que el organismo dispone de poderes ocultos para mantener el balance interno entre el ahorro y la inversión; mas diciente, entre el producto nacional y el gasto. Lo cierto es que la institución no fue capaz de crear la suficiente liquidez para mantener el postulado más importante de la ciencia económica. No evitó que la reducción del ahorro ocasionado por la cuarentena y la disminución del dinero con respecto a la demanda provocara el incumplimiento del balance interno, que significó el mayor desplome de la producción y el empleo del último siglo.

No se aprendió de la experiencia. El Banco de la República y el Gobierno no han remediado las condiciones que precipitaron la crisis. La caída del producto no se ha detenido y amenaza en convertirse en estancamiento.

Los resultados son muy distintos a las teorías que sirvieron de base para conformar el Banco de la República. El mercado no garantiza el balance interno. La tasa de interés y la política fiscal no afectan en forma considerable el ingreso nacional. Solo con acciones activas es posible contrarrestar la reducción del ahorro ocasionado por la cuarentena del coronavirus y la estreches monetaria que viene de atrás.

En las circunstancias actuales, la deficiencia estructural se puede superar con un aumento del dinero por encima de la demanda. En términos concretos, se conseguiría con un incremento de los agregados monetarios de 40% del PIB en el presente año y otro tanto en el 2022. Adicionalmente, se plantea complementarlos cambios drásticos en la organización administrativa y conceptual del Banco de la República y en la coordinación con el Gobierno.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/cambio-de-rumbo-en-el-banco-de-la-republica/

21.2.-Covid y capital ficticio – MICHAEL ROBERTS

Durante el año del COVID, la producción, la inversión y el empleo en casi todas las economías del mundo se han desplomado, ya que los cierres, el aislamiento social y el colapso del comercio internacional contrajeron la producción y el gasto.

30 ene 2021.- Y, sin embargo, ha ocurrido lo contrario en los mercados de acciones y bonos de las principales economías. Los índices bursátiles de EEUU (y de otros países) terminaron 2020 en máximos históricos. Después del impacto inicial de la pandemia de COVID y los consiguientes cierres, cuando los índices bursátiles estadounidenses se desplomaron en un 40%, los mercados se recuperaron drásticamente y finalmente superaron los niveles prepandémicos.

Está claro por qué sucedió esto. Fue gracias a la inyección de dinero crediticio en las economías. La Reserva Federal y otros bancos importantes inyectaron enormes cantidades de efectivo / crédito en el sistema bancario e incluso directamente en las empresas mediante la compra de bonos públicos a los bancos y de bonos de empresas; así como a través de préstamos COVID directos a las empresas respaldados por los gobiernos. Los tipos de interés de estos créditos cayeron hasta cero y, con los denominados «activos seguros» como los bonos del Estado, los tipos de interés incluso se volvieron negativos. ¡Los compradores de bonos estaban pagando intereses a los gobiernos por comprar sus certificados!

Gran parte de esta generosidad crediticia no se utilizó para mantener el salario y los contratos de las plantillas o para mantener las operaciones de las empresas. En cambio, los préstamos se han utilizado como préstamos muy baratos o casi a coste cero para especular con activos financieros. Lo que se denomina «deuda marginal» mide el volumen de compras en bolsa que se han realizado con préstamos. El último nivel de deuda marginal ha subido un 7,7% mes a mes y se encuentra en un nivel récord.

Marx llamó a los activos financieros, acciones y bonos, «capital ficticio». Engels utilizó este término por primera vez en su primer libro sobre economía,  Umrisse; y Marx lo desarrolló más en El Capital, Volumen 3 (Capítulos 25 y 29), donde lo definió como los derechos acumulados o títulos legales, sobre las ganancias futuras en la producción capitalista; en otras palabras, derechos sobre el capital «real», es decir, capital realmente invertido en medios físicos de producción y trabajadores; o capital dinerario, fondos en efectivo retenidos. Una empresa recauda fondos para inversiones, etc. mediante la emisión de acciones y / o bonos. Los propietarios de las acciones o bonos tienen derecho a reclamar las ganancias futuras de la empresa. Existe un mercado «secundario» para estos derechos, es decir, comprar y vender estas acciones o bonos existentes; un mercado para la circulación de estos derechos de propiedad.

Las acciones y los bonos no funcionan como capital real; son simplemente un derecho sobre las ganancias futuras, por lo que «el valor de capital de dicho papel es… completamente ilusorio… El papel sirve como título de propiedad que representa este capital». Como dijo Marx: “Si bien las acciones de ferrocarriles, minas, compañías de navegación y similares, representan el capital real, es decir, el capital invertido y en funcionamiento en tales empresas, o la cantidad de dinero adelantada por los accionistas con el propósito de ser utilizado como capital en tales empresas…; este capital no existe dos veces, una vez como el valor de capital de los títulos de propiedad (acciones) por un lado y por otro lado como el capital real invertido, o por invertir, en esas empresas». El capital «existe sólo en la última forma“, mientras que la acción o bono “es meramente un título de propiedad de una porción correspondiente de la plusvalía que debe realizar”.

Los inversores (especuladores) en los mercados financieros compran y venden estos activos financieros, lo que hace subir y bajar los precios. Si el efectivo (liquidez) es abundante, los precios de las acciones y los bonos pueden dispararse, mientras que los bancos y las instituciones financieras inventan nuevos ‘instrumentos’ financieros en los que invertir. Como dijo Marx: “Con el desarrollo del capital que devenga intereses y el sistema crediticio, todo el capital parece duplicarse, ya veces triplicarse, por los diversos modos en los que el mismo capital, o tal vez incluso el mismo derecho a una deuda, aparece en diferentes formas en diferentes manos. La mayor parte de este ‘capital dinerario’ es puramente ficticia».

Los bancos centrales se convierten en impulsores clave de cualquier auge de los activos financieros Una vez más, como dijo Marx hace unos 150 años, “en la medida en que el Banco emite billetes que no están respaldados por la reserva de metales en sus bóvedas, crea fichas de valor que no solo son medios de circulación, sino que también forma capital adicional, aunque ficticio, al valor nominal de estos pagarés fiduciarios, y este capital adicional le produce una ganancia adicional”. La creación o ‘impresión’ de dinero por parte de los bancos centrales proporciona la liquidez para la especulación en los mercados de valores y bonos, como hemos visto en el año del COVID.

Marx consideró que lo que impulsa los precios del mercado de valores es la diferencia entre las tasas de interés y la tasa general de ganancia. A medida que la rentabilidad cayó en 2020, lo que mantuvo subiendo los precios del mercado de valores fue el nivel muy bajo de las tasas de interés a largo plazo, generadas deliberadamente por bancos centrales como la Reserva Federal en todo el mundo. La ‘flexibilización cuantitativa’ (compra de activos financieros con inyección de crédito), se ha duplicado y triplicado en este año del COVID. De modo que se ha mantenido la brecha entre los rendimientos de la inversión en bolsa y el costo de endeudamiento.

Pero aquí está el problema. El precio de las acciones de una empresa debe tener alguna relación con las ganancias obtenidas o las ganancias que probablemente se obtendrán durante un período de tiempo. Los inversores miden el valor de una empresa por el precio de la acción dividido por las ganancias anuales. Si suma todas las acciones emitidas por una empresa y las multiplica por el precio de la acción, obtiene la ‘capitalización de mercado’ de la empresa, en otras palabras, lo que el mercado cree que vale la empresa. Esta ‘capitalización de mercado’ puede ser diez, 20, 30 o incluso más veces las ganancias anuales. Si la capitalización de mercado de una empresa es 20 veces las ganancias y usted compró sus acciones, asume que tendría que esperar para obtener 20 años de ganancias en dividendos para igualar el precio de su inversión.

En este gráfico (CAPE Shiller) se puede ver que, a medida que las tasas de interés a largo plazo han caído, el precio de capitalización de mercado de las acciones empresariales en relación con los beneficios (ganancias) ha aumentado. Actualmente, se encuentra en niveles solo superados en 1929 y durante el boom de las punto.com en 2000.

Si las ganancias impulsan los precios de las acciones de las empresas, entonces esperaríamos que, cuando la tasa de ganancia en el capitalismo suba o baje, también lo harán los precios de las acciones. Para medir eso, podemos obtener una especie de precio promedio de todas las acciones de la compañía en un mercado de valores utilizando una canasta de precios de acciones de distintas compañías e indexarla. Eso nos da un índice bursátil.

Entonces, ¿el índice de precios del mercado de valores sube y baja con la tasa de ganancia bajo el capitalismo? La respuesta es que lo hace, a más largo plazo, es decir, a lo largo del ciclo de beneficios, pero puede durar hasta 15-20 años. A corto plazo, el ciclo bursátil no necesariamente coincide con el ciclo de beneficios. De hecho, los mercados financieros pueden alcanzar niveles de precios extremos en relación con los beneficios subyacentes que se generan en una economía.

La forma más popular de medir hasta qué punto el mercado de valores no coincide con la economía real y las ganancias en la inversión productiva es midiendo la capitalización de mercado de las empresas en relación con los activos reales acumulados que tienen las empresas. Esta medida se llama Q de Tobin y lleva el nombre del economista de izquierda James Tobin. Toma la ‘capitalización de mercado’ de las empresas en el mercado de valores (digamos, de las 500 principales empresas en lo que se denomina índice S & P-500) y la divide por el valor de reposición de los activos tangibles acumulados por esas empresas. El valor de reemplazo es el precio que las empresas tendrían que pagar para reemplazar todos los activos tangibles (¿e ‘intangibles’?) Que poseen (planta, equipo, software, etc.).

Durante los últimos 100 años más o menos, la relación Q media promedio es de aproximadamente 0,78. El índice Q alto estuvo en el pico de la burbuja tecnológica en 2000, alcanzando 2,17, o un 174% por encima del promedio histórico. Los mínimos se registraron en las recesiones de 1921, 1932 y 1982 en alrededor de 0,28, o 62% por debajo del promedio. Pero en este año del COVID, la Q de Tobin ha alcanzado un 233% por encima de la media, un nuevo récord.

Otro índice útil del valor del mercado de valores en relación con la economía real es el índice de Buffett. Bautizado así en honor del famoso inversor financiero multimillonario que utiliza este índice como guía, mide el valor monetario de todas las acciones y participaciones frente a la producción nacional actual en la economía real (PIB). Una vez más, esto muestra que en el año del COVID, el mercado de valores alcanzó un récord en relación con la «economía real».

De hecho, los especuladores financieros siguen sumidos en una ‘euforia’ total, ya que continúan esperando que los bancos centrales transfieran aún más préstamos y efectivo a los bancos e instituciones, junto con una probable disminución de la pandemia de COVID en 2021 a medida que se distribuyan y apliquen las vacunas. La creencia es que las ganancias empresariales se recuperarán abruptamente para justificar los máximos históricos actuales en los precios de las acciones.

Citi Research tiene un índice «Euphoria / Panic» que combina una serie de indicadores del estado de ánimo del mercado. Desde 1987, el mercado normalmente ha alcanzado su punto máximo cuando este índice se acerca a la línea Euphoria. Las dos excepciones fueron en el auge tecnológico del cambio de siglo, cuando pasó unos tres años en la zona eufórica, y actualmente.

Este índice de ‘euforia’ complementa las opiniones del banco de inversión más poderoso del mundo, Goldman Sachs. Sus expertos pronostican otro aumento del 15% en el mercado de valores estadounidense en 2021.

Pero, como explicó Marx, eventualmente la inversión en activos financieros tendrá que ajustarse a las ganancias en la economía real. En el año del COVID, las ganancias en la mayoría de las corporaciones se desplomaron en un 25-30%.

Goldmans y otros inversores especuladores parecen estar convencidos de que las ganancias se recuperarán este año, de manera que el precio del capital ficticio no resulte ficticio. Pero eso parece poco probable. El COVID-19 aún no ha terminado y la distribución de la vacuna tardará bastante en alcanzar los niveles necesarios de la llamada ‘inmunidad de rebaño’, y eso supone que las vacunas también puedan hacer frente a las nuevas variantes de COVID.

Además, el auge del mercado de valores de 2020 se limitó realmente a unas pocas empresas. En el año del COVID, el índice S&P 500 subió un 18,4%, pero la cartera de FAAAM (Facebook, Alphabet, Amazon, Apple, Microsoft) más Netflix subió un 55%. La contribución de este último grupo al crecimiento del S&P 500 fue del 14,35%. Por lo tanto, el resto de las empresas de S&P ganó solo un 4.05%.

La mayoría de las empresas perdieron dinero en 2020. Y hay una gran cantidad de empresas, en su mayoría fuera de las 500 principales, pero no todas, que están en serios problemas. Las ganancias son bajas o negativas e incluso con el coste de pedir prestado cerca de cero, estas empresas ‘zombis’ no están ganando lo suficiente para cubrir ni siquiera los intereses de los préstamos existentes y nuevos.  Estos zombis ‘con dificultades financieras’ constituyen aproximadamente el 20% de las empresas en la mayoría de las economías.

Incluso antes de la pandemia, las empresas zombis estaban contribuyendo a una desaceleración significativa de los niveles de inversión empresarial. Con tantas empresas en problemas, hay pocas perspectivas de una gran recuperación de la inversión y las ganancias este año.

Los bancos centrales seguirán proporcionando aún más «liquidez» para que los bancos y las empresas especulen en los mercados financieros. De modo que el capital ficticio seguirá expandiéndose; después de todo, como dijo Engels por primera vez, la especulación en los mercados financieros es un factor importante que contrarresta la caída de la rentabilidad en la «economía real».

Pero todas las cosas buenas deben llegar a su fin. Probablemente en la segunda mitad de 2021, los gobiernos intentarán frenar su gasto fiscal y los bancos centrales reducirán el ritmo de su generosidad. En ese momento, es probable que los niveles extremos de los precios de acciones y bonos en relación con las ganancias y el capital tangible reviertan, como lo hace un yo-yo cuando se tira de la cuerda a la que está atado y vuelve a la mano (capital real) de quién juega con él.

https://www.sinpermiso.info/textos/covid-y-capital-ficticio

  • 21.1.-Lentitud estatal – EDUARDO SARMIENTO
  • ¿Cómo debería ser la economía después de la pandemia? –  CÉSAR FERRARI
  • ¡El colmo! – AMYLKAR ACOSTA

Antes de la cuarentena por el coronavirus los países operaban dentro de la concepción de que las soluciones provienen del mercado. Se considera que los problemas tienden a resolverse solos.

31 ene 2021.- En las vacunas se siguió el procedimiento de estimular la escasez de recursos básicos con ganancias y poderes monopólicos. Las empresas farmacéuticas se han precipitado a sacar el producto sin suficiente evidencia empírica sobre las propiedades dinámicas del virus. La inmunidad de rebaño es incierta. Los mejores avances en la aplicación se observan en los países de mayor desarrollo. El aspecto ético de que se trata de un producto de vida o muerte, al cual debe tener acceso toda la humanidad, quedó en un segundo plano.

La falla del manejo económico está en el balance interno entre inversión y ahorro, aún más diciente, entre el producto nacional y el gasto. Las prácticas que venían de atrás y el confinamiento configuraron un estado de ahorro faltante, que precipita el desplome de la producción. El resultado se puede prevenir con la elevación de la tasa de ahorro o con su sustitución por el aumento de la emisión monetaria con respecto a la demanda.

Nada de esto se ha hecho. La economía se vio abocada a una caída del producto en 2020, que continuará en 2021 e incluso en 2022 mientras el ahorro disminuya. En el fondo se configuró un marco de estímulos económicos que no han operado y obligan a la presencia estratégica del Estado, que carece del conocimiento científico para realizarla.

A estas alturas el Gobierno no ha logrado dimensionar el tamaño y la profundidad de la crisis. La cuarentena agravada por la política contractiva que venía de atrás y la caída del producto provocaron una reducción notable del ahorro nacional. Ahora, el Gobierno pretende salir del paso con una reforma tributaria basada en el IVA, que recaería en los grupos medios y reduciría el ahorro.

La verdad es que la crisis económica se ha visto enrarecida por la teoría convencional, que considera que el sistema económico está en equilibrio, donde las caídas dan lugar a rápidas recuperaciones; pero, por el contrario, las alteraciones de la producción generan fuerzas que tienden a acentuarlas. Así, las caídas de la economía en el 2020 y el 2021 son el reflejo de lo que no se hizo para evitarlas.

Los hechos controvierten abiertamente la teoría monetaria convencional que predominó después de la reforma del Banco de la República. La tasa de interés y los déficits fiscales son insuficientes para mantener en pie la actividad productiva y el empleo.

Ciertamente, la política fiscal se justifica como una forma de contrarrestar el monumental deterioro de la distribución del ingreso causado por la pandemia. Sin embargo, no contribuye a elevar el ahorro ni recuperar el balance interno. La economía queda con un faltante de ahorro que tiende a mantenerla por debajo del nivel registrado en 2019. La deficiencia estructural se puede remediar con un aumento del ahorro o con su sustitución por la emisión monetaria.

El país requiere acciones tanto para detener el deterioro de la distribución del ingreso como para recuperar la producción y el empleo. Los dos propósitos no son excluyentes y no se pueden lograr con la sola política fiscal. Se requiere otro instrumento, que debería ser el cambio estructural de la balanza comercial y sectorial, pero su adopción y aplicación tomaría mucho tiempo. La opción más simple y expedita es la ampliación del dinero por encima de la demanda. La inversión aumentaría y arrastraría consigo el ahorro y la producción. Al final, el producto nacional y la distribución avanzarían en la misma dirección.

https://www.elespectador.com/opinion/lentitud-estatal/

21.1.-¿Cómo debería ser la economía después de la pandemia? –  CÉSAR FERRARI

La pobreza y la desigualdad que ya existían y ha agravado la pandemia son razones evidentes para replantear en serio el modelo económico vigente.

Pandemia y economía

23 nov 2020.- La pandemia mostró lo que varios analistas venían diciendo desde hace años: que el modelo económico vigente no remedia la pobreza, es inequitativo y debe ser replanteado.

En el corto plazo, lo más urgente es aumentar la demanda mediante un mayor gasto e inversión del Estado, con el fin de recuperar la economía. Pero eso no es suficiente.

Construir una nueva economía, un nuevo capitalismo y una “ecología integral”, en los términos del Papa Francisco, es un esfuerzo de largo aliento que necesita intervenir el mercado.

Para evitar que la discusión sobre el papel económico del Estado se limite a posiciones ideológicas, debemos ponernos de acuerdo en cuáles son los problemas antes de plantear las soluciones.

Los problemas 

En las sociedades latinoamericanas, tal vez los problemas más graves son la pobreza y la inequidad, causadas principalmente por un empleo insuficiente y mal remunerado.

Existen muchos otros problemas: la informalidad, el hambre, la educación sin calidad, la carencia de vivienda, etc. Pero es probable que todos ellos sean una extensión u otra versión de los primeros.

En Colombia, según las estadísticas del DANE, el coeficiente Gini, que mide la desigualdad en la distribución del ingreso, pasó de 0,517 en 2018 a 0,526 en 2019. O sea que, desde antes de la pandemia, un problema que era grave se estaba intensificando. Y aunque no tenemos cifras comparables para 2020, los indicadores parciales que tenemos sugieren sin duda alguna, que la desigualdad se agravó con la pandemia.

También aumentó la pobreza monetaria, que es la condición en la que está un hogar si sus ingresos son inferiores a 327 674 pesos:

  • En 2018, el 34,7% de la población nacional, el 31,4% de la población de las cabeceras municipales y el 46% de la población rural estaba en pobreza monetaria;
  • En 2019, el 35,7% de la población nacional, el 32,3% de la población de las cabeceras municipales y el 47,5% de la población rural llegó a este punto.

La indigencia también aumentó. Mientras que en 2018 el 8,2% de la población nacional recibía menos de 137 350 pesos, en 2019 la cifra llegó al 9,6%.

El desempleo y la pobreza

La solución para estos problemas es alcanzar el pleno empleo, que proporcione ingresos suficientes para satisfacer las necesidades básicas.

En Colombia, la tasa de desempleo ha estado por encima del 10% desde hace ya mucho tiempo. Como en una economía de mercado la gente que no trabaja se muere de hambre, muchos se ven obligados a crear su propio puesto de trabajo. Y como en la mayoría de los casos no hay suficiente capital ni conocimiento, ese puesto de trabajo es de baja productividad. En consecuencia, la estadística registra a esa persona como subempleada e informal.

Según el DANE, la tasa nacional de desempleo en febrero de 2020 fue 12,2%. La pandemia elevó esta cifra de forma dramática:

  • En abril el desempleo llegó al 19,8%, y en septiembre, levantada la cuarentena, descendió al 15,8%.
  • Pero si se incluyen a los “nuevos inactivos”, es decir, s quienes se desemplearon y no salieron a buscar trabajo porque pensaron que no lo obtendrían, las tasas llegan al 34,3% en abril y al 20,2% en septiembre.

Por su parte, la proporción de los ocupados informales en las 13 ciudades principales durante el trimestre junio-agosto pasó del 45,8% en 2019 al 46,4% en 2020. Hay que aclarar que el DANE considera como informales a los trabajadores particulares que laboran en establecimientos que ocupan hasta cinco personas, incluyendo al patrono o socio. Usualmente, estos trabajadores no pagan impuestos ni contribuyen a pensiones y salud.

Ante esa realidad, el gobierno adoptó una política de subsidios focalizados y cada vez más extensos (“Familias en Acción”, “Ingreso Solidario” y similares). Pero este es un sustituto inadecuado de la política de pleno empleo que en realidad se necesita. Además, se trata de una medida ineficiente e insuficiente, pues no alcanza a cubrir a todas las personas en condición de pobreza, y no reduce la pobreza ni resuelve la inequidad.

Como en una economía de mercado la gente que no trabaja se muere de hambre, muchos se ven obligados a crear su propio puesto de trabajo

¿Cómo llegar al pleno empleo? 

Para alcanzar el pleno empleo es necesario reestructurar la economía.

Según el DANE, en 2019, la explotación de minas y canteras (principalmente de hidrocarburos y carbón) representó cerca del 5% del PIB, pero ocupó apenas al 0,9% de la población ocupada total.

Por su parte, los sectores manufactureros asociados con la minería y las canteras representaron el 4,3% del PIB, pero tampoco fueron intensivos en mano de obra. Las materias primas y las manufacturas asociadas representaron el 55,5% de las exportaciones de 2019.

En el futuro, estos sectores no deberían liderar la economía colombiana por su reducida capacidad de generar y, además, por su impacto ambiental: la matriz energética mundial está cambiando aceleradamente como respuesta al cambio climático.

Esos cambios reducirán notablemente la demanda de combustibles fósiles, en particular de hidrocarburos pesados y carbón térmico, como los que produce Colombia. Ello, sin duda, creará una nueva matriz energética en Colombia y disminuirá la contaminación.

La reestructuración del aparato productivo supone reconocer cuáles nuevos sectores deberían liderar el crecimiento. El mercado no los descubrirá porque solo le interesan aquellos que tienen la mayor rentabilidad; pero esta rentabilidad no es necesariamente consecuencia de que el sector tenga ventajas comparativas de carácter internacional. Muchas veces, es una consecuencia de las ventajas competitivas que otorgaron las políticas monetarias, fiscales o regulatorias del gobierno de cada país.

En el caso de Colombia, los candidatos más cercanos para sustituirlos son el sector agropecuario y la agroindustria, ciertamente a partir de una identificación adecuada de áreas, cultivos y ganaderías. Otros candidatos son las manufacturas en todas sus formas, el turismo y la industria digital, no tanto en la fabricación del hardware sino en el diseño y formulación de aplicaciones.

Pero para que estos sectores se desarrollen en forma satisfactoria, habrá que hacerlos rentables. Para eso son las políticas económicas. Y habrá que hacerlo antes que la transformación mundial de la matriz energética se produzca por completo. Invertir y construir sectores toma tiempo.

Pixabay Según el DANE, la tasa nacional de desempleo, antes de la cuarentena, en febrero de 2020, fue 12.6% de la población económicamente activa

Tecnología y geopolítica 

En la construcción de la nueva economía, no puede olvidarse el avance imparable de la cuarta revolución industrial, con máquinas y sistemas digitales, inteligentes e interconectados.

Ese avance podría ser violentamente asimétrico en nuestros países. Mientras una parte importante de la población no tiene aún electricidad ni acceso a internet, otra parte avanza a pasos agigantados. Por eso, si las políticas públicas no aceleran el acceso de los primeros a los beneficios de la modernidad, la inequidad será incluso mayor que la actual.

Además, la digitalización significa automatización y, por lo tanto, una posible reducción en el número de empleos. En general las industrias digitales tienen costos marginales que tienden a cero y los bienes de información tienen costos marginales de almacenamiento, transporte y réplica también tendientes a cero.

Por eso, a menos que las empresas en los nuevos sectores líderes se multipliquen con más velocidad que aquella con la cual desparecen las viejas industrias, es muy probable que aumente el desempleo. Por eso es todavía más urgente construir aquella nueva economía.

Por lo demás, hay que tener en consideración el proceso acelerado de cambios geopolíticos. Los países asiáticos, en especial China, están creciendo con mucha rapidez en términos económicos, militares y tecnológicos.

En contraste, los mercados latinoamericanos son pequeños y pueden quedar sepultados en medio de las disputas entre las grandes potencias. Por eso importa responder a los cambios en el tablero mundial y dirigir los mayores esfuerzos exportadores hacia Asia y, en particular, hacia China.

Para conquistar esos mercados no tienen que revisarse los tratados de libre comercio ni los acuerdos de cooperación existentes; bastaría con acuerdos arancelarios y de protección a los inversionistas con dichos países. Y, sobre todo, se necesitan mecanismos y políticas para que las exportaciones y la producción que compite con importaciones sean viables, es decir competitivos y rentables.

(continuará)

https://razonpublica.com/deberia-la-economia-despues-la-pandemia/

21.-¡El colmo! – AMYLKAR ACOSTA

MAL EN PEOR 

En momentos en los que cunde la desazón, el desconcierto y la incertidumbre a consecuencia de la crisis pandémica, el Director del DANE Juan Daniel Oviedo le ha revelado al país unas cifras verdaderamente aterradoras, espeluznantes, que delatan la preexistencia a la misma de la pandemia de la pobreza y la desigualdad en Colombia, taras estas que se han visto exacerbadas este año, aciago para nuestro país. Ello es tanto más preocupante, habida cuenta que es la población vulnerada y vulnerable la que está llevando la peor parte de esta debacle.

4 ene 2021.- Mientras el mundillo de la pequeña política se agita y se dan los primeros escarceos de la contienda electoral de cara a las elecciones al Congreso y a la Presidencia de la República, el país se debate entre el anunciado rebote del crecimiento de la economía por parte del Ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla y el rebrote de los contagios y víctimas fatales del COVID – 19, según lo informa el Ministro de Salud Fernando Ruiz.

Como es bien sabido, desde el año 2012 venía disminuyendo el índice de pobreza monetaria en Colombia, hasta que tocó fondo en el 2018 cuando alcanzó el 34.7%. A partir del 2019 se revirtió dicha tendencia, registrando el 35.7%, 1 punto porcentual más elevado con respecto al año anterior. Según el DANE, en el 2019 661.899 personas cayeron en la trampa de la pobreza, para completar los 17´470.000. Vamos de mal en peor. Pero estamos hablando del promedio nacional, en el cual se confunde el valle con la colina, ya que al escarmenar y aterrizar las cifras en los territorios se ponen de manifiesto unas aberrantes desigualdades, las que se denominan eufemísticamente “brechas”.

En efecto, en contraste con el promedio nacional, el mismo índice de pobreza monetaria en el Chocó en la región Pacífica, también promediando la cifra, pasó del 61.1% al 68.4% (¡!) y el de La guajira en la región Caribe del 53.7% al 61.8% (¡!). Según el DANE, en cuanto al índice de pobreza extrema, el promedio nacional pasó del 7.2% al 9.6%, 2.4 puntos porcentuales más, lo cual se tradujo en que un número de 728.955 personas pasaron de la pobreza a la indigencia, para un consolidado de 3.500.000 (¡!). Por su parte los departamentos de Chocó y La guajira registraron el 36.8% (¡!) y 33.5% (¡!), respectivamente, superando el 34.5% y el 26.7%, en su orden, del año 2018, en pobreza extrema. Y no hay que perder de vista que cuando hablamos de la pobreza, sabemos que esta se caracteriza porque la persona no tiene cómo valerse por si misma para que sea llevadera su congrua subsistencia.

Esta tendencia, aberrante por lo demás, de empeoramiento de la condición social de la abrumadora mayoría de los colombianos, especialmente en las regiones más deprimidas y vulnerables, se está viendo acentuada debido a los estragos sociales de la crisis pandémica. Ésta está repercutiendo en la pérdida de empleo e ingresos, lo cual va a conducir a que, según el investigador de FEDESARROLLO Jairo Núñez, “la pobreza en Colombia va a alcanzar un nivel de entre 47% y 49%” . Dicho de otra manera, 6 millones de personas que habían salido de la pobreza volverán a ella, esta vez por cuenta del COVID – 19. De manera que, muy seguramente, al cierre de este año no estaremos mejor que cuando estuvimos peor!

Hemos pasado de la prevención del contagio de la pandemia a la contención de la misma y últimamente a su mitigación, a la espera de la vacuna, la cual nos permite columbrar la luz al final del túnel. Esta emergencia copa toda la atención de los medios y de las autoridades, pero hay otra realidad subyacente y lacerante que viene de atrás, que no se le puede atribuir a la pandemia, como son estas execrables lacras de la pobreza, la desigualdad y el hambre. Frente a estas ha faltado una política social de prevención, de contención y de mitigación y lo que es peor los distintos gobiernos se han rehusado a aplicar la única vacuna eficaz y segura para combatirlas que es la política de protección, inclusión y cohesión social. De nada sirve que se incluya entre las metas de todos los planes de desarrollo la reducción de la inequidad, si las mismas no se concretan en acciones efectivas y eficaces para lograrlo. Es consabido que las palabras que no van seguidas de los hechos son asesinas de los ideales!

EL HAMBRE ACOSA Y ACUSA

Una de las peores y más acuciantes consecuencias de la actual crisis es el creciente número de colombianos que se está viendo ante la imposibilidad de acceder a la ingesta diaria para alimentarse. Según el más reciente estudio del DANE, en Colombia solo siete de cada 10 familias tuvieron acceso a tres comidas al día durante los últimos siete días, mientras que antes de la pandemia la cifra llegaba a 85%. Esta cifra obliga a encender todas las alertas y alarmas, porque su impacto va mucho más allá de las frías cifras, las cuales, como dice el célebre escritor mexicano Octavio Paz, se oyen “como quien oye llover. Sin oírme, oyendo lo que digo”, desdeñadas por la sordina y la invisibilización. Pero el hambre acosa a los más desvalidos y acusa la indolencia de las autoridades competentes. El silencio es ensordecedor!

Según el mismo estudio, en promedio, tres de cada diez hogares de las capitales de departamento en Colombia no pueden comer tres veces al día (¡!). Esto es una barbaridad. A consecuencia de la pandemia se cuentan por millares el número de colombianos que están soportando física hambre. Los hogares donde solo se consume una comida al día pasaron de 55.915 a 287.473. Además, 3,2 millones de familias solo están comiendo dos veces al día y a ello se viene a añadir la baja calidad de la alimentación de quienes tienen acceso a ella, la cual deja mucho que desear en los estratos más bajos de la población.

Al igual que ocurre con la pobreza, se presentan ostensibles diferencias entre unas regiones y otras, así como entre unas ciudades capitales y otras, en torno al acceso a los alimentos. Así, mientras en Bogotá el porcentaje de familias que tenían para las tres comidas diarias pasaron del 85% antes de la pandemia al 72%, en el agregado nacional 72,21 por ciento de las familias puede contar con el desayuno, el almuerzo y la comida; 24,8 por ciento consume dos comidas y 2,6 por ciento solo se alimenta una vez al día (¡!).

Cabe mencionar que, según el DANE, las seis ciudades en donde menor cantidad de hogares pueden acceder a tres comidas al día están ubicadas en la Costa Atlántica, son ellas Cartagena (35%), aparecen Barranquilla (46,3%), Sincelejo (48,8%), Santa Marta (50,7%). Antes de la cuarentena en todas estas ciudades el promedio estaba por encima del 75%, incluso en Santa Marta el nivel llegaba a 93%. Ello es algo funesto y sus secuelas serán espantosas en el mediano y largo plazo para un amplio conglomerado humano de este país que vive o mejor pervive este drama. Como la canción insignia de la movilización social en Chile el año pasado, El baile de los que sobran, nadie los echa de menos, nadie les quiso ayudar. Esto es el colmo!

El Caso de Cartagena, la Heroica, declarada por la UNESCO Patrimonio histórico y cultural de la humanidad, la del corralito de piedra, la joya de la corona del turismo en Colombia, es patético. Es, como quedó dicho, la que exhibe los peores registros. Claro está que antes de la pandemia, según la encuesta Pulso Social del DANE, publicada por la agencia Bloomberg, en promedio, el 81.6% de sus habitantes podía comer tres veces al día, un registro que lejos de ser satisfactorio mueve a la preocupación, tanto más en cuanto que no refleja la dura realidad de barrios como El pozón o Arroz barato, en donde, como en la fábula de La zorra y las uvas, éstas aunque maduras están muy altas para alcanzarlas.

La Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, después de analizar este dantesco cuadro de emergencia social llegó a la conclusión irrefutable de que “no hay mejor prueba que demuestre la urgencia de crear una Renta Básica de por lo menos un salario mínimo mensual que beneficiaría a 32 millones de personas en situación de pobreza y riesgo de caer una situación de indigencia, que tienen derechos constitucionales a la vida y a la alimentación”. Y el primer paso debe ser la extensión y ampliación de las transferencias monetarias a favor de ellas, tanto las condicionadas como las no condicionadas, el próximo año. Por ello registramos con asombro y preocupación que el Fondo de Mitigación de Emergencias (FOME), creado para financiar dichos programas, quedó totalmente desfinanciado en el Presupuesto para la vigencia de 2021, al pasar de $25 billones a sólo $3.1 billones, con una reducción del 87.6% con respecto al del 2020 . Así no se puede!

http://amylkaracosta.net/prueba1/index.php?option=com_content&view=article&id=615:el-colmo&catid=95:opinion&Itemid=673 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.