*22.18.-La economía al vaivénEDUARDO SARMIENTO
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La ley que regula la integración de las energías renovables no convencionales al Sistema energético nacional (1715 de 2014) AMYLKAR ACOSTA
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TLC con Estados Unidos: saqueo en macroeconomía – AURELIO SUÁREZ


El debate trasciende porque los impactos macroeconómicos son más devastadores, postran la economía y la someten a vulnerabilidad estructural. El TLC es hidra de mil cabezas, ¿enfrentarlo será “estupidez” como dice Duque?

21 may 2022.- “Trigo por uchuva” y “alimentos baratos por minería” fueron razones de los ministros uribistas Andrés Felipe Arias y Jorge Humberto Botero para defender el TLC con Estados Unidos (EU). Igual la “agenda interna” propuesta como flotador por el propio Uribe Vélez. Luego de diez años nada resultó.

Las cifras de Jorge Enrique Robledo sobre el déficit comercial en réplica a la ministra Lombana, de Comercio, son suficientes y se pueden resumir en que antes del tratado la balanza con EU era positiva y ahora es negativa. Entre 2012 y 2021, el desbalance acumulado entre ventas y compras es de -11.019 millones de dólares (https://www.census.gov/foreign-trade/balance/c3010.html).

Tanto bienes agrícolas como industriales norteamericanos gozan del dumping, su venta externa por debajo del costo de producción y transporte proveniente de altísimos subsidios, y que los Gobiernos de Colombia han alcahueteado en la década. Estudios del IATDP ubican entre el 10 y 32 el porcentaje de trampa para trigo, algodón, soya y maíz (Saqueo, pág. 118) y en los últimos años también en lácteos, cerdo y pollo. En 2018, por ejemplo, el kilo de pollo llegó al importador, no a los hogares, a mitad del valor interno.

Las manufacturas no son ajenas al mecanismo. The New York Times encontró más de 80.000 millones de dólares anuales de subvenciones a la industria gringa, incluida la del etanol, que recibe 45 centavos de dólar de ayuda federal por galón. También a los carros de motor eficiente o eléctrico y a la refinación de petróleo y derivados. El 1,5 por ciento del valor agregado de exportación industrial en EU viene de incentivos por empleo creado. Imposible competir así. Ni aquí, ni allá (idem, págs. 119-120).

Además, el comercio de servicios es un capítulo del TLC, vuelto una vena rota, con cuenta especial en la balanza de pagos. Entre 2018 y 2020, para hablar solo de tres años, el déficit del comercio de servicios fue de -2.655, -2.362 y -2.512 millones de dólares con EU, responsable de cerca del 60 por ciento del desbalance total en este rubro. Propiedad intelectual, seguros, telecomunicaciones, financieros y servicios de viaje son los principales renglones en esa gravosa contabilidad

(https://apps.bea.gov/iTable/iTable.cfm?reqid=62&step=9&isuri=1&6210=4).

La inversión directa de EU, atraída con excesivos beneficios tributarios, suma más de 40.000 millones de dólares y dos de cada tres aterrizaron desde 2012. Triplica la de Colombia en Norteamérica, y la renta neta exportada de sus ganancias destinadas a las matrices multinacionales, que las demandan ansiosas, implica no menos de 3.000 millones de dólares al año. “El TLC es un tratado de protección de inversiones”, afirmó Germán Umaña y acertó.

Los neoliberales, felices: bienes baratos, inversiones, etc. Ocultan que el déficit en el comercio de mercancías y servicios y en renta de capitales contribuye a los números rojos de las cuentas externas de Colombia. El TLC con EU cumple con rigor la máxima “el dinero va a donde puede salir”. Los tres rubros negativos juntos cuestan entre 6.000 y 7.000 millones de dólares al año, entre 2 y 3 por ciento del PIB, que es del 40 al 50 por ciento del saldo del faltante de Colombia en el frente exterior. Ese es el tamaño del saqueo anual del TLC con Estados Unidos.

Tal “dolarducto” se financia con deuda pública, con el obvio efecto fiscal en la Hacienda y el entrampamiento crediticio. No fue salvavidas, sino piedra de molino al cuello. Y, como pesadilla, también fondos de capital extranjero son los prestamistas de los dólares para honrar los préstamos crecientes, un “gota a gota”. Ha impelido a seis reformas tributarias, con predominio del IVA en menoscabo del consumidor y como sucedáneas del arancel no cobrado. ¿Debe la ministra Lombana contar cuánto ha pesado el TLC de EU en el alza de la deuda pública del Gobierno central de 217 billones de pesos en 2012 a 700 en 2022?

Al tenor de los capítulos de inversiones de este TLC, que, comparado con 1.628 tratados de inversiones y 51 apartados de otros, es el más concordante en lenguaje y contenido con el estándar norteamericano (idem, págs. 106 y 107), Colombia enfrenta ante tribunales internacionales de arbitraje cinco demandas, entre ellas Uber y firmas involucradas en Reficar, que costarían centenares de millones de dólares (Andje).

Son diez años de saqueo de trabajo, de riqueza y ahorro nacionales público y privado. El que 2.345 pymes exporten no lo enmienda, ni menos lo justifican los artificiosos argumentos del Gobierno Duque. Si bien las averías microeconómicas en comercio son el foco del quebranto, el debate trasciende porque los impactos macroeconómicos son más devastadores, postran la economía y la someten a vulnerabilidad estructural. El TLC es hidra de mil cabezas, ¿enfrentarlo será “estupidez” como dice Duque?

https://www.semana.com/opinion/articulo/saqueo-macroeconomia-y-tlc-con-estados-unidos/202200/

22.18.-La economía al vaivénEDUARDO SARMIENTO

La información reportada por el DANE bien analizada y presentada confirma los planteamientos de la columna del domingo pasado. De tiempo atrás, el Gobierno pretende ampliar la tasa de ahorro, que es la variable más estructural de la economía, con políticas de libre mercado y políticas de demanda que reducen del ahorro y amplían la discrepancia entre la demanda y la oferta, y dejan el sistema a la deriva. La producción estimada por los procedimientos convencionales de demanda disminuye rápidamente, la inflación se dispara y la producción bien medida se estanca.

22 may 2022.- Así lo confirma la información reportada por el DANE que muestra que la demanda, que venía creciendo 10,6 % en 2021, decae rápidamente. Por otra parte, la producción representada en términos de la suma de los valores agregados sectoriales creció 2 % en el primer trimestre y muestra signos de debilitamiento. No hay ninguna posibilidad de que la economía crezca el 7 % señalado por el Gobierno. Al igual que la economía mundial, la economía colombiana está entrando en fase de estancamiento.

El resultado descrito en buena medida es responsabilidad de los organismos internacionales, los gobiernos y la OECD que propiciaron corregir la caída de la tasa de ahorro que venía de atrás y se agravó con la pandemia, por medio de políticas fiscales que la reducen. Las economías evolucionan dentro de una discrepancia entre la oferta y la demanda que las dejan a la deriva. La producción y el empleo se estancan, a tiempo el déficit de la balanza de pagos aumenta, la inflación se acelera y se torna inercial.

En un total desacierto histórico la reducción del ahorro se contrarresta con déficits fiscales y comerciales, y contracción monetaria, que tuvieron un efecto contrario al buscado. El ahorro disminuyó rápidamente y tiene su manifestación más clara en el aumento de la demanda por encima de la producción.

El Gobierno está comprometido en normalizar la economía y controlar la inflación con medidas de demanda que son inadecuadas e inefectivas en las economías de oferta.

La solución se puede lograr con el cambio de modelo, que he recomendado insistentemente en los últimos dos años, y tendría como puntales la reorientación de la política monetaria para conformar un exceso de oferta sobre la demanda de dinero, y el desmonte de la apertura y los TLC, y su sustitución por una política industrial y comercial orientada a propiciar las actividades de mayor productividad y demanda.

Lo más preocupante es que la caída de la tasa de ahorro es un serio obstáculo para avanzar en las reformas sociales que requiere el país para conformar una sociedad más equitativa. Así, la aplicación de los planteamientos generales de Sergio Fajardo y de las propuestas más concretas de Gustavo Petro requieren un marco de gradualidad y continuidad que solo se consigue en un ambiente de crecimiento y estabilidad financiera y comercial.

En fin, la economía se enfrenta a un serio faltante de ahorro que se manifiesta en la discrepancia entre la demanda y la oferta agregada. Como se enseña en el primer curso de economía, la producción y el empleo se estancan y la inflación se dispara.

La solución a la caída del ahorro se busca con medidas que la agravan. El remedio resulta peor que la enfermedad. La verdadera solución es un nuevo modelo que eleve el ahorro mediante la reorientación de la política monetaria y modifique la estructura comercial y sectorial con políticas arancelarias e industriales.

https://www.elespectaor.com/opinion/columnistas/eduardo-sarmiento/la-economia-al-vaiven/

22.18.-La ley que regula la integración de las energías renovables no convencionales al Sistema energético nacional (1715 de 2014) AMYLKAR ACOSTA

La Transición energética cobró un renovado impulso con la expedición de la Ley 2099 del 10 de julio de 2021, también de la iniciativa del Senador Name, dado que, además de reforzar y darle un mayor alcance a la Ley 1715 de 2014, amplió el espectro de sus beneficios incorporando a la matriz energética  otras fuentes renovables tales como la energía geotérmica, el hidrógeno, amén de los incentivos y estímulos para la captura y almacenamiento de CO2, así como al almacenamiento a gran escala de la energía generada mediante el sistema de baterías.

Este 13 de mayo se cumplieron los primeros 8 años de la sanción de la Ley 1715 de 2014 “por medio de la cual regula la integración de las energías renovables no convencionales al Sistema energético nacional”. Este proyecto fue concebido y radicado por el Senador José David Name Cardozo y como Ministro de Minas y Energía le brindamos todo el apoyo requerido en su trámite en el Congreso de la República. El objeto fundamental de esta Ley es desbrozarle el camino a las fuentes no convencionales de energías renovables (FNCER), estimularlas, incentivarlas, con el fin de integrarlas a la matriz energética del país.

18 may 2022.- La CREG tardó más de dos años en establecer el marco regulatorio para poner en marcha la Ley y ello retardó su implementación. Fue menester que el Ministerio de Minas y Energía expidiera el Decreto 570 en marzo de 2018, dándole un plazo perentorio de 12 meses tanto a la CREG como a la Unidad de Planeación Minero – Energética (UPME) para que tomaran las definiciones necesarias para integrar la operación y medición del Sistema Interconectado Nacional (SIN) los proyectos de generación de FNCER mediante contratos de largo plazo. Sólo así se pudo desatar el nudo gordiano, posibilitando las primeras dos subastas de renovables en febrero y octubre de 2019, en las cuales se asignaron. Desafortunadamente la tercera subasta, que se llevó a cabo en octubre de 2021, no tuvo la misma fortuna de las dos anteriores y su suerte está rodeada de incertidumbres que han imposibilitado su cierre.

Este fue el banderazo para la puesta en marcha de la Transición energética en Colombia, la cual permitirá, según la previsión de la Gerente general de la empresa operadora del Sistema interconectado y administradora del mercado mayorista de energía XM María Nohemí Arboleda que “a 2024 se espera que la participación de FNCER (eólicas y solares) alcance más de 1.000 MW…puede llegar a ser de 25.5% para las solares y 7.6% para las eólicas”.

La Transición energética cobró un renovado impulso con la expedición de la Ley 2099 del 10 de julio de 2021, también de la iniciativa del Senador Name, dado que, además de reforzar y darle un mayor alcance a la Ley 1715 de 2014, amplió el espectro de sus beneficios incorporando a la matriz energética  otras fuentes renovables tales como la energía geotérmica, el hidrógeno, amén de los incentivos y estímulos para la captura y almacenamiento de CO2, así como al almacenamiento a gran escala de la energía generada mediante el sistema de baterías. De hecho ya se contrató el primero de ellos para instalarlo en el Atlántico, con una capacidad de 50 MW.

Y más recientemente fue expedido el Documento Conpes 4075 de marzo 29 de 2022 a través del cual se formularon los lineamientos de la Política de Transición Energética. Esta deberá darse de manera responsable, sin prisa que pueda poner en riesgo, como ha sucedido en Europa, la seguridad energética del país.

https://www.elheraldo.co/columnas-de-opinion/amylkar-d-acosta-m/la-ley-1715-de-2014-columna-de-amylkar-d-acosta-909261

*22.17.-Inflación desbordada SALOMÓN KALMANOVITZ
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Tres tipos de pobreza JORGE IVÁN GONZÁLEZ
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Estancamiento e inflación ahora EDUARDO SARMIENTO

De tiempo atrás señalé que la insuficiencia de ahorro quebró la igualdad entre la oferta y la demanda agregada y, mientras persista la diferencia, la economía queda a la deriva. Las soluciones de aumentar el déficit fiscal y ampliar las importaciones son inefectivas, porque reducen el ahorro, la producción y el empleo.

14 may 2022.- En los altos círculos no se han ahorrado esfuerzos para mostrar que el desplome de la economía es un fenómeno pasajero de demanda que se corrigió en el rebote. No es cierto. En todas partes cayó la tasa de ahorro y se amplió la diferencia entre la producción y la demanda. En Colombia, las variaciones de la demanda duplican las de la oferta.

Las economías quedan a la deriva. La tasa de ahorro y la relación capital-producto declinan. La oferta y la demanda van por separado. La solución solo se puede lograr con conciliaciones que introduzcan elementos de la realidad. En las economías de demanda se realiza con políticas fiscales y monetarias que subsanan la discrepancia entre la demanda y la oferta. Ahora, en las economías de oferta es necesario subsanar el bajo ahorro con políticas monetarias y comerciales.

La baja tasa de ahorro desarticuló el sistema a todos los niveles. Quebró la igualdad entre la oferta y la demanda, invalidó el equilibrio monetario, y el crecimiento y la equidad se tornaron insostenibles. Buena parte de la encrucijada está en que no existen las fuerzas convergentes y los ajustes del mercado que regularicen el funcionamiento del sistema. La solución está condicionada a conciliaciones que conecten el funcionamiento de la economía con la realidad. En las economías de demanda, se realiza con políticas fiscales y monetarias que amplían el gasto público y la inversión para elevar el consumo.

Ahora, en las economías de oferta es necesario elevar la tasa de ahorro aumentando el crédito y la inversión. En las economías de demanda la producción es impulsada por el consumo y en las economías de oferta por el ahorro.

El desplome mundial provocó el aumento del faltante de ahorro, que amplió la caída de la producción con respecto a la demanda. Las economías quedaron ante un fuerte choque que provoca el desplome de la producción con respecto a la demanda. Entre tanto, la tasa de ahorro desciende, se configura y se mantiene un estado de oferta por debajo de la demanda que contrae la producción y aumenta la inflación.

El agravamiento de la crisis solo se puede evitar con un modelo que eleve la tasa de ahorro y sostenga la productividad y el salario. En la práctica, se consigue con una reforma monetaria que reduzca el exceso de demanda de dinero y lo convierta en exceso de oferta mediante la ampliación del crédito, y el desmonte de la apertura y los TLC con una política comercial, industrial y agrícola que propicie las actividades de mayor productividad y demanda.

La inflación de oferta no es nueva en América Latina. En 1977 se presentó en Colombia y se superó con acciones propias orientadas a ampliar la producción industrial y agrícola.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/eduardo-sarmiento/estancamiento-e-inflacion/

22.17.-Inflación desbordada SALOMÓN KALMANOVITZ

La inflación registró 9,23 % en abril, cinco veces más que la de 2021, el nivel más alto en 21 años. Se dispararon los precios de los alimentos un 26 %: la carne de res subió 32 % ayudada por exportaciones récord, el pollo subió 25 % y la electricidad el 15 %.

9 may 2022.- Los factores nacionales que incidieron en la inflación fueron el alza populista del salario mínimo, con la cual Duque pensó que podía aumentar el caudal electoral de los partidos que lo respaldan, y el largo verano que diezmó las cosechas en el país y que el Gobierno no contrarrestó facilitando a tiempo las importaciones de alimentos. Algunos precios administrados, como el de la electricidad y el gas, contaron con el visto bueno del Gobierno para decretar alzas excesivas. Sin embargo, el precio de la gasolina se mantuvo congelado, a pesar de su encarecimiento internacional debido a la guerra que Rusia impuso a la desvalida Ucrania.

Para los productos del hogar, el alza de precios fue de 12 %. La manufactura nacional no ha podido competir adecuadamente con la producción de las fábricas de China, la India y Bangladés porque en Asia no solo se cuenta con mano de obra más barata que la colombiana, sino que sus empresas son más productivas, duplicando su ventaja competitiva. Aunque sus productos deben pagar altos aranceles al pasar por las aduanas del país, se multiplica el contrabando que llega abiertamente por toneladas en contenedores a la vista de todos, otra evidencia de que en el país no existe el imperio de la ley.

Colombia dejó de ser autosuficiente en la producción de alimentos hace décadas. El año pasado se importaron 3,6 millones de toneladas de maíz, trigo y soya, además de aceite de palma, a pesar de la enorme expansión de la palmicultura por todo el territorio nacional; también se importó leche (US$61 millones) y hasta ¡azúcar!, que se refina de la caña cultivada en el fértil Valle del Cauca que cuenta supuestamente con una productividad de las más altas del mundo.

En carnes de cerdo, pollo y res importamos de Estados Unidos y Argentina cerca de US$500 millones el año anterior. También importamos casi 4 millones de toneladas de maíz duro por US$1.000 millones. Como hubo una fuerte devaluación del peso frente al dólar, que volvió a superar la barrera de los $4.000 en estos días, se elevó la inflación de la proteína importada, contribuyendo a la desnutrición nacional.

Aunque hubo una revolución avícola en el país, al industrializar la producción de pollo y huevo, sus insumos deben ser importados por el retraso de la agricultura, lo cual encarece estos alimentos vitales. Así mismo, los latifundios ganaderos han aumentado muy poco su productividad, así que su oferta de carne es insuficiente para proveer proteína barata, accesible a toda la población.

Según la Organización de Naciones Unidas, 7,3 millones de colombianos requieren de asistencia alimentaria, lo que se recrudeció por el retraso en la aplicación del Acuerdo de Paz con las Farc. El aumento de la violencia provocó el desplazamiento de 61.000 personas en los primeros nueve meses de 2021, tres veces más que en 2020. Según el Observatorio de Soberanía y Seguridad Alimentaria de la Universidad Nacional, “parece que lo preocupante para el Gobierno es que se sepa que estamos en una lista, un mapa o una noticia que afecta la imagen del país, y no el imperativo de asumir (…) el hecho de que hoy en Colombia las personas hambrientas son demasiadas” (citado por Bloomberglinea.com).

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/salomon-kalmanovitz/inflacion-desbordada/

22.17.-Tres tipos de pobreza JORGE IVÁN GONZÁLEZ

En el último mes el Dane ha presentado tres miradas a la pobreza. Una, la percepción que tienen los hogares sobre su propia situación. Dos, la pobreza monetaria y, tres, la pobreza multidimensional. Son enfoques complementarios. En 2021, 46,7% de los jefes de hogar se consideró pobre. Este porcentaje es mayor en 8,5 puntos al observado en 2020. En el 2021 la incidencia de la pobreza monetaria fue de 39,3%, y se redujo 3,2 puntos con respecto al año anterior. Y en 2021 la pobreza multidimensional fue de 16%, inferior en 2,1 puntos a la de 2020.

13 may 2022.- La pobreza monetaria se base en el ingreso, y la multidimensional, que no incluye el ingreso, informa sobre la situación del hogar en materia de educación, condiciones de la niñez y la juventud, trabajo informal y desempleo, salud y características de la vivienda. La pobreza monetaria es más sensible al ciclo de la economía que la multidimensional. Se podría decir que las pobrezas monetaria y multidimensional reflejan la situación “objetiva”, mientras que la percepción expresa el sentimiento “subjetivo”.

Un aspecto relevante de la comparación de las tres pobrezas es la diferencia en las tendencias. Mientras que la pobreza subjetiva aumentó de manera importante, la objetiva disminuyó.

Desde el punto de vista de la política pública es necesario examinar con cuidado las razones por las cuales las personas se sienten más pobres. El ideal benthamiano, de la mayor felicidad para el mayor número, debería ser el propósito central de todo gobierno. Los diferentes instrumentos de la política económica deberían juzgarse finalmente por la satisfacción de las personas. El logro de la buena vida tendría que ser el criterio final para evaluar a los gobiernos. Las mediciones subjetivas se suelen despreciar, y se le da mayor relevancia a los datos objetivos. Pero preocupa que los indicadores relacionados con la percepción del buen vivir sean relativamente bajos. En 2021 únicamente 8,01% de las personas mayores de 15 años sentía “satisfacción con la vida”.

El aumento de la pobreza subjetiva entre 2020 y 2021 muestra que las sensaciones de frustración y de dolor se agudizaron con la pandemia y la insatisfacción se ha intensificado. Bentham consideraba que los dos principales asesores del gobernante debería ser el médico y el estadístico. El primero le ayuda a reducir el dolor y a aumentar el placer. Y el segundo le proporciona los instrumentos para medir la intensidad del placer y del dolor. La primera condición para lograr la buena vida es tener una aproximación cuantitativa al grado de felicidad, que le permita al gobernante comparar entre personas y realizar las acciones que lleven a la maximización de la felicidad.

Es importante que en el país se continúen afinando las medidas sobre la percepción subjetiva. Pero es mucho más relevante que los gobiernos entiendan que una economía no va bien solamente porque el PIB crece. El criterio fundamental para evaluar la bondad de la política pública es la satisfacción subjetiva, que en el país todavía continúa siendo muy baja.

La asimetría entre las pobrezas subjetiva y objetiva debería ser objeto permanente de análisis. Y en la comprensión del fenómeno se deben tener en cuenta las apreciaciones que hace Elster en “Uvas Amargas”. Allí muestra que las personas no suelen ser muy exigentes, y apenas piden un poco más de lo que tienen.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/tres-pobrezas-3362680

*22.16.-Indicios de recesiónSALOMÓN KALMANOVITZ
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Decaimiento de la economía mundial EDUARDO SARMIENTO

El deterioro del ahorro que venía de atrás se acentúo con los confinamientos del coronavirus

En oportunidades anteriores señalé que las irregularidades de la economía colombiana se originan en medidas dictaminadas en los grandes centros del poder, como ocurrió con la pandemia y las medidas fiscales para enfrentarla. Se partió del diagnóstico generalizado de los organismos internacionales de crédito y los bancos centrales de que el mundo operaba en un estado de ahorro sobrante que permitía absorber el confinamiento y los déficits fiscales para aliviar el impacto sobre los sectores más vulnerables, sin mayores dificultades. Se equivocaron.

7 may 2022.- El aumento del faltante de ahorro, de acuerdo con las teorías existentes de crecimiento económico, ocasionó una fuerte reducción de la producción y el debilitamiento de la estructura productiva, y no se hizo mayor cosa para evitarlo.

La disminución de la producción con relación a la demanda agregada generó un proceso de ajuste traumático. La producción y el empleo descienden, las importaciones y el déficit en cuenta corriente se disparan, y la inflación aumenta y se torna inercial.

Las medidas adoptadas en Estados Unidos y en Europa están orientadas a reducir la inflación con medidas de demanda que bajan la producción y la inversión, y terminan en estanflación. Y el expediente tiende a extenderse al resto del mundo por conducto de las tasas de interés, cuando lo que se requiere es bajar la inflación con acciones que incrementan la producción. La elevación de la tasa de interés que podría tener algún sentido en economías de demanda, en economías de oferta es un despropósito que baja la producción y el empleo, reduce los ingresos de trabajo y deteriora la distribución del ingreso.

El deterioro del ahorro que venía de atrás se acentúo con los confinamientos del coronavirus y se manifestó en forma diferente en los países. La caída de la tasa de ahorro baja el crecimiento y debilita la complejidad de la composición comercial y sectorial. El mal funcionamiento de la producción y los errores de diagnóstico tienden a ocultarse con estimativos de la producción en términos de la demanda y proyecciones que deforman la realidad. En Colombia, tanto la recuperación en 2021 como el rebote en 2022 son inferiores a los estimados y reportados. La verdad es que la deficiencia de ahorro quebró la igualdad entre la oferta y la demanda agregada. La producción efectiva representada por la suma de los valores agregados sectoriales evoluciona muy por debajo de la demanda.

El desconocimiento de la realidad lleva a políticas que tienden a subsanar la falencia de oferta con medidas de demanda que resultan insuficientes e inapropiadas. Las economías están abocadas a estados de producción inferior a la demanda que desbordan las importaciones y el déficit en cuenta corriente, y, lo más grave, contraen la producción efectiva y el empleo, y disparan la inflación.

En América Latina la solución se puede lograr con el alejamiento de las fórmulas generalistas y la adopción de un modelo de reformas estructurales basado en las características propias de los países que eleven el ahorro, reorienten la composición productiva y racionalicen las transferencias de las rentas sociales en las pensiones y la salud.

A principios del siglo XX las economías operaban con deficiencias de consumo que las precipitaban en caída libre y les tomaba años en recuperarse, y se superaban con políticas fiscales de demanda que subieran la producción. Hoy se enfrentan a deficiencias de ahorro, que pueden superarse con reformas monetarias, comerciales y sectoriales.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/eduardo-sarmiento/decaimiento-de-la-economia-mundial/

22.16.-Indicios de recesiónSALOMÓN KALMANOVITZ

La economía norteamericana se contrajo 1,4 % en el primer trimestre de 2022, ante la sorpresa de los expertos que habían vaticinado una expansión. La razón de fondo fue un déficit récord de la balanza comercial: las exportaciones cayeron al tiempo que las importaciones se dispararon. La inversión se frenó y el gasto público continuó reduciéndose, o sea que no hubo política contracíclica. La inflación alcanzó un 8,5 % anual en marzo, nivel que no se veía desde 1981, erosionando la capacidad adquisitiva de la gente y contribuyendo al mal resultado observado. Durante el último trimestre de 2021 la economía se había expandido a un vigoroso nivel cercano al 7 %. El Banco de la Reserva Federal elevó su tasa de referencia pero solo al 0,5 %, considerando que la inflación era causada más por choques de oferta que de demanda.

2 may 2022.- En Colombia la inflación fue de 8,53 % a marzo de 2022, pero la Junta Directiva del Banco de la República se puso nerviosa y elevó su tasa de interés al 6 %, considerando que había excesos de demanda y que la meta de inflación estaba lejísimos de alcanzarse. Sin embargo, es obvio que parte importante del alza de precios que estamos padeciendo es culpa del clima —primero sequía y ahora inundaciones—, de tal modo que frenar la economía no va a reducirlo.

Según la declaración de la Junta Directiva del banco central, “con la decisión adoptada el día de hoy, la Junta continúa con el proceso gradual pero firme de ajuste de la política monetaria con el propósito de asegurar un retorno progresivo de la inflación a la meta de 3 % anual”. Esa tasa de interés real sigue siendo negativa, así que es de esperar que en sus próximas reuniones la iguale a la inflación, o sea, la suba otros dos puntos y medio, frenando más la economía.

El equipo técnico del Banco proyecta que la inflación para 2022 cerrará en 7 %. Para horizontes más largos cree que convergerá hacia la meta de 3 %, pero eso es si la situación internacional y en particular la guerra que Rusia despeñó contra Ucrania, que ha elevado el precio de los combustibles y los alimentos, llega a un pronto arreglo, lo que es de dudar. De hecho, el Gobierno de Colombia, temeroso de nuevas protestas sociales, ha mantenido el precio de la gasolina congelado, obligando a que Ecopetrol sufrague el subsidio.

El grupo de alimentos es el mayor causante de la inflación en el país, algo que es muy preocupante porque afecta a los hogares más pobres e impide que muchas personas no alcancen a consumir dos comidas diarias. El aumento de precios en marzo fue del 1 %, pero las mayores alzas se presentaron en alimentos y bebidas (casi 3 %) y artículos para el hogar (cerca de 2 %).

El Espectador mostró que hay una clara la relación de la inflación con la pobreza, citando a Juan Daniel Oviedo, director del DANE: “Si no hubiéramos tenido esa evolución en los precios, hubiéramos visto reducciones más importantes en la pobreza monetaria”.

En 2021 la economía creció en 10,6 % frente a 2020, ante lo cual Duque sacó pecho, no obstante haber indicios de recalentamiento. Es que en la Universidad Sergio Arboleda no enseñan modestia. El presidente quiso despedirse de los trabajadores con un regalo de aumento del salario mínimo de 10 % que resultó envenenado: obligó al Emisor a endurecer su política y dio una señal para que los empresarios subieran sus precios al mismo son, reduciendo el poder adquisitivo de los trabajadores. El aumento real del salario mínimo va en sólo 1,5 % y muy posiblemente se siga erosionando.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/salomon-kalmanovitz/indicios-de-recesion/

*22.15.-La línea de pobreza JORGE IVÁN GONZÁLEZ
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Recuperación lenta EDUARDO SARMIENTO
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Nocaut a la institución cafetera  AURELIO SUÁREZ

¿Por qué tal catástrofe en tiempos de bonanza? Buena parte de ellas fueron inducidas a concursar en los mercados a futuros por la misma Federacafé, en iniciativa colectiva y desconociendo en forma inexplicable la penosa experiencia de Andes.

El 4 de abril de 2022 se recordará en Andes (Antioquia) con tristeza. Ese día se bajaron los avisos de la Cooperativa de Cafeteros, que estaba intervenida por la Supersolidaria desde 2019. Enclavada en una zona de la mayor importancia en esa industria, el suroeste antioqueño, compraba entre 400.000 y 500.000 sacos al año, pero venía en caída. Era la principal cooperativa para las transacciones institucionales de la Federación Nacional de Cafeteros (Federacafé) y del Fondo Nacional del Café (FNC) (ver fotos).

30 abr 2022.- Su balance a diciembre de 2021 muestra un patrimonio negativo de -77.373 millones de pesos y pérdida de -35.006 millones (ver estados financieros). Como causa primera del déficit, la firma Deloitte destaca las fallidas transacciones en el mercado de futuros en las bolsas internacionales mediante una filial creada en Nueva York en agosto de 2015, DelosAndes Coffee Inc.

Estima que los productores, comprometidos a entregar sus granos, no pudieron honrar los contratos debido a la fuerte contracción de la producción, o se negaron a hacerlo a menosprecio por el alza posterior de la cotización internacional o por los costos crecientes. Anota que el faltante es de 11.557.000 kilos por 124.849 millones de pesos.

No es la única en estado terminal que arrastra activos y ahorros de decenas de miles de productores, invertidos en cooperativas. La Supersolidaria intervino, en vías de liquidación, que se sepa, otras tres: Coopcafitolima, Coodecafec (Cundinamarca) y Anserma (Caldas) (ver resoluciones).

El tablero de control de 33 cooperativas con 521 puntos de compra para 2021, que comercializaron 240 millones de kilos, equivalentes a cuatro millones de sacos, poco menos de un tercio de la cosecha, reporta pérdidas consolidadas de -39.228 millones de pesos. La mayor es la de Andes, pero diez más tuvieron números rojos, Risaralda, Quindío, Caicedonia, Nororiente, Tolima, Antioquia, Anserma, Cafetera de la Costa, Cundinamarca y Central del Huila. Otras como Salgar, Norte de Nariño, Catatumbo, sur del Tolima, Occidente-Antioquia, Manizales, Cauca y Departamental del Huila tienen margen operacional negativo. El sistema cooperativo cafetero está en la lona y en riesgo alto la garantía de compra al productor. Una debacle (ver tablero de control, 2021).

¿Por qué tal catástrofe en tiempos de bonanza? Buena parte de ellas fueron inducidas a concursar en los mercados a futuros por la misma Federacafé, en iniciativa colectiva y desconociendo en forma inexplicable la penosa experiencia de Andes.

¿Cómo se diseñó el instrumento? “El caficultor anticipa la venta hasta 24 meses antes de su cosecha” y define en el mismo momento el precio a futuro según la fecha definida para la entrega (ver https://federaciondecafeteros.org/app/uploads/2019/11/Ventas-de-caf%C3%A9-con-entrega-a-futuro.pdf).

Dado que podían presentarse riesgos de incumplimiento, la prudencia aconsejaba hacer cobertura de dichas compras mediante mecanismos conocidos en el negocio. ¿Se cubrió cada operación de compra en café físico a futuros en la Bolsa de Nueva York? Es necesario conocerlo porque, de lo contrario, se infiere que el líder del proceso, Federacafé, jugó siempre al alza, no incluyó una cláusula precautelativa de liquidar el contrato en caso de subas dramáticas de la cotización y se recargó en el leonino contrato suscrito con el caficultor en la cláusula 9.ª (ver). ¿Se lanzó a la especulación ciega, además sin reparar que se apostaba con dineros públicos del FNC?

Federacafé trata de resarcirse lo enredado, que superaría los 60 millones de kilos incumplidos, más de 100 millones de dólares. Apoyada en Supersolidaria, liquidan cooperativas y se rematan activos en subasta, en desmedro de los ahorros de miles de sencillos caficultores y, de otro lado, se embarga a quienes fallaron, se incautan sus tierras. Ni más ni menos.

Roberto Vélez, gerente de Federacafé, y el Comité Nacional, incluidos miembros del Gobierno Duque, deben mostrar esas coberturas tomadas para cada operación, y revelar si, dentro de los recursos que acopien, como los 40 millones de dólares de un préstamo contratado con el banco Sumitomo, que compromete a los 340.000 agremiados, cuántos van para reparar al comisionista en bolsa que, según dichos, es FCStone, también corredor bursátil en el fiasco de Andes.

Vélez ha de explicar cómo evalúa el daño causado a la calidad y seriedad de la caficultura nacional y le toca aclarar –en medio del embrollo– el conflicto de interés que tiene como miembro del Consejo Asesor de Nespresso, de Nestlé, en contra del artículo 6 del Código de Ética y Buen Gobierno de Federacafé. En fin, confesar la cruda realidad tras el nocaut a la institución cafetera.

https://www.semana.com/opinion/articulo/nocaut-a-la-institucion-cafetera/202213/

22.15.-La línea de pobreza JORGE IVÁN GONZÁLEZ

De acuerdo con la reciente publicación del Dane, en 2021 la incidencia de las pobrezas monetaria y extrema disminuyó con respecto a 2020, pero la reducción habría sido mayor si el valor de la línea de pobreza extrema no hubiera crecido tanto.

29 abr 2022.- Poco a poco la economía se va recuperando y los efectos de la pandemia se van atenuando, y ello se refleja en los niveles de pobreza. En el 2020 la incidencia de la pobreza monetaria fue de 42,5%, equivalente a 21.021.564 personas. En el 2021 la incidencia fue de 39,3%, correspondiente a 19.621.330 personas. La pobreza extrema pasó de 15,1% (7.470.265 personas) en el 2020 a 12,2% (6.110.881 personas) en el 2021.

Aunque la disminución de la pobreza es positiva, los logros son modestos. Los niveles del 2021 todavía son mayores a los observados antes de la pandemia. En el 2019 la incidencia de la pobreza monetaria fue de 35,7% y la de la pobreza extrema de 9,6%.

Estos resultados permiten hacer varias consideraciones sobre los subsidios, la inflación de alimentos y las brechas entre ciudades y entre departamentos.

Gracias a los diferentes subsidios (Familias en Acción, Colombia Mayor, etc.), en el 2021 la pobreza se redujo en 3,6 puntos. Sin estos recursos la incidencia no hubiera sido de 39,3% sino de 42,9%. El país ha avanzado en la logística de la focalización, y desde el punto de vista estadístico, en la integración de las encuestas y de los registros administrativos. No obstante la bondad de estos subsidios, se debe volver a discutir la relevancia de un ingreso básico, ojalá universal e incondicional. Este debería ser el objetivo de largo plazo.

La lucha contra la pobreza tiene que ir mucho más allá de los subsidios. Y un tema central es el diseño de políticas que efectivamente eviten el encarecimiento de los alimentos. La reducción de la pobreza en el 2021 no fue más significativa, entre otras razones, porque el valor de la línea de pobreza extrema tuvo un aumento importante, de 16,7%, con respecto a 2020. Y este salto notable se explica porque la inflación de alimentos fue muy alta, y en 2021 llegó a 17,22%. La recuperación de la productividad agropecuaria es un reto sustantivo, que pasa por el ordenamiento territorial, y por una política tributaria que contribuya a la modernización del sector agropecuario.

La reducción de la pobreza en el mediano plazo obliga a realizar cambios radicales en la política económica, de tal forma que se genere empleo y que la dinámica de la economía permita lograr mejores remuneraciones. El empleo de calidad es el mejor remedio contra la pobreza.

Las brechas continúan siendo significativas. No hay convergencia en términos de calidad de vida. En la zona rural, en 2021, la incidencia de la pobreza monetaria fue de 44,6%, mientras que en las ciudades fue de 37,8%. La distancia entre el campo y la ciudad continúa siendo relevante. Y entre ciudades y departamentos también hay diferencias notorias. Para ilustrar, en Quibdó, en el 2021, la incidencia de la pobreza fue de 64,8% y en Barranquilla de 35,7%. Estas divergencias no deberían existir. De manera explícita, el próximo gobierno debería incluir como una de sus prioridades la convergencia. Es fundamental avanzar en equidad, no solo entre individuos, sino también entre regiones. Se debe buscar que las regiones se vayan acercando. Claramente este propósito no se está consiguiendo.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/la-linea-de-pobreza-3353123

22.15.-Recuperación lenta EDUARDO SARMIENTO

En varias oportunidades señalé que la recuperación de la economía evolucionaba lentamente. Al final del año pasado anoté que la recuperación de la economía basada en el estimativo de demanda sobreestima la realidad. La caída de la producción efectiva en 2020 fue mucho mayor que el avance en 2021 con el rebote; en el primero la producción cayó 7 % y en el segundo aumentó 5 %. La información reportada en la última semana por el DANE revela algo parecido. El aumento de la pobreza en 2020 fue tres veces mayor que la recuperación en 2021.

 

30 abr 2022.- La profundización del modelo de libre mercado debilitó en forma notable el funcionamiento de la economía a partir de 2015. El producto nacional crece a la mitad de la tendencia histórica. En este contexto, las medidas de confinamiento que suspendieron la producción quebraron la igualdad entre la oferta y la demanda agregada. El sistema quedó a la deriva. La producción y el empleo crecen muy por debajo de la tendencia histórica, causando toda clase de efectos traumáticos. La producción y el empleo crecen muy por debajo de la demanda agregada, las importaciones y el déficit en cuenta corriente se disparan, y la inflación aumenta y se torna inercial.

La falla estuvo en haber adoptado la cuarentena sin medidas económicas complementarias que aliviaran el impacto inicial de la reducción del ahorro. Al igual que ocurre con los cuerpos físicos, las caídas de las economías causan daños que se multiplican y refuerzan. En cualquier caso, los daños de la caída de la economía en 2020 se han debido enfrentar de inmediato y no esperar que el remedio proviniera del mayor ciclo de producción del siglo.

La economía no está bien. Las cifras tangibles de producción y el disparo de la inflación confirman que la oferta de bienes es muy inferior a la demanda, se presentan en forma más pronunciada en la industria y la agricultura, y se ratifican en la información financiera. El faltante de ahorro adquiere la forma de déficit fiscal de 8 % del PIB, déficit en cuenta corriente de 5,5 % del PIB y exceso de demanda sobre la oferta de 3 % del PIB.

No sobra recordar que el mayor avance de la economía colombiana se presentó entre 1950 y 1980, cuando se superaron las limitaciones del ahorro y el atraso de la estructura productiva que venían del siglo XIX. Luego el predominio del modelo de fuerzas convergentes del mercado en materia monetaria, comercial y transferencias de las rentas sociales dejó el sistema sin medios para contrarrestar la caída del ahorro. Las economías quedaron con deficiencias de ahorro que contraen la producción, el empleo y el crecimiento, disparan la inflación, reducen los ingresos del trabajo en el producto nacional y, lo más grave, deterioran la distribución del ingreso.

Lo cierto es que la actual administración dejará una reducción del ahorro y un atraso en la estructura productiva que se tendrán que subsanar en la siguiente administración. De otra manera, la economía quedaría expuesta a un serio deterioro de la producción, el empleo, el crecimiento, la estabilidad de precios y la distribución del ingreso.

La solución la he presentado en forma insistente y se resume en un nuevo modelo que recupere la tasa del ahorro, eleve la productividad del trabajo y sostenga el salario. Primero, la reforma monetaria para ampliar el acceso al crédito de la industria y la agricultura y la oferta de dinero; segundo, la modificación de la composición comercial y sectorial, y tercero, la racionalización de las transferencias sociales, en particular las pensionales.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/eduardo-sarmiento/recuperacion-lenta/

22.14.-Estancamiento, inflación y distribución de ingreso EDUARDO SARMIENTO

El modelo de libre mercado imperante de los últimos años les jugó una mala pasada a Colombia y la región. Configuró una estructura de bajo ahorro y productividad que redunda en producción, empleo y crecimiento por debajo del potencial, y deteriora la distribución del ingreso. Basados en las condiciones irrealistas de la teoría de equilibrio y mercado, se configuró una estructura en la que la competencia y las fuerzas convergentes del mercado solucionaban la eficiencia y la distribución del ingreso. En su lugar, se conformó un estado de desequilibrio, donde la producción, el empleo y el crecimiento evolucionan por debajo del potencial, a tiempo que la distribución del ingreso se deteriora.

23 abr 2022.- La información económica mundial y nacional no coincide con las proyecciones de los organismos internos. El producto nacional estimado por el DANE, con base en la demanda, que venía a un ritmo del 11 % a finales de 2021, en enero y febrero descendió al 8 %. El estimativo por el lado de la oferta, que es mucho más estable, creció un 5 % en 2021 y crecerá alrededor del 3 % en 2022.

Como lo he señalado en forma insistente, el desempeño irregular de la economía obedece a una deficiencia de ahorro, que viene de años atrás, y se agravó por el coronavirus y los cuantiosos déficits en cuenta corriente para enfrentarlo. La manifestación más clara de la falla está en el disparo de la inflación, el desbordamiento de las importaciones por encima de la demanda y la monumental caída de la agricultura.

Simplemente, las fuerzas convergentes del mercado, el modelo en boga, propicia un estado de producción por debajo de la demanda que impide el funcionamiento regular del sistema, y el mercado no tiene ninguna capacidad de remediarlo. Por el contrario, lo agrava. Quiérase o no, la economía está en un estado de estancamiento e inflación. Los trabajadores presionan por el alza de salarios porque suben los precios, y los empresarios elevan precios porque los salarios suben.

Infortunadamente, los organismos internacionales y las autoridades económicas que han causado el desorden no avanzan en diagnósticos sobre las características de la crisis. Los monumentales errores de predicción, como el de la compensación de la caída de 2020 con el rebote, o el de la corta duración de la inflación, se corrigen con nuevas proyecciones generalistas, que no contemplan las características propias de los países y no se sabe de dónde provienen.

Está visto que el manejo actual ha generado un desajuste en el sistema que no puede ser resuelto por las fuerzas convergentes del mercado. Las políticas convencionales de equilibrio de mercado no han sido capaces de superar el fuerte vínculo entre la producción, la inflación y la inequidad, que tiende a reforzarse. No hay un reconocimiento de los daños estructurales causados por el modelo imperante de bajo ahorro y productividad.

Lo cierto es que la economía colombiana está abocada en los últimos años a caídas de la tasa de ahorro y de la relación capital-producto, las cuales son irregulares a todas luces, y dan lugar a un estado de descenso de la producción y el empleo, disparo de la inflación y deterioro en la distribución del ingreso. Lamentablemente, no se hace nada para corregir la falla y, por el contrario, se agrava bajando aranceles, reprimiendo el crédito y sosteniendo el sistema pensional.

La solución, que he presentado con insistencia, es un nuevo modelo de reformas estructurales que convierta el exceso de demanda sobre la oferta de dinero en exceso de oferta, modifique la composición comercial y sectorial hacia actividades con mayor productividad y demanda, reduzca el déficit fiscal y racionalice el sistema pensional.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/eduardo-sarmiento/estancamiento-inflacion-y-distribucion-de-ingreso/

*22.13.-La paradoja de la inflación: para que no se convierta en una espiral los trabajadores tenemos que perder poder adquisitivo ALEJANDRO NIETO
*No al endurecimiento monetarioJORGE IVÁN GONZÁLEZ

El Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de terminar su Misión de 2022 en Colombia. Y entre sus conclusiones afirma: “En medio de bajos excesos capacidad productiva y de las bajas tasas de interés real, el endurecimiento mas acelerado de la política monetaria es bienvenido”. Y confía en que “elevar las tasas de interés durante la primera mitad del año con el fin de endurecer lo suficiente las condiciones financieras y monetarias deberían guiar la inflación a la baja”.

14 abr 2022.- El endurecimiento monetario es un error. El FMI vuelve a la ortodoxia de los años de Friedman y no entiende que la inflación actual no es de naturaleza monetaria. En lugar de modificar el discurso sobre las causas de la inflación, estimula al Banco de la República para que continúe con su política equivocada de aumentos de la tasa de interés, que ya va en 5% anual.

En su evaluación de la economía colombiana, el FMI no cambia sus fórmulas tradicionales. Este llamado al endurecimiento en el caso colombiano contrasta con la flexibilidad que tuvo el Fondo en la reciente negociación con Argentina. Stiglitz considera que este acuerdo fue adecuado porque el FMI reconoció que la reestructuración de la deuda no debe estar acompañada de la austeridad porque se corre el peligro de ahogar a la economía.

En palabras de Stiglitz, “es un programa sin austeridad que fue diseñado para promover el crecimiento económico”. Y felicita al FMI porque ha ido cambiado su posición, y ahora sí le está dando prioridad a un crecimiento incluyente y a asuntos tan relevante como el cambio climático. Reconoce Stiglitz que muchas de sus críticas al FMI dejaron de ser pertinentes. Quizás parte del optimismo de Stiglitz con el FMI se explique porque su discípulo Martín Guzmán es el ministro de Economía de Argentina.

Esta mayor amplitud que habría mostrado el Fondo en el caso argentino no tiene nada que ver con la dureza de su posición en Colombia. Si en Argentina mostró cierta heterodoxia, en Colombia volvió a insistir en las viejas fórmulas, que tanto daño han hecho en términos de crecimiento, empleo y equidad.

La inflación de Colombia se explica por el estrechamiento de la oferta, y no por razones monetarias. La combinación de factores como la voluminosa importación de alimentos básicos, la pandemia, la crisis de los contenedores y la guerra en Ucrania, ha sido una mezcla explosiva. Y estos males estructurales no se corrigen endureciendo la política monetaria como lo ha hecho el Banco de la República, que ahora recibe el respaldo incondicional del FMI.

Si el FMI propusiera en Colombia alternativas como las que impulsó en Argentina, las conclusiones sobre el manejo de la inflación tendrían que ser completamente diferentes. En lugar de aumentar la tasa de interés, el Banco de la República debería contribuir a crear condiciones que mejoren la productividad, la inversión y el empleo. Y el primer paso para no ahogar la actividad económica es mantener bajo el costo del crédito.

La comisión del FMI que realizó la evaluación de Colombia debería conversar con la que hizo el acuerdo de la deuda con el gobierno argentino. Además, los funcionarios del Fondo deberían tener presente varias de las declaraciones de Kristalina Georgieva, su directora, que reflejan una visión menos estrecha que la de los expertos que estuvieron en Colombia.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/no-al-endurecimiento-monetario-3343560

*22.13.-La paradoja de la inflación: para que no se convierta en una espiral los trabajadores tenemos que perder poder adquisitivo ALEJANDRO NIETO

El principal problema de la inflación es la pérdida de poder adquisitivo a la que se ve sometida la sociedad, los trabajadores. Y por tanto, ante una situación como en la que nos encontramos, con tasas de inflación cercanas al 10%, la demanda de los trabajadores es que haya subidas de sueldo para compensar esta pérdida de poder adquisitivo.

9 abr 2022.- Sin embargo, una subida generalizada de los sueldos debido a la alta inflación podría llevarnos a una espiral inflacionaria sin fin: suben los precios, luego suben los salarios y debido a estas subidas, vuelven a subir los precios. ¿Cuál es la salida? Asumir que hay que perder, al menos de forma temporal, poder adquisitivo.

De momento las rentas no están subiendo

Lo cierto es que de momento no estamos viviendo esta espiral inflacionaria. Los sueldos no está aumentando, a pesar de los elevados niveles de inflación. A pesar de las demandas, parece haber un consenso en que las fuentes inflacionarias son exógenas, es decir, vienen motivadas principalmente por los elevados precios de las energías y por la escasez de ciertos materiales derivados por una mayor demanda, no por mayores salarios

Siete medidas que puede tomar España para parar la inflación

Esto no es así en todos los sectores, es cierto, pero por lo menos se puede decir que no hay una subida generalizada de los salarios que nos arroje en una espiral inflacionaria. Cosa que es buena, pero por otro lado son los trabajadores quienes estamos sufriendo los efectos de la inflación con una pérdida de poder adquisitivo.

La productividad tiene que aumentar

Para que los salarios puedan aumentar, por tanto, no podemos fijarnos únicamente en la inflación. Lo que tiene que pasar es que la productividad aumente, y así puedan subir los salarios sin que los precios suban. Y sí, la productividad puede subir, de hecho lo hace de forma constante en la economía mundial. Aunque normalmente en España cae en épocas como la actual, cuando hay una expansión del empleo.

Un 3% de inflación en un mes hace 20 años que no lo veíamos, ahora sí que todas las alarmas para España están encendidas

La única forma de que los trabajadores recuperemos el terreno perdido en esta época inflacionaria es que seamos más productivos. De lo contrario acabaremos cayendo en una espiral inflacionaria que, en último término, también acabaremos pagando los trabajadores.

https://www.elblogsalmon.com/entorno/paradoja-inflacion-no-se-convierta-espiral-trabajadores-tenemos-que-perder-poder-adquisitivo

22.12.-La guerra contra la inflación  MICHAEL ROBERTS

La invasión rusa de Ucrania sigue triturando con más muertos y desplazados y con más destrucción de ciudades, granjas y hogares ucranianos. Pero en las principales economías se está gestando otra guerra: la guerra contra la inflación.  

02 abr 2022.- La inflación de los precios al consumidor se encuentra ahora en máximos de 30-40 años, y creciendo. La crisis de la pandemia de COVID y ahora el conflicto de Ucrania ha llevado los precios de la energía y los alimentos a niveles récord. La guerra en Ucrania se ha globalizado. El aumento de los precios de las materias primas está en camino de experimentar sus aumentos más pronunciados desde 1970, enviando una ola de sufrimiento a todo el mundo a medida que los precios de los bienes esenciales que todo ser humano necesita para sobrevivir están creciendo. Los precios del trigo han subido un 60% desde febrero. Los precios  de los alimentos ahora son más altos que durante la crisis alimentaria mundial de 2008, que empujó a 155 millones de personas a la pobreza extrema.

Y la inflación de precios en estos sectores clave se ha convertido en un aumento general de precios. La inflación anual de precios al consumidor (IPC) ahora se ubica en 7.9% en los EEUU, 5.9% en la Eurozona; 6,2% en el Reino Unido e incluso Japón, una economía que durante mucho tiempo en deflación, ahora tiene una tasa de inflación del 1%. En las llamadas economías emergentes, la inflación es aún peor: India 6,1%; Rusia 9,2%; Brasil 10,5%; Argentina 52%; Turquía 54%.

Discurso de Powell de la Reserva Federal

La batalla ahora es reducir y controlar la inflación y la lideran los bancos centrales de las principales economías: la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón. El trabajo principal de los bancos centrales es controlar la inflación de precios; no ayudar a sostener el empleo y el crecimiento económico, que son secundarios. (“La responsabilidad última de la estabilidad de precios recae en la Reserva Federal” – Jay Powell). Eso es porque la inflación es el principal enemigo del sistema bancario. Los acreedores y prestamistas de dinero pierden si aumenta la inflación, mientras que los deudores y prestatarios ganan. Y los bancos centrales se crearon para apoyar el sector financiero y su rentabilidad y no mucho más.

Y, de hecho, no hay mucho más que puedan hacer. He mostrado en muchos artículos anteriores la evidencia de que los bancos centrales tienen poco control sobre la ‘economía real’ en las economías capitalistas y eso incluye cualquier inflación de precios en bienes o servicios. Durante los 30 años de deflación general de precios (durante los cuales los precios han subido lentamente o incluso han disminuido), los bancos centrales han luchado para cumplir su objetivo habitual de inflación anual del 2% con sus armas habituales de tasas de interés e inyecciones monetarias. Y lo mismo ocurrirá esta vez al tratar de reducir las tasas de inflación.

Todos los bancos centrales estaban dormidos cuando las tasas de inflación se dispararon. ¿Y por qué fue esto? En general, porque el modo de producción capitalista no se mueve de manera constante, armónica y planificada, sino de manera espasmódica, desigual y anárquica, con altibajos. Pero específicamente ahora, porque como dijo el presidente de la Fed, Jerome Powell, en un discurso de apertura ante la Asociación Nacional de Economistas de Empresa la semana pasada, “¿Por qué los pronósticos han sido tan equivocados? Desde mi punto de vista, una parte importante de la explicación es que los vaticinadores subestimaron ampliamente la severidad y persistencia de las fricciones del lado de la oferta que, combinadas con una fuerte demanda, especialmente de bienes duraderos, produjeron una inflación sorprendentemente alta”. De hecho, he argumentado en notas anteriores que, contrariamente a la opinión de los keynesianos, el estallido inflacionario actual no se debe a una ‘demanda excesiva’ o ‘aumentos salariales excesivos’ (empuje de costes), sino a fallos en la oferta/producción.

Como dijo Powell: “al contrario de lo esperado, el COVID no ha desaparecido con la llegada de las vacunas. De hecho, ahora nos acercamos una vez más a más interrupciones de suministro relacionadas con el COVID en China. Sigue pareciendo probable que el remedio esperado del lado de la oferta llegue con el tiempo a medida que el mundo finalmente se asiente en una nueva normalidad, pero el momento y el alcance de ese alivio son muy inciertos”.  Y esto plantea un problema insoluble para los banqueros centrales en su búsqueda por proteger las ganancias de los bancos. Sus armas monetarias serán inútiles en esta guerra contra la inflación. Powell dijo que “Tenemos las herramientas necesarias y las usaremos para restaurar la estabilidad de precios». ¿Pero lo hace? Como dijo Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra: “La política monetaria no aumentará la oferta de chips semiconductores, no aumentará la cantidad de viento (no, de verdad) y tampoco producirá más conductores de vehículos pesados”.   Y Jean Boivin, ex vicegobernador del Banco de Canadá y ahora en el Instituto de Inversiones BlackRock, comentó: “No estamos lidiando con una inflación impulsada por la demanda. Lo que realmente estamos pasando en este momento es un shock de oferta masivo y la forma de lidiar con esto no es tan sencilla como lidiar con la inflación”.  

Si el aumento de la inflación está siendo impulsado por una débil oferta débil en lugar de una demanda excesivamente fuerte, la política monetaria no tendrá éxito. La política monetaria supuestamente funciona tratando de aumentar o disminuir la ‘demanda agregada’, para usar la categoría keynesiana. Si el gasto crece demasiado rápidamente como para que la producción lo satisfaga y, por lo tanto, genera inflación, las tasas de interés más altas supuestamente reducen la disposición de las empresas y los hogares a consumir o invertir al aumentar el coste de los préstamos. Pero incluso si esta teoría fuera correcta (y la evidencia no la respalda mucho), no se aplica cuando los precios están subiendo porque las cadenas de suministro se han roto, los precios de la energía están aumentando o hay escasez de mano de obra.

Sin embargo, los bancos centrales solo tienen el arma monetaria para aplicarla cuando se acelera la inflación. Así que la Fed planea un fuerte aumento en su ‘tasa política’ de interés (la tasa de los Fondos Federales), que establece el piso para todos los préstamos en los mercados capitalistas. Y también lo hacen otros bancos centrales.

Discurso de Powell

Powell tiene como objetivo aumentar la tasa de fondos federales al 1,9% para fines de este año y, por lo tanto, superar su valor normal estimado a largo plazo en 2023.

Del discurso de Powell

Al mismo tiempo, la Fed está ‘apoyándose’ en su anterior programa de ‘flexibilización cuantitativa’ (QE), es decir, comprando bonos públicos y otros respaldados por el gobierno a través de un aumento en la oferta monetaria. Durante el siglo XXI, la Fed ha comprado tanto papel del gobierno que su balance ha saltado de $ 1 billón a casi $ 9 billones, más del doble durante la pandemia de COVID.

Serie FRED St. Louis

Ahora la Fed va a reducir el monto total del balance. Powell afirma que “estas acciones de política y las que vendrán ayudarán a reducir la inflación hasta cerca del 2 por ciento en los próximos 3 años». De hecho, reina el optimismo entre los principales analistas económicos porque creen que el aumento de las tasas de interés y la reversión de las inyecciones monetarias por parte de la Fed y otros bancos centrales no solo acabarán con la inflación, sino que también evitarán una caída de la inversión y el consumo como resultado, siempre que la Fed siga adelante con la guerra contra la inflación y ponga fin a su política de apaciguamiento. Powell comentó que “el registro histórico brinda algunos motivos para el optimismo: los aterrizajes suaves, o al menos suaves, han sido relativamente comunes en la historia monetaria de EEUU. 5 En tres episodios, en 1965, 1984 y 1994, la Reserva Federal elevó significativamente la tasa de los fondos federales en respuesta al sobrecalentamiento percibido sin precipitar una recesión”.

Discurso de Powell

Powell también le dio mucha importancia a la explicación convencional actual de la inflación: que es causada principalmente por las ‘expectativas’ de aumentos de precios que ganan terreno entre los consumidores y las empresas, viendose autocumplidas, por así decirlo. “En el período reciente, las expectativas de inflación a corto plazo, por supuesto, han aumentado con la inflación, pero las expectativas a más largo plazo permanecen bien ancladas en sus niveles históricos”.

Discurso de Powell

Esta explicación ‘psicológica’ de la inflación elimina cualquier análisis objetivo de la formación de precios. ¿Por qué deberían subir o bajar las ‘expectativas’ en primer lugar? Y como mencioné antes, la evidencia que respalda el papel de las ‘expectativas’ es débil. Como concluye un nuevo artículo de Jeremy Rudd, de la Reserva Federal, “Los economistas y los responsables de la política económica creen que las expectativas de inflación futura de los hogares y las empresas son un factor determinante clave de la inflación real. Una revisión de la literatura teórica y empírica relevante sugiere que esta creencia se basa en cimientos extremadamente inestables, y se argumenta que adherirse a ella de manera acrítica fácilmente podría conducir a graves errores de política”.

Powell dejó significativamente fuera de sus ‘recesiones suaves’ las dos recesiones más profundas y amplias en las principales economías capitalistas desde 1945, a saber, 1980-82 y la Gran Recesión de 2008-9, cuando las tasas de interés aumentaron considerablemente antes del comienzo de la recesión. Al hacerlo, no puede ofrecer una explicación de por qué una política monetaria más estricta puede tener aterrizajes ‘suaves’ a veces y provocar desplomes otras.

Lo que falta en cualquier explicación son dos cosas que ofrece la teoría marxista. Primero, qué está pasando con la rentabilidad del capital; y segundo, qué está pasando con la tasa de interés real (después de tomar en cuenta la tasa de inflación). En períodos en los que la rentabilidad media es alta y/o está aumentando, los tipos de interés pueden subir y subirán también, pero sin aplastar la inversión (tanto productiva como improductiva (inmobiliaria y financiera). Ese fue el caso en todos los casos de aterrizaje ‘suave’ citados por Powell.

También fue así en otro argumento optimista sobre el probable éxito de la política monetaria en el control de la inflación. Un analista afirma que el período 1946-48 es la mejor analogía histórica hasta ahora. Hubo una grave escasez de suministros que luego condujo a fuertes aumentos en la inflación de precios. Pero eventualmente los aumentos de precios se desaceleraron a medida que la oferta creció gracias a que la fabricación pasó de la producción militar a la civil. La Fed no tuvo que subir las tasas de interés, sino que simplemente aplicó una reducción relativamente suave en el crecimiento del crédito para reducir su balance. En otras palabras, la “mano invisible” del mercado funcionó. Pero esta explicación nuevamente falla a la hora de comprender que la rentabilidad promedio del capital en este período fue la mayor del siglo XX, con mano de obra barata y tecnología no aplicada que pudieron ser utilizadas. No es de extrañar que la oferta creciera rápidamente para apagar las llamas de la inflación.

Pero esa no fue la situación en 1980, después de la enorme crisis de rentabilidad que comenzó a mediados de la década de 1960 y fue exacerbada por la recesión internacional de 1974-5. Y no fue ese el caso en 2008-9, cuando la rentabilidad del capital productivo no fue mucho más alta que a principios de la década de 1980 y si mucho más baja que en la ‘edad de oro’ de la producción capitalista de 1946-64 o incluso del período de recuperación ‘neoliberal’ de los años 80 y 90.

Base de datos Basu-Wasner y serie EWPT 7.0

Luego está el segundo factor, la tasa de interés real. Paul Volcker se convirtió en jefe de la Reserva Federal en 1979 cuando las tasas de inflación, provocadas por los altos precios del petróleo y unos mercados laborales rigidos que limitaban el ajuste de la oferta (a diferencia de 1948), habían alcanzado los máximos del siglo XX. Volcker, un «monetarista» convencido y firme defensor de los intereses de los banqueros, subió inmediatamente las tasas de interés a niveles tales que la tasa de interés real de los fondos federales saltó de -3% a +5%. Puede ver ese salto en el gráfico a continuación, donde la línea roja es la tasa de inflación del IPC de EEUU, la línea negra es la tasa nominal de los fondos federales y la tasa real es la línea azul.

Fred San Luis

Este impacto en los costes de endeudamiento en términos reales, junto con la muy baja rentabilidad del capital, provocó la caída más profunda de la posguerra en las principales economías capitalistas, en dos episodios en tres años. Fue el final de los empleos manufactureros en los EEUU, Europa Occidental y el Reino Unido. El capital productivo se trasladó a Europa del Este, América Latina y Asia. De hecho, fue esta caída la que acabó con la inflación y redujo los precios del petróleo, no el aumento de las tasas de interés.

¿Cuál es la situación actual de la tasa de interés real? Es incluso más baja que cuando Volcker asumió el cargo en 1979. De ahí surgen dos posibilidades: hacer un ‘Volcker’ y llevar la tasa real de la Fed a territorio positivo para frenar la inflación requeriría una serie de aumentos de la Fed que no se han igualado en 100 años; y si eso se aplicara, dada la baja rentabilidad cercana a la de posguerra, es casi seguro que generaría una nueva caída en la inversión y la producción en las principales economías, por no hablar de su impacto en las llamadas economías emergentes del Sur Global… Todo esto implica que la política monetaria es un arma rudimentaria para controlar la inflación y no va a tener éxito sin provocar una gran crisis, no un aterrizaje ‘suave’.

Un indicador útil en el pasado de una recesión, como he mencionado antes, es la curva de rendimiento invertida. Es cuando, en el mercado de bonos, la tasa de interés o el rendimiento de un préstamo a corto plazo (3 meses o 2 años) sube por encima de la tasa de interés o el rendimiento de un préstamo o bono a más largo plazo (10 años). Normalmente, si se pide prestado (se emite un bono) por un período más largo, se debe pagar una tasa de interés más alta al prestamista o al comprador del bono porque el plazo del crédito es más largo y, por lo tanto, el préstamo está sujeto a más inflación o a riesgos predeterminados. Pero cuando la ‘curva de rendimiento’ se aplana o incluso se invierte, generalmente sigue una recesión. ¿Por qué? Porque implica que los compradores de bonos están preocupados de que las subidas de tipos de interés provoquen una posible caída y, por lo tanto, están comprando bonos gubernamentales a largo plazo más seguros para proteger su efectivo.

Actualmente la curva de rendimiento de los bonos del gobierno de EEUU se dirige rápidamente hacia la inversión. El discurso de línea dura de Jay Powell declarando la guerra a la inflación condujo a una fuerte caída de la curva. La línea azul en el gráfico a continuación, la curva de 10 años/2 años, se dirige directamente a cero. En los últimos 40 años, cada vez que eso ha sucedido, ha seguido una recesión (como muestran las partes sombreadas del gráfico). De hecho, es peor que eso: las curvas 10/2 invertidas han precedido las últimas ocho recesiones y 10 de las últimas 13 recesiones, según Bank of America.

Powell trató de descartar el indicador de la curva de rendimiento en su discurso ante la NAB, argumentando que solo el extremo corto de la curva era un indicador de recesión y es cuando está cayendo, no subiendo: “existe una buena investigación realizada por el personal del sistema de la Reserva Federal que realmente señala que mire a corto, a los primeros 18 meses, de la curva de rendimiento. Eso es realmente lo que proporciona el 100 % del poder explicativo de la curva de rendimiento. Lo que tiene sentido. Porque si está invertida, eso significa que la Fed va a recortar, lo que significa que la economía está débil”.

Cualquiera que sea el valor predictivo de la curva de rendimiento de los bonos, el punto es que la economía de EEUU, la de mejor resultados entre los G7, se desacelerará a medida que avance el año. Hay poco espacio para un mayor crecimiento mediante el empleo de más trabajadores, mientras que la productividad y la inversión empresarial se están desacelerando. La productividad laboral interanual del sector empresarial no agrícola avanzó solo un 1 % a fines de 2021, en comparación con el 2,4 % de 2020. Y la inversión empresarial fue solo un 2,4 % superior a los niveles previos a la pandemia a fines de 2021. Varios pronósticos sugieren una desaceleración significativa en el crecimiento económico en los EEUU y el Reino Unido, y probablemente una recesión total en la Eurozona antes de que termine el año.

Y no son sólo los sectores productivos de la economía los que están en riesgo. Fue el colapso del sector de la vivienda en 2008 lo que desencadenó la Gran Recesión. Y después de una ola masiva de bienes raíces durante la pandemia de COVID, si las tasas hipotecarias aumentan considerablemente, los precios de la vivienda podrían bajar, lo que debilitaría el gasto de los consumidores. El inversor estadounidense en bonos Bill Gross comentó: “Sospecho que no se puede superar el 2,5% o el 3% antes de quebrar la economía de nuevo. Nos hemos acostumbrado a tasas cada vez más bajas y cualquier cosa mucho más alta romperá el mercado de la vivienda”.  La deuda hipotecaria como porcentaje del PIB real ya ha aumentado 6 puntos porcentuales hasta el 55 % desde que el último ciclo de subida de tipos alcanzó su punto máximo a finales de 2015.

En lugar de un ‘aterrizaje suave’ como espera Jay Powell, el analista de Goldman Sachs, Philipp Hilderbrand, reconoce: “el riesgo de estanflación es una preocupación real hoy en día… Estamos viendo un shock de oferta superpuesto a otro shock de oferta. Y la naturaleza del nuevo shock de oferta, centrado en la energía, sugiere no solo que la inflación aumentará aún más y probablemente será más persistente en el futuro, sino también que el crecimiento se verá afectado”.

Existe una alternativa a la política monetaria. Es impulsar la inversión y la producción a través de la inversión pública. Eso resolvería el shock de oferta. Pero una inversión pública suficiente para hacer eso requeriría un control significativo de los principales sectores de la economía, en particular la energía y la agricultura; y la acción coordinada a nivel mundial. Eso es actualmente un sueño imposible. En cambio, los gobiernos buscan recortar la inversión en los sectores productivos y aumentar el gasto militar para luchar en la guerra contra Rusia (y China a continuación).

¿Qué camino tomará? ¿Serán Powell, Lagarde y Bailey nuevos mini-Volckers o se alejarán del conflicto y optarán por menos aumentos de tasas y se verán obligados a vivir con una inflación más alta? De cualquier manera, sugiere que la inflación a nivel mundial no disminuirá hasta que surja una nueva crisis, lo que indica que la guerra de los bancos centrales contra la inflación se ha perdido.

https://www.sinpermiso.info/textos/la-guerra-contra-la-inflacion

*22.11.-Bumerán financiero JORGE IVÁN GONZÁLEZ
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Se avecina un nuevo mundo de desorden monetario – MARTIN WOLF
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Colombia y Latinoamérica en la economía mundial EDUARDO SARMIENTO

La economía no ha logrado superar la crisis estructural que venía de atrás, y se agravó con el coronavirus y los desaciertos para enfrentarla. El diagnóstico de la crisis mundial se fundamentó en la creencia de que el mundo funciona bajo condiciones de ahorro sobrante que les permitía a los países absorber el confinamiento y el aumento del déficit fiscal sin dificultades.

3 abr 2022.- Hoy en día es evidente que el diagnóstico era equivocado. Lo que se tiene es un faltante de ahorro que se lleva por delante la economía. Entre 2020 y 2021 se presentó el mayor ciclo de la producción del siglo. En Colombia el producto medido cómo la suma de los valores agregados sectoriales cayó 7,5 % en 2020, aumentó 5 % en 2021 y en el presente año crecerá cerca de 3 %.

La verdad es que la economía mundial venía mal desde 2015 y en mayor grado las economías en desarrollo, por diferentes factores, pasaron a operar en estados de ahorro faltante.

A diferencia de las economías de comienzos del siglo XX que operaban con consumo faltante y ahorro sobrante, se pasó a un sistema que opera en forma distinta. El limitante dejó de ser la demanda y pasó a ser la oferta. En Colombia, la producción de la economía representada por la suma de los valores agregados de las cuentas nacionales evoluciona por debajo de la demanda estimada por el procedimiento convencional. Aún más diciente, en todas partes, y en mayor grado en los países en desarrollo, la inflación se disparó y luego se agravó porque se intentó equivocadamente de remediarla con medidas de contracción fiscal y monetaria.

En Colombia el panorama es crítico. Al quiebre entre la oferta y la demanda descrito se agregan cuantiosos desajustes financieros en las principales áreas del sistema, déficit fiscal de 8 % del PIB, crecimiento de importaciones de más de 50 %, déficit en cuenta corriente de 6 % del PIB y exceso de demanda sobre la oferta de dinero de 3 % del PIB.

Lamentablemente, el diagnóstico de la crisis y las soluciones están enmarcadas en la teoría de equilibrio competitivo, que fue concebida en el siglo XIX por Say, Walras y Ricardo, y ha sido controvertida en el último siglo por los hechos.

En general, se percibe que la teoría está fundamentada en condiciones idealistas de equilibrio que han sido controvertidas por la realidad. El mercado no conduce a la máxima producción y empleo. La globalización favorece a los países más desarrollados que se especializan en los bienes de mayor complejidad y demanda. Colombia y América Latina son perdedores netos. El crecimiento y la distribución del ingreso no son separables. El modelo que baja el salario para elevar el ahorro, que se aplicó en el pasado, no es sostenible, pues conduce a un estado de protesta y malestar social. Así las cosas, los países que más crecen son los que más avanzan en la equidad. Por eso, América Latina no avanzó rápidamente en el crecimiento y la equidad entre 1950 y 1980, y se vino atrás entre 1990 a la fecha, y en mayor grado en los últimos ocho años.

La solución al estancamiento es la sustitución de las condiciones de equilibrio por las condiciones de desequilibrio, y se consigue con el modelo de reformas estructurales que elevan el ahorro y sostienen el salario.

Lo primero es una conciliación monetaria que baje el déficit fiscal, reduzca el déficit en cuenta corriente y amplie la base monetaria y el crédito. Adicionalmente, se requiere una política industrial y comercial que suba los aranceles a los bienes de mayor productividad, amplie los estímulos tributarios a las exportaciones y reoriente las rentas sociales. Por este camino, el país estaría en capacidad de crecer por encima de la tendencia histórica y mejorar rápidamente la distribución del ingreso.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/eduardo-sarmiento/colombia-y-latinoamerica-en-la-economia-mundial/

22.11.-Bumerán financiero JORGE IVÁN GONZÁLEZ

Las sanciones financieras contra Rusia son un bumerang que golpeará a las economías occidentales, y amenaza con desestabilizar aún más el mercado internacional de capitales.

1 abr 2022.- Después de que en 1971 Nixon des-anclara el dólar del oro, han aumentado las burbujas financieras, y se ha hecho más notoria la separación entre los mundos real y monetario. A nivel internacional, a finales de los setenta el monto de los activos y derivados financieros era 1,5 veces el valor del PIB. El panorama cambió de manera sustantiva, y actualmente la brecha es más de 13 veces. Con el paso del tiempo se observa que por cada operación real ha aumentado el número de transacciones financieras y monetarias. Esta dinámica genera inestabilidad, y es propicia a la generación de burbujas. El mercado de capitales cada vez se distancia más de las transacciones reales.

Y este proceso que lleva a la ampliación de la brecha entre los mundos monetario y real se crean condiciones propicias para la especulación, y es un terreno fértil para la disputa por la hegemonía entre las principales divisas. En 1986 Aglietta publicó un libro titulado “El fin de la divisa clave”, en el que pone en evidencia la tensión entre monedas. Una vez que desaparece el ancla oro, la supremacía de una divisa depende del poder económico, político y militar del país que la emite.

Las sanciones a Rusia son una expresión más de la lucha por la hegemonía de la divisa clave. Y el dólar de los Estados Unidos puede salir muy perjudicado. Primero, porque la decisión del gobierno de congelar cuentas de manera discrecional y unilateral, reduce la confianza en el dólar. Segundo, porque al ahogar las operaciones financieras de los agentes públicos y privados de Rusia, se crean condiciones favorables para la expansión de divisas alternativas como el yuan y, eventualmente, el rublo. Tercero, porque en las circunstancias actuales Rusia no responder por sus compromisos crediticios, y este hecho fragiliza el conjunto del sistema financiero.

Esta crisis acentúa la progresiva pérdida de relevancia del dólar. Después de los acuerdos de Bretton Woods la supremacía del dólar era contundente. La reconstrucción europea se hizo en dólares, y en las operaciones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, el dólar era la divisa reina. En el 2000 el dólar ya había perdido importancia y representaba 71% de las reservas mundiales. Hoy, este porcentaje se ha reducido a 60%. Las otras participación corresponden al euro (21%), al yen (6%), la libra (5%), el yuan (2%) y a otras divisas (6%). Por ahora, el dólar continúa dominando la composición internacional de las reservas, pero el proceso de debilitamiento es contundente.

A partir de los años setenta, se ha hecho más notoria el vínculo entre las divisas y los vaivenes políticos. Sin duda, en el corto plazo las sanciones le hacen daño a Rusia, pero a la larga pueden devolverse en contra de la credibilidad del dólar y, en menor medida, del euro. Es un golpe que fragiliza el sistema financiero internacional, y que acentúa la lucha por la hegemonía entre las principales divisas. Y en esta disputa el yuan es el más favorecido por tres razones: la solidez de la economía china, la decisión del gobierno de convertir el yuan en una divisa internacional relevante, y el salvavidas que le tiende a Rusia permitiéndole un respiro, pero imponiéndole condiciones.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/bumeran-financiero-3334935

22.11.-Se avecina un nuevo mundo de desorden monetario – MARTIN WOLF

El renminbi chino puede ser un desafío para el dólar estadounidense, pero no lo reemplazará

© James Ferguson

A finales de enero, Rusia tenía reservas de divisas por valor de 469.000 millones de dólares. Este tesoro nació de la prudencia enseñada por su default de 1998 y, esperaba Vladimir Putin, también una garantía de su independencia financiera. Pero, cuando comenzó su “operación militar especial” en Ucrania, se enteró de que más de la mitad de sus reservas estaban congeladas. Las monedas de sus enemigos dejaron de ser dinero utilizable. Esta acción no solo es significativa para Rusia. Una desmonetización dirigida de las monedas más globalizadas del mundo tiene grandes implicaciones.

29 mar 2022.- El dinero es un bien público. Un dinero global, uno en el que las personas confían en sus transacciones transfronterizas y decisiones de inversión, es un bien público global. Pero los proveedores de ese bien público son los gobiernos nacionales. Incluso bajo el antiguo patrón de cambio de oro, ese era el caso. En nuestra era de moneda fiduciaria (fabricada por el gobierno), desde 1971 ese ha sido aún más obvio el caso. En el tercer trimestre de 2021, el 59 % de las reservas mundiales de divisas estaban denominadas en dólares, otro 20 % en euros, el 6 % en yenes y el 5 % en libras esterlinas. El renminbi de China aún representaba menos del 3 por ciento de las reservas mundiales. Hoy en día, los EE. UU. y sus aliados, incluidos los pequeños, emiten dinero global. (Ver gráficos.)

Esto no es el resultado de un complot. Los dineros útiles son los de economías abiertas con mercados financieros líquidos, estabilidad monetaria y estado de derecho. Sin embargo, la militarización de esas monedas y de los sistemas financieros que las manejan socava esas propiedades para cualquier tenedor que tema ser atacado. Las sanciones al banco central de Rusia son un shock. ¿Quién, preguntan los gobiernos, es el siguiente? ¿Qué significa para nuestra soberanía?

Uno puede objetar las acciones de Occidente por razones estrictamente económicas: la militarización de las monedas fragmentará la economía mundial y la hará menos eficiente. Eso, uno podría responder, es cierto, pero aún más irrelevante en un mundo de severas tensiones internacionales. Sí, es otra fuerza para la desglobalización, pero muchos preguntarán “¿y qué?”. Una objeción más preocupante para los políticos occidentales es que el uso de estas armas podría dañarlas. ¿No se apresurará el resto del mundo a encontrar formas de realizar transacciones y almacenar valor que eludan las monedas y los mercados financieros de EE. UU. y sus aliados? ¿No es eso lo que China está tratando de hacer en este momento?

Está. En principio, uno podría imaginar cuatro reemplazos para las monedas nacionales globalizadas de hoy: monedas privadas (como bitcoin); dinero mercancía (como el oro); una moneda fiduciaria global (como los derechos especiales de giro del FMI); u otra moneda nacional, más obviamente la de China. El primero es inconcebible: el valor de mercado de todas las criptomonedas es actualmente de 2 billones de dólares, apenas el 16 % de las reservas mundiales de divisas, mientras que realizar transacciones en criptomonedas directamente es imposiblemente engorroso. El oro puede ser un activo de reserva, pero no sirve para realizar transacciones. Tampoco hay posibilidad de acordar una moneda global de peso suficiente incluso para reemplazar las reservas, y mucho menos ser un vehículo de transacciones globales.

Esto deja otra moneda nacional. Un excelente folleto reciente de Graham Allison y sus colegas de Harvard sobre La gran rivalidad económica concluye que China ya es un competidor formidable de Estados Unidos. La historia sugiere que la moneda de una economía de su tamaño, sofisticación e integración se convertiría en una moneda global.

Hasta el momento, sin embargo, esto no ha sucedido. Eso se debe a que el sistema financiero de China está relativamente subdesarrollado, su moneda no es completamente convertible y el país carece de un verdadero estado de derecho. China está muy lejos de proporcionar lo que la libra esterlina y el dólar brindaron en su apogeo. Si bien los tenedores del dólar y otras monedas occidentales líderes pueden temer las sanciones, seguramente deben ser conscientes de lo que el gobierno chino podría hacerles, si no les agrada. Igualmente importante, el estado chino sabe que una moneda internacionalizada requiere mercados financieros abiertos, pero eso debilitaría radicalmente su control sobre la economía y la sociedad de China.

Esta falta de una alternativa genuinamente creíble sugiere que el dólar seguirá siendo la moneda dominante en el mundo. Sin embargo, existe un argumento en contra de esta visión complaciente, expuesto en Digital Currencies, un folleto estimulante de la Institución Hoover. En esencia, esto es que el Sistema de pago interbancario transfronterizo de China (Cips, una alternativa al Swiftsistema) y la moneda digital (el e-CNY) podrían convertirse en un sistema de pago dominante y una moneda vehículo, respectivamente, para el comercio entre China y sus numerosos socios comerciales. A largo plazo, el e-CNY también podría convertirse en una importante moneda de reserva. Además, argumenta el folleto, eso le daría al estado chino un conocimiento detallado de las transacciones de cada entidad dentro de su sistema. Esa sería una fuente adicional de poder.

Hoy, el dominio abrumador de los EE. UU. y sus aliados en las finanzas globales, producto de su tamaño económico agregado y mercados financieros abiertos, otorga a sus monedas una posición dominante. Hoy en día, no existe una alternativa creíble para la mayoría de las funciones monetarias globales. Hoy en día, es probable que la alta inflación sea una amenaza mayor para la confianza en el dólar que su armamento contra los estados rebeldes. A la larga, sin embargo, China podría crear un jardín amurallado para que aquellos más cercanos a ella usen su moneda. Aun así, aquellos que deseen realizar transacciones con países occidentales seguirán necesitando monedas occidentales. Lo que podría surgir son dos sistemas monetarios, uno occidental y uno chino, que operen de diferentes maneras y se superpongan de manera incómoda.

Como en otros aspectos, el futuro promete no tanto un nuevo orden global construido alrededor de China como más desorden. Los futuros historiadores pueden ver las sanciones de hoy como otro paso en ese camino.

https://www.ft.com/content/f18cf835-02a0-44ff-875f-7de7facba54e

*22.10.-Corea del Sur: de Moon a Yoon MICHAEL ROBERTS
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El alza de la tasa de interés  EDUARDO SARMIENTO

El mundo cada vez está más lejos del diagnóstico de la crisis económica post-coronavirus. Los países de la órbita de libre mercado no han podido entender cómo la inflación sube y la producción y el empleo decaen. No han salido de la creencia dominante de que el dinero es la única causa de la inflación, y la solución es elevar la tasa de interés. Desconocen abiertamente la influencia de los factores de oferta en la inflación. Así, el Banco de la República ha presentado un desesperado programa contractivo de elevación de la tasa de interés para contraer la demanda y extirpar la inflación.

27 mar 2022.- De nuevo se equivoca la concepción clásica de equilibrio de mercado. La reducción de la tasa de ahorro ocasionada por la cuarentena y la política fiscal para enfrentarla provocó el mayor ciclo mundial del siglo. En Colombia la producción cayó 7.5% en 2020, rebotó a 5% en 2021, y crecerán cerca de 3% en el presente año. Por su parte, el empleo cayó 12% en 2020, creció 4% en 2021 y en el presente año aumentará 2%.

El manejo económico no sólo no evitó el mayor ciclo de producción del siglo, sino que terminó en decaimiento de la producción y disparo de la inflación. No se ha entendido que el proceso no puede ser controlado por la contracción de demanda, cómo ocurría en el pasado. El trastorno fue causado por un faltante de ahorro qué quebró la igualdad entre la oferta y la demanda de la economía, cómo lo revela la información de las cuentas nacionales de 2021. La demanda estimada por el procedimiento tradicional creció el doble de la producción representada por la suma de valores agregados sectoriales.

Lo mismo se observa en la información financiera y comercial. El déficit fiscal asciende a 8% del PIB, el déficit en cuenta corriente 6% del PIB y el exceso de demanda sobre la oferta 4% del PIB.

La verdadera causa del desorden es el colapso del modelo provocado por el faltante de ahorro. Las soluciones convencionales de aumentar el déficit fiscal no funcionan porque reducen el ahorro. Se repite el error de la pandemia de enfrentar la reducción del ahorro con la política fiscal que lo disminuye. Lo mismo se puede decir de las políticas monetarias contractivas de altas tasas de interés que elevan los ingresos del capital a cambio de reducir el crédito y bajar los precios de las acciones en la bolsa.

El país no ha podido salir de la crisis económica de la pandemia porque la enfrentó con una política fiscal de déficit de 8% del PIB que agravó la deficiencia de ahorro. Las cosas habrían sido muy distintas si en su lugar la política fiscal se hubiera aplicado una política monetaria de ampliación de la liquidez para aliviar el faltante de ahorro. Cuando las dos políticas se aplican en dirección contraria se neutralizan, porque no son independientes, La solución no está en la independencia banco central sino en su coordinación con la política fiscal y monetaria.

La economía quedó expuesta a una reducción del ahorro que como es bien sabido provoca una contracción en la actividad productiva. Se ha llegado a un punto bien conocido. La política fiscal opera bien en condiciones de alto ahorro, como ocurría a principios del siglo pasado. Hoy en día las condiciones son más complejas, especialmente en los países de mediano desarrollo con mala distribución del ingreso y bajas tasas de ahorro. En estos países, como es el caso de Colombia, se requieren políticas monetarias expansivas que aumenten la producción, como la ampliación del crédito y la reducción del exceso de demanda de dinero. De esa manera, la producción y el empleo podrían avanzar por encima de la tendencia histórica, a tiempo que la inflación bajaría y los ingresos laborales se mantendrían por encima de la productividad.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/eduardo-sarmiento/el-alza-de-la-tasa-de-interes/

22.10.-Corea del Sur: de Moon a Yoon MICHAEL ROBERTS

En las elecciones presidenciales de Corea del Sur, que se celebran cada cinco años, el candidato conservador, Yoon Suk-yeol, del Partido del Poder Popular, obtuvo una estrecha victoria sobre el «progresista» Lee Jae-myung, del gobernante Partido Democrático. La participación, del 77,1%, alta para los estándares internacionales, estuvo muy en línea con las elecciones anteriores. Cuanto mayor era el votante, más votaba a Yoon en lugar de a Lee, aunque el entusiasmo anterior de los votantes más jóvenes por el Partido Demócrata también ha disminuido tras cinco años de presidencia de Moon Jae-in. Esto explica el cambio de partidos en el poder en Corea del Sur.

14 mar 2022.- La diferencia entre los dos candidatos a la Casa Azul en Corea es muy parecida a la que existe entre un republicano y un demócrata para la Casa Blanca en Estados Unidos. En política exterior, Yoon defendía una alianza más fuerte con Estados Unidos e incluso amenazaba con «ataques preventivos» contra Corea del Norte, mientras que Lee pedía un equilibrio diplomático entre Estados Unidos, aliado principal para seguridad de Corea del Sur, y China, su mayor socio comercial.

Pero la política exterior no era el problema para los votantes más jóvenes. Los jóvenes coreanos están frustrados por los precios de la vivienda, la falta de oportunidades de trabajo y la creciente diferencia de ingresos. Muchos han adoptado un dicho: «isaenggeul», o «No podemos salir adelante en esta vida». «En el pasado, los jóvenes surcoreanos tendían a votar de forma progresista, pero ahora se han convertido en votantes indecisos», dijo el profesor Kim Hyung-joon, experto en elecciones de la Universidad Myongji de Seúl. «Para ellos, nada importa tanto como la equidad y la igualdad de oportunidades y qué candidato las proporcionará». «Seremos la primera generación cuyo nivel de vida será más bajo que el de nuestros padres», afirma Kim Dong-min, de 24 años, estudiante de la Facultad de Derecho de la Universidad Konkuk. En una encuesta realizada el año pasado, casi el 65% de los encuestados en Corea del Sur se mostraron escépticos de que el futuro económico de sus hijos fuera mejor que el suyo.

El programa económico de Yoon es clásicamente neoliberal. Apoya los «enfoques de mercado», incluida la creación de empleo dirigida por el sector privado en lugar de los proyectos gubernamentales. Dice que planea reducir la «burocracia» para las empresas y desregular el sector de los activos virtuales. Reducirá los impuestos sobre las plusvalías y la propiedad para aumentar las transacciones de viviendas. Y ha propuesto elevar el umbral impositivo para las inversiones en criptodivisas de los 2,5 millones de wones actuales a 50 millones de wones.

En el controvertido tema de la vivienda, Yoon no podría ser más útil para los ricos y las empresas inmobiliarias. Suprimirá un nuevo impuesto previsto para las personas que ganen 50 millones de wones en inversiones en acciones, que entraría en vigor el año que viene, y reducirá los impuestos sobre la tenencia de bienes inmuebles para aumentar las transacciones de viviendas. Yoon dice que hay que suavizar la actual normativa inmobiliaria y guiarla por «principios de mercado». Y se comprometió a crear al menos 2,5 millones de viviendas en los próximos cinco años, incluidas 500.000 en la capital, Seúl, presumiblemente mediante promociones privadas.

Por el contrario, Lee pidió una política fiscal expansiva y una renta básica universal de 1 millón de wones (800 dólares) al año para cada persona. En un principio, Lee dijo que pagaría sus planes de renta universal con impuestos sobre las emisiones de carbono y que impondría un nuevo impuesto sobre la propiedad de la tierra en todo el país, según el cual los propietarios pagarían impuestos por el terreno que ocupan sus casas. Recientemente, sin embargo, renegó de esto y prometió no aumentar ningún impuesto y, en su lugar, propuso una flexibilización temporal de los impuestos relacionados con la propiedad para los dueños de múltiples viviendas, diciendo que podría reducir sus planes de para una renta universal en consecuencia. El hecho de dar marcha atrás en sus políticas originales no ayudó.

¿Pero cambiará realmente algo en la economía coreana con Yoon al frente? Corea, una economía del G20, es supuestamente una historia de éxito económico para el capitalismo, con un crecimiento económico medio del 5,5% desde 1988, liderado por un crecimiento anual de las exportaciones del 9,3% al año. El PIB per capita de Corea ha pasado de apenas 67 dólares a principios de la década de 1950 a 34.000 dólares en 2019. Pero la desaceleración de la inversión y la productividad desde la Gran Recesión ha sido visible. La productividad laboral aumentó a una tasa media anual del 5,5% en 1990-2011, pero desde entonces se ha estancado y sigue siendo solo el 40% de los tres países más productivos de la OCDE. La productividad del trabajo es especialmente baja en el sector de los servicios, mucho más baja que en las economías homólogas y solo la mitad de la del sector manufacturero, y mucho más baja en las empresas más pequeñas.

Corea superó la pandemia de COVID-19 comparativamente bien, con el apoyo de una respuesta de salud pública razonablemente eficaz. Como resultado, la contracción económica de Corea en 2020 fue menor que en la mayoría de las otras economías avanzadas, con un descenso del PIB real de sólo el 1%. Pero la economía bajo el mandato de Moon, al igual que en muchas otras economías del G20, se ralentizó a una media de solo el 2,8% en los últimos cinco años, alcanzando solo el 2,0% en 2019. Y el FMI calcula que el PIB real de Corea seguirá estando entre el 2% y el 3% por debajo de la senda anterior a la pandemia en 2025.

La pandemia ha dejado cicatrices económicas a través del debilitamiento de los balances de las empresas, que pesa sobre la inversión y la creación de empleo; la contención del empleo debido al elevado número de salidas de la población activa; y el escaso crecimiento de la productividad. Corea ya iba a la zaga en los sectores de alta cualificación.

En mi nota sobre las últimas elecciones de 2017, destaqué los escándalos de corrupción y los vínculos con las actividades turbias de las enormes empresas privadas de Corea llamadas chaebols. El éxito económico de Corea en el pasado dependía de una estrategia de industrialización y exportación dirigida por el Estado; pero eso también implicaba estrechas conexiones entre sus chaebols (Samsung, etc.) y el gobierno. En ese artículo, hablé de la excesiva dependencia de Corea de la industria pesada, de las horribles jornadas laborales de sus trabajadores, de la pobreza de sus ancianos y de las crecientes desigualdades de riqueza e ingresos.

 

La Base de Datos Mundial sobre Desigualdades muestra que el 10% de los coreanos con mayores ingresos ha aumentado su participación en la renta y ha incrementado fuertemente su participación en la riqueza de los hogares (propiedades y activos financieros). En los últimos cinco años, la situación no ha cambiado, sino que ha empeorado.

Dado que casi tres cuartas partes de la riqueza de los hogares se concentran en el sector inmobiliario, ningún índice ilustra el aumento de la desigualdad como los precios de la vivienda. Las parejas jóvenes cuyos padres ricos les ayudaron a comprar apartamentos -una tradición en Corea del Sur- vieron cómo el valor de sus propiedades en Seúl casi se duplicaba con Moon. Pero el hogar medio, en cambio, debe ahorrar todos sus ingresos durante 18,5 años para poder permitirse un apartamento en la ciudad, según estimaciones del banco KB Kookmin.

La tasa de pobreza de Corea del Sur y su desigualdad de ingresos son de las peores entre los países ricos, y los jóvenes son los que más dificultades tienen. Casi uno de cada cinco surcoreanos de entre 15 y 29 años estaba efectivamente sin trabajo en enero, según datos del gobierno.

Detrás de la ralentización del crecimiento de la productividad y la inversión en el siglo XXI está la caída secular de la rentabilidad del capital. Un estudio del economista marxista Seeong Jeong expuso una tendencia a la baja en la rentabilidad de los sectores productivos, sobre todo desde mediados de los años 80.

Ahora podemos complementar el estudio de Jeong con datos de las Penn World Tables que llegan hasta 2019. Esto muestra una disminución constante de la rentabilidad (la tasa interna de rendimiento del capital) después de una breve recuperación de la caída de 1997-8. El fin de la dictadura parece haber sido el punto de inflexión en la rentabilidad del capital coreano.

Tablas Penn World 10.0

El futuro del capitalismo coreano está ligado al futuro del capital mundial. Ninguna economía nacional puede sustraerse a ello. Pero también hay retos específicos para el capital coreano; por ejemplo, ¿qué pasará con Corea del Norte?

Si el régimen norcoreano cae, el capital coreano no está en condiciones de integrar a la población del norte en el sistema capitalista del sur. El coste para el capital de Alemania Occidental cuando cayó el Muro de Berlín y Alemania se reunificó fue importante y frenó una de las economías capitalistas con más exito durante una década. El trastorno para el capital coreano sería mucho mayor, especialmente si esto ocurriera en este periodo de estancamiento económico y agitación política que el mundo está viviendo. Corea del Norte sigue siendo el elefante en la habitación para el Sur.

https://www.sinpermiso.info/textos/corea-del-sur-de-moon-a-yoon

*22.9.-¿Regla fiscal?JORGE IVÁN GONZÁLEZ
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El costo fiscal de la inflación MAURICIO CABRERA

La lucha contra la inflación también puede ser una causa del incremento del gasto público y por lo tanto del déficit fiscal.

Los libros de texto enseñan que el aumento del gasto público es una de las causas de la inflación. Lo que nunca se dice es que la lucha contra la inflación también puede ser una causa del incremento del gasto público y por lo tanto del déficit fiscal. Es lo que está ocurriendo en Colombia en la actualidad. 

13 mar 2022.- Con tasas de inflación del 8% anual, y con tendencia a seguir subiendo, el Gobierno está adoptando una serie de medidas que ayudan a bajar los precios pero que tienen un costo fiscal alto, bien porque disminuyen los ingresos del gobierno, o bien porque aumentan sus gastos.

Algunas de esta medidas no son nuevas, sino que son la extensión de unas que se tomaron para estimular la economía durante la pandemia pero que ya no son necesarias. Por ejemplo la reducción al 5% del IVA a los tiquetes aéreos y la gasolina, la exención del IVA a los servicios turísticos y hoteleros, o los famosos 3 días sin IVA. Es evidente que la economía ya no necesita ninguno de estos estímulos, pero eliminarlos implicaría un aumento inmediato de los precios de esos bienes y servicios.

Otras son medidas nuevas como la reducción de aranceles para 165 productos que son materia prima o insumos para la producción de bienes de la canasta familiar, con el propósito explícito de reducir los precios al consumidor. Estas medidas, y las mencionadas en el párrafo anterior no implican una mayor erogación para el Gobierno, pero si un menor ingreso que aumenta el déficit fiscal. Aunque el Gobierno debería informar del impacto fiscal de sus medidas, hasta ahora no se conoce cuanto son los ingresos dejados de recibir.

El gasto más grande que está haciendo el Gobierno para no alimentar la inflación es el gran aumento del subsidio a los combustibles que se genera cuando el precio interno de la gasolina y el diésel no aumentan con el precio internacional del petróleo. No es una política nueva, pues desde el 2007 se creo el Fondo de estabilización de precios de los combustibles (FEPC) con el objetivo explícito de limitar las variaciones de estos precios a un 3% mensual, pagando a Ecopetrol, con recursos del presupuesto nacional, la diferencia entre el precio interno y el internacional.

El FEPC ha sido muy efectivo para cumplir su propósito de estabilizar precios, pero con un enorme costo fiscal. En la década pasada fue de $17 billones (1,5% del PIB) que fueron pagados a Ecopetrol con TES que aumentaron la deuda pública. En el 2021 el diferencial de precios tuvo un costo para el FEPC de casi $9 billones, y este año, si el precio del petróleo se mantiene en promedio en USD 100/barril, el faltante que tendrá que pagar el Gobierno será de unos $18 billones. Es el costo de no subir los precios de la gasolina para no aumentar la inflación y también porque es año electoral. 

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/el-costo-fiscal-de-la-inflacion-mauricio-cabrera-galvis-562876 

 

22.9.-¿Regla fiscal?JORGE IVÁN GONZÁLEZ

La regla fiscal ha fracasado. En Colombia y en la mayor parte de los países del mundo. Ha llegado el momento de replantear este discurso que ha perdido su esencia. El año pasado, en 2021, 90% de los países del mundo tenían un déficit fiscal superior a 4% del PIB. En la zona euro, en 2020, el déficit fue de 7,2% del PIB. La regla del llamado Pacto de Estabilidad es de 3%. En la zona euro, en 2021 el saldo de la deuda pública fue de 97,3%, y según la regla no debería superar 60% del PIB En varios países de Europa, el porcentaje llegó a 120%, como sucede en Italia y España. En Estados Unidos el porcentaje está alrededor de 130% del PIB.

18 mar 2022.- El crecimiento de la deuda pública ha sido especialmente notorio en los países de ingresos altos, así que entre 1991 y 2021 el saldo de la deuda pasó de 55% del PIB a 122,5%. En los de ingresos medios (entre los que está Colombia) el saldo de la deuda pública subió de 40,8% a 65,1%. Y en los países de ingresos bajos, en el mismo período, pasó de 41% a 48,6%.

Esta dinámica de la deuda pública era impensable en los años ochenta. Por aquellos días, cuando se puso en primer plano la crisis de la deuda latinoamericana, el saldo de la deuda argentina, oscilaba entre el 40% y el 50% del PIB. Estos porcentajes se consideraban inaceptables, y por esta razón Argentina tuvo que firmar el plan Brady con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que llevó a una renegociación de los créditos, en la que se exigió una reducción del gasto público.

A nivel internacional se ha modificado completamente la percepción sobre el límite de deuda pública que podría ser admisible. Ahora se mira el panorama con mucho mayor laxitud que en los años ochenta. Sobre todo, porque los países más endeudados son los de ingreso alto.

Romano Prodi, el antiguo presidente de la Comisión Europea, ha dicho que las reglas del Pacto de Estabilidad son “estúpidas”. Otros las califican de “idiotas”. En una reunión que tuvieron en diciembre del año pasado el presidente francés Macron, y el primer ministro italiano Draghi, acordaron flexibilizar las normas del Pacto de Estabilidad.

En lugar de cerrar los déficit, tanto Europa como Estados Unidos continúan incrementando la brecha fiscal y la deuda pública. Los gobiernos se niegan a subir impuestos mientras el gasto sigue aumentando. La credibilidad de las reglas se ha perdido.

Para responder a las necesidades de financiamiento, entre 2008 y 2020 la Reserva Federal realizó cuatro QE (quantitative easing). Son operaciones de “emisión” (compra de títulos en el mercado secundario). Y las cifras son sorprendentes. Las dos primeras QE fueron por 600 mil millones de dólares cada una. Y la cuarta por 700 mil millones. El Banco Central Europeo no se ha quedado atrás, y desde el 2015 viene haciendo operaciones similares. En marzo la QE europea fue por 750 mil millones de euros. La pandemia y ahora la guerra en Ucrania están exigiendo más gasto público, y los déficit se continúan ampliando. En lugar de las reglas es evidente el manejo discrecional de la deuda en función de los intereses políticos de los países. Hoy y siempre, las guerras se financian con deuda.

No obstante la contundencia de los hechos, en Colombia, que hoy tiene un saldo de deuda pública de 61,5% del PIB, todavía se sigue predicando la bondad de la regla fiscal. Es una mentira colectiva. El fracaso de la regla fiscal ha sido total!

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/regla-fiscal-3325047A

*22.8.-Soluciones al bajo crecimiento con inflaciónEDUARDO SARMIENTO
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Duque: un falso positivo económicoAURELIO SUÁREZ

La desigualdad en el ingreso, medida por el coeficiente de Gini, también trepó. Es la iniquidad que deja Duque de legado.

De las chocantes características del gobierno de Duque es la forma como entrega sus anuncios. El caricaturesco presidente-presentador de Prevención y acción los agiganta, les da connotación histórica y los vuelve hito. Entre los recientes, quizás el más amplificado fue el crecimiento económico en 2021 de 10,6 por ciento, el que, de manera abusiva e ilegítima, se adelantó en avisar con bombos y platillos en 10,2, reunido con la Unión Europea y en acto de autoelogio, antes que el Dane entregara el dato oficial (Efe, 14/2/2022).

11 MAR 2022.- Para el ciudadano del común, esa cifra, que sube a dos dígitos, puede sonar alentadora. Sin embargo, un análisis minucioso de los componentes del producto interno bruto (PIB), y desagregando los factores que llevaron a ese resultado, no trae conclusiones muy meritorias.

Varios elementos ayudan en esa tarea. En primer lugar, el rebote de la economía, de una que estuvo en cuarentena y con restricciones de oferta en 2020 a otra en 2021, recuperada la plena actividad y con mayores consumos, cuya principal expresión fueron las actividades artísticas y de recreación, que pasaron de la clausura plena a crecer 33 por ciento.

En segundo término, como variable determinante desde la demanda de los hogares, se destacan las importaciones, que subieron el 27 por ciento, casi tres veces el crecimiento total, afectadas por un dólar al alza con graves impactos inflacionarios en bienes industriales y del ámbito agropecuario que ya asoma a una carestía del 8 por ciento anual.

Un tercer factor es el aumento de la tasa demográfica, por la migración de dos millones de extranjeros, que se elevó del histórico 1,1 o 1 por ciento anual a 1,4 (Ocde), así el número de habitantes se acrecentó a un ritmo superior. No es extraño que una economía con estos rasgos predominantes presente un desempleo anual del 13,7 por ciento, que no recuperó la capacidad para demandar ocupación estable y formal (Dane).

Tal crecimiento, no fundado en el mayor valor agregado nacional, sino en circunstancias, no es sostenible, como se evidencia cuando se calcula el promedio anual atribuible a la administración Duque. Al sumar el 3,3 por ciento de 2019, el -7 de 2020 y el ruidoso 10,6 de 2021, el cociente de los tres años alcanza apenas al 2,3 por ciento. Y si se descuenta la tasa demográfica, ya mencionada de 1,4 por ciento, el ingreso por habitante, que mide el real avance fruto de la política económica, apenas alcanza a 0,9 por año. Vale comentar que en 2021 tampoco se remediaron los recurrentes déficits gemelos, el fiscal y el de las cuentas externas, de -7,1 y -6 por ciento del PIB, respectivamente (Minhacienda-JP Morgan).

¿Cómo explicar el fiasco? En pesos constantes (base 2015) el ingreso por habitante al finalizar 2018 era de 17.696.532 pesos y en 2021 de 17.740.418 (Banrep), subió apenas 44.000. Es decir que lo que ahora puede adquirir con su ingreso real cada habitante es lo mismo que hace cuatro años más esa exigua suma. Se puede apreciar desde otro ángulo: dado que el valor de una bolsa de leche es de 4.300 pesos, el equivalente al mayor ingreso en todo el cuatrienio es diez bolsas de leche, solo eso. Peor en dólares: entre 2018 y 2021, el ingreso individual pasó de 6.451 a 6.467, escasos 16 dólares agregados (Banrep). Al acudir a un parangón internacional, si una hamburguesa Big Mac vale 3,74 (Statista), el incremento es de una hamburguesa por año. He ahí el ínfimo aumento del poder adquisitivo bajo el Gobierno Duque.

A tan lánguido balance debe añadirse el creciente desastre social que lo acompaña, el incremento de la pobreza, la desigualdad y la miseria. En 2018, cuando Duque asumió el poder, las personas en la pobreza monetaria eran el 27 por ciento (Dane) y en América Latina, según la Cepal, Colombia fue de los países que más vieron subirla: el 7,9 en hombres y 8,5 en mujeres. El índice de miseria, la suma de la inflación y el desempleo era de 12,88 en 2018 (Banrep) y para 2021 marcó el descomunal 19,32 (Fedesarrollo). La desigualdad en el ingreso, medida por el coeficiente de Gini, también trepó. Es la iniquidad que deja Duque de legado.

Las ínfulas del presidente-presentador se desinflan del todo con el dato de Fedesarrollo sobre la tendencia histórica del PIB: de un índice de 100 en la prepandemia, se llegó al insuficiente 102,9 en 2021, cuando debería estar en 107,3, lo cual implica que se produjeron 47 billones de pesos menos del valor esperado.

En materia económica, Duque se rajó y sale por la puerta de atrás. Cada habitante le deberá a lo sumo, o diez bolsas de leche, o cinco Big Mac. Fue un falso positivo económico y así pasará a la historia que él tanto invoca.

https://www.semana.com/opinion/articulo/duque-un-falso-positivo-economico/202233/

22.8.-Soluciones al bajo crecimiento con inflaciónEDUARDO SARMIENTO

La información sobre el contagio del coronavirus revela que la pandemia está llegando a su final. No es un resultado extraño ni imprevisto. Cuando surgió la pandemia señalé que estamos ante un proceso que se inicia en forma violenta, se acelera, llega a un pico y desciende. En el fondo, se trata de un fenómeno energético que no perdura indefinidamente.

12 mar 2022.- Cuando el Gobierno anunció la cuarentena por la pandemia me pregunté si las autoridades sabían lo que estaban haciendo. En las exposiciones de motivos de los decretos no había un diagnóstico que señalara con claridad los efectos secundarios de las disposiciones de salubridad sobre la economía. En varias columnas advertí que la disposición generaría un drástico cambio en la economía que debía contrarrestarse, aliviarse o moderarse con acciones de políticas basadas en las características propias de la economía.

Por el contrario, las decisiones mundiales y nacionales giraron en torno a la concepción de equilibrio de mercado de la OCDE y de los organismos internacionales. En la creencia de que la economía mundial operaba con ahorro sobrante esperaron que la reducción del ahorro ocasionada por las cuarentenas y la ampliación del gasto público para compensar a los damnificados podían ser absorbidas sin traumatismos. A poco andar se advirtió que no había tal ahorro sobrante. En Colombia la reducción del ahorro causado por la cuarentena y por el déficit fiscal de 8% del PIB, el más grande del siglo, desquiciaron la economía.

La igualdad entre la oferta y la demanda se quebró. En las cuentas nacionales de 2021, la demanda agregada estimada por los procedimientos convencionales creció 10.6%, en tanto que la producción representada por la suma de los valores agregados sectoriales apenas aumentó 5% y el empleo subió cerca de 3%.

La demanda agregada y la producción disminuyen y tienden a igualarse. Los sectores líderes, como la agricultura, la industria y la vivienda, crecen por debajo del promedio, en tanto que los servicios comerciales y bancarios crecen por encima. La inflación se dispara.

No es cierto que la economía se hubiera normalizado. El sistema no ha logrado superar la reducción de la tasa de ahorro que provocó la caída en 2020, el rebote en 2021, y la nueva caída en el presente año. A menos que el país recupere la tasa de ahorro del pasado, y más la eleve, no logrará recuperar el crecimiento histórico y mejorar la distribución del ingreso.

No sobra recordar que en el pasado la solución al ahorro y al crecimiento se buscó con salarios por debajo de la productividad que deterioraron la distribución del ingreso, y se tornaron insostenibles. La consistencia del crecimiento y la equidad está condicionada a la intervención del Estado, dicho, en otros términos, a conciliaciones que aumenten los dos propósitos centrales de la economía en la misma dirección.

La solución al decaimiento de la producción y el empleo y el resurgimiento de la inflación no está en las fórmulas convencionales que han sido refutadas por los hechos. En el corto plazo, de inmediato, se requiere una conciliación monetaria que transforme el dinero en ahorro mediante la ampliación del crédito a los sectores líderes y la reducción de la demanda de dinero. La producción aumentaría, el déficit en cuenta corriente disminuiría, el empleo aumentaría y la inflación bajaría. En el largo plazo se plantea extender las reformas al sector externo, las prioridades sectoriales, las transferencias de las rentas sociales y la política laboral para conformar un modelo que sostenga el crecimiento por encima de la tendencia histórica y mejore rápidamente la distribución del ingreso.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/eduardo-sarmiento/soluciones-al-bajo-crecimiento-con-inflacion/

*22.7.-Paciencia y memoria GERMÁN VARGAS
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Los peligros de la autocomplacencia  exportadoraAMYLKAR ACOSTA
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Acuerdo para frenar la inflación  EDUARDO SARMIENTO

La economía avanza con una gran incertidumbre. Como era previsible, el estimativo del crecimiento de 10,6 % basado en la demanda disminuye rápidamente y tiende a acercarse al estimativo de 5 % de la oferta. La economía evoluciona en un estado de producción por debajo de la demanda que estanca la actividad y dispara la inflación.

5 mar 2022.- Infortunadamente, no se ha avanzado en un diagnóstico realista que sirva de base para regular la economía con políticas positivas. Las acciones están basadas en concepciones generales y la información recopilada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en la cual los países operaban con ahorro sobrante y estaban en capacidad de absorber la cuarentena de la pandemia y conformar cuantiosos déficits fiscales para compensar a los dolientes. Los resultados están a la vista. Se configuró el mayor ciclo del siglo. La producción y el empleo caen, rebotan y terminan en estancamiento e inflación.

Ahora, los países de América Latina, con Colombia a la cabeza, están supeditados a la decisión de los países desarrollados de elevar la tasa de interés y aumentar el déficit en cuenta corriente. El dispositivo aumenta la demanda por un lado y la contrae por el otro, y no contribuye a ampliar la oferta. La reducción de la inflación se logra a cambió de la producción y el empleo.

El retroceso de la economía causado por la reducción de la tasa de ahorro afecta la estructura de la economía, más concretamente el crecimiento y la distribución del ingreso. La armonización no se puede alcanzar con los procedimientos tradicionales. En su lugar, se plantea una conciliación monetaria para transformar el dinero en ahorro por conducto del crédito y la reducción de la demanda de dinero. La reactivación se consigue con acciones que aumentan la producción y reducen la inflación.

La solución de la equidad en un mundo donde decae la tasa de ahorro no puede ser distinta a la de revertir el comportamiento. El mundo cambió con relación al pasado, cuando el problema de las sociedades era aumentar el consumo y reducir el ahorro, y lo resolvió Keynes con la demanda efectiva y la igualdad entre las importaciones y las exportaciones. Hoy el dilema es cómo aumentar el ahorro.

¿Qué dicen los candidatos presidenciales, que son los llamados a enfrentar la coyuntura con decisiones concretas? Los debates televisados han girado en torno a la política fiscal y la orientación del Banco de la República. Los candidatos más opcionados se inclinan a favor de reformas tributarias que eleven la contribución de los que tienen más y alivien las condiciones de los que tienen menos.

Las divergencias se presentan en la organización del Banco de la República. La mayoría se inclina por mantener el marco conceptual actual del Banco de la República, que le da abierta prioridad a la regulación de los agregados para mantener baja la inflación. Unos pocos, entre los cuales se destaca Petro, se inclinan a favor de una organización más amplia que mantenga la estabilidad de precios dentro de un marco de expansión de la producción y el empleo.

En la práctica, se consigue con la ampliación del crédito privado a los sectores líderes de la agricultura, industria y vivienda por encima del producto y la reducción de la demanda de dinero.

El mundo, y en particular los países en desarrollo, están abocados a estados de ahorro faltante que solo se pueden superar con un nuevo modelo de profundas reformas estructurales en materia monetaria, composición comercial y sectorial, transferencias sociales y políticas laborales, que he propuesto en forma insistente. El expediente le permitiría a Colombia superar la tendencia histórica de crecimiento y mejorar rápidamente la distribución del ingreso.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/eduardo-sarmiento/acuerdo-para-frenar-la-inflacion/

22.7.-Paciencia y memoria GERMÁN VARGAS

El mercado accionario en Colombia no crece como en otros países, pero las cosas tenían que cambiar.

A lo largo de estas semanas hemos ido conociendo el resultado de las distintas opas del grupo Gilinski sobre Nutresa y Sura, pero pocos recuerdan el origen de la discordia.

5 mar 2022.- Para finales de la década del 90, el grupo Gilinski era propietario de la mayoría del antiguo Banco de Colombia. En esa época tomaron la decisión de negociar un acuerdo con el entonces Banco Industrial Colombiano (BIC), de propiedad del sindicato antioqueño. Para fusionar ambos bancos, el BIC financió la compra del 51 % de las acciones de Bancolombia a los Gilinski: un 31 % con créditos del exterior y un 20 % con una emisión de acciones del BIC que hicieron en enero 1998. Se pactó que hecha la fusión de ambos bancos, los Gilinski recibirían un 10 % del banco fusionado, el nuevo Bancolombia. Con la emisión de acciones que hizo el BIC y con las posteriores capitalizaciones no acordadas, los Gilinski terminaron marchitados y además nunca recibieron el total de lo pactado.

En laudo arbitral de mayo de 2006 se les reconoció una pérdida de participación y se ordenó a su favor una indemnización por más de 40.000 millones de pesos. El fallo señaló que “la conducta fue contraria a la buena fe”. Bancolombia tuvo que reconocer y pagar la condena, y los posteriores reclamos del banco a la familia nunca prosperaron judicialmente.

Esa, en síntesis, es la historia. Por eso, muchos analistas señalan que el objetivo último de las operaciones que comenzaron el año pasado es el Bancolombia.

Tras finalizar la 2.ª opa, los Gilinski y sus aliados se convirtieron en los mayores accionistas de Sura, con el 31,5 %, y de Nutresa, con el 30,8 %, segundo accionista después de Sura. Por las participaciones cruzadas en Nutresa, hoy tienen el 44 %, y sus inversiones alcanzaron 2,4 mil millones de dólares. Ahora se conoce una tercera opa. Importante advertir que cuando abran los mercados la posición de Gilinski valdrá 3,4 mil millones de dólares, o sea que a la fecha se habrán ganado mil millones de dólares. En esta 3.ª opa se elevó la oferta por acción de Nutresa a 50.000 pesos, más del doble del valor que tenía en noviembre pasado. Cómo no preguntarse, entonces, por los verdaderos beneficiarios, que son los más de diez mil accionistas que se acogieron a las ofertas y recibieron más de 9,5 billones de pesos.

Si yo fuera accionista, preferiría a quienes aumentaron el valor de mis acciones en un 130 % y no a quienes en estos 10 años me hicieron perder un 75 % del valor de estas. Y advierto que no soy accionista porque en 2003 vendí mis 9.250 acciones de Sura. Magnífica decisión, viendo lo ocurrido en estos 19 años.

Como es sabido, los socios estratégicos del GEA no aparecieron en ninguna de las dos opas, y nada hace prever que intervendrán en esta 3. Esta ‘batalla’ se definió con los hechos y quedó claro que promesas y anuncios no son suficientes. El mercado y los accionistas no sucumbieron esta vez a la andanada mediática y publicitaria con la que este grupo empresarial se acostumbró a manipular las comunicaciones por años, como lo hicieron con EPM en ese contubernio que también denuncié y en buena hora terminó.

Se abre así una nueva etapa para los accionistas minoritarios, en la cual se espera que el nombre del juego sea la creación de valor y no la protección de privilegios. Se abre también la oportunidad para que las empresas se enfoquen en bajar sus niveles de endeudamiento y retomen su rumbo de crecimiento. Pero para quienes quieran vender en esta 3.ª opa, el valor de la oferta, probablemente la última, es muy atractivo.

Al margen de lo anterior, es muy conveniente que finalmente nos cuenten qué se encontró. Particularmente, de todos los privilegios y abusos que posiblemente tuvieron lugar en estos años: salarios, gastos de representación, primas, multimillonarios bonos de retiro, 8 aviones al servicio de los controladores, y todo pagado por el bolsillo de los accionistas minoritarios, jubilado y pensionado. Seguro que nada de esto hubiera ocurrido en épocas de Darío Múnera, Fabio Rico o Jorge Molina.

Con razón, en Colombia el mercado accionario no crece como en otros países. La gente le tiene pereza a invertir en acciones. Pero en algún momento las cosas tenían que cambiar. Creo que, por fortuna, ese momento está llegando.

https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/paciencia-y-memoria-columna-de-german-vargas-lleras-656254

22.7.-Los peligros de la autocomplacencia  exportadoraAMYLKAR ACOSTA

Colombia debe vacunarse contra el peligro de la autocomplacencia. Como es bien sabido el petróleo y el carbón están expuestos a ciclos de precios altos y bajos. Cuando los precios bajan y se afectan la economía y las finanzas públicas hay consenso en la necesidad de diversificar la economía y las exportaciones, pero cuando repuntan ello deja de ser prioritario.

Colombia, por ser exportador, es uno de los países beneficiados con este nuevo boom de los precios del petróleo y el carbón, ahora que están en la cresta de la ola, el petróleo superando la barrera psicológica de US $100 el barril y el carbón rozando los US $200 la tonelada. 

2 mar 2022.- En primer lugar, con el aumento de los precios del crudo (52.25% en los últimos 12 meses) aumenta el volumen de las reservas probadas (si con precio de US $65 el barril se cuantificaban en 2.006 millones de barriles en 2020, con la cotización actual, por encima de US $90 de US $89.64 alcanzan los 2.777 millones, aproximadamente) y debería aumentar la producción, porque campos que estaban inactivos por bajos precios se van incorporando a la producción a la par con el alza de precios.

No obstante, la producción ha venido cayendo, desde 865.000 barriles/día en 2019 a 781.532 en 2020 y 736.356 barriles/día en 2021, la más baja desde 2009, acumulando una caída con respecto al año anterior de un 5.7%. El Ministerio de Minas y Energía, pensando con el deseo, aspira y espera a que, en respuesta a esta coyuntura de precios al alza, el promedio de producción para este año sea de 800.000 barriles/día.

Ahora bien, en 2021 la proyección de precio del Ministerio de Hacienda fue de US $63 el barril y el promedio de la cotización fue de US $71. Ello, junto con la devaluación, de 16% en 2021, le representó a la Nación ingresos adicionales, no previstos, entre $8 y $8.5 billones, lo cual contribuyó a reducir el déficit fiscal, pasando de 7.8% en 2020 a 7.1% en 2021. Y se proyecta que para el 2022, con la previsión de un precio de US $70 el barril, una vez más se reduzca el déficit fiscal hasta alcanzar la meta del 6.2%.

Es de advertir que los ingresos de la Nación por concepto de la renta petrolera (impuesto a la renta + dividendos) representan entre el 12% y el 15% de sus ingresos corrientes. Finalmente, digamos que por cada 10.000 barriles/día adicionales que se exporten tendríamos $301.000 millones de mayores ingresos. Por cada dólar que sube el precio del crudo, si lo proyectamos al año completo le significan mayores ingresos del orden de los $424.000 millones. Por último, cada US $10 de aumento del precio le da un impulso al crecimiento del PIB de 0.4 punto porcentual.

Colombia debe vacunarse contra el peligro de la autocomplacencia. Como es bien sabido el petróleo y el carbón están expuestos a ciclos de precios altos y bajos. Cuando los precios bajan y se afectan la economía y las finanzas públicas hay consenso en la necesidad de diversificar la economía y las exportaciones, pero cuando repuntan ello deja de ser prioritario. Nos cuesta salir de nuestra zona de confort. Por ello, queremos llamar la atención sobre el particular, para no dejarnos obnubilar por la escalada alcista de los precios, que pueden inducir a abandonar la agenda de la Transformación productiva y la Transición energética.

https://www.elheraldo.co/columnas-de-opinion/amylkar-d-acosta-m/los-peligros-de-la-autocomplacencia-columna-de-amylkar-d

*22.6.-¿Es sostenible el crecimiento?  MAURICIO CABRERA
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Pavoneos presidenciales  SALOMÓN KALMANOVITZ
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Los gestores de la inflación EDUARDO SARMIENTO

En las concepciones dominantes de equilibrio se considera que la economía opera con ahorro sobrante. El ahorro es igual a la inversión. La demanda agregada es mayor que la oferta y la diferencia se llena con la política fiscal. Durante un siglo se operó con este diagnóstico sin actualizarlo ni mejorarlo. La menor elasticidad del ahorro al producto por la distribución del ingreso y la disminución de la elasticidad de sustitución cambiaron lentamente el comportamiento y luego la pandemia lo acentúo.

26 feb 2022.- El mundo entró a operar con deficiencias de ahorro que modifican el comportamiento de las economías a todos los niveles. En los últimos tres años 2020-2022 se ha registrado el mayor ciclo del medio siglo, y al parecer terminará en estancamiento e inflación.

En Colombia el sistema experimenta una reducción del ahorro que se llevó por delante la producción, la balanza de pagos y el empleo. La política monetaria contractiva de oferta menor que la demanda coloca el salario por debajo de la productividad. Si los trabajadores actúan para modificar ese estado y los empresarios para mantenerlo, se precipita el proceso de inflación inercial. Los trabajadores y los comités tripartitos presionan para mantener el salario por encima de la productividad y las empresas presionan y actúan para mantenerlo por debajo.

La verdad es que la inflación inercial es causada por el banco central qué determina el salario real y las empresas que determinan los precios. El salario nominal queda a la deriva. Los empresarios suben los precios porque los trabajadores suben el salario, y los trabajadores hacen lo propio.

La gran pregunta es hasta donde el Banco de la República está preparado en las circunstancias actuales para determinar el salario y la distribución del ingreso. Lo más probable es que, siguiendo la línea dominante de los bancos centrales de Estados Unidos y Europa, se incline en favor de la represión de la demanda.

El crecimiento económico se propicia por conducto de una política monetaria contractiva que baja el salario y deteriora la distribución del ingreso. Luego, el deterioro de la distribución del ingreso obliga a ampliar el gasto público que tiene un mayor contenido de consumo. Lo cierto es que el ahorro generado inicialmente es compensado posteriormente. El propósito del crecimiento no se consigue.

Lo anterior es el resultado del falso dilema entre el crecimiento y la distribución. Los dos propósitos por ser determinados por la misma distribución estadística y por factores que los afectan en la misma dirección y en dirección contraria no son separables. Las soluciones extremas qué buscan un propósito a cambios del otro son inestables e insostenibles.

En fin, el sistema experimentó una reducción del ahorro que se llevó por delante economía. Las políticas monetarias contractivas de oferta de dinero menor que la demanda colocan el salario por debajo de la productividad. Las acciones de los agentes económicos para evitar el dictamen de la naturaleza desatan el proceso de inflación inercial.

La solución es desmontar la política monetaria contractiva que deprime el salario, por medio de la ampliación del crédito privado a los sectores líderes de la industria, la agricultura y la construcción, la reducción del déficit en cuenta corriente y el recorte del exceso de demanda de dinero. La economía quedaría en capacidad de detener la inflación, sostener el crecimiento económico y avanzar rápidamente en la distribución del ingreso.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/eduardo-sarmiento/los-gestores-de-la-inflacion/

22.6.-¿Es sostenible el crecimiento?  MAURICIO CABRERA

Tres factores amenazan la sostenibilidad del crecimiento. Uno de ellos, el agotamiento de los motores que ha impulsado la recuperación.

Muy buena noticia que el crecimiento del PIB en 2021 hubiera sido el 10,6%; el más alto de la historia del país y uno de los mayores del mundo. Es cierto que la base de comparación es el año de la también mayor recesión de la historia (caída del 7%), pero aún así ya se superó el nivel anterior a la pandemia, y frente al 2019 muestra un pequeño crecimiento anual del 1,4%.

20 feb 2022.- Pero como dice el dicho popular, que se ha puesto de moda con el escándalo de la compra de votos en la costa atlántica, “lo pasado, pisado”, y lo que corresponde ahora es mirar hacia delante para ver si se puede mantener un crecimiento que recupere lo perdido en estos dos años, pues según Fedesarrollo: “aún hay un brecha frente a la tendencia pre-pandemia: la economía es un 4% menos y produjo $47 billones menos”.

Tres factores amenazan la sostenibilidad del crecimiento. El primero, el agotamiento de los motores que ha impulsado la recuperación que son el consumo de los hogares y el gasto público. El de los hogares creció 14,6% financiado en parte con el desahorro de lo no gastado durante la pandemia, que ya se acabó, y como todavía hay 1,5 millones más de desempleados sin ingresos, no se ve que puedan gastar tanto en 2022.

El gasto del Gobierno creció 12%, pero el déficit fiscal y el crecimiento de la deuda pública han llevado al mismo Gobierno a plantear en el Plan Financiero del 2022 que este año el gasto público disminuirá 1%. Otro motor que se apaga.

La segunda amenaza es la inflación, o mejor, la política del Banco de la República de subir las tasas de interés para combatirla. Como la inflación actual es de costos y tiene origen en factores externos -como el precio de los combustibles y los fletes- la política monetaria solo la puede reducir si frena la demanda y por lo tanto el crecimiento.

La tercera es el déficit externo que también alcanzó un récord histórico de 9,6%, dos puntos porcentuales más que el anterior récord en 2014 en plena crisis del petróleo.

En volumen, las importaciones representaron el 22,3% del PIB. Para los que siguen diciendo que en Colombia no ha habido apertura hay que recordarles que en 1990 eran el 6,5% del PIB, o sea que han incrementado 3,5 veces su participación. Por su parte el crecimiento de las exportaciones también fue increíble, pues en el mismo período pasaron del 13% al 13,5% del PIB. Y eso que en los 90 no exportábamos petróleo.

En valor el déficit comercial fue de US$15.500 millones, 45% más alto que antes de la pandemia, y cada vez está más difícil conseguir financiación externa para tapar ese hueco por la situación de los mercados internacionales. En 1999, el déficit externo solo se solucionó con una profunda recesión.

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/es-sostenible-el-crecimiento-561977

22.6.-Pavoneos presidenciales  SALOMÓN KALMANOVITZ

Iván Duque. Foto: Twitter @IvanDuque 

El presidente Duque hizo vana ostentación ante la OCDE cuando dijo que la economía colombiana creció 10,2 % en 2021. Según él, fue el índice más alto en toda la historia de la República, gracias a sus dones de liderazgo. El resultado contabilizado por el DANE fue de 10,6 %, incluso superior al afirmado por el presidente. 

21 feb 2022.- Lo que no se dijo es que el rebote se dio tras la mayor contracción económica en la historia de la República, de 7 % del PIB. Si se toma el 2019 como base 100 del producto interno bruto, el de 2020 queda en 93 y el de 2021 en 102,86. El logro de Duque es un pinche 2,86 % de crecimiento entre esos dos años, bastante menor que el promedio de la economía colombiana que es del 4,4 % anual y muy inferior a su potencial.

El DANE dio el dato de obras civiles del último trimestre de 2021 que comparado con el de 2019 arroja una contracción del 22 %, o sea que la política de construcción de obra pública le restó a la expansión de la economía en vez de ayudarla. Más en detalle, la construcción de carreteras dio un resultado peor: contracción del 29,3 % entre las mismas fechas.

¿Qué explica el alto crecimiento de Colombia durante 2021? En primer término, el consumo aumentó 14 %, comparado con la contracción del 4,3 % en 2020, gracias a las remesas que alcanzaron US$10.691 millones ($42,2 billones, 4,6 % del PIB) que surge de la exportación de nuestros cesantes, a lo que se sumó la recuperación del empleo. No obstante, la tasa de desempleo marca 11 % de la fuerza laboral en diciembre de 2022. Con todo, hoy no se han recuperado un millón de puestos de trabajo y la economía es un 4 % más pequeña que en 2019. Además, buena parte de la población sufre de hambre: “antes de la pandemia el 88,9 % de las familias colombianas consumían tres comidas al día, cifra que en diciembre de 2021 se redujo al 69,1 %, es decir, solo 14′399.043 personas comían dos veces al día, 1′445.065 personas comían una vez al día”, según el DANE.

Los salarios fueron mermados por la inclemente inflación, compensados en parte por el alza del mínimo concedido por el magnánimo Duque, salario que cobija solo a la mitad de la población trabajadora. La formación de capital mostró un aumento del 10 %, pero se había contraído más del doble en 2020 y no alcanzó a ser un impulso decisivo al crecimiento. Peor aún es que la economía muestra profundos desequilibrios: las importaciones son mayores a las exportaciones en US$20,000 millones, 8,8 % del PIB y la cuenta corriente tiene un faltante de US$12,600 millones. El déficit del gobierno fue 7,6 % del PIB en 2021, reduciéndose en un punto por los mayores ingresos generados por el auge petrolero. El crudo subió de US$50 el barril en 2020 a más de US$90 en la actualidad.

Duque es el presidente más fatuo en la historia de la República. Inauguró el túnel de La Línea en septiembre de 2020 como si hubiera sido obra suya, aunque fue iniciado en 2009 y la mayor parte fue adelantada por los gobiernos de Juan Manuel Santos. Mandó a hacer una enorme placa que descubrió orgulloso. Una tutela presentada por Marla Gutiérrez obligó al gobierno a desmontar la bombástica placa, lo que le enseñó un tris de humildad que no aprendió en la Universidad Sergio Arboleda. Hay que agregar que fue un presidente afortunado pues le tocó el rebote del crecimiento en 2021 y el auge petrolero.

Lo cierto es que el gobierno que suceda al del Centro Democrático encontrará una economía descuadernada, muy difícil de enderezar.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/salomon-kalmanovitz/pavoneos-presidenciales/

*22.5.-La bipolaridad de la inefable OcdeJORGE IVÁN GONZÁLEZ
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Producción e inflación de ahora  EDUARDO SARMIENTO

En varias columnas señalé que la reducción de la tasa de ahorro ocasionaría, por diversos conductos, serios trastornos en todo el sistema económico y propuse soluciones de diversa naturaleza para remediarlo. Tal como lo advertí en varias oportunidades, la reducción de la inversión provocó el quiebre entre la demanda y la oferta agregada. Se configuró un estado de desequilibrio en que la producción es inferior a la demanda.

20 feb 2021.- Así lo confirma la información de las cuentas nacionales divulgada por el DANE para 2021. La demanda agregada —estimada por el procedimiento usual de sumar la inversión, gasto público, exportaciones e importaciones— crece 10,6 %. Por su parte, la producción (oferta agregada) —que es igual a la suma de valores agregados sectoriales y se infiere con la matriz de producción— avanza cerca del 5 %, la cual es cercana al crecimiento del consumo de energía eléctrica y más alta que el crecimiento del empleo.

En fin, la economía viene operando desde la década del 70, cuando se presentó la mayor inflación del medio siglo, con exceso de oferta sobre la demanda, que es un seguro contra la inflación. El resultado se lograba con salarios por debajo de la productividad y represiones monetarias que deterioraron la distribución del ingreso y se tornaron insostenibles. En las nuevas condiciones de salarios por encima de la productividad y normalización monetaria de oferta igual a la demanda surge un estado de demanda mayor que la producción que revive la inflación. Los oficios de bajar el salario para contrarrestar la reducción de la tasa de ahorro se tornaron insostenibles por el deterioro de la distribución del ingreso.

La verdad es que la reducción del ahorro ocasionada por la pandemia y el aumento del déficit en cuenta corriente ocasionaron una seria contracción de oferta; dicho en otros términos, un severo daño estructural que no se puede resolver con medidas coyunturales. De hecho, significa la reducción del crecimiento o el deterioro de la distribución del ingreso. No hay más alternativa que elevar la tasa de ahorro con severas reformas estructurales de alto calado.

En cualquier caso, la información de las cuentas nacionales bien interpretadas confirma que la economía se encuentra en un estado de demanda agregada superior por la oferta agregada. La economía de demanda quedó atrás. La producción menor que la demanda eleva la inflación y la puede tornar inercial. La solución dentro del modelo imperante de equilibrio y mercado es corregirla con represión monetaria y salario por debajo de la productividad.

La inflación no es un simple problema pasajero, como lo predicen los bancos centrales; es un fenómeno estructural originado por el mal desempeño de la economía proveniente de políticas ortodoxas que no corresponden a la realidad. La diferencia entre la oferta y la demanda se mantiene con un cuantioso déficit en cuenta corriente y severa contracción monetaria que presiona el salario por debajo la productividad y deteriora la distribución del ingreso.

Estamos ante una deficiencia de ahorro que amenaza con llevarse el sistema por delante. La diferencia entre la demanda y la producción es la causa de la inflación y no muestra condiciones para reducirse. El proceso adquiere formas de convertirse en inercial. La solución más inmediata es un aumento de la oferta de dinero con relación a la demanda por conducto de los sectores líderes que operan con exceso de demanda, y se puede lograr con una conciliación monetaria que convierta la expansión de la oferta de dinero en ahorro mediante la ampliación del crédito a los sectores líderes de la industria, la agricultura y la construcción.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/eduardo-sarmiento/produccion-e-inflacion/

22.5.-La bipolaridad de la inefable OcdeJORGE IVÁN GONZÁLEZ

El reciente informe de Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) sufre el trastorno de bipolaridad. Pasa, sin ninguna explicación, de un estado anímico a otro. Su diagnóstico es intrínsecamente inconsistente. Sus afirmaciones son contradictorias.

18 feb 2022.- Por un lado dice que “… a lo largo de las últimas décadas, Colombia gozó́ de una estabilidad económica notable debido a sus políticas macroeconómicas sólidas”. Y, por el otro, afirma que “… Colombia tiene uno de los niveles de pobreza, desigualdad de ingresos e informalidad del mercado laboral más elevados de América Latina”. Estas dos aseveraciones son incompatibles. Y expresan bien la esquizofrenia de los analistas de la Ocde. Si la economía presenta una estabilidad “notable”, y una macroeconómica “sólida”, no debería tener altos niveles de pobreza, ni graves desigualdades, ni alta informalidad. En sana lógica, estos males que son evidentes, serían la prueba reina de la fragilidad de la economía colombiana.

El diagnóstico de la Ocde comente el grave error de considerar de manera aislada variables macro, como el crecimiento del PIB, sin examinar su interacción con las condiciones de vida de la población. Si el PIB crece porque el precio del petróleo sube, o porque la ganancia bancaria aumenta, esta dinámica no favorece el empleo, ni contribuye a la lucha contra la pobreza, ni a la reducción de la desigualdad. Un crecimiento que no mejora las condiciones de vida de los hogares no puede ser el resultado de políticas macroeconómicas “sólidas”. La Ocde nunca aclara el significado de la “solidez”. No puede ser fuerte una economía, como la colombiana, que cada vez depende más de la exportación de hidrocarburos y minerales. El país se ha ido desindustrializando, así que no se entiende en qué sentido la estabilidad es “notable”.

La deuda pública sigue aumentando y la estructura tributaria es débil. La Ocde reconoce que ingresos fiscales, equivalentes a 20% del PIB, no permiten consolidar la inversión en infraestructura, ni mejorar los niveles de educación y de salud. También acepta que la “presión competitiva es baja”, y que los sectores económicos tienen una “débil productividad”. Si este es el diagnóstico, no tiene ningún sentido afirmar que en las “últimas décadas” la estabilidad es “notable”.

El informe de la Ocde muestra una fractura preocupante del análisis económico. En su visión simplista, la macroeconomía no tiene nada ver con el bienestar de la población. Desde una mirada integral diferente a la de la Ocde, es inconcebible que la macroeconomía vaya bien mientras que la pobreza y la desigualdad hayan llegado a niveles alarmantes. La oda a la buena macroeconomía del país no es un discurso nuevo. Lleva décadas. Y entre tanto, esta “excelente” macro profundiza una economía extractiva y acentúa la pobreza y la desigualdad.

Mientras la FAO advierte que la situación alimentaria es grave, la Ocde alaba la “notable” estabilidad de la economía. El discurso de la Ocde tiene consecuencias perversas porque no invita a realizar transformaciones estructurales y, además, lleva a concluir que el hambre, expresado en el aumento de la pobreza extrema, apenas es una molestia menor que nada tiene que ver con la “solidez” de las políticas macros. Este análisis bipolar de la Ocde es fatal, y termina agudizando los dolores de las personas más vulnerables.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/la-bipolaridad-de-la-ocde-3305441

 *22.4.-El Banco de la República, amenazadoSALOMÓN KALMANOVITZ
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Inflación de producción EDUARDO SARMIENTO

En el Marco Fiscal de Mediano Plazo del Gobierno, en el cual se presentan las proyecciones macroeconómicas, se hace un gran énfasis en el crecimiento económico, pero no se profundiza en su relación y las causas de la inflación. Por su parte, el Banco de la República adoptó una política de tasa de interés para reducir la inflación e insinúa sostenerla en el futuro, y no señala su relación e impacto sobre la producción.

12 feb 2022.- Al parecer, el Ministerio de Hacienda se encarga de la producción y el Banco de la República de la inflación. No advierten que la curva de Phillips —en que la producción y la inflación van en dirección contraria— se invirtió. En los últimos tres meses la inflación sube y el crecimiento del producto declina. Lo que se hace en una dependencia se contrarresta en la otra.

Lo cierto es que la economía se vio abocada a una reducción de la tasa de ahorro que viene de una década atrás, y se agravó con la pandemia y las acciones para enfrentarla. La ley de Say no se cumple. Los sectores conformados con bienes más inelásticos a los precios, como ocurre con las actividades líderes de la industria, la agricultura y la minería, operan con exceso de demanda sobre la oferta, en tanto que en las actividades altamente elásticas, como servicios comerciales y bancarios, la oferta crece igual que la demanda. El conjunto opera con exceso de demanda sobre la oferta, e induce toda clase de ajustes traumáticos. La producción y el empleo disminuyen y la inflación sube. La curva de Phillips se invierte. La contracción de la demanda y la represión monetaria no tienen mayor efecto sobre la inflación.

Los desaciertos provienen en buena medida de la economía mundial y de los grandes centros del poder, y tienen la verificación más clara en el período 2020-2023, cuando se observará el mayor ciclo del producto nacional del siglo. La ortodoxia mundial —encabezada por los más influyentes economistas de los Estados Unidos, como Paul Krugman (Premio Nobel) y Larry Summers (exministro de Hacienda de Clinton) y la revista The Economist, que proclamaba que la reducción del ahorro que venía de atrás y acentuado por la pandemia no tendría mayor efecto sobre la economía mundial y las nacionales—, en publicaciones recientes, ha reconocido el error, y lo atribuye a la discrepancia entre la realidad dictada por los hechos y de la teoría dominante de mercado y equilibrio, que proclama la independencia del dinero y los bancos centrales con respecto a la estructura económica y la producción.

La solución de fondo a la inflación es la elevación de la tasa de ahorro, que se puede lograr con un modelo de severas reformas estructurales en materia monetaria y financiera, comercio internacional transferencias de las rentas sociales y política laboral. En términos de economía positiva, adquiere la forma de conciliación monetaria para convertir el exceso de demanda sobre la oferta de dinero en mayor tasa de ahorro y de política industrial orientada a incrementar las actividades de mayor productividad del trabajo y demanda, y extirpar el déficit en cuenta corriente. El primer paso, el inmediato, es la ampliación del crédito privado por conducto del mayor acceso de las empresas al sistema financiero. La producción y el empleo aumentarían y la inflación desaparecería.

De ninguna manera se trata de emitir para aumentar el gasto público y el consumo. El artificio reduciría el ahorro y el crecimiento y en algún momento se llevaría la distribución del ingreso por delante. Lo que se plantea es una ampliación de la base monetaria, y en especial del crédito privado, para aumentar la actividad de los sectores líderes y nivelar el abastecimiento global con la demanda.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/eduardo-sarmiento/inflacion-de-produccion/

22.4.-El Banco de la República, amenazadoSALOMÓN KALMANOVITZ

El emisor está cumpliendo su deber de combatir la inflación, mientras el Gobierno intenta bloquearlo. Son pocos los presidentes que han criticado públicamente a la Junta del Banco de la República, pero Duque ha sido especialmente efusivo: “Claro que hay que controlar la inflación, pero mi humilde reflexión, respetando la independencia del Banco de la República, es que los aumentos de tasas no se pueden hacer ni de manera brusca ni de manera súbita, mucho más cuando se trata de un fenómeno externo”.

7 feb 2022.- La frase exuda arrogancia, ignorancia e irrespeto por la independencia del banco central.

Argumenta Duque que la inflación es importada, o sea inevitable, y la decisión del Emisor frena el crecimiento económico que fue muy alto en 2021 (9,5 %), senda problemática que contribuyó a aumentar los precios. Lo cierto es que los graves desequilibrios macroeconómicos, tanto el fiscal como el externo, agudizados por las erráticas políticas del Gobierno, han propiciado la devaluación del peso que le suma a la inflación importada.

Los precios se han desquiciado, además, por un aumento del salario mínimo que se manifestará en los precios de todos los bienes nacionales. Los frecuentes días sin IVA, que dirigen la demanda hacia bienes importados, y el gasto público desaforado para que gane las elecciones el Centro Democrático son combustible para la inflación que estamos padeciendo. Mientras en 2020 la inflación fue de 1,2 %, en 2021 se trepó a 5,6 % y en enero de 2022 a 6,94 %, casi 7 %, bastante por encima de la meta que se fija el banco central.

Duque piensa (¿?) que la decisión del Emisor fue abrupta, pero desconoce los hechos: su tasa de interés aumento 1 % para alcanzar el 3 %, por debajo de la inflación. Significa que todavía las tasas de interés de mercado favorecen un mayor endeudamiento y gasto que pueden generar inflación, por lo cual la política monetaria debe continuar apretándose. La señal emitida por el Banco de la República contribuirá a cambiar las expectativas de los agentes que subirán menos los precios y atenuará así la presión inflacionaria.

El presidente está trasgrediendo los límites que garantizan la independencia del banco central. La autonomía es un bien preciado que impide que el Ejecutivo politice las decisiones monetarias a su favor y castigue a la población más pobre y vulnerable. Duque está siguiendo el ejemplo del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, quien intervino su banco central y está marcando una inflación del 50 % anual, acompañada de una espiral de precios y salarios.

Los mensajes de Duque desprestigian a Colombia que ya perdió su grado de inversión y ahora, según Eduardo Lora, es castigada por los mercados: “El rendimiento de los títulos de deuda en dólares del Gobierno colombiano (…) alcanzó un máximo de 8,35 %. Hace apenas un año, el rendimiento era 3,12 %”.

No solo Duque está atacando al Banco de la República. Lo acompaña Gustavo Petro, quien trinó recientemente: “La Junta Directiva del Banco de la República, hoy completamente en manos de Uribe y Duque, debe comprender que la prioridad económica hoy es aumentar el empleo”. Hay varias falsedades en la frase pues Uribe pasó a mal retiro y Duque está muy disgustado con “su” Junta, tanto así que la descalifica en público.

Sin importar sus ideologías, los políticos autoritarios se ponen de acuerdo en atacar la división de poderes que garantiza la estabilidad macroeconómica, el crecimiento y la baja inflación. Son mejores los políticos de centro.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/salomon-kalmanovitz/el-banco-de-la-republica-amenazado/

*22.3.-Inflación de costosJORGE IVÁN GONZÁLEZ
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El alza de la tasa de interés del Banco de la República EDUARDO SARMIENTO

El Banco de la República está empeñado en corregir una deficiencia de oferta proveniente de la reducción del ahorro con una política monetaria contractiva. El expediente ocasionaría la reducción de la producción que acentúa la inflación y reduce el empleo. Se volvería a la inflación con altas tasas de interés que se presentó a finales de la década del 70, con resultados negativos para la distribución del ingreso.

6 feb 2022.- La crisis mundial, y de Colombia, es el resultado de una deficiencia del ahorro que se enfrentó con una expansión de demanda proveniente de los déficits fiscales y en cuenta corriente, y luego con una contracción monetaria que no le hicieron mella. El mundo experimentó el mayor ciclo del siglo.

Infortunadamente el Gobierno y los organismos internacionales no han avanzado en un diagnóstico científico de la inflación. Están embebidos en las teorías generalistas que sostienen que la inflación proviene de la demanda y, más concretamente, de un desajuste monetario. El postulado está fundamentado en la ley de Say, que sostiene que las economías evolucionan en un sistema en que las ofertas y las demandas se igualan en todos los mercados, que es controvertido por la evidencia de dos siglos. En Colombia, al igual que en la mayoría de las economías, los sectores líderes de la industria, la agricultura y la construcción operan con demanda mayor a la oferta, y los servicios comerciales y bancarios con oferta cercana a la demanda.

La causa de la inflación es la oferta y los problemas de oferta no se resuelven con políticas generales de demanda, sino con políticas de producción que dependen de las características de los países.

Los gobiernos estuvieron comprometidos durante varias décadas con un modelo de represión monetaria y laboral para sostener el salario. La política provocó una elevación notable del coeficiente de Gini, que llegó a 0,55, el segundo más alto del mundo. El deterioro de la distribución del ingreso provocó un gran malestar social y se manifestó en protestas que condujeron al consenso tripartito de ajustar el salario por encima de la productividad, lo que cambió el panorama. La política monetaria y laboral restrictiva dejó de ser viable.

Ahora se pretende sustituir por otra política inequitativa. La elevación de las tasas de interés determinada por el Banco incrementará notablemente los ingresos del capital en el producto nacional y acrecentará el coeficiente de Gini.

No se ha querido entender que por simple funcionamiento operativo de las economías, o si se quiere por razones de la naturaleza, no es posible sostener el crecimiento con el deterioro de la distribución del ingreso, como se buscó en el pasado en América Latina y en Colombia. La consistencia de los dos propósitos solo puede lograrse con una conciliación que recupere y sostenga el ahorro.

El impasse no está tanto en la independencia como en el modelo económico. Mientras persistan las concepciones clásicas de libre mercado, en particular en materia monetaria, comercio internacional y mercado laboral, se operará con un modelo inestable que deteriora la distribución del ingreso y no es sostenible.

La solución no está en la independencia de las autoridades monetarias, que es un concepto subjetivo, sino en el modelo económico. La deficiencia de la producción que causa la inflación y el estancamiento no se supera con la contracción de la demanda y sin ninguna consideración sectorial. Solo se puede lograr con el cambio en la concepción monetaria, comercial y sectorial. El primer paso es la reformulación de la política monetaria para elevar de forma considerable el crédito privado a los sectores líderes.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/eduardo-sarmiento/el-alza-de-la-tasa-de-interes-del-banco-de-la-republica/

22.3.-Inflación de costosJORGE IVÁN GONZÁLEZ

La actual inflación es de costos. Y la decisión que acaba de tomar el Banco de la República de aumentar la tasa de interés de intervención de la política monetaria de 3% a 4%, tiene dos inconvenientes. Primero, no corrige el problema de fondo y, segundo, contribuye a frenar la recuperación que traía la economía.

4 feb 2022.- Al terminar diciembre de 2021, el IPC tuvo un aumento de 5,62%. Y el precio de los alimentos aumentó 17,23%. El impacto de los alimentos en la inflación general es importante. Y existen razones estructurales que explican estos mayores precios. El país está importando cada año 14 millones de toneladas de alimentos básicos. La cifra ha ido aumentando. En 2008 se importaron 9,8 millones de toneladas. La estructura de la producción agropecuaria es muy frágil. Como se desprende de los estudios de la Misión para la Transformación del Campo del 2015, y del informe de Naciones Unidas, Colombia Rural de 2011, la debilidad de la producción agropecuaria, tiene que ver con fenómenos tan complejos como la pésima distribución de la tierra, la falta de servicios sociales, la ausencia de vías terciarias, el costo del crédito y, en general, la poca presencia del Estado. Dado el mal desempeño del sector agropecuario, no queda más alternativa que importar alimentos. Y su costo se encareció, entre otras razones, porque se agudizó la devaluación del peso.

Frente a este diagnóstico, no tiene ningún sentido aumentar la tasa de interés de referencia del Banco de la República. Esta decisión en nada contribuye a la solución de los problemas estructurales del campo. La inflación de costos no se combate subiendo la tasa de interés. Esta medida acentúa los problemas. El comportamiento del sector financiero colombiano frente a la tasa de referencia del Banco de la República es asimétrico. Cuando el Banco la bajó a 1,75%, los bancos privados redujeron sus tasas muy lentamente. Pero ahora, cuando la tasa de intervención sube a 4%, el sistema financiero reacciona rápidamente, y el conjunto de tasas aumenta.

Es un error subir el costo del crédito en estos momentos, cuando apenas se está saliendo del hueco causado por los meses de pandemia. Es imposible entender por qué el alza de la tasa de referencia del Banco de la República pueda contribuir a la reducción de la inflación de alimentos. Esta secuencia analítica es incomprensible. Ante la justa preocupación por la mayor inflación, el banquero central se desespera y toma medidas que no son adecuadas. La economía post-covid debería llevar a replantear los instrumentos convencionales de la política monetaria. El Banco de la República continúa aplicando las medidas que se utilizaban en los años setenta, como si la naturaleza de la inflación fuera la misma. Este enfoque monetarista es inadecuado.

En lugar de aumentar la tasa de interés, el Banco Central debería invitar al gobierno y a las entidades correspondientes para que apliquen las recomendaciones de los estudios que se han realizado sobre el sector agropecuario. Este es un paso necesario para ir avanzando hacia la modernización de la agricultura, de tal forma que las mejoras en productividad se expresen en precios más bajos, y en una disminución de las importaciones. Es la oportunidad de repensar los instrumentos de la política monetaria, ya que la actual inflación de costos no tiene nada que ver con la inflación asociada a incrementos de la masa monetaria.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/inflacion-de-costos-3296867

*22.2.-¿Esta es la década perdida? AMYLKAR ACOSTA
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Las oscilaciones de la economía mundialEDUARDO SARMIENTO

La economía mundial marcha con grandes fluctuaciones. La reducción del ahorro ocasionada por las cuarentenas y los protocolos del coronavirus provocó una monumental caída de la producción que fue agravada por la política fiscal. El manejo de la crisis se realizó dentro de la concepción de equilibrio de la economía clásica. Estamos ante concepciones generalistas basadas en el análisis general de los países, que son inadecuadas e insuficientes para avanzar en diagnósticos sobre las causas de las crisis y las políticas para remediarlas. Las proyecciones fallan reiteradamente y las razones no se explican.

30 ene 2022.- La reducción del ahorro en 2020 provocó una severa contracción de la producción con respecto a la demanda y luego se acentuó con las políticas fiscales. Las economías quedaron expuestas a excesos de demanda sobre la producción que aumentan la inflación, amplían el déficit en cuenta corriente e incrementan el exceso de demanda sobre la oferta de dinero. Luego, la recuperación del ahorro rebota la producción y no evita que descienda rápidamente en términos porcentuales. Lo cierto es que el mercado no impidió que el mundo experimentara el mayor ciclo económico de la historia con las consecuentes pérdidas de ingresos.

El resultado se hubiera podido evitar si las autoridades económicas y los bancos centrales hubieran adoptado políticas activas para moderar el desplome del ahorro. En Colombia, como lo señale repetidamente, se habría conseguido con políticas monetarias, fiscales, industriales y comerciales no convencionales.

Las soluciones a la crisis económica se adoptaron a la luz de concepciones de equilibrio y libre mercado que sin mayor base científica se inclinan en favor de las políticas de demanda. En efecto, los países adoptaron déficits fiscales sin precedentes, que provocaron crecimientos de los servicios y la demanda muy por encima de los de los sectores líderes de la industria, la agricultura, la construcción y la minería, lo cual es especialmente perturbador en los países de mediano desarrollo. En Colombia la diferencia es de cinco veces. La producción crece por debajo de la demanda ocasionando todo tipo de estragos. La inflación sube, la balanza de pagos se deteriora y el crecimiento del producto y el empleo decae. Para completar, aparece un abierto vínculo entre el crecimiento y la distribución del ingreso.

La contradicción proviene en alto grado de los organismos internacionales de crédito y los bancos centrales, que están comprometidos por diversas razones con el modelo de equilibrio y mercado independientemente de las características de los países, e incluso de los resultados. Así, en este momento la Reserva Federal de Estados está empeñada en el alza de la tasa de interés que agravaría las deficiencias de la economía mundial. La diferencia entre la producción y la demanda se ampliaría y las presiones inflacionarias se acrecentarían.

En fin, la economía mundial enfrenta una severa deficiencia de ahorro que mal puede enfrentarse con la ampliación de la demanda que está desbordada por los déficits fiscales. La solución es posible con modelos de reformas estructurales en materia monetaria, sectorial y comercio internacional orientados a recuperar el ahorro y ampliar el abastecimiento de bienes industriales y agrícolas. El panorama se despejaría. El crecimiento y el empleo aumentarían, el déficit de balanza de pagos disminuiría, la inflación bajaría, y se darían las condiciones para mejorar rápidamente la distribución del ingreso.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/eduardo-sarmiento/las-oscilaciones-de-la-economia-mundial/

 22.2.-¿Esta es la década perdida? AMYLKAR ACOSTA

El presupuesto general de la Nación, siempre desfinanciado, se caracteriza por su déficit estructural, dado que mientras el gasto, que tiene una inflexibilidad que supera el 80%, ronda el 19% del PIB los ingresos corrientes de la Nación (ICN) a duras penas llegan al 15%.

31 dic 2021.- El margen de maniobra del Gobierno es limitadísimo, tanto más en cuanto que el Congreso de la República, a guisa de ejemplo aprobó entre 2003 y 2019 1.224 leyes, como producto de la inflación legislativa, de las cuales 566 tienen impacto fiscal, con un gasto recurrente de $23 billones (¡!).

Las partidas correspondientes a las transferencias del Sistema General de Participaciones (SGP), la correspondiente al rubro de lo que debe girársele a COLPENSIONES y al Fondo Nacional de prestaciones sociales del magisterio y el servicio de la deuda absorben muy buena parte del Presupuesto. Es muy diciente que el servicio de la deuda, con el 22.3% del presupuesto aforado para el año entrante en $350 billones, supera ampliamente el rubro de inversión, el cual participa con el 17.8%. En la medida que estas son obligaciones ineludibles e inaplazables que la Nación debe honrar año a año y el aumento inercial de un 4% anual de los gastos de funcionamiento, lo único flexible en el presupuesto es la inversión y por ello mismo es la que al final resulta sacrificada.

Ello es supremamente preocupante porque Colombia pide a gritos más inversión, sobre todo en bienes públicos, particularmente en infraestructura, para mejorar su competitividad, lastrada como está a consecuencia del gran rezago que acusa, como lo delatan los informes periódicos del Foro Económico Mundial (FEM) y del Consejo privado de competitividad. Bien dijo el premio Nobel de economía Paul Krugman que la productividad no lo es todo en materia de competitividad, pero que a largo plazo lo es casi todo. Y precisamente, como lo sostiene ANIF, “la pérdida de crecimiento potencial del 4% – 4.5% hacia el 3% – 3.5% ha estado relacionada con contracciones promedio de la productividad de los factores (PTF) a ritmos del – 0.5% anual durante 2015 – 2018”.

Huelga decir que mientras la economía no crezca por encima del 3.5%, como no lo ha hecho desde 2015, no sólo no genera empleos sino que lo destruye y ello explica que después de haber alcanzado una tasa de desempleo de un solo dígito, desde 2019, antes de la pandemia, volvimos a los dos dígitos. Y claro, al aumentar el desempleo se afecta el ingreso y ello repercute en el índice de pobreza, el cual después de bajar durante 7 años desde el 48.8% en 2012 al 34.7% en 2018, a partir del 2019 se revirtió dicha tendencia. El año anterior, a consecuencia de la crisis pandémica tuvimos una recesión económica que se tradujo en un decrecimiento del PIB del – 6.8% y con ella se exacerbaron el desempleo y la pobreza, alcanzando niveles históricos de 15.9% y 42.5%, respectivamente. Dicho de otra manera, Colombia retrocedió el año pasado una década. Esta ha sido nuestra década perdida!

Como secuelas de la crisis pandémica, además de ampliarse y profundizarse la brecha social se puso de manifiesto otra brecha no menos irritante e impactante como lo es la digital. En Colombia, según ANDESCO, para mediados de 2019 la cobertura de internet era del 52% en las áreas urbanas y de un ínfimo 7% en las zonas rurales, convirtiéndose la falta de acceso al mismo en una barrera, insalvable en muchos casos, para la implementación de la virtualidad en el sistema educativo, especialmente en la periferia del país, acentuando de paso la disparidad de la educación privada y pública, en desmedro de esta última. Ello me ha llevado a plantear la necesidad de añadir a los 17 objetivos del desarrollo sostenible (ODS) de las Naciones Unidas el cierre de la brecha digital como el 18º objetivo a nivel global.

Recientemente se aprobó la Ley 2108 de 2021, la cual declara el internet como servicio público de carácter esencial, con miras a alcanzar la cobertura universal. Este es un paso afirmativo en la dirección correcta. Ojalá no se repita la historia de la Ley eléctrica 143 de 1994, que fijó un plazo de 20 años para alcanzar la cobertura universal y casi 30 años después 400 mil hogares en Colombia carecen de este otro servicio también esencial. Se impone en uno y otro caso un compromiso que trascienda los cuatrienios presidenciales, que cuente con una estrategia, con un plan de acción y desde luego con la apropiación de los recursos indispensables para tan buenos propósitos no se queden escritos como letra muerta en el papel, que puede con todo.

http://amylkaracosta.net/prueba1/index.php?option=com_content&view=article&id=671:la-decada-perdida&catid=105:economia-nacional&Itemid=677

*22.1.-Balance económico de 2021 y perspectivas para 2022CÉSAR FERRARI
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El eslabón perdido del crecimiento MAURICIO CABRERA
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Lo que va de Boric a Petro RICARDO CHICA
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Carestías y hambruna – AURELIO SUÁREZ
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Recuperación incierta EDUARDO SARMIENTO

La información de las cuentas del DANE de noviembre revelan un cambio drástico en la estructura económica. Los sectores productivos de la agricultura, la industria, la construcción y la minería crecen muy por debajo de la demanda, en tanto que los servicios de transporte, comunicaciones e intermediación financiera crecen muy por encima. Se configuró una economía de oferta que no es sostenible. El bajo ahorro proveniente de la pandemia y el déficit fiscal generan un exceso de demanda sobre la oferta global que da lugar a ajustes traumáticos. El déficit en cuenta corriente aumenta la demanda de dinero por encima de la oferta. Mientras persistan esas condiciones, no es posible la recuperación.

23 ene 2022.- Lamentablemente, los desaciertos monetarios de la economía mundial enrarecen el panorama. En el desespero de la inflación, Estados Unidos y Europa proponen elevar la tasa de interés que, como lo señala el Banco Mundial, tendría efectos adversos en el país, porque aumentaría el exceso de demanda sobre la oferta de dinero y ampliaría el déficit en cuenta corriente y el endeudamiento.

El quiebre de los balances fundamentales de ahorro e inversión representado por el exceso de demanda sobre la oferta de dinero, el cuantioso déficit en cuenta corriente y el déficit fiscal quebraron la igualdad entre la oferta y la demanda agregada de la economía. Como lo señalé hace seis meses, se configuró una economía de oferta. El valor agregado de las actividades líderes de la agricultura, la industria, la construcción y la minería, que tienen los vínculos hacía adelante y hacia atrás más fuertes, crecen muy por debajo de los servicios. Como la actividad determinada por la demanda predomina sobre la determinada por la oferta, la producción, el suministro nacional, aumenta por debajo de la demanda. La inflación se dispara y la producción y el empleo declinan. El desajuste se mantiene mientras se presenten los desbalances fundamentales, especialmente en el mercado monetario, que carece de correctivos automáticos.

En fin, el deterioro del ahorro y la producción conformó una economía liderada por los servicios de transporte, comunicaciones e intermediación financiera que no tiene ninguna capacidad de sostenerse. La economía está a la deriva. El producto nacional se desplomó, luego rebotó, y ahora en 2022 tiende a estancarse. El crecimiento del producto estimado por la demanda desciende rápidamente y, lo más grave, el valor agregado de los sectores líderes, representados por la agricultura, la industria, la construcción y la minería, avanzan muy por debajo. Como la oferta es menor que la demanda, la inflación sube, la balanza de pagos se deteriora y el empleo disminuye. Se entra al estado de estancamiento con inflación (estanflación).

La solución es la coordinación de las políticas monetaria, industrial, agrícola y comercial orientadas a impulsar la oferta agregada. Lo primero es la conciliación monetaria que permita ampliar en forma considerable el crédito privado a los sectores productivos mediante el mayor acceso al sector financiero y al Banco de la República, e incluso por conducto de la adquisición de acciones de mayor pedido en la bolsa. La diferencia entre la demanda y la oferta global disminuiría y desaparecería. La actividad productiva se estabilizaría y la inflación disminuiría. El país quedaría en condiciones de recuperar el crecimiento sostenido y, lo más importante, mejorar la distribución del ingreso.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/eduardo-sarmiento/recuperacion-incierta/

22.1.-Balance económico de 2021 y perspectivas para 2022CÉSAR FERRARI

La economía se reactivó, pero el desempleo no disminuyó de forma considerable. La política fiscal y la transición energética son los principales retos que el país deberá enfrentar en 2022.

Un año de contrastes

19 dic 2021.- Este fue el año de la vacunación, la recuperación económica y la eliminación progresiva de las restricciones impuestas a raíz de la pandemia. También fue el año del descontento popular y la protesta social.

Sin duda, el principal logro fue el desarrollo internacional de las vacunas y su aplicación masiva, pues sin ellas habríamos contado muchas más muertes y la economía no se habría recuperado. Se espera que 2022 sea el año del regreso a la normalidad. Sin embargo, hay pocas certezas y mucha incertidumbre, especialmente por la posible aparición de nuevas cepas de COVID-19, la fluctuación de los precios internacionales y las convulsas elecciones presidenciales.

El crecimiento económico

Según el DANE, al tercer trimestre de 2021 el PIB de Colombia durante los 12 meses precedentes fue de 884.270 miles de millones de pesos, lo cual implica un crecimiento anual de 6,6% con respecto al mismo trimestre de 2020. Si la economía crece en un 10% en el último trimestre del año, el crecimiento anual de 2021 será de 8,5%, el porcentaje más alto de las últimas décadas.

“La recuperación del PIB es más estadística que real, pues después de la profunda caída de 2020, cualquier recuperación es percibida como elevada”.

El crecimiento ha sido jalonado por el consumo de los hogares y del gobierno. Al tercer trimestre del año, el consumo de los hogares de los últimos doce meses fue de 641,662 miles de millones de pesos y el del gobierno de 159,920 mil millones de pesos; montos superiores a los logrados al primer trimestre de 2020 cuando aún no había llegado la pandemia. Se trata de las cifras más altas en la historia económica de Colombia.

Las importaciones impulsadas por el consumo también parecen haberse recuperado. Su monto durante los últimos doce meses al tercer trimestre 2021 fue de 200,119 miles de millones de pesos, similar al del tercer trimestre del 2019 (200,596 miles de millones de pesos). En cambio, en el mismo periodo, las inversiones y las exportaciones representaron niveles más bajos que los del tercer trimestre de 2013. El retroceso de las inversiones compromete la expansión de capital y el crecimiento económico en el mediano y largo plazo. Así mismo, el retroceso de las exportaciones podría ocasionar la pérdida de mercados, especialmente en el caso de las manufacturas.

Es importante señalar que la recuperación del PIB es más estadística que real, pues después de la profunda caída de 2020, cualquier recuperación es percibida como elevada.

Puede leer: Quiénes han ganado y quiénes no han ganado con el repunte de la economía

El empleo y  el subempleo

El panorama resulta menos halagador al revisar las cifras de desempleo y subempleo. En octubre de 2021 la tasa de desempleo en Colombia fue 11,8% y la de subempleo 25,2%, para una fuerza laboral (PEA) de 25,08 millones de trabajadores. Antes de la pandemia, en octubre de 2019, la tasa de desempleo era 9,8 % y la de subempleo 27,1 % para una PEA de 25.30 millones de personas. Es decir, que mientras en 2019 un 36,9% de la fuerza laboral estaba desempleada o subempleada, en octubre de 2021, esta cifra llegó al 37%.

Las cifras también muestran que la PEA se redujo entre 2021 y 2019. Se trata de un comportamiento inusual que podría ser producto de la pandemia. Probablemente, la recesión hizo que muchas personas desistieran de buscar trabajo, lo cual aumentó el número de personas inactivas (conformado principalmente por estudiantes y soldados no profesionales). En efecto, la población inactiva pasó de 14,2 millones de personas en octubre de 2019 a 15,4 millones en octubre de 2021.

Dado que las tasas de desempleo y subempleo ya eran elevadas en 2019, no pueden ser atribuidas a la pandemia ni al aumento del salario mínimo, que quedó en un millón de pesos para 2022. El desempleo es un derivado inevitable de la incapacidad de la economía formal para crear suficientes puestos de trabajo, pues  quienes no consiguen empleos formales, optan por crear su propio puesto como empleados informales sin seguridad social: formalizarse les representa un costo muy elevado respecto a sus ingresos.

Foto: Presidencia de la República – Lo más importante sea que el 2022 vea el inicio de la transformación productiva: Colombia no puede seguir dependiendo de petróleo pesado y carbón térmico. 

Le recomendamos: La economía comenzó a reactivarse, pero de modo lento y desigual

La inflación y la política fiscal y monetaria

Este año también será recordado por el aumento de la inflación. Mientras que, en noviembre de 2020, la tasa de inflación acumulada era de 1,49%, la de noviembre de este año fue de 5,26%, considerablemente más elevada para las personas de ingresos bajos (6,34%) que para las de ingresos altos (4,11%).

La inflación es en gran medida producto del problema mundial de la disrupción de las cadenas de suministro de contenedores y barcos que ha impedido que muchos productos lleguen a sus destinos. Esto, sumado a la recuperación de la demanda, ocasionó un aumento de los precios que, por fortuna, parece ser un fenómeno pasajero y de no muy larga duración.

En 2019, el déficit fiscal representaba el 2,5% del PIB, en 2020 subió al 7,8% y las declaraciones del gobierno sugieren que este año llegará al 8,2%. Esto significa que el déficit del sector público no financiero pasó de 25,6 miles de millones de pesos en 2019 a 69 miles de millones en 2020 y a 70,8 miles de millones en octubre 2021.

“El reto más importante que Colombia deberá enfrentar el próximo año es la transformación productiva”.

En consecuencia, en 2019, la deuda neta del gobierno central era equivalente a 48.3% del PIB, en 2020 se elevó al 60.4% y en 2021 será equivalente a 65.1%. El déficit ha sido financiado con endeudamiento y con un aumento de capital del Fondo Monetario Internacional (FMI) que se tradujo en una entrega de 2.500 millones de dólares al Banco de la República. Esos 2.500 millones comprados por el Ministerio de Hacienda y Crédito con bonos del Tesoro de largo plazo, le permitió mejorar el perfil de la deuda.

En cuanto a la expansión monetaria, en noviembre de 2021 el dinero ampliado (M3) aumentó 10% con respecto a los 12 meses previos. Este aumento es menor que el del año anterior (12.2%) y el de otros países latinoamericanos.  Como el crecimiento del circulante (M1) fue mucho mayor, 21.3% en 2021 y 23.6% en 2020, los depósitos crecieron mucho menos. El elevado crecimiento del consumo, por encima del PIB, dejó poco margen para realizar depósitos. En ese contexto, el banco central ha venido aumentando su tasa de interés de referencia, el último a 3%, que seguramente se trasladará a las tasas comerciales. Razona que ello reducirá las presiones inflacionarias; probablemente, su mayor impacto negativo será sobre el crecimiento y la inversión.

¿Qué pasará en 2022?

Lo más probable es que en 2022 el crecimiento del PIB sea inferior al de 2021 e incluso al de las tasas históricas por el rezago de la inversión que será acentuada por la inestabilidad e incertidumbre suscitadas por las elecciones presidenciales y el aumento de las tasa de interés.

Con respecto a la política fiscal, seguramente será necesario formular una nueva reforma tributaria que aumente la progresividad, permita recaudar más impuestos, y elimine impuestos inneficientes como el gravamen a las transacciones financieras.

Así mismo, es importante mejorar la eficiencia de los mercados de crédito para que las tasas de interés comerciales se acerquen a las internacionales. Se trata de un problema regulatorio y monetario.

Finalmente, el reto más importante que Colombia deberá enfrentar el próximo año es la transformación productiva. No se logrará en un año, pero toca iniciarla pues la economía del país no puede seguir dependiendo del petróleo pesado y el carbón térmico en el contexto del cambio de la matriz energética mundial. Si no impulsamos nuevas exportaciones, la crisis de balanza de pagos será inevitable.

https://razonpublica.com/balance-economico-2021-perspectivas-2022/

22.1.-El eslabón perdido del crecimiento MAURICIO CABRERA

El gasto de los hogares ha sido el verdadero motor de la recuperación económica creciendo hasta septiembre 14,8% (son las últimas cifras que se tienen del Dane), mientras la economía creció el 10%.

16 ene 2022.- En pesos corrientes el consumo de los hogares aumentó $94,6 billones en ese período, y $68,7 billones respecto de los 9 meses del año 2019. ¿De dónde sacaron los colombianos la plata para ese mayor volumen de gastos?

La pregunta es muy relevante, porque el año pasado hubo 1,5 millones más de desempleados sin ingresos que en 2019, y además porque, según el mismo Dane, un 30% de los hogares no tienen ingresos suficientes para las tres comidas diarias, lo cual indica que el aumento del consumo ha estado muy mal distribuido.

Los economistas hemos planteado algunas explicaciones: Hasta septiembre, el aumento de los precios internacionales del café y la devaluación le dieron a las 500.000 familias productoras del grano $1,5 billones de ingresos adicional. Las remesas del exterior aumentaron en ese periodo cerca de US$2000 millones, lo que ha representado un mayor ingresos de unos $8 billones. Son parte de la explicación, pero es claro que solo representan un 10% del aumento de los gastos de los hogares.

Otra posible explicación es la caída del ahorro de los hogares. Según el Dane  la tasa de ahorro de los hogares en 2021 fue de 2,2%, mientras que el año anterior había sido del 10,3%; inclusive en el trimestre julio septiembre de 2021 fue negativa en 0,2%. Una caída de tal magnitud no es usual ni tiene explicación lógica. “La naturaleza no da saltos”, decía Alfred Marshall uno de los padres de la economía neoclásica.

Afortunadamente, hay no economistas, que no recurren a tantas cifras, pero si a su observación de la realidad y plantean explicaciones que son tabú para los economistas que ni se atreven a hablar de ellas. Por ejemplo, el leído columnista Felipe Zuleta escribió en su primera columna de este año, a propósito de la pregunta por el origen del mayor gasto en consumo:

“¿De dónde viene toda esa plata? Parte, sin duda, del sector formal de la economía, pero otro tanto llega, creo yo, de cuatro fuentes ilegales, a saber: narcotráfico, contrabando, corrupción y minería ilegal. De no ser por estas actividades ilícitas, seguramente no estaríamos hablando de esta recuperación económica. Colombia, lamentablemente, se convirtió en la lavandería de dineros ilícitos más grande del mundo. No en vano, para nuestra vergüenza, somos el país que más produce y exporta cocaína. Esa plata entra de alguna manera a nuestra economía.

La explicación tiene mucho sentido. A pesar de los esfuerzos de erradicación de cultivos de coca, parece que la producción de cocaína no ha disminuido. En parte por la resiembra y en parte por el aumento de la productividad, todo estimulado por la devaluación, pues ese es el producto de exportación que mejor responde a la tasa de cambio. Lo mismo puede decirse de la minería ilegal, que también se ha vuelto más rentable por el elevado precio internacional del oro.

No hay estudios recientes sobre el ingreso de dineros ilícitos a la economía, pero en las ciudades si se ven muchos nuevos ricos sin explicación de sus ostentosos consumos distinta a actividades ilegales como las que menciona Zuleta. Este puede ser el eslabón perdido de la recuperación económica.

https://www.elpais.com.co/opinion/columnistas/mauricio-cabrera-galvis/el-eslabon-perdido-del-crecimiento.html

22.1.-Lo que va de Boric a Petro RICARDO CHICA

La izquierda de Boric no es la de Petro, quien es un populista, o sea, hace propuestas simplistas de cuestionable fundamento económico.

Gabriel Boric y Gustavo Petro. Fotos: Reuters y Colprensa. 

Conviene ahora insistir en que la izquierda de Boric no es la de Petro, quien es un populista, o sea, hace propuestas simplistas de cuestionable fundamento económico; las de Boric han sido respaldadas por destacados economistas (mientras Petro es criticado frecuentemente por la mayoría de los economistas colombianos).

17 ene 2022.- Tres casos ilustran esta irresponsabilidad: la extinción del sector carboenergético; la nacionalización del ahorro pensional y el salario mínimo SM.

El argumento que sigue se concentra en la exigencia planteada por Petro sobre SM. Aunque tiene razón en que si el salario se rezaga de la productividad la distribución del ingreso en el sector formal evoluciona a favor del capital (en eso no radica su populismo), surgen tres problemas en la forma como presenta su argumento:

1) ¿Es ese el caso en Colombia, un país donde tanto la productividad como la inversión han estado en general estancadas por la mayoría de dos décadas? El problema de la medición de la productividad, aunque aparentemente simple, tiene complicaciones: están las productividades de los dos factores (Q/L: PT, Q/K: PK) y la total (PTF): PT crece con el estancamiento del empleo; para que PT crezca PK debe crecer junto con la intensidad de capital, es decir, que ese crecimiento depende de la inversión, más aun porque PT es pro cíclica (depende de la utilización de la capacidad). PT es la medida más aproximativa siendo que incorpora PK y es necesario descontar ese aporte (lo que hace la PTF); PTF es más baja que PT en una magnitud que es función de la elasticidad producto del capital y la intensidad de capital (Estudio Nacional del Crecimiento de la Productividad. DNP/Colciencias). Si la PTF ha estado estancada por décadas, con observaciones negativas varios años, como en general la inversión, ¿por qué la PT crecería mucho más que la PTF?

2) Tal cambio refleja exclusivamente un mayor grado de explotación ¿o el asunto es más complejo? Los salarios pueden crecer al ritmo de la productividad sin afectar el margen de ganancias y la capacidad de reinversión de las empresas en un modelo simplificado con precios por mark-up. Pero los márgenes netos se ven afectados por costos de capital, intangibles, impuestos y son necesarios para la inversión/innovación.

3) ¿Provee la puja distributiva en el sector formal una visión de la evolución de la pobreza en una economía con un sector informal que duplica en empleo al formal? Esos modelos ricardiano-marxistas clásicos de distribución no incluyen la masa de marginados expulsados a la informalidad y el SM no es buena medida de la consiguiente pobreza.

Son ellos quienes más sufren las presiones inflacionarias causados por alzas en el SM. Lo que menos necesitan los pobres es que el empleo no crezca debido a su nivel y que políticas anti-inflacionarias de BR frenen la expansión postcrisis.

https://www.portafolio.co/opinion/ricardo-chica/lo-que-va-de-boric-a-petro-ricardo-chica-560644

22.1.-Carestías y hambruna – AURELIO SUÁREZ

La tormenta inflacionaria local fue más perfecta por la fracasada estrategia de libre comercio y capital extranjero.

La carestía fue el hecho económico en 2021 a escala global. Estados Unidos tuvo la más alta desde 1982, 7 por ciento, y las preocupaciones de los economistas giran en torno a esta distorsión. “En términos concretos, la aceleración de la inflación actual obedece a que el abastecimiento de bienes y servicios es menor que la demanda (…) el exceso de demanda desbordó los precios” (E. Sarmiento, El Espectador).

22 ene 2022.- El índice de los alimentos de la FAO subió de 108,6 en 2020 a 133,7 en 2021. Con alzas en los cereales de 116 a 140; en aceites vegetales de 131 a 178; en lácteos de 109 a 128 y carnes de 94 a 111 (FAO, 100=2014-2016). Debe agregarse la falta de capacidad portuaria para atender la demanda creciente de una sociedad con gastos represados, impulsada por los apoyos fiscales a empresas y personas, y ahorros descongelados, que incrementaron el transporte marítimo de contenedores, cuyo costo promedio pasó de 1.290 dólares por unidad en noviembre de 2019 a 9.293 en diciembre de 2021 (Statista). Hay además escasez de chips electrónicos y hasta de conductores de camiones en las mayores economías. Prima la demanda sobre la oferta como fenómeno complejo, en el que unos factores se refuerzan con otros, más que el “demasiado dinero en busca de muy pocos bienes”, y las primeras víctimas “son 690 millones de personas que padecen hambre crónica en el mundo y 840 millones que la padecerán en 2030” (U. de Antioquia, 2022).

Se cree que en 2022 seguirá. En el escenario de riesgos, el Banco Mundial añade los efectos paralizantes de la variable ómicron, aparejada con bajos niveles de vacunación en muchos países. El Banco estima que los cuellos de botella en las cadenas de suministro no se resuelvan en el corto plazo con consecuentes alzas en los precios de los productos básicos, incluidos alimentos y energía, y alerta sobre elevados saldos de deuda pública en muchos países y sobre graves tensiones sociales y eventos climáticos extremos. Para América Latina, prevé que el crecimiento en 2021 del 6,7 por ciento caerá a 2,6 en 2022 y 2,7 en 2023 (WB, Global Economic Prospects). La alta inflación vendrá con bajo crecimiento, hacia la estanflación.

Colombia marcó en 2021 un Índice de Precios al Consumidor, IPC, del 5,62 por ciento y para los más vulnerables fue 6,85. Los alimentos alzaron 17,23; la comida fuera de casa 8,83, y el transporte 5,69 por la elevación de los combustibles en 11,32. Los alimentos responden por la mitad del índice, que sin ellos se hubiera incrementado 3,44 (Dane). Las listas de mercado lo confirman: entre diciembre de 2020 y diciembre de 2021, el huevo pasó de 317 pesos a 409; el kilo de pernil de pollo, de 6.637 a 12.800; el de papa, de 715 a 2.013; el de zanahoria, de 1.322 a 1.645; pastas y aceites se dispararon y el de manzana importada de 6.152 a 7.099 (Dane).

La tormenta inflacionaria local fue más perfecta por la fracasada estrategia de libre comercio y capital extranjero. Como abonos y plaguicidas son importados, los precios internacionales al alza, del nitrógeno, del potasio y del fósforo recargaron el Índice de Precios al Productor Agrario, que subió de 142,07 a 193,12, más de 50 puntos, el doble que entre 2015 y 2020. Colombia pagó por tonelada de insumos agrícolas 638 dólares en 2021, mientras que en 2019 fueron 500 (Cálculos, base Dane). Finalmente, la tasa de cambio completó el cuadro al treparse a 3.750 pesos en promedio en 2021, y a alimentos, insumos y transporte caros se sumó la devaluación.

Así, la dependencia de las importaciones de bienes del ámbito agropecuario, que bordean 14 millones de toneladas anuales, junto con dos millones de las de bienes intermedios para el agro, se conjuga con la debilidad del peso colombiano. “Sobresale el déficit de la balanza comercial” y “el fortalecimiento del dólar frente a las economías emergentes, siendo la colombiana de las más endeudadas y percibida como de mayor riesgo” (S. Kalmanovitz, El Espectador), cuando los “ciclos globales de liquidez” están ligados a “decisiones de política monetaria en Estados Unidos y otras economías avanzadas” (D. Guevara, El Espectador) que, por los anuncios, vendrán en sentido adverso.

El dramático balance empeora ante la falta de instrumentos para enderezar. Las restricciones de los TLC, la política cambiaria flexible, que relaciona con alto coeficiente la devaluación con el índice de precios, y la política monetaria, fallida en “mantener el poder adquisitivo”, impelen a modificar a fondo el neoliberalismo que las incubó en 1991. Sin reformas que admitan una coordinación monetaria entre las varias autoridades, la revisión de los tratados y el apoyo a la producción nacional, predominarán la carestía y la inseguridad alimentaria que azota al 54 por ciento de los hogares colombianos (SEMANA-Andi, 2021).

https://www.semana.com/opinion/articulo/carestias-y-hambruna/202237/

*21.44.-La incompetencia de Duque SALOMÓN KALMANOVITZ
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Ajustes constitucionalesEDUARDO SARMIENTO

En la actualidad hay dos visiones contrapuestas sobre la economía. El Gobierno considera que luego de la pandemia la economía recuperó la tendencia del pasado y evoluciona satisfactoriamente. La información de las últimas décadas, antes y después de la pandemia, revelan una realidad distinta. El producto crece por debajo de la tendencia histórica y muy por debajo del período de oro, 1950-1970, y la distribución del ingreso se deteriora.

27 nov 2021.- Veamos un período más largo. El desempeño de la economía colombiana en los últimos 30 años del modelo de apertura de comercio internacional es el menor de la historia registrada en el país, y de mayor deterioro en la distribución del ingreso del último siglo. Entre 1990 y 2020 el producto nacional creció 3,5 %, el empleo 2 %, la balanza de pagos registró déficit del 6 % del PIB, la participación del trabajo bajó considerablemente y el coeficiente de Gini subió a 0,55, uno de los más altos del mundo.

Como se vio en Colombia en las pasadas elecciones y ahora en Chile, dentro del ambiente polarizado tienden a ganar los candidatos con posiciones extremas. El público no vota por su favorito, sino contra el adversario. Por lo general, los ganadores no disponen de los acuerdos políticos ni de la discrecionalidad para avanzar en reformas económicas estructurales.

El mejor apoyo al próximo gobierno es una Asamblea Nacional Constituyente integrada por amplios estamentos nacionales, para elaborar un diagnóstico sobre el estado de la economía, en particular sobre el bajo crecimiento, el estancamiento del empleo, el déficit fiscal en cuenta corriente y, en especial, sobre la distribución del ingreso, y avanzar en soluciones rápidas y comprensibles. En su defecto, el consenso tendría que lograrse por medio de la consulta popular y debates públicos en torno a las reformas constitucionales concretas. En lo que respecta al Gobierno, las dependencias especializadas tendrían que ocuparse de los detalles de la ejecución y la coordinación para incorporarlos en los planes de desarrollo estratégicos y los programas fiscales de mediano plazo.

El país está expuesto a un falso conflicto entre el crecimiento económico y la distribución del ingreso que ha persistido durante décadas, y contradice las teorías dominantes de los organismos internacionales y los libros de texto. Las soluciones presentadas por Kuznets, el economista Premio Nobel más influyente del siglo XX, y ahora por los organismos internacionales de crédito y Piketty son inadecuadas e insuficientes. A lo largo y ancho del mundo el salario crece por debajo de la productividad del trabajo, a tiempo que la participación del trabajo en el ingreso nacional desciende. América Latina, y en particular Colombia, operan con modelos inequitativos, en los cuales el crecimiento económico se propicia a cambio del deterioro de la distribución del ingreso. La política oficial del actual Gobierno de ampliar la demanda agregada con cuantiosos déficits fiscales financiados con un monumental déficit en cuenta corriente registrado y no registrado, que desplaza el valor agregado nacional y el empleo, y deprime el salario, no es sostenible.

Lo cierto es que las soluciones requeridas no son posibles con simples medidas convencionales del Congreso y disposiciones administrativas unilaterales.

La gran controversia nacional está sobre el modelo económico que llevó al estado actual, y el marco institucional existente no es adecuado para dirimirlo. Los aspectos políticos predominan sobre los técnicos, en particular sobre los económicos, y los gobiernos no disponen de facultades legales para realizarlos en forma unilateral. Se precisa ir más lejos con las reformas presentadas insistentemente en esta columna y en varios libros.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/eduardo-sarmiento/ajustes-constitucionales/

21.44.-La incompetencia de Duque SALOMÓN KALMANOVITZ

Uno de los chistes que le tienen a Duque es que si él ha sido presidente del país cualquiera puede serlo. Con el paso del tiempo, el presidente ha ganado más confianza en sí mismo y se ha descarado con sus abusos de poder y las muestras de su insípida personalidad.

22 nov 2021.- De los primeros escarceos tímidos en los que no quiso hacer alianzas para gobernar, ha entrado a repartir mermelada a todas las facciones que necesita en el Congreso para hacer aprobar sus propuestas legislativas. El narcisismo que comparte con Francisco Barbosa, su compañero de pupitre de la Sergio Arboleda, lo lleva a tomar malas decisiones la mayor parte del tiempo.

En los corrillos políticos se menciona que el gran logro de Duque es haber acabado con el Centro Democrático y con la larga carrera de Álvaro Uribe, aunque este se ha ayudado bastante al estar bajo la lupa del sistema de justicia por diversas actividades que no puede dejar pasar por alto. Al carecer de liderazgo efectivo, su partido está seriamente escindido entre todos los que aspiran a ser su candidato, ninguno con más del 2 % de intención de voto. No se destacan ni la lenguaraz María Fernanda Cabal ni la estruendosa Paloma Valencia. Se han puesto de acuerdo, sin embargo, para realizar dos encuestas a cargo de empresas que operan de manera independiente. Una tercera encuestadora hará de auditora del enredado proceso.

Entre tanto, la economía está en un fuerte auge que según Fedesarrollo la llevará a crecer al 7,5 % este año, recuperándose de la contracción que ocasionó la pandemia el año pasado, aunque el desempleo no mejoró proporcionalmente y sigue en niveles superiores al 12 % de la fuerza de trabajo. El Banco de la República está poniéndole freno a la actividad y en poco tiempo elevó su tasa de referencia de 1,75 % a 2,5 %.

La devaluación del año corrido va en 15,5 %, en parte por los desequilibrios macroeconómicos que el gobierno Duque no pudo resolver: el déficit en cuenta corriente (faltante comercial y de capitales) alcanza -4,6 % del PIB. Las exportaciones del país tocaron los US$60.000 millones en 2014 y hoy se arrastran alrededor de los US$33.000 millones. El déficit fiscal es de 8,2 % del PIB, uno de los más altos en toda la historia del país, que demanda financiación a tasas de interés muy altas, dada la percepción de riesgo país. Estos desequilibrios se han trasladado a la inflación que está en 4,6 %, y la de alimentos, en ¡14 %!

Alberto Bernal pronosticaba que si en las elecciones de 2018 ganaba Petro, el dólar, que en ese momento alcanzaba los $2.800, se iba a poner en $4.000; en cambio, si ganaba Duque, la divisa se cotizaría a $2.000. El viernes 19 de noviembre de 2021, el dólar se cotizó en $3.920, ante lo cual Bernal insiste en que eso se debe a que el mercado percibe riesgo de que Petro gane las elecciones de 2022.

 Sin embargo, las encuestas informan que al candidato de la Colombia Humana le queda difícil ganar en segunda vuelta, a menos que lo apoye el centro político. Así, Datexco le da una favorabilidad del 23 % en la primera vuelta, que es un techo que no le alcanza para ganar en el tramo final de la competencia. Es claro que si el centro clasifica en la primera y llega unificado a la segunda vuelta, ganará la Presidencia en 2022 con Sergio Fajardo o Alejandro Gaviria.

A los inversionistas que confían en el juicio financiero de Alberto Bernal hay que recordarles, como en la cuña de Davivienda, que “su dinero puede estar en el lugar equivocado”.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/salomon-kalmanovitz/la-incompetencia-de-duque/

*21.43.-El sector eléctrico y las emisiones  DIEGO OTERO
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Isla Providencia: ¿reconstrucción o redestrucción? RODRIGO UPRIMNY
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La guerra económica del siglo XXI: empresas frente a EstadosMIGUEL ÁNGEL GARCÍA

La creación de grandes conglomerados en sectores como la tecnología, la energía o la salud provoca continuas fricciones entre sus objetivos y la defensa del interés general 

 Trabajadores de Amazon protestan frente a la casa de Jeff Bezos, fundador de la empresa, en Nueva York en diciembre de 2020.KENA BETANCUR (AFP VIA GETTY IMAGES) 

Existe una guerra entre quienes dicen que no hay una guerra y entre quienes dicen que sí la hay. Todo el mundo lo sabe. Las grandes tecnológicas, las farmacéuticas, las eléctricas han cavado sus trincheras. Enfrente, el Estado, y su defensa —con diezmados ejércitos— del interés general. Todo el mundo lo sabe. La sociedad, en tierra de nadie, solo posee herrumbrosas lanzas: las protestas civiles.

13 nov 2021.- Las grandes organizaciones están echando un pulso al Estado y sus competencias. Impuestos, regulación, aranceles, desprotección de los empleados, falsos autónomos. Los ricos se han enriquecido más con la crisis sanitaria y los pobres continúan vestidos con la precariedad. Unos 12,4 millones de españoles viven en riesgo de exclusión social o pobreza extrema. El sol se derrama al igual que vidrio fundido sobre su existencia. Todo el mundo lo sabe. ¿Hasta cuándo soportará el Estado este pulso de las grandes organizaciones? ¿Qué perdurará del interés general? ¿Dónde está el equilibrio entre la libertad económica y el compromiso social?

Son, quizá, las grandes cuestiones de la década. Los más de 20 expertos que construyen esta pieza rasgan ese verso repetitivo de Leonard Cohen. “Todo el mundo lo sabe”. Premios Nobel de Economía, profesores del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), Harvard, Stern, Yale, London School of Economics (LSE), Berkeley, Princeton, Míchigan, Pompeu Fabra o figuras mundiales, como el economista serbio-estadounidense Branko Milanović —una de las principales voces que denuncian la desigualdad—, reconocen la guerra entre el interés general (Estado) y las grandes organizaciones. Pero nadie menciona la palabra —como propuso Podemos, con las eléctricas o la banca— “nacionalización”. La respuesta es la ortodoxia económica. “Mayor transparencia, regulación y competencia”, resume por correo electrónico Thomas Philippon, profesor de finanzas en la Escuela de Negocios Stern de Nueva York. Aunque antes, sin concesiones, advierte: “Hay que obligar a esos colosos [tecnológicos] a que hagan tres cosas; sí o sí: pagar impuestos. Llevan 20 años evadiendo gravámenes de forma agresiva. Aceptar alguna forma de regulación y competir de manera justa. Han usado con demasiada frecuencia su poder de mercado para limitar la competencia”.

Este es el mundo y muchos parecen hablar únicamente desde sus bolsillos. Los números cuentan lo que se intuye. El año pasado, las cinco Big Tech (Apple, Amazon, Google, Microsoft y Facebook) ingresaron más de 1,2 billones de dólares. A Apple le sobra tanta liquidez que ha recomprado 90.000 millones (unos 77.300 millones de euros actuales) de acciones propias. Más o menos, el equivalente al PIB de Kenia. Los historiadores avisan de que el país ha regresado a una nueva edad de oro (1870-1901), cuando los monopolios ponían el nombre a todo. El azúcar, las finanzas, el ferrocarril o el petróleo de Rockefeller. ¿Otra vez los desheredados de la Tierra serán más pobres y los privilegiados más ricos? “Hay una lucha trascendental entre los gigantes tecnológicos y la sociedad civil, o sea, los ciudadanos de a pie”, describe Daron Acemoglu, profesor de economía del MIT. “Este enfrentamiento tiene consecuencias importantes para nuestro futuro. Por ejemplo, el control de la información, la soberanía del consumidor y la participación ciudadana en la política”. Transitamos un momento difícil para saber hacia dónde amanecerá el mañana. “Pero hay un despertar de la sociedad civil sobre los peligros del poder y los planes de estas compañías. Quizá exista alguna esperanza en el futuro. Sin embargo, es una lucha desigual”, admite el docente.

Nuevas bajas

También surgen quienes eligen vivir en medio del río, sin mojarse. “Algunos creen que son una amenaza, otros no. Es un área muy controvertida de la economía y el derecho”, reflexiona por correo electrónico sir Angus Deaton, premio Nobel de Economía en 2015 y profesor emérito de la Universidad de Princeton. Pero le arrastra la corriente. A finales de julio, The New York Times publicó unos sencillos cálcu­los que avanzan que la guerra acumula más bajas. El valor de mercado de las cinco grandes (9,3 billones de dólares, en aquellas fechas) era el doble que las 27 empresas más valiosas de Estados Unidos. La subida de los títulos de Amazon convirtió a Bezos tan rico que podría comprar un nuevo modelo de iPhone a 200 millones de personas y continuar siendo multimillonario. Los ingresos de LinkedIn (Microsoft) cuadruplicaron los de Zoom, una de las estrellas de las comunicaciones durante la pandemia. Todo exhala luz. Las ventas de Microsoft alcanzaron los 45.320 millones de dólares en su primer trimestre fiscal (finalizó el 30 de septiembre). Un 22% más que el año pasado.

Quizá el mundo de Bezos no sea de esta Tierra y de ahí su obsesión por el Espacio y Blue Origin. Parece olvidar el fértil suelo de Albuquerque (Estados Unidos), donde creció de niño. Aunque algunos se lo recuerdan. “La amenaza procede de dos vías”, alerta en conversación telefónica Branko Milanović, académico sénior en el Stone Center for Socio-Economic Inequality (Nueva York). “Igual que sucede con los monopolios clásicos, ahogan la competencia. Pero muchos de sus servicios son gratis. Algo que nunca ocurría con los tradicionales. Sin embargo, su capacidad para vender esos datos, que solo poseen ellos, los convierte en monopolistas frente a otras compañías”. La segunda “amenaza” es política. Amazon apenas tenía grupos lobbistas hace cinco años. Hoy gasta millones para influir en las leyes del país. “Si no se los detiene ahora, será imposible pararlos una vez que se hayan extendido a múltiples áreas de la economía”, advierte Milanović. Con los 43.100 millones de euros que Google recaudó por sus anuncios entre abril y junio se podría haber pagado la gasolina de todos los estadounidenses durante un mes.

El porcentaje de trabajadores en nuevas empresas cayó del 4% en 1980 a un 2% en la década de los 2010. Y las operaciones fuera de sus fronteras de fusiones y adquisiciones descendieron del 16% en 2014 al 9% durante 2019. Aunque el billete verde brilla para una minoría como esmeraldas. Ahora hay 745 milmillonarios en el país comparado con los 614 de marzo de 2020. Han añadido 2,1 billones de dólares a su riqueza durante la pandemia y ya suman cinco billones. “Estados Unidos siempre ha tenido una elevada tolerancia a la desigualdad. Mientras la gente entienda que las reglas son justas y cualquiera puede alcanzar el sueño americano”, asume en The New York Times Chuck Collins, director del programa de inequidad en el centro Institute for Policy Studies.

Trabajadores de una empresa china clasifican envíos desde la provincia de Hunan, el 12 de noviembre. STR (AFP)

Concentración

¿Justas? Raíces que crecen sobre tierra pétrea. Las corporaciones tecnológicas están devorando el mundo, como Saturno a su hijo: el interés general. “Y lo más dramático es que desde los organismos públicos no solo no se ha actuado con severidad para evitar esta acumulación de poder en unas pocas compañías, sino que, incluso, en algunos casos, se ha alentado esta concentración”, narra José García Montalvo, catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra (UPF). Y critica: “Resulta impresentable que Facebook [renombrada Meta, quizá con su nuevo nombre Zuckerberg quiera lavar, tal vez en el río de Angus Deaton, los pecados de sus manos] no haya cumplido una de las condiciones básicas de su fusión con Instagram y WhatsApp, que impide que las empresas puedan compartir datos. Pero ¿de verdad pensaba la autoridad de la competencia que se podría controlar lo que la firma haría con los datos una vez producida la compra?”, se cuestiona el experto.

La declaración en octubre pasado ante el Congreso de la ingeniera Frances Haugen —37 años—, que trabajó en la compañía desde 2019, desnudó el alma de Zuckerberg. “La empresa antepone sus astronómicas ganancias a la gente”, condensó. Eso es la plataforma: Corea de Norte; no la civilizada Suecia. Aunque se puede romper lo que hiere. En los años ochenta a los reguladores no les tembló la normativa para fragmentar AT&T en mini-Bells. La sociedad arriesga mucho. “El plan de Google de conectar Arabia Saudí e Israel mediante fibra óptica e incluso crear nuevas monedas vulnera la soberanía de los Estados”, avisa Thomas Husson, analista principal de la consultora estadounidense Forrester Research.

Pero en Estados Unidos, la “intromisión” del Estado en las empresas no suena a socialdemocracia, sino a comunismo. Esa Extracción de la piedra de la locura —que pintó El Bosco— sigue presente desde hace décadas en su sentido de país. Sean republicanos o demócratas. “En las democracias, el público debería tener la última palabra. Sin embargo, un control excesivo por parte de la Administración puede ahogar un crecimiento que resulta bueno para todos”, admite por correo electrónico Joseph S. Nye, decano emérito de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de Harvard y ex secretario de Estado de Defensa con Clinton. “Resulta inevitable cierto grado de conflicto”, sentencia.

La amenaza china

Las leyes antimonopolio, que deberían proteger al ciudadano, están congeladas como el permafrost en el Ártico. Esto es lo que un representante de NetChoice —un grupo que protege los intereses de Google, Facebook y Amazon— alertó a The Washington Post si legislaban contra las grandes tecnológicas: “Al mismo tiempo que el Congreso está viendo cómo impulsar la innovación estadounidense y la ciberseguridad, los legisladores no deberían aprobar ninguna normativa que ceda terreno a competidores extranjeros y abra la puerta de los datos americanos a peligrosos y desconfiables actores”. China es el principal intérprete del miedo. La preocupación es un viento aullante. “No solo hablamos de la defensa de la competencia, sino de economía política. ¿Son estas empresas una amenaza no por su poder de mercado, sino por su poder político?”, se pregunta Ernesto Dal Bó, profesor de negocios en la Universidad de California, Berkeley. “Posiblemente sí. Pero resulta incierto qué criterio podríamos usar para corregir la situación. Ni si las correcciones serían peores que las distorsiones que se quieren enmendar”.

La “excusa” es perfecta para la inacción. Apenas surgen compañías y los girasoles, ciegos, no hallan el sol. Los economistas Colleen Cunningham, de la London Business School, Florian Ederer (Yale) y Yuen Yuen Ang, profesora de Políticas de la Universidad de Míchigan, y autora de China’s Gilded Age (la edad dorada de China), han demostrado que muchas grandes empresas practican “las compras asesinas”. Adquieren firmas que podrían ser una amenaza competitiva. Líneas rojas que navegan océanos. El coloso asiático ha aprendido “el peligro del capitalismo de amiguetes”, observa Yuen Yuen Ang. “El presidente chino Xi Jinping tiene la misión de acabar con la edad dorada de China. Quiere reproducir la era progresista estadounidense —un tiempo con menor corrupción y más igualdad—”. Y agrega: “El desafío de Xi es mantener el fervor capitalista y ofrecer equidad. Es un reto único. El mundo aún no ha sido testigo de un Gobierno que supere con éxito los efectos secundarios negativos del capitalismo por decreto”.

China ha recuperado el término de “prosperidad compartida” para presionar a empresas y emprendedores en su obligación contra la desigualdad. Dentro de una nación que, pese a ser socialista, tiene una de las peores tasas de redistribución del mundo. El mensaje, o el “miedo”, ha trascendido. El multimillonario Jack Ma se ha comprometido a donar miles de millones a la caridad y Tencent —la mayor firma de internet— destinará 13.400 millones de euros a ayuda social. El Gobierno no bromea. El coloso de la distribución Meituan abonó en octubre una multa de 457 millones por violar las leyes de la competencia. En otros horizontes, ¿de qué forma se lee esta nueva economía y el propósito cívico de sus empresas? “En el extranjero pueden ser vistas como simples tentáculos del pulpo estatal chino, lo que dificultará sus operaciones”, prevé Francesco Sisci, sinólogo italiano experto en China. Puede ser, pero en Europa los Estados reclaman el control de un espacio desatendido durante décadas.

Una mujer pasa ante un expositor de Google en un evento en Nueva Deli, India, el 28 de agosto. ADNAN ABIDI (REUTERS)

Ese puzle federal que es Alemania necesita inversiones públicas. El KfW —un banco respaldado por el Estado— ha expuesto la cifra (en un país con más de 11.000 municipalidades) de 149.000 millones de euros. Escuelas viejas, puentes ruinosos, megaproyectos retrasados indefinidamente, como el nuevo aeropuerto de Berlín, que avergüenza a los germanos, señales temblorosas de teléfono o baños decrépitos en las aulas. Esta es la conversación cotidiana en la potencia europea. “La ‘segunda industrialización’, que es de lo que estamos hablando, exige un marco estatal”, indica Henrik Scheller, experto en política financiera y municipal. “Los gobiernos federal y nacional deben coordinarse y actuar cada uno allí donde tiene responsabilidad”. La propuesta más interesante —­cuenta The Economist— procede de los verdes, que quieren añadir una “regla de oro” que permita a la Administración financiar en una década 500.000 millones de euros dirigidos al cambio climático y las infraestructuras digitales. Porque ya están viendo cómo Tesla se instalará en diciembre en Berlín para competir con su industria automovilística de lujo. Amenaza una ventisca de agua y nieve y la empresa de Elon Musk quiere entrar en la tormenta. Quizá huyendo de un país que, según el think tank Brookings, está emitiendo “señales ominosas” de que el creciente sectarismo pueda llevar a una guerra civil o hacia “un terrorismo interior”. Esta fragilidad de los 50 Estados acoge en la memoria el discurso inau­gural del expresidente Abraham Lincoln (1809-1865), cuando apelaba a “los mejores ángeles de nuestra naturaleza humana” para superar los 600.000 muertos que dejó su victoria en 1860. Necesitamos ahora esa naturaleza del hombre. La sincera. Aunque Lincoln fuera asesinado cinco años más tarde, tras un mitin en defensa del voto de los negros.

España tiene una defensa contra esta avalancha estado­unidense, sin fracturar, por ahora, multinacionales inmensas y competidores desleales. Fiscalidad. Y evitar que a países como Irlanda —convertidos en cuasi paraísos tributarios— les crezca un trébol de cuatro hojas cada vez que se implanta una industria tecnológica extranjera. “Impuestos, gobernanza y regulación coordinada en el ámbito global y europeo”, propone Roberto Ruiz-Scholtes, responsable de Estrategia de UBS. Pero el “famoso” 15% mínimo que Europa aplicará al gravamen de sociedades (y que tras dos décadas ha aceptado a regañadientes Irlanda, con un coste de entre 800 y 2.000 millones de euros) apenas aportará 400 millones a España en 2023. Ecos similares del hundimiento de la política contra los paraísos fiscales. “Además, durante demasiado tiempo, hemos dejado de lado las leyes anticompetencia. Resulta necesario tomárselas en serio, algo que llevamos sin hacer 20 años”, advierte Federico Steinberg, investigador principal del Real Instituto Elcano. Y añade: “En Europa estamos viendo un retorno de un mayor peso del Estado, de medidas socialdemócratas, de presupuestos expansivos en lo social”.

El Viejo Continente, y España, tiene que recuperar valores amontonados en el trastero colectivo. “La cuestión básica es que la Administración posee un papel importante en la protección de los consumidores (pensemos en los medicamentos o la alimentación) y la ausencia de regulación puede provocar un daño profundo a las personas”, analiza por teléfono Nicholas ­Barr, profesor de Economía Pública de la LSE. Cada experto tiene sus propuestas. ¿Qué sucede cuando las eléctricas, las tecnológicas o las farmacéuticas arrinconan el interés general? “Lo que no funciona es que algunas empresas digitales tengan tantas economías de escala y controlen sus mercados sin competidores. Eso ya lo vimos en 1900 con compañías ferroviarias y con las eléctricas. Hemos tardado casi 100 años en regular esos sectores. Puedes construir una línea de alta velocidad donde compiten varios proveedores, lo que carece de lógica son dos vías de tren que discurren paralelas”, ejemplifica Jan Eeckhout, economista belga y autor de La paradoja del beneficio.

Riesgo de abusos

Las grandes tecnológicas nunca cometen ese error: cuantos más usuarios tienen, son más eficientes. “eBay cobra el 7%, frente a lo razonable, que sería un 0,5%; mientras el juego Fornite paga el 30% a la plataforma de Apple”, desgrana Jan Eeckhout. ¿Y dónde está el Estado español? ¿Aferrado, en una esquina, a las tres cuerdas, encajando golpe tras golpe? Luz, farmacéuticas, tecnología. Buscando un acuerdo con el gas argelino, que sin duda elevará el precio de la factura al viajar un 75% licuado por barco. ¿Ese es su asalto? “La Administración tiene que facilitar la competencia. El objetivo no es vaciar las empresas, sino que las compañías compitan entre ellas”, propone el economista. Esa estrategia de eliminar los pasos de peatones camina tan neoliberal que resuena el andar del crash de 2008. “Todas las concentraciones de poder son malas, porque existe el riesgo de abusar”, comparte el jurista Antonio Garrigues Walker. La situación avanza entre la esterilidad del esfuerzo y la necesidad de la lucha. Muchos quieren triunfar en la batalla, pero aceptan cierta inevitabilidad del fracaso. “No existe ningún sector en la economía que funcione bajo la libre competencia”, admite Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI).

En la cultura judía hay una canción titulada Chad Gadya (una cabrita) escrita en arameo y hebreo. Cada verso se suma al anterior y se forma el cántico. Escrita hace cuatro siglos, trasciende un canto de infancia para ser una metáfora económica, y política, del daño del poderoso sobre el frágil. “¿Hasta cuándo durará el ciclo infernal del opresor y el oprimido? / ¿Del verdugo y la víctima? / ¿Hasta cuándo tanta locura? / ¿Ha cambiado algo? / Yo he cambiado este año. / Era un dulce cordero, ahora soy un tigre, un lobo sanguinario, / era una paloma, una gacela; ahora ya no sé lo que soy”. Todo el mundo sabe que hay una guerra entre quienes dicen que no hay una guerra y entre quienes dicen que sí la hay.

Refinería de Valero St. Charles en el Estado norteamericano de Louisiana. SHANNON STAPLETON (REUTERS)

Presión sobre la transición verde

La conversación lanza esquirlas como si las palabras pasaran una a una sobre un torno que jamás cesa de girar.

—Farmacéuticas, gigantes tecnológicos, eléctricas y gasistas cada vez tienen más poder. ¿El Estado debería recuperar el terreno perdido? —.

—No. No funcionaría. Lo público no es garantía de nada—, dice Mariano Marzo, catedrático emérito de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universitat de Barcelona—.

— ¿Pero las gasistas y las eléctricas están echando un pulso al Gobierno o es algo coyuntural? —.

— Es coyuntural, con algunos elementos de fondo. Existe una imposibilidad de gobernar debido a la actual mayoría parlamentaria. Y algo tan complejo y a largo plazo como es la transición energética requiere de un pacto de Estado. Menos politiquería electoralista y más gestión basada en la ciencia y la tecnología. Necesitamos estadistas, no populistas—, remata.

Al final tenía razón el filósofo William James (1842-1910), cuando teorizó que en el mundo existen universos paralelos. Solo que uno estaría habitado por la gente común y el otro por los intereses de los altos ejecutivos y las grandes corporaciones que gestionan.

Después de años bombeando todo el petróleo y gas posible, los gigantes energéticos occidentales como Chevron, BP, Exxon Mobil o Royal Dutch Shell están reduciendo la producción para enchufarse a la energía verde. Pero el universo de los colosos estatales ha descubierto pozos de dinero. Saudi Aramco —el mayor productor de oro negro del planeta— anunció en octubre su intención de incrementar su producción al menos de un millón de barriles diarios a 13 hasta la década de 2030. “Estamos capitalizando la oportunidad [del giro sostenible de las petroleras occidentales]”, se justificó Amin H. Nasser, consejero delegado de la energética ante un grupo de analistas, según The New York Times. La misma estrategia la replicarán Argentina, Colombia, Iraq, Libia, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Brasil. Más crudo estatal para un planeta al que casi ni le caben las nubes negras.

Sin embargo, a veces, se abren cielos claros sobre ese horizonte de chatarra. Existen maneras de construir una relación “sana” entre las grandes empresas y el interés general. Carlos Martín, director del Gabinete Económico de CC OO, resume esa relación de vecindad y sus reglas. “No permitir que [las compañías] sean demasiado grandes para dejarlas caer o poner en peligro la competencia en los mercados”, propone. Interpretado de otro modo. “Los Estados deben estar muy bien empoderados y equipados para romperlas en unidades más pequeñas, si resulta necesario”, apunta.

Movimientos de ajedrez. Proteger a la Reina. “Impedir la captura del regulador prohibiendo la participación de expolíticos y altos funcionarios del Estado en consejos, filiales o asociaciones”. Bloquear las ‘puertas giratorias’. Fracturar el pronombre “mío”. “La propiedad debería hacerse más temporal, rotatoria y líquida con el fin de promover la igualdad de oportunidades desde el nacimiento, superando la inequidad estructural que llega de lo aleatorio que supone nacer en una familia acomodada o pobre”, zanja. ¿Qué mérito tiene crecer en un entorno u otro? Nadie lo elige. No es el camino hacia una sociedad más justa.

https://elpais.com/economia/negocios/2021-11-14/la-guerra-economica-del-siglo-xxi-empresas-frente-a-estados.html

21.43.-El sector eléctrico y las emisiones  DIEGO OTERO

Introducción

Este es el segundo artículo que escribo sobre el sector eléctrico.  Tal vez en el primero no fui claro en mis argumentos sobre las subastas de energía solar y el papel de la hidroelectricidad. Quiero aclarar que soy un firme partidario de la hidroelectricidad y que me opongo a la forma como se está tratando la energía solar a través de subastas que solo benefician a los países desarrollados, y que son un ejemplo de desindustrialización. Mi posición es la de que hay que hacer una transición energética justa y racional, para beneficio de Colombia, no para favorecer a los países desarrollados.

Se exagera la posición del sector eléctrico en las emisiones contaminantes

19 nov 2021.- En Colombia toda la discusión del sector energético se ha concentrado en el sector eléctrico, cuando según Our World Data (Colombia C02 Country Profile) el sector eléctrico y la producción de calor por diferentes combustibles explicaban en 2016 el 11,8% de todas las emisiones (de CO2, NOX y metano), o sea, el sector eléctrico representaba bastante menos.

Para 2016 Colombia explicaba el 0,47% de las emisiones del mundo y las del sector eléctrico menos del 0.04%. Casi nadie habla del sector agropecuario, caza, silvicultura y uso del suelo que eran los responsables, según este informe, del 39,4% de las emisiones en Colombia.

El sector eléctrico colombiano es de los que tiene en el mundo una mejor combinación de fuentes de energía. En efecto, cerca del 75% de la generación proviene de centrales hidroeléctricas, y el resto de plantas a base de gas y carbón.

De los 17 203 megavatios en noviembre de 2021, 11 665 megavatios son de plantas de carbón y 3410 megavatios de térmicas de gas. El resto corresponde a cogeneración, solar, eólica y combustóleo.

Hay que reducir el uso del carbón inteligentemente

Sabemos que todos los estudios muestran que hay que reducir la producción de carbón y su utilización para generar energía eléctrica y calor en los sectores industriales. Pero nadie dice que hay que hacerlo ya, sino que hay planear su eliminación del presente al 2050, con planes intermedios para 2030 y 2040, siguiendo un plan bien diseñado que atienda todos los problemas técnicos, económicos y sociales que esto implica

Por ejemplo, algunos proponen no explorar más, no exportar y parar las plantas térmicas. Esto es incorrecto. Mirémoslo.

Primero, no exportar carbón implica dejar de percibir de 4000 a 6000 millones de dólares por año y billones de pesos por regalías para los departamentos, y demandas por las compañías privadas que han invertido en exploración y producción y pedirán indemnizaciones. Con el tiempo las exportaciones caerán porque la demanda va a disminuir por todas las restricciones que se están colocando para construir nuevas plantas térmicas de carbón y la sustitución por el gas natural y otras tecnologías para la producción de calor. En esto están de acuerdo todas las proyecciones. De 2022 al 2030 ya se habrá producido un gran cambio y más para 2050.

Si se cierran las plantas térmicas de carbón hay que pagarlas

En cuanto a las plantas térmicas a base de carbón, que pertenecen al sector privado, no puede pararse inmediatamente, esto requiere una transición hasta el 2030 por varias razones. Cerrarlas implica pagar a sus dueños por dejarlas de funcionar, una discusión bastante difícil porque ellos exigirán las indemnizaciones correspondientes por los ingresos dejados de percibir. Son 1665 megavatios que costarían 3330 millones de dólares comprarlas nuevas. Pero si se suspenden 1665 megavatios hay que reemplazarlos, que costarían por lo menos 1665 millones de dólares, si son renovables, o sea, ya van 4995 millones de dólares.

Los artesanos del carbón no pueden llevarse a la pobreza

Pero qué se hace con todos los que se perjudicarían por el cierre de estas plantas, en primer lugar, los artesanos-campesinos de Boyacá, Cundinamarca, Norte de Santander y Antioquia que extraen carbón y lo venden a las generadoras térmicas, cuyos ingresos se reducirían notablemente, y que habría que darles los ingresos perdidos con un plan de educación y empleo garantizado por el gobierno hasta que obtengan nuevos ingresos, lo cual fácilmente se acercaría a más de 6 billones de pesos. Igualmente, los que trabajan y viven de los servicios de esas plantas. En total, por cerrar las plantas de generación el Estado debería responder por 26 billones de pesos por lo menos. Se justifica esto, ¿cuándo todo se puede hacer muy bien planeado en un período que puede ir hasta 2030? Entre otros aspectos, reponer 1665 megavatios puede durar de uno a tres años por lo menos, especialmente en una época que pueden tenerse problemas por el retraso de Hidro Ituango y posibles sequías.

Con el gas natural se aplican argumentos similares

No exportar tiene costos altísimos

Lo mismo, prohibir exportaciones tendría costos altísimos en demandas y problemas para las regiones por las regalías dejadas de percibir, cuando estas van a disminuir progresivamente por razones del mercado mundial. Además, nadie está proponiendo hacer más exploración carbonífera en Colombia.

Si no se hace bien la transición habrá perdedores

Lo que no entienden los radicales ambientalistas, es que las cosas son más complicadas de lo que se piensa, y que hacer el cambio ecológico no es un asunto de pasiones sino de una planeación muy bien hecha para que funcione y sea justa. En la transición hay ganadores y perdedores, lo que no todos comprenden, y se trata de que nadie pierda. Y, algo que se olvida, los gastos financieros para la transición son enormes.

Colombia es el único país del mundo que no quiere hacer uso de hidroeléctricas

Otro hecho muy grave que se está dando en Colombia es que se está desechando el uso del agua para las hidroeléctricas, algo que nadie en el mundo está de acuerdo. Colombia es un país rico en potencial de presas para pequeñas, medianas y grandes hidroeléctricas. El agua es un recurso renovable, no da lugar a emisiones en su uso para generar electricidad y puede servir para controlar los caudales de los ríos y para propósitos de irrigación. Tenemos un potencial para generar electricidad hasta finales del siglo XXI. Se han exagerado los problemas ambientales como que se acaba con la fauna y la flora, lo cual no es cierto.

Infortunadamente, los problemas de Hidro Ituango han sido utilizados por charlatanes para atacar todo tipo de hidroeléctricas. Estas son muy seguras, Hidro Ituango es un caso muy excepcional en Colombia y el mundo. El interés nacional exige seguir utilizando el agua para la generación de electricidad por hidroeléctricas.

Las subastas de energías renovables y su papel en la economía colombiana

El 27 de octubre se realizó la tercera subasta de fuentes de energía renovables. Se adjudicaron 11 proyectos fotovoltaicos para 769,3 megavatios, de los cuales ENEL logró 99,9 megavatios (qué bueno para las empresas italianas), por un total de 3,3 billones de pesos y períodos de construcción máximo de 13 meses. Simultáneamente hubo subastas para contratos de largo plazo con los comercializadores inscritos en Colombia.

Los resultados mostraron un aumento de precios de 42% al 70% frente a los de la segunda subasta de 2019. De acuerdo con el centro de investigación Óptima (Boletín regulatorio No. 037 29/10/2021), Resultados finales-CLP 2021), en sus dos últimas conclusiones afirma lo siguiente:

“Por otra parte, desde Óptima se considera que los resultados de la subasta podrían ponerle freno a la dinamización en la contratación de energía con agentes de portafolio renovable ya que los promotores ahora estarán a la espera la siguiente convocatoria de subasta para buscar el cierre financiero de sus proyectos. Esto, como consecuencia a que este mecanismo demostró que puede tener precios de contratación más altos que los que se podrían encontrar con un contrato bilateral en el mercado. En este punto se reitera una conclusión dada en un punto anterior: los resultados de la subasta envían una mala señal a la formación de precios eficientes del mercado eléctrico. 6. Desde el punto de vista de la industria renovable desde Óptima se considera preocupante que la demanda perciba que la inclusión de FNCER en nuestro sistema implique sobrecostos a largo plazo. Óptima ha sido desde hace años promotor de las FNER, con la convicción de que están en capacidad de competir en el mercado ofreciendo tarifas competitivas en el largo plazo en beneficio de la demanda. Se ve entonces con preocupación que el resultado de esta subasta envíe señales en otra dirección al mercado y a la demanda”.

“Finalmente, por lo anteriormente expuesto se considera que esta subasta no era necesaria, el mercado venía negociando contratos de largo plazo a precios competitivos como resultado de las favorables señales de precio de la subasta anterior. Este resultado puede ser una buena noticia para los vendedores y para el ministerio, pero más allá de eso, los precios y las cantidades de energía adjudicadas son desconcertantes y preocupantes. 29/10/2021 12 Como siempre, seguiremos monitoreando el mercado y apoyando a todos nuestros clientes en la elaboración de estrategias que permitan mitigar riesgos y optimizar su participación en el mercado”.

No somos un país europeo

No debemos actuar como si fuéramos un país europeo que ya ha utilizado todas sus posibilidades de hidroeléctricas. A estos países les conviene promover las nuevas tecnologías porque las necesitan con urgencia para desarrollar su sector eléctrico y, además, porque venden sus equipos a los países subdesarrollados.

Por otra parte, aunque ya las tecnologías solar y eólica están probadas para generar electricidad, el sol y el viento son intermitentes, lo que puede dar lugar a cortes de energía, mientras no se resuelva el tema de la acumulación de energía, que se espera se solucione con el tiempo. Esto no lo entienden los que no son expertos en la planeación de la generación eléctrica, que se requiere de energía de base (centrales para satisfacer los picos de demanda para garantizar el suministro de energía eléctrica, como las térmicas a base de gas natural) y firme (la máxima energía eléctrica que es capaz  de entregarse de manera continua independiente del estado de la naturaleza) para que el sistema pueda responder inmediatamente a cambios en la demanda  que no se dan con las energías eólica  y solar, especialmente si hay fallas en las plantas, sean hidroeléctricas o térmicas.

Por supuesto, hay que apoyar las fuentes nuevas y renovables de energía, la solar, la eólica, la biomasa, la mareomotriz, la geotérmica y la posibilidad del hidrógeno y del amonio, porque son fuentes de energía complementarias y sirven para sustituir el uso del carbón en un período de tiempo razonable de aquí al 2030.

Lo que defiendo es que hay tener una política de industrialización, de tal manera que un porcentaje alto de estos componentes se fabriquen en el país, y que no seamos simplemente compradores de los chinos, los italianos, los estadounidenses, los españoles, los holandeses, los británicos, continuando el modelo extractivista y de dependencia del exterior para todo tipo de bienes no agrícolas, aunque ya venimos importando alimentos en cantidades muy grandes.

Debemos construir nuestra propia base tecnológica de este nuevo sector de fuentes nuevas y renovables de energía que nos permita, no solamente reducir las emisiones contaminantes, sino crear empleo nacional.

Conclusiones

En conclusión, el problema de las emisiones en Colombia no se encuentra en el sector eléctrico colombiano, que representan el 0,04% del total mundial. Más importante es el tema de la deforestación que explica en Colombia el 20% de las emisiones, de la ganadería que explica otro 20%. Pocos mencionan esto en el país, aquí está una mina para controlar nuestras emisiones, pero de esto no se habla en Colombia, todo se centra exageradamente en el sector eléctrico y todos están concentrados en defender plantas solares y eólicas.

Hágase un plan agresivo de reforestación para recuperar las devastaciones causadas en el pasado desde la colonización antioqueña que fue experta en acabar con los bosques. Realizar una campaña para reducir el consumo de carne. Fomentar una agricultura ecológica. Reemplazar la leña como combustible en las zonas rurales. Acabar con tanta publicidad gastadora de energía y materiales. Y, por supuesto, introducir cambios en la movilidad con la electrificación, los sistemas de transporte masivo, un plan de vías férreas y mejorar la navegación por los ríos, entre otras soluciones. Pero, todo esto implica una perfecta planificación y unas inversiones muy altas, algo que no puede hacerse de un día para otro.

21.43.-Isla Providencia: ¿reconstrucción o redestrucción? RODRIGO UPRIMNY

Después de un año del huracán Iota, que arrasó Providencia, uno no sabe qué indigna más de la reacción del Gobierno nacional: si su desidia en la reconstrucción de la isla, que para que sea genuina debe ser realizada en concertación con la población local, o su diligencia para otros proyectos, como una estación de guardacostas, que no es prioritaria y ha sido rechazada por los raizales.

21 nov 2021.- Después del huracán, Duque declaró por un año una “situación de desastre” en el archipiélago (Decreto 1472/2020), lo cual le confirió facultades excepcionales, como la flexibilización de la contratación pública.

Nadie se opuso a esa medida pues la reconstrucción de Providencia era urgente. Pero había preocupación ya que la experiencia comparada ha mostrado que la reconstrucción después de una catástrofe puede conducir al acaparamiento de las tierras y la aniquilación de las formas de vida de las poblaciones locales. La reconstrucción puede resultar más destructora que la catástrofe.

La razón es clara: la extrema vulnerabilidad y las urgencias de las poblaciones afectadas pueden llevarlas a vender sus tierras a bajo precio. Este riesgo era claro en Providencia porque es una isla atractiva a grandes inversiones turísticas y hay alta informalidad en la tenencia de la tierra. Igualmente existía el peligro de que, debido al carácter estratégico de la isla, el gobierno aprovechara la emergencia para imponer medidas rechazadas desde hace años por los raizales, como la base de guardacostas. Por eso muchos insistimos en que era importante implementar medidas como el congelamiento del mercado de tierras en la isla y, en especial, la activación de la consulta previa con los raizales, no sólo por ser una obligación constitucional, sino por cuanto permite involucrar a los locales en las decisiones sobre su futuro.

Un año después estos temores se han visto infortunadamente confirmados. La reconstrucción genuina anda a paso de tortuga. Muchos pobladores viven aún en carpas. El “hospital” (por llamarlo de alguna manera) que “provisionalmente” había sido instalado en una carpa sigue operando en una carpa, la pandemia está afectando gravemente a la isla y no hay refugios apropiados frente al riesgo de huracanes.

Esto ya es muy grave, pero tal vez más grave aún es que la población local no ha sido genuinamente consultada, con lo cual sus prioridades no han sido respetadas. Las escuelas, el hospital, las viviendas y las formas tradicionales de turismo no han sido priorizadas en la reconstrucción, a pesar de que interesan a los locales, según entrevistas realizadas por Dejusticia. Esta falta de consulta agudiza además los riesgos ambientales por el desprecio del conocimiento ancestral que tiene la comunidad para enfrentar estos peligros.

Y para agravar las cosas, los líderes raizales han empezado a ser amenazados sin que haya respuestas adecuadas de las autoridades. En cambio, el gobierno prioriza la base de guardacostas, que no sólo ha sido rechazada reiteradamente por los raizales sino que avanza con dolorosas medidas de hecho, como la instalación de un muelle flotante precisamente en el lugar en que se encontraba el de la Cooperativa de Pescadores “Fish and Farm”.

El gobierno está entonces usando la declaración de “situación de desastre” en el archipiélago, pero no para lo que toca, que es reconstruir Providencia según el plan de vida de los raizales, sino para lo que no toca, que es imponerles otras prioridades. La reconstrucción puede terminar entonces siendo más destructora que Iota. Por eso preocupa la prolongación de esos poderes de emergencia por un año más (Decreto 1482/2021), pues además flexibiliza la contratación en plenas elecciones y sin ley de garantías.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/rodrigo-uprimny/providencia-reconstruccion-o-redestruccion/

*21.42.-Falencias del régimen pensional    SALOMÓN KALMANOVITZ
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Costo fiscal del día sin IVA MAURICIO CABRERA
*Desabastecimiento mundial  EDUARDO SARMIENTO
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El ordeño GERMÁN VARGAS

Ojalá esta inoportuna y populista reforma tributaria se hunda en la plenaria de Cámara.

Avanza en el Congreso el trámite de la tercera reforma tributaria de este año, incluyendo la fallida del Dr. Carrasquilla. Es, además, la quinta en lo que va de este gobierno. Independientemente de su contenido, que me anticipo en calificar de populista y engañoso, la sola presentación de esta iniciativa contribuye a deteriorar aún más, si es posible, el clima de inseguridad jurídica para empresas y también para personas naturales.

14 nov 2021.- Es una situación inédita en el mundo y muy perjudicial por la zozobra que crea. ¿Qué empresa puede trabajar, planear su futuro, hacer presupuestos con esta incertidumbre? ¿Qué inversionista puede calcular el retorno de su emprendimiento y los riegos que asumirá? Ni qué decir de los fondos de inversión. Cómo vamos a retomar la senda del crecimiento con estas señales a los mercados nacional e internacional. Imposible.

Aun así, esta quinta iniciativa avanza con paso firme por los pasillos del Congreso. Casi inadvertida, llegará a consideración de la plenaria de la Cámara de Representantes esta semana. Apenas ahora empieza a conocerse el proyecto, que en definitiva lo que busca es eliminar el famoso y antitécnico impuesto del 4 por mil a las transacciones financieras. Personalmente he insistido desde el año 2010 en su desmonte, porque es un impuesto que no grava la utilidad de los negocios sino la propia actividad, que desincentiva la bancarización de personas naturales y jurídicas, que favorece la informalidad y la evasión, impidiendo mayores recaudos tributarios. Todos los expertos en materia tributaria critican este impuesto y aconsejan su inmediata eliminación.

Pero este proyecto nos viene con la genialidad de desmontarlo a partir del año 2023, a sabiendas de que el gobierno que llegue seguramente lo primero que hará es tramitar otra reforma para mantenerlo. En cambio, sí propone aumentar el impuesto de renta para asalariados hasta un 44 %, o sea, otra vez los mismos paganinis de siempre. La propia Comisión de Expertos contratada por el Gobierno dijo sobre este particular que “las tarifas de impuesto sobre la renta para personas naturales aplicables a asalariados son altas”. Qué poco estudian y qué poca imaginación la de estos ‘preocupados’ padres de la patria.

Advertí que el proyecto era engañoso porque al final aumentarán las tasas efectivas de tributación y, además, porque los autores, ponentes y quienes la apoyan deberían saber que este impuesto del 4 por mil no se puede eliminar en esta coyuntura fiscal, que no hay peor momento que este para prescindir de los 8 billones que genera este tributo y que el propio proyecto no cubrirá ni una ínfima parte del hueco que abrirá en las finanzas públicas.

Apoyamos la última reforma porque encontramos positivo que el Gobierno no avalara el restablecimiento del impuesto confiscatorio al patrimonio ni la también confiscatoria y antitécnica renta presuntiva. La defendimos porque el Gobierno atendió nuestra demanda de no incrementar el impuesto a los dividendos y mantener el descuento del ICA, y, contra lo que opinaron nuestros desconectados economistas criollos con la reforma de 2019, el recaudo se elevó en 10 billones y la tasa de tributación al 19,85 % del PIB, el cual sigue siendo insuficiente, pero que tendremos que elevar no gravando más a los de siempre ni restando competitividad a nuestras empresas, sino desmontando beneficios que carecen de toda justificación económica y cuestan 92 billones y, por supuesto, luchando contra el contrabando y la evasión, que suman otro tanto.

Una reflexión final. Las reformas tributarias se han convertido en instrumento de extorsión y chantaje al empresariado colombiano. Con la sola presentación de los proyectos empieza el desfile de gremios y empresas en el alto Gobierno y las oficinas del Capitolio. Una vez al año era la dosis, pero ahora, ojalá me equivoque, le tocará al sector productivo prepararse para dos jornadas anuales de genuflexiones e intrigas y, claro, en época electoral también para asumir compromisos en la financiación del proceso electoral.

Ojalá esta inoportuna y populista reforma se hunda en la plenaria de Cámara, pero parte del daño ya estará hecho. Inexplicablemente, el Gobierno se demoró en advertir que no la consideraba conveniente ni la avalaría legalmente. Habrá que creerle.

https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/el-ordeno-columna-de-german-vargas-lleras-632165

21.42.-Falencias del régimen pensional    SALOMÓN KALMANOVITZ

En la mayor parte de los países desarrollados las personas se jubilan a los 65 o 67 años, hombres y mujeres por igual. Muchas personas siguen trabajando hasta que el cuerpo les aguante para aumentar un poco el monto de las mesadas que recibirán en lo que les resta de vida.

7 nov 2021.- Aun así, los sistemas deben recurrir frecuentemente a subsidios públicos para poder pagar pensiones dignas. Esto se ha agudizado a partir de la crisis económica de 2008-2012: desde entonces las tasas de interés de todo el sistema se mantuvieron muy bajas e incluso llegaron a niveles negativos, de tal modo que cayó también el rendimiento de los ahorros en los regímenes privados.

En Colombia las mujeres se pueden retirar a los 57 años y los hombres a los 62, así que ahorran bastante menos que en los países ricos. Considérese que la expectativa de vida en Colombia de las mujeres es de 80 años y la de los hombres es de 74,5 años, para deducir que el tiempo requerido para mantener a la población inactiva es de 23 años en el caso de las mujeres y 12,5 años en el de los hombres.

Lo que reciben los jubilados del Régimen de Prima Media (Colpensiones) demanda fuertes subsidios: una persona que gane 1,5 salarios mínimos recibirá $81 millones, la que gane 10 salarios obtendrá $372 millones y la de 20 salarios saldrá con $731 millones, según Milton Moreno de Fasecolda.

Los trabajadores de salario mínimo obtienen una pensión igual al mismo en ambos regímenes, pero les conviene más el privado porque tienen que cotizar menos tiempo, 23 años contra 25 en el público. El régimen que cubre a las Fuerzas Armadas es especialmente deficitario porque la edad de retiro es de 50 años, restándoles 25 años de vida cubiertos por la seguridad social. Se les reconoce entre el 85 y el 95 % de sus sueldos y prestaciones según años de servicio.

De acuerdo con Rafael Rivas, “habría que evitar que todo el peso de las pensiones extravagantes que otorgaron las empresas públicas quebradas, como Telecom, Colpuertos, Electricaribe y otras, recaiga sobre los contribuyentes, cuando quienes las otorgaron sucumbieron ante la carga de prebendas grotescas”, y debe existir un régimen de transición para ellos que las haga justas. El mismo Rivas dice que “en un país en el que uno de cada tres pesos de impuestos se asigna a pagar mesadas pensionales para las cuales se ahorró muy poco y en el que la situación fiscal es cada vez más preocupante”, es imperativa una reforma pensional.

¿Cómo debe ser esa reforma? Se debe unificar el sistema para que no haya el incentivo de migrar del sistema menos favorable al que ofrezca mejores condiciones, hay que reducir los beneficios de Colpensiones y aumentar los subsidios del Régimen de Ahorro Individual para los trabajadores más pobres. El ajuste de las pensiones se debe hacer de acuerdo con la inflación y no con el salario mínimo, que generalmente se ajusta un punto por encima de esta sin una justificación válida, pero sí causa una avalancha de erogaciones que afecta negativamente las finanzas de la Nación.

Si los beneficios de los dos regímenes se equiparan, no hay incentivos para migrar entre ellos. De todas maneras, la Corte Constitucional debe hacer valer el principio de que “es válido que la ley restrinja la libertad de elección imponiendo un límite cronológico para que los afiliados (…) no puedan trasladarse de un régimen a otro, con el fin de garantizar la estabilidad administrativa y financiera del sistema” (Moreno). 

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/salomon-kalmanovitz/falencias-del-regimen-pensional/

21.42.-Costo fiscal del día sin IVA MAURICIO CABRERA

¿Cuánto le cuestan al fisco los días sin IVA? ¿Cuánto deja de recaudar la Dian por el IVA que se ahorran los consumidores en sus compras de estos días?

31 oct 2021.- Aunque parezca increíble a estas alturas no se conoce todavía un informe oficial sobre cuál fue el costo de los 3 días sin IVA del año pasado. Se sabe que tuvieron un costo importante en materia de salud -sobre todo el primero- porque las aglomeraciones elevaron los contagios de covid, pero no se sabe cuál fue su impacto fiscal.

Según las triunfales declaraciones oficiales y de Fenalco, en el primer día sin IVA del 2020 se registraron ventas por $5,4 billones, y en el tercero por otros $5,8 billones. Como el segundo fue tan solo unas semanas después del primero, los resultados no fueron tan buenos y no salieron noticias sobre el valor de las ventas. De tomas manera se puede estimar que las ventas totales de los 3 días superaron los $12 billones.

Un primer cálculo daría que el costo fiscal es el 19% de este valor, es decir $2,3 billones, pero hay que tener en cuenta que no algunos de los bienes vendidos tienen IVA del 5%, e inclusive algunos no tienen por ser exentos o excluidos. Como no hay información oficial toca adivinar y suponer alguna tarifa promedio. Por ejemplo si fuera del 12%, el año pasado la Dian habría dejado de recibir $1,4 billones.

Es más inexplicable aún que no exista la información pública sobre estas cifras, sobre todo porque la ley obliga a que en el Marco Fiscal de Mediano Plazo se informe sobre el costo fiscal de las exenciones tributarias, y es evidente que permitir compras sin IVA es una exención. Sin embargo en el Mfmp presentado al Congreso hace unos meses no hay una sola mención al menor recaudo de la Dian por este concepto.

Los 3 días sin IVA de este año se autorizaron en la última reforma tributaria (Ley 2155/2021); aunque la ley también exige que en todo proyecto de ley se presente un análisis detallado del impacto fiscal de las propuestas que afecten el recaudo, en la exposición de motivos del proyecto de ley tan solo se incluyó en un cuadro un renglón que señala que los días sin IVA y la ley de turismo tendrían un costo fiscal de unos $410.000 millones (0,04% del PIB) en 2021.

La realidad será muy distinta. Según el gobierno y Fenalco en el primer día sin IVA las ventas alcanzaron $6,9 billones, y se espera que en las tres jornadas lleguen a $18 billones. Con el mismo supuesto de una tarifa promedio del 12%, el costo para los contribuyentes sería de $2,1 billones, más de 5 veces lo presupuestado. ¿Cómo se va a cubrir ese nuevo hueco fiscal?

Coletilla: Asombra la falta de coordinación de las autoridades económicas. Según la exposición de motivos de la reforma tributaria, el Gobierno estableció 3 días de compras sin IVA “con el objetivo de estimular la actividad comercial y reactivar la economía”. Por su parte el Banco de la República sube de un solo golpe su tasa de interés en 0,5% porque cree que no hay necesidad del estímulo monetario a la economía y hay que controlar la demanda para frenar la inflación. ¿Quién tiene la razón?

https://www.elpais.com.co/opinion/columnistas/mauricio-cabrera-galvis/costo-fiscal-del-dia-sin-iva.html

21.42.-Desabastecimiento mundial  EDUARDO SARMIENTO

Las deficiencias de la economía mundial que venían de atrás y el coronavirus transformaron varias economías que operaban con economías de demanda en economías de oferta, entre las cuales se encuentran Colombia y Estados Unidos por razones distintas. En estos países las tasas de ahorro descienden, el déficit de la balanza de pagos se amplía, el empleo crece menos que la producción, el salario baja, la inflación sube y la distribución del ingreso se deteriora.

13 NOV 2021.-El desorden tiene su manifestación mundial en un exceso de importaciones sobre las exportaciones, que da lugar a elevaciones de los precios de los bienes importados que acentúan las presiones inflacionarias provenientes de los desbalances internos entre el ahorro y la inversión.

El desajuste es especialmente complejo en Colombia. En la angustia, sin mayor conocimiento de causa, en días pasados el Ministerio de Comercio anunció una severa reducción de los aranceles para evitar el agravamiento de la inflación. La baja de aranceles ocasiona la ampliación del déficit fiscal y el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos, que alcanzan respectivamente niveles de 9 % y 6,5 % del PIB, coloca el endeudamiento por encima de los niveles aceptados de prudencia y agrava la caída del empleo de 13 % con respecto al nivel observados antes de la pandemia.

La verdad es que el modelo de economía de demanda que operó entre 1950 y 1980 se modificó en los últimos treinta años con aperturas y liberalizaciones que bajaron las tasas de ahorro, elevaron los déficits fiscales y ampliaron los déficits en cuenta corriente de la balanza de pagos.

Varias economías quedaron expuestas a severos desajustes que se manifiestan en elevación de la inflación, contracción del empleo y la producción y deterioro de la distribución del ingreso.

El desabastecimiento mundial se origina en una serie de economías que están operando en estados de deficiencias de oferta que tienden a trasladarse a la economía mundial por medio de déficits en cuenta corriente insostenibles. Como no todos los países pueden operar con déficit, se entra en un estado irregular e inestable. Se replican las situaciones observadas después de la segunda guerra mundial, cuando los países pretendían déficits en cuenta corriente que no eran realizables y se normalizaron con el acuerdo de Bretton Woods.

Es claro que el desabastecimiento mundial no se puede resolver con desmontes arancelarios que aumentan el déficit en cuenta corriente y amplían el exceso de demanda sobre la oferta de las economías, reducen los ingresos laborales con respecto al producto nacional y deterioran la distribución del ingreso.

Las soluciones viables y equitativas solo se consiguen con reformas estructurales que saquen las economías de los estados de estancamiento de oferta, que es la verdadera causa económica del desempleo, la inflación y el deterioro de la distribución del ingreso. El mal funcionamiento de las economías que entran en estados de deficiencias de oferta de ninguna manera se remedia con disposiciones que aumentan el déficit en cuenta corriente y el déficit fiscal.

Buena parte de la responsabilidad de la crisis recae en los bancos centrales que no lograron cerrar los desbalances internos y externos con la coordinación de las políticas fiscales y monetarias, y ahora pretenden hacerlo con medidas de mercado que bajan el salario, suben las tasas de interés y propician la entrada masiva de importaciones. Por eso, la solución de fondo es el modelo de reformas a la coordinación monetaria y fiscal, la estructura de comercio internacional y las transferencias de las rentas sociales, que eleve el ahorro, sostenga el salario por encima de la productividad y reduzca los déficits fiscal y en cuenta corriente.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/eduardo-sarmiento/desabastecimiento-mundial/

 

*21.41.-El régimen pensional en el banquillo SALOMÓN KALMANOVITZ
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Retroceso de la distribución del ingreso  EDUARDO SARMIENTO

En días pasados se divulgó la información del coeficiente de Gini de la distribución del ingreso de 55 países recopilada por el Banco Mundial. Colombia aparece como el segundo país más inequitativo del grupo. El análisis de los expertos del Banco Mundial está fundamentado en apreciaciones generalistas de libros de texto que suponen que la distribución del ingreso es determinada por los mismos factores de menor grado, independientemente de las condiciones fundamentales de los países.

7 nov 2021.- En mi último libro, Teorías del crecimiento y la distribución para una nueva era, se muestra que la distribución del ingreso es determinada por las características y organizaciones de los países. En Colombia la principal causa es el modelo económico de libre mercado. Desde la década de 1980 el país está comprometido con un modelo económico que propicia el crecimiento a cambio de la equidad. En la práctica adquiere la forma de deficiencias y distorsiones a todos los niveles, que colocan el salario por debajo de la productividad, incrementan los ingresos del capital con respecto al producto nacional y elevan el desempleo.

El comportamiento se vio agravado en 1991 por la apertura comercial y luego por los TLC, en 1993 por la reforma al sistema pensional y la salud, y en 2021 por el coronavirus y el cuantioso déficit fiscal para contrarrestarlo y el disparo del déficit en cuenta corriente. El sistema pasó a operar dentro del típico modelo de equilibrio inequitativo. El empleo disminuye en relación con la producción, los ingresos laborales descienden, el déficit de la balanza de pagos se amplía y la distribución del ingreso se deteriora aceleradamente.

En el desconcierto del Gobierno actual procedió a ampliar el gasto público y aumentar el déficit fiscal. La economía opera dentro de un estancamiento de oferta en que el empleo disminuye con respecto a la producción y el coeficiente de Gini aumenta rápidamente. En cierta forma, se ha regresado a las economías del siglo XIX, cuando el producto se desplomaba súbitamente y luego se mantenía estancado durante largos períodos.

La peor opción es continuar con la ampliación del déficit fiscal para compensar el retroceso de los ingresos y el empleo. En algún momento se entraría en un estado generalizado de incumplimiento de los balances económicos básicos, que dejaría la economía a la deriva. Lo que se plantea es la modificación drástica del modelo de libre mercado, el cual se lleva por delante el ahorro, la balanza de pagos, el empleo y la distribución del ingreso. En la práctica se podría realizar con el modelo de reformas estructurales que eleven el ahorro y la productividad del trabajo y coloquen el salario por encima. Hay que modificar la composición comercial y sectorial, la coordinación fiscal, monetaria y financiera, el reparto de las rentas sociales y el atraso salarial.

Las soluciones no puedan venir de organismos que desconocen la historia de Colombia y América Latina y operan con concepciones generalistas que se aplican sin distinción en todos los lugares. El país llegó al estado actual siguiendo las directrices de las instituciones internacionales de crédito y las firmas calificadoras de riesgo. Es necesario avanzar en concepciones teóricas que reconozcan la historia y los desequilibrios de Colombia y América Latina, a tiempo que mejoren los procedimientos de aplicación y seguimiento.

En varios foros he planteado la necesidad de un debate abierto sobre la responsabilidad del modelo aplicado desde 1980 por los diferentes gobiernos sobre los resultados de la distribución del ingreso y la forma de rectificarlo. No es posible encender una vela cuando no se reconoce que está apagada.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/eduardo-sarmiento/retroceso-de-la-distribucion-del-ingreso/

21.41.-El régimen pensional en el banquillo SALOMÓN KALMANOVITZ

La Corte Constitucional está examinando la legalidad de los traslados del régimen privado de pensiones al público. Mientras el privado, que se identifica como Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad (RAIS), otorga mesadas que son solo el 27 % del salario promedio de los últimos 10 años de vida laboral, el Régimen de Prima Media (RPM) otorga un 64 %. Es la razón por la cual un millón de personas se han trasladado del RAIS al RPM, creándole un problema fiscal al Estado.

31 oct 2021.- Mientras el sistema público es generoso y requiere de subsidios, el régimen de ahorro individual paga mesadas muy bajas y se queda con una tajada excepcional de los ahorros de sus afiliados que son la base de sus ganancias extraordinarias. En 2019, la rentabilidad del sector financiero fue de 13 % de su capital, pero la de las AFP fue del 24 % (datos de Flor Salazar).

El subsidio a las pensiones en 2021 será de unos $40 billones (3,9 % del PIB), pero, ojo: Colpensiones marca un déficit de sólo 1 %, el resto de apropiaciones son para Defensa y Policía con 1 %, el Magisterio con otro 0,75 %, y el 1,15 % restante es de las pensiones del Poder Ejecutivo y Judicial. Para 2022 el subsidió será de 4,3 % del PIB y Colpensiones aumenta su déficit al 1,6 %.

Los gremios maliciosos del sector privado (Asofondos y ANIF) afirman que todo el déficit del sector público es responsabilidad de Colpensiones, lo cual es contraevidente. De acuerdo con Asofondos, la migración hacia el sector público causaría un déficit adicional de $34,1 billones, algo que es discutible.

Según Jorge Armando Rodríguez, “las estimaciones del efecto fiscal de los traslados tienen en cuenta los costos duraderos o permanentes asociados a las mesadas pensionales que los demandantes obtendrían en Colpensiones, pero, a juzgar por lo que se indica en los documentos entregados a la Corte Constitucional por las dos entidades, solo contabilizan los beneficios inmediatos asociados al traslado al RPM del capital acumulado por los mismos demandantes en el RAIS”. Los defensores del régimen privado pasan por alto “el efecto positivo que se generaría a través del tiempo por la liberación de recursos del presupuesto nacional que de otra manera tendrían que utilizarse para realizar dicho pago”. El costo de oportunidad o el ahorro podría ser aproximado con los intereses que tiene que pagar el Gobierno por sus bonos (7 % anual) sobre el capital recibido de las AFP.

Para solventar el problema de los traslados se requiere igualar los beneficios de los dos sistemas, reduciendo los de prima media (con la ayuda de un impuesto a las pensiones altas y una nueva regulación) y aumentando los de ahorro individual. Sería necesario limitar los costos de administración de las AFP, que son elevados (se quedan con el 4,5 % del 16 % del aporte mensual), lo cual contribuiría a financiar mesadas más altas para sus afiliados. Según Angélica Lozano, de cada $100 que recibe Colpensiones, $18 van a seguros y $82 al fondo común; las AFP se quedan con $10 de administración, $18 de seguros y entran a la cuenta individual del afiliado solo $72.

Sería conveniente que la Superintendencia Financiera forzara una venta de parte de la propiedad accionaria de las dos AFP más grandes (Porvenir y Protección), para que nuevos operadores entren al negocio. Se daría mayor competencia en ese mercado que debe favorecer a los afiliados con mejores condiciones de ahorro y de retiro.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/salomon-kalmanovitz/el-regimen-pensional-en-el-banquillo/

21.40.-Alarma: Los tiempos sí son difíciles SALOMÓN KALMANOVITZ

Las perspectivas comerciales y cambiarias de Colombia son sombrías. En lo corrido del año (enero-agosto) las importaciones han superado ampliamente las exportaciones: mientras las primeras aumentaron 50 %, las segundas lo hicieron solo en 28 %. El déficit comercial alcanza casi US$12.000 millones en ocho meses, contra US$7.700 millones en los 12 meses de 2020.

25 oct 2021.- La cuenta corriente de la balanza de pagos, que registra tanto el comercio de bienes y servicios como rentas y dividendos, obtuvo un déficit bastante grande de -3,7 % del PIB en 2020. El desequilibrio se agravará en 2021 con -5,2 % del PIB, según proyecciones de Fedesarrollo. Llama la atención la protuberante caída en la extracción de barriles de petróleo del 34 % entre 2020 y 2021, lo cual fue amortiguado por un aumento importante de su precio.

Hay que preguntarse qué pasa con Ecopetrol. Recuérdese que fue obligada por el Gobierno a que se endeudara por casi US$4.000 millones para que le comprara Interconexión Eléctrica S.A. (ISA) y utilizar esa suma como plata de bolsillo. Lo hizo por medio de un contrato interadministrativo, pagando $25.000 por acción, cuando en diciembre de 2020 la acción en bolsa costaba $15.480. En otras palabras, Ecopetrol le dio bastante más al Gobierno por ese paquete accionario que si lo hubiera hecho a través de la Bolsa de Valores, así que también exprimió la caja de la empresa petrolera.

En vez de estar explorando a marchas forzadas para compensar la caída de su producción de crudo, ahora Ecopetrol está metida en el negocio de la electricidad, del que no conoce nada. El Gobierno, a su vez, debió hacer aprobar una reforma tributaria que le permitiera equilibrar sus ingresos con sus egresos, pero al fracasar en el intento decidió canibalizar las empresas del Estado para financiarse.

A pesar de esa perspectiva problemática, la tasa de cambio se ha mantenido estable, gracias a dos hechos que no se repetirán hacia futuro: primero, el Banco de la República recibió US$2.790 millones del Fondo Monetario Internacional como derechos especiales de giros, que diligentemente entregó al Gobierno, a cambio de sus títulos a precios administrados que lo favorecieron; segundo, Ecopetrol monetizó los US$3.766 millones aludidos por la compra de ISA. Las dos operaciones liquidaron US$6.556 millones en el mercado cambiario.

Cuando se disipen esas divisas del mercado, la tasa de cambio debe devaluarse, reflejando el creciente déficit de la cuenta comercial y de la cuenta corriente del país con el exterior. Al suceder esto, la inflación tenderá a intensificarse y demandará una política mas restrictiva del Banco de la República, cuya junta ya dio a conocer su inclinación por “normalizar” la tasa de interés de referencia, lo que significa colocarla por encima de la inflación.

La encrucijada en que se encuentra la junta del emisor es complicada: o aprieta demasiado la política monetaria restringiendo el crédito y ralentizando la actividad económica o permite el alto crecimiento que se pronostica para el año que termina y el siguiente. En el primer caso, frenará en algo la inflación y también la demanda por importaciones contribuyendo a disminuir los déficits externos; en el segundo, tendremos una mayor inflación con el riesgo de que se consolide en el tiempo y un mayor desequilibrio externo que puede precipitar una estampida de capital. Esto lo advirtieron las calificadoras de riesgo en julio, al reducirle la nota crediticia al país.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/salomon-kalmanovitz/tiempos-dificiles/

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