30.17.-TEXTILES Y CONTRABANDO – Mauricio Cabrera

En medio del mal desempeño de la industria en Colombia -que en junio tuvo un decrecimiento de 1.9%- sobresalen, por lo malo, los sectores de fabricación de automóviles, de hilos y telas y de confección de prendas de vestir, con caídas anuales de 38%, 20% y 13%, respectivamente.

20 Ago 2017.- Se ha querido explicar este bajonazo porque los consumidores están comprando menos, lo cual tiene algo de razón en el caso de los automóviles, pero no en los textiles y confecciones. Según el DANE, en el mismo mes de junio las ventas de automóviles en el comercio minorista cayeron 0.7%, mientras que las de textiles y confecciones crecieron 1.4%.

En el sector textil la causa principal hay que buscarla por el lado de las importaciones que en junio aumentaron 21%: los consumidores están comprando menos telas y vestidos producidos en el país y muchos más importados. Es una tendencia que se viene dando desde hace muchos años, y que explica la crisis que atraviesa el sector textil, que se volvió noticia esta semana con el anuncio de Fabricato de parar su producción por quince días.

Si se mira la evolución del sector textil desde principios del siglo, se encuentra que la producción se ha mantenido casi igual, un pequeño crecimiento del 3% en los últimos 14 años. Por supuesto, no es porque la economía se hubiera estancado en ese período ni porque los hogares no hubieran aumentado su consumo. Muy por el contrario, las ventas de confecciones en el comercio minorista crecieron 130% en el período, lo que implica necesariamente que se vendieron más telas y vestidos importados, mucho más baratos por las rebajas de aranceles y la revaluación del peso.

Las cifras no mienten. En 11 años -hasta el 2014- las importaciones de textiles y confecciones se multiplicaron por 4, reemplazando en las vitrinas y los anaqueles a los productos nacionales. Una gran ganancia para los consumidores, dicen los apóstoles de la apertura, pero un gran perjuicio para los trabajadores: En estos años se perdieron el 40% de los empleos que generaban textileros y confeccionistas.

Un factor que ha agravado la crisis del sector textil es que con el control a las ventanillas de lavado de dineros ilícitos en billetes y efectivo, se ha incrementado el contrabando como canal para ese lavado. Se trata sobre todo de contrabando técnico: hacer importaciones legales, pero registrarlas por un precio muy inferior al real. Un caso concreto de estas prácticas es el de telas Denim que llegan de China a un precio de USD 0.70/Kg, cuando la sola materia prima, el algodón, tiene un precio internacional de USD 1.50/Kg.

www.vanguardia.com/opinion/columnistas/mauricio-cabrera-galvis/407179-textiles-y-contrabando

29.17.- RENOVACIÓN DE LA INDUSTRIA – Eduardo Sarmiento

Al final de la semana tendrá lugar la asamblea anual de la Andi con la presencia de los candidatos a la Presidencia. En 1989, por invitación del presidente de la organización, Fabio Echeverri Correa, participé en el encuentro como conferencista central.

12 Ago 2017 .- En ese entonces Echeverri recitaba el eslogan de que la economía va bien y el país va mal, con amplia acogida de los asistentes que lo percibían en carne propia. Las empresas elaboraban la mayor parte de los bienes industriales, entraban agresivamente en las materias primas y daban las primeras puntadas en los bienes de capital. A diferencia de los países de América Latina, Colombia había logrado conciliar las exportaciones industriales, que crecían a elevados ritmos, y la sustitución de importaciones. El sector representaba el 20 % del producto, crecía más que el promedio y mantenía la economía por encima de la tendencia.

Las razones del buen momento y perspectivas del sector obedecían a una estructura fina de protección que compensó las diferencias de productividad con respecto a los países desarrollados y generó aprendizajes que permitían entrar en actividades cada vez más complejas. Sin duda, se había logrado contrarrestar las desventajas tradicionales con respecto al café, el banano y el petróleo. Aun así, en los organismos internacionales y las altas esferas neoliberales del Gobierno se daban pasos grandes orientados a desmontar la protección y someter al sector a los arbitrios del mercado.

De todas formas, en varias columnas y libros se advirtió que los cantos de sirena de que el libre comercio induciría a aumentar las exportaciones industriales y configurar una organización más moderna de mayor productividad se basaba en la teoría de las ventajas comparativas, que no se cumple en los países en desarrollo, en particular en Colombia. En estos países los bienes que pueden ser elaborados más fácilmente enfrentan serias limitaciones de demanda y dan lugar a balanzas de pagos deficitarias financiadas con inversión extranjera.

En la ciencia económica, muchas veces hay que esperar décadas para confrontar los experimentos realizados con la realidad. Así ocurrió con la apertura comercial extremada en la administración Gaviria. Luego de 25 años el sector regresó al segundo peldaño de desarrollo industrial, la participación bajó a 10 % -del producto-, lleva cuatro años en recesión y la diferencia de productividad con el resto del mundo aumentó.

En general, se observa una inclinación a buscar las soluciones de la industria en los países de la OCDE. No se advierte que los esfuerzos de estos países en investigación y acuerdos comerciales se orientan a quebrar la cadena productiva para especializarse en los componentes de mayor productividad, y dejar las partes restantes a los países en desarrollo, como el ensamble. Por lo demás, tienen proscrita la protección en la forma de aranceles y subsidios, y pretenden reemplazarla por la ampliación de la tributación indirecta (como el IVA), agravando las condiciones de inequidad de los países en desarrollo.

Las condiciones básicas para el desarrollo de la industria se han aclarado y reafirmado en la experiencia de las tres décadas. Los países no pueden avanzar sin la protección que compense la diferencia de productividad con los países desarrollados. Adicionalmente, se requiere un marco general que propicie la expansión del sector por encima del producto, como sería la conformación de superávits en cuenta corriente y el mantenimiento de altos niveles de ahorro. Lo cierto es que la solución no hay que buscarla en los países de la OCDE, sino en la historia nacional. En el fondo, la recuperación de la industria no es otra cosa que poner en blanco y negro lo que se dejó de hacer en el pasado por mitos equivocados.

http://www.elespectador.com/opinion/los-bandazos-en-bogota-columna-706629http://www.elespectador.com/opinion/los-bandazos-en-bogota-columna-706629

28.17 ‘Obamacare’ se ha salvado porque funciona – Paul Krugman

A los republicanos se les pone difícil vender que el fin de la reforma sanitaria es una buena idea

4 ago 2017.- Supongo que no habrá acabado hasta que el corpulento golfista cante, pero parece que la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible (ACA, por sus siglas en inglés), el llamado Obamacare, va a sobrevivir. Al final, Mitch McConnell no logró encontrar los votos que necesitaba; debemos estarles muy agradecidos a los senadores Susan Collins, Lisa Murkowski y John McCain (que resulta ser mejor hombre de lo que yo creía), por no mencionar el sólido muro de demócratas que se erigieron en defensores de algo que está bien. Por otra parte, todo indica que los mercados de seguros están estabilizándose, que la rentabilidad de las aseguradoras ha aumentado, y que solo un 0,1% de los beneficiarios han perdido el servicio.

Es cierto que el tuitero en jefe conserva una considerable capacidad para sabotear la sanidad, pero los republicanos están básicamente pidiéndole que pare, creyendo –con razón– que la ciudadanía los culpará de cualquier deterioro futuro de la cobertura.

¿Por qué ha sobrevivido Obamacare? La respuesta chocante es que sigue porque hace mucho bien. Decenas de millones de estadounidenses disfrutan de cobertura sanitaria –imperfecta, pero mucho mejor que ninguna– gracias a la ley. Varios millones más descansan mejor sabiendo que seguirán disponiendo de cobertura si algo se tuerce; si, por ejemplo, pierden el seguro pagado por la empresa o desarrollan una enfermedad crónica.

Y esto plantea la gran pregunta: ¿por qué la perspectiva de reforma sanitaria provocó tanta ira popular en 2009 y 2010?

No hablo de la ira del aparato republicano, que odiaba y temía la ley no por la posibilidad de que fracasase, sino porque temía que funcionase (como lo ha hecho). Y tampoco hablo de la ira de unos cuantos ricos furiosos ante la idea de que sus impuestos se dedicasen a pagar la sanidad de los mortales inferiores.

No. Hablo de las personas que les gritaban a sus representantes parlamentarios en los ayuntamientos. Personas como, por ejemplo, el hombre que empujó a su hijo con parálisis cerebral y en silla de ruedas delante de un congresista, gritando que el plan sanitario del presidente Obama no le proporcionaría al niño “ninguna atención” y sería una “pena de muerte”.

Pero, por supuesto, el hecho es que las personas con afecciones médicas preexistentes se encuentran entre los principales beneficiarios de la ACA, y habrían sido las que más hubiesen tenido que perder si los republicanos hubiesen logrado revocar la ley. Y esto debería haber sido evidente desde el principio.

Aparte de eso, ahora está claro (como también debería haberlo estado desde el principio) que, a excepción de los contribuyentes ricos, muy pocos han sido los perjudicados por la reforma sanitaria, diseñada para distorsionar lo menos posible el sistema sanitario existente.

Es cierto que a unos 2,6 millones de personas que tenían pólizas individuales con elevados copagos y/o cobertura limitada se les dijo que sus pólizas eran demasiado económicas para cumplir los requisitos de la ACA. Pero se les ofreció la oportunidad de adquirir mejores pólizas, y muchas probablemente recibieron subvenciones que hicieron esas pólizas más baratas que las originales. Por otro lado, algunas personas jóvenes, sanas y ricas vieron cómo aumentaban sus primas. Pero las predicciones de perjuicios masivos erraron por completo.

O, si consideran las pruebas estadísticas como “noticias falsas”, piensen en lo que pasa cada vez que los republicanos piden a los ciudadanos que aporten relatos de terror sobre cómo les ha perjudicado la reforma: el resultado sigue siendo un efusivo apoyo a la ley, reforzado por relatos de vidas y economías salvadas por la ACA.

Así que, una vez más, ¿a qué se debía la ira contra Obamacare?

En buena medida estuvo orquestada por grupos de presión como Freedom Works, y es fácil suponer que algunos de los “ciudadanos corrientes” que se presentaron en los ayuntamientos eran de hecho activistas de derechas. Aun así, hubo mucha ira popular genuina, avivada por la información tergiversada y por las mentiras descaradas de los sospechosos de rigor: Fox News, talkRadio, etcétera. Por ejemplo, aproximadamente el 40% de los ciudadanos creían que la ley crearía “comités de la muerte” y privaría de atención a los más ancianos.

La pregunta, por tanto, es por qué tantas personas creyeron esas mentiras. La respuesta, creo, se reduce a una combinación de política de identidad y fraude por afinidad. Siempre que veo a alguien criticar a los progresistas por practicar una política de identidad, me pregunto qué se imagina esa gente que la derecha lleva haciendo todos estos años. Durante generaciones, los conservadores han condicionado a muchos estadounidenses para que crean que los programas públicos de seguridad social consisten en quitarles cosas a los blancos para dárselas a las minorías.

Y creyeron a los que avivaron la ira contra Obamacare porque a algunos estadounidenses les parecían de los suyos, es decir, blancos que los defendían de ya-saben-quién.

¿Cuál es la moraleja de todo esto? Hay una noticia mala y una buena. Ciertamente no es alentador comprender con qué facilidad muchos estadounidenses se dejaron embaucar por las mentiras de la derecha y prorrumpieron en gritos airados contra una reforma que de hecho les mejoraría la vida.

Por otro lado, finalmente se ha impuesto la verdad, y la incapacidad de los republicanos para asumir esa verdad se está convirtiendo en un verdadero lastre político. Y mientras tanto, la ACA de Obama ha convertido Estados Unidos en un lugar mejor.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía. © The New York Times Company, 2017. Traducción de News Clips. https://economia.elpais.com/economia/2017/08/04/actualidad/1501845203_251459.html

 

 

27.17.- ¿TIERRA? ¡NANAY! – Cristina de la Torre

Tuvieron que pasar 50 años y una guerra para que el problema de la tierra volviera a escena. No ya como redistribución de la propiedad, sino, al contrario, para darle formalidad legal; para devolver los predios robados y entregar tierra pública al campesino. Pero, honrando una tradición de siglos, han exhibido ya las élites sus fierros contra la reforma rural que entra a debate en el Congreso.

 31 jul 2017.- Quieren ellas preservar lo suyo, habido tantas veces a la brava; y, más aún, invalidar la función social de la propiedad, cuya letra rige desde 1936. Boicot tras boicot a manos de una oligarquía troquelada en granito, el último intento de reforma agraria se ahogó en Chicoral. Corría 1972. Se venía de una agreste ofensiva contra la política repartidora de Carlos Lleras, cuya punta de lanza fue la Asociación de Usuarios Campesinos (ANUC). Si modesta, volvió a resultarle intolerable al latifundismo, que rugió esta vez en las catilinarias de Nacho Vives. Y en la metralla que decapitó al movimiento campesino.

Conflicto armado y narcotráfico andaban entonces en pañales. Pero hoy le sirven al Consejo Gremial (el poder económico en pleno) como coartada para “concertar” con el Gobierno el proyecto de Ley de Tierras, apuntando a dejarlo mueco, inane. De hecho, logró ya despojar al Ejecutivo de su prerrogativa para declarar extinción de dominio en tierras ociosas y expropiación con indemnización por razones de utilidad pública e interés social. Por emular a José Félix Lafaurie, el Nacho Vives de la hora, y a los terratenientes del Valle que al primer amago de expropiación en Jamundí amenazaron con alzarse en armas contra el Gobierno de Lleras R., Jorge Enrique Vélez, presidente de Cambio Radical, declara sin sonrojarse: “Nos oponemos a cualquier ley de tierras que contemple posibilidad de expropiar a través de la extinción de dominio”.

Y Jorge Humberto Botero, presidente de Fasecolda y flamante negociador del TLC que terminó de arruinar el campo, violenta toda evidencia cuando califica de arcaico el Acuerdo Rural; siendo éste una propuesta que lo mismo moderniza la gran explotación que la agricultura campesina. Pero él lo considera “… más bien socialista, basado en pequeñas unidades productivas (¿?), en proteccionismo y en subsidios…”. Comprensible, por otra parte, que Álvaro Uribe se oponga frenéticamente a la actualización del catastro rural: su Ley 1152 y la de Agro Ingreso Seguro dieron el golpe de gracia a todo intento de reforma agraria.

En su último libro, El problema de la tierra, demuestra Absalón Machado que nuestra estructura agraria, empotrada en la concentración de la propiedad, frenó el desarrollo del campo. Allí donde el campesinado no accede a la tierra ni a los bienes públicos, la producción apenas crece y arroja ingresos franciscanos. De otro lado, la informalidad en la propiedad bloquea el crédito, la asistencia técnica, los subsidios y margina del mercado de tierras. Tal desigualdad impide la formación de una clase media rural que desconcentra la propiedad, equilibra las cargas y, si propende al uso adecuado del suelo, catapulta el desarrollo. Sostiene Machado que aquí se ha desarrollado la agricultura campesina con sobreexplotación de tierras en montañas y laderas, mientras las tierras feraces, planas, se destinan a ganadería extensiva. Para bajar a los agricultores de montaña a tierras ubérrimas, se imponen una política de repoblamiento y nuevos polos de desarrollo.

Abecé de cualquier reforma que se respete, la del Acuerdo de Paz le resulta enana. Pero la caverna de antaño se repite ahora: en tiempos de Chicoral, contra la redistribución de tierra; en 2017, contra la restitución de la usurpada. La misma consigna ayer y hoy: ¿tierra? ¡Nanay!

Cristinadelatorre.com.co  http://www.elespectador.com/opinion/tierra-nanay-columna-705818

26.17.- Una paz barata – Jorge Iván González

Colombia quiere una paz barata, y ello se refleja bastante bien en las proyecciones que hace el Ministerio de Hacienda en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (Mfmp). En las estimaciones no se presentan cambios sustantivos en la dinámica del gasto, ni se pone en evidencia la necesidad de nuevos recursos. Por el contrario, tal y como está planteado el Marco Fiscal Mfmp, las proyecciones indican que el gasto público destinado al posconflicto es compatible con el cumplimiento de la regla fiscal, con la reducción de la deuda pública, y con el cierre del déficit del sector público consolidado. Este último pasaría de -4% del PIB en 2016 a -1% en 2028.
19 jul 2017.- Es interesante observar que estos cálculos del gobierno se hacen suponiendo que no hay cambios relevantes en la estructura de los impuestos a la renta y al patrimonio. Es decir, la meta se conseguiría sin que sea necesario que los contribuyentes de mayor capacidad de pago hagan algún esfuerzo adicional. La participación de los ingresos tributarios en el PIB se mantiene estable, y pasaría de 14,2% del PIB en 2016 a 14,9% del PIB en 2028. En la lógica de Hacienda el posconflicto no implica transformaciones sustantivas. Es un mundo maravilloso en donde los contribuyentes no tienen que hacer ningún tipo de sacrificio. Parecería como si la etapa que comienza fuera poco relevante, como si los acuerdos de La Habana no implicaran cambios estructurales en las modalidades de intervención.

El Mfmp estima que en los próximos 15 años el costo del acuerdo de La Habana será de $129,5 billones (pesos constantes de 2016), equivalentes a $8,6 billones por año. El principal componente del acuerdo es la reforma rural integral, que costaría $110,6 billones. El segundo componente es drogas ilícitas, que tendría un costo de $8,3 billones. El gobierno no ha precisado bien las fuentes de financiamiento, y no es posible saber si los recursos irán para proyectos nuevos o para fortalecer los que ya existen. Tampoco se explica si los recursos adicionales serán suficientes para ofrecer bienes y servicios públicos que necesita el campo.
No es claro si los $110,6 billones serán suficientes para responder por los compromisos adquiridos en La Habana. El Ministerio de Hacienda no presenta los supuestos que sirvieron para hacer estas estimaciones. Se deberían haber evaluado los costos de los programas existentes, de tal manera que se pudiera comparar el gasto inercial con los requerimientos normativos que son indispensables para modernizar el campo. Este ejercicio no se ha realizado.
En las fuentes de financiación el Mfmp menciona los rubros convencionales, como el Sistema General de Participaciones, sin indicar cuáles programas son nuevos, y qué recursos se le agregaron al presupuesto. Tal y como se presentan los datos, los compromisos del posconflicto no tendrán un impacto significativo en el presupuesto. Da la impresión que la mayor parte de los recursos son inerciales.

Como resultado de los acuerdos de La Habana, el PIB tendría un crecimiento adicional, por año, de 0,3%. El cuadre fiscal no se entiende. El Mfmp supone un equilibrio fácil que tiene tres componentes. Primero, no es necesario que haya cambios sustantivos en el gasto. Segundo, no se molesta a los contribuyentes. Y, tercero, la paz traerá inversiones que mejorarán el PIB. En este mundo maravilloso se cumple la regla fiscal y el déficit se cierra.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/una-paz-barata-2528462

25.17.- Hannah Arendt y su visión del imperialismo

Hannah Arendt escribió Los orígenes del totalitarismo, obra en tres partes: 1) El antisemitismo; 2) el Imperialismo y 3) El totalitarismo.  (Título original: The origins of the totalitarianism Versión española de Guillermo Solana. Grupo Santillana de Ediciones, S.A., 1974,1998. Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, S.A. 427 páginas).

Hannah  Arendt  habla de “La expansión por la expansión” de los imperialistas, lo que no constituye  un hallazgo suyo sino que está inspirado en las tautologías heideggerianas como la “cosidad de la cosa” o que “el acontecimiento acontece”. 
Pero en el tema del imperialismo prefirió ser más rigurosa y contradecir a Lenin. Escribe Arendt: “El imperialismo debe comprenderse como la primera fase de la dominación política de la burguesía, más que como la última etapa del capitalismo”. No es el lugar para argumentar una evidencia: que El imperialismo fase superior del capitalismo’…de Lenin conserva plena vigencia y actualidad. Con la frase: “El imperialismo debe comprenderse como la primera fase de la dominación política de la burguesía, más que como la última etapa del capitalismo”, Arendt parece ignorar que el comienzo de la dominación política (y económica) de la burguesía no es un producto del imperialismo sino que puede situarse entre los siglos XVII y XVIII (las revoluciones burguesas) se consolidó con las guerras de conquista coloniales y la explotación de los recursos (humanos y materiales) de las colonias y de los países periféricos. 

Y que el imperialismo como “mundialización” de la dominación económica y política del capitalismo monopolista (la reproducción ampliada del capital a escala mundial) es un fenómeno posterior, pues comenzó a manifestarse entre fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, como sostuvo Lenin, basándose en un estudio riguroso de los hechos y no en una mera especulación. 

Pero Arendt no se queda en esta afirmación, manifiestamente contraria a los hechos históricos, y en el Prólogo a la sección de su libro dedicada al imperialismo– claramente inspirada en algunos aspectos de la obra de John Hobson El imperialismo: un estudio, (1902) escribe: 

“Rara vez pueden ser fechados con tanta precisión los comienzos de un período histórico y raramente fueron tan buenas las posibilidades de los observadores contemporáneos para ser testigos de su preciso final como en el caso de la era imperialista. Porque el imperialismo, que surgió del colonialismo y tuvo su origen en la incongruencia del sistema Nación- Estado con el desarrollo económico e industrial del último tercio del siglo XIX, comenzó su política de la expansión por la expansión no antes de 1884, y esta nueva versión de la política de poder era tan diferente de las conquistas nacionales en las guerras fronterizas como del estilo romano de construcción imperial. Su fin pareció inevitable tras “la liquidación del Imperio de Su Majestad” que Churchill se había negado a “presidir” y se tornó un hecho consumado con la declaración de la independencia india. El hecho de que los británicos liquidaran voluntariamente su dominación colonial sigue siendo uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia del siglo XX. De esa liquidación resultó la imposibilidad de que ninguna nación europea pudiera seguir reteniendo sus posesiones ultramarinas. La única excepción es Portugal, y su extraña capacidad para continuar una lucha a la que han tenido que renunciar todas las demás potencias coloniales europeas puede ser más debida a su atraso nacional que a la dictadura de Salazar; porque no fue sólo la mera debilidad o el cansancio debido a dos asesinas guerras en una sola generación, sino también los escrúpulos morales y las aprensiones políticas de las Naciones-Estados completamente desarrolladas, los que se pronunciaron contra medidas extremas, la introducción de “matanzas administrativas” (A. Carthill) que podían haber destrozado la rebelión no violenta en la India y contra una continuación del “gobierno de las razas sometidas” (lord Cromer) por obra del muy temido efecto de boomerang en las madres patrias. Cuando finalmente Francia, gracias a la entonces todavía intacta autoridad de De Gaulle, se atrevió a renunciar a Argelia, a la que siempre había considerado tan parte de Francia como el département de la Seine, pareció haberse llegado a un punto sin retorno. Cualesquiera que pudieran haber sido los términos de esta esperanza si la guerra caliente contra la Alemania nazi no hubiese sido seguida por la guerra fría entre la Rusia soviética y los Estados Unidos, se siente retrospectivamente la tentación de considerar las dos últimas décadas como el período durante el cual los dos países más poderosos de la Tierra pugnaron por lograr una posición en una lucha competitiva por el predominio en aquellas mismas regiones aproximadamente que habían dominado antes las naciones europeas. De la misma manera, se siente la tentación de considerar a la nueva y difícil distensión entre Rusia y América como el resultado de la aparición de una tercera potencia mundial, China, más que como la sana y natural consecuencia dela destotalitarización de Rusia tras la muerte de Stalin. Y si evoluciones posteriores confirmaran estas incipientes interpretaciones, significaría en términos históricos que hemos vuelto, en una escala enormemente ampliada, al punto en el que comenzamos, es decir, a la era imperialista y a la carrera de colisiones que condujo a la primera guerra mundial. Se ha dicho a menudo que los británicos adquirieron su imperio en un momento de distracción, como consecuencia de tendencias automáticas, aceptando lo que parecía posible y resultaba tentador, más que como resultado de una política deliberada. Si esto es cierto, entonces el camino al infierno puede no estar empedrado de intenciones como las buenas a que alude el proverbio. Y los hechos objetivos que invitan a retornar a las políticas imperialistas son, desde luego, tan fuertes hoy, que uno se inclina a creer mínimamente en la verdad a medias de la declaración, en las vacuas seguridades de buenas intenciones por parte de ambos bandos, de un lado, los “compromisos” americanos con un inviable statu quo de corrupción e incompetencia y, de otro, la jerga seudorrevolucionaria rusa acerca de las guerras de liberación nacional. El proceso de construcción nacional en zonas atrasadas, donde a la ausencia de todos los prerrequisitos para la independencia nacional corresponde un chauvinismo creciente y estéril, ha determinado unos enormes vacíos de poder en los que la competición entre las superpotencias resulta tanto más fiera cuanto que parece definitivamente desechado con el desarrollo de las armas nucleares el enfrentamiento directo”. Los subrayados son nuestros^*.

Hobson en su obra hace una distinción entre el colonialismo que se aplica a territorios poblados de inmigrantes de la sociedad de origen como es el caso de Australia, Canadá y Nueva Zelandia y el imperialismo “la anexión pura y simple de territorios sin voluntad de integración”, como ocurrió a fines del siglo XIX. Hasta aquí Arendt lo sigue al pie de la letra, que la lleva a hablar de “la expansión por la expansión”. Pero Hobson hizo también un estudio económico del imperialismo y de sus móviles reales, que fueron los intereses financieros y la búsqueda de beneficios y no un simple móvil (¿psicológico?) de “la expansión por la expansión”. El trabajo de Hobson es muy importante para el estudio del imperialismo, pero tiene sus límites, señalados por Lenin en El imperialismo… y por otros autores, por ejemplo el no haber distinguido la ocupación de territorios para la explotación de los recursos naturales y humanos, propio del colonialismo y la exportación de capitales (inversiones) característico del imperialismo. Que hemos llamado más arriba “reproducción ampliada del capital a escala mundial”. Quizás fueron estas limitaciones de Hobson en el análisis del imperialismo y de la economía capitalista en general que lo llevaron, pese a las profundas críticas que hizo al mismo, a proponer para ciertos casos una especie de “buen imperialismo” consistente en que las naciones imperialistas podrían ejercer una suerte de fideicomisos en las naciones “más atrasadas”. Esta idea del “buen imperialismo” parece haber estado en la cabeza de Arendt cuando escribe: … “El proceso de construcción nacional en zonas atrasadas, donde a la ausencia de todos los prerrequisitos para la independencia nacional corresponde un chauvinismo creciente y estéril, ha determinado unos enormes vacíos de poder…” Que habría que llenar con un “buen imperialismo”.

Vale la pena recordar que las potencias occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, se han ocupado de crear “enormes vacíos de poder” desintegrando varios países, ahora sumidos en el caos, como son los casos de Irak, Libia, Siria y Afganistán. Arendt habla de “la incongruencia del sistema Nación-Estado con el desarrollo económico e industrial del último tercio del siglo XIX”. Arendt no comprendió la congruencia de un sistema mundial imperialista donde hay Estados-naciones desarrollados que tienden a reproducir sus capitales locales a escala mundial (que así devienen capitales transnacionales), ocupando, dominando, sojuzgando, oprimiendo y explotando a otros pueblos y otros Estados. Contando para ello con su potencial económico, financiero, militar, político e ideológico.

La idea del “buen imperialismo” también parece haber sido adoptada por Arendt cuando escribe que los británicos liquidaran voluntariamente su dominación colonial y… “Cuando finalmente Francia, gracias a la entonces todavía intacta autoridad de De Gaulle, se atrevió a renunciar a Argelia”, de “los escrúpulos morales y las aprensiones políticas de las Naciones-Estados completamente desarrolladas”, de la “jerga seudorrevolucionaria rusa acerca de las guerras de liberación nacional”.

De modo que guiadas por sus “escrúpulos morales” Gran Bretaña liquidó “voluntariamente” su dominación colonial y Francia “renunció” a Argelia, después de cometer reiterados crímenes contra la humanidad, entre ellos las matanzas de Sétif y Guelma el 8 de mayo de 1945 para “celebrar”, la victoria contra el nazismo (entre más de 1000 y 40000 muertos, según las fuentes). Arendt se olvidó de decir también que Francia “renunció” a Indochina  después de ser derrotada militarmente en Dien Bien Phu. Para Arendt, las guerras de liberación nacional fueron “jerga revolucionaria rusa”. Todo esto la lleva a formular la tesis de que el “verdadero” imperialismo que subsiste en el tiempo está originado en regímenes totalitarios y no puede tener base de sustentación en el largo plazo en Estados democráticos como, por ejemplo, Estados Unidos. Que la teoría del “buen imperialismo” de las potencias occidentales, llenas de “escrúpulos morales” y de que el imperialismo sólo puede sustentarse en el largo plazo en un régimen totalitario y no puede durar mucho tiempo en una democracia no es, de nuestra parte, una extrapolación abusiva de la obra de Hannah Arendt, lo demuestran los párrafos siguientes del trabajo del conocido ensayista David Harvey “El “nuevo” imperialismo: acumulación por desposesión” (http://www.cronicon. net/paginas/ Documentos/No.22. pdf): … 

“En todos estos casos, el viraje hacia una forma liberal de imperialismo (asociada a una ideología de progreso y a una misión civilizatoria) no resultó de imperativos económicos absolutos sino de la falta de voluntad política de la burguesía para resignar alguno de sus privilegios de clase, bloqueando así la posibilidad de absorber la sobreacumulación mediante la reforma social interna. Actualmente, la fuerte oposición por parte de los propietarios del capital a cualquier política de redistribución o de mejora social interna en EUA no deja otra opción que mirar al exterior para resolver sus dificultades económicas. Este tipo de políticas de clase internas forzaron a muchos poderes europeos a mirar al exterior para resolver sus problemas entre 1884 y 1945, y esto imprimió su particular tonalidad a las formas que adoptó entonces el imperialismo europeo. Muchas figuras liberales e incluso radicales se volvieron imperialistas orgullosos durante estos años, y buena parte del movimiento obrero se persuadió de que debía apoyar el proyecto imperial como un elemento esencial para su bienestar.”

Esto requirió, sin embargo, que los intereses burgueses comandaran ampliamente las políticas estatales, los aparatos ideológicos y el poder militar. En mi opinión, Hannah Arendt interpreta este imperialismo eurocéntrico correctamente como “la primera etapa del dominio político de la burguesía y no la última fase del capitalismo”, como había sido descripta por Lenin”. 

Y más adelante prosigue Harvey: …

”En ausencia de una fuerte revitalización de la acumulación sostenida a través de la reproducción ampliada, esto implicará una profundización de la política de acumulación por desposesión en todo el mundo, con el propósito de evitar la total parálisis del motor de la acumulación. Esta forma alternativa de imperialismo resultará difícilmente aceptable para amplias franjas de la población mundial que han vivido en el marco de (y en algunos casos comenzado a luchar contra) la acumulación por desposesión y las formas depredadoras de capitalismo a las que se han enfrentado durante las últimas décadas. La treta liberal que propone alguien como Cooper es demasiado familiar para los autores postcoloniales como para resultar atractiva. Y el militarismo flagrante que EUA propone de manera creciente, sobre el supuesto de que es la única respuesta posible al terrorismo global, no sólo está lleno de peligros (incluyendo el precedente riesgoso del “ataque preventivo”) sino que también está siendo gradualmente reconocido como una máscara para tratar de sostener una hegemonía amenazada dentro del sistema global. Pero tal vez la pregunta más interesante se refiere a la respuesta dentro de EUA. En este punto, una vez más, Hannah Arendt plantea un contundente argumento: el imperialismo no puede sostenerse por mucho tiempo sin represión activa, o incluso tiranía interna. El daño infligido a las instituciones democráticas internas puede ser sustancial (como lo aprendieron los franceses durante la lucha por la independencia de Argelia). La tradición popular dentro de EUA es anticolonial y antiimperialista y durante las últimas décadas han sido necesarios muchos ardides, cuando no el engaño declarado, para disimular el rol imperial de Norteamérica en el mundo, o al menos para revestirlo de intenciones humanitarias grandilocuentes. No resulta claro que la población estadounidense vaya a apoyar en el largo plazo un giro abierto hacia un imperio militarizado (no más que lo que terminó avalando la guerra de Vietnam)”. 

Sin desconocer los méritos de Harvey, se manifiesta en su trabajo una evidente contradicción: por un lado da la razón a Arendt y por el otro su análisis del imperialismo se basa fundamentalmente en el que hizo Lenin, aunque con algunas concesiones al subjetivismo como cuando habla de la falta de voluntad política de la burguesía para resignar alguno de sus privilegios de clase, bloqueando así la posibilidad de absorber la sobreacumulación mediante la reforma social interna. Y cuando da rienda suelta a su imaginación al escribir acerca de que “la tradición popular dentro de EUA es anticolonial y antiimperialista” contradiciéndose con lo que escribió algunos párrafos más arriba: “Muchas figuras liberales e incluso radicales se volvieron imperialistas orgullosos durante estos años, y buena parte del movimiento obrero se persuadió de que debía apoyar el proyecto imperial como un elemento esencial para su bienestar”. Este último es un dato objetivo que corresponde a la realidad del sistema mundial imperialista. 

Como lo describió hace algunos años Ronald Mc Kinnon, profesor titular del Departamento de Ciencias Económicas de la Universidad de Stanford, en un artículo publicado en el Boletín del Fondo Monetario Internacional (Fondo Monetario Internacional, Finances et Developpement junio 2001) refiriéndose a cómo una buena parte del pueblo estadounidense vive a expensas del resto del mundo: 

“Durante el último decenio, el ahorro de las familias (en los Estados Unidos) ha disminuido más de lo que el ahorro público (expresado por los excedentes presupuestarios) ha aumentado en el mismo período. El enorme déficit de la balanza de pagos (exportaciones versus importaciones) de las transacciones corrientes de Estados Unidos, de alrededor de 4,5% del producto nacional bruto de 2000, refleja ese desequilibrio del ahorro. Para financiar un nivel normal de inversión interior –históricamente alrededor del 17% del producto nacional bruto– Estados Unidos ha debido utilizar ampliamente el ahorro del resto del mundo. “Malas” reducciones de impuestos –las que reducen el ahorro público sin estimular el ahorro privado– podrían incrementar esa deuda con el extranjero. Desde hace más de veinte años (es decir desde antes de 1980), Estados Unidos recurre ampliamente a las reservas limitadas del ahorro mundial para sostener su alto nivel de consumo– el de la administración federal en los años 80 y el de las familias en los años 90. Las entradas netas de capitales son actualmente más importantes que en el conjunto de los países en desarrollo. Es así como Estados Unidos, que era acreedor del resto del mundo a comienzos de 1980, se ha convertido en el más grande deudor mundial: unos 2 billones 300 mil millones de dólares en 2000. Los balances de las familias y de las empresas en Estados Unidos muestran el efecto acumulado de los préstamos privados obtenidos en el exterior desde hace diez años. La deuda de las empresas es también muy elevada con relación a su flujo de caja. Sin embargo, no tienen por qué inquietarse. Estados Unidos se encuentra en una situación única y es que disponen de una línea de crédito prácticamente ilimitada, en gran parte en dólares, frente al resto del mundo. Los bancos y otras instituciones financieras de Estados Unidos están relativamente al abrigo de las tasas de cambio: sus activos […] y sus pasivos son en dólares. En cambio, otros países deudores deben acomodarse a las disparidades de las monedas: los pasivos internacionales de sus bancos y de otras empresas son en dólares y sus activos en moneda nacional”.

No hay pues, un “nuevo imperialismo”, sino un imperialismo que se adapta a las circunstancias, entre otras, a las relaciones de fuerzas, pero que mantiene su esencia depredadora, agresiva, militarista, explotadora y totalmente contraria a los derechos fundamentales del ser humano. Por cierto que a la gran mayoría del pueblo estadounidense no le agrada la idea de poner sus muertos en las guerras de agresión. Para evitar tal inconveniente, la doctrina militar estadounidense se ha enriquecido con la estrategia del “cero muerto” (zero killer: ok 1), consistente en evitar el uso de tropas de tierra y recurrir a bombardeos aéreos masivos, perfeccionados con el bombardeo por medio de drones (aviones no tripulados dirigidos electrónicamente –como un videojuego– desde los Estados Unidos), con los consiguientes “daños colaterales”. Consistentes éstos en la destrucción indiscriminada de las infraestructuras civiles y en la masacre, también indiscriminada, de la población del país agredido.

Hannah Arendt, para formular sus tesis, ha debido omitir por completo en su trabajo mencionar la política imperialista de Estados Unidos en América Latina en los últimos 170 años, que incluye anexiones, comenzando por la de una parte de México en 1845, promoción de golpes de Estado para instalar y sostener dictaduras sanguinarias, invasiones armadas, presiones económicas, etc. Y guardar silencio sobre el hecho de que en África en el momento de la descolonización y de los movimientos de liberación nacional surgieron líderes como Patrice Lumumba, Kwame Nkrumah, Amílcar Cabral, Jomo Kenyatta y más tarde Thomas Sankara, que bregaron por una vía independiente para sus pueblos, contraria a los intereses de las ex metrópolis y de sus grandes empresas. Todos ellos fueron derrocados o asesinados, como fueron los casos de Lumumba, Cabral y Sankara, y reemplazados por dirigentes dictatoriales, corruptos y fieles a las grandes potencias neocoloniales. Quizás haya sido también superfluo para Arendt recordar que las potencias europeas, como culminación de las guerras coloniales que emprendieron en África en el siglo XIX, en la Conferencia de Berlín de 1885 se distribuyeron dicho continente como una tierra de nadie, creando fronteras artificiales, y se la redistribuyeron después de la guerra 1914- 1918. Todavía se sufren los resultados de esas fronteras artificiales con las guerras interétnicas, fomentadas por las grandes potencias para seguir saqueando los recursos naturales del continente.

Otras “perlas” de Arendt en su análisis del imperialismo. … “la era del llamado imperialismo del dólar, la versión específicamente americana del imperialismo anterior a la segunda guerra mundial, que fue políticamente la menos peligrosa, está definitivamente superada. Las inversiones privadas –“las actividades de un millar de compañías norteamericanas operando en un centenar de países extranjeros” y “concentradas en los sectores más modernos, más estratégicos y más rápidamente crecientes”-crean muchos problemas políticos aunque no se hallen protegidas por el poder de la nación, pero la ayuda exterior, aunque sea otorgada por razones puramente humanitarias,  es política por naturaleza precisamente porque no está motivada por la búsqueda de un beneficio. Se han gastado miles de millones de dólares en eriales políticos y económicos en donde la corrupción y la incompetencia los han hecho desaparecer antes de que se hubiera podido iniciar nada productivo, y este dinero ya no es el capital “superfluo” que no podía ser invertido productiva y beneficiosamente en la patria, sino el fantástico resultado de la pura abundancia que los países ricos, “los que tienen” en comparación con“los que no tienen”, pueden permitirse perder. En otras palabras, el motivo del beneficio, cuya importancia en la política imperialista del pasado llegó a ser sobreestimada frecuentemente, ha desaparecido ahora por completo; sólo los países muy ricos y muy poderosos pueden permitirse soportar las grandes pérdidas que supone el imperialismo”. (Arendt, Los orígenes del totalitarismo. Prólogo a la segunda parte: Imperialismo, pág. 13. Editorial Taurus, 1998). [Los subrayados son  nuestros].

Un verdadero himno al carácter humanitario y desinteresado del capital monopolista transnacional y una crítica inmisericorde (por cierto en no pocos casos justificada) en lo que se refiere a los dirigentes corruptos, pero totalmente falsa en cuanto concierne a los pueblos presuntamente “beneficiarios”, víctimas del imperialismo y de sus cómplices locales.

 http://rebelion.org/noticia.php?id=229179

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

24.17.- GUARDIANES SIN VIGILANTE – Jorge Iván González

Al exdirector anticorrupción de la Dian lo acusan por corrupto. Al expresidente de la Corte Constitucional también lo están investigando. Al exsecretario de Seguridad de Medellín lo acusan de concierto para delinquir. La exauditora general de la Nación y el contralor departamental de Antioquia están enredados en los líos de corrupción del Hospital La María. En todos estos casos se trata de guardianes de lo público.

6 jul 2017.- En las circunstancias actuales es bueno recordar la pieza maestra de Hurwicz, el premio Nobel de economía. El título de su texto es ¿Pero Quién será el Guardián de Guardianes? Para Hurwicz es inevitable que los guardianes tengan vigilantes porque el hecho de que sean guardianes no garantiza que cumplirán bien con su tarea. Adicionalmente, y es la pregunta más angustiosa, ¿cuántos guardianes de guardianes necesitamos? ¿Es posible encontrar un guardián de guardianes que sea puro e incorruptible? Hurwicz muestra que la necesidad de que haya guardianes que vigilen a los otros guardianes nace de la propia condición humana, así que no es un problema de países tropicales. La instancia de cierre, en cualquier sociedad, tiene dificultades intrínsecas.

Ante el desespero y el malestar que genera la corrupción, se recurre a caminos fáciles como: reunir firmas, publicar declaraciones con tono indignado, organizar seminarios, adquirir polígrafos, etc. Estos actos sirven para hacer catarsis y para ir creando conciencia sobre la importancia del problema, pero sería ingenuo pensar que estas medidas son la solución. Hurwicz propone ir diseñando mecanismos institucionales, sabiendo que las personas pueden hacer trampa. En un ejercicio continuo de ensayo y error se irán corrigiendo algunas de las desviaciones. La búsqueda de instituciones que nos protejan contra la corrupción es una tarea inacabada.

Mientras que en Bogotá los empresarios y el gobierno firman compromisos contra la corrupción, las minas ilegales parecen invisibles, y únicamente se hacen evidentes cuando se presenta una tragedia como la de Cucunubá. Las regulaciones se quedan cortas, y se autoriza el transporte de pasajeros a embarcaciones que no reúnen las condiciones técnicas mínimas, como sucedió en Guatapé. En ambos casos, el guardián asignado no responde y tampoco lo hacen sus jefes. Los malos guardianes son vigilados por pésimos guardianes de guardianes.

En medio de la alharaca en contra de la corrupción, la Dian informa que entre el 2015 y el 2017 los colombianos que tenían dineros ocultos en el exterior reportaron activos por valor de $19,3 billones, y pagaron una modesta sanción del 11,5%. El resultado fue un recaudo de $2,3 billones. Juiciosas y calladitas – como corresponde a las gentes de bien -, estas personas ricas se acercaron a la Dian después de que se filtraron los papeles de Panamá.

Puesto que los guardianes necesitan guardianes y, a su vez, es inevitable que estos requieran otros guardianes de guardianes, la lucha contra la corrupción es una tarea compleja, en la que nunca habrá un cierre de última instancia satisfactorio. No hay fórmulas. Los mecanismos institucionales se pueden ir corrigiendo si la razón pública y el debate colectivo comienzan por poner en duda medidas simplonas, como las firmas de actas y los polígrafos. Para un guardián tramposo el polígrafo es un juego, tal y como lo acaba de demostrar el exfiscal anticorrupción.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/guardianes-sin-vigilante-2523436

 

23.17.- SALIR DE LA VIOLENCIA – Yvon Le Bot

Salir de la violencia supone salir de la victimización, pasar del estatuto de víctima al de actor. ¿Cómo constituirse en actor frente a fuerzas que destruyen toda capacidad de acción, frente a violencias extremas que atacan los fundamentos mismos de la vida en común, la idea misma de humanidad? 

 Sirios huyen a Turquía… Otros, huyen en su propio país: los desplazados… ¿Salir de la violencia?

Para encontrar una respuesta compleja que permita identificar contextos alternativos con los que hay que trajinar para salir de la violencia sin tomar caminos perversos, distingamos, como hipótesis de trabajo, cinco tipos de salidas de la violencia:

1.- salida de la violencia por otras violencias,

2.- salida institucional, política-jurídica,

3.- salida por los movimientos sociales,

4.- salida por las producciones culturales,

5.- y, un tema que atraviesa todos los otros: el de la memoria, de la Historia y del olvido. 

1.- Metamorfosis de las violencias.  Salir de los conflictos armados y entrar en nuevos tipos de violencias.

Salvo muy pocas excepciones, guerrillas y dictaduras se extinguieron en América Latina desde hace más o menos un cuarto de siglo. Quedan presentes, es cierto, heridas aún no cicatrizadas de guerrillas y dictaduras acompañadas de represiones sangrientas, y en algunos casos de terrorismo de Estado.

Perú por ejemplo tiene recuerdos frescos de las violencias de Sendero Luminoso por un lado, por el Estado por otro. O como el genocidio perpetrado en Guatemala por el ejército y los paramilitares. En Colombia, en cambio,  se agrandó a partir de los años ochenta por la mezcla peculiar con el crimen de la droga, en el seno mismo del conflicto armado, lo que es una de las razones de su prolongación hasta fechas recientes. Cada uno de esos fenómenos tiene una dimensión transnacional y a veces mundial (Panama Papers, escándalo Odebrecht, redes descritas por Roberto Saviano[1]).

[1]Roberto Saviano,  Cero Cero Cero, Anagrama, Barcelona, 2013.

Hay que advertir que esa nueva combinación de violencia, el Estado ya no es el objeto central e único de las disputas. El principal resorte es el control del narcotráfico y de otros tráficos (entre ellos el de los migrantes), así como de los flujos financieros.

En ellas se enfrentan grupos mafiosos y organizaciones políticas y económicas corruptoras y corruptas. Las mafias se insertan en redes transnacionales (o más bien las fomentan e incrementan) y gangrenan el tejido social, los sistemas económicos y políticos. Carteles mexicanos, maras centroamericanas, Primer Comando de la Capital y otras organizaciones criminales en Brasil gangrenan el tejido social, los sistemas económicos y políticos.

Las masacres en las cárceles como el que ocurrió hace unos meses en Manaos y los que ocurren de manera recurrente en América Central (Honduras especialmente) se inscriben en este registro. 

Guevarismo, djihadismo, violencia mafiosa 

Las violencias extremas en la región pueden esclarecer, por un juego de espejos, las de los últimos años en Medio Oriente, en África y otras partes del mundo. Varios autores señalaron puntos comunes, semejanzas en los modos de reclutamiento, las modalidades de acción, las estrategias del terror. Tal como los carteles mexicanos, Daesh, Boko Haram o Al Qaeda en Maghreb Islámico (AQMI) entremezclan violencias paroxísticas exhibicionistas y tráficos de todo tipo.

Sin embargo la problemática de la radicalización y de la desradicalización, tal como está desplegada en los estudios sobre el djihadismo  no se aplica en los mismos términos a las experiencias latinoamericanas.

Entre la violencia revolucionaria  y el terrorismo de hoy, entre el guevarismo por ejemplo y el djihadismo existe una diferencia esencial, bien definida por Jean Baudrillard en un escrito sobre el 11 de septiembre 2001: las violencias revolucionarias, decía, tenían como objetivo transformar el mundo, “la energía que nutre el terror (…) apunta a radicalizarlo a través del sacrificio”[2].

El terror de los narcotraficantes obedece a otra lógica: no apunta a transformar o radicalizar el mundo, no se apoya en  la idea de sacrificio. Y la cuestión de la salida de las violencias político-mafiosas se presenta también en términos diferentes, más complicados e inciertos que la salida de los conflictos armados del periodo anterior.

Sin embargo las negociaciones no son imposibles. Se dan a veces en plena luz, más a menudo de manera oculta. En Colombia con Pablo Escobar y sobre todo con el cartel de Cali, en Centroamérica con organizaciones de maras, en México con ciertos carteles en contra de otros.

Pero la tipología que propongo a continuación se refiere a situaciones de violencia de componente principalmente político. Distingo cuatro tipos adicionales para las necesidades del análisis. En los hechos, están las más de las veces entremezcladas.

2.- La salida institucional. La vía política-jurídica-diplomática.

Ésta es la salida más clásica, el campo más explorado, más conocido, el que ha dado lugar a la más abundante literatura.

a.- La interrogación que está en el centro de todos los procesos de paz, de todas las operaciones de peacemaking, peacebuilding o peacekeeping, o de casi todas, es la siguiente : ¿cómo pasar de la acción armada a la acción política?

En la segunda parte del siglo XX, varios conflictos armados en América Latina se terminaron por  la derrota, y a veces el aplastamiento de uno de los protagonistas, sin negociación alguna.

En la mayoría de los casos por la derrota de las guerrillas: Guevara en Bolivia, los Tupamaros en Uruguay, les Montoneros en Argentina, Sendero Luminoso en Perú, etc. Sólo hay dos casos de derrota del poder establecido, también sin negociación: Cuba y Nicaragua.

Pero en el segundo periodo de los conflictos, se dan numerosos  procesos de paz negociada: en Colombia desde los años 80 hasta ahora con el acuerdo de paz con las FARC en noviembre 2016 y la incipiente negociación con el ELN. En Centroamérica en los años ochenta y noventa: Nicaragua, El Salvador, Guatemala y también Chiapas.

Se considera habitualmente que en América Latina el paso de los conflictos armados a la política fue un éxito. En ninguno de los casos mencionados hubo recaída. Según ciertos analistas (Eduardo Pizarro, etc.), esto se puede explicar por el hecho de que, contrariamente a lo que pasa en otras regiones del mundo, aquí se trataba de conflictos políticos sin trasfondo cultural, religioso, étnico o racial.

Esta hipótesis, globalmente pertinente, mejora sin embargo al ser matizada:

-Colombia por ejemplo presenta casos que la ilustran (acuerdos de paz con el M19 y otros grupos de guerrilla en 1990-1991, pero también un caso importante que la contradice (al menos por un periodo): los primeros acuerdos con las FARC en los años ochenta han sido barridos por una ola de violencias homicidas, que llevó a una reactivación de la lucha armada.

-Por otra parte, los elementos culturales, religiosos, étnicos o raciales estaban muy presentes en la guerra en Guatemala al punto de darle una connotación genocida (y en cierto grado también en Perú).

Otra observación. En sociedades muy dividas, y cuyas divisiones están acentuadas y puestas en carne viva por el conflicto, los procesos de paz administrados desde arriba, por actores institucionales, políticos, militares, jefes guerrilleros, profesionales de la negociación corren el riesgo de ser desaprobados por la mayoría o buena parte de la población.

La victoria del NO en el plebiscito del 2 de octubre 2016 en Colombia no es un acontecimiento inédito, ni tampoco totalmente sorprendente. Algo semejante ocurrió en Guatemala en 1999 con la consulta sobre el acuerdo de paz de 1996, y esto tuvo mucha influencia en el giro muy decepcionante del pos-conflicto en ese país.

  1. b) A continuación menciono otros temas directamente ligados a los procesos de paz.
  2. Empezando por la temática conocida como desmovilización, desarmamiento, reintegración: DDR.

Son cuestiones políticas, militares y jurídicas con fuertes implicaciones y consecuencias sociales, culturales y éticas, a las cuales se dedican especialmente las organizaciones internacionales, las ONGs, los expertos… Las operaciones de DDR bajo mandato de las Naciones Unidas tuvieron lugar en la mayoría en África y en los Balcanes. En América Latina los únicos casos son los de El Salvador, Guatemala y, ahora, Colombia.

Otro campo que América Latina comparte con África es el de la llamada justicia transicional. Humberto de la Calle, jefe de la delegación del gobierno colombiano en las negociaciones con las FARC afirma que éste ha sido el punto más delicado, más largo, más difícil de negociar entre todos los que estaban en la mesa en La Habana.

Los juicios por crímenes de guerra o crímenes contra la humanidad, en los últimos decenios, estaban relacionados sobre todo con los sucesos en África y en los Balcanes. Hubo también casos en Argentina, Chile, Colombia o Guatemala, pero sin intervención de una jurisdicción internacional[3].

Es preciso notar que en casi todos los aspectos y casos mencionados de los procesos de paz intervienen, en variados grados, actores internacionales o transnacionales: no se trata necesariamente de organismos de las Naciones Unidas o de tribunales internacionales, pueden ser grupos de Estados, Iglesias, ONGs, expertos de diversas categorías e instituciones.

La noción muy amplia y elástica de pos-conflicto engloba dimensiones políticas y jurídicas pero también involucra dimensiones económicas, sociales, culturales, éticas… Con la condición de que se delimite, sería posible transformarla en un campo de estudio específico, dado que la salida de la violencia puede extenderse durante una, dos, tres décadas después de la finalización del conflicto armado.

Al respecto, Eduardo Pizarro cita esta frase del exguerrillero salvadoreño, Joaquín Villalobos : « Ganamos la paz, pero perdimos el pos-conflicto ». Propongo de sustituirle otra frase que me parece más adaptada a la mayoría de los casos latinoamericanos : “Salimos de la guerra, pero no hemos lograr construir la paz”.

  1. Salir de la violencia por la conflictualidad social por los actores sociales.

Los conflictos armados no son la prolongación de los conflictos sociales. Más bien resultan de su imposibilidad o de su ruptura, y contribuyen a destruirlos.

¿Se puede sin embargo salir de la violencia o evitarla por la vía del movimiento social o cultural?

Las experiencias latinoamericanas diseñan figuras variadas, que se podrían clasificar así : anteriores, contemporáneas o posteriores a los periodos de violencia.

a.- los movimientos que se reclaman explícitamente de la no violencia son escasos si no inexistentes en la región.

En cambio, se dan múltiples acciones colectivas concretas para evitar, esquivar, eludir la violencia. Los mejores ejemplos son movimientos indígenas que se han esforzado en  no entrar en la lógica de la lucha armada, y que a veces lo lograron.

b.- una segunda figura consiste en movilizaciones de la sociedad civil que apuntan a oponerse, resistir, frenar, detener el engranaje de las violencias, o apartarse de ellas.

Una ilustración fuerte : la movilización masiva en la ciudad de México en enero de 1994 pidiendo el cese de las hostilidades después de la sublevación zapatista en Chiapas. Contribuyó significativamente en frenar la represión y en desviar la insurrección armada hacia un movimiento cívico.

c.- Las experiencias latinoamericanas de recomposición de conflictos sociales después de los conflictos armados ilustran la dificultad del proceso.

Ahí donde se han desatado las violencias extremas y el terror, los movimientos sociales difícilmente renacen. Las políticas de tierra arrasada han tenido efectos de larga duración en Guatemala, en Perú…

A veces, hay que esperar una, dos o varias generaciones antes que emergen nuevos conflictos, nuevos actores sociales. Fue el caso con la “primavera chilena” de 2011-2012.

Chile ilustra muy bien una alternativa, un dilema recurrente: ¿transición política o conflictualidad social?

Para los partidarios de una salida exclusivamente política, el renacimiento de los conflictos sociales conlleva el riesgo de poner en peligro la transición democrática y de provocar una recaída en la violencia.

Buena parte de los sectores dirigentes y de la sociedad chilena en su conjunto hizo suyo el relato pinochetista según el cual las movilizaciones del periodo Allende son las que, en reacción, provocaron el golpe de Estado y que el mantenimiento de la democracia y de la paz social exigen contener, o inclusive reprimir los movimientos sociales.

Leyes y decretos del tiempo de la dictadura han continuado a ser utilizados en el periodo democrático contra los actores sociales, los Indios mapuche especialmente. Contra esa situación y la lógica que la sustenta se sublevó la juventud chilena en 2011-2012. 

4.- Salir de la violencia por la creación cultural. 

 Las acciones sociales de salida de la violencia están acompañadas muchas veces por producciones culturales. Las dos dimensiones están imbricadas. Pero también existen situaciones en las cuales la producción cultural está relativamente separada de la acción social, o prevalece sobre ésta. Se tratan de movimientos más claramente culturales por sus actores, sus modalidades de expresión, sus obras…

Se podrían dar múltiples ejemplos.

Una antropóloga suiza, Andrea Grieber, lleva en Ruanda una experiencia de transformación de los traumatismos del genocidio por la poesía. Talleres y actuaciones que movilizan el poder catártico y de sublimación de la creación poética. Encontrar palabras para decir lo indecible y para intentar mantener el horror a distancia.

En México, en Chile, en Colombia, la producción cultural está ampliamente movilizada en el combate contra la violencia y contra el olvido.

Es preciso sin embargo señalar las limitaciones de las respuestas  puramente culturales. Después del asesinato de su hijo y de compañeros de éste, el poeta mexicano Javier Sicilia tomó la decisión de renunciar a la poesía y dedicarse a la acción, a la lucha contra el desencadenamiento de violencias en México, liderando el “Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad”.

5.- Los procesos memoriales 

Una cuestión merece una atención especial: la de la memoria, de la Historia y el olvido, para retomar el título de un libro del filósofo Paul Ricœur.

Este tema atraviesa e impregna todos los tipos y modalidades de salida de la violencia mencionados hasta ahora.

América Latina da numerosas y muy significativas muestras de los procesos que se focalizan expresamente en la dimensión memorial:

las comisiones de la verdad y reconciliación, los centros de la memoria histórica, en Argentina, Chile, Guatemala, Perú, Colombia… Otra vez, América Latina comparte este tipo de experiencias con África. La CVR más conocida es la que se organizó en África del Sur al salir del apartheid.

los museos de la memoria son experiencias más aleatorias, incipientes: Chile, Perú, un proyecto en Colombia.

los juicios por crímenes contra la humanidad ya mencionados, que tienen también su lugar aquí, ya que una de sus principales funciones es poner en relato las memorias, producir una memoria colectiva de la violencia.

-las prácticas de las exhumaciones. En su libro sobre el fenómeno en América Latina y en España, Valérie Robin y Anne-Marie Losonczy afirman que “el objetivo de esas exhumaciones es triple: volver a dar su dignidad a los difuntos, apaciguar a sus familias y permitir la reconciliación nacional”[4].

No puedo terminar sin mencionar los movimientos por los desaparecidos, por la memoria, contra el olvido, particularmente importantes en América Latina. Organizaciones y movilizaciones de este tipo han surgido en los países que han sido el teatro de dictaduras y de guerrillas, así como en los países golpeados por violencias político-mafiosas, o sea en casi todos los países de la región. Las mujeres juegan en ellas un papel capital.

Todos hemos oído hablar de las asociaciones de madres y abuelas de la plaza de mayo en Buenos Aires. Asociaciones de víctimas o de familiares de víctimas, a menudo autónomas, a veces ligadas con ONGs o Iglesias, se multiplicaron desde los días consecutivos al golpe de Estado de Pinochet en septiembre 1973 hasta los movimientos por los desaparecidos de Ayotzinapa, los 43 estudiantes víctimas de la masacre de septiembre 2014 en el Estado de Guerrero en México. Pasando por Perú, Colombia, Centroamérica.

Las nociones mismas de “desaparecidos”, “detenidos-desaparecidos”, “desapariciones forzadas”, han sido si no inventadas, por lo menos desarrolladas y precisadas a partir de esas luchas en Chile, en Argentina, en Uruguay, con la colaboración de ONGs como Amnistía International, juristas e organismos internacionales.

Interrogación 

Esta ponencia es solamente un esbozo. No necesita una conclusión. Me limitaré  a una sola observación, en realidad una interrogación que corre en filigrana  a lo largo de toda la ponencia.

Salir de la violencia supone salir de la victimización, pasar del estatuto de víctima al de actor. ¿Cómo constituirse en actor contra fuerzas que destruyen toda capacidad de acción, frente a violencias extremas que atacan los fundamentos mismos de la vida en común, la idea misma de humanidad? Se requiere mucha claridad y empeño, porque  como lo hemos enumerado hay diversos caminos.  YLB.

*Yvon Le Bot, sociólogo, es co-titular de la Cátedra “Destinos mundiales de América Latina” del Colegio de Estudios Mundiales en Paris. Vivió y trabajó en varios países del continente americano, especialmente en Colombia cinco años. 

El texto resumido aquí está basado en la ponencia que Le Bot presentó con ocasión del coloquio “Salir de la violencia. Construcción de  paz y memoria histórica” organizado en Bogotá los 12 y 13 de junio 2017 por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y la Fondation Maison des Sciences de l’Homme (FMSH), Paris. 

[1]Roberto Saviano,  Cero Cero Cero, Anagrama, Barcelona, 2013.

[2] Jean Baudrillart, L’esprit du terrorisme, éditions Galilée, 2002

[3] La Comisión International contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), creada por las Naciones Unidas y el gobierno guatemalteco diez años después de los acuerdos de paz ha jugado un papel importante pero no directamente ligado con el conflicto armado: promover la investigación, persecución penal y sanción de los delitos cometidos por los integrantes de organizaciones criminales.

[4] Anne-Marie Losonczy & Valérie Robin (dir.), Retour des corps, parcours des âmes. Exhumations et deuils collectifs dans le monde hispanophone, Paris, Petra, 2016.

 

23.17.- Ahora, ganar el posconflicto – Cristina de la Torre

La tienen menos fácil cada día. Ganada la paz política en un país donde cohabitaron siempre el poder y la violencia, tendrán que batirse ahora las extremas en un escenario menos auspicioso que el de la guerra: el escenario del posconflicto.

3 Jul 2017.- Posconflicto de las reformas que apuntan hacia un país mejor. A la voz de reforma rural y más democracia suscritas por el acuerdo de paz, y desacreditado el recurso al miedo, terminarán todas las fuerzas por pelar el cobre. Allí donde la ambición desmedida se fermenta desde la eternidad, querrá la derecha exaltada defender hasta su última hectárea de engorde, habida por graciosa concesión del destino, de la trampa o del fusil; defender hasta su último concejal elegido a razón de $30.000 el voto.

Y la otra extrema, diga usted el Eln reintegrado como partido legal, podrá caer en altisonancias de neófito educado en guerra santa, pródiga que fue en secuestro y destrucción de la riqueza nacional. Un misterio, también, cómo podrán las Farc desvanecer el odio que la mayoría de colombianos les profesan, si resultan verosímiles como organización política. Será cuestión de tiempo. Pero será, sobre todo, un logro sin precedentes que todo radicalismo y la gama entera de opciones políticas puedan expresarse sin matarse y con respeto a las reglas de la democracia. No será la rosada aurora de los soñadores —que lo somos casi todos— pero sí, un empezar a sacudirse el atraso, la miseria, la humillación. Ni más ni menos.

En la antesala del posconflicto grita el imperativo de propiciar una reintegración en regla de las Farc y su conversión en partido, para evitar que se reciclen ellas en violencia. Pasado el umbral, reconocerles a las regiones olvidadas, epicentro del conflicto, el poder electoral y de gestión siempre monopolizado por la política tradicional: llámanse curules para las víctimas y sus comunidades en Circunscripciones Especiales de Paz, y participación en la planificación y el desarrollo propios. En segundo lugar, financiación de los programas sociales y de infraestructura que el posconflicto apareja. En $130 billones estima el Gobierno la inversión a 15 años; la Misión Rural, en $200 billones; y Claudia López, en $330 billones. Sólo el 3 % de los cuales iría a reintegración, seguridad, educación y oportunidades de trabajo para los desmovilizados; 11 % a Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, y 86 % a cubrir las necesidades básicas de los 15 millones de colombianos olvidados en esas regiones. Es la paz territorial.

Empoderar a las comunidades, se dice, ahorrándoles el aterrizaje paternalista del Estado central, con su bonhomía de ocasión. De la mano con los pobladores, con sus autoridades legítimas en departamentos y municipios, echar a andar la sustitución de cultivos con proyectos de desarrollo productivo y todos los apoyos del Estado. Será comienzo del desarrollo rural integral con enfoque territorial, que contempla formalización de la propiedad en el campo, creación de un fondo de tierras para agricultura campesina e impulso a la agroindustria. El catastro multipropósito no sólo se traducirá en pago justo de impuestos sino que será base técnica de la descentralización.

En el origen del conflicto armado que termina obra, como pocos factores, la desigualdad. Demuestra Consuelo Corredor que, mientras en Uruguay la minoría que constituye el grupo de los más ricos recibe cinco veces lo que el grupo más pobre, en Colombia recibe 22 veces más. Sin embargo, el uribismo propondrá el 20 de julio derogar el decreto que crea los programas con enfoque territorial del posconflicto y el plan de construcción de vivienda social en el campo. ¿Otra incursión de la minoría ruin que acapara privilegios haciendo trizas la paz?

Cristinadelatorre.com.co http://www.elespectador.com/opinion/ahora-ganar-el-posconflicto-columna-701257

22.17.- EL MARCO FISCAL – Salomón Kalmanovitz

 El Gobierno debe elaborar cada año un estudio de sus ingresos y gastos hacia futuro. Es un ejercicio interesante, pero tiende a ser autocomplaciente: los supuestos que utiliza son muy optimistas, como que el crecimiento será bastante más alto que el que los analistas han observado. En efecto, los técnicos del Gobierno afirman que el crecimiento será de 2,3 % en 2017, cuando en el primer trimestre fue de sólo 1,1 %, o que la inflación será menor a la esperada por el mercado.

25 Jun 2017.- Los supuestos irreales generan proyecciones poco confiables. Aun con estos supuestos benévolos, se cree que el déficit del Gobierno central será del 3,6 % del PIB en 2017, contra 3 % del año anterior, lo que ya envió mensaje negativo para los inversionistas en deuda colombiana o las evaluadoras de riesgo que representa el país. Si la economía crece menos o la inflación es mayor, entonces el recaudo tributario será menor al imaginado, mientras que los gastos son siempre muy difíciles de contener. Lo cierto es que el Gobierno debe aumentar nuevamente su endeudamiento para enjuagar su déficit.

Es inconcebible que durante la gran bonanza externa que disfrutamos las administraciones de Uribe y Santos no redujeron la deuda pública, sino que la aumentaron y ¡de qué manera! en este Gobierno: en 2012 la deuda bruta del sector público fue de 41 % del PIB, pero en 2017 alcanza el 52 %, $476 billones, o sea que cada ciudadano debe $10 millones. Las justificaciones son pías: que el desajuste externo fue monumental y que nos fue mejor que a los vecinos, pero si el Gobierno hubiera sido más precavido y no hubiera traído más divisas cuando las del petróleo ya revaluaban la tasa de cambio, la enfermedad holandesa hubiera sido menos aleve y la devaluación al igual que la inflación que siguieron hubieran sido menos corrosivas.

La reforma tributaria aumenta el recaudo en $13 billones, gracias al incremento del IVA del 16 % al 19 % y a los aumentos invisibles de los impuestos a la gasolina y al ACPM. Al mismo tiempo, se redujo el impuesto a la riqueza para las personas jurídicas, pero no se informa qué sucedió con las personas naturales que tienen sus ingresos mayormente exentos de impuestos. Es un hecho que los impuestos progresivos en Colombia son temporales mientras que los regresivos son permanentes. Así mismo, se redujeron los impuestos a las empresas, los cuales son excesivos, pero no se compensaron con aumentos de los impuestos para los dueños de tales empresas ni para los propietarios de tierras o de inmuebles. Nuevamente, las políticas regresivas no aportan suficientes recursos al Gobierno, pero castigan el consumo de todos los ciudadanos de ingresos bajos y medios.

Los datos sobre pensiones que presenta el marco fiscal son contradictorios con los que informa Colpensiones. Para este, el déficit en 2017 será de $37,5 billones mientras que el Gobierno lo reduce a $31,3 billones. Vale aclarar que el grueso del déficit pensional público corresponde a compromisos con los regímenes del magisterio, la Policía, el Ejército y pensiones públicas, con un 70 % del total, mientras que Colpensiones como tal carga sólo con el saldo.

En fin, las malas políticas públicas causaron pérdidas apreciables a la industria y a la agricultura y frenaron las exportaciones no tradicionales. La desigualdad aumentó, a su vez, por la preferencia de los impuestos indirectos contra los directos; para rematar, las finanzas públicas siguen desequilibradas.

http://www.elespectador.com/opinion/el-marco-fiscal-columna-700074

21.17- DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO Y AHORRO – Eduardo Sarmiento

Luego de dos años de haber sido publicado el libro de Thomas Piketty El capital en el siglo XXI, apareció un extenso volumen de ensayos de distinguidos comentaristas sobre la obra, que The Economist denomina obra maestra. La publicación se titula “Después de Piketty: Agenda de economía y desigualdad. No sobra recordar que Piketty muestra que durante dos siglos el retorno del capital ha superado persistentemente el crecimiento económico a nivel agregado mundial y en la mayoría de los países. Como los dueños del capital obtienen mayores ingresos que los trabajadores, las diferencias de ingresos medidos por el coeficiente Gini se ha deteriorado a lo largo y ancho del planeta.

17 jun 2017.- Piketty atribuye el deterioro de la distribución del ingreso a la alta sustitución entre capital y trabajo (elasticidad de sustitución mayor que 1). Los agentes económicos encuentran altamente rentable reemplazar el trabajo por el capital. Así, los ingresos del capital cada vez son mayores con respecto al promedio.

Hace dos años, cuando apareció el libro de Piketty, me sumé a los reconocimientos por el hallazgo, pero hice serios cuestionamientos sobre la justificación del resultado. Como lo han venido a reconocer la mayoría de los autores del libro, señalé que en la mayoría de los estudios empíricos se había encontrado que la elasticidad de sustitución era menor que uno y en Colombia lo reafirmaba la información más reciente. Aún más grave, demostré que la elasticidad mayor que uno no es una condición necesaria ni suficiente para el aumento de la participación del capital en el producto. Si el mercado funciona dentro de las premisas clásicas de la competencia o la economía es intervenida adecuadamente, aun en el caso de que la elasticidad de sustitución fuera mayor que uno, no hay razón para que la distribución del ingreso se deteriore. En virtud de que el aumento del capital se convierte en ahorro, el crecimiento del producto sube hasta igualar el retorno del capital. Así las cosas, la verdadera causa del aumento de la participación del capital en el producto es el bajo ahorro del capital.

Lo anterior se confirma con la información revelada de que el capital financiero de América Latina en los paraísos fiscales asciende a US$1,5 billones. El drama de las economías ha sido que la mayor parte del aumento de la participación del capital en el producto se lleva al exterior. En consecuencia, la diferencia entre el retorno del capital y el crecimiento del producto, al igual que la relación capital-producto, tienden a aumentar indefinidamente. La norma general es el aumento de los ingresos del capital en relación con el trabajo.

Se ha buscado remediar la deficiencia presionando el salario por debajo de la productividad para aumentar el ahorro y evitar la caída del producto. La receta ha resultado peor que la enfermedad, porque ha acentuado el aumento de la participación del capital en el producto.

Luego de dos siglos no se ha logrado salir del paradigma neoclásico de que la distribución del ingreso y el crecimiento económico son separables. De allí se deduce que los dos objetivos pueden ser reconciliados con un solo instrumento y que la distribución del ingreso se puede lograr sin afectar el crecimiento. No es cierto. Los dos objetivos están altamente vinculados por conducto del ahorro y el salario. Su conciliación no puede lograrse con la sola variable fiscal de expansión del gasto público, como ha pretendido hacerlo el orden económico internacional existente. Al mismo tiempo, se requiere una severa política orientada a detener y sancionar la salida de capitales, reducir los márgenes de intermediación y extirpar las pirámides especulativas.

http://www.elespectador.com/opinion/distribucion-del-ingreso-y-ahorro-columna-698859

20.17.- LA INFRAESTRUCTURA VIAL NO MARCHA – Eduardo Sarmiento

Durante varias décadas los gobiernos han fallado en el propósito de dotar al país de una infraestructura vial adecuada. La experiencia ha sido que los proyectos cuestan más de los valores que sirvieron para adjudicarlos y se demoraron mucho más que los períodos estipulados para la ejecución. Las realizaciones físicas son muy inferiores a los anuncios presupuestales. Así, el Gobierno notificó que los productos de la tercera y cuarta generación contrarrestarían el desplome del petróleo. La observación de los hechos revela algo muy diferente. La infraestructura vial no influye ni en un cuarto de punto al crecimiento económico.

10 jun 2017.- Las irregularidades son cada día más frecuentes. En la Autopista del Sol se encontró que los sobornos de la Odebrecht incidieron en la prórroga de la obra y obligó a suspenderla. En el túnel de la Línea se encontró que el contratista no pudo cumplir con el compromiso porque el Gobierno no le satisfizo las pretensiones de sobrecostos. Ahora, el Gobierno se apresta a conceder la continuación del proyecto en una licitación pública de un solo participante.

Buena parte de las dificultades está en la Ley 80 que autoriza a las firmas constructoras a modificar los diseños e incurrir en presupuestos adicionales que modifican los compromisos iniciales. Los concesionarios obtienen los proyectos a pérdida y generan las ganancias en los sobrecostos. Semejante práctica abre el camino para sobornos y deja sin piso los estudios previos de planificación y anticipación de riesgos.

Muchos de los contratiempos no se han entendido por las características económicas especiales del sector y el desconocimiento de su historia. De tiempo atrás se ha visto que la infraestructura vial está expuesta a los costos fijos que dificultan su financiación con peajes. La rentabilidad privada es muy inferior a la social, que a su vez es menor a los del resto de la economía.

Esta realidad no se advierte en los estudios económicos. En las evaluaciones de los proyectos se estiman rentabilidades de 14 % para atraer inversionistas y financiamiento, como ocurrió con la venta de Isagén. Por simples razones de tráfico, la rentabilidad promedio no puede ser más que el promedio de la economía. Los altos retornos se obtienen subvaluando las obras. Luego, el ofrecimiento de estos proyectos subvaluados llevan a los concesionarios a buscar las licitaciones a pérdida, confiando que las ganancias se conseguirán con los sobrecostos.

La inconsistencia tiende a resolverse concediéndole atribuciones especiales a la Agenda Nacional de Infraestructura (ANI) para impulsar y estimular a los concesionarios con créditos a plazos muertos, acceso a presupuestos adicionales y garantías de tráfico. Se configuró un vínculo entre juez y parte, que facilita las irregularidades y favoritismos, y nunca termina bien. En los estudios internacionales se observa que los mayores incumplimientos de los presupuestos se dan en las alianzas público-privadas. Lo grave es que la definición del valor del proyecto queda en manos de instancias gubernamentales que desconocen los detalles técnicos y están expuestas a serias presiones políticas.

En fin, las causas de las fallas reiteradas de la infraestructura física están a la vista. Se encuentran en la baja rentabilidad de los proyectos viales, los estímulos perversos de los sobrecostos y un marco institucional expuesto a grandes presiones. De hecho, se plantea reformar la Ley 80 para limitar los sobrecostos a situaciones excepcionales y condicionarlos a decisiones del más alto nivel, elevar la exigencia de los estudios de evaluación, garantizar la participación amplia en las licitaciones y rehacer la ANI a la luz de la experiencia de tres décadas.

http://www.elespectador.com/opinion/la-infraestructura-vial-no-marcha-columna-697781

 

19.17.- LA FALSA DICOTOMÍA DE PAZ O GUERRA – Mauricio Botero

“Dentro de ‘conflictos’ que enfrentamos, por ejemplo, uno solo de los grupos al margen de la ley, el llamado ‘Clan del Golfo’, tiene ya cerca de 2.000 efectivos.”

“¿Guerra o paz? Es una falsa dicotomía porque en Colombia no ha habido guerra, y estamos lejos de ser un país en paz.” Foto: Dicotomía Guetty

3 jun 2017.-  Varios de los candidatos presidenciales pretenden encasillar a los electores en una falsa dicotomía: ¿guerra o paz? Es una falsa dicotomía porque en Colombia no ha habido guerra, y estamos lejos de ser un país en paz. Lo que el país ha y sigue enfrentando es una serie de conflictos armados que no ha sido fácil solucionar: en parte por la falta de voluntad política de los gobiernos (con notorias excepciones) de enfrentar con autoridad a los bandidos; en parte por las debilidades de nuestras instituciones y la permisividad del país (y muy especialmente de la rama judicial) con crímenes atroces; y en parte por el apoyo de los vecinos al narcoterrorismo.

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Dentro de ‘conflictos’ que enfrentamos, por ejemplo, uno solo de los grupos al margen de la ley, el llamado ‘Clan del Golfo’, tiene ya cerca de 2.000 efectivos. Y si bien el Gobierno dice tenerlo aislado, cada día ese grupo de facinerosos es más sólido. Si al ‘Clan del Golfo’ se le suma las ‘Autodefensas Gaitanistas de Colombia’ – dueños del comercio ilícito del oro y líder indiscutible del mercado de la droga en las pequeñas y grandes poblaciones, quienes según dicen las propias autoridades tienen presencia en 23 departamentos y cerca de 2.000 efectivos, y se les añade los 3.500 miembros activos de los diferentes grupos subversivos como el ELN y el EPL, ya se acercan a 9.000 bandidos. Si se agregan la infinidad de bandas organizadas, tipo ‘Los Urabeños’ y ‘La Cordillera’, dedicadas al microtráfico, a la minería ilegal, y al contrabando, la cifra asciende a 12.000, casi el doble de las Farc. Luego Paz, lo que se llama paz, no hay.

La insistencia en algunos en propagar la falsa dicotomía de ‘Guerra o Paz’ tiene cierta lógica: resolver conflictos, a diferencia de acabar guerras, trae pocos premios, menos aplausos, y casi ningún reconocimiento internacional. Hasta donde el autor de esta nota entiende no se ha establecido el ‘Premio Nobel del Conflicto Resuelto’. Tampoco es muy atractivo para un candidato plantear que él está en contra o a favor de la ‘resolución de conflictos’. Política y mediáticamente es más llamativo decir que está en contra de la ‘guerra’ y que por contra, su contendor está a favor de la ‘guerra’. En sentido contrario para un candidato es más impactante afirmar que él va a consolidar la ‘paz’, mientras que su contendor lo que va es a sepultar la ‘paz’.

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Alternativamente, ¿sería acertado de tildar el conflicto con las Farc o el ELN como ‘guerra civil’? Radicalmente distinto de otras guerras civiles en el mundo que suelen tener causas étnicas, económicas o religiosas claras, nuestros conflictos de ‘guerra civil’ no tienen nada. “Es incluso difícil para los colombianos” como lo señala el libro de Stephen Ferry, “definir la naturaleza del conflicto…siendo un lucrativo negocio bélico que se autoperpetúa influenciado por el narcotráfico, la extorsión y un ciclo de represalias por las atrocidades cometidas en el pasado.” Lo que es innegable es que las posibilidades de supervivencia de estos minúsculos grupos, sin la activa colaboración de los vecinos, son casi inexistentes.

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Apostilla: Aunque con un descuento cerca del 70 por ciento, Goldman & Sachs se prestó a darle recursos al Gobierno de Maduro. Ahora bien – si hay plata de por medio – no existe pozo séptico suficientemente hediondo en el que dicho banco de inversión no esté dispuesto a nadar.

http://www.dinero.com/pais/articulo/una-falsa-dicotomia-por-mauricio-botero-caicedo/246150

18.17 .- El pobre crecimiento económico – Salomón Kalmanovitz

La economía colombiana siguió en su senda descendente durante el primer trimestre del año. Los balances macroeconómicos mostraron una cuenta externa deficitaria, pues las exportaciones cayeron (-3,6 %) más que las importaciones (-0,4 %), lo cual le restó al crecimiento; sin embargo, los datos en dólares arrojan un mejor resultado, gracias a la recuperación de los precios del petróleo y del carbón, mientras que el resto de exportaciones continúa estancado.

28 May 2017.- Las importaciones se recuperaron bastante, en especial las de manufacturas, algo negativo para la industria local. El peso obtuvo una revaluación importante, al igual que la mayor parte de las divisas del mundo, lo que se originó en la pérdida de confianza de los mercados en la capacidad de la administración Trump de adelantar sus programas de renovar la infraestructura de Estados Unidos, al mismo tiempo que pretendía reducir impuestos y liquidar la progresiva ley de salud de Obama.

La inversión de capital también se contrajo en Colombia, a pesar de alguna recuperación del sector agropecuario que fue la estrella de la economía en el trimestre, tanto en producción como en formación de capital, y de obras civiles, antes de que estallara la corrupción de Odebrecht en la cara de este Gobierno y en la del Centro Democrático. El escándalo puede comprometer el avance de varias concesiones, malogrando el papel de impulsador que la administración Santos les ha asignado a las obras de infraestructura.

El consumo aumentó sólo 1 %, con reducciones en los rubros de ropa, comunicaciones y restaurantes, que son los primeros que los hogares ajustan cuando caen sus ingresos. Esta es una clara indicación del debilitamiento de la demanda agregada que la junta directiva del Banco de la República tuvo en cuenta para aflojar su política monetaria; lo hizo de forma moderada por el temor de que las expectativas de inflación no parecen estar “ancladas” alrededor de la meta. El resultado de la inflación de abril no fue bueno por los precios de los bienes y servicios que regula el propio Gobierno, en particular energía y combustibles, algo que el ministro Cárdenas deploró. Lo cierto es que la política monetaria, que debería ser lo más expansiva posible, no puede desplegarse rápidamente porque corre el riesgo de perpetuar la inflación alta.

El balance del Gobierno estuvo en terreno positivo, con un crecimiento de 2,6 %, que incluye tanto la administración como los gastos en defensa. El monto no es significativo en momentos en que se requiere de una política fiscal muy expansiva que contribuya a sacar la economía de su letargo. Tantos años de políticas complacientes frente a los contribuyentes más ricos han hecho dependientes a los diferentes gobiernos del endeudamiento interno y externo. En efecto, la deuda pública total se duplicó durante la era Uribe y se volvió a duplicar con Santos: la interna pasó de $131 billones en 2010 a $232 billones en 2016, mientras que la externa lo hizo de $59 billones en 2010 a $134 billones en 2016.

El escaso crecimiento y la dependencia del Gobierno en el endeudamiento para mantener su gasto ponen en riesgo la calificación del país frente a sus acreedores externos. De continuar la senda de contracción de la economía, se deteriorará también la capacidad de pago del Gobierno. Si se pierde el grado de inversión, significará un encarecimiento de la nueva deuda pública y le tocará al Gobierno resignarse a un ajuste brutal de su gasto.

http://www.elespectador.com/opinion/el-pobre-crecimiento-economico-columna-695954

 

17.17.- EL TLC CON ESTADOS UNIDOS CUMPLE CINCO AÑOS ¿LOS EMPRESARIOS NO LO APROVECHAN O LOS GOBIERNOS ESTÁN PASMADOS? – Juan Pablo Vega

Al momento de entrar en vigencia el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, en 2012, el comercio bilateral era favorable para Colombia y recargó de expectativas al sector empresarial, gracias a la posibilidad de poner más productos en el mercado estadounidense, a pesar de las críticas en su momento.

 

Mayo 9, 2017.- Sin embargo, al cumplirse cinco años del acuerdo, el próximo 15 de mayo, el balance deja más dudas que luces, con un empresariado que, según los expertos y el mismo Gobierno, no ha sabido aprovechar las oportunidades de un mercado que pasó de tener un superávit de US$8.244 millones en 2012, a un déficit en 2016 de US$1.413 millones, como consecuencia de una reducción de 51,4% en las exportaciones en estos cinco años.

El principal problema, como se ha destacado desde varios  sectores, es que la diversificación ha sido poca, como lo consideran las empresas americanas en el país, quienes creen que el mercado colombiano se demoró en entender el TLC.

Ricardo Triana, director del Consejo de Empresas Americanas (CEA) ha lamentado que “estamos tratando de diversificar desde hace más de 20 años, que demos valor agregado, pero no hemos hecho la tarea los colombianos”. El directivo agregó que “entre la firma del TLC y la entrada en vigencia, fueron seis años para prepararse y ver las oportunidades, entró el acuerdo y no hicimos la tarea, el Ministerio de Comercio tiene las herramientas, pero eso no tarea solo del Gobierno, pues lo que exportan son los empresarios”.

Así, a pesar de que hay un mayor espacio para que los exportadores colombianos pongan sus productos en el mercado estadounidense, siguen siendo los sectores tradicionales, los que lideran el ranking de las ventas, principalmente con productos minero energéticos.

De acuerdo con los registros del Dane y de la Dian, cuatro tipos de productos representan 81,9% de las ventas hace el país a Estados Unidos: 51,6% de las exportaciones son de combustibles, el café y la floricultura representan cada uno algo más que 10%, mientras que las ventas de oro suman 9,4% de la estructura exportadora hacia EE.UU.

En este sentido, la ministra de Comercio, María Claudia Lacouture, también ha dicho que son las empresas quienes deben abrir estos nuevos mercados, aprovechando el acompañamiento del Gobierno, no solo con el TLC con Estados Unidos, sino con los otros países.

Para la funcionaria, este acuerdo comercial “es una de las herramientas que se ha puesto a disposición de los empresarios para fortalecer su internacionalización”, aunque llamó a las empresas a tener más ímpetu “para acompañarnos en generar más productividad, más innovación y diversificación”.

En línea con la opinión de Triana, el vocero de Justicia Tributaria, Mario Valencia, lamentó que desde antes de que entrara el TLC con Estados Unidos, se conocían las advertencias sobre el acuerdo, hecho que se corrobora hoy con las malas cifras.

Para Valencia, el problema de los malos resultados del comercio bilateral no es responsabilidad de las empresas, sino de la forma como fue negociado el tratado, pues de 23 capítulos que componen el texto, solo uno está relacionado con comercio.

“El acuerdo quedó mal negociado, no se tuvo en cuenta la realidad de la estructura nacional. El comercio con Estados Unidos no es complementario, es sustitutivo, le compramos cosas que podemos producir y ellos solo nos compran materias primas”, lamentó Valencia.

Según un informe de Justicia Tributaria, varias de las fallas comerciales están relacionadas con la competitividad de la industria nacional, que no ha visto el espacio para aumentas su capacidad y poder enfrentar al mercado norteamericano, situación que va de la mano con la poca diversificación del aparato productivo colombiano, el cual no se ha desmarcado de la producción de materias primas, sin valor agregado.

Sumado a esto, los expertos no dejan de lado el cumplimiento de las normas de entrada a EE.UU., tanto sanitarias como laborales, principal punto de la revisión al acuerdo que podría darse por parte del Gobierno norteamericano.

El director del CEA advirtió que “nos van a controlar para  que cumplamos en todo, sobretodo en temas laborales, pues el TLC se firmó con condiciones que Colombia no cumple y es complicado”.

Las soluciones, ya conocidas, es llevar a que la industria dé valor agregado, junto a un acompañamiento estatal que simplifique los trámites. Porque  la tasa cambiaria real con los USA tiende a tener más devaluación que la tasa de mercado, favorable a los importadores y adversa para los exportadores.

Cae la inversión desde y hacia Estados Unidos

De la mano con los resultados en materia de comercio bilateral, la inversión extranjera directa entre los dos países también se ha deteriorado, según los datos suministrados por el Banco de la República. En 2016 la inversión que llegó desde Estados Unidos tuvo una reducción de 31,2% (US$1.411 millones) frente a 2014, cuando en medio de la crisis petrolera se recibió inversión por US$2.053 millones. La IED de Colombia a EE.UU. en 2016 fue negativa en US$0,1 millones.

Para contactar al autor de esta nota: Juan Pablo Vega B. jvega@larepublica.com.co Editor de esta nota: David Romero dromero@larepublica.com.co http://www.larepublica.co/el-tlc-con-estados-unidos-cumple-cinco-a%C3%B1os-y-los-empresarios-no-lo-aprovechan_506171

16.17.- EL RESCATE AGRÍCOLA – Eduardo Sarmiento

El Proyecto de Ley de Tierras, presentado por el Gobierno al Congreso en desarrollo del primer punto del acuerdo por la paz, revivió el debate sobre la tenencia de la tierra. De nuevo se volvió a los temas de expropiación y extinción de dominio. No es claro, sin embargo, qué parte de la iniciativa proviene del acuerdo de paz con las Farc y cuál del Gobierno.

13 may 2017.-  La expropiación fue reconocida en la Ley Agraria de 1936, que se abrió camino en términos del principio aceptado de que el bien común prima sobre el bien privado, y se acogió a regañadientes. En cambio, el principio de la extinción de dominio, que se originó en las normas de la reforma agraria, ha sido materia de grandes diferencias. En el proyecto de ley se plantean modificaciones de fondo. El tema no se contempla en el documento de acuerdo por la paz. Si bien el documento es muy incisivo en el acceso a la tierra, no entra en mayores consideraciones sobre la forma. En ninguna parte se insinúa que el mecanismo sea la extinción de dominio. Ni siquiera se refiere al latifundio, que constituiría el primer candidato para la aplicación de la norma.

En la información histórica de varias décadas aparece que la productividad de la tierra desciende con el tamaño de las unidades. Si se tiene en cuenta la existencia de economías de escala en la aplicación de los insumos, la única explicación posible del comportamiento es la escasa inversión en los predios medios y grandes. El comportamiento solo puede entenderse por los lotes de engorde. Mientras se persista en mantenerlos, no será fácil prescindir de la extinción de dominio para las unidades inadecuadamente explotadas.

El desarrollo agrícola se ha asociado tradicionalmente con el acceso a la tierra. Si bien es indispensable completar la titulación y fundamentación de la propiedad, no es la causa del estancamiento del sector ni la limitación para la recuperación. En mi último libro se muestra cómo la principal causa del retroceso del sector en los últimos 25 años ha sido la falta de demanda. Los avances tecnológicos, el fortalecimiento de las cadenas de intermediación y el suministro de insumos han operado relativamente bien. El crecimiento de productividad del sector, en términos del capital y trabajo, es el más alto de la economía. Sin embargo, no ha traído un aumento en la producción y en los salarios, porque, ante la falta de demanda, los empresarios han procedido a recortar en forma drástica la inversión. Si esto se hubiera enfrentado en su momento, el sector no se habría descolgado en términos de producto nacional y remuneraciones.

La falla del sector es que se ha tratado de administrar y orientar con normas determinadas por mitos universales que se aplican en todos los lugares. Así, la apertura económica le dio el mismo tratamiento a los productos tropicales y a los bienes temperados, que son producidos en los países más avanzados, lo que terminó liquidando a los últimos. Ahora, la ley Zidres concede un amplio acceso a los terrenos baldíos sin saber qué productos se van a cultivar, quiénes los producirán y cuál será su destino. No se previene que un acceso masivo del capital en estas zonas puede ocasionar un estado de sobreproducción que lesiona al pequeño productor.

El documento base del acuerdo por la paz constituye un avance importante de planeación, en cuanto que establece, como propósito central del sector en los próximos años, elevar el ingreso del pequeño productor y reducir a menos de la mitad la pobreza. La tarea se puede realizar con 250 proyectos orientados a ampliar la producción de cultivos que disponen de la demanda, una considerable transferencia presupuestal que permita levantar la inversión y el cambio de actitud de los líderes agrícolas.

http://www.elespectador.com/opinion/el-rescate-agricola-columna-693692

 

15.17.- POBREZA E INEQUIDAD: LOS GRANDES DESAFÍOS COLOMBIANOS – César Ferrari*

Dos son los grandes problemas de la economía colombiana: pobreza e inequidad. En 2013, según datos de la Misión Rural, 30,6 por ciento de la población colombiana era pobre por ingresos y 9,06 por ciento vivía en pobreza extrema. Según el índice de pobreza multidimensional (IPM) el 28 por ciento de la población era pobre. Es decir, en dicho año, 14,4 millones de personas eran pobres por ingreso, 4,3 millones eran indigentes y 13,2 millones eran pobres multidimensionales.

2 May 2017.-  Dicha situación no es de sorprender si se considera que en 2014, según el Factbook de la CIA, el ingreso per cápita en Colombia era 14.200 dólares, que lo ubicaba en el puesto 115 en el ranking mundial de ingreso per cápita sobre un total de 230 países (siendo Qatar el de mayor ingreso per cápita con un valor de 129.700 dólares), y que ese ingreso reducido se encuentra sumamente concentrado. En efecto, en 2012 el índice GINI de distribución del ingreso familiar era igual a 53,3, lo que hacía que el país ocupara el puesto 11 en el ranking mundial de concentración del ingreso familiar sobre un total de 145 países (siendo Eslovenia el país con la mejor distribución del ingreso con un GINI de 23,7 y Lesotho con la peor con un GINI de 63,2).

Estas deficiencias son graves y se localizan con mayor intensidad en las áreas rurales que también según la Misión Rural siguen siendo importantes: en 2014, 60 por ciento de los municipios colombianos podían considerarse rurales y la población rural era un poco más del 30 por ciento del total de la población, alrededor de 14,5 millones de personas sobre un total de 47,6 millones.

Si la pobreza se mide por ingresos, en 2013 era pobre 20,9 por ciento de la población colombiana que vivía en la ciudades y grandes aglomeraciones, 49,1 por ciento de la que vivía en las cabeceras de las áreas rurales, 51,2 por ciento de quienes habitaban en sus veredas, 51,1 por ciento de quienes vivían en las cabeceras de las áreas rurales dispersas y 55 por ciento de los que habitaban en las veredas de estos últimos territorios.

Por su parte, la concentración del ingreso se agudiza en las áreas rurales como consecuencia, en gran medida, de la concentración en la propiedad de la tierra. El GINI de tierras en Colombia no solo es sumamente elevado sino que, además, viene aumentado: en el 2009 era 0,82 y en el 2012 fue 0,835.

La pobreza rural y la concentración de la tierra son la expresión de la falta de acceso a activos por parte de la población rural: solo 36,4 por ciento de dicha población tiene acceso a la tierra; 4,3 por ciento, a la asistencia técnica; 5,2 por ciento, al crédito y 5,2 por ciento, al riego intrapredial. Por su parte 63,6 por ciento de esa población no acumula ninguno de esos activos, y solo 3 por ciento logra acumular tres de los mismos.

La pobreza rural colombiana tiene que ver también con una declinante participación del sector agropecuario en la estructura del PIB nacional: 11 por ciento del total en 1965, 6 por ciento aproximadamente en 2014. Esa participación se tradujo en el 2013 en un ingreso mensual promedio de los trabajadores agrícolas igual a 0,7 del salario mínimo mensual legal vigente (SMMLV) mientras que los trabajadores de la construcción percibían en promedio 2,6 veces el SMMLV.

Con esas dimensiones, lograr el fin de la pobreza y de la inequidad en Colombia es un reto enorme, más aún en tiempos de posconflicto y si, además, debe ser sostenible y lograrse en tiempos históricamente cortos, como ha sido en China y en los exitosos países del sudeste asiático; la desesperación de la población postergada no admite mayor espera. Ello tiene que ver con nuevas políticas fiscales, monetarias y regulatorias. ¡Un enorme desafío!

* Ph.D. Profesor titular, Pontificia Universidad Javeriana, Departamento de Economía. http://www.elespectador.com/opinion/pobreza-e-inequidad-los-grandes-desafios-colombianos-columna-692029

  

14.17.- RAQUÍTICO ESTATUTO DE OPOSICIÓN – Cristina            de la Torre

No podía hacerse el harakiri. La clase política tradicional aprobó un estatuto que democratiza el ejercicio de la oposición, pero negó los mecanismos que lo garantizan. En decisión inédita para Colombia (pan comido en democracias genuinas) ahora quien disienta del gobernante deberá declararse en el duro pavimento de la orilla opuesta. Sin puestos ni gabelas. Se acabaría el juego de oponerse al mandatario con quien se cogobierna. Mas será solo en el papel, pues seguirá fluyendo la mermelada, dinero a saco del Gobierno para los partidos de su coalición.

24 Abr 2017.- Hundió el Congreso el artículo que obligaba a convocar audiencias públicas para discutir presupuestos oficiales. Cero vigilancia, pues, sobre fondos del Estado desviados para compra de votos y financiación de campañas amigas, con perjuicio de la oposición. Pero además se eliminó la creación de una procuraduría delegada para asegurar los derechos de los disidentes. En suma, una audaz consagración de la oposición como derecho fundamental, pero sin dientes legales para volverlo realidad.

Se opuso al estatuto el uribismo, entre otros, con el argumento de que en el país se ha respetado a la oposición (Semana, abril 16). Acaso quiera preservar la índole de su oposición como subversión contra las reglas de la democracia, contra sus instituciones y el Estado de derecho. Dígalo, si no, la invitación a “sacar a patadas” de la presidencia a Juan Manuel Santos, mandatario elegido por el pueblo. Querrá asegurarse también, por anticipado, si vuelve al poder en 2018, todo el margen de arbitrariedad y violencia que el Gobierno de la Seguridad Democrática desplegó contra la oposición y las Altas Cortes, a quienes puso el mote indiscriminado de terroristas.

Un estatuto de oposición con garantías de aplicación disolvería herencias enquistadas del Frente Nacional que trocaron el concepto de gobernabilidad en un paspartú de sosa convivencia con el adversario tradicional; de hostilidad hacia la izquierda legal —que con la Unión Patriótica escaló a exterminio—, y de represión contra el movimiento social.

Se neutralizaron las diferencias de ideas y políticas entre los partidos históricos, por cooptación con puestos públicos. Y las instituciones de gobierno terminaron ensambladas a la estructura de mando de esas colectividades. Resultado, un Estado-partido del FN, peligrosamente afín a modelos autoritarios de ingrata recordación, apenas matizado por tímida participación indirecta de las fuerzas segregadas del poder. El estado de sitio casi permanente instrumentó el desmantelamiento del movimiento social librado a su suerte, sin partido. Desmontado el Frente Nacional, perduró no obstante su modo de ser, un tic de amancebamiento en la cumbre y exclusión de las fuerzas menores. Acabamos de verlo en el estatuto de oposición amputado a su primer hervor.

Según Mauricio García Villegas (Mayorías sin democracia), no fue Colombia el Estado incluyente que con los populismos floreció en otros países, ni trazó la política social que aquel aparejaba. Cuando una dictadura militar sucedía a un populismo, la sociedad organizada se le oponía con banderas democráticas. Nuestra dictablanda le huyó lo mismo a la dictadura militar que a la democracia plena. La oposición de izquierda veía en el Gobierno una dictadura disfrazada; y la de derecha, un régimen tolerante con la anarquía revolucionaria. Una y otra se divorciaron del discurso democrático; por eso se fueron tan fácilmente a las armas.

Contra tal herencia obraría una democracia que respetara al disidente y protegiera su acción política como alternativa de poder. Que al garantizarle sus derechos propendiera a la confrontación civilizada entre partidos. Y esa es tarea de un verdadero estatuto de oposición.

http://www.elespectador.com/opinion/raquitico-estatuto-de-oposicion-columna-690725

PARTIDOS POLÍTICOS EN COLOMBIA 2017

1.- Con personería jurídica

Con los resultados de las elecciones de 2010, el número de partidos políticos pasó de 16, entre 2006 y 2010, a 13 para el periodo 2010-2014. Desde el 20 de julio de 2014, los partidos políticos en Colombia son los siguientes:

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2.- Partidos de minorías étnicas

Los siguientes partidos reciben la personería jurídica por ser partidos de minorías étnicas

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Otros partidos con personería jurídica

Tras la devolución de la personería jurídica a la Unión Patriótica en julio de 2013, la ley colombiana reconoce en total 14 partidos políticos.

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Partidos de minorías políticas

Los partidos o movimientos políticos o grupo significativo de ciudadanos que inscribiendo listas a la Cámara de Representantes en al menos 11 Departamentos no superara el umbral del 3% en el total de la votación, y no lograra elegir ningún congresista se le reconocería o conservaría su personería jurídica en calidad de minorías políticas. Para las elecciones de 2010, ningún Partido o Movimiento Político obtuvo tal condición; por lo que el total de partidos o movimientos políticos con reconocimiento jurídico en Colombia es de doce.

https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Partidos_pol%C3%ADticos_de_Colombia

13.17.- Stiglitz propone colocar en ‘cuarentena’ los paraísos fiscales

Entre sus propuestas está la posibilidad de considerar “ilegal” que un banco establezca relaciones con paraísos fiscales. Medida mortal para esos dañinos paraísos. Además, la práctica de la evasión fiscal se encuentra en el ojo del huracán, tras la aparición de escándalos como el de los papeles de Panamá, que reveló cómo personalidades de la política o la economía del mundo colocaban activos en paraísos fiscales. 

Bruselas, 24 may 2016.- Los paraísos fiscales deberían estar considerados como “portadores de una peligrosa enfermedad” y la comunidad internacional debería colocarlos en “cuarentena”, estiman en un informe difundido este martes 15 de noviembre el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz y el experto anticorrupción Mark Pieth. 

“Los reguladores estadounidense y europeo deberían tratar los paraísos fiscales como los portadores de una peligrosa enfermedad. Sin control, puede propagarse como un violento virus”, escriben en este informe, antes de apuntar su solución: “cuarentena”.

Según ambos autores, Europa y Estados Unidos, “como líderes económicos”, deben encabezar la lucha contra estas “jurisdicciones que socavan las normas mundiales en materia de transparencia financiera y de empresas”, ya que, a su juicio, estos paraísos existen “únicamente porque los Estados Unidos y Europa miran a otro lado”.

“Si los paraísos fiscales sirven de centros para (…) la evasión fiscal o facilitar de la manera que sea la corrupción o las actividades ilícitas, actúan como parásitos y deberían estar aislados de la comunidad financiera mundial”, apuntan.

Las dos potencias económicas podrían fácilmente prohibir que un particular pueda poseer una cuenta en un paraíso fiscal o ser accionista, director o administrador de una entidad situada en estas “jurisdicciones no cooperativas”, aseguran.

La práctica de la evasión fiscal se encuentra en el ojo del huracán en el mundo, tras la aparición de una serie de escándalos, como el de los denominados papeles de Panamá, que reveló cómo personalidades de la política o la economía de todo el mundo colocaban activos en paraísos fiscales.

Stiglitz y Pieth formaban parte en un primer momento del comité de expertos independientes creado por el parlamento panameño tras este escándalo, pero dimitieron en agosto a causa de “diferentes puntos de vista sobre la transparencia” de su trabajo que ellos desean hacer público.

Entre sus propuestas presentan la posibilidad de considerar “ilegal” que un banco establezca relaciones con paraísos fiscales, así como actuar contra los intermediarios como “los bufetes de abogados” que desempeñan un importante papel en la construcción de un sistema financiero opaco.

Asimismo, invitan a reforzar la protección de los reveladores de secretos como Julian Assange o Edward Snowden e identificar los verdaderos beneficiarios de las empresas y de las cuentas offshore.

http://www.elfinancierocr.com/economia-y-politica/Stiglitz-colocar-cuarentena-paraisos-fiscales_0_1067893203.html

12.17.- PORTUGAL ESTÁ MEJORANDO RÁPIDAMENTE, ¿DEBEMOS TODOS ENTERRAR YA LA AUSTERIDAD? – Derblauemond

Cuando el estandarte de la austeridad parece ser lo que ha hecho ganar la batalla (por ahora) a países como Irlanda o España, cuando parece que ha quedado demostrado que la disciplina financiera más ortodoxa era la única salida para una crisis como la que hemos sufrido, cuando las recetas de recortes presupuestarios abundan más que las recetas que prescribe la seguridad social… Entonces va y llega Portugal, para aguar el festival musical de la repetición de recetas omnivalentes e inmutables (que en bastantes casos no pasan de ser un simple play-back con la voz de otros).

10 abr 2017.-  Efectivamente, el caso portugués se ha revelado como un caso de éxito en la superación de esta crisis (también por ahora), y el tan necesitado giro económico en el país ibérico no ha llegado hasta que no ha dado carpetazo a la austeridad. Portugal ha acabado apostando por la receta inversa, y ha abrazado con brazos, piernas, y hasta orejas, el keynesianismo más clásico y casi desterrado del país, optando por una expansión presupuestaria que, paradójicamente, le ha permitido mejorar su déficit hasta niveles no vistos desde hace décadas. En el análisis de hoy les damos las claves de por qué Portugal se ha convertido en el tigre de Keynes, y cuál es el secreto de esa medicina que ha permitido que recetas opuestas curen una misma enfermedad (y no se trata del placebo).

Poniéndoles en situación sobre el pasado económico más reciente del país luso (y nuestro)

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  Portugal fue uno de los brillantes soles que pasaron a languidecer en su particular ocaso atlántico, traído por aquella ya lejana (por el momento) crisis de deuda periférica, que azotó Europa del sur hace unos años. El reguero de deuda, déficit, desempleo, cierres empresariales, ejecuciones de deshaucios, bancos con balances que hacían equilibrismo sobre el foso de los cocodrilos, realidades políticas casi convulsas, corruptelas que se convirtieron en parte del sistema… hicieron que hubiese un mortífero nexo de unión común a todos los países mediterráneos.

 Estos países se sumaban con diferentes grados en esos factores a esta crisis de deuda, que dividió a Europa entre el norte acreedor y el sur deudor. La única excepción a lo sureño de la crisis fue una Irlanda que sí que estaba englobada dentro del concepto de Europa periférica, y que también atravesó en su momento sus no pocos problemas económicos por el pinchazo de su efervescente burbuja inmobiliaria.

La receta imperturbable que vino del norte acreedor fue la de la austeridad, sin réplica posible ante unos déficits y unos niveles de deuda que abrían lacerantes llagas en los abogados de la mesura crediticia (entre los que me incluyo dependiendo del caso). La situación del sur era la de unos países en los que los desmanes “deudófilos” se nos habían ido de las manos (para ir a parar en según qué caso a los bolsillos de otros), acorralados por unas primas de riesgo que subían en teleférico más que escalar por la ladera, casi en situación de colapso económico (y sin casi en el caso de Grecia), y con una necesidad extrema de seguir financiando un déficit que era más que imposible que fuese atajado con la misma velocidad con la que trepaban los intereses exigidos a las emisiones de deuda soberana.

Debo recordarles que allá por 2011, más concretamente en Abril, el bono a diez años portugués rondaba un galopante 9%, y la letra a un año el no menos escalofriante 6%. Un cóctel explosivo e insostenible para una economía como la portuguesa, que además presentaba persistentes síntomas del estancamiento económico más alertargado.

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En Portugal se sucedieron crisis económicas, rescates, gobiernos, recetas, austeridad, más crisis, más rescates, otros gobiernos, recetas similares, más austeridad… en un círculo vicioso que el país ya no sabía ni cómo romper. La austeridad seguía siendo la receta inquebrantable que venía de la Europa acreedora, y que Portugal necesitaba obedecer para poder seguir accediendo al dinero que venía de Bruselas, pues suponía su respiración asistida en la Unidad de Cuidados Intensivos en la que su economía se nos iba lentamente al otro lado. Muchos agentes económicos ya casi podían oir incluso el característico pitido del electrocardiograma plano, y preparaban sus frases más compasivas para el consiguiente obituario. Y entonces llegó una nueva terapia que en la sala de urgencias de aquella crisis sanitaria aún no se había probado con los enfermos de esta epidemia de deuda periférica.

De la austeridad en el país del Atlántico al Keynesianismo del Big Deal de los Claveles

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Contra todo pronóstico, hubo un faro atlántico que empezó a iluminar aquella cerrada noche en la que quedó sumida la economía portuguesa. El primer ministro socialista portugués, António Costa, sufrió una metamorfosis que transformó aquel halcón fiscal que él mismo era cuando llegó al poder en Noviembre de 2015. Tras unas elecciones que resultaron no augurar nada bueno por la situación de indefinición y fragmentación política en la que quedaba el país, Costa fue el arquitecto de una coalición con el ala más izquierdista del espectro político portugués. La nueva receta que emergió con fuerza de aquella coalición fue la de pasar la página de la austeridad en los libros de contabilidad de los portugueses. Muchos no auguraban nada bueno para una coalición con espectro político tan amplio, que iba desde el más tenue infrarrojo al más llamativo ultravioleta. He de reconocerles que un servidor también tenía sus reservas al respecto, pero desde un punto de vista de la mera estabilidad política.

Como pueden leer en este artículo que ha publicado el visionario semanal The Economistincluso los redactores de la ortodoxa revista alaban abiertamente los resultados económicos conseguidos en el país luso. Aquella unión de idearios forzados que amenazaba con saltar por los aires en cualquier momento, fue incluso apodada por algunos como “geringonça”, un término que hace una irónica referencia a un fatal destino. Aquella “geringonça” se marcó como objetivo revertir las medidas de austeridad que regían desde la crisis del Euro, a la vez que prometían cumplir con objetivos de rigurosa disciplina fiscal. Algo que muchos vieron como un brindis al sol, y que acabaron denominando “economía vudú”.

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Pero la ciencia económica se empeña muchas veces en mostrar su naturaleza más impredecible a esos economistas que pretenciosamente pretenden aplicar las mismas recetas inmutables a todas las enfermedades, sin saber ver que cada caso requiere un diagnóstico específico, y una terapia particular.

Cada crisis es diferente, es más, cada fase de la misma crisis es diferente, y por lo tanto hay que trabajar concienzudamente para hacer un seguimiento intensivo y continuo de la economía, y tratar de aplicar las políticas más adecuadas para cada caso y para cada momento. No conozco ninguna ciencia donde las leyes inmutables hayan perdurado indefinidamente: a menudo el progreso acaba obligándonos a que nos replanteemos incluso aquellos axiomas que parecían más inquebrantables; la ciencia económica no va a ser una excepción.

La realidad está demostrando que la receta portuguesa ha llegado en el momento adecuado

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Como pueden leer en el enlace anterior, Costa ha acabado cosechando éxitos económicos incuestionables como apuntaba el reputado The Economist. Su “política vudú” ha acabado resultando ser una “política desfribilador” para aquel paciente agónico con constantes vitales casi planas. Las cifras hablan por sí mismas. El gobierno portugués ha reducido su déficit a menos de la mitad, hasta dejarlo en un envidiable 2.1% del PIB, el más bajo desde la transición portuguesa de 1974. Sus políticas se han basado en volver revitalizar las pensiones, los salarios y las horas trabajadas, hasta llevarlos a niveles de antes de los rescates.

En paralelo a la reducción del déficit, y como parte de la “política del desfibrilador”, la economía portuguesa ha crecido ininterrumpidamente durante nada más y nada menos que 13 trimestres consecutivos. La Europa acreedora no puede replicar nada, puesto que el inquebrantable objetivo de un déficit por debajo del 2.5% ha sido cumplido con creces, siendo la histórica primera vez que Portugal cumple con las metas fiscales de la zona Euro. El tigre luso seguro que ya tiene en el radar la siguiente meta a alcanzar para que los agentes económicos le reconozcan sus logros más ampliamente: que las agencias de calificación y los agentes del mercado dejen de considerarlos como un país con un riesgo a nivel del “bono basura”, y le otorguen la ansiada bandera verde con la consideración de grado de inversión.

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Éste debería ser un justo reconocimiento al méritorio desempeño económico luso, puesto que actualmente Portugal dedica al pago de los intereses de su deuda más que ningún otro país Europeo. Una pesada carga a pesar de la cual Portugal ha conseguido remontar el vuelo. Es de esperar que, cuando la economía portuguesa logre deshacerse de este pesado lastre, sus logros económicos serán todavía mayores. Pero los portugueses no deben lanzar las campanas al vuelo, y deben aprovechar esta coyuntura para reducir su abultada deuda. Como veremos en las próximas líneas, no todos los indicadores están en verde más allá de los Arribes del Duero.

Los deberes pendientes de nuestro querido vecino ibérico (y algunos también para España)

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Como les decía, lo peor que le puede pasar a Portugal ahora es caer en la autocomplacencia. No sabemos cuánto va a durar el paréntesis económico actual, máxime en unos tiempos que están demostrando ser económicamente convulsos. Portugal no debe perder ni un minuto ni un Euro, y dedicar sus esfuerzos a seguir haciendo los deberes para que la contrastada recuperación se transforme en fortaleza. Tal y como les apuntaba antes, uno de los deberes pendientes de Portugal es reducir su abultada deuda, que alcanza más de un terrible 131% del PIB.

Cualquier acontecimiento inesperado podría volver a suponer una estocada letal para un Portugal cuyos niveles de deuda siguen en el terreno de lo casi insostenible. Además, Costa ha de ser capaz de demostrar que es capaz de mantener en el tiempo la heroica gesta de haber sido capaz de atajar el déficit, sin ir más lejos, en el mismo 2017. Sería una excelente y positiva señal de confirmación para los mercados, que ahora mismo le miran con cara de sorpresa y algo de recelo, sin ser capaces de acabar de encajar todo lo que la realidad de las cifras portuguesas muestra en este momento.

El paréntesis económico debería ser también aprovechado por Portugal para acometer su otra gran asignatura pendiente: su sector bancario sigue presentándose muy vulnerable. Como informaba The Economist, Costa le ha visto las orejas al lobo que sigue rondando por los alrededores de Lisboa, y tiene planes para inyectar 2.500 millones de Euros para recapitalizar el mayor banco portugués.

Con ello, Portugal habrá realizado un doble rescate. Por un lado el de su maltrecha banca, pero tras haber realizado también un rescate de sus ciudadanos: un importante punto que traerá estabilidad social al país, acallando las voces que culpan a los dirigentes de rescatar únicamente a los bancos. Ello penalizará el déficit, sin duda, pero utilizar el balón de oxígeno actual para que todas las constantes vitales recuperen la normalidad debe ser una de las prioridades del ejecutivo luso. Recuerden que, en economía, nunca se debe bajar la guardia, y que la autocomplacencia que les comentaba antes es la peor consejera. El señor Costa está dando muestras de no estar cayendo en ella, y de que es consciente de que ha conseguido mucho, pero que ha de aspirar a más mientras el viento sople de cola.

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Este análisis no pretende quitar ni un ápice de mérito al giro portugués, dado que, efectivamente, en un país que combinaba peligrosamente niveles de sobre-endeudamiento con un déficit rampante, la primera condición urgente y necesaria para poder atacar el problema de la deuda era lograr meter el déficit en vereda. Lo que tratamos únicamente de decir desde estas líneas es que tener algunos indicadores en verde, por muy eufóricos que pueda hacer sentir a los lusos, especialmente por lo imposible que parecía hace tan sólo un par de años, no debe hacer que se duerman en los laureles.

Deben seguir adelante con las reformas estructurales que su economía tanto necesita. La pócima mágica que ha parecido funcionar en el caso de nuestro querido vecino ibérico, no ha de ser un narcótico que les suma en un dulce sueño del que pueden despertar en cualquier momento, sumidos de nuevo en una terrible pesadilla de deuda. Lo mismo aplica, por cierto, al panorama nacional español.

Las conclusiones que debemos ver confirmadas por el Big Deal de los Claveles

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Espero que, por su parte, esta última parte del artículo de hoy fuese la más esperada. Por parte de un servidor lo es. Espero no defraudarles. Les anticipo que, lejos posicionarme interesadamente del lado de los vencedores lusos, y lejos de arriar de forma permanente y oportunista la vela de la socialdemocracia y quemar todas las naves liberales, un servidor no es para nada partidario de recetas económicas perennes e hieráticas, que siempre acaban caducando en algún momento.

A estas alturas de la democracia, uno ya no cree en el debate político, sino tan sólo en el debate continuo de ideas. Caer en el inmovilismo del ideario y de las políticas económicas es el camino más corto a la próxima crisis, puesto que ya saben que siempre les digo que el sistema (en el largo plazo) y la economía (en el corto y medio) deben estar adaptándose contínuamente a un futuro siempre cambiante.

Diferentes enfermedades obviamente requieren tratamientos distintos, incluso éstos pueden variar para una misma enfermedad según la fase de la misma, o la gravedad del enfermo. El punto critico para Portugal ahora mismo es si Costa sabrá ver el momento en que su política económica actual esté dando ya síntomas de agotamiento, y si sabrá abrazar cuando sea necesario nuevas recetas, adaptándose a ese escenario siempre cambiante.

La fórmula del éxito de hoy puede no tener nada que ver con la fórmula del éxito del futuro. Y, por cierto, buena nota de ello deberían tomar también otros gobiernos, aunque sus recetas éxito hayan sido las opuestas. Sin caer de nuevo en la “deudofilia” y la “creditofagia”, tal vez sea momento de analizar y plantearse la posibilidad de pasar ya de los presupuestos austeros a los simplemente parcos (en la medida que la mejora de los ingresos nos lo permita, por supuesto).

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El seguimiento económico contínuo y la adaptación permanente del sistema a los nuevos escenarios es la única manera de hacer el sistema sostenible en el largo plazo, y de ponerlo a salvo de cambios radicales, que nos ponen en un riesgo mayor de llegar más fácilmente a situaciones convulsas. Debo confersarme como un seguidor incansable de la mejora contínua y del aprendizaje constante. Personalmente me mido por las cosas que aún desconozco (que se me hacen siempre demasiadas), especialmente en temas de economía. Es por ello por lo que nunca voy a cejar ante ustedes en mi obligación de trabajar sin descanso para analizar continuamente el mundo que nos rodea, y con ello tratar de sacar las conclusiones lo menos equivocadas posible (con la inestimable ayuda de nuestros apreciados lectores).

Soy plenamente consciente de que aprenderse un “librillo” y, a partir de ahí, atenerse simplemente a repetir un guión de ideas prefabricadas, es mucho más cómodo y requiere menor esfuerzo. Pero un servidor es un enemigo declarado de las recetas perennes, que tratan de solucionar problemas del presente (o futuro) con fórmulas del pasado, sólo porque en su día funcionaron en otro caso que puede no tener nada que ver. Igual que rentabilidades pasadas no aseguran rentabilidades futuras, el éxito de políticas pasadas no asegura el éxito de políticas futuras.

No trato de asegurarme ante ustedes que me sigan leyendo por los siglos de los siglos (sólo aspiro a ello si les sigo aportando algo positivo a sus neuronas), es que el mundo (y la economía) es un lugar siempre cambiante y lleno de matices, y cualquiera de estos matices se puede acabar traduciendo por sorpresa en una diferencia sustancial en algún momento del futuro.

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Dicho lo anterior, debo decirles también que, en la (por ahora) ya pasada crisis de deuda periférica, una cosa era muy cierta: una vez llegados a la situación límite en la que nos vimos inmersos, no había solución buena, y la austeridad era la única salida en los plazos más cortos. Recuerden que nos encontrábamos con la balsa semi-hundida por el peso de la carga de deuda, y con una mar encrespada y aletas de tiburón rondándonos por doquier.

Pero el problema era que el olor de la sangre que atrajo a los tiburones era que nuestras cuentas dejaban de ser sostenibles, pero especialmente que seguíamos gastando mucho más de lo que ingresábamos. Si en aquel momento nos ponemos a explicarles racionalmente y con dulzura a los tiburones que no debían despedazarnos, porque íbamos a poner a largo plazo unas piscifactorías de jureles que nos harían pujantes de nuevo, y que además nos permitirían alimentar también sus hambrientas fauces… pues el tiburón habría hecho honor a su naturaleza, y habría hincado el diente en el delfín mediterráneo del hoy, frente a la incertidumbre del jurel del mañana.

No habría servido de nada, pues, llegados al punto de no retorno, la única salida era dejar de acumular déficit, para que el peso de la deuda no nos acabase de hundir la balsa. Hay que remarcar también que, en el caso español, tenemos el agravante añadido de que ya habíamos quemado el cartucho de los estímulos, con un espectáculo de fuegos artificiales que sólo sirvieron para deslumbrar a los más incautos. No es menos cierto y esencial que, además, la austeridad debe necesariamente ir acompañada de una eficiencia y justicia en el gasto que queda, no hacerlo es el verdadero austericidicio, puesto que la injusticia de unos recortes asimétricos ya ha quedado demostrado que no hace sino alimentar lógicamente el descontento popular y la inestabilidad social.

Ya les he explicado de lo poco amigo que soy de las recetas inmutables que les decía antes. Con este tipo de recetas, lo que es seguro es que en algún momento se nos acabará rompiendo algún huevo. Ya saben que, en más de una ocasión, les he dicho por ejemplo que un servidor es siempre partidario, salvo en circunstancias excepcionales, de no gastar por sistema mucho más de lo que se ingresa. Una vez dicho esto, hago también hincapié en que, por otro lado, es igualmente muy cierto que no se puede negar la rentabilidad económica de gastar hoy un poco de más, para incentivar poder ingresar todavía más en el futuro; lo cual obviamente debe tener sus cabales límites.

En todo caso, en esas pocas causas de fuerza mayor, uno prefiere trabajar como estrategas, y diseñar un ataque que torpedee de forma precisa y certera la línea de flotación del buque de la crisis, en vez de saltar de la trinchera gritando y disparando sin sentido en todas las direcciones. Esos valientes soldados que vencen su miedo optando por esta segunda intimidatoria pero inútil alternativa, suelen acabar rápidamente abatidos bajo los tiros certeros de algún enemigo frío y calculador que no ha perdido los nervios.

La paciencia y los nervios de acero para detenerse en medio de la refriega, hacer un análisis lo más adecuado y breve posible, y diseñar una táctica de ataque, puede acabar ahorrándonos a la larga muchas bajas en la guerra contra la crisis. No hay nada como pensar antes de actuar, incluso en las situaciones que nos ponen más al límite. Portugal supo pararse, pensar, y además el plan le dio los frutos esperados. No siempre se puede dar con una poción mágica como la portuguesa, pero al menos que no sea por no habernos arremangado y haber sido capaces de replantearnos contínuamente la situación.

Nota del autor: discúlpenme nuestros lectores portugueses que nos leen en castellano. No estoy en absoluto haciendo de menos su capacidad de comprender otras lenguas como el español (que me consta que es excelente), sino que tan sólo me estoy excusando por no poder traducir al portugués un artículo que sé que les va a interesar. Les confieso que, para cuando en algún momento disponga del suficiente tiempo para ello, uno de los planes de futuro que más ilusión me hace es ir un verano a la bella ciudad de Évora a hacer un curso de portugués en su histórica universidad.

https://www.elblogsalmon.com/economia/portugal-esta-mejorando-rapidamente-debemos-todos-enterrar-ya-la-austeridad?utm_source=recommended&utm_medium

12.17.- CABALLERO Y JUNGUITO

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Roberto Junguito Bonnet es una magnífica persona y un economista muy sensato, que casi siempre tiende a ver el “vaso medio lleno”. Generalmente es optimista; cuando no lo es, se cuida mucho de mostrarse pesimista. Por eso, algunas veces tenemos opiniones discordantes: yo casi siempre veo el “vaso medio vacío”.

Pues bien, la semana pasada Junguito publicó una columna en el periódico ‘Portafolio’ en la cual hizo un repaso completo de los indicadores del comportamiento de la economía en el 2016 y en los primeros meses del 2017. Para confirmar la percepción de muchos analistas de que “la tasa de crecimiento de la economía fue supremamente baja en el primer trimestre del año” y que proyecciones como las del Fondo Monetario Internacional y el Banco de la República para todo el 2017 lucen, con todo y los ajustes hacia abajo, “muy optimistas” (‘La coyuntura económica’, ‘Portafolio’, 5 de abril de 2017, pág. 30).

Como si lo anterior fuera poco, en una nota para el portal de internet Primera Página, que apareció el domingo pasado, Junguito reafirmó y amplió su análisis, advirtiendo que la economía no ha tocado fondo en su caída desde el 2014 y que, “en esas condiciones, la literatura sugiere estimular la demanda agregada tanto por la vía monetaria como por la fiscal”. Una recomendación sorprendente viniendo de Junguito, quien entiende, por tanto, la decisión del Banco de la República de mantener la senda de reducción de su tasa de interés de intervención en el mercado monetario, como la del Gobierno de adelantar la adición presupuestal de 7,7 billones de pesos y la iniciativa de la Andi de reunir a un buen número de empresarios con el Presidente para plantearle sus inquietudes sobre la marcha de la actividad económica. A estas actuaciones habría que añadir que el Comité de la Regla Fiscal relajó en 0,3 % del PIB la meta del déficit fiscal para el año, seguramente al detectar la necesidad de que el gasto público contribuya a detener la desaceleración de la economía.

Una voz tan autorizada como la de Roberto Junguito debe ser escuchada por el equipo económico del Gobierno y por la junta del Banco de la República. Llama a que estas actúen con una mayor contundencia. Era de esperar que el primer trimestre fuera malo, entre otras razones por la entrada en vigencia de la elevación del IVA, pero no se preveía que fuera tan malo. Abril tampoco va a resultar en cifras positivas porque se vino encima la cascada de los impuestos –prediales y de renta y riqueza–, razón por la cual es importante que simultáneamente los gobiernos gasten, sobre todo si se tiene en cuenta la contracción que se registró en las obras civiles y en las edificaciones en los meses anteriores. La mayor agresividad del Gobierno y del Banco de la República muy probablemente serviría para mejorar las expectativas de los agentes económicos con respecto al futuro cercano, lo que, de por sí, sería muy conveniente

La salud de la economía colombiana es crucial para enfrentar con éxito aquello que el país tiene por delante. Es triste que, ya iniciada la implementación de los acuerdos para poner fin al conflicto armado interno, las gentes no miren ni hacia atrás ni hacia adelante, para ver lo que quedó en el pasado y lo que viene en el futuro.

Estamos concentrados en la más absurda de las polarizaciones, pero vivimos en un contexto nuevo, distinto, que es el del pos- acuerdo. Ese contexto nos plantea la necesidad de agudizar la imaginación, el pensamiento y la capacidad para entendernos. Los acuerdos no pueden ni desecharse ni desconocerse; son parte de la realidad presente y futura. Y esa realidad requiere que la economía crezca e irrigue bienestar para todos.

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/carlos-caballero-argaez/la-economia-no-ha-tocado-fondo-carlos-caballero-argaez-78024

 

11.17.-El signo de la cruz en la empuñadura de la espada – JOAQUÍN ROBLES ZABALA

Colombia no es un pueblo de marchas. Y no lo es porque el “World Happines Report” nos ubica en el puesto 33 de las naciones más felices del planeta, superada sólo por Dinamarca, Suiza, Noruega, Finlandia e Islandia, entre otros países cuyo Producto Interno Bruto es 40 veces superior al nuestro. La felicidad y las protestas no se llevan de la mano porque la felicidad suele suprimir ese otro “sentimiento de intenso enfado que provoca un acto que consideramos injusto, ofensivo o perjudicial” y que, generalmente, es la definición que el DRAE le da, en su primera acepción, al concepto de “indignación”. El amor iguala, solía decir un antiguo profesor de la Universidad de Cartagena. Y saco lleno no dobla, repetía una vecina.

Las razones de esa apatía se pueden rastrear, como la corrupción, desde el mismo momento en que los españoles pusieron su bota conquistadora en las nuevas tierras y empezaron ese proceso de cambiarles a nuestros indígenas las pepitas de oro por espejos y las tierras por biblias. Al final, nos recuerda Eduardo Galeano en una de sus memorables sentencias, los españoles se quedaron con el oro y las tierras y los indígenas con los espejitos y el libro “sagrado”.

La sumisión y el uso feroz de la fuerza han hecho siempre parte de este negocio, de otra manera no se podría explicar la presencia del catolicismo en espacios donde el cabro era un dios, los orishas tenían sus numerosos santuarios y las deidades indígenas los suyos. La sumisión sigue siendo hoy uno de los aspectos más valorados del cristianismo porque es leída bajo la lupa de la redención, el respeto y la fe. Sumisión y acatamiento son  hermanos siameses que llevan consigo las llaves del  Reino de los Cielos, un lugar al que nadie ha ido pero del que todos los cristianos hablan.

Si analizamos el asunto desde esta perspectiva, encontramos que el terrorismo, como otra forma de infundir miedo en el corazón de las sociedades, se encuentra en los cimientos de un catolicismo perverso. Cielo e infierno no son sólo coacción pura, sino también terrorismo psicológico para encauzar a los pueblos en una misma dirección y bajo los mismos preceptos. En política se practica desde tiempos inmemoriales. Y desde Alejandro Magno, pasando por los grandes emperadores romanos y dictadores como Stalin, Hitler, Kim Jong-il y guerreros como Gengis Kan, hasta llegar a déspotas de la política latinoamericana como Augusto Pinochet, Alfredo Stroessner, Estrada Cabrera y Rafael Leónidas Trujillo Molina, el mecanismo ha sido estruendosamente exitoso.

En Colombia se puso de moda en las décadas de 1940 y 1950 durante los gobiernos conservadores de Ospina Pérez y Laureano Gómez, y desató una violencia física que nos ha seguido hasta el presente. En los 1980 y 1990 fue encarnada por los poderosos carteles de la droga y reconocidos políticos que trenzaron alianzas con estos para obtener posiciones de poder. Pero ningún gobierno de la historia política colombiana le ha ganado en perversidad al del expresidente y senador que hoy programa marchas para acabar con el legado de Santos, que no es otro que haber convencido a la guerrilla de las FARC de abandonar la política de las armas para hacer política con discursos e ideas.

No nos debería sorprender, entonces, que el país del “Sagrado Corazón” haya sido gobernado por verdaderos y sanguinarios déspotas, llevados al poder por una masa de votantes profundamente religiosa que cada domingo llena las iglesias para la bendición del cura o del pastor, pero que mira al prójimo por encima del hombro y practica las tesis del sálvese quien pueda y del ojo por ojo. Tampoco nos debería sorprender el último ranquin del “World Happines Report”, que nos ubica entre las naciones más felices del mundo. No olvidemos la sentencia de Karl Marx “sie ist das opium des volkes” (“La religión es el opio de los pueblos”), pues en una traba eterna como la que vive Colombia desde la Colonia cualquier cosa es posible.

Twitter: @joaquinroblesza/ E

10.17.- BRASIL: JUSTICIA FISCAL PARA ACABAR CON LA POBREZA Y DESIGUALDAD – Grazielle David

 30 03 2017.- La crisis económica de 2008 fue utilizada como justificación para la adopción de medidas de austeridad en Europa.  Los resultados han sido catastróficos, especialmente en países como Grecia y España, por lo que incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI)[i] ha tenido que reconocer, por medio de estudios empíricos, que los recortes presupuestarios durante las recesiones económicas tienden a ampliar los déficits fiscales y prolongar la recesión, ampliando los niveles de desempleo y desacelerando la recuperación económica.

Con un efecto un poco más tardío de la crisis, actualmente es América Latina la que está siendo bombardeada con las mismas medidas de austeridad. Entretanto, en lugar de tomar en cuenta su entendimiento sobre los efectos perjudiciales de las medidas de austeridad en caso de crisis económica, en esta región el FMI defiende a los gobiernos que adoptan medidas de ajuste fiscal extremo[ii].

Brasil se ha destacado por el volumen, intensidad y perversidad de las medidas de austeridad adoptadas.  El gobierno de Temer, que llegó al poder en 2016 después de la destitución de la presidenta democráticamente electa, ha adoptado un acelerado paquete de maldades contra el pueblo brasileño.  Es importante destacar que tanto el presidente como sus ministros están profundamente implicados en las denuncias de corrupción en proceso, el país vive un escenario de crisis institucional y política, y las propuestas del gobierno nunca fueron sometidas al voto popular.

Entre las medidas más perversas, el gobierno de Temer presentó y aprobó en el Congreso Nacional, en 2016, una propuesta de Enmienda a la Constitución[iii]para instaurar un “nuevo” régimen fiscal, el cual determina que los gastos primarios, donde están todos los gastos sociales, tendrán un techo a partir de 2017: corresponderán al valor pagado en 2016 reajustado apenas por la inflación.

En la práctica, eso representará un congelamiento de los gastos sociales por 20 años, o aun peor, como la población crecerá en un 9% y la población de tercera edad se duplicará en 20 años[iv], los gastos sociales per cápita serán de hecho reducidos.  Es importante destacar que existe en el país una normativa que permite contingencias presupuestarias para atender la meta de superávit primario, de acuerdo con la Ley de Directrices Presupuestales.  Si la meta fuese muy restrictiva, los gastos sociales no serían simplemente congelados, sino inferiores en comparación con el año anterior.  Ampliando el análisis, cuando el país vuelva a crecer, ninguna recaudación adicional del país podrá ser utilizada en gastos sociales para ampliar derechos, debido al techo de gastos primarios, y solamente podrá ser utilizada en gastos financieros, para pagar intereses y deuda.

Si bien es cierto que se están adoptado en algunas partes del mundo medidas de control sobre los gastos primarios, sin embargo, el caso brasileño resulta único´porque: I.  Fue determinado por enmienda constitucional; II. Tiene un plazo excesivo de 20 años, lo cual inviabiliza la adopción de otras políticas fiscales por futuros gobiernos electos democráticamente; III. Imposibilita el crecimiento real de los gastos sociales al limitarlos a la corrección inflacionaria, en lugar de a la variación a mediano plazo del PIB como en muchos países europeos; IV. Hace abstracción de cualquier necesidad social que demande mayores inversiones sociales.  Por ejemplo, solamente el envejecimiento poblacional demandaría un crecimiento de 37% en el gasto de salud[v].

En perspectiva, si esa Enmienda hubiese sido aprobada desde 2013, el presupuesto de la salud en 2015 habría sido de casi la mitad de lo que fue realmente, R$ 55 billones en lugar de R$ 100 billones.  En los próximos 20 años se prevé una reducción del 25% a una política pública cuyo financiamiento ha sido históricamente seriamente insuficiente[vi].

De esta manera, la Enmienda Constitucional n.95/2017, previamente conocida como PEC 241 y después como PEC 55, es enteramente incompatible con las obligaciones en derechos humanos.  Así lo afirmó en una Declaración el relator especial de las Naciones Unidas (ONU) para la extrema pobreza y los derechos humanos, Philip Alston[vii], que considera que la enmienda afectará de forma más intensa a los brasileños más pobres y vulnerables, además de ampliar las desigualdades en una sociedad ya bastante desigual.

Observaciones de la ONU 

El comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU ya emitió direcciones específicas a ser observadas por los países que forman parte del Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales cuando se adopten medidas en respuesta a crisis económicas.  Para estar en acuerdo con el Pacto, las medidas fiscales deben: ser temporales; estrictamente necesarias y proporcionales; no discriminatorias; tomar en consideración posibles medidas alternativas, incluyendo medidas tributarias; identificar y proteger el contenido mínimo y central de los derechos humanos; y ser adoptadas solamente después de un cuidadoso análisis con genuina participación social en el proceso de toma de decisión, especialmente de los grupos e individuos afectados[viii].

Con la EC 95, el gobierno de Temer falló en considerar todos esos criterios.  La Enmienda no es temporal, pues se extiende por 20 años y más allá del periodo de la crisis económica.  El techo a los gastos sociales afectará desproporcionalmente a los más vulnerables, como a las mujeres e infantes negros pobres, que son justamente los que más dependen de los servicios públicos como salud y educación.  No se consideraron medidas alternativas, especialmente las que podrían mejorar y ampliar las recetas de forma más equitativa.  Algunas posibilidades serían: I. Combatir la evasión fiscal que representaría un crecimiento del 27% del valor de recaudación[ix], lo que en 2015 correspondió a R$ 500 billones; II. Ampliar la contribución de los súper ricos con la revocación de la no tributación sobre los lucros y dividendos en el impuesto a la renta, que en 2015 hubiese correspondido a R$ 43 billones[x]. Con esas medidas se podría haber evitado recortes drásticos en el gasto social. Finalmente, el gobierno y varios congresistas no realizaron análisis sobre los efectos de las medidas, ni permitieron la participación social adecuada, al apresurar la aprobación de la Enmienda e inviabilizar la realización de Audiencias Públicas que ya estaban previamente aprobadas.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)[xi] al considerar todos esos elementos presentados en Audiencia Pública instó al gobierno brasileño a respetar los principios de progresividad en la realización de los derechos humanos y de no regresión social, en conformidad con el Protocolo de San Salvador, que Brasil ratificó en 1996.  De acuerdo con ese documento, los países signatarios tienen prohibido adoptar medidas políticas y legales, sin justificación adecuada, que empeoren la situación de gozo de los derechos económicos, sociales y culturales por la población.

Protección al sector financiero

 En la evaluación[xii] de la Inesc al presupuesto de Brasil para 2017 es posible observar los primeros indicios de irrespeto tanto a las orientaciones de la ONU como de la CIDH, lo que implicará una afrenta a los derechos sociales de las brasileñas y de los brasileños como resultado de la austera EC 95.  Entre 2016 y 2017 hubo un aumento del 17,20% de los recursos públicos para gastos financieros.  Por otro lado, los gastos primarios sufrieron una reducción del 14,2% en su tajada del pastel del presupuesto de la Unión.

Los datos presupuestarios evidencian que son las funciones y programas presupuestarios relacionados con las poblaciones en mayor riesgo los que más perderán.  Como ejemplo, la función “Derechos de la Ciudadanía” tuvo la mayor pérdida presupuestaria.  Nominalmente, esa función bajó de R$ 2,4 billones en 2016 a R$ 1,6 billones en 2017, un recorte del 47%.  Dentro de esa función, el programa más golpeado fue el de “Políticas para las Mujeres: Enfrentamiento a la Violencia y Autonomía” que tuvo una reducción del 52%.  Ese es el Programa que garantiza, por ejemplo, la atención a las mujeres en situación de violencia. Esa acción presupuestaria se redujo en R$ 5,5 millones en 2017.  En contrapartida, para los intereses, en 2016 se pagaron como parte de la deuda interna y externa R$ 381 billones, y en 2017 la previsión es de R$ 557 billones, lo que representa un aumento de 46%.

Es decir, mientras el porcentaje del gasto financiero creció entre 2016 y 2017, los gastos primarios se redujeron, probando que la lógica de la EC 95 es fijar recursos cada vez más protegidos para el sector financiero y cada vez más limitados para los derechos humanos.  Esto atropella los principios de no regresión social, no discriminación y de uso máximo de recursos disponibles para la realización progresiva de los derechos humanos.  (Traducción: Latindadd y ALAI). 

 

*Grazielle David es asesora política del Inesc, magister en economía de la salud, especialista en derecho sanitario y bioética.

[i] FMI. Expansionary Austerity: New International Evidence. IMF Working Paper. 2011. Disponible en: http://www.imf.org/external/pubs/ft/wp/2011/wp11158.pdf

[ii]  IMF Fall Meeting, Outubro de 2016. Disponible en: http://exame.abril.com.br/economia/gerente-do-fmi-defende-pec-do-teto-do-gasto-publico/

[iii] Íntegra de la Enmienda Constitucional n. 95/16. Disponible en:http://www.planalto.gov.br/ccivil_03/constituicao/emendas/emc/emc95.htm

[iv] IBGE. Disponível em: http://www.ibge.gov.br/home/

[v]  Proyecto Salud Mañana de la Fiocruz. Disponible en:  http://bit.ly/2mD2yab

[vi]  Consejo Nacional de Salud y Consejo de los Secretarios Municipales de Salud. Disponible en:  http://www.conass.org.br/nota-conjunta-conass-e-conasems-sobre-a-pec-241/.

[vii] http://bit.ly/2lZO7Jw

[viii]  ONU. Relatório sobre medidas de austeridad y derechos socioeconómicos, 2016.Disponible en: http://www.ohchr.org/Documents/Issues/Development/RightsCrisis/E-2013-82_en.pdf.

[ix]  Estatal. Evasión Fiscal en Brasil llega a 27% del Total Recolectado, de acuerdo con la ONU. Disponible en: http://bit.ly/2j614Rm

[x]    Orair y Gobetti. Progresividad Tributaria: la agenda olvidada. 2015.  Disponible en:

http://bit.ly/2n06hQk

[xi]  Comunicado después de la Sesión 159ª de la CIDH. Disponible en:http://www.oas.org/es/cidh/prensa/Comunicados/2016/183A.asp

[xii]  INESC. A EC 95 en la real. 2017. [en el preludio]

https://us-mg5.mail.yahoo.com/neo/launch?.rand=13o1ucdba3j23#8234859473

 

9.17.- SEÑALES MONETARIAS – Salomón Kalmanovitz

La política monetaria continuó relajándose con la decisión de reducir la tasa de interés por tercera vez el pasado 24 de marzo, para dejarla en 7 %. Las justificaciones fueron básicamente dos: la inflación descendió más de lo esperado en febrero, neutralizando el aumento del IVA a los bienes de consumo, y la economía se está debilitando rápidamente.

26 Mar 2017.- Después de aumentar las tasas de interés con fuerza para contrarrestar los efectos de la gran devaluación del peso y la intensa inflación que produjo el fenómeno de El Niño, la junta directiva puede descansar con los resultados alcanzados: el desequilibrio externo se redujo porque las importaciones absorbieron el impacto de la pérdida de valor del peso, pero además porque la demanda efectiva se debilitó con el encarecimiento del crédito propiciada por la política monetaria dura; algo similar sucedió con la inflación, que se viene desacelerando y se espera que termine de 4 % en 2017 y alcance la meta del 3 % en 2018.

Gracias a las condiciones climáticas favorables a la producción de alimentos, estos bajaron de precio, aunque el resto de productos sí reflejó el aumento de tres puntos del IVA sobre la canasta de consumo. Como este es un choque de una sola vez, se espera que no siga incidiendo en los indicadores de inflación en lo que resta del año.

Los datos sobre la actividad económica son preocupantes. La Encuesta sobre Expectativas de la Industria, de Fedesarrollo, informa que la confianza se ubica en el punto más bajo desde febrero de 2013, derivado de un volumen de pedidos deteriorado y un aumento de los inventarios o bienes producidos sin vender. Según la encuesta manufacturera del DANE, la producción cayó levemente en enero, aunque sus ventas aumentaron 1,7 %. Las ventas del comercio al por menor en enero marcaron una reducción de más del 2 %, aunque si se excluyen vehículos y combustibles se reducen 0,8 %.

Los datos sobre empleo también son mediocres: en enero de 2017 aumentó sólo 0,4 % y el desempleo también aumentó, o sea que hubo más personas buscando trabajo y no lo encontraron. El Gobierno dejó de impulsar la formalización del empleo por medio de la eliminación de los costos parafiscales de la nómina, pues no aceptó eliminar las contribuciones a las cajas de compensación o por lo menos hacerlas voluntarias. Estas instituciones constituyen un adefesio de estirpe falangista que recibe una lluvia de contribuciones que desperdician lamentablemente, a la vez que contribuyen al desempleo y a la informalidad.

La votación de los miembros de la junta del Banco de la República para tomar la decisión de reducir 0,25 % la tasa de interés fue de cuatro que hicieron mayoría por la medida, uno que consideró que no estaban dadas las condiciones para reducirla, y el ministro de Hacienda, quien abogó por una reducción de 0,5 %. Es reconfortante el hecho de que el Gobierno no puede imponer sus puntos de vista a la junta, aunque le resta credibilidad al banco central que se le presione públicamente para que siga los dictámenes del Ejecutivo.

Este Gobierno ha sido bastante insensible a la necesidad de que existan poderes independientes de su dominio. Me refiero a presiones del presidente sobre el Consejo de Estado y otras cortes o su reticencia para tener un departamento de estadística independiente (no tiene presentación que el director del DANE entregue informes en el Palacio de Nariño), o a que el nuevo catastro quede libre de presiones políticas, pues no debe pertenecer a Hacienda ni a

Planeación.http://www.elespectador.com/opinion/senales-monetarias-columna-686436

8.17.- TLCAN a cirugía – Beethoven Herrera

Estados Unidos ha declarado prioritario revisar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, por sus siglas en inglés), pues desde la su campaña, Trump reiteró que dicho acuerdo había estimulado el traslado de empresas a México, buscando aprovechar la mano de obra más barata. Tras ser confirmado, el nuevo secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, ha declarado que dicho tratado solo ha servido para que su país pierda inversiones y empleos; y que asumirá posiciones agresivas, argumentando que hay que solidificar primero las relaciones con los vecinos. (Portafolio 6/3/17).

Entre los temas que serán motivo de reforma están las normas de origen, que definen los componentes externos a la región que pueden incorporar los productos comercializados entre los socios, además de revisar la estabilización cambiaria entre dólar y peso, y las diferencias salariales entre los dos países. Esto último será complejo, ya que los salarios obedecen a variables económicas y legales de cada país, y no existe experiencia de armonización salarial entre países.

Una de las justificaciones de la negociación del tratado era que si México dinamizaba su desarrollo, impulsado por el Nafta, la migración hacia el norte se reduciría. Ello no ha ocurrido, pues entre 1994 y el 2000 la emigración aumentó 79 por ciento.

Las autoridades mexicanas han asumido la posibilidad de revisión del tratado sin dramatismo, argumentando que las normas que la OMC ha aprobado después de la entrada en vigencia del Nafta, establecen un marco de referencia para cualquier negociación, que, en todo caso, nivela un poco el campo, y quizá por ello algunos asesores de Trump han hablado de retirar a su país de la OMC. Reagan retiró a Estados Unidos de la Unesco, argumentando que estaba sesgada en contra de su país.

Mientras Trump muestra el déficit comercial de 60 mil millones de dólares con México como la causa para la renegociación, analistas independientes sostienen que esa versión de México ganador, no es tan exacta. Como ha mostrado Mark Weisbrot, por su ingreso per cápita, el país azteca se ubica en la posición 15 entre 20 naciones del continente, la tasa de pobreza fue 55,1 por ciento en el 2014 frente al 52,4 por ciento en 1994, en tanto que los salarios reales solo han aumentado 4,1 por ciento en 21 años. Respecto de la inversión extranjera, cabe destacar que el 80 por ciento de la banca en México es propiedad extranjera; y si la ratificación del Nafta se defendió argumentando que un tratado haría irreversibles las reformas adoptadas, ¡ahora ellas van a ser modificadas! (The Huffington Post, México 28-02-17).

Trump no alcanza a comprender la complejidad global del proceso económico mundial, los impactos del cambio técnico, ni la evolución de la productividad de los diversos actores económicos. De modo que, aún si se modifica el Nafta, las tendencias profundas de reordenamiento económico mundial seguirán su curso.

Beethoven Herrera Valencia Profesor U. Nacional y Externado beethovenhv@gmail.com

ww.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/nafta-a-cirugia-beethoven-herrera-valencia-13-de-marzo-de-2017-504061

  

7.17.- UNA REFORMA SANITARIA TAN MALA QUE IMPRESIONA – Paul Krugman

El armatoste que ha presentado Paul Ryan solo se entiende desde la descomposición intelectual de los republicanos

Para cualquiera que esté al tanto de la política sanitaria estadounidense, hace mucho que resultaba evidente que los republicanos nunca idearían un sustituto viable para la reforma del sector de 2010 (Ley de Asistencia Sanitaria Asequible u Obamacare). Pero el proyecto de ley revelado esta semana es peor de lo que los cínicos esperaban; su grado de atrocidad resulta casi surrealista. Y el proceso por el que se ha materializado nos dice mucho de la situación del Partido Republicano.

10 mar 2017  Teniendo en cuenta la retórica que los republicanos han empleado estos últimos siete años para atacar la reforma sanitaria, podríamos haber supuesto que prescindirían de toda la estructura de la LASA; que liberalizarían, eliminarían las subvenciones y dejarían que el libre mercado obrase su magia. Esto habría resultado devastador para los 20 millones de estadounidenses que han conseguido cobertura sanitaria gracias a la ley, pero al menos habría sido coherente desde un punto de vista ideológico.

Sin embargo, los dirigentes republicanos no estaban dispuestos a hacer de tripas corazón. Lo que nos han presentado, en cambio, es un batiburrillo al que los conservadores, con cierta razón, se refieren como Obamacare 2.0. Pero sería mejor llamarlo Obamacare 0.5, porque es un plan a medio hacer que acepta la lógica y las líneas generales de la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible, a la vez que debilita catastróficamente sus disposiciones fundamentales. Si se aprueba, el proyecto de ley conducirá, casi con seguridad, a una mortífera espiral de primas por las nubes y coberturas desmoronadas. Lo que lleva a preguntarse qué sentido tiene.

Obamacare se sustenta sobre tres pilares principales. Las aseguradoras están controladas, y se les impide que nieguen la cobertura o cobren precios más altos a los estadounidenses que ya están enfermos. Las familias reciben subvenciones vinculadas tanto a la renta como a las primas, para ayudarlas a contratar un seguro. Y existe una penalización para quienes no lo contraten, con el fin de empujar a la gente a hacerlo aunque esté sana.

El Trumpcare —la Casa Blanca insiste en que no la llamemos así, lo que significa que debemos hacerlo— conserva algo de esos tres elementos, pero en una forma drásticamente debilitada, lo que probablemente resulte desastroso.

A las aseguradoras se les sigue prohibiendo que excluyan a las personas enfermas, pero se les permite que cobren a los estadounidenses más mayores -que son los que más

necesitan un seguro— primas mucho más altas.

Las subvenciones siguen ahí, en forma de desgravaciones fiscales, pero ya no están vinculadas a la renta (siempre que esta sea inferior a 75.000 dólares) ni al precio del seguro.

Y el impuesto para los que no contraten un seguro se convierte en un pequeño recargo —pagado a las aseguradoras, no a la Administración— para aquellos que lo contraten tras haber dejado caducar el suyo.

Los jóvenes adinerados podrían acabar ahorrándose algún dinero gracias a estos cambios. Pero las consecuencias para los más mayores y menos ricos serán devastadoras. La Asociación Estadounidense de Jubilados (AARP, en sus siglas en inglés) ha hecho los cálculos: una persona de 55 años que gane 25.000 dólares al año acabará pagando 3.600 dólares más cada año por el seguro; esa cifra sube hasta los 8.400 dólares para una persona de 64 años que gane 15.000 dólares al año. Y eso, antes de la espiral mortífera.

Porque la combinación de repunte de precios y penalizaciones reducidas llevaría a muchos estadounidenses sanos a prescindir del seguro. Ello incrementaría el riesgo conjunto de la población, lo cual dispararía las primas (y, recuerden, las subvenciones ya no se adaptarían para compensar esa subida). La consecuencia sería que aún más gente abandonase el sistema. Los republicanos se han hartado de decir que Obamacare se hunde, lo que no es cierto. Pero, si Trumpcare se pusiese en práctica, se hundiría en un minuto de los de Mar-a-Lago.

¿Cómo es posible que los republicanos de la Cámara, encabezados por Paul Ryan, quien según siguen asegurándonos los medios, es un hombre inteligente y un auténtico cerebro de la política, hayan pergeñado tal monstruosidad? Por dos motivos.

Primero, que la capacidad de análisis y elaboración de políticas de los republicanos se ha reducido hasta volverse insignificante. Sí que hay conservadores expertos en política, pero el partido no los quiere, quizás porque su propia aptitud los vuelve poco fiables desde un punto de vista ideológico (una hipótesis de la que dan cuenta las prisas por aprobar este proyecto de ley antes de que la imparcial Oficina Presupuestaria del Congreso pueda calcular sus costes o sus efectos). Resumiendo, los hechos y los análisis serios son los enemigos de la derecha moderna; la política queda en manos de chapuceros que no son capaces ni de entender las ideas más simples.

En segundo lugar, a los republicanos parecen haberles traicionado sus impulsos de Robin Hood al revés. No se puede lograr que algo como Obamacare funcione sin ayudar a las familias de clase baja lo suficiente para que los seguros les resulten asequibles. Pero el Partido Republicano moderno siempre quiere proporcionar comodidad a los acomodados y afligir a los afligidos; así que el proyecto de ley acaba suprimiendo los impuestos que pagan los ricos y que sirven para financiar las subvenciones, y aleja las subvenciones en sí de aquellos que las necesitan para redirigirlas hacia los que no.

Ante este plan sanitario que parece un chiste malo, uno podría preguntarse qué fue de todas aquellas proclamas sobre que Obamacare era un sistema terrible e inservible que los republicanos sustituirían de inmediato por algo mucho mejor (por no mencionar las promesas de Donald Trump de un “seguro para todos” y una “sanidad excelente”).

Pero la respuesta, por supuesto, es que todos mentían, todo el tiempo, y lo siguen haciendo. En esto, al menos, la unidad republicana sigue admirablemente intacta.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía. © The New York Times Company, 2017. Traducción de News Clips.

http://economia.elpais.com/economia/2017/03/10/actualidad/1489157894_045954.html

6.17.- CONTRATOS “FAST TRACK” – Luis Carlos Véle

En Colombia se puso de moda la combinación inglesa de palabras fast track para describir el sometimiento de procesos vía rápida. Bajo esa premisa se busca aligerar el debate en el Congreso de, por ejemplo, los acuerdos de paz entre el Gobierno y las Farc y lograr su aprobación sin que se les adicionen o recorten elementos originales. Es decir, así algunos no lo quieran aceptar, el fast track es como el vestido de Iron Man: una coraza blindada y reforzada con cohetes a propulsión que le permite atravesar lo que se le ponga en frente sin mayor resistencia.

6 Mar 2017.- Pues ese supervestido se lo pusieron también hace unos meses a la contratación de proveedores de logística en las zonas veredales de normalización de las Farc. Según el acucioso trabajo de Mario Villalobos, de Red Más Noticias, el Gobierno contrató más de $53.000 millones en menos de 24 horas con empresas que no tendrían la capacidad de construir los campamentos de las Farc. Esos mismos campamentos de los que la guerrilla se ha quejado y que hemos visto por televisión, en muchos casos incompletos y mal dotados.

Las empresas contratadas fueron JT Soluciones Integrales, Distribuidora Remen, Sama Distribuidora y Comercializadora y Romart del Llano. Según constató Villalobos, ninguna de ellas se especializa en construcción de obras civiles o instalación de servicios públicos y en sus certificados dicen que realizan actividades que van desde el comercio de animales vivos hasta la ferretería. Incluso, una de ellas funciona en una bodega de almacenamiento de panela.

El Gobierno dice que firmó esos contratos bajo la figura de urgencia manifiesta, que se define como una situación que puede decretar cualquier autoridad administrativa sin autorización previa cuando se presenten situaciones relacionadas con los estados de excepción, hechos de calamidad o constitutivos de fuerza mayor, o desastres que demanden actuaciones inmediatas, el lío es que, tal y como lo reconocen las Farc, la necesidad de la construcción de estas zonas veredales es producto de un acuerdo político y no de un desastre natural. Aceptarlo convertiría a los miembros de esa guerrilla automáticamente en damnificados.

Esta historia tomó un giro adicional este fin de semana. El sábado se conoció la renuncia de la directora del Fondo del Programa Especial para la Paz, María Inés Restrepo, encargada de firmar esos contratos. La doctora Restrepo estuvo en ese cargo por 20 años y también estuvo detrás de la contratación del fallido proceso de paz de San Vicente del Caguán y desmovilización de los paramilitares durante el gobierno Uribe. Según un comunicado de la Presidencia, la doctora Restrepo se retira por razones personales.

Pero en todo esto quedan muchas preguntas que si no las aclaran las autoridades y las entidades de control, seguro serán descubiertas tarde o temprano por la prensa: ¿quiénes están realmente tras las empresas que recibieron los millonarios contratos? ¿La renuncia de la señora Restrepo tiene algo que ver con es? ¿Por qué las copias de los contratos que fueron entregados a Red Más Noticias tenían unas franjas blancas que cubrían información? ¿Qué trataban de esconder? ¿Quién quería esconder detalles? Sería absurdo que quisieran mercachiflar con la paz. A los que defendimos el proceso nos acaban de meter un balonazo en el estómago.

http://www.elespectador.com/opinion/contratos-fast-track-columna-683187

 

5.17-.CÓMO SOBREVIVIR A LA ERA TRUMP – Joseph E. Stiglitz

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. OLIVIER DOULIERY / POOL EFE
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. OLIVIER DOULIERY / POOL EFE

En apenas un mes, y a un ritmo vertiginoso, el presidente de EE UU, Donald Trump, ha logrado propagar caos e incertidumbre. No es de extrañar que tanto ciudadanos como líderes empresariales, así como la sociedad civil y el Gobierno, realicen esfuerzos por responder apropiada y eficazmente. Ningún punto de vista sobre el camino a seguir es necesariamente provisional, ya que Trump aún no ha propuesto legislación detallada y el Congreso y los tribunales no han respondido plenamente a su chorrera de decretos. Sin embargo, el reconocimiento de la incertidumbre no es justificación para la negación.

25 feb 2017– Por el contrario, ahora está claro que lo que dice Trump y los tuits que escribe deben ser tomados en serio. Tras las elecciones del mes de noviembre, existía una esperanza casi universal sobre que él abandonaría el extremismo que caracterizó a su campaña electoral. Ciertamente, se pensaba, este maestro de la irrealidad iría a adoptar una forma de ser distinta al momento de asumir la maravillosa responsabilidad de lo que a menudo se llama el cargo más poderoso en el mundo.

Algo similar ocurre con cada nuevo presidente de Estados Unidos: independientemente de si votamos a favor del nuevo titular del cargo, proyectamos en él la imagen que nosotros tenemos en mente de lo que queremos que dicha persona sea. Pero, si bien la mayoría de los funcionarios electos aceptan ser todo lo que las personas quieren que sea, Trump no ha dejado entrever ninguna duda sobre que él tiene la intención de hacer lo que él dijo que haría: una prohibición de la inmigración musulmana, un muro en la frontera con México, una renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la derogación de las reformas financieras Dodd-Frank de 2010, y mucho más, incluso Trump hará lo que sus propios partidarios pensaron que no llegaría a hacer.

En algunas oportunidades he criticado aspectos y políticas específicas del orden económico y de seguridad, el mismo que fue creado tras la II Guerra Mundial sobre la base de las Naciones Unidas, la OTAN, la Unión Europea y una red de otras instituciones y relaciones. Sin embargo, existe una enorme diferencia entre los intentos por reformar estas instituciones y sus relaciones para que puedan servir mejor al mundo y una agenda que busca destruirlas de manera categórica.

Uno de los desafíos durante esta nueva época será permanecer vigilantes y, siempre y cuando sea necesario, resistir

Trump ve el mundo en términos de un juego de suma cero. En realidad, la globalización, si es bien administrada, es una fuerza de suma positiva: EE UU gana si sus amigos y aliados —ya sea Australia, la Unión Europea o México— son más fuertes. Pero el enfoque de Trump amenaza con convertir la globalización en un juego de suma negativa: EE UU también perderá. Ese enfoque quedó claro desde su discurso inaugural, en el cual su repetido conjuro “Primero, Estados Unidos”, con sus connotaciones históricamente fascistas, confirmó el compromiso que Trump tiene con sus estrategias más feas. Las Administraciones anteriores siempre han tomado en serio su responsabilidad de promover los intereses de EE UU. Pero las políticas que perseguían, por lo general, se enmarcaban en términos de una comprensión ilustrada de lo que significa el interés nacional. Los estadounidenses, según ellos, se benefician de una economía mundial más próspera y una red de alianzas entre países comprometidos con la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho.

Si hay una luz de esperanza en el nubarrón Trump es un nuevo sentido de solidaridad con respecto a los valores fundamentales, tales como la tolerancia y la igualdad, que ahora se sustentan por la toma de conciencia del fanatismo y misoginia —ya sean manifiestos o encubiertos — que encarnan Trump y su equipo. Y dicha solidaridad se ha tornado mundial, y Trump y sus aliados enfrentan protestas y rechazo a lo largo y ancho del mundo democrático.

En EE UU, la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), que había previsto que Trump pisotearía los derechos de las personas individuales, ha demostrado que está tan preparada como siempre para defender los principios constitucionales fundamentales, tales como el debido proceso, la igualdad de protección y la neutralidad oficial con respecto a la religión. Y durante el mes pasado los estadounidenses han apoyado a la ACLU con millones de dólares en donaciones.

El presidente amenaza con convertir la globalización en un juego de suma negativa donde EE UU también perderá

Del mismo modo, a lo largo y ancho de EE UU, los empleados y clientes de las empresas han expresado su preocupación respecto al apoyo que algunos directores ejecutivos y miembros de las juntas directivas brindan a Trump. De hecho, como grupo, los líderes e inversionistas corporativos estadounidenses se han convertido en los facilitadores de Trump. En la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de este año en Davos, muchos ya empezaron a salivar sólo con pensar en las promesas de recortes de impuestos y desregulación, mientras ignoraban el fanatismo de Trump —sin mencionarlo ni siquiera en una sola de las reuniones a las que asistí—, así como ignorando también su proteccionismo.

La falta de coraje fue aún más preocupante: estaba claro que muchos de los que estaban preocupados por Trump tenían miedo de elevar sus voces, ya que podría ocurrir que ellos (y el precio de las acciones de sus empresas) se vayan a convertir en el blanco de un tuit. El miedo omnipresente es un sello característico de los regímenes autoritarios, y ahora lo estamos viendo en EE UU por primera vez en mi vida adulta.

Como resultado, la importancia del Estado de derecho, que otrora fue un concepto abstracto para muchos estadounidenses, se ha convertido en algo muy concreto. Bajo el Estado de derecho, si el Gobierno quiere evitar que las empresas contraten a terceros y subcontraten internacionalmente, tiene que promulgar leyes y adoptar regulaciones para crear los incentivos adecuados y desalentar el comportamiento que le es indeseable. El Gobierno no intimida ni amenaza a empresas en particular, ni tampoco retrata a los traumatizados refugiados como una amenaza a la seguridad.

Los principales medios de comunicación de Estados Unidos, como The New York Times y The Washington Post, se han negado, hasta ahora, a ver como normal el sacrificio de los valores estadounidenses que lleva a cabo Trump. No es normal que EE UU tenga un presidente que rechace la independencia judicial; no es normal sustituir a los oficiales militares y de inteligencia del más alto rango e importancia, quienes se encuentran en el núcleo de la formulación de políticas de seguridad nacional, con un fanático acérrimo de los medios de comunicación que es de extrema derecha; y no es normal que Trump, en el momento que se encontró frente a la más reciente prueba de misiles balísticos de Corea del Norte, se dedique a promocionar los negocios de su hija.

Sin embargo, cuando nos vemos constantemente bombardeados por acontecimientos y decisiones completamente inaceptables y que se pasan de la raya, es fácil empezar a adormecerse y comenzar a mirar más allá de los grandes abusos ya ocurridos, fijando la mirada en las aún más grandes parodias que vendrán. Uno de los principales desafíos durante esta nueva época será permanecer vigilantes y, siempre y cuando sea necesario, resistir.

JOSEPH E. STIGLITZ, PREMIO NOBEL DE ECONOMÍA, ES PROFESOR UNIVERSITARIO DE LA UNIVERSIDAD DE COLUMBIA Y ECONOMISTA EN JEFE DE LA INSTITUCIÓN ROOSEVELT. SU LIBRO MÁS RECIENTE ES ‘THE EURO: HOW A COMMON CURRENCY THREATENS THE FUTURE OF EUROPE’. COPYRIGHT: PROJECT SYNDICATE, 2017.

http://economia.elpais.com/economia/2017/02/23/actualidad/1487856392_138758.html

 

4.17-. BOGOTÁ 2017-2117: CAPITAL GLOBAL DEL BUS ROJO – Aurelio Suárez

Estudié la costosísima publicación de Peñalosa sobre la “Gran Transformación” que le espera a Bogotá en su segundo mandato, donde aparecen 32 fotografías suyas en 98 páginas, adobadas con exceso de promesas, ciertas falsedades y varios padrenuestros ajenos.

17 Ene 2017.-  Lo que resta de mandato son 1.095 días y en ese lapso deberá cumplirse el rosario de ofertas. La principal es que hará 140 kilómetros más de troncales de Transmilenio, 12 nuevas y dos extendidas. En simple aritmética significa construir un kilómetro cada 7,8 días.

De lograrlo, a mediano plazo los buses BTR completarían 280 kilómetros, que al compararlos con los proyectados 32 kilómetros de metro “esbelto y elevado”, daría solo un kilómetro de metro por cada 8,75 de Transmilenio. Por ende, la “gran trasformación” relevante será el metro cercado de buses rojos, hasta por debajo, según muestra el render de la portada.

Peñalosa se ufanó: “Habrá buses por los próximos 100 años y por todos lados”. La tarea de este expresidente del instituto ITDP, sembrador de articulados por el orbe, es volver a Bogotá la capital mundial del bus rojo, “el mejor sistema para un país en vía de desarrollo”, como dijo al posesionarse.

Esa “transformación” implica: intervenir la Reserva Van Der Hammen, empezando la penetración con “seis troncales de Transmilenio”; meterse hasta Mosquera; urbanizar Lagos de Torca a partir de troncales; pavimentar algunas líneas férreas de acceso a la capital; Cable de Ciudad Bolívar dirigido para alimentar la línea exclusiva Metrobus; no construir nuevas vías sino extender la Caracas, tomarse la Cali, la Boyacá, la 68 y la Séptima, esta última para aliviar el colapso de la primera, un error para tapar otro.

La línea elevada del Metro, “si es que acertamos en 2022”, acorde dijo el gerente Escobar, quedará bloqueada por siglos venideros y servirá “para ver el paisaje”, como Peñalosa  sentenció de modo socarrón.

Aunque Peñalosa advirtió que no terminará mucho de lo prometido, que parte de su amañada “transformación” será para la posteridad, el tiempo lo acosará no solo para esa obra máxima, sino que también forzará, por ejemplo, inaugurar una cancha sintética cada 11 días; 73 viviendas sociales cada día para cumplir con las 80 mil propuestas; un kilómetro de ciclorrutas cada 2,5 días para cubrir el plan de 440, una utopía como la “del dicho al hecho” de la extraviada Bogotá Humana.

Ahora, pasemos a las falacias. Poner fotos de tramos cortos elevados de metros de París, Dubái, New York, Berlín y Santiago es asaltar a los lectores. El de la Ciudad Luz es subterráneo en 197 de 214 kilómetros totales; en Dubái todo el sector del centro, en red de 70 kilómetros, es subterráneo y elevado para suburbios, similar al diseño aprobado para Bogotá desde 2010; en New York más del 60% es subterráneo y se amplía por túnel como en la Segunda Avenida; en Berlín, nueve líneas en 146 kilómetros tienen muchos más tramos subterráneos y, en Santiago, la línea 1, que utiliza 49% de los pasajeros, luego del tramo elevado, se hunde para cruzar el área central. ¿Es confiable un alcalde que acomoda datos para promover un “metro barato” cuyo encanto es que deja saldos para troncales de buses?

Intenta embaucar en materias donde la encuesta “Bogotá cómo Vamos” lo desmiente: “Los avances en educación” contrastan con que, si bien en 2011 el 65% estaba satisfecho con los colegios públicos, para 2016 esa proporción cayó al 57%. En salud, mientras “un experto” propaga en la revista que las cuatro subredes “permiten eficiencia hospitalaria”, apenas el 40% de los usuarios registra satisfacción en tanto en 2011 era el 56%, y la Personería, iniciando 2017, denunció hacinamiento del 128% en el hospital de Kennedy y del 196% en el de Santa Clara.

En seguridad, pese a la publicitada reducción de delitos, 32% de los bogotanos en 2016 declararon haber sido víctimas, a contramano de 2011, cuando fue el 26%. Y como el 54% no denuncia, los resultados se fundan en subregistro.

En movilidad, solo 18% está satisfecho con Transmilenio, 1% debajo de 2015 y 10% menos que en 2012. La velocidad de la ciudad sigue bajando y entre enero y octubre de 2016 hubo 261 bloqueos de pasajeros por mal servicio. ¿Se rajó Peñalosa en vitales materias o es “incomprendido”? ¿Corrige “caos” o lo empeora?

La parte final del folleto se dedica a programas heredados. Habla del San Juan de Dios; del cable de Ciudad Bolívar; reclama un carril puesto en servicio del interminable deprimido de la 94; y cinco avenidas, Bosa (a instancias de Venus),  San Antonio, Rincón, la Sirena y Cali al sur, donde lo “destrabado” no supera el 45% de adelanto y entre todas suman cerca de 13 kilómetros de malla vial, menos del 0,5% de los 16 mil kilómetros totales. Aunque anuncia recuperar el “elefante blanco” del Comando de Policía al poco tiempo descartó el rescate y el hospital del Tintal sigue en servicios muy básicos. Pero, bueno, que destrabe…

Peñalosa trastoca todo para cumplir el Plan de plagar a perpetuidad de buses y troncales -a costo de 150 mil millones de pesos (de 2016) por kilómetro- a Bogotá para lo cual también atormenta al carro particular; endeudará  la ciudad; revivirá cobros de valorización por casi dos billones de pesos; incrementa todavía más el predial; venderá la ETB; subastará el 20% de la EEB y un billón más de activos públicos y, de 2016 a 2020, reducirá en pesos reales el presupuesto para los sectores de Educación, Integración Social, Desarrollo Económico y Hábitat.

Tal lesión estructural, gestada en el proyecto combinado ITPD-BRT-TransMilenio, favorecerá a un puñado de inversionistas, banqueros, operadores, firmas transnacionales como Volvo y a negociantes inmobiliarios a cargo de millones de personas por varias generaciones.

Estos hechos y propuestas han detonado gran inconformismo en la ciudadanía bogotana. No se ocultan diciendo que Peñalosa “conoce los problemas recurrentes de las urbes”; o que “falta comunicación”; o peor llamar “burros o puercos” a quienes – ante la insensatez anunciada- ejercen el legítimo derecho a la evaluación democrática por vía de la revocatoria.

http://www.elespectador.com/opinion/noticias/bogota/bogota-2017-2117-capital-global-del-bus-rojo-columna-675140

 

3.17 – DECEPCIONES DEL LIBRE COMERCIO – Eduardo Sarmiento

Los autores de la política, como Rudolf Hommes, atribuyen el resultado a que la economía no se abrió y en la práctica se mantuvo la misma protección del pasado. No es cierto. Los aranceles se redujeron de 40 % a 5 %, se adoptaron múltiples TLC, se eliminaron los subsidios a las exportaciones, se liberó el tipo de cambio y se le dio rienda suelta a la inversión extranjera. Otra cosa es que la política no haya tenido los efectos sobre la industria y las exportaciones previstos por sus autores.

11 feb 2017.- La economía se especializó en las actividades de ventaja comparativa, es decir, que pueden elaborarse más fácilmente, como commodities y servicios, que enfrentan serias limitaciones de demanda. Así, los beneficios de la apertura se reducen a la adquisición de los bienes industriales y agrícolas en el exterior a menores precios. Por su parte, la industria orientó los esfuerzos para adquirir las partes de los bienes en el exterior, más concretamente, sustituir el valor agregado por importaciones. Así, el crecimiento del sector ha estado acompañado de una caída igual o mayor del empleo.

El balance es claro. Entre 1967-1990 la economía evolucionó con superávit en cuenta corriente y la industria creció por encima del producto nacional. Luego, entre 1990 y 2016, la economía pasó a operar con déficit en cuenta corriente y la industria creció por debajo del producto. Mientras en el primer período el producto nacional avanzó cerca de 5 %, en el segundo lo hizo por debajo de 3,5 %.

El desempeño de Colombia tiene similitudes con la economía mundial. En todas partes los beneficios del comercio se han buscado por la vía de las importaciones. En la industria, luego de que en el pasado la mayor parte de los productos se elaboraban en el país de origen, se procedió a resquebrajar la cadena productiva y adquirir los componentes en los lugares más baratos. En el fondo, el medio para elevar la competitividad del sector ha sido sustitución del valor agregado por importaciones altamente intensivas en capital y tecnología. Así los países avanzados emplean el 20 % de la mano de obra y generan el 75 % del valor industrial.

El libre comercio se convirtió en una forma de aumentar el lucro individual sustituyendo mano de obra por capital. No se cumplió la concepción neoliberal que da por cierto que el comercio internacional es independiente del salario. Los hechos se encargaron de demostrar que el mercado propicia la inversión internacional y la industrialización, llevándose por delante los ingresos laborales. La participación del trabajo en el producto ha caído en la mayoría de los países. El malestar de los trabajadores le abrió el espacio a líderes como Trump, que sin conocer a fondo la materia, proponen recetas inviables.

El problema no es el qué del comercio, sino el cómo. Lo que se plantea es una organización que saque ventaja de las relaciones internacionales y la elevada productividad de la industria y la innovación sin degradar el salario. En la práctica se puede conseguir con sistemas arancelarios escalonados que propicien el aprendizaje en el oficio, cursos de competencia y actualización tecnológica, subsidios a la contratación de trabajadores informales, eliminación de las exenciones tributarias al capital y limitaciones a la salida y ocultación de patrimonios.

http://www.elespectador.com/opinion/decepciones-del-libre-comercio-columna-679394

2.17- NUBARRONES SOBRE COREA DEL SUR – Beethoven Herrera

Las protestas masivas de quienes exigen la renuncia de la presidenta de Corea, Park Geun-hye, acusada de corrupción, han alcanzado tal cobertura y persistencia que amenazan la continuidad del gobierno de la hija del dictador Park Chun Hee, padre de la industrialización coreana.

04 dic  DE 2016.-  Las manifestaciones coinciden con severas dificultades en el sector naviero, en Samsung y con denuncias por violaciones de los derechos laborales. Esas marchas se desencadenaron por el hallazgo de información de seguridad nacional en el computador de la asesora presidencial Choi Soon-sil, quien no tenía vinculación contractual, pero ejerció presiones para obtener donaciones forzosas de grandes empresas.

La naviera Hanjin Shipping afronta graves deudas, y a finales de agosto sus barcos no podían atracar en ningún puerto por el temor a embargos que hicieran perder espacio para otros buques. Hay sobreoferta de transporte marítimo y navíos con más capacidad, que hacen bajar los fletes y la rentabilidad de modo que no pudo reestructurar sus deudas ni llegar a un acuerdo como su competidora Hyundai, la cual también tiene problemas de dinero, pero consiguió financiamiento.

Samsung tuvo serios inconvenientes con el Note 7, que presentó recalentamiento y explosión de su batería en casi todos los países (excepto China), y como los problemas se presentaban incluso sin estar cargándose, las aerolíneas prohibieron transportarlo.
La deficiente respuesta de la empresa, incluso por fallas de los equipos entregados como reposición, afectó su credibilidad.

Al parecer, Samsung aceleró el lanzamiento de su Note 7 para adelantarse a la divulgación del iPhone 7, de modo que las ventajas del Galaxy (lector de iris, sumergible en agua, lápiz magnético) se perdieron al forzar los componentes para producir un smartphone ultradelgado.

El fundador de Samsung una vez declaró que la empresa “reconocería los sindicatos sobre mi cuerpo muerto”, pero ahora se ha conocido una presentación para jefes corporativos orientando contramedidas para dominar a los empleados. El material filtrado instruye a los administradores a “aislar a los empleados”, “castigar a los líderes” y “provocar conflictos internos”.

De acuerdo con China Labor Watch, los empleados de las fábricas de Samsung, algunos de ellos menores de edad, soportan hasta 100 horas extraordinarias forzadas por mes, trabajo no remunerado, de pie de 11 a 12 horas, abuso verbal y físico, discriminación grave de edad y sexo. Un empleado declaró haber dormido solo dos o tres horas por noche, mientras se preparaba la tableta Samsung Galaxy.

Así, Corea pasó, en medio siglo, de exportar pelucas a ser vendedor de barcos, automóviles, computadores, telefonía y televisores, pero la conjunción de la crisis política con las dificultades de empresas emblemáticas ha develado severas falencias en lo económico y político.

El milagro de ese tigre asiático esta teniendo una pausa.

*Profesor U. Nacional y Externado
beethovenhv@yahoo.com http://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/nubarrones-sobre-corea-del-sur-beethoven-herrera-502041

1.17 – ¿APROVECHARÁ CHINA EL PROTECCIONISMO DE TRUMP PARA LIDERAR EL COMERCIO MUNDIAL? – Javier J Navarro

casa

¿Es posible que China se beneficie de las políticas comerciales de Trump?Acabar con el Tratado Comercial del Pacifico ha sido una de las primeras medidas que ha firmado el presidente Trump. Es cierto que está cumpliendo una promesa electoral, pero ¿es una buena idea?

Donald Trump posiblemente sea el presidente más anti libre comercio en décadas que ha tenido EEUU. Antes de ser presidente ya empezó amenazando a los fabricantes de coches por fabricar en México, y ahora está empezando a ir a otros frentes, entre ellos, el Océano Pacífico.

     29 En 2017 El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Comercial

El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Comercial es el mayor acuerdo comercial jamás alcanzado, cooperando doce países: Australia, Brunei, Canadá, Chile, Estados Unidos (hasta el 23 de enero de 2017) Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Además estaba diseñado para que países adicionales se pudieran unir al mismo.

Comenzó como un acuerdo comercial entre Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur en 2005, al que en 2008 se iniciaron las discusiones para un acuerdo más amplio incluyendo a los otros países mencionados, que lo acabaron firmando en 2016. De momento, aunque firmando por todos, sólo ha sido ratificado por Japón.

El acuerdo reducía los aranceles de 18.000 productos, además de facilitar el comercio de servicios, incluyendo los digitales. Había sido considerado positivo por instituciones nacionales e Internacionales (y negativo por otras). Además, como señala el New York Times, al no incluir a China, estaba estratégicamente diseñado para contener la creciente influencia de la República Popular en Asia.

Dado que EEUU se ha retirado, queda pendiente por ver si sobrevivirá. Por un lado Shinzo Abe, el primer ministro de Japón ha afirmado que no tiene sentido mientras que otros países como Nueva Zelanda o Australia pretenden continuar con una versión modificada del mismo.

EEUU se aísla, mientras China se globaliza

mundi

Donald Trump ha demostrado ser proteccionista, como nadie. Tampoco ha inventado nada nuevo. Existía una corriente anti importaciones (especialmente de Gran Bretaña) en las colonias antes de la revolución americana y en los años posteriores. Obama en cambio tenía una visión muy distinta de las cosas (nacido en Hawaii de padres de distintas razas, habiendo pasado parte de su niñez en Indonesia, y sus primeros años como adulto en California, Nueva York y Massachussets) tenía una visión del mundo muy global.

Donald Trump por su parte, tiene una forma de ver las cosas es muy distinta. La portada de la New York Times Magazine muestra el modo en el que la nueva Casa Blanca considera el mundo. Pasando del proteccionismo al aislacionismo.

Como os adelantó mi compañero Erlik, el fin del Acuerdo de Comercio del Pacífico (especialmente porque desaparece su principal socio), deja a China vía libre para liderar acuerdos comerciales. Porque en Pekín si creen en el libre comercio. No hay más que ver como se está esforzando en la Nueva Ruta de la Seda. Quiere conectar su economía a través de infraestructuras y acuerdos comerciales a Europa y África, pasando por Asia Central.

No sólo de infraestructuras vive el comercio, también de la abolición de las barreras legales y económicas. Y China lleva años trabajando en este aspecto, independientemente del país del que hablemos

Los acuerdos de libre comercio africanos no se conciben sin que piensen en asociarse con China en los mismos a largo plazo. Además China trabaja lentamente con todas las economías, da igual que sea la gigantesca Rusia que la pequeña Georgia. O con Uruguay que el mismo Enrique Mujica ha promovido y apoya, porque China, también quiere comerciar con América Latina.

China toma el liderazgo

En el reciente Foro Económico Mundial de Davos, el presidente de China Xi Jinping defendía la globalización y la integración comercial entre las distintas naciones del mundo. También defendía trabajar para evitar el Cambio Climático. Incluso no me extrañaría que tras haberse retirado EEUU del acuerdo del Pacífico, sea China quien lidere otro tipo de acuerdo, más a su gusto.

EEUU lleva muchos más años que China trabajando en acuerdos de libre comercio y en sus relaciones internacionales, China ya vivió su época aislada bajo el gobierno de Mao Tse Tung. El mundo es más complejo hoy en día, y existen muchos nuevos productos, aparte del comercio de servicios que crece cada vez más, haciendo más complejo negociar acuerdos de libre comercio. Por otro lado están los movimientos anti libre comercio, siendo posiblemente el Reino Unido la excepción a estos, puesto que aunque ha optado por salir de la UE, pretende involucrarse mucho en acuerdos con otras geografías (la India, por ejemplo).

Pero no hay que descartar que llegue el día en el que EEUU decida salir del aislacionismo al que parece querer conducirlo la administración Trump, y se encuentre con que el orden mundial establecido por el consenso entre las potencias occidentales tras la Segunda Guerra Mundial (FMI, Banco Mundial, el GATT) no es tan relevante como el que China haya construido a su gusto, como el AIIB, acuerdos de comerciales y la Nueva Ruta de la Seda.

En El Blog Salmón | Estados Unidos da la espalda al libre comercio: Trump cancela el TPP Más información | New York Times, BBC Imagen | tsc_traveler

052.-¿Por qué la victoria de Trump puede ser el principio del fin de la burbuja de bonos? – Derblauemond

La noche que nombró por sorpresa a Trump presidente de los Estados Unidos, al igual que ya ocurriera con el Brexit, los mercados reaccionaron con fuertes caídas. En las primeras horas inmediatamente posteriores a conocerse los resultados electorales, el Dow Jones llegó a caer de forma contundente en torno a 800 puntos..

  Los mercados que van más allá de las plazas bursátiles
Los mercados que van más allá de las plazas bursátiles

 Pero lo que en el caso del divorcio británico fueron unos días de importantes caídas, en el caso del efecto Trump no fueron más allá de unas pocas horas. Posteriormente, los mercados, al igual que el dólar, pasaron a dar la bienvenida efusivamente al nuevo presidente con calor de las subidas bursátiles, además de una revalorización del dólar no vista desde hacía años, como pueden leer en esta noticia de Bloomberg.

 21 Nov 2016.- Aunque muchos respiraron aliviados tras temerse lo peor al ver inicialmente teñidos de rojo los indicadores americanos en los mercados after-hour, con la súbita recuperación que siguió, otros se sintieron pasional y efusivamente respaldados en su reciente decisión de voto. Pero para valorar adecuadamente todas las implicaciones económicas de la victoria del presidente Trump, hemos de llamar la atención sobre el hecho de que, aunque por mercados comúnmente nos referimos a las plazas de negociación de valores, lo cierto es que no podemos referirnos únicamente a los mercados bursátiles a la hora de sopesar el impacto económico de la llegada del polémico presidente. La realidad es que hay otros mercados también muy importantes tanto por volumen de negociación como por ser clave para el funcionamiento de la economía.

De entre esos otros mercados, una de las alternativas más importantes a la renta variable es la renta fija, y en ella brilla con especial intensidad el mercados de bonos soberanos. Su comportamiento es si cabe todavía más significativo en el caso que nos ocupa, puesto que al ser bonos emitidos por los gobiernos, son un termómetro de las perspectivas político-económicas de un país, lo cual les hace un indicador importante para hacer una valoración de cómo los agentes económicos valoran la victoria del señor Trump, más allá del Dow Jones, del S&P500 y del Nasdaq. ¿Cómo dirían que reaccionaron los bonos del tesoro estadounidense? ¿Verdad que piensan que lo más lógico y coherente habría sido que hubiesen seguido la misma senda alcista que sus primas las acciones en las bolsas norteamericanas?

 Los mercados secundarios de deuda también han reaccionado ante Trump
Los mercados secundarios de deuda también han reaccionado ante Trump

 Por ponerles un poco en contexto, me permito la licencia de recordarles que un mercado de deuda “secundario”, al contrario de lo que puede parecer que indica literalmente su nombre, no es en absoluto un mercado que se pueda considerar poco relevante. En los mercados de deuda, hay un mercado primario, que es el equivalente más o menos a las OPA en el mercado bursátil, y en el que el estado hace sus emisiones de deuda a distintos plazo, que pueden ir desde una letra por ejemplo a seis meses, a un bono a treinta o más años. Dado que esos plazos pueden ser muy largos, y un inversor puede no querer mantener su inversión durante tanto tiempo, ahí entran en juego los mercados de deuda secundarios.

Es en estos mercados secundarios donde los inversores negocian la compra-venta de deuda del estado que ya fue emitida en su momento, aportando una esencial liquidez a un mercado que puede tener unos plazos demasiado largos. Pero no sólo aportan liquidez, estos mercados también aportan una importante referencia en lo que se refiere a la valoración de la deuda estatal y sus perspectivas, en lo cual inevitablemente influye fuertemente la política del ejecutivo que gobierna en cada momento. De hecho, por ejemplo los fondos de renta fija hacen la liquidación diaria de sus partícipes con los precios de cotización de los títulos de deuda en los mercados secundarios, que, por decirlo en términos simples, son como las bolsas de la renta fija. Es por ello por lo que la reacción de estos mercados es un punto a tener muy en cuenta en la valoración que los agentes económicos hacen del presidente Trump.

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Y el resultado de la victoria del señor Trump en los mercados secundarios de deuda ha sido que el bono estadounidense a 10 años, principal referencia en este mercado, ha sufrido un fuerte retroceso. El bono estadounidense se ha pegado un sonoro batacazo, como no se veía nada más y nada menos que desde 1991, según pueden leer en este link. Algunos pueden pensar que esto puede ser un asunto pasajero, que las aguas volverán a su cauce en unas semanas, y que tampoco unas emisiones momentáneas tienen por qué tener tanto impacto en la sostenibilidad de las cuentas públicas estadounidenses. Nada más lejos de la realidad.

    El endeudamiento público estadounidense
El endeudamiento público estadounidense

 

Aunque el gobierno federal estadonidense no es precisamente una excepción en términos de endeudamiento, puesto que, como pueden leer en esta noticia del Wall Street Journal, en general los niveles de endeudamiento a nivel mundial son excesivamente altos, en el caso de USA lo que sí resulta especialmente preocupante es la conjunción de un alto endeudamiento con el cóctel potenciamente explosivo que supone el incremento de la rentabilidad de los bonos (o descenso de los precios de los mismos, puesto que rentabilidad y precio se mueven en sentidos opuestos en el caso del a deuda).

El incremento de los yields o rentabilidad, no debería ser especialmente preocupante para un gobierno, puesto que es algo que ocurre en algún momento en todo cambio de ciclo de los tipos de interés. Lo que es preocupante es que esto ocurre en un momento en el que la deuda pública estadounidense está en niveles estratosféricos, alcazando un volumen total de más de 19 billones dólares como pueden ver en este link, y llegando al 110% del PIB, un nivel históricamente muy alto para los estándares estadounidenses. Y tengan en cuenta que, aparte de que los consensos del mercado apuntan a un nivel umbral del 100% del endeudamiento sobre el PIB por encima del cual la deuda de un país no es sostenible, el efecto multiplicador de una subida de las rentabilidades de la deuda con un alto endeudamiento, puede ser devastador.

Un factor de mercado que escapa al control de la FED
Un factor de mercado que escapa al control de la FED

Pero lo más preocupante de todo este asunto es que este potencialmente peligroso incremento de los yields depende de un factor de mercado que escapa al control de la FED y de sus tipos de interés. Habitualmente la Reserva Federal está acostumbrada a ponderar principalmente nivel de empleo y el nivel de crecimiento para mover los tipos de interés, pero puede tener en cuenta otros factores como los niveles de endeudamiento, siendo entre ellos el más relevante el endeudamieno público. Lo que ahora estamos viendo es un movimiento autónomo en los propios mercados secundarios de deuda que no obedece a la clásica ecuación. Es un movimiento de mercado puro, auspiciado por las perspectivas de la política económica y de deuda que se teme que emprenda la nueva administración Trump. Es un movimiento que la FED no puede controlar a priori.

Por si esto no fuera poco, además, la bajada de los precios de los títulos de deuda estadounidense llega en el peor momento posible de la historia reciente. La colosal burbuja de bonos, que algunos venimos predicando desde hace años, hace que una bajada de los mismos pueda ser la puntilla que le faltaba a un mercado extremadamente sobrevalorado, principalmente por los efectos de la liquidez inyectada al sistema por el Quantitative Easing. Esta liquidez que ha inundado los mercados, acudió masivamente a los títulos de deuda soberanos considerados más seguros en un clásico “Flight-to-safety”, llevando las rentabilidades de muchos bonos a terreno negativo. No hace falta que les diga que una de las irracionales asimetrías que estas políticas han traído consigo son que, si usted invierte dinero en ciertos bonos, al tener rentabilidades negativas, a vencimiento a usted le van a devolver menos dinero de lo que le invirtió. Un delirio económico que algún día nos daremos cuenta de que era muy indicativo de lo que iba a venir, y que sólo se puede explicar por la desconfianza absoluta en un sistema económico en el que se prefiere que el dinero te lo deba un estado solvente, aunque implique pérdidas, a tenerlo en un banco o en cualquier otro sitio.

Y de aquellos polvos, estos lodos. El potencial giro político y económico traído por el presidente Trump puede estar precisamente pinchando esta burbuja, tal y como advierten los denominads “Bond Vigilantes” según pueden leer en este artículo de Bloomberg. Ya sabemos todos que un pinchazo de una burbuja así acabaría teniendo consecuencias devastadoras, y en parte también imprevisibles. Es por ello por lo que tal vez los mercados bursátiles hayan dado una calurosa acogida al señor Trump, aupando al Dow Jones a niveles récord nunca vistos antes, pero no duden de que, si la burbuja de bonos está efectivamente pinchando, las bolsas van a sufrir, y mucho. Porque recuerden que en todo país, el estado es considerado el emisor con menor riesgo, pero no sólo porque lo sea literalmente y por el tremendo impacto de un default soberano sobre el resto de la economía, sino porque además tiene capacidad legislativa como para que, en caso de caer, fiscalizar hasta el extremo al resto de agentes económicos arrastrándolos consigo en su caída.

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051.- ¿Se avecina una depresión con Trump? – Paul Krugman 

Seamos claros: poner a Donald Trump en la Casa Blanca es un error épico. En el largo plazo, sus consecuencias bien pueden ser apocalípticas, aunque solo sea porque es probable que hayamos perdido nuestra última y mejor oportunidad de frenar al desbocado cambio climático. 

19 nov 2016.-  Sin embargo, ¿será evidente de inmediato la magnitud del desastre? Es natural y, uno debe admitir, tentador pronosticar que se llevaría su merecido rápidamente; yo mismo caí en esa tentación, brevemente, esa horrible noche de las elecciones, y sugerí que era inminente una recesión mundial.

De hecho, no se sorprendan si, en realidad, se acelera el crecimiento económico por un par de años.

¿Por qué, tras reflexionar, soy relativamente optimista sobre los efectos en el corto plazo de poner a un hombre tan terrible, con un equipo tan terrible, en el poder? La respuesta es una mezcla de principios generales y los detalles de nuestra situación económica actual.

Primero, los principios generales: siempre hay una desconexión entre lo que es bueno para la sociedad, o incluso la economía, en el largo palazo y lo que es bueno para el desempeño económico en los siguientes trimestres. Es posible que al no actuar en relación al clima se condene a la civilización, pero no hay claridad en cuanto a por qué debería deprimir el gasto del consumidor en el siguiente año.

O, tomemos por ejemplo el tema distintivo de Trump de la política comercial. Un retorno al proteccionismo y a las guerras comerciales haría que la economía mundial se hiciera más pobre con el tiempo, y, en particular, paralizaría a los países más pobres que necesitan desesperadamente mercados abiertos para sus productos. Sin embargo, las predicciones de que los aranceles trumpistas causen una recesión nunca tuvieron sentido: sí, vamos a exportar menos, pero también vamos a importar menos.

Ya tuvimos una especie de prueba del vestido en esta desconexión en el caso del “brexit”, el voto de Gran Bretaña para abandonar la Unión Europea. El “brexit” hará que Gran Bretaña sea más pobre en el largo plazo; pero los pronósticos generalizados en cuanto a que provocaría una recesión realmente no estaban, como algunos lo señalamos en su momento, basados en cuidadosas consideraciones económicas. Y, como era de esperar, parece que no está sucediendo la recesión del “brexit”.

Además de estos principios generales, los detalles de nuestra situación económica significan que, por lo menos durante algún tiempo, un gobierno de Trump podría, de hecho, terminar haciendo lo correcto por las razones equivocadas.

Hace ocho años, mientras el mundo se estaba hundiendo en la crisis financiera, argumenté que habíamos entrado en un reino económico en el que “la virtud es vicio, la precaución es riesgo y la prudencia es una locura”. Específicamente, nos habíamos topado con una situación en la que los grandes déficits y una mayor inflación eran cosas buenas, no malas. Y seguimos en esa situación; no con tanta fuerza como estuvimos, pero todavía podríamos usar bastante el déficit en el gasto.

Muchos economistas han sabido esto todo el tiempo. Sin embargo, los han ignorado, en cierta forma, porque un amplio sector de la élite política ha estado obsesionada con los males de la deuda, en parte porque los republicanos han estado en contra de cualquier cosa que propone el gobierno de Obama.

Ahora, no obstante, el poder ha caído en manos de un hombre que definitivamente no sufre de un exceso ni de virtud ni de prudencia. Donald Trump no está proponiendo grandes recortes fiscales para los acaudalados y las corporaciones que destruyan el presupuesto porque entiende la macroeconomía. Sin embargo, esos recortes tributarios añadirían 4.500 billones de dólares a la deuda estadounidense en la siguiente década, cerca de cinco veces el estímulo de los primeros años de Obama.

Cierto, distribuirle dinero caído del cielo a los ricos y las compañías que probablemente tendrían mucho dinero es una forma negativa de estimular la economía, y tengo mis dudas de que el aumento prometido en el gasto en infraestructura realmente vaya a suceder. Sin embargo, un estímulo accidental, mal diseñado, sería, con todo, mejor en el corto plazo que ninguno.

En resumen, no hay que esperar una depresión inmediata por Trump.

Ahora, en el largo plazo, el trumpismo será algo muy malo para la economía, en un par de formas. Para empezar, aun si no enfrentamos una recesión en este momento, las cosas pasan, y mucho depende de la efectividad de la respuesta política. Estamos a punto de ver una importante degradación, tanto en la calidad como en la independencia de los servidores públicos. Si enfrentáramos una nueva crisis económica —quizá como resultado del desmantelamiento de la reforma financiera— es difícil pensar en personas menos preparadas para lidiar con ella.

Y las políticas trumpistas, en particular, van a dañar a la clase trabajadora estadounidense, no a ayudarla; al final, la promesa de hacer que retornen los viejos tiempos —hacer que EE. UU.er grande— se revelará como la broma cruel que es.

Sin embargo, es probable que todo ello tome tiempo; las consecuencias del nuevo y terrible régimen no serán aparentes de inmediato. Los oponentes a ese régimen necesitan estar preparados para la posibilidad real de que sucederán cosas buenas a malas personas, al menos por un tiempo.

http://www.elespectador.com/opinion/se-avecina-una-depresion-trump

051.- INFLACIÓN, A LA VUELTA DE LA ESQUINA – Alejandro Nieto GonzálezPrincipio del formulario

19 Nov 2016.- La crisis que comenzó en 2007 y se oficializó en 2008 ha traído algunas situaciones curiosas. Una de ellas es la ausencia de inflación. Si nos fijamos en el periodo 1997 a 2006 los precios subieron en España un 33 % y en la UE un 21 %. Sin embargo entre 2007 y 2016 subida sesta e limita a 16,1 % y 16 % respectivamente.

Este es uno de los efectos más reconocidos de las recesiones: el estancamiento impide que los precios suban a no ser que haya un factor externo que los impulse (por ejemplo el precio del petróleo en los años 70). Sin embargo este efecto no se ha visto en esta gran recesión sino todo lo contrario: el crecimiento del comercio internacional hace que exista una presión a la baja de los precios.

Deuda pública y bancos centrales                                                                                      Además en algunos países existe además un problema de deuda pública. La crisis ha afectado a los presupuestos y las deudas se han disparado. Uno de los países afectados ha sido España, pero también Italia, Grecia, Irlanda o Japón. En general pocos países han logrado reducir la deuda en esta década.

Los bancos centrales han actuado para evitar problemas mayores. Por un lado los tipos de interés han llegado a niveles nunca vistos en países desarrollados, teniendo en la actualidad casi todos los países tipos en cero o muy cercanos a cero.

Además los bancos centrales han actuado de forma no convencional, titularizando deuda pública en base a emisiones de moneda. El BCE, por ejemplo, ha estirado al límite su tratado fundacional. Y esto se ha traducido en que la deuda pública de las principales economías esté a tipos muy bajos o incluso negativos. El caso más significativo es el de Suiza, que llegó a tener todos sus bonos en negativo.

Todas estas políticas de relajación monetaria tienen un riesgo muy claro: la inflación. Cualquiera sabe que cuando un banco central se pone a imprimir dinero la inflación se puede disparar. Sin embargo esto no ha sucedido. ¿Por qué? Simplemente porque el aumento de la base monetaria es solo una de las condiciones necesarias para que haya inflación. La otra es que el dinero se mueva, y la movilidad monetaria también ha sido baja durante la crisis.

La inflación que llega

Algunos expertos apuntan que un poco más de inflación es necesaria para salir de una forma definitiva de la crisis. Por un lado la inflación ayuda a que la deuda pública se reduzca. Por otro las diferencias de inflación entre países permiten que los más afectados por la crisis ganen competitividad. Y por último, algo de inflación permite que las políticas monetarias sean ortodoxas, ya que ahora mismo los tipos están en su límite bajo, de hecho los tipos negativos ya están empezando a provocar que algunos acumulen dinero en cajas de seguridad en lugar de en los bancos.

Sin embargo generar “algo” de inflación es complicado. Una vez que empieza, argumentan otros expertos, es difícil de controlar y podemos tener una época de inflación desmedida que sea muy negativa. Estos expertos de momento han visto como sus predicciones no se cumplían pero ahora hay nuevos datos que nos indican que quizá estemos llegando al fin de la época de poca inflación.

Por un lado hemos visto los datos de inflación de España y las previsiones de la Comisión para el próximo año: ya vemos que la deflación ha quedado atrás. Por otro vemos que con la victoria de Trump en EEUU las expectativas de inflación se disparan: seguramente se produzca un crecimiento en el gasto público y una reducción de impuestos, con lo que la inflación se va a disparar. Es decir, la velocidad del movimiento del dinero se incrementa, y esto unido a la gran base monetaria que tenemos nos indica una cosa: viene la inflación.

¿Seremos capaces de controlarla? Es complicado de predecir. Las presiones inflacionarias de los 70 y 80 nos dicen que es difícil y se necesitan políticas muy restrictivas por parte de los bancos centrales, pero también es cierto que en dicha época había una presión externa (el precio del petróleo) que hoy no vemos. Pero los populismos que vienen crearán presiones inflacionarias pues la única forma de contentar a sus votantes es creando empleo de mala calidad disparando el gasto. Aún así, el futuro siempre está por ser escrito.

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050.- LO QUE NOS FALTABA – Emilio Ontiveros*

El programa de Trump aumenta la probabilidad de una nueva recesión en la economía global

Si no eran suficientes los episodios extraeconómicos, fundamentalmente políticos, que amenazaban el crecimiento mundial, la victoria de Donald Trump añade uno de consecuencias difíciles de concretar ahora, pero potencialmente adversas. Si el nuevo presidente de EE UU, reforzado por esas mayorías republicanas en ambas cámaras, cumple parte de los compromisos que avanzó durante la campaña electoral, se elevarán las probabilidades de frenazo en la recuperación de la economía mundial y las tensiones en las relaciones comerciales internacionales. También limitará la capacidad de actuación de su banco central, a cuya presidenta amenazó con destituir si ganaba las elecciones.

Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal  Reuters.
Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal  Reuters.

10 nov 2016.- La inmediata reacción de los mercados financieros, asumidas las cautelas que su historial espasmódico aconseja, han sido suficientemente expresivas de esos riesgos. Los desplomes en las cotizaciones de las acciones han estado acompañadas de una depreciación importante en el tipo de cambio de las monedas de aquellas economías más expuestas a las políticas proteccionistas anunciadas por el nuevo presidente, especialmente el peso mexicano. La caída en el precio del petróleo refleja esas posibilidades de menor crecimiento económico, y el ascenso en el precio del oro, incluso del bitcoin, se ha beneficiado de la huida a los refugios de los inversores hasta que se aclare si esas promesas acabarán cumpliéndose.

La economía estadounidense ha sido con diferencia la que mejor se ha recuperado de la crisis que allí tuvo su epicentro hace nueve años. El pasado trimestre crecía a una tasa interanual cercana al 3%, con el paro por debajo del 5% y los salarios creciendo al 2,5%. Pero esa senda puede interrumpirse si la inversión se paraliza o instituciones como la Reserva Federal, intensamente atacada durante la campaña electoral, no encuentran la estabilidad y autonomía necesarias. Las posibilidades de inversión pública con la que responder a caídas en el crecimiento no van a encontrar en el nuevo presidente, ni en sus correligionarios, los apoyos necesarios.

El presidente electo amenazó con destituir a la presidente de la Reserva Federal, a pesar de que la Fed necesita autonomía y margen de maniobra

De los anuncios que formuló Trump durante la campaña electoral, el más inquietante desde una perspectiva global son las amenazas sobre las relaciones comerciales internacionales. La retórica proteccionista también la usó en cierta medida la candidata demócrata, pero fue el republicano quien avanzó que denunciaría el tratado comercial NAFTA, amenazó con excluir a México de la Organización Mundial de Comercio, con deportar a los inmigrantes indocumentados y llegó a concretar la posibilidad de elevar aranceles sobre las importaciones mexicanas del 35% o sobre las chinas del 45%. Desde 1928 no se habían pronunciado en EE UU amenazas tan explícitas contra el libre comercio. Herbert Hoover acabó imponiendo en el Congreso leyes que gravaban las importaciones de bienes que no hicieron sino generar reacciones igualmente proteccionistas en otras naciones que agravaron la Gran Depresión. Dado el grado de apertura de las economías esos costes derivados de la extensión del proteccionismo impactarían en mucha mayor medida sobre el crecimiento y la prosperidad de todos.

La fragilidad de la Unión Europea en este nuevo escenario aumenta de forma significativa. Se añade a los problemas también singulares y de compleja gestión derivados del Brexit, a los futuros desenlaces electorales en Francia, Alemania y Holanda, donde no faltan fuerzas políticas en ascenso con planteamientos convergentes con esas amenazas a la globalización instaladas en la Casa Blanca. La rapidez con que la señora Le Pen, manifiestamente insatisfecha con la presencia de su país en el euro, ha felicitado a Trump no es la mejor señal de fortalecimiento de la estabilidad en la eurozona.

Me temo que la conclusión de cualquier comentario en estos momentos pasa por esos ejercicios de voluntarismo como es la esperanza de que el nuevo presidente no aplique toda la agenda que desplegó para convencer a sus electores. De lo contrario, las probabilidades de una nueva recesión en la economía global son ahora significativamente superiores a las que hace unas semanas avanzaba el propio Fondo Monetario Internacional, cuando apenas insinuaba entre los factores globales de riesgo esta nueva gobernación en la principal economía del mundo. La eurozona tiene una razón adicional para preparar políticas fiscales con las que compensar este obstáculo añadido a su débil recuperación.

*Emilio Ontiveros es presidente de Analista Financieros Internacionales (AFI).

http://elpais.com/elpais/2016/11/09/opinion/1478702267_562086.html

050.-TRUMP Y LA ECONOMÍASalomón Kalmanovitz

Es improbable que Trump cumpla todas sus promesas electorales. Causaría una crisis económica y el colapso del orden político internacional. Trump es un hombre de negocios que utiliza el cálculo racional para tomar decisiones, que pueden ser impropias e inmorales, pero no suicidas. 

13 nov 2016.- Su compromiso de reducir impuestos por US$10 billones en una década, al mismo tiempo que aumenta el gasto público en infraestructura y en sus fuerzas armadas, crearían la necesidad de un aumento sin precedentes de la deuda pública que ya ronda 90% del PIB norteamericano, nivel duramente criticado por el Partido Republicano, haciéndola, ahora sí, insostenible. No se puede obviamente reducir el ingreso y aumentar el gasto, a menos de que se incumpla el refrán norteamericano que dice “no hay almuerzo gratis”.

Es seguro que Trump enterrará el tratado de libre comercio del Atlántico (el TPP) que Clinton repudió también, pero es menos probable que desmantele el NAFTA con México y Canadá porque está montado sobre complejas interrelaciones entre las tres economías y todas se verían perjudicadas con una caída de la productividad e ingresos; por ejemplo, las tres grandes empresas del sector automotriz norteamericano tienen plantas en México y dependen de partes y diseños elaborados en Estados Unidos. De todas maneras, le pegará un pellizco al tratado para contentar a su base obrera, arrancará a construir el muro en la frontera con México y deportará un millón de inmigrantes indocumentados, pero no a los 12 millones que amenazó.

Con China es improbable que Trump cumpla su amenaza de castigarla con una tarifa especial de 45%, porque los aranceles dirigidos a un país están prohibidos por la Organización Mundial del Comercio, pero también porque los chinos podrían retaliar, retirando las inversiones de empresas chinas en Estados Unidos. Además le podría hacer mucho daño a los miles de inversionistas norteamericanos en China y al propio tesoro americano, si deciden liquidar los billones de dólares en bonos que guarda en sus arcas.

Según el agudo comentarista Nouriel Rubini, “una vez instalado como presidente, Trump le tirará carne roja a sus seguidores de manera simbólica, al tiempo que acogerá las políticas económicas tradicionales de incentivar la oferta y de ofrecer las migajas del crecimiento a los pobres que han implementado los republicanos por mucho tiempo”. De esta manera, posiblemente acogerá el recorte de impuestos que ha planteado Paul Ryan, el líder del partido en el Congreso, por US$2 billones, una quinta parte de su estrambótica promesa, pero que de todas maneras pone en riesgo los equilibrios macroeconómicos del gran país del norte.

De manera similar, Trump no podrá acabar con el programa de Obama de aseguramiento médico para más de 20 millones de ciudadanos pues el Partido Republicano tendría que asumir el costo político y de todas maneras la minoría demócrata en el Senado podrá obstaculizar tan mezquina decisión. En política monetaria, Trump buscará halcones para la Reserva Federal que suban las tasas de interés, lo que fortalecerá el dólar.

Europa y la OTAN están seriamente amenazadas por la posible alianza de Trump con Putin. Con respecto a Cuba, puede que el interés personal del magnate lo haga continuar el deshielo iniciado por Obama, en la medida en que pueda construir hoteles y casinos en la isla, mientras que sólo los más recalcitrantes republicanos pretenden devolver la hoja de la historia.

http://www.elespectador.com/opinion/trump-y-economia

049.- LIBRE COMERCIO: ALGUNAS VERDADES –  César Ferrari

Las críticas al libre comercio y a los tratados respectivos siguen de moda. Para algunos, incluyendo el Sr. Trump, son la causa de todos los males de la industria y por consiguiente la pérdida de empleo industrial. Para otros, es la manera de hacer competitiva la industria manufacturera y elevar su productividad.

El arancel interno puede ser muy bajo, que es lo que se logra con el TLC, pero si la tasa de cambio es muy elevada (peso subvaluado), el nivel de protección podría ser igual al que tendría si el arancel es muy alto y con la tasa de cambio muy reducida (peso sobrevaluado)… solo que la primera  alternativa no es aceptable internacionalmente, por lo menos ahora.

 1 nov 2016.-  La verdad es mucho más compleja. El desempleo actual en Estados Unidos está en sus niveles históricos más bajos: mientras los empleos en los sectores manufactureros se están reduciendo, los empleos en otros sectores de mucha mayor productividad están aumentando: están pasando de fabricar automóviles a crear tecnologías de punta, aunque la fabricación en serie de los bienes derivados se haga en Asia.

En América Latina la industria manufacturera ha venido reduciéndose sistemáticamente desde de la apertura de sus mercados al comercio internacional en los años noventa. En su lugar ha emergido como sector dominante la producción y exportación de materias primas que genera poco empleo y concentra ingreso.

¿Por qué allá los sectores de mediana productividad son sustituidos por otros de alta productividad? ¿Por qué aquí la sustitución operó hacia las materias primas?

Probablemente una razón importante es que allá los inversionistas están dispuestos a correr riesgos en cuestiones nuevas, mientras que aquí prefieren “vivir cómodamente” usufructuando rentas en mercados poco competidos; allá esos mercados son escasos, aquí son numerosos.

Es también claro que allá cuentan con un entorno que favorece la inventiva: el Sr. Gillete pudo inventar la hoja de afeitar porque en esos años ya se producían aceros planos en Estados Unidos. Mejor dicho, no hubiera sido posible desarrollarla en América Latina.

Pero la tal vez la explicación más importante tiene que ver con la competitividad de la actividad productiva. La competitividad va más allá de la productividad en el uso de factores e insumos: lo que cada trabajador produce o las camisas que se pueden hacer con un metro de tela. Se puede tener una alta productividad y quedarse fuera del mercado; como la que tenían los holandeses en la fabricación de lácteos, que no impidió que franceses e italianos, más competitivos, los desplazaran.

Ese comportamiento se conoce como la enfermedad holandesa: un sector de alta productividad es desplazado porque la producción y exportación de un recurso natural (petróleo y gas del Mar del Norte en el caso holandés) ocasiona un exceso de divisas que induce una revaluación cambiaria persistente que le hace perder competitividad. Ese exceso de divisas puede ser también producido por el endeudamiento externo de las empresas inducido por tasas de interés locales muy elevadas respecto a las internacionales.

No es solo una cuestión de libre comercio ni aranceles. Los resultados en la economía y en la sociedad no pueden juzgarse observando solo un instrumento, ni al margen del contexto institucional y productivo.

El arancel puede ser muy bajo, que es lo que se logra con el TLC, pero si la tasa de cambio es muy elevada (peso subvaluado), el nivel de protección podría ser igual al que tendría si el arancel es muy alto y con la tasa de cambio muy reducida (peso sobrevaluado)… solo que la primera  alternativa no es aceptable internacionalmente, por lo menos ahora.

Mejor dicho, se trata de aplicar políticas regulatorias y monetarias adecuadas para lograr mercados competidos, tasas de cambio y de interés competitivas, y un contexto que irá desarrollándose progresivamente. Como hicieron chinos, coreanos y japoneses: comenzaron con baratijas, ahora producen bienes y servicios de alta tecnología.

*Profesor, Pontificia Universidad Javeriana

http://www.elespectador.com/opinion/libre-comercio-algunas-verdades

048.- DESMOVILIZADOS: RESPONSABILIDAD COMPARTIDA – Luis Arango Nieto*

Todos los desmovilizados son también víctimas que tienen sinceros deseos de resocialización.

La Universidad de Columbia e Ideas para la Paz demostraron el éxito del programa al comprobar que de cada 10 desmovilizados que entran, 8 permanecen en la legalidad. Hay que resaltar que la iniciativa tiene un costo de 5,8 millones por año, por persona; mientras que en un preso equivale a 18 millones por año, con un bajo éxito de resocialización. Se dice que los desmovilizados se volverán delincuentes: en los últimos cuatro años, la Policía ha neutralizado a 7.000 personas de las bacrim, apenas el 10 por ciento son desmovilizados.

OCT 27 DE 2016 .- Todos estamos confiados en que los impasses surgidos por el triunfo del ‘No’ tendrán un final aceptable, aunque no perfecto para las partes. Si a esto se le suma lo anunciado por el Eln, se vislumbra una esperanzadora paz.

Pero hay que construirla entre todos. Son algo más de 5.700 guerrilleros de las Farc y alrededor de 2.000 del Eln que la sociedad, en general, y especialmente todos los sectores de la economía, tienen que prepararse para darles la bienvenida y aportar en su integración a la sociedad. Se piensa que el gobierno no está preparado para semejante tarea, pero qué equivocados estamos.

Existe la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), que ya tiene una experiencia comprobada. Entre el 2003 y el 2006, como parte del Ministerio del Interior, atendieron la desmovilización de 36.000 personas, principalmente paramilitares; al 2016 han atendido un total de 49.000, de los cuales 18.000 provienen voluntariamente de las Farc.
El 46 por ciento de esas personas fueron reclutados a la edad promedio de 13 años, con permanencia promedio de 10 años.

El 75 por ciento eran analfabetas y el 90 por ciento han tenido alguna afectación psicológica.

Ante semejante situación, la ACR trabaja por etapas, el proceso puede durar cerca de 6,5 años y los beneficios económicos están condicionados a cumplimientos.

La primera es atención psicosocial, que dura cerca 30 meses; la segunda es deferencia familiar, el 90 por ciento se desmoviliza por la familia; la tercera es salud, el 74 por ciento están ocupados, y de ellos el 40 por ciento está en el régimen contributivo; la cuarta es educación, 15.000 ya son bachilleres, 2.700 estudian educación superior y 500 son profesionales universitarios; la quinta es la habitabilidad, que incluye el relacionamiento humano; la sexta es ciudadanía, que se relaciona con derechos y deberes; la séptima es seguridad física y jurídica, y la octava tiene que ver con la generación de ingresos o formación para el trabajo.

La Universidad de Columbia e Ideas para la Paz demostraron el éxito del programa al comprobar que de cada 10 desmovilizados que entran, 8 permanecen en la legalidad. Hay que resaltar que la iniciativa tiene un costo de 5,8 millones por año, por persona; mientras que en un preso equivale a 18 millones por año, con un bajo éxito de resocialización. Se dice que los desmovilizados se volverán delincuentes: en los últimos cuatro años, la Policía ha neutralizado a 7.000 personas de las bacrim, apenas el 10 por ciento son desmovilizados.

Todo lo anterior surge de una invitación hecha para conocer el modelo de reintegración temprana en entornos de formación productiva, que se está desarrollando en La Unión-Toro (Valle), con bastante éxito, pero que depende de los empresarios para recibir estos reinsertados en sus empresas.

Se tuvo oportunidad de conversar con varios de ellos, incluidas varias mujeres, y cada historia es un drama humano que los obligó, a unos a unirse a la Farc, y otros fueron obligados desde muy niños. Hay que concluir que todos son también víctimas que tienen sinceros deseos de resocialización, manifestados en conversaciones privadas, y merecen oportunidades.

Aquí es donde el sector productivo tiene que demostrar la verdadera reconciliación y abrirles las puertas. Uno de ellos decía: “detrás de todo esto estamos seres humanos con ganas resocializarnos”. Así, la parte inicial, ojalá con apoyo privado, la hace la ACR y el sector privado la concluye incorporándolos a sus actividades.

* Exviceministro de Agricultura
larangon@gmail.com

047.-CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DE LA POSIBLE VICTORIA DE HILLARY CLINTON – Marc Fortuño

La candidata demócrata, Hillary Clinton, es quién a día de hoy tiene mayores posibilidades de vencer al candidato republicano, Donald Trump, y llegar a la presidencia de los Estados Unidos en las presidenciales que celebrarán el próximo ocho de noviembre.

22 Oct 2016 .- En la mayoría de encuestas que se han publicado Clinton aventaja a Trump. En el último sondeo la empresa Ipsos y la agencia Reuters entre 1.928 adultos estadounidenses, Clinton sería apoyada del 42% a nivel nacional, mientras que Trump obtiene un 36%. Por su parte, en los sucesivos debates realizados, la candidata demócrata ha sido considerada la vencedora.

Si las encuestas no fallan, veremos a la primera mujer en la historia de Estados Unidos. Pero… ¿Qué propone Hillary Clinton para Estados Unidos en los próximos cuatro años?

Más presión fiscal a las grandes fortunas

En declaraciones de Hillary Clinton en enero de este año, afirmó que “Estoy en desacuerdo con los republicanos quienes afirman que Estados Unidos necesita una nueva reducción masiva de impuestos para beneficio de los más ricos. Eso es exactamente lo contrario a lo que deberíamos hacer. En su lugar, asegurémonos de que los adinerados paguen su parte justa de impuestos. Eso es lo que hará mi propuesta”.

A día de hoy en Estados Unidos, en el IRPF existen siete tramos impositivos y diferentes niveles en función del estado familiar (parejas casadas en régimen común, parejas casadas en régimen de participación, solteros y cabezas de familia). En el último tramo, el tipo impositivo es del 39,6%.

El programa demócrata se centrará en implementar un recargo adicional para los millonarios y multimillonarios y luchará por medidas como la Ley Buffett (Buffett Rule) que asegura que los más ricos no paguen un tipo impositivo menor que las familias de clase media. Terminará con los vacíos jurídicos que han creado un sistema de impuestos.

Al igual que el candidato republicano Donald Trump, Hillary busca una simplificación y reducción de impuestos. En este caso estaría destinado a los pequeños negocios y no del impuesto sobre la renta. La propuesta es que los negocios más pequeños, de uno a cinco empleados, dediquen por cada 150 horas 1.100 dólares por cada empleado en sus cumplimiento de impuestos federales.

Ni con las medidas fiscales de Trump ni con las de Clinton, se intenta paliar la gran subida de deuda pública que se ha experimentado en los últimos años que suma un total de 19,4 billones de dólares y se proyecta que de acuerdo con la ley actual (escenario base) de la Oficina de Presupuesto del Congreso, la deuda ascenderá a 28,2 billones de dólares en 2026.

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Con las medidas de Trump, las proyecciones sobre deuda pública para el 2026 se desviarían hasta los 32,5 billones mientras que con Clinton la desviación sería 400.000 millones de dólares hasta los 28,6 billones.

El proteccionismo comercial entra en el programa demócrata

En Estados Unidos el discurso económico proteccionista ha calado tanto en el partido republicano como el demócrata. Mientras que los republicanos perseguirían atacar los acuerdos de libre comercio con sus socios comerciales como el Acuerdo de Libre Comercio del Atlántico Norte y el Acuerdo de Asociación Trans-Pacífico, los demócratas apuestan por “desarrollar políticas comerciales más inteligentes, justas y exigentes”.

¿En qué consisten estas políticas? En primer lugar, se buscará fomentar la producción estadounidense invirtiendo 10.000 millones de dólares en el plan “Hecho en Estados Unidos” (Make it in America), un plan para sensibilizar en el consumo patriótico.

Establecer una posición lo que incluye oponerse a tratados comerciales como el acuerdo Transpacífico (TPP, en inglés), el cual no cumpliría con las metas relacionadas a la creación de empleos bien remunerados ni el aumento de salarios. Además Trump impondría aranceles del 20% a mercancías foráneas y régimen especial más riguroso para China.

Hillary frente a la inmigración

La inmigración ha ido creciendo en los últimos años hasta situarse en un tema vital para la sociedad norteamericana. Mientras que el republicano Donald Trump se ha posicionado con una política muy dura frente la inmigración, incluso con la propuesta de llevar a cabo un muro frente a México, en las filas demócratas se persigue una propuesta de reforma migratoria integral.

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En los primeros cien días, Clinton presentaría una propuesta de reforma migratoria integral con un camino hacia, según su programa electoral, “la ciudadanía plena e igualitaria”.

Se eliminaría la prohibición de 3 y 10 años que obliga a las familias a enfrentar un dilema horrible: quedarse en las sombras o intentar conseguir una tarjeta verde (green card) y salir del país, dejando a sus familiares atrás.

Los demócratas afirman que “se aplicarán las leyes de inmigración de manera humanitaria” ¿Cómo se hacía hasta la fecha?. Se pretende ejercer la detención y la deportación de individuos que presenten una amenaza violenta a la seguridad pública y en asegurar que los refugiados que soliciten asilo en los Estados Unidos tengan una oportunidad justa.

Finalmente, en la política migratoria, se crearía una Oficina de Asuntos del Inmigrante a nivel nacional que apoyaría servicios de integración de bajo coste en nuevos fondos de subvención para enlaces y organizaciones, incrementando significativamente los recursos federales.

Atacar la deuda estudiantil

Estados Unidos ha visto incrementada su deuda estudiantil en los últimos años hasta alcanzar un importe cercano a 1,3 billones de dólares que se extiende en más de 43 millones de prestatarios. Como dato interesante, la clase media tiene 37.172 dólares en deuda de préstamos estudiantiles, un 6% más frente al año pasado.

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La propuesta estrella de Hillary para atajar la deuda generada por los préstamos para los estudiantes es que para 2021, familias con ingresos de hasta 125.000 dólares no pagarán ninguna matrícula en universidades públicas en cuatro años. Y desde el principio, todo estudiante cuya familia gane 85.000 dólares al año o menos podrá asistir a una universidad pública del estado que sea de cuatro años sin pagar ninguna matrícula.

Sobre la posibilidad de refinanciación de la deuda, los prestatarios podrán refinanciar sus préstamos con las tasas actuales, una reforma que se estima que afectaría a 25 millones de personas. No tendrán que pagar más del 10 por ciento de sus ingresos y toda la deuda restante será condonada después de 20 años.

Hillary reducirá significativamente los tipos de interés de modo que el gobierno no pueda beneficiarse de los préstamos estudiantiles e investigará universidades y “prestamistas depredadores”.

Poner coto a Wall Street

Para la candidata demócrata, mientras algunas instituciones han pagado grandes multas y en algunos casos admitieron culpabilidad, con demasiada frecuencia las personas responsables sufren consecuencias limitadas o ningún tipo de consecuencia, incluso cuando se han quedado con las ganancias.

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Bajo este razonamiento, el plan de Hillary persigue en primer lugar, imponer una “tasa de riesgo” en las instituciones financieras más grandes. Se les requerirá pagar una cuota basada en su tamaño dependiendo del riesgo que presentan al sistema financiero.

También asegura que llevará a cabo una reforma para que los banqueros se responsabilicen cuando un banco sufre grandes pérdidas. Para los demócratas, cuando un banco grande sufre pérdidas importantes, los altos directivos deben perder todo o parte de su retribución o bonificación.

Un impuesto al “trading de alta frecuencia”… Hillary impondría un impuesto en negociación de alta frecuencia que los califica como “perjudiciales” y reformaría las reglas para hacer que nuestros mercados de valores sean más justos, más abiertos y transparentes.

Otra propuesta es cerrar aquellos vacíos legales que permitan a los bancos hacer inversiones arriesgadas con dinero de los contribuyentes (han tenido ocho años para llevarlo a cabo). En concreto, la Regla de Volcker prohíbe a los bancos hacer apuestas arriesgadas utilizando el dinero de los contribuyentes. Bajo la ley actual estos bancos todavía pueden invertir miles de millones a través de los fondos de cobertura (hedge funds).

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047.-¿POR QUÉ HAY GENTE QUE A PESAR DE TODO APOYA A TRUMP? – Javier J Navarro

La candidata demócrata, Hillary Clinton, es quién a día de hoy tiene mayores posibilidades de vencer al candidato republicano, Donald Trump, y llegar a la presidencia de los Estados Unidos en las presidenciales que celebrarán el próximo ocho de noviembre.

22 Oct 2016 .- En la mayoría de encuestas que se han publicado Clinton aventaja a Trump. En el último sondeo la empresa Ipsos y la agencia Reuters entre 1.928 adultos estadounidenses, Clinton sería apoyada del 42% a nivel nacional, mientras que Trump obtiene un 36%. Por su parte, en los sucesivos debates realizados, la candidata demócrata ha sido considerada la vencedora.

Si las encuestas no fallan, veremos a la primera mujer en la historia de Estados Unidos. Pero… ¿Qué propone Hillary Clinton para Estados Unidos en los próximos cuatro años?

Más presión fiscal a las grandes fortunas

En declaraciones de Hillary Clinton en enero de este año, afirmó que “Estoy en desacuerdo con los republicanos quienes afirman que Estados Unidos necesita una nueva reducción masiva de impuestos para beneficio de los más ricos. Eso es exactamente lo contrario a lo que deberíamos hacer. En su lugar, asegurémonos de que los adinerados paguen su parte justa de impuestos. Eso es lo que hará mi propuesta”.

A día de hoy en Estados Unidos, en el IRPF existen siete tramos impositivos y diferentes niveles en función del estado familiar (parejas casadas en régimen común, parejas casadas en régimen de participación, solteros y cabezas de familia). En el último tramo, el tipo impositivo es del 39,6%.

El programa demócrata se centrará en implementar un recargo adicional para los millonarios y multimillonarios y luchará por medidas como la Ley Buffett (Buffett Rule) que asegura que los más ricos no paguen un tipo impositivo menor que las familias de clase media. Terminará con los vacíos jurídicos que han creado un sistema de impuestos.

Al igual que el candidato republicano Donald Trump, Hillary busca una simplificación y reducción de impuestos. En este caso estaría destinado a los pequeños negocios y no del impuesto sobre la renta. La propuesta es que los negocios más pequeños, de uno a cinco empleados, dediquen por cada 150 horas 1.100 dólares por cada empleado en sus cumplimiento de impuestos federales.

Ni con las medidas fiscales de Trump ni con las de Clinton, se intenta paliar la gran subida de deuda pública que se ha experimentado en los últimos años que suma un total de 19,4 billones de dólares y se proyecta que de acuerdo con la ley actual (escenario base) de la Oficina de Presupuesto del Congreso, la deuda ascenderá a 28,2 billones de dólares en 2026.

Con las medidas de Trump, las proyecciones sobre deuda pública para el 2026 se desviarían hasta los 32,5 billones mientras que con Clinton la desviación sería 400.000 millones de dólares hasta los 28,6 billones.

El proteccionismo comercial entra en el programa demócrata

En Estados Unidos el discurso económico proteccionista ha calado tanto en el partido republicano como el demócrata. Mientras que los republicanos perseguirían atacar los acuerdos de libre comercio con sus socios comerciales como el Acuerdo de Libre Comercio del Atlántico Norte y el Acuerdo de Asociación Trans-Pacífico, los demócratas apuestan por “desarrollar políticas comerciales más inteligentes, justas y exigentes”.

¿En qué consisten estas políticas? En primer lugar, se buscará fomentar la producción estadounidense invirtiendo 10.000 millones de dólares en el plan “Hecho en Estados Unidos” (Make it in America), un plan para sensibilizar en el consumo patriótico.

Establecer una posición lo que incluye oponerse a tratados comerciales como el acuerdo Transpacífico (TPP, en inglés), el cual no cumpliría con las metas relacionadas a la creación de empleos bien remunerados ni el aumento de salarios. Además Trump impondría aranceles del 20% a mercancías foráneas y régimen especial más riguroso para China.

Hillary frente a la inmigración

La inmigración ha ido creciendo en los últimos años hasta situarse en un tema vital para la sociedad norteamericana. Mientras que el republicano Donald Trump se ha posicionado con una política muy dura frente la inmigración, incluso con la propuesta de llevar a cabo un muro frente a México, en las filas demócratas se persigue una propuesta de reforma migratoria integral.

En los primeros cien días, Clinton presentaría una propuesta de reforma migratoria integral con un camino hacia, según su programa electoral, “la ciudadanía plena e igualitaria”.

Se eliminaría la prohibición de 3 y 10 años que obliga a las familias a enfrentar un dilema horrible: quedarse en las sombras o intentar conseguir una tarjeta verde (green card) y salir del país, dejando a sus familiares atrás.

Los demócratas afirman que “se aplicarán las leyes de inmigración de manera humanitaria” ¿Cómo se hacía hasta la fecha?. Se pretende ejercer la detención y la deportación de individuos que presenten una amenaza violenta a la seguridad pública y en asegurar que los refugiados que soliciten asilo en los Estados Unidos tengan una oportunidad justa.

Finalmente, en la política migratoria, se crearía una Oficina de Asuntos del Inmigrante a nivel nacional que apoyaría servicios de integración de bajo coste en nuevos fondos de subvención para enlaces y organizaciones, incrementando significativamente los recursos federales.

Atacar la deuda estudiantil

Estados Unidos ha visto incrementada su deuda estudiantil en los últimos años hasta alcanzar un importe cercano a 1,3 billones de dólares que se extiende en más de 43 millones de prestatarios. Como dato interesante, la clase media tiene 37.172 dólares en deuda de préstamos estudiantiles, un 6% más frente al año pasado.

La propuesta estrella de Hillary para atajar la deuda generada por los préstamos para los estudiantes es que para 2021, familias con ingresos de hasta 125.000 dólares no pagarán ninguna matrícula en universidades públicas en cuatro años. Y desde el principio, todo estudiante cuya familia gane 85.000 dólares al año o menos podrá asistir a una universidad pública del estado que sea de cuatro años sin pagar ninguna matrícula.

Sobre la posibilidad de refinanciación de la deuda, los prestatarios podrán refinanciar sus préstamos con las tasas actuales, una reforma que se estima que afectaría a 25 millones de personas. No tendrán que pagar más del 10 por ciento de sus ingresos y toda la deuda restante será condonada después de 20 años.

Hillary reducirá significativamente los tipos de interés de modo que el gobierno no pueda beneficiarse de los préstamos estudiantiles e investigará universidades y “prestamistas depredadores”.

Poner coto a Wall Street

Para la candidata demócrata, mientras algunas instituciones han pagado grandes multas y en algunos casos admitieron culpabilidad, con demasiada frecuencia las personas responsables sufren consecuencias limitadas o ningún tipo de consecuencia, incluso cuando se han quedado con las ganancias.

Bajo este razonamiento, el plan de Hillary persigue en primer lugar, imponer una “tasa de riesgo” en las instituciones financieras más grandes. Se les requerirá pagar una cuota basada en su tamaño dependiendo del riesgo que presentan al sistema financiero.

También asegura que llevará a cabo una reforma para que los banqueros se responsabilicen cuando un banco sufre grandes pérdidas. Para los demócratas, cuando un banco grande sufre pérdidas importantes, los altos directivos deben perder todo o parte de su retribución o bonificación.

Un impuesto al “trading de alta frecuencia”… Hillary impondría un impuesto en negociación de alta frecuencia que los califica como “perjudiciales” y reformaría las reglas para hacer que nuestros mercados de valores sean más justos, más abiertos y transparentes.

Otra propuesta es cerrar aquellos vacíos legales que permitan a los bancos hacer inversiones arriesgadas con dinero de los contribuyentes (han tenido ocho años para llevarlo a cabo). En concreto, la Regla de Volcker prohíbe a los bancos hacer apuestas arriesgadas utilizando el dinero de los contribuyentes. Bajo la ley actual estos bancos todavía pueden invertir miles de millones a través de los fondos de cobertura (hedge funds).

http://www.elblogsalmon.com//economia/consecuencias-economicas-de-la-posible-victoria-de-hillary-clinton?utm_source=NEWSLETTER&utm_medium=DAILYNEWSLETTER&utm_content

047.-¿POR QUÉ HAY GENTE QUE A PESAR DE TODO APOYA A TRUMP? – Javier J Navarro

23 Octubre 2016.-  Estamos en un momento en el que no parece que nadie en sus cabales vaya a ser capaz de votar a Donald Trump para presidente de Estados Unidos. Sus declaraciones se han considerado extremadamente machistas, de hecho incluso algunos miembros notables del partido republicano como Bush padre han declarado que no van a votar por él. Incluso periódicos que no se suelen decantar por un candidato u otro han acabado declarándose en contra del magnate de los bienes raíces.

En cambio, a pesar de todo, Trump sigue teniendo apoyos. Sigue habiendo personas que lo quieren como presidente. Especialmente en la América rural. ¿Cuál es el motivo detrás de ello? Aunque no lo parezca,hay un motivo fácil de entender, y es, en parte, económico.

División Campo – Ciudad

Si vemos cualquier mapa de apoyo a Trump, veremos que en general hay estados más conservadores que lo apoyan y hay otros que apoyan a Hillary. Pero** si miramos a nivel condado, veremos que en todos los estados hay bastante apoyo a Trump en los condados rurales y bastante apoyo a Hillary en los condados urbanos.**

Este mapa de Mark Newman de la Universidad de Michiganmuestra los resultados de las elecciones de 2012, Obama Vs Romney. En azul están los condados en los que ganó Obama y en rojo los condados en los que ganó el candidato republicano. Territorio rojo más extenso, pero con menor población que las manchas azules.

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Se ve que como las zonas rurales apoyan a los republicanos y las urbanas a los demócratas. Casi se pueden adivinar las principales aglomeraciones urbanas de EEUU

Es normal que haya diferencias. Hoy en día las ciudades tienen unos intereses distintos de la de las zonas rurales. Por ejemplo el Brexit tuvo apoyo mayoritariamente en las zonas rurales de Inglaterra y Gales, mientras que Londres y Escocia votaron por quedarse. Las ciudades dependen más de la economía de servicios y de la movilidad internacional. De hecho, en cierto modo, se dice que hay más en común entre un londinense y un neoyorkino que entre el londinense y un habitante de Shropshire o el neoyorkino y un habitante de un condado rural de Iowa.

Incluso en España a veces lo podemos notar en menor medida, que viviendo en una ciudad grande uno siente que su estilo de vida es más parecido al de otro habitante de ciudad grande. ¿Tienen más en común en su forma de vida un barcelonés y un madrileño entre ellos que con un habitante de un pueblo catalán y un pueblo castellano respectivamente?

Las ciudades se adaptan a la globalización, el campo no

Desde hace décadas se nos lleva diciendo que la era de la información haría innecesario trabajar en una gran ciudad, y que podríamos irnos a trabajar dónde quisiéramos. Podríamos irnos a seguir siendo ingenieros, arquitectos, traders, periodistas, analistas, científicos, diseñadores gráficos, publicistas, traductores y casi cualquier profesión que se haga con un ordenador fuera de las ciudades.

En la práctica esto no ha sucedido. Las ciudades no paran de crecer, la tecnología está centralizando, no descentralizando. Es cierto que existen excepciones como pueblos viviendo del e-commerce opersonas que se van al campo, pero eso no implica que en la práctica esté sucediendo lo contrario como tendencia general. Tendencia más bien elitista.

El desempleo suele ser más alto en los condados rurales, así como la tasa de suicidio, que se ha incrementado en los hombres blancos y en los medios rurales. En el campo la calidad de vida está disminuyendo, en parte por la falta de empleo. Hay más probabilidades de ser pobre en muchos condados rurales que en muchas ciudades y también de tener un nivel educativo menor, los menos educados también son los que más apoyan a Trump, que se lo agradeció diciendo que la gente sin educación era mejor que los que habían ido a la universidad.

Y es que en el fondo muchas de las tendencias de los últimos años las han pagado los condados rurales. La tendencia a usar energías limpias ha acabado con la minería del carbón, algo que daba empleo a muchas personas. La tendencia a fabricar en China ha acabado con muchas fábricas que estaban en el campo aprovechando los recursos naturales.

Trump no tiene más que decir que permitirá contaminar y volver al carbón para que en los condados carboníferos se alegren y que obligará a a Apple a fabricar los iPhones en territorio americano en vez de en China para que aquellos que vieron como las fábricas cerraron, vean una oportunidad fabricando smartphones.

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Porque cómo ya han dicho varios medios, hay una América que está muriendo y es la que apoya a Trump.

En cambio, como he dicho antes, las ciudades no parecen tener este problema. ¿No les han afectado el cierre de las fábricas? ¿No les afecta la globalización y las energías limpias? Por supuesto que sí. Hasta hace relativamente poco las ciudades eran centros industriales. Para que nos hagamos una idea, el hoy elitista barrio SoHo de Nueva York en su momento era un polígono industrial en el que trabajaban los inmigrantes italianos de Little Italy. En el hoy elitista barrio residencial “Chelsea” de Nueva York antes estaba la fábrica de las galletas Oreo.

Hoy a nadie se le ocurriría montar una fábrica en un lugar con los terrenos tan caros cómo Manhattan. Pero es que las ciudades han ido creando empleos de servicios que han permitido a sus habitantes encontrar ocupaciones alternativas en la industria. En la mencionada fábrica de las galletas Oreo hoy hay un mercado de puestos de comida trendy, se graban programas de televisión y Google ha ocupado algunas plantas de oficinas. No muy lejos de ahí, Oprah graba su programa. Puede que ya no podamos trabajar haciendo galletas, pero sí siendo cámaras de televisión o sirviendo cerveza artesana.

Antes he mencionado el nivel educativo, y es que los trabajadores educados se adaptan mejor a los cambios en la economía de servicios. Un abogado laboral puede litigar tanto si los trabajadores son de una fábrica como si lo son de una empresa de software. Un graduado en filosofía puede que no encuentre fácilmente trabajo, pero sí que detecte las tendencias y se reconvierta abriendo una tienda de cupcakes o un food truck de hamburguesas veganas.

Quizás, antes de pensar que es una locura que alguien se oponga a la globalización y apoye a Donald Trump y su muro, es posible que haya que pensar que es normal que aquellos que están perdiendo con el cambio se quejen, y se lancen a los brazos de quién creen que más les va a ayudar, a pesar de sus muchos defectos.

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046.- EL NO A LAS REFORMAS – Salomón Kalmanovitz

La oposición de los conservadores al acuerdo de paz se basa en la defensa del orden social vigente de desigualdad y de clientelismo. 

De las 75 propuestas que han hecho, 33 no son aceptables para la insurgencia, según el portal La Silla Vacía. Ellos pretenden bloquear todas las reformas políticas y sociales que se sugerían y que podrían ser la mayor ganancia para la sociedad colombiana, si logran el apoyo político necesario para implementarlas más adelante.

16 OCT 2016.-  La propuesta del Centro Democrático (CD) de proteger la propiedad de segundos ocupantes de buena fe legalizaría el despojo de los que adquirieron tierras en zonas conocidas de conflicto y bajo control paramilitar. Se introduce una presunción absoluta de que desconocían las circunstancias, aun si se hubieran falsificado los certificados de tradición de ocho millones de hectáreas que fueron desalojadas violentamente.

El CD también se opone a la actualización del catastro y a que se cobre un impuesto predial progresivo, según el uso económico de la propiedad, ya sea agroindustrial o de fincas de recreo; les molesta en especial que se castiguen los lotes de engorde. Ellos aducen que “los predios caracterizados han presentado un incremento sustancial, de 32 billones de pesos en 2002, a 157 billones en 2015, que ha incidido en el también incremento exagerado del impuesto predial”, lo cual evidencia más que nada el enorme atraso en la valoración catastral.

Lo cierto es que el impuesto predial en Colombia alcanza sólo el 0,6 % del PIB y la mitad lo aportan Bogotá y Medellín. En países serios, el predial supera el 3 % del PIB y es un instrumento para que la tierra se utilice intensivamente, de acuerdo con su vocación. El ancestral atraso agropecuario de Colombia se debe a la concentración de la tierra en manos de propietarios que esperan su valorización y la tienen subexplotada: 70 % en bosque y el resto manteniendo una vaca en hectárea y media.

La vida municipal en Colombia es pobre, dominada por terratenientes y gamonales, y desprovista de toda capacidad fiscal. Los alcaldes pasan su tiempo tratando de que el gobierno central les gire una platica, sin poder acceder a las rentas de los que más tienen mediante el impuesto predial, el impuesto de industria y comercio o a gravar la plusvalía que les genera la poca obra pública que se ejecuta. La construcción de una sociedad civil vibrante y participativa pasa por la tributación progresiva que le permita financiar su desarrollo económico y social. Ese es un imperativo para que el país rural salga de la edad media.

El estatuto de la oposición contenido en la Constitución de 1991 nunca se reglamentó, y en esta ocasión el CD pretende quitarles la iniciativa a las Farc para lograrlo, aunque es de interés para todas las fuerzas políticas que han sufrido la discriminación en la competencia electoral. Asimismo se pretende excluir a la representación de las insurgencias (para incluir al Eln si se desmoviliza también) en el Consejo Nacional Electoral, donde se cocinan tantos fraudes a favor de los partidos que cuentan con presencia en esas instancias de poder.

Aunque algunas de las propuestas de los conservadores pueden ser aceptadas y otras diluidas, su objetivo no es ese. Se trata más bien de bloquear a la sociedad colombiana, mantenerla en su estado primitivo, donde los ricos se quedan con la tierra, no pagan impuestos sobre ella y ejercen su poder político sin competencia.

http://www.elespectador.com/opinion/el-no-reformas

045.- Brasil: ¿quién está libre de culpas?

Los críticos de Dilma Rousseff tienen cuentas pendientes con la justicia

La clase política brasileña no puede destacarse como honesta: 60 % del Congreso está acusado por cargos como soborno, fraude y homicidio.

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Foto: Archivo AFP

Sí: la presidenta Dilma Rousseff no supo cómo capotear la crisis económica brasileña. Sí: su impopularidad era tan baja que sólo el 10 % de los brasileños tendrían el coraje de meter las manos en el fuego por ella. Sin embargo, Rousseff puede decir que, contrario a sus opositores, ella no ha robado dinero ni está involucrada en corrupción. “Dilma pudo haber cavado su propia tumba al no lograr aquello que prometió —dijo el columnista Mario Sergio Conti en la Folha de São Paulo—, pero está incontaminada en una esfera política embarrada de excremento desde el tope hasta el fondo. Ella no robó, pero está rodeada de una banda de ladrones que la juzgan”.

El juicio político en su contra, que cumplió segundo paso con la votación de este domingo en la Cámara de Diputados, dominado por figuras que tienen cuentas pendientes con la justicia. El martes pasado, una comisión de diputados recomendó el juicio. De acuerdo con Transparência Brasil, una entidad dedicada a rastrear los procesos a políticos, 36 de los 65 políticos que la conformaban deben responder con investigaciones que van desde lavado de activos hasta soborno y corrupción.

Y a la cabeza de estas investigaciones estaban los principales instigadores del proceso político en su contra. Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados y expresentador evangélico de radio, es investigado por el Tribunal Supremo por recibir sobornos de empresarios en el caso Petrobras. Cunha habría recibido cerca 5 millones de reales (US$1,4 millones) por esos favores, los cuales fueron depositados en una cuenta bancaria en Suiza. Y en 2012 había sido condenado por corrupción electoral, pero se salvó de la cárcel por las apelaciones que impuso.

Le sigue Michel Temer, quien queda como presidente cuando Rousseff ya es desligada de la Presidencia. Temer está investigado por su participación en un esquema ilegal de compra de etanol en el que habría servido como “padrino” de algunos empresarios involucrados en sobornos. Si no pudiera asumir como presidente, entonces el mandatario provisional sería Renan Calheiros, presidente del Senado, acusado también de recibir sobornos en el caso Petrobras y de evasión de impuestos.

La lista continúa. Según Transparência Brasil, 53 % de los integrantes de la Cámara de Diputados tienen investigaciones. Son ellos quienes juzgaron que sí procede el proceso político contra Rousseff. En el Senado, la cifra aumenta a 55 %. Los partidos más investigados son el PMDB (que se desligó de Rousseff hace unas semanas), el Partido de los Trabajadores (liderado por Rousseff y apadrinado por el expresidente Lula da Silva), el PP y el PSDB.

Transparência Brasil registra que los senadores y diputados son investigados por delitos como lavado de activos, homicidio, corrupción, secuestro y deforestación ilegal. Una investigación del New York Times, a la que no respondieron los involucrados, apuntó casos como el del congresista Paulo Maluf, que quiere a Rousseff fuera del Gobierno y “afronta cargos en Estados Unidos por robar más de US$11,6 millones en un esquema de sobornos”. “Estoy en contra de todas las triquiñuelas que hace este gobierno”, dijo Maluf. También está el caso del congresista Éder Mauro, acusado por tortura y extorsión. Y el de Beto Mansur, que es investigado por haber mantenido a 46 trabajadores en condiciones deplorables (cercanas al esclavismo) en una granja del estado de Góias. Todos quieren a Rousseff fuera de la Presidencia.

Otro ejemplo: Ivo Narciso Cassol, senador por el PP y dueño de compañías eléctricas, ha sido investigado por abuso de poder, peculado, lavado de dinero, crímenes contra el sistema financiero nacional, corrupción, captación ilícita de votos, corrupción electoral, uso indebido de medios de comunicación, fraude y violación de principios administrativos. Cassol se mantiene en el Senado gracias a las apelaciones que ha presentado contra sus condenas. Tiene pendiente una condena a cuatro de años de prisión. Sólo el Congreso decide sobre su destitución. El presidente del PP, Ciro Nogueira, ha dicho que sus congresistas y diputados votarán a favor del impeachment.

El fundador de Congresso em Foco, Sylvio Costa, dijo a The New York Times: “Ganar la elección al Congreso es para algunos una licencia para robar. En este sistema grotesco, los que más roban son los que más tienen poder”. En caso de que en la votación de este domingo el impeachment tenga éxito, Rousseff será juzgada, por ejemplo, por el congresista Dario Elias Berger, condenado por contratación irregular, y por Romero Jucá Filho, investigado por crímenes electorales. Ciro Nogueira Lima, otro de sus jueces y miembro del PP, es acusado de ocultar bienes y lavar dinero junto con su esposa.

Por: Redacción Internacional http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/brasil-quien-esta-libre-de-culpas-articulo-627299

044.- UN MEJOR PLAN ECONÓMICO PARA JAPÓN – Joseph E. Stiglitz

Las políticas que estimulen la economía del país asiático serán buenas a escala global

24 Sep 2016.-  Han pasado 25 años desde que estalló la burbuja de activos de Japón —y han sido 25 años también de malestar con una “década perdida” tras otra—. Parte de la crítica que han recibido sus políticas económicas es injustificada. El crecimiento no es un objetivo en sí mismo; deberían preocuparnos los niveles de vida. Japón está un paso por delante en lo que concierne al aumento de la productividad. El crecimiento de la producción por persona en edad de trabajar, especialmente desde 2008, ha sido superior que en Estados Unidos y mucho más alto que en Europa.

Aun así, los japoneses creen que les puede ir mejor. Coincido. Japón tiene problemas tanto del lado de la oferta como de la demanda, y tanto en la economía real como en las finanzas. Para resolverlos, necesita un programa económico que dé mejores resultados que las medidas que han adoptado recientemente sus responsables políticos. Ni han alcanzado su objetivo de inflación, ni han restablecido la confianza ni han impulsado el crecimiento al nivel deseado.

Para empezar, un significativo impuesto sobre el carbono, si está acompañado de un programa de “finanzas verdes”, estimularía una enorme inversión para modernizar la economía. Casi con certeza, este estímulo excedería el efecto contractivo de la salida de dinero del sistema y el efecto de riqueza negativo del menor valor de los “activos de carbono”. El efecto de riqueza adverso como consecuencia de la caída del valor de este patrimonio sería menor y, con el capital social muy fuera de sincronía con el nuevo sistema de precios, la inversión generada sería importante, a menos que hubiera cuellos de botella al cerrarse la brecha.

En ese caso, el dinero generado por el impuesto podría utilizarse para reducir la deuda gubernamental; de lo contrario, se podría usar para financiar inversiones en tecnología y educación —incluidas medidas del lado de la oferta para mejorar la productividad del sector servicios japonés—. Estos gastos podrían estimular al mismo tiempo la economía de manera que finalmente la sacasen de la deflación.

Buenas a escala global

A muchos observadores externos les preocupa la deuda de Japón, que es fácil de saldar con los bajos tipos de interés que prevalecen hoy en día, pero que no lo sería si las tasas aumentaran a niveles más normales. Si bien no veo que eso vaya a ocurrir pronto, Japón está en disposición de implementar dos políticas para inocularse contra este tipo de temores.

Primero, podría cambiar sus bonos por deuda perpetua, cuyo principal nunca se devuelve, pero que generan una (pequeña) tasa de interés cada año. Así se eliminaría por completo el riesgo de los libros contables del Gobierno. A alguno podría preocuparle que esto resulte inflacionario; pero en la economía patas arriba de Japón lo que se necesita es exactamente inflación. Creo que los temores por un repentino incremento de los tipos de interés son extremadamente exagerados; pero, con un exceso de precaución, el Gobierno podría cambiar (digamos) el 5% de su deuda todos  los años, a menos que aparezcan presiones inflacionarias excesivas.

Alternativamente, el Gobierno podría cambiar la deuda por dinero que no reporte interés —la monetización de deuda del Gobierno, tan temida durante mucho tiempo—. El que el recurso a emitir moneda sea más inflacionario que la deuda perpetua no es un argumento en contra de aquél: sólo es un motivo para aplicarlo de forma más prudente.

La segunda manera en que Japón podría protegerse de un alza de los tipos de interés empieza con el reconocimiento de que un porcentaje importante del dinero que el Gobierno debe es a sí mismo. Muchos en Wall Street no parecen entender que lo que importa es la deuda neta —lo que el Ejecutivo le debe al resto de la sociedad—. Si el Gobierno pagara el dinero que se debe a sí mismo —cancelando la deuda—, nadie lo notaría. En cambio, quienes en Wall Street miran solamente el ratio deuda-PIB rápidamente verían a Japón con mejores ojos.

Si después de todo esto todavía existiera evidencia de una falta de demanda, el Gobierno podría reducir sus impuestos al consumo, aumentar los créditos fiscales por inversiones, expandir los programas de ayuda a los hogares de ingresos bajos y medios o invertir más en tecnología y educación, financiando todo esto con emisión de moneda. Una vez más, la economía clásica se preocuparía por la inflación; pero Japón quiere que esos “temores” se hagan realidad.

 Una integración más plena de la mujer al trabajo

Japón en efecto tiene algo más que un problema del lado de la demanda. Los datos sobre la producción por hora trabajada sugieren un problema del lado de la oferta, que se manifiesta más claramente en el sector de los servicios, donde por lo general no se percibe el ingenio sorprendente que se ve en tantas industrias manufactureras. Un nicho natural para Japón serían los desarrollos tecnológicos en el sector de servicios —como el desarrollo de instrumentos de diagnóstico en la industria de la atención médica—.

Sin embargo, el primer ministro Shinzo Abe ha adoptado una estrategia muy diferente al respaldar el acuerdo comercial de la Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) con Estados Unidos y otros 10 países de la costa del océano Pacífico. Abe cree que el TPP exigiría la implementación de las reformas necesarias en la agricultura nacional (aunque, curiosamente, nadie en Estados Unidos piensa que ayudaría al país a alejarse de sus políticas agrícolas sumamente distorsionadoras). En verdad, esas reformas tendrían un efecto minúsculo en el PIB, simplemente porque la agricultura es una parte muy pequeña de la producción. De todos modos, ese tipo de reformas siguen siendo deseables y ofrecen otro terreno en el que los japoneses jóvenes podrían demostrar su ingenio tecnológico (aunque el TPP no es la mejor manera de generarlo).

Por otro lado, Abe tiene razón al querer implementar políticas para integrar a las mujeres de una manera más plena y equitativa en la fuerza laboral. Si resultan exitosas, estas medidas deberían ofrecer un impulso tanto a la productividad como al crecimiento.

Inclusive después de 25 años de estancamiento, Japón sigue siendo la tercera economía nacional más grande del mundo. Las políticas que pueden ayudar a elevar los niveles de vida allí estimularán la demanda y el crecimiento en otras partes de la economía global. Igualmente importante, de la misma manera que ha compartido sus productos y tecnologías innovadores con el mundo, Japón podría terminar exportando políticas exitosas. Las mismas políticas, o similares, podrían aumentar los niveles de vida también en otros países avanzados.

Joseph E. Stiglitz es premio Nobel de Economía, profesor universitario en la Universidad de Columbia y economista jefe en el Instituto Roosevelt. Su libro más reciente es The Euro: How a Common Currency Threatens the Future of Europe. © Project Syndicate, 2016. www.project-syndicate.org

http://economia.elpais.com/economia/2016/09/22/actualidad/1474542543_674464.html

043.- El estado de vigilancia en los países libres – Noam Chomsky

En los últimos tiempos, hemos aprendido mucho sobre la naturaleza del poder del Estado y las fuerzas que impulsan sus políticas, además de aprender sobre un asunto estrechamente vinculado: el sutil y diferenciado concepto de la transparencia.

La fuente de la instrucción, por supuesto, es el conjunto de documentos referidos al sistema de vigilancia de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) dados a conocer por el valeroso luchador por la libertad, el señor Edward J. Snowden, resumidos y analizados de gran forma por su colaborador Glenn Greenwald en su nuevo libro No Place to Hide (Sin lugar donde esconderse).

Los documentos revelan un notable proyecto destinado a exponer a la vigilancia del Estado información vital acerca de toda persona que tenga la mala suerte de caer en las garras del gigante, que viene a ser, en principio, toda persona vinculada con la moderna sociedad digital.

Nada tan ambicioso fue jamás imaginado por los profetas distópicos que describieron escalofriantes sociedades totalitarias que nos esperaban.

No es un detalle menor el hecho que el proyecto sea ejecutado en uno de los países más libres del planeta y en radical violación de la Carta de Derechos de la Constitución de Estados Unidos, que protege a los ciudadanos de persecuciones y capturas sin motivo y garantiza la privacidad de sus individuos, de sus hogares, sus documentos y pertenencias.

Por mucho que los abogados del gobierno lo intenten, no hay forma de reconciliar estos principios con el asalto a la población que revelan los documentos de Snowden.

También vale la pena recordar que la defensa de los derechos fundamentales a la privacidad contribuyó a provocar la revolución de independencia de esta nación. En el siglo XVIII el tirano era el gobierno británico, que se arrogaba el derecho de inmiscuirse en el hogar y en la vida de los colonos de estas tierras. Hoy, es el propio gobierno de los propios ciudadanos estadounidenses el que se arroga este derecho.

Todavía hoy Gran Bretaña mantiene la misma postura que provocó la rebelión de los colonos, aunque a una escala menor, pues el centro del poder se ha desplazado en los asuntos internacionales. Según The Guardian y a partir de documentos suministrados por Snowden, el gobierno británico ha solicitado a la NSA analizar y retener todos los números de faxes y teléfonos celulares, mensajes de correo electrónico y direcciones IP de ciudadanos británicos que capture su red.

Sin duda los ciudadanos británicos (como otros clientes internacionales) deben estar encantados de saber que la NSA recibe o intercepta de manera rutinaria routers, servidores y otros dispositivos computacionales exportados desde Estados Unidos para poder implantar instrumentos de espionaje en sus máquinas, tal como lo informa Greenwald en su libro.

Al tiempo que el gigante satisface su curiosidad, cada cosa que cualquiera de nosotros escribe en un teclado de computadora podría estar siendo enviado en este mismo momento a las cada vez más enormes bases de datos del presidente Obama en Utah.

Por otra parte y valiéndose de otros recursos, el constitucionalista de la Casa Blanca parece decidido a demoler los fundamentos de nuestras libertades civiles, haciendo que el principio básico de presunción de inocencia, que se remonta a la Carta Magna de hace 800 años, ha sido echado al olvido desde hace mucho tiempo.

Pero esa no es la única violación a los principios éticos y legales básicos. Recientemente, el The New York Times informó sobre la angustia de un juez federal que tenía que decidir si permitía o no que alimentaran por la fuerza a un prisionero español en huelga de hambre, el que protestaba de esa forma contra su encarcelamiento. No se expresó angustia alguna sobre el hecho de que ese hombre lleva doce años preso en Guantánamo sin haber sido juzgado jamás, otra de las muchas víctimas del líder del mundo libre, quien reivindica el derecho de mantener prisioneros sin cargos y someterlos a torturas.

Estas revelaciones nos inducen a indagar más a fondo en la política del Estado y en los factores que lo impulsan. La versión habitual que recibimos es que el objetivo primario de dichas políticas es la seguridad y la defensa contra nuestros enemigos.

Esa doctrina nos obliga a formularnos algunas preguntas: ¿la seguridad de quién y la defensa contra qué enemigos? Las respuestas ya han sido remarcadas, de forma dramática, por las revelaciones de Snowden.

Las actuales políticas están pensadas para proteger la autoridad estatal y los poderes nacionales concentrados en unos pocos grupos, defendiéndolos contra un enemigo muy temido: su propia población, que, claro, puede convertirse en un gran peligro si no se controla debidamente.

Desde hace tiempo se sabe que poseer información sobre un enemigo es esencial para controlarlo. Obama tiene una serie de distinguidos predecesores en esta práctica, aunque sus propias contribuciones han llegado a niveles sin precedentes, como hoy sabemos gracias al trabajo de Snowden, Greenwald y algunos otros.

Para defenderse del enemigo interno, el poder del Estado y el poder concentrado de los grandes negocios privados, esas dos entidades deben mantenerse ocultas. Por el contrario, el enemigo debe estar completamente expuesto a la vigilancia de la autoridad del Estado.

Este principio fue lúcidamente explicado años atrás por el intelectual y especialista en políticas, el profesor Samuel P. Huntington, quien nos enseñó que el poder se mantiene fuerte cuando permanece en la sombra; expuesto a la luz, comienza a evaporarse.

El mismo Huntington lo ilustró de una forma explícita. Según él, “es posible que tengamos que vender [intervención directa o alguna otra forma de acción militar] de tal forma que se cree la impresión errónea de que estamos combatiendo a la Unión Soviética. Eso es lo que Estados Unidos ha venido haciendo desde la doctrina Truman, ya desde el principio de la Guerra Fría”.

La percepción de Huntington acerca del poder y de la política de Estado era a la vez precisa y visionaria. Cuando escribió esas palabras, en 1981, el gobierno de Ronald Reagan emprendía su guerra contra el terror, que pronto se convirtió en una guerra terrorista, asesina y brutal, primero en América Central, la que se extendió luego mucho más allá del sur de África, Asia y Medio Oriente.

Desde ese día en adelante, para exportar la violencia y la subversión al extranjero, o aplicar la represión y la violación de garantías individuales dentro de su propio país, el poder del Estado ha buscado crear la impresión errónea de que lo que estamos en realidad combatiendo es el terrorismo, aunque hay otras opciones: capos de la droga, ulemas locos empeñados en tener armas nucleares y otros ogros que, se nos dice una y otra vez, quieren atacarnos y destruirnos.

A lo largo de todo el proceso, el principio básico es el mismo. El poder no se debe exponer a la luz del día. Edward Snowden se ha convertido en el criminal más buscado por no entender esta máxima inviolable.

En pocas palabras, debe haber completa transparencia para la población pero ninguna para los poderes que deben defenderse de ese terrible enemigo interno.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-310135-2016-09-24.html

* Traducción de Jorge Majfud. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=217194

042.-Contra Stiglitz – Xavier Vidal-Folch

Los libros de Schmidt, Eichengreen, Delors y Sandbu desmienten sus tesis funerarias sobre el euro y su culpa política

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Joseph Stiglitz. ERIC PIERMONT AFP

15 sep 2016.- De Joseph Stiglitz hemos aprendido mucho, y muy brillante: de la globalización asimétrica; del viejo FMI en las crisis; de los efectos de la austeridad extrema; de la desigualdad.

Pero aprenderemos poco con su nuevo libro El euro (Taurus, 2016), que trae cuenta de obsesiones juveniles y profecías de fracaso incumplidas. Y de prejuicios transversales eurorecelosos en algunos círculos académicos norteamericanos, no importa si reaccionarios (Martin Feldstein, el gurú de Ronald Reagan), progresistas (como Paul Krugman) o simplemente provocadores (Nouriel Roubini).

En el libro y sus artículos Europa: reforma o divorcio (EL PAIS / Negocios, 28 / 8) y A split euro is the solution for Europe’s single currency (FT, 17 / 8) el Nobel desgrana apuntes de interés, pero poco novedosos. Y desliza dos claves desafortunadas, por inexactas e inveraces.

Una se resume así: el euro fue un capricho político. Nació “influido por la ideología”; “era un proyecto político”; concebido, para más inri, por los “fundamentalistas de mercado”.

Para detectar esa grosera simplificación, acudan a Helmut Schmidt (Fuera de servicio, Icaria, 2009; Hombres y poder, P&J, 1989); al Informe Delors sobre la unión monetaria (1989), o al volumen One market, one money de la Comisión (European Economy, 44, 1990). Y sobre todo al magnífico textoExorbitant privilege (Oxford, 2010) del también profesor norteamericano Barry Eichengreen.

Todos ellos demuestran que —sueños políticos adicionales aparte—, el euro plasmó la última de una recua de tentativas europeas para estabilizar los mercados monetarios del continente, que importaban las tormentas producidas por los desequilibrios de EE UU y un dólar volátil tras el fin de Bretton Woods y la convertibilidad del billete verde (1971).

Antes estuvieron la serpiente monetaria, la segunda serpiente (“en el túnel”), el sistema monetario europeo en sus distintas versiones. Al fracasar todas, la unificación monetaria se reveló necesidad imperiosa. No hubo capricho político. Hubo necesidad económica.

El segundo pilar fallido del edificio de Stiglitz estriba en que “el euro generó la crisis del euro”; los culpables no fueron los errores de política económica (austeridad, reformas mal diseñadas; ausencia de un policy mix seriedad fiscal / estímulo) sino el euro, considerado casi ontológicamente, sus vicios de génesis, sus instituciones… sin apenas considerar las innovaciones operadas desde 2009.

¿A alguien se le ocurriría culpar de la Gran Depresión al dólar-en-sí-mismo?

En un espléndido libro, Martin Sandbu desarticula todas las presunciones en que se basan conclusiones como las anteriores.

Demuestra que el calentamiento no fue exclusivo de la eurozona; que las bajadas de tipos de interés a las que se atribuyen las burbujas del primer decenio del siglo se dieron también fuera del euro; que el loco boomcrediticio lo fabricó la banca; que habría instrumentos para combatirlo y no se usaron; que la alta inflación de la periferia no afectó a sus sectores transnacionales intermediados por el euro…. (Europe’s orphan, Princeton, 2015).

http://economia.elpais.com/economia/2016/09/14/actualidad/1473882774_265827.html

041.- Trump y la teoría del gran mentiroso – Paul Krugman

Parece que los medios no quieren someter al republicano a la presión que ejercen sobre Clinton

Hace mucho tiempo, usted ya sabe quién insinuó que los propagandistas políticos deberían aplicar la técnica de la “gran mentira”: plantear falsedades tan enormes, tan atroces, que en general se aceptarían porque nadie podría creerse que estuviesen mintiendo a tan gran escala. Y desde entonces, la técnica les ha funcionado bien a déspotas y aspirantes.

Pero Donald Trump se ha inventado algo nuevo, que podemos llamar la técnica del “gran mentiroso”. Tomadas de una en una, sus mentiras son de tamaño intermedio; no son triviales, pero en su mayoría no llegan a ser un libelo de sangre. Sin embargo, las mentiras son constantes, llegan en torrente continuo, y nunca se reconocen, simplemente se repiten. Evidentemente, cree que esta estrategia mantendrá a los medios de comunicación desconcertados, incapaces de creer, o al menos decir abiertamente, que el candidato de un gran partido sea capaz de mentir hasta ese punto. Y el Foro de los Comandantes en Jefe televisado el miércoles por la noche dio a entender que a lo mejor está en lo cierto.

Puntualizo: no, no estoy diciendo que Trump sea otro Hitler. Más parecido a Mussolini. Pero estoy divagando.

Volvamos al tema: todos los políticos son seres humanos, lo que significa que a veces todos ellos maquillan la verdad. (Muéstrenme uno que afirme no mentir nunca, y les enseñaré uno que está mintiendo). La cuestión es cuánto mienten, y qué consecuencias tienen sus mentiras.

Hablando en plata, Hillary Clinton se ha mostrado reservada respecto a la organización de su correo electrónico cuando era secretaria de Estado. Pero si miramos lo que tienen que decir realmente sobre este tema los más enérgicos defensores de la mendacidad de la candidata, su argumento es, en realidad, muy endeble: la acusan de ser excesivamente legalista o de exagerar hasta qué punto ha sido absuelta, pero no de hacer declaraciones importantes que difieran por completo de la realidad.

Ah, y aunque los medios apenas le dieron difusión, su afirmación de que Colin Powell le había aconsejado crear una cuenta de correo privada era… completamente cierta, confirmada por un mensaje electrónico que Powell le envió tres días después de que ella asumiese el cargo, lo que contradice algunas de las afirmaciones del propio Powell. En general, su expediente de veracidad, reunido por PolitiFact, parece bastante bueno para un político; mucho mejor que el de muchos de los aspirantes a la candidatura republicana, y ya puestos, mucho mejor que el de Mitt Romney en las pasadas elecciones presidenciales.

Trump, por otro lado, es un caso aparte. Miente sobre estadísticas como la tasa de desempleo y la tasa de homicidios. Miente sobre política exterior: el presidente Obama es “el fundador del ISIS”. Pero sobre todo, miente acerca de sí mismo, y cuando las mentiras salen a la luz, se limita a repetirlas.

Una pregunta evidente que entró en el foro del miércoles era si Trump repetiría su frecuente afirmación de que se opuso a la guerra de Irak desde el principio. Es una afirmación demostrablemente falsa: sus únicos comentarios documentados sobre el tema anteriores a la guerra la apoyan, y la entrevista que le gusta citar como prueba de su presciencia tuvo lugar un año después de comenzado el conflicto. Pero sigue diciéndolo de todas formas; y si lo hubiera vuelto a hacer durante el debate, ¿cómo respondería Matt Lauer, el moderador?

Pues bien, volvió a hacerlo, y Lauer, que empleó aproximadamente la tercera parte de su tiempo hablando con Clinton de sus mensajes electrónicos, lo dejó pasar y formuló la siguiente pregunta.

¿Por qué es aparentemente tan difícil obligar a Trump a responder por unas mentiras tan descaradas y patentes? Parte de la respuesta podría ser que los periodistas están abrumados por el enorme volumen de material indignante. Después de todo, ¿qué frase de Trump debería ser el titular de un análisis sobre el programa del miércoles? ¿La mentira sobre Irak? ¿El elogio a Vladimir Putin, que “tiene una tasa de popularidad del 82%”? ¿El haber denigrado al Ejército estadounidense, cuyos mandos, dice, han quedado “reducidos a escombros”?

Hay también un profundo retraimiento a la hora de señalar verdades incómodas. Allá por 2000, cuando empecé a escribir esta columna, me recomendaron no utilizar la palabra “mentira” en referencia a las falsas declaraciones políticas de George W. Bush. Que yo recuerde, me dijeron que era inadecuado ser tan franco respecto al candidato de uno de nuestros dos principales partidos políticos. Y algo similar podría estar ocurriendo ahora, cuando pocos en los medios de comunicación están dispuestos a aceptar el hecho de que el Partido Republicano ha nombrado candidato a alguien cuyas mentiras son tan descaradas y frecuentes que equivalen a una sociopatía.

Sin embargo, ni siquiera esa observación explica la asimetría, porque algunas de esas mismas organizaciones mediáticas a las que aparentemente les resulta imposible señalar las patentes y trascendentales mentiras de Trump no tienen problemas a la hora de acosar incansablemente a Clinton por pequeños errores y exageraciones en sus declaraciones, o a veces por actos perfectamente inocentes. ¿Cuestión de sexismo? Realmente no lo sé, pero resulta escandaloso.

Y mientras tanto, si la pregunta es si Trump puede realmente salirse con la suya en su rutina de gran mentiroso, la prueba del miércoles por la noche sugiere una respuesta descorazonadora: a no ser que algo cambie, sí que puede.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía.

http://economia.elpais.com/economia/2016/09/09/actualidad/1473429708_370303.html

040.- La “furia populista” que conmueve a la corriente dominante – Paula Bach

Las consecuencias económicas del Brexit aún no están claras. La conservadora y pro “remain” –aunque no muy entusiasta- Theresa May al mando del antiguo imperio británico, obtuvo de la canciller alemana, Frau Merkel, el “derecho” a tomarse algún tiempo –un bien altamente preciado- antes de invocar el artículo 50 del Tratado de Lisboa.

Por su parte, el traicionado aspirante a Primer Ministro y aprendiz de Thatcher, Boris Johnson, uno de los dos principales impulsores del Brexit -aunque históricamente no muy partidario del abandono de la Unión- estrenó su sorpresivo y flamante cargo de Ministro de Relaciones Exteriores en una conferencia conjunta con su homólogo norteamericano, John Kerry.

La decisión levemente mayoritaria de los electores del Reino Unido está virtualmente huérfana, dirigida por una “remain” centrista y un “leave” persuadido más por ambición personal que por convicción política. Esta conducción se encuentra desarrollando negociaciones frenéticas al menos a dos puntas.

Hay quienes especulan que el Brexit abriría paso a un acuerdo Reino Unido-Estados Unidos. Sin embargo esta eventualidad –siempre posible- enfrenta múltiples límites. Entre ellos y en principio, privaría a Estados Unidos de su delfín político en la UE y de la base financiera privilegiada de gran parte de sus bancos que operan libremente en Europa. Aunque se habla de sectores republicanos presionando a Obama hacia un acuerdo comercial con el nuevo gobierno, tal como indica Shawn Donnan en Financial Times, las elecciones en Estados Unidos son tan pronto como en noviembre y al Reino Unido no se le permite –al menos por el momento, agregamos- negociar nuevos acuerdos mientras sea miembro de la Unión Europea. Por otra parte y dejando volar un tanto la imaginación, vale al menos enunciar lo bizarro de una fortuita comedia del “eje” neoliberal anglosajón, bajo el espíritu antiglobalización del Brexit y un ocasional gobierno del aislacionista Trump.

Además, May y Merkel buscan estrechar lazos (bajo el recelo de Francia y el resto de la UE), mientras la Primer Ministro británica insiste en que “Brexit quiere decir Brexit” (que a ciencia cierta, nadie sabe bien qué significa) y dispara el mensaje contradictorio de que los británicos esperan tanto retacear los movimientos de los ciudadanos de la UE como un abstracto “trato adecuado en el comercio de bienes y servicios para el Reino Unido”. Es archisabido que –al menos en teoría- la restricción a la circulación de ciudadanos europeos hace inevitable la pérdida de acceso al Mercado Común. Las negociaciones aún están abiertas y, al menos hasta el año próximo, May no invocaría la cláusula 50.

La bolsa o la economía

Mientras tanto y aunque la economía británica se esté desacelerando y el FMI haya rebajado una vez más (y van…) el pronóstico de crecimiento mundial para el año en curso y para el próximo, el proceso del Brexit parece por ahora bajo control. Cuestión que por su puesto, tiene una traducción económica.

En cierto modo y al menos en el corto plazo, entre las fuerzas en pugna que identificamos en Brexit: ¿qué hay de Lehman Brothers?, viene primando la contratendencia. La Reserva Federal volvió a mantener las tasas bajas en su reciente reunión de julio y continuará haciéndolo –no hay en lo inmediato mucha duda de ello. El personaje de Gordon Gekko responde bien a la pregunta de su ventrílocuo, el periodista de Ámbito Financiero Siaba Serrate, sobre una eventual suba de tasas en septiembre: “Antes de las elecciones, en plena campaña y con Trump suelto en la habitación, olvídese”. El Banco de Japón, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra, por su parte, tienen en la manga planes de estímulo a ser activados en cualquier momento. En lacoyuntura, la revaluación del dólar contribuyó a la baja de los precios de materias primas como petróleo y soja afectados fundamentalmente por las voluminosas reservas petroleras en Estados Unidos y un inesperado buen clima para la cosecha de la oleaginosa en los campos norteamericanos. Habrá que ver cómo evoluciona la tendencia aunque, por ahora, los precios conservan la mayor parte del terreno ganado en el segundo trimestre del año y continúa un flujo moderado de capitales hacia el mundo “periférico” que, dicho sea de paso, incrementó su endeudamiento de un modo exorbitante desde 2008 a esta parte.

Por su lado la bolsa de Wall Street alcanzó nuevos máximos desde mayo de 2015 y los indicadores trimestrales de la economía norteamericana -en ese ir y venir frenético característico de los últimos tiempos- arrojaron una serie de datos positivos aunque sin mayor estridencia. En su tertulia con Gekko, el ya mencionado Siaba Serrate concluye que con un crecimiento real esperado de a lo sumo 2/2,5% de la economía norteamericana y la rentabilidad contrayéndose hace varios trimestres, los nuevos récords de Wall Street sólo pueden explicarse por la continuidad de una política de tasas bajas. Y efectivamente no es la potencia de la economía norteamericana lo que está impulsando el crecimiento de la bolsa. Como afirma Krugman en un artículo reciente “en cierto sentido, las ganancias del mercado de valores, son el reflejo de una debilidad económica, no de fortaleza”. Krugman apunta dos aspectos sobre los que hemos insistido en diversas oportunidades y en particular en Revolución de la robótica. Señala por un lado que el precio elevado de las acciones es reflejo de la falta de oportunidades de inversión. Y por el otro, que siendo los precios de las acciones un reflejo de los beneficios y no de los ingresos totales cuando el porcentaje de los beneficios como parte del ingreso nacional es bastante más elevado incluso que en los años ’90, la relación entre “beneficios y prosperidad” resulta escasa en el mejor de los casos.

Dicho de otro modo, los elevados valores de la bolsa son expresión, en última instancia, de que el remedio de las políticas monetarias expansivas no pudo activar los motores fundamentales del crecimiento capitalista que quedaron seriamente averiados tras Lehman. Existen múltiples elementos para sospechar que se están gestando las condiciones para una nueva recesión global. Pero hasta cierto punto y quizás más aún que los grandes desequilibrios económicos y financieros que se acumulan, la baja inversión y el empobrecimiento o estancamiento de las condiciones de vida de las clases obreras de los países centrales, se han ido transformando en un gran núcleo de la inestabilidad.

Las causas de la ira

El Brexit no es un “cisne negro”. En un sentido y parafraseando a Theresa May, “Brexit quiere decir Brexit” y Trump quiere decir Trump, incluso si el Brexit tiene un comando ultramoderado y si –como es probable- Hillary se termina consagrando como próxima mandataria norteamericana. Y el Brexit aunque más no sea como mensaje y Trump –como recado infinitamente más peligroso-, son producto de que aún sin catástrofe, un particularmente bajo crecimiento económico ha estado reconfigurando la estructura de las clases sociales en los países centrales. Las consecuencias del ataque a las condiciones de vida que bajo las décadas de “gloria” neoliberal fueron parcialmente enmascaradas tanto por el crecimiento moderado y las “burbujas exitosas” de los años ’90 o 2000 como por el crédito al consumo que se montó sobre el boom inmobiliario posterior a la crisis de 2001, quedaron al desnudo en el período posterior a la caída de Lehman.

La combinación de un dinamismo económico lejano al de los años de la “Gran Moderación” y el saldo de un endeudamiento récord que llegó a representar el 160% del ingreso de los hogares en Reino Unido y cerca del 130% en Estados Unidos y España, colocaron en primera plana el extraordinario crecimiento de la desigualdad, la desocupación endémica resultante de las deslocalizaciones productivas, la inmigración utilizada como mano de obra barata contra los núcleos de las clases obreras tradicionales, tanto como el carácter precario del nuevo empleo creado durante las décadas precedentes. Como señala Costas Lapavitsas en “Capitalismo financiarizado: crisis y expropiación financiera”, la explosión de préstamos hipotecarios entre 2001 y 2003, cubrió primero la demanda de vivienda de los hogares con ingresos altos y luego –entre 2004 y 2006- los créditos subprime endeudaron a los sectores más pobres de la clase trabajadora estadounidense. El crédito subprime percibido en un principio como una “democratización” de las finanzas, acabó en un desastre colocando a millones de personas en riesgo de indigencia.

Luego del estallido de la crisis, gran parte de los ingresos –los salarios, en particular- se destinaron a su propio “desapalancamiento”. Esto es, se dirigieron a pagar deudas no sólo hipotecarias sino de tarjetas de crédito, de servicios de salud o préstamos académicos como es particularmente el caso de Estados Unidos. Cuestión que se traduce en una reducción del ingreso disponible para otros fines.

Y el pánico

Desde Financial Times y bajo el sugerente título “Las élites deben responder a la ira populista”, Martin Wolf lo pone en términos más que claros: el estancamiento del ingreso perturba a las personas más que la desigualdad creciente. Wolf cita un estudio de McKinsey Global Institute que muestra que en 25 economías de altos ingresos, entre el 65 y el 70% de los hogares en promedio, experimentaron una disminución o estancamiento de sus ingresos entre 2005 y 2014. Mientras que entre 1993 y 2005, sólo el 2% de los hogares habría percibido disminución o estancamiento. Agrega Wolf que la crisis financiera y la débil recuperación posterior, resultan la principal explicación de aquel estancamiento de los salarios reales.

La conclusión de que el estancamiento perturba más que la desigualdad es gráfica aunque cabe agregar que el estancamiento abre paso a una indignación que aumenta la percepción de la desigualdad. Cuestión que se aprecia por ejemplo en la disminución de la proporción del salario en el ingreso nacional que, como también identifica Wolf, afecta particularmente a Estados Unidos, el Reino Unido y los Países Bajos.

De hecho existe una contradicción entre la habilidad de las élites gobernantes –en una práctica incorporada tras grandes desastres el último de los cuales fue el de 2008- para exorcizar la catástrofe y su incapacidad para recuperar la potencia relativa de la economía conseguida en décadas precedentes. Esta contradicción está alterando seriamente el statu quo y es lo que, como también señala Wolf, destruyó la confianza popular en la competencia y probidad de las elites empresariales, administrativas y políticas.

Para colmo de males, si desde 2008 a esta parte se puso de manifiesto una suerte de dualismo entre el estancamiento en los países centrales y un reverdecer de los llamados “emergentes” y exportadores de materias primas, la dicotomía a esta altura se está agotando. Quizás tantos años de inmovilismo expliquen la localización de los fenómenos de derecha más bizarros en el centro mientras en la periferia proliferan las derechas “civilizadas” como expresión del reciente agotamiento del ciclo de crecimiento. Como sea, y más allá de los movimientos coyunturales, todo indica que centro y periferia convergen hacia el estancamiento.

Todo este entramado que se manifiesta en gran parte por derecha pero también por izquierda, cuestiona a las elites políticas tradicionales y está generando a su vez “pánico” en las elites económicas o el “mainstream”. Quienes -no hay que olvidar- poseen una gran capacidad de exageración a fin de amplificar su propaganda. Wolf, conmina a las elites gobernantes a dejar de fracasar en su intento de ofrecer curas, o resignarse a que pronto podrían ser eliminadas y con ellas, el esfuerzo de unir la autogobernanza democrática con un orden mundial abierto y cooperativo. Esto es, el neoliberalismo…Wolf pide prosperidad y alerta que su ausencia fomenta la furia…Es sabido, aunque es probable que las elites políticas tengan poco para ofrecer.

Los comandos económico-políticos de los países centrales hicieron escuela en la década del ‘30 y reforzaron sus saberes con la caída de Lehman…Es de esperar que, mientras puedan, continúen instrumentando políticas destinadas a ahuyentar la catástrofe. Como siempre, puede fallar y tanto la acumulación de contradicciones como, más aún, la amenaza de una nueva recesión, limita naturalmente la efectividad de esas políticas. Sin embargo la paradoja central podría estar tomando otro rumbo. Incluso hallándose la crisis bajo relativo control, el entumecido nivel de crecimiento económico está lacerando a sectores sociales claves para la estabilidad de los países centrales. Este dualismo parece devenir la especificidad histórica de la crisis post 2008. Los programas de ultraderecha que estimulan el ascenso de fenómenos como elBrexit o Donald Trump, de aliento al nacionalismo, la xenofobia y el proteccionismo, están fabricados en gran parte a medida de esta decepción de los electorados. No expresan los intereses –al menos inmediatos- de la mayoría del gran capital transnacionalizado, personificados en las “elites políticas” tradicionales, aunque siembran el veneno necesario para futuros giros.

Sean cuales fueren los resultados electorales en Estados Unidos –por tomar el ejemplo más apremiante- y sean cuales fueren incluso las eventuales adaptaciones programáticas de hipotéticos vencedores, las causas del fenómeno Trump continuarán activas. El elemento novedoso que merece ser reflexionado es que quizás la pesadumbre de la economía durante tantos años –aún sin catástrofe, insistimos- termine generando las condiciones económicas y políticas para que –aunque esto no sea inminente- las elites tradicionales vean disminuida tanto su capacidad de ejercer el poder como de implementar los ya tradicionales programas de gestión de la crisis.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=215126&titular=la-%93furia-populista%94-que-conmueve-al-%3Ci%3Emainstream%3C/i%3E-                                                                 Artículo publicado originalmente en La Izquierda Diario el 29/7/2016

039.-El nuevo catastro – Salomón Kalmanovitz

Un indicador de la debilidad del Estado colombiano es su desconocimiento y falta de control sobre la propiedad y los usos de la tierra.

28 ago 2016.-  La ausencia de un catastro completo y actualizado es causa del ancestral atraso rural y del conflicto armado. El catastro es una herramienta fundamental para que los municipios puedan cobrar impuestos prediales y con que financiar sus inversiones más importantes. La falta de control estatal del territorio facilita el avance del narcotráfico y de la minería ilegal, actividades que financian la guerra y el crimen.

Si el Estado conociera quién es dueño de qué, la tierra no sería utilizada para esconder la riqueza, a la espera de su valorización. Si además los propietarios pagan sus contribuciones, optarán por vender las tierras que no les esté rentando, abaratándolas y democratizando el acceso a la propiedad.

Desde hace tres años el gobierno trabaja en un nuevo catastro que en junio pasado fue aprobado en un Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes). Allí se reconoce que el 28% del territorio no cuenta con reconocimiento catastral alguno y que el 70% de los predios están desactualizados. Se propone entonces adelantar un ambicioso catastro multipropósito, utilizando costosas herramientas tecnológicas que permitan ejecutar políticas públicas ambientales, de gestión de tierras, agropecuarias, de infraestructura y de ordenamiento, al mismo tiempo que se pretende una cobertura tanto rural como urbana.

Según un artículo de Daniel Paéz de Uniandes, publicado en el portal de Razón Publica, al intentar cumplir con tantos propósitos simultáneos, no se focaliza en el recaudo del impuesto predial que es la tarea más urgente y que podría contribuir a financiar los otros propósitos del catastro. Así mismo, el catastro rural es diferente al urbano y es mejor concentrarse en el primero, dejándo en manos de las ciudades que han sido exitosas en levantar sus propios catastros, como Medellín Y Bogotá, y no en el Instituto Agustín Codazzi (Igac) que no ha logrado elaborar buenos catastros urbanos. El Igac está adscrito al Dane, su presupuesto es precario y no cuenta con facultades para financiarse con sus operaciones.

Paéz aduce que se propone utilizar tecnología costosa que ha fracasado en otros países y que hay métodos sencillos y baratos que han probado ser exitosos en países como Ruanda, donde se elaboró en forma rápida y económica. Hay además un problema de continuismo con el Igac, que está anquilosado; debiera estar en capacidad de actualizar automáticamente los catastros. Por lo demás, el Igac no ha logrado combinar su propia información con la de la Superintendencia de Notariado y Registro y la de las lonjas inmobiliarias. Según Paéz, bajo el sistema actual se puede vender o permutar un predio sin que el IGAC se entere, pues la tenencia de la tierra y su seguridad legal se aseguran con el registro, que no con el catastro. Se requiere entonces adscribir el Igac al Ministerio de Hacienda y fortalecerlo.

El gobierno parece no contar con la voluntad política de hacer que los propietarios, en especial los que concentran más tierra, tributen lo que les corresponde para financiar el desarrollo de las veredas y municipios del país. Lo cierto es que una administración local que cuente con recursos propios suficientes estará en el camino del progreso y, más importante aún, de controlar su destino.

http://www.elespectador.com/opinion/el-nuevo-catastro

Un comentario en “30.17.-TEXTILES Y CONTRABANDO – Mauricio Cabrera”

  1. “Un indicador de la debilidad del Estado colombiano es su desconocimiento y falta de control sobre la propiedad y los usos de la tierra.”

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