34.18.-EL PAÍS DE ‘AUNQUE USTED NO LO CREA’ – Juan Manuel López

Colombia sí es un país muy raro; o por lo menos así debe pensar cualquier extranjero, o incluso cualquier persona que crea que existe una lógica en la forma en que funcionan los países.

Ya era bastante desconcertante que en un certamen plebiscitario donde se debía pronunciar la nación respecto a la búsqueda de la Paz, la mayoría votara en contra.

Después se hace una ‘Consulta Anticorrupcíon’ y ni siquiera una tercera parte de los votantes se pronuncian a favor.

Por supuesto no es que los colombianos estemos en contra de la Paz, ni que defendamos en alguna forma la corrupción.

La explicación posible es que detrás de esas expresiones lo qué hay son unas mayorías inconformes que rechazan a quienes adelantan esas propuestas o por lo menos la forma en que se las plantean, pretendiendo que la respuesta debe ser demasiado obvia para que no sea respaldada.

Pero no solo estas son características extrañas.

El Fiscal anticorrupción detenido por corrupción.

El general de la Policia enjuiciado por montar una empresa criminal.

Un Ministro de Hacienda que produce leyes y Reformas Constitucionales para después resultar siendo el implementador y beneficiario desde el sector privado de las mismas.

Un Ministro de Defensa que considera que la protesta social debe reglamentarse y después explica que porque ‘siempre’ detrás de ella está la financiación de las bandas armadas organizadas.

Magistrados de las máximas Cortes que venden las sentencias

Extorsiones adelantadas desde las carceles o intento de ingresar en una sola persona 32 celulares, cegetas, y armas.

Pero lo que va más alllá de ‘aunque Usted no lo crea’ y a un ciudadano de cualquier país más puede sorprender es que aparezca una proyecto de Reforma Constitucional que obligue que para que una decisión judicial tenga efectos primero tiene que existir la sentencia respectiva firmada por quienes la produjeron. ¿Quién entiende que sin existir todavía una sentencia puedan producirse consecuencias derivadas de algo que no existe?

Ninguna persona pensante puede comprender que existiera la modalidad de trámites judiciales en los cuales un simple ‘comunicado’ pudiera tener carácter vinculante -es decir producir consecuencias jurídicas- sin que existiera texto en el cual quedara el contenido de lo decidido, ni formalmente la firma de los responsables para  que  le diera vida y vigencia.

Es la versión de una justicia oficial que funciona bajo el ‘fusilen mientras llega la orden’.

El caso más ilustrativo de hasta donde algo así puede desquiciar el orden de un Estado es lo que se está viviendo con lo que llaman el ‘Partido Liberal’ y con su supuesto Director. 

Existía una Sentencia en firme desde dos años antes por parte de la máxima autoridad competente -el Consejo de Estado-, ratificada a través de cuatro instancias en sus diferentes etapas y jerarquías; ante esto un Magistrado de la Corte Constitucional, a pesar de estar  evidentemente impedido para plantear un ‘recurso de insistencia’ por conflictos de interés en el tema, acude a esa figura; en las manos del mismo Magistrado recae la responsabilidad de concretar lo decidido -a pesar de estar aún más impedido para ser quien define el contenido y el texto del pronunciamiento puesto que fue quien planteó el cuestionamiento al fallo vigente y se vuelve entonces juez y parte-; y ya en su calidad de Presidente de la Corte,  por medio de un ‘comunicado’ -cuando aún no existe ni siquiera texto en el cual sustentarlo-, deroga las anteriores decisiones judiciales y en la práctica desconoce la institucionalidad jurídica del país; igual o más grave, al desaparecer la vocería legal y legitima del Partido Liberal, quiebra también la estructura política que permite a una Nación considerarse ‘democrática’, ya que para ello su ordenamiento requiere -y por eso garantiza- que las corrientes ideológicas se expresen con modelos y propuestas estructuradas alrededor de unas ‘reglas del juego’ que muestren alternativas verdaderamente representativas de lo que los ciudadanos desean.

Porque Gaviria no defiende una corriente de pensamiento, ni es representante de una parte de la ciudadanía, solo es un ilegitimo e ilegal usurpador de una vocería a la cual no tiene derecho y que solo utiliza para defender sus intereses económicos, de poder político y de asistencia familiar. Esto se manifiesta en que, elección tras elección, los resultados en cabeza  del candidato que él designa no llega ni al 4% de la votación; que, en razón de la extorsión que significa la posibilidad de perder el aval,  quienes son elegidos en sus listas se ven obligados a someterse a ese espurio poder; y que ha desaparecido del espectro político la representación de centro Izquierda, progresista, Socialdemócrata que ocupaba el auténtico e histórico Partido Liberal, y que necesita todo esquema de alternativas democráticas para legitimarse.

Por eso en el país de ‘aunque Usted no lo crea’ toca proponer una Reforma a la Constitución para que quienes abusan del poder no entren a ejercer una dignidad que no tienen, basándose en el acto ilegal de recurrir a un ‘comunicado’ que da vigencia a una sentencia que no existe. JMLC.

34.18.- EL MODELO ORDÓÑEZ-URIBE-VIVIANE – Cristina de la Torre

Tras el sello de conservadurismo y arbitrariedad que va apareciendo conforme toma Duque las riendas del Gobierno, se agazapa la propuesta de crear un ministerio que proteja la “moral” de la familia, su “armonía” y “funcionalidad”. Consiste el diseño burocrático en integrar programas y recursos en torno a un super ente de política social, cuya validez podrá discutirse. Pero da pánico el puerto ideológico a donde quieren llevarlo. El tal ministerio podrá convertirse en edén de la familia nuclear (padre-madre-hijos) que el fundamentalismo religioso glorifica; pero también en látigo de todos los demás modelos de familia que hay en Colombia. El 70 % de nuestros hogares sería estigmatizado por la alianza lefebvrista-católica-evangélica, hoy de vuelta en el poder.

18 Sep 2018.- En el proyecto del senador conservador Juan Carlos Wills, reconocido opositor al matrimonio igualitario, la nueva cartera podrá presentar programas de formación ética y moral, crear centros de rehabilitación espiritual, informar y formar en “valores universales, principios éticos y morales”. Formulará denuncias penales en defensa de la familia, los niños y los jóvenes. ¿Profilaxis de santa inquisición?

Tras derrotar un acuerdo de paz agitando el artificio de la ideología de género, en Dios unida, la liga Ordóñez-Uribe-Viviane no desdeñará este bocato di cardinale. Querrá imponer a golpes de biblia, como opción única posible, el sagrario de la familia patriarcal. Con su sistema de poder inapelable y su crueldad. Toda otra modalidad de familia (la extensa, la compuesta, la monoparental, la homoparental), fruto de la historia y de la diversidad cultural, será maldecida del Señor por mano inmaculada de un líder subjudice, de un procurador suspendido por corrupto, de una creyente que imita la marcha rutilante de la jerarquía católica hacia el Estado confesional: para convertir el Estado laico en instrumento inquisitorial de algún dogma. Todo, con la venia del primer mandatario y la bendición de su presidente eterno, en virtud de acuerdo programático suscrito con Justa Libres para ganar la elección.

Diverso y cambiante es el universo de la familia en Colombia. Cuadro heterogéneo, complejo, como complejas son las circunstancias que rodean la formación de cada tipo de familia y sus funciones. Revela la Encuesta Nacional de Demografía y Salud 2015 que a partir de los años 60 se dispara el número de parejas sin hijos y el de los hogares sin núcleo conyugal; las familias en cabeza de mujer alcanzan en zonas urbanas el 39,6 %. También aumentan los acuerdos de convivencia que no incluyen parentesco y las familias homoparentales. Menos de la tercera parte de las familias colombianas son hoy de tipo nuclear. Y las formadas por parejas sin hijos son el 9,8 %. La familia extensa representa el 22,6 %.

Ya el Consejo de Estado honraba esta realidad. En fallo de julio 2013 decía: “La familia podrá estar constituida por un padre y una hija, o por una madre soltera con su primogénito, o por la tradicional decisión libre y voluntaria entre un hombre y una mujer de hacer vida conyugal, o por la (misma) entre dos personas del mismo sexo que se profesan amor”. A leguas de la realidad tangible, se corona Uribe campeón de la familia tradicional. Si de adopción se trata, Viviane Morales sólo le reconoce “idoneidad social, moral y física” a la familia formada por papá, mamá e hijos. Y Torquemada Ordóñez porfiará en su sino de “restaurar el país en perspectiva de valores y familia”.

Va una fantasía: ¿Y si a Duque se le ocurriera enterrar tal adefesio de ministerio y creara en su lugar el Ministerio de la Mujer? Haría justicia con mares de víctimas de discriminación y violencia en el país campeón del feminicidio en América. Y daría un paso de gigante hacia el cambio social que Colombia anhela.

https://www.elespectador.com/opinion/familia-el-modelo-ordonez-uribe-viviane-columna-812711

33.18.-EQUIDAD TRIBUTARIA Y CAMBIO DE MODELO – Eduardo Sarmiento

En la última columna mostré que los anuncios de la reforma tributaria apuntaban a reducir los gravámenes de las empresas y elevar la contribución de las personas naturales por medio del IVA y las tarifas de renta. No es fácil entender de dónde salió la idea. La percepción en Colombia es que las ganancias de las empresas y del capital han ido muy por delante de los salarios. En los últimos años la participación del trabajo en el PIB bajó 25 %. Lea para que se inspire.

31 ago 2018.- Al parecer, se ha perdido el sentido práctico de la aplicación de la economía. La falsa creencia de que la ciencia económica es universal, en el sentido de que es válida en forma igual en todos los países y en todos los tiempos, lleva a buscar las soluciones en píldoras y recetas que no se actualizan y, sobre todo, no se acomodan a las realidades propias de las economías.

En el furor neoliberal se dio por cierto que el crecimiento económico es determinado principalmente por la innovación y el conocimiento y que los beneficios recaen en las personas naturales. Se esperaba que los ingresos del trabajo aumentaran con respecto al producto nacional y generaran los excedentes para reducir los gravámenes a las empresas. No ocurrió así. El modelo neoclásico de crecimiento no se cumplió. En todas partes el retorno del capital superó el crecimiento económico y, en consecuencia, los ingresos del capital han aumentado más rápidamente que el promedio, cerca de 4 % anual.

En este contexto, las medidas fiscales que elevan los gravámenes al trabajo con respecto al capital, en particular el IVA, generan descontento e impopularidad. En cierta forma, se rechazan las reformas tributarias de los últimos 25 años, que sustituyeron la tributación directa al ingreso y al patrimonio por la indirecta y elevaron las tasas de tributación del trabajo con respecto al capital. Tal es el caso de las iniciativas tributarias del ministro Carrasquilla, que son similares a las que presentó hace 10 años como ministro de Hacienda de Uribe, y a las implementadas por Mauricio Cárdenas en la última reforma tributaria.

No es claro que la reforma tributaria reactive la economía. Ya se vio cómo la reforma adoptada por Cárdenas acentuó el estancamiento de la economía y lo prolongó en forma indefinida. Simplemente, el aumento de la productividad de las empresas ocasionada por la baja de impuestos y el aumento de ganancias es más que contrarrestada por la reducción de la demanda proveniente de la reducción de los salarios. El lento desempeño de la economía obedece en mayor grado a factores de demanda que de oferta, más concretamente al exceso de ahorro causado por los desaciertos del Banco de la República para enfrentar la revaluación de 10 años y la caída de los precios del petróleo. A esto se agrega en el momento actual el marco internacional adverso para los países emergentes de América Latina, que están expuestos a serios quebrantos de balanza de pagos.

La verdad es que el país está montado en un modelo basado en la reducción del salario que no es sostenible en términos sociales ni políticos. La solución de los gobiernos no es decir que se suspenden los gastos sociales o se continúe por el mismo sendero. El problema es la carencia de diagnóstico realista y orden económico. Lo que se plantea es un modelo que concilie el crecimiento con el mantenimiento del salario y la mejoría de la distribución del ingreso. La fórmula está a la vista. Sus elementos centrales se pueden sintetizar en una política industrial y tecnológica que compense las diferencias de productividad con respecto a los países desarrollados, un banco central coordinado con el manejo fiscal, alta progresividad tributaria, focalización del gasto y severa regulación cambiaria y comercial.

https://www.elespectador.com/opinion/reforma-tributaria-y-salario-minimo-columna-808190

32.18.-DUQUE, ENTRE DOS AGUAS – Cristina de la Torre

Cuando a sólo tres semanas de gobierno se le escurre la opinión entre los dedos, en el imperativo de empezar por fin a ejercer para prevenir un hundimiento prematuro, el presidente Duque calibra fidelidades y rupturas con el hombre que lo elevó al poder. Y nada entre dos aguas. Entre la cooptación del resonante mandato anticorrupción que Uribe quiso boicotear, e inesperadas concesiones a la paz, por un lado; y por el otro, reeditar la política fiscal que el expresidente había aplicado fríamente mediante el mismo Carrasquilla: bajar más impuestos al capital y subírselos al trabajo.

4 sep 2018.- Una seguidilla de retractaciones y reveces políticos de Uribe y, sobre todo, la inminencia de un juicio penal contra el caudillo que así desnuda sus flaquezas perjudican al pupilo. La desilusión con el superhombre que desdice de su renuncia al Senado, de la recusación a sus jueces, de su originario aval a la consulta contra la corrupción; que se hace derrotar en ella y en la elección del contralor, se proyecta sobre su protegido. Pero Duque parece revertir el daño en causa propia, convirtiéndose en líder de un pacto contra la corrupción —de hondas repercusiones, si prospera— que reúne en Palacio el abanico entero de la política, desde Timochenko hasta Paloma.

En tácita refrendación del Acuerdo de Paz, le da el presidente al ex guerrillero bienvenida a la democracia y éste agradece la mano tendida a la reconciliación. Quién dijo miedo. Un alud de trinos se precipitó desde el uribismo contra Duque por sentarse a manteles con el “criminal”.

Mas el presidente había ya moderado sus “ajustes” al Acuerdo de Paz, hasta volverlos inocuos para las Farc y efectivos sólo a futuro, para el Eln. Las propuestas no alteran la esencia de lo acordado. Que el narcotráfico no será amnistiable; que, de delinquir tras la firma del Acuerdo, se perderán los beneficios, son letra escrita en él. Así como la de velar por la integración de la guerrillerada a la vida civil. En un futuro, no podrá elegirse para corporaciones públicas a responsables de delitos de lesa humanidad. Sobre la suerte de los hoy elegidos de las Farc decidirá la JEP, al tenor de lo acordado en La Habana y refrendado por el Congreso y la Corte Constitucional. Como prescribe la ley, la erradicación de cultivos ilícitos será forzosa, aunque este Gobierno respetará los acuerdos de erradicación voluntaria. Anatema. En el CD se secreta babaza.

Y lenguas de fuego para quemar la carta del presidente a las Naciones Unidas en la que les pide extender un año más el trabajo de su Misión de Verificación de los Acuerdos con las Farc. Agradece Duque “el apoyo de la ONU en el proceso de construcción de paz en Colombia, para lograr una implementación rápida del Acuerdo”. Viraje de 180 grados sobre la reiterada, descomedida hostilización del uribismo a ese organismo, al que ha llamado aliado de terroristas. Esta diferencia podrá ahondar grietas en el CD, pues toca puntos de honor tejidos en su guerra contra la paz y por asegurar la propia impunidad.

Si Duque tiene olfato y ojos para ver y oídos para oír el rumor que se avecina de marchantes en protesta contra la plutocracia que él quiere montar sobre los hombros de las clases trabajadoras, comprenderá que la cruzada anticorrupción no será suficiente salvavidas. Que pretender equidad agudizando la inequidad en un país donde ya el 1 % más adinerado acapara el 40 % de la riqueza es juego diabólico y mendaz. Tendrá que pensar en el flaco bolsillo de las mayorías, mayorías con más voz y voto desde cuando se estrena un nuevo mapa político en Colombia.

¿Querrá el novel presidente transitar de su dilema entre lealtades y fisuras con el jefe hacia una propuesta más igualitaria y justa, que demanda tanto o más valor que la lucha contra la corrupción?

https://www.elespectador.com/opinion/duque-entre-dos-aguas-columna-809974

32.18.-Corrupción de corrupciones – Cecilia Orozco

 Pocas cosas tan emocionantes, en esta Colombia incomprensible, como los 11’700.000 votos acumulados a favor de la consulta anticorrupción. No solo porque era la primera vez que se ensayaba, a nivel nacional, este mecanismo de participación popular, sino porque semejante tamaño de voluntades, expresado en las urnas sin transporte gratis, lechona ni $30.000 por voto, era imprevisible por el bajo grado de cultura política de los 36 y medio millones de electores del país. Añádanle al escepticismo inicial, aún de quienes hicimos fuerza para que tuviera éxito, la oposición desleal e infinitamente hipócrita del partido que triunfó en las presidenciales hace apenas dos meses, y en cuya tarea sucia contó con la ayuda docta y, de nuevo, hipócrita de los que posan de analistas en materias públicas mientras aspiran, en privado, a beneficiarse del gobierno Duque como se beneficiaron de gobiernos pasados.

29 ago 2018 .- Conocidos los resultados, entiendo que los promotores de la consulta — entre los cuales no hay que ignorar la participación decisiva del senador Jorge Enrique Robledo— le envíen un mensaje de trabajo mancomunado a la dirigencia política, después del duro regaño que esta recibió de esos millones de ciudadanos X, pero libres de su yugo clientelista. Sin embargo, no hay que hacerse ilusiones. “Remar todos unidos y para el mismo lado” es un bonito propósito. Y, por demás, era obligatorio atender la invitación del presidente de la República, único ganador del Centro Democrático en este pulso de la gente contra la politiquería tradicional, por su anuncio de voto a la consulta.

Pero las realidades terminan imponiéndose sobre los deseos: no se puede esperar nada de los asistentes a la reunión de hoy, con Iván Duque, porque se trata de los mismos caudillos y partidos que han hecho germinar, crecer y fortalecer, para aprovecharse de él, el sistema de intercambio de voto-por-favores del que nace, precisamente, la corrupción. O, ¿Cambio Radical, la U, el partido Liberal y el Conservador, sus jefes, directores de turno, senadores y representantes, eran hasta el 17 de junio —día de la segunda vuelta— los “corruptos” de Santos y hoy son los “santos” de Duque por arte de magia?

Y, ¿qué decir del Centro Democrático que anunció, el 5 de junio —en plenaria del Senado y en voz y figura de su “jefe natural”, Álvaro Uribe—, los votos de su bancada por el Sí a la consulta, luego de pactar que la jornada no se hiciera el día de la segunda vuelta porque los electores “se iban a confundir”? Pues bien, la campaña del uribismo en redes, ya elegido Duque, se basó en que la consulta costaría $300.000 millones que se tirarían a la basura. Los voceros de Uribe omitieron, claro, que ese dinero no se hubiera tenido que invertir si la consulta se hubiera votado con la segunda vuelta porque el gasto de la logística electoral habría sido uno en vez de dos ¿Creen ustedes, que ahora, el uribismo, con su mala fe demostrada públicamente, va a jugar limpio y va a admitir que hay que impulsar las reformas ordenadas en las urnas el domingo pasado?

Mi capacidad de optimismo no alcanza para tanto. Dijo Claudia López, tratando de tener una actitud mental sana, que con Uribe “no nos pondremos de acuerdo con el pasado, pero podemos hacerlo con el futuro”. Todo el mundo puede cambiar, por supuesto. Pero no parece ser el caso del expresidente. Mientras estamos centrados en el mandato popular contra la corrupción, en abstracto, esta campea en la conducta de los dirigentes, en concreto. El doctor Uribe Vélez y su apoderado Diego Cadena parecen estar empeñados, por estas fechas, en armar un plan corrupto de desprestigio contra la justicia, particularmente, contra los miembros de la Sala de Instrucción de la Corte Suprema que investigan al expresidente y que le pidieron a la Fiscalía investigar a Cadena, ese extraño defensor del exmandatario y de varios capos del narcotráfico y que, con tan escasos años de carrera, ha amasado tal fortuna que ya cuenta con avión privado (ver las2orillas.co).

¿Vuelven los montajes y espionajes ilegales del DAS, ahora agravados con suplantaciones de identidad, con búsqueda de datos íntimos y de debilidades personales de los magistrados investigadores? Vamos a saberlo. Y, sí, hacer montajes y suplantar la identidad de los funcionarios judiciales que lo investigan a uno es corrupción. Y de la peor.

https://www.elespectador.com/opinion/corrupcion-de-corrupciones-columna-808794

31.18.-CARRASQUILLA REINCIDE – Salomón Kalmanovitz

Hace más de una década el actual ministro de Hacienda lanzó una iniciativa parecida a la que volvió a hacer frente al gremio de los industriales, de gravar toda la canasta familiar y devolver a los estratos más bajos lo que hubieran podido perder en sus compras diarias: el 19 % de la cucharada de aceite, de las dos papas, del hueso carnudo, del vasito de leche, del par de huevos, de las vísceras de pollo, de los sobrecitos de azúcar y de café. Para poder hacer la devolución, todas las familias del país deberán entrar al redil del sistema financiero, del que huyen por sus exorbitantes comisiones sobre el uso de las tarjetas débito, por mover o no mover la plata y porque pagan un interés ridículo sobre los depósitos recibidos. Algún vocero del gremio financiero propuso que se aplicara el 4 x 1.000 al uso del efectivo, lo cual significaría que el propio Estado restringe su soberanía monetaria y renuncia a la universalidad del dinero que emite.

27 ago 2018.- Sucede que las familias más pobres son las que menos usan el sistema financiero, de tal modo que sería improbable que el Ministerio les devolviera lo que les quitó al igual como se le roba un dulce a un niño, aun si tuviera la voluntad de hacerlo. El resultado es otro aumento de la desigualdad social por la intervención del Gobierno, que es regalado con las empresas, a las que les reduce impuestos que compensa castigando a las familias pobres y a la clase media. Carrasquilla dijo crípticamente que había que hacer un Sisben de ricos, con lo cual pudo decir que hará el listado de subsidios que reciben de parte de la administración tributaria para eliminarlos o quizá todo lo contrario.

Con respecto a las contribuciones de la clase media, se oyen muchas quejas por la entrada en acción de la reforma tributaria de 2016 que limitó el total de las deducciones que se hacían antes y que han terminado con aumentos hasta del 40 % en la carga para la declaración de este año. Se prepara entonces otra peluqueada de los ingresos de los asalariados profesionales, mientras que los dividendos, rentas e intereses del 1 % de las familias más ricas del país seguirán exentos.

Juliana Londoño ha argumentado a favor del impuesto al patrimonio como un instrumento que causa pocas distorsiones económicas, aumenta el monto del recaudo y es progresivo. Hay que agregarle que el impuesto al patrimonio puede extraer recursos de sectores de terratenientes rurales y dueños de lotes urbanos, que han sido grandes evasores históricos del fisco colombiano. Este tipo de impuesto fue utilizado por las administraciones Uribe y por el propio Santos de manera exitosa, contribuyendo al fortalecimiento del Estado, pero como todo impuesto progresivo fue aprobado temporalmente por el Congreso.

Según Londoño, el 1 % más rico de colombianos concentra el 44 % de la riqueza del país, incluyendo los patrimonios ocultos en paraísos fiscales, algunos de los cuales fueron descubiertos en las revelaciones sobre los Panamá Papers. Según ella, el sinceramiento de algunos de los patrimonios escondidos mejoró la progresividad del sistema tributario.

La taimada propuesta de Uribe de otorgar un caritativo salario mínimo especial por decreto de Duque solito obstaculiza la política del Gobierno y cuestiona además al propio Carrasquilla. Busca también deslegitimar a las organizaciones sindicales que han jugado algún papel en la negociación anual del salario mínimo.

https://www.elespectador.com/opinion/el-combate-la-corrupcion-columna-807082

30.18.-MANO DURA Y CORAZÓN DE PIEDRA -Cristina de la Torre

Sí, vuelve la caverna con todos sus fierros al poder: con la estrategia bifronte de extremar la desigualdad en este país de pobres y excluidos y, por otro lado, apretar con mano de hierro la protesta social que de allí derive. Riesgo a la vista cuando ocho millones de colombianos repudiaron las miasmas de la politiquería y recelan del curubito empresarial. Símbolo ominoso de las componendas que sellaron alianzas en la cumbre cuandoquiera que el monolito del poder se vio amenazado, tres expresidentes —dos aparecidos y otro sub judice— dizque saltaron de la polarización a la reconciliación.

21 ago 2018.- Fue, sin duda, pacto de yo-con-yo para repartirse la torta que un incauto administra. Del Frente Nacional rescatarán las políticas de seguridad y orden público que atribuían al pueblo el carácter de enemigo interno. Y, en economía, coronarán el ponqué neoliberal, que desde Gaviria todos ellos amasan, con la roja cereza de una reforma que eliminará casi el último tributo que pesaba sobre los ricos, y cargará contra las clases trabajadoras.

Reforma regresiva montada desde hace 30 años sobre la conveniente falacia de que regalarles impuestos a las empresas (¡a sus dueños!) dispara el empleo, esta vez podrá estancar el crecimiento y dejar al Estado con recursos franciscanos para educación y salud. Lo que eleva la productividad y el empleo, demostrado está, es la innovación que nuestros flamantes empresarios no abocan. Sostiene

 Fabio Arias (Las2orillas) que en cinco años los empresarios dejaron de pagar $46 billones por parafiscales, concesión del Gobierno en 2012. Por exenciones sobre patrimonio y renta de los últimos años, se habrían ganado $6 billones adicionales, a los que sumarán otro tanto por la reforma tributaria de Carrasquilla-Uribe-Duque. Pero la informalidad laboral sigue en 64 % y el desempleo aún ronda el 10 %.

No se sorprendan, pues, si la gente se toma las calles. Ni pretenda el ministro Botero, de Defensa, imponer la protesta asexuada de sus sueños, aconductada por el mazo con el que cree destripar la lucha de clases. El de protesta pacífica es derecho inherente a la democracia, no es subversión ni revuelta ni crimen. Sin él, no hubieran conquistado las mujeres su derecho al voto, ni los trabajadores el suyo a jornada laboral de ocho horas, ni los campesinos despojados podrían recuperar sus tierras.

Mas, mucho indica que la derecha montaraz de vuelta al poder acaricia la impronta contrainsurgente que marcó las políticas de seguridad y orden público en el último siglo. Bajo la capa anticomunista (del conservatismo y la Iglesia primero y, luego, de la Guerra Fría) se estigmatizó, persiguió o asesinó al que protestara o discrepara. Todo librepensador resultó sospechoso de profesar el bolchevismo en la República Conservadora, el comunismo en el Frente Nacional, el terrorismo vistiendo de civil en el gobierno de la Seguridad Democrática, el castrochavismo como enseña de pánico para la retoma del poder. Al trato de insurgente que recibió el ciudadano inerme contribuyeron las guerrillas. Su táctica de lucha legal e ilegal redundó en el sacrificio de muchos demócratas que nunca dispararon. Y le dio a la derecha argumentos para violentar a la izquierda legal y al movimiento social, pretextando lucha antisubversiva.

No se visualiza la desaparición de tal legado: el ministro Botero evoca ahora símbolos de aquella tradición. Y el CD acaba de presentar proyecto de ley que niega acceso de la JEP y de la Comisión de la Verdad a información reservada sobre las vicisitudes del conflicto armado, con el argumento de que algunos de sus magistrados son “de tendencia de izquierda”. Secta de extrema derecha en lo político y en lo económico, el partido de Gobierno rinde otra vez tributo a su lema: mano dura y corazón de piedra.

https://www.elespectador.com/opinion/mano-dura-y-corazon-de-piedra-columna-807229

29.18.-PROTESTA SOCIAL Y EL SANTO GRIAL – Jorge Iván González

Pretender que la protesta social responda al interés colectivo es una ilusión tan desproporcionada como la que inspiró la búsqueda del Santo Grial. El sueño irrealizable del designado ministro Botero desconoce que los procesos de elección colectiva nunca pueden satisfacer a todos los ciudadanos. Siempre habrá personas descontentas que buscarán expresar sus intereses de muy diversas maneras.

3 ago2018-. La literatura sobre la imposibilidad de conciliar el interés individual con el general es abundante. Buchanan, por ejemplo, piensa que el interés colectivo no existe, y que su búsqueda es tan fantasiosa como la del Santo Grial. Y el interés colectivo no puede existir por varias razones. La primera, porque nadie puede afirmar de manera legítima que su visión del mundo es la mejor, y la que más conviene a la sociedad. Este tipo de pretensión es propia de quienes se sienten con vocación de mesías. Y, segundo, porque los individuos tenemos concepciones tan diferentes de la realidad, que no es posible encontrar un camino que lleve a la convergencia de las preferencias.

En el proceso de construcción de sociedad se ha recurrido a diversos métodos para lograr una cierta confluencia entre la diversidad de intereses. Para Habermas la acción comunicativa y la deliberación son instrumentos privilegiados para allanar las diferencias. Pero como el diálogo tiene limitaciones intrínsecas, es inevitable terminar recurriendo a otros mecanismos, como la imposición, la dictadura, la regla de mayoría, la negociación, o la protesta social. Cualquiera de estas alternativas es imperfecta, y en ningún caso puede llegar a una solución que represente el interés colectivo.

La concepción que tiene el futuro ministro de la protesta social, y del interés colectivo es platónica e irreal. Además, es profundamente peligrosa. El afán desmedido de los mesías por buscar que su interés sea el de la colectividad, ha llevado a recortes de las libertades individuales, y a procesos de homogenización que resquebrajan la diversidad y que terminan rompiendo los fundamentos de la democracia. Suponer que existe un interés colectivo obliga a pensar en un juez supremo que decide sobre su validez y facticidad. Y este ser superior puede realizar su tarea únicamente si actúa como dictador. La propuesta de Botero contiene los gérmenes que alimentan las lógicas totalitarias.

Frente a esta visión estrecha de la sociedad, es necesario responder con la pluralidad y la afirmación de los múltiples espacios de la libertad individual. En el quehacer cotidiano llegamos a ciertos acuerdos parciales, que no obstante sus limitaciones, pueden ser consistentes con una sociedad bien ordenada. Para alcanzar un equilibrio razonable no se requiere que los acuerdos sean aceptados por todos los individuos.

La visión de Botero, que es perfeccionista y trascendental, va en contra de los principios básicos de las sociedades liberales. La protesta social siempre tendrá reivindicaciones parciales y específicas. Esta es su característica sustantiva. Allí radica su esencia. En el mundo platónico de Botero no habría necesidad de protestas sociales, porque antes de salir a la calle el interés colectivo ya habría sido definido. Y en lugar de escuchar las voces diversas de las manifestaciones callejeras, bastaría con guardar silencio para poder oír con claridad la decisión del mesías.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/buscando-el-santo-grial-2755948

29.18.-POLICÍA MALO, POLICÍA BUENO – Salomón Kalmanovitz

La posesión de Duque fue precedida por la publicación de un memorial de agravios del Centro Democrático contra el legado de Juan Manuel Santos. Era un catálogo de mentiras, exageraciones y medias verdades que proyectaban una economía postrada y una sociedad destruida, contra todas las evidencias de la estadística y de las agencias internacionales (ONU, FMI).

Entre otros, denunciaban un país inundado de coca, sin desarrollo social, la economía saturada de impuestos, la salud en cuidados intensivos, más corrupción y derroche y con mala imagen, como si nada hubiera cambiado desde la era Uribe. El discurso del presidente del Senado, Ernesto Macías, en la posesión de Duque fue venenoso, divisivo y polarizante, logrando desacreditar las palabras del presidente electo, que daban un débil mensaje sobre un supuesto pacto de unidad, que pretendía dejar atrás los odios y ofrecía “soluciones y no agresiones”. 

12 Ago 2018.- Era la puesta en escena en Colombia de una estrategia desarrollada por Donald Trump contra la gran obra de Barack Obama, quien logró sacar a la economía global de una profunda recesión y avanzó importantes programas sociales, que hicieron la vida más grata para 30 millones de ciudadanos norteamericanos pobres. Trump lo negó todo con fake news y comenzó a destruir la herencia progresista; tras un año y medio de presidente, el impulsivo magnate sigue obsesionado con el espejo retrovisor, porque sabe que su calidad de liderazgo y de gobierno es inferior a la demostrada por Obama. Trump está empeñado en destruir sus logros, perseguir débiles inmigrantes y además acabar con la economía global. Los “triunfos” de Trump son las crisis económicas de Irán y Turquía, que están contagiando a la Unión Europea, y el debilitamiento de China, que también amenaza la suerte de las economías latinoamericanas y del África. En últimas, Trump puede hacer colapsar el crecimiento de los Estados Unidos que, se le olvida o ignora, es el centro de la economía global.

La diferencia entre Trump y el Centro Democrático es que acá se inventaron un presidente joven, moderno, con el ideal de hacer un gobierno tecnocrático, para lo cual nombró un gabinete de jóvenes, la mitad mujeres. Sin embargo, los puestos estratégicos —Hacienda, Defensa, Trabajo, Cancillería e Interior— quedaron en cabeza de la caverna derechista. La bancada del Centro Democrático le está midiendo el aceite al presidente, socavando su autoridad, quitándole apoyo a la consulta contra la corrupción, de la cual son sobresalientes ejecutores, o cuestionando que un viceministro de Vivienda haya participado en el crimen de redactar un manual contra el matoneo de los jóvenes de orientación sexual diversa. Los talleres “Construyendo Colombia” del nuevo presidente son un remedo de los “consejos comunales” de Uribe, pues carece de su carisma, pero buscan lo mismo: dar la apariencia de consultar al pueblo y solucionar sus problemas sin hacerlo.

Se revela el contraste entre el malo Macías y el bueno Duque. Me recordó las series de televisión policíacas en las cuales han tomado preso a un sospechoso quien primero es golpeado y torturado por un agente que logra debilitar su resistencia; después entra en acción otro policía que le dice que lo siente mucho, que el otro es un bruto que ni siquiera tiene bachillerato, pero que si colabora le promete su pronta libertad. Lo cierto es que ambos policías buscan lo mismo: quebrar al ciudadano.

https://www.elespectador.com/opinion/policia-malo-policia-bueno-columna-805742

28.18.-LA REFORMA DE LA JUSTICIA COMIENZA POR CORREGIR LA TUTELA – Juan Manuel López

Las prioridades que se plantean al gobierno desde los ‘formadores de opinión’ no necesariamente coincide con las mayores necesidades de nuestra comunidad. De hecho casi siempre se basan no solo en la inmediatez de los problemas sino en las dificultades del gobierno. 

Por eso se refieren a las reformas tributaria, a la reforma pensional o a los ajustes a los Acuerdos de Paz. 

Pero lo que más requiere el ciudadano y la comunidad es lo que determina la razón misma de ser de un Estado, es decir el instrumento que permite la solución de conflictos de una manera pacífica, o sea una Administración de Justicia que opere. 

7 agos 2018- Se puede decir qué hay un consenso respecto a su inoperancia y a la necesidad de reestructurarla más que de simplemente reformarla.

Sobre lo qué hay menos claridad es sobre el qué reformar y el cómo. Peor aún es que se ha tratado de buscar soluciones con arreglos en la cúpula – las relaciones entre las Altas Cortes-, olvidando en la práctica los resultados que se producen al nivel del diario vivir de la población.

Lo paradójico es que lo que se ha pretendido como avance y como respuesta a esas deficiencias de la Justicia, se ha acompañado de la consolidación del mal que suponía tratar de remediar.

Porque la Tutela tuvo su origen justamente en que la ineficiencia de la Administración de Justicia dejaba desamparado al ciudadano por falta de respuesta oportuna a los abusos o las omisiones de parte de los responsables de garantizar sus derechos.

Sin embargo lo que resultó es que ese nuevo instrumento al adaptarse a lo que existía en vez de reformarlo, lo que hizo fue mantener la justicia ordinaria con todos sus defectos sin corregirlos.

El texto de la norma constitucional decía: “Toda persona tendrá acción de tutela para reclamar, en todo momento y lugar, mediante un procedimiento preferente y sumario, por sí misma o por quien actúe a su nombre, la protección de sus derechos constitucionales fundamentales, cuando quiera que éstos resulten vulnerados o amenazados por la accion o la omisión de cualquier autoridad pública. (..)”

Pero por ser solo una idea -se podría decir una ilusión sin reglamentación ni concreción- al formalizarse en una nueva jurisdicción desplazó y suplantó la justicia ordinaria.

Hoy por diferentes razones la tutela perdió su carácter inicial y sus efectos son contradictorios con su carácter fundacional.

A comenzar porque dejó de ser una Justicia excepcional y subsidiaria cuando la ordinaria no cumple o erra, y la remplazó relegando aquella a una mínima función pues todos los interesados funcionan a su alrededor: quienes acuden a ella porque su condición de preferencial supone ofrecer resultados expeditos; los jueces porque a diferencia de los trámites de la Justicia normal, está tiene una acción coercitiva pues el desacato es sancionado en principio automáticamente; Igualmente sirve a otros responsables como ‘los particulares que ejerzan funciones públicas’ para evitar eventuales responsabilidades como el caso de las EPS que remiten ellas mismas los pacientes a que busquen sus derechos por la vía de las tutelas; y, como  ‘Jurisdicción Constitucional’, ajena a la Civil, a la Administrativa, a la Penal, etc… su órgano supremo, la Corte Constitucional, pudiendo elegir en forma inevitablemente arbitraria según las influencias de los pocos que logran que atiendan sus legítimos intereses algo como 300 entre 10.000 revisiones que mensualmente les llegan.

Como lo decía su texto inicial se buscaba el amparo contra el mal comportamiento de las autoirdades, cuando hoy son las mismas autoridades las que acuden a esta figura para controvertir decisiones que favorecen a los particulares, y vemos a Superintendncias, a entidades como el Banco de la Republica, a órganos reguladores o a Ministrios cuestionando las decisiones de la Justicia Ordinaria ejerciendo esa acción contra los particulares.

Porque la Tutela acabó siendo una especie de instancia contra los mismos fallos judiciales, la cual, como lo dice el texto inicial, a dIferencia y en contra del principio del Código General del Proceso, la puede presentar cualquier persona “por sí mIsma o por quien actúe a su nombre” sin llenar el requisito de que en los procesos judiciales solo pueden actuar los abogados.

Lo que se pensaría se refería a los Derechos que la misma Constitución enumera resultó no ser taxativo sino se ha ido ampliando sin método o regulación alguna, y por simple interpretación u opinión de un juez se vuelve derecho fundamental el libre desarrollo de la personalidad, o ciertos accesos a un ambiente sano o ciertas modalidades del derecho al trabajo, o incluso la misma defensa de un interés económico, pues de una u otra forma todos convergen en algún derecho fundamental.

El primer paso para reformar la Administración de Justicia tiene que ser ajustar la Tutela.

27.18.-LA OCDE VALIDA A PIKETTY – Beethoven Herrera

Pese a que los activos fijos son una evidente forma rentable de inversión, la Ocde advierte que las empresas no están invirtiendo sus utilidades. 

Pese a que los activos fijos son una evidente forma rentable de inversión, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo económicos (Ocde -Oecd, por sus siglas en inglés-) advierte que las empresas no están invirtiendo sus utilidades, lo cual afecta el crecimiento.

El último número del Economic Outlook Oecd, muestra que, a pesar de que la rentabilidad de los activos fijos oscila entre el 10 y el 14 por ciento en Estados Unidos, Alemania y Holanda, así como a los bajos tipos de interés, no hay un aumento significativo en la inversión, como era de esperarse. La Ocde sugiere que para mantener niveles de crecimiento similares a los que precedieron a la crisis, la inversión entre el 2018 y el 2019 debería situarse alrededor del 12 por ciento. 

29 jul 2018.- La Ocde, organismo al cual Colombia acaba de ingresar, explica que las corporaciones en países como Estados Unidos optan por fusionarse o comprar compañías competidoras en lugar de invertir en activos nuevos, lo cual cuestiona la efectividad de las políticas de incentivos fiscales como estímulo para la inversión y el empleo. El informe sugiere que se requiere mayor protagonismo de las políticas fiscales para reactivar la demanda frente a las recesiones mediante inversión pública, pues la política monetaria no funcionará bien en presencia de bajas tasas de retorno de las inversiones.

Es común pensar que la tecnología reduce la participación del ingreso de los trabajadores, pues la robótica y automatización implican una alta inversión. Sin embargo, la Ocde no comparte tal explicación y muestra que las tasas de rendimiento no han reaccionado a los bajos de tipos de interés y la participación del trabajo ha descendido. Tal conclusión coincide con estudios de la Universidad de Greenwich, los cuales muestran que la tendencia a la reducción en el ingreso de los trabajadores se explica más por el debilitamiento de los sindicatos y la negociación colectiva que por la incorporación de tecnología.

Por ello, recomienda aumentar la inversión en educación, cualificación e infraestructuras públicas, contrario al paradigma neoliberal que se concentra en la flexibilización laboral y el debilitamiento de la capacidad negociadora de los trabajadores, agravando las desigualdades. Es notable que las conclusiones de la Ocde coincidan con la afirmación de Thomas Piketty, en su libro El capital en el siglo XXI, de que la tasa de rentabilidad del capital es sistemáticamente mayor que el crecimiento del PIB.

Cierra la Ocde su documento, proponiendo impulsar la demanda agregada y el crecimiento por medio del aumento de salarios en lugar de inundar las empresas con recursos financieros que no canalizan hacia la inversión productiva. Así mismo, recomienda aumentar los salarios en vez de expandir la deuda pública y privada. Sugiere también fortalecer la capacidad negociadora entre los trabajadores y las organizaciones, pues esto generaría una demanda más sólida, y dinamizaría el crecimiento con una mayor capacidad productiva que puede contribuir a disminuir las desigualdades.

http://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/la-ocde-valida-a-piketty-519545

27.18.-DEIRDRE MCCLOSKEY, LA ECONOMISTA DE MODA QUE ENTIERRA LAS IDEAS DE THOMAS PIKETTY – Carlos Gustavo Rodríguez

WSJ Según la economista, “la riqueza no se construyó apilando ladrillo sobre ladrillo, sino apilando idea sobre idea” El problema no es solucionar la desigualdad, sino la pobreza defiende McCloskey. O sea, ¿escoja?

Un libro valiente, pero equivocado. Esa es la conclusión a la que la economista Deirdre Nansen McCloskey llegó al analizar al fenómeno en ventas de Thomas Piketty: El capital en el siglo XXI. McCloskey critica las ideas de su colega francés en su ensayo Pesimismo medido, no medido, mal medido e injustificado. A continuación, LR realiza un resumen conectando las principales ideas que escribió en este texto, traducido del inglés por la Fundación para el Progreso, en el que defiende la hipótesis de que el capitalismo, o el ‘trade-tested betterment’, como lo llama ella, no es el origen de los problemas, sino al contrario, la causa del desarrollo económico:

20 jul 2018.- “La lectura del libro de Piketty es una buena oportunidad para entender la preocupación de la izquierda sobre el capitalismo y ayuda a poner a prueba su fortaleza económica y filosófica. La inquietud de Piketty de que los ricos se vuelvan cada vez más ricos es una más de una larga lista que lleva hasta las ideas de Malthus, Ricardo y Marx. Desde esos tiempos, el ‘trade-tested betterment’ (concepto que es mejor al del capitalismo, que implica que lo que nos hace más ricos es la acumulación de capital, y no la innovación) ha enriquecido a la humanidad. Sin embargo, la izquierda olvida sistemáticamente esto y comienza a preocuparse hasta el punto que concluyen que el capitalismo está condenado, excepto si se le introduce el monopolio de la violencia del gobierno, o con dinero para industrias incipientes o, como lo propone Piketty, con un impuesto para gravar al capital que causa la desigualdad.

Sin embargo, estos economistas rara vez consideran necesario demostrar que sus propuestas de intervención estatal funcionarán como deben. Así, el gran número de imperfecciones, que jamás han sido medidas, llevan a los economistas jóvenes a creer que el ‘trade-tested betterment’ ha funcionado mal, pese a que todo demuestra que desde 1800 ha funcionado muy bien.

Todas las dudas, desde Malthus a Piketty, comparten un pesimismo que vende, porque a la gente le gusta escuchar que el mundo se está yendo al infierno, pese a que somos mucho más ricos de lo que éramos dos siglos atrás. La idea central de Piketty es que el retorno sobre el capital excede la tasa de crecimiento de la economía, por lo que el resto estamos condenados a que los capitalistas ricos se enriquezcan, mientras nosotros nos quedamos atrás. Sin embargo, esta idea podría ser cierta si sus supuestos lo fueran: es decir, que solo la gente rica posee capital y que el capital humano no existe.

Al final, la preocupación ética recae solo sobre el coeficiente de Gini y no sobre la condición de la clase trabajadora. La preocupación de Piketty es que los ricos se enriquezcan más, así los pobres también lo hagan. Su preocupación radica exclusivamente en una diferencia, en un coeficiente de Gini.

Por lo tanto, la única esperanza para él es que el gobierno ponga un impuesto mundial progresivo sobre el capital que grave a los ricos, a pesar de que sus mismos datos demuestran que únicamente en Canadá, Estados Unidos y Reino Unido ha aumentado la desigualdad del ingreso.

En general, los errores técnicos en sus argumentos se pueden encontrar. Uno de estos es la definición de Piketty de que la riqueza no incluye el capital humano, la principal fuente de ingresos en los países ricos. El mundo ha sido transformado desde 1848 por esto y la única razón por la que se excluye en el texto pareciera ser forzar la conclusión de Piketty, porque si se incluye el capital humano son los trabajadores quienes poseen la mayor parte del capital de la nación.

Pero, al final, si se profundiza en el texto, su pensamiento ‘estructural’ caracteriza a la izquierda y el problema ético fundamental del libro es que no ha reflexionado sobre las razones de por qué la desigualdad es mala. La condición de los pobres ha mejorado sustancialmente y el hecho de que los ricos actúen de manera vergonzosa no implica automáticamente que el gobierno deba intervenir para detener esto. Si a cada gobernante se le asignara la tarea de mantenernos a todos dentro de un comportamiento ético, el gobierno podría tener nuestras vidas bajo su tutela tal como sucede ahora en Corea del Norte.

Lo cierto es que en las últimas décadas no ha habido un estancamiento total de los ingresos reales, por lo que no sirve proponer derrocar el sistema, cuando el sistema en la práctica está enriqueciendo a los pobres en el largo plazo. La ira envidiosa hacia el consumo de los ricos no significa una mejora para los pobres.

Si se mide el capital de una forma más exhaustiva, incluyendo el capital humano, el rendimiento del ingreso sobre el capital está distribuido de una forma más igualitaria. El consumo de necesidades básicas es más equitativo a medida en que la historia de los países que se enriquecen sigue su curso, por más que el crecimiento económico acumule la riqueza de forma desigual . No importa si los pobres tienen el mismo número de brazaletes de diamantes, lo que importa es si tienen las mismas oportunidades para votar o aprender a leer. El coeficiente de Gini es irrelevante para el propósito de elevar a los pobres a una condición de dignidad.

Por esto, no se puede explicar el mundo solo con la acumulación de capital, pues la riqueza no se construyó apilando ladrillo sobre ladrillo, sino apilando idea sobre idea. Lo importante fueron las ideas, no los ladrillos. Unas ideas que se desencadenaron por una ideología conocida como liberalismo. Gravar a los ricos con impuestos para ayudar a los pobres parece una buena idea, pero la redistribución no ha sido el principal sustento de estos.

Los economistas de izquierda están obsesionados con cambios que no ayudan a los pobres y con una envidia por el consumo de los ricos. En síntesis, están más dispuestos a asfixiar con impuestos a los ricos del ‘trade-tested betterment’ que ha sido lo que más ha ayudado a los pobres. Los trabajadores del mundo se tienen que unir, exigir progreso, bajo un régimen de propiedad privada y con fines de lucro. El tema social del libro de Pikkety es una restrictiva ética de la envidia, su política supone que los gobiernos pueden hacer lo que quieren, y su economía tiene fallas. Es un libro valiente, pero equivocado”.

https://www.larepublica.co/globoeconomia/deirdre-mccloskey-la-economista-de-moda-que-entierra-las-ideas-de-thomas-piketty-2751491

26.18.-¿GOBIERNO CORPORATIVISTA? – Cristina de la Torre

En la ficción de que por un lado va el técnico y por otro va el político, muchos celebran en el nuevo gabinete el predominio de especialistas experimentados supuestamente ajenos a la mano maloliente de los partidos. Pero tal vez se engañan. Por dos razones. Primero, porque ejecutar un programa de gobierno es hacer política. Dar vida a la propuesta que triunfó en elecciones. Ejercer el poder. ¿O es que no hace política —de extrema derecha— un Carrasquilla que emplea la aséptica matemática para elevar a 16 salarios anuales la retribución de los altos funcionarios del Estado, mientras reduce de 14 a 13 las mesadas de los pensionados, pobres en su mayoría?

Segunda razón: porque un gabinete integrado casi en exclusiva por emisarios del gran capital organizado en asociaciones gremiales emula la fórmula política del corporativismo fascista. En gobierno de tal naturaleza, no expresan los gremios objetivos generales de la sociedad sino intereses particulares que suplantan el fin del bien común propio del Estado democrático.

24 jul 2018.- En Colombia, son intereses de vertiente común con el programa económico del entonces candidato uribista, ahora vertidos en propuesta del Consejo Gremial Nacional al presidente Duque, denominada Reactivación Económica 2018-2022. Intereses encarnados, para rematar, en ministros que proceden de Fenalco, Andi, Asobancaria, Anif, Fenavi, Asomóvil, Asocolflores, Asograsas… Y todo ello signado por la elocuente aglomeración de empresarios en el proceso de empalme entre gobiernos. Tantas coincidencias sugieren preguntas incómodas: ¿cooptará el Gobierno de Duque a los gremios?; ¿éstos lo suplantarán?, o bien ¿serán gremios y Gobierno una y misma cosa?

Acaso por la costumbre ancestral de prevalecer si émulos, el documento de marras respira la convicción de que el desarrollo del país sólo depende de los empresarios; y, por lo tanto, del apoyo que el Estado les brinde para competir sin cortapisas, ojalá sin impuestos a los ricos o con muy pocos. Aspira el CGN a que el nuevo Gobierno acoja su grosera escalada de ventajismos como insumo para el Plan de Desarrollo. El Estado, dice el documento, debe “intervenir para garantizar la competencia, evitando interferir y obstaculizar el desarrollo de los negocios”.

Propone reducir impuestos a las empresas y compensar el faltante aumentando el número de contribuyentes, con todos los que reciban desde 2,5 salarios mínimos. Y suprimir los impuestos parafiscales. Pero nada dice de gravar dividendos, fuente sustanciosa de grandes fortunas que no pagan este impuesto. Mantener los contratos de seguridad jurídica, creados por Carrasquilla en el gobierno de Uribe para favorecer sin pudor a grandes firmas. En simultánea, pide mantener la flexibilidad laboral y su tercerización, mecanismos que degradaron el ingreso de los trabajadores.

Sobre el campo, el discurso consagrado para mantener el estado de cosas y las iniciativas de modernización sólo en favor de los poderosos: demanda reglas claras sobre extinción de dominio por inexplotación o por causas ambientales, pues teme que “dichos mecanismos se utilicen de forma arbitraria para alimentar el Fondo de Tierras (…) en desmedro de la propiedad privada”. También le parece que la rigidez comercial de la Unidad Agrícola Familiar le impide a la agroindustria desarrollar economías de escala. Pero nada dice del latifundio improductivo, ni de la ganadería extensiva.

Si esta propuesta parece puntualización del modelo económico que Duque ofreció como candidato, si una señal abrumadora de que podría compartirlo es la designación de un gabinete dominado por la impronta de los gremios económicos, ¿se estaría coqueteando con el corporativismo de derechas que quiso Laureano Gómez implantar en 1952?

https://www.elespectador.com/opinion/el-fantasma-del-comunismo-columna-800504

25.18.-EL FANTASMA DEL COMUNISMO- Cristina de la Torre

Taca burro la cofradía neoliberal. Su socorrida reducción de toda idea divergente a comunismo comeniños resulta contraevidente y no cumple sino función de propaganda. Con López Obrador (AMLO) en México y el sorpresivo despertar de la centroizquierda en Colombia, la nueva izquierda de la región termina por depurarse, sin muchas reservas, en alternativa socialdemocrática. A distancia sideral de las dictaduras sanguinarias de Venezuela y Nicaragua. Y del modelo económico que el presidente electo, Iván Duque, ofreció en campaña por medio de su hoy ministro Carrasquilla, conspicuo ejecutor del modelo que ahonda las desigualdades, en el segundo país más desigual del continente.

16 Jul 2018.- El llamado de Duque a la unidad nacional por la prosperidad de todos parece contraerse a la sola prosperidad de los gremios económicos que recibirán nuevas gabelas sin contraprestación y la mitad de los Ministerios en el gabinete. ¿Será éste el Gobierno de la plutocracia encabezado por un titular de Hacienda que considera el salario mínimo “ridículamente alto”? Modelo apolillado, cruel, que el mismísimo Banco Mundial acaba de cuestionar, mientras algún portavoz de nuestra elite abreva en la misma acequia: para escándalo de más de un gurú del Consenso de Washington, Miguel Gómez Martínez propone volver a los planes de desarrollo y a la planeación económica (Portafolio 4/7/18).

El discurso de AMLO respira aires de la Cepal de Prebisch y Frei y Carlos Lleras. Ni Stalin ni Castro ni Maduro. Anuncia el mexicano cambios profundos de beneficio prioritario a los más pobres, pero dentro de la legalidad, respetando la propiedad privada y las libertades de asociación y empresa. Con disciplina financiera y fiscal (como lo hizo mientras fue alcalde de la capital). En busca de mayor igualdad, aumentarán la inversión del Estado en política social y su iniciativa empresarial para crear empleo. En Colombia, centro y petrismo convergieron en pacto reformista cuyo decálogo, de izquierda democrática, se firmó en mármol.

Tendrán ellos que huirle a la tentación populista, inflacionaria, de emitir dinero para financiar la política pública; volver al desarrollo y a la planeación concertada con el sector privado; y, en la lucha contra la pobreza, reemplazar subsidios por empleo. Reindustrializar; regular mercados; y redistribuir en serio, ajustando el salario mínimo y cobrando más impuestos a los que más tienen. El Banco Mundial se alinea ahora con el modelo de agricultura familiar, clama por devolverle al Estado sus funciones sociales y habla de política industrial.

No así Jorge Humberto Botero, vocero de los gremios y exministro de Comercio del uribato. En Semana en Vivo declaró: “Yo nunca creí en las políticas industriales (…) creo que el Gobierno hizo bien en (abandonarlas)”. Y agregó que él bajaría aranceles y expondría los sectores productivos a la lucha fría de la competencia internacional. En otra orilla, parece Miguel Gómez lamentar que, a instancias del neoliberalismo, desmontara César Gaviria muchos instrumentos de intervención del Estado en la economía, y clausurara la idea del modelo de desarrollo. Que, con la internacionalización de la economía, ya no se hablara de desarrollo sino de mercado.

Carrasquilla fue mentor estrella del modelo neoliberal. Viene de favorecer gratuitamente a los grandes capitales y de golpear los ingresos de las clases trabajadoras. De arrojar la economía al garete de los mercados, con graves consecuencias para las mayorías indefensas. No hay por ahora indicios de que el Gobierno en ciernes marque un rumbo distinto.

Con el desarme de las Farc y la galvanización del reformismo democrático como fuerza equiparable a su antípoda encallada en el pasado, podrá decirse que en Colombia el comunismo es un fantasma. Pero no lo es el engendro neoliberal.

https://www.elespectador.com/opinion/el-fantasma-del-comunismo-columna-800504

24.18.-NUEVO DIRECTOR DE BANCO MUNDIAL TIRA LÍNEA ECONÓMICA A GOBIERNO DUQUE

Tras su posesión en el cargo, pondrá a disposición del país su conocimiento en conflictos.

Ulrich Zachau, director del Banco Mundial para Colombia y Venezuela Foto:  Archivo / EL TIEMPO

Con la idea de aplicar la estrategia global del Banco Mundial conocida como Human Capital, que busca que los países prioricen inversiones en su gente, llega al país el nuevo director para Colombia y Venezuela de este organismo multilateral: el alemán Ulrich Zachau.

Matemático, economista, doctorado en la Universidad de Oxford, está aquí para “liderar el diálogo con el gobierno y diseñar e implementar un programa de trabajo para apoyar los esfuerzos de las autoridades en la tarea de reducir la pobreza, promover la prosperidad compartida y generar empleos”.

05 jul 2018.- Su posicionamiento en el cargo coincide con un cambio en la estructura directiva del Banco que le da más protagonismo a Colombia, país que antes dependía de la dirección de México y acá solo tenía la gerencia local de la entidad.

¿Qué ventaja tiene para el país el cambio organizativo que le entrega la dirección del Banco Mundial para Colombia y Venezuela?

Tener a un director en la oficina de Colombia nos permitirá responder de manera más eficaz a las solicitudes del gobierno. Además, unir a Colombia y a Venezuela en esta reestructuración, con un director ubicado en Bogotá, es señal de que se reconoce la importancia de Colombia como socio estratégico, un país con políticas estables y con el tercer portafolio más grande del Banco Mundial en América Latina. El cambio también ayudará para poder apoyar mejor a Venezuela en el momento en el que lo solicite. Colombia y Venezuela son países vecinos, y nuestra reestructuración así lo evidenció, así como el impacto que ya ha tenido la migración venezolana.

De Colombia esperamos que el crecimiento económico se acelere a un ritmo gradual en el periodo 2018-2020, con un crecimiento alrededor del 2,7 por ciento en 2018, y alrededor de 3,6 por ciento en 2020

Tiene una vasta trayectoria, ¿qué experiencias cree que le servirían para Colombia. 

He trabajado para la reducción de la deuda en algunos países como Ecuador,Nicaragua, Perú, Polonia y Rusia durante la década de los ochenta y noventa, lo que fue un reto muy interesante. Tuve la oportunidad de ser el primer economista del Banco Mundial para Lituania después de la caída del muro de Berlín. Desde el Banco les dimos relevancia a proyectos transformadores en Birmania (sudeste asiático) donde aumentó drásticamente la calidad de la educación, la salud y la electricidad, aunque todavía está en proceso. Adelantamos programas innovadores para combatir la violencia contra las mujeres en los países insulares del Pacífico y para la inclusión de la población LGBTI y personas afectadas por el conflicto en el sur de Tailandia.

¿Qué visión tiene de la economía colombiana?

Entre el 2003 y 2006 trabajé como director de estrategia y operaciones del Banco Mundial en América Latina y el Caribe, y eso me permitió tener una visión global e integral de los países. Durante ese periodo estuvimos muy activos con Colombia. Cuando empecé a visitar el país, este ya tenía una sólida gestión macroeconómica. Recuerdo que el sistema TransMilenio acababa de comenzar en Bogotá, y ya podíamos sentir la intensa determinación de los colombianos para superar los conflictos, reducir la pobreza y lograr mejoras en los niveles de vida para todos. Me impresionó mucho esta determinación.

Tuve la oportunidad de ser el primer economista del Banco Mundial para Lituania después de la caída del muro de Berlín.

¿Cuál es su expectativa para el crecimiento del PIB?

De Colombia esperamos que el crecimiento económico se acelere a un ritmo gradual en el periodo 2018-2020, con un crecimiento alrededor del 2,7 por ciento en 2018, y alrededor de 3,6 por ciento en 2020. El crecimiento será sustentado por un mayor consumo privado, una recuperación gradual de las exportaciones no petroleras, precios del petróleo más altos y un repunte en la implementación del programa de infraestructura 4G y en la ejecución de proyectos financiados con regalías, incluidos las vías terciarias.

¿Qué habrá que hacer para que esto se logre?

Se requieren más esfuerzos de consolidación fiscal para garantizar el espacio fiscal para los costos relacionados con el posconflicto, evitar nuevos recortes de la inversión pública y cumplir con la regla fiscal.

¿Cree que se ha mejorado en lo social?

Me impresiona ver el desempeño que Colombia ha logrado en la reducción de la pobreza; el acceso a la salud y educación han mejorado considerablemente. En el futuro, el desafío es doble. En primer lugar, ir a la ‘última milla’ en acceso a los servicios, particularmente en áreas rurales y remotas. En segundo lugar, para mejorar la calidad de la atención médica y la educación para que las necesidades de la población se cumplan efectivamente. En el sector de la salud en particular, esto debe hacerse de una manera que asegure la sostenibilidad fiscal.

http://www.eltiempo.com/economia/sectores/entrevista-a-nuevo-director-del-banco-mundial-para-colombia-y-venezuela-239904

23.18.-SAN BUILES: ¡LO QUE FALTABA! – Cristina de la Torre

 Si no fuera por la sangre derramada a causa, entre otras, de incitación a la guerra santa por monseñor Builes, daría risa su canonización en marcha. Adalid del integrismo católico que se resolvió en persecución al liberalismo, al comunismo, al protestantismo, a la masonería, a la mujer, el misionero fundador de parroquias fue sobre todo desafiante animador de la Violencia que nos dejó 300.000 muertos.

2 jul 2018.-  “Los obispos que no defenestran desde el púlpito la apostasía roja no son más que perros echados”, escribió. Y sí. Una legión de tonsurados tradujo su verbo incendiario en clarín de guerra contra toda aquella “bestia diabólica” que retaba la hegemonía —política y religiosa— de Cristo-Rey. Por su parte, cientos de curas encogidos bajo el estruendo de aquellas catilinarias se entregaban en voz baja al apostolado. Hoy recoge monseñor Darío Monsalve este legado del Evangelio; pero en discrepancia con la jerarquía católica, que en la guerra sucesora de la Violencia se sumó al golpe asestado un 2 de octubre contra un tratado de paz.

Como ciudadano, le asiste a Builes el derecho de divulgar su pensamiento; mas no el de convertirlo en puñal para segar vidas, derecho primero de todos. De la libertad de cultos y de la libertad política no se sigue la de matar. Una secta satánica podrá escoger al diablo como dios, pero no sacrificar niños en su rito religioso.

Un recorrido por las pastorales del prelado mostrará su rápida asimilación entre metáfora de Biblia y conminación a la acción. A veces sutil, otras, brutal. Antes de cooptar la sentencia de san Ezequiel Moreno para quien el liberalismo es pecado, escribía Builes: “Si en las divinas Escrituras se os llama Señor de los ejércitos, contened las fuerzas del infierno (…) burlad sus sacrílegos intentos, tronadles en vuestra ira, conturbadlos en vuestro furor (…) quebrantadlos con vara de hierro y despedazadlos como artefacto de barro” (Pastoral 10, 9, 44).

En lucha contra el protestantismo defendió la licitud de “repeler la fuerza con la fuerza”. Después, en arrebato contra el comunismo, inquirió si quienes “formamos los ejércitos de Cristo ¿no hemos de jurar la defensa de sus derechos, aun a costa de la sangre y de la vida?”. En manifiesto de los prelados al pueblo católico que Builes suscribió se leía: “Ni nosotros, ni nuestro clero, ni nuestros fieles permaneceremos inermes y pasivos”. Y fue Troya.

Si no todo pasado se parece al presente, hay soluciones de continuidad que dicen de fardos que sobreviven al tiempo. No hace dos años todavía, cientos de curas instaron desde el púlpito a votar contra la paz. Bien interpretaron el infundio de que ella comportaba una tal ideología de género enderezada a instaurar una dictadura comunista, atea y gay. Vociferó el pastor protestante Arrázola —vaya paradoja— contra el Acuerdo de La Habana, dizque por haberse pactado “con brujería… ¡fuera el enemigo! Decretamos juicio de Dios contra el comunismo”. Involución del castrochavismo a la Guerra Fría.

Todo, bajo la aséptica coartada de neutralidad ante el plebiscito que el cardenal Rubén Salazar ordenó. Como si se pudiera permanecer impávidos, mudos, neutrales frente al hombre que amaga el paso, sin saberlo, hacia el precipicio. No contento el purpurado con su contribución al sabotaje de la reconciliación, descalificó al obispo Monsalve por apoyar la paz. Susana Correa, senadora del Centro Democrático, lo instó a cambiar la sotana por el camuflado de guerrillero. Reminiscencias de un pasado que se niega a desaparecer. Agua ha corrido bajo nuestros puentes, sí, pero volvemos a elegir civiles de paso marcial y charreteras. Ensotanados o no. Y, lo que faltaba, el papa hace santo a un fanático que libra guerras en la era del computador con blasones del Medioevo.

https://www.elespectador.com/opinion/san-builes-lo-que-faltaba-columna-797800

23.18.-EL PILO PAGA – Jorge Iván González

Los pilos que terminen su carrera, y que en su vida profesional reciban ingresos adecuados, deben retribuirle a la sociedad una parte, o la totalidad del costo, de su formación. Esta contribución no se debe limitar solamente a los beneficiarios de Ser Pilo Paga sino a los egresados de todas las universidades públicas.

22 de junio de 2018.-  La financiación del programa Ser Pilo Paga ha abierto la discusión inevitable sobre la disponibilidad de recursos para las universidades públicas. Es evidente que Ser Pilo Paga compite con los recursos para las universidades públicas. Esta afirmación no quiere decir que para financiar a los pilos se tenga que reducir el gasto corriente a las universidades públicas.

En este sentido no hay conflicto. Pero los recursos de Ser Pilo Paga sí riñen con las necesidades de inversión de las universidades, que buscan mejorar la calidad y la cobertura. Dicho de otra manera, Ser Pilo Paga no afecta el cumplimiento de la ley 30 de 1992, pero sí incide en la disponibilidad de los recursos adicionales.

La ley garantiza que los recursos destinados a las universidades públicas crezcan con el índice de precios al consumidor (IPC). De acuerdo con la ley 30, y teniendo como punto de referencia 1993, las universidades públicas “recibirán anualmente aportes de los presupuestos nacional y de las entidades territoriales, que signifiquen siempre un incremento en pesos constantes”. Pero los gastos de las universidades tienen una dinámica que supera la del índice de precios.

Las bonificaciones de los profesores por publicaciones, la actualización de los laboratorios, la inversión en infraestructura, apenas son ejemplos de rubros que pueden crecer a ritmos superiores a la inflación. Las transferencias del Gobierno nacional son insuficientes, y con el tiempo la brecha entre los ingresos y las necesidades se ha ido ampliando. Si este desbalance no se resuelve, como sucede actualmente, se deteriora la calidad y la cobertura de la universidad pública.

Sería ideal que aceptando las bondades intrínsecas de la educación y de la ciencia y la tecnología, el Estado incrementara sus transferencias a las universidades, pero la baja tributación que existe en el país (14% del PIB, frente a 38% de los países de la Ocde) no permite pensar que en los próximos años los mayores recursos para las universidades públicas se vayan a originar en los impuestos.

Una de las consecuencias inmediatas del ingreso de Colombia a la Ocde debería ser el aumento de los impuestos progresivos (renta, patrimonio, dividendos), pero el ambiente político no parece ir en esta dirección.

Una contribución especial de los egresados de las universidades públicas y de los pilos podría contribuir al financiamiento de la educación superior. El egresado, que sea contribuyente, pagaría una sobre tasa teniendo como referencia su ingreso.

Esta contribución especial tiene cinco ventajas. Primera, es progresiva porque está en función del ingreso. Los egresados que no son contribuyentes no pagan. Segunda, a diferencia del crédito, no sesga la escogencia de carrera hacia las que son más rentables en el mercado.

Tercera, es sencilla de administrar porque está amarrada al impuesto a la renta. Cuarta, es solidaria porque los egresados exitosos responden a la sociedad que facilitó su formación. Y, finalmente, estos recursos, que tendrían destinación especial, ayudarían a fortalecer la universidad pública.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/el-pilo-paga-2741237

22.18.-Gobierno-oposición, más democracia – Cristina de la Torre

Guerra civil en el siglo XIX, violencia liberal-conservadora, guerrilla comunista: fantasmas del pasado que moldearon la idea de oposición como amenaza contra la patria y la civilización cristiana occidental. Versión heroica sobre los demonios que la jerarquía católica y la ultraderecha ayudaron a crear, cuando arrojaban a la oposición al ostracismo. Tal percepción campeó aun cuando la oposición pudo ser corolario civilizado del gobierno en períodos democráticos, y no lo fue.

25 jun 2018-  desplegó desde su orilla contra el mandatario que alcanzaba la paz, mientras ignoraba aquel partido el reclamo de la sociedad por 5.000 “falsos positivos” habidos en su gobierno. Claro que la oposición puede abusar de las prerrogativas que la democracia le brinda. Mas no impunemente. Parte sustancial de la variopinta votación de Petro sufragó por hastío con la intemperancia de la oposición uribista, con el irrespeto de su jefe a las instituciones, con el protagonismo del sicario de los 300 muertos como ululante opositor del CD, sin que ese partido dijera mu.

Con el viraje político registrado en estas elecciones, la depuración ideológica de las propuestas en liza y la entronización del Estatuto de Oposición este 20 de julio, un nuevo capítulo se abre en la política colombiana. Y no apenas por las garantías que aquella normativa ofrece a la oposición, sino porque el presidente electo, Iván Duque, trazó la pauta medular antes de asumir en propiedad. Le ordenó a su mayoría en el Congreso bloquear la reglamentación de la JEP, pieza angular de la paz. Su jefe, el senador Uribe, escaló la avanzada mediante instrucciones a Paloma Valencia para lograr sus objetivos cantados: prisión para los jefes de la Farc antes de hacer política, y crear dos instancias independientes de la justicia transicional encargadas de procesar a uniformados y a particulares responsables de delitos en el conflicto. En suma, crear las condiciones necesarias para volver a la guerra. Amenaza, esa sí, capaz de unificar la oposición de nueve millones de colombianos que se jugaron en las urnas por la paz y a los muchos que votaron por Duque creyéndolo inofensivo componedor del Acuerdo con las Farc.

Manes del binomio Gobierno-oposición, dos caras de la democracia, que da tantas garantías al Gobierno para ventilar sus ideas y convertirlas en políticas, como a la oposición para defender las suyas, controlar al poder y erigirse en alternativa de cambio. Cobran aquí vigencia renovada los postulados de Virgilio Barco, genuino liberal, en vísperas de asumir la Presidencia: no le basta a la democracia con el voto, escribe; es de suyo también la existencia de un gobierno con una oposición que lo fiscaliza, serena, civilizadamente. “En una democracia, los derrotados en elecciones pierden el derecho a administrar el país; pero no el de expresar a través de sus voceros su inconformidad (…). Más que a los críticos le temo a la ausencia de fiscalización. (Para mi Gobierno) pido una constante vigilancia política desde las Cámaras, desde los medios de comunicación y desde todos los foros donde se expresan libremente los colombianos”. (La oposición política, Patricia Pinzón de Lewin).

El tic frentenacionalista de la unidad idílica entre todos para salvar la patria es antidemocrático. Democracia no es falso consenso que disuelve el pluralismo en uniformidad, en ficción de concordia. Democracia es disenso, conflicto tramitado por la vía de las instituciones. Lo que no impide compartir ideales y proyectos que trascienden quereres particulares. Como el ideal de la paz y las reformas que le dan figura corporal.

Coda. ¡Divina la selección Colombia! Va para ella una lagrimita de emoción…

https://www.elespectador.com/opinion/gobierno-oposicion-mas-democracia-columna-796494

 

 

21.18.-OPOSICIÓN LIBERTARIA Y REFORMISTA – Cristina de la Torre

La pluralidad de fuerzas que, coligadas, arañaron el poder este domingo con ocho millones de votos augura una oposición tan vigorosa como abominable podrá ser un tercer mandato de Álvaro Uribe. Libertaria, reformista, pacifista, antípoda de la caverna que lo abriga, no le faltará a la oposición energía para hacerse respetar. Pero su eficacia dependerá de la disposición a converger en tareas comunes, ya en el Congreso; ya en las urnas; ya en las calles, arena primigenia de la democracia.  

18 Jun 2018.-  Dependerá de su lealtad a la democracia liberal y a su corolario contemporáneo, el Estado social. Se fincará en la defensa de las libertades individuales y políticas cuando el DAS —órgano de seguridad del Estado— resurja como policía política del “presidente eterno” compartida con criminales para perseguir a las cortes que lo juzgan, a la prensa libre y a sus contradictores. Dependerá, en fin, del ardor con que defienda al Estado que vuelve a respirar, tras décadas de asfixia bajo la tenaza neoliberal.

En campaña de ideas, esa sí política, menearon la centroizquierda y la derecha concepciones divergentes del Estado y su relación con la economía y la sociedad. Dibujó cada uno la matriz de economía política que sustenta su propuesta de país. La reacción, Estado mínimo al servicio de latifundistas y banqueros. La Colombia contestataria que se despabila, Estado promotor del desarrollo y protector de los derechos sociales con recurso al impuesto progresivo sobre el ingreso.

Eje del capitalismo democrático que prevaleció en Europa y Estados Unidos entre 1930 y 1980 (en Colombia como intento malogrado del reformismo liberal), el Estado social busca redistribuir el ingreso en función del bien común, prestar servicios públicos y garantizar los derechos ciudadanos: derecho a educación, a pensión, a salud (ahora convertida en negocio de mercaderes). Derechos de la mujer, de la población LGBTI, de las comunidades étnicas. Derecho de propiedad, violado aquí mediante despojo masivo de tierras por el narcoparamilitarismo y su brazo político seguidor del uribismo. Una nueva oleada de expropiaciones a campesinos se avecina con el relanzamiento de las tenebrosas Convivir.

Correligionario del neoconservadurismo que hace agua por haber esquilmado a los más en provecho de los menos, Duque representa el anverso del Estado social que grava comparativamente más a los pudientes, para financiar la política social de beneficio común. El nuevo presidente rompe el cordón umbilical que une al Estado contemporáneo con el impuesto progresivo, siempre defenestrado por las élites colombianas. Y ahonda las desigualdades: multiplica beneficios a los acaparadores de la riqueza, en un país donde el 1 % de los más ricos concentra el 20 % de los ingresos.

Como si apoyo les faltara para llenar alforjas: con su ley, contra la ley o a bala, como es ya historia patria en Colombia. En el campo, donde el feudalismo de zurriago y sus ejércitos de matones guerrea sin pausa por preservar las tierras usurpadas y sus privilegios de casta. Duque los exime del impuesto predial y archivará la actualización del catastro. Y al empresariado todo, baluarte de su campaña, le concederá decenas de billones en exenciones tributarias.

No consiste la redistribución moderna en expropiar a los ricos para enriquecer a los pobres. Consiste en desarrollar la función social del Estado por referencia a un principio decoroso de igualdad. Y esto, que en otras latitudes es pan comido, a la oposición le plantea un reto colosal: entre las reformas por la paz, hacer de nuestro Estado social de derecho una realidad. Empresa descomunal, pero proporcional a la revolución operada el domingo: 46 % del electorado gritó “no más” al grosero pavoneo de estas castas sin patria y con prontuario.

https://www.elespectador.com/opinion/oposicion-libertaria-y-reformista-columna-795094

20.18.-¿VOLVERÁ LA HORRIBLE NOCHE? – Cristina de la Torre

Si regresara Uribe a la silla de Bolívar en la persona de Duque, no necesitaría convocar constituyente. Para reeditar, ahondado, su modelo de gobierno autoritario y violento, le bastará con ejecutar la sustancia inocultable de las reformas que su pupilo barniza: suprimir la independencia de los poderes públicos, revivir la guerra y abrir nuevas puertas al abuso del poder.

12 Jun 2018.- A ello conducen, por un lado, la disolución de las cortes y su integración en una sola, sacada del cubilete del presidente; y el achatamiento del Congreso a 100 miembros, para lo cual tendría primero que revocarlo. De otro lado, los anunciados “ajustes” al Acuerdo de Paz apuntan a destruirlo; de donde no podrá resultar sino el regreso de la guerrillerada a las armas y el sabotaje a la reforma rural. Audacias que el mórbido Duque acometería, rodeado como estará por las fuerzas vivas de la patria: el clientelismo en pleno, los gremios económicos, el latifundismo, el cuerpo de notables sub judice o prófugos de la justicia, la parentela de la parapolítica, iglesias adictas a la teocracia, verdugos de la diversidad sexual y el popeyismo.

Al nuevo tribunal supremo erigido sobre el cadáver de las cortes que investigan al expresidente y familia, podrá el primer mandatario, es decir Uribe, enviar magistrados de su círculo personal. La reforma le entrega al presidente el nombramiento del fiscal, al Gobierno la estructuración de la investigación criminal, y a la Policía, funciones judiciales. En modo viejo DAS, anuncia Duque la creación de un aparato de control político envolvente sobre la población: un sofisticado sistema de denuncias y seguimiento, con monitoreo electrónico que lo coloca por encima de la Stasi en la Alemania Oriental, de la KGB, de los Comités de Defensa de la Revolución Cubana y sus vástagos del madurismo.

Providencial, esta reforma de las cortes borraría de un plumazo las 280 indagaciones que se le siguen al senador Uribe, más de una de carácter penal. Como la recién reabierta por presunta responsabilidad por omisión del entonces gobernador de Antioquia en las masacres perpetradas por paramilitares y Fuerza Pública en La granja y El Aro en los 90. Y en relación con el asesinato del líder de Derechos Humanos en ese departamento, Jesús María Valle, tras suplicar sin éxito al mandatario seccional protección para la población de esas localidades. Según Semana, la Corte Suprema investiga la formación del grupo paramilitar autor de tales masacres, “que habría usado como base de operaciones la hacienda Guacharacas de propiedad de la familia Uribe Vélez”. El senador pidió celeridad en la investigación.

Por otra parte, Duque le pone dinamita al Acuerdo de Paz. ¿O es que impedir el debut de los desmovilizados en política para arrojarlos a la cárcel no redunda de inmediato en el regreso de 10.000 guerrilleros hacia la disidencia de las Farc o hacia las bacrim? ¿No es eso reactivar la guerra? ¿No es revictimizar a las víctimas que se quedarán, así, sin verdad, sin reparación y blanco de una nueva guerra? De una guerra donde son los campesinos los que ponen los muertos de todos los ejércitos, pues nunca van los hijos del poder al frente de batalla.

He aquí los hilos de la constituyente uribista que Duque lanzaría, no tanto por blandura como por convicción. Chavismo puro y duro. Como lo prueban sus debates de ocho años en el Congreso. Ni Duque es “el James de la política” —despropósito de su jefe de campaña—, ni es Uribe el Cid Campeador de todos los colombianos en todos los tiempos. Media Colombia acaba de apartarse en las urnas de quien encarna, más bien, al procaz perdonavidas, seductor de reprimidos por las hipocresías eclesiales: las religiosas y las políticas. Se ha rebelado ya contra la horrible noche que se le ofrece.

https://www.elespectador.com/opinion/volvera-la-horrible-noche-columna-793748

 

19.18.-ENTRE LA DERECHA Y LA NUEVA CENTROIZQUIERDA – Cristina de la Torre

La excluyente confrontación que muchos temíamos entre extremismos que podían abrevar en un mismo modelo chavista, ya no tendrá lugar. En vez de polarización hubo pluralidad en primera vuelta, pues no fueron dos sino tres los competidores con opción de triunfo. Y dos de ellos, petrismo y fajardismo, son voto libre insubordinado contra los partidos que se hunden en su propio fango.

Esta inflexión histórica del 27 de mayo, la depuración del discurso de Petro como opción democrática y la negociación de coaliciones propia del sistema a dos vueltas redefinieron los términos de la disyuntiva electoral: no será ahora entre derecha e izquierda, sino entre derecha y centroizquierda, con nítida definición ideológica para dos modelos de sociedad. A la manera de las democracias maduras. El dilema no será —como querrá presentarlo la reacción— entre capitalismo posmoderno y comunismo totalitario. Será entre una aleación de feudalismo y neoliberalismo, de un lado, y socialdemocracia, del otro.

Así lo indica la índole de las coaliciones que se fraguan. En torno a Duque, el uribismo con su temible corriente filoparamilitar, reforzado con el aparato en pleno de la politiquería que exhala miasmas. En torno a Petro, cinco millones de inconformes acompañados de una mayoría de verdes y polistas, la mitad de sufragantes de Fajardo y De la Calle, los movimientos que acompañan a Clara López y un contingente indeterminado de votantes libres. El voto en blanco servirá al retorno de Uribe, alternativa de ultraderecha que procede por golpe de mano. Lo sabemos. Podrá aquel sufragio obrar como cace simbólico de una tercería, pero con riesgo de esfumarse a la vuelta de la esquina. Como la Ola Verde.

Mejor perspectiva es la de coalición, por su probada eficacia como fórmula de convergencia para gobernar, ejercer oposición o proyectarse en estrategia de largo aliento. Pero una cosa es adhesión gratuita, sin condiciones, sin honor, como la obsequiada a Duque por todos los partidos tradicionales. Otra, la que negocia con Petro puntos irrenunciables de un programa común, formal y hecho público: la de los verdes, la de Clara López.

El acuerdo suscribe un programa de capitalismo social común a toda la nueva centroizquierda, Petro incluido. Y registra precisiones sagradas: respeto a las instituciones y a la propiedad privada; renuncia a la convocatoria de una constituyente, con cierre del Congreso; respeto a la regla fiscal, nombramiento de servidores públicos por méritos y apoyo a la consulta anticorrupción, entre otros. Horizonte decisivo cuando la disputa entre modelos de país se traducirá en políticas opuestas sobre el desarrollo de los acuerdos de paz; sobre la construcción de otra Colombia, o bien, el empeño en mantenerla en la injusticia y la violencia.

Ejemplo aleccionador de pacto sobre programa mínimo entre fuerzas diversas que preservan, no obstante, su identidad política, sus estructuras y decisiones, es el del Frente Amplio de Uruguay. De su proyección histórica hablan los 50 años de existencia y los 20 que lleva en el poder. Un conjunto variopinto de fuerzas políticas acordó actuar al unísono en defensa del Estado de derecho, la democracia, la paz y la justicia social. El balance queda a la vista.

Con 51 % de los votos, ¿no estarían las fuerzas de centroizquierda preparadas para un desafío semejante? O, de entrada, ¿para acordar coalición electoral por Petro? Si faltara quien le impusiera sindéresis al temperamento de Petro, ahí está la vicepresidenta, Ángela María Robledo, mujer admirable probada en peores batallas. De momento, resuenan las palabras de Antonio Navarro: “He luchado toda mi vida contra el clientelismo y la política tradicional. Toda ella está hoy con Duque. No me rindo, ni paso votando en blanco”.

https://www.elespectador.com/opinion/entre-derecha-y-centroizquierda-columna-792454

18.18.-CRECIMIENTO VERDE – Jorge Iván González

En la campaña presidencial se han puesto en evidencia dos miradas frente al futuro de la economía colombiana. En el acaloramiento de los debates se ha afirmado que Petro, el candidato más taxativo en la crítica al estilo de desarrollo extractivo, es muy radical.

Pero en realidad, las propuestas de Petro apenas siguen los lineamientos definidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), en 2011 en su libro sobre el Crecimiento Verde.

25  may 2018.- Para la Ocde la política pública de sostenibilidad del sector minero energético tiene tres ejes centrales: crecimiento verde, equidad y ordenamiento territorial. En Colombia, la Misión de Crecimiento Verde impulsada por Planeación Nacional, retoma los principios fundantes de la Ocde.

A pesar de las declaraciones del gobierno colombiano a favor de la Ocde, los candidatos, con excepción de Petro, temen hacer propuestas que favorezcan el crecimiento verde. Los cambios que ello implica en la forma de producir, y en términos de equidad, son tan profundos, que es mejor pasar de lado con el fin de no perder votos.

Para la Ocde, el crecimiento verde se plantea como una estrategia de “largo plazo”, que debe permitir alcanzar un “crecimiento económico sostenible”. La competitividad nacional y regional tiene que ser compatible con el desarrollo sostenible. El crecimiento verde exige cambios sustantivos en las formas de producir y de consumir. Y es necesario tomar decisiones radicales. Además de la regulación, el gobierno dispone del instrumento tributario, que es muy potente.

Si, por ejemplo, se quisiera desestimular la compra de carros privados bastaría con establecer un arancel a las importaciones, digamos, del 300%. Si se considera inadecuada la ganadería extensiva, se podría fijar un predial elevado (30 por mil) a las fincas que insistan en mantener una vaca por hectárea.

El gobierno opta por el crecimiento verde, pero no toma las decisiones que ello implica. En la última reforma tributaria se aprobó un impuesto de US$5 por tonelada de carbón. Stiglitz piensa que un tributo tan bajo no es suficiente para obligar a las empresas a transformar sus relaciones factoriales. Se debería llegar a US$50-US$80 por tonelada.

Para la Ocde no hay ninguna duda que la sostenibilidad tiene que estar acompañada de políticas distributivas radicales. Y refiriéndose a Colombia dice: “La dimensión ambiental debe tenerse plenamente en cuenta en las actuales iniciativas destinadas a enfrentar el desafío de la redistribución de la tierra. Además, es necesario realizar mayores esfuerzos para garantizar el cumplimiento de las normativas ambientales en los planes municipales de uso del suelo”.

En otras palabras, sin redistribución de la tierra no puede haber sostenibilidad ambiental. Y sigue la Ocde: “La distribución equitativa de la tierra y la reforma agraria son grandes desafíos políticos.

La incertidumbre sobre la tenencia de tierras por parte de pueblos indígenas, la toma ilegal durante el conflicto armado y el consecuente desplazamiento de más de 8% de la población han generado un nivel de concentración de la propiedad de la tierra que se ubica entre los más altos del mundo”. Los resultados del Censo Nacional Agropecuario confirman este diagnóstico. El Gini de concentración de unidades agropecuarias es de 0,93, según las estimaciones que ha realizado la Upra.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/crecimiento-verde-2731126https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/crecimiento-verde-2731126

 

17.18.-De vuelta a las ideologías- Cristina de la Torre

Por vez primera en mucho tiempo empiezan las ideas a tomarse el debate político. Insultos y mentiras navegan con menos remos cada vez en los ríos de tinta que registran propuestas de gobierno nacidas de ideologías diferenciadas: de izquierda, de derecha, de centro. Contra toda lógica, en el país más conservador del continente, el 11 de marzo privilegiaron los colombianos el eje derecha-izquierda. Con el desarme de las Farc desapareció, por un lado, la camisa de fuerza que trituraba a la izquierda y al movimiento social; por el otro, se le esfumó a la derecha el pretexto que le permitía prevalecer sin escrúpulos legales o humanitarios. Quedó en paños menores, el cobre a la vista, obligada a cantar las miserias que yacían bajo su épica de Patria y Dios.

En la inopia programática de la política tradicional; en la inmoralidad y sordidez de sus mentores; en las aflicciones que una guerra infame le dejó a la población inerme, busca la sociedad mejores aires. Aires de ideas claras, sin dobleces. O casi. Más que anarquía, dos fenómenos sugiere el incesante ir y venir de la opinión y de prosélitos de una tolda a otra. Uno, el conocido carrerón de políticos variopintos en busca del sol que más alumbre. Otro, inesperado, hijo a un tiempo del hastío con el estado de cosas y de la esperanza en superarlo, el despertar de anhelos políticos que hibernaban en el miedo y la impotencia. El destape. ¿Qué sería, si no, la multitud que colmó la Plaza de Bolívar en el cierre de campaña del petrismo? Todo ello parece converger en la búsqueda, aún en ciernes, de un nuevo escenario de partidos. En un proceso que nos mueva de la prehistoria a la convivencia civilizada entre organizaciones políticas.

Escenario prometedor pero incierto, si el país persiste en la violencia como medio natural de hacer política. O si se deja arrastrar de nuevo hacia el abuso de poder del demagogo de turno que pasa por caudillo, sea de izquierda o de derecha. Con más veras cuando gobierno y oposición quedarán ahora representados por ideologías y modelos encontrados, la confrontación de ideas, savia de la democracia, se vería arrollada por la enfermedad letal que convierte al adversario en enemigo. A no ser que Estado y sociedad, abocados al posconflicto, concierten la defensa del pluralismo y de la vida. Del derecho a discrepar en materias de reconciliación, modelo económico o moral privada.

Sus razones tendrá Fernando Londoño, ideólogo del uribismo, al evocar imágenes terroríficas de anticomunismo de Guerra Fría contra la naciente revolución cubana para proyectarlas, indistintamente, sobre Ortega, Maduro, Lula, Correa de Ecuador… y Petro. Todos dentro del mismo saco. Pero Petro responde al descontento popular con una propuesta socialdemocrática. Y, sin embargo, tendría que aclarar si va a convocar una constituyente de bolsillo, a la manera de Maduro y Uribe. Si su pareja invocación de López Pumarejo, Gaitán, Galán y Álvaro Gómez no le pinta un lunar fascista a su proyecto progresista. Grave ambigüedad.

Duque propone, por su lado, intervenir la moral sexual y las libertades privadas. Aquí salta al olfato la inspiración oscurantista medieval. Como respira neoconservadurismo su opción por los ricos, a quienes dará nuevas ventajas tributarias dizque para que creen empleo. Mas, se ha demostrado empíricamente que lo uno no va con lo otro. Que desde Reagan y Thatcher, doctrineros a quienes Duque sigue, amplios sectores de la clase media se han pauperizado en Europa y Estados Unidos. Del Tercer Mundo, ni hablar. Lo extraordinario es que tanto Duque como Petro puedan defender sus posturas y azuzar cada uno desde su orilla la lucha de clases, sin que a nadie se le ocurra disparar contra ellos. Es grande motivo de esperanza.

https://www.elespectador.com/opinion/de-vuelta-las-ideologias-columna-789738

16.18.-DOS VISIONES DE LAS REGALÍAS – Jorge Iván González

La semana pasada, en un seminario organizado por la Contraloría General de la República, la Universidad Externado y la Federación de Departamentos se discutió el último informe de la Contraloría sobre el funcionamiento del Sistema General de Regalías (SGR) y la gestión de los Órganos Colegiados de Administración y Decisión (Ocad).

En el seminario se hicieron evidentes dos enfoques, radicalmente distintos, sobre el impacto de las regalías y la gestión de los Ocad. Para el Ministerio de Hacienda y para Planeación Nacional la aprobación de 12.420 proyectos es la expresión del éxito en el manejo de las regalías. Su principal argumento es la equidad regional: la mermelada ha llegado a toda la tostada.

11 may 2018.- Pero por el otro lado, el informe de la Contraloría muestra que la abundancia de proyectos no ha permitido definir lineamientos estratégicos, y que la dispersión de recursos impide consolidar procesos regionales que tengan impacto, y que favorezcan el desarrollo y las condiciones de vida de las familias. La Contraloría muestra que los Ocad no han logrado articular proyectos de largo aliento con una cobertura regional. Estas dos visiones tienen implicaciones de política económica completamente diferentes.

Para Hacienda y el DNP los criterios que se han tenido para distribuir las regalías son buenos. En palabras del ministro Cárdenas el panorama es “mil veces mejor que antes” (El Tiempo del 7 de mayo). El principal argumento que justifica esta afirmación es el cambio en el Gini de la distribución de las regalías. Ha disminuido la concentración de las regalías y ahora los recursos llegan a todos los departamentos y a la gran mayoría de los municipios.

La otra razón mencionada por el Ministro es la posibilidad que tienen las entidades territoriales de expresar su “voz y voto” a través de los Ocad que, en su opinión, han sido un cuerpo colegiado adecuado para priorizar las inversiones locales.

La Contraloría, por su parte, pone el énfasis en la conveniencia de los proyectos estratégicos con enfoque regional. Desde esta perspectiva, el propósito de las regalías no es financiar una infinidad de proyectos pequeños que responden a necesidades muy específicas de un municipio o departamento.

Las inversiones deberían contribuir a consolidar procesos de desarrollo con horizontes de mediano y largo plazo. Los Ocad han sido miopes, y muy pocos proyectos tienen un enfoque regional. La cortedad de los Ocad se ha alimentado de la falta de liderazgo de Planeación Nacional, que en lugar de estar diseñando líneas estratégicas, ha quedado inmersa en tareas de seguimiento y control excesivamente micro.

Frente a los recursos de ciencia y tecnología, Colciencias comparte la visión estrecha de Hacienda y Planeación. Y el proyecto de ley que cursa en el Congreso vuelve a cometer el error de pretender que las prioridades de inversión continúen definiéndose en los Ocad, que hasta ahora no han demostrado capacidad para determinar las necesidades del país en ciencia y tecnología.

Tiene razón el Contralor en llamar la atención, y en pedir que se discutan nuevamente los criterios para distribuir las regalías. Es indispensable que las necesidades regionales se articulen a proyectos estratégicos. El debate es urgente porque quedan $13 billones sin ejecutar y, sobre todo, porque con el nuevo precio del petróleo el monto de regalías volverá a aumentar.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/dos-visiones-de-las-regalias-2725057

15.18.- OTRA MIRADA A LAS CIFRAS DEL AGRO – Juan Manuel Lopez

Destaca el gobierno como su mayor logro en lo económico la situación del Agro. Esa percepción no la comparten la mayoría de los vinculados a ese sector en momentos que los rubros más importantes como la ganadería, la lechería, el arroz o el café no ven despejado para nada el futuro.

Destacan el crecimiento del empleo o la disminución del desempleo rural. Lo que por supuesto no es lo mismo. Un mismo número de empleos puede acompañarse de una mayor o menor tasa de desempleo dependiendo de la tasa de participación, es decir según la población a la que se aplique. También parte de la producción agrícola como las flores -el mayor generador de empleo del sector- incidiendo en la tasa de desempleo no incide en la situación de los habitantes del campo.

Acudiendo al informe de Semana Rural se pueden hacer varias consideraciones.

Se hace énfasis en que las tasas de desempleo son las más bajas de una década y se buscan explicaciones supuestamente en los beneficios de los acuerdos de paz.

Tal vez un enfoque más correcto sería que la migración del campo a la ciudad -justamente por la falta de oportunidades que aquel brinda- hace que solo quienes encuentran trabajo se queden allá.

Esto con más razón cuando al éxodo por las condiciones laborales y económicas se adiciona el desplazamiento forzado. Con 7.8 millones de desplazados -la inmensa mayoría del campo- los que se quedan lo hacen no solo por razones emotivas o sentimentales de ‘amor al terruño’ (que claro que también las hay), sino porque tiene organizada su vida alrededor de lo que su trabajo ahí les da. Para los que abandonan la tierra, al atractivo de ‘las luces de la ciudad’ se adicionan los factores que los expulsan -la violencia y la falta de oportunidades-, y así aparecen estadísticamente y proporcionalmente cada vez más los que se quedan trabajando en ella, mostrando menos desempleo.

Lo anterior se complementa con que la metodología de medición utiliza la definición internacional de que una persona ocupada es aquella que en la semana anterior tiene un empleo remunerado de por lo menos una hora. Y como además el trabajador informal clasifica como empleado, todo rebusque disminuye las cifras desempleo, y más en el campo donde una inmensa población flotante vive de trabajos pasajeros (cosecheros, regadores, etc.).

Probablemente bastaría contrastar la disminución de la población del campo hasta el 2017 por causa del enfrentamiento armado, con la curva del comportamiento del desempleo rural en la década, para detectar un evidente paralelismo, que no se explica por una mayor producción que solo vino a aparecer en los dos últimos años.

Y respecto a esa mayor producción recuerdo un debate alrededor de unas estadísticas del DANE hace algunos años cuando mostraban un crecimiento del agro parecido al de hoy, el cual desagregado atribuía esto básicamente al aumento de la participación de ‘hortalizas’. Al mismo tiempo no incluía por ninguna parte ni en ninguna forma la participación de la coca y la marihuana; la deducción simple es que esos productos clasificaban como hortalizas. Parece repetirse eso hoy cuando no se sabe cuánto aporta el incremento de las hectáreas de coca.

En ese sentido, del censo agropecuario no se concretó mayor cosa. Dicho instrumento que debería servir para definir las políticas agropecuarias quedó tan relegado al olvido que ni siquiera se sabe si se completó o no. Los Ministros de Agricultura no hacen mención a ninguna decisión basada en la información que éste produjo.

Cómo está distorsión se refleja y se traslada a las cifras nacionales, la realidad es que el desempleo general no solo corresponde al más alto de la región (9.4 %), sino se minimiza o disimula parcialmente con estos datos. En la presentación se acaba ocultando que en el resto de los sectores se perdieron 123.000 empleos (según El Tiempo 29 Abril). Se puede hablar de la posverdad o de las fakenews. Teniendo en cuenta el crecimiento poblacional y de la fuerza laboral, es apenas normal que el número de empleos -no la tasa- sea más alto que el de 2001; pero que los siguientes 16 años haya estado por debajo de lo de ese año, lo que muestra es la perdida durante el periodo.

El altísimo desempleo de los jóvenes (la población joven económicamente inactiva es el 42.3% según el DANE) y de las mujeres (siendo más marcada en el agro), constituyendo estos la mayoría del potencial de la fuerza laboral, es contradictorio con que pueda el desempleo total estar tan bajo. Lo que se revela es que el problema grave consiste en que el DANE como entidad adscrita a https://mail.yahoo.com/d/folders/1/messages/12785la Presidencia tiene tendencia a hacer cambios de metodologías o simplemente formas de presentación que muestran panoramas que no necesariamente existen.

https://mail.yahoo.com/d/folders/1/messages/12785

14.18.-ACLARANDO MI ANTERIOR COLUMNA – Juan Manuel López

Retomo “¿Cómo escoger por quién votar? Estrategias y técnicas de mercadeo manipulan al consumidor” y la metodología universal utilizada para definir cuál candidato es el más idóneo para el cargo de presidente

Iván Duque                                             – Gustavo Petro –                                Germán Vargas Lleras

Algunos comentarios sobre mi anterior columna sugieren que fue mal entendida.

Su propósito no fue hacer proselitismo a favor o en contra de alguien, ni hacer pronósticos sobre quien podría ganar, ni siquiera señalar cuál podría ser mi preferencia.

Lo que estamos viendo es que la inmensa mayoría del electorado no encuentra en los candidatos lo que aspiraría, y cuando están dispuestos a votar es por resignación (‘el menos peor’) o por rechazo a otro candidato.

Abril 18, 2018.-  Tampoco lo que ayudaría a definir cuál será nuestro futuro presidente debe necesariamente ser el que por una u otra razón más nos gusta, sino el cuál es el más idóneo para el cargo. Uno puede tener más sintonía con determinado candidato por lo buen mozo, o por lo inteligente, o por sus posiciones radicales, pero eso no significa que sea el más apropiado o el más capaz para adelantar el gobierno que necesitamos.

Como se trata de proveer un cargo, la metodología para hacerlo es una y es universal: se define el perfil que se requiere según las funciones que ejercerá; se comparan las hojas de vida para saber cuál tiene mejores calificaciones y antecedentes para coincidir con ese perfil; y se estudia -usualmente mediante una entrevista- si lo que él aspira ejecutar coincide con lo que se espera de él.

Como ejemplo llevaría a que la principal función del presidente es ser la cabeza y el responsable de la Administración Pública; que lo menos que se espera de quien será primer mandatario es que tenga características de liderazgo; y ya en lo que se espera como gestión, que coincida con lo que uno considera debe ser la orientación política que se busca.

Está matriz central que puede definir cada cual
dividiendo la forma de concretar los requisitos y/o dando más peso
a lo que considera más importante
 

Está matriz central la puede definir cada cual dividiendo la forma de concretar los requisitos y/o dando más peso a lo que considera más importante.

También como ejemplo: para el primer requisito cuentan los cargos similares o afines en importancia ejercidos pero también los resultados mostrados; para el segundo uno es el liderazgo respecto a la población y la opinión general, y otra la ascendencia ante quienes tiene el poder de las decisiones; y para lo tercero -este último un punto subjetivo- lo ejemplaricé con mi visión personal según el cual si algo requiere Colombia es salir del continuismo del  modelo que da prioridad al desarrollo económico y relega a segundo plano los aspectos sociales, y, en cuanto al momento, las posiciones respecto al apoyo a los acuerdos de paz y la actitud ante el problema de seguridad.

Con estas aclaraciones respondo a lo que parecen merecer explicaciones (o que ha recibido críticas) y repito la calificación (sobre 5), aplicándolo a los 3 que parecen ser los de más posibilidades.

Varas Lleras puntearía bien por los cargos asumidos, aunque en los resultados menos la realidad que la imagen (4 y 3); a pesar de su larga presencia pública no tiene mayor aceptación popular pero sí parcial de los centros de poder (1.5 y 3.5); su orientación general es el máximo continuismo (se dice que es el santismo y el uribismo fundidos o que reencarna el Frente Nacional) (2); y en sus declaraciones respecto los Acuerdos de Raz y el tema seguridad es flojo en lo primero y duro en lo segundo. (Promedio 3)

Duque no tiene formación específica para administrar, ni antecedentes de cargos con responsabilidad decisoria, y aunque prueba resultados estos son en otros campos (académico, de investigador o Senador) (1 y 3.5); su carrera profesional e incluso política no la ha orientado a crear corriente que lo siga y en los círculos de poder era desconocido (1 y 1.5); la orientación y propósito que expresa es seguir los lineamientos de Álvaro Uribe tanto en lo económico (seguir con el ‘desarrollismo’) como en lo político, y para lo coyuntural ‘ajustar’ el Acuerdo del Colón y volver a la ‘Seguridad Democrática’ (sin mencionar sus vicios de afinidad con el paramilitarismo, interceptaciones, falsos positivos, etc.) (1 y 2). Se polemiza respecto a su ‘virginidad’ o falta de experiencia, lo cual obviamente se refleja en esta metodología. (Compararlo con Macron por ser joven sería equivalente a asumir que si tuviera la despampanante figura de la presidenta de Croacia sería apto para el puesto.  Pero el primero fue antes Asociado del Banco Rotchild, ministro de Economía, y fundó su propio partido con el cual ganó las elecciones; y Kolinda Grabar-Kolarobich fue dos veces ministra, embajadora en Estados Unidos y presidente de su partido: lo que falta a Duque no es atributos personales sino trayectoria o ‘kilometraje’.

Petro por cargos 4 (el segundo más alto de gobierno es Alcalde de Bogotá) , resultados 3 (en cuanto cumplimiento de su propósito), liderazgo popular 4, sobre dirigencia 1; orientación general 2, (explicación: ‘progresista’ es en la medida que se manifiesta en sintonía con los temas que lo son -agua, medio ambiente, LGTB, etc.), pero no de ‘izquierda’ ya que la línea M-19 fue protestataria de derecha -Anapo, Rojas- sin proponer nunca cambios al sistema o al modelo, y su propio comportamiento es de autocráta. Promedio paz y seguridad 3

En el perfil para el cargo debe incluirse la habilidad para seleccionar y hacer un buen equipo. Incluye la escogencia de vicepresidente -analizado en ‘Lástima que los candidatos no sean los vicepresidentes’– y por otro los equipos que han formado. Con Duque tenemos el mejor puntaje en la selección de su segunda, pero seguimos en que nunca le ha tocado repartir y delegar responsabilidades (4 y 1, promedio 2.5); Petro escogió bien su segunda -bien calificada y bien orientada- pero no pudo en lo político trabajar con Clara López ni con Robledo, o en lo administrativo con sus compañeros Navarro, Carlos Vicente de Roux  o García-Peña) (3 y 1, promedio 2); Vargas Lleras solo le apuntó a los respaldos de su vice (Santos y las FF. AA.) y ha repartido muchos cargos burocráticos pero sin asociarse ni compartir con nadie (1.5 y 2,5 promedio 2)

Resultado: Vargas 19; Petro 18; Duque 12.5.

https://www.las2orillas.co/aclarando-mi-anterior-columna/

13.18.-NIÑOS EDUCADOS PARA EL FASCISMO – Cristina de la Torre

Muchos en la ultraderecha deben de andar felices. No contentos con los aprietos de la paz, querrán ahora adjudicarse el ominoso mérito de haber creado la reserva más prometedora para su proyecto autoritario: 73% de nuestros adolescentes se allanaría a una dictadura, si ella brindara orden y seguridad; y la mitad se muestra proclive a la corrupción y la violencia (Estudio Internacional de Educación Cívica y Ciudadana).

Alarmante mentiz a la democracia, cuyo único origen no es el odio que algún caudillo destila y legiones pueden convertir en ganas de matar. Otros huevitos empollan también en el nido de una educación más pensada para el todo vale, la acción intrépida y el atentado personal que inclinada a formar ciudadanos dispuestos a la convivencia civilizada y pareja entre gentes de toda condición y capaces de concebir un proyecto de nación.

24 abr 2018.- Empezando por el modelo de familia edificado sobre la autoridad que se descarga como un fierro casi siempre sobre sus miembros más indefensos: sobre la mujer y los niños. El amor parece allí un adorno grotesco, pues cree legitimar toda laceración y vejamen en la violencia intrafamiliar. Por su parte, la escuela no termina de sacudirse el peso muerto de las iglesias, en su abusivo empeño de salvar almas avasallando la libertad y el pensamiento crítico. Y la guerra —¡ay, la guerra!— con su brutal corolario de narcotráfico, que enfermó a la sociedad y moldeó nuestra manera de sentir, de pensar y de actuar en todas las clases sociales y en cada recoveco de la geografía nacional.

“Educados” en la ignorancia de la historia y las humanidades; ajenos al arte; alelados ante el primer demagogo que funge de mesías y predica la guerra, ante cada valentón que dispara desde una moto sin fallar el tiro; seducidos por la enseña antioqueña que alcanzó categoría nacional —“consiga plata, mijito, consígala honradamente; pero, si no puede honradamente… ¡consiga plata, mijito!”. Castrada así su capacidad creadora y crítica, hacen nuestros niños sus primeras armas en la escuela. La Fundación Plan estableció que casi la cuarta parte de los estudiantes de colegio había ejercido algún tipo de violencia. Por matoneo, 56%; tres de cada cinco víctimas de éste piensan en la venganza o en el suicidio.

Ya mayorcitos, escogerán la dictadura como forma de gobierno si, además de seguridad, ofrece beneficios económicos. En vez de partidos-antro de corrupción, de la justicia inoperante y del Congreso, escogerán la mano dura y el camino del atajo. Su símbolo se habrá insinuado en el hogar inhóspito, en el negociante que tumba al socio, en el maestro de dogmas, en el joven “emprendedor” que se enriquece en un santiamén (y no preguntes cómo), en el sicario endiosado por la televisión, en el guerrillero verdugo del pueblo al que dice defender, en el paramilitar capaz de jugar fútbol con la cabeza de sus víctimas, en el politicastro que miente y ofrece gobernar por siempre, con la espada y sin la ley. Sobre estos moldes vacían la cera de su dictador imaginado. Mas, ¿qué sabrán de dictadores nuestros adolescentes, si en el programa de estudios se suprimió la historia? Ya reivindicarán el derecho de estudiarla siguiendo la divisa de Jorge Orlando Melo: la historia es una forma de aprender a pensar y a no comer cuento.

No está la enfermedad en nuestros niños, está en la sociedad. En el largo camino de reconstruirla, serán decisivos la energía, la inteligencia y el valor que cientos de miles de jóvenes despliegan en otra orilla. Como Julián Rodríguez Sastoque, líder juvenil respetado aquí y en el extranjero por su trabajo en pos de “un mejor país”. Hoy reivindica su honor, mancillado por voceros del uribismo, que acaso mucho esperen de la chiquillada arrojada a las fauces del fascismo.

https://www.elespectador.com/opinion/ninos-educados-para-el-fascismo-columna-751702

12.18.-LA SEQUÍA DE RAZÓN Y LAS PENSIONES – Salomón Kalmanovitz

El panorama electoral y político es desolador para intelectuales de orientación liberal, como este servidor. No importa lo que uno opine o publique, no va a tener ningún efecto sobre las fuerzas profundas de la sociedad, desatadas por los llamados al odio, al miedo y los fantasmas imaginados que van a definir el futuro de la República. Es por eso que siento haber caído en la sequía de la razón: no vale la pena seguir en la brega de influir la opinión pública con argumentos basados en buena teoría y en suficientes datos.

El caso de las pensiones es especialmente desalentador. En el debate promovido por Asofondos y Fedesarrollo la semana pasada, sobre el futuro del sistema colombiano, sólo dos candidatos asistieron, Humberto de la Calle e Iván Duque. El resto no le prestó importancia al tema, aunque es la principal fuente del desequilibrio fiscal, pues representa una sangría del 4 % del PIB, $35 billones al año, resultado de los privilegios de políticos, magistrados y altos funcionarios que además está exento de impuestos.

Se trata de un sistema dual: uno público generoso y uno privado que da lugar a unas pensiones raquíticas, generando un movimiento de la población hacia el primero. El cerebro del sistema fue Álvaro Uribe Vélez, ponente de la Ley 100 de 1993, quien plasmó allí los privilegios y la inequidad de la sociedad colombiana.

Para De la Calle, la inequidad del sistema pensional, su escasa cobertura (una cuarta parte de los ancianos), es la mayor lacra de la sociedad colombiana, porque además el problema se va incrementar sistemáticamente al paso que va. El candidato liberal propone un sistema universal, igual para todos, financiado por los que pueden hacerlo y complementado con subsidios públicos que permitan una vida digna a las personas mayores.

El alter ego del expresidente Uribe, Iván Duque, hizo una propuesta efectista y demagógica sobre pensiones: asignaría $3 millones por cada nacimiento de un colombiano y lo colocaría en un fondo de ahorro privado que, según él, daría lugar a una pensión digna a la edad de retiro, 62 años más tarde para hombres y 57 para mujeres. Cada año nacen 800.000 niños, lo que implicaría una asignación anual de $2,4 billones del presupuesto nacional, 0,3 % del PIB. No conozco con qué tasa de interés hizo su cálculo Duque y cuánto de comisión se autoasignarían los fondos de pensiones. Lo cierto es que la tasa de interés real ha estado cercana a cero en el mundo durante los últimos diez años, lo que explica una parte de lo magra de las pensiones que asigna el régimen privado; apenas ahora se comienza a ajustar la tasa de interés y no por mucho.

Fuera de gastón o “derrochón”, en el léxico uribista, Duque anda prometiéndole a los empresarios que los eximirá de impuestos por diez años si hacen alguna inversión que dé lugar a no importa qué cantidad de empleos. En la experiencia pasada de devolver impuestos durante los ocho años de Uribe, el país desahorró en época de vacas gordas con graves consecuencias macroeconómicas que todavía estamos pagando. Ahora se propone este ahorro, al tiempo que se reducen los ingresos tributarios del gobierno. No hemos escuchado ninguna propuesta del Centro Democrático de incrementar el impuesto de renta a las personas que hoy en día están exentas, algo que sí proponen De la Calle, Fajardo y Petro.

Por esta vez pude contrarrestar la seca, pero hacia futuro estoy pensando dedicarme a la literatura o a escribir mis memorias.

https://www.elespectador.com/opinion/la-seca-y-las-pensiones-columna-750180

 

12.18.-DNP DEFIENDE PROYECTO DE LEY SOBRE SUBSIDIOS

El director de Planeación Nacional defendió el proyecto para modificar el proceso de aprobación de subsidios que se prepara para su segundo debate en plenaria de Senado y ha sido ampliamente criticado por otros economistas.

 DNP defiende proyecto de ley sobre subsidios

Luis Fernando Mejía, director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), destacó la importancia del proyecto de ley que espera su debate para ser votado en el Senado y que cambiaría las reglas con las que se aprueban los subsidios en el país y señaló que “tiene una visión muy interesante de organizar la forma en la que se entregan los subsidios”.

13 abr 2018.- El director del DNP destacó que, contrario a las críticas que ha recibido, el proyecto le quitaría poder a los congresistas para decidir sobre los subsidios que se aprueban y entregan en el país, al obligar a que un comité del Ejecutivo revise el proyecto antes de ser aprobado, lo que ha generado resistencia entre los congresistas.

De acuerdo con Mejía, solo en el sistema pensional “el gasto público que hace hoy el Gobierno para cubrir las pensiones frente a su cobertura es de 0,34% del PIB mientras que en los demás países (de la región) es de 0,14% del PIB. Lo que demuestra que es un costo excesivamente regresivo y alto”.

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Mientras el director del DNP explicó que el 20% de los jubilados más ricos recibe el 62% de las pensiones del país, el director de Fedesarrollo, Leonardo Villar, destacó que de cada $100 por recaudo de impuestos, el Gobierno destina $27 al pago de subsidios pensionales.

El proyecto de ley que defiende Mejía fue radicado ante la Comisión Tercera del Senado por el entonces director del DNP, Simón Gaviria, y el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas.

Dicho proyecto ha recibido críticas de varios economías pues se teme que le añadiría inflexibilidad al Presupuesto Nacional en su intento de reglamentar la creación de subsidios en el país.

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Uno de esos críticos es Fedesarrollo que ha advertido que aunque el proyecto tiene elementos positivos y que permitirán mejoras en el sistema de subsidios del país, como los lineamientos básicos que debe seguir cada nuevo subsidio o un sistema de información que permita el cruce con todos los programas de asistencia social y el Sisbén para tener mayor control sobre los beneficiarios, también tiene varios aspectos que valdría la pena revisar.

Por un lado, el proyecto de Ley no separa los recursos de subsidios directos, como la entrega de recursos en planes tipo Familias En Acción, de los subsidios indirectos como el acceso a educación gratuita y al sistema de salud.

el documento señala que en 2015 el Gobierno gastó $72 billones en subsidios sociales, es decir el 9% del PIB nacional. De este valor,  $38,6 billones al gasto público en educación y en salud.

Además, deben sumarse los subsidios productivos cuyo gasto en el 2015 alcanzó casi $0,7 billones (0,1% del PIB) y los  $18 billones que se asignan cada año a los subsidios en pensiones, que el mismo DNP reconoce como “regresivos”.

De acuerdo con la entidad, expresados así los subsidios que se entregan cada año equivalen a “2 veces el presupuesto total de inversión y representó cerca del 45% de los recursos apropiados del Presupuesto General de la Nación de ese año, excluyendo el servicio de la deuda”.

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https://www.dinero.com/pais/articulo/dnp-insiste-en-proyecto-de-ley-de-subsidios/257367

11.18.-A LA ESPERA DE #EL QUE DIGA SANTOS – Hernán Suárez

Esta columna fue escrita hace ocho meses y tiene olor a profecía por lo acaecido antiayer y formulado por León Valencia en Las2orillas. https://www.las2orillas.co/por-el-ojo-de-la-chapa-4/

  El candidato de la gran coalición que Santos guarda entre pecho y espalda para derrotar al uribismo y asegurar la paz pactada tiene nombre propio: Germán Vargas Lleras 

La estrategia de Santos es pragmática, realista, sabe que está en juego su único gran logro, no menosprecia al uribismo y está dispuesto a unir todo contra el uribismo y su plan trizas 

Tan importante como la franja electoral que espera a quien unge Uribe para votar por él, lo es la  franja que espera el candidato por el cual se incline Santos.

2 ago, 2017.- En medio de los cotidianos escándalos de corrupción, que salpican su gobierno y debilitan aún más su menguada  imagen, el presidente Santos ha considerado urgente poner orden en su partido y preparar desde ya su estrategia electoral.  La semana pasada reunió a los miembros del partido de la U, no para tratar asuntos de reparto burocrático, sino puntualmente para examinar el futuro electoral de la coalición de gobierno.

 Al final de la reunión concluyeron que “La U no tendrá candidato propio para 2018. La colectividad le apunta a lograr las mayorías en las elecciones al Congreso y se sumará a la coalición que garantice el triunfo presidencial”.

En los partidos de la coalición de gobierno reina un gran desorden bajo los cielos. Los candidatos presidenciales del Partido Liberal, Juan Fernando Cristo, Juan Manuel Galán, Luis Fernando Velasco no despiertan el entusiasmo ni de propios ni de extraños. Viviane Morales  y sus huestes cristianas se han convertido en  una bomba de tiempo para la consulta liberal. La gran carta que  representa Humberto de la Calle se ha ido debilitando, mientas el exjefe negociador de paz deshoja la margarita entre recoger firmas y declararse independiente o participar de la consulta liberal.

El Partido Conservador, fiel a su pragmatismo de toda la vida, disfruta del poder de la mermelada y persiste en su vieja costumbre de hacer valer su condición de minoría decisoria bien recompensada. Su sector mayoritario tiene el pálpito que gana el que decida Santos, por eso han anunciado que apoyarán un candidato que defienda los “acuerdos de paz”.

El propio presidente del Senado, Efraín Cepeda ha declarado que “sería un escenario para analizar si el Partido Conservador se queda sin candidato. En ese escenario sí recomendaría una coalición por la reconciliación, y uno de los nombres que estaría allí, al menos a mi modo de ver, es el de Germán Vargas”. La paz de los conservadores es una paz mesurada, bajo control, de bajo costo, sin alterar la libertad y el orden de la histórica democracia colombiana.

La U, fiel a su condición de partido del régimen, lleva a su haber cuatro gobiernos, con reelección incluida, por primera vez siente pasos animal de grande. Bajo el temor de perder las riendas del poder, está dispuesto a pactar con el que sea menos con el uribismo, su gran enemigo,  irreconciliable padre contra el cual se rebeló y hoy pretende matar por segunda vez.

No de otra manera se puede interpretar el enroque con el que Santos intenta asegurar la continuidad de su obra de gobierno,  en especial el cumplimiento y la implementación de los acuerdos pactados con las Farc.

Para empezar, Santos desechó al único candidato visible de la U, el senador Roy Barreras, decapitación que el propio Barreras vendió a los medios como una solicitud amable del presidente, a cambio de lo cual se quedó con la cabeza de la lista para el Senado. Simultáneamente llamo a calificar servicios como ministro de Agricultura a Aurelio Iragorri, a quien encargó la tarea de dirigir el partido de la U y dedicarse a la no muy edificante tarea de tranzar y poner de acuerdo a los Ñoños, los Benedetti, Roy Barreras, Musa Besayle, y en especial asegurar que todos ellos cierren filas en torno a un candidato de coalición, así este no pertenezca a la U.

El candidato de la gran coalición que guarda entre pecho y espalda Santos para derrotar al uribismo y asegurar la continuidad de la paz pactada tiene nombre propio, aunque no se le mencione en público por ahora: Germán Vargas Lleras.

Vargas Lleras en su aspiración presidencial está dispuesto a tragarse los sapos y guardar silencio sobre lo que verdaderamente piensa sobre la paz. En parte, ese fue el éxito de su rutilante vicepresidencia. El gran presupuesto y todo el poder para decidir dónde, cómo y con quién construir carreteras y viviendas, al igual que para quedarse con la Fiscalía General de la Nación. Tragar sapos y guardar silencio cuando toca es su especialidad. En el reciente cambio ministerial, Santos le mantuvo el poder y las cuotas claves de Cambio Radical, en desmedro de la propia U.

Vargas Lleras sería garante de una paz restringida,
sin sobresaltos, mesurada,
centrada en el cumplimento de los mínimos de todo lo pactado

Por lo demás, Vargas Lleras sería garante de una paz restringida, sin sobresaltos, mesurada, centrada en el cumplimento de los mínimos de todo lo pactado, asegurar la supervivencia política de las Farc, garantizar su seguridad, cumplir con todo aquello que beneficie directamente a las Farc, mientras que sobre los otros asuntos, relacionados con el cumplimiento de reformas sociales, el acceso a la tierra y la reparación de las víctimas, le bastará con ser un fiel continuista del actual gobierno, despacito y sin prisa, poco a poco, lo que se pueda, a lomo de mula.

Santos en su estrategia de construir un gran Frente Nacional contra Uribe y la amenaza de reversar los acuerdos de paz, también cuenta con la izquierda y el centro izquierda. Sabe muy bien que los nueve precandidatos difícilmente se pondrán de acuerdo,  y que su propia fuerza no les da para pasar a una segunda vuelta. Más aún, tiene su caballo de Troya en cabeza de Clara López, su otrora acérrima contradictora y hoy fiel exministra de Trabajo. A manera de ejemplo, la postura ante la constituyente de Maduro y el futuro de Venezuela  ha desatado una verdadera tormenta en las filas de la unidad de la izquierda.

Por eso Santos sabe esperarlos. Como ocurrió en 2014, cuando sin mayores contraprestaciones o dilatados acuerdos programáticos, la izquierda terminó votando por Santos para impedir el triunfo del uribismo y salvar los logros de la paz, que para entonces seguía en la incertidumbre de las negociaciones.

Sobre las Farc, la estrategia general de todos los presidenciables es guardar distancia, de lejitos. Todos quieren que la exguerrilla guarde completo silencio y escondan hasta donde sea posible el candidato de sus simpatías. Nadie quiere su respaldo pleno y explícito. Pragmático como el que más, Santos sabe que las Farc colocadas en el dilema de escoger entre Vargas y Uribe, no tendrán más remedio que tragarse ese sapo, con la esperanza de que cumpla la palabra empeñada de honrar los acuerdos  de paz.

La estrategia de Santos es pragmática, realista, sabe que está en juego su único gran logro, no menosprecia al uribismo, está dispuesto a unir todo lo susceptible de ser unido contra el uribismo y su plan trizas, pero tiene un grave problema, una duda que lo atormenta: ¿cuánto puede durar la lealtad de Vargas Lleras a la palabra empeñada una vez electo? De deslealtades está sembrado el camino que el propio Santos recorrió para quitarse de encima la seguridad democrática de Uribe, arriesgarse a buscar la paz y coronar un premio Nobel que no estaba en sus cuentas. La historia puede repetirse con diferentes actores

Es el gran dilema que le falta por resolver a Santos. De cómo lo resuelva depende su futuro. Ser actor y escribir su propia historia sobre la paz o que la historia escriba sobre él, con el riesgo de que la escriban sus detractores.

https://www.las2orillas.co/la-espera-diga-santos/

 

11.18.- CRISTO Y LOS CAPITALISTAS – Gustavo Duncan

Si se asume que la causa central del conflicto es la pobreza y la desigualdad, lo lógico es buscar responsabilidades en quienes concentran el capital. Nada raro, entonces, que se quiera traer a los empresarios de manera genérica a la justicia transicional –JEP.  Se trata, en realidad, de la adopción de un ritual cristiano en que alguien debe asumir la culpa de un pecado y expiarlo, sin importar que no lo haya cometido. Igual que se asume la culpa de haber matado a Cristo hace dos mil años para merecer la salvación.

5 abr 2018.- El tema es que los capitalistas, sobre todo los grandes, poco tuvieron que ver con la organización de ejércitos irregulares. Mucho menos estuvieron en el origen y/o moldearon el paramilitarismo. La razón no fue altruista. Fue simplemente que las principales empresas capitalistas del país estaban ubicadas en grandes ciudades, donde la amenaza de la guerrilla y el control paramilitar era menor.

La excepción podrían ser las multinacionales mineras. Como los recursos que extraían se situaban en lugares sin Estado, eran presa fácil de los ejércitos irregulares. Pero pagaron por igual a guerrillas y paramilitares, y difícilmente puede decirse que tuvieron dirección orgánica de sus ejércitos. Lo importante era extraer un recurso, sin importar quién tuviera el mando en la zona.

Los empresarios de la periferia, en cambio, debieron sortear la guerra preocupados acerca de quién ganaba. No solo estaba en juego su capital, sino su supervivencia. Por eso, los ganaderos, los capitalistas más alejados del Estado, se vincularon con mayor intensidad al paramilitarismo. Al mismo tiempo fueron, dentro del empresariado, las principales víctimas de la guerrilla.

Pero es importante hacer un par de precisiones. Por un lado, la ganadería era una de las formas capitalistas más atrasadas del país. Ganaderos como el ‘Gordo’ García y ‘Kiko’ Gómez difícilmente clasifican como clásicos empresarios capitalistas. Por otro lado, la lógica de otro tipo de capitalismo se impuso. El narcotráfico tenía la mayor cantidad de recursos para financiar el paramilitarismo y la mayor necesidad de impunidad para dirigirlo.

No es el propósito aquí exculpar a los ricos de Colombia, sino recalcar en un punto obvio, que la lógica cristiana impide ver: el desarrollo del capitalismo en áreas periféricas y marginales es el mejor antídoto contra el control social que ejercen los ejércitos privados.

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/gustavo-duncan/el-capitalismo-en-colombia-201398

 

10.18.-Iván Duque o la derecha galopante – Cristina de la Torre

Se desboca el uribismo hacia la restauración de la autocracia. Jefe, candidato y partido del Centro Democrático van anticipando los trazos archisabidos de los regímenes de fuerza. Con la insolencia del que se siente ya sentado en el solio de Bolívar, anuncia Uribe venganza contra la prensa libre.

Mientras tanto Duque, cinco en disciplina, recita en jaculatorias el plan de gobierno de su “presidente eterno”: disolver las cortes que juzgan al expresidente y sus amigos para fundirlas en órgano único que, en un régimen arbitrario, personalista, no podría sino caer bajo la égida del gobernante.

Bajar aún más impuestos a los ricos y multiplicarles las gabelas. Herir de muerte la restitución de tierras, la reforma rural y sabotear el catastro llamado a ordenar el territorio, a planificar la producción y a fijar en justicia el impuesto predial. En abrazo a conmilitones involucrados en atrocidades de guerra, desmontará (o cercenará) el tribunal de Justicia Especial de Paz; y echará por tierra los acuerdos que condujeron a la desmovilización de la guerrilla más antigua del mundo ¿No es esto hacer trizas la paz, logro espléndido? ¿No es volver a la guerra?

Tras persecución implacable que siendo presidente protagonizó contra la Corte que juzgaba a su bancada de parapolíticos, Álvaro Uribe se sinceró por fin el 31 de agosto de 2017: propuso revocar las cortes y armar en su lugar una sola. Duque recogió el guante: a desmontar la Constitucional que le negó a Uribe una segunda reelección (para eternizarse, como Evo, como Ortega, como Maduro, en el poder); y la Suprema que hoy le sigue 28 procesos por supuestas manipulación de testigos, masacres y creación de grupos paramilitares. Abierto ahora el de falsos testigos, “denunció” el flamante candidato la existencia de “un pacto entre el Gobierno y las Farc para encarcelar a Uribe”; gastada monserga de quien ha burlado así la ley.

De la mano de la persecución a los jueces vino —y vendría— la encerrona a los periodistas que informan con rigor y opinan en libertad: Matador, Daniel Coronell, Yolanda Ruiz, Cecilia Orozco, Yohir Akerman, Daniel Samper, para mencionar los de la hora. Sostuvo Edison Lanza, relator para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que, en lides de asedio a la prensa, fue Trump el que aprendió de Nicolás Maduro, de Diosdado Cabello, de Álvaro Uribe. Ya antes que el gringo, éstos habían dado a periodistas trato de subversivos, de enemigos del pueblo y —agregaríamos aquí— de terroristas.

El programa económico de Duque es calco esmerado del de su mentor. En modo Trump, concedería ventajas tributarias exorbitantes a los millonarios. Con lo que extremaría la inequidad: reduciría la inversión pública y desfinanciaría el gasto social en educación, salud e infraestructura. Sin impuesto a la riqueza y a los dividendos, imposible moderar la desigualdad en un país donde el 1 % de la gente recibe el 22 % del ingreso. Ha expresado Duque en todos los tonos su oposición a la restitución de tierras —6’800.000 hectáreas arrebatadas a sangre y fuego— y a la reforma rural, pretextando “vacíos jurídicos” en la ley. Más expresivo, su vecino de bancada y converso, Alfredo Rangel, desconceptúa la Ley de Tierras, que “sólo da incertidumbre jurídica a los inversionistas”; y, en sibilina amenaza, advierte que los propietarios “de buena fe” se irían a las armas. Ese mismo día, Duque anuncia que eximirá de impuesto de renta por diez años a grandes inversionistas del campo.

¿No configura todo aquello un clásico programa de ultraderecha, adobado con dudas sobre la pulcritud del candidato? ¿O no estuvo Duque presente en el Brasil cuando se negociaba la entrega ilegal de $US1,6 millones para la campaña de su partido?

https://www.elespectador.com/opinion/ivan-duque-o-la-derecha-galopante-columna-747743

9.18.-UNA SEÑORA RECTORA – Cristina de la Torre

Un fresquito se coló de pronto en el aire cargado de incertidumbres en este país donde la esperanza es tacaña. A la rectoría de la Universidad Nacional llegaba una mujer, la primera en 150 años. ¡En 150 años! Miles y miles de colombianas se congratularon orgullosas de ver su valía representada en la científica Dolly Montoya, hoy cabeza del primer centro de educación superior. Y nuestras niñas podrán volver desde ya la mirada hacia este ejemplo poderoso de que sí se puede. Acontecimiento memorable tras una eternidad de medrar las mujeres en la sombra, ninguneadas, invisibilizadas por la tiranía del prejuicio y el miedo de verlas ocupar lugar equivalente al del varón.

Cero afectación, cero humos, sabedora de que la excelencia es hija del esfuerzo sostenido venciendo obstáculos, no necesita Dolly Montoya el espectáculo de la vanidad. No la nombraron a ella rectora por ser mujer. La escogieron por su elevada formación académica; por sus ejecutorias; por porfiar en ampliarle al país horizontes de desarrollo, mediante aplicación de la biotecnología a la industria, en un país cuya biodiversidad el mundo envidia. Es magíster en ciencias biomédicas en la UNAM de México y doctora en Ciencias Naturales con mención magna cum laude de la Universidad de Munich. Fundó el Instituto de Biotecnología que la universidad presenta complacida, y una maestría interdisciplinaria para alimentarlo. Pero sus méritos son también —dice ella— mérito de los hombres y mujeres con quienes ha formado siempre equipo.

De niña, desbarataba ella sus juguetes para inspeccionarlos por dentro; pocas veces lograba rearmarlos, pero siempre lo intentaba. Luego, a lo largo de la vida, siguió descomponiendo y recomponiendo cosas, ideas, teorías, fenómenos, experimentos… Sí. De esa curiosidad inagotable, siempre a la búsqueda de sorpresas en el laboratorio o en el trabajo de campo, surgió la investigadora en ciencia que creó instrumentos institucionales para darle vuelo, motivó durante tres décadas a sus discípulos en el amor al conocimiento, escribió tres libros y 62 artículos que circulan entre la comunidad científica del mundo.

Mas la curiosidad no lo era todo. Previsiva, rompió desde un principio la dinámica de subordinación femenina en el ejercicio de la profesión. Estudió química farmacéutica, porque en la época las ingenieras químicas terminaban como secretarias de sus compañeros. “Cuando salían al mundo laboral —explica— había selectividad de género: las empresas preferían a los hombres”. Apenas comenzando carrera se casó y a los 21 tenía ya dos hijos. La abrumadora transición de “emancipación” femenina (que no termina) se resolvió en triple jornada, en sueño de tres horas al día, si corría con suerte.

Otras niñas, que triunfaron del silencio de la historia, le antecedieron. Emile du Chatelet, verbigracia, segregada de la comunidad científica por ser mujer, anticipó la existencia de la radiación infrarroja; tradujo a Newton, lo explicó y revisó su concepto de energía. Se había iniciado en la infancia. Entre sedas y perfumes y notas de violín, en medio de plumíferos, pensadores y poetas, medró la ciencia en los salones de la casa paterna. En su obra de adulta abordó los presupuestos filosóficos de la ciencia e hizo el primer intento de integrar los postulados de Newton con los de Leibnitz y Descartes.

Guardadas proporciones y diferencias, Dolly Montoya se aboca a aventura semejante a la de aquella Chatelet. Se propone erigir a la Nacional en líder del Sistema Nacional de Educación; volcarla hacia la paz; y empujar desde la ciencia, la tecnología y la innovación, la formación de un proyecto de nación que arranque a Colombia del atraso y la inhumanidad. Bueno, ya el primer paso se dio: la designación de una señora rectora.

https://www.elespectador.com/opinion/una-senora-rectora-columna-746608

 

 

9.18.-A RENDIR CUENTAS – Gustavo Duncan

No se avizoran vientos de cambio para atacar una de las principales causas de la corrupción.

Después del 11 de marzo quedó claro que el aspirante con mayor opción a la presidencia es Iván Duque. El uribismo, o para ser más exacto Uribe, volvió a demostrar en las urnas que es la principal fuerza política en Colombia.

Lo bueno de la jornada fue que se evidenció que a Petro le falta mucho para ser una opción viable. Al menos de aquí a cuatro años, el país pareciera estar a salvo de un experimento que a todas luces podría llevarlo a una situación aún peor de la que se encuentra. Lo malo fue que no se avizoran vientos de cambio para atacar una de las principales causas de la corrupción.

no es nada claro que duque vaya a comprometerse en una apuesta por poner en su sitio a la clase política y la obligue a negociar la agenda de gobierno del ejecutivo sin necesidad de cobrar cuotas exageradas del presupuesto. la corrupción se disparó en las últimas décadas precisamente porque, a pesar de ser un régimen presidencialista, el presidente necesitaba hacer demasiadas concesiones a los políticos para ganar elecciones y aglutinar mayorías en el congreso.

Después del 11 de marzo quedó claro que el aspirante con mayor opción a la presidencia es Iván Duque. El uribismo, o para ser más exacto Uribe, volvió a demostrar en las urnas que es la princi

 LA PRIMERA PRUEBA DE HASTA DÓNDE DUQUE ESTÁ DISPUESTO A CEDER SE VERÁ EN LAS ALIANZAS QUE HAGA PARA UNA SEGUNDA VUELTA.

La primera prueba de hasta dónde Duque está dispuesto a ceder se verá en las alianzas que haga para una segunda vuelta. Es de todos sabido que si hay un candidato empeñado al clientelismo de los políticos con peor reputación del país es Vargas Lleras, y todo apunta a que el uribismo no resistirá la tentación de sumar esos votos para asegurar su victoria.

No es el único caso. En las filas de Fajardo ya se habla de sumar a Carlos Caicedo a su causa aprovechando el desplante de Petro, luego de la consulta. Es impresentable esa maniobra si se considera la denuncia de la Silla Caribe por el uso de contratos públicos para reunir firmas a favor de la candidatura de Caicedo. En vez de invitarlo deberían acusarlo, sobre todo luego de la respuesta de Caicedo en que evade los cuestionamientos y acusa a Laura Ardila, directora de la Silla Caribe, de ayudar a la campaña de Vargas Lleras. Nadie más crítico de esa campaña que ella.

Pero en lo que más se debe exigir un compromiso a Duque, y en lo que ya debería centrarse la rendición de cuentas desde la sociedad civil, es en que en un gobierno suyo se evite cualquier tipo de cambio en el orden constitucional. No solo es inaceptable una constituyente, sino que se introduzcan cambios dirigidos a implantar de nuevo la reelección, incluyendo la del expresidente Uribe.
http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/gustavo-duncan/a-rendir-cuentas-lo-que-indican-las-alianzas-196602

 

 

8.18.-URIBE, MODELO CHÁVEZ NÚMERO UNO. Y EL NÚMERO DOS, PETRO. – Cristina de la Torre

Si gana Petro, si gana Uribe, tendremos chavismo para rato. Contrarios en ideas y programas, un elemento los hermana, sin embargo, Chávez: el talante mesiánico del populismo latinoamericano, desplegado como democracia del aplauso al caudillo. Que no es poca cosa. En Venezuela, el modelo degeneró en dictadura corrupta de civiles y militares. En Colombia, en autoritarismo corrupto de civiles y paramilitares durante el régimen de Seguridad Democrática.

19 mar 2018.- Petro ofreció convocar una constituyente de su caletre que disolvería el Congreso. También Chávez convocó referendo para inhabilitarlo y Maduro lo clausuró mediante constituyente de bolsillo. Si no fuera por objeción de la Corte, hubiera reunido Uribe constituyente para disolver el parlamento; que así rezaba el primer proyecto de su referendo en 2003.

Por boca de Luis Carlos Restrepo, propondría a poco disolver los partidos, vehículo de la democracia y savia del Legislativo. Los expresidentes más, el exalcalde menos, los tres irrespetan, de palabra o de obra, la división de poderes, las instituciones de la democracia y el derecho de oposición. En discurso redentorista, moralista, envuelven su pasión por la arbitrariedad y la fuerza, hasta imponer una nueva religión secular: la del caudillo.

Pero si comparten el perfil político, en el programa económico difieren radicalmente: Uribe llegó para consolidar el modelo de mercado, erigido sobre la inequidad y la exclusión; Chávez y Petro, para desmontarlo. El venezolano, primero bajo el ala de un capitalismo social, cepalino, cuyos lineamientos son también los de Petro, evolucionó después a modelo comunista, confiscatorio, y destruyó el aparato productivo de la nación. El radicalismo de Petro es más de tono político que de fondo, pero le sirve a la extrema derecha para bautizarlo de expropiador chavista. A ello contribuye, hay que decirlo, el generoso silencio con que el jefe de Colombia Humana justifica, tras defenderla, la dictadura de Maduro.

Y el arrebato, como combustible de decisiones impredecibles. Y el atropellamiento como modelo de gobierno, que redujo a fiasco su intento de devolverle al Estado el control de los servicios públicos en Bogotá. Control que todas las socialdemocracias ejercen de oficio.

Si entre Petro y Chávez hay afinidades de personalidad política y coincidencias en el reformismo inaugural del vecino, en el estilo de mando de los expresidentes abundan parecidos. Chávez neutralizó al Congreso y al poder Judicial, cercó a la prensa y a la oposición. El Gobierno de Maduro terminó asesinando cientos de manifestantes en las calles. Uribe cogobernó con la parapolítica; convirtió el DAS, órgano de seguridad del Estado, en policía política para perseguir a la Corte Suprema y a la oposición. Hubo en su Gobierno miles de falsos positivos.

Convirtió el comunitarismo en Estado de opinión, atavismo cooptado en Venezuela. Rige allá el Estado Comunitario, para entronizar su Socialismo del Siglo XXI, mientras Uribe incorpora aquí la divisa neoliberal en un comunitarismo premoderno. Desde una base de sovietscriollos, allá; acá, mediante consejos comunales que el caudillo manipula, irrespetando las instituciones de la democracia y los órganos del poder local.

En persistencia comparable a la de Uribe, recoge Chávez en su programa semanal televisivo Aló Presidente quejas y demandas de la comunidad. De rojo Chávez el venezolano, de ruana Uribe en sus consejos comunales, así alimentan ambos el Estado comunitario y de opinión como finca particular de napoleoncitos de cartón.

. Si gana Petro, si gana Uribe, tendremos chavismo para rato. La esperanza es que no se nos imponga ahora el dilema de decidir cuál de los dos es el chavista bueno y cuál el malo. ¡Vade retro, maniqueos!

Cristinadelatorre.com.co https://www.elespectador.com/opinion/uribe-modelo-chavez-numero-uno-columna-745241

8.18.-QUÉ POSIBILIDAD REAL HAY DE QUE PETRO CONVIERTA A COLOMBIA EN UNA VENEZUELA? Pedro Vargas*

Analistas consultados por Portafolio.co debaten sobre el tema más nombrado de la actual campaña presidencial en el país. 

Gustavo Petro, durante la rueda de prensa de este domingo, tras ganar la consulta de centro izquierda. EFE

‘Castrochavismo’, ‘Colombia se convertirá en una Venezuela’ y ‘Petró traerá el socialismo del siglo XXI a Colombia’ son algunas de las frases que más se escuchan por estos días en el país, a raíz de que el candidato Gustavo Petro, de izquierda, aparece punteando en las encuestas presidenciales desde comienzos de año.

Lea: (Gustavo Petro confía en que puede ganar la presidencia).¿Pero qué posibilidades reales hay de que suceda lo que repiten como un mantra los candidatos de la derecha a sus electores? ¿Podrá una presidencia de Petro convertir a Colombia en la próxima Venezuela?

Lea: (Duque y Petro entran en la baraja de candidatos que van por la presidencia).

Los analistas consultados por portafolio.co aseguran que las posibilidades son mínimas o nulas debido, primero, a la dificultad de que Petro llegue a la presidencia, en un país con tendencia histórica de derecha: Congreso (como acabó de suceder en las elecciones al legislativo), instituciones y sociedad; segundo, por la fortaleza de las instituciones democráticas del país en el que funcionan los contrapesos y tercero, a las diferencias sociales y culturales entre las poblaciones de ambos países.

Lea: (¿Por qué los mercados le tienen miedo a Petro?).

Para Rubén Sánchez, profesor de ciencia política de la universidad del Rosario,“no existe la menor posibilidad” de que Colombia se convierta en una Venezuela, empezando porque la ‘satanización’ a Petro no ha dejado que sus propuestas se analicen.

Lea: (¿Por qué no habría cambios sustanciales en el modelo económico de Colombia luego de las elecciones?).

Lo que ha propuesto “nada tiene que ver con Venezuela: ha dicho que quiere fomentar el mercado interno, favorecer a la agricultura sobre la minería y fortalecer el banco agrario con el propósito de generar una industrialización integral en Colombia”, afirma Sánchez.

Jaime Duarte, profesor de ciencia política de la universidad Externado de Colombia, asegura que las posibilidades de que un Petro vuelva a Colombia una Venezuela “son ínfimas o nulas” porque fundamentalmente no tiene un apoyo mayoritario en el Congreso. Sánchez agrega que esto es fundamental ya que el legislador en Colombia es el Congreso y nadie ha puesto en duda el Estado de Derecho en este país y “sus iniciativas para cambiar el modelo económico, por ejemplo, no tendrían ningún apoyo”.

Para Raúl Gallegos, analista de la consultora Control Risk en el país y autor del libro ‘¿En qué momento se jodió Venezuela?’, la principal diferencia entre Colombia y Venezuela radica en que el país no tiene la gran riqueza del vecino,“Para llegar al desastre de Venezuela hay que tener mucho dinero, a veces tener mucho dinero es peor que no tenerlo”, señala el analista.

Gallegos explica que por ese flujo de divisas interminable en Venezuela “muchas capas de la población se acostumbraron a que el Gobierno no solo tenga un rol muy importante en la economía, sino que dé cosas gratis o casi gratis, beneficios, asistencialismo de muy alto nivel, a recibir sin pedir nada a cambio. Lo que no ha ocurrido en Colombia, aquí hay una cultura muy conservadora, de muy yo quiero trabajar mi tierra, yo quiero salir adelante, la gente no piensa en que le van a regalar, a diferencia de qué me va a dar el gobierno esta vez”.

Duarte opina que además cambiar el modelo económico del país vía Congreso es muy difícil ya que este está definido en la Constitución política del país con normas como el derecho a la propiedad, a la libre empresa y al trabajo, en el que no cabe la restricción a la libertad de propiedad de empresas, terrenos, apartamentos.

Y aquí viene el otro temor que ha despertado Petro entre los colombianos, cuando dice que va a convocar a una constituyente después de una eventual posesión como presidente, lo cual en palabras de Duarte tampoco prosperaría ya que la misma Constitución habla de cuáles son las formas para poder reformarla: “Instituciones como el Congreso, Consejo de Estado y la Corte Constitucional tienen que dar su aprobación. A diferencia de Venezuela aquí existe una madurez de nuestras instituciones y la fortaleza de la democracia. Lo bloquearían de una forma u otra. Hay que recordar que ni siquiera Álvaro Uribe cuando quiso hacerse reelegir otra vez pudo saltarse la Constitución en esa ocasión. Además, la sociedad misma no lo permitiría”, insiste el profesor de la universidad Externado de Colombia.

Camilo Herrera, socio fundador de Raddar, asegura en su libro ´Pobreza y prejuicio’ que “Si llegase al poder un presidente populista, con ánimo de subsidiar a unos para mantener su poder, nuestras instituciones económicas, legales e informales evitarán que eso ocurra fácilmente, sobre todo porque tenemos el ejemplo de Venezuela muy fresco, muy doloroso y muy cercano”.

Gallegos advierte que hay un Congreso que sirve de contrapeso que no permitirá que Petro, si lo intenta, haga y deshaga a su gusto, porque a diferencia de Venezuela, hay independencia del ejecutivo y de la rama judicial que no permiten carta blanca y hay contrapesos en la sociedad, además de una ciudadanía que no permitiría cambios en el equilibrio de poderes fácilmente.

También está la cuestión ideológica: ¿es muy parecido Petro al chavismo?. Sánchez señala que Petro no es muy cercano ideológicamente al régimen chavista, aunque si comparte posiciones como la animadversión hacia el capital financiero, Estados Unidos y el nacionalismo; pero en otros temas es totalmente diferente como “no creo que vaya a satanizar a la oposición como lo están haciendo con él, tampoco que crea que puede hacer con el país lo que le dé la gana porque entiende que la correlación de las fuerzas no se dan solo con los políticos sino con la misma sociedad”.

Subraya que en ciencia política hay que tener siempre presente el problema de la legitimidad social, “en este caso él sabe que no le favorecería para nada todas esas reformas que los críticos dicen que él haría”.

Duarte puntualiza que no le ve mucha cercanía con el chavismo, pero en lo que sí son similares es en que Petro, como Chávez lo hizo, canaliza un descontento de los excluidos del sistema que había generado la política venezolana.

Por esto piensa que en una eventual presidencia de Petro, lo máximo que podría hacer es “una política como la del mínimo vital de agua para todos los colombianos, que le falta a un 30% de los colombianos en el área rural”.

O cambiar el sistema de impuestos combatiendo la evasión o la elusión de mucha gente que tiene mucha plata que no está bancarizada, más no el empresariado del país. “Propondría ampliar la base gravable, que además lo proponen todos, luchando contra la economía informal y las reformas tributarias han sido tímidas contra ellos”, enfatiza Duarte.

Pero aunque en estos momentos Colombia no tiene ningún signo de volverse una Venezuela, si hay variables que preocupan por igual a los analistas a largo plazo, y que son caldo de cultivo para el populismo como la desigualdad, exclusión, inequidad y discriminación que existe en el país.

“Estamos haciendo todo lo posible para que la gente un día se vuelque al populismo. Para combatir la exclusión hay que llevar los servicios del Estado a todos los colombianos”, opina Duarte.

Gallegos recalca que en Colombia “hay un tema de inequidad tremenda, de discriminación social bastante más serio incluso que en Venezuela, además de exclusión y falta de representatividad de mucha parte de la población. En el corto plazo el Castrochavismo, que no me parece que sea un mito, no es real pero si persiste la situación social descrita sí lo puede ser”.

*Pedro Vargas Núñez Editor Portafolio.co

http://www.portafolio.co/economia/gobierno/posibilidad-que-colombia-se-convierta-en-una-venezuela-515262

 

7.18.-MANO FIRME, CORAZÓN GRANDE – Salomón Kalmanovitz

Alvaro Uribe y su candidato Iván Duque. Foto pulzo.com

 La consigna de Álvaro Uribe parece contundente, pero puede relativizarse: mano blanda frente a los grupos armados ilegales de extrema derecha y corazón pequeño frente a las madres de Soacha, a quienes revictimizó. Hay siempre mano dura contra los que luchen por sus intereses laborales o de pequeños propietarios y contra las Farc, no importa qué tan debilitadas estén; corazón siempre generoso para los grandes empresarios y terratenientes tradicionales que financian sus campañas. Iván Duque se desmarca un poco para aparecer como joven moderno y moderado, pero repite las viejas consignas y ademanes de su jefe. No se sabe, por ejemplo, si mantiene su posición inicial de hacer un catastro moderno al que se opone Uribe.

11 Mar 2018.- La otra consigna que repiten Duque y Uribe al unísono no es clara: bajaremos impuestos y aumentaremos el salario. La primera afirmación puede terminar reduciendo los ingresos públicos y en consecuencia los gastos sociales que son una especie de salario compensatorio para los más pobres, como las madres cabeza de familia o los gastos del sistema salud. La segunda promesa no informa del monto en que se va a elevar el salario, ni reconoce que en cada diciembre durante los últimos 40 años se ha ajustado el mínimo para compensar la inflación pasada más uno o dos puntos porcentuales. Es un salario que aplica solo al sector formal que contiene el 45 % de la fuerza de trabajo del país.

Según el candidato Duque, “la tasa efectiva de tributación supera el 50 % y hay sectores y tipos de empresas en las que la asfixia tributaria puede superar el 80%”. No se sabe qué entiende por tasa efectiva o si mas bien pretende ser tremendista. Una medida más seria es medir la tributación de las empresas que sólo es 6 % del PIB sobre la parte del ingreso nacional que corresponde a utilidades, intereses y rentas, que es el excedente bruto de explotación. Este es alrededor del 35 % del Producto Interno Bruto, lo que significa que la tasa efectiva de tributación de las empresas, bancos y finca raíz es de 17 %, menos de un tercio de lo aducido por Duqe, y bastante más baja que la de de los países del grupo de la OECD, al que aspiramos pertenecer. De contera, los salarios acá son 33 % del PIB, por debajo del 55 % que representan en la OECD.

Para Duque, la abrumadora informalidad colombiana surge de este “exceso” de tributación, lo cual es una afirmación falsa y simplista. La informalidad es el resultado del desequilibrio entre población y acumulación de capital en su componente de demanda por empleo. La razón de fondo sobre por qué ha aumentado tanto la informalidad en las últimas tres décadas es la migración campo ciudad, catalizada por el conflicto interno y el desplazamiento masivo, conflicto exacerbado por la extrema derecha que representa. Otras causas de la menor demanda por trabajo tienen que ver con la desindustrialización que ha sufrido el país por su especialización en minería y del cambio tecnológico que desplaza mano de obra.

Duque concluye con el deseo: “Colombia requiere una reducción del costo país, una mayor diversificación de la oferta exportable, mayor dinamismo a los mercados de capital y una inserción de la producción industrial en las cadenas globales del valor”. Mas no: Colombia requiere de un Estado fuerte y eficiente que lubrique el desarrollo y no lo obstaculice con la corrupción que ha hecho tanta mella siempre, y no menos durante los gobiernos de la seguridad democrática.

https://www.elespectador.com/opinion/la-contienda-electoral-columna-742526

 

7.18.-¿ES COLOMBIA UN PAÍS DE DERECHA? QUIZÁS LO ESTÁ DEJANDO DE SERJorge Galindo

Cuando nuevos políticos alrededor del mundo se afanan en anunciar el fin de la división izquierda-derecha, parece que Colombia puede subirse al carro ideológico

Es paradójico. Justo cuando nuevos políticos alrededor del mundo entero se afanan en anunciar el fin de la clásica división izquierda-derecha, parece que Colombia se sube al carro ideológico. El monopolio liberal-conservador se resquebrajaba la década pasada tras casi dos siglos de reinado. Ese fue el inicio de un camino accidentado que desemboca en las próximas elecciones presidenciales, en las que parece que por primera vez en mucho tiempo se abre un espacio de oportunidad real para la izquierda. Y no se trata de “la izquierda del Partido Liberal”, como sucedía antaño, sino de una candidatura fuera de las estructuras partidistas tradicionales. Gustavo Petro ha conseguido dominar buena parte del debate pre-electoral. Muchos, sin embargo, argumentan (con alivio o tristeza, según las preferencias de cada quien) que un candidato como él no puede ganar en un país que es “de derecha”, como Colombia. Pero, ¿lo es realmente? ¿Es Colombia un país de derecha?

25 FEB 2018 .- El primer argumento de quienes defienden tal tesis viene por los resultados electorales: ni la Casa de Nariño ni el Congreso han conocido un dominio de la izquierda. A esto, otros responden que tal es el resultado de disponer de una oferta electoral restringida en Colombia. La hipótesis no es descabellada, teniendo en cuenta la larga historia de oligopolio partidista liberal-conservador, la elección de una parte significativa de la izquierda de irse por fuera del sistema, y la preponderancia del voto clientelista y de maquinaria, el cual no tiene por qué conocer color político, pero que en Colombia ha conocido siempre el de los partidos dominantes, que nunca han sido de izquierda pura.

Todo ello hace particularmente necesario prestar atención al lado de la demanda, a la manera en que se definen los ciudadanos. Así, el último dato del Barómetro de Las Américas (realizado por LAPOP en 2016, con datos brindados por el Observatorio de la Democracia de la Universidad de Los Andes) les pregunta a los colombianos dónde se sitúan entre 1 (extrema izquierda) y 10 (extrema derecha). La distribución resultante quizá sorprenda a algunos.

Más o menos, el país está dividido en tres porciones ideológicas similares. De ellos, el centro es ligeramente más numeroso, pero izquierda y derecha son enormemente parejas. Hasta el punto de que 2016, el año del último dato, fue el primero en que la primera superó (así sea ligeramente y dentro del margen de error de la muestra) a la segunda. La evolución deja poco espacio a la imaginación. Mientras en 2006 un 42.7% de los colombianos se declaraba de derecha, una década después era menos de un 30%. Con la auto-ubicación en la izquierda sucedió lo contrario: de 19.7% a 30.7% en una tendencia ascendente.

Esta es la primera pista de que tal vez la ciudadanía colombiana no es tan “de derecha”, al menos no tanto como lo era antes. Es cierto que 2016 fue un año en el que declararse de derechas era particularmente difícil (al menos antes de que se hiciese público el resultado negativo del plebiscito por la paz), pero también lo es que el gráfico muestra una tendencia, no un dato aislado. Es cierto también que el Barómetro no es una fuente única; otras, como la Encuesta de Cultura Política del DANE, muestran un panorama distinto (con menos encuestados a la izquierda y a la derecha). Sin embargo, el Barómetro tiene la ventaja de permitir un análisis de tendencia de toda una década. Así, siempre con cautela, podríamos estar asistiendo a un creciente desfase potencial entre oferta (de partidos) y demanda (de políticas).

Cabe admitir que “izquierda”, “centro” y “derecha” son categorías estrechamente ligadas a las preferencias partidistas. Quizá lo que pasa es que Colombia sea un país de derecha en sus preferencias específicas. Por ejemplo, en cuestiones de orden material. Al fin y al cabo, la senda económica del país ha transcurrido durante las últimas décadas lejos de grandes esfuerzos redistributivos, así como de políticas de protección de las industrias locales, normalmente asociadas con la izquierda. Esto, sin embargo, no corresponde del todo con las preferencias de los ciudadanos.

Más de un 40% de los colombianos favorecerían una nacionalización selectiva de empresas clave. Y hasta un 70% piensa que el Estado debería hacer más contra la desigualdad. Resulta interesante subrayar que muchas veces estas opiniones se sostienen independientemente de la identificación con la etiqueta “izquierda”. Es cierto también que sólo poco más de un tercio de la población estaría dispuesta a pagar más impuestos a cambio de un mayor gasto educativo, por ejemplo. Sin embargo, es probable que esta poca predisposición individual tenga que ver con una alta percepción de corrupción y cierta deslegitimación del sistema: según el mismo Barómetro, un 51% piensa que los derechos básicos del ciudadano no están protegidos, un 77.4 % no se siente cercano a ningún partido, una cantidad similar muestra desconfianza hacia el Congreso, sólo un 37% se siente orgulloso del sistema patrio en alguna medida, y todo ello con una abrumadora mayoría (82%) que no justifica bajo ningún concepto el pago de sobornos o similares. En definitiva, es posible que el colombiano piense que el Estado debe intervenir más, pero no está dispuesto a poner de su parte hasta que el sistema no mejore.

Se dice también que Colombia es de derecha porque es un país “godo”, conservador o incluso reaccionario en el ámbito social. El mismo Barómetro nos permite contrastar esta percepción, ampliamente extendida, escogiendo algunos items clave de la encuesta. En este caso, la sabiduría popular parece que no se mira en un espejo distorsionado.

Las visiones conservadoras dominan en la mayoría de cuestiones sociales, salvo en el divorcio (e incluso aquí el porcentaje de desaprobación es llamativo, tratándose de una institución establecida legal y socialmente desde hace tiempo).

Repasemos los rasgos del retrato pintado con los datos del Barómetro: los colombianos no se declaran más de derecha que de izquierda al ser preguntados directamente, tienen cierto sesgo ‘rojo’ ante las cuestiones de orden material que no se traduce en disposición de gasto probablemente por la percepción de ineficiencia del Estado, y el sesgo contrario en los asuntos sociales y culturales. Es decir: mientras por el lado de la oferta de partidos la izquierda ha tenido hasta ahora una presencia escasa, la demanda potencial tiene un aspecto más mixto.

Surge, pues, una pregunta. Y es si queda espacio político en el futuro para un tipo de izquierda particular. Una que se corresponde bien con la que ha triunfado en otros países del entorno latinoamericano: esquivando etiquetas ideológicas firmes, combinando visión proteccionista y redistributiva con un discurso outsider de crítica al conjunto del sistema, y escasa apertura hacia libertades sociales.

El siguiente cuadro es un pequeño ejercicio para explorar dicho espacio. En él, se cruza la dimensión estrictamente ideológica con la preferencia por una política de libertad social y cultural emblemática en el mundo de hoy: el matrimonio igualitario para personas del mismo sexo.

Efectivamente, hay más personas autodenominadas de izquierda o de centro que están contra o tienen opiniones tibias respecto a este tipo de igualación, que personas decididamente a favor.

Ahí, junto a la indignación, es donde podría encontrarse la puerta de entrada de la izquierda, un cabo del que estirar para que demanda y oferta se encuentren.

Este hipotético proyecto político necesitaría de más datos para definir mejor sus contornos. Aún más importante: todavía le faltaría una pieza fundamental en el puzzle: las maquinarias y redes clientelares territoriales, que tantos votos han movido históricamente en Colombia. En otros países, ciertos proyectos de izquierda que han sido capaces de construir dichas redes. Lo hizo Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, y lo está haciendo Andrés Manuel López Obrador en México. Ellos y otros supieron combinar un discurso de outsiders con una estrategia clientelar clásica. El futuro dirá si algo así es siquiera posible dentro de las fronteras colombianas.


¿Es Colombia un país de derecha? Quizás lo está dejando de ser

Cuando nuevos políticos alrededor del mundo se afanan en anunciar el fin de la división izquierda-derecha, parece que Colombia puede subirse al carro ideológico

JORGE GALINDO

25 FEB 2018 – 23:05 COT

Es paradójico. Justo cuando nuevos políticos alrededor del mundo entero se afanan en anunciar el fin de la clásica división izquierda-derecha, parece que Colombia se sube al carro ideológico. El monopolio liberal-conservador se resquebrajaba la década pasada tras casi dos siglos de reinado. Ese fue el inicio de un camino accidentado que desemboca en las próximas elecciones presidenciales, en las que parece que por primera vez en mucho tiempo se abre un espacio de oportunidad real para la izquierda. Y no se trata de “la izquierda del Partido Liberal”, como sucedía antaño, sino de una candidatura fuera de las estructuras partidistas tradicionales. Gustavo Petro ha conseguido dominar buena parte del debate pre-electoral. Muchos, sin embargo, argumentan (con alivio o tristeza, según las preferencias de cada quien) que un candidato como él no puede ganar en un país que es “de derecha”, como Colombia. Pero, ¿lo es realmente? ¿Es Colombia un país de derecha?

El primer argumento de quienes defienden tal tesis viene por los resultados electorales: ni la Casa de Nariño ni el Congreso han conocido un dominio de la izquierda. A esto, otros responden que tal es el resultado de disponer de una oferta electoral restringida en Colombia. La hipótesis no es descabellada, teniendo en cuenta la larga historia de oligopolio partidista liberal-conservador, la elección de una parte significativa de la izquierda de irse por fuera del sistema, y la preponderancia del voto clientelista y de maquinaria, el cual no tiene por qué conocer color político, pero que en Colombia ha conocido siempre el de los partidos dominantes, que nunca han sido de izquierda pura.

Todo ello hace particularmente necesario prestar atención al lado de la demanda, a la manera en que se definen los ciudadanos. Así, el último dato del Barómetro de Las Américas (realizado por LAPOP en 2016, con datos brindados por el Observatorio de la Democracia de la Universidad de Los Andes) les pregunta a los colombianos dónde se sitúan entre 1 (extrema izquierda) y 10 (extrema derecha). La distribución resultante quizá sorprenda a algunos.

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Más o menos, el país está dividido en tres porciones ideológicas similares. De ellos, el centro es ligeramente más numeroso, pero izquierda y derecha son enormemente parejas. Hasta el punto de que 2016, el año del último dato, fue el primero en que la primera superó (así sea ligeramente y dentro del margen de error de la muestra) a la segunda. La evolución deja poco espacio a la imaginación. Mientras en 2006 un 42.7% de los colombianos se declaraba de derecha, una década después era menos de un 30%. Con la auto-ubicación en la izquierda sucedió lo contrario: de 19.7% a 30.7% en una tendencia ascendente.

Esta es la primera pista de que tal vez la ciudadanía colombiana no es tan “de derecha”, al menos no tanto como lo era antes. Es cierto que 2016 fue un año en el que declararse de derechas era particularmente difícil (al menos antes de que se hiciese público el resultado negativo del plebiscito por la paz), pero también lo es que el gráfico muestra una tendencia, no un dato aislado. Es cierto también que el Barómetro no es una fuente única; otras, como la Encuesta de Cultura Política del DANE, muestran un panorama distinto (con menos encuestados a la izquierda y a la derecha). Sin embargo, el Barómetro tiene la ventaja de permitir un análisis de tendencia de toda una década. Así, siempre con cautela, podríamos estar asistiendo a un creciente desfase potencial entre oferta (de partidos) y demanda (de políticas).

Cabe admitir que “izquierda”, “centro” y “derecha” son categorías estrechamente ligadas a las preferencias partidistas. Quizá lo que pasa es que Colombia sea un país de derecha en sus preferencias específicas. Por ejemplo, en cuestiones de orden material. Al fin y al cabo, la senda económica del país ha transcurrido durante las últimas décadas lejos de grandes esfuerzos redistributivos, así como de políticas de protección de las industrias locales, normalmente asociadas con la izquierda. Esto, sin embargo, no corresponde del todo con las preferencias de los ciudadanos.

Más de un 40% de los colombianos favorecerían una nacionalización selectiva de empresas clave. Y hasta un 70% piensa que el Estado debería hacer más contra la desigualdad. Resulta interesante subrayar que muchas veces estas opiniones se sostienen independientemente de la identificación con la etiqueta “izquierda”. Es cierto también que sólo poco más de un tercio de la población estaría dispuesta a pagar más impuestos a cambio de un mayor gasto educativo, por ejemplo. Sin embargo, es probable que esta poca predisposición individual tenga que ver con una alta percepción de corrupción y cierta deslegitimación del sistema: según el mismo Barómetro, un 51% piensa que los derechos básicos del ciudadano no están protegidos, un 77.4 % no se siente cercano a ningún partido, una cantidad similar muestra desconfianza hacia el Congreso, sólo un 37% se siente orgulloso del sistema patrio en alguna medida, y todo ello con una abrumadora mayoría (82%) que no justifica bajo ningún concepto el pago de sobornos o similares. En definitiva, es posible que el colombiano piense que el Estado debe intervenir más, pero no está dispuesto a poner de su parte hasta que el sistema no mejore.

Se dice también que Colombia es de derecha porque es un país “godo”, conservador o incluso reaccionario en el ámbito social. El mismo Barómetro nos permite contrastar esta percepción, ampliamente extendida, escogiendo algunos items clave de la encuesta. En este caso, la sabiduría popular parece que no se mira en un espejo distorsionado.

Las visiones conservadoras dominan en la mayoría de cuestiones sociales, salvo en el divorcio (e incluso aquí el porcentaje de desaprobación es llamativo, tratándose de una institución establecida legal y socialmente desde hace tiempo).

Repasemos los rasgos del retrato pintado con los datos del Barómetro: los colombianos no se declaran más de derecha que de izquierda al ser preguntados directamente, tienen cierto sesgo ‘rojo’ ante las cuestiones de orden material que no se traduce en disposición de gasto probablemente por la percepción de ineficiencia del Estado, y el sesgo contrario en los asuntos sociales y culturales. Es decir: mientras por el lado de la oferta de partidos la izquierda ha tenido hasta ahora una presencia escasa, la demanda potencial tiene un aspecto más mixto.

Surge, pues, una pregunta. Y es si queda espacio político en el futuro para un tipo de izquierda particular. Una que se corresponde bien con la que ha triunfado en otros países del entorno latinoamericano: esquivando etiquetas ideológicas firmes, combinando visión proteccionista y redistributiva con un discurso outsider de crítica al conjunto del sistema, y escasa apertura hacia libertades sociales.

El siguiente cuadro es un pequeño ejercicio para explorar dicho espacio. En él, se cruza la dimensión estrictamente ideológica con la preferencia por una política de libertad social y cultural emblemática en el mundo de hoy: el matrimonio igualitario para personas del mismo sexo.

Efectivamente, hay más personas autodenominadas de izquierda o de centro que están contra o tienen opiniones tibias respecto a este tipo de igualación, que personas decididamente a favor.

Ahí, junto a la indignación, es donde podría encontrarse la puerta de entrada de la izquierda, un cabo del que estirar para que demanda y oferta se encuentren.

Este hipotético proyecto político necesitaría de más datos para definir mejor sus contornos. Aún más importante: todavía le faltaría una pieza fundamental en el puzzle: las maquinarias y redes clientelares territoriales, que tantos votos han movido históricamente en Colombia. En otros países, ciertos proyectos de izquierda que han sido capaces de construir dichas redes. Lo hizo Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, y lo está haciendo Andrés Manuel López Obrador en México. Ellos y otros supieron combinar un discurso de outsiders con una estrategia clientelar clásica. El futuro dirá si algo así es siquiera posible dentro de las fronteras colombianas.

https://elpais.com/internacional/2018/02/25/colombia/1519592213_064747.html

 

6.18.- ¿SERÁ EL CONGRESO QUE COLOMBIA MERECE? – Cristina de la Torre

Si la pereza de los quejosos trepa la abstención al 60 % este domingo, elegiremos un Congreso más torvo, reaccionario y azaroso que el de los últimos tres lustros. Pues se elige por acción, votando; y por la omisión de los eternos indignados que no se untan de urna y conceden a la contraparte todo el poder de decisión política. El viejo contingente de corruptos y parapolíticos seguiría en su curul, por interpuesta parentela. Y se abriría el abanico de los agraciados hacia otros partidos de la derecha, como Cambio Radical. Este integró en su campaña a la hez de la política, que da línea y pone candidatos desde la cárcel y los estrados judiciales. De 55 dirigentes reclutados por él en el país, 37 andan en malos pasos: hay ocho condenados (Edgar Torres, Julio Acosta, Miguel Pinedo, el Gordo García, Enilse López, Pedro Pestana, Hugo Aguilar y Ramiro Suárez); 16 investigados, 13 en dudosa condición y 18 sin complicaciones legales. Vale decir: 67 % de su dirigencia apesta. El hecho es que 20 clanes familiares se tomaron la política en Colombia; con pater familias que deciden en la sombra reemplazos a su antojo y cultivan relaciones non sanctas.

Del Centro Democrático vino el ejemplo: proliferan en sus listas hijos, sobrinos y amigos de gamonales en prisión o investigados por parapolítica y corrupción. Con el proceso que la Corte Suprema acaba de abrirle a Álvaro Uribe por presunta relación con el paramilitarismo, por la masacre de El Aro y por supuesta manipulación de testigos, se creyó que el expresidente mordería el polvo. Más aún, con la sospecha viva todavía de que hubiese violado a una periodista. O con pesquisas por presunta responsabilidad en la muerte de Pedro Juan Moreno, su mano derecha en la Gobernación de Antioquia.

Pero no. Ni siquiera la divulgación del kilométrico prontuario de sindicaciones que obran contra él provocó el más leve rubor en su fanaticada. Antes bien, candidato, cauda y bancada cerraron filas alrededor del “perseguido”. Iván Duque, el uribito de turno cuya inocencia prestada mueve a risa, se congració con los suyos ensayando una bufonada. Dijo que la decisión de la Corte obedecía a un “acuerdo no escrito (del Gobierno) con las Farc (para) encarcelar a Álvaro Uribe”. Fácil le resultó cohesionar al uribismo en defensa anticipada del jefe: cosechaba en la cultura del protomacho que se hace camino a codazos sin parar mientes en maricaditas de moral. Para escándalo del mundo, y por enésima vez, desafiaba el CD a la justicia. Obra en este partido la solidaridad de cuerpo propia de las organizaciones autoritarias: de ejércitos e iglesias, donde la mística y la sumisión al superior son el pegamento sicológico de la colectividad. Y el político, que va por sus 20 curules de Senado.

Desdichado panorama que podría revertirse si la juventud citadina acudiera este domingo a las urnas. Si escuchara la reconvención de Gramsci contra los apáticos: deploro, dijo, la indiferencia política y la abulia porque ellas son parasitismo y cobardía. “La indiferencia es el peso muerto de la historia… opera pasivamente, pero opera… el mal que se abate contra todos acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad… desprecio a los indiferentes porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes”.

Votar no es sólo un derecho, es también un compromiso con el país. Para que el escepticismo mute en acción transformadora. Y habrá por quién votar: por Angélica Lozano, Antonio Sanguino e Iván Marulanda para Senado por los verdes; en el mismo partido, para Cámara en Antioquia, por Daniel Duque y, en Bogotá, por Juanita Goebertus. Colombia merece un Congreso distinto del de las bancadas maquinadoras y uñonas. ¡A cambiar la historia!

Cristinadelatorre.com.co

https://www.elespectador.com/opinion/quien-le-teme-gustavo-petro-columna-741303

 

5.18.-¿QUIÉN LE TEME A GUSTAVO PETRO? – Cristina de la Torre

Conforme Petro llena plazas, crecen aprensiones en los clubes sociales. Pero, al último drink, se instruye a las campañas de la derecha para trocar en pánico el recelo de las fuerzas vivas de la patria. Su propósito cantado: que el miedo se apodere de la clase media y esta busque refugio en la caverna. Grosero en su simpleza, propaganda al fin, el recurso pega sin dolor en el único país de América Latina que nunca vio a un izquierdista sentado en el solio de los presidentes.

País que guerrillas y Manonegras armadas y desarmadas mantuvieron anclado en la Guerra Fría; para perseguir, sin pausa ni matices, a la izquierda legal y al movimiento social, bajo el insidioso remoquete de terrorista o chavista. Pero la ambigüedad del propio Petro es fuente adicional de incertidumbre en la opinión y manjar que ceba y compacta a la reacción. Lo mismo interpreta él en descampado (y sin eufemismos) la rabia de los despojados de tierra y dignidad, que reconoce la Constituyente del dictador Maduro, o presenta en la radio un programa de gobierno similar al de un Carlos Lleras, que el neoliberalismo echó a perder.

26 feb 2018.-  En la plaza de Valledupar, a 40 grados de temperatura, como abrazado por el fuego de su propio discurso, se hace eco del grito de la multitud: “¡Estamos mamados de comer mierda!”. Entonces las élites, indiferentes al hartazgo de los excluidos con aquella dieta de siempre, insinúan que Petro busca un baño de sangre azuzando la “vil” lucha de clases. Y el Centro Democrático —olimpo de odio y venganza, de privilegios a los ricos que en el gobierno de Uribe repotenciaron la lucha de clases— invita en aviso de campaña a conjurar el “odio de clases”.

Con todo, el pronunciamiento de Petro en defensa de la Constituyente de Maduro suscita suspicacias sobre el modelo político que el candidato acaricia. Por más que criticara el “déficit” democrático del gobierno de Venezuela y le pidiera dialogar con la oposición. De esa Constituyente defendió el principio democrático de consulta al pueblo, mas ignoró el atrabiliario procedimiento que la desnaturalizó y convirtió en instrumento de un régimen de fuerza.

Si de calificar a Petro se trata, su paso por la Alcaldía de Bogotá ofrece rico referente. A ella llegó con una idea suya de ciudad: reducir la segregación social, planificar el desarrollo, promover la participación de los marginados y devolverle al Estado el control de los servicios públicos. Dio a los pobres subsidios de agua, transporte y alimentación. Mas, dominado por el repentismo y la intemperancia de su carácter, por la incuria como norma de administración, arrojó una de las peores alcaldías en la historia de la capital.

Lejos del llamado castrochavismo, se proclama seguidor del Estado social de derecho, una versión adelantada del liberalismo. Al modelo monoexportador de hidrocarburos que reina en Venezuela contrapone el del desarrollo de la industria, la agricultura y el turismo. “No voy a expropiar a nadie”, le dijo a Vicky Dávila; “cosa distinta será respetar la función social de la propiedad, introducida en 1936, y su función ecológica”. Agregó que en lugar de estatizar la economía, un modelo fracasado, se proponía democratizar la propiedad, para “desatar la iniciativa privada en millones de colombianos”. Reducir la escandalosa desigualdad rural. E inducir, con la actualización del catastro, un mercado de tierras que las ponga en manos de quienes las quieren trabajar.

Es hora de que Petro encare los temores que inspira. Que defina con entereza el perfil ideológico y el alcance de sus propuestas: o encabeza un proyecto de izquierda tradicional; o bien, uno de izquierda moderna, socialdemocrática, contraria a anacronismos ominosos como el de Maduro.

https://www.elespectador.com/opinion/quien-le-teme-gustavo-petro-columna-741303

 

4.18.-MUJERES EN POLÍTICA – Barbara Tóth

Abuela, bruja … ¿o un político que sigue con el trabajo? ¿Por qué todavía recurrimos a los tropos cansados ​​para describir a las mujeres en el poder? 

Hillary Clinton fue retratada como una bruja por algunas partes de los medios de comunicación de EE. UU.

En la era de Instagram, Twitter y Facebook, nunca ha sido más fácil para los políticos de ambos sexos promocionarse a sí mismos y su imagen en las redes sociales. Sin embargo, los medios dominantes aún perpetúan clichés y arquetipos cuando se trata de representar mujeres en el poder.

Hay “madres de la nación” como María Teresa de Austria o Luisa de Mecklemburgo-Strelitz y “princesas de la corona”, que se ven beneficiadas por la generosidad de sus antepasados ​​masculinos. La canciller alemana Angela Merkel, por ejemplo, fue representada como la protegida de Helmut Kohl durante su carrera inicial.

15 feb 2018.- La “izquierda glamorosa” es otro tropo popular. Entre los ejemplos se encuentran la alemana Sahra Wagenknecht y la ex directora del Partido Verde de Austria, Eva Glawischnig. Luego está el arquetipo de posguerra del Trümmerfrau, una mujer que llega para limpiar el lío político dejado por los hombres que la precedieron.

Finalmente tenemos a las “brujas”, mujeres emancipadas y fuertes, como Hillary Clinton, que se postuló para presidente de EE. UU. En 2017.

Feminidad de extrema derecha

Los populistas de derecha usan la feminidad para suavizar su imagen masculina y autoritaria. Cuando Marine Le Pen se hizo cargo del Frente Nacional Francés en 2011, le dio a la extrema derecha un rostro más femenino y más amable. Incluso parece aventurarse en el feminismo, quejándose de la “reversión” de los derechos de las mujeres durante el discurso del primero de mayo y enfatizando la “igualdad” de los hombres y las mujeres durante su campaña electoral.

Sin embargo, el “feminismo” de Le Pen en realidad no es más que una cortina de humo para la intolerancia. Tras los ataques de la víspera de Año Nuevo a mujeres en Colonia hace dos años, Le Pen afirmó estar “asustada de que la crisis migratoria señale el comienzo del fin de los derechos de las mujeres”.

En toda Europa y EE. UU., Las mujeres de la extrema derecha hablan de las feministas, pero presionan una forma extrema de chovinismo. Frauke Petry, ex presidente de la Alternativa para Alemania (AfD); Siv Jensen, ministro de finanzas noruego y líder del Partido de progreso populista de derecha; Beata Maria Szydło del partido de Ley y Justicia de Polonia (PIS); y Anke van Dermeersch, ex Miss Bélgica y ahora diputada del partido de extrema derecha Vlaams Belang, han usado declaraciones “feministas” para avanzar en una agenda más oscura.

Contraste eso con el tratamiento de liberal portador de cartas, Hillary Clinton. Innumerables artículos de opinión de la prensa de derechas de Estados Unidos la consideran calculadora, intrigante, demasiado ambiciosa, helada, en otras palabras, una bruja. Es una versión moderna de un antiguo tropo medieval: cualquier mujer que ejerza un poder significativo sobre un hombre debe ser sospechosa, incluso no natural.

Divorciado, decapitado, muerto …

La socióloga estadounidense Susan Bordo ve paralelismos entre Clinton y la segunda esposa de Enrique VIII, Ana Bolena (1501-1536). Para casarse con ella, Enrique VIII se separó de la Iglesia Católica y fundó la Iglesia de Inglaterra. Posteriormente, Anne cayó en desgracia y fue decapitada por supuesto adulterio y alta traición.

Al igual que Anne Boleyn, Clinton es arengada por la prensa de derecha como una traidora. En su ensayo, “La invención y la destrucción de Hillary Clinton”, Bordo argumenta que Clinton no fue la candidata equivocada, sino que se hizo ver de esa manera, no solo por la prensa controlada por los republicanos sino por su rival demócrata, Bernie Sanders. Puede que no haya pintado a Hillary como una mentirosa, pero la menospreció como candidata de Wall Street.

Uno de los momentos clave de la campaña fue un caso de neumonía, que Clinton no admitió de inmediato públicamente. Esto condujo a acusaciones de que una vez más estaba intentando involucrarse en un encubrimiento. “Ojalá hubieran mostrado su lado más humano”, criticó más tarde el cineasta y activista Michael Moore. Allí estaba ella otra vez: Clinton, la mujer sin cualidades humanas.

Limpiando el desorden

Por el contrario, el Trümmerfrau que llega para limpiar los escombros obtiene un mejor trato. ¿No es extraño? Cuanto mayores sean los problemas que enfrenta un país o una fiesta, más a menudo las mujeres tienen su oportunidad. La primera ministra británica Theresa May es un buen ejemplo. Inicialmente se personificó como el sentido común personificado, el único adulto dispuesto a escudriñar los restos de la fiesta de los chicos salvajes y ver qué se podría salvar.

Las mujeres de la generación actual de líderes rompen con el techo de cristal porque el feminismo ha triunfado, porque las cuotas de género han tenido el efecto deseado, o incluso porque son la mejor persona para el trabajo. (Todos estos factores habrán ayudado a impulsarlos al segundo o tercer nivel de los rangos políticos, por supuesto.) Es su pragmatismo el que atrae a las personas hacia ellos en tiempos de incertidumbre. “Miren”, decimos, “una mujer práctica, todo lo contrario de lo excéntrico: ¡va a resolver las cosas por nosotros!”.

El término Trümmerfrau fue acuñado para aquellas mujeres que, en la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, limpió los escombros dejados por las bombas aliadas en las ciudades del antiguo Reich alemán. Había una razón simple por la cual esta tarea recaía en las mujeres: al final de la guerra, los hombres eran soldados en el de frente o detenidos como trabajadores forzados en campos de concentración. Algunos de los que limpiaron los escombros no lo hicieron voluntariamente; más bien, los Aliados los obligaron a hacerlo debido a que simpatizaban con los nazis. El Trümmerfrauen retomó las piezas cuando los hombres estaban ocupados de otra manera. Después de la guerra, se vieron obligados a volver a sus roles tradicionales de ama de casa y madre. Lo mismo es cierto de sus contrapartes políticas. Son figuras transicionales, y un sucesor invariablemente espera entre bastidores. Un sucesor que es, por supuesto, un hombre.

http://www.ips-journal.eu/in-focus/women-in-politics/article/show/grandmother-witch-or-a-politician-getting-on-with-the-job-2591/

 

4.18.-ROMPIENDO EL CERCO DEL ABUSO SEXUAL – Cristina de la Torre

“Un dedo en la boca, símbolo universal del silencio, fue lo único que necesitó el violador de Claudia Morales para que no lo denunciara”. Desde entonces —escribe María Antonia García (The New York Times, febrero 12)—, Morales ha acudido al silencio como refugio frente a leyes que en Colombia han resultado ineficaces para lidiar con la violencia de género y el acoso. Diríase que el criminal, en el pináculo del poder que entre nosotros se resuelve a menudo en muerte, protege su cobardía imponiéndole a la víctima silencio; y ésta lo asume como única garantía de supervivencia. Por su parte, la patrullera Ana Milena Cruz denuncia acoso sexual de su jefe, coronel Óscar Pinzón, comandante de Policía en el Huila. Aunque un colega de la agraviada le aconsejó guardar silencio ya que el padrino del agresor pintaba para director de la institución, lo que “le daría más poder y habría que temer”. Y esta semana, al ataque de un estudiante contra una condiscípula en la Universidad Pontificia Bolivariana responden las directivas con misiva deshonrosa que revictimiza a la víctima y a todas las mujeres del claustro. 

 19 feb 2018.- Amiga de la ideología contra el género femenino que con tanta pasión cultivan Viviane Morales, Alejandro Ordóñez, pastores y curas, la UPB alza su voz desde la veta más retinta del oscurantismo cuando un alumno le levanta la falda a una estudiante y la derriba al piso. Y no para sancionar al malandro, sino para culpar a las mujeres del acoso y la violencia masculina contra ellas. Recomienda a las estudiantes evitar el uso de “prendas muy ajustadas… de minifalda, short o escote muy pronunciado”; sugiere llevar “ropa discreta (pues) no hay nada más incómodo que distraer la atención de tus compañeros de clase y profesores…”.

 

Revive la UPB las pastorales de monseñor Builes, añosas catilinarias dirigidas a la Medellín camandulera, hoy de camándula y Popeye, empeñada en asfixiar la metrópoli que busca mejores aires. Denostaba Builes todavía en 1963 la falda “a medio muslo” y los “descotes vergonzosos”. Ante “semejante impúdico y escandaloso espectáculo, todos sienten fastidio y vergüenza, tentaciones, pasiones, pensamientos y deseos deshonestos”. Condenó el prelado “la nueva ola de carne inmunda y horrenda corrupción”; la rebelión de la mujer moderna contra lo que Dios dispuso para salvarle el pudor “cubriendo sus vergüenzas”. Tal como lo hizo con Eva en el paraíso. Respira odio esta normativa sobre el vestir; y sugiere bíblico mandato de venganza contra la mujer, víbora que ya desde su creación perdió al varón y lo condenó a la intemperancia. Y la UPB le sigue el paso, sabiendo de dinámicas de agresión en cadena que principian con acoso, escalan a violación y pueden culminar en feminicidio. Documentado está.

Según Medicina Legal, en 2017 hubo en Colombia 565 feminicidios; y más de medio millón de casos de violencia de pareja, en 86% de los cuales la afectada fue la mujer. Cada día, 43 niñas sufren violencia sexual. Pero sólo se denuncia el 10% de los casos, y entre ellos la impunidad alcanza el 97%. Señala la Fiscalía que de cada 100 mujeres que denuncian, diez terminan asesinadas por su compañero.

En Colombia es más arriesgado denunciar a un abusador que abusar de una mujer, apunta García, pues el abuso sexual se alimenta del miedo de sus víctimas. Miedo padece Claudia Morales, pero denuncia. Lo siente Ana Milena Cruz, pero denuncia. Lo saben las estudiantes de la UPB, y protestan. Mientras se decide la justicia a proteger a la víctima que pronuncie el nombre de su violador, asestan aquellas mujeres un golpe certero contra el cerco del abuso sexual. Porque enfrentan poderes inmarcesibles que lo afianzan y abrigan: la política, la milicia, la religión

https://www.elespectador.com/opinion/rompiendo-el-cerco-del-abuso-sexual-columna-740008

 

3.18.-EL LABERINTO DEL LIBERALISMO – Juan Manuel López

La adhesión de Clara López a De la Calle -bajo la figura de aceptar la candidatura a la vicepresidencia- cambia el escenario, pero ¿en qué forma?

De la Calle no contaba para nada con el respaldo del liberalismo y más bien cargaba con el rechazo que producía el ser ‘el candidato de Gaviria. Foto: El Colombiano/Colprensa 

Comencemos por hacer la distinción entre el liberalismo de quienes creen en la ideología tradicional e histórica con la que el Partido Liberal se presentó como el Partido del Pueblo, defensor de los sectores que no tenían poder para hacerse escuchar, coalición de minorías o de matices de izquierda, abrevado en las canteras del socialismo, etc.; y el oficialismo que hoy espuriamente ocupa la Dirección, reivindicando una línea de ‘centro’, defendiendo e imponiendo la doctrina Neoliberal, con las características de darwinismo social que derivan del orden del mercado (la supervivencia de los más aptos), y considerando al Estado como el enemigo y no el instrumento para alcanzar la armonía social por medio de la igualdad de oportunidades combatiendo la injusticia e inequidad que se producen bajo el principio de la libre competencia.

7 feb 2018.- Llamando las cosas por su nombre, el oficialismo gavirista -representante de esa segunda línea-, llevó a que esa colectividad prácticamente desapareciera: en las votaciones para Parlamento quedó como el cuarto partido (habiendo sido durante el último siglo siempre el primero) , y eso por la votación propia de los caciques regionales; pero en las elecciones como partido, el candidato a la presidencia Rafael Pardo impuesto irregularmente quedó de último; la Alcaldía de Bogotá que siempre fue dirigida por ese partido pasó a manos sucesivas de la izquierda y ahora con Peñalosa a las de la derecha; y el partido que se pronunció con 2,5 millones de votos en la consulta popular más votada de la historia redujo su participación 15 años después a solo medio millón de votantes en la última consulta.

No fue casualidad que los huérfanos del Partido Liberal votarán por otras candidaturas más afines a su pensamiento cuando apoyaron a Carlos Gaviria, o a Lucho o formaron el grupo de ‘liberales con Clara’, todos para manifestar su desagrado con la Dirección oficial. Y razonable es pensar que si como grupo parlamentario el Polo nunca saco más de 500 000 votos, fue ese liberalismo antigavirista la principal fuerza detrás de esos triunfos.

Como si fuera poco, primero todos los nuevos partidos se formaron a partir de escisiones del Partido (la U, Cambio Radical, los verdes) y hoy quienes se quedaron están todos alienados de esa Dirección (en orden cronológico: Piedad Córdoba por no haber recibido ningún apoyo cuando Ordóñez la sancionó, ni ningún reconocimiento cuando sus derechos fueron restituidos; Viviane Morales cuando se le exigió renunciar a sus convicciones religiosas; Sofía Gaviria por defender la libertad de consciencia y no someterse a la disciplina para perros; Alfonso Gómez oponiéndose a su nombramiento como ministro de Defensa al ser demasiado independiente; Juan Manuel Galán por haber impuesto a Simón Gaviria saltándoselo a él (a pesar de deberle su elección); Cristo por las manipulaciones hechas para derrotarlo en la consulta; y hasta Serpa por cometer el error de creer que su sumisión al César merecía un reconocimiento a sus derechos).

El hecho concreto es que De la Calle no contaba para nada con el respaldo del liberalismo y más bien cargaba con el rechazo que producía el ser ‘el candidato de Gaviria’. Y sus opciones reales parecían ser desistir de su candidatura para no sufrir una eventual humillación por una mínima votación, o esperar el momento y la forma en que Gaviria a su turno lo ‘negociara’ traicionándolo.

 El escenario optimista es que el debate presidencial gire en torno a qué miedo se vende mejor:
‘volver trizas el Acuerdo de Paz’ o el castrochavismo.

Lo que en la práctica fue una adhesión de Clara López -bajo la figura de aceptar la candidatura a la vicepresidencia- cambia el escenario pero no se sabe en qué forma. El punto que justifica esa ‘unión’ es la defensa del Acuerdo del Colón. Y el escenario optimista (probablemente demasiado) es que se logre que el debate presidencial gire alrededor de cuál miedo se vende mejor si el de ‘volver trizas el Acuerdo de Paz’ o el del castrochavismo. En esto hay dos partes interesadas y cuentan con su poder sobre los medios. Pero no parece ser ese el tema que angustia ahora a los colombianos.

El caso es que para el votante liberal esa jugada no da mayor claridad sino crea más confusión. Para los que votarían directamente por De la Calle como seguidores del gavirismo o por aprecio al candidato mismo, consideran que Clara no representa ese ‘Centro’ que impuso Gaviria sino la izquierda a la que temen u odian. Y para el liberal de pensamiento y de partido que ve en la posible vicepresidenta una aproximación a la tradición del liberalismo progresista colombiano, le parece imposible votar porque le repugna que pueda ser un respaldo indirecto (o directo) a quien no solo acabó con el partido sino representa la orilla contraria como ideología política.

En la elección de marzo los avalados por la Dirección aportarán su votación a lo que aparecerá como ‘del Partido Liberal’. Pero no se sabe en mayo qué tanto alcanzarán a mover los candidatos a la opinión, pero sí se sabe que muy poco será lo que aporte el ‘oficialismo Liberal’.

https://www.las2orillas.co/el-laberinto-del-liberalismo/

 

3.18.-HUMBERTO Y CLARA, POR EL FUTURO – Mauricio Cabrera

Su alianza es coherente porque ambos hicieron persistentes llamados a la unidad de los partidos y movimientos de centroizquierda.Esa decisión de unirse para las próximas elecciones es una luz de esperanza en medio de las tradicionales divisiones de las fuerzas progresistas del país, que se les dificultan construir una alternativa ganadora ante la organizada derecha, siempre capaz de superar sus diferencias para llegar al poder.

5 feb 2018.- Tanto la iniciativa de Humberto de invitar a Clara a ser su fórmula vicepresidencial, como la decisión de ella de renunciar a sus aspiraciones de candidata a la presidencia son una demostración de coherencia y madurez política, que es posible cuando hay afinidad en los principios y los objetivos, por encima de los intereses partidistas y egos.

La alianza es coherente porque desde que se lanzaron como candidatos, ambos hicieron continuos y persistentes llamados a la unidad de los partidos y movimientos de centroizquierda. Desafortunadamente, hasta ahora no ha sido posible, pero ellos decidieron dar un primer paso, que no significa que abandonen su empeño. De hecho, al anunciar su decisión, reiteraron que no desistirán en su propósito de lograr una amplia convergencia para garantizarle a Colombia un posconflicto con profundas reformas sociales.

También hay coherencia por las coincidencias programáticas de las dos campañas. Las comparaciones pueden ser odiosas, pero no hay duda de que a pesar de las diferencias de matices, Humberto y Clara son ambos liberales de izquierda, y hay más cercanía programática e ideológica entre ellos que la que puede llegar a darse entre el conservatismo tolerante de Marta Lucía y la intransigencia homofóbica del exprocurador, o entre el extremo centro de Sergio Fajardo y la izquierda sesentera de Robledo. Ni para que hablar de cómo el ansia de poder y odio compartido contra Santos hizo olvidar, por ahora, las grandes diferencias y peleas personales entre el expresidente del Caguán y el de los falsos positivos. Por el contrario, los programas del candidato liberal y los del movimiento ‘Nuestro Partido es Colombia’, tenían grandes afinidades y coincidencias, lo que resulta fácil integrarlos.

No solo los une el compromiso con la paz, sino el consenso con cuatro prioridades que debe tener el próximo gobierno. 1. Equidad y justicia social. “Primero los pobres” dice Humberto, mientras que Clara enfatiza la necesidad de pagar la deuda social. 2 Acelerar el crecimiento, modernizar la economía y generar empleo decente. 3.Disminuir la inseguridad ciudadana. 4: Combatir la corrupción. Son elementos esenciales para consolidar la paz.

Una característica destacada de esta alianza es la madurez política de los dos candidatos. Humberto y Clara no solo tienen una enorme ventaja sobre los demás candidatos, por su amplia trayectoria de servicio público y conocimiento profundo del funcionamiento del Estado, sino que están más allá de los odios personales y rencores políticos que se perciben en otras campañas. Al oírlos debatir se tiene la nítida impresión de que se trata de dos estadistas decentes que dan plena confianza y garantía en el manejo de la cosa pública.

Ser los candidatos más maduros no los hace voceros del pasado como la derecha. Por el contrario, sus programas son una apuesta por el futuro y la mejor alternativa que pueden tener los jóvenes para construir un país en el que quepamos todos.

http://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/humberto-y-clara-por-el-futuro-513953

 

2.18.-IZQUIERDA, DERECHA Y CENTRO – Cristina de la Torre

Como si el uribismo no representara la fuerza más caracterizadamente reaccionaria del país, Iván Duque se siente “in” negando la existencia de la dupla izquierda-derecha.  Argucia pueril ésta de negar la cuna, savia y razón de ser del Centro Democrático: su contraparte, la izquierda armada que las Farc encarnaron en su hora. Enemigo providencial, ellas le permitieron librar una guerra menos contra el comunismo que contra el campesinado, para repotenciar la ya injuriosa concentración de la tierra. Y para instaurar un régimen de fuerza.

 ¿Izquierda, derecha o centro? ¿Dónde está cada candidato?

Huyéndole por cálculo electoral a la propia sombra de su partido  —forjado en un historial de corrupción, ilegalidad y violencia— intenta Duque su presentación en sociedad. Consiste en impostar candor juvenil cuando calla sobre restitución de tierras o actualización del catastro; cuando propone bajar más impuestos a los ricos, resucitar las mortíferas Convivir y negarle a la FARC el derecho ganado de hacer política, por ver si esta vuelve a la guerra. En otra orilla, Gustavo Petro personifica la alternativa más vigorosa de izquierda legal. Mas, pese a su carisma, parece condenado por contrapropaganda de la derecha a correr en solitario por la Presidencia.

Con moderados que recelan de las extremas, Humberto de la Calle y Sergio Fajardo, la trilogía derecha-izquierda-centro (presupuesto de la democracia) se depura por fin en Colombia, tras la resaca del Frente Nacional. Y son las ideas de igualdad, libertad y paz las que trazan fronteras en el abanico de la política. Si a la ultraderecha la desigualdad se le antoja fatalidad inmóvil, la izquierda busca eliminarla o atemperarla. Se afirma ella en los valores de la democracia: equidad, pluralismo, Estado laico y Gobierno de leyes, no de caudillos autoinvestidos de tales.

Ni la izquierda ni la derecha ni el centro se presentan como opciones puras, homogéneas. En este último rivalizan por ahora progresistas en alianza con partidos contestatarios, para dibujar propuestas de centro-izquierda. Pero también Fajardo niega la disyuntiva entre izquierda y derecha. Parece interpretar que centro es neutralidad, ambigüedad, vacilación, mutismo ante problemas que demandan acometida precisa. Como la de renegociar el TLC, que el Polo, su aliado, ventilaba. Prestada de su otra aliada, Claudia López, concentra energías en la consigna anticorrupción, acaso desdibujada ya por el manoseo de todos, uribismo comprendido, ¡válgame Dios!

Bien definida, en cambio, la alianza de Humberto de la Calle con Clara López acopla reformismo liberal e izquierda moderada. Fórmula fogueada en viejas lides, no esconde sus propósitos: defender la paz de los embates de la Mano Negra y de quienes prometen “perfeccionarla” destruyendo los acuerdos que pusieron fin a la guerra. Construir un país que rompa la inequidad con un modelo social y económico cimentado en la igualdad de oportunidades; en la industrialización que apunta al desarrollo con pleno empleo; en la solidificación del Estado laico y su preservación contra toda tentación autoritaria.

Mientras vuelve De la Calle al reformismo liberal que no pudo ser, nada en el discurso de Clara evoca la revolución proletaria ni el imperialismo yanqui ni la lucha de clases. Nada en ella evoca a la izquierda tradicional, confiscatoria. Pero sí permite esta convergencia soñar con el modelo socialdemócrata en su versión cepalina, latinoamericana, de Estado industrializante, promotor del desarrollo. ¿Serán posturas tan sensatas las que frenan la indispensable alianza entre coaliciones de centro-izquierda? ¿Será la corrosiva vanidad, indiferente a la catástrofe que un Gobierno de derechas traería? En democracias pluralistas, por imperfectas que ellas sean, el porvenir no es de los extremistas de izquierda o de derecha; es de los moderados.

https://www.elespectador.com/opinion/la-ciencia-en-la-olla-columna-736060

2.18.- OPORTUNIDAD ELECTORAL  – Gustavo Duncan

El principal problema del país hoy es, de lejos, la corrupción, y no existe una bala de plata para solucionarlo con un solo movimiento. Al igual que con la violencia, que tomó décadas para apaciguarla y no ha terminado de resolverse, acabarla tomará mucho tiempo. Es probable, incluso, que no se esté siquiera en el centro del huracán y la situación empeore.

No obstante, las próximas elecciones presidenciales ofrecen una oportunidad única para atacar una de las causas inmediatas de la corrupción: las transacciones entre el Ejecutivo nacional y la clase política.

25 en 2018.- En Colombia se acostumbró a que el presidente repartiera puestos, contratos y presupuesto para asegurar la aprobación de su agenda de gobierno en el Congreso y el respaldo de las clientelas en las votaciones. La situación, además, pareciera haber ido a peor con la introducción de la reelección porque el presidente no solo necesita votos para sus amigos, sino para él mismo.

El caso de Odebrecht lo dice todo. El Presidente recibió los votos de ‘Ñoño’ Elías, quien a su vez recibió un dinero de una firma contratista, y esa misma firma, como contraprestación, fue favorecida por decisiones del Gobierno en procesos contractuales. En el intermedio estuvo un funcionario público, Roberto Prieto, quien se hizo con jugosos contratos.

En Colombia se acostumbró a que el presidente repartiera puestos, contratos y presupuesto para asegurar la aprobación de su agenda de gobierno en el Congreso. Esta manera de manejar el país puede recibir un golpe contundente porque la clase política, dentro de su lógica de negociar con quien maneja la chequera, ha puesto los huevos en una sola canasta. No es un secreto que Vargas Lleras es su candidato. Y, en principio, si pierde las elecciones, lo cual es muy probable según las últimas encuestas, la clase política podría quedar por fuera de la burocracia y el presupuesto.

Ya Fajardo ha puesto en el centro de su agenda una nueva forma de relacionarse con los políticos. Pinzón, igual. El uribismo tampoco se ha quedado quieto. Descartó candidatos asociados con la política tradicional como Ramos y Zuluaga y apostó por Duque o eventualmente por Ramírez, quienes representan una forma moderna de gobernar. Más a la izquierda está un Petro al que se lo puede acusar de populista, pero, hasta ahora, no de clientelista.

Sin embargo, la experiencia no da para ilusiones. En su desespero, los candidatos tienden a recibir todo tipo de apoyos. Si algo debe evitar la sociedad es que la clase política se reinvente en otro candidato si el suyo falla.

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/gustavo-duncan/oportunidad-elecciones-presidenciales-2018-174868

 

1.18.-“PRIMERO LOS POBRES” – Cristina de la Torre

Al rescate del reformismo, una y otra vez atropellado en este país por la caverna, el lema de Humberto de la Calle, “La Paz en Marcha”, evoca el de López Pumarejo, “La Revolución en Marcha”. Hijos de matriz común, ambos persiguen Estado laico en sociedad abierta, reforma rural, industrialización y tributo progresivo.

Tal el rezago de Colombia para ponerse a tono con los tiempos, que la democracia de capitalismo social entronizada hace cien años en Occidente, y aquí frenada en su cuna con la Violencia, apenas hoy se ofrece como presupuesto del país nuevo que la paz depare. Pero enfrenta la amenaza —a veces violenta— de derechas en liza por el poder. Lo que se juega en estas elecciones, ha dicho De la Calle, es la posibilidad de construir un país capaz de conjurar la inequidad y una sociedad plural ajena a todo fanatismo.

Agrega: no le basta a la paz con el silencio de los fusiles; la paz verdadera resultará de dar oportunidades allí donde había abandono, de dar prioridad absoluta a los pobres. Y no será para ayudarles a soportar la pobreza, sino para arrancarlos de la pobreza. El punto de arranque no es en Colombia el mismo para todos: hay que nivelar la cancha. Se trata de construir un país de progreso para todos, no sólo para los que han nacido en cuna de oro.

Ofrece el candidato bajar impuestos a las empresas, perseguir sin clemencia la evasión e imponer el impuesto progresivo, que es condición primera de equidad. Así se expresó el 6 de diciembre pasado en Canal Capital. Añade que la evasión es colosal y que los ricos se las arreglan para pagar pocos impuestos. Según Kalmanovitz, la tasa real de impuestos en Colombia es 12 %. No es del 50 ni del 80 % como aventura Iván Duque. La evasión alcanza $80 billones al año. Y las gabelas tributarias, vigentes desde el gobierno de Uribe sobre todo a zonas francas y por contratos de estabilidad fiscal, alcanzaron en 2016 los $72 billones. López introdujo el impuesto directo y progresivo, aplicado por doquier, y fue Troya. La reacción se selló entonces con corte de franela.

A tono con los Acuerdos de Paz, apoya De la Calle a los millones de campesinos sin tierra. En contravía de “quienes quieren dar marcha atrás e impedir que los desplazados recuperen su tierra”, defendió su propuesta agraria que, como la de López, no toca los cimientos de la estructura agraria, ni compromete la propiedad privada. Al contrario, busca, como aquella, formalizar la propiedad y transformar el latifundio improductivo en explotación moderna, capitalista. Al proyecto del viejo líder lo calificaron de “sovietizante”. Y fue Troya. A éste, de castrochavista.

No acepta el candidato la involución que algunos promueven al fanatismo religioso, el Estado confesional y la persecución a los homosexuales. Defiende, en su lugar, “una sociedad abierta, contemporánea, que abomina el fanatismo y el oscurantismo”. Colombia es un Estado aconfesional, dice, que debe persistir en la separación de política y religión. Lo mismo afirmó López, y fue Troya.

Habla el candidato de megaproyectos de economía mixta para crear empresas altamente productivas en industria, agricultura y tecnología. A la manera de Roosevelt —amigo a la sazón de López—, De la Calle concibe un plan de choque para crear empleo con obras de infraestructura física y social. Probado está que el empleo trae ingresos, éstos elevan la demanda y ella provoca una expansión de la producción.

Quiero ser presidente para construir un país diferente, exclamó. Y empezaré por impedir que nos quemen la paz en la puerta del odio. Enhorabuena. Después de muchos, muchos años, se nos revela el estadista capaz de despertar nuestro orgullo de ser colombianos.

https://www.elespectador.com/opinion/primero-los-pobres-columna-734734

 

44.17.-“La política goza de un notable desprestigio, o se supera esa crisis o la democracia no tendrá legitimidad”: Humberto de La Calle – Ricardo Angoso

En una entrevista del periodista español Ricardo Angoso, De La Calle, quien entra ya a la contienda como candidato del Partido Liberal, destapó sus cartas

Hace unos meses, en el marco de un evento celebrado en el Club Metropolitan de Bogotá y organizado por Diálogos por la Democracia Colombiana, el que hasta ahora sido el negociador principal por parte del gobierno colombiano con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC),

y hoy candidato electo del liberalismo a la presidencia, Humberto de la Calle Lombana, presentó sus propuestas e ideas, en una suerte de decálogo, para sacar al país de su atraso secular y situarlo, definitivamente, en el siglo XXI. ¿Buenas intenciones, pura retórica o un gran programa? El tiempo nos dará la respuesta.

22 nov 2017.- 1. Un nuevo concepto de democracia en un mundo en cambio. La democracia ya no es lo que era, el mundo está cambiando y surgen nuevas amenazas y peligros que hacen que debamos reconsiderar todos nuestros conceptos. Sin embargo, es importante que la democracia colombiana sea capaz de superar la apelación al odio, el recurso a los insultos y los ataques sin consideración alguna, hace falta otra cultura que nos permita superar los conflictos y rivalidades. “Una nueva cultura política para una nueva democracia colombiana es  algo absolutamente necesario, señaló el candidato. Hacen falta más espacios para el diálogo y la reflexión, como Diálogo para la Democracia Colombiana, y menos crispación e insultos.

  1. Inequidad social frente al desarrollo de una política social. El ya precandidato presidencial, seguramente por los liberales o por el bloque que se acabará conformando en torno a los partidarios del gobierno, aseguró que crecimiento económico de Colombia en los últimos años no fue capaz de generar inclusión social y superar el problema de la inequidad crónica en el país. En este sentido, y para superar este flagelo endémico, hay que replantear la educación en el país y generar una nueva cultura de la tierra, generando una reforma agraria real. “El índice Gini que mide la desigualdad en el mundo coloca a Colombia más cerca de América Central que de otros países desarrollados del continente”, agregó de la Calle Lombana.
  2. El problema de la ausencia del Estado. Ligado al problema de la inequidad, está la ausencia del Estado en Colombia, que deja a numerosos colectivos fuera de la acción del mismo y sin la adecuada prestación de servicios absolutamente necesarios. Afrocolombianos, minorías étnicas y la misma costa colombiana están fuera del radio de acción del Estado; hace falta una nueva cultura integradora de todos esos actores que están fuera del “radar” del sistema para superar la inequidad social y hacerlos partícipes de todos los servicios que presta la administración. También el Estado debe atender la inseguridad ciudadana, ya que todavía el índice de homicidios es muy alto si se compara con los niveles internacionales y regionales. “Se avanzó mucho en este tema en los últimos años, hubo notables avances en seguridad, pero todavía queda mucho camino por andar y hacen falta más resultados”, señaló el que ya algunos consideran futuro presidente de Colombia.
  3. Reforma agraria integral. En el reparto de la tierra, o en el mal reparto de la misma se podría decir, radica una buena parte de los problemas de Colombia y que generaron el conflicto que azotó a la nación durante décadas. Además, este reparto de la tierra está muy ligado a la inequidad social y a la necesaria inclusión de las capas menos favorecidas. Afrontar este asunto del reparto de la tierra debería ser una parte fundamental para un programa de modernización del país una vez que se ha alcanzado un acuerdo con las FARC para poner fin al conflicto.
  4. Crecimiento con inclusión social. En Colombia ha habido un alto crecimiento económico en los últimos años que no se ha traducido en una mayor riqueza y prosperidad para todos. El crecimiento económico, que ahora se ha ralentizado por la crisis regional y también global, debe enfocarse con una visión más integradora y generadora de riqueza para todos. ¿Cómo lograrlo?, ese será el gran desafío que tendrá sobre la mesa el futuro presidente de Colombia sea del color que sea.
  5. Tratamiento de la minería y la industria petrolera con otra visión. El candidato abogó, y también defendió, una minería más integrada y amigable con el medio ambiente, amén de más cercana  a las comunidades donde opera y buscando la veeduría ciudadana de sus actividades. De igual forma, se ha llegado a la absurdidad de que la industria petrolera hoy aporta el 60% de los ingresos del Estado colombiano y no se ha racionalizado ni puesto al servicio de unos verdaderos intereses nacionales. Hay que acercar estas industrias a la ciudadanía y que realmente estén al serivicio del país. No pueden ir sus intereses por un lado y, en el otro, los de los ciudadanos.
  6. Sistema tributario. Necesidad de articular un sistema eficiente y justo que sirva a las necesidades del país; se paga mucho y los recursos no se gastan siempre de la mejor manera. Ese sistema debe funcionar más eficientemente para que, precisamente, haga posible el crecimiento económico con una mayor inclusión social. De la misma forma, esos impuestos deben ser capaces de articular un sistema de subsidios sociales acorde a las necesidades del país.
  7. Más participación ciudadana, hacia una democracia realmente representativa. Existe una notable erosión de las instituciones, los partidos políticos y los congresistas y senadores ante la ciudadanía; su imagen está por los suelos y hace falta una nueva relación entre representantes y los representados para que nuestro sistema político sea capaz de ser una auténtica democracia representativa. “La política goza de un notable desprestigio en Colombia y en otras partes del mundo, o se supera esa crisis o la democracia entrará en un grave problema de legitimidad”, señaló el hombre que ha liderado el proceso de paz con las FARC en estos años. “Luego en Colombia”, señaló de la Calle Lombana, “hay otro problema añadido: la participación en los diferentes comicios es muy baja y eso le resta legitimidad al sistema”.
  8. Importancia del papel de la educación en el desarrollo del país. El Estado no debe descuidar la educación pública y es muy importante que eleve su nivel en todos los ámbitos para superar la inequidad social; debe ser integradora y capaz de forjar auténticos ciudadanos responsables ante la sociedad. “Nunca desantenderé la educación pública, de la cual fui alumno aplicado y disciplinado”, señaló el candidato liberal.
  9. La paz es irreversible. “El proceso de paz firmado entre el gobierno colombiano y las FARC no tiene reversa, no hay otra alternativa”, aseguró el ya candidato. También es importante llegar a acuerdos pronto y de una forma efectiva con el otro grupo guerrillero alzado en armas, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), cuyas negociaciones para acabar con la violencia están en curso. La única alternativa a la paz es la  guerra y no es el camino que los colombianos desean en estos momentos.

https://www.las2orillas.co/las-10-propuestas-de-humberto-de-la-calle-para-sacar-colombia-del-tercer-mundo/

 

43.17.- ¿MOÑONA DE LA DERECHA? – Cristina de la Torre

Primer acto: tras una campaña difamatoria de años que vendía el Acuerdo Agrario de La Habana como arremetida colectivizadora del campo, uribismo y varguismo cooptan al Consejo Gremial e intimidan al Gobierno para trocar la Ley de Tierras en la más agresiva contrarreforma agraria que el país conozca. Segundo acto: Corte Constitucional y Congreso saltan de la relativa impunidad concedida a las Farc a impunidad total para dos actores cruciales de la guerra: para civiles responsables de atrocidades y para mandos militares que las cohonestaron. Ni castigo para éstos, ni verdad para las víctimas. Tercer acto: en las tinieblas de la noche, desenfunda el Senado su daga siciliana para tajar el cuello de medio Tribunal de Paz. Y de la Constitución. Lejos de catalogar como ventaja precisamente su solvencia en derechos humanos y delitos de guerra, ésta le parece, vea usted, una amenaza. Ya el senador Uribe había sindicado de terrorista al reconocido historiador Mauricio Archila, creyéndolo miembro de ese órgano.

Epílogo: como no se discutía ya si la Farc podía o no hacer política, sino cuándo, los tres actos de la que pareciera comedia de equivocaciones podrán derivar en drama triunfal de la derecha. O en tragedia, si algún gatillero toma a pecho la acusación contra Archila.

Podrá vaticinarse que ninguno de los 15.000 civiles incursos en delitos graves del conflicto con prontuario en la Fiscalía, sea de izquierda o de derecha, abandonará ese cálido nido para presentarse voluntariamente ante la JEP. Por más que muchos de ellos emulen la conducta de un Jaime Alberto Angulo, o de un Gordo García. Terrateniente el primero, no fue paramilitar, pero participó en la masacre de El Aro en 1997, cuando 200 paramilitares incendiaron el poblado, asesinaron a 16 personas y desplazaron a otras 250. Angulo se sumó a la orgía de sangre y terminó acusado de crímenes de lesa humanidad. García, el segundo, gran elector de Sucre y parlamentario 24 años, tampoco fue paramilitar, pero participó en la masacre de Macayepo que las Auc perpetraron a machete y garrote contra campesinos indefensos. Detalla la sentencia de la Corte Suprema contra él sus reuniones con otros políticos, ganaderos, empresarios y el entonces gobernador del departamento para pactar negocios y “hasta asesinatos” con jefes paramilitares. ¿Cuántos entre los 15.000 habrá que menearan en encuentros de tal laya negocios de narcotráfico y de tierras?

El despojo de predios ha sido masivo, violento y asegurado por ejércitos antirestitución; y la usurpación de baldíos no cesa. Virtual contrarreforma agraria que deja al Estado sin tierra disponible para entregar a los labriegos que la necesitan, dar vitalidad a la economía campesina y eliminar la causa mayor del conflicto. A remediarla con tierras públicas apuntaba la Ley de Tierras. Pero entonces tronó unánime la voz de quienes llevan dos siglos apoderándose de todo en el campo. El proyecto de ley evolucionó de caricatura a afrenta: a instancias de los gremios, de los ricos y de la ultraderecha, terminará por legalizar el despojo y la acumulación ilegal de baldíos.

El Uribe-varguismo soñará con haber hecho moñona contra los dos pilares del acuerdo de paz: la reforma rural y la JEP. Mas se equivoca si no percibe a tiempo la oleada de rabia que crece día a día contra la clase parlamentaria que le reporta a esa derecha sus triunfos de ocasión. Contra la inequidad agudizada del campo que podrá estallar, de nuevo, en guerra. Contra la saga de la Violencia que pretendió cerrar ese conflicto mediante un pacto de silencio entre las élites responsables, y que hoy querría repetir el espejismo exonerando de la verdad a los Angulo y a los Guerra

https://www.elespectador.com/opinion/monona-de-la-derecha-columna-724149

42.17.- LOS PROGRAMAS DE LOS CANDIDATOS LIBERALES – Salomón Kalmanovitz

La diferencia fundamental entre Juan Fernando Cristo y Humberto de la Calle en sus programas económicos está en el grado de intervención que debe desplegar el Estado en la economía. Para el primero, a juzgar por sus asesores Amylkar Acosta, Mauricio Cabrera y Jorge Iván González, hay una inclinación por el liberalismo social, por la heterodoxia económica a favor de políticas tanto fiscales como monetarias más expansivas en coyunturas como las actuales, asumiendo mayores riesgos macroeconómicos. Pretenden fomentar el desarrollo de algunos sectores particulares.

En los diez mandamientos promulgados por Cristo sólo hay dos con alusiones a la economía: “buscar cambios sociales y económicos para que Colombia crezca” y “darás autonomía y fortalecerás las regiones de Colombia”. Ambos son bastante generales y faltarían los detalles, pero le preocupa el poco crecimiento que ha tenido Colombia durante los últimos tres años y que las perspectivas no sean las mejores. Solo falta que nombre a sus 12 apóstoles para ejecutar sus mandamientos.

Humberto de la Calle cuenta con Rudolf Hommes y Marcela Meléndez como asesores principales y se inclinan más hacia el liberalismo económico. Se trata de un programa muy elaborado, del cual sólo puedo resaltar algunos puntos. Se proponen “construir una sociedad en la que todos tengamos (…) las mismas oportunidades de progreso, sin distinción por el lugar en el que hayamos nacido, por la educación de nuestros padres o por el color de nuestra piel: un país donde quepamos todos”. “La acción del Estado es urgente (…) para sanar las finanzas públicas y (…) poner a la economía en una nueva senda de crecimiento”. Este es el reto más inmediato que debe enfrentar el próximo gobierno.

Propone una reforma tributaria estructural que cuente con tarifas más bajas para las empresas, pero eliminando todas las exenciones que reducen tanto el recaudo en la actualidad. Debe estar acompañada de impuestos a las personas naturales, sobre todo a los más ricos, que tributan muy poco, al tiempo que se amplía la base del IVA, lo cual permitiría reducir la tarifa al 16 %. Estará complementada con una reforma progresiva del impuesto predial y obviamente con una actualización del catastro que le den vida al municipio y que lo conviertan en agente fundamental del desarrollo rural. Les falta una propuesta para darle vida también al departamento, que siempre ha sido un ente atrofiado.

El gasto del gobierno debe concentrarse en la provisión de bienes públicos —educación y salud de calidad, investigación en ciencia y tecnología, infraestructuras, catastro moderno— que profundicen el desarrollo, pero entienden que el clientelismo imposibilita esta tarea. No creen que los subsidios constituyan una buena política, pues crean dependencia. Volcarán recursos sobre las universidades públicas que han sido marchitadas por varios gobiernos. Consideran que “la productividad es la base del crecimiento económico y el capital humano es determinante de la productividad”.

Buscan “concentrar los recursos y priorizar la inversión en la creación de tres grandes centros de innovación tecnológica con vocación sectorial, para impulsar sectores en los que tenemos ventajas comparativas, en los que confluyan recursos públicos y privados”. Por último, propondrán una reforma a las regalías que incentive las regiones para que sean más receptivas a la explotación de sus recursos naturales.

https://www.elespectador.com/opinion/salomon-kalmanovitz

41.17-.LO QUE NO SE HIZO – Gustavo Duncan

Al Estado aún le falta demasiado para imponer sus leyes en muchos territorios y comunidades del país

La discusión acerca de si el asesinato de líderes sociales se trata de un fenómeno sistemático o frecuente es irrelevante frente a la discusión sobre qué responsabilidad le cabe al Gobierno para evitar que los asesinatos continúen.

Hasta ahora, las medidas tomadas no han surtido mayor efecto. Los comités, planes y directivas presidenciales poco han hecho para reducir la intensidad con que se mata a los líderes sociales. Y pocos resultados obtendrán porque la raíz del problema, y su consiguiente solución definitiva, no se encuentra solo en la protección de las decenas de miles de individuos que de una manera u otra participan en los asuntos públicos de las zonas periféricas.

02  nov 2017.- El problema arranca en que no hubo, desde el mismo momento en que se sabía que el proceso de paz con las Farc era irreversible, una estrategia de gobierno para copar con la Fuerza Pública la mayor cantidad de espacios posibles donde la autoridad no era el Estado. Esa fue la tarea que no se hizo, aunque el fin de las Farc había liberado el grueso del aparato militar y policivo disponible.

La responsabilidad recae en lo básico: en la falta de una iniciativa para proteger a los ciudadanos de la periferia ahora en el posconflicto.

Por eso, las bandas criminales, el Eln y ahora las disidencias de las Farc han podido imponerse a lo largo de tantas regiones, sobre todo donde proliferan economías criminales como la coca y la minería. Al igual que a los líderes sociales, allí matan a cualquiera que se oponga a sus intereses o, para decirlo de modo más prosaico, que se atraviese a las ambiciones de poder, dinero y estatus de quien tenga capacidad de decisión sobre estas máquinas de guerra.

La variedad de los victimarios y las circunstancias de los asesinatos esconden el mismo motivo. Como el gobernador indígena asesinado por el Eln, como tantos reclamantes de tierra, como quienes promovían la sustitución de la coca y como tantos otros líderes sociales, todos murieron porque al Estado aún le falta demasiado para imponer sus leyes en muchos territorios y comunidades del país.

Es lamentable, en ese sentido, que Santos diga que la mayoría de los asesinatos de líderes sociales responden a asuntos personales. Es como si el hecho de que no existiera un plan de eliminación por un sector de élites legales e ilegales, como pasó con la UP, fuera suficiente para exculpar moralmente al Gobierno. La responsabilidad recae en lo básico: en la falta de una iniciativa para proteger a los ciudadanos de la periferia ahora en el posconflicto.

GUSTAVO DUNCAN @gusduncan

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/gustavo-duncan/lo-que-no-se-hizo-asesinato-de-lideres-sociales-147198http

40.17.-LA EDUCACIÓN EN UN CUCURUCHO – Hernán Suárez

Plan Decenal de Educación (2017-2026): ¿crónica de un incumplimiento anunciado?

El nuevo Plan, presentado el 11 de octubre, ha pasado sin pena de gloria, no ha suscitado entusiasmo alguno, a nadie pareciera interesarle, hoy es noticia olvidada, periódico de ayer

Colombia ha tenido en los últimos 20 años dos planes decenales de educación y no ha pasado nada. Desde hace quince días tenemos un nuevo Plan Decenal. La crisis permanente y la insatisfacción generalizada con nuestro sistema educativo siguen ahí sin resolverse.

Pero para que el último plan no se convierta en un nuevo fracaso bastaría que los candidatos acogieran sus recomendaciones y el presidente electo las convirtieran en su programa de gobierno

Octubre 25, 2017.-El nuevo Plan, presentado el 11 de octubre, ha pasado sin pena de gloria, no ha suscitado entusiasmo alguno, a nadie pareciera interesarle, los formadores de opinión no dicen nada sobre él, hoy es noticia olvidada, periódico de ayer. Desafortunadamente para el país y la educación, los planes decenales no han pasado de ser una quimera: “sueño o ilusión que es producto de la imaginación y que se anhela o se persigue pese a ser muy improbable que se realice”.

Nuestros gobiernos no  le creen ni a los sabios en materia de educación, prefieren la improvisación y la mediocridad de un ministro o una ministra ignorante de los temas educativos.

Hace 23 años, en 1994, los científicos Rodolfo Llinás y Manuel Elkin Pararrayo, nuestro nobel Gabriel García Márquez y siete intelectuales de reconocido prestigio y solvencia, la llamada Misión de los Sabios, entregaron al país el más  completo informe que se haya producido sobre la realidad y el futuro de la educación en Colombia, desde la primaria hasta la universidad. Un plan para 25 años, según sus autores. Colombia al Filo de la oportunidad era su nombre. El informe pasó a los anaqueles de la historia de la educación. Sus acertadas y esperanzadoras recomendaciones  no fueron acogidas por ninguno de los gobiernos posteriores. Se despilfarró una gran oportunidad.

Las premonitorias palabras de García Márquez quedaron en el olvido: “Creemos que las condiciones están dadas como nunca para el cambio social, y que la educación será su órgano maestro. Una educación, desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma. Una educación que canalice hacia la vida la inmensa energía creadora que durante siglos hemos despilfarrado en la depredación y la violencia, y nos abra al fin la segunda oportunidad sobre la tierra que no tuvo la estirpe desgraciada del coronel Aureliano Buendía. Por el país próspero y justo que soñamos: al alcance de los niños”.

Tras abandonar en el olvido y la indiferencia el Informe y las recomendaciones de los Sabios, dos años después nos embarcamos en el primer Plan Decenal de Educación (1996-2005), el cual contenía valiosas políticas para orientar y transformar la educación. Desafortunadamente quedó en letra muerta.

Diligentemente se volvió a sacar un nuevo plan en el 2006, y se le bautizó con el rimbombante nombre de Plan Decenal de Educación Pacto Social por la Educación (2006-2016).

Para cumplir con el ritual que ordena la ley, la actual ministra de  Educación ha presentado  un nuevo Plan con el sugestivo título de  El camino hacia la calidad y la equidad (2017-2026). Como los anteriores será la crónica de un incumplimiento anunciado.

La razón del fracaso de los dos planes decenales anteriores y del Informe de los Sabios es elemental: son documentos que no obligan al presidente de turno y sus ministros de Educación, simplemente es un documento indicativo, sin fuerza de ley y obligatorio cumplimiento por parte del Estado y el gobierno. Una suma, bien intencionada, de recomendaciones, que se pueden tener en cuenta y aplicar  o dejar de lado. A lo cual se suma del desdén y desinterés de siempre de las elites por la educación

Cada gobierno se orienta por su particular política educativa, por el capricho y parecer del ministro o la ministra de turno, cada cual “mata sus pulgas a su manera”. En no pocos casos los gobiernos de los últimos 20 años han implementado políticas y acciones contrarias a lo que recomendaban los planes decenales.

 El nuevo plan contiene, como los anteriores,
un completo análisis de los problemas actuales de la educación
y un conjunto de valiosas recomendaciones, que se resumen en 10 puntos

El nuevo Plan Decenal (2017-2026) contiene, como los anteriores, un completo análisis de los problemas actuales de la  educación y un conjunto de valiosas y pertinentes recomendaciones, que se resumen en los siguientes 10 puntos:

  1. Regular y precisar el alcance del derecho a la educación.
  2. La construcción de un sistema educativo articulado, participativo, descentralizado y con mecanismos eficaces de concertación.
  3. El establecimiento de lineamientos curriculares generales, pertinentes y flexibles.
  4. La construcción de una política pública para la formación de educadores.
  5. Impulsar una educación que transforme el paradigma que ha dominado la educación hasta el momento.
  6. Impulsar el uso pertinente, pedagógico y generalizado de las nuevas y diversas tecnologías para apoyar la enseñanza, la construcción de conocimiento, el aprendizaje, la investigación y la innovación, fortaleciendo el desarrollo para la vida.
  7. Construir una sociedad en paz sobre una base de equidad, inclusión, respeto a la ética y equidad de género.
  8. Dar prioridad al desarrollo de la población rural a partir de la educación.
  9. La importancia otorgada por el Estado a la educación se medirá por la participación del gasto educativo en el PIB y en el gasto del Gobierno, en todos sus niveles administrativos.
  10. Fomentar la investigación que lleve a la generación de conocimiento en todos los niveles de la educación.

Diez loables propósitos, entre otros muchos, que suscribiría desde Pambelé hasta el científico Rodolfo Llinás, pasando por el secretario de Educación del municipio más pobre y olvidado del país. Todos queremos mayor y mejor de educación para todos.

 Santos prometió esta vida y la otra para ganarse a los maestros, en 2014.
Les prometió invertir el 7,5 del PIB para educación
y al culminar su gobierno la cifra no llega al 3,7

La expedición del nuevo plan decenal coincide con la campaña presidencial en curso. Todos los treinta y pico candidatos, a izquierda y derecha, saben que la educación cautiva votos, todos dirán en coro que la educación es la clave de las grandes transformaciones, todos se declararán candidatos de la educación, prometerán el oro y el moro, los maestros serán nuevamente seducidos  con frases manidas y promesas a granel para atraer su voto y la influencia que ejercen. Por ejemplo, el presidente Santos prometió esta vida y la otra  para ganarse a los maestros, necesitado de sus votos para asegurar su relección en calzas prietas en 2014. Les prometió invertir el 7,5 del PIB para educación y al culminar su gobierno la cifra no llega al 3,7. Los maestros que votaron por él, al sentiré engañados tuvieron que hacer dos largos y poderosos paros de maestros para conquistar lo  que les habían prometido.

Más que un nuevo plan decenal de educación, que corra la misma suerte de los dos anteriores, lo que se requiere es convertir la educación en la gran prioridad de los próximos 4 años, que contribuya a consolidar la paz, que materialice y haga realidad algunos de los sueños educativos que se han propuestos los anteriores y el nuevo Plan Decenal de educación.

Para que el último plan decenal no se convierta en un nuevo fracaso,  bastaría que los candidatos presidenciales acogieran sus recomendaciones y el presidente electo las convirtieran en su programa de gobierno. Nos ahorraríamos  10 años de inútil espera para acometer aquí y ahora la inaplazable tarea de convertir la educación en el gran instrumento para consolidar la paz. Ganaríamos todos.

https://www.las2orillas.co/el-plan-decenal-de-educacion-2017-2026-cronica-de-un-incumplimiento-anunciado/

 

39.17.- PERDER NO ES GANAR UN POCO – Sergio Calderón

El Banco Mundial, en su reporte de clima de negocios ‘Doing Business’, posiciona a Colombia en el puesto 53.

Con alguna periodicidad son publicados los resultados de posiciones de los países del mundo en diferentes estudios temáticos como la competitividad, la pobreza, la corrupción, la criminalidad, diferentes variables macroeconómicas, etc. Estas sirven a los analistas para entender las diferencias regionales, y a los empresarios para tomar decisiones de inversión de sus negocios, que les permitan mayores crecimientos en mercados emergentes y de alta potencialidad.

También nos indican los resultados de estos estudios y encuestas, si un determinado país o región está avanzando en el camino hacia el desarrollo o si, por el contrario, se alejan cada día más de tener una sociedad que goza de progreso y de mayor bienestar.
Venezuela, por ejemplo, lidera la región en malos resultados y deterioro acelerado de todos sus indicadores, al estar su economía y sus instituciones rehenes de sus fuerzas militares y policiales, que apoyan a una pequeña élite, con la cual se reparten la poca riqueza que queda. La una vez próspera ‘Venezuela saudita’, hoy parece más una ‘Cubazuela jurásica’.

Otros como Perú, han venido demostrando importantes avances en todos los estudios, y la economía ‘chola’ brilla hoy como lo hizo Chile en sus mejores años, por lo cual se ha convertido en destino favorito de la inversión extranjera. Nuestro vecino del sur ha consolidado en los últimos años un importante sector exportador. Con una tasa de desempleo de alrededor de 4 %, una de las menores del mundo, similar a la de Alemania o EE. UU., que tienen economías consideradas en pleno empleo.

En materia de posicionamiento económico, clima de negocios y otras variables como las mencionadas, Colombia ocupa un puesto intermedio, pero con marcadísima tendencia al deterioro, luego de haber demostrado significativos avances hasta el 2012. Se podría decir que nuestro país, en este sentido, está en la ‘crisis de los 50’.

El último ranking de competitividad del instituto suizo IMD ubica a nuestro país en el lugar 54. Ello significó una pérdida de tres puestos en un año. El Foro Económico Mundial (WEF), nos ha clasificado en el puesto 61 en competitividad, sin ninguna modificación con respecto al año inmediatamente anterior. El Banco Mundial, en su reporte de clima de negocios ‘Doing Business’, posiciona a Colombia en el puesto 53, un grave deterioro si se tiene en cuenta que hace cinco años éramos los primeros en la región, en el puesto 39, y liderábamos el mundo en el tema de reformas económicas. En esta encuesta ocupamos de los últimos lugares en los temas de impuestos, cumplimiento de contratos y comercio transfronterizo.

Desgraciadamente, estamos en los primeros lugares en los estudios de criminalidad de Versik Maplecroft, en los de corrupción de Transparencia Internacional y en los indicadores de desigualdad (medida por el coeficiente de Gini) del Banco Mundial, adelante solo de Honduras, Brasil, Zambia y Sur África. Cómo será que hasta en el índice de democracia que elabora anualmente The Economist estamos en el puesto 58 y se nos califica como “democracia imperfecta”. Colombia no podrá repuntar en estos indicadores hasta que no haya una política seria para corregirlos, y la determinación de dejar atrás la mentalidad maturaniana de que “perder es ganar un poco”. No, la realidad es que perder es perder, y punto.

http://www.portafolio.co/opinion/sergio-calderon-acevedo/perder-no-es-ganar-510887

 

38.17.- EL DESORDEN TERRITORIAL – Jorge Iván González

Por razones políticas, económicas y ambientales, el ordenamiento del territorio es una prioridad. Y este postulado es más evidente después de la firma de los acuerdos de La Habana. El Conpes 3870 de 2016, sobre los llamados POT Modernos, pone en evidencia la urgencia de avanzar en el ordenamiento territorial. Esta intencionalidad se encuentra con múltiples dificultades, comenzando por las de naturaleza institucional.

13 oct 2017.- Abundan las entidades y las modalidades de asociación, sin que existan mecanismos claros de articulación. En medio de esta maraña no es posible precisar las jerarquías. La Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (Loot), o ley 1454 de 2011, no ha permitido la articulación. Vale la pena hacer un recuento de instituciones y modos de ordenamiento del territorio que se han venido implementando en el país.

El art. 38 (transitorio) de la Constitución ordena la creación de la Comisión de Ordenamiento Territorial (COT). En condiciones ideales, la COT debería actuar en consonancia con las disposiciones definidas en el plan de Ordenamiento Productivo y Social de la Propiedad Rural (Opspr). Pero sus funciones pueden reñir con el Ordenamiento Territorial Agropecuario (OTA). También son instancias de coordinación el Consejo Superior de la Administración del Ordenamiento del Suelo Rural (Csaosr) y el Consejo Superior de la Administración para la Restitución de Tierras (Csart).

Dependiendo del tamaño del municipio, existen el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), el Plan Básico de Ordenamiento Territorial (Pbot) (municipios entre 30.000 y 100.000 habitantes), y el Esquema Básico de Ordenamiento Territorial (EOT). Se han hecho diversos intentos por articular estas formas de ordenamiento. Una de ellas son las Unidades de Planificación Rural (UPR).

Recientemente se crearon los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (Pdet), que incluyen 170 municipios afectados por el conflicto armado. No hay ninguna claridad sobre la forma como se podrían resolver los conflictos que se presenten entre los Pdet y los ordenamientos territoriales previamente definidos por los municipios. Los Planes de Ordenamiento y Manejo de Cuencas Hidrográficas (Pomca) también pueden entrar en conflicto con otros ordenamientos.

Ya existe la Región Administrativa y de Planeación Especial (Rape), y la Región Administrativa y de Planeación (RAP) del Pacífico y, próximamente, la del Caribe. En las áreas metropolitanas opera el Plan Estratégico Metropolitano de Ordenamiento del Territorio (Pemot). Por otro lado, se destacan las Zonas de Interés de Desarrollo Rural, Económico y Social (Zidres) y las Zonas de Reserva Campesina (ZRC).

Para complicar el panorama, varias entidades tienen que ver directamente con el ordenamiento del territorio: el Departamento Nacional de Planeación (DNP), la Unidad de Planeación Rural y Agropecuaria (Upra), la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (Anla), las áreas metropolitanas (AM), la Agencia Nacional de Tierras (ANT), la Agencia para la Renovación del Territorio (ART), las Corporaciones Autónomas (CAR), el Ministerio de Agricultura (MA) y el Ministerio de Medio Ambiente (MMA).

Mientras la burocracia trata de armar un rompecabezas imposible, la minería ilegal avanza, los humedales se secan, la deforestación se extiende, los baldíos siguen en manos de particulares, la ganadería extensiva continúa…

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/el-desorden-territorial-2558654

 

 37.17.-CAMBIAR EL SISTEMA DE SALUD- Cristina de la Torre

Mientras más calidad y eficiencia prometen, peor el resultado. Hija putativa de Saludcoop-Cafesalud por operación comercial más dolosa que equívoca, Medimás ofrece el oro y el moro, pero reedita, a escala de avalancha, todos los abusos de las EPS. Y las aberraciones de un modelo que, lejos de seguridad social en salud, le monta negocio a una gavilla que se embolsilla casi todos los fondos que el Estado le confía para asegurar la salud de los colombianos.

Trenzados en rapiña por los cinco billones anuales del Gobierno, la EPS y sus clínicas abandonan a los pacientes o los atienden a desgana. Con 10.000 quejas ante la Procuraduría despegó en su primer mes la flamante Medimás que prometía enmendar, “ahora sí”, el drama de los seis millones de afiliados a Cafesalud. Pero éste porfía y se teje desde adentro, al calor de la Ley 100: la aseguradora mezquina, a menudo con consecuencias fatales, cuanto recibe del Estado para atender a los pacientes; y el hospital factura con uña larga para amarrar utilidades desproporcionadas.

En el viejo modelo de integración vertical entre EPS y hospitales, aquella asegura el lucro por dos caminos: primero, le atraviesa al afiliado un mar de trabas para acceder al servicio, y gasta lo menos; segundo, les impone a los hospitales tarifas prohibitivas y, a la hora de pagarles, se duerme. En el caso de Medimás, explica Mario Hernández, no obra integración vertical entre EPS y hospitales, sino horizontal. No puede aquí la aseguradora prevalecer sobre las prestadoras de salud, y la rebatiña entre empresarios se encarniza, cada uno queriendo ganar más que el otro. Y los pacientes ahí. Podrán suplicar durante meses una cirugía impostergable; velar días y noches en urgencias; o fallecer en el rebote de una EPS a otra, vía paseo de la muerte. Si no como “paseo” de un enfermo, el desplazamiento en masa de una entidad a otra amenaza al sistema todo de salud. Cientos de pacientes acuden cada día a otra EPS y, si ellas aceptan el ingreso de 50.000 enfermos crónicos de Medimás, el sistema colapsa.

Ya la venta de Cafesalud extremaba la concentración del servicio en una EPS y legalizaba su integración total con 180 clínicas propias para que aquella las financiara con el dinero de todos. No faltó en la operación la venia del ministro que corrió a prestarle, porque sí, $200.000 millones a una entidad en quiebra. Nada nuevo: cuando el Gobierno intervino a Saludcoop no fue para sancionarla ni para obligarla a pagar los $1,4 billones públicos que ocultaba en sus arcas. Fue para asumir sus pasivos y entregarle los activos a Cafesalud… ¡que era de Saludcoop!

Mas la privatización de la salud no para allí, se le suma la corrupción de figuras del poder público que se reparten gajes y coimas con los mercaderes del sector. La de un exgobernador Guerra Tulena, la de un parlamentario Holger Díaz, la de un procurador Ordóñez que se brinca las pruebas y lo absuelve.

Solución de fondo al caos, restablecer el principio solidario que prevaleció por décadas en Occidente desde la posguerra. Concertar el sistema de salud entre empresarios y usuarios, como responsabilidad colectiva de la sociedad bajo la dirección del Estado, escribe Hernández. Vale decir, robustecer la capacidad del poder público con instituciones capaces de administrar la prestación y los recursos del sector. Devolverle al Estado su poder de iniciativa. El propósito, implantar en Colombia un sistema de salud universal, descentralizado y actuante para todos. El mercado, remata nuestro autor, es mal consejero cuando se trata de equidad en salud, derecho fundamental autónomo que la Ley Estatutaria de 2015 consagró. Necesitamos otro sistema de salud.

https://www.elespectador.com/opinion/cambiar-el-sistema-de-salud-columna-717247

36.17.- EL METRO A MEDIAS – Eduardo Sarmiento

Durante 50 años el país adelantó estudios que mostraban la necesidad de que Bogotá contara, al igual que las ciudades similares, de una gran troncal de Transmilenio que atravesara la ciudad por la parte central, como sería la 14 y la 13, y se comunicará con el resto mediante alimentadores verticales. Algo así como la columna vertebral que atraviesa el cuerpo humano y se comunica con el resto con las vértebras. En su lugar, el arreglo entre el Gobierno nacional y la Alcaldía contempla un metro paralelo a las líneas de Transmilenio.

30 sep 2017.- La historia del metro revela la ligereza científica con que se adoptan las decisiones cruciales para el bienestar público. Los estudios se hicieron para un metro subterráneo, y la parte más importante, como son los estudios de suelos y detalles de ingeniería que costaron $150.000 millones, constituyeron la última parte. Sin embargo, la administración Peñalosa, con el estribillo de que el metro aéreo se podía realizar con la tercera parte del costo del subterráneo, abandonó los estudios previos y contrató un nuevo trabajo. En pocos días pasó del metro subterráneo como troncal básica a un sistema elevado en que el metro es un complemento del sistema Transmilenio.

En un artículo anterior (marzo 25) mostré, con la información suministrada por el estudio contratado por la nueva administración, que el costo por usuario es similar en las dos modalidades. Si se tiene en cuenta que los beneficios son diametralmente diferentes por la contaminación visual, ecológica y urbanística, el deterioro de los predios y la reducida capacidad de ampliación de la modalidad aérea, no era necesario entrar en detalles para establecer la superioridad económica del subterráneo.

Hoy en día las cosas aparecen peores. La nueva ruta es una total sorpresa. El metro no es más que una extensión del sistema paralelo de Transmilenio que se conectan en los extremos. ¿En dónde están los ingenieros y los economistas? Desde hace dos siglos se sabe que son mucho mejores los sistemas de transporte integrados con el menor número de conductos. Por la ley inexorable de las economías de escala, es mejor transportar el agua, el petróleo y la electricidad por conductos grandes que pequeños. Cuanto mayor es la capacidad de los componentes, cuanto menor el costo.

Lo menos que se podía esperar de la arquitectura es que la troncal transitara por la mitad de la ciudad y movilizara la mayor parte de los pasajeros, pero ocurre todo lo contrario. El metro va por la parte periférica de la ciudad y en un principio contempla una movilización de 300.000 personas, lo cual se podría atender con un sistema regular de buses. No cubre ni al 10 % de los usuarios potenciales. La escogencia revela la carencia de estudio de suelos. La ruta de los cerros, que se caracteriza por el suelo arcilloso, es una forma de eludir la entrada a Bogotá y enfrentar su terreno arcilloso blando.

La rentabilidad del sistema se justifica aduciendo que la relación beneficio-costo es de 1.2. Si bien este tipo de cifras son empleadas por las firmas consultoras para justificar los proyectos, son controvertidas por los hechos. Los sistemas de transporte urbano operan con ingresos inferiores a los costos y, por ello, son subsidiados.

Las falencias de la modalidad aérea que se manifestaron desde un principio, adquieren características estructurales en la decisión oficial del Gobierno y la Alcaldía. Por el camino de los estudios incompletos se ha llegado a un sistema de transporte basado en líneas paralelas que se juntan en los extremos, expuesto a grandes pérdidas de economía de escala y con un papel marginal al metro. En el fondo significa continuar con la solución de Transmilenio que se montó a finales del siglo pasado y enfrenta serias dificultades a lo largo y ancho del país.

https://www.elespectador.com/opinion/el-metro-medias-columna-715789

36.17.- ESPECULACIÓN FINANCIERA – Eduardo Sarmiento

En los últimos años surgió una nueva moneda, denominada bitcoin. Los intermediarios financieros están en capacidad de crear dinero en abierta contradicción con las constituciones de la mayoría de los países que limitan la facultad a los bancos centrales y los bancos privados sometidos a la regulación oficial. Más aún, están en capacidad de propiciar rendimientos del capital que deprimen los ingresos del trabajo.

23 Sep 2017 .- El sistema no es otra cosa que una pirámide que recibe depósitos a cambio de que las personas adquieran derechos para adquirir bienes en el futuro por un valor mayor. En virtud de la entrada creciente de afiliados, en un principio las organizaciones pueden cumplir los compromisos y atraer más clientes. En términos más concretos, se configura un marco contable en que los activos superan los pasivos y la diferencia se llena con los aportes de nuevos afiliados.

El bitcoin opera con una cotización que se valoriza cuando se amplía el grupo y sirve para atraer nuevos afiliados. Por su naturaleza digital y universal, tiene un alcance mayor que las pirámides convencionales, como la de DMG, que operó hasta hace pocos años. Los clientes potenciales son indefinidos. Por esa razón, se ha mantenido durante siete años y no se sabe cuánto más durará.

El sector financiero ha sido proclive a las organizaciones piramidales por las grandes ganancias que les significa operar con más activos que pasivos. De tiempo atrás se ha aplicado a la emisión de acciones y les significa mayores rendimientos que los activos de renta fija. El caso más dramático es el del sistema pensional. Como el ingreso de las siguientes generaciones es mayor que el de las actuales y la población más numerosa, los pasivos del sistema están representados en buena parte por los ingresos del futuro, que por definición son inciertos.

En el fondo, las pirámides son una deformación financiera causada por el excesivo afán de lucro. Al igual que las prácticas monopólicas, los paraísos fiscales, los derivados financieros y la baja tributación empresarial, constituyen un esfuerzo generalizado e insolidario para atraer fondos y reconocer retornos del capital por encima de su rentabilidad.

El antídoto contra las pirámides y la especulación es la regulación, que debe empezar por la fijación de topes a los márgenes de intermediación y algunas tasas de interés. Pero más importante es la vigilancia y seguimiento de los balances para garantizar que los activos tienen contraprestación en patrimonios y ahorros sanos y no en ingresos inciertos.

Durante mucho tiempo se consideró que el sistema financiero se ajustaba pasivamente a las economías. Sin embargo, las experiencias de las crisis financieras y en particular del período que siguió a la recesión mundial de 2008 revelan un comportamiento muy distinto. El sector aparece como uno de los principales determinantes del crecimiento y la distribución del ingreso por su enorme influencia en el ahorro y los flujos financieros. Está visto que algunos países lo emplean para atraer grandes capitales y mantener retornos por encima de su rentabilidad real. El flujo de capitales que debería ir de los países desarrollados a los países en desarrollo se invierte, ampliando la brecha de productividades. Los altos retornos del capital presionan los salarios a la baja y reducen la participación del trabajo en el producto nacional.

En este contexto, es necesario que la regulación financiera trascienda las fronteras nacionales. Debe ser parte de un nuevo orden económico mundial que propenda tanto por la defensa de la participación del trabajo en el producto como por la movilidad de los flujos de capital de los países ricos a los pobres para cerrar la brecha de productividad del trabajo.

https://www.elespectador.com/opinion/manos-la-obra-columna-713482

 

36.17.- LA ELECCIÓN DE LOS MAGISTRADOS DE LA JEP, JURISDICCIÓN ESPECIAL DE PAZ – Rodrigo Uprimny

Churchill dijo alguna vez que la democracia era la peor forma de gobierno… con excepción de todas las demás. En forma similar, creo que la elección de los magistrados de la JEP ha sido el peor proceso de selección de magistrados… con excepción de todos los otros que se han hecho en Colombia.

30 Sep 2017.-  El proceso ha sido el más transparente que yo conozca (aunque hubiéramos deseado aún mayor transparencia): la inscripción era abierta, con reglas y plazos claros; las hojas de vida de los aspirantes y sus razones para postularse eran públicas para que la ciudadanía pudiera hacer observaciones; y, sobre todo, no se ha conocido ningún escándalo ni ningún intercambio de favores, como los que llevaron en años recientes a la nulidad de la elección del magistrado Ricaurte al Consejo de la Judicatura o de la reelección como procurador de Ordóñez.

El resultado es también muy bueno en términos de diversidad. 28 de 51 son mujeres, con lo cual es la primera alta corte con mayoría femenina. Más del 15 % son indígenas o afros, algo sin precedentes en Colombia. Y un porcentaje importante proviene de regiones.

La calidad individual de los integrantes es también notable. Algunos son ya muy conocidos públicamente, como Eduardo Cifuentes, quien tuvo un paso impecable por la Corte Constitucional. Otros son poco conocidos, pero su trayectoria y formación harían la envidia de cualquier tribunal. Por ejemplo, más de un tercio cuenta con doctorado, algo que no sucede en ninguna de las otras cortes.

No es cierta la crítica de que la JEP tendría un sesgo ideológico a la izquierda. Aunque hay algunos integrantes que vienen de organizaciones de derechos humanos, que algunos asocian a la izquierda, hay igualmente otros que vienen de la justicia penal militar, que otros asocian a la derecha, como el coronel Suárez, expresidente del Tribunal Superior Militar. La JEP es pues también filosóficamente un tribunal plural. Y en todo caso, de estos magistrados se espera que decidan con base en la evidencia y no en sus visiones ideológicas.

Obviamente el trabajo del Comité de Escogencia no fue perfecto. Algunos criticamos que no hubiera hecho público el peso que atribuyó a los criterios usados para pasar de los casi 2.000 inscritos a la lista corta de los llamados a entrevista, pues algunos aspirantes excelentes fueron excluidos, sin que supiéramos claramente las razones. Hubiera sido además deseable que, después de las entrevistas, hubiera habido tiempo para observaciones ciudadanas. Pero con todos sus defectos, este comité hizo la mejor selección de magistrados de una alta corte que se haya hecho en Colombia durante décadas. Y tenemos una JEP que, por su integración, tiene toda la capacidad de lograr un cierre jurídico digno a nuestra larga y dolorosa guerra.

https://www.elespectador.com/opinion/la-jep-columna-715769

36.17.-Quién le teme al Tribunal de Paz – Cristina de la Torre

Cuando ya todo se daba por perdido, envilecida la cúpula de la Justicia, asqueado el país en la imagen de su togado supremo tras las rejas, nos sorprende la creación de un órgano de justicia único en la historia de Colombia: un Tribunal de Paz integrado por personalidades de probada solvencia moral y profesional, seleccionadas entre miles de postulantes de todas las etnias, regiones e inclinaciones ideológicas, con predominio de mujeres y presidido por ellas.

2 Oct 2017 Por Patricia Linares en la Presidencia y Luz Marina Monzón en la Búsqueda de Desaparecidos. Instancia de cierre del conflicto, este órgano será decisivo en la reconciliación. Su misión, hacer justicia para asegurar la paz; su meta, la verdad de lo ocurrido y la reparación integral de las víctimas. Juzgará a responsables de todos los bandos por los delitos más graves cometidos en la guerra, para que haya verdad, sanción y reparación.

Mas, no bien se enciende esta luz al final del túnel, saltan al ruedo, todos a una, picos y garras afilados, los que temen a la verdad, los nostálgicos de la violencia. José Obdulio Gaviria, del Centro Democrático, declara que la Justicia Especial de Paz (JEP) es “indigna, una claudicación estatal”. La también uribista Paloma Valencia gestiona en nombre de su bancada referendo para derogar este instrumento expedito de paz y reconciliación. El fiscal Martínez convierte imprecisiones salvables del proyecto de ley que la reglamenta en monstruo de siete cabezas; y teme que la ley desproteja a empresarios tenidos por protagonistas del conflicto y no por víctimas. Pero no aclara si habla de los que pagaron para protegerse del secuestro o de quienes financiaron a paramilitares para lucrarse de sus crímenes. En la misma vena, Cambio Radical, el partido de Vargas Lleras, anuncia que no votará la ley, por supuesto sesgo político en el recién creado Tribunal contra los mismos empresarios del corazón del fiscal. Y, por si fuera poco, Jesús Santrich, vocero de la corriente más oscura de la Farc, se suma a la descalificación del Tribunal. Sesgo no habrá en un órgano cuyas decisiones se adoptan en colectivo, previa deliberación entre magistrados de todas las tendencias y sabedores de que el país entero ausculta, una a una, sus determinaciones.

Contraste agudo entre la violencia de estas reacciones y la sindéresis que respira la presidenta del Tribunal, su dominio de la materia y la fuerza de carácter que proyecta. Dijo ella: “Hoy lo que concebí como un sueño es una realidad con la firma del Acuerdo de Paz; estoy preparada para asumir el deber ético de ayudar a su cumplimiento; y, en la JEP, para administrar justicia restaurativa que sirva a la reconciliación y alivie el dolor de las víctimas (…) El compromiso de esta jurisdicción es contribuir a la reconstrucción de un país que no soporta más guerra”.

Guerra sucia, despiadada, que cobró su mayoría de víctimas entre la población inerme. Conflagración de crueldades inenarrables que hunde raíces en la exclusión, en el despojo, en la impunidad, en el terror de nuestro diario vivir. En el entramado social y político que la produce y retroalimenta. Es hora de que todos los comprometidos en el desastre asuman su responsabilidad, Estado incluido. La reconciliación, insiste Linares, no puede fundarse en el ocultamiento y la negación.

Madruga nuestra derecha a sacudirse la hoja de parra que disimulaba sus vergüenzas. En su íntimo propósito de hacer trizas la paz, acomete de frente contra la espina dorsal del Acuerdo y su Tribunal de Paz. Se dará contra el pueblo que ha padecido la guerra. Y contra el reclamo universal por haber querido reabrir la puerta del horror.

cristinadelatorre.com.co https://www.elespectador.com/opinion/quien-le-teme-al-tribunal-de-paz-columna-716057

35.17.- DESCERTIFICAR A USA – Daniel García-Peña

“Las Farc no han cumplido en tema de drogas”, dictamina de manera tajante Kevin Whitaker, embajador de Estados Unidos en Colombia, en entrevista a El Tiempo el pasado domingo.

A la usanza de cualquier virrey, y olvidando que no le corresponde a un embajador hacer esta clase de determinaciones, sus palabras indican que no ha leído bien el Acuerdo Final.

25 Sep 2017.- Dicho acuerdo dice: “El compromiso de las Farc-Ep de contribuir de manera efectiva, con la mayor determinación y de diferentes formas y mediante acciones prácticas con la solución definitiva al problema de las drogas ilícitas, y en un escenario de fin del conflicto, de poner fin a cualquier relación, que, en función de la rebelión, se hubiese presentado con este fenómeno”. En ninguna parte se comprometen las Farc a “dar información acerca del narcotráfico para que haya investigaciones” como lo pide Whitaker.

Pero más allá de la mala interpretación (¿mala leche?), lo cierto es que sus declaraciones reflejan el hecho de que la mirada de USA frente al narcotráfico no solo no ha cambiado, sino que ha retrocedido bajo la era Trump. La obsesión por los cultivos ilícitos no es cosa nueva —lleva por lo menos 20 años— pero nunca como ahora pareciera que toda la política antidrogas se mide casi exclusivamente por el número de hectáreas cultivadas. Y punto.

Insinuar que el aumento excepcional de hectáreas cultivadas es consecuencia del proceso de paz con las Farc es inexacto. El mismo informe de la Oficina de Naciones Unidas para las Drogas y el Crimen, que alertó sobre el incremento, señala que éste se debe a múltiples motivos, entre los cuales menciona la falta de sostenibilidad de los programas de sustitución, la devaluación del peso frente al dólar y la ausencia de presencia estatal en las zonas anteriormente bajo el control o presencia de las Farc.

Pero lo más increíble es que el embajador señala a las Farc por supuestos incumplimientos, mientras guarda silencio frente al nivel alarmante de incumplimiento por parte del Estado.

Henry Acosta, quien hizo los primeros contactos entre el Gobierno y las Farc, en un mensaje angustioso, denuncia la “no implementación total del Acuerdo Final”: no hay reincorporación colectiva; la Corte Constitucional sigue estudiando si las Farc pueden hacer política; la reforma política se redujo a su mínima expresión; las circunscripciones transitorias especiales de paz están en entredicho; la JEP quedará integrada por personas cercanas a las FF. MM.; la unidad de investigación de la Fiscalía nada que arranca; aún no liberan a todos los presos amnistiados y, lo más dramático, siguen matando líderes sociales en los territorios.

Pero volviendo el tema de las drogas, lo cierto es que el discurso de Trump, desde el lanzamiento de su campaña, se basa en la noción de que el crimen y la inseguridad que padece su país son culpa de las drogas que llevan los inmigrantes ilegales. Es el retorno al prohibicionismo más represivo, más primario, mezclado con racismo.

Para Colombia, USA es clave, pero no fundamental. Los recursos que aporta, por importantes que sean, nunca son más que un pequeño porcentaje: los 391 millones de dólares de “ayuda” que Colombia recibe de Estados Unidos representan el 0,0015 % del PIB. La mayoría de los recursos del Plan Colombia, y de la guerra en general, fueron de Colombia, es decir, nosotros los contribuyentes.

Quien no ha cumplido en el tema de las drogas son los propios Estados Unidos, principal consumidor del mundo. No hay mercado si no hay demanda y el estadounidense ha demostrado ser insaciable, creciente y cada vez más diversificado. El consumo de cocaína se ha mantenido estable, mientras que se ha incrementado el uso de opioides, la verdadera epidemia que hoy golpea a muchos lugares de los Estados Unidos.

Es hora que Colombia descertifique a USA por su total fracaso en reducir el consumo.

danielgarciapena@hotamil.com  http://www.elespectador.com/opinion/descertificar-usa-columna 715025 

35.17.- LA FRONTERA Y EL PRECIO DE LAS DROGASRubén Aguila 

La marihuana representa 70% del mercado ilegal de drogas en el mundo. La que se produce en México tiene ahora poca aceptación en el mercado de Estados Unidos porque se le considera de mala calidad. Los californianos, expertos internacionales en el tema, se refieren a ella como cannabis shit.

OCT 14, 2012.-  Un kilo de marihuana, mejorada genéticamente, producida en California, vale 6,700 dólares. La que se siembra en México alcanza sólo 80 dólares, pero en EU se vende al mayoreo en 2,000 dólares a pesar de su baja calidad. El cruce de la frontera añade un valor de 1,920 dólares por cada kilo.

En México un kilo de heroína vale 35,000 dólares, pero cuando ingresa a territorio de EU sube a 71,000 dólares. El precio al menudeo llega a los 131,000 en las grandes ciudades estadounidenses. Así, el valor que se añade a cada kilo es de 26,000 dólares por cruzar la frontera.

El kilo de pasta de coca en Colombia o Perú vale 950 dólares y convertido en base de coca, 1,430 dólares. Ya como cocaína, sale de Colombia o Perú a 2,300 dólares el kilo.

En su camino hacia EU, va ganando valor. Al llegar a la frontera del norte de México, cuesta 15,000 dólares.

En cuanto cruza a territorio estadounidense, vale 25,000 dólares el kilo. Ya “puesto” en Nueva York o Seattle,­ el precio alcanza los 32,000 dólares. En las calles de las ciudades estadounidenses, el kilo de cocaína pura se vende al menudeo a 120,000 dólares. El valor agregado del cruce fronterizo es de 10,000 dólares por kilo.

Estados Unidos es el mejor y más grande de los mercados del mundo para todo tipo de drogas. El negocio, pues, radica en “colocar” y distribuir esos productos en su territorio. El mayor valor agregado que se añade a cada kilo de las drogas mencionadas se da en el momento de cruzar la frontera. Ahí está la gran oportunidad. Ése, no otro, es el gran negocio de los cárteles.

El consumo de drogas es parte de la cultura de los estadounidenses. Desde los años 60, las estadísticas de salud pública señalan que 46% de éstos dice haber consumido algún tipo de droga ilegal durante su vida. En índice de los adictos se ha mantenido en 3.00% en los últimos 50 años.

La demanda de drogas ilegales en EU se mantendrá alta en las próximas décadas y probablemente siempre. El amplio mercado de ese país seguirá siendo atractivo para los productores y distribuidores de esas drogas.

Ésa y no otra es la realidad. Las autoridades mexicanas, en el diseño de sus políticas, la deben siempre tener en cuenta.

Quien fuera Embajador de México en Washington planteó en un seminario, de manera irónica, que la solución al problema del narcotráfico en la relación de Estados Unidos y México estaba en que, si el primero no quería la entrada de las drogas, no las dejara pasar por su frontera. Y que, si el segundo no quiere que ingresen armas, haga lo mismo.

http://eleconomista.com.mx/columnas/columna-especial-politica/2012/10/14/frontera-precio-las-drogas

 

34.17.-¿INVESTIGACIÓN A URIBE? NI UNA HOJA SE MOVERÁ – Cecilia Orozco Tascón

El concierto para delinquir es un tipo penal que —se supone— cometen las mafias del crimen organizado, las bandas del microtráfico, los sicarios, los apartamenteros, los ladrones de vehículos, los raponeros… Ningún ciudadano normal imagina que los funcionarios de alcurnia política elegidos por el pueblo formen grupos criminales aupados por la cúpula del Gobierno Nacional. Sin embargo, ocurre con más frecuencia de la que se admite en naciones pobres y ricas.

Otra cosa es que sus actos ilegales se descubran. O que, descubiertos, reciban el castigo que aplica a los delincuentes comunes; otra cosa es que los jueces puedan o quieran sancionar a los responsables de cuello blanco. Colombia es singular en esta materia: la opinión pública condena, de antemano y sin fórmula de juicio, a los transgresores de la ley cuando estos pertenecen a la clase alta. Pero, del otro lado, algunos comentaristas con poder mediático contrarrestan el “fallo popular” y los absuelven de antemano por la misma razón: ser de cuello blanco. Los unos tienen categoría, los otros, no; los unos cayeron en una trampa, los otros nacieron bandidos.

12 Sep 2017.- La sentencia de condena a siete años, diez meses de prisión, proferida por la Corte Suprema contra Jorge Noguera, el “buen muchacho” en quien el entonces presidente Álvaro Uribe depositó la seguridad del Estado y, después, la representación del país en el consulado de Milán, fue condenado, hace un par de días, por concierto para delinquir agravado, “por haber dirigido la organización criminal denominada Grupo de Inteligencia 3, G-3… integrada por servidores públicos de la Dirección General de Inteligencia (del DAS) cuyos miembros llevaron a cabo interceptaciones de correos electrónicos, fax, línea celulares y telefónicas de personas que hacían parte de ONG de derechos humanos, periodistas y personalidades que eran consideradas opositoras del Gobierno Nacional de la época”. Los encuentros del exdirector del DAS (2002 – 2006) Jorge Noguera con los jueces no son nuevos: cumple una condena de 25 años por concierto para delinquir agravado (su delito favorito) por el asesinato del profesor Alfredo Correa D’Andreis cuyo nombre entregó, en una lista de “sospechosos”, al grupo paramilitar que lo mató; Noguera recibe castigo también por la “destrucción, supresión u ocultamiento de documento público y por la revelación de asunto secreto (a los paramilitares)”. A su brillante currículum se añade una tercera investigación inconclusa, por la financiación irregular de la campaña presidencial de su jefe en Magdalena, en el año 2002, primera elección de Uribe Vélez.

Este fallo de 2017 es tardío y, por tanto, incompleto y con una baja sanción. La Sala Penal de la Corte tuvo que decretar la prescripción de otros delitos relacionados por su lentitud (¿o falta de voluntad?) para adelantar el caso. Probablemente, las recientes revelaciones de corrupción en el seno de la Sala le puso motor acelerado a tanto proceso dormido, por años, en sus anaqueles como el de Musa Besaile, por ejemplo. Bienvenidos sean los escándalos. En el texto de la decisión se describen hechos comprobables que producen el miedo de las dictaduras: la división en compartimentos del trabajo ilícito de persecución a gente honorable; la desviación de los objetivos de la inteligencia estratégica del Estado hacia una “política permanente contra la libertad de expresión, la intimidad y la privacidad”; las alianzas con las autodefensas hasta constituir un típico “terrorismo de Estado”; la persecución contra personajes de incuestionable conducta como los juristas Carlos Gaviria y Gustavo Gallón, por mencionar solo a dos. Impresiona constatar cómo las acciones del DAS en la época coinciden con las declaraciones públicas del presidente en contra de muchos de quienes resultaron ser los objetivos del G3. Tal vez por esta y otras motivaciones la Corte condena a Noguera y envía copias del proceso a la Comisión de Acusación “para que si hallare mérito investigue al expresidente Álvaro Uribe Vélez…”. El exmandatario puede estar tranquilo. Es la enésima ocasión en que la Comisión asumiría un proceso en su contra. Ni una hoja se mueve allá. Ni se moverá.

http://www.elespectador.com/opinion/investigacion-uribe-ni-una-hoja-se-movera-columna-712836

 

33.17.- ECHEVERRY NOS QUIERE TUMBAR CON EL FRACKING – Mario Alejandro Valencia

A la calamidad ambiental que representa la más agresiva técnica de extracción de hidrocarburos, se suma la presunta estafa que Echeverry estaría configurando en contra de la nación

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las 2 Orillas.

“Miente Echeverry cuando afirma que el fracking es para el beneficio de Ecopetrol, para modernizar la refinería de Barrancabermeja o para financiar el posconflicto”

 

14 Ago 2017.- El autor intelectual del término mermelada, Juan Carlos Echeverry, anda en la nueva jugada de que el país entre al fracking. Esta es la técnica de extracción de hidrocarburos más agresiva que existe, consistente en fracturar hidráulicamente la roca para extraer el crudo y gas, liberando material químico que contamina los acuíferos subterráneos.

A semejante calamidad ambiental que se le avecina al país, se suma la presunta estafa que Echeverry estaría configurando en contra de la nación. El fracking no es para Ecopetrol, ni para las finanzas de la nación, y mucho menos para “una mayor riqueza para trabajadores y empleados (…) que permitiría reducir los índices de necesidades básicas insatisfechas de la población”, como populistamente ha planteado Echeverry.

Desde 2012 la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) ha venido subastando los bloques de Yacimientos No Convencionales (YNC) a empresa extranjeras, con jugosos beneficios: incrementos en la fase de exploración y 30 años en el periodo de producción. Descuento de 40 % en el pago de las regalías, gracias al asalto que sobre la riqueza nacional se ha configurado con un concepto de la Dian en 2015, cuya demanda ya cumple 3 años en el Consejo de Estado sin que se tenga alguna razón.

Quienes están detrás del fracking son las multinacionales
Parex, Oxxy, Grantierra y Canacol,
entre otras

Miente Echeverry cuando afirma que el fracking es para el beneficio de Ecopetrol, para modernizar la refinería de Barrancabermeja o para financiar el posconflicto. Quienes están detrás del fracking son las multinacionales Parex, Oxxy, Grantierra y Canacol, entre otras. De los 5 bloques de YNC que se habían adjudicado a Ecopetrol en la ronda 2012[1], a la empresa solo le quedan 3 y está buscando renunciar a dos más, el CAT 3 y el VMM16 *. Una prueba adicional de que no es Ecopetrol quien está metido en el negocio del fracking la dio su vicepresidente hace poco más de un año: “no es cierto que la ANH haya otorgado bloques a la Empresa para la exploración con fracking. No hay ningún proyecto en estos momentos que Ecopetrol esté desarrollando bajo el método no convencional. No tenemos ningún proyecto bajo la modalidad del fracking, todos nuestros desarrollos son convencionales”[3], afirmó Juan Carlos Hurtado. Entonces, ¿a quién le hace el mandado Echeverry?

En casi un siglo de historia de petróleo convencional colombiano la política de concesiones, el desmembramiento de Ecopetrol y su paulatina privatización —hasta el punto de haberse inventado un banco en Suiza para extraerle riqueza—, ha impedido que el país aproveche este recurso natural para invertir en un desarrollo sostenible y sustentable. Hoy los mismos saqueadores acuden a la soberanía energética para buscar apoyo al fracking, un nuevo y más agresivo asalto al patrimonio nacional.

Ecopetrol desempeña un papel indispensable para el futuro de Colombia[4]. Pero, para que sea útil a la población, el Estado debe asumir de nuevo el control sobre sus recursos naturales. Asimismo, Ecopetrol debe recuperar su integración en todos los eslabones de la cadena, además de desempeñar un papel activo en la promoción de la diversificación productiva. Como tarea inicial, es necesario que haya una confluencia de sectores capaces de desnudar las pretensiones de Echeverry, para que no nos sigan tumbando.*

Twitter: @mariovalencia01

https://www.las2orillas.co/echeverry-nos-quiere-tumbar-fracking/

 

32.17.-REGRESO A LA PROTECCIÓN AGRÍCOLA – Eduardo Sarmiento

En la última entrega de las cuentas nacionales se observa que a tiempo que la minería, la industria, la construcción y el comercio caen vertiginosamente, la agricultura creció 6 % en el segundo semestre. El resultado generó una gran euforia en los círculos neoliberales que se precipitaron a presentarla como un efecto rezagado de la apertura económica de 1991. De nuevo se equivocan. El buen desempeño de la agricultura en el semestre proviene del retorno de la protección.

2 Sep 2017.- La crisis de la agricultura se remonta a la apertura de la administración Gaviria, cuando se adoptó el desmonte generalizado de los aranceles y el control cambiario que afectaron primordialmente los cultivos transitorios, en particular los de cereales, que por razones de diversa índole se cultivan en los países de estaciones con mayor productividad y menores costos. Su producción descendió sistemáticamente en los últimos 25 años y la participación en el área sembrada se redujo en forma considerable. Como las áreas liberadas no fueron ocupadas por otros cultivos, la caída de los cereales significó el deterioro persistente del agro con respecto a la economía. Los hechos se encargaron de demostrar que el país está en capacidad de producir más fácil los cultivos que tienen menor demanda mundial.

La respuesta al fracaso ha estado en políticas generalistas orientadas a ampliar la oferta del sector, que bajan los precios y contraen el empleo y no afectan significativamente la producción. En general, se observa que los aumentos de productividad del sector no están correspondidos por aumentos iguales de la producción. Lo que se plantea es una amplia intervención para aumentar la demanda.

El diagnóstico que se encuentra en mi último libro, Bases para una nueva teoría económica, lo percibió más el ministro Iragorri que sus antecesores neoliberales. El ministro adoptó una política proteccionista orientada a sustituir los aranceles y las restricciones cuantitativas aplicadas en el pasado por subsidios a la inversión, la reducción de costos, irrigación, seguros de cosechas, y más importante, anunció que el Ministerio estaría dispuesto a subsidiar las cosechas en los casos que los precios resultarán inferiores a los costos de producción, como ocurre con el arroz.

Esto en conjunto con la devaluación del dólar indujo a los productores impulsados por los gremios a ampliar el área agrícola y aumentar las cosechas. Los resultados se sintieron especialmente en los cereales, los cuales en el primer semestre aumentaron 32 % y explican más de la mitad del crecimiento del sector. No es necesario entrar en mayores detalles para advertir que la recuperación de la agricultura obedece al retorno de la protección de los cereales que se abandonó irresponsablemente en los últimos cinco lustros.

Mientras que la agricultura disponga de condiciones especiales en los países de estaciones, no hay más opción que protegerla. Lo que sí es cierto es que en las condiciones actuales mundiales es más fácil adelantar la protección con subsidios que con aranceles. Así lo han advertido varios países de la región, y en particular la empresa estatal Embrapa de Brasil.

El experimento agrícola contribuyó a despejar incógnitas. La principal causa del deterioro de los últimos 25 años es el desmonte generalizado de la protección, en particular de los cereales. La expansión generalizada del sector está expuesta a serias limitaciones de demanda; las mayores posibilidades de expansión del sector están en los cereales, la carne y los derivados de la leche. El desarrollo y la recuperación del agro requieren estrategias sectoriales y protección que propicien los cultivos que ofrecen la mejor combinación de demanda y facilidad de producción.

http://www.elespectador.com/opinion/frenos-constitucionales-la-corrupcion-columna-710002

 

31.17- La prosperidad de la región Caribe* – Salomón Kalmanovitz

El Caribe colombiano ha prosperado durante los últimos 20 años. En 2015, la pobreza monetaria encerraba a un tercio de su población, una reducción importante frente a los dos tercios que registró en 2005. La población pobre era mayor que la del promedio del país, que fue de un 23 %, siendo Atlántico el único departamento de la Costa que registró por debajo de ese promedio. En La Guajira, la pobreza aumentó, a pesar de su prosperidad carbonífera.

27 ago 2017.- Los índices de desarrollo humano siguen siendo lamentables: el analfabetismo envuelve al 14 % de la población, sobre todo mayor y rural, el doble que el nivel nacional; hay hacinamiento en un 28 % de las viviendas, 18 % de ellas cuentan con pisos de tierra y 30 % no tienen eliminación adecuada de excretas; la mortalidad infantil antes de cumplir un año de vida era casi de 31 muertes por 1.000 nacimientos, el doble que la figura nacional, reflejo de malas condiciones de salubridad y nutrición de madres e infantes; la esperanza de vida al nacer aumentó en 1,4 años, contra 4,3 años para la población nacional. La cobertura de la salud más que se duplicó para alcanzar el 94 % de la población, pero la calidad obtuvo mala calificación, algo que no es muy diferente al resto del país.

El crecimiento económico del Caribe colombiano fue mayor que el de la economía nacional entre 1997 y 2016: 3,7 % contra 3,4 %. La estructura productiva de la región tuvo transformaciones importantes con una caída en la importancia de la agricultura y sobre todo de la ganadería (de 8,6 % en el valor agregado a 3,3 %), que tuvo que ver con el conflicto interno, la revaluación del peso y la sustitución de la carne vacuna por el pollo, cuya industrialización se localizó en Santander y Cundinamarca. A pesar de eso, la superficie ganadera no tuvo una reducción proporcional, por lo cual se deterioró la rentabilidad obtenida por la tierra, que sigue siendo acaparada por unos pocos. Hubo un repunte de la producción de café en los departamentos de Magdalena, Cesar y Bolívar, pero dominaron los cultivos permanentes, sobre todo de palma africana.

La minería aumentó su participación de 5,9 % a 8,4 % en el PIB regional por el carbón (que exportó US$4.400 en 2016), la mayor proporción del Cesar y La Guajira, el níquel en Córdoba y el oro en Bolívar; se disparó la construcción de 5,4 % al 9,3 % por el auge del turismo en ciudades como Cartagena y Santa Marta y las más comerciales de Barranquilla, Montería y Valledupar. La industria aumentó levemente su participación, gracias al repunte del nicho petroquímico de Cartagena, porque Barranquilla sufrió con la revaluación del peso y la apertura.

En fin, la región Caribe disfrutó un poco más de la bonanza minero-energética que el resto del país, pero ésta no fue suficiente para dar lugar a una transformación productiva y social que mejorara en forma sustancial los indicadores de calidad de vida. La informalidad sigue siendo muy alta en la región y es la causa fundamental de la baja productividad y la pobreza que la caracterizan. Las coberturas de salud y educación mejoraron, mientras que la calidad de estos servicios siguió siendo deficiente, en lo que tiene que ver el clientelismo y la corrupción, al igual que en el resto de Colombia.

* Cifras de Evolución socioeconómica de la región Caribe colombiana entre 1997 y 2017, Cartagena: Banco de la República.

http://www.elespectador.com/opinion/la-prosperidad-de-la-region-caribe-columna-710165

 

El Caribe colombiano ha prosperado durante los últimos 20 años. En 2015, la pobreza monetaria encerraba a un tercio de su población, una reducción importante frente a los dos tercios que registró en 2005. La población pobre era mayor que la del promedio del país, que fue de un 23 %, siendo Atlántico el único departamento de la Costa que registró por debajo de ese promedio. En La Guajira, la pobreza aumentó, a pesar de su prosperidad carbonífera.

27 ago 2017.- Los índices de desarrollo humano siguen siendo lamentables: el analfabetismo envuelve al 14 % de la población, sobre todo mayor y rural, el doble que el nivel nacional; hay hacinamiento en un 28 % de las viviendas, 18 % de ellas cuentan con pisos de tierra y 30 % no tienen eliminación adecuada de excretas; la mortalidad infantil antes de cumplir un año de vida era casi de 31 muertes por 1.000 nacimientos, el doble que la figura nacional, reflejo de malas condiciones de salubridad y nutrición de madres e infantes; la esperanza de vida al nacer aumentó en 1,4 años, contra 4,3 años para la población nacional. La cobertura de la salud más que se duplicó para alcanzar el 94 % de la población, pero la calidad obtuvo mala calificación, algo que no es muy diferente al resto del país.

El crecimiento económico del Caribe colombiano fue mayor que el de la economía nacional entre 1997 y 2016: 3,7 % contra 3,4 %. La estructura productiva de la región tuvo transformaciones importantes con una caída en la importancia de la agricultura y sobre todo de la ganadería (de 8,6 % en el valor agregado a 3,3 %), que tuvo que ver con el conflicto interno, la revaluación del peso y la sustitución de la carne vacuna por el pollo, cuya industrialización se localizó en Santander y Cundinamarca. A pesar de eso, la superficie ganadera no tuvo una reducción proporcional, por lo cual se deterioró la rentabilidad obtenida por la tierra, que sigue siendo acaparada por unos pocos. Hubo un repunte de la producción de café en los departamentos de Magdalena, Cesar y Bolívar, pero dominaron los cultivos permanentes, sobre todo de palma africana.

La minería aumentó su participación de 5,9 % a 8,4 % en el PIB regional por el carbón (que exportó US$4.400 en 2016), la mayor proporción del Cesar y La Guajira, el níquel en Córdoba y el oro en Bolívar; se disparó la construcción de 5,4 % al 9,3 % por el auge del turismo en ciudades como Cartagena y Santa Marta y las más comerciales de Barranquilla, Montería y Valledupar. La industria aumentó levemente su participación, gracias al repunte del nicho petroquímico de Cartagena, porque Barranquilla sufrió con la revaluación del peso y la apertura.

En fin, la región Caribe disfrutó un poco más de la bonanza minero-energética que el resto del país, pero ésta no fue suficiente para dar lugar a una transformación productiva y social que mejorara en forma sustancial los indicadores de calidad de vida. La informalidad sigue siendo muy alta en la región y es la causa fundamental de la baja productividad y la pobreza que la caracterizan. Las coberturas de salud y educación mejoraron, mientras que la calidad de estos servicios siguió siendo deficiente, en lo que tiene que ver el clientelismo y la corrupción, al igual que en el resto de Colombia.

* Cifras de Evolución socioeconómica de la región Caribe colombiana entre 1997 y 2017, Cartagena: Banco de la República.

http://www.elespectador.com/opinion/la-prosperidad-de-la-region-caribe-columna-710165

 

30.17.-TEXTILES Y CONTRABANDO – Mauricio Cabrera

En medio del mal desempeño de la industria en Colombia -que en junio tuvo un decrecimiento de 1.9%- sobresalen, por lo malo, los sectores de fabricación de automóviles, de hilos y telas y de confección de prendas de vestir, con caídas anuales de 38%, 20% y 13%, respectivamente.

20 Ago 2017.- Se ha querido explicar este bajonazo porque los consumidores están comprando menos, lo cual tiene algo de razón en el caso de los automóviles, pero no en los textiles y confecciones. Según el DANE, en el mismo mes de junio las ventas de automóviles en el comercio minorista cayeron 0.7%, mientras que las de textiles y confecciones crecieron 1.4%.

En el sector textil la causa principal hay que buscarla por el lado de las importaciones que en junio aumentaron 21%: los consumidores están comprando menos telas y vestidos producidos en el país y muchos más importados. Es una tendencia que se viene dando desde hace muchos años, y que explica la crisis que atraviesa el sector textil, que se volvió noticia esta semana con el anuncio de Fabricato de parar su producción por quince días.

Si se mira la evolución del sector textil desde principios del siglo, se encuentra que la producción se ha mantenido casi igual, un pequeño crecimiento del 3% en los últimos 14 años. Por supuesto, no es porque la economía se hubiera estancado en ese período ni porque los hogares no hubieran aumentado su consumo. Muy por el contrario, las ventas de confecciones en el comercio minorista crecieron 130% en el período, lo que implica necesariamente que se vendieron más telas y vestidos importados, mucho más baratos por las rebajas de aranceles y la revaluación del peso.

Las cifras no mienten. En 11 años -hasta el 2014- las importaciones de textiles y confecciones se multiplicaron por 4, reemplazando en las vitrinas y los anaqueles a los productos nacionales. Una gran ganancia para los consumidores, dicen los apóstoles de la apertura, pero un gran perjuicio para los trabajadores: En estos años se perdieron el 40% de los empleos que generaban textileros y confeccionistas.

Un factor que ha agravado la crisis del sector textil es que con el control a las ventanillas de lavado de dineros ilícitos en billetes y efectivo, se ha incrementado el contrabando como canal para ese lavado. Se trata sobre todo de contrabando técnico: hacer importaciones legales, pero registrarlas por un precio muy inferior al real. Un caso concreto de estas prácticas es el de telas Denim que llegan de China a un precio de USD 0.70/Kg, cuando la sola materia prima, el algodón, tiene un precio internacional de USD 1.50/Kg.

www.vanguardia.com/opinion/columnistas/mauricio-cabrera-galvis/407179-textiles-y-contrabando

29.17.- RENOVACIÓN DE LA INDUSTRIA – Eduardo Sarmiento

Al final de la semana tendrá lugar la asamblea anual de la Andi con la presencia de los candidatos a la Presidencia. En 1989, por invitación del presidente de la organización, Fabio Echeverri Correa, participé en el encuentro como conferencista central.

12 Ago 2017 .- En ese entonces Echeverri recitaba el eslogan de que la economía va bien y el país va mal, con amplia acogida de los asistentes que lo percibían en carne propia. Las empresas elaboraban la mayor parte de los bienes industriales, entraban agresivamente en las materias primas y daban las primeras puntadas en los bienes de capital. A diferencia de los países de América Latina, Colombia había logrado conciliar las exportaciones industriales, que crecían a elevados ritmos, y la sustitución de importaciones. El sector representaba el 20 % del producto, crecía más que el promedio y mantenía la economía por encima de la tendencia.

Las razones del buen momento y perspectivas del sector obedecían a una estructura fina de protección que compensó las diferencias de productividad con respecto a los países desarrollados y generó aprendizajes que permitían entrar en actividades cada vez más complejas. Sin duda, se había logrado contrarrestar las desventajas tradicionales con respecto al café, el banano y el petróleo. Aun así, en los organismos internacionales y las altas esferas neoliberales del Gobierno se daban pasos grandes orientados a desmontar la protección y someter al sector a los arbitrios del mercado.

De todas formas, en varias columnas y libros se advirtió que los cantos de sirena de que el libre comercio induciría a aumentar las exportaciones industriales y configurar una organización más moderna de mayor productividad se basaba en la teoría de las ventajas comparativas, que no se cumple en los países en desarrollo, en particular en Colombia. En estos países los bienes que pueden ser elaborados más fácilmente enfrentan serias limitaciones de demanda y dan lugar a balanzas de pagos deficitarias financiadas con inversión extranjera.

En la ciencia económica, muchas veces hay que esperar décadas para confrontar los experimentos realizados con la realidad. Así ocurrió con la apertura comercial extremada en la administración Gaviria. Luego de 25 años el sector regresó al segundo peldaño de desarrollo industrial, la participación bajó a 10 % -del producto-, lleva cuatro años en recesión y la diferencia de productividad con el resto del mundo aumentó.

En general, se observa una inclinación a buscar las soluciones de la industria en los países de la OCDE. No se advierte que los esfuerzos de estos países en investigación y acuerdos comerciales se orientan a quebrar la cadena productiva para especializarse en los componentes de mayor productividad, y dejar las partes restantes a los países en desarrollo, como el ensamble. Por lo demás, tienen proscrita la protección en la forma de aranceles y subsidios, y pretenden reemplazarla por la ampliación de la tributación indirecta (como el IVA), agravando las condiciones de inequidad de los países en desarrollo.

Las condiciones básicas para el desarrollo de la industria se han aclarado y reafirmado en la experiencia de las tres décadas. Los países no pueden avanzar sin la protección que compense la diferencia de productividad con los países desarrollados. Adicionalmente, se requiere un marco general que propicie la expansión del sector por encima del producto, como sería la conformación de superávits en cuenta corriente y el mantenimiento de altos niveles de ahorro. Lo cierto es que la solución no hay que buscarla en los países de la OCDE, sino en la historia nacional. En el fondo, la recuperación de la industria no es otra cosa que poner en blanco y negro lo que se dejó de hacer en el pasado por mitos equivocados.

http://www.elespectador.com/opinion/los-bandazos-en-bogota-columna-706629http://www.elespectador.com/opinion/los-bandazos-en-bogota-columna-706629

28.17 ‘Obamacare’ se ha salvado porque funciona – Paul Krugman

A los republicanos se les pone difícil vender que el fin de la reforma sanitaria es una buena idea

4 ago 2017.- Supongo que no habrá acabado hasta que el corpulento golfista cante, pero parece que la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible (ACA, por sus siglas en inglés), el llamado Obamacare, va a sobrevivir. Al final, Mitch McConnell no logró encontrar los votos que necesitaba; debemos estarles muy agradecidos a los senadores Susan Collins, Lisa Murkowski y John McCain (que resulta ser mejor hombre de lo que yo creía), por no mencionar el sólido muro de demócratas que se erigieron en defensores de algo que está bien. Por otra parte, todo indica que los mercados de seguros están estabilizándose, que la rentabilidad de las aseguradoras ha aumentado, y que solo un 0,1% de los beneficiarios han perdido el servicio.

Es cierto que el tuitero en jefe conserva una considerable capacidad para sabotear la sanidad, pero los republicanos están básicamente pidiéndole que pare, creyendo –con razón– que la ciudadanía los culpará de cualquier deterioro futuro de la cobertura.

¿Por qué ha sobrevivido Obamacare? La respuesta chocante es que sigue porque hace mucho bien. Decenas de millones de estadounidenses disfrutan de cobertura sanitaria –imperfecta, pero mucho mejor que ninguna– gracias a la ley. Varios millones más descansan mejor sabiendo que seguirán disponiendo de cobertura si algo se tuerce; si, por ejemplo, pierden el seguro pagado por la empresa o desarrollan una enfermedad crónica.

Y esto plantea la gran pregunta: ¿por qué la perspectiva de reforma sanitaria provocó tanta ira popular en 2009 y 2010?

No hablo de la ira del aparato republicano, que odiaba y temía la ley no por la posibilidad de que fracasase, sino porque temía que funcionase (como lo ha hecho). Y tampoco hablo de la ira de unos cuantos ricos furiosos ante la idea de que sus impuestos se dedicasen a pagar la sanidad de los mortales inferiores.

No. Hablo de las personas que les gritaban a sus representantes parlamentarios en los ayuntamientos. Personas como, por ejemplo, el hombre que empujó a su hijo con parálisis cerebral y en silla de ruedas delante de un congresista, gritando que el plan sanitario del presidente Obama no le proporcionaría al niño “ninguna atención” y sería una “pena de muerte”.

Pero, por supuesto, el hecho es que las personas con afecciones médicas preexistentes se encuentran entre los principales beneficiarios de la ACA, y habrían sido las que más hubiesen tenido que perder si los republicanos hubiesen logrado revocar la ley. Y esto debería haber sido evidente desde el principio.

Aparte de eso, ahora está claro (como también debería haberlo estado desde el principio) que, a excepción de los contribuyentes ricos, muy pocos han sido los perjudicados por la reforma sanitaria, diseñada para distorsionar lo menos posible el sistema sanitario existente.

Es cierto que a unos 2,6 millones de personas que tenían pólizas individuales con elevados copagos y/o cobertura limitada se les dijo que sus pólizas eran demasiado económicas para cumplir los requisitos de la ACA. Pero se les ofreció la oportunidad de adquirir mejores pólizas, y muchas probablemente recibieron subvenciones que hicieron esas pólizas más baratas que las originales. Por otro lado, algunas personas jóvenes, sanas y ricas vieron cómo aumentaban sus primas. Pero las predicciones de perjuicios masivos erraron por completo.

O, si consideran las pruebas estadísticas como “noticias falsas”, piensen en lo que pasa cada vez que los republicanos piden a los ciudadanos que aporten relatos de terror sobre cómo les ha perjudicado la reforma: el resultado sigue siendo un efusivo apoyo a la ley, reforzado por relatos de vidas y economías salvadas por la ACA.

Así que, una vez más, ¿a qué se debía la ira contra Obamacare?

En buena medida estuvo orquestada por grupos de presión como Freedom Works, y es fácil suponer que algunos de los “ciudadanos corrientes” que se presentaron en los ayuntamientos eran de hecho activistas de derechas. Aun así, hubo mucha ira popular genuina, avivada por la información tergiversada y por las mentiras descaradas de los sospechosos de rigor: Fox News, talkRadio, etcétera. Por ejemplo, aproximadamente el 40% de los ciudadanos creían que la ley crearía “comités de la muerte” y privaría de atención a los más ancianos.

La pregunta, por tanto, es por qué tantas personas creyeron esas mentiras. La respuesta, creo, se reduce a una combinación de política de identidad y fraude por afinidad. Siempre que veo a alguien criticar a los progresistas por practicar una política de identidad, me pregunto qué se imagina esa gente que la derecha lleva haciendo todos estos años. Durante generaciones, los conservadores han condicionado a muchos estadounidenses para que crean que los programas públicos de seguridad social consisten en quitarles cosas a los blancos para dárselas a las minorías.

Y creyeron a los que avivaron la ira contra Obamacare porque a algunos estadounidenses les parecían de los suyos, es decir, blancos que los defendían de ya-saben-quién.

¿Cuál es la moraleja de todo esto? Hay una noticia mala y una buena. Ciertamente no es alentador comprender con qué facilidad muchos estadounidenses se dejaron embaucar por las mentiras de la derecha y prorrumpieron en gritos airados contra una reforma que de hecho les mejoraría la vida.

Por otro lado, finalmente se ha impuesto la verdad, y la incapacidad de los republicanos para asumir esa verdad se está convirtiendo en un verdadero lastre político. Y mientras tanto, la ACA de Obama ha convertido Estados Unidos en un lugar mejor.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía. © The New York Times Company, 2017. Traducción de News Clips. https://economia.elpais.com/economia/2017/08/04/actualidad/1501845203_251459.html

 

 

27.17.- ¿TIERRA? ¡NANAY! – Cristina de la Torre

Tuvieron que pasar 50 años y una guerra para que el problema de la tierra volviera a escena. No ya como redistribución de la propiedad, sino, al contrario, para darle formalidad legal; para devolver los predios robados y entregar tierra pública al campesino. Pero, honrando una tradición de siglos, han exhibido ya las élites sus fierros contra la reforma rural que entra a debate en el Congreso.

 31 jul 2017.- Quieren ellas preservar lo suyo, habido tantas veces a la brava; y, más aún, invalidar la función social de la propiedad, cuya letra rige desde 1936. Boicot tras boicot a manos de una oligarquía troquelada en granito, el último intento de reforma agraria se ahogó en Chicoral. Corría 1972. Se venía de una agreste ofensiva contra la política repartidora de Carlos Lleras, cuya punta de lanza fue la Asociación de Usuarios Campesinos (ANUC). Si modesta, volvió a resultarle intolerable al latifundismo, que rugió esta vez en las catilinarias de Nacho Vives. Y en la metralla que decapitó al movimiento campesino.

Conflicto armado y narcotráfico andaban entonces en pañales. Pero hoy le sirven al Consejo Gremial (el poder económico en pleno) como coartada para “concertar” con el Gobierno el proyecto de Ley de Tierras, apuntando a dejarlo mueco, inane. De hecho, logró ya despojar al Ejecutivo de su prerrogativa para declarar extinción de dominio en tierras ociosas y expropiación con indemnización por razones de utilidad pública e interés social. Por emular a José Félix Lafaurie, el Nacho Vives de la hora, y a los terratenientes del Valle que al primer amago de expropiación en Jamundí amenazaron con alzarse en armas contra el Gobierno de Lleras R., Jorge Enrique Vélez, presidente de Cambio Radical, declara sin sonrojarse: “Nos oponemos a cualquier ley de tierras que contemple posibilidad de expropiar a través de la extinción de dominio”.

Y Jorge Humberto Botero, presidente de Fasecolda y flamante negociador del TLC que terminó de arruinar el campo, violenta toda evidencia cuando califica de arcaico el Acuerdo Rural; siendo éste una propuesta que lo mismo moderniza la gran explotación que la agricultura campesina. Pero él lo considera “… más bien socialista, basado en pequeñas unidades productivas (¿?), en proteccionismo y en subsidios…”. Comprensible, por otra parte, que Álvaro Uribe se oponga frenéticamente a la actualización del catastro rural: su Ley 1152 y la de Agro Ingreso Seguro dieron el golpe de gracia a todo intento de reforma agraria.

En su último libro, El problema de la tierra, demuestra Absalón Machado que nuestra estructura agraria, empotrada en la concentración de la propiedad, frenó el desarrollo del campo. Allí donde el campesinado no accede a la tierra ni a los bienes públicos, la producción apenas crece y arroja ingresos franciscanos. De otro lado, la informalidad en la propiedad bloquea el crédito, la asistencia técnica, los subsidios y margina del mercado de tierras. Tal desigualdad impide la formación de una clase media rural que desconcentra la propiedad, equilibra las cargas y, si propende al uso adecuado del suelo, catapulta el desarrollo. Sostiene Machado que aquí se ha desarrollado la agricultura campesina con sobreexplotación de tierras en montañas y laderas, mientras las tierras feraces, planas, se destinan a ganadería extensiva. Para bajar a los agricultores de montaña a tierras ubérrimas, se imponen una política de repoblamiento y nuevos polos de desarrollo.

Abecé de cualquier reforma que se respete, la del Acuerdo de Paz le resulta enana. Pero la caverna de antaño se repite ahora: en tiempos de Chicoral, contra la redistribución de tierra; en 2017, contra la restitución de la usurpada. La misma consigna ayer y hoy: ¿tierra? ¡Nanay!

Cristinadelatorre.com.co  http://www.elespectador.com/opinion/tierra-nanay-columna-705818

26.17.- Una paz barata – Jorge Iván González

Colombia quiere una paz barata, y ello se refleja bastante bien en las proyecciones que hace el Ministerio de Hacienda en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (Mfmp). En las estimaciones no se presentan cambios sustantivos en la dinámica del gasto, ni se pone en evidencia la necesidad de nuevos recursos. Por el contrario, tal y como está planteado el Marco Fiscal Mfmp, las proyecciones indican que el gasto público destinado al posconflicto es compatible con el cumplimiento de la regla fiscal, con la reducción de la deuda pública, y con el cierre del déficit del sector público consolidado. Este último pasaría de -4% del PIB en 2016 a -1% en 2028.
19 jul 2017.- Es interesante observar que estos cálculos del gobierno se hacen suponiendo que no hay cambios relevantes en la estructura de los impuestos a la renta y al patrimonio. Es decir, la meta se conseguiría sin que sea necesario que los contribuyentes de mayor capacidad de pago hagan algún esfuerzo adicional. La participación de los ingresos tributarios en el PIB se mantiene estable, y pasaría de 14,2% del PIB en 2016 a 14,9% del PIB en 2028. En la lógica de Hacienda el posconflicto no implica transformaciones sustantivas. Es un mundo maravilloso en donde los contribuyentes no tienen que hacer ningún tipo de sacrificio. Parecería como si la etapa que comienza fuera poco relevante, como si los acuerdos de La Habana no implicaran cambios estructurales en las modalidades de intervención.

El Mfmp estima que en los próximos 15 años el costo del acuerdo de La Habana será de $129,5 billones (pesos constantes de 2016), equivalentes a $8,6 billones por año. El principal componente del acuerdo es la reforma rural integral, que costaría $110,6 billones. El segundo componente es drogas ilícitas, que tendría un costo de $8,3 billones. El gobierno no ha precisado bien las fuentes de financiamiento, y no es posible saber si los recursos irán para proyectos nuevos o para fortalecer los que ya existen. Tampoco se explica si los recursos adicionales serán suficientes para ofrecer bienes y servicios públicos que necesita el campo.
No es claro si los $110,6 billones serán suficientes para responder por los compromisos adquiridos en La Habana. El Ministerio de Hacienda no presenta los supuestos que sirvieron para hacer estas estimaciones. Se deberían haber evaluado los costos de los programas existentes, de tal manera que se pudiera comparar el gasto inercial con los requerimientos normativos que son indispensables para modernizar el campo. Este ejercicio no se ha realizado.
En las fuentes de financiación el Mfmp menciona los rubros convencionales, como el Sistema General de Participaciones, sin indicar cuáles programas son nuevos, y qué recursos se le agregaron al presupuesto. Tal y como se presentan los datos, los compromisos del posconflicto no tendrán un impacto significativo en el presupuesto. Da la impresión que la mayor parte de los recursos son inerciales.

Como resultado de los acuerdos de La Habana, el PIB tendría un crecimiento adicional, por año, de 0,3%. El cuadre fiscal no se entiende. El Mfmp supone un equilibrio fácil que tiene tres componentes. Primero, no es necesario que haya cambios sustantivos en el gasto. Segundo, no se molesta a los contribuyentes. Y, tercero, la paz traerá inversiones que mejorarán el PIB. En este mundo maravilloso se cumple la regla fiscal y el déficit se cierra.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/una-paz-barata-2528462

25.17.- Hannah Arendt y su visión del imperialismo

Hannah Arendt escribió Los orígenes del totalitarismo, obra en tres partes: 1) El antisemitismo; 2) el Imperialismo y 3) El totalitarismo.  (Título original: The origins of the totalitarianism Versión española de Guillermo Solana. Grupo Santillana de Ediciones, S.A., 1974,1998. Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, S.A. 427 páginas).

Hannah  Arendt  habla de “La expansión por la expansión” de los imperialistas, lo que no constituye  un hallazgo suyo sino que está inspirado en las tautologías heideggerianas como la “cosidad de la cosa” o que “el acontecimiento acontece”. 
Pero en el tema del imperialismo prefirió ser más rigurosa y contradecir a Lenin. Escribe Arendt: “El imperialismo debe comprenderse como la primera fase de la dominación política de la burguesía, más que como la última etapa del capitalismo”. No es el lugar para argumentar una evidencia: que El imperialismo fase superior del capitalismo’…de Lenin conserva plena vigencia y actualidad. Con la frase: “El imperialismo debe comprenderse como la primera fase de la dominación política de la burguesía, más que como la última etapa del capitalismo”, Arendt parece ignorar que el comienzo de la dominación política (y económica) de la burguesía no es un producto del imperialismo sino que puede situarse entre los siglos XVII y XVIII (las revoluciones burguesas) se consolidó con las guerras de conquista coloniales y la explotación de los recursos (humanos y materiales) de las colonias y de los países periféricos. 

Y que el imperialismo como “mundialización” de la dominación económica y política del capitalismo monopolista (la reproducción ampliada del capital a escala mundial) es un fenómeno posterior, pues comenzó a manifestarse entre fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, como sostuvo Lenin, basándose en un estudio riguroso de los hechos y no en una mera especulación. 

Pero Arendt no se queda en esta afirmación, manifiestamente contraria a los hechos históricos, y en el Prólogo a la sección de su libro dedicada al imperialismo– claramente inspirada en algunos aspectos de la obra de John Hobson El imperialismo: un estudio, (1902) escribe: 

“Rara vez pueden ser fechados con tanta precisión los comienzos de un período histórico y raramente fueron tan buenas las posibilidades de los observadores contemporáneos para ser testigos de su preciso final como en el caso de la era imperialista. Porque el imperialismo, que surgió del colonialismo y tuvo su origen en la incongruencia del sistema Nación- Estado con el desarrollo económico e industrial del último tercio del siglo XIX, comenzó su política de la expansión por la expansión no antes de 1884, y esta nueva versión de la política de poder era tan diferente de las conquistas nacionales en las guerras fronterizas como del estilo romano de construcción imperial. Su fin pareció inevitable tras “la liquidación del Imperio de Su Majestad” que Churchill se había negado a “presidir” y se tornó un hecho consumado con la declaración de la independencia india. El hecho de que los británicos liquidaran voluntariamente su dominación colonial sigue siendo uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia del siglo XX. De esa liquidación resultó la imposibilidad de que ninguna nación europea pudiera seguir reteniendo sus posesiones ultramarinas. La única excepción es Portugal, y su extraña capacidad para continuar una lucha a la que han tenido que renunciar todas las demás potencias coloniales europeas puede ser más debida a su atraso nacional que a la dictadura de Salazar; porque no fue sólo la mera debilidad o el cansancio debido a dos asesinas guerras en una sola generación, sino también los escrúpulos morales y las aprensiones políticas de las Naciones-Estados completamente desarrolladas, los que se pronunciaron contra medidas extremas, la introducción de “matanzas administrativas” (A. Carthill) que podían haber destrozado la rebelión no violenta en la India y contra una continuación del “gobierno de las razas sometidas” (lord Cromer) por obra del muy temido efecto de boomerang en las madres patrias. Cuando finalmente Francia, gracias a la entonces todavía intacta autoridad de De Gaulle, se atrevió a renunciar a Argelia, a la que siempre había considerado tan parte de Francia como el département de la Seine, pareció haberse llegado a un punto sin retorno. Cualesquiera que pudieran haber sido los términos de esta esperanza si la guerra caliente contra la Alemania nazi no hubiese sido seguida por la guerra fría entre la Rusia soviética y los Estados Unidos, se siente retrospectivamente la tentación de considerar las dos últimas décadas como el período durante el cual los dos países más poderosos de la Tierra pugnaron por lograr una posición en una lucha competitiva por el predominio en aquellas mismas regiones aproximadamente que habían dominado antes las naciones europeas. De la misma manera, se siente la tentación de considerar a la nueva y difícil distensión entre Rusia y América como el resultado de la aparición de una tercera potencia mundial, China, más que como la sana y natural consecuencia dela destotalitarización de Rusia tras la muerte de Stalin. Y si evoluciones posteriores confirmaran estas incipientes interpretaciones, significaría en términos históricos que hemos vuelto, en una escala enormemente ampliada, al punto en el que comenzamos, es decir, a la era imperialista y a la carrera de colisiones que condujo a la primera guerra mundial. Se ha dicho a menudo que los británicos adquirieron su imperio en un momento de distracción, como consecuencia de tendencias automáticas, aceptando lo que parecía posible y resultaba tentador, más que como resultado de una política deliberada. Si esto es cierto, entonces el camino al infierno puede no estar empedrado de intenciones como las buenas a que alude el proverbio. Y los hechos objetivos que invitan a retornar a las políticas imperialistas son, desde luego, tan fuertes hoy, que uno se inclina a creer mínimamente en la verdad a medias de la declaración, en las vacuas seguridades de buenas intenciones por parte de ambos bandos, de un lado, los “compromisos” americanos con un inviable statu quo de corrupción e incompetencia y, de otro, la jerga seudorrevolucionaria rusa acerca de las guerras de liberación nacional. El proceso de construcción nacional en zonas atrasadas, donde a la ausencia de todos los prerrequisitos para la independencia nacional corresponde un chauvinismo creciente y estéril, ha determinado unos enormes vacíos de poder en los que la competición entre las superpotencias resulta tanto más fiera cuanto que parece definitivamente desechado con el desarrollo de las armas nucleares el enfrentamiento directo”. Los subrayados son nuestros^*.

Hobson en su obra hace una distinción entre el colonialismo que se aplica a territorios poblados de inmigrantes de la sociedad de origen como es el caso de Australia, Canadá y Nueva Zelandia y el imperialismo “la anexión pura y simple de territorios sin voluntad de integración”, como ocurrió a fines del siglo XIX. Hasta aquí Arendt lo sigue al pie de la letra, que la lleva a hablar de “la expansión por la expansión”. Pero Hobson hizo también un estudio económico del imperialismo y de sus móviles reales, que fueron los intereses financieros y la búsqueda de beneficios y no un simple móvil (¿psicológico?) de “la expansión por la expansión”. El trabajo de Hobson es muy importante para el estudio del imperialismo, pero tiene sus límites, señalados por Lenin en El imperialismo… y por otros autores, por ejemplo el no haber distinguido la ocupación de territorios para la explotación de los recursos naturales y humanos, propio del colonialismo y la exportación de capitales (inversiones) característico del imperialismo. Que hemos llamado más arriba “reproducción ampliada del capital a escala mundial”. Quizás fueron estas limitaciones de Hobson en el análisis del imperialismo y de la economía capitalista en general que lo llevaron, pese a las profundas críticas que hizo al mismo, a proponer para ciertos casos una especie de “buen imperialismo” consistente en que las naciones imperialistas podrían ejercer una suerte de fideicomisos en las naciones “más atrasadas”. Esta idea del “buen imperialismo” parece haber estado en la cabeza de Arendt cuando escribe: … “El proceso de construcción nacional en zonas atrasadas, donde a la ausencia de todos los prerrequisitos para la independencia nacional corresponde un chauvinismo creciente y estéril, ha determinado unos enormes vacíos de poder…” Que habría que llenar con un “buen imperialismo”.

Vale la pena recordar que las potencias occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, se han ocupado de crear “enormes vacíos de poder” desintegrando varios países, ahora sumidos en el caos, como son los casos de Irak, Libia, Siria y Afganistán. Arendt habla de “la incongruencia del sistema Nación-Estado con el desarrollo económico e industrial del último tercio del siglo XIX”. Arendt no comprendió la congruencia de un sistema mundial imperialista donde hay Estados-naciones desarrollados que tienden a reproducir sus capitales locales a escala mundial (que así devienen capitales transnacionales), ocupando, dominando, sojuzgando, oprimiendo y explotando a otros pueblos y otros Estados. Contando para ello con su potencial económico, financiero, militar, político e ideológico.

La idea del “buen imperialismo” también parece haber sido adoptada por Arendt cuando escribe que los británicos liquidaran voluntariamente su dominación colonial y… “Cuando finalmente Francia, gracias a la entonces todavía intacta autoridad de De Gaulle, se atrevió a renunciar a Argelia”, de “los escrúpulos morales y las aprensiones políticas de las Naciones-Estados completamente desarrolladas”, de la “jerga seudorrevolucionaria rusa acerca de las guerras de liberación nacional”.

De modo que guiadas por sus “escrúpulos morales” Gran Bretaña liquidó “voluntariamente” su dominación colonial y Francia “renunció” a Argelia, después de cometer reiterados crímenes contra la humanidad, entre ellos las matanzas de Sétif y Guelma el 8 de mayo de 1945 para “celebrar”, la victoria contra el nazismo (entre más de 1000 y 40000 muertos, según las fuentes). Arendt se olvidó de decir también que Francia “renunció” a Indochina  después de ser derrotada militarmente en Dien Bien Phu. Para Arendt, las guerras de liberación nacional fueron “jerga revolucionaria rusa”. Todo esto la lleva a formular la tesis de que el “verdadero” imperialismo que subsiste en el tiempo está originado en regímenes totalitarios y no puede tener base de sustentación en el largo plazo en Estados democráticos como, por ejemplo, Estados Unidos. Que la teoría del “buen imperialismo” de las potencias occidentales, llenas de “escrúpulos morales” y de que el imperialismo sólo puede sustentarse en el largo plazo en un régimen totalitario y no puede durar mucho tiempo en una democracia no es, de nuestra parte, una extrapolación abusiva de la obra de Hannah Arendt, lo demuestran los párrafos siguientes del trabajo del conocido ensayista David Harvey “El “nuevo” imperialismo: acumulación por desposesión” (http://www.cronicon. net/paginas/ Documentos/No.22. pdf): … 

“En todos estos casos, el viraje hacia una forma liberal de imperialismo (asociada a una ideología de progreso y a una misión civilizatoria) no resultó de imperativos económicos absolutos sino de la falta de voluntad política de la burguesía para resignar alguno de sus privilegios de clase, bloqueando así la posibilidad de absorber la sobreacumulación mediante la reforma social interna. Actualmente, la fuerte oposición por parte de los propietarios del capital a cualquier política de redistribución o de mejora social interna en EUA no deja otra opción que mirar al exterior para resolver sus dificultades económicas. Este tipo de políticas de clase internas forzaron a muchos poderes europeos a mirar al exterior para resolver sus problemas entre 1884 y 1945, y esto imprimió su particular tonalidad a las formas que adoptó entonces el imperialismo europeo. Muchas figuras liberales e incluso radicales se volvieron imperialistas orgullosos durante estos años, y buena parte del movimiento obrero se persuadió de que debía apoyar el proyecto imperial como un elemento esencial para su bienestar.”

Esto requirió, sin embargo, que los intereses burgueses comandaran ampliamente las políticas estatales, los aparatos ideológicos y el poder militar. En mi opinión, Hannah Arendt interpreta este imperialismo eurocéntrico correctamente como “la primera etapa del dominio político de la burguesía y no la última fase del capitalismo”, como había sido descripta por Lenin”. 

Y más adelante prosigue Harvey: …

”En ausencia de una fuerte revitalización de la acumulación sostenida a través de la reproducción ampliada, esto implicará una profundización de la política de acumulación por desposesión en todo el mundo, con el propósito de evitar la total parálisis del motor de la acumulación. Esta forma alternativa de imperialismo resultará difícilmente aceptable para amplias franjas de la población mundial que han vivido en el marco de (y en algunos casos comenzado a luchar contra) la acumulación por desposesión y las formas depredadoras de capitalismo a las que se han enfrentado durante las últimas décadas. La treta liberal que propone alguien como Cooper es demasiado familiar para los autores postcoloniales como para resultar atractiva. Y el militarismo flagrante que EUA propone de manera creciente, sobre el supuesto de que es la única respuesta posible al terrorismo global, no sólo está lleno de peligros (incluyendo el precedente riesgoso del “ataque preventivo”) sino que también está siendo gradualmente reconocido como una máscara para tratar de sostener una hegemonía amenazada dentro del sistema global. Pero tal vez la pregunta más interesante se refiere a la respuesta dentro de EUA. En este punto, una vez más, Hannah Arendt plantea un contundente argumento: el imperialismo no puede sostenerse por mucho tiempo sin represión activa, o incluso tiranía interna. El daño infligido a las instituciones democráticas internas puede ser sustancial (como lo aprendieron los franceses durante la lucha por la independencia de Argelia). La tradición popular dentro de EUA es anticolonial y antiimperialista y durante las últimas décadas han sido necesarios muchos ardides, cuando no el engaño declarado, para disimular el rol imperial de Norteamérica en el mundo, o al menos para revestirlo de intenciones humanitarias grandilocuentes. No resulta claro que la población estadounidense vaya a apoyar en el largo plazo un giro abierto hacia un imperio militarizado (no más que lo que terminó avalando la guerra de Vietnam)”. 

Sin desconocer los méritos de Harvey, se manifiesta en su trabajo una evidente contradicción: por un lado da la razón a Arendt y por el otro su análisis del imperialismo se basa fundamentalmente en el que hizo Lenin, aunque con algunas concesiones al subjetivismo como cuando habla de la falta de voluntad política de la burguesía para resignar alguno de sus privilegios de clase, bloqueando así la posibilidad de absorber la sobreacumulación mediante la reforma social interna. Y cuando da rienda suelta a su imaginación al escribir acerca de que “la tradición popular dentro de EUA es anticolonial y antiimperialista” contradiciéndose con lo que escribió algunos párrafos más arriba: “Muchas figuras liberales e incluso radicales se volvieron imperialistas orgullosos durante estos años, y buena parte del movimiento obrero se persuadió de que debía apoyar el proyecto imperial como un elemento esencial para su bienestar”. Este último es un dato objetivo que corresponde a la realidad del sistema mundial imperialista. 

Como lo describió hace algunos años Ronald Mc Kinnon, profesor titular del Departamento de Ciencias Económicas de la Universidad de Stanford, en un artículo publicado en el Boletín del Fondo Monetario Internacional (Fondo Monetario Internacional, Finances et Developpement junio 2001) refiriéndose a cómo una buena parte del pueblo estadounidense vive a expensas del resto del mundo: 

“Durante el último decenio, el ahorro de las familias (en los Estados Unidos) ha disminuido más de lo que el ahorro público (expresado por los excedentes presupuestarios) ha aumentado en el mismo período. El enorme déficit de la balanza de pagos (exportaciones versus importaciones) de las transacciones corrientes de Estados Unidos, de alrededor de 4,5% del producto nacional bruto de 2000, refleja ese desequilibrio del ahorro. Para financiar un nivel normal de inversión interior –históricamente alrededor del 17% del producto nacional bruto– Estados Unidos ha debido utilizar ampliamente el ahorro del resto del mundo. “Malas” reducciones de impuestos –las que reducen el ahorro público sin estimular el ahorro privado– podrían incrementar esa deuda con el extranjero. Desde hace más de veinte años (es decir desde antes de 1980), Estados Unidos recurre ampliamente a las reservas limitadas del ahorro mundial para sostener su alto nivel de consumo– el de la administración federal en los años 80 y el de las familias en los años 90. Las entradas netas de capitales son actualmente más importantes que en el conjunto de los países en desarrollo. Es así como Estados Unidos, que era acreedor del resto del mundo a comienzos de 1980, se ha convertido en el más grande deudor mundial: unos 2 billones 300 mil millones de dólares en 2000. Los balances de las familias y de las empresas en Estados Unidos muestran el efecto acumulado de los préstamos privados obtenidos en el exterior desde hace diez años. La deuda de las empresas es también muy elevada con relación a su flujo de caja. Sin embargo, no tienen por qué inquietarse. Estados Unidos se encuentra en una situación única y es que disponen de una línea de crédito prácticamente ilimitada, en gran parte en dólares, frente al resto del mundo. Los bancos y otras instituciones financieras de Estados Unidos están relativamente al abrigo de las tasas de cambio: sus activos […] y sus pasivos son en dólares. En cambio, otros países deudores deben acomodarse a las disparidades de las monedas: los pasivos internacionales de sus bancos y de otras empresas son en dólares y sus activos en moneda nacional”.

No hay pues, un “nuevo imperialismo”, sino un imperialismo que se adapta a las circunstancias, entre otras, a las relaciones de fuerzas, pero que mantiene su esencia depredadora, agresiva, militarista, explotadora y totalmente contraria a los derechos fundamentales del ser humano. Por cierto que a la gran mayoría del pueblo estadounidense no le agrada la idea de poner sus muertos en las guerras de agresión. Para evitar tal inconveniente, la doctrina militar estadounidense se ha enriquecido con la estrategia del “cero muerto” (zero killer: ok 1), consistente en evitar el uso de tropas de tierra y recurrir a bombardeos aéreos masivos, perfeccionados con el bombardeo por medio de drones (aviones no tripulados dirigidos electrónicamente –como un videojuego– desde los Estados Unidos), con los consiguientes “daños colaterales”. Consistentes éstos en la destrucción indiscriminada de las infraestructuras civiles y en la masacre, también indiscriminada, de la población del país agredido.

Hannah Arendt, para formular sus tesis, ha debido omitir por completo en su trabajo mencionar la política imperialista de Estados Unidos en América Latina en los últimos 170 años, que incluye anexiones, comenzando por la de una parte de México en 1845, promoción de golpes de Estado para instalar y sostener dictaduras sanguinarias, invasiones armadas, presiones económicas, etc. Y guardar silencio sobre el hecho de que en África en el momento de la descolonización y de los movimientos de liberación nacional surgieron líderes como Patrice Lumumba, Kwame Nkrumah, Amílcar Cabral, Jomo Kenyatta y más tarde Thomas Sankara, que bregaron por una vía independiente para sus pueblos, contraria a los intereses de las ex metrópolis y de sus grandes empresas. Todos ellos fueron derrocados o asesinados, como fueron los casos de Lumumba, Cabral y Sankara, y reemplazados por dirigentes dictatoriales, corruptos y fieles a las grandes potencias neocoloniales. Quizás haya sido también superfluo para Arendt recordar que las potencias europeas, como culminación de las guerras coloniales que emprendieron en África en el siglo XIX, en la Conferencia de Berlín de 1885 se distribuyeron dicho continente como una tierra de nadie, creando fronteras artificiales, y se la redistribuyeron después de la guerra 1914- 1918. Todavía se sufren los resultados de esas fronteras artificiales con las guerras interétnicas, fomentadas por las grandes potencias para seguir saqueando los recursos naturales del continente.

Otras “perlas” de Arendt en su análisis del imperialismo. … “la era del llamado imperialismo del dólar, la versión específicamente americana del imperialismo anterior a la segunda guerra mundial, que fue políticamente la menos peligrosa, está definitivamente superada. Las inversiones privadas –“las actividades de un millar de compañías norteamericanas operando en un centenar de países extranjeros” y “concentradas en los sectores más modernos, más estratégicos y más rápidamente crecientes”-crean muchos problemas políticos aunque no se hallen protegidas por el poder de la nación, pero la ayuda exterior, aunque sea otorgada por razones puramente humanitarias,  es política por naturaleza precisamente porque no está motivada por la búsqueda de un beneficio. Se han gastado miles de millones de dólares en eriales políticos y económicos en donde la corrupción y la incompetencia los han hecho desaparecer antes de que se hubiera podido iniciar nada productivo, y este dinero ya no es el capital “superfluo” que no podía ser invertido productiva y beneficiosamente en la patria, sino el fantástico resultado de la pura abundancia que los países ricos, “los que tienen” en comparación con“los que no tienen”, pueden permitirse perder. En otras palabras, el motivo del beneficio, cuya importancia en la política imperialista del pasado llegó a ser sobreestimada frecuentemente, ha desaparecido ahora por completo; sólo los países muy ricos y muy poderosos pueden permitirse soportar las grandes pérdidas que supone el imperialismo”. (Arendt, Los orígenes del totalitarismo. Prólogo a la segunda parte: Imperialismo, pág. 13. Editorial Taurus, 1998). [Los subrayados son  nuestros].

Un verdadero himno al carácter humanitario y desinteresado del capital monopolista transnacional y una crítica inmisericorde (por cierto en no pocos casos justificada) en lo que se refiere a los dirigentes corruptos, pero totalmente falsa en cuanto concierne a los pueblos presuntamente “beneficiarios”, víctimas del imperialismo y de sus cómplices locales.

 http://rebelion.org/noticia.php?id=229179

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

24.17.- GUARDIANES SIN VIGILANTE – Jorge Iván González

Al exdirector anticorrupción de la Dian lo acusan por corrupto. Al expresidente de la Corte Constitucional también lo están investigando. Al exsecretario de Seguridad de Medellín lo acusan de concierto para delinquir. La exauditora general de la Nación y el contralor departamental de Antioquia están enredados en los líos de corrupción del Hospital La María. En todos estos casos se trata de guardianes de lo público.

6 jul 2017.- En las circunstancias actuales es bueno recordar la pieza maestra de Hurwicz, el premio Nobel de economía. El título de su texto es ¿Pero Quién será el Guardián de Guardianes? Para Hurwicz es inevitable que los guardianes tengan vigilantes porque el hecho de que sean guardianes no garantiza que cumplirán bien con su tarea. Adicionalmente, y es la pregunta más angustiosa, ¿cuántos guardianes de guardianes necesitamos? ¿Es posible encontrar un guardián de guardianes que sea puro e incorruptible? Hurwicz muestra que la necesidad de que haya guardianes que vigilen a los otros guardianes nace de la propia condición humana, así que no es un problema de países tropicales. La instancia de cierre, en cualquier sociedad, tiene dificultades intrínsecas.

Ante el desespero y el malestar que genera la corrupción, se recurre a caminos fáciles como: reunir firmas, publicar declaraciones con tono indignado, organizar seminarios, adquirir polígrafos, etc. Estos actos sirven para hacer catarsis y para ir creando conciencia sobre la importancia del problema, pero sería ingenuo pensar que estas medidas son la solución. Hurwicz propone ir diseñando mecanismos institucionales, sabiendo que las personas pueden hacer trampa. En un ejercicio continuo de ensayo y error se irán corrigiendo algunas de las desviaciones. La búsqueda de instituciones que nos protejan contra la corrupción es una tarea inacabada.

Mientras que en Bogotá los empresarios y el gobierno firman compromisos contra la corrupción, las minas ilegales parecen invisibles, y únicamente se hacen evidentes cuando se presenta una tragedia como la de Cucunubá. Las regulaciones se quedan cortas, y se autoriza el transporte de pasajeros a embarcaciones que no reúnen las condiciones técnicas mínimas, como sucedió en Guatapé. En ambos casos, el guardián asignado no responde y tampoco lo hacen sus jefes. Los malos guardianes son vigilados por pésimos guardianes de guardianes.

En medio de la alharaca en contra de la corrupción, la Dian informa que entre el 2015 y el 2017 los colombianos que tenían dineros ocultos en el exterior reportaron activos por valor de $19,3 billones, y pagaron una modesta sanción del 11,5%. El resultado fue un recaudo de $2,3 billones. Juiciosas y calladitas – como corresponde a las gentes de bien -, estas personas ricas se acercaron a la Dian después de que se filtraron los papeles de Panamá.

Puesto que los guardianes necesitan guardianes y, a su vez, es inevitable que estos requieran otros guardianes de guardianes, la lucha contra la corrupción es una tarea compleja, en la que nunca habrá un cierre de última instancia satisfactorio. No hay fórmulas. Los mecanismos institucionales se pueden ir corrigiendo si la razón pública y el debate colectivo comienzan por poner en duda medidas simplonas, como las firmas de actas y los polígrafos. Para un guardián tramposo el polígrafo es un juego, tal y como lo acaba de demostrar el exfiscal anticorrupción.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/guardianes-sin-vigilante-2523436

 

23.17.- SALIR DE LA VIOLENCIA – Yvon Le Bot

Salir de la violencia supone salir de la victimización, pasar del estatuto de víctima al de actor. ¿Cómo constituirse en actor frente a fuerzas que destruyen toda capacidad de acción, frente a violencias extremas que atacan los fundamentos mismos de la vida en común, la idea misma de humanidad? 

 Sirios huyen a Turquía… Otros, huyen en su propio país: los desplazados… ¿Salir de la violencia?

Para encontrar una respuesta compleja que permita identificar contextos alternativos con los que hay que trajinar para salir de la violencia sin tomar caminos perversos, distingamos, como hipótesis de trabajo, cinco tipos de salidas de la violencia:

1.- salida de la violencia por otras violencias,

2.- salida institucional, política-jurídica,

3.- salida por los movimientos sociales,

4.- salida por las producciones culturales,

5.- y, un tema que atraviesa todos los otros: el de la memoria, de la Historia y del olvido. 

1.- Metamorfosis de las violencias.  Salir de los conflictos armados y entrar en nuevos tipos de violencias.

Salvo muy pocas excepciones, guerrillas y dictaduras se extinguieron en América Latina desde hace más o menos un cuarto de siglo. Quedan presentes, es cierto, heridas aún no cicatrizadas de guerrillas y dictaduras acompañadas de represiones sangrientas, y en algunos casos de terrorismo de Estado.

Perú por ejemplo tiene recuerdos frescos de las violencias de Sendero Luminoso por un lado, por el Estado por otro. O como el genocidio perpetrado en Guatemala por el ejército y los paramilitares. En Colombia, en cambio,  se agrandó a partir de los años ochenta por la mezcla peculiar con el crimen de la droga, en el seno mismo del conflicto armado, lo que es una de las razones de su prolongación hasta fechas recientes. Cada uno de esos fenómenos tiene una dimensión transnacional y a veces mundial (Panama Papers, escándalo Odebrecht, redes descritas por Roberto Saviano[1]).

[1]Roberto Saviano,  Cero Cero Cero, Anagrama, Barcelona, 2013.

Hay que advertir que esa nueva combinación de violencia, el Estado ya no es el objeto central e único de las disputas. El principal resorte es el control del narcotráfico y de otros tráficos (entre ellos el de los migrantes), así como de los flujos financieros.

En ellas se enfrentan grupos mafiosos y organizaciones políticas y económicas corruptoras y corruptas. Las mafias se insertan en redes transnacionales (o más bien las fomentan e incrementan) y gangrenan el tejido social, los sistemas económicos y políticos. Carteles mexicanos, maras centroamericanas, Primer Comando de la Capital y otras organizaciones criminales en Brasil gangrenan el tejido social, los sistemas económicos y políticos.

Las masacres en las cárceles como el que ocurrió hace unos meses en Manaos y los que ocurren de manera recurrente en América Central (Honduras especialmente) se inscriben en este registro. 

Guevarismo, djihadismo, violencia mafiosa 

Las violencias extremas en la región pueden esclarecer, por un juego de espejos, las de los últimos años en Medio Oriente, en África y otras partes del mundo. Varios autores señalaron puntos comunes, semejanzas en los modos de reclutamiento, las modalidades de acción, las estrategias del terror. Tal como los carteles mexicanos, Daesh, Boko Haram o Al Qaeda en Maghreb Islámico (AQMI) entremezclan violencias paroxísticas exhibicionistas y tráficos de todo tipo.

Sin embargo la problemática de la radicalización y de la desradicalización, tal como está desplegada en los estudios sobre el djihadismo  no se aplica en los mismos términos a las experiencias latinoamericanas.

Entre la violencia revolucionaria  y el terrorismo de hoy, entre el guevarismo por ejemplo y el djihadismo existe una diferencia esencial, bien definida por Jean Baudrillard en un escrito sobre el 11 de septiembre 2001: las violencias revolucionarias, decía, tenían como objetivo transformar el mundo, “la energía que nutre el terror (…) apunta a radicalizarlo a través del sacrificio”[2].

El terror de los narcotraficantes obedece a otra lógica: no apunta a transformar o radicalizar el mundo, no se apoya en  la idea de sacrificio. Y la cuestión de la salida de las violencias político-mafiosas se presenta también en términos diferentes, más complicados e inciertos que la salida de los conflictos armados del periodo anterior.

Sin embargo las negociaciones no son imposibles. Se dan a veces en plena luz, más a menudo de manera oculta. En Colombia con Pablo Escobar y sobre todo con el cartel de Cali, en Centroamérica con organizaciones de maras, en México con ciertos carteles en contra de otros.

Pero la tipología que propongo a continuación se refiere a situaciones de violencia de componente principalmente político. Distingo cuatro tipos adicionales para las necesidades del análisis. En los hechos, están las más de las veces entremezcladas.

2.- La salida institucional. La vía política-jurídica-diplomática.

Ésta es la salida más clásica, el campo más explorado, más conocido, el que ha dado lugar a la más abundante literatura.

a.- La interrogación que está en el centro de todos los procesos de paz, de todas las operaciones de peacemaking, peacebuilding o peacekeeping, o de casi todas, es la siguiente : ¿cómo pasar de la acción armada a la acción política?

En la segunda parte del siglo XX, varios conflictos armados en América Latina se terminaron por  la derrota, y a veces el aplastamiento de uno de los protagonistas, sin negociación alguna.

En la mayoría de los casos por la derrota de las guerrillas: Guevara en Bolivia, los Tupamaros en Uruguay, les Montoneros en Argentina, Sendero Luminoso en Perú, etc. Sólo hay dos casos de derrota del poder establecido, también sin negociación: Cuba y Nicaragua.

Pero en el segundo periodo de los conflictos, se dan numerosos  procesos de paz negociada: en Colombia desde los años 80 hasta ahora con el acuerdo de paz con las FARC en noviembre 2016 y la incipiente negociación con el ELN. En Centroamérica en los años ochenta y noventa: Nicaragua, El Salvador, Guatemala y también Chiapas.

Se considera habitualmente que en América Latina el paso de los conflictos armados a la política fue un éxito. En ninguno de los casos mencionados hubo recaída. Según ciertos analistas (Eduardo Pizarro, etc.), esto se puede explicar por el hecho de que, contrariamente a lo que pasa en otras regiones del mundo, aquí se trataba de conflictos políticos sin trasfondo cultural, religioso, étnico o racial.

Esta hipótesis, globalmente pertinente, mejora sin embargo al ser matizada:

-Colombia por ejemplo presenta casos que la ilustran (acuerdos de paz con el M19 y otros grupos de guerrilla en 1990-1991, pero también un caso importante que la contradice (al menos por un periodo): los primeros acuerdos con las FARC en los años ochenta han sido barridos por una ola de violencias homicidas, que llevó a una reactivación de la lucha armada.

-Por otra parte, los elementos culturales, religiosos, étnicos o raciales estaban muy presentes en la guerra en Guatemala al punto de darle una connotación genocida (y en cierto grado también en Perú).

Otra observación. En sociedades muy dividas, y cuyas divisiones están acentuadas y puestas en carne viva por el conflicto, los procesos de paz administrados desde arriba, por actores institucionales, políticos, militares, jefes guerrilleros, profesionales de la negociación corren el riesgo de ser desaprobados por la mayoría o buena parte de la población.

La victoria del NO en el plebiscito del 2 de octubre 2016 en Colombia no es un acontecimiento inédito, ni tampoco totalmente sorprendente. Algo semejante ocurrió en Guatemala en 1999 con la consulta sobre el acuerdo de paz de 1996, y esto tuvo mucha influencia en el giro muy decepcionante del pos-conflicto en ese país.

  1. b) A continuación menciono otros temas directamente ligados a los procesos de paz.
  2. Empezando por la temática conocida como desmovilización, desarmamiento, reintegración: DDR.

Son cuestiones políticas, militares y jurídicas con fuertes implicaciones y consecuencias sociales, culturales y éticas, a las cuales se dedican especialmente las organizaciones internacionales, las ONGs, los expertos… Las operaciones de DDR bajo mandato de las Naciones Unidas tuvieron lugar en la mayoría en África y en los Balcanes. En América Latina los únicos casos son los de El Salvador, Guatemala y, ahora, Colombia.

Otro campo que América Latina comparte con África es el de la llamada justicia transicional. Humberto de la Calle, jefe de la delegación del gobierno colombiano en las negociaciones con las FARC afirma que éste ha sido el punto más delicado, más largo, más difícil de negociar entre todos los que estaban en la mesa en La Habana.

Los juicios por crímenes de guerra o crímenes contra la humanidad, en los últimos decenios, estaban relacionados sobre todo con los sucesos en África y en los Balcanes. Hubo también casos en Argentina, Chile, Colombia o Guatemala, pero sin intervención de una jurisdicción internacional[3].

Es preciso notar que en casi todos los aspectos y casos mencionados de los procesos de paz intervienen, en variados grados, actores internacionales o transnacionales: no se trata necesariamente de organismos de las Naciones Unidas o de tribunales internacionales, pueden ser grupos de Estados, Iglesias, ONGs, expertos de diversas categorías e instituciones.

La noción muy amplia y elástica de pos-conflicto engloba dimensiones políticas y jurídicas pero también involucra dimensiones económicas, sociales, culturales, éticas… Con la condición de que se delimite, sería posible transformarla en un campo de estudio específico, dado que la salida de la violencia puede extenderse durante una, dos, tres décadas después de la finalización del conflicto armado.

Al respecto, Eduardo Pizarro cita esta frase del exguerrillero salvadoreño, Joaquín Villalobos : « Ganamos la paz, pero perdimos el pos-conflicto ». Propongo de sustituirle otra frase que me parece más adaptada a la mayoría de los casos latinoamericanos : “Salimos de la guerra, pero no hemos lograr construir la paz”.

  1. Salir de la violencia por la conflictualidad social por los actores sociales.

Los conflictos armados no son la prolongación de los conflictos sociales. Más bien resultan de su imposibilidad o de su ruptura, y contribuyen a destruirlos.

¿Se puede sin embargo salir de la violencia o evitarla por la vía del movimiento social o cultural?

Las experiencias latinoamericanas diseñan figuras variadas, que se podrían clasificar así : anteriores, contemporáneas o posteriores a los periodos de violencia.

a.- los movimientos que se reclaman explícitamente de la no violencia son escasos si no inexistentes en la región.

En cambio, se dan múltiples acciones colectivas concretas para evitar, esquivar, eludir la violencia. Los mejores ejemplos son movimientos indígenas que se han esforzado en  no entrar en la lógica de la lucha armada, y que a veces lo lograron.

b.- una segunda figura consiste en movilizaciones de la sociedad civil que apuntan a oponerse, resistir, frenar, detener el engranaje de las violencias, o apartarse de ellas.

Una ilustración fuerte : la movilización masiva en la ciudad de México en enero de 1994 pidiendo el cese de las hostilidades después de la sublevación zapatista en Chiapas. Contribuyó significativamente en frenar la represión y en desviar la insurrección armada hacia un movimiento cívico.

c.- Las experiencias latinoamericanas de recomposición de conflictos sociales después de los conflictos armados ilustran la dificultad del proceso.

Ahí donde se han desatado las violencias extremas y el terror, los movimientos sociales difícilmente renacen. Las políticas de tierra arrasada han tenido efectos de larga duración en Guatemala, en Perú…

A veces, hay que esperar una, dos o varias generaciones antes que emergen nuevos conflictos, nuevos actores sociales. Fue el caso con la “primavera chilena” de 2011-2012.

Chile ilustra muy bien una alternativa, un dilema recurrente: ¿transición política o conflictualidad social?

Para los partidarios de una salida exclusivamente política, el renacimiento de los conflictos sociales conlleva el riesgo de poner en peligro la transición democrática y de provocar una recaída en la violencia.

Buena parte de los sectores dirigentes y de la sociedad chilena en su conjunto hizo suyo el relato pinochetista según el cual las movilizaciones del periodo Allende son las que, en reacción, provocaron el golpe de Estado y que el mantenimiento de la democracia y de la paz social exigen contener, o inclusive reprimir los movimientos sociales.

Leyes y decretos del tiempo de la dictadura han continuado a ser utilizados en el periodo democrático contra los actores sociales, los Indios mapuche especialmente. Contra esa situación y la lógica que la sustenta se sublevó la juventud chilena en 2011-2012. 

4.- Salir de la violencia por la creación cultural. 

 Las acciones sociales de salida de la violencia están acompañadas muchas veces por producciones culturales. Las dos dimensiones están imbricadas. Pero también existen situaciones en las cuales la producción cultural está relativamente separada de la acción social, o prevalece sobre ésta. Se tratan de movimientos más claramente culturales por sus actores, sus modalidades de expresión, sus obras…

Se podrían dar múltiples ejemplos.

Una antropóloga suiza, Andrea Grieber, lleva en Ruanda una experiencia de transformación de los traumatismos del genocidio por la poesía. Talleres y actuaciones que movilizan el poder catártico y de sublimación de la creación poética. Encontrar palabras para decir lo indecible y para intentar mantener el horror a distancia.

En México, en Chile, en Colombia, la producción cultural está ampliamente movilizada en el combate contra la violencia y contra el olvido.

Es preciso sin embargo señalar las limitaciones de las respuestas  puramente culturales. Después del asesinato de su hijo y de compañeros de éste, el poeta mexicano Javier Sicilia tomó la decisión de renunciar a la poesía y dedicarse a la acción, a la lucha contra el desencadenamiento de violencias en México, liderando el “Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad”.

5.- Los procesos memoriales 

Una cuestión merece una atención especial: la de la memoria, de la Historia y el olvido, para retomar el título de un libro del filósofo Paul Ricœur.

Este tema atraviesa e impregna todos los tipos y modalidades de salida de la violencia mencionados hasta ahora.

América Latina da numerosas y muy significativas muestras de los procesos que se focalizan expresamente en la dimensión memorial:

las comisiones de la verdad y reconciliación, los centros de la memoria histórica, en Argentina, Chile, Guatemala, Perú, Colombia… Otra vez, América Latina comparte este tipo de experiencias con África. La CVR más conocida es la que se organizó en África del Sur al salir del apartheid.

los museos de la memoria son experiencias más aleatorias, incipientes: Chile, Perú, un proyecto en Colombia.

los juicios por crímenes contra la humanidad ya mencionados, que tienen también su lugar aquí, ya que una de sus principales funciones es poner en relato las memorias, producir una memoria colectiva de la violencia.

-las prácticas de las exhumaciones. En su libro sobre el fenómeno en América Latina y en España, Valérie Robin y Anne-Marie Losonczy afirman que “el objetivo de esas exhumaciones es triple: volver a dar su dignidad a los difuntos, apaciguar a sus familias y permitir la reconciliación nacional”[4].

No puedo terminar sin mencionar los movimientos por los desaparecidos, por la memoria, contra el olvido, particularmente importantes en América Latina. Organizaciones y movilizaciones de este tipo han surgido en los países que han sido el teatro de dictaduras y de guerrillas, así como en los países golpeados por violencias político-mafiosas, o sea en casi todos los países de la región. Las mujeres juegan en ellas un papel capital.

Todos hemos oído hablar de las asociaciones de madres y abuelas de la plaza de mayo en Buenos Aires. Asociaciones de víctimas o de familiares de víctimas, a menudo autónomas, a veces ligadas con ONGs o Iglesias, se multiplicaron desde los días consecutivos al golpe de Estado de Pinochet en septiembre 1973 hasta los movimientos por los desaparecidos de Ayotzinapa, los 43 estudiantes víctimas de la masacre de septiembre 2014 en el Estado de Guerrero en México. Pasando por Perú, Colombia, Centroamérica.

Las nociones mismas de “desaparecidos”, “detenidos-desaparecidos”, “desapariciones forzadas”, han sido si no inventadas, por lo menos desarrolladas y precisadas a partir de esas luchas en Chile, en Argentina, en Uruguay, con la colaboración de ONGs como Amnistía International, juristas e organismos internacionales.

Interrogación 

Esta ponencia es solamente un esbozo. No necesita una conclusión. Me limitaré  a una sola observación, en realidad una interrogación que corre en filigrana  a lo largo de toda la ponencia.

Salir de la violencia supone salir de la victimización, pasar del estatuto de víctima al de actor. ¿Cómo constituirse en actor contra fuerzas que destruyen toda capacidad de acción, frente a violencias extremas que atacan los fundamentos mismos de la vida en común, la idea misma de humanidad? Se requiere mucha claridad y empeño, porque  como lo hemos enumerado hay diversos caminos.  YLB.

*Yvon Le Bot, sociólogo, es co-titular de la Cátedra “Destinos mundiales de América Latina” del Colegio de Estudios Mundiales en Paris. Vivió y trabajó en varios países del continente americano, especialmente en Colombia cinco años. 

El texto resumido aquí está basado en la ponencia que Le Bot presentó con ocasión del coloquio “Salir de la violencia. Construcción de  paz y memoria histórica” organizado en Bogotá los 12 y 13 de junio 2017 por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y la Fondation Maison des Sciences de l’Homme (FMSH), Paris. 

[1]Roberto Saviano,  Cero Cero Cero, Anagrama, Barcelona, 2013.

[2] Jean Baudrillart, L’esprit du terrorisme, éditions Galilée, 2002

[3] La Comisión International contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), creada por las Naciones Unidas y el gobierno guatemalteco diez años después de los acuerdos de paz ha jugado un papel importante pero no directamente ligado con el conflicto armado: promover la investigación, persecución penal y sanción de los delitos cometidos por los integrantes de organizaciones criminales.

[4] Anne-Marie Losonczy & Valérie Robin (dir.), Retour des corps, parcours des âmes. Exhumations et deuils collectifs dans le monde hispanophone, Paris, Petra, 2016.

 

23.17.- Ahora, ganar el posconflicto – Cristina de la Torre

La tienen menos fácil cada día. Ganada la paz política en un país donde cohabitaron siempre el poder y la violencia, tendrán que batirse ahora las extremas en un escenario menos auspicioso que el de la guerra: el escenario del posconflicto.

3 Jul 2017.- Posconflicto de las reformas que apuntan hacia un país mejor. A la voz de reforma rural y más democracia suscritas por el acuerdo de paz, y desacreditado el recurso al miedo, terminarán todas las fuerzas por pelar el cobre. Allí donde la ambición desmedida se fermenta desde la eternidad, querrá la derecha exaltada defender hasta su última hectárea de engorde, habida por graciosa concesión del destino, de la trampa o del fusil; defender hasta su último concejal elegido a razón de $30.000 el voto.

Y la otra extrema, diga usted el Eln reintegrado como partido legal, podrá caer en altisonancias de neófito educado en guerra santa, pródiga que fue en secuestro y destrucción de la riqueza nacional. Un misterio, también, cómo podrán las Farc desvanecer el odio que la mayoría de colombianos les profesan, si resultan verosímiles como organización política. Será cuestión de tiempo. Pero será, sobre todo, un logro sin precedentes que todo radicalismo y la gama entera de opciones políticas puedan expresarse sin matarse y con respeto a las reglas de la democracia. No será la rosada aurora de los soñadores —que lo somos casi todos— pero sí, un empezar a sacudirse el atraso, la miseria, la humillación. Ni más ni menos.

En la antesala del posconflicto grita el imperativo de propiciar una reintegración en regla de las Farc y su conversión en partido, para evitar que se reciclen ellas en violencia. Pasado el umbral, reconocerles a las regiones olvidadas, epicentro del conflicto, el poder electoral y de gestión siempre monopolizado por la política tradicional: llámanse curules para las víctimas y sus comunidades en Circunscripciones Especiales de Paz, y participación en la planificación y el desarrollo propios. En segundo lugar, financiación de los programas sociales y de infraestructura que el posconflicto apareja. En $130 billones estima el Gobierno la inversión a 15 años; la Misión Rural, en $200 billones; y Claudia López, en $330 billones. Sólo el 3 % de los cuales iría a reintegración, seguridad, educación y oportunidades de trabajo para los desmovilizados; 11 % a Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, y 86 % a cubrir las necesidades básicas de los 15 millones de colombianos olvidados en esas regiones. Es la paz territorial.

Empoderar a las comunidades, se dice, ahorrándoles el aterrizaje paternalista del Estado central, con su bonhomía de ocasión. De la mano con los pobladores, con sus autoridades legítimas en departamentos y municipios, echar a andar la sustitución de cultivos con proyectos de desarrollo productivo y todos los apoyos del Estado. Será comienzo del desarrollo rural integral con enfoque territorial, que contempla formalización de la propiedad en el campo, creación de un fondo de tierras para agricultura campesina e impulso a la agroindustria. El catastro multipropósito no sólo se traducirá en pago justo de impuestos sino que será base técnica de la descentralización.

En el origen del conflicto armado que termina obra, como pocos factores, la desigualdad. Demuestra Consuelo Corredor que, mientras en Uruguay la minoría que constituye el grupo de los más ricos recibe cinco veces lo que el grupo más pobre, en Colombia recibe 22 veces más. Sin embargo, el uribismo propondrá el 20 de julio derogar el decreto que crea los programas con enfoque territorial del posconflicto y el plan de construcción de vivienda social en el campo. ¿Otra incursión de la minoría ruin que acapara privilegios haciendo trizas la paz?

Cristinadelatorre.com.co http://www.elespectador.com/opinion/ahora-ganar-el-posconflicto-columna-701257

22.17.- EL MARCO FISCAL – Salomón Kalmanovitz

 El Gobierno debe elaborar cada año un estudio de sus ingresos y gastos hacia futuro. Es un ejercicio interesante, pero tiende a ser autocomplaciente: los supuestos que utiliza son muy optimistas, como que el crecimiento será bastante más alto que el que los analistas han observado. En efecto, los técnicos del Gobierno afirman que el crecimiento será de 2,3 % en 2017, cuando en el primer trimestre fue de sólo 1,1 %, o que la inflación será menor a la esperada por el mercado.

25 Jun 2017.- Los supuestos irreales generan proyecciones poco confiables. Aun con estos supuestos benévolos, se cree que el déficit del Gobierno central será del 3,6 % del PIB en 2017, contra 3 % del año anterior, lo que ya envió mensaje negativo para los inversionistas en deuda colombiana o las evaluadoras de riesgo que representa el país. Si la economía crece menos o la inflación es mayor, entonces el recaudo tributario será menor al imaginado, mientras que los gastos son siempre muy difíciles de contener. Lo cierto es que el Gobierno debe aumentar nuevamente su endeudamiento para enjuagar su déficit.

Es inconcebible que durante la gran bonanza externa que disfrutamos las administraciones de Uribe y Santos no redujeron la deuda pública, sino que la aumentaron y ¡de qué manera! en este Gobierno: en 2012 la deuda bruta del sector público fue de 41 % del PIB, pero en 2017 alcanza el 52 %, $476 billones, o sea que cada ciudadano debe $10 millones. Las justificaciones son pías: que el desajuste externo fue monumental y que nos fue mejor que a los vecinos, pero si el Gobierno hubiera sido más precavido y no hubiera traído más divisas cuando las del petróleo ya revaluaban la tasa de cambio, la enfermedad holandesa hubiera sido menos aleve y la devaluación al igual que la inflación que siguieron hubieran sido menos corrosivas.

La reforma tributaria aumenta el recaudo en $13 billones, gracias al incremento del IVA del 16 % al 19 % y a los aumentos invisibles de los impuestos a la gasolina y al ACPM. Al mismo tiempo, se redujo el impuesto a la riqueza para las personas jurídicas, pero no se informa qué sucedió con las personas naturales que tienen sus ingresos mayormente exentos de impuestos. Es un hecho que los impuestos progresivos en Colombia son temporales mientras que los regresivos son permanentes. Así mismo, se redujeron los impuestos a las empresas, los cuales son excesivos, pero no se compensaron con aumentos de los impuestos para los dueños de tales empresas ni para los propietarios de tierras o de inmuebles. Nuevamente, las políticas regresivas no aportan suficientes recursos al Gobierno, pero castigan el consumo de todos los ciudadanos de ingresos bajos y medios.

Los datos sobre pensiones que presenta el marco fiscal son contradictorios con los que informa Colpensiones. Para este, el déficit en 2017 será de $37,5 billones mientras que el Gobierno lo reduce a $31,3 billones. Vale aclarar que el grueso del déficit pensional público corresponde a compromisos con los regímenes del magisterio, la Policía, el Ejército y pensiones públicas, con un 70 % del total, mientras que Colpensiones como tal carga sólo con el saldo.

En fin, las malas políticas públicas causaron pérdidas apreciables a la industria y a la agricultura y frenaron las exportaciones no tradicionales. La desigualdad aumentó, a su vez, por la preferencia de los impuestos indirectos contra los directos; para rematar, las finanzas públicas siguen desequilibradas.

http://www.elespectador.com/opinion/el-marco-fiscal-columna-700074

21.17- DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO Y AHORRO – Eduardo Sarmiento

Luego de dos años de haber sido publicado el libro de Thomas Piketty El capital en el siglo XXI, apareció un extenso volumen de ensayos de distinguidos comentaristas sobre la obra, que The Economist denomina obra maestra. La publicación se titula “Después de Piketty: Agenda de economía y desigualdad. No sobra recordar que Piketty muestra que durante dos siglos el retorno del capital ha superado persistentemente el crecimiento económico a nivel agregado mundial y en la mayoría de los países. Como los dueños del capital obtienen mayores ingresos que los trabajadores, las diferencias de ingresos medidos por el coeficiente Gini se ha deteriorado a lo largo y ancho del planeta.

17 jun 2017.- Piketty atribuye el deterioro de la distribución del ingreso a la alta sustitución entre capital y trabajo (elasticidad de sustitución mayor que 1). Los agentes económicos encuentran altamente rentable reemplazar el trabajo por el capital. Así, los ingresos del capital cada vez son mayores con respecto al promedio.

Hace dos años, cuando apareció el libro de Piketty, me sumé a los reconocimientos por el hallazgo, pero hice serios cuestionamientos sobre la justificación del resultado. Como lo han venido a reconocer la mayoría de los autores del libro, señalé que en la mayoría de los estudios empíricos se había encontrado que la elasticidad de sustitución era menor que uno y en Colombia lo reafirmaba la información más reciente. Aún más grave, demostré que la elasticidad mayor que uno no es una condición necesaria ni suficiente para el aumento de la participación del capital en el producto. Si el mercado funciona dentro de las premisas clásicas de la competencia o la economía es intervenida adecuadamente, aun en el caso de que la elasticidad de sustitución fuera mayor que uno, no hay razón para que la distribución del ingreso se deteriore. En virtud de que el aumento del capital se convierte en ahorro, el crecimiento del producto sube hasta igualar el retorno del capital. Así las cosas, la verdadera causa del aumento de la participación del capital en el producto es el bajo ahorro del capital.

Lo anterior se confirma con la información revelada de que el capital financiero de América Latina en los paraísos fiscales asciende a US$1,5 billones. El drama de las economías ha sido que la mayor parte del aumento de la participación del capital en el producto se lleva al exterior. En consecuencia, la diferencia entre el retorno del capital y el crecimiento del producto, al igual que la relación capital-producto, tienden a aumentar indefinidamente. La norma general es el aumento de los ingresos del capital en relación con el trabajo.

Se ha buscado remediar la deficiencia presionando el salario por debajo de la productividad para aumentar el ahorro y evitar la caída del producto. La receta ha resultado peor que la enfermedad, porque ha acentuado el aumento de la participación del capital en el producto.

Luego de dos siglos no se ha logrado salir del paradigma neoclásico de que la distribución del ingreso y el crecimiento económico son separables. De allí se deduce que los dos objetivos pueden ser reconciliados con un solo instrumento y que la distribución del ingreso se puede lograr sin afectar el crecimiento. No es cierto. Los dos objetivos están altamente vinculados por conducto del ahorro y el salario. Su conciliación no puede lograrse con la sola variable fiscal de expansión del gasto público, como ha pretendido hacerlo el orden económico internacional existente. Al mismo tiempo, se requiere una severa política orientada a detener y sancionar la salida de capitales, reducir los márgenes de intermediación y extirpar las pirámides especulativas.

http://www.elespectador.com/opinion/distribucion-del-ingreso-y-ahorro-columna-698859

20.17.- LA INFRAESTRUCTURA VIAL NO MARCHA – Eduardo Sarmiento

Durante varias décadas los gobiernos han fallado en el propósito de dotar al país de una infraestructura vial adecuada. La experiencia ha sido que los proyectos cuestan más de los valores que sirvieron para adjudicarlos y se demoraron mucho más que los períodos estipulados para la ejecución. Las realizaciones físicas son muy inferiores a los anuncios presupuestales. Así, el Gobierno notificó que los productos de la tercera y cuarta generación contrarrestarían el desplome del petróleo. La observación de los hechos revela algo muy diferente. La infraestructura vial no influye ni en un cuarto de punto al crecimiento económico.

10 jun 2017.- Las irregularidades son cada día más frecuentes. En la Autopista del Sol se encontró que los sobornos de la Odebrecht incidieron en la prórroga de la obra y obligó a suspenderla. En el túnel de la Línea se encontró que el contratista no pudo cumplir con el compromiso porque el Gobierno no le satisfizo las pretensiones de sobrecostos. Ahora, el Gobierno se apresta a conceder la continuación del proyecto en una licitación pública de un solo participante.

Buena parte de las dificultades está en la Ley 80 que autoriza a las firmas constructoras a modificar los diseños e incurrir en presupuestos adicionales que modifican los compromisos iniciales. Los concesionarios obtienen los proyectos a pérdida y generan las ganancias en los sobrecostos. Semejante práctica abre el camino para sobornos y deja sin piso los estudios previos de planificación y anticipación de riesgos.

Muchos de los contratiempos no se han entendido por las características económicas especiales del sector y el desconocimiento de su historia. De tiempo atrás se ha visto que la infraestructura vial está expuesta a los costos fijos que dificultan su financiación con peajes. La rentabilidad privada es muy inferior a la social, que a su vez es menor a los del resto de la economía.

Esta realidad no se advierte en los estudios económicos. En las evaluaciones de los proyectos se estiman rentabilidades de 14 % para atraer inversionistas y financiamiento, como ocurrió con la venta de Isagén. Por simples razones de tráfico, la rentabilidad promedio no puede ser más que el promedio de la economía. Los altos retornos se obtienen subvaluando las obras. Luego, el ofrecimiento de estos proyectos subvaluados llevan a los concesionarios a buscar las licitaciones a pérdida, confiando que las ganancias se conseguirán con los sobrecostos.

La inconsistencia tiende a resolverse concediéndole atribuciones especiales a la Agenda Nacional de Infraestructura (ANI) para impulsar y estimular a los concesionarios con créditos a plazos muertos, acceso a presupuestos adicionales y garantías de tráfico. Se configuró un vínculo entre juez y parte, que facilita las irregularidades y favoritismos, y nunca termina bien. En los estudios internacionales se observa que los mayores incumplimientos de los presupuestos se dan en las alianzas público-privadas. Lo grave es que la definición del valor del proyecto queda en manos de instancias gubernamentales que desconocen los detalles técnicos y están expuestas a serias presiones políticas.

En fin, las causas de las fallas reiteradas de la infraestructura física están a la vista. Se encuentran en la baja rentabilidad de los proyectos viales, los estímulos perversos de los sobrecostos y un marco institucional expuesto a grandes presiones. De hecho, se plantea reformar la Ley 80 para limitar los sobrecostos a situaciones excepcionales y condicionarlos a decisiones del más alto nivel, elevar la exigencia de los estudios de evaluación, garantizar la participación amplia en las licitaciones y rehacer la ANI a la luz de la experiencia de tres décadas.

http://www.elespectador.com/opinion/la-infraestructura-vial-no-marcha-columna-697781

 

19.17.- LA FALSA DICOTOMÍA DE PAZ O GUERRA – Mauricio Botero

“Dentro de ‘conflictos’ que enfrentamos, por ejemplo, uno solo de los grupos al margen de la ley, el llamado ‘Clan del Golfo’, tiene ya cerca de 2.000 efectivos.”

“¿Guerra o paz? Es una falsa dicotomía porque en Colombia no ha habido guerra, y estamos lejos de ser un país en paz.” Foto: Dicotomía Guetty

3 jun 2017.-  Varios de los candidatos presidenciales pretenden encasillar a los electores en una falsa dicotomía: ¿guerra o paz? Es una falsa dicotomía porque en Colombia no ha habido guerra, y estamos lejos de ser un país en paz. Lo que el país ha y sigue enfrentando es una serie de conflictos armados que no ha sido fácil solucionar: en parte por la falta de voluntad política de los gobiernos (con notorias excepciones) de enfrentar con autoridad a los bandidos; en parte por las debilidades de nuestras instituciones y la permisividad del país (y muy especialmente de la rama judicial) con crímenes atroces; y en parte por el apoyo de los vecinos al narcoterrorismo.

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Dentro de ‘conflictos’ que enfrentamos, por ejemplo, uno solo de los grupos al margen de la ley, el llamado ‘Clan del Golfo’, tiene ya cerca de 2.000 efectivos. Y si bien el Gobierno dice tenerlo aislado, cada día ese grupo de facinerosos es más sólido. Si al ‘Clan del Golfo’ se le suma las ‘Autodefensas Gaitanistas de Colombia’ – dueños del comercio ilícito del oro y líder indiscutible del mercado de la droga en las pequeñas y grandes poblaciones, quienes según dicen las propias autoridades tienen presencia en 23 departamentos y cerca de 2.000 efectivos, y se les añade los 3.500 miembros activos de los diferentes grupos subversivos como el ELN y el EPL, ya se acercan a 9.000 bandidos. Si se agregan la infinidad de bandas organizadas, tipo ‘Los Urabeños’ y ‘La Cordillera’, dedicadas al microtráfico, a la minería ilegal, y al contrabando, la cifra asciende a 12.000, casi el doble de las Farc. Luego Paz, lo que se llama paz, no hay.

La insistencia en algunos en propagar la falsa dicotomía de ‘Guerra o Paz’ tiene cierta lógica: resolver conflictos, a diferencia de acabar guerras, trae pocos premios, menos aplausos, y casi ningún reconocimiento internacional. Hasta donde el autor de esta nota entiende no se ha establecido el ‘Premio Nobel del Conflicto Resuelto’. Tampoco es muy atractivo para un candidato plantear que él está en contra o a favor de la ‘resolución de conflictos’. Política y mediáticamente es más llamativo decir que está en contra de la ‘guerra’ y que por contra, su contendor está a favor de la ‘guerra’. En sentido contrario para un candidato es más impactante afirmar que él va a consolidar la ‘paz’, mientras que su contendor lo que va es a sepultar la ‘paz’.

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Alternativamente, ¿sería acertado de tildar el conflicto con las Farc o el ELN como ‘guerra civil’? Radicalmente distinto de otras guerras civiles en el mundo que suelen tener causas étnicas, económicas o religiosas claras, nuestros conflictos de ‘guerra civil’ no tienen nada. “Es incluso difícil para los colombianos” como lo señala el libro de Stephen Ferry, “definir la naturaleza del conflicto…siendo un lucrativo negocio bélico que se autoperpetúa influenciado por el narcotráfico, la extorsión y un ciclo de represalias por las atrocidades cometidas en el pasado.” Lo que es innegable es que las posibilidades de supervivencia de estos minúsculos grupos, sin la activa colaboración de los vecinos, son casi inexistentes.

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Apostilla: Aunque con un descuento cerca del 70 por ciento, Goldman & Sachs se prestó a darle recursos al Gobierno de Maduro. Ahora bien – si hay plata de por medio – no existe pozo séptico suficientemente hediondo en el que dicho banco de inversión no esté dispuesto a nadar.

http://www.dinero.com/pais/articulo/una-falsa-dicotomia-por-mauricio-botero-caicedo/246150

18.17 .- El pobre crecimiento económico – Salomón Kalmanovitz

La economía colombiana siguió en su senda descendente durante el primer trimestre del año. Los balances macroeconómicos mostraron una cuenta externa deficitaria, pues las exportaciones cayeron (-3,6 %) más que las importaciones (-0,4 %), lo cual le restó al crecimiento; sin embargo, los datos en dólares arrojan un mejor resultado, gracias a la recuperación de los precios del petróleo y del carbón, mientras que el resto de exportaciones continúa estancado.

28 May 2017.- Las importaciones se recuperaron bastante, en especial las de manufacturas, algo negativo para la industria local. El peso obtuvo una revaluación importante, al igual que la mayor parte de las divisas del mundo, lo que se originó en la pérdida de confianza de los mercados en la capacidad de la administración Trump de adelantar sus programas de renovar la infraestructura de Estados Unidos, al mismo tiempo que pretendía reducir impuestos y liquidar la progresiva ley de salud de Obama.

La inversión de capital también se contrajo en Colombia, a pesar de alguna recuperación del sector agropecuario que fue la estrella de la economía en el trimestre, tanto en producción como en formación de capital, y de obras civiles, antes de que estallara la corrupción de Odebrecht en la cara de este Gobierno y en la del Centro Democrático. El escándalo puede comprometer el avance de varias concesiones, malogrando el papel de impulsador que la administración Santos les ha asignado a las obras de infraestructura.

El consumo aumentó sólo 1 %, con reducciones en los rubros de ropa, comunicaciones y restaurantes, que son los primeros que los hogares ajustan cuando caen sus ingresos. Esta es una clara indicación del debilitamiento de la demanda agregada que la junta directiva del Banco de la República tuvo en cuenta para aflojar su política monetaria; lo hizo de forma moderada por el temor de que las expectativas de inflación no parecen estar “ancladas” alrededor de la meta. El resultado de la inflación de abril no fue bueno por los precios de los bienes y servicios que regula el propio Gobierno, en particular energía y combustibles, algo que el ministro Cárdenas deploró. Lo cierto es que la política monetaria, que debería ser lo más expansiva posible, no puede desplegarse rápidamente porque corre el riesgo de perpetuar la inflación alta.

El balance del Gobierno estuvo en terreno positivo, con un crecimiento de 2,6 %, que incluye tanto la administración como los gastos en defensa. El monto no es significativo en momentos en que se requiere de una política fiscal muy expansiva que contribuya a sacar la economía de su letargo. Tantos años de políticas complacientes frente a los contribuyentes más ricos han hecho dependientes a los diferentes gobiernos del endeudamiento interno y externo. En efecto, la deuda pública total se duplicó durante la era Uribe y se volvió a duplicar con Santos: la interna pasó de $131 billones en 2010 a $232 billones en 2016, mientras que la externa lo hizo de $59 billones en 2010 a $134 billones en 2016.

El escaso crecimiento y la dependencia del Gobierno en el endeudamiento para mantener su gasto ponen en riesgo la calificación del país frente a sus acreedores externos. De continuar la senda de contracción de la economía, se deteriorará también la capacidad de pago del Gobierno. Si se pierde el grado de inversión, significará un encarecimiento de la nueva deuda pública y le tocará al Gobierno resignarse a un ajuste brutal de su gasto.

http://www.elespectador.com/opinion/el-pobre-crecimiento-economico-columna-695954

 

17.17.- EL TLC CON ESTADOS UNIDOS CUMPLE CINCO AÑOS ¿LOS EMPRESARIOS NO LO APROVECHAN O LOS GOBIERNOS ESTÁN PASMADOS? – Juan Pablo Vega

Al momento de entrar en vigencia el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, en 2012, el comercio bilateral era favorable para Colombia y recargó de expectativas al sector empresarial, gracias a la posibilidad de poner más productos en el mercado estadounidense, a pesar de las críticas en su momento.

 

Mayo 9, 2017.- Sin embargo, al cumplirse cinco años del acuerdo, el próximo 15 de mayo, el balance deja más dudas que luces, con un empresariado que, según los expertos y el mismo Gobierno, no ha sabido aprovechar las oportunidades de un mercado que pasó de tener un superávit de US$8.244 millones en 2012, a un déficit en 2016 de US$1.413 millones, como consecuencia de una reducción de 51,4% en las exportaciones en estos cinco años.

El principal problema, como se ha destacado desde varios  sectores, es que la diversificación ha sido poca, como lo consideran las empresas americanas en el país, quienes creen que el mercado colombiano se demoró en entender el TLC.

Ricardo Triana, director del Consejo de Empresas Americanas (CEA) ha lamentado que “estamos tratando de diversificar desde hace más de 20 años, que demos valor agregado, pero no hemos hecho la tarea los colombianos”. El directivo agregó que “entre la firma del TLC y la entrada en vigencia, fueron seis años para prepararse y ver las oportunidades, entró el acuerdo y no hicimos la tarea, el Ministerio de Comercio tiene las herramientas, pero eso no tarea solo del Gobierno, pues lo que exportan son los empresarios”.

Así, a pesar de que hay un mayor espacio para que los exportadores colombianos pongan sus productos en el mercado estadounidense, siguen siendo los sectores tradicionales, los que lideran el ranking de las ventas, principalmente con productos minero energéticos.

De acuerdo con los registros del Dane y de la Dian, cuatro tipos de productos representan 81,9% de las ventas hace el país a Estados Unidos: 51,6% de las exportaciones son de combustibles, el café y la floricultura representan cada uno algo más que 10%, mientras que las ventas de oro suman 9,4% de la estructura exportadora hacia EE.UU.

En este sentido, la ministra de Comercio, María Claudia Lacouture, también ha dicho que son las empresas quienes deben abrir estos nuevos mercados, aprovechando el acompañamiento del Gobierno, no solo con el TLC con Estados Unidos, sino con los otros países.

Para la funcionaria, este acuerdo comercial “es una de las herramientas que se ha puesto a disposición de los empresarios para fortalecer su internacionalización”, aunque llamó a las empresas a tener más ímpetu “para acompañarnos en generar más productividad, más innovación y diversificación”.

En línea con la opinión de Triana, el vocero de Justicia Tributaria, Mario Valencia, lamentó que desde antes de que entrara el TLC con Estados Unidos, se conocían las advertencias sobre el acuerdo, hecho que se corrobora hoy con las malas cifras.

Para Valencia, el problema de los malos resultados del comercio bilateral no es responsabilidad de las empresas, sino de la forma como fue negociado el tratado, pues de 23 capítulos que componen el texto, solo uno está relacionado con comercio.

“El acuerdo quedó mal negociado, no se tuvo en cuenta la realidad de la estructura nacional. El comercio con Estados Unidos no es complementario, es sustitutivo, le compramos cosas que podemos producir y ellos solo nos compran materias primas”, lamentó Valencia.

Según un informe de Justicia Tributaria, varias de las fallas comerciales están relacionadas con la competitividad de la industria nacional, que no ha visto el espacio para aumentas su capacidad y poder enfrentar al mercado norteamericano, situación que va de la mano con la poca diversificación del aparato productivo colombiano, el cual no se ha desmarcado de la producción de materias primas, sin valor agregado.

Sumado a esto, los expertos no dejan de lado el cumplimiento de las normas de entrada a EE.UU., tanto sanitarias como laborales, principal punto de la revisión al acuerdo que podría darse por parte del Gobierno norteamericano.

El director del CEA advirtió que “nos van a controlar para  que cumplamos en todo, sobretodo en temas laborales, pues el TLC se firmó con condiciones que Colombia no cumple y es complicado”.

Las soluciones, ya conocidas, es llevar a que la industria dé valor agregado, junto a un acompañamiento estatal que simplifique los trámites. Porque  la tasa cambiaria real con los USA tiende a tener más devaluación que la tasa de mercado, favorable a los importadores y adversa para los exportadores.

Cae la inversión desde y hacia Estados Unidos

De la mano con los resultados en materia de comercio bilateral, la inversión extranjera directa entre los dos países también se ha deteriorado, según los datos suministrados por el Banco de la República. En 2016 la inversión que llegó desde Estados Unidos tuvo una reducción de 31,2% (US$1.411 millones) frente a 2014, cuando en medio de la crisis petrolera se recibió inversión por US$2.053 millones. La IED de Colombia a EE.UU. en 2016 fue negativa en US$0,1 millones.

Para contactar al autor de esta nota: Juan Pablo Vega B. jvega@larepublica.com.co Editor de esta nota: David Romero dromero@larepublica.com.co http://www.larepublica.co/el-tlc-con-estados-unidos-cumple-cinco-a%C3%B1os-y-los-empresarios-no-lo-aprovechan_506171

16.17.- EL RESCATE AGRÍCOLA – Eduardo Sarmiento

El Proyecto de Ley de Tierras, presentado por el Gobierno al Congreso en desarrollo del primer punto del acuerdo por la paz, revivió el debate sobre la tenencia de la tierra. De nuevo se volvió a los temas de expropiación y extinción de dominio. No es claro, sin embargo, qué parte de la iniciativa proviene del acuerdo de paz con las Farc y cuál del Gobierno.

13 may 2017.-  La expropiación fue reconocida en la Ley Agraria de 1936, que se abrió camino en términos del principio aceptado de que el bien común prima sobre el bien privado, y se acogió a regañadientes. En cambio, el principio de la extinción de dominio, que se originó en las normas de la reforma agraria, ha sido materia de grandes diferencias. En el proyecto de ley se plantean modificaciones de fondo. El tema no se contempla en el documento de acuerdo por la paz. Si bien el documento es muy incisivo en el acceso a la tierra, no entra en mayores consideraciones sobre la forma. En ninguna parte se insinúa que el mecanismo sea la extinción de dominio. Ni siquiera se refiere al latifundio, que constituiría el primer candidato para la aplicación de la norma.

En la información histórica de varias décadas aparece que la productividad de la tierra desciende con el tamaño de las unidades. Si se tiene en cuenta la existencia de economías de escala en la aplicación de los insumos, la única explicación posible del comportamiento es la escasa inversión en los predios medios y grandes. El comportamiento solo puede entenderse por los lotes de engorde. Mientras se persista en mantenerlos, no será fácil prescindir de la extinción de dominio para las unidades inadecuadamente explotadas.

El desarrollo agrícola se ha asociado tradicionalmente con el acceso a la tierra. Si bien es indispensable completar la titulación y fundamentación de la propiedad, no es la causa del estancamiento del sector ni la limitación para la recuperación. En mi último libro se muestra cómo la principal causa del retroceso del sector en los últimos 25 años ha sido la falta de demanda. Los avances tecnológicos, el fortalecimiento de las cadenas de intermediación y el suministro de insumos han operado relativamente bien. El crecimiento de productividad del sector, en términos del capital y trabajo, es el más alto de la economía. Sin embargo, no ha traído un aumento en la producción y en los salarios, porque, ante la falta de demanda, los empresarios han procedido a recortar en forma drástica la inversión. Si esto se hubiera enfrentado en su momento, el sector no se habría descolgado en términos de producto nacional y remuneraciones.

La falla del sector es que se ha tratado de administrar y orientar con normas determinadas por mitos universales que se aplican en todos los lugares. Así, la apertura económica le dio el mismo tratamiento a los productos tropicales y a los bienes temperados, que son producidos en los países más avanzados, lo que terminó liquidando a los últimos. Ahora, la ley Zidres concede un amplio acceso a los terrenos baldíos sin saber qué productos se van a cultivar, quiénes los producirán y cuál será su destino. No se previene que un acceso masivo del capital en estas zonas puede ocasionar un estado de sobreproducción que lesiona al pequeño productor.

El documento base del acuerdo por la paz constituye un avance importante de planeación, en cuanto que establece, como propósito central del sector en los próximos años, elevar el ingreso del pequeño productor y reducir a menos de la mitad la pobreza. La tarea se puede realizar con 250 proyectos orientados a ampliar la producción de cultivos que disponen de la demanda, una considerable transferencia presupuestal que permita levantar la inversión y el cambio de actitud de los líderes agrícolas.

http://www.elespectador.com/opinion/el-rescate-agricola-columna-693692

 

15.17.- POBREZA E INEQUIDAD: LOS GRANDES DESAFÍOS COLOMBIANOS – César Ferrari*

Dos son los grandes problemas de la economía colombiana: pobreza e inequidad. En 2013, según datos de la Misión Rural, 30,6 por ciento de la población colombiana era pobre por ingresos y 9,06 por ciento vivía en pobreza extrema. Según el índice de pobreza multidimensional (IPM) el 28 por ciento de la población era pobre. Es decir, en dicho año, 14,4 millones de personas eran pobres por ingreso, 4,3 millones eran indigentes y 13,2 millones eran pobres multidimensionales.

2 May 2017.-  Dicha situación no es de sorprender si se considera que en 2014, según el Factbook de la CIA, el ingreso per cápita en Colombia era 14.200 dólares, que lo ubicaba en el puesto 115 en el ranking mundial de ingreso per cápita sobre un total de 230 países (siendo Qatar el de mayor ingreso per cápita con un valor de 129.700 dólares), y que ese ingreso reducido se encuentra sumamente concentrado. En efecto, en 2012 el índice GINI de distribución del ingreso familiar era igual a 53,3, lo que hacía que el país ocupara el puesto 11 en el ranking mundial de concentración del ingreso familiar sobre un total de 145 países (siendo Eslovenia el país con la mejor distribución del ingreso con un GINI de 23,7 y Lesotho con la peor con un GINI de 63,2).

Estas deficiencias son graves y se localizan con mayor intensidad en las áreas rurales que también según la Misión Rural siguen siendo importantes: en 2014, 60 por ciento de los municipios colombianos podían considerarse rurales y la población rural era un poco más del 30 por ciento del total de la población, alrededor de 14,5 millones de personas sobre un total de 47,6 millones.

Si la pobreza se mide por ingresos, en 2013 era pobre 20,9 por ciento de la población colombiana que vivía en la ciudades y grandes aglomeraciones, 49,1 por ciento de la que vivía en las cabeceras de las áreas rurales, 51,2 por ciento de quienes habitaban en sus veredas, 51,1 por ciento de quienes vivían en las cabeceras de las áreas rurales dispersas y 55 por ciento de los que habitaban en las veredas de estos últimos territorios.

Por su parte, la concentración del ingreso se agudiza en las áreas rurales como consecuencia, en gran medida, de la concentración en la propiedad de la tierra. El GINI de tierras en Colombia no solo es sumamente elevado sino que, además, viene aumentado: en el 2009 era 0,82 y en el 2012 fue 0,835.

La pobreza rural y la concentración de la tierra son la expresión de la falta de acceso a activos por parte de la población rural: solo 36,4 por ciento de dicha población tiene acceso a la tierra; 4,3 por ciento, a la asistencia técnica; 5,2 por ciento, al crédito y 5,2 por ciento, al riego intrapredial. Por su parte 63,6 por ciento de esa población no acumula ninguno de esos activos, y solo 3 por ciento logra acumular tres de los mismos.

La pobreza rural colombiana tiene que ver también con una declinante participación del sector agropecuario en la estructura del PIB nacional: 11 por ciento del total en 1965, 6 por ciento aproximadamente en 2014. Esa participación se tradujo en el 2013 en un ingreso mensual promedio de los trabajadores agrícolas igual a 0,7 del salario mínimo mensual legal vigente (SMMLV) mientras que los trabajadores de la construcción percibían en promedio 2,6 veces el SMMLV.

Con esas dimensiones, lograr el fin de la pobreza y de la inequidad en Colombia es un reto enorme, más aún en tiempos de posconflicto y si, además, debe ser sostenible y lograrse en tiempos históricamente cortos, como ha sido en China y en los exitosos países del sudeste asiático; la desesperación de la población postergada no admite mayor espera. Ello tiene que ver con nuevas políticas fiscales, monetarias y regulatorias. ¡Un enorme desafío!

* Ph.D. Profesor titular, Pontificia Universidad Javeriana, Departamento de Economía. http://www.elespectador.com/opinion/pobreza-e-inequidad-los-grandes-desafios-colombianos-columna-692029

  

14.17.- RAQUÍTICO ESTATUTO DE OPOSICIÓN – Cristina            de la Torre

No podía hacerse el harakiri. La clase política tradicional aprobó un estatuto que democratiza el ejercicio de la oposición, pero negó los mecanismos que lo garantizan. En decisión inédita para Colombia (pan comido en democracias genuinas) ahora quien disienta del gobernante deberá declararse en el duro pavimento de la orilla opuesta. Sin puestos ni gabelas. Se acabaría el juego de oponerse al mandatario con quien se cogobierna. Mas será solo en el papel, pues seguirá fluyendo la mermelada, dinero a saco del Gobierno para los partidos de su coalición.

24 Abr 2017.- Hundió el Congreso el artículo que obligaba a convocar audiencias públicas para discutir presupuestos oficiales. Cero vigilancia, pues, sobre fondos del Estado desviados para compra de votos y financiación de campañas amigas, con perjuicio de la oposición. Pero además se eliminó la creación de una procuraduría delegada para asegurar los derechos de los disidentes. En suma, una audaz consagración de la oposición como derecho fundamental, pero sin dientes legales para volverlo realidad.

Se opuso al estatuto el uribismo, entre otros, con el argumento de que en el país se ha respetado a la oposición (Semana, abril 16). Acaso quiera preservar la índole de su oposición como subversión contra las reglas de la democracia, contra sus instituciones y el Estado de derecho. Dígalo, si no, la invitación a “sacar a patadas” de la presidencia a Juan Manuel Santos, mandatario elegido por el pueblo. Querrá asegurarse también, por anticipado, si vuelve al poder en 2018, todo el margen de arbitrariedad y violencia que el Gobierno de la Seguridad Democrática desplegó contra la oposición y las Altas Cortes, a quienes puso el mote indiscriminado de terroristas.

Un estatuto de oposición con garantías de aplicación disolvería herencias enquistadas del Frente Nacional que trocaron el concepto de gobernabilidad en un paspartú de sosa convivencia con el adversario tradicional; de hostilidad hacia la izquierda legal —que con la Unión Patriótica escaló a exterminio—, y de represión contra el movimiento social.

Se neutralizaron las diferencias de ideas y políticas entre los partidos históricos, por cooptación con puestos públicos. Y las instituciones de gobierno terminaron ensambladas a la estructura de mando de esas colectividades. Resultado, un Estado-partido del FN, peligrosamente afín a modelos autoritarios de ingrata recordación, apenas matizado por tímida participación indirecta de las fuerzas segregadas del poder. El estado de sitio casi permanente instrumentó el desmantelamiento del movimiento social librado a su suerte, sin partido. Desmontado el Frente Nacional, perduró no obstante su modo de ser, un tic de amancebamiento en la cumbre y exclusión de las fuerzas menores. Acabamos de verlo en el estatuto de oposición amputado a su primer hervor.

Según Mauricio García Villegas (Mayorías sin democracia), no fue Colombia el Estado incluyente que con los populismos floreció en otros países, ni trazó la política social que aquel aparejaba. Cuando una dictadura militar sucedía a un populismo, la sociedad organizada se le oponía con banderas democráticas. Nuestra dictablanda le huyó lo mismo a la dictadura militar que a la democracia plena. La oposición de izquierda veía en el Gobierno una dictadura disfrazada; y la de derecha, un régimen tolerante con la anarquía revolucionaria. Una y otra se divorciaron del discurso democrático; por eso se fueron tan fácilmente a las armas.

Contra tal herencia obraría una democracia que respetara al disidente y protegiera su acción política como alternativa de poder. Que al garantizarle sus derechos propendiera a la confrontación civilizada entre partidos. Y esa es tarea de un verdadero estatuto de oposición.

http://www.elespectador.com/opinion/raquitico-estatuto-de-oposicion-columna-690725

PARTIDOS POLÍTICOS EN COLOMBIA 2017

1.- Con personería jurídica

Con los resultados de las elecciones de 2010, el número de partidos políticos pasó de 16, entre 2006 y 2010, a 13 para el periodo 2010-2014. Desde el 20 de julio de 2014, los partidos políticos en Colombia son los siguientes:

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2.- Partidos de minorías étnicas

Los siguientes partidos reciben la personería jurídica por ser partidos de minorías étnicas

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Otros partidos con personería jurídica

Tras la devolución de la personería jurídica a la Unión Patriótica en julio de 2013, la ley colombiana reconoce en total 14 partidos políticos.

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Partidos de minorías políticas

Los partidos o movimientos políticos o grupo significativo de ciudadanos que inscribiendo listas a la Cámara de Representantes en al menos 11 Departamentos no superara el umbral del 3% en el total de la votación, y no lograra elegir ningún congresista se le reconocería o conservaría su personería jurídica en calidad de minorías políticas. Para las elecciones de 2010, ningún Partido o Movimiento Político obtuvo tal condición; por lo que el total de partidos o movimientos políticos con reconocimiento jurídico en Colombia es de doce.

https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Partidos_pol%C3%ADticos_de_Colombia

13.17.- Stiglitz propone colocar en ‘cuarentena’ los paraísos fiscales

Entre sus propuestas está la posibilidad de considerar “ilegal” que un banco establezca relaciones con paraísos fiscales. Medida mortal para esos dañinos paraísos. Además, la práctica de la evasión fiscal se encuentra en el ojo del huracán, tras la aparición de escándalos como el de los papeles de Panamá, que reveló cómo personalidades de la política o la economía del mundo colocaban activos en paraísos fiscales. 

Bruselas, 24 may 2016.- Los paraísos fiscales deberían estar considerados como “portadores de una peligrosa enfermedad” y la comunidad internacional debería colocarlos en “cuarentena”, estiman en un informe difundido este martes 15 de noviembre el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz y el experto anticorrupción Mark Pieth. 

“Los reguladores estadounidense y europeo deberían tratar los paraísos fiscales como los portadores de una peligrosa enfermedad. Sin control, puede propagarse como un violento virus”, escriben en este informe, antes de apuntar su solución: “cuarentena”.

Según ambos autores, Europa y Estados Unidos, “como líderes económicos”, deben encabezar la lucha contra estas “jurisdicciones que socavan las normas mundiales en materia de transparencia financiera y de empresas”, ya que, a su juicio, estos paraísos existen “únicamente porque los Estados Unidos y Europa miran a otro lado”.

“Si los paraísos fiscales sirven de centros para (…) la evasión fiscal o facilitar de la manera que sea la corrupción o las actividades ilícitas, actúan como parásitos y deberían estar aislados de la comunidad financiera mundial”, apuntan.

Las dos potencias económicas podrían fácilmente prohibir que un particular pueda poseer una cuenta en un paraíso fiscal o ser accionista, director o administrador de una entidad situada en estas “jurisdicciones no cooperativas”, aseguran.

La práctica de la evasión fiscal se encuentra en el ojo del huracán en el mundo, tras la aparición de una serie de escándalos, como el de los denominados papeles de Panamá, que reveló cómo personalidades de la política o la economía de todo el mundo colocaban activos en paraísos fiscales.

Stiglitz y Pieth formaban parte en un primer momento del comité de expertos independientes creado por el parlamento panameño tras este escándalo, pero dimitieron en agosto a causa de “diferentes puntos de vista sobre la transparencia” de su trabajo que ellos desean hacer público.

Entre sus propuestas presentan la posibilidad de considerar “ilegal” que un banco establezca relaciones con paraísos fiscales, así como actuar contra los intermediarios como “los bufetes de abogados” que desempeñan un importante papel en la construcción de un sistema financiero opaco.

Asimismo, invitan a reforzar la protección de los reveladores de secretos como Julian Assange o Edward Snowden e identificar los verdaderos beneficiarios de las empresas y de las cuentas offshore.

http://www.elfinancierocr.com/economia-y-politica/Stiglitz-colocar-cuarentena-paraisos-fiscales_0_1067893203.html

12.17.- PORTUGAL ESTÁ MEJORANDO RÁPIDAMENTE, ¿DEBEMOS TODOS ENTERRAR YA LA AUSTERIDAD? – Derblauemond

Cuando el estandarte de la austeridad parece ser lo que ha hecho ganar la batalla (por ahora) a países como Irlanda o España, cuando parece que ha quedado demostrado que la disciplina financiera más ortodoxa era la única salida para una crisis como la que hemos sufrido, cuando las recetas de recortes presupuestarios abundan más que las recetas que prescribe la seguridad social… Entonces va y llega Portugal, para aguar el festival musical de la repetición de recetas omnivalentes e inmutables (que en bastantes casos no pasan de ser un simple play-back con la voz de otros).

10 abr 2017.-  Efectivamente, el caso portugués se ha revelado como un caso de éxito en la superación de esta crisis (también por ahora), y el tan necesitado giro económico en el país ibérico no ha llegado hasta que no ha dado carpetazo a la austeridad. Portugal ha acabado apostando por la receta inversa, y ha abrazado con brazos, piernas, y hasta orejas, el keynesianismo más clásico y casi desterrado del país, optando por una expansión presupuestaria que, paradójicamente, le ha permitido mejorar su déficit hasta niveles no vistos desde hace décadas. En el análisis de hoy les damos las claves de por qué Portugal se ha convertido en el tigre de Keynes, y cuál es el secreto de esa medicina que ha permitido que recetas opuestas curen una misma enfermedad (y no se trata del placebo).

Poniéndoles en situación sobre el pasado económico más reciente del país luso (y nuestro)

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  Portugal fue uno de los brillantes soles que pasaron a languidecer en su particular ocaso atlántico, traído por aquella ya lejana (por el momento) crisis de deuda periférica, que azotó Europa del sur hace unos años. El reguero de deuda, déficit, desempleo, cierres empresariales, ejecuciones de deshaucios, bancos con balances que hacían equilibrismo sobre el foso de los cocodrilos, realidades políticas casi convulsas, corruptelas que se convirtieron en parte del sistema… hicieron que hubiese un mortífero nexo de unión común a todos los países mediterráneos.

 Estos países se sumaban con diferentes grados en esos factores a esta crisis de deuda, que dividió a Europa entre el norte acreedor y el sur deudor. La única excepción a lo sureño de la crisis fue una Irlanda que sí que estaba englobada dentro del concepto de Europa periférica, y que también atravesó en su momento sus no pocos problemas económicos por el pinchazo de su efervescente burbuja inmobiliaria.

La receta imperturbable que vino del norte acreedor fue la de la austeridad, sin réplica posible ante unos déficits y unos niveles de deuda que abrían lacerantes llagas en los abogados de la mesura crediticia (entre los que me incluyo dependiendo del caso). La situación del sur era la de unos países en los que los desmanes “deudófilos” se nos habían ido de las manos (para ir a parar en según qué caso a los bolsillos de otros), acorralados por unas primas de riesgo que subían en teleférico más que escalar por la ladera, casi en situación de colapso económico (y sin casi en el caso de Grecia), y con una necesidad extrema de seguir financiando un déficit que era más que imposible que fuese atajado con la misma velocidad con la que trepaban los intereses exigidos a las emisiones de deuda soberana.

Debo recordarles que allá por 2011, más concretamente en Abril, el bono a diez años portugués rondaba un galopante 9%, y la letra a un año el no menos escalofriante 6%. Un cóctel explosivo e insostenible para una economía como la portuguesa, que además presentaba persistentes síntomas del estancamiento económico más alertargado.

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En Portugal se sucedieron crisis económicas, rescates, gobiernos, recetas, austeridad, más crisis, más rescates, otros gobiernos, recetas similares, más austeridad… en un círculo vicioso que el país ya no sabía ni cómo romper. La austeridad seguía siendo la receta inquebrantable que venía de la Europa acreedora, y que Portugal necesitaba obedecer para poder seguir accediendo al dinero que venía de Bruselas, pues suponía su respiración asistida en la Unidad de Cuidados Intensivos en la que su economía se nos iba lentamente al otro lado. Muchos agentes económicos ya casi podían oir incluso el característico pitido del electrocardiograma plano, y preparaban sus frases más compasivas para el consiguiente obituario. Y entonces llegó una nueva terapia que en la sala de urgencias de aquella crisis sanitaria aún no se había probado con los enfermos de esta epidemia de deuda periférica.

De la austeridad en el país del Atlántico al Keynesianismo del Big Deal de los Claveles

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Contra todo pronóstico, hubo un faro atlántico que empezó a iluminar aquella cerrada noche en la que quedó sumida la economía portuguesa. El primer ministro socialista portugués, António Costa, sufrió una metamorfosis que transformó aquel halcón fiscal que él mismo era cuando llegó al poder en Noviembre de 2015. Tras unas elecciones que resultaron no augurar nada bueno por la situación de indefinición y fragmentación política en la que quedaba el país, Costa fue el arquitecto de una coalición con el ala más izquierdista del espectro político portugués. La nueva receta que emergió con fuerza de aquella coalición fue la de pasar la página de la austeridad en los libros de contabilidad de los portugueses. Muchos no auguraban nada bueno para una coalición con espectro político tan amplio, que iba desde el más tenue infrarrojo al más llamativo ultravioleta. He de reconocerles que un servidor también tenía sus reservas al respecto, pero desde un punto de vista de la mera estabilidad política.

Como pueden leer en este artículo que ha publicado el visionario semanal The Economistincluso los redactores de la ortodoxa revista alaban abiertamente los resultados económicos conseguidos en el país luso. Aquella unión de idearios forzados que amenazaba con saltar por los aires en cualquier momento, fue incluso apodada por algunos como “geringonça”, un término que hace una irónica referencia a un fatal destino. Aquella “geringonça” se marcó como objetivo revertir las medidas de austeridad que regían desde la crisis del Euro, a la vez que prometían cumplir con objetivos de rigurosa disciplina fiscal. Algo que muchos vieron como un brindis al sol, y que acabaron denominando “economía vudú”.

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Pero la ciencia económica se empeña muchas veces en mostrar su naturaleza más impredecible a esos economistas que pretenciosamente pretenden aplicar las mismas recetas inmutables a todas las enfermedades, sin saber ver que cada caso requiere un diagnóstico específico, y una terapia particular.

Cada crisis es diferente, es más, cada fase de la misma crisis es diferente, y por lo tanto hay que trabajar concienzudamente para hacer un seguimiento intensivo y continuo de la economía, y tratar de aplicar las políticas más adecuadas para cada caso y para cada momento. No conozco ninguna ciencia donde las leyes inmutables hayan perdurado indefinidamente: a menudo el progreso acaba obligándonos a que nos replanteemos incluso aquellos axiomas que parecían más inquebrantables; la ciencia económica no va a ser una excepción.

La realidad está demostrando que la receta portuguesa ha llegado en el momento adecuado

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Como pueden leer en el enlace anterior, Costa ha acabado cosechando éxitos económicos incuestionables como apuntaba el reputado The Economist. Su “política vudú” ha acabado resultando ser una “política desfribilador” para aquel paciente agónico con constantes vitales casi planas. Las cifras hablan por sí mismas. El gobierno portugués ha reducido su déficit a menos de la mitad, hasta dejarlo en un envidiable 2.1% del PIB, el más bajo desde la transición portuguesa de 1974. Sus políticas se han basado en volver revitalizar las pensiones, los salarios y las horas trabajadas, hasta llevarlos a niveles de antes de los rescates.

En paralelo a la reducción del déficit, y como parte de la “política del desfibrilador”, la economía portuguesa ha crecido ininterrumpidamente durante nada más y nada menos que 13 trimestres consecutivos. La Europa acreedora no puede replicar nada, puesto que el inquebrantable objetivo de un déficit por debajo del 2.5% ha sido cumplido con creces, siendo la histórica primera vez que Portugal cumple con las metas fiscales de la zona Euro. El tigre luso seguro que ya tiene en el radar la siguiente meta a alcanzar para que los agentes económicos le reconozcan sus logros más ampliamente: que las agencias de calificación y los agentes del mercado dejen de considerarlos como un país con un riesgo a nivel del “bono basura”, y le otorguen la ansiada bandera verde con la consideración de grado de inversión.

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Éste debería ser un justo reconocimiento al méritorio desempeño económico luso, puesto que actualmente Portugal dedica al pago de los intereses de su deuda más que ningún otro país Europeo. Una pesada carga a pesar de la cual Portugal ha conseguido remontar el vuelo. Es de esperar que, cuando la economía portuguesa logre deshacerse de este pesado lastre, sus logros económicos serán todavía mayores. Pero los portugueses no deben lanzar las campanas al vuelo, y deben aprovechar esta coyuntura para reducir su abultada deuda. Como veremos en las próximas líneas, no todos los indicadores están en verde más allá de los Arribes del Duero.

Los deberes pendientes de nuestro querido vecino ibérico (y algunos también para España)

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Como les decía, lo peor que le puede pasar a Portugal ahora es caer en la autocomplacencia. No sabemos cuánto va a durar el paréntesis económico actual, máxime en unos tiempos que están demostrando ser económicamente convulsos. Portugal no debe perder ni un minuto ni un Euro, y dedicar sus esfuerzos a seguir haciendo los deberes para que la contrastada recuperación se transforme en fortaleza. Tal y como les apuntaba antes, uno de los deberes pendientes de Portugal es reducir su abultada deuda, que alcanza más de un terrible 131% del PIB.

Cualquier acontecimiento inesperado podría volver a suponer una estocada letal para un Portugal cuyos niveles de deuda siguen en el terreno de lo casi insostenible. Además, Costa ha de ser capaz de demostrar que es capaz de mantener en el tiempo la heroica gesta de haber sido capaz de atajar el déficit, sin ir más lejos, en el mismo 2017. Sería una excelente y positiva señal de confirmación para los mercados, que ahora mismo le miran con cara de sorpresa y algo de recelo, sin ser capaces de acabar de encajar todo lo que la realidad de las cifras portuguesas muestra en este momento.

El paréntesis económico debería ser también aprovechado por Portugal para acometer su otra gran asignatura pendiente: su sector bancario sigue presentándose muy vulnerable. Como informaba The Economist, Costa le ha visto las orejas al lobo que sigue rondando por los alrededores de Lisboa, y tiene planes para inyectar 2.500 millones de Euros para recapitalizar el mayor banco portugués.

Con ello, Portugal habrá realizado un doble rescate. Por un lado el de su maltrecha banca, pero tras haber realizado también un rescate de sus ciudadanos: un importante punto que traerá estabilidad social al país, acallando las voces que culpan a los dirigentes de rescatar únicamente a los bancos. Ello penalizará el déficit, sin duda, pero utilizar el balón de oxígeno actual para que todas las constantes vitales recuperen la normalidad debe ser una de las prioridades del ejecutivo luso. Recuerden que, en economía, nunca se debe bajar la guardia, y que la autocomplacencia que les comentaba antes es la peor consejera. El señor Costa está dando muestras de no estar cayendo en ella, y de que es consciente de que ha conseguido mucho, pero que ha de aspirar a más mientras el viento sople de cola.

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Este análisis no pretende quitar ni un ápice de mérito al giro portugués, dado que, efectivamente, en un país que combinaba peligrosamente niveles de sobre-endeudamiento con un déficit rampante, la primera condición urgente y necesaria para poder atacar el problema de la deuda era lograr meter el déficit en vereda. Lo que tratamos únicamente de decir desde estas líneas es que tener algunos indicadores en verde, por muy eufóricos que pueda hacer sentir a los lusos, especialmente por lo imposible que parecía hace tan sólo un par de años, no debe hacer que se duerman en los laureles.

Deben seguir adelante con las reformas estructurales que su economía tanto necesita. La pócima mágica que ha parecido funcionar en el caso de nuestro querido vecino ibérico, no ha de ser un narcótico que les suma en un dulce sueño del que pueden despertar en cualquier momento, sumidos de nuevo en una terrible pesadilla de deuda. Lo mismo aplica, por cierto, al panorama nacional español.

Las conclusiones que debemos ver confirmadas por el Big Deal de los Claveles

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Espero que, por su parte, esta última parte del artículo de hoy fuese la más esperada. Por parte de un servidor lo es. Espero no defraudarles. Les anticipo que, lejos posicionarme interesadamente del lado de los vencedores lusos, y lejos de arriar de forma permanente y oportunista la vela de la socialdemocracia y quemar todas las naves liberales, un servidor no es para nada partidario de recetas económicas perennes e hieráticas, que siempre acaban caducando en algún momento.

A estas alturas de la democracia, uno ya no cree en el debate político, sino tan sólo en el debate continuo de ideas. Caer en el inmovilismo del ideario y de las políticas económicas es el camino más corto a la próxima crisis, puesto que ya saben que siempre les digo que el sistema (en el largo plazo) y la economía (en el corto y medio) deben estar adaptándose contínuamente a un futuro siempre cambiante.

Diferentes enfermedades obviamente requieren tratamientos distintos, incluso éstos pueden variar para una misma enfermedad según la fase de la misma, o la gravedad del enfermo. El punto critico para Portugal ahora mismo es si Costa sabrá ver el momento en que su política económica actual esté dando ya síntomas de agotamiento, y si sabrá abrazar cuando sea necesario nuevas recetas, adaptándose a ese escenario siempre cambiante.

La fórmula del éxito de hoy puede no tener nada que ver con la fórmula del éxito del futuro. Y, por cierto, buena nota de ello deberían tomar también otros gobiernos, aunque sus recetas éxito hayan sido las opuestas. Sin caer de nuevo en la “deudofilia” y la “creditofagia”, tal vez sea momento de analizar y plantearse la posibilidad de pasar ya de los presupuestos austeros a los simplemente parcos (en la medida que la mejora de los ingresos nos lo permita, por supuesto).

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El seguimiento económico contínuo y la adaptación permanente del sistema a los nuevos escenarios es la única manera de hacer el sistema sostenible en el largo plazo, y de ponerlo a salvo de cambios radicales, que nos ponen en un riesgo mayor de llegar más fácilmente a situaciones convulsas. Debo confersarme como un seguidor incansable de la mejora contínua y del aprendizaje constante. Personalmente me mido por las cosas que aún desconozco (que se me hacen siempre demasiadas), especialmente en temas de economía. Es por ello por lo que nunca voy a cejar ante ustedes en mi obligación de trabajar sin descanso para analizar continuamente el mundo que nos rodea, y con ello tratar de sacar las conclusiones lo menos equivocadas posible (con la inestimable ayuda de nuestros apreciados lectores).

Soy plenamente consciente de que aprenderse un “librillo” y, a partir de ahí, atenerse simplemente a repetir un guión de ideas prefabricadas, es mucho más cómodo y requiere menor esfuerzo. Pero un servidor es un enemigo declarado de las recetas perennes, que tratan de solucionar problemas del presente (o futuro) con fórmulas del pasado, sólo porque en su día funcionaron en otro caso que puede no tener nada que ver. Igual que rentabilidades pasadas no aseguran rentabilidades futuras, el éxito de políticas pasadas no asegura el éxito de políticas futuras.

No trato de asegurarme ante ustedes que me sigan leyendo por los siglos de los siglos (sólo aspiro a ello si les sigo aportando algo positivo a sus neuronas), es que el mundo (y la economía) es un lugar siempre cambiante y lleno de matices, y cualquiera de estos matices se puede acabar traduciendo por sorpresa en una diferencia sustancial en algún momento del futuro.

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Dicho lo anterior, debo decirles también que, en la (por ahora) ya pasada crisis de deuda periférica, una cosa era muy cierta: una vez llegados a la situación límite en la que nos vimos inmersos, no había solución buena, y la austeridad era la única salida en los plazos más cortos. Recuerden que nos encontrábamos con la balsa semi-hundida por el peso de la carga de deuda, y con una mar encrespada y aletas de tiburón rondándonos por doquier.

Pero el problema era que el olor de la sangre que atrajo a los tiburones era que nuestras cuentas dejaban de ser sostenibles, pero especialmente que seguíamos gastando mucho más de lo que ingresábamos. Si en aquel momento nos ponemos a explicarles racionalmente y con dulzura a los tiburones que no debían despedazarnos, porque íbamos a poner a largo plazo unas piscifactorías de jureles que nos harían pujantes de nuevo, y que además nos permitirían alimentar también sus hambrientas fauces… pues el tiburón habría hecho honor a su naturaleza, y habría hincado el diente en el delfín mediterráneo del hoy, frente a la incertidumbre del jurel del mañana.

No habría servido de nada, pues, llegados al punto de no retorno, la única salida era dejar de acumular déficit, para que el peso de la deuda no nos acabase de hundir la balsa. Hay que remarcar también que, en el caso español, tenemos el agravante añadido de que ya habíamos quemado el cartucho de los estímulos, con un espectáculo de fuegos artificiales que sólo sirvieron para deslumbrar a los más incautos. No es menos cierto y esencial que, además, la austeridad debe necesariamente ir acompañada de una eficiencia y justicia en el gasto que queda, no hacerlo es el verdadero austericidicio, puesto que la injusticia de unos recortes asimétricos ya ha quedado demostrado que no hace sino alimentar lógicamente el descontento popular y la inestabilidad social.

Ya les he explicado de lo poco amigo que soy de las recetas inmutables que les decía antes. Con este tipo de recetas, lo que es seguro es que en algún momento se nos acabará rompiendo algún huevo. Ya saben que, en más de una ocasión, les he dicho por ejemplo que un servidor es siempre partidario, salvo en circunstancias excepcionales, de no gastar por sistema mucho más de lo que se ingresa. Una vez dicho esto, hago también hincapié en que, por otro lado, es igualmente muy cierto que no se puede negar la rentabilidad económica de gastar hoy un poco de más, para incentivar poder ingresar todavía más en el futuro; lo cual obviamente debe tener sus cabales límites.

En todo caso, en esas pocas causas de fuerza mayor, uno prefiere trabajar como estrategas, y diseñar un ataque que torpedee de forma precisa y certera la línea de flotación del buque de la crisis, en vez de saltar de la trinchera gritando y disparando sin sentido en todas las direcciones. Esos valientes soldados que vencen su miedo optando por esta segunda intimidatoria pero inútil alternativa, suelen acabar rápidamente abatidos bajo los tiros certeros de algún enemigo frío y calculador que no ha perdido los nervios.

La paciencia y los nervios de acero para detenerse en medio de la refriega, hacer un análisis lo más adecuado y breve posible, y diseñar una táctica de ataque, puede acabar ahorrándonos a la larga muchas bajas en la guerra contra la crisis. No hay nada como pensar antes de actuar, incluso en las situaciones que nos ponen más al límite. Portugal supo pararse, pensar, y además el plan le dio los frutos esperados. No siempre se puede dar con una poción mágica como la portuguesa, pero al menos que no sea por no habernos arremangado y haber sido capaces de replantearnos contínuamente la situación.

Nota del autor: discúlpenme nuestros lectores portugueses que nos leen en castellano. No estoy en absoluto haciendo de menos su capacidad de comprender otras lenguas como el español (que me consta que es excelente), sino que tan sólo me estoy excusando por no poder traducir al portugués un artículo que sé que les va a interesar. Les confieso que, para cuando en algún momento disponga del suficiente tiempo para ello, uno de los planes de futuro que más ilusión me hace es ir un verano a la bella ciudad de Évora a hacer un curso de portugués en su histórica universidad.

https://www.elblogsalmon.com/economia/portugal-esta-mejorando-rapidamente-debemos-todos-enterrar-ya-la-austeridad?utm_source=recommended&utm_medium

12.17.- CABALLERO Y JUNGUITO

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Roberto Junguito Bonnet es una magnífica persona y un economista muy sensato, que casi siempre tiende a ver el “vaso medio lleno”. Generalmente es optimista; cuando no lo es, se cuida mucho de mostrarse pesimista. Por eso, algunas veces tenemos opiniones discordantes: yo casi siempre veo el “vaso medio vacío”.

Pues bien, la semana pasada Junguito publicó una columna en el periódico ‘Portafolio’ en la cual hizo un repaso completo de los indicadores del comportamiento de la economía en el 2016 y en los primeros meses del 2017. Para confirmar la percepción de muchos analistas de que “la tasa de crecimiento de la economía fue supremamente baja en el primer trimestre del año” y que proyecciones como las del Fondo Monetario Internacional y el Banco de la República para todo el 2017 lucen, con todo y los ajustes hacia abajo, “muy optimistas” (‘La coyuntura económica’, ‘Portafolio’, 5 de abril de 2017, pág. 30).

Como si lo anterior fuera poco, en una nota para el portal de internet Primera Página, que apareció el domingo pasado, Junguito reafirmó y amplió su análisis, advirtiendo que la economía no ha tocado fondo en su caída desde el 2014 y que, “en esas condiciones, la literatura sugiere estimular la demanda agregada tanto por la vía monetaria como por la fiscal”. Una recomendación sorprendente viniendo de Junguito, quien entiende, por tanto, la decisión del Banco de la República de mantener la senda de reducción de su tasa de interés de intervención en el mercado monetario, como la del Gobierno de adelantar la adición presupuestal de 7,7 billones de pesos y la iniciativa de la Andi de reunir a un buen número de empresarios con el Presidente para plantearle sus inquietudes sobre la marcha de la actividad económica. A estas actuaciones habría que añadir que el Comité de la Regla Fiscal relajó en 0,3 % del PIB la meta del déficit fiscal para el año, seguramente al detectar la necesidad de que el gasto público contribuya a detener la desaceleración de la economía.

Una voz tan autorizada como la de Roberto Junguito debe ser escuchada por el equipo económico del Gobierno y por la junta del Banco de la República. Llama a que estas actúen con una mayor contundencia. Era de esperar que el primer trimestre fuera malo, entre otras razones por la entrada en vigencia de la elevación del IVA, pero no se preveía que fuera tan malo. Abril tampoco va a resultar en cifras positivas porque se vino encima la cascada de los impuestos –prediales y de renta y riqueza–, razón por la cual es importante que simultáneamente los gobiernos gasten, sobre todo si se tiene en cuenta la contracción que se registró en las obras civiles y en las edificaciones en los meses anteriores. La mayor agresividad del Gobierno y del Banco de la República muy probablemente serviría para mejorar las expectativas de los agentes económicos con respecto al futuro cercano, lo que, de por sí, sería muy conveniente

La salud de la economía colombiana es crucial para enfrentar con éxito aquello que el país tiene por delante. Es triste que, ya iniciada la implementación de los acuerdos para poner fin al conflicto armado interno, las gentes no miren ni hacia atrás ni hacia adelante, para ver lo que quedó en el pasado y lo que viene en el futuro.

Estamos concentrados en la más absurda de las polarizaciones, pero vivimos en un contexto nuevo, distinto, que es el del pos- acuerdo. Ese contexto nos plantea la necesidad de agudizar la imaginación, el pensamiento y la capacidad para entendernos. Los acuerdos no pueden ni desecharse ni desconocerse; son parte de la realidad presente y futura. Y esa realidad requiere que la economía crezca e irrigue bienestar para todos.

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/carlos-caballero-argaez/la-economia-no-ha-tocado-fondo-carlos-caballero-argaez-78024

 

11.17.-El signo de la cruz en la empuñadura de la espada – JOAQUÍN ROBLES ZABALA

Colombia no es un pueblo de marchas. Y no lo es porque el “World Happines Report” nos ubica en el puesto 33 de las naciones más felices del planeta, superada sólo por Dinamarca, Suiza, Noruega, Finlandia e Islandia, entre otros países cuyo Producto Interno Bruto es 40 veces superior al nuestro. La felicidad y las protestas no se llevan de la mano porque la felicidad suele suprimir ese otro “sentimiento de intenso enfado que provoca un acto que consideramos injusto, ofensivo o perjudicial” y que, generalmente, es la definición que el DRAE le da, en su primera acepción, al concepto de “indignación”. El amor iguala, solía decir un antiguo profesor de la Universidad de Cartagena. Y saco lleno no dobla, repetía una vecina.

Las razones de esa apatía se pueden rastrear, como la corrupción, desde el mismo momento en que los españoles pusieron su bota conquistadora en las nuevas tierras y empezaron ese proceso de cambiarles a nuestros indígenas las pepitas de oro por espejos y las tierras por biblias. Al final, nos recuerda Eduardo Galeano en una de sus memorables sentencias, los españoles se quedaron con el oro y las tierras y los indígenas con los espejitos y el libro “sagrado”.

La sumisión y el uso feroz de la fuerza han hecho siempre parte de este negocio, de otra manera no se podría explicar la presencia del catolicismo en espacios donde el cabro era un dios, los orishas tenían sus numerosos santuarios y las deidades indígenas los suyos. La sumisión sigue siendo hoy uno de los aspectos más valorados del cristianismo porque es leída bajo la lupa de la redención, el respeto y la fe. Sumisión y acatamiento son  hermanos siameses que llevan consigo las llaves del  Reino de los Cielos, un lugar al que nadie ha ido pero del que todos los cristianos hablan.

Si analizamos el asunto desde esta perspectiva, encontramos que el terrorismo, como otra forma de infundir miedo en el corazón de las sociedades, se encuentra en los cimientos de un catolicismo perverso. Cielo e infierno no son sólo coacción pura, sino también terrorismo psicológico para encauzar a los pueblos en una misma dirección y bajo los mismos preceptos. En política se practica desde tiempos inmemoriales. Y desde Alejandro Magno, pasando por los grandes emperadores romanos y dictadores como Stalin, Hitler, Kim Jong-il y guerreros como Gengis Kan, hasta llegar a déspotas de la política latinoamericana como Augusto Pinochet, Alfredo Stroessner, Estrada Cabrera y Rafael Leónidas Trujillo Molina, el mecanismo ha sido estruendosamente exitoso.

En Colombia se puso de moda en las décadas de 1940 y 1950 durante los gobiernos conservadores de Ospina Pérez y Laureano Gómez, y desató una violencia física que nos ha seguido hasta el presente. En los 1980 y 1990 fue encarnada por los poderosos carteles de la droga y reconocidos políticos que trenzaron alianzas con estos para obtener posiciones de poder. Pero ningún gobierno de la historia política colombiana le ha ganado en perversidad al del expresidente y senador que hoy programa marchas para acabar con el legado de Santos, que no es otro que haber convencido a la guerrilla de las FARC de abandonar la política de las armas para hacer política con discursos e ideas.

No nos debería sorprender, entonces, que el país del “Sagrado Corazón” haya sido gobernado por verdaderos y sanguinarios déspotas, llevados al poder por una masa de votantes profundamente religiosa que cada domingo llena las iglesias para la bendición del cura o del pastor, pero que mira al prójimo por encima del hombro y practica las tesis del sálvese quien pueda y del ojo por ojo. Tampoco nos debería sorprender el último ranquin del “World Happines Report”, que nos ubica entre las naciones más felices del mundo. No olvidemos la sentencia de Karl Marx “sie ist das opium des volkes” (“La religión es el opio de los pueblos”), pues en una traba eterna como la que vive Colombia desde la Colonia cualquier cosa es posible.

Twitter: @joaquinroblesza/ E

10.17.- BRASIL: JUSTICIA FISCAL PARA ACABAR CON LA POBREZA Y DESIGUALDAD – Grazielle David

 30 03 2017.- La crisis económica de 2008 fue utilizada como justificación para la adopción de medidas de austeridad en Europa.  Los resultados han sido catastróficos, especialmente en países como Grecia y España, por lo que incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI)[i] ha tenido que reconocer, por medio de estudios empíricos, que los recortes presupuestarios durante las recesiones económicas tienden a ampliar los déficits fiscales y prolongar la recesión, ampliando los niveles de desempleo y desacelerando la recuperación económica.

Con un efecto un poco más tardío de la crisis, actualmente es América Latina la que está siendo bombardeada con las mismas medidas de austeridad. Entretanto, en lugar de tomar en cuenta su entendimiento sobre los efectos perjudiciales de las medidas de austeridad en caso de crisis económica, en esta región el FMI defiende a los gobiernos que adoptan medidas de ajuste fiscal extremo[ii].

Brasil se ha destacado por el volumen, intensidad y perversidad de las medidas de austeridad adoptadas.  El gobierno de Temer, que llegó al poder en 2016 después de la destitución de la presidenta democráticamente electa, ha adoptado un acelerado paquete de maldades contra el pueblo brasileño.  Es importante destacar que tanto el presidente como sus ministros están profundamente implicados en las denuncias de corrupción en proceso, el país vive un escenario de crisis institucional y política, y las propuestas del gobierno nunca fueron sometidas al voto popular.

Entre las medidas más perversas, el gobierno de Temer presentó y aprobó en el Congreso Nacional, en 2016, una propuesta de Enmienda a la Constitución[iii]para instaurar un “nuevo” régimen fiscal, el cual determina que los gastos primarios, donde están todos los gastos sociales, tendrán un techo a partir de 2017: corresponderán al valor pagado en 2016 reajustado apenas por la inflación.

En la práctica, eso representará un congelamiento de los gastos sociales por 20 años, o aun peor, como la población crecerá en un 9% y la población de tercera edad se duplicará en 20 años[iv], los gastos sociales per cápita serán de hecho reducidos.  Es importante destacar que existe en el país una normativa que permite contingencias presupuestarias para atender la meta de superávit primario, de acuerdo con la Ley de Directrices Presupuestales.  Si la meta fuese muy restrictiva, los gastos sociales no serían simplemente congelados, sino inferiores en comparación con el año anterior.  Ampliando el análisis, cuando el país vuelva a crecer, ninguna recaudación adicional del país podrá ser utilizada en gastos sociales para ampliar derechos, debido al techo de gastos primarios, y solamente podrá ser utilizada en gastos financieros, para pagar intereses y deuda.

Si bien es cierto que se están adoptado en algunas partes del mundo medidas de control sobre los gastos primarios, sin embargo, el caso brasileño resulta único´porque: I.  Fue determinado por enmienda constitucional; II. Tiene un plazo excesivo de 20 años, lo cual inviabiliza la adopción de otras políticas fiscales por futuros gobiernos electos democráticamente; III. Imposibilita el crecimiento real de los gastos sociales al limitarlos a la corrección inflacionaria, en lugar de a la variación a mediano plazo del PIB como en muchos países europeos; IV. Hace abstracción de cualquier necesidad social que demande mayores inversiones sociales.  Por ejemplo, solamente el envejecimiento poblacional demandaría un crecimiento de 37% en el gasto de salud[v].

En perspectiva, si esa Enmienda hubiese sido aprobada desde 2013, el presupuesto de la salud en 2015 habría sido de casi la mitad de lo que fue realmente, R$ 55 billones en lugar de R$ 100 billones.  En los próximos 20 años se prevé una reducción del 25% a una política pública cuyo financiamiento ha sido históricamente seriamente insuficiente[vi].

De esta manera, la Enmienda Constitucional n.95/2017, previamente conocida como PEC 241 y después como PEC 55, es enteramente incompatible con las obligaciones en derechos humanos.  Así lo afirmó en una Declaración el relator especial de las Naciones Unidas (ONU) para la extrema pobreza y los derechos humanos, Philip Alston[vii], que considera que la enmienda afectará de forma más intensa a los brasileños más pobres y vulnerables, además de ampliar las desigualdades en una sociedad ya bastante desigual.

Observaciones de la ONU 

El comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU ya emitió direcciones específicas a ser observadas por los países que forman parte del Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales cuando se adopten medidas en respuesta a crisis económicas.  Para estar en acuerdo con el Pacto, las medidas fiscales deben: ser temporales; estrictamente necesarias y proporcionales; no discriminatorias; tomar en consideración posibles medidas alternativas, incluyendo medidas tributarias; identificar y proteger el contenido mínimo y central de los derechos humanos; y ser adoptadas solamente después de un cuidadoso análisis con genuina participación social en el proceso de toma de decisión, especialmente de los grupos e individuos afectados[viii].

Con la EC 95, el gobierno de Temer falló en considerar todos esos criterios.  La Enmienda no es temporal, pues se extiende por 20 años y más allá del periodo de la crisis económica.  El techo a los gastos sociales afectará desproporcionalmente a los más vulnerables, como a las mujeres e infantes negros pobres, que son justamente los que más dependen de los servicios públicos como salud y educación.  No se consideraron medidas alternativas, especialmente las que podrían mejorar y ampliar las recetas de forma más equitativa.  Algunas posibilidades serían: I. Combatir la evasión fiscal que representaría un crecimiento del 27% del valor de recaudación[ix], lo que en 2015 correspondió a R$ 500 billones; II. Ampliar la contribución de los súper ricos con la revocación de la no tributación sobre los lucros y dividendos en el impuesto a la renta, que en 2015 hubiese correspondido a R$ 43 billones[x]. Con esas medidas se podría haber evitado recortes drásticos en el gasto social. Finalmente, el gobierno y varios congresistas no realizaron análisis sobre los efectos de las medidas, ni permitieron la participación social adecuada, al apresurar la aprobación de la Enmienda e inviabilizar la realización de Audiencias Públicas que ya estaban previamente aprobadas.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)[xi] al considerar todos esos elementos presentados en Audiencia Pública instó al gobierno brasileño a respetar los principios de progresividad en la realización de los derechos humanos y de no regresión social, en conformidad con el Protocolo de San Salvador, que Brasil ratificó en 1996.  De acuerdo con ese documento, los países signatarios tienen prohibido adoptar medidas políticas y legales, sin justificación adecuada, que empeoren la situación de gozo de los derechos económicos, sociales y culturales por la población.

Protección al sector financiero

 En la evaluación[xii] de la Inesc al presupuesto de Brasil para 2017 es posible observar los primeros indicios de irrespeto tanto a las orientaciones de la ONU como de la CIDH, lo que implicará una afrenta a los derechos sociales de las brasileñas y de los brasileños como resultado de la austera EC 95.  Entre 2016 y 2017 hubo un aumento del 17,20% de los recursos públicos para gastos financieros.  Por otro lado, los gastos primarios sufrieron una reducción del 14,2% en su tajada del pastel del presupuesto de la Unión.

Los datos presupuestarios evidencian que son las funciones y programas presupuestarios relacionados con las poblaciones en mayor riesgo los que más perderán.  Como ejemplo, la función “Derechos de la Ciudadanía” tuvo la mayor pérdida presupuestaria.  Nominalmente, esa función bajó de R$ 2,4 billones en 2016 a R$ 1,6 billones en 2017, un recorte del 47%.  Dentro de esa función, el programa más golpeado fue el de “Políticas para las Mujeres: Enfrentamiento a la Violencia y Autonomía” que tuvo una reducción del 52%.  Ese es el Programa que garantiza, por ejemplo, la atención a las mujeres en situación de violencia. Esa acción presupuestaria se redujo en R$ 5,5 millones en 2017.  En contrapartida, para los intereses, en 2016 se pagaron como parte de la deuda interna y externa R$ 381 billones, y en 2017 la previsión es de R$ 557 billones, lo que representa un aumento de 46%.

Es decir, mientras el porcentaje del gasto financiero creció entre 2016 y 2017, los gastos primarios se redujeron, probando que la lógica de la EC 95 es fijar recursos cada vez más protegidos para el sector financiero y cada vez más limitados para los derechos humanos.  Esto atropella los principios de no regresión social, no discriminación y de uso máximo de recursos disponibles para la realización progresiva de los derechos humanos.  (Traducción: Latindadd y ALAI). 

 

*Grazielle David es asesora política del Inesc, magister en economía de la salud, especialista en derecho sanitario y bioética.

[i] FMI. Expansionary Austerity: New International Evidence. IMF Working Paper. 2011. Disponible en: http://www.imf.org/external/pubs/ft/wp/2011/wp11158.pdf

[ii]  IMF Fall Meeting, Outubro de 2016. Disponible en: http://exame.abril.com.br/economia/gerente-do-fmi-defende-pec-do-teto-do-gasto-publico/

[iii] Íntegra de la Enmienda Constitucional n. 95/16. Disponible en:http://www.planalto.gov.br/ccivil_03/constituicao/emendas/emc/emc95.htm

[iv] IBGE. Disponível em: http://www.ibge.gov.br/home/

[v]  Proyecto Salud Mañana de la Fiocruz. Disponible en:  http://bit.ly/2mD2yab

[vi]  Consejo Nacional de Salud y Consejo de los Secretarios Municipales de Salud. Disponible en:  http://www.conass.org.br/nota-conjunta-conass-e-conasems-sobre-a-pec-241/.

[vii] http://bit.ly/2lZO7Jw

[viii]  ONU. Relatório sobre medidas de austeridad y derechos socioeconómicos, 2016.Disponible en: http://www.ohchr.org/Documents/Issues/Development/RightsCrisis/E-2013-82_en.pdf.

[ix]  Estatal. Evasión Fiscal en Brasil llega a 27% del Total Recolectado, de acuerdo con la ONU. Disponible en: http://bit.ly/2j614Rm

[x]    Orair y Gobetti. Progresividad Tributaria: la agenda olvidada. 2015.  Disponible en:

http://bit.ly/2n06hQk

[xi]  Comunicado después de la Sesión 159ª de la CIDH. Disponible en:http://www.oas.org/es/cidh/prensa/Comunicados/2016/183A.asp

[xii]  INESC. A EC 95 en la real. 2017. [en el preludio]

https://us-mg5.mail.yahoo.com/neo/launch?.rand=13o1ucdba3j23#8234859473

 

9.17.- SEÑALES MONETARIAS – Salomón Kalmanovitz

La política monetaria continuó relajándose con la decisión de reducir la tasa de interés por tercera vez el pasado 24 de marzo, para dejarla en 7 %. Las justificaciones fueron básicamente dos: la inflación descendió más de lo esperado en febrero, neutralizando el aumento del IVA a los bienes de consumo, y la economía se está debilitando rápidamente.

26 Mar 2017.- Después de aumentar las tasas de interés con fuerza para contrarrestar los efectos de la gran devaluación del peso y la intensa inflación que produjo el fenómeno de El Niño, la junta directiva puede descansar con los resultados alcanzados: el desequilibrio externo se redujo porque las importaciones absorbieron el impacto de la pérdida de valor del peso, pero además porque la demanda efectiva se debilitó con el encarecimiento del crédito propiciada por la política monetaria dura; algo similar sucedió con la inflación, que se viene desacelerando y se espera que termine de 4 % en 2017 y alcance la meta del 3 % en 2018.

Gracias a las condiciones climáticas favorables a la producción de alimentos, estos bajaron de precio, aunque el resto de productos sí reflejó el aumento de tres puntos del IVA sobre la canasta de consumo. Como este es un choque de una sola vez, se espera que no siga incidiendo en los indicadores de inflación en lo que resta del año.

Los datos sobre la actividad económica son preocupantes. La Encuesta sobre Expectativas de la Industria, de Fedesarrollo, informa que la confianza se ubica en el punto más bajo desde febrero de 2013, derivado de un volumen de pedidos deteriorado y un aumento de los inventarios o bienes producidos sin vender. Según la encuesta manufacturera del DANE, la producción cayó levemente en enero, aunque sus ventas aumentaron 1,7 %. Las ventas del comercio al por menor en enero marcaron una reducción de más del 2 %, aunque si se excluyen vehículos y combustibles se reducen 0,8 %.

Los datos sobre empleo también son mediocres: en enero de 2017 aumentó sólo 0,4 % y el desempleo también aumentó, o sea que hubo más personas buscando trabajo y no lo encontraron. El Gobierno dejó de impulsar la formalización del empleo por medio de la eliminación de los costos parafiscales de la nómina, pues no aceptó eliminar las contribuciones a las cajas de compensación o por lo menos hacerlas voluntarias. Estas instituciones constituyen un adefesio de estirpe falangista que recibe una lluvia de contribuciones que desperdician lamentablemente, a la vez que contribuyen al desempleo y a la informalidad.

La votación de los miembros de la junta del Banco de la República para tomar la decisión de reducir 0,25 % la tasa de interés fue de cuatro que hicieron mayoría por la medida, uno que consideró que no estaban dadas las condiciones para reducirla, y el ministro de Hacienda, quien abogó por una reducción de 0,5 %. Es reconfortante el hecho de que el Gobierno no puede imponer sus puntos de vista a la junta, aunque le resta credibilidad al banco central que se le presione públicamente para que siga los dictámenes del Ejecutivo.

Este Gobierno ha sido bastante insensible a la necesidad de que existan poderes independientes de su dominio. Me refiero a presiones del presidente sobre el Consejo de Estado y otras cortes o su reticencia para tener un departamento de estadística independiente (no tiene presentación que el director del DANE entregue informes en el Palacio de Nariño), o a que el nuevo catastro quede libre de presiones políticas, pues no debe pertenecer a Hacienda ni a

Planeación.http://www.elespectador.com/opinion/senales-monetarias-columna-686436

8.17.- TLCAN a cirugía – Beethoven Herrera

Estados Unidos ha declarado prioritario revisar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, por sus siglas en inglés), pues desde la su campaña, Trump reiteró que dicho acuerdo había estimulado el traslado de empresas a México, buscando aprovechar la mano de obra más barata. Tras ser confirmado, el nuevo secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, ha declarado que dicho tratado solo ha servido para que su país pierda inversiones y empleos; y que asumirá posiciones agresivas, argumentando que hay que solidificar primero las relaciones con los vecinos. (Portafolio 6/3/17).

Entre los temas que serán motivo de reforma están las normas de origen, que definen los componentes externos a la región que pueden incorporar los productos comercializados entre los socios, además de revisar la estabilización cambiaria entre dólar y peso, y las diferencias salariales entre los dos países. Esto último será complejo, ya que los salarios obedecen a variables económicas y legales de cada país, y no existe experiencia de armonización salarial entre países.

Una de las justificaciones de la negociación del tratado era que si México dinamizaba su desarrollo, impulsado por el Nafta, la migración hacia el norte se reduciría. Ello no ha ocurrido, pues entre 1994 y el 2000 la emigración aumentó 79 por ciento.

Las autoridades mexicanas han asumido la posibilidad de revisión del tratado sin dramatismo, argumentando que las normas que la OMC ha aprobado después de la entrada en vigencia del Nafta, establecen un marco de referencia para cualquier negociación, que, en todo caso, nivela un poco el campo, y quizá por ello algunos asesores de Trump han hablado de retirar a su país de la OMC. Reagan retiró a Estados Unidos de la Unesco, argumentando que estaba sesgada en contra de su país.

Mientras Trump muestra el déficit comercial de 60 mil millones de dólares con México como la causa para la renegociación, analistas independientes sostienen que esa versión de México ganador, no es tan exacta. Como ha mostrado Mark Weisbrot, por su ingreso per cápita, el país azteca se ubica en la posición 15 entre 20 naciones del continente, la tasa de pobreza fue 55,1 por ciento en el 2014 frente al 52,4 por ciento en 1994, en tanto que los salarios reales solo han aumentado 4,1 por ciento en 21 años. Respecto de la inversión extranjera, cabe destacar que el 80 por ciento de la banca en México es propiedad extranjera; y si la ratificación del Nafta se defendió argumentando que un tratado haría irreversibles las reformas adoptadas, ¡ahora ellas van a ser modificadas! (The Huffington Post, México 28-02-17).

Trump no alcanza a comprender la complejidad global del proceso económico mundial, los impactos del cambio técnico, ni la evolución de la productividad de los diversos actores económicos. De modo que, aún si se modifica el Nafta, las tendencias profundas de reordenamiento económico mundial seguirán su curso.

Beethoven Herrera Valencia Profesor U. Nacional y Externado beethovenhv@gmail.com

ww.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/nafta-a-cirugia-beethoven-herrera-valencia-13-de-marzo-de-2017-504061

  

7.17.- UNA REFORMA SANITARIA TAN MALA QUE IMPRESIONA – Paul Krugman

El armatoste que ha presentado Paul Ryan solo se entiende desde la descomposición intelectual de los republicanos

Para cualquiera que esté al tanto de la política sanitaria estadounidense, hace mucho que resultaba evidente que los republicanos nunca idearían un sustituto viable para la reforma del sector de 2010 (Ley de Asistencia Sanitaria Asequible u Obamacare). Pero el proyecto de ley revelado esta semana es peor de lo que los cínicos esperaban; su grado de atrocidad resulta casi surrealista. Y el proceso por el que se ha materializado nos dice mucho de la situación del Partido Republicano.

10 mar 2017  Teniendo en cuenta la retórica que los republicanos han empleado estos últimos siete años para atacar la reforma sanitaria, podríamos haber supuesto que prescindirían de toda la estructura de la LASA; que liberalizarían, eliminarían las subvenciones y dejarían que el libre mercado obrase su magia. Esto habría resultado devastador para los 20 millones de estadounidenses que han conseguido cobertura sanitaria gracias a la ley, pero al menos habría sido coherente desde un punto de vista ideológico.

Sin embargo, los dirigentes republicanos no estaban dispuestos a hacer de tripas corazón. Lo que nos han presentado, en cambio, es un batiburrillo al que los conservadores, con cierta razón, se refieren como Obamacare 2.0. Pero sería mejor llamarlo Obamacare 0.5, porque es un plan a medio hacer que acepta la lógica y las líneas generales de la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible, a la vez que debilita catastróficamente sus disposiciones fundamentales. Si se aprueba, el proyecto de ley conducirá, casi con seguridad, a una mortífera espiral de primas por las nubes y coberturas desmoronadas. Lo que lleva a preguntarse qué sentido tiene.

Obamacare se sustenta sobre tres pilares principales. Las aseguradoras están controladas, y se les impide que nieguen la cobertura o cobren precios más altos a los estadounidenses que ya están enfermos. Las familias reciben subvenciones vinculadas tanto a la renta como a las primas, para ayudarlas a contratar un seguro. Y existe una penalización para quienes no lo contraten, con el fin de empujar a la gente a hacerlo aunque esté sana.

El Trumpcare —la Casa Blanca insiste en que no la llamemos así, lo que significa que debemos hacerlo— conserva algo de esos tres elementos, pero en una forma drásticamente debilitada, lo que probablemente resulte desastroso.

A las aseguradoras se les sigue prohibiendo que excluyan a las personas enfermas, pero se les permite que cobren a los estadounidenses más mayores -que son los que más

necesitan un seguro— primas mucho más altas.

Las subvenciones siguen ahí, en forma de desgravaciones fiscales, pero ya no están vinculadas a la renta (siempre que esta sea inferior a 75.000 dólares) ni al precio del seguro.

Y el impuesto para los que no contraten un seguro se convierte en un pequeño recargo —pagado a las aseguradoras, no a la Administración— para aquellos que lo contraten tras haber dejado caducar el suyo.

Los jóvenes adinerados podrían acabar ahorrándose algún dinero gracias a estos cambios. Pero las consecuencias para los más mayores y menos ricos serán devastadoras. La Asociación Estadounidense de Jubilados (AARP, en sus siglas en inglés) ha hecho los cálculos: una persona de 55 años que gane 25.000 dólares al año acabará pagando 3.600 dólares más cada año por el seguro; esa cifra sube hasta los 8.400 dólares para una persona de 64 años que gane 15.000 dólares al año. Y eso, antes de la espiral mortífera.

Porque la combinación de repunte de precios y penalizaciones reducidas llevaría a muchos estadounidenses sanos a prescindir del seguro. Ello incrementaría el riesgo conjunto de la población, lo cual dispararía las primas (y, recuerden, las subvenciones ya no se adaptarían para compensar esa subida). La consecuencia sería que aún más gente abandonase el sistema. Los republicanos se han hartado de decir que Obamacare se hunde, lo que no es cierto. Pero, si Trumpcare se pusiese en práctica, se hundiría en un minuto de los de Mar-a-Lago.

¿Cómo es posible que los republicanos de la Cámara, encabezados por Paul Ryan, quien según siguen asegurándonos los medios, es un hombre inteligente y un auténtico cerebro de la política, hayan pergeñado tal monstruosidad? Por dos motivos.

Primero, que la capacidad de análisis y elaboración de políticas de los republicanos se ha reducido hasta volverse insignificante. Sí que hay conservadores expertos en política, pero el partido no los quiere, quizás porque su propia aptitud los vuelve poco fiables desde un punto de vista ideológico (una hipótesis de la que dan cuenta las prisas por aprobar este proyecto de ley antes de que la imparcial Oficina Presupuestaria del Congreso pueda calcular sus costes o sus efectos). Resumiendo, los hechos y los análisis serios son los enemigos de la derecha moderna; la política queda en manos de chapuceros que no son capaces ni de entender las ideas más simples.

En segundo lugar, a los republicanos parecen haberles traicionado sus impulsos de Robin Hood al revés. No se puede lograr que algo como Obamacare funcione sin ayudar a las familias de clase baja lo suficiente para que los seguros les resulten asequibles. Pero el Partido Republicano moderno siempre quiere proporcionar comodidad a los acomodados y afligir a los afligidos; así que el proyecto de ley acaba suprimiendo los impuestos que pagan los ricos y que sirven para financiar las subvenciones, y aleja las subvenciones en sí de aquellos que las necesitan para redirigirlas hacia los que no.

Ante este plan sanitario que parece un chiste malo, uno podría preguntarse qué fue de todas aquellas proclamas sobre que Obamacare era un sistema terrible e inservible que los republicanos sustituirían de inmediato por algo mucho mejor (por no mencionar las promesas de Donald Trump de un “seguro para todos” y una “sanidad excelente”).

Pero la respuesta, por supuesto, es que todos mentían, todo el tiempo, y lo siguen haciendo. En esto, al menos, la unidad republicana sigue admirablemente intacta.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía. © The New York Times Company, 2017. Traducción de News Clips.

http://economia.elpais.com/economia/2017/03/10/actualidad/1489157894_045954.html

6.17.- CONTRATOS “FAST TRACK” – Luis Carlos Véle

En Colombia se puso de moda la combinación inglesa de palabras fast track para describir el sometimiento de procesos vía rápida. Bajo esa premisa se busca aligerar el debate en el Congreso de, por ejemplo, los acuerdos de paz entre el Gobierno y las Farc y lograr su aprobación sin que se les adicionen o recorten elementos originales. Es decir, así algunos no lo quieran aceptar, el fast track es como el vestido de Iron Man: una coraza blindada y reforzada con cohetes a propulsión que le permite atravesar lo que se le ponga en frente sin mayor resistencia.

6 Mar 2017.- Pues ese supervestido se lo pusieron también hace unos meses a la contratación de proveedores de logística en las zonas veredales de normalización de las Farc. Según el acucioso trabajo de Mario Villalobos, de Red Más Noticias, el Gobierno contrató más de $53.000 millones en menos de 24 horas con empresas que no tendrían la capacidad de construir los campamentos de las Farc. Esos mismos campamentos de los que la guerrilla se ha quejado y que hemos visto por televisión, en muchos casos incompletos y mal dotados.

Las empresas contratadas fueron JT Soluciones Integrales, Distribuidora Remen, Sama Distribuidora y Comercializadora y Romart del Llano. Según constató Villalobos, ninguna de ellas se especializa en construcción de obras civiles o instalación de servicios públicos y en sus certificados dicen que realizan actividades que van desde el comercio de animales vivos hasta la ferretería. Incluso, una de ellas funciona en una bodega de almacenamiento de panela.

El Gobierno dice que firmó esos contratos bajo la figura de urgencia manifiesta, que se define como una situación que puede decretar cualquier autoridad administrativa sin autorización previa cuando se presenten situaciones relacionadas con los estados de excepción, hechos de calamidad o constitutivos de fuerza mayor, o desastres que demanden actuaciones inmediatas, el lío es que, tal y como lo reconocen las Farc, la necesidad de la construcción de estas zonas veredales es producto de un acuerdo político y no de un desastre natural. Aceptarlo convertiría a los miembros de esa guerrilla automáticamente en damnificados.

Esta historia tomó un giro adicional este fin de semana. El sábado se conoció la renuncia de la directora del Fondo del Programa Especial para la Paz, María Inés Restrepo, encargada de firmar esos contratos. La doctora Restrepo estuvo en ese cargo por 20 años y también estuvo detrás de la contratación del fallido proceso de paz de San Vicente del Caguán y desmovilización de los paramilitares durante el gobierno Uribe. Según un comunicado de la Presidencia, la doctora Restrepo se retira por razones personales.

Pero en todo esto quedan muchas preguntas que si no las aclaran las autoridades y las entidades de control, seguro serán descubiertas tarde o temprano por la prensa: ¿quiénes están realmente tras las empresas que recibieron los millonarios contratos? ¿La renuncia de la señora Restrepo tiene algo que ver con es? ¿Por qué las copias de los contratos que fueron entregados a Red Más Noticias tenían unas franjas blancas que cubrían información? ¿Qué trataban de esconder? ¿Quién quería esconder detalles? Sería absurdo que quisieran mercachiflar con la paz. A los que defendimos el proceso nos acaban de meter un balonazo en el estómago.

http://www.elespectador.com/opinion/contratos-fast-track-columna-683187

 

5.17-.CÓMO SOBREVIVIR A LA ERA TRUMP – Joseph E. Stiglitz

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. OLIVIER DOULIERY / POOL EFE
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. OLIVIER DOULIERY / POOL EFE

En apenas un mes, y a un ritmo vertiginoso, el presidente de EE UU, Donald Trump, ha logrado propagar caos e incertidumbre. No es de extrañar que tanto ciudadanos como líderes empresariales, así como la sociedad civil y el Gobierno, realicen esfuerzos por responder apropiada y eficazmente. Ningún punto de vista sobre el camino a seguir es necesariamente provisional, ya que Trump aún no ha propuesto legislación detallada y el Congreso y los tribunales no han respondido plenamente a su chorrera de decretos. Sin embargo, el reconocimiento de la incertidumbre no es justificación para la negación.

25 feb 2017– Por el contrario, ahora está claro que lo que dice Trump y los tuits que escribe deben ser tomados en serio. Tras las elecciones del mes de noviembre, existía una esperanza casi universal sobre que él abandonaría el extremismo que caracterizó a su campaña electoral. Ciertamente, se pensaba, este maestro de la irrealidad iría a adoptar una forma de ser distinta al momento de asumir la maravillosa responsabilidad de lo que a menudo se llama el cargo más poderoso en el mundo.

Algo similar ocurre con cada nuevo presidente de Estados Unidos: independientemente de si votamos a favor del nuevo titular del cargo, proyectamos en él la imagen que nosotros tenemos en mente de lo que queremos que dicha persona sea. Pero, si bien la mayoría de los funcionarios electos aceptan ser todo lo que las personas quieren que sea, Trump no ha dejado entrever ninguna duda sobre que él tiene la intención de hacer lo que él dijo que haría: una prohibición de la inmigración musulmana, un muro en la frontera con México, una renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la derogación de las reformas financieras Dodd-Frank de 2010, y mucho más, incluso Trump hará lo que sus propios partidarios pensaron que no llegaría a hacer.

En algunas oportunidades he criticado aspectos y políticas específicas del orden económico y de seguridad, el mismo que fue creado tras la II Guerra Mundial sobre la base de las Naciones Unidas, la OTAN, la Unión Europea y una red de otras instituciones y relaciones. Sin embargo, existe una enorme diferencia entre los intentos por reformar estas instituciones y sus relaciones para que puedan servir mejor al mundo y una agenda que busca destruirlas de manera categórica.

Uno de los desafíos durante esta nueva época será permanecer vigilantes y, siempre y cuando sea necesario, resistir

Trump ve el mundo en términos de un juego de suma cero. En realidad, la globalización, si es bien administrada, es una fuerza de suma positiva: EE UU gana si sus amigos y aliados —ya sea Australia, la Unión Europea o México— son más fuertes. Pero el enfoque de Trump amenaza con convertir la globalización en un juego de suma negativa: EE UU también perderá. Ese enfoque quedó claro desde su discurso inaugural, en el cual su repetido conjuro “Primero, Estados Unidos”, con sus connotaciones históricamente fascistas, confirmó el compromiso que Trump tiene con sus estrategias más feas. Las Administraciones anteriores siempre han tomado en serio su responsabilidad de promover los intereses de EE UU. Pero las políticas que perseguían, por lo general, se enmarcaban en términos de una comprensión ilustrada de lo que significa el interés nacional. Los estadounidenses, según ellos, se benefician de una economía mundial más próspera y una red de alianzas entre países comprometidos con la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho.

Si hay una luz de esperanza en el nubarrón Trump es un nuevo sentido de solidaridad con respecto a los valores fundamentales, tales como la tolerancia y la igualdad, que ahora se sustentan por la toma de conciencia del fanatismo y misoginia —ya sean manifiestos o encubiertos — que encarnan Trump y su equipo. Y dicha solidaridad se ha tornado mundial, y Trump y sus aliados enfrentan protestas y rechazo a lo largo y ancho del mundo democrático.

En EE UU, la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), que había previsto que Trump pisotearía los derechos de las personas individuales, ha demostrado que está tan preparada como siempre para defender los principios constitucionales fundamentales, tales como el debido proceso, la igualdad de protección y la neutralidad oficial con respecto a la religión. Y durante el mes pasado los estadounidenses han apoyado a la ACLU con millones de dólares en donaciones.

El presidente amenaza con convertir la globalización en un juego de suma negativa donde EE UU también perderá

Del mismo modo, a lo largo y ancho de EE UU, los empleados y clientes de las empresas han expresado su preocupación respecto al apoyo que algunos directores ejecutivos y miembros de las juntas directivas brindan a Trump. De hecho, como grupo, los líderes e inversionistas corporativos estadounidenses se han convertido en los facilitadores de Trump. En la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de este año en Davos, muchos ya empezaron a salivar sólo con pensar en las promesas de recortes de impuestos y desregulación, mientras ignoraban el fanatismo de Trump —sin mencionarlo ni siquiera en una sola de las reuniones a las que asistí—, así como ignorando también su proteccionismo.

La falta de coraje fue aún más preocupante: estaba claro que muchos de los que estaban preocupados por Trump tenían miedo de elevar sus voces, ya que podría ocurrir que ellos (y el precio de las acciones de sus empresas) se vayan a convertir en el blanco de un tuit. El miedo omnipresente es un sello característico de los regímenes autoritarios, y ahora lo estamos viendo en EE UU por primera vez en mi vida adulta.

Como resultado, la importancia del Estado de derecho, que otrora fue un concepto abstracto para muchos estadounidenses, se ha convertido en algo muy concreto. Bajo el Estado de derecho, si el Gobierno quiere evitar que las empresas contraten a terceros y subcontraten internacionalmente, tiene que promulgar leyes y adoptar regulaciones para crear los incentivos adecuados y desalentar el comportamiento que le es indeseable. El Gobierno no intimida ni amenaza a empresas en particular, ni tampoco retrata a los traumatizados refugiados como una amenaza a la seguridad.

Los principales medios de comunicación de Estados Unidos, como The New York Times y The Washington Post, se han negado, hasta ahora, a ver como normal el sacrificio de los valores estadounidenses que lleva a cabo Trump. No es normal que EE UU tenga un presidente que rechace la independencia judicial; no es normal sustituir a los oficiales militares y de inteligencia del más alto rango e importancia, quienes se encuentran en el núcleo de la formulación de políticas de seguridad nacional, con un fanático acérrimo de los medios de comunicación que es de extrema derecha; y no es normal que Trump, en el momento que se encontró frente a la más reciente prueba de misiles balísticos de Corea del Norte, se dedique a promocionar los negocios de su hija.

Sin embargo, cuando nos vemos constantemente bombardeados por acontecimientos y decisiones completamente inaceptables y que se pasan de la raya, es fácil empezar a adormecerse y comenzar a mirar más allá de los grandes abusos ya ocurridos, fijando la mirada en las aún más grandes parodias que vendrán. Uno de los principales desafíos durante esta nueva época será permanecer vigilantes y, siempre y cuando sea necesario, resistir.

JOSEPH E. STIGLITZ, PREMIO NOBEL DE ECONOMÍA, ES PROFESOR UNIVERSITARIO DE LA UNIVERSIDAD DE COLUMBIA Y ECONOMISTA EN JEFE DE LA INSTITUCIÓN ROOSEVELT. SU LIBRO MÁS RECIENTE ES ‘THE EURO: HOW A COMMON CURRENCY THREATENS THE FUTURE OF EUROPE’. COPYRIGHT: PROJECT SYNDICATE, 2017.

http://economia.elpais.com/economia/2017/02/23/actualidad/1487856392_138758.html

 

4.17-. BOGOTÁ 2017-2117: CAPITAL GLOBAL DEL BUS ROJO – Aurelio Suárez

Estudié la costosísima publicación de Peñalosa sobre la “Gran Transformación” que le espera a Bogotá en su segundo mandato, donde aparecen 32 fotografías suyas en 98 páginas, adobadas con exceso de promesas, ciertas falsedades y varios padrenuestros ajenos.

17 Ene 2017.-  Lo que resta de mandato son 1.095 días y en ese lapso deberá cumplirse el rosario de ofertas. La principal es que hará 140 kilómetros más de troncales de Transmilenio, 12 nuevas y dos extendidas. En simple aritmética significa construir un kilómetro cada 7,8 días.

De lograrlo, a mediano plazo los buses BTR completarían 280 kilómetros, que al compararlos con los proyectados 32 kilómetros de metro “esbelto y elevado”, daría solo un kilómetro de metro por cada 8,75 de Transmilenio. Por ende, la “gran trasformación” relevante será el metro cercado de buses rojos, hasta por debajo, según muestra el render de la portada.

Peñalosa se ufanó: “Habrá buses por los próximos 100 años y por todos lados”. La tarea de este expresidente del instituto ITDP, sembrador de articulados por el orbe, es volver a Bogotá la capital mundial del bus rojo, “el mejor sistema para un país en vía de desarrollo”, como dijo al posesionarse.

Esa “transformación” implica: intervenir la Reserva Van Der Hammen, empezando la penetración con “seis troncales de Transmilenio”; meterse hasta Mosquera; urbanizar Lagos de Torca a partir de troncales; pavimentar algunas líneas férreas de acceso a la capital; Cable de Ciudad Bolívar dirigido para alimentar la línea exclusiva Metrobus; no construir nuevas vías sino extender la Caracas, tomarse la Cali, la Boyacá, la 68 y la Séptima, esta última para aliviar el colapso de la primera, un error para tapar otro.

La línea elevada del Metro, “si es que acertamos en 2022”, acorde dijo el gerente Escobar, quedará bloqueada por siglos venideros y servirá “para ver el paisaje”, como Peñalosa  sentenció de modo socarrón.

Aunque Peñalosa advirtió que no terminará mucho de lo prometido, que parte de su amañada “transformación” será para la posteridad, el tiempo lo acosará no solo para esa obra máxima, sino que también forzará, por ejemplo, inaugurar una cancha sintética cada 11 días; 73 viviendas sociales cada día para cumplir con las 80 mil propuestas; un kilómetro de ciclorrutas cada 2,5 días para cubrir el plan de 440, una utopía como la “del dicho al hecho” de la extraviada Bogotá Humana.

Ahora, pasemos a las falacias. Poner fotos de tramos cortos elevados de metros de París, Dubái, New York, Berlín y Santiago es asaltar a los lectores. El de la Ciudad Luz es subterráneo en 197 de 214 kilómetros totales; en Dubái todo el sector del centro, en red de 70 kilómetros, es subterráneo y elevado para suburbios, similar al diseño aprobado para Bogotá desde 2010; en New York más del 60% es subterráneo y se amplía por túnel como en la Segunda Avenida; en Berlín, nueve líneas en 146 kilómetros tienen muchos más tramos subterráneos y, en Santiago, la línea 1, que utiliza 49% de los pasajeros, luego del tramo elevado, se hunde para cruzar el área central. ¿Es confiable un alcalde que acomoda datos para promover un “metro barato” cuyo encanto es que deja saldos para troncales de buses?

Intenta embaucar en materias donde la encuesta “Bogotá cómo Vamos” lo desmiente: “Los avances en educación” contrastan con que, si bien en 2011 el 65% estaba satisfecho con los colegios públicos, para 2016 esa proporción cayó al 57%. En salud, mientras “un experto” propaga en la revista que las cuatro subredes “permiten eficiencia hospitalaria”, apenas el 40% de los usuarios registra satisfacción en tanto en 2011 era el 56%, y la Personería, iniciando 2017, denunció hacinamiento del 128% en el hospital de Kennedy y del 196% en el de Santa Clara.

En seguridad, pese a la publicitada reducción de delitos, 32% de los bogotanos en 2016 declararon haber sido víctimas, a contramano de 2011, cuando fue el 26%. Y como el 54% no denuncia, los resultados se fundan en subregistro.

En movilidad, solo 18% está satisfecho con Transmilenio, 1% debajo de 2015 y 10% menos que en 2012. La velocidad de la ciudad sigue bajando y entre enero y octubre de 2016 hubo 261 bloqueos de pasajeros por mal servicio. ¿Se rajó Peñalosa en vitales materias o es “incomprendido”? ¿Corrige “caos” o lo empeora?

La parte final del folleto se dedica a programas heredados. Habla del San Juan de Dios; del cable de Ciudad Bolívar; reclama un carril puesto en servicio del interminable deprimido de la 94; y cinco avenidas, Bosa (a instancias de Venus),  San Antonio, Rincón, la Sirena y Cali al sur, donde lo “destrabado” no supera el 45% de adelanto y entre todas suman cerca de 13 kilómetros de malla vial, menos del 0,5% de los 16 mil kilómetros totales. Aunque anuncia recuperar el “elefante blanco” del Comando de Policía al poco tiempo descartó el rescate y el hospital del Tintal sigue en servicios muy básicos. Pero, bueno, que destrabe…

Peñalosa trastoca todo para cumplir el Plan de plagar a perpetuidad de buses y troncales -a costo de 150 mil millones de pesos (de 2016) por kilómetro- a Bogotá para lo cual también atormenta al carro particular; endeudará  la ciudad; revivirá cobros de valorización por casi dos billones de pesos; incrementa todavía más el predial; venderá la ETB; subastará el 20% de la EEB y un billón más de activos públicos y, de 2016 a 2020, reducirá en pesos reales el presupuesto para los sectores de Educación, Integración Social, Desarrollo Económico y Hábitat.

Tal lesión estructural, gestada en el proyecto combinado ITPD-BRT-TransMilenio, favorecerá a un puñado de inversionistas, banqueros, operadores, firmas transnacionales como Volvo y a negociantes inmobiliarios a cargo de millones de personas por varias generaciones.

Estos hechos y propuestas han detonado gran inconformismo en la ciudadanía bogotana. No se ocultan diciendo que Peñalosa “conoce los problemas recurrentes de las urbes”; o que “falta comunicación”; o peor llamar “burros o puercos” a quienes – ante la insensatez anunciada- ejercen el legítimo derecho a la evaluación democrática por vía de la revocatoria.

http://www.elespectador.com/opinion/noticias/bogota/bogota-2017-2117-capital-global-del-bus-rojo-columna-675140

 

3.17 – DECEPCIONES DEL LIBRE COMERCIO – Eduardo Sarmiento

Los autores de la política, como Rudolf Hommes, atribuyen el resultado a que la economía no se abrió y en la práctica se mantuvo la misma protección del pasado. No es cierto. Los aranceles se redujeron de 40 % a 5 %, se adoptaron múltiples TLC, se eliminaron los subsidios a las exportaciones, se liberó el tipo de cambio y se le dio rienda suelta a la inversión extranjera. Otra cosa es que la política no haya tenido los efectos sobre la industria y las exportaciones previstos por sus autores.

11 feb 2017.- La economía se especializó en las actividades de ventaja comparativa, es decir, que pueden elaborarse más fácilmente, como commodities y servicios, que enfrentan serias limitaciones de demanda. Así, los beneficios de la apertura se reducen a la adquisición de los bienes industriales y agrícolas en el exterior a menores precios. Por su parte, la industria orientó los esfuerzos para adquirir las partes de los bienes en el exterior, más concretamente, sustituir el valor agregado por importaciones. Así, el crecimiento del sector ha estado acompañado de una caída igual o mayor del empleo.

El balance es claro. Entre 1967-1990 la economía evolucionó con superávit en cuenta corriente y la industria creció por encima del producto nacional. Luego, entre 1990 y 2016, la economía pasó a operar con déficit en cuenta corriente y la industria creció por debajo del producto. Mientras en el primer período el producto nacional avanzó cerca de 5 %, en el segundo lo hizo por debajo de 3,5 %.

El desempeño de Colombia tiene similitudes con la economía mundial. En todas partes los beneficios del comercio se han buscado por la vía de las importaciones. En la industria, luego de que en el pasado la mayor parte de los productos se elaboraban en el país de origen, se procedió a resquebrajar la cadena productiva y adquirir los componentes en los lugares más baratos. En el fondo, el medio para elevar la competitividad del sector ha sido sustitución del valor agregado por importaciones altamente intensivas en capital y tecnología. Así los países avanzados emplean el 20 % de la mano de obra y generan el 75 % del valor industrial.

El libre comercio se convirtió en una forma de aumentar el lucro individual sustituyendo mano de obra por capital. No se cumplió la concepción neoliberal que da por cierto que el comercio internacional es independiente del salario. Los hechos se encargaron de demostrar que el mercado propicia la inversión internacional y la industrialización, llevándose por delante los ingresos laborales. La participación del trabajo en el producto ha caído en la mayoría de los países. El malestar de los trabajadores le abrió el espacio a líderes como Trump, que sin conocer a fondo la materia, proponen recetas inviables.

El problema no es el qué del comercio, sino el cómo. Lo que se plantea es una organización que saque ventaja de las relaciones internacionales y la elevada productividad de la industria y la innovación sin degradar el salario. En la práctica se puede conseguir con sistemas arancelarios escalonados que propicien el aprendizaje en el oficio, cursos de competencia y actualización tecnológica, subsidios a la contratación de trabajadores informales, eliminación de las exenciones tributarias al capital y limitaciones a la salida y ocultación de patrimonios.

http://www.elespectador.com/opinion/decepciones-del-libre-comercio-columna-679394

2.17- NUBARRONES SOBRE COREA DEL SUR – Beethoven Herrera

Las protestas masivas de quienes exigen la renuncia de la presidenta de Corea, Park Geun-hye, acusada de corrupción, han alcanzado tal cobertura y persistencia que amenazan la continuidad del gobierno de la hija del dictador Park Chun Hee, padre de la industrialización coreana.

04 dic  DE 2016.-  Las manifestaciones coinciden con severas dificultades en el sector naviero, en Samsung y con denuncias por violaciones de los derechos laborales. Esas marchas se desencadenaron por el hallazgo de información de seguridad nacional en el computador de la asesora presidencial Choi Soon-sil, quien no tenía vinculación contractual, pero ejerció presiones para obtener donaciones forzosas de grandes empresas.

La naviera Hanjin Shipping afronta graves deudas, y a finales de agosto sus barcos no podían atracar en ningún puerto por el temor a embargos que hicieran perder espacio para otros buques. Hay sobreoferta de transporte marítimo y navíos con más capacidad, que hacen bajar los fletes y la rentabilidad de modo que no pudo reestructurar sus deudas ni llegar a un acuerdo como su competidora Hyundai, la cual también tiene problemas de dinero, pero consiguió financiamiento.

Samsung tuvo serios inconvenientes con el Note 7, que presentó recalentamiento y explosión de su batería en casi todos los países (excepto China), y como los problemas se presentaban incluso sin estar cargándose, las aerolíneas prohibieron transportarlo.
La deficiente respuesta de la empresa, incluso por fallas de los equipos entregados como reposición, afectó su credibilidad.

Al parecer, Samsung aceleró el lanzamiento de su Note 7 para adelantarse a la divulgación del iPhone 7, de modo que las ventajas del Galaxy (lector de iris, sumergible en agua, lápiz magnético) se perdieron al forzar los componentes para producir un smartphone ultradelgado.

El fundador de Samsung una vez declaró que la empresa “reconocería los sindicatos sobre mi cuerpo muerto”, pero ahora se ha conocido una presentación para jefes corporativos orientando contramedidas para dominar a los empleados. El material filtrado instruye a los administradores a “aislar a los empleados”, “castigar a los líderes” y “provocar conflictos internos”.

De acuerdo con China Labor Watch, los empleados de las fábricas de Samsung, algunos de ellos menores de edad, soportan hasta 100 horas extraordinarias forzadas por mes, trabajo no remunerado, de pie de 11 a 12 horas, abuso verbal y físico, discriminación grave de edad y sexo. Un empleado declaró haber dormido solo dos o tres horas por noche, mientras se preparaba la tableta Samsung Galaxy.

Así, Corea pasó, en medio siglo, de exportar pelucas a ser vendedor de barcos, automóviles, computadores, telefonía y televisores, pero la conjunción de la crisis política con las dificultades de empresas emblemáticas ha develado severas falencias en lo económico y político.

El milagro de ese tigre asiático esta teniendo una pausa.

*Profesor U. Nacional y Externado
beethovenhv@yahoo.com http://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/nubarrones-sobre-corea-del-sur-beethoven-herrera-502041

1.17 – ¿APROVECHARÁ CHINA EL PROTECCIONISMO DE TRUMP PARA LIDERAR EL COMERCIO MUNDIAL? – Javier J Navarro

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¿Es posible que China se beneficie de las políticas comerciales de Trump?Acabar con el Tratado Comercial del Pacifico ha sido una de las primeras medidas que ha firmado el presidente Trump. Es cierto que está cumpliendo una promesa electoral, pero ¿es una buena idea?

Donald Trump posiblemente sea el presidente más anti libre comercio en décadas que ha tenido EEUU. Antes de ser presidente ya empezó amenazando a los fabricantes de coches por fabricar en México, y ahora está empezando a ir a otros frentes, entre ellos, el Océano Pacífico.

     29 En 2017 El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Comercial

El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Comercial es el mayor acuerdo comercial jamás alcanzado, cooperando doce países: Australia, Brunei, Canadá, Chile, Estados Unidos (hasta el 23 de enero de 2017) Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Además estaba diseñado para que países adicionales se pudieran unir al mismo.

Comenzó como un acuerdo comercial entre Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur en 2005, al que en 2008 se iniciaron las discusiones para un acuerdo más amplio incluyendo a los otros países mencionados, que lo acabaron firmando en 2016. De momento, aunque firmando por todos, sólo ha sido ratificado por Japón.

El acuerdo reducía los aranceles de 18.000 productos, además de facilitar el comercio de servicios, incluyendo los digitales. Había sido considerado positivo por instituciones nacionales e Internacionales (y negativo por otras). Además, como señala el New York Times, al no incluir a China, estaba estratégicamente diseñado para contener la creciente influencia de la República Popular en Asia.

Dado que EEUU se ha retirado, queda pendiente por ver si sobrevivirá. Por un lado Shinzo Abe, el primer ministro de Japón ha afirmado que no tiene sentido mientras que otros países como Nueva Zelanda o Australia pretenden continuar con una versión modificada del mismo.

EEUU se aísla, mientras China se globaliza

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Donald Trump ha demostrado ser proteccionista, como nadie. Tampoco ha inventado nada nuevo. Existía una corriente anti importaciones (especialmente de Gran Bretaña) en las colonias antes de la revolución americana y en los años posteriores. Obama en cambio tenía una visión muy distinta de las cosas (nacido en Hawaii de padres de distintas razas, habiendo pasado parte de su niñez en Indonesia, y sus primeros años como adulto en California, Nueva York y Massachussets) tenía una visión del mundo muy global.

Donald Trump por su parte, tiene una forma de ver las cosas es muy distinta. La portada de la New York Times Magazine muestra el modo en el que la nueva Casa Blanca considera el mundo. Pasando del proteccionismo al aislacionismo.

Como os adelantó mi compañero Erlik, el fin del Acuerdo de Comercio del Pacífico (especialmente porque desaparece su principal socio), deja a China vía libre para liderar acuerdos comerciales. Porque en Pekín si creen en el libre comercio. No hay más que ver como se está esforzando en la Nueva Ruta de la Seda. Quiere conectar su economía a través de infraestructuras y acuerdos comerciales a Europa y África, pasando por Asia Central.

No sólo de infraestructuras vive el comercio, también de la abolición de las barreras legales y económicas. Y China lleva años trabajando en este aspecto, independientemente del país del que hablemos

Los acuerdos de libre comercio africanos no se conciben sin que piensen en asociarse con China en los mismos a largo plazo. Además China trabaja lentamente con todas las economías, da igual que sea la gigantesca Rusia que la pequeña Georgia. O con Uruguay que el mismo Enrique Mujica ha promovido y apoya, porque China, también quiere comerciar con América Latina.

China toma el liderazgo

En el reciente Foro Económico Mundial de Davos, el presidente de China Xi Jinping defendía la globalización y la integración comercial entre las distintas naciones del mundo. También defendía trabajar para evitar el Cambio Climático. Incluso no me extrañaría que tras haberse retirado EEUU del acuerdo del Pacífico, sea China quien lidere otro tipo de acuerdo, más a su gusto.

EEUU lleva muchos más años que China trabajando en acuerdos de libre comercio y en sus relaciones internacionales, China ya vivió su época aislada bajo el gobierno de Mao Tse Tung. El mundo es más complejo hoy en día, y existen muchos nuevos productos, aparte del comercio de servicios que crece cada vez más, haciendo más complejo negociar acuerdos de libre comercio. Por otro lado están los movimientos anti libre comercio, siendo posiblemente el Reino Unido la excepción a estos, puesto que aunque ha optado por salir de la UE, pretende involucrarse mucho en acuerdos con otras geografías (la India, por ejemplo).

Pero no hay que descartar que llegue el día en el que EEUU decida salir del aislacionismo al que parece querer conducirlo la administración Trump, y se encuentre con que el orden mundial establecido por el consenso entre las potencias occidentales tras la Segunda Guerra Mundial (FMI, Banco Mundial, el GATT) no es tan relevante como el que China haya construido a su gusto, como el AIIB, acuerdos de comerciales y la Nueva Ruta de la Seda.

En El Blog Salmón | Estados Unidos da la espalda al libre comercio: Trump cancela el TPP Más información | New York Times, BBC Imagen | tsc_traveler

052.-¿Por qué la victoria de Trump puede ser el principio del fin de la burbuja de bonos? – Derblauemond

La noche que nombró por sorpresa a Trump presidente de los Estados Unidos, al igual que ya ocurriera con el Brexit, los mercados reaccionaron con fuertes caídas. En las primeras horas inmediatamente posteriores a conocerse los resultados electorales, el Dow Jones llegó a caer de forma contundente en torno a 800 puntos..

  Los mercados que van más allá de las plazas bursátiles
Los mercados que van más allá de las plazas bursátiles

 Pero lo que en el caso del divorcio británico fueron unos días de importantes caídas, en el caso del efecto Trump no fueron más allá de unas pocas horas. Posteriormente, los mercados, al igual que el dólar, pasaron a dar la bienvenida efusivamente al nuevo presidente con calor de las subidas bursátiles, además de una revalorización del dólar no vista desde hacía años, como pueden leer en esta noticia de Bloomberg.

 21 Nov 2016.- Aunque muchos respiraron aliviados tras temerse lo peor al ver inicialmente teñidos de rojo los indicadores americanos en los mercados after-hour, con la súbita recuperación que siguió, otros se sintieron pasional y efusivamente respaldados en su reciente decisión de voto. Pero para valorar adecuadamente todas las implicaciones económicas de la victoria del presidente Trump, hemos de llamar la atención sobre el hecho de que, aunque por mercados comúnmente nos referimos a las plazas de negociación de valores, lo cierto es que no podemos referirnos únicamente a los mercados bursátiles a la hora de sopesar el impacto económico de la llegada del polémico presidente. La realidad es que hay otros mercados también muy importantes tanto por volumen de negociación como por ser clave para el funcionamiento de la economía.

De entre esos otros mercados, una de las alternativas más importantes a la renta variable es la renta fija, y en ella brilla con especial intensidad el mercados de bonos soberanos. Su comportamiento es si cabe todavía más significativo en el caso que nos ocupa, puesto que al ser bonos emitidos por los gobiernos, son un termómetro de las perspectivas político-económicas de un país, lo cual les hace un indicador importante para hacer una valoración de cómo los agentes económicos valoran la victoria del señor Trump, más allá del Dow Jones, del S&P500 y del Nasdaq. ¿Cómo dirían que reaccionaron los bonos del tesoro estadounidense? ¿Verdad que piensan que lo más lógico y coherente habría sido que hubiesen seguido la misma senda alcista que sus primas las acciones en las bolsas norteamericanas?

 Los mercados secundarios de deuda también han reaccionado ante Trump
Los mercados secundarios de deuda también han reaccionado ante Trump

 Por ponerles un poco en contexto, me permito la licencia de recordarles que un mercado de deuda “secundario”, al contrario de lo que puede parecer que indica literalmente su nombre, no es en absoluto un mercado que se pueda considerar poco relevante. En los mercados de deuda, hay un mercado primario, que es el equivalente más o menos a las OPA en el mercado bursátil, y en el que el estado hace sus emisiones de deuda a distintos plazo, que pueden ir desde una letra por ejemplo a seis meses, a un bono a treinta o más años. Dado que esos plazos pueden ser muy largos, y un inversor puede no querer mantener su inversión durante tanto tiempo, ahí entran en juego los mercados de deuda secundarios.

Es en estos mercados secundarios donde los inversores negocian la compra-venta de deuda del estado que ya fue emitida en su momento, aportando una esencial liquidez a un mercado que puede tener unos plazos demasiado largos. Pero no sólo aportan liquidez, estos mercados también aportan una importante referencia en lo que se refiere a la valoración de la deuda estatal y sus perspectivas, en lo cual inevitablemente influye fuertemente la política del ejecutivo que gobierna en cada momento. De hecho, por ejemplo los fondos de renta fija hacen la liquidación diaria de sus partícipes con los precios de cotización de los títulos de deuda en los mercados secundarios, que, por decirlo en términos simples, son como las bolsas de la renta fija. Es por ello por lo que la reacción de estos mercados es un punto a tener muy en cuenta en la valoración que los agentes económicos hacen del presidente Trump.

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Y el resultado de la victoria del señor Trump en los mercados secundarios de deuda ha sido que el bono estadounidense a 10 años, principal referencia en este mercado, ha sufrido un fuerte retroceso. El bono estadounidense se ha pegado un sonoro batacazo, como no se veía nada más y nada menos que desde 1991, según pueden leer en este link. Algunos pueden pensar que esto puede ser un asunto pasajero, que las aguas volverán a su cauce en unas semanas, y que tampoco unas emisiones momentáneas tienen por qué tener tanto impacto en la sostenibilidad de las cuentas públicas estadounidenses. Nada más lejos de la realidad.

    El endeudamiento público estadounidense
El endeudamiento público estadounidense

 

Aunque el gobierno federal estadonidense no es precisamente una excepción en términos de endeudamiento, puesto que, como pueden leer en esta noticia del Wall Street Journal, en general los niveles de endeudamiento a nivel mundial son excesivamente altos, en el caso de USA lo que sí resulta especialmente preocupante es la conjunción de un alto endeudamiento con el cóctel potenciamente explosivo que supone el incremento de la rentabilidad de los bonos (o descenso de los precios de los mismos, puesto que rentabilidad y precio se mueven en sentidos opuestos en el caso del a deuda).

El incremento de los yields o rentabilidad, no debería ser especialmente preocupante para un gobierno, puesto que es algo que ocurre en algún momento en todo cambio de ciclo de los tipos de interés. Lo que es preocupante es que esto ocurre en un momento en el que la deuda pública estadounidense está en niveles estratosféricos, alcazando un volumen total de más de 19 billones dólares como pueden ver en este link, y llegando al 110% del PIB, un nivel históricamente muy alto para los estándares estadounidenses. Y tengan en cuenta que, aparte de que los consensos del mercado apuntan a un nivel umbral del 100% del endeudamiento sobre el PIB por encima del cual la deuda de un país no es sostenible, el efecto multiplicador de una subida de las rentabilidades de la deuda con un alto endeudamiento, puede ser devastador.

Un factor de mercado que escapa al control de la FED
Un factor de mercado que escapa al control de la FED

Pero lo más preocupante de todo este asunto es que este potencialmente peligroso incremento de los yields depende de un factor de mercado que escapa al control de la FED y de sus tipos de interés. Habitualmente la Reserva Federal está acostumbrada a ponderar principalmente nivel de empleo y el nivel de crecimiento para mover los tipos de interés, pero puede tener en cuenta otros factores como los niveles de endeudamiento, siendo entre ellos el más relevante el endeudamieno público. Lo que ahora estamos viendo es un movimiento autónomo en los propios mercados secundarios de deuda que no obedece a la clásica ecuación. Es un movimiento de mercado puro, auspiciado por las perspectivas de la política económica y de deuda que se teme que emprenda la nueva administración Trump. Es un movimiento que la FED no puede controlar a priori.

Por si esto no fuera poco, además, la bajada de los precios de los títulos de deuda estadounidense llega en el peor momento posible de la historia reciente. La colosal burbuja de bonos, que algunos venimos predicando desde hace años, hace que una bajada de los mismos pueda ser la puntilla que le faltaba a un mercado extremadamente sobrevalorado, principalmente por los efectos de la liquidez inyectada al sistema por el Quantitative Easing. Esta liquidez que ha inundado los mercados, acudió masivamente a los títulos de deuda soberanos considerados más seguros en un clásico “Flight-to-safety”, llevando las rentabilidades de muchos bonos a terreno negativo. No hace falta que les diga que una de las irracionales asimetrías que estas políticas han traído consigo son que, si usted invierte dinero en ciertos bonos, al tener rentabilidades negativas, a vencimiento a usted le van a devolver menos dinero de lo que le invirtió. Un delirio económico que algún día nos daremos cuenta de que era muy indicativo de lo que iba a venir, y que sólo se puede explicar por la desconfianza absoluta en un sistema económico en el que se prefiere que el dinero te lo deba un estado solvente, aunque implique pérdidas, a tenerlo en un banco o en cualquier otro sitio.

Y de aquellos polvos, estos lodos. El potencial giro político y económico traído por el presidente Trump puede estar precisamente pinchando esta burbuja, tal y como advierten los denominads “Bond Vigilantes” según pueden leer en este artículo de Bloomberg. Ya sabemos todos que un pinchazo de una burbuja así acabaría teniendo consecuencias devastadoras, y en parte también imprevisibles. Es por ello por lo que tal vez los mercados bursátiles hayan dado una calurosa acogida al señor Trump, aupando al Dow Jones a niveles récord nunca vistos antes, pero no duden de que, si la burbuja de bonos está efectivamente pinchando, las bolsas van a sufrir, y mucho. Porque recuerden que en todo país, el estado es considerado el emisor con menor riesgo, pero no sólo porque lo sea literalmente y por el tremendo impacto de un default soberano sobre el resto de la economía, sino porque además tiene capacidad legislativa como para que, en caso de caer, fiscalizar hasta el extremo al resto de agentes económicos arrastrándolos consigo en su caída.

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051.- ¿Se avecina una depresión con Trump? – Paul Krugman 

Seamos claros: poner a Donald Trump en la Casa Blanca es un error épico. En el largo plazo, sus consecuencias bien pueden ser apocalípticas, aunque solo sea porque es probable que hayamos perdido nuestra última y mejor oportunidad de frenar al desbocado cambio climático. 

19 nov 2016.-  Sin embargo, ¿será evidente de inmediato la magnitud del desastre? Es natural y, uno debe admitir, tentador pronosticar que se llevaría su merecido rápidamente; yo mismo caí en esa tentación, brevemente, esa horrible noche de las elecciones, y sugerí que era inminente una recesión mundial.

De hecho, no se sorprendan si, en realidad, se acelera el crecimiento económico por un par de años.

¿Por qué, tras reflexionar, soy relativamente optimista sobre los efectos en el corto plazo de poner a un hombre tan terrible, con un equipo tan terrible, en el poder? La respuesta es una mezcla de principios generales y los detalles de nuestra situación económica actual.

Primero, los principios generales: siempre hay una desconexión entre lo que es bueno para la sociedad, o incluso la economía, en el largo palazo y lo que es bueno para el desempeño económico en los siguientes trimestres. Es posible que al no actuar en relación al clima se condene a la civilización, pero no hay claridad en cuanto a por qué debería deprimir el gasto del consumidor en el siguiente año.

O, tomemos por ejemplo el tema distintivo de Trump de la política comercial. Un retorno al proteccionismo y a las guerras comerciales haría que la economía mundial se hiciera más pobre con el tiempo, y, en particular, paralizaría a los países más pobres que necesitan desesperadamente mercados abiertos para sus productos. Sin embargo, las predicciones de que los aranceles trumpistas causen una recesión nunca tuvieron sentido: sí, vamos a exportar menos, pero también vamos a importar menos.

Ya tuvimos una especie de prueba del vestido en esta desconexión en el caso del “brexit”, el voto de Gran Bretaña para abandonar la Unión Europea. El “brexit” hará que Gran Bretaña sea más pobre en el largo plazo; pero los pronósticos generalizados en cuanto a que provocaría una recesión realmente no estaban, como algunos lo señalamos en su momento, basados en cuidadosas consideraciones económicas. Y, como era de esperar, parece que no está sucediendo la recesión del “brexit”.

Además de estos principios generales, los detalles de nuestra situación económica significan que, por lo menos durante algún tiempo, un gobierno de Trump podría, de hecho, terminar haciendo lo correcto por las razones equivocadas.

Hace ocho años, mientras el mundo se estaba hundiendo en la crisis financiera, argumenté que habíamos entrado en un reino económico en el que “la virtud es vicio, la precaución es riesgo y la prudencia es una locura”. Específicamente, nos habíamos topado con una situación en la que los grandes déficits y una mayor inflación eran cosas buenas, no malas. Y seguimos en esa situación; no con tanta fuerza como estuvimos, pero todavía podríamos usar bastante el déficit en el gasto.

Muchos economistas han sabido esto todo el tiempo. Sin embargo, los han ignorado, en cierta forma, porque un amplio sector de la élite política ha estado obsesionada con los males de la deuda, en parte porque los republicanos han estado en contra de cualquier cosa que propone el gobierno de Obama.

Ahora, no obstante, el poder ha caído en manos de un hombre que definitivamente no sufre de un exceso ni de virtud ni de prudencia. Donald Trump no está proponiendo grandes recortes fiscales para los acaudalados y las corporaciones que destruyan el presupuesto porque entiende la macroeconomía. Sin embargo, esos recortes tributarios añadirían 4.500 billones de dólares a la deuda estadounidense en la siguiente década, cerca de cinco veces el estímulo de los primeros años de Obama.

Cierto, distribuirle dinero caído del cielo a los ricos y las compañías que probablemente tendrían mucho dinero es una forma negativa de estimular la economía, y tengo mis dudas de que el aumento prometido en el gasto en infraestructura realmente vaya a suceder. Sin embargo, un estímulo accidental, mal diseñado, sería, con todo, mejor en el corto plazo que ninguno.

En resumen, no hay que esperar una depresión inmediata por Trump.

Ahora, en el largo plazo, el trumpismo será algo muy malo para la economía, en un par de formas. Para empezar, aun si no enfrentamos una recesión en este momento, las cosas pasan, y mucho depende de la efectividad de la respuesta política. Estamos a punto de ver una importante degradación, tanto en la calidad como en la independencia de los servidores públicos. Si enfrentáramos una nueva crisis económica —quizá como resultado del desmantelamiento de la reforma financiera— es difícil pensar en personas menos preparadas para lidiar con ella.

Y las políticas trumpistas, en particular, van a dañar a la clase trabajadora estadounidense, no a ayudarla; al final, la promesa de hacer que retornen los viejos tiempos —hacer que EE. UU.er grande— se revelará como la broma cruel que es.

Sin embargo, es probable que todo ello tome tiempo; las consecuencias del nuevo y terrible régimen no serán aparentes de inmediato. Los oponentes a ese régimen necesitan estar preparados para la posibilidad real de que sucederán cosas buenas a malas personas, al menos por un tiempo.

http://www.elespectador.com/opinion/se-avecina-una-depresion-trump

051.- INFLACIÓN, A LA VUELTA DE LA ESQUINA – Alejandro Nieto GonzálezPrincipio del formulario

19 Nov 2016.- La crisis que comenzó en 2007 y se oficializó en 2008 ha traído algunas situaciones curiosas. Una de ellas es la ausencia de inflación. Si nos fijamos en el periodo 1997 a 2006 los precios subieron en España un 33 % y en la UE un 21 %. Sin embargo entre 2007 y 2016 subida sesta e limita a 16,1 % y 16 % respectivamente.

Este es uno de los efectos más reconocidos de las recesiones: el estancamiento impide que los precios suban a no ser que haya un factor externo que los impulse (por ejemplo el precio del petróleo en los años 70). Sin embargo este efecto no se ha visto en esta gran recesión sino todo lo contrario: el crecimiento del comercio internacional hace que exista una presión a la baja de los precios.

Deuda pública y bancos centrales                                                                                      Además en algunos países existe además un problema de deuda pública. La crisis ha afectado a los presupuestos y las deudas se han disparado. Uno de los países afectados ha sido España, pero también Italia, Grecia, Irlanda o Japón. En general pocos países han logrado reducir la deuda en esta década.

Los bancos centrales han actuado para evitar problemas mayores. Por un lado los tipos de interés han llegado a niveles nunca vistos en países desarrollados, teniendo en la actualidad casi todos los países tipos en cero o muy cercanos a cero.

Además los bancos centrales han actuado de forma no convencional, titularizando deuda pública en base a emisiones de moneda. El BCE, por ejemplo, ha estirado al límite su tratado fundacional. Y esto se ha traducido en que la deuda pública de las principales economías esté a tipos muy bajos o incluso negativos. El caso más significativo es el de Suiza, que llegó a tener todos sus bonos en negativo.

Todas estas políticas de relajación monetaria tienen un riesgo muy claro: la inflación. Cualquiera sabe que cuando un banco central se pone a imprimir dinero la inflación se puede disparar. Sin embargo esto no ha sucedido. ¿Por qué? Simplemente porque el aumento de la base monetaria es solo una de las condiciones necesarias para que haya inflación. La otra es que el dinero se mueva, y la movilidad monetaria también ha sido baja durante la crisis.

La inflación que llega

Algunos expertos apuntan que un poco más de inflación es necesaria para salir de una forma definitiva de la crisis. Por un lado la inflación ayuda a que la deuda pública se reduzca. Por otro las diferencias de inflación entre países permiten que los más afectados por la crisis ganen competitividad. Y por último, algo de inflación permite que las políticas monetarias sean ortodoxas, ya que ahora mismo los tipos están en su límite bajo, de hecho los tipos negativos ya están empezando a provocar que algunos acumulen dinero en cajas de seguridad en lugar de en los bancos.

Sin embargo generar “algo” de inflación es complicado. Una vez que empieza, argumentan otros expertos, es difícil de controlar y podemos tener una época de inflación desmedida que sea muy negativa. Estos expertos de momento han visto como sus predicciones no se cumplían pero ahora hay nuevos datos que nos indican que quizá estemos llegando al fin de la época de poca inflación.

Por un lado hemos visto los datos de inflación de España y las previsiones de la Comisión para el próximo año: ya vemos que la deflación ha quedado atrás. Por otro vemos que con la victoria de Trump en EEUU las expectativas de inflación se disparan: seguramente se produzca un crecimiento en el gasto público y una reducción de impuestos, con lo que la inflación se va a disparar. Es decir, la velocidad del movimiento del dinero se incrementa, y esto unido a la gran base monetaria que tenemos nos indica una cosa: viene la inflación.

¿Seremos capaces de controlarla? Es complicado de predecir. Las presiones inflacionarias de los 70 y 80 nos dicen que es difícil y se necesitan políticas muy restrictivas por parte de los bancos centrales, pero también es cierto que en dicha época había una presión externa (el precio del petróleo) que hoy no vemos. Pero los populismos que vienen crearán presiones inflacionarias pues la única forma de contentar a sus votantes es creando empleo de mala calidad disparando el gasto. Aún así, el futuro siempre está por ser escrito.

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050.- LO QUE NOS FALTABA – Emilio Ontiveros*

El programa de Trump aumenta la probabilidad de una nueva recesión en la economía global

Si no eran suficientes los episodios extraeconómicos, fundamentalmente políticos, que amenazaban el crecimiento mundial, la victoria de Donald Trump añade uno de consecuencias difíciles de concretar ahora, pero potencialmente adversas. Si el nuevo presidente de EE UU, reforzado por esas mayorías republicanas en ambas cámaras, cumple parte de los compromisos que avanzó durante la campaña electoral, se elevarán las probabilidades de frenazo en la recuperación de la economía mundial y las tensiones en las relaciones comerciales internacionales. También limitará la capacidad de actuación de su banco central, a cuya presidenta amenazó con destituir si ganaba las elecciones.

Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal  Reuters.
Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal  Reuters.

10 nov 2016.- La inmediata reacción de los mercados financieros, asumidas las cautelas que su historial espasmódico aconseja, han sido suficientemente expresivas de esos riesgos. Los desplomes en las cotizaciones de las acciones han estado acompañadas de una depreciación importante en el tipo de cambio de las monedas de aquellas economías más expuestas a las políticas proteccionistas anunciadas por el nuevo presidente, especialmente el peso mexicano. La caída en el precio del petróleo refleja esas posibilidades de menor crecimiento económico, y el ascenso en el precio del oro, incluso del bitcoin, se ha beneficiado de la huida a los refugios de los inversores hasta que se aclare si esas promesas acabarán cumpliéndose.

La economía estadounidense ha sido con diferencia la que mejor se ha recuperado de la crisis que allí tuvo su epicentro hace nueve años. El pasado trimestre crecía a una tasa interanual cercana al 3%, con el paro por debajo del 5% y los salarios creciendo al 2,5%. Pero esa senda puede interrumpirse si la inversión se paraliza o instituciones como la Reserva Federal, intensamente atacada durante la campaña electoral, no encuentran la estabilidad y autonomía necesarias. Las posibilidades de inversión pública con la que responder a caídas en el crecimiento no van a encontrar en el nuevo presidente, ni en sus correligionarios, los apoyos necesarios.

El presidente electo amenazó con destituir a la presidente de la Reserva Federal, a pesar de que la Fed necesita autonomía y margen de maniobra

De los anuncios que formuló Trump durante la campaña electoral, el más inquietante desde una perspectiva global son las amenazas sobre las relaciones comerciales internacionales. La retórica proteccionista también la usó en cierta medida la candidata demócrata, pero fue el republicano quien avanzó que denunciaría el tratado comercial NAFTA, amenazó con excluir a México de la Organización Mundial de Comercio, con deportar a los inmigrantes indocumentados y llegó a concretar la posibilidad de elevar aranceles sobre las importaciones mexicanas del 35% o sobre las chinas del 45%. Desde 1928 no se habían pronunciado en EE UU amenazas tan explícitas contra el libre comercio. Herbert Hoover acabó imponiendo en el Congreso leyes que gravaban las importaciones de bienes que no hicieron sino generar reacciones igualmente proteccionistas en otras naciones que agravaron la Gran Depresión. Dado el grado de apertura de las economías esos costes derivados de la extensión del proteccionismo impactarían en mucha mayor medida sobre el crecimiento y la prosperidad de todos.

La fragilidad de la Unión Europea en este nuevo escenario aumenta de forma significativa. Se añade a los problemas también singulares y de compleja gestión derivados del Brexit, a los futuros desenlaces electorales en Francia, Alemania y Holanda, donde no faltan fuerzas políticas en ascenso con planteamientos convergentes con esas amenazas a la globalización instaladas en la Casa Blanca. La rapidez con que la señora Le Pen, manifiestamente insatisfecha con la presencia de su país en el euro, ha felicitado a Trump no es la mejor señal de fortalecimiento de la estabilidad en la eurozona.

Me temo que la conclusión de cualquier comentario en estos momentos pasa por esos ejercicios de voluntarismo como es la esperanza de que el nuevo presidente no aplique toda la agenda que desplegó para convencer a sus electores. De lo contrario, las probabilidades de una nueva recesión en la economía global son ahora significativamente superiores a las que hace unas semanas avanzaba el propio Fondo Monetario Internacional, cuando apenas insinuaba entre los factores globales de riesgo esta nueva gobernación en la principal economía del mundo. La eurozona tiene una razón adicional para preparar políticas fiscales con las que compensar este obstáculo añadido a su débil recuperación.

*Emilio Ontiveros es presidente de Analista Financieros Internacionales (AFI).

http://elpais.com/elpais/2016/11/09/opinion/1478702267_562086.html

050.-TRUMP Y LA ECONOMÍASalomón Kalmanovitz

Es improbable que Trump cumpla todas sus promesas electorales. Causaría una crisis económica y el colapso del orden político internacional. Trump es un hombre de negocios que utiliza el cálculo racional para tomar decisiones, que pueden ser impropias e inmorales, pero no suicidas. 

13 nov 2016.- Su compromiso de reducir impuestos por US$10 billones en una década, al mismo tiempo que aumenta el gasto público en infraestructura y en sus fuerzas armadas, crearían la necesidad de un aumento sin precedentes de la deuda pública que ya ronda 90% del PIB norteamericano, nivel duramente criticado por el Partido Republicano, haciéndola, ahora sí, insostenible. No se puede obviamente reducir el ingreso y aumentar el gasto, a menos de que se incumpla el refrán norteamericano que dice “no hay almuerzo gratis”.

Es seguro que Trump enterrará el tratado de libre comercio del Atlántico (el TPP) que Clinton repudió también, pero es menos probable que desmantele el NAFTA con México y Canadá porque está montado sobre complejas interrelaciones entre las tres economías y todas se verían perjudicadas con una caída de la productividad e ingresos; por ejemplo, las tres grandes empresas del sector automotriz norteamericano tienen plantas en México y dependen de partes y diseños elaborados en Estados Unidos. De todas maneras, le pegará un pellizco al tratado para contentar a su base obrera, arrancará a construir el muro en la frontera con México y deportará un millón de inmigrantes indocumentados, pero no a los 12 millones que amenazó.

Con China es improbable que Trump cumpla su amenaza de castigarla con una tarifa especial de 45%, porque los aranceles dirigidos a un país están prohibidos por la Organización Mundial del Comercio, pero también porque los chinos podrían retaliar, retirando las inversiones de empresas chinas en Estados Unidos. Además le podría hacer mucho daño a los miles de inversionistas norteamericanos en China y al propio tesoro americano, si deciden liquidar los billones de dólares en bonos que guarda en sus arcas.

Según el agudo comentarista Nouriel Rubini, “una vez instalado como presidente, Trump le tirará carne roja a sus seguidores de manera simbólica, al tiempo que acogerá las políticas económicas tradicionales de incentivar la oferta y de ofrecer las migajas del crecimiento a los pobres que han implementado los republicanos por mucho tiempo”. De esta manera, posiblemente acogerá el recorte de impuestos que ha planteado Paul Ryan, el líder del partido en el Congreso, por US$2 billones, una quinta parte de su estrambótica promesa, pero que de todas maneras pone en riesgo los equilibrios macroeconómicos del gran país del norte.

De manera similar, Trump no podrá acabar con el programa de Obama de aseguramiento médico para más de 20 millones de ciudadanos pues el Partido Republicano tendría que asumir el costo político y de todas maneras la minoría demócrata en el Senado podrá obstaculizar tan mezquina decisión. En política monetaria, Trump buscará halcones para la Reserva Federal que suban las tasas de interés, lo que fortalecerá el dólar.

Europa y la OTAN están seriamente amenazadas por la posible alianza de Trump con Putin. Con respecto a Cuba, puede que el interés personal del magnate lo haga continuar el deshielo iniciado por Obama, en la medida en que pueda construir hoteles y casinos en la isla, mientras que sólo los más recalcitrantes republicanos pretenden devolver la hoja de la historia.

http://www.elespectador.com/opinion/trump-y-economia

049.- LIBRE COMERCIO: ALGUNAS VERDADES –  César Ferrari

Las críticas al libre comercio y a los tratados respectivos siguen de moda. Para algunos, incluyendo el Sr. Trump, son la causa de todos los males de la industria y por consiguiente la pérdida de empleo industrial. Para otros, es la manera de hacer competitiva la industria manufacturera y elevar su productividad.

El arancel interno puede ser muy bajo, que es lo que se logra con el TLC, pero si la tasa de cambio es muy elevada (peso subvaluado), el nivel de protección podría ser igual al que tendría si el arancel es muy alto y con la tasa de cambio muy reducida (peso sobrevaluado)… solo que la primera  alternativa no es aceptable internacionalmente, por lo menos ahora.

 1 nov 2016.-  La verdad es mucho más compleja. El desempleo actual en Estados Unidos está en sus niveles históricos más bajos: mientras los empleos en los sectores manufactureros se están reduciendo, los empleos en otros sectores de mucha mayor productividad están aumentando: están pasando de fabricar automóviles a crear tecnologías de punta, aunque la fabricación en serie de los bienes derivados se haga en Asia.

En América Latina la industria manufacturera ha venido reduciéndose sistemáticamente desde de la apertura de sus mercados al comercio internacional en los años noventa. En su lugar ha emergido como sector dominante la producción y exportación de materias primas que genera poco empleo y concentra ingreso.

¿Por qué allá los sectores de mediana productividad son sustituidos por otros de alta productividad? ¿Por qué aquí la sustitución operó hacia las materias primas?

Probablemente una razón importante es que allá los inversionistas están dispuestos a correr riesgos en cuestiones nuevas, mientras que aquí prefieren “vivir cómodamente” usufructuando rentas en mercados poco competidos; allá esos mercados son escasos, aquí son numerosos.

Es también claro que allá cuentan con un entorno que favorece la inventiva: el Sr. Gillete pudo inventar la hoja de afeitar porque en esos años ya se producían aceros planos en Estados Unidos. Mejor dicho, no hubiera sido posible desarrollarla en América Latina.

Pero la tal vez la explicación más importante tiene que ver con la competitividad de la actividad productiva. La competitividad va más allá de la productividad en el uso de factores e insumos: lo que cada trabajador produce o las camisas que se pueden hacer con un metro de tela. Se puede tener una alta productividad y quedarse fuera del mercado; como la que tenían los holandeses en la fabricación de lácteos, que no impidió que franceses e italianos, más competitivos, los desplazaran.

Ese comportamiento se conoce como la enfermedad holandesa: un sector de alta productividad es desplazado porque la producción y exportación de un recurso natural (petróleo y gas del Mar del Norte en el caso holandés) ocasiona un exceso de divisas que induce una revaluación cambiaria persistente que le hace perder competitividad. Ese exceso de divisas puede ser también producido por el endeudamiento externo de las empresas inducido por tasas de interés locales muy elevadas respecto a las internacionales.

No es solo una cuestión de libre comercio ni aranceles. Los resultados en la economía y en la sociedad no pueden juzgarse observando solo un instrumento, ni al margen del contexto institucional y productivo.

El arancel puede ser muy bajo, que es lo que se logra con el TLC, pero si la tasa de cambio es muy elevada (peso subvaluado), el nivel de protección podría ser igual al que tendría si el arancel es muy alto y con la tasa de cambio muy reducida (peso sobrevaluado)… solo que la primera  alternativa no es aceptable internacionalmente, por lo menos ahora.

Mejor dicho, se trata de aplicar políticas regulatorias y monetarias adecuadas para lograr mercados competidos, tasas de cambio y de interés competitivas, y un contexto que irá desarrollándose progresivamente. Como hicieron chinos, coreanos y japoneses: comenzaron con baratijas, ahora producen bienes y servicios de alta tecnología.

*Profesor, Pontificia Universidad Javeriana

http://www.elespectador.com/opinion/libre-comercio-algunas-verdades

048.- DESMOVILIZADOS: RESPONSABILIDAD COMPARTIDA – Luis Arango Nieto*

Todos los desmovilizados son también víctimas que tienen sinceros deseos de resocialización.

La Universidad de Columbia e Ideas para la Paz demostraron el éxito del programa al comprobar que de cada 10 desmovilizados que entran, 8 permanecen en la legalidad. Hay que resaltar que la iniciativa tiene un costo de 5,8 millones por año, por persona; mientras que en un preso equivale a 18 millones por año, con un bajo éxito de resocialización. Se dice que los desmovilizados se volverán delincuentes: en los últimos cuatro años, la Policía ha neutralizado a 7.000 personas de las bacrim, apenas el 10 por ciento son desmovilizados.

OCT 27 DE 2016 .- Todos estamos confiados en que los impasses surgidos por el triunfo del ‘No’ tendrán un final aceptable, aunque no perfecto para las partes. Si a esto se le suma lo anunciado por el Eln, se vislumbra una esperanzadora paz.

Pero hay que construirla entre todos. Son algo más de 5.700 guerrilleros de las Farc y alrededor de 2.000 del Eln que la sociedad, en general, y especialmente todos los sectores de la economía, tienen que prepararse para darles la bienvenida y aportar en su integración a la sociedad. Se piensa que el gobierno no está preparado para semejante tarea, pero qué equivocados estamos.

Existe la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), que ya tiene una experiencia comprobada. Entre el 2003 y el 2006, como parte del Ministerio del Interior, atendieron la desmovilización de 36.000 personas, principalmente paramilitares; al 2016 han atendido un total de 49.000, de los cuales 18.000 provienen voluntariamente de las Farc.
El 46 por ciento de esas personas fueron reclutados a la edad promedio de 13 años, con permanencia promedio de 10 años.

El 75 por ciento eran analfabetas y el 90 por ciento han tenido alguna afectación psicológica.

Ante semejante situación, la ACR trabaja por etapas, el proceso puede durar cerca de 6,5 años y los beneficios económicos están condicionados a cumplimientos.

La primera es atención psicosocial, que dura cerca 30 meses; la segunda es deferencia familiar, el 90 por ciento se desmoviliza por la familia; la tercera es salud, el 74 por ciento están ocupados, y de ellos el 40 por ciento está en el régimen contributivo; la cuarta es educación, 15.000 ya son bachilleres, 2.700 estudian educación superior y 500 son profesionales universitarios; la quinta es la habitabilidad, que incluye el relacionamiento humano; la sexta es ciudadanía, que se relaciona con derechos y deberes; la séptima es seguridad física y jurídica, y la octava tiene que ver con la generación de ingresos o formación para el trabajo.

La Universidad de Columbia e Ideas para la Paz demostraron el éxito del programa al comprobar que de cada 10 desmovilizados que entran, 8 permanecen en la legalidad. Hay que resaltar que la iniciativa tiene un costo de 5,8 millones por año, por persona; mientras que en un preso equivale a 18 millones por año, con un bajo éxito de resocialización. Se dice que los desmovilizados se volverán delincuentes: en los últimos cuatro años, la Policía ha neutralizado a 7.000 personas de las bacrim, apenas el 10 por ciento son desmovilizados.

Todo lo anterior surge de una invitación hecha para conocer el modelo de reintegración temprana en entornos de formación productiva, que se está desarrollando en La Unión-Toro (Valle), con bastante éxito, pero que depende de los empresarios para recibir estos reinsertados en sus empresas.

Se tuvo oportunidad de conversar con varios de ellos, incluidas varias mujeres, y cada historia es un drama humano que los obligó, a unos a unirse a la Farc, y otros fueron obligados desde muy niños. Hay que concluir que todos son también víctimas que tienen sinceros deseos de resocialización, manifestados en conversaciones privadas, y merecen oportunidades.

Aquí es donde el sector productivo tiene que demostrar la verdadera reconciliación y abrirles las puertas. Uno de ellos decía: “detrás de todo esto estamos seres humanos con ganas resocializarnos”. Así, la parte inicial, ojalá con apoyo privado, la hace la ACR y el sector privado la concluye incorporándolos a sus actividades.

* Exviceministro de Agricultura
larangon@gmail.com

047.-CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DE LA POSIBLE VICTORIA DE HILLARY CLINTON – Marc Fortuño

La candidata demócrata, Hillary Clinton, es quién a día de hoy tiene mayores posibilidades de vencer al candidato republicano, Donald Trump, y llegar a la presidencia de los Estados Unidos en las presidenciales que celebrarán el próximo ocho de noviembre.

22 Oct 2016 .- En la mayoría de encuestas que se han publicado Clinton aventaja a Trump. En el último sondeo la empresa Ipsos y la agencia Reuters entre 1.928 adultos estadounidenses, Clinton sería apoyada del 42% a nivel nacional, mientras que Trump obtiene un 36%. Por su parte, en los sucesivos debates realizados, la candidata demócrata ha sido considerada la vencedora.

Si las encuestas no fallan, veremos a la primera mujer en la historia de Estados Unidos. Pero… ¿Qué propone Hillary Clinton para Estados Unidos en los próximos cuatro años?

Más presión fiscal a las grandes fortunas

En declaraciones de Hillary Clinton en enero de este año, afirmó que “Estoy en desacuerdo con los republicanos quienes afirman que Estados Unidos necesita una nueva reducción masiva de impuestos para beneficio de los más ricos. Eso es exactamente lo contrario a lo que deberíamos hacer. En su lugar, asegurémonos de que los adinerados paguen su parte justa de impuestos. Eso es lo que hará mi propuesta”.

A día de hoy en Estados Unidos, en el IRPF existen siete tramos impositivos y diferentes niveles en función del estado familiar (parejas casadas en régimen común, parejas casadas en régimen de participación, solteros y cabezas de familia). En el último tramo, el tipo impositivo es del 39,6%.

El programa demócrata se centrará en implementar un recargo adicional para los millonarios y multimillonarios y luchará por medidas como la Ley Buffett (Buffett Rule) que asegura que los más ricos no paguen un tipo impositivo menor que las familias de clase media. Terminará con los vacíos jurídicos que han creado un sistema de impuestos.

Al igual que el candidato republicano Donald Trump, Hillary busca una simplificación y reducción de impuestos. En este caso estaría destinado a los pequeños negocios y no del impuesto sobre la renta. La propuesta es que los negocios más pequeños, de uno a cinco empleados, dediquen por cada 150 horas 1.100 dólares por cada empleado en sus cumplimiento de impuestos federales.

Ni con las medidas fiscales de Trump ni con las de Clinton, se intenta paliar la gran subida de deuda pública que se ha experimentado en los últimos años que suma un total de 19,4 billones de dólares y se proyecta que de acuerdo con la ley actual (escenario base) de la Oficina de Presupuesto del Congreso, la deuda ascenderá a 28,2 billones de dólares en 2026.

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Con las medidas de Trump, las proyecciones sobre deuda pública para el 2026 se desviarían hasta los 32,5 billones mientras que con Clinton la desviación sería 400.000 millones de dólares hasta los 28,6 billones.

El proteccionismo comercial entra en el programa demócrata

En Estados Unidos el discurso económico proteccionista ha calado tanto en el partido republicano como el demócrata. Mientras que los republicanos perseguirían atacar los acuerdos de libre comercio con sus socios comerciales como el Acuerdo de Libre Comercio del Atlántico Norte y el Acuerdo de Asociación Trans-Pacífico, los demócratas apuestan por “desarrollar políticas comerciales más inteligentes, justas y exigentes”.

¿En qué consisten estas políticas? En primer lugar, se buscará fomentar la producción estadounidense invirtiendo 10.000 millones de dólares en el plan “Hecho en Estados Unidos” (Make it in America), un plan para sensibilizar en el consumo patriótico.

Establecer una posición lo que incluye oponerse a tratados comerciales como el acuerdo Transpacífico (TPP, en inglés), el cual no cumpliría con las metas relacionadas a la creación de empleos bien remunerados ni el aumento de salarios. Además Trump impondría aranceles del 20% a mercancías foráneas y régimen especial más riguroso para China.

Hillary frente a la inmigración

La inmigración ha ido creciendo en los últimos años hasta situarse en un tema vital para la sociedad norteamericana. Mientras que el republicano Donald Trump se ha posicionado con una política muy dura frente la inmigración, incluso con la propuesta de llevar a cabo un muro frente a México, en las filas demócratas se persigue una propuesta de reforma migratoria integral.

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En los primeros cien días, Clinton presentaría una propuesta de reforma migratoria integral con un camino hacia, según su programa electoral, “la ciudadanía plena e igualitaria”.

Se eliminaría la prohibición de 3 y 10 años que obliga a las familias a enfrentar un dilema horrible: quedarse en las sombras o intentar conseguir una tarjeta verde (green card) y salir del país, dejando a sus familiares atrás.

Los demócratas afirman que “se aplicarán las leyes de inmigración de manera humanitaria” ¿Cómo se hacía hasta la fecha?. Se pretende ejercer la detención y la deportación de individuos que presenten una amenaza violenta a la seguridad pública y en asegurar que los refugiados que soliciten asilo en los Estados Unidos tengan una oportunidad justa.

Finalmente, en la política migratoria, se crearía una Oficina de Asuntos del Inmigrante a nivel nacional que apoyaría servicios de integración de bajo coste en nuevos fondos de subvención para enlaces y organizaciones, incrementando significativamente los recursos federales.

Atacar la deuda estudiantil

Estados Unidos ha visto incrementada su deuda estudiantil en los últimos años hasta alcanzar un importe cercano a 1,3 billones de dólares que se extiende en más de 43 millones de prestatarios. Como dato interesante, la clase media tiene 37.172 dólares en deuda de préstamos estudiantiles, un 6% más frente al año pasado.

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La propuesta estrella de Hillary para atajar la deuda generada por los préstamos para los estudiantes es que para 2021, familias con ingresos de hasta 125.000 dólares no pagarán ninguna matrícula en universidades públicas en cuatro años. Y desde el principio, todo estudiante cuya familia gane 85.000 dólares al año o menos podrá asistir a una universidad pública del estado que sea de cuatro años sin pagar ninguna matrícula.

Sobre la posibilidad de refinanciación de la deuda, los prestatarios podrán refinanciar sus préstamos con las tasas actuales, una reforma que se estima que afectaría a 25 millones de personas. No tendrán que pagar más del 10 por ciento de sus ingresos y toda la deuda restante será condonada después de 20 años.

Hillary reducirá significativamente los tipos de interés de modo que el gobierno no pueda beneficiarse de los préstamos estudiantiles e investigará universidades y “prestamistas depredadores”.

Poner coto a Wall Street

Para la candidata demócrata, mientras algunas instituciones han pagado grandes multas y en algunos casos admitieron culpabilidad, con demasiada frecuencia las personas responsables sufren consecuencias limitadas o ningún tipo de consecuencia, incluso cuando se han quedado con las ganancias.

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Bajo este razonamiento, el plan de Hillary persigue en primer lugar, imponer una “tasa de riesgo” en las instituciones financieras más grandes. Se les requerirá pagar una cuota basada en su tamaño dependiendo del riesgo que presentan al sistema financiero.

También asegura que llevará a cabo una reforma para que los banqueros se responsabilicen cuando un banco sufre grandes pérdidas. Para los demócratas, cuando un banco grande sufre pérdidas importantes, los altos directivos deben perder todo o parte de su retribución o bonificación.

Un impuesto al “trading de alta frecuencia”… Hillary impondría un impuesto en negociación de alta frecuencia que los califica como “perjudiciales” y reformaría las reglas para hacer que nuestros mercados de valores sean más justos, más abiertos y transparentes.

Otra propuesta es cerrar aquellos vacíos legales que permitan a los bancos hacer inversiones arriesgadas con dinero de los contribuyentes (han tenido ocho años para llevarlo a cabo). En concreto, la Regla de Volcker prohíbe a los bancos hacer apuestas arriesgadas utilizando el dinero de los contribuyentes. Bajo la ley actual estos bancos todavía pueden invertir miles de millones a través de los fondos de cobertura (hedge funds).

http://www.elblogsalmon.com//economia/consecuencias-economicas-de-la-posible-victoria-de-hillary-clinton?utm_source=NEWSLETTER&utm_medium=DAILYNEWSLETTER&utm_content

047.-¿POR QUÉ HAY GENTE QUE A PESAR DE TODO APOYA A TRUMP? – Javier J Navarro

La candidata demócrata, Hillary Clinton, es quién a día de hoy tiene mayores posibilidades de vencer al candidato republicano, Donald Trump, y llegar a la presidencia de los Estados Unidos en las presidenciales que celebrarán el próximo ocho de noviembre.

22 Oct 2016 .- En la mayoría de encuestas que se han publicado Clinton aventaja a Trump. En el último sondeo la empresa Ipsos y la agencia Reuters entre 1.928 adultos estadounidenses, Clinton sería apoyada del 42% a nivel nacional, mientras que Trump obtiene un 36%. Por su parte, en los sucesivos debates realizados, la candidata demócrata ha sido considerada la vencedora.

Si las encuestas no fallan, veremos a la primera mujer en la historia de Estados Unidos. Pero… ¿Qué propone Hillary Clinton para Estados Unidos en los próximos cuatro años?

Más presión fiscal a las grandes fortunas

En declaraciones de Hillary Clinton en enero de este año, afirmó que “Estoy en desacuerdo con los republicanos quienes afirman que Estados Unidos necesita una nueva reducción masiva de impuestos para beneficio de los más ricos. Eso es exactamente lo contrario a lo que deberíamos hacer. En su lugar, asegurémonos de que los adinerados paguen su parte justa de impuestos. Eso es lo que hará mi propuesta”.

A día de hoy en Estados Unidos, en el IRPF existen siete tramos impositivos y diferentes niveles en función del estado familiar (parejas casadas en régimen común, parejas casadas en régimen de participación, solteros y cabezas de familia). En el último tramo, el tipo impositivo es del 39,6%.

El programa demócrata se centrará en implementar un recargo adicional para los millonarios y multimillonarios y luchará por medidas como la Ley Buffett (Buffett Rule) que asegura que los más ricos no paguen un tipo impositivo menor que las familias de clase media. Terminará con los vacíos jurídicos que han creado un sistema de impuestos.

Al igual que el candidato republicano Donald Trump, Hillary busca una simplificación y reducción de impuestos. En este caso estaría destinado a los pequeños negocios y no del impuesto sobre la renta. La propuesta es que los negocios más pequeños, de uno a cinco empleados, dediquen por cada 150 horas 1.100 dólares por cada empleado en sus cumplimiento de impuestos federales.

Ni con las medidas fiscales de Trump ni con las de Clinton, se intenta paliar la gran subida de deuda pública que se ha experimentado en los últimos años que suma un total de 19,4 billones de dólares y se proyecta que de acuerdo con la ley actual (escenario base) de la Oficina de Presupuesto del Congreso, la deuda ascenderá a 28,2 billones de dólares en 2026.

Con las medidas de Trump, las proyecciones sobre deuda pública para el 2026 se desviarían hasta los 32,5 billones mientras que con Clinton la desviación sería 400.000 millones de dólares hasta los 28,6 billones.

El proteccionismo comercial entra en el programa demócrata

En Estados Unidos el discurso económico proteccionista ha calado tanto en el partido republicano como el demócrata. Mientras que los republicanos perseguirían atacar los acuerdos de libre comercio con sus socios comerciales como el Acuerdo de Libre Comercio del Atlántico Norte y el Acuerdo de Asociación Trans-Pacífico, los demócratas apuestan por “desarrollar políticas comerciales más inteligentes, justas y exigentes”.

¿En qué consisten estas políticas? En primer lugar, se buscará fomentar la producción estadounidense invirtiendo 10.000 millones de dólares en el plan “Hecho en Estados Unidos” (Make it in America), un plan para sensibilizar en el consumo patriótico.

Establecer una posición lo que incluye oponerse a tratados comerciales como el acuerdo Transpacífico (TPP, en inglés), el cual no cumpliría con las metas relacionadas a la creación de empleos bien remunerados ni el aumento de salarios. Además Trump impondría aranceles del 20% a mercancías foráneas y régimen especial más riguroso para China.

Hillary frente a la inmigración

La inmigración ha ido creciendo en los últimos años hasta situarse en un tema vital para la sociedad norteamericana. Mientras que el republicano Donald Trump se ha posicionado con una política muy dura frente la inmigración, incluso con la propuesta de llevar a cabo un muro frente a México, en las filas demócratas se persigue una propuesta de reforma migratoria integral.

En los primeros cien días, Clinton presentaría una propuesta de reforma migratoria integral con un camino hacia, según su programa electoral, “la ciudadanía plena e igualitaria”.

Se eliminaría la prohibición de 3 y 10 años que obliga a las familias a enfrentar un dilema horrible: quedarse en las sombras o intentar conseguir una tarjeta verde (green card) y salir del país, dejando a sus familiares atrás.

Los demócratas afirman que “se aplicarán las leyes de inmigración de manera humanitaria” ¿Cómo se hacía hasta la fecha?. Se pretende ejercer la detención y la deportación de individuos que presenten una amenaza violenta a la seguridad pública y en asegurar que los refugiados que soliciten asilo en los Estados Unidos tengan una oportunidad justa.

Finalmente, en la política migratoria, se crearía una Oficina de Asuntos del Inmigrante a nivel nacional que apoyaría servicios de integración de bajo coste en nuevos fondos de subvención para enlaces y organizaciones, incrementando significativamente los recursos federales.

Atacar la deuda estudiantil

Estados Unidos ha visto incrementada su deuda estudiantil en los últimos años hasta alcanzar un importe cercano a 1,3 billones de dólares que se extiende en más de 43 millones de prestatarios. Como dato interesante, la clase media tiene 37.172 dólares en deuda de préstamos estudiantiles, un 6% más frente al año pasado.

La propuesta estrella de Hillary para atajar la deuda generada por los préstamos para los estudiantes es que para 2021, familias con ingresos de hasta 125.000 dólares no pagarán ninguna matrícula en universidades públicas en cuatro años. Y desde el principio, todo estudiante cuya familia gane 85.000 dólares al año o menos podrá asistir a una universidad pública del estado que sea de cuatro años sin pagar ninguna matrícula.

Sobre la posibilidad de refinanciación de la deuda, los prestatarios podrán refinanciar sus préstamos con las tasas actuales, una reforma que se estima que afectaría a 25 millones de personas. No tendrán que pagar más del 10 por ciento de sus ingresos y toda la deuda restante será condonada después de 20 años.

Hillary reducirá significativamente los tipos de interés de modo que el gobierno no pueda beneficiarse de los préstamos estudiantiles e investigará universidades y “prestamistas depredadores”.

Poner coto a Wall Street

Para la candidata demócrata, mientras algunas instituciones han pagado grandes multas y en algunos casos admitieron culpabilidad, con demasiada frecuencia las personas responsables sufren consecuencias limitadas o ningún tipo de consecuencia, incluso cuando se han quedado con las ganancias.

Bajo este razonamiento, el plan de Hillary persigue en primer lugar, imponer una “tasa de riesgo” en las instituciones financieras más grandes. Se les requerirá pagar una cuota basada en su tamaño dependiendo del riesgo que presentan al sistema financiero.

También asegura que llevará a cabo una reforma para que los banqueros se responsabilicen cuando un banco sufre grandes pérdidas. Para los demócratas, cuando un banco grande sufre pérdidas importantes, los altos directivos deben perder todo o parte de su retribución o bonificación.

Un impuesto al “trading de alta frecuencia”… Hillary impondría un impuesto en negociación de alta frecuencia que los califica como “perjudiciales” y reformaría las reglas para hacer que nuestros mercados de valores sean más justos, más abiertos y transparentes.

Otra propuesta es cerrar aquellos vacíos legales que permitan a los bancos hacer inversiones arriesgadas con dinero de los contribuyentes (han tenido ocho años para llevarlo a cabo). En concreto, la Regla de Volcker prohíbe a los bancos hacer apuestas arriesgadas utilizando el dinero de los contribuyentes. Bajo la ley actual estos bancos todavía pueden invertir miles de millones a través de los fondos de cobertura (hedge funds).

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047.-¿POR QUÉ HAY GENTE QUE A PESAR DE TODO APOYA A TRUMP? – Javier J Navarro

23 Octubre 2016.-  Estamos en un momento en el que no parece que nadie en sus cabales vaya a ser capaz de votar a Donald Trump para presidente de Estados Unidos. Sus declaraciones se han considerado extremadamente machistas, de hecho incluso algunos miembros notables del partido republicano como Bush padre han declarado que no van a votar por él. Incluso periódicos que no se suelen decantar por un candidato u otro han acabado declarándose en contra del magnate de los bienes raíces.

En cambio, a pesar de todo, Trump sigue teniendo apoyos. Sigue habiendo personas que lo quieren como presidente. Especialmente en la América rural. ¿Cuál es el motivo detrás de ello? Aunque no lo parezca,hay un motivo fácil de entender, y es, en parte, económico.

División Campo – Ciudad

Si vemos cualquier mapa de apoyo a Trump, veremos que en general hay estados más conservadores que lo apoyan y hay otros que apoyan a Hillary. Pero** si miramos a nivel condado, veremos que en todos los estados hay bastante apoyo a Trump en los condados rurales y bastante apoyo a Hillary en los condados urbanos.**

Este mapa de Mark Newman de la Universidad de Michiganmuestra los resultados de las elecciones de 2012, Obama Vs Romney. En azul están los condados en los que ganó Obama y en rojo los condados en los que ganó el candidato republicano. Territorio rojo más extenso, pero con menor población que las manchas azules.

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Se ve que como las zonas rurales apoyan a los republicanos y las urbanas a los demócratas. Casi se pueden adivinar las principales aglomeraciones urbanas de EEUU

Es normal que haya diferencias. Hoy en día las ciudades tienen unos intereses distintos de la de las zonas rurales. Por ejemplo el Brexit tuvo apoyo mayoritariamente en las zonas rurales de Inglaterra y Gales, mientras que Londres y Escocia votaron por quedarse. Las ciudades dependen más de la economía de servicios y de la movilidad internacional. De hecho, en cierto modo, se dice que hay más en común entre un londinense y un neoyorkino que entre el londinense y un habitante de Shropshire o el neoyorkino y un habitante de un condado rural de Iowa.

Incluso en España a veces lo podemos notar en menor medida, que viviendo en una ciudad grande uno siente que su estilo de vida es más parecido al de otro habitante de ciudad grande. ¿Tienen más en común en su forma de vida un barcelonés y un madrileño entre ellos que con un habitante de un pueblo catalán y un pueblo castellano respectivamente?

Las ciudades se adaptan a la globalización, el campo no

Desde hace décadas se nos lleva diciendo que la era de la información haría innecesario trabajar en una gran ciudad, y que podríamos irnos a trabajar dónde quisiéramos. Podríamos irnos a seguir siendo ingenieros, arquitectos, traders, periodistas, analistas, científicos, diseñadores gráficos, publicistas, traductores y casi cualquier profesión que se haga con un ordenador fuera de las ciudades.

En la práctica esto no ha sucedido. Las ciudades no paran de crecer, la tecnología está centralizando, no descentralizando. Es cierto que existen excepciones como pueblos viviendo del e-commerce opersonas que se van al campo, pero eso no implica que en la práctica esté sucediendo lo contrario como tendencia general. Tendencia más bien elitista.

El desempleo suele ser más alto en los condados rurales, así como la tasa de suicidio, que se ha incrementado en los hombres blancos y en los medios rurales. En el campo la calidad de vida está disminuyendo, en parte por la falta de empleo. Hay más probabilidades de ser pobre en muchos condados rurales que en muchas ciudades y también de tener un nivel edcativo menor, los menos educados también son los que más apoyan a Trump, que se lo agradeció diciendo que la gente sin educación era mejor que los que habían ido a la universidad.

Y es que en el fondo muchas de las tendencias de los últimos años las han pagado los condados rurales. La tendencia a usar energías limpias ha acabado con la minería del carbón, algo que daba empleo a muchas personas. La tendencia a fabricar en China ha acabado con muchas fábricas que estaban en el campo aprovechando los recursos naturales.

Trump no tiene más que decir que permitirá contaminar y volver al carbón para que en los condados carboníferos se alegren y que obligará a a Apple a fabricar los iPhones en territorio americano en vez de en China para que aquellos que vieron como las fábricas cerraron, vean una oportunidad fabricando smartphones.

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Porque cómo ya han dicho varios medios, hay una América que está muriendo y es la que apoya a Trump.

En cambio, como he dicho antes, las ciudades no parecen tener este problema. ¿No les han afectado el cierre de las fábricas? ¿No les afecta la globalización y las energías limpias? Por supuesto que sí. Hasta hace relativamente poco las ciudades eran centros industriales. Para que nos hagamos una idea, el hoy elitista barrio SoHo de Nueva York en su momento era un polígono industrial en el que trabajaban los inmigrantes italianos de Little Italy. En el hoy elitista barrio residencial “Chelsea” de Nueva York antes estaba la fábrica de las galletas Oreo.

Hoy a nadie se le ocurriría montar una fábrica en un lugar con los terrenos tan caros cómo Manhattan. Pero es que las ciudades han ido creando empleos de servicios que han permitido a sus habitantes encontrar ocupaciones alternativas en la industria. En la mencionada fábrica de las galletas Oreo hoy hay un mercado de puestos de comida trendy, se graban programas de televisión y Google ha ocupado algunas plantas de oficinas. No muy lejos de ahí, Oprah graba su programa. Puede que ya no podamos trabajar haciendo galletas, pero sí siendo cámaras de televisión o sirviendo cerveza artesana.

Antes he mencionado el nivel educativo, y es que los trabajadores educados se adaptan mejor a los cambios en la economía de servicios. Un abogado laboral puede litigar tanto si los trabajadores son de una fábrica como si lo son de una empresa de software. Un graduado en filosofía puede que no encuentre fácilmente trabajo, pero sí que detecte las tendencias y se reconvierta abriendo una tienda de cupcakes o un food truck de hamburguesas veganas.

Quizás, antes de pensar que es una locura que alguien se oponga a la globalización y apoye a Donald Trump y su muro, es posible que haya que pensar que es normal que aquellos que están perdiendo con el cambio se quejen, y se lancen a los brazos de quién creen que más les va a ayudar, a pesar de sus muchos defectos.

http://www.elblogsalmon.com//entorno/por-que-hay-gente-que-a-pesar-de-todo-apoya-a-trump?utm_source=recommended&utm_medium=DAILYNEWSLETTER&utm_campaign=25

046.- EL NO A LAS REFORMAS – Salomón Kalmanovitz

La oposición de los conservadores al acuerdo de paz se basa en la defensa del orden social vigente de desigualdad y de clientelismo. 

De las 75 propuestas que han hecho, 33 no son aceptables para la insurgencia, según el portal La Silla Vacía. Ellos pretenden bloquear todas las reformas políticas y sociales que se sugerían y que podrían ser la mayor ganancia para la sociedad colombiana, si logran el apoyo político necesario para implementarlas más adelante.

16 OCT 2016.-  La propuesta del Centro Democrático (CD) de proteger la propiedad de segundos ocupantes de buena fe legalizaría el despojo de los que adquirieron tierras en zonas conocidas de conflicto y bajo control paramilitar. Se introduce una presunción absoluta de que desconocían las circunstancias, aun si se hubieran falsificado los certificados de tradición de ocho millones de hectáreas que fueron desalojadas violentamente.

El CD también se opone a la actualización del catastro y a que se cobre un impuesto predial progresivo, según el uso económico de la propiedad, ya sea agroindustrial o de fincas de recreo; les molesta en especial que se castiguen los lotes de engorde. Ellos aducen que “los predios caracterizados han presentado un incremento sustancial, de 32 billones de pesos en 2002, a 157 billones en 2015, que ha incidido en el también incremento exagerado del impuesto predial”, lo cual evidencia más que nada el enorme atraso en la valoración catastral.

Lo cierto es que el impuesto predial en Colombia alcanza sólo el 0,6 % del PIB y la mitad lo aportan Bogotá y Medellín. En países serios, el predial supera el 3 % del PIB y es un instrumento para que la tierra se utilice intensivamente, de acuerdo con su vocación. El ancestral atraso agropecuario de Colombia se debe a la concentración de la tierra en manos de propietarios que esperan su valorización y la tienen subexplotada: 70 % en bosque y el resto manteniendo una vaca en hectárea y media.

La vida municipal en Colombia es pobre, dominada por terratenientes y gamonales, y desprovista de toda capacidad fiscal. Los alcaldes pasan su tiempo tratando de que el gobierno central les gire una platica, sin poder acceder a las rentas de los que más tienen mediante el impuesto predial, el impuesto de industria y comercio o a gravar la plusvalía que les genera la poca obra pública que se ejecuta. La construcción de una sociedad civil vibrante y participativa pasa por la tributación progresiva que le permita financiar su desarrollo económico y social. Ese es un imperativo para que el país rural salga de la edad media.

El estatuto de la oposición contenido en la Constitución de 1991 nunca se reglamentó, y en esta ocasión el CD pretende quitarles la iniciativa a las Farc para lograrlo, aunque es de interés para todas las fuerzas políticas que han sufrido la discriminación en la competencia electoral. Asimismo se pretende excluir a la representación de las insurgencias (para incluir al Eln si se desmoviliza también) en el Consejo Nacional Electoral, donde se cocinan tantos fraudes a favor de los partidos que cuentan con presencia en esas instancias de poder.

Aunque algunas de las propuestas de los conservadores pueden ser aceptadas y otras diluidas, su objetivo no es ese. Se trata más bien de bloquear a la sociedad colombiana, mantenerla en su estado primitivo, donde los ricos se quedan con la tierra, no pagan impuestos sobre ella y ejercen su poder político sin competencia.

http://www.elespectador.com/opinion/el-no-reformas

045.- Brasil: ¿quién está libre de culpas?

Los críticos de Dilma Rousseff tienen cuentas pendientes con la justicia

La clase política brasileña no puede destacarse como honesta: 60 % del Congreso está acusado por cargos como soborno, fraude y homicidio.

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Foto: Archivo AFP

Sí: la presidenta Dilma Rousseff no supo cómo capotear la crisis económica brasileña. Sí: su impopularidad era tan baja que sólo el 10 % de los brasileños tendrían el coraje de meter las manos en el fuego por ella. Sin embargo, Rousseff puede decir que, contrario a sus opositores, ella no ha robado dinero ni está involucrada en corrupción. “Dilma pudo haber cavado su propia tumba al no lograr aquello que prometió —dijo el columnista Mario Sergio Conti en la Folha de São Paulo—, pero está incontaminada en una esfera política embarrada de excremento desde el tope hasta el fondo. Ella no robó, pero está rodeada de una banda de ladrones que la juzgan”.

El juicio político en su contra, que cumplió segundo paso con la votación de este domingo en la Cámara de Diputados, dominado por figuras que tienen cuentas pendientes con la justicia. El martes pasado, una comisión de diputados recomendó el juicio. De acuerdo con Transparência Brasil, una entidad dedicada a rastrear los procesos a políticos, 36 de los 65 políticos que la conformaban deben responder con investigaciones que van desde lavado de activos hasta soborno y corrupción.

Y a la cabeza de estas investigaciones estaban los principales instigadores del proceso político en su contra. Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados y expresentador evangélico de radio, es investigado por el Tribunal Supremo por recibir sobornos de empresarios en el caso Petrobras. Cunha habría recibido cerca 5 millones de reales (US$1,4 millones) por esos favores, los cuales fueron depositados en una cuenta bancaria en Suiza. Y en 2012 había sido condenado por corrupción electoral, pero se salvó de la cárcel por las apelaciones que impuso.

Le sigue Michel Temer, quien queda como presidente cuando Rousseff ya es desligada de la Presidencia. Temer está investigado por su participación en un esquema ilegal de compra de etanol en el que habría servido como “padrino” de algunos empresarios involucrados en sobornos. Si no pudiera asumir como presidente, entonces el mandatario provisional sería Renan Calheiros, presidente del Senado, acusado también de recibir sobornos en el caso Petrobras y de evasión de impuestos.

La lista continúa. Según Transparência Brasil, 53 % de los integrantes de la Cámara de Diputados tienen investigaciones. Son ellos quienes juzgaron que sí procede el proceso político contra Rousseff. En el Senado, la cifra aumenta a 55 %. Los partidos más investigados son el PMDB (que se desligó de Rousseff hace unas semanas), el Partido de los Trabajadores (liderado por Rousseff y apadrinado por el expresidente Lula da Silva), el PP y el PSDB.

Transparência Brasil registra que los senadores y diputados son investigados por delitos como lavado de activos, homicidio, corrupción, secuestro y deforestación ilegal. Una investigación del New York Times, a la que no respondieron los involucrados, apuntó casos como el del congresista Paulo Maluf, que quiere a Rousseff fuera del Gobierno y “afronta cargos en Estados Unidos por robar más de US$11,6 millones en un esquema de sobornos”. “Estoy en contra de todas las triquiñuelas que hace este gobierno”, dijo Maluf. También está el caso del congresista Éder Mauro, acusado por tortura y extorsión. Y el de Beto Mansur, que es investigado por haber mantenido a 46 trabajadores en condiciones deplorables (cercanas al esclavismo) en una granja del estado de Góias. Todos quieren a Rousseff fuera de la Presidencia.

Otro ejemplo: Ivo Narciso Cassol, senador por el PP y dueño de compañías eléctricas, ha sido investigado por abuso de poder, peculado, lavado de dinero, crímenes contra el sistema financiero nacional, corrupción, captación ilícita de votos, corrupción electoral, uso indebido de medios de comunicación, fraude y violación de principios administrativos. Cassol se mantiene en el Senado gracias a las apelaciones que ha presentado contra sus condenas. Tiene pendiente una condena a cuatro de años de prisión. Sólo el Congreso decide sobre su destitución. El presidente del PP, Ciro Nogueira, ha dicho que sus congresistas y diputados votarán a favor del impeachment.

El fundador de Congresso em Foco, Sylvio Costa, dijo a The New York Times: “Ganar la elección al Congreso es para algunos una licencia para robar. En este sistema grotesco, los que más roban son los que más tienen poder”. En caso de que en la votación de este domingo el impeachment tenga éxito, Rousseff será juzgada, por ejemplo, por el congresista Dario Elias Berger, condenado por contratación irregular, y por Romero Jucá Filho, investigado por crímenes electorales. Ciro Nogueira Lima, otro de sus jueces y miembro del PP, es acusado de ocultar bienes y lavar dinero junto con su esposa.

Por: Redacción Internacional http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/brasil-quien-esta-libre-de-culpas-articulo-627299

044.- UN MEJOR PLAN ECONÓMICO PARA JAPÓN – Joseph E. Stiglitz

Las políticas que estimulen la economía del país asiático serán buenas a escala global

24 Sep 2016.-  Han pasado 25 años desde que estalló la burbuja de activos de Japón —y han sido 25 años también de malestar con una “década perdida” tras otra—. Parte de la crítica que han recibido sus políticas económicas es injustificada. El crecimiento no es un objetivo en sí mismo; deberían preocuparnos los niveles de vida. Japón está un paso por delante en lo que concierne al aumento de la productividad. El crecimiento de la producción por persona en edad de trabajar, especialmente desde 2008, ha sido superior que en Estados Unidos y mucho más alto que en Europa.

Aun así, los japoneses creen que les puede ir mejor. Coincido. Japón tiene problemas tanto del lado de la oferta como de la demanda, y tanto en la economía real como en las finanzas. Para resolverlos, necesita un programa económico que dé mejores resultados que las medidas que han adoptado recientemente sus responsables políticos. Ni han alcanzado su objetivo de inflación, ni han restablecido la confianza ni han impulsado el crecimiento al nivel deseado.

Para empezar, un significativo impuesto sobre el carbono, si está acompañado de un programa de “finanzas verdes”, estimularía una enorme inversión para modernizar la economía. Casi con certeza, este estímulo excedería el efecto contractivo de la salida de dinero del sistema y el efecto de riqueza negativo del menor valor de los “activos de carbono”. El efecto de riqueza adverso como consecuencia de la caída del valor de este patrimonio sería menor y, con el capital social muy fuera de sincronía con el nuevo sistema de precios, la inversión generada sería importante, a menos que hubiera cuellos de botella al cerrarse la brecha.

En ese caso, el dinero generado por el impuesto podría utilizarse para reducir la deuda gubernamental; de lo contrario, se podría usar para financiar inversiones en tecnología y educación —incluidas medidas del lado de la oferta para mejorar la productividad del sector servicios japonés—. Estos gastos podrían estimular al mismo tiempo la economía de manera que finalmente la sacasen de la deflación.

Buenas a escala global

A muchos observadores externos les preocupa la deuda de Japón, que es fácil de saldar con los bajos tipos de interés que prevalecen hoy en día, pero que no lo sería si las tasas aumentaran a niveles más normales. Si bien no veo que eso vaya a ocurrir pronto, Japón está en disposición de implementar dos políticas para inocularse contra este tipo de temores.

Primero, podría cambiar sus bonos por deuda perpetua, cuyo principal nunca se devuelve, pero que generan una (pequeña) tasa de interés cada año. Así se eliminaría por completo el riesgo de los libros contables del Gobierno. A alguno podría preocuparle que esto resulte inflacionario; pero en la economía patas arriba de Japón lo que se necesita es exactamente inflación. Creo que los temores por un repentino incremento de los tipos de interés son extremadamente exagerados; pero, con un exceso de precaución, el Gobierno podría cambiar (digamos) el 5% de su deuda todos  los años, a menos que aparezcan presiones inflacionarias excesivas.

Alternativamente, el Gobierno podría cambiar la deuda por dinero que no reporte interés —la monetización de deuda del Gobierno, tan temida durante mucho tiempo—. El que el recurso a emitir moneda sea más inflacionario que la deuda perpetua no es un argumento en contra de aquél: sólo es un motivo para aplicarlo de forma más prudente.

La segunda manera en que Japón podría protegerse de un alza de los tipos de interés empieza con el reconocimiento de que un porcentaje importante del dinero que el Gobierno debe es a sí mismo. Muchos en Wall Street no parecen entender que lo que importa es la deuda neta —lo que el Ejecutivo le debe al resto de la sociedad—. Si el Gobierno pagara el dinero que se debe a sí mismo —cancelando la deuda—, nadie lo notaría. En cambio, quienes en Wall Street miran solamente el ratio deuda-PIB rápidamente verían a Japón con mejores ojos.

Si después de todo esto todavía existiera evidencia de una falta de demanda, el Gobierno podría reducir sus impuestos al consumo, aumentar los créditos fiscales por inversiones, expandir los programas de ayuda a los hogares de ingresos bajos y medios o invertir más en tecnología y educación, financiando todo esto con emisión de moneda. Una vez más, la economía clásica se preocuparía por la inflación; pero Japón quiere que esos “temores” se hagan realidad.

 Una integración más plena de la mujer al trabajo

Japón en efecto tiene algo más que un problema del lado de la demanda. Los datos sobre la producción por hora trabajada sugieren un problema del lado de la oferta, que se manifiesta más claramente en el sector de los servicios, donde por lo general no se percibe el ingenio sorprendente que se ve en tantas industrias manufactureras. Un nicho natural para Japón serían los desarrollos tecnológicos en el sector de servicios —como el desarrollo de instrumentos de diagnóstico en la industria de la atención médica—.

Sin embargo, el primer ministro Shinzo Abe ha adoptado una estrategia muy diferente al respaldar el acuerdo comercial de la Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) con Estados Unidos y otros 10 países de la costa del océano Pacífico. Abe cree que el TPP exigiría la implementación de las reformas necesarias en la agricultura nacional (aunque, curiosamente, nadie en Estados Unidos piensa que ayudaría al país a alejarse de sus políticas agrícolas sumamente distorsionadoras). En verdad, esas reformas tendrían un efecto minúsculo en el PIB, simplemente porque la agricultura es una parte muy pequeña de la producción. De todos modos, ese tipo de reformas siguen siendo deseables y ofrecen otro terreno en el que los japoneses jóvenes podrían demostrar su ingenio tecnológico (aunque el TPP no es la mejor manera de generarlo).

Por otro lado, Abe tiene razón al querer implementar políticas para integrar a las mujeres de una manera más plena y equitativa en la fuerza laboral. Si resultan exitosas, estas medidas deberían ofrecer un impulso tanto a la productividad como al crecimiento.

Inclusive después de 25 años de estancamiento, Japón sigue siendo la tercera economía nacional más grande del mundo. Las políticas que pueden ayudar a elevar los niveles de vida allí estimularán la demanda y el crecimiento en otras partes de la economía global. Igualmente importante, de la misma manera que ha compartido sus productos y tecnologías innovadores con el mundo, Japón podría terminar exportando políticas exitosas. Las mismas políticas, o similares, podrían aumentar los niveles de vida también en otros países avanzados.

Joseph E. Stiglitz es premio Nobel de Economía, profesor universitario en la Universidad de Columbia y economista jefe en el Instituto Roosevelt. Su libro más reciente es The Euro: How a Common Currency Threatens the Future of Europe. © Project Syndicate, 2016. www.project-syndicate.org

http://economia.elpais.com/economia/2016/09/22/actualidad/1474542543_674464.html

043.- El estado de vigilancia en los países libres – Noam Chomsky

En los últimos tiempos, hemos aprendido mucho sobre la naturaleza del poder del Estado y las fuerzas que impulsan sus políticas, además de aprender sobre un asunto estrechamente vinculado: el sutil y diferenciado concepto de la transparencia.

La fuente de la instrucción, por supuesto, es el conjunto de documentos referidos al sistema de vigilancia de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) dados a conocer por el valeroso luchador por la libertad, el señor Edward J. Snowden, resumidos y analizados de gran forma por su colaborador Glenn Greenwald en su nuevo libro No Place to Hide (Sin lugar donde esconderse).

Los documentos revelan un notable proyecto destinado a exponer a la vigilancia del Estado información vital acerca de toda persona que tenga la mala suerte de caer en las garras del gigante, que viene a ser, en principio, toda persona vinculada con la moderna sociedad digital.

Nada tan ambicioso fue jamás imaginado por los profetas distópicos que describieron escalofriantes sociedades totalitarias que nos esperaban.

No es un detalle menor el hecho que el proyecto sea ejecutado en uno de los países más libres del planeta y en radical violación de la Carta de Derechos de la Constitución de Estados Unidos, que protege a los ciudadanos de persecuciones y capturas sin motivo y garantiza la privacidad de sus individuos, de sus hogares, sus documentos y pertenencias.

Por mucho que los abogados del gobierno lo intenten, no hay forma de reconciliar estos principios con el asalto a la población que revelan los documentos de Snowden.

También vale la pena recordar que la defensa de los derechos fundamentales a la privacidad contribuyó a provocar la revolución de independencia de esta nación. En el siglo XVIII el tirano era el gobierno británico, que se arrogaba el derecho de inmiscuirse en el hogar y en la vida de los colonos de estas tierras. Hoy, es el propio gobierno de los propios ciudadanos estadounidenses el que se arroga este derecho.

Todavía hoy Gran Bretaña mantiene la misma postura que provocó la rebelión de los colonos, aunque a una escala menor, pues el centro del poder se ha desplazado en los asuntos internacionales. Según The Guardian y a partir de documentos suministrados por Snowden, el gobierno británico ha solicitado a la NSA analizar y retener todos los números de faxes y teléfonos celulares, mensajes de correo electrónico y direcciones IP de ciudadanos británicos que capture su red.

Sin duda los ciudadanos británicos (como otros clientes internacionales) deben estar encantados de saber que la NSA recibe o intercepta de manera rutinaria routers, servidores y otros dispositivos computacionales exportados desde Estados Unidos para poder implantar instrumentos de espionaje en sus máquinas, tal como lo informa Greenwald en su libro.

Al tiempo que el gigante satisface su curiosidad, cada cosa que cualquiera de nosotros escribe en un teclado de computadora podría estar siendo enviado en este mismo momento a las cada vez más enormes bases de datos del presidente Obama en Utah.

Por otra parte y valiéndose de otros recursos, el constitucionalista de la Casa Blanca parece decidido a demoler los fundamentos de nuestras libertades civiles, haciendo que el principio básico de presunción de inocencia, que se remonta a la Carta Magna de hace 800 años, ha sido echado al olvido desde hace mucho tiempo.

Pero esa no es la única violación a los principios éticos y legales básicos. Recientemente, el The New York Times informó sobre la angustia de un juez federal que tenía que decidir si permitía o no que alimentaran por la fuerza a un prisionero español en huelga de hambre, el que protestaba de esa forma contra su encarcelamiento. No se expresó angustia alguna sobre el hecho de que ese hombre lleva doce años preso en Guantánamo sin haber sido juzgado jamás, otra de las muchas víctimas del líder del mundo libre, quien reivindica el derecho de mantener prisioneros sin cargos y someterlos a torturas.

Estas revelaciones nos inducen a indagar más a fondo en la política del Estado y en los factores que lo impulsan. La versión habitual que recibimos es que el objetivo primario de dichas políticas es la seguridad y la defensa contra nuestros enemigos.

Esa doctrina nos obliga a formularnos algunas preguntas: ¿la seguridad de quién y la defensa contra qué enemigos? Las respuestas ya han sido remarcadas, de forma dramática, por las revelaciones de Snowden.

Las actuales políticas están pensadas para proteger la autoridad estatal y los poderes nacionales concentrados en unos pocos grupos, defendiéndolos contra un enemigo muy temido: su propia población, que, claro, puede convertirse en un gran peligro si no se controla debidamente.

Desde hace tiempo se sabe que poseer información sobre un enemigo es esencial para controlarlo. Obama tiene una serie de distinguidos predecesores en esta práctica, aunque sus propias contribuciones han llegado a niveles sin precedentes, como hoy sabemos gracias al trabajo de Snowden, Greenwald y algunos otros.

Para defenderse del enemigo interno, el poder del Estado y el poder concentrado de los grandes negocios privados, esas dos entidades deben mantenerse ocultas. Por el contrario, el enemigo debe estar completamente expuesto a la vigilancia de la autoridad del Estado.

Este principio fue lúcidamente explicado años atrás por el intelectual y especialista en políticas, el profesor Samuel P. Huntington, quien nos enseñó que el poder se mantiene fuerte cuando permanece en la sombra; expuesto a la luz, comienza a evaporarse.

El mismo Huntington lo ilustró de una forma explícita. Según él, “es posible que tengamos que vender [intervención directa o alguna otra forma de acción militar] de tal forma que se cree la impresión errónea de que estamos combatiendo a la Unión Soviética. Eso es lo que Estados Unidos ha venido haciendo desde la doctrina Truman, ya desde el principio de la Guerra Fría”.

La percepción de Huntington acerca del poder y de la política de Estado era a la vez precisa y visionaria. Cuando escribió esas palabras, en 1981, el gobierno de Ronald Reagan emprendía su guerra contra el terror, que pronto se convirtió en una guerra terrorista, asesina y brutal, primero en América Central, la que se extendió luego mucho más allá del sur de África, Asia y Medio Oriente.

Desde ese día en adelante, para exportar la violencia y la subversión al extranjero, o aplicar la represión y la violación de garantías individuales dentro de su propio país, el poder del Estado ha buscado crear la impresión errónea de que lo que estamos en realidad combatiendo es el terrorismo, aunque hay otras opciones: capos de la droga, ulemas locos empeñados en tener armas nucleares y otros ogros que, se nos dice una y otra vez, quieren atacarnos y destruirnos.

A lo largo de todo el proceso, el principio básico es el mismo. El poder no se debe exponer a la luz del día. Edward Snowden se ha convertido en el criminal más buscado por no entender esta máxima inviolable.

En pocas palabras, debe haber completa transparencia para la población pero ninguna para los poderes que deben defenderse de ese terrible enemigo interno.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-310135-2016-09-24.html

* Traducción de Jorge Majfud. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=217194

042.-Contra Stiglitz – Xavier Vidal-Folch

Los libros de Schmidt, Eichengreen, Delors y Sandbu desmienten sus tesis funerarias sobre el euro y su culpa política

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Joseph Stiglitz. ERIC PIERMONT AFP

15 sep 2016.- De Joseph Stiglitz hemos aprendido mucho, y muy brillante: de la globalización asimétrica; del viejo FMI en las crisis; de los efectos de la austeridad extrema; de la desigualdad.

Pero aprenderemos poco con su nuevo libro El euro (Taurus, 2016), que trae cuenta de obsesiones juveniles y profecías de fracaso incumplidas. Y de prejuicios transversales eurorecelosos en algunos círculos académicos norteamericanos, no importa si reaccionarios (Martin Feldstein, el gurú de Ronald Reagan), progresistas (como Paul Krugman) o simplemente provocadores (Nouriel Roubini).

En el libro y sus artículos Europa: reforma o divorcio (EL PAIS / Negocios, 28 / 8) y A split euro is the solution for Europe’s single currency (FT, 17 / 8) el Nobel desgrana apuntes de interés, pero poco novedosos. Y desliza dos claves desafortunadas, por inexactas e inveraces.

Una se resume así: el euro fue un capricho político. Nació “influido por la ideología”; “era un proyecto político”; concebido, para más inri, por los “fundamentalistas de mercado”.

Para detectar esa grosera simplificación, acudan a Helmut Schmidt (Fuera de servicio, Icaria, 2009; Hombres y poder, P&J, 1989); al Informe Delors sobre la unión monetaria (1989), o al volumen One market, one money de la Comisión (European Economy, 44, 1990). Y sobre todo al magnífico textoExorbitant privilege (Oxford, 2010) del también profesor norteamericano Barry Eichengreen.

Todos ellos demuestran que —sueños políticos adicionales aparte—, el euro plasmó la última de una recua de tentativas europeas para estabilizar los mercados monetarios del continente, que importaban las tormentas producidas por los desequilibrios de EE UU y un dólar volátil tras el fin de Bretton Woods y la convertibilidad del billete verde (1971).

Antes estuvieron la serpiente monetaria, la segunda serpiente (“en el túnel”), el sistema monetario europeo en sus distintas versiones. Al fracasar todas, la unificación monetaria se reveló necesidad imperiosa. No hubo capricho político. Hubo necesidad económica.

El segundo pilar fallido del edificio de Stiglitz estriba en que “el euro generó la crisis del euro”; los culpables no fueron los errores de política económica (austeridad, reformas mal diseñadas; ausencia de un policy mix seriedad fiscal / estímulo) sino el euro, considerado casi ontológicamente, sus vicios de génesis, sus instituciones… sin apenas considerar las innovaciones operadas desde 2009.

¿A alguien se le ocurriría culpar de la Gran Depresión al dólar-en-sí-mismo?

En un espléndido libro, Martin Sandbu desarticula todas las presunciones en que se basan conclusiones como las anteriores.

Demuestra que el calentamiento no fue exclusivo de la eurozona; que las bajadas de tipos de interés a las que se atribuyen las burbujas del primer decenio del siglo se dieron también fuera del euro; que el loco boomcrediticio lo fabricó la banca; que habría instrumentos para combatirlo y no se usaron; que la alta inflación de la periferia no afectó a sus sectores transnacionales intermediados por el euro…. (Europe’s orphan, Princeton, 2015).

http://economia.elpais.com/economia/2016/09/14/actualidad/1473882774_265827.html

041.- Trump y la teoría del gran mentiroso – Paul Krugman

Parece que los medios no quieren someter al republicano a la presión que ejercen sobre Clinton

Hace mucho tiempo, usted ya sabe quién insinuó que los propagandistas políticos deberían aplicar la técnica de la “gran mentira”: plantear falsedades tan enormes, tan atroces, que en general se aceptarían porque nadie podría creerse que estuviesen mintiendo a tan gran escala. Y desde entonces, la técnica les ha funcionado bien a déspotas y aspirantes.

Pero Donald Trump se ha inventado algo nuevo, que podemos llamar la técnica del “gran mentiroso”. Tomadas de una en una, sus mentiras son de tamaño intermedio; no son triviales, pero en su mayoría no llegan a ser un libelo de sangre. Sin embargo, las mentiras son constantes, llegan en torrente continuo, y nunca se reconocen, simplemente se repiten. Evidentemente, cree que esta estrategia mantendrá a los medios de comunicación desconcertados, incapaces de creer, o al menos decir abiertamente, que el candidato de un gran partido sea capaz de mentir hasta ese punto. Y el Foro de los Comandantes en Jefe televisado el miércoles por la noche dio a entender que a lo mejor está en lo cierto.

Puntualizo: no, no estoy diciendo que Trump sea otro Hitler. Más parecido a Mussolini. Pero estoy divagando.

Volvamos al tema: todos los políticos son seres humanos, lo que significa que a veces todos ellos maquillan la verdad. (Muéstrenme uno que afirme no mentir nunca, y les enseñaré uno que está mintiendo). La cuestión es cuánto mienten, y qué consecuencias tienen sus mentiras.

Hablando en plata, Hillary Clinton se ha mostrado reservada respecto a la organización de su correo electrónico cuando era secretaria de Estado. Pero si miramos lo que tienen que decir realmente sobre este tema los más enérgicos defensores de la mendacidad de la candidata, su argumento es, en realidad, muy endeble: la acusan de ser excesivamente legalista o de exagerar hasta qué punto ha sido absuelta, pero no de hacer declaraciones importantes que difieran por completo de la realidad.

Ah, y aunque los medios apenas le dieron difusión, su afirmación de que Colin Powell le había aconsejado crear una cuenta de correo privada era… completamente cierta, confirmada por un mensaje electrónico que Powell le envió tres días después de que ella asumiese el cargo, lo que contradice algunas de las afirmaciones del propio Powell. En general, su expediente de veracidad, reunido por PolitiFact, parece bastante bueno para un político; mucho mejor que el de muchos de los aspirantes a la candidatura republicana, y ya puestos, mucho mejor que el de Mitt Romney en las pasadas elecciones presidenciales.

Trump, por otro lado, es un caso aparte. Miente sobre estadísticas como la tasa de desempleo y la tasa de homicidios. Miente sobre política exterior: el presidente Obama es “el fundador del ISIS”. Pero sobre todo, miente acerca de sí mismo, y cuando las mentiras salen a la luz, se limita a repetirlas.

Una pregunta evidente que entró en el foro del miércoles era si Trump repetiría su frecuente afirmación de que se opuso a la guerra de Irak desde el principio. Es una afirmación demostrablemente falsa: sus únicos comentarios documentados sobre el tema anteriores a la guerra la apoyan, y la entrevista que le gusta citar como prueba de su presciencia tuvo lugar un año después de comenzado el conflicto. Pero sigue diciéndolo de todas formas; y si lo hubiera vuelto a hacer durante el debate, ¿cómo respondería Matt Lauer, el moderador?

Pues bien, volvió a hacerlo, y Lauer, que empleó aproximadamente la tercera parte de su tiempo hablando con Clinton de sus mensajes electrónicos, lo dejó pasar y formuló la siguiente pregunta.

¿Por qué es aparentemente tan difícil obligar a Trump a responder por unas mentiras tan descaradas y patentes? Parte de la respuesta podría ser que los periodistas están abrumados por el enorme volumen de material indignante. Después de todo, ¿qué frase de Trump debería ser el titular de un análisis sobre el programa del miércoles? ¿La mentira sobre Irak? ¿El elogio a Vladimir Putin, que “tiene una tasa de popularidad del 82%”? ¿El haber denigrado al Ejército estadounidense, cuyos mandos, dice, han quedado “reducidos a escombros”?

Hay también un profundo retraimiento a la hora de señalar verdades incómodas. Allá por 2000, cuando empecé a escribir esta columna, me recomendaron no utilizar la palabra “mentira” en referencia a las falsas declaraciones políticas de George W. Bush. Que yo recuerde, me dijeron que era inadecuado ser tan franco respecto al candidato de uno de nuestros dos principales partidos políticos. Y algo similar podría estar ocurriendo ahora, cuando pocos en los medios de comunicación están dispuestos a aceptar el hecho de que el Partido Republicano ha nombrado candidato a alguien cuyas mentiras son tan descaradas y frecuentes que equivalen a una sociopatía.

Sin embargo, ni siquiera esa observación explica la asimetría, porque algunas de esas mismas organizaciones mediáticas a las que aparentemente les resulta imposible señalar las patentes y trascendentales mentiras de Trump no tienen problemas a la hora de acosar incansablemente a Clinton por pequeños errores y exageraciones en sus declaraciones, o a veces por actos perfectamente inocentes. ¿Cuestión de sexismo? Realmente no lo sé, pero resulta escandaloso.

Y mientras tanto, si la pregunta es si Trump puede realmente salirse con la suya en su rutina de gran mentiroso, la prueba del miércoles por la noche sugiere una respuesta descorazonadora: a no ser que algo cambie, sí que puede.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía.

http://economia.elpais.com/economia/2016/09/09/actualidad/1473429708_370303.html

040.- La “furia populista” que conmueve a la corriente dominante – Paula Bach

Las consecuencias económicas del Brexit aún no están claras. La conservadora y pro “remain” –aunque no muy entusiasta- Theresa May al mando del antiguo imperio británico, obtuvo de la canciller alemana, Frau Merkel, el “derecho” a tomarse algún tiempo –un bien altamente preciado- antes de invocar el artículo 50 del Tratado de Lisboa.

Por su parte, el traicionado aspirante a Primer Ministro y aprendiz de Thatcher, Boris Johnson, uno de los dos principales impulsores del Brexit -aunque históricamente no muy partidario del abandono de la Unión- estrenó su sorpresivo y flamante cargo de Ministro de Relaciones Exteriores en una conferencia conjunta con su homólogo norteamericano, John Kerry.

La decisión levemente mayoritaria de los electores del Reino Unido está virtualmente huérfana, dirigida por una “remain” centrista y un “leave” persuadido más por ambición personal que por convicción política. Esta conducción se encuentra desarrollando negociaciones frenéticas al menos a dos puntas.

Hay quienes especulan que el Brexit abriría paso a un acuerdo Reino Unido-Estados Unidos. Sin embargo esta eventualidad –siempre posible- enfrenta múltiples límites. Entre ellos y en principio, privaría a Estados Unidos de su delfín político en la UE y de la base financiera privilegiada de gran parte de sus bancos que operan libremente en Europa. Aunque se habla de sectores republicanos presionando a Obama hacia un acuerdo comercial con el nuevo gobierno, tal como indica Shawn Donnan en Financial Times, las elecciones en Estados Unidos son tan pronto como en noviembre y al Reino Unido no se le permite –al menos por el momento, agregamos- negociar nuevos acuerdos mientras sea miembro de la Unión Europea. Por otra parte y dejando volar un tanto la imaginación, vale al menos enunciar lo bizarro de una fortuita comedia del “eje” neoliberal anglosajón, bajo el espíritu antiglobalización del Brexit y un ocasional gobierno del aislacionista Trump.

Además, May y Merkel buscan estrechar lazos (bajo el recelo de Francia y el resto de la UE), mientras la Primer Ministro británica insiste en que “Brexit quiere decir Brexit” (que a ciencia cierta, nadie sabe bien qué significa) y dispara el mensaje contradictorio de que los británicos esperan tanto retacear los movimientos de los ciudadanos de la UE como un abstracto “trato adecuado en el comercio de bienes y servicios para el Reino Unido”. Es archisabido que –al menos en teoría- la restricción a la circulación de ciudadanos europeos hace inevitable la pérdida de acceso al Mercado Común. Las negociaciones aún están abiertas y, al menos hasta el año próximo, May no invocaría la cláusula 50.

La bolsa o la economía

Mientras tanto y aunque la economía británica se esté desacelerando y el FMI haya rebajado una vez más (y van…) el pronóstico de crecimiento mundial para el año en curso y para el próximo, el proceso del Brexit parece por ahora bajo control. Cuestión que por su puesto, tiene una traducción económica.

En cierto modo y al menos en el corto plazo, entre las fuerzas en pugna que identificamos en Brexit: ¿qué hay de Lehman Brothers?, viene primando la contratendencia. La Reserva Federal volvió a mantener las tasas bajas en su reciente reunión de julio y continuará haciéndolo –no hay en lo inmediato mucha duda de ello. El personaje de Gordon Gekko responde bien a la pregunta de su ventrílocuo, el periodista de Ámbito Financiero Siaba Serrate, sobre una eventual suba de tasas en septiembre: “Antes de las elecciones, en plena campaña y con Trump suelto en la habitación, olvídese”. El Banco de Japón, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra, por su parte, tienen en la manga planes de estímulo a ser activados en cualquier momento. En lacoyuntura, la revaluación del dólar contribuyó a la baja de los precios de materias primas como petróleo y soja afectados fundamentalmente por las voluminosas reservas petroleras en Estados Unidos y un inesperado buen clima para la cosecha de la oleaginosa en los campos norteamericanos. Habrá que ver cómo evoluciona la tendencia aunque, por ahora, los precios conservan la mayor parte del terreno ganado en el segundo trimestre del año y continúa un flujo moderado de capitales hacia el mundo “periférico” que, dicho sea de paso, incrementó su endeudamiento de un modo exorbitante desde 2008 a esta parte.

Por su lado la bolsa de Wall Street alcanzó nuevos máximos desde mayo de 2015 y los indicadores trimestrales de la economía norteamericana -en ese ir y venir frenético característico de los últimos tiempos- arrojaron una serie de datos positivos aunque sin mayor estridencia. En su tertulia con Gekko, el ya mencionado Siaba Serrate concluye que con un crecimiento real esperado de a lo sumo 2/2,5% de la economía norteamericana y la rentabilidad contrayéndose hace varios trimestres, los nuevos récords de Wall Street sólo pueden explicarse por la continuidad de una política de tasas bajas. Y efectivamente no es la potencia de la economía norteamericana lo que está impulsando el crecimiento de la bolsa. Como afirma Krugman en un artículo reciente “en cierto sentido, las ganancias del mercado de valores, son el reflejo de una debilidad económica, no de fortaleza”. Krugman apunta dos aspectos sobre los que hemos insistido en diversas oportunidades y en particular en Revolución de la robótica. Señala por un lado que el precio elevado de las acciones es reflejo de la falta de oportunidades de inversión. Y por el otro, que siendo los precios de las acciones un reflejo de los beneficios y no de los ingresos totales cuando el porcentaje de los beneficios como parte del ingreso nacional es bastante más elevado incluso que en los años ’90, la relación entre “beneficios y prosperidad” resulta escasa en el mejor de los casos.

Dicho de otro modo, los elevados valores de la bolsa son expresión, en última instancia, de que el remedio de las políticas monetarias expansivas no pudo activar los motores fundamentales del crecimiento capitalista que quedaron seriamente averiados tras Lehman. Existen múltiples elementos para sospechar que se están gestando las condiciones para una nueva recesión global. Pero hasta cierto punto y quizás más aún que los grandes desequilibrios económicos y financieros que se acumulan, la baja inversión y el empobrecimiento o estancamiento de las condiciones de vida de las clases obreras de los países centrales, se han ido transformando en un gran núcleo de la inestabilidad.

Las causas de la ira

El Brexit no es un “cisne negro”. En un sentido y parafraseando a Theresa May, “Brexit quiere decir Brexit” y Trump quiere decir Trump, incluso si el Brexit tiene un comando ultramoderado y si –como es probable- Hillary se termina consagrando como próxima mandataria norteamericana. Y el Brexit aunque más no sea como mensaje y Trump –como recado infinitamente más peligroso-, son producto de que aún sin catástrofe, un particularmente bajo crecimiento económico ha estado reconfigurando la estructura de las clases sociales en los países centrales. Las consecuencias del ataque a las condiciones de vida que bajo las décadas de “gloria” neoliberal fueron parcialmente enmascaradas tanto por el crecimiento moderado y las “burbujas exitosas” de los años ’90 o 2000 como por el crédito al consumo que se montó sobre el boom inmobiliario posterior a la crisis de 2001, quedaron al desnudo en el período posterior a la caída de Lehman.

La combinación de un dinamismo económico lejano al de los años de la “Gran Moderación” y el saldo de un endeudamiento récord que llegó a representar el 160% del ingreso de los hogares en Reino Unido y cerca del 130% en Estados Unidos y España, colocaron en primera plana el extraordinario crecimiento de la desigualdad, la desocupación endémica resultante de las deslocalizaciones productivas, la inmigración utilizada como mano de obra barata contra los núcleos de las clases obreras tradicionales, tanto como el carácter precario del nuevo empleo creado durante las décadas precedentes. Como señala Costas Lapavitsas en “Capitalismo financiarizado: crisis y expropiación financiera”, la explosión de préstamos hipotecarios entre 2001 y 2003, cubrió primero la demanda de vivienda de los hogares con ingresos altos y luego –entre 2004 y 2006- los créditos subprime endeudaron a los sectores más pobres de la clase trabajadora estadounidense. El crédito subprime percibido en un principio como una “democratización” de las finanzas, acabó en un desastre colocando a millones de personas en riesgo de indigencia.

Luego del estallido de la crisis, gran parte de los ingresos –los salarios, en particular- se destinaron a su propio “desapalancamiento”. Esto es, se dirigieron a pagar deudas no sólo hipotecarias sino de tarjetas de crédito, de servicios de salud o préstamos académicos como es particularmente el caso de Estados Unidos. Cuestión que se traduce en una reducción del ingreso disponible para otros fines.

Y el pánico

Desde Financial Times y bajo el sugerente título “Las élites deben responder a la ira populista”, Martin Wolf lo pone en términos más que claros: el estancamiento del ingreso perturba a las personas más que la desigualdad creciente. Wolf cita un estudio de McKinsey Global Institute que muestra que en 25 economías de altos ingresos, entre el 65 y el 70% de los hogares en promedio, experimentaron una disminución o estancamiento de sus ingresos entre 2005 y 2014. Mientras que entre 1993 y 2005, sólo el 2% de los hogares habría percibido disminución o estancamiento. Agrega Wolf que la crisis financiera y la débil recuperación posterior, resultan la principal explicación de aquel estancamiento de los salarios reales.

La conclusión de que el estancamiento perturba más que la desigualdad es gráfica aunque cabe agregar que el estancamiento abre paso a una indignación que aumenta la percepción de la desigualdad. Cuestión que se aprecia por ejemplo en la disminución de la proporción del salario en el ingreso nacional que, como también identifica Wolf, afecta particularmente a Estados Unidos, el Reino Unido y los Países Bajos.

De hecho existe una contradicción entre la habilidad de las élites gobernantes –en una práctica incorporada tras grandes desastres el último de los cuales fue el de 2008- para exorcizar la catástrofe y su incapacidad para recuperar la potencia relativa de la economía conseguida en décadas precedentes. Esta contradicción está alterando seriamente el statu quo y es lo que, como también señala Wolf, destruyó la confianza popular en la competencia y probidad de las elites empresariales, administrativas y políticas.

Para colmo de males, si desde 2008 a esta parte se puso de manifiesto una suerte de dualismo entre el estancamiento en los países centrales y un reverdecer de los llamados “emergentes” y exportadores de materias primas, la dicotomía a esta altura se está agotando. Quizás tantos años de inmovilismo expliquen la localización de los fenómenos de derecha más bizarros en el centro mientras en la periferia proliferan las derechas “civilizadas” como expresión del reciente agotamiento del ciclo de crecimiento. Como sea, y más allá de los movimientos coyunturales, todo indica que centro y periferia convergen hacia el estancamiento.

Todo este entramado que se manifiesta en gran parte por derecha pero también por izquierda, cuestiona a las elites políticas tradicionales y está generando a su vez “pánico” en las elites económicas o el “mainstream”. Quienes -no hay que olvidar- poseen una gran capacidad de exageración a fin de amplificar su propaganda. Wolf, conmina a las elites gobernantes a dejar de fracasar en su intento de ofrecer curas, o resignarse a que pronto podrían ser eliminadas y con ellas, el esfuerzo de unir la autogobernanza democrática con un orden mundial abierto y cooperativo. Esto es, el neoliberalismo…Wolf pide prosperidad y alerta que su ausencia fomenta la furia…Es sabido, aunque es probable que las elites políticas tengan poco para ofrecer.

Los comandos económico-políticos de los países centrales hicieron escuela en la década del ‘30 y reforzaron sus saberes con la caída de Lehman…Es de esperar que, mientras puedan, continúen instrumentando políticas destinadas a ahuyentar la catástrofe. Como siempre, puede fallar y tanto la acumulación de contradicciones como, más aún, la amenaza de una nueva recesión, limita naturalmente la efectividad de esas políticas. Sin embargo la paradoja central podría estar tomando otro rumbo. Incluso hallándose la crisis bajo relativo control, el entumecido nivel de crecimiento económico está lacerando a sectores sociales claves para la estabilidad de los países centrales. Este dualismo parece devenir la especificidad histórica de la crisis post 2008. Los programas de ultraderecha que estimulan el ascenso de fenómenos como elBrexit o Donald Trump, de aliento al nacionalismo, la xenofobia y el proteccionismo, están fabricados en gran parte a medida de esta decepción de los electorados. No expresan los intereses –al menos inmediatos- de la mayoría del gran capital transnacionalizado, personificados en las “elites políticas” tradicionales, aunque siembran el veneno necesario para futuros giros.

Sean cuales fueren los resultados electorales en Estados Unidos –por tomar el ejemplo más apremiante- y sean cuales fueren incluso las eventuales adaptaciones programáticas de hipotéticos vencedores, las causas del fenómeno Trump continuarán activas. El elemento novedoso que merece ser reflexionado es que quizás la pesadumbre de la economía durante tantos años –aún sin catástrofe, insistimos- termine generando las condiciones económicas y políticas para que –aunque esto no sea inminente- las elites tradicionales vean disminuida tanto su capacidad de ejercer el poder como de implementar los ya tradicionales programas de gestión de la crisis.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=215126&titular=la-%93furia-populista%94-que-conmueve-al-%3Ci%3Emainstream%3C/i%3E-                                                                 Artículo publicado originalmente en La Izquierda Diario el 29/7/2016

039.-El nuevo catastro – Salomón Kalmanovitz

Un indicador de la debilidad del Estado colombiano es su desconocimiento y falta de control sobre la propiedad y los usos de la tierra.

28 ago 2016.-  La ausencia de un catastro completo y actualizado es causa del ancestral atraso rural y del conflicto armado. El catastro es una herramienta fundamental para que los municipios puedan cobrar impuestos prediales y con que financiar sus inversiones más importantes. La falta de control estatal del territorio facilita el avance del narcotráfico y de la minería ilegal, actividades que financian la guerra y el crimen.

Si el Estado conociera quién es dueño de qué, la tierra no sería utilizada para esconder la riqueza, a la espera de su valorización. Si además los propietarios pagan sus contribuciones, optarán por vender las tierras que no les esté rentando, abaratándolas y democratizando el acceso a la propiedad.

Desde hace tres años el gobierno trabaja en un nuevo catastro que en junio pasado fue aprobado en un Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes). Allí se reconoce que el 28% del territorio no cuenta con reconocimiento catastral alguno y que el 70% de los predios están desactualizados. Se propone entonces adelantar un ambicioso catastro multipropósito, utilizando costosas herramientas tecnológicas que permitan ejecutar políticas públicas ambientales, de gestión de tierras, agropecuarias, de infraestructura y de ordenamiento, al mismo tiempo que se pretende una cobertura tanto rural como urbana.

Según un artículo de Daniel Paéz de Uniandes, publicado en el portal de Razón Publica, al intentar cumplir con tantos propósitos simultáneos, no se focaliza en el recaudo del impuesto predial que es la tarea más urgente y que podría contribuir a financiar los otros propósitos del catastro. Así mismo, el catastro rural es diferente al urbano y es mejor concentrarse en el primero, dejándo en manos de las ciudades que han sido exitosas en levantar sus propios catastros, como Medellín Y Bogotá, y no en el Instituto Agustín Codazzi (Igac) que no ha logrado elaborar buenos catastros urbanos. El Igac está adscrito al Dane, su presupuesto es precario y no cuenta con facultades para financiarse con sus operaciones.

Paéz aduce que se propone utilizar tecnología costosa que ha fracasado en otros países y que hay métodos sencillos y baratos que han probado ser exitosos en países como Ruanda, donde se elaboró en forma rápida y económica. Hay además un problema de continuismo con el Igac, que está anquilosado; debiera estar en capacidad de actualizar automáticamente los catastros. Por lo demás, el Igac no ha logrado combinar su propia información con la de la Superintendencia de Notariado y Registro y la de las lonjas inmobiliarias. Según Paéz, bajo el sistema actual se puede vender o permutar un predio sin que el IGAC se entere, pues la tenencia de la tierra y su seguridad legal se aseguran con el registro, que no con el catastro. Se requiere entonces adscribir el Igac al Ministerio de Hacienda y fortalecerlo.

El gobierno parece no contar con la voluntad política de hacer que los propietarios, en especial los que concentran más tierra, tributen lo que les corresponde para financiar el desarrollo de las veredas y municipios del país. Lo cierto es que una administración local que cuente con recursos propios suficientes estará en el camino del progreso y, más importante aún, de controlar su destino.

http://www.elespectador.com/opinion/el-nuevo-catastro

Un comentario sobre “34.18.-EL PAÍS DE ‘AUNQUE USTED NO LO CREA’ – Juan Manuel López”

  1. “Un indicador de la debilidad del Estado colombiano es su desconocimiento y falta de control sobre la propiedad y los usos de la tierra.”

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