17.19.- UNA OPORTUNIDAD PERDIDA –  Rodrigo Uprimny

Hace 25 años, Colombia tuvo la gran oportunidad de adoptar una política más humana, eficaz y democrática frente al problema del abuso de sustancias psicoactivas; pero malgastamos esa ocasión.

La oportunidad fue la sentencia C-221/94 de la Corte Constitucional, que hace exactamente 25 años declaró inconstitucionales las normas que penalizaban con cárcel el consumo de sustancias psicoactivas ilegales, como la cocaína o la marihuana.

 El argumento esencial de la Corte fue que esas normas violaban la autonomía y el libre desarrollo de la personalidad, pues la conducta del consumidor no afecta, en sí misma, derechos de otras personas, por lo que no podía ser penalizada, puesto que un Estado democrático, respetuoso de la libertad y del pluralismo, no puede imponer a la brava modelos de virtud, ni penalizar a un individuo por hacerse daño a sí mismo. Esto obviamente no excluye que se puedan castigar las eventuales conductas peligrosas cometidas por los consumidores de droga, como conducir bajo los efectos de la marihuana o del alcohol; pero se les sancionaría por esas conductas, mas no por ser consumidores.

Esa sentencia abría el paso a que Colombia desarrollara frente a las drogas una política de salud pública respetuosa de los derechos de los consumidores; pero eso no ocurrió porque los gobiernos que siguieron se dedicaron a criticar la sentencia y a intentar repenalizar el consumo. Por ejemplo, el entonces presidente, César Gaviria (quien afortunadamente hoy tiene en este tema posturas más razonables), planteó la realización de un referendo para oponerse a la sentencia. Por su parte, Álvaro Uribe (quien infortunadamente en este tema mantiene sus posturas irrazonables) realizó como presidente varios esfuerzos por repenalizar el consumo, hasta que obtuvo una victoria parcial. En 2009 logró que el Congreso aprobara una reforma constitucional que prohíbe el consumo de sustancias psicoactivas, pero no autoriza la penalización de los consumidores, con lo cual quedamos en una ambigua situación jurídica.

En estos 25 años, la investigación académica y muchas experiencias desarrolladas en ciertos países, como Holanda o Suiza, han agregado a los argumentos de la sentencia C-221/94, que siguen siendo válidos, una evidencia contundente, que refuerza la decisión de la Corte: la penalización del consumo de drogas, que se hace en nombre de la salud, es desastrosa para la salud pública y para los propios consumidores.

La razón es clara: la penalización no impide que las persona accedan a las sustancias prohibidas, pero las obliga a consumirlas en condiciones de ilegalidad y bajo constante amenaza policial. Esto no solo incrementa los riesgos sanitarios para los consumidores, sino que además evita que aquellos con problemas de dependencia busquen ayuda, pues temen la sanción. Y todo es profundamente discriminatorio, pues la penalización recae esencialmente en los pobres y las minorías étnicas.

La sentencia de la Corte ha sido entonces un paso importante en la dirección correcta; pero obviamente es insuficiente, pues una política exitosa frente al abuso de drogas requiere otros componentes, como campañas inteligentes de prevención, en especial de las formas de consumo más arriesgadas o problemáticas. Esta es la esencia de las estrategias de reducción del daño, que han tenido impactos muy positivos en otros países, como Portugal, que logró reducir en forma espectacular las muertes por sobredosis o los nuevos contagios de VIH en consumidores. Por eso ese país celebra los 20 años de haber reformulado en esa dirección su política de drogas. Pero es que Portugal tiene mucho que celebrar en este campo, mientras que nosotros solo podemos lamentar una oportunidad perdida.

*Investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional.

https://www.elespectador.com/opinion/una-oportunidad-perdida-columna-853771

16.19.-LO QUE SUENA CUANDO SUENA URIBE – Juan Álvarez

Su discurso público ha sido el cruce impune de límites que van más allá del insulto

Álvaro Uribe, en el Congreso de Colombia. GETTY

Lo que Uribe le dijo a Petro. Lo que Petro le contestó. Lo que Petro había dicho antes de que Uribe lo insultara. Lo que Uribe dijo antes de insultar a Petro.

El rifirrafe de maltratos, ecos del pasado, sentencias y miradas inquisidoras entre los senadores fue grabado desde todos los ángulos, y publicado en todos los sentidos, y titulado hasta inundar. Y luego desapareció.No podía ser de otra manera: inundar y desaparecer; es la frecuencia respiratoria de los tiempos.

8 may 2019 -Esta nueva oleada de maltrato ocurrió en el Congreso de la República, en el marco de la primera discusión de procedimiento en torno a las objeciones presentadas por el presidente Duque a la Ley Estatutaria de la JEP. Fue el martes 23 de abril, día del idioma.

El reporte de los hechos enfatizó el sentido del desvarío del senador del Centro Democrático tanto como el sustantivo ofensivo que eligió: “Prefiero ochenta veces al guerrillero en armas que al sicariato moral difamando”, y mientras dejaba que semejante neoconsigna antidemocrática colmara los oídos enardecidos de los demás senadores y asistentes, Uribe tomó asiento, desabotonó el saco de su vestido, guardó la pluma que siempre sostiene cuando habla y pronunció en clave de coro el insulto exaltado.

“Sicario… Sicario… Sicario…”.

He visto el video de este simulacro de insulto decenas de veces, preguntándome cada vez qué es lo que escucho, porque desde el primer momento supe que aquello que allí suena no es un insulto.

Esa pregunta, su sensación, entendí entonces, llevamos años masticándola:

¿Qué es lo que suena cuando suena Uribe?

Recuerdo el 2007, cuando era presidente de la República y resolvió defender el proceso de paz con los paramilitares señalando de “terroristas” a la bancada entera de parlamentario de un partido de oposición donde militaba un reinsertado del M-19: “pasaron de ser terroristas de camuflado, a terroristas de traje civil”.

Recuerdo el caso de Rubén Darío Pinilla, exmagistrado de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín. Dicho Tribunal, junto a la Corte Suprema de Justicia, compulsaron copias en 2013 para investigar a Uribe penalmente. La respuesta de Uribe fue empapelar y vilipendiar al exmagistrado tachándolo de “guerrillero”.

Recuerdo a los humoristas que ha difamado diciendo que son “violadores de niños”; a los periodistas que ha tachado de “extraditables”; a los activistas de derechos humanos, a quienes ha estigmatizado desde el principio de los tiempos; a sus propios colaboradores, amenazados de ser golpeados “en la cara, marica”, en llamadas telefónicas que fueron pantomimas de indignación (probablemente grabadas por él mismo) ante el destape de los hedores de corrupción emanados de su administración.

Recuerdo ese decir suyo de vorágine incendiaria y regreso al presente del último exabrupto:

La pausa controlada luego de declarar aquello que sabe es una señal antidemocrática inaceptable; el tempo y el volumen exactamente iguales entre una y otra repetición; la mirada fija, sobre su presa, mientras enuncia, una mirada que no consigue ser mordaz porque brilla en exceso.

Entonces comprendí: lo que ocurre en este último agravio de Uribe es la actuación sonora de algo que no quiere agotarse en palabras.

Allí suena, allí se escucha, en el esmero escalofriante con el que pronuncia el sustantivo tres veces, el ánimo de quiengolpea; la conciencia rítmica de quien domina el sonido de sus palabras como amenazas de terror.

Por eso es escalofriante: porque Uribe sabe, puede leerse en la expresión de su rostro enajenado en odio, que no está insultando al repetir tres veces el sustantivo “sicario”; está cruzando la raya que quiere cruzar a partir del uso impune de un artilugio sonoro.

Su discurso público ha sido el cruce impune de límites que van más allá del insulto.

Luego, de inmediato, allí en el mismo encuadre, al tiempo que suena el último si – ca – rio, el brote de la sonrisa radiante de la senadora Paola Holguín, autora y defensora de la valla infame para difamar a la JEP, una sonrisa que es la metáfora cruel de lo que seguimos empeñados en convertirnos: especies que ríen cuando presencian la actuación sonora de un deseo de muerte.

En la pausa calculada que existe entre cada sustantivo desadjetivado, en el ánimo rabioso con que van siendo articulados cada uno de estos señalamientos, puedo escuchar el eco de nuestra desgracia sustancial:

Los 263.000 muertos de más de 50 años de conflicto armado; los 7.7 millones de desplazados internos desde 1985; una crisis humanitaria agravada desde 2018 pese al acuerdo de paz con las FARC, y alimentada recientemente por la inestabilidad en Venezuela.

Hay mañanas que te levantas y es como si te hubieran crecido las orejas; o como si la grasa que te sale de allí adentro fuera más fina, y condujera mejor las frecuencias, porque escuchas distinto: puedes distinguir artilugios sonoros; puedes comprender, con escalofrío y horror, la manera en que el expresidente ejerce el dominio de sus sonidos en clave de amenaza; puedes oír, al fin y con fatiga, la violencia acústica en las entonaciones sicÁrio… sicÁrio… sicÁrio…

Porque no ocurre allí, en esas fisuras, el sentido del sustantivo homicida, sino el espectro audible de impactos que se esconden en la articulación de palabras.

Álvaro Uribe Vélez lleva 20 años despertando y alimentando un sentimiento uribista cifrado entre el embrujo del tono firme y el sentido del mensaje bélico.

Y se reporta, a diario, con hiperventilación casi, los embrujos y sentidos de su decir, pero no el espectro audible que subyace a sus articulaciones de sentido y a sus desvaríos.

Y tal vez, en el manejo diestro de ese espectro audible, en los artilugios sonoros impunes que se permite, en la manipulación de los linderos de la sintaxis enredadora, en la prédica de tono y timbre de padre frenético, habita el núcleo del disturbio: una máquina especializada en emitir el principal ruido que impide el discurrir del debate democrático franco en Colombia; una máquina diestra en ensordecer.

Lo que suena cuando suena Uribe, creo empezar a comprender, es el espectro audible de nuestra historia reciente de violencia.

*Juan Álvarez es escritor colombianohttps://elpais.com/internacional/2019/05/08/america/1557345895_945676.html

15.19.-LA DESFINANCIACIÓN DE LA PAZ –  Diego Fernando Carrero

Recursos previstos eran insuficientes.Y si se aprueba el Plan de Desarrollo, la situación será peor.

El 26 de noviembre se firmó el acuerdo definitivo de paz, en el teatro Colón de Bogotá. Foto: Carlos Ortega / EL TIEMPO – Razón Pública 

El acuerdo final de paz estableció la adopción de un plan marco de la implementación (PMI) que debía contener las fuentes de financiación y montos indicativos para cumplir los compromisos de La Habana. 

8 abr 2019.- El PMI elaborado por el gobierno Santos se conoció por fin en junio de 2018. Allí se consignó la cifra de 129,5 billones —en pesos del 2016— para ser invertidos durante un periodo de 15 años comprendidos entre 2017 y 2031.

Esto significa que los recursos proyectados para cumplir el acuerdo durante 15 años son inferiores al presupuesto de 3 años y 9 meses de seguridad y defensa, pues corresponden a un total estimado del 10,68 % del PIB, es decir un promedio de 0,7 % del PIB anual. Para hacerse a una idea de la insuficiencia de esta suma, bastará con recordar que la sola política actual hacia las víctimas implica un gasto cercano al 1,2 % del PIB anual.

La cifra es muy inferior a las calculadas por la Anif, Fedesarrollo, Bank of America y la Contraloría General. Esa cifra también desconoce las recomendaciones formuladas por la ‘Misión para la transformación del campo’ y por la ‘Comisión de seguimiento y monitoreo a la implementación de la ley de víctimas.

Gracias a esos análisis sabemos que los recursos necesarios para cumplir el acuerdo oscilan entre el 2,8 y el 3,5 por ciento del PIB anual durante 15 años. Eso implicaría una inversión total entre 420 y 525 billones de pesos, que es más del triple de lo estipulado por el PMI.

Aquí habría que recordar uno de los principios básicos de la economía: “no hay almuerzo gratis”.

¿De dónde saldrán los recursos?

Las fuentes de los recursos también son problemáticas. Según el PMI, el 36 % de estos debían provenir del Presupuesto General de la Nación (PGN). Ese porcentaje equivale a unos 47,7 billones de pesos, que podría ser la única fuente de recursos nuevos provenientes del sector público para cumplir el acuerdo. ¿Por qué?

Los demás recursos, como los provenientes del Sistema General de Participaciones (SGP) y del Sistema General de Regalías (SGR) no constituyen fuentes nuevas para los territorios del posacuerdo. En el mejor de los casos, serían reasignaciones, más flexibles en el caso del SGR y más rígidas en el caso del SGP, ya que los recursos de este último ya tienen destinaciones específicas.

No deja de ser impresionante que a municipios con baja capacidad financiera se les exija recursos propios para cumplir el acuerdo, sobre todo si considera que la escogencia de aquellos que serían cubiertos por los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) se basó precisamente en su mayor pobreza y en su debilidad institucional.

De mal en peor

Al panorama anterior se sumó un informe de la Contraloría sobre la ejecución de los recursos y el cumplimiento de las metas del componente para la paz del Plan Plurianual de Inversiones (PPI-paz). El informe pone en evidencia que la desfinanciación se intensificó entre enero de 2017 y marzo de 2018.

Para el 2017, los recursos debían haber sido de 8,48 billones de pesos. Pero, según la Contraloría, hubo un déficit de 3,6 billones, vale decir, un faltante de 41,8 % para ese año y de acuerdo con los datos del propio Minhacienda, el déficit sería de 1,3 billones de pesos.

Según el Centro de Pensamiento y Diálogo Político, el informe de la Contraloría permite ver la desfinanciación efectiva del acuerdo de paz por dos razones adicionales a las ya mencionadas:

1. Las inversiones estimadas en el PMI para la Reforma Rural Integral (RRI) y el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS) no alcanzan para llevar a cabo todas las actividades propuestas. El costo de la RRI para los 665 municipios con población rural y rural dispersa es de 195,5 billones, mientras que las inversiones asociadas con 11 de los 15 planes nacionales sectoriales ascienden a 89,9 billones.

2. El costo estimado adicional para la política de víctimas asciende a por lo menos 115,6 billones.

Entra el nuevo gobierno

Las decisiones de Duque agravan la desfinanciación que había dejado Santos. Esto puede comprobarse en el Presupuesto General de la Nación (PGN) para el 2019, que se ajusta a la regla de sostenibilidad fiscal en la que el gasto público debe limitarse para atender de manera prioritaria el pago de la deuda.

Para el 2019 se mantiene la desfinanciación del PMI en por lo menos un 40 % anual. En la ley de presupuesto para 2019 se asignaron 1,63 billones para las entidades y programas directamente ligados con el cumplimiento de los siguientes puntos del acuerdo:

Punto 1 (Reforma rural integral): 723.408 millones de pesos.

Punto 3 (Fin del conflicto): 385.096 millones.

Punto 5 (Victimas): 530.217 millones.

Estos rubros podrían sumarse a los 0,9 billones adicionales provenientes de la cartera de Minhacienda, de modo que en el escenario más optimista podría hablarse de un total de 2,53 billones para 2019.

¿Cómo se obtendrán los 6,12 billones restantes que se necesitarían para alcanzar los 8,62 billones, que según el PMI deberían invertirse para la paz en el año 2019?.

La paz en el Plan Nacional de Desarrollo

La cereza en el pastel de la desfinanciación del acuerdo es el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022. El documento ni siquiera hizo explícitos los recursos para la paz, desconociendo el artículo 3 del Acto Legislativo 01 de 2016, que exige un capítulo especial de inversiones en el PND.

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La omisión del Gobierno en materia de inversiones para la paz en el artículo 4.° del proyecto de ley del PND produjo un escándalo y el Departamento Nacional de Planeación (DNP) procedió a publicar una “respuesta a la opinión pública”, donde justificaba de manera ligera las razones de la omisión señalando que las inversiones para la paz se encuentran distribuidas entre los diferentes capítulos o “pactos” del PND.

Al analizar la sección E del plan plurianual de inversiones de las bases del PND es posible encontrar una relación de los recursos para la paz que, según los cálculos derivados del PMI, ascienden a 37,1 billones en 2018. (Cuadro 4).

La sección E del plan plurianual de inversiones deja varias inquietudes:

De los 37,1 billones que señala el DNP, el 67,3 % —24,9 billones— corresponden a la RRI, pero según el PMI, debería ser el 85,4 %.

El 47,98 % de las inversiones del PPI-paz se concentra en tres planes de la RRI —salud, educación y vivienda-agua potable— de manera que queda desfinanciado el cumplimiento de todos los demás componentes de la política de desarrollo rural. Recordemos además que por lo menos 13 de los 17,8 billones para educación, salud y agua potable provienen fundamentalmente del SGP, de modo que no significan nuevas inversiones.

También es escandaloso lo contemplado para el ordenamiento social de la propiedad y uso del suelo —apenas 632.000 millones–. Además, las cifras del punto 2 de participación política y apertura democrática son menos que insignificantes, apenas 86.000 millones de pesos para cuatro años, menos de lo que significa para el país la nómina de los congresistas durante un año.

Igual de minúsculos son los recursos destinados a garantías de seguridad a las comunidades y líderes sociales, así como para el combate de organizaciones continuadoras del paramilitarismo, que serían de 11.750 millones al año.

El PPI-paz contempla 43.000 millones para el acuerdo sobre drogas, pese a que en el PMI se comprometieron cerca de 2,5 billones para el cuatrienio 2019-2022. Serían aproximadamente 10.000 millones al año, que si se dividen entre las 132.000 familias vinculadas a los acuerdos colectivos para la sustitución de cultivos tendríamos una inversión mensual por familia de tan solo 6.313 pesos.

¿Qué hacer?

Los recursos asignados y proyectados para poner en marcha el acuerdo de paz son insuficientes. El Gobierno debe reconsiderar estas asignaciones en relación con cada uno de los puntos del acuerdo.

Aun siendo austeros, la inversión debe ser por lo menos del 2,5 % del PIB anual.

Para lograrlo, habría que tomar medidas como replantear la política tributaria, reorganizar la composición del gasto público y flexibilizar la regla fiscal.

Esperemos que el país se dé cuenta de que, de aprobarse como está el actual proyecto de Plan Nacional de Desarrollo, no estaremos cumpliendo con las víctimas del conflicto armado, que casi no logramos acabar.

DIEGO FERNANDO CARRERO *Razón Pública ** (*) Economista, catedrático de la U. Externado e investigador del Centro de Pensamiento de Política Fiscal- U. Nacional de Colombia. (**) Razón Pública es un centro de pensamiento sin ánimo de lucro que pretende que los mejores analistas tengan más incidencia en la toma de decisiones en Colombia

https://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/la-paz-cuesta-caro-pero-hoy-preocupa-su-desfinanciacion-346646

  • 14.19.-EJERCICIOS PARA PODER NADAR CONTRA LA CORRIENTE – Ignacio Zuleta
  • 14.19.-LEER Y MORIR – José Andrés Rojo 

Hemos producido una sociedad dispéptica, empachada, adicta al consumo indiscriminado de comida, estimulantes, noticias, redes, ruido, sexo, entretenciones…

Si no aprendemos a discriminar y minimizar lo que le suministramos al cuerpo y a la mente en esta era de consumo ciego y estímulos abrumadores, no encontraremos ni sosiego ni salud.

23 abr 2019.- La indigestión de cuerpo y mente causada por los insumos tóxicos y desmesurados que el entorno ofrece se ha convertido en estrés pernicioso, en depresión disimulada, en adicciones socialmente toleradas. En el caso de la mente, la sobrecarga ha producido un bloqueo en el sistema nervioso limitado: los impulsos son tantos que la corteza nueva —la propiamente humana— no alcanza a transformar la exacerbación en experiencias valiosas y relega sus funciones superiores a las respuestas instintivas y efímeras del cerebro reptiliano; que es lo mismo que decir enfermedad y estancamiento evolutivo.

Hablar de discriminación, disciplina y temperancia suena fuera de tono en esta nueva religión del hedonismo en la que la gratificación inmediata es el gran dogma. Y como no es posible satisfacer en su totalidad los caprichos del cuerpo y de la mente, la frustración y el tedio son los pecados capitales, y la tolerancia a la frustración, un imposible. Vivimos así de pataleta en pataleta, esclavos de nuestra propia desazón y descontentos, para beneficio de los dueños de la feria.

Pero las sabidurías ancestrales, que para muchos suenan obsoletas, han proporcionado métodos sencillos para volver a ser dueños de escoger con qué y cómo nos nutrimos. La lista sería larga; sin embargo, algunas son sencillas, accesibles y pragmáticas.

Encabeza arbitrariamente la lista una virtud intelectual casi perdida: la discriminación, o selección consciente de lo que ha de entrar por los sentidos. Y están a su servicio la austeridad o simplicidad voluntaria en lo que se consume; el silencio, nunca bien ponderado como fuente de solaz y de creación; la lectura —que, a diferencia de los bombardeos de la pantalla, permite un tiempo humano y no electrónico para la asimilación y reflexión del contenido—…

La música adecuada funciona para muchos, pues con sus vibraciones organiza el funcionamiento neuronal y ordena el pensamiento. Ponderada desde siempre, Platón aduce que “el ritmo y la armonía hallan su camino hacia los lugares recónditos del alma”. Y acalla, asombra, nutre y engrandece.

Desde luego está la meditación (de ahí su auge para el manejo del estrés), que enseña a minimizar las pulsiones internas y externas para enfocar las facultades superiores de manera ininterrumpida y eficaz. Y su hermana la oración: no hablamos del plañido primitivo, sino de aquella realizada desde el sosiego que direcciona las emociones, con la mente lenta, encauzada y en contacto con energías más sutiles.

Y está también un antiguo remedio tan bueno para el alma como para el cuerpo, que no es muy popular en Occidente: el ayuno. En tradiciones tan disímiles como el hinduismo, el islamismo, el cristianismo y los rituales indígenas americanos —desde los aztecas hasta los huitotos pasando por los koguis—, esta ha sido la práctica para limpiar de escoria el cuerpo y purificar nuestras dotes elevadas. El ayuno simbólico, es decir, la abstención de atiborrarse de estímulos externos, cumple el mismo propósito.

En un momento de la civilización en el que el torrente nos conduce a la demencia colectiva y, si nos descuidamos, al abismo, toca nadar contra la corriente y retomar pequeñas disciplinas. Las agradecerán el organismo, la psiquis y, de paso, este planeta.

https://www.elespectador.com/opinion/me-resisto-creer-columna-851799?utm_source=Icommarketing&utm_medium=email&utm_content=Anticipo+c

14.19.-LEER Y MORIR – José Andrés Rojo

La vieja Europa rinde en Estocolmo tributo al saber y a la vida

La Colina de la Meditación, en el Cementerio del Sur de Estocolmo, proyectado por Gunnar Asplund y Sigurd Lewerentz. JAR

Suecia sigue sin Gobierno. Las elecciones del 9 de septiembre las ganaron los socialdemócratas con el peor resultado de su historia, pero la noticia relevante fue el fuerte apoyo que consiguió la extrema derecha. Los Demócratas Suecos, un partido con mensajes abiertamente xenófobos, sedujo al 17,6% de los votantes, obtuvo 62 diputados y entró como una tromba en el plácido espacio público de una sólida democracia que ha conseguido en las últimas décadas un envidiable Estado de bienestar. El bloque de izquierdas obtuvo 144 diputados; el de derechas, 143. Así que los números llevan complicando ya tres meses largos la posibilidad de que alguien consiga ese apoyo de 175 diputados para tomar las riendas del país nórdico. El 19 de diciembre, el presidente del Parlamento convocó una rueda de prensa. Tras el fracaso para conseguir los apoyos necesarios, primero del líder de los moderados y después del de los socialdemócratas, y ante un panorama de total bloqueo, tiró el balón fuera y dijo que hasta el 16 de enero no habrá una nueva votación.

3 ene 2019 – Así están las cosas en Suecia. Cuando un partido que está fuera del sistema entra en las instituciones saca todo de quicio. ¿Qué hacer? ¿Cómo pueden los partidos que necesitan su apoyo invitarlo a que se lo den sin ofrecerles nada a cambio? ¿Alguien cree de verdad que son almas cándidas que van a facilitar que sean otros los que gobiernen sin intentar realizar sus objetivos? Lo que ya han conseguido los Demócratas Suecos es paralizar a los partidos tradicionales.

La democracia ha quedado varada en uno de esos países que más sorprenden por el vigor de sus instituciones y por las iniciativas de sus ciudadanos. Una de sus empresas de referencia, Ikea, ha conseguido imponer en el mundo entero la fórmula del hágaselo usted mismo. Y ha convertido, así, al consumidor en un manitas que construye su propio hogar. Ese afán de cultivar lo privado se encuentra también en dos hermosas construcciones de Estocolmo: una biblioteca y un cementerio. El lugar reservado al conocimiento y al placer, y el consagrado a la aflicción y a la memoria. Leer y morir son asuntos en los que cada cual se bate solo. Por eso conmueve encontrar dos obras de esa enorme sutileza consagradas a dos de las tareas más importantes de la vida, las de formarse y las de encarar el final de la mejor manera posible.

La construcción de la Biblioteca Nacional se inició en 1924 y es obra de uno de los grandes maestros de la arquitectura moderna, Gunnar Asplund. También proyectó el Cementerio del Sur mano a mano con uno de sus colegas más próximos, Sigurd Lewerentz. En sus Escritos 1906/1940 se ocupa de ambas obras. Lo hace con la distancia de quien se ocupa estrictamente de consideraciones técnicas. “El edificio se construye en ladrillo sobre una cimentación de hormigón. La viguería es de acero, losas de hormigón en la parte inferior, relleno, capa de nivelación de hormigón y, sobre ella, un linóleo grueso y de un solo color”. No hay lirismo: importa cada detalle de la biblioteca.

Lo mismo ocurre en los distintos textos que le dedica al cementerio. “Las capillas deben conformarse en torno a su significado principal, alrededor del difícil momento del adiós”, escribe. Cuando en un claro día de invierno se sube a la llamada Colina de la Meditación, ante las pequeñas lápidas negras dispuestas sobre una inmensa superficie nevada en la que distintos tipos de árboles marcan diferentes áreas de reposo, es imposible evitar un nudo en la garganta. Los que trataron con tanto respeto a la muerte es porque veneraban la vida. Y eso es Europa.

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  • 13.19.-COLOMBIA, 40 AÑOS ATRAPADA EN EL NEGOCIO DEL TRÁFICO DE COCAÍNA –  Francisco E. Thoumi 
  •  LA VERDADERA INFLUENCIA DEL NARCOTRÁFICO MEXICANO EN COLOMBIA – Juan Carlos Garzón y Andrés Cajiao

Además de vigilar la producción, los mexicanos dan armas como pago por seguridad y cargamentos.

Incautación de 5,3 toneladas de coca al ‘clan del Golfo’ en Urabá, el pasado marzo.Foto: César Melgarejo / Archivo EL TIEMPO

Se ha especulado mucho acerca de la presencia de carteles mexicanos en Colombia. Pero ‘presencia’ es una palabra muy vaga que puede referirse a los emisarios mexicanos que comprueban la calidad de los embarques de cocaína; a la compra de propiedades rurales para utilizarlas como rutas de tráfico o a la financiación de grupos armados al margen de la ley.

19 abr 2019.- Como anota el analista mexicano Alejandro Hope: “Si ‘presencia’ es todo, ‘presencia’ es nada”. Cuando los términos no se usan con precisión, quedan por fuera matices que en realidad son esenciales. Y los ciudadanos nos quedamos con una imagen desproporcionada: como si las organizaciones fueran mucho más grandes de lo que son.

Tumaco es y ha sido un corredor fundamental para la exportación de drogas ilícitas. El ejemplo de este municipio nos permitirá poner en tela de juicio la magnitud e importancia de la reciente ‘presencia’ de los carteles mexicanos en Colombia. El fin no es restarle importancia, sino apreciarlo en sus verdaderas dimensiones.

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Nuevo desplazamiento masivo en Tumaco

Nos proponemos demostrar, primero, que la conexión de los carteles mexicanos con los territorios de tránsito y producción de cocaína no es nueva; y, segundo, que las organizaciones del narcotráfico mexicanas se adaptan al inestable contexto colombiano con el objetivo de garantizar las condiciones para sus negocios y no para fortalecer los grupos armados colombianos.

No es nueva la conexión de Tumaco con la cadena transnacional del narcotráfico. En 1987, el ‘New York Times’ publicó una nota titulada ‘Los contrabandistas de la cocaína cambian a Houston’, en la cual se afirmaba que el tráfico de cocaína estaba en manos de jóvenes colombianos de Buenaventura y Tumaco.

Durante la segunda mitad de los ochenta, los carteles colombianos pretendían controlar las redes de distribución en Estados Unidos. En un primer momento, los mexicanos fueron la “mano de obra”, pero luego fueron el canal que les facilitó el narcotráfico a las redes colombianas.

Durante la primera mitad de los noventa, Tumaco hizo parte de los territorios al mando de los hermanos Rodríguez Orejuela, los fundadores del cartel de Cali. Ese municipio fue desde entonces su corredor de insumos, armas y cocaína, así como una zona de retaguardia.

El cartel de Cali estableció allí sitios de acopio a través de testaferros que amenazaban a los habitantes para que vendieran sus tierras. Desde 1998, Tumaco fue clave dentro del corredor del narcotráfico. Desde entonces llamó la atención de las organizaciones mexicanas.

En la segunda mitad de los noventa, el Gobierno llevó a cabo operaciones antinarcóticos en Meta, Caquetá y, especialmente, Putumayo. En el marco del Plan Colombia, estas operaciones causaron un ‘efecto globo’: el número de cultivos de coca en Nariño aumentó. Pasaron de 776 hectáreas en 1999 a 5.065 en 2012.

En 1999, las Farc entraron pisando fuerte en Nariño. La bonanza cocalera atrajo colonos de distintos lugares del país. A finales de 2002 y comienzos de 2003, los grupos paramilitares, como el Bloque Libertadores del Sur (BCB), empezaron a incursionar en los cultivos de coca.

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Después de un periodo de intensas disputas con las Farc, el BCB se desmovilizó y las disidencias organizaron varias facciones criminales. Por ejemplo, ‘los Rastrojos’, la organización narcoparamilitar que dominó hasta comienzos de 2012.

Desde 2013, las Farc se afirmaron como el actor dominante en Tumaco. Entre tanto, el mercado de la droga en Estados Unidos dejó de estar en manos de los carteles colombianos y pasó a manos de los mexicanos. En un informe del Wilson Center se afirma que los narcotraficantes colombianos perdieron dos terceras partes de sus ingresos por kilogramo de cocaína.

Las agrupaciones mexicanas comenzaron a negociar y transportar la coca directamente desde Colombia. Y, desde luego, Tumaco fue un lugar estratégico para garantizar el suministro.

Lo nuevo

Las Farc se consolidaron como el grupo que controló Tumaco y reguló todos los eslabones del narcotráfico cuando se aliaron con el cartel de Sinaloa.

Sin embargo, esto culminó con el acuerdo de paz y el desarme parcial de los frentes de las Farc, como la columna móvil Daniel Aldana, el frente que principalmente dominaba la zona.

En medio del proceso de negociación hubo rupturas dentro de las Farc, de modo que en Tumaco se produjo un vacío de control. En ese momento entró en escena el ‘clan del Golfo’, y en este contexto nacieron grupos armados que no eran solamente disidentes de las Farc, sino también grupos criminales –que hacían las veces de milicias– contratados para extorsionar.

El conflicto siguió con rupturas, pero también con continuidades. Los grupos con mayor poder y control territorial son el Frente Oliver Sinisterra (FOS) y las Guerrillas Unidas del Pacífico (GUP). Estas facciones lograron consolidar su presencia aprovechando el conocimiento que tenían de la zona, su relación con los campesinos cocaleros y los contactos con los narcotraficantes locales.

Los narcotraficantes locales han tenido un papel muy importante, pues financian grupos disidentes con el fin de mantener el negocio de la droga. Ellos son el eslabón que une a Tumaco con las organizaciones transnacionales, en particular con el Cartel de Sinaloa.

Alias Contador es un ejemplo ilustrativo. Este narcotraficante empezó financiando a la Gente del Orden, liderada por alias Don. Y tras la muerte de este se alió al tiempo con las GUP y con Guacho (muerto en diciembre en un operativo de la Policía, el Ejército y el CTI de la Fiscalía), principal líder del FOS.

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Debido a la gran visibilidad que ganó ‘Guacho’ tras el secuestro y asesinato, el año pasado, de tres periodistas ecuatorianos, Contador se alejó de él y financió principalmente a las GUP. Hoy, Contador se ha fortalecido y ha tomado el control de importantes zonas como Llorente y Guayacana, que habían estado bajo control del FOS.

En Nariño, los carteles mexicanos trabajan indistintamente con todas las organizaciones. Sin embargo, lejos de tener presencia, control territorial e influencia directa sobre los grupos armados de la región, las facciones mexicanas envían pequeños grupos para cumplir un rol de intermediación con los narcotraficantes nacionales y los actores armados. La interacción con el FOS y las GUP es transaccional.

Los factores de atracción

Carlos Morselli y Federico Varese han estudiado por qué y cómo las agrupaciones criminales buscan extender su influencia y sus conexiones a nuevos territorios. Estos criminólogos encuentran que hay “factores de empuje” y “factores de atracción”.

Una pregunta relevante para entender la participación de las organizaciones mexicanas en Tumaco es cuáles son las fuerzas o factores que las atraen a este territorio. La lista es amplia:

– Disponibilidad de materias primas (en este caso, la coca)

– Baja regulación de insumos claves para el procesamiento de drogas ilícitas

– Disponibilidad de mano de obra para actividades criminales

– La existencia de mercados ilegales en expansión

– Las oportunidades de inversión en contextos de alta informalidad y bajo control del Estado

– La existencia de fronteras porosas

– La corrupción

Estas son las condiciones que permiten entender por qué, desde finales de los 80, los carteles mexicanos se conectaron con las organizaciones que operaban en este territorio. En lo sustancial, estos factores han tenido continuidad. Quizás la mayor ruptura fue el reciente desarme parcial de las Farc y el surgimiento de múltiples grupos. Pero esta es solo una nueva fase que ha llevado a la adaptación de las organizaciones transnacionales, que ahora no tienen que arreglárselas solo con las Farc sino con capos locales y decenas de facciones armadas que trabajan para el mejor postor. Esa es su real dimensión.

*Juan Carlos Garzón: Politólogo de la Universidad Javeriana, con maestría en Estudios Latinoamericanos de Georgetown University, director del área de Dinámicas del Conflicto y Negociaciones de Paz de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) y Global Fellow del Woodrow Wilson Center. Asesor en políticas de drogas y seguridad. En Twitter: @JCGarzonVergara

Andrés Cajiao: Investigador del área de dinámicas de conflicto y negociaciones de paz de la Fundación Ideas para la Paz, magíster en Cultura de Paz, Conflicto, Educación y Derechos Humanos y politólogo de la Universidad de los Andes.

https://www.eltiempo.com/justicia/conflicto-y-narcotrafico/la-verdadera-influencia-del-narcotrafico-mexicano-en-colombia-349756

13.19.-COLOMBIA, 40 AÑOS ATRAPADA EN EL NEGOCIO DEL TRÁFICO DE COCAÍNA –  Francisco E. Thoumi

Políticas públicas centradas en oferta generan reducción de la venta de droga y aumento del precio.

Colombia produce el 80 por ciento o más de la cocaína del mundo, y enfrenta una competencia mucho menor que en otras exportaciones. Foto: Luis Robayo / AFP

 En las últimas semanas, el presidente Donald Trump se ha pronunciado en varias ocasiones sobre el tema del tráfico de drogas ilícitas. Primero, para señalar su descontento con los aparentes escasos resultados de su homologo Iván Duque en la disminución del tráfico de drogas ilícitas hacia Estados Unidos –un señalamiento que volvió a repetir esta semana–, y, segundo, para amenazar a México con la imposición de aranceles a los automóviles y el cierre de la frontera, si en el plazo de un año no se acaba el tráfico de drogas hacia su país.

11 abr 2019.- Esos pronunciamientos han revivido la vieja discusión sobre si la política de drogas debe centrarse en la oferta o en la demanda.

Desde la perspectiva de los países productores de drogas se argumenta que las naciones consumidoras, como sería el caso de Estados Unidos, centran la política en disminuir la oferta sin ocuparse de la demanda, y que esto ha llevado a que las políticas no tengan mayor impacto. Mas aún, que lo que han hecho es fortalecer la oferta, ya que siempre que exista una demanda habrá oferta.

Manuel Antelo, profesor español de economía, por ejemplo, atribuye el bajo impacto de las políticas centradas en la oferta al hecho de que cuando por efecto de las políticas se reduce la oferta de drogas, el precio de estas aumenta a lo largo de la curva de demanda. 

“Y tan pronto como el precio de mercado de las drogas aumenta, muchos proveedores potenciales se ven animados a traficar con ellas y a asumir el riesgo que tal negocio conlleva. En definitiva, las políticas antidroga suben el precio de las drogas a los consumidores, pero apenas disuaden su consumo, especialmente si la demanda es relativamente independiente del precio”, argumenta.

Esta explicación de los mercados de drogas no es novedosa, reduciéndose de acuerdo con los modelos económicos a un problema de riesgo.

Explicaciones como la anterior han dado lugar a que, en Colombia, durante los últimos 40 años se haya aceptado como algo obvio que cuando haya demanda por cocaína en algún lugar del mundo, siempre habrá oferta. Por consiguiente, “¿si alguien la va a producir, por qué no nosotros?”.

Esta argumentación, justificativa de la producción y tráfico de cocaína y, a su vez, exculpativa de la sociedad, impide avanzar en la búsqueda de las reales causas del problema y por tanto de las soluciones adecuadas. Especialmente, porque no explica por qué a pesar de que muchos otros países que tienen la posibilidad de producir coca y cocaína, no lo hacen, dando lugar a que Colombia sea casi un monopolista.

En efecto, Colombia produce el 80 por ciento o más de la cocaína del mundo, y en su mercado internacional el país enfrenta una competencia mucho menor que en exportaciones como las de café y flores, donde ha sido un productor y exportador exitoso, pero también debe enfrentar una fuerte competencia.

Esta situación es anormal en los mercados mundiales, especialmente si se tiene en cuenta que la producción de coca y cocaína es sencilla y no requiere muchas destrezas laborales o capital físico.

Las políticas antidroga suben el precio de las drogas a los consumidores, pero apenas disuaden su consumo

¿Por qué Colombia?

Al respecto, es necesario recordar que a finales del siglo XIX y durante buena parte de la primera mitad del siglo XX, la coca se cultivó en diferentes países de manera legal y la cocaína se usó para fines médicos. En varios países europeos con buenas industrias farmacéuticas era legal importar desde sus colonias (Indonesia, Malasia, Sri Lanka y el sur de la India) las hojas de coca o la pasta básica llamada en ese entonces cocaína bruta.

A principios del siglo XX, el mayor exportador de hojas de coca fue Indonesia, a donde los holandeses trasplantaron la planta desde Surinam. Los japoneses cultivaron en Taiwán y, como es bien conocido, Bolivia y Perú tuvieron grandes plantíos de coca que abastecían el mambeo en esos países y en el norte de Argentina y Chile.

A finales de los años treinta, anticipando una escasez de cocaína medicinal ante una nueva posible guerra mundial, Harry Anslinger, el director de la Oficina de Federal de Narcóticos, antecesora de la DEA, desarrollo cultivos pilotos en Puerto Rico y Guam.

Mientras la cocaína fue legal, su producción no excedió a 20 o 30 toneladas. Su máximo se obtuvo antes de los años treinta y decayó con el desarrollo de sustitutos no adictivos. Durante los años cuarenta no pasó de cinco toneladas. Perú intentó desarrollar la producción de la cocaína y, finalmente, lo logró a finales de esa década.

Sin embargo, para entonces el uso medicinal de la cocaína había disminuido mucho y Perú acabó su producción en 1950. Actualmente, la demanda global para usos médicos de la cocaína no supera los 130 kilos por año, mientras que la producción de cocaína ilegal es mayor a 1.200 toneladas.

Esta evidencia muestra que Colombia no tiene una ventaja comparativa especial en la producción de coca, la cual se puede cultivar en muchas zonas tropicales húmedas, y también muestra que muchos países que cultivaron coca y produjeron pasta básica, y que hoy cuentan con los recursos tecnológicos para refinar cocaína, no lo hacen.

Colombia produce el 80 por ciento o más de la cocaína del mundo

Mientras tanto, Colombia, que no exportó una hoja de coca o un gramo de cocaína cuando eran legales, lleva por lo menos 40 años atrapada en el negocio del narcotráfico de cocaína, sin que la sociedad y el Gobierno vean formas de salir.

La frase común: “cuando hay demanda, hay oferta”, no es suficiente para explicar este fenómeno. Explica la motivación para hacerlo, pero no porque sea físicamente más fácil hacerlo en Colombia, o más ventajoso económicamente, que en otros países con condiciones similares.

Esta explicación deja por fuera el hecho de que, adicional a la motivación para responder a la demanda, es necesario tener en cuenta también el nivel de riesgo que este tipo de negocio implica. Y, obviamente, por tratarse de una actividad ilegal, esta será más rentable en aquellos lugares donde la capacidad del Estado para reprimirla sea más baja.

Entre más controles estatales o sociales existan, será mayor el riesgo, y esto afectará su rentabilidad, e incluso la probabilidad de que este tipo de actividades se puedan desarrollar. Más aun, se puede llegar al caso, dependiendo del grado de controles existentes dentro de determinados grupos sociales, en que se considere que a pesar de que exista una demanda, no necesariamente se debe responder con una oferta. Por consiguiente, es imprescindible que el Gobierno y los estudiosos colombianos analicen el desarrollo de los países que, pudiendo cultivar coca y producir cocaína, no lo hacen.

De esa manera se podría entender y aprender cuáles son los factores y políticas que han servido para prevenir el desarrollo de la gran industria de cocaína ilegal. De la misma forma, el mercado mundial de heroína, en el cual, no obstante la existencia de una gran demanda, Colombia no ha tenido una respuesta comparable a la del mercado de cocaína, también podría dar lecciones valiosas.

Mientras Colombia se mantenga en el círculo vicioso que implica explicar el problema de las drogas con base en la necesidad de responder a una demanda, no podrá encontrar soluciones realistas, y terminará dependiendo siempre del vaivén de la política dictada por los países consumidores, que en la política mundial son mucho más poderosos y organizados.

Permaneciendo dentro de este círculo, el país siempre será dependiente por lo que su desarrollo nunca será endógeno y autónomo, y estará signado por el carácter ilegal de una parte importante de la riqueza de los ciudadanos del país.

https://www.eltiempo.com/justicia/conflicto-y-narcotrafico/como-ha-sido-el-negocio-del-trafico-de-coca-en-colombia-348756

12.19.- UNA CURVA CADA VEZ MÁS LARGA, PERO MÁS BAJA DE LA ECONOMÍA GLOBAL Michael Roberts 

Los primeros tres meses de 2019 han mostrado una disminución significativa en la actividad económica mundial. La producción industrial global (medida por los economistas JP Morgan) está en realidad cayendo.

13 abr 2019.- También el comercio mundial durante los dos primeros meses de este año.

Y justo hoy, las ventas minoristas en Estados Unidos de febrero también muestran una desaceleración.

Los indicadores de actividad económica en muchas economías importantes están cayendo; y se contrae la producción industrial en Europa y Japón. Los indicadores de actividad empresarial en los EE.UU. son los más altos de las principales economías capitalistas del G7, pero incluso allí están empezando a caer de nuevo. Este es el último indicador de Markit de producción industrial en los EEUU, que todavía está por encima de 50, pero cayendo.

Las ganancias de las empresas, que es el principal motor de crecimiento de la inversión (por lo general con un retraso de un año), también están disminuyendo en algunas de las principales economías. De hecho, China acaba de anunciar la mayor caída de beneficios industriales en diez años, un 14% menos en enero-febrero respecto al año pasado.

Las previsiones para el crecimiento económico del primer trimestre de este año, que acaba de terminar, son más bajas que las estimaciones previas. En los EE.UU., después de alcanzar cerca de un 3% anual en 2018, el pronóstico promedio es de un crecimiento anualizado de sólo el 2% en el T1 de 2019 y aún menor en el T2.

Como dije en mi último artículo, parece que lo que he llamado la Larga Depresión en las principales economías capitalistas desde el final de la Gran Recesión en 2009, no ha terminado. Defino esta Larga Depresión como el resultado de que el crecimiento global del PIB real, el comercio, la inversión y los ingresos salariales están muy por debajo de sus tasas previas a la crisis de 2007. Y el diferencial entre el PIB y la inversión potencial si el crecimiento tendencial hubiera continuado durante la últimos diez años y los que realmente son, no ha disminuido en absoluto.

Y sin embargo, esto es después de lo que John Mauldin, el blogger sobre inversiones llama : “años de asombroso, increíble, sin precedentes, y astronómicamente enorme estímulo monetario de la Reserva Federal, el Banco de Japón, el Banco Central Europeo, y otros. Todos ellos en diversas y variadas formas, abrieron los grifos y los dejaron correr a todo volumen durante casi una década. Y todo lo que produjo fue la débil recuperación antes mencionada“.

Y no son sólo las principales economías de Europa y Asia las que se están ralentizando rápidamente. También Australia, el llamado país ‘afortunado’ que ha evitado una recesión durante más de 27 años, un record solo superado por China. Sin embargo, con la desaceleración en China y en otros lugares, la economía australiana ha entrado en lo que algunos llaman una ‘recesión del crecimiento’, en la que el crecimiento del PIB real ya no coincide con la expansión de la población, por lo que el PIB per capita ha caído durante los dos últimos trimestres de 2018 . Después de un auge enorme de la vivienda que hizo crecer la deuda de los hogares a más del 120% del PIB, una de las más altas del mundo, que situó la deuda de los hogares cerca de 190% de su renta disponible, los precios de la vivienda han comenzado a derrumbarse, cayendo un 14% desde hace 18 meses.

Y luego están los llamados mercados emergentes. Esto es lo que escribí el pasado mes de mayo:

“El aumento de las tasas de interés mundiales y la creciente guerra comercial iniciada por el presidente de EE.UU. Trump van a afectar a las llamadas economías capitalistas emergentes como Turquía. El coste de los préstamos en moneda extranjera va a aumentar mucho y es probable que la inversión extranjera disminuya … ..Turquía se encuentra actualmente muy cerca de una crisis de la deuda, junto con Argentina (dónde ya ha estallado), Ucrania y Sudáfrica “.

El aumento de los costes de los préstamos en dólares y la caída del comercio mundial, junto con el riesgo de una guerra comercial abierta entre los EE.UU. y China ha desmotivado a los inversores extranjeros a poner su dinero en las economías emergentes más débiles o con problemas como Turquía, Argentina, Venezuela , e incluso Indonesia. Sus monedas se han hundido, lo que eleva los costes de los préstamos aún más y provoca una fuga de capitales de los turcos o argentinos ricos. William Jackson, el economista jefe para mercados emergentes de la consultora Capital Economics, escribe: “La escala del endurecimiento de las condiciones financieras es similar a la que tuvo lugar durante la crisis de deuda de la zona euro en 2011-12.”

Con la noticia de que el “Trump turco”, Erdogan, ha perdido las elecciones locales en las grandes ciudades como Ankara y Estambul, porque la economía ha entrado en depresión, la lira turca se ha desmoronado.  El banco central de Turquía ha utilizado hasta un tercio de sus reservas en dólares para tratar de apuntalar la lira turca y, después de fracasar, el gobierno está bloqueando la ‘venta a corto’ y que los bancos presten dinero al exterior. Erdogan se ha negado a aceptar la financiación del FMI porque implicaría una austeridad severa y la pérdida del control sobre la política del gobierno. Pero la lira sigue cayendo.

Por el contrario, el gobierno Macri de derecha de Argentina ha solicitado un enorme préstamo al FMI, de hecho, el más grande de la historia del FMI: $ 57.000 millones. El FMI trata de apuntalar un gobierno dispuesto a imponer la austeridad y la privatización al dictado del FMI. Pero en vano, porque la economía se atasca. El peso cae de nuevo en medio de un declive más profundo de la economía doméstica y Argentina se aproxima a las elecciones generales de octubre.

Ucrania también ha sido un beneficiario de la ayuda del FMI, impuesta al país en medio de la profunda recesión de 2016 durante la guerra civil que estalló entre el gobierno de derecha en Kiev y el este del país rusófono, con el respaldo de Putin. Aunque la economía se ha recuperado algo en 2017 y 2018, arrastrada por la subida mundial de los precios de las materias primas, el nivel de corrupción no tiene precedentes.

Como resultado, los electores de Ucrania se han alejado de los principales contendientes, como el presidente Poroshenko y la favorita de Occidente, Yulia Timoshenko, y parecen optar por un comediante de televisión que asegura que esta limpio de toda corrupción.  “Bajo Poroshenko, nuestro nivel de vida ha disminuido aún más. Me convertí en pensionista bajo su administración. Tengo una experiencia de trabajo de 30 años como maestra de jardín de infancia y recibo 1600 hryvnia [$ 58], que recientemente han aumentado en 100 hryvnia [$ 3.6] “, asegura una votante con lágrimas en los ojos. “Estoy muy insatisfecha con el actual gobierno. Son todos unos ladrones“.

Y además la tragedia de Venezuela. No puedo abordar de nuevo la terrible situación en ese país, con apagones diarios, la hiperinflación (según el FMI, la tasa anual de inflación en Venezuela en 2019 será 10 millones %) y la escasez en medio de un intento de golpe impulsado por la derecha respaldada por los EE.UU. y sus acólitos en otros países de América Latina. Se han hecho con el control financiero de la petrolera estatal (pero no con las instalaciones). El régimen de Maduro resiste con un limitado apoyo y la ayuda de Rusia y China. El colapso del PIB de Venezuela desde 2013 es mayor que el que provocó la caída de la Unión Soviética.

Las economías capitalistas avanzadas se están desacelerando rápidamente y muchas de las llamadas economías emergentes están entrando en recesión. Incluso en los EE.UU., el temor a una posible recesión ha llevado a los inversores a mantener los bonos del gobierno, reduciendo su rendimiento (la tasa de interés efectiva) por debajo del nivel de los préstamos a corto plazo de los bancos.  La llamada curva de rendimiento invertida ha sido un indicador bastante fiable del peligro de una recesión, ya que refleja la falta de voluntad para invertir en la producción, incluso cuando las tasas de interés para los préstamos son muy bajas.

¿Cómo se producirá una recesión global? El punto de inflexión más probable será la deuda empresarial. Desde el final de la Gran Recesión, la deuda no financiera global ha seguido aumentando. La deuda de los hogares ha caído porque las personas han dejado de pagar sus hipotecas o porque no son capaces de conseguir una. La deuda pública se disparó cuando los gobiernos rescataron a los bancos y se endeudaron para cubrir los déficits causados ​​por la caída de los ingresos fiscales y el aumento de las prestaciones sociales. Sin embargo, la deuda del gobierno más o menos se ha estabilizado (como porcentaje del PIB). Sin embargo, la deuda de las empresas sigue en aumento.

Hasta ahora, el coste de los intereses del servicio de esta creciente deuda ha sido manejable – al menos para la mayoría de las empresas, aunque el Banco de Pagos Internacionales (BIS) estima que alrededor del 20% de las empresas son ‘zombies’, es decir no ganan beneficios suficientes para cubrir los costes de sus deudas. Si las tasas de interés se dispararan (¡y no pueden bajar más!), y/o los beneficios se hundieran, grupos empresariales completos podrían verse en problemas y empezar a dejar de pagar sus bonos o los préstamos de los bancos.

Quizás la crisis actual sea sólo leve, como la caída del crecimiento del PIB en 2015-16. Pero pareciera que esta vez es más amplia y puede ser mucho más profunda.

Michael Roberts

es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.

Fuente:

Getting longer but lower

  • -11.19.-EL BIODIÉSEL Y LA CALIDAD DEL AIRE – MAURICIO CABRERA
  • -LA LEYENDA DEL LIBRE COMERCIO CON LOS PAÍSES  SUBDESARROLLADOS – Javier Aledo

Uno de los mantras más cacareados por parte de nuestros gurú económicos es el de que la liberalización del comercio internacional en los países subdesarrollados es fundamental para el desarrollo, sin embargo, ¿es esto verdad? Desmontemos el mito del “libre comercio”.

El comercio internacional vive una época dorada. Una de las grandes recomendaciones que han hecho los organismos internacionales capitalistas más importantes de manera recurrente ha sido la de quitarle trabas al comercio. La creación del GATT para la eliminación paulatina de aranceles acabó culminando en la creación de la OMC, un organismo con capacidad sancionadora internacional y a la que pertenecen 164 países. Sin embargo, con la irrupción de Donald Trump y la imposición de políticas heterodoxas en lo que al comercio se refiere por parte de los tigres asiáticos ha hecho que el eterno debate entre proteccionismo y libre comercio esté más vivo que nunca.

COMERCIO MUNDIAL % PIB, fuente: Banco Mundial 

La discusión sobre el libre comercio se remonta al siglo XVI con el advenimiento del capitalismo mercantilista. En esta época, los conflictos marítimos y comerciales europeos se saldaron con la victoria inglesa y holandesa. Este hecho sería fundamental para el advenimiento del capitalismo industrial en los siglos posteriores. “La riqueza de las naciones” , obra cumbre del economista Adam Smith publicada en 1789, hablaba de como el libre comercio entre las naciones haría aumentar el mercado, desarrollando las fuerzas productivas y aumentando la riqueza de todas las naciones involucradas.COMERCIO MUNDIAL % PIB, fuente: Banco Mundial

28 años después el también inglés David Ricardo sacó su libro “Principios de economía política”, en la que alababa el libre comercio gracias a la existencia de las ventajas comparativas entre países. Esta teoría sigue teniendo una enorme influencia hoy en día y es el fundamento teórico más importante para los defensores del libre comercio. Expliquemos brevemente en que consiste la teoría de Ricardo. Imaginemos dos países que producen dos bienes cada uno. Como cada país normalmente produce con una relación de precios entre los dos bienes diferente, esto significa que en cada país una mercancía será relativamente más barata que la otra. Por lo tanto, cada país deberá especializarse en esa mercancía relativamente más barata. Según Ricardo, el comercio internacional será beneficioso aunque un país produzca los dos bienes de manera más eficiente que el otro, es decir, el libre comercio será bueno incluso cuando un país posea ventajas absolutas en ambos bienes. Para Ricardo, en la competencia nacional priman las ventajas absolutas, mientras que en el comercio internacional no.

Usemos el mismo ejemplo que utiliza Ricardo en su libro de tela, vino y Portugal, Inglaterra. Imaginemos que Portugal produce una cierta cantidad de tela en 90h / hombre y vino en 80h / hombre. Supongamos que el equivalente en oro es de media onza por cada hora de trabajo. Entonces, el precio de la tela será de 45 onzas y el vino de 40 onzas. Pasemos a analizar Inglaterra; Inglaterra produce también tela y vino pero es menos productiva que Portugal. Produce la misma cantidad de tela en 100h / hombre y el vino en 120h / hombre. Como ambos países usan el oro como moneda de cambio, el precio de la tela será de 50 onzas y el de la tela será de 60 onzas.

Es obvio que Portugal tiene una ventaja absoluta en ambas mercancías y que Inglaterra preferirá importar la tela y el vino antes de producirlos, esto producirá una salida de oro desde Inglaterra a Portugal. En este punto la teoría cuantitativa del dinero es crucial. La teoría cuantitativa del dinero afirma que existe una relación directa entre la cantidad de dinero y la relación de precios. Entonces, debido a la salida de oro desde Inglaterra hacia Portugal la oferta monetaria inglesa disminuirá, esto hará que los precios en el mercado doméstico de Inglaterra disminuyan y los de Portugal aumenten. Esta disminución de precios hará que Inglaterra cada vez pueda ser más competitiva con Portugal hasta que ambas naciones tengan una posición equilibrada. Esta teoría fue utilizada por Ricardo para oponerse a los defensores del proteccionismo.

El teorema Heckser-Ohlin-Samuelson es una variación de la teoría de las ventajas comparativas de Ricardo, con la diferencia que en este teorema el foco de análisis serán las dotaciones iniciales de capital y trabajo. El comercio internacional hará que países con mayores dotaciones de capital (países industrializados) se especialicen en bienes intensivos de capital y los países con mayores dotaciones de trabajo (países subdesarrollados) se centren en bienes intensivos en trabajo (productos agrícolas y bienes primarios). En definitiva, según los autores del teorema, la desigualdad internacional no es algo con lo que haya que acabar, sino que es eficiente. Por si fuera poco, Leontief lanzó una crítica poco menos que definitiva a este teorema, demostrando que los países desarrollados poseen una alta intensidad en mano de obra, pero esta es muy cualificada. Volveremos a este punto más adelante.

Después de haber analizado las teorías más importantes de la economía burguesa, procedemos a criticarlas con la teoría de las ventajas absolutas de Shaikh-Marx. La intención inicial de Marx a la hora de escribir el capital era la de realizar dos volúmenes separados del comercio internacional y del mercado mundial, algo que nunca pudo producirse. Sin embargo, según el economista marxista pakistaní Anwar Shaikh, en la ley del valor presentada por Marx en el capital y en su teoría sobre el dinero desarrollada en los “Grundrisse” aparecen los elementos para efectuar una crítica sólida de la teoría de las ventajas comparativas de Ricardo.

Para desarrollar la crítica de las ventajas comparativas procedemos a explicar brevemente la la diferencia entre la teoría del dinero de Marx y la de Ricardo. Como hemos mencionado anteriormente, Ricardo basa su análisis en la teoría cuantitativa del dinero, es decir, cuando aumenta la oferta monetaria los precios aumentan y viceversa. La teoría del dinero de Marx difiere de la de Ricardo, Marx se refiere a las funciones del dinero en los procesos de producción y cambio. La primera función es como medida del valor, la segunda es como medio de cambio y la tercera como mercancía universal y por lo tanto, el objetivo del capitalista es el atesoramiento y la acumulación del dinero-capital. Esta última propiedad del dinero lo va a convertir también en capital y explica la unión que existe entre dinero y tasa de interés. Este hecho será trascendental para efectuar el reexamen al comercio internacional y al caso presentado por Ricardo.

Volvemos de nuevo al ejemplo anterior del comercio entre Portugal e Inglaterra. Como hemos mencionado anteriormente, Portugal posee una ventaja absoluta en la producción de ambos bienes. Los capitalistas ingleses comprarán tela y vino a Portugal, esto provocará una salida de oro desde Inglaterra hacia Portugal. Es aquí cuando la teoría Shaikh-Marx difiere de la de Ricardo, Marx niega que los cambios en la oferta monetaria impliquen necesariamente cambios en el nivel de precios.

El efecto de la salida del oro de Inglaterra a Portugal será el siguiente, en primer lugar en Inglaterra disminuirá la oferta de dinero-capital prestable (crédito), además la industria local sucumbirá ante la competencia extranjera por lo que la demanda de crédito también disminuirá. Esto provocará una subida de los tipos de interés que reducirá la inversión y por lo tanto se producirá una contracción de la demanda agregada, además, el déficit comercial crónico con Portugal hará que la balanza comercial sea negativa, lo que reducirá aún más el PIB. En Portugal, en cambio, tendrá el efecto contrario. Una parte del oro será absorbida por el incremento de la circulación y el resto pasa a las reservas bancarias ampliadas, esto hará que aumente la oferta de capital-dinero y el tipo de interés baje. La bajada del tipo de interés estimulará la inversión y hará aumentar la demanda agregada.

Después de pasar un tiempo y ante la bajada de los tipos de interés, a los capitalistas portugueses les interesará prestar su capital-dinero en Inglaterra, atraídos por los altos tipos de interés. Esto hará que haya flujos de capital desde Portugal hacia Inglaterra. La entrada de capital procedente de Portugal hará bajar los tipos de interés de Inglaterra y solucionará en parte el problema del déficit comercial crónico. No obstante, el objetivo último de cualquier préstamo es la ganancia, el préstamo deberá devolverse más unos intereses, por lo que seguirá saliendo oro desde Inglaterra hacia Portugal. Finalmente Inglaterra, derrotada por un déficit comercial crónico con Portugal y acosada por los acreedores portugueses acabará en la bancarrota. Este sencillo ejemplo nos vale para ilustrar las relaciones comerciales internacionales entre países desarrollados (Portugal) y países subdesarrollados (Inglaterra). En palabras de Anwar Shaikh, autor de esta teoría, “en el libre comercio, la desventaja absoluta del país capitalista subdesarrollado tendrá como resultado déficits comerciales crónicos y prestamos internacionales acrecentados”. De este ejemplo extraemos que la causa intrínseca del desarrollo desigual internacional y de la formación de relaciones de dependencia es el comercio libre mismo, completamente independiente de los villanos internacionales, tales como la inversión extranjera, el poder político, etcétera.

Los países subdesarrollados solo comerciaran con bienes de los que poseen ventajas absolutas en el comercio, generalmente productos agrícolas y bienes manufacturados intensivos en mano de obra. El problema de estos productos es que, como decían los autores de la CEPAL, tienden a bajar de precio en el tiempo. Este fenómeno se conoce como el deterioro en los términos de intercambio. 

Evolución del precio de las materias primas en dólares constantes (año base 2000:100)

fuente: elaboración propia a partir de datos de la unctad

Esto se explica debido a las diferencias crecientes entre trabajo simple y trabajo complejo. A medida que avanza la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías en los países desarrollados existe una creciente mejora de la productividad del trabajo, lo que se conoce como “acumulación de capital humano”. Podemos definir el trabajo simple como aquel que requiere poco tiempo de preparación de la mano de obra, el trabajo complejo por el contrario requiere una mayor preparación. La diferencia entre ambos es cuantitativa y el trabajo complejo se puede descomponer en unidades de trabajo simple. Las empresas que emplean una alta proporción de trabajo cualificado (diseñadores, ingenieros…) suelen generar más valor que las que tienden a utilizar trabajo simple. Esta diferencia puede ser creciente si los países desarrollados concentran cada vez más este tipo de producción. Además si en las cadenas internacionales de valor los países atrasados se centran en los trabajos simples las diferencias de precios también pueden ser crecientes. También debemos mencionar que las economías productoras de materias primas se convierten en muy dependientes de la demanda extranjera, por lo que las crisis que se producen en el seno de los países desarrollados rápidamente se extienden a los subdesarrollados.

Encima de las diferencias crecientes entre trabajo complejo y trabajo simple, los países industrializados tienden a hacer “triquiñuelas” en el comercio internacional de bienes agrícolas. Mientras que en la OMC defienden la eliminación de aranceles y el no favorecer a las empresas autóctonas, estos países a su vez inyectan subvenciones estratosféricas a sus agricultores. Tenemos el famoso ejemplo de México y EE.UU, en el que EE.UU subvenciona a sus agricultores del maíz y con ello le da una ventaja fundamental respecto a los mexicanos. Por poner un ejemplo de esta hipocresía Bush (un defensor acérrimo del libre mercado) decidió incrementar en un 80% las subvenciones a la agricultura en 1996.. Este hecho ha convertido a México en importador de alimentos cuando antes de la firma del NAFTA en 1994 tenía soberanía alimentaria.

En definitiva, los países capitalistas ricos dominarán el comercio ya que su mayor eficiencia les permitirá producir la mayoría de mercancías con menos horas de trabajo. No obstante, entre naciones capitalistas más o menos del mismo nivel económico el comercio tendrá un patrón de características completamente diferente.

 https://nuevarevolucion.es/el-libre-comercio-entre-paises-desarrollados-y-subdesarrollados-y-otras-leyendas/

11.19.-EL BIODIÉSEL Y LA CALIDAD DEL AIRE – MAURICIO CABRERA

  Cualquier medida para mejorar la calidad del aire tiene costos, pero los beneficios en la salud de la población y en dinero son mucho mayores.  Sorprende que el Conpes no haya incluido dentro de las acciones para mejorar la calidad del aire, el aumento de la mezcla de biodiésel y etanol en el diésel y la gasolina, que es una medida de impacto inmediato y demostrado para reducir la contaminación. Tampoco dice nada sobre eliminar el privilegio que hoy tiene la gran minería de no estar obligada a usar biodiésel en su operación.

31 mar 2019.- La contaminación del aire que respiramos tiene efectos muy negativos para la salud.

Según estudios del DNP, por esta causa se producen unas 8.000 muertes al año, además de millones de enfermedades y síntomas respiratorios, que tienen un costo estimado de 4.000 millones de dólares, equivalente al 1,5 por ciento del PIB. El mismo documento muestra que en las grandes ciudades, la principal fuente de contaminación es la emisión de material particulado (PM), que en 80 por ciento proviene de fuentes móviles.

La mejora en la calidad del diésel que suministra Ecopetrol es una contribución importante a mejorar la calidad del aire que respiramos, pero no es suficiente. Se ha reducido de manera significativa el contenido de azufre en el diésel, a niveles que cumplen las exigentes normas europeas, pero los combustibles fósiles emiten otros materiales contaminantes que también son perjudiciales para la salud.

Además del dióxido de azufre (SO2), que ya se ha reducido, la combustión del diésel en los motores de los vehículos genera residuos de hidrocarburos aromáticos y poliaromáticos, de PM y otros elementos como los óxidos de nitrógeno (NOx), el monóxido de carbono (CO), o el ozono, los cuales producen asma, cáncer pulmonar y otras afecciones respiratorias.

Existen dos caminos para reducir estas emisiones contaminantes: uno es la modernización de la flota vehicular del país, sobre todo la del transporte de carga y los buses de servicio público, pues los motores viejos producen mucho más contaminación; el otro es aumentar la mezcla de biodiésel en el combustible, lo que reduce de manera significativa las emisiones de material contaminante, pues no contiene ninguno de los residuos mencionados.

El documento Conpes 3943, de julio de 2018, que define la política para el mejoramiento de la calidad del aire en el país, plantea como una de las principales líneas de acción la renovación y modernización del parque automotor, incluyendo mecanismos que desincentiven el uso de carros altamente contaminantes, como impuestos de rodamiento más altos para los vehículos obsoletos, e incentivos tributarios para los eléctricos y a gas. Se trata de una estrategia de largo plazo, pues la renovación de la flota vehicular tomará varios años.

Sorprende que el Conpes no haya incluido dentro de las acciones para mejorar la calidad del aire, el aumento de la mezcla de biodiésel y etanol en el diésel y la gasolina, que es una medida de impacto inmediato y demostrado para reducir la contaminación. Tampoco dice nada sobre eliminar el privilegio que hoy tiene la gran minería de no estar obligada a usar biodiésel en su operación.

Aunque desde el 2001 se han promulgado varias leyes para estimular la producción y el uso de biocombustibles, en este documento solo se menciona que en el 2020 el Ministerio de Minas “elaborará el estudio costo beneficio del impacto en la reducción de emisiones por el posible aumento en el uso de mezclas de biocombustibles”. ¡Como si no estuviera suficientemente demostrado!

Es posible que este desinterés por estimular los biocombustibles tenga una motivación económica, pues es cierto que su costo de producción es mayor que el de los combustibles de hidrocarburos, y su uso tiene un costo fiscal por los estímulos tributarios que tienen. Cualquier medida para mejorar la calidad del aire tiene costos, pero los beneficios en salud de la población y en dinero son mucho mayores.

Mauricio Cabrera Galvis Consultor privado macabrera99@hotmail.com

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/el-biodiesel-y-la-calidad-del-aire-528037

A-  10.19  ¿La crisis del capitalismo y el hundimiento de Europa? – Wolfgang Streeck entrevistado por Miguel Mora

El sociólogo alemán Wolfgang Streeck asegura que el proyecto europeo está llegando a su fin. Además de afirmar que la izquierda ha perdido la capacidad de representar el descontento con el capitalismo, augura el crecimiento de la extrema derecha. ¿El capitalismo está entrando en un parnorama apocalíptico?

¿Cómo definiría esta fase del capitalismo?

Marzo 2019 El experimento neoliberal ha fracasado: no ha traído prosperidad ni ha resuelto el conflicto entre las clases, mientras vemos que en muchos países aparecen distintas formas de revuelta contra el capitalismo globalizado, movimientos anticapitalistas o, mejor dicho, antiinternacionalistas. El neoliberalismo siempre fue un movimiento internacional que abrió las economías nacionales, y ese es ahora el objetivo de la resistencia. En parte sucede esto porque la izquierda de la tercera vía se unió a la fiesta internacionalista en medio de la euforia globalizadora y perdió la conexión con la gente a la que el sistema iba dejando atrás. Por eso los «chalecos amarillos» en Francia ya no se consideran de izquierdas, porque la izquierda no ha sabido responder a sus preocupaciones y los sindicatos han quedado fuera de la lucha.

¿Por qué ha fracasado el experimento?

La idea del neoliberalismo era revivir el vigor del crecimiento económico perpetuo en los años 80, cuando empezaba el estancamiento. El sueño no se cumplió. Hoy vivimos un periodo de enorme endeudamiento, con tasas de interés cero y muy bajo crecimiento. El capitalismo no puede sobrevivir en esas condiciones. Necesita un permanente retorno del capital. Económicamente, el neoliberalismo no ha cumplido las promesas. Y políticamente ha dividido a las sociedades. Ahora tenemos por todas partes a los populistas nacionalistas de derechas, que destruyen los sistemas políticos, como vemos en Italia. Y la ingobernabilidad amenaza la estabilidad de nuestras sociedades.

¿Qué ha causado ese fracaso? ¿La codicia, el descontrol, el sadismo de las élites, la desregulación, el euro?

Eso es demasiado simple y, a la vez, demasiado complicado. El sistema necesita seguir generando cada vez más capital. Para que eso ocurra tienes que organizar la sociedad de forma que colabore en el permanente crecimiento del consumo y la inversión. Pero hay límites naturales a eso, no existe el crecimiento interminable. La gente debe ser reeducada todo el tiempo para colaborar con la máquina. Y eso es demasiado complicado. La legitimidad y la estabilidad exigen un buen Estado de bienestar y una distribución igualitaria. Si no lo consigues, y destruyes los sindicatos y los Estados de bienestar, y cada vez menos gente controla el sistema, y no hay demanda ni enemigo, y necesitas cada vez más crédito, eso solo puede acabar en una crisis enorme. Lo que ha pasado es que la competencia global entre los Estados y los trabajadores ha creado y profundizado la crisis, en vez de revitalizar el mecanismo de crecimiento del capitalismo.

En su conferencia dijo que Europa es un proyecto fracasado porque ya no se ocupa de la gente.

Amo a Europa, amo esta parte del mundo, amo Alemania, Italia, Francia y España. Pero yo no hablaba de Europa sino de la Unión Europea (UE), que no es lo mismo. El problema es que la propaganda de la UE confunde ambas cosas todo el tiempo. Europa es el legado romano y griego más una enorme diversidad histórica de lenguas y dialectos, con culturas nacionales maravillosas y diferentes que deben ser preservadas, no unificadas por los mercados. Hoy todas las ciudades europeas se parecen, todas tienen las mismas tiendas, todas parecen aeropuertos. El comunitarismo olvidó que existen diferentes estilos nacionales de lidiar con el capitalismo para mantener la cohesión social. Si lo que haces es negar eso con Tratados poco democráticos, e impones a Alemania como jefe del euro y exportador del único modelo posible, no cabe esperar más que un desastre. La idea de Europa se ha deteriorado con la Alemania imperialista y con una periferia arruinada que tiene que ser gobernada como si fuera un espejo de Alemania. Pero, francamente: ¿Italia puede ser como Alemania?

Usted ha afirmado que es un aguerrido euroescéptico. ¿Es esto correcto?

Sí y no. Soy crítico, muy crítico, con el actual modelo institucional y político de la Unión Europea. La Unión Europea, en la forma que tiene en la actualidad, es producto de la neoliberal década de 1990. Se trata de un régimen monetario centralista absolutamente uniforme, que es antidemocrático en dos sentidos: las instituciones supranacionales se hallan cuidadosamente protegidas de las presiones electorales populares y estas fueron diseñadas para separar la democracia existente a escala nacional del ámbito de la economía política, que es entregada a los mercados internacionales. La creatividad social ha sido reservada para la economía capitalista, entendiendo por ello la maximización de los beneficios, y está separada de la organización de la vida social, que se abandona al mercado. Como resultado de todo ello, la Unión Europea no se halla unida sino dividida, ya que en su seno conviven diferentes países miembros dotados de diferentes estructuras socioeconómicas, que cuentan con sociedades diferentes y cuyo comportamiento es, en consecuencia, también diferente bajo un régimen de mercado y un régimen monetario unitarios, esto es, en nuestro caso, una moneda fuerte y una competencia internacional carente de límites.

Mario Monti dijo: «Seremos como los alemanes». O mejores.

Sí, y perdió las elecciones. Solo los tecnócratas y los economistas convencionales creen que se puede racionalizar un país desde arriba para adaptarlo mejor al capitalismo y a la producción de beneficios capitalistas. Las instituciones sociales presentes en la intersección de un modelo social y del correspondiente modelo económico son viscosas y adherentes. Si se desea reformarlas o eliminarlas, se debe ofrecer a la gente substitutos aceptables que les brinden, al menos, la misma seguridad y las mismas oportunidades que sus instituciones más antiguas. Nadie quiere ser arrojado al agua fría de lo desconocido y lo impredecible. Si la gente debe comportarse como los «alemanes» idealizados de Mario Monti, primero debe darles sindicatos alemanes, un Estado del bienestar alemán, un sistema de formación profesional alemán, etcétera, etcétera.

¿Así que según usted la UE ya no tiene futuro?

Todos los imperios tienen un problema. Al centro, a la cabeza, se le pide que haga tareas que no puede cumplir. El imperio europeo está cayendo porque nadie puede cumplir esas demandas. Alemania es demasiado pequeña para gobernar Europa, desde lo militar a lo social o a las transferencias fiscales. Si conoces los Balcanes, la idea de exportar allí los modelos liberales de Alemania o Francia es absurda, son incapaces de seguirlos. Italia es también incapaz. Si los modelos no vienen de dentro de las sociedades, no habrá mucho que hacer. Les puedes ayudar, pero no más que eso. Y, por otra parte, todos los imperios caen, ya pasó con el Imperio Romano, el estadounidense, el británico… Cuando tu imperio crece demasiado, el centro ya no puede asumir esa tarea… Esta imposibilidad se refiere no a la democracia o a algún defecto congénito de estos países o de los países europeos que tienen más dificultades con el actual modelo socioeconómico impuesto desde Bruselas y Berlín que comentábamos anteriormente, como Irlanda, Grecia, Italia, España o Portugal, sino a la supervivencia de estas sociedades bajo un régimen irrestricto de libre comercio y de moneda fuerte como el que ha sido impuesto; o sobre los países balcánicos si eventualmente se incorporaran a la Unión Europea en su forma presente. El régimen monetario y comercial actual prolonga el retraso y no conduce a una convergencia con las sociedades europeas más desarrolladas por parte de las menos desarrolladas socioeconómicamente según el actual modelo neoliberal de la Unión Europea; prolonga y profundiza, por el contrario, la desigualdad regional en el seno de Europa, porque expone a los países menos desarrollados a la emigración, a la dependencia productiva, etcétera. Confiar en la asistencia procedente del centro del sistema para promover el desarrollo no es realista, ya que este no será capaz de transferir desinteresadamente más recursos de los que han transferido al Tercer Mundo los países desarrollados durante las últimas seis décadas, lo cual básicamente preserva la dependencia y mantiene gobiernos procapitalistas en el poder. Para aproximarse a los países más desarrollados de la Unión Europea, estos países necesitan espacio para respirar, que es exactamente lo contrario de lo que les permite la Unión Europea en estos momentos.

¿Diría que Alemania ha fracasado por un exceso de generosidad con la periferia o por un exceso de control?

No, este no es el modo correcto de plantear el problema. Lo que quiero decir es que durante los primeros años de existencia de la UE, que se prolongaron hasta el final de la Guerra Fría, los gobiernos alemanes ayudaron frecuentemente a los Estados miembros de la UE a alcanzar un compromiso mediante el pago de la mayor parte de los costes derivados del proceso de construcción europea. Esta es la razón por la que Helmut Kohl llegó a ser conocido y admirado como un «gran europeo». Esto era así, sin embargo, cuando la UE todavía era pequeña y homogénea y la integración menos estrecha que la actual, lo cual significaba que los costes del compromiso eran limitados y manejables. Esto ha cambiado drásticamente con la incorporación de los antiguos países de Europa del Este y la creación de la unión monetaria. Ahora la factura es cada vez mayor. Por ejemplo, compensar a Italia por las pérdidas que sufre como miembro de la Unión Monetaria Europea supera ampliamente lo que una Alemania próspera podría permitirse, por no mencionar los fondos necesarios para estimular en Europa del Este y los Balcanes el desarrollo económico o, si preferimos decirlo de otro modo, su adhesión a Occidente y al capitalismo financiarizado. Recordemos que Alemania todavía tiene que dedicar una parte significativa de su renta nacional a sus provincias orientales, cuyo ingreso per cápita es todavía un 30% inferior a la media nacional.

¿Hay alguna esperanza de lograr una mejor Unión Europea de acuerdo con los criterios que usted la contempla?

En principio, sí, por supuesto. Pero el camino que nos separa de ella es largo y duro, dado que su consecución inevitablemente implica luchar contra el capitalismo financiarizado neoliberal. La Europa que creo que deberíamos tener y por la cual debemos luchar es una Europa consistente en laboratorios de democracia social nacional y local, lugares en los que la gente pueda construir conjuntamente competencias económicas y buena vida, de acuerdo con sus capacidades y necesidades. Debería existir, sin duda alguna, la correspondiente cooperación internacional, pero de acuerdo con un criterio voluntario, que conceda espacio para un desarrollo económico y social adaptado localmente. Esta Unión Europea sería una unión de iguales, no muy diferente de los cantones suizos, pero al mismo tiempo una unión dotada de fuertes sindicatos y de una sólida regulación de los mercados de trabajo, y no dividida entre el centro y la periferia. Una economía que funciona para la sociedad en la que se desenvuelve, no un conjunto de sociedades forzadas a trabajar para generar beneficios destinados a una diminuta minoría. Las comunidades locales, regionales y nacionales invertirían intensamente en infraestructuras colectivas, desde el transporte público a la educación y la sanidad públicas y gratuitas, ayudadas por instituciones financieras nacionales e internacionales de propiedad pública o de carácter cooperativo, que se hallarían protegidas de la implacable competencia internacional y no sujetas a los dictados de Berlín, París o Bruselas.

Ivan Krastev, experto en caídas de imperios, dijo en CTXT hace tres años que los imperios siempre caen por el centro y que Europa también caería desde el centro.

Claro, es que Alemania se niega a pagar la cuenta. Un imperio es un sistema de países formalmente soberanos gobernados desde el centro. Aunque Francia, España, Italia le pidan ayuda, Berlín no podrá ya echar una mano. Alemania tiene su Parlamento. Hasta hace unos años, los partidos parlamentarios ni siquiera preguntaban por eso. Ahora el 15% del Parlamento está ocupado por la AFD, y estos sí hacen esas preguntas. La política de transferencias será impugnada, habrá preguntas. Especialmente ahora que el crecimiento se acabó. Somos virtuosos, tenemos el equilibrio presupuestario grabado en la Constitución: pero no se puede cambiar la Constitución. Será imposible dedicar el 2% del PIB alemán a salvar a Italia. De hecho, Alemania es cada vez más desigual, y los que pagarían esa cuenta serían los que menos dinero tienen, porque las empresas exigen pagar cada vez menos impuestos para poder competir en el mercado global. Es interesante recordar un hecho. Jeremy Corbyn ha sugerido subir el impuesto de sociedades, creo que al 32%; esa cifra es más baja que cuando gobernaba Thatcher. El sistema fiscal ya no depende de los gobiernos, las corporaciones tienen la capacidad de exigir pagar menos para poder competir en el mercado global. ¿Quién va a pagar entonces la cuenta? ¿Los pobres? No, si les exiges eso, votarán a partidos populistas. Utilizarán su lengua nacional para defender su posición económica.

¿Eso significa que la extrema derecha seguirá creciendo?

Históricamente, los europeos han elegido entre la oposición del centro izquierda al capitalismo sin reglas y la oposición de la derecha a la redistribución. Pero la izquierda ha perdido la capacidad de representar el descontento con el capitalismo. Eso deja un gran espacio a la derecha. ¿En Francia qué pueden votar? El Partido Socialista ha desaparecido, así que votan a Le Pen, o a Macron, que recorta el gasto social porque hace lo que le pide Alemania. La izquierda ya no les dice nada. El PS les decía que Europa era importante, que deberíamos seguir en Europa, pero la gente ve que la UE te obliga a recortar gasto social, a subir los impuestos indirectos y a bajar los impuestos a los ricos.

¿Trump va a cambiar el mundo que conocimos?

Ya lo ha cambiado. EE.UU. ya no quiere ser el poder hegemónico. Nadie que venga después de Trump regresará a la idea de Obama de que América es el centro del mundo y que es preciso defender el bien contra el mal. Ya no tienen recursos para eso. América ha cambiado para siempre, incluso aunque una de esas estupendas jóvenes candidatas demócratas llegara al poder. Si son listas, intentarán revertir los daños del neoliberalismo, pero tendrán que lidiar con los mismos problemas. ¿La OTAN, ahora que la URSS ya no existe? Bueno, existe Rusia. Se curaron del comunismo, pero ahora no tienen matrimonio gay, tienes que seguir peleando contra ellos… El otro día se supo que el gasto militar de Alemania tendrá que ser mucho mayor que el actual 1,1% del PIB. Prometimos a Trump que lo duplicaremos. Así que Alemania va a gastar mucho más que Rusia en armamento. Como no podemos tener armas nucleares, irá todo a tanques, lo que no gustará a Rusia, que conoce bien los panzers. Ahora estamos colocando nuestros tanques en Estonia y Lituania, muy cerca de la frontera rusa. Y somos buenos amigos de los oligarcas ucranios, que querrán seguro tener tanques allí. Si yo fuera Rusia, me pondría muy nervioso. ¿Qué hace Putin? Ampliar la fuerza nuclear. Misiles que puede disparar a Alemania. Un alto cargo militar francés habló el otro día sobre si la fuerza nuclear francesa puede ser usada para defender a Alemania. La respuesta es no, esa fuerza es francesa, no es europea. Es completamente ridículo. Y carísimo. Si aumentamos el gasto militar al 2%, ¿de dónde saldrá el dinero para las transferencias a la periferia? ¿La opción será que los países menores elijan entre tanques alemanes y euros alemanes?

Acabamos con las fake news. Usted ha escrito que siempre ha habido mentiras pero que ahora hemos entrado en una fase nueva: las mentiras de los expertos.

La propaganda ha existido siempre. La única diferencia es que ahora las mentiras no solo vienen de los gobiernos, sino de la gente de abajo también. Los tecnócratas de la UE, por ejemplo, siempre han sido creativos con las cifras. Las sociedades modernas tienen medios muy poderosos que inundan el espacio público de noticias, y la idea de los que gobiernan es que debes llenar ese espacio antes que los demás; eso exige producir noticias cada día. Haga un experimento. El Frankfurter Allgemeine sale mañana diciendo «ayer no pasó nada, así que salimos sin noticias». Sería imposible. La industria debe producir historias con detalles ordenados como si fueran reales, pero no lo son. Son historias, no política. En las redes sociales, o mejor asociales, los pobres pueden también crear historias que compiten con las de los políticos. Así que la maquinaria de los gobiernos ha crecido enormemente. En los años 80, la oficina federal de prensa, subordinada a la Cancillería, tenía 300 empleados. Ahora tiene unos 2.500.

Pero muchos medios mainstream ahora son de los bancos…

Por supuesto. Pero si lees un periódico de calidad con atención, verás que te informa sobre lo que pasa en los gobiernos, y esta información sale siempre del gobierno. Así que los outisders deben luchar contra esa gran coalición que dirige el sistema de producción de la información.

Este artículo fue publicado previamente en CTXT

http://nuso.org/articulo/capitalismo-europa-crisis-streeck/?utm_source=email&utm_medium=email

B- 10.19  ¿PARA QUÉ NECESITAMOS A LOS BANCOS CENTRALES? – Adam Tooze

En Enero de 2013 la Reserva Federal de los EEUU hizo una extraordinaria declaración. Anunció que continuaría el estímulo monetario y mantendría los bajos tipos de interés hasta que la tasa de desempleo de los EEUU se situara por debajo del 6,5 por ciento. El banco central más importante del mundo declaraba así que la compra de activos financieros por valor de decenas de miles de millones de dólares quedaría condicionada al mercado laboral de los EEUU.

23 de marzo 2019.- Y la Fed cumplió su palabra. Su presidenta, Janet Yellen, no subió los tipos de interés hasta diciembre de 2015 –para entonces la tasa de desempleo había descendido al 5 por ciento-. Hoy está en el 4 por ciento.

La comparación con la zona euro es dolorosa. En julio de 2012 el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, anunció que “haría lo que fuera” para salvar el euro. Lo que significó fue salvar los mercados de deuda soberana de los países europeos, no salvar a los desempleados de Europa.

Durante los siguientes meses, en vez de proveer algún estímulo, el BCE permitió la contracción de su balance. No hizo nada para compensar el desastroso crujido fiscal impuesto a los presupuestos públicos por la chaqueta de fuerza de la zona euro. Al termino de 2013 el desempleo de la eurozona había alcanzado su punto álgido en el 12 por ciento, casi el doble del objetivo de la Fed. Pero ni eso fue suficiente para que se reaccionara.

No fue hasta que Europa estaba enfrentándose a una aguda amenaza de deflación cuando el BCE adoptó la política monetaria expansiva “quantitative easing”. Desde 2013, la tasa de desempleo ha caído, pero en el verano de 2018 todavía rondaba el 8 por ciento. Impávido, el BCE declaró que acabaría el programa de compra de bonos y anticipaba una subida de los tipos de interés. La justificación era una presunta tendencia hacia una aceleración de la inflación.

Ello acabó siendo totalmente infundado. Al comienzo de 2019 la zona euro se encuentra de nuevo en riesgo de caer en recesión.

Enfoque tuerto

Si alguien pregunta porque el BCE da tan escasa consideración al desempleo, la respuesta de serie es que el pleno empleo no es parte de su mandato. Por el contrario, el predecesor de Yellen, Ben Bernanke, pudo invocar la Ley Humphrey Hawkins Full Employment Act de 1978 que dio a la Fed un “doble mandato” para conseguir el máximo empleo así como la estabilidad de precios. Como sabe todo el mundo, el tuerto enfoque del BCE en la estabilidad de precios es heredera de Bundesbank alemán.

Para ser justos, el mandato único contra la inflación no es algo especial de Alemania o el BCE. Los bancos centrales independientes con un mandato único contra la inflación se pusieron en boga tras su implantación por el Banco Central de Nueva Zelanda en 1990.

El consenso generalizado de la opinión política detrás de este modelo fue fuerte. Si se asume que el desempleo está determinado en el largo plazo por factores no monetarios -factores de oferta como la regulación del mercado laboral, habilidades y nivel de formación- usar la política monetaria para alcanzar un objetivo de empleo no solo es una receta para la frustración, también hace aún más difícil que el banco central se comprometa creíblemente a perseguir su supuestamente verdadero mandato: la estabilidad de precios. Al final, esta falta de credibilidad significa que los mercados pedirán mayores tipos de interés y eso será malo para el crecimiento y el empleo. En el largo plazo la mejor política para el empleo sería una implacable fijación con la estabilidad de precios.

Sin justificación

Aunque superficialmente convincente, este razonamiento no está justificado por la evidencia en décadas recientes. A pesar de su doble mandato, el historial sobre la inflación de la Fed es intachable. Y la historia indicaque los bancos centrales con el mandato único de la estabilidad de precios están raramente concentrados tan únicamente en ese objetivo como se anuncia. Los bancos centrales siguen de cerca el mercado laboral –al menos por el simple hecho que el crecimiento de salarios afecta a la determinación de precios-. Tal y como demuestra el BCE, un único mandato hace más difícil demostrar una política responsable y adecuadamente equilibrada.

Esto no es solo prejudicial para la transparencia y credibilidad de los bancos centrales. En un mundo en que las presiones inflacionarias no son tan fuertes como lo fueron hace década, es de hecho un gran riesgo. Con la alta inflación de los 70 de fondo, un doble mandato era una tentación permanente que comprometía la estabilidad de precios. Hoy el riesgo es el contrario. Sin la debida atención al flojo mercado laboral, el banco central puede que no provea a tiempo el estímulo adecuado y se arriesgue a caer en la deflación. De hecho, en 2018 Nueva Zelanda decidió añadir el empleo como segundo objetivo de su banco central.

Claro que nadie sugeriría que el problema del desempleo en Europa puede ser solucionado por el BCE solamente. Para atajar el arraigado desempleo al que nos enfrentamos hoy necesitaremos una combinación de políticas industriales, monetarias, fiscales y del mercado de trabajo. Pero ampliar el mandato del BCE abriría la puerta a una postura política más equilibrada.

Sin duda que se enfrentaria a una gran oposición por parte de los monetaristas conservadores quienes insistirían en el tratado fundacional. Pero ese tratado no es tan restrictivo como a ellos les gustaría. En especial, el artículo 127 requiere que el BCE “apoye las políticas de la economía de la unión” que incluyen el “pleno empleo” y un “equilibrado crecimiento económico”. Pasar a un doble mandato podría ser fácilmente presentado como una reforma de la práctica existente y no como una revolución cultural.

La pregunta es si habría alguna diferencia. Después de todo lo que se necesita no es cambiar la retórica sino un cambio real en las prioridades económicas y políticas. Un cambio en el mandato del BCE tendría efecto si fuera parte de una ofensiva general contra el masivo desempleo –en particular de los jóvenes en gran parte de Europa-, una crisis que pide una urgente e implacable atención por todas las instituciones económicas. Podemos argumentar la fuerza de este punto si examinamos la historia del doble mandato de la Fed.

Reivindicación explosiva

La Ley de Pleno Empleo fue aprobada en 1978 pero la campaña para que se aprobase una ley con el mandato del pleno empleo en los EEUU empezó varias décadas antes, en las luchas que reivindicaban que el gobierno asegurase un “derecho general por el empleo útil, remunerado, regulado y a tiempo completo”. La primera ronda de la batalla fue en los últimos días del New Deal, con la guerra fría de telón de fondo. La explosiva reivindicación para que el gobierno asegurase el pleno empleo fue neutralizada por la aprobación de la Ley de Empleo de 1946 que, en cambio, especificaba el objetivo de “maximizar el empleo, la producción y poder adquisitivo” –en otras palabras, el crecimiento económico-.

En los EEUU, como en Europa, normalmente pensamos en las décadas de los 50 y 60 del siglo pasado como periodos de rápido crecimiento y pleno empleo. Pero incluso entonces, las comunidades negras marginalizadas sufrían espantosas tasas de desempleo. Al tiempo que la campaña por los derechos civiles ganaba fuerza a principios de los 60, revivió la reivindicación por el trabajo garantizado. El lema completo que encabezaba la famosa Marcha por Washington en 1963 era la Marcha por el Empleo y la Libertad. Mientras Martin Luther King daba su inmortal discurso “I have a dream”, en las pancartas que se agitaban entre el público se leía: “Derechos Civiles + Pleno Empleo = Libertad”.

King fue asesinado en 1968 pero su mujer, Coretta Scott King –una gran activist por los derechos sociales- continuó la lucha. Su reivindicación del trabajo garantizado no recibió ningún apoyo por parte de la confederación de sindicatos, la AFL-CIO, y organizaciones de empresarios se opusieron amargamente. Pero contaba con el apoyo del ala más radical del movimiento obrero, liderado por los Trabajadores del Auto Unidos, y líderes afroamericanos clave del Congreso. Aunque el presidente demócrata Jimmy Carte no estaba nada entusiasmado con la idea, pero el impulso era tal que la ley Humphrey-Hawkins [1] fue presentada de nuevo en 1978. Pero una vez más fue un ejercicio de componenda y neutralización.

El pleno empleo garantizado fue reemplazado por la reiteración del objetivo de máximo empleo. Además, se dejó a la Fed y a la administración Carter la interpretación de cómo ordenar sus prioridades políticas. A la luz del declive del dólar y la emergente inflación, su elección fue predecible.

La dolorosa ironía es que después de un año de recibir su doble mandato, la Fed, bajo el liderazgo de Paul Volcker, llevaría a cabo la mayor subida de tipos de interés en la historia moderna. Esto hizo resurgir al dólar y devastó gran parte de la manufactura de los EEUU, a costa de millones de empleos.

Importancia histórica

La importancia de un mandato depende de las batallas políticas que lo rodean. Pero esto no significa que la legislación no fue de una importancia histórica. El mandato permanece en los estatutos. Los esfuerzos para revocar la ley Humphrey-Hawkins han sido resistidos. Y, enfrentados a la emergencia nacional de 2008, la ausencia de ninguna presión inflacionaria y una incipiente crisis de legitimidad, Bernanke y la Fed –a diferencia del BCE- tenían la clara responsabilidad de actuar.

De hecho, no solo la Fed se fijó el objetivo de reducir el desempleo; empezó a tomarse en serio el desarrollo económico regional y los problemas de desigualdad. Aún más dramáticamente, el ala izquierda del partido Demócrata ha revivido el espíritu de Coretta Scott King y su reivindicación de que la Fed debe ser responsable de asegurar el pleno empleo. La reivindicación por un trabajo garantizado está de vuelta.

Los mandatos legales no son decisivos por sí mismos. Pero abren la puerta. Proveen con la oportunidad para lo que la filósofa Seyla Benhabib evocadoramente describía como iteraciones democráticas –debates “por los cuales las reivindicaciones por derechos y principios universales son disputados y contextualizados, apelados y revocados, propuestos y orientados a través de instituciones legales y políticas, así como en asociaciones por los derechos sociales”. En este proceso, los mandatos legales funcionan como un mástil, permitiendo en cada iteración del debate cambiar progresivamente el entendimiento de las comunidades políticas y de las instituciones.

Dado el tremendo desastre de la política económica de la euro zona en la última década para estar a la altura de las expectativas de la UE –poniendo en cuestión su propia legitimidad- es ya tiempo para que el mandato del BCE sea sometido a una concienzuda reevaluación democrática.

[1] Ley por la que se estableció el doble mandato de la Fed para velar por el pleno empleo y la estabilidad de precios.

http://www.sinpermiso.info/textos/para-que-necesitamos-a-los-bancos-centrales

9.19.-ABREBOCAS PARA LA PAZ –  Eduardo Posada Carbó

 

“Desde 1832 hasta 1946, Colombia habría tenido 100 años de paz versus 14 de guerra civil”. Tan desafiante observación proviene de tres historiadores que acaban de editar el libro Paz en la república. Colombia en el siglo XIX, Margarita Garrido, Daniel Gutiérrez y Carlos Camacho, publicado por el Externado. Un abrebocas de sus interesantes planteamientos se encuentra en la entrevista que les hizo en días pasados Natalia Arbeláez (‘Lecciones para Duque desde el siglo XIX’, lasillavacia.com, 15/3/2019). ¿Desafiante?

21 mar 2019.- Pocos lugares comunes más arraigados en el imaginario nacional que el de haber sufrido una guerra perpetua. Lo repiten presidentes y periodistas, sacerdotes y profesores universitarios, novelas y textos de historia. Tiene además el sello ‘pontificio’ de nuestro premio nobel de literatura, para quien la Violencia desatada en la década de 1940 era parte de “la misma guerra civil que nos quedó desde la independencia de España”.

El argumento suele extenderse hasta el presente: lo ocurrido tras el conflicto con las guerrillas surgidas desde la década de 1960 habría sido apenas la ‘evolución’ de una misma guerra, entonces bicentenaria.

Lo ocurrido tras el conflicto con las guerrillas surgidas desde la década de 1960 habría sido apenas la ‘evolución’ de una misma guerra entonces bicentenaria.

Ya Daniel Pécaut había advertido sobre el “anacronismo” de seguir viendo el conflicto reciente como una mera continuidad de la Violencia. El libro de Garrido, Gutiérrez y Camacho nos invita a reconsiderar el curso de la historia colombiana durante el siglo XIX.

No fue un siglo de guerras interminables. Fueron ocho “guerras civiles”, acotadas, con una cronología bastante conocida: 1839-42; 1851; 1854; 1860-62; 1876-77; 1885; 1895; 1899-1902. Los años no son indicativos fieles de duración: la guerra de 1895 duró escasos tres meses.

El número ‘ocho’ suena de todas formas alto. Solo si nos miramos apenas al ombligo. Como anotan los editores en la introducción (otro abrebocas), esa cifra es “igual o menor a la de muchos países hispanoamericanos en la misma época”. ¿Mal de muchos, consuelo de tontos?

Quizás. Pero importa registrar que lo sucedido aquí no era excepcional, mucho menos congénito. José Gil Fortoul contó once revoluciones armadas en Venezuela tan solo entre 1830 y 1856. Apenas en un año, 1868, Argentina habría sufrido 117 revoluciones. Los interesados en cazar violencias en el siglo XIX tienen a su disposición un menú extenso: Estados Unidos, México, España, Francia…

Además de aseverar que “la guerra no ha sido la constante en la historia colombiana”, la entrevista de La Silla Vacía destaca otras conclusiones del libro de Garrido, Gutiérrez y Camacho: “En el posconflicto del siglo XIX no primó la venganza”, “los indultos fueron un mecanismo de movilización”, “no todas las guerras han terminado con una negociación”, “La ‘no guerra’ no es suficiente para cohesionar la nación”.

Un corolario importante del ejercicio se anticipa en la introducción de los editores: la idea aún predominante de la “revolución permanente” ha “imposibilitado el surgimiento de un interés académico auténtico por los períodos de paz que ocupan el grueso de aquella centuria”. Los “guerreristas”, observa Malcolm Deas en uno de los capítulos del libro, fueron “siempre una minoría”, al tiempo que nos invita a investigar más “sobre los numerosos pacifistas del siglo XIX”.

Los editores también anticipan en la introducción un panorama más complejo que el de las sempiternas disputas bipartidistas (la primera guerra civil ocurrió antes del surgimiento de los dos partidos tradicionales): “el tablero” decimonónico “se asemeja más a un juego de estrella china que a uno de damas, pues (…) los contendores fueron múltiples”. He aquí entonces unos abrebocas. Ahora, a leer.

https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/eduardo-posada-carbo/abrebocas-para-la-paz-columna-de-eduardo-posada-carbo-340590 

8.19.-LA “REVOLUCIÓN PEDAGÓGICA” EN COLOMBIA. RUTAS Y ATAJOS (II) – Sandra Patricia Ordoñez

Julián de Zubiría Samper

Continnúa la entrevista con el maestro de Zubiría, quien en el curso de su carrera ha realizado importantes contribuciones a la educación colombiana y latinoamericana. Ha formulado una nueva teoría pedagógica, nutrida en la psicología y pedagogía contemporánea según la cual la escuela debería dedicarse al desarrollo y no al aprendizaje; es decir que la función de la escuela debería consistir en enseñar a pensar, valorar y actuar a los estudiantes y no a aprender múltiples informaciones sin significado para la vida. Los principales referentes de esta concepción, conocida como Pedagogía Dialogante, son Vigotsky, Wallon y Merani. Es pionero en Colombia del trabajo en la formación del talento,…                                                                    

Henri Wallon, sicólogo Lev Vigotsky, médico pedagogo y Alberto Merani. sicología evolutiva 
  • Otro de los programas bandera del Ministerio es “Ser pilo paga”…

Ser pilo paga es un programa con muy buena imagen pública. La gente lo quiere y obviamente en las regiones los padres ven como una muy buena posibilidad que su hijo venga a estudiar a la Universidad de los Andes… Pero, ¿cuál va a ser el impacto de ese programa en la calidad? Poco. Poquísimo. ¿Por qué? Porque cubre al 1% de los estudiantes. ¿Y dónde queda el otro 99% de los que no son tan pilos? Primer problema. Segundo problema: le está quitando a las universidades públicas los mejores alumnos. Y tres: le está quitando la plata, porque el programa de Ser pilo para el año 2018 vale tanto para los 40.000 estudiantes beneficiarios del programa, como vale la formación en universidades públicas de 550.000 jóvenes. Entonces, no es justo que el 1% se lleve la mitad de los recursos. No es justo, y no vamos a cambiar la educación así.

  • Entonces, ¿cómo podríamos corregir el curso en la formulación de las políticas?

Lo que yo creo es que deberíamos ser más modestos y aprender, no de Finlandia (ahora todo se volvió que hay que leer a Finlandia y traer ponentes finlandeses)… ¡No! debemos aprender de Ecuador, que está haciendo mejor las cosas; de Perú, de Chile, de Brasil, donde todo un país hizo un acuerdo por la educación; deberíamos aprender de Dominicana, un país que está pésimo en resultados, pero está cambiando, está trabajando y está orientándose bien. Deberíamos aprender de ellos, de nuestros vecinos. Deberíamos aprender de los innovadores colombianos (en Colombia hay buenas innovaciones pedagógicas). Pero en lugar de eso, hemos copiado de los más malos: nos dedicamos a copiar de Estados Unidos que, con toda la plata del mundo, con toda la tecnología del mundo, no logran mejorar la calidad. No lo logran. Después, nos hemos copiado de España, y España es el último país de la Unión europea en resultados de las pruebas. Esos han sido nuestros dos modelos. Ahora empezó a sonar que Finlandia… y bueno… obvio que hay que leer y aprender de lo que otros hicieron, pero aprenderíamos mucho más de nuestros propios errores y aprenderíamos mucho más de nuestros vecinos porque tienen la misma cultura, porque tienen el mismo contexto, porque tienen la misma carencia de recursos. Compararnos nosotros con Japón, con Finlandia, con Singapur, no es muy bueno para la educación. No le ha hecho ningún bien porque cualquier maestro con toda razón dice ─Ustedes me están diciendo que Finlandia es el primero en las pruebas de lectura. Muy sencillo: allá los adultos leen 26 libros en promedio al año. En Colombia no llegamos a dos… Son factores culturales. No es bueno compararnos con alguien que está tan distante cultural, económica, geográfica, históricamente.

  • ¿Hemos perdido definitivamente la brújula…?

Elegimos rutas equivocadas. ¿Acaso vamos a resolver el problema de la educación repartiendo tablets? Tampoco. La ruta claramente no es tecnológica o Estados Unidos sería la potencia número uno en educación y es el puesto 32 en PISA. Un fracaso rotundo. Tienen tablets, tienen computadores, tienen Internet, pero no saben leer. Cuba, por el contrario es, junto con Honduras, el país tecnológicamente más atrasado de la región y es potencia en educación básica. ¿Allá hay Tablet? ¡Ni la Ministra tendrá Tablet! Pero tienen buenos maestros y buen currículo y buena formación y buen clima de aula… Lo que pasa es que a un gobernante le da votos salir repartiendo tablets. Pero, ¿así vamos a mejorar la calidad? No. El problema es que invirtamos tanta plata en jornada única para que dentro de diez años nos demos cuenta que no resolvió el problema de la calidad; el problema es que llenemos de conectividad los colegios para que dentro de diez años nos demos cuenta que tampoco. El problema es que nos damos cuenta mucho tiempo después, cuando las variables claves son claras. Pero eso no quiere decir que no se pueda mejorar. Hay ciudades en Colombia que han avanzado: Tunja. Tunja es un fenómeno en calidad educativa. ¿Qué hicieron? Cambiaron las condiciones pedagógicas, hicieron ajustes al currículo. ¡Claro que se puede! Hay muchos colegios que han avanzado. Y colegios con condiciones económicas difíciles…

  • Hasta ahora usted ha enunciado aspectos que serían como las variables “sine qua non” de un avance en materia educativa: Cambio de currículo, Formación de maestros y evaluación. Pero también en materia de formación de maestros, se han hecho en nuestro país inversiones importantes sin que eso se vea reflejado de manera directa en la cualificación de la educación básica…

Es claro que si uno quiere mejorar la calidad, tiene que cualificar la formación de docentes. Esa es una regla de oro. Pero cuál es la formación que más sirve? ¿mandar a todos los docentes a la universidad a hacer maestrías? Eso no sirve! ¡Y es carísimo! Bogotá acaba de pagarle maestrías a seis mil docentes. Muy bueno para ellos, pero eso no va a cambiar la calidad. ¿Por qué? Porque las universidades están desconectadas de los colegios. Porque lo que se hace en la universidad no le sirve al docente de educación básica: el docente llega de la universidad y uno le pregunta ─¿Usted tiene clara la diferencia entre Piaget y los post-piagetianos? Y él le dirá ─¡Claro! Esto y esto y esto… Pero esos no son los problemas en el aula. Y si yo le pregunto ─Mira, es que hay bullying con este muchacho. ¿Qué hacemos? Él me va a decir ─¡No, eso sí no me lo enseñaron! Entonces las maestrías no son la ruta. Y este país se está gastando toda la plata de las regalías mandando a sus docentes de básica a maestrías. Eso es muy costoso para tan poquito impacto. Haríamos mejor llevando las universidades a los colegios. Eso es otra cosa. Eso se conoce con el nombre de formación in situ. Abel Rodríguez lo implementó en Bogotá, pero lo desmontó la administración de Óscar Sánchez. La formación in situ consiste en que viene alguien a acompañar en lo que uno tiene problemas. Hay equipos de calidad que van dando vueltas por la ciudad. Eso hizo Tunja para mejorar la calidad. Eso hizo Bogotá, pero lo desmontó en los últimos cuatro años… Bogotá tiene que volver, y Medellín y Cali… el país, tiene que volver a sistemas más efectivos de formación.

  • ¿Qué otro mecanismo sería pertinente en este sentido?

Bueno, aquí hay que decir que la formación que le hace falta al país es, fundamentalmente, que los maestros tengan reunión. Que haya reunión. Porque el Ministerio les dice ─Vamos a cambiar el currículo. Muy bien. ─Pero ¿a qué horas? ¿cuándo? ¿quién lo va a hacer? ¿hacia dónde va? Ah, no, eso no lo dice. El Ministerio les dice ─Estamos mal en calidad, vamos a mejorarla. Pero ¿cómo puede mejorar la calidad un docente que no tiene tiempo para revisar sus prácticas? Hay mucha discusión de por qué los resultados privados son más altos. Primero, no es verdad. Pero ¿qué tienen los privados a los que les va bien? Los maestros creen que es que los niños vienen de un estrato más alto. Pero eso sólo explica una parte pequeñita. Se calcula que explica entre el 13 y el 17%. El otro 87% es porque los colegios privados, a diferencia de los públicos, se sienten autónomos y cambian el currículo y cambian los sistemas de evaluación; es porque en los colegios privados hay evaluación de maestros; es porque en los colegios privados hay reunión de profesores.

  • Bueno, pero entonces cabe preguntarse si esta transformación se puede implementar desde normativas universales, o si la ruta necesariamente pasa por dotar de mayor autonomía a cada institución para que desarrolle su PEI, su propio currículo y su proceso entero en consonancia con su contexto…

Sin dudarlo. Sí tiene que haber un lineamiento muy general, muy concentrado en lo básico, pero debe haber alta autonomía. Es que la autonomía, que es el modelo finlandés (si vamos a copiar a Finlandia, copiémosla en su esencia), consiste en que la comunidad se empodere. Si uno le pregunta a un docente en Colombia que por qué es baja la calidad, siempre él va a decir que el Ministerio, que los padres de familia, que las condiciones socio-económicas… factores totalmente externos. Él no se identifica como parte del problema. Entonces, no está empoderado, y, por lo tanto no hace nada para resolverlo. Si yo creo que el problema es externo, no avanzo. Y si creo que yo puedo resolverlo, avanzo. Entonces la autonomía es clave. Pero ojo: en Colombia hay una ley, que es la ley 115 de 1994 que le da autonomía a los colegios. Los colegios pueden cambiar el currículo y no lo cambian. Y los colegios deben adecuar el currículo al PEI y no lo adecúan. Y dicen “Es que el Ministerio no deja.” Atención: la ley está por encima del Ministerio. Y la ley general dice que uno puede hacer ajustes en el currículo, en la evaluación, en el PEI… todos los que necesite. Entonces hay que potenciar esa autonomía. Pero, desde luego, tiene que haber unos elementos macro, generales, comunes, en las competencias básicas de leer, escribir, compartir, convivir, expresarse, argumentar… eso sí, todos lo tienen que trabajar.

  • ¿Es decir que en ese marco general deberíamos pasar en el currículo, de los ejes temáticos a los ejes metodológicos?

Deberíamos pasar a competencias básicas, como deducir, como argumentar.

  • ¿Competencias en lugar de Materias?

Es que, por ejemplo, todos los profesores, de todas las áreas, de todos los cursos, deben desarrollar la competencia comunicativa. Y lo mismo pasa con las competencias que tienen que ver con el pensamiento. Argumentar o deducir, todos los profes deberían desarrollarlo…

  • No, pero un momento. Porque sí: se ha dicho que es importante el desarrollo de las competencias, y que todos los profesores deben trabajar por ese desarrollo de manera mancomunada.

De hecho, ese es el discurso oficial. Pero si volvemos a lo mismo de que el profesor de Matemáticas debe desarrollar desde su área la competencia comunicativa y el de Educación física debe desarrollar desde su área la competencia analítico-deductiva, etc., estamos conservando el patrón curricular: cada profesor trabajando en su parcela, con el deber supuesto de tender puentes entre territorios. Eso es lo que ya tenemos. Y allí no pasa nada. Pero es que lo que pasa es esto: esos profes trabajan una competencia transversal. Por eso es transversal. Y ahí sí se cambia totalmente el currículo.

  • No pasa, no se cambia, no ha pasado. Ese concepto de lo transversal se nos viene quedando hace años entre el tintero…

Pero no tiene por qué ser así. Mira lo que yo hago en el Merani: le quité la calificación al profesor. Entonces el profesor de Matemáticas le dice al niño, ─Mira, estás bien, te falta esto…etc., pero él no dice si el niño aprueba o no. El profe de Sociales, lo mismo: ─Mira, tienes qué corregir… has esto, esto y esto… pero él no dice si aprueba o no aprueba, ni la materia, ni el año. Lo mismo pasa con el de Biología… con todos los profes. Cuando yo propuse ese cambio todos los profes me dijeron: ─No me van a estudiar los niños si yo les digo “están mal en Matemáticas”, “están mal en Matemáticas”, “están mal en Matemáticas”, pero eso no decide si aprueban o no, ni Matemáticas, ni el año. Entonces yo les dije: ─No. Vean el cambio: usted no dice si aprueba, porque yo le hago una prueba de pensamiento y la institución le hace una prueba de lectura y la institución le hace una prueba de competencia ciudadana, y si esas tres las aprueba, aprueba el año. En otras palabras, lo que le digo al profe es: “si usted logra que su materia de Matemáticas le desarrolle pensamiento, el estudiante le va a estudiar Matemáticas para lograr la competencia transversal”. Y eso es un cambio total del currículo. Total.

  • ¿O sea que los niños conocen esas competencias transversales y trabajan en función de ellas…?

Claro. Y los profes tienen que trabajar en función de ellas. Puede trabajar Matemáticas, pero en función de una competencia transversal, garantizando que se desarrolle pensamiento. Es que lo paradójico en Colombia es que tenemos unas muy buenas pruebas de Estado (las pruebas SABER son las mejores pruebas de toda América Latina, y evalúan sólo cinco competencias), pero el sistema educativo sigue centrado en trivialidades. No hay coherencia entre nuestro sistema de evaluación y lo que nosotros hacemos en las aulas. El profe de Matemáticas puede seguir trabajando Matemáticas si, y sólo si, desarrolla competencias transversales. Eso hace que todo el currículo se transforme. Porque ya no va a estar enfocado en las trivialidades de cada área, en un esquema totalmente fragmentado, en el que el profe de Matemáticas no tiene ni idea de lo que hace el profe de Sociales. La clave está en la transversalización.

  • ¿Este enfoque podría darle al sistema un norte, un carácter más integrado?

Claro. Un sentido de progresión. Lo que pasa es que en Colombia la ruta ha sido mantener la estructura de un sistema que no existe. La verdad es que no tenemos un sistema educativo: primaria no tiene nada qué ver con Bachillerato. Inicial no tiene nada qué ver con primaria, la superior, nada con la básica… es otra cosa. Cada quien va por su lado. No hay sistema. Entonces necesitamos articular todo el sistema. Y eso se hace en torno a las competencias que se quieren desarrollar y llevar cada vez a un nivel superior en términos de eficacia y de complejidad.

  • Si hablamos de que las instituciones tienen la autonomía que les garantiza la ley 115 y a eso le sumamos la importancia de empoderar a los profesores y a la comunidad educativa en su conjunto, entonces los rectores tendrían un papel protagónico en la posibilidad de la transformación…

Claro. Los rectores son los capitanes de los barcos. Y en Colombia, ¿qué se ha hecho con los rectores? Nada. Si usted va a un colegio público lo más seguro es que el rector no esté. Porque está en la Secretaría, o en la otra sede, o en un proceso legal. Entonces ¿en qué se queda la capitanía?

  • A los rectores se los ha sobrecargado con una cantidad de tareas administrativas. ¿Habrá que separar ambas cosas?

Claro. Colombia se equivocó. Ha debido crear un cargo que sería “Coordinador administrativo”, de manera que el rector se pudiera dedicar mucho más de lleno a la parte pedagógica. Colombia en cambio nombró un “Coordinador académico” y el rector se dedicó 100% del tiempo a administrar. Colombia es un país que creyó que el problema era administrativo. Pues está equivocado. El problema entonces no es ni administrativo, ni tecnológico, y ni siquiera de recursos. Invertir más sería muy bueno si, y sólo si, se invirtiera bien. Colombia no ha invertido donde tiene que invertir. No ha priorizado donde debe priorizar. Y así no llegamos al primer lugar de América Latina. Uno para ganar una carrera tiene que correr más que los vecinos…

  • Y sobre todo, en la misma dirección, ¿no?

¡Sí! Aquí sacamos pecho, pero no nos damos cuenta, por arrogantes, de que unos países pequeñitos, con dificultades, pueden hacer mejor las cosas y lo están haciendo. Nosotros somos el país de menos medidas estructurales, menos medidas pedagógicas, el de medidas más políticas, más publicitarias. Entonces, no es muy alentador el panorama.

  • Pero bueno, entonces, ¿qué hay que enseñar en las Facultades de Educación?

En las facultades lo que hay que hacer es una revolución total. Lo primero es que los docentes sean profesores que hayan trabajado en la básica, cosa que no existe. En las universidades colombianas no hay docentes que estén o hayan trabajado en la básica. Segundo, deberían ser innovadores. Colombia es pionera en innovación pedagógica, pero el innovador trabaja solo, por su lado, nadie lo reconoce, nadie lo apoya… Entonces las facultades deberían recoger a los innovadores. Tenemos el Premio Compartir. Yo valoro mucho lo que hace Compartir, pero debería haber un premio en cada colegio, en cada ciudad, en cada departamento. Pero ¿un premio para todo el país?

  • Es que eso debería promoverlo el Estado como parte de sus políticas de calidad en Educación…

Claro. Sería necesario crear un sistema de estímulos. Una labor como la de Compartir debería asumirla el Estado pero con muchísima más fuerza. Y el premio debería implicar que usted, que lo recibe, deja de ser el maestro de su escuelita y se vuelve maestro de maestros. O sea, un maestro que tiene una experiencia buenísima en Toribio, lo ideal es que no le siga enseñando a unos niños en Toribio, sino a otros maestros en mil municipios para que así haya muchísimos más maestros como él y niños como los que él está formando. Y las facultades deberían tener esos innovadores. Habría que averiguar cuántos profesores que se hayan ganado el Premio Compartir están de docentes en alguna universidad… seguramente ninguno.

  • Entonces, retomando, habría que traer a las facultades maestros que lo sean en la educación básica, y maestros innovadores. Pero ¿cómo enfocar la formación una vez cumplido este requisito?

Bueno, ahí viene lo más clave: también deberían cambiar el currículo. Es que no es lógico que a un joven le hagan una prueba de argumentación en el ICFES de SABER 11 y que las facultades no trabajen argumentación. Algo está mal ahí. No es lógico que un joven presente una prueba de competencia propositiva o de lectura crítica o de competencia ciudadana para poder ir a la universidad, donde no hay materia de competencia propositiva, ni de lectura crítica, ni de competencia ciudadana. Hay un descuadre. Entonces las universidades tienen que replantear currículos, y tienen que replantear el trabajo en equipo porque en Educación sólo se avanza en equipo y las universidades están montadas sobre un paradigma individualista llamado equivocadamente de “libertad de cátedra” en el que cada uno trabaja un poco lo que quiera. Eso no tiene sentido porque si todos tenemos como propósito desarrollar a un muchacho, pues lo lógico es que veamos cómo lo hacemos y qué aporta cada uno. El currículo tiene que desarrollar competencias dentro de un sistema articulado, y no transmitir informaciones sofisticadas sobre Piaget, Vygotsky, las distintas escuelas… cosas desligadas de lo práctico. Porque, claro que Vygotsky es clave, pero, ¿qué es lo clave de Vygotsky? Que con ese marco uno mire la escuela. Tiene también que haber más práctica. Porque es absurdo pensar que una universidad como la Pedagógica tiene un colegio donde no se ha hecho nada en investigación. ¿Dónde están los estudios de la universidad Pedagógica sobre las dinámicas de su colegio, sobre las tentativas de innovación implementadas en sus aulas? ¿ha habido acaso alguna tentativa? La Nacional tiene un colegio también… pero son ruedas sueltas de las estructuras. Las universidades deberían desarrollar competencias investigativas. Pero no para que el estudiante haga un estudio sobre la educación entre 1528 y 1540, que son las tesis de grado de las universidades… ¡Eso dejémoselo las facultades de Historia! Las tesis de grado tendrían que estar articuladas a las problemáticas de los colegios en torno a la construcción del PEI, del ajuste curricular, la aplicación comparada de estrategias didácticas… La competencia investigativa que tiene que desarrollar la universidad es otra, no la que está intentando…

  • La que genere conocimiento en el presente…

Claro. Y para eso lo clave es enseñarle al docente a revisar su práctica. A mí me dicen los docentes: ─Yo lo oigo a usted y usted es muy duro con los que llevamos 30 años de experiencia… Y yo les digo ─Ojo. Porque si usted lleva 30 años y cada año no revisó lo que hizo, usted no tiene 30 años de experiencia: usted tiene un año repetido 30 veces. Entonces, ¿cómo podría la universidad impactar de manera sustancial la educación básica? Enseñándole a un docente a revisar la clase que acaba de hacer, a escribir esa revisión y a sistematizarla. O sea, Praxis. Revisar la experiencia. Esa es la competencia investigativa que nosotros necesitamos que las universidades desarrollen en los que estudian educación. Y de eso no hay nada.

  • Acaba usted de destacar un concepto muy importante que es la Praxis. ¿Podría constituir la praxis esa ruta que buscamos para que se abra paso una verdadera revolución pedagógica en nuestro país? Es decir, ¿en la universidad en términos de la investigación, y en el aula en términos de una pedagogía por proyectos pertinentes y enfocados en el desarrollo de competencias?

Sí. Praxis es un muy buen término. Hay, no que cambiar la práctica, sino revisar, analizar, investigar sobre a práctica.

  • Mientras tiene lugar la transformación estructural del sistema, usted, desde su experiencia con el Instituto Merani, ¿alentaría la iniciativa particular para hacer innovación desde lo institucional?¿Será que es desde allí desde donde se puede dar un impulso real a las macropolíticas?

Desde luego que la aliento. El asunto es tener buenas ideas. Una buena idea mueve el mundo. Ahora bien, yo creo que nosotros tenemos una idea que puede ayudarle a la educación a repensarse. Pero tengo que reconocer que yo he fracasado. Porque llevo 37 años diciendo que hay que cambiar el sistema y apenas tengo un poquito de incidencia, pero no noto que se haya generado un movimiento grande. Todavía en Colombia estamos en pañales en la Revolución Pedagógica. Lo cierto, para quien quiera escuchar, es que hay que cambiar el modelo pedagógico y el paradigma. Mientras que no superemos el modelo de transmisión de información, no hay nada que hacer. Cuba tiene un modelo que le apuesta a la pertinencia, que empodera a la gente, los asiáticos también empoderan a la gente, el norte de Europa tiene un modelo muy autónomo… en fin. Nosotros tenemos que construir nuestro propio modelo aprendiendo de todas las experiencias de los otros, sin volver a inventar todo, pero sí contextualizándolo a un país con muy buena innovación, pero que se queda en unos poquitos colegios. Esa es un poco la idea.

https://www.magisterio.com.co/articulo/de-las-rutas-y-atajos-de-la-revolucion-pedagogica-en-colombia

7.19.-EL GOLAZO DE LAS SUPERPODEROSAS AL MACHISMO – Rodrigo Uprimny

Las superpoderosas de la selección Colombia celebran un golazo.

El pasado 8 de marzo fue el Día Internacional de la Mujer, que celebra las luchas de las mujeres contra la discriminación, la violencia y otras formas de opresión, que es un campo en donde ha habido progresos importantes en las ultimas décadas. Queda, sin embargo, un buen camino por recorrer, como lo muestra la agresión machista que están sufriendo las superpoderosas de la selección femenina de fútbol.

10 Mar 2019. – En Colombia ha habido, sin lugar a dudas, avances en igualdad de género, como la supresión de la potestad marital, que antes mantenía a las mujeres casadas verdaderamente “esposadas” a su marido, quien tenía derecho a tomar unilateralmente decisiones trascendentales sobre los bienes y la vida conyugal.

A pesar de esos avances, persisten discriminaciones intolerables. Por ejemplo, a nivel laboral, según el DANE, la brecha salarial de género es del 19 %, lo cual significa que las mujeres ganan en promedio 19 % menos que los hombres. Existe además el llamado “techo de cristal”, que hace muy difícil que mujeres lleguen a puestos de dirección en ciertos espacios, a pesar de tener cualificaciones profesionales semejantes o aun superiores a las de los hombres. Por ejemplo, como se dio a conocer en la Cumbre Nacional por la Igualdad, solo el 12 % de mujeres dirigen Alcaldías y solo 15 % Gobernaciones.

Uno de los problemas más graves que sufren las mujeres es el acoso, pues muchos hombres con poder creen que su situación les permite hacer exigencias sexuales a sus trabajadoras o colegas. Y la impunidad de ese crimen es casi total. Pocas mujeres denuncian, pues temen la estigmatización que sufrirían (ah, debió habérselo buscado…) y, cuando denuncian, los procesos rara vez avanzan. Entre 2008 y 2018, la Fiscalía recibió unas 15.000 denuncias por acoso sexual: más del 80 % de las víctimas eran mujeres acosadas por hombres. Solo en 173 casos hubo condena.

Por eso indigna tanto la reacción que ha tenido la Federación Colombiana de Fútbol frente a las denuncias valerosas de las jugadoras de la selección femenina de que algunas de ellas habían sido acosadas sexualmente y que en general sus condiciones laborales son indignas. En vez de haber tomado en su momento la decisión de investigar o remitir a la justicia penal esas denuncias por acoso, algunas gravísimas, pues involucraban tentativas de violación contra adolescentes, lo que hicieron fue tapar los hechos. O peor aún, la reacción fue marginar deportivamente a las jóvenes que denunciaron, con lo cual convirtieron sus sueños de ser estrella de fútbol en la pesadilla de ser víctima del acoso sexual.

El colmo del machismo en los directivos del fútbol han sido los anuncios por la Federación del cierre de la selección femenina de mayores y por la División Aficionada (Difúbtol) del cierre de la Liga Femenina de Fútbol. La disculpa ha sido la supuesta falta de rentabilidad económica de los equipos. Pero, ¿no será acaso que el fútbol femenino colombiano no es sostenible simplemente porque hasta ahora ha sido manejado por hombres? ¿Y que por eso no han tomado decisiones creativas para hacerlo sostenible, como se ha hecho en otros países? Todo indica entonces que esas decisiones de la Federación y de la Difútbol son en verdad retaliaciones por los goles que les metieron las superpoderosas, al denunciar el machismo y el acoso en el fútbol colombiano.

La mínima muestra de solidaridad de quienes creemos en la belleza del fútbol y en la igualdad de género debería ser dejar de ir a los estadios, hasta que la Federación la y Difútbol den respuestas apropiadas a las denuncias de las superpoderosas.

* Investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional.

https://www.elespectador.com/opinion/rodrigo-uprimny

A- 6.19  JEP: ¿OBJECIONES INOCUAS? – Rodrigo Uprimny 

Contrario a lo sostenido por el procurador y otros comentaristas, considero que el presidente Duque puede jurídicamente objetar, por razones de inconveniencia, el Proyecto de Ley Estatutaria de la JEP (PLE). Es más, si el gobierno hubiera indicado alguna objeción razonable, que recayera sobre una norma nefasta del PLE que pudiera jurídicamente ser corregida por el Congreso, apoyaría esa objeción presidencial, sobre todo si ésta sirve también para reducir la polarización que susbsiste sobre la paz.

El problema es que ninguna de las posibles objeciones que al parecer Duque formularía, según lo que conoce la opinión pública, tiene ese carácter pues todas son jurídicamente inviables.

3 Mar 2019.-  Las objeciones son un poder de freno que tiene el presidente para, metafóricamente, matar normas aprobadas por el Congreso y que llegan a la firma del presidente; en efecto, si el presidente objeta y el Congreso no tiene las mayorías necesarias para derrotar esa objeción, entonces el artículo objetado se hunde. La objeción frente al el Proyecto de ley estatutaria de la JEP PLE, que tuvo revisión integral de constitucionalidad por la Corte, que en la sentencia C-080/18 declaró constitucional casi todo su contenido, sólo puede entonces recaer sobre artículos que fueron aprobados por el Congreso y fueron declarados constitucionales por la Corte pero que el presidente considera en todo caso inconvenientes.

No puede entonces usarse la objeción presidencial para revivir un artículo declarado inconstitucional por la sentencia C-080/18 pues ese artículo murió y ya no hace parte de este PLE. Y la objeción no puede revivirlo pues su función es eventualmente matar normas que están vivas pero no revivir aquellas que están muertas.

Tampoco puede usarse la objeción para oponerse a una interpretación de normas constitucionales por la Corte en la sentencia C-080/18 o en otra sentencia, pues eso equivaldría a intentar reformar la Constitución por medio de una ley estatutaria. Esto es un exabrupto pues las leyes estatutarias tienen que someterse a la Constitución (y no intentar reformarla) por ser ésta nuestra norma de mayor jerarquía.

Además, en cualquiera de los dos casos, la objeción no iría contra el PLE sino contra la sentencia de la Corte, lo cual rompe el Estado de derecho porque el gobierno debe respetar las decisiones judiciales.

Ahora bien, hasta donde sabemos, todas las objeciones que presentaría Duque están afectadas por alguno de esos dos defectos: o buscan revivir contenidos declarados inconstitucionales, como sucede con las cuatro propuestas del fiscal general, que analicé en mi reciente blog en la Silla Vacía. O buscan modificar directamente la Constitución, en contravía de la jurisprudencia constitucional, como sucede con la que, según informaron ciertos medios el pasado viernes, prevé el Gobierno para privar a la JEP de la posibilidad de practicar pruebas en casos de extradición, pues la Corte señaló que esa facultad de la JEP derivaba directamente de la Constitución, según señalo en el auto 401/18.

Todas esas objeciones son jurídicamente inviables y si son aceptadas por el Congreso, el resultado inevitable es que la Corte las declararía otra vez inconstitucionales, dentro de algunos meses, pues el PLE tendría que volver a revisión constitucional por haber sido modificado. Estas objeciones no alcanzarían entonces el efecto pretendido por el Gobierno pero incrementarían la polarización y demorarían la entrada en vigor de esa ley estatutaria, que es muy importante para que la JEP pueda funcionar adecuadamente y con mayor seguridad jurídica. ¿Por qué, señor presidente, poner en riesgo el funcionamiento de la JEP, usando de una manera antijurídica la figura de la objeción presidencial?

* Investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional.

https://www.elespectador.com/opinion/rodrigo-uprimny

B- 6.19 REPENSAR LA IZQUIERDA. EL MEDIO AMBIENTE Pierre Pestieau

 Las cuestiones ambientales son muchas. La primera que viene a la mente es el tema del cambio climático. Esta cuestión se puede subdividir en dos: ¿cuáles son las consecuencias de este cambio y cuáles son las causas?

20 feb 2019.- Hay cuatro consecuencias principales del cambio climático (1). Primero, los fenómenos climáticos extremos, como las tormentas, las sequías, las lluvias abundantes … ocurren con mayor frecuencia. Luego, las estaciones se han vuelto inestables, lo que tiene, entre otras cosas, efectos sobre la agricultura, la flora y la fauna. Además, los niveles del mar están aumentando, lo que representa una amenaza para millones de personas que viven cerca de la costa. Finalmente, está el derretimiento de los glaciares, lo que debería poner en peligro el suministro de agua de muchas personas.

En cuanto a las causas, según el IPCC (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático bajo los auspicios de la ONU), el vínculo entre el cambio climático y la explotación de combustibles fósiles es extremadamente probable, es decir en 95%. Los científicos casi unánimes que trabajan en el cambio climático creen que la Tierra se está calentando debido a las actividades humanas. A pesar de esto, los gobiernos no se mueven y, si lo hacen, es demasiado lento para ser significativo. Por supuesto, los grupos petroleros minimizan los estudios sobre el cambio climático y financian los lobbies industriales, que a su vez actúan sobre los medios de comunicación y los investigadores.

A pesar del consenso de la comunidad científica, hay negadores aquí como  en otros lugares. Uno no puede dejar de hacer una analogía entre el cambio climático y el tabaquismo. Durante varias décadas, cuando conocimos la nocividad del tabaco, los poderosos lobbies y los científicos vendidos continuaron negándolo. Para continuar con la analogía, el fumador que deja a su radiólogo que revela manchas negras en los pulmones, más grande que la consulta previa, puede que no lo tenga en cuenta, ya que es adicto a fumar. Nuestra sociedad está en esta situación. Ella conoce los riesgos pero los hábitos son más fuertes. ¿No habríamos llegado a un punto de no retorno? Esta es la pregunta angustiosa que legítimamente se puede plantear.

El respeto por el medio ambiente se manifiesta en formas que van más allá del tema del cambio climático. Incluye ahorros de energía provenientes de la calefacción y el transporte, un diseño de hábitat más racional, una reducción en el consumo de carne y un menor consumo de fertilizantes químicos y pesticidas. Estos diferentes aspectos de un comportamiento ecológicamente adecuado son complementarios y no exclusivos, como suele ser el caso. Muchos vegetarianos, por no hablar de los veganos, por ejemplo, tienen poco interés en las otras dimensiones de un ambiente saludable. Un adversario empeñado en el uso del rodeo puede fácilmente rodar en cuatro-cuatro.

Una de las dificultades que la izquierda ha sentido durante mucho tiempo es pensar establecer un juicio entre el empleo y el medio ambiente y elegir el empleo en nombre de un cierto corto plazo. Existe un arbitraje de la misma naturaleza entre el empleo y un presupuesto equilibrado. Ahora se acepta que esta visión de una oposición entre la política ambiental y la política de pleno empleo es correcta solo a corto plazo. Cuando adoptamos una perspectiva más amplia, nos damos cuenta de que las inversiones para la protección del medio ambiente pueden generar muchos puestos de trabajo.

Cualquier política ambiental se enfrenta a las restricciones mencionadas anteriormente (2), a saber, el NIMBY y el divorcio entre el espacio político y el espacio financiero. De hecho estas dos restricciones están relacionadas. Individuos y naciones juegan al polizón. Somos para el medio ambiente pero contamos con que el vecino se responsabilice. Todas las naciones se dan cuenta de que están sujetas a los mismos problemas y que actuando juntas podrían resolverlos. La dificultad es llegar a un acuerdo, como lo demuestran los fracasos sucesivos de la COB (Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático). Este acuerdo es difícil porque requiere unanimidad y una justa compensación. Solo se necesitan unos pocos abrigos malos para cubrir. Además, incluso si el acuerdo es para el beneficio de todos, él pide que los perdedores sean compensados ​​por los ganadores, lo que no siempre es fácil.

Cómo debe reaccionar un izquierdista responsable, quién sabe que solo tiene influencia directa en la gobernanza de su salario

http://www.thebingbangblog.be/

C- 6.19¿PETROÑERO O URIBESTIA? – María Antonia Pardo

En esta discusión bizantina de rótulos sin ideas se nos está yendo la vida y el país por la alcantarilla. 

Como digas que no eres ni de derecha ni de izquierda, el audiotorio gritará al unísono que eres entonces un tibio, un idiota útil del establecimiento, un godo vergonzante sin carácter o un guerrillero solapado.

28 feb 2019.- Uno de los efectos más palpables de la polarización en la que está sumida Colombia tiene que ver con la notoria y creciente tendencia a encasillar, a rotular, a etiquetar, a ubicar a todos los ciudadanos, así sea a la fuerza, en A o en B, y de paso, a negar la existencia de personas que no se identifican por completo con ninguno de los polos. Las discusiones “ideológicas” poco tienen que ver con qué le conviene más al país o por qué es mejor hacer esto o aquello, sino que se concentran en ataques personales en donde se le exige al oponente que acepte sin rodeos su militancia en alguno de los dos bandos: izquierda o derecha.

Los insultos también van de la mano con la orilla donde te poses o en donde los otros pretenden que te ubiques, así no quieras. A los de un lado los identifican con el remoquete de “petroñeros”, a los del otro lado con el de “uribestias”. Y como digas que no eres ni una cosa ni la otra, el audiotorio gritará al unísono que eres entonces un tibio, un idiota útil del establecimiento, un godo vergonzante sin carácter o un guerrillero solapado.  En este escenario nada ni nadie sirve. Todos tienen un pero ya sea por facho, ya sea por zurdo, ya sea por “nini”. Los más afectados por esta obsesión por etiquetarlo todo y a todos son los de centro porque como para los polos ese punto del especto político no existe, a las personas que se ubiquen ahí las tildan, al tiempo, de petristas y uribistas.

Basta con dar una vuelta por las redes sociales para empaparse de esta realidad. El enfrentamiento entre “mamertos”, “tibios” y “paracos” es diario, 24/7, continuo, incesante, implacable. Es una peleadera que no da tregua, que desgasta, y, sobre todo, que nos quita tiempo y fuerzas para concentrarnos en lo importante. Se pierde tanta energía intentando definir quién es quién, que no logramos unirnos alrededor de un proyecto de país. Veo con preocupación cómo personas valiosas dedican parte de su día, todos los días, a explicar que no por haber votado en blanco son derecha o que no por haber votado por Petro en segunda vuelta son de izquierda. ¿En serio toca explicara algo tan obvio? Pues sí. Esa explicadera lleva meses y, a pesar del tiempo corrido, seguimos en el mismo punto estéril.

El enfrentamiento por redes sociales entre “mamertos”, “tibios” y “paracos”
es diario, 24/7,
continuo, incesante, implacable

A raíz de esta preocupación escribí un hilo en Twitter hace dos días y escribo ahora esta columna. La idea surgió luego de ver a Angélica Lozano sumida en la impotencia intentando explicar en vano por qué Juanita Goebertus, tal vez la congresista que más ha defendido el Acuerdo de Paz que firmó el gobierno pasado con las Farc, no es una ficha de Uribe ni un peón más de la derecha colombiana. Según un gran número de tuiteros Juanita sufre del mismo síndrome de Antanas Mockus, de Sergio Fajardo, de Humberto de la Calle, de Juan Manuel Santos, de Claudia López; es decir, son un falso centro creado con el único propósito de impedir que la izquierda llegue a gobernarnos. Palabras más palabras menos, todos esos políticos no son más que uribistas de clóset. Así como lo oyen, ubican a Santos en el mismo costal que a Pastrana, por ejemplo.

Esos políticos centristas de mentirita no están solos. Los acompañan en sus nefastos y oscuros intereses unos líderes de opinión maquiavélicos que se hacen pasar por antiuribistas, pero que en realidad son fichas del “señor maligno”. Los Danieles, Samper y Coronell, aguantan a diario palo porque por culpa de ellos, y no de la millonada de colombianos que no salen de sus casa a votar el día de las elecciones, tenemos a Duque de presidente. Pero también, al igual que los políticos de centro, reciben rayos y centellas del otro lado, de quienes creen que son proguerrilla. Una bipolaridad difícil de explicar y de entender.

Por muy demencial que parezca tal nivel de simplicidad a la hora de analizar a nuestros políticos y periodistas, el mal es generalizado. El grave problema es que acá, por obra y gracia de la polarización, se detestan los matices, los puntos medios. O te bañas con agua helada o te bañas con agua hirviendo, nada de tibiezas, por favor. Aquí se cree que todo neoliberal extractivista explotador de recursos naturales es, sí o sí, un personaje de derecha, un facho. También se cree que todo lo que lleve inherente la palabra “social” es propio de zurdos, de comunistas. Creen que Juan Manuel Santos es de derecha porque, aunque se alejó de la política guerrerista de Álvaro Uribe y ha dicho públicamente que se siente más identificado con la tercera vía de Tony Blair, su política económica fue la de un neoliberal más.

¿Santos es de derecha para medio país y es de izquierda para el otro medio? Aquí me gustaría meter el emoticón con los ojitos mirando para arriba, pero como eso no se puede hacer en una columna de opinión seria, imaginen entonces mi cara. Si aquí no nos cabe en la cabeza un tipo como Santos, ¿nos podrá caber en la cabeza un modelo como el de Noruega que es un exitoso ejemplo de que lo social puede convivir a la perfección con lo neoliberal si se buscan puntos intermedios que equilibren las cargas?

Luego de la Segunda Guerra Mundial, Noruega no solo era otro país pobre y devastado de Europa, además no sabía que tenía un subsuelo rico lleno de recursos naturales. Era otra Cenicienta más del viejo continente. Todavía en la década de los 70 lo era. ¿Cómo se convirtió entonces en uno de los países con el PIB per cápita más alto y el coeficiente Gini más bajo?

Aquí va la primera diferencia con nosotros. Sus partidos de izquierda y de derecha decidieron poner por encima de rencillas ideológicas, una visión de país conjunta, un anhelo de nación pujante, un tipo de sociedad equitativa e igualitaria. Allá está primero el Estado, luego los políticos, no al revés. La segunda diferencia: no se rompen la cabeza con rótulos. Noruega es una monarquía. ¿Algo más godo que tener a estas alturas un castillo con un sujeto al que le dicen su majestad el rey? Pero al tiempo es un país socialista que defiende a capa y espada, y lo pone en práctica, el concepto de sociedad igualitaria. Noruega le dio forma a un Estado de Bienestar envidiable y a un sistema educativo en donde se capacita por igual al hijo del obrero que al hijo del CEO de una multinacional. Pero además, y a pesar de su claro énfasis en lo social, Noruega es un país extractivista que basa gran parte de su economía en rentas derivadas de la explotación de recursos naturales como petróleo, gas y pesca. ¿Podría un colombiano, a quien no le cabe en la cabeza que Claudia López es de centro, este sancocho noruego en la cabeza? ¿Monarquía socialista neoliberal extractivista? ¿Cómo así que son neoliberales y al tiempo tienen una de las sociedades más equitativas del planeta?

Dificilmente un colombiano que llama a su oponente ideológico uribesta o petroñero puede caberle en la cabeza el modelo noruego, que no es el único de este tipo, valga aclarar. Aquí eso no se entiende. Aquí no pesa más la visión de país ni las ideas de las personas, sino a quién siguen, a qué “label” pertenecen, el rótulo que llevan en la frente, si es de izquierda o de derecha, si es mamerto o uribista, y en esa discusión bizantina se nos está yendo la vida y el país por el desagüe.

Los noruegos salieron en pocas decadas de la debacle porque supieron unirse alrededor de un proyecto de país. Sacaron lo mejor de cada ideología, adapataron esas ideas aparentemente contrarias a su realidad y tomaron la decisión de avanzar a partir de las diferencias. No se paralizaron. Tienen un Estado enorme producto de un país con énfasis en lo social, pero supieron mantener a raya la corrupción con normas claras y estrictas de manejo de las rentas petroleras e impuestos supremamente altos para quienes ganan y tienen más. Nadie está allá peleando que si Uribe que si Santos que si Petro que si la derecha que si la izquierda que si el centro.

Con la forma de ser que tenemos, con este talante de prepúber,
moldeamos caudillos y nos enlistasmos en sectas.
No seguimos ideas, defendemos religiones

¿Y nosostros qué? Pues ahí, llenos de corrupción, de pobreza, de inequidad, eligiendo al menos malo entre un ramillete de opciones mediocres y jalándonos de las mechas por rótulos. ¿Y todo por qué? Porque con la forma de ser que tenemos, con este talante de prepúber, moldeamos caudillos y nos enlistasmos en sectas. No seguimos ideas, defendemos religiones. No nos unimos en torno a nada, no nos ponemos de acuerdo en qué deseamos para el país. Somos como bebés haciendo pataleta diaria por maricadas.

En Colombia unos quieres seguir manteniendo todo igual, con la riqueza concentrada en manos de unos pocos. Otros quieren patear el tablero y empezar de cero para acabar de tajo con tanta desigualdad e inequidad. Otros quieren un país justo y equitativo, pero sin desbaratar el tablero ni sacar jugadores; es decir, en el mismo tablero, pero mejorando las reglas de juego y haciéndolas cumplir. Esos terceros, los que no sienten (y ahí me incluyo) que pertenecen ni a la izquierda ni a la derecha, los que creen que la opción de centro no solo existe, sino que además debe crecer y fortalecerse, son invisibles para los puristas defensores de “o eres blanco o eres negro”.

Supongo que para ellos tampoco existe Noruega…

@NanyPardo

https://www.las2orillas.co/petronero-o-uribestia/

5.19.-LA IZQUIERDA, ¿O NO? – Santiago Alba

Frente a la revolución neoliberal y su contrapunto ultraderechista, la necesidad de un freno radical pasa por encontrar un punto de apoyo civilizatorio, una combinación de rebeldía, reformismo y conservadurismo

raquel marín

Como bien explicaba el historiador Josep Fontana, fue la existencia de la URSS, dictadura imperial no socialista y no democrática, la que permitió que, a partir de 1945 y durante tres décadas, la pequeña Europa capitalista viviese algo parecido al socialismo y bastante próximo a la democracia. No es una casualidad, por tanto, que la derrota soviética en la Guerra Fría coincidiese con la del espíritu del 45, con la explosión neoliberal (mal llamada globalización) y, tras sucesivos vaivenes, con la contracción al mismo tiempo de los derechos sociales y de los tabiques (y deseos) democráticos. Casi treinta años después, y ahora en todo el mundo, la confusión entre capitalismo y mafia, la traumática reconversión del Este, el fracaso del “ciclo progresista latinoamericano”, la reversión trágica de las revoluciones árabes y el retorno del multimperialismo decimonónico han activado una galopante desdemocratización general o Weimar global, traducida en una radicalización —religiosa y laica, electoral y antropológica— muy desalentadora. Aunque sigue habiendo muchas, hoy hay menos guerras que en 1989, pero hay muchos más candidatos a la dictadura.

20 feb 2019.- Establecer un paralelismo con el período de entreguerras del siglo pasado ha devenido casi un mantra. Hay dos semejanzas indudables. La primera es que los votantes del fascismo no votaban al “fascismo”, que solo existió como tal una vez vencido; era gente normal que no advertía el peligro que estaba convocando. La segunda es que, como entonces, la desdemocratización surgió de manera natural como una reacción defensiva frente al tsunami del Mercado sin bridas. En cuanto a las diferencias, las más profundas tienen que ver con la ecología y la tecnología, pero la más decisiva en términos políticos nos sitúa ya en otro mundo: porque mientras el indignado de 1930 podía dirigir su malestar tanto hacia la izquierda como hacia la derecha, hoy solo puede hacerlo hacia la derecha. Se piense lo que se piense de las izquierdas de 1930, ofrecían un proyecto, un refugio y una cultura. Ya no existe. La mitad marxista de la izquierda quedó fuera de juego tras la experiencia soviética; la mitad socialdemócrata tras su cooptación por las políticas neoliberales de los años ochenta y noventa, responsables ahora del retorno de Weimar. Si añadimos otro cuarto de kilo a esta unidad grande y confusa, lo ha dilapidado el llamado socialismo del siglo XXI, tan parecido en sus estertores a su renegado ancestro.

La izquierda ha elegido el campo de batalla en el que es más vulnerable, el del puro reconocimiento comunitario

¿Cómo valorar esta crisis sin precedentes de las izquierdas? Desde hace 15 años vengo resumiendo en una fórmula resultona la triple vertiente que, a mi juicio, debe asumir una política de cambio: revolucionaria en lo económico, porque el capitalismo no conoce límites, reformista en lo institucional, porque el derecho es un invento irrenunciable y mejorable, y conservadora en lo antropológico, porque el ser humano se rompe mucho antes que una rama seca. Pues bien, en la pugna realmente existente entre neoliberalismo y destropopulismo, el neoliberalismo se ha quedado con la revolución; el destropopulismo con el conservadurismo (Trump o Bolsonaro, por cierto, se han quedado con las dos cosas), y en cuanto al reformismo, valga decir la democracia, empieza a ser un significante demasiado lleno que nadie quiere ya disputar. La izquierda ha abandonado los tres frentes y, a cambio, ha elegido el campo de batalla en el que es más vulnerable: el del puro reconocimiento comunitario.

Soy optimista: el modelo revolucionario clásico es ya inviable. Soy pesimista: el modelo revolucionario clásico es inviable. El capitalismo no es un modo de producción —o no solo— sino una civilización, y las civilizaciones no se derrocan mediante revoluciones, sino que ceden a su propia decadencia interna o al impulso saludable de los bárbaros. La decadencia del capitalismo no augura ninguna “fase superior” del género humano, sino retrocesos, interdependencias feudales, violencias sin contratos, ecocidios apocalípticos. En cuanto a los bárbaros, tendrían que venir del exterior y el capitalismo ya no tiene exterior, salvo que confiemos, como cierta secta trotskista, en el desembarco liberador de extraterrestres.

La decadencia del capitalismo hace prever retrocesos, violencias sin contratos, ecocidios apocalípticos

Marx estaba convencido de que el capitalismo producía a su propio sepulturero, pero produce más bien sus propios adictos suicidas. Hoy no es apoyado por alienados a los que habría que revelar la verdad; todos la conocemos ya y, en plenitud de facultades y con toda lucidez, nos entregamos a sus delicias autodestructivas. ¿Cómo acabar con un sistema que ha sobrevivido a su propia transparencia? La vieja izquierda del largo siglo XIX y del corto siglo XX ha sido descarrilada por sus propios errores políticos, sí, pero también, o sobre todo, por la consistencia misma de un capitalismo que ha borrado todas las fronteras: entre cosas de comer, usar y mirar, entre gestión y política, entre trabajo y consumo, entre derecho y deseo. La única fuerza revolucionaria que hay hoy en el mundo es el neoliberalismo, con su producción de “hombres nuevos” y su destrucción de vínculos viejos. Así que la izquierda no debería estar pensando en una revolución imposible, de un plumazo y desde cero, sino en un cuidadoso desmantelamiento democrático, que es —por cierto— lo más transformador y revolucionario que se puede proponer en estos momentos: desmontar en vez de demoler, según sugiere el famoso aforismo de Lichtenberg. El programa social de la Democracia Cristiana europea de —pongamos— 1973 bastaría hoy para poner en pie de guerra al Ibex 35, al FMI y a los marines. Para volver atrás 40 años, ahora a escala global, hace falta mucha —mucha— compañía.

Frente a la revolución neoliberal y su contrapunto ultraderechista, la necesidad de un freno radical, previo a un posterior “desmontaje”, pasa por encontrar un punto —una meseta— de apoyo civilizatorio. En España, país desmemoriado donde nadie era ya ni de izquierdas ni de derechas, lo ofreció el 15-M, y Podemos —el partido que más rápidamente vio la luz y más rápidamente se cegó— supo explorar su indeterminación cuántica. ¿Qué hay de políticamente verdadero en el malestar de 2019? Una combinación de rebeldía, reformismo y conservadurismo; una —sí— rebeldía reformista conservadora a la que cabrean los clichés retóricos, que sospecha de las instituciones y que quiere recuperar las cortas distancias. Eso, si se recuerda bien, es lo que unió a millones de españoles en 2011 en la Puerta del Sol.

¿Por qué hoy suena a muchos españoles, votantes de Vox o aledaños, más rebelde el machismo, el racismo y el nacionalismo que su contrario? ¿Por qué se ganan votos pidiendo derogar leyes progresistas o reclamando reformas penales populistas y antidemocráticas? ¿Por qué el verbo “conservar” se relaciona con la identidad nacional-imperial más casposa y no con la vivienda, el puesto de trabajo, el planeta Tierra y sus límites y, en general, los vínculos “nupciales” de todo tipo? Frente a la revolución neoliberal y la rebeldía “franquista”, la izquierda ha entregado los tres campos de batalla. “La paciencia”, decía Galdós, “es el heroísmo disuelto en el tiempo”. Necesitaremos mucha paciencia para desmontar la civilización capitalista, pero ahora tenemos poco tiempo para frenar el batacazo civilizatorio. Urge —haré una propuesta descabellada— una alianza entre el capitalismo más pragmático, el marxismo más ilustrado, el feminismo más humanista, el ecologismo más realista y el papa Francisco. ¿Es eso de izquierdas? Tanto como un desfibrilador o un extintor de incendios.

Santiago Alba Rico es ensayista. Su último libro es Ser o no ser (un cuerpo) (Seix Barral).

https://elpais.com/elpais/2019/02/15/opinion/1550255151_794523.html#?id_externo_nwl=newsletter_opinion20190222m

4.19.-LA INTERNACIONAL SOCIALDEMÓCRATA – Cristina de la Torre

Conforme el neoliberalismo ensancha desigualdades hasta la obscenidad, florece en el mundo su corolario político: gobiernos de derecha, satrapías comprendidas como las de Erdogan, Bolsonaro y Trump (con su rendido ayudante de cámara, el presidente Duque). Pero a este edén de los tribillonarios sustentado en regímenes de dios, patria y bayoneta le ha salido su contrapartida: una socialdemocracia preparada para los desafíos del mundo posindustrial y afincada en lo suyo, el principio de solidaridad en lugar de la avara, humillante caridad. ADN del capitalismo social que se instauró en Europa tras la guerra y en EE.UU. con el New Deal. Mas vendría en los 80 el modelo de Estado eunuco y mercado sin control a cercenar cuatro décadas de prosperidad como el Occidente industrializado no viera jamás.

19 feb 2019.-  Años lleva la contrapropuesta madurando como respuesta global a la dominación sin fronteras de la banca mundial, y lanzada ahora a tres manos por Bernie Sanders, dirigente del Partido Demócrata remozado hacia la izquierda; Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista inglés que recupera al sindicalismo y podría volver al poder; y Yanis Varoufakis, adalid de la rebelión griega contra las políticas de choque de la banca multilateral. A su lado, el movimiento Primavera Europea pone también el dedo en la llaga de la desigualdad, para reclamar equidad y democracia. Tienden ellos lazos entre la tradición socialdemócrata con su Estado de bienestar y la herencia del New Deal con su programa de acción económica desde el poder público. Se comprobó entonces que la economía no se corrige sola, y, ahora, que tampoco cabe redistribución de la riqueza por goteo.

Y es que la desigualdad no es cosa baladí. Según Oxfam, sólo 26 personas acumulan más dinero en el mundo que los 3.800 millones de personas más pobres. Media humanidad. Y la riqueza de aquella minoría crece a ritmo endemoniado, mientras baja sin pausa el poder adquisitivo de los más. Porque se mezquinó la inversión pública en salud, educación y seguridad social, se eliminó el impuesto progresivo, cundió la corrupción en las altas esferas y el Estado dejó de controlar los mercados. Desigualdad hay por falta de bienes y servicios básicos y por concentración del ingreso y la riqueza.

Contra todo lo esperado, con Sanders renace en EE.UU. el viejo socialismo, pero tocado del intervencionismo de Roosevelt y del Estado de bienestar escandinavo: redistribución, sí, y regulación de la economía, pero con respeto de la libre empresa. Al igual que Corbyn y Varoufakis, propone devolverle su poder al sindicalismo, renacionalizar los servicios públicos y universalizar salud y educación gratuitas. Fustiga Sanders la paradoja de que los beneficios empresariales crezcan mientras se comprimen los salarios, desaparece la clase media y aumenta la brecha entre los ricos y el resto de la sociedad. Corbyn, por su parte, ataca los recortes a la inversión social y, con el griego, las draconianas políticas de austeridad que golpean a la sociedad.

Peligrosa debe de resultarle esta alianza al modelo de mercado, pues su propuesta es reformista, se ha llevado ya a la práctica y queda al alcance de la mano. Es viable. Apunta a cambios de fondo, pero dentro del sistema capitalista. No propone una revolución burguesa para dar al traste con el sistema feudal; ni una revolución proletaria contra el sistema capitalista. Reforma el régimen, no el sistema, con transformaciones de beneficio común que salvan, sin embargo, al capitalismo de su propia incontinencia: lo hizo el New Deal, lo hizo el Estado de bienestar. ¿En qué consistirá el “pacto por la equidad” que el presidente le propone a Colombia si no menciona siquiera la afrentosa concentración del ingreso y la riqueza, baluarte del neoliberalismo que aquí se mima y reverencia?

https://www.elespectador.com/opinion/la-internacional-socialdemocrata-columna-840403

4.19.-LA ULTRADERECHA LEE A GRAMSCI – Claudio Zulian

Se sorprendería el lector por la abundancia de las citas de Gramsci que se pueden hallar en las páginas web de la ultraderecha actual. No hay texto sobre la “guerra cultural” (concepto medular en esos credos) que no empiece glosando al pensador comunista (y alentando a leerlo, afirmando, por ejemplo: “Tenemos que apropiarnos de Gramsci como la izquierda se ha apropiado de Carl Schmitt”).

14  feb 2019.- La razón de esta fiebre gramsciana en un ambiente político que, en principio, parecería a las antípodas, se encuentra en los escritos de los teóricos estadounidenses de la “culture war” de los años noventa. La teoría gramsciana de la “hegemonía cultural” (según la cual la lucha política tiene que ir acompañada, e incluso precedida, por una afirmación de los valores culturales del proletariado), habría sido, según estos publicistas conservadores, la base de la victoria mundial de la cultura “progresista” (un cajón de sastre ideológico donde se mezcla la tolerancia con las drogas, el aborto, la emancipación de la mujer y de las minorías, el desprecio a la autoridad y al sacrificio, la separación de la Iglesia y el estado, etc).

Los ultras (y muchos conservadores) se consideran perdedores de la guerra cultural y piensan que el camino del desquite empieza por la lectura de los teóricos del “enemigo”. La huella de estas ideas es muy visible en los discursos actuales de los políticos españoles de derecha (gracias también a las fructíferas visitas de Steve Bannon): se habla de re-conquista (que supone una conquista perdida), re-arme (que supone un des-arme anterior), y todo ello “sin complejos” (que supone la presencia de complejos). Se trata, en suma, de una llamada a superar el supuesto desánimo por la derrota de los valores de Dios, Patria y Familia (en adelante DPF) y a volver a la lucha. Cabe preguntarse cómo se ha podido generar esta mutación de las ideas ultras. Ante el auge de los grupos y partidos que las defienden en Europa y en el mundo, no parece una cuestión baladí.

A lo largo de los años 60, para la izquierda se fue haciendo insostenible apelar a la revolución comunista. Ya empezó a ser difícil después de la invasión soviética de Hungría en 1956; con el aplastamiento de la primavera  de Praga se volvió prácticamente imposible; luego, la caída del muro de Berlín en 1989 dio la puntilla definitiva.  La izquierda se encontró huérfana de ideas-guía que, como la “revolución comunista”, pudieran sostener un deseo y un activismo orientado a la derrota del capitalismo.  Las reivindicaciones de los derechos individuales (por otra parte, muy presentes en las calles en el 68) supusieron el recambio ideológico necesario para seguir promoviendo la acción política de izquierdas.  De la expropiación de los medios de producción se pasó al derecho de los ciudadanos a una renta mínima.

Tumba de Antonio Gramsci, en Roma. EFE/Cristina Cabrejas

Por otra parte, el capitalismo consumista se ha ido adueñando de la agenda y los contenidos de los movimientos contraculturales de los años 60.  Los ítems del listado “cultura progresista” (véase más arriba), conformado esencialmente por reivindicaciones de la esfera de los derechos individuales, están ahora a menudo integrados en la legislación (sin que haya habido ninguna revolución) y son, en muchos casos, tendencias ético-políticas mainstream. Tanto es así, que también cabría interpretar los grandes movimientos contraculturales como una manera que tuvo el propio capitalismo consumista de desprenderse de la moral DPF, ahora considerada una rémora. Con su habitual perspicacia, Pasolini leyó en este sentido la aprobación por referéndum de la ley del divorcio en Italia en 1974.

Otros analistas, como Luc Boltansky y Ève Chiappelli, en su clásico libro El nuevo espíritu del capitalismo (2002), fueron más allá y arguyeron que más allá de los derechos, se trataba de una transformación que afectaba el propio modo de organizarse del capitalismo. Según estos autores, la “crítica artista” a capitalismo (resumida en el clásico eslogan “la imaginación al poder”) habría sido asumida dentro de las propias empresas como un camino de reestructuración postfordista de la producción: con jerarquías mucho más blandas, con estructuras rizomáticas, con elementos de participación en la toma de decisiones y con invitaciones a la autorrealización de los empleados. Se podría decir, en suma, que los contenidos de la contracultura y las mutaciones ideológicas de los partidos de izquierdas (las dos cosas están obviamente conectadas), han acabado convergiendo con la agenda capitalista.

La teoría de la hegemonía cultural de Gramsci no suponía que los contenidos culturales de los proletarios fueran una particular visión del mundo que se iba a imponer al resto, como si de la cultura de unos invasores se tratara. Al contrario, y siguiendo a Marx, Gramsci consideraba que la hegemonía cultural obrera absorbería la cultura burguesa (de ahí, también, la precisa invitación a crear una cultura nacional-popular). Una incorporación que seguía las leyes de la dialéctica marxiana, según las cuales el proletariado iba a suceder a la burguesía no como su completo contrario, sino como la clase que iba a cumplir la promesa de emancipación implícita en el capitalismo mismo. Como es bien sabido, este último era considerado una etapa necesaria en el camino hacia la realización de una sociedad sin clases. Se mantenía, por lo tanto, una perspectiva sólidamente universalista.

La absorción parece haberse dado, sin embargo, en sentido inverso: es el capitalismo más desarrollado quien ha asumido los ideales de izquierdas en lo que a derechos individuales se refiere. Las grandes empresas tecnológicas como Microsoft o Facebook, o los grandes productores de contenidos culturales como Disney o Netflix son ahora, por ejemplo, unas de las puntas de lanza de la luchas por estos derechos. La globalización ha supuesto, además, una concreta (que no conceptual, como en Gramsci) universalización de todo ello. De manera un tanto incauta, la izquierda parece haber considerado la rápida expansión mundial de las reivindicaciones de los derechos individuales (desarrolladas en los estudios culturales, decoloniales y de género), como una victoria propia.  Sin embargo (como Marx había observado), el capitalismo también promueve acabar con la moral DPF. No hay ninguna razón para no permitir a las mujeres o a las minorías étnicas o sexuales frecuentar con plenitud de derechos el espacio público y ser consumidores completos como todos los demás. Es más, el capitalismo los necesita: suponen la apertura a otros goces y por lo tanto a nuevos mercados.

Sin embargo, el capitalismo consumista y progresista es una visión utópica del mundo (la que se ve en la publicidad y mantiene su atractivo con enormes esfuerzos económicos y materiales). El consumismo real está, en cambio, atravesado por gravísimas contradicciones. La principal es que el individuo consumista se considera merecedor de todos los derechos y está, por ello mismo, perennemente y estructuralmente insatisfecho. Alentado por los mass-media, se constituye narcisisticamente alrededor de lo ilimitado de su propio goce y, una y otra vez, encuentra límites en su experiencia cotidiana (a sus ojos siempre inexplicables y siempre injustos). Crece así una enorme bolsa de resentimiento. Por otra parte,  el consumismo propone la posibilidad de “realizar sus deseos” a cualquiera, pero no fomenta al mismo tiempo una efectiva igualdad de oportunidades. Sigue habiendo pobres y ricos.  Grandes masas de personas crecen educadas al consumismo pero incapacitadas económicamente para poder realizarlo: su resentimiento es también enorme. El resentido se imagina a sí mismo cómo alguien contra el que se han cometido graves injusticias. La “víctima” va a ser, por ello, la figura central de la expresión de todo este resentimiento.  Con ella (no tanto en lo concreto de su atropello, sino en lo genérico de su condición) se identifican todos los ofendidos del consumo.

Cuando todo este malestar aflora a la superficie, la aparente universalidad del capitalismo progresista queda rota. Se rompe dentro de los individuos (escindidos entre el deseo de consumo y el resentimiento) y se rompe, por consiguiente, dentro de las instituciones que hasta ahora han soportado el desarrollo capitalista: el estado, la democracia liberal, la cultura de los mass-media. El mundo aparece entonces como un campo de batalla entre goces particulares que aspiran todos a su propia plenitud y luchan por imponerse sobre todos los demás.

El acierto de la los teóricos de la ultraderecha estadounidense fue detectar muy tempranamente la posibilidad de resignificación de DPF y del racismo. Ya no había que pensar ese acervo ideológico como una cultura dominante que había que defender en su posición de dominio. Ahora había que considerarla como una expresión del resentimiento. Había que vehicularla, por lo tanto, desde la posición de la víctima. No se trataba de negar los derechos a las minorías raciales o a las mujeres, sino de afirmar que ya tenían demasiados derechos: tantos que estaban oprimiendo injustamente a los demás. Se trata de argumentaciones que, lejos de ser una vuelta a lo pretérito,  constituyen una alineación con la ética actual. La ultraderecha no ha hecho otra cosa que sumarse a la lucha entre “víctimas” por justificar su preminencia moral.

Ante todo ello, la izquierda está ahora desarmada. Por haber dejado que su perspectiva universalista se diluyera en el universalismo consumista, cada vez que ahora defiende un derecho individual, suena a Disney. Los resentidos la rechazan cómo si fuera una expresión de ese mismo capitalismo que los ha “engañado”. Los resentidos, por otra parte, no quieren otra cosa que realizar plenamente la promesa de goce del propio consumismo. Pero la izquierda está genéticamente imposibilitada para proponer algo en ese terreno.

Para salir de este embrollo, quizá valdría la pena leer de nuevo a Gramsci (de otro modo). Más allá de su credo marxista que daba por supuesta una cierta teleología de la historia, Gramsci (como Benjamin) perteneció a una generación que experimentó en carne propia la derrota de la izquierda a manos del fascismo. Su propuesta (una meditación sobre esa derrota) fue abandonar el universalismo esquemático del marxismo clásico y reconstruir un universalismo concreto a partir de la cultura nacional y de su historia. Para nosotros, esto significaría, abandonar el universalismo esquemático de los derechos individuales (sin perder su tensión ética y política) y abordar una delicada y compleja (pero no imposible) construcción de una historia mundial y de una cultura mundial-popular post-globalización.

En los barrios más pobres de nuestras ciudades, por ejemplo, hay muchas personas, migrantes y no, que están esperando que la izquierda les ofrezca una narración en la que estén integrados, no como bárbaros a los que hay que educar, sino como actores capaces de aportar elementos de reflexión y de desarrollo; capaces, en suma, de traer su historia como hebra de la historia de todos.

https://www.google.com/search?q=LA+ULTRADERECHA+LEE+A+GRAMSCI+-+Claudio+Zulian&tbm=isch&source=univ&sa=X&ved=2ahUKEwjjua3H-r7gA

3.19.-REPENSANDO LA IZQUIERDA – Pierre Pestieau

La izquierda está en crisis, es un lugar común (1). Su fracaso se debe a una simple observación: no ha podido en estos días dar una respuesta convincente a las amenazas que se ciernen sobre una población que por mucho tiempo ha confiado en ella. Si estas amenazas son reales o no, no importa. Esta respuesta demasiado esperada solo puede ser compleja ya que estas amenazas son múltiples. Será difícil ya que enfrenta nuevos desafíos en comparación con lo que sucedió hace décadas.

Dos restricciones parecen dominar. Primero, está el hecho de que el espacio económico es mucho más amplio que el espacio político. En otras palabras, a nivel nacional, que es el poder político, no se pueden tomar muchas decisiones de naturaleza económica. Es el resultado de un capitalismo globalizado. Luego está la aparición en todos los niveles de un frenético individualismo que impide cualquier solución cooperativa. Esto se refleja en particular en el famoso Nimby que significa «no en mi patio trasero» y que también se puede usar en un sentido figurado para describir a las personas que abogan por una determinada propuesta (por ejemplo, medidas de austeridad fiscal, aumentos en impuestos, reducción de personal), pero se oponen a su aplicación cuando requeriría un sacrificio de su parte. O sea, no en mi trasero.

La mayoría de las proposiciones que se pueden leer aquí y allá y que están relacionadas con «y’a to» ignoran estas restricciones. En otras palabras, si los espacios políticos y económicos coinciden y si los individuos y los gobiernos acuerdan trabajar cooperativamente, los problemas de la izquierda se simplificarían sin resolverse.

Pero primero, ¿cuáles son los problemas no solo para la izquierda sino también para la sociedad en general? Yo distinguiría cuatro. Primero, hay temas relacionados con el medio ambiente; 2)  están todas las ansiedades creadas por el desarrollo de la robotización y la inteligencia artificial; 3) todo lo relacionado con las disparidades de riqueza nacionales e internacionales con sus consecuencias, que son la migración y las guerras civiles; 4) existe el temor de que el actual proceso de endeudamiento en detrimento de las generaciones futuras se desvanezca y, en última instancia, lleve a la bancarrota de nuestros estados de bienestar.

En esta lista, no abordo los problemas sociales que recientemente ha visto la movilización de la izquierda con eficacia: la lucha contra la homofobia y el sexismo, contra la discriminación y la xenofobia. Estas cuestiones son importantes, pero no parecen ser una prioridad para esta minoría de personas que se sienten abandonadas y tentadas por la retórica populista. Podemos criticar a la izquierda por haber favorecido estos temas en detrimento de los objetivos que corresponden más a su ADN: la lucha contra la exclusión social, las disparidades en los ingresos y la riqueza, la búsqueda de empleo pleno como parte de una desarrollo sostenible. Es en la forma en que la izquierda se acerca a estos objetivos que su balance puede ser evaluado.

                                                                                                           IZQUIERDA: Hay que relanzar la economía                                                                                                             DERECHA: Hay que relanzar la economía.

Para cada uno de los cuatro problemas mencionados anteriormente, nos enfrentamos a un proceso de tres pasos. Primero, asegúrate de la realidad de los hechos; luego estudie las medidas a tomar y finalmente analice la viabilidad política de estas medidas. Tomaré un ejemplo, el de la lucha contra las desigualdades de la riqueza.

Al principio, será una cuestión de verificar si estas desigualdades son fuertes y en aumento y si deben ser reabsorbidas lo más posible. De hecho, podemos defender la idea de que la lucha contra estas desigualdades no es una prioridad y que es mejor centrarse en las desigualdades del consumo, el acceso a la atención médica, la educación de calidad y vivienda digna. Si creemos que debemos luchar contra estas desigualdades de riqueza, pasamos a la segunda etapa, a saber, estudiar los medios para lograrlo: modificar la legislación sobre la propiedad, reformar los impuestos del capital y actualizar las reglas y los derechos. de sucesión. Aquí viene el tercer paso, sin duda el más delicado, el de su implementación.

La experiencia ha demostrado que hay dos obstáculos a los impuestos de capital y los impuestos de herencia. Estos impuestos no son populares y son objeto de una intensa ingeniería de impuestos y riqueza.

 En mis próximos blogs, tengo la intención de analizar los cuatro tipos de problemas principales que deben abordarse. Los trataré por separado, pero obviamente parecerá que se entremezclan. Centrarse exclusivamente en la urgencia ecológica y descuidar las fracturas sociales o las consecuencias de la digitalización en el mercado laboral sería un gran error. Centrarse en las fracturas sociales descuidando el ende.

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3.19.-LOS BANCOS SIGUEN TENIENDO LÍO EN LOS TRIBUNALES: PARA 2019 ES EL IRPH– Raúl Jaime Maestre

Tras la lucha no acabado para las enti[1] dades bancarias después de la cláusula suelo y el impuesto de las hipotecas, ya que les ha salido un nuevo frente en los tribunales este año.

A finales de este mes el Tribunal de Justicia Europeo (TJUE) una vista para decidir si el IRPH puede ser sometido a la misma doctrina establecida por el Tribunal Supremo del doble control de transparencia en la contratación, y las consecuencias serían dejar el préstamo hipotecario sin remunerar o sustituir el índice por el Euribor.

Nos podemos preguntar: ¿Cuáles son las razones para reclamar el IRPH?

 8 Feb 2019.- La sentencia del TJUE debe dejar claro varios puntos

El número de clientes afectados estaría sobre los 1,3 millones y el coste para las entidades bancarias, en caso de la sentencia fuera desfavorables para las entidades bancarias, estaría entre los 7.000 y 44.000 millones de euros.

La Asociación de usuarios de bancos, cajas y seguros (ADICAE) calcula que el importe medio por préstamo hipotecario estaría sobre los 20 mil euros, por lo que las entidades bancarias tendrían un coste de 20.000 millones de euros.

La sentencia es uno de los grandes riesgos que amenaza ahora mismo el sistema financiero en España. El Tribunal de Justicia Europeo (TJUE) deberá dar respuesta:

  • Si ha habido control en la transparencia de IRPHo no.
  • Si se anula el IRPHqué va a pasar con los préstamos hipotecarios.
  • Si lo pagado de más por los préstamos hipotecarios se deberán devolver por las entidades financieras con efecto retroactivo.

Los tribunales de primera y segunda instancia piensan que el IRPH es un índice manipulado por los bancos

A pesar que el Tribunal Supremo considera que se trata de un índice supervisado por el Banco de España y, por tanto, se le puede considerar que no cabe un control judicial, pero hay muchos tribunales de primera y segunda instancia están en contra de este índice.

Estos tribunales de primera y segunda instancia dictaminan que los préstamos hipotecarios comercializados bajo el IRPH no son transparentes y que puede ser un índice que se puede manipular de forma fácil.

EL IRPH siempre ha sido un índice polémico y que se ha mantenido siempre por encima del Euribor a pesar de la disminución de estos últimos años, lo que hace pensar por los tribunales que es índice que está manipulado.

El IRPH era muy superior al Euribor hasta que desapareció en 2013

Los usuarios que se les aplica el IRPH se ven perjudicados porque este índice es más elevado que el Euribor y las entidades bancarias lo pueden cambiar porque es media de los tipos de interés aplicados por las entidades bancarias, pero que se están midiendo como la TAE (tasa anual equivalente).

Por tanto, en el IRPH se están contando los gastos y las comisiones, y sólo hace falta que una entidad bancaria modifique este índice para el resto de las entidades bancarias modifique su IRPH.

Cuando el Euribor llego a su cuota máxima del 5,36 por ciento en 2008, el IRPH estaba en el 5,79 por ciento. En el 2013 cuando el Euribor descendió al 0,54 por ciento, el IRPH se situaba en el 3,47 por ciento.

Según estimaciones, cada usuario que ha solicitado un préstamo hipotecario podría reclamar como máximo 30.000 euros, en los que se incluirían alrededor de 5.000 euros de los intereses pagados.

Tras la desaparición del IRPH en 2013, hay préstamos hipotecarios que este valor se han convertido en un tipo fijo mientras que otras entidades bancarias se les está aplicando un “IRPH Entidades”, que en la mayoría de casos supera el 4 por ciento.

Pero se tiene que tener en cuenta también que aunque en el proceso de contratación de las entidades bancarias que aplicaron el IRPH, lo hicieron con diferenciales más bajos que el Euribor, para el conjunto de plazos contratados por los usuarios fueron más costoso para los prestatarios.

¿Cuáles son los pasos que puede dar el cliente de un préstamo hipotecario?

Lo primero que tienen que hacer los usuarios es esperar la sentencia del Tribunal de Justicia Europeo (TJUE). En principio, no se debería aceptar un acuerdo propuesto por la entidad financiera y no firmar nada que imposibilite una reclamación judicial o extrajudicial de lo que se ha pagado por el IRPH.

Las entidades bancarias intentaran que los clientes de préstamos hipotecarios que su hipoteca está referenciada al IRPH para ofrecerles un acuerdo para conseguir que pasen su préstamo hipotecario referenciado al IRPH a un préstamos hipotecario a tipo fijo, pero seguro que no se hace referencia del dinero que se ha pagado de más.

Por otra parte, se puede presentar una demanda individual para poder ganar dinero, ya que los tribunales están sufriendo retrasos, y una vez que se haya pronunciado el Tribunal de Justicia Europeo (TJUE) se añadiría como nueva información en el procedimiento.

https://www.elblogsalmon.com/sectores/bancos-siguen-teniendo-lio-tribunales-para-2019-irph

2.19.-SOBRE LA RIQUEZA Y LA FELICIDAD – Victor Ginsburgh

los ricos

Dos noticias llegaron a mi teletipo casi al mismo tiempo. Por un lado, Oxfam (1) nos explica con una sonrisa disfrazada que, en el mundo, los 26 personajes ultra ricos tienen tanto como los 3.800 millones de personas más pobres. No está claro si la ONG está contenta o no decir esto o si es una broma. Por otro lado, el libro que acaba de aparecer, incluido Bram De Rock, el director del centro de investigación en el que estoy alojado en la Universidad de Bruselas, y por eso lo cito, pero hay otros once economistas belgas que también participaron en él (2): nos dice que uno no tiene que ser rico para ser feliz, ni pobre para ser infeliz.

 Veamos primero el informe de Oxfam. La riqueza de los más ricos aumentó en un 12% en 2018, mientras que los más pobres perdieron el 11% de los suyos (obviamente me avergonzaría escribir « fortuna » en lugar de « suya »). Primero, no estoy seguro de que solo los 3.800 millones de pobres hayan perdido, pero lo que probablemente sea cierto es que 3.4 de esos 3.800 millones viven por debajo de la línea de pobreza calculada por El Banco Mundial de $ 5.5 por día

los felices

Ahora veamos el estúpido cálculo que me viene a la mente cuando leo el informe de Oxfam: Cada una de las 26 personas ricas posee $ 100 mil millones (lo cual es un poco exagerado, ya que el más rico, Jeff Bezos posee 140 mil millones y Bill Gates el segundo es mucho más pobre en poco menos de 100 mil millones). Si uno redistribuyera toda su fortuna a los 3,4 mil millones de pobres que están por debajo del umbral de 5,5 dólares / día, recibiría cada uno 2,5 dólares / día más. Es respetable, ya que duplicaría aproximadamente sus ingresos, pero es poco probable que salga de su miseria por más de un año, ya que dado todo, estos 26 multimillonarios no tendrían un centavo en ningún caso. durante unos años y se sumaría a los 3.4 mil millones de pobres. Pero supongamos también que se toma el doblez y que podemos comenzar de nuevo el año siguiente con los nuevos más ricos que habrían reemplazado a los 26 desplegados, y que continuamos así durante algunas decenas o cientos de años, hasta que todos Los residentes de la tierra están en, digamos, 15 o 20 dólares / día, y nadie puede invertir.

Como dije, este cálculo es estúpido, y te doy el derecho de insultarme por haberlo hecho, pero lo que quería mostrar por lo absurdo es que comparar las 26 grandes fortunas con las 3, 8 mil millones de humanos más pobres son simples, y no cambiarán el mundo.

Y los jinetes del Apocalipsis, Angers.

¿Qué hay que hacer para cambiarlo? Debe, dice Walter Scheidel, profesor de historia económica y social de la Universidad de Stanford, consultar a los Cuatro Jinetes del Apocalipsis descritos que aparecen en el último libro del Nuevo Testamento. La tesis de Scheidel (3) es que desde la Edad de Piedra, solo aquellos que provocaron conquistas, guerras (incluyendo la de 1914-1918 y 1940-1945), revoluciones (Rusia y China), Las caídas de imperios o estados, hambrunas y pandemias (peste negra en Europa en la década de 1350 de nuestra era) parecen haber reducido las desigualdades por un tiempo. ¿Es esto realmente lo que queremos?

Finalmente, veamos a mis colegas Capéau et al., Incluido Bram (2). Comprendieron el mensaje de Scheidel: uno no debe «imaginar que existen soluciones simples para reducir las desigualdades» (4), sino comprender lo que debe considerarse al tratar de hacerlo. Los autores parten de la antigua proposición ya, que ni el ingreso (el PNB, incluso si se le cambia el nombre de PIB o PIB), ni la única «acumulación de desventajas», por ejemplo en salud, vivienda e ingresos no miden correctamente la pobreza, ni riqueza en otro lado. Esto también implica que el ingreso solo, como piensa de manera subliminal Oxfam, está lejos de ser verdad. La medida que Capéau et al. lo propuesto debe resultar de «un compromiso entre una concepción puramente subjetiva de bienestar (sentimientos de felicidad) y un criterio puramente objetivo (como la acumulación de desventajas), que se aplica de la misma manera a todos los individuos cualesquiera que sean sus preferencias personales «(5). Por supuesto, será necesario ponderar los criterios para llegar a una medida llamada «ingreso equivalente».

Los resultados empíricos obtenidos e informados en el libro se basan en una encuesta de 3,400 adultos belgas a los que se les hicieron preguntas sobre sus ingresos, salud y vivienda, para calcular la «desventaja acumulada», y descubren que el 9% de las personas pobres, con mala salud y que viven en viviendas de baja calidad se «siente mejor» que más del 72% de las personas con ingresos altos, buena salud y Un hogar cómodo, que según los autores del estudio, se debería a «diferencias en términos de ambiciones y expectativas alimentadas por estos grupos de personas».

Los autores hicieron preguntas a estos 3,400 adultos, tales como «la disposición a pagar por más de un servicio positivo» o «la disposición a aceptar servicios menos negativos» (6). Estas técnicas permiten construir escalas de equivalencia entre los diferentes bienes y males, lo que conduce a indicadores multidimensionales de bienestar (o, en el lenguaje económico, funciones de utilidad) y a mostrar «cuánto el ingreso equivalente se aleja de otros Indicadores de bienestar, que son menos buenos pero más generalizados, como el ingreso o la satisfacción en la vida «.

Sin embargo, me sorprende que los autores no estén dando señales a la educación, lo que también debería contribuir a nuestro bienestar. Doce escritores académicos que olvidan lo que la educación les ha traído en su vida…

No obstante, las cuatro pequeñas secciones de la conclusión del libro dicen muy bien lo que quieren transmitir como un mensaje: sólo mirar los promedios puede ser engañoso; el ingreso no es una buena medida de bienestar; la felicidad no es una buena medida de bienestar; Para medir el bienestar, es mejor adoptar un enfoque multidimensional.

Decididamente, un libro saludable sobre la riqueza y la pobreza, que sube las tiras del informe ruidoso de Oxfam y muchos otros.

Para concluir, me gustaría agregar que lo que cuenta quizás también en la felicidad o la desgracia, es lo que nos rodea y lo que nos rodea. Puedo vivir en Uccle (Bruselas) o en la 16 (París) y me siento infeliz, porque «mi apartamento» tiene solo 300 metros cuadrados, mientras que los de mis vecinos tienen 600 y me da vergüenza invitar a una bebida. O porque el vecino, que, como yo, es un profesor universitario retirado que ronda los 3.500 euros netos al mes, realiza consultorías y llena sus bolsillos, mientras que yo escribo artículos miserables que no me aportan nada. Pero soy feliz y él no lo es porque dirige el mundo para encontrar contratos lucrativos, sino más aburrido que los demás.

(1) El informe se titula Bien público y riqueza privada. Está disponible en https://oxfamilibrary.openrepository.com/bitstream/handle/10546/620599/bp-public-good-or-private-wealth-210119-en.pdf

(2) Bart Capéau, Laurens Cherchye, Koen Decancq, André Decoster, Bram De Rock, François Maniquet, Annemie Nys, Guillaume Périlleux, Eve Ramaekers, Zoé Rongé, Erik Schokkaert y Frederic Vermeulen. ¿Necesitas poco para ser feliz? Condiciones de vida, felicidad y bienestar en Bélgica, Anthémis, 2019.

(3) Walter Scheidel, The Great Leveler: Violencia y la historia de la desigualdad desde la Edad de Piedra hasta el siglo XXI, Princeton: Princeton University Press, 2017. También puede leer el blog del 14 de marzo de Pierre Pestieau. 2018

(4) Consulte la entrevista de Sheidel realizada por Thomas Mahler. La gente no debe imaginar que existen soluciones simples para reducir las desigualdades, Le Point, 24 de febrero de 2018.

(5) Las citas entre comillas que siguen provienen del artículo de Capéau et al. (2019) en Economic Insights No. 144, enero de 2019; lleva el mismo título que el trabajo citado en (2) .https: //www.economicreports.be/index.php? option = com_reco & view = article & cid = 187.

(6) Personalmente soy muy escéptico acerca de estas técnicas y no soy el único. Consulte a Victor Ginsburgh, Contingente de valoración, Disposición a pagar y Disposición a aceptar, en B. Frey y D. Iselin, eds., Ideas económicas que debe olvidar, Springer International Publishing, 2017.

EL EMPLEO EN CANTIDAD FIJA – Pierre Pestieau

«Los economistas condenan casi por unanimidad el sofisma del empleo de cantidad fija, un concepto en el que el número total de empleos en una economía es fijo y, por lo tanto, debe compartirse equitativamente. (…) El argumento de que reducir las horas de trabajo, avanzar en la edad de jubilación, bloquear la inmigración o adoptar medidas proteccionistas creará puestos de trabajo para otros no tiene base, teórica ni empírica. »(1)

23 en 2019.- Esta cita de Jean Tirole, quien recibió el Premio Nobel de Economía 2014, resume perfectamente el punto de vista de los economistas ortodoxos. Implica un rechazo inequívoco de esta tesis, que algunas personas utilizan para defender el avance de la edad de jubilación (¿las personas mayores no asumen el trabajo de los jóvenes?). Esta tesis también se encuentra entre quienes argumentan que los inmigrantes «asumirían» el trabajo de los residentes nacionales, sobre la base de que este trabajo estaría en una cantidad fija. Debe notarse de paso que aquí tenemos un caso interesante de una tesis que es adoptada por los dos polos extremos del espectro político: la derecha dura la usa para oponerse a la inmigración y una parte de la izquierda para apoyar una Reducción de la edad de jubilación.

El rechazo a la idea de que habría una cantidad fija de trabajo (cantidad de trabajo) y que, por lo tanto, el «trabajo» debería ser «compartido» o que algunos trabajadores «privan» a otros de sus trabajos se basa en La hipótesis de la perfecta sustituibilidad entre los diferentes trabajadores. Pero esto rara vez es el caso. En realidad, el trabajador de mayor edad no es un sustituto perfecto para la persona joven que busca trabajo, ni el inmigrante necesariamente toma el trabajo de un nativo. En algunos casos, la llegada de un inmigrante o el empleo continuado de un adulto mayor aumenta el tamaño de la población activa.

Sin embargo, hay excepciones a este rechazo de una cantidad fija de trabajo. En otras palabras, la conclusión de Jean Tirole debe calificarse cuando se aplica a la supuesta sustitución entre trabajos para jóvenes y mayores.

Primero, en ciertos sectores, hay buena sustituibilidad. Este es el caso de la enseñanza. Está claro que elevar la edad de jubilación en este sector tendrá un efecto negativo en la participación de los recién graduados. Un joven profesor de física probablemente no tenga la experiencia de su anciano, pero su conocimiento está más actualizado. En cualquier caso, con un presupuesto constante, el número de puestos docentes es limitado. La jubilación obligatoria de los docentes a veces se critica con el pretexto de que afecta a personalidades destacadas que todavía tienen mucho que aportar a su disciplina. Estos son casos raros y podemos imaginar mecanismos para mantenerlos activos.

En segundo lugar, existe un acuerdo general de que, en muchas ocupaciones, el ritmo de trabajo y el estrés resultante son contraproducentes y que sería deseable y eficaz reducir la duración y, especialmente, la intensidad de la carga. trabajo semanal Para estas profesiones, que se consideran arduas, es importante acortar la duración de la carrera. La pregunta es cómo. Esto se puede hacer imponiendo una edad de jubilación anticipada en ciertas ocupaciones. Este enfoque es discutible por dos razones. Primero, una actividad dolorosa puede dejar de serlo debido a los avances tecnológicos. Por el contrario, las actividades fáciles pueden llegar a ser dolorosas. Luego está el hecho de que incluso en el trabajo duro hay posiciones que no lo son. Sería mejor tener

mecanismos de incentivo junto con pruebas médicas que permitan a todos elegir la edad a la que desean jubilarse. La cuestión de la arduidad también nos puede llevar a regular el tiempo de

nos obligan a regular el tiempo de trabajo para que podamos trabajar más tiempo pero con menos intensidad.

Finalmente, en un país donde, en caso de desempleo, el trabajador recibe una compensación y mantiene sus derechos sociales, puede ser socialmente deseable compartir temporalmente el tiempo de trabajo en caso de una desaceleración coyuntural.

Cuando Jean Tirole escribe que la tesis de una cantidad fija de trabajo «no tiene fundamento, ni teórico ni empírico», probablemente tenga razón para la teoría. En el nivel empírico, no es fácil refutar esta tesis de manera irrefutable. El argumento a menudo presentado de una correlación entre el desempleo juvenil y la jubilación prematura no es concluyente. Sin embargo, es posible hacerlo indirectamente. Hace unos años se realizó un estudio sobre este tema en una docena de países, incluida Bélgica (2). Se basó en un análisis econométrico de series de tiempo del empleo de varios grupos de edad. La conclusión fue clara: la jubilación anticipada de los trabajadores mayores no aumenta el empleo juvenil.

(1) Jean Tirole, La economía del bien común, PUF, 2017

(2) Programas de seguridad social y jubilación en todo el mundo. La relación con el empleo juvenil, J. Gruber y D. Wise editors, NBER Chicago University Press. 2010

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1.19.- LA GLOBALIZACIÓN DE LA POLARIZACIÓN – Moisés Naím

Las situaciones excepcionales de parálisis y caos gubernamental que provoca se han vuelto la norma

Manifestación de los chalecos amarillos en Nancy (Francia) en el décimo fin de semana consecutivo de protestas. JEAN-CHRISTOPHE VERHAEGEN AFP

El Gobierno de la superpotencia está parado. El de una ex superpotencia, Reino Unido, quedó paralizado tras sufrir una andanada de autogoles. Angela Merkel, quien hasta hace poco fue la más influyente líder europea, se retira. Su colega francés enfrenta una sorpresiva convulsión social protagonizada por los ahora famosos chalecos amarillos. Italia, el país con la séptima economía más grande del mundo, es gobernada por una coalición cuyos líderes tienen ideologías diametralmente opuestas y cuyas declaraciones nos dejan perplejos y sin saber si reír o llorar. Los italianos han decidido probar cómo se vive cuando se empuja el desgobierno a sus límites más extremos. El jefe del Gobierno español no ocupa el cargo porque su partido goza de una mayoría parlamentaria, sino que llegó a él gracias a un tortuoso procedimiento legislativo. El primer ministro de Israel, la única democracia del Medio Oriente, ha sido acusado por las autoridades policiales de corrupción, fraude y otros cargos. En los próximos meses, Benjamín Netanyahu puede o ser reelecto al cargo de primer ministro, o ir a la cárcel.

En todos estos países la sociedad parece sufrir de una enfermedad política autoinmune —una parte de su ser está en guerra contra el resto del cuerpo social—. La polarización de la sociedad, y por ende de la política, es el factor común y el signo de estos tiempos. Esto no quiere decir que la polarización antes no existía. Pero ahora las situaciones excepcionales de parálisis y caos gubernamental que provoca se han vuelto la norma. El cierre de partes importantes del Gobierno de Estados Unidos es tan solo el más reciente y revelador ejemplo de esta tendencia.

Antes, los Gobiernos democráticos lograban llegar a acuerdos con sus oponentes o podían organizar coaliciones que les permitían tomar decisiones, gobernar. Ahora los rivales políticos con frecuencia mutan en enemigos irreconciliables que hacen imposibles los acuerdos, compromisos o coaliciones con sus adversarios. La polarización es una pandemia que se ha globalizado: sus manifestaciones son evidentes en la mayoría de las democracias del mundo.

¿A qué se debe esta tendencia a la fragmentación de las sociedades en pedazos que no se toleran? El aumento de la desigualdad económica, la precariedad económica y la sensación de injusticia social son, sin duda, algunas de las causas de la polarización política. La popularización de las redes sociales y la crisis del periodismo y los medios de comunicación tradicionales también contribuyen a alentarla. Las redes sociales como Twitter o Instagram solo permiten mensajes cortos. Tal brevedad privilegia el extremismo, ya que cuanto más corto sea el mensaje, más radical debe ser para que circule mucho. En las redes sociales no hay espacio, ni tiempo ni paciencia para los grises, la ambivalencia, los matices o la posibilidad de que visiones encontradas encuentren puntos en común. Todo es o muy blanco o muy negro. Y, naturalmente, esto favorece a los sectarios y hace más difícil llegar a acuerdos.

Pero hay más. La polarización no solo resulta de los resentimientos causados por la desigualdad o la pugnacidad estimulada por las redes sociales. La antipolítica, el total repudio a la política y los políticos tradicionales, es otra importante fuente de polarización. Los partidos políticos ahora deben enfrentar una plétora de nuevos competidores (“movimientos”, “colectivos”, “mareas”, “facciones”, ONG) cuya agenda se basa en el repudio al pasado y sus tácticas en la intransigencia. Irónicamente, para retener seguidores y ser electoralmente competitivos, los partidos políticos tradicionales también deben adoptar posiciones moldeadas por la antipolítica. Además, muchos de estos nuevos contendores agrupan seguidores atraídos por la idea de pertenecer a organizaciones políticas en las que militan personas con quien comparten una determinada identidad. Esta identidad puede ser de naturaleza religiosa, étnica, regional, lingüística, sexual, generacional, rural, urbana, etcétera. La suposición es que la identidad que une a los adherentes a un grupo político genera intereses y preferencias similares. Como la identidad suele ser más permanente y menos fluida que las posiciones políticas “normales”, a este tipo de agrupaciones políticas se le dificulta más el hacer concesiones en asuntos que conciernen la identidad de sus miembros. Esto naturalmente las hace más inflexibles y, como sabemos, la rigidez y la polarización suelen ir juntas.

La polarización política no va a atenuarse muy pronto. Muchas de sus causas son potentes e indetenibles. Y ahora se ha globalizado.

La esperanza es que de la misma manera que la polarización genera parálisis en los Gobiernos o un ambiente político tóxico, también puede producir cambios y rupturas en países con sistemas políticos corruptos, mediocres e inoperantes. Al igual que el colesterol, que lo hay bueno y malo, hay casos en los cuales la polarización política puede tener efectos positivos.

Ojalá sean muchos.@moisesnaim

https://elpais.com/elpais/2019/01/19/opinion/1547913495_018622.html

46.18.-¿QUIÉNES SON LOS ESTUDIANTES QUE LOGRARON SACARLE AL GOBIERNO 4.5 BILLONES PARA LA EDUCACIÓN SUPERIOR?

Coordinar e impulsar manifestaciones con claridad de objetivos fue el mérito de esta improvisada dirigencia estudiantil. Crugió por fin la consigna neoliberal de privatizar la universidad financiando la demanda de matrículas (Icetex) y marchitando la universidad pública con precarios presupuestos. A punta de movilizaciones, claridad en las cuentas y una buena negociación lograron por lo pronto un salvavidas a un sector en agonía, pero se marca ya un nuevo derrotero.

En solo tres meses los estudiantes de las universidades públicas lograron que poner a hablar a todo el país sobre educación. Una nueva generación de líderes llegó para reemplazar a la desaparecida MANE —Mesa Amplia Nacional Estudiantil— que lideró las protestas en 2011 contra la ley 30 pero se desinfló después de lograr el retiro del proyecto de ley del expresidente Santos, con Maria Fernanda Campo como ministra de educación. Esta vez, desde casi todas las regiones del país, aparecieron jóvenes que lograron movilizar más de 100.000 personas que se solidarizaron con su lucha.

Las dos principales organizaciones que lideraron el paro y lograron aprobar del gobierno más de 4 billones de pesos para la educación son la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles de la Educación Superior —ACREES— y la Unión Nacional de Estudiantes de la Educación Superior —UNEES— cada una con sus agendas particulares pero que coinciden en gran parte de las exigencias que le tienen al gobierno para atender oportunamente a las universidades.

Jennifer Pedraza

Jennifer Pedraza, Líder de la Universidad nacional. Foto: Leonel Cordero

Jennifer Pedraza es estudiante de economía de la Universidad Nacional y representante de los estudiantes al Consejo Superior de esa institución. Su cara se hizo famosa luego de que el presidente del Senado, Ernesto Macías, la tratara despectivamente en el Congreso mientras Pedraza explicaba las razones del paro estudiantil. “Tiene treinta segundos, niña”, fueron las palabras de Macías que, en un efecto colateral, impulsó la lucha estudiantil y la imagen de una de sus mayores voceras. No hay medio de comunicación nacional que no haya contado con su testimonio, su contundente tono santandereano y sus bien argumentadas razones por las que lideró el Paro Nacional Universitario.

Alejandro Palacio

A sus 20 años, Alejandro Palacio asumió la responsabilidad de liderar el paro estudiantil y las marchas que paralizaron el país en más de una ocasión. No era algo que estuviera entre sus planes, simplemente su voz sonó más fuerte y recibió el espaldarazo de sus compañeros. Primero fue en los medios de comunicación, luego pasó a las tarimas y el Congreso, y terminó negociando con el gobierno con la misma vehemencia con que la ministra de Educación María Victoria Angulo anunció más de una vez que no había más plata para las universidades públicas. Al final, él junto a otros representantes estudiantiles, lograron obtener 4.5 billones de pesos.

Palacio, estudiante de sexto semestre de Ciencia Política en la Universidad Nacional —sede Medellín—, viajó desde la capital paisa hasta Bogotá a principios de octubre para contarle al país por qué los estudiantes salían a las calles. Sin embargo, esa vocería le trajo varias amenazas pero que no lograron amarrarle las manos. La primera vez que le dijeron que lo iban a matar fue, precisamente, cuando terminó de hablar en la Plaza de Bolívar frente a 50.000 personas. En medio de los aplausos, bajó del escenario cuando fue rodeado por un grupo de personas que lo rodearon, lo insultaron y lo escupieron, no sin antes hacerle la advertencia. Fue Ángela María Robledo y María José Pizarro quienes vieron lo que estaba sucediendo y lo resguardaron en el Congreso.

Pero las amenazas no pararon ahí. Durante la marcha zombie, volvió a ser acosado por un grupo de encapuchados que lo siguieron durante varios minutos por la carrera séptima. Sin consideración alguna, volvieron a decirle que lo iban a matar. Esa misma noche, Alejandro se regresó a Medellín. Sin embargo, las amenazas lo siguieron hasta su ciudad, en donde intentaron golpearlo dentro de la Universidad Nacional. El 7 de noviembre, cuando ya hacía parte de la mesa de negociación con el gobierno Duque, Alejandro recibió una llamada de un número desconocido: “cuídese porque lo vamos a matar”. Al final, pesó más la responsabilidad que adquirió con sus compañeros, y terminó dándoles la noticia que tanto estaban esperando: ya tenían la plata para terminar el año educativo y otra tanta para los próximos cuatro años.

Juan Camilo Muñoz Ospina

Un día después de haber llegado firmado el acuerdo con el gobierno nacional, Juan Camilo Muñoz regresaba a Manizales después de estar más de un mes en Bogotá liderando junto a varios compañeros la mesa de negociación. No había tiempo para celebrar. Viajó a las 7 de la mañana para llegar a consejo superior en la Universidad de Caldas y explicar en qué consistía el acuerdo al que habían llegado con la ministra de Educación. Fue su universidad, los estudiantes y los sindicatos de profesores, quienes lo respaldaron económicamente para quedarse en Bogotá hasta el final del paro.

Juan Camilo Muñoz, estudiante de derecho de noveno semestre, lleva cuatro años liderando procesos en la universidad. Primero fue representante en el Comité de Matrículas, y desde mayo de 2017 es representante titular en el consejo superior de la U. de Caldas. La experiencia política la ha ganado precisamente siendo la voz de sus compañeros ante las directivas de la institución. Y ese talante se le vio en la mesa, en donde sin proponérselo se convirtió en uno de los estrategas para saber cuándo intervenir, cuando hablar fuerte o cuando pararse de las negociaciones. Claro, no era el único, pero sí de los que tiene experiencia para manejar duras pujas como esta.

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“Eso es como jugar ajedrez”, dice Juan Camilo cuando habla de lo que no se vio durante la negociación. El 13 de diciembre, un día antes de que el gobierno firmara el acuerdo con los estudiantes y profesores, las marchas en el país, y particularmente en Popayán, terminaron desbordadas por la violencia y los excesos del Esmad. El acuerdo ya estaba casi listo, pero ante los hechos, sobre la mesa apreció la posibilidad de no firmar ningún papel como una muestra de solidaridad con sus compañeros caucanos. Sin embargo, al final pesaron más todo lo que habían conquistado durante más de un mes de negociación y los recursos que tanto habían pedido para no dejar morir la universidad.

Las marchas fueron el gran respaldo político de una negociación que se mantuvo en términos muy técnicos. Ahora, el trabajo está en la socialización y la vigilancia sobre lo pactado. Juan Camilo es claro: “nunca se había logrado un acuerdo tan grande para la educación pública”.

Valentina Ávila

Es estudiante de Ciencia Política de la Universidad Javeriana y desde hace dos meses fue elegida como una de los cinco voceros de la Unión Nacional de Estudiantes de la Educación Superior para la mesa de negociación con el gobierno. Para esta joven bogotana su condición de estudiante de universidad privada no la impidió para asumir como propia la lucha por el mejoramiento de la educación pública y ha sido una de las más radicales voceras del movimiento, a tal punto que pronto el país se dio cuenta de su posición frente a las negociaciones: el acuerdo entre la mesa de negociación y el gobierno no tiene su firma. Con este gesto Valentina dejó claro que no hay confianza total en lo que presentó la ministra de Educación para superar la crisis de las universidades. Además, fue una acción en solidaridad con Esteban Mosquera, el estudiante de la Universidad del Cauca que perdió un ojo por una agresión del ESMAD. Considera que era estrictamente necesario cumplir los estatutos de la Unees que obliga a sus voceros no aceptar ningún acuerdo que no haya sido refrendado por las bases estudiantiles, por lo que dejó claro a través de un comunicado que no era correcto firmar el documento.

Luis Vélez

Desde Antioquia también se aportaron suficientes argumentos para hacer crecer el paro nacional de los universitarios. Luis Vélez es estudiante de la Universidad Autónoma Latinoamericana y desde hace más de un año acompaña al movimiento estudiantil y en la Unees apoya desde la fundación formal de la organización hace tres meses. Como tantos otros estudiantes de universidades privadas, busca crear conciencia nacional de la importancia de la defensa de la educación pública como un derecho universal y tener el privilegio de estudiar en una privada no le limita su compromiso con el movimiento.

Karina Valderrama de la Universidad de la Amazonia, Santiago Gómez de la Universidad de Antioquia y Santiago Caicedo del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid completan la nómina de este movimiento estudiantil que le plantaron cara a la ministra de Educación para hacer respetar las exigencias que tienen al gobierno para sacar a las universidades públicas de la crisis.

https://www.las2orillas.co/quienes-son-los-estudiantes-que-lograron-sacarle-al-gobierno-4-5-billones-para-la-educacion-superior/?utm_medium

45.18.-NACIONALISTAS DEL MUNDO, UNÍOS – Caroline Conroy / Kemal Derviş

Aunque el internacionalismo ha sido siempre una consigna política de la izquierda, ahora ha asumido un papel paradójico en los movimientos de extrema derecha. Steve Bannon, ex-asesor de Donald Trump y propagandista de los populistas de derecha, está dispuesto a extender su mirada por el mundo. Quiere crear una Internacional Nacionalista y exportar la revolución de las llamadas «derechas alternativas».

La extensa gira de Steve Bannon por Europa durante este año no atrajo la atención que merecía, pese a tratarse del principal teórico de la vertiente nacionalista del presidente estadounidense Donald Trump. Bannon ahora quiere crear una federación de partidos nacionalistas en Europa. Pero ¿cómo es posible que un ideólogo del «Estados Unidos primero» quiera impulsar su proyecto político en un lugar que no sea Estados Unidos? Al unir fuerzas con la líder de la ultraderecha francesa Marine Le Pen (admiradora declarada del presidente ruso Vladímir Putin), Bannon parece estar pensando en un nuevo tipo de «Internacional Neonacionalista».

Nov 2018.- Conforme más países se transforman en «autocracias nacionalistas» y «democracias iliberales» gobernadas por líderes autoritarios, el nacionalismo se ha vuelto un común denominador ideológico. Pero la cuestión es si hay que tomarse en serio el oxímoron implícito en la idea de internacionalismo nacionalista.

Históricamente, el internacionalismo ha sido en general una exclusividad de la izquierda, desde los intentos de los revolucionarios franceses de exportar su proyecto político a toda Europa (a los que puso fin la dictadura bonapartista de Napoleón). Pero es interesante imaginar lo que habría sucedido si los Estados europeos, en aquel momento ideológicamente receptivos, hubieran seguido el camino del republicanismo imperial.

Al comienzo del siglo pasado, el internacionalismo socialista estuvo más cerca que sus precursores de hacer realidad sus ambiciones globales. Firmemente arraigado en el marxismo clásico, el movimiento socialista consideraba el Estado‑nación como un vehículo transitorio para el logro del universalismo proletario. En algún momento la mayoría de los países adoptarían el comunismo dentro de un marco internacional, y el Estado‑nación se volvería obsoleto.

En aquel momento, importantes comunistas como Rosa Luxemburgo (e incluso Vladímir Lenin por algún tiempo) creyeron que, ya terminada la Primera Guerra Mundial, las instituciones comunistas se afianzarían primero en Alemania y de allí se irradiarían al resto del mundo. Con el colapso de la Rusia imperial, los bolcheviques imaginaron a la Unión Soviética como vanguardia del comunismo global. Pero cuando las revoluciones comunistas en el resto de Europa fracasaron, Iosif Stalin y Nikolai Bujarin reimaginaron la misión histórica de la Unión Soviética como la construcción del «socialismo en un solo país».

La Unión Soviética misma se imaginó en un primer momento como una federación de repúblicas socialistas bajo la conducción de una estructura institucional dual, formada por una burocracia de ministerios «habituales», por un lado, y el Partido Comunista, por el otro. Según este esquema, los comisarios del partido (dependientes del Comité Central del Partido Comunista) formaban una estructura de poder paralela. En teoría, las repúblicas de la federación eran iguales entre sí y el nacionalismo ruso estaba contenido; pero en realidad, la república rusa dominó inmediatamente a las otras, por ser la sede del poder.

En el frente económico, la Unión Soviética no tenía una política proteccionista y nacionalista explícita. Pero con la planificación central de la producción desde Moscú, la política económica cumplía un papel proteccionista, que favorecía a algunas repúblicas soviéticas más que a otras.

Durante varias décadas después de la Segunda Guerra Mundial, muchos partidos europeos de oposición comunistas y socialistas de izquierda siguieron la guía del Kremlin, entre ellos los partidos comunistas de Francia e Italia (que representaban a cerca de un tercio de los fragmentados electorados de sus respectivos países), así como el Partido Socialdemócrata de Alemania, que no abandonó formalmente sus raíces marxistas hasta el congreso de 1959 en Bad Godesberg.

En tanto, Occidente llegó a dominar la economía mundial. Con Estados Unidos en la delantera, los países occidentales liberalizaron el comercio internacional y alentaron a otros países a abrir sus economías. Con el tiempo, los independizados nuevos mercados emergentes se unieron al orden internacional liderado por Occidente; incluso China, un país nominalmente comunista, terminó adoptando los principios económicos occidentales en la búsqueda del crecimiento. En este periodo, en las democracias occidentales el socialismo fue en general abandonado y ocupó su lugar la socialdemocracia, que en lugar de la planificación central favorecía a los mercados como mecanismo de asignación de recursos.

En este contexto histórico, ¿cómo interpretar la iniciativa de Bannon? Su objetivo ciertamente no es crear una alternativa de derecha a la federación soviética y a la Internacional Comunista. Importantes nacionalistas de derecha europeos, por ejemplo Jérôme Rivière de la Agrupación Nacional de Francia (nuevo nombre del Frente Nacional), rechazaron de plano esa idea. «Bannon es estadounidense y no tiene lugar en un partido político europeo» (declaró Rivière a Politico en julio). «Rechazamos cualquier entidad supranacional y no estamos participando en la creación de nada con Bannon».

De modo que el propósito de Bannon no es la formulación de mejores políticas o la creación de nuevas instituciones que permitan encarar los desafíos económicos y tecnológicos del siglo XXI. Más bien, su única preocupación es debilitar y, de ser posible, deshacer los avances «socioliberales», por ejemplo el proyecto europeo.

En el núcleo de ese proyecto hay dos variantes de internacionalismo que Bannon y sus aliados quieren destruir: una liberal de centroderecha, la otra liberal de centroizquierda. Ese objetivo, antes que semejanzas en materia de políticas, es lo que une a los partidos de ultraderecha europeos. Pese a sus debilidades, Europa sigue siendo el centro del pensamiento internacionalista liberal y, como tal, el enemigo ideológico de los nacionalistas de todo el mundo.

Fuente: Project Syndicate Traducción: Esteban Flamini http://nuso.org/articulo/nacionalismo-bannon-ultraderecha/?utm_source=email&utm_medium=email 

44.18 A.-ESTUDIANTES: SIGUE LA BREGA – Cristina de la Torre

El movimiento universitario recoge periódicamente en Colombia ecos del que surgiera hace un siglo en Argentina. La sublevación buscó el reconocimiento intelectual de las clases medias, se proyectó como ideología libertaria por toda la América Latina y gestó más de un partido popular.

1918:Estudiantes cordobeses izando la bandera argentina, en el frontispicio del antiguo edificio de la Universidad de Córdoba.

Hace un siglo, en 1918, despertó en Córdoba, ciudad aletargada bajo el sopor hispánico y clerical, para convertirse en otro catalizador de la revolución liberal que avanzaba en el subcontinente. No fue un fugaz episodio estudiantil. Interpelada por la Guerra, por las revoluciones mexicana y rusa, por el fascismo naciente, la reforma universitaria incorporó desde su cuna una intención de cambio social que desbordaba el aula de clase. Escuela para el reformismo de los sectores medios, en ella abrevaron las contraélites liberales, laicas y socialistas del continente.

27 nov 2018.-  Nuestros estudiantes no apuntan hoy a la revolución; construyen opciones que brillan como flores en el desierto de la politiquería. Su tesón para rescatar la universidad pública del cerco financiero que se le ha tendido, para multiplicar sus puertas de acceso y elevar la calidad de sus programas, es empresa llamada a producir cambios dramáticos en esta sociedad de pétreas jerarquías.

Riadas de muchachos llevan 45 días de protesta en las calles. Cientos de ellos ajustan tres semanas de marcha al sol y al agua, desde otras capitales, para sumarse el 28 a la gran manifestación en Bogotá. Sus dirigentes demuestran, cifras en mano, que “plata sí hay (para evitar la desaparición de la educación superior pública), pero lo que no hay es voluntad política” del Gobierno. Claman por el derecho de todos al desarrollo pleno de sus capacidades para volcarlas sobre un país de riqueza natural incontrastable.

En la maratón privatizadora de la educación, se la juegan por la universidad pública como bien común de la nación. Contra la política neoliberal que propulsa la privatización financiando la demanda —vía créditos de Icetex— en lugar de financiar la oferta. Pese a las amenazas de muerte, han logrado sus líderes interpretar la legítima aspiración de los colombianos a vencer la estadística ominosa: de cada 75.000 aspirantes a ingresar en la Universidad Nacional, ésta sólo puede recibir 5.000.

En Argentina, la reforma nació en nicho de clase media para destronar la escolástica y sus tonsurados en el gobierno de la universidad, reemplazarlos por estudiantes y profesores, y democratizar el acceso a las aulas. Pero, acicateada por el humanismo, por el socialismo liberal y el nacionalismo democrático, pronto desbordó aquella frontera para tender lazos hacia las clases trabajadoras. Saltaba el movimiento a la política y se proyectaba al continente, donde adquirió su élan americanista, apunta Juan Carlos Portantiero, estudioso de aquella experiencia que aquí seguimos (Estudiantes y política en América Latina, Siglo XXI, 78). En el Perú, del seno del movimiento universitario surgió el Apra, primer partido nacionalista y popular del continente que extendió su influencia a toda la región.

También el movimiento ha desbordado aquí los intereses de gremio para instalarse en la política. En jornadas memorables contra la dictadura de Rojas. En huelga de un año de todas las universidades públicas en 1971, contra el sistema de poder universitario y en apoyo a campesinos y maestros que alcanzaban la cima de su contienda. También ahora la brega es política, pues cuestiona el criterio oficial en la distribución del presupuesto nacional: mucho para las armas y las elites improductivas, poquísimo para la universidad pública.

Como adivinando su deceso por inanición, el flamante presidente de la “equidad” propone caridad pública para acercarle donaciones, un mendrugo de pan. Así elude su deber de gobernante mientras los mercaderes de la educación hacen su agosto.

https://www.elespectador.com/opinion/estudiantes-sigue-la-brega-columna-825778

 

B- 44.18 .-LA PROTESTA ESTUDIANTIL SE CONVIERTE EN FRENTE CENTRAL DEL GOBIERNO DUQUE – Francesco Manetto

Las últimas movilizaciones derivaron en algunos episodios de violencia. El presidente advierte de que no habrá más presupuesto

Manifestantes marchan en Bogotá. EFE

Las protestas estudiantiles que desde hace un mes llenan las calles de las principales ciudades de Colombia se han convertido en un frente político central para el Gobierno de Iván Duque. Las últimas movilizaciones reflejaron el aumento de la tensión y la noche del jueves derivaron en algunos episodios de violencia y choques entre manifestantes y fuerzas de seguridad. El movimiento de estudiantes universitarios, que estuvo acompañado durante las primeras semanas por la comunidad de profesores, exige más recursos para la educación superior pública. Sin embargo, el propio mandatario les advirtió este viernes de que, al menos por el momento, no habrá un incremento del presupuesto.

10 nov 2018.- El primer verdadero pulso político al que se ha enfrentado el nuevo Ejecutivo, que está a punto de cumplir 100 días, lo han protagonizado los universitarios, cuyas reivindicaciones tienen el apoyo prácticamente unánime de la oposición. No obstante, las últimas horas han dejado fotografías de caos que hasta ahora se habían evitado. Decenas de personas resultaron heridas, al menos ocho policías solo en Bogotá, donde la marcha acabó, en el norte de la capital, en un enfrentamiento con el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD).

Todas las cabezas visibles de las protestas, que han unido a decenas de miles de manifestantes, han repudiado con claridad la violencia, aunque el descontrol complica ahora la negociación. «Rechazamos las expresiones de violencia que se presentaron hoy contra la ciudadanía, la fuerza pública, establecimientos y medios de comunicación, y que afectaron la tranquilidad en vía pública. El deber de las autoridades es encontrar a los responsables y llevarlos a la justicia», enfatizó el presidente.

Los movimientos estudiantiles y las principales centrales sindicales han convocado un calendario de movilizaciones que culminará con un paro nacional de 24 horas el próximo 13 de diciembre para rechazar los Presupuestos y la ley de financiamiento. El Gobierno llegó a un acuerdo con los rectores de las universidades públicas el pasado 26 octubre y Duque -que aumentó las partidas destinadas a la educación hasta los 13.500 millones de dólares- se comprometió a incrementar la inversión para al funcionamiento de los centros superiores en más de 300 millones durante su mandato.

Los líderes de las movilizaciones, sin embargo, consideran insuficiente esa cantidad para un déficit que cifran en cerca de 1.000 millones. El presidente se refirió este viernes a ese conflicto durante un acto en Leticia (Amazonas). «Este no es un ejercicio de tira y afloja», dijo al ser interpelado por un estudiante. «Este es un ejercicio de hablarle al país con sinceridad sobre la disponibilidad de recursos. Ustedes han venido hablando con la ministra y le han dicho que están exigiendo 500.000 millones de pesos [unos 160 millones de dólares] antes de terminar el año. No los hay, no los hay. Entonces, ¿cómo podemos nosotros negociar o comprometer recursos que no están disponibles? ¿O se lo vamos a quitar al adulto mayor, al [programa de] familias en acción, a los subsidios sociales?», preguntó.

El mandatario pidió al movimiento que vuelva al diálogo «sin levantarse de la mesa». «Lo más importante en este momento es valorar el esfuerzo que se hizo, que ya lo valoraron, además, los rectores», continuó. A pesar de ello, la comunidad universitaria detectó falta de voluntad política en el encuentro con la ministra de Educación, María Victoria Angulo, y ahora reclama una reunión con Duque. Mientras tanto, promete redoblar el pulso al Ejecutivo. «Todo tipo de violencia es repudiable, sin importar de dónde provenga. Nada justifica la violencia. Los estudiantes nos hemos caracterizado por movilizarnos de manera pacífica y así lo seguiremos haciendo. Todo hecho de violencia se tiene que rechazar y reiteramos el llamado a la movilización pacífica», manifestó Alejandro Palacio, presidente de la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles de la Educación Superior.

https://elpais.com/internacional/2018/11/10/colombia/1541809787_758248.html

43.18 A. – LA MALA FAMA DEL PETRÓLEO – Mauricio Cabrera

Es iluso esperar que con prohibir la producción de petróleo en un país como Colombia, vaya a tener impacto sobre la emisión de gases invernadero. 

Entre muchas de las personas que se preocupan por el medioambiente, el petróleo y sus derivados tienen tan mala fama que hasta hacen campañas activas y promueven consultas populares para que se suspenda su exploración y producción. A riesgo de ser políticamente incorrecto, pienso que están equivocadas y que, al contrario, esta industria puede ser un aliado del desarrollo sostenible.

18 nov  2018.- Los principales argumentos ecológicos contra el petróleo son: uno, que es el gran responsable de los gases invernaderos y, por lo tanto, causante del calentamiento global y, dos, que su exploración, producción y transporte causan enormes desastres ambientales. El primero es cierto y, así Trump quiera ignorarla, es enorme la evidencia científica sobre el impacto del uso de hidrocarburos en el calentamiento global; por eso la mayoría de países se han comprometido a reemplazar su uso con otras fuentes de energía. Pero ese hecho innegable no justifica prohibir su producción, y menos en un país como Colombia, que tiene menos del uno por mil de las reservas mundiales de hidrocarburos.

Como en el caso de las drogas ilícitas, el determinante del uso del petróleo es la demanda y no la oferta. Mientras haya millones de carros y buses a gasolina; miles de plantas de generación de energía funcionen con hidrocarburos, y los consumidores utilicen productos de plástico en su vida cotidiana, seguirá existiendo una enorme demanda por el petróleo y sus derivados. De hecho, los expertos coinciden en que esta demanda continuará creciendo y solo empezará a disminuir dentro de unos 30 años.

La guerra contra las drogas ha fracasado porque se ha concentrado más en reprimir la oferta que en campañas de prevención y educación para disminuir la demanda. No solo ha fracasado, sino que ha impuesto todo el peso y los costos de esa guerra sobre los países productores que son los que han puesto los muertos y sufrido las consecuencias de violencia y corrupción. Colombia ha llevado del bulto y los consumidores gringos siguen trabándose.

No se puede cometer el mismo error en la batalla contra el calentamiento global: mientras haya demanda por petróleo, habrá incentivos económicos para que compañías y países lo produzcan. Es iluso esperar que con prohibir la producción de petróleo en un país como Colombia, que aporta menos del 1 por ciento de la oferta mundial, vaya a tener algún impacto sobre la emisión de gases invernadero. Lo que sí se lograría es que el país vuelva a llevar del bulto y asuma los costos de perder cuantiosas exportaciones, indispensables para equilibrar su balanza de pagos, y perder los enormes ingresos fiscales que hoy financian buena parte del presupuesto público. En menor escala, los municipios que prohibieran la explotación de crudo en sus territorios, también tendrían significativos costos económicos y sociales.

Para el desarrollo sostenible, lo que se necesitan son políticas para disminuir el uso del petróleo, incentivos fiscales para la innovación tecnológica en el desarrollo de energías alternativas y estímulos económicos para promover su uso. Todo eso cuesta mucho dinero. Con una visión muy pragmática, hay que buscar más petróleo –incluyendo los yacimientos no convencionales– para incrementar nuestras reservas y explotarlas mientras haya demanda para generar los recursos necesarios para financiar el desarrollo sostenible.

Analizar si la industria petrolera es sinónimo de desastres ambientales será el tema de la semana entrante.

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/la-mala-fama-del-petroleo-523493

B.- 43.18 – ¿DÓNDE ESTÁ EL PETRÓLEO EN COLOMBIA? – Adriana Arcila

Los departamentos del Meta y Casanare concentran cerca del 70% de crudo del país que lo extrae Ecopetrol y otras tres empresas extranjeras 

productora es la estatal Ecopetrol tiene concentrada un 37,6 % de la producción nacional. Le sigue Casanare, y es allí donde se concentran las siguientes tres empresas más grandes del país por: la chilena Geopark Colombia con el 6,4 % de la producción nacional; Meta Petroleum Corp con el 5,5% de la producción, filial de la canadiense Pacific Rubiles; y Equion Energia Limited que produce el 4,7 %, y pertenece en un 51 % a Ecopetrol y un 49 % a la española Repsol. Si se suma Santander y con el 7 % de la producción, en estos tres departamentos se concentra el 76 % del petrolero colombiano. Del departamento del Meta sale la mayor cantidad de petróleo de Colombia y la mayor

19 nov 2018.- Ecopetrol obtiene a través de sus diferentes campos en todo el territorio, el 54,6 % de la producción por BPDC (barriles de petrolero promedio día calendario).

En cuanto el área asignada para la explotación petrolera según la Agencia Nacional de Hidrocarburos, la geografía cambia.

Santander es el departamento con más hectáreas asignadas a la producción de hidrocarburos, más de la mitad de su territorio 59,6 % que equivalen a 1.818.924 hectáreas se destinan a esta actividad. Le siguen los departamentos de Casanare y Tolima. Llama la atención el departamento del Meta, que produce más de la mitad del petróleo nacional, en solo el 4,3 % de su área dedicada a esta actividad, es de anotar que un 52 % del territorio de este departamento, el cuarto más grande del país, corresponden a áreas para la conservación.

La empresa líder y de lejos, en área asignada en el país es la nacional Ecopetrol, con 4.338.487 hectáreas, esto sin contar sus filiales y participaciones en otras empresas. Tiene a su cargo el 53 % del área del país asignada a la explotación de hidrocarburos. La segunda empresa, es Hocol, filial de Ecopetrol con 324.571 hectáreas; le siguen la canadiense Pacific Stratus Energy con 748.537 hectáreas y la norteamericana Chevron con 646.418 hectáreas. La exploración en Colombia continúa y el petróleo sigue siendo el gran colchón económico, sometido a los vaivenes del precio internacional del petróleo, que nuevamente están a la baja.

https://www.las2orillas.co/donde-esta-el-petroleo-en-colombia/

42.18.-INTERNET, EL LEJANO OESTE Y LA UTOPÍA ANARCOCAPITALISTA

Uno de los debates más pintorescos de la academia, mas no por ello menos interesante, versa sobre las sociedades anárquicas. Empero, desde que los arqueólogos han evidenciado su viabilidad (desmontando varios mitos de Rousseau por el camino), las controversias orbitan en torno a cómo y en qué esferas del mundo moderno podría llevarse a la práctica la anarquía.

11 nov 2018.- Aunque las aproximaciones de corte comunitarista han sido las más conocidas desde los socialismos utópicos decimonónicos, el libertarismo individualista tiene igual antigüedad. De hecho, sus herederos han copado la vanguardia intelectual anarquista desde que los marxistas condenaron al ostracismo a los seguidores de Bakunin y Kropotkin, allá por finales del S.XIX.

Precisamente en España, Jesús Huerta de Soto y discípulos suyos como Juan Ramón Rallohan cultivado en las últimas décadas todo un movimiento estudiantil libertario, siguiendo la estela del americano Murray Rothbard.

Dado que sus posiciones varían entre la reducción del Estado al mínimo necesario para proteger el imperio de la ley (minarquismo) y su abolición completa (anarco-capitalismo), la primera pregunta que cabe hacerles es: ¿qué sociedades de mercado han funcionado sin Estado?

Una de sus respuestas habituales es apelar al Lejano Oeste, apelando al trabajo de Terry Anderson para impugnar el relato hollywoodiense de caos y salvajismo. Sin embargo, pese a que no es mal ejemplo, para observar un libre mercado anárquico no hace falta ir tan lejos. Nosotros mismos convivimos a diario con una dimensión anarquista casi sin darnos cuenta.

Es más, esta esfera ácrata de la sociedad ácrata en la que hemos estado participando ha sido el principal motor económico de la economía mundial desde hace décadas. En ella, todos hemos podido encontrar acomodo o incluso diseñarnos uno a nuestro gusto.

Como es obvio a estas alturas, esa sociedad anárquica es internet y en el artículo de hoy veremos sus sorprendentes similitudes con la conquista estadounidense del Lejano Oeste.

Terra ignota

Como sucedía en el Lejano Oeste americano, internet nació siendo un mundo por explorar. Cuando el potencial de una empresa escapa a la imaginación de los más osados aventureros, el público se divide, ayer y hoy, en entusiastas y escépticos.

  • El primero tiene una visión dinámicade la realidad y se guía por heurísticas simples. Ayer emprendía viajes a lo desconocido y hoy funda empresas digitales. Desde nuestra cómoda barra de bar, Cristóbal Colón y Jeff Bezos son esencialmente lo mismo.
  • El segundo tiene un carácter conservador, fruto de su visión estáticadel mundo. Se guía por lo conocido y tangible, aunque no sirva para explicar el Nuevo Mundo, y ello le lleva a infravalorar su potencial. Ahí tenemos al bueno de Krugman augurando que Internet tendría un impacto similar al fax (o que el kirchnerismo sería algo bueno, pero esa es otra historia).

Una particularidad que convierte a Internet en un ejemplo aún más interesantes que el mundo de Paul Newman es su recursividad, es decir, su capacidad de crecer indefinidamente, como un fractal. Por ejemplo, Facebook crea a su vez todo un nuevo submundo a explorar (y explotar). En cualquier caso, la diferencia no es tanta si observamos el ‘Far West’ desde una perspectiva más sociológica que geográfica, pues se nos revelan no pocas dimensiones ocultas.

Volviendo a los paralelismos, los actuales emprendedores digitales construyen sobre la herencia de los entusiastas de los 90. Logrando ahorrarnos cada vez más conocimiento técnico, estandarizamos medios de pago (sea el papel moneda o PayPal) y códigos de comunicación (sean idiomas o lenguajes de programación, jergas o memes).

Los consensos de este tipo, así en la red como en la tierra, se denominan órdenes espontáneos o hayekianos y es su carácter plural lo que nos lleva al siguiente punto.

La torre y la plaza

Internet ha sido desde su origen un sistema descentralizado. Cualquiera puede montar un hosting (y las miles de empresas dedicadas a ello ya los ofrecen cada vez más baratos). Es cierto que la ICANN estadounidense controla los dominios, y de hecho se ha debatido mucho sobre si tal organización debiera estar en manos de la comunidad internacional.

Pero lo que nos interesa hoy es destacar que existen redes que permiten sortearla, como TOR y sus .onion. Es cierto que son más lentas y requieren ciertos conocimientos técnicos, pero eso sólo indica que si no se han desarrollado más es porque la ICANN cumple bien su función y ofrece a los exploradores la descentralización que le exigen (bajo amenaza de sustituirla).

Aquí vuelven a divergir nuestros ejemplos: ambos se centralizaron paulatinamente, pero el Lejano Oeste lo hizo obligado por la intervención directa del Estado y el mundo digital lo hace fluyendo hacia empresas privadas motu propio.

Nótese que la importancia de distinguir entre la vía coactiva del Estado y la voluntariedad, pues ésta refleja que se ha llegado evolutivamente a un punto de Schelling natural. El cual, además, permite formas de organización ajenas al potencial oligopolio FAANG.

No obstante, como señala Tim Berners-Lee, uno de los padres de internet, ello no elimina los riesgos. Cabe preguntarse si tal oligopolio puede ser la antesala del control estatal, como parecen indicar sus últimos pleitos a nivel europeo y estadounidense.

Falsa descentralización

Para cerrar con su estructura, cabe tratar la falsa descentralización. Una ilusión en forma de efecto red que beneficia a alguna de los gigantes mencionados. Si Internet está tan descentralizado… ¿Por qué no hacer que comunidades más pequeñas trabajen para ti?

En su caso, engendró al marketing de afiliados. Lo ilustraremos con comprarmuybarato.online, pues su creador ha sido especialmente claro a la hora de explicar sus entresijos (en entrevistas como esta, esta o esta). Resulta que hay millones de webs como ella dedicadas a la recomendación de productos. Por sorprendente que parezca, conforman toda una industria en la sombra.

Pero lo cierto es que esas comunidades actúan como comerciales de las tecnológicas. Lo mismo sucede con Google (y su publicidad de AdSense) e incluso empresas de menor envergadura (de hecho, el autor mencionado ha rentabilizado dicho modelo en otra web aparentemente independiente, comprar-acciones.online, que en realidad busca redirigir su tráfico hacia los principales traders online).

En los orígenes, las diferentes webs tenían que negociar directamente con los potenciales anunciantes (la época de los banners publicitarios) o vendían sus propios productos. Hoy, a través de la afiliación o el Dropshipping, esto desaparece para dejar paso a empresas más o menos grandes que usan esas comunidades como vendedores de sus productos o servicios.

Sin embargo, cabe preguntarse si no es lo esperable de una sociedad anarquista. Es decir, ¿tan sorprendente es que aparezcan organizaciones de mayor envergadura y ‘fuerza gravitatoria’, cuando resultan tan rentables para todas las partes implicadas? El gigante gana en volumen, el comercial gana en comisiones y el cliente gana en experiencia.

A nivel geográfico, ¿no es lógico que los pueblos de alrededor de Barcelona “trabajen” para la ciudad condal? Lo preocupante no parece la existencia de tales nodos, sino la facilidad con la que puedan dar el paso a la coacción. El cual, dicho sea de paso, probablemente sea uno de los principales argumentos contra la anarquía: ¿Qué impedirá al poder blando convertirse en poder fuerte?¿Bastará con una serie de normas de conducta?

Estafas y órdenes jurídicos espontáneos

La inmensa mayoría de las funciones que asignamos actualmente al Estado se pueden ofrecer (mejor o peor) desde el ámbito privado, pero la creación de la ley y su protección siguen siendo dando dolores de cabeza incluso a los más fervientes anarquistas.

Aunque Internet consta de ciertas leyes estatales de las que cada vez es más difícil huir (incluso para la Deep Web), su peso es mucho menor en el mundo virtual que en el físico. No hace falta hablar de narcotráfico y sicarios, basta pensar en cuestiones como la compraventa de fármacos sin receta o los derechos de copyright.

En cualquier caso, lo interesante para nosotros es cómo las diferentes comunidades han creado sistemas de normas propias restringidas a ciertas webs (tal y como sucedía en los asentamientos del Lejano Oeste, en una suerte de derecho privado).

Hay foros cuyas reglas de comunidad han hecho más por los derechos de autor que la mayoría de burócratas. Además, no faltan legislaciones contra mensajes ofensivos al gusto del consumidor. El objetivo último siempre era blindar el ágora pública para permitir el funcionamiento de la comunidad, bajo pena de destierro.

Podrá sonar baladí, pero no lo es en absoluto. Hay auditorios digitales donde pueden desarrollarse completas y muy lucrativas carreras profesionales, siempre y cuando se cumplan sus normas. El caracter global de estas sociedades hace que muchas veces sea inasumible el coste de formalizar un contrato de acuerdo a leyes estatales.

La centralización anteriormente mencionada no incumple tal lógica, aunque el descontento con sus normas enfrenta un creciente coste de no participar en las redes sociales mainstream. Este poder de negociación también permite a las tecnológicas condicionar a sus colaboradores, imponiéndoles su propia ley privada en forma de código de comportamiento. ¿Quién va a asumir el coste de no aparecer en Google por saltarse sus ‘buenas prácticas’?

En su lucha contra las estafas, se da una importancia vital a los sistemas de rating, utilizando la reputación como un dispositivo de transmisión de confianza. Asimismo, han surgido guías para evitar y solventar fraudes de mano de los usuarios y los propios administradores, a imagen y semejanza de las asociaciones de consumidores.

Se ha sabido sustituir la función notarial con la figura del intermediario profesional, ejerciendo la propia comunidad como abogado defensor del puebloen los desacuerdos sujetos a interpretación. Hablamos de instituciones privadas con poder sancionador, sentenciando bajo amenaza de expulsión permanentemente.

Con el mismo espíritu nacen las criptodivisas como Bitcoin o los contratos inteligentes de Ethereum: sustituir la ley estatal por distintos niveles de leyes privadas, descentralizadas y espontáneas. Cuesta hacerse a la idea, pero su efectividad es tal que han posibilitado industrias descomunales completamente agoristas, como las herederas de Silk Road.

Por supuesto, abordar un tema tan complejo con la profundidad que merece ocuparía libros enteros. Espero que al menos esta reflexión baste para suscitar curiosidad sobre las sociedades independientes de un tutor estatal, salvando las distancias entre Internet y el Lejano Oeste.

Y tú, ¿qué opinas? ¿Es internet un ejemplo de anarquía? ¿Sería traducible lo que sucede en el mundo online al mundo offline? ¿Sería deseable? ¡Dímelo en los comentarios!

https://www.elblogsalmon.com/economia/internet-lejano-oeste-utopia-anarcocapitalista

41.18.-LAS SEMEJANZAS ENTRE EL BRASIL QUE ELIGIÓ BOLSONARO Y LA VENEZUELA QUE ESCOGIÓ A HUGO CHÁVEZ

Aunque el presidente electo brasileño se presenta como un férreo opositor a la Venezuela chavista, comparte características con el fallecido líder bolivariano, al que elogió en el pasado.

Los momentos en los que llegaron al poder Bolsonaro y Chávez son semejantes. Foto: GETTY IMAGES-BBC

Acertijo: ¿qué exparacaidista del Ejército fue electo presidente de un país sudamericano, en medio de una ira generalizada con la clase política, la corrupción, la postración económica y el crimen?

Respuesta correcta: Jair Bolsonaro en Brasil, 2018.

Respuesta también correcta: Hugo Chávez en Venezuela, 1998.

Pese a todas las diferencias entre Bolsonaro y Chávez, a menudo ubicados en las antípodas ideológicas, el ascenso de ambos al poder guarda llamativas semejanzas.

Bolsonaro ganó el balotaje del domingo con un discurso de extrema derecha que incluyó fuertes críticas a la Venezuela socialista del fallecido Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro, y la promesa de evitar que Brasil repita el doloroso colapso del país vecino.

En el pasado Bolsonaro llegó a elogiar a Chávez y, al igual que él, aprovechó en su campaña la animosidad con el establishment. Foto: REUTERS-BBC.
Bolsonaro declaró al diario O Estado de S.Paulo en 1999 que la llegada de Chávez al poder era una «esperanza para América Latina». Foto: AFP-BBC.

Pero en el pasado Bolsonaro llegó a elogiar a Chávez y, al igual que él, aprovechó en su campaña la animosidad con el establishment, con llamados a salvar la nación y exaltaciones de un patriotismo militarista.

«La coalición de Bolsonaro tiene muchos parecidos con la coalición de Chávez en el ‘98», compara Javier Corrales, un profesor de Ciencia Política en el Amherst College de Estados Unidos y coautor del libro «Un dragón en el trópico» (2011) sobre el legado de Chávez en Venezuela.

«Hay un desencanto muy grande con la clase política, un sentimiento de que (los partidos en el gobierno) no resolvieron los problemas principales de criminalidad e ineficiencia de la economía, y crearon una corrupción descomunal», agrega. «En ambos países surge una persona con un trasfondo militar, abiertamente admiradora del militarismo», dice Corrales a BBC Mundo.

«Esperanza para América Latina»

Chávez triunfó en las elecciones venezolanas en 1998 más de seis años después de haber protagonizado un intento fallido de golpe de Estado, con la promesa de refundar el país, limpiar la corrupción y acabar con la pobreza.

El entonces diputado brasileño Bolsonaro declaró al diario O Estado de Sao Paulo en 1999 que la llegada de Chávez al poder era una «esperanza para América Latina» y que le «gustaría mucho que su filosofía llegase a Brasil».

Además dijo que creía que Chávez iba a hacer en Venezuela lo que los militares hicieron en Brasil en 1964 —cuando dieron un golpe de Estado para instalar hasta 1985 un régimen de facto que mató y torturó opositores—, y negó que fuera «anticomunista».

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Cuando esas declaraciones comenzaron a circular en las redes sociales al inicio de la reciente campaña brasileña, Bolsonaro sostuvo que se trataba de un «juego sucio» y dijo que Chávez, fallecido en 2013, debería preparar «el infierno para recibir a los líderes comunistas de nuestro Brasil».

Así como Bolsonaro capitalizó el rencor de parte del electorado brasileño con el izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), que gobernó entre 2003 y 2016, Chávez se fortaleció con el desgaste de Acción Democrática (AD) y Copei, las fuerzas que se alternaron en el poder de Venezuela por décadas.

La manifestación #EleNão» contra Jair Bolsonaro, antes de la segunda vuelta, se convirtió en la mayor movilización de mujeres de la historia de Brasil. Foto: GETTY IMAGES-BBC.

El expresidente Carlos Andrés Pérez, de AD, había sido destituido por el Congreso en 1993 y luego encarcelado temporalmente por orden de la Corte Suprema de Justicia, en el marco de un proceso por malversación de fondos.

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En Brasil, el expresidente y líder del PT, Luiz Inácio Lula da Silva, está preso tras ser condenado por corrupción y su sucesora y correligionaria, Dilma Rousseff, fue destituida en un juicio político por manipulación ilegal del presupuesto en 2016.

Brasil celebró esta elección tras su peor recesión histórica, luego de su boom económico de la década previa, mientras que el PIB de Venezuela en 1998 estaba en pleno declive tras una expansión promedio de 3,8% en los siete años previos.

En 2016, Brasil superó por primera vez en su historia los 30 homicidios cada 100 mil habitantes. Foto: GETTY IMAGES-BBC.

Chávez llegó al poder con una tasa de 19 homicidios cada 100.000 habitantes en Venezuela, lo que ya suponía una «epidemia de violencia» según la Organización Mundial de la Salud, y el problema de la violencia se agravó significativamente en su gobierno.

Bolsonaro venció en las urnas con la bandera de aplicar mano dura contra el crimen en un Brasil que en 2016 superó por primera vez en su historia los 30 homicidios por cada 100 mil habitantes.

En ambos países hubo sectores de la población que comenzaron a añorar sus regímenes militares del pasado, bajo la idea —falaz o infundada, según analistas— de que antes había menos corrupción, economía funcionaba mejor y había más seguridad.

Chávez fue electo presidente de Venezuela con 56% de los votos. Bolsonaro ganó en Brasil con 55%. «Ellos tienen muchos puntos en común», dice Mauricio Santoro, profesor de relaciones internacionales en la Universidad Estatal de Río de Janeiro, a BBC Mundo.

¿Diferencias en el gobierno?

Claro que hay diferencias importantes entre Chávez y Bolsonaro, más allá de las definiciones ideológicas. Una de ellas, señalada por Corrales, es que si bien el venezolano movilizó a votantes evangélicos, nunca buscó convertirse en líder de sus causas sociales como hace el brasileño, por ejemplo, con su rechazo abierto a la diversidad sexual.

En materia de seguridad pública, Chávez buscó mejoras con políticas sociales y un plan para desarmar a la población (que tuvo dudoso impacto), mientras que Bolsonaro promete liberalizar la tenencia de armas restringida por ley desde 2003.

El presidente electo de Brasil nunca ha encabezado un intento de golpe de Estado como Chávez, aunque ha expresado más nostalgia que éste por el régimen militar en su país, incluso elogiando a uno de los torturadores.

No obstante, en la campaña de 1998 Chávez visitó y obtuvo el apoyo del expresidente de facto de Venezuela, el ya fallecido general Marcos Pérez Jiménez, que presidió el país en los años 1950.

Tras ser electos, Chávez y Bolsonaro prometieron respetar las reglas de la democracia liberal, ante temores de que las violaran. El venezolano murió en 2013, acusado por críticos de imponer el autoritarismo en su país.

Los seguidores de Bolsonaro piensan que los gobiernos anteriores no han resuelto el problema de la criminalidad en Brasil. Foto: GETTY IMAGES-BBC.

El líder bolivariano eligió a militares para cargos clave del gabinete, algo que el brasileño también ha dicho que piensa hacer. Pero si sus gobiernos se parecerán en la práctica es una pregunta de respuesta aún incierta.

Bolsonaro ha indicado que en materia económica tendrá una orientación liberal y para ello designó como «superministro» a Paulo Guedes, un economista que defiende la reducción del Estado y agrada a los mercados, al contrario de la llamada revolución socialista del chavismo.

Sin embargo, en el entorno de Bolsonaro ya asoman diferencias entre esa orientación liberal y el enfoque más nacionalista y desarrollista de la economía que impulsó el régimen militar en el pasado.

El propio presidente electo ya ha expresado su falta de entusiasmo con la idea de privatizar áreas estratégicas, como la compañía petrolera Petrobras o la eléctrica Eletrobras.

Y muchos recuerdan que, como diputado en la década del ‘90, Bolsonaro se opuso a privatizaciones y al fin del monopolio del petróleo o las telecomunicaciones.

«La historia de votación de Bolsonaro en el Congreso es de nacionalismo económico, incluso mucho más parecido con el voto de la izquierda tradicional en Brasil de lo que la gente imagina», señala Santoro.

«Bolsonaro cambió su discurso hace algunos años», agrega. «Fue la manera que encontró de volverse aceptable para la élite económica brasileña, pero su compromiso con esos temas es muy frágil: realmente no sabemos si va a mantener eso».

Entonces, además de los antecedentes en común, tal vez Bolsonaro termine presidiendo un gobierno más parecido al de Chávez de lo que muchos podrían esperan.

https://www.semana.com/mundo/articulo/jair-bolsonaro-las-sorprendentes-semejanzas-entre-el-brasil-que-eligio-al-nuevo-presidente-y-la-venezu

40.18.-‘DURO OFICIO EL EXILIO’ Jotamario Arbeláez

No voy a hacer una nota sobre el legendario libro del poeta turco Nazim Hikmet, quien de sus 56 años vividos pasó 16 en la cárcel y 15 en exilio por enfrentar el fascismo. Ni de las peripecias de Trotsky con los zares y el Kremlin, referidas en su libro ‘Mi vida’. Así el largo y pesado exilio no lo haya salvado de la orden de suprimirlo.  

23 oct 2018.- Pero lo que está pasando en Colombia con los defensores de los derechos humanos me ha hecho repasar la película de lo sucedido con personajes de mis afectos y con pueblos enteros. El exilio español de la guerra civil que puso de patitas en el viento, entre tantos miles, a poetas como León Felipe, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Juan Ramón Jiménez y el escritor Ramón Gómez de la Serna. Y entre nosotros vino a caer Fausto Cabrera. Y el exilio uruguayo que despachó a Eduardo Galeano, Mario Benedetti y Daniel Viglieti. El abrumador éxodo chileno del que fueron íconos Miguel Littín y Patricio Guzmán. Y el argentino que arrastró a Mercedes Sosa y Juan Gelman.

Y el brasileño y el venezolano y el peruano y el dominicano y el nica y el cubano, es decir, el de casi toda Latinoamérica en sus duros momentos. Y el de Colombia, donde habría que contar en el no lejano pasado a Daniel Samper Pizano, a Feliza Bursztyn, a Alberto Aguirre, Eduardo Umaña Luna, Carlos Gaviria, Alfredo Molano, Daniel Coronell, hasta llegar al más vergonzoso de todos, el de Gabriel García Márquez, quien, ante el aviso de que iba a ser detenido por el gobierno de Turbay y su tristemente célebre Estatuto de Seguridad (recordar el caso del poeta Luis Vidales), tuvo que huir a México, donde lo sorprendería el Premio Nobel.

El exilio obligado
es una forma del crimen, pues
conlleva el dolor, la separación,
la zozobra, el desarraigo, el despojo

El exilio obligado es una forma del crimen, pues conlleva el dolor, la separación, la zozobra, el desarraigo, el despojo. Desde hace más de 30 años me he encontrado en Europa con amigos que tuvieron que salir huyendo por falsas imputaciones. Y, así estén afincados, creen que es el momento de aclarar su historia. Según el Centro Nacional de Memoria Histórica, hay actualmente 400.000 colombianos en el exilio –aparte del desplazamiento forzado interno–, y entre ellos se encuentra un creciente número de defensores de los derechos humanos. Quienes seguimos viviendo en el territorio parece que no tenemos nada que hacer para remediarlo. Por lo menos el suscrito, que se ha aislado a disfrutar con sus libros y lo que le reste de inspiración, si no de la paz de Colombia lograda por Humberto de la Calle, por lo menos de la de Villa de Leyva. Por ello me han impresionado gratamente una reflexión y llamado que, a dos voces, se transmiten en la página Fragmentados, procedente de una ciudad de España, y dicen:

“Más de 300 defensores y defensoras de derechos humanos fueron asesinados en 2017. Centenares más son objeto de vigilancia, acoso e intimidación. Sus opciones: callar, huir o morir. Quiénes son, de dónde vienen, adónde van, quién los amenaza y por qué. Cómo se vive el exilio. La violencia no cesa. La protección no alcanza. Algo tenemos que hacer. Llegó el momento de escuchar las voces de quienes defienden los derechos humanos lejos de sus tierras. Cada mes, una historia. Aquí empieza Fragmentados, relatos entre fronteras”.

Se trata de un grupo de mujeres jóvenes a quienes duele este martirologio y, valiéndose de sus conocimientos de la ciencia política, la sociología, la pedagogía, el periodismo y la comunicación, se han comprometido con esta empresa autogestionada desde Barcelona para ofrecer al público de las redes la descarnada información de la infamante barbarie a través de declaraciones en vivo de los personajes acorralados, como una forma de protección y acompañamiento de estos líderes en peligro. Me asombró, emocionó y enorgulleció ver que lideran esta idea de Fragmentados, relatos entre fronteras mi hija Salomé Arbeláez Jaramillo, la también colombiana Alejandra Garzón, la española Laia Martínez Nebot y la mexicana Pau González.

La paz hay que salvarla, así la pateen y mancillen sus enemigos, y luego publiquen su foto diciendo que no es una paz perfecta.

JOTAMARIO ARBELÁEZ
jotamarionada@hotmail.com https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/jotamario-arbelaez/duro-oficio-el-exilio-que-es-una-forma-del-crimen-pues-conlleva-el-dolor-284860

40.18.-ESTALLIDO LIBERTARIO EN EL MAYO FRANCÉS DE 1968 – Rodrigo Montoya

Este 11 de mayo de 2018 se cumplieron cincuenta años de la rebelión juvenil que paralizó París, conmovió a Francia y tuvo un enorme impacto en muchos otros países. Entonces, yo terminaba el tercer año de mis estudios de doctorado en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de la Universidad de La Sorbona. Esta oportunidad es propicia para presentar ese movimiento en sus grandes líneas, a partir de los recuerdos frescos que guardo, de todas las lecciones que aprendí, y de la presencia de esa rebelión en la vida cotidiana del tiempo que vivimos.

Fue un estallido libertario de grandes dimensiones, no fue una revolución, no tuvo un sujeto político (partido o bloque de partidos y centrales sindicales) capaz de programarla y dirigirla, fue una reacción de hartazgo por los abusos del poder, del Estado, del autoritarismo y la rigidez del patriarcado en la vida familiar, en el amor, los colegios, las universidades y en los centros de trabajo.

Nadie vio lo que se venía, comenzó con un rechazo estudiantil radical, seguido de una represión de parte del rector de Nanterre, fielmente multiplicada por la policía, una y muchas veces, con su violencia y maldad habituales, en la medida en que el movimiento ocupaba las calles y se servía de los adoquines de piedra de las calles como ladrillos para levantar barricadas y como armas de defensa, frente a la policía. 

A la brutal represión contra los estudiantes le siguieron huelgas de solidaridad de todos los estudiantes, de obreros, profesores, empleados y periodistas. En su momento de mayor intensidad la huelga general comprometió a diez millones de personas. En las paredes de las calles y en los muros de prensa que se crearon en los centenares de Comités de Acción, se expresaron millares de jóvenes (principalmente), con la mayor libertad del mundo, haciendo frases hermosas, creando consignas llenas de esencia y de humor, tejiendo sueños, e ideales. En dos palabras: soñar estaba al alcance de sus manos, y que florecieran todas las utopías posibles.

UNO. Todo comenzó el 22 de marzo de 1968, cuando un grupo de estudiantes de la Universidad de Nanterre criticó con rabia y dureza la inauguración de una piscina, al lado de las casas humildes en que vivían los trabajadores de la universidad. Allí surgió Daniel Cohn Bendit, el peli-rojo judío alemán (“todos somos judíos alemanes”, fue la frase solidaria con él). Los estudiantes de entonces se sentían privilegiados y protestaban por la profunda desigualdad de la sociedad francesa. En 1964, Pierre Bourdieu y Jean Claude Passeron publicaron el libro Les Héritiers, les étudiants et la culture- Los herederos, los estudiantes y la cultura, (Paris, Editions Minuit). Los datos de la encuesta sociológica mostraron la desigualdad en el acceso a las universidades como una “verdadera eliminación de las clases desfavorecidas” porque los hijos de obreros tenían solo cinco posibilidades de 100 de llegar a la enseñanza superior, mientras los hijos-herederos de los cuadros superiores y de los profesionales liberales disponían de 60 de esas 100 oportunidades. Las siguientes frases en las calles y muros de prensa muestran la indignación por esa desigualdad y van más lejos: “Gracias a los exámenes y a los profesores el arribismo comienza a los seis años”, “En los exámenes, responder con preguntas”, “Olvídense de todo lo que han aprendido. Comiencen a soñar», «¡Viva la comunicación! ¡Abajo la telecomunicación!». “De la crítica de la universidad de clases al cuestionamiento de la sociedad capitalista”. “No quiero ser un idiota”.

DOS. Protesta, represión, más protesta, más represión- solidaridad, huelgas por todas partes, huelga general. Los estudiantes de la Sorbona fueron los primeros en mostrar su solidaridad con los rebeldes de Nanterre golpeados en las calles. Desde la marcha del primero de mayo por el día de los trabajadores hasta el 10 de mayo las manifestaciones de protesta se multiplicaron y la violencia llegó a su expresión más alta la noche del 11 de mayo, cuyas fotos se fueron por el mundo. Fue grande y conmovedora la solidaridad de los parisinos con los estudiantes que expresaban su rebeldía.

TRES. Solidaridad: obreros, huelga general, grave tensión y conflicto político. Para felicidad de los estudiantes, los obreros de las centrales sindicales les expresaron su apoyo y se declararon igualmente en huelga. No recuerdo que algún gremio se mostrase indiferente. De modo general, la relación obreros-estudiantes ha estado siempre llena de pequeños y grandes desencuentros. Día a día, las huelgas fueron multiplicándose, el 19 de mayo Paris era ya una ciudad paralizada, sin metro, sin trenes ni autobuses. En medio de las dificultades de transporte se formaron los Comités de Acción en los mercados o plazas importantes de los distritos de Paris, universidades o teatros como el Odeón, locales de radio y televisión, reuniendo a los obreros, estudiantes, profesionales, empleados, artistas, músicos, cantores, profesores, amas de casa y comerciantes que vivían por ahí, para “continuar el combate”, porque se trataba “solo de un comienzo”.

En prácticamente todos los distritos de Paris se escogieron paredes-vitrinas en las que se informaba de lo último que acaba de ocurrir y expresaban pensamientos individuales y colectivos que aparecían mañana, tarde y noche. La imaginación ocupaba las calles.

CUATRO. El denominador común del movimiento fue el Espíritu libertario. Los siguientes que derivan de una lejana pero presente tradición anarquista: las siguientes grafittis, sustentan esta proposición: “La imaginación al poder”, “Prohibido prohibir”, “Seamos realistas, pidamos lo imposible”, «La imaginación no es un don, sino el objeto de conquista por excelencia (Breton)», «Cuando la asamblea nacional se convierte en un teatro burgués, todos los teatros burgueses deben convertirse en asambleas nacionales», «No puede volver a dormir tranquilo aquel que una vez abrió los ojos.» Este espíritu libertario fue seguido por una crítica radical al pensamiento ortodoxo del Partido Comunista Francés, y la Central General de Trabajadores, las organizaciones maoístas y trotskistas, tributarias todas de la tradición marxista y leninista, como lo expresan las siguientes frases: «No hay pensamiento revolucionario. Hay actos revolucionarios», «Abajo el realismo socialista. Viva el surrealismo». Por supuesto que las consignas partidarias estuvieron presentes pero fueron claramente minoritarias. La reivindicación de la libertad en el amor, la oposición a la guerra, llamó la atención: “Hagamos al amor y no la guerra”, «Cuanto más hago el amor, más ganas tengo de hacer la revolución”. “Cuanto más hago la revolución, más ganas tengo de hacer el amor». Recuerdo una foto extraordinaria: el abrazo y beso de una chica con su enamorado a través de dos ventanas de una residencia de estudiantes, reivindicando el derecho a visitarse y dejar atrás la prohibición de hacerlo, impuesta por las autoridades universitarias, en armonía con lo que quiere la iglesia.

CINCO. Después de tres semanas la confrontación no podía continuar. Como Paris era una fiesta de ilusiones para cambiar la vida, los partidos y las centrales sindicales no podían contener esa enorme fuerza juvenil y popular, el general De Gaulle -héroe de la resistencia contra los alemanes y presidente de la república en ese momento- sintió el peligro. El sentimiento de los rebeldes se expresaba en la frase «La voluntad general contra la voluntad del general”, un sencillo juego de palabras que mostraba a las fuerzas en conflicto. Las centrales sindicales y los gremios de empresarios se reunieron para tratar de resolver los problemas como si se hubiese tratado de una simple huelga general de reivindicaciones laborales y salariales. Firmaron los acuerdos de Grenelle, entre los que figuraba un aumento de salarios. Esos acuerdos eran una burla, inaceptable para el conjunto de jóvenes rebeldes y para los obreros y sindicalistas que veían la oportunidad extraordinaria de llegar a la revolución. Fue inevitable la división porque el Partido Comunista y la Central General de Trabajadores, CGT, llamaron a levantar la huelga a “aceptar y mejorar los acuerdos de Grenelle”. El general De Gaulle fue a Berlín para lograr el acuerdo del ejército francés para reprimir violentamente el movimiento. Seguro de ese apoyo, disolvió el congreso, llamó a elecciones generales e insultó a los rebeldes llamándoles “chienlit” (suciedad, perrera). El PC y la CGT y otros gremios decidieron levantar la huelga y aceptaron el llamado a las elecciones. Vi en las fábricas de la empresa Renault en Flin, a obreros rompiendo sus carnets de pertenencia a la CGT. Les parecía inadmisible que las direcciones comunistas tradicionales renunciaran a la fuerza ganada en las calles y aceptasen ir a votar. Sabían que ese paso atrás conducía a la derrota. Georges Pompidou, el candidato de De Gaulle, ganó las lecciones de junio. En su razonamiento como guardián del orden mundial defendido por la Unión Soviética, la dirección del PC llegó a la conclusión que el momento no era oportuno para una confrontación con Estados Unidos y Europa. De ese PC que en 1968 tenía casi un cuarto del electorado, quedó, luego, solo una sombra. La frase “Vuelta a la normalidad” sobre el fondo de una manada de corderos, resume la derrota, como el regreso al viejo orden, apelando a la metáfora del rebaño de ovejas y la iglesia, su pastor.

SEIS. Para decir algo sobre el contexto inmediatamente anterior a los acontecimientos del mayo francés de 1960, puedo enumerar los hechos siguientes: a. el grado de politización de los estudiantes universitarios era muy alto por la división francesa frente a la guerra de liberación de Argelia, antigua colonia, una guerra corta (1954-1962) que terminó con la victoria del Frente de Liberación de Argelia; b, la lección anticolonial dejada por la victoria de los vietnamitas sobre el ejército francés luego de la batalla de Dien Bien Phu, en 1974; c, la presencia del Che Guevara, asesinado en Bolivia en 1967, y del vietnamita Ho Chi Min, decisivo en la lucha contra Estados Unidos, como héroes-ejemplo para el mundo; d, la importancia del libro Los condenados de la tierra, de Franz Fanon el martiniqués-francés, psiquiatra negro, publicado en Paris en 1962 con un célebre prólogo a favor, escrito por Jean Paul Sartre, que fue el primer gran libro de denuncia de la colonización y del llamado a la descolonización; e, el surgimiento de un espíritu crítico en la academia francesa para no aceptar las aparentes verdades del marxismo soviético y leer libremente el libro El capital de Marx sin la ceguera de los manuales oficiales; f, la producción de la píldora anticonceptiva.

SIETE. LECCIONES:

  1. El espíritu libertario de ese estallido de rebeldía fue fundamental para que el concepto de libertad se enriquezca y fortalezca, para que el concepto de socialismo asuma la lucha por la libertad al mismo tiempo que la lucha por la justicia. B, La economía y la política dejaron de ser las únicas preocupaciones de los partidos y de los militantes de izquierda; se abrieron las compuertas para volver los ojos sobre el universo afectivo-emocional, sobre la música, el canto, las artes en general, el humor, la risa, la alegría; en otras palabras; fue posible el encuentro de la política con la vida. Es lamentable que estas lecciones no hayan sido asumidas por los militantes ortodoxos de los partidos. Cuando quisieron hacerlo, ya era tarde. C. Sin la rebelión de mayo, sin la píldora anticonceptiva y sin la contribución anarquista y socialista de las primeras mujeres feministas y socialistas como Flora Tristán tal vez no habría sido posible aun el feminismo de nuestro tiempo y su contribución decisiva en la batalla contra las desigualdades y el machismo. D. En el ejercicio de la libertad fue posible descubrir el fondo de diferencia que existe en la sociedad, por eso los derechos delos homosexuales aparecieron en el escenario político. E, La libertad en el amor como hecho histórico produjo una derrota muy grande a la Iglesia Católica, encerrada en su milenaria ceguera. («Dios: sospecho que eres un intelectual de izquierda” escribió algún adolescente cercano a dios; alguien más radical propuso: «Lo sagrado: ahí está el enemigo»).

Queda pendiente otro texto sobre lo que cambió en estos 50 años. Ya sabemos que el pasado no vuelve, sólo se transforma cuando tiende fuerzas para continuar y en medio de ese vaivén surge lo nuevo.

Lima, 11 de mayo 2018

https://www.alainet.org/es/articulo/192965

«Mayo del 68 fue una sorpresa para todo el mundo»

J.P. Dutueil

 28 Julio 2014.- Jean Pierre Dutueil, quien peleara codo con codo con Cohn-Bendit en el mayo parisino, nos cuenta el surgimiento y evolución del levantamiento estudiantil, acontecimiento que sorprendió al mundo entero.

Jean Pierre Dutueil (1944, París), militante anarquista y editor francés. Participa con Daniel Cohn-Bendit en 1968 en la fundación del Movimiento 22 de marzo. Profesor de psicología social en la Universidad de París-Dauphineau a principios de la década de 1970. Entre 1975 y 1976 colabora con Roland Biard y Annie Moreau en el boletín de profesores comunistas libertarios Conformation. Después de unirse a la OCL (Organización Comunista Libertaria) en 1978, se traslado al País Vasco en 1979. Allá crea una imprenta asociativa y las ediciones Acracia en 1980, militando en el movimiento antinuclear y en el movimiento abertzale.

Pregunta.- ¿Qué motivos son los que provocaron la rebelión popular de Mayo del 68? ¿Existía un ambiente de agitación previo?

Respuesta.- Mayo del 68 fue una sorpresa para todo el mundo. Con el tiempo pudimos dar algunas explicaciones y encontrar algunas causas. Entre ellas el crecimiento de una juventud nacida después de la guerra y que sólo podía constatar la contradicción entre el «Estado de paz» proclamado en los medios de comunicación y en la escuela tras la derrota de los nazis, y la realidad: una sucesión de guerras coloniales (Indochina y sobre todo Argelia, guerra con la que convivían). Además una nueva clase obrera, los OS (Obreros llamados «especializados», Ouvriers Spécialisés en francés) casi siempre provinciales y de origen rural y que no estaba enmarcada en ninguna organización sindical y que por lo tanto para luchar debe tomar caminos menos tradicionales (violencias, ocupaciones, secuestros, comités de base, etc.). Para muchos obreros Mayo del 68 empieza en 1966 con las revueltas de Caen, Lorraine, Fougère, Redón o Saint-Nazaire; con un movimiento campesino en plena mutación que redescubre los enfrentamientos con la policía y en la que emergen los análisis de clase, ajena hasta entonces en este sector.

P.- ¿En qué momento la lucha estudiantil conecta con la obrera? ¿Qué aspectos positivos y negativos provocó esa unión?

R.- Hay que precisar que la lucha estudiantil afectó sólo a una minoría de estudiantes. Y es precisamente el hecho de aceptar ser una minoría y de romper con la estrategia sindical, que consiste en querer representar al conjunto de estudiantes, lo que llevó al éxito de los anarquistas en Nanterre. Si hubo una unión de luchas, sólo fue en la calle y en los comités de acción. En las fábricas casi nunca, en la medida en que la burocracia sindical lo controlaba de cerca. Pero no hay que sobrevalorar esta unión ya que en realidad si la lucha estudiantil despertó a una parte de la clase obrera (sobre todo los jóvenes OS, citados anteriormente, y los más mayores quienes conocieron el Frente Popular de 1936 y la Resistencia), los estudiantes como tal no enseñaron nada a los obreros. 

P.- ¿Fueron los comités de acción el motor de la revolución?

R.- Seamos prudentes cuando hablemos de «revolución». En cualquier caso los comités de acción fueron el esqueleto mismo del movimiento y expresaba al mismo tiempo los aspectos más radicales y los más diversos. Conservando la prudencia también aquí, en cuanto a las comparaciones, fueron como los soviéticos en 1917 en Rusia o los consejos de fabricas en Italia en 1920, una expresión organizada nacida al margen de los partidos políticos y de los sindicatos. Lo interesante en los comités de acción es que representan otra forma de expresión y de organización diferente a la de los partidos y los sindicatos tradicionales. Han sido también la expresión de una resistencia replegada cuando el poder, los partidos y los sindicatos retomaron el mando. Pero sobre todo y probablemente lo más importante, han dejado su huella a la decena de luchas que han seguido  hasta ahora. En cada tentativa de lucha, son los comités creados  (de lucha, de huelga, de barrio, de mujeres, antinuclear, etc.)  los que representan una voluntad de la base. Son nuevas formas de organización que veremos durante cuarenta años.

P.- ¿Fue más una revolución cultural que política?

R.- No se puede disociar lo político de lo cultural. La realidad es que después de Mayo algunas fuerzas (la burguesía y l’intelligentsia de la izquierda han querido reducir Mayo del 68 a una simple dimensión cultural (ella misma vaciada de contenido subversivo) borrando el aspecto político para erradicar toda idea de revolución. De este modo la huelga general, las ocupaciones de las fábricas y sobre todo los movimientos obreros que precedieron a Mayo han sido totalmente ignorados por esta misma intelligentsia en los «aniversarios» celebrados. Hubo que esperar hasta 2008, en el cuarenta aniversario, para sacar a la luz el aspecto político y social de Mayo del 68.

P.- La represión, enfrentamientos internos, la falta de apoyo social… ¿Qué consiguió minar y acabar con la revolución?

R.- La revuelta no necesitó estos ataques para disolverse, más que para destruirse. Fue implemente por la falta de perspectivas: el movimiento, no podía ir más allá sin pasar por el trago de dibujar materialmente el contorno de otra sociedad, no solo cultural sino también política y económica. Mas hay que darse cuenta que el viejo eslogan, según el cual los oprimidos no tienen más que sus cadenas que perder, resultante del viejo movimiento obrero, ya no describía la realidad.

Hacia julio y agosto del 68 hubo un «deseo de orden», de » vuelta a la normalidad» por parte de un sector de la población que había, hasta ahora, seguido o fue incluso actor/actriz en el movimiento. Las tentativas de existencia autónomas, como los comités de acción, no tenían ni la fuerza, ni sin duda las ganas en realidad, de convertirse en la fuerza que permitiera seguir hacia otra cosa que el cambio de personal político a la cabeza del Estado.

P.- ¿Qué papel jugó el movimiento libertario en las revueltas? ¿Hubo algo de herencia por parte del exilio español?

R.- De forma colectiva ninguno. Las organizaciones desperdigadas anarquistas como tal no hicieron más que propaganda y aún así a pequeña escala. Sin embargo, individualmente los militantes y otros tantos millones que habían abandonado la militancia y que se despertaron (cómo no hacerlo con tanta «fiesta») se interesaron (en barrios, fábricas, en las calles, problemas específicos, etc.) en las luchas y jugaron un papel no omisible en la voluntad marcada de hacer que el movimiento no se escapara de sus actores. Sabemos que después de la guerra, el exilio español se debatía entre dos actitudes. Una consistía en participar en la lucha de clases; la otra se preparaba a la posible vuelta a España por lo tanto a actuar primero con respecto a la situación como exiliado español. Mayo se posicionó en favor de los primeros. La gran mayoría de los militantes en exilio entre los cuales muchos eran todavía activos profesionalmente se unieron a sus camaradas de clase, tanto de fábricas como de oficina, participando a las ocupaciones y a las manifestaciones.

P.- Desde entonces abunda mucha literatura al respecto, ¿Cuáles dirías que son los lugares comunes que falsamente se han construido -bien de forma idealizada o con la idea de desprestigiarla-en relación a aquella revuelta?

R.- Así que me vengan a la cabeza:

– La sociedad pre-68 hubiera sido una sociedad donde la gente se «estrepitaba» hacia el consumo (Charlotte Rotman, coautrice des Années 68). Puede que sea verdad para una pequeña parte de la población, digamos la pequeña burguesía intelectual de donde proviene de hecho este tipo de análisis pero no del resto. Según esta gente, sería Mayo del 68 quien haría iniciado una crítica del consumismo aunque al contrario, esto empezó antes. Los activistas se reían abiertamente de las publicidades y las manipulaban El sistema de los objetos de Baudrillard data de antes de Mayo como las críticas virulentas emitidas por la Internacional situacionista.

– Los sesentayochistas se volvieron unos chaqueteros y se convirtieron en los dirigentes de la sociedad. ¡Solo podemos aceptar esto excluyendo los 8 o 10 millones de huelguistas de lo que llamamos sesentayochistas! ¿Podemos pretender que 8-10 millones de obreros y empleados se hayan convertido en los jefes de la sociedad? ¡No! Los y las que se sí lo hicieron son los que se encuentran en la vanguardia, en el lado intelectual y por supuesto no es la mayoría.

P.- Daniel Cohn Bendit ha pasado a la historia como uno, sino la principal cabeza visible del movimiento. ¿Crees que trayectorias como la suya han empañado de alguna forma la imagen que se pueda tener de aquel movimiento y fortalecido al sistema?

R.- Ni lo uno ni lo otro. No le podemos poner al mismo nivel que a los Maoístas que se convirtieron en leaders de la prensa, nuevos filósofos o que volvieron a su religión inicial (espiritual o política). La mayoría de ellos han dejado el militantismo para consagrarse a tareas » más nobles» de » curas de opinión». En realidad no han traicionado nada, es un error creer eso siguieron siendo lo que ya eran pero cambiando de costumbres: jefes que quieren seguir siéndolo sirviendo a otros dueños. Cohn-Bendit él, cualquiera que sea el juicio negativo que pueda tener yo sobre sus posturas, ha seguido militando y defendiendo las causas en las cuales ha creido siempre. Y finalmente, ha sido él de nuevo quien ha encarnado el lado más transgresor y festivo del 68, en el imaginario francés.

P.- ¿Qué consecuencias provocó y qué enseñanzas podemos tomar hoy de aquel suceso?

R.- Brevemente, las consecuencias son de dos tipos. Primero, y es lo más conocido, los movimientos que se han desarrollado después contra las opresiones específicas: mujeres, sexualidad, niños, escuela, antimilitarismo… Y segundo, las formas de organización de los movimientos sociales que han cambiado con un debilitamiento de las viejas estructuras sindicales y la emancipación de modelos de organización  tales como las coordinaciones y las asambleas generales abierta a los no sindicados. Se puede decir también que la ruptura entre el pueblo y la élite, que se acentúa lentamente a lo largo de los años hasta convertirse en la principal ruptura, data de entonces.

P.- Cuando en España explosionó en 15M hubo quien lo comparó, salvando las distancias y en su magnitud, con Mayo del 68. ¿Qué opinión te merece esa idea? ¿Vés algún paralelismo?

R.- Pienso que se puede hacer un paralelismo a condición de hablar tanto de las diferencias (es otro periodo de desarrollo del capitalismo)  como de los parecidos. No conozco bien el 15M pero es evidente que se inscribe en el contexto mundial de toma de la palabra de la base de la sociedad fuera de los marcos sindical-político existente. En ese sentido si, se puede hacer un paralelismo con Mayo del 68.

P.- Y en pleno siglo XX los problemas de ayer continúan y se agudizan cada vez más, ¿Cómo combatimos? ¿Deberíamos explorar nuevas vías de lucha o a estas alturas está ya todo inventado?

R.- Las estrategias no se inventan a priori, no en el absoluto, ni en las mentes de los intelectuales aunque sean militantes. Son fruto de la prácticas colectivas que nadie controla en realidad, ¡Y menos mal! Es por esto que lo esencial me parece ser a la vez priorizar lo colectivo y de atreverse a hacer colectivamente lo que tenemos ganas de hacer, sin esperar a que una mayoría quiera darnos su aprobación. Existir como minoría activa y abierta al exterior,  y dialogar siempre con el resto de la sociedad. Explicarse siempre, claro, dejar de masturbarse con las grandes fórmulas mágicas siempre más radicales, pero no hay que esperar a que las explicaciones hayan convencido para actuar.

P.- ¿Es el Frente Nacional (FN) una vieja amenaza del pasado? ¿Cómo se ha llegado a esta situación?

R.- El Frente Nacional se ha dejado llevar siempre por bases bautismales por dos «grandes» de la política francesa: El partido gaullista y el partido socialista que han tenido, tanto el uno como el otro, interés, en momentos diferentes, a que naciera una fuerza que permitiera denunciar al otro como «haciendo el paripé». Pero su criatura se ha hecho autónoma con un trasfondo que siempre ha existido en Francia a lo largo de la Historia, bajo diferentes apelaciones, y que representa a groso modo un 20% de la población (boulangisme, antidreyfusards, les Ligues como la acción francesa monárquicos antes de la Segunda Guerra mundial y después el Poujadismo, OAS, la derecha más conservadora de del gaullismo, el Frente Nacional. Con un trasfondo más o menos racista y antisemita.   Digamos que el FN puede servir de salvavidas en caso de derrumbamiento de los partidos tradicionales y del aumento de las luchas sociales. Pero esto no cambiará gran cosa. Igual que los dirigentes izquierdistas de 68 o los de la lucha armada en América Latina que acceden al poder, serán más neutrales y realistas una vez tomen el control….Harán lo que el Capital necesite.

I. Nistal Traducción: Elisa Calvo Periódico CNT nº 413 – Julio 2014 http://www.cnt.es/noticias/mayo-del-68-fue-una-sorpresa-para-todo-el-mundohttps://www.portaloaca.com/opinion/9231-mayo-del-68-fue-una-sorpresa-para-todo-el-mundo.html

39.18.-CUANDO LA NUEVA IZQUIERDA SE ENCONTRÓ CON MARX – Dick Howard

En los años 60 del siglo XX, una nueva izquierda releyó a Marx por fuera del dogmatismo de los manuales y fijó su atención en sus escritos de juventud. Esos años «intensos» tuvieron expresiones diversas, entre ellas las nuevas izquierdas en Estados Unidos, al calor de las luchas por los derechos civiles; las de Francia, del mayo 68 e influidas por los movimientos tercermundistas; y las de Alemania, que revisitaron los textos filosóficos fundacionales.

Nota: una primera versión de este artículo fue publicada en alemán con el título «Telos. Wanderwege der Neuen Linken» en Zeitschrift für Ideengeschichte, 2017. Traducción del inglés de María Alejandra Cucchi.

A mediados de la década de 1960, mientras la Guerra Fría parecía haberse congelado, el espíritu de una «nueva izquierda» comenzaba a surgir en Occidente. Si bien estaba animado por los acontecimientos producidos en el Tercer Mundo, el común denominador era la idea de que la obra de Karl Marx, a menudo mal comprendida (o mal empleada), ofrecía una teoría capaz de explicar el descontento con el presente y de ofrecer una guía para la acción futura. A la vez crítico y político, este sentimiento se veía alentado por la publicación de los escritos del joven Marx, así como por los de teóricos y activistas políticos heterodoxos cuyos trabajos habían sido silenciados por los partidos comunistas bajo la hegemonía soviética. Estas teorías representaban una «dimensión desconocida»1 que era objeto de debates intensos en la década de 1960, pero a fin de cuentas demostraron ser incapaces de dar el sustento necesario a la Nueva Izquierda. Mientras tanto, el «viejo topo» se mudó al Este, donde el movimiento multifacético de la sociedad civil contra el Estado represivo condujo finalmente a la caída del comunismo.

  Septiembre – Octubre 2018.- También en este caso el espíritu crítico era demasiado débil, las necesidades económicas pesaban mucho y creció el espíritu utópico. Como en la década de 1960, Marx puede sugerir una razón para perseverar, si no una receta para el éxito. En la nota preliminar a su tesis doctoral, el pensador alemán justificó su negación a ceder frente a las condiciones existentes invocando el ejemplo de Temístocles, quien «amenazada Atenas por la destrucción, movió a los atenienses a abandonar la ciudad, para crear una nueva Atenas en el mar, en otro elemento»2. Esto no anticipa el giro de Marx hacia la economía política. Al igual que la Nueva Izquierda, Marx estaba intentando formular la crítica de un presente «más que despreciable» manteniendo la perspectiva de un futuro político abierto.

Me apoyaré en este ideal de la Nueva Izquierda para conceptualizar la unidad subyacente a las diversas experiencias políticas en el último medio siglo. El espectro de Marx es una presencia recurrente en esos «puntos nodales» en los que el imperativo a moverse hacia «otro elemento» se vuelve patente. Se trata de momentos en los que el espíritu que ha animado un movimiento ya no puede avanzar; enfrenta nuevos obstáculos, que pueden haberse autogenerado. Analizaré el desarrollo de la Nueva Izquierda en Estados Unidos, Francia y Alemania occidental desde la perspectiva de un participante, mientras se trataba de articular lo que llamo la «dimensión desconocida» del proyecto teórico de Marx.

INICIOS INOCENTES

Mientras se extendía el movimiento por los derechos civiles y se mezclaba con las protestas contra la Guerra de Vietnam, fue necesario proponer una teoría política para explicar tanto las condiciones contra las que se dirigía la protesta como los proyectos y objetivos futuros del movimiento. Este doble imperativo, analizar críticamente el presente y abrir al mismo tiempo un horizonte de futuro, no podía ser cubierto mediante una única disciplina académica, como la sociología o la economía; el análisis crítico del presente en conjunción con una reflexión normativa sobre las posibilidades positivas latentes en él siempre ha sido el dominio de la filosofía política.

La hegemonía de la filosofía analítica en la mayoría de los principales departamentos de filosofía llevaba a descalificar las inquietudes relacionadas con la historia o la política como especulativas3. Era (apenas) legítimo apelar al voluntarismo existencialista de Jean-Paul Sartre; pero su demostración de que el marxismo es «el horizonte insuperable de nuestros tiempos», elaborada en las más de 800 páginas de su Crítica de la razón dialéctica (1960), no se tradujo al inglés hasta 1976. Era más aceptable volcarse al concepto fenomenológico de mundo de la vida (y a la experiencia vivida como «horizonte») en Edmund Husserl o Martin Heidegger, aunque el segundo había sido desacreditado políticamente y solo se había traducido el primer volumen de las Ideas de Husserl. Si bien estaban interesados, la mayoría de los norteamericanos carecía de las habilidades lingüísticas para seguir ese sendero.

El marxismo, bajo las formas adulteradas del materialismo dialéctico, no era una alternativa política o filosófica seria. Tras los estragos del maccarthismo, no hubo mercado político para eso. En el verano de 1965, le compré mis primeros ejemplares de El capital a un anciano comunista de San Antonio que solía ir en automóvil a la Universidad de Texas en Austin con el baúl lleno de libros publicados por la editorial Progreso de Moscú. El control partidario de Marx también estaba asegurado por la filial estadounidense, International Publishers, que en la Navidad de 1970 me entrevistó para traducir textos del joven Marx. Cuando sugerí que evidentemente incluiría un aparato crítico con notas explicativas del traductor, la reunión llegó a su fin4.

Quedaba una opción; nuestra Nueva Izquierda no era la primera nueva izquierda; la sociedad estadounidense no siempre fue una sociedad de statu quo. Esta intuición dio origen al movimiento de la «historia desde abajo», practicada desde las páginas de la revista Radical America. Aunque la iniciativa (dirigida por Paul Buhle) provenía de historiadores, las páginas de esta publicación mimeografiada también estaban abiertas a la teoría filosófica y crítica. El joven Marx encontró allí un lugar, al igual que varios teóricos franceses contemporáneos5.

De las publicaciones teóricas políticamente comprometidas que florecieron a fines de la década de 1960, la más provocativa fue Telos. Luego de dos números como «publicación oficial bianual de la Asociación de Graduados en Filosofía» de Buffalo, la revista se definió como «definitivamente fuera de la corriente tradicional» en los números 3 a 5 (primavera de 1969-primavera de 1970); un año más tarde, más modestamente, fue una «publicación trimestral interdisciplinaria internacional», pero sus editores radicales definieron su posición en los números 10 y 12 (invierno de 1971 y verano de 1972) como «revolucionaria» en lugar de simplemente «radical». Las etiquetas no son importantes; lo crucial era el hecho de que la revista siguiera siendo firmemente internacional. Su historia estaba marcada por el desacuerdo, el disenso y las rupturas, cada una justificada apelando a las implicancias prácticas de las elecciones teóricas6.

Las cuestiones intelectuales, políticas y personales separaban tanto como unían a los editores. En mi caso particular, me integré al comité editorial en el número 6 (que contenía, entre otras cosas, ensayos de Tran Duc Thao sobre la dialéctica hegeliana; de Maurice Merleau-Ponty sobre marxismo occidental; de Georg Lukács sobre dialéctica del trabajo y de Ágnes Heller sobre la teoría marxista de la revolución7). En este volumen los editores transitaban un viaje de iniciación que había comenzado con dos números consagrados a los trabajos censurados de Lukács (números 10 y 11, 1971-1972). Cuando hoy miro los viejos volúmenes, me asombra la amplitud y la profundidad de sus temas. Aquí se encuentra la yuxtaposición de una arqueología del marxismo crítico con la preocupación por el debate político francés (André Gorz y Serge Mallet, el revival hegeliano frente al desafío del estructuralismo), así como lecturas críticas de los intentos de revivir el marxismo crítico en Europa del Este (por ejemplo, la Escuela de Budapest, el filósofo de Praga Karel Kosik, T.W. Adorno y Ernst Bloch, los filósofos yugoslavos prohibidos de Praxis y el impenitente Karl Korsch).

La diversidad de las contribuciones refleja la ávida curiosidad de los autores. Por ejemplo, la traducción de un breve obituario de Adorno tomado del Frankfurter Rundschau y escrito por su discípulo rebelde, Hans-Jürgen Krahl, es un signo de esta avidez. Pero la apertura entusiasta y el espíritu crítico y libre no duraron. Dejé oficialmente Telos en el verano de 1978, después de varias disidencias desde 1974. Durante los primeros años de la revista, proseguía la Guerra de Vietnam, así como la oposición a esta lucha sin sentido. La rápida autoiniciación en las variantes de la teoría marxista y en las sutilezas de su práctica parecía aún más urgente; al trabajar con textos en francés y alemán y producir traducciones y comentarios sobre ellos, los editores habían permanecido «definitivamente fuera de la corriente tradicional». Sin embargo, surgió un problema a partir de la identificación de la teoría de Marx como la clave para una revolución que parecía más apremiante a medida que la guerra continuaba y la represión crecía en el país.

A esta debía oponérsele resistencia desde todos los frentes, incluyendo el teórico8. Una expresión de este dogmatismo fue que los editores se mostraban reticentes a publicar ensayos de Claude Lefort y Cornelius Castoriadis; las críticas explícitas a Marx de estos autores eran demasiado difíciles de aceptar. Para entonces, la revista se había convertido en lo que yo llamaba un «meta» foro. Publicaba críticas o reseñas de los representantes heterodoxos de la «dimensión desconocida» cuyo aura había atraído a los editores originales al proyecto, pero que ya no se encontraban «definitivamente fuera» del establishment.

La motivación que me había acercado originalmente a Telos me llevó a regresar en 1983. La revista había comenzado a publicar ensayos originales y traducciones de autores de Europa oriental, donde el desafío del sindicato polaco Solidaridad al Estado totalitario se difundía a través de intelectuales opositores en Hungría y otros lugares. Telos se benefició con la presencia en Nueva York de dos estudiantes húngaros de Lukács, Ágnes Heller y Ferenc Feher. También había gran entusiasmo en Occidente, a medida que la idea de la autonomía de la sociedad civil comenzaba a arraigarse.

Esto parecía confirmar mucho de lo que Lefort y Castoriadis habían afirmado, y Telos había publicado ensayos de ambos autores en el aniversario de la revolución húngara en el otoño de 1976. No parecía el momento apropiado para una nueva gran teoría; resultaba más pertinente tratar de entender la novedad de movimientos totalmente inesperados, primero en Europa del Este y (con suerte) después en Occidente9.

De hecho, pronto pasé a ser parte de una modesta minoría de editores; los defensores de la gran teoría fueron pasando a primer plano. Volví a abandonar la revista en 1987. No me sorprendió descubrir que el número siguiente a mi partida se centraba en la obra de Carl Schmitt. Al igual que Lefort y Castoriadis, yo distinguía entre «lo político», que define el marco dentro del cual la «política» puede darse, y la política en sí misma. Ya en 1974 había publicado un artículo con el título «Una política en busca de lo político», y una década más tarde, en el contexto de la emergencia de la sociedad civil en Europa del Este, escribí sobre «El retorno de lo político» y en el mismo año propuse «Una teoría política para el marxismo»10. Pero mi concepción de «lo político» difería en forma radical de la variante conservadora-decisionista de Schmitt que terminó por dominar la revista.

LA FRENCH CONNECTION

Había otra opción disponible para los potenciales miembros de la Nueva Izquierda en la década de 1960: Francia. Allí el Partido Comunista había ganado una cuarta parte de los votos en los años de la posguerra, lo que parecía probar la legitimidad cultural de una variedad del discurso marxista. Es más, era el hogar de los críticos de Marx que se consideraban de izquierda, muchos de los cuales eran filósofos. El más famoso era el «existencialista» Jean-Paul Sartre (su gesto de rechazar el Premio Nobel de Literatura en 1964 porque habría sido percibido como una aceptación de los valores «burgueses» entusiasmó a muchos jóvenes iconoclastas)11. Un estadounidense tenía una razón más para elegir Francia: su tradición revolucionaria apelaba a la igualdad, mientras que la tradición norteamericana de 1776 ponía énfasis en la libertad individual. En verdad, el movimiento por los derechos civiles estaba reclamando protección sobre todo para los derechos individuales. Esa elección no era un error táctico, pero tenía que ser entendida como solo la primera etapa hacia el cambio revolucionario.

Francia, entre 1966 y 1968, ofrecía al mismo tiempo una iniciación a Marx y una crítica del marxismo. En la Fête de l’Humanité que celebraba anualmente el Partido Comunista me negaron el ingreso gratuito, aunque fuera un camarada que vivía de una beca. Aquellos que concurrían a reuniones trotskistas (más pequeñas y semipúblicas) tenían que inscribirse bajo un seudónimo, lo que incrementaba la emoción y el sentido de exclusividad12.

La justificación teórica de esta práctica era que la revolución podía llegar en cualquier momento, y que sin un liderazgo organizado y muy capacitado que dirigiera a la clase trabajadora, esta podría fracasar, ser traicionada o deformada (como se decía que había sido el caso en la Unión Soviética). El punto quedaba claro: la teoría era necesaria. Me mudé al campus de Nanterre, donde pasaba buena parte del día leyendo El capital, mientras veía cómo un humo amarillo desagradable emergía de las casuchas de chapa de los barrios vecinos.

Estas lecciones no podían aprenderse en los libros. El desafío principal era identificar a la clase trabajadora que, se suponía, iba a ser agente de la revolución13. ¿Había generado la economía capitalista una «nueva clase trabajadora», como muchos teóricos que yo identificaba como de la Nueva Izquierda sostenían? Entre ellos estaba Serge Mallet, cuyo análisis La nouvelle classe ouvrière apareció en 1963; André Gorz publicó Stratégie ouvrière et néo-capitalism en 196414; y Daniel Mothé publicó Militant chez Renault en 196515. Mallet había sido funcionario del Partido Comunista; luego de que dejara el partido por la incapacidad de este de entender el nuevo régimen gaulista, su investigación se financió en parte con el apoyo de Jean-Paul Sartre.

Gorz era periodista en la revista semanal Le Nouvel Observateur, autor de un análisis existencialista de la alienación en El traidor y miembro del comité editorial de la revista de Sartre, Les Temps Modernes16. Mothé, a quien llegué a conocer en la publicación Esprit, era operador de línea de ensamblaje en la planta de Renault en Billancourt y miembro del grupo Socialismo o Barbarie; insistía en que los trabajadores tenían la capacidad de organizarse sin necesidad de que un partido político les mostrara el camino. Lo que tenían en común Mallet, Gorz y Mothé era un buen ojo para detectar lo nuevo. Huelga decir que los tres fueron participantes entusiastas en los «acontecimientos» de Mayo de 1968.

He seguido los usos franceses al hablar de Mayo de 1968 en términos de «acontecimiento». Lo que se cristalizó en el Movimiento 22 de Marzo en Nanterre antes de esparcirse e irradiarse a toda Francia (y el extranjero) tenía poco que ver con Marx. En retrospectiva, los perdedores de la izquierda eran los marxistas: los maoístas, que insistían en que la verdadera revolución no podía ser dirigida por estudiantes –mostrando coherencia lógica, sus seguidores ignoraban los campus universitarios y en cambio iban a los barrios de la clase trabajadora, donde no encontraban eco–; y el Partido Comunista (con sus sindicatos), que hacía todo lo posible por contener un movimiento inesperado que no podía dominar. Por mi parte, en Nanterre, mientras participaba en las reuniones en los campus previas a los acontecimientos de Mayo, tenía la sensación de estar otra vez en las reuniones de la Nueva Izquierda de eeuu. Era como si los estudiantes sobrepolitizados que se arengaban mutuamente sobre la necesidad de apoyar a los «campesinos y trabajadores de x» y no a los «trabajadores y campesinos de x» ahora hablaran en inglés17. Había venido a Francia a encontrar una teoría que pudiera darle sentido político a mi experiencia de la Nueva Izquierda, no a repetirla en otra lengua.

Una primera reflexión después de la experiencia de Mayo del 68 me condujo nuevamente a Marx. ¿Cuál era la relación entre las exploraciones filosóficas del joven hegeliano cuyo análisis del capitalismo exploraba las diversas ramificaciones de la alienación (como Entfremdung y como Entäusserung) y el autor de El capital, cuyos tres gruesos tomos que demostraban las contradicciones internas y la necesaria desintegración del capitalismo había estado estudiando en la residencia estudiantil de Nanterre?

El fluir del espíritu de Mayo parecía dar peso a los argumentos estructuralistas de Louis Althusser, quien marcó con claridad los límites entre la obra «científica» de Marx y las exploraciones filosóficas de su juventud. La publicación simultánea en 1965 de La revolución teórica de Marx y los dos volúmenes en colaboración de Para leer El capital parecían ofrecer una base material para la experiencia de la Nueva Izquierda que había venido a buscar a Francia. Sin embargo, la mayoría no se dio cuenta entonces del precio político que habría que pagar18. La enunciación universal de la ideología en nombre de la «ciencia» no dejaba lugar para la subjetividad característica de la Nueva Izquierda o el movimiento de Mayo; el resultado eliminaba el polo de negatividad característico de la dialéctica19.

Otras preguntas que surgieron de la experiencia de Mayo del 68 me condujeron nuevamente hacia el marxismo existencial de Sartre. En la i Conferencia Internacional de Telos, en octubre de 1970, propuse un análisis sobre existencialismo y marxismo20. Lo que me llevó a este tema fue un delgado volumen titulado Ces idées qui ont ébranlé la France. Nanterre Novembre 1967-juin 196821. Su autor utiliza las categorías desarrolladas en la Crítica de la razón dialéctica de Sartre para reconstruir el tumultuoso surgimiento en un campus de una revuelta que «sacudió a la nación». Concluye con una nota de optimismo pesimista.

Sartre había intentado explicar la transformación de las relaciones externas u objetivas de «serialidad» pasiva mediante un movimiento que creaba una «fusión en grupo» a través de la cual los participantes pasivos alienados se vuelven por un momento miembros activos. Pero el grupo fusionado es inestable por su propia naturaleza existencial; es necesario buscar los medios para conservar su unidad.

En este punto, el marxismo existencial choca con el marxismo del Partido Comunista. Sartre introduce primero la idea de un «juramento» por el cual el grupo fusionado se compromete, pero sus intenciones existenciales chocan con la dura realidad de la «escasez», lo que Sartre también llama lo «práctico inerte». El juramento debe ser entonces impuesto, en última instancia, mediante el Terror ejercido por un líder que funciona como un «tercero totalizador» externo, lo que a veces recuerda a Stalin y otras veces al Partido Comunista. La inquietante implicancia política del intento de unir existencialismo y marxismo puede ser una de las razones por las que Sartre nunca completó el prometido segundo volumen de la Crítica.

LA VÍA ALEMANA: DE LA FENOMENOLOGÍA A LA TEORÍA CRÍTICA

Los reflejos políticos similares entre los miembros de la Nueva Izquierda no impedían que existieran diferencias en sus antecedentes históricos y culturales. A diferencia de sus homólogos estadounidenses, los alemanes tenían acceso a las obras en idioma original22, lo cual podía conducir a debates escolásticos sobre la interpretación de los textos o a afirmaciones dogmáticas de superioridad en relación con los simples militantes. En ambos casos, la atención se desviaba de la creatividad de las intervenciones prácticas que estaban transformando rápidamente el «mandarinato» que había sobrevivido a la caída del nazismo en las zonas de confort de la universidad.

La Nueva Izquierda alemana era más aficionada a los libros que su prima estadounidense. También se preocupaba más por el pasado. No solo tenía a Marx: tenía de regreso a los exiliados antifascistas que habían resistido la tentación de dos totalitarismos. En el caso de la Escuela de Fráncfort, cuando Max Horkheimer y Theodor Adorno regresaron a Alemania, ya no se identificaban como teóricos críticos en la tradición marxiana. Se negaron a volver a publicar los volúmenes anuales de la Zeitschrift für Sozialforschung [Revista de Investigación Social] publicados entre 1932 y 1941.

Horkheimer se convirtió en una figura académica en la universidad, mientras que Adorno se hizo ampliamente conocido por sus intervenciones culturales y críticas en la radio. Pero su reputación radical los precedía. Los estudiantes de izquierda comenzaron a publicar ediciones pirateadas, fotocopias de los textos originales encuadernadas en papel barato, en general con cubiertas rojas, en el estilo de Samizdat.

Ya sea que sus libros trataran sobre Marx o sobre la Escuela de Fráncfort, la Nueva Izquierda alemana era una generación de lectores. En realidad lo eran todas las Nuevas Izquierdas. Pero una característica que distinguía a los alemanes era la idea de un mundo de la vida (Lebenswelt) que debe ser protegido de la instrumentalización por el «sistema». La negación a tratar como un medio lo que debería ser un fin en sí mismo, ya sea la dominación capitalista o la ciencia adquirida al costo de la propia humanidad, es una tradición que se remonta al Iluminismo alemán y a Kant.

 En su versión más pesimista, Adorno y Horkheimer construyeron una «dialéctica de la Ilustración» histórica y ontológica, que surge cuando la razón se vuelve sobre sí misma y se impone la irracionalidad, como había ocurrido en 1933. Horkheimer había escrito una interpretación un poco menos fatalista, una versión más política, en El eclipse de la razón (1947). La edición alemana publicada 20 años más tarde, Zur kritik der instrumentellen Vernunft, tenía el doble de tamaño. Su ensayo final, de 1965, reafirma los objetivos de la teoría crítica –la crítica del orden existente–, con la salvedad de que las «amenazas a la libertad», que son el tema de su texto, han cambiado.

Los nuevos radicales alemanes no solo querían criticar el mundo existente, también querían cambiarlo. En busca de su propio camino, intentaron regresar a los orígenes de la teoría crítica. Leyeron el innovador ensayo de Horkheimer Teoría tradicional y teoría crítica y –luego de haber leído El hombre unidimensional de Herbert Marcusesiguieron con entusiasmo el intercambio entre Horkheimer y Marcuse llamado «Filosofía y teoría crítica»23. Retrocedieron aún más en el tiempo, hasta Marx, en particular el joven Marx. Lo que encontraron le dio un sentido aún más profundo a la teoría crítica.

Los que completaron su lectura deben haberse sorprendido en particular por dos pasajes. El primero, en la carta a Arnold Ruge (1843), que introducía los Deutsch-Französischen Jahrbücher, insiste en que No nos enfrentamos al mundo en actitud doctrinaria con un nuevo principio: ¡Esta es la verdad, arrodíllense ante ella! Desarrollamos nuevos principios para el mundo sobre la base de los propios principios del mundo. No le decimos al mundo: «Termina con tus luchas, pues son estúpidas; te daremos la verdadera consigna de lucha». Nos limitamos a mostrarle al mundo por qué está luchando en verdad, y la conciencia es algo que tiene que adquirir, aunque no quiera.

Esta es una formulación directa de la idea de la crítica inmanente. Sin embargo, no era suficiente por sí misma. Marx pasa a aplicar su teoría crítica en su introducción a la Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel. Comienza diciendo: «el hombre no es un ser abstracto, agazapado fuera del mundo real; el hombre es el mundo del hombre: Estado, sociedad». La tarea de la crítica inmanente es «obligar a estas relaciones petrificadas a entrar en danza cantándoles su propia melodía»; dicho de otro modo, revelar el mundo vivido bajo el sistema instrumental del capitalismo.

 A medida que el análisis se vuelve más concreto, por etapas inmanentes, el «hombre» del que Marx partió se convierte en el «proletariado». En esta encarnación, el «mundo del hombre» es un objeto producido por algún tipo de sociedad autorreflexiva; sin embargo, sigue siendo un sujeto siempre capaz de praxis y comprensión, ¡de hacer una revolución!

El problema de la Nueva Izquierda era que el proletariado conceptualizado por Marx ya no existía. Eso parecía dejar dos opciones para una visión revolucionaria de la crítica inmanente. La primera perseguiría el proyecto en el terreno de la cultura, que había sido establecido por Adorno y por el cada vez más popular Walter Benjamin. Los elementos de esta opción han sido recientemente descriptos en el estudio de Philipp Felsch Der lange Sommer der Theorie. Geschichte einer Revolte, 1960-1990, que reconstruye la introducción de la teoría francesa de la deconstrucción en Alemania por parte de la editorial Merve24. La mayor parte de esta historia ocurre fuera del marco del presente relato. No obstante, un dato trivial que él cita al comienzo apunta a la segunda opción para una izquierda radical.

El fundador de las Brigadas Rojas, Andreas Baader, se había convertido en un voraz consumidor de los trabajos de Marx, Marcuse y Wilhelm Reich; tras su muerte, se encontraron casi 400 volúmenes en su celda. Baader representó una versión extrema de la otra opción para la Nueva Izquierda: una apuesta por la acción que sostenía ser una praxis que hacía a su manera lo que Marx había defendido para la teoría crítica.

 Aunque los activistas pensaban que podrían «obligar a las relaciones petrificadas a entrar en danza cantándoles su propia melodía», su canción oponía su propia violencia a la de una sociedad injusta. Es verdad que 1968 fue el año que vio los acontecimientos del Mayo francés, seguidos de la violencia policial en la convención del Partido Demócrata en Chicago, la Guerra de Vietnam y la represión de la Primavera de Praga.

La facción de la praxis argumentaba que, al provocar la violencia estatal, sus acciones obligaban a la clase gobernante a revelar el puño de hierro bajo el guante de terciopelo. Esta opción superficial y antipolítica fue denunciada como «fascismo de izquierda» por el heredero de la Escuela de Fráncfort, Jürgen Habermas, en una asamblea de 2.000 activistas el 2 de junio de 1968. Aunque más tarde admitió que había sido una mala elección de palabras, el argumento de Habermas era revelador25.

Con el giro hacia la violencia, la «edad de la inocencia» de la Nueva Izquierda llegó a su fin. La búsqueda de una «dimensión desconocida» continuó, aunque ya no se consideraba a Marx como su origen. En Francia, a mediados de la década de 1970, en una suerte de gesto de expiación por las ortodoxias del pasado, el antitotalitarismo se convirtió en una inspiración para los antiguos integrantes de la Nueva Izquierda. En Europa del Este, el antitotalitarismo se volvió una realidad práctica: en 1989 cayó el Muro de Berlín y en 1991 desapareció la Unión Soviética. A muchos les pareció que una nueva Nueva Izquierda podría tomar forma alrededor del concepto de «sociedad civil», familiar para los herederos de la Nueva Izquierda que habían leído al joven Marx. Quienes lo adoptaron no prestaron suficiente atención al origen del concepto en Hegel, quien consideraba a la sociedad civil solo como una cierta forma de mediación entre la inmediatez de la vida familiar y la universalidad del Estado político. Una sociedad civil autónoma no puede permanecer independiente. La renovación política de las mediaciones que Hegel llamaba familia y Estado permanece hoy como la «dimensión desconocida» que podría animar a una nueva Nueva Izquierda. Marx bien puede seguir brindándonos su ayuda en nuestra búsqueda contemporánea de lo que él llamó un «nuevo continente».

  • V. la colección de ensayos que coedité con Karl E. Klarey: The Unknown Dimension: European Marxism since Lenin, Basic Books, Nueva York, 1972. El subtítulo aclara nuestra intención política.
  • K. Marx: «Cuadernos sobre la filosofía epicúrea, estoica y escéptica» en Escritos de juventud, en K. Marx y Friedrich Engels: Obras fundamentales I, FCE, Ciudad de México, 1982, p. 131.
  • Teoría de la justicia, el libro de John Rawls publicado en 1971, no juega ningún papel en la historia que estoy contando. Respecto a los británicos, la existencia de una tradición sindical todavía vital ayuda a explicar la persistencia de una orientación más o menos marxista entre la izquierda.
  • Curiosamente, solo unos años más tarde, en 1972, la tradicional editorial Doubleday publicó una recopilación de 450 páginas de The Essential Stalin: Major Theoretical Writings, 1905-1952, editada por Bruce Franklin. V. la irónica revisión crítica publicada por Paul Breines en Telos No 15, primavera de 1973.
  • V. «French New Working Class Theory» en Radical Americavol. iii No 2, 5/1969 y «Genetic Economics vs. Dialectical Materialism» en Radical America vol. iii No 4, 8/1969. Mi edición de Selected Political Writings of Rosa Luxemburg (Monthly Review Press, Nueva York, 1971) fue designado «A Radical America Book».
  • Robert Zwarg publicó recientemente un estudio lúcido, con gran riqueza de detalles y una argumentación crítica, Die Kritische Theorie in Amerika. Das Nachleben einer Tradition(Vandenhoeck & Ruprecht, Gotinga, 2017). Zwarg usa el desarrollo de Telos y New German Critique para seguir la sobrevida de la tradición de la teoría crítica de Fráncfort. En el curso de su presentación, también ofrece un relato generoso del desarrollo de Radical America.
  • Las 364 páginas de este número también incluían mi artículo «On Marx’s Critical Theory», que a partir de «Resultados inmediatos del proceso de producción», el texto de Marx publicado poco antes, demostraba una continuidad entre el análisis social del joven Marx y el trabajo del economista político maduro. Como lo intuía Rosa Luxemburgo (cuya obra estaba editando en ese momento), el capitalismo y sus contradicciones solo podían ser entendidos como un sistema de reproducción social.
  • Tuve una primera experiencia del problema de la ortodoxia en una conferencia sobre Rosa Luxemburgo desarrollada en Italia en 1973. Yo había preguntado cómo podía ser la más innovadora de las activistas marxistas y aun así la más dogmática de las defensoras de los textos de Marx (por ejemplo, contra el revisionismo de Bernstein). Al día siguiente, se produjo el golpe de Estado en Chile contra Salvador Allende. Instantáneamente, me convertí en persona non grata. Una versión de ese trabajo se encuentra en Telos No 18, «Rethinking Rosa Luxemburg». Otro ejemplo de este tipo de presión se ve en el artículo de Trent Schroyer: «The Dialectical Foundations of Critical Theory» en Telos No 12. Ya a la defensiva, el autor comienza: «A pesar de la denigración de la izquierda y para horror de la academia, Jürgen Habermas sigue siendo marxista».
  • Una síntesis de gran alcance que me resultó convincente fue publicada en 1992 por dos editores cuya contribución a Telos había sido muy significativa en el pasado, Jean L. Cohen y Andrew Arato, en Civil Society and Political Theory (mit Press, Cambridge, 1992). Tanto Cohen y Arato como Heller y Feher dejaron finalmente Telos a comienzos de la década de 1990, cuando fueron incapaces de superar a los grandes teóricos schmittianos.
  • V. «A Politics in Search of the Political» en Theory and SocietyNo 1, 1974, pp. 271-306; «The Return of the Political» en Thesis Eleven No 8, 1984, pp. 77-91; y «A Political Theory for Marxism» en New Political Science Nº 13, invierno de 1984, pp. 5-26.
  • V. su declaración de rechazo, republicada en The New York Review of Books, 17/12/1964, www.nybooks.com/articles/1964/12/17/sartre-on-the-nobel-prize/.
  • Mi antitotalitarismo estaba influenciado por el tiempo pasado con estudiantes disidentes de Praga durante los veranos de 1967 y 1968. Más tarde usé mi seudónimo cuando publiqué un artículo sobre los estudiantes disidentes checoslovacos que se basaba en información que podría haber dañado a algunos amigos que estaban allí. V. «Czech-Mating Stalinism» en Commonweal, 17/5/1968.
  • Yo había leído en uno de los pocos libros sobre Marx que estaban disponibles, The Marxists, de C. Wright Mills (Penguin Books, Nueva York, 1962), que el problema crucial para un marxista contemporáneo sería definir lo que podría significar la «clase trabajadora» en las sociedades contemporáneas.
  • Estrategia obrera y neocapitalismo, Era, Ciudad de México, 1969.
  • Los tres libros fueron publicados por Éditions du Seuil. Trato las teorías de Mallet y Gorz en The Unknown Dimension, cit.
  • La idea de Gorz de una «nueva izquierda» difería de mi propia vaga idea; la suya estaba profundamente influenciada por los teóricos italianos del sindicalismo de la época. Cuando nos hicimos buenos amigos, me contó que había sido el editor quien se había rehusado a publicar mi ensayo sobre la Nueva Izquierda norteamericana en Les Temps Modernes, aunque el artículo había sido aceptado por su colega Claude Lanzmann.
  • Según supe después, se trataba de discusiones entre maoístas y trotskistas. En ese momento, ni mi conocimiento de francés ni mi comprensión de la escolástica marxista eran suficientes para entender la distinción. A comienzos de junio escribí una crónica de los acontecimientos de mayo que fue enviada por correo privado (la oficina de correo estaba cerrada) al periódico Viet Report. No sé si llegó, y el amigo que tomó prestada una copia en papel carbónico nunca la devolvió.
  • Fui parte de la audiencia desbordante de la conferencia de Althusser «Lenin y la filosofía» en la Sociedad Francesa de Filosofía, el 24 de febrero. Althusser, que todavía era miembro del partido, podía apelar a la ciencia de estructuras para criticar las formas de «ideología» que no eran compatibles con los puntos de vista dominantes en el partido.
  • Traté de evitar este punto muerto en mi tesis doctoral revisadaThe Development of the Marxian Dialectic [El desarrollo de la dialéctica marxiana]. El calificativo «marxiano» (en lugar de «marxista») apuntaba a mostrar que este giro hacia la economía política se basaba en la elaboración dialéctica de las ideas filosóficas juveniles de Marx.
  • «Existencialism and Marxism» en Towards a New Marxism(Telos Press, St. Louis, 1973). Esta publicación era sin dudas señal de la confianza de Telos, más que de la imposibilidad de una edición comercial. Del mismo modo, yo editaría mi primer trabajo en pequeñas publicaciones de izquierda «fuera de la corriente tradicional».
  • El volumen se publicó bajo el seudónimo de Epistémon (Fayard, París, 1968). Su autor fue Didier Anzieu, psicoanalista y profesor de psicología en Nanterre.
  • De hecho, la edición proveniente de Alemania oriental, que estaba disponible en general y era económica (Marx Engels Werke, comúnmente llamada «die blaue Bänder», los tomos azules) no incluía muchos de los trabajos filosóficos tempranos del joven Marx. Estos se podían encontrar en los Frühe Schriften, publicados por Cotta en 1962.
  • Los tres ensayos aparecieron en el volumen 6 de Zeitschrift für Sozialforschung(1937), publicado en París por la Librairie Félix Alcan en 1938.
  • C.H.Beck, Múnich, 2015.
  • Analizo los textos estrictamente políticos de Habermas en el capítulo 8 de Between Politics and Antipolitics: Thinking about Politics after 9/11(Palgrave Macmillan, Nueva York-Londres, 2016).

http://nuso.org/articulo/cuando-la-nueva-izquierda-se-encontro-con-marx/?utm_source=email

38.18.-EL INGRESO NACIONAL, UN CONCEPTO OLVIDADO – Francisco Azuero

La nueva metodología para el cálculo del PIB nos trae buenas noticias. No pasa lo mismo con las cifras de Ingreso Nacional

Como lo mencionamos en una entrada anterior el DANE ha cambiado el año base para el cálculo de las cuentas nacionales. Es un ejercicio que periódicamente debe realizar la autoridad estadística de cualquier país.

Al comparar los nuevos datos con los que se habían publicado anteriormente, se encuentran cosas interesantes. El nuevo valor del PIB de Colombia, a precios corrientes (es decir, sin descontar el efecto de la inflación) fue con la metodología anterior de $912 billones para el año 2017. Con la nueva es de $928 billones. El PIB per cápita (dividiendo por los 49,2 millones proyectados por el DANE) para el mismo año fue de 18,5 millones con la antigua metodología. Con la nueva fue de 18,8 millones. Es decir, somos en promedio 1,7% más ricos. 

13 oct 2018.- De acuerdo con el anuncio del nuevo director del DANE,  con el 96,7% de los hogares escrutados en el Censo de Población apenas llegábamos a 41,3 millones. Suponiendo que el número de personas por hogar siga siendo el mismo en los faltantes, llegaríamos a los 42,8 millones. En este caso el PIB per cápita del año pasado hubiera sido de 21,8 billones.  Con dos cambios estadísticos, nos hemos enriquecido en un 18% (¿lo sintió usted?).

Para quienes nos gusta trabajar con estas cifras, lo anterior nos crea una dificultad. ¿Cómo hacer compatible las nuevas metodologías, y los nuevos datos de población para armar series históricas coherentes? Hoy ello es imposible. EL DANE debe producir lo que se llama una “retropolación” de los datos de las cuentas nacionales, es decir utilizar la nueva metodología, hasta donde ello sea posible,  hacia atrás. Hoy en día por ejemplo,  no se encuentra en la página de nuestra entidad estadística una serie de población compatible a partir del año 1950.   Ojalá haga este ejercicio rápidamente, y sobre todo, con una alta calidad técnica.

En otra entrada escrita hace dos años, llamábamos la atención sobre la ausencia, en las estadísticas oficiales, del concepto de ingreso nacional disponible, por lo menos tan importante como el del PIBEste concepto mide el poder de compra de los ingresos que por cualquier naturaleza reciban las personas residentes en el país. No tiene por qué coincidir esta cifra con el PIB, por varias razones:

-En primer lugar, una parte del PIB corresponde a ingresos, no de personas residentes en el Colombia, sino en otro país. Es el caso de las utilidades de las empresas extranjeras (con casa matriz en el extranjero). También los intereses que es necesario girar por concepto de la deuda externa, sea privada o pública. Esto se compensa con la utilidades o intereses recibidos desde el exterior, pero como puede imaginarse el lector, el monto pagado es en Colombia muy superior al recibido. Del PIB es necesario entonces restar los “ingresos netos de factores del exterior (pagados menos recibidos)”. En el año 2017, por ejemplo, estos ingresos netos fueron negativos en US$24 mil millones, o 44 billones de pesos. Se restan del PIB.

– Por otra parte, las personas residentes en Colombia recibimos transferencias del resto del mundo. En su gran mayoría, corresponden a las remesas de los colombianos que trabajan en el exterior. El monto neto recibido el año pasado por este concepto el año anterior fue de US$5900 millones  (17 billones de pesos). Se suman al PIB.

-Hasta ahora, estamos hablando de ingresos calculados a los precios del año 2015. Pero hay que tener en cuenta que los precios de los productos que exportamos o que importamos cambian. Por ejemplo, el año pasado los precios de nuestros productos exportados (especialmente petróleo y otros minerales) subieron un 18%. Pero aún con esa recuperación esos precios eran inferiores en un 41% al que se registró en el 2013. Los precios de los productos importados son más estables. Se produjo entonces desde ese año lo que se denomina un “deterioro en los términos de intercambio” que hizo caer el ingreso real de los habitantes de Colombia, en términos de su capacidad de compra, disminuyera.

El gráfico adjunto muestra el comportamiento del ingreso nacional, después de tener en cuenta estos ajustes.

Fuente:  Calculado a partir de datos del DANE (PIB)  y del Banco de la República (términos de intercambio, balanza de pagos y tasas de cambio promedio).  

Medido en términos per cápita (gráfico adjunto) como es de esperarse, la historia es más triste. El colombiano promedio fue en el 2017 un 2% más pobre que en el 2016 y un 4% que en el 2014.

Fuente:  Calculado a partir de datos del DANE (PIB y población )  y del Banco de la República (términos de intercambio, balanza de pagos y tasas de cambio promedio).

https://franciscoazuero.blogspot.com/2018/10/el-ingreso-nacional-un-concepto-olvidado.html

37.18.-DE MARGARET CHASE SMITH À DONALD TRUMP, BRETT KAVANAUGH ET LES AUTRES – Victor Ginsburgh

Margaret Chase Smith, elegida para el estado de Maine en 1950, fue la primera mujer estadounidense en convertirse en senadora y miembro del Parlamento. Republicana, ella defiende los valores de su partido, pero no duda en oponerse. Apoya la posición de que los estadounidenses deberían pensar como seres humanos sobre las libertades individuales en lugar de pensar políticamente.

3 de octubre de 2018.- Convertida en senadora al tiempo con senador republicano Joseph McCarthy, ella no quería volver a pronunciar el nombre de este maléfico individuo que denunció poco antes la supuesta infiltración de comunistas 205 «enemigos internos» en el Departamento de Estado (1). McCarthy, según se informa, miró a la Sra. Smith cuando llegó al Senado y dijo: «Pareces muy seria, ¿vas a hacer un discurso? «Sí», habría respondido ella, «y no le va a gustar». Y de hecho, en su discurso titulado «Declaración de Conciencia ‘(2), que fue el primero en hablar en contra de McCarthy (sin su nombre, por supuesto), indicando en particular que» el pueblo estadounidense está enfermo y cansado de ver Calumnias inocentes y culpables encalados «y agregó que» como senador, no estoy orgulloso del Senado, que se está convirtiendo en una plataforma para el sensacionalismo irresponsable «.

Una lección de mujer, no recibida por los republicanos de hoy. ¡Hay que decir que de los 51 senadores republicanos que se sientan en la cámara, solo seis son mujeres y ninguna mujer forma parte de la comisión «Kavanaugh»!

«La Sra. Blasey, una de las que acusa al juez Kavanaugh de intento de violación, informó su historia por deber cívico. ¿Dónde está el deber cívico de los senadores republicanos de la Comisión? Se pregunta a la periodista Mara Gay que confiesa, también, haber sido violada. «Pero», agrega, «nunca me sentí obligada a contar mi historia, porque es muy común y no tiene nada especial, y muchas mujeres han sabido mucho peor que yo» (3) .

Entonces, un columnista del New York Times escribe a los senadores republicanos, ¿a qué se parecen? (4) «En las audiencias de Kavanaugh, los republicanos muestran claramente que el antiguo orden dominado por los hombres prevalecerá. El mensaje [que usted] envía principalmente a las mujeres es: Su pena no es nuestro problema.  Sus cuerpos no les pertenecen. Tu voz, incluso alta, y cualquiera que sea tu gimoteo y burla, es más débil que la de cualquier hombre. Estamos aquí para proteger el orden, un orden antiguo, un orden en el que los hombres hacen la ley, incluso si son indisciplinados y desaprobadores «.

Me encantaría añadir: deberíamos castrarte, pero eso no es suficiente, porque las erecciones siempre son posibles. Por lo tanto, también debes cortar el gran falo que llevas en bandolera para evitar que te violen y hacerte tragar para evitar que hables.

PS Brett Kavanaugh «renunció» al curso de la Facultad de Derecho de Harvard luego de la presión ejercida por 700 estudiantes universitarios de la escuela «para enviar un mensaje claro de que en

ella se toma en serio los temas de violencia sexual «(5).

(1) Hay que recordar que durante el macartismo, el pacifista Robert Oppenheimer, Premio Nobel de Física y (por desgracia) uno de los teóricos de la bomba atómica, fue objeto de un largo juicio por «actividades anti-americanas» y finalmente perdió su posición en la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos. El científico atómico alemán Werner von Braun, llamado a declarar en una comisión del Congreso de los Estados Unidos, resumió su opinión sobre Oppenheimer: «En Inglaterra, Oppenheimer habría sido ennoblecido».

(2) Margaret Chase Smith, Declaración de conciencia, https://www.senate.gov/artandhistory/history/resources/pdf/SmithDeclaration.pd

(3) Mara Gay, Haz que mi agresión sexual cuente, The New York Times, 29 de septiembre de 2018.

 (4) Charles Blow, Victimizing the victims again, The New York Times, Sptember 30, 2018.

(5) Sabrina Siddiqui and Sarah Betancourt, Brett J-Kavanaugh faced police questioning over 1985 bar brawl, The Guardian, September 2, 201

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36.18.-LA CONVERSIÓN SOCIALDEMÓCRATA DE MARTIN WOLF – Antonio García

 El jefe de Economía del ‘Financial Times’ y defensor en su momento de las políticas de Thatcher y Reagan, explica en su último ensayo sus nuevas ideas socialdemócratas

La primera ministra del Reino Unido desde 1979 a 1990, Margaret Thatcher, en una imagen de archivo .CHRIS COLLINS/ MARGARET THATCHER FOUNDATION

Cuando el parlamentario laborista Gerald Kaufman dijo que el programa electoral de su partido para las elecciones de 1983 era “la carta de suicidio más larga de la historia”, el economista y periodista Martin Wolf llevaba ya unos años lejos de las ideas estatalistas del laborismo que había defendido alguna vez. Lo explica en su libro, el excelso análisis La gran crisis. Cambios y consecuencias (Deusto, 2015). Libro que es, sobre todo, otro acto de contrición y humildad intelectual del jefe de Economía del Financial Timespara abjurar, ahora, de otras ideas equivocadas. Las que abrazó entonces al calor de la ola conservadora de Thatcher y Reagan y que, según el autor, nos ha llevado a una crisis con efectos económicos similares a los de las guerras mundiales y que son otra receta para el suicidio colectivo. 

9 sep 2015.-Lo sorprendente no es que alguien considere equivocados la liberalización de las finanzas o el funcionamiento de la Eurozona, o que adjudique un papel ominoso a Alemania, uno de los malos de la crisis en su análisis, además de alertar sobre el insostenible crecimiento de la desigualdad o los privilegios de los bancos. Esto ya se ha dicho mucho en estos meses y años, más aún durante la última recidiva de la crisis griega. Lo llamativo es que lo diga Martin Wolf, por el medio en el que escribe y por lo que de él se asume como factótum del pensamiento económico liberal. Esto se podía esperar de Krugman, de Varoufakis, ¿pero de él?

El desconcierto ha debido de ser grande incluso para los propios editores, que (supongo) inercialmente y antes de leerlo encargaron el prólogo y el epílogo a un economista y a un periodista económico pensando que el libro no podía contener otra cosa que un alegato en favor de las finanzas globales y la estabilidad presupuestaria con vaticinios sobre una hiperinflación catastrófica si el Bundesbank no retomaba el control de la Eurozona. Habría bastado con leer sus columnas. Sólo así se entiende la pésima elección de ambos comentaristas.

Desconcertados se muestran dichos autores de prólogo y epílogo, como no podía ser de otra manera en un país poco acostumbrado a las rectificaciones intelectuales. Tal es así, que el análisis técnico de Wolf (520 páginas) viene abrazado por dos extraños textos que minusvaloran, cuando no vejan, el contenido. ‘Un desahogo emocional’ (sic) por no haber predicho la crisis, explica el epílogo, que se agarra a anécdotas menores de un trabajo enjundioso para descalificarlo caprichosamente. Tirando, por otra parte, de recursos retóricos manidos del conservadurismo moralizante español que tan injustamente se autocalifica de liberal: “Lo que ha faltado en España en estos años, a diferencia de lo que concluye el autor […], ha sido más libertad y responsabilidad individual”. ¡Acabáramos! Wolf, por supuesto, no niega nada de eso (habla de reformas liberalizadoras). Pero qué más da, se ha salido de su papel y no les ha gustado. Incluso se atreve a escribir contra las frases favoritas de algunos de dichos economistas moralizadores: “Analizar las finanzas del Estado como si fueran las de un hogar o incluso las de una gran compañía es absurdo”.

El prólogo tiene un párrafo final especialmente sorprendente, y que habla bien del grado de rigidez mental en el que (no) se mueven las ideas en España. Parece más bien la disculpa del amigo sobrio por las salidas de tono del compadre borracho, al que le unen muchos años y no puede dejar solo. Es más, ha de llevarlo a casa: “Algunos amigos libertarianos critican la supuesta deriva socialdemócrata de Wolf y se equivocan. Sigue siendo un liberal clásico […] Parte de lo que se considera por los ‘ortodoxos’ un desviacionismo es simplemente la angustia, la preocupación de que el orden liberal […] se venga abajo”. En realidad es buena gente.

Evidentemente, esta última frase es una forma elegante y elíptica de mostrar su desacuerdo. Porque el libro es, sobre todo, lo que el prologuista niega: una argumentación sólida de un economista neoclásico explicando sus nuevas ideas socialdemócratas. No en un artículo ni en un manifiesto, sino en un libro de quinientas páginas de lectura exigente. No en vano Keynes es el más reivindicado por Wolf junto al poskeynesiano Hyman Minsky. Por más vueltas que se le den al libro, no hay otra forma de interpretarlo. Es curioso y de lamentar que La gran crisis deba abrirse paso no ante la crítica especializada, sino primeramente ante los propios responsables de recomendarlo.

El análisis de Wolf tiene elementos que a su vez lo alejan de los análisis de la izquierda más extendidos. Niega la idea, tan asentada en Europa, de que la crisis sea esencialmente el daño causado por un mundo financiero estadounidense descontrolado y tóxico, cuya irresponsabilidad golpeó a una Eurozona joven pero funcional. Ese fue, en todo caso, el detonante que evidenció trágicamente todas las debilidades que las economías habían ido acumulando. Debilidades que no tenían que ver principalmente con el mundo financiero, sino con desajustes macroeconómicos, con déficits y superávits por cuenta corriente propiciados por un exceso global de ahorro que no encontraba  retornos suficientes con los tipos de interés tan bajos.

Diferencia aquí Wolf dos planos: por un lado, Estados Unidos junto a Gran Bretaña, y por otro la Eurozona. La diferencia esencial es la capacidad o no de utilizar la política monetaria en función de los fundamentos económicos de cada país. No es extraño que, dado lo maniatados que están los países deudores frente a los acreedores en Europa, califique el euro de “pésimo matrimonio”, aunque aboga por arreglarlo antes que por el divorcio. No obstante, y pese al error de diseño de la Eurozona, Wolf encuentra dos desastres mayores que, paradójicamente, nadie con mando en plaza reconoce como tales.

En primer lugar, la respuesta fiscal, que juzga que debía haber sido y ser mucho más fuerte y coordinada como lo fue en Estados Unidos, y que debía haber complementado a una expansión monetaria más temprana. Sin riesgo de inflación y con exceso de ahorro y demanda crónicamente débil, ¿por qué no se hizo cuando toda la literatura económica apuntaba hacia esas soluciones? Y la respuesta lleva a lo que Wolf considera el gran problema político de Europa.

El papel de Alemania. La constante fábula moral de las cigarras del Sur y las hormiguitas del Norte queda por los suelos en este libro. Wolf no alaba los excesos de gasto del Sur (dice que nunca en la historia se habían malgastado tantos flujos de ahorros), pero también recuerda que éstos no se habrían producido sin que el acreedor lo permitiese. “En lugar de echar la culpa principalmente a la política fiscal, tendría más sentido echársela a la estupidez de los acreedores”. Es más, Wolf afirma que el modelo económico alemán con superávit por cuenta corriente necesita estos gastos en otros países. Critica con dureza, incluso, la tan alabada Agenda 2010 de Schroeder.

En definitiva, Wolf reflexiona y razona con enjundia su apego al ideario básico socialdemócrata: más gasto, expansión monetaria, atención a la desigualdad y a los sufrimientos innecesarios en el diseño de las políticas, reestatalización de los sistemas financieros para su control, aumento drástico de reservas en los bancos y, en la eurozona, eurobonos. Políticamente, Wolf describe así sus reflexiones: “Las visiones que animan este libro me acercan a mis actitudes de hace cuarenta y cinco años”. Lo han dicho muchos economistas, pero quizá faltaba para algunos que lo dijera él.

   https://ctxt.es/es/20150909/Politica/2167/Keynes-Financial-Times-Reagan-Wolf-Thatcher-Bundesbank.htm

35.18.-MÁS ALLÁ DEL ESTANCAMIENTO SECULAR – Joseph E. Stiglitz

Como Larry Summers señala con razón, el término “estancamiento secular” se popularizó cuando la Segunda Guerra Mundial se acercaba a su fin. Alvin Hansen (y muchos otros) temían entonces que sin el estímulo provisto por la guerra, la economía volvería a la recesión o la depresión, por culpa de una aparente enfermedad fundamental.

Pero eso no ocurrió. ¿Cómo fue que Hansen y otros se equivocaron tanto? Igual que algunos defensores modernos de la idea del estancamiento secular, tuvieron profundas falencias en el análisis micro y macroeconómico subyacente; sobre todo, en el análisis de las causas de la Gran Depresión.

12 sep 2018.-  Como Bruce Greenwald y yo (com coautores) hemos sostenido, el alto crecimiento de la productividad agrícola (combinado con una alta producción global) provocó una caída de precios de las cosechas, que en algunos casos llegó al 75% (sólo en los tres primeros años de la Gran Depresión). Los ingresos del principal sector económico del país cayeron a cerca de la mitad. La crisis en la agricultura llevó a una menor demanda urbana de bienes y con ello, a una desaceleración generalizada de la economía.

La Segunda Guerra Mundial no sólo proveyó un estímulo fiscal; también produjo una transformación estructural, ya que el esfuerzo bélico movilizó a grandes cantidades de personas de las áreas rurales a los centros urbanos y las entrenó en las habilidades necesarias para una economía industrial, en un proceso que continuó con la Ley para la Readaptación de Combatientes (la “G. I. bill”). Además, la guerra se financió en un modo que dejó a las familias en buena situación financiera y con demanda contenida para cuando retornara la paz.

La economía de los años previos a la crisis de 2008 se caracterizó por una transformación estructural análoga (ya no de la agricultura a la industria, sino de un modelo de crecimiento basado en la industria a otro basado en servicios) combinada con la necesidad de adaptarse a la globalización. Pero esta vez, la mala gestión del sector financiero había dejado a las familias enormemente endeudadas. A diferencia de lo ocurrido al final de la Segunda Guerra Mundial, ahora había motivos para preocuparse.

Como Summers bien sabe, el 29 de noviembre de 2008 publiqué en el New York Times un artículo muy citado, con el título “Una respuesta de un billón de dólares”, en el que pedí un paquete de estímulo mucho mayor al que finalmente propuso el presidente Barack Obama. Y eso fue en noviembre.

En enero y febrero de 2009, ya era evidente que la desaceleración era mayor y que se necesitaba un estímulo más grande. En aquel artículo en el New York Times, y luego con más detalles en mi libro Freefall, señalé que el volumen del estímulo necesario dependería tanto de su diseño cuanto de las condiciones económicas. Si no era posible inducir a los bancos a restaurar el crédito, o si los estados recortaban el gasto, se necesitaría un estímulo mayor.

De hecho, defendí públicamente vincular el volumen del estímulo con esas variables, para crear un estabilizador automático. Finalmente los bancos no se vieron obligados a ampliar el crédito a pequeñas y medianas empresas, y lo redujeron drásticamente. Los estados también recortaron el gasto. Obviamente, el monto en dólares tendría que ser todavía mayor si el paquete de estímulo estaba mal diseñado y una parte sustancial se desperdiciaba en (menos eficientes) rebajas impositivas. Que es lo que sucedió.

Pero debería ser evidente que no hay nada natural o inevitable referido al estancamiento secular en el nivel de demanda agregada con tipos de interés nulos. En 2008, la demanda también estaba deprimida por los enormes aumentos de la desigualdad ocurridos a lo largo del cuarto de siglo precedente. Un proceso de globalización y financierización mal manejado, sumado a rebajas impositivas para los ricos (entre ellas la rebaja del impuesto a las plusvalías –con beneficios concentrados en la cima de la pirámide– durante los gobiernos de Clinton y Bush) fueron importantes aceleradores de la concentración de ingresos y riqueza.

Una inadecuada regulación financiera dejó a la población estadounidense vulnerable a conductas bancarias predatorias y cargada de enormes deudas. De modo que había otros modos de aumentar la demanda agregada, además de un estímulo fiscal: hacer más por incentivar el crédito, por ayudar a los dueños de inmuebles, por reestructurar las deudas hipotecarias y por remediar las desigualdades existentes.

Todas las políticas se conciben y aprueban en contextos de incertidumbre. Pero algunas cosas son más predecibles que otras. Como Summers también sabe muy bien, cuando en 2002 Peter Orszag (futuro director de la Oficina de Administración y Presupuesto al principio de la primera presidencia de Obama) y yo analizamos los riesgos de la Asociación Federal Nacional Hipotecaria (Fannie Mae), dijimos que sus prácticas de otorgamiento de crédito hipotecario en ese momento eran seguras. No dijimos que serían seguras sin importar lo que hiciera.

Y lo que Fannie Mae hizo unos años después importó mucho. Cambió sus prácticas de otorgamiento de crédito por otras más parecidas a las del sector privado, con consecuencias predecibles. (Incluso entonces, a pesar de las acusaciones absurdas de la derecha a Fannie Mae y al otro organismo hipotecario con patrocinio estatal, Freddie Mac, la causa subyacente de la crisis financiera fue el crédito del sector privado, especialmente el de los grandes bancos.)

Pero lo que era predecible y fue predicho era la forma en que los instrumentos financieros derivados subregulados podían agravar la crisis. La Comisión de Investigación sobre la Crisis Financiera señaló directamente al mercado de derivados como uno de los tres factores centrales detrás de lo sucedido a fines de 2008 y 2009. Antes, durante la presidencia de Bill Clinton, habíamos analizado los riesgos de la proliferación de estos peligrosos productos financieros. Se los debió controlar, pero la Ley de Modernización de Futuros (2000) impidió la regulación de los derivados.

No hay razón por la que los economistas deban estar de acuerdo respecto de lo que es políticamente posible. En lo que pueden y deben estar de acuerdo es en lo que habría sucedido si…

Y los datos esenciales son estos: la recuperación habría sido más firme si hubiéramos tenido un paquete de estímulo mayor y mejor diseñado. La demanda agregada habría sido más fuerte si hubiéramos hecho más por resolver la desigualdad y no hubiéramos aplicado políticas que la incrementaron. Y el sector financiero habría sido más estable si lo hubiéramos regulado mejor.

Estas son las enseñanzas que debemos tener presentes mientras nos preparamos para la siguiente desaceleración económica.

* Ganador del Premio Nobel 2001 en Ciencias Económicas. Su libro más reciente se titula Globalization and its Discontents Revisited: Anti-Globalization in the Era of Trump [El malestar en la globalización revisitado: la antiglobalización en la era de Trump].

Project Syndicate 1995–2018

https://www.elespectador.com/opinion/mas-alla-del-estancamiento-secular-columna-811870

34.18.-IMPERIO ESTADOUNIDENSE PODRÍA ESTAR FUERA DE CONTROL, Y SU CAÍDA PODRÍA SER INMINENTE – Derblauemond

Chris Hedges: el premio Pulitzer que pone plazo al fin del imperio estadounidense 

Chris Hedges es un periodista americano galardonado con el reputado premio Pulitzer, y que además es un autor muy prolífico. Una de sus temáticas más recurrentes trata de cómo este profesional, considerado por muchos sectores como un auténtico intelectual, ve en la actual situación socioeconómica señales inequívocas de que estamos asistiendo al ocaso (si no caída) del imperio de los Estados Unidos de América.

15 Sep 2018.- Una de las tesis principales que le llevan a ver a los EEUU abocados a perder su hegemonía mundial es cómo en aquel país la política dice que está decrépita, y por el contrario el nacionalismo xenófobo no para de ganar incondicionales adeptos. Su tradicional crítica de la América más contemporánea y su declarado anti-corporativismo han encontrado sin embargo un hueco en las mesillas a lo largo y ancho del país, especialmente cuando parte de la deriva política y social del líder económico mundial parece que le acaba dando en parte la razón tras lustros de predicar.

Desde años, Hedges está obsesionado con el que denominaba «Imperio del ilusionismo», con lo que se refería a su propio país. En el libro que publicó bajo este título, mostraba su preocupación por cómo, al igual que cualquier otro imperio anterior, su país podía fracasar en algún momento en el proceso de expansión de su imperio; hoy en día está rotundamente convencido de que ya está siendo así. Y, a juicio de un servidor, la expansión más fallida podría haber sido aquella en la que el capitalismo estadounidense se embarcó en absorber económicamente a China, y puede que al final sea China la que se acabe erigiendo en líder con su particular dictapitalismo –

.

En su último libro, «La gira de la despedida», Hedges aborda con más precisión esta supuesta degeneración socioeconómica, y de hecho pone incluso nombres a los que yo llamaría «los cuatro jinetes del apocalípsis» de la supuesta caída del imperio de EEUU. Los títulos de sus correspondientes capítulos en concreto no pueden estar más relacionados con algunas realidades de la América más actual: «Decay» (por desindustrialización), «Heroina» (por la epidemia de opiáceos), «Sadismo» (por los emporios industriales de pornografía al límite), y «Odio» (por el racismo).

Y Hedges pone incluso fecha al supuesto fin de este imperio: duda de que dure mucho más allá de una década a partir de nuestros días. Lejos de tomar una posición excesivamente clara y bastante subjetiva para unas predicciones a futuro tan sumamente precisas, desde estas líneas vamos a analizar algunos de los puntos que aborda Hedges, porque son más que interesantes. Y lo son, no ya por tratar de vislumbrar si el galardonado autor lleva razón o no en su predicción, sino más bien por reflexionar con juicio crítico sobre la naturaleza de nuestras socioeconomías: es el primer paso para poder mejorarlas.

Hedges afirma que EEUU ha perdido el control de su sistema socioeconómico

Entre su bagaje como periodista con dilatada experiencia profesional, Hedges ha sido corresponsal de guerra durante casi tres décadas. Ello le vale la autoridad de poder hablar con conocimiento de causa sobre los mecanismos sociales, psicológicos y socioeconómicos implicados en el derrumbe socioeconómico que prácticamente siempre va aparejado a un conflicto armado.

Y por ello saca pecho ante obras de otros autores que, a su juicio, caen en un injustificado positivismo con notas cándidas e inocentes. Según Hedges, el gran público da una complaciente bienvenida a este tipo de obras porque le tranquilizan, y porque en el fondo suponen lo tanto están deseando oir. Pero Hedges ha visto a muchas sociedades sumergirse en las tinieblas más cruentas, y conoce perfectamente el camino que siguen en su fatídico descenso a los infiernos. Al parecer, ve ese camino en muchas de las encrucijadas que los Estados Unidos actuales van tomando.

Un argumento en el que ya debemos darle la razón abiertamente a Hedges es en el que reflexiona sobre la desigualdad mundial del capitalismo más reciente. Afirma sin ambages que China es un exponente de desigualdad extrema. Y como ya saben los lectores más habituales, ya les hablamos hace unos meses de cómo, si bien en términos globales el auge de las clases medias chinas e indias ha propiciado un descenso de las cifras de desigualdad, lo cierto es que mirando las realidades nacionales desde dentro, las diferencias entre ricos y pobres se han magnificado (y sí, paradójica y especialmente en la China comunista). También pone como ejemplo que la pobreza en el medio rural de décadas atrás era más soportable que la miseria actual de las barriadas urbanas más deprimidas y violentas al estilo fabelas brasileñas.

Hedges también hace un holgado hueco entre sus críticas a la deficiente medida que usa actualmente el capitalismo para medir el bienestar y la riqueza. El autor afirma con contundencia que utilizar el PIB como indicador rey es una práctica socioeconómica obsoleta, que sin embargo se sigue utilizando ciegamente, para no ir en particular a ninguna parte a la que se quiera llegar. En este punto, debo decirles que también saben cómo desde hace años les advertimos también desde estas líneas del error de guiarse principalmente por el PIB, e incluso les trajimos novedosas alternativas que podrían contribuir a retomar el control de la nave. De estas tesis se han mostrado partidarios incluso presidentes nacionales como el francés Sarkozy en su momento.

Y que conste que Hedges rechaza frontalmente el calificativo de Marxista, y por el contrario se confiesa un Keynesiano convencido. No obstante, reconoce que a veces haber estudiado las ideas marxistas puede ayudar a entender mejor algunos mecanismos del capitalismo, y puede mejorar en algunos aspectos la capacidad de gestión dentro de industrias financieras como por ejemplo la de los Hedge Funds. De forma todavía más insistente a lo habitual, dejo la valoración de este párrafo en concreto a su propio juicio personal (y/o profesional).

Los almirantes que no obedecen el rumbo que trataron de marcar algunos capitanes del pasado

Pero el de la pérdida de control socioeconómico es uno de los argumentos de Hedges más interesantes, y que debemos plantearnos en plena forma crítica, porque la reflexión que sugiere es profunda (y no tenemos a priori por qué estar completamente de acuerdo con Hedges). Como les decía, Hedges se declara abiertamente enemigo de la América corporativa. Cree firmemente que, con las multinacionales americanas, el imperio estadounidense ha perdido casi por completo su capacidad de control sobre el rumbo a tomar. Y, claramente, no poder controlar el rumbo supone no poder corregirlo cuando éste se pierde, extremo que ya debemos admitir que es bastante probable que pueda estar ocurriendo en la América actual.

El hilo argumental que sigue Hedges cuando hace esta afirmación es que, tanto EEUU como sus socios más capitalistas, ya no pueden conseguir que la nación en su conjunto haga lo que su población quiere que haga. Y es aquí donde aflora la faceta más anti-corporativista de Hedges: aduce que hoy por hoy es misión imposible tratar de que los votos democráticos influyan de alguna manera en legislar en contra de los intereses globales de las grandes multinacionales. Sostiene que, esta sensación de pérdida de capacidad de decisión es la que está precipitando las crisis políticas sistémicas de las que estamos siendo testigos en nuestros tiempos. De ahí surgiría el auge de los populismos y los nacionalismos, fruto del descontento popular.

Y no sólo los republicanos están en el centro de la diana de sus afilados dardos. Hedges también tiene ácidas críticas para los demócratas, de los que dice que hace décadas que se alejaron de los intereses de la clase trabajadora estadounidense. En concreto, este autor afirma que, desde la era de los Clinton (y lo dice por ambos), los demócratas fueron conscientes de que, acercándose a la América corporativa, podrían participar de su capital. En la práctica, Hedges actualmente apenas ve variabilidad ideológica en el panorama político estadounidense cuando se trata de política económica o política exterior.

Estamos inmersos en lo que Hedges denomina capitalismo corporativo, y lo que a su juicio resulta más perjudicial para el conjunto del sistema es que en los medios -a excepción del Blog Salmón 😉 – ni siquiera hay ningún debate sobre su existencia, y menos sobre qué rumbo debería tomar este sistema para asegurar la sostenibilidad de la socioeconomía en el largo plazo. Mientras este debate se mantiene alejado de Main street, Hedges se queja del sinsentido que supone que a la vez la CNN tenga unos beneficios récord, pero que estén sustentados básicamente por la parrilla televisiva de una cadena de noticias que, incongruentemente, tiene muchas menos noticias y debates de lo que solía tener y de lo que sería deseable.

Hedges ve amargamente cómo los Prime Time estadounidenses son frecuentados por estrellas porno y figuras mediáticas extremamente irrelevantes, lo cual supone un auténtico espectáculo de entretenimiento de masas.

¿Deben las empresas de un país regirse por la voluntad de sus ciudadanos?

Es ya en este punto donde se puede llegar a entender que algunos analisas califiquen a Hedges de marxista. Porque, cuando se queja el autor de que las empresas de un país capitalista actualmente escapan a la voluntad de sus ciudadanos, ¿Quiere decir en realidad que toda iniciativa empresarial debería estar regida por la voluntad ciudadana?

Dejando a un lado el tema de que esa voluntad ciudadana deba o no deba estar delegada en políticos cuatri-anuales, el hecho es que nunca antes en la Historia de la Humanidad hubo tantos medios técnicos como para conseguir algo que se aproxime a una democracia conceptual plena. Efectivamente, hoy más que nunca se pueden votar fácilmente de forma popular cuantas iniciativas y leyes pueda ser necesario someter a votación popular.

Pero el fondo de la cuestión va mucho más allá de este hecho, porque que Hedges asume que cualquier agente socioeconómico debe someterse a los designios populares. ¿Dónde quedaría la libertad de empresa? ¿Raya ello ya incluso en la libertad personal? La verdad es que la cuestión no es en absoluto sencilla, puesto que es verdad que las autoridades han de legislar unos límties que confinen las actividades empresariales a lo que se supone que debería ser (que al menos no perjudique) el bien común de la sociedad.

¿Pero dónde debería acabar esa legislación en un mundo techie donde la población es la que puede decidirlo virtualmente todo? ¿Dónde acaba la legislación colectiva y dónde empieza la libertad individual? Espero que estas preguntas no les den vértigo ni les parezcan visionarias en exceso, porque aún hay un punto todavía más trasgresor y futurista.

¿Acaso si el estado pasa a ser formado virtualmente por todos los ciudadanos, no sería una nueva versión descentralizada de la economía plenamente estatalizada de otras corrientes socioeconómicas? Aunque esta estatalización sea distribuida uniformemente entre todos los ciudadanos de a pie, desde luego a nivel teórico estamos viendo la concepción sobre el papel de un nuevo sistema socioeconómico, que es posible gracias a la tecnología. Y a saber cuales serán sus beneficios finales y… también sus perjuicios. Porque no olviden que siempre les digo: la masa también se equivoca como con el Brexit o aquel funesto «los precios de los pisos nunca bajan».

De una forma u otra, valorar estas opciones es aceptar la existencia de un nuevo enfoque sistémico para la democracia. Debo admitirles mis obvias limitaciones en este sentido para abordar un análisis más detallado en todos los ámbitos a los que esto afectaría, y debo decirles que estoy seguro de que clásicos griegos como Aristóteles o sus coetáneos podrían aportar mucho más que nosotros (o que yo al menos).

Desde luego, si algún día alguien se plantea realmente un tipo de sistema así, el primer e indispensable paso que debe concebir es que los ciudadanos tengan capacidad de decisión real y una gran cultura financiera (aquí nos debemos atener a los temas socioeconómicos). Y esto es algo en lo que en España lamentablemente tenemos prácticamente casi todo el camino por delante. Mientras eso no ocurra, lo de que las empresas deban acoplarse en mayor grado a las decisiones de la ciudadanía mejor ni nos lo planteamos. No se puede elucubrar sobre subir al segundo piso, sin ni siquiera haber contruido antes el primero. Lo demás son castillos (y pisos) en el aire.

https://www.elblogsalmon.com/economia/hay-intelectuales-que-advierten-que-imperio-estadounidense-podria-estar-fuera-control-que-su-caida-seria-inminente?utm

33.18.-TECNÓLOGOS POLÍTICOS – Máriam Martínez-Bascuñán

La cuestión central es si el pluralismo de nuestras democracias debe ser o no ilimitado

Steve Bannon en mayo en Praga. MICHAL CIZEK AFP

Advertía Beatrice Webb que la democracia no consiste “en que se multipliquen las opiniones ignorantes”. Al contrario, es un proyecto destinado a que el individuo desarrolle sus potencialidades. Ahora que el debate sobre la libertad de expresión está de moda, puede ser conveniente recordarlo, pues es frecuente defender este derecho en nombre del pluralismo o arguyendo estar en contra de la opresión. Quizás sea porque todos funcionamos ya en código binario (me gusta/no me gusta), pero erramos sobre el marco adecuado en el que situar la cuestión: en realidad, el debate sobre la libertad de expresión es el debate sobre sus límites.

8 sep 2018.- No es ahí donde se ha situado la polémica sobre la idoneidad de la presencia del neofascista Bannon en los foros de discusión de las prestigiosas revistas The New Yorker y The Economist. Suspender la invitación, como ha hecho la primera, parecería paternalista con los lectores; aceptarla, como ha hecho la segunda, supondría un brindis al pluralismo de las opiniones en consonancia con nuestros valores democráticos. Y aunque ambos argumentos pueden ser razonables, siguen sin abordar la cuestión central: si el pluralismo de nuestras democracias debe ser o no ilimitado. Demasiado a menudo, esa aparente neutralidad tiende a confundirse con una suerte de “todo vale”, un relativismo que va mermando nuestra capacidad para argumentar en contra, para valorar las opciones en términos de lo que es o no deseable desde un punto de vista democrático; para decir abiertamente que, aunque todas las opciones son legítimas, en democracia algunas son mejores que otras. En el fondo, aceptar la participación de Bannon en un foro de debate implica normalizar su discurso xenófobo.

Hace tiempo que los voceros de la alt-right, cachorros de Bannon, reaccionaron contra lo que percibían como un izquierdismo moralista cuyo consenso sobre lo políticamente correcto les impedía expresarse abiertamente. Lo que vino después, ya lo sabemos: sus siniestras posiciones, ese racismo disfrazado de sátira, ocuparon la centralidad del discurso público, recibiendo la máxima cobertura en los medios mainstream.Fue así como quebraron los límites del debate público que permitían discernir entre verdad y falsedad, entre opresión y justicia, entre respeto y acoso. Así hasta encumbrar a Trump.

El resultado de este delirio, dice Peter Pomerantsev en La nueva Rusia, es “una curiosa sensación de ingravidez”. Porque esto no va sobre la libertad de expresión, sino sobre la colonización del espacio público por los tecnólogos políticos, aquellos que, como Bannon, dominan “el arte de fusionar la televisión realista con el autoritarismo” para mantenernos a todos entretenidos. ¿Les suena? @MariamMartinezB 

https://elpais.com/elpais/2018/09/07/opinion/1536341507_804191.html

32.18.-CONFUSIÓN POLÍTICA – Salomón Kalmanovitz

Tuve la premonición, antes de las elecciones presidenciales, de que el uribismo iba a hacer una alianza con todas las fuerzas políticas tradicionales detrás de la candidatura de Duque, que arrasarían además con la división de poderes y con la oposición para imponer sus programas y reformas de extrema derecha.

La realidad se ha desenvuelto en forma muy distinta: el Centro Democrático se ha fracturado en una facción dura que sabotea las iniciativas del presidente, quien se ha visto forzado a distanciarse de su mentor, manifestándose como una bancada sin ideas ni iniciativas, mientras otros de sus miembros quisieran apoyar al presidente. Uribe se siente amenazado por la Corte Suprema y se le advierten visos de paranoia en sus conductas contradictorias y erráticas, que le han costado mucha favorabilidad.

2 Sep 2018.-  El equipo de gobierno, entre tanto, aparece técnicamente coherente, pero desordenado políticamente, con los ministros sénior actuando a título personal y no como partes de un equipo de gobierno disciplinado. La ministra del Interior luce especialmente carente de liderazgo. El presidente rechaza alianzas con otras fuerzas políticas que le presten gobernanza en el Congreso y sectores adversos están asumiendo iniciativas legislativas, esperando pacientemente los puestos y contratos, al tiempo que el Gobierno aparece desorientado. Se trata, de nuevo, de un equipo de gobierno de ruedas sueltas que cada sábado se reúne en los talleres Construyendo País, donde prometen soluciones y asumen compromisos, y donde brilla por su ausencia el ministro de Hacienda, quien no se ha pronunciado sobre la economía naranja, el programa emblemático de Duque.

Entre tanto, la oposición se crece gracias a la movilización de casi 12 millones de ciudadanos que se expresaron contra el sistema político clientelista, defendido en especial por el Centro Democrático, que se la jugó contra la consulta anticorrupción. La negación de la personería jurídica al movimiento de Petro, Colombia Humana, por el Consejo Nacional Electoral, es una demostración de debilidad y miedo de la clase política tradicional frente a la capacidad movilizadora de esta agrupación, junto con otras fuerzas de izquierda y de centro. Es que no pueden barrer mas de ocho millones de votos debajo de la alfombra. Así las cosas, el partido de gobierno luce débil y confundido, mientras se fortalecen las agrupaciones tradicionales que presionan al Gobierno por platicas y la oposición revela la naturaleza antipopular de las medidas que balbucea el Gobierno en materia tributaria, de pensiones y de drogas.

A la situación económica de Colombia, que venía mejorando al superar el efecto recesivo del ajuste fiscal por los buenos precios del petróleo y el mejor comportamiento exportador, le están apareciendo nubarrones tormentosos en el horizonte, surgidos de las políticas destructivas de Trump contra el comercio global y contra Irán y Turquía. Su rápido deterioro ha contagiado las monedas de Argentina, Brasil y Colombia, lo que hará necesario apretar la política monetaria para tratar de frenar el deterioro de los flujos de capital y también ralentizará el crecimiento económico.

Frente a este deterioro general, no ayuda a la percepción que se tiene del país que Carrasquilla se obsesione con el espejo retrovisor y anuncie que el Gobierno está terriblemente desfinanciado y que él hace lo que quiera sin importar lo que diga Uribe o el agobiado presidente de todos los colombianos.

https://www.elespectador.com/opinion/confusion-columna-809809

31.18.-EE UU Y LA GUERRA COMERCIAL – Joseph E. Stiglitz

Trump tiene un problema, pero no es con China. Está en su propia casa: el escaso nivel de ahorro

Lo que en un principio fue una escaramuza comercial –en la que el presidente norteamericano, Donald Trump, impuso aranceles al acero y al aluminio— parece estar transformándose aceleradamente en una guerra comercial hecha y derecha con China. Si la tregua acordada por Europa y Estados Unidos se mantiene, Washington estará peleando principalmente con Pekín, en lugar de con el mundo (por supuesto, el conflicto comercial con Canadá y México seguirá cociéndose a fuego lento, dadas las demandas estadounidenses que ninguno de los dos países puede o debe aceptar).

17 ago 2018.-  Más allá de la afirmación verdadera, pero por ahora perogrullesca, de que todos saldrán perdiendo, ¿qué se puede decir sobre los posibles resultados de la guerra comercial de Trump? Primero, la macroeconomía siempre prevalece: si la inversión doméstica de Estados Unidos sigue superando a sus ahorros, tendrá que importar capital y tener un déficit comercial enorme. Peor aún, debido a los recortes impositivos implementados a fines del año pasado, el déficit fiscal de Estados Unidos está alcanzando nuevos récords —recientemente se proyectó que superará un billón de dólares en 2020—. Esto significa que el déficit comercial casi con certeza aumentará, más allá de cuál sea el resultado de la guerra comercial. La única manera de que esto no suceda está en saber si Trump llevará a Estados Unidos a una recesión, en la que los ingresos decaigan tanto que la inversión y las importaciones se desplomen.

El mejor resultado del enfoque limitado de Trump sobre el déficit comercialcon China sería una mejora de la balanza bilateral, acompañada de un incremento de igual cantidad en el déficit con algún otro país (o países). Estados Unidos podría vender más gas natural a China y comprar menos lavadoras; pero les venderá menos gas natural a otros países y le comprará lavadoras o cualquier otra cosa a Tailandia u otro país que ha evitado la ira irascible de Trump. Pero, como Estados Unidos interfirió en el mercado, pagará más por sus importaciones y recibirá menos por sus exportaciones que si ése no hubiera sido el caso. En resumen, el mejor resultado significa que Estados Unidos estará peor que hoy.

Estados Unidos tiene un problema, pero no es con China. Es en casa: ha venido ahorrando demasiado poco. Trump, como tantos de sus compatriotas, es inmensamente corto de miras. Si entendiera un ápice de economía y tuviera una visión a largo plazo, habría hecho todo lo posible para aumentar los ahorros nacionales. Eso habría reducido el déficit comercial multilateral. Existen soluciones rápidas y obvias: China podría comprar más petróleo norteamericano y vendérselo a otros. Esto no implicaría ni la más mínima diferencia, más allá de, quizá, un leve incremento en los costes transaccionales. Pero Trump podría bramar que logró eliminar el déficit comercial bilateral.

En verdad, reducir significativamente el déficit comercial bilateral de una manera relevante resultará difícil. En la medida que disminuya la demanda de productos chinos, el tipo de cambio del renminbi se debilitará —aún sin ninguna intervención del Gobierno—. Esto compensará en parte el efecto de los aranceles estadounidenses; al mismo tiempo, aumentará la competitividad de China con otros países —y esto será así inclusive si China no utiliza otros instrumentos en su haber, como controles salariales y de precios, o presiona fuertemente por aumentos de la productividad—. La balanza comercial general de China, al igual que la de Estados Unidos, está determinada por su macroeconomía.

Si China interviene más activamente y toma represalias de manera más agresiva, el cambio en la balanza comercial de Estados Unidos y China podría inclusive ser menor. El dolor relativo que cada uno infligirá en el otro es difícil de precisar. China tiene más control de su economía y ha buscado virar hacia un modelo de crecimiento basado en la demanda doméstica más que en la inversión y las exportaciones. Estados Unidos simplemente está ayudando a China a hacer lo que ya ha intentado hacer. Por otro lado, las acciones estadounidenses se producen en un momento en el que China intenta manejar el exceso de apalancamiento y de capacidad; al menos en algunos sectores, Estados Unidos dificultará estas tareas mucho más.

Hay algo que está claro: si el objetivo de Trump es impedir que China lleve adelante su política “Hecho en China 2025” —adoptada en 2015 para impulsar su objetivo de achicar la brecha de ingresos entre China y los países avanzados—, casi sin duda fracasará. Por el contrario, las acciones de Trump no harán más que fortalecer la decisión de los líderes chinos de impulsar la innovación y alcanzar la supremacía tecnológica, en tanto tomen conciencia de que no pueden depender de los demás y de que Estados Unidos está actuando de una manera hostil.

Si un país entra en guerra, comercial o de otro tipo, debería estar seguro de que hay buenos generales a cargo, con objetivos claramente definidos, una estrategia viable y un respaldo popular. Es aquí donde las diferencias entre China y Estados Unidos parecen tan grandes. Ningún país podría tener un equipo económico menos cualificado que Trump y una mayoría de los norteamericanos no respaldan la guerra comercial.

El respaldo público se desvanecerá aún más en tanto los norteamericanos tomen conciencia de que pierden por partida doble: los empleos desaparecerán, no sólo por las medidas en represalia que tome China, sino también porque los aranceles estadounidenses harán subir el precio de las exportaciones de Estados Unidos y las convertirán en menos competitivas; y los precios de los productos que compren aumentarán. Esto puede obligar a que caiga el tipo de cambio del dólar, haciendo subir la inflación aún más en Estados Unidos —dando lugar a una oposición aún mayor—. La Reserva Federal probablemente suba entonces los tipos de interés, lo que conducirá a una inversión y a un crecimiento más débiles, y a más desempleo.

Trump ya ha mostrado cómo responde cuando sus mentiras quedan expuestas o sus políticas fracasan: redobla la apuesta. China ha ofrecido en repetidas ocasiones maneras de salvar las apariencias para que Trump abandone el campo de batalla y declare la victoria. Pero él se niega a aceptarlas. Quizá se pueda encontrar esperanza en tres de sus otros rasgos: su foco en la apariencia sobre la sustancia, su imprevisibilidad y su amor por la política de “grandes hombres”. Tal vez en una reunión importante con el presidente Xi Jinping puede declarar que el problema está resuelto, con algunos ajustes menores en los aranceles aquí y allá, y algún gesto nuevo hacia la apertura de mercado que China ya había planeado anunciar, y todos se pueden ir a casa contentos.

En este escenario, Trump habrá resuelto, de manera imperfecta, un problema que él mismo creó. Pero el mundo después de su tonta guerra comercial, será diferente: más incierto, menos confiado en el régimen de derecho internacional, y con fronteras más duras. Trump ha cambiado el mundo, permanentemente, para peor. Incluso con los mejores resultados posibles, el único ganador es Trump —con su ego sobredimensionado inflado un poco más—.

Joseph E. Stiglitz es premio Nobel de Economía 2001. © Project Syndicate, 2018https://elpais.com/economia/2018/08/15/actualidad/1534349753_885576.html

30.18.- REPUTACION O REFORMA- Armando Montenegro

Algunos gobernantes perseguían un “lugar en la historia”, al lado de los más grandes, mediante conquistas y sonoras victorias. Otros, en cambio, se concentraban en ordenar la casa, impulsar el progreso del país haciendo que funcionen bien la economía, la justicia y la administración del Estado. Historiadores como Elliott, en el contexto del siglo XVII, denominaron estas orientaciones alternativas como réputation y réformation.

Los reyes buscaban la “reputación” y la gloria mediante actos heroicos y triunfos militares decisivos, tratando de emular a los emperadores del pasado. En cambio, las indispensables reformas domésticas, tareas difíciles, usualmente a cargo de ministros expertos —el logro de mayores recaudos, la mejoría de la educación, las vías y los puertos—, requerían del conocimiento, la paciencia y la astucia para conseguir consensos o superar las resistencias de intereses creados.

Las reformas, con frecuencia, se frustraban por las guerras, cuya financiación copaba la capacidad fiscal y gerencial del Estado, hasta el punto de que, en muchos casos, la bancarrota y el caos administrativo fueron la consecuencia de las campañas militares (se argumentaba, eso sí, que el prestigio ganado en las batallas podría allanar los obstáculos domésticos que impedían las reformas).

Estos conceptos de antaño se pueden aplicar con cautela al examen de la trayectoria de nuestros gobernantes. Hasta hace unos años, se consideraba que los presidentes lograban su entrada a la historia, la “reputación”, con importantes transformaciones constitucionales como las que lograron Núñez o López Pumarejo. Después de que otros lo intentaron sin éxito, el último que la obtuvo fue Gaviria en 1991 (en estos ejemplos, no se observó un conflicto entre la “reputación” y la reforma).

Otros presidentes, en cambio, dedicaron sus mayores esfuerzos a la solución de complicados y variados problemas domésticos, la búsqueda del progreso y el ordenamiento institucional. En todo esto se destacaron los gobiernos de Reyes y Lleras Camargo, ambos con un lugar notable en la historia.

La búsqueda de la “reputación” de los últimos tres presidentes giró alrededor de la guerra y la paz, en medio de una creciente atención internacional. Los gobiernos de Uribe, en tiempos de la lucha antiterrorista impulsada por Bush, se concentraron en el combate a la guerrilla, con logros reconocidos por destacados grupos del país y el exterior. Mientras que Pastrana fracasó en su empeño por negociar con las Farc, Santos sí consiguió dicho objetivo y alcanzó un destacado trofeo de la reputación internacional: el Nobel de Paz.

Se ha discutido, y se seguirá discutiendo, si el costo de estos esfuerzos por la “reputación”, a través de las armas y las mesas de negociación, fue la postergación o frustración de importantes reformas en materia judicial, fiscal, pensional o social.

John H. Elliott (2017), «Richelieu y Olivares», Bogotá, Crítica.

https://www.elespectador.com/opinion/reputacion-o-reforma-columna-805547

 

29.18.-LA ECONOMÍA DE EEUU VA COMO UN TIRO… PERO, ¿SE AVECINA UN BATACAZO RECESIVO? – Raúl Jaime Maestre

Las previsiones de una recesión en Estados Unidos para 2019-2020 no es nada nuevo dentro de los círculos de los analistas. A inicios de 2018, los analistas establecían que ya podría estar Estados Unidos en recesión, pero no ha sido así.

Pero los analistas como Bloomber, Reuters y Wall Street Journal estiman que existe un 41 por ciento la posibilidad que Estados Unidos entre en recesión en 2019 y el 51 por ciento de posibilidades existe que entre en recesión en 2020.

7 ago 2018.- Nos podemos preguntar: ¿Se están dando las situaciones para que exista una nueva recesión en Estados Unidos?

Crecimiento de EE.UU. se fundamenta en crecimiento sincronizado de la actividad industrial y la transformación digital de las empresas

El actual estado de la economía a nivel mundial s uno de los factores más importantes para el consumo de petróleo y el nivel de precios, por lo que las perspectivas económicas son fundamentales para los cálculos que realiza la OPEP y otros proveedores que son productores de petróleo.

La OPEP y los países afines, así como otros productores de barriles de petróleo, necesitan incorporar la creciente probabilidad que Estados Unidos se vea sumergida en una recesión, generando una desaceleración a nivel mundial, que se proyecte al consumo y a los precios del barril de petróleo el año que viene y el 2020.

La expansión a nivel económico de Estados Unidos se inició en julio de 2009 y ya lleva 9 años en crecimiento. La expansión actual se convertido en la segunda más larga registrada, superando el boom que se vivió en la década de los 60 y el boom de las TICs de los años 90.

Actualmente, existe una combinación de un crecimiento global sincronizado a la actividad industrial y a la transformación digital de las empresas. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI) comenta que la economía mundial continúa mostrando crecimiento y prevé que se mantenga así en 2019 y 2020.

Se prevé que continue la bonanza de comercio mundial, pero Trump la pone en peligro con su postureo ante China

Las guerras comercial son un motivo de disrupción dentro del crecimiento, sin embargo, los volúmenes de comercio mundial han alcanzado en 2018 niveles más altos desde 2011, cuando la economía mundial se estaba en plena crisis financiera.

La Organización Mundial del Comercio (OMC) prevé que el comercio mundial aumentará más rápido en 2019 y 2020, dándose la mejor racha de crecimiento desde antes del inicio de la crisis financiera.

Por tanto, la actual expansión del comercio mundial se mantendrá durante 2019 y 2020, pero siempre mirando sobre el potencial riesgo a la baja que surgen de las tensiones crecientes entre los Estados Unidos y China. En apariencia, con la Unión Europea, las cosas a nivel de comercio podrían ir un poco mejor.

El intercambio de amenazas arancelarios entre Estados Unidos y China contiene un elemento sustancial de un gran postureo hacia la opinión pública. Pero si las tarifas nunca se imponen, la mayor incertidumbre podría tener un impacto perjudicial en la confianza empresarial y en los planes de inversión.

¿Existe la posibilidad de una recesión?

Las recesiones económicas pasan por movimientos no bien controlados y no ocurren por el simple azar, ni porque la expansión este durando demasiado, ni porque una u otra persona este ocupando la presidencia en Estados Unidos. Siempre hay una serie de desencadenantes, y existe una serie de causas de la recesión.

La política monetaria demasiado estricta suele ser la causa más común de recesión en Estados Unidos, pero es improbable en este momento. Trump ya puso mano y le dio un toque de atención al presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), Jerome Powell, en este sentido. En este sentido, la FED tuvo un papel fundamental en las recesiones de 1973 y 74, 1980, 1982, 1990 y 2001.

¿Podría hoy la política monetaria ser lo suficientemente estricta como para desencadenar una recesión en 2019/2020?

La política monetaria actúa a largo plazo, por lo que un aumento en las tasas no causaría demasiado daño a la economía de Estados Unidos. En cambio, cuando la Reserva Federal (FED) se mueve con fuerza y empuja los tipos de interés a corto plazo alrededor de 3 puntos en un año, la consecuencia suele ser una recesión.

En los últimos 6 meses, los niveles del tipo de interés a corto plazo han aumentado en 3 cuartas partes de un porcentaje, lo que no es un cambio a niveles recesivos. Por tanto, se puede pensar que la recesión no provendrá de una política monetaria restrictiva, al menos en este momento.

Como la Reserva Federal (FED) nunca se había involucrado en una flexibilización cuantitativa masiva, tampoco ha desatado una desaceleración masiva antes. Dos consideraciones:

  • Primero, la Reserva Federal (FED) no está ni será demasiado agresivaen su anulación. Si ven que sus acciones van aumentar los niveles de tipos de interés a largo plazo demasiado rápido, retrasarán la venta de activos.
  • La segunda, los niveles de tipos de interés a largo plazose determinan a nivel mundial, por la demanda globalizada de crédito en comparación con la oferta de ahorro. Estados Unidos es gran parte del mercado financiero a nivel mundial.
  • Se está dando alguna burbuja de activos en Estados Unidos

Las burbujas de activos son una causa de recesión. Puede suceder, pero es menos común de lo que pudiera pensar. Una burbuja se puede basar en viviendas, acciones u otros productos básicos. Los precios de las viviendas están subiendo en un 5,5 por ciento el último año. Es un punto porcentual sobre el promedio a largo plazo, y se puede decir, en un entorno de baja inflación, debería ser 1 punto más bajo, no más alto.

Los precios de las acciones parecen altos en este momento, pero cuando son bajos, los analistas más pesimistas establecen que es un indicador adelantado de recesión. Las acciones compradas excesivamente pueden resolver por sí mismas de 2 maneras:

  • Nivelando hasta que la economía aumente para ajustarse al mercado bursátilo disminuyendo. Aunque las acciones podrían caer, eso no significa que la economía sufriera una recesión.
  • Las acciones tecnológicaspodrían corregir con un impacto aún menor en el gasto del consumidor. Podrían disminuir el gasto de capital, pero solo un poco. La recesión que siguió a la burbuja de las puntocom en 2001 a menudo se malinterpreta como resultado de la reducción de las acciones tecnológicas. La realidad fue que la disminución de la inversión de las TICs, a inicios de siglo, fue un factor más devastador todavía para Estados Unidos.

Ni schok del precio del petróleo ni hipotecas, de momento no hay causas para que haya recesión

Por otra parte, no podemos encontrar un shock en el suministro que causara una recesión, pero parece muy poco probable. Los ejemplos que nos podemos encontrar de los efectos de los excesivos aumentos de los precios del barril de petróleo en 1973 y 1979. En ambas situaciones, las recesiones siguieron a aumentos del precio del barril de petróleo, pero eso es solo fue una parte de la causa.

En ambas situaciones, la Reserva Federal (FED) aumentó los tipos de interés, hubo un aumento de la inflación provocado por el aumento de los precios de los productos básicos de los consumidores, también del petróleo, y la FED endureció la política monetaria para luchar contra la inflación. Es decir, fue la pescadilla que se mordió la cola.

Los precios del barril de petróleo es aproximadamente la mitad de lo que era hace 3años, esto no parece que se de un shock en la oferta, y hay más oferta de petróleo que está llegando al mercado.

Pero, otras crisis financieras podrían derivar en una recesión, pero las entidades financieras están bien capitalizados en Estados Unidos. Las instituciones financieras tienen poco invertido en hipotecas, a excepción de valores hipotecarias respaldado por la agencia federal. En el corto plazo no se prevé una nueva crisis financiera en Estados Unidos.

Estas son las causas más probables de recesión, pero ninguna, por el momento, parece probable. Sin duda, podría darse una recesión, pero los economistas no siempre las anticipan. Las empresas deben prepararse para una recesión, por precaución a través de músculo financiera mientras la economía crezca.

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28.18-EL TRUMPISMO Y LA FILOSOFÍA DEL ORDEN MUNDIAL – Mark S. Weiner

Muchos liberales y progresistas han tenido la tentación de condenar el comportamiento de Donald Trump en términos personales, acusándolo de incompetencia y especulando sobre su estabilidad mental. Pero hay una explicación más profunda e inquietante del comportamiento del presidente de Estados Unidos. La teoría política del filósofo alemán Carl Schmitt podría ofrecer algunas respuestas.

Tras la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y el encuentro de Helsinki, muchos liberales se han visto tentados a condenar la conducta del presidente estadounidenase Donald Trump en términos personales. Su abrazo con Vladimir Putin y su desaire a sus propios servicios de inteligencia y a los aliados tradicionales de Estados Unidos parecen revelar que no está en sus cabales. O que se lo ha manipulado. O que sufre de inestabilidad mental. O que es el mejor «cómplice» de los rusos, un traidor.

Julio 2018.- Cualquiera de estos juicios bien puede ser verdad. Pero hay una explicación más profunda -e incluso más problemática- de su comportamiento. Surge de sus ideas (especialmente de su apuesta filosófica acerca del orden mundial) mucho más difíciles de combatir.

Por supuesto, Trump no es ningún filósofo. Y, sin embargo, canaliza instintivamente ciertos conceptos gracias a su dominio de la narrativa popular y su gran sensibilidad a la forma en la que reaccionan emocionalmente sus partidarios. Con cada acto público, se ve estimulado por las masas a afinar sus ideas para que cumplan las necesidades emocionales que percibe, y que su vez politiza a través de las redes sociales.

Si hay un pensador cuyas ideas Trump parece encarnar, es el filósofo alemán Carl Schmitt. Su historia puede ayudar a encontrar sentido a la conducta del presidente, especialmente en su ampliamente condenado sesgo moral hacia Rusia.

Si bien Schmitt es conocido por haberse unido al Partido Nazi en 1933, sería un error descartarlo solo por esa razón. Entre los académicos actuales de izquierdas y derechas, Schmitt es famoso por su incisiva crítica al liberalismo moderno.

En el centro de la crítica de Schmitt se puede ver un desdén por las aspiraciones universales del liberalismo. Los liberales sitúan los derechos individuales al centro de sus comunidades políticas y creen que, en principio, deberían extenderse a todo el mundo. Como reza el dicho, Estados Unidos es una idea.

Para Schmitt, esta visión lleva al desastre, tanto en casa como en el extranjero. En el frente doméstico, porque la concepción liberal del «pueblo» es indistinta y no excluyente. ¿Qué somos si «nosotros» puede incluir a cualquiera? Schmitt creía que este modo de pensar vuelve a los estados liberales vulnerables a la captura por grupos de intereses privados en el interior y por extranjeros desde el exterior. Esta afirmación ocupó un lugar central en la campaña electoral de Trump.

La crítica de Schmitt a la política exterior liberal se basa en un análisis semejante. Como defensores de un credo sustentado en derechos no exclusivos, los liberales se sienten impulsados a entrometerse en los asuntos de otros países cuyas políticas no van en línea con sus valores. Y cuando los liberales se enzarzan en conflictos militares internacionales, su visión de mundo es una receta para una guerra perpetua y total, ya que su compromiso con normas abstractas les hace ver a sus oponentes no como contendores sino como «enemigos absolutos». A diferencia de un «enemigo real», con quien un rival puede llegar a un modus vivendi, un enemigo absoluto se debe destruir o transformar con el tiempo, por ejemplo, a través de la «construcción de naciones» que Trump rechaza tan enfáticamente.

En lugar de la normatividad y el universalismo, Schmitt propone una teoría de la identidad política basada en un principio que, sin duda, Trump aprecia grandemente por su carrera antes de la política: la tierra.

Para Schmitt, una comunidad política se forma cuando un grupo de personas reconoce que comparte algún rasgo cultural diferenciador que merece la pena defender con sus vidas. En último término, esta base cultural de la soberanía tiene su raíz en la peculiar geografía (por ejemplo, continental y orientada hacia el interior, o costera y orientada hacia afuera) en la que habita un pueblo.

Lo que está en juego son posiciones contrapuestas sobre la relación entre identidad nacional y ley. Según Schmitt, el nomos de la comunidad, o sentido de sí mismo que se desarrolla a partir de su geografía, es la precondición filosófica para sus leyes. En contraste, para los liberales la nación se define antes que todo por sus compromisos legales.

La presidencia de Trump representa la realización de las implicancias políticas de esta visión «schmittiana» para los asuntos internos y externos.

En un aspecto más obvio, la crítica de Schmitt al liberalismo se refleja en la pasión de Trump y sus partidarios por erigir un muro en la frontera sureña de Estados Unidos. Stephen Miller, uno de los consejeros del presidente, describe reveladoramente la construcción del muro como una política impulsada por «amor», o sea, amor hacia la comunidad política estadounidense, claramente definida en el espacio.

Más consecuencias han tenido las medidas «schmittianas» que reveló la conducta de Trump en Bruselas y Helsinki hacia los aliados y enemigos tradicionales de Estados Unidos. Schmitt promueve un orden global que universaliza la doctrina Monroe: las grandes naciones trazan zonas inviolables de influencia geográfica, o Grossraum, para las que se ofrecen respeto mutuo. Trump promueve un orden internacional de pluralismo normativo, no intervención y acuerdos.

En esta visión antiliberal no hay razón para ver a Rusia como un enemigo absoluto y hay muchas razones para socavar las instituciones internacionales y dejar en el aire a los aliados tradicionales de Estados Unidos. Para los antiliberales, los verdaderos enemigos de la paz hoy en día son los estados nación y las instituciones que buscan establecer límites externos a la soberanía y conciben la comunidad política en términos normativos, más que territoriales y culturales. En contraste, los amigos de la paz son aquellas naciones lo suficientemente fuertes para establecer una homogeneidad política al interior de sus fronteras y sostener un orden global de actores soberanos importantes.

Cuando Trump posó junto a Putin y se puso de su lado frente a los servicios de inteligencia estadounidenses, estaba actuando por una culminación lógica de las ideas de Schmitt. Y esas ideas nos acompañarán por mucho tiempo. Incluso después de su partida.

Fuente: Project Syndicate Traducción: David eléndez form

http://nuso.org/articulo/el-trumpismo-y-la-filosofia-del-orden-mundial/

27.18.-YA ESTAMOS ADVERTIDOS – Juan Manuel López

Los nuevos nombramientos ministeriales son en su mayoría técnicos o novatos ajenos al sector público, sin figuración particularmente reconocida como voceros de políticas partidistas. Esto hace imposible opinar sobre un gobierno que aún no comienza; pero sí se puede analizar lo que de él se conoce, como es el caso de quien ya ocupó la cartera de Hacienda, el Dr. Carrasquilla, lo cual como precedente nos ilustra bastante sobre lo que nos espera.

La dirigió bajo el gobierno de Álvaro Uribe y su cercanía con el expresidente muestra tanto su orientación ideológica como su afinidad con la forma como se ejerció el gobierno.

Sabemos que en materia económica elaboró la cartilla de propuestas que presentó el Presidente Electo y tenemos experiencia de cómo la aplica.

Estamos por tanto advertidos la economía bajo el nuevo gobierno no solo será el continuismo de la ortodoxia neoliberal  y de derecha que mantuvo el Dr. Santos sino viraremos aún más hacia el extremo de ese modelo.

Vale comenzar por entender el modelo en su forma más escueta: se asume que el mercado libre con la globalización presenta una demanda infinita; que por lo tanto el desarrollo del país y de la economía dependen únicamente del ser competitivos para acceder a los consumidores internacionales; y que la competitividad depende del aumento en la productividad. Por otro lado la desregulación, la privatización de los bienes y los servicios públicos,  y la disciplina fiscal completan el ‘Consenso de Washington’ que se concentra en la búsqueda del desarrollo económico asumiendo que automáticamente arrastra el bienestar social

En resumen: Tratados de Libre Comercio; apoyo al sector productivo moderno –léase las grandes empresas-; atraer la inversión extranjera en capital y en tecnología; mantenerse dentro de la regla fiscal, disminuyendo los impuestos pero ampliando las bases, el universo gravable y los impuestos directos (tipo IVA); mayor edad y menos pagos en pensiones; privatizaciones; ‘flexibilización’ laboral al servicio del crecimiento del PIB; seguimiento y de control mediante indicadores macroeconómicos con prescindencia casi total de los socioeconómicos que nos califican entre los peores del mundo (desigualdad, desempleo, y condiciones laborales que obstaculizaron la admisión a la OCDE donde admitidos con la reserva de reformas pendientes en ese aspecto).

Así en su anterior gestión el Ministro repitente desapareció la mesada 14; acabó con las horas extras; aumentó lo menos posible el salario mínimo, llegando a proponer reducirlo; impuso gravamen a más productos de la canasta familiar; subió del 3/1000 al 4/000 las transacciones financieras, y del 12% al 16% del IVA; estableció garantías privilegiadas por convenios de estabilidad jurídica (que no tienen los colombianos) para la inversión extranjera; multiplicó los TLC; subió la edad de las pensiones.

Más inquietante aún es la tendencia a la creatividad que mostró: produjo dos impuestos extraordinarios de guerra; inventó la deducción del 40% por inversión en activos fijos; justificó la aplicación de gravámenes a sectores menos favorecidos y el aumento del IVA con la idea de crear un nuevo sistema de devolución de impuestos a los estratos 1 y 2, lo que por supuesto era inviable y nunca se hizo.

Más allá  del debate alrededor de la validez de la teoría económica, la cual hoy hasta su más entusiasta y principal promotor (Banco Mundial) reconoce que ha fracasado, el leitmotiv de los neoliberales de “aislar la conducción económica de las presiones de la política, en busca de la estabilidad y la seguridad jurídica para la inversión” prescinde en forma absoluta de sus repercusiones sociales. La primera función y responsabilidad de un gobierno es justamente política,  y el manejo económico es solo el instrumento para alcanzar los objetivos que se busquen. JMC

27.18.-SÍ HAY TELA – Alberto Carrasquilla

Colombia cuenta con un acervo importante de conocimiento práctico que destila años de reflexión.

Una de las grandes ventajas comparativas de Colombia, digamos, comparado con los vecinos de barrio, es la relativa abundancia de una población de expertos dispuestos a trabajar prácticamente gratis analizando y discutiendo con cuidado y por meses enteros diversos componentes de la problemática económica y social de la nación y luego, por si fuera poco, escribir y firmar unos textos extensos, consensuados párrafo a párrafo con colegas igualmente minuciosos, textos extensos cuyo destino final, o al menos prioritario, suele ser el polvo espeso del Archivo Nacional.

17 jun 2018.-  En el último par de años, estas comisiones de expertos han producido y publicado trabajos detallados acerca de variados temas cruciales para la política pública de cualquier país del mundo, incluyendo nuestra espesa problemática agraria, nuestra notoria inequidad social, nuestra falencia en materia de infraestructura y la profunda angustia que producen nuestra situación fiscal y sus amargas perspectivas, tanto en materia de impuestos como en materia de gasto.

Al lado de estos valiosos ejercicios, el sector privado también ha propuesto y apoyado de manera decidida iniciativas cuyo objetivo es similar: convocar a la comunidad de expertos, usualmente provenientes de la academia o de los centros especializados más connotados, y ponerlos a pensar, discutir, y dejar en blanco y negro recomendaciones prácticas para mejorar la arquitectura de la política pública en áreas tan cruciales como la salud y la educación.

El punto de fondo es sencillo: los colombianos tenemos mucha tela de primera categoría para cortar a la hora de pensar el tipo de vestuario que anhelamos lucir en el futuro.

Colombia cuenta, entonces, con un acervo importante de conocimiento práctico que destila muchos años de reflexión y experiencia de sus autores, acervo disponible para todo el que lo quiera usar como telón de fondo para presentar y, sobre todo, ejecutar un ambicioso paquete de reformas económicas y sociales que, sin la más mínima duda, serían piezas fundamentales para la construcción de un país mucho mejor.

Creo que hasta el ejercicio casi trivial de sintetizar las propuestas que estos diversos trabajos presentan ya constituye un aporte importante al debate que tenemos que iniciar, ahora sí muy en serio, de cara al cambio de gobierno. Se trata, ni más ni menos, que de un amplio conjunto de ideas y propuestas que ya cuentan con un aval técnico que es asunto imprescindible para cualquier gobierno serio del mundo.

El doctor Iván Duque se ha tomado muy en serio el hilo conductor de la experiencia acumulada. Eso me parece un gran cualidad, dado el berenjenal de estridencias que con tanta frecuencia permea el debate político aquí y en Cafarnaúm. Punto muy a su favor.

Claro, un conjunto de excelentes propuestas podrá ser una condición necesaria para empezar a acercarnos a ese país mucho mejor que todos los políticos quieren, pero dista de ser una condición suficiente para lograr construirlo con el éxito que los colombianos requerimos. Para eso se necesita un kilómetro adicional de cualidades que empiezan por la serenidad, pasan por la paciencia pedagógica y terminan en el carácter necesario para separar lo que sí y lo que no.

Con Duque ejerciendo la presidencia, los siguientes cuatro años estarán poblados por reformas económicas y sociales basadas en lo mejor del debate técnico colombiano, o sea, años en los que necesitamos que las muchas buenas ideas que nos rodean y han sido discutidas a fondo una y mil veces hagan el difícil tránsito a la cosa cumplida.

O sea que serán años de discusión democrática, posiblemente acalorada pero centrada en los argumentos.

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/alberto-carrasquilla/si-hay-tela-alberto-carrasquilla-231492

26.18.-¿PROTECCIONISMO O LIBRE COMERCIO?:EL DILEMA KEYNESIANO Y LA RESPUESTA MARXISTA – Michael Roberts

La guerra comercial que ha estallado tiene confundida a la teoría macroeconómica habitual. La mayoría de los economistas todavía analizan únicamente los aumentos de tarifas en términos de ‘proteccionismo’ o ‘libre comercio’. Las medidas de Trump son generalmente condenadas. Sin embargo, entre los keynesianos, hay confusión y división.

jul 2018.- 15 Martin Wolf, el periodista económico keynesiano, que escribe para el FT, cree que la guerra comercial sería costosa para el capital global: “la cooperación global seguramente se rompería”.  Sin embargo, ha defendido medidas de retorsión del Reino Unido contra Trump “sobre todo porque la alternativa parece más débil si se cree que tendrían algún efecto. Otra cosa que el resto del mundo debe hacer es fortalecer su cooperación.”   Por otro lado, piensa que la propuesta salvaje de Trump de crear una zona libre de aranceles (para los países ricos solamente) podrían abordarse. «¿Quién sabe? Incluso podría funcionar.”   No explica que implicaría reducir los aranceles sobre las mercancías del 3-4% (media actual para los países más avanzados) a cero.

Mientras Wolf busca la manera de ‘salvar la globalización y el libre comercio’ a través de la retorsión, otro keynesiano, Dani Rodrik defiende el proteccionismo como una buena idea para las economías con débil crecimiento interno: “el proteccionismo de Estados Unidos sin duda va a generar algunos beneficiarios, así como en otros países.”

 

En una visión contraria a Wolf, que llama a hacer frente a Trump, Rodrik dice que Europa y China “deben negarse a dejarse arrastrar a una guerra comercial, y decirle a Trump: usted es libre de dañar su propia economía; pero nosotros vamos a mantener las políticas que nos benefician más “.   De hecho, dice, las industrias nacionales pueden beneficiarse de los aranceles sobre sus exportaciones a los EEUU: podrían vender en cambio al mercado doméstico. Cita cómo Boeing podría vender más aviones en los EEUU y Airbus podría hacer lo mismo en Europa. “Algunas compañías aéreas europeas prefieren Boeing a Airbus, mientras que algunas aerolíneas estadounidenses prefieren Airbus a Boeing. Las restricciones comerciales pueden dar lugar a un colapso total en este comercio bilateral de gran volumen en aviones entre los EE.UU. y Europa. Sin embargo, la pérdida global de bienestar económico sería pequeña, siempre y cuando las compañías aéreas consideren los productos de las dos compañías como sustitutos cercanos.”  Según Rodrik ,”el proteccionismo estadounidense seguramente va a generar algunos beneficiarios, así como en otros países”. Correcto.

Esta orientación proteccionista también ha sido defendida por algunos economistas de izquierda como Dean Baker . Señala que no todo el mundo gana con el ‘libre comercio’. Afirma que fue a causa del libre comercio como se perdieron los puestos de trabajo en la industria en los EE.UU., haciéndose eco del argumento de Trum. Sin embargo, hay muchas evidencias de que no fue así. Como escribí en una nota anterior sobre Trump, el comercio y la tecnología, “la pérdida de puestos de trabajo manufactureros en EEUU, como en otras economías capitalistas avanzadas, no se debe a extranjeros desagradables que se aprovechan de los acuerdos comerciales. Es debido al objetivo inexorable del capital estadounidense de reducir sus costes laborales a través de la mecanización o por medio de la búsqueda de nuevas zonas de mano de obra barata en el extranjero para producir. El aumento de la desigualdad de los ingresos es un producto del ‘sesgo pro capital’ de la acumulación capitalista y la ‘globalización’ dirigido a contrarrestar la caída de la rentabilidad en las economías capitalistas avanzadas. Pero también es el resultado de políticas “neoliberales” diseñados para mantener bajos los salarios y aumentar la parte de los beneficios.”

Baker afirma que los déficits comerciales suponen perdida de puestos de trabajo porque reducen la “demanda” y por lo tanto reducir el déficit comercial de Estados Unidos podría salvar puestos de trabajo allí. Defiende este argumento cuando la tasa oficial de desempleo en los EEUU, el Reino Unido y Japón están en su punto más bajo (sí, sé que muchos de ellos son trabajos basura). Al parecer, si todo el mundo tuviese un superávit comercial (imposible por cierto) todo iría mejor. Lo que realmente quiere decir es que Trump está haciendo lo correcto al intentar convertir el déficit comercial de Estados Unidos en un superávit y recuperar empleos en la manufactura de los países en desarrollo y Europa, a dónde fueron desplazados. Sin duda, es un argumento extraño y confuso en defensa del nacionalismo.

Los keynesianos están confundidos acerca de si son partidarios del ‘libre comercio’ o de medidas proteccionistas / nacionalistas. Que nos retrotrae a la confusión de Keynes en la última Gran Depresión de la década de 1930. Cambió de opinión, pasando de ser un fuerte defensor del libre comercio a finales de 1920 a ser un proteccionista y defensor de los aranceles a mediados de la década de 1930. Este cambio de punto de vista fue realmente la expresión de la visión cambiante del capitalismo británico. El libre comercio es bueno para aquellos que ganan en los mercados; el proteccionismo es mejor cuando el capital nacional pierde cuota en ellos. Y esa fue la posición de Gran Bretaña.

En 1923, Keynes apoyó el libre comercio en términos muy claros: “Debemos mantener el Libre Comercio, en su interpretación más amplia, como un dogma inflexible, sin que se admita ninguna excepción, siempre que la decisión dependa de nosotros. Debemos mantenerlo aun cuando no recibimos ninguna reciprocidad de trato e incluso en aquellos casos excepcionales en los que al infringir lo podríamos, de hecho, obtener una ventaja económica directa. Debemos mantener el libre comercio como un principio de moral internacional, y no sólo como una doctrina de la ventaja económica”.

Pero su posición ‘moral’ pronto se disipó cuando el capitalismo británico cayó en una larga depresión a mediados de la década de 1920 y luego, en la década de 1930. En su trabajo seminal, La Teoría General, publicado en 1936, concluyó que “la gran (e inteligente) idea de la monarquía absoluta era alentar las exportaciones sobre las importaciones …” El balance favorable, siempre que no sea demasiado grande, resulta muy estimulante; mientras que un balance poco favorable pronto puede producir un estado de depresión persistente”.

Abogó por aranceles a las importaciones en el Reino Unido como una forma alternativa de reducción de los salarios reales (por el aumento de los precios de las importaciones) y para impulsar la producción nacional. Para Keynes, era una forma de que el capital británico ganase una ventaja de costes frente a sus rivales mediante la reducción de los costes salariales en términos reales.  “Me asusta terriblemente el proteccionismo como una política a largo plazo”, testificó ante una comisión parlamentaria del Reino Unido, “pero no siempre podemos permitirnos mirar a largo plazo. . . la cuestión, en mi opinión, es hasta qué punto estamos dispuestos a correr el riesgo de las desventajas a largo plazo con el fin de conseguir cierta ayuda para la situación presente”. Por supuesto, una vez que el capitalismo a nivel mundial se hubo recuperado, y el capital británico con él, se podía volver al ‘libre comercio».

La confusión actual en la macroeconomía y en particular entre los keynesianos actuales refleja los cambios de opinión de Keynes en tanto que la Larga Depresión se prolonga y ‘globalización’ es un fracaso para todos. Así que ahora tenemos a keynesianos como Rodrik y Baker que apoyan aranceles sobre las importaciones de Estados Unidos y presionan a favor de excedentes comerciales, al tiempo que piden a Europa y China que no tomen represalias. Y Wolf, al contrario, pide represalias a Europa y Asia.

¿Cuál es la visión marxista? ¿Hay que apoyar los aranceles y otras medidas proteccionistas introducidas por las naciones capitalistas más débiles para ‘defenderse’ de las medidas de Trump (Wolf)? ¿Deberíamos, por el contrario, apoyar las medidas de Trump como una forma de mantener empleos manufactureros en Estados Unidos (Baker) y tal vez ayudar a otros países para impulsar sus industrias nacionales (Rodrik)?

¿Libre comercio o proteccionismo? Esbocé mi respuesta en una nota anterior.   El libre comercio no ha sido un gran éxito capitalista. El capitalismo no tiende al equilibrio en el proceso de acumulación. Como Adam Smith escribió, a diferencia de Ricardo, “Cuando un hombre rico y un hombre pobre tratan el uno con el otro, ambos de aumentan sus riquezas, si tratan con prudencia, pero el patrimonio de los ricos aumentará en una proporción mayor que el del hombre pobre. De la misma manera, cuando una nación rica y una nación pobre comercian, la nación rica tendrá la ventaja más grande, y por lo tanto la prohibición de este comercio es más dolorosa para ella que para la pobre”. El capitalismo no se desarrolla en todo el mundo de una manera suave y equilibrada, sino mediante lo que los marxistas han llamado el ‘desarrollo desigual y combinado’. Aquellas empresas y países con mejores avances tecnológicos ganan a expensas de los que están menos desarrollados y no habrá ninguna ecualización.

El libre comercio beneficia a los estados capitalistas nacionales cuando la rentabilidad del capital está aumentando (como lo fue desde la década de 1980 a la de 2000) y todo el mundo puede beneficiarse de un pastel más grande (en diferentes proporciones). Entonces la globalización parece muy atractiva. La economía capitalista más fuerte (tecnológicamente y por lo tanto competitiva en precio por unidad) será la más fuerte defensora del ‘libre comercio’, como Gran Bretaña en 1850-1870; y los EEUU de 1945 al 2000. Entonces, la globalización era el mantra de los EEUU y sus agencias internacionales, el Banco Mundial, la OCDE y el FMI. Pero si la rentabilidad comienza a caer constantemente, el ‘libre comercio’ pierde su glamour, especialmente para las economías capitalistas más débiles porque el pastel de los beneficios deja de crecer.

Marx y Engels reconocieron que el ‘libre comercio’ podría alentar la acumulación de capital a escala mundial y así expandir las economías, como ha ocurrido en los últimos 170 años. Pero también vieron (dada la naturaleza dual de la acumulación capitalista) el otro lado: la creciente desigualdad, un ‘ejército de reserva’ flotante permanente de parados y una mayor explotación de los trabajadores en las economías más débiles. Y por lo tanto reconocieron que las naciones capitalistas industriales emergentes solo podrían probablemente tener éxito mediante la protección de sus industrias con aranceles y controles e incluso el apoyo del Estado (China es un ejemplo extremo de esto).

Engels reconsideró su posición sobre el libre comercio en 1888, cuando escribió un nuevo prefacio en un folleto sobre libre comercio que Marx había escrito en 1847. Engels llegó a la conclusión de que “la cuestión de libre comercio o proteccionismo se sitúa enteramente dentro de los límites del actual sistema de producción capitalista, y no tiene, por lo tanto, ningún interés directo para nosotros, socialistas, que queremos acabar con ese sistema. Se aplique el proteccionismo o el libre comercio, al final no habrá ninguna diferencia “. Claro que los endeudamientos y el pago de intereses castiga a muchos.

Pero es interesante ver a los keynesianos divididos sobre si estar a favor del libre comercio para el capital global (Krugman) o de la protección de los capitales nacionales (Rodrik y Baker para los EEUU y Wolf para el Reino Unido y Europa). Es el signo de los tiempos.

*Michael Roberts es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.

http://www.sinpermiso.info/textos/proteccionismo-o-libre-comercio-el-dilema-keynesiano-y-la-respuesta-marxista

25.18.-SINDICALISMO: DEBILIDAD INTERNA, PERO FUERZA EXTERIOR – Beethoven Herrera

Es evidente que los sindicatos al haber perdido poder de negociación frente al gobierno y a los dueños del capital han cambiado de estrategia.

Los sindicatos colombianos han compensado su creciente debilidad interna con un mayor protagonismo en escenarios internacionales, en donde han logrado posicionar sus demandas, hasta el punto de ser tenidas en cuenta, mientras en nuestro país eran negadas; y por esa vía han incidido en los procesos de inserción de Colombia en escenarios internacionales.

8 JUL 2018.- Ese es el postulado central de la tesis de grado que, bajo el título ‘Los sindicatos y la asignación del ingreso’, presentó la exministra María Mercedes Cuéllar para optar al título de Magíster en Derecho, en la Universidad de los Andes. Allí, concluye que “Es evidente que los sindicatos al haber perdido poder de negociación frente al gobierno y frente a los dueños del capital han optado por cambiar de estrategia y en la actualidad esta se orienta a la búsqueda de apoyo en factores de poder en el exterior”.

La autora reconoce que por presión de las organizaciones sindicales internacionales (la AFL-CIO de Estados Unidos en la negociación del TLC), se ordenó a las Cooperativas de Trabajo Asociado pagar al menos el salario mínimo y los aportes parafiscales a esos trabajadores y luego se les prohibió hacer intermediación laboral, pero fueron reemplazadas en esa función por las Sociedades Simplificadas por Acciones (SAS). Resulta obvio que los trabajadores vinculados bajo esas modalidades no pueden ejercer los derechos de asociación y negociación colectiva consagrados en los convenios internacionales ratificados por Colombia.

También reconoce que por presión internacional, el gobierno promulgó la Ley 1210 de 2008 que devolvió a la justicia laboral la facultad de declarar la ilegalidad de una huelga, la cual se había trasladado a la Rama Ejecutiva desde 1950.

Cuéllar reconoce que un tema de especial sensibilidad ha sido el asesinato de sindicalistas (2.534 entre 1986 y el 2007), pues las reclamaciones por esta situación demoraron por seis años la ratificación del TLC con Estados Unidos hasta que se acordó el Plan de Acción Laboral Santos-Obama del 2011.

Recientemente, la Ocde hizo exigencias para el ingreso de Colombia a este club. Resulta notable que los dos comités que mantuvieron hasta el final las objeciones fueron el comercial (por los temas de chatarrización, derechos de autor y propiedad intelectual de medicamentos), y el laboral (por los abusos de la tercerización, las debilidades en la inspección del trabajo y la violencia contra los sindicalistas, la cual, si bien ha reducido su extensión, sigue siendo considerada desde el exterior como de especial gravedad).

El papel consultivo que tiene el Comité de Trabajadores ante la Ocde (Tuac), hizo que las reclamaciones de los trabajadores colombianos tuvieran fuerte incidencia en las exigencias para el ingreso.  Y para lograrlo, el gobierno de Colombia asumió compromisos de mejorar en los temas mencionados y su cumplimiento será monitoreado.

http://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/sindicalismo-debilidad-interna-pero-fuerza-exterior-518856

24.18.-REFICAR: EL DESFALCO DONDE TRIUNFÓ LA IMPUNIDAD – Libardo Espitia*

La Contraloría imputó a varios implicados en el caso de la Refinería de Cartagena, pero archivó la investigación de otro grupo de altos funcionarios.

Los orígenes del desfalco

Según el Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez, “Reficar es el caso de corrupción más grave en los 200 años de historia»: la refinería tuvo un costo de 8.016 millones de dólares, más del doble de los 3.777 millones de dólares presupuestados inicialmente.

 El descalabro de Reficar es producto de las transformaciones de Ecopetrol que fueron ordenadas por los dos gobiernos de Álvaro Uribe a partir del Decreto ley 1760 de 2003:

  • En 2003 se le quitaron a esta empresa las funciones de administrar las reservas de hidrocarburos, se creó la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y se volvió al contrato de concesión en lugar del de asociación.
  • Ecopetrol pasó de ser una empresa industrial y comercial del Estado a una sociedad por acciones regida por el derecho privado. Se autorizó la venta del 20 por ciento de sus acciones.
  • Se puso a Ecopetrol a competir con los agentes privados de la industria de los hidrocarburos.
  • Se estableció que sus máximos órganos de dirección y administración serían en adelante la Asamblea General de Accionistas y la junta directiva conformada por siete miembros, tres nombrados con sus suplentes por el presidente de la República y cuatro por la Asamblea General de Accionistas junto con sus suplentes.
  • Se promovió la escisión de la Refinería de Cartagena y la creación de Reficar S.A.
  • Se privatizó el 51 por ciento de Reficar y se le vendió a la multinacional Glencore, una sociedad sin ninguna experiencia en modernización de refinerías.

El Documento Conpes 3281 de 2004 hizo posibles las varias privatizaciones que  adelantaron los gobiernos de Uribe y de Santos, pues limitó la capacidad de intervención del Estado en empresas públicas y privadas.

Le interesa: Refinería de Cartagena: historia de una desidia.

Senador Álvaro uribe Foto: Emisora cultural del Huila

Los sobrecostos del PMD

El Plan Maestro de Desarrollo (PMD) de Reficar fue incluido en el Plan Nacional de Desarrollo 2002–2006 recalcando que se haría con participación privada y con la enajenación de inversiones no estratégicas de Ecopetrol. El PMD se ratificó en el Plan Nacional de Desarrollo 2006–2010.

El Documento Conpes 3312 de 2004 declaró la importancia nacional del PMD dada su magnitud. Por ello, bajo el primer mandato del presidente Álvaro Uribe, se ordenó a Ecopetrol la búsqueda de entidades privadas aptas para realizar la ingeniería de detalle y construir la expansión de la Refinería, con un valor máximo calculado en 736 millones de dólares más el 10 por ciento.

El proceso se haría mediante un contrato “llave en mano” para evitar sobrecostos en la etapa de construcción, para ello conformó un Comité interinstitucional integrado por el Ministerio de Hacienda (MHCP), el Departamento Nacional de Planeación (DNP), el Ministerio de Minas y Energía (MME) y la misma Ecopetrol que recomendaría la mejor estructura del proceso de consecución del inversionista ya fuera por medio de la escisión, enajenación o arrendamiento de los activos de la Refinería y último analizar la posibilidad de que fuera Ecopetrol el operador del PMD, una opción que en ningún momento se tuvo en cuenta a pesar que se tenían los recursos en el Fondo de Ahorro y Estabilización Petrolera (FAEP).

Así, Andean Chemical –propiedad de Ecopetrol– se quedó con el 50,99 por ciento de las acciones de Reficar y Ecopetrol S.A. se quedó con el 49 por ciento restante.

A mediados de 2006 se dio la puja entre Petrobras y Glencore, una multinacional suiza que, pese a no tener experiencia en proyectos de refinerías, logró quedarse con el 51 por ciento de las acciones de la Refinería de Cartagena. Posteriormente se asoció con Ecopetrol y crearon Reficar.

El 27 de diciembre del mismo año el Congreso expidió la Ley 1118. Ésta autorizó la emisión de acciones en el mercado para que fueran adquiridas por personas naturales o jurídicas. Siguiendo esta disposición normativa, Ecopetrol se transformó en una sociedad de economía mixta de carácter comercial vinculada al Ministerio de Minas y Energía.

En el año 2007, en medio del desarrollo de las obras de construcción de la nueva refinería, Glencore cerró un trato entre Reficar y Chicago, Bridge & Iron (CB&I), firma holandesa con sede en Texas. El plazo para terminar las obras se calculó para diciembre de 2012, con un contrato bajo la modalidad de costos fijos.

En 2009, ante la crisis internacional, Glencore abandonó el proyecto. Además de no imponerle ninguna sanción, Ecopetrol recompró sus acciones por un valor de 549 millones de dólares.

Así, Andean Chemical –propiedad de Ecopetrol– se quedó con el 50,99 por ciento de las acciones de Reficar y Ecopetrol S.A. se quedó con el 49 por ciento restante. Desde entonces, únicamente esta empresa adelantaría el proyecto con los costos de la recompra.

Pese a que el contrato tenía una garantía de 75 millones de dólares y una pena diaria de 166.000 dólares por incumplimiento de obligaciones contractuales, la supervisión del PDM fue contratada hasta el 1 de septiembre de 2009.

Como si fuera poco, el 15 de junio de 2010, Reficar decidió cambiar la modalidad de contratación por una de costos reembolsables, la cual permitiría extender sin límite los gastos de inversión. A la postre, éste sería el mayor dolor de cabeza del PMD.

El proceso de responsabilidad fiscal

El 13 de marzo de 2017 la Contraloría General informó de la apertura de un proceso de responsabilidad por el daño patrimonial que se presentó en la ejecución del PDM, decisión que afectaba a cinco ex funcionarios y trece miembros de junta directiva de Reficar, dieciocho miembros de junta directiva de Ecopetrol y seis contratistas.

Como se aprecia en la tabla, en ese proceso no fueron incluidos todos los miembros de la Junta Directiva de Ecopetrol ni del Comité Interinstitucional que escindieron la Refinería de Cartagena, le adjudicaron a Glencore y ante el posterior abandono el PDM no le impusieron sanción alguna.  Tampoco figuran las firmas que ejercieron la revisoría fiscal en las 2 empresas. Para completar, el 5 de junio del año en curso se emitió el Auto No. 773, el cual exoneró de responsabilidad fiscal a los funcionarios que hacen parte del actual gobierno.

Llama la atención que los ministros de Hacienda y Minas y los directores del DNP, quienes recomendaron a Glencore como inversionista para el PDM y abogaron porque Ecopetrol se separara de la Refinería, no figuran en los procesos judiciales abiertos entre 2017 y 2018. Mención especial merece Mauricio Cárdenas Santamaría, quien fue exonerado por el Contralor General pese a ser parte de la Junta Directiva de Ecopetrol desde 2008, ministro de Minas y Energía entre 2011 y 2012 y  ministro de Hacienda y Crédito Público desde 2012.

Los estatutos de Reficar

En el 2006 se constituyó la Refinería de Cartagena como una sociedad anónima cuyos máximos órganos de dirección son la Asamblea General de Accionistas y la Junta Directiva. Glencore la controló hasta que abandonó el proyecto en 2009.

Para completar, el 5 de junio del año en curso se emitió el Auto No. 773, el cual exoneró de responsabilidad fiscal a los funcionarios que hacen parte del actual gobierno.

En 2010, cuando Reficar cambió la modalidad de contratación de costos fijos a costos reembolsables, estaba bajo el control de Ecopetrol y su Junta Directiva integrada por el entonces director del DNP Esteban Piedrahita y los entonces ministros de Minas y de Hacienda Hernán Martínez Torres y Oscar Iván Zuluaga. Ninguno de ellos figura en el PRF de la Contraloría.

Es evidente que, aunque tenía la facultad de hacerlo, la Junta Directiva de Ecopetrol prefirió no tomar medidas correctivas.

Finalmente, es sumamente preocupante que en la última versión de los estatutos sociales de Reficar aprobados el pasado 21 de marzo por la Asamblea General de Accionistas, hay varios artículos dedicados a la emisión y colocación de acciones, lo que sugiere que las directivas aspiran a terminar la tarea iniciada por Alberto Carrasquilla en el primer mandato de Uribe es decir, a privatizar completamente la Refinería y el restante 10 por ciento de las acciones de Ecopetrol autorizado por la ley 1118 de 2006 de autoría del Ministerio de Hacienda.

No sobra preguntarle al Gobierno Nacional y a la Junta Directiva de Ecopetrol que no sancionó a Glencore por el abandono en el 2009 del PDM, su posición ahora que la multinacional suiza demandó a Colombia ante el Centro Internacional de Arreglos de Diferencias Relativas por Inversiones-CIADI por la suma de 765 millones de dólares.

Es de su interés: Refinería de Cartagena: ¿alguien pagará? por Libardo Espitia*

*Autor: Profesional con estudios en electricidad y electrónica, especialista en Servicios Públicos Domiciliarios, magíster en Gestión y Auditorías Ambientales. Ha prestado sus servicios profesionales en empresas de servicios públicos y en el sector privado en auditorías, consultorías e investigaciones.

https://www.razonpublica.com/index.php/econom-y-sociedad-temas-29/11220-reficar-el-desfalco-donde-triunf%C3%B3-la-impunidad.html

 

23.18.-LAS NUEVAS DERECHAS LATINOAMERICANAS FRENTE A UNA GLOBALIZACIÓN EN CRISIS – José Antonio Sanahuja / Nicolás Comini

Las nuevas derechas latinoamericanas apuestan por la globalización y la vinculación con las potencias centrales, pero esta apuesta resulta tardía y a menudo se concreta de manera inadecuada. El mundo está cambiando, y hay reconfiguraciones que van desde el terreno político hasta el tecnológico –incluyendo una nueva revolución productiva–, aunque a menudo no avanzan en el sentido en que estos gobiernos pretenden. Por eso sería un error dar por sentado que las nuevas derechas globalistas latinoamericanas hayan llegado para quedarse.

En 2016, el semanario The Economist anunció la nueva fractura que definía el escenario social y político en los países ricos: perdía peso el tradicional eje izquierda-derecha frente al eje nacionalismo-cosmopolitismo o apertura-cierre. Ese nuevo clivaje giraba en torno de la globalización y sus efectos tras la crisis económica iniciada en 2008: los partidos tradicionales de centroderecha y la socialdemocracia se situaban a la defensiva como parte del establishment favorable a la globalización y el orden liberal, impugnado por fuerzas emergentes en ambos extremos del espectro político.

En particular, estos desafíos provenían de la extrema derecha nacionalista, contraria al libre comercio, a la inmigración y la diversidad social y cultural, y proclive a políticas de seguridad más duras. Estas fuerzas supieron recoger los reclamos de los perdedores de la globalización y convertir en votos la incertidumbre asociada a la precariedad laboral y el miedo a la inmigración o el terrorismo. Frente al inmovilismo complaciente del establishment, el traumático triunfo electoral de Donald Trump, el Brexit y el ascenso de la extrema derecha populista en varios países de la Unión Europea ponían en cuestión la estabilidad de las democracias avanzadas y realidades hasta entonces consideradas sólidas e inamovibles, como la propia existencia de la ue, el vínculo de seguridad noratlántico o el respaldo estadounidense al orden liberal.

El triunfo de Emmanuel Macron y del nuevo movimiento centrista En Marche! en Francia detuvo temporalmente ese ascenso y permitió conjurar un «Frexit» y una nueva crisis existencial para la ue, tal vez la definitiva, si ganaba Marine Le Pen. Pero también mostró la gravedad de la crisis de los partidos y las elites tradicionales y la profundidad de ese nuevo clivaje y de la crisis social de la que se alimentaba.

Ese escenario de polarización podría ser nuevo para los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (ocde), pero no para América Latina, que desde los años 2000 ha estado atravesada por profundas diferencias entre los gobiernos progresistas y neodesarrollistas «atlánticos» y los liberal-conservadores «pacíficos». Esa fractura, presente en las relaciones entre países y en el interior de cada uno de ellos, también expresaba visiones divergentes sobre la globalización y sus efectos en la región. En los países ricos, la globalización mostró su peor rostro en la crisis de 2008, pero en América Latina sus traumáticos efectos se sintieron antes. En el llamado «lustro perdido» (1998-2003), el crecimiento económico fue similar al de la «década perdida», y la sucesión de crisis financieras, políticas de ajuste, empobrecimiento y emigración forzó amplias crisis políticas y explica el ciclo posterior de gobiernos progresistas.

La fractura Atlántico/Pacífico reorganizó el conflicto político y social y enfrentó concepciones de la democracia, modelos económicos, matrices de política exterior, estrategias regionalistas y opciones de inserción internacional. Pero la popular imagen de dos Américas Latinas radicalmente enfrentadas era más un relato de polarización que una explicación rigurosa de la realidad de la región.

En retrospectiva, sus efectos no fueron tan marcados, y desde una perspectiva estructural unos y otros países, por un lado, comparten rasgos y desafíos; y por otro, son mucho más diversos de lo que plantea ese relato simplificador. Fueran atlánticos o pacíficos, los países de la región –en particular, en América del Sur– se sumaron a un nuevo ciclo de reprimarización, como lo definió la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), basado en un modelo marcadamente extractivista impulsado por la bonanza exportadora hacia Asia, a su vez parte de la dinámica de la globalización.

Ese ciclo ayudó a expandir el empleo, los salarios y la demanda interna y alimentó a su vez la inversión pública y privada, en particular en infraestructura. El gasto social también aumentó, y pese a diferentes énfasis redistributivos, la mayor parte de los países adoptó programas sociales basados en transferencias monetarias condicionadas. La región también pudo capear la crisis global mejor que algunos países de la ocde, lo que hizo emerger un indisimulado sentimiento de Schadenfreude, como los alemanes llaman al placer de ver caer a los demás.

Los nuevos regionalismos «posliberales» o «poshegemónicos», las políticas exteriores más ambiciosas y asertivas, los liderazgos regionales, el activismo de la cooperación Sur-Sur y, en general, el ascenso de América Latina en la escena global deben verse también en el marco de una fase de la globalización dinamizada por el ascenso del área Asia-Pacífico y, en particular, de China. Si este proceso se mira a través del prisma del clásico debate académico entre agencia y estructura, los factores de agencia mencionados son sin duda relevantes. Pero sin la globalización, en tanto proceso de cambio estructural, ese ciclo difícilmente habría tenido lugar.

Desde 2013, y aun considerando la leve recuperación de 2017, emergen cuatro factores de vulnerabilidad estructural para la mayoría de los países latinoamericanos, con independencia de la adscripción atlántica o pacífica. En primer lugar, la caída de los precios de las materias primas y sus efectos recesivos revelan que el ciclo de los commodities desalentó la transformación estructural de la región y ha sido una oportunidad perdida para reducir esa vulnerabilidad con exportaciones más diversificadas y mejoras en la productividad.

Ese ciclo dejó un mayor grado de apertura financiera, incluso en países con gobiernos de izquierda.

Por ello, un segundo factor de riesgo es el previsible aumento de las tasas de interés, en un contexto de deterioro de la balanza por cuenta corriente, mayor aversión al riesgo y volatilidad financiera. Aunque el endeudamiento público en muchos países es menor que en el pasado, se observa un fuerte aumento de la deuda corporativa alentado por las políticas monetarias expansivas de los últimos años. Un endurecimiento repentino de la política monetaria en Estados Unidos podría ser un factor desencadenante de una nueva crisis financiera global, ante la cual los bancos centrales de todo el mundo tienen hoy menos margen de maniobra. Para la región, la vulnerabilidad externa sigue siendo el principal determinante para adoptar políticas contracíclicas.

Ello supone un tercer factor de riesgo: el deterioro de las balanzas fiscales por el efecto general de la recesión y, en particular, por su dependencia de los bienes primarios. Estos aumentaron su participación en las finanzas públicas de la mayoría de los países, particularmente en Sudamérica y, por ello, las dificultades en el acceso a financiación externa y la caída de ingresos procedentes de las exportaciones condicionan el espacio fiscal para políticas contracíclicas.

En cuarto lugar, tanto en los países atlánticos como en los pacíficos se estancaron los avances sociales de años anteriores. Desde 2013, las cifras de desempleo y subempleo y la tasa de pobreza muestran un visible deterioro. El ascenso de las clases medias –quizás el cambio social más importante de ese periodo– puede verse comprometido. La población «vulnerable» con ingresos bajos, empleos precarios y sin protección social podría resultar de nuevo empujada a la pobreza, y eventuales recortes de gastos pueden reducir la cobertura de los programas de transferencias monetarias existentes en la región, que alcanzan a más de 130 millones de beneficiarios.

Crisis de globalización y nueva revolución industrial

América Latina también se enfrenta a otros riesgos a mediano y largo plazo relacionados con la reordenación global de los mercados y la geopolítica, el cambio tecnológico y la creciente tensión a la que está sometido el sistema multilateral para asegurar una gobernanza efectiva, representativa y legítima de la globalización. El inicio de un nuevo ciclo de innovación tecnológica basada en la reorganización de la producción a partir de las plataformas digitales, la automatización y la inteligencia artificial de la «cuarta revolución industrial» plantea desafíos aún mayores. Parece perder importancia la lógica de deslocalización de los años 90 –abastecer el mercado global con cadenas de suministro que incluían países de bajos salarios (off-shoring)–, y emerge una nueva lógica: reorganizar la economía global mediante plataformas digitales y la externalización de la logística, y recurrir a la robotización para situar la producción más cerca de los consumidores, sea en mercados emergentes de alto crecimiento (on-shoring) o retornando a los países avanzados (re-shoring). Ello parece indicar el cierre de una etapa de globalización que se ha extendido por más de tres décadas, basada en el modelo posfordista de cadenas globales de suministro. En algunos países emergentes supone riesgos de «desindustrialización prematura», al alentar una reindustrialización sin empleo en los países avanzados mediante la relocalización y la robotización. A escala global, podrían desaparecer cientos de millones de empleos sin que exista un fácil o inmediato reemplazo por nuevas ocupaciones ligadas al cambio tecnológico. Este nuevo ciclo de innovación tecnológica supone un desafío laboral, fiscal y de protección social que exige la redefinición del contrato social básico tanto en los países avanzados como en aquellos en desarrollo.

En términos de agencia, las organizaciones regionales y multilaterales no parecen estar a la altura de estos retos. El sistema multilateral aún responde a una visión tradicional de la soberanía que dificulta la acción colectiva frente a problemas transnacionales. Es también un «multilateralismo hegemónico» heredado del orden de posguerra, que no se adaptó a la descolonización y menos aún al ascenso de los países emergentes. Afirmando la existencia de un orden internacional supuestamente multipolar, estos últimos reclaman reformas para dotarlo de mayor representatividad y legitimidad. En paralelo, definen nuevos mecanismos de cooperación, como los brics (Brasil, Rusia, la India, China, Sudáfrica), o establecen sus propios arreglos monetarios o financieros.

Estas dinámicas de retirada e impugnación, práctica y normativa, no suponen un nuevo multilateralismo eficaz: erosionan las organizaciones existentes y el conjunto del orden liberal sin que las alternativas de los países emergentes puedan sustituirlo. La creación del g-20 en 2010, que incorporó a los países emergentes, significó un (tardío) reconocimiento de su nuevo estatus como rule-makers globales y puso en evidencia que los emergentes tienen ahora más influencia que en el pasado, pueden crear nuevas organizaciones internacionales e incluso desplegar una «gran estrategia» de índole geopolítica. Pero estos países no parecen tener el interés, la voluntad o la capacidad de sustituir a las potencias tradicionales y el internacionalismo liberal en la gobernanza del sistema internacional, dado que siguen siendo beneficiarios de él.

Esas tendencias son visibles si se examina el andamiaje económico de la globalización: las negociaciones «megarregionales» del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (tpp, por sus siglas en inglés) o la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (ttip) constituían, en parte, una respuesta geopolítica de los países avanzados ante el veto de los países emergentes en las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio (omc). Pero con esas propuestas serían los propios países avanzados los que estarían minando el sistema multilateral de comercio. A ello se añade el ascenso de fuerzas de extrema derecha que cuestionan el orden liberal y suponen crecientes riesgos proteccionistas. Paradójicamente, es el eje angloestadounidense el que ahora cuestiona la globalización, y entre sus principales defensores se alzan hoy algunos países emergentes. Fue el presidente de China, Xi Jinping, el inesperado defensor de la globalización en la Cumbre de Davos de enero de 2017, pese a que su país también giraba hacia políticas más nacionalistas y centradas en su mercado interno.

El giro liberal frente a una globalización en crisis

El cambio de ciclo político resitúa a Argentina y Brasil entre los países favorables a la apertura y la globalización, entre los que también se encuentran Colombia y México. Estos cuatro países se tomarán como ejemplo para este artículo, en la medida en que han adoptado políticas exteriores enmarcadas en la globalización y supuestamente «desideologizadas» y «pragmáticas»; sustentadas en el regionalismo abierto, con una tendencia hacia el bilateralismo refractario; basadas en la promoción del sector privado y la inversión extranjera directa (ied); alineadas con el orden liberal mediante las políticas, estándares y prácticas dominantes en el sistema multilateral, y en particular, determinadas por las instituciones de Bretton Woods y la ocde; y arraigadas en una concepción policéntrica del sistema político global, pero al mismo tiempo alineadas con la agenda de seguridad de eeuu para América Latina.

Esta matriz de política exterior comporta también reformas internas. Sea a instancias de actores externos, por emulación de los países de la ocde o como justificación de las prioridades de las elites, este alineamiento aperturista implica, entre otras cosas, reformas estructurales para flexibilizar los mercados de trabajo, liberalización financiera, austeridad fiscal, eliminación progresiva de barreras arancelarias y no arancelarias y, last but not least, liberalización financiera, que se ha traducido en un alto nivel de deuda pública y privada. En gran medida, se trata de la actualización de lo que en su momento se denominó Consenso de Washington.

Estas políticas, sin embargo, son objeto de disputa entre los actores internos, más intensa en el contexto de los procesos electorales que vivirán México, Brasil y Colombia en 2018 y Argentina en 2019. Echar un vistazo a las estrategias que los actuales gobiernos han venido aplicando hacia la globalización implica analizar su visión sobre el regionalismo y su vinculación con eeuu.

Regionalismo

Para el gobierno de Mauricio Macri, el destino es el sistema global y el medio es el regionalismo. Por ello, ha buscado la desvinculación progresiva de Argentina de plataformas como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) o la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y se ha alineado con un nuevo regionalismo abierto y ha promovido una reorientación del Mercado Común del Sur (Mercosur), que en palabras del presidente «es el bloque más aislado y proteccionista que existe en el mundo»1. Su «inserción inteligente» comporta un regionalismo uniaxial centrado en el eje económico y el acercamiento a actores como la ue y la Asociación Europea de Libre Comercio (efta, por sus siglas en inglés), Canadá, Corea del Sur o la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (asean, por sus siglas en inglés). En este marco, uno de los primeros movimientos fue situar a Argentina como país observador de la Alianza del Pacífico (ap), por considerar que este grupo regional es el más dinámico, abierto y flexible.

El gobierno de Brasil promueve una estrategia regionalista convergente con su contraparte argentina. En los papeles, el Mercosur sigue siendo la plataforma natural de inserción en el mundo. Sin embargo, el discurso «desideologizador» afirma la necesidad de reconvertirlo en una simple zona de libre comercio. Mientras tanto, Brasil se desentiende de proyectos como la Unasur, surgida del propio liderazgo brasileño, y se acerca a la ap, sin convertirse aún en observador pero patrocinando un acuerdo comercial entre ese bloque y el Mercosur. Ese enfoque regionalista es afín a su defensa de la globalización, al proponer una integración «abierta y transparente», compatible con el orden económico global.

En Colombia, las directrices de política exterior sitúan a América Latina y el Caribe como el área de inserción prioritaria y expresan un compromiso de participar activamente en mecanismos de concertación e integración regionales. De hecho, el país es miembro de la Comunidad Andina de Naciones (can), la Unasur, la Celac, la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (sela) y la Organización de Estados Americanos (oea), entre otros. Junto a ellas, la ap es la opción prioritaria y la que refleja la orientación liberal y la estrategia de «regionalismo abierto» por la que aboga el país. El presidente Juan Manuel Santos llegó a afirmar que «la Alianza del Pacífico es la integración más exitosa» y apoyó la incorporación de la figura de los «Estados asociados»2. Con un perfil predominantemente liberal, la aptambién comprende una activa agenda de cooperación sectorial y ha establecido una zona de libre comercio a partir de la cual pretende proyectarse hacia el mundo.

México, finalmente, mantiene su tradicional participación en plataformas regionales, sean de concertación política, como la Celac, o de índole económica, como la ap, y defiende un regionalismo lo suficientemente abierto y libre de ataduras como para mantener amplios vínculos bilaterales. Pero es el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (tlcan), como exponente de su opción por el regionalismo abierto, el que tiene un papel determinante en su evolución económica. Frente al agresivo cuestionamiento de ese acuerdo por parte de Trump, Enrique Peña Nieto ha virado hacia una estrategia de diversificación del comercio y las inversiones, que incluye sumarse al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (cptpp, por sus siglas en inglés) y la actualización del acuerdo con la ue. Tal vez por ello, el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, no se cansa de recordar que «México es más grande que el tlcan» y destaca a la ap como la principal plataforma de integración mexicana.

La aproximación a eeuu

En la lógica de círculos concéntricos que pregona el gobierno de Macri, eeuu parece estar muy cerca de la primera órbita y es un actor fundamental para el desarrollo de la política exterior argentina. Desde la mirada oficial, edificar una «relación inteligente y madura» con Washington es considerado una condición sine qua non para reinsertar al país en el mundo. Argentina puso mucho capital político en la Presidencia del g-20 y en la organización de la cumbre de la omc en Buenos Aires, percibidas como oportunidades de proyección global y de presentarse como actor confiable y como espacio para defender un sistema internacional abierto. Pero eeuu calificó de «catástrofe» a esa institución, y su discurso y actuación fueron en sentido contrario a los de la propia Argentina y otros socios del g-20.

Poco pareció impactar en el gobierno el hecho de que el entonces secretario de Estado Rex Tillerson proclamara, tras visitar el país, que la Doctrina Monroe continuaba vigente. Seguridad y comercio constituyen el núcleo central de la agenda común. En el ámbito de la seguridad y la defensa, la cooperación bilateral impulsa un proyecto de reforma de las Fuerzas Armadas destinado a involucrarlas en la lucha contra las drogas, las «guerras híbridas» y el combate contra el terrorismo. A punto tal llegan las convergencias que se acordó la creación de una task force con la Administración para el Control de Drogas (dea, por sus siglas en inglés) en la frontera norte argentina y un ex-juez norteamericano viajó al país para «mejorar el sistema judicial». Ese acercamiento parece haber rendido frutos, pues Argentina quedó inicialmente exenta del aumento de los aranceles al acero y el aluminio anunciados en marzo de 2018.

Por su parte, la idea de forjar relaciones cercanas con el gobierno de Trump ha llevado al frágil gobierno de Temer a promover una agenda cooperativa con eeuu y dejar atrás las divergencias que suscitó el espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (nsa, por sus siglas en inglés) a la presidenta Dilma Rousseff. Esa buena predisposición tiene como exponente la militarización de la seguridad pública y la lucha contra las drogas, así como la voluntad de apertura comercial y financiera hacia las principales agencias y actores privados estadounidenses interesados en Brasil. Pero ello no ha evitado que el país, que destina a eeuu una tercera parte de sus exportaciones de acero, se haya visto afectado por el creciente proteccionismo de Trump. Ante este escenario, el gobierno de Temer ha buscado acelerar el acuerdo entre el Mercosur y la ue y acercarse a China y Rusia en el marco de los brics. De hecho, a mediados del año pasado, se acordó con el gobierno de Xi Jinping el lanzamiento de un fondo conjunto de 20.000 millones de dólares para financiar proyectos de infraestructura en Brasil3, y en septiembre Temer destacó, en el marco de la ix Cumbre de ese grupo, la necesidad de que el Nuevo Banco del Desarrollo (nbd) se mantuviera «ágil, eficiente y financieramente sano».

«Yo soy proestadounidense», aseguraba en 2011 Juan Manuel Santos en la revista Semana, al tiempo que reconocía que era «evidente que debemos diversificar nuestra dependencia», en un contexto en el que eeuu era un aliado estratégico tanto en la guerra contra las drogas como en el proceso de paz4. eeuu es, además, el principal socio comercial de Colombia, que mantiene con la potencia del Norte un balance comercial positivo en términos de comercio de bienes, en contraste con otros socios comerciales. El apoyo estadounidense es clave para el ingreso a la ocde y, a la inversa, Washington ve en Colombia un aliado para hacer frente a Venezuela. Ahora bien, más allá del tratado de libre comercio (tlc), la relación especial con eeuu se da en el ámbito de la defensa y la seguridad, sobre todo en esta etapa de transición del Plan Colombia a la paz en Colombia. En ese sentido, el gobierno de Santos mantiene su compromiso en la lucha contra el terrorismo y las drogas ilícitas, a fin de conjurar el riesgo de que el presidente Trump descertifique a Colombia ante los récords registrados en materia de producción de cocaína.

El caso mexicano, por último, es particularmente complejo. La profunda integración con el mercado estadounidense y canadiense se encuentra en constante fricción. Durante su campaña presidencial, Trump llegó a decir que México enviaba «violadores» a eeuu. La relación ha empeorado con la ampliación y militarización del muro fronterizo, junto con las restricciones comerciales y migratorias y una política agresiva en materia de seguridad, hasta el punto de forzar la renuncia de la embajadora estadounidense en México. La necesidad del gobierno de Peña Nieto (en salida, como Santos y Temer) de diversificar sus vínculos ante la revisión del tlcan tiene agudas limitantes estructurales. Tanto su guerra contra las drogas como su economía son altamente dependientes del vecino del Norte.

A modo de cierre: ¿tiene América Latina socios a los que recurrir?

La paradoja que supone que eeuu cuestione el orden liberal y que países emergentes y en desarrollo estén entre sus principales defensores es particularmente visible en América Latina: el giro a la derecha que han dado algunos países de la región responde, entre otras razones, a la voluntad de «abrirse al mundo» y aprovechar las oportunidades de la globalización mediante políticas exteriores basadas en el liberalismo económico, más abiertas y pragmáticas. América Latina, sin embargo, no está encontrando las respuestas favorables que esperaba tras ese «giro globalista»: algunas potencias globales transitan hacia políticas más centradas en su mercado interno –caso de China– o viran hacia un mayor nacionalismo económico, como eeuu. El triunfo de Trump significó el rechazo a la ratificación del tpp y el abandono del ttip, y se pretende revisar los tlc vigentes –en particular, el tlcan– desde posiciones unilaterales. También en la ue aumenta la oposición social y política al libre comercio –así lo indican las dificultades para la ratificación del acuerdo de libre comercio entre la ue y Canadá (ceta, por sus siglas en inglés)–, y los gobiernos de Francia y Alemania han cuestionado el ttip y miran con recelo otras negociaciones, como el acuerdo ue-Mercosur, en respuesta a demandas de un electorado cada vez más crítico al libre comercio y sus efectos sociales.

Con la nueva estrategia de seguridad nacional de noviembre de 2017, eeuurechaza el multilateralismo y se ve a sí mismo como actor dominante en un mundo multipolar de competencia geopolítica, militar y comercial entre grandes potencias. El gobierno de Trump plantea una inédita combinación de unilateralismo nacionalista y una peculiar ideología de neoliberalismo asimétrico, que altera, aunque no transforma radicalmente, la matriz de política latinoamericana del periodo anterior. Desde la retórica nacionalista del «America First», Trump abandonó la omc y anunció la renegociación de los 20 acuerdos de libre comercio que eeuu tiene en vigor, que se consideran «injustos» y «desequilibrados», a fin de asegurar «reciprocidad» y capacidad soberana para adoptar medidas unilaterales de defensa comercial, por encima de la omc o de los procedimientos de esos acuerdos. Ello significa la renegociación del tlcan, que puede terminar involucrando acuerdos como el vigente con Centroamérica y República Dominicana (dr-cafta, por sus siglas en inglés), y con Colombia, Perú y Chile, con lo cual quedan descartadas las expectativas de acuerdos similares de los nuevos gobiernos de Argentina y Brasil.

Desde enero de 2018, eeuu también ha aplicado de manera unilateral una amplia batería de medidas proteccionistas. El gobierno ha acosado a la firma china Huawei alegando brechas de seguridad y ha vetado la adquisición de la firma de tecnología Qualcomm por parte de Broadcomm, ante el riesgo de que cayera en manos chinas. En marzo, la Casa Blanca anunció aranceles adicionales al acero (25%) y al aluminio (10%) apelando a razones de seguridad nacional. Con estas medidas, que pueden dar paso una guerra comercial, Trump apela a su base electoral y se enfrenta a un Partido Republicano tradicionalmente favorable al libre comercio invocando argumentos de seguridad nacional. Al aplicar esas medidas de manera selectiva –la ue, Argentina, México, Canadá y otros socios quedan de momento exentos–, Trump se dota de bazas negociadoras que pretende utilizar para obtener concesiones en otros frentes, como las negociaciones del tlcan.

En realidad, hoy la principal amenaza al orden internacional liberal no parece ser China o el grupo brics, sino los eeuu de Trump. América Latina, cuyo giro a la derecha supone una clara apuesta por ese orden, dirige ahora la mirada hacia nuevas coaliciones de actores favorables a la globalización. Pero ¿cuál es su alcance?

En Asia, el Foro de Cooperación Asia-Pacífico (apec, por sus siglas en inglés) y en particular países como Japón han estado promoviendo un nuevo cptpp, sin eeuu. Aunque no tenga el mismo peso y atractivo, supone una clara señal política en favor de la globalización por parte de 11 países que suponen 14,5% del pib y 15% del comercio mundial. Este acuerdo, sin embargo, se ve lastrado por la ausencia de China: por su diseño liberal y aperturista, muchas de sus exigencias –por ejemplo, en materia de circulación de capitales o de inversión extranjera– no pueden ser asumidas por China. Este país sigue promoviendo el Partenariado Económico Comprehensivo Regional (rcep, por sus siglas en inglés), menos viable a corto plazo, y ha planteado una amplia estrategia geopolítica y económica que se proyecta hacia Eurasia y la cuenca del Pacífico a través de la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda. Esta propuesta tiene evidente interés para América Latina en cuanto a inversiones y acceso a mercados, pero no altera un patrón exportador dependiente de los precios de las materias primas ni es el fundamento de coaliciones internacionales más amplias que refuercen a América Latina en términos de agencia ante un sistema internacional en cambio. Para la región, un escenario de guerra comercial abierta entre China y eeuu es muy dañino y pone en riesgo las estrategias de diversificación que se han tratado de impulsar como reacción frente al proteccionismo estadounidense.

Respecto de Europa, la victoria electoral de Trump y su abrasiva política exterior, en particular hacia el orden multilateral y hacia Bruselas, el Brexit y la sorpresiva victoria de Macron parecen haber sacado de la parálisis política a la ue, que recupera la iniciativa política en defensa de su propio modelo y del orden multilateral. Ese empeño tiene una doble dimensión, interna y externa, dado que el antieuropeísmo y la impugnación del orden liberal van de la mano en el seno de la propia ue y ponen en juego su existencia misma: la nueva Estrategia global de política exterior y de seguridad de 2016 lanza un mensaje de unidad que también puede verse en el exigente mandato de negociación del Brexit adoptado en 2017. En otros documentos, la ue sigue pronunciándose a favor de una globalización ordenada y un multilateralismo eficaz. A ello se suma un eje franco-alemán más unido, por ejemplo, ante las reuniones del g-20 en Hamburgo, que mostraron a eeuu aislado, especialmente en materia de cambio climático y gobernanza de la globalización. En vísperas de esa reunión, la ue anunció un acuerdo de libre comercio con Japón, apenas esbozado, como señal política frente a eeuu. El ceta y la negociación ue-Mercosur se han presentado en términos semejantes.

Sin embargo, las pretensiones europeas de impulsar o liderar estas coaliciones en favor de la globalización no pueden ignorar sus condicionantes domésticos. Esa ue que pretende liderar un sistema internacional abierto es la misma que pretende relegitimarse ante la ciudadanía, en palabras del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, como una Unión «que protege, empodera y defiende» frente a amenazas externas, sean de seguridad o provenientes del impacto de la globalización; que redefine su política exterior en nombre de un «pragmatismo basado en principios» que supone un enfoque marcadamente securitario de las migraciones, o que endurece sus instrumentos de defensa comercial frente a los países emergentes. Esa ue, tras el Brexit, depende de un liderazgo franco-alemán débil: en Alemania, la reedición de la Gran Coalición entre democratacristianos y socialdemócratas de marzo de 2018 sitúa a Angela Merkel en una posición menos proclive a la apertura comercial o de las política de asilo y refugio. Pero es quizás el liderazgo europeísta de Macron el que mejor refleja esas contradicciones. Su promesa al electorado es conciliar globalización con protección social y soberanía nacional. Esto es, los tres elementos del «trilema» de Rodrik5. La imposibilidad de ese trilema vuelve a expresarse en reformas que reducen derechos laborales en nombre de la competitividad o que limitan libertades en nombre de la seguridad; en políticas migratorias más restrictivas o en posiciones más proteccionistas en las negociaciones ue-Mercosur. En suma, la ue ya no es el actor universalista y cosmopolita del pasado, que pretendía transformar el mundo conforme a sus valores más avanzados, y emerge una ueexcepcionalista y defensiva que da prioridad a sus propios intereses y a la protección de su ciudadanía ante un orden internacional en descomposición y un mundo hostil y renuente a responder al modelo europeo.

Ante este escenario, cabe afirmar que la apuesta de las nuevas derechas latinoamericanas por la globalización parece estar disociada de los principales procesos que atraviesan la estructura internacional. La limitada comprensión y la visión errática hacia esas dinámicas marcan el pulso de su propia proyección tanto interna como externa. En América Latina, por otra parte, se evidencian fracturas entre los países, así como en el interior de ellos. La reciente decisión de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú de suspender su participación en la Unasur es un ejemplo radical de esta situación. Estas fracturas no son ajenas a las que se observan en otras partes del mundo, aunque se expresen con particulares acentos y mediaciones regionales y nacionales. La rápida erosión de las nuevas derechas ante la corrupción, las fracturas sociales ante los asuntos de género y la diversidad sexual, o el descontento social ante las expectativas en ascenso que no se ven satisfechas inciden con fuerza en las elecciones que vive la región e impulsan a nuevos actores de derecha nacionalista y reaccionaria y fuerzan a los partidos tradicionales a incorporar parte de sus demandas. El ciclo electoral latinoamericano –Costa Rica, Paraguay, Colombia, México, Brasil en 2018 y Argentina, Uruguay, El Salvador, Panamá, Guatemala y Bolivia en 2019– será un buen termómetro para valorar si el ciclo liberal ha llegado (o no) para quedarse. En principio, no parece tan evidente que ese ciclo sea tan sólido y duradero como se ha proclamado, ante un conjunto de desafíos estructurales para el que esas opciones ofrecen como principal respuesta un discurso globalista que va a contramano de las principales tendencias internacionales.

  • Eleonora Gosman: «Macri: el Mercosur es el bloque más proteccionista y aislado del mundo» en Clarín, 21/12/2017.
  • J.M. Santos: «La Alianza del Pacífico es la integración más exitosa» en Correo, 29/7/2016.
  • James Kynge: «China rescata las infraestructuras de Brasil» en Expansión, 2/10/2017.
  • «Preferiría no reelegirme» en Semana, 2/12/2011.
  • Formulado por el economista Dani Rodrik, sostiene que es imposible conseguir, al mismo tiempo, la globalización económica, la democracia política y la soberanía nacional.

http://nuso.org/articulo/las-nuevas-derechas-latinoamericanas-frente-globalizacion-en-crisis/

 

22.18.-‘Estoy comprometido con la reactivación de la economía’ – entrevista: Ricardo ÁviIa

El presidente electo, Iván Duque, dijo que entre sus objetivos figura la generación de confianza para la inversión e impulsar el emprendimiento.

 “Mi postura en materia económica es la misma, antes y después de que la gente vote”, señaló. Esto fue lo que dijo.

¿Qué pueden esperar los colombianos del presidente Iván Duque, en materia económica?

17 jun  2018.-  El primer gran desafío que tenemos es recuperar una tasa de crecimiento superior al 4 por ciento anual. Yo espero generar las condiciones, dando unas señales muy claras que incluirán incentivos muy grandes a la inversión nacional y extranjera, en términos de una reforma fiscal que nos permita tener un sistema tributario más simple. 

Debe ser un esquema que permita, por ejemplo, descontar el 100 por ciento del IVA de lo que se ha invertido en bienes de capital, o que reduzca la presión que crean los anticipos de impuesto de renta, de tal manera que genere flujo de caja para las empresas.

Además, una desregulación y simplificación de trámites, adicionales al acompañamiento de las instituciones para el éxito del empresario, entre otras medidas.

Dentro del propósito de buscar acuerdos nacionales ¿Uno de los temas que usted tiene en el radar es el fiscal?

Sí. Eso es prioritario. Será una de las reformas que intentaré sacar con un gran nivel de consenso en el Congreso de la República y también con el sector privado.

¿Cuál debe ser la base?

Eliminar gastos innecesarios en el Gobierno. Segundo, hacer una reforma a la administración pública que nos permita generar ahorros permanentes ganando en eficiencia, revisando si la estructura que tenemos entre agencias y unidades administrativas especiales es la más conveniente.

¿Y en cuanto a los ingresos?

Una gran tarea será enfrentar la evasión de Renta y de IVA, utilizando tecnologías como el blockchain, el uso de big data o la factura electrónica.

Debemos ponernos la meta de bajar en un 50 por ciento esa evasión en los próximos cuatro años, con una meta anual del 12,5 por ciento.

Esa acción nos permitiría obtener 20 billones de pesos adicionales al final del periodo y dejaría espacio para bajar la carga tributaria, incentivar la inversión, mejorar la contratación de personal y subir la remuneración de los trabajadores.

Las comparaciones internacionales muestran que la carga tributaria en Colombia es menor que el promedio latinoamericano…

Parte de la agenda comprende examinar el sistema de exenciones, de manera que se mantengan las que más contribuyen a la inversión y generación de empleo.

Pero yo agregaría que en Colombia tenemos tarifas altas y pagan muy pocos. Deberíamos tener tarifas más competitivas que nos permitan también ampliar la base de contribuyentes y hacerlo sobre una formalización de la economía.

Según cálculos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el 43 por ciento de los negocios en el país no tienen registro mercantil. En Colombia hay espacio para llevar a las empresas hacia la tributación con una diferenciación de tarifas entre micro, pequeña, mediana y grandes compañías, auspiciando el monotributo en el caso de la primera.

¿Estaría dispuesto a mirar el tema de renta de personas?

Lo que he pensado es que el sustento de nuestra reforma fiscal se dé por la vía de eliminación de gastos innecesarios, ganar eficiencias y reducir la evasión.

Creo que con una economía tan desacelerada como está la nuestra, empezar a gravar a las personas naturales puede generarnos una afectación en la clase media emergente. Inclusive, he considerado que lo que deberíamos es mejorarle las condiciones de gasto a ese sector y una de las propuestas que he hecho en materia económica es una reforma a la ley de financiamiento de vivienda para conceder créditos hasta con 30 años de plazo. Ello liberaría alrededor del 15 por ciento del flujo de caja mensual de una familia.

Son recursos que permitirían una mayor capacidad de consumo, de inversión, que tendrían un efecto de reactivación de la economía, comenzando por la construcción.

¿Le preocupa la especie de matrícula condicional que nos han puesto las firmas calificadoras de riesgo?

Me preocupó desde el momento en que empecé a ver las cosas que se estaban haciendo mal y siempre las denuncié en su momento.

Hoy lo que más me interesa es recuperar la confianza, no solamente de las calificado- ras, sino de los inversionistas y del sector privado, y eso se logra con una agenda económica que tenga como propósito asegurar un crecimiento importante, ojalá superior al 4 por ciento, de manera sostenida, una simplificación del sistema tributario, una simplificación de trámites para el desarrollo del sector privado y la inversión en el país y al mismo tiempo asegurar el mayor grado de transparencia fiscal, monitoreo fiscal y eliminación de duplicidades y funciones innecesarias en la administración pública.

¿Tiene usted en mente que una reforma fiscal tan ambiciosa, como fruto de un gran acuerdo, se presente este mismo año?

Esa es la meta: que podamos tener esa reforma para ser discutida y, en la medida de lo posible, aprobada antes de terminar el año.

¿Qué pasará con la regla fiscal?

El propósito es respetarla y corregir los elementos que han permitido abusos, porque en la regla fiscal el problema es que nació violada. Eso de tomar las utilidades de Ecopetrol para financiar gastos permanentes, mientras la empresa debía endeudarse para financiar sus planes de inversiones no está bien.

De tal manera, hay que aprender la lección: no podemos ampliar gastos permanentes con ingresos de bonanzas transitorias de productos primarios. Por lo tanto debemos tener una mayor capacidad de esterilizar parte de la renta petrolera futura y la parte que se invierta tiene que ser para formación bruta de capital y no para el gasto corriente.

¿Las vigencias futuras le quitan el sueño o va a seguir utilizando el mecanismo?

Son altas. En términos de porcentaje del PIB las vigencias futuras pueden estar entre el 8,5 y el 10. Estamos hablando de que el acumulado es de más de 80 billones de pesos y creo que hay que saberlas racionalizar. Se puede seguir utilizando esa herramienta pero de una forma mucho más estratégica y enfocándonos en proyectos de alto impacto económico para el país. Y hay otros proyectos de infraestructura que, en la medida en que mejoremos el desempeño de los mercados de capital, podríamos utilizarlos como fuente de financiamiento y no tener que acudir siempre a la vigencia futura como el mecanismo para honrar compromisos.

¿Qué políticas económicas de la administración Santos continuará?

La regla fiscal, obviamente, con las correcciones que hay que hacer para que sea más creíble.

En términos de desarrollo del mercado de deuda pública algo muy valioso fue desarrollar productos a más de 30 años, lo cual calificaría como un acierto. Se lograron avances en el monitoreo de la eficiencia del gasto que utilizaría de forma aún más rigurosa para poder evaluar periódicamente cómo se está comportando el desempeño del presupuesto, entidad por entidad, y así aplicar correctivos eventuales.

En cuanto al Sistema General de Regalías destaco la mejora en la labor de monitoreo, aunque el sistema de asignación actual tiene problema por la pluralidad de actores y los bajos índices de ejecución en ciertas áreas. Me gustaría impulsar una reforma para darles más recursos a las regiones productoras, asegurando que estos vayan a proyectos de formación bruta de capital de largo plazo y de gran impacto económico.

¿Y el programa de infraestructura?

Planteé en mi programa de gobierno la frase ‘terminar, terminar, terminar’. Los proyectos que han sido trazados como rutas estratégicas, las redes de 4G y las concesiones que vienen desde el Presidente Uribe hay que concluirlos y concluirlos bien.
En algunos casos habrá que hacer una revisión para garantizar la sostenibilidad financiera de los proyectos demorados con el fin garantizar la llegada de inversionistas interesados en participar en los negocios de infraestructura.

¿Qué pueden esperar los representantes de las industrias extractivas?

En materia petrolera tenemos que apostarle más a los yacimientos convencionales, tanto en el territorio continental como costa afuera. No veo en este momento la posibilidad o el consenso de avanzar con los no convencionales en el país.

El régimen de regalías necesita darles más confianza a las comunidades. Aparte de más recursos a las regiones productoras, propongo dos figuras: que pueda haber el pago anticipado de regalías para que las regiones vean que los recursos llegan antes de que haya una extracción efectiva y, de otro lado, que se pueda hacer un pago de obras por regalías para que en algunos lugares del país esos mismos operadores puedan avanzar con la construcción de infraestructura necesaria para la comunidad.

¿Cuál es su postura en materia de tratados de libre comercio?

He planteado que Colombia tiene en este momento un buen abanico de tratados, firmados y en pie. Desafortunadamente, no hemos logrado mejorar estructuralmente nuestra balanza comercial con esos mercados y más bien en los últimos años se ha ido tornando negativa.

Entonces, mi aproximación es no negociar TLC en los próximos cuatro años, pero concentrarnos en aprovechar los que tenemos. Aprovechar quiere decir que logremos insertarnos en cadenas de valor, que mejoremos la diplomacia comercial para ampliar la oferta exportable a esos mercados, que aumentemos el porcentaje de las exportaciones con relación al PIB, que sigue siendo muy bajo en comparación con otros países de América Latina.

Lo otro es que tengamos una diplomacia sanitaria que nos permita ampliar rápidamente el número de productos para llegar a esos mercados y una diplomacia comercial que no se quede solamente en los productos tradicionales, sino también que le empiece a abrir camino y espacio de mercado a otros sectores, principalmente, a los de servicios, industrias creativas y propiedad intelectual.

¿Cuál es su visión de la Alianza del Pacífico y de la posibilidad de sumarse a la Alianza Transpacífico, conocida como TPP?

Todo lo que sea consolidar la Alianza del Pacífico es un objetivo nacional, pero aún con ese acuerdo tenemos unos retos y es aumentar nuestro mercado con los países que la conforman. Seguimos registrando una balanza comercial negativa con México y siento que no hemos logrado ganar más espacio de mercado allí, lo cual demanda diplomacia comercial y diplomacia sanitaria, y que logremos meter productos nuestros en cadenas de valor donde también participe México. Un caso muy concreto es el de autopartes. Con Chile y Perú las cosas no son tan crítica, pero es un comercio que sigue siendo muy pequeño dentro del abanico de nuestra oferta exportable.

Considero que el Mila (Mercado Integrado Latinoamericano) , como instrumento de integración de los mercados de capital es valiosísimo, pero seguimos también rezagados frente a su pleno desarrollo que se debió haber dado hace más de tres años. Entonces para mí eso será prioritario. Por eso quisiera fortalecer más en este momento la Alianza tal como está concebida que ponernos a ampliar nuevos mercados, entre otras cosas, porque no estamos del todo preparados para esa competencia, ni en el esquema ampliado, ni en lo que corresponde al TPP.

¿Qué piensa hacer con respecto a la presión fiscal que crea la salud?

Lo más importante es que hagamos una ley de punto final en donde sepamos quién le debe a quién y cuánto. Hay demasiados cálculos sobre el tamaño del déficit. Uno es el que tienen las EPS, otro es el que tiene la red de hospitales, otro es el que tiene el Gobierno. Nos debemos poner de acuerdo en sincerar las cifras y establecer un tiempo de hasta 36 meses para que pongamos al día las cuentas de la salud. Eso tiene que ver con los pagos que haga Adres, como administradora de recursos públicos, y el pago que hagan también los aseguradores privados.

Y sobre esa misma base hay que ir empezando a restringir la acumulación de deudas con la red hospitalaria de más de 90 días, que deberían acarrear sanciones patrimoniales; que también le pongamos atención a las EPS no solo la Supersalud, sino también la Superfinanciera para velar por la reserva técnica de los aseguradores; que tengamos un mayor uso de facturación electrónica y contabilidad en línea para controlar la no expansión de la integración vertical más del 30 por ciento que permite la ley.

¿Qué más propone?

El otro gran tema es ver cómo podemos asegurar una política de prevención y promoción que sea acorde con el envejecimiento que va a tener la población colombiana en los últimos años ante el crecimiento exponencial de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, además del cáncer y la diabetes. Si no empezamos a actuar hoy, el día de mañana este va a ser un dolor fiscal, prácticamente impagable.

¿Y el sistema de pensiones?

El reto más grande que tenemos es ampliar la base de cotizantes porque hoy hay 22 millones de personas ocupadas y menos de ocho millones son las que están cotizando a pensión y salud. Pero esa reforma también se tiene que dar en el marco de acabar con las distorsiones porque tienen un efecto pernicioso. La mayor concentración de los subsidios pensionales en Colombia se está yendo hacia la población más rica y deberíamos buscar que se fueran a quienes más los necesitan.

Entonces, claramente hay que definir un régimen de transición y que hagamos cohortes para la entrada en vigencia de ese nuevo sistema. Inclusive he planteado que pongo a consideración mi edad o unos años más como un factor, pero que podamos hacer una transición amplia de manera que no se afecten ni los derechos adquiridos ni las meras expectativas, pero que ya le demos una visión de sostenibilidad al sistema pensional en el mediano y largo plazo.

¿Qué opina del pilar solidario?

El pilar solidario es el que permitiría consolidar los subsidios pensionales en la población más necesitada. Principalmente aquella que está por debajo de los cuatro salarios mínimos.
Y una propuesta que me parece viable e importante para el futuro es que nosotros creemos un fondo de ingreso mínimo garantizado para que los niños que van naciendo en los niveles uno, dos y tres del Sisbén, que son los más vulnerables, tengan la asignación equivalente a 3 millones de pesos en un fondo que va a administrar el Ministerio de Hacienda, con los criterios de rentabilidad de un fondo de pensiones.
Pensando que con la rentabilidad que tienen esos recursos, cuando ese niño llegue a la edad de pensión, si está por debajo de la línea de pobreza, pueda recibir el equivalente a un salario mínimo legal vigente. Es un esquema bastante sostenible de prefinanciar lo que será el día de mañana un programa como el del adulto mayor o uno como el de los Beps, asegurando cobertura y no dejar todo expuesto a la capacidad fiscal de la nación, por la vía de los ingresos, de atender esas demandas futuras.

¿Cuáles espera que sean los sectores líderes de crecimiento en su cuatrienio?

Hay unos sectores convencionales que con buenas medidas pueden jugar un papel importante. Ese es el caso de la vivienda, sin lugar a dudas, con algunas de las reformas que hemos planteado. Creo que si logramos destrabar lo que ha dificultado los cierres financieros de los proyectos, la infraestructura también va a ser clave. Espero que la industria adquiera mayor participación con estas medidas que vamos a dar de transparencia, incentivos, menos carga tributaria y al mismo tiempo menos carga regulatoria.

Y veo unos sectores que van a cobrar cada vez más un mayor liderazgo. Creo que el turismo tiene un impacto rápido en la economía, en el sector servicios.

Las empresas creativas van a jugar un papel importante, pues ya representan más del 3 por ciento del PIB y yo creo que hay una especie de posibilidad para el desarrollo de una economía verde donde pueden ser importantes las inversiones en energías renovables que hagamos en el país.

Me la quiero jugar porque Colombia pueda tener 1.500 megas de capacidad instalada en los próximos cuatro años de energía renovable. Y no se me puede quedar por fuera el tema agroindustrial porque tenemos una enorme posibilidad ahí.

Usted habla incluso de una exención de impuestos para inversiones en ese sector…

En el sector agroindustrial, si uno mira a Colombia y lo compara, por ejemplo, con la Alianza del Pacífico, el sector agropecuario representa el 7 por ciento del PIB más que México, más que Perú y más que Chile. Tiene un peso en las exportaciones mayor frente a cada uno de esos países. Tiene una participación en la generación del empleo del orden del 16 a 18 por ciento. Entonces son cifras buenas. Pero cuando uno entra en los detalles, el sector rural de Colombia tiene una enorme informalidad: 80 por ciento de la población está en el régimen subsidiado de salud, 70 por ciento gana menos de un salario mínimo.

Entonces, el enfoque es poder llevar una alta tasa de inversión al campo pero que esté vinculada con la generación de empleos de calidad y al mismo tiempo exista un matrimonio entre agroindustria y pequeño productor. Creo en las exenciones tributarias de renta por un periodo de 10 años a todo el que lleve una inversión productiva o de transformación agropecuaria, pero que genere un mínimo de puestos de trabajo. Esa debe ser la contraprestación. Y, en paralelo, espero hacer una inversión pública muy direccionada en los temas de distritos de riego, reservorios de agua, centros de acopio, vías terciarias, mejoramiento de vivienda rural.

Es decir..

Se podrían beneficiar 180.000 unidades en los próximos cuatro años y yo diría que fomentar la cooperativización rural con transformación en zona de cosecha. Ahí abrimos unas oportunidades enormes y, obviamente, el tema es abrir mercados.

Llevamos seis años de TLC con Estados Unidos y logramos abrir recientemente el aguacate hass aunque no somos todavía grandes exportadores. También abrimos espacio al mango, pero yo esperaría que una diplomacia sanitaria nos permitiera que el desarrollo agropecuario vaya de la mano con la apertura de esos nuevos mercados, como lo que nos ha pasado con la carne con Corea del Sur. No hemos podido cumplir esa meta por unas trabas sanitarias y necesitamos un Invima concentrado en levantarlas para generar confianza de largo plazo.

Un mensaje final desde el punto de vista económico.

El mensaje es que estoy comprometido con la reactivación económica de Colombia, con una gran confianza para la inversión y sobre todo, el Gobierno que vamos a tener será el del mayor impulso emprendedor en la historia de nuestro país.

LA PAZ ES AUSENCIA DE VIOLENCIA O SU DISMINUCIÓN SUSTANCIAL’

¿Existe el dividendo económico de la paz?

Considero que el dividendo económico de la paz existe y creo que Colombia ya lo vivió. La paz es la ausencia de violencia o su disminución sustancial.

Si uno mira el periodo 2002-2010 la ganancia que tuvo el país en materia de seguridad, en reducción de homicidios, de secuestros, permitió que el país trajera flujos muy importantes de inversión. Ahora, lo que necesitamos es el dividendo de la estabilidad de la paz y eso se refleja en que no tengamos la amenaza de la coca, que podamos salir de esa presión que, además, distorsiona el mercado agropecuario por completo porque empieza a jalonar empleos formales de cultivos lícitos a que se vayan a la informalidad de esas siembras ilícitas. Pero pensaría que si nosotros enfrentamos la ilegalidad rural y al mismo tiempo llevamos inversión, pues esos recursos deberían traducirse en mayor capacidad de empleo.

Un ejemplo puntual es que Colombia en los últimos 15 años, logró pasar de menos de 200.000 hectáreas de palma sembrada y hoy tiene más de 514.000 hectáreas.

Hay posibilidades como la de que Noruega va a empezar a demandar aceite de palma en bruto para hacer transformación de combustibles en su territorio, y a mi me gustaría que Colombia fuera un jugador en la exportación a ese mercado.

Eso nos permitiría llegar en menos de cinco años a un millón de hectáreas, generando además trabajo formal en zonas rurales. Muchas de ellas en zonas cocaleras como el Catatumbo (Norte de Santander) o Tumaco (Nariño).

Entonces si hacemos esa combinación de legalidad y esa legalidad con oportunidades de emprendimiento rural y con mercados consolidados, el dividendo será aún mayor. Pero si nosotros dejamos que el país siga viendo la coca crecer ahí vamos a tener un problema. Por eso, mi determinación es enfrentar esos cultivos, no solamente con autoridad sino con desarrollo alternativo también.

MINISTROS DE TRAYECTORIA

¿Cómo va a ser la conformación del equipo económico?

Vamos a tener un equipo económico de personas con trayectoria, con formación, con creatividad y con un gran respeto por la estabilidad fiscal y monetaria, pero al mismo tiempo con la suficiente capacidad para que Colombia supere los niveles de inversión del 30 por ciento del PIB.

Ricardo ÁviIa Pinto – Director de Portafolio

http://www.portafolio.co/economia/gobierno/entrevista-exclusiva-con-ivan-duque-518169

 

21.18.-ÁCIDO EN LA BOLSA DE VALORES – Derblauemond

La Bolsa influye en las relaciones entre compañeros de trabajo, ¿Por qué? 

¿Puede influir la Bolsa en sus finanzas personales aunque no haya comprado ni una sola acción en toda su vida? ¿Puede que su día a día esté dirigido por los designios de los mercados de valores hasta puntos insospechados? ¿Puede que incluso la relación con su jefe o con sus compañeros de trabajo esté fuertemente influenciada por algo tan abstracto como la regulación de las plazas bursátiles?

15 Marzo 2016.-  Por inverosímil que les pueda parecer a primera vista, la respuesta a todas estas preguntas es un rotundo sí, y no sólo por cuestiones meramente económicas o monetarias, sino por un amplio abanico de consecuencias normalmente poco analizadas, y que entran de lleno en ese terreno de cuya vital importancia suelo hablar: la Socioeconomía. Pasen y lean, que el artículo de hoy tiene su miga.

Evolución del modelo empresarial

Empecemos echando un poco la vista atrás. ¿No creen ustedes que hasta hace unas décadas las empresas se dirigían y se orientaban al cliente y a sus productos y servicios de forma distinta a como lo hacen hoy en día? Evolución empresarial pensarán algunos. Sin duda, en muchos aspectos efectivamente hemos evolucionado y mucho, pero en otros deberíamos plantearnos si hemos ido hacia adelante o… hacia atrás.

¿Por qué les estoy hablando hoy de este tema? Sinceramente, un servidor, que lleva ya unos años de empresa en empresa, a día de hoy ya está harto de ver cómo en la mayoría de las empresas de hoy en día hay un cortoplacismo imperante que tiene graves consecuencias para la sociedad en su conjunto. Hoy por hoy ya no se suele mirar por la viabilidad de la empresa en el largo plazo, ni por crear un valor y una imagen de marca que fidelicen a los clientes para los próximos lustros, ni por crear productos de calidad que hagan que, cuando dentro de veinte años el electrodoméstico se rompa, nos vuelvan a comprar uno nuevo a nosotros.

La Dictadura del trimestre y la dirección por objetivos

Hoy en día el sistema está estructurado meramente para que los resultados de los próximos trimestres (y digo “próximos” acentuando la proximidad, pues no va mucho más allá) agraden lo suficiente al mercado para que las acciones de la empresa suban, los directivos ejecuten sus innumerables stock options, y además cobren sus jugosos premios en bonus. Después, cuando las cosas se tuerzan, dejarán su puesto y se irán con la música a otra parte a empezar de nuevo. Con los réditos de sus bonus y stocks options se pueden permitir vivir unos años sin miramientos hasta que encuentren un nuevo empleo. Y en la empresa que dejan, aparecerá una nueva figura que volverá a iniciar un nuevo ciclo del mismo proceso.

Hoy en día hay pocas perspectivas o políticas corporativas a largo plazo. A la archiconocida obsolescencia programada de los productos, habría que añadir aquí un término de nuevo cuño: La Dictadura del Trimestre. Dicha dictadura nace de la conjunción de la necesidad imperiosa de reportar resultados “agradables” al mercado trimestre tras trimestre, unida a cómo la dirección por objetivos hace de cadena de transmisión de esas políticas corporativas hasta bajar a los últimos escalones de la plantilla. La calidad, el crear valor y la fidelización del cliente ya no son el objetivo principal. El objetivo ahora es volver a venderle cuanto antes mejor.

Los aspectos socioeconómicos

Y todo eso se traduce en aspectos socioeconómicos más generales y de mayor calado, como un grave cortoplacismo general en la sociedad que no mira qué quiere construir a largo plazo ni qué quiere hacer con su vida y su carrera profesional. En términos sociales, nuestra juventud mayormente sueña con futuros como ser futbolista, hacerse “famoso” (sin más) y salir en los medios, o que le toque la primitiva; las premisas son claras: mucho dinero, en poco tiempo, y con el mínimo esfuerzo posible. E inevitablemente esto crea un clima laboral en nuestras empresas donde abundan los profesionales que aspiran al estrellato cósmico y sus cuantiosos bonus, donde prima una competitividad tan extrema que se vuelve insana, y donde se impone un afán desmesurado por progresar que ha pasado de ser típico de la veintena a ser aceptado hasta en personas de edades bien avanzadas.

No me podrán discutir que el tema tiene su lógica ante la creciente y desproporcionada brecha salarial en las empresas entre los salarios de los directivos y el salario medio del resto de los trabajadores. Para que se hagan una idea de esta desproporción y su evolución, sólo les diré que en los años 70 esta diferencia era de unas 20/30 veces; en 2012 la remuneración recibida por los ejecutivos de las compañías del S&P500 multiplicó por 354 la del resto de trabajadores. A mayor recompensa, mayor ansia y desesperación por conseguirla.

Al final acabamos rodeados de un relativismo moral general que tristemente suele admitir como causa justa de perjuicio a tus compañeros el mero hecho de que la perversa opción te beneficie a ti económicamente. Esto es casi norma general en las generaciones más jóvenes, pero cada vez ocurre más también en las senior. Si son ustedes escépticos al respecto lean sobre la siguiente encuesta que revelaba que un 68% de la generación del milenio no dudaría en sacrificar una amistad en el trabajo con tal de conseguir un ascenso.

De la crítica constructiva

Pero no vean en este artículo un negativismo que no existe. Se trata simplemente de hacer una crítica constructiva para mejorar el sistema, puesto que este sistema es el que nos ha tocado vivir, y también tiene muchas cosas positivas, siendo nuestra responsabilidad el tratar de subsanar las negativas.

En su momento pasar a la dirección por objetivos y al reporte trimestral era más que necesario para conseguir orientar a las empresas hacia objetivos comunes y coherentes, y para tratar de evitar sorpresas a largo plazo en la situación financiera de las empresas. Pero el problema es que ahora ya hemos rebasado ese punto de inflexión en la perversión de las premisas iniciales que hace que nos tengamos que plantear una vez más cómo volver a mejorar de nuevo el sistema para evitar que degenere, asegurando así su viabilidad a largo plazo.

No hay que hacer ningún tipo de regresión a políticas que en su momento ya se demostraron ineficientes, sino parchear las políticas actuales para evitar los problemas que surgen ahora. El primer paso para solucionar un problema es ser consciente de él, y de eso precisamente trata este artículo. Pero claro, a lo que nos tienen acostumbrados nuestros dirigentes es que aquí no se toca nada hasta que no revienta algo. Es entonces cuando se tomarán unas medidas que, de haber sido tomadas a tiempo, habrían evitado males mayores.

   http://www.elblogsalmon.com//empresas/la-bolsa-influye-en-las-relaciones-entre-companeros-de-trabajo-por-que?u

20.18.-PODER ECONÓMICO Y PODER POLÍTICO – José Antonio Segurado

He reflexionado estos días sobre la evolución del poder económico y el poder político en nuestra sociedad, tanto a nivel global como nacional y autonómico. En los últimos años se ha producido, como consecuencia de la necesidad de sobrevivir en la ultracompetitiva aldea global actual, una formidable concentración de poder económico en grandes grupos financieros y en conglomerados industriales y de servicios. 

Si examinamos las cifras de ventas y beneficios de las grandes empresas mundiales, su implantación y presencia en los cinco continentes y sus intensas campañas publicitarias, podemos deducir el extraordinario poder que ejercen las decisiones de sus directivos sobre los productos que consumimos o disfrutamos, la calidad de vida del planeta, la estabilidad y valor de muchas monedas nacionales y, desde luego, en la política internacional.

La concentración parece imparable y, valga como ejemplo, en el mundo del automóvil, tan representativo e influyente en la economía de este siglo, los analistas más rigurosos prevén a corto plazo sólo cuatro o cinco gigantes dominantes que se repartirán uno de los mercados globales más sofisticados y difíciles.

Esta concentración evidente de poder en el área económica produce a menudo un efecto perverso, como es una cierta borrachera de suficiencia-influencia de algunos magnates o ejecutivos, a menudo acompañada de un desdén elitista hacia la clase política. Cuántas veces he escuchado o leído frases como ‘no tienen ni idea de cómo llevar un país’, ‘he visto tantos Gobiernos en mi vida profesional’, ‘hacen política porque no pueden hacer otra cosa’, ‘todos los políticos son iguales, sólo quieren medrar’, ‘yo este problema lo solucionaba en dos días’.

Considerar que el éxito económico -obtenido tras admirables esfuerzos y dedicación en muchos casos- es traspasable automáticamente a otras áreas sociales y permite descalificar a los que han dedicado y dedican su vida a la causa pública es, a mi juicio, además de un error, una injusticia, desgraciadamente cada vez más frecuente.

El inmenso avance tecnológico, la sociedad de información y conocimiento que vivimos ha permitido a los empresarios y empresas un desarrollo extraordinario que no ha sido contrapesado por un desarrollo similar del poder político que continúa lastrado por la falta de organizaciones internacionales con poder real y la atomización de sus responsables nacionales, incapaces de alcanzar acuerdos rápidos y mucho menos de implementarlos.

La ineficacia de la ONU y de la UE, a pesar de la buena voluntad de sus secretarios generales y máximos responsables, han sido y son clamorosas para enfrentarse a crisis mundiales como el terrorismo, el conflicto de Oriente Próximo, la pandemia del sida, la situación de miseria o extrema pobreza en que viven centenares de millones de seres humanos, los incesantes movimientos migratorios, la situación de los refugiados…

También he escuchado y leído a algunos políticos frases despectivas sobre empresarios: ‘Sólo saben ganar dinero para ellos y no crean riqueza’, ‘no representan a nadie’, ‘se creen los dueños del mundo y seres superiores’. He intentado muchas veces explicarles, con éxito relativo, el concepto de creación de riqueza para todos los componentes de una empresa, en forma de salarios y posibilidades de promoción para los trabajadores y empleados, en sueldos y realización profesional para los directivos, en dividendos para los accionistas y, para la sociedad, en impuestos y nuevos productos o servicios, la participación en iniciativas solidarias o filantrópicas así como los riesgos de la profesión de emprendedor.

En esta sociedad española, la que hemos construido entre todos y que cada uno de nosotros sueña con mejorar, existe además un fenómeno añadido y es un cierto desprecio por las personas que dedican su vida a la política por una retribución que consideran modesta. Algunos piensan que los que entran en política saben la retribución que van a recibir y, por tanto, allá ellos, pero además añaden que otras compensaciones tendrán, sembrando la sospecha de una cierta corrupción.

Me parece muy injusto y quiero reivindicar que la mayoría de los políticos que he conocido son gente honrada a carta cabal y que están muy mal pagados por la desidia de los sucesivos presidentes y equipos de gobierno que no han tenido el deseo ni el coraje de afrontar una situación absurda. ¿Se puede pedir a presidentes, vicepresidentes, ministros y altos cargos que perciban retribuciones claramente inferiores a cargos medios de empresas privadas al mismo tiempo que exigirles plena dedicación, grandes conocimientos y decidir sobre presupuestos multimillonarios con exquisita neutralidad?

Es necesario encontrar un equilibrio entre los dos poderes, el económico y el político, basado en el respeto mutuo y el reconocimiento del papel fundamental que ambos juegan.

Es muy difícil triunfar en los negocios y conseguir el respeto de la sociedad, pero no más que ser elegido por los ciudadanos, tras el complicado proceso de elección interna en el propio partido para liderarlo a nivel municipal, autonómico o nacional.

Baleares es hoy un pésimo ejemplo de respeto entre los poderes económico y político. Un magnífico y viejo amigo, Juan Manuel de Mingo -persona que jugó un papel clave, poco reconocido por cierto, en la construcción de las patronales española y madrileña como representante de la primera empresa española-, comentó hace meses en un almuerzo con los líderes empresarial y mediático de Baleares y el presidente entonces de Sa Nostra, ‘estáis como nosotros hace veinticinco años, sin organización ni cauces de diálogo’. Es absurdo que en una comunidad autónoma, tan admirable y admirada en tantos sentidos, el Govern y la patronal muestren, no sólo una total incapacidad de entendimiento, sino una agresividad fuera de lugar que además soslaya y resalta la carencia de un debate real sobre la gran asignatura pendiente, el modelo de desarrollo de unas islas que aún son un paraíso. Los ciudadanos de les Illes Balears, por nacimiento, elección o residencia, observamos atónitos el triste espectáculo.

José A. Segurado es empresario https://elpais.com/diario/2002/04/26/opinion/1019772009_850215.html

19.18.-ESTADO Y GRUPOS INTERMEDIARIOS – Jean-Charles Simon*

“Llorar por el desprecio de los cuerpos intermediarios o su debilitamiento es un engaño» afirma Jean-Charles Simon, ex candidato presidencial del Movimiento de Empresas en Francia Medef, que ahora apoya a Geoffroy Roux de Bezieux, y quien defiende un proyecto liberal radical en este artículo en «LE MONDE».  Otros prefieren reconstruir esos cuerpos.

Francia tiende a desconfiar de las libertades.

El estado tiene con nosotros una larga tradición de omnipotencia y es a menudo el único garante del interés general y el regulador de todo. Pero esto no siempre es suficiente, y aún queremos agregar a la ley pública otras limitaciones para las personas y las empresas. Es entonces cuando se recurre a los «cuerpos intermedios», que se supone que los regulan en complemento del poder público.

02.06.2018.- Esta tradición del Antiguo Régimen ha visto notablemente la autoridad real extendida anteriormente por las reglas de las corporaciones y otros gremios. Para frenar la libertad de empresa y la libre competencia, la autoridad del cuerpo intermedio llega a imponerse al recalcitrante como una forma de auxiliar del poder público y su interlocutor.

Con la Revolución, el decreto de Allarde y la ley The Hatter, abrirán un período de casi un siglo de libertades individuales que borran estas estructuras de restricciones y regulaciones, y un período de tremenda expansión económica. Pero el demonio corporativista volverá a abrirse camino a partir de fines del siglo XIX, apoyado por corrientes tan diversas como el paternalismo patronal, el catolicismo social o el movimiento obrero comunista.

La crisis de 1929 exacerbó esta desconfianza en el individuo, la compañía y sus libertades, para volver a regularlos cada vez más en ligas, uniones, partidos y sindicatos. Tomará su forma más extrema con los gremios y la carta de trabajo del régimen de Vichy, regulando entre los productores los precios, los salarios y las cantidades. Pero, paradójicamente, también hay sustitutos para ellos al final de la guerra, con acuerdos colectivos y paritarismo.

Lea también: Medef: se abre la campaña para la sucesión de Pierre Gattaz

Desde la década de 1980 y el gran aliento de libertad que proviene de la globalización de los intercambios, el desarrollo de los mercados financieros y las tecnologías de la información, todo este andamio defensivo francés se está erosionando gradualmente. Especialmente dado que los sistemas sociales públicos se están desmoronando debido al aumento de los gastos y gravámenes, y a menudo acumulan déficits.

Abandonados por aquellos que tenían que representarlos

Las empresas se emancipan de la tutela de sus ramas profesionales, a las que la membresía también es cada vez menos clara. Sobre todo, aspiran a construir su propia identidad, incluso en asuntos sociales. Cada vez más, como el desafecto a las elecciones consulares demostrado o difuntas elecciones de tribunales, como la débil adhesión así sea indirecta a las organizaciones interprofesionales, que no se identifican con una representación fija en las prerrogativas de los pares.

El contraste es aún más sorprendente entre los sindicatos de empleados: solo el 8% de los miembros del sector privado. Y la segunda medida de la representatividad de estas uniones entre los 5 millones de empleados de las empresas muy pequeñas (TPE) fue incluso peor que la primera, ¡con solo un 7% de participación!

A pesar de esta desautorización, hay que ponerse en guardia contra la elusión o el desprecio de estos «cuerpos intermediarios» … de hecho abandonados por aquellos a quienes deberían representar. Y se exige el mantenimiento en estas organizaciones de una gran cantidad de responsabilidades que ya no tienen la capacidad o la legitimidad para asumirlas. Esto es cierto del seguro de desempleo, donde acumularon una deuda que representa un año completo de aportes. Pero también el entrenamiento, que han complicado a su favor de tal manera que la sensación de desperdicio es general. O pensiones complementarias, que imponen una carga en el costo del trabajo como en cualquier otro país. O más aún con el prud’hommes, una jurisdicción muy lenta e ineficiente, con altas tasas de apelación y reformas impresionantes.

Auto-proclamados contrapoderes

El poder político sigue rigiendo a voluntad a estos contra-poderes autoproclamados, concediendo su financiación pública o articulación directa, cerrando los ojos a sus recursos indirectos y, especialmente, mediante la asignación de cantidad de baratijas diversas y variadas, en muchos casos. Este es el caso, por ejemplo, de los fondos de la seguridad social, donde los interlocutores sociales tienen mandatos desprovistos de cualquier poder real.

La cima se alcanza por el Consejo Económico Social y Ambiental (CESE), el fantasma «Sala Tercera sala de la República», donde se empujan por entrar …. para obtener algún tipo de remuneración, una tarjeta de visita y una esperanza para nombramiento o promoción en esta o aquella decoración de la República. La redenominación del CESE en la futura «Cámara de la Sociedad Civil» es sintomática de esta visión jacobina donde la sociedad civil es un buen perrito domesticado y encerrado en una casa.

Por lo tanto, lloriquear sobre el desprecio de los cuerpos intermediarios o su debilitamiento es un engaño. Lejos de ser verdaderas fuerzas autónomas, han sido durante mucho tiempo los vasallos de un sistema feudal en el que se les conceden derechos sobre su «pueblo», así como también el financiamiento. Este sistema es el opuesto de una sociedad moderna, donde las libertades individuales deben ser lo suficientemente fuertes y garantizar la autonomía del destino de cada persona en el respeto del orden público, y el desafío de todos los poderes y su alternancia por medios pacíficos.

Bloqueo del cambio

Estos cuerpos intermediarios son retardadores y bloqueos de cambio, obsesionados por la perpetuación de sus rentas como el clero o la nobleza de antaño. En tiempos de la expresión digital e instantánea de cada uno, el sujeto no es más en absoluto aquel de la «intermediación» de las voluntades, sino de la afinidad de un grupo, servicios que puede querer mutualizar entre el número de los que ejerza influencia.

Para poner fin a esta mala inclinación francesa, las organizaciones que pretenden representar las fuerzas vitales de la nación deberían reorganizarse, eliminándolas de cualquier dependencia financiera y estructural del poder público. Dejando de pasar por una fase de debilitamiento aparente, porque es la condición para recuperar el interés y la confianza de sus potenciales miembros. Entonces recuperarán la independencia material y espiritual real. Finalmente podrán pretender ser la expresión de fuerzas reales y auténticas, y no un simulacro de representación.

Nuestras plataformas en la elección a la presidencia de Medef

El «Mouvement des entreprises de France» Medef elige a su próximo presidente el 3 de julio. Esta competencia devuelve la imagen de un mundo empresarial más fragmentado de lo que parece.

  • Sociólogo Michel Offerlé: «Uno podría preguntarse si el Medef en su composición actual representa el tejido económico francés».
  • La historiadora Danièle Fraboulet: «Las relaciones de los patrones con el Estado y la sociedad varían según la coyuntura política y el equilibrio de poder».
  • El ex candidato presidencial del Medef Jean-Charles Simon: «Llorar sobre el desprecio de los cuerpos intermediarios o su debilitamiento, es un engaño».

*Jean-Charles Simon (Presidente de Stacian, una empresa de inteligencia estadística y análisis económico, y ex candidato a la Presidencia de edef) 

 https://www.lemonde.fr/idees/article/2018/06/02/pleurnicher-sur-le-mepris-des-corps-intermediaires-ou-leur-affaiblissement-est-une-supercherie_5308651

18.18.-JÓVENES COLOMBIANOS: INDIGNADOS Y DECEPCIONADOS DE LA DEMOCRACIA, EMOCIONADOS CON EL YO – Omar Rincón

La noticia de que un 73 % de los estudiantes de Colombia estarían de acuerdo con una dictadura sorprendió a todo el mundo. Omar Rincón. Entre perplejo e irritado, escribió este agudo análisis sobre una juventud egoísta y antidemocrática.

La democracia ya no es sexi ni entretenida. Los ciudadanos andan en guerras de WhatsApp. La vida pública aburre, lo privado entretiene. Los políticos apestan y no se han enterado. Así hemos llegado a la política celebrity y la democracia cínica. Y es que la cultura mutó, el mundo hoy es otro. Urgente: Hay que reinventar la política y la democracia. Aquí un mapa maniqueo y fragmentario para describir nuestro tiempo político. Las reflexiones las pone el lector.

La democracia ya no es sexi en América Latina

El 11 de abril me desperté con resaca de mezcal que se convirtió en pesadilla de política cuando leí en El Tiempo que «73 % de estudiantes colombianos aprueban una dictadura» porque «si es para traer orden y seguridad, la democracia sobra». El ‘Estudio Internacional de Educación Cívica y Ciudadana’ (ICCS) «revela un nivel preocupante de valores antidemocráticos y orientaciones antisociales en gran parte de los jóvenes encuestados» dicen.

El informe, elaborado por la Asociación Internacional para la Evaluación del Logro Educativo (IEA), encuestó a 25 mil estudiantes de octavo grado (13-14 años de edad) de 900 escuelas de Chile, México, República Dominicana, Perú y Colombia para medir las actitudes cívicas de los alumnos y sus competencias ciudadanas.

El promedio latinoamericano es más bajo, el 69 % de los jóvenes aceptarían una dictadura si esta trae orden y seguridad. Un 65 % dijo estar dispuesto a someterse a un gobierno antidemocrático si este trae beneficios económicos. Todo se ponía peor al leer: el 51 % de los estudiantes de estuvo de acuerdo con afirmaciones sobre prácticas corruptas en el gobierno y sobre la cultura de «el vivo vive del bobo».

Frente a la pregunta «¿Está de acuerdo con que un funcionario debería poder ayudar a sus amigos a conseguir un trabajo en su despacho?», el porcentaje se sube a 53. El 35 % de los estudiantes latinoamericanos aprueban violar la ley si esto les permite sacar algún provecho económico. Por ejemplo, ante la pregunta de si es válido saltarse la aplicación de la norma para alcanzar una meta importante, el 64 % dijo estar de acuerdo. «Los datos fueron aún más graves cuando se preguntaron si violarían la ley para ayudar a sus familiares: el 73 % dijo que sí», informa El Espectador.

Las actitudes complacientes frente al «linchamiento público» para castigar criminales ya que la autoridad no actúa es del 41 %: cuatro de cada diez estudiantes colombianos están de acuerdo con la «justicia por mano propia». Para aliviar algo la pesadilla democrática sale que a mayor educación cívica disminuía la tendencia autoritaria y que la Paz en Colombia es apoyada por un 80 % de los jóvenes.

¿ENTONCES?

La democracia ya no es sexi en América Latina. Tal vez porque no sabemos qué es vivir en dictadura. O mejor, el yo-capitalismo ganó, y mientras yoooooo esté bien, que se joda el mundo. Según dice El Tiempo en su informe del 11 de Abril, los expertos explican que:

La solución es la formación ciudadana y cívica en colegios: «Enrique Chaux, profesor titular del departamento de Psicología en la Universidad de los Andes y experto en educación para la paz y competencias ciudadanas, explicó a EL TIEMPO que ‘las competencias ciudadanas son fundamentales para aprender a relacionarse pacífica y constructivamente con los demás y para aportar a la transformación de la sociedad hacia una sociedad más democrática’. Sin embargo, ‘aún falta mucho para que todos los estudiantes de Colombia puedan decir que recibieron una formación ciudadana que los capacite y los prepare para poder enfrentarse a los retos de una sociedad tan compleja como la nuestra’».

La solución está en transformar las costumbres políticas de la democracia. El experto en educación Julián de Zubiría, director del Instituto Merani, dice que «los jóvenes no confían en sus instituciones democráticas ni en sus partidos políticos y creen mágicamente que un dictador resolverá los problemas económicos y sociales. No saben que las dictaduras violan los derechos humanos, restringen las libertades y son el principal caldo de cultivo para la corrupción». «Eso pasa porque no hay educación política de calidad brindada por los medios masivos de comunicación, las familias, los colegios y las universidades».

La solución está en modificar nuestra cultura ciudadana. «La responsabilidad de esa crisis ética es de los mayores y no de los jóvenes» dice Julián de Zubiría del Instituto Merani. «Ellos ven a sus padres pagarles sobornos a los policías de tráfico, evadiendo impuestos y comprando cosas robadas o de contrabando. Por ello, se han connaturalizado con la corrupción y la ‘cultura del atajo’ se ha impuesto».

La solución es pop & cool. Según El Tiempo, la psicóloga de familia María Elena López dice que la posición de los jóvenes frente a la corrupción refleja un poco las características de los millennials. «Es una generación con enfoque muy individualista y egocéntrico que busca satisfacer sus propias necesidades, sin tener muy en cuenta la vida social y democrática». Entonces, hay que imaginarse una sociedad más solidaria con menos capitalismo y más comunitarismo.

Y puede haber muchas explicaciones y soluciones. Por ejemplo, que el estudio fue hecho en sociedades muy de derecha, de tradición hipercapitalista y modelo económico «sálvese quien puede» como son Chile, México, República Dominicana, Perú y Colombia. En estos cinco países se ha vendido que menos Estados y menos derechos sociales significa más crecimiento y eficiencia privada.

También, les ha faltado proyectos de índole más socialista y progresista que crean y fortalezcan el Estado y amplíe los derechos de los ciudadanos. Entonces, no es tan raro que en estas sociedades del capitalismo puro y duro y caridad cristiana triunfen las opiniones autoritaristas al estilo Uribe (Colombia), el PRI (México), Fujimori (Perú), Pinochet (Chile) o Danilo o Leonel (República Dominicana). Entonces, es la cultura política de nuestros países lo que explica el déficit de democracia, volver siempre a echarle la culpa a la educación o a los medios es la salida fácil.

Democracia y comunicación

En todo caso, la democracia anda mal de ánimo público. Y esto es grave porque la democracia es un ethos (modo de vida) pero también una emoción (un sentimiento y una pasión). Y los estilos de vida y las emociones son un «algo» que la comunicación y la cultura colaboran a producir o transformar. Si a la democracia le va mal es porque su narrador prioritario que es los medios, el periodismo y las redes han construido un relato de terror y desencanto con ella. El papel político de los medios y las redes en nuestra sociedad se puede describir en un tuiteofácil de la siguiente manera:

#No hay política sin comunicación. Y todo comunica.                                                      #Los gobiernos COMUNICAN, pero también deben gobernar                                        #LOS MEDIOS NO GANAN ELECCIONES, PERO DETERMINAN GOBERNABILIDAD  # Los medios siguen siendo una cuestión estratégica para la pragmática de la democracia porque son claves en la lucha por Relato de la Hegemonía Política y el Mercado de la Opinión Pública.

 #Los medios y las redes son potentes porque crean modos de percibir e instituyen emociones sobre la democracia, la política, los derechos y los asuntos públicos.

#Las redes sociales «viralizadas» vías los medios construyen el TONO de la conversación social.

#Los medios y los políticos tienen un matrimonio extractivista: cada uno le «roba» al otro su riqueza y contaminan la democracia.                                                  #Urgente: hay un divorcio entre medios y periodistas                                                     #Más urgente: los medios son ACTORES POLÍTICOS militantes en sus amos políticos y empresariales.                                                                                                      En un mapeo muy zapping hay que comenzar por las evidencias o los saberes ya construidos: no hay política sin comunicación, ni comunicación sin política; por eso, habitamos la efervescencia del Estado Comunicador, donde más que gobernar se comunica, más que politizar se mediatiza.

El énfasis está en las apariencias sin obras, en el discurso sin acciones, en el participar sin escucha ciudadana, en el control del discurso mediático con muy buenos resultados para Macri en Argentina o Uribe en Colombia. A eso hay que agregarle el desprestigio de los poderes judiciales y legislativos, la corrupción, los autoritarismos políticos, los debates jurásicos como el de la ideología de género o el castrochavismo.

Este espíritu anti-democrático, además, se adoba muy bien con prácticas de cultura política premodernas basadas en los beneficios de la familia, esos de los pactos mafiosos: primero mi familia y el Estado a su servicio. Todo se hace más contundente cuando los medios de comunicación dejaron de ser narradores críticos de la democracia y se convirtieron en actores políticos militantes en sus dueños y amos y abdicaron de hacer periodismo al dedicarse a «viralizar» posverdades (mentiras que si salen en los medios es porque el periodismo no se hizo cargo de lo suyo: verificar datos, decires, contextos, verdades) y a «pasar» los que dicen las redes, tanto que ahora la noticia es lo que dicen las redes, no la realidad.

Y para el postre tenemos que con las redes sociales cada individuo vive sus creencia y sus pequeñas batallas en WhatsApp con su familia y amigos con lo cual pierde de vista lo colectivo y estructural de la vida pública.

En este escenario, las elecciones se han convertido en un campo de prueba social que se practica cada tanto y poco significan, ya que hemos llegado al estado cínico de saber que toda la política es de posverdades, o sea, de contar y prometer lo que la gente quiere creer y escuchar para emocionarse.

Así llegamos a una sociedad de indignados contra todo pero que no hace nada con tal de no perder el pequeño confort capitalista, una sociedad aburrida con la vida pública y emocionada con la vida privada, una sociedad decepcionada de la democracia.

Este mapa maniqueo y generalizador que hago ha llevado a que la democracia sea un producto sin identidad, marca, valor, ni sexitud. La democracia se ve como una especie del mundo jurásico en sus instituciones, partidos, derechos, argumentos, periodismo, medios. Así hemos llegado a una sociedad que exige más Trump, Macris y Uribes (democracia entretenida, celebrity y ceocrática) y menos Fideles y Lulas; menos onegismos, hipismos y movimientos de lo políticamente correcto y más de lo evangélico, autoritario, millenialcool & pop. Se pasa de los partidos, los políticos y las ideologías de modelos de sociedad a los personismos, las celebrities y las ideologías del yo o la revolución de las formas y las catarsis de las apariencias.

Más que ideologías, cruzadas morales llamadas IDEOLOGÍA DE GÉNERO (o con mi familia o mis hijos no se metan, una ideología de ética sexual) o cruzadas contra CASTROCHAVISMO (que invocan el terror para no convertir a Chile en Chilezuela, Colombia en petrochavista, México en Mexizuela…), por el NEOLIBERALISMO (cada uno es dueño de sus destino capitalista y sus derechos sociales) y lo CONTRACULTURAL (lo cool es criticar el consumismo y el capitalismo vía el consumo y el capital: ¡una genialidad del mercado sin política!).

La fórmula es simple: Contra los demonios (la ideología de género y el chavismo), por el liberalismo radical (el yo) y en actitud contracultural (somos buenistas de aspiraciones elementales como la alegría y la esperanza). Lo maravilloso es que con «esto» basta para ganar las redes, los medios, la conversación cotidiana y las elecciones. Amén.

La paradoja

Y toda la cruzada antidemocrática es pro-empresa privada y para celebrar al yo consumista sin comunidad. Y esta batalla es comunicativa porque vende e instituye estilos de vida. Ahí es que la comunicación es más política porque es clave porque trabaja sobre la emocionalidad y los sentimientos que determinan el modo de estar juntos. Y la democracia es el modo más humano que hemos inventado para estar juntos celebrando la diversidad y promoviendo los derechos colectivos. Aquí se propone dos jugadas y una actitud para volver a re-encantar con la democracia vía la comunicación.

La actitud es sacar el fan, el hincha, el groupie democrático que llevamos dentro y lo pongamos en acción. Estamos jugando en cancha inclinada por los intereses privados y del statuo-quo, jugamos de visitantes, el árbitro está comprado, los narradores están comprados… y ahí tenemos que jugar el partido de defensa de la democracia, el pueblo y otros modos de vivir más colectivos. Más que de contenidos es de estilo, estética, narrativa y modo de jugar. La actitud es volver sexy la democracia.

Jugada narrativa. Para comprender el papel de las redes y los medios en la producción de la democracia hay que echar mano menos a la teoría política y más al saber melodramático (referente popular) y pop (entretenimiento y espectáculo); tenemos que conectarnos con los modos de sentir, comprender e interpretar de la gente: y la gente sabe de telenovelas (modos populares) y mundos del entretenimiento (modos pop).

Jugada ética. La comunicación pone en evidencia cómo la política es fusión de prácticas premodernas (familia, tradición y propiedad) con actitudes cool & pop (conspiraciones, decepciones de la política, privilegios del yo y la ceocracia). La política debe partir de la escucha al ciudadano para construir agendas en relación con su sentimientos y actitudes en su vida doméstica.

En este contexto es que se juega «la paradoja democrática” ya que en las redes y los medios se juega no solo la gobernabilidad y el tono de la conversación social sino que pone en evidencia nuestros deseos (más diversidad, más pluralidad, más derechos) y nuestras miserias (manipulación, posverdades, capitalismos). Los medios de comunicación y las redes digitales (YouTube, Twitter, Facebook, Whatsapp, Instagram, Snapchat) sirven para que los ciudadanos, los partidos políticos alternativos y los movimientos sociales puedan existir públicamente.

El asunto es sobre cómo ejercer la libertad de expresión y la gestión de los derechos ciudadanos, al mismo tiempo que la catarsis e indignación pública. Pero el poder de los medios y las redes digitales no es total pues son la institución leve más importante de nuestro siglo xxi pero no constituyen, todavía, un movimiento social y depende para su éxito político de la vieja institucionalidad (medios, partidos políticos, poderes legislativo, judicial y ejecutivo).

La paradoja está en que mientras medios y redes actúan sobre la velocidad, la democracia y la política se hace en la lentitud: dos temporalidades, dos modos diferentes de habitar la sociedad. Las redes hacen política polinitizando al convertir el ciudadano en parte de un enjambre que zumba-pincha-pica-hincha. Necesitamos urgentemente que la política y la democracia zumben, pinchen, piquen e hinchen.

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Este artículo es producto de la alianza entre democraciaAbierta y CeroSetenta y fue publicado originalmente en mayo de 2018 en la web dedemocraciaAbierta. http://nuso.org/articulo/jovenes-colombianos-indignados-y-decepcionados-de-la-democracia-emocionados-con-el-yo/

17.18.-LA LIGA IMPONE SU SESGO RADICAL IDEOLÓGICO EN EL ACUERDO DE GOBIERNO ITALIANO – Daniel Verdú

La última versión rebaja notablemente las amenazas contra la UE, pero mantiene la tarifa plana de IRPF, la renta de ciudadanía y las deportaciones de inmigrantes

FOTO: El líder de la Liga, Matteo Salvini, ayer en Monza. / VÍDEO: El líder del Movimiento 5 Estrellas, Luigi Di Magio, anuncia la creación de la renta básica, este viernes. MATTEO BAZZI (AP) / QUALITY-REUTERS

El Movimiento 5 Estrellas (M5S) y La Liga han cerrado ya un contrato de Gobierno definitivo. Un documento sin precedentes en Europa basado en dos programas de corte antiestablishment, soberanista y euroescéptico, en el que La Liga ha impuesto su sesgo extremista. Son 58 páginas y 38 puntos clave que van desde la expulsión de migrantes irregulares a la bajada de impuestos radical con una suerte de tarifa plana de IRPF, la introducción de una renta básica de ciudadanía y subvenciones en guarderías solo para italianos. Un cóctel sin una base clara de financiación que ha despertado la inquietud de los mercados y que las bases del M5S ya han aprobado a través de una votación online (94% de síes) en la que solo se ha permitido participar a 44.000 personas.

Tres borradores después, decenas de globos sondas, una prima de riesgo disparada y el desplome en bolsa del Banco Monte Dei Paschi di Siena, el documento que certifica el acuerdo de gobierno entre La Liga y el Movimiento 5 Estrellas (M5S) —y que deberán ratificar las bases— solo espera la firma de los líderes de ambas formaciones. Es una versión bastante diluida respecto a sus redacciones precedentes. Se han caído las amenazas de crear un mecanismo para salir del euro, la descabellada petición de condonar 250.000 millones de deuda italiana al BCE o la idea de regresar a la Europa previa al Tratado de Maastricht. Pero prevalece el aire de sospecha hacia la UE y medidas fiscales radicales. Un acuerdo cerrado entre hombres en una mesa sin una sola mujer y donde escasean también las cifras y la base financiera para ejecutarlo. Algunas fuentes elevan su coste en una cifra que superaría los 65.000 millones de euros. Un torpedo contra una economía a la cola de crecimiento en la zona euro y cuya deuda supone hoy el 130% del PIB.

Renta de ciudadanía. La propuesta estrella del M5S -casi 11 millones de votantes- ha quedado convertida en una confusa iniciativa que no arrancaría antes de 2020 y que se parece más a un subsidio por desempleo que a una renta universal. Inicialmente, el M5S había calculado que costaría unos 17.000 millones anuales, aunque algunos expertos cifraban esa cantidad en casi el doble. En la última versión del programa, sin embargo, solo se habla de 2.000 millones de euros.

LA FLAT-TAX

La propuesta estrella de la Liga ha entrado finalmente en el acuerdo. La Flat Tax, una tarifa fija de IRPF para familias y empresas, se ha incluido con algunos matices. El nuevo régimen fiscal, reza el docuemnto, se caracterizará por dos tipos del 15% y el 20% (hoy la más alta es de 43%) para personas físicas, IVA y familias. Para estas últimas, esta prevista una deducción de hasta 3.000 euros sobre al base de la renta. Una medida introducida para respetar el orden constitucional italiano, que exige la progresividad en los impuestos. Con esta propuesta, la futura coalición cree que logrará frenar la evasión fiscal desbocada que impera en Italia. Pero en el sur de Italia, de nuevo, no terminan de entender un proyecto mucho más pensado para las rentas altas.

El motivo es que la propuesta ha quedado limitada a dos años en los que el beneficiario —identificado a través del cálculo de sus ingresos y patrimonio— deberá aceptar, al menos, una de las tres ofertas de trabajo que reciba una vez se inscriba en un centro de empleo (si es que las recibe). La única diferencia con el subsidio de paro —que ya existe— es que se percibe por el mero hecho de ser ciudadano, y no de haber acumulado un tiempo determinado de contribución a la Seguridad Social. La medida no entrará en vigor hasta que se reformen las agencias de empleo regionales, un proyecto que correrá a cargo de fondos europeos y que no entrará en funcionamiento hasta dentro de, al menos, dos años.

Fin de las sanciones a Rusia. Matteo Salvini y Luigi Di Maio, líderes de La Liga y el M5S, respectivamente, aseguran que Italia seguirá dentro de la OTAN con EE UU como aliado privilegiado. Pero con “una apertura a Rusia, que debe percibirse no como una amenaza sino como un socio económico y comercial cada vez más relevante”. “Es oportuno el levantamiento de las sanciones comerciales [La Liga cifra el daño a Italia en 5.000 millones de euros] y su rehabilitación como interlocutor estratégico para la resolución de crisis como Siria, Libia o Yemen”, afirma. [APARTADO]

Eurofobia de baja intensidad. Las incendiarias medidas previstas en anteriores borradores contra la UE han quedado liquidadas. Ahora el único dardo se dirige a la Comisión Europea: “El objetivo es el refuerzo del papel de los poderes del Parlamento Europeo, ya que es la única institución europea que tiene una legitimidad democrática directa. En consecuencia, debería restarse poder a los organismos que no la tienen”.

Comité político paralelo. La explosiva relación que pueden mantener a lo largo de cinco años dos partidos como la Liga y el M5S ha llevado a incluir la creación de un organismo paralelo para dirimir sus diferencias sin dinamitar su mayoría parlamentaria. Se trata de una injerencia clara de los aparatos de los partidos en la gestión pública. Aunque algo suavizado, sigue presentando enormes dudas sobre su constitucionalidad.

La banca. La crisis bancaria en diferido en Italia fue uno de los caballos de batalla contra el ex primer ministro Matteo Renzi. El discurso de la connivencia del Partido Democrático (PD) y del resto del supuesto establishment con las entidades financieras ha alimentado enormemente el tirón electoral de La Liga y el M5S. El documento alude al cambio de papel de los bancos rescatados, específicamente al nuevo del Monte dei Paschi di Siena (MPS): “El Estado accionista se debe a la redefinición de la misión y de los objetivos del instituto de crédito en una óptica de servicio”. El mero redactado ha hecho caer los títulos del MPS un 9% en Bolsa.

Deportaciones y ONG. La Liga ha logrado introducir aquí varios de sus eslóganes. Empezado por la utilización del término “negocio de la inmigración” para referirse, entre otras cosas, a las ONG que operan en el Mediterráneo y a las empresas que prestan servicio para la acogida de migrantes. Para ellas, se pide revisar el sistema de ayudas. Pero, sobre todo, señala a 500.000 migrantes irregulares y a quienes se pretendería expulsar con sistemas de repatriación “más veloces”. No se dice cómo ni cuánto costaría.

Corruptores encubiertos. La lucha contra la corrupción es una de las banderas de ambos partidos. La Liga, separada ya de Forza Italia, tiene ahora las manos más libres para explorar estas políticas. Entre las propuestas hay medidas tan exóticas como la creación de “agentes provocadores”: funcionarios que de forma encubierta ofrecerán sobornos a cargos de la Administración para comprobar su honradez.

Seguridad y autodefensa. El acuerdo prevé el aumento del gasto en seguridad para contratar a más policiales. Además, se señala a los campamentos de gitanos de las grandes ciudades como focos de delincuencia: “Hoy 40.000 personas viven en los campos nómadas y el 60% son menores. Es necesaria la clausura de todos esos campamentos”. Salvini ha logrado meter el “derecho a la legítima defensa” como un punto clave. Se propone eliminar incertidumbres interpretativas; en pocas palabras, saber cuándo se le puede disparar a un ladrón que entra casa.

https://elpais.com/internacional/2018/05/18/actualidad/1526668040_387312.html

17.18.-EL SUR DE ITALIA SE REBELA – Daniel Verdú

La parte meridional del país, arrasada económica y socialmente, abraza masivamente las propuestas de M5S y reconoce en Luigi Di Maio a uno de los suyos

Un vecino de Pomigliano D’Arco pasea delante de los carteles electorales. ANTONELLO NUSCA

Muchas de aquellas reuniones se celebraban en el pequeño bar de Rosa Carace, en el centro de Pomigliano D’Arco. No tenían ni 20 años y ya querían arreglar el mundo, recuerda ella detrás de la barra mientras ruge su vieja cafetera. Se ocultaban detrás de una mampara, pero podía escucharles perfectamente. Luigi Di Maio (Avellino, 1986)llevaba la voz cantante, siempre tuvo madera de líder. Los fines de semana repartía pasquines en el mercado con su madre del brazo, preguntaba a la gente, se metía en todos los líos. Maria, Assunta y Nunzia, que fue su compañera de colegio, asienten en la barra. Hijo de una profesora y de un pequeño constructor de la zona, el líder del Movimiento 5 Estrellas (M5S), el partido más votado y un auténtico ciclón en el sur de Italia (una de cada dos papeletas), es hoy el orgullo de un pueblo poco dado a las alegrías colectivas. Al cabo de 10 minutos, la tertulia política en el bar ya reúne a siete personas con el mismo fervor por Di Maio. Entonces, Rosa deja de remover un café con la cucharilla y se pone seria.

—Escriba esto bien claro. Puede que Luigi no tenga ningún título universitario, pero tiene dignidad. Justo lo que les falta a los demás. Es uno de los nuestros.

No es casualidad que Luigi Di Maio creciera en Pomigliano D’Arco (39.900 habitantes), un pequeño pueblo a 20 kilómetros de Nápoles golpeado por casi todos los males del sur de Italia. Una crisis industrial que diezmó la plantilla de la histórica fábrica de Fiat, una tasa de paro que alcanza los niveles más altos del país y un terreno abonado para el crimen organizado. Cerca de aquí se descubrió en 2003 que la Camorra tenía más de 1.200 vertederos de residuos ilegales que llevaban años envenenando a la gente. En la Tierra de los fuegos —como la llamaron— la tasa de tumores es un 46% superior a la media en los hombres y un 21% en las mujeres. No es casualidad tampoco que Sergio Costa, el general de los Carabinieri que llevó la investigación, sea el candidato de M5S a ministro de Medioambiente. Ni siquiera es fortuito que la propuesta estrella de la formación, una renta mínima de ciudadanía que supuestamente permitiría a todo el mundo llegar los 780 euros mensuales, haya sido el golpe definitivo. El sur de Italia, inclinado antiguamente a un voto clientelar hacia los partidos de gobierno, ha dicho esta vez basta.

Hay un vínculo directo entre el éxito de M5S (32,7% de los votos), la renta per cápita y la tasa de desempleo del país. La formación, una suerte de start up política creada en 2009 por el cómico Beppe Grillo y el empresario de comunicación Gianroberto Casaleggio, gana donde el malestar y el cabreo son mayores. El gráfico marca una diagonal ascendente desde regiones del norte como Lombardía o Trentino Alto Adige, donde la riqueza es inversamente proporcional a sus votos, hasta Calabria, Campania, Basilicata, Puglia, Sicilia o Cerdeña, donde el PIB está por debajo de la media europea y el paro muy por encima de la italiana. Ahí el M5S ha obtenido entre el 40% y el 50% de los votos y ha marcado una frontera política insólita en un país ya de por sí históricamente fracturado.

Celebración de la victoria electoral en Pomigliano D’Arco. ANTONELLO NUSCA

El artefacto político que lidera Di Maio, construido fuera del tradicional eje ideológico izquierda-derecha, es el que mejor ha sabido leer la herida de una Italia que sigue invirtiendo mayores recursos en las zonas más ricas (296 euros por persona en el norte) y menos donde mayor es la necesidad (107 en el sur, según datos de Svimez). La victoria también es significativa en los barrios periféricos y más degradados como Scampia, la zona cero durante años de la Camorra napolitana (más del 65% de votos), o San Giovanni a Teduccio, una depauperada zona industrial del este de la capital de Campania (60%).

Hay un vínculo directo entre el éxito de M5S (32,7% de los votos) en algunas zonas, la renta per cápita y la tasa de desempleo del país

El fenómeno se reproduce donde hay obreros y el ruido de las máquinas ha dejado de sonar. A las 14.00 comienza el cambio de turno en la fábrica de Fiat de Pomigliano D’Arco. Decenas de trabajadores terminan la jornada y se dirigen en grupo a la salida. Salvatore Esposito, 56 años, tres décadas en la cadena de montaje. Siempre votó a la izquierda. “Era de los duros, del Partido Comunista”, suelta masticando la mala leche de las ocho horas en el tajo. La izquierda ya no representa a los obreros, protesta. El mantra recorre Europa y brilla en el sur de Italia. “Por primera vez en mi vida he dejado de votarles. Apoyo a Di Maio”. Las 20 personas que caminan junto a él hacia la salida asienten y levantan la mano mostrando los cinco dedos: Cinco estrellas.

Las pensionistas tienen una visión parecida. Domenico Leone, un tipo alto y robusto que aparece con un pequeño ramo de mimosas para su hija en el Día de la Mujer, trabajó 43 años en la misma fábrica. Hubo cambios. Primero fue Fiat. Luego General Electric. Pero él se mantuvo siempre en la izquierda. Votó comunista, socialistas, luego PD… Y algo se rompió. “Son peores que la Democracia Cristiana. Aquella gente que luchó con nosotros ahora son casta, tienen sueldos vitalicios, puestos en los consejos de administración. Nos han abandonado”. Domenico fue el último en convencerse de sus antiguos compañeros, no le sonaba bien el rollo del Movimiento. “Me costó aceptarlo. No son lo mismo… Pero el PD ha hecho política contra nosotros, el Jobs Act [la reforma laboral de Renzi] nos ha masacrado. Di Maio no es de izquierdas, pero lucha por la moralidad de la política, por la transparencia”. El 37% de los obreros de Italia ha votado M5S, según el instituto Cattaneo.

Don Peppino, párroco y amigo de Luigi Di Maio en Pomigliano. ANTONELLO NUSCA

«La política, especialmente en el sur, está fuera de la vida real”, critica el párroco de Pomigliano

La izquierda ha muerto, viva la izquierda. El partido de Luigi Di Maio ha enterrado al PD en el sur. La mayoría de votos que ha perdido el partido de Renzi ha ido a parar los grillinos(14%) o a la abstención (22%). Un fenómeno que sugiere, como ha sucedido en España, que tarde o temprano las dos formaciones en auge —Liga y M56— tratarán de fagocitar a los partidos tradicionales a izquierda y derecha. Este es solo un paso intermedio en el trasvase de votantes. “El sur ha votado para hacer tabla rasa de las clases dirigentes, sobre todo de izquierda. Una parte de la culpa es de Renzi, de su desvinculación con la izquierda clásica. Aquí se ha pagado muchísimo en la crisis, pero sobre todo, unas políticas de austeridad asimétricas que, en términos de contribución, han pesado el doble que en el norte”, señala Giuseppe Provenzano, vicedirector de Svimez, la asociación que analiza el desarrollo del sur.

La antipolítica se institucionaliza, pero el fenómeno ha cuajado en la base. Don Peppino, el párroco de Pomigliano, llega a la parroquia con un grupo de niños de familias sin recursos. Se ocupa de ellos y de otras batallas sociales. De eso conoce a Di Maio, católico practicante, desde que tenía 15 años. Trabajaron juntos en la preparación de un referéndum contra la privatización del agua en la región. El líder de M5S participó en lo que el cura define como un «observatorio político» gestionado desde la parroquia. Una forma de analizar los problemas de la gente sin atender a los ejes ideológicos que encontró un encaje perfecto en el M5S. “Esto es una revolución. La gente ha dicho basta. Está harta de que no se respeten sus derechos. La política, especialmente en el sur, está fuera de la vida real”. En Pomigliano creen que, por fin, uno de los suyos ha llegado a Roma para solucionarlo.

LA RENTA MÍNIMA, UNA ARMA DE DOBLE FILO

 Un hombre se cubre con un paraguas de Movimiento 5 Estrellas A. NUSCA

Silvio Berlusconi, en plena amargura por la derrota electoral, se acordó de la promesa grillina que tanto daño le ha hecho en el sur. En el vídeo que lanzó desde su casa no pudo contenerse. “Lamentablemente, muchos electores han creído en la promesa infundada de la renta de ciudadanía. Se darán cuenta pronto con una desilusión”. Para el ex Cavaliere, que sabía que se jugaba los últimos días de su carrera política en el sur de Italia, ese ha sido el arma devastadora del M5S.

Y algo de razón tiene. El pasado jueves, en varias oficinas de la administración fiscal del sur ya había colas el pasado jueves para pedir los 780 euros. La propuesta, ni está aprobada ni consiste exactamente en eso. Giuseppe Provenzano, sin embargo, advierte que centrar el análisis en esta promesa podría ser equivocado. “Es una reducción racista y simple. No es así, porque este voto está ligado al sufrimiento social. Pero también es transversal de las fases sociales. Hay muchos jóvenes también. Creo que es un momento de rechazo a un estado que no garantiza servicios a la altura. Ha sido un voto contra el abandono del sur. Y ese abandono se refleja en las clases dirigentes”. Pero la expectativa levantada es tan alta, que el arma puede terminar siendo de doble filo.

Además, la llamada renta mínima, en realidad no responde a lo mismo que en otros países. Se trata más bien de un subsidio temporal por desempleo. Las condiciones para recibirla son ser mayor de 18 años, estar desocupado o recibir una renta por debajo de los 780 euros, inscribirse a un centro de ocupación y aceptar, como máximo, la tercera oferta que se reciba. Son 9 millones de italianos que no llegan a 9.360 euros al año. Pero, de hecho, el país ya tiene un mecanismo parecido que entrará en vigor a partir de julio. La gran diferencia es que la cantidad es de 485 euros.

https://elpais.com/internacional/2018/03/09/actualidad/1520623600_458526.html?rel=str_articulo#1526763506834

16.18.-A CREAR NUEVOS PARTIDOS – Cecilia López Montaño

Con el Liberalismo destruido, el Conservador dividido, el Polo fraccionado, el Verde un coctel de ideologías, es hora de proponer nuevos partidos, como el Social Demócrata de Colombia

Si algo está claro en estos difíciles momentos por los que atraviesa el país, es la muerte de todos sus partidos políticos. La prueba reina de esta realidad es que estamos jugando para la Presidencia de la República con individuos y nombres, así el Centro Democrático respalde totalmente a Iván Duque. Pero una sola pregunta: ¿es ese el partido dominante que toda la sociedad colombiana desea? Si de verdad la mayoría de los colombianos creemos en la democracia, no en el caudillismo; si nos jugamos por el respeto a los derechos consagrados en la Constitución del 91; si creemos que la vida se debe respetar independientemente del tipo de individuo de que se trate, y que es la justicia la que debe determinar su castigo y no una o varias personas por importantes que se crean, este no es ni el jefe de un verdadero partido, ni el tipo de político a quien debemos apoyar.

8 mayo 2018.- Una mirada al Liberalismo, el más destruido de todos; al Conservador dividido como pocos; al Polo fraccionado en muchos pedazos, al Verde que es un cóctel de ideologías; es evidente que uno de los grandes errores que ha cometido Sergio Fajardo y sus más cercanos y eternos seguidores como Iván Marulanda, es haber acabado con “Pido la Palabra”, el más serio intento que se ha hecho para organizar un partido realmente democrático.

En la primera vuelta cada uno votará por quien mejor se ajusta a sus ideales,
en mi caso lo haré por Humberto De la Calle;
después será la hora de la reagrupación

Pero para no seguir llorando sobre la leche derramada, es hora de hacer propuestas viables y una de ellas es la creación de nuevos partidos sin los cuales no hay democracia posible. Mucha gente está totalmente insatisfecha con la política actual y existen muchas coincidencias entre distintos sectores. Para no hablar de derecha e izquierda realidad que, como las brujas, quiérase o no, existe, la verdad es que siempre en una sociedad se dan por lo menos tres tendencias. Una que preserva los valores del pasado, y que en términos económicos cree en el crecimiento del pastel para después repartirlo, como si los pobres pudieran seguir esperando. Otro sector que se va al extremo y quiere un Estado que controle demasiado y que reparta independientemente de cuánto y cómo se crece. Y como siempre, el centro, aquel en donde siempre se ubica la verdad. Desarrollo sí, pero incluyente, respeto a los derechos de todos sin excepción; igualdad en donde es evidente y posible; inclusión económica y social e integración a este mundo global que tanto afecta la vida de todos y cada uno de los individuos de este planeta.

En la primera vuelta cada uno votará por quien mejor se ajusta a sus ideales, en mi caso lo haré por Humberto De la Calle; pero después de estos resultados frente a los dos ganadores —hombres porque a las mujeres les pusieron un techo de cristal, la vicepresidencia— será la hora de la reagrupación. Solo los liberales aguastibias se irían con el Centro Democrático y como lo que les importa es el poder y no las ideas guiados por el peor enemigo del Partido, César Gaviria, muchos se unirán a Uribe. Algo similar les pasará a los conservadores que se identifican de entrada con los ideales del Centro Democrático, que no tiene nada de centro y muy poco de democrático.

El centro, a menos que se produzca un milagro que muchos deseamos, será el que quede pulverizado y tendrá que reinventarse. Pero depurado de aquellos “Ni Ni”, se agruparán los verdaderos socialdemócratas, los que se la juegan por la paz y con seguridad habrá mucha gente de los Verdes, muchos Liberales y aquellos no extremistas de la izquierda, que los hay. Se sugiere que así surja el partido Social Demócrata de Colombia. Los otros dos partidos serán el Centro Democrático y la extrema izquierda. ¿Será posible este sueño?

E-mail cecilia@cecilialopez.com www.cecilialopezcree.com www.cecilialopez.com https://www.las2orillas.co/crear-nuevos-partidos/

 

15.18.-LOS DAÑOS INCALCULABLES DE LA ECONOMÍA ‘ORTODOXA’ – Lucrezia Fanti y Mauro Gallegati

Los modelos económicos y econométricos utilizados para planificar y evaluar las políticas económicas de los gobiernos y los bancos centrales se derivan de la adopción de un paradigma teórico falaz y obsoleto. Pero eso sigue produciendo un daño enorme a la vida de todas las personas, pero muchas prefieren hacer el avestruz.

28/04/2018.- La economía es una ciencia social que permite cuantificar y evaluar empíricamente muchas variables relacionadas con su análisis: variables micro, meso y macroeconómicas. La evaluación de los fenómenos económicos y sus determinantes está vinculada a la teoría económica subyacente y a la forma de entender el sistema económico en términos social e históricamente determinados.

Criticar y repensar el paradigma económico dominante y sus teorías derivadas, por lo tanto, no es un ejercicio estéril entre académicos y expertos, sino que es un elemento esencial de la discusión acerca de las políticas económicas que afecten materialmente al contexto económico y social en el que todos vivimos.

Las políticas económicas aplicadas por los gobiernos y los bancos centrales son el resultado de evaluaciones sobre la tendencia de variables económicas clave, como el PIB, el desempleo o la deuda pública, pero el signo de estas políticas es una consecuencia directa del paradigma teórico subyacente en los modelos económicos (y econométricos) utilizados por las instituciones en cuestión.

Las políticas económicas adoptadas por los gobiernos que se sucedieron en Italia en los últimos años y que no son una excepción -a su vez influenciadas y orientadas por indicaciones y restricciones impuestas a  escala comunitaria-, son objeto de las críticas y análisis propuestos en este e-book.

La crisis económica de 2007 ha puesto dramáticamente en evidencia la inadecuación de los modelos macroeconómicos ‘ortodoxos’, no solo por no predecir el advenimiento de grandes crisis, como la que golpeó a los Estados Unidos y luego a una gran parte de las economías avanzadas (un ejemplo de ello es la ahora famosa «pregunta de la reina»[1]), sino también sin ni siquiera haber considerado su eventualidad.

A pesar de las numerosas críticas de economistas de prestigio internacional como Joseph Stiglitz y Paul Romer [2], los modelos DSGE (Dynamic Stochastic General Equilibrium) son hoy el instrumento más utilizado -si no el único- por las instituciones económicas internacionales para evaluar el impacto de las políticas económicas y realizar estimaciones y pronósticos sobre la evolución de variables macroeconómicas clave. Los ejemplos incluyen el modelo QUEST de la Comisión Europea, el modelo ITEM -el modelo econométrico trimestral para la economía italiana- y el modelo IGEM (Italy General Equilibrium Model).

Las evaluaciones y estimaciones relacionadas con la marcha de la macroeconomía en Italia, presentadas cada año por el Ministerio de Economía en el Documento Económico y Financiero (DEF) y las Notas de Actualización a la DEF se hacen precisamente a través de los modelos ITEM e IGEM.  Actualmente se está actualizando en una nueva versión denominada IGEM-F, que incluye un sector bancario que permita el análisis de «fricciones» financieras.

Algunas críticas al uso de estos modelos por parte del Ministerio de Economía y Finanzas provienen recientemente de la misma Oficina de Presupuesto Parlamentario (UPB) en su Informe sobre Programación Presupuestaria 2016 [3], con referencia a la evaluación del impacto de las políticas estructurales presente dentro de la DEF 2016.

Las observaciones planteadas por la UPB se refieren a la utilización de los modelos QUEST III, ITEM e IGEM para la evaluación del impacto de las reformas estructurales (por ejemplo, la Ley de Empleo) sobre el PIB potencial [4]. La UPB enfatiza cómo el uso de estos modelos, con un enfoque teórico centrado en la oferta y viciado por los defectos inherentes de los axiomas en los que pivota la estructura del equilibrio general, obvia el papel central desempeñado por la demanda agregada y los efectos de la distribución.

El sistema teórico de la DSGE es, de hecho, el del equilibrio económico general de la economía neoclásica (o marginalista) -formalizado por Leon Walras hace casi 150 años- y refinado a lo largo de los años por medio de anexos analíticos y teóricos sujetos a las influencias de cada momento [5]. Estos modelos aún se basan en suposiciones teóricas muy débiles, como las expectativas racionales, el uso de procedimientos de optimización intertemporal de las funciones de utilidad del agente representativo y la interacción exclusivamente indirecta de los agentes a través del sistema de precios.

En términos de la teoría económica, tal enfoque se centra exclusivamente en el análisis de los factores económicos del lado de la oferta [6], descuidando completamente el lado de la demanda y otros efectos «keynesianos», excluyendo también las interacciones directas entre agentes económicos heterogéneos y las consecuencias que estas interacciones tienen sobre las variables macroeconómicas agregadas, y viceversa (efectos de retroalimentación).

Más allá de las cuestiones metodológicas que acabamos de mencionar y las consecuencias teóricas que producen, parece necesario hacer hincapié en que el paradigma económico dominante hoy en día es el neoclásico o marginalista, con algún matiz de «keynesianismo bastardo» de intensidad variable, y que es el que representa el soporte teórico que propone las recetas económicas de respuesta a la crisis – en primer lugar la «austeridad expansiva»- y al mismo tiempo los instrumentos de evaluación de la eficacia de dichas políticas (a través del uso de modelos como el ya mencionado IGEM) basado en el logro, o no, de objetivos, a su vez basados en la misma teoría, en un círculo vicioso interminable.

Un buen ejemplo viene de las estimaciones sobre el denominado output gap, que indica la diferencia entre el PIB potencial [7] y el real, basada a su vez en las estimaciones del autodenominado NAWRU (Non-Accelerating Wage Rate of Unemployment), es decir, la tasa de desempleo de «equilibrio» a largo plazo que no altera la dinámica salarial. De este indicador económico, estimado por la Comisión Europea, y de su interpretación, depende el destino de la mayoría de las políticas económicas europeas, incluidas las limitaciones del déficit estructural impuesto a los países miembros [8].

En este sentido, cuanto menor es la distancia entre NAWRU y la tasa real de desempleo, menor será la diferencia entre el potencial del PIB – estimado, como hemos dicho, sobre la base de la hipótesis del «equilibrio de pleno empleo» – y el PIB real (por lo tanto, la brecha de producción). Una menor brecha de producción estimada se asocia con un menor endeudamiento cíclico y, por lo tanto, la deuda estructural (es decir, el endeudamiento eliminado por el ciclo económico) que un país miembro deberá corregir será más amplia.

Hemos visto en los últimos años la evidencia de las estimaciones de NAWRU que han tendido a aumentar, en lugar de disminuir, la tasa de desempleo de los países miembros, especialmente los países de la periferia de la eurozona más afectados por la crisis con una tasa más alta de desempleo real, con la consecuencia directa de la imposición de políticas fiscales restrictivas que impiden o ralentizan la recuperación.

Esto es exactamente lo que ha sucedido con la imposición de recetas de «austeridad expansiva» y con la introducción del Pacto Fiscal como piedra angular de las políticas económicas y de finanzas públicas en los países miembros de la zona euro. Y es solo uno de los ejemplos de las consecuencias serias y concretas que un marco teórico dado y los modelos económicos resultantes pueden implicar para la definición e imposición de políticas económicas que influyen en nuestro punto de vista y que están en el centro del debate económico y político cotidiano.

Que hacer?

En primer lugar, fomentar el pluralismo en el estudio de la teoría económica y dentro del debate académico e institucional. Las alternativas al paradigma ‘ortodoxo’ dominante existen y están ganando cada vez mayor solidez, tanto en el nivel teórico como en el metodológico.

En un nivel teórico, el papel de la demanda agregada en un sentido genuinamente keynesiano, de la innovación como motor del crecimiento económico [9], la heterogeneidad como elemento central para el análisis de los conflictos distributivos y las desigualdades en el ingreso y la riqueza, y la hipótesis de la inestabilidad financiera (teorizada por Hyman Minsky) como un fenómeno intrínseco de los sistemas capitalistas, hoy son elementos esenciales en muchos campos de investigación, tanto teóricos como empíricos, investigados y desarrollados por un número creciente de investigadores y economistas.

En el campo de la economía aplicada y del análisis econométrico empírico, muchas contribuciones ya subrayan: i) la necesidad de analizar cuidadosamente la interacción entre la demanda agregada, la innovación y el crecimiento económico para comprender la tendencia y los determinantes de los «círculos virtuosos» o «viciosos» para las economías avanzadas [10]; ii) el papel del aumento de las desigualdades en los ingresos y la riqueza y los motores que hacen que se vuelva más intenso [11]; iii) los efectos perjudiciales de las políticas de flexibilización del mercado laboral sobre los procesos innovadores y el crecimiento económico [12].

Desde un punto de vista metodológico, estos enfoques teóricos se insertan cada vez con mayor frecuencia en modelos económicos que utilizan las herramientas analíticas de los «sistemas adaptativos complejos» aplicados a sistemas económicos, en primer lugar, los modelos basados en agentes heterogéneos ABM (Agent-Based Models).

Además, en los últimos años, los modelos basados en agentes heterogéneos se han integrado con frecuencia [13] con modelos agregados de SFC (Stock-Flow Consistent), es decir, modelos macroeconómicos que analizan sistemáticamente la dinámica de las variables de stock y de flujo -ambas realidades financieras- entre los diferentes sectores de una economía de producción monetaria y dentro de cada uno de los sectores, a fin de hacer un seguimiento de la evolución en el tiempo de variables macroeconómicas clave y poder identificar cualquier desequilibrio y fenómeno de crisis, también gracias al análisis explícito del sector financiero [14].

Notas:

[1] Según los periódicos ingleses, el 5 de noviembre de 2008, la reina Isabel de Inglaterra, visitando la London School of Economics, habría preguntado a los presentes por qué nadie había previsto la crisis financiera de 2007.

[2] Ver J. E Stiglitz (2017), “Where Macroeconomics Were Wrong”, en la Oxford Review of Economic Policy: https://www.ineteconomics.org/uploads/papers/Where-Modern-Macroeconomics-Went-Wrong.pdf; P. Romer (2016), “The Trouble with Macroeconomics”, en Stern School of Business Working Paper: https://paulromer.net/wp-content/uploads/2016/09/WP-Trouble.pdf

[3] Oficina de Presupuesto Parlamentario (2016), Informe sobre la Programación Presupuestaria 2016: http://www.upbilancio.it/wp-content/uploads/2016/05/Rapporto-sulla-programmazione-2016.pdf

[4] Para un análisis empírico de los efectos negativos de la Jobs Act, ver M. Fana, D. Guarascio y V. Cirillo (2015), » Jobs Act: crónica de un fracaso anunciado», en sbilanciamoci.info: http://sbilanciamoci.info/il-mercato-del-lavoro-ai-tempi-del-jobsact-cro…. Ver también la contribución de Claudio Gnesutta “Il lavoro, quello sconosciuto” más adelante en estas páginas y en http://sbilanciamoci.info/lavoro-quello-sconosciuto/

[5] Los dos principales áreas de desarrollo de modelos DSGE – derivada del RBC (Real Business Cycle) – son, de hecho, el ámbito de la NCM (Nueva Macroeconomía Clásica), estrictamente neoclásico, y el NK-DSGE (neokeynesiano). Este último es el enfoque teórico más utilizado en las instituciones económicas internacionales y europeas, y representa una revisión del sistema marginalista neoclásico con la adición de «rigideces nominales» y las imperfecciones del mercado típicas del análisis keynesiano. Hablamos del modelo keynesiano tal como fue formulado por John Hicks en 1937 con su «síntesis neoclásica», que es lo que J. Robinson llamó «keynesianismo bastardo».

[6] Como un ejemplo de análisis de las consecuencias económicas de las políticas centradas exclusivamente en el lado de la oferta, consulte la contribución escrita por Francesco Saraceno “La Flat Tax: solo un problema di finanza pubblica?” más adelante en estas páginas y en http://sbilanciamoci.info/la-flat-tax-solo-un-problema-finanza-pubblica/

[7] Ese es el producto que un país obtendría en condiciones de pleno uso de los factores productivos (capital y trabajo), es decir, el «equilibrio del pleno empleo». En este sentido, el tema de la teoría económica subyacente es fundamental, ya que en la mayoría de los casos (si no en todos) el cálculo realizado por las instituciones internacionales (como la OCDE y la Comisión Europea) se apoya, como pilar conceptual, en el modelo de crecimiento neoclásico de Solow (1956) y la llamada «Productividad Total de los Factores» como una fuente exógena de cambio tecnológico. Para una crítica detallada sobre este punto, consulte “El engaño del desempleo de equilibrio” (2014), en Keynes blog: https://keynesblog.com/2014/10/29/limbroglio-della-disoccupazione-di-equilibrio /

[8] La estimación de la brecha de producción es un tema muy controvertido dentro del debate macroeconómico. La OCDE, por ejemplo, utiliza como un indicador para el cálculo de la brecha de producción la NAIRU (Non-Accelerating Inflation Rate Unemployment), es decir, la tasa de desempleo de «equilibrio» que no genera presiones inflacionarias, obteniendo estimaciones drásticamente diferentes de las obtenidos por la Comisión Europea, con efectos sustanciales sobre las políticas y restricciones impuestas a las maniobras de financiación pública otorgadas a los países miembros. Para un análisis detallado sobre el tema, véase C. P Parello y Colocci D. (2015), “L’output gap non è uno solo: le stime della Commissione Europea e quelle dell’OCSE”, en Eticaeconomia: https://www.eticaeconomia.it/loutput-gap-non-e-uno-solo-le-stime-della-commissione-europea-e-quelle-dellocse/

[9] Véase, por ejemplo, G. Dosi, G. Fagiolo e A. Roventini (2010) «Schumpeter Meeting Keynes: A Policy-Friendly Model of Endogenous Growth and Business Cycles», en Journal of Economic Dynamics y Control, 34 (9 ), pp. 1748-1767.

[10] Para un análisis detallado, véase, por ejemplo, F. Bogliacino, M. Lucchese, L. Nascia y M. Pianta (2016), “Modeling the Virtuous Circle of Innovation. A Test on Italian Firms”, en ISIGrowth Working Paper:: http://www.isigrowth.eu/wp-content/uploads/2016/01/working_paper_2016_3.pdf

[11] Véase M. Pianta y M. Franzini (2016), Disuguaglianze: quante sono, come combatterle, Laterza. Véase también la contribución por escrito de Maurizio Franzini  “Disuguaglianze, una cura possibile” más adelante en estas páginas y en http://sbilanciamoci.info/disuguaglianze-cura-possibile/

[12] Véase D. Guarascio, A. Cetrulo y V. Cirillo (2018), «¿Troppa flessibilità del lavoro fa male all’innovazione?», en Eticaeconomia:    https://www.eticaeconomia.it/troppa-flessibilita-del-lavoro-fa-male-allinnovazione/. Para un análisis de los efectos del cambio tecnológico en el PIB y el empleo y algunas propuestas de políticas, ver la contribución de Enzo Valentini y Fabiano Compagnucci  “Verso industria 4.0: la governance del cambiamento”, más adelante en estas páginas y en http://sbilanciamoci.info/verso-industria-4-0-la-governance-del-cambiame…

[13] Para una discusión de carácter divulgativo sobre el uso de modelos de agentes heterogéneos en economía, ver M. Gallegati (2016), Acrescita, Einaudi. Como contribución académica, ver el modelo macroeconómico de referencia de A. Caiani, A. Godin, E. Caverzasi, M. Gallegati, S. Kinsella y JE Stiglitz (2016), «”Agent Based-Stock Flow Consistent Macroeconomics: towards a benchmark model”, en Journal of Economic Dynamics and Control, 69 (c), pp. 375-408. Sobre el tema de financiarización y desigualdad, ver también A. Cardaci y F. Saraceno (2016), “Inequality, Financialisation and Credit Booms: a Model of Two Crises”, in LUISS Guido Carli Working Paper, 6/2016.

[14] No es coincidencia que W. Godley, un economista poskeynesiano y padre de la metodología SFC, fue uno de los pocos que predijo la llegada inminente de la crisis financiera de 2007. Véase: http://www.ilsole24ore.com/art/SoleOnLine4/dossier/Italia/2009/commenti-sole-24-ore/09-settembre-2009/chi-ha-visto-la-crisi_PRN.shtml

Lucrezia Fanti

enseña en el Departament de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Sapienza de Roma

Mauro Gallegati

es un reputado economista y catedrático de la Università Politecnica delle Marche de Ancona

Fuente:

Traducción:

Ana Jorge

http://www.sinpermiso.info/textos/los-danos-incalculables-de-la-economia-ortodoxa

15.18.-POPULISMO PARA PRINCIPIANTES – José Miguel Santamaría

Esto es gracias a que, hasta ahora, hemos sido relativamente inmunes a este flagelo a diferencia de lo que ha pasado en muchos países de la región.

Si me pusiera a enumerar país por país los principales populistas, seguramente dejaría algunos por fuera; cosa injusta. El mundo debe saber quienes son y por lo tanto simplemente voy a recoger algunos de los mas representativos:

Juan Domingo Perón en Argentina

Lula da Silva en Brasil

Alan García en el Perú

Rafael Correa en Ecuador

Evo Morales en Bolivia

Hugo Chávez en Venezuela

Daniel Ortega en Nicaragua

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Cada uno, con las diferencias normales por su personalidad o por sus países, tuvieron en sus gobiernos similitudes que en la mayoría de las oportunidades terminaron o siguen siendo catastróficas para la población.

Las principales características de sus gobiernos son:

  1. Tratan a toda costa de mantenerse en el poder, antes por las vías de hecho y hoy electoralmente. Se convirtieron en unos magos para manipular las elecciones y volver estas cada vez más oscuras.
  2. Abrazan todas las ramas del poder público y las ponen a trabajar bajo sus caprichos. Si antes lo hacían cerrando el Congreso y las Cortes por la vía armada, hoy las manejan con corrupción, contratos y dadivas.
  1. Silencian los medios de comunicación. No les gustan las críticas, ni que los estén vigilando.
  1. Aumentan el gasto público exorbitantemente, emiten billetes, se endeudan más de la cuenta, generan hiperinflación, piensan que el Estado debe ser el mayor generador de riqueza y de empleo; para eso estatizan y expropian compañías para controlar sectores de la economía que consideran estratégicos.
  1. Generan subsidios como base para la manipulación de las comunidades, así terminan manejándolas a su antojo.
  1. Les encanta el balcón. La mayoría de ellos son capaces de hablar horas y horas sin parar -sin decir nada- y mantener a la muchedumbre feliz.
  1. Su objetivo final es mantener la pobreza de la población. Ellos son conscientes que si se acaba la pobreza pierden el poder.

Aunque en Colombia no hemos tenido todavía ningún gobierno de este corte, sí hemos tenido personajes que encajan en el perfil. Afortunadamente, hasta ahora solo han llegado a tener poder en gobernaciones y alcaldías, pero estas elecciones pueden ser la vencida. Hay un candidato que cumple específicamente con las características del populismo y está segundo en las encuestas.

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Gran parte de nuestro atraso en términos sociales, de la desigualdad tan grande que existe y del desempleo, han dependido de muchos factores como la violencia, que obliga al gobierno a utilizar una gran cantidad de recursos para combatir las guerrillas mientras que pudieron usarse en otros propósitos o la corrupción que ha permeado al país y le quita recursos a los más desfavorecidos por cuenta de unos pocos que se aprovechan, pero también hemos tenido el problema que hemos enarbolado algunas causas populistas que han desgastado al Estado, no han rendido frutos y sí han dejado un hueco fiscal enorme.

Estas son algunas de las normas que tienen tinte populista y que hoy en día es poco para lo que sirven:

  1. Aunque nuestro salario mínimo no es el más alto, sí es uno de los que tiene más parafiscales. Hoy en día el costo de contratar un empleado es alto, por lo cual no fomentamos el empleo formal. Seguimos con uno de los desempleos más alto del continente.
  1. El impuesto del GMF o 4 por 1.000, pasó de ser un impuesto temporal para salvar a la banca a uno permanente. Este es el gran responsable de la no bancarización de los colombianos. Con las tasas de interés de inversión actuales, este impuesto se recupera después del día 60.
  1. Mantener el sistema mixto pensional ha sido un error muy grande. El régimen de prima media en vez de ayudar a los menos favorecidos a tener una pensión más digna ha ayudado es a los que tienen pensiones altas a aprovecharse.
  1. Y -esta que no le va a gustar a muchos que la diga- las casas gratis. Soy un convencido que a las personas las cosas les deben costar para que las quieran. Adicionalmente, esta política sirvió para politiquear ya que es muy difícil entregar este regalo sin amiguismos y aprovechamiento.

Debe haber muchas más normas como estas, que no ayudan, pero sí estorban. Que generan inequidad y le ponen una tranca al desarrollo ¿imagínense cómo sería este país con un gobierno de corte populista?

Yo no lo quiero vivir.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/populismo-para-principiantes-por-jose-miguel-santamaria/258129

 

 

14.18.-“LA CRISIS HUMANA» Y LAS OPCIONES IMPOSIBLES – Umut Özkirimli *

Poco después de la Segunda Guerra Mundial, el famoso escritor y pensador francés Albert Camus fue invitado a los Estados Unidos para ofrecer una serie de conferencias. Se le pidió que se valiera de sus áreas de especialización -literatura, teatro y filosofía- para explicar Francia al público estadounidense. Camus no quiso hablar de literatura o filosofía porque, en sus propias palabras, son solo reflejos de un tema más fundamental: la vida y la lucha por la humanidad.

23 abr 2018.- En su conferencia titulada «La crisis humana», pronunciada en la Universidad de Columbia el 28 de marzo de 1946, Camus habló de esta lucha desde la perspectiva francesa. Para el pueblo de Francia, el final de la guerra no significó el fin de la amenaza contra la humanidad. Según Camus, esta amenaza es una «crisis humana» nacida de la decadencia moral, y solo puede superarse creando un ideal humano alternativo.

Para explicar la decadencia moral de la sociedad, que calificó de «monstruosa hipocresía», Camus contó cuatro historias cortas.

La primera historia tiene lugar en una capital europea, en un apartamento que ha sido confiscado por la Gestapo. Dos hombres acusados, al recuperar la conciencia después de toda una noche de tortura se encuentran atados, sangrando y en presencia del superintendente del edificio. El superintendente, que probablemente acaba de disfrutar de un buen desayuno, se está ocupando tranquilamente de sus obligaciones rutinarias. Cuando una de las víctimas de la tortura se enfrenta a él, le responde enojado: «Nunca me meto con los asuntos de mis inquilinos».

En la segunda historia, Camus habla de un camarada al que arrastran fuera de su celda para su tercer interrogatorio. Sus orejas han sido desgarradas en las sesiones anteriores, por lo que lleva un vendaje alrededor de la cabeza. El oficial alemán que lo arrastra es el que realizó las dos primeras sesiones y por lo tanto el responsable del daño físico. Y sin embargo, se inclina y pregunta: «con un aire de afectuosa preocupación»: «¿Cómo van tus oídos?»

La tercera historia, que inspiró la galardonada novela de William Styron, «Sophie’s Choice» (que se convirtió en una película), trata de tres hermanos que son tomados como rehenes en una operación contra insurgentes griegos. En el momento en que uno de los oficiales que participó en la operación está a punto de ejecutar a los hermanos, su anciana madre se arrodilla y le ruega al oficial que perdone a sus hijos. El oficial responde que perdonará a uno de ellos, pero con una condición: la madre debe elegir qué hijo vivirá. La madre elige salvar a su hijo mayor, ya que tiene una familia de la que cuidar. Los otros dos hijos son ejecutados.

Los protagonistas de la cuarta historia son un grupo de mujeres insurgentes, entre las cuales una amiga de Camus, capturadas y repatriadas. En su camino hacia Francia a través de Suiza, se encuentran con un cortejo fúnebre. Cuando las mujeres ven la procesión, estallan en carcajadas. «Así es como se trata a los muertos aquí», dicen.

Camus nos dice que contó estas cuatro historias cortas para no responder a la pregunta «¿Hay una crisis humana?» con un simple «sí» , de cliché. Según el escritor, «hay una crisis humana porque en el mundo de hoy podemos contemplar la muerte o la tortura de un ser humano con un sentimiento de indiferencia, preocupación amistosa, interés científico o simple pasividad».

En los 70 años que han transcurrido, no podemos decir que vivamos en un mundo muy diferente. La respuesta corriente a la tercera victoria consecutiva en las elecciones del primer ministro húngaro, Viktor Orbán – quien declaró, «no queremos que nuestro color … se mezcle con otros» y basó su campaña en la xenofobia – ¿es algo más que un “¿Cómo van tus oídos?”

La tendencia generalizada en los medios y el mundo académico a encubrir a los actores y movimientos políticos, cuyas credenciales racistas y nacionalistas son indiscutibles, con adjetivos estériles, incluso afirmativos como «populista» o «nativista» y su preocupación por cuestiones superfluas como «¿puede haber democracia sin liberalismo?» mientras en todo el mundo tienen lugar genocidios y masacres, no son mejores que la risa sorprendida pero alegre de las mujeres insurgentes que remarcaron, «así es como se trata a los muertos aquí».

A pesar de la naturaleza cuestionada de las elecciones que llevaron a estos líderes y movimientos al poder, las mayorías que los apoyan apenas son cuestionadas. Quienes se atreven a plantear preguntas se encuentran con la réplica enojada del superintendente del edificio que decidió atender sus tareas en lugar de cuidar a los torturados. Los críticos son etiquetados como «elitistas» (ignorando el hecho de que estas voces críticas también desaprueban las opciones políticas de las élites) o acusados ​​de subestimar las preocupaciones de la mayoría.

Incluso aquellos que son conscientes de que el mundo se dirige hacia el desastre se niegan a hablar; prefieren permanecer pasivos antes que arriesgarse. Como señaló Murat Sevinç en un artículo reciente, las personas a menudo ni siquiera se preguntan «¿por qué?» Incluso rehúyen acciones simples, «sin riesgo» (como no coger un taxi durante uno o dos días si estamos descontentos con las reacción de los taxistas hacia Uber; no ir a áreas comerciales si estamos preocupados por el desarrollo urbano no planificado; boicotear actividades en las universidades que impiden la libertad de expresión y en algunos casos incluso despiden académicos).

Y quienes se ven obligados por su “superior” a elegir, prefieren salvar el día en lugar de rechazar la opción imposible. Se ponen del lado de los poderosos, porque como Camus señaló en su conferencia, cuando la decadencia moral se cuela hasta en los más pequeños intersticios de la sociedad, todo lo que queda es «poder». La elección ya no está entre lo justo y lo injusto, sino entre «amos» y «esclavos», donde los maestros -el superintendente, el torturador, el verdugo- siempre tendrán razón.

Y así, la gran «crisis humana» continúa…

*Umut Özkirimli 

Es un politólogo nacido en Turquía, estudioso del nacionalismo. Escribe en Ahval. Traducción: Anna Maria Garriga Tarré Fuente:  https://ahvalnews.com/morality/human-crisis-and-impossible-choices      

 

13.18.-ENTREVISTA A BRANKO MILANOVIĆ “: REVERTIR LA CONCENTRACIÓN DEL CAPITAL” – Anja Papenfuss

El economista Branko Milanović analiza la creciente desigualdad en el capitalismo contemporáneo. En un análisis pormenorizado, desarrolla los motivos por los que las fracturas sociales resultan peligrosas para la democracia. 

En Alemania se da una situación paradójica: aunque la economía está en auge, muchas personas sienten que no se están beneficiando de ella. Culpan a los partidos tradicionales y eligen partidos populistas. ¿Hay algo en eso?

Alemania es considerada un excelente ejemplo de un país que se ha adaptado con gran éxito a la globalización. Actualmente es el país que más exporta en el mundo. La tasa de desempleo es de aproximadamente 5,7%, y se debe tener en cuenta que, simultáneamente, recibe a un millón de inmigrantes. Eso es todo muy positivo.

abr 2018.- Lo que es menos positivo es que los ingresos reales del 50% más desfavorecido de la población alemana no han aumentado en los últimos 15 años. Si se considera este dato y otros factores como la migración o el temor a la pérdida de empleos, es bastante comprensible que el desarrollo económico en Alemania haya conducido al crecimiento de los populistas.

¿Qué pasa con los sindicatos? ¿Han hecho lo suficiente por los trabajadores?

Debido a los cambios en los puestos de trabajo y en el mercado laboral, el retroceso de la organización sindical es un fenómeno global, tanto en el sector privado como en el público. También en Alemania los sindicatos han perdido poder. Esto plantea serios problemas a los partidos de izquierda. En Francia, Alemania y otros países solía haber una relación estrecha con los sindicatos. En Francia, los sindicatos socialistas y comunistas estaban estrechamente vinculados al Partido Socialista, lo que incluía periódicos, revistas, etc. Hoy, este vínculo se ha debilitado, por lo tanto, la izquierda debe repensar la política económica.

¿En qué sentido?

Hasta ahora, si usted y yo teníamos ingresos diferentes, la política se centraba en equilibrarlos con transferencias e impuestos. Pero si nuestros puntos de partida son bastantes similares en términos de educación y capital, nuestros ingresos no se diferencian significativamente entre sí y el Estado no tiene que intervenir tanto.

Los partidos de izquierda deberían esforzarse más en equilibrar las condiciones de acceso al mercado laboral para las personas. En lugar de invertir todo en la redistribución del ingreso ya generado, se debería canalizar más dinero hacia una educación igualmente buena para todas las personas, independientemente de su extracción socioeconómica, y debería redistribuirse el capital a favor de las clases medias. Esa sería mi recomendación.

Tal como escribe en su libro Global Inequality, la creciente desigualdad tiene su origen principalmente en la globalización. ¿Es el proteccionismo comercial, tal como lo practica Donald Trump, la respuesta correcta?

No, creo que esta política es incorrecta. También es muy difícil de implementar debido a las regulaciones internacionales. E incluso si Trump siguiese impulsando estas medidas, en mi opinión, solo serían temporales y no generarían ninguna mejora a largo plazo, o incluso a mediano plazo, en la situación económica de la gente. Muy pocas personas se beneficiarían con ellas, y muchas sufrirían.

Estas medidas son malas a largo plazo, tanto para Estados Unidos como para el resto del mundo. La reducción de los aranceles aduaneros fue un gran avance. Mientras que en los últimos 50 años estos aranceles en los países ricos han promediado entre 10% y 12%, ahora alcanzan solo a 1% o 2%. El regreso a la vieja política sería un error.

Pero también los acuerdos multilaterales de libre comercio, como el Tratado de Asociación Transpacífico (TTP) y el Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP), han sido duramente criticados en Estados Unidos y Europa.

Como usted sabe, muchas de estas negociaciones son secretas. El conocido economista Paul Krugman se ha enterado de detalles de estas conversaciones solo a través de documentos que lograron filtrarse. Allí se plantean numerosas medidas monopólicas para proteger derechos de propiedad intelectual, patentes de medicamentos, computadoras, software, etc. La verdad es que hay lobbistas que trabajan para dejar plasmados sus propios deseos en los acuerdos comerciales, los cuales no benefician a los consumidores ni a los trabajadores.

¿Cómo es que en las últimas tres décadas ha disminuido la desigualdad entre los países de todo el mundo, mientras que ha crecido dramáticamente dentro de la mayoría de los países occidentales?

La respuesta es bien simple, ya que la economía ha crecido en países más pobres y poblados, como China, la India y Vietnam. Se podría decir que allí ha surgido una clase media global. Eso se puede ver en el aumento masivo de turistas chinos en Europa. Ese fue el factor que causó la reducción de la desigualdad global.

Pero en lo que se refiere a la desigualdad dentro de los países: como reacción al crecimiento de China, en los países occidentales muchas personas han visto reducirse sus salarios y desaparecer puestos de trabajo en sectores que competían con China. El mismo auge de la globalización que ha impulsado los ingresos en China y ha dado lugar a la clase media global probablemente ha reducido los ingresos de muchos trabajadores estadounidenses. Por lo tanto, la desigualdad está creciendo en Estados Unidos. Pero para mí esta relación no es argumento para introducir aranceles punitivos, sino argumento para dar apoyo a las personas afectadas por la globalización.

¿Por qué la creciente desigualdad amenaza a la democracia, porque redundará en beneficio de los populistas?

No solo por eso. Al aumentar la desigualdad, más recursos terminan en manos de la porción más rica de la población. Si se observan los deseos de los ricos y las leyes que se hacen, se ve una clara conexión. Las leyes debatidas reflejan las preferencias de los ricos. A medida que los ricos se vuelven más poderosos y financian los procesos políticos y los partidos, también dictan la política económica. Y tienen sus propios intereses en mente. En ese sentido, refuerzan la ventaja que ya tienen. Creo que eso es peligroso para la democracia, porque se ha demostrado de forma empírica y con claridad que el principio según el cual cada voto cuenta por igual ya no es válido.

Ese es uno de los peligros. El otro peligro es que una mayor polarización también trae consigo el declive de la clase media. Eso no significa necesariamente que las personas se vuelvan pobres. Muchos también migran a las clases más ricas, pero los del medio terminan en apuros. Y luego surge la pregunta: si la clase media era la base indispensable para la democracia, ¿cómo puede la democracia seguir funcionando en este contexto polarizado?

¿Cómo repercute en la composición de un parlamento que haya muchos ricos y muchos pobres? En relación con mi primer argumento, esto puede tener un impacto muy negativo. Eso no sería populismo, sino una plutocracia.

Veo estos dos posibles peligros: la plutocracia y el populismo. La ironía es que Trump, de forma probablemente intuitiva, encarne ambos. Porque primero baja los impuestos a los ricos, una medida absolutamente plutocrática que beneficia solo a la clase alta. Y ahora dice: elevaré los aranceles aduaneros, lo que es muy populista. Probablemente se lo pueda calificar de plutopopulista.

¿Seguirá habiendo clase media en los países occidentales en 2050?

Probablemente, pero estará en declive en todos los países, en España, Finlandia, etc. Aunque, como dije, no tiene por qué ser algo malo. En Finlandia, por ejemplo, cuatro de cada cinco personas de clase media han ascendido a una clase más rica, y solo una se ha vuelto más pobre. Entonces esto no es per se negativo, pero plantea la pregunta: ¿dónde está la base de la democracia en una sociedad muy polarizada?

¿Qué recomendaría para revertir esta tendencia?

Primero, debemos revertir la concentración de capital, porque la participación del capital en el ingreso neto total está aumentando. Si el capital continúa estando concentrado, nuestra sociedad se vuelve automáticamente más desigual. En segundo lugar, debemos ofrecer a todas las personas las mismas oportunidades educativas de excelencia. Esto vale especialmente para Estados Unidos, pero también para otros países. Por lo tanto, el énfasis no debe estar en una mejor distribución del ingreso ya logrado, sino en garantizar a todos un punto de partida comparable.

Me parece que este es el campo político futuro de la izquierda, junto con un impuesto a la herencia, aunque no sea muy popular. Tal impuesto no significa que se vayan a gravar todas las herencias, sino solo las grandes herencias de, digamos, más de un millón de euros. Esta podría ser una política sensata de izquierda: enfocarse más en el estadio anterior a la redistribución. Esta es una igualdad más sustancial que simplemente redistribuir el dinero que ya se ha ganado.

*Branko Milanović es profesor invitado en la City University of New York. Antes de eso fue, entre otras cosas, economista senior del departamento de investigación del Banco Mundial. Recientemente publicó el libro Global inequality: A New Approach for the Age of Globalization, [Desigualdad global: Un nuevo enfoque para la era de la globalización], por el que fue distinguido en 2018 con el Premio Hans Matthöfer de periodismo económico «Wirtschaft.Weiter.Denken.» de la FES.

http://nuso.org/articulo/revertir-la-concentracion-del-capital/

 

13.18.- VACÍO EN LA IZQUIERDA – editorial

Ciudadanos no puede ser la única alternativa de gobierno al PP

La Presidenta de Andalucía, Susana Díaz, junto al líder del PSOE, Pedro Sánchez en la feria de Sevilla. PACO PUENTES EL PAIS

 

18 abr 2018.- La práctica totalidad de los sondeos de opinión publicados en los últimos meses —incluyendo los de Metroscopia para este diario— muestran un debilitamiento sostenido de las perspectivas electorales del Partido Popular y, en paralelo, un reforzamiento de Ciudadanos tan notable que sitúa a este partido como potencial primera fuerza política.

Mientras tanto, el PSOE y Podemos aparecen en declive o estancados, sin capacidad de sumar a nuevos ni atraer a viejos votantes. Que ni las formaciones que lideran Pedro Sánchez y Pablo Iglesias muestren pulso político en un momento de máximo desgaste de Rajoy ni, en consecuencia, capacidad alguna de ofrecer a la ciudadanía una alternativa a las propuestas de Partido Popular y Ciudadanos debería ser motivo de seria reflexión.

El conocimiento de la oferta de los socialistas madrileños a la alcaldesa Manuela Carmena de liderar su lista municipal y, de forma simultánea, la revelación de una oferta por la que Carolina Bescansa se aliaría con Íñigo Errejón para apoyarse mutuamente con el fin de hacerse con la dirección de Podemos, al margen de la dudosa viabilidad de ambas iniciativas, no hace sino confirmar la enorme preocupación que a muchos en ambos partidos les provoca el estancamiento de perspectivas en el que se han sumido con vistas a las elecciones municipales y autonómicas.

Gran parte de ese estancamiento electoral se debe a la confusión que impera en ambas formaciones. El PSOE, que siempre fue y quiso ser un partido de gobierno, ha querido reforzarse ideológicamente armándose de un discurso que reivindica la izquierda y sus símbolos, pero a cambio ha perdido a gran parte de sus votantes moderados, ha cerrado el paso cualquier posibilidad de trabajar con Ciudadanos para desalojar a Rajoy de La Moncloa y ha dejado de ser percibido como una alternativa mayoritaria: todo ello sin siquiera haber conseguido desgastar a Podemos.

Por su parte, Podemos, bajo la batuta de Iglesias y de Montero, en su afán de construir un partido férreamente centralizado, ha marginado o se ha desprendido de algunas valiosas figuras, incluidos tres de sus miembros fundadores (Errejón, Bescansa y Alegre), ha errado gravemente en sus decisiones sobre Cataluña y se ha radicalizado ideológicamente, lo que le ha alejado de una posición en la que pueda ejercer una influencia positiva.

El resultado es que Ciudadanos se presenta hoy como la única alternativa al PP mientras que las posibilidades de que llegue al poder un centro-izquierda útil, reformista, que acepte el normal juego institucional y que presente un proyecto atractivo a una amplia mayoría de ciudadanos se desvanecen progresivamente.

https://elpais.com/elpais/2018/04/18/opinion/1524075993_718921.html

 

12.18.-¿INDICADORES DE LA CALIDAD DEMOCRÁTICA O DE LA DEMOCRACIA MAINSTREAM? – Camila Vollenweider y Bárbara Ester*

Luego de la oleada de dictaduras latinoamericanas, y concluidos los procesos de transición y consolidación democrática, el interés de las Ciencias Sociales se ha centrado en las características y funcionamiento de las nuevas democracias. En este sentido, uno de los temas que suscita mayor interés es la calidad democrática. Muchos estudios comparativos han examinado el funcionamiento de las democracias, evaluando su calidad de acuerdo a determinados patrones o estándares. Se trata de una cuestión sumamente compleja y controversial que ha dado lugar a conceptualizaciones y aproximaciones empíricas muy disímiles

12 abr 2018.- La calidad de la democracia, a pesar de su popularidad, no goza de un consenso elemental respecto a su definición[2]. Cuando se analizan sus dos componentes –calidad y democracia-, se observa que cada uno cuenta con interpretaciones muy dispares[3]. Aun partiendo de una concepción similar de democracia pueden ser empleados diferentes parámetros para analizar y evaluar su nivel de calidad.

Las aproximaciones conceptuales a la calidad de la democracia pueden ser clasificadas en dos grandes grupos. En primer lugar, agrupando las basadas en definiciones procedimentales de democracia, que toman como punto de partida la noción de poliarquía de Robert Dahl (2002)[4]. En esta concepción, la democracia es concebida como un conjunto específico de procedimientos que regulan el acceso al poder político, esto es, como un tipo de régimen político.

En relación a esta perspectiva, algunos autores consideran que al aspecto procedimental de la poliarquía le falta un aspecto clave: el control del poder político.  En segundo lugar, se encuentran las definiciones que amplían el contenido de la democracia con aspectos sustantivos. Es decir, la democracia no sólo implica ciertos procedimientos para escoger y controlar el poder político, sino también objetivos y resultados, tales como el desarrollo económico, la justicia social o la igualdad.

Índice de Democracia (The Economist Intelligence Unit)

Uno de los indicadores más reproducidos por medios de comunicación para establecer la calidad democrática de los países es el Índice de Democracia (ID) que calcula The Economist Intelligence Unit (EIU) desde el  año 2006. Con dicho índice pretende clasificar el estado de las democracias en países de todos los continentes. A partir de una serie de indicadores, los países quedan clasificados según cuatro “calidades” de democracia.

El ID toma en cuenta cinco categorías –que agrupan 60 indicadores- para clasificar las democracias: 1) proceso electoral y pluralismo, que contempla la libertad en la celebración de elecciones, la competencia política justa y otras cuestiones vinculadas con la libertad política; 2) participación política, que mide niveles de participación en cada país, considerando la predisposición de la ciudadanía para contribuir al debate público, para involucrarse en partidos o movimientos políticos y para acudir a las urnas con regularidad; 3) cultura política es la categoría que indicaría en qué medida las sociedades tienen asimiladas las reglas del juego electoral y, por lo tanto, son capaces de sobrellevar adecuadamente los resultados electorales; 4) libertades civiles y derechos humanos básicos, alude a la capacidad de cada país para garantizar derechos humanos y derechos de las minorías, así como también libertad de culto, de reunión y asociación, etc., aun cuando la voluntad que impere sea la de las mayorías; 5) calidad del funcionamiento del Gobierno, finalmente, es la categoría que mide la capacidad/voluntad de los Gobiernos para implementar las decisiones o propuestas.

El ID asume valores entre 0 y 10, correspondiéndose los valores más altos con mayor calidad democrática. Cada una de las cinco categorías obtiene una calificación en una escala de 0 a 10, y el ID es un promedio simple de esas categorías. A su vez, la calificación de cada categoría se calcula promediando el valor de los indicadores que la conforman convertidos a una escala de 0 a 10.

Fuente: The Economist Intelligence Unit’s Democracy Index

Así, el ID clasifica a los países en cuatro niveles de democracia: a) democracias plenas, que engloba a aquellos países que tienen una cultura política sólida, además de garantizar cabalmente derechos y libertades políticas y civiles. Además de esto, en los países con democracia plena los medios de comunicación son plurales y diversos, existe un sistema eficaz de controles y equilibrios entre poderes, y el funcionamiento del Gobierno es satisfactorio. Los problemas en el funcionamiento de la democracia son muy limitados en los países que pertenecen a esta categoría de democracia; b) democracias imperfectas, en aquellos países que tienen elecciones justas y libres, donde también se respetan las libertades políticas y civiles básicas, pero que a su vez presentan un desarrollo insuficiente de la cultura política, tienen bajos niveles de participación y presentan problemas de gobernanza; c) los regímenes híbridos serían aquellos en los que los resultados electorales no son confiables. Generalmente los Gobiernos ejercen presiones sustantivas sobre los partidos o candidatos opositores y la baja intensidad de la cultura política, la participación y el funcionamiento del Gobierno es más marcada que en la categoría anterior. En estos regímenes la corrupción está muy extendida y el estado de derecho es débil. No existen el equilibrio y la división de los poderes del Estado, y el trabajo de los medios de comunicación está condicionado por las presiones de los poderes fácticos; por último, d) los regímenes autoritarios son aquellos que se asemejan a las dictaduras. The Economist engloba con este rótulo a los países en los que si se celebran elecciones no son justas ni libres, tienen instalada la censura y se ejerce de manera sistemática la persecución a la diferencia ideológica. No hay respeto alguno por las libertades civiles, por el derecho de las minorías y el derecho a la información. La división de poderes no existe.

¿Cómo obtiene la Economist Intelligence Unit la información para clasificar las democracias de los países? Fundamentalmente por dos vías: encuestas de opinión de aquellos países que cuentan con ellas –aunque las que utilizan principalmente son World Values Survey, EurobarometerGallup y Latin American Barometer– y la “evaluación de expertos”. Respecto de esta última fuente de información, la EIU no ofrece mayores detalles sobre los “expertos”: sólo se sabe que son 130 especialistas y economistas[6]. Tampoco la Unidad revela detalles metodológicos imprescindibles para conocer el modo en que se elaboran los rankings. Paradojas de un índice que, entre otras cuestiones, mide transparencia y calidad democrática.

Un panorama del último informe de la EIU (2017) en América Latina podría otorgarnos algunas pistas, si no del origen de los “expertos”, al menos de sus inclinaciones ideológicas:

  • El único país latinoamericano incluido en la categoría “democracia plena” es Uruguay, con 8.12 de puntuación.
  • Como “democracia imperfecta” cuentan Chile (7.84), Costa Rica (7.88), Panamá (7.08) y la Guyana Francesa (7.80), colonia maquillada de región francesa.
  • El grueso del resto de países latinoamericanos son considerados como “regímenes híbridos”, excepto:
  • Cuba (3.31), Nicaragua (4.66), Honduras (5.72), Guatemala (5.86), Bolivia (5.49) y, Venezuela (3.87). 

Indice Freedom House (FH)

Las puntuaciones de FH se desprenden de un análisis cualitativo compuesto por puntuaciones, ratings e índices de categorías nominales realizados por expertos sobre diez elementos de derechos políticos y quince de libertades civiles, los cuales incluyen la evaluación de su vigencia efectiva. Las puntuaciones se basan en las siguientes subcategorías:

  • Derechos políticos:proceso electoral, pluralismo y participación política, funcionamiento de Gobierno.
  • Libertades civiles: libertad de expresión y religiosa, derechos asociativos y organizativos, imperio de la ley, autonomía personal y derechos individuales[7].

Es decir la definición de FH se basa ante todo en el aspecto procedimental de poliarquía aunque incluyendo aspectos sustantivos a partir de los índices realizados por expertos y encuestas, pero con una escasa utilización de indicadores cuantitativos. Las dimensiones procedimentales propias de las poliarquías que FH no analiza mediante sus indicadores son: gobernabilidad, representación y participación ciudadana. Al tiempo que desde la perspectiva que enfatiza los aspectos de la democracia sustantiva excluye: igualdad socioeconómica, soberanía, responsiveness (responsabilidad social), satisfacción ciudadana y participación (en un sentido más amplio que la participación en las urnas) y accountability (mecanismo de control) horizontal y vertical.

Sesgos ideológicos:

En primer lugar, la construcción de los instrumentos de medición no es inocua. La evaluación de los derechos políticos y las libertades civiles que presenta FH está a cargo de grupos de expertos, de modo que la orientación ideológica de estos permite cierta discrecionalidad  a la hora de la elaboración de los puntajes y escalas.

Desde otra arista, es fácil encontrar sesgos ideológicos al recorrer el cuestionario, lo que se hace presente en la elaboración de categorías e indicadores. Una de las mayores polémicas esbozada por D. Levine y J. Morales[8] es la inclusión de las categorías «libertad económica y propiedad privada» como partes constitutivas de las «libertades civiles». Independientemente de la posición respecto a la libertad económica –lo que de por sí constituye una polémica entre la derecha y la izquierda – son muchos quienes consideran que sería más correcta su utilización como un componente de la dirección de las políticas públicas en la evaluación de un  Gobierno, en lugar de un indicador de calidad de la democracia. Es decir que, tal como está planteado el actual sistema de puntuación, la FH obtiene resultados que subestiman la calidad de la democracia en los países gobernados por la izquierda.

Un segundo sesgo consiste en el indicador en torno a la «autonomía personal», en este punto -además de otros aspectos- se incluye como uno de los aspectos a evaluar el grado en que los ciudadanos tienen una «excesiva dependencia del Estado». Ambos indicadores nada tienen que ver con los procedimientos de la democracia formal sino con un presupuesto tendencioso.

Fuente: Libertad en América 2018, Freedom House[9]

En este sentido los únicos países de la región considerados como “No Libres” son Cuba y Venezuela. Mientras que otros como Honduras (no reconocimiento de los comicios) o Brasil (golpe parlamentario e intento de proscripción del candidato con mayor intención de voto) son considerados “Parcialmente Democrático” y “Libre” respectivamente en su informe 2018.

Ampliaciones de los indicadores, hacia una definición más abarcativa de democracia

Si bien los indicadores de FH incluyen la medición de los procesos electorales, no incluyen la «respuesta a la voluntad popular», es decir el grado de satisfacción, aprobación y representación de la ciudadanía con el sistema político en sus distintas esferas. En la práctica, el análisis de la dimensión responsiveness (capacidad de respuesta del Gobierno a la voluntad popular) constituye uno de los indicadores más complicados dado que no se cuenta con indicadores precisos. Generalmente se opta por uno de los indicadores más utilizados: el nivel de satisfacción de los ciudadanos con el funcionamiento de la democracia. En concreto, el indicador recoge las respuestas cualitativas ordinales de las encuestas de Latinobarómetro, que están recopiladas en la base de datos DataGob -elaborada por el Banco Interamericano de Desarrollo-. Se trata de un indicador con limitaciones, especialmente, porque se corre el riesgo de medir la opinión ciudadana respecto al funcionamiento de varias instituciones en lugar de la calidad democrática o de medir el nivel de aprobación de los resultados de la gestión del Gobierno.

En la misma línea, elementos clave como el nivel de participación electoral a menudo son meramente reducidos al porcentaje de la población apta para votar que efectivamente acude a las urnas sin ponderar otros factores que hacen a la participación ciudadana desde la sociedad civil, la libertad de expresión y organización, y a los mecanismos de participación popular. Es decir no toma en cuenta, por ejemplo, que en muchos casos los pedidos de rendición de cuentas o la protesta social pueden ser acallados por la represión, interfiriendo en la calidad democrática.

Para poder realizar elecciones verdaderamente libres el electorado debe contar con una distribución relativamente equitativa de los recursos cognitivos, es decir, debe contar con las  herramientas conceptuales que le permitan elegir a conciencia y disponer de una pluralidad de información. A menudo se enfatiza la libertad de prensa, sin considerar factores clave como el grado de alfabetización y acceso a la educación media y superior de la población. Por su parte el escándalo de Cambridge Analytica[10] pone al descubierto nuevas formas de manipulación de la opinión pública que implican nuevos desafíos en términos analíticos y en la creación de indicadores eficaces a la hora de medir los derechos civiles, como el derecho a la información personal y a la información fidedigna.

En cuanto al sufragio universal, dos de las variables más difundidas, la ampliación o no del derecho al voto a los nacionales que habitan en el exterior, y a los extranjeros que han residido por un tiempo considerable en el país, pueden considerarse como un indicador de calidad, sin embargo no forman parte del los indicadores de FH. De manera que si bien se registran la igualdad de género, la libertad religiosa y el racismo, se excluye la xenofobia por parte del Estado.

Por último, se ha insistido acerca de la necesidad de incorporar indicadores de “soberanía”. Incluir un índice de deuda externa permite calcular el grado de dependencia o independencia de la política económica con mayor o menor grado de injerencia foránea.

A modo de conclusión

La construcción de indicadores de calidad democrática es perfectible y falible. De ningún modo los índices actuales constituyen un dato objetivo sino que emergen de consideraciones teóricas que en muchos casos se corresponden con sesgos ideológicos y metodológicos. En este sentido, cabe profundizar en la elaboración de nuevas formas de medición que garanticen una mayor imparcialidad y permitan la triangulación de datos cualitativos y cuantitativos, para evitar los criterios discrecionales. El mero hecho de ver el mapa de clasificación de las democracias en América Latina a la luz de los hechos políticos que atraviesa cada país basta para desconfiar de la neutralidad de los indicadores.

[1] http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-20372011000200003

[2] Munck, Gerardo (2004), “La política democrática en América Latina: contribuciones de una perspectiva institucional”, Política y Gobierno,  XI  http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4754375&pid=S1665-2037201100020000300031&lng=es

[3] http://www.celag.org/hablamos-cuando-hablamos-democracia/

[4] Dahl, Robert (2002) La poliarquía: participación y oposición, Madrid, Tecnos. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4754333&pid=S1665-2037201100020000300010&lng=es

[5]https://infographics.economist.com/2018/DemocracyIndex/

[6] http://www.eiu.com/home.aspx#about

[7] (ver más en https://freedomhouse.org/report/methodology-freedom-world-2018 ).

[8] http://www.redalyc.org/html/308/30804502/

[9] https://freedomhouse.org/report/freedom-world/freedom-world-2018

[10] https://www.celag.org/cambridge-analytica-el-big-data-y-su-influencia-en-las-elecciones/


*
Camila Vollenweider es historiadora y socióloga, miembro del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) de Quito, Ecuador Bárbara Ester Licenciada en Sociología, Universidad de Buenos Aires (UBA) Profesora en Sociología Universidad de Buenos Aires (UBA).

http://www.sinpermiso.info/textos/indicadores-de-la-calidad-democratica-o-de-la-democracia-mainstream –  http://www.celag.org/indicadores-de-la-calidad-democratica-o-de-la-democracia-mainstream/

12.18.-EL “PRECARIADO” BAJO EL CAPITALISMO RENTISTA – Guy Standing*

Nos hallamos en medio de una Transformación Global, análoga a “La Gran Transformación” (1944)** descrita por Karl Polanyi en ese transcendental libro.. Mientras que la transformación de Polanyi se refería a la construcción de sistemas de mercado nacionales, la de hoy en día se refiere a la penosa construcción de un sistema de mercado global.

Por utilizar la denominación de Polanyi, la fase ‘des-insertada’ se ha visto dominada por una ideología de liberalización de mercado, mercantilización y privatización, orquestada por intereses financieros, igual que en su modelo. Las semejanzas se extienden también al desafío fundamental de hoy, como construir una fase ‘re-insertada’, con nuevos sistemas de regulación, distribución y protección social.

Contrariamente a lo que se afirma de modo generalizado, no ha habido ninguna desregulación del mercado, sino más bien una re-regulación del Estado. Así, por ejemplo, la autorregulación de las ocupaciones profesionales (en buena medida ignorada por los economistas convencionales del trabajo) se ha visto desplazado por la regulación estatal por medio de complejos sistemas de concesión, mientras que el mercado de trabajo y la política social se han ido desplazando hacia la evaluación condicionada a los  medios económicos o el comportamiento y hacia programas de trabajo para desempleados, dirigiendo a los parados y demás para que se dediquen a actividades determinadas por el Estado  para conseguir prestaciones condicionadas a la evaluación de medios económicos. Toda apariencia de política social universalista asentada en derechos se ha ido batiendo en retirada en casi todas partes.

Fomentar la globalización en el contexto de la revolución tecnológica en curso ha favorecido globalmente el crecimiento económico. Pero gobiernos y organismos internacionales han fracasado de manera notable a la hora de contrarrestar los resultados distributivos adversos a escala nacional.[1] De modo semejante, al abogar por la flexibilidad del mercado de trabajo, se ha prestado una atención desdeñable a las extendidas inseguridades económicas que esto ha generado.[2]

Entretanto, la fase neoliberal de la globalización ha evolucionado como un ‘capitalismo de rentistas’ en el que hay cada vez más ingresos que acaban en manos de quienes poseen propiedad física, financiera o intelectual.[3] Los ingresos rentistas se han visto impulsados por el incremento de la concentración de empresas en muchos sectores económicos – encarnado en el ascenso de ‘empresas superestrellas’ – y por la acción gubernamental, sobre todo notablemente por el reforzamiento de los derechos de propiedad intelectual y el crecimiento de un Estado que otorga subvenciones, pues los gobiernos han elegido competir lanzando subvenciones a las grandes corporaciones y a los particulares ricos. Al obrar así, han mermado regresivamente los presupuestos públicos.

Un término para describir esta política fiscal convencional es el de pluto-populismo, por el cual los recortes fiscales y las subvenciones se concentran en los llamados emprendedores y ‘creadores de riqueza’, mientras se recortan prestaciones del Estado y servicios públicos destinados a grupos de rentas bajas, ostensiblemente con el fin de reducir los déficits presupuestarios que son resultado de la generosidad fiscal hacia los rentistas. [2]

Por consiguiente, en la mayoría de los países, la parte de la renta que corresponde al capital ha aumentado de modo drástico y la porción que corresponde al trabajo se ha desplomado. Dentro de la porción que corresponde al capital, ha aumentado la parte relativa a los rentistas; dentro de la parte correspondiente al trabajo, ha aumentado la porción correspondiente a los que ganan mucho.

Si queremos escapar del paradigma económico regresivo, debemos alimentar un relato y un vocabulario que se centren en los grupos socioeconómicos emergentes. A este respecto, se ha ido configurando una estructura global de clases en la que la nueva clase masiva es el ‘precariado’.

El precariado se define en tres dimensiones. Primero, quienes se encuentran en él se ven presionados para aceptar una vida de trabajo inestable, inseguro, en el que la informalización se está hoy generalizando por medio de relaciones laborales indirectas en la ‘economía del conserje’ [todo por encargo y de inmediato], el ‘crowd labour’ [trabajo mediante transacciones digitales sin relación laboral] y contratos de disponibilidad [‘on-call contracts’]. En la próxima década, la mayoría de las transacciones laborales pueden ser de este género, y serán ubicuos los mediadores laborales y las aplicaciones.

Pero si bien muchos comentaristas afirman que el precariado se define sencillamente por el trabajo inseguro, lo que es más importante es que carece de identidad o relato de su ocupación profesional, debe realizar una cantidad creciente de trabajo-por-empleo que ni se reconoce ni se remunera, y normalmente tiene que desempeñarse en empleos por debajo de su nivel educativo.[4]

La segunda dimensión consiste en una ‘renta social’ diferenciada. El precariado depende principalmente del salario en dinero, que ha ido cayendo en términos reales a la vez que se vuelve cada vez más volátil e imprevisible. El precariado está perdiendo también las prestaciones de empresa no salariales (permisos remunerados, permisos médicos, pensiones por ocupación profesional, etc.) que ofrecen una seguridad asentada en el trabajo. Perder eso significa que los ingresos monetarios minimizan la creciente desigualdad.

Para agravar la inseguridad, el precariado ha perdido prestaciones del Estado asentadas en derechos, y se ha visto afectado por la deriva hacia prestaciones condicionadas a la evaluación de medios económicos y del comportamiento. Las trampas de pobreza resultantes y lo que he llamado ‘trampas de precariedad’ son poderosos desincentivos a la hora de aceptar empleos de bajos salarios. El precariado se enfrenta a menudo con lo que son en efecto tipos impositivos marginales por encima del 80%, que deplorarían los organismos internacionales si se aplican al salariado o a las élites.

La tercera dimensión del precariado resulta crucial. Quienes se encuentran en él están perdiendo toda forma de derechos, civiles, culturales, sociales, económicos y políticos [5]. Se ven reducidos a la condición de suplicantes, obligados a complacer a la gente para ganarse sus ingresos o prestaciones y dependientes de burócratas que emitan juicios discrecionales que les sean favorables. Se trata de algo humillante y acrecienta la sensación de inseguridad.

Si bien son evidentes estas dimensiones del precariado, nos faltan todavía las estadísticas requeridas para analizarlas adecuadamente. Igual que la crisis de la Gran Transformación llevó a una revolución de las estadísticas laborales, nos hace hoy falta una cosa así. Deberíamos empezar por reconceptualizar el trabajo, escapando del prejuicio del siglo XX de que sólo cuenta el trabajo remunerado.

De manera similar, debe reformarse la regulación laboral para que se corresponda con las formas emergentes de relaciones laborales, habría que regular las prácticas de contratación y habrá que ajustar el sistema de regulación de las ocupaciones profesionales para fortalecer el derecho a prácticas.

Puesto que una gran proporción del precariado consiste en migrantes, se precisa un debate de mayor madurez sobre la migración. Se ha visto dominado por lo que se dice de muros y restricción de prestaciones, y la política ha sufrido una regresión siguiendo rumbos basados en la clase. También se hace necesario responder al crecimiento de regímenes de exportación de trabajo. La OCDE debería ocuparse de estas cuestiones.

Lo que es importantísimo es que la distribución de ingresos del siglo XX se ha desmoronado. A lo largo y ancho de la OCDE, los salarios reales llevan tres décadas y es improbable que suban gran cosa en el próximo decenio, por razones tecnológicas y de globalización. Si este es el caso, las opciones consisten bien en permitir que la desigualdad crezca o en erigir un nuevo sistema de distribución que asigne ingresos de forma más equitativa. Esto último no es lo mismo que ingeniar una política fiscal más redistributiva. El nuevo sistema debería promover un crecimiento ecológicamente sostenible y mostrar un respeto apropiado por los libres mercados.

Esta perspectiva debería conducir a reconsiderar mecanismos emancipatorios, tales como la renta básica y los fondos soberanos, que deberían resultarles atractivos a gobiernos, empresarios, sindicatos y precariado en general. En resumen, la perspectiva debería permitirnos contemplar la fase de re-inserción de la Transformación Global.

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 **“La gran transformación” es el  libro publicado en 1944.  – (Título completoThe Great Transformation: The Political and Economic Origins of Our Time) intenta explicar la gran crisis económica y social con la que, desde principios del siglo XX, concluyó en Occidente un periodo relativamente largo de paz y confianza en el librecambio. Concretamente, Polanyi busca las causas profundas de una amplia serie de conflictos y turbulencias que incluye dos guerras mundiales, la caída del patrón oro o el surgimiento de nuevos proyectos políticos totalitarios. En último término, La gran transformación caracteriza el liberalismo económico como un proyecto utópico cuya puesta en práctica habría destruido los cimientos materiales y políticos de la sociedad moderna. Metodológicamente, La gran transformación une datos económicos, sociológicos y antropológicos para analizar acontecimientos históricos de gran magnitud. 

[1] Véanse, en particular, los trabajos de Branko Milanovic.

[2] Durante los años 80 y 90, este autor avisó repetidamente de las consecuencias sociales y políticas. Véase, por ejemplo, G. Standing, Global Labour Flexibility: Seeking Distributive Justice (Harmondsworth, Macmillan, 1999). El enfoque ortodoxo queda resumido en la OCDE y su informe estrella, The Jobs Study, de 1995.

[3] G. Standing, The Corruption of Capitalism: Why Rentiers Thrive and Work Does Not Pay (Londres, Biteback, 2016).

[4] Para un análisis de ello, véase G. Standing, The Precariat: The New Dangerous Class (Londres, Bloomsbury, 2011).

[5] Véase Guy Standing, A Precariat Charter: From Denizens to Citizens (Bloomsbury, 2014).

Guy Standing es autor de The Precariat: The New Dangerous Class (2011), A Precariat Charter: From Denizens to Citizens (2014), The Corruption of Capitalism: Why Rentiers Thrive and Work Does Not Pay (2016) y Basic Income: And How We Can Make It Happen (2017). La traducción castellana de este último libro, realizada por Julio Martínez-Cava, aparecerá en el mes de mayo con un addendum de David Casassas y Daniel Raventós.

http://www.sinpermiso.info/textos/el-precariado-bajo-el-capitalismo-rentista

 

11.18.-¿UNA SOLA SUPERCORTE? – Rodrigo Uprimny*

La propuesta de Iván Duque de reemplazar todas nuestras altas cortes por una sola supercorte es una idea que puede en teoría suscitar cierto interés, pero que en la práctica, en la coyuntura colombiana, es inconveniente.    

A nivel académico es posible discutir las bondades o los defectos de tener una sola y poderosa supercorte, o por el contrario varias altas cortes especializadas con competencias definidas.

A favor de la supercorte suele aducirse que asegura mayor coherencia jurisprudencial, pues no habría los llamados “choques de trenes” entre altas cortes; que sería menos costosa, pues habría menos magistrados con altos sueldos. Y que los integrantes de esa supercorte tendrían gran visibilidad, por lo que su nombramiento y comportamiento estarían sometidos a mayor escrutinio público.

7 abr 2018.- A favor de varias altas cortes suele aducirse la eficiencia y la calidad, pues múltiples tribunales pueden resolver no sólo más casos, sino fijar en mejor forma la jurisprudencia, pues se especializan en determinados asuntos, mientras que una sola supercorte tendría mayor riesgo de congestionarse y de cometer grandes equivocaciones al saltar de una especialidad a la otra. Además, añaden los defensores de esta opción, la existencia de varias cortes no tiene por qué traducirse en choques de trenes si sus competencias y sus relaciones son adecuadamente definidas; y de esa manera se evita concentrar tanto poder y responsabilidad en un solo supertribunal.

Los argumentos de lado y lado son interesantes. Además, existen países que han funcionado bien con una sola supercorte, como Estados Unidos, pero también hay otros que tienen muy buenos sistemas judiciales con múltiples altas cortes, como Alemania, que tiene seis altas cortes federales.

No existe pues un modelo único de organización judicial, por lo que un país puede funcionar bien con uno u otro esquema judicial. Y podríamos debatir el tema durante años. Pero el problema de la propuesta del uribismo es que en la situación concreta de Colombia aporta muy poco a la solución de los problemas de nuestra justicia y en cambio presenta muchos riesgos.

¿Qué solucionaría en realidad una corte única? No es claro. ¿El choque de trenes? Existe una solución mucho más sencilla, que es clarificar los casos en que la Corte Constitucional, por tutela, puede revisar las sentencias de otras altas cortes, como se hace en Alemania, en donde ese tema está prácticamente resuelto.

Por el contrario, los riesgos de esa propuesta son enormes, pues implicaría casi inevitablemente la revocatoria de las actuales altas cortes. ¿O cómo podría transitarse a una supercorte, en un plazo corto, sin dicha revocatoria?

Algunos dirán que esa revocatoria no es grave, debido a los escándalos que han comprometido a algunos magistrados de las cortes. Y es un sentimiento comprensible, pero poner en interinidad a las cortes es muy riesgoso, pues erosiona la independencia judicial, que exige la estabilidad de los jueces en sus cargos, mientras tengan buen comportamiento. Por ejemplo, en Venezuela, el chavismo puso en interinidad a las cortes y a los jueces, lo cual le permitió la cooptación del poder judicial y la destrucción de la democracia en ese país. No digo que la pretensión de Duque sea destruir la independencia judicial, pero es indudablemente el riesgo de su propuesta. Ahora bien, a pesar de todos los problemas de su justicia, Colombia ha tenido una independencia judicial significativa, que ha sido una importante garantía democrática. ¿Por qué entonces aventurarnos en una propuesta riesgosa, que no soluciona los problemas de la justicia colombiana, en vez de hacer propuestas más realistas y específicas?

*Investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional. https://www.elespectador.com/opinion/una-sola-corte-columna-748683

 

10.18.- «LA EDAD DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE HA ECLIPSADO LA NOCIÓN DE IGUALDAD» – Jean-Philippe Dedieu*

Manifestación en Nueva York contra el respaldo de los Estados Unidos a la dictadura haitiana. Photo NY Daily News via Getty Images

El ideal abstracto de los derechos humanos llevó al abandono de las promesas del estado de bienestar, lamenta el historiador estadounidense Samuel Moyn, autor de una suma notada sobre el tema. Da formas de renovar el socialismo en el sentido de una mayor justicia social.

Paris – 28 mars 2018.- P.- «La era de los derechos humanos ha eclipsado la noción de igualdad»

R.- En las últimas décadas, las violaciones de los derechos humanos han recibido una atención sin precedentes debido a las campañas iniciadas por organizaciones no gubernamentales. Pero la noción de igualdad, que había sido una poderosa aspiración moral a la edad de los estados de bienestar, ha desaparecido. En su lugar, el mercado se ha convertido en una fuerza dominante e inexorable en las economías nacionales y mundiales. Autor de No Suficiente.

Derechos Humanos en un Mundo Desigual (Harvard University Press), Samuel Moyn, profesor en Yale, analiza estas grandes transformaciones de los ideales de la justicia a través de una ambiciosa historia global. Su trabajo seminal demuestra los vínculos paradójicos entre los derechos humanos y el neoliberalismo. Él llama a renovar el proyecto socialista, la principal víctima de nuestra era populista, en torno a las ideas de igualdad y justicia social.

P.- ¿Cómo puede explicar por qué las promesas de igualdad material contenidas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptada en 1948, en la que se abre su libro, han sido olvidadas durante tanto tiempo?

R.- En las últimas décadas, la Declaración Universal se ha leído con mayor frecuencia como un proyecto global o transnacional para la protección de los derechos humanos, con especial énfasis en la protección de los derechos civiles más fundamentales en los regímenes que se han hundido o están a punto de hundirse en él. dictadura. En realidad, reunió promesas que no solo se basaban en el acceso a los derechos económicos y sociales, sino que también formaban parte de una ciudadanía materialista que reflejaba el estado de bienestar de la época.

El desafío de los derechos humanos era transformar los criterios de ciudadanía en cada estado, no estigmatizar las atrocidades cometidas en otros. Los actores de esta transformación no fueron las ONG distribuyendo anatemas y estigmas, sino que los partidos socialistas y los sindicatos determinaron encontrar compromisos con la capital bajo la supervisión del Estado. Los objetivos eran muy diferentes de lo que significan hoy los derechos humanos: no era tanto promover la responsabilidad cosmopolita como defender una costosa solidaridad local. Una vez que se recuerda este contexto histórico, las razones por las cuales la Declaración Universal ha permanecido durante tanto tiempo son evidentes por sí mismas.

Durante un siglo, la izquierda había desafiado el lenguaje de los derechos para realizar sus ideales. Algunos reiteraron las preocupaciones de Karl Marx sobre su relevancia para promover los intereses de la clase trabajadora. Otros desarrollaban la nueva categoría de «derechos sociales», como el sociólogo Georges Gurvitch. Más ampliamente, entonces, había muchas tradiciones ideológicas que podrían apoyar los compromisos del estado de bienestar, como el socialismo o la democracia cristiana en Europa continental.

P.- El período posterior a la descolonización lleva a una escala más global los debates sobre la igualdad material a medida que comienza la revolución de los derechos humanos.

R.- Los estados que fueron más lejos en establecer una protección social generosa fueron los estados imperiales que solo habían consentido después de una larga lucha. Después de la independencia, el mundo poscolonial se embarcó de inmediato en un ambicioso programa para globalizar el estado del bienestar sin tener necesariamente los medios materiales para hacerlo. En 1974, los estados del Sur global incluso pidieron el establecimiento de un «Nuevo Orden Económico Internacional» para reemplazar el establecido por los estados imperiales con el apoyo de los Estados Unidos al final de la Segunda Guerra Mundial. .

Ellos defendieron la idea de que la realización del estado de bienestar debería hacerse ahora mediante su extensión al mundo, no estado por estado. Tanto local como globalmente, se han comprometido a un mínimo de igualdad material mucho más resueltamente que los estados de bienestar occidentales. Para decirlo de otra manera, las principales demandas del Sur no fueron remediar la pobreza global sino redistribuir la riqueza internacionalmente. La década de 1970 cambió radicalmente la situación. Los derechos humanos han sido privados de su asociación previa con la noción del estado de bienestar.

Cuando los países del Sur exigieron asistencia social, los del Norte respondieron recordando las violaciones de derechos humanos cometidas por regímenes despóticos en el extranjero o, en el mejor de los casos, acordando la importancia del derecho a una existencia decente, los derechos a los derechos a la alimentación, la vivienda o el agua … Los derechos sociales se han desvinculado de un marco más amplio que antes era igualitario a nivel nacional y que el mundo poscolonial se había convertido en un sueño global.

P.- ¿Cómo pudo el proyecto socialista perder su fuerza con el triunfo del neoliberalismo?

R.- Uno de los principales desafíos de este libro es descifrar la relación entre los derechos humanos y el neoliberalismo. El problema no es totalmente ajeno a la vida intelectual francesa, a juzgar por el tedioso intento que Marcel Gauchet tuvo que hacer en la reciente y última entrega del advenimiento de la democracia. Pero respondo de una manera muy diferente, porque es ante todo una dificultad relacionada con la historia global. Uno de los problemas más centrales es captar las razones por las cuales el socialismo murió ideológicamente. Según mi análisis, las críticas hechas por los disidentes del socialismo de Estado en Europa del Este, que se celebraron en Francia y en otros lugares en los años 70 y 80, contribuyeron al abandono de los ideales de una justicia redistributiva. a favor de compromisos más abstractos a favor de los derechos humanos.

 Reuniéndolo, la izquierda procedió como si los mecanismos de protección social, incluidos los abiertos por los derechos económicos y sociales, fueran suficientes, a pesar de que la explotación y la desigualdad habían sido durante mucho tiempo el centro de sus preocupaciones. . Como ha demostrado Pierre Rosanvallon en la Society of Equals, el proyecto llevado por la izquierda ha sido dislocado estructuralmente. Sin embargo, no hay razón para pensar que hoy no podamos encontrar un equivalente funcional similar al reformismo que condujo a compromisos sociales y políticas redistributivas a mediados del siglo XX. Mi nuevo libro nos invita a reclamar la noción de igualdad que fue una poderosa aspiración moral antes de la era de los derechos humanos.

P.- ¿Por qué razones las ONG han sido tan reacias a denunciar la explosión de desigualdades y el fundamentalismo de mercado?

R.- Las primeras ONG heredaron un conjunto de normas y leyes que no se referían a la igualdad. En el mejor de los casos, denunciaron las insuficiencias o fallas de los sistemas de protección social, al tiempo que continuaron condenando los ataques del Estado a la libertad de pensamiento y expresión y el derecho a disponer de ellos. cuerpo. También heredaron una visión ética por la cual el estado era el culpable tradicional de la violación de los derechos. Descuidaron tener en cuenta que había otros actores poderosos, como las corporaciones multinacionales, y que los estados normalmente favorecían a las clases privilegiadas, ahora más que nunca. Las ONGs solo han podido involucrarse en un activismo discreto con solo información y denuncia de armas, a kilómetros de distancia de las estrategias más agresivas adoptadas por otras formas de movimientos sociales. A costa de las luchas en cada organización, los principales aprendieron a promover los derechos económicos y sociales, pero ninguno ha aprendido a estigmatizar la desigualdad. Desde la Fundación Ford hasta George Soros, muchos de sus donantes se dieron cuenta de que la defensa de los derechos humanos más básicos podría ser insostenible si los rechazaban las mayorías políticas de las democracias. Su financiación se ha ajustado a estas nuevas prioridades, y la desigualdad se ha tomado más en serio que nunca, al menos en el discurso.

P.- A medida que las democracias se enfrentan al auge del populismo, ustedes abogan por restablecer la justicia social como prioridad.

R.- Debemos renovar el ideal socialista, que es una de las principales víctimas de la era populista. El viejo eslogan «Socialismo o barbarie» encuentra, por una vez, su fortaleza en Francia como en otros lugares donde los fallos de la izquierda tecnocrática benefician a la extrema derecha. El centrismo tecnocrático encarnado por mujeres y hombres como Emmanuel Macron se ve como una alternativa que podría salvar el populismo de derecha e izquierda, mientras que en el mejor de los casos es solo un paliativo o incluso un colaborador. a su ascenso Más concretamente, para prevenir otras crisis, es esencial promover una genuina globalización alternativa que no abandone un cosmopolitismo económico o moral duramente logrado, sino que encuentre una manera de salvar la defensa de la igualdad local y global. Si los proyectos centrales de la economía política internacional continuaran en la forma de la promoción continua del crecimiento económico a cualquier precio acompañado de una lucha más puntual contra la pobreza, terminaríamos en un mundo con una miseria, ciertamente menos absoluta, pero una jerarquía social cada vez más osificada.

*Jean-Philippe Dedieu historiador y sociólogo, profesor en la historia y del máster de historia y literatura de Columbia University

http://www.liberation.fr/debats/2018/03/28/l-age-des-droits-de-l-homme-a-eclipse-la-notion-d-egalite_1639561

10.18.- LA INIQUIDAD E INEQUIDAD TRIBUTARIA – Amylkar D. Acosta

SE OBEDECE PERO NO SE CUMPLE

Según la Comisión del Gasto Público, “el esquema tributario colombiano actual es insuficiente en materia de recaudo; además, de que no cumple con los principios de eficiencia y equidad característicos de un sistema fiscal exitoso”. Y estos, además de los principios de progresividad y redistribución, deberían ser inherentes al Estatuto tributario, porque así lo consagra la Constitución política, pero al igual que sucedía durante la Colonia española con las cédulas reales, en este caso tales principios se obedecen pero no se cumplen.

Como lo afirma el analista Mauricio Cabrera, no son progresivos los impuestos en Colombia “porque la única tarifa progresiva es la de renta de personas naturales, pero estas solo contribuyen con el 5% del total de impuestos recaudados, mientras que en los países de la OCDE representan el 75% del impuesto de renta”. Lo propio puede afirmarse con respecto a su esperado efecto redistributivo, toda vez que al comparar los países que hacen parte de la OCDE, Club exclusivo a cuya membresía aspira Colombia, mientras en ellos el Gini de la distribución del ingreso antes y después de impuestos y transferencias pasa de 0.47 a 0.30, cae el 26% (¡!), en Colombia permanece estático en el 0.51.

Según afirma la Comisión de expertos, “el sistema tributario no es progresivo o equitativo verticalmente, pues quienes tienen mayor capacidad de pagar impuestos no aportan relativamente más que aquellos con menores posibilidades”. Y ello aplica no solamente cuando hablamos del impuesto sobre la renta de las personas sino a los impuestos corporativos. Se suele decir con alguna ligereza que en Colombia la tasa impositiva sobre las empresas es exageradamente alta, pero sólo se refieren a la tarifa nominal y no a la tarifa efectiva, que es sobre la cual se tributa2.

DE LA TARIFA NOMINAL A LA TARIFA ECECTIVA

Bien se ha dicho que el sistema tributario colombiano se asemeja al queso gruyere, debido a sus perforaciones por cuenta de las exenciones, exclusiones, descuentos y deducciones que proliferan en el mismo. Estas, según el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) del Ministerio de Hacienda ascendieron en 2

2016 a la friolera de $72.3 billones (sólo en referencia al impuesto de renta al Cree de las empresas), un 8.1% más que en 2015, cuando sumaron $61 billones. El ex director de la DIAN Horacio Ayala nos cuenta que “de acuerdo con el Banco Mundial, en el 2010 había 99 beneficios tributarios en el impuesto de renta, con costo fiscal de 2.4% del PIB; en diez años habían crecido 50% en número y 77% en el costo fiscal”3. Y lo más preocupante, por no decir alarmante, que dichos beneficios fueron blindados a través de los contratos de estabilidad jurídica, amparados en la Ley 963 de 2005. 8 El Tiempo. Marzo, 26 de 2018

De allí que cuando se descuentan estos beneficios la tasa efectiva que pagan las empresas es sensiblemente menor que la tasa nominal. Se ha llegado a afirmar, sin sustento alguno, que en Colombia las empresas tributan hasta un 70% sobre sus utilidades operacionales, lo cual explicaría su baja competitividad frente a aquellas domiciliadas en otros países. Nada más alejado de la realidad, pues según FEDESARROLLO la tasa efectiva es de sólo el 29.5%. Ello es tanto más cierto después del desmonte del impuesto sobre la riqueza y de la sobretasa al impuesto de renta, amén de la supresión del impuesto a las remesas de utilidades4, que existe en casi todos los países, pasando la tasa nominal de 40% en 2017 al 33% en 20195.

Además, se desmontaron los aportes parafiscales6, considerados por las empresas como una carga insoportable, al tiempo que se había eliminado la contribución del 20% en la tarifa de los servicios públicos7. Por ello no es de extrañar que más recientemente, según estudio realizado por los economistas del Banco de la República Martha Delgado Rojas y Hernán Rincón Castro, “durante el período 1994 – 2016 las tasas efectivas promedio netas sobre el consumo, el trabajo y el capital fueron, respectivamente, de 10.7%, 18.6% y 15.4%. Entre tanto para 2016, alcanzaron, en su orden, niveles de 11.2%, 20.8% y 21.4%”8.

Si bien es cierto la presión fiscal en Colombia, del 14% del PIB, está por debajo del promedio de Latinoamérica, que oscila entre el 16% y 17% del PIB, el recaudo no es mayor debido a la erosión de la base impositiva a consecuencia de tales beneficios. A ello se viene a sumar la alta tasa de evasión y elusión 3

fiscal. Ello explica que, no obstante que en Colombia se aprueba una reforma tributaria cada 18 meses, siempre para aumentar los gravámenes, ello no redunda en mayores ingresos para el fisco. También explica el por qué pese a los progresos en la reducción de la pobreza relativa, que pasó del 49.4% en 2002 al 26.9% en 2017, Colombia sigue siendo el octavo país con mayor desigualdad de ingresos en el mundo. Y no hay que perder de vista que, como lo afirma el profesor del Centro Internacional sobre pobreza Nanak Kawani, “una mejor distribución del ingreso, además de disminuir el número de pobres, refuerza el crecimiento”. En cambio, “los países con mala distribución del ingreso tienden a crecer menos”, así lo sostienen Rodrick, Persson y Stewart. Dicho de otra manera, la inequidad en la distribución del ingreso frena el crecimiento potencial de la economía.

El Congreso de la República está en mora de aprobar una reforma tributaria verdaderamente estructural, que corrija los entuertos del Estatuto tributario, en vez de seguir cargándole la mano a los impuestos indirectos que, como el IVA, son tremendamente regresivos y sólo contribuyen a la mayor concentración del ingreso. Bien dijo Albert Einstein que “locura es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes”. Y éste es el caso!

9.18.-LA FED, GUERRAS COMERCIALES Y RECESIÒN – Michael Roberts*

Los mercados bursátiles mundiales han sufrido otra caída tras la noticias de que la Reserva Federal de Estados Unidos, con su nuevo presidente Jerome Powell, ha subido su tasa de interés de política y que el presidente Trump amenaza con desencadenar una guerra comercial internacional aumentando aún más las tarifas ya anunciadas para el acero y el aluminio importados, y una nueva serie de aranceles para los productos chinos importados. Como es probable que China tome represalias, aumentan los riesgos de una nueva recesión provocada por el aumento de los costes del servicio de la deuda y la caída de las exportaciones a nivel mundial.

23 mar 2018.- La administración Trump anunció el jueves pasado sus planes para imponer aranceles a los 60 mil millones de dólares anuales en importaciones procedentes de China, aumentando los temores de una guerra comercial entre las dos economías más grandes del mundo, lo que hundió las bolsas estadounidenses.

La tasa de interés ‘política’ de la Fed establece la base de todos los costes de los préstamos en los EEUU e incluso a nivel internacional en muchos países. Es ahora del 1,75%, un nivel no visto desde 2005. Y comité de política de la Reserva Federal (FOMC) ha señalado que tiene la intención de aumentar su tasa al menos dos veces más este año y aún más en 2019 y 2020, hasta el 3,5 %, es decir, el doble. Powell ha comentado que “la economía está en su mejor momento desde hace diez años” (es decir, desde el inicio de la Gran Recesión en 2008).

La Larga Depresión -que se caracteriza por la debilidad del crecimiento económico (la más lenta recuperación de una crisis tras la post-guerra), las bajas tasas de inversión y rentabilidad en el sector capitalista-, parecía haber terminado. Y esto justificaba nuevas subidas de tipos de interés para “normalizar” la economía. Además, los recientes recortes de impuestos a las empresas y otras medidas del presidente de Trump darían lugar a un fuerte impulso a la demanda de los consumidores y a la inversión “por lo menos, digamos, en los próximos tres años”.   La economía de Estados Unidos está preparada para crecer a un 3% anual como mínimo, sugiere Powell.

En notas anteriores he defendido que si el coste de los préstamos aumenta mientras que las ganancias y la rentabilidad en el sector empresarial caen, la Fed podría provocar una nueva recesión, como ocurrió en 1937 durante la Gran Depresión de la década de 1930, cuando la autoridad monetaria de EEUU creyó que la depresión había terminado. Pero la rentabilidad no se había recuperado y los crecientes costes de los créditos absorbieron las ganancias que podían alimentar la inversión, empujando de nuevo a la economía a la crisis.  El riesgo es que esto pueda volver a suceder.

La Fed no se fija en la rentabilidad como un indicador de la salud del capital en Estados Unidos; su mandato se centra en el empleo y la inflación. El empleo sigue aumentando, con la tasa oficial de desempleo en los niveles anteriores a la crisis; y la inflación sigue siendo relativamente moderada. Así que todo parece ir bien. Y si la Fed se fijara en la rentabilidad, también podría argumentar que las cosas van bien. Pero eso no es del todo correcto. Como he señalado en notas anteriores, la tendencia general de los beneficios empresariales de Estados Unidos ha sido decreciente en los dos últimos años. Y este es particularmente el caso de los beneficios no financieros, el sector clave para impulsar la inversión productiva.

De hecho, aunque no ha terminado el primer trimestre de 2018, diversos indicadores económicos pronostican que el crecimiento económico de Estados Unidos, lejos de acelerarse hacia 3% anual, se ha reducido a menos del 2% , desde el 2,5% a finales de 2017.

Podría tratarse de una caída aislada del primer trimestre, como ha ocurrido en años anteriores. Después de todo, la Fed ha elevado su previsión para el conjunto de 2018 hasta el 2,7% y el 2,4% para 2019 – no el 3%, pero es un poco mejor que en los años anteriores desde 2008.

En realidad, a pesar de la jactancia de Trump y las expectativas de Powell, la economía de Estados Unidos se ha quedado atascada en el 2% en su expansión económica. Y los economistas de la Fed son conocidos por sus errores en la previsión del crecimiento económico, la inflación y el empleo. El la verdadera recuperación desde el punto más bajo en el ciclo de crecimiento a corto plazo de Kitchin 2015-6 ha tenido lugar fuera de los EEUU; en Europa y en cierta medida Japón y Asia. El crecimiento del PIB real en Europa es actualmente mayor que en los EEUU.

Lo más significativo ha sido la recuperación de los beneficios. Los economistas de JP Morgan recientemente analizaron los beneficios empresariales globales, cuya leve recuperación he señalado en notas anteriores. Al medir los beneficios como ganancias de las empresas más cotizadas en diversas bolsas de valores (que no es una forma perfecta de hacerlo, como admite JPM), los economistas JPM registraron un salto significativo de los beneficios en la mayor parte del mundo capitalista después de una “contracción recesiva a mediados de 2016”.

¿Cómo se ha producido este aumento de beneficios? Principalmente en el sector de la energía, ya que los precios del petróleo se han recuperado de su profunda caída en 2015-6; y en el sector financiero, gracias al crecimiento de los mercados de acciones y bonos. Por el contrario, la asistencia sanitaria, la informática y las telecomunicaciones han visto una desaceleración de sus ganancias. Y esto ha sucedido en las economías avanzadas, mientras que las economías emergentes solo han experimentado avances modestos. Dentro de las economías capitalistas avanzadas, los beneficios crecieron en Europa y Japón – áreas en las que el sector empresarial había estado de capa caída o en crisis hasta hace poco.

Nada de esto puede durar. Los indicadores de ‘alta frecuencia’ de la actividad económica, llamados índices de compra de los gerentes (PMI), han estado en niveles muy altos. Cualquier cosa por encima de 50 implica que una economía está en expansión y algo más del 60 significa un fuerte crecimiento de hasta el 4% anual. EL PMI ‘agregado’ de los EEUU se sitúa en 54 – no está mal, pero difícilmente excitante. El de a zona euro es superior a 55, pero a la baja. El de Japón es de alrededor de 52 y el de China 53.

De hecho, las cifras de ventas al por menor (el gasto de los consumidores), el empleo y el crecimiento del PIB sugieren una ‘saturación’ de la reciente aceleración desde 2016. Y ahora las principales economías capitalistas se enfrentan al doble golpe del aumento de los costes del endeudamiento y la perspectiva de una guerra comercial internacional – justo cuando el comercio se estaba recuperando de los baches de la Larga Depresión.

Una medida clave del coste del crédito en los Estados Unidos, el diferencial entre la tasa Libor a tres meses en Estados Unidos y la tasa Overnight Index Swap, ha alcanzado su nivel más alto desde 2009. Ya sabemos que la deuda corporativa en los EEUU, Japón y Europa, se encuentra en niveles récord en relación al PIB.

El esperado final de la Larga Depresión puede que sea un espejismo.

*Michael Roberts es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.

https://thenextrecession.wordpress.com/2018/03/23/th  http://www.sinpermiso.info/textos/la-fed-guerras-comerciales-y-recesion

 

8.18.-LA DESLOCALIZACIÓN DE PRODUCCIÓN NO CESA PERO… ESTA VEZ A LA QUE LE AFECTA ES A LA PROPIA CHINA – Derblauemond

La deslocalización de producción hacia países de mano de obra de bajo coste ha sido una constante desde los inicios de la globalización. China e India han sido los dos receptores principales de cadenas productivas enteras y, al calor de la llegada de esta actividad económica importada, sus cifras de crecimiento hacen palidecer a las de los países desarrollados.

Pero lejos de frenarse en seco tras la fiebre inicial (que ha durado décadas), lo cierto es que la deslocalización de producción sigue estando muy activa. Tanto, que ahora es a países como la propia China a los que está afectando.

De la globalización a la deslocalización

17 Marzo 2018.- El caso es que la globalizacion no es una tendencia económica reciente, ni mucho menos. Los inicios de la globalización se remontan unas cuántas décadas atrás en el tiempo, entrando de bien de lleno en pleno siglo XX según ya les expusimos en «Aunque no lo parezca, aún nos queda la tercera y más disruptiva fase de la Globalización».

Pero no es menos cierto que es en los últimos lustros cuando se ha sentido en Occidente con más virulencia la corriente deslocalizadora de empresas. Como ya analizamos en «El American Dream está roto y por eso los americanos votan a Trump: «Es la economía, estúpido»», es ahora cuando los ciudadanos han tomado plena consciencia de las implicaciones de aquella deslocalización tan anárquicamente planificada. Los ciudadanos han pasado a sentir en sus ciudades y pueblos sus efectos finales, resultado de exportar masivamente producción a países como China.

Mientras tanto, el dragón asiático era capaz de engullir toda la actividad manufacturera que iba a parar a sus lares. Y en consecuencia, las cifras macroeconómicas del gigante rojo han venido mostrando una envidiable fortaleza, sin comparación posible con las cifras de crecimiento de los países desarrolladosque la alimentaban.

El resultado ha sido que, aquella China infradesarrollada, paupérrima, y mayormente rural, se ha transformado en una pujante economía dictapitalista, hasta situarse en el podio como segunda mayor economía del planeta, dejando atrás a los líderes tradicionales del capitalismo a secas. De inicialmente ser un polo magnético mero atractor de producción, lógicamente, ha acabado ejerciendo de generador de potencia económica.

Pero la deslocalización no establece vínculos afectivos, sino juegos de intereses: ahora también afecta a China

Lo cierto es que, en nuestro mundo de hoy en día, las empresas se deben más que nunca a las cuentas de resultados, y no hay ninguna relación empresarial que sea inquebrantable con ninguna otra empresa, institución o país que no pueda ser debidamente sustituída por otra que dé mayores réditos en los balances corporativos.

China, por muy estatalizada que pueda estar, por mucho que su politburó sea un órgano fuertemente politizado y hermético al exterior, por mucho que sea un estandarte del dictapitalismo más avezado… a pesar de todo ello, sus dirigentes también se han hecho milmillonarios a costa de (o en connivencia con) su tejido empresarial. Y cuando la fortuna de cualquier dirigente de hoy en día está en juego, ya se sabe no hay interés general que se precie que pueda obstaculizar el seguir haciendo más «negocio» allá donde se más tercie.

La noticia en cuestión que nos trae Bloomberg sobre este tema es que China está convirtiendo a Etiopía en una gigantesca factoría de la conocida como «fast fashion». El proyecto de deslocalización es el gran experimento de Pekín con el outsourcing, esa famosa palabra que para Occidente casi siempre evocaba a India o China.

Etiopía presenta un caldo de cultivo en el que China sabe sembrar mejor que nadie

Para Etiopía, un país inestable y con una economía bastante precaria, el experimento es como para recibirlo con los brazos abiertos, pues supone una inyección de capital de 10.000 millones de dólares: para los deteriorados estándares nacionales eso es mucho mucho dinero.

Además, ese dinero que mayormente ingresa el estado etíope (puesto que estos complejos industriales son prácticamente públicos en su totalidad) se acaba reinvirtiendo en construcción de infraestructuras, presas, carreteras, redes móviles, etc. tras cuyos contratos hay de nuevo (¡Oh casualidad!) empresas chinas. Y estas otras empesas también chinas acaban también contratando otra vez a más trabajadores locales etíopes. Un círculo virtualmente virtuoso (especialmente para China).

Pero tampoco hay que restar mérito al esfuerzo y a las facilidades business-friendly que están desplegando las autoridades etíopes para la ocasión. Bloomberg nos cuenta cómo, el pasado Noviembre se inauguró el polígono industrial Hawassa, y tan sólo seis meses después ya alberga a 1.400 trabajadores locales. Las perpectivas son aún más ambiciosas, y el plan es que en 2019 serán 20.000.

En apenas 24 meses han sido capaces de transformar un terreno de tierras de cultivo en un mastodóntico complejo industrial con 56 hangares industriales, haciendo alarde de una agilidad administrativa y empresarial digna de admiración. En Occidente sólo obtener los permisos ya puede llevar buena parte de ese tiempo.

¿Y cuál ha podido ser la motivación para que los dirigentes chinos hayan puesto sus ojos sobre Etiopía en detrimento de sus propios nacionales? Adivinen… los chinos están aquí por los mismos motivos que los occidentales fueron a China. Cada día hacen cola a las puertas del complejo industrial cientos de personas venidas de zonas rurales de Etiopía, y que tratan de conseguir un trabajo por… por la mágica cantidad de 25$ de salario al mes. Una cifra lo sufientemente tentadora incluso para los estándares chinos, que han ido viniendo a más con el progreso económico reciente del gigante rojo.

Este panorama a las puertas de los nuevos complejos industriales etíopes recuerda demasiado al panorama de hace unos años en el gigante asiático, donde millones de inmigrantes provenientes de la China rural se agolpaban a las puertas de las macrourbes chinas para conseguir una vivienda y un empleo. Ahora las tornas han cambiado, y los chinos han visto cómo esa inmigración del medio rural chino ha aflojado sensiblemente, cambiando totalmente aquellas perspectivas de mano de obra «virtualmente infinita» para las factorías chinas.

Por el contrario, ahora en Etiopía se reproduce ese éxodo masivo de un medio rural (azotado por las hambrunas y por las sequías), y los chinos ven un gran atractivo en un proceso que les resulta tremendamente familiar, y que saben aprovecharse de él mejor que ningún otro país (con permiso de La India).

La nueva tendencia no ha hecho más que empezar

No debemos olvidar que Etiopía tiene 100 millones de habitantes, por lo que al lucrativo éxodo le puede quedar gasolina para rato, y desde Pekín no quieren dejar pasar la ocasión de añadir más ceros a sus cuentas de resultados y a ciertas cuentas corrientes.

Y el hecho es que tal vez sean los chinos los que abanderan esta nueva tendencia en el país del cuerno de África, pero lo cierto es que los productos que se fabrican en estos macrocomplejos industriales son de primeras marcas occidentales, y acaban principalmente, como no podía ser de otra forma, en las estanterías y lineales de tiendas y centros comerciales de los países desarrollados.

Muchas veces se trata incluso de marcas de lujo, para las que al final el coste de producción de cada par de calcetines es tan marginal que prácticamente se puede considerar que tiende a cero. Pero es un cero que mágicamente, al multiplicarse por la rentabilidad de la China continental, da un resultado muy distinto de cero, y ya aporta una interesante rentabilidad al entramado empresarial chino de turno. Y lo mismo vuelve a ocurrir al dar el salto a Europa, USA, Japón u otros países desarrollados.

No hace falta que les diga que las rentabilidades desde el origen hasta lo que usted paga se miden por miles de puntos porcentuales, porque desde los 15 Euros que puede pagar usted por un pack de calcetines, hay una cascada en orden descendente que acaba con un etíope fabricando cientos de packs por hora a razón, no lo olviden, de 25$ al mes.

Como habrán podido leer en el artículo de Bloomberg enlazado antes, un tema que no podemos dejar de nombrar es las condiciones laborales de los etíopes bajo el patronato chino. Atendiendo a los estándares del país asiático, ya de por sí chocantes para un occidental, y teniendo en cuenta que ahora además los etíopes están por debajo en la cuestionable escala de valores capitalista, se pueden imaginar las micro-pausas para comidas, las jornadas extenuantes, las vacaciones anecdóticas, etc. y toda una serie de factores que suponen un choque cultural en tierra propia para unos etíopes acostumbrados a tener vida familiar y social.

La adaptación psicológica, el choque cultural, el cambio de mentalidad, las afecciones psiquiátricas, y la deserción de las filas manufactureras han sido sólo algunos de los problemas más complejos a los que se han tenido que enfrentar los patrones chinos a la hora de gestionar plantillas etíopes. En una África mucho más cálida socialmente, estos factores han hecho acto de presencia con mucha más virulencia que en la China continental.

Esta tendencia deslocalizadora siempre ha estado latente en nuestras socioeconomías

Efectivamente, esta tendencia deslocalizadora siempre ha estado latente en nuestras socioeconomías en las últimas décadas, y como todos sabemos, el dictapitalismo ha tomado de nuestros sistemas (sólo) todo lo que podía darle réditos económicos (que no políticos ni de libertades).

A un servidor un análisis como el de hoy no le extraña en absoluto. De hecho, recuerdo perfectamente cómo ya a principios de la década pasada ya me llamaba poderosamente la atención noticias sobre una deslocalización de producción china de bajo valor añadido a la vecina India.

Ahora les parecerá de lo más normal, pero puedo asegurarles que hace casi un par de décadas era algo cuyos titulares llamaban la atención. Una vez entrados en el cuerpo de la noticia, y conociendo como conocemos los mecanismos de nuestros sistemas socioeconómicos, aquella noticia tenía todo el sentido del mundo (conocido) según su concepción actual.

La cuestión era que la noticia explicaba cómo la decisión en Occidente de deslocalizar a China o India se tomaba mayormente por otros factores distintos al coste de la mano de obra, que en ambos casos se consideraba casi residual. En la decisión lo que pesaba era la logística, las conexiones políticas y administrativas, la burocracia, la capacidad de influencia local, la cualificación de los trabajadores, etc.

Pero el hecho es que, aunque para Occidente la diferencia entre pagar (por entonces) 1€/hora a un obrero chino y pagar 60 céntimos a un indio era casi imperceptible. Sin embargo, poniéndonos en el lugar de los empresarios chinos de entonces, deslocalizar producción de (aún más) bajo valor añadido a La India les suponía un irresistible 40% de ahorro en costes de mano de obra. Es la «magia» de los tantos por ciento, que son inevitablemente relativos a la cantidad absoluta inicial de partida.

Y finalizaremos por hoy sin querer entrar a propósito en debates éticos sobre explotación de unos trabajadores etíopes que en el fondo escapan de una hambruna segura o de una sequía más que severa, y sin querer entrar tampoco en justificar a unas multinacionales con unas rentabilidades desde origen que pueden resultar obscenas a más de uno.

Me permito remarcales que hoy me he limitado simplemente a exponerles las cifras en toda su crudeza. No obstante, sí que me gustaría hacerles notar que la vida, y el mundo, dan muchas vueltas, y los que algunos daban en calificar como los «explotados» del ayer pueden perfectamente pasar a ser los «explotadores» de hoy. Y si no, que les pregunten a los etíopes.

Y esto aplica a cualquiera, pero a cualquiera cualquiera. ¡Quién sabe qué nos aguardará a los trabajadores occidentales dentro de unos años, ni si tendremos patrono chino, indio o quién quiera que sea! Como decía el gran Groucho Marx: «Por favor, paren el mundo que yo me bajo», porque esto gira tan rápido que uno empieza a marearse incluso habiendo ingerido la Biodramina de las décadas de experiencia en los mercados. El mundo nunca dejará de dejarnos boquiabiertos.

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7.18.- LA ÉTICA DE LAS INSTITUCIONES MULTILATERALES – Beethoven Herrera

La conclusión es que esas entidades no son tan racionales están bien informadas cuando realizan sus análisis, sino que los adecúan según convenga a los intereses de los mayores aportantes.

La confesión del Banco Mundial, en el sentido de que manipuló la calificación de Chile, concede razón a quienes sostienen que esa entidad, al igual que el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Centro Internacional de Arbitrajede Asuntos de Inversión (Ciadi) y la Corporación Financiera Internacional, actúa sesgadamente para proteger a las empresas multinacionales, la banca privada acreedora, los intereses de los países desarrollados, y a los políticos de derecha.

11 mar 2018.- El economista jefe, Paul Romer, anunció que se recalculará la calificación de Chile para los últimos cuatro años, reconociendo que se manipuló, por motivaciones políticas, coincidiendo con el periodo electoral. Cabe concluir que calificar mal a la socialista Bachelet, pudo ayudar a la victoria del empresario Piñera.

Michel Camdessus debió renunciar a su cargo de director del FMI, pues envió una nota de felicitación a Tailandia, semanas antes del colapso de 1997. El FMI invitó a su asamblea anual de 1999 al presidente argentino Carlos Menem, como elogio a su ‘buena’ gestión económica, dos años antes de que ese país declarara la mayor moratoria de la historia, porque el incremento de la deuda externa de 50.000 millones de dólares a 150.000 millones de dólares, justamente bajo el gobierno de Menem, la hizo impagable.

La conclusión obligada es que esas entidades no son tan racionales ni bien informadas cuando realizan sus análisis –Stiglitz, quien trabajo en el Banco Mundial, sostiene que copian informes de un país para otro–, sino que los adecuan según convenga a los intereses de los mayores aportantes. Por ese sesgo, Ecuador y Venezuela se retiraron del Ciadi, tras los fallos favorables a empresas multinacionales.

El reconocimiento del FMI en la cumbre del G20 del 2009, luego de la explosión de la burbuja hipotecaria en Estados Unidos, en el sentido de que no advirtió la gestación de esa crisis, pues estaba concentrada en hacer seguimiento a los países en desarrollo, es una falacia, pues hace medio siglo que Estados Unidos arrastra un continuo déficit externo y largos periodos de déficit fiscal severo.

Pero el Fondo nunca le ha exigido ajustarse, permitiéndole trasladar sus déficits a los demás países a través de la emisión inorgánica de dólares (para Vietnam) o la emisión de bonos del Tesoro.

¡Contrasta la dureza con la que tratan a los países en desarrollo, con la escasa ética de sus funcionarios y de sus procedimientos!

¿Cómo entender, por ejemplo, que no haya una auditoría de la deuda externa contratada por dictadores, ni sobre su utilización, pese a que la década de mayor endeudamiento fue ‘perdida’ para el desarrollo? Máxime si aparecen revelaciones de evasión hacia paraísos fiscales.

¿Por qué, en lugar de imponer a los países pobres el pago de esas deudas ilegítimas, no apoyan que los bancos acreedores trasladen de las cuentas secretas de los dictadores los dineros robados, como abono a las dudas de esos países?

http://m.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/la-etica-de-las-instituciones-multilaterales-515130

6.18.- XI JINPING, EL PRESIDENTE CHINO MÁS PODEROSO DESPUÉS DE MAO ZEDONG – Emile Frenkiel

«¿Veremos al Sr. Xi Jinping permanecer en el poder desafiando las reglas informales de los últimos veinte años?, preguntó Jean-Louis Rocca recientemente en nuestras columnas. El Partido Comunista Chino acaba de dar una respuesta, anunciando su intención de levantar el límite de dos mandatos presidenciales actualmente en vigor en la Constitución. A partir del 5 de marzo, los legisladores votarán sobre la propuesta presentada por el todopoderoso Partido.

Mientras China busca hacer frente a la crisis impulsando el consumo y abriendo su sector financiero, la agitación desordenada del gobierno ha puesto en crisis financiera internacional este verano. No es seguro que las autoridades logren gestionar un «aterrizaje suave» de la economía. Políticamente, el presidente Xi Jinping controla todas las ruedas del poder. ¿Será suficiente para calmar el descontento?

Chi Peng. – «NOW_ing», 2011 Galería Chi Peng / M97, Shanghai

¿Es prudente considerar al Sr. Xi Jinping, Presidente de la República Popular de China (PRC) durante dos años, como un nuevo Príncipe Rojo, digno heredero de Mao Zedong? Esto es lo que sugieren algunos comentaristas de Europa y Estados Unidos, después de su cambio de estilo desde que asumió el cargo en marzo de 2013: un toque personal, un tono más directo y accesible y más franco y sencillo. Mucho se ha dicho sobre un nuevo culto a la personalidad en torno a la figura de Xi Dada (tío Xi).

Lo que hace temblar a los analistas extranjeros no es el intento de dejar de lado la jerga y la austeridad habituales dentro del liderazgo colectivo del Partido Comunista Chino (PCCh) a favor de una encarnación unificada  de la autoridad del Partido en la persona del Presidente. Es más bien la exageración de los medios lo que le gusta: según China Media Project, un observatorio crítico de los medios chinos de la Universidad de Hong Kong, en los primeros dos años de sus respectivos mandatos, su nombre apareció dos veces más que el de su predecesor, el Sr. Hu Jintao, en la sección principal del Diario del Pueblo, principal órgano del Partido (1). La puesta en escena bien orquestada del Sr. Xi de fútbol, ​​disparos de fusil, sosteniendo su paraguas él mismo, o un desvío a un restaurante de moño, y especialmente multitudes de adoración frente a él, muestran que este hijo de El héroe comunista Xi Zhongxun no es refractario a la movilización masiva en Mao.

Además, en los últimos meses, las declaraciones estruendosas contra la infiltración de los titulares «valores occidentales» han hecho, sobre todo cuando el Ministro de Educación Yuan Guiren la arremetió contra los libros de texto importados que promueven un sistema multipartidista y socavan el respeto socialismo, declarando que era necesario «evitar a toda costa la difusión de los valores occidentales en las clases» (2). Añadido a las diatribas contra algunas compañías americanas (Cisco, Apple, Microsoft, Google e Intel), acusados ​​de ser «puestos de avanzada del gobierno de Estados Unidos (3)» .El presidente chino, creyendo, al igual que sus predecesores, al igual que muchos intelectuales, que la democratización rápida e incondicional del país podría ser catastrófico, establece una visión esencialista «características chinas»: la historia y la sociedad se supone que deben hacer que el país y la democracia multipartidista incompatibles. Por ejemplo, en un discurso ante el Colegio de Europa en Brujas, explicó que «China ya experimentó con una multitud de sistemas políticos, ninguno de los cuales funcionó y [ellos] pudieron incluso tienen consecuencias desastrosas si fueron reintroducidos (4) «.

El control del Sr. Xi de los asuntos militares también es preocupante. Al igual que su estrategia de colocar a sus seres queridos en posiciones clave de la defensa, y una agresión desinhibida hacia el exterior. Sea testigo de las actividades y demandas en el Mar del Sur de China, que contrastan con la prudencia de los líderes desde Deng Xiaoping, cuya táctica era mantener un perfil bajo y nunca ser un líder.

El año pasado, durante su visita a Francia, Xi anunció explícitamente el ascenso de China al referirse a una profecía de Napoleón: «China es un león dormido que sacudirá al mundo cuando despertará. «Bueno, el león chino ya se ha despertado, pero él es pacífico, amistoso y civilizado. «Al tiempo que declara su intención de» hacer oír la voz de China e [inyectar] más elementos chinos en los estándares internacionales (5).

El estilo simple, el destaque de un líder fuerte, el culto de la persona el lecho de roca recuerda la era maoísta. Además, al igual que Mao en su época, Xi tiene una opinión decidida sobre todo, incluso en cuestiones no políticas: religión, educación, sueño o la llamada gran sensualidad de la sociedad. Particularmente impresionó a los espíritus en diciembre pasado al denunciar la vulgaridad del mundo del arte; propuso que los artistas sean «enviados [al país] a vivir en contacto con las masas cada año» para «adquirir un punto de vista correcto sobre el arte» (6) y luego servir mejor a los valores socialistas, como en el momento de la Revolución Cultural y el envío de jóvenes educados al campo. El Presidente no duda en utilizar los lemas y aforismos del Pequeño Libro Rojo para llevar a cabo su política, lo que es su rival caído, el Sr. Bo. Xilai (en prisión por corrupción) también había tenido mucho éxito en Chongqing hace unos años. Así revivió la «línea de masas» de Mao, un principio de participación popular, según el cual las ideas dispersas de los chinos comunes serían recogidas y concentradas por los cuadros comunistas a través de numerosos viajes redondos. Su principal campaña anticorrupción tiene como objetivo «matar a los tigres y aplastar a las moscas», es decir, altos ejecutivos y cuadros subordinados. Más de doscientos mil funcionarios han sido procesados. Zhou Yongkang, ex jefe de seguridad interna, es el líder chino de más alto rango que ha sido sentenciado desde el juicio «Gang of Four» (7): fue sentenciado a cadena perpetua en prisión a principios de junio de 2015. Nadie, ni siquiera entre los príncipes o hijos de ex líderes del Partido, parece haberse salvado. Cuatrocientos mil más han sido sancionados. Internet limitada, mayor represión Al mismo tiempo, la represión se ha reforzado. El año pasado, cerca de un millar de personas de la «sociedad civil» (abogados, activistas feministas, líderes de asociaciones …) fueron arrestados, según los defensores chinos de los derechos humanos, lo que nunca se había visto desde la represión de los derechos humanos. 1989. El acceso a Internet se ha deteriorado significativamente en los últimos meses, con una conexión a Google y Gmail más limitada que nunca, junto con el bloqueo esporádico de las redes privadas virtuales (VPN), la principal salvavidas para cibernautas chinos y expatriados que necesitan acceso gratuito a toda la red mundial (redes sociales, medios de comunicación, revistas científicas, etc.). Hay una clara rigidez de la censura hacia los usuarios de Internet, periodistas, artistas, profesores, intelectuales. Se pone en tela de juicio el principio de liderazgo colectivo desarrollado por Deng: este último había creado una división del trabajo dentro del Politburó, impulsando la competencia entre facciones y forjando coaliciones dentro del Partido para evitar el surgimiento de un nuevo hombre fuerte. El Sr. Xi, combina las funciones – Secretaría General del PCCh, presidencia de la Comisión Militar Central, pero también el liderazgo de varios organismos a cargo de la seguridad nacional y la ciberseguridad. El presidente, sin duda, aparece como el líder más autoritario, el más poderoso desde Mao.Si no faltan las referencias al Gran Timón, es importante distinguir los elementos del maoísmo resueltamente eliminados.

La política del Sr. Xi no incluye el uso del campesinado como una base política, el aislacionismo, el rechazo de las instituciones globales y la propiedad privada, el apoyo a la revolución armada o la iconoclasia. o el rechazo de las tradiciones chinas, incluido el pensamiento confuciano. Cuando se tilda a Mao como una figura tutelar, es especialmente para Xi ganar popularidad revitalizando la legitimidad moral del PCC y confiando en el aura del antiguo líder con muchos chinos. De hecho, si Mao se asocia a menudo en la imaginación intelectual occidental con el hambre, la política económica desastrosa, las persecuciones y el voluntarismo ideológico destructivo, evoca más en China el poder y la dignidad nacional, la integridad, la igualdad socioeconómica y de género, y progreso industrial. Según una encuesta, encargada en diciembre de 2013 por Global Times, un periódico cercano al Partido, el 85% de los encuestados chinos creía que el éxito de Mao era mejor que sus errores y fallas.

El presidente chino tiene más sentido si se lo sitúa en el contexto de una crisis profunda y de una modernización imperativa que constriñe al equipo de gestión. De hecho, Xi se esfuerza por presentarse como el salvador de la nación china, respondiendo a una fuerte demanda de los neoconservadores, como el historiador Xiao Gongqin (8), desde principios de la década de 1990. la población, moviliza técnicas de comunicación refinadas en Europa y Estados Unidos, basadas en la personalización del poder y el carisma, más las del culto a la personalidad de estilo soviético. Por lo tanto, se presenta como un vigilante lo suficientemente poderoso y resuelto para limpiar el PCCh en un momento en que una parte de la población se está rebelando contra la escala de desigualdad y opulencia de los cuadros del Partido y sus familiares. Esto se evidencia por los ciento cincuenta mil levantamientos registrados anualmente así como los debates en la web china. Por lo tanto, Xi aparece como un «monje Shaolin», un vigilante inteligente y poderoso, oportunamente al rescate de una República Popular y un Partido Comunista a punto de ser barrido por la corrupción, pero también por contaminación, amenaza terrorista, inestabilidad en el Tíbet, Xinjiang y Hong Kong, por una caída en el crecimiento económico, etc. La estrategia del Sr. Xi es retratarse a sí mismo como el hombre providencial, un Mao, para permitir que China pase por tiempos difíciles.

 Insiste en que el país está pasando por una crisis sin precedentes: «La tarea de nuestro Partido para la reforma, el desarrollo y la estabilidad en el país es más pesada que nunca, y los conflictos, peligros y desafíos son más muchos más que nunca «, dijo al Politburó en octubre de 2014 (9). Para responder a esta emergencia, monopolizó algunos elementos del repertorio maoísta al afirmarse como un líder moderno. La prensa se divirtió con el lanzamiento de la «pequeña aplicación roja» para teléfonos inteligentes, un tipo moderno de «pequeño libro rojo» que reúne los pensamientos y poemas favoritos de Xi (10). Su recepción permite medir de manera indirecta la recepción que la población china le ofrece. Mientras que algunos lo ven como la sombra de una nueva Revolución Cultural, la aplicación tiene una calificación de 3.5 (de 5) por sus usuarios y se encuentra entre las cinco mejores aplicaciones educativas descargadas de China.

Esto es aún más importante ya que la mitad de la población usa un teléfono inteligente. Este indicador un tanto fantasioso es confirmado por una encuesta del Pew Research Center: el 92% de los encuestados chinos dijeron que confían en su presidente en 2014, un 10% más que su predecesor Hu Jintao (11). Se persiguen Por supuesto, las encuestas son a menudo cuestionables. Pero los resultados subrayan la brecha entre cómo los chinos evalúan a sus líderes de observadores externos. Lo que obviamente hace a Xi popular entre varios sectores de la sociedad son sus esfuerzos por imponer aún más a China en la escena internacional (que atrae a una gran parte de la juventud), así como su impresionante lucha contra la corrupción, que rompe la imagen de cuadros intocables del Partido y da la impresión de acercar a los líderes a los ciudadanos comunes.

Sin duda, las clases media y alta son más sensibles a su deseo de buscar y profundizar la reforma económica. También es necesario que el declive en el crecimiento no represente un desafío para sus logros (12). El actual secretario general del PCCh de hecho no ha cuestionado de ninguna manera la cooptación, radicalmente antimaoísta, de los empresarios capitalistas dentro del Partido, que el ex líder Jiang Zemin había formalizado como «las tres representaciones» (13). Pero a partir de ahora le corresponde a él promover su propio pensamiento más que el de sus predecesores, con el fin de marcar la historia de nuevos lemas como «el sueño chino» y «los cuatro objetivos globales», es decir, la construcción completa de una sociedad modestamente próspera, la profundización de la reforma, el estado de derecho y la disciplina dentro del Partido. Se supone que debe colocarlo un nivel por encima del MM. Jiang Zemin (1989-2002) y Hu Jintao (2002-2012), a nivel de los líderes del ritmo de Mao y Deng.

Las principales reformas anunciadas de la política del hijo único (tener un segundo hijo está permitido cuando uno de los padres es hijo único) y los campos de reeducación laboral (se ha anunciado su abolición), que tienen los titulares en 2013, por el momento, no han sido tan radicales como se esperaba. Se debe, en cualquier caso tener cuidado con las generalizaciones, como reformas Sr. Xi van en la dirección de una mayor apertura del mercado y la competencia, y ciertamente no es un retorno a la planificación maoïste. Emilie Frenkiel

Bibliografía.-  Sinologue, Profesor de la Universidad Paris Est Créteil, Val de Marne, autor de Talking politics in China. intelectuales chinos a favor o en contra de la democracia, Presses Universitaires de France, París, 2014. (1) Andrew Jacobs y Chris Buckley, «se mueven sobre Mao: Amado» Papi X «awes de China», The New York Times, 7 de marzo de 2015. (2) Xinhua (en chino), 29 de enero de 2015, y Sébastien Falletti, «Tou tornillo marxista r en China, «Le Point, París, 30 de enero de 2015. (3) Estos cargos han hecho la cubierta de un gran semanario económico Zhongguo Jingji Zhoukan. (4) Yves Logghe,» Xi Jinping, dice multipartidista no funciona para china «Reuters, 2 de abril de 2014. (5) Philip Stevens,» Ahora china, comienza a hacer las reglas «Financial Times, Londres, 28 de mayo de 2015. (6) Sarah Williams,» reacción mixta a la china planean enviar artistas al campo «, Voice of America, 12 de diciembre de 2014. (7) El juicio de la» pandilla de los cuatro «, que incluía a Jiang Qing, la esposa de Mao Zedong, tuvo lugar al final de la Revolución Cultural. durante el invierno de 1980-81. (8) Este profesor de historia en la Universidad Normal de Shanghai es uno de los que teorizó el neoconservadurismo chino después de la represión de junio de 1989. (9) «Xi Jinping en el Comité Central del PCCh «(en chino), Xinhua, octubre de 2014, cpc.people.com.cn (10) Matthew Bell,» Mao tenía un poco de rojo libro, Xi Jinping tiene una pequeña aplicación roja, «Public Radio International, 9 de abril de 2015. (11)» Opiniones del presidente chino, «Pew Research Center. (12)» China no está (aún) en crisis. Entrevista con Jean-François Huchet, «La vida de las ideas», 28 de agosto de 2015. (13) La teoría desarrollada por Jiang Zemin en 2000-2001, de que el PCCh debe representar a las «fuerzas productivas progresivas», la cultura china moderna y los «intereses fundamentales de la mayoría del pueblo chino».

https://www.monde-diplomatique.fr/2015/10/FRENKIEL/53964

5.18.-BITRCOIN Y CRIPTOMONEDAS SON LIBERTAD, LA INTELICENCIA ARTIFICIAL ES COMUNISMO – Alejandro Nieto

Peter Thiel es uno de los personajes más polémicos de Silicon Valley. Co-fundador de Paypal, usó el dinero de la venta para crear un hedge fund global con el que controla inversiones en el mundo del capital riesgo. Fue uno de los primeros accionistas de Facebook y forma parte de su consejo de administración.

Sin embargo últimamente es más conocido por el apoyo al Presidente de EEUU, Donal Trump, en la campaña electoral, debido a que la mayoría de las personalidades de Silicon Valley apoyaban a Hillary Clinton. Y por eso está en el punto de mira todo lo que dice y hace: es un ganador y con opiniones nada convencionales.

24 Febrero 2018.-  Peter Thiel, las criptomonedas y la libertad individual

Recientemente, en un debate público, afirmó que «las criptomonedas son libertarias». Uno de los motivos por los que Peter Thiel apoyó a Trump es porque el Presidente Republicano está cerca de sus ideales libertarios, donde el individuo y su libertad individual están por encima del Estado.

Para Thiel las criptomonedas como Bitcoin permiten transacciones comerciales de una forma incontrolable por el Estado y Hacienda, y por eso pueden ser una herramienta muy potente para sus ideales libertarios. Es más, los fondos no se pueden confiscar sin averiguar las claves privadas que protegen los monederos individuales.

Inteligencia artificial y comunismo

En cambio, otra de las tendencias de Silicon Valley, la inteligencia artificial, está, según Thiel, en el otro lado del espectro político. La inteligencia artificial permite un control masivo por parte del Estado, cosa que era imposible hasta la fecha. El sueño de cualquier Estado Comunista es el control centralizado de la economía, y esto no es posible sin el procesado rápido y preciso de ingentes cantidades de información.

Por eso, asegura Thiel, los Estados Comunistas, como China, están muy contentos con la inteligencia artificial y no tanto con las criptomonedas. Porque el machine learning sirve a su objetivo de control total de los ciudadanos y en cambio las criptomonedas otorgan a estos vías de escape.

Una visión sesgada

Por supuesto en el debate en el que expresó estas ideas Thiel tuvo un adversario, el fundador de Linkedin, Reid Hoffman. Este replicó que las criptomonedas podrían ser un instrumento de la anarquía y la inteligencia artificial, en cambio, del imperio de la ley.

Efectivamente, y aquí expreso mi opinión personal, las criptomonedas pueden ser muy disruptoras y servir no solo para actividades delictivas, sino también para escapar del control de las Haciendas Públicas. Y no hay que olvidar que los Estados modernos son la mejor forma de organización colectiva que conocemos, nunca hasta hoy hemos logrado un nivel de prosperidad tan alto.

En cambio la inteligencia artificial puede ser un instrumento para que estos Estados funcionen mejor, tomando decisiones en base a mejores datos y evitando catástrofes. Puede sonar a que a nivel individual se pierde libertad, es cierto. Desde luego si la utopía del comunismo tenía algo de atractiva se desmoronó precisamente por una aplicación sumamente imperfecta, repleta de corrupción (siempre recuerdo aquello de que si los Alemanes no lograron hacer funcionar eficientemente un Estado Comunista, nadie puede).

Quizá un Estado organizado entorno a una inteligencia artificial sea la pesadilla de un libertario, pero podría traernos niveles de prosperidad todavía más altos y llevar a una aplicación práctica aquello de «la libertad individual acaba cuando empieza a afectar la de los demás».

Sinceramente, entre un mundo libertario y anárquico, con un Estado incapaz de recaudar impuestos y controlar actos delictivos, regido por la avaricia individual de cada uno y otro controlado por una inteligencia artificial buscando el bien de la Humanidad, me quedo con el segundo. Lo siento, Peter. Asimov me convenció hace tiempo.

Imagen | Heisenberg Media

https://www.elblogsalmon.com//protagonistas/las-criptomonedas-son-libertad-la-inteligencia-artificial-comunismo-segun-peter-thiel?utm_source=recommended&utm_medi

 

5.18.-LA REMONTADA DE LOS PAÍSES EMERGENTES – Ignacio Fariza 

El capital riesgo y las inversiones reactivan las economías que sufrieron el parón tras la Gran Recesión

Los países del mal llamado tercer mundo no gustaban en los parqués de Nueva York o Londres. Corría 1981 y había que buscar una alternativa terminológica para referirse a lo nuevo: economías pujantes que, desde la periferia y desde niveles mucho más bajos de renta, empezaban a competir con el también mal llamado primer mundo. ¿Cómo hacer para aumentar el sex appeal de estos nuevos mercados a ojos de los inversores? Sin querer, la solución la puso encima de la mesa el economista del Banco Mundial Antoine van Agtmael en una conferencia al referirse a ellos como “emergentes”. Y bajo ese nombre han permanecido hasta hoy.

LUIS TINOCO

La anécdota, recuperada por los técnicos de la aseguradora francesa AXA con motivo del 30 aniversario del principal índice bursátil del mundo emergente, el MSCI, ilustra el cambio de paradigma respecto a estas naciones en menos de cuatro décadas. La primera transformación evidente ha sido la composición del propio índice: a principios de los ochenta, Portugal y Grecia, hoy miembros de la zona euro, recibían esa etiqueta y quedaban encuadrados en el mismo saco que economías mucho más rezagadas como las de India o Indonesia. El segundo, el tamaño: en la actualidad los emergentes suman el 60% del PIB mundial, 20 puntos más que hace dos décadas, y reclaman su lugar en los principales foros de toma de decisión del planeta. El 80% del crecimiento de la economía mundialdepende de lo que haga este ramillete de países, más del doble que a finales de la década de los noventa, y mucho tendrían que cambiar las cosas para que en 30 años seis de las siete mayores economías del globo no sean emergentes, según la consultora PwC. De entre las potencias tradicionales Estados Unidos es la única que aguanta el tipo frente al empuje de estas naciones.

Tras la fuerte salida de capitales de muchos de los mercados en 2013 y el amago de crisis de la Bolsa en China en agosto de 2015, que levantó todo tipo de suspicacias sobre la salud de la segunda mayor economía mundial —pieza clave en el engranaje en los nuevos actores—, y la severa crisis brasileña, estos países han regresado a la escena con fuerzas renovadas. Tres motivos explican este retorno por la puerta grande: el mayor impulso económico del mundo desarrollado, el tirón de la demanda interna en sus propios países a medida que las clases medias crecen y la recuperación del precio de las materias primas, que en última instancia ha permitido la salida de la recesión de Rusia y Brasil, asegura Alejandro Werner, director del departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI). También han influido positivamente, añade Juan Ignacio Crespo, autor de Las dos próximas recesiones (Deusto), la acumulación de moneda extranjera en el periodo de vacas gordas y la reciente debilidad del dólar. “Excepto para Brasil, los últimos años han sido buenos en todos estos países, en gran medida por la cantidad de divisas que acumularon entre 2000 y 2008 [cuando estalló la Gran Recesión], un buen momento para las materias primas”.

Paradójicamente, 2017, un año marcado por el descontento social a lo largo y ancho del mundo —sobre todo en Occidente—, con los salarios estancados y la desigualdad nacional al alza, el mundo disfrutó de su primer año de crecimiento sólido y acompasado en todos los rincones del planeta. La crisis de deuda de la Unión Europea quedó bastante atrás y Estados Unidos va camino de encadenar su ciclo de crecimiento más largo de su historia: en marzo serán 105 meses de expansión ininterrumpida y si la tendencia continúa en poco más de un año superará el récord cosechado entre 1991 y 2001.

Pese al susto bursátil de hace dos semanas en todo el mundo, que ha provocado a su vez un bache en la entrada de capitales en los mercados emergentes, y la mencionada madurez del ciclo en EE UU, que empieza a rondar en la cabeza de muchos analistas, 2018 empieza más o menos como terminó el ejercicio anterior: con todos los motores económicos del mundo activos, en buena forma y retroalimentándose entre sí. Buenas noticias para los emergentes.

El PIB mundial crecerá este año casi un 4%, según las cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI), y entre 2018 y 2020 la expansión global debería estar más cerca del 4% que del 3%. Los riesgos —el regreso de las retóricas proteccionistas, la beligerancia de Donald Trump en su política exterior y el regreso de la inflación en EE UU y, en consonancia, el fin del dinero barato como referencia a seguir para los bancos centrales— continúan ahí y convendría no obviarlos. “Pero el escenario central sigue siendo el de una recuperación sincronizada de las economías desarrolladas y emergentes con una convergencia a sus niveles de crecimiento potencial”, subraya Ángel Melguizo, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

En el caso de las economías avanzadas, el repunte este año será del 2,3%. “EE UU, Europa y Japón han tenido un 2017 excelente y se espera que esta tendencia continúe. Y ese es un determinante principal de la buena marcha del mundo emergente”, subraya Alicia García Herrero, economista jefe para Asia del banco de inversión francés Natixis. En este contexto, el bloque de países emergentes y en desarrollo, como los cataloga el FMI, rozará en 2018 el 5% de crecimiento con los países asiáticos al frente. Si a su principal cliente, Occidente, le va bien, a ellos también les va bien. Con una ventaja adicional: a diferencia de los países ricos, los emergentes están en una etapa inicial de su ciclo, subraya Stéphanie de Torquat, estratega de Lombard Odier, en un reciente análisis.

El bloque de países en desarrollo no está exento de incertidumbre, pero sus Gobiernos parecen haber tomado el camino correcto en sus políticas. Al contrario de lo que sucedía en el anterior ciclo alcista de la economía mundial, que terminó abruptamente el 15 de septiembre de 2008 con la quiebra de Lehman Brothers, en los últimos años muchos emergentes han tratado de reducir su dependencia de Occidente. En ese cambio, y también en su buen momento actual, desempeña un papel esencial la creciente demanda interna “en línea con el fuerte aumento de las clases medias, algo especialmente cierto en Asia”, subraya desde García Herrero, que también es investigadora del think tank Bruegel.

EL DÓLAR COMO FACTOR ESTABILIZADOR

2017 parecía ser el año de despegue del dólar frente al resto de grandes monedas internacionales. En la ecuación de los inversores estaba el fuerte crecimiento económico en la primera potencia mundial y la necesidad de la Reserva Federal de, antes o después, acelerar el ritmo de subida de los tipos de interés. Pero la victoria de Donald Trump en noviembre de 2016 dio la vuelta a la tendencia en el mercado de divisas: aunque el magnate republicano no ha ocultado su preferencia por un billete verde fuerte —sin tener en cuenta que eso sería un duro golpe para las posibilidades de exportación de su adorado sector manufacturero—, el dólar ha perdido un 15% de su valor frente al euro y cotiza a su nivel más bajo en más de tres años.

Las grandes monedas emergentes —peso mexicano, real brasileño y rublo ruso, entre otros— también han recuperado terreno frente a la moneda estadounidense. En parte por la recuperación de las materias primas; en parte por los menores temores de ruptura del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), vital para la economía mexicana; y en parte, también, por la propia debilidad del dólar. Esta también es una buena noticia para los países en desarrollo. Por dos motivos: reduce el coste de devolución de su deuda en dólares, en un momento en el que la subida de tipos amenaza con encarecer su financiación, y apoya la actividad económica global justo cuando más lo necesita —en el tramo final del ciclo en Estados Unidos—.

Según los cálculos de Gabriel Sterne, de Oxford Economics, la debilidad del billete verde agregará un 3% adicional a la tasa de crecimiento del comercio mundial este año, una variable de vital importancia para la mayoría de economías emergentes. La razón principal de este aumento radica en que los precios de la mayoría de productos y servicios intercambiados a lo largo y ancho del mundo está fijado en dólares y la depreciación de esta moneda abarata automáticamente su coste, aumentando el apetito de compra de los consumidores. En plena subida de tipos de interés en EE UU, también supone un alivio para los países y empresas endeudados en dólares: aunque sube el interés a pagar por la deuda, el abaratamiento del dólar también hace menos oneroso el repago.

La conversión de clases trabajadoras —mayoritariamente dedicadas a la manufactura tras huir del campo chino o indio— en clases medias con ingresos suficientes como para pensar más allá de la subsistencia ha creado una base de consumidores indispensable para reducir la dependencia de las exportaciones como único propulsor de la economía. Las ventas al exterior ya no son la única vía de crecimiento. Hoy los emergentes ya no son solo una plataforma productiva con mano de obra barata, como en los noventa: centenares de millones de sus ciudadanos se han convertido en nuevos consumidores conectados a las cadenas de suministro globales, hasta el punto de que el 85% del aumento del consumo mundial es achacable solo a estos países.

El caso de China habla a por sí solo: el consumo interno ya supone el 60% de su crecimiento económico y el frenazo industrial, lejos de los malos augurios del turbulento verano de 2015, está siendo menor del esperado. Siempre bajo el férreo control de las autoridades, que en los últimos años han aplicado importantes medidas de estímulo fiscal y monetario. Aunque esas inyecciones no han conseguido sofocar periodos de elevada volatilidad, que probablemente se repitan, añade Werner, del FMI, el PIB cerrará 2018 con un crecimiento superior al 7%. Pero el ejemplo chino no es único.

India, otro gigante llamado a liderar la economía mundial en las últimas décadas, también está viviendo un proceso acelerado de cambio en su matriz económica. En su caso, la transición es aún más abrupta: de la agricultura a los servicios sin apenas pasar por la manufactura. Con la demanda interna picando al alza, las actividades terciarias sumando ya casi la mitad del PIB y con un importante proceso de reformas en marcha, el país asiático ha logrado en los últimos años capitalizar el apetito inversor y va camino de cerrar su particular década dorada con un crecimiento medio por encima del 7%. Este año, salvo accidente mayúsculo, la mayoría de casas de análisis apuntan a una expansión superior al 7,4%. Para poner en contexto esta cifra baste decir que, de seguir ese ritmo, la economía india duplicaría su tamaño en solo una década.

Más allá de las etiquetas, a ojos de los inversores, los emergentes ya no son los mismos países plagados de incertidumbre de hace unas décadas. Su rentabilidad sigue yendo en consonancia con el mayor riesgo esperado que en las economías avanzadas, pero la mayoría han mejorado su marco institucional y han puesto en marcha reformas estructurales ortodoxas. “Muchos de los desequilibrios se han reducido y se ha producido una disminución de las discrepancias en sus cuentas corrientes”, remarca Torquat, de Lombard Odier. Salvo excepciones, han seguido las recetas de los grandes organismos internacionales.

También salvo en contadas excepciones —como los citados casos de India y China, donde la exportación de materias primas apenas tiene incidencia en su matriz económica y el abaratamiento de los productos básicos es positiva para su economía—, en el imaginario económico el país emergente sigue siendo sinónimo de exportador de commodities. Destacan los casos de Rusia (petróleo, gas, carbón y cereales, entre otros); Brasil (soja, azúcar, carne, mineral de hierro) o Sudáfrica (platino, diamantes, mineral de hierro), que forman junto con China e India el selecto grupo de economías emergentes conocidas bajo el término BRICS. Pero también los de otros tres países destacados en América Latina: Argentina (soja en todas sus variedades, maíz y otros cereales, carne), Chile (cobre) y Colombia (petróleo y café).

En todos ellos, su elevada dependencia de la exportación de productos básicos hace que su ciclo económico fluctúe al son de su cotización en los mercados internacionales. No cabe duda de que la reciente recuperación de su precio está siendo un factor positivo a tener en cuenta. El barril de crudo Brent, el de referencia en Europa, cotiza hoy a 65 dólares, un 65% más que hace dos años. Un nivel moderado que no daña el crecimiento de las economías desarrolladas, que en su mayoría tienen que importarlo, pero suficiente para propiciar una recuperación de las economías petroleras. Aunque la mayoría de materias primas alimentarias han permanecido casi estancadas, el cobre y otros minerales han reafirmado la tendencia alcista de las commodities. Buenas noticias, también, por ese flanco.

La etiqueta emergente, sin embargo, se queda corta para describir la enorme diversidad de estas economías. Mientras la Asia emergente crece por encima del 6% y África está cerca del 4%, América Latina está solo en el rango de entre el 2% y el 3%, lastrada todavía por la atonía brasileña, que se lame las cicatrices de su profunda crisis. “Son países dispares que, inevitablemente, presentarán resultados económicos y financieros muy diversos”, matiza Torquat. En base a ese análisis asimétrico, el banco privado al que representa, Lombard Odier, apuesta abiertamente por Asia, Rusia y “parte de América Latina”, en detrimento de Turquía y Sudáfrica, donde el riesgo político empaña su potencial económico.

Principal riesgo

El panorama es alentador, pero no todo son buenas nuevas para el bloque emergente. ¿Cuál es el principal riesgo a corto plazo? Todos los analistas consultados lo tienen claro: la deuda, en un momento que toca subir tipos y retirar estímulos en EE UU y, más pronto que tarde, también en la Eurozona. Esto encarecerá su devolución y pondrá en aprietos a naciones y empresas que afrontan vencimientos importantes en los próximos años. “Ha ido en aumento en muchos de estos países. En algunos casos como Brasil y Rusia ha sido la deuda pública. En otros, como China, India y, en menor medida, también Brasil y Rusia, el incremento ha venido por el lado de los pasivos privados”, subraya García Herrero, de Natixis y Bruegel.

Si nada cambia, el endeudamiento del bloque emergente asiático se irá por encima del 100% del PIB en el medio y largo plazo, en su mayoría de titularidad privada, según un documento de Oxford Economics. Tras la Gran Recesión de 2008 y la posterior crisis de la deuda europea, los países más pujantes de Asia aceleraron su ritmo de endeudamiento y solo ahora, según las últimas cifras del Banco de Pagos Internacionales (BIS), el ritmo de aumento del crédito empieza a estabilizarse. “Ese elevado endeudamiento pesará sobre el crecimiento, particularmente en China, Malasia y Tailandia, pero no provocará el descarrilamiento de sus economías”, pronostica Priyanka Kishore, economista principal para Asia de la consultora británica.

El mayor foco de incertidumbre para los emergentes está, según José Luis Machinea, en un factor que escapa de su control: las políticas monetarias restrictivas en marcha en los países desarrollados para contener la incipiente inflación. Sobre todo, si ese aumento es acelerado, lo que causaría un impacto en los mercados de valores y aumentaría la incertidumbre a escala global y, en particular en los países en desarrollo, donde el coste de la deuda se dispararía. “A pesar de ello, mi opinión es que tendremos un aumento gradual de las tasas de interés en EE UU y mucho más gradual en Europa (aunque el riesgo puede ser el recambio de autoridades en el BCE) y Japón”, apunta el economista argentino, también ex secretario general de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

“Nos preocupa que el proceso de normalización de la economía monetaria lleve a una volatilidad en los flujos de capitales a los emergentes y encarezca la financiación pública y privada de algunos de estos países”, reconoce Werner, del FMI. “Es uno de los escenarios de riesgo, junto con los recientes episodios de volatilidad”, apunta en referencia al reciente batacazo de las Bolsas mundiales, pese al cual muchos índices siguen cotizando cerca de máximos históricos. Sin embargo, la “abundante” liquidez, las “amplias” reservas internacionales y los “mejores” plazos de su deuda son, en su opinión, motivos para la calma. “Si bien el excesivo endeudamiento de algunas empresas y Gobiernos locales es preocupante, difícilmente generará una crisis”, profundiza Machinea, hoy decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato di Tella. También, completa, los cambios políticos en algunos países en desarrollo “pueden generar alguna incertidumbre, pero nada que quite el sueño por ahora”.

“La normalización de la política monetaria de la Reserva Federal, no solo por la subida de tipos sino por la reducción de su balance, no favorece a las economías emergentes”, añade García Herrero. “Pero esta vez son mucho más fuertes que en 2013: las balanzas corrientes son positivas en muchos de estos países y la normalización de la política monetaria en EE UU ha sido descontada ya por los mercados. El mayor riesgo hoy es el político: una posible actuación militar en Corea del Norte y/o un fuerte aumento de las fricciones entre Washington y Pekín”, agrega la jefa de análisis de Natixis para Asia Pacífico.

El otro gran riesgo, cierra Machinea, es que un segundo episodio de volatilidad en los mercados de valores, junto con cierto sesgo proteccionista en el mundo y sobre todo en EE UU, genere una tormenta perfecta. “Es decir, que una turbulencia financiera o macroeconómica se convierta, por la actitud proteccionista [de Trump], en una gran crisis. El mundo ya aprendió el coste de esas políticas en la década de 1930, pero no sería la primera vez que olvidamos las lecciones del pasado”

https://elpais.com/economia/2018/02/23/actualidad/1519380339_401396.html

 

4.18.-EL PETRÓLEO ES EL PRESENTE – Mauricio Cabrera*

Lo único que tenemos en el presente es el petróleo, por eso hay que asegurar que nos dure, para lo cual hay que invertir más en exploración y poner freno a los atentados terrorista del Eln. 

18 feb 2018.- Colombia debe terminar con su dependencia de las exportaciones de petróleo y carbón. Es una verdad de a puño con la que todos están de acuerdo. Los analistas alertan sobre el peligro de esta dependencia, los organismos internacionales recomiendan la diversificación y los candidatos prometen políticas para eliminarla. Lo que nadie dice es con qué vamos a reemplazar los hidrocarburos, ni menos cuánto tiempo nos va a tomar hacerlo.

“El petróleo no es el futuro”, afirmó el exministro José Antonio Ocampo en una columna reciente. Tiene toda la razón, porque son irrefutables sus argumentos sobre el bajo nivel de reservas de crudo que tiene el país, así como la tendencia de largo plazo de reducción de la demanda y los precios por políticas contra el calentamiento global.

Pero, también, hay que decir que el petróleo sí es el presente, puesto que en el corto plazo no hay productos de exportación que lo reemplacen, lo cual implica que hay que acelerar al máximo la promoción de estos nuevos productos, pues tomará muchos años para que generen el volumen de ingresos que hoy representa el hidrocarburo.

Veamos las cifras. En el pico de la bonanza en el 2013, los ingresos por exportaciones de hidrocarburos fueron de 40.000 millones de dólares. Con la destorcida de los precios en el 2016, cayeron 60 por ciento, a 15.000 millones de dólares, y aún así representaron la mitad de las ventas externas. ¿Con qué productos se puede reemplazar una caída de ingresos de esa magnitud?

Las frutas son uno de los renglones más promisorios de exportación por las indudables ventajas geográficas y climatológicas del país, y su desarrollo tiene que ser promovido intensamente. Pero las dimensiones económicas no dan para sustituir al crudo, como se puede ver en los casos de la piña y el aguacate. Costa Rica tiene 45.000 hectáreas sembradas de piña y es el principal exportador del mundo. Si por arte de magia, en un año, Colombia pudiera tener esa cantidad y reemplazar a Costa Rica en el mercado global, recibiría 850 millones de dólares anuales.

En aguacate, México es el primer productor mundial, y no se puede sustituir por su cercanía con EE. UU., pero si reemplazáramos al segundo exportador mundial, que es Perú –se demoró más de una década en alcanzar esa posición–, el año pasado habríamos tenido ingresos de 558 millones de dólares. Chile es una potencia internacional en materia de exportación de frutas. Si por algún milagro lográramos desarrollar, en un año, la plataforma exportadora de frutas que construyó a lo largo de 25 años, con cuantiosas inversiones en ciencia y tecnología, tendríamos ingresos por 4.800 millones de dólares; es decir menos del 20 por ciento de lo que perdimos por la caída de los precios de hidrocarburos.

Sería equivocado concluir que hay que olvidarse de promover estas exportaciones porque son muy pequeñas en relación con el petróleo. Por el contrario, hay que intensificar su promoción y encontrar más productos para diversificar la canasta exportadora del país. Sin embargo, debe haber conciencia de que su desarrollo toma mucho tiempo, y que, mientras tanto, lo único que tenemos en el presente es el petróleo, por eso hay que asegurar que nos dure, para lo cual hay que invertir más en exploración y poner freno a los atentados terrorista del Eln, que está destruyendo la riqueza de todos los colombianos.

Mauricio Cabrera G. Consultor privado mcabrera@cabreraybedoya.com

http://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/el-petroleo-es-el-presente-514396

COMENTARIO ALTERECO: la confusión no parece semántica sino económica. ¿Las exportaciones colombianas dependen del petróleo, el carbón y el níquel? Incorrecto porque esos sectores están expresamente exentos del reintegro de los dólares de exportación, salvo Ecopetrol que gasta sus dólares en importación de solventes para tratar sus crudos pesados.  ¿Querrían decir el fisco depende de los impuestos y regalías del petróleo, el carbón y el níquel? Correcto. El problema es fiscal y no de balanza de pagos. Las exportaciones están en relantina quizá por la tendencia revaluacionista de la tasa cambiaria, por las políticas microempresarias en sector de alta confrontación competitiva y comercialización de cocteles y alegres encuentros con la demanda mundial con 49 países con quienes hemos firmado Tratados de Libre Comercio! Con Japón serán 50 comensales.

3.18.- APARECEN LAS PRIMERAS SOSPECHAS FUNDADAS DE MANIPULACIÓN MASIVA DE LA CRIPTOBURBUJA – Derblauemond

Ante la posible existencia de una burbuja en Bitcoin y otras criptomonedas, se han escrito ya ríos de tinta, con varios afluentes fluyendo desde estas líneas. En concreto nuestros análisis han sido siempre bajo los estrictos criterios de rigor que se corresponden a un medio serio y riguroso como El Blog Salmón, y siempre aportando los debidos datos, teorías, estadísticas y argumentos.

 

9 feb 2018.- Pero lo cierto es que ahora ya están apareciendo las primeras noticias que levantan la sospecha (muy fundada) de la existencia de una criptoburbuja masiva y planificada que, como tantas veces a lo largo de la historia, apunta al presunto enriquecimiento manipulado de unos pocos a costa de la mayoría.

La noticia que alberga las fundadas sospechas incluye incluso la apertura de una investigación judicial

Un número creciente de inversores en criptoactivos venía desde hace semanas (y meses) sospechando de la posible manipulación masiva de los criptomercados, y más concretamente también tanto de Bitcoin, el estandarte por excelencia de tanto la nueva criptoeconomía, como de su efervescente burbuja.

El reputado New York Times informó recientemente de cómo el famoso criptointermediario financiero Bitfinex, que ya tiene un nutrido pasado de casos de hacking y también de prácticas opacas, en esta ocasión se ve bajo la sospecha muy fundada de haber estado inflando artificialmente el precio de Bitcoin y de otras criptomonedas.

Esas actividades han tenido especial intensidad en los momentos inmediatamente posteriores a las contundentes caídas que ha venido experimentando Bitcoin a lo largo de su volátil historia. Estas recuperaciones fulgurantes han servido de argumento recurrente para aquellos criptodesaforados que no querían ver la burbuja de ninguna de las maneras, y que argumentaban que Bitcoin era volátil pero más que fiable en el largo plazo.

Ahora estas agresivas recuperaciones parece que empiezan a tener una posible explicación más lógica y (tristemente) tradicional, además de muy censurable. Y por cierto, debo matizar que, cuando me refiero a los criptodesaforados, diferencio claramente el grado de esta cariñosa acepción con el de criptoentusiastas, entre los cuales un servidor se sigue incluyendo (a pesar del tema del análisis de hoy).

El porqué de que Bitfinex sea un potencial caso de una manipulación que sería masiva

Ya en el pasado Diciembre, Bloomberg informó de las irregularidades que estaban ocurriendo en torno al criptointermediario Bitfinex y a Tether. Tether es el token hermano de Bitfinex, con el que se ha acabado sabiendo que casualmente comparten CEO: Jan Ludovicus van der Velde.

En el criptomercado, Tether no es un mal concepto, más bien al contrario: era una interesante iniciativa (hasta la reciente noticia). Teóricamente cada token de Tether estaba respaldado por un dólar, y su valor de cambio es el más estable de la criptoeconomía. Este valor lógicamente se ha venido manteniendo pegado a la paridad con el dólar, dando un importante valor añadido para los comerciantes y criptousuarios que se podrían ver perjudicados por la extrema volatilidad de Bitcoin y otras criptomonedas.

Tether empezó a negociarse en 2015, y pretendía ser el puerto seguro de la criptoesfera: en la práctica era utilizado para poner a buen y estable recaudo fondos virtuales, sin necesidad de volver al mundo de las monedas tradicionales o fiat. Pero claro, un aspecto clave, que ahora parece estar en seria tela de juicio, es si ese repaldo uno-a-uno con el dólar está garantizado. Las dudas se ciernen sobre el destino de los fondos en dólares que los compradores de Tethers depositan en la compañía, y que deberían ser el salvavidas que sirviera de respaldo y garantía. Ser esta canalización natural hacia una criptoeconomía sin volatilidad es lo que hace de Bitfinex el vehículo ideal para la manipulación masiva de los criptomercados.

Una (breve) vida convulsa con numerosos casos de anomalías

Pero la breve historia de Tether ha estado salpicada de comportamientos anómalos y sospechosos, de los que ya se hizo eco también Bloomberg el pasado Diciembre. Entre esta serie de hechos de dudosa naturaleza están por ejemplo el hecho de que el banco americano Wells Fargo &Co decidió abruptamente poner fin a su relación con Bitfinex, por la cual era la entidad financiera que canalizaba los envíos de dinero del mundo fiat a Bitfinex y Tether. Bitfinex acudió a los tribunales tras esta decisión unilateral del banco, pero sospechosamente acabó retirando una demanda judicial que, si todo era como aparentaba, debería haberle beneficiado casi con total seguridad.

También en Diciembre, Bitfinex anunció por sorpresa, dejando perplejos a muchos seguidores de los criptomercados, que dejaba de dar servicio a los clientes estadounidenses, aduciendo que le resultaban muy caros. Cabe reseñar en este punto que las autoridades estadounidenses, como es sabido, están sometiendo a la criptoeconomía a una escrupulosa vigilancia, y se plantean su regulación desde hace meses. Obviamente, el celo de los reguladores norteamericanos ahuyenta a las actividades ilícitas o potencialmente ilícitas, aunque sólo sea por la que pudiera venir.

Por acabar con las actividades sospechosas, como informan los medios enlazados en este artículo, hay que mencionar también que Bitfinex ha cambiado su nombre como empresa tras cortos lapsos de tiempo, o que no ha atendido a las peticiones reiteradas de reintegro de fondos por cantidades muy importantes a clientes.

El hecho es que hace tan sólo unas semanas, según informó Bloomberg en su momento, Bitfinex recibió incluso una citación judicial para comparecer ante los tribunales. Sin duda, este paso judicial lleva las sospechas del criptomercado a otro estadio mucho más preocupante y fundado. Es ya más que un aviso a criptonavegantes.

La gasolina que Bitfinex y Tether han podido estar arrojando sobre la hoguera del criptomercado

Desde estas líneas, al hablar de la criptoburbuja, generalmente nos hemos ceñido a factores constatados como la psicología de mercado, a claros excesos del criptomercado, a indicadores varios, a la comparación con la burbuja inmobiliaria española o la conocida como burbuja .com, etc. Pero hay una línea argumental que también hemos explorado con ustedes aportando los pocos datos disponibles al respecto, y se trata ni más ni menos del gran riesgo de manipulación al que nos exponía el actual ecosistema de Bitcoin.

He de admitir que es cierto que en el análisis «Estos indicadores apuntan a una burbuja en Bitcoin y otras criptomonedas abordamos este riesgo de potencial manipulación por la parte de la concentración de Bitcoin en unas pocas manos fuertes. Pero también saben que siempre les hablamos del gran invento que es internet, la criptoeconomía y tantos otros avances de progreso, pero que la informatización y la globalización nos exponen a nuevos riesgos a los que es mejor anticiparse con creatividad e imaginación, antes de que se hagan mainstream sistemas y tecnologías que aún tienen que ser depurados. Y aún así: recuerden que el futuro es siempre impredecible, también para cualquier software como es Bitcoin.

Hasta el momento no les hemos hablado más extensivamente de ello porque, siendo rigurosos y serios, no se puede hablar de un asunto de una potencial manipulación masiva de este calibre especulando por especular, y sin unos mínimos hechos fehacientes sobre la mesa. Pues bien, ya tenemos aquí esos primeros hechos como han leído en los párrafos anteriores, lo cual ya nos lleva una sospecha más que fundamentada de la existencia de acciones de una naturaleza ciertamente “anómala”.

Y la conexión de esta naturaleza “anómala” con la efervescencia de la criptoburbuja va más allá del mero puerto seguro que se supone que son Bitfinex y Tether. El hecho comprobado es que, como mencionaba en el artículo anterior el NYT, en los últimos meses se han creado nuevos Tethers por valor de centenares de millones de dólares.

Esto ha ocurrido casi siempre cuando el precio de otras criptomonedas se hundía, y esos Tethers se usaron en Bitfinex para realizar compras masivas de Bitcoin y otras monedas virtuales. Como consecuencia, y tras el análisis de los datos de Bitfinex realizados por el New York Times, las cotizaciones de esos tokens rebotaban violentamente al alza. Por lo tanto, vemos cómo ese comportamiento que los criptodesaforados enarbolaban como una innovadora fortaleza de Bitcoin, parece ser que todo apunta a que era una mera manipulación masiva. Como ven, y como les hemos dicho en innumerables ocasiones, en los mercados no todo es lo que parece, ni cript-oro todo lo que reluce. Lo que no cambia es la naturaleza humana (de algunos).

Poniendo en marcha la impresora (virtual) de dinero para crearlo de la nada

Pero más allá de una especulación sobre la que ya veníamos advirtiéndoles desde hace tiempo, más allá de la manipulación manifiesta del mercado que ahora puede aflorar, más allá de demostrar que no todo lo “cripto” tiene porque formar parte del futuro que sí que va a llevar ese prefijo, hay un hecho muy reseñable a concluir.

El hecho es ni más ni menos que Bitcoin, y en general las criptomonedas, fueron concebidas como la liberación de los ciudadanos respecto al poder de los bancos centrales y no centrales, al calor de la terrible crisis que se inició con la caída de Lehman Brothers en 2008. Muchos criptoentusiastas creían firmemente que la creación de dinero arbitraria por parte de las entidades e instituciones era una causa casi exclusiva de todos los males económicos, y compraron el argumento de que eso con Bitcoin se iba a acabar, puesto que el valor de la moneda pasaba a residir en la comunidad.

Pero las novedades financieras las carga el diablo, y aunque como todo hay que abrazar las innovaciones, hay que hacerlo con sumo cuidado, cautela, y mecanismos de prevención. Como les decíamos antes, el futuro siempre es impredecible, pero lo que es más impredecible es un mercado desbocado y sin regulación. Por ello nuestro consejo siempre ha sido de precaución ante las novedades criptofinancieras, y de alertarles ante sus potenciales peligros, aunque también hemos analizado siempre sus innumerables ventajas.

En esta ocasión, tanto la sucesión de acontecimientos, como la reciente caída en picado de la cotización de Bitcoin, que ha corregido más de un 50% desde sus recientes máximos en torno a 20.000$/BTC, parece que empiezan a darnos la razón, especialmente después de haber llegado a cotizar ayer ligeramente por encima de 8.000$/BTC. Aunque aún no es momento de echar las campanas al vuelo, ni de entrar en un mercado que no ha dibujado un suelo ni ha confirmado un pinchazo. También es cierto que, en esta ocasión, sin la especulativa contribución de Bitfinex y Tether, tal vez Bitcoin ya no se recupere como solía.

En todo caso, aquí estaremos para analizarlo: todo sea por el bien y por la cultura socioeconómica de nuestros preciados lectores, nuestro principal objetivo. Les contaremos puntualmente si se confirma que Bitcoin (en su actual concepción) ha resultado ser una decepción. A la vista de lo agresivo de los criptodesaforados que nos rebatían la existencia de una burbuja, esta decepción recuerda demasiado a la decepción a la que cada cuatro años nos someten nuestros políticos. Y es que vivimos tiempos en los que la tecnología se está imbricando y fundiendo con todo, incluso con la política. Es la sociedad técnica que viene y que debemos moldear para tener un futuro sostenible. No huyan de esta sociedad técnica que viene: es inútil, no hay escapatoria posible.

https://www.elblogsalmon.com//productos-financieros/aparecen-las-primeras-sospechas-de-manipulacion-masiva-de-la-criptoburbuja?utm_source=recommended&

2.18.-HAY UNA ASIMETRÍA CONSIDERABLE ENTRE LA REMUNERACIÓN AL TRABAJO Y LA RENTABILIDAD DEL CAPITAL – Jorge Iván González

En la reunión que acaba de terminar en Davos, Oxfam presentó el nuevo informe sobre la desigualdad en el mundo. Para lograr la equidad, afirma, es necesario “premiar el trabajo, no la riqueza”.

 Y Oxfam insiste porque no obstante la contundencia de sus mensajes anuales, los ricos del mundo y los gobiernos no prestan atención y no toman las medidas que serían necesarias para combatir la desigualdad que continúa aumentando.

Al dividir la población de la humanidad en dos grupos, el de mayor ingreso (3.600 millones de personas) y el de menor ingreso (las otras 3.600 millones), en el 2015, las 85 personas más ricas del mundo tenían un ingreso superior al de la mitad de la población del mundo de menos ingresos. En el 2017 la cifra se redujo a 42 personas.

2  feb  2018.- En el Informe presentado este año, Oxfam muestra en que hay una asimetría considerable entre la remuneración al trabajo y la rentabilidad del capital y de los activos.

La desigualdad crece a niveles exponenciales. Entre 2006 y 2015 los salarios aumentaron a un promedio de 2% anual, mientras que la riqueza se incrementó en un 13%.

Estas diferencias tan significativas muestran que la brecha se amplía en lugar de cerrarse. En el 2017, el 82% de la riqueza generada fue a parar a manos del 1% más rico. Mientras tanto, la riqueza del 50% más pobre “no aumentó lo más mínimo”.

En la teoría económica siempre se ha justificado la diferencia salarial por la productividad del trabajador. El argumento convencional es sencillo: si la productividad aumenta el salario debe crecer en la misma proporción. Pero, observa Oxfam, actualmente la desigualdad en la riqueza tiene muy poco que ver con “el talento, el esfuerzo y el riesgo de innovar”.

Los mayores excedentes tienen su origen en “herencias, monopolios, o relaciones de nepotismo o de connivencia con los gobiernos”. Así que una gran parte de la riqueza no está vinculada al “espíritu empresarial” schumpeteriano.

Los informes anuales de Oxfam no causan indignación, y no mueven a las sociedades. Los gobiernos y los empresarios que van a Davos escuchan a Oxfam pero no toman ninguna decisión que lleve a modificar de manera sustantiva la tendencia hacia una mayor desigualdad.

Las acciones que se han tomado, sobre todo en el campo tributario, van en sentido contrario. Los impuestos a los ricos disminuyen, y aumentan los beneficios para quienes poseen capital y activos.

Desde el punto de vista de Oxfam, las decisiones que tomó Estados Unidos en materia tributaria empeoran la desigualdad porque favorecen, sobre todo, al 1% más rico. Mientras tanto los empresarios felicitan a Trump, y los gobiernos desconcertados no saben si seguir el ejemplo de los Estados Unidos y entrar en la lógica de la mínima tributación.

Por estar alabando las bondades de los menores impuestos, se deja por fuera la reflexión sobre el aumento exponencial de los saldos de la deuda pública que se observa en la mayoría de los países del mundo. En la Unión Europea y en Estados Unidos la relación entre el saldo de la deuda pública y el PIB es superior al 100%.

En lugar de atender el mensaje de Oxfam, los sistemas tributarios parecen ir en la dirección contraria. Esta especie de miopía internacional se ha acentuado con la llegada de Trump, y el triunfalismo de su discurso sobre el estado de la Unión muestra que todavía no se van a tomar las decisiones adecuadas.

*Oxfam  Comité de Oxford de Ayuda contra el Hambre fue fundada en 1995 por un grupo de organizaciones no gubernamentales independientes. Su objetivo era trabajar en conjunto para lograr un mayor impacto en la lucha internacional por reducir la pobreza y la injusticia.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/oxfam-insiste-2595136

 

1.18.-MALESTAR EN EL LIBRE COMERCIO. NUEVO ROL PARA LA OMC – Clara Weinhardt / Fabian Bohnenberger

Cuando se creó la Organización Mundial del Comercio (OMC) hace más de dos décadas, muchos dieron por hecho que las promesas de la globalización económica avanzarían de manera irresistible y que, como consecuencia de ellas, vendría naturalmente la liberalización comercial.

 No obstante, la política comercial sigue siendo una cuestión en disputa, con importantes consecuencias distributivas en los ámbitos nacional e internacional. Es por ello que es necesario redefinir el papel de la 0rganización Mundial del Comercio omc: el libre comercio debe complementarse con políticas distributivas justas en el plano nacional, que limiten su potencial disruptivo y debiliten el giro al nacionalismo económico.

 

Introducción

Septiembre – Octubre 2017 Cuando se creó la Organización Mundial del Comercio (omc) en 1995, poco después del fin de la Guerra Fría, muchos de sus Estados miembros estaban convencidos de que vendrían décadas de una liberalización comercial cada vez más ambiciosa. La omc no solo proporcionó un marco legal sin precedentes para obligar a los Estados miembros a cumplir el compromiso de abrir sus mercados internos, sino que también allanó el camino para una liberalización más profunda en nuevas áreas como el comercio de servicios.

En ese «apogeo» del neoliberal Consenso de Washington, muchos actores compartían una firme creencia en los beneficios del libre mercado tanto para países desarrollados como en desarrollo. Dos décadas más tarde, mientras el modelo neoliberal enfrenta desafíos que provienen no solo de la izquierda sino también de la derecha, el consenso acerca de la idea del libre comercio parece estar resquebrajándose.

Las iniciativas recientes para firmar acuerdos comerciales megarregionales1 que prometen una liberalización comercial sin precedentes han sufrido una serie de visibles contratiempos. Por ejemplo, parece haber poco deseo político de recomenzar las negociaciones estancadas para la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (ttip, por sus siglas en inglés) entre Estados Unidos y Europa. Anunciadas al principio como una oportunidad revolucionaria de crear estándares globales, estas conversaciones han recibido una crítica feroz desde ambos lados del Atlántico. Los consumidores locales están preocupados por la reducción en la salubridad de los alimentos o en los estándares ambientales; sobre todo las voces de izquierda critican que el ttip podría permitir a las empresas iniciar acciones legales contra sus gobiernos2. Mientras tanto, los líderes populistas hacen campaña apelando al nacionalismo económico y demandan medidas proteccionistas que favorezcan a los trabajadores locales frente a los extranjeros. Aunque esto no significa que el libre comercio esté muerto, como lo demuestra la reciente firma del acuerdo de libre comercio entre la ue y Japón, queda claro que está creciendo el escepticismo en relación con los beneficios ilimitados de la apertura de los mercados.

Mientras tanto, el fracaso para concluir satisfactoriamente la Ronda de Doha de la omc ha puesto en duda para muchos de los Estados miembros la capacidad del sistema multilateral para regular el comercio global. La Ronda de Doha, la primera y hasta ahora única ronda de negociaciones de la omc, fue lanzada en 2001 y se la ha declarado muerta varias veces3. Las negociaciones se han prolongado por más de 16 años sin haber dado muchos frutos, mientras crece la necesidad de redactar nuevas reglas que capten la naturaleza cambiante del comercio global. Esta situación ha impulsado a muchos Estados a llenar los vacíos resultantes con acuerdos de libre comercio bilaterales o regionales, que conducen a una creciente marginalización de la omc y a una mayor fragmentación de las estructuras de gobernanza.

Estos procesos contribuyen a una profunda incertidumbre acerca del futuro del sistema comercial global y de su institución central: la omc. En este artículo sostenemos que estas dos tendencias principales –la fragmentación creciente de la gobernanza del comercio global y el surgimiento de sentimientos antiglobalización– determinarán el futuro del sistema comercial. Finalizaremos presentando algunas maneras de abordar los desafíos que representan y de mejorar la situación actual, en particular en los países en desarrollo. En un sistema cada vez más fragmentado, darle a la omc la capacidad de impulsar una mayor coherencia y concesiones asimétricas para los países en desarrollo será crucial para asegurar que los países que avanzan con mayor lentitud no sean dejados de lado. Pero para preservar la legitimidad del comercio internacional, los responsables de las políticas deberán también lograr un desempeño de los mercados abiertos que disminuya la desigualdad del ingreso hacia el ámbito nacional, en lugar de incrementarla.

Principales tendencias

La fragmentación y los sentimientos antiglobalización están a punto de transformar de raíz el sistema comercial global y presentan desafíos formidables para una economía mundial abierta e inclusiva. Para enfrentar estos desafíos, es importante entender de dónde provienen. Ambas tendencias son complejas, pero entre las principales fuerzas que las impulsan se encuentran la multipolaridad y la desigualdad del ingreso en el ámbito nacional.

Cómo contribuyó la multipolaridad a la fragmentación de la gobernanza del comercio global. El paso de un mundo unipolar a otro multipolar se convirtió en una fuerza impulsora importante de la fragmentación del sistema de comercio internacional. La gobernanza comercial se ha vuelto cada vez más difícil, a medida que aumenta el número de Estados miembros activos de la omc y se amplía el espectro de temas por debatir. Las cambiantes relaciones de poder en un mundo multipolar son la principal razón por la que tambalea la Ronda de Doha. El propósito original de esta era mejorar las perspectivas comerciales de los países en desarrollo, para compensar a esos Estados miembros por las concesiones que hicieron en la fase previa al establecimiento de la omc. Pero el impulso político para lograr un resultado orientado al desarrollo se desvaneció muy pronto. En su lugar, la capacidad y voluntad crecientes de economías emergentes como las de Brasil, la India y China para oponerse a los poderes establecidos condujeron a un estancamiento de la discusión sobre cómo cumplir con las promesas de la Ronda de Doha respecto al desarrollo (y si hacerlo). El enfrentamiento entre China y los países occidentales4 en relación con su «estatus de economía de mercado» en la omc es un buen ejemplo5.

El fracaso de los miembros de la omc en adaptar la organización a las nuevas realidades ha demostrado socavar su relevancia. Ante la posibilidad de que la oportunidad de un gran avance resulte limitada, los Estados miembros consideran que el tiempo y el esfuerzo invertidos en las conversaciones multilaterales no guardan proporción con los beneficios potenciales. En consecuencia, se han volcado a modos alternativos de negociación enfocados en grupos más pequeños de países –lo que se conoce como acuerdos plurilaterales en lugar de multilaterales– o en temas puntuales en lugar de paquetes de medidas.

Los acuerdos plurilaterales en el marco de la omc parecen ofrecer alternativas más sencillas y rápidas para obtener algunos beneficios del comercio, aunque más limitados. Por ejemplo, solo 53 de los 164 miembros de la omc firmaron la extensión del Acuerdo sobre la Tecnología de la Información en Nairobi en 2015. Al mismo tiempo, hemos sido testigos del surgimiento de una nueva modalidad de negociación y de la autorización de acuerdos parciales: los miembros de la omc presentes en la ix Conferencia Ministerial de Bali, en 2013, permitieron por primera vez acuerdos con un enfoque más limitado y concreto. Este enfoque permitió a los miembros de la omc firmar el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio. Pero las voces críticas se quejan de que este enfoque tan fragmentario dificulta abordar temas que son centrales a la Ronda de Doha, tales como los subsidios a la agricultura, que involucrarían compensaciones como parte de un acuerdo global.

Más allá de la omc, somos testigos de una creciente regionalización de la cooperación comercial. Enfocar la política comercial en regiones determinadas les permite a los Estados seleccionar o excluir a ciertos socios comerciales. El Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (tpp, por sus siglas en inglés), que fue concebido entre eeuu y 11 naciones del Pacífico, excluye a China, por ejemplo. China, sin embargo, está negociando su propia Asociación Económica Integral Regional (rcep) con 15 socios de Asia y el Pacífico. Junto con un creciente número de acuerdos comerciales plurilaterales, esto ha creado un sistema comercial mucho más fragmentado, en el que la omc ha perdido centralidad.

El cambio en las relaciones de poder y la erosión del consenso le han dificultado a la omc la regulación del comercio global y la conservación de su propia centralidad en el sistema. Es probable que esta tendencia se profundice en el futuro, a medida que la multipolaridad sea más marcada.

Los sentimientos antiglobalización: desigualdad de ingresos y otras fuerzas impulsoras. Las poblaciones de países con economías cada vez más abiertas se han dado cuenta de que la liberalización comercial no ha sido tan auspiciosa y que, en cambio, algunos sectores de la sociedad pueden estar en peor situación a causa del comercio. Las negociaciones de acuerdos comerciales megarregionales como el ttip y el tpp, particularmente, han producido un retroceso sin precedentes para la sociedad, y en muchas economías la oposición pública a la liberalización comercial parece estar creciendo. Del mismo modo, las recientes victorias electorales de líderes populistas como Donald Trump, que hizo campaña contra el libre mercado más que otros candidatos en la historia reciente de eeuu, muestran el atractivo de aquellos políticos que dan voz al enojo de los perdedores reales y autopercibidos de la globalización. Una fuerza impulsora fundamental de los sentimientos antiglobalización presentes en muchas sociedades se asocia a la desigualdad del ingreso.

La globalización amplió las oportunidades para muchos exportadores, empresas transnacionales, inversionistas y profesionales que pueden beneficiarse de mercados más grandes e interconectados. También ayudó a que algunos países pobres transformaran rápidamente sus economías y que de ese modo se dispararan sus exportaciones y se redujera la pobreza. Pero la reducción generalizada de la desigualdad global se produjo al precio de un incremento de la desigualdad y de las divisiones socioeconómicas internas de los países. De acuerdo con un estudio reciente, cerca de dos tercios de los hogares en 25 economías avanzadas registraron la caída o el estancamiento de sus salarios entre 2005 y 20146. Los impuestos y las transferencias contribuyeron a suavizar solo parcialmente el impacto. El fracaso de los gobiernos para manejar las perturbaciones internas derivadas de la globalización ha llevado a una generalización de la frustración y la incertidumbre entre los perdedores de las economías abiertas.

Para decirlo con claridad: la apertura de los mercados no es la única fuerza impulsora de la desigualdad de ingresos; según muchos testimonios, la digitalización, la automatización y la desregulación juegan un rol equivalente o quizás más importante. Sin embargo, la liberalización del comercio es con frecuencia señalada como la causa más controvertida del desplazamiento de empleos o la pérdida de ingresos. Como sostiene el economista de Harvard Dani Rodrik, esto no ocurre tan solo porque la política comercial es un chivo expiatorio que les permite a los políticos culpar a los extranjeros7. En cambio, el comercio «se ha manchado con el estigma de la injusticia que [el progreso tecnológico] evadió», porque puso a los trabajadores de cada país a competir directamente con otros que podrían no seguir las mismas reglas.

Además, la oposición pública frente a la liberalización del comercio en muchas sociedades occidentales se alimenta de la preocupación por su efecto en el proceso democrático de formulación de leyes, en especial si los acuerdos comerciales conducen a una erosión de las «regulaciones sociales» tales como la protección al consumidor y los estándares laborales y medioambientales8. Mientras tanto, en muchas regiones de países en desarrollo –como América Latina–, la preocupación por la privatización y la desregulación ya había conducido previamente a una crítica de la agenda de globalización neoliberal en respuesta al desempleo creciente9.

Los desafíos de un sistema comercial abierto e inclusivo

La fragmentación y los desafíos de la complejidad y el crecimiento desigual. Una mayor fragmentación alentará a algunos países líderes a cooperar más profundamente con socios comerciales seleccionados. Como resultado, aumentarán los riesgos para los miembros que avancen más lentamente y, en particular, para los países en desarrollo pobres, que podrían quedar rezagados. Pero, en general, es probable que la creciente complejidad dificulte a todos los países la regulación del comercio global.

Es probable que el número creciente de iniciativas que se originan fuera de la omc reduzca la influencia de los países en desarrollo en la futura estructura del sistema comercial mundial. Mientras que los países en desarrollo habían antes aunado esfuerzos en la omc para defender sus intereses económicos, las negociaciones en subgrupos limitan la construcción de este tipo de coalición. Los riesgos son menores para los poderes comerciales emergentes, que pueden unirse a la competencia en busca de asociaciones comerciales regionales, a diferencia de países en desarrollo más pequeños de África, América Latina o Asia. China ya está negociando el rcep, como así también su Iniciativa de la Franja y la Ruta, para promover la cooperación económica con Asia central y Europa10.

Al mismo tiempo, la expansión de los acuerdos de comercio regionales y bilaterales también ejerce una mayor presión sobre los países en desarrollo para que liberalicen su comercio11. Para cumplir con las reglas de la omc, estos acuerdos deben ir más allá de los compromisos multilaterales existentes y así lograr una mayor apertura de los mercados. Los países en desarrollo que no quieren quedar relegados se ven obligados a acordar la liberalización en cada vez más áreas. Mientras tanto, los nuevos acuerdos bilaterales y regionales firmados por otros países no solo contrarrestarían el acceso preferencial a mercados de países desarrollados del que gozan muchos países en desarrollo, sino que también podrían dificultarles la atracción de capital y tecnología.Por último, la fragmentación también conduce a una creciente complejidad, lo que dificultará y volverá más costoso para todos controlar el comercio global. Si las reglas no se fijan de manera multilateral, hay grandes chances de que difieran ampliamente en los diferentes acuerdos bilaterales y regionales. Esto implica menos transparencia y costos más altos para los productores a la hora de cumplir con una multitud de conjuntos diferentes de normas, según el destino de sus exportaciones. Por ejemplo, es necesario que los exportadores observen diferentes normas de origen para poder beneficiarse de aranceles más bajos de acuerdo con ciertos acuerdos de libre comercio, mientras que las rebajas de aranceles en el nivel de la omc se aplican automáticamente a todos.

Los sentimientos antiglobalización y el desafío de un proteccionismo en aumento. Es probable que en el futuro los debates sobre el rol del Estado en el manejo de mercados interconectados, la redistribución de las ganancias provenientes del comercio y el mantenimiento de un equilibrio precario entre los grupos de interés nacionales se vuelvan más agitados en términos políticos. Los segmentos de la población que se sienten afectados negativamente por el incremento de la apertura económica podrían alejarse más de la política u optar por el populismo o los partidos nacionalistas que prometen soluciones simples a problemas complejos. A corto plazo, los gobiernos podrían recurrir a medidas proteccionistas, en un intento por seducir a porciones críticas del electorado o a aquellos con intereses especiales.

El resultado probable del ascenso del proteccionismo en el mundo, en particular en los países occidentales, es que las relaciones comerciales se volverán más confrontativas. El informe más reciente de Global Trade Alert12 muestra un abrupto aumento del número de acciones políticas estadounidenses que dañaron los intereses comerciales de otros miembros del g-20 durante los primeros seis meses de gobierno de Trump. El informe también revela que el número de medidas discriminatorias implementadas por el g-20 tendió a incrementarse durante los últimos cinco años, a pesar de los repetidos compromisos de no recurrir al proteccionismo.

Los países en desarrollo pueden sentir las consecuencias de este incremento del proteccionismo comercial de las naciones occidentales en forma muy severa. El peso económico de los países más pequeños es demasiado limitado como para hacer frente a las medidas proteccionistas amenazando con tomar represalias. Además, no hay garantía legal de que los principales destinos de exportación, como la ueo eeuu, sostengan los esquemas unilaterales existentes de acceso preferencial a sus mercados para los países en desarrollo si el proteccionismo va en aumento. Ya se han expresado temores de que eeuupueda derogar la Ley de Crecimiento y Oportunidad en África, una regulación bajo la cual países del África subsahariana pueden exportar ciertos productos a eeuu sin pagar aranceles.

Es importante tomar en cuenta que el desafío del creciente proteccionismo no implica que las medidas proteccionistas sean problemáticas per se. La omc reconoce varias razones válidas para el proteccionismo, como por ejemplo la salud pública o cuestiones de seguridad esencial. Asimismo, las medidas proteccionistas se consideran con frecuencia legítimas si son empleadas por los países en desarrollo con el propósito de «recuperar terreno». Las políticas industriales proactivas son una herramienta fundamental para desplazar puestos de trabajo de la agricultura a los sectores industriales de mayor productividad13. Pero esta práctica difiere visiblemente del creciente número de medidas comerciales distorsivas que se emplean para beneficio político, con frecuencia para violar o burlar la normativa de la omc y desequilibrar aún más el campo de juego en favor de los países poderosos. En un mundo de nacionalismo económico, en el que todos los países recurren a un proteccionismo injusto, serán los países más pequeños los que en definitiva saldrán perdiendo.

Soluciones: revivir la omc y enfrentar la desigualdad creciente

La estabilidad y el carácter inclusivo del sistema comercial mundial dependen de dar una respuesta a los desafíos que plantean la erosión de la centralidad de la omc y el crecimiento de los sentimientos antiglobalización.

Asegurar la apertura y la inclusión en un sistema comercial cada vez más complejo. El principal desafío para los responsables de la formulación de políticas comerciales en los años venideros será evitar una pérdida aún mayor de la relevancia de la omc como foro de negociación central. Un «sistema multinivel con varias velocidades» implica que los países serán tratados en el futuro más desigualmente. En la actualidad, ni la omc ni sus miembros pueden detener a los que luchan por una integración más profunda con socios comerciales seleccionados. Sin embargo, lo que sí se puede hacer en un sistema con varias velocidades es conectar a los grupos de integración profunda con los miembros de avance más lento, protegiendo y a la vez aumentando potencialmente el conjunto de normas comerciales fundamentales que son aceptables para todos. Hacer esto mitigará los riesgos de dejar atrás a los países en desarrollo.

Como una suerte de control de daños, será importante asegurar que los acuerdos bilaterales y plurilaterales complementen el sistema comercial multilateral, en lugar de debilitarlo. Lo importante en este proceso será resaltar el rol de la omc en el proceso de promover una mayor coherencia en la formulación de la política comercial global. Si bien es improbable que la omc llegue alguna vez a estar equipada con una capacidad efectiva de supervisar los acuerdos bilaterales y regionales entre sus Estados miembros, la organización será crucial para sumar los puntos de vista de sus integrantes y proveer puntos de referencia y pautas para el desarrollo futuro del régimen comercial en su conjunto. La omc no podrá evitar la fragmentación, pero podría dar orientación sobre cómo controlarla. Resulta dudoso que sus Estados miembros estén listos para seguir esa orientación, pero esto sería necesario para minimizar los riesgos de la fragmentación. Sostener el carácter inclusivo del sistema debe ser un objetivo: los nuevos acuerdos, independientemente del número de firmantes, no deberían perder de vista los intereses de los Estados excluidos y deberían proveer maneras de trasladar las concesiones de apertura de mercados a terceros países. Esto significa que los exportadores de todos los países puedan beneficiarse, con independencia de si han firmado o no el acuerdo. Los acuerdos plurilaterales existentes dentro de la omc ya siguen este enfoque. Pero esta práctica también podría ser usada en acuerdos bilaterales y regionales, en particular para extender el acceso al mercado a los productores de los países menos desarrollados.

De igual modo, una cláusula de acceso abriría los acuerdos bilaterales o regionales a partes interesadas14. Si bien los países adherentes tendrían poca influencia en los contenidos de los acuerdos existentes, la posición de «beneficiaria de las normas» podría ser aceptable para economías que ya han negociado sus propios tratados bilaterales con uno o todos los firmantes de esos acuerdos y que siguen teniendo una profunda interdependencia con estos mercados. Considerar la opción de un acceso parcial también podría significar que se aplicaran menos obligaciones y de un carácter menos exigente a los países en desarrollo adherentes, en áreas como servicios, competencia e inversión.

En un nivel más fundamental, sin embargo, la ausencia de voluntad política entre los miembros de la omc para hacer cumplir las promesas de Doha para los países en desarrollo produce amargura, en momentos en que muchos líderes de países desarrollados hablan de sus supuestos deseos de «hacer más en África», especialmente por temor al aumento de los flujos de refugiados. Es improbable que las promesas de ayuda nivelen el campo de juego. Es hora de mostrar más voluntad política para convertir a la omc en una institución que mejore la coherencia entre el comercio y otros objetivos15. Estos incluyen las herramientas políticas acordadas en otros contextos multinacionales, como por ejemplo la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, los estándares laborales o los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (onu). Los Estados miembros de la omc y sus misiones podrían, por ejemplo, invertir en aumentar el personal mejor entrenado para trabajar en los vínculos entre el comercio y otras áreas temáticas. La rotación de personal proveniente de departamentos no comerciales o ministeriales para irrumpir en el compartimento estanco de la formulación de políticas para el comercio será crucial para asegurar que la coherencia no continúe siendo solo un término de moda.

Contrarrestar la desigualdad en cada país compensando a los perdedores del libre comercio. Para contrarrestar las crecientes tendencias proteccionistas y la desilusión pública con la apertura económica, será crucial enfrentar mejor el incremento de la desigualdad dentro de cada país con el que se asocia el comercio global. Buena parte de la reacción contra la globalización puede ser considerada como una respuesta frente a los muchos años de minimizar los efectos malignos del libre comercio por parte tanto de las figuras políticas como de los economistas. Su tardío reconocimiento de que la apertura económica necesariamente produce ganadores y perdedores ha conducido ahora a una discusión sobre la compensación de los perdedores mediante programas de reeducación y Estados de Bienestar más fuertes. Pero los mecanismos existentes de compensación no abordarán satisfactoriamente los efectos negativos y es probable que no logren superar las objeciones generalizadas contra la globalización económica. Lo que en realidad se necesita es una respuesta continua y predecible frente al potencial disruptivo del libre comercio, que se encuentre completamente integrada en los Estados de Bienestar y que extienda las redes de contención establecidas.

Los mecanismos de compensación existentes, como la Asistencia por Ajustes Comerciales (taa, por sus siglas en inglés) en eeuu y el Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización (feag) en el ámbito de la ue, siguen siendo limitados en su apoyo a los trabajadores desplazados16. Una revisión oficial del taa por el Departamento de Trabajo estadounidense descubrió que los beneficios del programa no compensaban plenamente a los trabajadores afectados por la disminución de los salarios17. De manera similar, con un presupuesto anual de 150 millones de euros, el feag solo pudo asistir a una parte de la fuerza de trabajo europea afectada desde su creación en 2007. Y aunque la Comisión Europea argumenta en favor de hacer más operacional y flexible el feag18, son los gobiernos nacionales los que siguen estando mayoritariamente a cargo de las principales herramientas políticas para compensar a los perdedores. Como es escaso el dinero adicional que fluye hacia medidas de asistencia social pasiva, como las redes de seguridad social vigentes, los trabajadores se encuentran con frecuencia insuficientemente compensados por la presión adicional que la liberalización del comercio, la automatización u otros factores ejercen sobre sus salarios y sus perspectivas laborales.

Las investigaciones muestran que el apoyo público a los acuerdos comerciales crece –en especial entre quienes perciben bajos ingresos– cuando el comercio está acompañado de una asistencia de adaptación a corto plazo19. Pero todavía queda al menos una cuestión fundamental referida a la compensación que está directamente conectada con una mayor liberalización del comercio. Rodrik plantea un argumento convincente:

Mientras revertir los acuerdos de comercio resulta costoso, los gobiernos siempre tienen un incentivo para prometer una compensación, pero casi nunca para llevarla a cabo. Los ganadores necesitan el apoyo de los perdedores para el acuerdo. Pero una vez que se aprueba el acuerdo, los ganadores tienen pocos motivos para cumplir sus promesas. Esta es en buena medida la historia del taa en eeuu.20

Esta observación también resalta la importancia de las políticas redistributivas que están firmemente enraizadas en Estados de Bienestar y no sujetas a un pensamiento cortoplacista. También apunta a un cambio mucho más fundamental en el equilibrio de poder entre el capital y el trabajo. Los mercados abiertos han ido restringiendo la influencia del trabajo organizado para establecer salarios a escala nacional, asegurar que los acuerdos comerciales resulten beneficiosos para los trabajadores y extender las redes de seguridad internas. Bajo estas circunstancias, es raro que se produzca una real compensación, y en muchos casos esta resulta demasiado limitada en términos de alcance y duración.

Aliviar las pérdidas resultantes de los acuerdos comerciales requiere mecanismos permanentes que formen parte de los Estados de Bienestar y que aseguren que los costos y los beneficios se compartan de manera justa. No se puede depender de medidas proteccionistas o aranceles punitivos para brindar una protección confiable a los trabajadores o recuperar puestos de trabajo perdidos. De manera similar, por las razones antes descriptas, la compensación no debería responder a las negociaciones comerciales o adaptarse a ellas. La redistribución de las ganancias provenientes del comercio para compensar las presiones en pos de una reducción de los salarios, así como la pérdida de puestos de trabajo, debería ir de la mano de medidas que aborden otros motores del cambio en el mercado laboral, como la automatización, la digitalización y el crecimiento o la disminución de la población en edad activa. Esto también significa que los Estados necesitan sistemas de asistencia social eficientes e impuestos progresivos, que incluyan la capacidad de impedir que las empresas transnacionales y los individuos ricos se aprovechen de las lagunas impositivas o escondan su riqueza en guaridas fiscales. La redistribución de las ganancias del comercio debería ser parte de un esfuerzo mayor para superar la desigualdad y, en consecuencia, la adaptación a la apertura económica requiere una respuesta más amplia, que no esté limitada al comercio, sino que abarque todo el espectro de la política social. Será fundamental aprender de las experiencias de los países latinoamericanos, que han introducido varios programas sociales que incluyen transferencias de dinero dirigidas a los pobres21, o de los países escandinavos, que introdujeron modelos de ingreso básicos22.

Conclusión                                                                      Cuando se creó la omc hace más de dos décadas, muchos asumieron que las promesas de la globalización económica serían irresistibles y que la subsiguiente liberalización comercial sería una consecuencia natural. Pero la política comercial sigue siendo una cuestión políticamente en disputa, porque tiene importantes consecuencias distributivas en los ámbitos nacional e internacional. A medida que una variedad mayor de actores encontró su voz en las negociaciones comerciales multilaterales y algunos grupos dentro de cada país terminaron por asociar el comercio con la desigualdad, la inseguridad y la reducción de las aspiraciones, la liberalización del comercio se volvió un tema cada vez más polémico.

En un sistema comercial global cada vez más complejo, permitirle a la omc presionar por una mayor coherencia será crucial para evitar la fragmentación y el surgimiento de conjuntos de reglas y enfoques que compitan entre sí. Es necesario que la superación de las brechas entre los más avanzados y los miembros que progresan con mayor lentitud involucre maneras de trasladar el acceso al mercado a terceros países, de proveer lineamientos para la liberalización del comercio bilateral y regional y de mejorar la coherencia entre la política comercial y otras metas acordadas, tales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Estas medidas darían apoyo a los Estados más pobres y contribuirían a disminuir la desigualdad internacional.

Pero para preservar la legitimidad del comercio internacional y evitar el surgimiento de medidas proteccionistas injustas impulsadas por populistas de derecha, será necesario que los legisladores también aborden la creciente desigualdad dentro de los países. Aunque hayan sido lentos para reconocer esta tendencia, muchos gobiernos se han vuelto mucho más explícitos acerca de propiciar que los ciudadanos aprovechen mejor las oportunidades de la globalización económica. Este es un gran desafío. A la luz de la revuelta populista registrada en algunos países, podría ser necesario que la reconciliación involucre una reformulación de la manera en que se articulan las preferencias sociales y el modo en que se definen los objetivos de la política comercial. Lo que es más importante, el libre comercio tiene que complementarse con políticas distributivas justas en el plano nacional, que limiten su potencial disruptivo y de ese modo mitiguen el giro al nacionalismo económico.

  • Estos acuerdos no solo cubren la mayor proporción del comercio mundial, sino que también representan una liberalización profunda que roza la regulación nacional del comercio e incluye temas como los estándares de la producción o los derechos laborales, en oposición a los acuerdos que apuntan sobre todo a reducir los aranceles.
  • Claire Provost y Matt Kennard: «The Obscure Legal System that Lets Corporations Sue Countries» en The Guardian, 10/6/2015.
  • Evan Davis: «The Death of the wto’s Doha Talks» en bbc, 25/7/2006.
  • Mark Wu: «The ‘China, Inc.’ Challenge to Global Trade Governance» en Harvard International Law Journal vol. 57 No 2, primavera de 2016.
  • Tratar a China como un «país sin economía de mercado», en el que los subsidios del Estado prevalecen en muchos sectores, permite a los países importadores un uso más riguroso de su defensa comercial y sus medidas antidumping, algo a lo que Beijing quiere poner término. Actualmente China mantiene una demanda contra la UE y EEUU en el Órgano de Solución de Diferencias de la OMC por el incumplimiento de su compromiso de tratar a China como una economía de mercado establecido para diciembre de 2016.
  • Richard Dobbs et al.: «Poorer than Their Parents? A New Perspective on Income Inequality», McKinsey Global Institute, 7/2016.
  • D. Rodrik: «Populism and the Economics of Globalization», nber Working Paper No 23.559, 6/2017.
  • F. Bohnenberger y Christian Joerges: «A Conflicts-Law Response to the Precarious Legitimacy of Transnational Trade Governance» en Moshe Hirsch y Andrew Lang (eds.): Research Handbook on the Sociology of International Law, Edward Elgar, en prensa.
  • Stephen Marks: «Latin America’s Rising Anti-Globalisation Movement» en Green Left Weekly, 28/1/2001.
  • Ver Dietmar Dirmoser: «La Gran Marcha china hacia el oeste. El megaproyecto de la nueva Ruta de la Seda» en Nueva Sociedad No 270, 7-8/2017, disponible en www.nuso.org.
  • C. Weinhardt y F. Bohnenberger: «Risks of ttip and ttp» en d+c, 21/8/2015.
  • Simon J. Evenett y Johannes Fritz: «Will Awe Trump Rules: Global Trade Alert Report», cepr / Max Schmidheiny Foundation / Global Trade Alert, Londres, 2017, disponible en www.globaltradealert.org/reports/42.
  • unctad: «Trade and Development Report, 2016», onu, 2016, disponible en http://unctad.org/en/PublicationsLibrary/tdr2016_en.pdf.
  • F. Bohnenberger y C. Weinhardt: «ttip: How to Minimize Risks For Third Countries» en Atlantic-Community.org, 28/4/2015.
  • 15 C. Weinhardt: «The wto Bicycle Is Falling Over And Needs A New Push» en Social Europe, 30/11/2016.
  • Benjamin Collins: «Trade Adjustment Assistance for Workers and the taa Reauthorization Act of 2015» en Congressional Research Service, 14/9/2016.
  • Ronald D’Amico y Peter Z. Schochet: «The Evaluation of the Trade Adjustment Assistance Program: A Synthesis of Major Findings» en Mathematica Policy Research, 30/12/2012.
  • Comisión Europea: «Reflection Paper on Harnessing Globalisation», 10/5/2017.
  • Sean D. Ehrlich y Eddie Hearn: «Does Compensating the Losers Increase Support for Trade? An Experimental Test of the Embedded Liberalism Thesis» en Foreign Policy Analysis vol. 10 No 2, 2014.
  • D. Rodrik: ob. cit., p. 12.
  • Santiago Levy: «Is Social Policy in Latin America Heading in the Right Direction? Beyond Conditional Cash Transfer Programs» en Brookings, 21/5/2015.
  • Jon Henley: «Finland Trials Basic Income for Unemployed» en The Guardian, 3/1/2017.

Septiembre – Octubre 2017

http://nuso.org/articulo/malestar-en-el-libre-comercio/

 

44.17.-¿CUÁNTO SE LES ROBA A LOS EXPORTADORES Y EN CUÁNTO SE PREMIA A LOS IMPORTADORES PARA ALIGERAR LA INFLACIÓN? – D.H. & R.L.W.*

El índice Big Mac

Tipos de cambio globales, para ir

The Economist inventó en 1986 el índice Big Mac (Hamburguesa grande). Se trataba de una indicación fácil de captar sobre si las monedas estaban o no en su nivel «correcto». La teoría de referencia es la de la paridad de su poder adquisitivo (PPP), muy popular en el cálculo de los salarios reales aplicándole a los salarios nominales el costo de la vida.

13 jul 2017,- Pero aquí se trata de dos monedas y por lo tanto a la larga los tipo de cambio o tasa cambiaria deberán moverse hacia la tasa que igualaría de nuevo los precios de una canasta idéntica de bienes y servicios (en este caso, una hamburguesa). La muestra es muy pequeña para ser científica; pero resultó muy significativa. Por ejemplo, el precio promedio de una Big Mac en Estados Unidos en julio de 2017 fue de $ 5,30; en China fue de solo $ 2.92 a las tasas de cambio del mercado. Entonces, el índice «crudo» de Big Mac dice que el yuan estaba infravalorado en un 45% en ese momento. En Colombia vale $3.24 o sea que el índice crudo también dice que el peso está infravalorado, después de una soberbia devaluación de 50% pasando de $2000 a $3000 por dólar. Esa es el brutal robo que se le aplicaba a los exportadores colombianos. ¡Haga la cuenta y después de tal experiencia quién los puede poner a ser competitivos!

El 27 de enero de 2014, el diario Portafolio había titulado “Big Mac en Colombia sigue siendo la segunda hamburguesa más cara. Esto de acuerdo con el Índice de ‘The Economist’ en su versión de enero del 2014, que se ajusta al Producto Interno Bruto per cápita”. http://www.portafolio.co/economia/finanzas/big-mac-colombia-sigue-siendo-segunda-cara-45098

 Aunque Burgernomics nunca tuvo la intención de ser una cifra  precisa de la desalineación de divisas, pero parece ser un  buen indicador para hacerle el seguimiento a este problema que castigó con violencia a los exportadores y premió a los importadores durante más de diez años, paliando inflación, para gusto de los señores miembros de la Junta Directiva del Banco de la República. Puesto que el índice Big Mac se ha convertido en un estándar global, incluido en varios libros de texto económicos y el tema de al menos 20 estudios académicos vale la pena usarlo no solo para costear viajes al extranjero con una versión gourmet del índice.

Este índice ajustado responde a la crítica de que usted esperaría que los precios promedio de las hamburguesas fueran más baratos en los países pobres que en los ricos porque los costos laborales son más bajos. Señales de PPP donde las tasas de cambio deberían estar encaminadas en el largo plazo, a medida que un país como China se enriquece, pero dice poco sobre la tasa de equilibrio de hoy. La relación entre los precios y el PIB por persona puede ser una mejor guía para el valor justo actual de una moneda. El índice ajustado utiliza la «línea de mejor ajuste» entre los precios Big Mac y el PIB por persona para 48 países (más la zona del euro). La diferencia entre el precio pronosticado por la línea roja para cada país, dado su ingreso por persona, y su precio real da una medida desproporcionada de subvaluación y sobrevaluación de la moneda.

Guía del usuario:

El botón ‘seleccionar moneda base’ le permite elegir entre cinco monedas base: el yuan, el euro, el yen, la libra esterlina y el dólar estadounidense. También puede optar por ver el índice en su forma original ‘en bruto’, o ajustar por PIB por persona. De forma predeterminada, el panel de la parte inferior muestra un gráfico de dispersión que representa el precio local de una Big Mac (expresada en la moneda base actual) con respecto al PIB por persona en ese país. Seleccione puntos individuales para más detalles.

A medida que explore el mapa, el diagrama de dispersión se reemplazará por un gráfico de líneas que trazará la subvaloración insuficiente o excesiva del país resaltado con respecto a la moneda base actual a lo largo del tiempo. Puede seleccionar un país en el mapa para «congelarlo» (a excepción de Internet Explorer), lo que le permite pasar el puntero del mouse sobre el gráfico de líneas y ver indicadores detallados para su selección a lo largo del tiempo. Para ‘descongelar’ el mapa, haga clic / toque en el país resaltado nuevamente.

Nota: el precio de enero de 2017 de Sri Lanka se ha revisado a partir del 13 de julio de 2017.

.Lea «De dólares y hamburguesas», nuestra evaluación del índice Big Mac de julio de 2017 aquí enseguida. *Notas sobre Colombia: Altereco.

https://www.lanacion.com.ar/2042642-el-dolar-segun-el-indice-big-mach

44.17.- EL COMERCIO ELECTRÓNICO Y LA OMC – Deborah James

Gráfico: Attify blog

A principios de la década de 1990, las empresas transnacionales (ETN) agrícolas, de servicios, farmacéuticas y manufactureras consiguieron acuerdos en la Organización Mundial del Comercio -OMC- en cada uno de esos sectores que les aseguraron el derecho a esas empresas de participar en los mercados en condiciones ventajosas, al mismo tiempo que la capacidad de los gobiernos de reglamentar y moldear sus economías se veía mermada y restringida.  Las materias acordadas reflejaban la agenda empresarial corporativa de ese momento

17 nov 2017.- Hoy las corporaciones empresariales más grandes de todas también están procurando asegurarse derechos y perpetuarlos a través de acuerdos comerciales, incluso en la OMC, que a su vez maniatan la reglamentación de interés público.  Pero ahora, las cinco empresas más grandes son todas de un mismo sector –el de tecnología–; y todas son de un solo país: Estados Unidos.  Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft, con apoyo de otras empresas y los gobiernos de Japón, Canadá y la UE (y algunos países en desarrollo alineados con éstos), están intentando reinventar las normas de la economía digital del futuro tratando de obtener para ello un mandato dentro de la OMC[1] para negociar normas vinculantes rotuladas como de “comercio electrónico”.

Sin embargo, las normas que pretenden establecer abarcan mucho más que lo que la mayoría de nosotros entendemos por “comercio electrónico”.  Su primera prioridad es asegurarse el libre acceso al recurso más valioso hoy en día en el mundo: los datos, que son el nuevo petróleo.  Quieren que se les permita hacerse de los miles de millones de datos que producimos a diario como humanos interconectados digitalmente, trasladar o transferir esos datos a cualquier lugar que les plazca, y guardarlos en servidores en cualquier lugar de su elección, que en la mayoría de los casos es Estados Unidos.  Eso pondría en riesgo la privacidad y la protección de los datos en todo el mundo, dado que en Estados Unidos se carece de protección jurídica para los datos.

Después pueden procesar esos datos y transformarlos en inteligencia artificial que puede empacarse y venderse a terceros para obtener enormes ganancias, de manera semejante a las rentas derivadas de las patentes monopólicas.  Quien posea los datos controlará el mercado en la economía del futuro.  Estas empresas ya son blanco de muchas críticas por su comportamiento monopólico y oligopólico, que se vería reforzado si logran lo que están proponiendo en la OMC.

Piensen nomás en Google, que es hoy el mayor recaudador de ingresos por publicidad gracias a su capacidad de análisis y re-embalaje de nuestros datos.  Y en Uber, que es la empresa de transportes más grande del mundo, aunque no cuenta con una flota propia de automóviles y sus conductores no figuran en su nómina de empleados.  Su activo más valioso es la gigantesca cantidad de datos que posee acerca de cómo la gente se mueve en las ciudades.  Su tamaño y la ventaja que le da ser el primer operador del mercado, sumado al ejército de abogados con que cuenta, puede eliminar o sencillamente comprar y absorber a la competencia en cualquier parte del mundo.  Los trastornos que Uber ha ocasionado en el sector del transporte pronto se harán ver en prácticamente cualquier sector de la economía que uno pueda imaginar.  Todo lo que se pueda decir hoy sobre las consecuencias de esto para el empleo y los trabajadores y trabajadoras probablemente se quede corto.

Otra norma clave a la que aspiran estas mega-corporaciones habilitaría a las empresas de servicios digitales a operar y obtener ganancias dentro de un país sin necesidad de tener ningún tipo de presencia, ni física, ni como persona jurídica.  Pero si una entidad de servicios financieros por Internet va a la quiebra, por ejemplo, ¿cómo podrán los ahorristas buscar y obtener compensación?  Si a una trabajadora o trabajador contratado por la empresa se le violan sus derechos, o si un consumidor es estafado, ¿cómo podrán conseguir que se les haga justicia?  Y si la empresa no tiene presencia comercial en el país, ¿cómo se le cobrarán los impuestos que corresponde para que su actividad no represente una competencia desleal con las empresas locales?  La mayoría de los países exigen que los proveedores de servicios extranjeros tengan presencia comercial física para poder operar en el país, justamente por estos motivos; pero las grandes empresas de tecnología condenan este requisito como un obstáculo al comercio (y a ganancias inusuales).  La reglamentación de interés público se vería seriamente socavada.

Pero eso no es todo.  Las grandes empresas de tecnología no quieren que se les exija dejar beneficios en las economías locales donde extraen ganancias.  La mayoría de los países aplican una serie de políticas conocidas genéricamente como ‘requisitos de desempeño’ para garantizar que la economía local se beneficie de la presencia de empresas transnacionales: transferencia de tecnología, que contribuya al surgimiento de nuevas empresas locales; componentes o insumos nacionales, para estimular así a las empresas locales; y contratación de mano de obra local, para fomentar el empleo.  Sin embargo, aunque todos los países que hoy llamamos desarrollados utilizaron estas estrategias para desarrollarse, ahora quieren ‘patearles la escalera’ a los países en desarrollo para que no puedan hacer lo mismo, exacerbando así las desigualdades entre países.

El modelo de negocios de muchas de estas empresas se basa en tres estrategias que conllevan graves impactos sociales: desreglamentación, precarización creciente del empleo y ‘optimización fiscal’ –que la gran mayoría catalogaríamos como semejante a la evasión de impuestos–.  Todas estas tendencias a la baja se acelerarían y perpetuarían si en la OMC se llegasen a aprobar las nuevas normas propuestas sobre “comercio electrónico”.

“Colonialismo digital”

Desde que presentaron por primera vez sus propuestas en la OMC el año pasado, los promotores de las normas sobre “comercio electrónico” han intentado alterar el mandato actual de “discusiones” sobre comercio electrónico y convertirlo en mandato para “negociar normas vinculantes” sobre comercio electrónico en la OMC.  La justificación que esgrimen para sus propuestas es que el comercio electrónico promoverá el desarrollo y beneficiará a las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyME), como si fomentar el comercio electrónico fuese lo mismo que establecer normas vinculantes al respecto en la OMC, redactadas por las propias transnacionales.  Pero los países en desarrollo han centrado sus demandas en esta área en que haya más infraestructura, acceso a financiamiento, cerrar la brecha digital (obteniendo acceso asequible), capacidad regulatoria creciente, y otras inquietudes que no serán abordadas por las nuevas normas sobre comercio electrónico propuestas en la OMC.  Hay un grupo de 90 países que hace tiempo viene planteando propuestas en la Organización que dotarían de mayor flexibilidad a los países en desarrollo para ejecutar políticas nacionales de fomento al desarrollo, pero sus propuestas son habitualmente ignoradas en las negociaciones.

Entretanto, las MiPyME ya tienen participación en el comercio electrónico; pero si se adoptan normas sobre comercio electrónico en la OMC, estas empresas tendrán menos chance de beneficiarse de la escala y sacar provecho de los subsidios que históricamente reciben, la infraestructura sólida auspiciada por el Estado, estrategia de exención fiscal, y un sistema de normas de comercio redactadas por ellas mismas y sus abogados.  Lo que necesitan las MiPyME son políticas públicas en función de una estrategia de industrialización digital; pero las políticas que avizoran los promotores de normas vinculantes sobre “comercio electrónico” en la OMC más probablemente conduzcan a lo que se ha dado en llamar nuevo “colonialismo digital”.

Nuevas estrategias de negociación

Debido a la resistencia en masa que ha opuesto el bloque africano y algunos países asiáticos y latinoamericanos, los promotores de esas normas vinculantes han optado ahora por aminorar sus ambiciones.  Ahora están proponiendo asuntos aparentemente más técnicos como el pago electrónico, firmas electrónicas, y correo basura.  Pero estos asuntos son jurisdicción de otros foros que es donde corresponde discutirlos, tales como la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (CNUDMI, o UNITRAL por su sigla en inglés) o la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que en lugar de guiarse por intereses meramente comerciales, cuentan con equipos técnicos y de expertos en leyes que durante muchos años asesoraron a los gobiernos para el establecimiento de mejores normas.

Pensando tal vez en un Plan B, los promotores de dichas normas están sugiriendo que la “neutralidad tecnológica” ya existe en la OMC.  Esto supuestamente implicaría que si un país “comprometió” los servicios financieros en la OMC –es decir, que estuvo de acuerdo en someter los servicios financieros a normas que restringen la reglamentación de ese sector– entonces los servicios bancarios transfronterizos por Internet quedarían ahora automáticamente comprometidos, con todos los riegos potenciales que supone esa modalidad de suministro de servicios bancarios, tales como las amenazas que representa para la ciberseguridad el ser víctima de hacking, o la potencial inestabilidad financiera que pueden acarrear los flujos de dinero irrestrictos, generando caos en los sistemas bancarios locales.  Pero esto es un disparate, una noción absurda que nunca fue acordada por los miembros de la OMC, por más que ahora haya algunos países que intentan hacerla pasar como un principio aceptado

Esos mismos promotores también están presionando por la renovación de una exención de aranceles a los productos entregados por medios electrónicos.  Pero no existe ningún fundamento económico para que los productos comercializados digitalmente no deban contribuir al fisco nacional mientras que los intercambiados por medios tradicionales generalmente sí lo hacen.  Las grandes empresas de tecnología quizás consigan la renovación de esa exención, ya que generalmente es usada como moneda de cambio por otra exención que ayuda a estabilizar el mercado de medicamentos genéricos en los países en desarrollo, que contribuye a garantizar el acceso de millones de personas en esos países a medicamentos vitales.

El desenlace de la reunión Ministerial de la OMC que se realizará en Buenos Aires[2] (diciembre de 2017) dependerá en gran medida de la resistencia que los países en desarrollo opongan a este nuevo libreto gran-empresarial de las mayores empresas de tecnología.  Para ello deben contar con la resistencia firme de la sociedad civil como ayuda contra la imposición de nuevas normas pro-empresariales que invadan a diario nuestras vidas.

* Deborah James es Directora de Programas Internacionales del Centro de Investigación en Economía y Política (www.cepr.net) y coordina la red mundial Nuestro Mundo No Está en Venta (OWINFS, por su sigla en inglés).

[1] Ver https://www.alainet.org/en/articulo/185505

[2] http://cepr.net/publications/op-eds-columns/state-of-play-in-the-wto-toward-the-11th-ministerial-in-argentina

Artículo publicado en la Revista América Latina en Movimiento: Internet ciudadana o monopolios 16/11/2017

https://www.alainet.org/es/articulo/189295

43.17.- «PARADISE PAPERS», HONOR Y PRIVILEGIOS – Sophie Wahnich

Sabemos que las imágenes del menú de la gente de las campañas que llevan a la espalda encorvaron a la aristocracia de Ancien Regime. Un hombre altanero cargando sobre sus hombros a un hombre gordo y satisfecho. Los «Documentos del Paraíso» revelaron la oportunidad de esta imagen hecha para producir indignación y promover una demanda de equidad al impuesto.

Las exenciones eran legales y se llamaban «privilegios». La nobleza estaba automáticamente exenta porque se suponía que debía pagar el impuesto de sangre defendiendo el reino. Solo el no noble, el «innoble», le pagó. En 1788 y 1789, la justicia fiscal estuvo a la vanguardia del libro de quejas. «Ha llegado el momento de sentar las bases para una distribución justa»,declara el cuaderno de las tres órdenes de Langres, en Haute-Marne. La amenaza hecha en Vizille en Isère y París una huelga de impuestos, proteger y promover el trabajo revolucionario en mayo y junio de 1789 y el 17 de junio 1789 y los diputados objetivo Sombrerero presentar una moción, que afirma que solo la nación soberana en presencia de su Asamblea puede consentir el impuesto. Debemos reformar el impuesto para que sea más equitativo pero también más lucrativo para el estado. Establecer una reforma fiscal es necesariamente largo, provoca un debate político de importancia solo para saber qué se debe imponer. ¿Gente, bienes, ingresos, objetos de consumo? Pero se trata de saber qué sentido dar al impuesto. Para algunos, debe ser un signo de distinción, para otros, el lugar de igualación por honor de contribuir a la vida de la Ciudad de acuerdo con la equidad de la proporcionalidad. Para que la igualdad política sea real, es necesario que exista un impuesto que afecte a todos. Marat declara el 23 de agosto de 1789:«Es razonable, es correcto que todos los temas tengan su parte de las oficinas públicas; es el precio de la seguridad de su persona, de su libertad, de su honor, de su fortuna; el precio en una palabra de todos los beneficios que derivan del pacto social. Por lo tanto, cada individuo privilegiado es un monstruo en el orden político, a menos que regrese al estado en servicios gratuitos el equivalente de lo que debe en contribuciones directas «.

Mientras esperamos construir esta nueva institución vital, debemos encontrar recursos extraordinarios. El 6 de octubre de 1789, se decidió una contribución patriótica. Se fija en «una cuarta parte de los ingresos que disfrutan todos», es enorme y debe tener lugar una sola vez, pero distribuirse en los próximos tres años. Los ingresos de menos de £ 400 al año determinan su propia proporción. Los trabajadores y jornaleros sin propiedad no estarán obligados a hacer ninguna contribución, pero la oferta libre y voluntaria de cualquier ciudadano no puede ser rechazada. Permite a todos, por pobres que sean, invertir en lo que hace que el cuerpo político viva, sea «de carne y hueso». Porque es la equivalencia entre lo real del cuerpo y el dinero real lo que basa la idea de que no debemos gravar un impuesto sino solicitar a un contribuyente.

Las contribuciones patrióticas permiten intercambiar el verdadero rastro del gasto de trabajo con el reconocimiento público y los honores. Parte del plan de estudios de honor, transforman el tema del Ancien Régime en el héroe ordinario de un pueblo constituido sobre el principio de igualdad. Contribuir es tener el honor de vivir la Revolución.

La igualación de los honores es socavada inmediatamente por los electores porque el impuesto permitirá distinguir a los ciudadanos activos de los ciudadanos pasivos -diferencia de la que se deriva el alcance del derecho de voto- y, entre los ciudadanos activos, los elegibles. y el no elegible. Sin embargo, la presencia del obsequio patriótico altera estas clasificaciones e instala la cuestión de la generosidad que vincula el trabajo, el dinero, los obsequios y el honor con el corazón del vínculo social revolucionario.

La evasión legal de impuestos puede por lo tanto ser interpretada como una contrarrevolución. Los impuestos que las multinacionales y los ultrariches no pagan deben, de hecho, compensarse con más impuestos aplicados al resto de la población. La iniquidad y la injusticia están aumentando y las desigualdades se están ampliando.

Cuando los impuestos no se aumentan para el resto de la población, el gasto público debe reducirse. La calidad del pacto social luego disminuye, a riesgo de romper el vínculo social democrático. Por lo tanto, como señaló el economista Gabriel Zucman, los ingresos perdidos por la Unión Europea, debido a la evasión fiscal de las multinacionales, corresponden al 50% del gasto en educación superior. Si la universidad se convierte en una mera mercancía, la deuda sagrada debida por cada estado a sus ciudadanos para que se conviertan en ciudadanos ilustrados se habrá hundido en el mar.

http://www.liberation.fr/debats/2017/11/15/paradise-papers-honneur-et-privileges_1610341

42.17.- LOS CAPITALES SE FUGAN Y EL DESARROLLO NO LLEGA – Léonce Ndikumana

La fuga de capitales y los flujos financieros ilícitos están minando el desarrollo de los países atrasados. En particular, ese crimen financiero hace estragos en África.

Ya conocemos la historia: África es pobre y necesita ayuda de los países ricos. El hecho de que las potencias occidentales hayan explotado al continente negro por medio de esclavitud, colonialismo y extracción de recursos, es ya agua pasada. A día de hoy se comportan de modo generoso, tratando de erradicar la pobreza y promoviendo el desarrollo sostenible.

Pero el problema de esta historia, es que, por más que nos la hayan repetido ad nauseam, es falsa. Desde hace ya tiempo venimos sabiendo que África es acreedor neto del mundo entero. En las últimas décadas la cantidad de recursos acumulados en el extranjero, provenientes de la fuga de capitales, supera con creces el movimiento de los recursos en dirección contraria, inclusive ayuda y deuda. Anualmente entre 30 y 60 billones de dólares son desviados anualmente fuera del continente, según un informe publicado por la Comisión Económica para África de Naciones Unidas (UNECA), dirigida por Thabo Mbeki, ex presidente de Sudáfrica. En cualquier caso, esta estimación sigue siendo bastante modesta.

¿Pero en que consiste esta hemorragia que los especialistas denominan «flujos financieros ilícitos»? Por supuesto incluye los ingresos de actividades criminales de todo tipo (tráfico de drogas, armas, etc.) y blanqueo de capitales provenientes de la corrupción. Pero son las empresas multinacionales son las principales responsables de estos movimientos de capitales al exterior mediante la manipulación de transacciones comerciales. Las transacciones engañosas, en el cálculo de los precios de transferencia a la hora de formular los pagos entre empresas y subsidiaros, así como los diversos mecanismos de transferencia de activos y beneficios, son prácticas comunes de las empresas en busca del máximo beneficio. Las compañías usan la evasión de impuestos (siendo ilegal) y la evasión fiscal, aprovechándose de los vacíos legales que existen para las empresas en el cuadro del sistema tributario internacional.

La fuga de capitales es un fenómeno global. Desde hace años, los países desarrollados consideraban que el problema de las corrientes financieras ilícitas era primordialmente una cuestión de lucha en contra del terrorismo, blanqueado de capitales y otros crímenes financieros. Recientemente, sin embargo, aunque vienen siendo tiempos difíciles para los presupuestos nacionales, los gobiernos de los países avanzados han intensificado sus esfuerzos por combatir la evasión de impuestos corporativos/sobre las sociedades. Esto explica la batalla que se desarrolla actualmente en Europa, dónde países como Francia o Alemania están ya cansados de ver a peces gordos del sector digital como Google, Apple, Facebook o Amazon zafándose de sus obligaciones fiscales por medio del desvío de ingresos a Irlanda o Luxemburgo.

Pero el impacto de la fuga de capitales es mucho más devastador en los países en vías de desarrollo, especialmente en el caso de África. Las recaudaciones tributarias son de por sí bajas en África, nos encontramos con un promedio del 17 porciento del PIB, siendo del 35 porciento en los países ricos. Las autoridades tributarias no cuentan con los recursos adecuados para luchar contra las, cada vez más, sofisticadas y agresivas estrategias de las multinacionales para evadir impuestos, por no mencionar la dificultad añadida que supone la corrupción, cuando las instancias decisorias locales venden su complacencia/complicidad al mejor postor.

Sufrimos un costo económico y humano gigantesco proveniente de los abusos relacionados al manejo del impuesto sobre las sociedades. Lo cual hace que existan cada vez menos fondos para infraestructura, educación, sanidad, nutrición, protección de los derechos de la mujer o programas de protección medioambiental. De hecho las Naciones Unidas declararon que estos flujos financieros ilícitos son una desventaja para la financiación del desarrollo y un obstáculo para cumplimentar los objetivos de un desarrollo sostenible.

En este contexto, la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional (ICRICT) ha instado a las Naciones Unidas a combatir la evasión de impuestos por parte de las multinacionales mediante la estrategia de frenar especialmente aquellos flujos financieros ilícitos.

Esta lucha en contra de los flujos financieros ilícitos involucra el compromiso tanto de los Estados como de toda la comunidad global, en un esfuerzo por mejorar la transparencia global de los sistemas e intercambios financieros y de reforzar las capacidades de las distintas administraciones fiscales nacionales. Esto incluye obligar a las grandes compañías a desvelar los detalles de sus actividades en cada país en el que operan, para poder asegurar que todas las ganancias están siendo correctamente tasadas en el país dónde ocurren esas actividades productivas y comerciales. También significa tener en el punto de mira a aquellos que hagan posible la huida de capitales, especialmente la de aquellos bancos que ayuden a encubrir los recursos financieros que son desviados ilegalmente fuera de África.

Fuente: Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional (ICRICT).http://nuso.org/articulo/donde-los-capitales-se-fugan-el-desarrollo-no-llega  

 

42.17.- CUANDO LAS EMPRESAS SON MÁS PODEROSAS QUE LOS PAÍSES – Cristina Galindo

Los gigantes tecnológicos han transformado el poder corporativo, mientras ganan peso los mercados en ‘la sombra’ y nuevas formas de inversión. Son los datos, y no el petróleo, el recurso más valioso

Tim Cook, de Apple, explica cómo es la nueva sede de la empresa. JOSH EDELSON AFP / GETTY

4 nov 2017.- Imagine una compañía con la influencia de Google, Facebook o Amazon que además tiene garantizado por el Estado el monopolio del comercio con una zona geográfica. También puede cobrar impuestos, firmar acuerdos comerciales, encarcelar a delincuentes y declarar guerras. Estos eran algunos de los poderes y atribuciones de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, fundada en el siglo XV por unos empresarios con el apoyo del Gobierno de los Países Bajos para comerciar con Asia. Fue la primera corporación trasnacional que emitió bonos y acciones en el mercado para financiar su crecimiento, un notorio precedente que siglos después llegó hasta las multinacionales modernas. Los nuevos gigantes empresariales no cuentan con los excepcionales privilegios de la histórica compañía holandesa, pero su valor bursátil e ingresos llegan a superar el PIB de decenas de países.

Hoy la concentración de poder es especialmente evidente en el sector tecnológico. Las cinco grandes —­Apple, Google, Microsoft, Facebook y Amazon— son las más valoradas en Bolsa en el mundo. Su capitalización oscila entre los 500.000 millones de dólares de Facebook y los 850.000 millones de Apple. Con este criterio —un tanto volátil, pero indicador del potencial de una empresa—, si Apple fuera un país, tendría un tamaño similar al de la economía turca, holandesa o suiza. Silicon Valley, además, tiene una presencia considerable en los nuevos negocios: Google acapara el 88% de cuota del mercado de publicidad online. Facebook (incluido Instagram, Messenger y WhatsApp) controla más del 70% de las redes sociales en teléfonos móviles. Amazon tiene el 70% de cuota del mercado de los libros electrónicos y en EE UU absorbe un 50% del dinero gastado en comercio electrónico.

69 de las 100 principales entidades económicas
del mundo son empresas
y solo 31 países

Las compañías de Indias (los británicos y los franceses también tuvieron las suyas durante la época colonial) fueron un reflejo de su tiempo, pero su poder recuerda en ciertos aspectos a las grandes corporaciones actuales. ¿Son los nuevos colonos? La organización no gubernamental Global Justice Now realiza una clasificación en la que compara la cifra de negocio de las principales empresas con los ingresos presupuestarios de los países. Según esta lista, si la cadena norteamericana de grandes almacenes Walmart fuera un Estado, ocuparía el 10º puesto, por detrás de EE UU, China, Alemania, Japón, Francia, Reino Unido, Italia, Brasil y Canadá. En total, 69 de las 100 principales entidades económicas son empresas. Las 25 corporaciones que más facturan superan el PIB de numerosos países.

Comparación de la cifra de negocio de las empresas con los ingresos consignados en los presupuestos de los países. GLOBAL JUSTICE NOW Resultaría ingenuo creer que el sector privado no influye en las decisiones políticas, en la gestación de las leyes y en el día a día de los ciudadanos. ¿Cómo se articula ese poder hoy?

Moisés Naím argumenta en El fin del poder (2013) que las estructuras estáticas que caracterizaban a las grandes empresas hace unas décadas, como las de las llamadas Siete Hermanas (compañías que dominaron la industria petrolera entre los años cuarenta y setenta), han cambiado. El patrón, que se repetía en la mayoría de los sectores antaño, consistía en “unas pocas compañías que dominaban sus respectivos mercados y eran tan grandes, ricas, potentes y arraigadas que prescindir de ellas era impensable”.

Comparación de la cifra de negocio de las empresas con los ingresos consignados en los presupuestos de los países. GLOBAL JUSTICE NOW

El autor, miembro del Carnegie Endowment for International Peace, un think tank de Washington, afirma que el concepto mismo de poder empresarial es ahora más volátil, más flexible y está más fragmentado. “Se ha creado un ambiente en el que es más fácil para los nuevos —en general, no solo en economía, incluso los que tienen ideas tóxicas— conseguir poder”, afirma Naím. “ExxonMobil, Sony, Carrefour y JPMorgan Chase tienen un poder inmenso y autonomía, pero sus líderes están más limitados ahora”, asegura. Para adaptarse a esta transformación, la humanidad debe “encontrar nuevas formas de gobernarse a sí misma”.

El poder es hoy más competitivo. Se han reducido las barreras de entrada: llegan a la cima nuevas compañías, como Inditex, y desaparecen clásicos como Compaq. “Hay que tener en cuenta el horizonte temporal, porque hace 10 años hablábamos del dominio de Microsoft y ahora ya no”, responde en una entrevista Naím en referencia al poder de Google o Facebook. Rechaza comparar empresas con países: “La capacidad de influir no se mide necesariamente por la facturación de una empresa en relación con el PIB de un país, porque la forma del poder empresarial difiere de la del Estado”. Además, hay nuevos actores cada vez más influyentes, como las nuevas firmas de inversión, los fondos especulativos (­hedge funds) y mercados como los dark pools, donde se negocia la compraventa de acciones al margen de las autoridades supervisoras.

Comparación de la cifra de negocio de las empresas con los ingresos consignados en los presupuestos de los países. GLOBAL JUSTICE NOW

El nuevo poder es más intangible. “Las empresas tienen hoy menos activos fijos y menos empleados, reflejo de una nueva manera de producir más orientada a los servicios y al conocimiento”, expone Jesús María Valdaliso, profesor de Historia e Instituciones Económicas en la Universidad del País Vasco y coautor de Historia Económica de la Empresa(Crítica).

Y además hoy los datos son un activo esencial. Millones de ciudadanos se informan, se relacionan con sus amigos y compran en Internet. Van dejando a su paso un reguero de información que se ha convertido en el “petróleo de la era digital”, según The Economist. Esta información personal permite elaborar perfiles de los usuarios gracias a los algoritmos, que son capaces de aprender en minutos patrones de comportamiento que a un ser humano le llevaría años discernir. “Una de las grandes estrategias de las compañías tecnológicas es el efecto red: cuantos más usuarios, mejor. Porque resulta que la gente utiliza tu servicio, por muy aburrido que sea, si otros también lo usan. ¿Cómo no estar en Facebook si todos tus amigos están?”, opina el periodista Noam Cohem, autor de The Know-It-Alls: The Rise of Silicon Valley as a Political Powerhouse and Social Wrecking Ball (2017) (Sabelotodos. El auge de Silicon Valley como centro político y bola de demolición social). Pocos eligen vivir al margen de las redes sociales.

Las cinco empresas más cotizadas son tecnológicas: Apple, Google, Facebook, Microsoft y Amazon

¿Cuál es el efecto político de ese nuevo oro negro? A través de la Red se puede influir en la opinión pública, como se ve en la investigación en curso en EE UU sobre las interferencias de Rusia en las elecciones que dieron la victoria a Trump hace un año y en las que fueron claves Facebook, Google y Twitter. “Las empresas tecnológicas temen que, tarde o temprano, se intente aprobar una regulación que altere sustancialmente su modelo de negocio”, explica Pankaj Ghemawat, profesor en la New York University y en el IESE Business School. Autor de World 3.0: Global Prosperity and How to Achieve It, (Mundo 3.0: Prosperidad global y cómo conseguirla) pone el acento en la dificultad que supone cuantificar y seguir algo tan inmaterial como la información.

Comparación de la cifra de negocio de las empresas con los ingresos consignados en los presupuestos de los países. GLOBAL JUSTICE NOW

Este trasiego de datos no existía cuando, a finales del siglo XIX, John D. Rockefeller fundó la Standard Oil. “Hay voces que dicen que ya no importan los límites. Yo creo que es algo exagerado, pero ciertamente es significativa la habilidad de algunas empresas para expandirse a todo tipo de negocios”, opina Ghemawat. Amazon no es solo una de las empresas que más han crecido en los últimos años, también es de las que más se han diversificado: líder en comercio electrónico, una de las mayores plataformas logísticas y de marketing y proveedor de sistemas de almacenaje en la nube (entre sus clientes, la CIA). Además, produce películas y series, ha comprado una cadena de supermercados y acaba de lanzar su propia línea de ropa. ¿Se está haciendo Amazon demasiado grande?

Las grandes corporaciones modernas emergieron a final del siglo XIX como resultado de la producción y la distribución en masa, según teorizó Alfred D. Chandler, profesor de la Harvard Business School, que a partir de los años setenta fue pionero en el estudio de la historia de las empresas. Para Chandler, los managers habían sido los verdaderos héroes de la era industrial, porque habían organizado la actividad económica, ensamblando las partes del negocio para crear grandes compañías como General Motors. El académico defendió esta idea en uno de sus libros, La mano visible (1977), titulado así en oposición a la “mano invisible”, la metáfora creada por el economista Adam Smith en el siglo XVIII para expresar la supuesta capacidad autorreguladora del mercado libre.

Koh Dong-jin, presidente de Samsung Electronic durante la presentación del Galaxy S8. KIM HONG-JI REUTERS

Un ejemplo extremo de gran corporación son los chaebol, conglomerados familiares impulsados por Corea del Sur para reactivar el crecimiento tras la guerra (1950-1953). El mayor de ellos es Samsung, del que depende el 20% del PIB del país asiático. Pero en los últimos años Seúl ha tomado medidas para reducir el poder de estos gigantes. Una muestra es la reciente condena por corrupción del heredero de Samsung, Lee Jae-yong.

Comparación de la cifra de negocio de las empresas con los ingresos consignados en los presupuestos de los países. GLOBAL JUSTICE NOW

Las Samsung y General Motors de hoy son diferentes. Lejos ha quedado la repetida frase de Charles Wilson en los cincuenta, cuando era secretario de Defensa de EE UU: “Lo que es bueno para nuestro país es bueno para General Motors”. Antes de ocupar ese cargo, Wilson dirigió esa compañía (el actual secretario de Estado, Rex Tillerson, presidía antes ExxonMobil). Pero la globalización ha llevado a las grandes empresas a dispersarse por el mundo. Por ejemplo, del extranjero llega el 65% de las ventas de las empresas que cotizan en la Bolsa española.

Comparación de la cifra de negocio de las empresas con los ingresos consignados en los presupuestos de los países. GLOBAL JUSTICE NOW

Entonces, ¿dónde se localiza el poder en este mundo dislocado? Tres analistas de sistemas complejos del Instituto Federal Suizo de Tecnología de Zúrich han recurrido a las matemáticas para construir un mapa de la estructura del poder económico. Han recabado datos de 43.060 compañías trasnacionales y los han cruzado con su accionariado y facturación. El resultado reveló que 147 firmas controlaban el 40% de la riqueza, casi todas instituciones financieras, como Barclays Bank, JPMorgan Chase y Goldman Sachs.

Comparación de la cifra de negocio de las empresas con los ingresos consignados en los presupuestos de los países. GLOBAL JUSTICE NOW

El estudio fue publicado en PLoS One en 2011. Uno de sus autores, James Glattfelder, explica que trabajan para actualizar los datos: “La previsión es que la distribución del poder se mantenga concentrada en las manos de unos pocos actores altamente interconectados”.

Este estudio es interesante, pero hay que tener en cuenta que las instituciones financieras no siempre controlan el destino de las empresas en las que participan. Casi siempre, simplemente gestionan un dinero que pertenece a inversores particulares. Glattfelder responde que, desde 1980 y en particular desde la crisis de 2008, se ha producido “una enorme concentración de la propiedad de acciones en manos de unos cuantos inversores institucionales”. Esos inversores suelen ser bancos, fondos de pensiones, seguros o sociedades de inversión que invierten grandes cantidades de dinero.

Comparación de la cifra de negocio de las empresas con los ingresos consignados en los presupuestos de los países. GLOBAL JUSTICE NOW

Desde los noventa, algunas firmas son cada vez más influyentes. Una es BlackRock, la mayor gestora de activos del mundo (maneja cinco billones de dólares, casi cinco veces el PIB español). En mayo, accionistas liderados por esta firma se rebelaron contra la dirección de ExxonMobil para forzar a la empresa a informar sobre sus medidas contra el cambio climático.

En un ejemplo más cercano, hace semanas trascendió que la decisión de empresas y bancos catalanes de cambiar sus sedes llegó de Nueva York o Londres. Allí están los grandes gestores de fondos de inversión, de pensiones y compañías de seguros, los accionistas de las entidades o los dueños de parte de su gran deuda. El cambio de sede trataba de contrarrestar la incertidumbre política que amenaza sus objetivos de rentabilidad. En EE UU, los fondos institucionales poseen un 80% del capital del índice Standard & Poor’s 500, y en Europa, el 58% del índice Standard & Poor’s Euro. En España, el 43% del capital está en manos de fondos internacionales, un récord.

También desempeñan un papel importante los hedge funds, o fondos especulativos, que utilizan los mercados de derivados para apostar a futuro la caída de un valor. Uno de los más populares es el fondo de George Soros, conocido por ganar millones tras tumbar la libra en los noventa, aunque también perdió mucho dinero apostando (erróneamente) por una caída de las Bolsas tras la victoria de Trump. En 1998 había unos 3.000 fondos de este tipo, ahora hay más de 10.000.

Y vuelve a surgir el papel clave de la tecnología. Resulta interesante el auge de los robots en el mundo financiero. Se suelen utilizar, por ejemplo, en la gestión de un mecanismo de nombre malvado: los dark pools. Son redes privadas en las que los inversores compran o venden acciones para que no se sepan sus intenciones y evitar cambios de valor de los títulos que les perjudiquen. Un 42% del volumen diario negociado en los mercados se realiza en esos dark pools, según Tabb Group.

Aunque estos mercados en la sombra existen desde hace décadas, se han multiplicado en los últimos años gracias a la inteligencia artificial. El tiempo que se necesita para ejecutar una orden de compraventa se ha acortado de los 20 segundos de hace dos décadas a los 10 microsegundos actuales. Es decir, 40.000 operaciones en un parpadeo. Por eso conviene ampliar el campo de visión. Ya no basta con mirar a los consejos de administración, la raíz del poder va directa al algoritmo.

https://elpais.com/economia/2017/11/03/actualidad/1509714366_037336.html

 

41.17.- LOS MIL MILLONARIOS CRECEN MÁS EN PAÍSES EMERGENTES – Raúl Jaime Maestre

La riqueza de los mil millonarios ha aumentado un 17 por ciento a 6 billones de dólares estadounidenses, en 2016, tras registrar un declive el año anterior. Encabezados por China, la cantidad de mil millonarios de la región superó por primera vez a Estados Unidos.

2 Nov 2017.- Los más ricos de Estados Unidos siguen controlando la mayor parte de la riqueza, con 2,8 billones de dólares estadounidenses. El aumento en la riqueza total de los mil millonarios fue el doble que el incremento del 8,5 por ciento del índice mundial MSCI ACWI.

Nos podemos preguntar: En el planeta, ¿dónde se concentra la mayor cantidad de mil millonarios? y ¿Cómo generan sus fortunas los mil millonarios?

Asia se encumbra como la región de los mil millonarios

La expansión de la economía en Asia ha visto surgir en promedio por cada día un nuevo multimillonario dentro de los países que la componen. A este ritmo, Asia superará a Estados Unidos, como la mayor región que se concentra la riqueza del mundo en un periodo de 4 años, ya que se situarán en 1.550 mil millonarios.

Esto ha pasado por la combinación de la estabilidad geopolítica que se está dando en China, el aumento de los precios de los bienes raíces dentro de China, el gasto que se realiza en infraestructuras, la creciente clase media y los favorables precios de las materias primas. Todo esto ha ayudado a impulsar la riqueza de estos mil millonarios.

Por tanto, 3 cuartas partes de los nuevos mil millonarios del mundo provienen de las regiones de Asia como China e India. El número de mil millonarios de Asia han aumentado en 117 a un total de 637, y los mil millonarios que han hecho su fortuna vieron crecer su caja más rápido que aquellos que se han hechos ricos con los legados de sus familias.

Estados Unidos y Europa se quedan atrás en la carrera de los mil millonarios

A diferencia de la región asiática, en Estados Unidos, la cifra de mil millonarios ha aumentado en 25 hasta alcanzar un total de 563 personas.

La cantidad de personas mil millonarias en Europa se ha mantenido básicamente igual con unas 342 personas, en parte debido a las defunciones y porque las compañías emprendedores encuentran que los países europeos son difíciles para hacer sus negocios, debido a la cultura empresarial conservadora como a las regulaciones tan estrictas que tienen.

Las 500 personas más ricas del plantea suman entre sus fortunas alrededor de 824.000 millones de dólaresestadounidenses en lo que va el 2017, es decir, han aumentado sus fortunas en un 19 por ciento. Su patrimonio neto total se estimo que alcanza unos 5,2 billones de dólares estadounidenses.

Las fortunas de los mil millonarios europeos están relacionadas con las economías de sus países, por lo que Alemania, la mayor economía de Europa, lidera el puesto con 117 mil millonarios, Reino Unido con 55 mil millonarios, Italia con 42 mil millonarios, Francia con 39 mil millonarios y Suiza con 35 mil millonarios.

En Europa, en Francia es el país donde el patrimonio de los mil millonarios más ha aumentado durante el año pasado con un aumento del 15 por ciento, impulsando por las fortunas de unas cuantas familias.

Le siguieron Suiza, con un aumento del 12 por ciento, España con un 10 por ciento, el Reino Unido con un 1 por ciento y Alemania tuvo un ligero aumento de su patrimonio por encima del 0 por cinto.

Han aumentado los mil millonarios en España

El patrimonio total de los mil millonarios españoles ha aumentado un 10 por ciento respecto el año pasado hasta llegar a los 124.700 millones de dólares estadounidenses, alrededor de 105.811 millones de euros.

Estos millones de euros se han repartido durante el año pasado entre 25 mil millonarios en España, frente a los 21 mil millonarios que había durante el año 2015. En el 2015, la fortuna acumulada de los españoles mil millonarios ascendía hasta los 113.200 millones de dólares estadounidenses, es decir, 96.053 millones de euros.

Las grandes fortunas se respaldan en el arte y los deportes

Sus fortunas han aumentado gracias a las redes informales y formales que organizan acuerdos e inversiones, además esto ayuda con otros temas que pueden surgir de sus fortunas como sería la filantropía, las herencias y la acumulación de obras de arte.

En estas últimas décadas, ha surgido una gran cantidad de riquezas al amparo del arte y de los deportes. Como los precios del arte se han disparado desde principios de siglo, más mil millonarios lo han convertido tanto en un símbolos de estatus como en un activo.

Entre los principales coleccionistas de arte del mundo, alrededor de 150 personas eran mil millonarios el año pasado, frente a los 28 que había a principios de la década de los 90.

Más de 140 importantes clubes deportivos de todo el mundo son propiedad de 109 mil millonarios, que en promedio tienen casi 70 años y una riqueza acumulada de 5.000 millones de dólares estadounidenses.

Existen 4 sectores para generar riqueza para los mil millonarios

Los cuatro principales sectores detrás del aumento global de la riqueza de los mil millonarios a través de sus inversiones durante el año pasado han sido los materiales, la tecnología, los servicios financieros y la industria.

La recuperación de las materias primas ha ayudado a aumentas las fortunas en la minería, el acero y la industria del petroleo. El aumento de los precios inmobiliarios en Asia y la fluctuaciones del dólar estadounidense también han ayudado aumenta las fortunas de los mil millonarios.

Durante el 2015 las correcciones de los mercados de las materias primas y los movimientos con el dólar estadounidenses supusieron un lastre para los inversiones de los mil millonarios. Para lo que queda del 2017 y el año 2018 el crecimiento económico, los mercados financieros, materias primas y monetario generaran riqueza a los mil millonarios.

Alrededor de 2,4 billones de dólares estadounidenses de la fortuna de los mil millonarios serán transferidos durante las próximas décadas a medida que estas personas fallezcan, y gran parte del patrimonio de estas personas serán destinadas a causas filantrópicas.

Por tanto, los mil millonarios son segmento objetivo clave, ya que la riqueza de las personas con un patrimonio neto de los mil millonarios aumente más rápido que el promedio de riqueza mundial.

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41.17.-LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA – Amylkar D. Acosta

La energía se rige por dos principios fundamentales de la termodinámica: el primero, el de la conservación de la energía, desarrollado por Clausius y Thomson y el segundo, el de la degradación de la energía, desarrollado por S. Carnot, más conocido como la entropía. Las fuentes de energía se clasifican entre aquellas que son renovables y las que son no renovables. Históricamente la generación, el transporte y el uso de la energía han dependido de los desarrollos de las tecnologías, los cuales a su vez han sido los protagonistas de las cuatro ediciones de la revolución industrial que han jalonado el crecimiento y el desarrollo de la economía global.

 

4 nov 2017.- Como bien lo dijo Joseph A. Schumpeter, “la innovación implica, por virtud de su naturaleza, una gran paso y un gran cambio…y difícilmente se mantiene alguna de las formas de hacer las cosas que fueron óptimas antes”. Y es propio de la tecnología su evolución disruptiva, a saltos. Así se explica que la primera revolución industrial (1784) fue posible gracias a la invención de la máquina a vapor, la segunda (1870) se caracterizó por la generación eléctrica a gran escala, concomitantemente con la invención del motor de combustión interna, la tercera (1969) por la electrónica y las tecnologías de la información y la cuarta, la actual, por los sistemas físicos cibernéticos (Big Data, IoT, Smart Cities y la inteligencia artificial).

Entre las fuentes primarias de energía, así como en la matriz energética han tenido y siguen teniendo una gran preponderancia aquellas de origen fósil (el carbón, el petróleo y el gas, especialmente), superando el 80% de las mismas. Hoy el mundo produce unas 12.000 millones de toneladas equivalentes de petróleo (TEP) de energía, equivalente a 218 millones de barriles de petróleo equivalente (MMBPE), de las cuales el 81% se obtienen del carbón, del petróleo y el gas. No obstante, las megatendencias apuntan hacia una recomposición de la matriz energética, debido a dos factores fundamentales, la reconfiguración del mercado energético (2007)  y el Acuerdo de París contra el Cambio climático (2015).

La teoría del “pico” de Hubbert, también conocida como cenit del petróleo, se tuvo por mucho tiempo como la verdad revelada. Según ella, las reservas de crudo empezarían a declinar con el despuntar del siglo XXI y de paso su escasez mantendría por las nubes su cotización. Lo sintetiza muy bien el experto petrolero Luis Giusti, cuando afirmaba que “a un precio de US $75/barril, el petróleo de esquistos se torna ´muy sucio´, el bitúmen canadiense ´muy viscoso´, el crudo pre – salino de Brasil ´muy profundo´y el Ártico de Rusia ´imposible´”.

Pero, de pronto, irrumpió la tecnología del fracking en los EEUU para explotar yacimientos no convencionales y ello catapultó a la potencia del norte, que llegó a equipararse con Arabia Saudita como gran productor. Y de paso la “revolución de los esquistos”, como se le denomina, arrastró a la baja los precios del petróleo. Si antes se especulaba sobre el momento en que las reservas de crudo empezarían a declinar, ahora abundan los vaticinios sobre el momento en que empezará a decaer la demanda del mismo. Y con la caída de la demanda caerá también el precio del crudo. Según un estudio reciente del FMI, el consumo de petróleo crecerá en los próximos años a un ritmo del 50% del ritmo de crecimiento del PIB global y estima que hacia el año 2040 el precio del petróleo se estabilizará alrededor de los US $ 15 el barril (¡!).

Pese al empeño de los escépticos y de los “mercaderes de la duda”, que es como los denominan Naomi Oreskes y Erik Conway, encabezados por Trump, en negar el cambio climático, cada día el consenso es mayor sobre la necesidad de encararlo a riesgo de abocar al mundo a su autodestrucción. Por fuerza de las circunstancias, la comunidad internacional arribó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio Climático (COP21) en París (2015) al consenso en el sentido que “el mundo debe alcanzar la ´neutralidad´ de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en la segunda mitad de este siglo”. Y para ello es menester impulsar el objetivo 7, de los 17 y 32 metas, de las 169 de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) a alcanzar para el 2030. Se trata de que la energía sea asequible y no contaminante, con lo cual se le abre un espacio enorme al desarrollo de las energías renovables y limpias.

En este sentido nos parece pertinente el llamado que hizo la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL Alicia Bárcena, cuando afirmó en la instalación del XXXVI período de sesiones de la misma que “las inversiones en energías renovables y en otros proyectos medioambientales están en la base de la propuesta de la CEPAL de potenciar el desarrollo de la región con un gran impulso o big push ambiental, para avanzar hacia un patrón de producción, energía y consumo bajos en carbón”.

Como lo dijo Parke Dickey, en 1958, anticipándose a lo acontecimientos, “muchas veces en el pasado pensábamos que nos estábamos quedando sin petróleo, pero realmente nos estábamos quedando sin ideas”. Y lo dijo Bill Gates, “la clave del éxito está en saber detectar hacia dónde va el mundo y llegar allí primero”. En esa carrera están los países, tratando de llegar primero y gracias a la torpeza de Trump China esta sacándole ventaja a EEUU y no sólo a EEUU. Lo dijo claramente la Comisaria de Industria de la Unión Europea Elzbieta Bienkowska: “si China introduce una cuota de 10% de vehículos eléctricos – como acaba de hacer – los fabricantes europeos no pueden invertir únicamente en mejorar los motores de combustión”.

El mensaje es claro y ello explica el giro que viene dando la Unión Europea. En el viejo continente, especialmente, está haciendo furor el motor eléctrico en reemplazo del motor de combustión interna, a tal punto que nos podemos aventurar a afirmar que los días de este último están contados. Holanda ya se impuso la meta de cerrarle el paso a los vehículos con motores de combustión en 2025 y ya el 2.5% de los vehículos nuevos matriculados están dotados de motor eléctrico, Noruega se fijó esa misma meta y el 35% de los carros nuevos son propulsados con motores eléctricos. La canciller alemana Ángela Dorotea Merkel ya le dio un ultimátum a la industria automotriz de su país: a partir del año 2030 saldrán de la circulación los vehículos con motores de combustión.

Y no es para menos, dado que el transporte es el responsable del 25% de las emisiones de GEI relacionadas con el sector energético. Y es de tal gravedad, que si no se hace nada para “neutralizarlas”, como lo manda el Acuerdo de París, pasará de arrojar a la atmósfera 7.7 gigatoneladas de CO2 a alrededor de 15 gigatoneladas en 2050, lo cual sería una barbaridad. Y dado que el sector transporte acapara el 19% de la energía que se consume en el mundo, la sustitución del motor de combustión por el motor eléctrico significará un enorme impulso a la demanda por electricidad hacia los próximos años. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), el 97% del crecimiento de la demanda de electricidad entre el 2013 y el 2030 corresponderá a la actividad del transporte.

De allí la advertencia de la Comisaria, “en la década de los 2000 no creímos en los teléfonos inteligentes y perdimos”, dijo ella. Y trae la Comisaria a colación, como ejemplo de lo que les puede volver a pasar, si no se avispan, lo que ocurrió con la finlandesa Nokia. Por no apostarle a la nueva generación de teléfonos se dejó arrollar por la estadounidense Apple, Huawei china y la surcoreana Samsung. Lo mismo le pasó a la legendaria neoyorkina KODAK que, al desestimar el invento de su ingeniero Steven Sasson y llevada por el temor de destruir su mercado cautivo de sus tradicionales rollos fotográficos, después de 130 años de existencia, se dejó arrastrar a la quiebra por la irrupción de la cámara digital. Estamos, entonces, en medio de una transición energética que no se va a detener y de lo que se trata es de no rezagarse, de no dejarse sorprender. El que no espabila pierde!

Barranquilla, noviembre 4 de 2017

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40.17.-EMPODERANDO A LOS NUEVOS OBRADORES DE MILAGROS DE CHINA – Michael Spence

El Congreso del Partido Comunista revalidó a Xi Jinping y elevó su poder y su figura. Sin embargo, el futuro del país no dependerá solo de él y de sus camaradas políticos. Los tecnócratas que llevarán a cabo las reformas económicas tendrán un papel sumamente relevante.

Como ha revelado el 19 Congreso Nacional del Partido Comunista Chino, gran parte del foco ha estado depositado en quién ocupará las posiciones clave en la administración del presidente Xi Jinping en los próximos cinco años. Pero la futura trayectoria de China depende crucialmente de otro grupo de líderes que han recibido mucha menos atención: los tecnócratas que llevarán a cabo las tareas específicas asociadas con la reforma económica y la transformación de China.

Octubre 2017.- En las últimas cuatro décadas, los tecnócratas de China han pergeñado de manera colectiva una transformación milagrosa. La generación actual, un grupo talentoso de responsables de formular las políticas, dimitirá en marzo de 2018 o alrededor de esa fecha, y le pasará el bastón a una nueva generación. Esa generación -altamente educada, experimentada y, en su mayor parte, exitosa por méritos propios- está preparada para llevar adelante el progreso económico y social de China con gran capacidad y dedicación. El interrogante es si tendrá un campo abierto en el cual correr.

De algo no hay dudas: la próxima generación de tecnócratas enfrentará condiciones muy diferentes de las que confrontaron sus predecesores. China ha llegado a un momento de incertidumbre importante. Más allá de las cuestiones inherentes al proceso de traspaso generacional, ha habido un cambio drástico en el marco de las políticas dominantes de China bajo la administración de Xi.

En el gobierno de Deng Xiaoping -el líder que inició la «reforma y apertura» radical de China en 1978-, el objetivo político singular era la transformación y el crecimiento económico domésticos, que se alcanzarían con un modelo de toma de decisiones colaborativo que incluía un intenso debate interno. Deng explícitamente descartó una agenda internacional más amplia para China -un dictado que los responsables de las políticas en China siguieron durante más de tres décadas.

Desde que asumió el poder en 2012, Xi ha cambiado su marco normativo de varias maneras. Por empezar, abordó la corrupción endémica que venía minando la credibilidad del PCC (y, por extensión, el modelo de gobernancia de China), y para ello lanzó una campaña sin precedentes contra las componendas que alcanzó los niveles más altos del liderazgo del partido.

Muchos esperaban que la campaña anticorrupción de Xi fuera una iniciativa temporaria, destinada a preparar el camino para la implementación de las reformas económicas agresivas anunciadas en la Tercera Sesión Plenaria del 18 Comité Central en 2013. La campaña, por el contrario, se ha convertido esencialmente en una característica permanente de la administración de Xi.

Xi cree que la legitimidad de un gobierno es, principalmente, una función de valores que se brindan de manera consistente, junto con un progreso económico y social, en donde el compromiso estricto con el interés público tiene prioridad sobre la forma de gobernancia. Mientras que pocos observadores occidentales han reconocido plenamente esta perspectiva, los acontecimientos en Occidente en los últimos diez años -la crisis financiera de 2008, la mayor desigualdad de ingresos y riqueza y la profundización de la polarización política- han reforzado esta postura.

En consecuencia, los líderes y ciudadanos chinos están más convencidos que nunca de que el gobierno de un único partido fuerte es un pilar esencial de estabilidad y crecimiento. Creen que el foco en Occidente en la forma de gobernancia, en contraposición a resultados económicos y sociales inclusivos, es errado, porque los sistemas tanto democráticos como autocráticos pueden ser corruptos.

Es más, la agenda económica de China en el gobierno de Xi se ha expandido más allá de su foco limitado en el crecimiento y desarrollo domésticos para incluir un esfuerzo concertado destinado a expandir la influencia china en la economía global, especialmente en el mundo en desarrollo. Esta agenda externa amplia y en expansión genera pedidos de recursos -no se puede ser el inversor externo dominante en África y Asia central sin invertir mucho dinero- a la vez que influye en las elecciones políticas. Por ejemplo, las empresas de propiedad del estado, inclusive los bancos, pueden responder de manera más flexible que las empresas puramente privadas a una mezcla variable de incentivos y retornos de inversión públicos y privados.

Finalmente, en los últimos años, los marcos normativos de China han reflejado cada vez más la tensión inherente entre el imperativo de larga data de garantizar la estabilidad social y política y el objetivo más moderno de la liberalización del mercado. El liderazgo de China sigue estando firmemente comprometido con proteger los intereses del Partido que, a su entender, coinciden con los de la sociedad. Por ese motivo, el PCC sigue concentrándose en mantener el orden e instilar valores en todos los aspectos de la vida china, manteniendo una presencia activa no sólo en los debates sobre las políticas sino también en las actividades y asuntos sociales del sector privado.

Al mismo tiempo, el gobierno intenta asignarles a los mercados un papel más decisivo en la economía, impulsar el poder de la actividad empresarial y la innovación, y responder de manera más efectiva a las necesidades y deseos de una clase media joven, educada y en franco crecimiento. Y con buenos motivos: estos son los motores internos que le han permitido a China alcanzar un crecimiento anual del PIB de 6-7% en medio de un giro estructural difícil y una transición a ingresos medios, llevada a cabo en una economía global relativamente débil.

Es difícil decir con certeza si estos dos objetivos se contraponen de manera directa. Pero existe un motivo de preocupación. El tipo de competencia dinámica que conduce a la innovación, después de todo, dista mucho de un proceso guiado de manera centralizada, aunque las elecciones del sector público en áreas como la investigación básica sí tienen un impacto sustancial.

Es más, tanto en la formulación de políticas públicas como en el mundo académico, es indispensable un debate activo para diferenciar las ideas buenas de las malas. Sin embargo, si bien el sistema chino ha demostrado su capacidad para un debate de políticas internas de alto nivel entre participantes altamente entrenados y experimentados cuya lealtad no está en duda, y que luego actúan de manera rápida y decisiva, los líderes de China siguen sospechando del debate público y de los comentarios sin restricciones. Pero muchas decisiones complejas en materia de políticas -por ejemplo, sobre la reforma y apertura del sector financiero- se verían beneficiadas con el proceso de depuración que permite una mayor apertura.

En los próximos cinco años, el éxito de China dependerá en gran medida de cómo se maneje la agenda compleja del gobierno, y las tensiones que esto conlleva. Para alcanzar sus objetivos, los líderes de China tendrán que encontrar un delicado equilibrio entre un Partido fuerte, disciplinado y ubicuo, que fija estándares y protege los intereses de la población, y mercados innovadores, empoderados y potentes, que impulsan la economía hacia el futuro.

Fuente: Project Syndicate http://nuso.org/articulo/empoderando-los-nuevos-obradores-de-milagros-de-china/

 

39.17.-LOS NACIONALISMOS QUE ENVENENARON EUROPA – Guillermo Altares

La inclusión de todos los ciudadanos en un mismo Estado ha logrado solucionar problemas que parecían imposibles

El tranvía que une Estrasburgo y Khel en el momento de cruzar la frontera.  PATRICK HERTZOG AFP

Toda la historia de Europa discurre en un sentido: la construcción de Estados donde los derechos sean políticos y, por lo tanto, correspondan a todos los ciudadanos, frente a aquellas naciones e las que los derechos dependen de la pertenencia a una idea, etnia, lengua o religión. Y no ha sido fácil llegar hasta aquí. El camino ha superado una larga sucesión de desastres y cataclismos, desde las guerras de religión en los siglos XVI y XVII hasta los conflictos que provocaron cientos de miles de muertos en la antigua Yugoslavia en los años noventa del siglo pasado. La Europa actual tiene muchos problemas, algunos con tantos ecos en el pasado como los efectos de la crisis económica o el resurgir de la ultraderecha, pero la inclusión de todos los ciudadanos en un mismo modelo ha logrado apagar conflictos que parecían imposibles de resolver.

19 oct 2017.-  El mundo de ayer (Acantilado), las memorias del escritor judío vienés Stefan Zweig, se ha convertido en el equivalente literario al Himno a la alegría, de Beethoven, un canto inagotable a la sabiduría de este continente, pero también una advertencia sobre la fragilidad de sus logros. Zweig se suicidó en Brasil en 1942 cuando pensaba que ya no existía ninguna esperanza para Europa y que el triunfo de Hitler era inevitable. Esto es lo que escribe sobre el nacionalismo: “Por mi vida han galopado todos los corceles amarillentos del apocalipsis, la revolución y el hambre, la inflación y el terror, las epidemias y la emigración; he visto nacer y expandirse ante mis propios ojos las grandes ideologías de masas: el fascismo en Italia, el nacionalsocialismo en Alemania, el bolchevismo en Rusia y, sobre todo, la peor de todas las pestes: el nacionalismo, que envenena la flor de nuestra cultura europea”.

La frase de Zweig debe ser aplicada con cautela a la situación actual: no nos encontramos ante un asalto contra la razón y la sociedad similar al que representaron los grandes totalitarismos, no hay en Europa nada parecido a Hitler o Stalin. Pero cuando el escritor sitúa el nacionalismo como el peor de los males, como un veneno, se refiere a la exclusión que representa para todos los que se quedan fuera. Su idealización del Imperio Austrohúngaro se debe a que fue una entidad en la que pudieron vivir bajo una misma ley y unos mismos derechos pueblos, lenguas y religiones totalmente diferentes.

El derrumbe de aquel Imperio provocó el levantamiento de fronteras que siempre dejaban fuera a alguien, porque si se trazan los límites basándose en imaginarios derechos nacionales siempre hay alguien excluido —los húngaros de Rumanía o los rumanos de Hungría, los italianos y los eslovenos de Trieste y así hasta el infinito—. No hay naciones uniformes. El gran escritor austriaco era plenamente consciente de ello y por eso veía con tanto pesimismo la evolución que vivió Europa en los años treinta.

Cuando se independizó, Eslovenia borró a 18.000 ciudadanos porque no habían nacido en esta antigua república yugoslava

Como la de Zweig, la peripecia personal del sociólogo alemán Norbert Elias puede servir para resumir el siglo XX: veterano de la Primera Guerra Mundial, huyó de Alemania por ser judío —su madre no consiguió escapar y fue asesinada en Auschwitz—, vivió en Inglaterra, donde fue deportado a la isla de Man por ser alemán, y luego trabajó en universidades de Alemania y Holanda. Escribió un libro muy influyente, El proceso de civilización (FCE), sobre la cimentación del Estado en Occidente y la protección que, al final, daba el Estado-Leviatán a los individuos. Esta obra sirvió de inspiración a Steven Pinker para escribir Los ángeles que llevamos dentro (Paidós), un ensayo que da una visión profundamente optimista del presente ya que, mantiene, vivimos en el momento menos violento de la historia. Elias explica que Europa en el siglo XV tenía 5.000 unidades políticas independientes, la mayoría baronías; 500 a principios del siglo XVII; 200 en la época de Napoleón, a principios del siglo XIX; y menos de 30 en 1953.

Estos datos representan un resumen perfecto de lo que ha ocurrido en el continente desde que Zweig escribió sus memorias: menos Estados como solución a los conflictos nacionales. La UE nació con el propósito de compartir los recursos —el carbón y el acero—, pero rápidamente cuajó como algo mucho más ambicioso: crear una estructura inclusiva, en la que estén representados los países, las naciones y sus diferencias, pero sobre todo los ciudadanos. La historia de Europa es tan intrincada que no hay otra forma de resolver conflictos milenarios. En su libro L’invention de l’Europe, el demógrafo francés Emmanuel Todd explica que “la civilización europea actual es el producto de una síntesis, lenta y trabajosa” porque “sus pasiones, religiosas o económicas, están inscritas en el espacio”. Darle un nuevo sentido a ese espacio, que sea de todos los ciudadanos sin que importen sus pasiones (porque, no lo olvidemos, el nacionalismo es una pasión, no una realidad), es el gran logro de la UE. Y dar marcha atrás sería un error gigantesco.

Algún político insensato ha hablado de algo así como el “modelo esloveno” para el desafío separatista de Cataluña. Incluso obviando datos que no se deberían obviar —una guerra de 10 días, 70 muertos, el principio de la catástrofe yugoslava, la peor que ha sufrido Europa desde el final de la II Guerra Mundial—, es interesante recordar un fleco de aquella independencia, que refleja lo que ocurre cuando se crean Estados basados en la nación: los llamados “borrados”. Cuando Eslovenia se independizó, un 10% de la población (200.000 de dos millones) era de origen yugoslavo, se había instalado en la República más rica, pero no había nacido allí, aunque estaban integrados. Primero se les obligó a regularizarse (¡en el país en el que llevaban viviendo desde hacía décadas!) y 18.000 de ellos fueron “borrados”, eliminados de los registros como si nunca hubiesen existido. Era una conclusión lógica: en el Estado de los eslovenos, los que no lo son no tiene cabida. En un Estado plurinacional, ese problema no existe. ¿Cuándo se solucionó? Después de que Eslovenia entrase en la UE y Bruselas le obligase a arreglar tan feo asunto.

El fin de semana del referéndum ilegal, visitó España un escritor bosnio llamado Velibor Colic, autor de un libro, lleno de humor, sobre la dificultad de empezar de cero en otro país, Manual de exilio(Periférica). Bosnio de origen croata, desertó durante la guerra, estuvo en un campo de concentración del que se fugó y se exilió en Francia. Aprendió el idioma y acabó convertido en un escritor de éxito. Ahora vive en Estrasburgo, trabaja con inmigrantes (50 nacionalidades conviven en la ciudad) y contemplaba con una mezcla de preocupación e incredulidad lo que ocurría en Cataluña. Colic decía que los referendos nacionalistas los carga el diablo. Y no paraba de bromear con que su siguiente exilio sería el más cómodo y barato, porque un tranvía une Estrasburgo con Khel, en Alemania. Se inauguró el 24 de abril y cruza, por 1,40 euros, una frontera que provocó tres guerras entre 1870 y 1945. Aquel exiliado bosnio no podía entender que alguien quisiese bajarse de ese tranvía que cruza fronteras y deja atrás para siempre una triste historia.

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