34.18.- ELEVA EL TONO: UN BREXIT SIN ACUERDO ES “BASTANTE POSIBLE” – María Tejero

“Brexit significa Brexit”. Lo dijo Theresa May en el verano de 2016. Pero, más de dos años después, nadie sabe qué quiere realmente decir Brexit. Estos dos meses son clave.

Tusk y el negociador europeo para el Brexit, Michel Barnier (EFE)

18 sep 2018.- “Brexit significa Brexit”. Lo dijo Theresa May en el verano de 2016. Pero, más de dos años después, nadie sabe qué quiere realmente decir Brexit. Qué supondrá. Los próximos dos meses son clave para lograr un acuerdo que evite el duro impacto que supondría que Reino Unido abandone la Unión Europea a las bravas. Pero el éxito no está asegurado. “Desafortunadamente, un escenario sin un acuerdo es aún bastante posible”, ha advertido hoy el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Es una llamada de atención, a uno y otro lado del Canal de la Mancha.“Si todos actuamos de manera responsable, podemos evitar una catástrofe”, ha recalcado el exprimer ministro polaco en la carta que ha enviado a los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea para invitarlos a la cumbre informal que se celebra este miércoles y jueves en Salzburgo (Austria). En este encuentro, no se esperan grandes decisiones, pero sí que se marque una fecha: Noviembre. Ese mes se celebrará una cumbre especial del Brexit en la que ratificar un acuerdo que, se espera, se haya cerrado para entonces.

May ha advertido a sus críticos internos, pero también a la UE, que si se apoya su plan de Chequers, la alternativa es un no-acuerdo (REUTERS)

May: “Chequers” o salir sin acuerdo

Desde que Theresa May tomó las riendas de las negociaciones del Brexit, éstas avanzan, pero sin garantía de éxito. May se agarra a la propuesta que puso sobre la mesa a la Unión Europea, su controvertido plan de Chequers, como base para un acuerdo. Según ha dicho May -que debe hacer frente también a la crítica interna liderada por figuras como Boris Johnson- en una entrevista a la BBC, la única alternativa a Chequers sería no llegar a ningún acuerdo.

Una oferta que el negociador comunitario para el Brexit, Michel Barnier, ha rechazado categóricamente. El mayor de los problemas, por extraño que parezca, no es ahora la “factura” del Brexit, sino una frontera: la de Irlanda del Norte con Irlanda. En este punto, la UE se muestra inflexible. “Una frontera dura (a la vieja usanza) no es aceptable”, ha advertido hoy el líder del Partido Popular Europeo (PPE) y candidato a presidir la próxima Comisión Europea, Manfred Weber.

Post-Brexit trade checks must not be on Border – EPP chief

European People’s Party leader says ‘it must be clear that a country leaving is losing advantages’

La frontera de Irlanda, el gran problema

“Sin una solución positiva para la frontera de Irlanda, el PPE no apoyará un acuerdo de salida” de Reino Unido de la UE, ha añadido Weber en una entrevista con The Irish Times. Toda una declaración de intenciones, teniendo en cuenta que el PPE engloba a la mayor parte de los primeros ministros europeos -entre ellos la canciller alemana, Angela Merkel, pero también al irlandés Leo Varadkar- y al mayor grupo de la Eurocámara, que tendrá que dar su visto bueno al acuerdo final.

May, por su parte, trata de hacer malabarismos para encontrar una solución intermedia entre el deseo de los británicos de independizarse de las instituciones comunitarias, la exigencia de los Veintiocho de que la solución propuesta “respete el mercado único”, en palabras de Barnier, la espinosa cuestión de la frontera y la circulación de algunos bienes. Su ambigua “área de libre comercio para bienes” y sus ofrecimientos para mostrar voluntad, pero no obligatoriedad, a la hora de que Reino Unido siga las normas del mercado único no convencen.

La cuestión del Brexit será hoy revisada en Bruselas a 27, en el Consejo de Asuntos Generales, y ya mañana llegará a la mesa de los jefes de Estado y de Gobierno en la cena previa que celebran antes de su cumbre informal en Salzburgo.

https://www.elconfidencial.com/mundo/2018-09-18/bruselas-eleva-el-tono-un-brexit-sin-acuerdo-es-bastante-posible_1617609/

33.18.-EL MITO DEL ESTANCAMIENTO SECULAR – Joseph E. Stiglitz

La más importante reflexión de la crisis: el problema es político, no económico

ANA BUSTELO

Tras la crisis financiera de 2008, algunos economistas sostuvieron que Estados Unidos (y acaso la economía mundial) padecían “estancamiento secular”, una idea que se originó después de la Gran Depresión. Las economías siempre se habían recuperado de sus caídas, pero la Gran Depresión tuvo una duración inédita. Muchos creyeron que la recuperación no hubiera sido posible sin el gasto público de la Segunda Guerra Mundial, y temían que al terminar la guerra la economía volvería a estancarse. Se pensaba que había sucedido algo por lo cual, incluso con tipos de interés bajos o nulos, la economía seguiría paralizada. Felizmente estas aciagas predicciones resultaron erradas, por razones que ahora comprendemos bien.

8 sep 2018 .- A los responsables de manejar la recuperación de la crisis de 2008 (las mismas personas culpables de la infraregulación de la economía en los días previos a la crisis, a quienes inexplicablemente el presidente Barack Obama acudió para que arreglaran lo que habían ayudado a estropear) la idea de estancamiento secular les pareció atractiva, porque explicaba su incapacidad de lograr una recuperación rápida y sostenida. Por eso, mientras la economía languidecía, revivieron la idea, insinuando que ellos no tenían la culpa porque hacían lo que podían.

Los acontecimientos del año pasado mostraron la falsedad de esta idea, que nunca pareció muy verosímil. Una mal diseñada reforma tributaria regresiva y un programa de incremento del gasto con respaldo bipartidista provocaron un súbito aumento del déficit estadounidense de cerca del 3% a casi el 6% del PIB, que impulsó el crecimiento a alrededor del 4% y llevó el desempleo a un nivel mínimo en 18 años. A pesar de sus defectos, estas medidas demuestran que, con apoyo fiscal suficiente, es posible alcanzar el pleno empleo, incluso mientras los tipos de interés suben a niveles significativos.

El Gobierno de Obama cometió un error crucial en 2009 al no aplicar un estímulo fiscal mayor, más prolongado, mejor estructurado y más flexible. Si lo hubiera hecho, la recuperación de la economía habría sido más fuerte y no se hablaría de estancamiento secular. Pero tal como lo aplicó, sólo el 1% superior de la pirámide vio aumentar sus ingresos durante los primeros tres años de la así llamada recuperación.

Algunos advertimos en aquel momento que era probable que la caída fuera profunda y prolongada, y que se necesitaban medidas más enérgicas y diferentes de las que propuso Obama. Sospecho que el principal obstáculo fue la creencia en que la economía sólo había experimentado una ligera desaceleración de la que se recuperaría en poco tiempo. Bastaba llevar los bancos al hospital, atenderlos bien (es decir, no pedir cuentas a los banqueros ni criticarlos, sino subirles el ánimo invitándolos a opinar sobre lo que había que hacer a continuación) y, lo más importante, bañarlos en dinero, y pronto todo estaría bien.

Pero los padecimientos de la economía eran más profundos de lo que sugería este diagnóstico. Las consecuencias de la crisis financiera eran más graves, y una redistribución a gran escala de ingresos y riqueza hacia la cima de la pirámide había debilitado la demanda agregada. La economía estaba pasando del énfasis en las manufacturas a los servicios, y las economías de mercado por sí solas no manejan muy bien esas transiciones.

No bastaba un rescate de bancos a gran escala. Estados Unidos necesitaba una reforma fundamental del sistema financiero. La Ley Dodd-Frank de 2010 ayudó un poco, pero no lo suficiente, a evitar que los bancos hagan cosas perjudiciales; pero no hizo nada para asegurar que cumplan la función que supuestamente tienen: por ejemplo, concentrarse más en dar crédito a las pequeñas y medianas empresas.

Se necesitaba más gasto público, pero también programas más activos de redistribución y predistribución, para hacer frente al debilitamiento del poder de negociación de los trabajadores, la concentración de poder de mercado en grandes corporaciones y los abusos corporativos y financieros. Y unas políticas industriales y laborales activas tal vez hubieran sido útiles para las áreas perjudicadas por las consecuencias de la desindustrialización.

Pero las autoridades no hicieron lo suficiente ni siquiera para impedir que las familias pobres perdieran sus hogares. Las consecuencias políticas de estos fracasos económicos eran predecibles y fueron predichas: era evidente que había riesgo de que las víctimas de semejante desastre recurrieran a un demagogo. Lo impredecible era que Estados Unidos conseguiría uno tan malo como Donald Trump: un misógino racista decidido a destruir el Estado de Derecho dentro y fuera del país y desprestigiar a las instituciones estadounidenses encargadas de evaluar y decir la verdad, incluidos los medios de prensa.

Un estímulo fiscal de la magnitud del de diciembre de 2017 y enero de 2018 (que en ese momento la economía en realidad no necesitaba) hubiera sido mucho más potente diez años antes, cuando el desempleo era tan alto. De modo que la débil recuperación no fue resultado del “estancamiento secular”: el problema fue que el gobierno aplicó políticas inadecuadas.

Se plantea aquí una pregunta fundamental: ¿serán las tasas de crecimiento de los años venideros tan sólidas como en el pasado? Eso dependerá evidentemente del ritmo del cambio tecnológico. La inversión en investigación y desarrollo, sobre todo en investigación básica, es un factor determinante importante, pero obra con gran retraso; los recortes propuestos por el gobierno de Trump no presagian nada bueno.

A esto hay que sumarle una gran incertidumbre. La tasa de crecimiento per cápita ha variado en gran medida en los últimos 50 años, desde un 2% o 3% anual en la(s) década(s) de después de la Segunda Guerra Mundial hasta el 0,7% en la última década. Pero es posible que haya habido demasiado fetichismo en relación con el crecimiento; sobre todo cuando se piensa en los costes medioambientales, y aun más si ese crecimiento no aporta grandes beneficios a la inmensa mayoría de los ciudadanos.

La reflexión sobre la crisis de 2008 tiene muchas enseñanzas que ofrecernos, pero la más importante es que el problema era –y sigue siendo– político, no económico: no hay nada que necesariamente impida una gestión económica que asegure pleno empleo y prosperidad compartida. El estancamiento secular sólo fue una excusa para políticas económicas deficientes. Hasta que no superemos el egoísmo y la miopía que definen nuestra política –especialmente en Estados Unidos con Trump y sus cómplices republicanos–, una economía al servicio de todos, no de unos pocos, seguirá siendo un sueño imposible. Incluso si el PIB aumenta, los ingresos de la mayoría de los ciudadanos estarán estancados.

Joseph E. Stiglitz es el ganador del premio Nobel 2001 en Ciencias Económicas. Su libro más reciente se titula ‘Globalization and its Discontents Revisited: Anti-Globalization in the Era of Trump’ [‘El malestar en la globalización revisitado: la antiglobalización en la era de Trump’].

© Project Syndicate, 2018. www.project-syndicate.org Traducción: Esteban Flamini https://elpais.com/economia/2018/09/07/actualidad/1536330744_483683.html


33.18.-ISLA DEL BÁLTICO EN GUARDIA CONTRA RUSIA – Belén Domínguez  

Suecia dota de destacamentos militares permanentes al territorio insular de Gotland, en medio del mar Báltico. La izquierda socialdemócrata se resiste a convocar un referéndum de entrada en la OTAN, mientras que la derecha hace campaña por la consulta

Liv Widqvist, en el campo de entrenamiento de tiro con fuego real en Gotland (Suecia). FOTO Y VIDEO: BELÉN DOMÍNGUEZ CEBRIÁN

Quien controle Gotland, controlará el Báltico. Este es el mantra que domina la Defensa en Suecia, un país que mantiene una tensa —y desconfiada— relación con Rusia. El país escandinavo no forma parte de la OTAN y sus políticas de seguridad son tan sensibles que han llegado también a la campaña electoral de cara a las elecciones que se celebrarán en el país este domingo.

Visby (Suecia) 8 sep 2018.-  A las ocho de la mañana en punto 32 hombres y mujeres entre 19 y 20 años hacen flexiones, abdominales y forman dos líneas perfectamente simétricas en la base de Tofta, 10 kilómetros al sur de Visby, la capital medieval de la isla de Gotland (58.000 habitantes). Liv Widqvist tiene tan solo 19 años y lleva tres semanas inmersa en el servicio militar obligatorio que recuperó el Gobierno socialista de Stefan Löfven en 2017. “La verdad es que estoy muy feliz. Me sirve para ver mis límites día a día y superarlos. Es increíble ver hasta dónde uno puede llegar”, ilustra mientras sujeta una metralleta con dificultad y algo de torpeza. “Cuando me llegó el aviso de que debía alistarme me quedé un poco en shock. Pero ahora me está encantando”. La sonrisa no le cabe en la cara.

La joven, nacida y criada en Växjö (una localidad de 66.000 habitantes en el sur de Suecia), antes de sumergirse en los estudios de ingeniería de tecnología civil decidió elegir Gotland como destino para formarse militarmente porque el de aquí “es un proyecto nuevo”. El coronel del regimiento de la isla, Mattias Ardin, —todos en este cuartel se cuadran seriamente al cruzarse con él—, añade que la isla es de los destinos más populares para los chavales que a partir de ahora se ven obligados a hacer entre cinco y 12 meses de mili obligatoria. “¿Tienes lo que hay que tener?”, rezan los provocadores pósters de alistamiento que cuelgan de las paredes de los barracones. Suecia busca soldados.

Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, el país escandinavo abrirá una base permanente (el destacamento temporal cerró en 2005) de la Armada en la isla, probablemente una de las más estratégicas de Europa. “Yo diría que militarmente Gotland es como un portaaviones imposible de hundir y destruir”, advierte el coronel mientras pasea entre las obras de construcción que, en sus 10 kilómetros de largo y cinco de ancho, albergará a partir de 2021 a un millar de soldados, talleres de reparación, campos de tiro y una veintena de tanques, entre otras facilidades.

La mañana es calurosa. En medio de un bosque de enormes pinos y granjas ecológicas se encuentran los chicos y chicas de la mili (50% y 50% respectivamente, como no podía ser de otra manera en Suecia). Uniformados de arriba a abajo: casco, gafas, una metralleta que pesa 10 kilos, rodilleras, botas, un kit de primeros auxilios y un macuto con 20 kilos de ropa de abrigo —a pesar del largo y caluroso verano que está viviendo el país este año—, Widqvist y sus compañeros, sudando la gota gorda, se preparan para lo que dicen es de lo que más les divierte: pegar tiros con fuego real.

En 2014, el presidente ruso, Vladímir Putin, anexionó la península ucrania de Crimea, lo que, además de haber sido condenado por toda la comunidad internacional, hizo a los países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) y nórdicos (Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca) ponerse en guardia. “Rusia es el motivo por el que hacemos esto”, dice rotundamente el coronel Ardin, quien tiene ahora la responsabilidad de preparar y concienciar a jóvenes sobre las amenazas extranjeras. Ricardo Lenoir-Grand Pons, analista de Seguridad y Defensa y autor de Claves Geopolíticas, confía en que en los planes de Putin no está invadir ningún país, aunque “un escenario que sí sería posible es la desestabilización a través de acciones encubiertas, habitualmente definido como guerra híbrida”.

La joven Widqvist tampoco ve de momento peligro real de invasión a su país, que considera pacífico. Su coronel, militar curtido en conflictos como los de los Balcanes en los noventa y el de Afganistán tras los atentados contra las Torres Gemelas en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, ilustra: “Ser neutral no quiere decir no estar preparado para lo que pueda pasar”. Y es que Rusia, con el enclave ultramilitarizado de Kaliningrado (entre Lituania y Polonia), se encuentra a unos 275 kilómetros de Gotland, una distancia “insignificante” en términos militares.

En Visby tampoco parece preocupar demasiado el tema de la guerra. Sus calles empedradas están llenas de boutiques de diseño nórdico y no hay ni rastro de simbología militar más allá de lo que en su día fue un búnker. Patricia, una granjera del sur de la isla de mediana edad —el norte es más industrial—, dice estar “harta” de oír hablar de Rusia a todo aquel que visita la isla. “Hace buen tiempo. Disfrute de Gotland. Vaya al jardín botánico, a recorrer las murallas medievales”, sugiere. “Siempre se asocia Gotland con Rusia y la guerra. Y hay mucho más”, relata visiblemente molesta.

Los datos del Gobierno sí revelan una preocupación. El país ha ido en los últimos años aumentando su gasto militar progresivamente: de 4.882 millones de dólares hace diez años a 5.560 millones en 2018, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI). Sin embargo, contextualizando, el Gobierno sólo dedica hoy en día el 1% del PIB a Defensa y Seguridad, según los últimos datos del Banco Mundial correspondientes al año pasado.

Pertenencia a la OTAN

Ni Suecia ni Finlandia (este último comparte 1.300 kilómetros de frontera terrestre con el gigante ruso) forman parte de la Alianza Atlántica, lo que implica que la Defensa es un constante campo de debate político. En Suecia, la derecha tradicional (Moderados, Liberales y Democristianos) aboga en esta campaña por celebrar un referéndum de entrada en la Alianza militar, mientras que los socialdemócratas, verdes y comunistas consideran que no es el momento.

Desde hace años, las encuestas revelan que poco menos del 40% de la población querría un referéndum de entrada en la Alianza Atlántica, algo que el primer ministro Löfven considera insuficiente como para convocarlo. Sin embargo, fuentes militares opinan que el tema de la entrada en la OTAN se tendrá que abordar inevitablemente en algún momento de la próxima legislatura. “Rusia supone una amenaza principalmente porque no actúa de manera directa, y eso exige estar en permanente estado de alerta”, resume Lenoir-Grand Pons.

El coronel Mattias Ardin, en la base militar de Gotland (Suecia), BELÉN DOMÍNGUEZ CEBRIÁN

https://elpais.com/internacional/2018/09/08/actualidad/1536405300_990937.html?rel=mas

32.18.-¿PARA QUIÉN CRECE LA ECONOMÍA? – Paul Krugman

Hoy en día es casi tan importante medir cuánta riqueza se crea como saber cómo se reparte

Jeff Bezos, fundador de Amazon y el hombre más rico del mundo. KYLE JOHNSON NYT                                                                                         

“¿Qué hay en un nombre?”, preguntaba Shakespeare. Pero como yo soy economista, permítanme plantear una pregunta un poco distinta: ¿qué hay en un número?

Mucho, insinúan los senadores Chuck Schumer y Martin Heinrich. Esta semana presentaron una proposición de ley que instruiría a la Oficina de Análisis Económicos, encargada de realizar cálculos del producto interior bruto, que realice cálculos sobre quién se beneficia del crecimiento; por ejemplo, qué parte de ese crecimiento va a parar a la clase media.

Es una idea muy buena. Ahora bien, no soy de esos que piensan que el PIB es una estadística terriblemente imperfecta o inútil. Es una cifra que necesitamos para muchos fines. Pero por sí sola no constituye una medición adecuada del éxito económico. Hay varias razones por la que esto es cierto, pero una de las cuestiones clave es que solo nos dice qué ocurre con la renta media, lo cual no siempre es pertinente para explicar cómo vive la mayoría. Si Jeff Bezos entra en un bar, la riqueza media de los clientes del bar de repente se dispara a varios miles de millones de dólares, pero ninguno de esos bebedores que no sean Bezos se habrá vuelto más rico.

Hubo un tiempo en el que preguntarse quién se beneficia del crecimiento económico no parecía urgente, porque la renta crecía de manera constante prácticamente para todos. Sin embargo, desde la década de 1970, la relación entre el crecimiento total y las rentas individuales parece haberse roto para muchos estadounidenses. Por una parte, los salarios de muchos se han estancado; teniendo en cuenta la inflación, el trabajador varón medio gana menos ahora que en 1979. Por otra parte, algunos han visto cómo su renta crecía con mucha más rapidez que la del conjunto del país. Por consiguiente, los consejeros delegados de las mayores empresas ahora ganan 270 vecesmás que el trabajador medio, frente a las 27 de 1980.

Una desconexión similar entre crecimiento total y experiencia individual parece subyacer tras la falta de entusiasmo de la ciudadanía por la situación actual de la economía y su desdén por la rebaja de impuestos de 2017. Las cifras del PIB han sido buenas en los últimos trimestres, pero gran parte de ese crecimiento ha ido a engordar los beneficios empresariales, mientras que los salarios reales medios no se han movido.

¿Pero cómo encajan datos como este en el relato del crecimiento económico total? Para responder a esta pregunta necesitamos “análisis distributivos nacionales” que realizan un seguimiento de cómo se reparte el crecimiento entre los diferentes segmentos de la población.

Elaborar estos análisis es difícil pero no imposible. De hecho, los economistas Thomas Piketty, Emmanuel Saez y Gabriel Zucman ya han realizado cálculos muy detallados a lo largo del pasado medio siglo. El principal mensaje es que el crecimiento va desproporcionadamente a la cúspide y no se comparte con la mitad inferior de la población, pero hay también algunas sorpresas en otra dirección. Por ejemplo, a la clase media, aunque sigue rezagada, le ha ido mejor de lo que algunas mediciones normales indicaban gracias a los beneficios complementarios.

Pero hay una gran diferencia entre los cálculos efectuados por economistas independientes y los informes periódicos presentados por la Administración pública estadounidense, porque la Administración tiene recursos para efectuar la tarea con más facilidad y porque los ciudadanos (y los políticos) prestan más atención. Por eso el Centro para el Crecimiento Equitativo, un centro de estudios progresista con sede en Washington, ha hecho campaña a favor de algo como el proyecto de ley de Schumer y Heinrich. Entonces, ¿por qué no hacerlo?

Algunos podrían argumentar que crear análisis sobre la distribución es complejo, que requiere conjeturas fundamentadas acerca de cómo utilizar las diferentes fuentes de información. Pero eso es también es válido para el proceso utilizado para crear los análisis nacionales actuales, entre ellos los cálculos del PIB. Las cifras económicas no tienen por qué ser perfectas ni estar por encima de toda crítica para ser extremadamente útiles.

Por eso, en un mundo razonable, algo similar al proyecto Schumer-Heinrich se convertiría en ley en un futuro próximo. En el mundo real, por supuesto, la propuesta no irá a ninguna parte por el momento, porque los republicanos no quieren que nadie sepa lo que los análisis sobre la distribución nacional de la riqueza podrían revelar.

A estas alturas todo el mundo sabe que los conservadores gritan por sistema “¡socialista!” siempre que alguien propone hacer algo que ayude a los miembros menos afortunados de nuestra sociedad, razón por la cual tantos estadounidenses tienen ahora una idea favorable del socialismo. Si garantizar la atención sanitaria es socialismo, bienvenido sea. Pero la derecha no solo protesta indignada ante cualquier intento de limitar la desigualdad; hace lo mismo siempre que alguien intenta hablar de clases económicas, o de medir cómo les va a las diferentes clases.

Mi ejemplo favorito sigue siendo el del exsenador Rick Santorum, que tachaba la expresión “clase media” de “jerga marxista”. Pero eso no era más que una versión particularmente ridícula de un intento general por parte de la derecha de eliminar cualquier debate e investigación sobre a dónde va a parar el dinero de la economía. La posición básica del Partido Republicano es que lo que nosotros no sepamos no podrá perjudicarles a ellos.

Y para ser justos, a los progresistas les gusta la idea de los análisis distributivos porque piensan que un mayor conocimiento en este campo favorecería a su causa. Pero la cuestión es que el conocimiento es objetivamente mejor que la ignorancia. Y en el Estados Unidos contemporáneo, saber quién se beneficia realmente del crecimiento es verdaderamente muy importante. Así que convirtamos la investigación sobre el tema y la difusión de los resultados en parte de la tarea de la administración pública.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía. © The New York Times Company, 2018. Traducción de News Clips.

https://elpais.com/economia/2018/08/31/actualidad/1535712647_745594.html

32.18.-CHINA SOBREVIVE POR AHORA A LA GUERRA COMERCIAL CON EE UU – Carlos Molina

Las exportaciones crecieron un 12% en julio, el primer mes con los aranceles en vigor

La debilidad del yuan frente al dólar impulsa las ventas de las empresas 

La guerra comercial entre China y EE UU, con la imposición de aranceles entre ambos países, no le ha pasado efecto por ahora al gigante asiático. Desde el pasado 1 de julio, EE UU gravó con recargos de 34.000 millones de dólares (29.308 millones de euros) la importación de determinados bienes chinos, entre ellos el acero, el aluminio y bienes ligados a la tecnología, mientras que la respuesta de China se activó tan solo cinco días después y por la misma cuantía hacia productos estadounidenses.

8 ago 2018.- El Ejecutivo chino dio a conocer ayer los datos de la balanza comercial de julio, que eran el primer resultado para evaluar el impacto de la guerra comercial. China registró ese mes un superávit comercial de 28.100 millones de dólares (24.567 millones de euros), con un crecimiento de las exportaciones del 12,2%, por encima del 10% previsto por los analistas, frente a un avance del 27,3% de las importaciones.

Los analistas consideran que la imposición de aranceles está siendo compensada por ahora con la debilidad del yuan frente al dólar, al marcar la divisa china el cuarto mes consecutivo de depreciación. Un yuan depreciado abarata las exportaciones de bienes y las hace más competitivas frente a las de otros países. De hecho, los analistas consultados por Reuter prevén que el impacto negativo de la guerra comercial se notará en los próximos meses. “Creemos que el aumento de las exportaciones se ralentizará en los próximos meses, debido en gran medida al menor crecimiento global que se prevé”, apuntó en un comunicado Julian Evans-Pritchard, economista senior de Capital Economics en China.

Los expertos prevén que el gigante asiático devaluará el yuan para compensar la futura debilidad del comercio

Sin embargo, otros expertos recalcan que la política monetaria puede ser una herramienta que el Banco Popular de China utilice frente a la previsible caída de exportaciones. “La devaluación del yuan, que ayuda al mantenimiento de las ventas al exterior, ha sido largamente sostenido y apoyado desde el Gobierno, aunque no es la herramienta preferida por las autoridades chinas”.

Los datos acumulados entre enero y julio reflejan también un mayor incremento de las importaciones frente a las exportaciones con la consiguiente reducción del superávit comercial. En los siete primeros meses de 2018, las exportaciones crecieron un 5% mientras que las importaciones lo hicieron un 12,9% generando un superávit comercial de 133.700 millones de euros, con una caída del 30,6 % frente al mismo periodo de 2017. Los intercambios comerciales con el primer socio comercial (la Unión Europea) crecieron un 5,9% mientras que el comercio con EE UU también avanzó un 5,2%.

Lo más llamativo de la estadística del comercio exterior de China es que el superávit con EE UU (24.571 millones) es mayor que el superávit global con el resto de países, lo que muestra que tiene una posición de déficit con el resto del mundo excepto con EE UU. La mitad del déficit comercial de EE UU procede de la relación comercial con China y ese es el desfase que inició la guerra comercial. El déficit comercial de EE UU con China no ha parado de crecer desde el año 2001, cuando representaba un volumen de 83.096 millones de dólares (71.078 millones de euros) y alcanzó máximos históricos, cuando superó los 375.000 millones de dólares (324.00 millones de euros). El abultado desfase comercial de EE UU se debe, en gran medida, a la compra masiva de tecnología barata procedentes del gigante asiático. Del medio billón de dólares que compra en bienes a China al año, los dos primeros capítulos (equipos de comunicación, entre ellos teléfonos, y ordenadores) suman un tercio del total.

Y los datos de comercio exterior parece que no lo van a frenar. De hecho, la Administración Trump prevé activar otra tanda de aranceles por valor de 16.000 millones de dólares (13.794 millones de euros) a partir del 23 de agosto y maneja un plan para seguir aplicando tarifas hasta alcanzar los 200.000 millones de dólares. Esa última tanda afectará especialmente a las empresas de semiconductores, pese a que una parte sustancial de los bienes que utiliza proceden de EE UU, Taiwan o Corea del Sur. “Nos hemos sentado con la Administración y le hemos planteado los escenarios más complejos para explicarles que la imposición de aranceles a la industria de los semiconductores hará mucho daño a la industria estadounidense y no a China. De hecho no servirá para cambiar o eliminar las malas prácticas de China en materia comercial”, recalcó John Neuffer, consejero delegado de la Asociación Industrial de Semiconductores de EE UU. China responderá también con una medida por la misma cuantía.

https://cincodias.elpais.com/cincodias/2018/08/08/companias/1533736387_411958.html?rel=str_articulo#1535417565250

 

30.18.-NO EXAGEREMOS LOS COSTES DE UNA GUERRA COMERCIAL – Paul Krugman

El que la economía global se base en los productos intermedios no implica que las crisis sean peores

La Iniciativa de los Mercados Globales (IGM, en sus siglas en inglés) es un foro que plantea cuestiones sobre política a un grupo representativo de economistas. El objetivo es proporcionar una instantánea del consenso profesional sobre diversos temas, lo cual es importante porque los grupos de presión —principalmente de la derecha— unidos al “equilibrio” de los medios de comunicación transmiten a menudo la impresión de que existe división donde realmente no la hay. Por ejemplo, básicamente ningún experto cree que las rebajas de impuestos se paguen solas, aunque haya por ahí algunos como Stephen Moore a los que les pagan por insistir en que sí la hay.

18 ago 2018.- Por eso, el mes pasado, IGM sopesó el asunto de las cadenas de suministro y la guerra comercial, el tema de que, a diferencia de otros conflictos anteriores, la actual guerra comercial tiene lugar en un mundo en el que buena parte de las mercancías exportadas e importadas no son bienes de consumo sino materiales intermedios, utilizados en la producción. Los participantes coincidieron de manera prácticamente unánime en que la preponderancia de las cadenas de suministros globales aumenta el coste de la guerra comercial. ¿Pero tiene razón el consenso?

Pues bien, aunque condeno como el que más la estupidez y la corrupción que sostienen la política comercial de Trump, soy un poco escéptico respecto a la preocupación por las cadenas de suministro. O quizá la mejor manera de decir esto sea que hay tres explicaciones posibles acerca de cómo podrían aumentar los costes de la guerra comercial, y aunque dos de ellas son correctas, sospecho que muchos economistas están tragándose la tercera, que no lo es.

¿Qué diferencia supone un sistema comercial basado en las cadenas de suministro? Una cosa que sí hace es crear la posibilidad de que el proteccionismo se convierta en mercantilismo malo, que hasta en sus primeras consecuencias destruya de hecho más puestos de trabajo en el propio país de los que crea, porque establece una desventaja competitiva para los productores nacionales finales. Dado que los aranceles de Trump gravan fuertemente las mercancías intermedias, ese argumento parece acertado.

Otra cosa que ha hecho el auge de las cadenas de suministro globales es aumentar tanto el comercio total como los beneficios generados por dicho comercio. En consecuencia, ahora la guerra comercial puede generar más pérdidas que hace una generación.

Pero lo que yo creo que muchos economistas tienen en mente es más que eso. La teoría comercial convencional nos dice que los costes de un arancel –la reducción de la renta real– pueden calcularse aproximadamente del siguiente modo: pérdida de renta real = 0,5 x tasa arancelaria x reducción de las importaciones.

Esta fórmula implica que incluso una gran guerra comercial provocaría efectos moderados. Supongamos que el arancel mundial subiese al 40% y el comercio mundial se redujese en un 15% del PIB mundial, una caída del 50%. Aun así, la renta real mundial solo disminuiría un 3%.

Ahora bien, lo que yo creo que muchos economistas insinúan es que este tipo de análisis infravalora las pérdidas ocasionadas cuando buena parte de dicho comercio corresponde a mercancías intermedias. Pero estoy bastante seguro de que se equivocan, al menos a medio y largo plazo.

Permítanme esbozar aquí un modelo. Imaginen dos países, Nacional y Extranjero (se notan mis viejas raíces de profesor de teoría comercial), que producen una mercancía final usando una gran cantidad de mercancías intermedias —que podemos representar como un continuo al estilo Dornbush, Fischer y Samuelson (1977)— que, a su vez, se fabrican empleando un único factor de producción, la mano de obra. Al organizar las cosas de este modo estoy eliminando las cuestiones distributivas para centrarme en la eficiencia.

Supongamos también por razones de sencillez que los insumos intermedios se usan en proporciones fijas. Sin embargo, en algún subconjunto de mercancías intermedias cada país puede optar entre emplear producción nacional o importaciones; las demás no son comerciables.

Podemos clasificar las mercancías según el orden de la relación entre productividad de Nacional y productividad Extranjera en su producción. Llamemos a esta ratio A(z) para cualquier mercancía z. Y hagamos otra simplificación y supongamos que los países son simétricos, de modo que la situación subyacente parezca la misma si invertimos la identidad de los países. En ese caso los salarios serán los mismos y, en condiciones de libre comercio, Nacional producirá (y Extranjero importará) todas las mercancías para las que A(z)>1; Extranjero producirá y Nacional importará todas las mercancías para las que A(z)<1.

Introduzcamos ahora una guerra comercial que lleva a ambos países a imponer un arancel t. ¿Qué sucede? La respuesta es que cada país empieza a producir algunas de las mercancías intermedias que antes importaba. Nacional empieza a ser autosuficiente en mercancías para las que 1 > A(z) > 1/(1+t), Extranjero empieza a ser autosuficiente en las mercancías para las que 1+t > A(z) > 1. En ambos casos la eficiencia disminuye, porque hace falta más mano de obra para producir estas mercancías del que antes se necesitaba para exportar cosas e importar a cambio las mercancías.

¿Qué nos dice esto de la renta real? La pérdida que Nacional experimenta debido a la mercancía marginal que ya no importa es el exceso de recursos requerido para la producción interna frente al exigido por las importaciones, es decir, la tasa arancelaria. El coste de todas las mercancías inframarginales es inferior, hasta llegar a cero en la última mercancía que habría importado en condiciones de libre comercio. Esto mismo es válido para Extranjero.

Pero esto se parece mucho a la lógica de los cálculos habituales sobre el coste de la protección: el coste medio de una importación perdida es aproximadamente la mitad de la tasa arancelaria. De modo que un análisis de los costes de una guerra comercial en un mundo basado en cadenas de suministros no se diferencia en nada de un análisis de una guerra comercial convencional.

¿A qué se debe entonces la percepción de que los costes de la guerra comercial tienen que ser mayores en el mundo actual? Creo que procede de la combinación de dos cosas. En primer lugar, imaginar una interrupción literal de las importaciones en lugar de un mero aumento de su precio; y en segundo lugar, imaginar un corto plazo en el que es imposible desarrollar producción interna para reemplazar insumos esenciales.

Una combinación parecida ha ocurrido ya en el pasado, principalmente en las economías excomunistas tras la caída de la Unión Soviética. Pero no parece que sea ahí donde nos dirigimos en este momento.

Dicho esto, una guerra comercial en un mundo basado en cadenas de suministro causaría mucho trastorno, porque con el tiempo conduciría a una gran restructuración de la industria. Esto crearía muchos perdedores, así como algunos ganadores, quizá más de los que habría producido una guerra comercial en el pasado. Pero no creo que se sostenga la idea de que la pérdida total de renta real sería mayor de lo que da a entender el análisis convencional. Las medidas políticas de Trump son destructivas, basadas en la ignorancia, pero no deberíamos sobrevalorar su coste.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía. © The New York Times Company, 2018.
Traducción de News Clips.

https://elpais.com/economia/2018/08/17/actualidad/1534510737_313963.html

29.18.-BERLÍN PLANEA FIJAR LIMITES A LA VENTA DE FIRMAS ESTRATÉGICAS – Reuters

Alemania quiere tener autoridad para investigar si un inversor de fuera de la UE compra al menos 15% de ciertas firmas de defensa o seguridad

La canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro chino, Li Keqiang, el pasado julio. Foto: FABRIZIO BENSCH REUTERS

Alemania se está planteando introducir controles más estrictos para las inversiones extranjeras, en un momento de creciente preocupación por las adquisiciones chinas de firmas tecnológicas estratégicamente importantes. 

Berlín 7 ago 2018.- Berlín quiere tener autoridad para investigar si un inversor de fuera de la Unión Europea compra al menos 15% de ciertas firmas de tecnología alemana relacionadas con la defensa o con la seguridad, ha asegurado este martes una fuente del Ministerio de Economía germano.

Alemania endureció los controles a las inversiones extranjeras el año pasado tras una serie de importantes adquisiciones por parte de compañías chinas, para permitir al Gobierno intervenir si un comprador acumulaba una participación accionarial del 25%. Además, el Gobierno alemán señaló la semana pasada que estaba dispuesto a utilizar una nueva facultad para vetar adquisiciones extranjeras de empresas alemanas, en el caso de una oferta china por el fabricante de herramientas Leifeld.

Veto alemán

Esto se produjo después de que el accionista mayoritario de Leifeld, Georg Koffler, dijera que la china Yantai Taihai había abandonado su intento de comprar la compañía ante la expectativa de un veto por parte del Gobierno alemán.

Las fuentes gubernamentales evitaron mencionar sobre qué compañías se establecería esta protección, pero dijo que los sectores sensibles incluían operadores de infraestructura crítica como computación en la nube, proveedores de agua potable y sistemas de eliminación de aguas residuales, sistemas de suministro de efectivo, sistemas de información hospitalaria, sistemas de tráfico aéreo y transporte público local.

“Hasta ahora sólo hemos podido realizar comprobaciones cuando se adquiría al menos el 25% de las acciones de una compañía. Ahora queremos reducir este umbral para poder revisar más adquisiciones en sectores económicos sensibles”, aseguró el diario alemán Die Welt citando al ministro de Economía alemán, Peter Altmaier.

https://elpais.com/economia/2018/08/07/actualidad/1533663705_238347.html

29.18.-APUNTES DESDE UNA REPÚBLICA MANTEQUILLERA – Paul Krugman

Dinamarca muestra que la globalización puede ser igualadora, tanto en lo social como en lo económico

Ciclistas en una calle de Copenhague. JULIA DAVILA-LAMPE GETTY IMAGES

Sigo de vacaciones, y me encuentro en Dinamarca. Me apena decirlo, pero soy tan terriblemente friki que en lugar de pensar en Shakespeare, mis pensamientos se han dirigido a… la economía. Y es que la historia de Dinamarca, diría yo, es de considerable interés para todos nosotros.

11 ago 2018.-Dejemos claro que no soy en absoluto experto en la economía danesa. Solo sé lo que he leído y lo que puedo extraer de bases de datos de fácil acceso. De modo que se trata solo de usar Dinamarca como un espejo en el que pueda mirarse el resto del mundo. Pero es un espejo interesante. Hay, en concreto, dos lecciones que pienso que este país puede enseñarnos: un esperanzador relato de la globalización, y otro también esperanzador acerca de las posibilidades de crear una sociedad decente.

Vale que, como dicen en La vida de Brian, es una metáfora, que no hay que tomarse literalmente: la bendición se extiende a todos los fabricantes de productos lácteos. Y desde luego ha funcionado en el caso de Dinamarca. Durante la creación de la primera economía global, la que posibilitaron los ferrocarriles, los barcos de vapor y los telégrafos, el mundo pareció bifurcarse entre las naciones industriales y los productores de materias primas agrícolas que les proporcionaban alimentos. Y los países agrícolas, aunque al principio se enriqueciesen —Argentina, por ejemplo— aparentemente acabaron quedándose con la peor parte del trato, convirtiéndose en repúblicas bananeras, política y económicamente paralizadas por esta función.

Pero Dinamarca no se convirtió en una república bananera, sino mantequillera. Los barcos de vapor y las máquinas que separaban automáticamente la nata permitieron a Dinamarca convertirse en un enorme exportador de mantequilla (y carne de cerdo) a Reino Unido, lo que a su vez desembocó en una impresionante prosperidad justo antes de la Primera Guerra Mundial. Un aspecto interesante de este auge exportador es que, en cierto sentido, era una producción con valor añadido, como las exportaciones de las economías en desarrollo actuales que dependen de insumos importados, excepto que en el caso de Dinamarca fueron las importaciones de alimentos para animales desde Norteamérica las que ayudaron a proporcionar una ventaja crucial.

Lo bueno es que esta orientación agrícola no fue un callejón sin salida. Por el contrario, sentó las bases para unos excelentes resultados a largo plazo. Y en el caso de Dinamarca, la globalización parece haber sido igualadora, tanto en el aspecto político como en el económico: en lugar de fomentar el dominio de multinacionales extranjeras o de terratenientes autóctonos, condujo a un predominio de las cooperativas rurales.

¿Por qué ha sido tan feliz la historia danesa? Quizá los daneses hayan tenido suerte con el producto en el que resultaron tener una ventaja comparativa. Además, al igual que los países asiáticos que lideraron la primera oleada de crecimiento de los países en desarrollo, llegaron a la globalización con una población bien formada. Y quizá tuvieran también la suerte del comportamiento ilustrado de sus élites. En cualquier caso, no estoy proponiendo la lección universal de que la globalización es maravillosa para todos, sino todo lo contrario. La cuestión es que los resultados dependen de los detalles: un país puede producir productos agrícolas, ser “dependiente” de acuerdo con la mayoría de las definiciones, y sin embargo utilizarlo como base para una elevación permanente al primer mundo.

Y en el mundo de hoy, Dinamarca se las apaña para estar muy abierta al comercio mundial y al mismo tiempo disfrutar de niveles de desigualdad muy bajos antes y después de la redistribución. La globalización no tiene por qué estar en conflicto con la justicia social. Y hablando de eso… en EE UU unos cuantos de la derecha, y otros que se declaran centristas, parecen totalmente desconcertados por el ascenso de políticos que se proclaman socialistas. Pero el ascenso era predecible y se predijo.

Esto es lo que ha ocurrido: la derecha lleva décadas intentando censurar cualquier intento de limar algunas de las asperezas del capitalismo, ya sea mediante garantías sanitarias, ayudas económicas, o cualquier otra cosa, al grito de “socialismo”. Era de esperar que, antes o después, los ciudadanos considerasen que si cualquier intento de reducir la dureza de nuestro sistema es socialismo, pues entonces ellos son socialistas.

Lo cierto es que hay pocas personas en EE UU que quieran que el Estado se apodere de los medios de producción. Lo que quieren es socialdemocracia: el tipo de garantías de atención sanitaria, protección contra la pobreza, etcétera, que casi todos los demás países avanzados proporcionan. Podría decirse que Dinamarca, donde la recaudación fiscal asciende al 46% del PIB, frente al 26% de Estados Unidos, es el país más socialdemócrata del mundo. Según la teoría conservadora, la combinación de unos impuestos elevados y las ayudas a gorrones debe sin duda eliminar los incentivos para crear empleos y por supuesto para aceptarlos. De modo que Dinamarca tiene que sufrir por fuerza un desempleo masivo, ¿no?

No. Los adultos daneses tienen más probabilidades de estar empleados que sus homólogos estadounidenses. Trabajan menos horas, aunque eso bien puede ser una opción para mejorar el bienestar. Pero lo que Dinamarca demuestra es que se puede tener un Estado del bienestar mucho más generoso que el de EE UU y aun así disfrutar de una economía muy próspera.

Aunque los resultados de Dinamarca a largo plazo han sido muy buenos, no le ha ido tan bien desde la crisis de 2008, con una caída sustancial del PIB per capita, de la que luego ha necesitado mucho tiempo para recuperarse. En concreto, Dinamarca se ha quedado muy por detrás de Suecia. Copenhague no está en el euro, pero a diferencia de Suecia, su moneda está vinculada al euro. De modo que ha compartido los problemas de la eurozona. Dejando a un lado la cuestión general de los regímenes de tipos de cambio, esto es un recordatorio de que la microeconomía es distinta de la macroeconomía. Se pueden hacer grandes cosas en el frente microeconómico y aun así cargarse la política monetaria.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía. https://elpais.com/economia/2018/08/10/actualidad/1533906451_356622.html 

28.18.-BRUSELAS PROHÍBE A LAS EMPRESAS EUROPEAS SECUNDAR EL BOICOT A IRÁN DE TRUMP – Álvaro Sánchez

La Comisión Europea amenaza con multar a las compañías que desobedezcan

Un hombre camina junto a un mural antiamericano en Teherán. REUTERS

Dos legalidades frente a frente con Irán como epicentro del conflicto. Tras romper unilateralmente el pacto nuclear, forjado para frenar el acceso de Teherán a la bomba atómica, Estados Unidos aprieta el nudo de la soga al reanudar su política de sanciones contra las empresas que inviertan en Irán, sean del país que sean. La Unión Europea, firme partidaria de la continuidad del acuerdo para salvar la frágil paz nuclear, no se queda de brazos cruzados ante el envite estadounidense: este martes activa un mecanismo que prohíbe la salida de compañías europeas del país persa.

Bruselas7 AGO 2018.- Enterrada —por ahora— el hacha de guerra comercial, Estados Unidos y Europa ensayan el acción-reacción que ya representaron en la disputa arancelaria, con la primera, igual que entonces, a la ofensiva, pero ahora con Irán como nuevo decorado de la función donde dirimir hostilidades. Desde que el reloj superó la medianoche en EE UU —seis de la mañana en España—, el terreno de juego es menos seguro para algunas de las mayores multinacionales del continente. A esa hora, Washington ha reactivado las sanciones contra Irán que aparcó en 2015, y la UE ha desenfundado el llamado Estatuto de Bloqueo, un arma nunca utilizada por completo, concebida inicialmente para eludir las sanciones contra Cuba —finalmente resueltas mediante diálogo—, y ahora erigida en barrera para evitar la desbandada de empresas europeas de Irán ante la amenaza de represalias estadounidenses.

La colisión entre ambas potencias deja entre la espada y la pared a numerosas firmas presentes en el país —entre ellas también pymes—. El Estatuto de Bloqueo les prohíbe cumplir con las sanciones de EE UU, y otorga poderes a los Estados miembros para multarles si abandonan Irán bajo el argumento del peligro de ser castigadas por Washington. “Los Estados deben adoptar sanciones proporcionadas y disuasorias contra las empresas que no lo respeten”, instaban el lunes fuentes comunitarias.

El dilema que planea sobre muchos despachos es de difícil resolución. Si las compañías ceden a la amenaza de Donald Trump, los países europeos pueden multarles. Si continúan como si nada hubiera pasado, es el presidente de EE UU el que puede apretar el gatillo. En este caso, el mecanismo desplegado por Bruselas les ofrece un cierto blindaje: les permite reclamar indemnizaciones por daños y perjuicios, y anula en la UE cualquier decisión judicial que las condene por mantener sus negocios con Irán. Una protección muy limitada para empresas que en muchos casos también cotizan en EE UU.

Fuentes europeas admiten, de hecho, que el escudo legal no garantiza una protección completa a las firmas continentales, entre las que se encuentran gigantes como la petrolera francesa Total, la aerolínea British Airways, la compañía alemana Siemens o la cadena hotelera española Meliá. “Cada empresa tiene derecho a tomar la decisión que considere oportuno. Es cierto que si continúan en Irán se exponen a sanciones de EE UU y que el Estatuto de Bloqueo les ofrece cierta protección, pero no total. No es la panacea”, reconocen.

El objetivo comunitario no es promover los intercambios comerciales, sino defender los derechos de las firmas europeas allí presentes. “No se pretende obligar a nadie a invertir en Irán, pero se trata de que las empresas se sientan libres y no se vean coartadas por unas normas que consideramos ilegales”. También convencer a Irán de que evite la tentación de abandonar el pacto para regresar a la carrera nuclear.

La posibilidad de que alguna sociedad quede puntualmente exenta de la norma y se le permita salir de Irán sin penalización está sobre la mesa, pero la Comisión Europea estudiará caso por caso las peticiones de este tipo, y no dará facilidades. El asunto iraní genera inquietud en el edificio Berlaymont sede de la Comisión Europea, hasta el punto de que algunos de sus altos cargos han retrasado sus vacaciones este verano para dejar lista la respuesta europea a la crisis.

https://elpais.com/internacional/2018/08/06/actualidad/1533566927_482636.html

27.18.-LA MITAD DE LOS BRITÁNICOS APOYARÍA UN SEGUNDO REFERÉNDUM DEL BREXIT – Pablo Guimón

Una encuesta revela que uno de cada dos ciudadanos querría pronunciarse de nuevo en las urnas al conocerse los términos de la ruptura con el bloque

Manifestación por la permanencia de Reino Unido en la UE en Londres en 2016. DAN KITWOOD GETTY

El caos político en que se encuentra sumido Reino Unido ha puesto sobre la mesa una posibilidad que, hasta hace no mucho, era poco menos que un tabú: la idea de celebrar un segundo referéndum sobre el Brexit, una vez se conozcan los términos de la ruptura con el bloque. La mitad de los británicos, según una encuesta de Sky News, apoyaría que la ciudadanía vuelva a pronunciarse en las urnas, esta vez sobre una triple opción: abandonar la UE bajo los términos que eventualmente logre firmar May con Bruselas, marcharse del bloque sin acuerdo alguno, o continuar siendo miembro del club. Solo un 40% se opondría a una nueva consulta, y el restante 10% no sabe, no contesta.

30 jul 2018.-  A ocho meses de que el país quede automáticamente fuera de la UE, esas son las tres opciones que quedan sobre la mesa. Un Brexit suave —si es que la primera ministra consigue sacarlo adelante en Bruselas— que vería a Reino Unido sujeto a buena parte de la regulación europea son participar en su formulación. Un portazo, que implicaría caer bajo la regulación de la Organización Mundial del Comercio, con el consiguiente caos regulatorio a corto plazo. O, por último, agachar la cabeza y pedir a la UE que les permita volver en las mismas condiciones que disfrutan en la actualidad.

La primera opción ha provocado ya que dos de los principales portaestandartes del euroescepticismo abandonaran el barco: el ministro de Exteriores, Boris Johnson, y el titular del Brexit, David Davis, optaron por dimitir poco después de que el Gobierno exhibiera el consenso en torno al plan de May de perseguir una zona de libre comercio de bienes con la UE. “El sueño del Brexit se muere”, escribió Johnson en su carta de dimisión, sin ofrecer alternativa alguna a un electorado al que engatusó con su populismo maximalista. Tampoco en Bruselas se ha recibido con entusiasmo la propuesta de la primera ministra conservadora: Michel Barnier, jefe negociador europeo, advirtió la semana pasada de que el bloque no aceptará la relación comercial que quiere el Ejecutivo británico, que contempla delegar la aplicación de la política aduanera de la UE a Londres.

La opción de cortar por lo sano sigue siendo defendida por los más radicales eurófobos, desde posiciones, eso sí, alejadas del poder político directo que les harían responsables de un caos contra el que el mundo empresarial advierte ya sin tapujos. Las guerras comerciales en las que se ha envuelto Estados Unidos, y el desconcertante panorama que se desprende de la caótica visita reciente de Donald Trump a Reino Unido, arrojan poderosas incógnitas sobre la posibilidad, vendida por los voceros del Brexit, de que romper lazos con la UE, su principal socio comercial, vaya a convertir a Reino Unido en un campeón del libre comercio con terceros países. El Gobierno se ha visto obligado a desmentir las informaciones, publicadas estos días en los medios, de que el Ejército estaría preparándose para actuar, asegurando el abastecimiento de víveres y medicinas, en el caso de que en marzo no se alcance acuerdo alguno.

El tercer escenario, el de acudir a las urnas planteando una marcha atrás, vuelve pues a estar sobre la mesa. Solo el 40% de los votantes, según el sondeo de Sky News, se opondría a un segundo referéndum. Dos de cada tres británicos, incluida la mayoría de los que votaron por el Brexit, creen ahora que el resultado de las negociaciones será malo para Reino Unido. Preguntados sobre cuál de las tres opciones apoyarían, el 48% dice que preferiría seguir en la UE, el 27% optaría por salir sin acuerdo y solo el 13% optaría por el plan de May. El 8% no votaría y el 3% no sabe. Solo uno de cada 10, según la encuesta realizada con 1.466 entrevistas entre los días 20 y 23 de julio, considera que May está haciendo un buen trabajo en las negociaciones.

“Hemos alcanzado un punto de inflexión y los sondeos muestran consistentemente un enorme apoyo a una votación popular”, opina el diputado laborista Phil Wilson, miembro de la campaña por una nueva consulta popular. “La voluntad del pueblo es clara: creen que el Brexit es una chapuza y quieren ser consultados sobre el acuerdo final. El choque de coches que es la propuesta de la primera ministra claramente ha tenido éxito en unificar al pueblo: casi todo el mundo cree que sería terrible. Con una opinión pública contraria a la propuesta de May y también a un Brexit sin acuerdo, la única manera de arreglar este desastre es con un voto popular sobre los términos que se acuerden”.

https://elpais.com/internacional/2018/07/30/actualidad/1532977890_552753.html

26.18.-¿ES POSIBLE SALVAR AL EURO? – Joseph E. Stiglitz

Puede que el euro esté acercándose a otra crisis. Italia, tercera economía más grande de la eurozona, eligió un gobierno que, en el mejor de los casos, puede describirse como euroescéptico. No debería sorprender a nadie. La reacción de Italia es otro episodio predecible (y predicho) en la larga saga de un sistema monetario mal diseñado, en el que la potencia dominante (Alemania) impide reformas necesarias e insiste en políticas que agravan los problemas básicos, con una retórica aparentemente dirigida a inflamar pasiones.

7 jul 2018.- A Italia le fue mal desde la creación del euro. Su PIB real (deflactado) en 2016 fue el mismo que en 2001. Pero tampoco le fue bien a la eurozona en conjunto. De 2008 a 2016, su PIB real sólo aumentó un 3 % en total. En 2000, un año después de la introducción del euro, la economía de Estados Unidos era sólo 13 % más grande que la de la eurozona; en 2016 era 26 % más grande. Tras un crecimiento real cercano al 2,4 % en 2017 (insuficiente para revertir el daño de un decenio de malos resultados), la economía de la eurozona comienza de nuevo a perder ímpetu.

Si a un solo país le va mal, la culpa es del país; si les va mal a muchos, la culpa es del sistema. Y como explico en mi libro El euro: cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa, el euro era un sistema prácticamente diseñado para fracasar: eliminó los principales mecanismos de ajuste de los gobiernos (tipos de interés y de cambio) y, en vez de crear instituciones nuevas que ayudaran a los países a enfrentar la diversidad de situaciones en que se encuentran, impuso nuevas restricciones (basadas a menudo en teorías económicas y políticas desacreditadas) al déficit, a la deuda e incluso a las políticas estructurales.

Supuestamente, el euro traería prosperidad compartida, lo que afianzaría la solidaridad y promovería el objetivo de integración europea. Pero en realidad, hizo exactamente lo contrario: frenó el crecimiento y sembró la discordia.

El problema no es falta de ideas sobre cómo seguir. El presidente francés, Emmanuel Macron, en un discurso pronunciado en la Sorbona en septiembre pasado y otro en mayo al recibir el Premio Carlomagno por sus contribuciones a la unidad europea, articuló una visión clara para el futuro de Europa. Pero la canciller alemana, Angela Merkel, echó un balde de agua fría sobre sus propuestas, al sugerir, por ejemplo, sumas de dinero ridículamente pequeñas para áreas donde se necesitan inversiones con urgencia.

En mi libro destaco la necesidad urgente de contar con un esquema compartido de garantía de depósitos para prevenir corridas contra los sistemas bancarios de los países débiles. Aunque Alemania parece consciente de que una unión bancaria es importante para el funcionamiento de una moneda única, su respuesta hasta ahora ha sido similar a la de San Agustín: “Oh, Señor, hazme casta, pero no todavía”. Al parecer, lo de la unión bancaria es una reforma para emprender en algún momento futuro, sin importar cuánto daño se haga en el presente.

El problema central de las uniones monetarias es cómo corregir desajustes cambiarios como el que ahora afecta a Italia. La respuesta de Alemania ha sido echar la carga sobre los países débiles, que ya sufren alto desempleo y bajas tasas de crecimiento. Y ya sabemos cómo termina: más dolor, más sufrimiento, más desempleo y menos crecimiento todavía. Incluso si en algún momento el crecimiento se recupera, el PIB nunca llega al nivel que hubiera alcanzado con una estrategia más sensata. La alternativa es trasladar una parte mayor del peso del ajuste a los países fuertes, que tienen salarios más altos y una demanda más sólida sostenida por programas de inversión pública.

Ya hemos visto muchas veces el primer y segundo acto de este drama. Un nuevo gobierno asume con promesas de negociar mejor con los alemanes para poner fin a la austeridad y diseñar un programa de reforma estructural más razonable. Si los alemanes ceden aunque sea un poco, igual no alcanza para cambiar el rumbo económico. El sentimiento antialemán aumenta, y cualquier gobierno (de centroizquierda o centroderecha) que insinúe la necesidad de hacer reformas pierde el poder. Avanzan los partidos antisistema, surge el estancamiento político.

La dirigencia política de toda la eurozona está entrando en un estado de parálisis: los ciudadanos quieren permanecer en la Unión Europea, pero también quieren el fin de la austeridad y el regreso de la prosperidad. Se les dice que no pueden tener ambas cosas. Esperando todavía un cambio de ideas en el norte de Europa, los gobiernos en problemas mantienen el rumbo, y el sufrimiento de sus pueblos aumenta.

La excepción es el gobierno socialista del primer ministro portugués António Costa, que llevó a su país a un renovado crecimiento (2,7 % en 2017) y alcanzó un alto nivel de popularidad (en abril de 2018, el 44 % de los portugueses calificaba el desempeño del gobierno como superior a las expectativas).

Puede que Italia sea otra excepción, pero en un sentido muy diferente. Allí hay oposición al euro tanto desde la izquierda cuanto desde la derecha. Ahora que la ultraderechista Liga está en el poder, podría ocurrir que su líder Matteo Salvini (un político experimentado) ponga realmente en práctica la clase de amenazas que en otros países los novatos tuvieron miedo de implementar. Italia es suficientemente grande, y tiene abundancia de economistas buenos y creativos, para manejar un abandono de facto del euro, con la institución en la práctica de un sistema bimonetario flexible, que tal vez ayude a restaurar la prosperidad. Iría contra las reglas del euro, pero la carga de un abandono de jure, con todas sus consecuencias, se trasladaría a Bruselas y Frankfurt; en tanto, Italia podrá contar con que la parálisis de la UE evite la ruptura final. Cualquiera sea el resultado, la eurozona quedará hecha pedazos.

Pero no tiene por qué ser así. Alemania y otros países del norte de Europa pueden salvar al euro, si muestran más humanidad y más flexibilidad. Pero tras haber visto muchas veces los primeros actos de este drama, no confío en que vayan a cambiar el argumento.

Traducción: Esteban Flamini. Premio Nobel de Economía, 2001. Project Syndicate 1995–2018 https://www.elespectador.com/opinion/es-posible-salvar-al-euro-columna-798754

25.18.-‘ESTAMOS PRÓXIMOS A OTRA GRAN CRISIS FINANCIERA’, DICE GEORGE SOROS – Bloomberg

Para el inversionista, la cancelación del acuerdo nuclear y la “destrucción” de la alianza transatlántica tendrán efectos negativos en la economía europea.

“El euro tiene muchos problemas no resueltos y no se le debería permitir que destruya la Unión Europea”, dijo.

Para el inversor George Soros, la apreciación del dólar y la huida del capital de los mercados emergentes podrían derivar en otra crisis financiera “importante”. Además advirtió que la Unión Europea se enfrenta a una amenaza existencial inminente.

La cancelación del acuerdo nuclear con Irán y la “destrucción” de la alianza transatlántica entre la Unión Europea y Estados Unidos inevitablemente tendrán “un efecto negativo en la economía europea y causarán otras dislocaciones”, entre ellas una devaluación de las monedas de los mercados emergentes, dijo Soros. “Es posible que nos encaminemos a otra gran crisis financiera”.

1 jun 2018.- La dura advertencia del gestor de carteras multimillonario llega en un contexto de rendimientos de bonos italianos en máximos de varios años y las dificultades de las principales economías emergentes, como Turquía y Argentina, por contener las consecuencias de una inflación galopante.

Soros, quien ha sido objeto de indignación por parte del Gobierno de su Hungría natal, guardó su pronóstico más sombrío para la Unión Europea. “Todo lo que podía salir mal ha ido mal”, dijo, citando la crisis de refugiados y las políticas de austeridad que catapultaron a los populistas al poder, así como la “desintegración territorial” ejemplificada por el Brexit.

“Ya no es una forma de hablar decir que Europa está en peligro existencial; es la dura realidad”, dijo.

El remedio propuesto por Soros para algunos de los males a los que se enfrenta Europa es un Plan Marshall para África financiado por la Unión Europea, por valor de unos 30.000 millones de euros (US$35.000 millones) al año, lo que aliviaría las presiones migratorias en el continente.

También propuso una transformación radical de la Unión Europea, incluido el abandono de la cláusula que obliga a sus estados miembros a unirse a la moneda única. “El euro tiene muchos problemas no resueltos y no se le debería permitir que destruya la Unión Europea”, dijo.

http://www.portafolio.co/internacional/george-soros-advierte-sobre-una-posible-crisis-financiera-en-europa-517660

24.18.-LA ÚLTIMA IDEA LOCA DEL REINO UNIDO: UN BREXIT SIN BREXIT – Derblauemond

Aquel Brexit que conmocionó a Europa en su momento, pierde momentum en los titulares informativos. Los ciudadanos europeos asisten al espectáculo de ridículo autoinducido de los británicos con una mezcla de sensación de ser espectadores, y de estar en compás de espera de ver por fin el intrigante desenlace del drama. Muchos están ya incuso saturados informativamente con el tema.

 9 Julio 2018.- Pero que estemos algo hastiados de un tema perenne en las portadas salmón      durante muchos trimestres, no le resta ni un ápice de gravedad, ni para los grandes damnificados (que son los británicos), ni para los que sufrirán los daños colaterales (que son los europeos).
Y ahora la última ocurrencia que nos llega desde las islas británicas para hacer frente a tan rocambolesca situación supera a todas las anteriores: ahora quieren un Brexit sin Brexit.

Con los antecedentes que hemos venido viendo, no debe extrañarnos esta nueva ocurrencia

Por si no era suficiente con ver cómo los británicos metían masivamente y al unísono la pata (o más bien el voto) en las urnas, eligiendo un democrático suicidio en forma de divorcio de Europa, y con ver cómo los mercados sufrían un descalabro que les habíamos pronosticado detalladamente. Por si no era suficiente con ver como después los responsables del desastre desaparecían de la primera línea política. Por si no era suficiente con ver cómo la campaña del Brexit estuvo marcada por los bots, la propaganda extranjera y la desinformación planificada, de lo cual se ha hecho eco incluso un informe del Senado de EEUU.

Por si no era suficiente con ver cómo los pronósticos del Blog Salmón se hacían realidad en la primera ronda de las negociaciones. Por si no era suficiente con ver cómo desde la isla amenazaban a la desesperada con un Brexit duro, que para los que más duro sería habría sido para ellos mismos.

No, todo esto no era suficiente, y cada día los políticos y negociadores británicos hacen un nuevo alarde de su capacidad de improvisar ideas (in)felices y nuevas ocurrencias. El primer canto de sirenas escandaloso fue aquella propuesta sin pies ni cabeza, que llegó incluso a portavoces oficiales, de proponer robots para luchar contra los efectos del Brexit. Pero con música de Looney Tunes resuena más allá del canal de La Mancha aquella sintonía con voz enlatada que decía: “No se vayan todavía, aún hay más”.

Tras El Dorado del “Vote Leave” del Brexit, y tras las amenazas del “Hard Brexit”, ahora llega a sus pantallas el “Brexit sin Brexit”

Los más asiduos de estas líneas ya saben acerca de nuestra posición sobre esa democrática metedura de pata masiva que supone el Brexit para la economía del Reino Unido. Ya les hemos dicho antes también cómo incluso les hemos adelantado algunas (por entonces) futuras evoluciones tanto de las negociaciones como de la posición británica. Esta evolución más “veleta” que “de meta”, ha sido el resultado de recurrir como baza negociadora a contínuos bandazos, que no hacen sino mostrar en crudo lo desesperados que tras los bastidores están los dirigentes británicos. Se trata de esos cambios de parecer entre extremos, típicos del que no sabe ni qué hacer.

Personalmente, a un servidor este estilo de conducción errático e improvisado le recuerda mucho a un coche circulando por la autopista que va de lado a lado cuando vienen dos camiones de frente ocupando toda la calzada. Da bandazos como reflejo visceral, intentando encontrar una salida que no existe, pero mucho me temo que esos bandazos no le van servir de nada para evitar la colisión. La única manera de evitar lo inevitable en estos casos es ser rápido, saber ver que se debe dar marcha atrás, maniobrar avezadamente, y ponerse a circular en el mismo sentido que el gran convoy que le iba a arrollar.

Y las últimas noticias que nos llegan de Downing Street son uno más de esos bandazos y esas muchas ocurrencias improvisadas. Una vez más, lo han vuelto a hacer, superando las cotas de lo absurdo anteriormente conquistadas. Esta misma semana, el diario El Español nos contaba cómo es ese citado plan actual de May de lograr un “Brexit sin Brexit”. Vamos, es como ir a la peluquería y dejar atónita a la peluquera al pedirle que se quiere un pelo liso pero rizado.

¿Cómo se ha llegado hasta aquí para proponer otra idea absurda?

El origen de esta nueva idea viene del hecho de que en las islas se sienten ya físicamente acorralados, antes incluso de estarlo verdaderamente. Todos sabemos cómo Trump siempre ha sentido muy poca simpatía (por decirlo de una forma suave) por la idea de una Europa unida; de hecho, ha acudido al frugal y cortoplacista rescate propagandístico de los desolados británicos. Y lo ha hecho sacando a relucir como premio de consolación la idea de un tratado comercial entre Reino Unido y EEUU que compense el desastre del divorcio de Europa.

El argumento que podía de nuevo encender la llama de la ilusión de los británicos con el Brexit en el horizonte, esta semana se ha dado un nuevo y sonoro batacazo, arrastrando consigo de nuevo a muchos ciudadanos y políticos a un renovado pesimismo (muy justificado). El tema es que un punto vital para Londres en torno al Brexit es que necesitan como el beber que no se vuelva a establecer una frontera “dura” en Irlanda del Norte. No quieren volver a los oscuros tiempos de aquel Ulster dividido y ensangrentado.

Pero la pregunta que ha surgido en las mentes más avezadas ha sido que cómo se podía alguien plantear el conjugar una frontera casi inexistente en Irlanda del Norte con un tratado comercial con EEUU. En realidad eso acabaría convirtiendo esa frontera en un nido de contrabandistas legales, y en un discurrir contínuo de mercancías “made in USA” (y viceversa) que no pagarían los debidos aranceles (“made in Trump”, por cierto). Tratar de imponer la legalidad comercial en esa frontera sería como tratar de coger agua con una bolsa llena de agujeros.

Hasta tal punto era evidente el sinsentido aduanero y comercial, que incluso la premier Theresa May se ha visto forzada a descolgarse del supuesto salvavidas de un acuerdo comercial con EEUU. Y volviendo a la triste realidad de tener que volver a las negociaciones con Europa en una posición de debilidad extrema interna y externa, y con pocas opciones más aparte de claudicar ante Bruselas, May ha llegado al callejón sin salida en el que ha pintado con spray un “I love Brexit without Brexit”, a ver si cala entre los transeúntes.

¿Qué quiere decir la premier británica con su “Brexit sin Brexit”?

Pero, ¿Qué hay exactamente tras el “Brexit sin Brexit” de la señora May? Pues la verdad, exactamente eso, porque la expresión sintetiza fidedignamente la última ocurrencia del gobierno británico. Primeramente, deberíamos empezar definiendo qué es exactamente el Brexit, que no es poco. Este punto les parecerá meridianamente claro a algunos, pero lo cierto es que ni los propios británicos saben exactamente qué es el Brexit; de hecho, según nos contaba El Español en el enlace de antes, el Gobierno de Reino Unido estuvo el viernes pasado en aislamiento para tratar de dar respuesta a tan trascendente cuestión.

Ese “Brexit sin Brexit” ya ha recibido incluso uno de los famosos acrónimos anglosajones, y que es BRINO o “Brexit sólo de nombre” (“BRexit In Name Only”, por sus siglas en inglés). Con dicho BRINO, May pretende evitar la frontera dura irlandesa y poner a salvo a la industria británica, y pretende conseguirlo haciendo que Reino Unido se mantenga dentro de la unión aduanera europea, además de también dentro del mercado único de productos y bienes agrícolas (y está por ver si de servicios, para montar en el bote salvavidas también a la City de Londres).

Y aquí viene el por qué insistimos en calificar desde estas líneas la propuesta como un absoluto absurdo. Lo hacemos al comparar la posición y el papel que desempeña (todavía) el Reino Unido dentro de la UE actualmente, en la cual tiene derechos, obligaciones y… sobre todo una voz con voto.

Con el absurdo BRINO, Londres se encontraría con la kafkiana situación de que deberá seguir acatando las reglas de la Unión Europea en este sentido, pero ahora sin tener ningún poder de decisión ni poder director en Bruselas. Vamos, no es que la nueva posición sea indefendible, es que claramente supone haber ido a (mucho) peor frente a la alternativa de no haberse ido. Ahora bien, mucho peor es un Brexit duro, claro está, y en esas debe de estar Theresa May.

Y tras esta singular propuesta, aparte de las lógicas resistencias internas de los Brexiteers más acérrimos, May también ha chocado de nuevo contra el muro único europeo. En Bruselas han recibido con frialdad y excepticismo la nueva maniobra política de Downing Street y, como informaba El Español, la línea roja infranqueable de la Unión es que no se puede elegir a la carta qué se quiere de la UE y qué no.

Para Bruselas las cuatro libertades europeas van en un pack único e indivisible: la libre circulación de personas, la libre circulación de mercancías, la libre circulación de capitales y la libre circulación de servicios. Son lentejas, lentejas y lentejas, y lo han sido siempre incluso cuando estas libertades se diseñaron, mucho antes de que la palabra Brexit siquiera existiese como tal.

El mechero que prende la mecha obedece a su dueño; la llama prendida no

A los inconsolables británicos que ya han visto todas las coherentes razones del “Remain” frente al fervor populista de los Brexiteers, ahora les pasa como les está pasando en todos los lugares donde la ciber-guerra social ha hecho mella entre la población y ésta ha radicalizado sus posiciones.

No se equivoquen, en Downing Street no están inspeccionando las primeras fisuras del buque británico. Ni tan siquiera pueden ser calificadas de profundas grietas. Se trata ni más ni menos de la amenaza de que la polarización social que trajo el Brexit se convierta en un auténtico cisma civil. Líderes como Farage ya dieron buena cuenta de ello advirtiendo de que si May no ejecutaba el Brexit “cogerían un rifle y se irían a primera línea de combate”. La política británica polarizada sólo es una muestra más de este cisma, pero en un plano de altas esferas.

El quid de la cuestión es que, al calor del Brexit, muchos políticos oportunistas subieron al tren a millones de pasajeros enfervorizados rumbo a un idílico e ilusorio El Dorado. Aunque el tren esté parado en el andén, no tenga máquina motora, ni un destino real que figure en el mapa, el caso es que los pasajeros ahora se niegan a abandonar su asiento sin que les entreguen su sueño prometido hecho realidad. Y hay cosas que ni con chistera, oigan.

El problema es que la situación realmente amenaza de forma muy seria con desbordarse con un motín violento que tome las calles. Vamos, nada demasiado distinto al desarrollo de los acontecimientos inducidos por la propaganda en otros lugares, con otro ejemplo en el Catexit de Cataluña, en el que el riesgo real de fondo pasa por tres cuartos de lo mismo. Es lo que tiene encender llamas enfervorizadas: que luego no hay forma de apagarlas, ni aun cuando quieran hacerlo los mismos que las encendieron.

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23.18.-MISTERIOSA EMPRESA CHINA QUE ESTÁ DE COMPRAS DE EMPRESAS POR OCCIDENTE – Derblauemond

A pesar de la transparencia que teóricamente debería caracterizarlo, en el mundo económico a veces también ocurren cosas misteriosas. No son casos que verán ustedes en el programa de Cuarto Milenio, pero sí que merecen un análisis desde estas líneas, porque muchas veces el misterio no es más que una seria amenaza camuflada de lagarterana.

Éste parece ser el caso de una misteriosa empresa china que trae de cabeza a gobiernos, reguladores, medios y a todo el que haya leído sobre ella. Un halo de misterio rodea tanto a la procedencia como a las intenciones finales de esta entidad empresarial, pero el hecho es que está haciendo compras estratégicas y masivas en las principales economías del planeta. Y no se sabe ni siquiera a quién pertenece realmente. Ya saben aquello de que “cuando te ocultan algo… sospecha”.

Se sabe de ella poco más que su nombre y lo que va comprando aquí y allá

Recientemente, incluso Bloomberg dedicó una noticia a informar sobre esta controvertida y enigmática cuestión. La poca información de la que se dispone no es que sea simplemente escasa, sino que parece haber sido difuminada a propósito con fines igualmente inciertos.

30 Junio 2018.- La empresa en cuestión es una desconocida para la mayoría de los agentes socioeconómicos. Su nombre es “HNA Group Co.”. Los funcionarios del gobierno estadounidense están detrás de conseguir más información sobre su propietario. El BCE está evaluando llevar a cabo una investigación propia por su parte. Y (sorprendentemente) incluso el gobierno chino ha estado lanzando sus propias preguntas al respecto.

Como habrán leído en el enlace anterior, la semilla de este cada vez más poderoso conglomerado está en una aerolínea que no era apenas conocida, pero que se empezó a pedir dinero prestado por importe de miles de millones de dólares. Y con todo ese montante que acumuló en forma de liquidez, se dedicó a hacer estratégicas adquisiciones a lo ancho y largo del planeta, por un montante que supera los 40.000 millones de dólares.

Las compras efectuadas han sido ejecutadas en sectores clave como son el del turismo, la logística, las finanzas… y ahora incluso es el mayor accionista de empresas de renombre mundial como es el caso de la cadena hotelera Hilton o el Deutsche Bank.

Una compañía bajo la lupa de las autoridades de los países desarrollados

Tanto los montantes de las operaciones de adquisición, como la naturaleza muchas veces estratégica de las compañías adquiridas, y en especial la escasa o incluso falsa información aportada como parte de los procedimientos legales de adquisición, ha hecho que “HNA Group Co.” esté bajo la lupa de diversos organismos e instituciones de múltiples países.

Los reguladores andan detrás de este conglomerado desde Estados Unidos, Alemania, Nueva Zelanda y… sorprendentemente incluso por parte de las propias autoridades chinas. Mención especial merece el hecho de que incluso el mismísimo BCE puede acabar abriendo una investigación sobre su toma de posiciones en el sistémico Deutsche Bank.

Pero no es oro todo lo que reluce, ni una fortaleza todo apalancamiento empresarial

El tema es que este frenesí comprador de “HNA Group Co.” le está haciendo acumular una abultada deuda, cuya liquidez aportada le ha permitido a este conglomerado llevar a cabo sus adquisiciones a lo largo y ancho de nuestras socioeconomías. Pero como toda deuda que se precie, ha llegado un momento en que ésta empezando a suponer un pesado lastre para la compañía, con unos costes que deterioran los balances de la corporación y que ponen en riesgo tanto su propia estabilidad financiera como la de todas sus (o nuestras) estratégicas participadas.

Pero lejos de ser éste su único problema, el reciente celo de las autoridades chinas por el desmedido apetito comprador de ciertos conglomerados empresariales del gigante rojo, ha puesto el foco también sobre esta misteriosa compañía cuyo propietario último, recuerden, se desconoce. El motivo del celo de China es porque este frenesí de adquisiciones ha provocado unos importantes flujos económicos salientes del país asiático, que amenazan con afectar a su macroeconomía. De hecho, la toma de posiciones de compañías chinas en compañías extranjeras alcanzó en 2016 un nuevo récord histórico.

La compañía “HNA Group Co.” ya ha empezado a sufrir las primeras tensiones financieras. Algunos de los bancos que contribuyeron a financiar su apetito comprador, han perdido el interés por seguir concediéndoles más crédito. En el sector se ha sabido que algunas unidades de la compañía no han atendido a los vencimientos contraídos con algunos de los bancos.La compañía recientemente también ha cancelado una subasta de bonos corporativos. Y algunas entidades les han congelado sus líneas de crédito.

Y el misterio de la procedencia de la compañía apunta muy arriba

Como habrán podido leer en la noticia de Bloomberg anterior, el misterio sobre a quién obedece esta agresiva compañía china empieza con un entramado de participaciones cruzadas y de empresas con toda la apariencia de ser algo similar a una “tapadera” no se sabe muy bien de qué exactamente. En este entramado es casi imposible saber quién es el propietario último de una compañía que posee importantes participaciones en todo tipo de emblemáticas y estratégicas empresas occidentales.

Pero el misterio no acaba ahí, y la declaración intenciones corporativas de la propia compañía en su web establece que “HNA Group Co. fomenta una cultura corporativa que adapta tanto la sociedad china como la occidental mediante la incorporación de la cultura tradicional china e integrando los valores socialistas chinos con el sistema de gestores a nivel mundial“. Ahí es nada, porque esto ya no empieza a tener nada de misterioso, sino que deja claras las ambiciones de sus adquisiciones.

Por si esto no fuera poco, además Guo Wengui, el acaudalado hombre de negocios chino que vive actualmente exiliado, sostiene que HNA tiene vínculos financieros secretos con miembros destacados del Partido Comunista del gigante rojo. Aunque la compañía lo ha denunciado por difamación, esto tampoco implica que lo afirmado por esta persona sea falso. Es más, puede ocurrir perfectamente incluso que sea cierto lo que dice, aunque tal vez no pueda probarlo ante un tribunal.

Para poder dilucidar quién dirige los designios de HNA y de todas sus adquisiciones, deberemos esperar acontecimientos e investigaciones periodísticas o de las instituciones occidentales que están sometiendo a este conglomerado a un severo escrutinio. No podemos aventurarnos a afirmar extremos que actualmente se desconocen incluso por las fuentes más cercanas a la compañía.

Las piezas del puzle encajan, pero no sabemos a ciencia cierta todavía quién les ha dado forma

Pero sí que podemos afirmar en este análisis que, de probarse ciertas estas acusaciones y los vínculos políticos de altos vuelos, el asunto tendría todo el sentido geoestratégico. Hace unas semanas ya les alertábamos en el análisis “Econometría o economentira? La realidad económica que se esconde tras la cocinaacerca de cómo había indicios muy fundados de que Rusia y China estaban falseando sus datos de crecimiento. También concluímos que en el sistema capitalista esto les confería precisamente un mayor poder (aunque artificial) de conquista económica.

Y ahora resulta que nos enteramos de que justamente hay un brazo empresarial sospechoso de ser el ejecutor de una supuesta estrategia de conquista económica. Pues no sabremos aún si es verdad o no, pero lo realmente sorprendente de todo este asunto es ver cómo las piezas van encajando a la perfección, especialmente cuando ya les analizamos estos riesgos sin saber todavía ni siquiera de la noticia del análisis de hoy.

Antes de arrojar conclusiones con la certeza y el rigor habituales en estas líneas, debemos esperar y ver, pero recuerden que “cuando el rio suena, agua lleva”, y que este cauce encaja a la perfección con el que se debería marcar si alguien quisiese conquistar Occidente “por las bravas”. Éste es un mundo lleno de riesgos socioeconómicos, y lo que nunca debemos hacer es bajar la guardia ante los peligros, por mucho que éstos aún sean sólo potenciales. Si la bajamos y nos cogen de imprevisto, puede ser que cuando llegue la certeza sea demasiado tarde para achicar agua y salvar la nave.

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22.18.-LA BATALLA POR LA DEMOCRACIA EN TURQUÍA NO SE PERDERÁ NI GANARÁ EN ESTAS ELECCIONES – Ilke Toygür

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogán, participa en un acto electoral de su partido. ERDEM SAHIN EFE

Por dónde comenzar a escribir un artículo preelectoral cuando hay demasiado en juego y la sociedad está extremadamente polarizada en dos partes de casi las mismas dimensiones? La pregunta viene a cuento porque las elecciones son trascendentales para el futuro del país y hay interrogantes sobre si pueden ser libres y justas. Los próximos comicios que tendrán lugar en Turquía este domingo —tanto presidenciales como legislativos— no son solo para elegir quién gobernará el país, sino cómo se gobernará. Entre otras cosas, marcarán la fecha de entrada en vigor de las enmiendas a la Constitución. Aprobado con un referéndum muy controvertido en abril 2017, Turquía se convertirá en un sistema presidencial con mecanismos de control muy débiles.

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Sin el consenso social necesario

Sin embargo, el dinamismo de la sociedad turca se ha reflejado en la competición electoral y los posibles escenarios son mucho más diversos de lo que muchos esperaban. A pesar de esto, como ocurrió durante el referéndum constitucional, el país aún se encuentra en estado de emergencia. Teniendo en cuenta además que los principales medios de comunicación están controlados por empresarios cercanos al Gobierno, no es tan fácil conseguir que la campaña electoral sea realmente limpia. Ese es el desafío principal de la oposición: ¿cómo ofrecer otra alternativa sin tener acceso a los medios?

Conviene recordar que la convocatoria de elecciones se ha anticipado porque así le ha interesado al Gobierno: la economía estaba deteriorándose, la oposición era muy débil y el nacionalismo turco se estaba inflamando después de las operaciones del ejército turco en Siria. Además, con los cambios en las leyes electorales por primera vez se podía entrar en la competición por los votos al Parlamento sellando alianzas con otras fuerzas políticas. Aprovechando esta oportunidad, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), del presidente Erdogan, se ha presentado en coalición con los nacionalistas para poder lograr una victoria sin problemas.

Pero para analizar el impacto real de estos comicios deberíamos detenernos en dos claves. La primera está relacionada con las elecciones parlamentarias, y más concretamente con la fuerza política que obtenga la mayoría ahí. En ese escenario, el Partido de la Democracia de los Pueblos (HDP) puede ser fundamental para marcar el triunfo de la oposición a Erdogan: si supera holgadamente el umbral del 10%, habrá posibilidades de que la oposición consiga la mayoría absoluta en la cámara. Cierto que el papel del Parlamento se ha visto mermado significativamente con el cambio constitucional, pero este éxito sería fundamental desde el punto de vista simbólico. La segunda clave es si la oposición tiene capacidad de unirse y movilizar al electorado para las elecciones presidenciales. Si ningún candidato obtiene la mayoría absoluta en la primera vuelta, podremos asistir a una batalla en la segunda entre el statu quo y la demanda por el cambio. El rival del presidente Erdogan, según los sondeos, puede ser Muharrem Ince, el candidato del Partido Republicano del Pueblo (CHP). Ince ha logrado hacer en tiempo récord una gran campaña electoral, aglutinando el voto por el cambio en diferentes sectores de la sociedad. Veremos cuál es su fuerza real.

Pero aunque muchos observadores intentan vaticinar lo impredecible, resulta difícil valorar lo que podrían ser los resultados de estas elecciones. Hay dos razones principales para afirmar esto. La primera es la falta de confianza en las encuestas: la polarización y el miedo en la sociedad contribuyen a pensar que estos estudios puedan resultar poco fiables. La segunda razón es que, como ya se mencionó anteriormente, existe el temor al fraude electoral. Además, en la medida en que hay tanto en juego, se espera que el presidente se aferre al poder a cualquier precio. ¿Es la resiliencia democrática de los ciudadanos turcos lo suficientemente poderosa para lograr desestabilizar el anquilosado tablero político actual?

Lo que sí está claro es que la batalla por la democracia en Turquía no se perderá ni se ganará en estas elecciones. Gane quien gane debería reparar las instituciones dañadas, restablecer el Estado de derecho y las libertades básicas. Las deficiencias democráticas del país deben ser recuperadas tan pronto como sea posible. Y en línea con lo anterior, la sorpresa más positiva de estas elecciones ha sido el papel desempeñado por los partidos de oposición. Incluso si el statu quo prevalece después de las elecciones, la oposición democrática recién establecida debe conducir a una sociedad más pluralista.

Ilke Toygür es analista del Real Instituto Elcano.

https://elpais.com/elpais/2018/06/21/opinion/1529602598_310077.html#?id_externo_nwl=newsletter_opinion20180622m

21.18.-ESTADOS UNIDOS Y CHINA HACEN UN ALTO AL FUEGO EN LA GUERRA COMERCIAL – Julia Horowitz, CNN

Ambos países anunciaron este fin de semana que habían acordado no imponerse nuevos aranceles entre sí mientras sigan las conversaciones

“Estamos paralizando la guerra comercial”, dijo Steven Mnuchin, secretario del Tesoro de Estados Unidos

Estados Unidos y China, las dos economías más grandes del mundo, han amenazado con decenas de miles de millones de dólares en aranceles que podrían desencadenar una guerra comercial

(CNN) – Tras semanas de tensiones, China y Estados Unidos alcanzaron un alto al fuego en la guerra comercial.

Ambos países anunciaron este fin de semana que habían acordado no imponerse nuevos aranceles entre sí mientras sigan las conversaciones, después de llegar a un acuerdo inicial sobre comercio bilateral.

 21 mayo, 2018.- En una declaración conjunta de este sábado, se detalló que China “aumentaría significativamente” las compras de bienes y servicios estadounidenses para reducir su desequilibrio comercial. Esta fue una gran demanda del gobierno de Donald Trump durante dos días de conversaciones comerciales en Washington con funcionarios chinos.

LEE: No eres tú, es la realidad… los precios están subiendo en Estados Unidos

“Estamos paralizando la guerra comercial”, dijo Steven Mnuchin, secretario del Tesoro de Estados Unidos, a “Fox News Sunday”. Hemos acordado suspender los aranceles mientras intentamos ejecutar el esquema”.

Estados Unidos y China acordaron dejar de lado los aranceles mutuos.

Sus comentarios siguieron los del viceprimerministro de China, Liu He, principal asesor económico del presidente chino, Xi Jinping. Liu dijo que las dos partes se habían comprometido a no participar en una guerra comercial, según la agencia de noticiasestatal Xinhua.

Mnuchin dijo que los países han acordado un marco comercial, aunque no hay muchos detalles. El anuncio conjunto publicado el sábado no arrojó un monto en dólares sobre el compromiso de China para aumentar las compras.

La promesa de una mayor cooperación se da cuando Estados Unidos y China, las dos economías más grandes del mundo, han amenazado con decenas de miles de millones de dólares en aranceles que podrían desencadenar una guerra comercial.

Ambas partes acordaron específicamente “aumentos significativos” en las exportaciones agrícolas y energéticas de Estados Unidos, según el comunicado. EE.UU. tiene la intención de enviar un equipo a China para analizar detalles. Mnuchin dijo el domingo en Fox News que Donsl Trump puede “volver a poner los aranceles” si China no cumple con sus compromisos.

Los funcionarios estadounidenses dijeron la semana anterior a CNN que Beijing había propuesto aumentar las compras chinas de productos estadounidenses en unos 200.000 millones de dólares. Sin embargo, en una conferencia de prensa en Beijing, el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lu Kang, negó que se hubiera hecho esa oferta.

La declaración tampoco mencionó a ZTE, el gigante tecnológico chino que recientemente ha estado en el centro de la disputa comercial.

LEE: ¿Qué es una guerra comercial? Aquí te lo explicamos

El domingo pasado, en una acción que sorprendió a muchos, el presidente tuiteó que estaba trabajando con el presidente chino, Xi Jinping, para ayudar al fabricante chino de equipos de teléfono y telecomunicaciones ZTE a retomar sus actividades, agregando que “el Departamento de Comercio ha recibido instrucciones de ¡háganlo!”

ZTE suspendió sus principales operaciones luego de que el gobierno de Donald Trump prohibiera a las compañías estadounidenses venderle sus componentes vitales de productos. Estados Unidos dijo que ZTE había mentido a los funcionarios estadounidenses sobre castigar a los empleados que violaron las sanciones de Estados Unidos contra Corea del Norte e Irán.

En marzo, Trump propuso aranceles sobre exportaciones chinas por 50.000 millones de dólares tras una investigación de meses de duración sobre el robo de propiedad intelectual, calificándolo de un problema “inmenso”. China, a su vez, prometió aranceles de represalia sobre artículos estadounidenses como aviones, automóviles y soja. Trump luego planteó la posibilidad de una ronda adicional de aranceles por valor de 100.000 millones de dólares.

China y Estados Unidos indicaron en su declaracion conjunta que “fortalecerían la cooperación” en protección de la propiedad intelectual, y que China “adelantará cambios relevantes a sus leyes y regulaciones en esta área”.

LEE: ¿Las guerras comerciales son buenas? Dos palabras… Gran Depresión

Scott Kennedy, experto en economía china en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, dijo que la declaración conjunta es “demasiado vaga como para ser vinculante por sí misma”.

“No se compromete con ninguna de las partes en ninguna acción específica, ya sea para expandir el comercio y la inversión, restringir la política industrial o no adoptar sanciones”, dijo Kennedy.

– Sarah Westwood y Yuli Yang, de CNN, contribuyeron a este informe.

Estados Unidos y China hacen un alto al fuego en la guerra comercial

20.18.-¿DÓNDE ESTÁN LOS SOCIOS DE MACRON?- Timothy Garton Ash

La visión europea del presidente francés es inspiradora, pero no puede hacerla realidad sin Alemania. Macron está reformando su país y quiere relanzar Europa, pero el reto va mucho más allá de las declaraciones

 RAQUEL MARIN

Francia ha vuelto, llena de energía, lúcida y ambiciosa. Hurra. ¿Pero quién más hay para ayudar a Emmanuel Macron a reanimar Europa? Italia está en plena crisis nerviosa; España, lastrada por problemas internos; Polonia, completamente inestable; Gran Bretaña, rondando la puerta de salida, y Alemania, derrumbada en el sofá. Esto es una familia disfuncional y lo demás son tonterías.

6 jun 2018.-  Detengámonos por un instante en lo positivo antes de mirar lo negativo. Macron está formulando una visión coherente para revivir Europa y, al mismo tiempo, hacer rápidamente unos cambios que su país necesita desde hace mucho tiempo. En el primero de sus cinco años de mandato ha utilizado su mayoría parlamentaria, y el extraordinario poder de la presidencia creada por Charles de Gaulle, para impulsar toda una serie de reformas internas. Su Gobierno está estudiando lo que Le Figaro llama un “vasto programa” de recorte del gasto público, de unos 100.000 millones de euros en cinco años. Aquí, en París, las huelgas del ferrocarril hacen que sea un poco más complicado moverse, pero las protestas, hasta ahora, han sido modestas para lo habitual en Francia. Si la economía de la eurozona sigue creciendo —aunque, con la crisis italiana, esa hipótesis se ha vuelto menos probable— Francia podría crecer más y, sobre todo, tener más empleo.

Merkel no está haciendo nada para levantar a sus compatriotas del sillón de su complacencia

Mientras tanto, Macron ha formulado una visión convincente del futuro de la Unión Europea en una serie de discursos cuidadosamente redactados que ha pronunciado en Atenas, el Parlamento Europeo y la Sorbona, así como, hace unas semanas, cuando le entregaron el Premio Carlomagno en Aquisgrán, donde le oí en persona. Su combinación de lucidez con base histórica, ambición estratégica y pasión personal me pareció muy impresionante. En comparación con otros líderes políticos de Europa, de todo Occidente, este hombre menudo es nuestro único gigante.

Su punto de partida es de un realismo estimulante. Frente a los clichés habituales de Bruselas, dice que, en realidad, no hemos tenido 70 años de paz y libertad en Europa (pensemos en la antigua Yugoslavia o en Ucrania) y que todo lo que hemos logrado está hoy bajo amenaza. No podemos permitirnos “el lujo de olvidar” lo que vivieron generaciones anteriores de europeos. Si no tenemos cuidado, volveremos a encaminarnos, sonámbulos, hacia la tragedia.

Por eso lo que necesitamos es la “soberanía europea”. Esta es su idea central, que recupera astutamente el término soberanía que tanto gusta a los euroescépticos como la líder del Frente Nacional francés, Marine Le Pen, y los británicos partidarios del Brexit. Para Macron significa la capacidad de defender nuestros intereses y valores comunes contra las amenazas internas del populismo nacionalista y las amenazas externas de Rusia, China, el cambio climático, la migración de masas y la revolución digital, para no hablar de Donald Trump. En un mundo de gigantes, Europa debe ser un gigante, porque, en caso contrario, sus fragmentos acabarán gravemente pisoteados. Y no debemos acobardarnos ante las fuerzas que se nos avecinan. Valor, hermanos europeos, valor.

No hace falta estar de acuerdo con todas las propuestas concretas de Macron sobre la reforma de la eurozona para aplaudir su visión de conjunto. Lo malo es que no lo puede hacer por su cuenta y, de momento, no tiene a ninguna otra persona que lo haga con él. El problema más urgente es Italia y el más importante, Alemania.

Con la crisis italiana han vuelto a salir a relucir todos los problemas inherentes a una eurozona a medio camino. En teoría eso debería reforzar los argumentos de Macron para reformarla. En la práctica lo que reforzará será el farisaico empeño alemán en no utilizar “nuestro dinero” para rescatar a otros irresponsables. Y Angela Merkel no está haciendo nada para levantar a sus compatriotas del sillón de su complacencia.

En un mundo de gigantes, Europa debe ser un gigante o acabará pisoteada

Al preguntar a responsables políticos en París, queda claro que Alemania es su mayor preocupación. Antes de la ceremonia del Premio Carlomagno en Aquisgrán no se hablaba más que de la “esperadísima respuesta alemana” a Macron, pero esa respuesta no llegó. El discurso de Merkel en honor del “querido Emmanuel” estuvo tan carente de una reacción estratégica que casi pareció insultante. Una de las muchas virtudes de Macron, que también se reveló en su discurso ante el Congreso estadounidense, es que no tiene miedo a expresar abiertamente las discrepancias. Tiene el valor de sus convicciones. Por eso, en Aquisgrán, después de explicar que Francia (“querida Angela, creo que ya lo sabes”) está abordando su propia “obsesión” con el gasto público, llamó a Alemania a superar su “eterna fijación con los superávits presupuestarios y comerciales”. El público, en su mayoría alemán, aplaudió como se esperaba. Yo miré a Merkel y me parece que la vi dar dos palmadas simbólicas; quizá dos y media.

En lugar de confluir hacia un nuevo consenso francoalemán en la cumbre europea que se celebrará a finales de junio, han aparecido nuevas divergencias entre París y Berlín. Mientras que el presidente francés quiere una reacción firme y unida de la UE frente al proteccionismo de Trump, Berlín quiere llegar a un acuerdo, en un intento —que un asesor de Macron me calificó de “mercantilista”— de proteger sus propias exportaciones nacionales. Mientras que Francia apoya la línea dura que mantiene la Comisión Europea contra la escandalosa erosión del Estado de derecho en Polonia, Alemania también está buscando un acuerdo en ese caso.

Es posible que la reunión intergubernamental acabe con parte de estas discrepancias y que en el Consejo Europeo de junio lleguemos a algo parecido a una estrategia común francoalemana. Si no se consigue, Macron está dando vueltas a la idea de pasar por encima de sus colegas y apelar directamente a los votantes de toda la Unión Europea en las elecciones del próximo año. Aparte de las dificultades prácticas que supone hacer campaña en otros países, lo peor que tiene esta idea tan audaz es que, a pesar de todas sus virtudes, Macron es, en muchos sentidos, exactamente el tipo de tecnócrata elitista frente al que tantos europeos han desarrollado una alergia.

Con todo, es el mejor líder europeo que tenemos. Si fracasa, estará en peligro no solo Francia sino todo el futuro del proyecto europeo. Alemania, por favor, tenlo en cuenta.

Timothy Garton Ash es catedrático de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford y el año pasado recibió el Premio Carlomagno. Twitter: @fromTGA. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

https://elpais.com/elpais/2018/06/04/opinion/1528128081_841545.html#?id_externo_nwl=newsletter_opinion20180608m

20.18.-BRUSELAS EXCLUYE A LAS FIRMAS DE EE UU DE LOS PROYECTOS DE DEFENSA DE LA UNIÓN – Lucía Abellán y Claudi Pérez 

La Comisión solo financiará planes en los que participen al menos tres países miembros

Soldados alemanes participan en el ejercicio militar de la OTAN Thunder Storm (Tormenta de Trueno), el pasado 7 de junio en Pabrade (Lituania). En vídeo, el portavoz de la Comisión Europea responde a los comentarios de Trump sobre la UE en materia de Defensa. SEAN GALLUP (GETTY IMAGES) / VÍDEO: EBS-QUALITY

La autonomía estratégica de Europa en defensa constituye una aspiración que irrita a EE UU. Pero la creciente desconfianza europea hacia su teórico aliado acelera los planes para despegarse poco a poco de Washington. La Comisión Europea presenta esta semana los tres instrumentos que pretenden mejorar el músculo militar de la UE al margen de la OTAN. El principal es un fondo de 13.000 millones de euros para desarrollar equipos que excluye a empresas extranjeras (salvo excepciones) con el fin de reforzar la industria europea. La UE se colocará así entre los cuatro primeros inversores del continente en tecnología de defensa.

La cooperación militar pesa cada vez más en la agenda europea. Superadas las reticencias históricas —casi nadie osaba apoyar la inversión militar en un club que nació como garantía de paz en el continente—, Bruselas aprovecha la convulsa situación exterior para apuntalar la defensa común. “Europa afronta nuevas amenazas que no conocen fronteras y ningún país europeo las puede afrontar por separado. En un entorno internacional cambiante, Europa necesita reforzar su autonomía estratégica”, defiende el Ejecutivo comunitario en un borrador al que ha tenido acceso EL PAÍS.

La defensa del bloque comunitario depende en estos momentos bastante de Estados Unidos, que presta asistencia —y vende equipos— a sus aliados europeos. La Administración de Donald Trump observa con enorme recelo cualquier intento europeo de potenciar la industria armamentística comunitaria. Porque aunque Trump no se ha cansado de repetir que la UE tiene que gastar más en el ámbito militar y en su propia defensa, su mensaje daba por sentado que ese dinero acabaría en manos de empresas estadounidenses, líderes en estos proyectos. Justo lo contrario de lo que persiguen las herramientas que ha ideado Bruselas, aunque está por ver que lo logren.

El Ejecutivo comunitario presentará este miércoles el nuevo Fondo Europeo de Defensa, dotado con 13.000 millones de euros “para defender y proteger a los europeos”, según el documento consultado. Esa partida, que está prevista para el periodo presupuestario 2021-2027, pretende impulsar la inversión en equipamiento militar, con reglas claras para evitar acabar financiando a empresas controladas por países terceros, entre ellos Estados Unidos.

Aun así, Bruselas abre la posibilidad a algunas exenciones de la norma. Se podrá financiar a filiales europeas de empresas radicadas en el exterior a condición de que no haya transferencias de información clasificada (algo fundamental en un ámbito estratégico como la defensa). El Ejecutivo comunitario ha incluido esta salvedad por la insistencia del Consejo de la Unión, que representa a los Estados miembros y que temía que muchos proyectos industriales pudieran quedar fuera del paraguas financiero común por desarrollarse en colaboración con firmas extranjeras.

Elevar la inversión

Europa ya puso en marcha el año pasado una primera versión de ese fondo. Pero la cantidad habilitada para los próximos presupuestos supera con creces los apenas 600 millones de euros fijados entre 2018 y 2020 en el proyecto piloto. Los 13.000 millones programados para las próximas cuentas europeas (lo que supone unos 1.800 millones anuales) se dividirán en dos apartados: 4.100 millones para proyectos de investigación militar y 8.900 millones adicionales para desarrollar capacidades de defensa (tanques, drones, programas de ciberseguridad…) en proyectos en los que participen al menos tres Estados miembros. El objetivo es fomentar la cooperación.

Las condiciones impuestas por Bruselas son exigentes. Solo se financiarán iniciativas que se ajusten a las prioridades de la UE, con participación de pequeñas y medianas empresas. La Comisión aportará el 20% del desarrollo y el resto lo abonarán los Estados interesados en poner en marcha esos equipos (y en adquirirlos posteriormente).

La cofinanciación comunitaria puede subir hasta el 30% del coste del proyecto si la iniciativa pertenece al núcleo duro de la defensa que conformaron el año pasado 25 Estados miembros para avanzar más en su integración militar (PESCO, por sus siglas en inglés). “El 5% de los fondos se destinarán a innovación, a tecnologías disruptivas”, asegura el documento. Es decir, a tecnologías que cambien radicalmente el mercado, como los drones o el encriptado de información.

Los expertos muestran cautelas respecto al futuro de la política europea de defensa, una de las pocas que suscita acuerdos mayoritarios. “No sé si ya tenemos consenso, pero [Angela] Merkel ha dado un paso adelante en su respuesta a [Emmanuel] Macron y el hecho de que la Administración de Trump no proteja, sino que más bien desestabilice y humille a la UE, funciona como pegamento”, reflexiona Sébastien Maillard, del Instituto Delors. Maillard se refiere al respaldo que ha otorgado la canciller alemana a la fuerza de intervención rápida para situaciones de crisis que ha propuesto el presidente francés.

Más escéptico, Charles Wyplosz, de la institución especializada en relaciones internacionales Graduate Institute, concluye: “El único ejército eficaz es el francés. El otro es el británico, pero se va [de la UE]. El Ejército alemán no existe. Y lo militar es un medio, no un fin. No se ve cuál sería el fin común”.

MÁS DE 10.000 MILLONES PARA LA GUERRA Y LA PAZ

Junto al fondo para la industria europea de defensa, Bruselas activa también el llamado Instrumento Europeo de Paz, dotado con 10.500 millones de euros para el periodo 2021-2027. Pese a su nombre, esta herramienta pretende financiar actividades militares desarrolladas en países terceros. El dinero sería ajeno al presupuesto comunitario (lo aportarían directamente los Estados) y se destinaría a apoyar a dichos terceros países con infraestructuras, equipos y asistencia técnica. Un ejemplo de este tipo de operaciones sería la financiación de la UE al llamado G5,una fuerza de 5.000 soldados africanos que trata de estabilizar el Sahel, región lastrada por el yihadismo y las mafias. En lugar de implicarse en contiendas externas, Europa ofrece así recursos para que las fuerzas locales sofoquen los conflictos de sus territorios.

El tercer proyecto se refiere a la movilidad militar. Bruselas reservará 6.500 millones del mecanismo denominado Conectar Europa (el gran capítulo de inversión en infraestructuras del presupuesto comunitario) para garantizar el transporte de vehículos militares y de soldados a lo largo de la Unión. Uno de los objetivos que tiene este plan es que carreteras y puentes puedan soportar el peso de esos peculiares desplazamientos (por ejemplo, de tanques) en caso de que fuese necesario moverlos por el territorio comunitario. Ese gesto —dedicar dinero europeo a adecentar infraestructuras civiles por motivos militares— hubiese sido impensable hace apenas unos años.

https://elpais.com/internacional/2018/06/10/actualidad/1528658572_437105.html?rel=lom

19.18.-EL NUEVO GOBIERNO ESPAÑOL SERÁ MONOCOLOR, PARITARIO Y TRABAJARÁ EN MINORÍA – Alida Juliani

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, izquierda, saluda al jefe del Ejecutivo saliente, Mariano Rajoy, tras jurar ante el Rey el cargo de presidente del gobierno. Fernando Alvarado EFE

MADRID 

El nuevo jefe del Ejecutivo español, el socialista Pedro Sánchez, anunciará esta semana su gobierno, que será monocolor y paritario y tendrá que encarar en minoría desafíos como el contencioso independentista catalán o la estabilidad presupuestaria.

Los nombres de quiénes formarán parte de su equipo se mantienen en secreto, pero las tradicionales cábalas apuntan ya a que se rodeará de quienes han sido sus apoyos fundamentales dentro del Partido Socialista (PSOE) para ocupar los principales puestos.

Desde que fue elegido presidente tras ganar la moción de censura contra su antecesor, el conservador Mariano Rajoy, el pasado viernes, Sánchez, que tomó posesión el sábado del cargo, se ha mantenido en silencio, pero en sus intervenciones en el Congreso esos días ya dio algunos datos sobre las bases del futuro Ejecutivo.

Bajo el “respeto a la Constitución, a la democracia y a la unidad de España” su prioridad será, dijo, “favorecer la cohesión social y territorial de España”, que considera dañada por los casi seis años y medio de gobierno de Rajoy y acrecentada por el desafío independentista en Cataluña.

Ello sin romper el principio de estabilidad presupuestaria y cumpliendo con “los deberes europeos”, algo que Sánchez tendrá que conseguir con un apoyo de 84 diputados (de un total de 365), a los que se sumaron 96 procedentes de los siete grupos parlamentarios que le dieron su apoyo en la moción de censura, entre ellos los nacionalistas vascos y catalanes.

En esas circunstancias, Sánchez y su futuro gabinete tendrán que asumir los Presupuestos del Estado que fueron aprobados hace 15 días en el Congreso con el voto contrario de los socialistas y el apoyo del PNV (nacionalistas vascos moderados).

El nuevo presidente del gobierno, que todavía no se ha trasladado a su residencia oficial en La Moncloa, admitió las cuentas del Estado en vigor para asegurarse el voto favorable de los cinco diputados del PNV, fundamentales para ser investido y que deberán ser ratificados por el Senado español, donde el Partido Popular (centro-derecha) tiene mayoría.

Fuentes populares aseguraron el pasado viernes tras prosperar la moción de censura que no pondrían trabas a su tramitación en la Cámara Alta, aunque el domingo anunciaron que presentarán las enmiendas que consideren “oportunas” y no descartaron que estas puedan afectar a acuerdos presupuestarios alcanzados con la formación vasca.

Nada más triunfar la moción de censura, la portavoz de la Comisión Europea Mina Andreeva destacó que la CE ha “tomado nota de que el gobierno de Sánchez no modificará los presupuestos, lo cuál es un punto importante”.

Pedro Sánchez, de 46 años, asume la formación de un nuevo Ejecutivo en un momento en el que la economía en España crece a un ritmo anual del 3 por ciento, pero con una tasa de paro y un nivel de deuda pública que está entre los más altos de la UE.

Con un paro de alrededor del 16 por ciento, tendrá que decidir si toma medidas para revertir la reforma laboral del PP del 2012, una de las principales reivindicaciones de los socialistas en la oposición.

De igual manera deberá determinar si toma la iniciativa para una eventual reforma del sistema de las pensiones, un asunto espinoso en la elaboración de los Presupuestos de este año, que dio origen a numerosas movilizaciones sociales en España.

En el plano internacional, el nuevo presidente del gobierno español inaugurará su agenda mañana lunes recibiendo en Madrid al presidente de Ucrania, Petro Poroshenko.

Fuera de España, viajará al menos este mes en cuatro ocasiones a Bruselas, donde en julio coincidirá por vez primera con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

En la capital belga, asistirá los días 28 y 29 de junio a su primera reunión de jefes de Estado y de Gobierno de la UE, y regresará el 11 y 12 de julio para la cumbre de la OTAN.

Entre las citas internacionales fijadas ya para los próximos meses, participará en Antigua (Guatemala) los días 15 y 16 de noviembre en la XXVI Cumbre Iberoamericana, en la que también estará presente el rey de España, Felipe VI.

En Latinoamérica asistirá también a la Cumbre del G20 que se desarrollará en Buenos Aires del 30 de noviembre al 1 de diciembre. http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/article212459734.html

18.18.-LA NUEVA IDEOLOGÍA DEL GENOCIDIO EN ISRAEL – Amitai Ben-Abba

Como judío israelí descendiente de sobrevivientes del Holocausto, creo que la comparación de las actuales condiciones en Palestina con las anteriores al Holocausto no solo está justificada, sino que además es necesaria. Israel está ideológicamente preparado para autorizar un genocidio de los palestinos en este momento. Si no actuamos, marchará hacia su nueva etapa decisiva: hasta el sexto millón de palestinos y más.

Foto de Jordi Bernabeu Farrús | CC BY 2.0 Foto de Jordi ernabeu Farrús | CC BY 2.                                                                                                                                        

Estudio y escribo ficción especulativa. Muchos de mis escritos contemplan el futuro de Israel, imaginando escenarios brutalmente grotescos como una especie de advertencia artística. Pero en estos días, cada vez que cierro otro período al final de un nuevo capítulo, mi sentido de imaginación se trunca, a medida que la realidad se impone sobre mi imaginación. Ningún autor podría predecir locuras como las que mostraba la pantalla dividida en la televisión israelí en vivo el 14 de mayo: los Netanyahus y los Trumps sonreían blandamente por un lado, los manifestantes palestinos cargando a sus muertos por el otro, y esa noche, los habitantes de Gaza llorando por los muertos mientras decenas de miles de israelíes bailaban en la Plaza Rabin cantando Toy live.

En la novela en la que estoy trabajando actualmente, contemplo cómo se vería un genocidio israelí completo (y la resistencia a él) a partir de los ojos de un perpetrador y una víctima. Pero mientras comencé este proyecto inventando las condiciones en las que ocurriría tal evento, para mi horror ya han madurado en la sociedad israelí. Me he despertado a la situación en la que un futuro distópico se ha acelerado hasta tomar forma y no puedo poner pausa y escribir antes de la tormenta. El mundo está estancado en el juego, las noticias se renuevan e inexorablemente fluye la sangre. Estoy experimentando una ansiedad peculiar, sin nombre, siendo testigo de un futuro que se parece demasiado al pasado, arrastrándose hacia el presente.

El punto de inflexión entre los políticos israelíes -el diputado Smotrich, el ministro de Educación Bennet, el alcalde Barkat de Jerusalén y otros de su clase- abogan hoy por la transición a la llamada “etapa decisiva” del conflicto palestino israelí. Para pasar del statu quo a una paz duradera(dicho sea de paso, el título del único libro del primer ministro Netanyahu): Una solución final para la cuestión palestina. Esa visión, al estilo de Smotrich, está tomada del Libro de Josué, donde los israelitas invasores promulgan un genocidio contra los nativos cananeos, hasta que no queda ni una sola alma con respiración, parafraseando al rabino Maimónides. Según el Midrash, hubo tres etapas en esa operación. Primero Josué envió a los cananeos una carta para que huyeran. Entonces, los que se quedaron podrían aceptar la ciudadanía de segunda clase y la esclavitud. Finalmente, si se resistían, serían aniquilados. Smotrich ha presentado públicamente este plan como el cambio hacia la etapa decisiva del conflicto. Si los palestinos no huyen y se niegan a aceptar una ciudadanía inferior, como haría cualquier persona digna, “el ejército sabrá qué hacer”, dice.

Así, como en The Handmaid’s Tale de Margaret Atwood, los políticos israelíes ahora sugieren políticas sobre la base de la “precedencia de las escrituras”. En su teología reaccionaria ignoran mandamientos como tikkun olam (“reparación del mundo”, el mandato de luchar por la justicia e igualdad), ve’ahavta (“ama a tu prójimo como a ti mismo”, la idea con la que el rabino Hillel ha enseñado toda la Torá), y conceptos talmúdicos como Shiv’im panim la’tora (“setenta caras tiene la Torá”) lo que significa que se pueden derivar docenas de estipulaciones de cada versículo).

Al igual que con los turcos y los armenios, hutus y tutsis, alemanes y judíos, el genocidio se justifica con el argumento de que existe un juego de suma cero en el que solo un lado puede triunfar. Los palestinos quieren arrojarnos al mar, afirman los sionistas, y haba le-horgecha, hashkem le-horgo (“Al que viene a matarte, levántate y mátalo primero”). En su libro -dicen sus asistentes a quienes el primer ministro utiliza a veces para escribir sus discursos, Netanyahu ve a los “palestinos” (se asegura de marcarlos con comillas) como una “nación fantasma” (p.56) y niega su existencia como un pueblo con una cultura e historia únicas. Los ve como una herramienta en el juego de suma cero entre el islam y Occidente. El prominente historiador israelí Benny Morris, quien ha narrado a fondo los crímenes sionistas de violación, asesinato y limpieza étnica en 1948, ve el desplazamiento de nada más que 750,000 palestinos en esa guerra como el mayor error de Ben Gurion. En su opinión, Ben Gurion debería haber terminado el trabajo, y eso es precisamente lo que los principales estadistas israelíes están buscando hoy.

En la sociedad israelí no hay fuerzas capaces o dispuestas a detener el ascenso de esta tendencia. Los soldados israelíes, como los vitoreados francotiradores demostraron al mundo en Gaza, reciben instrucciones de ver a todos los palestinos como amenazas a la seguridad dignas de la muerte. Las masas israelíes celebran la liberación anticipada de asesinos condenados, siempre que las víctimas sean árabes. Las multitudes israelíes cantan “quémalos, mátalos, asesínalos” mientras se abre la embajada de EE.UU. en Jerusalén. Desde los soldados de infantería hasta los altos mandos, desde la gente de la calle que agita banderas hasta los laureados de la academia, Israel está ideológicamente preparado para llevar a cabo un holocausto palestino.

Algunos judíos retrocederán al leer estas palabras. Asur le-hashvot (“está prohibido comparar “) es ahora un proverbio hebreo. Está prohibido comparar el sufrimiento judío con el de los demás, y he hecho varias comparaciones. Sin embargo, como un descendiente judío israelí de sobrevivientes del Holocausto, creo que estas comparaciones no solo son justificadas sino también vitales. La sociedad israelí está ideológicamente preparada para promulgar un genocidio de los palestinos en este momento, y si no hacemos la comparación y actuamos en consecuencia, Israel marchará hacia la etapa decisiva, hasta el sexto millón de palestinos y más.

En una comparación propia, el ministro israelí Gil’ad Erdan comparó a los palestinos muertos con los nazis, diciendo: “El número de muertos (sic) no indica nada, así como el número de nazis que murieron en la guerra mundial no hace del nazismo algo que puedes explicar o entender”. Evidentemente, contar a los muertos no ayudará a despertar a los israelíes de su espeluznante accionar. Solo después de la caída de su sistema -como los sudafricanos blancos en su lamentable apartheid- lo reconocerán con horror. Para detener el genocidio pendiente, los líderes mundiales deben dejar de hablar y comenzar a actuar. El embargo de armas, las sanciones económicas y el arresto de criminales de guerra que viajen serán un comienzo largamente esperado. Cualquier cosa menos que eso es sumisión. Como israelí  soy consciente de las consecuencias que estas medidas podrían tener en mi vida y en la vida de mis seres queridos. Todo esto se empequeñece ante las consecuencias del asalto a los derechos de los palestinos que reverberarán en todo el mundo, especialmente por las personas marginadas, como amaga Ann Coulter cuando mira los disparos contra los manifestantes palestinos y dice: “¿Podemos hacer eso?” Con el 75 % de la industria militar israelí programada para la exportación, esperan que los drones de gas lacrimógeno israelíes zumben sobre la próxima revuelta de Standing Rock o en París. Espere que los francotiradores disparen contra los migrantes mexicanos. Espere que llegue la tormenta antes de comenzar a prestar atención.

En mi ficción, el holocausto palestino ocurrirá durante la guerra contra un poder musulmán local. Israel justificará la masacre masiva como derecho a defenderse. No pondrá a los habitantes de Gaza en los trenes ni los construirá para ellos, sino que los bombardeará hasta la muerte. Irónicamente, la presencia de los colonos será un escudo humano de facto que requerirá de diferentes métodos de exterminio y expulsión de los palestinos de Cisjordania, los habitantes de Jerusalén Oriental y los palestinos con ciudadanía israelí. Si el mundo no actúa de manera efectiva en apoyo de los palestinos, esta será la cúspide de la Nakba, la catástrofe, el proceso de privación de los derechos humanos de los palestinos que comenzó hace 140 años.

Amitai Ben-Abba es un escritor israelí residente en la zona de la Bahía

Fuente: https://www.counterpunch.org/2018/05/21/israels-new-ideology-of-genocide/ http://www.rebelion.org/noticia.php?id=241935

17.18.-¿Cuándo venceremos?.- Joseph E. Stiglitz

En 1967, estallaron disturbios en ciudades de todo Estados Unidos, desde Newark, Nueva Jersey, hasta Detroit y Minneapolis en el Medio Oeste —dos años después de que explotara la violencia en el vecindario de Watts en Los Ángeles—. En respuesta, el presidente Lyndon B. Johnson nombró una comisión, encabezada por el gobernador de Illinois Otto Kerner, para investigar las causas y proponer medidas para abordarlas. Hace 50 años, la Comisión Nacional de Asesoramiento de Desórdenes Civiles (más conocida como la Comisión Kerner) emitió su informe, que ofreció una descripción cruda de las condiciones en Estados Unidos que habían conducido a los desórdenes.

La Comisión Kerner describió un país en el que los afronorteamericanos enfrentaban una discriminación sistemática, padecían una educación y una vivienda inadecuadas y carecían de acceso a oportunidades económicas. Para ellos, no existía ningún sueño americano. La raíz del problema era “la actitud y el comportamiento racial de los estadounidenses blancos hacia los estadounidenses negros. El prejuicio racial ha definido decisivamente nuestra historia; ahora amenaza con afectar nuestro futuro”.

Yo integré un grupo convocado por la Fundación Eisenhower para evaluar qué progreso se había hecho en los 50 años subsiguientes. Tristemente, la línea más famosa del informe de la Comisión Kerner —“Nuestra nación está avanzando hacia dos sociedades, una negra, una blanca, separadas y desiguales”— sigue siendo válida.

El libro basado en nuestros esfuerzos, Healing Our Divided Society: Investing in America Fifty Years After the Kerner Report (Curar a nuestra sociedad dividida: invertir en Estados Unidos 50 años después del Informe Kerner), recientemente publicado y editado por Fred Harris y Alan Curtis, es una lectura desoladora. Como escribí en mi capítulo, “Algunas áreas problemáticas identificadas en el Informe Kerner han mejorado (la participación en la política y en el gobierno de los norteamericanos negros, simbolizada por la elección de un presidente negro), algunas se han mantenido igual (las desigualdades en materia de educación y empleo) y algunas han empeorado (la desigualdad en materia de salud y de ingresos)”. Otros capítulos discuten uno de los aspectos más perturbadores de la desigualdad racial de Estados Unidos: la desigualdad para acceder a la justicia, reforzada por un sistema de encarcelamiento masivo que apunta mayormente a los afroestadounidenses.

No cabe ninguna duda de que el movimiento por los derechos civiles de hace medio siglo marcó una gran diferencia. Una variedad de formas abiertas de discriminación hoy son ilegales. Las normas sociales han cambiado. Pero arrancar de cuajo un racismo muy arraigado e institucional ha resultado difícil. Peor aún, el presidente Donald Trump ha explotado este racismo y atizado las llamas de la intolerancia.

El mensaje central del nuevo informe refleja la gran lucidez del líder por los derechos civiles Martin Luther King, Jr.: el logro de justicia económica para los afros no puede estar desvinculado del logro de oportunidades económicas para todos los estadounidenses. King calificó su marcha de agosto de 1963 en Washington, a la que me sumé y en la que él pronunció su inolvidable y grandilocuente discurso “Tengo un sueño”, como una marcha por empleos y libertad. Y, sin embargo, la división económica en Estados Unidos se ha ampliado mucho, con efectos devastadores en quienes no tienen una educación universitaria, un grupo que incluye a casi tres cuartas partes de los afros.

Más allá de esto, la discriminación es endémica, aunque muchas veces está escondida. El sector financiero de Estados Unidos puso la mira en los afroestadounidenes para explotarlos, especialmente en los años previos a la crisis financiera, al venderles productos volátiles con honorarios elevados que podían explotar, y explotaron. Miles perdieron sus hogares y, al final, la disparidad en la riqueza, que ya era grande, aumentó aún más. Un banco líder, el Wells Fargo, pagó gigantescas multas por cobrar tasas de interés más altas a los prestatarios afros y latinos; pero, en verdad, nadie fue responsabilizado por otros muchos abusos. Casi medio siglo después de la sanción de leyes antidiscriminación, el racismo, la codicia y el poder del mercado siguen confluyendo en perjuicio de los afros.

Existen, sin embargo, algunas luces de esperanza. Primero, nuestro entendimiento de la discriminación ha mejorado mucho. En aquel entonces, el economista y premio Nobel Gary Becker podía escribir que, en un mercado competitivo, la discriminación era imposible; el mercado haría subir el salario de cualquier persona que estuviera mal paga. Hoy entendemos que el mercado está plagado de imperfecciones —inclusive imperfecciones de información y competencia— que ofrecen una gran oportunidad para la discriminación y la explotación.

Es más, ahora reconocemos que Estados Unidos está pagando un precio alto por la desigualdad, y un precio especialmente alto por su desigualdad racial. Una sociedad marcada por estas divisiones no será un modelo para el mundo, y su economía no florecerá. La verdadera fortaleza de Estados Unidos no es su poder militar sino su poder blando, que ha resultado muy erosionado no sólo por Trump, sino también por la discriminación racial persistente. Todos saldremos perdiendo si esto no se resuelve.

La señal más alentadora es la efusión de activismo, especialmente de parte de los jóvenes, que toman conciencia de que es hora de que Estados Unidos esté a la altura de sus ideales, expresados tan noblemente en su Declaración de Independencia, de que todos los hombres han sido creados iguales. Un siglo y medio después de la abolición de la esclavitud, el legado de ese sistema perdura. Llevó un siglo poder sancionar legislación que garantice iguales derechos; pero hoy, las cortes controladas por los republicanos y los políticos suelen renegar de ese compromiso.

Como concluí mi capítulo: “Un mundo alternativo es posible. Pero 50 años de lucha nos han demostrado lo difícil que es alcanzar esa visión alternativa”. Un mayor progreso exigirá determinación, sostenida por la fe expresada en las palabras inmortales del espiritual que se convirtió en el himno del movimiento por los derechos civiles: “Venceremos”.

https://www.elespectador.com/opinion/cuando-venceremos-columna-789411

16.18.-CÓMO CHINA PUEDE EVITAR UNA GUERRA COMERCIAL CON EE. UU. – Martin Wolf*

Pekín debe reconocer el cambio en las percepciones de este país y hacer concesiones.

¿Cómo debiera responder China ante la agresiva política comercial de Donald Trump? La respuesta es: estratégicamente. Necesita manejar una oleada creciente de hostilidad por parte de EEUU, De los acontecimientos ocurridos en Washington, el nombramiento de John Bolton como principal asesor del presidente estadounidense en materia de seguridad nacional tal vez sea más trascendental que el anuncio de una acción comercial conforme a la “sección 301” en contra de China.

1 abr 2018.- Sin embargo, el plan de imponer aranceles del 25% a los US$60.000 millones en exportaciones chinas (aún no especificadas) a EE. UU. muestra la agresión de la agenda comercial de Trump.

Los aranceles propuestos representan tan sólo una de las numerosas acciones dirigidas a las políticas relacionadas con la tecnología de China.

Entre estas acciones se incluyen un caso contra China ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) y un plan para imponer nuevas restricciones a sus inversiones en compañías de tecnología estadounidenses.

Los objetivos de estas acciones por parte de EE. UU. no están claros.

¿Se trata simplemente de detener supuestas transgresiones, como las transferencias forzadas (o el robo descarado) de propiedad intelectual? O, como lo sugiere su definición de China como “competidor estratégico”, ¿es una movida para detener por completo el progreso tecnológico de China, un objetivo que es inalcanzable y ciertamente no negociable?
Trump también enfatizó la necesidad de que China reduzca su superávit comercial bilateral en US$100.000 millones. De hecho, su retórica implica que el comercio debiera ser equilibrado con cada socio. Este objetivo no es, una vez más, ni alcanzable ni negociable.

La perspectiva optimista es que éstos son movimientos de apertura en una negociación que culminará en un acuerdo. Una perspectiva más pesimista es que se trata de una etapa en un proceso interminable de tensas negociaciones entre las dos superpotencias que se extenderá hacia el futuro lejano.

Una opinión aún más pesimista es que las discusiones comerciales se desintegrarán convirtiéndose en un ciclo de represalias, quizás como parte de hostilidades más amplias.

Lo cual resulta ser también dependiente de China. Debe reconocer el cambio en las percepciones estadounidenses, de las cuales la elección del Sr. Trump representa un síntoma. Además, en asuntos de comercio, los demócratas son mucho más proteccionistas que los republicanos.

¿CUÁLES SON LAS FUERZAS QUE IMPULSAN ESTE CAMBIO?

El ascenso de China ha hecho que EE. UU. tema perder su primacía. La autocracia comunista china está ideológicamente en desacuerdo con la democracia estadounidense. Lo que los economistas llaman “el choque de China” ha sido real e importante, aunque el comercio con China no ha sido la razón principal de los cambios adversos experimentados por los trabajadores industriales estadounidenses. EE. UU. también ha fracasado en proporcionarles la red de seguridad o el apoyo activo que necesitan los trabajadores y las comunidades afectadas.

Además, el acuerdo alcanzado cuando China se unió a la OMC en 2001 ya no es aceptable. Tal y como lo ha declarado el Sr. Trump, EE. UU. quiere una estricta “reciprocidad”. Por último, numerosos empresarios argumentan que China está “haciendo trampa” en pos de lograr sus objetivos industriales.

QUEJAS NUNCA CESARÁN

Hace aproximadamente una década, las quejas tenían que ver con los superávits por cuenta corriente de China, con la infravalorada tasa de cambio y con las enormes acumulaciones de reservas.

Todo esto actualmente se ha transformado: el superávit por cuenta corriente ha caído a sólo el 1,4% del producto interno bruto (PIB). Ahora las quejas se han desplazado hacia los desequilibrios bilaterales, hacia las transferencias forzadas de tecnología, hacia el exceso de capacidad y hacia la inversión extranjera directa por parte de China.
Este es un país exitoso, grande y diferente. Las quejas cambian, pero no el quejarse.

¿Cómo pudiera China manejar estas fricciones, exacerbadas por la personalidad de Trump, pero arraigadas en profundas ansiedades?

En primer lugar, tomando represalias con contra de medidas focalizadas, precisas y limitadas. Como todos los bravucones, Trump respeta la fuerza. De hecho, él respeta al líder chino Xi Jinping.

En segundo lugar, sosegando las quejas legítimas o aquellas cuya rectificación beneficie a China. La liberalización de la economía china redunda en el propio beneficio de China, como lo demuestran los asombrosos resultados de 40 años de “reforma y apertura”. China puede y debe acelerar su propia liberalización interna y externa.

Entre las quejas ampliamente compartidas provenientes de las empresas extranjeras se encuentra la presión excesiva para transferir conocimientos técnicos como parte de realizar actividades comerciales en China.

Tales “requisitos de desempeño” son contrarios a las normas de la OMC. China necesita actuar decisivamente con respecto a esto.

En tercer lugar, haciendo ciertas concesiones. China pudiera importar gas natural licuado de EE. UU. Esto reduciría el superávit bilateral, mientras que simplemente redistribuiría el suministro de gas a nivel mundial.

Pero hacer lo mismo con las materias primas en las que China es el mercado dominante del mundo sería mucho más problemático, ya que perjudicaría a otros proveedores. Es muy probable que Trump quiera que China discrimine contra los alimentos australianos o contra los aviones europeos. Pero seguir ese camino conduciría al final del sistema de comercio global liberal.

En cuarto lugar, multilateralizando estas discusiones. La cuestión de los excedentes en productos estándar, como el acero, no puede tratarse a un nivel puramente unilateral o bilateral. Como potencia global en ascenso, China pudiera desempeñar un papel central en la liberalización del comercio, fortaleciendo así el sistema y aumentando la participación mundial en la salud de la economía china.

Operar a ese nivel global conlleva otro potencial beneficio: para las grandes potencias es difícil negociar bilateralmente, ya que tienden a considerar las concesiones mutuas como humillantes. En el contexto global, sin embargo, una concesión puede considerarse como un beneficio para todos los países.

Por último, al operar bajo la rúbrica de la OMC, China coloca a los europeos en una posición difícil. Los europeos comparten las ansiedades de EE. UU. en cuanto a las políticas de propiedad intelectual de China, pero también creen en las reglas.
Si China tomara el camino moral y éticamente correcto, los europeos pudieran sentirse obligados a apoyarlo.

Nos encontramos en una nueva era de competencia estratégica. La pregunta es si esta situación se controlará o si conducirá a un colapso en las relaciones.

La política comercial de Trump representa una parte enormemente desestabilizadora de esta historia. China debería considerar una visión a más largo plazo de la situación, por su propio bien y por el del mundo.

Financial Times/ Martin Wolf  http://www.portafolio.co/internacional/como-china-puede-evitar-una-guerra-comercial-con-ee-uu-515707

16.18.-EN EL ORGANISMO OMC NO EXISTE NINGÚN ACUERDO VINCULANTE QUE FIJE LOS OBJETIVOS MÁXIMOS O MÍNIMOS PARA LA REDUCCIÓN DE ARANCELES – Robert Lighthizer, Representante Estadounidense De Comercio

El gobierno de estados unidos consideró “infundado” un recurso iniciado por china ante la organización mundial de comercio (omc) por los aranceles impuestos a las importaciones de acero y aluminio alegando razones de seguridad nacional.

“La demanda de china por consultas en el marco del acuerdo de la omc sobre salvaguardas es totalmente infundado”, afirmó en una nota la oficina del representante estadounidense de comercio (ustr), robert lighthizer.

De acuerdo con la nota, las tarifas fueron impuestas por washington “para atender a las amenazas a la seguridad nacional que representan las importaciones de acero y aluminio y por lo tanto no pueden ser entendidas como una acción de salvaguarda”.

Por esa razón, el ustr afirmó que las medidas de represalia anunciadas por china el lunes, por un valor de unos us$ 3.000 millones, no deberían ser consideradas.

El presidente Donald Trump anunció el 8 de marzo la adopción de tarifas de 25% a las importaciones estadounidenses de acero y de 10% a las de aluminio, en nombre de la seguridad nacional.

Estados Unidos eximió temporariamente a un grupo de países (incluyendo a México, Argentina y Brasil), pero mantuvo a china entre los países sobre los cuales la tarifación tiene efecto.

El órgano de solución de controversias de la OMC, encargado de arbitrar en conflictos comerciales, hasta ahora no se ha encargado de un caso en que la cláusula de excepción se haya invocado en nombre de la seguridad nacional.

En la OMC no existe ningún acuerdo vinculante que fije los objetivos máximos o mínimos para la reducción de aranceles, pero los países asumen el compromiso de reducir sus derechos de aduana.

Sin embargo existen excepciones posibles cuando las medidas se refieren al comercio de productos que son esenciales para proteger los intereses de seguridad nacional.

FUENTE: AFP https://www.elobservadorhttps://www.elobservador.com.uy/eeuu-considera-infundado-recurso-china-la-omc-tarifas-al-acero-n1210864

 Entre tanto, el Ministerio de Comercio de China anunció el inicio de un procedimiento de disputa por el artículo 301 en la Organización Mundial del Comercio (OMC) para que investigue los aranceles de Estados Unidos, en medio de una creciente disputa comercial entre las dos mayores economías mundiales.
China anunció más temprano este miércoles que impondrá aranceles adicionales del 25 por ciento sobre 106 productos estadounidenses, en respuesta a las medidas aprobadas por Washington contra las importaciones chinas.

http://www.eltiempo.com/economia/sectores/guerra-comercial-china-anuncia-nuevos-aranceles-a-productos-importados-de-estados-unidos-201076

 

15.18.-MARX, 200 AÑOS SIN CELEBRACIÓN – Beethoven Herrera

Llama la atención que no exista un balance riguroso, desde el lado marxista, acerca de las razones que explican el colapso del bloque comunista.

El hecho de que Marx hubiese sido el filósofo preferido por la mayoría de los oyentes de la BBC de Londres, pese a los llamados de The Economist a votar por John Locke y por Adam Smith, fue explicado por el historiador inglés Eric Hobsbawn: “tras la caída del comunismo se vio por fin liberado de la deformación de su pensamiento en los países del llamado socialismo real”, y agregó que “Marx predijo, de modo certero, el fenómeno de la globalización”.(El Tiempo, julio 1/05).

El 5 de mayo se cumplieron 200 años del natalicio de Marx en Tréveris (Prusia, hoy Alemania), y excepto la brillante película El joven Marx, que muestra su confrontación con los hegelianos y con el socialista utópico Proudon, y la entrañable amistad con Engels, no ha habido –salvo en algunos ámbitos académicos– análisis rigurosos, quizá porque muchos piensan que el derrumbe de la URSS y la orientación de países como China y Vietnam hacia el mercado, ha restado credibilidad a las ideas de Marx.

Recién publicado El Manifiesto, a Marx le cuestionaron su propuesta de expropiación y colectivización de los medios productivos, quien respondió que la misma competencia dentro del sistema capitalista produce una concentración de tierras, industrias y bancos que conducen inexorablemente al monopolio; esto permite recordar que recientemente se ha denunciado la práctica de cartelización por parte de 600 empresas de América Latina.(El Espectador 12/01/18).

Respecto de la aparición de la propiedad privada, Marx recuerda que en todas las sociedades primitivas la propiedad era colectiva y el trabajo comunitario, y devino en propiedad privada por la expulsión violenta a los campesinos de sus tierras, por la apropiación de los excedentes por parte de las castas y por las deudas. (Acumulación originaria, El Capital, tomo 1, capítulo 24). De similar manera explicó la reproducción del capital por la acumulación del valor no pagado a los trabajadores, y advirtió no solo sobre la inevitable llegada de los monopolios, sino que predijo que la banca terminaría sometiendo a las actividades productivas, fenómeno conocido hoy como financiarización.

Tras ver la brutalidad de regímenes como el de Ceauescu y su familia en Rumania, o el de Pol Pot en Camboya, que eliminó a la mitad de su población pretendiendo justificarlo con las ideas de Marx, se entiende la afirmación de Thomas Piketty, quien se reconoce como parte de la generación que creció viendo la caída de las dictaduras comunistas “y no sintió la más mínima ternura o nostalgia por esos regímenes o por la Unión Soviética”( El Capital en el siglo XXI, FCE. Bogotá, 2014).

Sin embargo, llama la atención que no exista un balance riguroso, desde el lado marxista, acerca de las razones que explican el colapso del bloque comunista.

                                                                    http://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/marx-200-anos-sin-celebracion-516853

15.18.-5 cosas que Karl Marx hizo por nosotros y por las que no le damos crédito

Se celebra el 200 aniversario de su nacimiento.Si cree que el autor del “Manifiesto comunista” nunca ha hecho nada por usted, es hora de que se replantee esta teoría.

5 cosas que Karl Marx hizo por nosotros y por las que no le damos crédito Foto: Archivo Semana

¿Le gusta tener fines de semana libres? ¿Y conducir en carreteras públicas o ir a la biblioteca? ¿Es una de esas personas que busca poner fin a la injusticia, la desigualdad y la explotación?

En ese caso, puede que este 5 de mayo quieras conmemorar el 200 aniversario del nacimiento de Karl Marx, ya que él defendió todas estas causas.

La mayoría de las personas que conocen un poco la historia del siglo XX coincidirán en que la política revolucionaria marxista tiene un legado difícil.

Una rápida mirada a las consecuencias en la Unión Soviética, Angola y Cuba podrían hacerlo gritar: “¡Marx no es para mí, gracias!”.

De hecho, el pensador alemán se equivocó en muchas cosas: sus predicciones sobre el fin del capitalismo o el surgimiento de una sociedad sin clases, ideas que parecen poco realistas hoy en día.

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Y eso sin contar que sus ideas han servido de inspiración para experimentos sociales drásticos, a menudo con resultados desastrosos.

Muchas de sus teorías han terminado asociadas al totalitarismo, la falta de libertad y los asesinatos masivos, por lo que no es de extrañar que Marx continúe siendo una figura divisiva.

Pero hay otra faceta de Marx más humana, y algunas de sus nociones han contribuido a que el mundo sea un lugar mejor.

Marx también acertó en algunas cosas: un pequeño grupo de personas ultrarricas domina la economía global, el sistema capitalista es volátil y nos asusta a todos con sus cíclicas crisis financieras, y la industrialización ha cambiado las relaciones humanas para siempre.

Sigue leyendo y descubre por qué el autor de El capital sigue siendo relevante en el siglo XXI.

  1. Quería mandar a los niños a la escuela, no al trabajo

Esta es una proposición evidente para muchos. Pero en 1848, cuando Karl Marx estaba escribiendo junto a Federico Engels el “Manifiesto comunista”, el trabajo infantil era la norma.

Incluso hoy en día uno de cada 10 niños en el mundo está sometido a trabajo infantil, según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (2016).

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El hecho de que tantos menores hayan logrado pasar de la fábrica al aula tiene mucho que ver con el trabajo de Marx.

Linda Yueh, autora del libro The Great EconomistsHow Their Ideas Can Help Us Today (Los grandes economistas: cómo sus ideas nos pueden ayudar hoy), dice que una de las 10 medidas del Manifiesto Comunista de Marx y Engels era la educación gratuita para todos los niños en las escuelas públicas y la abolición del trabajo infantil en las fábricas.

Marx y Engels no fueron los primeros en abogar por los derechos de los niños, pero “el marxismo contribuyó a este debate en ese periodo de fines del siglo XIX”, añade Yueh.

  1. Quería que tuvieramos tiempo libre y que cada quien decidiera cómo usarlo

¿Le gusta no tener que trabajar 24 horas al día, los siete días de la semana?

¿Y tener una pausa para el almuerzo?

¿Le gustaría poderse jubilar y cobrar una pensión en la vejez?

Si su respuesta a estas preguntas es sí, puede agradecérselo a Marx.

El profesor Mike Savage, de la London School of Economics, afirma: “Cuando te ves obligado a trabajar horas muy pronlogadas, tu tiempo no es tuyo. Dejas de ser responsable de tu propia vida”.

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Marx escribió sobre cómo para sobrevivir en una sociedad capitalista la mayor parte de la gente se ve obligada a vender lo único que tiene -su trabajo- a cambio de dinero.

Según él, a menudo esta transacción es desigual, lo que puede llevar a la explotación y a la alienación: el individuo puede terminar sintiendo que ha perdido su humanidad.

Marx quería más para los trabajadores: deseaba que fueran independientes, creativos, y sobre todo, dueños de nuestro propio tiempo.

“Básicamente dice que deberíamos vivir una vida que vaya más allá del trabajo. Una vida en la que tengamos autonomía, en la que podamos decidir cómo queremos vivir. Hoy en día, esta es una noción con la que la mayoría de personas estamos de acuerdo”, dice Savage.

“Marx quería una sociedad en la que una persona pudiera ‘cazar por la mañana, pescar después de comer, criar ganado al atardecer y criticar a la hora de la cena‘, como dice la célebre cita. Él creía en la liberación, en la emancipación y en la necesidad de luchar contra la alienación”, añade.

  1. No todo gira alrededor del dinero. También necesitas estar satisfecho con tu trabajo

El trabajo puede ser una gran fuente de alegría si “puedes verte reflejado en los objetos que has creado”.

El empleo debería proporcionarnos la oportunidad de ser creativos y mostrar todo lo bueno de nosotros mismos: ya sea nuestra humanidad, nuestra inteligencia o nuestras habilidades.

Pero si tienes un trabajo miserable que no encaja con tu sensibilidad, terminarás sintiéndote deprimido y aislado.

Estas no son las palabras del más reciente gurú de Silicon Valley, sino de un hombre del siglo XIX.

En uno de sus primeros libros, Manuscritos de 1844, Marx fue uno de los primeros pensadores que relaciona la satisfacción laboral con el bienestar.

Según él, ya que pasamos tanto tiempo en el trabajo deberíamos obtener algo de felicidad de nuestra labor.

Buscar belleza en lo que has creado o sentir orgullo por lo que produces te llevará a la satisfacción laboral que necesitas para ser feliz.

Marx observa cómo el capitalismo -en su búsqueda de eficiencia y aumento de la producción y de las ganancias- ha convertido el trabajo en algo muy especializado.

Y si lo único que haces es grabar tres surcos en un tornillo miles de veces al día, durante días y días… pues es difícil sentirse feliz.

  1. No soportes lo que no te gusta. ¡Cámbialo!

Si algo no funciona en su sociedad, si sientes que hay injusticia o desigualdad, puedes armar barullo, organizarte, protestar y luchar por el cambio.

La sociedad capitalista de Reino Unido en el siglo XIX probablemente parecía un monolito sólido e inamovible para el trabajador sin poder.

Pero Karl Marx creía en la transformación y animaba a los demás a impulsarla. La idea se volvió muy popular.

Si hoy en día es uno de esos individuos que creen en el cambio social, probablemente reconozcas el poder del activismo.

La protesta organizada ha provocado un gran replanteo social en muchos países: la legislación contra la discriminación racial, contra la homofobia, contra el prejuicio de clase…

Según Lewis Nielsen, uno de los organizadores del Festival del Marxismo en Londres, “necesitas una revolución para cambiar la sociedad. Así fue cómo personas normales y corrientes lograron tener un servicio nacional de salud y una jornada laboral de ocho horas”.

Se suele decir que Marx fue un filósofo, pero Nielsen no está de acuerdo. “Eso hace a la gente pensar que lo único que hizo fue filosofar y anotar teorías”.

“Pero si ves lo que Marx hizo con su vida verás que también fue un activista. Creó la Asociación Internacional de Trabajadores y estuvo involucrado en campañas de apoyo a trabajadores que estaban en huelga. Su grito de ‘¡Proletarios de todos los países, uníos!‘ es un verdadero llamado a las armas”.

Nielsen cree que el verdadero legado de Marx es que “ahora tenemos una tradición de luchar por el cambio. Esto está basado en teoría marxista, aunque los que protesten no se consideren seguidores de Marx”.

“¿Cómo lograron las mujeres el voto?”, pregunta Nielsen. “No fue porque los hombres en el Parlamento sintieron lástima por ellas, sino porque ellasse organizaron y protestaron. ¿Cómo logramos el fin de semana sin trabajo? Porque los sindicatos se declararon en huelga para conseguirlo”.

Parece que la lucha marxista como motor de la reforma social tuvo resultado. Tal y como dijo el político conservador británico Quintin Hogg en 1943: “Debemos darles reformas o ellos nos darán revolución”.

  1. Marx ya lo dijo: ten cuidado cuando el Estado y las grandes empresas tienen una relación muy cercana… y vigila lo que hacen los medios

¿Qué le parecen los lazos tan estrechos que tiene el Estado con las grandes corporaciones?

¿Y que Facebook haya facilitado los datos personales de sus usuarios a una empresa que se dedicaba a influir en las intenciones de los votantes?

Estas confluencias preocupan a muchas personas y quieren examinarlas más de cerca.

Pero adivina qué: Marx, junto con su amigo y compañero ideológico Engels, hizo exactamente eso en el siglo XIX.

Obviamente no repasaron los anales de las redes sociales, pero Valeria Vegh Weis, una profesora de criminología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigadora de la Universidad de Nueva York, dice que ellos fueron los primeros en identificar estos peligros y analizarlos.

“Ellos (Marx y Engels) analizaron con mucho cuidado las redes de cooperación que existían en aquel entonces entre gobiernos, bancos, empresas y los agentes clave de la colonización”, dice Vegh Weis.

“¿Su conclusión? Si una práctica, deplorable o no, resultaba ser buena para los negocios y para el Estado- como por ejemplo la esclavitud como medio de promover el impulso colonial- entonces la legislación sería favorable para dicha práctica”.

Las agudas observaciones de Marx sobre el poder de los medios de comunicación también son muy relevantes en el siglo XXI.

“Marx comprendía muy bien el poder que tienen los medios para influir la opinión pública. En estos días hablamos mucho de las “fake news”, que es algo que Marx ya hizo en su tiempo”, dice Vegh Weis.

“Estudiando los artículos que se publicaban llegó a la conclusión de que cuando los pobres cometían delitos, aunque fuesen menores, salían mucho más en la prensa que los escándalos políticos o los crímenes de las clases altas”, precisa la experta.

La prensa era también un vehículo útil para dividir a la sociedad.

“Al decir que los irlandeses estaban robando trabajos a los ingleses, o al enfrentar negros contra blancos, hombres contra mujeres o inmigrantes contra locales, conseguían que los sectores más pobres de la sociedad luchasen entre ellos. Y mientras tanto nadie controlaba a los poderosos”, añade Vegh Weis.

Y otra cosa… el marxismo en realidad vino antes que el capitalismo.

Puede que esta sea una declaración un poco descarada, pero considera esto: antes de que la gente realmente conociera el capitalismo ya había leído sobre el Marx.

La experta Linda Yueh dice que el término capitalismo no fue acuñado por Adam Smith, considerado un pionero de la economía.

Se piensa que el término se originó por primera vez en 1854 en una novela de William Makepeace Thackeray, autor de “Vanity Fair”.

“Thackeray usó el término capitalista para denotar un “dueño de capital”, explica Yueh.

“Así que puede que fuese Marx quien utilizase esta palabra por primera vez en su sentido económico en Das Kapital en 1867. Desde entonces se ha empleado como antónimo de marxismo. En cierto sentido, el marxismo vino antes que el capitalismo”.

https://www.semana.com/mundo/articulo/cosas-que-karl-marx-hizo-por-nosotros-y-por-las-que-no-le-damos-credito/566175

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