42.18.-¿POR QUÉ GANA LA ULTRADERECHA EN ALEMANIA? LECCIONES DEL VIRUS GLOBAL – Juan Sebastián Gómez

Con la conquista del domingo, 18 escaños en Hesse, El Alternativa para Alemania AfD logró meterse en todos los parlamentos regionales de Alemania y contribuyó a la tragedia electoral de la CDU que forzó la salida de Ángela Merkel de la dirección del partido. Con miedo y una extraña sensación de vulnerabilidad la gente de a pie en Alemania y en Europa sigue votando a la extrema derecha. ¿Por què?

Merkel deja la jefatura de la CDU pero sigue como canciller hasta 2021. Es su “contribución para que la coalición pueda centrarse en sus esfuerzos sobre la buena gobernanza”.

31 de Octubre de 2018.- El mundo se enteró del malestar en la política alemana hace un año, en septiembre de 2017. Apenas veinte minutos después del cierre de las elecciones generales, Martin Schulz el líder del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), uno de los más tradicionales de Europa, aceptó públicamente su derrota más dura desde 1949. Apenas 150 escaños de 200 que lograron en las elecciones de 2013.

Diez minutos después, a las 19:30, el otro titular de la jornada empezó a circular en todos tickers de los noticieros: Un partido con apenas cuatro años de existencia, Alternativa para Alemania (AfD), se llevaba el 13% de los votos y por primera vez, desde el fin del nazismo, una formación de extrema derecha regresaba al Parlamento.

Entre asombro y vergüenza llegaron mil teorías y análisis a los medios de comunicación para entender el fenómeno y la debacle del SPD y del partido de la Canciller, la unión cristianodemócrata (CDU) -que hasta hoy ha perdido ya el 20% de sus escaños regionales-. Se dijo que “socializaron” su agenda política, que calcularon mal el impacto de la crisis de los refugiados, del terrorismo y que se alejaron de su base de electores. Sumémosle a eso el golpe violento del bréxit a la estabilidad de la UE.

Todo aquello habría zanjado una brecha en el espectro político que llenaron un antiguo socio de Merkel, El partido liberal (FDP), Los Verdes y la formación ultranacionalista AfD. Parecía ser apenas una coyuntura de factores externos y torpeza política de los grandes faros ideológicos del país, un diagnóstico no imposible de tratar.

Sin embargo hoy, un año después de las elecciones generales, las emociones de esos “votantes vergonzantes” del AfD no parecen cambiar. El domingo se llevaron el 13% de los escaños en el estado federado de Hesse (allí se ubica Frankfurt y el centro financiero alemán) y ahora tienen representación en todos los parlamentos regionales de Alemania. ¿Por qué?

  1. El origen del malestar

Hay que tener claro que fue la crisis económica de 2008 la que potenció a la derecha radical en Europa y desde entonces ésta se fue nutriendo de la indiferencia del establishment, de la flexibilización laboral y la precarización de la naturaleza y el acceso al bienestar en Europa. Mejor dicho: A la gente le cambió su proyecto de vida y la seguridad de su existencia.

  1. Después, los refugiados.

Luego vino la crisis migratoria de 2015, la más grande en Europa desde 1945, y la intensificación del terrorismo. Todos estos fenómenos se intersecan, potencian la crisis y el resentimiento, pero no son lo mismo. Mientras que la llegada de los refugiados alimentó el discurso de partidos radicales ya existentes, entonces más euroescépticos que nacionalistas, Las consecuencias de los planes de choque del modelo económico actual han sido profundas, se han venido cocinando largamente -¡desde los noventas!- y definen los deseos y las aspiraciones de la gente, sus opciones de vida.

¿Cómo se combinan estas dos para que que una creciente minoría vote a un partido que niega el holocausto? Al igual que esta minoría convencida, muchos también creímos el cuento de que el miedo a la extranjerización o la islamización de la sociedad es producto de la llegada de los migrantes, cuando el miedo al “fin” de la sociedad como la conocemos viene de antes. Mientras que el modelo económico además de generar riqueza y desarrollo ha generado segregación e inseguridad en los individuos, el paradigma liberal contemporáneo, por su parte, impulsa la reevaluación de los roles en la familia, en la escuela o en el trabajo. Sin estar listos, todos nos vemos abocados al cambio en múltiples niveles de la vida social.

Una hipótesis: inseguridad, angustia y vulnerabilidad.

Celebrar nuevas estructuras familiares, identidades de género, el cosmopolitismo y el interés por el medio ambiente; la imposición de lo “políticamente correcto”, es un desafío a los viejos hábitos ahora asociados a la ignorancia y denigrados en el debate público. El valor del trabajo de estos sectores populares no es reconocido y su estabilidad es ínfima. El obrero de clase media, otrora motor de la identidad de clase europea, tiene que capacitarse rápido para asumir otras funciones, mientras las mujeres deben ganar la maratón por formarse e integrarse al mercado laboral, en condiciones de desventaja. El malestar y la angustia en las sociedades de las democracias liberales son determinantes.

Es claro que la tensión de estos cambios genera, rechazo, frustración y resentimiento, como mínimo. Y si además la mitad de los políticos toman las decisiones en otro país (o sea la EU en Bruselas) y cada vez menos en las regiones o con la base, la idea fácil del “voto castigo” adquiere más rigor. Entonces la búsqueda de esa dignidad social perdida acrecienta la segregación y la discriminaciòn contra, obvio, los más débiles. Y como dijo recientemente Mario Candeias eso se traduce en clasismo, racismo o sexismo. Luego llega un “iluminado” ideológico (llamémoslo AfD) que recoge esas quejas y ofrece una alianza, maquillada de solidaridad, para recuperar el control y detener los cambios.

Es en ese contexto en el que muchos sacan la bandera, que ni sabían que tenían, y salen a “defender la nación” no sólo de los migrantes criminales sino de todos los que no nacimos en los límites de lo que representa ese trapo que sacuden con furia. Lo hacen porque se saben vulnerables: incapaces de adaptarse a los shocks y sin poder ascender socialmente. Decía el profe S.Schindler en 2014 “la gente tiene miedo porque el actual sistema económico, aparentemente le ayuda a los más débiles (los migrantes) y a los más ricos (migrantes o no), pero incrementa la vulnerabilidad de todos los demás”.

Las consecuencias.

Los nuevos “líderes” de la ultraderecha, a pesar de ser una minoría, han logrado mover el espectro político hacia la derecha radical y, de súbito, muchos funcionarios del gobierno asumen posiciones que en otro momento eran impensables, como la tácita legitimación de las agresiones a migrantes en Chemnitz del director de la inteligencia alemana. Y qué decir de los nuevos debates en el Bundestag, cada vez mas rastreros y agresivos. La polarización ha llegado para quedarse.

Si miramos al otro ganador de la jornada, Los Verdes, es posible ver una consecuencia interesante del terremoto político que empezó en septiembre del año pasado. Las grietas que crearon los electores desencantados prueban también que no todos seguimos ciegos y sordos de tantas fake news y que sabemos que la recuperación de la solidaridad y una comunidad nacional, no son lo mismo que un estado prusiano con fronteras, policía y banderas gigantes. Y lo más importante, que la clave del triunfo sobre la derecha está en el desarrollo igualitario y en una verdadera economía social de mercado.

http://blogs.eltiempo.com/tribuna-global/2018/10/31/gana-la-derecha-alemania-lecciones-del-virus-global/

42.18.-SALIR DEL “MUNDO DE LOS MUSICAL SONIDOS” -LIBERAL DE IZQUIERDA –  Ernst Hillebrand 

En este momento, la nueva división entre ganadores y perdedores de la globalización atraviesa la base electoral histórica de la socialdemocracia. La izquierda europea no puede esperar mucho tiempo más para decidirse por uno de los dos témpanos conformados por cosmopolitas y comunitaristas. ¿Por qué los votantes habrían de optar por partidos que defienden solo tibiamente sus intereses?

Los resultados de las elecciones y las encuestas en Europa son cada vez más preocupantes para la centroizquierda. Por lo menos las razones de esta crisis se están tomando últimamente más en serio. Por demasiado tiempo la centroizquierda simplemente se negó a reconocer que el mundo en el que se mueve está cambiando.

Noviembre 2018.- Pero hace mucho que el paisaje socioeconómico y sociocultural está en movimiento. La razón es relativamente fácil de mencionar: el capitalismo sin fronteras, «globalizado» y europeizado, crea contradicciones y conflictos diferentes de los del antiguo capitalismo de Estado-nación de los siglos XIX y XX.

Los instrumentos para contener los conflictos –la redistribución limitada en el marco del Estado de Bienestar y la democracia organizada por el Estado-nación– están perdiendo eficacia. En muchos casos, ni siquiera funcionan. Han demostrado ser sobradamente ineficaces contra los nuevos conflictos de identidad cultural de las sociedades de inmigración. La inmigración, el comercio global y la posibilidad de las industrias de trasladarse a otros países de Europa y del resto del mundo han cambiado drásticamente el equilibrio de poder entre el capital y el trabajo; la presión para comprometerse a distribuir desaparece.

Lo que surge es una nueva constelación político-social básica del capitalismo en la era sin fronteras: un profundo conflicto de intereses entre la parte de la población que piensa que se beneficiará con estos procesos y la otra parte que cree que no se beneficiará con ellos. Este conflicto tiene muchos nombres. En Alemania, se desarrolla hoy bajo la etiqueta «cosmopolitas» versus «comunitaristas». El periodista británico David Goodhart usa dos términos prácticos y más concretos para este propósito: los anywheres, móviles y cosmopolitas, en oposición a los somewheres, orientados al Estado-nación y ligados a un lugar.

Este contraste es mucho menos severo en la vida cotidiana que en la teoría, algo que Jan Eichhorn ha señalado recientemente aquí en la IPG. También Goodhart señala que los somewheres «comunitaristas» comparten ampliamente la liberalización básica de las últimas décadas. No tienen problemas con un «liberalismo cotidiano» en la sociedad, sino con el liberalismo como una ideología económica, política y cultural de elite y el impacto que causa en sus vidas. A la inversa, los «cosmopolitas», abiertos al mundo, son a menudo asombrosamente «comunitaristas» en la práctica. En los barrios que prefieren para residir, desde el Glockenbachviertel de Múnich hasta el Prenzlauer Berg de Berlín, la proporción de inmigrantes pobres y de población musulmana es significativamente menor que en otros distritos de las principales ciudades alemanas. Uno prefiere quedarse entre pares.

¿Puede deducirse de esto que la centroizquierda puede resistir, o incluso superar, esta división? Hace poco, Christian Krell y Sönke Hollenberg han dado en IPG sus argumentos en ese sentido. La política socialdemócrata debe consistir, según estos autores, en un decidido «tanto esto como lo otro», hacer política para ambos, no decidir entre anywheres y somewheres. También podrían haber escrito que quieren volver al querido viejo mundo de la socialdemocracia. Pero, ¿es eso posible?

En este momento, la nueva división entre ganadores y perdedores de la globalización atraviesa la base electoral histórica de la socialdemocracia. Y las fuerzas que actúan en esta división son poderosas, políticamente incontrolables por un solo partido. La centroizquierda es como una persona con cada una de sus piernas apoyada en un témpano de hielo distinto, mientras estos se separan lenta pero inexorablemente. Hay tres alternativas en esta situación: no hacer nada, caer al agua y ahogarse… o salvarse en uno de los dos témpanos. La pregunta para la socialdemocracia es en cuál de los témpanos se salvará: ¿el de los anywheres o el de los somewheres? El autor de estas líneas aboga decididamente por salvarse en el témpano de los somewheres. Hay razones de principios y estratégicas para ello.

La dimensión principal tiene que ver con la historia de la socialdemocracia. Fue un movimiento de autoayuda de los desfavorecidos, los proletarizados somewheres, que a los 14 años iban a la fábrica o a la mina en lugar de ir a los 18 a estudiar a Heidelberg o París. El objetivo político era aumentar sus posibilidades de vida y participación. Los resultados que cosechó en este aspecto la socialdemocracia del siglo XX fueron espectaculares. Ahora, una parte no insignificante de los somewheres ve peligrar cada vez más este nivel de prosperidad, participación política y reconocimiento social que habían alcanzado. Sienten que los tiempos no mejoran sino que empeoran. Si la socialdemocracia quiere permanecer fiel a su identidad de «protectora de los desfavorecidos», entonces también debe estar de su lado en los conflictos de intereses del capitalismo globalizado.

La segunda es una dimensión estratégica. Se refiere fundamentalmente al futuro de los sistemas políticos de Europa. La negativa de los partidos tradicionales a defender los intereses de la parte de la población con simpatías «comunitaristas» deja sin representatividad a este gran número de votantes –en la mayoría de los países es probable que sea 50% de ellos– o los entrega a los nuevos movimientos «populistas» de derecha e izquierda. Entre los comunitaristas somewheres, la proporción de personas socialmente más vulnerables es significativamente mayor que en la mitad de los anywheres. Lo que se está abandonando políticamente aquí es justo la base histórica de la izquierda. Es posible imaginar el impacto de este proceso en el sistema de partidos de Europa.

Los efectos en la izquierda también: se hace a sí misma redundante. Porque el témpano de los «cosmopolitas» ya está bastante poblado, especialmente en Alemania. Allí retozan los Verdes, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Angela Merkel, la Izquierda (Die Linke) y partes del Partido Democrático Libre (FDP). No hay allí mucho lugar para la socialdemocracia. La medida de ello la dan las recientes elecciones en Baviera, donde el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) apostó todo a un aumento del «cosmopolitismo» en su perfil político. Muy distinto es lo que pasa en el segundo témpano: hasta ahora, de él se ocupa casi únicamente la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU). Pero alguien más está tratando ahora de abordar este prometedor témpano vacío: Alternativa para Alemania (AfD). Y ya tiene un pie puesto en él. Si se le entrega este espacio social sin luchar, su crecimiento allí amenaza con ser enorme.

La izquierda europea no puede esperar mucho tiempo más para decidirse por uno de los dos témpanos. En los próximos años, la deriva no será más débil sino más fuerte. Un simple «sigamos así», en un intento de hacer lo correcto para ambas partes, fracasará porque ya no existe un plan convincente para ello. ¿Por qué los votantes habrían de optar por partidos que defienden solo tibiamente sus intereses? En el escenario partidario actual, ambos sectores, cosmopolitas y comunitaristas, encuentran ofertas más puras. Especialmente para la civilidad cosmopolita, hay opciones cultural y sociológicamente más cercanas que la socialdemocracia. Lo que ha pasado con el Partido Socialista en Francia y el Partido del Trabajo (PvdA) en los Países Bajos muestra cómo termina esto cuando ambas partes de la antigua base electoral se sienten más auténticamente representadas por otras fuerzas.

Por supuesto, hay contraejemplos, no menos importantes, en Escandinavia. Las catástrofes anunciadas no se produjeron. Pero la condición para ello fue un drástico golpe de timón de las socialdemocracias locales, por ejemplo, en materia de política migratoria, con un claro giro hacia las posturas comunitaristas. En este sentido, podría entonces haber un margen para una política de «tanto esto como lo otro», con la que sueñan Krell y Hollenberg. Pero en este momento, el «tanto esto como lo otro» consistiría más bien en retomar seriamente la defensa de los somewheres y sus intereses, en lugar de perderse definitivamente en un La La Land liberal de izquierda.

Fuente: https://www.ipg-journal.de/rubriken/soziale-demokratie/artikel/raus-aus-dem-linksliberalen-la-la-land-3041/

41.18.-LA IMPUNIDAD DE LAS TRANSNACIONALES – Victoria Mutti entrevista a Iván González*

Mientras los derechos de las empresas transnacionales se encuentran salvaguardados por cientos de Tratados de Libre Comercio y Tratados Bilaterales de Inversión, sus obligaciones son reguladas por débiles ordenamientos jurídicos nacionales, instrumentos de carácter voluntario y un derecho internacional relativo a los derechos humanos que para muchos es frágil o se encuentra desactualizado. Con el propósito de poner coto a la impunidad de las transnacionales, se está discutiendo un nuevo instrumento global de carácter vinculante. Iván González, experto en la materia y dirigente de la Confederación Sindical de las Américas, explica el proceso de debate.

P.- ¿Cómo ha afectado la «captura corporativa» al mundo del trabajo? ¿Qué papel ha cumplido la descentralización productiva a través de las cadenas globales de valor? ¿Qué responsabilidad le cabe a los Estados en este proceso?

Oct 2018.- R.- El sistema económico capitalista se ha venido transformando para hacerse más eficiente. Ha implementado una serie de cambios en la configuración de la producción que han tenido un profundo impacto sobre la división internacional del trabajo. La nueva etapa de expansión del capital está caracterizada por la re-especialización de las unidades productivas, la fragmentación de los procesos de producción, el uso de nuevas tecnologías de la información y de telecomunicación, y un nuevo orden económico internacional. En este modelo, las empresas se organizan a través de cadenas de producción, a través de un proceso de externalización de la producción a lo largo de los eslabones de sus cadenas que les permite flexibilización de los contratos y las condiciones de trabajo.

Durante la década de 1990, se acentuó la internacionalización de los países en desarrollo. El avance del ideario neoliberal y el proceso de globalización fueron los signos distintivos de la época.En la gobernanza global del capitalismo contemporáneo, las corporaciones y las instituciones financieras ejercen un poder superior a los Estados y las instituciones internacionales. Las empresas transnacionales (ETN) han sido las principales beneficiarias de este modelo. Se les ha permitido estar cada vez más concentradas a través de las fusiones y megafusiones producidas con el objetivo de obtener cada vez mayor lucro y valor de mercado.

Las empresas suelen ser inmunes a las demandas judiciales, ya que no se puede recurrir a los tribunales contra ellas o no dependen de una jurisdicción en el país de acogida o en su país de origen cuando la violación se debe a un proveedor con una relación contractual. Las situaciones suelen ser complejas incluso en el caso de las relaciones entre la empresa matriz y sus filiales. Con frecuencia puede resultar difícil conseguir que las empresas matrices sean responsables de los actos ilegales de sus filiales.

Las disposiciones jurídicas existentes son insuficientes. En general, no tienen carácter obligatorio ni vinculante para las ETN, sino para los Estados. Los instrumentos y mecanismos existentes en el sistema normativo laboral internacional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) o en el sistema universal de derechos humanos dependiente de la Organización de Naciones Unidas (ONU), no han permitido hasta la fecha responsabilizar directamente a las empresas implicadas en violaciones cometidas en el extranjero, y mucho menos a causa de las prácticas de sus filiales y contratistas. Los sistemas jurídicos nacionales e internacionales no están diseñados para responder a los efectos que este modelo de negocios genera hacia las personas y hacia los Estados.

El diseño jurídico internacional que se ha creado para proteger el libre comercio y las inversiones resulta de una desproporción tal que ya no es posible que los Estados legislen para amparar a sus ciudadanos o en defensa de sus intereses nacionales sin que entren en conflicto con la reglas establecidas en los Tratados Bilaterales de Inversión (TBI) o los Tratados de Libre Comercio (TLC). Este enmarañado sistema de reglas ampara los derechos de las empresas por sobre los derechos de las personas y de la soberanía de los Estados,imponiendo una jurisdicción privada internacional para resolver las disputas entre Estados y empresas, que en la mayoría de los casos favorece a las corporaciones.

P.- La necesidad de superar «el paradigma de la voluntariedad» hizo que Ecuador y Sudáfrica –con el respaldo de Bolivia, Cuba y Venezuela–, presentaran un borrador de resolución ante el Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU en 2014. El propósito era establecer un grupo de trabajo intergubernamental (GTI) tendiente a elaborar un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre empresas transnacionales en materia de derechos humanos. Desde su conformación el grupo ha sesionado en cuatro oportunidades. La última fue a mediados de octubre y por primera vez se discutió el «borrador cero» del tratado. ¿Qué intereses se han perfilado en las negociaciones y cuáles han sido los principales obstáculos para avanzar hacia un tratado vinculante?

 R.- La Resolución 26/9 de 2014 que crea el GTI de composición abierta para elaborar un Tratado Vinculante sobre Empresas y Derechos Humanos ha sido aprobada por consenso. Sin embargo, ha tenido reservas de la Unión Europea (UE) y la oposición de Estados Unidos y de otros países. Aún así, definió su mandato y objeto. Este grupo deberá existir hasta entregar un Tratado Vinculante al Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Es decir, se deben realizar todas las sesiones que sean necesarias hasta cumplir con ese objetivo. En las primeras tres sesiones se realizaron debates generales sobre la naturaleza y contenidos del futuro tratado desde la perspectiva de los gobiernos, expertos, comunidades y sectores afectados por la acción de las ETN (trabajadores, campesinos, pueblos originarios, etc.), así como organismos de derechos humanos y otros de la sociedad civil. Hubo aportes y exploraciones interesantes respecto de los derechos a ser considerados. Además, se discutió el alcance del tratado, el tipo de medidas a ser adoptadas, los órganos a ser creados.

A pesar de que las sesiones del grupo han transcurrido con mucha participación, no han estado exentas de presiones y obstáculos. Evidentemente hay muchos intereses que han intentado (y seguirán intentando) detener el proceso de elaboración del tratado, porque podría ser el instrumento que controle el poder de las ETN, que vigile su accionar y castigue las practicas que se constituyan como violaciones de los derechos humanos. La mayoría de los Estados que se oponen al proceso, especialmente la UE, argumentan que existen suficientes instrumentos para que las empresas rindan cuentas sobre su comportamiento y que la responsabilidad siempre será de los Estados que no ejercen control sobre esas prácticas. También insisten que debieran incluirse a todas las empresas -sean estas nacionales, estatales o de cualquier naturaleza-, lo que haría de ese tratado un instrumento de difícil aplicación.

Estos argumentos ocultan, sin embargo, las presiones que las corporaciones ejercen sobre los Estados y gobiernos para impedir que se avance en instrumentos que pongan control a su poder y a la impunidad con la que actúan en el mundo. Y esto no aplica solo para la Unión Europea. Estados Unidos, con una posición extrema, se opone a cualquier resultado. Su empeño está en mediatizar el proceso hasta lograr que lo que pueda salir sea de naturaleza genérica y poco efectivo, muy próximo a los instrumentos voluntarios existentes. La UE es expresión del gobierno de las corporaciones y actúa como tal. Pero las presiones también se dirigen a los gobiernos de todo el mundo, especialmente los países del Sur global y de aquellas regiones que tienen más protagonismo en el enfrentamiento a las ETN, especialmente de África y América Latina.

La cuarta sesión realizada entre el 15 y el 19 de octubre, contó con la presencia de récord de representantes de 94 países, incluidos representantes de gobiernos y de más de 400 organizaciones de la sociedad civil, entre ellos los sindicatos. Esta sesión logró avanzar en debates sustantivos sobre el llamado «Borrador Cero» -presentado por la presidencia que ejerce Ecuador- y aprobar las conclusiones y recomendaciones para continuar el trabajo en la quinta sesión de 2019. Se espera que la sesión de 2019 pueda entrar más directamente en el contenido del futuro instrumento. Es decir, serán negociaciones sustantivas en las que los gobiernos deberán colocar sus formulaciones y en las que la sociedad civil tendrá que ser más efectiva en sus contribuciones, porque al final serán los gobiernos los que definirán su contenido.

P.- En base a los resultados de la cuarta sesión y teniendo en cuenta el enorme poder de lobby que ejercen las corporaciones ¿Qué estrategia adoptará el sindicalismo de las Américas de cara al futuro?

R.- La cuarta sesión dejó una buena impresión del involucramiento de los gobiernos en las negociaciones sustantivas, incluso aún de aquellos que no son muy partidarios de un instrumento con la fuerza a la que aspiran los movimientos sociales y otros afectados por la acción de las ETN. La UE se quedó sola en su intención de obstaculizar el proceso y, aunque al final se distanció de las conclusiones de la presidencia, no anunció su salida del Grupo de Trabajo Intergubernamental. Independientemente de que algunos gobiernos puedan salirse en el futuro de las negociaciones, éstas no podrán detenerse. Los desafíos hacia el futuro están en lograr que lo que finalmente quede reflejado sea un instrumento vinculante verdaderamente efectivo para enfrentar el poder de las corporaciones.

Para la Confederación Sindical de las Américas (CSA) y el movimiento sindical de las Américas, el desafío está en tener un papel activo en el proceso. Y no solo para reflejar la visión de los trabajadores sobre un tratado que en su contenido considere los derechos fundamentales del trabajo, sino para que aborde la cuestión de las ETN y su operación a través de toda la cadena global de producción, en donde se localizan la mayoría de los trabajadores y se produce la mayor cantidad de violaciones a los derechos humanos. En un escenario desfavorable para nuestra región desde el punto de vista político, habrá que hacer mucha presión ante gobiernos claramente instrumentales a la agenda de las corporaciones. Junto con la Confederación Sindical Internacional (CSI), los sindicatos globales y en alianza con los movimientos sociales y otros actores, habrá que afinar la estrategia para poder influir en el proceso de preparación de la quinta sesión de 2019.

Como parte de la Campaña global para desmantelar el poder corporativo y poner fin a la impunidad, desde la CSA coincidimos en que el tratado debe estar centrado en las ETN y otras empresas con actividades transnacionales, como está definido en el mandato otorgado al GTI en la Resolución 26/9. La futura Convención deberá contener obligaciones directas para las ETN. También deberá establecer la responsabilidad conjunta y solidaria de las empresas matrices con las entidades a lo largo de su cadena global de producción (filiales, subcontratistas, proveedores, etc.), así como preservar el tratado de la influencia de las ETN y de la captura corporativa.

*Iván González es coordinador político de la Confederación Sindical de las Américas (CSA) http://nuso.org/articulo/la-impunidad-de-las-transnacionales/?utm_source=email&utm_medium=email 

40.18.-RELANZAMIENTO LABORISTA: “NO ESTAMOS AQUÍ PARA GESTIONAR EL CAPITALISMO” – Rachel Shabi

La prensa que cubrió la conferencia anual del Partido Laborista británico de este año centró su información en la forma descarada en la que el socialismo aparecía por todas partes. Del mismo modo, se hacía énfasis en como el socialismo se ha hecho tan popular en todo el país. Un comentarista advertía de la “creciente confianza de los socialistas”. Otro hacía notar “la aterradora constatación de que la Middle England 1/ se está dejando seducir por las Corbynomics”, es decir, por el paquete de medidas económicas propuestas por la plataforma que lidera Jeremy Corbyn.

27 oct 2018.- El evento laborista congregó la semana pasada a 13 mil personas en Liverpool. Esta ciudad es la segunda más izquierdista de toda Gran Bretaña, sólo a la zaga de Glasgow (aunque estos datos son de hace algunos años). Este año, con el gobierno conservador paralizado en medio de sus chapuceras negociaciones del Brexit, Liverpool acogió la conferencia laborista más grande y más a la izquierda en décadas. El partido, ya firmemente en manos de Corbyn, desveló una perspectiva radical para revitalizar el país.

La trayectoria hacia la izquierda del laborismo es muy reciente, pero se ha ido configurando de forma tumultuosa. En 2015 la militancia del partido, que venía de obtener más peso a la hora de decidir quién lidera el partido gracias a un cambio en las reglas internas, apoyó a un Corbyn que hasta entonces era una figura más bien oscura de las últimas filas de la bancada del grupo laborista en el parlamento. Lo volvieron a hacer, con más fuerza, cuando Corbyn se enfrentó al reto que le impuso la dirección de entonces al siguiente año. Y en las elecciones de 2017 el Partido Laborista desafió las expectativas y obtuvo un histórico 40% de los votos deshinchando la mayoría que ostentaba el gobierno conservador. Para entonces la militancia laborista había superado ya el millón de personas, lo que no sólo lo convertía en el mayor partido en Europa, sino que lo dotaba de una fuerza movilizadora formidable.

Ahora, la izquierda del partido está al mando y no sólo en la dirección nacional, también en el aparato y en las bases. Mientras en conferencias recientes las tensiones entre las diversas facciones del partido habían aflorado, en esta ocasión la conferencia estuvo controlada por la facción dirigente. Esta sensación se vio reforzada por la popularidad y el bullicio de The World Transformed, un festival organizado por Momentum, el colectivo basista que apoya a la dirección actual del Partido Laborista. Según el periódico The New Statesman, una joven participante perteneciente a la hasta entonces predominante derecha del partido se lamentaba de que “ya no somos sexys. Necesitamos gente joven, atractiva y cool… pero hemos dejado de ser cool. Las conferencias solían ser muy divertidas para nosotras, pero ahora, son los de Momentum los que tienen las mejores fiestas”.

Durante The World Transformed la parlamentaria Emma Dent Coad comentó que hace tan sólo una década la gente dudaba a la hora de utilizar la palabra socialismo en público. Ahora “cómo han cambiado las cosas”. Desde los ponentes en la sala de conferencias principal hasta los abarrotados eventos que tenían lugar a su alrededor, el foco giraba entorno a una agenda socialista adecuada para el siglo XXI, una que pudiera reiniciar y redistribuir la economía para hacerla funcionar, en la línea de lo que reza el eslogan del partido “para los muchos, no para los pocos”. En su discurso durante la conferencia, Corbyn instó al partido a hacerse cargo del “sistema económico roto” y a poner fin a la versión del capitalismo que dice que “la codicia es buena”. En The World Transformed, Dent Coad dijo que “no estamos aquí para gestionar el capitalismo”, señalando la ruptura del partido con el consenso neoliberal que dominó la política durante las últimas tres décadas.

Si la dirección laborista ha captado el ánimo que vive el país, es porque el país de alguna forma también la ha entendido a ella. Los efectos devastadores de un mercado financiero desregulado, que culminaron en un crash financiero de 2008 que combinó sus efectos con los de las medidas de austeridad impuestas tras su llegada, han hecho de Gran Bretaña uno de los Estados con más desigualdad de Europa.

El sexto país más rico del mundo tiene ahora cuatro millones de niños viviendo en la pobreza y casi cuatro millones de adultos que se ven obligados a acudir a bancos de alimentos. El país vive golpeado por la inseguridad laboral, el estancamiento de los sueldos y la productividad deprimida, fenómenos que conviven con la subida generalizada de los precios y la crisis rampante de la vivienda. En junio la ONU anunció que iba a llevar a cabo una investigación acerca de la pobreza en el Reino Unido.

Este mismo mes un informe del Institute for Public Policy Research decía que la economía británica no está funcionando y hacía un llamamiento a una revisión radical. El público en general está también en esa línea y apoya de forma abrumadora las propuestas del laborismo de renacionalizar los ferrocarriles y los servicios públicos, invertir en grandes infraestructuras y reintroducir impuestos más altos para los que más ganan. Todo esto es lo que permite a Corbyn pronunciar con confianza en Liverpool que “estamos ganando el debate público. Hemos definido un nuevo sentido común”.

Además de la serie de medidas políticas desarrolladas durante la conferencia (los planes de worker – share, más guarderías gratuitas, sindicatos de inquilinos, puestos de trabajos en energías verdes), se trataron algunos planes para expandir la comunidad organizada laborista. Se habló sobre aumentar el reclutamiento de organizadores a lo largo del país, ya que el partido quiere construir campañas construidas desde lo local y desde abajo, a la vez que revitalizar la política en áreas que se han sentido durante mucho tiempo ignoradas por los políticos. Esto alimenta la sensación de que el partido se encuentra en el “modo de campaña permanente” que su líder proclamó inmediatamente después de las elecciones del año pasado.

Elecciones que dejaron a muchos diputados conservadores, incluyendo a ministros, con mayorías muy ajustadas. Desde entonces, Momentum ha llevado a cabo numerosas campañas para quitarles el escaño a los diputados de esas circunscripciones, impulsadas a su vez por los actos organizados por el gobierno laborista en la sombra a lo largo del país. Esto ha servido para que todo el país esté hablando sobre las medidas políticas radicales, y diferentes, del laborismo. Además, el hecho de haber vehiculizado las campañas desde lo local ha permitido mantener a las bases comprometidas en un momento en el que la volatilidad de la política nacional, inducida por el Brexit, podría culminar en nuevas elecciones. Ahora mismo resulta difícil vislumbrar cómo podría obtener luz verde en el parlamento cualquier pacto al que llegue el gobierno con la UE, y mucho menos qué va a pasar tras ello. Una encuesta recién publicada sugiere que el laborismo supera en dos puntos a los conservadores en los 60 escaños más marginales del parlamento 1/

Este movimiento por la base está conversando activamente con sus contrapartes del otro lado del Atlántico. Julia Salazar, la primera candidata apoyada por los Democratic Socialist of America(DSA) que se ha hecho con un escaño que se consideraba blindado para el senado del Estado de Nueva York, y su compañero de los DSA Lee Carter, que ganó un escaño en la House of Delegates de Virginia el año pasado, hablaron en The World Transformed (parece que la controversia acerca de las inconsistencias de la biografía de Salazar no alcanzó el Reino Unido).

 Tanto Salazar como Carter hicieron paralelismos con las luchas que están teniendo lugar en los Estados Unidos, hablaron de cómo ambos asumen que el sistema económico se ha quebrado y de la necesidad de un giro progresista hacia la izquierda que pueda ofrecer a los votantes una alternativa real. Carter comentó, entre risas, cómo le inspiró la forma en que Bernie Sanders habló de forma clara y coherentes sobre esas cuestiones cotidianas, “y lo llamó socialismo. Inmediatamente fui a buscar socialismo en google”. Momentum se ha inspirado de forma similar, y ha aprovechado las sugerencias de los activistas sanderistas antes de las elecciones británicas del año pasado.

Mientras los progresistas americanos buscan formas para derrotar a Trump, la izquierda europea busca cómo luchar contra el resurgimiento político de la extrema derecha. La izquierda europea lleva un tiempo instalada en un fuerte proceso de decadencia, al que muchas veces se le ha catalogado de pasokización (en referencia a la experiencia del Pasok griego que se desplomó abismalmente de un 44% de votos en 2009 a un 4% en 2015). Golpeada en recientes elecciones a través del continente, los partidos socialdemócratas en Alemania, Francia, Italia, Austria y Holanda buscan ahora pistas en el liderazgo de Corbyn para resucitar a la izquierda.

El Partido Laborista había vivido un duro verano dominado por el escándalo sobre el antisemitismo en sus filas. Un escándalo que ha ido perdiendo fuelle pero todavía está candente, mientras la dirección del partido intenta hacerse una idea de la escala del problema (más grande de lo que creen, pero no tan grande como sugieren algunos de sus adversarios). Al tener lugar la conferencia casi inmediatamente después de este escándalo, se temía que éste generara división durante su transcurso. En ese sentido, que el partido haya salido más fuerte y más unido ha sido un alivio para muchos.

En The World Transformed, la noche antes del cierre de la conferencia, el canciller en la sombra John McDonnell, que había pasado décadas en el desierto político como un diputado de las últimas filas de la bancada laborista, fue aclamado como una estrella de rock y cortejado por el business(¡). Al describir su plan económico de redistribución basado en las renacionalizadiones, inversiones estatales en las regiones, cooperativas, mutualismo local y expansión del control de los trabajadores en las empresas, prometió a la abarrotada y exultante sala que “la prosperidad será compartida por todos”.

“Y lo vuelvo a decir, una y otra vez: eso es el socialismo. Eso es el socialismo”.

*Rachel Shabi es una periodista que vive en el Reino Unido, escritora y productora que ha estado cubriendo al Partido Laborista para varias publicaciones, incluyendo The GuardianThe Indepndent The New York Times.

Notas:

1/ Middle England es un término que hace referencia a los sectores de clases medias conservadoras que viven fuera de Londres.                                               2/ Los escaños más marginales son aquellos que son ganados con menos margen de diferencia con respecto al competidor más inmediato. Recordemos que en el Reino Unido cada escaño corresponde de forma unívoca una circunscripción. Fuente: 

https://vientosur.info/spip.php?article14265

40.18 .-LA VOCACIÓN DE SUICIDIO DE LAS CLASES DIRIGENTES ITALIANAS – Piero Bevilacqua 

Creo poder decir que en ninguna fase histórica, por lo menos en la edad contemporánea, han manifestado las clases dirigentes italianas, y sobre todo su clase política, una voluntad tan acérrima de autodestrucción, un “instinto de muerte” tan explícito, como sucede entre nosotros desde hace algunos años.

28 oct 2018.- Los signos de este deslizamiento de nuestro país hacia el suicidio son evidentes y múltiples. El primero y más clamoroso es la lucha sin cuartel contra la juventud. Un país de viejos, en el que nacen cada vez menos niños y cada vez hay más ancianos incapaces de valerse por si mismos, ofrece a las nuevas generaciones un porvenir de desempleo y trabajos precarios, siembra el camino de mil obstáculos para los chicos que quieren acceder a la universidad, fuerza a las mejores inteligencias a buscar suerte por el mundo.

Un país que se va despoblando, que ve caer en estado de abandono ciudades y pueblos,  terrenos agrícolas y bosques, hace la guerra contra la juventud pobre del Sur del mundo, los migrantes que llegan a la Península y que podrían hacerla renacer. Como ha sucedido en Riace. Un país que ha conseguido tarde y con tantos sacrificos su unidad, la más importante conquista de su historia moderna – por citar la opinión de un historiador que no está, desde luego, de nuestro lado, como Rosario Romeo – comienza a encaminarse, concretamente con la autonomía fiscal y de otras materias del Véneto, al proceso de su descomposición.

Entretanto, estas clases dirigentes llevan desde hace tiempo preparando los presupuestos  culturales para suministrar al suicidio nacional los medios más apropiados para llevarla a cabo. Pensemos en la supresión de la Geografia en la enseñanza escolar. En cualquier escuela del mundo, una elección semejante parecería un clamoroso absurdo, en el momento en que la geografía del globo, con los movimientos de sus pueblos, las catástrofes naturales, los trastornos climáticos, entra cotidianamente en nuestras casas.

Pero en Italia la marginación de esta disciplina corresponde a una verdadera  mutilación  cultural. Ningún país de Europa, con excepción en parte de Holanda, depende como el nuestro de los caracteres y de la salud de su territorio. De los Alpes a Sicilia, en un trecho de 1.200 km, no hay nación que pueda presumir de la variedad de hábitats, de climas, de orografía, de pluvosidad, de regímenes fluviales, de naturaleza del terreno, como Italia.

De este “mosaico de territorios” nace, junto a nuesta originalisima historia, el carácter único en el mundo de nuestras agriculturas y, por tanto, de nuestras cocinas. Las nuevas generaciones ¿ no deben conocer los caracteres originales del país en que viven y que tanto contribuye a su situación presente?

El último acto de esta necia estrategia de mutilación cultural ha sido la decisión del Ministerio de Educación de abolir el tema de Historia de los exámenes de Selectividad. Una invitación explícita a nuestros chicos para que dejen a un lado esta disciplina en el periplo de sus estudios, dirigidos cada vez más a su validación final. En lugar del tema de Historia, una prueba sobre los problemas del presente. Demasiado grandes y apremiantes son las cuestiones que urgen hoy para tener que perder el tiempo con hechos y vivencias de años ya transcurridos y lejanos.

Se trata de una decisión que constituye el destilado del proceso de “modernización” puesto en práctica por el reformismo escolar neoliberal, y no sólo el italiano. La escuela debe marchar “al paso de los tiempos”, es decir, debe quedar englobada en los mecanismos del desarrollo económico, estar en consonancia y preparar para el mercado de trabajo, inmersa en los flujos y paradojas de la sociedad de la información y del espectáculo. ¿Es esto una conquista? La marginación de la Historia y el quedar aplastados en el hoy ¿ofrecen a las nuevas generaciones las claves para desarrollarse en el presente, para abrirse a las visiones de las corrientes profundas que atraviesan nuestro tempo, indicandole los cometidos del povenir?

Sin la Historia, sin la profundidad de perspectiva respecto al pasado, el presente se recorta como un fenómeno natural, la inmóvil y única realidad posible, una representación sin causas y sin autores. Nadie puede comprender cómo y por qué hemos llegado hasta aquí y nadie puede divisar vías de salida para el futuro.

No puedo en este punto evitar plantearme la pregunta: pero ¿no constituía una conquista ya adquirida la idea de que sin el conocimiento histórico, sin la alteridad de los mundos que ya han sido, sin la consciencia de que cada presente no es más que un  proceso transitorio, un artefacto humano, ningún proyecto de  sociedad es posible? Quizás las clases dirigentes quieren convencer a la nuevas generaciones de que el caos estúpido y feroz que ya no saben ellas gobernar es el único mundo posible.

*Piero Bevilacqua                                                                                                                 

ensayista e historiador italiano, es profesor de Historia Contemporánea en la Universidad La Sapienza de Roma, habiendo enseñado también en Salerno y Bari. Director de la revista historiográfica Meridiana, es autor de numerosas obras de historia italiana, cultural, mediambiental y económica y de varios ensayos políticos. Su último libro es Elogio della radicalità (Laterza, Milán, 2012).

Fuente: il manifesto, 25 de octubre de 2018 Traducción: Lucas Antón

http://www.sinpermiso.info/textos/la-vocacion-de-suicidio-de-las-clases-dirigentes-italianas

 

Creo poder decir que en ninguna fase histórica, por lo menos en la edad contemporánea, han manifestado las clases dirigentes italianas, y sobre todo su clase política, una voluntad tan acérrima de autodestrucción, un “instinto de muerte” tan explícito, como sucede entre nosotros desde hace algunos años.

28 oct 2018.- Los signos de este deslizamiento de nuestro país hacia el suicidio son evidentes y múltiples. El primero y más clamoroso es la lucha sin cuartel contra la juventud. Un país de viejos, en el que nacen cada vez menos niños y cada vez hay más ancianos incapaces de valerse por si mismos, ofrece a las nuevas generaciones un porvenir de desempleo y trabajos precarios, siembra el camino de mil obstáculos para los chicos que quieren acceder a la universidad, fuerza a las mejores inteligencias a buscar suerte por el mundo.

Un país que se va despoblando, que ve caer en estado de abandono ciudades y pueblos,  terrenos agrícolas y bosques, hace la guerra contra la juventud pobre del Sur del mundo, los migrantes que llegan a la Península y que podrían hacerla renacer. Como ha sucedido en Riace. Un país que ha conseguido tarde y con tantos sacrificos su unidad, la más importante conquista de su historia moderna – por citar la opinión de un historiador que no está, desde luego, de nuestro lado, como Rosario Romeo – comienza a encaminarse, concretamente con la autonomía fiscal y de otras materias del Véneto, al proceso de su descomposición.

Entretanto, estas clases dirigentes llevan desde hace tiempo preparando los presupuestos  culturales para suministrar al suicidio nacional los medios más apropiados para llevarla a cabo. Pensemos en la supresión de la Geografia en la enseñanza escolar. En cualquier escuela del mundo, una elección semejante parecería un clamoroso absurdo, en el momento en que la geografía del globo, con los movimientos de sus pueblos, las catástrofes naturales, los trastornos climáticos, entra cotidianamente en nuestras casas.

Pero en Italia la marginación de esta disciplina corresponde a una verdadera  mutilación  cultural. Ningún país de Europa, con excepción en parte de Holanda, depende como el nuestro de los caracteres y de la salud de su territorio. De los Alpes a Sicilia, en un trecho de 1.200 km, no hay nación que pueda presumir de la variedad de hábitats, de climas, de orografía, de pluvosidad, de regímenes fluviales, de naturaleza del terreno, como Italia.

De este “mosaico de territorios” nace, junto a nuesta originalisima historia, el carácter único en el mundo de nuestras agriculturas y, por tanto, de nuestras cocinas. Las nuevas generaciones ¿ no deben conocer los caracteres originales del país en que viven y que tanto contribuye a su situación presente?

El último acto de esta necia estrategia de mutilación cultural ha sido la decisión del Ministerio de Educación de abolir el tema de Historia de los exámenes de Selectividad. Una invitación explícita a nuestros chicos para que dejen a un lado esta disciplina en el periplo de sus estudios, dirigidos cada vez más a su validación final. En lugar del tema de Historia, una prueba sobre los problemas del presente. Demasiado grandes y apremiantes son las cuestiones que urgen hoy para tener que perder el tiempo con hechos y vivencias de años ya transcurridos y lejanos.

Se trata de una decisión que constituye el destilado del proceso de “modernización” puesto en práctica por el reformismo escolar neoliberal, y no sólo el italiano. La escuela debe marchar “al paso de los tiempos”, es decir, debe quedar englobada en los mecanismos del desarrollo económico, estar en consonancia y preparar para el mercado de trabajo, inmersa en los flujos y paradojas de la sociedad de la información y del espectáculo. ¿Es esto una conquista? La marginación de la Historia y el quedar aplastados en el hoy ¿ofrecen a las nuevas generaciones las claves para desarrollarse en el presente, para abrirse a las visiones de las corrientes profundas que atraviesan nuestro tempo, indicandole los cometidos del povenir?

Sin la Historia, sin la profundidad de perspectiva respecto al pasado, el presente se recorta como un fenómeno natural, la inmóvil y única realidad posible, una representación sin causas y sin autores. Nadie puede comprender cómo y por qué hemos llegado hasta aquí y nadie puede divisar vías de salida para el futuro.

No puedo en este punto evitar plantearme la pregunta: pero ¿no constituía una conquista ya adquirida la idea de que sin el conocimiento histórico, sin la alteridad de los mundos que ya han sido, sin la consciencia de que cada presente no es más que un  proceso transitorio, un artefacto humano, ningún proyecto de  sociedad es posible? Quizás las clases dirigentes quieren convencer a la nuevas generaciones de que el caos estúpido y feroz que ya no saben ellas gobernar es el único mundo posible.

*Piero Bevilacqua                                                                                                                 

ensayista e historiador italiano, es profesor de Historia Contemporánea en la Universidad La Sapienza de Roma, habiendo enseñado también en Salerno y Bari. Director de la revista historiográfica Meridiana, es autor de numerosas obras de historia italiana, cultural, mediambiental y económica y de varios ensayos políticos. Su último libro es Elogio della radicalità (Laterza, Milán, 2012).

Fuente: il manifesto, 25 de octubre de 2018 Traducción: Lucas Antón

http://www.sinpermiso.info/textos/la-vocacion-de-suicidio-de-las-clases-dirigentes-italianas 

39.18.-CÓMO SALVAR A EUROPA – George Soros

¿Cómo es posible que un proyecto político que sostuvo la paz y la prosperidad de Europa durante la posguerra haya llegado a este punto?

La Unión Europea está atrapada en una crisis existencial. Todo lo que podía salir mal en los últimos diez años, ha salido mal. ¿Cómo es posible que un proyecto político que sostuvo la paz y la prosperidad de Europa durante la posguerra haya llegado a este punto?

Cuando yo era joven, una pequeña banda de visionarios liderados por Jean Monnet transformó la Comunidad Europea del Carbón y el Acero, para convertirla primero en el Mercado Común Europeo y después en la UE. La gente de mi generación apoyó con entusiasmo el proceso.

Personalmente consideré que la UE era la encarnación de la idea de sociedad abierta. Una asociación voluntaria de Estados iguales que se congregaron y sacrificaron una parte de su soberanía en aras del bien común. Esa idea de Europa como sociedad abierta sigue inspirándome.

29 may 2018.-  Pero desde la crisis financiera de 2008, parece que la UE hubiera perdido el rumbo. Adoptó un programa de ajuste fiscal que condujo a la crisis del euro y convirtió la eurozona en una relación entre acreedores y deudores. Los primeros impusieron a los segundos condiciones de cumplimiento obligatorio (pero imposible). Esto creó una relación que no era ni voluntaria ni igualitaria: todo lo opuesto al credo en el que se basó la UE.

Por eso, hoy muchos jóvenes ven la UE como un enemigo que los dejó sin empleo y sin un futuro seguro y promisorio; y los políticos populistas han explotado este resentimiento y creado partidos y movimientos antieuropeos.

Hoy muchos jóvenes ven la UE como un enemigo que los dejó sin empleo y sin un futuro seguro y promisorio

Entonces se produjo el ingreso masivo de refugiados de 2015. Al principio, la mayoría de los europeos se compadecieron del sufrimiento de esas personas obligadas a huir de la represión política o la guerra civil, pero no querían que su vida normal fuera alterada por un colapso de los servicios sociales. Y pronto, la incapacidad de las autoridades para hacer frente a la crisis les decepcionó.

En Alemania eso llevó a un veloz fortalecimiento de la ultraderechista Alternative für Deutschland (AfD), que ahora es el principal partido de oposición del país. Italia sufrió hace poco una experiencia similar, y las repercusiones políticas han sido todavía más desastrosas: el Movimiento Cinco Estrellas y la Liga, ambos antieuropeos, estuvieron a punto de formar Gobierno. Italia se enfrenta ahora a elecciones en medio del caos político.

De hecho, la crisis de los refugiados ha alterado toda Europa. Los líderes sin escrúpulos la han explotado, también en países donde no llegaron casi refugiados. En Hungría, el primer ministro Viktor Orbán basó su campaña para la reelección en acusarme falsamente de tener un plan para inundar con refugiados musulmanes toda Europa (incluida Hungría).

Pleno del Parlamento Europeo. EPA/PATRICK SEEGER

 

Orbán ahora se presenta como defensor de su propia versión de una Europa cristiana, que cuestiona los valores fundacionales de la UE. Está intentando asumir el liderazgo de los partidos democristianos que forman la mayoría en el Parlamento Europeo.

Estados Unidos, por su parte, empeoró los problemas de la UE. Con la retirada unilateral del acuerdo de 2015 sobre el programa nuclear iraní, el presidente Donald Trump destruyó en la práctica la alianza transatlántica y generó más presión sobre una Europa que ya tiene suficientes problemas. Decir que Europa corre peligro existencial dejó de ser una figura retórica: ahora es la cruda realidad.

¿Qué puede hacerse?

La UE enfrenta tres problemas: la crisis de refugiados; la política de austeridad que puso trabas al desarrollo económico de Europa; y la desintegración territorial, representada por el Brexit. Tal vez el mejor punto de partida sea poner bajo control la crisis de los refugiados.

Siempre defendí que la distribución de refugiados dentro de Europa fuera enteramente voluntaria. No hay que obligar a los Estados miembros a aceptar refugiados que no quieren, ni obligar a los refugiados a asentarse en países a los que no quieren ir.

Este principio fundamental debe guiar la política migratoria de Europa. También es urgente que Europa reforme o derogue la Convención de Dublín, que generó una carga inequitativa sobre Italia y otros países del Mediterráneo, con consecuencias políticas desastrosas.

La UE debe proteger sus fronteras externas, pero mantenerlas abiertas a las migraciones legales. Los Estados miembros, por su parte, no deben cerrar las fronteras internas. La idea de una Europa fortificada, cerrada al ingreso de refugiados políticos y migrantes económicos, no sólo viola el derecho europeo e internacional, sino que además, está totalmente reñida con la realidad.

Para sobrevivir a esta crisis existencial, Europa tiene que hacer algo drástico. En síntesis, la UE debe reinventarse

Europa quiere ofrecer asistencia sustancial a regímenes de orientación democrática en África y otras partes del mundo en desarrollo. Es una estrategia acertada, ya que permitiría a esos gobiernos dar educación y empleo a sus ciudadanos, que entonces tendrán menos motivos para iniciar el viaje, a menudo peligroso, hacia Europa.

Al fortalecer los regímenes democráticos de los países en desarrollo, un Plan Marshall para África dirigido por la UE también ayudaría a reducir la cantidad de refugiados políticos. Europa podrá entonces aceptar migrantes venidos de estos y otros países, y satisfacer sus necesidades económicas a través de un proceso ordenado. Así, las migraciones serán voluntarias tanto para los migrantes cuanto para los Estados receptores.

Pero la realidad actual está muy lejos de ese ideal. Primero y principal, la UE todavía no tiene una política migratoria unificada. Cada Estado miembro tiene una política propia, a menudo incompatible con los intereses de otros Estados.

El segundo problema es que el objetivo principal de la mayoría de los países europeos no es fomentar el desarrollo democrático en África y otras partes, sino cortar el flujo de migrantes. Esto implica el desvío de una gran parte de los fondos disponibles hacia sucios acuerdos con dictadores, a quienes se soborna para que no dejen pasar migrantes por el territorio de sus países o para que empleen métodos represivos contra los ciudadanos que quieran emigrar. A largo plazo, esto sólo puede generar más refugiados políticos.

En tercer lugar, hay una escasez tremenda de recursos financieros. Para funcionar, un Plan Marshall para África necesita al menos 30.000 millones de euros (35.400 millones de dólares) al año, durante varios años. Los Estados miembros de la UE sólo pueden contribuir una pequeña fracción de esta cifra. ¿De dónde saldrá el resto del dinero?

Es importante entender que la crisis de refugiados es un problema europeo que demanda una solución europea. La UE tiene muy buena calificación crediticia, y la mayor parte de su capacidad de endeudamiento está sin utilizar. ¿Qué mejor momento para usarla que en una crisis existencial? Históricamente, los países siempre se han endeudado en tiempos de guerra. Es verdad que aumentar las deudas nacionales va contramano de la ortodoxia imperante que promueve la austeridad; pero la austeridad es en sí misma un factor que contribuye a la crisis en la que se encuentra Europa.

Hasta hace poco podía argumentarse que la austeridad funciona, que lentamente la economía europea está mejorando y sólo es necesario perseverar. Pero ahora Europa se enfrenta al fracaso del acuerdo sobre el programa nuclear iraní y a la destrucción de la alianza transatlántica, y eso tendrá necesariamente un efecto negativo sobre la economía europea, además de provocar otras alteraciones.

El fortalecimiento del dólar ya comenzó a generar una huida de capitales de los mercados emergentes; es posible que vayamos rumbo a otra crisis financiera importante. Un Plan Marshall para África y otras partes del mundo en desarrollo puede proveer un estímulo económico en el momento justo, y tengo una propuesta inmediatamente aplicable para su financiación.

Sin entrar en detalles, quiero señalar que mi propuesta contiene un mecanismo ingenioso (un instrumento especial) que permitiría a la UE aprovechar la financiación de los mercados a tasas muy ventajosas, sin incurrir en obligaciones directas para sí misma o para sus Estados miembros; además, ofrece importantes beneficios contables. Aunque es una idea innovadora, ya se usó con éxito en otros contextos: en concreto, los bonos municipales garantizados con ingresos en Estados Unidos y las intervenciones de provisión masiva de fondos (“surge funding”) al combate de enfermedades infecciosas.

Pero la cuestión principal que deseo recalcar es que para sobrevivir a esta crisis existencial, Europa tiene que hacer algo drástico. En síntesis, la UE debe reinventarse.

Tiene que ser una iniciativa surgida realmente de las bases. La transformación de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero en la Unión Europea fue una iniciativa dirigida desde arriba (y generó resultados espectaculares). Pero corren otros tiempos. La gente de a pie se siente excluida e ignorada. Ahora se necesita un esfuerzo colaborativo que combine la estrategia de las instituciones europeas con las iniciativas de base necesarias para involucrar al electorado.

De los tres problemas acuciantes ya me referí a dos. Me falta hablar de la desintegración territorial, representada por el Brexit. Es un proceso inmensamente nocivo que perjudica a ambas partes. Pero es posible convertir esta situación mutuamente dañina en otra mutuamente ventajosa.

El divorcio será un largo proceso, que probablemente llevará más de cinco años; eso parece una eternidad en política, especialmente en tiempos revolucionarios como el presente. En última instancia, la decisión depende del pueblo británico, pero sería mejor si llegara a ella más temprano que tarde. Tal es el objetivo de una iniciativa que apoyo, llamada Best for Britain[Lo mejor para Gran Bretaña]. Esta iniciativa promovió y ayudó a conseguir que el parlamento británico vote una medida que incluye la opción de cancelar el Brexit antes de que se concrete.

Reino Unido haría un gran servicio a Europa rescindiendo el Brexit, y evitando así que su salida de la UE genere en el presupuesto europeo un faltante difícil de cubrir. Pero los ciudadanos británicos deben expresar su apoyo a esta idea por un margen suficientemente convincente para que Europa los tome en serio, y Best for Britain está tratando de movilizar al electorado en pos de ese objetivo.

Los argumentos económicos para permanecer en la UE son contundentes, pero sólo se han hecho evidentes en los últimos meses, y tardarán un tiempo en arraigarse. Mientras tanto, para reforzar los argumentos políticos, es necesario que la UE se transforme en una organización a la que países como Reino Unido quieran unirse.

La nueva Europa tendría dos diferencias fundamentales respecto del sistema actual. En primer lugar, habría una distinción clara entre la UE y la eurozona. En segundo lugar, se reconocería que todavía hay muchos problemas sin resolver en relación con el euro, y que es preciso impedir que destruyan el proyecto europeo.

La eurozona se rige por tratados obsoletos que prevén que todos los Estados miembros de la UE adoptarán el euro cuando estén listos para eso. Esto creó una situación absurda en la que países como Suecia, Polonia y la República Checa, que han expresado claramente que no tienen intención de adoptar la moneda común, siguen siendo descritos y tratados como “pre-ins” (candidatos a ingresar a la eurozona).

El efecto no es meramente cosmético. El marco actual convirtió la UE en una organización centrada en la eurozona, donde los otros Estados miembros quedan relegados a una posición inferior. El supuesto implícito en esto es que aunque los diversos Estados miembros pueden ir a diferentes velocidades, todos se dirigen al mismo lugar. Esto implica ignorar la realidad de que varios Estados miembros de la UE han rechazado explícitamente el objetivo de una “unión cada vez más estrecha”.

Es necesario abandonar ese objetivo. En vez de una Europa de varias velocidades, hay que apuntar a una “Europa de varios carriles”, que ofrezca a los Estados miembros una variedad más amplia de opciones. Esto traería amplios beneficios. En la actualidad, hay una actitud negativa hacia la idea de cooperación: los Estados miembros quieren reafirmar su soberanía, no entregar una cuota mayor de ella. Pero si la cooperación produjera resultados positivos, tal vez eso cambiaría, y se lograría participación universal en algunas cuestiones (por ejemplo, la defensa) que ahora están a cargo de coaliciones voluntarias.

Es posible que la realidad obligue a los Estados miembros a dejar de lado sus intereses nacionales en aras de preservar la UE. Es lo que el presidente francés Emmanuel Macron enfatizó en el discurso que pronunció en Aquisgrán al recibir el Premio Carlomagno; y su propuesta obtuvo un cauto aval de la canciller alemana Angela Merkel (que conoce muy bien la oposición que enfrenta en su país). Si a pesar de todos los obstáculos, Macron y Merkel tuvieran éxito, serían los continuadores de Monnet y su pequeña banda de visionarios. Pero en vez de ese reducido grupo de promotores, se necesita una oleada de iniciativas proeuropeas surgidas de las bases. Quien escribe y la red de instituciones de la Open Society Foundations haremos todo lo que sea posible para colaborar con esas iniciativas.

Felizmente, Macron (al menos) es muy consciente de la necesidad de ampliar el apoyo popular a la reforma europea y la participación en ella, como deja bien sentado su propuesta de “consultas ciudadanas”. Entre el 31 de mayo y el 3 de junio tendrá lugar el Festival Económico de Trento, una gran reunión que organizaron agrupaciones civiles cuando Italia todavía no tenía Gobierno. Espero que sea un éxito y siente un buen ejemplo para otras iniciativas similares de la sociedad civil.

George Soros, presidente de Soros Fund Management y de Open Society Foundations, es autor de The Tragedy of the European Union: Disintegration or Revival? [La tragedia de la Unión Europea: ¿desintegración o renacimiento?].

Copyright: Project Syndicate, 2018. www.project-syndicate.org

https://elpais.com/elpais/2018/05/29/opinion/1527605846_635614.html

39.18.-MERCOSUR: PESE AL SÁLVESE QUIEN PUEDA, EL TLC CON LA UNION EUROPEA NO AVANZA – Eduardo Camín*

 Algunas décadas después de que se produjera el rechazo a la conformación de un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), poco o nada hemos variado en nuestra predica lo que hace que nos encontramos en un punto similar. La negociación entre el Mercosur y la UE -aunque en principio no tenga una connotación negativa en términos políticos-, se trata de un acuerdo ambicioso, que excede claramente los temas estrictamente comerciales, que lo transforma en cierta medida en algo más nocivo que el ALCA para las posibilidades de desarrollo futuro de nuestra región. 

Debemos recordar que desde su inicio en 1995, las negociaciones para la firma de un Acuerdo de Asociación Birregional entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) se caracterizaron por sus permanentes idas y vueltas en una especie de calesita de marchas y contramarchas. 

18 oct 2018.- Luego de la primera suspensión de las negociaciones en 2004 como consecuencia de que las partes consideraran insuficientes las respectivas ofertas intercambiadas en mayo y septiembre de ese año, volvieron a la carga  en marzo de 2010 y los mandatarios de ambas regiones acordaron el relanzamiento de las negociaciones comerciales para la celebración de este acuerdo que, en los hechos, lo definen como un tratado de libre comercio (TLC).

 Por consiguiente, las rondas de negociación que tuvieron lugar a partir de entonces se volvieron a  caracterizar nuevamente por la dificultad para llegar a un tercer intercambio de ofertas.

La experiencia fallida de 2004, que había generado ciertas expectativas, provocó que las condiciones de negociación que exigiera el Mercosur fueran más rigurosas, de modo de lograr un acuerdo más equilibrado. El Mercosur comenzaría a ejercer mayor presión para que la UE efectivamente reconociera las asimetrías económicas existentes, y garantizara la incorporación al acuerdo de cláusulas de “trato especial y diferenciado” (TED) que favorecieran al Mercosur.

No obstante la posición de la UE no resultó ser conciliadora ni mucho menos: bajo el argumento de que en los últimos años los países del Mercosur se habían beneficiado de un proceso de crecimiento acelerado y de mejora generalizada de las condiciones de vida de sus pueblos, argumentó que el reclamado “trato especial y diferenciado” TED ya no se justificaba, al menos no en la misma medida que antes.

El intento por parte de la UE de imponer sus intereses ofensivos terminó chocando siempre con el objetivo del Mercosur de lograr un acuerdo equilibrado que contribuyera a reducir las asimetrías vigentes en la relación económica birregional.

Finalmente, tras seis años de reiniciadas las negociaciones, el 11 de mayo de 2016 se produjo el tercer intercambio de ofertas en Bruselas. Desde entonces, se han generado múltiples rondas de negociación y avances sostenidos para la firma del TLC: ronda tras ronda de negociación, una sutil promesa se susurraba al oído de los negociadores, casi a cambio de nada.

Y, en agosto de 2017, para facilitar las negociaciones, los gobiernos neoliberales y de facto del Mercosur (Paraguay, Argentina, Brasil), y el mutis de Uruguay, “suspendieron” la membresía de Venezuela,  una medida pensada, quizá, en Bruselas, para hacer posible el acuerdo asimétrico.

Y así, los negociadores más avezados de la UE fueron consiguiendo permanentes concesiones por parte de los miembros del Mercosur, desesperados por firmar un acuerdo que funcionara como “señal a los mercados” de que nuestros países se acoplaban decididamente al proceso de globalización, es decir inmersos en el mundo capitalista.

El Mercosur, detrás de cada negociación e independientemente de las gesticulaciones de los presidentes o ministros que intervienen con solemnes y perentorias declaraciones, se encuentra realizando múltiples concesiones ante una región profundamente más desarrollada y aceptando cláusulas que reducen brutalmente los márgenes aplicables de políticas industriales, comerciales y tecnológicas en la región.

A cada socio le duele su tema: por ejemplo a Uruguay la negociación agrícola, a Argentina la carne y el biodiesel,  mientras que a Brasil su inserción industrial, por citar ejemplos con asimetrías diferentes del más pequeño al más grande.

Esto obedece tanto a la incorporación de “nuevos temas” de negociación como a la profundidad de muchas de sus cláusulas, que van más allá de los estándares o normas de los compromisos asumidos por nuestros países en el marco del sistema multilateral de comercio, por otra parte en profunda crisis.

El Mercosur ha ido flexibilizando consecuentemente  sus posiciones originales ante la “necesidad política” de mostrar resultados en el corto plazo, de modo de presentar a la región ya no “aislada del mundo” por gobiernos “populistas”, sino como inserta en un “nuevo mundo” caracterizado por la existencia de cadenas globales de valor.

Y es en este marco que se produjeron múltiples flexibilizaciones en la posición original del Mercosur, en general a cambio de ninguna o mínimas concesiones de una UE que se encuentra dentro del más cómodo de los escenarios, frente a una contraparte desesperada por firmar cualquier acuerdo lo antes posible. En esa carrera política desenfrenada por –supuestamente- otorgarse nuevos mercados que nos permitan “tirar un tiempo más”

En síntesis, el Mercosur ha otorgado múltiples concesiones ante una UE que todavía ni siquiera ha mostrado una oferta atractiva en el sector de alimentos, dejando de lado la mayoría de las condiciones que se habían planteado originalmente de modo de obtener un “trato especial y diferenciado” TED que compense las fuertes asimetrías existentes entre ambas regiones.

Se trata de un acuerdo altamente desequilibrado a favor de la UE, el socio notoriamente más desarrollado.  Estamos ante la consumación en tiempo real de una verdadera tragedia histórica para las posibilidades de industrialización y desarrollo futuro de la región con consecuencias que serán irreversibles sobre el tejido industrial y sobre la posibilidad de generar empleo de calidad y bien remunerado.

Muchas veces hemos sido testigos de comentarios o confesiones de funcionarios y negociadores que reconocen “sotto voce” que se trata de un acuerdo donde se dejarán muchas plumas y que a mediano plazo será muy poco beneficioso para la región en términos comerciales, ya que existen muy pocas oportunidades para incrementar las exportaciones hacia la UE.

La realidad es que, de concretarse el TLC, los países del Mercosur se verán sometidos a una  avalancha importadora de productos industriales desde el mercado europeo. Una Europa inmersa por otra parte en sus propias guerras comerciales con una ofensiva desconcertante de la principal economía mundial, y su principal socio, Estados Unidos, cuyas consecuencias pueden ser catastróficas.

Sin embargo, al más alto nivel, los líderes políticos del Mercosur no esbozan otro escenario posible  sino aquel que es la de firmar de todos modos el acuerdo con un doble objetivo: fortalecer la “señal política” de que el Mercosur se acopla al mundo a través de la firma de TLC de gran envergadura y esperar ingenuamente que este mal acuerdo en términos comerciales provoque la añorada “lluvia de inversiones” hacia la región.

La Argentina de Macri ya  había previsto esta  inserción  al mundo…se olvidó especificar que era el mundo del Fondo Monetario Internacional.

Últimos cartuchos

En la antesala de la cumbre del G-20 en Argentina, sigue la carga para romper el impasse de las negociaciones, a través de dar apertura a acuerdos multiparte. El Mercosur se debate entre continuar las negociaciones en bloque o bien relajar las normas que hoy impiden a los socios, salvo excepciones, rebajar aranceles por fuera de la unión aduanera.

Mientras, existe mucha confusión sobre el “efecto Bolsonaro”, al suponer que se trataría de un viraje nacionalista-proteccionista, aun cuando sus posiciones iniciales llenas de demagogia chauvinista  han ido virando, ya más cerca del poder, a un acercamiento con el establishment brasileño. «Precisamos librarnos de las amarras del Mercosur y partir hacia el bilateralismo. Brasil tiene autonomía para negociar con todo el mundo », dijo Bolsonaro en plena campaña.

Uruguay, que este semestre preside el Mercosur, precisó que el pedido de su país de rebajar la operatividad de la cláusula 32/00, había recibido el inesperado apoyo argentino durante reuniones informales realizadas durante la Asamblea de la ONU en Nueva York. El gobierno de Mauricio Macri justifica su cambio de rumbo en la reciente negociación –individual- del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN) entre EEUU, Canadá y México.

Sus socios mercosureños ven a una Argentina desesperada por llegar a un acuerdo a cualquier costo, así sea a su cuenta y bajo la figura de esta « flexibilización».

La actualidad nos da cita con un desajuste político, económico y social, de gran envergadura, un camino difícil donde la tensión social está en brasas y los desequilibrios abundan, en una región cuyas asimetrías pasan hoy por los desencantos políticos, más peligrosos, el fascismo.

*Eduardo Camín Periodista uruguayo, miembro de la Asociación de Corresponsales de Prensa de la ONU. Redactor Jefe Internacional del Hebdolatino en Ginebra. Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

https://www.alainet.org/es/articulo/196010

38.18.-TERGIVERSACIÓN POLÍTICA Y MENTIRAS DESCARADAS – Paul Krugman

Manifestantes protestan contra la carrera de Trump para derogar la Ley de Asistencia Asequible. GETTY IMAGES

Se acuerdan de la tergiversación política? Los políticos solían engañar a los votantes describiendo sus medidas de formas engañosas. Por ejemplo, el Gobierno de Bush era muy dado a cosas como afirmar que las exenciones fiscales a los ricos se hacían en realidad para ayudar a los mayores, porque los estadounidenses extremadamente ricos tienden a ser muy viejos.

Pero los republicanos ya no se molestan en hacer presentaciones falaces de los hechos. Se limitan a mentir descaradamente.

14 oct 2018.- ¿Sobre qué mienten? Sobre muchas cosas, desde el tamaño de las multitudes hasta la delincuencia perpetrada por inmigrantes, pasando por las fábricas de acero y el Tribunal Supremo. Pero ahora mismo el intento de engaño más intenso y coordinado tiene que ver con la asistencia sanitaria, una cuestión en la que los republicanos mienten sin parar, tanto acerca de su postura como sobre la de los demócratas.

La verdadera postura de los republicanos respecto a la asistencia sanitaria ha sido clara y constante durante décadas: el partido odia, sencillamente odia, la idea de que el Gobierno tome medidas para que la asistencia sanitaria esencial esté a disposición de todos los ciudadanos, con independencia de su renta o de su historial médico.

El intento más intenso y coordinado por parte de los republicanos tiene que ver con la asistencia sanitaria

Este odio incluye en gran medida al Medicare. En 1981, Ronald Reagan advertía de que la creación del Medicare destruiría la libertad estadounidense. A lo mejor es solo cosa mía, pero no me parece que eso haya ocurrido. Newt Gingrich paralizó la administración pública en un intento de obligar a Bill Clinton a recortar la financiación del Medicare. Paul Ryan propuso eliminarlo tal como lo conocemos y sustituirlo por unos cupones inadecuados que debían aplicarse a la compra de seguros privados.

Y el odio se extiende, cómo no, a la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible (ACA por sus siglas en inglés). Los republicanos no solo odian las subvenciones que ayudan a los ciudadanos a comprar seguros; también odian las normativas que impiden a las aseguradoras discriminar a personas con afecciones preexistentes. De hecho, los fiscales generales de 20 Estados republicanos presentaron una demanda judicial para tratar de eliminar la protección a las afecciones preexistentes, y el Gobierno de Trump ha declinado oponerse a la demanda, respaldándola a efectos prácticos.

De modo que si ustedes son votantes a los que les importa la asistencia sanitaria, no debería resultarles difícil descubrir dónde se sitúan los partidos. Si creen que el Medicare es malo y que el Gobierno no debería proteger a las personas con afecciones preexistentes, voten a los republicanos. Si quieren defender el Medicare y garantizar la cobertura incluso a quienes tienen problemas de salud, voten a los demócratas.

Pero aquí los republicanos tienen un problema: las políticas que odian, y que a los demócratas les encantan, son extremadamente populares. El Medicare goza de un respaldo abrumador. Y lo mismo pasa con la protección a las afecciones preexistentes, que incluso una gran mayoría de republicanos apoya.

Pues bien, cabría suponer que los republicanos responderían a la impopularidad manifiesta de su posición en materia de asistencia sanitaria cambiándola, como es lógico. Pero eso sería muy retrógrado. Como ya he dicho, lo que han decidido hacer más bien es mentir, e insistir en que lo negro es blanco, y arriba es abajo.

Así, Josh Hawley, fiscal general de Misuri, forma parte de esa demanda contra la regulación de las aseguradoras que establece el Obamacare; pero en su campaña para el Senado, se presenta como defensor de los estadounidenses con afecciones preexistentes. Dean Heller, que se presenta a la reelección al Senado por Nevada, votó un proyecto de ley que habría destruido el Obamacare, y con él cualquier protección a las afecciones preexistentes; pero pinta un retrato de sí mismo igual de falso que el de Hawley. Y no solo mienten acerca de su postura. Mienten también respecto a la de sus oponentes. Por increíble que parezca, los republicanos llevan años, desde la aprobación de la ACA, acusando a los demócratas de querer destruir el Medicare.

Pero tienen un problema porque las políticas que odian y que apoyan los demócratas son tremendamente populares

Todo lo cual me lleva a una extraordinaria tribuna de opinión sobre la asistencia sanitaria publicada esta semana en USA Today con la firma de Donald Trump. (Si de verdad la ha escrito él, yo me como mi peluca; aunque, para ser justos, era confusa e incoherente, lo cual da a entender que tal vez él haya participado algo en su redacción).

Parte del artículo afirmaba que la Administración de Trump defiende el seguro sanitario para los estadounidenses con afecciones preexistentes, cuando la realidad es que ha intentado destruir esa cobertura. Pero principalmente era un ataque contra las propuestas de “Medicare para todos”, un lema que hace referencia a una variedad de propuestas, que van desde un sistema universal de pagador único hasta alguna forma de opción pública.

¿Y qué decía “Trump” que harían los demócratas? Pues cómo no, que “eviscerarían” el actual programa de Medicare. Ah, y que convertirían Estados Unidos en Venezuela. Porque eso es lo que les ha ocurrido a países con pagador único como Canadá y Dinamarca. ¿Por qué piensan los republicanos que pueden colar unas mentiras tan descaradas? En parte porque suponen que sus votantes espectadores de Fox crean todo lo que se les dice.

Pero también porque todavía cuentan con facilitadores en los medios de comunicación convencionales. Después de todo, ¿por qué aprobó USA Today ese artículo? Una cosa es dejar que Trump exprese su opinión, y otra darle una plataforma para que difunda mentiras descaradas. Y como dijo Glenn Kessler, verificador de hechos de The Washington Post, “casi cada frase contenía una declaración engañosa o una falsedad”. Ni siquiera el presidente de Estados Unidos tiene derecho a sus propios hechos. ¿Funcionará entonces la gran mentira de los republicanos sobre la asistencia sanitaria? Lo averiguaremos las próximas semanas.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía © The New York Times Company, 2018 Traducción de News Clip https://elpais.com/economia/2018/10/12/actualidad/1539346692_710490.html

38.18.-¿CÓMO HA CONSEGUIDO ESTADOS UNIDOS EL PLENO EMPLEO CON TRUMP? Pablo Guimón

 

La tasa de desempleo en EE UU cae al 3,7%, el nivel más bajo desde 1969, pero es así como culminan  nueve años seguidos de crecimiento, uno de sus mayores periodos de prosperidad

Un operario trabaja en una planta de ensamblaje de Ford en Deadborn, Michigan. JEFF KOWALSKY AFP

Parece una farmacia cualquiera de la cadena CVS, una de las más populares de Estados Unidos. Las estanterías están repletas de productos para la salud y medicamentos, las cajas registradoras están informatizadas, y las recetas médicas se clasifican de forma habitual. Pero si el cliente abre un bote de píldoras comprobará que, en su interior, hay caramelos Skittles en lugar de medicamentos. Es una “farmacia de pega”, puesta en marcha por Goodwill en Baltimore, una ciudad del este de Estados Unidos situada a una hora en coche de Washington. Esta empresa de colocación y formación de poblaciones desfavorecidas ha montado este establecimiento para adiestrar trabajadores que se incorporen a las cerca de 10.000 farmacias que CVS tiene por todo el país. “La empresa está creciendo mucho y necesita más trabajadores cualificados de los que están disponibles ahora mismo en el mercado”, explica Sam Abney, responsable del proyecto. “Nosotros buscamos a esos trabajadores y les ofrecemos una entrada en el mercado laboral saltándose los primeros pasos y cobrando directamente el doble del salario mínimo”, añade.

Historias como esta se repiten estos días por todo el país. Las empresas estadounidenses necesitan trabajadores en un momento en que la economía encadena nueve años seguidos de crecimiento. La tasa de paro en Estados Unidos bajó en septiembre al 3,7%, su nivel más bajo desde 1969, según datos oficiales publicados la semana pasada. Y muchos analistas pronostican que descenderá aún más en los próximos meses. El país encadena 96 meses seguidos de aumentos en la contratación. Un escenario que, combinado con una inflación baja, dibuja “una época extraordinaria”, en palabras de Jerome H. Powell, presidente de la Reserva Federal (Fed), el Banco Central de EE UU.

Optimismo hasta 2020

El banco central prevé que el desempleo continuará por debajo del 4% hasta el final de 2020, y que la inflación seguirá baja, en torno al 2%, durante ese periodo. La última vez que el desempleo se mantuvo tan bajo durante tanto tiempo fue en los años sesenta y se disparó la inflación, algo que ni la Fed ni la mayoría de analistas creen que ocurrirá esta vez. “Me preguntaron si nuestros pronósticos son demasiado buenos para ser verdad… es una pregunta razonable”, bromeó Powell.

A un mes de las elecciones legislativas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enarbola los datos de empleo como su gran logro para tratar de mantener la mayoría republicana en el Congreso. Pero lo cierto es que las cifras reflejan una tendencia constante desde hace casi diez años. “La actual expansión empezó mucho antes de la actual administración de Trump y es en gran medida una continuación de las políticas estabilizadoras que emprendieron, después de la Gran Recesión, la Reserva Federal y la administración de Obama”, explica Andrew Chamberlain, economista jefe de la empresa de colocación Glassdoor. “La economía estadounidense lleva en expansión más de nueve años. Incluso antes de los recortes de impuestos por valor de 1,5 billones de dólares, el mercado laboral estaba cerca del pleno empleo. Pero la bajada fiscal ha sido un estímulo poderoso, y ha llevado a la economía al rojo vivo”.

Un cartel de búsqueda de personal en San Francisco, California JUSTIN SULLIVAN AFP

Josh Bivens, director de investigación del Economic Policy Institute, coincide en que “la tendencia decreciente en el desempleo desde 2010 no ha cambiado mucho con Trump”. “Gran parte del crédito hasta ahora debería llevárselo la Fed, que ha sido comedida y lenta en la subida de los tipos. Desafortunadamente han empezado a acelerar ahora el ritmo de esas subidas, pero hasta 2017 básicamente dejaron el desempleo caer”, explica.

Bivens apunta otro factor importante, además de la bajada de impuestos, en el reciente cambio de la austeridad al estímulo fiscal. “Se suele menospreciar que el aumento de gasto acordado por el Congreso a finales de 2017 está proporcionando más estímulo que la bajada de impuestos. Ese cambio de la austeridad al estímulo explica mucho de este pequeño aumento del crecimiento desde principios de 2018”, advierte.

Para valorar lo extraordinario de la recuperación conviene recordar el punto de partida, con la caída de Lehman Brothers. Solo en septiembre de 2008, en medio de un sistema financiero en caída libre, se destruyeron 443.000 empleos. Otros siete millones se esfumarían en los meses siguientes.

De ahí se ha pasado, en 10 años, a una tasa de empleo estable por debajo del 4%, algo que se ha producido pocas veces desde que hace siete décadas se empezaron a llevar registros. Al margen de unos pocos meses en el año 2000, previos a la explosión de la burbuja tecnológica, solo ha habido dos periodos largos de desempleo por debajo del 4%, y fueron durante las guerras de Corea y de Vietnam, en las que la combinación de un fuerte crecimiento económico con la llamada a filas de cientos de miles de jóvenes, muchos de ellos sin títulos universitarios, hizo prácticamente desaparecer el paro.

Es una de las razones por las que los datos de empleo actuales, sin una guerra que vacíe de jóvenes civiles el mercado laboral, son tan excepcionales. Pero hay más. “Un factor mucho más importante, en mi opinión, es que la participación de las mujeres en el mercado laboral en los sesenta era mucho más baja que ahora”, explica Chamberlain. “De manera que la baja tasa de paro actual tiene un impacto mucho más amplio en la población que hace cinco décadas”.

El reverso de la fotografía luminosa es el hecho de que el pleno empleo no se traduce en un crecimiento significativo de los salarios, que apenas subieron un 2,8% respecto al año pasado, casi lo mismo que la inflación. Para Bivens, el escaso crecimiento de los salarios es un indicador de la relativa cautela con la que hay que tomar los buenos datos de empleo. “La calidad del rabajo, y sobre todo los salarios, es una preocupación”, explica. “Y lo relevante es que no es la composición del empleo, por industrias u ocupación, la que explica ese lento crecimiento de los salarios, sino que es una debilidad masiva. Creo que eso es una señal de que queda aún holgura en el mercado laboral. Parte de ese margen procede de personas que cogen empleos cuando antes no se habían definido en los sondeos como activamente buscando trabajo. Al final, la prueba del algodón del pleno empleo será una verdadera subida de los salarios, y no lo hemos visto todavía”.

https://elpais.com/economia/2018/10/13/actualidad/1539452937_792316.html

37.18.-Dólar, hegemonía incierta – Beethoven Herrera

Jeffrey Sachs concluye que las guerras comerciales, el brexit y las políticas comerciales de Donald Trump, debilitarán el papel del dólar.

Pese a los severos conflictos comerciales, políticos y militares que enfrenta Estados Unidos, su divisa mantiene un evidente liderazgo en las transacciones internacionales; y ello resulta más notable si se toma en cuenta que, tanto su balance exterior como su situación fiscal son deficitarios.

7 oct 2018.- Según informe del Banco Central Europeo, el euro es casi tan utilizado como el dólar como moneda de pago, pero aparte de esa relativa paridad, el dólar representa el 62 por ciento de la deuda global, están en dólares el 56 por ciento de los préstamos internacionales, el 44 por ciento de transacciones cambiarias y 63 por ciento de reservas en divisas. Entre tanto, el euro capta el 15,7 por ciento de las transacciones internacionales, y el renminbi constituye el 2, 8 por ciento de las reservas monetarias globales, pero cayó al 2 por ciento debido a la introducción por parte de China de los controles de capital en el 2015. Incluso, la economista Carmen Reinhart ha destacado que cuando China presta a países africanos de bajos ingresos, lo hace en dólares (Gillian Tett. Portafolio 29-30 / 09/18).

Sin embargo, en una perspectiva de largo plazo, Jeffrey Sachs considera que ese liderazgo no será sostenible, y recuerda que en 1965 el presidente Valéry Giscard d’Estaing, de Francia, reclamó por el “privilegio exorbitante” que tenía EE. UU. al emitir la principal moneda de reserva del mundo, privilegio conocido como ‘señoreaje’, en referencia al abusivo dominio de los señores medievales sobre los siervos feudales.

El dólar domina le economía más allá de lo que correspondería al peso económico de su país titular; pero esos beneficios, estima Sachs, disminuirán por el ascenso del yuan y del euro. Mientras Estados Unidos genera cerca del 22 por ciento de la producción mundial, medida a precios de mercado, y alrededor del 15 por ciento, en términos de paridad de poder adquisitivo, representa más de la mitad de la facturación, las reservas, los pagos, la liquidez y la financiación del mundo.

Estados Unidos ha suplido su déficit fiscal emitiendo deuda en el exterior, de modo que, al tiempo que reduce los impuestos, lanza ofensivas en Afganistán e Irak; pero el principal tenedor de sus títulos de deuda es China, lo cual le otorga una poderosa arma de negociación en los actuales conflictos.

Estados Unidos además administra o coadministra los principales sistemas de liquidación de pagos del mundo, lo que le da importantes herramientas para vigilar y limitar los flujos de fondos relacionados con el terrorismo, el narcotráfico, la venta ilegal de armas, la evasión fiscal y otras actividades ilícitas, incluso de la Fifa.

La hegemonia depende de que Estados Unidos provea al mundo servicios monetarios de alta calidad, y hasta ahora el amplio uso del dólar se explica por ser más segura y menos costosa como unidad de cuenta, medio de intercambio y depósito de valor. Pero no es insustituible, y, además, esa función de custodia estadounidense del sistema monetario internacional ha tenido serios tropiezos, y el desgobierno de Trump puede acelerar el final del predominio del dólar.

Pese al compromiso adquirido en Bretton Woods, de respaldar con una onza de oro la emisión de 35 dólares, Estados Unidos emitió masivamente para financiar la guerra de Vietnam, y cuando los tenedores de dólares exigieron su convertibilidad, Nixon proclamó (el 25 de agosto de 1971) que ello no seguiría siendo posible. Comenzó, entonces, un periodo de inflación en Estados Unidos y Europa, y después una rápida desinflación en Estados Unidos en los años ochenta.

Esas turbulencias del dólar motivaron a Europa a crear su propia moneda, y hay quienes creen que la propuesta de Hussein para que el petróleo exportado por Irak fuera pagado en euros, influyó en la decisión de derrocarlo. Y tras el erróneo manejo de la crisis asiática, denunciado in situ por Stiglirz como negociador en Corea, China decidió impulsar la utilización del yuan en las transacciones con sus socios, logrando incluirlo en la cesta de monedas para calcular el DEG en el FMI y ser transado ya en la city de Londres.

Sachs concluye que las actuales guerras comerciales, el brexit y la políticas comerciales y financieras de Trump para “colocar a Estados Unidos primero”, debilitarán el papel del dólar a nivel internacional, pues tratar de contener a China con sanciones es torpe, porque podrán debilitar transitoriamente sus exportaciones, pero no cambian la tendencia de su ascenso a largo plazo.

Esas medidas están llevando a las autoridades chinas a poner fin a su dependencia respecto de las finanzas y comercio estadounidenses, y redoblar la política de fortalecimiento militar, inversión masiva en inteligencia artificial y creación de un sistema internacional de pagos basado en el yuan. Y frente a las sanciones impuestas a Irán, China y la Unión Europea buscan eludir las penalidades estadounidenses, evitando el sistema de pagos en dólares.

Por ello, el ministro alemán de Asuntos Exteriores de Alemania, Heiko Maas, consideró que es “indispensable fortalecer la autonomía europea mediante la creación de canales de pago independientes de Estados Unidos, un Fondo Monetario Europeo y un sistema Swift independiente” (Swift es la organización que gestiona el sistema de mensajería internacional para transferencias interbancarias).

¿Cuánto tiempo pasará? –pregunta Sachs– antes de que las empresas y los gobiernos del mundo acudan a Shanghái en vez de Wall Street para colocar bonos en yuanes?

https://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/dolar-hegemonia-incierta-analisis-522055

36.18.-LA OCDE ALERTA SOBRE LOS RIESGOS CADA VEZ MAYORES DE LA ECONOMÍA MUNDIAL

La Ocde alertó este jueves sobre los riesgos cada vez mayores para el crecimiento económico mundial, entre ellos las amenazas de escalada en la guerra comercial entre Washington y Pekín, la crisis de los emergentes o el creciente endeudamiento fuera del sistema bancario.

La Ocde alerta sobre los riesgos cada vez mayores de la economía mundial Foto: Getty Images

“Los riesgos, en particular los proteccionismos, tienen tendencia a erosionar un crecimiento que se encuentra a nivel muy elevado” afirmó Laurence Boone, la nueva jefa economista de la Organización para la Cooperación del Desarrollo Económico (Ocde).

La economía mundial podría haber alcanzado “su pico de crecimiento” e iniciado una desaceleración con “riesgos (…) que se intensifican”, explica el informe de previsiones.

La Ocde rebajó levemente su pronóstico de crecimiento mundial para este año y para 2019, a 3,7%, un recorte respectivamente de 0,1 punto y de 0,2 puntos en relación a su estimación de junio.

El organismo se muestra particularmente preocupado por la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Los nuevos aranceles que se han impuesto mutuamente “ya tienen repercusiones adversas en la confianza y los proyectos de inversión”.

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“Medidas arancelarias adicionales afectarían el empleo y el nivel de vida, en particular en los hogares con bajos ingresos”, advierte la organización que pide que “cese el avance hacia el proteccionismo y se refuerce el sistema internacional de regulación del comercio a través del diálogo”.

Pero la Ocde mantiene no obstante sin cambios la previsión de crecimiento para Estados Unidos este año (2,9%), y solo baja de 0,1% la del año próximo (2,7%). Confirma además el pronóstico de la expansión económica de China, en 6,7% para 2018 y 6,4% en 2019.

En la zona euro, la institución espera a un crecimiento menos vigoroso que el que pronosticó en junio, 2% este año (-0,2%) y 1,9% en 2019 (-0,2%).

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El crecimiento en Gran Bretaña, afectado por el Brexit podría seguir desacelerándose a 1,3% este año (-0,1%) y 1,2% en 2019 (-0,1%).

Los emergentes, dependientes de China

La Ocde se inquieta por la situación en los países emergentes, en particular aquellos cuyas divisas se derrumbaron en los últimos meses.

La economía argentina debería contraerse 1,9% este año (-3,9 con respecto a la anterior previsión), el crecimiento en Turquía debería ser de 3,2% (-1,9%) y en Sudáfrica 0,9% (-1,0%). Mientras que Brasil pierde casi un punto en relación a junio, a 1,2% (-0,8%).

Esta crisis que afecta a varias de las economías emergentes de mayor peso, no tuvo un efecto de contagio “como a fines de los 1990”, ya que son “menos vulnerables que entonces”, reconoce la Ocde.

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Pero la institución alerta sobre los riesgos “de tensión más profundos y un giro aún más marcado del sentimiento de los inversores”, en particular si la guerra comercial provoca una desaceleración de la economía china.

“El agravamiento de las tensiones comerciales podría exacerbar las flaquezas, en especial si China termina afectada, reflejando así la integración creciente en la red comercial mundial de la mayoría de los mercados emergentes durante las últimas dos décadas”, explicó la organización.

Diez años después de la bancarrota de Lehman Brothers, la Ocde constata los altos niveles de endeudamiento: “Las reformas reforzaron el sistema bancario, pero los riesgos se desplazaron hacia las instituciones no bancarias que están menos reguladas”.

“Los niveles de deuda pública y privada son actualmente más elevados que antes de la crisis”, se inquieta la institución, que teme que la implementación más rápida de una política monetaria más restrictiva en Estados Unidos “provoque inestabilidad financiera”.

https://www.dinero.com/economia/articulo/ocde-alerta-sobre-riesgos-de-la-economia-mundial-en-2018/262249

35.18.-EUROPA AHORA QUIERE LA INDEPENDENCIA FINANCIERA PORQUE PERDIÓ CON EEUU EL PULSO NUCLEAR IRANÍ – Derblauemond

La crisis diplomático-socioeconómica desatada por el brusco giro de la administración Trump en la gestión del acuerdo nuclear iraní está trayendo bastantes consecuencias de calado, que trascienden con creces a lo que concierne al propio país persa. Tras este (des)acuerdo, principalmente entre EEUU y el resto de los firmantes de los tratados de desnuclearización anteriores, no sólo han aflorado tensiones entre los antiguos aliados tradicionales del país norteamericano.

21 Sep 2018.- De lo que ya se puede hablar abiertamente es de una desconfianza generalizada por parte de una mayoría de países a nivel global, que no se fían de Estados Unidos (o más bien de Trump, que no acaba de ser lo mismo). Europaen concreto alza su voz con fuerza ante la imprevisibilidad contínua instalada al otro lado del Atlántico, y, de hecho, llena de desconfianza, está optando por cortar lazos y tratar de “independizarse” financieramente de su antiguo aliado.

Irán ha sido la gota que ha colmado el vaso en Bruselas

Trump decidió unilateralmente abandonar el acuerdo nuclear iraní firmado en 2015. Otros países firmantes del bando que antes lideraba Estados Unidos se quedaron estupefactos ante el brusco giro inesperado de Trump, y especialmente Europa clamó al cielo viendo un gran paso atrás en el acuerdo que por fin se había alcanzado con el país persa tras años de arduas y complejas negociaciones.

La furia europea duró poco, no por ganas ni por motivos, sino porque Europa tuvo que ver con resignación cómo anunciar airadamente que se descolgaba de Estados Unidos en los asuntos relacionados con Irán no acababa teniendo consecuencias tangibles, porque las empresas europeas no pudieron mantenerse en el marco diplomático-económico que marcaba Bruselas.

Las multinacionales y empresas europeas no se alejaron apenas de las posiciones estadounidenses, pues temen justificadamente que, si no cortan sus lazos económicos con Teherán, Estados Unidos se vengará de ellas con todas las armas económico-financieras a su alcance. Ahora se preguntarán ustedes, ¿Y cuáles son esas supuestas armas con las que EEUU amedrenta a los empresarios europeos hasta el punto que siguen las pautas marcadas desde Washington?

Pues habiendo variadas posibilidades de que el Tío Sam se vengue y dañe los intereses del empresariado del Viejo Continente, hay una de las opciones que es especialmente dañina, y que ataca al corazón del sistemas financiero de entidades y empresas en general. Se trata del sistema de pagos SWIFT, con una fuerte presencia internacional casi en exclusiva, y que, aunque se trata de una empresa europea con sede en Bélgica, por su carácter troncal en lo que a transacciones financieras se refiere, ha sido el principal objeto de las amenazas de la administración Trump para que desconecte a Irán de su estratégica red. .

Actualmente Europa se encuentra encadenada a SWIFT, y SWIFT sufre la presión extrema de Trump

Las posibles represalias con las que administración Trump trata de amedrentar a la troncal y hegemónica europea SWIFT, han llegado incluso a poner en el punto mira incluso a ejecutivos concretos como son los integrantes del “comité de miembros” de SWIFT, pero también directamente a las entidades financieras que utilizan sus servicios (es decir: todas). Las medidas de ataque de EEUU podrían ir desde congelar activos y prohibir la entrada al país norteamericano a empleados, o directamente imponer restricciones a que las entidades financieras puedan hacer negocios en suelo estadounidense.

SWIFT se está revolviendo con todas las armas a su alcance, pues sabe que de su independencia y de su carácter global depende en buena medida el futuro de su negocio; otra cosa es que consiga resistir y salir indemne ante los ataques potencialmente muy dañinos de Trump&Co.

Pero no sólo los grandes capitales intercambiados entre bancos y entidades financieras de primer orden podrían verse seriamente afectados si Trump acabase instrumentalizando a SWIFT como una extensión de la política exterior del país norteamericano. Hace unos lustros, SWIFT inició una estratégica expansión empresarial para abrir nuevos mercados, más allá de su tradicional negocio bancario.

Esta compañía acabó extendiendo con éxito su sistema mayorista de pagos internacionales al mercado empresarial en general. Con lo que muchas empresas europeas ya realizan sus transferencias directamente por la red SWIFT. Si SWIFT acaba sucumbiendo ante Trump y es finalmente instrumentalizada, el riesgo directo que también corren las empresas europeas en caso de osar llevar la contraria a Trump es obvio, como obvio es también que el siempre imprevisible Trump es capaz de hacer cualquier cosa para conseguir los objetivos que se le fijan (y tanto) en la mente.

Así que, ante el amenazador panorama al otro lado del Atlántico, las empresas europeas han optado por curarse en salud y han cortado sus lazos económicos con Teherán. Así Bruselas asiste atónita a ver cómo es Estados Unidos el legislador de-facto que dicta qué y qué no deben hacer las empresas radicadas en el Viejo Continente. Bruselas ha quedado consternada, sonrojada y enfurecida, y ha decidido tomar cartas en el asunto para que esto no vuelva a ocurrir (al menos a medio plazo).

La posición europea: “independizarse” financieramente del Estados Unidos de Trump

Alemania ha sido la primera en hacer algo más que alzar la voz, y ha pasado a apoyar abiertamente pasar a la acción. El país germano ha hecho un serio llamamiento a sus socios europeos a partir de cero en las relaciones transatlánticas, y dotar a Europa de una autonomía económico-financiera más real. Y, por boca del propio ministro de exteriores alemán, ello fue certeramente centrado en cambiar el panorama actual de hegemonía de EEUU en capacidad de influencia sobre el sistema de pagos global que soporta la red SWIFT.

Lo que mueve a los líderes europeos es proteger a las empresas europeas de posibles sanciones y acciones legales por parte del EEUU, y para ello proponen crear canales de pago independientes del país norteamericano, una red SWIFT realmente independiente, e incluso un Fondo Monetario Europeo propio. Y razón no les falta a los líderes Europeos, que ven con honda preocupación cómo una ruptura del acuerdo puede traer a Oriente Medio una nueva situación explosiva. Ello podría desencadenar un gran desastre socioeconómico en la zona, lo que además podría crear una nueva crisis humanitaria con emigraciones masivas como la que ha sufrido Europa.

Pero Europa no pretende avanzar en solitario en su nueva andadura. Separarse de Estados Unidos no quiere decir en absoluto que Europa no siga compartiendo valores, intereses, y políticas con otros líderes mundiales. Por ello, Europa apuesta también por el multilateralismo, dejando muy claro que el problema no son unos Estados Unidos a los que no rechaza como país, sino un Trump al que rechaza como administración. Los socios obvios afines a Europa son Japón, Canadá o Corea del Sur entre otros.

¿Cuál debe ser la verdadera apuesta de futuro de Europa para tender un sistema de pagos realmente independiente?

Pero desde muchos sectores económicos del Viejo Continente, las palabras de los líderes europeos han sido interpretadas como que Europa debe simplemente blindar la red mayorista de pagos internacionales de la actual SWIFT, conservando mayormente su tecnología y modelo organizativo. No puedo confirmarles si ésta era también la intención última con la que los dirigentes europeos pronunciaron sus palabras, pero si fue así se trataría de un error de gran calado tanto a nivel estratégico como tecnológico.

Europa debería partir de cero a la hora de diseñar un sistema financiero realmente independiente desde sus premisas más fundamentales, y eso sí que sería una gran gran ventaja, puesto que puede optar por la mejor opción sin importar la herencia tecnológico-empresarial que supone tener ya una empresa fuertemente implantada en el mercado. Pero lo cierto es que la tecnología SWIFT ya quedó seriamente amenazada en el momento en que nació Bitcoin, y más concretamente Blockchain, además de que la red SWIFT ha visto perpetrar varios robos de miles de millones de euros como ya les analizamos hace unos años.

Y los menos tecno-fans que no sientan pavor ante ese Blockchain que les suena injustificadamente a la estallada criptoburbuja sobre la que tantas veces les advertimos desde estas líneas. Como ya les explicamos, Blockchain es una tecnología que puede ser perfectamente implantada de forma independiente al uso de Bitcoin, tiene grandes ventajas, supone una innovación de primer grado, y admite muchas posibles implementaciones diferentes. Blockchain va mucho más allá de Bitcoin, siendo la famosa criptomoneda tan sólo un caso de uso más de la tecnología de cadena de bloques.

Implementar una macro-red Blockchain de propósito específico y liderada por Europa no tiene por qué ser una réplica exacta del Blockchain que ha traído Bitcoin. La tecnología puede ser modificada en su diseño, adoptando las características que le interesen a Europa para su nueva red de pagos 100% independiente y a salvo de influencias dirigidas a redes troncales, y dejando a un lado las características de Blockchain que no le interesen para este cometido concreto. Vamos, un proyecto IT de los de toda la vida, con su definición de requisitos clásica en primer lugar, pero que significa la adopción de una tecnología que situaría a Europa en la tan necesitada vanguardia Fintech, y con uno de los casos de uso por antonomasia de la contabilidad distribuída.

Esta adopción masiva de Blockchain como estándar de medio de pago no sólo supondría liberarse de la hegemonía e influencias de EEUU por su carácter descentralizado (o al menos en este caso distribuido entre instituciones públicas de los países europeos). Conseguir implantar esta tecnología con éxito a gran escala permitiría a Europa también ganar gran experiencia y poder aprovecharse de las grandes ventajas de Blockhain para conseguir otras metas esenciales para la proyección del Viejo Continente y de los valores europeos. Hace poco vimos unas declaraciones que desvelaban algunas de estas metas clave, y entre las que estaban convertir al Euro en moneda de reseva global, o reforzar la lucha contra el blanqueo de dinero.

El papel que le quede a Swift en esta propuesta de futuro ya depende más bien de la propia compañía y de su capacidad de innovación, adaptación y transformación, pero es precisamente esta compañía la que parte de una posición privilegiada para tener un papel destacado. No obstante, ese nuevo papel no debería ser ya ni troncal ni como elemento core, porque en ese caso volveríamos a estar en las mismas, y serían de nuevo un blanco fácil para atacar los intereses e independencia europeos.

Y así Europa tomaría incluso la delantera a superpotencias como China y Rusia, que también tienen sus ojos puestos en esta disruptora tecnología de Blockchain, y en las Fintech en general como instrumentos de conquista económica. Nunca tecnología, economía y política estuvieron tan interrrelacionadas, y las tres están al alcance de Bruselas con un único proyecto, que además supone literalmente volver a la construcción europea más idealista y descentralizada (de verdad) entre los miembros del club europeo.

Tan sólo necesitamos que los líderes en Bruselas tengan visión, y sepan ver que la ocasión para abanderar la transformación digital financiera coincide con la de preservar intereses estratégicos europeos que están siendo arrollados por Trump. Europa tiene a su alcance no sólo matar ni uno ni dos pájaros de un solo tiro, sino que puede matar a toda la bandada. Si en Bruselas nos decepcionan con poca visión de futuro dejando pasar esta ocasión única, nos mereceremos lo que nos pase como europeos (mientras podamos seguir sintiendo que lo somos).

https://www.elblogsalmon.com/economia/europa-ha-perdido-eeuu-pulso-nuclear-irani-ahora-quiere-independencia-financiera?utm_source=NEWSLETTER

35.18.-BRUSELAS EXIGE LA INVESTIGACIÓN DEL ESCÁNDALO QUE AFECTA AL PRIMER BANCO DANÉS

Envuelto en un gran escándalo de lavado de dinero que llevó a su jefe a renunciar, el banco danske está ahora en la mira de la Comisión Europea.

El problema se está acumulando para Danske Bank, el primer banco danés, actualmente envuelto en un escándalo de lavado de dinero. Después de la renuncia de su jefe Thomas Borgen 19 de septiembre de Bruselas pide una investigación de la Unión Europea sobre las deficiencias en la vigilancia que llevaron al escándalo, anunció el domingo, 23 de de septiembre de AFP un portavoz de la Comisión Unión Europea, confirmando un artículo en el diario británico Financial Times.

Christian Wigand, portavoz del ejecutivo de la UE, dice que la Comisión ha enviado una carta a la Autoridad Bancaria Europea (EBA), un organismo de supervisión de la UE, actualmente con sede en Londres, solicitándole “utilizar plenamente” sus poderes para investigar lo que sucedió en la supervisión de la sucursal en Estonia del establecimiento danés.

Esta solicitud sigue a las revelaciones de fallas internas que llevaron al CEO de Danske Bank a renunciar el miércoles. La cantidad de dinero involucrado en este escándalo podría ascender a decenas de miles de millones de euros entre 2007 y 2015.

En esta carta, el Financial Times fue capaz de leer, la Comisión solicita a la EBA “investigar la posible violación o la no aplicación del Derecho de la Unión tanto por las autoridades de supervisión de Estonia que danesa” y pide que los problemas se traten “con el grado necesario de urgencia”.

El 2 de octubre, en una reunión de ministros de Finanzas de la UE en Luxemburgo, el comisario europeo de Asuntos del Consumidor, Věra Jourová, tiene la intención de discutir el asunto con los ministros daneses y estonios, así como presentar propuestas contra la lavado de dinero, dijo el portavoz de la Comisión.

Decenas de miles de millones de euros de dinero sucio Este escándalo, que ha crecido en los últimos días en Dinamarca, un país tradicionalmente citado por su bajo nivel de corrupción, se refiere sobre todo a la filial estonia del Danske Bank.

Según el banco danés, que encargó un informe independiente, esta filial vio un flujo de € 200 billones a través de las cuentas de 15,000 clientes extranjeros no residentes en Estonia entre 2007 y 2015. Una parte significativa de estos fondos ha sido considerada sospechosa y podría llevar la cantidad de dinero sucio a varias decenas de miles de millones de euros, principalmente de Rusia.

 El caso, investigado el parqué financiero de Copenhague y la Autoridad de Supervisión Financiera de Dinamarca, que promete ser extensa, la lucha agencia británica contra el crimen con el viernes investigar la participación de una empresa del Reino Unido.

https://www.lemonde.fr/economie/article/2018/09/23/bruxelles-demande-une-enquete-sur-le-scandale-qui-touche-la-premiere-banque danoise_5359122_3234. html

34.18.- ELEVA EL TONO: UN BREXIT SIN ACUERDO ES “BASTANTE POSIBLE” – María Tejero

“Brexit significa Brexit”. Lo dijo Theresa May en el verano de 2016. Pero, más de dos años después, nadie sabe qué quiere realmente decir Brexit. Estos dos meses son clave.

Tusk y el negociador europeo para el Brexit, Michel Barnier (EFE)

18 sep 2018.- “Brexit significa Brexit”. Lo dijo Theresa May en el verano de 2016. Pero, más de dos años después, nadie sabe qué quiere realmente decir Brexit. Qué supondrá. Los próximos dos meses son clave para lograr un acuerdo que evite el duro impacto que supondría que Reino Unido abandone la Unión Europea a las bravas. Pero el éxito no está asegurado. “Desafortunadamente, un escenario sin un acuerdo es aún bastante posible”, ha advertido hoy el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Es una llamada de atención, a uno y otro lado del Canal de la Mancha.“Si todos actuamos de manera responsable, podemos evitar una catástrofe”, ha recalcado el exprimer ministro polaco en la carta que ha enviado a los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea para invitarlos a la cumbre informal que se celebra este miércoles y jueves en Salzburgo (Austria). En este encuentro, no se esperan grandes decisiones, pero sí que se marque una fecha: Noviembre. Ese mes se celebrará una cumbre especial del Brexit en la que ratificar un acuerdo que, se espera, se haya cerrado para entonces.

May ha advertido a sus críticos internos, pero también a la UE, que si se apoya su plan de Chequers, la alternativa es un no-acuerdo (REUTERS)

May: “Chequers” o salir sin acuerdo

Desde que Theresa May tomó las riendas de las negociaciones del Brexit, éstas avanzan, pero sin garantía de éxito. May se agarra a la propuesta que puso sobre la mesa a la Unión Europea, su controvertido plan de Chequers, como base para un acuerdo. Según ha dicho May -que debe hacer frente también a la crítica interna liderada por figuras como Boris Johnson- en una entrevista a la BBC, la única alternativa a Chequers sería no llegar a ningún acuerdo.

Una oferta que el negociador comunitario para el Brexit, Michel Barnier, ha rechazado categóricamente. El mayor de los problemas, por extraño que parezca, no es ahora la “factura” del Brexit, sino una frontera: la de Irlanda del Norte con Irlanda. En este punto, la UE se muestra inflexible. “Una frontera dura (a la vieja usanza) no es aceptable”, ha advertido hoy el líder del Partido Popular Europeo (PPE) y candidato a presidir la próxima Comisión Europea, Manfred Weber.

Post-Brexit trade checks must not be on Border – EPP chief

European People’s Party leader says ‘it must be clear that a country leaving is losing advantages’

La frontera de Irlanda, el gran problema

“Sin una solución positiva para la frontera de Irlanda, el PPE no apoyará un acuerdo de salida” de Reino Unido de la UE, ha añadido Weber en una entrevista con The Irish Times. Toda una declaración de intenciones, teniendo en cuenta que el PPE engloba a la mayor parte de los primeros ministros europeos -entre ellos la canciller alemana, Angela Merkel, pero también al irlandés Leo Varadkar- y al mayor grupo de la Eurocámara, que tendrá que dar su visto bueno al acuerdo final.

May, por su parte, trata de hacer malabarismos para encontrar una solución intermedia entre el deseo de los británicos de independizarse de las instituciones comunitarias, la exigencia de los Veintiocho de que la solución propuesta “respete el mercado único”, en palabras de Barnier, la espinosa cuestión de la frontera y la circulación de algunos bienes. Su ambigua “área de libre comercio para bienes” y sus ofrecimientos para mostrar voluntad, pero no obligatoriedad, a la hora de que Reino Unido siga las normas del mercado único no convencen.

La cuestión del Brexit será hoy revisada en Bruselas a 27, en el Consejo de Asuntos Generales, y ya mañana llegará a la mesa de los jefes de Estado y de Gobierno en la cena previa que celebran antes de su cumbre informal en Salzburgo.

https://www.elconfidencial.com/mundo/2018-09-18/bruselas-eleva-el-tono-un-brexit-sin-acuerdo-es-bastante-posible_1617609/

33.18.-EL MITO DEL ESTANCAMIENTO SECULAR – Joseph E. Stiglitz

La más importante reflexión de la crisis: el problema es político, no económico

ANA BUSTELO

Tras la crisis financiera de 2008, algunos economistas sostuvieron que Estados Unidos (y acaso la economía mundial) padecían “estancamiento secular”, una idea que se originó después de la Gran Depresión. Las economías siempre se habían recuperado de sus caídas, pero la Gran Depresión tuvo una duración inédita. Muchos creyeron que la recuperación no hubiera sido posible sin el gasto público de la Segunda Guerra Mundial, y temían que al terminar la guerra la economía volvería a estancarse. Se pensaba que había sucedido algo por lo cual, incluso con tipos de interés bajos o nulos, la economía seguiría paralizada. Felizmente estas aciagas predicciones resultaron erradas, por razones que ahora comprendemos bien.

8 sep 2018 .- A los responsables de manejar la recuperación de la crisis de 2008 (las mismas personas culpables de la infraregulación de la economía en los días previos a la crisis, a quienes inexplicablemente el presidente Barack Obama acudió para que arreglaran lo que habían ayudado a estropear) la idea de estancamiento secular les pareció atractiva, porque explicaba su incapacidad de lograr una recuperación rápida y sostenida. Por eso, mientras la economía languidecía, revivieron la idea, insinuando que ellos no tenían la culpa porque hacían lo que podían.

Los acontecimientos del año pasado mostraron la falsedad de esta idea, que nunca pareció muy verosímil. Una mal diseñada reforma tributaria regresiva y un programa de incremento del gasto con respaldo bipartidista provocaron un súbito aumento del déficit estadounidense de cerca del 3% a casi el 6% del PIB, que impulsó el crecimiento a alrededor del 4% y llevó el desempleo a un nivel mínimo en 18 años. A pesar de sus defectos, estas medidas demuestran que, con apoyo fiscal suficiente, es posible alcanzar el pleno empleo, incluso mientras los tipos de interés suben a niveles significativos.

El Gobierno de Obama cometió un error crucial en 2009 al no aplicar un estímulo fiscal mayor, más prolongado, mejor estructurado y más flexible. Si lo hubiera hecho, la recuperación de la economía habría sido más fuerte y no se hablaría de estancamiento secular. Pero tal como lo aplicó, sólo el 1% superior de la pirámide vio aumentar sus ingresos durante los primeros tres años de la así llamada recuperación.

Algunos advertimos en aquel momento que era probable que la caída fuera profunda y prolongada, y que se necesitaban medidas más enérgicas y diferentes de las que propuso Obama. Sospecho que el principal obstáculo fue la creencia en que la economía sólo había experimentado una ligera desaceleración de la que se recuperaría en poco tiempo. Bastaba llevar los bancos al hospital, atenderlos bien (es decir, no pedir cuentas a los banqueros ni criticarlos, sino subirles el ánimo invitándolos a opinar sobre lo que había que hacer a continuación) y, lo más importante, bañarlos en dinero, y pronto todo estaría bien.

Pero los padecimientos de la economía eran más profundos de lo que sugería este diagnóstico. Las consecuencias de la crisis financiera eran más graves, y una redistribución a gran escala de ingresos y riqueza hacia la cima de la pirámide había debilitado la demanda agregada. La economía estaba pasando del énfasis en las manufacturas a los servicios, y las economías de mercado por sí solas no manejan muy bien esas transiciones.

No bastaba un rescate de bancos a gran escala. Estados Unidos necesitaba una reforma fundamental del sistema financiero. La Ley Dodd-Frank de 2010 ayudó un poco, pero no lo suficiente, a evitar que los bancos hagan cosas perjudiciales; pero no hizo nada para asegurar que cumplan la función que supuestamente tienen: por ejemplo, concentrarse más en dar crédito a las pequeñas y medianas empresas.

Se necesitaba más gasto público, pero también programas más activos de redistribución y predistribución, para hacer frente al debilitamiento del poder de negociación de los trabajadores, la concentración de poder de mercado en grandes corporaciones y los abusos corporativos y financieros. Y unas políticas industriales y laborales activas tal vez hubieran sido útiles para las áreas perjudicadas por las consecuencias de la desindustrialización.

Pero las autoridades no hicieron lo suficiente ni siquiera para impedir que las familias pobres perdieran sus hogares. Las consecuencias políticas de estos fracasos económicos eran predecibles y fueron predichas: era evidente que había riesgo de que las víctimas de semejante desastre recurrieran a un demagogo. Lo impredecible era que Estados Unidos conseguiría uno tan malo como Donald Trump: un misógino racista decidido a destruir el Estado de Derecho dentro y fuera del país y desprestigiar a las instituciones estadounidenses encargadas de evaluar y decir la verdad, incluidos los medios de prensa.

Un estímulo fiscal de la magnitud del de diciembre de 2017 y enero de 2018 (que en ese momento la economía en realidad no necesitaba) hubiera sido mucho más potente diez años antes, cuando el desempleo era tan alto. De modo que la débil recuperación no fue resultado del “estancamiento secular”: el problema fue que el gobierno aplicó políticas inadecuadas.

Se plantea aquí una pregunta fundamental: ¿serán las tasas de crecimiento de los años venideros tan sólidas como en el pasado? Eso dependerá evidentemente del ritmo del cambio tecnológico. La inversión en investigación y desarrollo, sobre todo en investigación básica, es un factor determinante importante, pero obra con gran retraso; los recortes propuestos por el gobierno de Trump no presagian nada bueno.

A esto hay que sumarle una gran incertidumbre. La tasa de crecimiento per cápita ha variado en gran medida en los últimos 50 años, desde un 2% o 3% anual en la(s) década(s) de después de la Segunda Guerra Mundial hasta el 0,7% en la última década. Pero es posible que haya habido demasiado fetichismo en relación con el crecimiento; sobre todo cuando se piensa en los costes medioambientales, y aun más si ese crecimiento no aporta grandes beneficios a la inmensa mayoría de los ciudadanos.

La reflexión sobre la crisis de 2008 tiene muchas enseñanzas que ofrecernos, pero la más importante es que el problema era –y sigue siendo– político, no económico: no hay nada que necesariamente impida una gestión económica que asegure pleno empleo y prosperidad compartida. El estancamiento secular sólo fue una excusa para políticas económicas deficientes. Hasta que no superemos el egoísmo y la miopía que definen nuestra política –especialmente en Estados Unidos con Trump y sus cómplices republicanos–, una economía al servicio de todos, no de unos pocos, seguirá siendo un sueño imposible. Incluso si el PIB aumenta, los ingresos de la mayoría de los ciudadanos estarán estancados.

Joseph E. Stiglitz es el ganador del premio Nobel 2001 en Ciencias Económicas. Su libro más reciente se titula ‘Globalization and its Discontents Revisited: Anti-Globalization in the Era of Trump’ [‘El malestar en la globalización revisitado: la antiglobalización en la era de Trump’].

© Project Syndicate, 2018. www.project-syndicate.org Traducción: Esteban Flamini https://elpais.com/economia/2018/09/07/actualidad/1536330744_483683.html


33.18.-ISLA DEL BÁLTICO EN GUARDIA CONTRA RUSIA – Belén Domínguez  

Suecia dota de destacamentos militares permanentes al territorio insular de Gotland, en medio del mar Báltico. La izquierda socialdemócrata se resiste a convocar un referéndum de entrada en la OTAN, mientras que la derecha hace campaña por la consulta

Liv Widqvist, en el campo de entrenamiento de tiro con fuego real en Gotland (Suecia). FOTO Y VIDEO: BELÉN DOMÍNGUEZ CEBRIÁN

Quien controle Gotland, controlará el Báltico. Este es el mantra que domina la Defensa en Suecia, un país que mantiene una tensa —y desconfiada— relación con Rusia. El país escandinavo no forma parte de la OTAN y sus políticas de seguridad son tan sensibles que han llegado también a la campaña electoral de cara a las elecciones que se celebrarán en el país este domingo.

Visby (Suecia) 8 sep 2018.-  A las ocho de la mañana en punto 32 hombres y mujeres entre 19 y 20 años hacen flexiones, abdominales y forman dos líneas perfectamente simétricas en la base de Tofta, 10 kilómetros al sur de Visby, la capital medieval de la isla de Gotland (58.000 habitantes). Liv Widqvist tiene tan solo 19 años y lleva tres semanas inmersa en el servicio militar obligatorio que recuperó el Gobierno socialista de Stefan Löfven en 2017. “La verdad es que estoy muy feliz. Me sirve para ver mis límites día a día y superarlos. Es increíble ver hasta dónde uno puede llegar”, ilustra mientras sujeta una metralleta con dificultad y algo de torpeza. “Cuando me llegó el aviso de que debía alistarme me quedé un poco en shock. Pero ahora me está encantando”. La sonrisa no le cabe en la cara.

La joven, nacida y criada en Växjö (una localidad de 66.000 habitantes en el sur de Suecia), antes de sumergirse en los estudios de ingeniería de tecnología civil decidió elegir Gotland como destino para formarse militarmente porque el de aquí “es un proyecto nuevo”. El coronel del regimiento de la isla, Mattias Ardin, —todos en este cuartel se cuadran seriamente al cruzarse con él—, añade que la isla es de los destinos más populares para los chavales que a partir de ahora se ven obligados a hacer entre cinco y 12 meses de mili obligatoria. “¿Tienes lo que hay que tener?”, rezan los provocadores pósters de alistamiento que cuelgan de las paredes de los barracones. Suecia busca soldados.

Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, el país escandinavo abrirá una base permanente (el destacamento temporal cerró en 2005) de la Armada en la isla, probablemente una de las más estratégicas de Europa. “Yo diría que militarmente Gotland es como un portaaviones imposible de hundir y destruir”, advierte el coronel mientras pasea entre las obras de construcción que, en sus 10 kilómetros de largo y cinco de ancho, albergará a partir de 2021 a un millar de soldados, talleres de reparación, campos de tiro y una veintena de tanques, entre otras facilidades.

La mañana es calurosa. En medio de un bosque de enormes pinos y granjas ecológicas se encuentran los chicos y chicas de la mili (50% y 50% respectivamente, como no podía ser de otra manera en Suecia). Uniformados de arriba a abajo: casco, gafas, una metralleta que pesa 10 kilos, rodilleras, botas, un kit de primeros auxilios y un macuto con 20 kilos de ropa de abrigo —a pesar del largo y caluroso verano que está viviendo el país este año—, Widqvist y sus compañeros, sudando la gota gorda, se preparan para lo que dicen es de lo que más les divierte: pegar tiros con fuego real.

En 2014, el presidente ruso, Vladímir Putin, anexionó la península ucrania de Crimea, lo que, además de haber sido condenado por toda la comunidad internacional, hizo a los países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) y nórdicos (Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca) ponerse en guardia. “Rusia es el motivo por el que hacemos esto”, dice rotundamente el coronel Ardin, quien tiene ahora la responsabilidad de preparar y concienciar a jóvenes sobre las amenazas extranjeras. Ricardo Lenoir-Grand Pons, analista de Seguridad y Defensa y autor de Claves Geopolíticas, confía en que en los planes de Putin no está invadir ningún país, aunque “un escenario que sí sería posible es la desestabilización a través de acciones encubiertas, habitualmente definido como guerra híbrida”.

La joven Widqvist tampoco ve de momento peligro real de invasión a su país, que considera pacífico. Su coronel, militar curtido en conflictos como los de los Balcanes en los noventa y el de Afganistán tras los atentados contra las Torres Gemelas en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, ilustra: “Ser neutral no quiere decir no estar preparado para lo que pueda pasar”. Y es que Rusia, con el enclave ultramilitarizado de Kaliningrado (entre Lituania y Polonia), se encuentra a unos 275 kilómetros de Gotland, una distancia “insignificante” en términos militares.

En Visby tampoco parece preocupar demasiado el tema de la guerra. Sus calles empedradas están llenas de boutiques de diseño nórdico y no hay ni rastro de simbología militar más allá de lo que en su día fue un búnker. Patricia, una granjera del sur de la isla de mediana edad —el norte es más industrial—, dice estar “harta” de oír hablar de Rusia a todo aquel que visita la isla. “Hace buen tiempo. Disfrute de Gotland. Vaya al jardín botánico, a recorrer las murallas medievales”, sugiere. “Siempre se asocia Gotland con Rusia y la guerra. Y hay mucho más”, relata visiblemente molesta.

Los datos del Gobierno sí revelan una preocupación. El país ha ido en los últimos años aumentando su gasto militar progresivamente: de 4.882 millones de dólares hace diez años a 5.560 millones en 2018, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI). Sin embargo, contextualizando, el Gobierno sólo dedica hoy en día el 1% del PIB a Defensa y Seguridad, según los últimos datos del Banco Mundial correspondientes al año pasado.

Pertenencia a la OTAN

Ni Suecia ni Finlandia (este último comparte 1.300 kilómetros de frontera terrestre con el gigante ruso) forman parte de la Alianza Atlántica, lo que implica que la Defensa es un constante campo de debate político. En Suecia, la derecha tradicional (Moderados, Liberales y Democristianos) aboga en esta campaña por celebrar un referéndum de entrada en la Alianza militar, mientras que los socialdemócratas, verdes y comunistas consideran que no es el momento.

Desde hace años, las encuestas revelan que poco menos del 40% de la población querría un referéndum de entrada en la Alianza Atlántica, algo que el primer ministro Löfven considera insuficiente como para convocarlo. Sin embargo, fuentes militares opinan que el tema de la entrada en la OTAN se tendrá que abordar inevitablemente en algún momento de la próxima legislatura. “Rusia supone una amenaza principalmente porque no actúa de manera directa, y eso exige estar en permanente estado de alerta”, resume Lenoir-Grand Pons.

El coronel Mattias Ardin, en la base militar de Gotland (Suecia), BELÉN DOMÍNGUEZ CEBRIÁN

https://elpais.com/internacional/2018/09/08/actualidad/1536405300_990937.html?rel=mas

32.18.-¿PARA QUIÉN CRECE LA ECONOMÍA? – Paul Krugman

Hoy en día es casi tan importante medir cuánta riqueza se crea como saber cómo se reparte

Jeff Bezos, fundador de Amazon y el hombre más rico del mundo. KYLE JOHNSON NYT                                                                                         

“¿Qué hay en un nombre?”, preguntaba Shakespeare. Pero como yo soy economista, permítanme plantear una pregunta un poco distinta: ¿qué hay en un número?

Mucho, insinúan los senadores Chuck Schumer y Martin Heinrich. Esta semana presentaron una proposición de ley que instruiría a la Oficina de Análisis Económicos, encargada de realizar cálculos del producto interior bruto, que realice cálculos sobre quién se beneficia del crecimiento; por ejemplo, qué parte de ese crecimiento va a parar a la clase media.

Es una idea muy buena. Ahora bien, no soy de esos que piensan que el PIB es una estadística terriblemente imperfecta o inútil. Es una cifra que necesitamos para muchos fines. Pero por sí sola no constituye una medición adecuada del éxito económico. Hay varias razones por la que esto es cierto, pero una de las cuestiones clave es que solo nos dice qué ocurre con la renta media, lo cual no siempre es pertinente para explicar cómo vive la mayoría. Si Jeff Bezos entra en un bar, la riqueza media de los clientes del bar de repente se dispara a varios miles de millones de dólares, pero ninguno de esos bebedores que no sean Bezos se habrá vuelto más rico.

Hubo un tiempo en el que preguntarse quién se beneficia del crecimiento económico no parecía urgente, porque la renta crecía de manera constante prácticamente para todos. Sin embargo, desde la década de 1970, la relación entre el crecimiento total y las rentas individuales parece haberse roto para muchos estadounidenses. Por una parte, los salarios de muchos se han estancado; teniendo en cuenta la inflación, el trabajador varón medio gana menos ahora que en 1979. Por otra parte, algunos han visto cómo su renta crecía con mucha más rapidez que la del conjunto del país. Por consiguiente, los consejeros delegados de las mayores empresas ahora ganan 270 vecesmás que el trabajador medio, frente a las 27 de 1980.

Una desconexión similar entre crecimiento total y experiencia individual parece subyacer tras la falta de entusiasmo de la ciudadanía por la situación actual de la economía y su desdén por la rebaja de impuestos de 2017. Las cifras del PIB han sido buenas en los últimos trimestres, pero gran parte de ese crecimiento ha ido a engordar los beneficios empresariales, mientras que los salarios reales medios no se han movido.

¿Pero cómo encajan datos como este en el relato del crecimiento económico total? Para responder a esta pregunta necesitamos “análisis distributivos nacionales” que realizan un seguimiento de cómo se reparte el crecimiento entre los diferentes segmentos de la población.

Elaborar estos análisis es difícil pero no imposible. De hecho, los economistas Thomas Piketty, Emmanuel Saez y Gabriel Zucman ya han realizado cálculos muy detallados a lo largo del pasado medio siglo. El principal mensaje es que el crecimiento va desproporcionadamente a la cúspide y no se comparte con la mitad inferior de la población, pero hay también algunas sorpresas en otra dirección. Por ejemplo, a la clase media, aunque sigue rezagada, le ha ido mejor de lo que algunas mediciones normales indicaban gracias a los beneficios complementarios.

Pero hay una gran diferencia entre los cálculos efectuados por economistas independientes y los informes periódicos presentados por la Administración pública estadounidense, porque la Administración tiene recursos para efectuar la tarea con más facilidad y porque los ciudadanos (y los políticos) prestan más atención. Por eso el Centro para el Crecimiento Equitativo, un centro de estudios progresista con sede en Washington, ha hecho campaña a favor de algo como el proyecto de ley de Schumer y Heinrich. Entonces, ¿por qué no hacerlo?

Algunos podrían argumentar que crear análisis sobre la distribución es complejo, que requiere conjeturas fundamentadas acerca de cómo utilizar las diferentes fuentes de información. Pero eso es también es válido para el proceso utilizado para crear los análisis nacionales actuales, entre ellos los cálculos del PIB. Las cifras económicas no tienen por qué ser perfectas ni estar por encima de toda crítica para ser extremadamente útiles.

Por eso, en un mundo razonable, algo similar al proyecto Schumer-Heinrich se convertiría en ley en un futuro próximo. En el mundo real, por supuesto, la propuesta no irá a ninguna parte por el momento, porque los republicanos no quieren que nadie sepa lo que los análisis sobre la distribución nacional de la riqueza podrían revelar.

A estas alturas todo el mundo sabe que los conservadores gritan por sistema “¡socialista!” siempre que alguien propone hacer algo que ayude a los miembros menos afortunados de nuestra sociedad, razón por la cual tantos estadounidenses tienen ahora una idea favorable del socialismo. Si garantizar la atención sanitaria es socialismo, bienvenido sea. Pero la derecha no solo protesta indignada ante cualquier intento de limitar la desigualdad; hace lo mismo siempre que alguien intenta hablar de clases económicas, o de medir cómo les va a las diferentes clases.

Mi ejemplo favorito sigue siendo el del exsenador Rick Santorum, que tachaba la expresión “clase media” de “jerga marxista”. Pero eso no era más que una versión particularmente ridícula de un intento general por parte de la derecha de eliminar cualquier debate e investigación sobre a dónde va a parar el dinero de la economía. La posición básica del Partido Republicano es que lo que nosotros no sepamos no podrá perjudicarles a ellos.

Y para ser justos, a los progresistas les gusta la idea de los análisis distributivos porque piensan que un mayor conocimiento en este campo favorecería a su causa. Pero la cuestión es que el conocimiento es objetivamente mejor que la ignorancia. Y en el Estados Unidos contemporáneo, saber quién se beneficia realmente del crecimiento es verdaderamente muy importante. Así que convirtamos la investigación sobre el tema y la difusión de los resultados en parte de la tarea de la administración pública.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía. © The New York Times Company, 2018. Traducción de News Clips.

https://elpais.com/economia/2018/08/31/actualidad/1535712647_745594.html

32.18.-CHINA SOBREVIVE POR AHORA A LA GUERRA COMERCIAL CON EE UU – Carlos Molina

Las exportaciones crecieron un 12% en julio, el primer mes con los aranceles en vigor

La debilidad del yuan frente al dólar impulsa las ventas de las empresas 

La guerra comercial entre China y EE UU, con la imposición de aranceles entre ambos países, no le ha pasado efecto por ahora al gigante asiático. Desde el pasado 1 de julio, EE UU gravó con recargos de 34.000 millones de dólares (29.308 millones de euros) la importación de determinados bienes chinos, entre ellos el acero, el aluminio y bienes ligados a la tecnología, mientras que la respuesta de China se activó tan solo cinco días después y por la misma cuantía hacia productos estadounidenses.

8 ago 2018.- El Ejecutivo chino dio a conocer ayer los datos de la balanza comercial de julio, que eran el primer resultado para evaluar el impacto de la guerra comercial. China registró ese mes un superávit comercial de 28.100 millones de dólares (24.567 millones de euros), con un crecimiento de las exportaciones del 12,2%, por encima del 10% previsto por los analistas, frente a un avance del 27,3% de las importaciones.

Los analistas consideran que la imposición de aranceles está siendo compensada por ahora con la debilidad del yuan frente al dólar, al marcar la divisa china el cuarto mes consecutivo de depreciación. Un yuan depreciado abarata las exportaciones de bienes y las hace más competitivas frente a las de otros países. De hecho, los analistas consultados por Reuter prevén que el impacto negativo de la guerra comercial se notará en los próximos meses. “Creemos que el aumento de las exportaciones se ralentizará en los próximos meses, debido en gran medida al menor crecimiento global que se prevé”, apuntó en un comunicado Julian Evans-Pritchard, economista senior de Capital Economics en China.

Los expertos prevén que el gigante asiático devaluará el yuan para compensar la futura debilidad del comercio

Sin embargo, otros expertos recalcan que la política monetaria puede ser una herramienta que el Banco Popular de China utilice frente a la previsible caída de exportaciones. “La devaluación del yuan, que ayuda al mantenimiento de las ventas al exterior, ha sido largamente sostenido y apoyado desde el Gobierno, aunque no es la herramienta preferida por las autoridades chinas”.

Los datos acumulados entre enero y julio reflejan también un mayor incremento de las importaciones frente a las exportaciones con la consiguiente reducción del superávit comercial. En los siete primeros meses de 2018, las exportaciones crecieron un 5% mientras que las importaciones lo hicieron un 12,9% generando un superávit comercial de 133.700 millones de euros, con una caída del 30,6 % frente al mismo periodo de 2017. Los intercambios comerciales con el primer socio comercial (la Unión Europea) crecieron un 5,9% mientras que el comercio con EE UU también avanzó un 5,2%.

Lo más llamativo de la estadística del comercio exterior de China es que el superávit con EE UU (24.571 millones) es mayor que el superávit global con el resto de países, lo que muestra que tiene una posición de déficit con el resto del mundo excepto con EE UU. La mitad del déficit comercial de EE UU procede de la relación comercial con China y ese es el desfase que inició la guerra comercial. El déficit comercial de EE UU con China no ha parado de crecer desde el año 2001, cuando representaba un volumen de 83.096 millones de dólares (71.078 millones de euros) y alcanzó máximos históricos, cuando superó los 375.000 millones de dólares (324.00 millones de euros). El abultado desfase comercial de EE UU se debe, en gran medida, a la compra masiva de tecnología barata procedentes del gigante asiático. Del medio billón de dólares que compra en bienes a China al año, los dos primeros capítulos (equipos de comunicación, entre ellos teléfonos, y ordenadores) suman un tercio del total.

Y los datos de comercio exterior parece que no lo van a frenar. De hecho, la Administración Trump prevé activar otra tanda de aranceles por valor de 16.000 millones de dólares (13.794 millones de euros) a partir del 23 de agosto y maneja un plan para seguir aplicando tarifas hasta alcanzar los 200.000 millones de dólares. Esa última tanda afectará especialmente a las empresas de semiconductores, pese a que una parte sustancial de los bienes que utiliza proceden de EE UU, Taiwan o Corea del Sur. “Nos hemos sentado con la Administración y le hemos planteado los escenarios más complejos para explicarles que la imposición de aranceles a la industria de los semiconductores hará mucho daño a la industria estadounidense y no a China. De hecho no servirá para cambiar o eliminar las malas prácticas de China en materia comercial”, recalcó John Neuffer, consejero delegado de la Asociación Industrial de Semiconductores de EE UU. China responderá también con una medida por la misma cuantía.

https://cincodias.elpais.com/cincodias/2018/08/08/companias/1533736387_411958.html?rel=str_articulo#1535417565250

 

30.18.-NO EXAGEREMOS LOS COSTES DE UNA GUERRA COMERCIAL – Paul Krugman

El que la economía global se base en los productos intermedios no implica que las crisis sean peores

La Iniciativa de los Mercados Globales (IGM, en sus siglas en inglés) es un foro que plantea cuestiones sobre política a un grupo representativo de economistas. El objetivo es proporcionar una instantánea del consenso profesional sobre diversos temas, lo cual es importante porque los grupos de presión —principalmente de la derecha— unidos al “equilibrio” de los medios de comunicación transmiten a menudo la impresión de que existe división donde realmente no la hay. Por ejemplo, básicamente ningún experto cree que las rebajas de impuestos se paguen solas, aunque haya por ahí algunos como Stephen Moore a los que les pagan por insistir en que sí la hay.

18 ago 2018.- Por eso, el mes pasado, IGM sopesó el asunto de las cadenas de suministro y la guerra comercial, el tema de que, a diferencia de otros conflictos anteriores, la actual guerra comercial tiene lugar en un mundo en el que buena parte de las mercancías exportadas e importadas no son bienes de consumo sino materiales intermedios, utilizados en la producción. Los participantes coincidieron de manera prácticamente unánime en que la preponderancia de las cadenas de suministros globales aumenta el coste de la guerra comercial. ¿Pero tiene razón el consenso?

Pues bien, aunque condeno como el que más la estupidez y la corrupción que sostienen la política comercial de Trump, soy un poco escéptico respecto a la preocupación por las cadenas de suministro. O quizá la mejor manera de decir esto sea que hay tres explicaciones posibles acerca de cómo podrían aumentar los costes de la guerra comercial, y aunque dos de ellas son correctas, sospecho que muchos economistas están tragándose la tercera, que no lo es.

¿Qué diferencia supone un sistema comercial basado en las cadenas de suministro? Una cosa que sí hace es crear la posibilidad de que el proteccionismo se convierta en mercantilismo malo, que hasta en sus primeras consecuencias destruya de hecho más puestos de trabajo en el propio país de los que crea, porque establece una desventaja competitiva para los productores nacionales finales. Dado que los aranceles de Trump gravan fuertemente las mercancías intermedias, ese argumento parece acertado.

Otra cosa que ha hecho el auge de las cadenas de suministro globales es aumentar tanto el comercio total como los beneficios generados por dicho comercio. En consecuencia, ahora la guerra comercial puede generar más pérdidas que hace una generación.

Pero lo que yo creo que muchos economistas tienen en mente es más que eso. La teoría comercial convencional nos dice que los costes de un arancel –la reducción de la renta real– pueden calcularse aproximadamente del siguiente modo: pérdida de renta real = 0,5 x tasa arancelaria x reducción de las importaciones.

Esta fórmula implica que incluso una gran guerra comercial provocaría efectos moderados. Supongamos que el arancel mundial subiese al 40% y el comercio mundial se redujese en un 15% del PIB mundial, una caída del 50%. Aun así, la renta real mundial solo disminuiría un 3%.

Ahora bien, lo que yo creo que muchos economistas insinúan es que este tipo de análisis infravalora las pérdidas ocasionadas cuando buena parte de dicho comercio corresponde a mercancías intermedias. Pero estoy bastante seguro de que se equivocan, al menos a medio y largo plazo.

Permítanme esbozar aquí un modelo. Imaginen dos países, Nacional y Extranjero (se notan mis viejas raíces de profesor de teoría comercial), que producen una mercancía final usando una gran cantidad de mercancías intermedias —que podemos representar como un continuo al estilo Dornbush, Fischer y Samuelson (1977)— que, a su vez, se fabrican empleando un único factor de producción, la mano de obra. Al organizar las cosas de este modo estoy eliminando las cuestiones distributivas para centrarme en la eficiencia.

Supongamos también por razones de sencillez que los insumos intermedios se usan en proporciones fijas. Sin embargo, en algún subconjunto de mercancías intermedias cada país puede optar entre emplear producción nacional o importaciones; las demás no son comerciables.

Podemos clasificar las mercancías según el orden de la relación entre productividad de Nacional y productividad Extranjera en su producción. Llamemos a esta ratio A(z) para cualquier mercancía z. Y hagamos otra simplificación y supongamos que los países son simétricos, de modo que la situación subyacente parezca la misma si invertimos la identidad de los países. En ese caso los salarios serán los mismos y, en condiciones de libre comercio, Nacional producirá (y Extranjero importará) todas las mercancías para las que A(z)>1; Extranjero producirá y Nacional importará todas las mercancías para las que A(z)<1.

Introduzcamos ahora una guerra comercial que lleva a ambos países a imponer un arancel t. ¿Qué sucede? La respuesta es que cada país empieza a producir algunas de las mercancías intermedias que antes importaba. Nacional empieza a ser autosuficiente en mercancías para las que 1 > A(z) > 1/(1+t), Extranjero empieza a ser autosuficiente en las mercancías para las que 1+t > A(z) > 1. En ambos casos la eficiencia disminuye, porque hace falta más mano de obra para producir estas mercancías del que antes se necesitaba para exportar cosas e importar a cambio las mercancías.

¿Qué nos dice esto de la renta real? La pérdida que Nacional experimenta debido a la mercancía marginal que ya no importa es el exceso de recursos requerido para la producción interna frente al exigido por las importaciones, es decir, la tasa arancelaria. El coste de todas las mercancías inframarginales es inferior, hasta llegar a cero en la última mercancía que habría importado en condiciones de libre comercio. Esto mismo es válido para Extranjero.

Pero esto se parece mucho a la lógica de los cálculos habituales sobre el coste de la protección: el coste medio de una importación perdida es aproximadamente la mitad de la tasa arancelaria. De modo que un análisis de los costes de una guerra comercial en un mundo basado en cadenas de suministros no se diferencia en nada de un análisis de una guerra comercial convencional.

¿A qué se debe entonces la percepción de que los costes de la guerra comercial tienen que ser mayores en el mundo actual? Creo que procede de la combinación de dos cosas. En primer lugar, imaginar una interrupción literal de las importaciones en lugar de un mero aumento de su precio; y en segundo lugar, imaginar un corto plazo en el que es imposible desarrollar producción interna para reemplazar insumos esenciales.

Una combinación parecida ha ocurrido ya en el pasado, principalmente en las economías excomunistas tras la caída de la Unión Soviética. Pero no parece que sea ahí donde nos dirigimos en este momento.

Dicho esto, una guerra comercial en un mundo basado en cadenas de suministro causaría mucho trastorno, porque con el tiempo conduciría a una gran restructuración de la industria. Esto crearía muchos perdedores, así como algunos ganadores, quizá más de los que habría producido una guerra comercial en el pasado. Pero no creo que se sostenga la idea de que la pérdida total de renta real sería mayor de lo que da a entender el análisis convencional. Las medidas políticas de Trump son destructivas, basadas en la ignorancia, pero no deberíamos sobrevalorar su coste.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía. © The New York Times Company, 2018.
Traducción de News Clips.

https://elpais.com/economia/2018/08/17/actualidad/1534510737_313963.html

29.18.-BERLÍN PLANEA FIJAR LIMITES A LA VENTA DE FIRMAS ESTRATÉGICAS – Reuters

Alemania quiere tener autoridad para investigar si un inversor de fuera de la UE compra al menos 15% de ciertas firmas de defensa o seguridad

La canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro chino, Li Keqiang, el pasado julio. Foto: FABRIZIO BENSCH REUTERS

Alemania se está planteando introducir controles más estrictos para las inversiones extranjeras, en un momento de creciente preocupación por las adquisiciones chinas de firmas tecnológicas estratégicamente importantes. 

Berlín 7 ago 2018.- Berlín quiere tener autoridad para investigar si un inversor de fuera de la Unión Europea compra al menos 15% de ciertas firmas de tecnología alemana relacionadas con la defensa o con la seguridad, ha asegurado este martes una fuente del Ministerio de Economía germano.

Alemania endureció los controles a las inversiones extranjeras el año pasado tras una serie de importantes adquisiciones por parte de compañías chinas, para permitir al Gobierno intervenir si un comprador acumulaba una participación accionarial del 25%. Además, el Gobierno alemán señaló la semana pasada que estaba dispuesto a utilizar una nueva facultad para vetar adquisiciones extranjeras de empresas alemanas, en el caso de una oferta china por el fabricante de herramientas Leifeld.

Veto alemán

Esto se produjo después de que el accionista mayoritario de Leifeld, Georg Koffler, dijera que la china Yantai Taihai había abandonado su intento de comprar la compañía ante la expectativa de un veto por parte del Gobierno alemán.

Las fuentes gubernamentales evitaron mencionar sobre qué compañías se establecería esta protección, pero dijo que los sectores sensibles incluían operadores de infraestructura crítica como computación en la nube, proveedores de agua potable y sistemas de eliminación de aguas residuales, sistemas de suministro de efectivo, sistemas de información hospitalaria, sistemas de tráfico aéreo y transporte público local.

“Hasta ahora sólo hemos podido realizar comprobaciones cuando se adquiría al menos el 25% de las acciones de una compañía. Ahora queremos reducir este umbral para poder revisar más adquisiciones en sectores económicos sensibles”, aseguró el diario alemán Die Welt citando al ministro de Economía alemán, Peter Altmaier.

https://elpais.com/economia/2018/08/07/actualidad/1533663705_238347.html

29.18.-APUNTES DESDE UNA REPÚBLICA MANTEQUILLERA – Paul Krugman

Dinamarca muestra que la globalización puede ser igualadora, tanto en lo social como en lo económico

Ciclistas en una calle de Copenhague. JULIA DAVILA-LAMPE GETTY IMAGES

Sigo de vacaciones, y me encuentro en Dinamarca. Me apena decirlo, pero soy tan terriblemente friki que en lugar de pensar en Shakespeare, mis pensamientos se han dirigido a… la economía. Y es que la historia de Dinamarca, diría yo, es de considerable interés para todos nosotros.

11 ago 2018.-Dejemos claro que no soy en absoluto experto en la economía danesa. Solo sé lo que he leído y lo que puedo extraer de bases de datos de fácil acceso. De modo que se trata solo de usar Dinamarca como un espejo en el que pueda mirarse el resto del mundo. Pero es un espejo interesante. Hay, en concreto, dos lecciones que pienso que este país puede enseñarnos: un esperanzador relato de la globalización, y otro también esperanzador acerca de las posibilidades de crear una sociedad decente.

Vale que, como dicen en La vida de Brian, es una metáfora, que no hay que tomarse literalmente: la bendición se extiende a todos los fabricantes de productos lácteos. Y desde luego ha funcionado en el caso de Dinamarca. Durante la creación de la primera economía global, la que posibilitaron los ferrocarriles, los barcos de vapor y los telégrafos, el mundo pareció bifurcarse entre las naciones industriales y los productores de materias primas agrícolas que les proporcionaban alimentos. Y los países agrícolas, aunque al principio se enriqueciesen —Argentina, por ejemplo— aparentemente acabaron quedándose con la peor parte del trato, convirtiéndose en repúblicas bananeras, política y económicamente paralizadas por esta función.

Pero Dinamarca no se convirtió en una república bananera, sino mantequillera. Los barcos de vapor y las máquinas que separaban automáticamente la nata permitieron a Dinamarca convertirse en un enorme exportador de mantequilla (y carne de cerdo) a Reino Unido, lo que a su vez desembocó en una impresionante prosperidad justo antes de la Primera Guerra Mundial. Un aspecto interesante de este auge exportador es que, en cierto sentido, era una producción con valor añadido, como las exportaciones de las economías en desarrollo actuales que dependen de insumos importados, excepto que en el caso de Dinamarca fueron las importaciones de alimentos para animales desde Norteamérica las que ayudaron a proporcionar una ventaja crucial.

Lo bueno es que esta orientación agrícola no fue un callejón sin salida. Por el contrario, sentó las bases para unos excelentes resultados a largo plazo. Y en el caso de Dinamarca, la globalización parece haber sido igualadora, tanto en el aspecto político como en el económico: en lugar de fomentar el dominio de multinacionales extranjeras o de terratenientes autóctonos, condujo a un predominio de las cooperativas rurales.

¿Por qué ha sido tan feliz la historia danesa? Quizá los daneses hayan tenido suerte con el producto en el que resultaron tener una ventaja comparativa. Además, al igual que los países asiáticos que lideraron la primera oleada de crecimiento de los países en desarrollo, llegaron a la globalización con una población bien formada. Y quizá tuvieran también la suerte del comportamiento ilustrado de sus élites. En cualquier caso, no estoy proponiendo la lección universal de que la globalización es maravillosa para todos, sino todo lo contrario. La cuestión es que los resultados dependen de los detalles: un país puede producir productos agrícolas, ser “dependiente” de acuerdo con la mayoría de las definiciones, y sin embargo utilizarlo como base para una elevación permanente al primer mundo.

Y en el mundo de hoy, Dinamarca se las apaña para estar muy abierta al comercio mundial y al mismo tiempo disfrutar de niveles de desigualdad muy bajos antes y después de la redistribución. La globalización no tiene por qué estar en conflicto con la justicia social. Y hablando de eso… en EE UU unos cuantos de la derecha, y otros que se declaran centristas, parecen totalmente desconcertados por el ascenso de políticos que se proclaman socialistas. Pero el ascenso era predecible y se predijo.

Esto es lo que ha ocurrido: la derecha lleva décadas intentando censurar cualquier intento de limar algunas de las asperezas del capitalismo, ya sea mediante garantías sanitarias, ayudas económicas, o cualquier otra cosa, al grito de “socialismo”. Era de esperar que, antes o después, los ciudadanos considerasen que si cualquier intento de reducir la dureza de nuestro sistema es socialismo, pues entonces ellos son socialistas.

Lo cierto es que hay pocas personas en EE UU que quieran que el Estado se apodere de los medios de producción. Lo que quieren es socialdemocracia: el tipo de garantías de atención sanitaria, protección contra la pobreza, etcétera, que casi todos los demás países avanzados proporcionan. Podría decirse que Dinamarca, donde la recaudación fiscal asciende al 46% del PIB, frente al 26% de Estados Unidos, es el país más socialdemócrata del mundo. Según la teoría conservadora, la combinación de unos impuestos elevados y las ayudas a gorrones debe sin duda eliminar los incentivos para crear empleos y por supuesto para aceptarlos. De modo que Dinamarca tiene que sufrir por fuerza un desempleo masivo, ¿no?

No. Los adultos daneses tienen más probabilidades de estar empleados que sus homólogos estadounidenses. Trabajan menos horas, aunque eso bien puede ser una opción para mejorar el bienestar. Pero lo que Dinamarca demuestra es que se puede tener un Estado del bienestar mucho más generoso que el de EE UU y aun así disfrutar de una economía muy próspera.

Aunque los resultados de Dinamarca a largo plazo han sido muy buenos, no le ha ido tan bien desde la crisis de 2008, con una caída sustancial del PIB per capita, de la que luego ha necesitado mucho tiempo para recuperarse. En concreto, Dinamarca se ha quedado muy por detrás de Suecia. Copenhague no está en el euro, pero a diferencia de Suecia, su moneda está vinculada al euro. De modo que ha compartido los problemas de la eurozona. Dejando a un lado la cuestión general de los regímenes de tipos de cambio, esto es un recordatorio de que la microeconomía es distinta de la macroeconomía. Se pueden hacer grandes cosas en el frente microeconómico y aun así cargarse la política monetaria.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía. https://elpais.com/economia/2018/08/10/actualidad/1533906451_356622.html 

28.18.-BRUSELAS PROHÍBE A LAS EMPRESAS EUROPEAS SECUNDAR EL BOICOT A IRÁN DE TRUMP – Álvaro Sánchez

La Comisión Europea amenaza con multar a las compañías que desobedezcan

Un hombre camina junto a un mural antiamericano en Teherán. REUTERS

Dos legalidades frente a frente con Irán como epicentro del conflicto. Tras romper unilateralmente el pacto nuclear, forjado para frenar el acceso de Teherán a la bomba atómica, Estados Unidos aprieta el nudo de la soga al reanudar su política de sanciones contra las empresas que inviertan en Irán, sean del país que sean. La Unión Europea, firme partidaria de la continuidad del acuerdo para salvar la frágil paz nuclear, no se queda de brazos cruzados ante el envite estadounidense: este martes activa un mecanismo que prohíbe la salida de compañías europeas del país persa.

Bruselas7 AGO 2018.- Enterrada —por ahora— el hacha de guerra comercial, Estados Unidos y Europa ensayan el acción-reacción que ya representaron en la disputa arancelaria, con la primera, igual que entonces, a la ofensiva, pero ahora con Irán como nuevo decorado de la función donde dirimir hostilidades. Desde que el reloj superó la medianoche en EE UU —seis de la mañana en España—, el terreno de juego es menos seguro para algunas de las mayores multinacionales del continente. A esa hora, Washington ha reactivado las sanciones contra Irán que aparcó en 2015, y la UE ha desenfundado el llamado Estatuto de Bloqueo, un arma nunca utilizada por completo, concebida inicialmente para eludir las sanciones contra Cuba —finalmente resueltas mediante diálogo—, y ahora erigida en barrera para evitar la desbandada de empresas europeas de Irán ante la amenaza de represalias estadounidenses.

La colisión entre ambas potencias deja entre la espada y la pared a numerosas firmas presentes en el país —entre ellas también pymes—. El Estatuto de Bloqueo les prohíbe cumplir con las sanciones de EE UU, y otorga poderes a los Estados miembros para multarles si abandonan Irán bajo el argumento del peligro de ser castigadas por Washington. “Los Estados deben adoptar sanciones proporcionadas y disuasorias contra las empresas que no lo respeten”, instaban el lunes fuentes comunitarias.

El dilema que planea sobre muchos despachos es de difícil resolución. Si las compañías ceden a la amenaza de Donald Trump, los países europeos pueden multarles. Si continúan como si nada hubiera pasado, es el presidente de EE UU el que puede apretar el gatillo. En este caso, el mecanismo desplegado por Bruselas les ofrece un cierto blindaje: les permite reclamar indemnizaciones por daños y perjuicios, y anula en la UE cualquier decisión judicial que las condene por mantener sus negocios con Irán. Una protección muy limitada para empresas que en muchos casos también cotizan en EE UU.

Fuentes europeas admiten, de hecho, que el escudo legal no garantiza una protección completa a las firmas continentales, entre las que se encuentran gigantes como la petrolera francesa Total, la aerolínea British Airways, la compañía alemana Siemens o la cadena hotelera española Meliá. “Cada empresa tiene derecho a tomar la decisión que considere oportuno. Es cierto que si continúan en Irán se exponen a sanciones de EE UU y que el Estatuto de Bloqueo les ofrece cierta protección, pero no total. No es la panacea”, reconocen.

El objetivo comunitario no es promover los intercambios comerciales, sino defender los derechos de las firmas europeas allí presentes. “No se pretende obligar a nadie a invertir en Irán, pero se trata de que las empresas se sientan libres y no se vean coartadas por unas normas que consideramos ilegales”. También convencer a Irán de que evite la tentación de abandonar el pacto para regresar a la carrera nuclear.

La posibilidad de que alguna sociedad quede puntualmente exenta de la norma y se le permita salir de Irán sin penalización está sobre la mesa, pero la Comisión Europea estudiará caso por caso las peticiones de este tipo, y no dará facilidades. El asunto iraní genera inquietud en el edificio Berlaymont sede de la Comisión Europea, hasta el punto de que algunos de sus altos cargos han retrasado sus vacaciones este verano para dejar lista la respuesta europea a la crisis.

https://elpais.com/internacional/2018/08/06/actualidad/1533566927_482636.html

27.18.-LA MITAD DE LOS BRITÁNICOS APOYARÍA UN SEGUNDO REFERÉNDUM DEL BREXIT – Pablo Guimón

Una encuesta revela que uno de cada dos ciudadanos querría pronunciarse de nuevo en las urnas al conocerse los términos de la ruptura con el bloque

Manifestación por la permanencia de Reino Unido en la UE en Londres en 2016. DAN KITWOOD GETTY

El caos político en que se encuentra sumido Reino Unido ha puesto sobre la mesa una posibilidad que, hasta hace no mucho, era poco menos que un tabú: la idea de celebrar un segundo referéndum sobre el Brexit, una vez se conozcan los términos de la ruptura con el bloque. La mitad de los británicos, según una encuesta de Sky News, apoyaría que la ciudadanía vuelva a pronunciarse en las urnas, esta vez sobre una triple opción: abandonar la UE bajo los términos que eventualmente logre firmar May con Bruselas, marcharse del bloque sin acuerdo alguno, o continuar siendo miembro del club. Solo un 40% se opondría a una nueva consulta, y el restante 10% no sabe, no contesta.

30 jul 2018.-  A ocho meses de que el país quede automáticamente fuera de la UE, esas son las tres opciones que quedan sobre la mesa. Un Brexit suave —si es que la primera ministra consigue sacarlo adelante en Bruselas— que vería a Reino Unido sujeto a buena parte de la regulación europea son participar en su formulación. Un portazo, que implicaría caer bajo la regulación de la Organización Mundial del Comercio, con el consiguiente caos regulatorio a corto plazo. O, por último, agachar la cabeza y pedir a la UE que les permita volver en las mismas condiciones que disfrutan en la actualidad.

La primera opción ha provocado ya que dos de los principales portaestandartes del euroescepticismo abandonaran el barco: el ministro de Exteriores, Boris Johnson, y el titular del Brexit, David Davis, optaron por dimitir poco después de que el Gobierno exhibiera el consenso en torno al plan de May de perseguir una zona de libre comercio de bienes con la UE. “El sueño del Brexit se muere”, escribió Johnson en su carta de dimisión, sin ofrecer alternativa alguna a un electorado al que engatusó con su populismo maximalista. Tampoco en Bruselas se ha recibido con entusiasmo la propuesta de la primera ministra conservadora: Michel Barnier, jefe negociador europeo, advirtió la semana pasada de que el bloque no aceptará la relación comercial que quiere el Ejecutivo británico, que contempla delegar la aplicación de la política aduanera de la UE a Londres.

La opción de cortar por lo sano sigue siendo defendida por los más radicales eurófobos, desde posiciones, eso sí, alejadas del poder político directo que les harían responsables de un caos contra el que el mundo empresarial advierte ya sin tapujos. Las guerras comerciales en las que se ha envuelto Estados Unidos, y el desconcertante panorama que se desprende de la caótica visita reciente de Donald Trump a Reino Unido, arrojan poderosas incógnitas sobre la posibilidad, vendida por los voceros del Brexit, de que romper lazos con la UE, su principal socio comercial, vaya a convertir a Reino Unido en un campeón del libre comercio con terceros países. El Gobierno se ha visto obligado a desmentir las informaciones, publicadas estos días en los medios, de que el Ejército estaría preparándose para actuar, asegurando el abastecimiento de víveres y medicinas, en el caso de que en marzo no se alcance acuerdo alguno.

El tercer escenario, el de acudir a las urnas planteando una marcha atrás, vuelve pues a estar sobre la mesa. Solo el 40% de los votantes, según el sondeo de Sky News, se opondría a un segundo referéndum. Dos de cada tres británicos, incluida la mayoría de los que votaron por el Brexit, creen ahora que el resultado de las negociaciones será malo para Reino Unido. Preguntados sobre cuál de las tres opciones apoyarían, el 48% dice que preferiría seguir en la UE, el 27% optaría por salir sin acuerdo y solo el 13% optaría por el plan de May. El 8% no votaría y el 3% no sabe. Solo uno de cada 10, según la encuesta realizada con 1.466 entrevistas entre los días 20 y 23 de julio, considera que May está haciendo un buen trabajo en las negociaciones.

“Hemos alcanzado un punto de inflexión y los sondeos muestran consistentemente un enorme apoyo a una votación popular”, opina el diputado laborista Phil Wilson, miembro de la campaña por una nueva consulta popular. “La voluntad del pueblo es clara: creen que el Brexit es una chapuza y quieren ser consultados sobre el acuerdo final. El choque de coches que es la propuesta de la primera ministra claramente ha tenido éxito en unificar al pueblo: casi todo el mundo cree que sería terrible. Con una opinión pública contraria a la propuesta de May y también a un Brexit sin acuerdo, la única manera de arreglar este desastre es con un voto popular sobre los términos que se acuerden”.

https://elpais.com/internacional/2018/07/30/actualidad/1532977890_552753.html

26.18.-¿ES POSIBLE SALVAR AL EURO? – Joseph E. Stiglitz

Puede que el euro esté acercándose a otra crisis. Italia, tercera economía más grande de la eurozona, eligió un gobierno que, en el mejor de los casos, puede describirse como euroescéptico. No debería sorprender a nadie. La reacción de Italia es otro episodio predecible (y predicho) en la larga saga de un sistema monetario mal diseñado, en el que la potencia dominante (Alemania) impide reformas necesarias e insiste en políticas que agravan los problemas básicos, con una retórica aparentemente dirigida a inflamar pasiones.

7 jul 2018.- A Italia le fue mal desde la creación del euro. Su PIB real (deflactado) en 2016 fue el mismo que en 2001. Pero tampoco le fue bien a la eurozona en conjunto. De 2008 a 2016, su PIB real sólo aumentó un 3 % en total. En 2000, un año después de la introducción del euro, la economía de Estados Unidos era sólo 13 % más grande que la de la eurozona; en 2016 era 26 % más grande. Tras un crecimiento real cercano al 2,4 % en 2017 (insuficiente para revertir el daño de un decenio de malos resultados), la economía de la eurozona comienza de nuevo a perder ímpetu.

Si a un solo país le va mal, la culpa es del país; si les va mal a muchos, la culpa es del sistema. Y como explico en mi libro El euro: cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa, el euro era un sistema prácticamente diseñado para fracasar: eliminó los principales mecanismos de ajuste de los gobiernos (tipos de interés y de cambio) y, en vez de crear instituciones nuevas que ayudaran a los países a enfrentar la diversidad de situaciones en que se encuentran, impuso nuevas restricciones (basadas a menudo en teorías económicas y políticas desacreditadas) al déficit, a la deuda e incluso a las políticas estructurales.

Supuestamente, el euro traería prosperidad compartida, lo que afianzaría la solidaridad y promovería el objetivo de integración europea. Pero en realidad, hizo exactamente lo contrario: frenó el crecimiento y sembró la discordia.

El problema no es falta de ideas sobre cómo seguir. El presidente francés, Emmanuel Macron, en un discurso pronunciado en la Sorbona en septiembre pasado y otro en mayo al recibir el Premio Carlomagno por sus contribuciones a la unidad europea, articuló una visión clara para el futuro de Europa. Pero la canciller alemana, Angela Merkel, echó un balde de agua fría sobre sus propuestas, al sugerir, por ejemplo, sumas de dinero ridículamente pequeñas para áreas donde se necesitan inversiones con urgencia.

En mi libro destaco la necesidad urgente de contar con un esquema compartido de garantía de depósitos para prevenir corridas contra los sistemas bancarios de los países débiles. Aunque Alemania parece consciente de que una unión bancaria es importante para el funcionamiento de una moneda única, su respuesta hasta ahora ha sido similar a la de San Agustín: “Oh, Señor, hazme casta, pero no todavía”. Al parecer, lo de la unión bancaria es una reforma para emprender en algún momento futuro, sin importar cuánto daño se haga en el presente.

El problema central de las uniones monetarias es cómo corregir desajustes cambiarios como el que ahora afecta a Italia. La respuesta de Alemania ha sido echar la carga sobre los países débiles, que ya sufren alto desempleo y bajas tasas de crecimiento. Y ya sabemos cómo termina: más dolor, más sufrimiento, más desempleo y menos crecimiento todavía. Incluso si en algún momento el crecimiento se recupera, el PIB nunca llega al nivel que hubiera alcanzado con una estrategia más sensata. La alternativa es trasladar una parte mayor del peso del ajuste a los países fuertes, que tienen salarios más altos y una demanda más sólida sostenida por programas de inversión pública.

Ya hemos visto muchas veces el primer y segundo acto de este drama. Un nuevo gobierno asume con promesas de negociar mejor con los alemanes para poner fin a la austeridad y diseñar un programa de reforma estructural más razonable. Si los alemanes ceden aunque sea un poco, igual no alcanza para cambiar el rumbo económico. El sentimiento antialemán aumenta, y cualquier gobierno (de centroizquierda o centroderecha) que insinúe la necesidad de hacer reformas pierde el poder. Avanzan los partidos antisistema, surge el estancamiento político.

La dirigencia política de toda la eurozona está entrando en un estado de parálisis: los ciudadanos quieren permanecer en la Unión Europea, pero también quieren el fin de la austeridad y el regreso de la prosperidad. Se les dice que no pueden tener ambas cosas. Esperando todavía un cambio de ideas en el norte de Europa, los gobiernos en problemas mantienen el rumbo, y el sufrimiento de sus pueblos aumenta.

La excepción es el gobierno socialista del primer ministro portugués António Costa, que llevó a su país a un renovado crecimiento (2,7 % en 2017) y alcanzó un alto nivel de popularidad (en abril de 2018, el 44 % de los portugueses calificaba el desempeño del gobierno como superior a las expectativas).

Puede que Italia sea otra excepción, pero en un sentido muy diferente. Allí hay oposición al euro tanto desde la izquierda cuanto desde la derecha. Ahora que la ultraderechista Liga está en el poder, podría ocurrir que su líder Matteo Salvini (un político experimentado) ponga realmente en práctica la clase de amenazas que en otros países los novatos tuvieron miedo de implementar. Italia es suficientemente grande, y tiene abundancia de economistas buenos y creativos, para manejar un abandono de facto del euro, con la institución en la práctica de un sistema bimonetario flexible, que tal vez ayude a restaurar la prosperidad. Iría contra las reglas del euro, pero la carga de un abandono de jure, con todas sus consecuencias, se trasladaría a Bruselas y Frankfurt; en tanto, Italia podrá contar con que la parálisis de la UE evite la ruptura final. Cualquiera sea el resultado, la eurozona quedará hecha pedazos.

Pero no tiene por qué ser así. Alemania y otros países del norte de Europa pueden salvar al euro, si muestran más humanidad y más flexibilidad. Pero tras haber visto muchas veces los primeros actos de este drama, no confío en que vayan a cambiar el argumento.

Traducción: Esteban Flamini. Premio Nobel de Economía, 2001. Project Syndicate 1995–2018 https://www.elespectador.com/opinion/es-posible-salvar-al-euro-columna-798754

25.18.-‘ESTAMOS PRÓXIMOS A OTRA GRAN CRISIS FINANCIERA’, DICE GEORGE SOROS – Bloomberg

Para el inversionista, la cancelación del acuerdo nuclear y la “destrucción” de la alianza transatlántica tendrán efectos negativos en la economía europea.

“El euro tiene muchos problemas no resueltos y no se le debería permitir que destruya la Unión Europea”, dijo.

Para el inversor George Soros, la apreciación del dólar y la huida del capital de los mercados emergentes podrían derivar en otra crisis financiera “importante”. Además advirtió que la Unión Europea se enfrenta a una amenaza existencial inminente.

La cancelación del acuerdo nuclear con Irán y la “destrucción” de la alianza transatlántica entre la Unión Europea y Estados Unidos inevitablemente tendrán “un efecto negativo en la economía europea y causarán otras dislocaciones”, entre ellas una devaluación de las monedas de los mercados emergentes, dijo Soros. “Es posible que nos encaminemos a otra gran crisis financiera”.

1 jun 2018.- La dura advertencia del gestor de carteras multimillonario llega en un contexto de rendimientos de bonos italianos en máximos de varios años y las dificultades de las principales economías emergentes, como Turquía y Argentina, por contener las consecuencias de una inflación galopante.

Soros, quien ha sido objeto de indignación por parte del Gobierno de su Hungría natal, guardó su pronóstico más sombrío para la Unión Europea. “Todo lo que podía salir mal ha ido mal”, dijo, citando la crisis de refugiados y las políticas de austeridad que catapultaron a los populistas al poder, así como la “desintegración territorial” ejemplificada por el Brexit.

“Ya no es una forma de hablar decir que Europa está en peligro existencial; es la dura realidad”, dijo.

El remedio propuesto por Soros para algunos de los males a los que se enfrenta Europa es un Plan Marshall para África financiado por la Unión Europea, por valor de unos 30.000 millones de euros (US$35.000 millones) al año, lo que aliviaría las presiones migratorias en el continente.

También propuso una transformación radical de la Unión Europea, incluido el abandono de la cláusula que obliga a sus estados miembros a unirse a la moneda única. “El euro tiene muchos problemas no resueltos y no se le debería permitir que destruya la Unión Europea”, dijo.

http://www.portafolio.co/internacional/george-soros-advierte-sobre-una-posible-crisis-financiera-en-europa-517660

24.18.-LA ÚLTIMA IDEA LOCA DEL REINO UNIDO: UN BREXIT SIN BREXIT – Derblauemond

Aquel Brexit que conmocionó a Europa en su momento, pierde momentum en los titulares informativos. Los ciudadanos europeos asisten al espectáculo de ridículo autoinducido de los británicos con una mezcla de sensación de ser espectadores, y de estar en compás de espera de ver por fin el intrigante desenlace del drama. Muchos están ya incuso saturados informativamente con el tema.

 9 Julio 2018.- Pero que estemos algo hastiados de un tema perenne en las portadas salmón      durante muchos trimestres, no le resta ni un ápice de gravedad, ni para los grandes damnificados (que son los británicos), ni para los que sufrirán los daños colaterales (que son los europeos).
Y ahora la última ocurrencia que nos llega desde las islas británicas para hacer frente a tan rocambolesca situación supera a todas las anteriores: ahora quieren un Brexit sin Brexit.

Con los antecedentes que hemos venido viendo, no debe extrañarnos esta nueva ocurrencia

Por si no era suficiente con ver cómo los británicos metían masivamente y al unísono la pata (o más bien el voto) en las urnas, eligiendo un democrático suicidio en forma de divorcio de Europa, y con ver cómo los mercados sufrían un descalabro que les habíamos pronosticado detalladamente. Por si no era suficiente con ver como después los responsables del desastre desaparecían de la primera línea política. Por si no era suficiente con ver cómo la campaña del Brexit estuvo marcada por los bots, la propaganda extranjera y la desinformación planificada, de lo cual se ha hecho eco incluso un informe del Senado de EEUU.

Por si no era suficiente con ver cómo los pronósticos del Blog Salmón se hacían realidad en la primera ronda de las negociaciones. Por si no era suficiente con ver cómo desde la isla amenazaban a la desesperada con un Brexit duro, que para los que más duro sería habría sido para ellos mismos.

No, todo esto no era suficiente, y cada día los políticos y negociadores británicos hacen un nuevo alarde de su capacidad de improvisar ideas (in)felices y nuevas ocurrencias. El primer canto de sirenas escandaloso fue aquella propuesta sin pies ni cabeza, que llegó incluso a portavoces oficiales, de proponer robots para luchar contra los efectos del Brexit. Pero con música de Looney Tunes resuena más allá del canal de La Mancha aquella sintonía con voz enlatada que decía: “No se vayan todavía, aún hay más”.

Tras El Dorado del “Vote Leave” del Brexit, y tras las amenazas del “Hard Brexit”, ahora llega a sus pantallas el “Brexit sin Brexit”

Los más asiduos de estas líneas ya saben acerca de nuestra posición sobre esa democrática metedura de pata masiva que supone el Brexit para la economía del Reino Unido. Ya les hemos dicho antes también cómo incluso les hemos adelantado algunas (por entonces) futuras evoluciones tanto de las negociaciones como de la posición británica. Esta evolución más “veleta” que “de meta”, ha sido el resultado de recurrir como baza negociadora a contínuos bandazos, que no hacen sino mostrar en crudo lo desesperados que tras los bastidores están los dirigentes británicos. Se trata de esos cambios de parecer entre extremos, típicos del que no sabe ni qué hacer.

Personalmente, a un servidor este estilo de conducción errático e improvisado le recuerda mucho a un coche circulando por la autopista que va de lado a lado cuando vienen dos camiones de frente ocupando toda la calzada. Da bandazos como reflejo visceral, intentando encontrar una salida que no existe, pero mucho me temo que esos bandazos no le van servir de nada para evitar la colisión. La única manera de evitar lo inevitable en estos casos es ser rápido, saber ver que se debe dar marcha atrás, maniobrar avezadamente, y ponerse a circular en el mismo sentido que el gran convoy que le iba a arrollar.

Y las últimas noticias que nos llegan de Downing Street son uno más de esos bandazos y esas muchas ocurrencias improvisadas. Una vez más, lo han vuelto a hacer, superando las cotas de lo absurdo anteriormente conquistadas. Esta misma semana, el diario El Español nos contaba cómo es ese citado plan actual de May de lograr un “Brexit sin Brexit”. Vamos, es como ir a la peluquería y dejar atónita a la peluquera al pedirle que se quiere un pelo liso pero rizado.

¿Cómo se ha llegado hasta aquí para proponer otra idea absurda?

El origen de esta nueva idea viene del hecho de que en las islas se sienten ya físicamente acorralados, antes incluso de estarlo verdaderamente. Todos sabemos cómo Trump siempre ha sentido muy poca simpatía (por decirlo de una forma suave) por la idea de una Europa unida; de hecho, ha acudido al frugal y cortoplacista rescate propagandístico de los desolados británicos. Y lo ha hecho sacando a relucir como premio de consolación la idea de un tratado comercial entre Reino Unido y EEUU que compense el desastre del divorcio de Europa.

El argumento que podía de nuevo encender la llama de la ilusión de los británicos con el Brexit en el horizonte, esta semana se ha dado un nuevo y sonoro batacazo, arrastrando consigo de nuevo a muchos ciudadanos y políticos a un renovado pesimismo (muy justificado). El tema es que un punto vital para Londres en torno al Brexit es que necesitan como el beber que no se vuelva a establecer una frontera “dura” en Irlanda del Norte. No quieren volver a los oscuros tiempos de aquel Ulster dividido y ensangrentado.

Pero la pregunta que ha surgido en las mentes más avezadas ha sido que cómo se podía alguien plantear el conjugar una frontera casi inexistente en Irlanda del Norte con un tratado comercial con EEUU. En realidad eso acabaría convirtiendo esa frontera en un nido de contrabandistas legales, y en un discurrir contínuo de mercancías “made in USA” (y viceversa) que no pagarían los debidos aranceles (“made in Trump”, por cierto). Tratar de imponer la legalidad comercial en esa frontera sería como tratar de coger agua con una bolsa llena de agujeros.

Hasta tal punto era evidente el sinsentido aduanero y comercial, que incluso la premier Theresa May se ha visto forzada a descolgarse del supuesto salvavidas de un acuerdo comercial con EEUU. Y volviendo a la triste realidad de tener que volver a las negociaciones con Europa en una posición de debilidad extrema interna y externa, y con pocas opciones más aparte de claudicar ante Bruselas, May ha llegado al callejón sin salida en el que ha pintado con spray un “I love Brexit without Brexit”, a ver si cala entre los transeúntes.

¿Qué quiere decir la premier británica con su “Brexit sin Brexit”?

Pero, ¿Qué hay exactamente tras el “Brexit sin Brexit” de la señora May? Pues la verdad, exactamente eso, porque la expresión sintetiza fidedignamente la última ocurrencia del gobierno británico. Primeramente, deberíamos empezar definiendo qué es exactamente el Brexit, que no es poco. Este punto les parecerá meridianamente claro a algunos, pero lo cierto es que ni los propios británicos saben exactamente qué es el Brexit; de hecho, según nos contaba El Español en el enlace de antes, el Gobierno de Reino Unido estuvo el viernes pasado en aislamiento para tratar de dar respuesta a tan trascendente cuestión.

Ese “Brexit sin Brexit” ya ha recibido incluso uno de los famosos acrónimos anglosajones, y que es BRINO o “Brexit sólo de nombre” (“BRexit In Name Only”, por sus siglas en inglés). Con dicho BRINO, May pretende evitar la frontera dura irlandesa y poner a salvo a la industria británica, y pretende conseguirlo haciendo que Reino Unido se mantenga dentro de la unión aduanera europea, además de también dentro del mercado único de productos y bienes agrícolas (y está por ver si de servicios, para montar en el bote salvavidas también a la City de Londres).

Y aquí viene el por qué insistimos en calificar desde estas líneas la propuesta como un absoluto absurdo. Lo hacemos al comparar la posición y el papel que desempeña (todavía) el Reino Unido dentro de la UE actualmente, en la cual tiene derechos, obligaciones y… sobre todo una voz con voto.

Con el absurdo BRINO, Londres se encontraría con la kafkiana situación de que deberá seguir acatando las reglas de la Unión Europea en este sentido, pero ahora sin tener ningún poder de decisión ni poder director en Bruselas. Vamos, no es que la nueva posición sea indefendible, es que claramente supone haber ido a (mucho) peor frente a la alternativa de no haberse ido. Ahora bien, mucho peor es un Brexit duro, claro está, y en esas debe de estar Theresa May.

Y tras esta singular propuesta, aparte de las lógicas resistencias internas de los Brexiteers más acérrimos, May también ha chocado de nuevo contra el muro único europeo. En Bruselas han recibido con frialdad y excepticismo la nueva maniobra política de Downing Street y, como informaba El Español, la línea roja infranqueable de la Unión es que no se puede elegir a la carta qué se quiere de la UE y qué no.

Para Bruselas las cuatro libertades europeas van en un pack único e indivisible: la libre circulación de personas, la libre circulación de mercancías, la libre circulación de capitales y la libre circulación de servicios. Son lentejas, lentejas y lentejas, y lo han sido siempre incluso cuando estas libertades se diseñaron, mucho antes de que la palabra Brexit siquiera existiese como tal.

El mechero que prende la mecha obedece a su dueño; la llama prendida no

A los inconsolables británicos que ya han visto todas las coherentes razones del “Remain” frente al fervor populista de los Brexiteers, ahora les pasa como les está pasando en todos los lugares donde la ciber-guerra social ha hecho mella entre la población y ésta ha radicalizado sus posiciones.

No se equivoquen, en Downing Street no están inspeccionando las primeras fisuras del buque británico. Ni tan siquiera pueden ser calificadas de profundas grietas. Se trata ni más ni menos de la amenaza de que la polarización social que trajo el Brexit se convierta en un auténtico cisma civil. Líderes como Farage ya dieron buena cuenta de ello advirtiendo de que si May no ejecutaba el Brexit “cogerían un rifle y se irían a primera línea de combate”. La política británica polarizada sólo es una muestra más de este cisma, pero en un plano de altas esferas.

El quid de la cuestión es que, al calor del Brexit, muchos políticos oportunistas subieron al tren a millones de pasajeros enfervorizados rumbo a un idílico e ilusorio El Dorado. Aunque el tren esté parado en el andén, no tenga máquina motora, ni un destino real que figure en el mapa, el caso es que los pasajeros ahora se niegan a abandonar su asiento sin que les entreguen su sueño prometido hecho realidad. Y hay cosas que ni con chistera, oigan.

El problema es que la situación realmente amenaza de forma muy seria con desbordarse con un motín violento que tome las calles. Vamos, nada demasiado distinto al desarrollo de los acontecimientos inducidos por la propaganda en otros lugares, con otro ejemplo en el Catexit de Cataluña, en el que el riesgo real de fondo pasa por tres cuartos de lo mismo. Es lo que tiene encender llamas enfervorizadas: que luego no hay forma de apagarlas, ni aun cuando quieran hacerlo los mismos que las encendieron.

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23.18.-MISTERIOSA EMPRESA CHINA QUE ESTÁ DE COMPRAS DE EMPRESAS POR OCCIDENTE – Derblauemond

A pesar de la transparencia que teóricamente debería caracterizarlo, en el mundo económico a veces también ocurren cosas misteriosas. No son casos que verán ustedes en el programa de Cuarto Milenio, pero sí que merecen un análisis desde estas líneas, porque muchas veces el misterio no es más que una seria amenaza camuflada de lagarterana.

Éste parece ser el caso de una misteriosa empresa china que trae de cabeza a gobiernos, reguladores, medios y a todo el que haya leído sobre ella. Un halo de misterio rodea tanto a la procedencia como a las intenciones finales de esta entidad empresarial, pero el hecho es que está haciendo compras estratégicas y masivas en las principales economías del planeta. Y no se sabe ni siquiera a quién pertenece realmente. Ya saben aquello de que “cuando te ocultan algo… sospecha”.

Se sabe de ella poco más que su nombre y lo que va comprando aquí y allá

Recientemente, incluso Bloomberg dedicó una noticia a informar sobre esta controvertida y enigmática cuestión. La poca información de la que se dispone no es que sea simplemente escasa, sino que parece haber sido difuminada a propósito con fines igualmente inciertos.

30 Junio 2018.- La empresa en cuestión es una desconocida para la mayoría de los agentes socioeconómicos. Su nombre es “HNA Group Co.”. Los funcionarios del gobierno estadounidense están detrás de conseguir más información sobre su propietario. El BCE está evaluando llevar a cabo una investigación propia por su parte. Y (sorprendentemente) incluso el gobierno chino ha estado lanzando sus propias preguntas al respecto.

Como habrán leído en el enlace anterior, la semilla de este cada vez más poderoso conglomerado está en una aerolínea que no era apenas conocida, pero que se empezó a pedir dinero prestado por importe de miles de millones de dólares. Y con todo ese montante que acumuló en forma de liquidez, se dedicó a hacer estratégicas adquisiciones a lo ancho y largo del planeta, por un montante que supera los 40.000 millones de dólares.

Las compras efectuadas han sido ejecutadas en sectores clave como son el del turismo, la logística, las finanzas… y ahora incluso es el mayor accionista de empresas de renombre mundial como es el caso de la cadena hotelera Hilton o el Deutsche Bank.

Una compañía bajo la lupa de las autoridades de los países desarrollados

Tanto los montantes de las operaciones de adquisición, como la naturaleza muchas veces estratégica de las compañías adquiridas, y en especial la escasa o incluso falsa información aportada como parte de los procedimientos legales de adquisición, ha hecho que “HNA Group Co.” esté bajo la lupa de diversos organismos e instituciones de múltiples países.

Los reguladores andan detrás de este conglomerado desde Estados Unidos, Alemania, Nueva Zelanda y… sorprendentemente incluso por parte de las propias autoridades chinas. Mención especial merece el hecho de que incluso el mismísimo BCE puede acabar abriendo una investigación sobre su toma de posiciones en el sistémico Deutsche Bank.

Pero no es oro todo lo que reluce, ni una fortaleza todo apalancamiento empresarial

El tema es que este frenesí comprador de “HNA Group Co.” le está haciendo acumular una abultada deuda, cuya liquidez aportada le ha permitido a este conglomerado llevar a cabo sus adquisiciones a lo largo y ancho de nuestras socioeconomías. Pero como toda deuda que se precie, ha llegado un momento en que ésta empezando a suponer un pesado lastre para la compañía, con unos costes que deterioran los balances de la corporación y que ponen en riesgo tanto su propia estabilidad financiera como la de todas sus (o nuestras) estratégicas participadas.

Pero lejos de ser éste su único problema, el reciente celo de las autoridades chinas por el desmedido apetito comprador de ciertos conglomerados empresariales del gigante rojo, ha puesto el foco también sobre esta misteriosa compañía cuyo propietario último, recuerden, se desconoce. El motivo del celo de China es porque este frenesí de adquisiciones ha provocado unos importantes flujos económicos salientes del país asiático, que amenazan con afectar a su macroeconomía. De hecho, la toma de posiciones de compañías chinas en compañías extranjeras alcanzó en 2016 un nuevo récord histórico.

La compañía “HNA Group Co.” ya ha empezado a sufrir las primeras tensiones financieras. Algunos de los bancos que contribuyeron a financiar su apetito comprador, han perdido el interés por seguir concediéndoles más crédito. En el sector se ha sabido que algunas unidades de la compañía no han atendido a los vencimientos contraídos con algunos de los bancos.La compañía recientemente también ha cancelado una subasta de bonos corporativos. Y algunas entidades les han congelado sus líneas de crédito.

Y el misterio de la procedencia de la compañía apunta muy arriba

Como habrán podido leer en la noticia de Bloomberg anterior, el misterio sobre a quién obedece esta agresiva compañía china empieza con un entramado de participaciones cruzadas y de empresas con toda la apariencia de ser algo similar a una “tapadera” no se sabe muy bien de qué exactamente. En este entramado es casi imposible saber quién es el propietario último de una compañía que posee importantes participaciones en todo tipo de emblemáticas y estratégicas empresas occidentales.

Pero el misterio no acaba ahí, y la declaración intenciones corporativas de la propia compañía en su web establece que “HNA Group Co. fomenta una cultura corporativa que adapta tanto la sociedad china como la occidental mediante la incorporación de la cultura tradicional china e integrando los valores socialistas chinos con el sistema de gestores a nivel mundial“. Ahí es nada, porque esto ya no empieza a tener nada de misterioso, sino que deja claras las ambiciones de sus adquisiciones.

Por si esto no fuera poco, además Guo Wengui, el acaudalado hombre de negocios chino que vive actualmente exiliado, sostiene que HNA tiene vínculos financieros secretos con miembros destacados del Partido Comunista del gigante rojo. Aunque la compañía lo ha denunciado por difamación, esto tampoco implica que lo afirmado por esta persona sea falso. Es más, puede ocurrir perfectamente incluso que sea cierto lo que dice, aunque tal vez no pueda probarlo ante un tribunal.

Para poder dilucidar quién dirige los designios de HNA y de todas sus adquisiciones, deberemos esperar acontecimientos e investigaciones periodísticas o de las instituciones occidentales que están sometiendo a este conglomerado a un severo escrutinio. No podemos aventurarnos a afirmar extremos que actualmente se desconocen incluso por las fuentes más cercanas a la compañía.

Las piezas del puzle encajan, pero no sabemos a ciencia cierta todavía quién les ha dado forma

Pero sí que podemos afirmar en este análisis que, de probarse ciertas estas acusaciones y los vínculos políticos de altos vuelos, el asunto tendría todo el sentido geoestratégico. Hace unas semanas ya les alertábamos en el análisis “Econometría o economentira? La realidad económica que se esconde tras la cocinaacerca de cómo había indicios muy fundados de que Rusia y China estaban falseando sus datos de crecimiento. También concluímos que en el sistema capitalista esto les confería precisamente un mayor poder (aunque artificial) de conquista económica.

Y ahora resulta que nos enteramos de que justamente hay un brazo empresarial sospechoso de ser el ejecutor de una supuesta estrategia de conquista económica. Pues no sabremos aún si es verdad o no, pero lo realmente sorprendente de todo este asunto es ver cómo las piezas van encajando a la perfección, especialmente cuando ya les analizamos estos riesgos sin saber todavía ni siquiera de la noticia del análisis de hoy.

Antes de arrojar conclusiones con la certeza y el rigor habituales en estas líneas, debemos esperar y ver, pero recuerden que “cuando el rio suena, agua lleva”, y que este cauce encaja a la perfección con el que se debería marcar si alguien quisiese conquistar Occidente “por las bravas”. Éste es un mundo lleno de riesgos socioeconómicos, y lo que nunca debemos hacer es bajar la guardia ante los peligros, por mucho que éstos aún sean sólo potenciales. Si la bajamos y nos cogen de imprevisto, puede ser que cuando llegue la certeza sea demasiado tarde para achicar agua y salvar la nave.

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22.18.-LA BATALLA POR LA DEMOCRACIA EN TURQUÍA NO SE PERDERÁ NI GANARÁ EN ESTAS ELECCIONES – Ilke Toygür

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogán, participa en un acto electoral de su partido. ERDEM SAHIN EFE

Por dónde comenzar a escribir un artículo preelectoral cuando hay demasiado en juego y la sociedad está extremadamente polarizada en dos partes de casi las mismas dimensiones? La pregunta viene a cuento porque las elecciones son trascendentales para el futuro del país y hay interrogantes sobre si pueden ser libres y justas. Los próximos comicios que tendrán lugar en Turquía este domingo —tanto presidenciales como legislativos— no son solo para elegir quién gobernará el país, sino cómo se gobernará. Entre otras cosas, marcarán la fecha de entrada en vigor de las enmiendas a la Constitución. Aprobado con un referéndum muy controvertido en abril 2017, Turquía se convertirá en un sistema presidencial con mecanismos de control muy débiles.

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Sin el consenso social necesario

Sin embargo, el dinamismo de la sociedad turca se ha reflejado en la competición electoral y los posibles escenarios son mucho más diversos de lo que muchos esperaban. A pesar de esto, como ocurrió durante el referéndum constitucional, el país aún se encuentra en estado de emergencia. Teniendo en cuenta además que los principales medios de comunicación están controlados por empresarios cercanos al Gobierno, no es tan fácil conseguir que la campaña electoral sea realmente limpia. Ese es el desafío principal de la oposición: ¿cómo ofrecer otra alternativa sin tener acceso a los medios?

Conviene recordar que la convocatoria de elecciones se ha anticipado porque así le ha interesado al Gobierno: la economía estaba deteriorándose, la oposición era muy débil y el nacionalismo turco se estaba inflamando después de las operaciones del ejército turco en Siria. Además, con los cambios en las leyes electorales por primera vez se podía entrar en la competición por los votos al Parlamento sellando alianzas con otras fuerzas políticas. Aprovechando esta oportunidad, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), del presidente Erdogan, se ha presentado en coalición con los nacionalistas para poder lograr una victoria sin problemas.

Pero para analizar el impacto real de estos comicios deberíamos detenernos en dos claves. La primera está relacionada con las elecciones parlamentarias, y más concretamente con la fuerza política que obtenga la mayoría ahí. En ese escenario, el Partido de la Democracia de los Pueblos (HDP) puede ser fundamental para marcar el triunfo de la oposición a Erdogan: si supera holgadamente el umbral del 10%, habrá posibilidades de que la oposición consiga la mayoría absoluta en la cámara. Cierto que el papel del Parlamento se ha visto mermado significativamente con el cambio constitucional, pero este éxito sería fundamental desde el punto de vista simbólico. La segunda clave es si la oposición tiene capacidad de unirse y movilizar al electorado para las elecciones presidenciales. Si ningún candidato obtiene la mayoría absoluta en la primera vuelta, podremos asistir a una batalla en la segunda entre el statu quo y la demanda por el cambio. El rival del presidente Erdogan, según los sondeos, puede ser Muharrem Ince, el candidato del Partido Republicano del Pueblo (CHP). Ince ha logrado hacer en tiempo récord una gran campaña electoral, aglutinando el voto por el cambio en diferentes sectores de la sociedad. Veremos cuál es su fuerza real.

Pero aunque muchos observadores intentan vaticinar lo impredecible, resulta difícil valorar lo que podrían ser los resultados de estas elecciones. Hay dos razones principales para afirmar esto. La primera es la falta de confianza en las encuestas: la polarización y el miedo en la sociedad contribuyen a pensar que estos estudios puedan resultar poco fiables. La segunda razón es que, como ya se mencionó anteriormente, existe el temor al fraude electoral. Además, en la medida en que hay tanto en juego, se espera que el presidente se aferre al poder a cualquier precio. ¿Es la resiliencia democrática de los ciudadanos turcos lo suficientemente poderosa para lograr desestabilizar el anquilosado tablero político actual?

Lo que sí está claro es que la batalla por la democracia en Turquía no se perderá ni se ganará en estas elecciones. Gane quien gane debería reparar las instituciones dañadas, restablecer el Estado de derecho y las libertades básicas. Las deficiencias democráticas del país deben ser recuperadas tan pronto como sea posible. Y en línea con lo anterior, la sorpresa más positiva de estas elecciones ha sido el papel desempeñado por los partidos de oposición. Incluso si el statu quo prevalece después de las elecciones, la oposición democrática recién establecida debe conducir a una sociedad más pluralista.

Ilke Toygür es analista del Real Instituto Elcano.

https://elpais.com/elpais/2018/06/21/opinion/1529602598_310077.html#?id_externo_nwl=newsletter_opinion20180622m

21.18.-ESTADOS UNIDOS Y CHINA HACEN UN ALTO AL FUEGO EN LA GUERRA COMERCIAL – Julia Horowitz, CNN

Ambos países anunciaron este fin de semana que habían acordado no imponerse nuevos aranceles entre sí mientras sigan las conversaciones

“Estamos paralizando la guerra comercial”, dijo Steven Mnuchin, secretario del Tesoro de Estados Unidos

Estados Unidos y China, las dos economías más grandes del mundo, han amenazado con decenas de miles de millones de dólares en aranceles que podrían desencadenar una guerra comercial

(CNN) – Tras semanas de tensiones, China y Estados Unidos alcanzaron un alto al fuego en la guerra comercial.

Ambos países anunciaron este fin de semana que habían acordado no imponerse nuevos aranceles entre sí mientras sigan las conversaciones, después de llegar a un acuerdo inicial sobre comercio bilateral.

 21 mayo, 2018.- En una declaración conjunta de este sábado, se detalló que China “aumentaría significativamente” las compras de bienes y servicios estadounidenses para reducir su desequilibrio comercial. Esta fue una gran demanda del gobierno de Donald Trump durante dos días de conversaciones comerciales en Washington con funcionarios chinos.

LEE: No eres tú, es la realidad… los precios están subiendo en Estados Unidos

“Estamos paralizando la guerra comercial”, dijo Steven Mnuchin, secretario del Tesoro de Estados Unidos, a “Fox News Sunday”. Hemos acordado suspender los aranceles mientras intentamos ejecutar el esquema”.

Estados Unidos y China acordaron dejar de lado los aranceles mutuos.

Sus comentarios siguieron los del viceprimerministro de China, Liu He, principal asesor económico del presidente chino, Xi Jinping. Liu dijo que las dos partes se habían comprometido a no participar en una guerra comercial, según la agencia de noticiasestatal Xinhua.

Mnuchin dijo que los países han acordado un marco comercial, aunque no hay muchos detalles. El anuncio conjunto publicado el sábado no arrojó un monto en dólares sobre el compromiso de China para aumentar las compras.

La promesa de una mayor cooperación se da cuando Estados Unidos y China, las dos economías más grandes del mundo, han amenazado con decenas de miles de millones de dólares en aranceles que podrían desencadenar una guerra comercial.

Ambas partes acordaron específicamente “aumentos significativos” en las exportaciones agrícolas y energéticas de Estados Unidos, según el comunicado. EE.UU. tiene la intención de enviar un equipo a China para analizar detalles. Mnuchin dijo el domingo en Fox News que Donsl Trump puede “volver a poner los aranceles” si China no cumple con sus compromisos.

Los funcionarios estadounidenses dijeron la semana anterior a CNN que Beijing había propuesto aumentar las compras chinas de productos estadounidenses en unos 200.000 millones de dólares. Sin embargo, en una conferencia de prensa en Beijing, el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lu Kang, negó que se hubiera hecho esa oferta.

La declaración tampoco mencionó a ZTE, el gigante tecnológico chino que recientemente ha estado en el centro de la disputa comercial.

LEE: ¿Qué es una guerra comercial? Aquí te lo explicamos

El domingo pasado, en una acción que sorprendió a muchos, el presidente tuiteó que estaba trabajando con el presidente chino, Xi Jinping, para ayudar al fabricante chino de equipos de teléfono y telecomunicaciones ZTE a retomar sus actividades, agregando que “el Departamento de Comercio ha recibido instrucciones de ¡háganlo!”

ZTE suspendió sus principales operaciones luego de que el gobierno de Donald Trump prohibiera a las compañías estadounidenses venderle sus componentes vitales de productos. Estados Unidos dijo que ZTE había mentido a los funcionarios estadounidenses sobre castigar a los empleados que violaron las sanciones de Estados Unidos contra Corea del Norte e Irán.

En marzo, Trump propuso aranceles sobre exportaciones chinas por 50.000 millones de dólares tras una investigación de meses de duración sobre el robo de propiedad intelectual, calificándolo de un problema “inmenso”. China, a su vez, prometió aranceles de represalia sobre artículos estadounidenses como aviones, automóviles y soja. Trump luego planteó la posibilidad de una ronda adicional de aranceles por valor de 100.000 millones de dólares.

China y Estados Unidos indicaron en su declaracion conjunta que “fortalecerían la cooperación” en protección de la propiedad intelectual, y que China “adelantará cambios relevantes a sus leyes y regulaciones en esta área”.

LEE: ¿Las guerras comerciales son buenas? Dos palabras… Gran Depresión

Scott Kennedy, experto en economía china en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, dijo que la declaración conjunta es “demasiado vaga como para ser vinculante por sí misma”.

“No se compromete con ninguna de las partes en ninguna acción específica, ya sea para expandir el comercio y la inversión, restringir la política industrial o no adoptar sanciones”, dijo Kennedy.

– Sarah Westwood y Yuli Yang, de CNN, contribuyeron a este informe.

Estados Unidos y China hacen un alto al fuego en la guerra comercial

20.18.-¿DÓNDE ESTÁN LOS SOCIOS DE MACRON?- Timothy Garton Ash

La visión europea del presidente francés es inspiradora, pero no puede hacerla realidad sin Alemania. Macron está reformando su país y quiere relanzar Europa, pero el reto va mucho más allá de las declaraciones

 RAQUEL MARIN

Francia ha vuelto, llena de energía, lúcida y ambiciosa. Hurra. ¿Pero quién más hay para ayudar a Emmanuel Macron a reanimar Europa? Italia está en plena crisis nerviosa; España, lastrada por problemas internos; Polonia, completamente inestable; Gran Bretaña, rondando la puerta de salida, y Alemania, derrumbada en el sofá. Esto es una familia disfuncional y lo demás son tonterías.

6 jun 2018.-  Detengámonos por un instante en lo positivo antes de mirar lo negativo. Macron está formulando una visión coherente para revivir Europa y, al mismo tiempo, hacer rápidamente unos cambios que su país necesita desde hace mucho tiempo. En el primero de sus cinco años de mandato ha utilizado su mayoría parlamentaria, y el extraordinario poder de la presidencia creada por Charles de Gaulle, para impulsar toda una serie de reformas internas. Su Gobierno está estudiando lo que Le Figaro llama un “vasto programa” de recorte del gasto público, de unos 100.000 millones de euros en cinco años. Aquí, en París, las huelgas del ferrocarril hacen que sea un poco más complicado moverse, pero las protestas, hasta ahora, han sido modestas para lo habitual en Francia. Si la economía de la eurozona sigue creciendo —aunque, con la crisis italiana, esa hipótesis se ha vuelto menos probable— Francia podría crecer más y, sobre todo, tener más empleo.

Merkel no está haciendo nada para levantar a sus compatriotas del sillón de su complacencia

Mientras tanto, Macron ha formulado una visión convincente del futuro de la Unión Europea en una serie de discursos cuidadosamente redactados que ha pronunciado en Atenas, el Parlamento Europeo y la Sorbona, así como, hace unas semanas, cuando le entregaron el Premio Carlomagno en Aquisgrán, donde le oí en persona. Su combinación de lucidez con base histórica, ambición estratégica y pasión personal me pareció muy impresionante. En comparación con otros líderes políticos de Europa, de todo Occidente, este hombre menudo es nuestro único gigante.

Su punto de partida es de un realismo estimulante. Frente a los clichés habituales de Bruselas, dice que, en realidad, no hemos tenido 70 años de paz y libertad en Europa (pensemos en la antigua Yugoslavia o en Ucrania) y que todo lo que hemos logrado está hoy bajo amenaza. No podemos permitirnos “el lujo de olvidar” lo que vivieron generaciones anteriores de europeos. Si no tenemos cuidado, volveremos a encaminarnos, sonámbulos, hacia la tragedia.

Por eso lo que necesitamos es la “soberanía europea”. Esta es su idea central, que recupera astutamente el término soberanía que tanto gusta a los euroescépticos como la líder del Frente Nacional francés, Marine Le Pen, y los británicos partidarios del Brexit. Para Macron significa la capacidad de defender nuestros intereses y valores comunes contra las amenazas internas del populismo nacionalista y las amenazas externas de Rusia, China, el cambio climático, la migración de masas y la revolución digital, para no hablar de Donald Trump. En un mundo de gigantes, Europa debe ser un gigante, porque, en caso contrario, sus fragmentos acabarán gravemente pisoteados. Y no debemos acobardarnos ante las fuerzas que se nos avecinan. Valor, hermanos europeos, valor.

No hace falta estar de acuerdo con todas las propuestas concretas de Macron sobre la reforma de la eurozona para aplaudir su visión de conjunto. Lo malo es que no lo puede hacer por su cuenta y, de momento, no tiene a ninguna otra persona que lo haga con él. El problema más urgente es Italia y el más importante, Alemania.

Con la crisis italiana han vuelto a salir a relucir todos los problemas inherentes a una eurozona a medio camino. En teoría eso debería reforzar los argumentos de Macron para reformarla. En la práctica lo que reforzará será el farisaico empeño alemán en no utilizar “nuestro dinero” para rescatar a otros irresponsables. Y Angela Merkel no está haciendo nada para levantar a sus compatriotas del sillón de su complacencia.

En un mundo de gigantes, Europa debe ser un gigante o acabará pisoteada

Al preguntar a responsables políticos en París, queda claro que Alemania es su mayor preocupación. Antes de la ceremonia del Premio Carlomagno en Aquisgrán no se hablaba más que de la “esperadísima respuesta alemana” a Macron, pero esa respuesta no llegó. El discurso de Merkel en honor del “querido Emmanuel” estuvo tan carente de una reacción estratégica que casi pareció insultante. Una de las muchas virtudes de Macron, que también se reveló en su discurso ante el Congreso estadounidense, es que no tiene miedo a expresar abiertamente las discrepancias. Tiene el valor de sus convicciones. Por eso, en Aquisgrán, después de explicar que Francia (“querida Angela, creo que ya lo sabes”) está abordando su propia “obsesión” con el gasto público, llamó a Alemania a superar su “eterna fijación con los superávits presupuestarios y comerciales”. El público, en su mayoría alemán, aplaudió como se esperaba. Yo miré a Merkel y me parece que la vi dar dos palmadas simbólicas; quizá dos y media.

En lugar de confluir hacia un nuevo consenso francoalemán en la cumbre europea que se celebrará a finales de junio, han aparecido nuevas divergencias entre París y Berlín. Mientras que el presidente francés quiere una reacción firme y unida de la UE frente al proteccionismo de Trump, Berlín quiere llegar a un acuerdo, en un intento —que un asesor de Macron me calificó de “mercantilista”— de proteger sus propias exportaciones nacionales. Mientras que Francia apoya la línea dura que mantiene la Comisión Europea contra la escandalosa erosión del Estado de derecho en Polonia, Alemania también está buscando un acuerdo en ese caso.

Es posible que la reunión intergubernamental acabe con parte de estas discrepancias y que en el Consejo Europeo de junio lleguemos a algo parecido a una estrategia común francoalemana. Si no se consigue, Macron está dando vueltas a la idea de pasar por encima de sus colegas y apelar directamente a los votantes de toda la Unión Europea en las elecciones del próximo año. Aparte de las dificultades prácticas que supone hacer campaña en otros países, lo peor que tiene esta idea tan audaz es que, a pesar de todas sus virtudes, Macron es, en muchos sentidos, exactamente el tipo de tecnócrata elitista frente al que tantos europeos han desarrollado una alergia.

Con todo, es el mejor líder europeo que tenemos. Si fracasa, estará en peligro no solo Francia sino todo el futuro del proyecto europeo. Alemania, por favor, tenlo en cuenta.

Timothy Garton Ash es catedrático de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford y el año pasado recibió el Premio Carlomagno. Twitter: @fromTGA. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

https://elpais.com/elpais/2018/06/04/opinion/1528128081_841545.html#?id_externo_nwl=newsletter_opinion20180608m

20.18.-BRUSELAS EXCLUYE A LAS FIRMAS DE EE UU DE LOS PROYECTOS DE DEFENSA DE LA UNIÓN – Lucía Abellán y Claudi Pérez 

La Comisión solo financiará planes en los que participen al menos tres países miembros

Soldados alemanes participan en el ejercicio militar de la OTAN Thunder Storm (Tormenta de Trueno), el pasado 7 de junio en Pabrade (Lituania). En vídeo, el portavoz de la Comisión Europea responde a los comentarios de Trump sobre la UE en materia de Defensa. SEAN GALLUP (GETTY IMAGES) / VÍDEO: EBS-QUALITY

La autonomía estratégica de Europa en defensa constituye una aspiración que irrita a EE UU. Pero la creciente desconfianza europea hacia su teórico aliado acelera los planes para despegarse poco a poco de Washington. La Comisión Europea presenta esta semana los tres instrumentos que pretenden mejorar el músculo militar de la UE al margen de la OTAN. El principal es un fondo de 13.000 millones de euros para desarrollar equipos que excluye a empresas extranjeras (salvo excepciones) con el fin de reforzar la industria europea. La UE se colocará así entre los cuatro primeros inversores del continente en tecnología de defensa.

La cooperación militar pesa cada vez más en la agenda europea. Superadas las reticencias históricas —casi nadie osaba apoyar la inversión militar en un club que nació como garantía de paz en el continente—, Bruselas aprovecha la convulsa situación exterior para apuntalar la defensa común. “Europa afronta nuevas amenazas que no conocen fronteras y ningún país europeo las puede afrontar por separado. En un entorno internacional cambiante, Europa necesita reforzar su autonomía estratégica”, defiende el Ejecutivo comunitario en un borrador al que ha tenido acceso EL PAÍS.

La defensa del bloque comunitario depende en estos momentos bastante de Estados Unidos, que presta asistencia —y vende equipos— a sus aliados europeos. La Administración de Donald Trump observa con enorme recelo cualquier intento europeo de potenciar la industria armamentística comunitaria. Porque aunque Trump no se ha cansado de repetir que la UE tiene que gastar más en el ámbito militar y en su propia defensa, su mensaje daba por sentado que ese dinero acabaría en manos de empresas estadounidenses, líderes en estos proyectos. Justo lo contrario de lo que persiguen las herramientas que ha ideado Bruselas, aunque está por ver que lo logren.

El Ejecutivo comunitario presentará este miércoles el nuevo Fondo Europeo de Defensa, dotado con 13.000 millones de euros “para defender y proteger a los europeos”, según el documento consultado. Esa partida, que está prevista para el periodo presupuestario 2021-2027, pretende impulsar la inversión en equipamiento militar, con reglas claras para evitar acabar financiando a empresas controladas por países terceros, entre ellos Estados Unidos.

Aun así, Bruselas abre la posibilidad a algunas exenciones de la norma. Se podrá financiar a filiales europeas de empresas radicadas en el exterior a condición de que no haya transferencias de información clasificada (algo fundamental en un ámbito estratégico como la defensa). El Ejecutivo comunitario ha incluido esta salvedad por la insistencia del Consejo de la Unión, que representa a los Estados miembros y que temía que muchos proyectos industriales pudieran quedar fuera del paraguas financiero común por desarrollarse en colaboración con firmas extranjeras.

Elevar la inversión

Europa ya puso en marcha el año pasado una primera versión de ese fondo. Pero la cantidad habilitada para los próximos presupuestos supera con creces los apenas 600 millones de euros fijados entre 2018 y 2020 en el proyecto piloto. Los 13.000 millones programados para las próximas cuentas europeas (lo que supone unos 1.800 millones anuales) se dividirán en dos apartados: 4.100 millones para proyectos de investigación militar y 8.900 millones adicionales para desarrollar capacidades de defensa (tanques, drones, programas de ciberseguridad…) en proyectos en los que participen al menos tres Estados miembros. El objetivo es fomentar la cooperación.

Las condiciones impuestas por Bruselas son exigentes. Solo se financiarán iniciativas que se ajusten a las prioridades de la UE, con participación de pequeñas y medianas empresas. La Comisión aportará el 20% del desarrollo y el resto lo abonarán los Estados interesados en poner en marcha esos equipos (y en adquirirlos posteriormente).

La cofinanciación comunitaria puede subir hasta el 30% del coste del proyecto si la iniciativa pertenece al núcleo duro de la defensa que conformaron el año pasado 25 Estados miembros para avanzar más en su integración militar (PESCO, por sus siglas en inglés). “El 5% de los fondos se destinarán a innovación, a tecnologías disruptivas”, asegura el documento. Es decir, a tecnologías que cambien radicalmente el mercado, como los drones o el encriptado de información.

Los expertos muestran cautelas respecto al futuro de la política europea de defensa, una de las pocas que suscita acuerdos mayoritarios. “No sé si ya tenemos consenso, pero [Angela] Merkel ha dado un paso adelante en su respuesta a [Emmanuel] Macron y el hecho de que la Administración de Trump no proteja, sino que más bien desestabilice y humille a la UE, funciona como pegamento”, reflexiona Sébastien Maillard, del Instituto Delors. Maillard se refiere al respaldo que ha otorgado la canciller alemana a la fuerza de intervención rápida para situaciones de crisis que ha propuesto el presidente francés.

Más escéptico, Charles Wyplosz, de la institución especializada en relaciones internacionales Graduate Institute, concluye: “El único ejército eficaz es el francés. El otro es el británico, pero se va [de la UE]. El Ejército alemán no existe. Y lo militar es un medio, no un fin. No se ve cuál sería el fin común”.

MÁS DE 10.000 MILLONES PARA LA GUERRA Y LA PAZ

Junto al fondo para la industria europea de defensa, Bruselas activa también el llamado Instrumento Europeo de Paz, dotado con 10.500 millones de euros para el periodo 2021-2027. Pese a su nombre, esta herramienta pretende financiar actividades militares desarrolladas en países terceros. El dinero sería ajeno al presupuesto comunitario (lo aportarían directamente los Estados) y se destinaría a apoyar a dichos terceros países con infraestructuras, equipos y asistencia técnica. Un ejemplo de este tipo de operaciones sería la financiación de la UE al llamado G5,una fuerza de 5.000 soldados africanos que trata de estabilizar el Sahel, región lastrada por el yihadismo y las mafias. En lugar de implicarse en contiendas externas, Europa ofrece así recursos para que las fuerzas locales sofoquen los conflictos de sus territorios.

El tercer proyecto se refiere a la movilidad militar. Bruselas reservará 6.500 millones del mecanismo denominado Conectar Europa (el gran capítulo de inversión en infraestructuras del presupuesto comunitario) para garantizar el transporte de vehículos militares y de soldados a lo largo de la Unión. Uno de los objetivos que tiene este plan es que carreteras y puentes puedan soportar el peso de esos peculiares desplazamientos (por ejemplo, de tanques) en caso de que fuese necesario moverlos por el territorio comunitario. Ese gesto —dedicar dinero europeo a adecentar infraestructuras civiles por motivos militares— hubiese sido impensable hace apenas unos años.

https://elpais.com/internacional/2018/06/10/actualidad/1528658572_437105.html?rel=lom

19.18.-EL NUEVO GOBIERNO ESPAÑOL SERÁ MONOCOLOR, PARITARIO Y TRABAJARÁ EN MINORÍA – Alida Juliani

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, izquierda, saluda al jefe del Ejecutivo saliente, Mariano Rajoy, tras jurar ante el Rey el cargo de presidente del gobierno. Fernando Alvarado EFE

MADRID 

El nuevo jefe del Ejecutivo español, el socialista Pedro Sánchez, anunciará esta semana su gobierno, que será monocolor y paritario y tendrá que encarar en minoría desafíos como el contencioso independentista catalán o la estabilidad presupuestaria.

Los nombres de quiénes formarán parte de su equipo se mantienen en secreto, pero las tradicionales cábalas apuntan ya a que se rodeará de quienes han sido sus apoyos fundamentales dentro del Partido Socialista (PSOE) para ocupar los principales puestos.

Desde que fue elegido presidente tras ganar la moción de censura contra su antecesor, el conservador Mariano Rajoy, el pasado viernes, Sánchez, que tomó posesión el sábado del cargo, se ha mantenido en silencio, pero en sus intervenciones en el Congreso esos días ya dio algunos datos sobre las bases del futuro Ejecutivo.

Bajo el “respeto a la Constitución, a la democracia y a la unidad de España” su prioridad será, dijo, “favorecer la cohesión social y territorial de España”, que considera dañada por los casi seis años y medio de gobierno de Rajoy y acrecentada por el desafío independentista en Cataluña.

Ello sin romper el principio de estabilidad presupuestaria y cumpliendo con “los deberes europeos”, algo que Sánchez tendrá que conseguir con un apoyo de 84 diputados (de un total de 365), a los que se sumaron 96 procedentes de los siete grupos parlamentarios que le dieron su apoyo en la moción de censura, entre ellos los nacionalistas vascos y catalanes.

En esas circunstancias, Sánchez y su futuro gabinete tendrán que asumir los Presupuestos del Estado que fueron aprobados hace 15 días en el Congreso con el voto contrario de los socialistas y el apoyo del PNV (nacionalistas vascos moderados).

El nuevo presidente del gobierno, que todavía no se ha trasladado a su residencia oficial en La Moncloa, admitió las cuentas del Estado en vigor para asegurarse el voto favorable de los cinco diputados del PNV, fundamentales para ser investido y que deberán ser ratificados por el Senado español, donde el Partido Popular (centro-derecha) tiene mayoría.

Fuentes populares aseguraron el pasado viernes tras prosperar la moción de censura que no pondrían trabas a su tramitación en la Cámara Alta, aunque el domingo anunciaron que presentarán las enmiendas que consideren “oportunas” y no descartaron que estas puedan afectar a acuerdos presupuestarios alcanzados con la formación vasca.

Nada más triunfar la moción de censura, la portavoz de la Comisión Europea Mina Andreeva destacó que la CE ha “tomado nota de que el gobierno de Sánchez no modificará los presupuestos, lo cuál es un punto importante”.

Pedro Sánchez, de 46 años, asume la formación de un nuevo Ejecutivo en un momento en el que la economía en España crece a un ritmo anual del 3 por ciento, pero con una tasa de paro y un nivel de deuda pública que está entre los más altos de la UE.

Con un paro de alrededor del 16 por ciento, tendrá que decidir si toma medidas para revertir la reforma laboral del PP del 2012, una de las principales reivindicaciones de los socialistas en la oposición.

De igual manera deberá determinar si toma la iniciativa para una eventual reforma del sistema de las pensiones, un asunto espinoso en la elaboración de los Presupuestos de este año, que dio origen a numerosas movilizaciones sociales en España.

En el plano internacional, el nuevo presidente del gobierno español inaugurará su agenda mañana lunes recibiendo en Madrid al presidente de Ucrania, Petro Poroshenko.

Fuera de España, viajará al menos este mes en cuatro ocasiones a Bruselas, donde en julio coincidirá por vez primera con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

En la capital belga, asistirá los días 28 y 29 de junio a su primera reunión de jefes de Estado y de Gobierno de la UE, y regresará el 11 y 12 de julio para la cumbre de la OTAN.

Entre las citas internacionales fijadas ya para los próximos meses, participará en Antigua (Guatemala) los días 15 y 16 de noviembre en la XXVI Cumbre Iberoamericana, en la que también estará presente el rey de España, Felipe VI.

En Latinoamérica asistirá también a la Cumbre del G20 que se desarrollará en Buenos Aires del 30 de noviembre al 1 de diciembre. http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/article212459734.html

18.18.-LA NUEVA IDEOLOGÍA DEL GENOCIDIO EN ISRAEL – Amitai Ben-Abba

Como judío israelí descendiente de sobrevivientes del Holocausto, creo que la comparación de las actuales condiciones en Palestina con las anteriores al Holocausto no solo está justificada, sino que además es necesaria. Israel está ideológicamente preparado para autorizar un genocidio de los palestinos en este momento. Si no actuamos, marchará hacia su nueva etapa decisiva: hasta el sexto millón de palestinos y más.

Foto de Jordi Bernabeu Farrús | CC BY 2.0 Foto de Jordi ernabeu Farrús | CC BY 2.                                                                                                                                        

Estudio y escribo ficción especulativa. Muchos de mis escritos contemplan el futuro de Israel, imaginando escenarios brutalmente grotescos como una especie de advertencia artística. Pero en estos días, cada vez que cierro otro período al final de un nuevo capítulo, mi sentido de imaginación se trunca, a medida que la realidad se impone sobre mi imaginación. Ningún autor podría predecir locuras como las que mostraba la pantalla dividida en la televisión israelí en vivo el 14 de mayo: los Netanyahus y los Trumps sonreían blandamente por un lado, los manifestantes palestinos cargando a sus muertos por el otro, y esa noche, los habitantes de Gaza llorando por los muertos mientras decenas de miles de israelíes bailaban en la Plaza Rabin cantando Toy live.

En la novela en la que estoy trabajando actualmente, contemplo cómo se vería un genocidio israelí completo (y la resistencia a él) a partir de los ojos de un perpetrador y una víctima. Pero mientras comencé este proyecto inventando las condiciones en las que ocurriría tal evento, para mi horror ya han madurado en la sociedad israelí. Me he despertado a la situación en la que un futuro distópico se ha acelerado hasta tomar forma y no puedo poner pausa y escribir antes de la tormenta. El mundo está estancado en el juego, las noticias se renuevan e inexorablemente fluye la sangre. Estoy experimentando una ansiedad peculiar, sin nombre, siendo testigo de un futuro que se parece demasiado al pasado, arrastrándose hacia el presente.

El punto de inflexión entre los políticos israelíes -el diputado Smotrich, el ministro de Educación Bennet, el alcalde Barkat de Jerusalén y otros de su clase- abogan hoy por la transición a la llamada “etapa decisiva” del conflicto palestino israelí. Para pasar del statu quo a una paz duradera(dicho sea de paso, el título del único libro del primer ministro Netanyahu): Una solución final para la cuestión palestina. Esa visión, al estilo de Smotrich, está tomada del Libro de Josué, donde los israelitas invasores promulgan un genocidio contra los nativos cananeos, hasta que no queda ni una sola alma con respiración, parafraseando al rabino Maimónides. Según el Midrash, hubo tres etapas en esa operación. Primero Josué envió a los cananeos una carta para que huyeran. Entonces, los que se quedaron podrían aceptar la ciudadanía de segunda clase y la esclavitud. Finalmente, si se resistían, serían aniquilados. Smotrich ha presentado públicamente este plan como el cambio hacia la etapa decisiva del conflicto. Si los palestinos no huyen y se niegan a aceptar una ciudadanía inferior, como haría cualquier persona digna, “el ejército sabrá qué hacer”, dice.

Así, como en The Handmaid’s Tale de Margaret Atwood, los políticos israelíes ahora sugieren políticas sobre la base de la “precedencia de las escrituras”. En su teología reaccionaria ignoran mandamientos como tikkun olam (“reparación del mundo”, el mandato de luchar por la justicia e igualdad), ve’ahavta (“ama a tu prójimo como a ti mismo”, la idea con la que el rabino Hillel ha enseñado toda la Torá), y conceptos talmúdicos como Shiv’im panim la’tora (“setenta caras tiene la Torá”) lo que significa que se pueden derivar docenas de estipulaciones de cada versículo).

Al igual que con los turcos y los armenios, hutus y tutsis, alemanes y judíos, el genocidio se justifica con el argumento de que existe un juego de suma cero en el que solo un lado puede triunfar. Los palestinos quieren arrojarnos al mar, afirman los sionistas, y haba le-horgecha, hashkem le-horgo (“Al que viene a matarte, levántate y mátalo primero”). En su libro -dicen sus asistentes a quienes el primer ministro utiliza a veces para escribir sus discursos, Netanyahu ve a los “palestinos” (se asegura de marcarlos con comillas) como una “nación fantasma” (p.56) y niega su existencia como un pueblo con una cultura e historia únicas. Los ve como una herramienta en el juego de suma cero entre el islam y Occidente. El prominente historiador israelí Benny Morris, quien ha narrado a fondo los crímenes sionistas de violación, asesinato y limpieza étnica en 1948, ve el desplazamiento de nada más que 750,000 palestinos en esa guerra como el mayor error de Ben Gurion. En su opinión, Ben Gurion debería haber terminado el trabajo, y eso es precisamente lo que los principales estadistas israelíes están buscando hoy.

En la sociedad israelí no hay fuerzas capaces o dispuestas a detener el ascenso de esta tendencia. Los soldados israelíes, como los vitoreados francotiradores demostraron al mundo en Gaza, reciben instrucciones de ver a todos los palestinos como amenazas a la seguridad dignas de la muerte. Las masas israelíes celebran la liberación anticipada de asesinos condenados, siempre que las víctimas sean árabes. Las multitudes israelíes cantan “quémalos, mátalos, asesínalos” mientras se abre la embajada de EE.UU. en Jerusalén. Desde los soldados de infantería hasta los altos mandos, desde la gente de la calle que agita banderas hasta los laureados de la academia, Israel está ideológicamente preparado para llevar a cabo un holocausto palestino.

Algunos judíos retrocederán al leer estas palabras. Asur le-hashvot (“está prohibido comparar “) es ahora un proverbio hebreo. Está prohibido comparar el sufrimiento judío con el de los demás, y he hecho varias comparaciones. Sin embargo, como un descendiente judío israelí de sobrevivientes del Holocausto, creo que estas comparaciones no solo son justificadas sino también vitales. La sociedad israelí está ideológicamente preparada para promulgar un genocidio de los palestinos en este momento, y si no hacemos la comparación y actuamos en consecuencia, Israel marchará hacia la etapa decisiva, hasta el sexto millón de palestinos y más.

En una comparación propia, el ministro israelí Gil’ad Erdan comparó a los palestinos muertos con los nazis, diciendo: “El número de muertos (sic) no indica nada, así como el número de nazis que murieron en la guerra mundial no hace del nazismo algo que puedes explicar o entender”. Evidentemente, contar a los muertos no ayudará a despertar a los israelíes de su espeluznante accionar. Solo después de la caída de su sistema -como los sudafricanos blancos en su lamentable apartheid- lo reconocerán con horror. Para detener el genocidio pendiente, los líderes mundiales deben dejar de hablar y comenzar a actuar. El embargo de armas, las sanciones económicas y el arresto de criminales de guerra que viajen serán un comienzo largamente esperado. Cualquier cosa menos que eso es sumisión. Como israelí  soy consciente de las consecuencias que estas medidas podrían tener en mi vida y en la vida de mis seres queridos. Todo esto se empequeñece ante las consecuencias del asalto a los derechos de los palestinos que reverberarán en todo el mundo, especialmente por las personas marginadas, como amaga Ann Coulter cuando mira los disparos contra los manifestantes palestinos y dice: “¿Podemos hacer eso?” Con el 75 % de la industria militar israelí programada para la exportación, esperan que los drones de gas lacrimógeno israelíes zumben sobre la próxima revuelta de Standing Rock o en París. Espere que los francotiradores disparen contra los migrantes mexicanos. Espere que llegue la tormenta antes de comenzar a prestar atención.

En mi ficción, el holocausto palestino ocurrirá durante la guerra contra un poder musulmán local. Israel justificará la masacre masiva como derecho a defenderse. No pondrá a los habitantes de Gaza en los trenes ni los construirá para ellos, sino que los bombardeará hasta la muerte. Irónicamente, la presencia de los colonos será un escudo humano de facto que requerirá de diferentes métodos de exterminio y expulsión de los palestinos de Cisjordania, los habitantes de Jerusalén Oriental y los palestinos con ciudadanía israelí. Si el mundo no actúa de manera efectiva en apoyo de los palestinos, esta será la cúspide de la Nakba, la catástrofe, el proceso de privación de los derechos humanos de los palestinos que comenzó hace 140 años.

Amitai Ben-Abba es un escritor israelí residente en la zona de la Bahía

Fuente: https://www.counterpunch.org/2018/05/21/israels-new-ideology-of-genocide/ http://www.rebelion.org/noticia.php?id=241935

17.18.-¿Cuándo venceremos?.- Joseph E. Stiglitz

En 1967, estallaron disturbios en ciudades de todo Estados Unidos, desde Newark, Nueva Jersey, hasta Detroit y Minneapolis en el Medio Oeste —dos años después de que explotara la violencia en el vecindario de Watts en Los Ángeles—. En respuesta, el presidente Lyndon B. Johnson nombró una comisión, encabezada por el gobernador de Illinois Otto Kerner, para investigar las causas y proponer medidas para abordarlas. Hace 50 años, la Comisión Nacional de Asesoramiento de Desórdenes Civiles (más conocida como la Comisión Kerner) emitió su informe, que ofreció una descripción cruda de las condiciones en Estados Unidos que habían conducido a los desórdenes.

La Comisión Kerner describió un país en el que los afronorteamericanos enfrentaban una discriminación sistemática, padecían una educación y una vivienda inadecuadas y carecían de acceso a oportunidades económicas. Para ellos, no existía ningún sueño americano. La raíz del problema era “la actitud y el comportamiento racial de los estadounidenses blancos hacia los estadounidenses negros. El prejuicio racial ha definido decisivamente nuestra historia; ahora amenaza con afectar nuestro futuro”.

Yo integré un grupo convocado por la Fundación Eisenhower para evaluar qué progreso se había hecho en los 50 años subsiguientes. Tristemente, la línea más famosa del informe de la Comisión Kerner —“Nuestra nación está avanzando hacia dos sociedades, una negra, una blanca, separadas y desiguales”— sigue siendo válida.

El libro basado en nuestros esfuerzos, Healing Our Divided Society: Investing in America Fifty Years After the Kerner Report (Curar a nuestra sociedad dividida: invertir en Estados Unidos 50 años después del Informe Kerner), recientemente publicado y editado por Fred Harris y Alan Curtis, es una lectura desoladora. Como escribí en mi capítulo, “Algunas áreas problemáticas identificadas en el Informe Kerner han mejorado (la participación en la política y en el gobierno de los norteamericanos negros, simbolizada por la elección de un presidente negro), algunas se han mantenido igual (las desigualdades en materia de educación y empleo) y algunas han empeorado (la desigualdad en materia de salud y de ingresos)”. Otros capítulos discuten uno de los aspectos más perturbadores de la desigualdad racial de Estados Unidos: la desigualdad para acceder a la justicia, reforzada por un sistema de encarcelamiento masivo que apunta mayormente a los afroestadounidenses.

No cabe ninguna duda de que el movimiento por los derechos civiles de hace medio siglo marcó una gran diferencia. Una variedad de formas abiertas de discriminación hoy son ilegales. Las normas sociales han cambiado. Pero arrancar de cuajo un racismo muy arraigado e institucional ha resultado difícil. Peor aún, el presidente Donald Trump ha explotado este racismo y atizado las llamas de la intolerancia.

El mensaje central del nuevo informe refleja la gran lucidez del líder por los derechos civiles Martin Luther King, Jr.: el logro de justicia económica para los afros no puede estar desvinculado del logro de oportunidades económicas para todos los estadounidenses. King calificó su marcha de agosto de 1963 en Washington, a la que me sumé y en la que él pronunció su inolvidable y grandilocuente discurso “Tengo un sueño”, como una marcha por empleos y libertad. Y, sin embargo, la división económica en Estados Unidos se ha ampliado mucho, con efectos devastadores en quienes no tienen una educación universitaria, un grupo que incluye a casi tres cuartas partes de los afros.

Más allá de esto, la discriminación es endémica, aunque muchas veces está escondida. El sector financiero de Estados Unidos puso la mira en los afroestadounidenes para explotarlos, especialmente en los años previos a la crisis financiera, al venderles productos volátiles con honorarios elevados que podían explotar, y explotaron. Miles perdieron sus hogares y, al final, la disparidad en la riqueza, que ya era grande, aumentó aún más. Un banco líder, el Wells Fargo, pagó gigantescas multas por cobrar tasas de interés más altas a los prestatarios afros y latinos; pero, en verdad, nadie fue responsabilizado por otros muchos abusos. Casi medio siglo después de la sanción de leyes antidiscriminación, el racismo, la codicia y el poder del mercado siguen confluyendo en perjuicio de los afros.

Existen, sin embargo, algunas luces de esperanza. Primero, nuestro entendimiento de la discriminación ha mejorado mucho. En aquel entonces, el economista y premio Nobel Gary Becker podía escribir que, en un mercado competitivo, la discriminación era imposible; el mercado haría subir el salario de cualquier persona que estuviera mal paga. Hoy entendemos que el mercado está plagado de imperfecciones —inclusive imperfecciones de información y competencia— que ofrecen una gran oportunidad para la discriminación y la explotación.

Es más, ahora reconocemos que Estados Unidos está pagando un precio alto por la desigualdad, y un precio especialmente alto por su desigualdad racial. Una sociedad marcada por estas divisiones no será un modelo para el mundo, y su economía no florecerá. La verdadera fortaleza de Estados Unidos no es su poder militar sino su poder blando, que ha resultado muy erosionado no sólo por Trump, sino también por la discriminación racial persistente. Todos saldremos perdiendo si esto no se resuelve.

La señal más alentadora es la efusión de activismo, especialmente de parte de los jóvenes, que toman conciencia de que es hora de que Estados Unidos esté a la altura de sus ideales, expresados tan noblemente en su Declaración de Independencia, de que todos los hombres han sido creados iguales. Un siglo y medio después de la abolición de la esclavitud, el legado de ese sistema perdura. Llevó un siglo poder sancionar legislación que garantice iguales derechos; pero hoy, las cortes controladas por los republicanos y los políticos suelen renegar de ese compromiso.

Como concluí mi capítulo: “Un mundo alternativo es posible. Pero 50 años de lucha nos han demostrado lo difícil que es alcanzar esa visión alternativa”. Un mayor progreso exigirá determinación, sostenida por la fe expresada en las palabras inmortales del espiritual que se convirtió en el himno del movimiento por los derechos civiles: “Venceremos”.

https://www.elespectador.com/opinion/cuando-venceremos-columna-789411

16.18.-CÓMO CHINA PUEDE EVITAR UNA GUERRA COMERCIAL CON EE. UU. – Martin Wolf*

Pekín debe reconocer el cambio en las percepciones de este país y hacer concesiones.

¿Cómo debiera responder China ante la agresiva política comercial de Donald Trump? La respuesta es: estratégicamente. Necesita manejar una oleada creciente de hostilidad por parte de EEUU, De los acontecimientos ocurridos en Washington, el nombramiento de John Bolton como principal asesor del presidente estadounidense en materia de seguridad nacional tal vez sea más trascendental que el anuncio de una acción comercial conforme a la “sección 301” en contra de China.

1 abr 2018.- Sin embargo, el plan de imponer aranceles del 25% a los US$60.000 millones en exportaciones chinas (aún no especificadas) a EE. UU. muestra la agresión de la agenda comercial de Trump.

Los aranceles propuestos representan tan sólo una de las numerosas acciones dirigidas a las políticas relacionadas con la tecnología de China.

Entre estas acciones se incluyen un caso contra China ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) y un plan para imponer nuevas restricciones a sus inversiones en compañías de tecnología estadounidenses.

Los objetivos de estas acciones por parte de EE. UU. no están claros.

¿Se trata simplemente de detener supuestas transgresiones, como las transferencias forzadas (o el robo descarado) de propiedad intelectual? O, como lo sugiere su definición de China como “competidor estratégico”, ¿es una movida para detener por completo el progreso tecnológico de China, un objetivo que es inalcanzable y ciertamente no negociable?
Trump también enfatizó la necesidad de que China reduzca su superávit comercial bilateral en US$100.000 millones. De hecho, su retórica implica que el comercio debiera ser equilibrado con cada socio. Este objetivo no es, una vez más, ni alcanzable ni negociable.

La perspectiva optimista es que éstos son movimientos de apertura en una negociación que culminará en un acuerdo. Una perspectiva más pesimista es que se trata de una etapa en un proceso interminable de tensas negociaciones entre las dos superpotencias que se extenderá hacia el futuro lejano.

Una opinión aún más pesimista es que las discusiones comerciales se desintegrarán convirtiéndose en un ciclo de represalias, quizás como parte de hostilidades más amplias.

Lo cual resulta ser también dependiente de China. Debe reconocer el cambio en las percepciones estadounidenses, de las cuales la elección del Sr. Trump representa un síntoma. Además, en asuntos de comercio, los demócratas son mucho más proteccionistas que los republicanos.

¿CUÁLES SON LAS FUERZAS QUE IMPULSAN ESTE CAMBIO?

El ascenso de China ha hecho que EE. UU. tema perder su primacía. La autocracia comunista china está ideológicamente en desacuerdo con la democracia estadounidense. Lo que los economistas llaman “el choque de China” ha sido real e importante, aunque el comercio con China no ha sido la razón principal de los cambios adversos experimentados por los trabajadores industriales estadounidenses. EE. UU. también ha fracasado en proporcionarles la red de seguridad o el apoyo activo que necesitan los trabajadores y las comunidades afectadas.

Además, el acuerdo alcanzado cuando China se unió a la OMC en 2001 ya no es aceptable. Tal y como lo ha declarado el Sr. Trump, EE. UU. quiere una estricta “reciprocidad”. Por último, numerosos empresarios argumentan que China está “haciendo trampa” en pos de lograr sus objetivos industriales.

QUEJAS NUNCA CESARÁN

Hace aproximadamente una década, las quejas tenían que ver con los superávits por cuenta corriente de China, con la infravalorada tasa de cambio y con las enormes acumulaciones de reservas.

Todo esto actualmente se ha transformado: el superávit por cuenta corriente ha caído a sólo el 1,4% del producto interno bruto (PIB). Ahora las quejas se han desplazado hacia los desequilibrios bilaterales, hacia las transferencias forzadas de tecnología, hacia el exceso de capacidad y hacia la inversión extranjera directa por parte de China.
Este es un país exitoso, grande y diferente. Las quejas cambian, pero no el quejarse.

¿Cómo pudiera China manejar estas fricciones, exacerbadas por la personalidad de Trump, pero arraigadas en profundas ansiedades?

En primer lugar, tomando represalias con contra de medidas focalizadas, precisas y limitadas. Como todos los bravucones, Trump respeta la fuerza. De hecho, él respeta al líder chino Xi Jinping.

En segundo lugar, sosegando las quejas legítimas o aquellas cuya rectificación beneficie a China. La liberalización de la economía china redunda en el propio beneficio de China, como lo demuestran los asombrosos resultados de 40 años de “reforma y apertura”. China puede y debe acelerar su propia liberalización interna y externa.

Entre las quejas ampliamente compartidas provenientes de las empresas extranjeras se encuentra la presión excesiva para transferir conocimientos técnicos como parte de realizar actividades comerciales en China.

Tales “requisitos de desempeño” son contrarios a las normas de la OMC. China necesita actuar decisivamente con respecto a esto.

En tercer lugar, haciendo ciertas concesiones. China pudiera importar gas natural licuado de EE. UU. Esto reduciría el superávit bilateral, mientras que simplemente redistribuiría el suministro de gas a nivel mundial.

Pero hacer lo mismo con las materias primas en las que China es el mercado dominante del mundo sería mucho más problemático, ya que perjudicaría a otros proveedores. Es muy probable que Trump quiera que China discrimine contra los alimentos australianos o contra los aviones europeos. Pero seguir ese camino conduciría al final del sistema de comercio global liberal.

En cuarto lugar, multilateralizando estas discusiones. La cuestión de los excedentes en productos estándar, como el acero, no puede tratarse a un nivel puramente unilateral o bilateral. Como potencia global en ascenso, China pudiera desempeñar un papel central en la liberalización del comercio, fortaleciendo así el sistema y aumentando la participación mundial en la salud de la economía china.

Operar a ese nivel global conlleva otro potencial beneficio: para las grandes potencias es difícil negociar bilateralmente, ya que tienden a considerar las concesiones mutuas como humillantes. En el contexto global, sin embargo, una concesión puede considerarse como un beneficio para todos los países.

Por último, al operar bajo la rúbrica de la OMC, China coloca a los europeos en una posición difícil. Los europeos comparten las ansiedades de EE. UU. en cuanto a las políticas de propiedad intelectual de China, pero también creen en las reglas.
Si China tomara el camino moral y éticamente correcto, los europeos pudieran sentirse obligados a apoyarlo.

Nos encontramos en una nueva era de competencia estratégica. La pregunta es si esta situación se controlará o si conducirá a un colapso en las relaciones.

La política comercial de Trump representa una parte enormemente desestabilizadora de esta historia. China debería considerar una visión a más largo plazo de la situación, por su propio bien y por el del mundo.

Financial Times/ Martin Wolf  http://www.portafolio.co/internacional/como-china-puede-evitar-una-guerra-comercial-con-ee-uu-515707

16.18.-EN EL ORGANISMO OMC NO EXISTE NINGÚN ACUERDO VINCULANTE QUE FIJE LOS OBJETIVOS MÁXIMOS O MÍNIMOS PARA LA REDUCCIÓN DE ARANCELES – Robert Lighthizer, Representante Estadounidense De Comercio

El gobierno de estados unidos consideró “infundado” un recurso iniciado por china ante la organización mundial de comercio (omc) por los aranceles impuestos a las importaciones de acero y aluminio alegando razones de seguridad nacional.

“La demanda de china por consultas en el marco del acuerdo de la omc sobre salvaguardas es totalmente infundado”, afirmó en una nota la oficina del representante estadounidense de comercio (ustr), robert lighthizer.

De acuerdo con la nota, las tarifas fueron impuestas por washington “para atender a las amenazas a la seguridad nacional que representan las importaciones de acero y aluminio y por lo tanto no pueden ser entendidas como una acción de salvaguarda”.

Por esa razón, el ustr afirmó que las medidas de represalia anunciadas por china el lunes, por un valor de unos us$ 3.000 millones, no deberían ser consideradas.

El presidente Donald Trump anunció el 8 de marzo la adopción de tarifas de 25% a las importaciones estadounidenses de acero y de 10% a las de aluminio, en nombre de la seguridad nacional.

Estados Unidos eximió temporariamente a un grupo de países (incluyendo a México, Argentina y Brasil), pero mantuvo a china entre los países sobre los cuales la tarifación tiene efecto.

El órgano de solución de controversias de la OMC, encargado de arbitrar en conflictos comerciales, hasta ahora no se ha encargado de un caso en que la cláusula de excepción se haya invocado en nombre de la seguridad nacional.

En la OMC no existe ningún acuerdo vinculante que fije los objetivos máximos o mínimos para la reducción de aranceles, pero los países asumen el compromiso de reducir sus derechos de aduana.

Sin embargo existen excepciones posibles cuando las medidas se refieren al comercio de productos que son esenciales para proteger los intereses de seguridad nacional.

FUENTE: AFP https://www.elobservadorhttps://www.elobservador.com.uy/eeuu-considera-infundado-recurso-china-la-omc-tarifas-al-acero-n1210864

 Entre tanto, el Ministerio de Comercio de China anunció el inicio de un procedimiento de disputa por el artículo 301 en la Organización Mundial del Comercio (OMC) para que investigue los aranceles de Estados Unidos, en medio de una creciente disputa comercial entre las dos mayores economías mundiales.
China anunció más temprano este miércoles que impondrá aranceles adicionales del 25 por ciento sobre 106 productos estadounidenses, en respuesta a las medidas aprobadas por Washington contra las importaciones chinas.

http://www.eltiempo.com/economia/sectores/guerra-comercial-china-anuncia-nuevos-aranceles-a-productos-importados-de-estados-unidos-201076

 

15.18.-MARX, 200 AÑOS SIN CELEBRACIÓN – Beethoven Herrera

Llama la atención que no exista un balance riguroso, desde el lado marxista, acerca de las razones que explican el colapso del bloque comunista.

El hecho de que Marx hubiese sido el filósofo preferido por la mayoría de los oyentes de la BBC de Londres, pese a los llamados de The Economist a votar por John Locke y por Adam Smith, fue explicado por el historiador inglés Eric Hobsbawn: “tras la caída del comunismo se vio por fin liberado de la deformación de su pensamiento en los países del llamado socialismo real”, y agregó que “Marx predijo, de modo certero, el fenómeno de la globalización”.(El Tiempo, julio 1/05).

El 5 de mayo se cumplieron 200 años del natalicio de Marx en Tréveris (Prusia, hoy Alemania), y excepto la brillante película El joven Marx, que muestra su confrontación con los hegelianos y con el socialista utópico Proudon, y la entrañable amistad con Engels, no ha habido –salvo en algunos ámbitos académicos– análisis rigurosos, quizá porque muchos piensan que el derrumbe de la URSS y la orientación de países como China y Vietnam hacia el mercado, ha restado credibilidad a las ideas de Marx.

Recién publicado El Manifiesto, a Marx le cuestionaron su propuesta de expropiación y colectivización de los medios productivos, quien respondió que la misma competencia dentro del sistema capitalista produce una concentración de tierras, industrias y bancos que conducen inexorablemente al monopolio; esto permite recordar que recientemente se ha denunciado la práctica de cartelización por parte de 600 empresas de América Latina.(El Espectador 12/01/18).

Respecto de la aparición de la propiedad privada, Marx recuerda que en todas las sociedades primitivas la propiedad era colectiva y el trabajo comunitario, y devino en propiedad privada por la expulsión violenta a los campesinos de sus tierras, por la apropiación de los excedentes por parte de las castas y por las deudas. (Acumulación originaria, El Capital, tomo 1, capítulo 24). De similar manera explicó la reproducción del capital por la acumulación del valor no pagado a los trabajadores, y advirtió no solo sobre la inevitable llegada de los monopolios, sino que predijo que la banca terminaría sometiendo a las actividades productivas, fenómeno conocido hoy como financiarización.

Tras ver la brutalidad de regímenes como el de Ceauescu y su familia en Rumania, o el de Pol Pot en Camboya, que eliminó a la mitad de su población pretendiendo justificarlo con las ideas de Marx, se entiende la afirmación de Thomas Piketty, quien se reconoce como parte de la generación que creció viendo la caída de las dictaduras comunistas “y no sintió la más mínima ternura o nostalgia por esos regímenes o por la Unión Soviética”( El Capital en el siglo XXI, FCE. Bogotá, 2014).

Sin embargo, llama la atención que no exista un balance riguroso, desde el lado marxista, acerca de las razones que explican el colapso del bloque comunista.

                                                                    http://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/marx-200-anos-sin-celebracion-516853

15.18.-5 cosas que Karl Marx hizo por nosotros y por las que no le damos crédito

Se celebra el 200 aniversario de su nacimiento.Si cree que el autor del “Manifiesto comunista” nunca ha hecho nada por usted, es hora de que se replantee esta teoría.

5 cosas que Karl Marx hizo por nosotros y por las que no le damos crédito Foto: Archivo Semana

¿Le gusta tener fines de semana libres? ¿Y conducir en carreteras públicas o ir a la biblioteca? ¿Es una de esas personas que busca poner fin a la injusticia, la desigualdad y la explotación?

En ese caso, puede que este 5 de mayo quieras conmemorar el 200 aniversario del nacimiento de Karl Marx, ya que él defendió todas estas causas.

La mayoría de las personas que conocen un poco la historia del siglo XX coincidirán en que la política revolucionaria marxista tiene un legado difícil.

Una rápida mirada a las consecuencias en la Unión Soviética, Angola y Cuba podrían hacerlo gritar: “¡Marx no es para mí, gracias!”.

De hecho, el pensador alemán se equivocó en muchas cosas: sus predicciones sobre el fin del capitalismo o el surgimiento de una sociedad sin clases, ideas que parecen poco realistas hoy en día.

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Y eso sin contar que sus ideas han servido de inspiración para experimentos sociales drásticos, a menudo con resultados desastrosos.

Muchas de sus teorías han terminado asociadas al totalitarismo, la falta de libertad y los asesinatos masivos, por lo que no es de extrañar que Marx continúe siendo una figura divisiva.

Pero hay otra faceta de Marx más humana, y algunas de sus nociones han contribuido a que el mundo sea un lugar mejor.

Marx también acertó en algunas cosas: un pequeño grupo de personas ultrarricas domina la economía global, el sistema capitalista es volátil y nos asusta a todos con sus cíclicas crisis financieras, y la industrialización ha cambiado las relaciones humanas para siempre.

Sigue leyendo y descubre por qué el autor de El capital sigue siendo relevante en el siglo XXI.

  1. Quería mandar a los niños a la escuela, no al trabajo

Esta es una proposición evidente para muchos. Pero en 1848, cuando Karl Marx estaba escribiendo junto a Federico Engels el “Manifiesto comunista”, el trabajo infantil era la norma.

Incluso hoy en día uno de cada 10 niños en el mundo está sometido a trabajo infantil, según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (2016).

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El hecho de que tantos menores hayan logrado pasar de la fábrica al aula tiene mucho que ver con el trabajo de Marx.

Linda Yueh, autora del libro The Great EconomistsHow Their Ideas Can Help Us Today (Los grandes economistas: cómo sus ideas nos pueden ayudar hoy), dice que una de las 10 medidas del Manifiesto Comunista de Marx y Engels era la educación gratuita para todos los niños en las escuelas públicas y la abolición del trabajo infantil en las fábricas.

Marx y Engels no fueron los primeros en abogar por los derechos de los niños, pero “el marxismo contribuyó a este debate en ese periodo de fines del siglo XIX”, añade Yueh.

  1. Quería que tuvieramos tiempo libre y que cada quien decidiera cómo usarlo

¿Le gusta no tener que trabajar 24 horas al día, los siete días de la semana?

¿Y tener una pausa para el almuerzo?

¿Le gustaría poderse jubilar y cobrar una pensión en la vejez?

Si su respuesta a estas preguntas es sí, puede agradecérselo a Marx.

El profesor Mike Savage, de la London School of Economics, afirma: “Cuando te ves obligado a trabajar horas muy pronlogadas, tu tiempo no es tuyo. Dejas de ser responsable de tu propia vida”.

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Marx escribió sobre cómo para sobrevivir en una sociedad capitalista la mayor parte de la gente se ve obligada a vender lo único que tiene -su trabajo- a cambio de dinero.

Según él, a menudo esta transacción es desigual, lo que puede llevar a la explotación y a la alienación: el individuo puede terminar sintiendo que ha perdido su humanidad.

Marx quería más para los trabajadores: deseaba que fueran independientes, creativos, y sobre todo, dueños de nuestro propio tiempo.

“Básicamente dice que deberíamos vivir una vida que vaya más allá del trabajo. Una vida en la que tengamos autonomía, en la que podamos decidir cómo queremos vivir. Hoy en día, esta es una noción con la que la mayoría de personas estamos de acuerdo”, dice Savage.

“Marx quería una sociedad en la que una persona pudiera ‘cazar por la mañana, pescar después de comer, criar ganado al atardecer y criticar a la hora de la cena‘, como dice la célebre cita. Él creía en la liberación, en la emancipación y en la necesidad de luchar contra la alienación”, añade.

  1. No todo gira alrededor del dinero. También necesitas estar satisfecho con tu trabajo

El trabajo puede ser una gran fuente de alegría si “puedes verte reflejado en los objetos que has creado”.

El empleo debería proporcionarnos la oportunidad de ser creativos y mostrar todo lo bueno de nosotros mismos: ya sea nuestra humanidad, nuestra inteligencia o nuestras habilidades.

Pero si tienes un trabajo miserable que no encaja con tu sensibilidad, terminarás sintiéndote deprimido y aislado.

Estas no son las palabras del más reciente gurú de Silicon Valley, sino de un hombre del siglo XIX.

En uno de sus primeros libros, Manuscritos de 1844, Marx fue uno de los primeros pensadores que relaciona la satisfacción laboral con el bienestar.

Según él, ya que pasamos tanto tiempo en el trabajo deberíamos obtener algo de felicidad de nuestra labor.

Buscar belleza en lo que has creado o sentir orgullo por lo que produces te llevará a la satisfacción laboral que necesitas para ser feliz.

Marx observa cómo el capitalismo -en su búsqueda de eficiencia y aumento de la producción y de las ganancias- ha convertido el trabajo en algo muy especializado.

Y si lo único que haces es grabar tres surcos en un tornillo miles de veces al día, durante días y días… pues es difícil sentirse feliz.

  1. No soportes lo que no te gusta. ¡Cámbialo!

Si algo no funciona en su sociedad, si sientes que hay injusticia o desigualdad, puedes armar barullo, organizarte, protestar y luchar por el cambio.

La sociedad capitalista de Reino Unido en el siglo XIX probablemente parecía un monolito sólido e inamovible para el trabajador sin poder.

Pero Karl Marx creía en la transformación y animaba a los demás a impulsarla. La idea se volvió muy popular.

Si hoy en día es uno de esos individuos que creen en el cambio social, probablemente reconozcas el poder del activismo.

La protesta organizada ha provocado un gran replanteo social en muchos países: la legislación contra la discriminación racial, contra la homofobia, contra el prejuicio de clase…

Según Lewis Nielsen, uno de los organizadores del Festival del Marxismo en Londres, “necesitas una revolución para cambiar la sociedad. Así fue cómo personas normales y corrientes lograron tener un servicio nacional de salud y una jornada laboral de ocho horas”.

Se suele decir que Marx fue un filósofo, pero Nielsen no está de acuerdo. “Eso hace a la gente pensar que lo único que hizo fue filosofar y anotar teorías”.

“Pero si ves lo que Marx hizo con su vida verás que también fue un activista. Creó la Asociación Internacional de Trabajadores y estuvo involucrado en campañas de apoyo a trabajadores que estaban en huelga. Su grito de ‘¡Proletarios de todos los países, uníos!‘ es un verdadero llamado a las armas”.

Nielsen cree que el verdadero legado de Marx es que “ahora tenemos una tradición de luchar por el cambio. Esto está basado en teoría marxista, aunque los que protesten no se consideren seguidores de Marx”.

“¿Cómo lograron las mujeres el voto?”, pregunta Nielsen. “No fue porque los hombres en el Parlamento sintieron lástima por ellas, sino porque ellasse organizaron y protestaron. ¿Cómo logramos el fin de semana sin trabajo? Porque los sindicatos se declararon en huelga para conseguirlo”.

Parece que la lucha marxista como motor de la reforma social tuvo resultado. Tal y como dijo el político conservador británico Quintin Hogg en 1943: “Debemos darles reformas o ellos nos darán revolución”.

  1. Marx ya lo dijo: ten cuidado cuando el Estado y las grandes empresas tienen una relación muy cercana… y vigila lo que hacen los medios

¿Qué le parecen los lazos tan estrechos que tiene el Estado con las grandes corporaciones?

¿Y que Facebook haya facilitado los datos personales de sus usuarios a una empresa que se dedicaba a influir en las intenciones de los votantes?

Estas confluencias preocupan a muchas personas y quieren examinarlas más de cerca.

Pero adivina qué: Marx, junto con su amigo y compañero ideológico Engels, hizo exactamente eso en el siglo XIX.

Obviamente no repasaron los anales de las redes sociales, pero Valeria Vegh Weis, una profesora de criminología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigadora de la Universidad de Nueva York, dice que ellos fueron los primeros en identificar estos peligros y analizarlos.

“Ellos (Marx y Engels) analizaron con mucho cuidado las redes de cooperación que existían en aquel entonces entre gobiernos, bancos, empresas y los agentes clave de la colonización”, dice Vegh Weis.

“¿Su conclusión? Si una práctica, deplorable o no, resultaba ser buena para los negocios y para el Estado- como por ejemplo la esclavitud como medio de promover el impulso colonial- entonces la legislación sería favorable para dicha práctica”.

Las agudas observaciones de Marx sobre el poder de los medios de comunicación también son muy relevantes en el siglo XXI.

“Marx comprendía muy bien el poder que tienen los medios para influir la opinión pública. En estos días hablamos mucho de las “fake news”, que es algo que Marx ya hizo en su tiempo”, dice Vegh Weis.

“Estudiando los artículos que se publicaban llegó a la conclusión de que cuando los pobres cometían delitos, aunque fuesen menores, salían mucho más en la prensa que los escándalos políticos o los crímenes de las clases altas”, precisa la experta.

La prensa era también un vehículo útil para dividir a la sociedad.

“Al decir que los irlandeses estaban robando trabajos a los ingleses, o al enfrentar negros contra blancos, hombres contra mujeres o inmigrantes contra locales, conseguían que los sectores más pobres de la sociedad luchasen entre ellos. Y mientras tanto nadie controlaba a los poderosos”, añade Vegh Weis.

Y otra cosa… el marxismo en realidad vino antes que el capitalismo.

Puede que esta sea una declaración un poco descarada, pero considera esto: antes de que la gente realmente conociera el capitalismo ya había leído sobre el Marx.

La experta Linda Yueh dice que el término capitalismo no fue acuñado por Adam Smith, considerado un pionero de la economía.

Se piensa que el término se originó por primera vez en 1854 en una novela de William Makepeace Thackeray, autor de “Vanity Fair”.

“Thackeray usó el término capitalista para denotar un “dueño de capital”, explica Yueh.

“Así que puede que fuese Marx quien utilizase esta palabra por primera vez en su sentido económico en Das Kapital en 1867. Desde entonces se ha empleado como antónimo de marxismo. En cierto sentido, el marxismo vino antes que el capitalismo”.

https://www.semana.com/mundo/articulo/cosas-que-karl-marx-hizo-por-nosotros-y-por-las-que-no-le-damos-credito/566175

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