17.18.-¿Cuándo venceremos?.- Joseph E. Stiglitz

 

En 1967, estallaron disturbios en ciudades de todo Estados Unidos, desde Newark, Nueva Jersey, hasta Detroit y Minneapolis en el Medio Oeste —dos años después de que explotara la violencia en el vecindario de Watts en Los Ángeles—. En respuesta, el presidente Lyndon B. Johnson nombró una comisión, encabezada por el gobernador de Illinois Otto Kerner, para investigar las causas y proponer medidas para abordarlas. Hace 50 años, la Comisión Nacional de Asesoramiento de Desórdenes Civiles (más conocida como la Comisión Kerner) emitió su informe, que ofreció una descripción cruda de las condiciones en Estados Unidos que habían conducido a los desórdenes.

La Comisión Kerner describió un país en el que los afronorteamericanos enfrentaban una discriminación sistemática, padecían una educación y una vivienda inadecuadas y carecían de acceso a oportunidades económicas. Para ellos, no existía ningún sueño americano. La raíz del problema era “la actitud y el comportamiento racial de los estadounidenses blancos hacia los estadounidenses negros. El prejuicio racial ha definido decisivamente nuestra historia; ahora amenaza con afectar nuestro futuro”.

Yo integré un grupo convocado por la Fundación Eisenhower para evaluar qué progreso se había hecho en los 50 años subsiguientes. Tristemente, la línea más famosa del informe de la Comisión Kerner —“Nuestra nación está avanzando hacia dos sociedades, una negra, una blanca, separadas y desiguales”— sigue siendo válida.

El libro basado en nuestros esfuerzos, Healing Our Divided Society: Investing in America Fifty Years After the Kerner Report (Curar a nuestra sociedad dividida: invertir en Estados Unidos 50 años después del Informe Kerner), recientemente publicado y editado por Fred Harris y Alan Curtis, es una lectura desoladora. Como escribí en mi capítulo, “Algunas áreas problemáticas identificadas en el Informe Kerner han mejorado (la participación en la política y en el gobierno de los norteamericanos negros, simbolizada por la elección de un presidente negro), algunas se han mantenido igual (las desigualdades en materia de educación y empleo) y algunas han empeorado (la desigualdad en materia de salud y de ingresos)”. Otros capítulos discuten uno de los aspectos más perturbadores de la desigualdad racial de Estados Unidos: la desigualdad para acceder a la justicia, reforzada por un sistema de encarcelamiento masivo que apunta mayormente a los afroestadounidenses.

No cabe ninguna duda de que el movimiento por los derechos civiles de hace medio siglo marcó una gran diferencia. Una variedad de formas abiertas de discriminación hoy son ilegales. Las normas sociales han cambiado. Pero arrancar de cuajo un racismo muy arraigado e institucional ha resultado difícil. Peor aún, el presidente Donald Trump ha explotado este racismo y atizado las llamas de la intolerancia.

El mensaje central del nuevo informe refleja la gran lucidez del líder por los derechos civiles Martin Luther King, Jr.: el logro de justicia económica para los afros no puede estar desvinculado del logro de oportunidades económicas para todos los estadounidenses. King calificó su marcha de agosto de 1963 en Washington, a la que me sumé y en la que él pronunció su inolvidable y grandilocuente discurso “Tengo un sueño”, como una marcha por empleos y libertad. Y, sin embargo, la división económica en Estados Unidos se ha ampliado mucho, con efectos devastadores en quienes no tienen una educación universitaria, un grupo que incluye a casi tres cuartas partes de los afros.

Más allá de esto, la discriminación es endémica, aunque muchas veces está escondida. El sector financiero de Estados Unidos puso la mira en los afroestadounidenes para explotarlos, especialmente en los años previos a la crisis financiera, al venderles productos volátiles con honorarios elevados que podían explotar, y explotaron. Miles perdieron sus hogares y, al final, la disparidad en la riqueza, que ya era grande, aumentó aún más. Un banco líder, el Wells Fargo, pagó gigantescas multas por cobrar tasas de interés más altas a los prestatarios afros y latinos; pero, en verdad, nadie fue responsabilizado por otros muchos abusos. Casi medio siglo después de la sanción de leyes antidiscriminación, el racismo, la codicia y el poder del mercado siguen confluyendo en perjuicio de los afros.

Existen, sin embargo, algunas luces de esperanza. Primero, nuestro entendimiento de la discriminación ha mejorado mucho. En aquel entonces, el economista y premio Nobel Gary Becker podía escribir que, en un mercado competitivo, la discriminación era imposible; el mercado haría subir el salario de cualquier persona que estuviera mal paga. Hoy entendemos que el mercado está plagado de imperfecciones —inclusive imperfecciones de información y competencia— que ofrecen una gran oportunidad para la discriminación y la explotación.

Es más, ahora reconocemos que Estados Unidos está pagando un precio alto por la desigualdad, y un precio especialmente alto por su desigualdad racial. Una sociedad marcada por estas divisiones no será un modelo para el mundo, y su economía no florecerá. La verdadera fortaleza de Estados Unidos no es su poder militar sino su poder blando, que ha resultado muy erosionado no sólo por Trump, sino también por la discriminación racial persistente. Todos saldremos perdiendo si esto no se resuelve.

La señal más alentadora es la efusión de activismo, especialmente de parte de los jóvenes, que toman conciencia de que es hora de que Estados Unidos esté a la altura de sus ideales, expresados tan noblemente en su Declaración de Independencia, de que todos los hombres han sido creados iguales. Un siglo y medio después de la abolición de la esclavitud, el legado de ese sistema perdura. Llevó un siglo poder sancionar legislación que garantice iguales derechos; pero hoy, las cortes controladas por los republicanos y los políticos suelen renegar de ese compromiso.

Como concluí mi capítulo: “Un mundo alternativo es posible. Pero 50 años de lucha nos han demostrado lo difícil que es alcanzar esa visión alternativa”. Un mayor progreso exigirá determinación, sostenida por la fe expresada en las palabras inmortales del espiritual que se convirtió en el himno del movimiento por los derechos civiles: “Venceremos”.

https://www.elespectador.com/opinion/cuando-venceremos-columna-789411

16.18.-CÓMO CHINA PUEDE EVITAR UNA GUERRA COMERCIAL CON EE. UU. – Martin Wolf*

Pekín debe reconocer el cambio en las percepciones de este país y hacer concesiones.

¿Cómo debiera responder China ante la agresiva política comercial de Donald Trump? La respuesta es: estratégicamente. Necesita manejar una oleada creciente de hostilidad por parte de EEUU, De los acontecimientos ocurridos en Washington, el nombramiento de John Bolton como principal asesor del presidente estadounidense en materia de seguridad nacional tal vez sea más trascendental que el anuncio de una acción comercial conforme a la “sección 301” en contra de China.

1 abr 2018.- Sin embargo, el plan de imponer aranceles del 25% a los US$60.000 millones en exportaciones chinas (aún no especificadas) a EE. UU. muestra la agresión de la agenda comercial de Trump.

Los aranceles propuestos representan tan sólo una de las numerosas acciones dirigidas a las políticas relacionadas con la tecnología de China.

Entre estas acciones se incluyen un caso contra China ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) y un plan para imponer nuevas restricciones a sus inversiones en compañías de tecnología estadounidenses.

Los objetivos de estas acciones por parte de EE. UU. no están claros.

¿Se trata simplemente de detener supuestas transgresiones, como las transferencias forzadas (o el robo descarado) de propiedad intelectual? O, como lo sugiere su definición de China como “competidor estratégico”, ¿es una movida para detener por completo el progreso tecnológico de China, un objetivo que es inalcanzable y ciertamente no negociable?
Trump también enfatizó la necesidad de que China reduzca su superávit comercial bilateral en US$100.000 millones. De hecho, su retórica implica que el comercio debiera ser equilibrado con cada socio. Este objetivo no es, una vez más, ni alcanzable ni negociable.

La perspectiva optimista es que éstos son movimientos de apertura en una negociación que culminará en un acuerdo. Una perspectiva más pesimista es que se trata de una etapa en un proceso interminable de tensas negociaciones entre las dos superpotencias que se extenderá hacia el futuro lejano.

Una opinión aún más pesimista es que las discusiones comerciales se desintegrarán convirtiéndose en un ciclo de represalias, quizás como parte de hostilidades más amplias.

Lo cual resulta ser también dependiente de China. Debe reconocer el cambio en las percepciones estadounidenses, de las cuales la elección del Sr. Trump representa un síntoma. Además, en asuntos de comercio, los demócratas son mucho más proteccionistas que los republicanos.

¿CUÁLES SON LAS FUERZAS QUE IMPULSAN ESTE CAMBIO?

El ascenso de China ha hecho que EE. UU. tema perder su primacía. La autocracia comunista china está ideológicamente en desacuerdo con la democracia estadounidense. Lo que los economistas llaman “el choque de China” ha sido real e importante, aunque el comercio con China no ha sido la razón principal de los cambios adversos experimentados por los trabajadores industriales estadounidenses. EE. UU. también ha fracasado en proporcionarles la red de seguridad o el apoyo activo que necesitan los trabajadores y las comunidades afectadas.

Además, el acuerdo alcanzado cuando China se unió a la OMC en 2001 ya no es aceptable. Tal y como lo ha declarado el Sr. Trump, EE. UU. quiere una estricta “reciprocidad”. Por último, numerosos empresarios argumentan que China está “haciendo trampa” en pos de lograr sus objetivos industriales.

QUEJAS NUNCA CESARÁN

Hace aproximadamente una década, las quejas tenían que ver con los superávits por cuenta corriente de China, con la infravalorada tasa de cambio y con las enormes acumulaciones de reservas.

Todo esto actualmente se ha transformado: el superávit por cuenta corriente ha caído a sólo el 1,4% del producto interno bruto (PIB). Ahora las quejas se han desplazado hacia los desequilibrios bilaterales, hacia las transferencias forzadas de tecnología, hacia el exceso de capacidad y hacia la inversión extranjera directa por parte de China.
Este es un país exitoso, grande y diferente. Las quejas cambian, pero no el quejarse.

¿Cómo pudiera China manejar estas fricciones, exacerbadas por la personalidad de Trump, pero arraigadas en profundas ansiedades?

En primer lugar, tomando represalias con contra de medidas focalizadas, precisas y limitadas. Como todos los bravucones, Trump respeta la fuerza. De hecho, él respeta al líder chino Xi Jinping.

En segundo lugar, sosegando las quejas legítimas o aquellas cuya rectificación beneficie a China. La liberalización de la economía china redunda en el propio beneficio de China, como lo demuestran los asombrosos resultados de 40 años de “reforma y apertura”. China puede y debe acelerar su propia liberalización interna y externa.

Entre las quejas ampliamente compartidas provenientes de las empresas extranjeras se encuentra la presión excesiva para transferir conocimientos técnicos como parte de realizar actividades comerciales en China.

Tales “requisitos de desempeño” son contrarios a las normas de la OMC. China necesita actuar decisivamente con respecto a esto.

En tercer lugar, haciendo ciertas concesiones. China pudiera importar gas natural licuado de EE. UU. Esto reduciría el superávit bilateral, mientras que simplemente redistribuiría el suministro de gas a nivel mundial.

Pero hacer lo mismo con las materias primas en las que China es el mercado dominante del mundo sería mucho más problemático, ya que perjudicaría a otros proveedores. Es muy probable que Trump quiera que China discrimine contra los alimentos australianos o contra los aviones europeos. Pero seguir ese camino conduciría al final del sistema de comercio global liberal.

En cuarto lugar, multilateralizando estas discusiones. La cuestión de los excedentes en productos estándar, como el acero, no puede tratarse a un nivel puramente unilateral o bilateral. Como potencia global en ascenso, China pudiera desempeñar un papel central en la liberalización del comercio, fortaleciendo así el sistema y aumentando la participación mundial en la salud de la economía china.

Operar a ese nivel global conlleva otro potencial beneficio: para las grandes potencias es difícil negociar bilateralmente, ya que tienden a considerar las concesiones mutuas como humillantes. En el contexto global, sin embargo, una concesión puede considerarse como un beneficio para todos los países.

Por último, al operar bajo la rúbrica de la OMC, China coloca a los europeos en una posición difícil. Los europeos comparten las ansiedades de EE. UU. en cuanto a las políticas de propiedad intelectual de China, pero también creen en las reglas.
Si China tomara el camino moral y éticamente correcto, los europeos pudieran sentirse obligados a apoyarlo.

Nos encontramos en una nueva era de competencia estratégica. La pregunta es si esta situación se controlará o si conducirá a un colapso en las relaciones.

La política comercial de Trump representa una parte enormemente desestabilizadora de esta historia. China debería considerar una visión a más largo plazo de la situación, por su propio bien y por el del mundo.

Financial Times/ Martin Wolf  http://www.portafolio.co/internacional/como-china-puede-evitar-una-guerra-comercial-con-ee-uu-515707

16.18.-EN EL ORGANISMO OMC NO EXISTE NINGÚN ACUERDO VINCULANTE QUE FIJE LOS OBJETIVOS MÁXIMOS O MÍNIMOS PARA LA REDUCCIÓN DE ARANCELES – Robert Lighthizer, Representante Estadounidense De Comercio

El gobierno de estados unidos consideró “infundado” un recurso iniciado por china ante la organización mundial de comercio (omc) por los aranceles impuestos a las importaciones de acero y aluminio alegando razones de seguridad nacional.

“La demanda de china por consultas en el marco del acuerdo de la omc sobre salvaguardas es totalmente infundado”, afirmó en una nota la oficina del representante estadounidense de comercio (ustr), robert lighthizer.

De acuerdo con la nota, las tarifas fueron impuestas por washington “para atender a las amenazas a la seguridad nacional que representan las importaciones de acero y aluminio y por lo tanto no pueden ser entendidas como una acción de salvaguarda”.

Por esa razón, el ustr afirmó que las medidas de represalia anunciadas por china el lunes, por un valor de unos us$ 3.000 millones, no deberían ser consideradas.

El presidente Donald Trump anunció el 8 de marzo la adopción de tarifas de 25% a las importaciones estadounidenses de acero y de 10% a las de aluminio, en nombre de la seguridad nacional.

Estados Unidos eximió temporariamente a un grupo de países (incluyendo a México, Argentina y Brasil), pero mantuvo a china entre los países sobre los cuales la tarifación tiene efecto.

El órgano de solución de controversias de la OMC, encargado de arbitrar en conflictos comerciales, hasta ahora no se ha encargado de un caso en que la cláusula de excepción se haya invocado en nombre de la seguridad nacional.

En la OMC no existe ningún acuerdo vinculante que fije los objetivos máximos o mínimos para la reducción de aranceles, pero los países asumen el compromiso de reducir sus derechos de aduana.

Sin embargo existen excepciones posibles cuando las medidas se refieren al comercio de productos que son esenciales para proteger los intereses de seguridad nacional.

FUENTE: AFP https://www.elobservadorhttps://www.elobservador.com.uy/eeuu-considera-infundado-recurso-china-la-omc-tarifas-al-acero-n1210864

 Entre tanto, el Ministerio de Comercio de China anunció el inicio de un procedimiento de disputa por el artículo 301 en la Organización Mundial del Comercio (OMC) para que investigue los aranceles de Estados Unidos, en medio de una creciente disputa comercial entre las dos mayores economías mundiales.
China anunció más temprano este miércoles que impondrá aranceles adicionales del 25 por ciento sobre 106 productos estadounidenses, en respuesta a las medidas aprobadas por Washington contra las importaciones chinas.

http://www.eltiempo.com/economia/sectores/guerra-comercial-china-anuncia-nuevos-aranceles-a-productos-importados-de-estados-unidos-201076

 

15.18.-MARX, 200 AÑOS SIN CELEBRACIÓN – Beethoven Herrera

Llama la atención que no exista un balance riguroso, desde el lado marxista, acerca de las razones que explican el colapso del bloque comunista.

El hecho de que Marx hubiese sido el filósofo preferido por la mayoría de los oyentes de la BBC de Londres, pese a los llamados de The Economist a votar por John Locke y por Adam Smith, fue explicado por el historiador inglés Eric Hobsbawn: “tras la caída del comunismo se vio por fin liberado de la deformación de su pensamiento en los países del llamado socialismo real”, y agregó que “Marx predijo, de modo certero, el fenómeno de la globalización”.(El Tiempo, julio 1/05).

El 5 de mayo se cumplieron 200 años del natalicio de Marx en Tréveris (Prusia, hoy Alemania), y excepto la brillante película El joven Marx, que muestra su confrontación con los hegelianos y con el socialista utópico Proudon, y la entrañable amistad con Engels, no ha habido –salvo en algunos ámbitos académicos– análisis rigurosos, quizá porque muchos piensan que el derrumbe de la URSS y la orientación de países como China y Vietnam hacia el mercado, ha restado credibilidad a las ideas de Marx.

Recién publicado El Manifiesto, a Marx le cuestionaron su propuesta de expropiación y colectivización de los medios productivos, quien respondió que la misma competencia dentro del sistema capitalista produce una concentración de tierras, industrias y bancos que conducen inexorablemente al monopolio; esto permite recordar que recientemente se ha denunciado la práctica de cartelización por parte de 600 empresas de América Latina.(El Espectador 12/01/18).

Respecto de la aparición de la propiedad privada, Marx recuerda que en todas las sociedades primitivas la propiedad era colectiva y el trabajo comunitario, y devino en propiedad privada por la expulsión violenta a los campesinos de sus tierras, por la apropiación de los excedentes por parte de las castas y por las deudas. (Acumulación originaria, El Capital, tomo 1, capítulo 24). De similar manera explicó la reproducción del capital por la acumulación del valor no pagado a los trabajadores, y advirtió no solo sobre la inevitable llegada de los monopolios, sino que predijo que la banca terminaría sometiendo a las actividades productivas, fenómeno conocido hoy como financiarización.

Tras ver la brutalidad de regímenes como el de Ceauescu y su familia en Rumania, o el de Pol Pot en Camboya, que eliminó a la mitad de su población pretendiendo justificarlo con las ideas de Marx, se entiende la afirmación de Thomas Piketty, quien se reconoce como parte de la generación que creció viendo la caída de las dictaduras comunistas “y no sintió la más mínima ternura o nostalgia por esos regímenes o por la Unión Soviética”( El Capital en el siglo XXI, FCE. Bogotá, 2014).

Sin embargo, llama la atención que no exista un balance riguroso, desde el lado marxista, acerca de las razones que explican el colapso del bloque comunista.

                                                                    http://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/marx-200-anos-sin-celebracion-516853

15.18.-5 cosas que Karl Marx hizo por nosotros y por las que no le damos crédito

Se celebra el 200 aniversario de su nacimiento.Si cree que el autor del “Manifiesto comunista” nunca ha hecho nada por usted, es hora de que se replantee esta teoría.

5 cosas que Karl Marx hizo por nosotros y por las que no le damos crédito Foto: Archivo Semana

¿Le gusta tener fines de semana libres? ¿Y conducir en carreteras públicas o ir a la biblioteca? ¿Es una de esas personas que busca poner fin a la injusticia, la desigualdad y la explotación?

En ese caso, puede que este 5 de mayo quieras conmemorar el 200 aniversario del nacimiento de Karl Marx, ya que él defendió todas estas causas.

La mayoría de las personas que conocen un poco la historia del siglo XX coincidirán en que la política revolucionaria marxista tiene un legado difícil.

Una rápida mirada a las consecuencias en la Unión Soviética, Angola y Cuba podrían hacerlo gritar: “¡Marx no es para mí, gracias!”.

De hecho, el pensador alemán se equivocó en muchas cosas: sus predicciones sobre el fin del capitalismo o el surgimiento de una sociedad sin clases, ideas que parecen poco realistas hoy en día.

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Y eso sin contar que sus ideas han servido de inspiración para experimentos sociales drásticos, a menudo con resultados desastrosos.

Muchas de sus teorías han terminado asociadas al totalitarismo, la falta de libertad y los asesinatos masivos, por lo que no es de extrañar que Marx continúe siendo una figura divisiva.

Pero hay otra faceta de Marx más humana, y algunas de sus nociones han contribuido a que el mundo sea un lugar mejor.

Marx también acertó en algunas cosas: un pequeño grupo de personas ultrarricas domina la economía global, el sistema capitalista es volátil y nos asusta a todos con sus cíclicas crisis financieras, y la industrialización ha cambiado las relaciones humanas para siempre.

Sigue leyendo y descubre por qué el autor de El capital sigue siendo relevante en el siglo XXI.

  1. Quería mandar a los niños a la escuela, no al trabajo

Esta es una proposición evidente para muchos. Pero en 1848, cuando Karl Marx estaba escribiendo junto a Federico Engels el “Manifiesto comunista”, el trabajo infantil era la norma.

Incluso hoy en día uno de cada 10 niños en el mundo está sometido a trabajo infantil, según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (2016).

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El hecho de que tantos menores hayan logrado pasar de la fábrica al aula tiene mucho que ver con el trabajo de Marx.

Linda Yueh, autora del libro The Great EconomistsHow Their Ideas Can Help Us Today (Los grandes economistas: cómo sus ideas nos pueden ayudar hoy), dice que una de las 10 medidas del Manifiesto Comunista de Marx y Engels era la educación gratuita para todos los niños en las escuelas públicas y la abolición del trabajo infantil en las fábricas.

Marx y Engels no fueron los primeros en abogar por los derechos de los niños, pero “el marxismo contribuyó a este debate en ese periodo de fines del siglo XIX”, añade Yueh.

  1. Quería que tuvieramos tiempo libre y que cada quien decidiera cómo usarlo

¿Le gusta no tener que trabajar 24 horas al día, los siete días de la semana?

¿Y tener una pausa para el almuerzo?

¿Le gustaría poderse jubilar y cobrar una pensión en la vejez?

Si su respuesta a estas preguntas es sí, puede agradecérselo a Marx.

El profesor Mike Savage, de la London School of Economics, afirma: “Cuando te ves obligado a trabajar horas muy pronlogadas, tu tiempo no es tuyo. Dejas de ser responsable de tu propia vida”.

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Marx escribió sobre cómo para sobrevivir en una sociedad capitalista la mayor parte de la gente se ve obligada a vender lo único que tiene -su trabajo- a cambio de dinero.

Según él, a menudo esta transacción es desigual, lo que puede llevar a la explotación y a la alienación: el individuo puede terminar sintiendo que ha perdido su humanidad.

Marx quería más para los trabajadores: deseaba que fueran independientes, creativos, y sobre todo, dueños de nuestro propio tiempo.

“Básicamente dice que deberíamos vivir una vida que vaya más allá del trabajo. Una vida en la que tengamos autonomía, en la que podamos decidir cómo queremos vivir. Hoy en día, esta es una noción con la que la mayoría de personas estamos de acuerdo”, dice Savage.

“Marx quería una sociedad en la que una persona pudiera ‘cazar por la mañana, pescar después de comer, criar ganado al atardecer y criticar a la hora de la cena‘, como dice la célebre cita. Él creía en la liberación, en la emancipación y en la necesidad de luchar contra la alienación”, añade.

  1. No todo gira alrededor del dinero. También necesitas estar satisfecho con tu trabajo

El trabajo puede ser una gran fuente de alegría si “puedes verte reflejado en los objetos que has creado”.

El empleo debería proporcionarnos la oportunidad de ser creativos y mostrar todo lo bueno de nosotros mismos: ya sea nuestra humanidad, nuestra inteligencia o nuestras habilidades.

Pero si tienes un trabajo miserable que no encaja con tu sensibilidad, terminarás sintiéndote deprimido y aislado.

Estas no son las palabras del más reciente gurú de Silicon Valley, sino de un hombre del siglo XIX.

En uno de sus primeros libros, Manuscritos de 1844, Marx fue uno de los primeros pensadores que relaciona la satisfacción laboral con el bienestar.

Según él, ya que pasamos tanto tiempo en el trabajo deberíamos obtener algo de felicidad de nuestra labor.

Buscar belleza en lo que has creado o sentir orgullo por lo que produces te llevará a la satisfacción laboral que necesitas para ser feliz.

Marx observa cómo el capitalismo -en su búsqueda de eficiencia y aumento de la producción y de las ganancias- ha convertido el trabajo en algo muy especializado.

Y si lo único que haces es grabar tres surcos en un tornillo miles de veces al día, durante días y días… pues es difícil sentirse feliz.

  1. No soportes lo que no te gusta. ¡Cámbialo!

Si algo no funciona en su sociedad, si sientes que hay injusticia o desigualdad, puedes armar barullo, organizarte, protestar y luchar por el cambio.

La sociedad capitalista de Reino Unido en el siglo XIX probablemente parecía un monolito sólido e inamovible para el trabajador sin poder.

Pero Karl Marx creía en la transformación y animaba a los demás a impulsarla. La idea se volvió muy popular.

Si hoy en día es uno de esos individuos que creen en el cambio social, probablemente reconozcas el poder del activismo.

La protesta organizada ha provocado un gran replanteo social en muchos países: la legislación contra la discriminación racial, contra la homofobia, contra el prejuicio de clase…

Según Lewis Nielsen, uno de los organizadores del Festival del Marxismo en Londres, “necesitas una revolución para cambiar la sociedad. Así fue cómo personas normales y corrientes lograron tener un servicio nacional de salud y una jornada laboral de ocho horas”.

Se suele decir que Marx fue un filósofo, pero Nielsen no está de acuerdo. “Eso hace a la gente pensar que lo único que hizo fue filosofar y anotar teorías”.

“Pero si ves lo que Marx hizo con su vida verás que también fue un activista. Creó la Asociación Internacional de Trabajadores y estuvo involucrado en campañas de apoyo a trabajadores que estaban en huelga. Su grito de ‘¡Proletarios de todos los países, uníos!‘ es un verdadero llamado a las armas”.

Nielsen cree que el verdadero legado de Marx es que “ahora tenemos una tradición de luchar por el cambio. Esto está basado en teoría marxista, aunque los que protesten no se consideren seguidores de Marx”.

“¿Cómo lograron las mujeres el voto?”, pregunta Nielsen. “No fue porque los hombres en el Parlamento sintieron lástima por ellas, sino porque ellasse organizaron y protestaron. ¿Cómo logramos el fin de semana sin trabajo? Porque los sindicatos se declararon en huelga para conseguirlo”.

Parece que la lucha marxista como motor de la reforma social tuvo resultado. Tal y como dijo el político conservador británico Quintin Hogg en 1943: “Debemos darles reformas o ellos nos darán revolución”.

  1. Marx ya lo dijo: ten cuidado cuando el Estado y las grandes empresas tienen una relación muy cercana… y vigila lo que hacen los medios

¿Qué le parecen los lazos tan estrechos que tiene el Estado con las grandes corporaciones?

¿Y que Facebook haya facilitado los datos personales de sus usuarios a una empresa que se dedicaba a influir en las intenciones de los votantes?

Estas confluencias preocupan a muchas personas y quieren examinarlas más de cerca.

Pero adivina qué: Marx, junto con su amigo y compañero ideológico Engels, hizo exactamente eso en el siglo XIX.

Obviamente no repasaron los anales de las redes sociales, pero Valeria Vegh Weis, una profesora de criminología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigadora de la Universidad de Nueva York, dice que ellos fueron los primeros en identificar estos peligros y analizarlos.

“Ellos (Marx y Engels) analizaron con mucho cuidado las redes de cooperación que existían en aquel entonces entre gobiernos, bancos, empresas y los agentes clave de la colonización”, dice Vegh Weis.

“¿Su conclusión? Si una práctica, deplorable o no, resultaba ser buena para los negocios y para el Estado- como por ejemplo la esclavitud como medio de promover el impulso colonial- entonces la legislación sería favorable para dicha práctica”.

Las agudas observaciones de Marx sobre el poder de los medios de comunicación también son muy relevantes en el siglo XXI.

“Marx comprendía muy bien el poder que tienen los medios para influir la opinión pública. En estos días hablamos mucho de las “fake news”, que es algo que Marx ya hizo en su tiempo”, dice Vegh Weis.

“Estudiando los artículos que se publicaban llegó a la conclusión de que cuando los pobres cometían delitos, aunque fuesen menores, salían mucho más en la prensa que los escándalos políticos o los crímenes de las clases altas”, precisa la experta.

La prensa era también un vehículo útil para dividir a la sociedad.

“Al decir que los irlandeses estaban robando trabajos a los ingleses, o al enfrentar negros contra blancos, hombres contra mujeres o inmigrantes contra locales, conseguían que los sectores más pobres de la sociedad luchasen entre ellos. Y mientras tanto nadie controlaba a los poderosos”, añade Vegh Weis.

Y otra cosa… el marxismo en realidad vino antes que el capitalismo.

Puede que esta sea una declaración un poco descarada, pero considera esto: antes de que la gente realmente conociera el capitalismo ya había leído sobre el Marx.

La experta Linda Yueh dice que el término capitalismo no fue acuñado por Adam Smith, considerado un pionero de la economía.

Se piensa que el término se originó por primera vez en 1854 en una novela de William Makepeace Thackeray, autor de “Vanity Fair”.

“Thackeray usó el término capitalista para denotar un “dueño de capital”, explica Yueh.

“Así que puede que fuese Marx quien utilizase esta palabra por primera vez en su sentido económico en Das Kapital en 1867. Desde entonces se ha empleado como antónimo de marxismo. En cierto sentido, el marxismo vino antes que el capitalismo”.

https://www.semana.com/mundo/articulo/cosas-que-karl-marx-hizo-por-nosotros-y-por-las-que-no-le-damos-credito/566175

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