38.18.-ENTREVISTA A FERNANDO HADDAD, CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DE BRASIL DEL PT – Flávia Marreiro, Talita Bedinelli

Haddad: “Me extraña que quien luchó por la democracia sea neutral ante Bolsonaro”

El candidato del Partido de los Trabajadores afronta la misión más difícil de los últimos 13 años: intentar darle la vuelta al resultado de la primera vuelta de las elecciones

Fernando Haddad (PT), durante la entrevista con EL PAÍS, el 13 de octubre de 2018. VICTOR MORIYAMA | EPV

Fernando Haddad (São Paulo, 55 años) parece extremadamente cansado cuando entra en la sala. Se sienta de espaldas a una ventana enorme desde la que se ve, en la fachada de enfrente, una bandera de Brasil descolorida y un cartel que exalta a Jair Bolsonaro, el candidato de extrema derecha con quien el líder del Partido de los Trabajadores (PT) se disputará la presidencia de Brasil el 28 de octubre. La entrevista se celebra este sábado, en las sobrias oficinas del comité de campaña en un edificio de dos pisos en el barrio de clase media de Ipiranga, en São Paulo. El PT afronta la misión más difícil de los últimos 13 años: intentar darle la vuelta, en las próximas dos semanas, a la ventaja de Bolsonaro, que obtuvo el 7 de octubre un 46% de los votos frente al 29,2% de Haddad.

Hijo de padres de origen libanés, profesor de Ciencias Políticas, exministro de Educación y alcalde de São Paulo entre 2013 y finales de 2016, Haddad se convirtió en septiembre en heredero de la candidatura del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, encarcelado por corrupción. Ahora, con unos sondeos que dan a Bolsonaro un 58% frente a un 42% del PT, tiene ante sí el reto de recuperar el voto de la masa empobrecida y el diálogo con las clases medias divorciadas de su partido.

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El adversario es difícil. Y utiliza una sólida campaña en WhatsApp basada, muchas veces, en noticias falsas. “Recibo cada cosa sobre mí, que casi desisto de votarme. Madre mía, cuántas mentiras”, bromea Haddad. “Pero no esperaba otra cosa. Es el tipo más rastrero que he conocido a lo largo de mi vida pública”, afirma sobre Bolsonaro.

Pregunta. ¿Cómo evalúa el crecimiento de Jair Bolsonaro, un candidato de extrema derecha, en Brasil?

Respuesta. La crisis explotó en 2008 y se están procesando sus efectos. El Brexit tiene que ver con esta situación, como Trump y el fenómeno de Bolsonaro. Solo que allí es neonazismo y aquí es neofascismo.

  1. Fuera del país se percibe que la democracia brasileña está en riesgo y algunos intelectuales se han manifestado en este sentido. ¿Está de acuerdo con esta visión?
  2. Bolsonaro tiene la ventaja de no haber mentido a lo largo de 28 años como diputado. Está mintiendo ahora. Dijo que cerraría el Congreso si fuera presidente; que no tendría que impedir que sus hijos se casaran con una afrodescendiente porque los había educado bien y nunca lo harían; que las personas de la comunidad LGTB son despreciables y tienen que tirarse a la basura. Nunca ha escondido sus opiniones. Ahora, en la campaña, se está controlando un poco.
  3. ¿Pero eso significa que la democracia brasileña está en peligro?
  4. Creo que sí.
  5. ¿Qué peligro? ¿Que se produzca un golpe militar?
  6. Hace por lo menos cinco años que las instituciones en Brasil no están bien. No son sólidas. Y con una figura como él al frente del Ejecutivo, puede pasar de todo. Incluso que el sistema lo expulse. Nada está descartado.
  7. Pero esa percepción, aunque parece que está consolidada en el exterior, no lo está en Brasil. El propio expresidente Fernando Henrique Cardoso no parece tan decidido. Dijo “Bolsonaro, no”, pero no lo está apoyando a usted. ¿Por qué cree que esa percepción en Brasil es diferente?
  8. Quien está fuera a veces ve las cosas mucho más claras que quien está dentro. Quien está dentro a veces piensa con el hígado y no con la cabeza y con el corazón, que es lo que debería guiar las elecciones. Pero a mí me extraña que las personas que lucharon por la redemocratización se mantengan neutrales ante una persona que manifiestamente apoya la dictadura y la tortura. Una persona que dice que no viola a una colega porque no se lo merece. ¿Qué simboliza eso? ¿Que hay mujeres que merecen que las violen? ¿Qué sentido tienen esas expresiones? Es muy complicado lo que sucede en Brasil, pero el riesgo es evidente.
  9. Usted ya ha dicho que su candidatura no es una candidatura del PT, sino de la democracia.Eso implicaría atraer a otras fuerzas políticas. ¿Ha hecho algún esfuerzo para tener el apoyo de Cardoso? ¿Lo ha llamado? ¿Ha llamado a Ciro Gomes, que se ha ido a Europa de viaje tras las elecciones?
  10. Esta semana me he dedicado a recomponer la unidad del campo al que pertenezco, que es el campo progresista: el Partido Democrático Laborista (PDT), el Partido Socialista Brasileño (PSB), el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), centrales sindicales, líderes progresistas, movimientos de la sociedad civil. Me importan menos los partidos políticos, especialmente los de centroderecha. De hecho, he esperado un posicionamiento de su parte, para saber qué expectativas tienen, pero el centroderecha ha preferido mantenerse neutral.
  11. ¿Qué expectativas tienen? ¿Se lo han dicho?
  12. La declaración de Fernando Henrique Cardoso fue muy rápida con relación a la neutralidad. Dijo que ninguno de los dos lados [de la disputa presidencial] le interesaba. No que había un riesgo para el país.
  13. ¿Qué parte de culpa tiene el PT?
  14. Yo solo respondo por mí. En varias ocasiones he mencionado los errores de la política económica en la primera legislatura de Dilma [Rousseff];por ejemplo, las exenciones, el combate a la inflación mediante la administración de los precios públicos. Los he mencionado, pero no he dejado de reconocer que, tras su reelección, su Gobierno sufrió un sabotaje.

También deberíamos haber hecho una reforma política en 2003, para evitar que algunos individuos utilizaran determinados mecanismos para enriquecerse. No es el partido, son las personas que se aprovecharon para enriquecerse. Y son todos los partidos. Hoy sabemos que es mucho más sistémico de lo que parecía a simple vista. ¿Qué es lo que yo defiendo? Seguir fortaleciendo los órganos de combate a la corrupción, porque es lo que hice en el Ministerio de Educación y en el Ayuntamiento de São Paulo.

  1. ¿Le ha faltado al PT pedir disculpas sobre la implicación de sus miembros en casos de corrupción? ¿Usted estaría dispuesto a hacerlo públicamente?
  2. Quien se enriqueció lo está pagando. Y lo está pagando por medio de una legislación que nosotros aprobamos. Por un fortalecimiento de las instituciones que nosotros promovimos. Siempre me gusta ver el plano general, porque, si no, las personas se imaginan que hoy, por ejemplo, ya no hay corrupción en Brasil. Y no es verdad. Si hablas confidencialmente con un empresario honesto, te va a decir: hay más corrupción hoy en Brasil que hace 10 años.
  3. Si llega a la presidencia, ¿indultará al expresidente Lula?
  4. Se están tramitando dos recursos y confío en que las cortes superiores, especialmente después de las elecciones, tendrán la serenidad de evaluar el proceso con más neutralidad, por lo menos.
  5. O sea, ¿descarta el indulto?
  6. Lula no lo ha pedido. Tiene gracia que me pidan que me posicione sobre algo que el presidente no ha pedido. Él solo pide un juicio justo.
  7. ¿Y qué papel tendría en un posible Gobierno suyo?
  8. El presidente Lula, en mi opinión, ha sido el mayor presidente de la historia de este país. En este sentido, su opinión me importa. Nunca voy a negar mi relación con el presidente Lula. Estoy en estas elecciones porque me lo pidió. No voy a engañar a los electores diciendo que no tengo ninguna relación con él. Lo voy a escuchar cuando lo considere conveniente.
  9. La propaganda de Bolsonaro relaciona el PT con Maduro…
  10. Eso es una ficción. El PT ha gobernado este país durante 13 años, expandiendo libertades. Me estoy enfrentando a un tipo que no solo apoya la dictadura, sino también la violación en la dictadura. ¿Y soy yo el que tiene que responder, habiendo dedicado toda mi vida a la democracia?
  11. La pregunta es cuál es la posición del PT con relación a Venezuela.
  12. ¿Qué sentido tiene? Bolsonaro verbaliza eso con la mayor naturalidad y la prensa ahora ha naturalizado a Bolsonaro. Es “Bolsonaro paz y amor”. ¿En qué piensa la gente? Con 26 años, en 1989, publiqué mi primer libro, que es una crítica, de la primera a la última página, a los regímenes autoritarios de izquierda. No es de ahora que defiendo la democracia. Bolsonaro es todo lo contrario. Desde que tiene uso de razón, defiende la dictadura.Y, entonces, crea el fantasma de Venezuela para darle la vuelta a las cosas. No me comprometo con ningún régimen autoritario.

Ahora bien, no voy a declararle la guerra al vecino. No voy a permitir que se instale una base militar americana aquí. A Estados Unidos no le importa la democracia en el mundo. Solo le interesa el petróleo. ¿Enfrentar a Brasil y a Venezuela, los dos países con las mayores reservas petrolíferas del subcontinente? Incluso, si tenemos que reprenderlos, podemos utilizar el Mercosur, con Argentina, que tiene mucho peso en el subcontinente. Lula evitó una intervención militar americana en Venezuela en la época de [Hugo] Chávez. El propio Fernando Henrique Cardoso también intentó, con los Amigos de Venezuela [grupo de varios países latinoamericanos surgido de la OEA], encontrar caminos para salir de la crisis, que no es de hoy. Tenemos fuerza suficiente para sacar a Venezuela de esta situación económica y política. Pero no apoyándola internamente, sino partiendo de una perspectiva externa, con el apoyo de la ONU, de la OEA, de los Amigos de Venezuela, para organizar una salida democrática.

  1. Me refiero a que su posición es diferente a la del PT, menos duro con Caracas.
  2. Pero el presidente de la República seré yo. No me escogieron al tuntún, por sorteo. Me escogieron por mi perfil. Brasil necesita a alguien que converse, que sepa conciliar.Converso en la academia con todas las escuelas de pensamiento, mis colegas me respetan, en la clase política soy una persona que transita por todos los partidos. Soy una persona de centroizquierda. La misión de mi vida es combatir la desigualdad en Brasil. Seguramente soy la persona que más dialoga con otras fuerzas políticas democráticas.
  3. Los politólogos prevén una superbancada del Partido Social Liberal (PSL) de Bolsonaro, todavía mayor de lo que salió en las urnas. ¿Qué se puede hacer con un Congreso todavía más fragmentado y conservador? ¿Cómo gobernar con este Congreso de 30 partidos y con las calles inflamadas con su posible elección? Se está creando desconfianza sobre a las urnas electrónicas. Bolsonaro lo repite todo el rato.
  4. Como no es un demócrata, dice que solo acepta la victoria, no acepta la derrota [después Bolsonaro se echó atrás]. No es un demócrata, así de simple. Se refuerza mi argumento de que no es un demócrata. En São Paulo, la Cámara Municipal está compuesta de 55 concejales, y yo solo tenía 11. Aprobé el plan director de la ciudad con 42 votos, un plan durísimo contra la especulación inmobiliaria, reconocido por la ONU como el mejor de América. No es cierto que no se consigan aprobar buenos proyectos. Tenemos que explicarlos a la sociedad y dialogar directamente con los líderes del Congreso. Si tenemos un buen proyecto de reforma tributaria, que sea más justo, ¿por qué no lo podemos aprobar?
  5. Ha dicho que responde usted mismo por el área económica.
  6. Hasta que se nombre un ministro de Economía. Cuando lo tenga, lo anuncio. Soy de esta área, conozco a economistas interesantes y estoy hablando con ellos. Pero el ministro tiene que ser un líder que entienda de economía.
  7. ¿Algún nombre?
  8. No voy a citar nombres, pero me gustaría que fuera alguien que se preocupara por generar empleo. Un banquero no está en mis planes. Porque los banqueros se preocupan por otras cosas.
  9. ¿A dónde se dirige la economía en un eventual Gobierno suyo? ¿Hacia la primera legislatura de Lula, con un gesto más claro hacia el mercado y el centro, o hacia lo que hizo Dilma Rousseff?
  10. No hago distinciones entre la primera y la segunda legislatura de Lula, pero sí que separo a Dilma [Rousseff], sobre todo después de 2012. En los últimos dos años de Dilma se adoptaron medidas que yo no tomaría. Las exenciones, las decisiones sobre el petróleo…
  11. Pero eso no aparece en el programa del PT.
  12. El programa del PT es un programa, no es un balance. El balance lo hago yo mismo en las entrevistas.

https://elpais.com/internacional/2018/10/14/actualidad/1539534339_255025.html

38.18.-BRASIL Y LA AMENAZA REPULSIVA. DOSSIER – Vladimir Safatle, Breno Costa 

Brasil vive horas de extrema tensión. Desde el final del pasado día 7 de octubre, al poco de conocer los primeros resultados del primer turno de las elecciones presidenciales, cuyas proyecciones daban una amplia ventaja a Jair Bolsonaro sobre el candidato del PT, Fernando Haddad, toda la prensa mundial colocó a Brasil entre sus titulares privilegiados. Desde ese momento los análisis y comentarios superan la capacidad de atención de los lectores.

A su vez, los partidos de la izquierda brasileña fueron dibujando un frente de unidad y de defensa de la democracia, que nos obliga a recorrer con la memoria momentos y fechas de casi todo el siglo XX, con la esperanza de conjurar el próximo 28 de octubre la avalancha de la ultraderecha. Con sólo estar amenazado, Brasil, sus instituciones y derechos democráticos fundamentales, sindicatos, cooperativas, movimientos sociales, universidades, su cultura y la vida misma, ya estaríamos frente a un gran problema. Pero la realidad muestra que la ultraderecha golpea en varios continentes y el capitalismo de la codicia, acelerado desde la crisis de 2008, marcha a paso firme convencido de que la democracia es una pesada carga para su desarrollo. Lo que resulta novedoso para los que hicieron una lectura superficial de los 30 gloriosos años de la postguerra, particularmente en Europa occidental.

André Singer escribió el sábado 13 “Si parte de los que fueron cargados por la fronda bolsonarista del último domingo (7) no despiertan del sueño autoritario en las próximas dos semanas, se puede esperar lo peor”.

De la gran producción de artículos y comentarios sobre las elecciones brasileñas y sus consecuencias, hemos seleccionado los trabajos de Vladimir Safatle y Breno Costa que reproducimos a continuación. Ciertamente, no agotan el análisis ni la información, apenas se trata de una aproximación, a un debate amplio y duradero, que compromete a la izquierda y a la civilización, mucho más allá del gran desafío que enfrentan los brasileños. SP

 ¿Qué esperar de alguien cuyo símbolo de campaña es un arma apuntada?

Vladimir Safatle

“No importa lo que Bolsonaro diga, desde que él garantiza la seguridad y el fin del robo”. Esa afirmación de uno de sus electores tal vez exprese con claridad lo que mueve a muchos brasileños y brasileñas a optar por su candidatura. Sin embargo, la creencia de que Bolsonaro sería alguna especie de respuesta milagrosa a la violencia de la sociedad brasileña y a la corrupción de su Estado está basada en el equívoco como aquél que llevó a algunos electores a ver en Fernando Collor un Cazador de Marajás /1/.

Bolsonaro le gusta venderse como un hombre incorruptible e incansable en la lucha contra la corrupción. Pero Bolsonaro es el mismo político que pasó 20 de los 27 años de su vida pública en un partido notoriamente corrupto (PP), liderado por nadie menos que Paulo Maluf.

En ningún momento, alguien oyó una declaración indignada acerca de la corrupción de su partido y sus figuras de proa. Nada de esto le molestó durante 20 años. Al contrario, cuando se le preguntó sobre la propina (coima n.d.T) que su partido recibió de la JBS y dirigida a él, sólo afirmó: “¿Qué partido no recibe propina?”.

Hoy, su campaña está dirigida por Onyx Lorenzoni, quien será su Jefe de la Casa Civil /2/. El mismo que admitió haber recibido R$ 100 mil de la caja dos de la misma JBS para su campaña. Su campaña es apoyada entusiasmadamente por pilares de la moralidad como el pastor y expresidiario Edir Macedo /3/, que tendrá ciertamente influencia y ascendencia en su gobierno.

Mientras tanto, el señor Bolsonaro alaba un régimen corrupto, como la dictadura militar brasileña. Nadie nunca oyó al diputado indignado con casos de corrupción que hicieron la historia de la dictadura, como Coroa Brastel, Capemi, Jari, Brasilinvest y Paulipetro, entre tantos otros. No es casual. Lo que molesta a Bolsonaro no es la corrupción, sino simplemente la corrupción hecha por aquellos que no son sus amigos, aliados o ídolos, como siempre fue en tierras patrias.

Ahora, aparecen historias sobre omisión de patrimonio, uso indebido de fondos y estructuras funcionales, funcionarios fantasmas y enriquecimiento vertiginoso a lo que el diputado responde con su contumaz violencia. Esto además de que su campaña está marcada por una circulación increíble de fake news, el nombre contemporáneo para la pura y simple mentira. Imaginar que alguien de esa naturaleza será el destinado a “barrer la corrupción” del país es del orden del simple delirio.

Sobre el supuesto combate a la violencia, el país ha visto lo que significará su gobierno en los últimos días. Uno de sus acólitos mató al maestro de capoeira Moa Katendê /4/en una discusión política. Otros golpearon a un estudiante delante de la UFPR por usar una gorra del MST. Las mujeres tienen miedo actualmente de ser importunadas en la calle por bandas de sus seguidores.

Ante la muerte hedionda del capoeirista no escuchamos a Bolsonaro ni siquiera solidarizarse honestamente, diciendo, como era de esperar, que estaba profundamente indignado con el hecho, que prestaba su apoyo a la familia en un momento difícil, que eso era algo que él nunca podría aceptar. Diciendo un protocolar “yo lamento”, él pronto afirmó, “quien llevó la cuchillada fui yo”, prefiriendo actuar como un jefe de pandilla en vez de actuar como un posible presidente.

Pero ¿qué esperar de alguien cuyo símbolo de campaña es un arma apuntada? ¿Que vuelva a colocar escuadrones de la muerte en la periferia, como en su amada dictadura? ¿Que permanezca igualmente indiferente cuando sus seguidores organicen grupos para “cazar comunistas” y “corregir homosexuales”? ¿Es el hombre que actúa en nombre del orden y del progreso?

Sus seguidores dicen que la violencia es direccionada sólo a los bandidos. El problema es que “bandido” para el señor Bolsonaro son, al final de cuentas, todos aquellos que no piensan como él y rechazan los pretendidos valores que ese señor defiende. Es decir, su “unión del país” será hecha bajo los cadáveres de los oponentes y bajo la violencia contra los descontentos como, no podía dejar de ser, en su amada dictadura.

Notas:1. En la campaña electoral de 1989 el entonces candidato Fernando Collor de Mello usó la consigna de “Cazador de Marajás” como promesa de eliminar los empleados que se enriquecían a costilla del Estado; 2. Ministerio del Interior; 3. Edir Macedo Becerra es el fundador y principal obispo de la Iglesia Universal; 4. Katendê fue asesinado, el lunes 8, en la periferia de Salvador de Bahía.

Fuente: Folha do S. Paulo 12-10-2018

“Prisión perpetua, caza a los comunistas y a los movimientos sociales”, conozca a los parlamentarios de Bolsonaro

Breno Costa

Brasil tiene un bloque de extrema derecha que pueden llamar propio, independientemente de quién gane las elecciones presidenciales.

Se compone de diputados como Márcio Labre, del PSL de Río de Janeiro. Labre es poco conocido, pero ya ha acumuló 35 mil inscritos en su canal de Youtube. “Había pensado en tomar el poder por la fuerza bruta, pero me convencí en dar una chance más a la democracia ahora en estas elecciones de 2018″, dijo en uno de sus videos, para pedir el voto. Él defiende una nueva Constitución en la cual serán prohibidos partidos y movimientos comunistas, con la adopción de un régimen de trabajos forzados como cumplimiento de la pena de prisión perpetua.

Labre dice también que formará “una fuerza de tareas para garantizar la gobernabilidad a nuestro futuro presidente y comandante, Jair Bolsonaro”.

A su lado, estarán diputados, la gran mayoría nominada para su primer cargo electivo, que defienden el  “respaldo jurídico” para que policías maten sin ser castigados, castración de violadores, clasificación de movimientos sociales como terroristas, reducción de la edad en la responsabilidad penal (en algunos casos hasta la edad de 14 años), adopción de la prisión perpetua en el país, prohibición de partidos políticos de izquierda, entre otras políticas que, hasta hace algunos años, la mayoría tenía vergüenza de expresar.

La ola conservadora, ante todo, es de la sociedad

En el nuevo Congreso, se acabó la vergüenza. Si un Marcos Feliciano, el pastor y diputado federal, incomodaba a mucha gente, ahora prepárese para una invasión de Felicianos (y no necesariamente pastores). Estas propuestas de los ahora diputados elegidos están bien diseñadas en PDF, cartas en Facebook y vídeos distribuidos por Youtube. Más de 7,9 millones de brasileños votaron directamente a los 52 candidatos que el PSL, el partido otrora enano de Jair Bolsonaro, consiguió elegir. Es la segunda mayor bancada de la nueva Cámara, perdiendo sólo frente al PT, que tiene 56. Todavía están los bolsonaristas desparramados por otros partidos, que también han sido electos. La ola conservadora, ante todo, es de la sociedad.

Lo que hace a este aluvión de parlamentarios conservadores potencialmente peligrosos para las futuras leyes de Brasil es que no se trata de un montón de mal educados, que podrían ceder al fisiologismo. Nada indica que ese grupo de diputados del PSL esté con la sangre en los ojos para robar. La motivación es, hasta indicación contraria, ideológica. Retrógrada, violenta, eventualmente rasa, pero, aun así, con propósito real.

Una parte considerable de esos bolsonaristas convencidos, en realidad, son parlamentarios con potencial para hacer uso eficaz de la tribuna y de las comisiones internas de la Cámara durante los próximos cuatro años, al menos. Es bueno para recordar: Feliciano ganó notoriedad y la aversión de izquierda al patear hasta lograr la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara, tradicionalmente presidida por representantes del campo progresista. Algunos de estos seguidores de Bolsonaro eventualmente podrían incluso convertirse en ministros. Son policías, oficiales de las Fuerzas Armadas, empresarios, comunicadores. En común entre ellos, un conservadurismo declarado, con una intensidad antes nunca vista.

El conservadurismo de derecha no está sólo en el PSL. El ADN de Bolsonaro y su partido de alquiler está presente en un amplio espectro de partidos. Para citar algunos más evidentes: Pastor Marco Feliciano (Podemos), Onyx Lorenzoni (DEM), Kim Kataguiri (DEM). Pero también hay otros aún desconocidos por la mayor parte del público y que salieron de las urnas con votación aplastante en sus Estados y llegaron a la Cámara con moral – y de la mano con Bolsonaro. Es el caso, por ejemplo, del Sargento Fahur, de la Policía Militar Vial. Fue el más votado en Paraná , afiliado a la PSD. Pero él ha dicho: “Yo soy Bolsonaro presidente de Brasil, independientemente del partido en que esté”.  Sólo que no disputó por el PSL, en el estado de Paraná, por una razón estratégica.

Lo que se está dibujando es un replanteamiento de la lógica organizativa de la Cámara. Los partidos ya no tenían fronteras claras entre sí. Ahora, con 30 partidos eligiendo representantes, la fragmentación partidaria y la polarización del país deja más claro que las votaciones serán mucho más ideológicas antes que disciplinadamente guiadas por los comandos de líderes partidarios. Las votaciones respetarán más los intereses sectoriales que las leyendas en sí. En especial, la bancada BBB (bala, biblia y buey): los defensores de la línea dura en el área de la seguridad pública, los religiosos / evangélicos y los ruralistas. Ellos están dispersos por diferentes partidos. Según el Diap ( Departamento Intersindical de Asesoría Parlamentaria), la actual Cámara tiene 233 diputados alineados a uno de estos tres grupos- es decir, el 45% de la Cámara. Todavía no hay cifras cerradas a partir de la votación del domingo, pero es de imaginar que ese porcentaje aumentará hasta el punto de garantizar la mayoría absoluta de la Cámara.

El Reglamento Interno de la Cámara de los Diputados prevé la formación de los llamados “bloques parlamentarios”. En la práctica, unen diversos partidos bajo el mando de un único líder, lo que facilita el encaminamiento de votaciones, la definición de prioridades de pauta y la interlocución con el Ejecutivo. No será una sorpresa si el PSL vaya a un arreglo más institucional con partidos menores, que ya están tímidamente en su órbita. Ni que sea solamente un laboratorio para la creación de un nuevo partido – como se ha ventilado en la  Folha de S. Paulo, después de las declaraciones formales de apoyo de ruralistas y de evangélicos a la candidatura de Bolsonaro. Con la Cláusula de Barrera /1/, el volumen del PSL tenderá a aumentar hasta principios de año, con la migración de conservadores elegidos por partidos menores de derecha, que quedarán políticamente inviabilizados a partir de ahora.

El tamaño del PSL importa. La Cámara tiene ahora 25 Comisiones permanentes. Ellas se dividen por temas. Es por ellas, dependiendo del tema, que cada proyecto pasa antes de llegar al plenario. En un eventual gobierno Bolsonaro, por el tamaño de la bancada garantizada hasta la posesión, el PSL probablemente tendrá directamente el control de la Comisión de Constitución y Justicia (la más importante, por donde pasan todos los proyectos) y de al menos otras dos comisiones. El bloque conservador también tendrá suficiente fuerza para encaminar CPls (Comisiones Parlamentarias de Inquéritos) y hacer una especie de caza de brujas. Basta un tercio de las firmas de la Cámara. La bancada del conservadurismo más clásico ya tiene el 45% de la Cámara.

El Ejército Bolsonarista

El discurso rabioso del Sargento Fahur, el más votado en Paraná, tiene un éxito tremendo en las redes sociales (su página en Facebook cuenta con más de 2,9 millones de amigos). Sus mensajes son anatemas civilizados como “el vagabundo en el lomo y  la bala en el culo”. El Estado de Paraná es un bastión del nuevo conservadurismo brasileño. También de ahí llega a la Cámara el periodista Paulo Martins, un joven de 37 años que adopta uno de los discursos más radicales de la derecha brasileña . Es afiliado al PSC y ganó R $ 1 millón de la dirección nacional del partido para su campaña, señal de que era apuesta fuerte para la Cámara. Pero es bolsonarista de carné.

La tropa de choque de Bolsonaro en Paraná está formada también por otros dos varones de 27 años, potenciales gladiadores del combate a la izquierda “depravada” en los salones de Brasilia. Estos son del PSL mismo, “bolsonaristas de raíz”. Son Felipe Francischini , hijo de Fernando Francischini, Policía Federal y uno de los arquitectos de la campaña Bolsonaro (y representativa del estado elegido) y Filipe Barros, abogado que se establece sin evasivas: “Soy conservador, de derecha, defiendo la reducción del Estado, el liberalismo económico y la iniciativa privada (tan desvalorizada en nuestro país). Defensor de la vida, de la familia y de los niños”. Él viene a Brasilia desde Londrina, donde es concejal.

La juventud es un rasgo destacado de esta nueva bancada fiel a Bolsonaro. El promedio de edad de los elegidos por el PSL es de 45 años. En 2014, la Cámara elegida en aquel año tenía un promedio general de 51 años. La tendencia es de una era conservadora hasta las próximas elecciones. Aunque Fernando Haddad gane, los conservadores harán una oposición intensamente ideológica. Con la victoria de Bolsonaro, además de todo, los parlamentarios de la derecha podrán tener la oportunidad de ganar experiencia administrativa en el gobierno federal.

En el PSL, vale destacar también la catarinense Carol De Toni, de 34 años. Abogada, que se define como “olavete” – una referencia al filósofo y bastión del conservadurismo extremo brasileño Olavo de Carvalho. En su currículum, la presidencia del MBL en Chapecó (SC) y la fundación del Movimiento Liberal Conservador. Entre sus propuestas de campaña están las ya “normales” criminalización del MST y fin de demarcación de nuevas tierras indígenas. Pero también “abolir financiamiento público de periódicos, emisoras, paradas gay y el carnaval”.  Originalidades ella tiene.

Hay también los radicales más toscos. Bolsonaro arrastró para el Congreso algunas figuras que prometen formar parte del folclore de la Cámara. Si consideramos que Joice Hasselmann y Alexandre Frota son ya fuera de concurso en esa sección y dispensan presentaciones, lo mismo no puede ser dicho de Nelson Barbudo y Tío Trutis. Ambos vienen del centro-oeste, del mundo fantástico del agro: Mato Grosso y Mato Grosso del Sur, respectivamente. Barbudo es, de hecho, barbudo. Si Nelson Ned de Previsión (sí, ese es su nombre real) repite en el Plenario el tipo de discurso que hace para sus 45 mil inscritos en el canal de Youtube y que lo llevó a ser el más votado de Mato Grosso, quedará marcado no sólo por la retórica burlona a las izquierdas y a los medios, sino también por su sombrero indefectible. Trutis es un bien radical, bronco, sin ninguna cualificación que no sea su retórica. Esta foto lo dice todo .

Otro del ala radical del PSL, si es que da para dividir las cosas de esa manera, es el minero Cabo Junio ​​Amaral. Tiene 31 años apenas, pero ya hay 11 en la Policía Militar.  Ha tenido tiempo de crear el “Minas derecha” y decidir que valdría la pena competir para ser diputado federal para defender, como miembro del Congreso, entre otras cosas, la clasificación del comunismo como un crimen , el trabajo de los prisioneros y el final de las audiencias de custodia (en que presos en flagrancia son llevados a un juez para la evaluación de posibles malos tratos).

Botas en la Cámara

Las fuerzas policiales y militares tienen peso en la tropa del PSL. De los 52 electos, 20 son policías o integrantes de las Fuerzas Armadas, entre ellos tres delegados de la Policía Federal, dos generales y un coronel del Ejército. Uno de los policías es Daniel Silveira, elegido por Río de Janeiro. Pasó a ser mal conocido en el episodio de la destrucción de la placa en honor de Marielle Franco, pero el muchacho tiene 35 años y es policía militar . A pesar de los músculos bien trabajados, no deberá tener fuerza para protagonizar la dinámica del nuevo Congreso. Fue electo en el resto, por el cociente electoral.

En São Paulo, vale citar la elección del Coronel Tadeu. De la Policía Militar, Marcio Tadeu Anhaia de Lemos es un socio de negocios del Mayor Olímpio, senador electo y uno de los principales coordinadores de campaña Bolsonaro. Tadeu y Olimpio escribieron dos libros juntos .

Hay dos generales entre los elegidos por el PSL – algo inédito en la Cámara. 

Con el aura militarista de su gobierno, no podrían faltar diputados de uniforme noble. Hay dos generales entre los elegidos por el PSL – algo inédito. Son especies de generales Mourão /2/ del Congreso. Uno de ellos es Elieser Girão Monteiro Filho. Elegido por el Rio Grande do Norte, el general Girão ha sido secretario de seguridad en la propia RN y en Roraima. Una de sus propuestas es para reducir la edad legal de 14 años y revisar el Estatuto de Niños y Adolescentes en su conjunto.

El otro general bolsonarista que estará circulando por el plenario de la Cámara es Roberto Sebastião Peternelli Júnior, conocido como General Peternelli. General desde 2006, ya ha comandado varias unidades del Ejército. Ya fue también secretario ejecutivo del Gabinete de Seguridad Institucional. Su currículum no para allí. Un post en su Facebook defendió directamente la intervención militar para sacar a Rousseff del poder. Después, dijo que su cuenta había sido invadida. Pero él odia a los “comunistas”. Bajo Temer, fue indicado para presidir la Funai, pero, debido a sus posiciones contrarias a los intereses indígenas, su nombramiento no fue confirmado.

Ministeriables

El ejército de Bolsonaro tiene también algunos nombres con perfil de ministro. Son nombres, que, independientemente de discordancias ideológicas, vale acompañar el trabajo y el destino político que tendrán en los próximos meses y años. Heitor Freire, por ejemplo, es de Ceará – región donde Bolsonaro aún no logró una inserción relevante. Mientras que exhibe los diplomas de las universidades en los Estados Unidos e Inglaterra y más de 15 años de experiencia en los mercados financieros, después de haber trabajado, entre otros, en BankBoston y HSBC, Freire también trae el manual de bolsillo del conservador brasileño: es favorable a una ley antiterrorista que incluya el MST y el MTST como organizaciones terroristas, la revocación del estatuto del desarme, entre otros.

En el campo policial, el Delegado Marcelo Freitas, elegido por Minas Gerais, llega al Congreso con una carrera construida desde 2002 en la Policía Federal. Recientemente estado en la terna de la corporación para reemplazar Leandro Daiello Coimbra en la dirección general de la PF. Freitas es también profesor en la Academia Nacional de Policía. Desde un colegio electoral fuerte como Minas Gerais, tiene perfil para ministro de Justicia o incluso para el comando de comisión importante en el área de seguridad pública.

Lo que puede pesar contra él es que se trata de un caso interesante de hibridismo conservador dentro del PSL. Al mismo tiempo que defiende “represión calificada” y “valorización del derecho de defensa”, quiere despenalizar al usuario de drogas. Mientras que predica la revisión de la norma actual del ajuste del salario mínimo, aboga por  “proporcionar ingresos a los que no tienen empleo , siguiendo modelos de Finlandia, Canadá y en parte de los Estados Unidos”.

Otro “moderado” en los cuadros del PSL es Luiz Lima, ex nadador. Elegido por Río de Janeiro, capital nacional del deporte, no sería sorprendente que ocupara el ministerio de ese sector. Él incluso ya trabajó en la cartera, pero salió criticando la “política viciada”. Lima puede ser el rostro adecuado para un eventual esfuerzo de relaciones públicas del gobierno de Bolsonaro. Es parte del movimiento RenovaBR, de Luciano Huck, y puede ser el puente Bolsonaro junto a este grupo (Lima es uno de los dos únicos miembros del PSL entre 133 “líderes” del grupo ). Entre los donantes de su campaña está Abílio Diniz, dueño del grupo Pan de Azúcar.

Daniel Freitas, segundo más votado en Santa Catarina, también merece atención. En el caso de que se produzca un cambio en la calidad de la información, su especialidad es la organización de eventos. Tiene incluso empresa en esa rama. Un puesto en el equipo de Comunicación Social del gobierno no sería una sorpresa – incluyendo la deuda de gratitud que tiene Bolsonaro con Santa Catarina, el estado que le dio más votos proporcionalmente en todo Brasil.

Atención también con Carlos Jordy, concejal en Niteroi, y que llega a la Cámara con 36 años, una oratoria bastante segura y un discurso supuestamente bien a tierra para mantener a su opción conservadora. Su formación es en hotelería y turismo, pero trabajó durante un tiempo considerable en el área de licitaciones y contratos públicos – incluso en el gobierno federal, pero como concursado. Sólo entró en la política en 2016. Jordy se define como “conservador cultural” citando La política de prudencia, de Russell Kirk, uno de los libros de cabecera de la turba que surfea esta ola conservadora en Brasil.

En la tropa bolsonarista, todavía hay su “casi vice”, el príncipe Luiz Philippe de Orleans y Bragança. Se espera una recompensa mayor para él, que vaya más allá del derecho de circular hacia arriba y hacia abajo en el Congreso y sus anexos. Ya andaba bastante por allá, y eso cansa. No debe ser algo digno para un príncipe, convengamos.

Notas: 1 Umbral mínimos de votos destinado a excluir los partidos menores; 2. General Antônio Hamilton Martins Mourão, candidato a vice de Bolsonaro.

Fuente: https://theintercept.com/2018/10/10/bancada-bolsonaro-camara-deputados/

Vladimir Safa http://www.sinpermiso.info/textos/brasil-y-la-amenaza-repulsiva-dossier

38.18.-CONSECUENCIAS PARA VENEZUELA DE UN POSIBLE EMBARGO DE EEUU – Raúl Jaime Maestre

Ya desde Washington, capital de Estados Unidos, ya ha aplicado sanciones contra el presidente de Venezuela, Nicolás Madura, y sus altos cargos, y prohibió a los ciudadanos y empresas de Estados Unidos negociar deuda de Venezuela y su empresa estatal de petróleo PVSA.

Venezuela va a sufrir un duro golpe si Estados Unidos decide al final aplicar la amenaza de sancionas a las exportaciones de petróleo, sin que esto garantice ningún cambio político en el país venezolano.

10 mar 2018.- Este eventual embargo sobre la producción de petróleofueron resultado de las declaraciones del Secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, que dijo analizar diferentes opciones para reducir las posibles secuelas.

Nos podemos preguntar: ¿Cómo afectará en Venezuela la decisión de embargo del petróleo de Estados Unidos?

¿Cómo afectará en Venezuela la decisión de embargo del petróleo de Estados Unidos?

Estados Unidos, actualmente, es el principal cliente del petróleo de Venezuela, ya que obtiene el 96 por ciento de los ingresos por petróleo y su industria se enfrenta a una gran caída en la producción y a grandes dificultades financieras.

Durante el 2017, la Agencia de Energía de Estados Unidos, recibió 600.000 barriles diarios de crudo procedentes de Venezuela, lo que equivale a un tercio de las ventas que realiza Venezuela en todo el mundo.

Esto representa el 75 por ciento del flujo de caja que tiene actualmente Venezuela, por lo que un embargo, como el que ha propuesto Estados Unidos, sería la peor situación que se le podría presentar al país.

Venezuela dedica un tercio de su producción de petróleo, alrededor de 1,6 millones de barriles diarios de crudo, se destinan a pagar las deudas contraídas con la República China y Rusia, y otros acuerdos de cooperación con los países del Caribe.

Otra fracción de su producción de petróleo alimenta el consumo interno del país, con gasolina casi a coste 0, ya que por 1 dólar estadounidense en el mercado negro puedes comprar 214.000 litros de gasolina.

Además, Venezuela realiza importaciones desde Estados Unidos de alrededor de 160.000 barriles diarios de crudo liviano para procesar su petróleo pesado, que podría también obtener de Argelia o Nigeria aunque a mucho mayor coste.

La producción de Venezuela experimenta su peor momento desde hace 30 años. Actualmente se extraen casi la mitad que lo que se hacía hace una década. Por tanto, su flujo de caja se ha deteriorado al mismo ritmo de caída y aún más con estas posibles sanciones.

Aunque los precios se recuperen, con el crudo alrededor de los 60 dólares estadounidenses por barril, Venezuela y PDVSA fueron declaradas en quiebra parcial por pagos atrasados de deuda. Venezuela está en una recesión desde el 2014, ya que tiene una deuda externa de más de 150.000 millones de dólares estadounidenses, y el 30 por ciento corresponde a su empresa petrolera.

¿Cómo afectará a Estados Unidos el embargo previsto del petróleo de Venezuela?

Actualmente, Estados Unidos realiza el 8 por ciento de sus compras de crudo en Venezuela. Por tanto, las sanciones del gobierno podrían ir en dos sentidos: – Restringir sus compras. – Frenas las ventas de crudo liviano.

Estados Unidos puede tener como principales sustitutos de Venezuela a México y Canadá. Hubo una reducción de 100.000 barriles diarios de petróleo por parte de las adquisiciones de Estados Unidos desde inicios de año.

Restringir las compras afectaría a las refinerías como CITGO, Valor Energy Corporate, PBF o Philips, que perdería gran parte de su fuente de suministro y esto significaría un aumento en los precios de la gasolina en Estados Unidos.

Estados Unidos durante el año pasado ya se planteó medidas para reducir su dependencia de Venezuela y la OPEP, aunque el suministro para las refinerías de Estados Unidos no se puede reemplazar de una forma tan inmediata.

¿Es viable para Estados Unidos llevar a práctica este tipo de embargo?

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos puede fijar sanciones petroleras con el apoyo del Congreso, también, puede emprender medidas de presión a compradores de crudo procedente de Venezuela. Pero este tipo de embargo, incluso los más críticos al gobierno de Venezuela, están en contra de este tipo de medidas.

Actualmente, Venezuela está sufriendo una hiperinflación de un 13.000%para 2018, y a la vez una escasez crónica de alimentos básicos y de medicamentos. Esta situación ha provocado un éxodo de más de 500.000 personas hacía otros países sólo durante el 2017.

Por otra parte, el impacto que tendría en el gobierno de Venezuela sería incierto. Se puede confundir los que se creen que el aislamiento y las sanciones afectarán solo al gobierno de Venezuela. El impacto va a ser demoledor para la economía maltrecha y lo vivirán todas las personas de Venezuela sin una garantía de cambio político.

Maduro tiene grandes posibilidades de ser reelegido hasta 2025 en las elecciones aplazadas al mes de mayo, y además ha realizado declaraciones donde indica que Venezuela está preparada para estas sanciones.

El Gobierno de Maduro ha demostrado que tiene total indiferencia ante el deterioro socio-económico de Venezuela. Este sería el momento de negociar y que se lleven a cabo las sanciones. Pero, nadie piensa que vayan a ceder.

https://www.elblogsalmon.com/economia/consecuencias-para-venezuela-de-un-posible-embargo-de-eeuu

37.18.-UN CONGRESO TAN FRACTURADO COMO LA SOCIEDAD BRASILEÑA – Tom C. Avendaño

Una treintena de partidos se repartirá los 513 escaños de la Cámara Baja, lo que dificultará las alianzas

Una escabechina de caras y siglas asentadas. Espaldarazos súbitos. Minorías donde antes había alianzas históricas. Y la posibilidad de que la ultraderecha alcance una influencia extraordinaria en una sociedad dividida en dos. En el poder legislativo brasileño no ha quedado nada conocido tras la votación del domingo, que dio al ultraderechista Jair Bolsonaro el 46% de los votos y al otrora todopoderoso Partido de los Trabajadores (PT) tan solo un 28% de los sufragios. Lo único que está claro es que a nada de lo que ha funcionado en Brasil hasta le sigue quedando fuelle. Atrás ha quedado la era de las mayorías absolutas, o incluso de las coaliciones simétricas; es el momento de las uniones con la nariz tapada y la oposición feroz a quien acabe en el Gobierno.

Simpatizantes del candidato presidencial Jair Bolsonaro queman una urna electrónica en la avenida Paulista en Sao Paulo (Brasil) SEBASTIÃO MOREIRA EFE

8 oct 2018.-  En el Congreso, una sopa de letras de 513 diputados procedentes de una treintena de partidos, el PT ha visto cómo su presencia quedaba reducida a la mínima expresión: 56 diputados donde en 2014 había 70 y en 2010, cuando las vacas gordas, se alcanzaron los 88 escaños. Pese a todo, el PT es el partido con mayor presencia en la Cámara.

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 Apenas le quedan caras amigas a la vista. La única agrupación que maneja cifras parecidas es el hasta hoy minoritario Partido Social Liberal (PSL), el de Bolsonaro, que ha recibido más votos de lo que pronosticaban las encuestas: suma unos 52 diputados (esta cifra puede cambiar: algunos Estado siguen asignando votos a agrupaciones, siguiendo la enrevesada ley electoral brasileña). Uno de los nuevos escaños supone un gran triunfo personal para el candidato a la presidencia, el de su hijo Eduardo Bolsonaro, que se presentaba por São Paulo, y que hoy es el diputado más votado de la historia de Brasil (1,8 millones de votos). Otro de sus hijos, Flavio, ha logrado escaño en el Senado, lo que eleva a cuatro los puestos del partido en la Cámara Alta. La prueba definitiva de que el hechizo del ultraderechista no acaba en el candidato y que desde luego, puede tener una presencia sin igual en el Ejecutivo.

La vieja política

Muchos estudian, ya con pavor, si es factible cualquier opción que insufle más poder a la extrema derecha: por ejemplo, que el PSL se fusione con alguna agrupación más afín -como podría ser el Partido Social Cristiano (PSC), que le daría nueve diputados- y se ahorre tener que lidiar con una coalición multipartidaria. Con esto y la probable victoria de Bolsonaro en la segunda vuelta, el exmilitar camparía a sus anchas por el Parlamento.

La cuestión ahora es quién podrá plantarles cara. De la vieja política y sus alianzas no quedan más que fragmentos. El MDB, el partido fundado durante la dictadura y que ha estado en el Gobierno desde que Michel Temer asumió la presidencia en 2016 tras el impeachment a Dilma Rousseff, tiene solo 33 diputados. La mitad que en 2014.

Y por debajo está el PSDB, otra superpotencia en ruinas. A la gran formación que durante décadas se repartió con el PT el control del Congreso, hoy le quedan 29 diputados (de 54 en 2014). El eje PT-PSDB, el mismo que durante décadas mantuvo al menos un semblante de orden mientras por Brasilia pasaban los impeachments, las crisis económicas, las sacudidas de la corrupción y la decadencia de la izquierda, es de repente cosa del pasado. De esa historia que en retrospectiva parece hasta cómoda, cuando había grupos de 90 y 100 diputados. El legislativo se dirige hacia la incertidumbre.

Mientras, en el Senado, se repartirán el espacio 20 partidos donde antes había 15. El PT, que antes tenía 11 senadores, pasa a tener cuatro. Serían cinco si la expresidenta Dilma Rousseff hubiese convencido a los votantes de Minas Gerais, su Estado natal, de que le permitiesen volver a la política. La expresidenta, sin embargo, ha quedado en cuarto lugar en su Estado, con un 15,21%. Otra amarga derrota política por digerir, la enésima contando la cadena de catastróficas votaciones que llevaron a su destitución en 2016.

Con la sociedad claramente dividida, no ya en dos bandos, sino en varios, se avecinan tiempos complicados para forjar alianzas. El votante ha huido de las grandes plataformas hegemónicas y ha encontrado en los partidos pequeños, si no la solución a las crisis brasileñas, la forma de expresar al menos su descontento con las dinámicas actuales.

https://elpais.com/internacional/2018/10/08/america/1539027615_603003.html

37.18.-CINCO INTERROGANTES SOBRE EL ACUERDO CON EL FMI Y LA SALIDA DE LUIS CAPUTO – Paula Giménez, Matías Caciabue 

A raíz de la renuncia de Luis Caputo, exjefe de negocios del Banco JP Morgan Chase a la presidencia del Banco Central de la República Argentina (BCRA), y el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que pretende garantizar los dólares que precisa Mauricio Macri para seguir en el gobierno, cinco interrogantes se aparecen en una primera y rápida reflexión.

 01 oct 2018.- 1) Coincidencias (¿?)

Hace unos días el presidente estadounidense Donald Trump sostuvo un fuerte altercado con el CEO mundial de JP Morgan, Jamie Dimon, profundizando la disputa interna dentro el bloque neoconservador, que se encuentra en posición de gobierno en los Estados Unidos.

Entre las múltiples provocaciones que públicamente se dispensaron ambos personajes, corrió con fuerza un comentario sobre la guerra comercial entre Estados Unidos y China, iniciada por el trumpismo, y que a esta altura ya estaría complicando el entramado de intereses del conjunto de la oligarquía financiera mundial. Pareciera que JP Morgan y la trama económica más asentada en Wall Street y el Atlántico Norte no están dispuestos a seguir el camino de “American First” que traza la Casa Blanca.

Ante tamaña tensión en el núcleo duro del poder estadounidense surge un misterio muy inquietante para Argentina: ¿La pelea entre JP Morgan y la administración de Washington digitó una “batalla de peones” entre el ministro de economía Nicolás Dujovne y el renunciante presidente del BCRA Luis “Toto” Caputo? Por las dudas, en una entrevista para la señal TN del Grupo Clarín Dujovne aclaró que sus diferencias con Caputo no eran “personales”.

 2) Chau Toto

Un ya debilitado Luis Caputo construyó de su renuncia un golpe político. Eligió irse en la ausencia del presidente Macri –de gira por la ONU, el FMI y el “Global Citizen Award”-, usando de plafón la huelga general con más contundencia y consenso social de por lo menos los últimos 10 años de historia política argentina.

Para los intereses que representa, “Toto” cumplió muy bien la tarea: En los tres meses de su gestión al frente del Banco Central, permitió la fuga de 13.735 millones de dólares (214 millones por día) y el peso argentino se devaluó con respecto al dólar más de un 40% (de 27,75 pesos el 22 de junio, a 39 el 25 de septiembre). Su tarea allanó la cuasi destrucción del peso argentino como moneda soberana y abrió las posibilidades de que los neoconservadores planteen la posibilidad de dolarizar la economía argentina.

¿Cuál será el futuro laboral del renunciante presidente del Banco Central argentino?, ¿Volverá a gerenciar Noctua Partners LLC, un fondo de inversiones denunciado en el “Paradise Paper´s”?, ¿O se convertirá en el administrador de los fondos BlackRock o Templeton de su “equiper” y todavía vicepresidente del BCRA, Gustavo Cañonero?

Mientras tanto, la última semana de septiembre llevó la cotización del dólar a más de 41 pesos. Por efecto directo de la devaluación, según datos de la consultora Ecolatina, el salario real formal se ubicaría al menos 9% por debajo del que regía en las elecciones de 2015.

 3) La intervención

El acuerdo que el ejecutivo argentino firmó con el FMI garantizaría una “gobernabilidad por deuda” hasta el año 2021. Este segundo arreglo amplía a 57.100 millones de dólares el préstamo original y adelanta fondos por 13.400 millones para este año, cuya primera partida llegará en octubre.

Los hechos siempre valen más que las palabras. La conferencia que dio a conocer el nuevo entendimiento entre el gobierno argentino con el FMI sinceró la situación neocolonial en la que volvió a caer el país desde la llegada de la Alianza Cambiemos al gobierno: Con la bandera argentina detrás, la titular del FMI Christine Lagarde reemplazó al propio presidente Mauricio Macri. A su lado, el ministro de economía argentino, Nicolás Dujovne, profundizaba su rol de “debt administrator” (administrador de deudas).

¿Cuál es su promesa de gestión? Construir el “déficit cero” con un esfuerzo fiscal que rondaría entre un 3 y un 3,7% del PBI argentino. Eso significa más de 16.380 millones de dólares de ajuste, es decir, unos 671.580 millones de pesos argentinos.

Para poner una comparación, el presupuesto destinado al sistema universitario que el propio gobierno proyecta para 2019 es de $Ar 123.507, mientras los servicios de la deuda pública del proyecto de presupuesto 2019 ascienden a $Ar 746.389 millones, equivalente al 18% del presupuesto total de la Administración Nacional. Es decir, el presupuesto argentino, diseñado a la medida del FMI, gastará 6 veces más en deuda de lo que invertirá en el sostenimiento de las 57 Universidades públicas.

4) Contradicciones

Las disputas internas en el seno del sistema financiero mundial marcan gran parte del ritmo del conflicto económico, social y político que viven hoy los más de 44 millones de argentinos. Las disputas dentro del propio gobierno argentino entre globalistas (“Argentina en el G-20”) y neoconservadores (“Argentina dolarizada bajo control del FMI”) han minado las perspectivas hegemónicas del “mejor equipo de los últimos 50 años”.

Esa situación abrió lugar a la presencia cada vez más incontenible de una fuerza social de oposición política como “tercer proyecto” en la disputa.

La capacidad de convocatoria y la potencia creciente del movimiento popular está permitiendo que el conjunto de la clase trabajadora gane márgenes de autonomía política y social para imponer su programa y su iniciativa, frente a una disminuida y perseguida oposición parlamentaria, enredada muchas veces en el laberinto institucional de la Constitución neoliberal de 1994.

El acuerdo con el FMI es un intento por resolver la contradicción “de arriba” bajo conducción del más rancio neoconservadurismo. Bajo patrocinio de Donald Trump, el FMI aseguró los dólares que Macri necesita para aspirar a su reelección. Los argentinos saben que sin reservas, no hay gobierno (1989 y 2001).

¿Las fuerzas globalistas que también integran la alianza de intereses en posición de gobierno aceptarán esto mansamente o propondrán “un cambio dentro del cambio” e, incluso, otra candidatura a la presidencia?, ¿Para quién jugó la revista Forbes cuando tituló que “Argentina puede explotar en cualquier minuto”?

5) El pueblo

El mencionado “tercer proyecto” está desplegando su Programa que, centralmente, implica la construcción de un amplio marco de alianzas sociales y políticas, bajo conducción de un cada vez más fortalecido núcleo político sindical.

La calle tiene una presencia ineludible en el escenario político argentino. El editorialista del diario conservador La Nación Carlos Pagni relata que “cuando los funcionarios argentinos solicitan el auxilio norteamericano, suelen explicar que ´si nosotros fracasamos vuelve el socialismo´. A veces dicen ´comunismo´. Soluciones imperfectas para una dificultad retórica: con la gente de Trump no se puede denostar el ´populismo´”.

Este heterogéneo movimiento popular debe evitar caer en dos miradas: la institucionalista y la espontaneísta. La primera de ellas es la que pretende resolver la actual crisis argentina encerrada en el debilitado, fragmentado y controlado sistema electoral y de partidos. No habrá una propuesta electoral competitiva para 2019 si no termina de tomar forma y potencia esta fuerza con capacidad de conducir al conjunto del pueblo a una victoria política y estratégica sobre esta restauración neocolonial.

La segunda mirada es la que se radicaliza sin comprender el conjunto de las contradicciones sociales, denostando las tareas de organización popular y la formación socio-histórica de las distintas fracciones sociales. No hay posibilidades de construir grandes transformaciones si no vienen de la mano de una voluntad colectiva y organizada.

Lo que vehiculiza un Programa, lo que media la construcción de una estrategia, se llama organización. Es importante articular acciones unitarias, preguntándose sobre la direccionalidad de ese proceso (sabiendo que ésta se encuentra, inicialmente, enmarañada en el diseño político que construyen los sectores dominantes). Pese a voluntades erráticas, e incluso entrampadas en el burocratismo y el reformismo, en el campo popular se nos empieza a manifestar algo insoslayable: “las revoluciones no se hacen, sino que se organizan”.

Paula Giménez

Matías Caciabue

Investigadores/as argentinos/as del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).

https://www.alainet.org/es/articulo/195651

37.18.-DE DÓNDE SALIÓ TODO ESTO Sergio Ramírez

Ortega se reinventó a sí mismo en la soledad y se apropió de los símbolos de la vieja revolución y de su retórica antiimperialista

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega. INTI OCON AFP

La Nicaragua bajo opresión hoy día era inimaginable cuando luchábamos por la utopía de la revolución. Los jóvenes de ahora, perseguidos a muerte, son como nosotros entonces, una generación que, igual que esta, convirtió sus ideales en convicciones.

El poder pasó de manos de una casta familiar a las de unos guerrilleros inexpertos. Y no había un caudillo. Las tres tendencias en que el Frente Sandinista se hallaba dividido poco antes del triunfo aportaron cada una tres miembros a la Dirección Nacional, un cuerpo sin cabeza visible. La ruptura de aquel equilibrio implicaba el riesgo de una lucha intestina, con miles de armas en manos de los combatientes que apenas tomaban respiro de la guerra de liberación recién concluida.

Este fenómeno de mutua contención explica el surgimiento de la figura de Daniel Ortega. No era ni histriónico ni demagogo, como, por ejemplo, Tomás Borge. No tenía dones oratorios, ni era carismático. Lo que para un político resultan desventajas obvias, fueron para él ventajas.

En 1985, por lo mismo, resultó electo presidente de la República y secretario general de la Dirección Nacional. Pero eso tampoco creó al caudillo. El colectivo, con sus pesos y contrapesos, seguía rigiendo las políticas de gobierno, las fuerzas armadas y de seguridad, y el propio partido.

En cada sesión el primer punto de la agenda era la crítica y autocrítica. Cualquiera que hubiera sobrepasado sus límites tenía que mostrar firme propósito de enmienda. Pecados de vanidad y soberbia, exceso de figuración.

Estos antecedentes no los ofrezco para arrojar luz sobre los aciertos y fracasos de la revolución, sino para explicar cómo la utopía ha llegado a convertirse hoy en distopía. Esa forma de poder equilibrado se hizo pedazos con la derrota electoral de 1990, cuando la dirección colectiva terminó desintegrándose.

Y la revolución misma, con su caudal de ideales y promesas, desaciertos y errores capitales que fueron pagados al precio de la derrota electoral, desapareció. De esa ausencia fue surgiendo Ortega como caudillo cuando sembró la primera semilla de su poder arbitrario al proclamar que iba a “gobernar desde abajo”.

Es decir, con asonadas en las calles, huelgas fabricadas, barricadas, choques con la policía con saldo de muertos y heridos, decidido a frustrar el gobierno legítimo de doña Violeta de Chamorro. Así se ganó la lealtad de quienes, engañados por la promesa de retorno al poder por la fuerza, empezaron a verlo, con nostalgia agresiva, como encarnación de la revolución perdida y se reagruparon a su alrededor. Viejos combatientes, colaboradores históricos, líderes de los sindicatos en escombros, remanentes de las organizaciones populares.

Aunque la Constitución le prohibía reelegirse, hizo que los magistrados de la Corte Suprema decretaran que semejante prohibición era nula

Se reinventó a sí mismo en la soledad y se apropió de los símbolos de la vieja revolución, de sus consignas, de su retórica antimperialista, y soportó tres derrotas electorales, sin lograr superar nunca el tercio de los votos.

En 2000 pactó con el expresidente liberal Arnoldo Alemán una reforma de la Constitución que rebajaba al 35% los votos para ser electo en primera vuelta. A cambio, le abrió al otro las puertas de la cárcel, condenado por lavado de dinero. Ortega controlaba ya los tribunales de justicia.

Y aunque la Constitución le prohibía reelegirse, hizo que sus fieles magistrados de la Corte Suprema decretaran que semejante prohibición era nula. La Constitución fue declarada inconstitucional.

Cuando en 2006 ganó otra vez la presidencia, se prometió que nunca volvería a perder. Y con los centenares de millones proveniente del petróleo de Chávez, asumió el control del Consejo Supremo Electoral y los demás poderes del Estado. Y fue copando a la Policía Nacional y al Ejército.

También pactó con su acérrimo enemigo el cardenal Obando y Bravo, arzobispo de Managua. Y con los empresarios: a cambio de plenas garantías para sus negocios, les quedaba vedado el territorio político. Y creó, con ventaja, su propio poder empresarial, gracias al petróleo venezolano.

Sin embargo, ahora, tras más de 400 muertos, todo ese poder pensado para siempre se ha cuarteado. La última encuesta de Cid Gallup así lo muestra: Ortega conserva apenas un 20% del electorado; es decir, la fidelidad básica que consiguió en sus años de soledad.

Tarde o temprano tiene que aceptar que el país no puede volver a las condiciones en que se hallaba antes del 18 de abril, cuando empezó la ola de protestas masivas. Que no hay compatibilidad posible entre el caudillo que se apropió de una revolución ya muerta y la sociedad nicaragüense de hoy, que no acepta nada que no sea la democracia.

Sergio Ramírez es escritor y Premio Cervantes 2017. https://elpais.com/elpais/2018/10/04/opinion/1538656572_536273.htmhttps://elpais.com/elpais/2018/10/04/opinion/1538656572_536273.htm

36.18.-BRASIL CONTRA SU FUTURO – Manuel Nunes Ramires*

Brasil va a las urnas. Las elecciones no solo definirán a los hombres y mujeres que conducirán los destinos del país. También definirán si Brasil se regirá por la democracia o por el autoritarismo. Las expresiones violentas de algunos candidatos alertan a la ciudadanía.

Las elecciones presidenciales del próximo mes de octubre en Brasil representan una de las mayores pruebas a las que la democracia del país ha tenido que hacer frente jamás.

Además de elegir al presidente del país, a los representantes de la cámara baja del Congreso y dos tercios del Senado, así como a los gobernadores y legisladores estatales, los brasileños decidirán si los votos valen más que las balas.

La corrupción, la desigualdad y la inseguridad han socavado la capacidad de las instituciones políticas brasileñas de convencer a muchos ciudadanos de que vale la pena defender la democracia, abriendo paso así a una pesadilla del pasado.

Los votantes deberán decidir el 7 de octubre entre un sistema democrático, aunque disfuncional, o una desviación autoritaria que coquetea abiertamente con la violencia, la tortura y la censura.

Una democracia que se hunde

La mayoría de los brasileños no está satisfecha con la democracia que tiene – y es fácil entender por qué.

Una recesión económica en 2014, desencadenada por la irresponsabilidad fiscal y una política económica equivocada, dejó a trece millones de personas sin empleo y redujo un 8,6% el PIB del país en dos años.

Una investigación sobre blanqueo de dinero, conocida como Lava Jato, reveló un intrincado esquema de pagos corporativos ilegales a políticos que socavó la confianza de los ciudadanos en el sistema político.

Además, la destitución de Dilma Rousseff hace dos años avivó gracias a un golpe parlamentario una polarización social que Michel Temer no ha podido, o no ha querido, sofocar.

La lucha judicial contra la corrupción ha demostrado ser efectiva dando alcance a la corrupción y haciendo responsable a la clase política. Han sido imputados políticos de todos los partidos, desde electos locales hasta ex presidentes.

Sin embargo, esta investigación sin duda necesaria está dando al traste también con la fe de los ciudadanos en la democracia, abriendo paso a la actuación de jueces estrella que suelen sobrepasar sus atribuciones y anteponer a la justicia sus motivaciones y simpatías políticas.

La corrupción y la inseguridad, combinadas con altos niveles de desempleo, constituyen un cóctel peligroso – especialmente antes de unas elecciones.

Y en un momento en que la confianza de los ciudadanos en las instituciones políticas alcanza nuevos mínimos, muchos temen que Jair Bolsonaro podría tener la oportunidad de lograr lo impensable: un retorno de los militares al gobierno de un país que se liberó de las cadenas de la dictadura hace apenas treinta años.

Sombría nostalgia

A medida que el recuerdo de la opresión va desvaneciéndose, muchos brasileños creen que la única forma de arreglar el sistema es devolver el poder al ejército.

Por ignorancia o indiferencia ante los crímenes cometidos por la dictadura militar que gobernó el país entre 1964 y 1985, muchos han decidido que es hora de darle «una oportunidad» a Jair Bolsonaro.

El candidato presidencial de la extrema derecha, ex capitán del ejército, es una figura política que polariza Brasil. Es conocido por sus comentarios contra las mujeres y las minorías, así como por ser un defensor de la dictadura militar y la tortura.

Bolsonaro estuvo en servicio activo bajo un régimen que utilizó la represión sistemática para mantener el «orden público» y que fue responsable del asesinato documentado de ciento noventa y un brasileñosy de la «desaparición» de otros doscientos cuarenta y tres.

A pesar de ello, él sigue anhelando aquellos tiempos que muchos brasileños preferirían olvidar y se niega a que se llame dictadura al régimen militar de Brasil.

En el año 1993, pidió el cierre del Congreso afirmando que Brasil «nunca resolvería sus problemas nacionales con esta democracia irresponsable».

Más tarde, en 1999, hizo un llamamiento a una guerra civil para, según él, eliminar a treinta mil personas – entre ellas a Fernando Henrique Cardoso, en aquel momento presidente del país.

Admirador confeso de Augusto Pinochet, Bolsonaro pretende aumentar el papel de los militares en el gobierno y reformar radicalmente el Tribunal Supremo, eliminando controles y contrapesos.

Tras casi treinta años en el Congreso, representa actualmente al Partido Social Liberal, pequeño partido que cuenta con solo ocho de los quinientos trece escaños de la cámara baja.

Sin embargo, su campaña se centra principalmente en él como figura política que cuenta en su haber con 8.5 millones de seguidores en las redes sociales, a los que motiva con sus arrebatos contra el aborto legal, la liberalización de las drogas y el control de armas.

Su base de apoyo incluye una parte de la clase media educada y los habitantes de ciudades pequeñas y medianas, especialmente en el sur y el oeste del país.

Su discurso de orden y contra el crimen ha convencido a muchos de que él es el hombre adecuado para el cargo.

Según algunos restudios recientes, donde mejor le está yendo es en los estados en los que la corrupción es la principal preocupación de los votantes: muchos brasileños perciben a Bolsonaro como el mesíasanticorrupción que ha venido a liberar a Brasil del Partido de los Trabajadores.

Un resultado impredecible

En 2016, pocos imaginaban que Jair Bolsonaro podía convertirse en un serio contendiente a la presidencia.

La peor recesión de la historia del país, la destitución de Dilma Rousseff y la falta de confianza en las instituciones ayudan a explicar por qué un político de extrema derecha que defiende la intolerancia, el odio, el racismo y el militarismo es hoy el candidato mejor situado en la primera vuelta de las elecciones presidenciales.

Aún así, la fragmentación del sistema electoral brasileño hace que sea muy difícil predecir lo que sucederá en estas elecciones.

Lula da Silva sigue siendo el político más popular del país. Lideraba todas las encuestas, pero está cumpliendo una condena de doce años por corrupción y el máximo tribunal electoral le ha prohibido presentarse a las próximas elecciones presidenciales, de conformidad con la ley electoral vigente, que se aprobó precisamente durante su presidencia.

El ex presidente decidió presentar recurso de apelación ante el Tribunal Supremo y el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, pero la mayoría de los expertos cree que se trataba de una estrategia para activar la simpatía de los votantes y que transfieran sus votos a Fernando Haddad, su vicepresidente, que el pasado 11 de setiembre le sustituyó como candidato presidencial.

Haddad, ex alcalde de São Paulo y ex ministro de educación, fue el artífice de la ampliación del sistema educativo del país, de la construcción de nuevas universidades y de abrirles las puertas a estudiantes de distintos orígenes sociales y raciales.

Aunque carece del carisma y la influencia de Lula, representa a la nueva generación de líderes políticos progresistas que Brasil necesita desesperadamente si quiere dejar atrás el pasado y garantizar el progreso cultural, económico y social.

Pero mientras que los seguidores de centro izquierda podrían efectivamente transferir sus votos a Haddad, la mayoría de las encuestas indican que millones de brasileños todavía no han decidido su voto y los expertos advierten de que la transferencia potencial de votos es muy difícil de medir.

Las encuestas muestran a Bolsonaro vencedor con 26% de los votos en la primera vuelta, pero perdedor contra la mayoría de los otros candidatos en la segunda.

Por detrás quedan Fernando Haddad (PT) y Ciro Gomes (PDT), el ex gobernador izquierdista de Ceará, con 13%, Geraldo Alckmin (PSDB), el ex gobernador centrista de São Paulo, con 9%, y Marina Silva (Red de Sustentabilidad), con 8%.

La democracia muere en la oscuridad

Lo que está en juego en Brasil es nada más ni nada menos que su futuro. Su futuro depende de la responsabilidad de sus ciudadanos y su compromiso con los valores democráticos.

En los últimos años, la mayoría de los políticos han fallado al país y se han movido por intereses particulares.

Otros, que habían llegado a creerse semidioses, han sido derribados de sus pedestales. Pero la democracia debe prevalecer si el país quiere evitar que las generaciones futuras crezcan en la oscuridad y repitan los errores del pasado.

La puñalada que sufrió Bolsonaro la semana pasada fue, en este sentido, un ataque contra la democracia – un ataque que viene a poner de relieve que se ha reintroducido la violencia en la vida política brasileña.

A la mayoría de los candidatos les resulta hoy difícil aceptar la legitimidad de sus oponentes y el conflicto entre izquierda y derecha alcanza niveles peligrosos.

En marzo, Marielle Franco, concejala negra defensora de los derechos humanos, fue asesinada en Río de Janeiro. Unos días más tarde, el autobús de campaña de Lula da Silva recibió varios disparos en el sur de Brasil.

Hoy, separar la racionalidad de la emoción se está volviendo casi imposible en Brasil, y esto es peligroso. Al «mártir» en la cárcel hay que añadir ahora otro «mártir» en el hospital que no va a desperdiciar la oportunidad de sacar provecho de la situación.

Así, en unos momentos en que la vida cotidiana se impregna de emociones y nostalgia, odio y miedo, y la razón es cada vez más incapaz de moderar el debate político, pocos expertos se aventuran a predecir el resultado de las elecciones.

Sin embargo, el incendio cuyas llamas envolvieron el Museo Nacional de Río de Janeiro, el mayor museo de historia natural de América Latina, debería servir para recordar al país su pasado – a veces brillante, a veces oscuro.

Recordar que Bolsonaro representa esto último debería ser suficiente para que la mayoría de los brasileños hagan lo correcto y voten en contra.

*Este artículo es producto de la alianza entre Nueva Sociedad y DemocraciaAbierta.

http://nuso.org/articulo/brasil-contra-su-futuro/?utm_source=email&utm_medium=email

36.18.-EL CONTRAGOLPE DE LULA Y LA CRISIS DE IDENTIDAD DE LA ÉLITE BRASILEÑA – Yuri Martins Fontes 

Foto: msverdade.com.br

A dos semanas de las elecciones, parece que el genial contragolpe de Lula dio resultado. Y la derecha no sabe a dónde correr. Fernando Henrique Cardoso, pobrecillo, hace declaraciones que se parecen a un principio de infarto. Con razón. Si la élite va al encuentro de la irracionalidad fascista (estacionada en el 1/3 de los votos de la clase media y alta golpista), arriesga a agravar el cuadro de la economía que cae. Por otro lado, si a esta altura se calla, acaba aceptando la derrota por el lulismo, que es lo que se dibuja.

Según indican los movimientos de las tendencias de voto, “Haddad es Lula” ganó. Y hasta el sociólogo tucano (FHC), padre de los golpistas, ya trabaja internamente su aceptación del hecho.

27 sep 2018.- El genial contragolpe de Lula

Según la última encuesta del conservador Ibope (18/sept), Fernando Haddad alcanzaba, a mediados de la semana pasada, el 19% (contra 28% del apuñalado Bolso-nazi, también llamado “la Cosa”), y el 11% de Ciro Gomes. Al final de la semana (21/sept), el Data-Poder-360 (no menos conservador) daba al candidato lulista el 22% (crecimiento meteórico de 4% en media semana)

Es decir, por la media histórica de las trampas de los institutos de investigación, Haddad ya puede estar en primer lugar.

Mientras tanto, la “Cosa” ingresa en caída libre: de su clímax del 28%, bajó al 26%, lo que lo coloca en empate técnico con el petista (a pesar de que Data-Poder no sólo oculta eso, sino que destaca amenazadoramente que en la segunda vuelta Haddad solamente “empata” con el neofascista, a pesar del 3% de ventaja del candidato de Lula y de su fuerte curva de ascenso).

En cuanto a Ciro, sigue estancado en su orgulloso auto-aislamiento.

Ya el candidato “puro” del Mercado, el tucano Alckmin (PSDB), aparece con un risible 7%, denotando la derrota de su partido neoliberal en el golpe – ya que ¡pierde el puesto de segunda fuerza que ocupaba hace años!

A su lado, la candidata de los banqueros Setúbal, Marina Silva, bajo la fachada de un Banco Itaú “flexible” (al mismo tiempo plantador de bosques y promotor del grilaje de tierras), “alcanza” sólo el 6%.

Así, al final, quien ocupó el vacío existencial de la derecha fue el ex militar neofascista, con su ladrido amenazador que incluso asusta hasta el propio Mercado – este ente supremo de la alta élite que en el 2016 sacó a ese rufián de la escoria parlamentaria, creyendo que él era un buen títere en la construcción de su proyecto antipetista.

El reformismo sigue fuerte

El discurso keynesiano centro-izquierdista, que conduce tanto al PT como al PDT (este, con la excepción de algunos oportunistas pro-golpe), sigue firme en la opinión popular, con su siempre acentos a la conciliación de clases.

Se trata de un reformismo laboral de sesgo nacionalista: antineoliberal, aunque no anticapitalista, línea que, a pesar de nuestra posición periférica en las estructuras del sistema global, ha permitido un interesante alineamiento internacional antihegemónico (altivo y activo), lo que es fundamental en tiempos de crisis y reorganización del sistema de poder mundial.

Pero, ¿y las otras alternativas progresistas, como el Partido Socialista Brasileño (PSB)? Murió en el golpe. ¿Y el ex comunista Partido Popular Socialista (PPS)? Ya nació como chiste tras la caída soviética.

En el campo de la izquierda, el que sigue en la vida política post-golpe de 2016 es el Partido de los Trabajadores, con sus muchos errores y aciertos, tal vez ahora más vacunado en cuanto a los peligros de sus alianzas subalternas y de su burocrático “desapego” de las bases populares.

El PT continuará, probablemente, por esta etapa, con su proyecto conciliador: de reformismo lento y de partido fuerte (especialmente en las urnas, donde siempre cuenta con al menos un tercio de los votos).

En el PDT (P. Democrático Laborista), lo que sobró de la agrupación del fallecido gran líder Leonel Brizola, encontró ahora por representante a un personalista, una especie de caudillo nacionalista de discurso, digamos, “petista descarriado”. Su pre proyecto, también reformista, parece estar ora a la derecha, ora a la izquierda del centrismo en que estacionó el PT (conforme el aspecto político que analizamos). Es decir: esto, en la hipótesis de que sus promesas pueden ser tomadas en serio. Pero en la marea de los caprichos personales de Ciro, y teniendo como base sus acentos precoces hacia el sector conservador (empresarios golpistas, agronegociantes), la tendencia es que, caso que sea gobierno, se asiente “bien” a la derecha del lulismo.

En el caso de los viejos aventureros de causa propia, algunos hoy vienen revestidos de “novedad”, como: la propia Marina “Verde-Itaú” (candidata del llamado “capitalismo ecológico”, de cuyo predadorismo económico emana un paradójico aroma floral); o el banquero del viejo sistema, Amoêdo, autodenominado “el Nuevo”, y hay aun el hijo del ex presidente progresista Goulart, curiosamente cercano al grupo del periódico Hora del Pueblo (supuestamente de ultraizquierda, pero partidario de la derecha en el golpe de 2016); y no olvidemos al pobre banquero Meirelles, candidato del presidente golpista Temer, que siendo súper expuesto en la televisión hace que un alma más sensible venga a sentir mucha vergüenza ajena.

La verdadera política capitalista

Con el lema “Haddad es Lula”, el PT es hoy el voto “real” que debe aglutinar a la izquierda en el ballotage. Este es el juego “democrático” (o antes “electoral), en su práctica capitalista rasa, sucia, fallida. El buen candidato socialista Guilherme Boulos, líder del Movimiento de los Trabajadores Sin-Techo, ahora en el PSOL (P. Socialismo y Libertad), no debe pasar del 1% o el 2% de las intenciones de voto.

Con todos los problemas y equívocos del PT ya apuntados por la izquierda crítica (y con razón), el candidato del ex presidente Lula es de lejos el más progresista que tiene chances de ser elegido. Aunque el PT mantenga su temerario y flojo discurso “paz y amor” (apuntando a los votos de la centro-derecha), en un nuevo gobierno deberá retomar la efectividad de las políticas sociales urgentes (si no contra toda la pobreza, al menos contra la miseria extrema, que aún son algunas decenas de millones de brasileños). Además, Haddad ciertamente realineará más inteligentemente a Brasil en el tablero global, en el cual fuimos perdiendo espacio desde el golpe – y la orientación geopolítica no-hegemónica es hoy esencial para que dejemos los grilletes estructurales que nos rebajan a mero productor de materias primas.

¿Y en cuanto a Ciro? – muchos preguntan. El extucano (fundador del PSDB) pecó por querer volar demasiado alto, y en una hora inoportuna, exponiendo demasiado su vanidad y formación autoritaria. En la táctica de insistir en estar solo, gritando contra todos a la derecha y a la izquierda, poniendo su personalismo por encima de cualquier proyecto o perspectiva de construcción colectiva. Y sobre todo, siempre distante de los movimientos sociales. Ciro llegó incluso a atacar a su propio ex padrino (aunque con inusual delicadeza, lo que muestra menos inmadurez), en un momento de un cuasi régimen de excepción, en el que Lula es un perseguido político viviendo una situación de violación de sus derechos. Esto no fue limpio – y ahora él paga el precio. Él es él, Ciro Gomes. Y eso es todo.

O al menos era, hasta que Luiz Ignacio Lula da Silva definió la contienda. ¿Ciro cambió? Bienvenido a la resistencia popular. Pero venga con más humildad. Además, sus correligionarios ocultan su coqueteo con el sistema, y, como argumento de peso, lo mejor que encuentran es afirmar que “el antipetismo no gana al fascismo en la segunda vuelta”. Inflado “temor” del antipetismo, que si bien examinado, más se asemeja al propio antipetismo.

¿Giro (aunque suave) a la izquierda?

La hinchada ahora es para que el lulismo, que de la experiencia sufrida, se espera que haya obtenido aprendizajes más profundos sobre los incontables debates teóricos en torno a nuestra cuestión nacional de América como un todo, o sea: acerca de la “inexistencia” entre nosotros de una burguesía realmente “nacionalista”. Nuestras clases dominantes son socias menores del imperialismo; desprecian sus raíces, cultura, pueblo; se creen extranjeras.

Ante estos enemigos bajos, entreguistas involucrados con la negociación imperialista, el ocupante del poder ejecutivo (que es sólo una parte del poder, ¡vale siempre recordar!) tiene que mantener la guardia mucho más elevada de lo que ha sido la praxis.

Alianza de clases, en Brasil, no es alianza, es tregua

No se puede titubear frente a una élite que se siente orgullosa de privilegios inhumanos e insostenibles (véase el impacto en el presupuesto nacional de los super sueldos y del “asistencialismo” destinado a nuestros pobres jueces y parlamentarios, o de las exenciones millonarias a los banqueros y medios de comunicación corporativa). Este desleal oponente suele tener mucho que perder, y así va a intentar a toda costa mantenerse mamando en el Estado, independientemente de tener que cambiar la regla del juego o atropellar la mal llamada “democracia”. Y aun sabiendo que el “basta” social se acerca.

Cualquier proyecto que pretenda efectivamente transformador tiene que aliarse con las calles. La palabra final viene de las calles (lo mostró la caída de Dilma). Viene de las bases populares organizadas de Las que el PT nunca debió haberse alejado.

Nota

(1)Después de concluir este artículo, otra encuesta (del 24/sept), pagada por el Banco Pactual, reafirma que Haddad se consolida en el ballotage: el ex alcalde paulista sigue subiendo, ahora con el 23% (ganó 1% de los votos en tres días).

*Yuri Martins Fontes, filósofo e historiador brasileño, es ensayista, educador popular y coordinador del Núcleo Práxis de la Universidad de San Pablo.

https://www.alainet.org/es/articulo/195576 

35.18.-LUIS CAPUTO RENUNCIA COMO PRESIDENTE DEL BANCO CENTRAL DE ARGENTINA: QUÉ SIGNIFICA LA MOVIDA EN PLENO PARO NACIONAL Y CON MACRI EN NUEVA YORK – Daniel Pardo

9:56 de la mañana del martes. Faltan 4 minutos para que abran los mercados. Es día laborable, pero Argentina despierta como en feriado por un paro nacional; el cuarto en contra de Mauricio Macri.

El presidente entra a la Asamblea General de las Naciones Unidas después de una noche neoyorquina en la que fue premiado, bailó y dio un alegre discurso.

Y, de repente, del Banco Central de la Nación publica un comunicado que toma a todos por sorpresa: renunció su presidente, Luis “el Toto” Caputo.

“Esta renuncia se debe a motivos personales, con la convicción de que el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) restablecerá la confianza acerca de la situación fiscal, financiera, monetaria y cambiaria”, se lee en el oficio.

Caputo, experto en finanzas y amigo y compañero de colegio de Macri, llevaba tres meses en el cargo, tiempo en el que el peso argentino perdió 25% de su valor.

Había llegado para dar señales a los mercados en medio de una crisis de confianza de un país que no logra salir de sus vaivenes económicos y ha visto su moneda caer un 50% en un año.

  • Se dispara el dólar en Argentina: ¿por qué los anuncios y medidas de Macri no están dando resultados?

Se espera que esta semana se anuncie un nuevo acuerdo con el FMI, entidad que en mayo había acordado prestar US$50.000 millones al país y ahora está por dar un adelanto.

La pregunta es bajo qué requisitos. Y también si, como dicen en la oposición, la salida de Caputo era uno de ellos.

 Qué hay detrás

La receta de Macri para resolver la inflación y el déficit que heredó del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner fue volcar el país hacia los mercados internacionales: saldar cuentas con prestamistas, emitir nueva deuda y llenar al país de inversiones.

Al principio funcionó y los índices macroeconómicos, entre ellos la inflación, empezaron a dar buenos resultados.

Pero con el auge del proteccionismo a nivel mundial, la guerra comercial y un ambiente generalizado de inestabilidad, la estrategia de Macri se fue al piso y las inversiones se desplazaron a otros países.

  • 3 claves que explican qué está pasando con la economía en Argentina (y cómo puede afectar al resto de América Latina)

Economistas críticos culpan al gobierno de un error de cálculo, pero también de dar mensajes ambiguos sobre su plan de bajar el gasto y equilibrar las cuentas del país.

A medida que emergían los rumores de un default, Macri tuvo que anunciar acciones de alto costo político: subir impuestos a exportaciones o acudir al polémico FMI.

 Solo horas antes del paro y el anuncio e la salida de Caputo, esta foto: Macri de risas con Lagarde. (FOTO: Casa Rosada)

También recortó de 19 a 10 los ministerios y pasó a Caputo del ministerio de Finanzas al Banco Central en remplazo de Federico Sturzenegger.

Los mandatos de Caputo y Sturzenegger no fueron muy diferentes y en los medios locales se reportan versiones sobre la mala relación de ambos con el equipo político de Macri, en manos de Marcos Peña, jefe de Gabinete.

Parte del escepticismo de los inversionistas extranjeros hacia Argentina parece relacionado con que Macri no ha dado señales claras de que el Banco Central funciona de manera independiente al gobierno.

Ahora llega a la presidencia del Banco Central Guido Sandleris, un economista del equipo de Nicolás Dujuvne, ministro de Hacienda y encargado de las negociaciones con el FMI.

  • Por qué acudir al FMI, la última iniciativa de Macri para recuperar la economía, es tan polémico en Argentina

en un día de paro nacional.

Qué viene ahora

Con la renuncia de Caputo, el peso argentino interrumpió la racha de fortalecimiento que vivió durante dos semanas: a tres horas del anuncio, había perdido 3% de su valor.

El lunes en la noche, Macri recibió el Global Citizen Award, un premio del centro de estudios liberal Atlantic Council.

En su discurso, entre elogios y chistes, dijo que ha entablado una “relación especial” con la directora del FMI, Christine Lagarde, de quien espera que “los argentinos se enamoren”.

Las fotos de la gala —que muestran al mandatario sonriente, bailando y con Lagarde— llegaron a Argentina en la mañana del martes, mientras muchos se preparaban para un día de protestas. Y sin bancos ni transporte ni supermercados.

  • ¿Cómo afecta la crisis en Argentina a Mauricio Macri y su plan para cambiar al país?

Uno de los cuatro pedidos del paro es que se anule el acuerdo con el FMI.

Las intervenciones del FMI en la política económica argentina se recuerdan como detonantes de pobreza, inflación y devaluaciones traumáticas.

La noticia de la salida de Caputo puede alimentar la teoría de que el FMI está tomando las decisiones en el país, como critica la oposición.

Será un ingrediente más para un amargo coctel que vaticina un fin de año de disputa política y protesta social en Argentina.

¿Por qué la economía argentina es la más frágil de América Latina, después de la de Venezuela?

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-45645125

35.18.-ARGENTINA: EL HIJO PRÓDIGO REGRESA AL FMI – Beethoven Herrera

Debido a los severos desajustes macroeconómicos por los que pasa Argentina, ni siquiera el anuncio del rescate por parte del FM ha generado confianza.

En la opinión pública argentina, acudir al Fondo Monetario Internacional (FMI) está asociado al recuerdo de severos ajustes económicos, máxime tras los discursos independentistas con los que el presidente Néstor Kirchner defendió el pago anticipado de la deuda con ese organismo en el 2005.

23 sep 2018.- De acuerdo con el informe del Fondo, el déficit argentino en cuenta corriente pasó del 2,7 por ciento en el 2015 –cuando asume la presidencia Mauricio Macri– al 4,3 por ciento en el 2017; el déficit fiscal subió del 5,9 al 6,9 por ciento, y la deuda externa saltó del 28,3 al 36,2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

Previo al cumplimiento de condiciones precisas como la reforma del Indec –la entidad a cargo de las estadísticas, que la opacidad de sus cifras le había hecho perder credibilidad–, el FMI ha aprobado un crédito por 50.000 millones de dólares (que podría ascender hasta los 60.000 millones de dólares), e incluso ha considerado la posibilidad de agilizar el desembolso de los tramos. El préstamo, que se utilizaría para refinanciar la deuda argentina hasta el 2021, solo abonaría intereses y le permitirá endeudarse en los mercados financieros privados.

Debido a los severos desajustes macroeconómicos que vive Argentina, ni siquiera el anuncio del rescate por parte del FMI ha generado confianza en los mercados. Aunque el gobierno logró superar la incertidumbre acerca del mercado de bonos del Tesoro, la población sigue apostándole frenéticamente al dólar para protegerse de la devaluación, con lo cual únicamente logra agravar el síndrome del que pretende huir. Para tratar de contener el problema, el Banco Central subió la tasa de interés hasta 60 por ciento, pues el peso argentino se había devaluado en 13,52 por ciento en tan solo un día.

Las medidas ordenadas por el Fondo exigen reducir en 1,5 por ciento el déficit fiscal primario respecto del PIB, y del cumplimiento estricto de esta meta dependerá el desembolso de las futuras cuotas. Para lograrlo, el país gaucho se comprometió a reducir los subsidios a la energía y el transporte en 48 por ciento, las transferencias a las provincias se disminuirán en 75 por ciento, y la inversión en 81 por ciento.

Además, se exigió liquidar el fondo existente para hacer frente al pago de pensiones, y se exigió el regreso del impuesto a las exportaciones, que había sido eliminado, se han fusionado diez ministerios y desde el 2015 se han despedido 33.704 empleados públicos.
Esta coyuntura de inestabilidad económica esta alimentada por la confrontación política: la expresidenta y actual senadora Cristina Fernández, atiende cinco procesos en su contra. Como podría ser candidata en las próximas elecciones presidenciales y cuenta con un respaldo de 30 por ciento en la opinión pública, su enjuiciamiento es visto por los peronistas como una acción orientada a bloquear sus opciones políticas, al tiempo que el gobierno atribuye la semilla de la actual crisis del país a las políticas de expansión fiscal sin soporte, adoptadas en los tres gobiernos kirchneristas.

Beethoven Herrera Valencia Profesor, U. Nacional y Externado beethovenhv@yahoo.com
Con colaboración de Elkin Suarez

http://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/argentina-el-hijo-prodigo-regresa-al-fmi-52144

35.18.-EL PERONISMO LO MISMO ES DE IZQUIERDAS QUE DE DERECHAS, BEBE DEL NACIONALISMO COMO DE LA REVOLUCIÓN – José Andrés Rojo

 

Juan Domingo Perón, presidente argentino, y su esposa Eva Duarte saludan desde un vehículo descubierto, durante un acto en Buenos  Aires (Argentina). COVER

Cuando V. S. Naipaul llegó a Argentina en 1972, quiso entender lo que era el peronismo, así que se puso a preguntar. Le recomendaron que visitara al padre Mujica, que se ocupaba de los fieles de un barrio de chabolas en la zona de Palermo. El sacerdote lo recibió con malas pulgas y medio enfadado le dijo: “Solo un argentino puede entender el peronismo. Podría hablarle del peronismo durante cinco años y usted seguiría sin entenderlo”. Al padre Mujica lo asesinaron en 1974 cuando Perón, de regreso a Buenos Aires, inició una durísima represión contra los guerrilleros peronistas que lo habían devuelto al poder. Naipaul explica que seguramente Mujica estaba en alguna lista, y los pistoleros procedieron cuando le llegó su turno.

20 sep 2018.- Perón empezó a hacerse célebre en 1943 cuando era un coronel del Ejército que predicaba “un furibundo nacionalismo”. Ganó dos veces las elecciones, y gobernó “como dictador” —observa Naipaul— entre 1946 y 1955. Fue derrocado en septiembre de ese año, y salió al exilio. Su esposa, Eva —Evita—, que se convirtió en un gran icono del peronismo, había muerto en 1952. Fue embalsamada y su cadáver estaba en 1972, cuando Naipaul empieza su crónica, en la casa que el militar argentino tenía en el selecto barrio de Puerta de Hierro, en Madrid. Franco lo trató con todos los honores durante su estancia en España, era una manera de agradecerle el apoyo político y económico que Perón le facilitó entre 1946 y 1949, unos años difíciles para la dictadura.

Argentina y el fantasma de Eva Perón, 1972-1991 es un largo trabajo de más de 100 páginas recogido en El escritor y el mundo, donde se han reunido una serie de ensayos de Naipaul, fallecido a mediados de agosto. Se inicia durante una época en la que, en Argentina, todo el mundo estaba descontento y de repente casi todos se hicieron peronistas. Las guerrillas actuaban con contundencia, y fueron asesinados docenas de policías. Muchos de los guerrilleros eran peronistas, los montoneros, y reclamaban el regreso de Perón. Volvió, ganó las elecciones en octubre de 1973, pero no pudo gobernar demasiado tiempo ya que murió unos meses después.

El ensayo de Naipaul es una fascinante exploración sobre una manera de hacer política que no solo ha regresado con fuerza en las últimas décadas a Latinoamérica, sino que se está exportando con bastante éxito fuera de sus fronteras. El peronismo lo mismo es de izquierdas que de derechas, bebe del nacionalismo como de la revolución; tenía razón Mujica: es difícil de entender. Naipaul da algunas claves. “Perón y el peronismo ofrecen fe”, apunta. Escribe que Perón decía que “en manos del pueblo, la violencia no es violencia; es justicia”. Y un peronista le explica que esos enemigos del pueblo son el imperialismo americano, sus aliados autóctonos, la oligarquía, la burguesía subordinada, el sionismo y la izquierda cipaya (el Partido Comunista y el socialismo en general).

Cuando aborda el caso de Evita, Naipaul observa alarmado que “en Argentina no hay historia”: reina la leyenda. Y cuenta que en su autobiografía, Eva Perón dice que descubrió la pobreza cuando tenía 11 años. Luego copia una frase de Evita: “Y lo extraño es que no me doliese tanto la existencia de los pobres como el saber que al mismo tiempo había ricos”. Puro resentimiento. Y es ese resquemor el que, para Naipaul, explica el peronismo. La capacidad de ofrecer “el odio como esperanza”.

En marzo de este año, durante una visita a Argentina, Pablo Iglesias reivindicó las raíces peronistas de Podemos. ¿A qué se refería exactamente?

https://elpais.com/elpais/2018/09/20/opinion/1537466559_032690.html

34.18.-BRASIL: LA CRISIS DEMOCRÁTICA PROFUNDIZA LA INCERTIDUMBRE ELECTORAL – Héctor Bernardo

A menos de un mes de las elecciones presdenciales, Lula, al frente de las encuestas, continúa en prisión, y todo indica que será proscrito. El jefe del Ejército, general Voññas Boas, reclamó que no se le permita al exmandatario ser candidato. Tras ser apuñalado, el ultraderechista Jair Bolsonaro habría crecido en intención de voto y, si no se le permite competir al líder del PT, su remplazo, Fernando Haddad, podría ubicarse segundo y entrar al balotaje.

10 sep 2018.- El 7 de octubre se realizarán las elecciones presidenciales de Brasil. Los comicios se darán en el marco de un gobierno de facto producto de un golpe parlamentario, a lo que se suma la intervención militar de Río de Janeiro, el encarcelamiento arbitrario –y la más que probable proscripción– del expresidente y principal candidato Luiz Inácio “Lula” da Silva, el reciente atentado contra el líder de ultraderecha –segundo en las encuestas–, Jair Bolsonaro, la marcada injerencia del jefe del Ejército, el general Villas Boas, la guerra mediática y judicial contra el Partido de los Trabajadores (PT), y la casi segura necesidad de un balotaje en el que todavía no están definidos los participantes. El futuro de Brasil parece más que incierto y la crisis democrática se profundiza cada vez más.

Según señalan diversas encuestas, el expresidente Lula da Silva tendría alrededor de un 40 % de intención de voto. Sin embargo, todo indica que, a pesar del dictamen del Comité de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Poder Judicial optará por proscribir al líder del PT.

En una reciente entrevista, en claro exceso de sus funciones e injerencia en el proceso electoral, Vilas Boas se manifestó contra la posibilidad de que Lula pueda ser candidato: “Nos preocupa porque puede comprometer nuestra estabilidad, las condiciones de gobernabilidad y de legitimidad del próximo gobierno”, y calificó la declaración del Comité de Derechos Humanos de la ONU como “una intento de invasión a la soberanía nacional”.

Por su parte, mediante un comunicado, el PT señaló que “es muy grave que un comandante con altas responsabilidades se arrogue interferir directamente en el proceso electoral, algo que las Fuerzas Armadas no hacían desde los sombríos años de la dictadura”.

Lula fue acusado de corrupción y, tras una condena arbitraría y sin pruebas, a pesar de que aún le quedan instancias de apelación, fue encarcelado en abril de este año. Se le prohibió hacer campaña, participar de los debates y dar entrevistas. Todo indica que este martes 11 de septiembre se dictará su proscripción definitiva y el Partido de los Trabajadores anunciará en su remplazo la fórmula Fernando Haddad-Manuela D’Ávila.

La principal duda parece ser cuánto del porcentaje de intención de voto que posee Lula será transferible a Fernando Haddad y si esa transferencia de votos le alcanzará al PT para entrar en un balotaje.

Mientras tanto, quien va segundo en las encuestas, Bolsonaro, parece consolidarse luego de haber sufrido un atentado el jueves pasado durante un acto de campaña. El confuso ataque de un hombre con un puñal parece haberle sumado a Bolsonaro entre dos y cuatro puntos de popularidad, lo que lo pondría alrededor del 22% de intención de voto y, en caso de que Lula sea proscrito, lo consolidaría como el principal candidato. El resto de los postulantes no superarían, hasta ahora, la línea de los 12 puntos (algunos estudios indican que Haddad con el apoyo de Lula podría estar en torno al 16%, lo que le alcanzaría para entrar al balotaje).

Desde el golpe parlamentario contra Dilma Roussefff la democracia brasileña ha entrado en una crisis que se profundiza día a día (símbolo de ello ha sido el asesinato de la concejala Marielle Franco, sucedido en marzo de este año en Río de Janeiro). El futuro de la región está encadenado al de Brasil y sólo el tiempo podrá decir si el gigante sudamericano ha tocado fondo o aún puede profundizar su crisis.

https://www.diariocontexto.com.ar/2018/09/10/brasil-la-crisis-democratica-profundiza-la-incertidumbre-electoral/

34.18.- LA CRISIS ARGENTINA – Eduardo Sarmiento 

Hace un mes en esta columna anuncié que los países emergentes operaban con estructuras económicas débiles que los exponían a grandes inestabilidades y recesiones. Más aún, anticipe que luego de la crisis de Turquía vendría la de Argentina. En efecto, la economía argentina experimenta una caída del producto de 6 %, devaluación del peso de 50 % y tasa de interés de 60 %.

8 sep 2018.-  La economía argentina viene mal de tiempo atrás. Luego de dos años de recesión, logró una recuperación el año anterior y en los primeros meses del actual, pero no ha podido superar el déficit en cuenta corriente. Por el contrario, en la medida que la producción se reactivó se agravó el déficit en cuenta corriente, que obligó a acudir a un préstamo de US$50.000 millones al FMI, que tiene como contraparte un severo programa de ajuste para eliminar en un corto plazo tanto el déficit fiscal como el déficit en cuenta corriente.

El programa del FMI agravó el panorama. A la contracción proveniente del sector externo, se agregó una reducción notable del déficit fiscal que amplificó la caída de la actividad productiva y precipitó salidas de capitales que dispararon la devaluación. Y en el desespero, las autoridades económicas elevaron la tasa de interés hasta situarla en 60 %. La economía fue sometida a tres choques: devaluación masiva, reducción del déficit fiscal y elevación de la tasa de interés a cifras estratosféricas. ¿Qué otra cosa se quería? El producto nacional se desplomó y la tasa de cambio y la tasa de interés alcanzan niveles absurdos que tienden a acentuarlo.

El programa de ajuste del FMI fue el detonante del colapso. Se replica la política tradicional de enfrentar la escasez de divisas con políticas contractivas guiadas por la supremacía del mercado. Curiosamente, el diagnóstico y los resultados son similares a los del programa adoptado en Colombia en 1999, que significó la mayor recesión de la historia registrada, y no muy diferente al aplicado en 2015.

La crisis de Argentina contiene un alto componente sistémico, que es común a los países emergentes y tiene como epicentro América Latina. La tasa de interés cero ha reducido la eficacia de la política de los bancos centrales para lograr el balance interno. Las economías operan con exceso de ahorro por debajo de sus posibilidades. De otro lado, la manipulación de las tasas de cambio, las medidas proteccionistas y los TLC aplicados en los países desarrollados han configurado balanzas de pagos deficitarias en los países emergentes con serias dificultades de financiación y baja respuesta a las variaciones del tipo de cambio. La política monetaria es limitada por la tasa de interés cero y la fiscal, por las exigencias del FMI. Los países no disponen de medios para conciliar la recuperación y los faltantes de la balanza de pagos.

Los responsables de la crisis son el FMI y los bancos centrales, que pretenden enfrentar las deficiencias estructurales y anomalías comerciales con políticas recesivas que frenan la producción y deprimen el salario. En cierta forma estamos ante el fracaso de la trilogía macroeconómica de autonomía al banco central para fijar las tasas de interés, tipo de cambio flotante y austeridad fiscal. La alternativa es el modelo de intervención monetaria y cambiaria que he sugerido en oportunidades anteriores en artículos y libros. Sus elementos centrales son la intermediación en el mercado cambiario vendiendo divisas, política industrial y comercial, y coordinación fiscal y monetaria. Así las cosas, las economías quedarían en condiciones de enfrentar las dificultades externas dentro de un marco de crecimiento y conservación del salario.

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33.18.-MÉXICO: EL GOBIERNO PROGRESISTA «TARDÍO» – Massimo Modonesi

Alcances y límites de la victoria de AMLO

La contundente victoria de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones del 1º de julio de 2018 constituye un hecho histórico para México. Los resultados no solo posibilitaron, por primera vez, la llegada de una fuerza ubicada en la izquierda, sino que dinamitaron el poder del viejo Partido Revolucionario Institucional (PRI). No obstante, a partir del 1º de diciembre se verá si la forma de articulación pragmática de intereses –a veces contrapuestos– detrás de formulaciones excesivamente genéricas resulta suficiente para cumplir con la promesa de «moralizar» el país, acabar con la violencia y reducir las desigualdades.

Nota: un adelanto de este artículo fue publicado en Nueva Sociedad, edición digital, el 2/7/2018.

La primera derrota electoral reconocida de las derechas mexicanas, después de las cuestionadas elecciones de 1988 y 2006 –plagadas de denuncias de fraude–, generó un momento de entusiasmo y llevó a decenas de miles de personas a la calle para festejar la victoria de Andrés Manuel López Obrador (amlo) en su tercer intento de llegar a la Presidencia mexicana. El presidente electo obtuvo 53% de los votos y ganó en 31 de los 32 estados del país. Ricardo Anaya (Partido Acción Nacional, pan) se ubicó en 22% y José Antonio Meade (Partido Revolucionario Institucional, pri) quedó relegado a 16%, en una histórica derrota para el partido que gobernó México durante siete décadas de manera ininterrumpida desde su fundación en 1929 hasta 2000, y entre 2012 y la actualidad.

Septiembre – Octubre 2018.-Entre quienes se concentraron en el Zócalo para celebrar figuraban no pocos izquierdistas. Eran conscientes de que la situación es diferente de los momentos de auge de masas del pasado, pero lo sentían como una revancha que no dejaba de tener cierto sabor plebeyo y antioligárquico y no se podían perder un festejo catártico como el que habían soñado, no fuera a ser su última oportunidad. Mientras cantaban nostálgicamente «El pueblo unido no será vencido», el más moreno «pueblo obradorista» también se volcó en la plaza al grito de «Es un honor estar con Obrador».

La dimensión histórica de lo ocurrido el pasado 1o de julio fue recogida, por adelantado, en el propio nombre de la coalición triunfadora: Juntos Haremos Historia. Y con la elección de López Obrador culmina, en efecto, un largo y tortuoso proceso de transición formal a la democracia: esta vez se logró una plena alternancia en el poder, con la victoria de la oposición de centro-izquierda, aquella que había aparecido en 1988 para disputar al pan el lugar de oposición democrática al pri. Cabe recordar, justo a 30 años de distancia, que desde entonces se asumía que el pan era una oposición leal al régimen priísta, que comulgaba con el neoliberalismo emergente y con el autoritarismo imperante. La alternativa planteada por el neocardenismo y el Partido de la Revolución Democrática (prd) propugnaba el retorno al desarrollismo, pero con un acento más pronunciado en la justicia social.

Tenía además un diagnóstico de las causas de la desigualdad diferente del que presenta el actual programa de amlo y el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), que coloca la corrupción como el factor sistémico, como causa y no como consecuencia de las relaciones y los (des)equilibrios de poder. El proyecto de revolución democrática surgido en 1988 implicaba una transición democrática no solo formal sino sustancial: la reducción de las disparidades socioeconómicas como condición para el ejercicio de la democracia, tanto representativa como directa. El prd abandonó posteriormente este horizonte ideal y se convirtió en un partido paraestatal, clínicamente muerto desde 2013. A punto tal que en las últimas elecciones apenas logró sobrevivir, en calidad de aliado-parásito del pan, al tsunami de Morena, un partido fundado hace apenas cinco años por amlo y que le drenó el alma, las bases y los fundamentos políticos-ideológicos al prd y que el 1o de julio alcanzó una votación que rebasó por mucho los mejores resultados de cualquier candidatura de izquierda o centroizquierda en el pasado.

Pero el círculo de la alternancia –y también del beneficio de la duda–, que se cierra con esta elección y marca un evento histórico significativo, no garantiza, sin embargo, el alcance histórico del proceso que sigue. Más aún si las expectativas son tan elevadas como las que suscita amlo al sostener que encabezará la «cuarta transformación» de la historia nacional y al autoproclamarse explícitamente el heredero de José María Morelos, Benito Juárez, Francisco Madero y Lázaro Cárdenas. Empero, lejos de todo izquierdismo, el presidente electo enfatiza el rasgo moralizador y el perfil de estadistas y demócratas de estas figuras, en línea con su propia campaña electoral, en la que propuso incluso una nueva «Constitución moral».

Por otra parte, no omite mencionar que en esta oportunidad no habrá conflicto ni ruptura violenta, sino que la transformación será «pacífica» y «amorosa». No hay truco ni engaño; según la letra de su programa y su discurso de campaña, esta transformación atañe fundamentalmente a la refundación del Estado en términos éticos y solo en segunda instancia tendrá las reverberaciones económicas y sociales necesarias para la estabilización de una sociedad en crisis. Del éxito de la cruzada anticorrupción se deriva no solo la realización de la hazaña histórica de moralizar la vida pública, sino la posibilidad de lograr tres propósitos fundamentales: pacificar el país, relanzar el crecimiento a través del mercado interno y redistribuir el excedente para asegurar condiciones mínimas de vida a todos los ciudadanos. Todo ello, respetando la propiedad privada y el libre comercio y apoyándose en los empresarios honestos. Se trata de una ecuación que, para convencer a propios y extraños, ha sido repetida hasta el cansancio tanto durante la campaña como el mismo día del histórico festejo en el Zócalo capitalino.

Respecto de los gobiernos progresistas latinoamericanos de las últimas décadas, el horizonte programático de amlo está dos pasos atrás en términos de ambiciones «antineoliberales», mientras destaca por la insistencia casi obsesiva en la cuestión moral, en la que precisamente muchos de esos gobiernos naufragaron. Por otra parte, el presidente electo –que pulverizó al viejo y poderoso pri– tiene ante sí el desafío de la pacificación y de la disminución de la violencia, con todas las dificultades que plantean esos objetivos, pero también con la oportunidad de provocar un impacto profundo y marcar un cambio sustancial respecto del México actual.

Por la urgencia y la sensibilidad que rodea esta cuestión, será en estas metas –más que en cualquier otro terreno y a la par de las dinámicas económico-financieras– donde se medirán el alcance del nuevo gobierno, su popularidad y estabilidad en los próximos meses. Además de las esperadas medidas de austeridad republicana, es decir, los recortes de los salarios y gastos de los altos funcionarios, el cumplimiento de otras promesas no será tan inmediatamente perceptible como, por ejemplo, la eventual disminución de la corrupción, o lo será de forma indirecta por tratarse de políticas sectoriales, por ejemplo, el rescate del campo, las becas a estudiantes, la construcción de viviendas populares, el apoyo a los adultos mayores, etc.

Por otro lado, la promesa de «hacer historia» convoca en principio a todos los ciudadanos «juntos», al «pueblo». Sin embargo, más allá de la transversalidad y la voluntaria ambigüedad de la convocatoria amplia propia de cualquier campaña electoral, a partir de ahora se hará tangible la espinosa definición del sujeto que impulsa y el que se beneficia del cambio. La fórmula obradorista, desde 2006, contiene un ingrediente plebeyo y antioligárquico: se construye sobre la relación líder-pueblo y abandera la fórmula «Solo el pueblo puede salvar al pueblo». Al mismo tiempo, tanto Morena como la campaña fueron construidos alrededor de la centralidad y la dirección incuestionable de amlo, una personalización que llegó al extremo de bautizar el acto de cierre de campaña amlofest y de usar el acrónimo amlo como una marca o un hashtag (#amlomanía).

Por otra parte, junto al pueblo obradorista y a su guía, están otros grupos con creencias y prácticas muy diversas entre sí: los dirigentes de Morena y los pequeños partidos aliados –el Partido del Trabajo, de origen maoísta, y el Partido Encuentro Social (pes), evangélico y conservador– y toda la pléyade de grupos de priístas, perredistas y panistas que, con olfato oportunista, cambiaron de bando en el último momento. En el campo social, se sumaron también vastas franjas de clases medias conservadoras, así como sectores empresariales a los cuales amlo dedicó especial atención durante la campaña en el afán de desactivar su animadversión y contar con su colaboración a la hora de tomar posesión del cargo, en diciembre de 2018.

Cada uno de ellos exigirá lo propio y será valorado en relación con su específico peso social, político y económico, en aras de mantener el equilibrio interclasista y la gobernabilidad. Es evidente que el demoledor 53% de los votos, si bien ha sido la expresión del hartazgo y del rechazo hacia los partidos que malgobernaron México en las últimas dos décadas, no implica, sin embargo, un giro cultural y político en términos de los valores, las percepciones y las aspiraciones de la gran mayoría de los ciudadanos.

En este sentido, detrás de las alianzas formales, hay una sumatoria de votantes todavía más variada, muchos de ellos probablemente arrastrados por el clima que imperó en las últimas semanas de la campaña, cuando quedó claro que amlo retenía y aumentaba el caudal de intenciones de votos mientras que sus contrincantes se estaban disputando a golpes el segundo lugar.

Entonces el «juntos» (y revueltos) del nombre de la coalición sigue un esquema populista: la abigarrada articulación de un vacío que solo pudo llenar coyunturalmente la ambigüedad discursiva y, a partir de ahora, la capacidad de arbitraje y el margen de decisión del líder que la pergeñó y difundió. Entre equilibrios precarios y alianzas inestables, se vuelve imprescindible recurrir a la tradición y la cultura del estatalismo y del presidencialismo mexicanos –con sus aristas carismáticas y autoritarias– que, no casualmente, no fueron cuestionados a lo largo de la campaña obradorista.

Es temprano para saber si habrá una nueva versión del «priísmo infinito» que colonizó todo aquello que se le acercó, como en el caso del pan desde mediados de los años 80 o del prd desde 1997. La derecha insiste en cuestionar a López Obrador por sus ideas «viejas», invocando el fantasma del echeverrismo, aquel viraje post-68 del presidente Luis Echeverría Álvarez hacia la apertura democrática controlada, hacia una compulsiva inversión estatal (en tiempos de bonanza petrolera), hacia la retórica antiempresarial y tercermundista.

Desde la izquierda, a su vez, se sospecha y se teme que ni a esto va a llegar, porque no estamos en los años 70. El propio López Obrador, que se formó en aquel ambiente de reformismo priísta, tiene aspiraciones más modestas y un estilo más sobrio que el del otro López (Portillo) que gobernó entre las décadas de 1970 y 1980 y que encarnó la máxima expresión discursiva y, al mismo tiempo, el punto de inflexión real del priísmo populista, desarrollista e integrador.

Al margen de los contenidos, que como anuncia el programa oscilarán entre una sustancial continuidad del modelo neoliberal y dosis limitadas de regulación estatal y de redistribución hacia los sectores más vulnerables, la cuestión democrática es la que podría paradójicamente frustrar las expectativas de cambio histórico para reducirse a un esquema plebiscitario «bonapartista», ligado a la figura del líder máximo que convoca a opinar sobre la continuidad de su mandato u otros temas emergentes.

El culto a las encuestas dentro de Morena, tanto las que sirvieron para seleccionar a los candidatos como las que sostuvieron el triunfalismo de la campaña, podría ser el preludio de un nuevo estilo de gobierno en el cual el pueblo sea asimilado a la opinión pública. Por otra parte, este joven partido, nacido y crecido con la mira puesta en las elecciones y como «aparato antifraude», tiene una vida interna prácticamente nula, y sus bases y dirigencias corren el riesgo de devenir simples correas de transmisión del gobierno federal y los gobiernos locales, como ha ocurrido en las últimas décadas con otras organizaciones similares bajo los gobiernos progresistas latinoamericanos.

Algunos esperan, en la izquierda, que la transición formal a la democracia que hemos presenciado el 1o de julio y la experiencia de un gobierno progresista tardío en México no cierren las puertas a la participación desde abajo y, por el contrario, propicien el florecimiento de instancias de autodeterminación. Esto sí que podría abrir la puerta a una transformación de portada histórica. En este sentido, no queda claro si el país está frente a una versión más de las «revoluciones pasivas» que caracterizaron el ciclo progresista en América Latina1. Algunos elementos apuntan en esta dirección: el estilo y los dispositivos bonapartistas; la retórica de la «gran transformación histórica»; el principio de la alianza interclasista, «nacional y popular»; la incorporación de demandas populares en un proyecto conservador; el probable transformismo de algunas franjas de dirigentes populares que se aprestan a volverse operadores del aparato estatal. Al mismo tiempo, las revoluciones pasivas suelen surgir de la necesidad de «pasivizar» una activación desde abajo, de canalizar hacia la desmovilización a sectores de las clases subalternas que amenazan el orden, ofrecerles reformas a cambio de su lealtad, de su aceptación de un pacto de dominación simplemente enmendado. Este podía ser el escenario de 2006, cuando el ascenso de las luchas antineoliberales, en México como en América Latina, planteaba una correlación de fuerzas no favorable a las clases dominantes. Pero no es el caso del México actual, donde se vive un proceso de descomposición social y de derechización que atañe tanto al origen y la orientación clasista de los gobiernos y de los principales partidos políticos como al desborde de fenómenos de corrupción de la clase política y de la violencia endémica que atraviesa a la sociedad mexicana. En este contexto adverso, los movimientos populares, tanto los independientes como aquellos que se cobijan detrás de partidos como Morena, se encuentran a la defensiva. En particular, el campo popular independiente y organizado estuvo más expuesto a la intemperie del actual clima social y político: suele ser perseguido, criminalizado y se encuentra en una etapa de dispersión y desmovilización relativa. Esta condición de debilidad se evidenció, en la actual coyuntura electoral, en las dificultades que encontró la frustrada candidatura zapatista de Marichuy Patricio, propiciada por el Concejo Indígena de Gobierno (cig) como un punto de articulación de las luchas antineoliberales y anticapitalistas, pero también se hizo presente en la actitud de las principales organizaciones sociales independientes y combativas respecto de la candidatura de amlo. En este sector, en el contexto preelectoral, se observó una relativa convergencia táctica de carácter defensivo2. En ambos casos operó una combinación entre la apreciación de la oportunidad política y de la coyuntura crítica y la constatación del giro conservador operado por amlo y Morena. La predominancia de adhesiones activas, pasivas o silenciosas da la sensación de que, implícita o explícitamente, se difundió una disposición al voto útil hacia el candidato progresista. Candidato que, sin embargo, operó un marcado y evidente desplazamiento hacia el centro –en la profundización de una tendencia ya perceptible en la campaña de 2012–. El «Proyecto de Nación 2018-2024», que se basa en un libro publicado en 2017 por López Obrador3, contiene un planteamiento que combina sustanciales garantías de continuidad neoliberal con puntuales propuestas de políticas sociales y de intervención estatal en sectores económicos estratégicos. A lo largo del texto se encuentran muy escasas y escuetas referencias a demandas o intereses específicos de las organizaciones sociales independientes4.

Un dato de fondo que no puede soslayarse es que Morena, a diferencia del prd –desde su fundación en 1989–, no ha incorporado orgánicamente ni establecido una estrategia de alianzas con movimientos y organizaciones sindicales independientes, sino que ha heredado del prd las relaciones con organizaciones campesinas y buscado, o simplemente encontrado, vínculos puntuales como los afianzados en esta coyuntura electoral con algunos dirigentes o figuras5. Prueba de la ausencia o del desinterés por un vínculo más amplio con los movimientos sociales fue el nombramiento del ultraconservador y ex-integrante del pan Manuel Espino como «coordinador de organizaciones sociales y civiles» de la campaña. Es difícil establecer si esta actitud se debe solo a la orientación centrista de la campaña o a un rasgo constitutivo de Morena. Esta opción por no mantener vínculos orgánicos con otras entidades organizadas podría tener orígenes o propósitos diversos, como evitar las corrientes internas, las dobles afiliaciones y lealtades y sus posibles desviaciones corporativas o clientelares que primaron en el prd –y tendieron a desvirtuarlo como un partido-frente– y propiciar el centralismo, la afiliación estrictamente ciudadana o la constitución de una identidad primaria morenista en un partido de reciente creación.

Salvo en los contados casos en que se dio una alianza orgánica con movimientos sociales específicos, se percibe un difuso escepticismo respecto a las credenciales de izquierda de amlo y de Morena. Tampoco se comparte el optimismo esperanzado respecto del «hacer historia» en el sentido profundo, ya sea como superación del neoliberalismo o como un real cambio de régimen y una transición sustantiva a la democracia. Más aún, existe la duda fundada de que esta historia se haga realmente «juntos» cuando no se convoca explícitamente a importantes franjas organizadas de las clases subalternas. Sin embargo, si bien ya no se lo reconoce como de izquierda, amlo se distingue de las derechas. En términos generales, el discurso que emanó de un gran número de organizaciones sociales independientes tendió a oscilar y buscar un difícil y precario equilibrio entre señalar los límites del proyecto –deslindándose o marcando una distancia– y reconocer que es el mal menor y que puede marcar una discontinuidad respecto de la situación actual y desplazar a las fuerzas políticas de derecha responsables de la situación de México, lo cual, ante las circunstancias consideradas particularmente dramáticas, resulta trascendente. La atmósfera que se respira en organizaciones, colectivos y núcleos militantes es de perplejidad frente a una candidatura que no convenció pero pudo vencer y que, por ello, representa objetivamente una gran oportunidad histórica y política.

Un dato significativo: a diferencia de 2006, cuando amlo estuvo a punto de llegar a la Presidencia, esta vez nadie –ni siquiera veladamente– llamó a la abstención, y primó la tendencia de ir a votar y de hacerlo por López Obrador. La consigna propia de la izquierda independiente fue que había que organizarse y disponerse a luchar sea cual fuere el gobierno surgido de las urnas. No obstante, a pesar de un clima que genera una convergencia general en la lectura de la coyuntura y de la caracterización de la candidatura de López Obrador, a la hora de los pronunciamientos no se estableció una estrategia ni un comportamiento en común entre los movimientos y organizaciones sociales. No pocas organizaciones optaron por tejer un vínculo orgánico y llamar públicamente a votar6, pero otras tantas decidieron no pronunciarse en este sentido. En este segundo grupo, algunas quisieron enviar algún tipo de mensaje, ya sea asistiendo a reuniones o mítines de campaña, invitando a no votar por las derechas7 o a votar «a la izquierda»8, mientras que otras simplemente se mantuvieron en silencio y sin contacto alguno con el candidato y sus alrededores. Un silencio difícil de interpretar y que no figura en el registro de los posicionamientos, pero que hay que escuchar y que solo parcialmente puede interpretarse como «quien calla otorga».

Entre los silencios, resuenan la valoración de la autonomía de muchas luchas socioambientales y obreras o la distancia que marcan, desde la sociedad civil, organizaciones de víctimas y de defensa de los derechos humanos. Es sintomático que no se hayan registrado adhesiones de colectivos de jóvenes y estudiantes9 ni de feministas, con lo cual parecen mantenerse voluntariamente al margen del proceso electoral y de la campaña de amlo dos de los sectores más combativos y militantes que han protagonizado luchas y protestas en los últimos años. Este silencio no puede pasar inadvertido porque se trata de actores que han tomado y usado la palabra para impugnar el mismo orden político-estatal que Morena aspira a ocupar. Porque, considerando los rasgos conservadores del proyecto de amlo –tanto en lo programático como en la composición ministerial que ya se anunció–, así como las resistencias de las derechas hacia toda reforma progresista, el alcance de la transformación depende en gran medida del movimiento social, y este se retroalimenta de las organizaciones existentes, aunque tenga que trascenderlas para adquirir el tamaño y la fuerza que requieren las circunstancias históricas y políticas.

  • M. Modonesi: Revoluciones pasivas en América, Itaca, Ciudad de México, 2017.
  • Las siguientes afirmaciones se basan en los resultados de un observatorio de los posicionamientos de organizaciones sociales independientes, en el marco de un proyecto de investigación coordinado por mí en la UNAM.
  • A.M. López Obrador: 2018 la salida. Decadencia y renacimiento de México, Planeta, Ciudad de México, 2017.
  • La mayor parte de ellas está relacionada con el movimiento campesino o los pueblos indígenas, pero también se pueden encontrar las propuestas de elevar el salario mínimo, impulsar la construcción de vivienda y dar becas a jóvenes, así como revertir la llamada reforma educativa y construir el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. «Proyecto de Nación 2018-2024», disponible en http://proyecto18.mx/
  • Como, por ejemplo, Nestora Salgado, José Manuel Mireles o Napoleón Gómez Urrutia, dirigentes de policías comunitarias en Guerrero, de autodefensas en Michoacán y del sindicato minero, respectivamente.
  • Principalmente, las organizaciones campesinas articuladas en el Plan de Ayala Siglo XXI y los sindicatos reunidos en torno del Sindicato Minero, pero también una corriente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación ligada a la polémica ex-secretaria Elba Esther Gordillo, una fracción del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y un sector de las policías comunitarias de Guerrero, la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC).
  • Si bien en su congreso la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) optó por no dar indicación de voto por AMLO, algunas de sus corrientes y secciones se fueron acercando más que otras a la campaña del candidato de Morena, en particular a partir del momento en que declaró que revertirá la contrarreforma educativa.
  • Por ejemplo, el Sindicato de los Trabajadores de la UNAM, parte de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT). 9.No obstante, las encuestas marcan un voto masivo a AMLO entre los electores más jóvenes, lo cual pone de manifiesto un fuerte rechazo hacia el PRI y el PAN http://nuso.org/http://nuso.org/articulo/mexico-el-gobierno-progresista-tardio/

33.18.-ABC DE LA CRISIS ARGENTINA – Laizquierdadiario*

En días de caos económico para muchos trabajadores es difícil comprender a los medios de comunicación, economistas y opinólogos. Aquí una síntesis

Foto: casarosada.gob.ar

1)         Déficit fiscal:

Las cuentas del Estado están determinadas, para simplificar, por la diferencia entre lo que se recauda y se gasta. Están en rojo hace años. Esto es porque se recauda menos de lo que se gasta. El Gobierno de Cambiemos le echa la culpa a un supuesto desborde en las partidas para jubilaciones, para los docentes, a la educación universitaria o a los trabajadores de la salud.

Pero lo cierto es que un componente central del presupuesto público es el gasto en intereses de la deuda que va a manos de los especuladores: más del 15 % del total del presupuesto. Es un porcentaje que duplica, por ejemplo, el desembolso para toda la educación. Y este porcentaje va a crecer por el nuevo endeudamiento con el FMI. No pagar la deuda liberaría enormes recursos para fines sociales.

9 sep, 2018.- Los acuerdos con el FMI (ya en estos días se cocina el segundo acuerdo en menos de tres meses por el fracaso del primero) busca abastecer dólares para garantizar los pagos de la deuda. No va un peso a educación, salud, jubilados y otros fines sociales.

Además, en el presupuesto público se beneficia con desgravaciones impositivas a muchos sectores empresarios. El Gobierno sólo mira el gasto. Pero la verdad es que también puede subir la recaudación, pero no lo quiere hacer (o lo hace muy limitadamente) para no tocar las ganancias patronales.

Por el contrario, a principio de su mandato Mauricio Macri sacó retenciones a los exportadores (y las redujo para los productos de la soja). En diciembre último votó en el Congreso, con apoyo del peronismo, una reforma tributaria que baja progresivamente los impuestos a las empresas: ganancias y contribuciones patronales, principalmente. Con estas medidas agravó el rojo fiscal.

La recesión a la que se conduce la economía achicará más la recaudación y agravará el déficit fiscal. Por eso diarios y bancos internacionales piden, como prometió Domingo Cavallo en 2001, que el país tiene que tener déficit cero el año próximo: esto significaría un recorte de partidas sociales mucho más brutal. Quieren atacar más a los jubilados, reducir asignaciones a chicos y adolescentes, achicar ministerios, reducir el poder de compra del empleado estatal.

2)         Déficit externo

Las cuentas externas sintetizan las relaciones del país con el exterior. Las transacciones se realizan en dólares. Hay una gran escasez de dólares porque el flujo de divisas hacia el exterior es mucho más fuerte que los escasos ingresos que tienen lugar. Es el principal problema que empuja el dólar hacia arriba.

Al país ingresan dólares por diversas vías:

  1. a)         Exportaciones, en su mayor parte agrarias ahora afectadas por la sequía.
  2. b)         Turistas que visitan a Argentina.
  3. c)         Inversiones: pocas porque fracasó el pronóstico de la famosa “lluvia de inversiones”.
  4. d)         Especuladores que vienen a aprovechar su paritaria del 60 % con las altas tasas de interés que paga el Banco Central y otros instrumentos especulativos. Estos se están retirando a más velocidad que el delantero francés Kylian Mbappé a pesar que el Central sigue subiendo la tasa de interés porque ven que el patrimonio de la entidad monetaria se deteriora.
  5. e)         Deuda externa a través de la emisión de títulos que compran los fondos de inversión, muchos de ellos buitres, bancos internacionales como J.P. Morgan. Esta vía se cortó con la corrida iniciada a fines de abril por la falta de confianza del capital financiero internacional con el macrismo.
  6. f)          Préstamos del FMI: es la principal ventanilla abierta en este momento. Es otra vía de aumentar la deuda externa.

Por otro lado, los dólares que salen del país se vinculan fundamentalmente a los siguientes movimientos:

  1. a) Pago de importaciones. El Gobierno las está reduciendo a través de la recesión.
  2. b) Turistas argentinos que viajan al exterior. Los trascendidos indican que el Gobierno estudia poner un impuesto al turismo.
  3. c) Pagos de la deuda externa. Históricamente Argentina paga más de lo que le prestan: ese es el negocio de capital financiero.
  4. d) Remisión de ganancias de las empresas del imperio:. La economía está dominada por el capital extranjero. Entre las 500 grandes empresas, más del 70 % de la facturación corresponde a esas empresas. Todo el tiempo envían sus ganancias a las casas centrales.
  5. e) Salida de especuladores del país. Es precisamente lo que está ocurriendo con los que aprovecharon la “bicicleta financiera” con las altas tasa del Banco Central.
  6. f) Fuga de capitales, principalmente de las grandes empresas. En la crisis de 2001 en la lista de las grandes empresas que fugaron están Pérez Companc, Telefónica de Argentina, Repsol, Telecom, Nidera, Shell y sigue los nombres. Ahora no dan los nombres de los que compran dólares, pero el 80 % de las compras corresponde a los que adquieren más de U$S 2 millones. Los bancos son la vía por la cual se fugan capitales.

Cambiemos no tiene ninguna solución para el déficit externo porque honrar los pagos de la deuda y la total libertad para que se vayan capitales es parte del manual neoliberal que respetan a rajatabla. Esto implica una sangría de dólares incesante que vacía las reservas del Banco Central (que son riquezas que generan las manos trabajadoras) y requiere cada vez más endeudamiento para pagar la deuda previa y garantizar la fuga. Un círculo vicioso.

3)         Ganadores

Es evidente que el Gobierno privilegia los negocios especulativos. Entre los principales ganadores están los bancos, fondos de inversión, las grandes empresas que fugan dólares.

Con la devaluación permanente también se benefician los exportadores. Por cada dólar exportado en diciembre de 2017 obtenían $ 17. Ahora por cada dólar exportado obtienen $ 40 (o la cotización que alcance el dólar estos días). Es decir, que mejoraron sus ingresos más del 100 %. Los grandes exportadores son un puñado de empresas agropecuarias e industriales: Bunge, Cargill, Aceitera Genral Deheza (AGD), Nidera, Techint, Aluar y las automotrices.

El gran empresariado se beneficia con la devaluación del salario de los trabajadores: es lo que festejó estos días Cristiano Rattazzi, titular de Fiat Argentina.

4)         Perdedores

Los perdedores principales son los que viven de su salario. Toda devaluación es ante todo una devaluación del salario: esto ocurrió con la devalución de Eduardo Duhalde en 2002, con la de Axel Kicillof en 2014, con la que hizo el macrismo apenas asumió y con la que está en curso.

Los cálculos de inflación están encontrando un nuevo nivel cerca del 40 %. Muchos analistas dicen que puede seguir escalando por encima de este valor por la retroalimentación entre devaluación e inflación.

Las paritarias originalmente fueron del 15 %. Luego algunas se ajustaron 5 % más. Incluso hubo sectores, como camioneros, que obtuvieron alrededor del 25 %. Pero de conjunto, la brecha entre la suba de precios y la suba de salarios cada vez es mayor.

La recesión está extendiendo los despidos en el ámbito estatal y público. Este viernes en el Ministerio de Agroindustria se anunciaron 500 despidos. Las estadísticas del Ministerio de Trabajo de junio exhiben un importante deterioro laboral en el ámbito privado. Son sólo las primeras consecuencias de la recesión.

Como se mencionó, el ajuste que pacta el Gobierno de Cambiemos con el FMI traerá nuevos recortes en educación, salud, a jubilados, a niños y adolescentes beneficiarios de asignaciones.

Bien lejos de la pobreza cero, los próximos datos que publique el Indec mostrarán una suba de la pobreza y la indigencia.

Retomado de Laizquierdadiario  https://www.las2orillas.co/abc-de-la-crisis-argentina/ 

32.18.-LULA DA SILVA, COMO SIEMPRE, OPTIMISTA Y DISPUESTO A NO CAMBIAR SU DIGNIDAD – Ernesto Samper

Estuve la semana pasada en Brasil visitando a mi amigo el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva en su sitio de reclusión en Curitiba. Lo encontré, como siempre, optimista y dispuesto a no cambiar su dignidad por una libertad que no se base en su inocencia.

1 sep 2018.- El sitio de su encierro es modesto y confortable, pero las condiciones de su encarcelamiento son cercanas al confinamiento. Tiene limitadas las horas de sol diarias y las visitas; ninguna posibilidad de comunicación directa; la televisión, reducida a ver los canales que lo persiguen. Pasa en soledad los fines de semana. Aunque sus captores tratan de minarlo moralmente, han fracasado en este propósito. Lula está altivo, positivo, combativo y, como siempre, apasionado por las noticias de los países latinoamericanos. En su ánimo no caben la venganza ni el revanchismo.

Al pie de la cárcel, bajo la ventana del líder, se levanta el campamento del Partido de los Trabajadores (PT), donde miles de personas venidas de todas partes se hallan en permanente vigilia y le gritan: “¡Buenos días!” y “¡Buenas noches!” para que él sepa que están ahí. Me reuní con sus abogados en São Paulo. A Lula lo acusan de haber recibido como soborno un apartamento que ni siquiera conoció. No ha aparecido una sola prueba que demuestre relación suya con el inmueble de cuya apropiación indebida se lo acusa.

¿De dónde viene, pues, el interés por mantenerlo atado a esta acusación sin sentido? La razón es que el juez Sergio Moro, quien adelanta un conocido proceso en que se encuentran involucradas la empresa que construyó el apartamento y Petrobras –el Lava Jato–, decidió usar esta relación para vincular a Lula al proceso general como responsable de una red de corrupción por ser presidente del Gobierno y jefe del PT. Con el expresidente involucrado, convirtió el asunto local en un escándalo mediático internacional. La aplicación de esta teoría del máximo responsable, que fue aplicada para juzgar a los nazis en Alemania, podría llevar a la cárcel por muchos años a los mandatarios latinoamericanos que hoy aparecen involucrados en casos de corrupción por el simple hecho de ser presidentes de gobiernos cuyos funcionarios participaron en actividades corruptas. Es lo que el juez Moro denomina, de manera eufemística, culpabilidad por “corrupción pasiva”. Para mayor paradoja, a Lula se le negó el ‘habeas corpus’ con el cínico argumento de protegerlo, cuando se sabe que el único peligro que corre es el de ganar las próximas elecciones presidenciales. Las encuestas recientes muestran que Lula se acerca al 50 por ciento de los votos efectivos.

No hay norma del debido proceso que no se haya violado en su caso. Se desconoce su presunción de inocencia. No se valoran testimonios a su favor que desvirtúan delaciones negociadas ni se le garantiza su derecho a instancias independientes atendidas por jueces imparciales. Vistos estos argumentos, el Comité de Derechos humanos de las Naciones Unidas pidió la semana pasada al Estado brasileño que, en aplicación del Convenio Internacional sobre Derechos civiles y políticos, permita que Lula, aun desde la cárcel y mientras queda en firme su sentencia, presente su nombre en las elecciones presidenciales de octubre y tenga acceso a los canales que establece la ley para promoverlo. La comisión advirtió que de no hacerlo, se ocasionaría un “daño político irreparable” a su derecho constitucional a ser elegido.

De regreso a Bogotá pensaba yo que el grave dilema que existe hoy en Brasil no es entre Lula y el siniestro excoronel Jair Bolsonaro, amigo de la dictadura militar. El dilema es entre un país más justo, como el que dejó Lula, con treinta millones de pobres menos, y los poderes fácticos representados hoy por el exmilitar, los mismos que tumbaron a Dilma Rousseff de la presidencia y están dispuestos a lo que sea para quitar a Lula y su partido de en medio, como ya le quitaron su libertad. El que más perdería sería Brasil.

https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/ernesto-samper/la-otra-cara-de-la-moneda-en-juicio-contra-lula-da-silva-263178

31.18.-EL MUNDO NO ES PARA TEMER – Esteban Actis

Brasil y su nueva inserción internacional

Fernando Henrique Cardoso ensayó la inserción internacional de Brasil desde la idea de la «periferia moderna». Luis Inácio Lula da Silva apostó por posicionar a su país como un «jugador global». Pero ahora Michel Temer consiguió lo impensable. Pidió el ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) pero, después de un año, la membresía parece lejana. Su rol en el G-20 ha sido meramente reactivo. Y en el interior del BRICS ha quedado completamente opacado por China y Rusia. Además, ha defeccionado de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur). Temer ha conseguido lo que nadie había logrado hasta ahora: que el rol de Brasil sea el de una «periferia perimida». 

Agosto 2018.- Durante todo el siglo XX, Brasil ha sido un claro ejemplo de un intermediate state en el sistema internacional. Su influencia ha estado asociada a atributos clásicos de poder como el territorio, la población y una importante economía. Sin embargo, la carencia de recursos militares significativos o los problemas internos derivados de una sociedad dual y de ciclos económicos fluctuantes, identifican a Brasil con la mayoría de los países en desarrollo.

Las diferentes formas de internalización -por parte de los hacedores de políticas- de estas ambigüedades en relación a «cuan poderoso» es Brasil explican, junto con contextos nacionales e internacionales determinados, las discontinuidades de su política exterior reciente. Entre 1995 y 2015 las percepciones sobre el rol de Brasil en el escenario internacional de quienes detentaron el poder no fueron homogéneas. No obstante, con independencia de esta situación, la diplomacia brasileña supo otorgarle contenido y sustancia a la estrategia de inserción internacional.

Durante los gobiernos de Fernado Henrique Cardoso (1995-2002) la visión preponderante fue de «periferia moderna». En un escenario caracterizado por una unipolaridad creciente y el auge del multilateralismo liberal, la evaluación de los principales hacedores (Celso Lafer, Luiz Lampreia) era que el orden mundial estaba cristalizado (poderes instituidos) por lo que Brasil no podía aspirar a jugar un rol protagónico en los asuntos globales, máxime en una coyuntura domestica de inestabilidad económica, política y de alto déficit social. Sin embargo, la condición periférica no implicaba que Brasil no pudiese amplificar algunos márgenes de maniobra a partir de potenciar la «autonomía por la integración y la participación».

En otras palabras, mostrarse como actor central del «regionalismo abierto» y convalidar las reglas del orden internacional liberal en el plano multilateral fueron las estrategias para mostrar su condición de potencia media moderna, a la par de la expansión del sector privado aspirando a ser un global trader en la globalización venidera. Para finales del siglo XX las grandes firmas de la industria que sobrevivieron a la apertura económica comenzaron a ganar mercados en la región y el mundo.

A partir del 2003 con la llegada de Lula Da Silva a la presidencia, Brasil va a sufrir una mutación respecto a la autopercepción y el rol que debería ocupar en el mundo. En un contexto internacional más permisivo (creciente multipolaridad y boom de los commodities) y de expansión económica a nivel local, los principales hacedores de políticas (Celso Amorim y Marco Aurelio Garcia) percibían que Brasil debía intentar evitar la cristalización de las relaciones de poder en el plano internacional y así poder discutir (y redefinir) las reglas del orden global.

Para el gobierno de Lula estaban dadas las condiciones de que Brasil se convirtiera en un global player a partir de una política exterior «activa y altiva», según la jerga lulista. Por entonces, la apuesta era profundizar la dimensión del poder relativa a la autonomía (vía diversificación de los vínculos externos y soft balancing) y comenzar a ejercer la dimensión relacionada a la influencia.

En otras palabras, reforzar la capacidad para resistir presiones externas y lograr incidir en algunos acontecimientos y resultados. El rol central de Brasil en el bloqueo a la Ronda de Doha en la Organización Mundial del Comercio (OMC) o el frustrado intento de mediar entre Irán y las potencias occidentales en relación al plan nuclear del primero, representaron claros ejemplos de la búsqueda de expandir la influencia en el plano global.

Si bien entre 2013 y 2015 -bajo la presidencia de Dilma Rousseff- la intensidad mermó y ciertos objetivos se reformularon (recuo brasileiro en palabras de los académicos Carlos Lessa y Amado Cervo)la percepción sobre el rol de Brasil en el mundo no se modificó. Asimismo, la consolidación y expansión internacional de sector privado durante toda la primera década del siglo XXI (multilatinas brasileñas) coadyuvaban a fortalecer la percepción de que Brasil estaba para ocupar una silla en el Club de los poderosos.

Con la llegada de Michel Temer al Palacio Planalto en mayo de 2016 tras el traumático y cuestionado proceso de impeachment, la percepción de sus principales hacedores de políticas en relación al lugar del gigante sudamericano en el mundo mutó nuevamente. Al igual que en la década de 1990, la ponderación ha estado sobre los déficits y limitaciones del país a la hora planificar la presencia internacional. La grave crisis política y económica (esta última arrastrada del gobierno de Rousseff) sumada a un contexto internacional caracterizado por un desinfle del auge de los emergentes (salvo China) reforzó la tesis de que Brasil no estaba en condiciones de ser un «jugador global». Si se rastrean las declaraciones de José Serra y Aloysio Nunes (Ministros de Relaciones Exteriores en la administración Temer) y se analizan las acciones de la política exterior, es dable interpretar un retorno a la «condición periférica» como locus de la estrategia de inserción internacional.

La incorporación de la noción de «megalómana» a la lexis de los funcionarios brasileños en el gobierno de Temer (concepto utilizado por los detractores de la política exterior del Partido de los Trabajadores) pone de relieve implícitamente el rechazo a una pretensión de percibirse como un país poderoso. Con Michel Temer la política exterior brasileña vuelve a girar sobre la idea que Brasil no es un país poderoso, condición sine qua non para desplegar una policía exterior asertiva.

Ahora bien, el dato sobresaliente y novedoso de la política externa de Brasil bajo la presidencia de Temer no es el retorno a una autopercepción periférica, sino la falta de sustancia y forma a la estrategia de inserción internacional. A diferencia de la visión de «periferia moderna» implícita en los mandatos de Cardoso, en donde se tenía claro qué se quería obtener de las relaciones internacionales y por dónde transitar para lograr mayores márgenes de maniobra, el retorno periférico de Brasil está totalmente perimidoNo hay construcción clara de poder alguno y su estrategia de inserción internacional parece caducada.

Los intentos de mostrarse nuevamente como una periferia confiable y abanderada del status quo del orden internacional no han tenido buena receptividad. Brasil pidió el ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con el deseo de que su candidatura fuese aprobada rápidamente pero después de un año la membresía parece lejana. El propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó públicamente el deseo del ingreso de la Argentina a la organización, situación que generó estupor en los círculos políticos y empresariales. Por su parte, el rol de Brasil en el G-20 ha sido meramente reactivo y en muchos de los casos un dolor de cabeza. El costo pagado en las idas y venidas en la decisión de la participación del Temer en la Cumbre del G-20 en Alemania en 2017 fue altísimo. Después de revertir la decisión de no participar por la grave crisis política el primer mandatario de Brasil se quedó sin ninguna reunión bilateral importante en Hamburgo.

Por su parte, los esfuerzos de Brasil por mostrarse como un poder emergente también han sufrido un duro golpe en los últimos dos años. Al interior de BRICS, el rol de Brasil ha quedado eclipsado a la luz de la creciente proyección internacional de China y Rusia. En la última Cumbre en Johannesburgo, la propuesta de Xi Jinping de crear «BRICS plus» incluyendo gran parte de África, no fue bien recibida por la diplomacia brasileña que tiene interese históricos en dicho continente. La decisión de Temer de levantarse de la reunión con los países africanos antes de su cierre mostró el malestar existente sobre lo que se considera una avance más de la influencia de China en África. En un juego de suma cero donde Brasil se contrae (recortes presupuestarios, puestos diplomáticos y proyectos de cooperación en África y Asia), los otros «emergentes» avanzan.

En ese contexto, la herencia del breve hiato de Temer en el Palacio Planalto no solo marcará la profundización de la pérdida de herramientas autonomista sino, y más grave aún, la constitución de lo que Brasil como potencia media siempre intentó evitar: la dependencia. Es más, lentamente Brasilia está estructurando una «doble dependencia» o «doble periferia» con Washington y Beijing. Lejos de poder pivotear entre los dos grandes poderes, Brasil navega en una subordinación pasiva a intereses y demandas externas.

En el plano regional, la diplomacia de Temer ha dejado huérfana la política de liderazgo regional dirigida a motorizar la concertación y la integración con sus vecinos, activo de la política exterior desde la redemocratización. La búsqueda de la «unidad colectiva» ha estado en el centro de la política exterior brasileña reciente, independientemente de la percepción sobre el lugar de Brasil en el mundo. Solamente cabe mencionar los esfuerzos de Sarney por la integración del Cono Sur, la propuesta (fallida) de Itamar Franco del Área de Libre Comercio de América del Sur (ALCSA), la concreción por parte de Fernando Henrique Cardoso de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana y, finalmente, la idea brasileña de la Comunidad Sudamericana de Naciones devenida en UNASUR bajo los gobiernos de Lula.

El gobierno de Temer no ha esbozado ninguna propuesta concreta en lo que a atañe al regionalismo, salvo la idea de flexibilizar y «modernizar» el MERCOSUR con una aproximación a la Alianza del Pacífico. La ausencia de Brasil como actor regional en la búsqueda de la paz en Colombia, así como la llamativa pasividad ante la crisis venezolana, son ejemplos de que Brasil va camino a convertirse en un «enano sudamericano».

En lo relativo al agravamiento de la situación venezolana, Brasil ha tenido un rol de bajo perfil en el denominado «Grupo de Lima» sin capacidad alguna de liderar dicho espacio. La decisión de defeccionar de la UNASUR, único espacio de diálogo sudamericano creado por el propio impulso brasileño es todo un símbolo en la noción de «periferia perimida». En lugar de proponer una reformulación o una nueva innovación político-institucional, el gobierno de Temer apostó bajarle el pulgar al proceso de concertación.

Por último, la noción de «periferia perimida» también tiene su correlato en la falta de una visión clara desde el Estado en relación a la internacionalización del sector privado brasileño. Tanto la idea de global trader (comercio) como la política de las empresas denominadas «campeonas nacionales» bajo los gobiernos de Lula, tenían en común, con independencia de sus resultados, una visión de disputa y conquista de mercados externos vía la mejora de la competitividad sistémica. Sin embargo, en el marco de la profundización de un proceso de reprimarización de las exportaciones (iniciado en los años del PT) y del ocaso de las multilatinas brasileñas (Petrobras, Odebrecht, Electrobras, Vale) la estrategia gubernamental parece estar puesta en profundizar una estrategia de «agro trader» apostando a las ventajas comparativas.

En los últimos 25 años, el gigante sudamericano se ha autopercibido tanto como un actor con escasos atributos de poder y como parte de la periferia, pero también como un actor emergente con recursos para incidir activamente en el escenario internacional. Sin embargo, tanto la idea de «periferia moderna» y como de global player tenían en su seno, más allá de los logros y resultados alcanzados, una brújula en relación a la construcción de poder y un conjunto de iniciativas y políticas que le daban sustancia. Desde mayo de 2016, el gobierno de Temer vuelve a visualizarse como un país sin pretensiones de colarse entre los poderosos pero desde un proyecto externo sin un norte claro. La política exterior brasileña se edifica desde una «periferia perimida»

Principio del formulariohttp://nuso.org/articulo/el-mundo-no-es-para-temer/

30.18.-LULA REFUERZA SU LIDERAZGO EN LAS ENCUESTAS PESE A LA CÁRCEL – Tom C. Avendaño

Los primeros sondeos realizados tras el comienzo de la campaña consolidan el liderazgo el expresidente preso por corrupción

El dominio de Luiz Inácio Lula da Silva sobre el electorado brasileño no sufre a pesar de estar preso por corrupción desde hace cuatro meses. El expresidente y candidato desde la cárcel a las elecciones de octubre goza de un 37% de la intención de voto en la nueva encuesta de Ibope, la primera a escala nacional tras el comienzo de la campaña. Es casi la misma cifra que le otorga otra encuesta, también publicada este lunes, la CNT/MDA.

Un manifestante pasea una máscara con la cara de Lula SALVATORE DI NOLFI EFE

En el probable caso de que el Tribunal Electoral impida a Lula seguir con su candidatura por estar condenado por la segunda instancia, el nuevo panorama estaría lideado por el agitador ultraderechista Jair Bolsonaro, al cual Ibope da un 20% de la intención de voto (ahora, con Lula en escena, tiene un 18%).

Pasado el segundo puesto, ninguno de los 11 candidatos restantes se acerca al 14%, la cifra mágica que, en el actual panorama, permite pasar al segundo turno. La evangélica Marina Silva, hasta ahora a los talones de Bolsonaro, queda rezagada con un 6%. El gran amigo de los mercados y de las alianzas del centro, Geraldo Alckmin, tiene un 5%, al igual que Ciro Gomes, su rival en el centro. Y Henrique Meirelles, el candidato del actual Gobierno, cae a lo más bajo, con un 1%.

Trasvase de votos

Pero el ajedrez de estas elecciones no se entiende sin un dato signficativo: el 4% de intención de voto que tendría el exalcalde de São Paulo, Fernando Haddad, en caso de que sea él quien asuma el puesto de Lula cuando al expresidente se le impida concurrir. En Brasilia nadie ya que ese trueque vaya a suceder, que hace tiempo que Lula escogió a Haddad y que lo único que queda por ver es cuántos de sus votos logra traspasarle. Este dato, una anémica predicción que sitúa a Haddad por debajo de Bolsonaro, Silva, Gomes y Alckmin, supone una jarra de agua fría para quien confiase en esta estrategia y recuerda hasta qué punto es arriesgado hacer cualquier predicción en una campaña tan incierta como esta.

Esa incertidumbre comienza a reflejarse en los mercados, que alcanzaron el lunes el dólar más alto en dos años: 3,96 reales, inédito desde tiempos del impeachment a Dilma Rousseff en agosto de 2016. El comentario generalizado era que la culpa la tenía el 37,3% que daban las encuestas a Lula, enemigo en el imaginario de muchos economistas de las reformas liberales que necesita el país.

https://elpais.com/internacional/2018/08/21/actualidad/1534804401_746229.html

29.18.-A LULA Y HADDAD INVISIBILIZAN LOS MEDIOS, Y BANNON ASESORA AL ULTRA BOLSONARO – Juraima Almeida*

Mientras el expresidente Lula da Silva sigue preso y su candidato a la vicepresidencia –y eventual sucesor, de no permitírsele presentarse a las elecciones presidenciales del 7 de octubre- Fernando Haddad  junto a otros dirigentes que los respaldan fueron impedidos de participar en un debate televisivo, el estadounidense Steve Bannon es presentado como asesor de la campaña del ultraconservador Jair Bolsonaro.

De participar en las elecciones, Lula sigue al frente de los sondeos de opinión con un 30%, seguido de lejos por Bolsonaro, quien se convertiría en el favorito en caso que el expresidente no pudiera presentarse.11-08-2018.- El estratega político que ayudó a Donald Trump a llegar a la presidencia de Estados Unidos, Steve Bannon, será consejero en la campaña del ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro, informó el diario brasileño O Globo. “Bannon se puso a disposición para ayudar, eso, obviamente, no incluye nada financiero. El apoyo será con una sugerencia de internet, de repente un análisis, o interpretar datos, esas cosas”, dijo el hijo de Bolsonaro.

“Conversamos y concluimos tener la misma visión de mundo. Él afirmó ser entusiasta de la campaña de Bolsonaro y ciertamente estamos en contacto para sumar fuerzas, principalmente contra el marxismo cultural”, publicó en su cuenta en Twitter.

Bolsonaro, quien no esconde su admiración por Trump, es un capitán de la reserva del ejército que, con un discurso autoritario, radical, xenófobo,  y repleto de ataques contra las políticas raciales y de igualdad, lidera por estrecho margen los sondeos electorales para la presidencia de Brasil si el líder del Partido de los Trabajadores, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, no logra presentarse como candidato.

Bannon, ejecutivo de medios estadounidense, exbanquero de inversiones y expresidente ejecutivo de Breitbart News, un sitio web de noticias de extrema derecha, fue jefe de campaña de Trump y su jefe de estrategia en la Casa Blanca por siete meses, hasta el 18 de agosto de 2017 cuando fue despedido, cuando participó en varias campañas y ha ayudado a varios movimientos políticos europeos de extrema derecha.

De acuerdo con las últimas encuestas, en un escenario sin Lula, Bolsonaro es favorito por un escaso margen y lidera las intenciones de voto con un 17 por ciento, por delante de la ecologista Marina Silva (13), el laborista Ciro Gomes (8) y el derechista Geraldo Alckmin (6%).

La revista británica The Economist publicó un editorial en el que aseguraba que Bannon es un peligro para la democracia. “Bolsonaro sería un presidente desastroso. Su retórica muestra que no tiene suficiente respeto hacia muchos brasileños, incluyendo a personas gay y negras. Hay poca evidencia de que entiende suficientemente los problemas económicos de Brasil como para poder solucionarlos. Sus reverencias a la dictadura lo convierten en una amenaza para la democracia”, sentenció la revista.

Un debate que censuró al PT y a Lula

El Partido de los Trabajadores (PT) realizó un “debate con Lula” donde participaron su compañero de fórmula Fernando Haddad, ex alcalde Sao Paulo, la dirigente del partido Comunista de Brasil (PCdoB)- Manuela d’ Ávila  y Gleisi Hoffmann, presidenta del PT. La iniciativa surgió en respuesta al debate oficial que sucedió en paralelo, en el canal de televisión Bandeirantes, en el cual el gran ausente fue el ex mandatario debido a que está preso en Curitiba desde el siete de abril.

En el debate paralelo, transmitido en vivo por las redes sociales alternativas, Haddad y sus interlocutores abordaron temas de gran interés social como seguridad, empleo y salud, y expusieron sus propuestas de gobierno. “Haddad tiene en este momento el papel de ser el vice para dar voz al presidente en el día a día de la campaña; es la voz del presidente’’, declaró Hoffmann.

Horas antes del debate, Lula divulgó una carta en donde llamó de “censura” la actitud de la Red Bandeirantes que no permitió que su representante y candidato a vicepresidente del PT, Fernando Haddad, participar en el debate entre los candidatos a presidentes. “La decisión viola el derecho del pueblo brasileño y también de los demás candidatos a discutir las propuestas de mi candidatura y hasta de que me critiquen mirándome a la cara y yo teniendo derecho a responder”, escribió el ex presidente.

Lula denunció la medida de la justicia que le denegó un último recurso para participar en los debates por videoconferencia desde su celda. Asimismo recordó que él es quien lidera las encuestas con una intención de voto del 30 por ciento por sobre los demás candidatos. Lula agregó que la medida de la jueza viola también la libertad de prensa, impidiendo que un medio de comunicación cumpla su deber de informar y prohibiendo a su público ejercer su derecho a ser informado.

Haddad, de 55 años, fue Ministro de Educación bajo los gobiernos de Lula y de su sucesora, Dilma Rousseff . Y en 2012 fue electo alcalde de Sao Paulo, la capital económica y financiera del país. Ante la posible denegación de la candidatura de Lula, quien se encuentra cumpliendo una pena de 12 años y un mes luego de que el juez Sérgio Moro lo condenara por la causa Lava Jato, Manuela D`Avila se presentaría como vicepresidente del ex alcalde.

El PT inscribirá formalmente la candidatura de Lula el 15 de agosto, último día del plazo legal, y convocó para esa misma fecha a miles de simpatizantes a movilizarse a Brasilia para dar su apoyo al histórico líder de centroizquierda. En los comicios de octubre se elegirán también a los 27 gobernadores, a los 513 diputados y a dos tercios de los 81 senadores brasileños. Los debates, junto con el tiempo de propaganda gratuita de radio y televisión, a partir del 31 de agosto, cumplen un papel importante en el desempeño de los candidatos.

Campesinos movilizados

Mientras, unos 5.000 campesinos de todas las regiones de Brasil participaron este viernes en la Marcha Nacional Lula Libre, que encabeza el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en favor de la liberación del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. Los movimientos campesinos se movilizarán hasta el 15 de agosto para demandar que se cumpla el derecho a la participación de Lula en las elecciones del 7 de octubre próximo.

El 15 de agosto llegarán a la capital (Brasilia), donde habrá una gran movilización para acompañar el registro del ex jefe de Estado como candidato presidencial. Además, el MST quiere plasmar en la calle el rechazo de la ciudadanía a las reformas económicas lideradas por el mandatario no electo Michel Temer, así como llamar la atención de la población hacia la crisis económica que padece el país.

*Juraima Almeida es investigadora brasileña y analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE) 

Fuente: http://estrategia.la/2018/08/10/los-medios-invisibilizan-a-lula-y-haddad-y-bannon-asesora-a-bolsonaro/

29.18.-MADURO FRACASA Y POR FIN ENTONA EL MEA CULPA Marc Fortuño

En los últimos días, ha ocurrido un hecho insólito en la política venezolana, el propio Presidente Nicolás Maduro ha confesado que su modelo productivo es un ‘fracaso’. Su comentario fue el siguiente: “Los modelos productivos que hasta ahora hemos ensayado han fracasado. Y la responsabilidad es nuestra. Es mía. Es nuestra”.

Unas palabras que han pillado por sorpresa incluso a sus principales detractores, aunque es bienvenido cualquier reconocimiento desde el gobierno de Venezuela de los errores cometidos en su política económica que se ha desarrollado en la última década.

11 Ago 2018

11 Ago 2018.- El primer paso para cambiar consiste en aceptar los errores propios, por ello cabe preguntarse si esta afirmación se traducirá en el futuro en un giro en las políticas que se han extendido en el país.

¿Cuál es el problema de su modelo productivo?

Es difícil poder explicar cómo el país que mayores reservas de crudo del planeta se encuentra en una situación económica tan deteriorada y con el desabastecimiento de productos básicos.

Antes de nada, hay que remontarse a lo que ha sucedido en la última década hasta finales de 2014. La posición fiscal de Venezuela era la más delicada del los países de la OPEP debido a que su sector público obtiene una gran parte de sus ingresos fiscales de las exportaciones de petróleoque representa alrededor del 90% de sus exportaciones totales.

En los años de Chávez se hizo una apuesta clara por los ingresos públicos provenientes del petróleo lo que permitió un mayor gasto público en programas ambiciosos que mejoró los niveles de vida de la gente. El crecimiento económico y las políticas de redistribución llevaron a una disminución significativa de la pobreza, del 50% en 1998 a aproximadamente el 30% en 2013.

Hay que tener en cuenta que en esos años la producción de crudo fue decreciendo pero se inició un ciclo alcista en el crudo a partir de 2003. De este modo se explica esa mejora de la vida de la gente por la generación de ingresos públicos por doquier.

En ese contexto, el gobierno estableció una variedad de empresas públicas y nacionalizó muchas empresas privadas en sectores como petróleo y gas, minería y metalurgia, cemento, banca y telecomunicaciones, unos hechos que puso en cuestión la seguridad jurídica del país. Incluso, queda para la historia el ‘exprópiese’ del Presidente Chávez a dedo.

Además, durante ese boom, Venezuela no acumuló ahorros para mitigar un retroceso en términos de comercio o para amortiguar el ajuste macroeconómico necesario, se apostó todo a la misma carta el petróleo cotizando a precios altos.

Tras el hundimiento de los precios del petróleo en 2014, Venezuela se encontró con un alto déficit fiscal por la pérdida de ingresos públicos derivados del petróleo. Y en un entorno de reestricción al acceso a la financiación externa, el déficit público se ha monetizado, es decir, se puso en marcha la impresora.

Inflación estimada: 1.000.000%

El régimen de Nicolás Maduro, marcó una política de mantener el tipo de cambio oficial sobrevaluado y reforzó los controles para el acceso a dólares estadounidenses, lo que significa que a los venezolanos les resulta más difícil cambiar sus bolívares, por el billete verde.

Si unimos a las limitaciones en el acceso a divisas, los problemas de financiación, el control de precios, y el colapso del sector privado en la provisión de bienes básicoshan llevado acumulativamente a una de las tasas de inflación más altas del mundo.

Según el anuncio del FMI, a cierre de 2018, la tasa de inflación de Venezuela superaría el 1.000.000%, siendo una de las peores crisis hiperinflacionarias que se ha visto en la historia moderna. Esta cifra es comparable con Alemania en la República de Weimar y la de Zimbabwe a comienzos de la última década.

Por otra parte, el FMI estima que la economía de Venezuela podría contraerse un 18% este año, frente a la caída, siendo este el tercer año consecutivo de caída de dos dígitos.

El problema de la capacidad de pago de la deuda venezolana

Venezuela continua con erosión de la capacidad de pago que conducirá a fuertes pérdidas para los tenedores de bonos, con incumplimientos continuos en los pagos de intereses de varios bonos, agravados por los próximos vencimientos del principal.

Además, los límites a la capacidad de Venezuela para reestructurar su deuda planteados por las actuales sanciones estadounidenses que impiden a los inversores estadounidenses aceptar nuevos instrumentos de deuda bajo un posible canje de deuda, exacerbará aún más las pérdidas.

La capacidad de Venezuela para cumplir con sus obligaciones de capital e intereses seguirá seriamente deteriorada, y que las pérdidas para los tenedores de bonos serán muy altas, probablemente superiores al 65%.

Este problema en la erosión de la capacidad de los pagos tiene varios factores.

En primer lugar, la disminución actual de la producción petrolera de Venezuela sea sostenida y que ejerza una mayor presión sobre los flujos de caja en moneda extranjera, con lo que es poco probable que disminuya la grave escasez de divisas. Es probable que las perspectivas para el sector petrolero de Venezuela reflejen el empeoramiento de la situación financiera del país. El gran déficit de financiación externa del país y la disminución de las fuentes de financiación implican que se seguirán incumpliendo los próximos pagos del servicio de la deuda.

Ya desde noviembre de 2017, cuando se produjeron los primeros impagos de la deuda del mercado, los pagos pendientes de cupones debidos tanto por el gobierno como por la compañía petrolera estatal PDVSA han superado los 1.700 millones de dólares.

Dado que hasta ahora el gobierno sólo ha hecho pagos atrasados de cupones de PDVSA que fueron más allá de los períodos de gracia de 30 días y no de cupones soberanos, es cada vez más probable que el gobierno no pueda hacer frente a los próximos pagos de capital de su deuda de mercado, el primero de los cuales cae ahora, en agosto, por 1.050 millones de dólares.

Las actuales sanciones estadounidense contra Venezuela contienen restricciones que hacen imposible que el país refinancie, y por lo tanto reestructure, sus obligaciones de mercado pendientes sobre la deuda mantenida por empresas o inversores estadounidenses.

La incapacidad de aliviar las presiones de liquidez a corto plazo mediante una reestructuración formal exacerbará las restricciones financieras del gobierno y aumentará las pérdidas para los tenedores de bonos.

https://www.elblogsalmon.com/economia/venezuela-fracasa-fin-maduro-entona-mea-culpa?utm_source=recommended&utm_medium=DAILYNEWSLETTER&utm_campa

28.18.- “PERSEGUIR EL DINERO ES MÁS IMPORTANTE QUE DETENER CAPOS” – Jacobo García

El hombre fuerte de López Obrador en materia de seguridad, Alfonso Durazo, apuesta por la política social y perseguir el dinero de los carteles para pacificar el México más violento desde la Revolución

Alfonso Durazo durante la entrevista con EL PAÍS en Ciudad Juárez ABRAHAM RUBIO

Alfonso Durazo (Sonora, 1954) tendrá en sus manos la misión de pacificar un país que vive su etapa más negra y violenta desde la Revolución. Solo este fin de semana en Ciudad Juárez, la ciudad fronteriza donde se realiza la entrevista y donde este martes inician las mesas de paz destinadas a dar forma a la nueva estrategia de seguridad (2018-2024), hubo 11 homicidios. A ello se suman los más de 200.000 muertos y los 35.000 desaparecidos que ha dejado la guerra entre y contra los carteles de la droga iniciada por el presidente Felipe Calderón en 2006. Ese es el país que encontrará.

Ciudad Juárez 6 ago 2018.- Para afrontar su “pacificación”, Andrés Manuel López Obrador ha propuesto una serie de mesas de diálogo itinerantes con distintos actores de la sociedad civil que recorrerá México hasta octubre sumando ideas. “Las mesas de paz serán un instrumento para recoger el punto de vista de la sociedad y sus propuestas, pero no es el único plan”, explica el hombre fuerte de Obrador en materia de seguridad. La otra pata de su proyecto “tiene que ver con el combate a la corrupción, los programas sociales y la capacitación policial”. En México hay policías que ganan 2.900 pesos (150 dólares) al mes y no terminaron ni la escuela primaria. “Es imposible mejorar los cuerpos de seguridad en estas condiciones”, detalla durante la entrevista con EL PAÍS.

La incapacidad de la policía para hacer frente a la violencia de los últimos años obligó a Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto a desplegar al Ejército. La medida se creía provisional, pero con ella se ha logrado llevar tranquilidad a algunas poblaciones. Sin embargo, supuso un alto coste porque deterioró la imagen de las Fuerzas Armadas con el aumento de las violaciones a los Derechos Humanos en los lugares donde se han desplegado. “Con los niveles actuales de violencia sería ingenuo pensar en el retiro inmediato del Ejército de las calles. No hay fecha para sacarlos y sería inconsciente hacerlo”, reconoce Durazo. “El objetivo es ir formando policías y reemplazarlos por los soldados. Dentro de tres años estimo que habrá un retiro significativo”, señala.

Alfonso Durazo, quien fue secretario particular de Luis Donaldo Colosio, el candidato del PRI asesinado en 1994, tomará posesión del cargo de secretario de Seguridad Pública . En su propuesta, lo social se impone sobre lo como el presidente y el resto del Gabinete, el 1 de diciembremilitar. “Mientras no atendamos las causas económicas, políticas y sociales que generan la inseguridad, no mejorará la situación aunque se ponga un policía en cada esquina”, describe.

Según Durazo los planes sociales que comenzarán desde el primer día de Gobierno estarán enfocados en los más de dos millones y medio de jóvenes que no estudian ni trabajan y que son la mano de obra perfecta para el crimen organizado. “Es un ambicioso plan que tiene que ver con apoyos educativos, para vivienda, obra pública o educación superior. La entrada en vigor de todos ellos servirá para reducir significativamente la violencia a corto plazo”, augura.

Amnistía y justicia transicional

Desde la campaña electoral el término “amnistía” pronunciado por él se convirtió en el concepto más polémico con el que tuvo que lidiar Obrador. “Se distorsionó la idea y se interpretó como el deseo de liberar a grandes capos y grandes corruptos. No proponemos un pacto con el crimen organizado sino un proceso de pacificación que podría contemplar una ley de amnistía a sectores vulnerados y vulnerables aprobada en el Congreso (donde Morena tiene mayoría). Por ejemplo, hay cientos de miles de niños armados hasta los dientes que prestan algún servicio al crimen organizado, bien bajo amenaza o bien por su situación económica insostenible, como lo son los cultivadores de amapola de Guerrero (…). A estos sectores vulnerados hay que darles opciones como a los halcones o informantes del crimen organizado. Es más útil para el país reinsertarlos que castigarlos”, resume Durazo en un hotel de Ciudad Juárez.

“Enfrentaremos al crimen organizado de una forma distinta. Se usará la fuerza policial y militar pero en sí misma esta es insuficiente”. Durazo propone en su lugar atacar también las finanzas de los grupos del crimen organizado. “Perseguir el dinero del crimen organizado es más importante que detener capos porque es en la fortaleza económica donde ellos tienen capacidad de corromper y operar. Dicen que a capo caído, capo relevado. Decapitar una organización no significa inhabilitar su capacidad de operar”, considera.

En esta ruta de pacificación del país, Durazo se ha fijado tres plazos que servirán para evaluar su gestión. El primero, dentro de seis meses. “A los 180 días se hará un corte de caja que servirá para ajustar la eficacia de la estrategia”, señala. El segundo, dentro de tres años, en el que estima que los niveles de violencia serán los de un país de la OCDE, donde hay menos de cuatro homicidios por 100.000 habitantes. Hoy México tiene 25. El tercer objetivo, al final de su mandato en 2024, será entregar un país en paz.

Actualmente, el término amnistía ha sido reemplazado por otra idea: justicia transicional. Durazo la describe como el recurso legal que ha funcionado en Colombia y que permite cerrar el ciclo de violencia sin pasar por la impunidad. “Ayuda a darles opciones a quienes están dentro de la criminalidad con el compromiso del desarme, de la no repetición y de su aporte al conocimiento de la verdad”.

https://elpais.com/internacional/2018/08/07/mexico/1533607975_638555.html

27.18.-GIORDANI O EL “CHAVISMO CRÍTICO” – Ibsen Martínez

Esta coral de malversadores, ladrones y verdugos de los derechos humanos que hoy clama por la renuncia de Maduro se presenta como disidencia

La hiperinflación venezolana debió alcanzar la cota de 1.000.000% para que un grupo de exministros del Gabinete del extinto Hugo Chávez, algunos de ellos todavía actualmente en funciones de Gobierno, elevasen su voz de indignada protesta. Alguno de ellos ha exigido, con toda la vehemencia que Twitter permite, nada menos que la renuncia de Nicolás Maduro y la inmediata formación de un nuevo Gobierno —chavista, desde luego— que honre lo que los adeptos llaman “el legado de Chávez”.

30 jul 2018.- El más caracterizado de estos exministros es Jorge Giordani, quien durante años fue capataz del Gabinete económico de Chávez y directivo del Banco Central de Venezuela. Pese a la catástrofe humana que el socialismo del siglo XXI ha supuesto para Venezuela, el profesor Giordani aún se ufana de haber sido el cerebro del calamitoso control cambiario impuesto por Chávez en 2003.

Desde que fue arrojado, sin ceremonias, del tren ministerial de Maduro, tan pronto como este se afianzó en la presidencia, en 2014, el exministro suele mostrarse escandalizado y no se recata de hacerse cruces ante el milmillonario saqueo de los fondos públicos de la república que solo ha sido posible gracias, entre otras provisiones, al socarrón control de divisas concebido e instrumentado por el propio Giordani hace más de tres lustros.

Durante 16 años, Giordani fue infaltable comparsa de Aló Presidente, el maratónico show dominical de Hugo Chávez. El Comandante peroraba interminablemente, desgranando chascarrillos, moralinas, anécdotas de su infancia llanera, insultos y, claro está, también instrucciones de carácter siempre perentorio, mientras Giordani y el resto del sanedrín cabeceaban asintiendo y sonreían extasiados, sin chistar. El mito fundador de la gesta neobolivariana cuenta que Giordani y un puñado de profesores universitarios de nuestra izquierda borbónica fueron un domingo, a mediados de la década de los noventa, a la cárcel donde Chávez purgaba pena por rebelión militar y presentaron sus respetos al milico golpista.

Siempre mentiroso y bocazas, Chávez hizo saber que preparaba una tesis de maestría de tema económico o histórico para no recuerdo ya cuál universidad del mundo. Giordani ofreció, humildemente, su experiencia como tutor académico, Chávez le sonrió y en ese mismo instante el oscuro profesor universitario se convirtió en el López Rega del Comandante Eterno.

Como planificador económico de la Revolución Bolivariana, Giordani la tuvo muy fácil. Su trabajo se limitó a validar, con una pizca de jerga doctoral, todos los arbitrarios despropósitos de Chávez en materia económica. La nefasta política de controles cambiarios y de precios, tan propicia a corruptelas sin parangón, la destrucción de la empresa estatal petrolera, la eliminación de la autonomía del Banco Central, la creación de colosales fondos de inversión virtualmente secretos y sujetos exclusivamente a la discreción del jefe, la ofensiva expropiatoria que acabó con el aparato productivo privado; de todo ello son coautores los mismos quejosos cuya voz cantante es hoy la de Jorge Giordani.

Esta coral de malversadores, ladrones y verdugos de los derechos humanos que hoy clama por la renuncia de Maduro se presenta como disidencia y gusta describirse a sí misma como “chavismo crítico”. Exige honrar la memoria del desaparecido con el retorno a una ortodoxia que resuma el pensamiento socialista del siglo XXI. Esto no le impide, al mismo tiempo, exigir a Maduro que despliegue en breve un programa afín al aborrecido consenso de Washington: levantar el control cambiario, cegar la brecha fiscal en procura de equilibrios macroeconómicos, flexibilizar el modelo de negocios petroleros, liberalizar la política de control de precios, cosas así. No faltan analistas que ven en todo ello la evidencia de profundas fracturas en la falange de apoyo a la dictadura, el signo de un inminente colapso de la misma, un taimado amago de congraciarse desde temprano con la oposición, previendo lo peor que pudiese ocurrir.

Me inclino, sin embargo, por pensar que la hiperinflación es sumamente neurotóxica y que ese griterío solo traiciona pasajeras alteraciones de ánimo. Bien vistas las cosas, Nicolás Maduro no ha traicionado en absoluto el nefasto legado de Chávez. Al contrario, persevera en sostener, contra viento y marea y en temporada de vacas flacas, lo esencial del Plan de la Patria concebido por Chávez y aprobado fervientemente por el descontentadizo Jorge Giordani.

@ibsenmartinez

https://elpais.com/internacional/2018/07/30/actualidad/1532977409_130070.

 

26.18.-LA CAÍDA DE AMÉRICA LATINA – Eduardo Sarmiento

Las proyecciones recientes revelan que la economía global crecerá 3,9 % y América Latina descenderá 1,6 %, en 2018, y que la brecha se mantendrá en los próximos años. Las épocas en que los países emergentes se proyectaban por encima de los países desarrollados quedaron en anaqueles.

En las teorías del desarrollo se encuentra que los países de menor desarrollo crecen más rápidamente. El postulado se cumplió bien en los países de Asia y de América Latina, que en la segunda parte del siglo XX crecieron por encima de Estados Unidos y de Europa.

22  Jul 2018.- La explicación del revés histórico está en el diagnóstico y los modelos de desarrollo. En las teorías emblemáticas se encuentra que los países operan dentro de sistemas que tienen más restricciones que instrumentos. Sin embargo, en las concepciones de libre mercado que se impusieron a fines del siglo pasado se sostenía lo contrario. Se consideraba que el mercado podía lograr la mayoría de los propósitos y superar las restricciones, y que la presencia del Estado en la política económica sobraba, incluso estorbaba.

En consecuencia, se procedió a prescindir de los instrumentos de control y orientación del Estado. Se desmontó la regulación cambiaria, los aranceles y subsidios, las políticas industriales agrícolas y el manejo directo de la liquidez.

En la práctica se han configurado economías que no tienen medios para equilibrar las balanzas de pagos, reactivar las economías, mejorar la distribución del ingreso y contener la proliferación de sustancias tóxicas. Por lo demás, se encuentra que los esfuerzos para conseguir un objetivo se logra a cambio de los otros. Argentina Brasil y Venezuela avanzaron en políticas distributivas audaces a cambio del crecimiento.

La mayoría de los países, en particular los dotados en recursos naturales, han sacrificado la producción y el empleo para ajustar las balanzas de pagos a la caída de los precios de las commodities. Los países de la Alianza del Pacífico, no obstante tener las distribuciones más desiguales, le han dado rienda suelta a los TLC y el libre mercado, lo que en un mundo que tiende a cerrarse les significará reducciones del salario real.

Lo grave es que la globalización no ha sido simétrica. Las aperturas comerciales han corrido por cuenta de los países en desarrollo, que han reducido en mayor cuantía los aranceles y subsidios, y cada vez tienen menor influencia sobre los tipos de cambio. En cambio, los países desarrollados se apartan del orden económico de los bancos centrales autónomos para ampliar su influencia en el tipo de cambio y de la progresividad fiscal para reducir los gravámenes de las grandes empresas y aumentar su competitividad externa.

Y ahora resulta que las medidas de protección industrial y agrícola, que en el pasado se justificaron como una manera de compensar las desventajas de los países en desarrollo, se han vuelto privilegios exclusivos de los países desarrollados. La verdad es que el modelo de globalización se ha tornado en favor de los países mayores para acentuar sus grandes ventajas en el comercio internacional y el desarrollo.

El problema es de diagnóstico y modelo. El Consenso de Washington dejó a los países de mediano desarrollo sin medios para enfrentar el desarrollo y la competencia externa. Uno de los criterios incuestionables de la ciencia económica es que el número de objetivos no puede ser mayor que el número de instrumentos.

 La solución no puede ser otra que un nuevo modelo que reconozca las limitaciones del mercado, defina los elementos centrales de la planeación indicativa para el sector privado y avance en novedosos instrumentos y programas para propiciar y conciliar el progreso y la equidad.

https://www.elespectador.com/opinion/la-caida-de-america-latina-columna-801475 

26.18.-EL DESVANECIMIENTO DE LA CLASE MEDIA Salomón Kalmanovitz

El auge de la derecha en Estados Unidos a partir de 1970 ha contribuido a deteriorar la situación de la clase media. De haber apropiado más de un 60 % del ingreso nacional ese año, hoy en día se acerca al 40 %. La clase alta entre tanto pasó de obtener el 30 % del ingreso en 1970 al 50 % actualmente, gracias a sucesivas reformas tributarias que le redujeron sus impuestos, por lo cual hubo que recortar los gastos en educación, salud e infraestructura. Al mismo tiempo se arrasaron los derechos sindicales de los trabajadores que habían alcanzado salarios altos, que aumentaban con la productividad del trabajo y que quedaron desprotegidos frente al capital. Los salarios reales se estancaron desde 1970 y el gobierno federal no ha tocado el salario mínimo, sacando de la clase media a millones de personas. Este es el argumento central del libro de Peter Temin, que lleva el título de esta columna, quien es profesor emérito del MIT.

23 jul 2018.-  El cambio tecnológico y la globalización arrasaron con muchos trabajos calificados sin que el gobierno respondiera con políticas de protección para los afectados. Sobre todo, ganó preponderancia el sector financiero, gracias a la desregulación bancaria, seguido por los de tecnología y electrónica (sector FTE), que impulsaron un acelerado cambio en la forma como se organizan y producen las industrias, desplazando mucha mano de obra.

En el sector FTE labora el 20 % de la población norteamericana, que es preponderantemente blanca y devenga altos salarios; en el sector de bajo salarios reposa el 80 % restante —la mitad conformada por blancos, el resto por afroamericanos y latinos—, quienes quedan atrapados en una trampa de pobreza.

En 1970 Nixon inauguró la guerra contra las drogas, abandonando la guerra contra la pobreza que fuera la marca del demócrata Lyndon B. Johnson en 1963. Se trató de una escalada contra los consumidores de bazuco, jóvenes negros en su mayoría, pero no se tocó a los que aspiraban cocaína, mucho más costosa, que laboraban en el sector FTE.

La población carcelaria se cuadriplicó dejando sin cabeza masculina a millones de hogares. Casi un tercio de los jóvenes afroamericanos pasa por la cárcel y cuando salen son estigmatizados: no consiguen trabajo y les niegan los servicios sociales de seguro contra el desempleo o subsidios de alimentación que se han restringido cada vez más.

En consecuencia, las familias son encabezadas por mujeres que no pueden proveer una educación continua para sus hijos ni unos consumos mínimos. La educación, a su vez, se ha deteriorado por el abandono de la clase media de las ciudades otrora industriales, para irse a los suburbios a pagar sus impuestos donde los colegios son buenos, mientras que el gobierno federal ha recortado los presupuestos para la educación.

La política ha sido invadida por organizaciones que reciben enormes contribuciones de los más ricos y a la vez dificultan la participación del sector de bajos salarios, en particular de los afroamericanos y latinos. La elección de Trump ha exacerbado la situación pues ha recurrido al racismo y al odio contra los migrantes para movilizar a los blancos pobres. Intentó derogar el sistema de aseguramiento de la salud que implantó Obama y redujo radicalmente los impuestos de las empresas y los ricos, lo que aumentará la deuda pública y obligará a nuevos recortes presupuestales, a costa de la educación pública y de los servicios sociales. ¿Suena familiar?

https://www.elespectador.com/opinion/el-desvanecimiento-de-la-clase-media-columna-801653

26.18.-“AQUÍ, EN BRASIL, NO TENGO FUTURO” – Juan Arias

¿Alguno de los precandidatos está pensando en darle un futuro a los millones de jóvenes que lucharon por llegar a la universidad y sueñan ahora con triunfar?

Una cosa es que un sondeo revele que el 63% de los jóvenes brasileños desee buscar mejor suerte fuera del país y otra encontrarte cara a cara, como me ocurrió estos días, con uno de esos jóvenes, un técnico de electrónica, que mirándote con unos ojos que estaban tristes, te confiesa: “Estoy pensando en irme. Busco desde Portugal a Australia un lugar donde pueda desarrollar mi profesión. Aquí, en Brasil, no tengo futuro”. Y añadió: “Quiero vivir en un país serio”. Me dio pena y rabia a la vez.

16 jul 2018.- Brasil vive, en efecto, un gran vacío de liderazgo político. Dejó de ser no ya un país de futuro como se gritó alguna vez, sino de presente, donde los jóvenes sienten que muchos de los que les gobiernan piensan más en mantener sus privilegios y perpetuarse en el poder que en escuchar lo que la sociedad pide y rechaza. Quizás fuera eso lo que el joven entendía por un país que no es serio.

En este momento, por ejemplo, ninguno de los precandidatos a las próximas presidenciales parece tener un proyecto de país con mayúscula, capaz de ofrecer esperanza a una sociedad más madura de lo que piensan los políticos. Los posibles candidatos a gobernar Brasil, un país grande como un continente en el que muchos de sus estados agonizan ahogados en deudas y castigados por la violencia, no parecen ofrecer una renovación profunda del país.

Desgastados como están por la pequeña política de corral, nos venden el triste espectáculo del vacío de proyectos. Parecen estar pensando más bien en cómo ganar segundos de propaganda televisiva, en cómo conseguir el apoyo de esos partidos que se venden al mejor postor, sin importarles si son o no consonantes con su ideología. Todo parece valer para conseguir votos en una feria donde se pone en venta hasta la propia identidad.

En los partidos brasileños, muchos, demasiados, siguen repartiendo las cartas los de siempre, incluso los involucrados en escándalos de corrupción cierran el paso a nuevos líderes jóvenes. Y sin embargo, Brasil es un país que necesitaría de una renovación profunda capaz de saber usar la fuerza de su sociedad para realizar mil experiencias de vanguardia que se pierden en el vacío de la falta de proyectos a nivel nacional donde canalizarlas. A ese Brasil que quiere más, los políticos siguen ofreciéndole el plato de comida rancia de siempre. Y eso en un mundo que se mira en el espejo de la posmodernidad, esa que a los jóvenes no les asusta. La quieren y buscan fuera. Y se irán si aquí no se encuentran realizados.

¿Alguno de los precandidatos está, en efecto, pensando en darle un futuro de seguridad y modernidad, sin ideologías trasnochadas, a esos millones de jóvenes que lucharon por llegar a la universidad y sueñan ahora con triunfar? Más bien parece que los candidatos a gobernar el país se esfuerzan en maquillarse y disfrazarse para conseguir votos como sea. Hasta el ultraderechista Bolsonaro que siempre ha demostrado su desprecio por las minorías hoy dice que tenemos que acoger “como a hermanos” a los afrodescendientes, de los que había dicho antes que “no servían ni para procrear”.

Vemos hasta candidatos progresistas dispuestos a prostituirse para aumentar consensos haciendo oscuros pactos con partidos corruptos y conservadores dando a entender que todo vale para ganar las elecciones. Lo que menos parece importar a los políticos que pretenden tomar las riendas del país es el Brasil como proyecto. Un proyecto que no sólo lo pacifique sino que abra caminos nuevos para su población.

Las elecciones de octubre serán un test para saber si podemos empezar a esperar algo diferente de toda esa pobreza política que está ahí y que pronto empezará a gritar a través de una propaganda ruidosa y vacía. ¿Será la sociedad, con su voto, capaz de ganar una copa mejor que la que perdió en Rusia? ¿Será capaz de ofrecer un país serio, ese que busca el joven técnico que quiere irse porque no lo encuentra? Y eso a pesar de que me dijo: “Preferiría vivir aquí, donde nací y donde tengo a mi familia y amigos”. Esa frase debería avergonzar a quienes tienen el poder y el deber de hacerlo realidad para que esos jóvenes no tengan que huir abandonando sus raíces.

https://elpais.com/internacional/2018/07/17/america/1531781653_340142.htmlhttps://elpais.com/internacional/2018/07/17/america/1531781653_340142.html

25.18.- PESO DE LA MONEDA CHINA CAERÁ SOBRE LOS PAÍSES EMERGENTES – Guillermo Valencia

El margen de devaluación de la moneda china está limitado por el exceso de deuda corporativa en dólares.

Un joven pianista admira al maestro de piano más importante del mundo. Ambos comparten la meta de ser el mejor músico del mundo, solo que el de mayor experiencia logró lo que quería, mientras que el joven lo aprecia, e idolatra. Es en este punto cuando ambos se vuelven rivales. Sin embargo, para poder imitar al maestro, el aprendiz debe convertirse en el mejor pianista del mundo. Los dos quieren una misma cosa, una que solo puede ser de uno de ellos. 

La analogía de los pianistas es usada por el filósofo francés, René Girard, para explicar que la imitación es la fuerza que configura a las civilizaciones, una tendencia natural que se produce en los grandes conflictos sociales.

7 jul 20187.- Esta idea también nos sirve para entender el auge y caída de las potencias mundiales: Roma fue grande porque imitó y absorbió a la cultura griega; EE.UU utilizó elementos clave de la revolución industrial inglesa; Japón obtuvo su fantástico crecimiento económico en la década de 1980, copiando estructuras corporativas de EE.UU y China logró crecer gracias a la ingeniería inversa que aplicó a la tecnología estadounidense.

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Y justamente, el robo de propiedad intelectual ha sido uno de los argumentos que Donald Trump ha utilizado para iniciar su guerra comercial con China, con la que pretende corregir el déficit de US$300.000 millones que tiene con ese país.

China ha respondido con medidas retaliatorias de comercio internacional y con la devaluación del yuan, lo que, según algunos expertos, se convertiría en el comienzo de una guerra de monedas. Sin embargo, la estrategia china está limitada por el exceso de deuda corporativa en dólares y la exposición a productos de banca privada que les paga a sus clientes jugosas tasas de interés, solo cuando yuan permanece estable.

Volviendo a la tesis de Girard, la imitación colectiva y la confianza en la estabilidad de la moneda, hicieron que muchos inversionistas en China invirtieran en masa en estos productos de deuda.

Índice de mercados emergentes vs. el yuan chino tranzado en Hong Kong (CNH) Fuente: Tradingview.

Una desvalorización de la moneda china implicaría que muchos de estos productos entraran en pérdidas, creando un problema para el sistema financiero de ese país. El gobierno de Xi Jinping es consciente de esto desde hace varios años y ha empezado un proceso de reestructuración, convirtiendo la deuda corporativa en gubernamental.

En el corto plazo, puede que esta estrategia cree cierto estrés financiero, pero en el largo permitiría una mayor emisión de deuda gubernamental, lo cual es un paso obligado para que la moneda china se convierta en una moneda de reserva internacional. Y es este uno de los objetivos clave en la agenda de Xi Jinping.

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Hay que tener en cuenta que cualquier aumento en la volatilidad en la moneda china tiene un impacto en los mercados emergentes. Ya sea por el desapalancamiento del sistema financiero chino o por una devaluación competitiva, como la ocurrida en 2015.

Sin duda, de continuar la estrategia china serían los mercados y monedas de los países emergentes las primeras víctimas. Por ahora, resta esperar quién imitará a quién en la guerra comercial de Trump.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/moneda-china-y-paises-emergentes-por-guillermo-valencia/259984

25.18.-LA CRISIS EN NICARAGUA AFECTA EN FORMA “SIN PRECEDENTES” AL RESTO DE PAÍSES CENTROAMERICANOS  – Lioman Lima

Un sismo político sacude Nicaragua y sus ondas de inestabilidad e incertidumbre también se han hecho sentir en el resto de Centroamérica.

Casi tres meses después de su inicio, las protestas contra el gobierno de Daniel Ortega comienzan a dejar un saldo regional que hay que sumar al elevado número de muertos, la inestabilidad y la crisis sin precedentes que han sacudido al mayor de los países centroamericanos.

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Durante ese período, los persistentes bloqueos de carreteras han convertido las rutas de comercio que cruzan Nicaragua de norte a sur en una brecha casi infranqueable para el resto de países de la región.

Y Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Honduras y Panamá también han sido víctimas de los “efectos colaterales” de las protestas que han dejado más de 300 muertos y miles de heridos en Nicaragua, en su mayoría estudiantes, menores de edad y civiles, según organismos de derechos humanos.

El gobierno de Ortega ha utilizado los bloqueos y la necesidad de restablecer el libre tránsito como una justificación para reprimir las protestas, pero los manifestantes las consideran como una medida de presión fundamental para llamar la atención del mundo sobre la situación allí. Y parece estar dando resultados.

Los bloqueos de carretera han estado presentes desde las primeras semanas de protestas contra Ortega. imagenAFP

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El gobierno, sin embargo, ha utilizado la violencia para despejar las rutas, un método sido cuestionado por organizaciones civiles e incluso, por Naciones Unidas.

Uno de los más recientes incidentes asociados a ello tuvo lugar este fin de semana, cuando, según una asociación local de campesinos, unas 18 personas que bloqueaban una carretera murieron por disparos de fuerzas de seguridad que buscaban despejar una de las vías.

Pero ¿por qué las carreteras de Nicaragua se han convertido en un campo de batalla para el gobierno de Ortega y los jóvenes que piden su salida?

La importancia de las vías

“Dada la posición geográfica estratégica de Nicaragua para el comercio regional, Centroamérica ha quedado dividida en dos”, le explica a BBC Mundo Mario Magaña, director de Asuntos Económicos y Comerciales de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador.

“Con esta situación de inestabilidad y los bloqueos de las rutas, la mayor parte del comercio interregional está prácticamente estancando y esto ha traído consecuencias económicas bastante notables para nuestros países”, añade.

Dada situación geográfica de Nicaragua, el tránsito de mercancías se dificulta con la actual crisis. imagenGETTY IMAGES

De acuerdo con el especialista, esta situación ha generado un encarecimiento del transporte de carga y su logística a nivel regional, conllevó un aumento de los precios de almacenamiento de mercancías y causó pérdidas notables de productos perecederos.

Pero sus efectos no quedan ahí. Y los recientes esfuerzos del gobierno de Nicaragua por limpiar las carreteras utilizando la fuerza no necesariamente van a regresar las cosas a la normalidad y a los transportistas a las carreteras nicaragüenses.

Comercio en picada

Por lo pronto, según datos enviados a BBC Mundo por la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (Sieca), solo entre los meses de mayo y junio, el tránsito de mercancía por Nicaragua reportó una baja del 79 % en dirección sur-norte y del 75 % en dirección norte-sur, en comparación con igual periodo de 2017.

Los sectores del comercio, servicios e industria a nivel regional son los principales afectados, mientras entre los productos se encuentran los cementos hidráulicos, medicamentos, pinturas y barnices, agua natural y mineral, productos de panadería y pastelería, agrega la Sieca.

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Según una encuesta de la Federación de Cámaras de Comercio de Centroamérica, al que tuvo acceso BBC Mundo, esta situación llevó al cierre de un 20% de empresas involucradas en el comercio regional con Nicaragua y a la pérdida de unos 500 empleos.

El estudio indica que, hasta el 20 de junio pasado, la crisis en Nicaragua había causado pérdidas por unos US$21,1 millones a los países del área y conllevó a un aumento de los costos de los productos en un 37%.

“Es un cifra nada despreciable para la economía de nuestros países y muestra que es un contexto bastante complicado”, asegura a BBC Mundo Santiago Herrera, director del Centro de Investigaciones Sociales del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Conhep).

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En el sur de Centroamérica

Estadísticas de la Sieca muestran que los principales afectados por esta situación han sido los países del sur de Centroamérica (Costa Rica y Panamá), quienes son también las economías más fuertes de la región.

De hecho, las cifras indican que solo en junio pasado, el número de exportaciones de Centroamérica en dirección sur-norte que pasaron por territorio nicaragüense mostraron un decrecimiento del 24,2 % en comparación con iguales fechas de 2017.

“La situación en Nicaragua nos ha impactado desde hace un par de meses porque Centroamérica representa el 50% del destino de las exportaciones de alimentos y bebidas de nuestro país y porque además Centroamérica, como bloque, representa, dependiendo del año que se mida, entre el segundo y el tercer socio comercial para nuestro país”, explica a BBC Mundo Duayner Salas, viceministro de Comercio Exterior de Costa Rica.

Los bloqueos de carretera son una de las medidas de presión para pedir la salida de Ortega, que se niega a adelantar las elecciones. imagenAFP

“Esta situación no solo nos afecta las exportaciones que realizamos hacia ese país, sino también las que realizamos hacia el Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras), porque la mayor parte del comercio interregional nuestro pasa necesariamente por la vía terrestre de Nicaragua”, señala.

De acuerdo con Salas, su institución maneja una cifra de afectación de un 40% del comercio interregional en los últimos dos meses, con notables pérdidas en bienes perecederos.

La situación en Panamá no es muy diferente.

Más de un centenar de camioneros de ese país se quedaron varados por varias semanas en Nicaragua lo que, unido a la violencia allí, llevó a que las autoridades solicitaran a sus ciudadanos no viajar a esa nación.

Cientos de camiones se quedaron varados en Nicaragua desde el inicio de las protestas. imagenAFP

“Como gobierno seguiremos monitorizando la situación que atraviesa el hermano país en aras de brindar acompañamiento a todos los panameños residentes o de tránsito que se encuentren en Nicaragua”, asegura a BBC Mundo León Kadoch, Secretario General del Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá.

Pero si estos dos países se encuentran entre los principales afectados, la situación en el norte de Centroamérica no es muy diferente.

El norte también

Un estudio realizado por el Conhep muestra que desde el 18 de abril, cuando iniciaron las protestas hasta el pasado 20 de junio, en las 3 fronteras comerciales de Honduras con Nicaragua se habían paralizado unos 20.000 contendores en el flujo de comercio que va de los países del norte de Centroamérica hacia el sur y viceversa.

“Esto implica que con esta situación se nos había caído en frontera la circulación del 90% de la carga que se transporta por esta vía. Esto podría representar una carga inmovilizada por el orden de los US$760 millones, una cifra que para estos países es muy fuerte”, señala Santiago Herrera.

El gobierno nicaragüense ha utilizado la necesidad de restablecer el libre tránsito como una justificación para reprimir las protestas. imagenAFP

De acuerdo con el experto, en tiempos normales, en la frontera de El Guasaule, la principal entre Honduras y Nicaragua, pasa un flujo de unos 300 contenedores de mercancía a diarios, mientras en la del paso de Las Manos y La Fraternidad, el número ronda los 125.

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“Actualmente, lo que más ha estado circulando son 5 contenedores diarios en las más pequeñas y 38 en la grande. Esto ha causado efectos negativos sobre las empresas y sobre el Estado, porque la recaudación monetaria por impuestos de aduana ha dejado pérdidas por unos US$18,5 millones”, agrega Herrera.

Desde la Cámara de Comercio de Guatemala, Shirley Aguilar explica a BBC Mundo que su país experimentó solo en el mes de abril (último en contabilizarse) una disminución del 14% de las exportaciones a Nicaragua, mientras las pérdidas superan los US$3 millones en comparación con igual periodo de 2017.

Las barricadas contra el gobierno de Ortega muestran sus efectos en los países de Centroamérica. imagenAFP

Por su parte, la ministra de Economía de El Salvador, Luz Estrella Rodríguez, explica a BBC Mundo que, hasta junio pasado, su nación fue impactada por un monto de unos US$11 millones en comparación con igual periodo de 2017.

La funcionaria ejemplifica que las exportaciones a Costa Rica representan para El Salvador un monto aproximado de unos US$21,8 millones mensuales, pero que ya se reportan pérdidas por el orden de los US$5 millones solo en el comercio con ese país.

Por eso, ante el agujero sin salida que parece por ahora la crisis en Nicaragua ante la negativa de Ortega de adelantar las elecciones, los países del área se debaten entre posibles alternativas para esta crisis.

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Las alternativas

De acuerdo con Mario Magaña, una de los elementos más críticos que ha evidenciado la actual situación en Nicaragua son las deficiencias de infraestructura para el comercio en la región centroamericana.

“El comercio por carretera ha sido la vía tradicional, entonces no se han desarrollado otras alternativas y ahora estamos sufriendo las consecuencias”, señala.

El viceministro de Comercio Exterior de Costa Rica explica, por su parte, que esta “situación compleja” ha conllevado también a plantear posibles soluciones para generar nuevas vías de transporte para el comercio interregional en Centroamérica.

“Hay empresas exportadoras nuestras que han seguido utilizando la vía terrestre, pero muchas han comenzado a utilizar el transporte marítimo. Sin embargo, esto afecta la competitividad de nuestras exportaciones, porque implica 400 dólares adicionales por contenedor de lo que costaría el transporte terrestre”, señala.

El bloqueo de carreteras ha llevado a que los camioneros busquen alternativas para dormir. imagenAFP

Ante esta situación, señala que las alternativas que están propiciando los gobiernos del área son lograr mayores acuerdos entre empresas navieras que ofrecen servicio de transporte marítimo desde y hacia Centroamérica y gestionar un trayecto de ferry entre Costa Rica y El Salvador.

De acuerdo con la ministra de Economía de ese último país, su gobierno y el de San José planean que esa nueva modalidad de transporte esté activa para finales de julio, lo que, en su opinión, crearía una ruta paralela al paso tradicional por Nicaragua.

Otros países de la región también se han sumado a esta iniciativa.

“Actualmente estamos explorando activar rutas marítimas alternas en el marco del proyecto de transporte marítimo de corta distancia que lidera Panamá en la región”, señala el Secretario General del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país.

Ortega se niega a adelantar las elecciones como alternativa para solucionar la actual crisis que vive Nicaragua. imagenAFP

Sin embargo, las alternativas también han encontrado nuevas barreras.

“El transporte por vía marítima ha resultado ser un poco complicado, porque los trámites en aduana han sido muy lentos por el desconocimiento en la región de las normas del cabotaje internacional y porque era una práctica que hasta ahora era desconocida para la mayoría de nuestros países”, señala Aguilar, desde la Cámara de Comercio de Guatemala.

Pero mientras los países de Centroamérica buscan nuevas opciones para solucionar esta crisis, también sacan cuentas del impacto que la situación en Nicaragua va dejando más allá de sus fronteras.

“Esta ha sido la situación con mayor impacto en la región centroamericana en los últimos años. Hubo otras coyunturas, como la de Honduras (cuando la crisis tras el golpe de Estado contra Manuel Zelaya), pero fue mucho más corta. Pero de esta magnitud, es la que ha tenido mayor tiempo e impacto”, concluye la ministra de economía de El Salvador, Luz Estrella Rodríguez.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-44802850

24.18.-¿QUE DEBE PREOCUPAR A LA IZQUIERDA DE LOPEZ OBRADOR? – Humberto Beck

Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de México, habla con la prensa después de su reunión con Enrique Peña Nieto en Palacio Nacional el 3 de julio de 2018. CreditMarco Ugarte/Associated Press

CIUDAD DE MÉXICO — Andrés Manuel López Obrador será el primer presidente de la izquierda mexicana en llegar al poder. Esta victoria electoral, con un insólito 53 por ciento de los votos, cierra un ciclo histórico del México moderno y la izquierda está, con razón, de fiesta. Pero con la presidencia de López Obrador, el trabajo de la izquierda mexicana no culmina, sino que apenas comienza.

Habituada por décadas a ser la oposición política desde los movimientos sociales, los partidos minoritarios y la cultura, ahora la izquierda debe repensarse como poder y tendrá que ser fiel a su vocación crítica y vigilante, aunque el nuevo gobierno haya surgido de sus mismas filas. Con AMLO en la presidencia, la izquierda deberá señalar fallas y límites del presidente y reclamar una agenda más inclusiva y democrática. Así que, ¿de qué hablamos cuando hablamos de los alcances y las limitantes de la izquierda de López Obrador?

En ocasiones se ha descrito a AMLO como el integrante más reciente del ascenso de una serie de políticos autoritarios (que incluye a Vladimir Putin, Recep Tayyip Erdogan o Donald Trump), pero en realidad forma parte de una nueva ola de líderes globales de izquierda (como Jeremy Corbyn, Bernie Sanders o Pablo Iglesias), quienes en sus respectivos países han identificado como la causa principal de la corrupción y desigualdad a la concentración de los recursos políticos y económicos en una élite. En ese sentido, el programa de López Obrador sin duda se sitúa en la izquierda: favorece a la democracia frente al capitalismo.

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Un viaje fantástico, lluvioso y algo solitario por Chile

No es un capricho que AMLO haya evocado a Benito Juárez, el fundador del Estado mexicano laico, para caracterizar su proyecto. En el siglo XIX, Juárez trató de separar el poder religioso del político; ahora el presidente electo tratará de separar el poder político del económico. El gobierno, dijo en su cierre de campaña, “dejará de ser un comité al servicio de una minoría”. Y esta idea es un avance democrático genuino: propone resolver la inquietud de la injerencia económica en la política desde las instituciones democráticas.

Sin embargo, el planteamiento de López Obrador también presenta límites para la izquierda. Por ejemplo, su insistencia de que la corrupción es la única causa de los problemas de México. Concentrar una propuesta de izquierda en el tema de la corrupción puede ser un riesgo, puesto que los discursos políticos centrados en la corrupción generan la sensación de que hay unas relaciones económicas que son justas, pero que la corrupción les impide funcionar eficazmente. El objetivo fundamental de un gobierno de izquierda, no obstante, debe ser crear una nueva economía política equitativa que transforme las maneras en que se distribuyen los recursos materiales.

Otro límite más de la visión de izquierda de López Obrador es la carencia de propuestas sociales y económicas de dimensión internacional. Un eje fundamental de la izquierda contemporánea es pensar respuestas alternativas a los problemas de la desigualdad, injusticia y exclusión desde una perspectiva global. Esto implica, en primer lugar, la voluntad de encontrar un arreglo justo —adaptado a México— entre la soberanía nacional, el gobierno democrático y la integración económica internacional, eso que Dani Rodrik llama el “trilema”.

En el segundo debate presidencial, López Obrador planteaba que “la mejor política exterior es la interior”, pero tener una perspectiva internacional de México es urgente, sobre todo ahora que el país tiene una crisis migratoria al sur y al norte y numerosos vínculos comerciales internacionales.

Además de los límites de una visión centrada en la corrupción y enfocada solo en el ámbito nacional, el programa de AMLO enfrenta otros desafíos. Su enfoque eminentemente económico corre el riesgo de olvidar otros dos ejes fundamentales de una propuesta de izquierda del siglo XXI: el del medioambiente y el del reconocimiento de la diversidad.

Si bien por mucho tiempo nuestra idea del bienestar ha estado vinculada a la expansión de la economía, la aceleración del cambio climático ha demostrado los efectos desastrosos del crecimiento económico en el planeta. Esta situación ha puesto a la izquierda frente al reto de encontrar maneras de mejorar la calidad de vida no enraizadas en el modelo de expansión económica ilimitada del capitalismo. Sin un cambio en nuestras formas de producir y consumir, el crecimiento económico, aun distribuido de forma igualitaria, como plantea López Obrador, puede conducirnos al colapso ambiental.

Por otro lado, una orientación predominante hacia la desigualdad económica puede llevar a la tentación de relegar otras formas de exclusión. Las alianzas electorales de AMLO —que incluyen agrupaciones políticas, como el Partido Encuentro Social, conocidas por sus posturas hostiles a los derechos de las mujeres y la diversidad sexual—, han generado dudas acerca de su capacidad para poner en práctica un reconocimiento pleno de las minorías y garantizar la pluralidad.

Se tendrá que evaluar críticamente el futuro gobierno de López Obrador por la manera en que sus políticas contribuyan a resolver algunas de las grandes asignaturas pendientes que son indispensables para la izquierda, como el combate a la violencia de género y la discriminación por razones de orientación sexual, el reconocimiento de la autonomía de las comunidades indígenas, las reparaciones a las víctimas de la violencia o los derechos de todos los grupos de migrantes, que incluyen a los refugiados, los retornados y los desplazados internos.

Tras los días de espíritu festivo de estas elecciones históricas, hay que volver a reflexionar sobre los desafíos de la izquierda mexicana. El futuro gobierno de López Obrador implicará una cantidad considerable de ensayo y error y la izquierda, protagonista de los principales debates culturales y movilizaciones políticas de la historia reciente, deberá dar nuevos bríos a su espíritu crítico.

Con ese carácter incisivo, la labor del periodismo, la cultura y el activismo ciudadano —algunos de los bastiones más importantes de la izquierda mexicana de las últimas décadas, pero también del debate político más inteligente desde todas las posturas— serán clave para señalar y denunciar, vigilar y pedir cuentas en estos aspectos inquietantes del programa de López Obrador.

Si algo debe hacer la izquierda es escribir, pensar y continuar el despertar cívico de este siglo que de alguna manera inició el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, las movilizaciones de #YoSoy132 y las protestas masivas sobre Ayotzinapa.

La llegada de López Obrador a la presidencia es una buena noticia, pero no basta para la izquierda. Es su labor impulsar la agenda de la izquierda contemporánea para hacer que México sea un país mejor, más justo y más abierto.

Humberto Beck es historiador y editor. Estudió el doctorado en historia intelectual en Princeton. Es autor de “Otra modernidad es posible. El pensamiento de Iván Illich” y coeditor de “El futuro es hoy: ideas radicales para México”.

https://www.nytimes.com/es/2018/07/04/opinion-beck-amlo-izquierda-mexico/?rref=collection%2Fsectioncollection%2Fnyt-es&action=click&contentCollec

 

24.18.-EL MÉXICO DE LÓPEZ OBRADOR  Héctor E. Schamis

Acerca de la improbabilidad del populismo

López Obrador el pasado 1 de julio tras conocer el resultado electoral. MOISES CASTILLO AP

Hay hechos puntuales que cambian la historia. Son rupturas, coyunturas críticas que demandan nuevas herramientas analíticas para ser comprendidas. Ello para situar al lector en México. Tómese la elección de 1988, por ejemplo, síntoma ya entonces del desgaste de la maquinaria del PRI. Una escisión de centro-izquierda—Corriente Democrática, luego PRD—compitió de igual a igual y, según las crónicas de la época, le ganó.

7 jul 2018.- Hubo fraude, pero en dicha ocasión no fue por el acostumbrado apetito plebiscitario de la familia revolucionaria sino para llegar a Los Pinos. Sirvió a efectos de extenderle la vida al PRI cuando su certificado de defunción ya estaba escrito y para reorganizar las relaciones del partido con el sector privado. Ocurrió por medio de la privatización a partir de 1991, que favoreció a un puñado de conglomerados multisectoriales concentrados, y luego con FOBAPROA en 1995, el programa de rescate de los mismos bancos privatizados y ahora quebrados.

Así surgió una nueva elite dominante, una plutocracia forjada desde la presidencia. La política, a su vez, se construyó de manera análoga al poder económico: conglomerar los recursos políticos e integrarlos transversalmente —Atlacomulco— en paralelo a la integración y concentración de la riqueza. El PRI perdió en 2000 en manos del PAN y el país se democratizó. No fue poca cosa, pero el poder real quedó a resguardo en otra parte.

Le siguió un México más desigual y violento, un país de billonarios pero con más de 50 millones de pobres, una sociedad victimizada por los carteles que controlan el territorio y los gobiernos subnacionales. Es importante mirar el pasado, pues el discurso de López Obrador —quien además fue parte de aquella escisión de 1988— retrata el país y el régimen político nacido entonces. Contra todo ello se pronunció un aluvión de votos el 1 de julio último, un verdadero referéndum.

Se trata sin duda de un cambio de época, otra coyuntura crítica. Se dice que desembarca el populismo, fenómeno que debe comprenderse más que demonizarse, digo aquí. Al populismo se lo asocia con el colapso de la república. La conexión es cierta, en tanto se tenga presente que el mismo es efecto, no causa, de la degradación de dicha república. Precisamente, toda sociedad corroída por profundas desigualdades, derechos masivamente vulnerados y un generalizado sentimiento de injusticia es un buen cliente del populismo.

Más allá del pánico en auge, sin embargo, es improbable que López Obrador llegue al poder para convertirse en un ignominioso populista, y ello aún con sus pulsiones mesiánicas. Quienes en él ven a Chávez deberían examinar algunos atributos centrales de la economía y la institucionalidad mexicanas, y del propio proceso político que lleva a López Obrador a la presidencia, pues en realidad funcionan como antídotos contra el populismo.

Para empezar, México no es un petro-Estado. La economía está en manos privadas, el 31% en industria, 64% en servicios y 4% en agricultura. En contraste con Venezuela, su economía nunca dependió enteramente del petróleo. Pemex ya casi funciona como una empresa privada en un mercado energético abierto. En México el ingreso proviene de la maquila, el cemento, el comercio internacional y el turismo, todas actividades no estatales. No ocurre que el vencedor de una elección también asuma el control de la riqueza productiva.

Su configuración constitucional es estable, con separación de poderes y fuerzas armadas históricamente profesionales y apolíticas. La autoridad electoral, el INE, es neutral y autónoma del poder político. Más aún, la constitución consagra un período presidencial de seis años sin reelección. Es difícil imaginar que alguien sea capaz de desconocer el lema originario de Francisco Madero, el cual rige desde 1910. “Sufragio efectivo, no reelección” es la identidad de México.

La elección de López Obrador produjo un resultado extraordinario: la mitad de la Cámara de Diputados y algo más de la mitad del Senado estarán ocupados por mujeres. Esa es la única revolución de este aluvión de votos, pues el empoderamiento de las mujeres constituye otro antídoto contra el populismo. Ocurre que el populismo entiende la ciudadanía como agregación y homogeneidad; el feminismo, como heterogeneidad y expresión multicultural.

Es que el populismo es un proyecto homogeneizador anclado en una difusa noción de pueblo y en la primacía ilimitada de la mayoría. Como operación intelectual, disuelve y niega la identidad de la minoría, una definición que no depende del tamaño de grupo alguno sino del desigual acceso a los recursos materiales y simbólicos. Como resultado de un proceso de reforma de largo aliento, la minoría femenina tiene hoy en sus manos el 50 por ciento del proceso legislativo. Llegó para prevenir cualquier intento de disolver su identidad y sus intereses.

Mientras la conversación sobre populismo continúa, las cúpulas empresariales ya han declarado el armisticio en una guerra que nunca existió, reconociendo la victoria del presidente electo. Los grupos de negocios hablan de entendimiento y confianza, y del compromiso a seguir invirtiendo en y por el país. Todo ello después de la reunión de López Obrador con el CCE, Consejo Coordinador Empresarial, organización de elite cuya influencia máxima ocurrió durante el salinismo en los noventa.

Volviendo a lo anterior, el paralelo de López Obrador y Chávez tal vez sea prematuro y exagerado. Mi hipótesis—y es solo eso, una hipótesis—es la de otro político, un candidato que hablaba de “salariazo”, entre otras promesas de campaña, y que al llegar al poder encontró una economía en crisis, con fuga de capitales e hiperinflación. Ante el problema, le entregó la política económica al conglomerado empresarial más importante de su país.

Hablo de Carlos Menem, un populista que fue presidente por una década. Según los expertos, el populismo de Menem fue un populismo “neoliberal”.

https://elpais.com/internacional/2018/07/08/america/1531005338_011714.html

24.18.-LA IZQUIERDA PUEDE TRIUNFAR DE NUEVO – Emir Sader*

En la era neoliberal la derecha no dispone de políticas que puedan captar la simpatía y el apoyo de grandes sectores del pueblo. Pudo ganar varias elecciones y gobernar, mientras logró convencer, apoyada en el monopolio de los medios de información privados, que los problemas de los países y de toda su población se resolverían con cortes en los recursos del Estado.

5 jul 2018.- Pero luego la gran mayoría se dio cuenta de que ello no llevaría a responder a las necesidades de la gran mayoría, sino, al contrario, de la minoría, de los banqueros, de los grandes empresarios, de los especuladores.

A partir de ese momento la izquierda estuvo en condiciones de conquistar el apoyo de la gran mayoría de la población, proponiendo un programa que iba en la dirección opuesta, en la prioridad de las políticas sociales para responder a las desigualdades sociales. Programa en que el Estado invierta más recursos, pero en el desarrollo económico y en atender los derechos del pueblo.

Las experiencias fracasadas de los intentos de restauración neoliberal en Brasil y Argentina demuestran cómo ese es siempre el programa de la derecha, que es el proyecto fracasado en la década de 1990 lo que la derecha tiene para ofrecer.

En Brasil, por ejemplo, la contraposición entre el apoyo cercano a cero del gobierno de Michel Temer, cuya razón fundamental de la falta de apoyo, según las mismas encuestas, es su política económica neoliberal, y el apoyo mayoritario para que Lula Da Silva vuelva a ser presidente de Brasil, con la propuesta de retomada del modelo antineoliberal, confirman absolutamente ese ­planteamiento.

En Argentina, el gran desgaste del gobierno de Mauricio Macri se debe a las consecuencias económicas y sociales de su política de ajuste fiscal, de corte netamente neoliberal.

Cuando la izquierda logra colocar en el centro del debate político la oposición entre neoliberalismo y antineoliberalismo, expresando el enfrentamiento central de nuestro tiempo, la izquierda se vuelve la fuerza hegemónica en el país.

En México, la elección de Andrés Manuel López Obrador no se ha centrado en esa polarización, pero es parte nuclear de su programa de gobierno la reactivación de la economía y políticas sociales de redistribución de renta y de combate al desempleo, rasgos fuertes de los gobiernos de izquierda.

En Colombia, el triunfo de la derecha se dio porque esa fuerza logró mantener como factor central el tema de la rediscusión de las negociaciones de paz. Pero, con un planteamiento fuertemente antineoliberal, Gustavo Petro llevó, por primera vez en la historia de Colombia, la izquierda a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

En Ecuador, la pérdida de apoyo al gobierno de Lenín Moreno se debe, sobre todo, al viraje de su política económica en la dirección del neoliberalismo, a contramano del éxito del gobierno de Rafael Correa.

El gobierno de Evo Morales, a su vez, mantiene políticas claramente de desarrollo económico, acompañado de políticas sociales que le garantice un apoyo mayoritario de la población boliviana.

En la era neoliberal, la izquierda tiene condiciones muy favorables para construir alternativas propias y triunfar. La fuerza de la derecha es más ideológica, buscando desplazar la agenda de los temas sociales para el de la crítica del Estado y las propuestas de estilo de consumo como objetivo central de la vida de las personas.

La izquierda puede triunfar, puede volver a triunfar, si logra proyectar un ideal de vida en sociedad centrada en la atención a los derechos de todos, en la solidariedad, en la construcción colectiva de una sociedad justa, si gana las conciencias, el alma de las personas, si logra que el conjunto de la sociedad asuma como objetivo la democratización profunda de la sociedad. Si logra incorporar a la vida política a las mujeres, a los jóvenes, a los negros, los más ausentes hasta ahora. Si logra combatir sistemáticamente los mecanismos de alienación en la sociedad, si logra despertar en la gran mayoría de la población la conciencia de clase, la conciencia nacional, abriendo espacios para que los jóvenes expresen sus identidades, que rescaten el interés por una otra forma de hacer política que la tradicional.

La izquierda perdería una oportunidad histórica única si no logra constituirse en alternativa a la derecha en la era neoliberal.

* Sociólogo brasileño, profesor universitario.

Fuente: http://www.jornada.com.mx/2018/07/04/opinion/020a1pol

 

23.18.- LA VICTORIA DE LÓPEZ OBRADOR LLEVA AL PODER A LA IZQUIERDA EN MÉXICO – Javier Lafuente

El líder de Morena obtiene un 53% de los votos, según el conteo rápido, 30 puntos más que Ricardo Anaya y José Antonio Meade, que reconocen su derrota antes de conocer los datos oficiales

López Obrador a su llegada al Zócalo donde celebró con miles de sus segudidores.HECTOR GUERRERO/TERESA DE MIGUEL         

Andrés Manuel López Obrador, sí, AMLO, será presidente de México. Por primera vez, un político curtido como líder social, que mira hacia la izquierda, gobernará el país de habla hispana más grande del mundo, la segunda economía de América Latina, el vecino del sur de la gran potencia universal. Según el conteo rápido del Instituto Nacional Electoral, logró entre el 53% y 53,8% de los votos, por delante de Ricardo Anaya (22%-22,8%) y José Antonio Meade (15,7%-16,3%).                                

Más claro: López Obrador es el presidente con mayor respaldo de la historia de México. No hizo falta, en cualquier caso, esperar a tener resultados oficiales. Tras conocerse las encuestas de salida, sus dos rivales, reconocieron la derrota y felicitaron al ganador. México no solo ha elegido presidente, también un futuro distinto. La victoria supone un tsunami político. Morena, el partido de López Obrador, gobernará también la Ciudad de México y obtiene el poder en varias gobernaciones. Si hace 18 años el país decidió poner fin a la hegemonía del PRI después de 70 años, ahora exige una transición, un cambio de régimen tras dos décadas de alternancia entre los partidos tradicionales.

El triunfo de López Obrador es la constatación de que el país exige a gritos un cambio. El hartazgo y el enojo con el sistema actual han podido más que cualquier otro factor. México le brinda la oportunidad a quien se lo había denegado en dos ocasiones. A los 64 años, el líder de Morena promete una transformación a la altura de la Independencia, la Reforma y la Revolución. A partir de ahora ya las grandilocuentes propuestas deberán ser aterrizadas. López Obrador deberá concretar cómo acabará con la corrupción más allá de la honestidad que promulga y tendrá que definir un plan para reducir los niveles de violencia.

México ha dado en las urnas la espalda al legado de Enrique Peña Nieto, encarnado en José Antonio Meade y ha rechazado el cambio que proponía Ricardo Anaya. Lo ha hecho de manera abrumadora en una jornada democrática como se recuerdan pocas: sin apenas incidentes que resaltar; sin acusaciones de fraude de ida y vuelta. Una tranquilidad pasmosa, comparada con el turbulento día a día que azota el país.

Uno de los mayores desafíos de López Obrador desde esta noche hasta el 1 de diciembre que asuma la presidencia – cinco largos meses de transición- será abordar la forma de superar la polarización generada durante una campaña repleta de crispación. Su figura, pese a contar con un respaldo mucho mayor del que tuvo en sus dos primeros intentos, sigue siendo motivo de confrontación. El líder de Morena ha sabido incorporar a críticos a su proyecto, pero sigue teniendo furibundos detractores, que no confían en él. Consideran que la aparente moderación de su discurso es una fachada. Si para la elección consiguió despejar la idea de que es un peligro para México, a partir de ahora deberá alejar los fantasmas que lo consideran un autoritario y que gobernará para todos los mexicanos. En su primera intervención tras la victoria, López Obrador llamó “a la reconciliación de todos los mexicanos”, al tiempo que lanzó un mensaje de tranquilidad para los inversores y el sector empresarial.

La contundente victoria de López Obrador pone patas arriba el sistema tradicional de partidos de México. Desde 1988, la política mexicana ha girado principalmente en torno al partido hegemónico PRI; el conservador PAN y el progresista PRD. Todo eso puede quedar reducido a cenizas. Tan significativa es la victoria del líder de Morena como la derrota del resto de partidos. La irrupción de Morena, la formación creada ad hoc por López Obrador, como principal fuerza en el Congreso, pone a la izquierda ante un reto ingente, en la medida en que el triunfo lo ha logrado en coalición con un partido, Encuentro Social. En el polo ideológico opuesto, la formación evangélica se prepara para tener en el Congreso un peso que jamás había soñado.

Más incierto será el camino para el PRI y el PAN. En el caso del tricolor, no solo abandonará el Gobierno el próximo 1 de diciembre. Al mal resultado de Meade se suma, a falta de resultados concretos, la más que previsible pérdida de poder a nivel local, lo que obliga al partido que está en el imaginario de todos los mexicanos desde hace décadas a iniciar una travesía en el desierto. Nunca antes el PRI se ha visto ante este escenario. La apuesta por Meade, un tecnócrata con amplia trayectoria en el Gobierno con el que Peña Nieto pretendía contener el desgaste de su administración y del partido, resultó un fiasco. La losa era demasiado pesada. Además, las fracturas internas volvieron inviable una campaña condenada al fracaso desde el inicio.

El final del sexenio plagado de violencia y corrupción, junto a los resultados de esta elección, complican sobremanera la imagen del presidente –durará cinco meses aún en el cargo- y deja muy tocado al grupo que le ha apoyado todo este tiempo. Entre muchos dirigentes del denominado viejo PRI cunde la preocupación de que, de no lograr una transición rápida en el poder del partido, la estructura se pueda ver absorbida por el ascenso de Morena.

El futuro de la derecha tampoco es nada halagüeño. El PAN se ve ahora envuelto en una encrucijada. Ricardo Anaya entregó su caudal político al éxito del Frente, una alianza con la izquierda, que propició desde la presidencia del partido conservador. La apuesta, no obstante, generó una división en el PAN. Los detractores del candidato consideran que, de haber ido en solitario, el tradicional partido opositor mexicano hubiese tenido más opciones de enfrentarse a López Obrador. Los gestos contra Anaya se han multiplicado desde el mismo momento de su designación. También la dirigencia del PAN ha movido ficha al respecto. Horas antes de la elección, la formación expulsó a varios dirigentes con peso antaño, una señal que muchos interpretaron como la aceptación de la derrota por anticipado, un intento por contener una crisis que se antoja inevitable.

México afronta desde este lunes una nueva era. Un desafío que trasciende a un país de 120 millones de personas, que ha decidido abrir la puerta del poder a la izquierda.

https://elpais.com/internacional/2018/07/02/mexico/1530496335_470433.html?rel=lom

22.18.-PENSÁNDOLO BIEN…LÓPEZ OBRADOR O EL PERONISMO MEXICANO – Jorge Zepeda

Su ambigüedad ideológica o su habilidad para negociar con las estructuras sindicales vigentes hacen recordar a la figura del líder argentino

Imposible saber si Andrés Manuel López Obrador será un presidente bueno o uno malo. Pero todo indica que su inminente triunfo representa el fin de un régimen y el surgimiento de uno nuevo. Más aún, pinta para convertirse en una ruptura histórica. No solo porque, todo indica, ganará con más del 50% de los votos y tendrá una amplia mayoría en el Congreso, algo que no ha disfrutado cabalmente ningún mandatario mexicano en 25 años. También, y sobre todo, porque habrá cambiado radicalmente la estructura de partidos que ahora prevalece. No se trata solamente de una derrota del PRI, del PAN y del PRD, partidos protagónicos de la vida política de los últimos décadas, sino de un verdadero desfonde de estas fuerzas políticas de cara al futuro inmediato.

20 jun 2018 .- El fin del régimen tiene menos que ver con la fuerza o las virtudes de López Obrador que con el agotamiento de la partidocracia que intentó sustituir al régimen presidencialista. Con errores y aciertos los presidentes mexicanos de antaño y sus equipos poseían una visión de Estado de largo y mediano plazo. Las dirigencias de los partidos políticos, en cambio, convirtieron al Congreso en rehén de las marrullerías y mezquindades destinadas a mantener posiciones y canonjías a cualquier costo. Una y otra vez la politiquería de la sobrevivencia inmediata sacrificó cualquier posibilidad de construir estrategias de fondo para atacar los grandes problemas nacionales.

Sin mayor formulación que una narrativa en contra de la corrupción y una prédica en abstracto a favor de los pobres, López Obrador aparece justo en el momento en que ese híbrido parlamentarismo-presidencialismo se ha agotado. No hay respuestas ante la desigualdad galopante, la inseguridad pública y la corrupción. La clase política en su conjunto y el sistema que prohijó han tocado fondo.

Lo que veremos tras el 1 de julio es la devastación del PRI y la extinción del PRD. En las próximas elecciones ambos serán barridos. Cuadros y militantes de ambos partidos emigrarán masivamente a Morena en busca de las posiciones que ya no obtendrán en sus viejas organizaciones. Por su parte el PAN, el partido de derecha, se convertirá en la única oposición real, pero antes tendrá que pasar prácticamente por una refundación, luego del fallido y cruento asalto al poder por parte del joven Ricardo Anaya y los muchos cadáveres dejados en el camino.

En suma, López Obrador llegará a la presidencia en el contexto de un vacío de poder y un profundo descrédito de las fuerzas políticas rivales. Durante el primer año de gobierno su peso será aun mayor en la medida en que los tránsfugas del PRI y el PRD en el Congreso le ofrezcan una cómoda mayoría.

¿Qué hará Andrés Manuel con ese poder? Esa es la pregunta que comienzan a hacerse todos los mexicanos. El candidato ha dicho poco y en ocasiones a contrapelo de lo que dijo una semana antes. Su corpus ideológico es ambiguo, por decir lo menos. Una desconfianza arraigada con respecto a los tecnócratas y sus tesis neoliberales; una compulsa obsesiva en contra de la corrupción; su determinación a cambiar la historia a favor de los pobres. Pero en la práctica no es enemigo del gran capital ni profesa una militancia radical. En el arca de Noé que ha construido alberga a exdirigentes del PAN de corte conservador, a un partido evangélico de derecha, a empresarios de diversa índole, a una multitud de exfuncionarios priístas y a algunos luchadores y activistas de la izquierda tradicional. Una mezcla variopinta que dice muy poco sobre el régimen que nos espera.

Con todo, hay una constante en su movimiento político. Todos los caminos parten de y conducen a él. La propia indefinición política de Morena, su partido, favorece a su liderazgo; a falta de lineamientos o posicionamiento doctrinario todo depende de la voluntad del dirigente. Una y otra vez se ha descrito el ascenso de López Obrador como un fenómeno típicamente populista y se le compara a Hugo Chávez e incluso a Fidel Castro. Difiero. López Obrador carece del radicalismo del venezolano o el cubano. A mí en cambio me hace pensar en Perón, toda proporción guardada. Su ambigüedad ideológica, su capacidad para flotar por encima de las definiciones o para convocar a las fracciones políticas más divergentes y su habilidad para negociar con las estructuras sindicales vigentes, hacen recordar a la figura del líder argentino. En Morena como en el movimiento peronista cabe todo, siempre y cuando se jure respeto y lealtad al líder.

Pero desde luego todo esto es hipotético. Solo sabemos que a partir del 1 de diciembre El Peje tomará el control de un régimen moribundo. Lo que suceda después lo sabremos muy pronto.

https://elpais.com/internacional/2018/06/20/mexico/1529515100_719249.html

22.18.-LA REDES QUE APOYAN A LÓPEZ OBRADOR DESDE ESTADOS Unidos   – Pablo Ximénez

Morena cuenta con organizadores entre la comunidad migrante como ningún otro partido mexicano. A pesar de las dificultades para votar, confían en influir en las elecciones a golpe de teléfono

Andrés Manuel López Obrador, en un acto público en la Plaza Olvera de Los Ángeles en febrero de 2017. REUTERS

Una enorme pancarta ocupa toda la pared en el local de Vamos Unidos USA, un despacho de ayuda legal para inmigrantes en Los Ángeles. “No al pasado. Sí a un nuevo futuro. Salvemos México”. A la derecha, una foto de Andrés Manuel López Obrador, líder de Morena, que encabeza las encuestas para hacerse con la presidencia de México el próximo 1 de julio. Sobre una mesa, cientos de ejemplares de Regeneración, el periódico del partido. Esto no es solo un despacho de abogados. Es un cuartel de Morena en Los Ángeles, la segunda ciudad de México.

Desde esta oficina, el abogado y activista Juan José Gutiérrez recluta gente que reparte información sobre la formación a la comunidad mexicana. Montan un puesto los fines de semana en el centro de la ciudad, hacen llamadas, reparten el periódico en restaurantes, clubes de fútbol o asociaciones de charros. Este fue el primer comité de Morena en Los Ángeles, asegura Gutiérrez. Ya hay 25.

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19 may 2018.- Morena es el partido mexicano más organizado en el exterior. Este domingo,  segundo debate presidencial, que se celebra en Tijuana, será una muestra de que por primera vez se tiene en cuenta a los emigrantes en la campaña electoral. El debate tendrá un bloque específico de sus derechos, en una época en la que la presidencia de Donald Trump ha puesto a millones de mexicanos en EE UU contra las cuerdas. Además, León Krauze será el primer periodista de un medio extranjero (Univision Los Ángeles) en moderar un debate. En este 2018, las elecciones de México han llegado por fin a la comunidad migrante. Pero la política no. Excepto la de Morena.

“Yo no había participado nunca en política mexicana hasta que leí La mafia que se adueñó de México, de López Obrador”, explica este mexicoamericano nacido en California de padres emigrantes. “Me abrió los ojos. Lo sentí como un llamado a participar. Asumí que las cosas estaban en un punto en el que íbamos a perder el país. Me di cuenta de lo grave de la situación y de que nos corresponde a todos ayudar”. Era el año 2010. Pidió una reunión con López Obrador y consiguieron que fuera a Los Ángeles de visita en junio de 2011. “Fue el primer candidato en venir a un acto público aquí”.

Juan José Gutiérrez, en su oficina de Los Ángeles. P. X. S.

Desde entonces, comités como este han ido surgiendo por todo Estados Unidos. En general, son asociaciones muy vinculadas a movimientos de activistas ya existentes. “Cuando empezó había que tener mucha paciencia”, dice Gutiérrez. “Muchos venían de experiencias muy izquierdistas, de grupúsculos muy cerrados y con cultura de derrota, muy sectarios. Simpatizaban porque pensaban que AMLO era como ellos y que iba a hacer una revolución radical”. No es así, aclara Gutiérrez. “Esto es un proceso electoral, y para ganar hay que tener una mayoría de votos”.

Los comités tienen ahora unas normas comunes. Se necesitan tres personas para formar uno. Se tienen que reunir una vez cada dos semanas. En la reunión, se lee el periódico Regeneración y se discute de cómo hacer crecer la base de Morena en ese ámbito. Su objetivo es registrar gente para votar. “Vamos a empezar a hacer un censo de esos 35 millones de mexicoamericanos que hay, de los que 12 han nacido en México”. Pero, sobre todo, “hay que identificar a todos los familiares y conocidos en México y pedirles que no les vendan el voto al PRI o al PAN y que voten por Morena”.

Se calcula que en Estados Unidos viven entre 11 y 12 millones de mexicanos. Junto con sus hijos, los ciudadanos con derecho a voto a este lado de la frontera son más de 30 millones. Los emigrantes pudieron votar por primera vez en 2006, y desde entonces la participación ha ido creciendo muy poco a poco, entre acusaciones de excesiva burocracia y dificultades prácticas que hacen el ejercicio del voto muy complicado (para Gutiérrez, se trata de “supresión del voto”).

El número de votantes en el exterior se ha disparado en estas elecciones. Aun así, sigue siendo minúsculo. Según datos del Instituto Nacional Electoral, están formalmente registrados para votar 181.256 mexicanos, el 84% de ellos en Estados Unidos. La cifra es el triple que los 59.000 de 2012 (de los que al final acabaron votando 43.000), pero claramente insuficientes para ser considerados como un colectivo clave en la elección en un país que se gana con decenas de millones de votos.

La influencia no está en el número de votos. Está en que, como describe Gutiérrez, desde hace un lustro Morena ha logrado una movilización de los migrantes que se traduce en llamadas a México para que voten sus familiares y amigos. Ya en 2014, organizadores de Morena en el sur de California como Cheto Polanco, de Compton, o Regino Visoso, de Santa Ana, explicaban a EL PAÍS que estaban ganando elecciones locales “a puro teléfono”. Por entonces, la indignación con la matanza de Iguala era uno de los catalizadores que despertaron el interés de los migrantes por los sucesos en México, que ha aumentado desde entonces. Ahora, esa maquinaria se va a ver funcionar por primera vez en unas presidenciales.

Los comités de Morena no solamente reclutan gente que llame a todos sus familiares y amigos en México. “Esa información luego se manda a México para que los comités locales vayan a esas casas para incorporarlas a Morena y fortalecer esa voluntad”, explica Gutiérrez. Es decir, la estrategia de los bancos telefónicos (pone bank) y las visitas a las casas (neighborhood canvass) que hacen las organizaciones locales de los partidos en las elecciones de EE UU. “Todo el que no pueda votar, debe saber que puede participar así. Asegúrense de que los que pueden votar, voten”. Es “un phone bank binacional”, dice Gutiérrez. “Es nuestra mayor aportación”.

López Obrador volvió a Estados Unidos en 2014. Esa vez, ya había comités y apoyos como para hacer una gira por todo el país. Gutiérrez es uno de los ocho consejeros nacionales de Morena que residen en Estados Unidos. Son cuatro en California, uno en Arizona, uno de Texas y otro en Minnesota, explica. Hay cuatro coordinadores en el país para recabar información de los distintos comités. Al frente de toda la organización en Estados Unidos está el diplomático Héctor Vasconcelos, a quien López Obrador ha designado ya como canciller en caso de llegar a la presidencia. Gutiérrez destaca el dato de que el próximo responsable de la política exterior de México pueda ser precisamente el hombre que supervisa la organización de Morena entre los migrantes.

En febrero y marzo de 2017, López Obrador volvió a Estados Unidos por última vez antes de las elecciones. Para entonces, sus eventos eran masivos. Y estaba ya en la era de Donald Trump. Morena mantiene un equilibrio en política exterior según el cual no puede criticar gobiernos extranjeros, pero sí al de EE UU, con el argumento de que sus políticas afectan a mexicanos. En los corazones mexicanos de las ciudades, como la plaza Olvera de Los Ángeles o el barrio de la Misión de San Francisco, López Obrador dijo a los migrantes lo que querían oír: que convertirá toda la red consular en oficinas de defensa legal de mexicanos, y que combatirá a Trump “con inteligencia y dignidad”. “No es humano desatar una campaña de odio contra los migrantes”, dijo.

Ningún otro partido ha logrado tener estructura en Estados Unidos. Lo más parecido fue la influencia que tuvo el Partido de Acción Nacional (PAN) sobre las federaciones de mexicanos, clubes territoriales alrededor de los cuales se organiza la comunidad. El presidente de la confederación de estos clubes (COFEM), Francisco Moreno, explica que surgieron con el Gobierno del PAN “porque nos abrieron las puertas a algunos programas sociales”.

Primero Vicente Fox y luego Felipe Calderón involucraron por primera vez a los migrantes a participar en programas como 3×1, que canaliza el dinero de los migrantes para inversiones concretas en sus pueblos. “Ni el PRI ni el PRD lo hicieron”, dice Moreno. “Mucha gente piensa que somos panistas pero no es cierto. Trabajamos con el Gobierno que apoye a los migrantes en Estados Unidos, sea el partido que sea”. Además, se trata de una organización sin ánimo de lucro, por lo que no puede pronunciarse políticamente. La conexión política con los gobiernos del PAN se ha desvanecido al desaparecer esos gobiernos.

No solo la organización de Morena entre la comunidad migrante no tiene precedente. Es el interés de los mexicanos en el exterior lo que está creciendo. Javier González tiene 50 años y “nunca había visto esto”. González es el responsable del comité de Morena en San Francisco, creado hace cuatro años. “Yo nunca he participado en ningún partido y mucho menos he sabido de organizaciones de otros partidos”. González asegura que, por primera vez, “la gente está más involucrada, porque nos están pinchando por los dos lados, tanto aquí como en México. La veo involucrada y quiere participar. Creo que la gente está tomando conciencia de que podemos hacer algo y participar en un momento histórico”.

https://elpais.com/internacional/2018/05/19/actualidad/1526715762_776373.html?rel=str_articulo#1529625280169

 

21.18.-¿CÓMO LO HACE BIEN COSTA RICA? – Joseph E. Stiglitz

En un momento en que el autoritarismo y el protofascismo están en alza en tantas partes del mundo, es alentador ver un país cuyos ciudadanos siguen profundamente comprometidos con los principios democráticos. Un pueblo que ahora mismo está intentando redefinir su política para el siglo XXI.

Hace años que el liderazgo progresista de Costa Rica (un país con menos de cinco millones de habitantes) llama la atención en todo el mundo. En 1948, tras una corta guerra civil, el presidente José Figueres Ferrer abolió el Ejército. Desde entonces, Costa Rica se convirtió en un centro para el estudio de la resolución y la prevención de conflictos, y es sede de la Universidad para la Paz, una institución creada por Naciones Unidas. Con su rica biodiversidad, Costa Rica también hizo una demostración de liderazgo ambiental previsor, al promover la reforestación, convertir un tercio del país en reservas naturales protegidas y generar casi toda la electricidad que consume a partir de energía hídrica no contaminante.

16 jun 2018.- Los costarricenses no muestran señales de querer abandonar esta tradición progresista. En la última elección presidencial, con gran participación de votantes, Carlos Alvarado Quesada obtuvo la victoria con más del 60 % de los votos, contra un rival que con la prohibición del matrimonio homosexual hubiera revertido el antiguo compromiso del país con los derechos humanos.

Costa Rica se sumó a un pequeño grupo de países en la denominada Alianza del Bienestar, que trabaja en la implementación de ideas (planteadas por la Comisión Internacional sobre la Medición del Desarrollo Económico y del Progreso Social) para la creación de indicadores de bienestar mejorados. Los miembros de la Alianza, conscientes de las falencias del PIB, que la Comisión ha destacado, propugnan una política pública que impulse el bienestar de los ciudadanos en el sentido más amplio, mediante la promoción de la democracia, la sustentabilidad y el crecimiento inclusivo.

Una parte importante de esta búsqueda ha sido ampliar el campo de acción de las cooperativas y empresas sociales del país, que ya es grande, puesto que incluyen de uno u otro modo a un quinto de la población. Estas instituciones representan una alternativa viable a extremos del capitalismo que han dado lugar a prácticas éticamente reprobables, como el crédito predatorio, la manipulación de los mercados financieros, el abuso de datos personales por empresas tecnológicas, el ocultamiento de emisiones de la industria automotriz, etcétera. Las instituciones alternativas se basan en promover la confianza y la cooperación, y en la convicción de que promover el bienestar de sus miembros también aumenta la productividad.

Igual que los ciudadanos de otros pocos países, los costarricenses han demostrado que la desigualdad es una elección, y que las políticas públicas pueden garantizar más igualdad económica y de oportunidades que el mercado librado a sí mismo. Pese a las limitaciones de recursos, los costarricences pueden alardear de la calidad de sus sistemas de educación y atención de la salud, públicos y gratuitos. La expectativa de vida en Costa Rica ya supera a la de Estados Unidos, y va en aumento, mientras los estadounidenses, que eligieron no tomar las medidas necesarias para mejorar el bienestar del ciudadano de a pie, se mueren más jóvenes.

Pero a pesar de todos sus éxitos, Costa Rica enfrenta dos problemas críticos: la persistencia de un déficit fiscal estructural y la parálisis del sistema político. El aspecto económico de la solución del déficit fiscal es sencillo: o se estimula el crecimiento, o se aumentan los impuestos, o se baja el gasto. Pero el aspecto político no lo es: cualquier gobernante elegiría la solución del crecimiento, pero no hay una fórmula mágica para lograrlo, y las otras dos opciones no las quiere nadie.

En estas circunstancias, la elección de la mayoría de los gobiernos es recortar gastos; por ejemplo, en infraestructura, ya que el costo de hacerlo permanecerá oculto por décadas. Pero eso sería un error particularmente grave para Costa Rica, ya que sus infraestructuras no han acompañado el crecimiento económico, y su mejora puede ser importante para promoverlo. Es verdad que la eficiencia del Estado siempre se puede aumentar, pero tras años de retirada, poco puede esperarse de una mayor racionalización. Todo indica que la mejor salida sería aumentar los impuestos.

Para que el sistema impositivo sea compatible con una estrategia económica general que busque maximizar el bienestar de todos los ciudadanos, hay que seguir tres principios centrales: gravar lo malo (por ejemplo, la contaminación) en vez de lo bueno (por ejemplo, el trabajo); diseñar los impuestos para causar la menor distorsión posible en la economía, y que la estructura de alícuotas sea progresiva, de modo que las personas más ricas paguen una proporción mayor de sus ingresos.

Costa Rica ya es un país muy ecológico, así que un impuesto a las emisiones de dióxido de carbono no recaudará tanto como en otros lugares; pero como el país genera casi toda la electricidad a partir de fuentes limpias, la adopción del auto eléctrico puede generar más reducción de emisiones. Dicho impuesto puede ayudar a que Costa Rica se convierta en el primer país donde predominen los autos eléctricos, y acercarla así al objetivo de lograr una economía sin emisión neta de dióxido de carbono.

Puesto que el problema de la desigualdad persiste (aunque ni por asomo es tan grave como en otros lugares de América Latina), es esencial la aplicación de impuestos más progresivos y abarcadores a los ingresos, las plusvalías y las propiedades. Los ricos obtienen de las plusvalías una proporción exagerada de sus ingresos, de modo que aplicarles alícuotas inferiores a las de otras fuentes de ingreso agrava la desigualdad y provoca distorsiones. Los economistas disienten en muchos temas, pero algo en lo que coincidirán es que si se gravan los ingresos o las plusvalías derivados de la tierra en Costa Rica, la tierra no se va a ir a otra parte. Esa es una de las razones por las que el gran economista decimonónico Henry George sostuvo que los mejores impuestos son los impuestos a la tierra.

Los mayores desafíos son políticos: un sistema presidencialista como el de Costa Rica funciona bien en un contexto de bipartidismo con reglas que aseguren la representación de la minoría. Pero puede caer rápidamente en la parálisis política cuando el electorado está más fragmentado. Y en un mundo de cambio acelerado, esa parálisis puede ser costosa, al llevar, por ejemplo, a un crecimiento irresoluble del déficit y de la deuda.

Con sus apenas 38 años, Alvarado está tratando de crear un nuevo modelo presidencial para Costa Rica, sin cambiar la Constitución, mediante la designación de ministros venidos de diferentes partidos. Ojalá el espíritu colaborativo alentado por el movimiento cooperativo, tan integrado a la cultura costarricense, lo haga funcionar. De ser así, Costa Rica, pese a su reducido tamaño, será un faro de esperanza para el futuro, que muestre que es posible otro mundo, uno en el que los valores de la Ilustración (la razón, el discurso racional, la ciencia y la libertad) florezcan en beneficio de todos.

* Premio Nobel de Economía, 2001.

Project Syndicate 1995–2018.

https://www.elespectador.com/opinion/como-lo-hace-bien-costa-rica-columna-794688

 

20.18.-EL BANCO MUNDIAL REDUCE CASI A LA MITAD LA PREVISIÓN DE CRECIMIENTO PARA ARGENTINA POR EL IMPACTO DE LA CRISIS – Federico Rivas

El PIB crecerá 1,7% en 2018, producto de la depreciación del peso y la sequía en los campos más productivos

El presidente Mauricio Macri, durante una reunión con gobernadores en Casa Rosada, el 31 de mayo pasado. Natacha Pisarenko  AP

El Banco Mundial ha dado malas noticias a Argentina. La depreciación de 22% del peso frente al dólar en mayo, sumada a la peor sequía de los últimos 40 años en sus campos más productivos, supondrán un frenazo en las previsiones de crecimiento económico para 2018 y tendrá impactos negativos al menos hasta 2020.

5 jun 2018.- En el informe Perspectivas Económicas Mundiales de junio, difundido hoy; la entidad ha reducido al 1,7% la subida del PIB para este año, 1,3 puntos menos que la cifra que dio en enero. Para 2019, los resultados son casi calcados: 1,8% de crecimiento, 1,2 puntos más abajo que las estimaciones de hace sólo seis meses. Para 2020, en tanto, la perspectiva pierde 0,4 puntos. El Banco Mundial advirtió que la crisis en Buenos Aires tendrá también efectos negativos en Sudamérica. Si se deja de lado la excepcionalidad venezolana, Argentina, la segunda mayor economía después de Brasil, tendrá el registro de crecimiento más pobre de la región.

Sudamérica crecerá 1,3% en 2018 y 2,1% en 2019, según el Banco Mundial. Argentina está por encima del promedio sólo porque la cifra total carga con el lastre venezolano, que este año se derrumbará 14,3% y otros 7 puntos el próximo. La importancia para Argentina de las nuevas previsiones del Banco Mundial es que son las primeras que miden las consecuencias de la crisis de mayo. El peso se derrumbó ese mes 22% y el Banco Centraldebió subir las tasas de interés hasta el 40% para neutralizar todo lo posible una huida de los inversores hacia el dólar, que subió de 20 a 25 pesos en pocos días. En medio de la tormenta, el presidente Mauricio Macri anunció negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para un rescate financiero, el primero desde 2003. Cualquier acuerdo implicará medidas para reducir el déficit fiscal, un problema que obligó al Gobierno a endeudarse en el exterior por unos 50.000 millones de dólares entre 2016 y 2017.

El mercado argentino atraviesa ahora una cierta calma, a la espera de lo que suceda en la sede del Fondo en Washington, pero el clima es de incertidumbre. Para llevar tranquilidad a los inversores, Macri redujo de 3,2% a 2,7% la meta de déficit fiscal para este año, una decisión que supondrá un mayor ajuste y, por lo tanto, menos crecimiento. “En Argentina se espera que el crecimiento se desacelere en 2018 como consecuencia del ajuste monetario y fiscal, junto con los efectos de la sequía en el sector agrícola. Esto contrarrestará el fuerte impulso de comienzos de año”, dice el informe del Banco Mundial. La sequía fue un golpe inesperado contra el campo, principal fuente de divisas de Argentina.

Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, el mayor puerto exportador agrícola del país, la cosecha argentina de soja para este año caerá hasta los 40 millones de toneladas, desde las 46,5 millones de toneladas previstas en el inicio del año. Traducido a dinero, “el impacto de la sequía para la economía argentina asciende a 4.600 millones de dólares, o un 0,7% del PIB proyectado para el 2018″, dice el informe de la Bolsa. Para el Banco Mundial, el impacto económico será inmediato: “La sequía está interrumpiendo la producción agrícola y la reciente volatilidad del mercado puede haber inhibido la actividad en el segundo trimestre”, advierte el informe.

El Banco Mundial también tomó en cuenta la particular lucha de Argentina contra las subidas de los precios. “La inflación se desacelera en la mayoría de las economías de América Latina, con la excepción de Argentina y el caso extremo de Venezuela”, dice el texto. La inflación es la principal derrota del modelo impulsado por Macri, basado en la apertura a los mercados del mundo, al tiempo que financia un ajuste gradual de las cuentas públicas con financiamiento externo. A finales de diciembre, el ministerio de Hacienda elevó de 10 a 15% la meta inflacionaria de 2018, pero la crisis de mayo ya hizo volar por los aires esas previsiones. Argentina acumuló en los primeros cuatro meses del año 10% de inflación y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central elevó la cifra anual a 27%, porcentaje que supera incluso el 24,8% registrado en 2017.

https://elpais.com/economia/2018/06/05/actualidad/1528220829_776853.html

20.18.-CONOZCA LOS FACTORES QUE DAÑAN EL AÑO DE RECUPERACIÓN DE LATINOAMÉRICA – Bloomberg

El buen momento comenzó a desmoronarse en las últimas semanas a medida que la volatilidad se disparó en los mercados emergentes y se avecinaban crisis en tres de las economías más grandes de la región.

Sao Paulo, Brasil.Bloomberg

Se suponía que sería un buen año para América Latina.

La actividad económica estaba a punto de expandirse un 2 % en 2018, el mejor desempeño en cinco años según el Fondo Monetario Internacional. Pero la recuperación comenzó a desmoronarse en las últimas semanas a medida que la volatilidad se disparó en los mercados emergentes y se avecinaban crisis en tres de las economías más grandes de la región.

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9 jun 2018.-  La historia de recuperación de Argentina bajo el presidente Mauricio Macri frenó en seco el mes pasado, cuando la moneda se derrumbó y el país debió pedir ayuda al FMI. La perspectiva de Brasil se enturbió aún más después de que una huelga de camioneros asfixió la economía y exacerbó la incertidumbre política antes de las elecciones presidenciales de octubre.

Y una guerra comercial entre Estados Unidos y México se hizo realidad esta semana luego que ambos países se aplicaran aranceles entre sí, una medida que no es un buen augurio para el futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Las elecciones presidenciales de México en julio solo se suman a la incertidumbre.

“Definitivamente ha habido una creciente decepción sobre las perspectivas de crecimiento de América Latina para 2018”, dijo Thomaz Favaro, director asociado en Brasil de la consultora Control Risks. “Se suponía que 2018 sería un resurgimiento”.

Las previsiones económicas para Brasil y Argentina fueron rebajadas abruptamente durante los últimos meses. Las de México siguen indemnes, pero los riesgos relacionados con la renegociación del TLCAN abundan, dijo la economista del Banco Mundial Dana Vorisek.

“En todos los sentidos, los riesgos a la baja en América Latina abruman cualquier riesgo alcista”, dijo, y agregó que el Banco Mundial probablemente reducirá su estimación de crecimiento del 2,4 % para Brasil este año una vez que tome en consideración el impacto de la huelga de camiones de 10 días que terminó el mes pasado.

En conjunto, Brasil, México y Argentina representan más de dos tercios de la economía de América Latina.

Pérdida de optimismo

Había motivos para el optimismo en América Latina a principios de este año. El crecimiento mundial sostenido, precios de los productos básicos en alza y bajas tasas de interés en EE.UU. sientan las bases para la recuperación de la región.

Los acontecimientos locales también ayudaban. México inicialmente obtuvo una exención de los aranceles al acero y el aluminio de Trump, y los funcionarios de comercio estadounidenses expresaron optimismo sobre la revisión del TLCAN. Brasil, que redujo las tasas a mínimos históricos, estaba encaminado a repuntar después de su histórica crisis económica que terminó el año pasado. Argentina aprobó reformas de pensiones y laborales favorables al mercado a fines del año pasado y parecía posicionada para un crecimiento sostenido y una caída de la inflación en 2018.

El desmoronamiento comenzó cuando los rendimientos de los títulos del Tesoro a 10 años de EE.UU. subieron sobre el 3 % a finales de abril, sacudiendo los activos de mercados emergentes que durante años habían atraído a los inversionistas que buscaban mayores rendimientos.

Argentina fue el primer país de la región en caer. Afectados por la turbulencia en los mercados emergentes, los inversionistas perdieron la confianza en la política monetaria del banco central después de que cambió los objetivos de inflación y redujo las tasas de interés a pesar de que no había signos de que la inflación de dos dígitos estuviera disminuyendo. El peso argentino se convirtió en la moneda de peor desempeño en los mercados emergentes este año, al caer más del 20 %.

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¿Próxima pieza de dominó?

Brasil podría ser la próxima pieza de dominó en caer después de Argentina y Turquía, escribió en Twitter Mohamed El-Erian, asesor económico principal de Allianz SE y colaborador de Bloomberg Opinion. La reciente caída del real hacia un mínimo de dos años le da a los responsables políticos poco espacio para el error, advirtió. La moneda cerró en 3,91 contra el dólar el jueves, un descenso del 15 % en lo que va del año.

Para apaciguar a los camioneros, el presidente Michel Temer se comprometió a aplicar subsidios al diésel que solo se sumarán a la ya terrible situación fiscal del país y se convertirá en otro dolor de cabeza para quien tome el timón del país el próximo año.

“Si Brasil experimenta más problemas en el mercado financiero dependerá de los acontecimientos políticos y si el nuevo gobierno es capaz y está dispuesto a lidiar con las vulnerabilidades fiscales”, dice Quinn Markwith, economista de Capital Economics.

Chile firme

Pero no todos los países latinoamericanos están sufriendo un caos político o económico. La pregunta es si los problemas que afectan a México, Brasil y Argentina se extenderán a los vecinos.

Chile sigue siendo un punto destacado en la región, con una trayectoria de crecimiento sostenido desde que el empresario multimillonario favorable al mercado Sebastián Piñera asumió la presidencia en marzo. Impulsada por un repunte en el sector minero, la economía creció en abril a su ritmo más rápido en más de cinco años. La confianza empresarial está mejorando y tanto la inflación como las tasas de interés siguen siendo bajas.

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“¿Prefiere estar en Brasil o en Chile? Eso es lo que los inversores deberían preguntarse”, dijo Win Thin, jefe de estrategia de mercados emergentes de Brown Brothers Harrimann & Co. “Sin duda hay algunos buenos lugares en América Latina, incluso cuando las tres principales economías de la región están pasando por algunos problemas en este momento”.

https://www.elespectador.com/economia/conozca-los-factores-que-danan-el-ano-de-recuperacion-de-latinoamerica-articulo-793498

19.18.-«EN VENEZUELA, TODA RACIONALIDAD PARECE HABER DESERTADO DEL SISTEMA POLÍTICO Y ECONÓMICO» – Marie de Vergès

Después de liberar a 40 prisioneros políticos el viernes (1 de junio), el presidente socialista de Venezuela, Nicolás Maduro, sacó otros 40 el sábado.

Desde otro punto de vista

En un país funcional, Nicolás Maduro no debería haber ganado las elecciones. Este no es el caso en Venezuela, donde toda racionalidad parece haber abandonado el sistema político y económico. Al final de las elecciones presidenciales del domingo 20 de mayo, este es el heredero que reclamó a Hugo Chávez de nuevo en el sillón presidencial, con el riesgo de ver al país hundirse aún más en la crisis.

Alimentos, medicamentos, agua común: a la calle le falta de todo

Algunos datos ayudan a comprender el alcance del desastre. La inflación primero: debería alcanzar, en 2018, 14 000%, con precios que se duplican casi todos los meses. En cinco años, el producto interno bruto ha disminuido en un 45%. En cuanto a la producción de petróleo, un verdadero tesoro de este país sentado en las mayores reservas de oro negro del mundo, descendió de 2,8 millones de barriles por día a 1,5 millones entre abril de 2017 y marzo de 2018. Ni la guerra ni los terremotos son culpables de la decadencia de este estado que fue, en algún momento, el más rico de América Latina.

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Para la población, el hundimiento tiene el aire de una catástrofe humanitaria. Comida, medicina, agua corriente: a la calle le falta todo. Un balance sombrío para el Sr. Maduro, el ex conductor de autobús que le gusta retratarse a sí mismo como el “protector de los pobres”. Pero, ¿a dónde fue la Revolución Bolivariana? Está tomando su curso, podría decirse, ya que Venezuela encarna excesivamente un laboratorio de economía populista llevado por su imprevisión.

Círculo vicioso

La deriva se remonta a las fuentes del chavismo. Hugo Chávez tuvo la oportunidad de ver su “reinado” (1999-2013) coincidir con un aumento asombroso en los precios del petróleo, después de dos décadas de precios bajos. Esta ganancia inesperada, el ex presidente se apresuró a gastarla. Retribuidos con subsidios, retribuciones e incrementos salariales, los venezolanos se hubieran equivocado al quejarse.

La redistribución de la riqueza es una política loable mientras el poder también se centre en prepararse para las tormentas futuras. Pero nada como esto sucedió en Caracas. Las monedas cosechadas a partir de las ventas de hidrocarburos no han impulsado las reservas de divisas ni las inversiones financiadas para el futuro. Una debacle ¬ acentuada por controles de precios y cambios, incapaces de frenar la inflación.

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Poco a poco forzado a importar de todo, el país se ha bloqueado gradualmente en un círculo vicioso de déficits crecientes, agotamiento de las reservas, etiquetas vals sin freno, la escasez … Y el corolario: una diatriba contra los especuladores autoridades y poderes oligárquicos desde el exterior, denunciado como responsable de todos los males.

Poción amarga

En 2014, el auge de los precios del petróleo terminó. Los déficits han explotado. Varias opciones dolorosas fueron presentadas a Nicolas Maduro. Entre otras, una devaluación neta del bolívar, la moneda nacional, acompañada de recortes en el gasto y una mayor carga impositiva. Pero esta amarga poción habría golpeado a los hogares más duros en la billetera. Y desmonetizó al nuevo presidente a los ojos de los votantes. En resumen, lo opuesto al vademécum de la economía populista.

La reelección del sr. maduro abre el camino para nuevas sanciones internacionales

En cambio, el gobierno mantuvo un tipo de cambio bolÍvar oficial seriamente sobrevalorado y racionó cada vez más las importaciones. Para cuadrar sus cuentas, confió en la imprenta de hacer billetes. Estos ingresos heterodoxos solo han acelerado la inflación, estrangulando aún más al sector privado y aumentando la escasez.

¿Cuán lejos puede bucear el país? De acuerdo con un sondeo de economistas Rudiger Dornbusch y Sebastián Edwards, publicado en 1991 (enlace a PDF en Inglés), con los principios macroeconómicos del populismo en América Latina, con tales secuencias se llega a la conclusión brutal de aplicar una severa política de estabilización por un nuevo gobierno.

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Se supone que el Sr. Maduro mantendrá el timón hasta 2025. Pero su reelección allana el camino para nuevas sanciones internacionales y hace más sensible la amenaza de un embargo petrolero que agotaría los últimos recursos. El lunes, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ya firmó un decreto que refuerza el aislamiento financiero del país. Si la destreza de Venezuela no está por terminar, el dominio de su líder es indudablemente más frágil de lo que parece.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2018/05/23/au-venezuela-toute-rationalite-semble-avoir-deserte-le-systeme-politique-et-economique_5303140_3232

19.18.-EL FMI HA REGRESADO A LA ARGENTINA. Y, SI BIEN AGGIORNADA, LA CANCIÓN SE PARECE BASTANTE A LA DE AYER – Pablo Nemiña 

En los últimos tiempos se viene hablando de los cambios en el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuestionado en estos años desde diversas posturas ideológicas. Sin embargo, los cambios discursivos generaron transformaciones mucho más tibios en los hechos. El desembarco del Fondo en Argentina es observado en diferentes latitudes ya que los resultados de su intervención revelarán hasta qué punto la institución ya «no es la misma». Por el momento, su canción trae a la mente pasados más o menos recientes. Y su melodía sigue siendo el ajuste.

Desde su asunción a finales de 2015, el gobierno argentino avanzó en una agenda de reformas pro mercado, para lo cual reinsertó al país en los mercados internacionales de capital. La resolución del litigio con los fondos buitres merced a una generosa oferta, rehabilitó el mecanismo de colocación de bonos en el exterior, hecho que se consolidó como la principal vía para financiar los crecientes déficits fiscales y de cuenta corriente, así como la persistente fuga de capitales.

Mayo 2018.- Durante los dos primeros años, las bajas tasas de interés internacionales y la liberalización cambiaria alentaron la emisión de 88 mil millones de dólares de nueva deuda externa pública y privada (equivalentes al 13% del PBI).

Pero la combinación de una suba de la tasa de interés global, la advertencia de una saturación de deuda argentina en los inversores internacionales, el aumento de la meta de inflación estimada por el gobierno y la inminente renovación de Letras del Banco Central (Lebac) equivalentes a la mitad de las reservas en un contexto de apreciación cambiaria real, erosionó la confianza de los inversores externos sobre la capacidad del gobierno de sostener el tipo de cambio, lo cual motivó una crisis cambiaria. Para frenar la corrida, que demandó más de diez mil millones de dólares de reservas y generó una suba del 25% del tipo de cambio, el gobierno anunció apresuradamente el interés por suscribir un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por entre 20 y 30 mil millones de dólares, el primero en 18 años.

La intención inicial de suscribir una Línea de Crédito Flexible que provee alto acceso sin condicionalidades a países con fundamentos macroeconómicos sólidos fue rápidamente neutralizada y, en su lugar, el organismo ofreció el clásico Stand By, que incluye metas cuantitativas fiscales, monetarias y de deuda, y condicionalidades estructurales cuyo cumplimiento se evalúa en revisiones periódicas.

Tres motivos permiten comprender el regreso a los créditos del FMI. Primero, el Fondo posee interés en prestarle a la tercera economía de la región, con el doble objetivo de apuntalar su regreso a América Latina (se trataría del primer crédito condicional del FMI a un país del Cono Sur en once años, luego del último programa con Perú en 2007), y justificar la utilidad de sus 1.35 billones de dólares disponibles entre cuotas y acuerdos de financiamiento, de los cuales sólo tiene prestados el 4,5%. Segundo, a través del «sello de aprobación» que otorgan los programas del FMI, el gobierno busca restablecer la confianza de los inversores privados a fin de frenar la corrida cambiara y así recuperar el financiamiento externo. Tercero, la percepción oficial de que el organismo ha hecho una autocrítica y sus programas no incluyen las condiciones ortodoxas y el sesgo de austeridad que los caracterizaban hace décadas.

En las líneas que siguen desarrollaré el tercer punto. ¿Estamos frente a un FMI menos ortodoxo y con mayor sensibilidad social? Si es así, ¿cuánto y dónde cambió?

Luego de la crisis financiera, el FMI incrementó sus recursos financieros, creó líneas de crédito precautorias sin o con baja condicionalidad ex post (la Línea de Crédito Flexible y la Línea Precautoria de Liquidez, respectivamente), y profundizó la reforma de su política de condicionalidad iniciada en 2002. Con el fin de reducir el estigma asociado a sus préstamos, buscó reducir la cantidad de condicionalidades incluidas en los acuerdos, flexibilizar algunos criterios formales, y concentrarlas en las áreas centrales de su incumbencia: temas fiscales, cambiarios, monetarios y financieros.

Durante los primeros años posteriores a la crisis, el FMI aprobó cuantiosos programas concentrados en la periferia de Europa y se mostró dispuesto a adaptar los acuerdos según las necesidades de cada país, aunque sin resignar el sesgo ortodoxo pro cíclico. A partir de 2011, la agenda de la consolidación fiscal de los países acreedores se contrapuso a las políticas de estímulo a la demanda que sostenían los países en desarrollo. Desde entonces, el Fondo muestra un discurso aggiornado, pero debido a la resistencia política e intelectual de los países centrales y sus funcionarios –respectivamente- a que permee los parámetros de evaluación, la orientación de sus recomendaciones evidencia más continuidades que cambios.

En los años recientes, investigadores del FMI como Jonathan Ostry pusieron en cuestión algunos mantras neoliberales al señalar que los controles de cambios son útiles para amortiguar los shocks externos, el ajuste fiscal puede profundizar la recesión, hay que promover la reducción de la desigualdad ya que limita el crecimiento, y hay que evitar el impacto social del ajuste sobre los sectores más vulnerables mediante pisos de protección social. Se trata de recomendaciones prudentes para la heterodoxia, pero transgresoras en una institución con un marcado sesgo neoclásico.

Sin embargo, esos avances discursivos generaron cambios mucho más tibios en los hechos.Los acuerdos recientes muestran que el FMI se ha vuelto más tolerante a la incorporación de controles a la cuenta de capital, pero reserva las políticas fiscales de expansión de la demanda sólo a aquellos países que poseen margen fiscal para hacerlo, que en su mayoría son los desarrollados. El anuncio del presidente argentino Mauricio Macri sobre la necesidad de acelerar el ajuste expresa una convergencia con el staff del organismo en este punto. Por otra parte, la fuerte ortodoxia del Banco Central de la República Argentina (BCRA) que desmontó los controles cambiarios impide, irónicamente, aprovechar una de las pocas ventanas heterodoxas del Fondo. Si bien se ha creado espacio para la implementación de políticas alternativas en el corto plazo, en especial en el campo fiscal y en la regulación de capitales, es difícil interpretar el giro dado hasta el momento como un quiebre en la visión económica ortodoxa tradicional del organismo.

Respecto a la cantidad de condicionalidades estructurales, si bien han disminuido con relación al pico de comienzos de los 2000, están lejos de haberse desvanecido y se mantienen en niveles semejantes al de la década de 1990, con el agravante de que se incrementaron en los últimos años. Esta preocupación es compartida por la propia Oficina de Evaluación Independiente del FMI en un informe reciente.

El creciente enfoque en la protección social también encuentra obstáculos para cimentarse, ya que su implementación suele verse afectada por las exigencias de austeridad incluidas en los mismos programas. Desde finales de la década de 1990 el Fondo promueve en los países de menor desarrollo la inclusión de medidas para reducir la pobreza, pero sólo la mitad de éstas fue cumplida debido a la falta de capacidad de los países deudores o a que están incorporadas de manera superficial en los programas. Así, muchas veces las medidas que contemplan sostener pisos de gasto social no pueden cumplirse porque se privilegia la implementación del ajuste fiscal. En el mejor de los casos, se trata de condiciones que tienen una importancia secundaria comparadas con las metas cuantitativas macroeconómicas.

Por último, en relación con las condiciones laborales como los límites a los salarios públicos o las reformas laborales y/o previsionales, si bien discursivamente tienen un lugar marginal en el discurso del FMI, en línea con el objetivo de concentrar las condiciones en las áreas de responsabilidad central, muchos programas posteriores a la crisis incluyeron límites a los salarios públicos y reformas laborales o al sistema previsional, tal como la aprobada en Argentina a finales de 2017.

http://nuso.org/articulo/el-regreso-del-fmi/

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