• 45.19.-Chile, del metro a la constituyenteBEETHOVEN HERRERA
  • La economía ecuatoriana, ante el eterno abismo fiscal de fin de año SARA ESPAÑA – IGNACIO FARIZA
  • La frontera caliente  SALOMÓN KALMANOVITZ
  • Keiko Fujimori sale de prisión tras una polémica sentencia en el Constitucional peruanoJACQUELINE FOWKS

La solución acordada por los partidos y la comisión gubernamental chilena incluye un plebiscito para redactar y aprobar una nueva Constitucion 

El presidente Piñera había declarado días antes que “Chile es un oasis de crecimiento y prosperidad”, pero al estallar las protestas declaró al país en guerra, impuso el ‘toque de queda’ y sacó las tropas a reprimir a las manifestantes. El saldo son 22 muertos, 190 presos y mas de 200 personas que han perdido un ojo por efecto de los balines disparados desde cerca, y a la cara, por los carabineros.

nov 24 2019.- Pese a las protestas de los estudiantes por los excesivos costos de la educación, el sistema se resistió al cambio, y pese a las quejas contra los fondos privados de pensiones, pocos recuerdan que fueron diseñados por el ministro de trabajo de Pinochet, José Piñera, hermano del actual presidente.

Las protestas se desencadenaron por el alza de 40 centavos de dólar que elevó el pasaje del metro a US$1,17, el noveno màs caro de la Ocde; en medio de las protestas, el edificio corporativo de la energética ENEL fue incendiado y el supermercado Wallmart fue saqueado e incendiado. Incluso, los jugadores de la selección de fútbol se negaron a jugar contra Perú y su capitán, Arturo Vidal, declaró que “no era momento para jugar, sino para parar”.

En respuesta a las protestas Piñera aumentó en 20% la pensión básica, anunció la creación de un seguro para enfermedades catastróficas, garantizó un salario mínimo de US$480, estableció un impuesto de 5% adicional a las rentas superiores a US$11 mil, y anunció una reducción del sueldo de los parlamentarios.

Conocíamos la inconformidad con el sistema pensional, y era previsible una insurrección (Herrera: Chile, abril 16/ 2017), pero nuestros gremios seguían invitando a los gurúes chilenos, ¡quienes nunca hacen explícito que en dicho sistema los empleadores no aportan a la seguridad social de sus trabajadores!

Las protestas dejaron pérdidas por US$1.400 millones, y como ha dicho el economista Óscar Landerretche, “Chile tiene prácticamente los mismos niveles de desigualdad que tenía a finales de los años 60”. Ello es notable porque es reconocida la reducción de la pobreza que Chile ha logrado. Como bien mostrara Piketty en ‘El capital en el siglo XXI’, aun si se ha reducido la pobreza mundial, la desigualdad ha crecido aumentado; y según la Ocde, Chile ocupa el tercer lugar en el índice de desigualdad entre los países miembros de esa organización.

Respecto del sistema pensional, ha dicho Claudio Salinas de la Universidad de Chile: “Buena parte de la población recibe una quinta parte de lo que ganaba cuando hacía parte de la población económicamente activa”. Y a estos motivos de inconformidad se agrega la rabia por la colusión entre empresas para cartelizar los precios, los aumentos de las tarifas de servicios públicos, las críticas por la privatización del agua y la corrupción en las fuerzas militares. En 2017, el PNUD demostró que el 33% del ingreso en Chile es apropiado por el 1% mas rico y por ello los hogares chilenos son los mas endeudados de América Latina.

La solución acordada por los partidos y la comisión gubernamental incluye la convocatoria para abril de 2020 de un plebiscito por una nueva Constitución, que sustituirá a la que rige desde la dictadura de Pinochet.

Casi ningún analista menciona que la Constitución chilena fue redactada por el abogado Jaime Guzmán, y luego sometida a un plebiscito. Esa constitución autoritaria mantuvo por cuatro décadas enclaves autoritarios, como la jefatura de las fuerzas armadas en cabeza del dictador, aún después del retorno de la democracia, y la ausencia de control del ejecutivo sobre los mandos castrenses: Pinochet siguió siendo senador aún después de dejar la presidencia.

La Constitución presentada por Pinochet en 1980 fue aprobada por el 65,71% de los votantes en un plebiscito sin registros electorales y sin acceso de la oposición a los medios. En 2005, el presidente Lagos, logró introducirle 54 modificaciones para suprimir los senadores vitalicios y los 9 senadores designados por las fuerzas armadas, y también la inamovilidad de los jefes castrenses.

La constitución de Pinochet establece el principio de subsidiariedad, lo cual significa que el Estado no presta servicios públicos como salud, educación y pensiones, dejándolos en manos de privados, sin solidaridad. Además los funcionarios públicos no pueden declarar la huelga, el presidente controla la agenda legislativa y la aprobación de leyes orgánicas constitucionales, requiere cuatro séptimas partes de los senadores y diputados.

Dicha Constitución no reconoce los derechos indígenas y Chile es el único país de Latinoamérica sin dicho reconocimiento. Además, no reconoce el libre desarrollo de la personalidad, ni la igualdad salarial entre hombres y mujeres, ni los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

Friedman, autor de ‘Libertad de elegir’, estuvo en persona asesorando a Pinochet y con su modelo se privatizaron salud, educación, agua y recursos naturales: hoy una persona debe esperar 469 días para una cirugía y los costos de los medicamentos están por encima de los países vecinos.

Ante los hechos, el alumno de Friedman, Rofl Luders, ministro de Pinochet, reconoció a la BBC que “a pesar del enorme progreso, los ingresos de la mayoría de los chilenos aún son bajos en términos absolutos y las diferencias de ingreso son muy significativas”. Y agregó que “se han cometido abusos que debieron ser sancionadas” y “al privilegiar el crecimiento y la reducción de la pobreza sobre la reducción de la desigualdad se malinterpretaron las preferencias ciudadanas”. (Noviembre 6/19).

Beethoven Herrera Valencia Profesor de las U. Nacional y Externado beethovenhv@yahoo.com. https://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/chile-del-metro-a-la-constituyente-analisis-beethoven-herrera-valencia-535872

45.19.-La economía ecuatoriana, ante el eterno abismo fiscal de fin de añoSARA ESPAÑA – IGNACIO FARIZA

Con el riesgo país en máximos históricos, el Gobierno de Lenín Moreno busca los ajustes necesarios para lograr un nuevo desembolso del rescate del FMI

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno. EFE

La calurosa y soleada Navidad no es el único signo distintivo de las fiestas en Ecuador. En los últimos años también se ha vuelto tristemente tradicional el agobio fiscal del cierre de ejercicio: con un ojo puesto en las urgencias inmediatas y otro en las dificultades del siguiente año, el país sudamericano se ha acostumbrado a cerrar cada diciembre con apuros y postergando una solución más o menos definitiva para su recurrente desajuste fiscal. Desde la fuerte caída en el precio del petróleo en 2014, el Estado lidia con un abultado desfase entre ingresos y gastos que le obliga a recurrir, en el último trimestre del ejercicio, a nuevas fuentes de financiación. Esta vez no será distinto.

Con el mercado exigiendo a Quito uno de los intereses más altos de América Latina, en 2018 el Gobierno de Lenín Moreno tuvo que recurrir a Pekín para cuadrar las cuentas con 1.000 millones de dólares (algo más de 900 millones de euros) que permitiesen cerrar el ejercicio, paga extra navideña de los funcionarios y compromisos de deuda incluidos. En 2019, se sumará un nuevo actor: tras el rescate del FMI, en febrero, Quito se verá obligado a mover ficha para lograr la aquiescencia del organismo multilateral para el desembolso de 500 millones a corto plazo. A cambio de ajustes profundos y un compromiso de enderezar el déficit, el ente con sede en Washington acordó desembolsar 4.200 millones de dólares en tres años. Un potente balón de oxígeno para que Ecuador sobrelleve la situación. Pero los recientes tropiezos políticos y la marejada de fondo en las calles han dejado congelado, por el momento, el segundo tramo de ayuda del Fondo que en el equipo de Moreno esperaban para pasar el difícil trago de cuadrar nuevamente las cuentas públicas. “Desde hace ya muchos años, Ecuador se ha acostumbrado a cerrar con más déficit de lo anunciado. Y, sobre todo, sin transparencia en las cuentas públicas”, critica Leonardo Izquierdo, economista de la Universidad Técnica Particular de Loja, que recuerda que “el techo de deuda del 40% ya fue superado hace tiempo”.

El rechazo de la Asamblea Nacional a la reforma tributaria pactada con el FMI ha sido la puntilla de la incertidumbre: aunque tanto el Gobierno como el Fondo han tratado de apaciguar la inquietud externa, a nadie se le escapa que el panorama político nubla las perspectivas de consolidación fiscal a medio plazo. “El horizonte se ha deteriorado”, constata Carlos de Sousa, de Oxford Economics. “Y el resultado será un ajuste mucho más gradual que la reducción del déficit de cinco puntos porcentuales originalmente pactada [con el organismo dirigido por Kristalina Georgieva]”. La reacción del mercado a esta noticia, sin embargo, ha ido un paso más allá de lo esperable por los propios analistas. “Ha sido extrema: el equipo del Fondo está al tanto de la situación y parece dispuesto a dar más flexibilidad si ve una senda clara de reducción del déficit y progresos en otras cuestiones, como la independencia del banco central”, enfatiza Sousa. Sin embargo, el riesgo país —el interés exigido por los inversores para comprar deuda de un Estado— se disparó la semana pasada por encima de los 1.400 puntos, récord histórico, solo superado por Argentina y Venezuela en América Latina.

Todo, pese a la buena voluntad, explicitada por los legisladores, de avalar el segundo intento de reforma que debe tramitarse en un máximo de 30 días. “Incluso si ese es el caso”, subrayan Risa Grais-Targow y Laura Duarte, de Eurasia, en una reciente nota para clientes, “el Gobierno tendrá dificultades para seguir cumpliendo los términos del programa en 2020 dada su limitada capacidad política y la dinámica preelectoral [ante las elecciones presidenciales de 2021]”. La segunda propuesta gubernamental no contempla ninguna subida del IVA ni de otros impuestos que afecten a los sectores más desfavorecidos, pero incluye contribuciones de las empresas que facturan más de un millón de dólares, grava servicios digitales como Netflix —a los que solo acceden las clases medias altas o altas— y elimina las deducciones tributarias para quienes tienen rentas por encima de los 100.000 dólares anuales, una cifra inimaginable para el común de los ecuatorianos. Según los planes oficiales, se conseguirán 600 millones adicionales para el próximo año. A costa, por supuesto, de un crecimiento que —a lomos del gasto y la inversión pública y del petróleo— llegó a superar el 7% en pleno boom de las materias primas y que este año será del 0%, según las últimas proyecciones de la Cepal.

La cuenta atrás para el desbloqueo en el Legislativo no es el único pendiente en la agenda de las autoridades ecuatorianas a corto plazo: además de los 500 millones de dólares del multilateral, necesitan otros 1.000 millones más para afrontar un gasto corriente que se duplica en diciembre por las pagas extraordinarias a los funcionarios, cuyas retribuciones se comen cada año en torno a un tercio de los 35.000 millones del presupuesto. El año pasado, Moreno recurrió a China y regresó de su primera visita oficial con varios créditos por un importe total de 1.000 millones, pese a haber demonizado las negociaciones y contrataciones de obra pública con el país asiático dirigidas por el expresidente Rafael Correa, su predecesor, antiguo aliado y hoy enemigo. In extremis, consiguió los fondos.

El lastre de la deuda adquirida

El tramo final del año también es para Ecuador el momento en el que más duelen las deudas adquiridas. Porque debe honrar las ya existentes y porque debe concretar más prestamistas para el siguiente ejercicio. Las necesidades de financiación de este año rozan los 9.000 millones de dólares, entre déficit fiscal y amortización de deuda viva. Y, para el próximo, la propuesta presupuestaria remitida a la Asamblea calcula el requerimiento de nuevos préstamos por encima de los 6.600 millones, de los que 4.710 se irán al pago de compromisos contraídos con el exterior.

Esta cifra, no obstante, podría terminar siendo más abultada si, como también ya es habitual, las previsiones de entradas de caja terminan por no cumplirse. La propuesta de Presupuesto, por ejemplo, contempla 2.000 millones de ingresos procedentes de la “monetización” de activos del Estado —esto es, de la privatización o concesión de empresas o entes públicos como la telefónica CNT, el Banco del Pacífico o varias centrales hidroeléctricas—, que, por ser un año electoral sin presupuesto, contarán en las previsiones de ingresos también para el 2021. En total, 4.000 millones de dólares en dos años, cuando en las cuentas de 2019 ya se incluyeron 1.000 millones de dólares por ese rubro y nunca se concretaron. Lo mismo ocurre con los sueldos del sector público: para 2020 se espera un recorte de 400 millones, una tarea harto complicada habida cuenta de que este año —y por primera vez— la cifra se ha reducido en apenas 100. “Ecuador”, concluye Izquierdo, “no tiene otra salida que generar 2.000 millones de nuevos ingresos tributarios o un recorte similar en los subsidios. Si no lo logra, es muy probable que haya más despidos en el sector público”.

Para cubrir la brecha entre ingresos y gastos y para cumplir con las amortizaciones de una deuda que roza los 57.000 millones de dólares —el 52% del PIB— Ecuador espera solo para el próximo ejercicio la llegada de 2.684 millones de dólares de organismos multilaterales —1.400 millones, exclusivamente del FMI—, 303 millones de dólares de créditos bilaterales, 250 millones de la banca y otros casi 1.500 millones de fuentes aún indeterminadas, como podría ser, la emisión de bonos soberanos como ya ha hecho este 2019 con 3.000 millones en dos operaciones. Desde su regreso a los mercados en 2014, Ecuador se ha endeudado en bonos por 17.750 millones, con plazos cortos y tasas de entre el 8% y más del 10%, con un calendario más que retador para la segunda mitad de esta década. En esos cinco años, el país tendrá que cumplir con casi 12.500 millones de dólares. Una cifra mareante, que ya enciende las alarmas en Quito. La prioridad inmediata, sin embargo, es otra: con cerrar el año es suficiente. Por ahora.

https://elpais.com/economia/2019/11/28/actuahtmllidad/1574974230_856359.

45.19.-La frontera caliente  SALOMÓN KALMANOVITZ

La economía de Norte de Santander ha sufrido un choque por el derrumbe de la producción venezolana y de los subsidios que concedía el gobierno bolivariano. El costo de vida debió tener un aumento significativo —no contabilizado por el DANE— al dejar de contar con gasolina barata y tener que pagar un galón a $7.400, una decena de veces el precio que cobraban los pimpineros que la traían allende de la frontera. Así mismo, los precios de alimentos, como las harinas y otros bienes subsidiados, dejaron de tener presencia en los mercados de Cúcuta y del departamento.

25 Nov 2019.- El colapso de la oferta de bienes y combustibles en el vecino país ha dirigido una mayor parte de su demanda, y también de la doméstica, hacia la producción de Norte de Santander, fortaleciendo su economía; así, los venezolanos con acceso a dólares vienen a hacer sus compras a este lado de la frontera. Al mismo tiempo, sin embargo, el flujo de migrantes venezolanos es abrumador: ha contribuido a que Cúcuta tenga una tasa de desempleo de 16,5 % (frente al 11 % nacional) y la tasa de informalidad más alta del país, con 72 %.

Maduro se ha resignado a la dolarización de la economía como único remedio a la hiperinflación de 18,2 millones % que obtuvo en 2018 (cifra del FMI). Este fue el resultado de las políticas del chavismo de destruir la economía capitalista para colocar en su lugar un socialismo compinchero, ineficiente y corrupto, a la vez que financiaba con emisión un déficit fiscal de 35 % del PIB. A partir de 2014, el tamaño de la economía de Venezuela se ha reducido 48 %. Aun con el dólar y una nueva moneda digital, el petro (no precisamente en honor de nuestro contradictorio político), hay inflación por la escasez de bienes causada por las expropiaciones y controles de precios ejercidos por la dictadura del socialismo moderno.

Es difícil cuantificar de dónde vienen los dólares que sirven para la circulación interna de Venezuela. Una parte surge de su superávit de comercio, aunque también lo requiere para pagar deudas con los bancos chinos y rusos. En efecto, las exportaciones en 2018 alcanzaron US$34.000 millones y las importaciones solo US$13.000 millones, que es lo que tiene hambreada a la población. Se habla de que el lavado de los dólares del tráfico de la coca que se elabora en la región del Catatumbo funciona como complemento del Banco Central de Venezuela, al suministrar parte de la liquidez que demanda la economía del país.

La política de Duque ha sido desastrosa para todos los pobladores de la frontera, al ideologizar una relación con el vecino país que comparte 2.000 kilómetros de frontera y sacrificar los intereses nacionales. El Grupo de Lima, ya desintegrado, y su intención de derrocar a Maduro fue equivocada e ilusa, pues dejó a Colombia aislada, sin interlocución con un gobierno asediado y paranoico. El flujo emigratorio se compone en alguna medida de descendientes de emigrantes colombianos de primera y segunda generación que no encuentran representación consular para arreglar sus asuntos. El cierre frecuente de la frontera es nocivo para los negocios de Norte de Santander. Trump ha dejado de apoyar la iniciativa de Colombia y negocia en secreto con Maduro, lo cual deja a Duque colgado de la brocha.

El inconformismo llevó a la región a elegir gobernador a Silvano Serrano, y a Jairo Yáñez como alcalde de Cúcuta, ambos por fuera de las roscas de la política tradicional.

https://www.elespectador.com/opinion/salomon-kalmanovitz

45.19.-Keiko Fujimori sale de prisión tras una polémica sentencia en el Constitucional peruano JACQUELINE FOWKS

El fallo del tribunal deja en libertad a la líder opositora tras 13 meses detenida de manera preventiva por el escándalo del ‘caso Odebrecht’

Keiko Fujimori, tras salir de prisión. PAOLO AGUILAR (EFE) / EPV

La lideresa conservadora de la oposición, Keiko Fujimori, ha salido de la cárcel este viernes tras una sentencia del Tribunal Constitucional de Perú que anula la prisión preventiva que había ordenado la justicia en octubre del año pasado para evitar que obstruyera la investigación por lavado de dinero  por parte del Ministerio Público. De acuerdo con las pesquisas, la constructora brasileña Odebrecht entregó 1,2 millones de dólares a su campaña electoral en 2011. 

30 nov 2019.- Fujimori, la presidenta del partido Fuerza Popular permaneció trece meses en prisión. Y ha sido excarcelada con una sentencia de cuatro votos contra tres, que dio la razón al habeas corpus presentado por la hermana de Fujimori ante el Constitucional bajo el argumento de que fue vulnerado «el derecho a la libertad personal”.

«Me voy a tomar un tiempo, después decidiré la segunda etapa de mi vida», dijo al salir del penal en Chorrillos. Aunque, de inmediato, añadió que se comprometerá a «ayudar a miles de hombres y mujeres que están sufriendo en las cárceles sin sentencia».

La resolución del Tribunal Constitucional que ordenó la excarcelación, emitida el pasado jueves, ha estado salpicada de polémica: de los siete magistrados de la corte, tres -incluido el presidente Ernesto Blume- califican de “meras presunciones” las sospechas graves que vieron los jueces sobre el delito de lavado de activos que el Equipo Especial Lava Jato de la Fiscalía imputa a Fujimori. El cuarto con el que hicieron mayoría es el voto singular del magistrado Carlos Ramos, quien no coincide con dicha argumentación, sino que estima que al haberse disuelto el Congreso -de mayoría fujimorista-, ya no hay peligro de obstrucción a la justicia.

La controversia en Perú también surgió porque Blume sostuvo que al elaborar la sentencia no incorporarían hechos posteriores a la presentación del habeas corpus, es decir, julio de este año, pero Ramos sustenta su voto en la disolución del Parlamento, que ocurrió el pasado 30 de septiembre. El presidente Martín Vizcarra adoptó esa medida tras meses de ataques y obstrucción de la mayoría parlamentaria fujimorista y sus aliados de varias bancadas conservadoras.

El Ejecutivo planteó en septiembre al Congreso una cuestión de confianza para que apruebe una ley que considere los principios de transparencia y publicidad en la elección de nuevos miembros del Tribunal Constitucional. El Parlamento rehusó debatir el proyecto de ley y eligió a un nuevo afín al fujimorismo y que garantizaba los cuatro votos a favor del habeas corpus. Cuando el Congreso rehúsa la confianza a dos Gabinetes en un Gobierno, el presidente puede disolverlo. Eso fue lo que hizo Vizcarra y convocó a elecciones parlamentarias para enero.

Al redactar la argumentación a favor del habeas corpus para Fujimori, Blume descartó elementos que corroboran la hipótesis de la Fiscalía sobre el delito de lavado: las declaraciones de un colaborador eficaz de que Fujimori pidió a su jefe de campaña ocultar el dinero recibido de Odebrecht -usando prestanombres para hacer depósitos bancarios-, y los testimonios a la Fiscalía de poderosos empresarios acerca de los más de cuatro millones de dólares que entregaron a la campaña fujimorista de 2011 en dinero negro.

Los tres magistrados que quedaron en minoría y votaban por que Fujimori continuara en prisión preventiva, cuestionan la posición en mayoría por numerosos motivos técnicos y procesales, y por el motivo esgrimido por Ramos.

«Si el magistrado está dispuesto a incorporar elementos nuevos o posteriores a la presentación de la demanda, convendría preguntarse la razón por la cual únicamente toma en cuenta la disolución del Congreso y no la declaración del [colaborador eficaz] señor Yoshiyama Sasaki», destaca el voto singular de los tres tribunos en minoría.

Para Fujimori, en cambio, la decisión de la mayoría del Constitucional  «ha corregido un gran daño en un proceso lleno de abusos y arbitrariedades». Desde la tarde de este viernes unos 150 simpatizantes fujimoristas, en su mayoría mujeres adultas, aguardaban la salida de su líder.

«Me parece muy bien su liberación. Desde chiquita soy fanática de Keiko cuando hacía campaña con Rolando Reategui [en la región peruana San Martín]. Su papá daba alimentos para la gente humilde», comenta Libna Falcón, de 35 años. Ella fue una de las personas que se quedó hasta ver libre a Fujimori a las 20.35 (hora local).

Viernes negro en el gremio empresarial

La mañana del viernes, mientras decenas de simpatizantes fujimoristas esperaban afuera del penal de Chorrillos la excarcelación de la lideresa opositora, el fiscal provincial José Domingo Pérez, del Equipo Especial Lava Jato, allanaba en la Torre Empresarial III de Lima, la sede de Confiep, el gremio que agrupa a los grandes empresarios en Perú.

Un juez autorizó dicha diligencia luego de que Pérez interrogara, en las dos últimas semanas, a nueve poderosos empresarios sobre los aportes a la campaña de Fujimori en 2011 y 2016. El dueño del principal grupo financiero, Dionisio Romero, reveló la semana pasada haber entregado a la entonces candidata 3,65 millones de dólares en efectivo en maletines, retirados de una cuenta de Credicorp. Al día siguiente, el presidente del directorio de la empresa láctea Gloria, Vito Rodríguez, dijo que entregó a Fujimori 200.000 dólares.

Confiep desarrolló en 2011 una campaña publicitaria “a favor de la empresa privada”, por radio y televisión, contra la candidatura de Ollanta Humala, el principal contendiente de Keiko Fujimori. Siete de los ejecutivos que han declarado en los últimos diez días a los fiscales sostienen que no aportaron para Fujimori pero sí entregaron unos 2,5 millones de dólares para ese otro fin.

La orden judicial de allanamiento e incautación habilita al fiscal Pérez a buscar documentos de “donaciones, recepción o entrega de dinero que realizaron los integrantes, asociados o miembros” de Confiep y comprobantes de gastos y compras del gremio empresarial para la campaña política de las elecciones generales en 2011 y 2016.

Las revelaciones de corrupción han impactado también esta semana al presidente peruano, Martín Vizcarra, ya que el pasado martes fue detenido el expresidente del Consejo de Ministros, César Villanueva, quien estuvo en el cargo desde marzo de 2018. Un juez ordenó la prisión preliminar del exprimer ministro por pactar con un fiscal superior para que este maniobrara a su favor en el Equipo Especial Lava Jato. La Fiscalía investiga a Villanueva por haber recibido sobornos cuando era gobernador regional de San Martín.

Las elecciones legislativas de enero son vistas por políticos investigados por corrupción como una vía para tener inmunidad hasta julio de 2021 y reforzar las redes que han perdido desde el cierre del Legislativo. Keiko Fujimori, sin embargo, tendrá una nueva audiencia de prisión preventiva.

https://elpais.com/internacional/2019/11/30/america/1575078492_759269.html

44.19.-La revolución de los muchachosENRIC GONZÁLEZ

Los estudiantes chilenos protagonizan la insurrección contra el modelo social heredado de Pinochet. «El neoliberalismo«, afirma Víctor Chanfreau, «nació en Chile y morirá en Chile»

Una escena de protesta en Santiago de Chile, este viernes. En vídeo, imágenes de las protestas durante el fin de semana. IVAN ALVARADO REUTERS, ATLAS

24 nov 2.19.- La insurrección chilena es cosa de muchachos. A veces, casi niños. Los estudiantes llevan más de una década rebelándose contra el sistema educativo que implantó Augusto Pinochet y contra toda la herencia de la dictadura. Esta vez han conseguido el respaldo de gran parte de la sociedad chilena. «Nos hemos acostumbrado a la violencia, no tenemos nada que perder», dice Víctor Chanfreau, 17 años, vocero de la asamblea de estudiantes secundarios. «El neoliberalismo», afirma, «nació en Chile y morirá en Chile».

En las calles de Santiago, devastadas tras casi cinco semanas de protestas y destrozos, las batallas campales son cotidianas. Los Carabineros, conocidos como pacos, y el Ejército se desempeñan con una dureza rayana en la brutalidad durante el estado de emergencia. Ya son 23 los muertos en todo el país. Más de 200 personas han perdido ojos o sufrido lesiones oculares graves porque las fuerzas de seguridad disparan sin miramientos cartuchos de perdigones. Pero los jóvenes siguen manifestándose.Los heridos reciben atención médica en centros improvisados. “Tienen un coraje que nosotros, amedrentados por la experiencia de la dictadura, no pudimos tener”, comenta Carla Peñaloza, doctora en Historia y profesora en la Universidad de Chile.

Con Peñaloza hay que conversar en un café, porque el edificio de la Universidad ha sido tomado por los estudiantes. Se trata de una ocupación ordenada y un recepcionista atiende con amabilidad tras una mesa que bloquea la entrada. Fuera discurre una manifestación de docentes. El ambiente parece propio de una situación revolucionaria. “Todo esto cansa a veces y da miedo, pero la normalidad en que vivíamos antes era falsa; la realidad es lo que vivimos ahora”, dice la docente.

Pinochet promulgó la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza y fue publicada en el Diario Oficial el 10 de marzo de 1990, el mismo día en que el dictador cedió la presidencia a Patricio Aylwin. Su último legado fue un sistema educativo que entregaba a los municipios la enseñanza pública, favorecía la segregación entre centros para ricos y centros para pobres y limitaba un gasto estatal que aún hoy, tras varias reformas, se mantiene en el puesto más bajo de la OCDE. Era una educación ajustada a los dogmas neoliberales. La universidad privada exige a los estudiantes que se endeuden durante años o décadas para pagarse los cursos.

La primera gran explosión estudiantil se produjo en 2006. Fue la llamada revolución de los pingüinos, por los uniformes escolares. Más de 400 centros cerraron y 600.000 muchachos participaron en las marchas y huelgas del 30 de mayo: fue la gran crisis con que se abrió la presidencia de Michelle Bachellet, una antigua víctima de la dictadura que acababa de llegar a la Moneda. La rebelión de los muchachos estalló de nuevo en 2008, 2011, 2012, 2015 y 2018.

Al actual presidente, el conservador Sebastián Piñera, se le ocurrió una idea para acabar con las rebeliones estudiantiles. Su ley Aula Segura, aprobada el año pasado por el Congreso, permitía expulsar a los alumnos que portaran algún tipo de arma, cometieran algún tipo de agresión o causaran “daños en la infraestructura”. En la práctica, permitía expulsar a quienes protagonizaran protestas como la ocupación de una escuela. Aquello convenció a muchos chicos de que no debían esperar nada de la presidencia y de los parlamentarios. El Congreso es hoy una institución sin ningún prestigio entre los jóvenes contestatarios y es percibido por la mayor parte de la sociedad, según distintos sondeos, como casi irrelevante. Muchos diputados achacan el problema a la imposibilidad de romper el corsé constitucional impuesto por Pinochet.

El darwinismo social legado por la dictadura, culto a lo individual y lo privado en oposición a lo colectivo y público, legado de la dictadura, marcó a una generación. “En las manifestaciones de estos días he experimentado por primera vez en mi vida un sentimiento de comunidad”, dice una joven escritora nacida cuando la dictadura se transformó en una democracia vigilada por el propio Pinochet, desde la jefatura del Ejército.

Opiniones divergentes

La joven prefiere no dar su nombre. Se trata de una cautela frecuente. Quizá por una (justificada) desconfianza hacia la prensa, quizá por temor a expresar opiniones divergentes del sentimiento colectivo. Un grupo de escolares que se sienta en la Avenida Providencia y corta el tráfico a mediodía prefiere también que sus comentarios sean atribuidos a “nosotros”. “Nosotros queremos que este sistema injusto termine ya, que los represores paguen y que Chile deje de ser propiedad de los cuicos [clase alta y dominante]”, afirma una adolescente uniformada, poco antes de que los Carabineros dispersen al grupo con agua a presión.

Los escolares que cortan el tráfico no pertenecen a familias pobres, pero tampoco se sienten parte de ese “cogollo” abstracto que suele resumirse en unos cuantos apellidos convertidos en símbolos (Larraín, Walker, Edwards, Zaldívar) y que se recitan como una letanía. No hay dudas de que el sistema privilegia a los poderosos. Un ejemplo sangrante fue el de los empresarios Carlos Délano y Carlos Lavín, quienes el año pasado, tras cometer un abultado fraude fiscal, fueron condenados a cuatro años de cárcel que el propio juez sustituyó por la obligación de asistir a unas clases de ética. “Los abusos son escandalosos”, opina un ejecutivo español que trabaja para una sociedad chilena.

“Luchamos por la educación, pero también por unas pensiones decentes, por un salario mínimo digno, por el derecho al aborto, por el fin del sistema opresivo”, enumera el vocero estudiantil Víctor Chanfreau. “Que no nos digan que esas cosas no son asunto nuestro, porque sí lo son: afectan a nuestros familiares y nos afectarán a nosotros en el futuro”, añade. Chanfreau, que sufrió detenciones durante el mandato de Bachelet y bajo el mandato de Piñera, es nieto de Alfonso Chanfreau, un desaparecido en la dictadura en 1974. No reprocha a sus mayores el miedo a protestar en la calle: “Sufrieron la dictadura militar y una represión terrible, es normal, comprendo que mi madre tema por mí”. Lo importante, según él, es que el miedo esté convirtiéndose en “rabia, alegría, capacidad de organización”. “Los chicos no somos los héroes de esta historia, cada persona que se ha movilizado es heroica”, precisa.

LA MEMORIA DE ‘NEGRO MATAPACOS’ EN LAS PROTESTAS

Negro Matapacos murió en 2017. Su recuerdo, sin embargo, sigue vivo y está presente en las manifestaciones. Incluso dispone de un monumento en Providencia, uno de los municipios capitalinos. Negro Matapacos fue un perrillo mestizo de color negro que se hizo célebre durante las protestas estudiantiles de 2011 por su clara hostilidad hacia los Carabineros y que hasta su muerte participó en numerosas marchas, siempre adornado con un pañuelo rojo. Fue atropellado por un coche policial, pero sobrevivió.

La popular banda infantil 31 Minutos acaba de dedicarle una canción, Perro chico. El artista visual Antonio Becerro le rinde homenaje —“es nuestro santo patrono, encarnó la bravura, la ternura y la lealtad”— en su exposición Jaurías. Incluso en México se ha pintado un mural en su honor. Las calles de Santiago están llenas de carteles que le recuerdan, y su popularidad ha propiciado una campaña de adopción de perros abandonados de color negro.

La Plaza Baquedano, en Santiago, es el corazón de la revuelta y ha sido rebautizada por los estudiantes como Plaza Dignidad, un nombre que numerosos ciudadanos aceptan ya como definitivo. Hay peticiones para que en el futuro la plaza, ahora arrasada, contenga algún tipo de homenaje a Negro Matapacos.

Otros perros se han significado en 2019. Uno es Rucio Capucha, un can vagabundo que resultó herido por cañonazos de agua. Fue rescatado y adoptado por una familia.

https://elpais.com/internacional/2019/11/23/actualidad/1574543096_923129.htmlhttps://elpais.com/internacional/2019/11/23/actualidad/1574543096_923129.html

  • 43.19.-Chile celebrará un referéndum en abril para cambiar la Constitución de Pinochet ROCÍO MONTES
  • Acuerdos políticos y capciosos por una nueva constitución en ChileFRANCISCO RAMÍREZ       
  • Lula da Silva: la izquierda herida de Brasil vuelve NAIARA GALARRAGA           
  • Bolivia: los errores de Evo Morales – LE MONDE 

La clase política apuesta por una votación para decidir si se modifica la carta fundamental de 1980 y, en caso afirmativo, con qué fórmula

Protestas en Valparaíso, Chile. En vídeo, las declaraciones del presidente del Senado, Jaime Quintana. FOTO: REUTERS | VÍDEO: EPV

La política chilena ha acordado formalmente la madrugada de este viernes enterrar la Constitución redactada durante la dictadura de Augusto Pinochet. Ha sido un acuerdo histórico, tras semanas de la mayor crisis política y social que haya enfrentado el país en las últimas décadas. Después de una jornada de extrema violencia la noche del martes, del llamamiento del mandatario de Chile, Sebastián Piñera, a alcanzar un acuerdo por la paz y de dos jornadas de intensas negociaciones, el presidente del Senado, Jaime Quintana, ha informado de que en abril próximo el país andino celebrará un plebiscito para decidir si los ciudadanos quieren cambiar la carta fundamental de 1980.

Santiago de Chile 15 NOV 2019.- Como parece evidente que se optará por sustituirla –ocho de cada 10 buscan cambiarla, según las encuestas–, los chilenos definirían en paralelo el mecanismo para su reemplazo: si una «convención constitucional» con miembros completamente nuevos que funcione en paralelo al Congreso con funciones constituyentes o una «convención mixta» compuesta por un 50% de parlamentarios y otro 50% de delegados.

«Somos responsables de muchas de las injusticias, inequidades y de los abusos que los chilenos nos han señalado», ha indicado Quintana desde la sede del Congreso de la capital, arropado de decenas de representantes de todos los sectores políticos, al presentar el Acuerdo por la paz y la nueva Constitución. «Es una salida pacífica y democrática a la crisis, que busca un nuevo contrato social en Chile». A los pocos minutos, el Gobierno ha celebrado el acuerdo del Congreso: «Hemos tenido días difíciles. Todos hemos escuchado, todos hemos aprendido. Gracias a todos los que lo hicieron posible», ha dicho el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, desde el palacio de La Moneda.

Este viernes, el acuerdo por una nueva Constitución marca las conversaciones públicas y privadas en Chile. En el Paseo Ahumada, una de las calles de mayor simbolismo del centro de la capital, la edición impresa de la carta fundamental de 1980 se vendía como pan caliente a 4.000 pesos chilenos (unos cinco dólares). En un país donde la educación pública fue destruida por la dictadura, la ciudadanía parece tener hambre por informarse y poder participar del proceso constituyente. En uno de los pequeños locales de la calle donde se venden las leyes, en apenas un par de horas se habían despachado 100 ejemplares de la Constitución. La gente se agrupaba espontáneamente para debatir sobre lo sucedido y compartir las dudas sobre el proceso que se abre, mientras a pocas cuadras de distancia se esperaba una nueva concentración en Plaza Baquedano, a cuatro semanas del estallido de la crisis.

Se trata de un momento refundacional. Será la primera vez en la historia que Chile tenga una carta magna nacida de la discusión democrática, porque las anteriores –las de 1833, 1925 y 1980– estuvieron precedidas por una guerra civil, ruido de sables y un golpe de Estado. Con excepción del Partido Comunista, que no participó de las negociaciones, los políticos de todo el espectro acordaron que los representantes serán elegidos en octubre de 2020, en paralelo a las elecciones municipales y de gobernadores y consejeros regionales. Contarán con un plazo de entre nueve meses y un año para redactar la nueva Constitución, que será escrita desde cero y no tendrá como base el texto de 1980, como buscaba el partido de derecha de la Unión Demócrata Independiente (UDI).

Empujados por la emergencia que vive Chile que ha costado 22 vidas y por la interpelación ciudadana, los parlamentarios definieron en un amplio diálogo político –como nunca antes en el pasado reciente– que los artículos deberán contar con el voto de dos tercios de los delegados. La próxima Constitución deberá ratificarse en un nuevo plebiscito, con sufragio universal y obligatorio, y luego por el Congreso.

No resulta evidente que una nueva Constitución logre apaciguar las protestas, que explotaron el pasado 18 de octubre como expresión de una buena parte de la ciudadanía que se siente al margen de la senda de desarrollo de Chile de las últimas décadas. La clase política, sin embargo, apuesta a entregar una señal sólida ante la ciudadanía, que no confía en ninguna de las instituciones democráticas, desvelando una grave crisis del Estado.

Nuevas manifestaciones

Las manifestaciones continuaron este jueves, donde en diferentes ciudades del país hubo movilizaciones para conmemorar que se cumple un año del asesinato del mapuche Camilo Catrillanca por parte de carabineros en la región de la Araucanía, en el sur de Chile. Hubo vandalismo en el centro de Santiago, en los alrededores del Congreso, en el puerto de Valparaíso y en ciudades como Temuco o Concepción, donde los manifestantes derribaron un monumento de Pedro de Valdivia, uno de los conquistadores españoles.

Han sido las horas de mayor complejidad desde el retorno a la democracia en 1990. El Gobierno se encuentra debilitado –el presidente tiene en torno al 15% de popularidad– y no logra controlar el orden público, mientras se enfrenta acusaciones de violaciones a los derechos humanos. Unas 2009 personas han resultado heridas en estas cuatro semanas de protestas, de acuerdo con el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH). El Gobierno informa de 1.797 lesionados entre carabineros, policías y miembros de las Fuerzas Armadas y de 16.290 detenidos, de los que 834 se encuentran todavía en prisión preventiva. Cálculos preliminares indican que los destrozos en la infraestructura pública tendrán un valor de 4.500 millones de dólares (unos 4.078 millones de euros). Mientras, el ministerio de Hacienda calcula que antes de que acabe 2019 habrá unos 300.000 nuevos desempleados en el país, debido a que Chile hace casi un mes funciona a media máquina. El peso chileno, en tanto, se deprecia cada día frente al dólar.

Un hecho histórico

Es el cuadro en que se produce el hecho histórico de un acuerdo político en torno a una nueva Constitución que reemplace a la de 1980, que fue aprobada en un plebiscito convocado por Pinochet con un mes de anticipación, donde no había padrón electoral y no se permitió ningún tipo de campaña a la oposición. Fue una carta fundamental que comenzó a regir solo cuando se inició el primer Gobierno democrático, el 11 de marzo de 1990. Un día antes del cambio de régimen, la dictadura decretó una decena de leyes orgánicas constitucionales que requerirían de quorum de tres quintos o dos tercios de la Cámara, cuando la mayoría de las iniciativas legales requieren de cuatro séptimos. Fueron las llamadas leyes de amarre, que impidieron en los años siguientes realizar cambios en aspectos sustantivos en ámbitos como la educación, la salud y las pensiones, que actualmente los chilenos reclaman como bienes básicos al alcance de todos los ciudadanos.

Fue en 2005, en el Gobierno del socialista Ricardo Lagos (2000-2006), cuando se eliminaron algunos de los enclaves autoritarios de la carta fundamental, como la inamovilidad de los comandantes jefe de las Fuerzas Armadas y la existencia de los senadores designados, que impedían al centroizquierda hacer valer en el Congreso su mayoría en las urnas.

La necesidad de una nueva Constitución comenzó a cristalizarse desde las protestas estudiantiles de 2011, cuando quedaron en evidencia las dificultades para cambiar ciertas leyes por los altos quorum requeridos, como la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE). En el segundo mandato de Michelle Bachelet (2014-2018) unas 204.000 personas participaron en discusiones para una nueva Constitución que fueron recogidas por un proyecto presentado al Congreso pocos días antes del cambio de Gobierno, en marzo de 2018. Fue su Administración la que, en marzo de 2017, propuso al Parlamento una convención constitucional para redactar la nueva carta magna.

UN TEXTO QUE FAVORECÍA LOS INTERESES DE LA DERECHA

La Constitución chilena fue aprobada el 11 de septiembre de 1980 en un polémico plebiscito durante el régimen militar. Su ideólogo fue el profesor de Derecho y senador de extrema derecha Jaime Guzmán, asesinado en 1991 por un comando de extrema izquierda.

El texto fundamental se redactó a la medida de los sectores más conservadores de la sociedad para que permanecieran en el poder, incluso después del fin de la dictadura. El texto incluía quórum muy altos para cualquier cambio sustancial de la Carta Magna.

La Constitución tenía que redactarse de tal forma que “si llegan a gobernar nuestros adversarios, se vean constreñidos a seguir una acción no tan distinta a la que uno mismo anhelaría”, explicó en su día Guzmán, fundador de la Unión Demócrata Independiente (UDI, derecha).

Una ley constitucional también estableció un sistema electoral binominal de diputados y senadores que favoreció particularmente a los partidos de derecha.

Durante la transición, los partidos democráticos “tuvieron que negociar la aceptación de la Constitución de 1980, la Constitución de la dictadura. Y eso condicionó todo el proceso político. Entonces, claro, pudo haber habido razones de prudencia política, evitando que se entrampara la transición”, subraya Domingo Lovera, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Diego Portales.

Desde la década de los noventa, la Constitución chilena fue enmendada una decena de veces. Tras la reforma de 2005, que fulminó los principios más antidemocráticos, se puede despedir a jefes militares sin consulta previa al Consejo Nacional de Seguridad, un organismo que tuvo gran peso durante la dictadura, y ya no hay senadores vitalicios.

https://elpais.com/internacional/2019/11/15/america/1573787959_556610.html

43.19.-Acuerdos políticos y capciosos por una nueva constitución en ChileFRANCISCO RAMÍREZ

Muchos han celebrado la reunión entre partidos políticos efectuada ayer 14 de noviembre, luego de un mes de la mayor crisis sociopolítica del país en más de 30 años, sin embargo, me permito algunas reflexiones sobre el Acuerdo por la paz y la nueva constitución. Acuerdos de casi la totalidad de partidos políticos con representación en el legislativo, no considerando los otros partidos políticos reconocidos, los movimientos sociales consolidados, ni las fuerzas vivas de la sociedad civil.

15 nov 2019.- Se llama a un plebiscito, por una nueva constitución y por una convención constitucional, primeramente, se estipula su realización que podría ser mixta con los miembros ya existentes en las cámaras parlamentarias, sin definir cómo será su designación. En el caso de la convención constitucional, esta predispone que será conformada por el mismo sistema electoral que rige para la cámara de diputados, o sea solo a través de una convergencia con partidos políticos reconocidos por el servicio electoral. De la misma forma al postergarse esta elección para octubre 2020, junto con las elecciones regionales y municipales, amarrara la vinculación política a los candidatos de dicha instancia, condicionando el voto a la filiación del representante.

El organismo constituyente no podrá alterar su quórum y procedimientos, por lo que queda amarrado a lo establecido por estos partidos en su acuerdo. Son ellos mismos que determinaran una comisión técnica, para abordar los aspectos que materializaran lo señalado; pero ya el mismo acuerdo condiciona algunos aspectos reglamentarios, en cuanto a la elección, quórum, representatividad o tiempos de funcionamiento; bajo sus propios intereses partidistas obviamente.

Considerando el plazo de cinco meses para la realización del plebiscito y recién del considerar seis meses para elegir representantes ante la convención constitucional, se da un año para una medida que debe de ser de urgencia. Los plazos que se establece son capciosos, ya que las convenciones constitucionales elegidas tendrán luego de octubre del 2020, mínimamente nueve meses, hasta un año.  Para realizar la tarea encomendada. De lo cual se realizará después de ello sesenta días para un plebiscito ratificatorio, que no podrá realizarse ni dos meses antes o después de una votación popular. Considerando que las elecciones presidenciales próximas deberían ser en noviembre del 2021, y si hay balotaje esto podría ser en diciembre o en su defecto en enero del 2022. No es hasta marzo o abril del 2022 que se podría ratificar una nueva constitución.

Ahora bien, se lograría lo solicitado en su nivel macro de cambio constitucional, pero que sucede con las otras demandas referidas a las pensiones, a la salud, vivienda o educación, por mencionar algunas. ¿Recién después se podrán revisar su adecuación legislativa a la nueva constitución? ¿Seguiremos esperando? ¿O tendremos más medidas económicas paliativas neoliberales, que nos den satisfacciones transitorias, con bonos que nos dan alegrías pasajeras? Vacíos que deja sabor más que amargo a los acuerdos cerrados entre los mismos que mantienen el poder.

Solo por añadir que el acuerdo también va dirigido al restablecimiento de la paz, donde solo garantizan un compromiso por la misma y el respeto a los derechos humanos, sin establecer claramente cómo se concuerda la paz social y la garantía de los derechos humanos, ante la violación sistemática de ellos. Una paz garantizada, sin un reconocimiento de las responsabilidades políticas dentro del conflicto. Restablecimiento de la paz, sin un llamado claro al cese de la violencia venga de donde venga. Firma de un acuerdo de paz, mientras en muchas poblaciones de Chile se vivía el hostigamiento y el uso indiscriminado de la fuerza de las fuerzas policiales. Un llamado a la paz, ante la continuidad de barricadas, saqueos e incendios. El proceso de un llamado a una nueva constitución, de esta forma queda vacío si no hay pasos concretos hacia la paz social.

Francisco Ramirez Varela Académico Escuela de Trabajo Social Universidad de las Américas, Dr. en Cultura y Educación en América Latina 
https://www.alainet.org/es/articulo/203279?utm_source=email&utm_campaign=alai-amlatina

43.19.-Lula da Silva: la izquierda herida de Brasil vuelveNAIARA GALARRAGA

Nada de lo que haga ahora el expresidente es improvisado. Ha tenido tiempo de pensar en prisión

LUIS GRAÑENA

El sindicato de los metalúrgicos en São Bernardo do Campo es el lugar al que Lula siempre regresa. En ese edificio del cinturón industrial de São Paulo se forjó como el líder obrero que con tesón alcanzó la presidencia, sacó a millones de compatriotas de la miseria que tan bien conoció y logró que el mundo se enamorara de Brasil. Pero la corrupción hundió al que a principios de siglo fue el líder indiscutido de la izquierda latinoamericana.

16 nov 2019.- Menos de 24 horas después de recuperar la libertad tras 580 días preso, estaba de nuevo en el sindicato arengando con el carisma de siempre a una multitud de fervorosos seguidores. Defendió su decisión de cumplir condena, de no huir al exilio o a una embajada. Al terminar su discurso sobre un autobús, fue llevado a hombros hasta la sede sindical. Protagonizaba una escena idéntica a la de 581 días antes, cuando se despidió de sus fieles y fue llevado en volandas antes de entregarse a la policía, tras días atrincherado, para cumplir condena por recibir sobornos. Lula es la figura que más divide ahora mismo a Brasil (más de la mitad de sus compatriotas lo odia), seguido muy de cerca por el presidente Jair Bolsonaro.

LA CARA DE LA NOTICIA

  • Eduardo Bolsonaro, el heredero del clan

  • Joênia Wapichana, pionera indígena en el Congreso de Brasil

Luiz Inácio Lula da Silva (Caetés, Pernambuco, 1945) salió de la cárcel tan combativo como entró. Dispuesto a probar su inocencia y a dar la batalla. Por ahora, solo con discursos porque dos condenas le impiden presentarse a unas elecciones. Los que le conocen coinciden en que es un seductor. Un camaleón. Un tipo con gran instinto, con un excelente olfato político. Una de esas personas con la habilidad de leer inmediatamente a su público —­sea en una barriada, en una convención de banqueros o en una cena de gala— para adaptar su discurso a lo que quieren oír sin resultar un impostor.

Ahora confía en que el Tribunal Supremo le dé la razón y anule por falta de imparcialidad las dos sentencias que dictó en su contra Sergio Moro, el juez que aceptó ser ministro del ultraderechista que ganó las elecciones tras el veto judicial a Lula. Moro es ahora el político más admirado de Brasil. Sí, la trama es larga, compleja y se desarrolla en varios escenarios. El Supremo tuvo en vilo durante semanas al país para finalmente decretar la excarcelación de 5.000 presos, Lula incluido, que solo irán a prisión cuando agoten todos los recursos. Aunque a sus 74 años se mantiene en forma con gimnasia y ha anunciado una tercera boda tras enamorarse de una militante del Partido de los Trabajadores 22 años más joven, Lula tiene otro flanco débil: seis casos más de corrupción. Poco importa eso ahora a una izquierda que estaba desaparecida desde que Bolsonaro llegó al poder. El presidente ya tiene un adversario político.

Condenado por cobrar sobornos, el líder del PT tiene otro flanco en vilo: seis casos más de corrupción

Lula, el pequeño de los siete hijos de una pareja de agricultores analfabetos, creció sin luz, saneamiento, retrete o zapatos. Como millones de brasileños del pobrísimo noreste, emigró a São Paulo huyendo de la miseria. Su trayectoria como líder sindical durante la dictadura culminó en la creación del Partido de los Trabajadores. Sus propuestas aterraban en este país tan clasista. Con la barba recortada y suavizando su programa para no asustar al dinero y a las élites, logró ser elegido presidente en 2002, al cuarto intento. “La esperanza venció al miedo”, proclamó entonces. Gracias a sus políticas públicas y al formidable boom de las materias primas, millones de brasileños pobres lograron tener electricidad, comprar una lavadora, ir al dentista, de vacaciones o soñar con que sus hijos estudiaran en la universidad. Por primera vez en la historia, los negros son mayoría en la universidad pública de uno de los países más desiguales del mundo. Esos millones de personas que ahora tienen oportunidades con las que sus padres ni soñaron son los que defienden con mayor entusiasmo al expresidente y combaten desde la calle los intentos por erosionar los derechos conquistados. Muchos de los brasileños que fueron el primero de sus familias en ir a la universidad, ser médico o comprarse un coche quieren asegurarse de que no son el último.

El político insiste en que el caso Lava Jato, el mayor escándalo de corrupción de la historia de Brasil, es un gran montaje de quienes realmente ostentan el poder en Brasil para perseguirle porque no le perdonan el progreso de las masas empobrecidas. Muchos de los que ahora le odian cuentan que le votaron. Entonces era él quien encarnaba el cambio. Terminó su segundo mandato en 2010 con un nivel de popularidad por el que cualquier político de un país democrático mataría, un 87%. Pero el escándalo del mensalão (los pagos a congresistas a cambio de que apoyaran leyes en el Congreso) en 2006 y seis años después el juicio televisado de dirigentes del PT empezaron a resquebrajar el idilio de las clases medias con él. La desilusión aumentó a medida que los jueces desmadejaban el caso Lava Jato, que ha dejado la política y el empresariado de Brasil, y buena parte del continente, difícilmente reconocible.

Entre sus defectos, la negativa a hacer autocrítica. Entre sus virtudes, su infinita capacidad de negociación. Sellaría una alianza con el mismísimo diablo con tal de lograr sus fines. Pero, como a tantos de sus pares latinoamericanos, le pudo el personalismo. Su apuesta por Dilma Rousseff resultó catastrófica. Y su encarcelamiento dejó al PT huérfano porque se ha resistido a preparar a otro sucesor con opciones de gobernar Brasil. Nada de lo que ahora haga es improvisado, ha tenido tiempo de reflexionar.

https://elpais.com/elpais/2019/11/15/ideas/1573831743_632909.html?prod=REGCRART&o=cerrideas&event_log=oklogin

43.19.-Bolivia: los errores de Evo MoralesLE MONDE

Editorial. Si bien bajo su presidencia la pobreza se ha reducido a la mitad en el país, la desigualdad ha disminuido, el PIB ha aumentado constantemente, Morales no ha resistido la tentación autoritaria.

Editorial del «El Mundo». La elección de Evo Morales como jefe de Bolivia fue, en 2006, un evento histórico sin precedentes. Por primera vez, a un nativo se le otorgó la función suprema en un país hasta ahora dirigido sin oposición por una élite minoritaria. El nuevo presidente cumplió sus promesas con bastante rapidez, gracias a una serie de espectaculares medidas económicas y sociales. Bajo la presidencia de Morales, la pobreza se redujo a la mitad, el analfabetismo y la desigualdad disminuyeron, y el PIB creció de manera constante.

Este presidente progresista desafortunadamente no ha resistido la tentación autoritaria. Fue esta deriva política la que lo expulsó de su país, del que huyó el martes 12 de noviembre para refugiarse en México.

El Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales terminó concentrando todos los poderes, ignorando la clase media urbana y la juventud. El propio presidente cometió un grave error en 2016, cuando decidió ignorar el «no» en el referéndum, pero organizado por iniciativa propia, para poder presentarse a un cuarto mandato, prohibido por la Constitución. .

Riesgo de un retroceso desastroso

Por lo tanto, las sospechas de fraude que pesaron sobre el resultado de las elecciones presidenciales del 20 de octubre, incluso antes de las elecciones, eran inevitables. Frente a la revuelta de ciudadanos que estalló, Evo Morales redobló su arrogancia, tratando de movilizar su base y proclamándose victorioso. El informe de la Organización de Estados Americanos (OEA), que confirmó «graves irregularidades» , dio el golpe de gracia. Este es el momento elegido por la jerarquía militar para pedirle al presidente que renuncie, para «permitir el retorno de la estabilidad» en Bolivia, como en las horas más oscuras de los golpes militares en América Latina.

Bolivia ahora corre el riesgo de un retroceso desastroso. La extrema derecha, que nunca ha admitido que un nativo dirige el país, ha tomado la delantera de la oposición y está tratando de marginar al centrista Carlos Mesa, que quedó en segundo lugar en las elecciones del 20 de octubre. La forma en que la segunda vicepresidenta del Senado, Jeanine Añez, proclamó el martes como presidente interino , con la Biblia en la mano, luego de que el comandante en jefe del ejército en el Parlamento le entregó la banda presidencial. El quórum necesario es preocupante, incluso si ha sido aprobado por el Tribunal Constitucional. «La Biblia regresó al palacio [presidencial] y la Pachamama [la diosa de la tierra, para los nativos, que reclamaron a Morales]nunca volverá «, dijo Luis Fernando Camacho, quien en los últimos días se ha convertido en la cara más visible de la extrema derecha después de desfilar en las calles de La Paz junto a la policía que acababa de amotinarse.

Los enfrentamientos y manifestaciones de racismo que siguieron a las encuestas temen el regreso de las fracturas que podrían haberse esperado. Desde la Ciudad de México, Evo Morales clama por el golpe en una entrevista publicada el jueves por El País , y dice que está listo para regresar a Bolivia sin ser candidato en las próximas elecciones. Sería un nuevo error. Si él realmente tiene el interés de sus conciudadanos en el corazón, el Sr. Morales sería más prudente retroceder, para que la violencia pueda cesar en Bolivia y surja un problema constitucional. Esto necesariamente implica una nueva elección, que solo puede realizarse si todos los partidos se comportan de manera responsable.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2019/11/14/bolivie-les-erreurs-d-evo-morales_6019123_3232.html

  • 42.19.-Evo Morales convoca nuevas elecciones en Bolivia tras el informe de irregularidades de la OEA – FERNANDO MOLINA
  • El Grupo de Puebla arropa a Alberto Fernández como líder del “giro progresista regional” FEDERICO RIVAS

 El presidente informa de que se procederá a la renovación del Tribunal Supremo Electoral para los nuevos comicios

Evo Morales, durante su comparecencia este domingo en El Alto (Bolivia). CARLOS GARCÍA RAWLINS REUTERS

La crisis política boliviana entra en una nueva etapa. El presidente Evo Morales convocó este domingo a la celebración de nuevas elecciones con un Tribunal Electoral renovado, poco después de que una auditoria de la Organización de Estados Americanos (OEA) encontrara que el proceso electoral del pasado 20 de octubre no siguió los procedimientos adecuados y hubo “contundentes” irregularidades, por lo que corresponde su anulación. 

La Paz 10 NOV 2019.- La OEA ha pedido al Gobierno de Morales que investigue las vulnerabilidades que su comisión de auditoría ha encontrado en el manejo de la información digital de las elecciones. Morales ha señalado que en las próximas horas la Asamblea Legislativa deberá decidir los criterios para elegir a los nuevos árbitros electorales y llamó a la pacificación del país.

La oposición exige que la nueva convocatoria se complemente con la renuncia del Ejecutivo, que, según ella, sería el responsable del fraude. Por su parte, Morales, que no mencionó el informe de la OEA durante su intervención, dijo posteriormente, en una entrevista con radio Panamericana, que este informe fue más “político” que técnico, para darle una salida política al país, convulso desde hace más de dos semanas. “Nunca he pedido ayuda”, dijo, en relación a la posibilidad de que el la autoridad electoral hubiera hecho fraude a petición suya.

El presidente boliviano señaló también tras el anuncio de convocatoria que no renunciará al cargo, que tiene un mandato hasta el 22 de enero de 2020, y que plantear que se vaya es hacer golpe de Estado. No quiso asegurar que no participará en las nuevas elecciones. “No hay que hablar de candidatos ni de sucesión constitucional. No sigamos convulsionando. Quieren perjudicar a Bolivia. Hagamos un diálogo, veamos allí cuándo y cómo haremos las elecciones. No confrontemos…”, manifestó. La oposición mientras tanto ha dado muestras de que no dará por concluida la movilización hasta que Morales se vaya.

Este anuncio se produce en un momento de extrema tensión política en el país. Todas las ciudades están semiparalizadas. Hace dos días que la Policía se replegó de las calles en busca, primero, de reivindicaciones laborales y, luego, sumándose a la enorme protesta en contra del resultado electoral y por la renuncia del presidente Morales. Desde antes de esto ya se producían enfrentamientos violentos entre los manifestantes “por la democracia” y los simpatizantes del gobierno. Hasta el momento, los choques han causado la muerte al menos a tres personas. Morales, que se encuentra en el Chapare, señaló en la citada entrevista que “no hay necesidad de más movilización. Lo único que necesitamos es la pacificación”.

El informe de la OEA, todavía preliminar, denuncia, entre otras cosas, irregularidades en el sistema de transmisión de resultados, que sufrió un apagón cuando anticipaba una segunda vuelta electoral entre el presidente del país, Evo Morales, y su rival Carlos Mesa. Tras el apagón, el recuento concedió una ventaja clara a Morales. Según el análisis de la OEA, los datos se derivaron a un servidor externo no previsto.

El informe de la organización dedica un apartado también a la autenticidad de las actas. De 333 sobre las que se hizo un análisis pericial caligráfico, 78 presentaban irregularidades. «Se encontraron, asimismo,», dice el reporte, «varias actas en las que el partido oficialista obtenía el 100% de los votos. En algunos de estos documentos ni siquiera se había completado con un cero el campo correspondiente a los votos de los partidos opositores. Además, la participación en algunas de esas mesas alcanzaba el 100%, hecho prácticamente imposible».

La OEA señala además que no se pusieron en marcha «los controles necesarios» de cadena de custodia del material electoral «sensible». El Tribunal Electoral boliviano actuó de un modo muy criticado por todos los partidos y carece de la credibilidad de la población.

La decisión del presidente se da luego de que una decena de funcionarios, diplomáticos y alcaldes y gobernadores oficialistas renunciarán de sus cargos, en tanto que el resto del gobierno guarda total silencio. Estas renuncias se dan en un contexto de hostigamiento a los dirigentes del oficialismo y sus domicilios en las distintas ciudades del país.

https://elpais.com/internacional/2019/11/10/actualidad/1573386514_263233.html

42.19.-El Grupo de Puebla arropa a Alberto Fernández como líder del “giro progresista regional” – FEDERICO RIVAS

Los dirigentes de la izquierda reunidos en Buenos Aires celebran la libertad de Lula da Silva

Dilma Rousseff, Alberto Fernández y Ernesto Samper saludan durante la apertura del segundo encuentro del Grupo de Puebla, este sábado en Buenos Aires. AP 

Alberto Fernández tuvo su baño de izquierdas. Como anfitrión en Buenos Aires de la segunda reunión del Grupo de Puebla, el presidente electo de Argentina recibió la “antorcha del progresismo latinoamericano”, como le dijo el expresidente de Colombia, Ernesto Samper. Lo arropaban otros exmandatarios, entre ellos Dilma Rousseff y el paraguayo Fernando Lugo.

Las estrellas que dominaron la escena política regional durante el inicio del siglo están de vuelta. Y llenos de optimismo, después de “años en los que estábamos agobiados porque pensamos que el conservadurismo había llegado para quedarse”, afirmó Fernández, proa de un giro ideológico que avizoran indetenible tras la llegada al poder de López Obrador en México y, ahora, del kirchnerismo en Argentina. La apertura, este sábado, de las reuniones del Grupo Puebla tuvo también un protagonista ausente, el recién liberado Lula da Silva.

El brasileño envió un saludo grabado desde Brasil, en el que insistió en que su compromiso será ahora “construir una América Latina grande”.

El Grupo de Puebla se presenta como una comunión de 32 dirigentes que “se representan a ellos mismos y buscan acuerdos regionales”, explicó el exdiputado chileno Marco Enríquez Ominani, uno de sus principales promotores. “No somos un grupo de activismo político, pero tampoco somos un grupo de reflexión monástica; no estamos en un monasterio. Queremos actuar para desarrollar una agenda progresista en América Latina”, aclaró Samper. Mucho ha pasado desde aquel primer encuentro en Puebla, México, en julio pasado. El segundo en Buenos Aires encuentra a Chile y Ecuador movilizados y a Bolivia, en un proceso electoral repudiado por la oposición.

La libertad de Lula da Silva en la víspera le dio un impulso inesperado. La sintonía entre Fernández y Lula es inocultable. El líder peronista lo visitó en la cárcel durante la campaña, incluso contra aquellos que le advirtieron de los riesgos de azuzar la ira del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. “Estuve una hora con Lula. Venían los guardias para decir que se acababa el tiempo y Lula los retaba. Me dijo dos o tres veces “Voce tem que ganhar na Argentina”. Cumplí, Lula, gané en Argentina y vamos a poner a Argentina de pie. Feliz estoy de que Lula esté libre”, afirmó Fernández.

El brasileño devolvió el cumplido a la distancia: “Cuando vi que Fernández había ganado, sentí que yo había ganado en Brasil (…) Estoy libre, con muchos deseos de luchar. Tengo el objetivo en la vida de constituir una integración regional muy fuerte”. La expresidenta Dilma Rousseff destacó la importancia política de esta nueva conjunción de líderes. “Lula libre, pudiendo andar por Brasil, puede construir la vuelta a la democracia y la paz. Y la elección de Alberto cambia las condiciones, porque revierte la ola conservadora” en la región.

Hasta donde se detendrá esa ola es por ahora fruto de especulaciones. El Grupo de Puebla considera que las revueltas en Chile son evidencia de un pueblo “que se levantó contra la desigualdad”, pero al mismo tiempo considera que Bolivia enfrenta a “una clase dominante que no resiste que el poder esté en manos de un presidente que se parece a los bolivianos”, como dijo Fernández. Será clave la relación entre Argentina y Brasil, condicionada por el apoyo público que el presidente electo de Argentina da a Lula.

En la previa de la reunión, el colombiano Samper consideró que es posible una integración regional, las dos palabras que más sonaron este sábado en Buenos Aires, que prescinda de Brasil. “Brasil ha decidido bailar con otra”, apuntó, en referencia a Estados Unidos. Pero la dependencia económica que tiene Argentina con su socio mayor del Mercosur supone un límite al optimismo del colombiano. Fernández puso más tarde blanco sobre negro. “La unidad entre Brasil y Argentina es indisoluble, ningún gobierno de coyuntura lo puede arruinar, es el eje de la unidad de América del sur, entre los dos tenemos el 70% del PIB sudamericano”, aseguró.

Diálogo entre Fernández y Macron

Alberto Fernández reveló que en la mañana del sábado había mantenido una “espléndida” conversación de “casi una hora” con el presidente de Francia, Emmanuel Macron. “Hablamos de los problemas del continente. Y sentí que Macron entendía lo que pasaba en Bolivia, y le conté lo que pasa en Chile, y le dije que el milagro chileno es que no se hubiesen rebelado antes”, dijo Fernández. La conversación fue la respuesta natural a una carta que Macron envió a Fernández el 30 de octubre, donde lo felicita por su triunfo electoral y le dice que le “complacería mucho recibirlo en Francia en cuanto su agenda lo permita”. “Su visita será una oportunidad para destacar la riqueza que entraña la relación entre nuestras dos naciones”, escribió el presidente francés. El viaje a París está en agenda, aunque dependerá de que se pueda encontrar un hueco en el calendario antes del cambio de mando, previsto para el 10 de diciembre.

La publicidad que Fernández dio a su comunicación con Macron es un dato político. Más allá de la gran integración regional que promueve el Grupo de Puebla, el nuevo Gobierno argentino deberá resolver cuestiones relacionadas con el Mercosur, el mercado común que mantiene con Brasil, Paraguay y Uruguay. Bolsonaro ha amenazado con dinamitar el Mercosur como parte de la guerra que ha declarado a Fernández, todo con el telón de fondo del acuerdo de libre comercio que el bloque sudamericano cerró este año con la Unión Europea.

El presidente de Brasil puso en duda la disposición argentina de honrar ese pacto, firmado por Mauricio Macri en el ocaso de su mandato, pero si Fernández logra una buena sintonía con Macron fortalecerá su posición ante Brasilia. Es justamente en Francia donde el acuerdo Mercosur-Unión Europea, pendiente de su aprobación en los respectivos parlamentos nacionales, encuentra más reparos.

https://elpais.com/internacional/2019/11/09/argentina/1573313515_842334.html

  • 41.19.-La protesta en ChileEDUARDO SARMIENTO
  • La herida de ChileCARLOS PEÑA *
  • El giro en política internacional del presidente electo de ArgentinaLA NACIÓN GDA BUENOS AIRES

Chile fue la cuna del neoliberalismo en América Latina. Durante la administración Pinochet, los Chicago Boys adoptaron profundas reformas económicas para dejar libre el mercado. Sin mayor base científica, las reformas se extendieron al sector financiero, el comercio internacional, la privatización de las de las empresas públicas y los servicios sociales. Desde un principio era evidente que el modelo generaba serios sesgos en contra de la balanza de pagos, el empleo y el marco fiscal.

2 nov 2019.- Debido al mal funcionamiento de la economía durante las administraciones anteriores, los buenos precios del cobre y el fortalecimiento de los nichos de exportaciones de frutas y hortalizas, la economía chilena se reactivó y alcanzó altas tasas de crecimiento durante varios años. Al mismo tiempo, se advirtió que los beneficios recaían en los grupos de mayores ingresos y las diferencias de ingresos se ampliaban. El efecto sobre los sectores menos favorecidos se alivió y ocultó por el goteo que de alguna manera llega a todos los sectores. El elevado crecimiento aliviaba el retroceso de la equidad.

El contexto cambió en los últimos cinco años por el fracaso de la globalización en América Latina y por la ineficacia de la política monetaria de bajas tasas de interés para contrarrestar sus efectos sobre la demanda. Lo que los países ganan con la adquisición de bienes en el exterior a menores precios, lo pierden por el debilitamiento por la estructura productiva rudimentaria. Las economías quedan expuestas a déficits en cuenta corriente que desplazan el empleo e inducen excesos de ahorro que colocan el crecimiento por debajo del potencial. La exclusión se incrementa y la política fiscal es inefectiva para contrarrestarla. La tributación está fundamentada en los impuestos indirectos y el gasto se queda en una alta proporción en los intermediarios y los grupos de mayores ingresos. El coeficiente de Gini es igual antes y después de impuestos.

El problema de siempre del modelo neoliberal ha sido la resistencia de sus autores y promotores, que se han mantenido en el poder en los organismos internacionales y los gobiernos, para reconocer la realidad. Sus esfuerzos se orientan a atribuir los efectos nocivos del modelo a factores externos intangibles, como la confianza inversionista, la rigidez de los salarios y la baja tributación de la clase media. La prioridad es mantener el dogma contra viento y marea.

El falso diagnóstico en el desespero induce a buscar el crecimiento con medidas que agravan la inequidad, como el aumento de la tributación indirecta y el alza a las tarifas de transporte que precipitó las protestas. Se entra en un proceso de creciente deterioro del bienestar de los sectores menos favorecidos, el cual termina en tragedia.

La situación de Chile es similar a la del resto de economías de la región que se han visto abocadas a modelos de crecimiento que amplían las desigualdades y carecen de políticas fiscales para contrarrestarlas. Los beneficios recaen en los sectores de mayores ingresos y las diferencias de ingresos y oportunidades se amplían.

La solución de fondo es un nuevo modelo en que el crecimiento y la distribución del ingreso evolucionen en la misma dirección. Para empezar, se plantean drásticas reformas en el comercio internacional, el banco central y la política laboral. Adicionalmente, se requiere un marco fiscal de tributación altamente progresiva y de focalización del gasto que aumenten en forma apreciable el coeficiente de Gini antes y después de impuestos y les garantice a los sectores menos favorecidos una participación en los recursos públicos igual al de la población.

https://www.google.com/search?sxsrf=ACYBGNRjgdl5ACoWwWjj2gPWPiES6S4ioQ%3A1572789658490&source=hp&ei=mt2-Xd7JG5Dt5gKA54e4BA&q=eduardo+

41.19.-La herida de Chile – CARLOS PEÑA *

Chile vive días de furia. La nación más competitiva de América Latina atraviesa  una crisis de desencanto. Hay revueltas en el paraíso. La herida sigue abierta.

En los últimos días, miles de personas han salido a protestar con cacerolazos, los más jóvenes con bailes y cantos, manifestantes extremos han usado la violencia y el presidente ha recurrido a medidas inéditas desde que volvió la democracia al país: decretó un estado de emergencia, toque de queda y dispuso a los militares a reguardar el orden. Al día de hoy, han muerto 15 personas en las movilizaciones; cuatro a manos de militares, el resto en incendios y saqueos.

La fantasía de que Chile es un “oasis” en una región convulsionada se resquebrajó. Ahora un malestar casi instintivo se ha descubierto. Todo comenzó con una serie de protestas en el liceo público más prestigioso del país, el Instituto Nacional: desde hace semanas, algunos estudiantes habían exigido —unos de manera pacífica, otros con violencia— mayores recursos al colegio y reformas al sistema educativo. Para el 6 de octubre, cuando el gobierno de Sebastián Piñera —el político-empresario de centroderecha que regresó a la Presidencia tras una victoria electoral en 2017— puso en vigor un alza en las tarifas del metro decidida por un panel de expertos, estalló una ola de manifestaciones.

Este brote de indignación social no se trata del precio del transporte, sino de algo más profundo: ha revelado una herida que el crecimiento económico había logrado restañar, la desigualdad.

Un estudio reciente reveló que si bien la clase media se ha ensanchado, el 1 % de la población en Chile acumula el 25 % de la riqueza generada en el país. La desigualdad no es nueva, pero hasta ahora se había tolerado por la promesa de estabilidad, la reducción de la pobreza y la expansión del consumo. Pero Piñera —cuyo lema con el que ganó las elecciones fue “vienen tiempos mejores”— se enfrentó con la realidad: el país vive una desaceleración económica y el Banco Mundial ha bajado las expectativas de crecimiento para este año y el próximo. La quimera del crecimiento permanente se ha rasgado y esa ruptura atiza el fuego de la desilusión que se ha detonado con ferocidad en la última semana.

Desde los años 90, cuando Augusto Pinochet dejó el poder después de casi dos décadas, Chile experimentó una era optimista de democratización y modernización que redujo la pobreza del 30% al 6,4% en 17 años. La ciudadanía cambió: más que a una ideología —gobiernos de izquierda y de derecha se han intercalado la Presidencia—, las nuevas generaciones han conformado una fuerza opositora al poder: demandan mayor igualdad, exigen un bienestar social más amplio e inclusivo y reclaman reformas al sistema de pensiones —hasta ahora atadas a la trayectoria laboral y la capacidad de ahorro individual—, al de salud y al educativo.

La generación de chilenos nacidos ya en democracia, y que han sido protagonistas en este estallido social, son hijos de esa herida que la expansión del consumo mantenía a raya, pero que ha ido creciendo. Las multitudes que protestan no están guiadas por partidos ni por movimientos visibles, carecen de un conjunto claro de reivindicaciones. Los une más una sensibilidad común que declara aborrecer la desigualdad y con una agenda —más diversidad y una mayor protección al medioambiente, por ejemplo— que choca directamente con la de sus antecesores, que son, justamente, quienes conducen al país.

El 22 de octubre, Piñera anunció la imposición de una agenda social después de una reunión con distintas fuerzas políticas (aunque no todos lo apoyaron, el Partido Socialista —su mayor opositor— no asistió a la reunión). Esa noche, el presidente apareció ante las cámaras y compartió una lista de cambios, entre otros: una mejora inmediata de las pensiones, el subsidio a medicamentos, la creación de un ingreso mínimo garantizado, la estabilización de las tarifas eléctricas, el aumento de impuestos a los sectores de mayores ingresos, la creación de una defensoría de las víctimas de la delincuencia, limitación de las reelecciones parlamentarias, la creación de un seguro de salud, acceso universal a las salas cuna, una reducción de las contribuciones a los adultos mayores. ¿Permitirá esta extensa agenda resolver la crisis y apagar el fervor?

Es un primer paso prometedor, pero a largo plazo es insuficiente. Chile vive un malestar social, pero también una crisis cultural y política. El gobierno de Piñera debe conectarse más con la generación de chilenos que hoy protestan y que mañana dirigirán el futuro del país. Los cacerolazos, la protesta carnavalesca y festiva ha estado acompañada del pillaje y el saqueo violento, y Piñera, sin sacrificar los procedimientos democráticos, debe promover un mayor diálogo, pacífico y efectivo. Solo así logrará atender las nuevas sensibilidades e ir resolviendo los problemas estructurales que han abierto la brecha de la desigualdad.

Chile no puede tolerar la tentación de la violencia, no después de una dictadura represiva y sangrienta. El país, hasta hace unos días, era un ejemplo de excepcionalidad latinoamericana de bienestar e institucionalidad. Y debe seguir siéndolo. El Estado chileno debe seguir comprometido con los mecanismos democráticos: negociar con las fuerzas políticas opositoras, poner oído a la nueva cultura de los jóvenes, avanzar reformas sociales, defender libertades civiles y asegurar el crecimiento económico. No es fácil hacer todo eso a la vez, pero de otra forma la herida seguirá abierta.

* Abogado y filósofo, es rector de la Universidad Diego Portales y columnista del diario El Mercurio. Su libro más reciente es “El tiempo de la memoria”. (c) The New York Times.

https://www.elespectador.com/opinion/la-herida-de-chile-columna-888022

41.19.-El giro en política internacional del presidente electo de ArgentinaLA NACIÓN GDA BUENOS AIRES 

Alberto Fernández ingresaría al Grupo de Puebla, en el que participa el expresidente Ernesto Samper.

El expresidente uruguayo José Mujica (d.) acompañado del presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, durante una conferencia en la Universidad Nacional de Tres de Febrero en Argentina.

Una nueva instancia multilateral comienza a cobrar fuerza en la región de la mano de líderes progresistas latinoamericanos, quienes se reunirán por segunda vez entre el 8 y 10 de noviembre en Buenos Aires, del que participará el presidente electo Alberto Fernández, con el fin de planificar la integración regional. 

1 nov 2019.-  En un momento de tensión e incertidumbre, luego de una repentina oleada de protestas multitudinarias y la celebración de elecciones generales en algunos países, el Grupo de Puebla, conformado a principios de julio pasado, ya cuenta con la presencia de 32 líderes de 12 países.

Qué es el Grupo de Puebla

Entre el 12 y el 14 de julio, más de 30 líderes progresistas de la región se reunieron por primera vez en la ciudad de Puebla en México, decididos a constituir el Grupo Progresista Latinoamericano, «un espacio de reflexión y de intercambio político en América Latina», según su declaración.

De acuerdo a sus integrantes, este nuevo eje progresista surgió como una necesidad de contener el «avance de la derecha conservadora».

«Nuestra región experimenta una nueva ola de gobiernos neoliberales, que insisten en promover los intereses y privilegios de una élite socioeconómica, a costillas del desarrollo de nuestros pueblos, frustrando sus posibilidades de desarrollo y bienestar social, a la vez que debilita nuestra soberanía, nuestras instituciones democráticas, el Estado de Derecho, la vigencia de los derechos humanos y el ambiente», escribieron en un comunicado en su página web www.progresivamente.org.

La propuesta consiste en «diseñar una nueva mirada, que se ajuste a los nuevos tiempos y convoque a todos los sectores de la sociedad a cuestionar el orden imperante, denunciando los intereses de la derecha, laboralizando la política a través de nuevos vínculos entre el mundo del trabajo y nuestros debates, y promoviendo las nuevas expresiones de organización social y ciudadana, que buscan la igualdad de los derechos entre hombres y mujeres, la protección del medio ambiente, la inclusión y respeto de las diversidades, una mayor transparencia y la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones».

El grupo integra a líderes políticos en forma personal y no a sus partidos o instituciones. Lo que los une, resaltó el fundador del grupo y excandidato a la presidencia chilena en 2009 y 2013, Marco Enríquez-Ominami, es la convicción de que «tanto el mercado como el capital son ineludibles en el debate».

Primer encuentro

«Nuestra intención es que sea un grupo de reflexión, acción y articulación política transparente», explicó en el primer encuentro Enríquez-Ominami.

Alberto Fernández no asistió al primer encuentro, pero fueron Jorge Taiana, Felipe Solá, Carlos Tomada y Julián Domínguez en representación de la Argentina.

Al primer encuentro también asistieron el candidato presidencial uruguayo Daniel Martínez (Frente Amplio); el expresidente colombiano Ernesto Samper, y el senador chileno y exsecretario general de la OEA José Miguel Insulza.

https://www.eltiempo.com/mundo/latinoamerica/grupo-de-puebla-polo-al-que-le-apunta-presidente-de-argentina-alberto-fernandez-429674

  • 40.19.-«El levantamiento en Chile es producto de cuarenta años de ortodoxia neoliberal»AUDE LASJAUNIAS 
  • La política chilena, ante el desafío de la unidad – ROCÍO MONTES
  • Gobierno ecuatoriano radica reforma tributaria
  • El cuestionado recuento en Bolivia eleva la presión internacional sobre Evo MoralesFRANCESCO MANETTO

Para el historiador Olivier Compagnon, la ira encuentra sus raíces en la brecha entre un fuerte crecimiento económico y las flagrantes desigualdades sociales. Entrevista.

Ante el levantamiento, los soldados fueron desplegados en las calles de la capital chilena, Santiago, el 21 de octubre. PEDRO UGARTE / AFP

Un país «en guerra» , según su presidente, Sebastián Piñera, donde once personas murieron en disturbios durante el fin de semana: Chile ha estado experimentando un nuevo descontento social desde el final de la dictadura en 1990 . Una explosión de violencia provocada por el anuncio del gobierno conservador del aumento en el precio de los boletos del metro, que reveló la otra cara de la medalla del país como modelo de éxito en Estados Unidos. América. El historiador Olivier Compagnon, director del Instituto de Estudios Avanzados de América Latina (IHEAL), vuelve a los orígenes de esta rebelión.

Lea los testimonios: «Presidente, los chilenos quieren cambio, no palabras»

Chile a menudo se presenta como un modelo de éxito económico en América Latina. Hace unos días, el presidente Piñera lo describió como un «oasis» en una región en crisis. En este contexto, ¿cómo explicar el levantamiento actual?

Olivier Compagnon: Lo que está sucediendo hoy no es sorprendente. Chile es el primer estado en el que se aplicaron los ingresos de la doctrina neoliberal llevada por los «Chicago Boys». Bajo la dictadura del general Pinochet, a estos seguidores de Milton Friedman [economista estadounidense, ganador del Premio Nobel en 1976 y ardiente defensor del liberalismo] se les encomendó la tarea de ayudar a cambiar la privatización del país, una reducción en el papel del estado y la liberalización. economía casi completa.

Gracias a estos principios, el «Jaguar de América Latina» o el «oasis virtuoso», según la fórmula del presidente Piñera, muestra un crecimiento cuya tasa haría palidecer a cualquier país europeo. Pero, a nivel nacional, las consecuencias son más complejas. Chile es, de hecho, el defensor de la desigualdad en la región, con Brasil. El levantamiento actual es el producto de cuarenta años de ortodoxia neoliberal.

Lea el análisis: «En las procesiones en Chile, escuchamos:» No luchamos por 30 pesos, sino contra 30 años de política liberal «».

¿No ha experimentado el país una reducción drástica en el número de personas pobres?

En la década de 2000 hasta alrededor de 2012, el aumento en el precio de las exportaciones de productos básicos condujo a un auge económico en muchos países latinoamericanos. En Chile, que tiene grandes recursos de cobre, ha ido acompañado, como en Brasil, de una reducción de la pobreza. Pero esto no es sinónimo de una reducción de las desigualdades, lo que requiere la implementación de una política de redistribución.

También es interesante ver que la doctrina promovida por los «Chicago Boys» nunca ha sido cuestionada, a pesar del retorno a la democracia e independientemente de la orientación política del gobierno, incluso bajo la socialista Michelle Bachelet.

Los chilenos no golpean el pavimento para obtener aumentos salariales, piden hoy que puedan beneficiarse de los beneficios que les permiten garantizar una dignidad personal. Lo que prendió fuego a los polvos es el aumento en el precio del boleto de metro, y si escuchamos las demandas de los manifestantes, también afectan el acceso al agua y la electricidad …

La forma de esta protesta, que combina protesta y disturbios, recuerda el «caracazo» de 1989 en Venezuela. En ese momento, el presidente, Carlos Andrés Pérez, había anunciado una serie de reformas liberales, siguiendo las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) después de las discusiones para renegociar la deuda del país. Ya en ese momento, un punto doloroso era el aumento en los precios del transporte. Hoy como entonces, los saqueadores están atacando los símbolos de la sociedad de consumo.

Un manifestante en Valparaíso, Chile, 20 de octubre de 2019. JAVIER TORRES / AFP

El presidente Piñera, que se encuentra entre los hombres más ricos del mundo, fue elegido en 2018 después de un primer mandato de 2010 a 2014. ¿No es sorprendente a la luz del movimiento actual?

Si muchos jóvenes están en la calle hoy, eso no significa que otras partes de la sociedad no apoyen al jefe de Estado. Miembros de la élite, pero también menores, entre otros, aprueban su acción. Y hay nostalgia por la dictadura, no en el sentido «bolsonario» del término, sino por personas que se enriquecieron en ese momento y aprecian la estabilidad del autoritarismo. Chile es un país extremadamente divisivo, social pero también político.

Lo que más me sorprendió es el poder de la represión. El jefe de Estado habla de «guerra» , señala un enemigo interno … Está cerca de una retórica pinochiana donde el «delincuente» ha tomado el lugar del «comunista». Y aquí solo mencionamos el discurso, pero los tanques también se desplegaron en las calles. La democracia consolidada se apropia de los métodos heredados de sus horas oscuras.

Actualización sobre la situación el 22 de octubre: en Chile, el presidente reunirá a las partes después de otra noche de toque de queda y manifestación

Aude Lasjaunias https://www.lemonde.fr/international/article/2019/10/22/au-chili-le-soulevement-est-le-produit-de-quarante-ans-d-orthodoxie-neoliberale_6016433_321

40.19.-La política chilena, ante el desafío de la unidad    – ROCÍO MONTES

R.M.Para el columnista político Ascanio Cavallo, la política chilena se enfrenta al desafío de la unidad. Al analizar lo que ocurre en el país, indica que se han superpuesto al menos cinco elementos, lo que complica la salida a la crisis. Por una parte, el problema suscitado por el alza del pasaje del metro, que afecta sobre todo a la clase media y baja, especialmente golpeada por el aumento del costo de la vida. Por otro, el grupo juvenil, antipolítico y antinstitucional, que en estos días ha desafiado a la policía y a los militares en la vía pública. Cavallo identifica un tercer grupo: la oposición política al Gobierno —la mitad del país que no votó por el actual presidente— que pide reformas a la Constitución o a las pensiones. Observa a su vez a las clases más marginales, que motivados por razones no políticas han protagonizado los saqueos al comercio, por ejemplo. Un quinto elemento resulta fundamental para comprender la crisis, según el analista: los grupos anárquicos con presencia en Chile que estarían detrás de los ataques al metro de Santiago, que dejaron destrozos por al menos 270 millones de euros.

“Desde la política, indudablemente, la respuesta no puede ser la misma para todas estas demandas”, concluye Cavallo. “Esta crisis no se apaciguaría ni siquiera si cambiara el Gobierno, que técnicamente está arruinado y puede hacer poco, salvo algunas leyes que reparen la sensación de agobio de la clase media». Sobre una posible salida, indica: «Este estallido se va a apagar solo, como en 1949 o 1957, porque Chile tiene reventones sociales cada 10 años. Pero el costo material será enorme y el psicológico, para la población, gigantesco».

Las protestas en Santiago de Chile, este lunes. JAVIER TORRES (AFP) / ATLAS

La clase política chilena enfrenta uno de los mayores desafíos desde la vuelta de la democracia en 1990 tras el estallido social del pasado jueves, desencadenado por el aumento del precio del metro y alimentado por un más amplio malestar social. En estos días de emergencia, mientras las autoridades intentan dar ciertas señales de unidad para calmar la crisis, no se detiene la protesta, ni la pacífica ni la violenta. Al menos 15 personas han muerto desde que comenzaran los altercados violentos en el país sudamericano. Además, el principal sindicato chileno, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), junto a otras organizaciones ha convocado una huelga general para este miércoles.

La protesta se ha extendido a diferentes ciudades de Chile y tiene a la capital bajo el control militar y con toque de queda, como en otras seis regiones del país. Las clases de escolares y universitarios se mantienen suspendidas en buena parte de Santiago. El dólar se disparó y la bolsa se desplomó un 4,6%. El metro, que transporta diariamente a 2,8 millones de personas, sigue suspendido, salvo la línea 1, que opera parcialmente. Al menos 1.333 personas han sido detenidas y 88 heridas con armas de fuego, según el Instituto Nacional de Derechos Humanos. El domingo, cuando los tres poderes del Estado se reunían en La Moneda para intentar buscar juntos una salida al conflicto, las movilizaciones callejeras continuaban y los manifestantes parecían inmunes a los intentos de sus dirigentes.

El desafío para la clase política es mayúsculo en un país donde vota el 49% de los ciudadanos y las instituciones democráticas como el Gobierno, el Congreso y los partidos tienen una mínima valoración. En el Congreso, con mayoría opositora, los parlamentarios de la Cámara de Diputados aprobaron este lunes el proyecto de ley para suspender el alza de las tarifas de metro, anunciado por el presidente Sebastián Piñera la víspera. El Senado lo ha hecho esta tarde. Pero aparte de esta medida, La Moneda no ha anunciado una agenda concreta que pueda ayudar a parar el conflicto, al menos en parte. No han contribuido a la calma y a una salida política las declaraciones del mandatario, que no se ha enfocado en el malestar de sus compatriotas que hizo estallar el conflicto que en los hechos vandálicos: “Estamos en guerra contra un enemigo poderoso, que está dispuesto a usar la violencia sin ningún límite”, indicó sobre los violentos que han destruido buena parte de la red de metro de Santiago, saqueado supermercados y locales comerciales o incendiado decenas de autobuses, instalando un estado de caos en diferentes lugares del país.

MOVILIZACIÓN EN BUENOS AIRES EN APOYO A LAS PROTESTAS

MAR CENTENERA

Buenos Aires fue una de la veintena de ciudades que este lunes se solidarizaron con la protesta social en Chile. Organizaciones de izquierda y personas autoconvocadas se congregaron frente al Consulado chileno para expresar su apoyo a los manifestantes y pedir la renuncia de Piñera entre gritos de «Chile despertó». «Estoy siguiendo lo que pasa con mucho nervio, cuesta estar tranquilo porque el corazón se le va a uno hacia Santiago al ver las imágenes del pueblo en las calles», señala Carlos Fuentealba, periodista y docente chileno. El cantante Manuel García criticó a Piñera por decir que el país se encuentra en guerra y se sumó desde la capital argentina a los pedidos de dimisión. Al término de la protesta, un grupo de encapuchados prendió fuego a contenedores y atacó a periodistas que cubrían la marcha, ante lo que intervino la policía. Seis manifestantes fueron detenidos acusados de resistencia a la autoridad, lesiones y daños.

Este lunes, mientras comenzaba la tercera noche de toque de queda en siete regiones del país, incluida la capital, bajo control militar desde el sábado, Piñera nuevamente se dirigió públicamente a los ciudadanos desde La Moneda, en un intento poco logrado de descomprimir una crisis política y social mayúscula. En referencia a sus desafortunadas declaraciones sobre «la guerra», reconoció a su modo que no fueron palabras prudentes: «Sé que a veces he hablado duro contra esta violencia y delincuencia. Compréndanme, compatriotas. Lo hago porque me indigna ver el daño y el dolor que esta violencia y delincuencia provoca».

Además de anunciar que este martes se reunirá con los presidentes de todos los partidos políticos para «para explorar y ojalá avanzar hacia un acuerdo social» para que «la clase media y los más vulnerables puedan tener una vida mejor», hizo un llamamiento a la unidad: «En las circunstancias que estamos viviendo no hay caminos hacia la unidad, la unidad es el camino para encontrar soluciones a los problemas y desafíos que enfrentamos», indicó Piñera. El presidente, como en los días previos, centró su discurso en el orden público y, aunque este es fundamental para restablecer la normalidad, sigue sin ser suficiente para la profundidad de los asuntos que reclama la sociedad chilena.

La expresidenta de Chile y alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, hizo este lunes un llamamiento a Piñera: “Exhorto al Gobierno a que trabaje con todos los sectores de la sociedad hacia soluciones que contribuyan a calmar la situación e intentar abordar los agravios de la población en interés de la nación”, indicó la socialista, que gobernó el país entre 2006 y 2010 y luego entre 2014 y 2018. “El uso de una retórica inflamatoria solo servirá para agravar aún más la situación”.

Pero tampoco los recientes Gobiernos de centroizquierda han podido apaciguar el malestar de la sociedad que se incuba desde hace años y, como Piñera, apenas resultan electos pierden poco a poco la popularidad y los respaldos, como le sucedió a la propia Bachelet, especialmente en su segundo mandato. El desasosiego social que se ha expresado al menos desde 2006, cuando estallaron las primeras protestas de los estudiantes, no ha podido ser canalizado hasta ahora por ninguna fuerza política con representación en el Congreso. Tampoco por el Frente Amplio de izquierda, cuyos principales líderes fueron los dirigentes estudiantiles que encabezaron las movilizaciones en 2011.

De acuerdo al presidente del Senado, Jaime Quintana —la segunda autoridad política del país— “a la oposición le ha costado encontrar una mirada común” en los primeros días de revueltas. De partida, explica, porque no hubo acuerdo sobre la decisión del presidente de entregar el control de las ciudades a los militares: “Este lunes, existe claridad dentro del centroizquierda de que no se le puede poner como condición al Gobierno para dialogar que se deponga el estado de emergencia”, indica Quintana, del partido opositor PPD. El senador asegura que la inmensa mayoría de los chilenos quiere retornar a la normalidad, pese a los reclamos por las inequidades, por lo que todos los grupos políticos deben unirse: “Categóricamente, como oposición no buscamos desestabilizar al Gobierno de Piñera, que debe urgentemente dejarse apoyar y anunciar una agenda social que incluya beneficios inmediatos”.

https://elpais.com/internacional/2019/10/21/america/1571686744_532011.html 

40.19.-Gobierno ecuatoriano radica reforma tributaria

El proyecto original incluía el alza de precios en los combustibles, que desató una protesta de once días sumiendo al país en una profunda crisis.

Lenín Moreno, presidente de Ecuador.      

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, anunció el viernes una reforma tributaria que incluye una contribución especial de las empresas por tres años y un sistema destinado a mejorar la recaudación de impuestos, asegurando además que continuará el diálogo para focalizar los subsidios a los combustibles.

Moreno dio marcha atrás la semana pasada a un decreto que eliminaba los subsidios al diésel y la gasolina tras casi dos semanas de protestas lideradas por el movimiento indígena, y abrió mesas de diálogo con diferentes sectores para definir las nuevas medidas de austeridad. “Hoy envió a la Asamblea una reforma tributaria (…) No subiremos el Impuesto al Valor Agregado (IVA)”, dijo Moreno en cadena nacional de televisión.

(Indígenas de Ecuador tumban eliminación del subsidio a la gasolina)

20 oct 2019.- “Pediremos a los que más tienen que paguen más”. Antes de poner fin a los subsidios, Moreno había anunciado el envío de la reforma tributaria en el marco de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por unos 4.200 millones de dólares. El Gobierno indicó que también analizaba cambios en la legislación laboral.

El paquete de reformas incluye una contribución de las empresas con ingresos de más de un millón de dólares anuales, lo que permitirá recaudar unos 532 millones de dólares en los próximos tres años. Además, las personas con ingresos anuales mayores de 100.000 dólares no podrán hacer deducciones en sus gastos personales en su pago al Impuesto a la Renta (IR).

El Gobierno también prevé imponer un impuesto a las fundas plásticas y a los insumos para los cigarrillos electrónicos. Moreno explicó que al mismo tiempo se dará incentivos para los pequeños y medianos exportadores y un esquema de simplificación tributaria para emprendedores, así como ayudas para las empresas afectadas por saqueos y daños durante las protestas.

Lea: Ecuador queda herido por su peor crisis en décadas.

El mandatario dijo que continuará con el diálogo para definir un esquema de racionalización de los subsidios a los combustibles, que anualmente significan unos 1.400 millones de dólares. “El nuevo decreto tiene que contener una política de subsidios de combustibles, una política que sea justa, eficiente y proteja a los más pobres y que destine buena parte de los recursos en su beneficio”, agregó.

https://m.portafolio.co/internacional/gobierno-ecuatoriano-radica-reforma-tributaria-534768

40.19.-El cuestionado recuento en Bolivia eleva la presión internacional sobre Evo MoralesFRANCESCO MANETTO

La OEA, Washington, Bruselas y tres potencias latinoamericanas plantean que se celebre una segunda vuelta. La ONU apoya una auditoría del escrutinio

protesta en La Paz (Bolivia) este jueves. REUTERS

El escrutinio de los votos que el pasado domingo expresaron cerca de siete millones de bolivianos eleva la presión contra Evo Morales en el frente internacional. El recuento dio la noche del jueves la victoria al presidente en primera vuelta. Es decir, sin necesidad de celebrar un desempate con su adversario, el candidato y exmandatario Carlos Mesa. Sobre el cómputo sobrevuelan, desde el cierre de las urnas, las denuncias de fraude de la oposición y las dudas formuladas por varias instancias. La interrupción durante un día de la transmisión electrónica de las actas ensombreció el proceso electoral y alentó las sospechas en torno al Tribunal Supremo Electoral (TSE), garante de la transparencia. Morales asegura, no obstante, que su triunfo es «constitucional».

La Paz, 25 oct 2019.- El escrutinio de los votos que el pasado domingo expresaron cerca de siete millones de bolivianos El líder del Movimiento Al Socialismo ganó con el 47,07% de los apoyos y una ventaja de más de 10 puntos sobre su contrincante, suficientes para evitar una segunda ronda a la que apuntaban los resultados antes del apagón del escrutinio. Esta circunstancia ha multiplicado los cuestionamientos internacionales. Morales ha sido probablemente el representante del antiguo eje bolivariano menos criticado en el exterior y su gestión se sitúa muy lejos de la de Nicolás Maduro. Los buenos datos económicos de Bolivia fueron la clave de ese trato diferencial y hoy las objeciones se ciñen a la legitimidad del proceso. La Organización de los Estados Americanos (OEA), la Unión Europea, Estados Unidos, Colombia, Brasil y Argentina plantean una nueva votación, que ya estaba fijada para el 15 de diciembre.

La OEA, que encabezó la misión de observación internacional de los comicios, viene manifestando desde el lunes su profunda preocupación por el desarrollo del proceso. El jueves convocó una sesión extraordinaria de su consejo permanente para debatir esta crisis. Su secretario general, Luis Almagro, se reunió con el canciller y el ministro de Justicia bolivianos, Diego Pary y Héctor Arce. El titular de Exteriores ratificó la invitación a realizar una auditoría del recuento. El organismo multilateral ya había recogido el guante, aceptando realizar una verificación del escrutinio, pero exigió que las conclusiones sean vinculantes. El secretario general de la ONU, António Guterres, respaldó este viernes ese control y ofreció la estructura de Naciones Unidas para llevarlo a cabo, informa Efe.

El informe de la misión recibió críticas por parte de Morales, que esta semana denunció en dos ocasiones un intento de «golpe de Estado, interno y externo». «Los resultados de una elección deben ser creíbles y aceptables para toda la población”, recoge el balance del proceso presentado por la OEA. “En el caso de que, concluido el cómputo, el margen de diferencia sea superior al 10% [lo que evitaría tener que ir a un desempate], estadísticamente es razonable concluir que será por un porcentaje ínfimo. Debido al contexto y las problemáticas evidenciadas, continuaría siendo una mejor opción convocar a una segunda vuelta”, señala el texto, difundido antes de conocerse el resultado final del escrutinio.

A esa posición se sumaron Bruselas y las potencias de la región. A pesar de ello, Mesa y su equipo confían más en la presión de la calle. Las protestas, que en algunos casos se descontrolaron y derivaron en episodios de violencia, se han intensificado en todo el país. «Mientras los resultados finales de las elecciones presidenciales y legislativas en Bolivia siguen pendientes y la agitación social en el país aumenta, la Unión Europea espera que el Gobierno boliviano y las autoridades electorales resuelvan la situación respetando la voluntad del pueblo, la credibilidad del proceso electoral y preservando la estabilidad social», considera una declaración de la portavoz del Servicio Europeo de Acción Exterior, Maja Kocijancic.

«La Unión Europea», agrega, «comparte plenamente la evaluación de la OEA en el sentido de que las autoridades bolivianas deberían concluir el proceso de conteo en curso, y que la mejor opción sería realizar una segunda vuelta para restablecer la confianza y asegurar el respeto pleno de la elección democrática del pueblo boliviano».

Los Gobiernos de Estados Unidos, Colombia, Argentina y Brasil presentaron sus objeciones de forma conjunta, a través de un comunicado. «Estamos profundamente preocupados por las anomalías en el proceso de escrutinio en Bolivia el 20 de octubre», consideran las autoridades de estos países. «Urgimos a las autoridades electorales bolivianas a trabajar con la Misión de Observación Electoral (MOE) de la Organización de los Estados Americanos para garantizar un escrutinio transparente y creíble. En el caso de que la MOE no esté en condiciones de verificar los resultados de la primera vuelta, llamamos al Gobierno de Bolivia a restaurar la credibilidad de su sistema electoral a través de la convocatoria a una segunda vuelta electoral».

https://elpais.com/internacional/2019/10/25/america/1572016162_659330.html

39.19.-Del Caracazo a las hogueras de QuitoIBSEN MARTÍNEZ

Los sucesos de Ecuador denuncian la irreflexión del Ejecutivo al decretar reformas que traían el aguijón emponzoñado de un crédito-puente del Fondo Monetario

Un grupo de manifestantes en Quito (Ecuador). BIENVENIDO VELASCO EFE

Los motines y saqueos del Caracazo —hace ya de todo aquello 30 años— han sido vistos desde entonces por muchos comentaristas de izquierda latinoamericanos como la primera manifestación organizada de resistencia popular latinoamericana a las reformas macroeconómicas recomendadas por el llamado Consenso de Washington. Las hogueras de Quito serían el retorno de aquella epifanía.

Esta es, a mi modo de ver, la más tortuosa interpretación que pueda darse a aquellos sangrientos hechos. Su mejor y más estentóreo vocero fue, andando el tiempo, el dicaz Hugo Chávez. Y esto va dicho sin obviar que los ametrallamientos indiscriminados contra barriadas enteras estuvieron a cargo del Ejército venezolano y que aún se discute sobre el número de víctimas.

La cifra oficial habla de 276 muertos en pocos días; algunas ONG de derechos humanos han hablado de miles de víctimas fatales. Hoy sabemos que muchos de quienes, menos de tres años más tarde, serían lugartenientes de Chávez en su intentona golpista tuvieron mando de tropa durante aquella jornadas y más de una vez, en respuesta a una pedrea, dieron orden de abrir fuego contra ciudadanos inermes.

En mi memoria, y en la de muchísimos de mis contemporáneos, no ocurrió nunca una épica insurrección indoamericana como la cantada por Chávez, sino la protesta airada de un grupo de usuarios del transporte público en una localidad del extrarradio caraqueño, la mañana de un día lunes, lejos aún del próximo día de pago.

Un Gabinete de jóvenes tecnócratas, fervorosamente imbuidos de todos los tópicos de la reforma macroeconómica impartida desde la calle 19 de Washington D.C., había dispuesto, entre gallos y medianoche, lo que para ellos era un minúsculo aumento del precio del combustible.

El primer microbús volcado en la vía e incendiado por una turba servía a una populosa ciudad dormitorio, a 40 kilómetros de Caracas. ¿Cómo se extendió, en cosa de minutos, la marea de protesta a la capital y algunas otras ciudades provinciales?

Para mí esto es cosa que el sociólogo canadiense Malcolm Gladwell explica suficientemente con el momento de inasible lógica —el tipping point— en que una conducta social transpone un umbral y se propaga como lo hace un incendio forestal.

Es un instante solo predecible por politólogos y tertulianos de televisión en minuciosa y pedante retrospectiva. Del mismo modo, con que se dice que el arte ocurre, estas conmociones simplemente suceden, sin más. Sin líderes visibles ni aceradas consignas. Pese a ello, en Caracas no faltó quien teorizase insidiosas conspiraciones para explicar el sorpresivo estallido social. La más popular señalaba a Fidel Castro.

El surgimiento de esta especie merece contarse, sobre todo ahora que Lenín Moreno y sus simpatizantes culpan de sus infortunios a Nicolás Maduro, a Rafael Correa y al Foro de São Paulo.

Carlos Andrés Pérez inauguró en nuestra región, y durante su segundo Gobierno (1989-1993), la inexplicable costumbre de invitar a un tirano como Fidel Castro a las tomas de posesión de presidentes democráticamente elegidos.

En otra parte he asomado una hipótesis que explica esta aberración, pero lo que a esta columna interesa es recordar que el Caracazo ocurrió solo 25 días después de una rimbombante toma de posesión en la que Fidel Castro fue, de entre todos los invitados internacionales, la vedette más celebrada.

Las señoras de mayor coturno —¡ah!, ¡la tiranofilia latinoamericana!— se hacían lenguas de lo bien que lucía Fidel en traje y corbata, de lo mundano y gentil que les resultaba: “Será todo lo que dicen de él, pero no se le puede quitar lo caballero y que tiene mucha conversación”. Pues bien, esas mismas damas dieron por buena la leyenda de que el Caracazo habría sido inducido arteramente por agentes del G2 que Fidel dejó sembrados a su paso por Caracas.

Desde luego, debió ser más fácil entender que el plan de ajuste económico fue desplegado con arrogancia y precipitación sin intentar dotarlo del suficiente consenso político ni las debidas previsiones compensatorias. Quizá era menos oneroso para el maltratado prestigio de Pérez culpar a los protervos omnipresentes hombres de Fidel Castro, su amigo, y no a la incuria de un Gabinete tan impaciente como desaprensivo.

Los sucesos de Ecuador denuncian la irreflexión del Ejecutivo al decretar a troche y moche reformas que traían el aguijón emponzoñado de un crédito-puente del Fondo Monetario. Nadie duda de la vocación intervencionista del chavismo, puesta muy de manifiesto durante los años del Comandante Eterno. Pero culpar de la conmoción ecuatoriana a los colectivos de Maduro, así estén tutelados por el G2, es pretender hurtar el cuerpo a las responsabilidades de todo gobernante. Mucho más cuando la confrontación ya ha costado vidas humanas.

Felizmente, y según se deja ver, Moreno ha dado marcha atrás y se ha abierto una negociación. Por lo que toca al Ecuador, la región puede exhalar un respiro de alivio, no sabemos cuán largo. Pero todo indica que en nuestra América el catastrófico ciclo “reformas FMI-gobernante chambón-diluvio populista” tiene ya la catadura mítica del eterno retorno. Si cree que exagero, ahí tiene usted a la Argentina de Mauricio Macri.

@ibsenmartinez https://elpais.com/elpais/2019/10/14/opinion/1571089650_431650.html

 38.19.-Un día frenético de campaña con Evo Morales –   JAVIER LAFUENTE

EL PAÍS acompaña al presidente de Bolivia que aspira a un cuarto mandato el próximo 20 de octubre aupado por el crecimiento y la reducción de la pobreza

Evo Morales camino a Chuquisaca en plena campaña electoral. CAMILO ROZO

Evo Morales –El Evo, para la gente; hermano presidente, compañero presidente o hermano compañero presidente, dependiendo quién de su círculo se dirija a él— sube al avión, se acomoda tras saludar y rompe el incómodo silencio con una pregunta sobre las preferencias futboleras. Es la primera muestra de que las conversaciones las arranca él; pocas veces le gusta que le fuercen a hablar. Será la tónica de la jornada: cuatro viajes en avión, otros tantos en helicóptero, idas y venidas en carretera en un día de campaña por Bolivia con el presidente de América Latina que más años lleva ejerciendo el poder: 14, que pretende que sean cuatro más tras las elecciones del 20 de octubre. O quién sabe, viendo su trayectoria, si serán al menos cuatro años más.

La Paz 12 oct 2019.- «Yo, en España le voy al Real Madrid y en Europa, al Barça, así no tengo problemas con los amigos españoles». El comentario, más allá de la broma, revela una de las habilidades del antiguo líder cocalero, a punto de cumplir 60 años, que llegó al poder en la primera década del siglo con la ola de dirigentes de izquierda que pobló Sudamerica, con Hugo Chávez y Lula como estandartes, y que ahora es un oasis en la región: saber contentar y relacionarse con todo el mundo. Lo mismo asiste a la toma de posesión de Jair Bolsonaro pese a encarnar todo lo que el presidente de Brasil detesta, que defiende sin ambages a Nicolás Maduro; nacionalizó empresas españolas y ahora recibe parabienes de los empresarios; se vio con Emmanuel Macron y Angela Merkel en Nueva York recientemente y con Mauricio Macri e Iván Duque mantiene relaciones cordiales, para frustración de los seguidores de estos. «Si los presidentes son electos por el pueblo, a mí me da igual si son de derecha o neoliberales, los respeto, porque es la única forma de que me respeten. Si queremos hacer negocios para nuestros países, tenemos que entendernos».

Al poco de despegar el avión presidencial —»el avión secuestrado», lo llama, por el aterrizaje de emergencia que tuvo que hacer en Austria en 2013 después de que, volviendo de un viaje a Rusia, le negaran sobrevolar Francia, Portugal, España e Italia por los rumores de que Edward Snowden viajaba a bordo— hojea los principales diarios bolivianos. Página Siete es al que presta más atención. «Es el medio opositor, quiero saber bien qué dicen de mí», asegura con un tono neutro, recurrente, con el que no se termina de saber si está bromeando o siendo serio. «Miren, miren», muestra las portadas del resto de diarios. «¿Han visto cómo están las cosas en Ecuador? Primero Argentina, ahora Ecuador. Es lo que tiene entregarse al Fondo Monetario Internacional. ¿Qué hubiese pasado si en Bolivia gobernase aún el FMI?».

La pregunta retórica se convierte en una suerte de ensayo de lo que replicará en los actos que tiene por delante. Lo hace como una forma para realzar la buena marcha de la economía boliviana, su principal baza en esta campaña. Frente a las críticas de que quiere perpetuarse en el poder tras perder el referéndum de 2016 en el que se rechazó cambiar la Constitución para que pudiese ser reelegido y tras la crisis provocada por los incendios en la Amazonia, Evo garantiza la estabilidad económica y la unión que, en torno a él, ha generado entre clases. «Los empresarios quieren hacer más negocios y los trabajadores necesitan mejores condiciones. El Gobierno está en medio, como en un sándwich. Hay que lograr ambas cosas y, a la hora de hacer patria, les digo que todos debemos estar juntos».

Evo Morales llega a Uncía en una visita de campaña electoral. CAMILO ROZO

Cuando parece que se lanza a hablar del país y se le cuestiona un poco más, frena en seco. «Conversamos más tarde, mejor». En esta campaña, en vez de recibir a periodistas, ha optado por que lo acompañen. Morales se muestra afable y cercano toda la jornada. No esquiva ninguna pregunta en el momento de la entrevista, pero mide ahondar en los temas el resto del día. Se le nota más abierto cuando es él el que pregunta: sobre la situación de parálisis política en España o ya a última hora de la tarde cuando cuestiona a Camilo Rozo, el fotógrafo, colombiano, sobre la vuelta a las armas por parte de un grupo de excomandantes de las FARC. Después del corte, da varios sorbos a una sopa de pollo y tras engullir en tres mordiscos un huevo duro, se levanta: «Viajamos todo el día, ¿no?», se cerciora. «Me voy a tumbar un poco. Verán que es el secreto para aguantar desde la cuatro en pie».

Morales viaja solo, sin asesores ni jefes de prensa, pero sus pasos están medidos al milímetro. Todo, eso sí, se ha de intuir. Al bajarse del avión en Chuquisaca, saluda a los mandos militares de la zona y se dirige sin mediar palabra hacia un helicóptero, dando por hecho que hay que seguirle. En el aire, se mantiene en silencio, revisa sus dos «celus» una y otra vez y trata de hablar con sus ministros, independientemente de la mala cobertura y el ruido que hacen imposible cualquier conversación. Nada de eso le hace perder la calma. Al bajar, siempre tiene un equipo de seguridad esperándole con al menos dos camionetas. Los cortos tramos de carretera son los únicos en los que viaja sin los periodistas.

Los inicios de la perforación de un pozo exploratorio llevaron el martes a Morales a Chuquisaca. Allí le esperaba Antonio Brufau, presidente de la empresa española Repsol, que participa en la obra junto a Shell y la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). La sintonía entre Brufau y Morales se percibe desde el saludo. No siempre fue así. Tras llegar al poder, Evo nacionalizó por decreto el petróleo y el gas. «Recuerdo la primera reunión que tuvimos después de que nos expropiara», dijo Brufau en el acto ante la carcajada de Evo. «Nos dijo que quería que fuésemos socios y entendimos el mensaje. Esto no podía darse sin seguridad jurídica, sin visión a largo plazo, sin contacto con las autoridades. Todo esto ocurre en Bolivia». «A veces me pregunto qué hubiera sido de la economía boliviana si no hubiera habido nacionalización», le respondió Morales, quien lanzó un mensaje a Brufau. «Y cuando hay problemas, los resolvemos». Ambos se habían reunido a puerta cerrada antes del acto. No quiso Morales más adelante ahondar qué se trató en el encuentro: «Cuando surge algún problema, obligo a los ministros a que se encierren hasta que encuentren una solución», zanjó.

Evo Morales, hojea los periódicos el pasado martes en el avión presidencial CAMILO ROZO

Evo ha basado gran parte de su campaña en la bonanza económica. En los 14 años que lleva como presidente ha conseguido reducir la pobreza —la extrema ha pasado del 38% al 15%; mientras que la pobreza disminuyó del 60% al 34%, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)— y modernizar el país. Impulsado por el boom de las materias primas, ha logrado que la economía boliviana crezca a un promedio anual del 4,9% y que la inflación apenas exista. «Al margen de la unidad del pueblo, la economía es la clave. Puede haber un 30% o un 40% de militantes fieles ideológicamente, pero también muchos compañeros que vacilan a la hora de votar y que se basan en la economía. Tienes que garantizar que pueden hacer negocios, emprender, si no, olvídate. La liberación política no se consigue sin la base económica». Nada de esto ha sido óbice para evitar que le salpiquen escándalos de corrupción, acusaciones de abuso de poder y críticas por querer perpetuarse como presidente. Los analistas alertan de que la alta dependencia de la exportación de gas natural y minerales puede sacudir a Bolivia en un hipotético nuevo mandato de Morales. La pérdida de casi 2.000 millones de dólares al año por el déficit comercial del país podría deteriorar el nivel de las reservas de divisas. Afrontar un ajuste, es decir, reducir la inversión pública y disminuir las importaciones, ralentizaría el crecimiento del país.

En medio del estruendoso ruido del helicóptero, de regreso del primer acto, Morales asoma uno de sus teléfonos móviles. En la pantalla, la noticia de que una encuesta le da mayoría absoluta. Sonríe y vuelve a mirar al horizonte. El mandatario se afana en aclarar que no está preocupado. Tampoco hace tres años, la víspera del referéndum que perdió, mostraba inquietud. Estas son las elecciones presidenciales más reñidas desde que llegó al poder. Para ganar en primera vuelta debe lograr el 50% más un voto o lograr el 40% y una diferencia de diez puntos sobre el segundo, presumiblemente el expresidente Carlos Mesa. Las encuestas apuntan a que conseguirá más votos que nadie en la primera vuelta, pero por primera vez, a una semana de la elección no hay una certeza absoluta de que lo logrará con los márgenes suficientes. «No me preocupa porque las encuestas nunca nos son favorables. Creo que, además, puede haber lindas sorpresas: nunca la juventud se ha movilizado. La academia también nos apoya. La mayoría de las empresas privadas se han sumado al proceso de cambio. Si existe preocupación es por lograr dos tercios de los votos».

Seguidores de Evo Morales, durante un acto electoral en Uncía, en el norte de Potosí. CAMILO ROZO

Para llegar a Uncía, en el norte de Potosí, Morales viaja en avión desde Chuquisaca a Oruro y de ahí de nuevo en helicóptero, este más pequeño que el anterior, hasta una aldea cercana a la localidad potosina, de casas bajas y donde la altitud -poco más de 4.000 metros- no da tregua al foráneo. Allí, centenares de personas le llevan en volandas desde que se baja de la camioneta hasta el escenario. En el recorrido, alguien le grita «¡el pueblo dijo no!, ¡el pueblo dijo no!» y las miradas de sus fieles se giran malencaradas hacia su vecino. Aunque anecdótico en el caso de Uncía, la mayor parte de las críticas a Morales le llueven por haber modificado las leyes bolivianas para poder postularse indefinidamente. Después de perder el referéndum de 2016 que él mismo convocó, el Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de Morales, se amparó en el artículo 23 de la Convención Americana de Derechos Humanos para eludir el resultado.

En diciembre de 2017, el Tribunal Constitucional suspendió la prohibición que impedía a Morales ser reelegido nuevamente, argumentando que postular a la presidencia era un «derecho humano» de Morales y no podía ser coartado. «El referéndum era para renovar la Constitución, como se votó no, no se modifica», zanja Morales en una respuesta que tiene muy bien orquestada. «Los tratados internacionales están por encima de la Constitución. Yo solo respondo a un pedido del pueblo. Estoy sometido a los designios del pueblo».

—¿Esta será la última vez que se presente?

—Por mí ya me hubiese retirado el año pasado. Por mí, mañana mismo me iba a casa. Para hacer política hay que ser fuerte, valiente y, además, patriota y no platista. Ya sabrá a quién va dirigido este mensaje. La política no es una profesión, es una pasión. Requiere sacrificio.

Durante una hora, Morales, indígena aymara, arenga a los fieles potosinos, que entre ellos se comunican en quechua. Evo, siempre en español, insiste en que en Argentina, en Ecuador, el Fondo Monetario Internacional ha impuesto sus políticas y por eso ha aumentado la pobreza y se han recrudecido las protestas. Que eso es lo que quiere imponer la derecha en Bolivia. La gente ondea las banderas, pero cuando se interpela a los asistentes por el FMI, miran extrañados. «¿El qué?», pregunta perplejo Franklin, de 21 años, que trata de vender un helado como sea. «Nosotros creemos en Evo», es su resumen de lo escuchado en el mitin. A su lado, Adriana, de 19 años, con su bebé a la espalda, insiste: «Evo ha conseguido que tenga una casa digna, con luz y agua».

A las críticas por su ambición del poder se le han sumado los ataques por los incendios que han arrasado dos millones de hectáreas en la Chiquitania. La oposición ha tratado de hacer ver que el principal responsable de lo ocurrido ha sido el mandatario, que aprobó una serie de leyes y decretos que facilitan el «chaqueo» o quema controlada de las parcelas, una práctica ancestral cuyo supuesto efecto benefactor está en entredicho. Morales ha insistido en que este sistema es lo único que tienen muchos campesinos. Sin él se morirían de hambre. Tras los incendios, muchos cruceños —de Santa Cruz, la zona opositora por antonomasia a Evo— han cargado contra «la invasión de campesinos collas», los que provienen del occidente del país. «Son grupos racistas, siempre lo han sido», asegura Morales. Lejos de preocuparse o aclarar su parte de responsabilidad en los incendios, el mandatario considera que esta polémica le fortalece. «Todas estas declaraciones nos unen, si alguien estaba dudando, con mensajes de racismo, de odio, de que les quitarán las tierras, votará por nosotros».

En todos los desplazamientos aéreos se percibe una brutal sequía. La desaparición del lago Popo es el problema más evidente. «Por el cambio climático, debemos cuidar más la Pachamama», admite Morales, a quien se le ha acusado de, precisamente, todo lo contrario. En el viaje entre Oruro y el norte de Potosí, Evo muestra orgulloso los tejados azules —el color del MAS— que se perciben desde el aire. «Son viviendas que hemos construido; ahí no había nada y ahora hay una escuela». Este trayecto es el que más recuerdos le trae. Es la tierra donde creció. Recurre a su infancia y rememora cómo con 11 años era un pastor de llamas y viajaba durante casi una semana para conseguir comida. Con los años, resume, llegaría su época de líder sindical cocalero. Siempre resalta que aquello le sirvió para aprender a negociar. Las nuevas generaciones de dirigentes, admite el mandatario, «no han vivido nada de aquello». La conversación sobre su posible reemplazo le lleva entonces a tratar de justificarse. «No creo que todo se haya construido en torno a Evo, hay una nueva generación muy preparada. El único problema que veo es que a alguno le pueda la ambición y la envidia».

Desde Orujo viaja a Cochabamba. Es el desplazamiento más corto, 20 minutos, apenas hay tiempo para que el avión ascienda y aterrice. Ya en el aeropuerto militar, Morales se retira a una sala y regresa cuando llega la comida. Son casi las cuatro de la tarde y el tambaqui, un pez amazónico, acompañado de ensalada, arroz y yuca frita, dura segundos en el plato. Durante la comida, no habla más que para terminar de organizar las reuniones con asociaciones que tiene poco después y adelanta que quizás al acabar haga algo de ejercicio.

Su equipo de seguridad pone en preaviso a los doctores sin poder esconder cierta desazón al saber que el regreso a La Paz se prolongará más de lo que les gustaría. Dos horas después, Evo está en el gimnasio de un polideportivo de Cochabamba. Calienta en la bicicleta, hace estiramientos y una sesión de pesas. Con las mismas, se cambia y se va para el avión. En el último viaje se muestra más distendido y bromista. «Tienen cara de cansados, eh». A él le queda aún una última reunión. «No creo que acabemos antes de medianoche. Y mañana, a las 5.30, me junto con el Gabinete. Están invitados».

https://elpais.com/internacional/2019/10/12/america/1570911012_407505.html                                                      Se adhiere a los criterios de 

37.19.-Casi un siglo de obsesión argentina por el dólar –   MAR CENTENERA 

“El mercado cambiario es un actor político”, aseguran los sociólogos Mariana Luzzi y Ariel Wilkis, autores de ‘El dólar. Historia de una moneda argentina’

Los sociólogos Ariel Wilkis y Mariana Luzzi en Buenos Aires. SILVINA FRYDLEWSKY

Buenos Aires 5 oct 2019 ¿A qué precio cotizaba el dólar oficial para la venta el 26 de febrero de 2015? Esa fue una de las preguntas para una concursante del programa Quién quiere ser millonario emitido por la televisión argentina el 8 de abril de 2019. En otros países, sólo profesionales vinculados al mercado cambiario o a la exportación conocerían la respuesta. Pero la concursante acertó -8,73 pesos-, como lo hubiesen hecho muchos de sus compatriotas. El interés de los argentinos por la divisa verde comenzó en los años treinta y con el paso de los años se popularizó hasta convertirse en un dato más de la vida cotidiana, del que informan a diario los medios junto a la temperatura y el estado del tráfico.

Los argentinos ahorran en dólares para protegerse de la elevada inflación y de las recurrentes devaluaciones. Esa es la explicación más habitual de los economistas a la obsesión nacional por la moneda estadounidense. Otra variable es la restricción externa. Pero los sociólogos Mariana Luzzi y Ariel Wilkis, autores del ensayo El dólar. Historia de una moneda argentina (1930-2019) (Crítica), subrayan que Argentina no es el único país sudamericano con un historial de inflación desbocada y menos todavía con restricciones externas, pero sí uno de los que más «piensa en verde» y consideran que la mayor singularidad en el país sudamericano es el rol político de la divisa.

«Desde 1983 hasta la actualidad, el mercado cambiario ha tenido protagonismo en casi todas las elecciones presidenciales. El mercado cambiario es un actor político en Argentina, esa es nuestra hipótesis», dice Wilkis durante una entrevista en Buenos Aires. «El dólar se convirtió en un artefacto de interpretación de lo que pasa en la política y en la economía», subraya Luzzi.

El último ejemplo se vivió tras las elecciones primarias del pasado 11 de agosto. Ninguna encuesta anticipó la victoria por más de 15 puntos del candidato presidencial peronista Alberto Fernández frente a Mauricio Macri. Al día siguiente se desató una tormenta financiera: el dólar cerró a 58 pesos, 12 más que el viernes, y provocó un nuevo salto inflacionario. La gente corrió a supermercados y centros mayoristas a comprar productos antes de que se encareciesen (lo que los argentinos llaman stockear) y, quienes podían, compraron dólares. Algunos negocios, como los concesionarios de automóviles, suspendieron temporalmente las ventas hasta actualizar los precios.

En los días posteriores, el Gobierno hizo todo lo posible por calmar al mercado cambiario. Macri reemplazó a su ministro de Economía, declaró una restructuración de la deuda y volvió a imponer controles cambiarios, aunque menores a los que rigieron durante los últimos cuatro años de kirchnerismo. «Cuanto más se escapa el dólar, más se aleja para el Gobierno la posibilidad de un triunfo», opina el sociólogo sobre el decisivo papel de la divisa estadounidense.

En el libro los autores rastrean los orígenes de esa obsesión, a la que ningún gobierno ha logrado poner freno. Se remontan a 1931. «Ese año fue el primer control de cambios, la primera vez que el Estado decide regular el acceso al mercado cambiario y empieza un debate en los medios», señala Luzzi.

El salto se dio a finales de los años cincuenta, cuando Arturo Frondizi lanzó un ambicioso Plan de estabilización, firmó el primer acuerdo del país con el FMI y hubo una gran devaluación. «Se cierra durante unos días el mercado de cambio y cuando se reabre la prensa muestra a una multitud en la city a ver qué pasa. El mercado dejó de ser un dato en una tabla para ser un evento de la vida pública ciudadana», afirma Wilkis.

La atención al mercado cambiario se consolidó durante la década siguiente, caracterizada por una gran inestabilidad y grandes devaluaciones, y va in crescendo, con el paréntesis de los poco más de diez años de convertibilidad (1991-2002), cuando se impuso la paridad de un peso – un dólar que saltó por los aires en medio de la grave crisis del corralito. En 2019 todo sigue igual, con el dólar como un ícono tan argentino y popular como el fútbol o el tango.

«El dólar está muy presente en el proceso de valuación de los bienes aunque no necesariamente después la transacción se va a hacer en dólares», explica Luzzi. En el caso de las viviendas, las compras suelen ser en la divisa estadounidense. En la de los automóviles, en cambio, las operaciones son en pesos, al precio de cambio del dólar de ese día.

«Parte de las decisiones que toma el Gobierno [argentino] sobre su moneda impacta únicamente en un sector de la economía, pero hay otro conjunto importante de transacciones vinculadas a una moneda que no domina y sobre la que no tiene control», advierte Wilkis. «Una de las conclusiones de nuestro libro para el debate público es que el dólar no es parte del ADN de los argentinos sino que es un proceso histórico que ha sido largo y lento y, por lo tanto, es reversible en el largo plazo», concluye.

https://elpais.com/internacional/2019/10/04/argentina/1570211542_738999.html

36.19.-El Fondo Monetario Internacional tiene que aprender –  STEPHEN GRENVILLE

 La crisis en Argentina es un fracaso fundamental del Fondo Monetario Internacional en sus políticas.

Semana tras semana hay marchas de protesta en Buenos Aires y otras ciudades argentinas por la pobreza que está generando la fuerte inflación. Foto: Juan Ignacio Roncoroni / EFE 

 Lo que pasa en Argentina es un fracaso fundamental del Fondo Monetario Internacional (FMI) en sus políticas. Ya es evidente que la austeridad fiscal y un régimen de flotación cambiaria son inadecuados frente a la volatilidad del flujo de capitales. La gran pregunta es qué viene ahora, no solo para Argentina, donde el FMI se esforzará en salvar su programa de préstamos, sino para el Fondo mismo. Para empezar, el FMI tiene que idear formas mejores de resolver los problemas de deuda soberana insostenible. Una deuda interna insostenible siempre se puede resolver con reprogramaciones o quiebras. Pero la deuda internacional es harina de otro costal, y aquí el historial del FMI deja mucho que desear. En la crisis asiática de 1998, el Fondo opuso firme resistencia a una reprogramación. En la crisis griega de 2010 permitió a los acreedores (más que nada bancos extranjeros) protegerse a sí mismos de su propia estupidez. Y en el caso de Argentina, se negó a usar su influencia contra los fondos buitres que habían subvertido la reprogramación de 2010, al tiempo que desplegaba un programa de préstamos a gran escala.

(Lea también: Los errores de Argentina y el FMI en la crisis de ese país)

En segundo lugar, el FMI tiene que enfrentar el hecho de que para una economía emergente frágil, un flujo de capitales internacionales irrestricto es demasiado volátil. Tras mucho oponerse a los controles de capitales, terminó avalando (sin entusiasmo) la “gestión de flujos de capitales”, pero solo como última medida, cuando todas las demás (en concreto, la austeridad) han sido agotadas.

Pero, en vez de ser la última herramienta de política por considerar, la restricción del ingreso de capitales debería ser una opción rutinaria para muchas economías emergentes. El FMI debería articular su apoyo a los países que apliquen esas restricciones a flujos de cartera inconstantes. Las economías emergentes no deberían incurrir en déficits externos cuantiosos solo porque los inversionistas extranjeros están eufóricos, ya que esos mismos inversionistas partirán en masa cuando cambien las condiciones.

En tercer lugar, en vez de tolerar a regañadientes la intervención en el mercado cambiario, el FMI debería promoverla activamente cuando la volatilidad del mercado es claramente disruptiva. Varias economías asiáticas demostraron los beneficios de una intervención disciplinada en el mercado. El Fondo debería usar esas experiencias como base para la elaboración de recomendaciones operativas.

En cuarto lugar, los accionistas del FMI tienen que revisar la gobernanza interna del organismo. El programa argentino no es más que la última en una serie de decisiones en las que, aparentemente, los intereses políticamente motivados de los integrantes más grandes del Fondo han prevalecido. Tradicionalmente, Argentina ha recibido un trato favorable de Washington (en comparación con, por ejemplo, los países de la crisis asiática 1997-98). La veloz aprobación del programa de 50.000 millones de dólares y la facilidad con que se amplió a 57.000 millones refuerzan la impresión de que el país recibe un tratamiento especial, a pesar de su incapacidad crónica para manejar sus deudas.

Miles claman ante Senado argentino para aprobar emergencia alimentaria

Envían a Cristina Kirchner a juicio por ‘causa de los cuadernos’

Conseguir un plato de comida, prioridad para muchos en Argentina

Cuando llegue el momento de un análisis ‘post mortem’ se culpará a la víctima. Se mostrarán las deficiencias políticas y de gobernanza de Argentina como explicación de lo que salió mal (y no sin justificación). Pero la cuestión es otra. Se supone que el FMI está para actuar en entornos difíciles. Para hacerlo con eficacia, tiene que reformarse a sí mismo junto con la problemática economía argentina.

*STEPHEN GRENVILLE © Project Syndicate. Exvicegobernador del Banco de la Reserva de Australia.

https://www.eltiempo.com/economia/sectores/por-que-la-crisis-en-argentina-es-un-fracaso-para-el-fondo-monetario-internacional-414920

35.19.-En Nicaragua, el régimen de Daniel Ortega cumple con la determinación de los manifestantes –  FRÉDÉRIC SALIBA  

Una manifestación prohibida, apenas contenida por el régimen, fue el sábado para denunciar el doble discurso del gobierno, que niega las repetidas violaciones de los derechos humanos.

Sábado 21 de septiembre en Managua. OSWALDO RIVAS / REUTERS

22 sep 2019.- El enfrentamiento continúa en Nicaragua entre el presidente, Daniel Ortega, y sus oponentes. Escudos en mano, cientos de policías antidisturbios impidieron el sábado 21 de septiembre que decenas de manifestantes desfilaran por las calles de Managua para exigir la partida de la ex guerrilla sandinista. Un bloqueo por la fuerza sin lograr detener la movilización mientras el régimen autoritario rechaza la asistencia de la comunidad internacional para tratar de escapar de una crisis política mortal que se prolonga.

»  Sin dictadura, democracia, sí! Cantados el sábado, los manifestantes se reunieron en pequeños grupos en cuatro lugares diferentes al sur de la capital. Las movilizaciones organizadas por convocatoria de la coalición opositora, Unidad Nacional Azul y Blanca (UNAB), se formaron contra el Sr. Ortega en el poder desde 2007 después de haber gobernado desde 1979 hasta 1990. Encerrados por importantes dispositivos policiales, los manifestantes no pudo unirse para formar la procesión prevista inicialmente. No se informaron enfrentamientos ni detenciones, aunque dos manifestantes resultaron levemente heridos por granadas impactantes lanzadas por la policía.

Un año y medio de movilización.

Llamada «Nada esta normal» (nada es normal), la marcha anunciada por la UNAB tenía como objetivo desafiar el discurso dual del gobierno que rechaza las reiteradas violaciones de los derechos humanos, denunciadas por la oposición. »  El gobierno ha bloqueado la marcha, pero no nuestras manifestaciones , dio la bienvenida a los medios locales Edwin Carcache, un líder del movimiento estudiantil. Sobre todo porque el gran despliegue policial ha contradicho la imagen de normalidad que el gobierno ha estado tratando de imponer durante meses. La represión ha dejado al menos 325 muertos y más de 2.000 heridos desde el comienzo de una revuelta popular.

Los cuatro puntos de encuentro, establecidos el sábado por la UNAB, se ubicaron cerca de la ubicación simbólica de una primera manifestación, el 18 de abril de 2018, contra una reforma de la seguridad social que se convirtió en un movimiento de insurgencia nacional contra Sr. Ortega Sus opositores denuncian su «régimen nepotista y corrupto  » formado con su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo. Casi un año y medio después, los manifestantes aún afirman «el fin de un estado policial de terror», «la liberación de 135 presos políticos», «justicia para las víctimas», «la democratización del país», «Garantías de seguridad para el retorno de los exiliados (más de 80,000)», una «reforma electoral» para «elecciones anticipadas».

Sábado 21 de septiembre en Managua. OSWALDO RIVAS / REUTERS

Reclamaciones rechazadas por la pareja presidencial denunciando «un intento de golpe fallido», justificando el «uso de la fuerza» en nombre de la «paz social». El mismo argumento para justificar la prohibición de manifestaciones decretado un año antes. »  La movilización del sábado es la más importante durante casi un año», comenta el sociólogo, José Luis Rocha. Permite a la oposición recuperar el control. Durante meses, las acciones de la UNAB han sido sofocadas por la represión selectiva del gobierno contra sus líderes, particularmente en el campo. Especialmente desde que el gobierno puso fin, a principios de agosto, a las negociaciones con miembros de la Alianza Cívica para la Justicia y la Democracia (ACJD), que incluye representantes de manifestantes en círculos campesinos, estudiantes, empleadores o la unión.

Comisión especial

»  La movilización del sábado es un éxito» , dijo a periodistas Azahálea Solís, una conocida feminista y negociadora del ACJD. Necesitamos apoyo dentro y fuera del país para obligar al gobierno a detener sus violaciones de derechos humanos. Especialmente porque la presión de la comunidad internacional está aumentando sobre el gobierno desde que rechazó, el viernes 20 de septiembre, las recomendaciones emitidas por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDH). A la cabeza de estos se encuentra el regreso de observadores internacionales a Nicaragua cuando el régimen acaba de prohibir la entrada en su territorio de una Comisión Especial de la Organización de Estados Americanos (OEA). Creado a fines de agosto, este último tenía como objetivo facilitar la reanudación de las negociaciones entre el gobierno y la oposición.

Hay mucho en juego para el régimen: esta Comisión Especial debe informar al Consejo Permanente de la OEA, que está considerando una posible exclusión de Nicaragua de sus filas. »  En este caso, el país pobre se vería privado de muchos préstamos internacionales, arriesgándose a desestabilizar aún más su economía ya afectada por la crisis  » , advierte Rocha. Sin mencionar que Washington ya impuso sanciones financieras contra varios familiares del Sr. Ortega, incluida su esposa y uno de sus hijos.

¿El fin anunciado del régimen sandinista? »  No estoy tan seguro «, dijo el Sr. Rocha. Ortega apuesta por el lento ritmo de las decisiones de las organizaciones y divisiones internacionales dentro de la oposición para ahorrar tiempo. El ex guerrillero se niega a avanzar en las próximas elecciones, programadas para 2021.

Frederic Saliba (Ciudad de México, correspondencia) https://www.lemonde.fr/international/article/2019/09/22/au-nicaragua-le-regime-de-daniel-ortega-se-heurte-a-la-determination-des-manifestants_6012600_3210

34.19.-Nadie cambia en la fábrica de esclavos de EcuadorSARA ESPAÑA

Pese a las inspecciones del Gobierno, los trabajadores de la plantación de Furukawa continúan hacinados en barracas, sin baño, luz ni agua. La empresa achaca las denuncias a un «complot»

Trabajador de Furukawa en plena faena 2. JAIME GIMÉNEZ

 El radar de la Defensoría del Pueblo detectó hace casi un año un caso de esclavitud moderna en Ecuador, en una hacienda de cultivo y extracción de fibra de abacá. Las penurias de los agricultores de Fukurawa, que trabajan la tierra por una remuneración mínima y viven en condiciones infrahumanas dentro de la plantación trascendió a las autoridades. La Defensoría del Pueblo instó, entonces, a 10 carteras de Estado a atender a los ciudadanos explotados, a sancionar y atajar el abuso de la empresa y a garantizar el acceso a servicios básicos de los 200 agricultores.

Guayaquil, 14 SEP 2019  “No existen para el Estado”, reprocha Patricia Carrión, abogada de la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos. No se ha realizado un censo de cuántos afectados hay. De ahí parte el descontrol. “En realidad no se ha solucionado nada. Al contrario, ha habido una complicidad del Estado para dar por terminado el caso”, denuncia.

A la espera de un segundo informe de seguimiento, el 5 de abril quedaba plasmado en un extenso documento que la Defensoría del Pueblo había recetado recomendaciones a los ministerios de Trabajo, Agricultura, Salud, Educación, Inclusión Social, Secretaría de la Política y a la Fiscalía, Superintendencia de Compañías, Servicios de Rentas Internas y Registro Civil. El nivel de implicación fue tan escaso que invocó el artículo 11.9 de la Constitución ecuatoriana, que habla de la responsabilidad del Estado por la falta o deficiente ejecución de funciones. La Defensoría concluyó que las instituciones públicas “son responsables por las vulneraciones a derechos humanos que sigan ocurriendo en las haciendas de la empresa Furukawa”.

Hubo dos intentos de negociación desde febrero. Primero con mediación de la Secretaría de Política y, después, del ministerio de Trabajo. Fueron “fallidos”. A juicio de la abogada, se trató de meros gestos para acabar con el problema y no para aliviar la situación de los afectados. “La Secretaría de Política llamó a la empresa y a los trabajadores y les sentó en una mesa para que la compañía ofreciera compensaciones y el caso se cerrase. Sin que presentasen ninguna acción legal. No se llegó a un acuerdo. Primero, ofrecieron dinero y luego, tierras”. Pero, dice la defensora, ninguna de las ofertas cumplía con las pretensiones de los afectados.

En una segunda cita, las reuniones se convocaron con cada trabajador uno por uno. “Ofrecieron compensaciones, una figura que no está contemplada en el Código Laboral, y las calcularon al ojo, sin ningún tipo de tabla o claridad”. Tampoco cuajó. Es lo que detalla la abogada de los trabajadores. Pero el presidente de Furukawa, Hugo Chalem, habla por primera vez sobre el caso para EL PAÍS y matiza esa percepción de fracaso. Según su relato, sí se alcanzó un acuerdo con la mayoría de los trabajadores. Asegura Chalem que solo un grupo se quedó al margen y que no son siquiera trabajadores, sino invasores de esas tierras con antecedentes delictivos.

El presidente de Furukawa reprocha que se haya armado “una película de terror” del asunto y cree que hay un “complot” detrás de todo. Punto por punto, desmiente las acusaciones de explotación, con un argumento de base: las penurias de los explotados no son achacables a la compañía, pues Furukawa arrendaba sus tierras desde 2010 y esos arrendatarios son los que abusaban de sus colaboradores. “Es un contrato de arrendamiento de predios rústicos, algo que permite la ley. Nosotros alquilamos la plantación y ellos nos venden la producción”, explica. Así funcionaba la hacienda de 2.000 hectáreas, desde que Ecuador prohibió la terciarización de trabajadores.

Sin embargo, Chalem no niega que los afectados hayan estado trabajando por sueldos irrisorios o que hayan pernoctado en campamentos sin servicios básicos. Pero desplaza la responsabilidad a los arrendatarios de las tierras: “Nosotros pagábamos cada tonelada de fibra por unos 1.500 dólares y cada hectárea puede producir dos toneladas de fibra al año. Podíamos llegar a entregar casi 250.000 dólares a cada arrendatario”, aduce, acusando a estos responsables de quedarse con la mayor parte del pago en lugar de repartirlo con quienes trabajaban las tierras. Además, defiende que construyeron viviendas con todas las “comodidades de ley”.

—Si conocían el abuso laboral y que había agricultores viviendo en barracas, ¿por qué no intervinieron?

—Porque no podíamos entrar a las tierras. Estaban alquiladas con un contrato ante notario—, responde el directivo.

Coincidiendo con la primera inspección de la Defensoría del Pueblo en octubre pasado, Furukawa tomó la decisión de liquidar esos alquileres y cambiar la modalidad de trabajo. Si antes había 18 arrendatarios y unos 12 empleados por cada uno, ahora la compañía tiene 270 trabajadores en campo. Le salía más rentable y productivo meter en plantilla a los coordinadores y a los agricultores que alquilar sus tierras. Ese cambio, asegura Chalem, es lo que motivó la protesta: “Como iban a perder todos sus privilegios, los arrendatarios montaron esta película de terror”. Tras dos meses de suspensión de actividad, Furukawa recibió el permiso de reapertura. El caso sigue abierto en la Defensoría, a falta de un informe final, y, entre tanto, un juez ha otorgado medidas de protección a 103 trabajadores para impedir que sean perseguidos o intimidados.

https://elpais.com/internacional/2019/09/14/america/1568420669_403179.html

33.19.-«En Argentina, el FMI pensó que su intervención sería suficiente para tranquilizar a los mercados. Lo contrario es cierto « STÉPHANE LAUER*

El dogmatismo del Fondo Monetario Internacional ha resultado contraproducente con un retorno al punto de partida: el control del capital y los peronistas en las puertas del poder, explica en su columna Stéphane Lauer, editorialista del «Mundo».

Crónica. El aforismo es probablemente tan antiguo como el sistema bancario. «Si le debes 100 euros a tu banco, ese es tu problema. Si le debes 100 mil millones, se convierte en el problema del banco. « A medida que la crisis de la deuda amenaza argentina se salga de control, lo que ya es una preocupación seria para el principal acreedor, el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Argentina también es conocida por su tango y por sus valores predeterminados. El país ya tiene ocho y ha llamado al FMI veintiún veces al rescate. Pero un noveno sería vergonzoso para Christine Lagarde, su directora general, mientras se prepara para tomar las riendas del Banco Central Europeo . «Ella organizó las cosas como un hecho consumado y el consejo no pudo decidir si iba a seguir adelante. Tenía una actitud casual « , dijo una fuente cercana al caso en el Financial Times recientemente .

«Era la única opción «, dice ella. No había nadie más en ese momento para invertir en el proceso de recuperación que el gobierno había decidido emprender, y dado el desafío, tuvimos que pensar en grande. « La proximidad del presidente argentino, Mauricio Macri, y Donald Trump mayor contribuyente al presupuesto FMI como presidente de los Estados Unidos, hizo el resto.

Para ver en grande, el FMI vio grande en junio de 2018, otorgando a la asediada Argentina un crédito de 50 mil millones de dólares (unos 45 mil millones de euros), llevado tres meses después a 57 mil millones , el mayor préstamo nunca otorgado por la institución. Este era confidencial: Macri, quien llegó al poder a fines de 2015, era considerado un buen estudiante, listo para aplicar las recetas del Consenso de Washington, este corpus de medidas de inspiración liberal aplicadas a las economías en crisis.

Alentar a Argentina a ponerse ciegamente en manos de los mercados internacionales ha resultado desastroso

En el caso de Argentina, el primer paso fue abolir los controles de capital. Luego, poner fin a los subsidios públicos en energía, agua o transporte, que sirvieron como amortiguador social en un país donde la tasa de pobreza es del 32%, pero que, según el FMI, interrumpió el buen funcionamiento de la economía Finalmente, se pidió al país que sustituyera la financiación del déficit público por parte del banco central en beneficio de los préstamos en los mercados internacionales.

La teoría neoclásica parecía funcionar con el retorno del crecimiento ya en 2017. De hecho, una fiebre de paja. La eliminación de los subsidios ha llevado a una inflación incontrolable, el comienzo de un efecto dominó en el que el FMI tiene la responsabilidad tanto de abogar como de prestamista.

Lea también «Tengo una sensación de hundimiento nuevamente»: Argentina en crisis, 18 años después del colapso

Alentar a Argentina a disfrutar de los mercados internacionales ha sido desastroso. «El FMI aún tiene que aprender de otros episodios del pasado «, dice Eric Dor, director de estudios económicos de la IESEG School of Management. Cuando un país emergente aumenta su deuda externa en dólares, se vuelve vulnerable a la volatilidad del mercado de capitales, cuyos movimientos pueden ser brutales. « El guión no ha dejado de ocurrir cuando las tasas de interés en Estados Unidos comenzaron a subir en 2018, el capital huyó Argentina masivamente a los EE.UU., dejando al país desesperada.

Guarde su imagen como un prestamista inflexible

Siempre se puede decir que el gobierno de Macri ha tenido mala suerte al enfrentar una sequía que ha desplomado la producción agrícola, la principal fuente de divisas. ¿Pero acaso la fe del FMI en el poder regulador de los mercados no ha vuelto a tener más de religión que de teoría económica? Entre dos males: girar la valla publicitaria o poner al país bajo el disfraz de fondos sin escrúpulos, ¿no elegimos lo peor?

«El FMI ha invertido mucho en este negocio, no solo dinero, sino también su reputación», dice un ex jefe de la institución.

Luego, ante el colapso del peso y las altas tasas de interés, fue necesario encontrar formas de reparar el daño. A pesar del precedente de 2001, cuando la intervención del FMI terminó en sangre con docenas de muertes en las protestas contra la austeridad, Macri no dudó en buscar ayuda de la institución nuevamente. Washington, en contra del consejo de sus propios electores.

Hace tres semanas, ante el descontento de la población, no es de extrañar que fuera sancionado durante las elecciones primarias, que pusieron a la cabeza a un candidato peronista, Alberto Fernández , asumiendo el dirigiste e insensible a los intereses de la población. especulación internacional

El FMI pensó que su intervención sería suficiente para tranquilizar a los mercados. Es exactamente lo contrario. «El problema es que los préstamos del FMI tienen un vencimiento corto. Como resultado, el país asistido tiene que hacer frente muy rápidamente a los plazos de pago enormes «, dice Dor Los mercados financieros, al ver venir este muro de deuda y saber que el FMI es un acreedor prioritario en caso de incumplimiento, han convertido el desorden en un caos.

Lea también La demanda de reprogramación de la deuda argentina mal recibida por los mercados financieros

En los últimos años, M me Lagarde tratado de mejorar la credibilidad del FMI reconoce los riesgos de las políticas de austeridad y la desigualdad castigar. Aunque, en el caso de Argentina, se ha prestado más atención a los programas sociales, la institución realmente no ha cambiado el software. Una vez más, se intentó tragar una poción amarga en la carrera, mientras que Argentina necesitaría tres o cuatro legislaturas para resolver sus problemas. Una vez más, el consenso de Washington resultó ser contraproducente con un retorno al punto de partida: el control del capital y los peronistas a las puertas del poder.

Lea también Argentina al borde del incumplimiento, Macri en el banquillo

Héctor Torres, ex jefe de la institución para América del Sur, admite que «el FMI ha invertido mucho dinero en este negocio, no solo dinero, sino también su reputación. Que el acuerdo no funcione es vergonzoso. La institución tendrá todos los problemas del mundo para salvar su imagen de prestamista inflexible con malos pagadores. El FMI se encuentra en una situación en la que, antes de que los acreedores acuerden con el futuro gobierno sobre una reestructuración de la deuda, debe otorgar un nuevo tramo de crédito de $ 5.4 mil millones a un país insolvente. Argentina se ha convertido en su problema.

Stéphane Lauer (Editorialista en el «Mundo»)

https://www.lemonde.fr/idees/article/2019/09/09/en-argentine-le-fmi-pensait-que-son-intervention-suffirait-a-rassurer-les-marches-c-est-tout-le-cont

32.19.-Alberto Fernández afirma que Argentina está en “suspensión de pagos virtual”ENRIC GONZÁLEZ

Los bancos deberán pedir autorización para enviar sus beneficios al exterior

Protestas contra el presidente Macri y el FMI, este viernes. En vídeo, las protestas en Argentina arrancan a Macri un aumento del salario mínimo. FOTO: AFP | VÍDEO: ATLAS

 Alberto Fernández, gran favorito para ganar la presidencia argentina en octubre, rompió la baraja. “Argentina está en una suspensión de pagos virtual y oculta”, declaró en una entrevista. “No hay quien quiera comprar deuda argentina, y no hay quien pueda pagarla”, añadió. El peronista Fernández se desvinculó del plan de emergencia lanzado por el presidente Mauricio Macri, basado en un aplazamiento de pagos en la deuda pública, y opinó que los mercados “saben ya cómo va a acabar esto”. También calificó al FMI de “corresponsable” del desastre. Sin un mínimo consenso político y con una tormenta financiera que no amaina, el fantasma del colapso de 2001 sobrevuela el país.

Las medidas de emergencia de Macri no funcionan, al menos hasta ahora. El aplazamiento en el Las medidas de emergencia de Macri no funcionan, al menos hasta ahora. El aplazamiento en el pago de las deudas públicas, dirigido a calmar el nerviosismo financiero, ha logrado más bien lo contrario. El presidente, fragilizado por su derrota en las primarias, intenta mantener una apariencia de normalidad y se había negado hasta ahora a imponer controles sobre la compraventa de divisas. Pero finalmente ha tenido que ceder. El Banco Central dispuso este viernes que las entidades financieras deberán pedirle autorización antes de enviar a sus casas matrices las ganancias en dólares que generen en el país.

Por ahora se trata de un control limitado a los bancos y no afecta a empresas o particulares que quieran depositar sus dólares fuera del país. Pero la medida es radicalmente contraria al ideario liberal del presidente argentino. Hace poco la criticó el propio Fernández, diciendo que cualquier control impedía que salieran dólares, pero también que entraran.

La realidad es que el peso sigue depreciándose (el viernes rebasó las 61 unidades por dólar), haciendo más difícil el pago de la deuda en dólares y agravando la inflación (estimada en un 65% anual por diversos analistas), y cada vez se alzan más voces que reclaman controles para contener la hemorragia. Argentina es un hervidero de rumores y temores.

En la Casa Rosada se esperaba algún tipo de respaldo por parte de Alberto Fernández para ganar credibilidad ante los inversores internacionales, pero lo que llegó fue una dura descalificación del dirigente peronista. Con sus declaraciones a The Wall Street Journal, Fernández cargó sobre las espaldas de Macri, y sobre el FMI, “que prestó dinero a un gastador compulsivo”, toda la responsabilidad. Afirmó que su política, si como parece resulta vencedor el 27 de octubre, se basaría en “un plan para estimular el consumo” interno y que no pediría permiso al FMI para aplicarlo. Las palabras de Fernández solo pueden, a corto plazo, agravar la crisis.

El actual mandato de Macri se aproxima a su conclusión bajo las circunstancias más sombrías. Todos los indicadores están en rojo. Se extiende la sensación de que los antiguos valedores internacionales de Macri le han abandonado. Su amigo Donald Trump guarda silencio. Y el Fondo Monetario Internacional, que hace un año concedió a Argentina el mayor préstamo en la historia de la institución, por un total de 57.000 millones de dólares, no parece dispuesto a seguir desembolsando la ayuda al menos hasta que las elecciones despejen el panorama político.

El FMI ya no es dirigido por Christine Lagarde,que respaldó rotundamente la gestión de Macri. Lagarde está en tránsito hacia el Banco Central Europeo, y la opinión en la institución de Washington sobre las perspectivas de la economía argentina tiende a lo negativo. El directorio del Fondo se reunió el viernes de forma informal para “evaluar la nueva situación”, sin dar a conocer conclusión alguna. La calificación de “default selectivo” con que la agencia Standard&Poor´s etiquetó el jueves la deuda argentina, aunque fuera provisional, contribuyó a atemorizar a los inversores grandes y pequeños.

El Banco Central tuvo que efectuar el viernes tres nuevas subastas de dólares, por un importe superior a 300 millones, y subir los tipos de interés de las Letras de Liquidez hasta el 85% anual. Pero el peso siguió flaqueando. La deuda argentina en dólares, incluyendo el bono a un siglo que logró un gran éxito cuando se emitió en 2017, se cotiza casi a precio de default. Y muchos analistas subrayan que ocurre un fenómeno nunca visto: un Gobierno, el de Macri, ha incumplido sus compromisos de pago en pesos, y no solo en dólares, por una deuda contraída por ese mismo Gobierno. Ambas cosas son novedad.

Los políticos cercanos a Macri tratan de ser prudentes. El senador radical Julio Cobos, integrado en la alianza macrista, expresó su confianza en que las reservas del Banco Central (56.000 millones de dólares, 10.000 menos que a principios de agosto y en descenso) y el aplazamiento del pago de las deudas fueran suficientes para capear el temporal. Muy duro fue, sin embargo, el empresario Claudio Belocopitt, una de las mayores fortunas de Argentina. Beolocopitt descalificó con dureza la gestión de Macri: “Baten todos los récords de locura extrema, todas las medidas que tomaron son horribles”.

El agravamiento de la crisis tiene como efecto la profundización de la “grieta” que divide al país. Unos culpan del desastre a Fernández y a su compañera de candidatura, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, con el argumento de que el posible retorno del kirchnerismo al poder atemoriza a los inversores. Olvidan que la deuda y la inflación disparada son producto de la gestión de Macri. Otros culpan de todo a Macri. Olvidan que el actual presidente heredó un país sin reservas, con una alta inflación encubierta y un tipo de cambio artificial, y que el temor al kirchnerismo es real entre los inversores.

***

UNA DEUDA DE RIESGO E. G.

Standard&Poor´s, una de las tres grandes agencias internacionales de calificación de crédito, colocó durante un día la etiqueta de “default selectivo” sobre la deuda argentina. El viernes la sustituyó por la calificación CCC/C-, lo que sitúa esa deuda entre “vulnerable” y “muy vulnerable” a un incumplimiento de los pagos, es decir, de riesgo. La agencia estadounidense considera, con la nueva etiqueta, que un empeoramiento de las circunstancias económicas o financieras puede convertir la deuda en impagable.

Sebastián Briozzo, uno de los gerentes de la agencia para Latinoamérica, explicó que el cambio se debía a que el Gobierno de Mauricio Macri había clarificado “los nuevos términos y condiciones” para el pago de sus obligaciones crediticias, y que aunque éstos fueran “impuestos de forma unilateral” era obligación de Standard&Poor´s calificarlos.

“El default [suspensión de pagos] fue una realidad”, dijo, “y va a formar parte una vez más de la historia de Argentina, pero nosotros somos relevantes para los inversores en tanto y en cuanto tengamos una calificación actualizada respecto de la capacidad y voluntad de pago de los países”, añadió, en declaraciones a la emisora Radio Con Vos.

https://elpais.com/internacional/2019/08/30/argentina/1567192312_500443.html?rel=lom

31.19.-Las medidas anticrisis de Mauricio Macri chocan con los gobernadores peronistasFEDERICO RIVAS

Los mandatarios advierten que llevarán a la justicia el uso inconsulto de fondos que corresponden a las provincias

Reunión en Buenos Aires de gobernadores opositores a Mauricio Macri. TELAM

 Mauricio Macri perdió el 11 de agosto mucho más que una elección primaria. Las medidas de alivio económico que lanzó la semana pasada, un intento urgente por recuperar el voto, le han costado ahora la ruptura del matrimonio por conveniencia que desde diciembre de 2015 lo unía a los gobernadores peronistas. Los 19 jefes territoriales que responden a la oposición denunciaron este miércoles que las últimas decisiones económicas de Macri se financian con dinero de las provincias y advirtieron que llevarán su queja ante la Corte Suprema. Lo gobernadores apuntaron a la bajada inconsulta del impuesto a la renta y la eliminación del IVA a algunos alimentos básicos, dos tributos que recauda el Gobierno central y luego reparte entre las provincias.

21 ago 2019 .- La rebelión de los gobernadores peronistas enterró para siempre aquella foto de septiembre de 2018, cuando firmaron con Macri su apoyo al ajuste fiscal que Argentina había acordado con el FMI, a cambio de un rescate financiero de 57.000 millones de dólares. Macri siempre se supo en desventaja numérica en el interior del país, donde sólo cinco de los 24 gobernadores pertenecen a su alianza de Gobierno. Por eso siempre garantizó a las provincias opositoras el dinero que les correspondía por ley, un gesto novedoso en un país donde los fondos coparticipables suelen ser arma de Buenos Aires contra mandatarios díscolos. El flujo de dinero permitió a las provincias cerrar sus cuentas con superávit y a sus gobernadores ganar con comodidad sus respectivas elecciones locales. Todo ese delicado equilibrio voló por los aires.

El miércoles pasado, aún aturdido por el triunfo por más de 14 puntos del kirchnerista Alberto Fernández en las primarias abiertas, Macri salió a la caza del voto perdido. El presidente se supo vaciado de poder, pero dispuesto a dar pelea al candidato peronista en las generales de octubre. Lanzó entonces un paquete de alivio de impuestos con el objetivo de meter dinero en los bolsillos de la clase media y reactivar, al menos, el consumo en una economía en recesión. Los gobernadores denunciaron que esos impuestos que los argentinos dejarán de pagar son fuente de financiamiento de las provincias. Y calcularon que el daño fiscal a sus administraciones rondará los 1.000 millones de dólares.

“Queremos que el Gobierno nacional no disponga de los recursos que les corresponden a las provincias. Con sus recursos que haga lo que le parezca, pero no con los nuestros. Lo que resuelve el Gobierno con fondos que no son propios es inconstitucional”, advirtió el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, a la salida del encuentro con su pares. El belicismo de Urtubey es la foto del nuevo escenario político en Argentina. Líder de los gobernadores que la Casa Rosada consideraba “dialoguistas”, el salteño se alejó poco a poco de Macri a medida que se agravaba la crisis económica. Urtubey, finalmente, rompió amarras y acompanó al exministro Roberto Lavagna como candidato a vicepresidente. La boleta Lavagna-Urtubey sumó el 8,5% de los votos en las primarias.

La rebelión de los gobernadores coincide, sin embargo, con un clima de relativa calma económica. El peso lleva sin perder valor frente al dólar desde el viernes pasado, tras caer 30% en las tres jornadas que siguieron a las primarias. La moneda local parece haber encontrado un nuevo valor de equilibrio alrededor de las 57 unidades por dólar, aunque al costo de tasas de interés por encima del 70%. Dos charlas telefónicas entre Macri y Fernández y el estreno de un nuevo ministro de Economía, Hernán Lacunza,trajeron algo de paz a la incertidumbre en la que viven los argentinos. El intento de fumata blanca entre oficialismo y oposición está aún en marcha. El ministro Lacunza recibió este miércoles a los consejeros económicos de Fernández para escuchar recomendaciones para enfrentar la crisis.

https://elpais.com/internacional/2019/08/21/argentina/1566414638_691274.html

  • 30.19.-Los mercados financieros apuestan por una victoria de Mauricio Macri en las primarias argentinas – ENRIC GONZÁLEZ
  • ¿Es Jair Bolsonaro una amenaza para el Amazonas?

Rumores y sondeos clandestinos animan las horas previas a las elecciones

Mauricio Macri cierra su campaña electoral el jueves, en Buenos Aires. REUTERS

Las horas previas a la votación hirvieron en rumores y sondeos más o menos clandestinos. La jornada de este domingo no es decisiva, pero hay mucho en juego: un resultado u otro en las primarias marcará la recta final hacia las elecciones generales de octubre y puede conceder ventaja a uno de los bandos. Tanto Mauricio Macri como Alberto Fernández dicen sentirse seguros de la victoria. El viernes, los mercados financieros, donde el apoyo a Macri es rotundo, tuvieron una jornada casi eufórica: los inversores apostaron por un éxito del actual presidente.

En el cuartel general peronista hubo irritación por lo que consideraron “una burda operación” del Gobierno con la difusión de “encuestas truchas”, en palabras del economista Matías Kulfas, uno de los asesores de Fernández. Está prohibido difundir sondeos en las dos jornadas de reflexión que preceden a la apertura de las urnas, pero las redes sociales rebosaron el viernes y el sábado de pronósticos más o menos interesados. Varias sociedades demoscópicas auguraron un empate o incluso una victoria ajustada de Mauricio Macri y de su compañero para la vicepresidencia, el peronista tránsfuga Miguel Ángel Pichetto. Existe una cierta unanimidad en que todo lo que no sea una clara victoria de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner en las primarias dará ventaja a Macri, en quien normalmente deberían confluir en octubre los votos de otras opciones minoritarias.

Los mercados financieros decidieron creer en los sondeos optimistas para el Gobierno. En un contexto internacional de bajas, los valores bursátiles argentinos subieron el 7,8%, el riesgo país bajó casi el 4%, hasta los 860 puntos, y el dólar se encareció muy ligeramente, hasta los 46,5 pesos.

El problema de los sondeos de última hora y difusión clandestina consiste en que favorecen sistemáticamente a quien los encarga. Porque el peronismo también puede exhibir los suyos y alguno de ellos augura una victoria de los Fernández por casi siete puntos, con el 42,5% de los votos, muy cerca del 45% que les permitiría encarar el tramo final de la campaña con grandes probabilidades de ganar la presidencia y obtener una mayoría en los escaños parlamentarios que se renuevan (130 diputados y 24 senadores). La máxima atención se concentra en la provincia de Buenos Aires, la más populosa y rica del país, donde se enfrentan María Eugenia Vidal, actual gobernadora macrista, y Axel Kicillof, exministro de Economía, hombre de confianza de Cristina Fernández de Kirchner y aspirante a la gobernación por el frente peronista.

Además de sondeos, circularon augurios catastrofistas sobre las implicaciones financieras de una hipotética victoria de la oposición peronista en las primarias. En el cuartel general de los Fernández se acusó al economista Miguel Kiguel de pronosticar para el lunes un desplome de los indicadores en caso de que el peronismo obtuviera un buen resultado. “Miguel Kiguel intenta instalar un escenario económico falso (…) con la intención de instalar miedo ante una eventual victoria opositora”. Kiguel fue subsecretario de Finanzas entre 1996 y 1999, cuando empezaba a otearse en el horizonte el colapso de 2001 y 2002, y actualmente asesora a varias instituciones internacionales, entre ellas el Fondo Monetario.

La campaña electoral hasta ahora ha permitido constatar que, de forma mayoritaria, el voto se moverá por factores negativos. Es decir, se votará más por rechazo a uno de los candidatos que por entusiasmo hacia el otro. Lo que la revista Noticias de esta semana titula en portada como “Elegir entre lo malo y lo peor” muestra una polarización feroz entre los dos grandes frentes, en perjuicio de opciones intermedias como la del centrista Roberto Lavagna o la del liberal José Luis Espert, y una clara sensación de que muchos electores tendrán que taparse la nariz para emitir un voto favorable a quien consideren el mal menor. Ni se olvida el tormentoso segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner (2011-2015), ni se puede ignorar el mal balance económico y social del mandato de Mauricio Macri.

El macrismo ha desarrollado una campaña electoral metódica y muy precisa, más orientada a la comunicación virtual en las redes sociales que a los actos de masas, y ha intentado soslayar la inflación y la recesión con promesas de futuro y denuncias de la herencia recibida, como si durante los últimos cuatro años no hubiera sido suya la responsabilidad de gobierno. El peronismo, por el contrario, ha reunido multitudes, ha cometido algunos errores (a nadie le pareció razonable que Cristina Fernández comparara el hambre en Argentina con el hambre en Venezuela) y ha evidenciado disensiones internas.

Se adhiere a los criterios de

https://elpais.com/tag/elecciones_argentina/a

30.19¿Es Jair Bolsonaro una amenaza para el Amazonas?

VÍDEO En julio, la deforestación en la Amazonia brasileña se han incrementado en un 278% con respecto al mismo mes de 2018. Las cifras preocupantes que cuestionan la responsabilidad del presidente, llegó al poder entre estas dos fechas.

Por Simon Lesage  Publicado el 11 de agosto de 2019 a las 2:00 pm – Actualizado el 11 de agosto de 2019 a las 14:56

La última cifra sobre la deforestación de la Amazonía en Brasil es impresionante: en julio de 2019, habría aumentado en un 278% en comparación con el mismo mes de 2018, según el Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE). Esta tasa aterradora, basada en imágenes satelitales, se suma al aumento del 88% observado en junio. En total, 4,700 km 2 de bosque primario brasileño han sido deforestados desde enero.

Resulta que al comienzo de este mismo período, Brasil cambió su presidente. El país es, en efecto dirige desde el 1 er  enero con Jair Bolsonaro, que es más bien conocido por no demasiado preocupado por las cuestiones ambientales. Además, incluso describió los datos del INPE como «mentiras» .

Entonces, ¿tiene Jair Bolsonaro una responsabilidad en la evolución de la deforestación en Brasil?

29.19.-La campaña electoral argentina mira al dólar –  ENRIC GONZÁLEZ

La reciente inestabilidad cambiaria puede ser clave para los resultados de las primarias argentinas

Propaganda electoral del candidato Alberto Fernández en una calle de Buenos Aires. EFE

El dólar protagoniza el primer tramo de la carrera electoral argentina. Las primarias obligatorias del domingo (PASO) servirán para medir las fuerzas de Mauricio Macri y de Alberto Fernández, con la divisa estadounidense como tótem. Cualquier subida, como la registrada el lunes, favorece en principio a la candidatura kirchnerista, y una victoria clara de la oposición podría propiciar una ulterior caída del peso que pondría las cosas aún más difíciles para Macri. Todas las miradas están en el billete verde.

Buenos Aires 6 ago 2019.- Alberto Fernández, el candidato a la presidencia a quien acompaña Cristina Fernández de Kirchner como aspirante a la vicepresidencia, lleva días haciendo esfuerzos muy poco disimulados para debilitar al peso frente al dólar. La inestabilidad financiera le conviene. Dijo que si ganaba bajaría los intereses de las Letras de Liquidez, ahora en el 61,6% anual, con la intención de que los 1,3 billones de pesos invertidos en esas letras empezaran a desplazarse hacia el dólar. Dijo también que el dólar está barato en los actuales 46,3 pesos, basándose en que el mercado de futuros prevé que subirá un 25% hasta diciembre. Sus palabras no tuvieron demasiado efecto, pero la crisis monetaria internacional del lunes, tras la devaluación de la divisa china, sí lo tuvo. El peso bajó un 1,8% en una sola jornada y acumula un descenso del 7% en dos semanas.

El Gobierno intenta mantener la calma. El lunes halló consuelo en que todas las monedas de la región cayeron de forma similar y señaló, a través del vicejefe del Gabinete, Andrés Ibarra, que la economía argentina es más sólida que hace meses. Macri confía, sobre todo, en los 5.000 millones de dólares que el Banco Central tiene preparados para intervenir en los mercados y mantener el pulso del peso de aquí al domingo.

Mientras Fernández dice que el dólar ha de subir, el candidato centrista Roberto Lavagna, ministro de Economía durante la recuperación tras el colapso financiero de 2001 y 2002, dice que el dólar está muy caro y debe bajar. “El dólar está en niveles adecuados”, explica Marcos Buscaglia, antiguo economista jefe de Bank of America-Merrill Lynch para América Latina y prestigioso analista. “Argentina está revirtiendo con rapidez su déficit por cuenta corriente y en el primer semestre registró un superávit comercial de 5.500 millones”, añade. Buscaglia admite, sin embargo, que si los resultados del domingo hicieran prever una victoria peronista en octubre, el peso entraría de nuevo en crisis.

¿Qué tipo de resultado alarmaría a los inversores? Un alto cargo gubernamental dijo a este periódico que una victoria de Alberto y Cristina Fernández por cinco puntos o más encendería las luces de alarma. Otros ministros reducen el margen a tres puntos. En cualquier caso, si la candidatura peronista se acercara al 45% de los votos, los mercados financieros considerarían como probable una derrota de Macri en las presidenciales y se produciría una fuga de capitales hacia el refugio del dólar, lo que complicaría aún más la situación del actual presidente, respaldado por Washington, por el Fondo Monetario Internacional (que en septiembre prestó a Argentina 57.000 millones de dólares) y por el presidente brasileño Jair Bolsonaro.

Macri, quien pese a ser presidente encabeza una coalición llamada Juntos por el Cambio, pide a sus seguidores que expresen en las redes sociales su intención de votarle. Confía en que exista un voto oculto a su favor, un voto teñido de vergüenza (no es fácil justificar el apoyo a la candidatura de un presidente bajo el que se ha hundido la moneda, se ha disparado la inflación y se ha caído en recesión) que, sin embargo, aflorará en el momento de depositar la papeleta en la urna. Por el momento, los sondeos siguen pronosticando una victoria estrecha de la oposición, de entre dos y cinco puntos, en las primarias del domingo. Perder por dos puntos le sabría casi a victoria. Perder por cinco constituiría una señal muy peligrosa y le obligaría a afrontar entre turbulencias financieras la recta final hasta las elecciones.

Mauricio Macri deposita sus esperanzas en el rechazo que sigue suscitando la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. El propio Alberto Fernández admite que “hay un enojo muy grande todavía con Cristina y con el peronismo” y que algunos de los aspectos que caracterizaron el segundo mandato de la ex presidenta, desde el cepo cambiario a la inflación encubierta, “molestaron” y “no deben volver a repetirse”. “Vamos a volver, pero vamos a volver para ser mejores”, afirma.

DE RECAMBIO A LASTRE

  1. G.

María Eugenia Vidal, gobernadora de la provincia de Buenos Aires, fue durante meses la alternativa a Mauricio Macri. En los peores momentos de la crisis, los estrategas gubernamentales consideraron muy seriamente la opción de apartar a Macri e impulsar la candidatura de Vidal, cuya popularidad resultaba muy superior a la del presidente. A días de las primarias, las cosas han cambiado. María Eugenia Vidal se expone a una derrota en Buenos Aires. Y la historia dice que no se puede alcanzar la presidencia sin ganar en la provincia más rica y populosa del país. Vidal ha pasado de posible recambio a posible lastre.

La gobernadora, que acompañó como segunda a Macri durante su gestión como jefe de gobierno (alcalde) de Buenos Aires, no ha dejado de mostrarse fiel a su líder y estos días se desempeña a fondo en la campaña electoral. Necesita un buen resultado, para mantener el cargo y para ayudar a Macri a mantener la presidencia. Pero Axel Kicillof, antiguo ministro de Economía de Cristina Fernández de Kirchner y actual candidato peronista a la gobernación de Buenos Aires, desarrolla una campaña eficaz y mantiene una ventaja que, según los sondeos, oscila entre seis y tres puntos.

El equipo de María Eugenia Vidal cree que entre agosto y octubre podrá recuperarse de una derrota en las primarias, si ésta no resulta demasiado amplia. Confía en las disensiones internas de los peronistas y en un voto oculto que, en el momento de la verdad, afloraría en su favor. Necesita ganar para que Macri gane. Pero, por si acaso, ya ha dicho que si pierde no seguirá en política.

Se adhiere a los criterios de

https://elpais.com/internacional/2019/08/06/argentina/1565106209_432256.html

28.19.-“LA POLÍTICA ECONÓMICA DE MACRI FALLÓ DESDE EL PRIMER DÍA” – Enric González

Roberto Lavagna, artífice de la recuperación argentina tras el colapso de 2002, es ahora candidato centrista a la presidencia

El candidato presidencial argentino Roberto Lavagna. TÉLAM

Roberto Lavagna (Buenos Aires, 77 años) fue ministro de Economía de Argentina entre 2002 y 2005, y se le identifica con la recuperación del país tras el colapso financiero de 2002. Ahora es el tercer candidato a la presidencia, la opción centrista entre la derecha de Mauricio Macri y el peronismo radical de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Aspira a tender puentes y reducir la famosa “grieta” entre dos opciones absolutamente enfrentadas.

1 ago 2019 .Pregunta. ¿Queda todavía espacio entre Macri y los Fernández?

Respuesta. Creo que sí, desde el punto de vista de la demanda. Las encuestas muestran que el 40% de los electores preferirían no tener que votar por ninguno de los dos grandes polos. La oferta es la canalización política y ahí tenemos dos polos muy poderosos en recursos económicos y territoriales, en relaciones con los empresarios y con los medios de comunicación… La oferta va por detrás de la demanda.

  1. ¿Usted identifica a sus potenciales votantes más con un lado que con otro?
  2. Decían que eran más de Macri, pero ahora otros, dado que llevo como principal candidata en la provincia de Buenos Aires a Graciela Camaño [diputada peronista], dicen lo contrario. Tengo votantes de ambas procedencias.
  3. ¿Qué se ha hecho mal estos últimos cuatro años?
  4. Llevamos tres años de crecimiento negativo. La política económica falló desde el primer día.
  5. ¿Qué haría usted en su primera semana como presidente?
  6. No hay en el mundo otro país en paz con ocho años de estancamiento, salvo quizá Grecia, con un tamaño mucho menor. Hay que poner a trabajar lo que ya existe, y eso requiere dos cosas. Lo primero, subir el consumo poniendo dinero en el bolsillo de la gente.
  7. ¿Cómo se logra eso?
  8. Subiendo el salario mínimo, indexando los créditos personales con los salarios y no con las variables financieras, reduciendo cargas fiscales sobre los sueldos más bajos… Ese dinero iría a la demanda, no a la especulación. Simultáneamente, debemos estimular la inversión bajando impuestos. El gobierno populista de Cristina Fernández Kirchner empujaba el consumo pero no las inversiones, y lo único que logró fue crear inflación. El actual gobierno de Mauricio Macri prescindió del consumo y anunció grandes inversiones extranjeras que no llegaron. Al contrario, hubo más fuga de capitales.

Hay que modificar el acuerdo con el FMI, como se cambió en 2002”

  1. ¿Cómo se puede elevar el consumo en un país en el que los tipos de interés rondan el 60%?
  2. El conjunto de precios relativos de la economía argentina hoy conduce a la especulación financiera. Hay que modificar el conjunto de los precios: salarios, tipo de cambio, tipos de interés, impuestos… Los salarios y el peso están demasiado bajos, los intereses y los impuestos están demasiado altos.
  3. Uno de cada tres argentinos es pobre.
  4. El 52% de los jóvenes menores de 17 años están en situación de pobreza. Es una consecuencia del estancamiento. No creamos empleo.
  5. A usted le conocen las personas mayores, porque recuerdan su gestión como ministro en la recuperación económica posterior a 2002. ¿Los jóvenes le conocen?
  6. Menos. Pero de vez en cuando alguno me para por la calle para sacarse una foto conmigo, porque el papá o el abuelo le han contado. La crisis de 2001-2002 fue infinitamente más profunda que la actual. Hay una memoria de todo aquello que se ha transmitido. Al ver el fracaso de dos gobiernos consecutivos de signo opuesto, existe curiosidad por las fórmulas que se aplicaron entonces.

Igual que Macron, crearía una comisión de estudio del pacto Mercosur-UE”

  1. ¿Qué opina del acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea?
  2. Yo haría como el presidente francés, Emmanuel Macron, que ha creado una comisión de estudio en el Parlamento. Cosa que nuestro gobierno no va a hacer. Macri se adhirió a lo que fuera, por aquello de ser socio de los ricos. Lo mismo hizo Carlos Menem con las famosas “relaciones carnales” con Estados Unidos.
  3. ¿Y el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional?
  4. Hay que modificar ese acuerdo, como lo modificamos en 2002. Debemos recuperar el concepto de país soberano.
  5. ¿A qué país le gustaría que se pareciera Argentina?
  6. No voy a caer en la tontería de decir que Suecia o Noruega. Me gustaría un país como el que fuimos hasta los años 60 del siglo XX.
  7. ¿Cómo se explica que vaya tan mal Argentina, con todos sus recursos?
  8. Un día se dijo que Argentina era uno de los países más ricos del mundo, como podría decirse ahora que lo son Kuwait o Arabia Saudí. Eso no significa que estén desarrollados. Se trata de una confusión. Argentina fue un país rico, pero en materias primas y con una riqueza muy concentrada.
  9. Supongamos que en las primarias del 11 de agosto saca usted en torno al 10%. Luego, ¿qué?
  10. Luego, nada. Hay un trabajo que hacer en el Congreso. Imagine un Congreso en el que de un lado están los de Macri y del otro están los de Kirchner. Algún espacio tiene que haber en el centro para ayudar a una mínima concertación y hacer posible la gobernabilidad.

Se adhiere a los criterios de Más información >

https://elpais.com/internacional/2019/07/31/argentina/1564592579_093807.html

27.19.-CARACAS Y LA FIESTA DEL “MUNDO ANTIMPERIALISTA” – F. Manetto

 Venezuela acoge el Foro de São Paulo, que se centra en la defensa del régimen de Maduro y de Cuba

Una actividad del Foro de São Paulo que se celebra en Caracas. MIGUEL GUTIÉRREZ EFE

Es difícil escuchar un pronunciamiento de Nicolás Maduro sin una referencia a la noción de imperialismo, un saco en el que el mandatario chavista suele meter todo lo que se aleja de su proyecto político. Estados Unidos, la oposición venezolana, Europa, la mayoría de los Gobiernos americanos, la economía de mercado o los grandes medios de comunicación. Para seguir llenando ese contenedor se celebra esta semana en Caracas el vigésimo quinto encuentro del Foro de São Paulo, una cita concebida en 1990 por el Partido de los Trabajadores de Brasil para alentar el debate de la izquierda tras la caída del Muro de Berlín.

26 jul 2019 Pese a los profundos cambios del tablero internacional ocurridos desde entonces, las premisas de este cónclave, en el que participan unos 800 delegados llegados desde América, Europa, África y Asia, siguen apegadas a una política de bloques. “Se reúne el mundo antimperialista frente a quienes creen poder controlar el mundo”, resumió el número dos del chavismo, Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente y vicepresidente el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), la organización anfitriona. El foro, que se inauguró este jueves y se desarrolla hasta el domingo, aborda bajo el lema Por la paz, la soberanía y la prosperidad de los pueblos, debates no relacionados entre sí y que, sin embargo, sus promotores tratan de presentar como una única batalla.

 “Los objetivos de esta edición se centrarán en los temas de la lucha por la paz en Colombia, por la paz en Venezuela y por el apoyo a los diálogos de Noruega, por la campaña Lula Libre y políticos perseguidos de la región, por el fin del bloqueo económico a Cuba, entre otros asuntos de interés colectivo”, señala un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores. Con la salvedad de los vínculos entre Venezuela y Cuba, son asuntos diferentes que no necesariamente atienden a la misma lógica, aunque se han enmarcado en los últimos años en la agenda de una suerte de eje bolivariano.

Para el Gobierno chavista, debilitado en el escenario internacional y tras seis meses de intenso pulso con la Asamblea Nacional, liderada por Juan Guaidó, el encuentro supone así el enésimo intento de presentar la gravísima crisis institucional y económica que sufren millones de venezolanos como parte de una especie de lucha de resistencia global. Lo dijo el propio Cabello, para el que se trata de “un escenario propicio para mostrar al mundo la realidad del territorio nacional, la cual es manipulada por las corporaciones de la comunicación, campaña arreciada recientemente tras el informe de la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, quien presentó un texto profundamente lesivo a la dignidad del pueblo venezolano”.

Tras la publicación hace semanas del demoledor informe de la ONU, la oposición accedió a reanudar unas conversaciones con el Gobierno en la isla de Barbados bajo el auspicio de Noruega para discutir una salida negociada. Según Guaidó, es un mecanismo de presión más para lograr la hoja de ruta de la oposición, esto es, la renuncia de Maduro, la formación de un Gabinete de transición y la convocatoria de elecciones libres. El chavismo, sin embargo, que busca un balón de oxígeno, quiere ganar tiempo y convertir esas reuniones en una mesa de diálogo “permanente”.

Mientras tanto, con la complicidad de sus aliados —de Nicaragua, asfixiado por el régimen de Daniel Ortega, a Cuba—, el PSUV intenta convertir la capital venezolana en un símbolo de la defensa de supuestas causas populares. En un país donde el salario mínimo está por debajo de los cinco dólares, la participación en de los delegados en el foro cuesta 10 veces más, 50 dólares. Las distintas organizaciones pagan, en cambio, 250. La cuota incluye alojamiento, comidas y traslados de dos personas por delegación.

Antes de este encuentro, que fue impulsado inicialmente por medio centenar de partidos y colectivos de izquierdas latinoamericanos, Caracas acogió otra cita que pretendía profundizar esa brecha entre la mayoría de los países americanos y europeos y el resto del mundo: la cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL). Según el Gobierno venezolano, “la segunda organización internacional más importante después de las Naciones Unidas”.

https://elpais.com/internacional/2019/07/25/america/1564082099_708299.html

26.19.-LA ECONOMÍA ARGENTINA DA UN RESPIRO A MAURICIO MACRI – Federico Rivas

Los sondeos electorales reflejan un cambio de tendencia en la popularidad del presidente argentino

La premier británica Theresa May, el presidente de Argentina, Mauricio Macri, su par francés Emmanuel Macron y la canciller de Alemania, Angela Merkel, celebran el acuerdo UE-Mercosur durante la cumbre del G20 en Osaka. AFP

La economía argentina ha dado una tregua a Mauricio Macri. La fecha clave fue el 29 de abril, cuando el Fondo Monetario Internacional autorizó al Banco Central argentino a utilizar los dólares del rescate financiero para sostener la caída del peso. Desde entonces, ha sido la noche y el día. La moneda local está en calma frente al dólar, la inflación sube por debajo del 3% mensual y la actividad económica ha dejado, al menos, de caer. En cualquier otro país, no serían datos para grandes celebraciones, pero tras un año de recesión, Macri puede ahora prometer al menos un futuro mejor. Y eso se refleja en los sondeos electorales. Por primera vez, la imagen del presidente ha dejado de caer y los sondeos recortan a entre cinco y nueve puntos la ventaja que tiene el kirchnerismo en las primarias de agosto y las presidenciales de octubre.

Macri llegó ayer a Buenos Aires desde Osaka, Japón, donde participó en la última cumbre del G20. Trajo en la maleta el acuerdo de libre comercio que anunciaron el viernes la Unión Europea y Mercosur, un logro que el presidente argentino muestra como la culminación de su política de apertura al mundo. «Es el más importante de nuestra historia», dijo, eufórico. Empieza ahora una larga discusión con los sectores productivos involucrados y debates parlamentarios que tocarán, seguramente, al próximo Gobierno. Pero Macri puede estar satisfecho. En plena campaña, el acuerdo con la UE es una marca de calidad que, espera, elevará la confianza en Argentina.

El mercado respondió muy bien a la buena nueva. Este lunes, el peso se apreció levemente frente al dólar, pese a que el Banco Central bajó las tasas de referencia monetaria desde el 62,5% al 58%. El crédito es una quimera con semejantes tasas, pero al menos están por debajo del 75% que alcanzaron en lo peor de la crisis, hace un año. Macri puede celebrar algunos «brotes verdes», como dicen en el Gobierno cada vez que la situación económica deja de empeorar. Desde abril, el tipo de cambio se apreció un 7%, las acciones subieron un 45% en la Bolsa y la actividad económica cayó en abril un 1,3%, su menor contracción desde el inicio de la crisis. Lo peor ya pasó y la recuperación, se entusiasma el macrismo, está próxima.

El próximo Gobierno heredará una economía en recesión y males difíciles de resolver. El desempleo está por primera vez desde 2006 por encima del 10%, el consumo se ha derrumbado y los salarios corren detrás de la inflación, sin poder alcanzarla. El año pasado, el poder adquisitivo de los trabajadores cayó un 12%. La pobreza, la vara con la que Macri pidió que fuese medido el éxito o el fracaso de su gestión, está en el 32% y los datos de septiembre, cuando el Indec publique la nueva medición, se prevén peores. Los vencimientos de la deuda externa contraída con el FMI, tras un acuerdo por 57.000 millones de dólares, serán también una carga pesada. Pero la coyuntura, sin embargo, sonríe a Macri, y eso es lo que importa en una elección.

Todo se trata de expectativas. Los sondeos dan a la dupla Alberto Fernández— Cristina Kichner entre cinco y nueve puntos de ventaja sobre la fórmula que Macri comparte con el peronista Miguel Ángel Pichetto. En mayo, el promedio de esa diferencia era de 17 puntos.

Alianzas

Todas las miradas apuntan ahora a las primarias del 11 de agosto. Como los partidos ya eligieron a todos sus candidatos a presidente a dedo, el resultado de las primarias, que son de voto obligatorio para todo el censo, dibujará las alianzas de cara a la primera vuelta, prevista para el 27 de octubre. Ese mapa promete varias paradojas. Si el kirchnerismo saca una ventaja que el mercado considere irremontable, volverán las turbulencias económicas. Esas turbulencias terminarán por aupar aún más a los Fernández, que se alimentan del malestar hacia Macri. Sin embargo, puede que no todo sea tan claro.

El Gobierno apuesta a que un triunfo del kirchnerismo profundice la polarización del electorado y termine por asustar a aquellos que dudan entre Macri y, por ejemplo, Roberto Lavagna o José Luis Espert, dos candidatos de centro y centro-derecha que roban votos al presidente. Entre ambos, suman unos 14 puntos, suficientes para dar vuelta la elección e, incluso, ganar en primera vuelta. Si la distancia entre Macri y los Fernández, en cambio, es mínima, no habrá miedo en los mercados y es posible que la situación se mantenga en calma, al menos hasta octubre. La economía será, entonces, el mejor aliado del Gobierno en la campaña.

https://elpais.com/internacional/2019/07/01/argentina/1562004956_896714.html

25.19.-CHILE: DE «TIEMPOS MEJORES» A «TIEMPOS DIFÍCILES» – ​Viviana Giacaman

«Tiempos mejores» no fue solo el eslogan de campaña, sino también la promesa fundacional del gobierno de Sebastián Piñera. Sin embargo, las cifras económicas, la lentitud en el avance de sus reformas y la baja popularidad del mandatario han hecho de estos, más bien, unos «tiempos difíciles». Por eso, el Ejecutivo rediseñó la estrategia para la segunda mitad del mandato y está concentrado en expandirse hacia el centro político y hablarle a la clase media. Hay poco tiempo, y el gobierno sabe que si no lo logra, podría quedar atrapado en su propio eslogan. 

Es probable que los arquitectos comunicacionales de la campaña electoral del presidente Piñera nunca hayan imaginado que el eslogan «tiempos mejores» –que ayudó al 55% de votación en la última presidencial— podría a poco andar transformarse en «tiempos difíciles».

julio 2019.- La esperanza contenida en la publicidad electoral fue la idea que la derecha lograría un buen desempeño económico: más inversión, más crecimiento y más empleo. Pero eso no pasó: la economía creció 1,8% el primer semestre del 2019 y es idéntica al criticado promedio de crecimiento de los cuatro años de la Presidenta Bachelet. En inversión extranjera directa, si bien el 2018 cerró con un repunte de 28% respecto del 2017, el primer trimestre de 2019 se registró una baja de 56%, el mayor retroceso en 16 años. Por su parte, el desempleo ha ido subiendo desde el 6,8% de 2017 a 7,1% en la última medición del 2019. Como si todo esto fuera poco, la guerra comercial entre China y Estados Unidos no hacen vislumbrar demasiadas mejorías en el corto plazo.

En este complicado escenario, los vientos de la popularidad del presidente tampoco soplan a favor: la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) de hace unas semanas mostró una dramática caída en la aprobación del mandatario, desde 50 al 25% en un solo año, que lo pone –por primera vez desde que asumió en marzo de 2018— debajo del umbral de los 30 puntos.

Políticamente, el gobierno ha tenido más dificultades que las anticipadas para instalar y hacer andar las reformas clave de su programa. Como para cualquier gobierno, en el arte de gobernar se deben cruzar las variables de «relevancia» con «viabilidad política» para decidir dónde poner las fichas; pero el escenario se ha complejizado y a un año y medio de gestión, aún no está claro cuáles son esas apuestas importantes y factibles que el gobierno va a priorizar.

El gobierno ha intentado empujar la reforma tributaria, de pensiones, laboral y de salud, pero se ha entrampado en los vericuetos legislativos de un Congreso controlado por la oposición. Mantener las fichas en empujar reformas legislativas no parece ser viable en el corto plazo ni políticamente rentable hacia futuro.

Es por todo esto que el presidente, entendiendo la necesidad de nuevos aires, movió las piezas de su gabinete. Como era de esperar, puso el acento en el equipo económico y reforzó carteras que pueden reactivar la economía como Obras Públicas. Lo más interesante, sin embargo, son las señales políticas que surgen del cambio en el elenco. La primera es que el presidente volvió a llamar a la cancha a figuras con las que se siente cómodo, que fueron sus ministros en su primera administración y con quienes juega de memoria: se necesita avanzar rápido.

La segunda fue más inesperada y también más ambiciosa: nombró como ministro de Desarrollo Social a Sebastián Sichel, una persona joven, ex Demócrata Cristiano, que no viene de la derecha, y que había sido crítico del presidente en su primer mandato. La jugada devela la estrategia escogida por el gobierno para su segunda mitad: acercarse al centro y aumentar el rol del Estado en políticas públicas sociales.

La estrategia de la segunda mitad: avanzar al centro y conquistar a la clase media

El gobierno está ahora en su segundo año de gobierno, y sabe que es el «año D». Debe retomar liderazgo, recuperar popularidad y avanzar en sus prioridades programáticas, y lo tiene que hacer ahora. De lo contrario, las elecciones municipales de 2020 y las parlamentarias y presidenciales de 2021 lo dejarán atrapado entre los intereses individuales de los potenciales candidatos y las presiones de los partidos.

La decisión de ampliarse hacia el centro es la única posibilidad de la derecha de tener una mayoría política con miras a las elecciones que vienen. Fichar a figuras cercanas a la Concertación como Sichel es inteligente porque hay una parte importante de la población que, viniendo de la centroizquierda, se ha alejado del progresismo y se está quedando sin espacio político que la acoja. La izquierda no parece ofrecer una opción atractiva para esos votantes: ha estado fracturada, atomizada, empantanada en micro disputas internas y salpicada por más de un escándalo. Ni la ex Concertación ni el Frente Amplio han logrado tampoco ejercer una oposición con contenido o propositiva y se han visto más bien reactivas a la agenda que el gobierno intenta instalar.

El progresismo tampoco ha logrado potenciar nuevos liderazgos para el sector. La última encuesta CEP es ilustrativa: entre los cinco personajes mejor evaluados por la ciudadanía no hay una sola persona de izquierda. La figura mejor posicionada del sector es el diputado Georgio Jackson, de la generación del movimiento estudiantil, con apenas un 36% de respaldo y quien no tendrá edad legal para presentarse en una papeleta electoral para las próximas elecciones presidenciales.

Los alcaldes, por su parte, irrumpieron en esa encuesta como las figuras mejor evaluadas. Y es que son los alcaldes los que tienen contacto más directo con la población y los que están dando cuenta de las necesidades de la clase media. La figura con más apoyo (56%) y menos rechazo es el alcalde de Las Condes, Joaquín Lavín, militante del partido más conservador del bloque, y que hace noticia permanentemente con iniciativas creativas y simples, que leen con mucha agudeza las necesidades más concretas de las personas. Esto refuerza la necesidad de avanzar en una agenda ciudadana, que efectivamente responda a los intereses de la clase media.

Si bien el nuevo ministro de Desarrollo Social no es una figura de primera línea que vaya a atraer masas de votantes, el presidente lo llamó a liderar una cartera que ahora se considera estratégica. La repartición tenía tradicionalmente la misión de diseñar y evaluar las políticas públicas de combate a la pobreza en el país. Pero en los primeros meses de mandato, este gobierno amplió su función, y ahora abarca también el diseño de políticas para la clase media. Más aún, el presidente, en una medida sin precedentes, sumó a Desarrollo Social al Comité Político, el cerebro del gobierno y que hasta ahora estaba solo integrado por los Ministerios, como su nombre lo indica, políticos.

La estrella de Desarrollo Social es el plan Clase Media Protegida. Hasta el momento el programa no es más que la compilación, en una sola plataforma digital, de 70 programas ya disponibles para la clase media, pero que estaban repartidos en 11 Ministerios. Sin embargo, ese simple hecho, le facilitará la vida a millones de personas que hasta ahora peregrinaban por diferentes agencias gubernamentales y gastaban horas de papeleos para recibir sus beneficios.

El nuevo Ministro, por supuesto, tendrá que hacer más que eso para implementar exitosamente el giro hacia la clase media. Gracias a la dramática reducción de la pobreza desde un 68,5% en 1990 a un 8,6% en 2017, la cantidad de población que se considera como clase media llega –dependiendo de cómo se contabilice— a entre el 50 y 65% de la población.

La tarea es compleja no solo por la cantidad de personas, sino también porque la clase media chilena es definida como tal solo por su nivel de ingresos, pero es profundamente precaria: estos son grupos de la población que, enfrentados un problema de salud, desempleo u otro evento inesperado, volverán a caer en la pobreza. Es por eso que más que nivel de ingresos, el gobierno debe asegurar aquello que Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) usa para definir a la clase media: seguridad económica. Esto implicará hacer políticas públicas estructurales, que incluyan esfuerzos de reducción de la escandalosa desigualdad, que no serán fáciles y cuyos resultados no serán visibles en el corto plazo.

Con todo, apuntar hacia el centro y hablarle a la clase media parece ser una mucho mejor alternativa que seguir enredados en las negociaciones en el Congreso. Para ello el Ejecutivo deberá enfocarse en políticas públicas, reforzar la economía, desarrollar un lenguaje cercano y darle un aire ciudadano al gobierno. No tiene mucho tiempo, pero ya tiene un plan y con ello la oportunidad para mantener la esperanza de alcanzar esos tiempos mejores.

https://nuso.org/articulo/chile-pinera-derecha-crisis/?utm_source=email&utm_medium=email     

24.19.-TRES PALABRAS QUE ENLOQUECEN A ARGENTINAErnesto Tenembaum 

Basta oírlas, o apenas pensarlas, para transpirar frío, poner el futuro entre paréntesis, o repetir como un mantra: «Esta vez no será lo mismo»

Unas mujeres pasean junto a una casa de cambio en Buenos Aires. AGUSTIN MARCARIAN REUTERS

Son apenas tres palabras que, pronunciadas juntas y en determinado orden, producen en cualquier argentino una moderada taquicardia, cierta dificultad para conciliar el sueño, una sensible alteración de los nervios. Ningún extranjero lo entendería porque es un fenómeno casi enteramente local. Pero los argentinos lo tenemos incorporado a nuestro repertorio de reflejos condicionados. Basta oírlas, o apenas pensarlas, para transpirar frío, poner el futuro entre paréntesis, o repetir como un mantra: «Esta vez no será lo mismo, esta vez no será lo mismo, esta vez no será lo mismo». En estos días, en la Argentina, han vuelto a sonar todas las señales de alarma porque esas tres palabras se oyen en cada esquina: «Sube el dólar».

27 MAR 2019.- Para entender lo que pasa —esa sensación de asfixia, esa cadena interminable de desilusiones— tal vez haya que referirse a un fenómeno que define desde hace décadas a la economía argentina y contra el cual no ha podido ningún Gobierno. Aquí, el dólar funciona como una referencia para todo: los ahorros se cuentan en dólares, las propiedades se valúan en dólares, las vacaciones se pagan en dólares y los precios de la economía se mueven al ritmo del dólar. Eso es consecuencia de una larga historia durante la cual el dólar ha demostrado ser siempre, a la larga, un refugio de valor.

Por eso, cuando hay inflación, los argentinos se refugian en el dólar. Y cuando hay déficit de comercio exterior, es decir, que el país necesita dólares para financiar las importaciones, también los argentinos compran dólares porque suponen que su escasez hará subir su precio. Y cuando hay incertidumbre electoral, también se compran dólares. Y cuando la Fed sube la tasa, Brasil entra en crisis, China y Trump se amenazan, Erdogan estornuda en Turquía, se compran dólares. Se trata de una dinámica perversa: como no hay dólares, se compran dólares y entonces sube más el dólar y con eso sube su precio.

Eso pasó siempre. Macri creyó que resolvía el tema por arte de magia: su sola asunción, en reemplazo de la «populista» Cristina Kirchner generaría tanta confianza que los dólares entrarían a granel. No ocurrió. Entonces apoyó su estrategia de Gobierno en la llegada de créditos de corto plazo que pagaba a altísimas tasas de interés. Eso funcionó un tiempo hasta que, a comienzos del año pasado, los prestamistas huyeron. No había dólares, todo el mundo salió a buscarlos y su precio se duplicó. Y todos dejamos de dormir, transpiramos frío, sentimos el latir furioso de nuestros corazones. A esa larga historia de reflejos condicionados se la reforzó con otro episodio muy traumático. Desde entonces, vivimos mirando con miedo la cotización del dólar.

En otros países, la devaluación puede tener un costo pero, finalmente, se trata de una herramienta que tiende a abaratar la producción local frente a la extranjera y, de esa manera, incrementar el ingreso de divisas a un país. El problema argentino es que los formadores de precios también aman el dólar. Y cuando este se mueve, inmediatamente eso genera inflación. La inflación dispara reclamos sindicales. Todos pelean por su tajada y se instala la inestabilidad. Eso genera, una vez más, que cada quien intente hacerse con sus dólares, que así escasean más y aumentan su valor para disparar más demanda y más aumentos de precios. Así las cosas, la inflación supera ahora el 50% anual.

En estos días el dólar se ha vuelto a mover y todo el mundo tiembla. Parece una encerrona trágica. La inflación es fuerte. Si el dólar no se mueve con ella, se instala la sensación de que está atrasado y todo el mundo compra. Si se mueve con la inflación, se instala el miedo a una corrida y todo el mundo compra. Y además, se sabe que los formadores de precio, inevitablemente, o porque el Gobierno lo permite, ya están enviando nuevas listas a los comercios. Así, los precios subirán, el dólar deberá acomodarse a ellos, eso hará subir los precios y así hasta el infinito y más allá.

Un observador extranjero dirá: «pero así no se puede vivir». Efectivamente. Otro acotará: «así no hay economía que aguante». Tal cual. Un tercero preguntará: «¿se han vuelto locos?». Probablemente.

En medio del vendaval, el presidente Mauricio Macri, en el peor momento de su relación con la sociedad y a muy pocos meses de una elección presidencial, intenta transmitir optimismo con metáforas «Nunca hay más oscuridad que en el momento antes de amanecer», dijo ayer.

Dificilmente alcance para secar el sudor, frenar la taquicardia o curar todos los miedos. Tal vez, provoque lo contrario. Cuando los titulares dicen «sube el dólar» no hay metáfora ni libro de autoayuda ni técnica de respiración que compense ese vértigo tan nuestro, ese abismo tan desesperante.

https://elpais.com/internacional/2019/03/27/argentina/1553726537_914213.html?rel=mas

23.19.-A LA IZQUIERDA DE LA DERECHA, PERO A LA DERECHA DE LA IZQUIERDAErnesto Tenembaum 

Las encuestas auguran una elección pareja donde el peronista Fernández tiene mejores chances, dado el descalabro social que acentuó la gestión de Macri

Alicia Kirchner TELAM

 Un chiste argentino de la década del setenta contaba el recorrido de tres automóviles presidenciales. El primero llevaba como pasajero a Francisco Franco. El auto avanzaba hacia una bifurcación y, sin necesidad de bajar la velocidad, tomaba hacia la derecha. En el segundo iba Fidel Castro. Al llegar a ese mismo lugar, doblaba sin dudar hacia la izquierda. En el último iba Juan Domingo Perón. El auto frenaba en ese punto. Entonces, el chofer miraba a su jefe. Perón le guiñaba el ojo. Entonces, el chofer ponía la luz de giro hacia la izquierda y, contra lo que se podía esperar, giraba hacia la derecha.

Es una broma muy antigua que refería a la dificultad de ubicar a Perón dentro de la cosmogonía ideológica europea. Ni de izquierda ni de derecha ni proyanqui ni antiyanqui ni fascista ni comunista ni estatista ni neoliberal pero un poco de cada cosa en distintos momentos. Todo eso fue, y cada cual, desde su muerte, lo tironea para el lado que más le place: lo hace doblar a la izquierda, a la derecha, dar marcha atrás, girar sobre sí mismo o todo al mismo tiempo.

De aquellos polvos, estos lodos.

En los próximos meses habrá elecciones en la Argentina. El nuevo candidato del peronismo se llama Alberto Fernández. Hace muy pocos años, en un solo párrafo, describió la historia del peronismo desde 1983, cuando volvió la democracia a la Argentina. “El peronismo fue conservador con Lúder (en los ochenta), neoliberal con Menem (en los noventa), conservador popular con Duhalde (en el cambio de milenio), progresista con Kirchner y patético con Cristina”, dijo. Eso fue unos meses antes de que Cristina, con quien el peronismo parece que fue patético, lo designara a Fernández como candidato a presidente.

Fernández es el candidato favorito. Las encuestas, en general, auguran una elección pareja donde el peronista tiene mejores chances, dado el descalabro social que acentuó la gestión de Mauricio Macri. Eso habilita a preguntarse, claro, cómo será el peronismo con Fernández, si es que será algo. Y, la verdad, no hay demasiadas certidumbres, dado que Fernández ha participado en la etapa neoliberal del peronismo y en su negación, ese período en el que gobernaba Nestor Kirchner. Es cierto que casi desde que asumió, enfrentó a Cristina, porque no estaba de acuerdo con su giro hacia un estilo más cercano al chavismo. Pero ahora comparte fórmula con ella.

¿Entonces? Cuando llegue a la encrucijada, ¿qué luz de giro encenderá? ¿hacia dónde doblará su auto?

La mejor respuesta, hasta ahora, la dio uno de sus hombres de consulta: “Está a la izquierda de la derecha y a la derecha de la izquierda”.

Esa ubicuidad potencial no solo distingue a Fernández. En los distintos territorios del país los candidatos peronistas son abortistas militantes (en la capital, por ejemplo) o antiabortistas fanáticos (en el norte), son caudillos eternizados en sus feudos, o partidarios de la ortodoxia económica o keynesianos de izquierda que simpatizan con Maduro. Cualquiera puede extraer de allí cualquier conclusión o ninguna. Y el candidato, según lo que le convenga, podrá parecerse a cualquiera de ellos. Nadie, en todo caso, le exigirá coherencia ideológica, sino que logre encontrarle una solución al intríngulis económico argentino. ¿Con medidas aperturistas? ¿Con un ajuste? ¿Con un shock distributivo? ¿Rompiendo con el FMI? ¿Sometiéndose?

A la izquierda de la derecha o a la derecha de la izquierda. Da lo mismo: finalmente, será juzgado por los resultados.

Alberto Fernández gusta de presentarse como un moderado, un negociador, y eso ha sabido serlo en su carrera. Prefiere que lo vean más parecido a Andrés Manuel López Obrador o al Frente Amplio uruguayo que a Nicolás Maduro o a Jair Bolsonaro. Pero no tendría problemas en sentarse con ninguno de ellos. Fernández dialogará, o intentará hacerlo, con todos los sectores de poder que estuvieron enfrentados con Cristina Kirchner, su compañera de fórmula, incluido el Departamento de Estado, e intentará mantener buena relación, al mismo tiempo, con ella. Y, si encara una transformación, la hará con extremo cuidado, dado que sus asesores manifiestan a cada paso la preocupación ante la posibilidad de que una audacia allá de Kirchner haga saltar todo por el aire.

Hasta ahí es lo que se puede saber.

Uno de sus asesores ha dicho: “Es necesario no distribuir el ingreso por un año”.

O sea: si alguna vez sube al auto y le toca llegar a esa bifurcación, hará exactamente lo que Perón le hubiera recomendado.

¿Qué Perón?

El que mejor le convenga para ese momento.

¿Y eso arreglará los problemas tan serios que tiene la Argentina?

Ni Perón lo logró.

¿Por qué alguien habría de exigírselo a cualquier otro presidente de este país endiablado?

Se adhiere a los criterios de 

https://elpais.com/internacional/2019/06/28/argentina/1561758567_226324.html

22.19.-EXJUEZ MORO EN BRASIL: ¿ SU IMAGEN PODEROSA SE DESMORONA? – Gloria Helena Rey

Filtraciones ponen en duda la labor del Ministro de Justicia cuando comandó la operación Lava Jato.

El nuevo ministro de Justicia de Brasil, el juez Sergio Moro, aparece en la foto durante la ceremonia de toma de posesión, un día después de la toma de posesión del nuevo gobierno del país. Foto: AFP

Recientemente se divulgaron en Brasil grabaciones según las cuales el exjuez y actual ministro de Justicia, Sergio Moro, manipuló procesos a su cargo, en especial el que condenó a 9 años y 6 meses de prisión al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Desde el 16 de junio, el periódico digital The Intercept, dirigido por Glenn Greenwald, experiodista de The Guardian que publicó secretos de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos suministrados por Edward Snowden en 2013, comenzó a publicar grabaciones entre Moro y los fiscales de la famosa operación anticorrupción Lava Jato, las cuales ponen en duda la imparcialidad de Moro como juez en el proceso.

En las grabaciones “se observa cómo se dirige de forma sesgada al fiscal y hace comentarios políticos contra Lula y el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) a la presidencia del país, Fernando Haddad, algo taxativamente prohibido por la ley”, explica en un editorial el diario El País de Madrid.

The Intercept reveló que, el mismo día de la declaración de Lula, Moro recomendó al fiscal Carlos dos Santos Lima “rebatir el ‘showcito’ ” y, a su vez, este habló con el procurador Deltan Dallagnol, el actual fiscal coordinador de Lava Jato, para que buscara un periodista que publicara, en nombre propio, acusaciones contra Lula y así el Ministerio Público no estuviera involucrado.

La acción no fue un detalle procedimental, pues logró que, en consecuencia, “Lula fuera inhabilitado para concurrir a la jefatura del Estado cuando lideraba como favorito en las encuestas, lo que provocó retrasos en la nominación de un nuevo candidato del PT y habría favorecido la victoria de Jair Bolsonaro en la presidencia, así como la nominación de Moro como su ministro de Justicia”, dice El País.

Varios medios internacionales como The New York Times, Clarín y Página 12, entre otros, reclaman la renuncia de Moro al Ministerio de Justicia.

“Moro debe someterse a investigaciones como las que él inició y renunciar al cargo, o al menos separarse de él hasta que el embrollo se esclarezca”, escribió la periodista política Carol Pires en el Times.

Las cosas podrían empeorar
mucho más para Moro, pues lo divulgado es solo la punta del iceberg (…) nuevas ‘bombas’ pueden estallar en cualquier momento

“Moro se convirtió en una figura muy popular, capaz de desentrañar una gigantesca maraña de sobornos, tráfico de influencias y otros delitos que afectaban a grupos a los que se consideraba intocables, pero basta echar un vistazo a su trayectoria para comprobar que las investigaciones se centraban principalmente en las formaciones de izquierda, y en especial en el gobernante PT”, denuncia El País.

Un ejemplo de eso “fue la decisión que tomó el entonces juez Moro de divulgar los diálogos telefónicos entre Lula y su sucesora en la presidencia, Dilma Rousseff, en vísperas de la apertura del proceso de inhabilitación de ella. Él mismo reconoció que fue ilegal (…) Pero dijo que lo hizo porque ‘era necesario’, por una ‘causa justa’, admitiendo que el fin justificaba los medios, algo condenable en un juez”, recuerda a EL TIEMPO el analista internacional Mario Osava.

Lava Jato –que se inició en 2014– investigó sobornos de grandes empresas a políticos para la obtención de jugosos contratos de la empresa brasileña de petróleos, Petrobras, y se extendió por América Latina cuando Odebrecht, la mayor constructora brasileña con negocios en más de 20 países, decidió colaborar con la justicia en 2016.

En sus delaciones, Odebrecht “involucró a 415 políticos brasileños y reconoció sobornos en otros 12 países, seis de ellos en América Latina. Las consecuencias más severas fueron en Perú, con el suicidio del expresidente Alan García y con la detención y libertad condicional, orden de captura y arresto de los exmandatarios Ollanta Humala, Alejandro Toledo y Pedro Pablo Kuczynski, respectivamente.

Situación y efectos

Los brasileños que creyeron en Moro y lo convirtieron en el héroe de la anticorrupción están en choque con las grabaciones, pero lo defienden, al igual que Bolsonaro, para quien su ministro es el “bastión moral de su gobierno”.

Moro dijo el 19 de junio, en una intervención ante el Senado, que solo renunciará si se comprueba alguna irregularidad en su conducta, pero aseguró que no existió ninguna, y ha insistido en que desconoce las grabaciones, que en su opinión fueron obtenidas de “forma criminal” y fueron manipuladas.

“Como juez siempre actué conforme a la ley. El combate a la corrupción se hizo con su aplicación imparcial. Lo que se busca (con las grabaciones) es invalidar condenas, obstaculizar investigaciones en curso y atacar las instituciones brasileñas”, dijo Moro.
Sin embargo, analistas pronostican que su caída es solo una cuestión de tiempo. “Las cosas podrían empeorar mucho más para Moro, pues lo divulgado es solo la punta del iceberg. Greenwald ha afirmado que hasta ahora solo reveló el uno por ciento del material que recibió. Así que nuevas ‘bombas’ pueden estallar en cualquier momento”, pronostica a EL TIEMPO la periodista internacional Diana Brajterman.

Moro también tiene los días contados “por su desempeño en el gobierno de Bolsonaro, del que saldrá como cómplice de la liberación del uso de armas de fuego, incluso de calibres antes exclusivos para militares, que permiten hoy a unos 19 millones de brasileños andar armados por la calle, según la ONG Instituto Sou da paz. (…) Un ministro de Justicia, encargado también de seguridad pública, tendría que haber dicho algo, pero Moro aceptó la medida, que el Congreso revocó por inconstitucional”, asegura Mario Osava.

Además, añade que su imagen de “héroe de la anticorrupción” se erosiona en la medida en que tiene que “tolerar” la corrupción de sus pares y de su jefe. “Hay indicios, por ejemplo, de que la familia Bolsonaro practicó durante muchos años una corrupción menor: utilizar el dinero que el Estado da a los diputados o senadores para contratar asesores y emplearlo en funcionarios fantasmas para embolsarse el dinero.

El escándalo empezó con el hijo mayor de Bolsonaro, Flavio, cuando era diputado del estado de Río de Janeiro (ahora es senador). Un asesor jefe, expolicía militar, recogía mensualmente el dinero destinado a los supuestos “asesores” y lo depositaba en la cuenta del político. Algo parecido sucedió con los asesores fantasmas del propio presidente Bolsonaro.

Y, para empeorar las cosas, el asesor jefe de Flavio Bolsonaro era muy cercano a los ‘milicianos’ ( paramilitares brasileños), quienes también tendrían vínculos con el presidente. Moro tiene que convivir con todo eso y, en la medida que estallan los escándalos, su imagen de honestidad se va desvaneciendo.

La popularidad de Moro depende además del éxito del gobierno. Si la economía se recupera, le irá bien, como a Bolsonaro. Esa alternativa, que consolidaría a todos en el poder, depende del ministro de Economía, Paulo Guedes, un neoliberal cuya estrategia empieza y depende de la reforma pensional, la cual elevaría las edades para la jubilación y reduciría los beneficios laborales, ambas medidas altamente impopulares.

“No es seguro que todo le vaya mal al gobierno, puede que haya una recuperación económica a partir de 2020. Pero este año ya está perdido, y el problema no tiene una solución inmediata para los 13 millones de desempleados y los 28 millones de subempleados. La recuperación económica llevará años”, dice Osava.

Dudas y certezas

Con las grabaciones que afectan la imparcialidad de Moro, lo más probable es que los que apoyan a Lula demanden su sentencia y pidan reabrir el caso, pero lograrlo es poco probable porque las pruebas que se presentarían fueron obtenidas de manera ilegal. Sin embargo, algunos miembros del Tribunal Supremo ya se han expresado individualmente a favor de revisar el caso.

Lo que nadie ha puesto en duda es la veracidad de esas pruebas, que arrojan un nuevo elemento de escándalo político en un país que ha vivido un verdadero terremoto institucional causado precisamente por las investigaciones judiciales sobre la corrupción entre grandes empresas y partidos políticos, afirma El País en su editorial.
Otros analistas afirman que el escándalo fortalece a Moro como político, aunque reduce su credibilidad como uno de los pocos que valoran las reglas y la ética en procesos penales.

Para Osava, al aceptar el ministerio de Justicia del gobierno Bolsonaro, Moro puso en riesgo su imagen de “justiciero” y su credibilidad porque al hacerlo tuvo que apoyar a un presidente cuyas convicciones son incompatibles con la ética y las normas de una Justicia imparcial.

Un juez que acepta ser ministro se subordina a un presidente que, como Bolsonaro, no reconoce que hubo dictadura militar en Brasil (1964-1985), justifica la tortura y aplaude a Pinochet, entre otras cosas. Eso contradice los principios que juró defender como juez, renuncia a la ética jurídica y pone bajo sospecha todo lo de su pasado, todo lo que hizo como juez”, dice Osava.

“Brasil necesita estabilidad para recuperar la senda del crecimiento y la redistribución de riqueza, pero también, como toda democracia, salvaguardar las condiciones que permiten a cualquier ciudadano, incluido Lula, ser juzgado de manera justa”, concluye El País en su editorial.

Por su parte, Osava no cree que este escándalo cambie muchas cosas en Brasil, pero sí piensa que exigirá más cuidado a jueces y fiscales que investigan casos de corrupción. “Lentamente, se reducirá la cultura de venerar a los que combaten la corrupción, incluso si violan reglas judiciales. ‘Héroes’ como Moro y el procurador Deltan Dalagnol perderán su imagen de santos guerreros”, afirma.   Gloria Helena Rey especial para el tiempo-

https://www.eltiempo.com/mundo/latinoamerica/se-desmorona-la-imagen-del-poderoso-exjuez-moro-en-brasil-378658

21.19.-EL PROBLEMA DE LA ECONOMÍA ARGENTINA –  Martín Guzmán 

NEW YORK. En 2018 Argentina experimentó una crisis monetaria y una estanflación. La inflación anual alcanzó el 47,6 por ciento, el PIB cayó un 2,5 por ciento y aumentaron el desempleo y la pobreza.

Estos indicadores reflejan problemas crónicos. La economía argentina ha reducido su tamaño en cuatro de los últimos siete años. Y durante más de una década las deficiencias estructurales han creado fuertes restricciones en el crecimiento de la demanda real y han impedido que la economía crezca de manera sostenible.

19 de abril 2019.- Cuando el gobierno actual, dirigido por el presidente Mauricio Macri, asumió el cargo en diciembre de 2015, dijo que sus políticas económicas atraerían inversiones extranjeras directas y conducirían a un aumento sostenido de la productividad. La crisis monetaria que estalló en abril de 2018 remarcó el fracaso de su enfoque de política.

Como respuesta, el Gobierno recurrió al Fondo Monetario Internacional (FMI), obtuvo un préstamo de 57.000 millones de dólares, el más grande en la historia del FMI, y acordó un nuevo enfoque para abordar los desequilibrios macroeconómicos del país. Pero los términos del acuerdo de préstamo han seguido cambiando a medida que los inversores seguían nerviosos.

Cuando el FMI aprobó el nuevo acuerdo con Argentina en junio pasado, el Gobierno dijo que en lugar de gastar los fondos, los usaría para aumentar su liquidez y restaurar la confianza del mercado. Pero cuando el peso cayó aún más, el Gobierno y el FMI acordaron que Argentina podría utilizar el préstamo para cumplir con los pagos de su deuda y evitar un incumplimiento en 2019, un año de elecciones presidenciales. Y, sin embargo, las dudas persistieron. El mes pasado, en medio de temores de otra corrida del peso, el Fondo autorizó al banco central a vender hasta 9.600 millones de dólares de sus reservas de divisas para ayudar a respaldar el tipo de cambio.

La situación sigue siendo delicada, sobre todo porque gran parte de la deuda pública de Argentina está denominada en monedas extranjeras. El FMI dice que la deuda del país “sigue siendo sostenible, pero no con una alta probabilidad”, aunque la prueba real de la sostenibilidad de la deuda de Argentina comenzará en 2020.

Con las elecciones a seis meses de distancia, hay otras preocupaciones más inmediatas. Por un lado, el plan macroeconómico respaldado por el FMI de políticas fiscales y monetarias contractivas ayudará a alargar la recesión actual. Además, el enfoque de política monetaria parece estar repitiendo algunos de los errores fundamentales cometidos antes de la crisis monetaria.

Mientras que la administración de Macri planeaba reducir gradualmente el déficit fiscal, el banco central adoptó un enfoque mucho más agresivo para frenar la inflación. Al hacerlo, se basó en dos asunciones: que las políticas del Gobierno pondrían a la economía en un camino de crecimiento sostenible, y que las tasas de interés más altas serían efectivas para estabilizar los precios.

Ambas suposiciones demostraron ser desastrosamente erróneas. La inversión en la economía real en gran parte no se materializó. Además, las altas tasas de interés atrajeron el capital de la cartera especulativa a corto plazo, lo que hace que Argentina, y el peso, sean cada vez más vulnerables a un cambio de sentimiento repentino en el mercado.

Las autoridades deberían haber aprendido al menos dos lecciones de esto. La primera, combatir la inflación crónica requiere esfuerzos políticos sostenidos y coordinados en lugar de un mero endurecimiento de la política monetaria. Y la segunda, la inflación en Argentina continuará en el corto plazo sin importar qué tan estricta sea la política monetaria. Sin embargo, las autoridades están persistiendo con las mismas políticas.

La devaluación del peso y el consiguiente aumento de la inflación han intensificado el conflicto distributivo de Argentina, y los trabajadores demandan aumentos salariales que compensen la pérdida de poder adquisitivo durante el año anterior. En este contexto, los anuncios de política monetaria no reducirán las expectativas inflacionarias, especialmente porque la administración de Macri no cumplió sus objetivos de inflación en los últimos tres años —en 15; 7,8 y 32,6 puntos porcentuales, respectivamente—. Como era de esperar, la inflación ha vuelto a subir en los últimos meses, a pesar del agresivo ajuste monetario.

Además, los mercados financieros no permitirán que el tipo de cambio real del peso se aprecie significativamente en el corto plazo. Esto significa que el tipo de cambio nominal estará bajo presión a la baja, lo que a su vez alimentará una mayor inflación. Romper este círculo vicioso no será fácil, porque requiere que los políticos resuelvan el conflicto distributivo en una economía lenta.

Mientras tanto, el banco central sigue dependiendo de las altas tasas de interés para respaldar el peso. Si bien el banco tuvo que actuar agresivamente para contener la crisis monetaria, ha persistido durante demasiado tiempo con una política costosa de altas tasas de interés que ahora no solo prolonga y profundiza la recesión, sino que también, al atraer el llamado dinero caliente, aumenta la inestabilidad en el tipo de cambio. Y mientras que las intervenciones en el tipo de cambio pueden estar justificadas en circunstancias extremas, la venta de reservas en moneda extranjera prestada para apuntalar el peso hará que la economía sea aún más frágil.

En 2020, la situación de la deuda pasará al centro del escenario. El próximo gobierno intentará recuperar el acceso a los mercados internacionales de crédito con el país ya muy endeudado. Si la economía no muestra signos de un despegue rápido para entonces, habrá un problema de deuda. En ese escenario, un mayor costo de traspaso de deuda sería letal para la economía, ya que las autoridades tendrían que asignar una mayor proporción de los estancados ingresos del país en moneda extranjera para pagar la deuda.

El nuevo gobierno enfrentaría dos opciones desagradables: una camisa de fuerza con mayores pagos de deuda, más austeridad y más recesión, o una reestructuración dolorosa de la deuda con un resultado incierto.

Una cosa está clara: para poder evitar otra crisis de deuda, Argentina necesitará un crecimiento económico sostenido. Aunque no hay recetas mágicas para poner la economía en un camino más estable, cambiar las políticas macroeconómicas actuales al menos le daría una oportunidad al país.

* Martín Guzmán es investigador asociado de la Columbia University Business School y profesor asociado de la Universidad de Buenos Aires, es co-presidente del Grupo de Investigaciones sobre Reestructuración de Deuda y Quiebras Soberanas de la Iniciativa para el Diálogo de Políticas de Columbia University, y es un miembro senior del Centro para la Innovación en Gobernanza Internacional (CIGI).

Copyright: Project Syndicate, 2019. www.project-syndicate.org

https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/martin-guzman/el-problema-de-la-economia-argentina-columna-de-martin-guzman-project-syndicate-351488

  • 20.19.-MÉXICO: LAS IZQUIERDAS NEGADAS POR LA «CUARTA TRANSFORMACIÓN» – Massimo Modonesi
  • LÓPEZ OBRADOR SE ENFRENTA CON AGENCIAS CALIFICADORAS –  Elizabeth Albarrán, Jorge Monroy Y Lilia González

En el contexto de la proclamada «cuarta transformación» de México, el discurso de Andrés Manuel López Obrador tiende a negar la existencia de la izquierda, ya sea como posición político-ideológica en abstracto o como encarnación en grupos y movimientos que ostenten cierto grado de autonomía y radicalidad. La disputa respecto del significado y el lugar de la izquierda está atravesada por la tensión entre distintas acepciones y contenidos, pero también entre lógicas políticas tendencialmente divergentes como son las de la hegemonía y la autonomía.

Mayo 2019.- Transformadores versus conservadores

La ex-presidenta argentina Cristina Kirchner solía decir que a su izquierda solo estaba la pared. De forma análoga, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), desde el primer semestre de su mandato de gobierno, etiquetó como «conservadores» tanto a los sectores acomodados que llama burlonamente «fifís» como a los «radicales» de izquierda, refiriéndose, en particular, a un sector disidente del magisterio y a grupos opositores a megaproyectos. Es indudable que, a su derecha, existen y actúan políticamente clases y grupos históricamente dominantes que no aceptaron la invitación a sumarse a la llamada «cuarta transformación», así como sectores medios y altos que no comulgan con el obradorismo y que rechazan más su estilo plebeyo que su programa moderadamente reformista. Definirlos como «conservadores» es una manera de colocarse del lado de la Reforma y la Revolución, en mayúsculas, como referencias históricas (la segunda y la tercera transformaciones, según el conteo de AMLO), y de delimitar una práctica política que quiere modular, en función de las circunstancias y los interlocutores, el grado de profundidad del cambio. De cara a los conservadores de derecha, se perfila una definición del obradorismo por izquierda, una delimitación geométrica que se sustenta a partir de dos clivajes fundamentales de clásica raigambre antioligárquica: el nacionalismo y el justicialismo. Ambos posicionamientos, revitalizados por las luchas antineoliberales desde la década de 1990, se resuelven a partir del fortalecimiento del Estado como portador del interés general, capaz de intervenir en clave nacionalizadora y redistributiva. En esta definición histórica e ideológica por defecto, el no conservadurismo de AMLO se coloca entre el liberalismo reformista decimonónico y el nacionalismo revolucionario, rehuyendo sistemáticamente una ubicación a partir de la etiqueta de izquierda, así como otros sucedáneos como socialdemocracia, posneoliberalismo y, más aún, socialismo y anticapitalismo. Esta colocación aparentemente aséptica podría asimilarlo a la tradición del centrismo priísta, si no fuera porque se retroalimenta de un rasgo típicamente progresista latinoamericano al reivindicar explícitamente un perfil antineoliberal, aunque se limite a pregonar algo similar a lo que Néstor Kirchner llamaba un «capitalismo en serio», invitando a los empresarios honestos a sumarse al concierto nacional y popular, gesto que recuerda toda una tradición del México de la revolución institucionalizada.

La combinación entre ambigüedad interclasista e inflexión progresista antineoliberal y nacional-popular puede resultar precaria e inestable pero, por lo pronto, a partir de la indiscutible legitimidad de una jornada electoral que canalizó agravios y esperanzas de mediana y larga duración, les otorga a AMLO y a su gobierno una centralidad desde la cual se busca construir y ejercer hegemonía, ensanchar el consenso y, al mismo tiempo, delimitar su perímetro hacia la izquierda.

Si hacia la derecha se busca tejer alianzas y formas de cooperación con sectores empresariales y otras fracciones de las clases dominantes, asumiendo una diferencia de origen y de colocación social –que no de clase, ya que este concepto no pertenece al lenguaje de la «cuarta transformación»–, hacia la izquierda se pretende y se exige no quebrar la unidad del pueblo –la palabra mágica de la subjetivación política obradorista–, no caer en la tentación particularista y someterse al interés general y a aquellos que concretamente lo representan y formulan desde el lugar que les corresponde, es decir, el del gobierno y el aparato estatal, lugares donde se formulan e impulsan las políticas públicas destinadas a producir la anhelada «regeneración nacional».

El epíteto de «conservadores» surge, por lo tanto, de una definición histórica o ideológica cuyo uso sirve para descalificar –hacia la derecha y hacia la izquierda– a todo opositor de la iniciativa reformadora y transformadora, propiciando una sobreposición que confunde y, por lo tanto, niega no solo legitimidad sino todo rasgo propiamente izquierdista a los actores y movimientos sociopolíticos autónomos y eventual o potencialmente más radicales.

La izquierda obradorista

Otra izquierda tendencialmente negada en el proceso de la «cuarta transformación» es la izquierda de Morena. Efectivamente, esta parece ser una entelequia, invisibilizada en términos de la ausencia de un debate dentro y fuera de las instancias partidarias, pero evocada, episódica y abstractamente, como contrapeso interno y de base, frente a la infiltración de oportunistas y otros residuos priístas y perredistas. Al mismo tiempo, Morena en su conjunto (y la supuesta izquierda en su interior), a menudo confundiendo la organización y el movimiento de masa, es a veces invocada como lugar de agregación del obradorismo puro y duro, como trinchera frente a los compromisos contraídos en aras de alcanzar el Palacio de Gobierno y como garantía de la profundidad de la «cuarta transformación». Sin embargo, la virtual inexistencia de la vida partidaria, en estos primeros meses de gobierno, es notable no solo en términos de la falta de iniciativas, movilizaciones o debates, sino por el sensible debilitamiento del andamiaje dirigente, drenado por las necesidades de cubrir cargos de gobierno y de representación. Por otra parte, se estancó apenas nacer la apuesta por la educación política de masas a través del instituto ad hoc, instancia aprobada por el último Congreso, como contrapunto moral a la tendencia a convertirse en un partido-aparato electoral y de formación y colocación de cuadros en gobiernos, congresos y otras instituciones públicas, o una agencia de empleo público a la par de los otros partidos del espectro parlamentario. Sin embargo, a pesar de su negación, no deja de existir una izquierda difusa en Morena y en el obradorismo en general; una presencia etérea que se percibe entre votantes, simpatizantes, militantes y algunos sectores, personalidades o intelectuales que circulan en los grupos dirigentes y pueden ostentar un mayor o menor grado de influencia o cercanía con el Príncipe.

Si los militantes tienen oportunidades de pesar en ocasión de los congresos partidarios, los votantes y los simpatizantes pertenecen a una zona de frontera, con un pie en el palacio, en la apertura de crédito respecto de la «cuarta transformación», pero sin la contención de la disciplina y los intereses partidarios y, por lo tanto, más expuestos a la decepción respecto de expectativas a todas luces muy elevadas, es decir, con un pie potencialmente en la calle, en la inconformidad y la protesta.

Entre los grupos dirigentes del partido, como antesala a su actual ubicación en alguna secretaría de Estado u otro puesto, no deja de haberse colado algún personaje con credenciales de izquierda, por sensibilidad o por antecedentes militantes. Ello, sin embargo, no se tradujo en una posición conjunta y articulada y, menos aún, crítica, ya que prima la lógica de operar silenciosamente desde adentro, sosteniendo o impulsando algunas líneas o políticas, además, obviamente, de su propia carrera profesional o su capital político. La reducida intelectualidad izquierdo-morenista, por su parte, se fue acomodando en distintos lugares más o menos estratégicos, desde los cuales cada quien, según los casos y las inclinaciones, impulsa iniciativas culturales y educativas, teje relaciones internacionales, produce textos en defensa o de apología de la «cuarta transformación» o cuida la moralidad del proceso.

Por último, un lugar importante a la izquierda del obradorismo ocupan aquellas organizaciones sociales que invirtieron su independencia y su combatividad antineoliberal en la alianza electoral y de gobierno con AMLO en el marco de la «cuarta transformación». En algunos casos han resguardado una autonomía organizacional y cierto margen de maniobra, como el que ejerció la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en ocasión de la abrogación parcial de la reforma educativa aprobada por el gobierno anterior. En esta lógica pragmática y con mayores grados de subalternidad que este sector del magisterio, se sitúan organizaciones campesinas y una fracción del movimiento obrero –bajo el paraguas del sindicato minero y de su líder, Napoleón Gómez Urrutia–. Sin pertenecer todavía orgánicamente al obradorismo, estas organizaciones sociales se mantienen en su órbita y contribuyen a inclinar hacia la izquierda el campo de irradiación hegemónica de la «cuarta transformación».

Independientemente de izquierda

Afuera y a la izquierda del creciente perímetro de influencia de Morena y la «cuarta transformación», existen diversos actores, disgregados y aparentemente minoritarios, que se caracterizan por mantener una distancia crítica, sostener una independencia organizacional y preservar cierta capacidad de movilización.

Se trata de un archipiélago disperso por el cual transitan sectores con grado muy dispares de organización, politización y radicalidad. Señalo, para fines expositivos y sin pretensión de exhaustividad, cinco polos relativamente autónomos respecto del obradorismo.

En primer lugar, los movimientos por la defensa del territorio, surgidos contra los megaproyectos socioambientales, buena parte de los cuales están anclados en comunidades indígenas de comprobada capacidad de resistencia. A pesar de la postura de AMLO respecto del fracking y los transgénicos, es evidente que su gobierno sigue el camino neodesarrollista ya ensayado por los gobiernos progresistas del Cono Sur en las últimas décadas, con sus consecuencias en términos de acumulación capitalista, pero también de despojo del territorio y luchas socioambientales. El caso de la termoeléctrica de Huexca inauguró esta línea de conflicto que el proyecto estratégico del Tren Maya promete prolongar a todo el sexenio.

En segundo lugar, los sindicatos de trabajadores que impulsan demandas de redistribución y de justicia social, las cuales difícilmente podrán ser contenidas en una estricta lógica de negociación salarial en el contexto de la austeridad y los recortes en el sector público implementados por el gobierno, junto con una política de empleo de corte asistencial (bonos y becas) y en ausencia de un ciclo económico favorable. Tanto el magisterio disidente como los trabajadores organizados –en particular, empleados públicos y obreros de maquiladoras del norte– pueden abrir un flanco de conflictividad permanente y arruinar así la pax interclasista. Esta dinámica de reinvindicaciones puede mantenerse en el plano gremial o confluir y retroalimentar un cuestionamiento más integral de los límites redistributivos de la «cuarta transformación». Algo similar puede ocurrir dentro del movimiento campesino, aun cuando allí son más fuertes los lazos neocorporativos con Morena y más concretas y realizables algunas de las promesas sancionadas en el programa de gobierno.

En tercer lugar, el universo de las ONG, que si bien alberga diversas realidades –algunas de ellas cuestionables–, también es el crisol de múltiples expresiones de acompañamiento de luchas sociales y de derechos humanos que conforman en sí mismas un formato específico de lucha, que no solo opera en la interfaz institucional sino que se entrelaza con instancias desde abajo. Más allá del recorte presupuestal a las ONG, es evidente la desconfianza respecto de la «cuarta transformación» entre grupos que defienden causas igualitarias y libertarias. Si bien muchos activistas reconocen y valoran la oportunidad que ofrece la llegada de este gobierno para colocar en la agenda temas y reformas de corte progresista, al mismo tiempo es evidente que defienden celosamente su autonomía y, sobre puntos específicos, diversas instancias postulan acciones más consecuentes y radicales y critican abiertamente los límites de la acción del gobierno.

En cuarto lugar, dos vastos sectores sociales: los jóvenes (en particular los universitarios) y las mujeres (feministas). A pesar de tener cada uno un grado de organización y articulación fragmentario, no dejan de albergar, de forma latente o como resistencia cotidiana, un gran potencial de movilización y de politización que tendencialmente escapa a la penetración hegemónica del obradorismo. En efecto, en las franjas más activas y politizadas causa rechazo el formato asistencial y centralizador que caracteriza las políticas públicas de la «cuarta transformación», así como la falta de sensibilidad en temas de aborto y de diversidad sexual, por una parte, y la ausencia de radicalidad transformadora, de apertura hacia la participación autónoma, así como de profundo recambio generacional, por la otra. Más allá de su heterogeneidad, se trata de sectores que se entrecruzan, en los cuales florece el principio de autonomía y de crítica, donde anidan procesos de politización y se reproducen núcleos de militantes y activistas. En este sentido, dinámicas de movilización estudiantil y feminista pueden eventualmente emerger y estar en condición de cuestionar la «cuarta transformación» desde instancias igualitarias y libertarias, a través de coyunturas de intensa movilización, así como de su expresión cotidiana, en clave de opinión pública, en particular en las redes sociales.

Por último, hay que registrar la dificultad que, en México más que en otros países de América Latina como Argentina y Brasil, encuentran grupos y organizaciones socialistas para sostener la conformación de un polo de agregación de una oposición de corte anticapitalista. En medio de la existencia de grupos izquierdistas con mayor o menor vitalidad y con una común influencia escasa sobre las masas, trató de ocupar este lugar la iniciativa de la candidatura independiente de Marichuy por parte del Congreso Nacional Indígena y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que buscó revitalizar y sumar las resistencias y las luchas en defensa del territorio. Al mismo tiempo, los límites de la propuesta y las dificultades para que prosperara son sintomáticos de una coyuntura desfavorable tanto en términos de ciclos políticos largos como en relación con el momento obradorista. Mientras este está transcurriendo, no se ha conformado un lugar de convergencia, ni aun de carácter federativo, que contraste la tendencia epocal a la dispersión y despolitización de las luchas sociales. Al mismo tiempo, en la medida en que, como diría Gramsci, podemos prever el conflicto pero no sus formas, no se puede descartar que un repunte de la conflictividad a la izquierda de la «cuarta transformación» genere las condiciones propicias para revitalizar la crítica anticapitalista y favorecer la creación de un polo de oposición de corte socialista.

En conclusión, más allá de los contenidos de mayor o menor alcance transformador de la «cuarta transformación», una clave de lectura del actual momento de composición y recomposición política del campo de las izquierdas, negadas pero existentes, es la subyacente tensión entre un proyecto hegemónico que pretende convencer y fagocitar y unas instancias autónomas que se resisten a ser asimiladas.

Las izquierdas negadas por la lógica hegemónica no tardarán en manifestarse con mayor vigor conforme se hagan evidentes las contradicciones del equilibrismo progresista. Al mismo tiempo, nada garantiza que, paradójicamente, no terminen negándose a sí mismas como posibles hegemonías alternativas, se mantengan como meras contrahegemonías y no sepan generar un proceso de acumulación de fuerzas, no solo de cara al centrismo nacional-popular obradorista sino, como ha mostrado el fin del ciclo progresista latinoamericano, frente a la amenaza de una reacción de corte derechista.

https://nuso.org/articulo/mexico-izquierdas-amlo/

20.19.-LÓPEZ OBRADOR SE ENFRENTA CON AGENCIAS CALIFICADORAS –  Elizabeth Albarrán, Jorge Monroy Y Lilia González

La relación entre AMLO y las agencias calificadoras atraviesa su peor momento, luego de la baja que Fitch hizo a la deuda soberana del país, al colocarla en “BBB”, y con el golpe que le asestó al degradar la nota de Pemex.

La relación entre el presidente andrés manuel lópez obrador y las agencias calificadoras atraviesa su peor momento, luego de la baja que Fitch hizo a la deuda soberana del país, al colocarla en “BBB”, y con el golpe que le asestó este jueves al degradar la nota de Pemex en dos escalones para colocarla en calidad de bono basura.

El gobierno, en fuerte desacuerdo con el enfoque de las agencias: SHCP

El gobierno federal, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), calificó de “desafortunadas” y mostró su desacuerdo a las penalizaciones que hizo la calificadora Fitch Ratings sobre el balance financiero del país, pues no sólo bajó la nota del país de “BBB+” a “BBB”, sino también la de Petróleos Mexicanos (Pemex), a grado especulativo.

“El gobierno expresa su fuerte desacuerdo con el enfoque aplicado por esta calificadora (…) Esta acción sobre la calificación soberana de México y de Pemex se da aun cuando se ha demostrado el apoyo total del gobierno federal a la empresa, y se está trabajando en dar una solución a los problemas estructurales y financieros de la petrolera”, indicó en un comunicado.

Aunque Fitch Ratings considere que el apoyo a Pemex por parte del gobierno federal es moderado e insuficiente, la dependencia a cargo de Carlos Urzúa respondió que se mantendrán en la misma postura para que la petrolera mexicana se convierta en una empresa rentable y eficiente.

Pemex es parte integral de la economía nacional. Vale la pena resaltar que Fitch estabiliza la perspectiva de la calificación soberana de México de Negativa a Estable, con lo cual establece un piso al ajuste de la calificación y no se esperan más acciones sobre el soberano”, remarcó.

Hacienda hizo énfasis en que se mantiene “cómodamente en grado de inversión” del soberano y ratificó su compromiso con la disciplina fiscal y la estabilidad macroeconómica.

Moody’s otorgó 18 meses

Con respecto al cambio de la perspectiva de Estable a Negativa que hizo Moody’s al país y a Pemex, Hacienda remarcó que se estableció una línea de tiempo de 18 meses para una potencial revisión de la nota.

La dependencia federal concluyó que ambas calificadoras reconocen como fortalezas una economía amplia y diversificada, una sólida postura fiscal que ha consolidado la estabilidad macroeconómica, así como prudencia en la formulación de políticas macroeconómicas y un sistema bancario saludable.

Desacuerdos en combate a la corrupción

Por la mañana, el presidente Andrés Manuel López Obrador insistió en que las calificadoras no toman en cuenta que su gobierno combate la corrupción, y éste será un factor de crecimiento y confianza de la economía nacional.

En Palacio Nacional, el primer mandatario insistió en su perspectiva de crecimiento para este año de 2%, y de 4% acumulado en todo el sexenio.

“Respetamos esa opinión, pero seguimos sosteniendo que vamos bien, que va a crecer más la economía, que cuando menos va a crecer a 2%, y que en el sexenio vamos a cumplir el compromiso de crecer a 4 por ciento.

“Y que, con todo respeto, la falla que tienen las calificadoras y los expertos en materia financiera es que aplican la misma metodología de hace más de tres décadas, es la metodología que se utilizó durante el periodo neoliberal, que no tomaba en cuenta, en palabras tecnocráticas, la variable corrupción. Por eso sus pronósticos no resultan”, comentó.

El presidente fue cuestionado acerca de si no observa un riesgo agravado para la economía de nuestro país, ante el recorte en los pronósticos de crecimiento por parte de organismos internacionales y el propio Banco de México:

“No, porque nosotros no vamos a contratar deuda, mejor dicho, no vamos a aumentar la deuda pública. Tenemos finanzas públicas sanas, está muy bien la recaudación y vamos bien en el ejercicio del presupuesto. No tenemos problema de inflación. A pesar de eso, el peso está resistiendo. Vamos bien y de buenas”.

En San Luis Potosí, el jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, admitió que el gobierno mexicano debe trabajar muy duro para ganarse nuevamente la confianza de las calificadoras.

Romo mencionó que se puede coincidir o no con las calificadoras, pero que a ellos les toca sentarse para ver qué más pueden hacer, “para todos caminar al mismo lado”. Se corre el riesgo de que se vaya la inversión, se le cuestionó a Romo, “para nada”, afirmó.

https://www.eleconomista.com.mx/economia/Lopez-Obrador-se-enfrenta-con-agencias-calificadoras-20190607-0029.html

19.19.-ARGENTINA: LA CRISIS QUE NO CESA – Enric González 

Un grupo de manifestantes protestan contra el Gobierno el pasado mayo en la ciudad de Buenos Aires.  juan ignacio roncoroni (EFE)

Mauricio Macri, que heredó un país con graves desequilibrios, ha sido incapaz de impedir con sus políticas liberales que la economía caiga en recesión

Buenos Aires 1 jun 2019.- Raúl Alendre volvió anoche a casa con un ojo morado. Nada grave, un accidente en el gimnasio. Alendre empezó a boxear a los 13 años, pero durante la última década aparcó su carrera porque no le hacía falta combatir. Tenía un buen empleo. En diciembre, sin embargo, cerró la fábrica Paquetá de Chivilcoy, una localidad de la pampa bonaerense con 60.000 habitantes, y Alendre, junto a otras 700 personas, entre ellas su esposa, perdió el trabajo. Ahora, con 37 años y 63,5 kilos de peso, necesita volver al cuadrilátero. El próximo día 7 combatirá en Chivilcoy contra un muchacho de la capital y ganará 4.000 pesos, unos 80 euros, por asalto: el objetivo es seguir en pie hasta el final. Si todo sale bien, con dos o tres peleas más podrían tal vez ofrecerle un combate en el extranjero, en Brasil o Uruguay, donde pagan en divisa fuerte y ganaría, quizá, unos miles de dólares.

La factoría de Paquetá fue inaugurada en 2006 y, desde entonces, produjo zapatillas para las marcas Diadora y, sobre todo, Adidas. Fue un proyecto industrial mimado por el entonces presidente Néstor Kirchner. Llegó a tener 1.200 empleados y pagaba buenos sueldos: entre Raúl Alendre y su esposa, Daniela Olmos, juntaban 50.000 pesos mensuales. Unos mil euros. Podían ir al cine con su hija de siete años o comer fuera de vez en cuando, y, sobre todo, pudieron construirse una casita en una calle sin pavimento ni alcantarillado. “Yo solo tengo estudios primarios, soy un peón y nunca soñé con un empleo tan bueno como el que tuve en Paquetá”, explica. “El banco me dio una tarjeta de crédito. ¿Se imagina? ¿Cómo no voy a simpatizar con los Kirchner, si ellos consiguieron traer aquí esa fábrica?”.

La política le dio, la política le quitó. Desde 2016, la política liberalizadora de Mauricio Macri empezó a abrir las fronteras. Se levantaron los controles sobre el cambio de divisas y se redujeron los aranceles. Las zapatillas producidas en Chivilcoy dejaron de ser competitivas frente a las que se importaban desde Brasil o desde los países del sudeste asiático. Paquetá redujo la plantilla progresivamente y, en diciembre pasado, los últimos 700 trabajadores fueron despedidos. Lo de Chivilcoy, Paquetá y Raúl Alendre resume la historia económica de Argentina. El modelo peronista de protección arancelaria y relativo aislamiento frente al modelo liberal, empeñado en integrar por fin al país dentro del comercio planetario. Dos sistemas opuestos y de alternancia traumática. La presidencia de Mauricio Macri ha abierto muchas heridas y su gestión económica ofrece un pobre balance, pero el problema no es de ahora, sino de siempre. Las épocas de bienestar y esperanza concluyen de forma inexorable en crisis y amargura.

El Banco Mundial publicó hace un par de semanas un informe demoledor titulado Hacia el fin de las crisis en Argentina. En él se establece que los argentinos han sufrido 15 recesiones desde 1950. De esos 69 años, 23 registraron crecimiento negativo. El único país con peor registro es la República del Congo, un Estado fallido que lleva décadas en guerra civil intermitente. El Banco Mundial no se pierde en fórmulas amables: “Una de las principales explicaciones del magro desempeño macroeconómico de Argentina es su tendencia a llevar un nivel de vida fuera de su alcance, lo cual impulsa endógenamente sus ciclos de auges y crisis”. Más: “Esta tendencia a gastar por encima de las posibilidades es aún mayor durante las expansiones, con políticas procíclicas que llevan a que el consumo y las inversiones (tanto públicas como privadas) crezcan a un ritmo mayor que los ingresos”.

Divisa volátil

¿El resultado? Una elevada inflación crónica, punteada por ocasionales episodios de hiperinflación y de deflación, y una moneda extremadamente débil. El peso fue la divisa que más se devaluó frente al dólar en 2018. Perdió la mitad de su valor. Con perspectiva histórica, eso parece casi normal. Desde su creación, en 1881, el peso ha perdido 13 ceros frente al dólar. Su valor actual, en términos constantes, supone más o menos una billonésima parte del que tenía 140 años atrás.

El segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner tuvo que encajar una pésima coyuntura internacional, marcada por la gran crisis iniciada en 2008. Su reacción fue típicamente peronista: protegió la industria nacional con aranceles y hacia el final de su presidencia tuvo que apuntalar el peso con el llamado “cepo”, un mecanismo que limitaba de forma severa la compra de dólares. En su libro El ciclo de la ilusión y el desencanto, que repasa las pendulares políticas económicas entre 1881 y 2015, los profesores Pablo Gerchunoff y Lucas Llach concluyen que “el kirchnerismo consiguió llegar a su final sin una explosión crítica como las de los dos grandes desencantos anteriores: la hiperinflación de 1989 y la crisis de 2001. Pero dejaba a sus sucesores una economía que requería correcciones urgentes para evitar esa crisis y salir de un estancamiento que ya llevaba cuatro años largos”.

El sucesor, Mauricio Macri, pecó de arrogancia. Aseguró que acabar con la inflación iba a ser tarea fácil. Con Macri llegó al poder la oligarquía argentina, empeñada en hacer del país “un país normal”. Su gurú electoral, el consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba, el hombre que pronosticó la victoria de Donald Trump antes que nadie, insistió una y otra vez en que Macri no debía rodearse de políticos tradicionales. Macri eligió rodearse de ejecutivos del sector privado y antiguos compañeros de su colegio, el selectísimo Newman de Buenos Aires. A uno de ellos, Alfonso Prat-Gay, vástago de una familia terrateniente de Tucumán, le correspondió el delicado Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas. Prat-Gay, hasta cierto punto “político tradicional” porque había sido diputado radical y gobernador del banco central con el kirchnerismo, apostó por un ajuste gradual. Durán Barba y su mejor alumno, el jefe de gabinete (primer ministro) Marcos Peña, partidarios de una rápida revolución política y económica, le detestaron desde el primer momento.

UNA EXPOSICIÓN LIMITADA

Un nutrido grupo de empresas españolas tiene negocios en Argentina. Sin embargo, solo para firmas como Dia, Codere o Prosegur el país sudamericano es un de los principales motores de sus ingresos. Entre los grandes de la Bolsa los que más exposición tienen a esta economía son Telefónica, Santander, BBVA, Naturgy y Mapfre, pero el peso de esta economía para ninguno de ellos va más allá del 6% de los ingresos. “La relación económica entre España y Argentina es limitada: Argentina apenas supone un 1% del total del comercio exterior español”, recuerda Nereida González, de Afi. Juan Ruiz, economista jefe de BBVA para Latinoamérica, confía en que en los próximos trimestres el PIB local se recupere: “El préstamo del FMI eliminó la incertidumbre sobre la financiación pública y permite hacer los ajustes de forma ordenada”.

Prat-Gay desmontó el “cepo” cambiario sin demasiado estropicio (la devaluación automática fue de 10 a 14 pesos por dólar) y elaboró un primer presupuesto con recortes relativamente moderados. El déficit presupuestario fue del 3,9% del PIB en 2017, frente a un objetivo del 4,2%, y eso fue saludado casi como una hazaña: el gasto público se había rebajado por primera vez desde 2004, al comienzo del kirchnerismo. Pero Prat-Gay duró apenas un año. Fue reemplazado por Nicolás Dujovne, un economista más dispuesto a “trabajar en equipo”, es decir, a obedecer a Marcos Peña, el ejecutor implacable de Mauricio Macri.

Como la inflación heredada de Cristina Fernández de Kirchner rondaba el 25% (no existían estadísticas fiables) y cubrir el déficit imprimiendo papel moneda habría estimulado la tendencia inflacionista, Macri decidió pedir prestado. En el libro Macri, la historia íntima y secreta de la élite argentina que llegó al poder, la periodista Laura di Marco cita una frase del presidente, pronunciada en 2017: “A modo de evaluación, sigo pensando que fue un tremendo éxito haber evitado la crisis terminal. Sobre todo cuando lo miro en términos de cuánta plata tomamos prestada. Tomamos 47.000, casi 48.000 millones de dólares para pagar todos los vencimientos y desastres que habían dejado estos tipos, con un país quebrado atrás. Entonces digo, a la pelota, qué éxito. Si vos vas al banco en cesación de pagos, sin un mango de reservas, quebrado, y el banco, a pesar de que no le pagaste, te vuelve a prestar 47.000 millones más, es un éxito descomunal”.

Qué tiempos aquellos, los del “éxito descomunal”. En 2017, segundo año del mandato de Macri, Argentina ya mostraba un cuadro macroeconómico alarmante: sus déficits fiscal, comercial y por cuenta corriente estaban entre los más elevados del mundo y el peso, en flotación, no dejaba de devaluarse mientras aumentaba la deuda externa. La catástrofe llegó en abril de 2018, aunque, según admitió a este diario un alto cargo de la Casa Rosada, desde enero el Gobierno era consciente de que la economía iba a despeñarse. Una “corrida cambiaria” en abril y otra en agosto pulverizaron el peso y dispararon la inflación. Hubo que recurrir, de nuevo, al Fondo Monetario Internacional (FMI), que en septiembre concedió a Argentina el mayor préstamo de su historia: 57.000 millones de dólares.

Emisión de deuda

Las cifras son crudas: entre diciembre de 2015, cuando Macri llegó al poder, y 2018, cuando la economía fue intervenida por el FMI, Argentina había sido el mayor emisor mundial de deuda en términos absolutos y había acumulado créditos por casi 143.000 millones de dólares, más de la mitad de los cuales se fugaron al exterior.

Bajo las condiciones impuestas por el FMI, hubo que olvidar el gradualismo e imponer unos recortes brutales que condujeron a la enésima recesión. Contra toda lógica económica, la caída de la actividad no frenó la inflación. Ocurrió lo contrario. Hoy, a menos de cinco meses para las elecciones generales, la inflación acumulada durante el mandato de Mauricio Macri supera el 260% y el peso se ha devaluado un 360% frente al dólar. La construcción, el comercio y la industria, que representan casi la mitad del empleo argentino, han sufrido una caída de actividad cercana al 40% durante los ya once meses de recesión. El poder adquisitivo de los salarios ha bajado casi un 20%. Durán-Barba, el gurú ecuatoriano de Macri, reconoció esta semana al diario brasileño O Globo las dificultades para que el presidente consiga la reelección: “Si la economía estuviese bien, ganaríamos en la primera vuelta con el 60% de los votos. El Gobierno hizo mucho, hizo caminos, obras gigantescas, pero falló en la economía. Pensé que caminaría bien”. Eso mismo pensaron muchos y ahora se sienten defraudados.

ampliar fotoRaúl Alendre en Chivilcoy, que ha tenido que volver a boxear a los 37 años. GUSTAVO BOSCO

Volvamos a Chivilcoy, esa pequeña ciudad a 160 kilómetros de Buenos Aires, para ilustrar las cifras abstractas. La competencia exterior y la recesión provocaron el cierre de Paquetá, que pagaba mensualmente en salarios 13 millones de pesos. Esos 13 millones se gastaban casi íntegramente en Chivilcoy. “Vendo menos”, dice Juan Pissini, propietario de un pequeño comercio de alimentación. “Lo que vendo ahora son cosas básicas, pan, harina, fideos, alguna botella de aceite”, explica. En los negocios de electrodomésticos o automóviles, la caída de las ventas supera el 30%. Y, sin embargo, la auténtica crisis aún no ha llegado. Paquetá pagó indemnizaciones razonables por los despidos. Al peón-boxeador Raúl Alendre le correspondieron 500.000 pesos, de los que le quedan 150.000 (lo mismo que le debe al banco por un préstamo hipotecario) después de haber invertido el resto en obras en su vivienda, para alojar en ella un negocio de ropa que espera abrir dentro de un par de meses. Eso significa que aún se mueve dinero en Chivilcoy.

Despidos

Otro despedido, Lorenzo Lezama, ha dedicado la indemnización a instalar en su casa un pequeño taller de ventanas de aluminio. “De momento, vendo”, comenta. Porque las indemnizaciones han propiciado un efímero instante de riqueza. Pero la inflación, de casi el 50% anual, se come sus beneficios. “Entre el momento en que encargo el material a la fábrica y el momento en que lo instalo, los precios suben y no puedo repercutir el aumento sobre el cliente: tengo que pagarlo de mi bolsillo”, explica. El tallercito de Lezama es un ejemplo de lo que ocurre en miles de pequeñas empresas argentinas.

El Gobierno, sin embargo, cree que va por buen camino. Recibió en diciembre de 2015 una deuda pública que representaba entre el 41% y el 45% del PIB (las estadísticas no eran fiables) y la ha llevado hasta el 97%, si se contabiliza el préstamo del FMI. Ese dato no puede disimularse y pesa sobre cualquier perspectiva de crecimiento. Pero en el Ministerio de Hacienda prefieren resaltar otros datos. Heredaron un gasto público que suponía un 41,5% del PIB y lo han reducido al 37%. La presión fiscal ha bajado del 34% del PIB al 30%, el peso lleva semanas de relativa estabilidad y los altos cargos económicos aventuran que la inflación empieza a ser controlada. Tras el fuerte tirón de marzo, cuando los precios subieron un 4,7%, en abril el aumento se redujo al 3,4%, y para marzo esperan que rebase por muy poco el 3%. El objetivo es llegar a las elecciones con un 2% mensual. Eso supondría una previsión anual de inflación en torno al 24%. Excesiva, en términos objetivos. Aceptable, si se tiene en cuenta que ahora mismo está en el doble.

Néstor Kirchner llegó a la presidencia el 25 de mayo de 2003 con una Argentina en bancarrota tras el colapso de 2001-2002. Y, sin embargo, rápidamente se benefició de un círculo virtuoso: la devaluación había hecho más competitivos los productos argentinos, el desempleo había reducido los salarios reales, la coyuntura internacional mejoraba, las cosechas fueron buenas y el margen de crecimiento se hizo grande. Subieron los salarios, el mercado interno se fortaleció y fue posible crear fábricas como la de Paquetá.

Salvo por la coyuntura internacional, que no se vislumbra espléndida, la situación podría ser similar en los próximos años. Pero hay un grave inconveniente: la devolución del préstamo del FMI. Según las condiciones firmadas en Washington, en 2021 deben devolverse 3.800 millones de dólares; en 2022, 18.500; en 2023, 23.000 millones; y en 2024, 10.100 millones. Los pagos de 2022 y 2023 pueden aplastar cualquier crecimiento en una economía cuyo PIB anual apenas supera los 600.000 millones de dólares.

Tanto Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, la candidatura presidencial y vicepresidencial del kirchnerismo, como el peronismo moderado (Sergio Massa o Juan Schiaretti) consideran inevitable una renegociación de plazos con el Fondo. El Gobierno parece contemplar otra vía, no muy distinta: la de negociar un crédito adicional para hacer frente a esos dos años críticos y prolongar, por tanto, la relación de dependencia/tutela con el organismo internacional. Está por ver lo más importante en la ecuación: quién presidirá Argentina en ese momento. Si es todavía Macri, contará con el respaldo de Washington, sea Donald Trump u otro el presidente: la Argentina liberal del macrismo es vista como un aliado estratégico, de ahí la generosidad mostrada por el FMI.

Por ahora, el futuro inmediato no depara más que sacrificios. La caja del supermercado seguirá siendo el altar donde se oficia el lento ritual de la austeridad doméstica: se despliegan vales de descuento, se negocian plazos, se prescinde de algún producto si la cuenta total es demasiado alta. El invierno será frío, porque el aumento de las tarifas de gas y electricidad (entre el 300% y el 600% durante el mandato de Macri, a partir de las tarifas bajísimas y subvencionadas del kirchnerismo) hace prohibitiva la calefacción en muchos hogares. Y Raúl Alendre tendrá que pegarse en el cuadrilátero, a sus 37 años, con el sueño de conseguir que alguien le llame del extranjero y le ofrezca una pelea pagada en dólares.

Se adhiere a los criterios de

 https://elpais.com/economia/2019/05/31/actualidad/1559311610_608484.html

  • 18.19.-BRASIL Y EL POPULISMO DEL FUTURO – César Rodríguez
  • 18.19.-¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN PERÚ? –César Ferrari*

Visitar Brasil por estos días es presenciar una tragicomedia que no habrían podido imaginar ni los humoristas políticos más sarcásticos. Si los estragos del populismo autoritario de derecha de Bolsonaro no aparecen en las tapas de los diarios fuera de Brasil, es solo porque toda la atención se la lleva esa otra tragedia —que ya no tiene nada de comedia— producida por el autoritarismo de izquierda en Venezuela.

23 may 2019.- Mientras Venezuela se ha convertido en un caso único —el peor colapso contemporáneo de un país que no está en guerra—, el de Brasil sirve para ilustrar, en caricatura, aspectos comunes a otros populismos de derecha en ascenso en otros lugares, desde Europa (donde puede consolidarse este fin de semana con las elecciones al Parlamento Europeo) hasta India (donde Modi gana la reelección) y Filipinas (donde gobierna ese mellizo de Bolsonaro que es Duterte). Los rasgos son más visibles en Brasil, esta tierra de la hipérbole, donde las cosas más sencillas de la vida son calificadas de maravillosas, fantásticas y sin precedentes.

Lo que se palpa en Brasil muestra características persistentes del populismo de derecha y de las respuestas promisorias contra él. El primer rasgo es que la punta de lanza del populismo reaccionario es el conservadurismo moral. En Brasil, como en Colombia y el resto de América Latina, la derecha populista se ha montado sobre el tren de las iglesias evangélicas y otros sectores que declararon la guerra santa contra el movimiento de mujeres y LGBTI. Los votos que pone su cruzada contra la llamada “ideología de género” explican que en Brasil esos sectores tengan todo un bloque del gobierno —el llamado “bloque folclórico” de Bolsonaro— que controla la educación (el blanco principal de la cruzada) y la política de derechos humanos.

El segundo rasgo es la influencia creciente de las fuerzas armadas en el poder civil. Un tercio del gabinete de Bolsonaro son militares o exmilitares. (Los populistas de izquierda también se acercan a los militares, como en México o Venezuela). El último rasgo es el uso de las redes sociales como arma política. Desde el palacio presidencial de Planalto en Brasilia se desatan linchamientos en redes sociales contra opositores y críticos, tan feroces y organizados que sus autores han sido llamados el “ejército bolsonarista”.

Pero Brasil también comienza a mostrar señales de las respuestas que están logrando desacelerar el populismo reaccionario en otros países, desde Inglaterra hasta Polonia. La más promisoria son movimientos políticos que no se limitan a una agenda reactiva, a criticar las maniobras diarias de los bolsonaros del mundo. La semana pasada, cerca de un millón de personas salieron a las calles en todo Brasil para respaldar la educación pública, amenazada por recortes presupuestales. En otros lugares han sido el movimiento ambientalista y las propuestas contra el cambio climático lo que ha frenado el ascenso populista.

Como dice el viejo chiste, Brasil es el país del futuro y siempre lo será. Habrá que seguir observándolo de cerca para entender el futuro del populismo reaccionario.

https://www.elespectador.com/opinion/brasil-y-el-populismo-del-futuro-columna-862290?utm_source=Icommarketing&utm_medium=email&utm_conten

18.19.-¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN PERÚ? –César Ferrari*

Cinco expresidentes peruanos enfrentan una situación lamentable. Uno está sentenciado, Alberto Fujimori (presidente 1990-1995, 1995-2000); otro, huido de la justicia y en vías de extradición, Alejandro Toledo (2001-2006); otro, muerto antes que ser capturado, Alan García (1985-1990, 2006-2011); otro, por volver a prisión, Ollanta Humala (2011-2016), y otro, en prisión preventiva inicialmente, aunque por su avanzada edad y sus problemas cardiacos los fiscales cambiaron la medida por prisión domiciliaria, Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018).

1 may 2019.- A ese cuestionado conjunto de personajes debe añadirse la varias veces candidata a la Presidencia Keiko Fujimori, actualmente en prisión preventiva. Keiko es hija de Alberto Fujimori y lideresa del partido fujimorista que controla mayoritariamente el Congreso unicameral peruano y cuenta con el apoyo del partido aprista del expresidente García con una mínima representación parlamentaria; esa mayoría no refleja la proporcionalidad de los resultados electorales y es consecuencia de un defectuoso sistema de elección parlamentaria.

El común denominador de todos los anteriores es corrupción y, salvo en el caso de Alberto Fujimori que además está sentenciado por otros crímenes, otro común denominador es la operación judicial Lava Jato referida a la constructora brasilera Odebrecht (que en la época de Fujimori padre aún no operaba en Perú). Los actos de corrupción incluyen cobro de comisiones indebidas (sobornos) por la adjudicación de obras de infraestructura y financiamiento ilegal de campañas electorales.

Hace pocos días, el exdirector ejecutivo de Odebrecht en el Perú confirmó ante los fiscales peruanos que investigan las actuaciones de la constructora que entregó dineros indebidos a los presidentes Toledo, García, Humala y Kuczynski, a la señora Fujimori y a otros funcionarios peruanos, incluidas la exalcaldesa de Lima Susana Villarán (de izquierda) y la excandidata presidencial Lourdes Flores del Partido Popular Cristiano (de centro derecha).

¿Cómo se explica la existencia de un nivel tan elevado y extendido de corrupción que involucra a cinco presidentes, muchos líderes políticos y más funcionarios públicos? Más aún, ¿cómo fue posible que, a pesar de la oposición beligerante de los políticos, particularmente los fujimoristas y apristas, se llegara a descubrirlos, perseguirlos judicialmente y abrirles procesos penales?

Tal vez la razón más importante es que las reformas realizadas en la década de los años 70 del siglo XX por el gobierno militar cambiaron la estructura social y política del Perú en el contexto de un crecimiento importante de la clase media relacionado con la expansión de las manufacturas entre los años 50 y fines de los 80, la enorme migración campo-ciudad como consecuencia de lo anterior y otros cambios demográficos. La reforma agraria desplazó a los terratenientes de la tierra y del poder político que devenía de esta, y junto con el desarrollo de las empresas públicas permitieron la emergencia y luego el protagonismo político y social de la clase media.

Pero los nuevos políticos “pensaron” que la sociedad peruana seguía siendo la misma y que ellos eran, más bien, producto de sus propios méritos y no el resultado de un cambio político-social en un país aún en construcción institucional. Y pretendieron seguir con las mismas prácticas en el ejercicio del poder como consecuencia de la tradicional falta de claridad respecto a la separación entre bienes públicos y bienes privados y su usufructo.

De tal modo, si bien los líderes políticos peruanos en todos los niveles continuaron sintiéndose con derecho a disfrutar por igual de bienes públicos y privados, la sociedad peruana ya no pensaba igual y, por lo tanto, ya no estaba dispuesta a seguir soportando el comportamiento tradicional de esos políticos: de aprovecharse privadamente de los bienes públicos.

Además, los peruanos tienen cómo controlar a los políticos. Tienen unos periodistas de investigación acuciosos y jueces y fiscales designados por méritos, que hacen parte de esa nueva clase media, que son independientes de los políticos a quienes no les deben nada, salvo algunos de sus jefes nombrados por los anteriores.

Pero los políticos continuaron ignorándolo e intentaron evitarlo. El 7 de enero 2019 el entonces fiscal general de la Nación del Perú, Pedro Chávarry, nombrado con los votos de los partidos de la excandidata Fujimori y del expresidente García, tuvo que renunciar al cargo como consecuencia de la presión popular generada por su intento de frustrar las investigaciones por el escándalo Odebrecht, cuando trató de remover a los fiscales encargados del caso: lo hizo y luego, ante la enorme presión popular, tuvo que revocar su decisión y renunciar.

En las casas y en las calles de Lima y de las ciudades y pueblos peruanos se escucha casi al unísono la consigna “que se vayan todos.” De hecho, en el referéndum del 9 de diciembre de 2018 el 85% votó en favor de eliminar la reelección inmediata de todos los cargos de elección popular. Y los políticos tradicionales no pueden oponerse y bloquearlos pues no son capaces de enfrentarse a una mayoría aplastante que simplemente se cansó de su actuar en beneficio propio.

La renovación de la clase política peruana dará pie a una nueva forma de revolución. Si la anterior permitió la emergencia de la clase media, esta quiere frustrar el aprovechamiento corrupto de los recursos públicos y anular los intereses privados en la decisión de las políticas públicas. Un paso más en el desarrollo institucional del Perú, como ha ocurrido a lo largo de la historia en los países desarrollados.

* Una versión más extensa y detallada de la presente columna fue publicada por Razón Pública el 29 de abril 2019.

** Ph.D. Profesor titular, Pontificia Universidad Javeriana, Dephttps://www.elespectador.com/opinion/que-esta-pasando-en-peru-columna-853163

  • 17.19.-LOS FANTASMAS DE MADURO – Carlos Pagni
  • EL DILEMA DE BOLSONARO, ENTRE EL CORAZÓN CON EE UU Y EL BOLSILLO CON CHINA – Naiara Galarraga

La mayor paranoia del poder autoritario venezolano es la eventualidad de una traición de quienes, se supone, son los suyos

El levantamiento militar que el 30 de abril liberó a Leopoldo López llevó, con su fracaso, una nueva frustración a quienes ya no soportan el régimen de Nicolás Maduro. Pero agudizó la paranoia de ese poder autoritario. Ahora Maduro puede temer a algo más mortificante que una movilización opositora. Más angustiante que una todavía inverosímil intervención militar estadounidense. El fantasma que lo acosa es la eventualidad de una traición de quienes, se supone, son los suyos.

Las razones por las cuales el alineamiento de los militares venezolanos con el presidente interino Juan Guaidó no se consumó permanecen en la bruma. Una hipótesis afirma que todo fue una emboscada de jerarcas leales al Gobierno que, encabezados por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, dejaron avanzar a los disidentes para, al final, desnudarlos.

Otra sostiene que fue imposible acordar las condiciones del orden posterior a la caída de Maduro. Esos requisitos estarían consignados en un documento de 15 puntos al que se refirió el representante de Donald Trump, Elliott Abrams. Allí, Padrino López; el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno; y el jefe de la guardia presidencial, Iván Hernández Dala, se habrían comprometido a reconocer a Guaidó como presidente interino; a admitir la legitimidad de la Asamblea Nacional; a desconocer la Asamblea Constitucional chavista; a liberar a los presos políticos, y a llamar a elecciones limpias.

Las dificultades de la negociación pasaron por cláusulas menos presentables. Una, reservar a los militares un poder permanente de tutela sobre las instituciones civiles, a la Pinochet. Otra, garantizar el levantamiento de sanciones penales por parte de Estados Unidos no sólo a los funcionarios del régimen sino también a sus testaferros. Las versiones más fidedignas afirman que el papel de estos multimillonarios, que tienen pánico de los castigos financieros de la Oficina de Control de Activos Financieros de Washington, fue crucial en el avance de las tratativas. Y también en su hundimiento.

Más allá de que esas tres encumbradas figuras del poder hayan estado involucradas en el levantamiento, para que se desaten las fantasías persecutorias de Maduro alcanza con un detalle. Manuel Christopher Figuera, jefe del servicio de espionaje, el Sebin, fue crucial en la liberación de López.

Figuera se exilió, no se sabe si en Colombia o en República Dominicana. En los últimos días le atribuyen la filtración de conversaciones de WhatsApp sostenidas antes de salir del país, que demostrarían el nivel de penetración de los conspiradores en el sistema del dictador. Sobre todo por la participación del juez Moreno y del ministro Padrino López en las tratativas. Más inquietante que esas traiciones debe ser, para Maduro, suponer que el general Figuera, encargado de su implacable policía secreta, ha estado transfiriendo secretos de su Gobierno a los opositores y al Gobierno de Estados Unidos.

A pesar de que la conjura naufragó, la debilidad de Maduro está a la vista. Se ensañó con la oposición. Y mandó a arrestar al diputado Edgar Zambrano, el segundo de Guaidó en la Asamblea. Pero no pudo sancionar a quienes participaron del complot. ¿Ignorancia o impotencia? Para un autócrata nada es más perturbador que la defección de sus espías. Es decir, de los encargados de descubrir y desbaratar la conspiración que, por definición, todo líder autoritario supone que está en curso. En el caso de Maduro, supone bien: según versiones muy confiables, López recibió en su prisión durante semanas a generales en actividad, a la luz del personal de inteligencia que lo custodiaba.

Al espectro de la insubordinación se le agrega el de un ataque estadounidense. Es un trapo rojo que Guaidó está agitando delante de Maduro. El fin de semana pasado reveló que le pidió a su representante en Washington, Carlos Vecchio, que contacte al jefe del Comando Sur del Pentágono, Craig Faller, para iniciar tareas de colaboración. Craig había dicho que estaba preparado para apoyar a los militares bolivarianos “que tomen la decisión correcta”. El vicepresidente Mike Pence anunció, además, el envío de un barco-hospital, de las Fuerzas Armadas al Caribe para asistir a los venezolanos. Y la Asamblea Nacional debatió la semana pasada la reincorporación de Venezuela al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que regula, en el marco de la OEA, la intervención internacional si un país miembro la reclama.

Mientras amenazan a Maduro con estas plagas, López y Guaidó solicitan al Gobierno de Donald Trump que se abstenga de insinuar una intervención armada. Ésta sólo ocurriría ante una represión sanguinaria de la oposición. López y Guaidó prefieren persuadir a los socios del chavismo, sobre todo cubanos y rusos, para que habiliten una transición. En la agenda de la visita que el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, realizará esta semana a Vladimir Putin, podría figurar este pedido.

La amenaza de activar el TIAR tal vez no sea teórica. Ese tratado contempla acciones militares, pero, en su artículo 8º, también prevé la interrupción de relaciones económicas y de todo tipo de comunicación con el país bajo sanción. Si los Estados que reconocen a Guaidó, entre los cuales están los vecinos Brasil y Colombia, tendieran ese cerco, la dictadura venezolana entraría, esta vez sí, en una fase terminal.

https://elpais.com/internacional/2019/05/14/actualidad/1557793018_297287.html

17.19.-EL DILEMA DE BOLSONARO, ENTRE EL CORAZÓN CON EE UU Y EL BOLSILLO CON CHINA – Naiara Galarraga

El presidente viaja a Dallas para recibir un premio tras ser boicoteado en Nueva York y su vicepresidente visita Pekín, primer socio comercial de Brasil

Jair Bolsonaro con George W. Bush, este miércoles en Dallas, en una foto difundida por el presidente brasileño en su cuenta de Twitter.

China destaca entre el elenco de enemigos comunistas que Jair Bolsonaro prometió combatir durante la campaña electoral. Como presidente, aquel tono frente al primer socio comercial de Brasil ha desaparecido. El ultraderechista parece afrontar el clásico dilema entre lo que pide el corazón y lo que dicta el bolsillo; entre su instinto de alinearse completamente con EE UU y, siguiendo su estela, dar la espalda a China o adoptar una postura pragmática ante el régimen comunista.

São Paulo 17 MAY 2019 .- El mandatario recibió este jueves en Estados Unidos un premio que, ante las protestas, tuvo que ser trasladadode Nueva York a Dallas y su vicepresidente, el general Hamilton Mourão, viaja el domingo a China, donde será recibido por el presidente Xi Jinping. Ambos viajes permitirán ver dónde se coloca Brasil ante las dos potencias globales y en la disputa comercial que enfrenta a ambos gigantes.

El segundo desplazamiento del presidente brasileño a EE UU tras la provechosa visita a su homólogo Donald Trump en marzo ha tenido un sabor amargo. Suspendió su visita a Nueva York para recibir el premio Personalidad del año que otorga la Cámara de Comercio Brasil-EE UU después de que su política hacia la Amazonia se topara con una fuerte protesta ciudadana que derivó en un boicot empresarial (incluidos Delta Airlines y el Financial Times) y una guerra verbal con el alcalde, el demócrata Bill de Blasio.

La ceremonia fue trasladada a Dallas, donde declaró que el objetivo del viaje era “profundizar cada vez más los lazos de amistad y también cooperación comercial” con EE UU. “Un país que siempre amé desde mi infancia”, agregó. Allí se reunió el miércoles con George Bush hijo. Ambos hablaron sobre Argentina y el regreso de Cristina Fernández de Kirchner a primera línea, y sobre Venezuela. A Bolsonaro le acompañaban cinco ministros, incluidos los de Exteriores, Economía y Minas. Otro de los objetivos de la visita era atraer inversiones, una tarea que se va complicando porque las últimas previsiones indican que el crecimiento va a ser menor de lo previsto cuando asumió el poder. Bolsonaro vivió desde Dallas la primera gran protesta popular contra su Gobierno. Miles de estudiantes se echaron a las calles en unas 200 ciudades para protestar contra los recortes en educación. Primero calificó como «tontos útiles» a los manifestantes y luego, en la ceremonia para recoger el premio, ironizó sobre las manifestaciones: “Como si la educación hubiera sido una maravilla en Brasil hasta el año pasado”, informa la prensa brasileña.

15,4 mil personas están hablando de esto

El jueves recibió el galardón que originalmente iba a recoger en el Museo de Historia Natural neoyorquino, que renunció a acoger el evento ante la presión popular. El alcalde Di Blasio, un demócrata, felicitó al museo en nombre de la ciudad en un tuit explosivo en el que calificaba al brasileño de “hombre peligroso”. Y añadía: “Su evidente racismo, su homofobia y sus destructivas decisiones tendrán un impacto devastador en el futuro de nuestro planeta”. Los brasileños acusaron al regidor de ideologizar el evento.

El nuevo Gobierno de Brasil, que tomó posesión en enero, prosigue su acercamiento a Washington, pero sin la ruptura que parecían presagiar gestos como la visita que el ultraderechista hizo en campaña a Taiwan para enojo de Pekín. O cuando, para criticar la voracidad china, proclamó que “China no compra en Brasil, está comprando Brasil”.

Pero sobre el terreno, se está imponiendo una realidad distinta. El general Mourão lleva meses repitiendo a sus interlocutores que “Brasil no percibe China como una amenaza, sino como un socio estratégico, con lo que ha logrado desactivar la bomba armada por el capitán” Bolsonaro, según Oliver Stuenkel, profesor de Relaciones Internacionales en la Fundación Getulio Vargas. Bolsonaro ha anunciado que viajará en el segundo semestre del año a Pekín. Además, el presidente Xi Jinping vendrá a Brasilia en noviembre para la cumbre de los BRICS.

Este especialista explica que dos factores han influido para que Bolsonaro aparcara su discurso antichino. Uno, la movilización del sector agropecuario y de la ministra de Agricultura, Teresa Cristina Dias, para dejar claro, según Stuenkel, que “una postura antichina tiene un costo económico relevante que una aproximación a EE UU no va a poder compensar”.

Pekín superó hace casi dos décadas a Washington como principal socio comercial de Brasil. El superávit de balanza comercial con el gigante asiático fue el año pasado de 29.500 millones de dólares (26.000 millones de euros), con el americano hubo un déficit de 193 millones, según cifras oficiales. Y además la guerra comercial en la que ambos gigantes están enzarzados ha disparado las exportaciones de Brasil a China a los 64.000 millones; el grueso de lo que vende a Pekín son materias primas, con la soja muy destacada, y compra productos manufacturados. China tiene 69.000 millones de dólares invertidos en Brasil, sobre todo en proyectos de energía e infraestructuras.

El otro factor para que el presidente brasileño bajara el tono es, según el experto de la Fundación Getulio Vargas, es que atacar a los chinos no genera réditos políticos entre la base bolsonarista, cosa que sí sucede entre los trumpistas. Al Trump tropical le resulta políticamente mucho más rentable atacar a los progresistas o las universidades.

https://elpais.com/internacional/2019/05/15/actualidad/1557874225_885798.html

16.19.-GUAIDÓ ALUDE AL APOYO MILITAR Y ANTICIPA CONTACTOS CON EL COMANDO SUR DE EE UU – Francesco Manetto 

Guaidó, el rival de Maduro. instruye a su representante en Washington para que se reúna con el destacamento encargado de América Latina

Juan Guaido, este sábado en Caracas, Venezuela. GETTY IMAGES

Juan Guaidó no ha aparcado la idea de una intervención militar en Venezuela. No la ha solicitado formalmente, la califica de «cooperación internacional», pero sigue haciendo equilibrios con esa hipótesis. Tras la embestida de la justicia controlada por el chavismo contra la Asamblea Nacional, la detención del vicepresidente del poder legislativo, Edgar Zambrano, y las acusaciones formuladas contra una decena de diputados, el rival de Nicolás Maduro volvió este sábado a convocar a sus seguidores para pedirles que mantengan viva la presión hasta lograr un cambio.

Caracas 11 may 2019.- Los mensajes de Guaidó, presidente del Parlamento reconocido por más de 50 países como mandatario legítimo, rescatan nuevamente la posibilidad de involucrar de forma directa al Ejército de Estados Unidos en lo que la oposición llama «cese de la usurpación». En la plaza de Alfredo Sadel, en la urbanización caraqueña de Las Mercedes, el político anunció que dio instrucciones a su representante en Washington para que establezca contactos con el destacamento encargado de América Latina. «Hemos instruido a nuestro embajador Carlos Vecchio que se reúna de inmediato con nuestros aliados», afirmó antes de mencionar «el Comando Sur y el almirante». El objetivo, añadió, consiste en «establecer relaciones directas en materia de cooperación».

El pasado 30 de abril el líder de la Asamblea Nacional lideró una operación que pretendía alentar una fractura en la cúpula de las Fuerzas Armadas venezolanas. Liberó al dirigente opositor Leopoldo López, pero no logró forzar la renuncia de Maduro pese a tener la complicidad del jefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin). En su opinión, ese día marcó «un antes y un después». «Hoy tenemos muchas más opciones, incluso las de cooperación internacional. Hemos estado en las calles y vamos a seguir hasta lograr el objetivo», clamó. Guaidó incidió especialmente en las fórmulas para conseguir su propósito y, ante un público que le pidió hasta nombrar ministros, habló de las opciones internas y externas.

«Depende de nosotros, va a depender de mantenernos movilizados en las calles. Va a depender de los venezolanos. La opción no es quedarnos en casa esperando, esa no es la opción», enfatizó, después de que las movilizaciones convocadas en los últimos días no lograran el efecto esperado. Pero también si dirigió a la llamada comunidad internacional, que con la Administración de Donald Trump a la cabeza ha apoyado la hoja de ruta del Parlamento desde que lanzara su desafío al sucesor de Hugo Chávez el pasado 23 de enero. «Cuando nos pregunten cuál es la mejor opción, la mejor opción para Venezuela y lo digo a nuestros aliados de la Comunidad Europea, el Grupo de Lima, EE UU, es la que genere el cambio más rápido en Venezuela. ¿Por qué más rápido? Cuál es la opción más rápida para todos nosotros: definitivamente que se termine de ir el usurpador», mantuvo.

Guaidó ha afirmado en varias ocasiones que si Washington ofreciera abiertamente su apoyo militar, probablemente lo aceptaría como demandan los sectores más duros de la oposición. De momento, el Gobierno de Trumpse ha limitado a agitar ese fantasma, recurriendo a él como artificio retórico para incrementar la presión junto a las sanciones impuestas al régimen. El vicepresidente Mike Pence o el secretario de Estado Mike Pompeo no han dejado de asegurar que todas las opciones están encima de la mesa. No obstante, la escalada verbal nunca ha tenido concreción. Ese escenario, además, chocaría con la resistencia de Bruselas y de todos los que demandan una salida negociada a la grave crisis institucional que sufre Venezuela.

En este contexto, Guaidó evita hablar de intervención y menos de guerra. «En todo momento he hablado de cooperación. La intervención en Venezuela ya existe», dijo. «Es la penetración del ELN y de los cubanos en Venezuela». El jefe de la Asamblea Nacional considera necesario avanzar en «focalizar» las próximas acciones con las instancias internacionales. Se refirió a actores muy diversos. Pidió un aplauso para el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, una de las figuras más beligerantes con el chavismo, y habló incluso de los contactos con China, cuyo Gobierno es aliado de Maduro. «Hemos recibido una comunicación de la diplomacia china donde dicen que se aproxima una solución a través del grupo de contacto», aseguró.

Pese a ello, en las filas opositoras siguen los recelos, al menos en público, con respecto a la posibilidad de entablar un diálogo con el régimen. En opinión de Guaidó, Maduro no se irá por las buenas e instó a sus bases a no ceder: «Sabemos que eso no va a ser voluntario y nadie sustituye la presión de los ciudadanos, de los valientes venezolanos. Nadie sustituye el ejercicio ciudadano de defender nuestros derechos».

https://elpais.com/internacional/2019/05/11/america/1557595080_176450.html

15.19.-UN PLAN FRUSTRADO QUE AGRIETÓ AL CHAVISMO

  1. Manetto A. Mars J. Lafuente A. Moleiro

El movimiento para lograr una salida a la crisis de Venezuela incluía la convocatoria de elecciones y descarriló con la liberación de Leopoldo López, que irritó a la jerarquía chavista implicada y cuya precipitación critica gran parte de la oposición 

Juan Guaidó, junto a Leopoldo López, se dirige a los ciudadanos el martes en Caracas. FOTOGRAFÍA: EFE / VÍDEO: EL PAÍS

Pocos esperaban esa imagen. Al alba, Juan Guaidó hablaba a la cámaray a pocos metros de él, junto a un grupo de militares, firme, Leopoldo López. El preso político más perseguido por Nicolás Maduro estaba libre después de cinco años, tres de ellos encarcelado y dos en arresto domiciliario. Ambos pedían a los ciudadanos que saliesen a las calles y a los militares que dieran la espalda al líder chavista, Nicolás Maduro. Apenas amanecía el martes 30 de abril y Venezuela se preparaba para otro día definitivo que no fue tal.

Los acontecimientos se sucedieron como un torbellino. Las horas siguientes desvelaron un complot para tumbar al sucesor de Hugo Chávez elaborado durante meses, que descarriló y evidenció traiciones, egos, precipitaciones. Un plan que mostró también las grietas cada vez mayores en la cúpula chavista.

Desde que el 23 de enero Guaidó se juramentase como presidente encargado de Venezuela y fuese reconocido por más de medio centenar de países, los acontecimientos se han acelerado. La presión sobre el Gobierno de Nicolás Maduro ha sido constante, con diversos puntos de inflexión. El objetivo siempre ha sido el mismo: lograr que el alto mando militar esté dispuesto a dejar caer a Maduro. No se logró el 23 de enero, pese a que la oposición y Estados Unidos hicieron ver al resto de aliados que el reconocimiento de Guaidó como mandatario interino forzaría una quiebra en la jerarquía militar; tampoco el 23 de febrero, cuando fracasó el intento de introducir cargamentos con material médico y suplementos nutricionales por las fronteras.

Desde finales de ese mes, se comenzó a penetrar en el entorno de Maduro, tanto del lado civil como del militar, según una decena de fuentes —políticas, diplomáticas y del entorno castrense— que han estado involucradas en distintos momentos. A partir de su testimonio, bajo condición de anonimato, se reconstruye lo que ha ocurrido en la última semana en Venezuela. En todo este tiempo, la oposición ha contado con el apoyo de muchos países, pero siempre con el respaldo e impulso la Administración de Donald Trump. “Si algo hace ver que estamos en una fase de desenlace y que esto no tiene marcha atrás es la determinación de Estados Unidos parar sacar a Maduro del poder”, asegura una de las fuentes.

  1. 28: QUIÉN ES QUIÉN EN LA OPOSICIÓN VENEZOLANA

¿Qué ideología tienen Juan Guaidó, Leopoldo López o Henrique Capriles? ¿Pertenecen al mismo partido? ¿En qué formación militarían en España? En este capítulo situamos a cada uno en su espectro ideológico con la ayuda de Alonso Moleiro

La posibilidad de una intervención militar se ha agitado constantemente bajo la premisa de que todas las opciones están encima de la mesa, repetida tanto por Guaidó como por Washington. No obstante, salvo en sectores radicales de la oposición y de la ya de por sí extrema Administración Trump, esta opción encontró resistencia. Si no se ha descartado ha sido, en gran medida, por mantener viva la guerra psicológica y la presión sobre la cúpula chavista.

La penetración en sectores próximos a Maduro permitió la elaboración de un plan por el que se lograba una vía institucional que propiciase su salida. Esta pasaba por una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que facilitase la convocatoria de elecciones presidenciales este año. El acuerdo contaba, según varias de las fuentes consultadas, con el visto bueno de Maikel Moreno, presidente del TSJ; el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino, así como el comandante de la Guardia Presidencial, Iván Hernández Dala. Al tanto, según al menos dos fuentes, estaba también el ministro del Interior, Néstor Reverol.

Una mujer da ánimos a un soldado fiel a Guaidó durante las movilizaciones. FERNANDO LLANO AP

“Artesanía muy laboriosa”

Llegar hasta ese punto ha sido una tarea ardua, “artesanía muy laboriosa”, en palabras de uno de los implicados. En el proceso han participado magistrados del Ministerio Público, militares, algunos gobernadores y empresarios, algunos de ellos vinculados con los medios de comunicación que han hecho fortuna durante el chavismo y a los que Maduro ha protegido en los últimos años.

La presión se ha ejercido a través de exmilitares de los servicios de inteligencia de Hugo Chávez, que hoy viven fuera de Venezuela. “Al sector más próximo de Maduro se ha llegado a través de sus testaferros y de los familiares de los complotados”, asegura una fuente. Miami, República Dominicana, Bogotá y Panamá son los cuatro puntos desde donde se ha ejercido más presión. Para propiciar la ruptura con Maduro, a todos los implicados se les daban garantías ante una hipotética caída del líder chavista, desde una amnistía ante posibles delitos, levantamiento de sanciones por parte de Estados Unidos y facilidades para abandonar el país. Tras fracasar la ofensiva de esta semana, el enviado especial del presidente estadounidense para el país caribeño, Elliott Abrams, afirmó en los medios que, según tenía conocimiento, existía un documento de garantías de alrededor de 15 puntos que incluía una salida “digna” para Maduro.

“Todo este tiempo se fue cooptando a gente muy poderosa y de ahí tocando a gente de la jerarquía chavista”, resume una de las fuentes. Uno de los movimientos que hizo ver que el proceso era definitivo fue el visto bueno de Vladimir Padrino. El jefe del Ejército dejó claro a los implicados que no estaba dispuesto a un cuartelazo, una sublevación, pero no se opondría a una salida institucional. Dos de las fuentes consultadas aseguran que su compromiso era absoluto, si bien otras tantas difieren y sienten, a tenor de lo visto, que hizo las veces de doble agente para tumbar el plan. Padrino, con hijos residentes en Europa, encaja en el perfil de miembro del régimen al que la oposición y el Gobierno estadounidense consideran factible para lograr un Ejecutivo de transición o para favorecer su acogida en países donde ya se encuentran sus familias.

Canales diplomáticos

Con el conocimiento del Gobierno de Estados Unidos, se fueron lanzando mensajes a otros países, como Canadá, Alemania o Francia, “siempre a través de canales informales”, recalca una de las fuentes. A España, sin embargo, no se le informó de los detalles. La mayoría de las fuentes coinciden en señalar, de una u otra manera, que pese a haber impulsado en Europa el reconocimiento de Guaidó como presidente interino, el Gobierno de Pedro Sánchez no termina de generar plena confianza en la oposición, porque consideran ambigua su posición en la crisis de Venezuela. A pesar de ese reconocimiento por parte de Madrid de Guaidó y de que haya decidido acoger a López en sus dependencias diplomáticas en Caracas.

Con la presión de la calle del lado opositor y una salida forjada en la Constitución, la ejecución del plan era cuestión de días, aunque la mayoría de las fuentes niega que hubiese una fecha concreta para ello. De ahí que el martes, cuando Guaidó apareció de madrugada junto a Leopoldo López, liberado, frente a la base militar de La Carlotainstando a la gente a salir a la calle y a los militares a sumarse a la ofensiva, la sorpresa fue mayúscula. La mayoría de los consultados coinciden en recurrir a una expresión muy venezolana para explicar lo que vivieron: “Nos madrugaron”. “Es incorrecto que se adelantase el plan, porque lo que ocurrió nada tenía que ver con la película que se estaba construyendo”, asegura una de las fuentes.

Por qué se precipitaron López y Guaidó aún es motivo de controversia y de versiones encontradas. En el entorno de los dirigentes de Voluntad Popular aseguran que el plan se había comenzado a filtrar. Dos días antes, Guaidó tuvo que suspender a última hora su participación en un acto en Barquisimeto, capital del Estado de Lara. El temor a ser detenidos y encarcelados —López pasó tres años en la prisión de Ramo Verde antes de que le concediesen el arresto domiciliario— les llevó, según la versión que ha trasladado su círculo, a tomar la decisión. “Es poco creíble que fueran a ser detenidos si contaban con el apoyo de los que, en el caso de López, le custodiaban y ayudaron a su liberación”, argumenta una fuente al tanto del proceso y a quien avisaron de lo sucedido poco antes de que Guaidó emitiese el vídeo con López.

Otra de las incógnitas que planea es si ambos dirigentes contaban con el apoyo de Estados Unidos. La mayoría de las fuentes aseguran que no, que fue una decisión unilateral de López, a la que Guaidó accedió por el peso que su jefe político tiene sobre él y que estuvo impulsada por Christopher Figuera, el director del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), la policía política, destituido tras los acontecimientos del martes. Los agentes de la inteligencia venezolana dibujaron a López, según el relato difundido por los protagonistas, un panorama mucho más alentador de la disposición de la cúpula del Ejército y de la alta Administración del Estado a dar la espalda al régimen. En el entorno del dirigente político, no obstante, insisten en que López no hubiese dado un paso sin el consentimiento de la Administración de Trump.

Contrarios al régimen de Maduro se enfrentan a la Guardia Nacional Bolivariana en Caracas.FERNANDO LLANO AP

Gestión de los tiempos

La presencia en primera línea del presidente de la Asamblea Nacional era crucial para impulsar la ofensiva de López. Guaidó, que en los últimos meses atiende una agenda frenética, se reunió el jueves con diplomáticos europeos. El relato indica que no tuvo una participación decisiva en la operación, sobre todo en la gestión de los tiempos. “López no estaba de acuerdo con un plan que le otorgaba demasiado protagonismo al chavismo”, asegura una fuente al tanto del proceso para explicar el movimiento del dirigente de Voluntad Popular, que aseguró que había sido liberado tras un indulto de Guaidó a los presos políticos que sus custodios acataron. A diferencia de lo que ocurre con gran parte de las decisiones adoptadas por Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional, en este caso no se ha hecho público ningún documento relacionado con el supuesto indulto. En el plan acordado con los complotados chavistas, la liberación de López se daba gracias a un indulto, pero esta no antecedía el resto de pasos.

El propio Leopoldo López, refugiado en la Embajada de España en Caracas, ha reconocido que su liberación no logró los efectos esperados. Pasado el mediodía, la movilización en la calle no era masiva y la fractura en el alto mando militar nunca se dio, aunque el dirigente político ha asegurado que ese intento de quebrar la cúpula de las fuerzas armadas solo era un primer paso y que nunca se planteó como solución definitiva.

La señal más indicativa de que la operación había naufragado llegó pasadas las dos de la tarde, cuando el Gobierno estadounidense, a través del consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, decidió apuntar públicamente a las tres máximas autoridades chavistas implicadas en el plan: Maikel Moreno, Vladimir Padrino e Iván Hernández Dala. Una fuente presente en parte de las negociaciones previas con parte de la cúpula chavista señala que al nombrarlos buscaban enviar un mensaje de fuerza. Ya era demasiado tarde.

El supuesto avión de Maduro 

Poco después de la intervención de Bolton, Estados Unidos redobló la presión. El jefe de la diplomacia, Mike Pompeo, aseguró que Maduro tenía un avión preparado ese mismo martes para huir del país, pero había sido disuadido por Rusia, un extremo que las fuentes venezolanas creen que no es cierto. Al día siguiente, repetirá que la intervención militar, aunque no deseada por Washington, “es posible si es necesario”. El viernes, el Departamento de Defensa comunica la celebración de una reunión de alto nivel sobre Venezuela mantenida esa mañana en el Pentágono con el secretario interino, Patrick Shanahan; Pompeo; Bolton, el jefe de gabinete interino de Trump, Mike Mulvaney, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Joseph Dunford, entre otros. En ella, el jefe del Comando Sur, Craig Faller, informa de “un amplio rango de opciones militares”.

Al menos tres fuentes, dos políticas y una próxima al ámbito militar, interpretan la actuación de Estados Unidos como una forma de maquillar el fracaso para no tener que admitirlo y evitar dejar en evidencia a la oposición, que para ese entonces trataba de cerrar filas y pretendía transmitir un mensaje de unidad que distaba mucho de ser real. En muchos sectores, sobre todo en las formaciones Primero Justicia —del excandidato presidencial Henrique Capriles y Julio Borges, exiliado en Colombia— y Un Nuevo Tiempo, hay un claro malestar por la actuación de López. Al dirigente de Voluntad Popular se le recrimina —de nuevo— haberse precipitado y, en este caso, enturbiar un acuerdo institucional para formalizar un cambio político y un Gobierno de transición. De acuerdo a la mayoría de las fuentes consultadas, la actuación de López, con sus afanes protagónicos, ha congelado el plan inicial, como dejó entrever el propio Elliott Abrams al asegurar que ninguno de los complotados respondía ya al teléfono.

Los actores fundamentales de la oposición están muy renuentes a comentar lo sucedido el 30 de abril. Predomina el hermetismo y la idea de mantener el foco político en lo que se aproxima y no perder energías intercambiando acusaciones. Algunos observadores, funcionarios y dirigentes vinculados a la oposición opinan que, aunque el germen del malestar sigue vivo en todos los actores y el corazón del alto gobierno ha cerrado filas con Maduro, aún hay una oportunidad para volver a construir un plan de transición. De hecho, estos mismos actores —todos críticos con el chavismo— aseguran que, pese al fracaso de la ofensiva del martes, esta evidenció que Maduro es cada vez más frágil y que quienes estuvieron dispuestos a dejarlo caer están tan temerosos de las represalias que podrían acelerar cualquier otra opción que propicie su salida. Una persona implicada al máximo nivel en este proceso recurría esta semana a una expresión venezolana para resumir lo que se viene a partir de ahora a los complotados: “O corren o se encaraman. Se están jugando el pellejo literalmente”.

https://elpais.com/internacional/2019/05/04/america/1556992291_342063.html

14.19.-ARGENTINA ANTE ABISMO ECONÓMICO Y DUDAS SOBRE LA GESTIÓN DE MACRI – Enric González

Un ‘jueves negro’ de la economía deja muy débil al presidente y aumenta las posibilidades de un retorno de Cristina Fernández de Kirchner

 Productores de fruta reparten mercadería gratis en la Plaza de Mayo de Buenos Aires para reclamar ayudas oficiales para el sector, el martes 23 de abril. En vídeo, análisis de un economista argentino. AP / EFE 

Buenos Aires 26 ABR 2019.- Argentina se asoma al abismo. Con el peso en descenso continuo, caídas de los valores bursátiles y un riesgo-país que llegó a rebasar los 1.000 puntos, la jornada del jueves demostró que la crisis de confianza se agudiza. A la creciente incertidumbre política, con el presidente Mauricio Macri bajando en los sondeos y la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner cada vez mejor situada, se suma la incertidumbre económica: pesan grandes dudas sobre la capacidad gubernamental de controlar la inflación. 

El banco central tuvo que subir los tipos de interés de las Leliq (letras de liquidez) hasta el 70% para apuntalar un peso que desfallece semana a semana. Los mercados financieros habían abierto con unas cifras muy alarmantes. El dólar se cambiaba por encima de los 47 pesos, los bancos y las empresas energéticas caían más de 10 puntos en Wall Street y el riesgo país (el sobreprecio que exigen los inversores para prestar dinero) sobrepasaba los 1.000 puntos, es decir, el 10% anual. Para hacerse una idea de la desconfianza internacional hacia Argentina, conviene subrayar que ningún otro país de la región, salvo Venezuela, paga un riesgo país superior a 250.

Las cosas se calmaron un poco al cierre. El dólar quedó en 46,30 pesos (45 en el mercado minorista) y el riesgo país en 950. Pero todas las señales eran claras. Reinaba la impresión de que a Macri se le escapaba la situación de las manos y que su “pacto entre caballeros” con varias empresas para mantener estables los precios de unos 60 productos de primera necesidadera una venda demasiado pequeña para contener la hemorragia de la inflación. Se estima que en abril los precios volverán a aumentar por encima del 4%, y que el precio de los combustibles, dolarizado, subirá de forma inminente por la debilidad del peso.

Macri acudió a la Casa Rosada y su jefe de gabinete, Marcos Peña, se reunió con varios ministros. No hubo declaraciones. El ambiente, según un testigo presencial, era “pesado” y los rostros reflejaban la tensión del momento. Un portavoz de Peña admitió las dificultades, pero subrayó que las elecciones de octubre y noviembre estaban aún lejanas.

KIRCHNER, PROCESADA

La subida en los sondeos de Cristina Fernández de Kirchner coincide con nuevos problemas judiciales. El juez Claudio Bonadio, a cargo de la llamada causa de los cuadernos, amplió ayer el procesamiento de la expresidenta y pidió por sexta vez su prisión preventiva por presunta corrupción. Kirchner está acusada de liderar una asociación ilícita montada en el Ministerio de Infraestructura, a cargo de la obra pública, para recaudar dinero negro aportado por las empresas beneficiadas con los contratos. La prisión «se hará efectiva cuando el Senado de la nación apruebe su desafuero, o bien, cuando cesen sus fueros», escribió el juez Bonadio en su resolución.

El magistrado consideró «inverosímil» el argumento defensivo de Kirchner, quien en un escrito dijo que desconocía las maniobras de sus subordinados. Este fallo contra la expresidenta suma nuevos cargos gracias a los aportes de testigos que, en calidad de arrepentidos, contaron al juez que parte del dinero recaudado iba a parar al piso que Cristina Kirchner y su esposo, el expresidente Néstor Kirchner, fallecido en 2010, tienen en un barrio acomodado de Buenos Aires.

La llamada “opción V” irrumpió en el debate político. Consistiría en una renuncia de Macri a presentarse a la reelección y en lanzar la candidatura de María Eugenia Vidal, la actual gobernadora de Buenos Aires. El PRO (Propuesta Republicana) de Macri se apresuró a reafirmar al actual presidente como candidato y los portavoces de Vidal insistieron en que la gobernadora, de 45 años, no tenía intención de aspirar a la Casa Rosada. Pero los rumores no amainaron. El hecho de que Vidal presentara un plan de contención de precios limitado a la provincia de Buenos Aires y que, a diferencia de Macri la pasada semana con su “pacto entre caballeros”, lo hiciera personalmente, sin delegar en un grupo de ministros, contribuyó a reforzar su perfil.

Desde la Casa Rosada se afirma que la causa de las turbulencias económicas y políticas tiene nombre y apellidos: Cristina Fernández de Kirchner. La expresidenta sigue sin decir una palabra sobre si será o no candidata. Caben pocas dudas, sin embargo. Kirchner ya actúa en modo electoral, y los sondeos, ahora, la dan como vencedora frente a Macri. A los mercados financieros y a la parte del país que no simpatiza con el kirchnerismo les alarma la posibilidad de un retorno de la expresidenta. Se da por seguro que si volviera a la jefatura del Estado renegaría del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (que entre junio y septiembre pasados prestó 57.000 millones de dólares) y suspendería el pago de la deuda.

El peso de la deuda

Pero la posibilidad de un default argentino existe, con Kirchner o sin ella. Cada vez más economistas expresan su opinión de que los 34.000 millones de dólares a devolver el año próximo suponen una carga excesiva para una economía que sigue en recesión y que el aumento de la deuda en términos reales (por la devaluación del peso) exigiría unos recortes presupuestarios casi inasumibles. La deuda pública argentina supera el 90% del producto interior bruto y casi toda ella está nominada en dólares.

El miércoles Macri volvió a señalar a Kirchner. “El mundo duda porque cree que los argentinos quieren volver atrás; eso da miedo al mundo, entonces aumenta el riesgo país y se toman posiciones defensivas. Pero están equivocados, las dudas son infundadas: los argentinos no vamos a volver atrás, entendimos que la magia no existe y que el mesianismo nos lleva a destruir la sociedad”, dijo. El presidente subrayó que el FMI había concedido a Argentina el mayor préstamo de su historia porque tenía fe en las políticas liberales que desarrollaba su Gobierno. “Tenemos que mantener la calma”, afirmó.

En realidad, quien parece más tranquila es Kirchner. El próximo 9 de mayo presentará en la Feria del Libro unas memorias tituladas Sinceramente, cuya enorme tirada inicial (60.000 ejemplares) ya está agotada antes de salir a la calle. La publicación del libro, justo cuando se acerca la carrera electoral, es interpretada como signo inequívoco de que Kirchner ha tomado la decisión de presentar su candidatura. Sus enemigos argumentan que la expresidenta necesita recuperar el poder para blindarse ante las numerosas causas judiciales por corrupción; sus fieles añoran la relativa prosperidad de los años de Néstor y Cristina Kirchner y reclaman su retorno. Ella, de momento, calla. Se limita a difundir mensajes sobre la necesidad de “recuperar el orden” frente al “caos” de Mauricio Macri. La expectación ante la presentación de su libro, y ante lo que pueda decir durante ese acto, es enorme.

Cristina Kirchner disfruta de una ventaja paradójica. Cuanto más probable parece su vuelta al poder, más se alarman los mercados financieros y más empeoran los indicadores económicos. Lo cual complica a su vez la situación de Macri. En general, la sociedad argentina está crecientemente decepcionada por la gestión de Macri y eso se refleja en todos los sondeos. El hombre que prometió resolver de una vez por todas los males endémicos de la economía (inflación y devaluación, pobreza, corrupción) se enfrenta al final de su mandato con una crisis devastadora, en gran medida por sus propios errores. https://elpais.com/internacional/2019/04/25/argentina/1556215894_662283.html

13.19.-DILMA ROUSSEFF: “EL GOLPE HA ALEJADO A BRASIL DE SU RUMBO” – Tom C. Avendaño

Dos años después de su destitución, la expresidenta brasileña intenta regresar a la política con un puesto en el Senado y examina lo ocurrido desde que salió del Gobierno

Dilma Rousseff saluda a los simpatizantes del Partido de los Trabajadores el martes 28 de agosto de 2018, en Minas Gerais PAULO FONSECA EFE

Ciudad de Teófilo Otoni no está en mitad de la nada pero sí a 450 kilómetros de Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, un Estado rural del sudeste de Brasil. Tiene 140.000 habitantes y el sábado 25 de agosto también dos veteranos políticos que llegaron y celebraron, a apenas ocho kilómetros de distancia, los primeros actos de sus campañas electorales. Eran una mujer, que quiere ser senadora, y un hombre que busca ser diputado. Resulta que son dos viejos conocidos. Que la última vez que estuvieron en una campaña fue juntos, uno contra otro en las presidenciales de 2014 que abrieron uno de los capítulos más negros de la historia brasileña reciente.

São Paulo 2 SEP 2018.- Muy pocos esperaban verlos en campaña de nuevo, tan juntos y tan cerca. Pero ahí estaban, el senador Aécio Neves y la expresidenta Dilma Rousseff, de pura casualidad buscando aferrarse a la vida política con diferentes puestos del Gobierno del mismo Estado. Y así, han convertido Minas Gerais en casi una máquina del tiempo que retorna al punto exacto en el que, según tantos, todo empezó a torcerse irremediablemente en Brasil.

“En realidad yo nunca dejé de hacer política”, alerta Rousseff, de 70 años, al otro lado del teléfono. Y vuelve a lo que ocurrió después de aque elección. Brasil quedó dividido prácticamente por la mitad. De 105 millones de votos, 51 fueron para Neves; ella, con 54, retuvo la presidencia con tantos apuros, y la economía en una recesión tan violenta, que al poco se encontró de pleno en un impeachment. La causa oficial —maquillar unas diminutas partidas de los presupuestos— era tan endeble que en un principio nadie pensaba que saliese adelante. Pero votación tras votación, los antiguos aliados de Dilma fueron apartándose de su lado hasta que, a la una y media del 31 de agosto de 2016, hace ahora dos años, lo imposible ya era un hecho consumado. Ella fue destituida, su vicepresidente Michel Temer se hizo con el Gobierno y Brasil apuntó otro día histórico más para el olvido.

“Desde ese golpe de Estado se instaló en el país un estado de excepción que amenaza la democracia y persigue a nuestro principal líder político, Luiz Inácio Lula da Silva [en la cárcel por corrupción y vetado como candidato a las elecciones presidenciales a pesar de liderar las encuestas de opinión], que está preso en un proceso viciado y sin pruebas”, insiste Rousseff hoy. La economía apenas se ha recuperado, el país se encuentra al borde de unas elecciones caóticas protagonizadas precisamente por su mentor, Lula da Silva, que desde abril es el primer expresidente en prisión de Brasil, y la división que se detectó en 2014 solo ha ido a más. “Brasil enfrenta un largo camino para reconstruir el Estado del bienestar que construimos nosotros”, remata.

Desde el ‘impeachment’

Como expresidenta, Rousseff ha hecho suyo el discurso más victimista del Partido de los Trabajadores (PT): que sus muchas desgracias no son culpa de la formación y del desgaste de los 13 años en el poder que acabaron con el impeachment, sino que son tretas de sus muchos enemigos. “Desde el golpe de Estado, el país pasó a ser víctima de una conspiración, cuidadosamente planeada y ejecutada por el Partido de la Social Democracia Brasileña [el de rivales como Aécio Neves] y sus aliados del Partido del Movimiento Democrático Brasileño [la formación en el poder, de Michel Temer], así como los medios de comunicación de una élite financiera sin compromiso con el pueblo”, aduce.

En la lógica personalista de la política brasileña, tiene su sentido. Desde el punto de vista del votante del PT (o sea, la mayoría del electorado), presidentes que han maquillado las cuentas públicas ha habido muchos, casi todos, pero solo ella sufrió el impeachment. Y pesos pesados de la política condenados por las corruptelas del caso Petrobras son también casi todos, pero solo su presidente, Lula, está en la cárcel.

Y así también explica las serias turbulencias que ha enfrentado el primer país latinoamericano desde que se fue ella: “El golpe ha alejado a Brasil de su rumbo. Están vendiendo el patrimonio público [con privatizaciones], han decretado el fin de los derechos de los trabajadores [las reformas laborales y de pensiones de Temer] y han cortado las inversiones en salud y educación en los próximos 20 años [al reformar la Constitución para imponer un techo de gasto]. Todo eso de manera descarada. Para eliminar los efectos nefastos de este golpe, tenemos que ir a las urnas”.

Una nueva vida política

Rousseff, militante desde joven y política de carrera, justifica así su regreso a los asuntos públicos. Hasta estas elecciones, llevaba una vida tranquila. Mientras Fernando Collor, otro expresidente que también pasó por un impeachment, se refugió en Miami tras perder la presidencia en 1992, ella no ha desaparecido. Se quedó en su particular travesía por el desierto: dividió su vida entre Río de Janeiro, donde tiene su piso, y Porto Alegre, donde viven su hija y sus dos nietos. Paseaba en bici por la orilla del río Guiaba a diario y una vez al mes iba a ver a su madre, nonagenaria, en Belo Horizonte. Sufre demencia senil y Dilma no le ha contado nada de la destitución.

Trabajaba como consejera de una fundación ligada al PT (en Brasil los exmandatarios no cobran pensión pero sí tienen derecho a ocho asistentes y dos coches); daba pocas entrevistas, 40 en su primer año, ninguna de ellas en televisión; y viajaba al extranjero una y otra vez para insistir en las irregularidades de su destitución. La espera hasta que los comicios de 2018 le permitiesen volver.

La oportunidad ha resultado ser un puesto en el Senado por su Minas Gerais natal. “Aquí crecí y aquí tomé conciencia política y social aún en la juventud. Comencé la militancia contra la dictadura militar, a finales de los sesenta”, recuerda. Y aquí el destino ha mostrado su sentido del humor. Rousseff no solo se las tiene que ver de nuevo con Aécio Neves, hoy candidato a diputado. También está Antonio Anastasia, el instructor del impeachment en el Senado (ahora candidato a gobernador): los tres juntos y revueltos en un único Estado, en busca de una nueva vida política. Una que, al menos en su caso, empiece a borrar los traumas desde, precisamente, la última vez que se encontró con estas personas.

“Mi candidatura al Senado tiene como objetivo luchar contra ese golpe de Estado parlamentario, derogar el retroceso del Gobierno de Temer, luchar por la liberación de Lula y por su elección a la presidencia de la República”, promete. “Estoy en política por el derecho del pueblo brasileño a retomar su camino”.

https://elpais.com/internacional/2018/09/02/america/1535916269_892259.html?rel=str_articulo#1555715093014

“LAS REBAJAS FISCALES A EMPRESAS DE ROUSSEFF NO FUERON PROGRESISTAS SINO REAGANIANAS” – Felipe Betim y Heloísa Mendonça 

La economista brasileña Laura Carvalho, profesora de la Universidad de São Paulo, acaba de publicar ‘Valsa Brasileira’, un libro que explica los vaivenes económicos de su país

¿Qué similitud tiene la política económica de la expresidenta brasileña Dilma Rousseff, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), y las ideas económicas del conservador partido Republicano de Estados Unidos? La economista Laura Carvalho (Río de Janeiro, 1984), profesora de la Universidad de São Paulo y doctora en Economía por la New School for Social Research, explica esa rara relación en Valsa Brasileira (editora Todavia), un libro sobre los vaivenes económicos de Brasil en la última década.

São Paulo 7 jul 2018.- En la obra, que está en la lista de las más vendidas en las últimas semanas en el país, Carvalho busca explicar el “milagrito” del crecimiento económico y la distribución de renta durante el Gobierno Lula (2003-2011). También la marcha atrás iniciada en el Gobierno Rousseff (2011-2016), que alimentó una grave crisis fiscal a través de rebajas fiscales a empresarios y sectores industriales. “En todo el mundo esos incentivos no tienen que ver con políticas progresistas, sino con las ideas de Ronald Reagan. Se trata del llamado tickle-down economics: la idea de que al beneficiar el tope de pirámide social, al mismo tiempo se favorece la base. Es algo incompatible con un Gobierno que se dice progresista”, explica a EL PAÍS la economista brasileña.

Hoy Brasil todavía intenta recuperarse de una grave y larga recesión. Pero, ¿cómo ha llegado hasta aquí tras tantos años anteriores de optimismo? Hay que volver la vista atrás, hacia la primera etapa del Gobierno Lula. Carvalho argumenta que el crecimiento económico del principio de la década de 2000 se mantuvo por el boom de las materias primas y la subida de las exportaciones. Este contexto externo muy favorable prosiguió hasta 2011, pero desde 2005 se añadió otros elementos que alimentaron la subida del PIB: “Las inversiones públicas [sobre todo en infraestructura] junto a políticas de distribución de renta, con el crecimiento de salarios y de determinados sectores de servicios -lo que resultó en más empleos para personas menos escolarizadas- impulsó el consumo de las familias y el mercado interno”, argumenta. “El propio crecimiento de la economía y los altos precios de materias primas incrementaron la recaudación de impuestos, así que las cuentas públicas y la inflación se mantuvieron controladas. Hubo una brutal reducción de la deuda pública en esos años”. Pese a la crisis mundial de 2008, Brasil creció el 7,5% en 2010, el auge de su boom económico.

Pero a partir de 2011 los precios de las materias primas no solo empezaron a bajar en los mercados internacionales: el nuevo Gobierno brasileño, ya bajo el mando de Dilma Rousseff, llevó a cabo un giro en el modelo económico. “Los sindicatos y asociaciones patronales reclamaron medidas como rebajas fiscales [pero sin que se incrementara otros impuestos], control de los precios de la energía eléctrica, reducción de los tipos de interés, devaluación de la moneda para fomentar la competitividad de la industria brasileña…”, cuenta Carvalho. “El Gobierno tenía entonces la percepción de que se necesitaba políticas para el sector industrial. Se creía que el crecimiento de entonces no era sostenible. Había retos como mantener la inflación bajo control y mejorar la competitividad y las exportaciones de la industria”, recuerda la economista. Y añade: “Esta política fue equivocada, tanto en el diagnóstico como en el timing. Se pensaba que exportaríamos más, pero el contexto internacional ya no era favorable, con la crisis europea y el fin del ciclo de las materias primas. Pero hubo además un error básico: la idea de que los empresarios automaticamente harían inversiones si tuvieran más incentivos. Pero ellos solo invierten si hay demanda”.

A esta “obsesión industrialista” del PT se sumó una brutal reducción de las inversiones públicas que ayudaban a impulsar el crecimiento en la era Lula. Las rebajas fiscales y un contexto internacional menos favorable afectaron la recaudación estatal y crearon un grave problema en las cuentas públicas. Los estímulos económicos de entonces tampoco funcionaron. En abril de 2014 la economía brasileña empezó un descenso que duró hasta diciembre de 2016, periodo en el cual el PIB cayó un 8,1%. 2015 y 2016 fueron los peores años de la recesión, con una caída del 3,5% en cada año. El guión para dejar la crisis es un clásico: recortes. La propia Rousseff inauguró en su segundo mandato un nuevo periodo de austeridad en Brasil, pero fue Michel Temer, tras la destitución de la expresidenta en 2016, quien lo intensificó: aprobó en el Congreso un techo de gastos públicos que los mantiene congelados durante 20 años y una reforma laboral que, como en España, flexibilizó despidos y facilitó la contratación temporal. En 2017 finalmente la economía volvió a crecer, pero solamente el 1%. El paro apenas ha bajado y la miseria ha aumentado.

Pese a esas reformas y recortes, Brasil registró un déficit público del 9% del PIB en 2017, muy lejos de los superavits de hace pocos años. La deuda pública neta, que en 2014 se situaba en el 30% del PIB, ahora supera los 50%. Toda una lección para el resto de América Latina. “El techo [de gasto] no estabilizó la deuda pública, que sigue aumentando, una vez que depende del crecimiento, de la recaudación y del pago de intereses”, alerta Carvalho. “No existe en ningún país y es un absurdo. Impide que, si la economía vuelve a crecer, se pueda poner en marcha inversiones públicas y gastos en áreas prioritarias”.

  • ¿Qué hacer entonces? Carvalho, que se ha consolidado como una de las principales voces progresistas en el campo económico, se hace oír a través de las redes sociales y de su columna en A Folha de S. Paulo. También asesora el programa económico del precandidato a las presidenciales de octubre de este año Guilherme Boulos, del izquierdista Partido del Socialismo y Libertad (PSOL). Reniega la austeridad a toda costa llevada a cabo por la derecha liberal que llegó al poder de la mano de Temer, pero tampoco quiere un proyecto industrialista e intervencionista que no tenga en cuenta la distribución de renta.

Se identifica, más bien, con una nueva izquierda mundial liderada por políticos como Bernie Sanders en Estados Unidos y Jeremy Corbyn en Reino Unido, reclama que los más ricos paguen más impuestos para que el Estado recupere su capacidad de hacer inversiones públicas. Brasil, uno de los países más desiguales del mundo, tiene un sistema tributario regresivo que está entre los más injustos. Las rentas más altas pagan solo un 27,5% de impuesto –si no logran escapar del fisco– y las herencias son poco tributadas. Los beneficios y dividendos de empresarios ni siquiera son tributados. Los mismo no pasa con los bienes de consumo de las familias brasileñas, que tienen que pagar hasta un 34% de impuestos cuando compran una medicina o un 44% de tributos cuando abastecen el coche con gasolina, por ejemplo.

“Hoy los gastos sociales que reducen la desigualdad solamente neutralizan la concentración de la riqueza que es resultado de la injusticia tributaria. La tarea de distribuir renda en Brasil es quijotesca”. Propone que la reforma tributaria incremente la recaudación estatal, pero que en un segundo momento haya rebajas fiscales para el consumo y en sectores productivos. ¿Hay espacio político para ello? “Las personas se quejan del impuesto que pagan, no del tributo que el 1% más rico paga. Si vamos a aumentar el impuesto sobre la renta de los más ricos, hay que explicar que ellos son los que menos pagan hoy. ¿Por qué resultaría más difícil que explicar que estamos recortando en Sanidad, Educación e inversiones públicas?”, cuestiona. “Defiendo acabar con la desigualdad en la tributación que funciona como una transferencia de renta hacia los más ricos”.

Reclama asimismo que las inversiones públicas se centren en desarrollar sectores productivos y nuevas tecnologías relacionadas con servicios y las carencias de los brasileños. “Me gustaría recuperar algunas cosas que funcionaron entre 2006 y 2010, pero ir más allá. No me preocupa el crecimiento del sector de servicios, porque aumenta la oferta de trabajo para quienes tienen menos formación y ayuda a distribuir la riqueza. Pero al mismo tiempo debemos tener una política de desarrollo que resulte en mejores servicios públicos. Por ejemplo, si vamos a invertir en sanidad pública y lo planeamos bien, podemos desarrollar una industria de equipos médicos. Si vamos a invertir en movilidad urbana, podemos impulsar tecnologías para coches eléctricos”.

https://elpais.com/economia/2018/06/15/actualidad/1529091114_614722.html?rel=str_articulo#1555710616177

12.19.-VENEZUELA Y LA TRANSICIÓN: UN DESTINO INCIERTOMichael Penfold*

Es imposible llegar a unas elecciones justas y libres sin una transición política con plenas garantías democráticas para todos

Un barrio de Caracas, durante un apagón de luz masivo. HÉCTOR GUERRERO EL PAÍS

Venezuela es víctima de una tragedia económica como la que escasos países han vivido en el mundo entero, pero dentro de poco, va a experimentar un completo deslave humanitario. Una cosa es habitar en un país que padece la peor hiperinflación en la historia latinoamericana contemporánea, pero otra muy diferente es que esa misma población ahora tenga que sufrir simultáneamente el descalabro de servicios públicos básicos como electricidad, agua y transporte.

10 abr 2019.- Durante los últimos cinco años, Venezuela ha vivido la destrucción de la mitad de su economía. En lo que queda de este año, como resultado de un terco esfuerzo antidemocrático por parte de un régimen que busca aferrarse al poder a cualquier costo social —y bloquear así el cambio político que demanda pacíficamente más del 82% de la nación—, la economía puede perder casi una tercera parte adicional de su ya débil actividad restante.

El declive de la otrora orgullosa industria petrolera es pasmoso. Como resultado de la incompetencia gerencial, la corrupción, la falta de inversión, unas duras sanciones impuestas por Estados Unidos y el deterioro de la infraestructura eléctrica, una mermada producción de crudo que apenas rasguñaba más de 1,2 millones de barriles diarios para finales del 2018, se encuentra en estos momentos por debajo de los 800.000 barriles diarios. Hoy México y Colombia producen más petróleo que Venezuela, que hace dos décadas atrás, era uno de los principales competidores de Arabia Saudí. En diciembre pasado, según estudios de varias universidades nacionales, más del 60% de la población vivía en condiciones de pobreza extrema; pero en el próximo semestre estas mismas cifras pueden sobrepasar fácilmente el 75% de la población. Este colapso ha convertido a Venezuela en una nación en fuga, en el que se han marchado más de 3,5 millones de personas; pero en cuestión de semanas la presión migratoria sobre Colombia, Brasil y el Caribe entrará inevitablemente en una espiral aún más dolorosa.

Cualquier sistema político, indistintamente de su naturaleza, crujiría frente a un desastre socioeconómico de esta magnitud.

El régimen de Maduro ha logrado plantarse reprimiendo, bloqueando la realización de un referéndum revocatorio, declarando en desacato al poder legislativo, extendiendo falsas negociaciones, ilegalizando partidos políticos, violando la Constitución para convocar írritamente una Constituyente y también manipulando las instituciones para inhabilitar candidatos y simular eventos electorales, entre ellas, los comicios presidenciales. La última ola de protestas que se inició el 10 de enero de 2019, liderada por Juan Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional, fecha en la que Maduro pretendía dar inicio a un segundo periodo constitucional sin contar con la necesaria legitimidad de origen, es sin duda el esfuerzo de mayor escala por precipitar una transición política en el país.

Tres meses más tarde —a pesar que a Juan Guaidó lo han llegado a reconocer como presidente encargado más de 60 países del planeta y cuenta con niveles de popularidad de más del 61%—, Maduro continúa en el palacio presidencial de Miraflores con apenas 14 puntos de aprobación. De modo que la única pregunta relevante para el caso venezolano es: ¿por qué no se termina de iniciar un proceso de transición democrática para restaurar la Constitución?

Venezuela en muchos sentidos apunta a la vanguardia de los nuevos tipos de autoritarismo globales que han probado ser extremadamente resistentes. Estos regímenes de nuevo cuño están construidos sobre dos pilares fundamentales: partido hegemónico y control militar. Esta combinación hace que estos sistemas sean mucho más inmunes a las crisis económicas y sociales. Son mucho más complejos de desmontar. El tema electoral es manipulado desde el plano partidista a través de un diseño hegemónico apoyado sobre el control institucional del Estado; y también del condicionamiento social del voto por medio del uso a gran escala del clientelismo político y la corrupción. No obstante, cuando la manipulación institucional de ese rostro electoral falla, estos sistemas también tienen una alta capacidad de represión tanto formal como para-estatal. En función de estas diferencias, las transiciones se vuelven más complejas que aquellas en sistemas estrictamente dictatoriales como las que vivieron los chilenos, argentinos o brasileños en el siglo pasado. Es mejor mirar a Egipto, Zimbabue, Argelia, Nicaragua, Rusia y Turquía, países con algunos de los cuales Caracas ha establecido potentes alianzas, entre las que también destacan sistemas totalitarios más antiguos como China, Irán y Cuba. Los críticos que le exigen rapidez a la oposición venezolana en el desmantelamiento de este entramado no pueden obviar esta realidad. Es un gran error caer en la trampa de la exigencia del tiempo (si no es rápido no funciona) y aceptar más bien que las rutas para lograr la transición pueden ser muy variadas; pero que dadas esas restricciones el proceso tiene ineludiblemente que incorporar a los principales factores internos de un sistema que es inherentemente inercial y resistente.

Aun así, ¿por qué no se ha iniciado la transición democrática? Las razones no tienen que ver con la falta de condiciones objetivas económicas ni sociales y mucho menos por la ausencia de suficientes presiones internacionales ni populares: la causa quizá estribe en que todavía no hay una alternativa transicional que sea lo suficientemente apetecible para aquellos factores internos que la puedan precipitar. Aún no existe en el caso venezolano una oferta pública que sea altamente atractiva para todos los actores relevantes que sostienen a la coalición dominante en el poder, incluyendo a los militares, que los induzca a aceptar los beneficios de un cambio político. Esa oferta pública, que debe ser el principal trabajo político de la Asamblea Nacional, tiene que cubrir una oferta institucional en lo militar (la amnistía es insuficiente), en lo transicional (no solo jurídico sino sobre todo en lo político para que sea lo suficientemente inclusivo y que impida que haya una cacería de brujas) y también electoral (que blinde la ruta comicial y le garantice espacios a los chavistas para que no sean barridos). Es indudable que su implementación no depende de la Asamblea Nacional, y mucho menos de Guaidó, pero para hacerla creíble —y para hacerla menos incierta—, es necesario dibujarla.

En esa implementación, los militares van a actuar corporativamente pues controlan el sector petrolero, minero y alimentario además de todo el comercio ilegal. Sus rentas pueden fácilmente representar más del 10% del PIB. Es ilusorio pensar que los militares simplemente se van a quebrar internamente a través de un golpe de estado para favorecer a la oposición o inmolarse por la revolución sin proteger primero colegiadamente sus intereses. También es ilusorio que los militares vayan a apoyar incondicionalmente a Maduro pues su supervivencia corporativa también podría estar en juego ante la magnitud del colapso económico y social. Hasta ahora los militares no han actuado como a la oposición le hubiese gustado pero tampoco han hecho todo lo que a Maduro le hubiese servido. Si actúan muy rápido le podrían dar demasiado poder a unos grupos en los que desconfían y, si actúan muy tarde, la anarquía que supone el creciente poder de grupos irregulares sobre el territorio así como el deterioro de la infraestructura, podría terminar de arroparlos.

La estrategia de Maduro es resistir en el poder. Hasta ahora ha mostrado disposición y capacidad para hacerlo. Actúa como un típico revolucionario latinoamericano. Sin embargo, en este momento Maduro aún si sobrevive no garantiza gobernabilidad, ni acceso a financiamiento para estabilizar la economía, ni capacidad para atender la crisis de servicios básicos y mucho menos la posibilidad de convencer a los Estados Unidos que remuevan las sanciones internacionales. Estas limitaciones son un problema muy serio tanto para los militares, que se mantienen leales pero muy inquietos ante un futuro que promete un desmembramiento del orden estatal y una disminución exponencial de sus rentas, como para los mismos chavistas, que aun siendo la principal minoría política del país, ven la transformación de su proyecto en una simple apuesta a ciegas por el poder. Es por ello que el proceso de cambio político, aún si se retrasa, es irreversible. El régimen difícilmente pueda volver a donde estaba hace meses atrás, mucho menos ahora con la profundización de la crisis eléctrica y los problemas de suministro de agua en todo el territorio nacional.

Por otro lado, Guaidó es un fenómeno político de masas, lo cual es sorprendente tanto por lo vertiginoso como por los pocos medios independientes existentes; la Asamblea Nacional está fortalecida y reconocida internacionalmente como la única institución legítima por lo que cualquier salida pasa por ella; y a pesar de la migración y de las penurias económicas, la gente se mantiene movilizada ante una demanda de cambio que es prácticamente infinita. Estas fortalezas no las tiene la oposición democrática ni en Egipto ni en Turquía ni en Rusia. Tampoco en Nicaragua.

Transcurridos tres meses desde los eventos posteriores al 10 de enero de 2019, cada vez resulta más claro que lo único que puede estabilizar y relanzar a Venezuela son unas elecciones justas y libres. No hay otra salida. Pero es prácticamente imposible llegar a ese objetivo sin una negociación que genere una transición política con plenas garantías democráticas para todos, incluyendo incluso a aquellos que controlan el poder. En Venezuela, ya no hay rutas exprés para producir esa transición porque no hay imposiciones unilaterales. De modo que la transición no es posible decretarla, sino que es necesario acordarla políticamente a través de mecanismos de negociación que muy probablemente sean secretos. Cualquier otra opción, que no sea concertar políticamente un cambio radical del modelo existente, es condenar al país a la profundización de un mayor caos económico y social, lo cual va a conllevar a repercusiones migratorias aún más grandes en el resto de América Latina. Las distintas fuerzas del país, por más que desconfíen el uno del otro, no tienen ninguna otra posibilidad sino comenzar a cooperar para producir un escenario de este tipo. Tan solo de esta manera, Venezuela puede llegar a superar la miseria y la oscuridad en la que se encuentra tristemente sumergida. La transición está cerca pero requiere de mucha astucia y olfato político para ser construida.

*Michael Penfold es profesor titular del IESA e investigador global del Wilson Center.

https://elpais.com/internacional/2019/04/10/america/1554907887_034522.html

11.19.-NO LLORES POR TI, ARGENTINA Juan Luis Cebrián

Los problemas históricos del país sudamericano tienen mucho que ver con políticas populistas como las que hoy están en boga o pretenden estarlo en tantos lugares

                             EVA VÁZQUEZ

Aníbal Troilo es el bandoneonista más notable de la historia del tango. Hablo del tanto milonguero, a un tiempo popular y sinfónico, ajeno a los excesos gimnásticos que se exhiben para el turismo. Aproveché un viaje a Río de la Plata, antes de asistir al Congreso Internacional de la Lengua, para hacer escala en el Marabú, un viejo cabaret donde Troilo triunfó durante años, reabierto ahora gracias a la iniciativa de Joe Fish, mecenas dedicado a mantener viva la tradición de esa danza emblemática del mestizaje cultural. Proyectaron en la antigua sala de baile un documental sobre su historia y al mostrar algunas imágenes del general Perón gran parte de la audiencia prorrumpió en aplausos. No eran antiguos montoneros ni militantes justicialistas sino ciudadanos más bien provectos, cantantes, músicos y bailarines que un día brillaron bajo los focos del local. Celebraban con nostalgia los días de una Argentina que recordaban mejor frente a la depresión económica y anímica que el país padece hoy.

Hay sectores que piensan que un peronismo suave les serviría para mantener los privilegios de que disfrutan

Conocí a Perón cuando vivía exiliado en el Madrid de los años sesenta. Cuantas veces conversé con él me pareció un pragmático sin principios ni ideología, con un instinto casi animal sobre los requerimientos del poder, pero también una persona amable y hasta cálida en su relación con los demás. Hablaba sin premura y escuchaba con atención. Nada denotaba en él la violenta pasión que le había llevado a dirigir los destinos de su país y a fundar un movimiento que ha condicionado durante décadas toda la política del mismo.

Macri ha abierto la Argentina al mundo tras un largo periodo de sueños de autosuficiencia

En medio de la plaga populista que amenaza la continuidad de la democracia en tantas latitudes, el reencuentro con el fantasma del peronismo permite analizar los efectos a largo plazo de las políticas basadas en la demagogia y el despilfarro del dinero público. Este se produce bajo la suposición de que puede gastarse impunemente porque al fin y al cabo no es de nadie, según dijo en su día nada menos que nuestra vicepresidenta del Gobierno.

Como consecuencia de mantener un modelo económico y social que además de impagable es cada vez más insuficiente, Argentina se ve sumida en una grave situación que no ha de mejorar por lo menos en el plazo de muchos meses, desde luego no antes de las próximas elecciones. El presidente Macri, acusado de no haber hecho las reformas estructurales que prometió, ha declarado repetidas veces que hay que dar tiempo al tiempo pues los problemas del país duran ya más de setenta años y no han de resolverse en una legislatura. Desde fecha tan lejana el ensoñamiento peronista, fruto de un ideario típicamente neofascista, ha sido el principal obstáculo para la modernización del país. En esto apenas se diferencia del franquismo y su Movimiento Nacional Sindicalista. Con el transcurso del tiempo, sus líderes han procurado mantener una cierta unidad de acción en medio de la fragmentación casi esquizofrénica del partido, potenciada por ambiciones personales y divisiones ideológicas entre las que reluce la arrogancia injustificada de nuevos intérpretes del pensamiento marxista.

Si Macri no ha sido capaz de implementar sus promesas se debe en gran medida a su endeblez parlamentaria pues no controla la mayoría del Congreso. Pero también a sus deseos de aplicarlas de una forma gradual, método que no logra complacer a nadie. En su haber cuenta empero con contribuciones notables al proceso de institucionalización de la democracia: ha promovido la independencia de los tribunales y amparado la lucha contra la corrupción; ha abierto la Argentina al mundo tras un largo periodo de sueños de autosuficiencia y pretende encabezar una alianza regional, bajo el nombre de Prosur, que evite el contagio de las políticas bolivarianas. Pero su política económica no ha logrado detener la inflación ni generar confianza en los inversores. Sus intentos de modernización chocan por eso no solo con la presión del justicialismo. La población en general se muestra desencantada tras el descenso del producto nacional y el aumento de la pobreza. La inflación se ha disparado y la devaluación de la moneda respecto al dólar es ya del cien por cien respecto a la cotización de hace un año. Una política gradualista del Gobierno a la hora de implementar los cambios que afecten al sistema de protección social ha generado tanto la animadversión de los peronistas, opuestos a cualquier recorte que afecte a los subsidios, como de importantes sectores del empresariado, prisioneros de un sentimiento corporativista y con lazos de adhesión al poder solo en tanto este les favorezca. Piensan que un peronismo suave, como el que podría representar el casi octogenario Roberto Lavagna, exministro de Economía con Néstor Kirchner, serviría para obtener cierta estabilidad manteniendo los privilegios de los que disfrutan.

Pero se equivocan. No puede haber suavidad ni moderación entre quienes juzgan que el fin justifica los medios o quienes reclaman justicia contra lo que consideran la opresión del Estado de derecho. Los problemas históricos de Argentina tienen mucho que ver con políticas populistas como las que hoy están en boga o pretenden estarlo en tantos lugares. Se trata de un país con enormes desigualdades, y sus inmensas riquezas naturales no parecen suficientes para contrarrestar el clientelismo de la clase política, cuya rapiña rara vez ha sido perseguida. Los repetidos intentos de modernización protagonizados por la Unión Cívica Radical, quizás el partido más respetable desde el punto de vista de la defensa de la institucionalidad democrática y las libertades individuales, se estrellaron contra el fenómeno de la hiperinflación que ha acabado casi por ser rutina. La resistencia a las políticas de ajuste que permitan una estabilidad cambiaria no han hecho sino empeorar las consecuencias de que el ajuste, al no ser controlado por el poder político, llegue al fin brutalmente de la mano de la inflación y la devaluación cambiaria.

Un paseo por las calles de Buenos Aires, fuera del entorno privilegiado de los barrios pudientes, es suficiente para comprender el drama humano que la fría narración de este fenómeno esconde. El drama se acentúa aún más en las ciudades del interior y conmueve las conciencias, incluidas las más impermeables al dolor ajeno. También, claro está, la del sucesor de la silla de Pedro, el papa Francisco, antiguo arzobispo de Buenos Aires y motejado de peronista no sin motivo.

En resumen, pese a sus grandes proclamas demagógicas, el populismo, a lo largo ya de décadas, ha logrado convertir uno de los países más ricos de América, con altos niveles de educación y una capacidad creativa de sus ciudadanos fuera de lo normal, en uno de los más atrasados y antiguos desde el punto de vista de sus estructuras sociales. En ocasiones oí al expresidente de Uruguay, Julio María Sanguinetti, que en el mundo hay países desarrollados y subdesarrollados, y que luego están Japón, que nadie sabe por qué es un país desarrollado, y la Argentina, que nadie sabe por qué es subdesarrollado. No es justo este calificativo, sino en todo caso el de país en vías de desarrollo. Y tampoco resulta difícil describir las causas de su penuria: se llaman populismo justicialista, es decir, peronismo. La suposición de que una cosa así pertenece por derecho propio a las señas de identidad de un pueblo es simplemente una falacia.

Desde la crisis de los años treinta y el famoso Cambalache, el mundo del tango no cesó de protestar por la situación. Y entre las muchas canciones que Troilo no pudo interpretar por culpa de la censura de los militares se encuentra una firmada por Roberto Díaz cuya estrofa final parece escrita para este momento: País, es hora de entender que un pueblo sin crecer no puede ser feliz. Argentina tiene derecho y necesidad de seguir abriéndose al mundo y el mundo debe aprender a confiar en el futuro de Argentina. De otro modo, en la patria de Sarmiento y Jorge Luis Borges, la de Ernesto Sábato y Julio Cortázar, la retórica pueril del elogio a Evita y a sus descamisados, tan refulgente para los espectáculos musicales, acabará por corroer de nuevo las instituciones democráticas y la limpieza de la Administración.

https://elpais.com/elpais/2019/03/31/opinion/1554029642_941188.html

10.19.- PROSUR – Salomón Kalmanovitz 

Sale Unasur y entra Prosur. también sin programas de integración.

Las iniciativas internacionales de Iván Duque son destructivas. El Grupo de Lima, del que fue gestor, intentó deslegitimar el gobierno de Maduro, invalidándose como posible mediador para una salida negociada a la crisis política y económica que lo afecta; además, puso en riesgo a Colombia por ser un objetivo cercano y débil. La iniciativa que montó junto con Sebastián Piñera para formar una nueva organización de integración con el expreso propósito de reemplazar a Unasur surge de una visión de confrontación y no de progreso económico o armonía entre los pueblos. Unasur terminó siendo dominada por la Venezuela de Chávez y Maduro, convirtiéndose en un instrumento de su política exterior. Su fracaso se debe, obviamente, a su politización y falta de proyectos serios de integración y desarrollo económico.

25 mar 2019.- La nueva organización tiene la misma marca de malformación genética de Unasur: se trata de un club derechista de ocho países latinoamericanos que tiene más interés en defender el libre mercado, el Estado pequeño y el nacionalismo cerrero que viene agitando Donald Trump por el mundo, que en servir de espacio de negociación e integración económica. Aunque adujeron que la nueva organización no tenía orientación política excluyente, el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, se rehusó a asistir, al igual que otros mandatarios de orientación de centro o izquierda del continente, precisamente porque no comparten su orientación política ni les interesa fustigar a Venezuela.

De acuerdo con la revista The Economist, “Prosur parece ser una reafirmación del problema de siempre: que en América Latina las instituciones regionales han sido secuestradas por la ideología y por las alianzas políticas efímeras. Ellas poco trabajan para avanzar la cooperación que debiera ser el interés de largo plazo de todos sus miembros”. Lo anterior aplica a Mercosur, que fue instrumento de los gobiernos de Brasil (que se tornó en el más fuerte socio en lo económico) y del chavismo; la Comunidad Andina de Naciones sucumbió frente al interés de Chávez de forjar su propio instrumento internacional, aunque de ella quedaron dos organizaciones serias: la Corporación Andina de Fomento (con activos por US$40.000 millones) y el Fondo Latinoamericano de Reservas que convocó a los países andinos más Costa Rica, Paraguay y Uruguay (con activos por US$6.700 millones); la Alianza del Pacífico, constituida recientemente por Chile, Perú, Colombia y México, busca la integración comercial de sus socios, interesados en especial en fortalecer sus relaciones con Asia, y han acordado reducciones de aranceles entre ellos, siendo México el más industrializado y poderoso del grupo.

El lanzamiento de Prosur el pasado 22 de marzo fue improvisado, sin establecer negociaciones previas ni tener una idea clara de las funciones que podría cumplir. Algo que podría intentar es tender un puente entre el agonizante Mercosur y la Alianza del Pacífico. Cito de nuevo a The Economist: “De acuerdo con los objetivos propuestos por sus fundadores, Prosur carecerá de la influencia para hacer la tarea que Unasur debió hacer, pero que no hizo, de elaborar políticas prácticas de integración”.

Según los editores de la importante publicación inglesa, lo más probable es que Prosur se una a una lista de instituciones latinoamericanas moribundas, un “mausoleo de modernidades” que se suceden como veletas políticas; en fin, un museo de muertos vivientes.

https://www.elespectador.com/opinion/prosur-columna-846679

9.19.- “PEMEX ES EL MAYOR RETO ECONÓMICO DE MÉXICO”  – Ignacio Fariza

Entrevista a Carlos Urzúa, máximo responsable de las finanzas públicas mexicanas, quien  cree que no habrá una rebaja de la calificación de la deuda este año.

El secretario de Hacienda de México, Carlos Urzúa. HENRY ROMERO REUTERS

Mediodía del viernes. El secretario (ministro) de Hacienda de México, Carlos Urzúa, recibe a EL PAÍS en un receso de la convención bancaria de Acapulco (Guerrero, suroeste) en mangas de camisa y con cara cansada. Es una de las primeras citas con un medio de comunicación desde que asumió el cargo, el pasado 3 de diciembre. Tanto él —máximo responsable económico del Ejecutivo de Andrés Manuel López Obrador (Morena)— como su mano derecha, Arturo Herrera, aprovechan la mayor cita financiera anual para exponer sus planes a los inversores extranjeros. Quieren evitar más sobresaltos: primero fue la cancelación del aeropuerto y ahora, la indefinición sobre el futuro de Petróleos Mexicanos (Pemex). De lo que ocurra con la firma estatal depende en buena medida la salud de las finanzas públicas a corto plazo: la calificación de la deuda mexicana está en juego. Habla una de las voces de mayor confianza del nuevo presidente en lo económico.

23 MAR 2019.- Pregunta. ¿Es el rescate de Pemex el mayor desafío económico para el Gobierno mexicano?

Respuesta. Es una empresa que tiene problemas financieros a corto plazo. Pero también creo que tiene un gran futuro, sin exagerar. Hay nuevos yacimientos muy importantes de crudo relativamente fáciles de extraer y varias cosas que puede hacer a medio plazo. Pero en el muy corto plazo Pemex tiene una deuda excesiva, muy grande [107.000 millones de dólares, la petrolera más endeudada del mundo] y eso puede hacer que tenga problemas en el refinanciamiento en los próximos meses e incrementar la percepción de riesgo por parte de todos los inversionistas. Es un reto buscar la manera de ayudar a Pemex.

  1. ¿Cuánto tiene que refinanciar la empresa pública a corto plazo?
  2. Entre 6.000 y 7.000 millones de dólares.
  3. ¿Y cómo se puede hacer esa refinanciación?
  4. Hay varias vías. La primera es acudir al mercado y ver cómo nos va [hace un gesto de incógnita]. La segunda es que nosotros [el Gobierno] le inyectemos capital de alguna forma para solventar, al menos parcialmente, esas necesidades de financiamiento. Y eso es lo que estamos explorando: de ahí que Arturo [Herrera, subsecretario de Hacienda] haya mencionado el fondo de estabilización de ingresos presupuestarios, con casi 300.000 millones de pesos y que está mal diseñado. Contemplamos la posibilidad de que parte de ese dinero, y por una sola ocasión, pueda utilizarse para ayudar a la refinanciación de Pemex.
  5. ¿Es Pemex, entonces, el mayor reto económico del Gobierno mexicano?
  6. Sí, por supuesto.
  7. Más allá del rediseño y del uso de recursos de ese fondo de estabilización, ¿están ya negociando con los acreedores?
  8. No. En este momento Pemex no necesita todavía refinanciarse.
  9. Pero para final de año sí va a tener que afrontar una primera refinanciación.
  10. Sí, en un mes o un mes y medio va a necesitarse por los vencimientos. Por eso nosotros [Hacienda] tenemos que decidir junto con ellos [Pemex] y el presidente. El plan de negocio va a ser la clave de todo: si no da una visión optimista en el mediano y largo plazo, estaremos en problemas.
  11. ¿Y qué cree que va a arrojar?
  12. Tengo mucha fe en lo que pueda hacer Pemex, pese a la deuda.
  13. ¿Teme una rebaja de la calificación de la deuda mexicana este año? Las agencias de ratingestán al acecho desde hace meses.
  14. Espero que no. Y, obviamente, si se da el caso, va a ser por Pemex.
  15. ¿Espera que no o cree que no?
  16. Espero que no y creo que no.
  17. ¿Está México en una situación económica mejor o peor de lo que esperaban?
  18. Diría que estamos en la situación que esperábamos. Hay variables que van mejor de lo que creíamos nosotros para este momento, como el tipo de cambio, que se beneficia mucho de la debilidad del dólar y del hecho de que nuestras tasas de interés son muy altas para los estándares internacionales e, incluso, entre países emergentes. La inflación, es sorprendente, pero va bien.

Siempre, en todos los cambios de Gobiernos, hay sorpresas. En Pemex, han sido mayores de lo que esperábamos

  1. ¿Han encontrado alguna sorpresa negativa del Ejecutivo anterior?
  2. Siempre, en todos los cambios de Gobiernos, hay sorpresas. Sobre todo, en los adeudos de años anteriores. En Pemex, han sido mayores de lo que esperábamos.
  3. ¿No cree que sería mejor renunciar a la construcción de la nueva refinería de Dos Bocas y apostar por exploración y producción, dos actividades mucho más rentables?
  4. Eso es algo que el presidente [Andrés Manuel López Obrador] en este momento no considera.
  5. Le pregunto a usted como secretario de Hacienda.
  6. Yo creo que hay que esperar y ver los resultados de esta licitación, porque ahí uno se va a dar cuenta de qué costos y qué rapidez ellos [los contratistas] esperan, porque van a tener que proponer. Va a ser muy interesante.
  7. ¿Eso quiere decir que están a tiempo de dar marcha atrás y no haya refinería?
  8. No creo: creo que sí se va a hacer. Pero probablemente el ritmo de gasto no sea el que esperaría si uno tuviera los 50.000 millones de pesos [el coste estimado de la instalación]. Y cualquier remanente irá a producción.
  9. Su número dos, Arturo Herrera, dijo la semana pasada al Financial Timesque se retrasaría la construcción de la refinería y que se destinaría ese dinero a aumentar los bombeos de crudo de Pemex. Y el presidente le desautorizó.
  10. Se malinterpretó lo que dijo. Mejor repito lo que Arturo [Herrera] y yo queremos decir: si es que no se van a gastar este año los 50.000 millones de pesos —y puede ser, por retrasos en el plan maestro de la refinería o en las licitaciones—, sería tonto no usar ese dinero para producción.
  11. No es la primera rectificación. ¿Hay problemas de coordinación entre los distintos miembros del Gobierno y entre el Ejecutivo y el Legislativo?
  12. No diría yo eso. Al menos dentro del Ejecutivo estamos todos más o menos en la misma sintonía y no ha habido teléfono descompuesto. En el caso del Legislativo, tampoco: dado que Morena controla las dos Cámaras, tenemos una gran ventaja en esos términos y hay mucha fluidez.
  13. Pero han tenido ya varios sobresaltos con los mercados: una persona dice una cosa y acto seguido otra le corrige. Por ejemplo, con la limitación de las comisiones bancarias.
  14. En el caso de las propuestas del Legislativo, muchas veces hechas de muy buena fe, algunas veces sí hemos fallado los dos lados en no comunicarnos lo suficiente. Dentro del Ejecutivo, y en particular en el caso de las refinerías, yo creo que sí fue un poco tergiversada la opinión del subsecretario.

Todavía creemos que al final del sexenio es posible crecer a una tasa promedio del 4%

  1. ¿Mantiene la meta de crecimiento del 4% prometida en la pasada campaña electoral?
  2. En el largo plazo sí.
  3. ¿Qué es largo plazo?
  4. Que al final del sexenio estemos creciendo a una tasa promedio del 4%. Todavía creemos que es posible a partir de la última mitad del sexenio, y seguimos creyendo que, básicamente, es un problema de inversión pública y privada.
  5. La recaudación fiscal mexicana sigue muy por debajo de la media de la OCDE, y también de los países del entorno latinoamericanos, más comparables. ¿Cree que hace falta una reforma fiscal?
  6. En este momento, nada. Estamos apostando por reducir de manera significativa la evasión y la elusión fiscal. Esa es la razón por la que, por ejemplo, quitamos la compensación universal y por la que en las aduanas estamos empezando a tener despachos conjuntos, lo que nos ha aumentado de manera muy notable la recaudación por comercio.
  7. Pero sí tiene en mente una reforma fiscal para este mandato.
  8. El presidente lo que ha dicho es: si va a haber algo va a ser a mitad del sexeni

https://elpais.com/internacional/2019/03/23/mexico/1553360608_887258.html

9.19.- PEMEX REDUCE A LA MITAD SUS PÉRDIDAS EN EL ÚLTIMO AÑO – Sonia Corona

La petrolera mexicana padece el declive de su producción y el aumento de su deuda

La Refinería de Pemex en Salamanca, Estado de Guanajuato. REUTERS                                                        

La última radiografía de la finanzas de Pemex muestran a una compañía luchando contra la asfixia. Petróleos Mexicanos perdió unos 7,500 millones de dólares en 2018, un 47% menos que en el año anterior, según los resultados anuales publicados por la firma este miércoles. La mejora de las ventas totales y un año donde el precio del crudo se recuperó han ayudado a la petrolera a mantenerse a flote. Sin embargo, los resultados han reflejado también la caída de la producción y un ligero aumento en la deuda. Ambos datos ponen presión a Pemex, una vez que las agencias calificadoras han rebajado la nota de sus bonos de deuda y han estimado el impacto que la situación financiera de la petrolera puede tener en la finanzas públicas de México.

La producción de Pemex cerró el año con 1,8 millones de barriles diarios, un 6% menos que en 2017. Lejos han quedado los años en los que la firma obtenía 3,3 millones de unidades al día, cuando la explotación de los yacimientos de Cantarell y Ku Maloob Zaap repuntó en 2004. El declive de la producción ha sido sostenido en los últimos años. Tan solo en enero de 2019, la firma reportó la cifra mensual más baja desde 1990: 1,6 millones de barriles diarios, un 15% menos que en enero de 2017. Los directivos de Pemex han señalado que la empresa prevé comenzar en los próximos meses 20 proyectos de extracción de crudo —16 en aguas someras del golfo de México y 4 en tierra— que podrían dar resultados en 2020.

La administración del expresidente Enrique Peña Nieto, que estuvo a cargo de la petrolera durante 11 meses de 2018, dirigió sus esfuerzos a reducir las pérdidas de la firma por refinación para apostar por los fertilizantes, aunque en el balance ese plan no funcionó. Además, en 2016, tuvo que someter a Pemex a un recorte de 5.400 millones de dólares que afectó a la exploración y extracción de crudo. De cara al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la petrolera ha gozado de toda la atención del mandatario. En el último mes, el presidente mexicano prometió una inyección de capital para inversión. Ese dinero sería destinado, principalmente, a la construcción de una refinería en Dos Bocas (Estado de Tabasco, sureste de México), que según los funcionarios de la petrolera, comenzará a ser construida a finales de 2019. Los analistas han señalado que concentrarse el negocio de la refinación podría suponer más pérdidas para la petrolera, dado que el país cuenta con seis refinerías y ninguna funciona cerca del 100% de su capacidad.

López Obrador ha insistido en que no emitirá deuda para Pemex durante este año y también se ha negado a plantear una reestructuración de la misma. En 2018, la deuda de la petrolera se cifró en 105.700 millones de dólares —la más elevada para una empresa de su tipo— un 2,2% mayor a la registrada en el año anterior. Los inversionistas y las agencias calificadoras han manifestado su preocupación por la capacidad de la empresa para cumplir con el calendario de pagos de los bonos de deuda de 2019 y 2020. El presidente mexicano ha cerrado la puerta prácticamente a cualquier posibilidad de financiamiento que no se genere desde el mismo Estado mexicano, poniendo en entredicho la salud del bono soberano de México.

https://elpais.com/economia/2019/02/27/actualidad/1551298726_134692.html?rel=mas

8.19.-EL DERRUMBE DE LA ECONOMÍA VENEZOLANA – Salomón Kalmanovitz

La economía de Venezuela depende fundamentalmente del petróleo pesado que produce. Este se procesa en refinerías especializadas, concentradas en el Golfo de México, en el estado de Luisiana, aunque algo se procesa en China e India. Hacia el año 2000, Venezuela estaba produciendo por encima de los tres millones de barriles diarios. Las huelgas de PDVSA en 2002 y 2003, organizadas por un frente de empresarios, directivos e ingenieros para frenar las reformas de Chávez, fueron seguidas por el despido masivo de sus administradores y técnicos, lo que afectó negativamente la producción en más de medio millón de barriles diarios. Poner a los cuadros leales del chavismo, sin formación adecuada, a administrar un negocio muy complejo de por sí fue deteriorando la capacidad de la empresa estatal, que era además ordeñada para financiar las dádivas sociales y subsidiar el consumo de gasolina de los países caribeños.

11 Mar 2019.- Cuando Maduro asumió el poder, en el año 2012, la producción estaba en 2,4 millones de barriles diarios para deteriorarse mucho más de allí en adelante: en 2017 era de 1,5 millones diarios y el año pasado se redujo a un millón de barriles, cuando fue entregada a la Guardia Bolivariana para que la administrara.

Con el boicot financiero norteamericano y la pérdida de control sobre su filial Citgo en Estados Unidos, las perspectivas de la empresa estatal se oscurecen más. El colapso del sistema eléctrico está asociado a la misma tendencia de destituir al cuerpo técnico y experimentado de la administración, con el consecuente desgreño e imprevisión en el mantenimiento del que fuera uno de los sistemas eléctricos integrales más modernos del mundo.

Otro de los huecos negros del manejo de Maduro fue la macroeconomía que quizá consideró una ciencia neoliberal, mientras estaba convencido de que el banco central era un milagroso aliado capaz de multiplicar los panes. Bajo Chávez, la inflación oscilaba entre 20 y 40 % anual, mientras abundaban los productos importados con un petróleo a US$130 el barril.

En 2015 la inflación rondaba el 160 %, las imprentas del régimen no daban abasto y se importaron millones de billetes que cada vez valían menos. En 2018 la inflación terminó en 1,3 millones por ciento aproximadamente, porque nadie la puede medir, racionando los pocos bienes disponibles a los militantes, porque ya no alcanzaban siquiera para los simpatizantes de Maduro, bastante alienados del chavismo original. Cada ciudadano venezolano ha perdido unos 11 kilos de peso.

El impacto que ha tenido la administración incompetente y corrupta de Maduro ha sido la destrucción de más de la mitad de la economía venezolana. Según cifras publicadas por la BBC, la economía vecina se contrajo 16 % en cada uno de los últimos tres años, a lo que hay que sumarle otro 10 % de contracción en 2014 y 2015. Las expropiaciones del sector privado que hizo Chávez a partir de 2003, más la pésima administración en el sector socializado, explican esta enorme tragedia, marcando una de las contracciones económicas más agudas registradas en la historia de la humanidad.

Las consecuencias para la salubridad pública también han sido negativas: se calcula que hay más de 600.000 casos de malaria, cuando este mal estaba prácticamente controlado en Venezuela. Enfermedades como el sarampión amenazan tornarse endémicas, con más de 3.500 casos reportados en 2018. Para rematar, la fiebre aftosa se ha presentado en ambos lados de la frontera.

https://www.elespectador.com/opinion/salomon-kalmanovitz

7.19.- 4.600 MINUTOS DE LÓPEZ OBRADOR – Luis Pablo Beauregard

Las 67 conferencias matutinas del presidente mexicano son mitin, espectáculo y tribuna, aunque su influencia está en disputa 

López Obrador durante la conferencia de prensa matutina de este jueves. FOTO:héctor guerrero el país

El reloj marca las siete de la mañana con 10 minutos cuando el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, aparece por la puerta. El salón Tesorería de Palacio Nacional, en el Zócalo de Ciudad de México, está lleno de periodistas somnolientos que miran cabizbajos sus teléfonos. La aparición del mandatario hace que espabilen y aprieten el botón para comenzar a grabar en sus móviles, sujetados en palos de selfie. El espectáculo está por comenzar.

-“Buen día. Ánimo”, dice López Obrador pasos antes de llegar al atril con el escudo de la bandera nacional.

10 mar 2019.- El presidente elige una mano alzada en la primera fila, de donde toma casi siete de cada diez preguntas que le hacen diariamente. Un hombre joven se pone de pie y se presenta a sí mismo como El Púas, redactor de la web satírica El Deforma. Quiere que López Obrador le describa en los términos de su deporte favorito, el béisbol, sus primeros 100 días como presidente de México.

GRANDES ÉXITOS

Esta semana, Spotify ha hecho disponibles los 4.662 minutos de audio de las conferencias, que componen ya un cuerpo de obra que se acerca al medio millón de palabras. Estas son algunas de las que ha repetido:

  • «Corrupto», «corrupción»: 591 veces.
  • «Pueblo», «pueblo bueno»: 359 veces.
  • «No tengo el dato», «no sé», «no tengo esa información»: 90 veces.
  • «saqueo», «saquear»: 61 veces.
  • «Benito Juárez», uno de sus referentes: 26 veces.
  • «Neoporfirista», en referencia a los conservadores: 22 veces.
  • «Peña Nieto»: 21 veces.

-“Ya inició la temporada y estamos arriba con más juegos ganados que perdidos… Vamos a ganar sin problema, a cepillar a los del otro equipo, a los del equipo conservador, a los fifís”, responde.

Esa fue la primera de las diez preguntas que el mandatario tomó aquella mañana en algo más de una hora. Era la conferencia 66 desde que asumió el poder el pasado 1 de diciembre. A lo largo de sus primeros 100 días, López Obrador ha convertido este encuentro con la prensa –de lunes a viernes a las siete de la mañana—en un evento con iguales dosis de mitin, espectáculo y tribuna desde donde agita a sus simpatizantes y fustiga a sus adversarios, a los que gusta calificar de “conservadores” y “fifís”, un término despreciativo para las élites. En tres meses de gobierno ha pronunciado estas palabras 81 veces. “Neoliberal”, otro vocablo muy recurrido, lo ha dicho más de 130 ocasiones.

“El presidente piensa que puede administrar la agenda”, asegura Luis Estrada, director de Spin, una agencia de consultoría. Este politólogo ha seguido de cerca un fenómeno único en el mundo. Hasta este viernes, el líder del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) había ofrecido más comparecencias a la prensa que las registradas en las presidencias de ocho años de Barack Obama, Bill Clinton y George W. Bush. “A este ritmo superará las 1.200 conferencias hacia el final del sexenio. Lo veo muy complicado”, agrega Estrada.

La influencia que tienen las apariciones diarias de López Obrador, cuya aprobación es del 70%, sobre la agenda mediática es un asunto en disputa. El jueves, el presidente habló de la cancelación de un proyecto inmobiliario en una zona militar al poniente de la Ciudad de México. Minutos antes de las ocho de la mañana, cuatro de los principales periódicos mexicanos ya habían lanzado alertas digitales con la opinión del presidente sobre ese tema. Al día siguiente, solo dos diarios llevaron a sus portadas la cancelación del proyecto, aunque otro par de medios replicaron dos temas más de la conferencia.

El conteo de Spin, sin embargo, limita el supuesto poder del ritual. Solo 51 de 413 noticias publicadas en las portadas de los siete diarios más importantes del país desde el 4 de diciembre habían recogido temas impulsados desde las “mañaneras”, que en ocasiones son los únicos eventos públicos realizados por el presidente en la jornada.

La dispersión de temas es provocada, en una parte, por los periodistas acreditados. El 40% de las preguntas que se le hacen al presidente son hechas por medios digitales sumados al evento por el nuevo Gobierno en un esfuerzo de democratización. Sin embargo, algunos de estos periodistas trabajan para oscuras plataformas. Entre ellas la desconocida revista ¡Es cuanto!, que tiene 11 seguidores en Twitter y 86 en Facebook y el blog Oro Sólido, cuya representante ha hecho 13 preguntas a López Obrador para una web cuya información son teletipos de la bancada de Morena y que parece ser llevada por una sola persona.

Los reporteros de grupos consolidados de televisión, radio y periódicos, consideran que la presencia de este tipo de medios evita la interpelación al presidente. “Nadie le cuestiona nada”, consideraba este jueves Irving Pineda, un reportero de Televisión Azteca, la segunda televisora más importante del país. “Antes podías repreguntar, pero las plataformas han limitado todo esto porque tienen una agenda paralela”, agrega.

Esta dinámica ha llevado al mandatario mexicano a convertirse en un todólogo que puede hablar, en un mismo día, sobre una investigación por corrupción, el precio de la carne, el saqueo de los gobiernos neoliberales, la evasión de impuestos de grandes empresas y las ventajas de cada una de las dos ligas de béisbol que hay en México. Su voz manda sobre los problemas del país: en las últimas ocho conferencias ha ido a cinco solo, sin hacerse acompañar de miembros de su Gabinete.

“Hay una descoordinación entre los periodistas. El presidente la conoce y se aprovecha de ella. Esa es la razón principal para hacer las conferencias… Con una prensa coordinada y preguntas rudas no hay forma de salirse. No saldría todos los días”, considera Estrada, quien fue portavoz en la secretaría de Gobernación en 2009 y 2010, durante la Administración de Felipe Calderón, un presidente que dio cuatro conferencias de prensa en 2012, su último año de mandato.

López Obrador seguirá pareciendo, en sus conferencias, un candidato en campaña hasta que finalice la luna de miel. A 100 días de Gobierno esto aún parece lejano. Hasta entonces, será la voz del presidente la que más resuene en el salón Tesorería de Palacio Nacional.

https://elpais.com/internacional/2019/03/09/mexico/1552090858_350640.html

A- 6.19  LA CRISIS ECONÓMICA DE VENEZUELA – Eduardo Sarmiento 

El aspecto más serio de Venezuela es el modelo económico que no ha dado los resultados previstos. Durante varios años la economía ha experimentado caídas anuales del crecimiento del 10 %, que da lugar a contracciones de ingresos y en el empleo que reducen el bienestar de la mayoría de la población. Sin embargo, la confrontación de Venezuela está más en la ambición de los partidos políticos para alcanzar o mantenerse en el poder que avanzar en un modelo económico sostenible.

2 mar 2019.- El fracaso del modelo venezolano no es nuevo. La causa es más técnica que política y tiene rasgos que se observan en toda la región, en particular en Argentina. Debido a la monumental factura petrolera, el gobierno logró transformar los cuantiosos ingresos de divisas en bolívares y en mayores ingresos de la población. La demanda por bienes no transables, que constituye el mayor componente del gasto, ocasionó un estado de escasez de bienes y el disparo de la inflación. Luego la inflación generó una inercia de ajuste de salarios y el tipo de cambio que desorganizaron y desestimularon todo el sistema económico. La economía opera con una demanda muy por encima de las posibilidades de producción. Como muestra la experiencia hiperinflacionaria de la región, la economía queda a la deriva.

El error de Venezuela es de la misma naturaleza de las propuestas comunes para reducir la inequidad. Simplemente, la distribución del ingreso se busca mejorar con recetas que reducen el crecimiento económico. No es muy diferente a lo que ocurre en la actualidad en Argentina. Los bajos salarios de los sectores menos favorecidos se remedian con incrementos en el gasto público, los que reducen el ahorro y terminan agravando el problema que pretenden resolver. En la actualidad el déficit fiscal de Venezuela supera el 20 % del PIB. La solución es ineficiente e insostenible. Lo que los grupos menos afortunados ganan con la distribución es menos de lo que pierden por el crecimiento, y más, el conflicto tiende a acentuarse.

El contraste de Venezuela, y en general el de América Latina, son los países del sureste de Asia. A finales del siglo pasado los Tigres Asiáticos: Corea, Taiwán Singapur y Hong Kong, alcanzaron durante varias décadas tasas de crecimiento cercanas al 9 % con reducciones notables del coeficiente de Gini de la distribución del ingreso. Lo más diciente es que la gestión se repitió en China, que lleva 30 años con tasas de crecimiento superiores a 6,5 %, contradiciendo los vaticinios de connotados economistas. Todos estos países demostraron que los avances más sólidos en la distribución se consiguen en los países que al mismo tiempo alcanzan altas tasas de crecimiento y elevados niveles de ahorro.

Los hechos están mostrando que la equidad y el crecimiento no son independientes. Los dos propósitos están altamente relacionados y, lo más importante, pueden complementarse y reforzarse. De allí la urgencia de que Venezuela avance en un plan técnico que los armonice para frenar el desplome del bienestar general. De entrada, se plantea detener la hiperinflación, reestructurar el gasto público y regular el mercado de divisas y el tipo de cambio.

En cualquier caso, la transición hacia el modelo de equidad con crecimiento requiere cambios estructurales de fondo en que no todos ganan, y solo se pueden enfrentar con un diálogo amplio o incluso dentro de ciertos consensos mínimos.

https://www.elespectador.com/opinion/la-crisis-economica-de-venezuela-columna-842787

Nota Altereco: el modelo chileno Vuscovic, muy acabado y promocionado por el presidente Allende fue el que conoció Fidel Castro en prolongada visita a ese país. Su brutal fracaso dio pié al sanguinario golpe de Estado de Augusto Pinochet. A la hiperinflación connatural al modelo se le sumaron los piquetes de activistas armados que se tomaban por asalto las fábricas y e invadían  haciendas productivas. El gobierno toleró esos desmanes que agudizaron el desfalco de la producción…como sucedió luego con el castro-chavismo en Venezuela.  Ese modelo de pura estirpe populista sigue vivo para desgracia de la izquierda que lo arropa.

B- 6.19 LAS AGUAS NEGRAS DE LA MINERÍA, QUÉ HORROR! –  Jorge Eduardo Cock

Enormes tragedias humanas y ambientales, producto de la minería en grande de metales que las megaempresas llaman “minería bien hecha” y algunos, ¡quieren montar aquí!

Más de ciento cincuenta muertos recogidos y más de doscientas personas desaparecidas dejó la reciente tragedia de Brumadinho en Brasil. 

Terrible lo que sucedió en enero pasado en el sureste del Brasil con la ruptura de una presa de colas (o de relaves, como las llaman en otras partes) en una mina de la empresa Vale, a la cual ya le había sucedido lo mismo hace tres años en otra que tiene no muy lejos de esta, en compañía con BHP Billiton, una de las tres mineras más grandes del mundo. Más de ciento cincuenta muertos recogidos y más de doscientas personas desaparecidas,  muchas casas, vías y pueblos destruidos. Y lo que sigue: el envenenamiento de las aguas a donde corren esos lodos, lo que dura muchísimos años.

Marzo 02, 2019.- Es que la minería en grande de metales, la llamada por las grandes empresas “minería bien hecha”, se realiza casi siempre extrayendo esos metales  que existen diseminados de manera más o menos concentrada en las rocas que conforman el subsuelo. En los lugares de mayor concentración de algunos metales, allí se instala la explotación, lo que implica destapar  ese subsuelo o entrarle por debajo a través de túneles para volar y despedazar las rocas con explosivos, y llevarlas en pedazos a un centro de procesamiento donde se trituran y muelen hasta su pulverización. Para separar los metales contenidos en esa roca hecha polvo fino se requieren productos químicos muy tóxicos y grandes volúmenes de agua.

De cada tonelada de roca resultan unos pocos gramos  de metales y varias toneladas de lodos venenosos con metales pesados, cianuro, arsénico, aguas ácidas y materias indeseables en todos los sentidos. Son las  colas o relaves, cuya disposición es muy problemática. Hay que almacenarlos por tiempo indefinido. Algunas veces lo hacen en forma semiseca, pero casi siempre como lodos en grandes represas que se construyen para el efecto. Pero no es posible lograr la seguridad  total de que no se saldrán de su depósito: aguaceros torrenciales, defectos de diseño, de construcción, de materiales, fallas en los suelos, movimientos sísmicos, son algunas de las causas que generan rupturas  y derrames catastróficos como el de Brumadinho en días recientes. Y no es el primero, ni el único, ni poco común. Muchas razones, incluido el “tapen, tapen”, hacen aparecer este suceso como cosa rara, pero la verdad es más como algo que presento a continuación, de lo más reciente.

De cada tonelada de roca resultan unos pocos gramos de metales
y varias toneladas de lodos venenosos con metales pesados, cianuro,
arsénico, aguas ácidas y materias indeseables

En el documento de Greenpeace titulado “No todo lo que brilla es oro”, se citan casos de accidentes recientes en minas, relacionados con el cianuro, como: Colorado, EEUU – 1986; Montana, EEUU – 1979; Nevada, EEUU – 1997; Dakota del Sur, EEUU – 1998; Kyrgyzstan – 1998 y Guyana – 1995.

Y otros de casi ayer en el mundo entero, como:

El de Baia Mare, Rumania,  año 2000, fue la mayor catástrofe ambiental en Europa desde Chernobil. Los lodos bajaron por el Danubio  al Mar Negro, mataron unas diez mil toneladas de peces y destruyeron la vida tradicional en las orillas del río.

El mayor desastre ambiental de la historia de Brasil fue el 5 de noviembre de 2015. La rotura de dos diques de contención de la minera Samarco (de Vale S.A. y BHP Billiton) en Minas Gerais, soltó en el poblado de Bento Rodrigues 62 millones de metros cúbicos de barro tóxico, que fueron a dar al Río Doce, cuya cuenca hidrográfica abarca alrededor de 230 municipios de los estados de Minas Gerais y Espírito Santo, que utilizan sus aguas para abastecer a la población. Se calcula que los desechos apenas comenzarán a ser eliminados del mar en aproximadamente 100 años.

En Canadá, grave desastre en agosto de 2014: se rompió la presa de relaves tóxicos de la mina de cobre y oro de Mount Polley, en British Columbia.

En el Perú, marzo del 2018, ruptura de presa que botó 50.000 metros cúbicos de relaves al río Ancash.

Otros similares se han presentado en Chile, en Argentina, en Australia, en México… en todas partes. Y el más reciente, el comentado al principio de esta columna. Pero lo más grave: todos son producidos no por la naturaleza sino por la acción humana, riesgos o peligros construidos. Y pensar que algunos quieren montar cosas así en nuestro país. ¡Qué horror y que error!

https://www.las2orillas.co/las-aguas-negras-de-la-mineria-que-horror/

C- 6.19 PERÚ APUESTA POR EL LIBRE COMERCIO ANTE EL DESAFÍO PROTECCIONISTA DE  LOS EE.UU. – Laura Delle Femmine 

La inestabilidad global y la guerra comercial entre China y Estados Unidos preocupan en todo el mundo.

El canciller peruano, Néstor Popolizio, y el director de EL PAÍS América, Javier Moreno, en el Foro Perú en la agenda global. FOTO: L. SEVILLANO / VÍDEO: EPV

“La fricción comercial con China es uno de los signos inequívocos de nuestros tiempos está afectando al crecimiento de la economía global”, ha recordado este viernes el ministro de Relaciones Exteriores la República de Perú, Néstor Popolizio, en el foro Perú en la agenda global, organizado por EL PAÍS y patrocinado por Telefónica y Ferrovial con la colaboración de Casa de América. El político peruano abogó por la defensa del libre comercio contra el proteccionismo y defendió que la apertura económica ha sido y sigue siendo el motor de crecimiento de la nación andina, que en los últimos años ha venido creciendo por encima de las tasas promedio de la región y cuyo PIB se estima que haya avanzado cerca de un 4% en 2018.

Popolizio, quien tras una introducción en la que repasó los retos y oportunidades de su país, charló con el director de EL PAÍS América, Javier Moreno, ha recordado que la Alianza del Pacífico, un acuerdo de integración comercial firmado en 2011 entre Perú, Chile, Colombia y México, ha sido uno de los procesos más dinámicos de libre circulación que se ha consolidado en la zona. El próximo objetivo, ha dicho, es mirar hacia el Pacífico y sumar a Australia y Nueva Zelanda como Estados asociados en el acuerdo.

Pero es España uno de los grandes aliados comerciales del país andino, primer inversor a nivel global y principal socio comercial en la Unión Europea. “La relación comercial entre España y Perú es magnifica”, ha señalado Popolizio, quien durante estos días se reunió, junto al presidente de Perú Martín Vizcarra, con el Rey de España y con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. La cercanía entre los dos países se traduce en una elevada presencia de empresas españolas en Perú, además de acuerdos comerciales y de cooperación. Este año, además, Perú es el país invitado de la feria de arte contemporáneo Arco.

Perú, donde la clase media ha crecido al compás del PIB y ha mostrado su músculo en los últimos años, sigue sin embargo teniendo elevadas tasas de trabajo informal, cercanas al 70%, y grandes bolsas de pobreza en determinadas zonas del país. “Este es el desafío al que se enfrenta el presidente. Tenemos que trabajar en todos los aspectos de las infraestructuras, profundizar los programas de desarrollo social y apoyo”, ha dicho el político peruano antes de la intervención de Alejandro de la Joya, consejero delegado de Cintra (Ferrovial Autopistas), y Bernardo Quinn, CEO de Telefónica HispAm Sur, quienes cerraron el acto hablando de su experiencia en el mercado sudamericano. En esta línea, Perú y España acaban de firmar un acuerdo por el cual la nación sudamericana recibirá ayuda en cooperación hasta 2022.

Popolizio ha asegurado que Perú pretende aprovechar aún más los acuerdos comerciales bilaterales y multilaterales. En este sentido, ha asegurado que su país, que acaba de salir de un periodo de turbulencias políticas, quiere terminar de negociar para evitar la doble imposición y ofrecer bases económicas y jurídicas más estables para las empresas.

“Estamos ante el inicio del fin de la dictadura de Maduro”

Popolizio, que sustituyó en este espacio de debate al presidente Martín Vizcarra, que tuvo que regresar de urgencia a Perú, se mostró confiado en que el régimen de Maduro terminará pronto y volvió a manifestar el apoyo al presidente interino Juan Guaidó. “Creemos que estamos ante el inicio del fin de la dictadura de Maduro”, ha dicho, y ha recordado que la crisis humanitaria en Venezuela sigue empeorando y que Perú ya acoge a 700.000 venezolanos, 200.000 de ellos menores en edad escolar.

El ministro ha insistido en que las sanciones económicas a la cúpula del régimen y la presión internacional para producir un resquebrajamiento en el apoyo militar que tiene Nicolás Maduro son el camino a seguir para que se convoquen elecciones libres y vuelva la democracia a Venezuela: «Esperamos que la transición sea pacífica y que finalmente sea hecha por los venezolanos»

https://elpais.com/economia/2019/02/28/actualidad/1551358841_690763.html

A-5.19 LA CRISIS DE VENEZUELA, EN SUSPENSO – Salomón Kalmanovitz

Mientras Donald Trump avanza en la destrucción de la democracia liberal norteamericana, se ha convertido en el adalid de la restauración de la democracia en Venezuela. El presidente norteamericano pretende saltarse el poder Legislativo y burla las leyes de su país. Iván Duque lo sigue de cerca para acusar a su némesis de dictador y buscar el cambio de régimen, mientras en Colombia también está empeñado en erigir un gobierno cada vez más autoritario.

25 feb 2019.- Son varios los rasgos despóticos que acompañan la gestión de Duque desde su ruptura del proceso de paz con el Eln: su incumplimiento de los protocolos de Estado con la terminación abrupta de la negociación lo torna en un gobierno paria frente a la comunidad internacional y provoca los enfrentamientos de esa guerrilla que le hacen daño a la población y al medio ambiente. Sus vacilaciones frente a la Jurisdicción Especial para la Paz lo pueden enfrentar a la Corte Constitucional, que dictó su exequibilidad, desconociendo el imperio de la ley. El haber nombrado a un personaje negacionista del conflicto como director del Centro de Memoria Histórica es una afrenta a las víctimas, que no reconocen su legitimidad. Su Plan Nacional de Desarrollo dice buscar la equidad, pero su iniciativa tributaria fue en sentido contrario; la evidente recentralización de decisiones de inversión que deben ser de carácter técnico y no político debilita la división de poderes y hace cada vez más redundante al Departamento Nacional de Planeación.

Duque asumió sin verdaderamente entender las implicaciones de enfrentar a un régimen desesperado como el de Maduro, frente al asedio de Donald Trump, lo cual le ganó puntos en opinión y le hizo sentir envalentonado. A la hora de la verdad, el señor Guaidó no contaba con la fuerza suficiente para introducir la ayuda humanitaria que el dictador Maduro no puede reconocer, porque además él administra el hambre y la enfermedad para sus opositores y la frugalidad y las medicinas para sus seguidores que portan el carné de la patria. El señor Trump no se la va a jugar por una intervención militar en Venezuela que le sería costosa en tropas y con pocas opciones de triunfo, así que la operación humanitaria fracasó y con ello perdieron lustre nuestro amateur presidente y su Grupo de Lima.

Para agravar el problema, el gobierno de Maduro rompió relaciones con Duque por servir de cabeza de puente de la política norteamericana y lo deja sin margen de maniobra hacia futuro, sujeto a retaliaciones que pueden ser costosas para el país, como un mayor apoyo para el Eln y las disidencias de las Farc. Una posición más moderada, como la de Uruguay, por ejemplo, le hubiera permitido un mejor margen de maniobra del que dispone actualmente y menos amenazas a lo largo de 2.200 kilómetros de frontera común.

Un cambio de régimen como el que buscan los norteamericanos y sus aliados es difícil, pues tras dos décadas de dominio del chavismo no va a ser entregado fácilmente. La enorme crisis económica e hiperinflacionaria de Venezuela hace necesario, más pronto que tarde, un cambio de rumbo. Aun si las fuerzas armadas y los colectivos paramilitares se vuelcan contra Maduro y lo queman, se requerirá de un gobierno provisional que recupere la economía y organice elecciones con participación de la oposición, pero donde predomine el chavismo. Duque puede pensar con el deseo, pero lo cierto es que excluyó a Colombia de este posible proceso.

https://www.elespectador.com/opinion/salomon-kalmanovitz

5.19 B.-PERSPECTIVAS ECONÓMICAS DE VENEZUELA PARA 2019

Presentar perspectivas económicas en Venezuela se ha convertido en una ardua tarea. Si bien siempre es un ejercicio de estimaciones, la escasez de datos, las erráticas decisiones del Ejecutivo y la falta de autonomía del Banco Central de Venezuela, son ingredientes con los que hay que lidiar al momento de proyectar las variables incluso en el corto plazo.

La política tendrá un peso importante en la dinámica de las decisiones. La fecha del 10 de enero y los efectos de un nuevo mandato de Nicolás Maduro con escaso reconocimiento internacional, es uno de los factores a tener en cuenta para la primera parte del año. También están latentes nuevas sanciones por parte de Estados Unidos y la Unión Europea.

Por otro lado, nunca se puede descartar la ocurrencia de imprevistos que produzcan cambios drásticos, lo que se suele identificar como un cisne negro. Se trata, según explica Nassim Taleb, autor del libro El cisne negro: el impacto de lo altamente improbable, de eventos que “nada del pasado apunta de forma convincente a su posibilidad” y que causan un impacto enorme.

Con la información disponible hasta el momento, lo que se avizora es la continuidad de Maduro en el poder, la posible celebración de un referendo para decidir sobre una nueva Constitución y un deterioro mayor de la economía. Ninguna de las medidas adoptadas por el gobierno en 2018 aporta elementos que indiquen que se trabaja el núcleo del problema económico venezolano.

La hiperinflación seguirá siendo el principal tema a resolver. Si no se toman las correcciones podría cerrar 2019 por encima de 8,4 millones por ciento, de acuerdo con las estimaciones de la firma Aristimuño Herrera & Asociados.

Otras proyecciones como la del Fondo Monetario Internacional (FMI) indican que podría culminar en 10.000.000%.

Para enero se espera una reducción del encaje legal, según indican fuentes de la banca, lo que aceleraría el crédito, cuya velocidad se frenó en los tres últimos meses de 2018.

“La disminución del encaje legal, así como un alza de las tasas activas y de las comisiones es fundamental que ocurra empezando el año próximo para evitar daños sistémicos a la banca nacional, pues la situación actual de la liquidez es bastante comprometedora”, señala Aristimuño Herrera & Asociados.

Por otro lado está la producción nacional. Se espera que 2019 sea el sexto año de retroceso del Producto Interno Bruto Venezolano (PIB), la mayoría de las firmas y analistas estima que en mayor o menor medida el deterioro se profundizará. El banco de inversión Torino Capital, calcula una caída de 2,1%, mientras la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) bajó su proyección sobre la economía venezolana una baja de 10%, desde 8% que estimaba en octubre.

“La contracción esperada del PIB es de 21,8% para 2019, lo que implica una caída acumulada de 60,5% desde 2013, contracción comparable solo con conflictos bélicos en la historia económica (el país solo tiene 40% del tamaño que registró hace 6 años)”, apunta Aristimuño Herrera & Asociados.

Un aspecto clave de este colapso está relacionado con la producción petrolera. La caída de más de 510.000 barriles diarios hasta noviembre de 2018 hace prever un mayor deterioro en 2019, lo que incluso pone al país en riesgo de dejar de ser exportador de petróleo, con un bombeo destinado básicamente al consumo interno y al pago de deudas con China y Rusia.

Es muy probable que a más tardar en el primer trimestre de 2019 ya Petróleos de Venezuela esté bombeando por debajo del millón de barriles diarios, una cifra que no se veía (sin contar el paro petrolero de 2002-2003) desde principios del siglo pasado cuando la industria estaba en pañales.

“Vemos con alta probabilidad que la producción de la compañía siga deteriorándose en 2019, considerando que solo para lograr estabilidad en la producción son necesarios cerca de $30.000 millones. Esto deja el déficit de caja en 2019 en una situación muy complicada”, señala Aristimuño Herrera & Asociados.

El impacto esperado en las importaciones en 2019 es una reducción a $11.500 millones, desde los $12.000 millones de 2018, según cálculo de Torino. Mientras, Aristimuño Herrera & Asociados calcula que se ubicarán en unos $8.200 millones.

El tipo de cambio es una de las variables más difíciles de estimar por la cantidad de factores que están pesando sobre él y la falta de un mercado transparente, así como la falta de divisas oficiales para nutrirlo. En lo que coinciden los análisis es que seguirá al alza y coexistiendo una tasa oficial y una paralela.

Desde noviembre el gobierno ha devaluado el bolívar en el Dicom para acercarlo a la cotización del paralelo, pero la brecha, aunque cada vez más pequeña, persiste.

Según la plataforma AirTM el valor del dólar al 31 de diciembre era de BsS 722,88, mientras el precio determinado por el BCV en la última subasta de 2018 (y que será válido desde el 2 de enero) es de BsS 636,58.

Banca y Negocios @bancaynegocios

http://www.bancaynegocios.com/perspectivas-economicas-de-venezuela-para-2019/

4.19.-EL EJÉRCITO: COMER DE LA MANO DEL PRESIDENTE – Diego Petersen

El excesivo papel que López Obrador está otorgando a los militares pone a las Fuerzas Armadas en la ruta del dinero

Andrés Manuel López Obrador, acompañado por el titular de la Sedena y la Marina. EFE

El presidente de México, Andrés Manuel López  Obrador, prometió en su campaña electoral sacar al Ejército de las calles, tras 12 años en que los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto decidieron afrontar la crisis de seguridad y el combate al crimen organizado echando mano de las Fuerzas Armadas. “El Ejército no está preparado para esta función, es otro su encargo, es defender la soberanía nacional y no debe de seguirse exponiendo al Ejército, es una institución que debemos de cuidar todos, no socavar… Tenemos que ir regresando al Ejército en la medida que se va profesionalizando la policía. Ese es mi plan, creo que nos va a llevar seis meses ir regresando al Ejército para que sea la nueva Policía Federal la que se haga cargo de garantizar la tranquilidad y la seguridad pública”. La promesa quedó en el olvido.

18 feb 2019.- Lo que el presidente plantea hoy es una Guardia Nacional militarizada, y exige al Congreso que le dé al Ejército facultades para actuar en labores de seguridad pública. Todo lo cual amenaza con graves consecuencias que resulta necesario analizar con detalle.

El presidente no solo no regresó el Ejército a los cuarteles, sino que los metió al Palacio Nacional. Está gobernando con ellos como no lo había hecho ningún presidente mexicano, desde que el general Manuel Ávila Camacho, el último de los militares revolucionarios en ocupar la silla presidencial, entregara en 1952 el gobierno a un civil: Miguel Alemán. El Ejército mexicano tuvo desde entonces un trato respetuoso, gozó de fueros y autonomía interna. Ahora, López Obrador los ha acercado al dinero como no lo había hecho nunca ninguno de sus antecesores.

Las Fuerzas Armadas gozan de una gran confianza entre los mexicanos. De acuerdo con la casa encuestadora GEA/ISA, que mide trimestralmente el pulso político del país, 41% de los ciudadanos confía en el Ejército, solo superado por las universidades, con un 57%, pero muy por encima de las policías, que tienen un 11%, los bancos, un 9% y al final los medios de comunicación, con un 8%. Esto habla más de la crisis de credibilidad de las instituciones que de las virtudes de las Fuerzas Armadas; su alta credibilidad no significa que sean impolutas, mucho menos que no haya en su historia casos de corrupción.

La vinculación de elementos del Ejército mexicano con el tráfico de drogas es tema tan conocido como antiguo en la historia. Quizá el más famoso sea el del general José de Jesús Gutiérrez Rebollo, quien siendo el zar antidrogas, jefe del entonces llamado Instituto Nacional para el Combate a las Drogas (INCD) durante el sexenio de Ernesto Zedillo (1994-2000), fue acusado por la Procuraduría General de la República de proteger y recibir sobornos de Amado Carrillo, el famoso señor de los cielos, principal traficante de cocaína en los años noventa.

El general Gutiérrez Rebollo fue sentenciado a 40 años de prisión acusado de recibir sobornos y obstruir a la justicia y murió en prisión en el año 2013. Otro caso fue el de los generales Tomás Ángeles Dauahare, Roberto Dawe González, Ricardo Escorcia Vargas, Rubén Pérez Ramírez y el teniente coronel Isidro de Jesús Hernández, quienes fueron acusados en 2012 de proteger a los hermanos Beltrán Leyva; salieron libres meses después por falta de pruebas porque la Procuraduría no presentó las pruebas en su contra.

Un año antes ocho militares de rangos medios –tenientes y subtenientes– fueron acusados de proteger a los Zetas; la sentencia en 2017 fue de 26 años de prisión, que purgan en una cárcel de Veracruz. El semanario Zeta documentó la compra de voluntades de autoridades militares en 2016 por parte del cartel de Sinaloa. Estos son solo algunos de los casos más sonados, pero la lista es tan larga como la de cualquier otra institución del país.

La compra de armamento ha sido también una fuente de corrupción en el Ejército. Nada que sorprenda, sucede en muchos ejércitos del mundo: en los últimos años se han denunciado casos en Chile, Brasil, Polonia y Grecia, por citar solo algunos. En México, la compra de armas se hace sin transparencia alguna, es el propio Ejército quien luego las revende a las policías estatales y municipales sin que se rinda cuenta de ello. Las cifras no cuadran y hay al menos 20.000 armas cuyo destino no está claro, según documentó el sitio Animal Político apenas en octubre.

La diferencia con otros gobiernos anteriores es que el presidente Andrés Manuel López Obrador no sólo pretende darles un gran poder al entregarles la Guardia Nacional, aún en proceso de aprobación, sino también grandes negocios. Les aumentó el presupuesto un 14.8%, de 81.000  a 93.000 millones de pesos, lo cual se explicaría por la controvertida injerencia de las Fuerzas Armadas en la creación de la guardia nacional. Solo para darnos una idea, el primer año de su gobierno, Felipe Calderón incrementó el presupuesto de Sedena un 6.2% y Peña Nieto, en su primer año, un 9% (el mayor incremento se da en el segundo año de Felipe Calderón, cuando se aumentó el salario base de los militares).

Pero el verdadero dinero está en los negocios que les ha dado el presidente: el desarrollo inmobiliario de los terrenos de la armería de Santa Fe, cuya utilidad, cálculos a grosso modo pues aún no hay proyectos ejecutivos, sería de miles de millones de pesos; la contratación de choferes y la conducción de las pipas para traslado de combustible; la construcción y más recientemente la operación del aeropuerto internacional en lo que hoy es la base militar de aviación de Santa Lucía (ubicada 48 kilómetros al noreste de la Ciudad de México) que, en sus cálculos optimistas, operaría más vuelos que el actual aeropuerto de la Ciudad de México por lo que sus ingresos podrían rondar en los 15.000 millones de pesos anuales.

Todos los gobiernos quieren tener a las Fuerzas Armadas de su lado y el Ejército mexicano ha sabido ser institucional y también hacer que se le reconozca por ello. Es cierto que pocos países de América Latina pueden  presumir de no haber tenido un golpe militar o al menos una intentona de golpe militar en los últimos ochenta años. México, felizmente, ha estado exento de ello. La pregunta entonces es: ¿qué quiere López Obrador del Ejército y qué quiere el Ejército de López Obrador?; ¿por qué quien más los criticó a lo largo de tres campañas presidenciales ha resultado finalmente ser el presidente más cercano a las Fuerzas Armadas?

Hay dos hipótesis que podemos vislumbrar respecto al cambio de comportamiento del presidente. La primera es que una parte del Ejército convenció al presidente de que la única manera de mantenerse firme en el poder es gobernando con ellos. Hay que recordar que en la selección del secretario de la Defensa Nacional, el general Luis Sandoval, el presidente optó por alguien relativamente joven y que no pertenecía, como solía suceder en administraciones anteriores, al primer círculo del secretario saliente.

La otra es que López Obrador crea que la mejor manera de controlar a las Fuerzas Armadas es teniéndolas cerca y dándoles negocios, con lo que les aumenta el costo de optar por cualquier otro camino. La lealtad al presidente será mayor si está bien recompensada. Además, pero no separado de esto último, el que el Ejército sea proveedor le evita al presidente esa terrible monserga que es licitar compras y hacer concursos para realizar de obras, algo que López Obrador considera inútil para alguien que dice, textual, tener “la conciencia tranquila”. Los usó para comprar de forma directa las pipas para el transporte de gasolina en Estados Unidos y los usará para no tener que licitar las obras del aeropuerto en Santa Lucía.

Las consecuencias de este juego perverso pueden ser incalculables. La Guardia Nacional es el caso más evidente y más estudiado por los expertos, esos que el presidente desdeña por no ser pueblo: el costo en derechos humanos de una policía militarizada será enorme y el supuesto proceso de transición hacia el mando civil, incierto.

Pero la gran corrupción que amenaza con venir de un Ejército metido en negocios inmobiliarios y de construcción será de otra escala. Nada tiene que ver con la mayor o menor calidad moral de las Fuerzas Armadas sino con la falta de vigilancia y la ausencia de transparencia en los procesos. Si la compra de armamento, vehículos y otros pertrechos militares ronda los 10.000 millones de pesos al año, los flujos por el manejo de la Guardia Nacional, la construcción y operación del aeropuerto y los negocios inmobiliarios en Santa Fe cambiarán radicalmente el tamaño de los intereses en el Ejército.

Hay además un tema sumamente delicado y sobre el que habrá que llamar la atención: los aeropuertos se han convertido en un importante punto de ingreso al país de drogas de alto valor (cocaína, heroína, cristal). Los tres aeropuertos con mayor tráfico son los de Tijuana, Guadalajara y Ciudad de México. Tener un aeropuerto en manos de militares hará que ninguna otra fuerza se convierta en contrapeso o vigilante de lo que ahí suceda. Hoy por hoy la tensión entre las autoridades de aduanas y la Policía Federal permite un cierto contrapeso. Por supuesto que podemos presumir corrupción y colusión entre ambas instituciones para dejar pasar droga, pero no dejan de ser dos instituciones que se vigilan y responden a cabezas distintas. El problema no es que el Ejército sea más o menos corrupto que otras fuerzas, sino que por sus características es la institución menos transparente y vigilada. Ser la autoridad que opera el aeropuerto y al mismo tiempo la Guardia Nacional elimina cualquier contrapeso.

La corrupción no es un problema de buenas conciencias sino de falta de contrapesos y esquemas de control. ¿Quién gana con un Ejército con mayores intereses económicos y por lo tanto mayores posibilidades de corrupción? Solo aquel que tenga la información y pueda usarla para hacerlos comer de su mano: el presidente.

https://elpais.com/internacional/2019/02/17/actualidad/1550427330_844221.html

4.19.-BERNARDO KOSACOFF: PARA IMPULSAR A LA INDUSTRIA ARGENTINA SE NECESITA UN ACUERDO COLECTIVO – Ismael Bermúdez

Lo aseguró el especialista en economía productiva. Dijo que el sector fabril es competitivo más allá de los sectores primarios. 

1Kosacoff asegura que no hay industrias inviables como tal, sino que se trata de un sector muy heterógeneo. David Fernández

Bernardo Kosacoff es economista, profesor de la UBA y de la Universidad Torcuato di Tella. Y es, además, uno de los pocos especialistas en economía industrial de la Argentina. Sus diagnósticos, precisos, se alejan del facilismo y los eslogans.

-Los últimos datos oficiales marcan un desplome de la actividad fabril. ¿Cuál es la situación de la industria?

—Está en problemas. Hay gente que dice que la industria es parte de los problemas de la Argentina. Yo estoy convencido de que es parte de la solución para recrear el empleo, el crecimiento y el bienestar del país. Se puede mirar la industria a partir de la última crisis, de comienzos del año pasado o más estructuralmente. En ambos planos hay muchos problemas por resolver pero no podemos olvidar que Argentina es un país industrial.

-¿Puede una industria trabajar en promedio con más del 40% de capacidad ociosa, como indicó el último informe del INDEC?

—Siempre hay un grado de capacidad ociosa, y ese porcentaje que marcó el INDEC muestra la gravedad de la situación, y esto muy concentrado en los problemas en el sector textil, automotriz, metalmecanico, confecciones y madera. El último dato oficial muestra que el año pasado la caída industrial fue del 5%, con dos momentos: un primer trimestre muy bueno y luego una caída muy notable, aunque con una leve tendencia a la recuperación.

-Al margen de la coyuntura, hay quienes dicen que la industria no es competitiva, tiene problemas de productividad. Y otros que responden que no es así, sino que la política macroeconómica, financiera, tributaria la está ahogando. ¿Qué opina?

Hay una combinación de ambas. La industria es heterogénea y crecientemente heterogénea. Hay un 30% del valor agregado industrial que se genera en organizaciones de la producción que están en la frontera técnica internacional. Hay 400 a 500 empresas, que muy pocos países tienen, y que pueden fabricar bienes y diseños muy sofisticados. Por ejemplo, en la producción agropecuaria, en particular en granos, donde estuvimos estancados, entre 1930 y 1970, en una producción de 20 millones de toneladas y este año vamos a producir 140 millones de toneladas. Ahí desde los años 90 en adelante hubo un cambio profundo y sin la participación de la industria no hubiera podido darse este buen desempeño. Porque tenemos que hablar de semillas, genética, maquinaria agrícola, fertilizantes, biotecnología, de una gran cantidad de actividades que permiten obtener ese modelo de organización. Lo mismo pasa con la calidad de la actividad en los combustibles no convencionales, caso Vaca Muerta, con la generación de una red impresionante de más de 1.000 proveedores, con niveles de eficiente similares a los que se obtienen en EE.UU, que es líder absoluto.

-Las industrias vinculadas al agro, gas y petróleo cuentan con ventajas naturales. ¿Y el resto?

—Al interior del resto de los sectores también hay competitividad, siempre con una gran heterogeneidad. Uno de los errores de diagnóstico del Gobierno fue cuando empezó a hablar de sectores viables y sectores inviables. En el propio sector textil, que atraviesa un momento muy crítico, hay empresas que tienen capacidad de diseño, exportan… Lo mismo en el sector metalmecánico. De los 180 países de la OCDE, hay 10 que tienen la capacidad de hacer cosas industriales como en la Argentina. Es difícil encontrar un productor de cajas de cambio como existe en Córdoba, o una empresa estatal en Río Negro que pueda exportar una reactor nuclear para uso pacífico, o en farmacia o en biotecnología.

-¿Por qué cayó el empleo industrial?

—El salario real tuvo una caída del 11% en el último año y hubo reducciones de personal. A eso se suma la tasa de interés real que fue notoriamente alta que fue un instrumento para evitar un colapso macroeconomico, con un efecto negativo más profundo para la producción, la inflación y el empleo.

Mirá también: La UIA, preocupada por el futuro: “Hoy no se percibe un cambio, la coyuntura no se ve bien”

-La caída del empleo industrial viene de antes, no menos de 3 años.

—Sí. En realidad la industria y el país están estancados desde 2011. Los volúmenes físicos por persona ocupada son menores y se frenó el proceso de inversiones y los gastos de innovación y no se calificaron los recursos humanos. Tenemos entonces un proceso de no generación de empleo privado en toda la economía. Todo eso determinó una caída de la productividad.

-¿Y eso por qué pasó?

—Por las condiciones macroeconómicas. El hito central que explica nuestro estancamiento es la volatilidad. Somos el país más volátil del mundo. Tenemos capacidad para generar riqueza, pero no podemos sostenerla. Esa volatilidad afecta a todo el aparato productivo. Primero, no hay una discusión sobre el modelo de desarrollo porque estamos concentrados en el corto plazo. Esa volatilidad impactó en forma muy negativa en términos sociales, con una exclusión estructural. Además, las empresas son renuentes a invertir porque cuando toman una decisión de invertir en el presente, comprometen el futuro. Y tienen una total incertidumbre en cuanto al futuro.

-¿Entonces el problema es la política macroeconómica, con su componente monetario, cambiario, financiero o tributario?

—Es lo que más impacta en forma negativa. Los altos costos logísticos, la alta presión impositiva, la fragilidad del mercado de capitales, la tasa de interés, el mercado laboral, todas esas condiciones sistémicas, por más que la planta industrial sea eficiente, implican sobrecostos.

-¿Cómo sale la industria de este atolladero o este callejón sin salida?

—La primera condición es que haya consistencia macroeconómica. Pero no es suficiente. Hace falta un ejercicio colectivo para construir una nueva institucionalidad, donde los incentivos estén para quienes invierten, innovan, generen empleo y al mismo tiempo con el sistema científico tecnológico, con el financiero, las cámaras empresarias, los sindicatos, Todo esto para que Argentina aproveche los notables activos que desarrolló y avance para ganar competitividad en un modelo de economía abierta y distribuir mejor la riqueza generando los mecanismos de compensación sin los cuales resulta difícil sostener el desarrollo económico.

https://www.clarin.com/economia/economia/impulsar-industria-necesita-acuerdo-colectivo_0_dnyUQ2yMC.html

3.19.-CHINA – Aurelio Suárez

La opinión mira –en esta coyuntura– hacia oriente, quizás sin conocer los fundamentos de la República Popular China (China). Esta columna, sin agotarlos, pretende describir algunos. Tiene 1.400 millones de habitantes y un producto interno bruto (PIB) de 14 billones de dólares. Es la segunda economía, y si en 2018 creció 6,6 %, entre 1978 y 2010 lo hizo 10 % anual, apalancada por crédito irrigado a hogares, empresas, gobiernos locales, bancos y gobierno central, que suma 300 % del PIB. Sus reservas externas alcanzan 3,12 billones de dólares, con 1,14 en bonos del Tesoro norteamericano.

30 de enero 2019.- Es fuente comercial de 140 países, responsable del alza mercantil entre 2002 y 2012 y del crecimiento global. Conviven “dos sistemas”: empresas estatales estratégicas y un sector privado que aporta 66 % del PIB y 70 % del empleo e incluye 338 multimillonarios. Los mercados financieros de Shenzen y Shanghái –solo superados por Wall Street– cuentan con miles de firmas emisoras que transan billones anuales en acciones, bonos públicos y privados con retornos en 20 años hasta del 20 % e inflación media del 4 %. A futuro, China delineó la inteligencia artificial como la primera carta de navegación.

Su iniciativa exterior es “One Belt, One Road”, nuevo “Camino de la Seda”, motor en construcción de puertos, ferrocarriles, hidroeléctricas, gasoductos, industrias e infraestructura logística

El 19.o Congreso del Partido Comunista, encabezado por Xi Jin Ping, tras sacar 270.000 miembros corruptos, anunció una “nueva era del socialismo con características chinas” que definió como la contradicción principal “entre las necesidades de las personas por una vida mejor y un desarrollo desequilibrado”, e instó a “una sociedad moderadamente próspera”, con “el mercado en la asignación de recursos” y “fuerzas armadas fuertes y modernas”, sometidas al Partido.

Proclama un “rejuvenecimiento nacional”, pues 15 % de su población supera los 60 años, y en 2050 la edad media será de 46; la población en edad de trabajar ha caído a 900 millones y la económicamente activa es de 770 –con alta informalidad rural, donde existen 50 millones en pobreza absoluta–, aunque desde 1990 emigraron a las urbes cerca de 220. China gasta 4 % del PIB en educación, frente al 7 % promedio mundial; cobija en pensiones al 60 %; en salud, el gasto de hogares es un elevado 30 % del total –para medicinas, consultas y hospitalización a 95 % de las personas–; el resto es gasto social y público.

China cobra influencia global basándose en relaciones económicas: Según Heritage Foundation, exportó capital –entre 2005 y junio de 2018 por inversión directa y contratos de infraestructura– por 1,87 billones de dólares a 150 países en 2.907 transacciones, 953 en Asia oriental y occidental y 521 en África subsahariana. Por sectores, 861 fueron a energía –importa 67 % del petróleo y 34 % del gas– y 840, en construcción y finca raíz. Ha adquirido tierras en casi 30 países por un millón de hectáreas.

Su iniciativa exterior es “One Belt, One Road”, nuevo “Camino de la Seda”, motor en construcción de puertos, ferrocarriles, hidroeléctricas, gasoductos, industrias e infraestructura logística y de intercambios en ciencia, tecnología y comercio vía corredores económicos a través de Asia, Europa y África.

Xi Jin Ping, que avizora “una oportunidad estratégica”, reorganiza el Ejército Popular de Liberación (EPL) a alto nivel tecnológico, apoyado en un complejo-militar-privado y perfilado a operaciones externas que jerarquizan Asia y los mares circundantes. Con una primera base externa en Djibouti, divide sus tropas combinadas de 78 brigadas en cinco teatros geográficos: las terrestres, con 7.400 tanques, 10.600 piezas de artillería y 915.000 efectivos; en las aéreas destacan 1.490 cazas, 130 aviones de misión especial y 530 bombarderos y las navales con un portaviones, 56 submarinos, 28 destructores, 28 corbetas, 51 fragatas y 346 entre patrulleros y guardacostas. Contabiliza entre 75 y cien misiles intercontinentales, de 16 a 30 intermedios y más de 1.500 de mediano y bajo rango, y puede cargar 280 ojivas nucleares en tanto Rusia y Estados Unidos poseen 1.550. Es el segundo ejército, que también adelanta cibertareas, con presupuesto de 150.000 millones de dólares anuales.

Michael Beckley desestima “el inminente riesgo de Estados Unidos de ser sobrepasado”, pues colige que los países populosos reducen sus recursos netos luego de descontar los gastados en alimentar y proteger a su gente, y además argumenta que las empresas chinas carecen de eficiencia, y su equipamiento militar, de alcance, potencia y precisión, y Krugman afirma que China “está llegando a su muralla”.

A contramano, en el ‘Orden mundial’, Kissinger advierte que en quince casos históricos, cuando “interactuaron una potencia en ascenso y otra establecida”, diez terminaron en guerra. En medio de la crisis de la globalización, la tensión escala y va tornándose en primera contradicción mundial.

https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/aurelio-suarez-montoya/china-columna-de-aurelio-suarez-montoya-321062

2.19.-EL PLAN BIENESTARINA del PRESIDENTE DUQUE – Bernardo García

Tres y sólo tres planes estratégicos ha tenido Colombia. Primero, el llamado Plan Lleras lanzado en 1940, en vísperas de la II Guerra Mundial y a instancias de Estados Unidos que debía fortalecer sus recursos naturales y mineros. Ese plan con la asistencia técnica de la Fundación Rockefeller (hoy la Ciat residente en Palmira-Valle) y el impulso sucesivo de institutos creados por diversos gobiernos produjo el llamado milagro agroindustrial de la revolución verde de los años cuarenta y cincuenta. Autores como el historiador Ospina Vásquez duda en llamar Plan ese programa de fomento agrícola, no obstante su magnitud y persistencia lo consagro como un típico Plan Indicativo diferente de los Planes imperativos de guerra o los planes soviéticos.

En los años 60, con la asesoría de la Cepal y auspiciado por la Alianza para el Progreso, se lanzó el Plan decenal industrial. El trazado de substitución de importaciones de bienes de consumo final se agotó en siete años y no pudo profundizar sus metas hacia los bienes de consumo intermedio y bienes de capital, ante el fracaso del Grupo Andino. Ni el presidente del Perú Juan Velasco Alvarado, ni el presidente de Chile Salvador Allende se interesaron en implementar la siguiente etapa. Sólo Méjico y Brasil prosiguieron la ruta industrial.

El tercer plan lo lanzó el presidente Misael Pastrana Borrero, a instancias e inspiración del famoso economista Lauchlin Currie. Este Plan tuvo gran impacto en la construcción de vivienda, obras de urbanización y desarrollo del crédito hipotecario. Además tuvo éxito en materia exportadora de los nuevos bienes industriales.

En el gobierno de la tenaza López Michelsen – Alvaro Gómez, el jefe de Planeación Miguel Urrutia desarrolla un nuevo concepto de planeación: ajustes macroeconómicos y proyectos específicos. La formidable bonanza cafetera captó todas las energías de los planificadores para contener la llegada desbordante de dólares. Lejos de aprovechar esa abundancia en pro de la inversión, se creó un certificado de cambio para demorar su conversión en pesos.

Pero no cabe duda que el lanzamiento de una planta para producción de bienestarina en base a soya para alimentación infanatil y el programa Desarrollo Rural integrado DRI de carácter contrainsurgente colmó esa nueva planeación.

A diferencia de otros planes rurales con énfasis en la productividad objetiva, el DRI adoptó la metodología de escalonar las necesidades subjetivas prioritarias, con las comunidades campesinas. No importa la productividad, importa el bienestar antisuversivo.

En adelante, los planes de desarrollo buscan satisfacer las reivindicaciones más urgentes manifestadas por la gente, en las encuestas y en las campañas electorales.

Al parecer se trata de una colcha de retazos y lo es, pero con aire de gobernabilidad. El deber de los gobiernos no es mejorar la economía, sino mantener contentos a sus electores y tratar de cumplirles sus promesas. La economía es negocio privado.

No obstante, se puede destacar dos planes de desarrollo de los tiempos de la bienestarina y de los gobiernos eunucos en economía: el presidente Turbay gestionó un plan de infraestructura vial y energética de gran envergadura. Por su parte, el presidente Ernesto Samper diseñó un plan contra la pobreza, direccionando los subsidios en forma masiva y eficaz.   Revisemos las ofertas del presidente Iván Duque.

LAS 10 PROPUESTAS ECONÓMICAS DEL PLAN DE IVÁN DUQUECarlos Gustavo Rodríguez

Viernes, 16 de febrero de 2018

Duque ha planteado que la tasa impositiva del sector privado quede entre 27% o 28%,.

Las propuestas del candidato del Centro Democrático también tienen en su agenda la posibilidad de reducirle los impuestos a los empresarios. Además, plantean la posibilidad de mantener los dos regímenes pensionales que hay y desarrollar el mercado de capitales para atraer inversión a la Bolsa de Valores de Colombia.

  1. Simplificación tributaria y reducción de los trámites para que sea más fácil la relación entre el Estado y las personas.
  2. Reducción de impuestos para que la tasa impositiva del sector privado quede entre 27% o 28%, a niveles de la Ocde.
  3. La austeridad forma parte del eje de la propuesta del candidato, que quiere reducir los gastos innecesarios del Estado.
  4. Atajar la evasión, para complementar la reducción de impuestos. Para esto, se quiere fortalecer la factura electrónica.
  5. Diversificar las ventas externas, para que no depender de 15 productos que representan 75% de las exportaciones.
  6. Desarrollar el mercado de capitales, para que más empresas y ciudadanos puedan participar en la bolsa.
  7. No se negociarán más tratados de libre comercio, pero se pretenderá insertar al país en cadenas de valor.
  8. Eliminar las distorsiones entre los dos regímenes pensionales, manteniendo a Colpensiones.
  9. Se necesita una reforma a la administración pública para hacer más eficiente y menos costoso al Estado.
  10. Los emprendimientos podrán gozar de una exención de renta por cinco años para impulsar su creación.

https://www.larepublica.co/especiales/propuestas-ivan-duque/las-10-propuestas-economicas-del-plan-que-propone-ivan-duque-para-su-gobierno-259

DNP traza lineamientos del Plan Nacional de Desarrollo del Gobierno Duque

11 de Septiembre de 2018 10:00 am

​Bogotá, 11 de septiembre del 2018. La construcción del Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2018-2022, que tiene como ejes estratégicos la legalidad y el emprendimiento para lograr la equidad, fue la tarea prioritaria en el primer mes de gestión de la directora del Departamento Nacional de Planeación(DNP), Gloria Alonso.​​

El trabajo del DNP se ha enfocado en perfilar el Plan del próximo cuatrienio, que se constituirá en el marco de política para la consolidación de la clase media y el impulso al emprendimiento, en la mejora de la eficiencia de intervenciones estatales y proyectos de inversión pública, y en la planificación de políticas de impulso a la productividad.

Este documento, que marcará la hoja de ruta para lograr una política pública más moderna y eficiente, se nutrirá de la diversidad y estará articulada entre las regiones, la academia y el sector privado.

El PND, cuyo nombre será ‘Pacto por Colombia’, se convertirá en el primero en el que el Plan Plurianual de Inversiones(PPI) hará uso de la metodología de orientación a resultados.

Durante el primer mes también se dio la aprobación de 62 proyectos de inversión por $431.000 millones, de los cuales $419.000 millones corresponden a recursos del Sistema General de Regalías (SGR).

En esta misma dirección, se trabajó en las mejoras al Sistema General de Regalías (SGR) a través de la redacción de decretos y artículos en la Ley bienal con cambios procedimentales al ciclo de viabilización, priorización, verificación y aprobación de proyectos de inversión y la regulación de las convocatorias al OCAD paz.

En el primer mes de Alonso frente al DNP se publicó el Índice de Desempeño Fiscal de 2017, que mostró que municipios y departamentos del país reportaron el año pasado una mejora de 2% y 0,3%, respectivamente, según la medición elaborada por el DNP.

En otros campos se destacan los siguientes logros:

-La aprobación del proyecto turístico de Las Gachas en Guadalupe, Santander, en el marco del Contrato Plan. Este proyecto cuenta ya con los $2.970 millones necesarios para el mejoramiento de 2.214 metros de sendero peatonal en piedra pegada y casetas de descanso en el acceso a la quebrada Las Gachas.

-La puesta a disposición del público de la sección de economía rural y la dimensión de género en TerriData. En alianza con el DANE se espera hacer de esta herramienta el principal sistema de información territorial del país.

-El inicio del proceso para unificar los diferentes créditos para sistemas de transporte. A través de un documento CONPES de crédito se espera contar con los recursos necesarios para continuar la construcción de 10 sistemas de transporte y el funcionamiento de la Unidad de Seguimiento en el Ministerio de Transporte, que apoya la implementación de diferentes proyectos, entre ellos, el de la Primera Línea del Metro de Bogotá (PLMB).

-La garantía de continuidad del servicio de 3.767 Kioscos Vive Digital (KVD), cuyo funcionamiento estaba financiado hasta el 31 de agosto o 1 de septiembre. Además de acompañar las gestiones presupuestales y contractuales del Ministerio de las Tecnologías de Información y las Comunicaciones para garantizar el servicio hasta noviembre de 2018 de 6.800 KVD.

Con esta garantía de continuidad se espera facilitar la transición de los beneficiarios por la estrategia de conectividad en zonas apartadas a la nueva política TIC ‘El Futuro Digital es de Todos’.

Las propuestas económicas del plan Iván Duque

    En minas y energía

Su objetivo: el desarrollo minero del país con los más altos estándares de responsabilidad ambiental.

  En materia tributaria

Una de las ideas del candidato por el Centro Democrático es simplificar el sistema tributario para empresas y personas naturales.

Para la generación de empleo

Uno de sus enfoques será aumentar los ingresos de las familias colombianas a través de los trabajos formales. 

En infraestructura y vivienda 

Una de sus prioridades será cerrar todas las obras planificadas y en curso.

Para el sector empresarial y el emprendimiento 

Nuevos recursos para emprender y la lucha contra la corrupción y los sobornos, son algunas de sus prioridades. 

 

  En educación

Mantener la jornada única e incentivar a los maestros, son algunas de las ideas del candidato por el Centro Democrático. 

          En comercio exterior

Conozca el plan de gobierno en esta materia del candidato por el Centro Democrático. 

    Para la agricultura

Incentivos tributarios y créditos que incentiven aumentos de productividad, son algunos de sus puntos claves. 

                    En salud

La prevención y la sostenibilidad del sistema, son algunas de las prioridades del candidato a la presidencia por el Centro Democrático. 

https://www.portafolio.co/economia/las-propuestas-economicas-de-ivan-duque-516466

 

1.19 A- AMLO Y EL LARGO CAMINO HACIA LA JUSTICIA SALARIAL – Javier Buenrostro

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador está aplicando profundos cambios en la estructura salarial de la sociedad mexicana. El aumento salarial para los más desfavorecidos es uno de los más importantes de los últimos tiempos. La recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores es una de las batallas centrales del gobierno progresista mexicano.

Enero 2019.- Durante la última semana de diciembre, el Congreso mexicano aprobó con pequeñas modificaciones el paquete económico que envió el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) para 2019. Al ser un gobierno identificado con causas progresistas, existía una alta expectativa en los ámbitos nacional e internacional por conocer el enfoque que tendría el presupuesto y en qué se diferenciaría de ejercicios anteriores. En el plano macroeconómico se percibe el interés de manejarse dentro de la ortodoxia económica para mantener las finanzas públicas sanas y responsables. No hay aumento de la deuda pública y, en cambio, se respetarán los compromisos de pago de intereses, una pesada herencia de las administraciones anteriores. La proyección de la inflación se calcula en tasas menores a las de 2018, mientras que el crecimiento económico se prevé alrededor de 2%. En términos generales, no se alteran los principales indicadores de la economía nacional.

Entonces, ¿en dónde o en qué radican los cambios que hará el nuevo gobierno? AMLO ha empezado por cumplir sus compromisos de campaña de implementar la austeridad en la administración pública y combatir la corrupción que se encuentra enquistada en ella en varios niveles. En cuanto a la austeridad, se han revisado las estructuras gubernamentales para evitar duplicidades en las funciones y para lograr más eficiencia en la organización. También se prescinde de las centenas de asesores que tenían los mandos superiores, cargos que funcionaban en la realidad como refugio laboral de amigos y familiares de la clase política. Para luchar contra la corrupción, se busca poner en marcha un programa de compras consolidadas, algo que es común en los gobiernos europeos pero que en México no se había hecho, precisamente porque no había interés en las administraciones anteriores de combatir la corrupción gubernamental.

También se modificó la Ley de Remuneraciones de Servidores Públicos, para disminuir los altísimos salarios que había en la jerarquía superior de la administración pública. «No puede haber gobierno rico con pueblo pobre» es lo que ha repetido incansablemente AMLO. Ahora, ya en el ejercicio del poder, ha actuado congruentemente al realizar ajustes y aplicar una reducción de 60% al sueldo del presidente y sus principales colaboradores. AMLO ha propuesto que el presidente de México gane 108.000 pesos mensuales (alrededor de 5.000 dólares) y pone un techo para que ningún servidor público perciba más que el mandatario o que su superior jerárquico. A muchos funcionarios y jueces del Poder Judicial, acostumbrados a ganar entre 10.000 y 15.000 dólares mensuales, lo han considerado un límite ofensivo. Hablan de derechos adquiridos donde lo que hay en realidad son privilegios que ayudan a reproducir las desigualdades históricas que hay en México.

Ante la oposición de estos sectores conservadores que pretenden mantener un régimen de privilegios, AMLO ha señalado y profundizado en la concepción de la responsabilidad y el honor que debería significar trabajar en la administración pública, poniendo énfasis en la diferencia que existe entre ser un funcionario y un servidor ciudadano. El servicio público debe ser una vocación y no un camino para el enriquecimiento personal, por lo que el presidente mexicano hace eco de lo que mencionaba José «Pepe Mujica durante su mandato en Uruguay: el político o funcionario que quiera hacer plata está en su derecho, pero para eso el lugar indicado es la iniciativa privada y no el servicio público.

Como complemento a la reducción de salarios en los mandos superiores, se realizó un aumento de 16% en el salario mínimo a escala nacional, con excepción de la zona fronteriza norte, donde por sus características particulares se decidió duplicar el ingreso en el área colindante con Estados Unidos. Estos incrementos salariales se convirtieron en los más significativos que ha experimentado el sueldo de los trabajadores en tres décadas. El ajuste era más que necesario, dado que México tiene uno de los peores salarios a escala continental, con un ingreso mensual de apenas alrededor de 130 dólares, una cantidad que no permite estar ni siquiera en los niveles mínimos de bienestar.

La propuesta del gobierno de AMLO se consensuó con las organizaciones empresariales para que no se diera de manera unilateral y para aminorar las resistencias contrarias a ella. El presidente mexicano afirmó que el aumento es «un acto de conciliación, de acuerdo, de madurez política, un acto que da confianza para mejorar las condiciones sociales y laborales en el país». Se busca que la medida sea la primera de una serie de acciones enfocadas en que los trabajadores recuperen parte de su poder adquisitivo, que se vio mermado en 60% o 70% durante la etapa neoliberal.

El reto del gobierno obradorista será transitar de un salario que se encuentra por debajo de la línea de las necesidades básicas a un salario digno que pueda garantizar un piso de bienestar mínimo para las familias mexicanas. En esto parece estar de acuerdo la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), que señala que la meta inicial deberá ser alcanzar un salario mínimo de 218 pesos diarios para 2021, y que aspira a que para 2022 se ubique en 240 pesos diarios (alrededor de 300 dólares mensuales). Esto significaría recuperar parte de lo perdido en los últimos 40 años.

La hoja de ruta que ha trazado AMLO va de la mano de las organizaciones sindicales y empresariales en el diseño de una nueva cultura salarial para beneficiar a 44,6% de la fuerza laboral en México que es la que percibe hasta dos salarios mínimos. A pesar de lo apremiante que es que el trabajador mexicano recupere un salario digno, la nueva administración sabe que los aumentos no pueden darse por decreto, sino que deben realizarse de manera paulatina, porque de lo contrario se podría generar un clima de inestabilidad política y económica que podría influir negativamente en la inflación que hoy se tiene controlada.

Además del histórico incremento salarial, el presupuesto aprobado contempla un sustancial aumento para la Secretaría de Bienestar y para la Secretaría del Trabajo. Ambas tendrán a su cargo la implementación de programas emblemáticos del gobierno, como la pensión universal para adultos mayores, el lanzamiento y funcionamiento de cooperativas y créditos sociales, y el programa de empleos y becas de capacitación para 300.000 jóvenes. Conciliando la urgencia de las demandas con la responsabilidad de mantener estables los indicadores macroeconómicos, AMLO intenta, con la austeridad gubernamental y un combate frontal contra la corrupción, cumplir con la principal promesa de campaña: «por el bien de todos, primero los pobres».

Con apenas un mes de gobierno, AMLO parece estar sentando las bases para completar una transición democrática y que la alternancia en el poder no signifique un simple cambio de emblema o de administración, sino que se convierta en un verdadero cambio de régimen. El proceso parece haberse iniciado con el pie derecho, aunque todavía falta un largo camino por recorrer.

http://nuso.org/articulo/amlo-y-el-largo-camino-hacia-la-justicia-salarial/

1.19 B- EL RETROCESO EXTERIOR DE MÉXICO – Jorge G. Castañeda 

La estrategia del presidente López Obrador en política exterior además de un enorme paso atrás puede convertir al país norteamericano en cómplice de las peores prácticas en el hemisferio

EULOGIA MERLE                                                                     

América Latina enfrenta hoy retos en derechos humanos y democracia que pocos hubieran previsto. A las graves crisis en Venezuela y Nicaragua se suman los casos de Guatemala, donde la disolución de la CICIG preocupa; el de Bolivia, donde crece la tentación para Evo Morales de reelegirse a como dé lugar, y la tragedia de Brasil. ¿Quién pensaba hace dos años que el país más grande de la región se hallaría en la antesala de un ataque directo a los derechos humanos por parte de su presidente? Esto sucede en un contexto ominoso. A diferencia de lo ocurrido durante veinte años, y a pesar de sus propias y graves violaciones a los derechos humanos, México, en lugar de ser un defensor de los mismos, está en vías de convertirse en un cómplice de las peores prácticas en el hemisferio.

28 ene 2019.- La llegada a la presidencia de Andrés Manuel López Obrador trajo consigo el mayor cambio en la política exterior del país desde el año 2000. A diferencia de entonces, cuando el presidente Vicente Fox profundizó la actualización externa puesta en marcha por su predecesor, Ernesto Zedillo, abandonando el tótem de la no intervención y la fatigada retórica de la neutralidad e introversión mexicanas, López Obrador da un enorme paso atrás. Pretende retrotraer al país a posturas o bien inexistentes, o bien de los años cincuenta y sesenta, cuando México procuraba, no siempre con éxito, evitar cualquier toma de partido en las relaciones internacionales.

PUBLICIDAD

inRead invented by Teads

El retroceso tiene dos partes: Estados Unidos, y América Latina. Desde su elección y a pesar de declaraciones anteriores, López Obrador tomó una decisión consciente de evitar cualquier conflicto con el Gobierno de Donald Trump. Ni los actos ni los dichos del presidente norteamericano lo sacarían de sus casillas o lo obligarían a responder ante las provocaciones de su colega. Ha cumplido su compromiso, pero su vecino no se ha sentido obligado por ello.

En la mayor concesión mexicana hasta la fecha, López Obrador y su canciller, Marcelo Ebrard, aceptaron el ucase de Trump a propósito de los centroamericanos aglutinados en puntos fronterizos como Tijuana. En el equivalente de un convenio de facto de tercer país seguro, el Gobierno de AMLO accedió a una exigencia norteamericana. Los centroamericanos que soliciten asilo en Estados Unidos esperarán sus entrevistas y audiencias en territorio mexicano, bajo custodia mexicana, y a cargo del erario mexicano. Tratándose de esperas de hasta dos años, se dimensiona la magnitud de esta concesión. El corolario de dicha concesión consiste en el silencio declarativo de las autoridades mexicanas. Diga Trump lo que diga, haga lo que haga, el Gobierno de México permanece callado.

Resultará muy difícil modificar esta nueva y lamentable postura mexicana. Pedro Sánchez lo comprobará

Es el caso asimismo de la política hacia América Latina, y en particular frente a las crisis en Venezuela y Nicaragua. El Gobierno de Peña Nieto, a través de su secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, asumió una posición proactiva ante ambos países. En la Organización de Estados Americanos (OEA) y en foros ad hoc dentro y fuera de esa instancia, México, repetidamente, denunció las violaciones a los derechos humanos en Venezuela y, a partir de principios de 2018, en Nicaragua. Criticó a los Gobiernos de Maduro y de Ortega por autoritarios, represivos y productos de elecciones fraudulentas. Participó en esfuerzos fallidos de mediación, incluyendo el llamado Grupo de Lima para Venezuela, y el grupo de trabajo en la OEA para Nicaragua.

López Obrador ha abandonado esa postura, en votaciones, declaraciones y gestos como invitar a Maduro a su toma de protesta. Son tres las explicaciones que el Gobierno, sus partidarios o analistas han ofrecido al respecto. La primera es de orden principista. AMLO y su canciller Ebrard han afirmado que desean volver a lo que reza la Constitución mexicana desde 1988, a saber, que la política exterior del país se regirá por varios principios (de definición dudosa) y en particular el de no intervención. Lo interpretaron como un no opinar o tomar partido ante cualquier conflicto interno dentro de otro país, o frente a violaciones de derechos humanos o la ausencia de democracia. Releyeron la historia de la política exterior mexicana a su modo, olvidando cómo el país tomó partido contra el régimen de Batista en Cuba en los años cincuenta, reconoció a la República española hasta 1977, combatió al régimen de Pinochet en Chile a partir de 1973, y al de Somoza en Nicaragua en 1979, y a la dictadura militar en El Salvador en 1981.

Esta justificación peca de ingenua. Es cierto que AMLO es ajeno a cualquier asunto exterior a México, y que su provincianismo le podría permitir asumir estas actitudes con sinceridad. Pero su canciller tiene demasiado mundo y formación para creer en semejantes lugares comunes o francos errores históricos, de derecho constitucional mexicano, o de derecho internacional. Siendo un razonamiento que muchos en México suscriben, no se sustenta como tesis explicativa. Tampoco se sostiene el planteamiento de que México no interviene para evitar que otros intervengan en México.

AMLO pretende retrotraer al país a posturas o bien inexistentes, o bien de los años cincuenta y sesenta

El segundo razonamiento, más franco y apegado a la verdad, aunque iluso, reside en el deseo del Gobierno de México de mediar en ambos conflictos. Ebrard considera que si México calla sus críticas, se aleja del radicalismo y la estridencia del Grupo de Lima o del grupo de trabajo de la OEA, y adopta una definición equidistante entre las oposiciones y los Gobiernos de Maduro y Ortega, podrá desempeñar un papel útil y eficaz para resolver las dos crisis.

El problema es que esta tesis ya la formularon los predecesores de AMLO y Ebrard, y muchos más: en el caso de Venezuela, el papa Francisco, José Luis Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández, Martín Torrijos, y todo el Grupo de Lima; en el caso de Nicaragua, la Iglesia local, Vinicio Cerezo y António Guterres. Todas las mediaciones han fracasado, porque ni Maduro ni Ortega desean negociar su salida, y ni la oposición venezolana o nicaragüense poseen la fuerza para imponerla. Queda la denuncia, el aislamiento y la plegaria. Además, nadie entiende quién le otorgó a México el papel de mediador: ni los Gobiernos ni las oposiciones, ni el Espíritu Santo.

La tercera y última explicación es la más robusta. La amplia coalición de Morena y López Obrador abarca muchas sensibilidades ideológicas. Pero no cabe duda de que desde su extrema izquierda hasta su centro-derecha, allí imperan afinidades reales, emotivas e históricas, con los regímenes “revolucionarios” de Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia. En algunos casos se entienden, por motivos personales; en otros, por apoyos recibidos a lo largo de los años. Muchos dirigentes, cuadros medios y militantes de a pie de AMLO no comprenderían que su presidente se sumara a la “campaña del imperio” contra Maduro y Ortega, ya sin hablar de Raúl Castro. Detrás de toda la jerga principista, vacua y falsa, de la no intervención, o hiperpragmática de la mediación, yace una fuerte afinidad por los Gobiernos llamados de izquierda en América Latina. De allí la vergonzosa postura mexicana de los últimos días frente a los acontecimientos en Caracas: no reconocer a Guaidó; apoyar a Maduro en los hechos; salir del Grupo de Lima; y ofrecer una mediación aceptada por Maduro y rechazada por la oposición.

Por eso resultará difícil modificar esta lamentable postura mexicana. Pedro Sánchez lo comprobará en su próxima visita a México, cuando quizás intente acercar a López Obrador a la postura firme de la Unión Europea frente a las dos crisis de América Latina.

Jorge G. Castañeda fue canciller de México.https://elpais.com/elpais/2019/01/25/opinion/1548441758_092877.html

1.19 C- MADURO YA NO PUEDE CONSTRUIR CONFIANZA –  Jorge Iván González

La inflación anual de Venezuela supera el millón por ciento. Y en 2019 el aumento de los precios podría ser mucho mayor. Estos porcentajes, que no tienen precedentes, significan que el bolívar, en cualquiera de su modalidades, no puede cumplir ninguna de las funciones propias de la moneda. La teoría económica ha aceptado las tres funciones del dinero definidas por Aristóteles.

Para que una mercancía, o cualquier instrumento, pueda ser considerado como moneda debe cumplir, en algún grado, tres funciones: medida de valor, medio de cambio y bien para atesorar. Las diversas formas monetarias cumplen estas funciones de manera muy asimétrica. El oro o la esmeralda, por ejemplo, son muy buenos para atesorar, pero son pésimos medios de cambio.

El dólar es un excelente medio de cambio internacional, pero no es tan bueno como el oro para atesorarlo. El peso colombiano es muy buen medio de cambio en el país, pero es pésimo medio de cambio fuera de Colombia, y es poco atractivo como reserva. A una moneda no se le pide que cumpla de manera óptima las tres funciones, sino que lo haga más o menos bien. La función más difícil de juzgar, y la que ha desatado numerosos debates conceptuales, es la de medida del valor. Continuará siendo un misterio entender la forma como se define el valor de los bienes.

En Venezuela ninguno de los instrumentos que se han propuesto en los últimos años como moneda – el bolívar, el soberano, el petro -, cumple las funciones señaladas por Aristóteles. La más inmediata, que es la de medio de cambio, es imposible cuando la inflación alcanza los niveles astronómicos que se observan en Venezuela. Si la moneda no es medio de cambio pierde su aceptabilidad y ya no puede intercambiar bienes. Sin confianza en la estabilidad del dinero, el acto de comprar y vender no se puede realizar de manera satisfactoria. Aparecen, entonces, diversas modalidades de trueque que elevan de manera exorbitante los costos de las transacciones. El punto de referencia se pierde y se buscan parámetros que sean relativamente estables como el dólar. Poco a poco numerosas operaciones se dolarizan de manera pasiva. Es decir, tienen como referencia una moneda externa. Es la única manera de amarrar contratos como el de arrendamiento. Numerosas operaciones se realizan teniendo como referente el dólar, sin que sea una moneda de uso corriente, y sin que haya claridad sobre la tasa de cambio, que se requiere para ir actualizando los pagos que todavía se intentan hacer en bolívares, en soberanos, o en cualquier otro instrumento.

Al no existir un medio de cambio la contabilidad de los particulares, de las empresas y del gobierno, termina siendo gaseosa. Nadie sabe cuánto valen sus activos, ni cuál es su capacidad de compra real. No es posible estimar el valor del PIB, ni el de la línea de pobreza, ni el de los diferentes activos. En las estadísticas internacionales, ya se excluye a Venezuela porque cualquier estimación es espúrea. Las estimaciones tienen que hacerse en unidades físicas, pero estas mediciones no pueden ser agregadas. Los barriles de petróleo no se pueden sumar a las toneladas de carbón.

Ningún instrumento propuesto por Maduro podrá cumplir la función de moneda. La moneda es una institución muy frágil que se va legitimando a medida que la confianza aumenta. Sin confianza la moneda se derrumba. Y con Maduro ya no es posible construir confianza.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/un-millon-por-ciento-2816942

46.18 A.-MÉXICO: HORIZONTES DEL NACIENTE GOBIERNO DE LÓPEZ OBRADOR – Massimo Modonesi

Andrés Manuel López Obrador inicia su gobierno con la confianza popular pero en un clima político regional dominado por el auge de nuevas derechas. Con una coalición de gobierno diversa y contradictoria, se propone realizar la «cuarta transformación» de México. Su discurso, que agita a las masas y tiene carácter plebeyo, anuncia políticas que podrían desandar el camino del neoliberalismo. Sin embargo, sus propuestas son menos ambiciosas de lo que podría parecer. La coyuntura global no es económicamente favorable y las expectativas son muchas, quizás demasiadas.

Transformación y transformismo

La «cuarta transformación» anunciada por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) inicia su curso ahora que, a cinco meses de su contundente victoria electoral, el líder tabasqueño se colocó la banda presidencial en una secuencia ceremonial minuciosamente orquestada para reflejar la historicidad del momento: el discurso programático con acentos moralizadores y antineoliberales en el recinto parlamentario, el ritual indígena de purificación y la entrega del bastón de mando y, como culminación, la arenga a la multitud reunida en el Zócalo capitalino, donde enlistó solemnemente, uno por uno, sus 100 compromisos de gobierno.

Dic 2018.- Como quedó de manifiesto en la jornada de asunción, AMLO encarna e instala deliberadamente un cambio de clima político en un país hundido en una crisis societal generada por tres décadas de ininterrumpidas políticas neoliberales y agravada por la sangrienta descomposición de los últimos 12 años de desborde de la violencia criminal y política. En este contexto, el liderazgo de AMLO genera esperanzas, expectativas e inclusive cierta mística del cambio en fracciones importantes de las clases subalternas. Alcanzó 30 millones de votos no solo porque se movió pragmáticamente hacia el centro y por las debilidades de sus adversarios políticos (el Partido Revolucionario Institucional, el Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática), sino también porque consiguió una representación por identificación nacional-popular y no por distinción o delegación tecnocrática, como era propio de la democracia neoliberal.

En efecto, el pueblo «raso», la «gente», se reconoce y confía en AMLO porque es honesto y austero, porque habla un lenguaje llano y coloquial, porque desprecia los oropeles del poder. Justamente por ello y por sus orígenes plebeyos es despreciado por la oligarquía clasista y racista. A este pueblo se le dedica una serie de gestos de gran simbolismo e impacto político, como por ejemplo la conversión de la residencia presidencial de Los Pinos en museo, la venta del avión presidencial, la renuncia a la protección del Estado Mayor y la disminución de salarios y prebendas presidenciales y de los altos funcionarios públicos.

Pero pesan en esta dirección también muchas promesas enumeradas en la Plaza de la Constitución que giran en torno de algunos ejes fundamentales: la cruzada contra la corrupción, el fin del neoliberalismo, el rescate de la soberanía energética y alimentaria, la extensión de becas y subsidios, el aumento de los bajos salarios y las oportunidades educativas y laborales, el respeto por la naturaleza.

«Primero los pobres, por el bien de todos», reza el lema que acompaña a AMLO desde 2006. Sobre esa consigna insistió en ambos discursos de toma de posesión. En ambos sentidos, entre los pobres y todos, los límites de la «cuarta transformación» están marcados por el perímetro de la tradición desarrollista, el restablecimiento del papel interventor y redistributivo del Estado en un esquema en el cual no dejan de ser fundamentales la iniciativa privada y la inversión extranjera.

 A estos guardianes de la dinámica capitalista se les garantizó expresamente que el cambio se realizaría en plena continuidad y asegurando ganancias crecientes, como quedó inscrito y sancionado en la letra chica del programa y en la composición de la alianza y del gobierno, así como en las declaraciones del nuevo presidente y de sus principales ministros y colaboradores.

Más que en otros experimentos progresistas latinoamericanos, en el caso mexicano son evidentes las obstáculos para el pasaje a una etapa posneoliberal ya que, al margen de las intenciones, pesa el carácter tardío, en una coyuntura que, como lo admitió el mismo AMLO, no es económicamente favorable ya que «el país está en quiebra». A ello se suma un contexto político regional en el que tanto al Norte como al Sur soplan vientos de derecha.

El proceso es tardío también en la medida en que la llegada al gobierno no corresponde a un ciclo de movilización antineoliberal como en el primer quinquenio de 2000, sino a un mero repudio generalizado hacia las elites partidarias gobernantes, al cual solo eventual y puntualmente corresponden dinámicas de protesta y de organización social.

En este contexto, y no solo por cálculo electoral, se entiende que la composición del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y, más aún, la coalición que sostuvo la candidatura de AMLO y que hoy conforma su gobierno, tengan un carácter de corte moderado y sustancialmente conservador. En Morena, lo nacional-popular y lo plebeyo quedaron vaciados de sus contenidos izquierdistas en los planos programático, ideológico y, en particular, organizacional, ya que se trata de un partido que tiende a regirse por una lógica vertical acorde con una cultura caudillista-presidencialista y se estructura como aparato electoral, conforme a los tiempos y las razones de su surgimiento alrededor de la candidatura de AMLO en 2012 y su inmediato y casi exclusivo vuelco hacia la ocupación de espacios en las instituciones públicas.

Al mismo tiempo, en la conformación del equipo de gobierno, se impusieron el pragmatismo y la moderación al repartir cuotas entre aliados, grupos políticos o personalidades que representan o simplemente ofrecen garantías a sectores empresariales y otros poderes fácticos.

Aun en estas circunstancias, se podría argumentar que, como ocurrió en otras latitudes, es relativa y aparentemente fácil tener un mejor desempeño que los anteriores gobiernos «oligárquicos-neoliberales-corruptos», sobre cuyas miserias AMLO insistió, haciendo un implícito guiño a su trayectoria política personal desde finales de la década de 1980. Al mismo tiempo, la retórica rimbombante sobre el alcance histórico de la «cuarta transformación» y las promesas tanto generales como particulares que incluye colocan las expectativas en un nivel tan exorbitante que difícilmente se podrá contener en el marco de un ejercicio simplemente comparativo.

Botón de muestra de un desborde de la esperanza son las 27.500 peticiones recibidas en la Casa de Campaña de AMLO en los meses posteriores a la elección. Al margen de las peticiones particulares, más que en contra del neoliberalismo, el voto de confianza a AMLO se fincó en la esperanza de que atienda los problemas socialmente transversales de la corrupción y de la inseguridad, identificados con los gobiernos anteriores y los partidos que los encabezaron. En ambos rubros, las medidas anunciadas son de compromiso y sus alcances, inciertos.

La lucha contra la corrupción no será retroactiva y, por lo tanto, se basa en la simple amenaza de futuras sanciones legales. Por su parte, el combate contra el crimen organizado está supeditado a que surta un rápido efecto la prevención, es decir la política social, mientras que en términos represivos se mantendrá un esquema similar al actual, con su ineficacia relativa, en tanto se creará una Guardia Nacional militarizada que sustituirá al Ejército y la Marina en la tarea.

A estos se agregan otros temas delicados que se han ido instalando en estos cinco meses de transición y marcan la agenda inmediata: el del aeropuerto de la Ciudad de México, el Tren Maya y las consultas correspondientes, la iniciativa de limitar los cobros excesivos de los bancos, la derogación de la reforma educativa, la democratización sindical, etc.

No está dicho, por lo demás, que aquellas fracciones de las clases dominantes que están dando el beneficio de la duda a AMLO no se lo retiren rápidamente y que las otras fracciones, así como las oposiciones priístas, panistas y perredistas y los intereses legales e ilegales que representan, se queden por mucho tiempo de brazos cruzados.

Por ello, AMLO aprovecha el momento favorable para impulsar su apuesta hegemónica, de creación de consenso interclasista, tanto en relación con sus aliados como con sus adversarios. Esto bien puede expresarse en un equilibrio entre transformación y transformismo, un equilibrio que evoca otras experiencias históricas y la antigua tradición de la cultura política priísta, que no dejó de expandirse y reproducirse en las oposiciones de izquierda y de derecha que la rodearon.

En efecto, cada una de las tres transformaciones históricas a las cuales hace alusión AMLO como antecedentes de la que pretende impulsar –independencia, reforma y revolución– tuvo su dosis de transformismo, es decir de reacomodo conservador, fincado en particular, como lo señalaba Antonio Gramsci, en el drenaje de los grupos dirigentes de las clases subalternas, en su inserción en el aparato estatal como paso previo a su absorción en el campo de la conservación, en calidad de operadores de las reformas necesarias y estrictamente suficientes para garantizar la continuidad sustancial de las relaciones de dominación y de explotación.

En México, las reformas –incluidas las que derivaron de una revolución social– pasaron por el tamiz de formas ambiguas y contradictorias de reajuste político que han sido caracterizadas como bonapartistas, populistas o de revolución pasiva. Esto tanto en las primeras tres décadas del siglo XX como en los años 60 y 70, cuando el empuje desde abajo y la modificación de la correlación de fuerzas se hicieron sentir de forma mucho más nítida que en la actual coyuntura.

En este sentido, al margen de la cuestión de la tensión entre autoritarismo y democracia –que merece un tratamiento específico y no deja de ser una cuestión que tensa el discurso y la práctica del obradorismo–, no se puede dejar de advertir y señalar una línea programática de fondo: es, evidentemente, el reformismo desarrollista nacional-popular que une al Partido Nacional Revolucionario (PNR) de la década de 1930, a la izquierda del PRI que se extendió entre finales de la década de 1950 hasta los años 70, al PRD de la década de 1990 y al Morena de nuestros días.

En conclusión, en medio de recurrencias y ambiciones históricas, la dinámica del naciente gobierno encabezado por AMLO parece instalarse en el equilibrio precario entre tendencias progresivas y regresivas, entre transformación y transformismo.

http://nuso.org/articulo/transformacion-y-transformismo/

B -46.18.- ASÍ QUEDARON LOS IMPUESTOS TRAS LA APROBACIÓN DE LEY DE FINANCIAMIENTO – Andrea Moreno

Tras visto bueno del Congreso, vienen cambios en tarifas de renta desde el 2019. 

Las proyecciones de recaudo se mantuvieron en 7,1 billones de pesos frente a una necesidad de 14 billones.

Tras la aprobación de la ley de financiamiento en el Congresoque define los ajustes que tendrá el estatuto tributario desde el 2019, norma que si bien resultó muy diferente al proyecto inicial pero que al ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, lo deja tranquilo y al Gobierno le gustó porque preserva los pilares de equidad por los que debe transitar de forma paulatina el país, desde ya los miles de contribuyentes deben tomar nota y alistarse para adoptar los cambios que se les apliquen. No obstante,

¿Se enredará la reforma tributaria en la Corte Constitucional?

El trámite estaría lleno de vicios: Senado nunca publicó el texto aprobado y Cámara votó sin siquiera leerlo 

20 dic 2018.- Según el funcionario, la nueva ley aprobada preservó el objetivo central de reducir la tasa efectiva de renta de las empresas, en una apuesta a favor de la generación de empleo, y no habrá afectación de las clases más vulnerables ni de la clase media, toda vez que en materia de renta de personas naturales el enfoque fueron aquellos que tienen mayores ingresos.

De hecho, el presidente Iván Duque dijo que no se les está “cobrando ni un solo peso de más de impuesto de renta a quienes ya hoy lo pagaban por debajo de 40 millones de pesos de ingresos mensuales”.

El mandatario también destacó que no pagarán impuesto de renta en los primeros cinco años los emprendimientos con inversiones de más de 150 millones de pesos, aunque tendrán un tope de facturación anual, y por 10 años los emprendedores rurales que “generen un mínimo de empleos”.

Un semestre legislativo poco favorable para el Gobierno

Lista la reforma tributaria, vendrá ahora la reforma a los subsidios

Aprobada la ley de financiamiento en el Congreso

¿Por qué el Senado gravó con IVA a la industria de modelos webcam?

Pese a que el próximo año el sector financiero aportará por la sobretasa de renta que definió el Congreso unos 480.000 millones de pesos adicionales, las proyecciones de recaudo se mantuvieron en 7,1 billones de pesos frente a una necesidad de 14 billones, lo que obligará al Gobierno a iniciar una fuerte política de ajuste del gasto de forma permanente para adecuarlo a los ingresos.

De acuerdo con Carrasquilla, el próximo año los recortes –dada la inflexibilidad del gasto– serían del orden de los 1,2 billones de pesos; y para lograr reducir los gastos a mediano plazo, el Gobierno anunció que será necesario trabajar en varios proyectos de ley para conseguir el objetivo de lograr ajustes de hasta 5 billones al año frente al valor actual. Entre esos proyectos de ley estará la reforma del régimen de subsidios.

En concepto del Gobierno, luego de varios años de reducción de la pobreza, hay personas que ya no necesitan el mismo nivel de ayudas para la salud, entre muchos de los rubros que subsidia.

LO QUE NO CAMBIÓ

A la par de una reducción progresiva en las tarifas de renta de las empresas, para llevarla del 33 por ciento en el 2019 al 30 por ciento en el 2022, la ley de financiamiento preservó las tarifas de renta planteadas en la ponencia para las plenarias de Senado y Cámara, y las tarifas suben en promedio para quienes tengan ingresos mensuales promedio superiores a los 40 millones de pesos.

En cuanto al impuesto al patrimonio, la tarifa del 1 por ciento la pagarán quienes tengan un patrimonio líquido mayor de 5.000 millones de pesos, pero, según el director de la Dian, Juan Andrés Romero, el gravamen solo se cobrará durante tres años y no durante cuatro vigencias.

Para los dividendos también se aplicará una tarifa del 15 por ciento cuando estos sean superiores a 300 unidades de valor tributario, que para el 2019 equivaldrán a 10’281.000 pesos.

Asimismo, la nueva ley creó el Simple, un esquema que simplifica el cumplimiento de las obligaciones tributarias de las micro y pequeñas empresas del país, incluyendo los tenderos.

Ley de financiamiento, una oportunidad para decirle adiós al plástico

Bavaria cree que tenderos se verán afectados con impuesto a la cerveza

Evasión y beneficios tributarios, las dos cajas que se deberían abrir

En cuanto al IVA plurifásico a las cervezas y bebidas azucaradas, como las gaseosas, la norma estableció que se cobrará tanto en la cadena de producción como en el valor final del producto, lo que implica que aquellos que los vendan deberán cobrarlo y girarlo a la Dian. En este aspecto, según Romero, el Congreso introdujo una regla general para que, de la base del impuesto sobre las ventas, se pueda excluir el valor del impuesto al consumo pagado en la cadena, con el fin de evitar el pago de impuesto sobre impuesto.

Además, dentro del régimen Simple se creó una tabla especial para los tenderos, con el fin de que su declaración, además del impuesto de renta, industria y comercio, aportes parafiscales y pensiones, puedan incluir este IVA por estos productos. Esto será para quienes vendan hasta 2.800 millones de pesos al año.

La ley también establece una amnistía para declarar los activos no informados antes del primero de enero de 2019. El proceso aplica a los activos omitidos o pasivos inexistentes y se les cobrará una tarifa del 13 por ciento.

IVA plurifásico a cervezas y bebidas azucaradas se cobrará tanto en la cadena de producción como en el valor final del producto

 LOS NUEVOS GRAVÁMENES QUE LLEGAN CON LA NORMA 

El proyecto de ley de financiamiento, que en las plenarias de Senado y Cámara tuvo el análisis de unas 180 proposiciones, introdujo varios cambios, la mayoría con aval del Gobierno, aunque en otros el Ejecutivo resultó derrotado.

El nuevo impuesto más visible es el de la sobretasa de renta que deberá pagar el sector financiero a partir del 2019, la cual se irá bajando gradualmente cada año, para quedar en el 30 por ciento como en el resto de empresas.

Sobre la iniciativa del senador David Barguil, que no tenía aval del Gobierno, el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, dijo que se debe al veredicto de la democracia del Congreso.

Además, de los 15 dólares de impuesto de timbre por los vuelos internacionales, al cual se le quitaron exclusiones, un dólar irá para el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, con el fin de fortalecer la lucha contra la trata de personas, en especial los niños.

La tarifa de renta diferencial del 9 por ciento para el sector del turismo no solo aplicará a la construcción de hoteles, sino también para infraestructura, como por ejemplo los parques temáticos.

Y para los inmuebles que se comercialicen y cuyo valor sea de más de 918 millones de pesos, el cambio consistió en que la tarifa del impoconsumo del 2 por ciento se aplicará a cualquier bien, y no solo a la vivienda.

Las propuestas que no pasaron

La extensión del IVA a los productos de la canasta familiar, compensando a la población de menores ingresos, es, sin duda, la propuesta que de plano fue rechazada por el Congreso y por diferentes sectores sociales.

Tampoco pasó la idea de gravar las motos de cilindraje inferior a los 200 centímetros cúbicos ni la modificación de la base a partir de la cual los trabajadores independientes deben facturar el IVA, que sigue en 3.500 unidades de valor tributario.

Y también se eliminó la posibilidad de gravar el ahorro que millones de colombianos acumulan para su pensión.

‘LA META FINAL DE RECAUDO SON 3 PUNTOS DEL PIB’

El director de la Dian, Juan Andrés Romero, no solo destacó que el proyecto de ley de financiamiento llevará a una cultura de legalidad debido a la penalización del delito de evasión, sino que los recaudos irán mejorando de forma progresiva.

¿Qué sendas de recaudo prevén por lucha contra la evasión?

Hoy, además de normas antiabuso, incluimos el delito de evasión tributaria especializada en delitos fiscales y de contrabando. Creemos que habrá cambio en la cultura de los colombianos. Cuando la gente identifique que evadir es un delito, habrá un mensaje para tener una cultura de tributación más arraigada, que ayude a bajar niveles de evasión.

El proceso de transformación de la Dian requiere planeación, la consecución de los fondos, y en el 2019 no se verá mucho recaudo adicional.

La meta final luego de los cuatro años de transformación puede ser de tres puntos del PIB (27 billones para el 2018), que ha sido la experiencia mundial).

¿Cómo ayudará la facturación electrónica?

Con las metas de recaudo, derivadas de la adecuada implementación de la factura electrónica, y que lanzaremos en nuestra nueva plataforma en enero, vamos a lograr recaudos entre 0,5 y un punto del PIB (de 4,6 a 9,2 billones).

¿Se quedó por fuera algo relevante? 

Si bien no es una ley que lleve a un cambio definitivo en la estructura tributaria, sí avanza en aspectos como la reactivación económica, bajar la carga para las empresas y establecer una carga mayor para los accionistas, de tal forma que se incentive la reinversión de las utilidades en el desarrollo económico, en la generación de empleos y en la renovación tecnológica de las empresas.

https://www.eltiempo.com/economia/sectores/asi-quedaron-los-impuestos-tras-la-aprobacion-de-ley-de-financiamiento-307272

45.18 A.-LÓPEZ OBRADOR CONTRA SÍ MISMO – Javier Lafuente

La combinación de una personalidad absolutista y pragmática ha marcado la carrera política del nuevo presidente de México y ha aflorado en los cinco meses de transición

López Obrador durante la toma de posesión de la presidencia de México, este sábado. En vídeo, así fue la toma de posesión de López Obrador como presidente HENRY ROMERO (REUTERS) | EF

1 DIC 2018.-Andrés Manuel López Obrador, AMLO, ya es presidente de México. Y el ya no es poco. Ningún político en la historia reciente del país se ha obstinado tanto por la banda presidencial. Lo logró a los 65 años, en el tercer intento. México le entregó el 1 de julio un poder omnímodo harto de un Enrique Peña Nietocriticado hasta el último gesto: otorgar al yerno de Trump la mayor condecoración del país; hastiado del sexenio donde desaparecieron 43 estudiantes de los que aún no se sabe nada. Han pasado cinco meses desde la histórica elección. Con el Gobierno en funciones desacreditado y humillado, López Obrador ha tomado decisiones que aventuran el próximo sexenio y recalcan la controvertida figura del político que más presente ha estado en la memoria de sus compatriotas. Que ha logrado lo que parecía imposible: sembrar aún más dudas sobre quién es y cómo gobernará.

Nacido en Tepetitán, una pequeña localidad de Tabasco que considera el pueblo más bonito de México, a López Obrador, el mayor de siete hermanos de una familia humilde, se le ha conocido de múltiples formas a lo largo de una vida dedicada a la política. Fue El Molido, en Primaria; El Americano, porque vestía distinto de sus compañeros, en Secundaria y Piedra, en la universidad, por la tozudez que comenzaba a mostrar mientras estudiaba Ciencias Políticas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); Lesho, como los chontales (pueblo indígena del estado de Tabasco) se refieren a los Andrés y El Comandante para los compañeros del PRI de Tabasco; El Peje para todo México, AMLO para el resto del mundo. A partir de este sábado quiere que se le recuerde como el cuarto padre de la patria, después de Hidalgo, Juárez y Madero.

Las dudas que proyecta la figura de López Obrador caminan a la par del entusiasmo casi mesiánico que genera en parte de la población. Obtuvo más de 30 millones de votos, un 53% de la población le respaldó. Distorsionado por el apabullante ruido que generan sus detractores, en el mundo económico, mediático, de la sociedad civil, que cuestionan un autoritarismo que no esconde y ponen en duda su capacidad de gobernar, es innegable el halo de esperanza que ha logrado en México este líder social, el político que mejor conoce el país que gobernará, porque ha recorrido hasta el último pueblo en más de una ocasión; el que maneja como pocos las emociones, tanto para abrazar a la población como para provocar la ira.

López Obrador sigue fiel a sí mismo, abrazado a los símbolos: no quiere llevar escolta y asegura que vivirá en la misma casa que hasta ahora hasta que su hijo pequeño no termine los estudios. Introvertido, los que lo han tratado aseguran que él mismo admite que es alguien obcecado, como cuando tras perder la elección de 2006 se declaró “presidente legítimo” y se colocó una banda presidencial con la que incluso daba entrevistas.

Han sido años de navegar contracorriente, a la defensiva, en la oposición, quitándose de en medio enemigos, pero también aliados si consideraba que aspiraban a sobrepasarle o pretendían hacerle sombra. No titubeó a la hora de abandonar el PRD después de las elecciones de 2012 para crear un partido, Morena, plegado ante él, abrumado por su liderazgo, que ha logrado un crecimiento histórico en el continente en cuatro años. También de enarbolar, por convicción o por necesidad, la bandera del pragmatismo, como cuando gobernó la capital de México (2000-2005) o sin ir más lejos, la última campaña presidencial, en la que logró trasladar una sensación de confianza que en sus dos previos intentos le fue esquiva.

Estos cinco meses de gobierno de facto, sin embargo, no han servido para despejar la incógnita de quién es el nuevo presidente de México, de cómo gobernará; lejos de eso, ha proyectado esa especie de bipolaridad política, la evidencia constante de que el Doctor AMLO y Mr. López Obrador está presente. Un Dr. Jekyll que hace consultas, paraliza el nuevo aeropuerto de Ciudad de México y un Mr. Hyde que dobla la pensión a los ancianos, asegura que someterá su cargo a consideración de los ciudadanos u opta por legalizar la marihuana. Un Jekyll que ahonda en la militarización del país y un Hyde que viaja en un coche utilitario y se mueve sin escolta.

El pulso a las élites ha marcado la vida política del nuevo presidente de México. Obstinado por los grandes símbolos, siempre pone como ejemplo a Benito Juárez. Si este logró la separación de Iglesia y Estado, él tiene como fin poner límites a la élite empresarial, a la que ha calificado de “mafia del poder” y que siempre ha sido contraria a sus avances. En cierta manera, como recuerda el periodista y escritor Jorge Zepeda en su perfil en el libro Los suspirantes, para López Obrador “la noción del complot no es una táctica, sino una convicción destilada por un pasado activista y opositores que muchas veces lo ha hecho sentirse víctima de las maquinaciones del poder”. Desde que con 15 años la policía le trató de inculpar de la muerte de su hermano por un disparo o a la elección de 2006, que perdió por medio punto ante Felipe Calderón y que propició una larga protesta que paralizó una de las arterias de la capital.

La cancelación del aeropuerto de Ciudad de México, el proyecto más ambicioso de la era Peña Nieto, ha supuesto la gran sacudida de este periodo de transición. Partidario de revocarlo, durante la campaña parecía haber cedido a los intereses de los empresarios. Convocó una consulta ciudadana, como si fuese a tratarse un brindis al sol, un mero gesto. Su jefe de Gabinete, el empresario Alfonso Romo, había garantizado en privado a los empresarios que la obra no corría peligro. Lo mismo hizo con los inversores el próximo ministro de Economía, Carlos Urzúa. Ninguno pensó, como ocurrió, que la consulta arrojaría un resultado demoledor para sus promesas. A López Obrador, como en otros momentos de su carrera, no le importó dejar en evidencia a sus asesores. Su idea de proyecto político está por encima de cualquier cosa. Ante la marabunta de críticas, López Obrador salió a dar un mensaje de tranquilidad. En el vídeo se podía ver al político junto a una pila de libros. El más visible: ¿Quién manda aquí? La crisis de la democracia representativa.

López Obrador se ha comprometido incluso a poner a consideración de los mexicanos si quieren revisar la responsabilidad en posibles delitos de los últimos presidentes de México, lo que, dentro de su círculo más cercano, admiten que podría suponer un punto de inflexión en el primer año de Gobierno. Para el analista Jesús Silva-Herzog es la muestra de que “si el deseo presidencial lo puede todo, no tiene por qué perder el tiempo con cálculos de presupuestos, fastidios administrativos, restricciones legales. La mecánica es sencilla: proclámese el deseo y hágase ratificar por el Pueblo bueno. El único esmero es escénico”. Hasta dónde llegará con las consultas a la ciudadanía es otra gran incógnita, aunque no pocos quieren ver en ello el síntoma más claro de que buscará, en un futuro, perpetuarse en el poder.

En estos cinco meses, el nuevo presidente de México ha dado señales de que puede contemporizar. Lo hizo también durante los seis años que gobernó la capital del país, en los que cambió el rostro de la megalópolis, la ciudad de habla hispana más grande del mundo, con unos 20 millones de habitantes. Lo hizo a base de una política hiperactiva, repleta también de símbolos, como las ruedas de prensa diarias a primera hora de la mañana, como las que promete celebrar a partir de este lunes.

Después de tumbar la construcción del nuevo aeropuerto, con un 30% de las obras avanzadas, una muestra más de esa bipolaridad política que lo mueve, para tratar de calmar a los empresarios no le importó adherir a su equipo a un consejo de directivos entre los que se encuentran representantes de esa “mafia del poder” a la que tanto ha criticado. Solo él pudo calmar a los mercados cuando su partido trató de introducir una norma en el Senado para limitar las comisiones de los bancos, que produjo una sacudida en la Bolsa. No obstante, el gesto más significativo ha sido su plan de seguridad. “Abrazos, no balazos”, repitió durante toda la campaña. Si con su llegada al poder parecería que se iba a acabar la corrupción, también la violencia que asola todo el país. Sin embargo, ha optado por militarizar aún más México, en un gesto por tratar de contemporizar a los militares, quien de puertas para adentro se muestran recelosos de alguien que pretende dar un golpe encima del tablero político mexicano.

Introvertido pese a que no evita un selfie allá donde vaya, quienes conocen a López Obrador cuentan que se apoya en muchas personas, pero confía en muy pocos. Sus hijos juegan un papel crucial. El segundo, Andrés Manuel, Andy, es uno de sus operadores políticos. La madre, Rocío Beltrán, fallecida, fue su consejera durante años. Al igual que lo es ahora su segunda esposa, la escritora Beatriz Gutiérrez Müller. Tras las elecciones, el hijo de ambos –el cuarto de López Obrador-, Jesús Ernesto, fue víctima de un acoso en redes sociales después de sufrir una lesión y ser criticada la familia por tratarlo en un hospital privado. Ha sido el peor momento personal en este tiempo. Durante unos días, Gutiérrez decidió salir de México y refugiarse con un amigo reciente de la familia, el presidente cántabro Miguel Ángel Revilla, con quien ha forjado una gran relación después de que el año pasado el presidente de México visitó la tierra de su abuelo.

Revilla ha sido uno de los tres invitados personales de López Obrador a la ceremonia de este sábado, junto al cantante cubano Silvio Rodríguez y el líder de los laboristas británicos Jeremy Corbyn. Pasaron unos días en La Chingada, el rancho de Palenque donde este político amante del béisbol se ha mostrado ajeno, entre partidas de dominó, al reto himalayesco que se le viene desde este sábado.

A Corbyn le dedicó este viernes una de sus últimas intervenciones antes de la toma de posesión, que esconde buena parte de la personalidad de López Obrador. “Espero que los ingleses tengan la oportunidad, lo deseo, de tener a un primer ministro como Corbyn. Yo no sé cómo estén las leyes, pero todavía no soy formalmente presidente de México, por eso me atrevo a decir estas cosas a partir de mañana tengo que autolimitarme”. No pocos piensan que el principal enemigo de López Obrador, contra el que tendrá que batallar, seguirá siendo él mismo.

https://elpais.com/internacional/2018/12/01/mexico/1543679799_392924.html

44.18 A.- MÉXICO NEGOCIA CON TRUMP UN ‘PLAN MARSHALL’ PARA LA MIGRACIÓN DE CENTROAMÉRICA – Javier Lafuente Y Jacobo García

El Gobierno de López Obrador impulsa un proyecto que pasa por asimilar a los migrantes en México y que Estados Unidos incentive la inversión privada en el sur del país y aumente las ayudas a Centroamérica

Ante las caravanas migratorias que recorren el país rumbo a Estados Unidos, el Gobierno entrante de México admite que no es viable por ahora una política de contención. Para tratar de buscar una salida al fenómeno, la Administración de Andrés Manuel López Obrador, que tomará posesión del cargo el próximo sábado, negocia con Estados Unidos una suerte de plan Marshall para Centroamérica. Fuentes de la Cancillería al tanto de las conversaciones, aseguran que se trata de lograr un cambio de paradigma y el objetivo es profundizar la inversión en el sur del país, con el apoyo de Estados Unidos, que también incrementaría las ayudas a los países del triángulo norte de Centroamérica y flexibilizar los trámites migratorios en México. La meta es que el acuerdo esté cerrado como tarde en mayo, para que pueda dar resultados tangibles en 2020

25 nov 2018.- Con un Trump cada vez más beligerante respecto a la migración que llega a la frontera norte de México, López Obrador se ha propuesto un cambio de política ante el estallido de un fenómeno que no tiene freno y que, temen, se pueda convertir en un nuevo problema de seguridad interna. La futura Administración trata de llegar a un acuerdo con Estados Unidos por el que México acogerá en su territorio a los migrantes que quieran solicitar asilo mientras dura el proceso. Las fuentes consultadas por este diario aseguran que aún no hay un procedimiento establecido y que se trata de un plan que no solo afecta a la frontera norte de México. Las mismas fuentes defienden que, en la práctica, es algo que ya está ocurriendo. El Gobierno de

Migrantes centroamericanos cruzan México rumbo a Estados Unidos. HÉCTOR GUERRERO

López Obrador calcula que actualmente hay unos 9.000 migrantes varados en la frontera, un número que dan por descontado que se incrementará con el paso de los meses.

A cambio, México pretende obtener un doble compromiso por parte del Gobierno de Donald Trump. Según ha podido saber este diario de fuentes de la Secretaría de Exteriores y de uno de los gobiernos centroamericanos implicados, el plan incluye un acuerdo de desarrollo e inversión con Estados Unidos en el sur de México, la zona más olvidada del país. El objetivo, según estas fuentes, es lograr más de 20.000 millones de dólares en el sexenio, principalmente de inversión privada, con la anuencia o la promoción de Estados Unidos. Las fuentes consultadas creen que Trump no ve con malos ojos este plan, aunque son conscientes que deben lidiar también con el ala más dura de su Administración, partidaria de la construcción del muro fronterizo, que considera que el problema migratorio no es asunto de Estados Unidos. Este domingo, Trump ha echado más leña al fuego al insistir en que México debe ser «inteligente» y frenar las caravanas de migrantes.

La ofensiva antinmigración de Trump se desinfla tras las elecciones

Un embudo migratorio llamado Tijuana

El alcalde de Tijuana arremete contra la caravana de emigrantes

La caravana migrante se instala en la frontera entre México y Estados Unidos

Además, el plan incluye que Estados Unidos incremente la ayuda a los países del triángulo norte de Centroamérica. Hasta ahora, se destinan 600 millones de dólares al plan Alianza por la Prosperidad, surgido a raíz de la crisis de los niños migrantes de 2014, pero en la práctica se aportan 200. Los otros 400 no terminan de llegar, principalmente por la compleja forma en que opera la Agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID). Según el plan que ha puesto sobre la mesa México a Estados Unidos, y del que están al tanto los Gobiernos centroamericanos, la ayuda pasaría a 1.500 millones de dólares. Las conversaciones, que se vienen dando desde septiembre y están encabezadas por el futuro canciller, Marcelo Ebrard, deberían fructificar entre diciembre y mayo del próximo año, admiten las fuentes consultadas, para que las inversiones puedan empezar a concretarse entre 2019 y 2020. De lo contrario, todo se iría al traste.

El Gobierno de López Obrador confía en poder absorber a gran parte de los casi 200.000 migrantes que cada año atraviesan México en dirección a Estados Unidos. El modelo tendría dos vertientes. La interna tiene que ver con las denominadas «cortinas de desarrollo» que el nuevo Gobierno pretende levantar desde Chiapas, en el sur del país y una de las zonas más atrasadas, a la capital del país.

Las «cortinas de desarrollo» serán focos de una enorme concentración de la inversión pública en obras públicas. Hasta ahora, López Obrador ha hecho hincapié en tres planes. Uno en Chiapas, que tiene que ver con la reforestación del sur del país, por el que el Gobierno pretende plantar un millón de hectáreas de árboles frutales y para el que se crearían 400.000 puestos de trabajo, según el nuevo mandatario. El segundo foco de concentración es el sureste de México, donde se prevé construir el llamado tren maya. Una vía férrea de 1.500 kilómetros que recorrerá los estados de Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Y el tercer macroproyecto será otro tren, el transistmico, una línea férrea de que conectará el Pacífico (Oaxaca) con el Atlántico (Veracruz).

El plan contempla también una vertiente externa, que es flexibilizar los trámites migratorios para facilitar a los centroamericanos la obtención de permisos. El plan de visados para los trabajadores extranjeros estará inspirado en el modelo aplicado para los haitianos en Brasil. Según fuentes de la Comisión de Exteriores del Senado, se trata de «visas humanitarias» con un año de duración pero renovables. «Inicialmente estarían agrupados en albergues, pero cuando empiecen a tener un sueldo fijo irán trasladándose progresivamente a viviendas convencionales», apuntan las fuentes.

Los más escépticos con el plan ven en él solo una versión mejorada del Plan Puebla Panamá, la zona de libre comercio desde Panamá a Estados Unidos que intentó abrir el expresidente Vicente Fox (2000-2006), pero fue abandonado por múltiples problemas. Para lograr que Estados Unidos se sume al proyecto y aumente los fondos a este rubro, México cuenta con una carta: hacer de freno a la emigración ilegal o permitir que el país se convierta en un corredor fácil para los migrantes y que el problema se enquiste en la frontera.

En el entorno de Obrador existe la creencia de que el país tiene capacidad para asimilar el éxodo de centroamericanos. Los datos demuestran que México apenas ha dado papeles a los refugiados, en relación con su tamaño. En Líbano, primer país del mundo en número de refugiados, hay 170 por cada 1.000 habitantes; en Jordania, 91, y en Turquía, 44 refugiados por cada 1.000 habitantes. En México, aunque las solicitudes se han disparado en el último año, las cifras todavía son insignificantes y hay 0,0071 refugiados por cada 1.000 habitantes y ocupa el puesto 127 en el mundo, según ACNUR, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados.

No obstante, en el último año aumentó un 1.000% las solicitudes de refugio en México y más del 90% de esas solicitudes provinieron de personas del triángulo norte de Centroamérica —Honduras, El Salvador y Guatemala—, que huyen de ciudades como San Salvador (El Salvador) o San Pedro Sula (Honduras), consideradas entre las más violentas del mundo. ACNUR compara la situación actual con el éxodo de centroamericanos durante las guerras de los años 80.

Desde entonces, una de las obsesiones de Estados Unidos ha sido mantener lejos de su frontera esta crisis humanitaria. Tras la crisis de los niños migrantes en la frontera, Barack Obama firmó un acuerdo para poner en marcha un muro virtual (Plan Frontera Sur) en México que incluye el despliegue de una red policial y militar junto a la frontera con Guatemala. La puesta en marcha del Plan Frontera Sur, en el marco del plan Mérida firmado en 2008, incluye la colaboración de Estados Unidos, tanto con dinero en efectivo, como armamento o escáneres, lo que ha multiplicado el número de detenciones y deportaciones. Sin embargo, este muro de contención ha saltado por los aires desde octubre con la irrupción de la caravana de migrantes que salió de Honduras.

Durante el primer año, la Iniciativa Mérida proporcionó a México 400 millones de dólares en equipo y entrenamiento. Ni la Iniciativa Mérida ni el Plan Frontera sur están en peligro, aseguran las fuentes de Exteriores al tanto del plan con Estados Unidos. «El problema no es controlar, sino abrir nuevas posibilidades», aseguran.

Se adhiere a los criterios de

https://elpais.com/internacional/2018/11/25/mexico/1543164641_089736.html

B – 44.18 .-LA NUEVA POLÍTICA EXTERIOR DE BRASIL SEGÚN BOLSONARO Alejandro Frenkel

En un contexto de retroceso del «orden» liberal occidental, recesión económica y polarización política, el nuevo presidente brasileño promete dejar atrás el declive internacional heredado de las gestiones anteriores y «cambiar el destino del país». Pero ¿cómo entender el mundo pensado por Bolsonaro?

A lo largo de la campaña electoral y en los días posteriores a su triunfo, Jair Bolsonaro dejó algunas definiciones de lo que sería su programa de política exterior. Propuso un mayor acercamiento a Estados Unidos, Israel e Italia; criticó a China y a todos los regímenes asociados con el comunismo y calificó al Mercosur como un bloque demasiado ideologizado. En línea con Donald Trump, mostró su preferencia por las negociaciones bilaterales en detrimento de los esquemas multilaterales, se manifestó favorable a mudar la embajada a Jerusalén, a salirse del Acuerdo de París sobre cambio climático, a romper relaciones con Cuba y a incrementar las sanciones a Venezuela. Al nombrar a quien será su ministro de Relaciones Exteriores, el diplomático Ernesto Araújo, Bolsonaro expresó, en tono refundador, que la política exterior debía acompañar el momento de regeneración que vive hoy Brasil.

Nov 2018.- Ahora bien, aunque puedan encontrarse puntos en común con Trump, la imitación no implica similitud. Para una potencia global como Estados Unidos, negociar de manera bilateral es una forma de imponer mejor sus intereses. Para un país periférico como Brasil, en cambio, el bilateralismo suele ser utilizado como una vía para obtener relaciones «especiales» con las potencias. Tampoco es lo mismo que se salga del Acuerdo de París el país más industrializado del mundo que el país con la reserva de biodiversidad más importante del planeta. Entonces, ¿cómo entender el mundo que piensa Bolsonaro?

Hay dos conceptos que sirven para definir el programa de política exterior que se vislumbra en el nuevo gobierno brasileño: americanismo y desamericanización. Aunque a primera vista pueda parecerlo, ambas ideas no son necesariamente contradictorias.

El americanismo refiere a una tradición diplomática que tiene como principio central lograr una relación privilegiada con Estados Unidos. A lo largo de la historia brasileña, ha tenido distintas expresiones. Así, hubo casos, como el de Getúlio Vargas, en los que la proximidad con Washington operó como una vía pragmática para profundizar el desarrollo nacional. En otros casos, el americanismo tuvo un componente ideológico más rígido, lo cual hizo que se profundizara el alineamiento con la potencia hegemónica. Un claro ejemplo de ello se dio en el gobierno de Humberto de Alencar Castelo Branco, primer mandatario de la dictadura de 1964. Bajo su gobierno, Brasil afirmó sus credenciales «occidentales» y anticomunistas, decretó como prioritario el vínculo con Estados Unidos, abrió la economía al capital extranjero y congeló la política latinoamericanista de Kubitschek, Quadros y Goulart. Con estos antecedentes, podría decirse que la reivindicación de la dictadura que hace Bolsonaro no se reduce únicamente a una nostalgia de orden y seguridad, sino que también incluye esa forma de ver el mundo.

Vinculado a esto aparece el otro eje estructurador de la política exterior bolsonarista: la desamericanización. Originada en la época del Imperio, esta idea propone un distanciamiento de Brasil de la región. Según explica Clodoaldo Bueno, el paso a la República en 1889 estuvo caracterizado por un movimiento de «americanización» de las relaciones exteriores, cuyo objetivo central era desarticular la concepción de que Brasil representaba una excepción en América del Sur, debido a su carácter monárquico y lusitano. Como sostenía Bueno en su libro A República e sua política exterior (1889 a 1902), desde esta óptica, el estatus «diferencial» mantenía a Brasil a salvo de los vicios y desórdenes propios del republicanismo liberal de las ex-colonias españolas. A raíz de ello, debía privilegiarse el vínculo con Europa y Estados Unidos y evitar estrechar relaciones con los países vecinos.

Bolsonaro, en este caso, propone una desamericanización aggiornada, al entender la región como un ambiente que atenta contra valores «esenciales» de la sociedad, como la libertad, el libre mercado y la familia. En esta línea deben entenderse las críticas al Mercosur como un bloque ideologizado y restrictivo del cual es mejor librarse, o la idea de que «el izquierdismo latinoamericano» es una amenaza. La insistencia en asimilar el petismo con el comunismo y el régimen venezolano o, como señaló el flamante canciller, la globalización con el «marxismo cultural» responde a esta asociación entre «desorden» nacional e importación de ideas foráneas. Restablecer el orden y la grandeza perdida implica, entonces, «aislar» a Brasil de los países vecinos y de la intromisión de instancias como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) –«un lugar de reunión de comunistas»– o el Foro de San Pablo, señalado como responsable del aumento de la criminalidad y del debilitamiento de las instituciones democráticas.

La reconstitución del eje Washington-Brasilia será un factor que, sin dudas, reordenará el escenario regional y tendrá implicancias globales. Desde que llegó Trump a la Casa Blanca, la política estadounidense hacia América Latina se ha centrado en contrarrestar la expansión de China y Rusia. En este marco, Trump parece haber encontrado en Bolsonaro un aliado en su disputa global con China. Primero, sostuvo que «China no está comprando en Brasil sino que está comprando Brasil». Luego, viajó a Taiwán y dejó en claro que pretendía romper los vínculos de «amistad con regímenes comunistas» desarrollados por los gobiernos anteriores.

Desde que, a principios del siglo XXI, los países latinoamericanos comenzaron a intensificar el vínculo comercial y político con Beijing, no había sucedido que un país importante de la región cuestionara abiertamente la política china hacia América Latina. Menos aún, que el cuestionamiento se centrara más en lo político-ideológico que en la asimetría que caracteriza los vínculos económicos. Hay, sin embargo, factores que pueden apaciguar los ánimos: China es el principal destino de las exportaciones brasileñas. La balanza comercial es, además, superavitaria para el país sudamericano, y sus principales beneficiarios son sectores económicos que conforman el núcleo duro del bolsonarismo, como el agronegocio y la minería.

Un mayor acercamiento a Estados Unidos tendrá, asimismo, peligrosos efectos sobre la seguridad regional. Muy probablemente, Bolsonaro profundice las acciones de cooperación iniciadas durante la gestión de Michel Temer, que van desde la posible cesión de la base militar de Alcântara hasta la realización de ejercicios conjuntos en el Amazonas. Si a ello sumamos el actual escenario de militarización de la seguridad interior, Brasil se transformará, junto con Colombia, en uno de los principales socios de Washington en la lucha contra las «nuevas amenazas», como el narcotráfico y el terrorismo.

De igual forma, el alineamiento con Estados Unidos despierta interrogantes sobre la posicionamiento de Bolsonaro hacia Venezuela. Se descuenta que el nuevo gobierno propondrá más sanciones y apostará por un mayor aislamiento de Caracas. Pero eso no es todo. Washington viene promoviendo desde la llegada de Trump una «opción militar» para derrocar a Maduro. Hasta el momento, no ha encontrado un socio sudamericano para una iniciativa tan temeraria. El escenario, sin embargo, podría cambiar: figuras cercanas a Bolsonaro, como el asesor de política exterior, Luiz Philippe de Orléans-Braganza o el propio hermano del presidente han hecho declaraciones públicas favorables respecto de una intervención internacional. Pero aun sin llegar al extremo de una acción militar directa, lo cierto es que, en un contexto de crisis económica, agitar el fantasma de una amenaza externa le permitiría tanto a Maduro como a Bolsonaro mantener un mínimo de cohesión interna. La posibilidad de un conflicto armado con Caracas, además, podría ser una buena excusa para movilizar tropas a los estados del norte y nordeste, bastión electoral y territorial del Partido de los Trabajadores (PT).

Sin perjuicio de lo dicho hasta aquí, desentrañar el posicionamiento internacional del gobierno bolsonarista implica también comprender los procesos que han tenido lugar en el Estado y la sociedad brasileña y cómo estos han impactado en la forma de ver el mundo. En este sentido, la llegada de Bolsonaro es, en gran medida, el resultado de una reconfiguración del bloque de poder en el país verde-amarelo, motorizada por el «Lava Jato», la crisis económica y la impugnación generalizada al sistema político.

El retroceso del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y el Movimiento Democrático Brasileño (ex-PMDB) es, sin dudas, la evidencia más notoria de este fin de ciclo político. Bolsonaro llegó al Palacio del Planalto sin necesidad de acordar con ninguno de estos partidos. Optó, en cambio, por negociar con bloques transversales. ¿Quiénes, específicamente? La famosa bancada de los ruralistas, los evangelistas y los militares. En efecto, la conformación de esta nueva alianza explica buena parte de los alineamientos externos que propone Bolsonaro. El conservadurismo cristiano es promotor de estrechar las relaciones con Estados Unidos e Israel y los ruralistas son quienes empujan a una mayor apertura comercial para la exportación de commodities.

Este ascenso de los ruralistas, asimismo, es un símbolo de una reconfiguración en el establishment económico brasileño: pulverizada por el «Lava Jato», la tradicional burguesía industrial nacional ha perdido su lugar de privilegio, en detrimento del sector agroexportador y los actores más trasnacionalizados.

El rumbo que proponen neoliberales y tecnócratas como Paulo Guedes u Onyx Lorenzoni –futuro jefe de la Casa Civil– es producto de esta reconfiguración. Para este sector, la economía brasileña ha perdido competitividad frente a países como la India, China y el bloque de la Unión Europea. Y para recuperar esa competitividad es necesario abrir y desregular la economía, eliminar subsidios proteccionistas, liberalizar el comercio exterior, flexibilizar el mercado de trabajo e insertarse en las cadenas globales de valor. Este paquete de medidas implica que no habrá lugar para todos: solo sobrevivirán quienes se puedan adaptar a una competencia sin tutelajes estatales. En palabras del propio Guedes: «vamos salvar a la industria brasileña, a pesar de los industriales brasileños que se atrincheran en el proteccionismo estatal».

En este esquema, el Mercosur dejó de ser visto como el hábitat más propicio para el crecimiento de Brasil. La preferencia, ahora, es suscribir tratados bilaterales con países extrarregionales. En la práctica, avanzar en estos términos significa dinamitar la unión aduanera y retrotraer el bloque a una mera zona de libre comercio. Es decir, volver a los primeros años de la década de 1990. La elección de Chile como el primer destino internacional de Bolsonaro debe interpretase como consecuencia de esta visión «flexibilizadora» del Mercosur: el país trasandino es un claro exponente de una estrategia internacional más orientada a insertarse en los mercados globales que a fortalecer el mercado regional, como propone hoy la Alianza del Pacífico.

Hace poco más de medio siglo, quien fuera uno de los cancilleres más destacados de la historia diplomática brasileña, Francisco Clementino de San Tiago Dantas, afirmaba que el vector central de la política exterior de Brasil estaba dado por una coherencia sostenida en el tiempo. Asumiendo que esa continuidad haya efectivamente existido, la prédica refundadora de Bolsonaro la echará definitivamente por tierra.

http://nuso.org/articulo/el-mundo-segun-bolsonaro/?utm_source=email&utm_medium=email

43.18-CENTROIZQUIERDA LATINOAMERICANA PIDE UN FRENTE ANTINEOLIBERAL A DÍAS DEL G20 – Mar Centenera

Los expresidentes Dilma Rousseff, Cristina Fernández de Kirchner y José Mujica encabezan un foro de pensamiento crítico en Buenos Aires

Dilma Rousseff pide la liberación de Lula con la izquierda y hace la V del movimiento peronista con la derecha. AFP

Alejados del poder en los grandes países de Suramérica, exdirigentes de centroizquierda regionales eligieron reencontrarse en Buenos Aires, sede de la inminente cumbre del G20. Reivindicaron conquistas de derechos sociales que ahora ven peligrar, pero también llamaron a la unidad para frenar el avance de la derecha. «A volver, a volver, vamos a volver», coreaban esta tarde miles de personas en el estadio Ferro Carril Oeste cuando la expresidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, subió al escenario. «Debemos acuñar una nueva categoría de frente social civico patriotico en el cual se agrupen todos los sectores que son agredidos por las políticas del neoliberalismo que no es de derecha o de izquierda», dijo Kirchner durante su exposición en el primer Foro mundial de pensamiento crítico. «Necesitamos un frente democrático lo más amplio posible» contra el neoliberalismo y el neofascismo, había dicho un par de horas antes la exmandataria brasileña Dilma Rousseff, recibida al grito de «Lula livre».

Ambas políticas fueron las estrellas de la primera jornada del foro organizado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) diez días antes de la reunión de jefes de Estado del G20. En el foro está prevista también la participación de los expresidentes José Mujica (Uruguay) y Ernesto Samper (Colombia). En cambio están ausentes los líderes que resisten desde el Gobierno el giro a la derecha continental, como el boliviano Evo Morales o el uruguayo Tabaré Vázquez. «El G20 es la contracumbre, porque ellos se encierran a discutir lo que nunca dicen; ellos no dialogan con el pueblo», declaró el secretario general de Clacso, Pablo Gentili, entre aplausos del público.

Casi 50.000 personas se habían inscrito para participar en el Foro, pero sólo una mínima parte pudo ingresar en el estadio, que a primera hora de este lunes festivo ya estaba abarrotado. Miles de personas invadieron las calles y vías de tren adyacentes. Al ver que no podían entrar optaron por seguir los discursos en pantallas gigantes habilitadas en la calle o por internet en sus casas. Dentro, en las primeras filas, había legisladores, alcaldes y exministros kirchneristas junto a varios dirigentes sindicales.

Cristina Fernández de Kirchner, en el estadio de Ferro, en Buenos Aires. EFE        

Rousseff destacó la importancia del encuentro en Buenos Aires, celebrado pocas semanas después de la elección del ultraderechista Jair Bolsonaro como nuevo presidente de Brasil. «Vengo antes que nada a conversar con nuestra América Latina, a la que hoy los que ganaron las elecciones están dándole la espalda», señaló la exmandataria. El bloque regional Mercosur -formado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay- no será una prioridad para Bolsonaro, según dejaron entrever miembros de su futuro Gobierno.

Para Rousseff, el juicio político que derivó en su destitución «se hizo para poder devolver Brasil al neoliberalismo» y advirtió sobre el uso perverso de las noticias falsas a través de las redes sociales durante la campaña electoral. «Esta elección creó un nuevo territorio de disputa, que prescindió de organizaciones partidarias. Si los Estados Unidos usaron Facebook, Brasil usó Whatsapp».

Fernández de Kirchner también entró al debate sobre la manipulación en las redes sociales: «Estamos en una sociedad donde a través de los medios electrónicos te estudian y segmentan como si fueras una rata de laboratorio, diciéndote lo que querés escuchar. No es La vida de los otros, ¿pero no se parece bastante?». La actual senadora pidió también «repensar nuevas arquitecturas institucionales» que den cuenta del mundo actual y permitan regular actores que antes no existían, como las empresas transnacionales y los organismos crediticios.

Arropada por sus seguidores y visiblemente relajada a pesar del calor, la expresidenta argentina convirtió su discurso en un mítin en el que arremetió contra la política económica de Mauricio Macri. El endeudamiento, el rescate solicitado al Fondo Monetario Internacional, la inflación anual superior al 40% y el aumento de la pobrezafueron algunas de las críticas dirigidas contra el Gobierno de la alianza conservadora Cambiemos. La exmandataria denunció también el discurso xenófobo que toma fuerza en el continente: «Hay algunos Hitlers modernos que acusan a los inmigrantes de ser los responsables de que en un país no haya trabajo. La falta de trabajo debe ser buscada en las políticas públicas que se han implementado», remarcó.

Fernández de Kirchner, posible candidata a presidenta en 2019, cuestionó «qué hacer cuando uno llega a un gobierno y hace lo contrario a lo que dijo en campaña», al citar varias de las promesas incumplidas por Macri, como la bajada de impuestos a los trabajadores y a los empresarios y el control de la inflación. La crisis económica que atraviesa Argentina y la caída de popularidad de Macri le hacen soñar con un regreso al poder.

https://elpais.com/internacional/2018/11/19/argentina/1542658080_425753.html

 

42.18.-¿PUEDE RENACER LA DEMOCRACIA ESTADOUNIDENSE? – Joseph E. Stiglitz

Estados Unidos siempre se consideró a sí mismo un bastión de la democracia. La promovió en todo el mundo, y luchó por ella (con gran costo) contra el fascismo en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Ahora esa lucha se trasladó al propio país.

11 nov 2018.- Las credenciales democráticas de Estados Unidos siempre estuvieron ligeramente manchadas. Estados Unidos se fundó como una democracia representativa, pero sólo podía votar una pequeña fracción de sus ciudadanos (en su mayoría, terratenientes varones blancos). Tras la abolición de la esclavitud, los blancos del sur estadounidense estuvieron casi un siglo tratando de evitar el voto de los afroamericanos; por ejemplo, supeditándolo al pago de impuestos de capitación y pruebas de alfabetización, que lo hacían prácticamente imposible para los pobres. Sólo tuvieron garantizado ese derecho casi medio siglo después de la habilitación del voto femenino en 1920.

Las democracias limitan, con razón, el dominio de las mayorías, y por eso consagran ciertos derechos básicos que a nadie pueden ser negados. Pero en Estados Unidos esa idea se desvirtuó. Una minoría domina a la mayoría, con poca consideración por sus derechos políticos y económicos. La mayoría de los estadounidenses quiere control de armas, aumento del salario mínimo, acceso garantizado al seguro de salud y mejor regulación de los bancos que produjeron la crisis de 2008; pero todos estos objetivos parecen inalcanzables.

La razón deriva en parte de la Constitución de los Estados Unidos. Dos de los tres presidentes elegidos en este siglo llegaron al cargo pese a haber perdido la votación popular. Si no fuera por el Colegio Electoral (incluido en la Constitución por insistencia de los estados esclavistas, menos poblados), Al Gore hubiera sido presidente en 2000, y Hillary Clinton en 2016.

Pero hay otro elemento que también contribuyó a frustrar la voluntad de la mayoría: el recurso del Partido Republicano a la supresión de votantes, al trazado arbitrario de distritos electorales y a otras formas de manipulación electoral. Este método tal vez sea comprensible: al fin y al cabo, los cambios demográficos han puesto a los republicanos en desventaja electoral. Pronto los estadounidenses blancos de ascendencia europea dejarán de ser mayoría; además, una sociedad patriarcal es incompatible con el mundo y la economía del siglo XXI. Y las áreas urbanas donde vive la mayoría de los estadounidenses, en el norte o en el sur, han aprendido el valor de la diversidad.

Los votantes residentes en estas áreas de crecimiento y dinamismo también han visto el papel que el Estado puede y debe desempeñar para producir prosperidad compartida; han abandonado, a veces casi de un día para el otro, viejas creencias de clase. De modo que en una sociedad democrática, la única forma en que una minoría (trátese de grandes corporaciones en busca de explotar a trabajadores y consumidores, bancos en busca de explotar a los deudores, o los que se quedaron en el pasado y tratan de recrear un mundo que ya no existe) puede retener el dominio económico y político es debilitando a la democracia misma.

Esa estrategia incluye muchas tácticas. Además de propugnar la inmigración selectiva, las autoridades republicanas han buscado modos de impedir el registro de probables votantes demócratas. En muchos de los Estados que controlan, los centros de votación les imponen normas de identificación difíciles de cumplir. Y algunos gobiernos municipales directamente los eliminan de los padrones, reducen la cantidad de centros de votación o acortan su horario de funcionamiento.

Son sorprendentes las trabas que pone Estados Unidos al voto, el derecho básico de la ciudadanía. Es una de las pocas democracias que tiene elecciones en día laboral, en vez de un domingo, lo que obviamente dificulta el voto de los trabajadores. Esto contrasta con otras democracias, como Australia, donde el voto es obligatorio, o con algunos estados, como Oregon, que habilitaron la opción de votar por correo.

Además, existe un sistema de encarcelamiento masivo que sigue discriminando a los afroamericanos y que históricamente cumplió una triple función. Además de proveer mano de obra barata y presionar a la baja los salarios (como señala Michael Poyker, de la Universidad de Columbia, alrededor del 5% de la producción industrial estadounidense todavía es obra de reclusos), este sistema se pensó para negar a los condenados por un delito el derecho al voto.

Cuando todo lo demás falla, los republicanos apelan a atarle las manos al gobierno; en parte llenando los tribunales federales de jueces confiables que anulen políticas a las que se oponen los donantes y simpatizantes del Partido Republicano. Los orígenes intelectuales y los mecanismos organizativos del asalto republicano a la democracia son tema de importantes libros recientes, como Democracy in Chains(Democracia en cadenas) de Nancy MacLean, historiadora de la Universidad Duke, y The One Percent Solution (La solución del uno por ciento) de Gordon Lafer, politólogo de la Universidad de Oregon.

Es posible que los ideales estadounidenses de libertad, democracia y justicia para todos nunca hayan sido una realidad plena, pero hoy son blanco de ataque declarado. La democracia se ha convertido en el gobierno de pocos, por pocos y para pocos; y la justicia para todos es para todos los blancos que puedan pagársela.

No es, por supuesto, un problema exclusivamente estadounidense. En todo el mundo han llegado al poder líderes autoritarios con escaso compromiso con la democracia: Recep Tayyip Erdogan en Turquía, Viktor Orbán en Hungría, y ahora Jair Bolsonaro en Brasil. Algunos, mirando al pasado, dicen que esto también pasará. ¿Cuántos dictadores brutales había en los años 30? ¿Cuántos, como Salazar en Portugal y Franco en España, sobrevivieron hasta mucho después de la Segunda Guerra Mundial? Y ya no queda ninguno.

Pero debería bastar un momento de reflexión para recordar el costo humano de esas dictaduras. Y los estadounidenses deben confrontar el hecho de que su presidente, Donald Trump, ayudó y alentó a la camada actual de déspotas en germen.

Esa es sólo una de las muchas razones por las que este año era importante tener un Congreso de mayoría demócrata que pudiera contrarrestar las tendencias autoritarias de Trump, y elegir autoridades municipales y estatales que devolvieran el voto a todos los que tienen derecho a votar. La democracia está bajo ataque, y todos tenemos la obligación de hacer lo que podamos (dondequiera que estemos) para salvarla.

* Traducción de Esteban Flamini. J.Stiglitz es el ganador del Premio Nobel 2001 en Ciencias Económicas. Su libro más reciente se titula «Globalization and its Discontents Revisited: Anti-Globalization in the Era of Trump» [«El malestar en la globalización revisitado: la antiglobalización en la era de Trump»].

(c) Project Syndicate, 2018. https://www.elespectador.com/opinion/puede-renacer-la-democracia-estadounidense-columna-822936

42.18.-CRISIS ECONÓMICA EN ARGENTINA – Xavier Fontdeglòria, Federico Rivas

China refuerza las reservas del banco central de Argentina con otros 8.600 millones de dólares. Los dos organismos emisores amplían el valor de su crédito de intercambio de divisas hasta los 18.700 millones

 8 NOV 2018   El presidente del Banco Popular de China, Gang Yi, recibe a su par argentino,Guido Sandleirs, el miércoles en Pekín. BCRA

China y Argentina refuerzan su cooperación financiera. Los bancos centrales de ambos países han pactado una ampliación del crédito de intercambio de divisas, conocido en inglés como swap, por un valor de 60.000 millones de yuanes (unos 8.650 millones de dólares). La cifra se suma al monto ya negociado por la anterior administración de Cristina Fernández de Kirchner, que rubricó un acuerdo similar por otros 11.000 millones de dólares en 2014 en pleno drenaje de las reservas de divisas del país latinoamericano. El escenario actual también es complejo: el peso ha perdido la mitad de su valor desde enero y la inflación se ha disparado por encima del 40% anual.

La ampliación del acuerdo fue confirmada este jueves en Pekín por el presidente del Banco Central de Argentina, Guido Sandleris, en el marco una visita de una delegación de alto nivel del ejecutivo de Mauricio Macri.“Estamos pendientes de solamente algunos aspectos formales”, aseguró Sandleris. Es probable que la rúbrica oficial se produzca durante la próxima visita del presidente chino, Xi Jinping, a Argentina, prevista en el marco de la cumbre de jefes de Estado del G-20 a finales de mes en Buenos Aires.

En la práctica, el swap supone que ambos organismos establecen el compromiso de intercambiar en el futuro sus divisas locales por una cantidad límite determinada. Argentina, bajo previa autorización de Pekín, podrá activar este mecanismo y usar esos yuanes adicionales para amotiguar el impacto de una crisis cambiaria, pagando eso sí un interés que el alto cargo argentino no especificó. Para China, el monto prestado es insignificante en comparación con el total de reservas de divisas que amasa, de algo más de 3 billones de dólares, y le permite seguir con su estrategia de internacionalizar su divisa, el yuan, como moneda de reserva útil para otros bancos centrales.

“El swap facilitará el comercio entre ambos países y reforzará nuestras reservas internacionales de divisas” dijo Sandleris, que trató de despejar las dudas sobre cualquier otro uso de los fondos: “El canje vigente no está relacionado con la financiación del Tesoro y tampoco lo está la expansión de este”, aclaró.

La ampliación del acuerdo con China llega semanas después de que Argentina haya acordado una ampliación del rescate financiero con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 57.000 millones de dólares. Durante la gestión de Luis Caputo, predecesor de Sandleris como titular del Banco Central, Argentina cerró de palabra con China una extensión del swap negociado durante el kichnerismo, pero faltaba la firma. El regulador monetario argentino tiene hoy 70.000 millones de yuanes en sus reservas, equivalentes a 10.100 millones de dólares. La suma representa casi un quinto de las reservas internacionales totales de Argentina, que al cierre de las operaciones del miércoles sumaban 54.486 millones de dólares.

El costo de la crisis cambiaria ha sido muy alto para el país sudamericano. En julio pasado, antes del pico de la crisis, el Banco Central atesoraba 61.300 millones de dólares. En el camino quedaron más de 6.800 millones de dólares, una cifra que alcanza toda su dimensión cuando se tiene en cuenta que está amortiguada por dos desembolsos del FMI por más de 20.000 millones de dólares.

Los yuanes chinos llegan ahora para dar músculo al Banco Central en la batalla contra la depreciación del peso y su cara más visible, la inflación, que se ha disparado por encima del 40% anual. Sandleris defendió la puesta en marcha de una política monetaria restrictiva “para atacar las raíces del problema de la inflación”, aunque su efecto, advirtió, “no será inmediato”.

La subida de los precios es sin duda el desafío más grande que enfrenta Macri, cuando falta menos de un año para las elecciones que definirán su reelección. El Gobierno se ha comprometido ante el FMI a no emitir monedapara secar de pesos argentinos la plaza local y neutralizar los excedentes que puedan ir a la compra de dólares. La estrategia se completa con la emisión de bonos del Estado en pesos, llamados Leliq, a una tasa de interés de hasta 75%.

Los daños colaterales de la reducción de la masa monetaria y tasas por las nubes tienen un impacto recesivo que ya se siente en la calle. El octubre pasado, la actividad industrial cayó 11,5% interanual, el desempleo subió en el segundo trimestre hasta el 9,6% -la tasa más alta en 12 años- y el PIB caerá en 2018 por encima del 2% al cierre de diciembre. Macri apuesta a que las cifras mejoren a partir del año que viene.

https://elpais.com/economia/2018/11/08/actualidad/1541683964_007097.html

41.18.-MORO SE QUITA LA CARETA

La decisión del superjuez de ser ministro de Bolsonaro emborrona retroactivamente sus decisiones sobre Lula y el PT

El juez Sergio Moro (izquierda), antes de reunirse con Bolsonaro este jueves. ANTONIO LACERDA EFE

La decisión de Sergio Moro de aceptar la cartera de Justicia en el futuro gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro exige un análisis retrospectivo de sus acciones, examen del que el superjuez, percibido como el campeón nacional de la ley en Brasil en los últimos años, no sale bien parado. Su elevación a estatus de héroe de la justicia arrancó en 2014, cuando sus investigaciones sobre la corrupción en Petrobras, la empresa petrolera estatal de Brasil, sacudieron la política nacional al llevar presos a decenas de ejecutivos, empresarios y políticos, entre ellos, el expresidente Lula. El presidente electo, Jair Bolsonaro, puede que se haya anotado un gol notable ante sus electores. Pero Moro ha emborronado su expediente y ha hecho un flaco favor a la justicia al aceptar el cargo de ministro.

3 nov 2018.-  Para empezar, como ha revelado en una entrevista el vicepresidente electo, Hamilton Mourão, a Moro se le ofreció el cargo hace ya algunas semanas. Pero el pasado 1 de octubre, seis días antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, el juez tomó una sorprendente decisión que ya en su día causó polémica: hizo pública una declaración de Antonio Palocci, exministro de Lula de 2003 a 2006) y de Dilma Rousseff (en 2011), en la que éste acusaba al expresidente de tener conocimiento de todas las tramas corruptas de la constructora Odebrecht y de Petrobras durante su gobierno.

Las revelaciones de Palocci, que se habían producido en marzo de este año, y que no están sustentadas en pruebas de ninguna clase, salieron a la luz poco antes de la primera vuelta sin que el juez explicara los motivos procesales para ello. Moro debería aclarar ahora como mínimo si tomó esta decisión antes o después de recibir la invitación para ocupar el ministerio.

No es éste el único movimiento extraño en el largo historial de Moro con Lula, al que encarceló en abril pasado, cuando el expresidente lideraba las encuestas y Bolsonaro ya se perfilaba como candidato, segundo en las preferencias de los electores. Moro condenó al expresidente por haber recibido un departamento triplex de una constructora a cambio de facilidades para negociar con Petrobras. Durante los cuatro años que duró la instrucción, el juez dio muestras claras en numerosas ocasiones de actuar por motivaciones políticas, afectando al proceso electoral, principalmente contra el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula.

Moro siempre negó que tuviera motivaciones distintas de las del derecho y la ley, o intenciones de dejar la judicatura para pasar directamente a la política. “Jamás. Jamás. Soy un hombre de justicia y, sin ánimo de criticar, no soy un hombre de política”, declaró al diario O Estado de S. Paulo hace dos años, en su primera entrevista como instructor del caso Lava Jato. Hace ya tiempo, sin embargo, que sólo los más incautos le creían en este punto a pies juntillas.

Como resumió de forma irónica Ciro Gomes, que compitió por la presidencia este año: “Moro tiene que aceptar la invitación [a formar parte del Gobierno] porque él no es un juez, es un político y tiene que asumir de una vez su vocación”. Y la vocación no parece que tenga límites: en dos años puede ser elevado al Tribunal Supremo, como señaló el propio Bolsonaro, y algunos piensan que el juez alberga también aspiraciones para las elecciones presidenciales de 2022.

En una declaración extrañamente premonitoria, Moro aseguró el año pasado a la revista Veja: “No sería apropiado por mi parte postularme a un cargo político porque ello podría, digámoslo así, poner en duda la integridad del trabajo que he hecho hasta este momento”. Tiene toda la razón el juez. La democracia se basa, entre otras premisas, en una estricta separación de poderes y en el imperio de la ley. Los acusados tienen derecho a un juez imparcial. La mera apariencia de parcialidad puede ser causa de recusación, y la decisión del juez Moro de unirse al gobierno del presidente electo, a cuyo rival procesó y encarceló tan recientemente, no puede más que inquietar a los defensores del debido proceso. El hecho de que Moro sea ministro de Bolsonaro arroja de forma inevitable una sombra retrospectiva sobre si Lula tuvo o no un juicio justo, o si gozó del derecho a tener un juez imparcial. Pero el expresidente, hoy en la cárcel, no es el único perjudicado. La imagen de la justicia en Brasil, como uno de los pilares de la democracia, es la principal damnificada por el caso Moro.

https://elpais.com/elpais/2018/11/03/opinion/1541255229_493171.html

41.18.-FRANCOTIRADORES CONTRA LOS REFUGIADOSMaría A. García*

LA MAYOR AMENAZA CONTRA LOS ESTADOUNIDENSES NO SON LOS INMIGRANTES, ES INTERNA

La joven salió de la casa con la nariz reventada y los labios untados de sangre. No sentía dolor, sino una necesidad imperiosa de correr, así afuera estuviera lloviendo. Su pareja la había golpeado cuando ella intentó acabar con la relación. Corrió por las calles como una autómata hasta que se hizo de noche. Por fin llegó a la casa de su hermana. Sabía que tendría hasta la mañana para desaparecer. Era eso o morir a manos del hombre con el que había vivido maltratos durante diez años de su vida. Aguantó cuanto pudo, por sus hijos, pero ya no podía resistir una golpiza más. 

Supo que tendría que irse de su pueblo y emigrar lo más lejos posible para que los tentáculos del hombre no pudieran alcanzarla. Pasó la noche en vela. Al día siguiente, tomó un autobús que la dejaría en la frontera, y desde allí buscó una ruta del tren que la llevara a través de México hasta Estados Unidos. Tan pronto estuviera a salvo, intentaría que sus hijos se reunieran con ella.

2 nov 2018.- Pasó días enteros de incertidumbre, mendigando un trozo de pan, llorando en silencio durante su viaje lejos de Guatemala. Cuando por fin llegó a la frontera y pasó la barda hacia el lado estadounidense, se sintió a salvo. El hambre le nublaba el pensamiento, pero decidió seguir hasta encontrar a alguien que la ayudara. Uno de los guardias voluntarios de la frontera denominado ‘minuteman’ la abordó y le dijo: “Tu es illegal, yo llamo al border patrol para que deportation a tu país”. Estos hombres se especializan en patrullar la frontera y delatar a los indocumentados que cruzan sin papeles.

La mujer, a pesar del llanto y las súplicas, terminó siendo capturada y, al día siguiente, devuelta a casa. Su excompañero sentimental la encontró y, en breve, la asesinó. El caso de Marina se multiplica por cientos, y la mal llamada ‘caravana’ que hoy cruza México hacia la frontera con Estados Unidos está conformada por gente pobre, con hambre, desesperada, por mujeres que —como ella— huyen de una muerte segura y hombres cuya vida peligra por la violencia de las pandillas.

La respuesta del presidente estadounidense ha desatado la preocupación de organizaciones de DD. HH. por la peligrosa estigmatización contra estos refugiados. Donald Trump ha afirmado que la ‘caravana’ lleva a EE. UU. enfermedades contagiosas como lepra, viruela y tuberculosis, que hay gente muy mala y que serán recibidos por cinco mil soldados en la frontera. El que lance una piedra, recibirá un disparo del ejército estadounidense, advirtió el primer mandatario.

Esto, sumado al video xenófobo que compartió en su cuenta de Twitter en el que afirma que un convicto mexicano pudo quedarse en EE. UU. gracias a los demócratas (lo cual no es cierto), hace parte de un discurso de odio que, como ya hemos visto, intensifica un peligroso clima de violencia.

No es un secreto —y así lo han reportado medios como ‘The New York Times’ e incluso Fox News— que la retórica racista y antiinmigrantes por parte del líder de la Casa Blanca, sirve como una especie de carta blanca para grupos extremistas neonazis que cometen atentados como el envío de bombas a opositores de Trump o la masacre cometida en la sinagoga de Squirrel Hill el sábado 27 de octubre.

La gran amenaza contra los estadounidenses no son los musulmanes ni los salvadoreños, hondureños, guatemaltecos o mexicanos que cruzan la frontera sin documentos. La mayor amenaza es interna, y la protagonizan hombres blancos nacidos y criados en territorio estadounidense. Hasta tanto no se redireccione el discurso y se siga atacando a mujeres, ancianos, hombres y niños que buscan refugio en EE. UU., en lugar de aplacar la fuerza de los neonazis locales, veremos más ataques xenofóbicos, racistas, antisemitas, más insultos contra afroamericanos y latinoamericanos. Veremos también a mujeres, como Marina, morir de un tiro en la sien en la frontera, por orden del presidente que debió haberles ofrecido protección.

*María Antonia García de la Torre @caidadelatorre

https://m.eltiempo.com/opinion/columnistas/maria-a-garcia-de-la-torre/francotiradores-contra-los-refugiados-maria-antonia-garcia-de-la-torre-289338

40.18.-¿POR QUÉ GANÓ BOLSONARO? – Luis Carvajal Basto

Mientras muchos adjudican su triunfo al cliché de las noticias falsas que, por cierto,  desde siempre existieron  en  política, o al de la socorrida “derechización”, una mezcla de factores como  percepción de inseguridad; desencanto con  promesas no cumplidas; efectos de la recesión; corrupción desbordada; influencia de las decisiones judiciales y algo de racismo, en un país multirracial, explican mejor su elección.

¿Existe una oleada de “derechas” que quita y pone gobiernos en el mundo? El triunfo de Bolsonaro parecería confirmarlo, luego de la victoria de Trump; las de gobiernos “ultras”, como los de Polonia y Hungría; un Brexit promovido por los mismos sectores y la más reciente en Italia. Su discurso es más o menos el mismo: retorno al proteccionismo; condena de la inmigración y un cuestionamiento a los fundamentos del Estado Liberal.

Comparado con sus propuestas, el neoliberalismo, hasta hace poco contradictor natural de las “izquierdas” es ahora su objetivo, en cuanto promotor de una globalización “responsable” de la mayoría de  males contemporáneos. Más en el fondo se puede afirmar que los cambios generados en la globalización pusieron en crisis la capacidad del Estado Nación, o no fueron asimilados por él, propiciando deterioro en las instituciones y pérdida de credibilidad en la política y los gobiernos.

Pero no se puede hablar de una epidemia, de la misma manera que los gobiernos de Lula y Dilma en Brasil, que propiciaron crecimiento y bienestar sacando a 30 millones de la pobreza, no son comparables con las pésimas administraciones de otras “izquierdas” en América Latina y en el mundo. La percepción de inseguridad, falta de autoridad o desgobierno, luego de la recesión en 2013, y la esperanza que frente a ellas consiguió representar en el imaginario popular este ex militar, fue decisiva en el triunfo de Bolsonaro.

El mejoramiento del nivel de vida logrado por millones de brasileños en los gobiernos Lula-Rousseff comenzó a jugar en su contra en las épocas de vacas flacas: sectores antes muy pobres se niegan a perder lo conseguido y depositan su esperanza en las promesas de un cambio con “autoridad” que mantenga el status alcanzado.

El destape de la corrupción hizo su parte al conocerse el escándalo  de Lava Jato que terminó con Dilma destituida y el mismo Lula en cárcel. El voto del elector no es tan racional y no considera que la misma corrupción de Odebretch demostró que es indiferente a ideologías al penetrar a todos en otros países de Latinoamérica entre ellos el nuestro. El electorado tiene mala memoria: ha olvidado, también, que  por corrupción fue destituido el derechista Collor de Melo en quien Brasil, luego de las dictaduras, ya había depositado sus esperanzas de cambio.

El racismo, en estos tiempos en que observamos su lamentable y extendida reaparición, pudo hacer también su parte: análisis recientes demostraron que la polarización alineó, mayoritariamente, con Haddad a quienes se consideran afrodescendientes, “pardos” o indígenas y con Bolsonaro a quienes se consideran blancos, más de la mitad de la población.

Los fallos judiciales, selectivos en cuanto a tiempos y momentos en que se produjeron, también “orientaron” la campaña y en esa medida pueden  afirmarse sus efectos políticos. Si la corrupción puede ser más imputable a quienes ejercieron el gobierno, debería afectar a quienes se beneficiaron de ella, muchos de los cuales apoyaron a Bolsonaro. No fue así.

Finalmente se abre una inmensa expectativa acerca del choque entre unas instituciones que aún recuerdan las dictaduras y un presidente abiertamente autoritario. Las zonas grises  en el régimen político, producto de la disrupción no resuelta entre democracia y globalización, las ocupa, también en Brasil, el populismo.

@herejesyluis

https://www.elespectador.com/opinion/por-que-gano-bolsonaro-columna-820658

40.18.-BRASIL Y SU CRECIMIENTO ANÉMICO ­- José Juan Ruiz

Los éxitos en la lucha contra la desigualdad se han frenado. El país no se recupera de la mayor crisis económica de su historia

El expresidente Lula junto al exalcalde de São Paulo Fernando Haddad durante una manifestación el pasado mes de enero. AFP/ GETTY IMAGES

Lejos quedan los días en los que Brasil era por todos admirado. El país de Fernando Henrique Cardoso y, sobre todo, de Lula, el presidente obrero que declaraba que su principal objetivo sería que todos los brasileños “pudieran desayunar, comer y cenar”. El mismo presidente que aplicó los programas de Bolsa Familia —la más eficiente innovación mundial en medio siglo de políticas sociales—, que venció a la inflación y apaciguó con políticas financieras sostenibles a los mercados. El país que recibía más de un 4% del PIB en inversión extranjera directa. El país que en apenas una década sacó de la pobreza a 35 millones de sus ciudadanos y los aupó a una inédita nueva clase media. El país en el que Gilberto Gil era ministro de Cultura y Fernando Meirelles dirigía la película Ciudad de Dios.

29 sep 2018.- Brasil ha dejado de ser aquel país modelo. La violencia se ha desbordado: 31 homicidios por cada 100.000 habitantes, la mayor parte jóvenes varones negros y pobres, una tasa superior a las que padecen países como el México de la guerra del narco (25 por 100.000) o Estados Unidos (5 por 100.000). La Operación Lava Jato es un emblema mundial de la corrupción no de Brasil, sino de la región. Se ha testado la solidez del equilibrio de poderes de la democracia brasileña y, probablemente, la clase media del país ha confirmado su atávica convicción de que el Estado y las élites no solo no se preocupan por ellos, sino que conspiran para robarles.

Las consecuencias en Brasil no son distintas a lo que hemos visto en otros países: aparición de líderes populistas, fragmentación de la estructura de partidos tradicionales, erosión de las instituciones democráticas y polarización social. Quizás esto explique por qué los candidatos de partidos tradicionales de centro-izquierda y centro-derecha no han despegado en las encuestas de las elecciones del 7 de octubre, y, sobre todo, por qué quienes las lideran —el militar en la reserva y ­diputado Jair Bolsonaro y el heredero político de Lula, Fernando ­Haddad— tienen en torno al 25% de apoyo y cerca del 60% de rechazo (según la última encuesta de XP Investimentos). En Brasil, también las elecciones han dejado de jugarse en el centro político para desplazarse a los extremos.

Nada de lo anterior resulta tranquilizador, porque este panorama lo complica aún más el hecho de que Brasil no haya conseguido recuperarse de la peor crisis económica de su historia. Desde 2008 su renta per capita apenas ha crecido (un 3,7%) y en los últimos cinco años ha caído un 7% y un 16%, en dólares. Los indicadores de desigualdad y pobreza ya no mejoran porque el desempleo de los más pobres sube y sus salarios reales caen. Por otra parte, el déficit público se ha enquistado en torno al 8% del PIB y la deuda pública bruta se acerca ya al 90%, un nivel no solo temerario en términos macro, sino un mecanismo de generación de desigualdad: el pago de intereses de la deuda es, tras el gasto en pensiones, la segunda partida más importante del presupuesto: absorbe un 16% del gasto total frente al 12% que se gasta en educación o salud. Salir de este bucle destructivo de crecimiento anémico e insostenible gigantismo estatal requiere reformas profundas que solo serán irreversibles si hay consenso político y social. Justo lo que parece que no se va a conseguir.

Nunca, los que siempre lo quisimos, hemos deseado más que las encuestas fallen por goleada. Aunque, si no es así, como consuelo podremos recordar el aforismo del expresidente de la Secretaría General Iberoamericana Enrique Iglesias: Brasil es el único país del mundo en el que la distancia más corta a un punto (o a un acuerdo) no es la línea recta.

José Juan Ruiz fue economista del Banco Interamericano de Desarrollo de mayo de 2012 a agosto de 2018. https://elpais.com/internacional/2018/09/28/actualidad/1538149220_670175.html?rel=mas

39.18.-BOLSONARO: FASCISMO Y NEOLIBERALISMO – Cristina de la Torre

Bolsonaro pinta como aleación de Leonidas Trujillo —depurado ejemplar del déspota latinoamericano— y el no menos siniestro Pinochet, con sus aires prestados de Chicago-boy. El más opcionado candidato a la Presidencia del Brasil reencarnaría al dictador que hace 54 años se impuso allá por la fuerza y completaría la figura con el traje neoliberal que el chileno entronizó. Modelo que Brasil había cooptado a medias. El exmilitar adoptaría ahora en su plenitud el ultraliberalismo económico que acompañó a la dictadura de Pinochet. No en vano se declara Bolsonaro ferviente admirador del autócrata chileno. Y Sebastián Piñera, a su turno, del candidato brasilero. En Chile se montó el régimen de fuerza para pulverizar un experimento socialista. En Brasil, para agrietar el Estado promotor del desarrollo que campeaba bajo el ala de una industrialización autóctona y reforma agraria en ciernes.

22 oct 2018.- Pero tampoco esta vez sobreviviría el modelo de mercado a ultranza que Bolsonaro anuncia sin descargar puño de hierro contra la democracia; contra negros, obreros, mujeres, comunistas y homosexuales. A la altura de los sátrapas que lo antecedieron, lamenta Bolsonaro que la dictadura del 64 se limitara a torturar y no pasara a matar. Trujillo, El Supremo, homenajeó un día a presos políticos con opíparo asado tasajeado del cadáver, tibio todavía, de otro opositor caído en desgracia. Y el chileno hizo matar por tortura de largos días y noches al cantautor Víctor Jara; el golpe de gracia, machacar y cercenar las manos del guitarrista excelso.

En previsión del dispositivo político adecuado a su fórmula de poder, convocará el brasilero una “comisión de notables” que redacte la constitución del caso, con instrumentos para disolver el parlamento y las cortes cuando resulte necesario. Promete tortura y pena de muerte para delincuentes, libre porte de armas y la formación de grupos paramilitares. Habrá esta vez en el Congreso un grande contingente de militares y exmilitares. Y el gabinete de Gobierno tendría ahora más uniformados que los hubo en tiempos de la dictadura. Cientos de planteles de educación pública serán militarizados. Y los partidos alertados sobre toda tentación libertaria y de protesta.

Añoso andamiaje de los regímenes de fuerza, cuyo solo anuncio provocó un primer estallido de júbilo en la bolsa de Nueva York, será garantía de crecimiento concentrado en los grandes capitales, sin redistribución. Apertura económica, privatización de empresas y servicios del Estado, rejo a las clases trabajadoras bajo el eufemismo de flexibilización laboral, privilegio para los fondos privados de pensiones, reducción de impuestos a los ricos, amputación del Estado en favor del monopolio de la riqueza.

Brasil conocerá, pues, el modelo neoliberal en bruto y empeloto. Tal como se aplicó en Chile. Recuerda Martín Espinoza que el propio Milton Friedman, su inspirador, acuñó la especie del “milagro chileno” con crédito a Pinochet. Su sueño, retornar al capitalismo puro, despojando al Estado de toda capacidad regulatoria y sin barreras arancelarias al comercio internacional, aun en países que hacían sus primeras armas en industria. Para lograrlo, se impusieron políticas de shock que sólo podían aplicarse mediante una constitución diseñada para proteger el modelo del movimiento social.

Se dirá que por acogerse a elecciones democráticas no podrá inscribirse a este hombre en la camada de los chafarotes. Discutible. También Hitler y Mussolini llegaron al poder mediante elecciones. Y se erigieron en dictadores. Hoy abundan golpes de Estado que en vez de tanques y bombardeos acuden a la democracia formal. Todo indica que Bolsonaro va en pos del atávico matrimonio entre fascismo y neoliberalismo. ¿Quedará capacidad de reacción en América Latina? ¿Qué esperar del México de López Obrador?

https://www.elespectador.com/opinion/bolsonaro-fascismo-y-neoliberalismo-columna-819369

39.18.-EL FUTURO POLÍTICO DE BRASIL  – Fernando Henrique Cardoso 

Bolsonaro representa el ansia de orden ante el miedo a lo desconocido. No se trata de la vuelta al fascismo: la historia, en este caso, no se repite. Se trata de otras formas de pensamiento y acción no democráticas

FOTO EDUARDO ESTRADA

El resultado de la primera vuelta de las elecciones muestra un país barrido por un tsunami. Los políticos y partidos tradicionales se desmoronaron en las urnas. La percepción inmediata pone de manifiesto que los electores han votado por el miedo del crimen organizado —que ha aumentado—, del futuro de la economía —a la que le cuesta salir de la recesión provocada por el Gobierno de Rousseff— y del desempleo —que se ha estancado en un 13%—. También ha votado por la indignación ante la corrupción, desvelada principalmente por el caso Petrobras, que expuso las bases podridas sobre las que se asentaban el Gobierno y los partidos. Los “dueños del poder” —o los que presuntamente lo son— han sido objeto inmediato de la indignación.

19 oct 2018.- Con ello, un oscuro parlamentario, el capitán retirado del Ejército Jair Bolsonaro, apoyado por un partido casi inexistente, el PSL (Partido Social Liberal), que fue autor de proyectos en defensa de su categoría profesional y que siempre ha votado en contra de la ruptura de los monopolios del Estado y en contra de las leyes de responsabilidad fiscal, aparece como victorioso. Se ha convertido en el símbolo de lo que la izquierda llama “neoliberalismo”, ahora con un fuerte cariz autoritario. Su lema de campaña ha sido la defensa del orden (con la ley en un segundo plano) y la lucha contra la corrupción. Derrotó a los candidatos “centristas” (en general, pertenecientes a los partidos que van desde la centroizquierda hasta la centroderecha), y también superó al candidato “de izquierdas” —o sea, al del Partido de los Trabajadores, de Lula—, sin contar a los de extrema izquierda, minúsculos.

Con Lula encarcelado (acusado y juzgado en dos instancias por corrupción, y no por “persecución política”), Fernando Haddad surgió como su ersatz. Fue derrotado en las varias regiones de Brasil (excepto en el noreste, donde también perdió en varias capitales), en las varias franjas salariales (a excepción de los que ganan dos veces el salario mínimo o menos) y en las diversas categorías de formación escolar (excepto entre los menos educados, pero de forma aplastante en la de aquellos que tienen títulos universitarios). Solo cuando uno mira los datos por sexo percibe una pequeña diferencia (menos del 5%) a favor de Haddad: las mujeres le votaron más a él que los hombres.

Haddad y Bolsonaro han pasado a la segunda vuelta. Los sondeos iniciales arrojan que las diferencias han aumentado a favor de Bolsonaro, que le saca 16 puntos de ventaja, diferencia que muy difícilmente se reducirá en los pocos días que nos separan de la segunda ronda. Aun así, el PT y algunos de sus aliados recurren a líderes y segmentos democráticos para formar una especie de frente popular (como en los viejos tiempos…). Afirman que no gobernarán hegemónicamente, controlando a los que sean “cooptados”, ya que aceptarán la diversidad democrática. ¿Quién se cree eso? Lo que no desobliga a los demócratas a oponerse a Bolsonaro, desde este momento, y especialmente en el futuro. Si gana y se desvía de la regla constitucional, de los valores de la democracia y de la lucha por una mayor igualdad, tendrá que encontrarse con un muro de oposicionistas que dificulten su avance.

Por detrás del tsunami y de las fuerzas que lo mueven existen causas más profundas (en este momento hay un odio irracional al PT por lo que hizo y a todo lo que no sea “orden”). Las elecciones demostraron lo que se imaginaba: la sociedad contemporánea, la de la cuarta revolución productiva, es diferente a la que se constituyó en el capitalismo financiero-industrial. Parece ser más tecnológico-financiera, está fragmentando las viejas clases y disolviendo sus cementos de cohesión, volviendo vacías las ideologías que les correspondían.

La comunicación directa, aun siendo fragmentaria, las noticias, aun siendo falsas, se sobreponen al juicio

Los partidos, las creencias políticas y los sindicatos —en suma, la institucionalidad política del pasado— se han vuelto pequeños para hacer frente a los retos que Internet simboliza. La comunicación directa, aun siendo momentánea y fragmentaria, las noticias, aun siendo falsas, se sobreponen al juicio, a la razón que, bien o mal, los “medios tradicionales” (incluyendo radios y televisión), si bien no reflejaba, le rendía cuentas. Bolsonaro es una hoja seca impulsada por el vendaval de todas estas transformaciones. Simboliza el ansia del orden ante el miedo a lo desconocido.

De inmediato, lo que se haga poco modificará la tendencia de voto. En el futuro hay mucho por construir. Sin que entendamos lo que está por detrás de las “oleadas” predominantes y sin que los partidos y los líderes derrotados hagan autocrítica y se dispongan a encarar y a luchar en las nuevas circunstancias por los valores esenciales de la libertad, democracia y mayor igualdad, presenciaremos la “barbarie”. No se trata de la vuelta al fascismo: la historia, en este caso, no se repite. Se trata de otras formas de pensamiento y acción no democráticas. Ya no vivimos en los tiempos de la Guerra Fría. No se trata de la vuelta del autoritarismo militar con la bandera del anticomunismo. Lo que sucede hoy no lo han planificado las Fuerzas Armadas, aunque, paradójicamente, estas aumentarán su voz por la decisión de las urnas. Asimismo, espero que también sirvan de muro de contención contra explosiones de personalismo autoritario o de “justicia por las propias manos” de grupos exaltados.

La batalla que se ha de librar es la de la reconstitución de la institucionalidad democrática en sociedades interconectadas y fragmentadas. Hecha la autocrítica (los partidos se bañaron en la corrupción y los poderosos de la economía no entendieron que la desigualdad puede llevar a la desesperación), debemos seguir luchando por el futuro de Brasil y de su pueblo, sin ser masa de maniobra en pro de uno u otro líder o partido. Quienes lucharon contra el autoritarismo saben lo difícil que es, pero también saben que la lucha es factible y necesaria. Así pues, quienes tienen el pasado como testigo de su sinceridad no necesitan el análisis moral de quienes, también de buena fe, piensan de otra manera.

Fernando Henrique Cardoso es expresidente de Brasil. OTROS ARTÍCULOS DEL AUTOR Colombia debe dar una oportunidad a la paz (30/09/2016) La crisis de Brasil (11/09/2016) Lecciones de Brasil para Europa (17/10/2011)

39.18.-JAIR BOLSONARO Y LA REGRESIÓN POLÍTICA EN BRASILGonzalo Berrón 

Odio, frustración y valores reaccionarios                                                                   La gran performance del ultraderechista Jair Bolsonaro puede ser explicada por tres factores que actuaron de forma simultánea: el antipetismo (basado en el odio), el rechazo al sistema político (explicado por la frustración) y la consolidación cultural de valores conservadores en la sociedad brasileña. Ahora, Fernando Haddad debe desarrollar una estrategia que no solo logre sumar votos progresistas, sino que también consiga apoyos de sectores liberales y democráticos que se opongan al retroceso político que implicaría un triunfo de Bolsonaro. 

La gran performance del ultraderechista Jair Bolsonaro, el candidato del Partido Social Liberal (PSL), puede ser explicada por tres factores que actuaron de forma simultánea: el antipetismo (basado en el odio), el rechazo al sistema político (explicado por la frustración) y la consolidación cultural de valores conservadores en la sociedad brasileña.

19 oct 2018.- El odio

Bolsonaro reactivó y capitalizó el «antipetismo» visceral de las clases altas y medias, pero lo llevó hasta los límites socioeconómicos de esas clases y capturó también a parte de los sectores populares. Bolsonaro se montó en el mismo sentimiento de protesta y odio que movilizó a una parte de la ciudadanía en junio de 2013. En ese contexto, las movilizaciones casi provocaron la derrota de Dilma Rousseff en los comicios de 2014 y dieron impulso al Poder Judicial y al Poder Legislativo para avanzar en un impeachment de dudosa legalidad. Ahora, Bolsonaro aglutinó para sí el rechazo al PT que otrora condensara el tradicional polo «tucano» (como se conoce al Partido de la Socialdemocracia Brasileña [PSDB], liderado históricamente por el ex-presidente Fernando Henrique Cardoso, ubicado en la centroderecha). Ese partido, que dirigió la ecuación política de los últimos 20 años, no logró capturar el voto antipetista. Su candidato, el «centrista» Geraldo Alckmin, solo obtuvo 6% de los votos (cuarto lugar), y el PSDB perdió 19 escaños en el Parlamento. Sin dudas, fue la peor elección en la historia del partido.

La frustración

En un marco de profunda frustración ciudadana con la clase política, Bolsonaro ha sido muy hábil en librarse de su pasado y construirse como el outsider que no es: fue diputado federal durante 27 años y estuvo afiliado al partido Progresistas (de derecha) durante 11 años de esos 27. Se trata del partido con mayor cantidad de cuadros procesados en la operación Lava Jato (cuyo principal blanco siempre fue el PT).

Esta operación, sin embargo, atacó a todos los partidos que formaron parte del juego político desde el restablecimiento de la democracia a fines de la década de 1980. Los escándalos de corrupción alcanzaron al PT, al PSDB, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (ex-PMDB, el partido de Temer), a Demócratas (ex-Partido del Frente Liberal, el partido conservador más tradicional) y a muchos de los llamados «partidos fisiológicos» del centro pragmático, y produjeron un descrédito generalizado en la población en relación con la política.

En un contexto de «son todos ladrones», «son todos iguales» o «solo trabajan en beneficio propio», el ex-capitán, con un estilo simplón y directo, pero con mucha astucia, logró despegarse de esa clase política y erigirse como una persona ajena a ese sistema corrompido, como un salvador del país. Sin dudas, el hecho de que no haya denuncias de corrupción fuertes contra él ha ayudado a fomentar esa imagen.

Los valores reaccionarios

Los valores de tolerancia y respeto a la diferencia y las políticas de inclusión social desarrolladas como producto de potentes reivindicaciones sociales concitaron la reacción de los grupos conservadores. En la retórica conservadora, las políticas positivas en relación con la raza, el género, el sexo y la condición socioeconómica fueron transformadas en «privilegios», en «paternalismo», en atentados contra la «familia», en políticas de fomento a personas que no quieren trabajar o que, según ellos, no se merecen la ayuda del Estado.

A esta reacción conservadora se le debe sumar el creciente peso social y cultural de las iglesias evangélicas, que en Brasil están muy cerca de superar el número de fieles de la Iglesia católica. A pesar de su diversidad y de que no todos los fieles repiten en la política lo que sus dirigentes indican, el sector más activo y poderoso de los evangélicos resulta políticamente más conservador. Sus valores dialogan con el discurso de conservadorismo radical de Jair Bolsonaro: la apelación a la familia tradicional, el rechazo a los gays y a las uniones LGBTIQ y la lucha contra el aborto se suman a la noción de «meritocracia» derivada de la llamada «teología de la prosperidad», que atribuye al esfuerzo individual la razón del éxito en la vida.

Tanto es así que el movimiento de mujeres #EleNão (#ÉlNo) –que protestaba contra estas ideas esgrimidas por Bolsonaro– le sirvió en la estrategia de campaña para atizar con imágenes y mensajes manipulados (fake news) los valores «de la izquierda» y contra la familia que este movimiento pregonaría. Lo cierto es que las posiciones de Bolsonaro constituyen una amenaza para los derechos de las mujeres, protagonistas de las principales movilizaciones callejeras realizadas en el contexto de la campaña electoral.

La guerra electoral

El bombardeo electoral de alta intensidad que las huestes de Bolsonaro desataron contra el candidato del PT, Fernando Haddad, consiguieron su objetivo. Durante los últimos 10 días previos a la elección, diversos mensajes con audios, videos y memes –la mayoría de ellos con fake news e información manipulada– circularon por redes sociales (especialmente por Whatsapp) y activaron el antipetismo y la reacción conservadora. Estos mensajes lograron neutralizar la presencia televisiva del resto de los candidatos y asestaron un golpe decisivo a Haddad y al PT que, tras una campaña mayoritariamente basada en propuestas programáticas (bajo el lema «paz y amor»), decidió ya muy tarde iniciar el contraataque contra Bolsonaro, quien tuvo mucho menos tiempo en las pantallas de televisión.

Hoy las bolsas suben y el dólar cae. Es la «euforia» del mercado en relación con la posibilidad de un gobierno que promete no tocar los intereses económicos de las elites brasileñas y que asegura que aplicará la «mano dura» para controlar las contradicciones sociales que las medidas de ajuste y retroceso de la protección social y laboral ya están generando en la población más pobre de Brasil.

En las próximas tres semanas se verá si es posible revertir la tendencia verificada desde el retorno de la democracia, que indica que quien gana el primer turno gana también el segundo. Bolsonaro ya dijo que seguirá su campaña del mismo modo. Haddad, por su parte, intenta desde el minuto uno agrupar al campo democrático y dar señales hacia el centro del espectro político para ganar apoyo de sectores democrático-liberales.

Tendrá, al mismo tiempo, que atacar al candidato del PSL para intentar una «deconstrucción» de su figura en los medios, las redes y las calles. Y podrá finalmente debatir propuestas y programas frente a frente con Bolsonaro, quien aprovechó el atentado que sufrió a manos de una persona desequilibrada para huir de los debates televisivos y de la confrontación directa sobre políticas públicas. Dependerá del talento personal del petista y del empeño del campo democrático y popular evitar que Brasil se transforme en otro de los tristes casos de atraso político, social y cultural de la «onda fascistoide» del neoliberalismo global contemporáneo.

http://nuso.org/articulo/odio-frustracion-y-valores-reaccionarios/?utm_source=email

38.18.-ENTREVISTA A FERNANDO HADDAD, CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DE BRASIL DEL PT – Flávia Marreiro, Talita Bedinelli

Haddad: “Me extraña que quien luchó por la democracia sea neutral ante Bolsonaro”

El candidato del Partido de los Trabajadores afronta la misión más difícil de los últimos 13 años: intentar darle la vuelta al resultado de la primera vuelta de las elecciones

Fernando Haddad (PT), durante la entrevista con EL PAÍS, el 13 de octubre de 2018. VICTOR MORIYAMA | EPV

Fernando Haddad (São Paulo, 55 años) parece extremadamente cansado cuando entra en la sala. Se sienta de espaldas a una ventana enorme desde la que se ve, en la fachada de enfrente, una bandera de Brasil descolorida y un cartel que exalta a Jair Bolsonaro, el candidato de extrema derecha con quien el líder del Partido de los Trabajadores (PT) se disputará la presidencia de Brasil el 28 de octubre. La entrevista se celebra este sábado, en las sobrias oficinas del comité de campaña en un edificio de dos pisos en el barrio de clase media de Ipiranga, en São Paulo. El PT afronta la misión más difícil de los últimos 13 años: intentar darle la vuelta, en las próximas dos semanas, a la ventaja de Bolsonaro, que obtuvo el 7 de octubre un 46% de los votos frente al 29,2% de Haddad.

Hijo de padres de origen libanés, profesor de Ciencias Políticas, exministro de Educación y alcalde de São Paulo entre 2013 y finales de 2016, Haddad se convirtió en septiembre en heredero de la candidatura del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, encarcelado por corrupción. Ahora, con unos sondeos que dan a Bolsonaro un 58% frente a un 42% del PT, tiene ante sí el reto de recuperar el voto de la masa empobrecida y el diálogo con las clases medias divorciadas de su partido.

  • Fernando Haddad: “Hasta Marine Le Pen considera extremista a Bolsonaro”

El adversario es difícil. Y utiliza una sólida campaña en WhatsApp basada, muchas veces, en noticias falsas. “Recibo cada cosa sobre mí, que casi desisto de votarme. Madre mía, cuántas mentiras”, bromea Haddad. “Pero no esperaba otra cosa. Es el tipo más rastrero que he conocido a lo largo de mi vida pública”, afirma sobre Bolsonaro.

Pregunta. ¿Cómo evalúa el crecimiento de Jair Bolsonaro, un candidato de extrema derecha, en Brasil?

Respuesta. La crisis explotó en 2008 y se están procesando sus efectos. El Brexit tiene que ver con esta situación, como Trump y el fenómeno de Bolsonaro. Solo que allí es neonazismo y aquí es neofascismo.

  1. Fuera del país se percibe que la democracia brasileña está en riesgo y algunos intelectuales se han manifestado en este sentido. ¿Está de acuerdo con esta visión?
  2. Bolsonaro tiene la ventaja de no haber mentido a lo largo de 28 años como diputado. Está mintiendo ahora. Dijo que cerraría el Congreso si fuera presidente; que no tendría que impedir que sus hijos se casaran con una afrodescendiente porque los había educado bien y nunca lo harían; que las personas de la comunidad LGTB son despreciables y tienen que tirarse a la basura. Nunca ha escondido sus opiniones. Ahora, en la campaña, se está controlando un poco.
  3. ¿Pero eso significa que la democracia brasileña está en peligro?
  4. Creo que sí.
  5. ¿Qué peligro? ¿Que se produzca un golpe militar?
  6. Hace por lo menos cinco años que las instituciones en Brasil no están bien. No son sólidas. Y con una figura como él al frente del Ejecutivo, puede pasar de todo. Incluso que el sistema lo expulse. Nada está descartado.
  7. Pero esa percepción, aunque parece que está consolidada en el exterior, no lo está en Brasil. El propio expresidente Fernando Henrique Cardoso no parece tan decidido. Dijo “Bolsonaro, no”, pero no lo está apoyando a usted. ¿Por qué cree que esa percepción en Brasil es diferente?
  8. Quien está fuera a veces ve las cosas mucho más claras que quien está dentro. Quien está dentro a veces piensa con el hígado y no con la cabeza y con el corazón, que es lo que debería guiar las elecciones. Pero a mí me extraña que las personas que lucharon por la redemocratización se mantengan neutrales ante una persona que manifiestamente apoya la dictadura y la tortura. Una persona que dice que no viola a una colega porque no se lo merece. ¿Qué simboliza eso? ¿Que hay mujeres que merecen que las violen? ¿Qué sentido tienen esas expresiones? Es muy complicado lo que sucede en Brasil, pero el riesgo es evidente.
  9. Usted ya ha dicho que su candidatura no es una candidatura del PT, sino de la democracia.Eso implicaría atraer a otras fuerzas políticas. ¿Ha hecho algún esfuerzo para tener el apoyo de Cardoso? ¿Lo ha llamado? ¿Ha llamado a Ciro Gomes, que se ha ido a Europa de viaje tras las elecciones?
  10. Esta semana me he dedicado a recomponer la unidad del campo al que pertenezco, que es el campo progresista: el Partido Democrático Laborista (PDT), el Partido Socialista Brasileño (PSB), el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), centrales sindicales, líderes progresistas, movimientos de la sociedad civil. Me importan menos los partidos políticos, especialmente los de centroderecha. De hecho, he esperado un posicionamiento de su parte, para saber qué expectativas tienen, pero el centroderecha ha preferido mantenerse neutral.
  11. ¿Qué expectativas tienen? ¿Se lo han dicho?
  12. La declaración de Fernando Henrique Cardoso fue muy rápida con relación a la neutralidad. Dijo que ninguno de los dos lados [de la disputa presidencial] le interesaba. No que había un riesgo para el país.
  13. ¿Qué parte de culpa tiene el PT?
  14. Yo solo respondo por mí. En varias ocasiones he mencionado los errores de la política económica en la primera legislatura de Dilma [Rousseff];por ejemplo, las exenciones, el combate a la inflación mediante la administración de los precios públicos. Los he mencionado, pero no he dejado de reconocer que, tras su reelección, su Gobierno sufrió un sabotaje.

También deberíamos haber hecho una reforma política en 2003, para evitar que algunos individuos utilizaran determinados mecanismos para enriquecerse. No es el partido, son las personas que se aprovecharon para enriquecerse. Y son todos los partidos. Hoy sabemos que es mucho más sistémico de lo que parecía a simple vista. ¿Qué es lo que yo defiendo? Seguir fortaleciendo los órganos de combate a la corrupción, porque es lo que hice en el Ministerio de Educación y en el Ayuntamiento de São Paulo.

  1. ¿Le ha faltado al PT pedir disculpas sobre la implicación de sus miembros en casos de corrupción? ¿Usted estaría dispuesto a hacerlo públicamente?
  2. Quien se enriqueció lo está pagando. Y lo está pagando por medio de una legislación que nosotros aprobamos. Por un fortalecimiento de las instituciones que nosotros promovimos. Siempre me gusta ver el plano general, porque, si no, las personas se imaginan que hoy, por ejemplo, ya no hay corrupción en Brasil. Y no es verdad. Si hablas confidencialmente con un empresario honesto, te va a decir: hay más corrupción hoy en Brasil que hace 10 años.
  3. Si llega a la presidencia, ¿indultará al expresidente Lula?
  4. Se están tramitando dos recursos y confío en que las cortes superiores, especialmente después de las elecciones, tendrán la serenidad de evaluar el proceso con más neutralidad, por lo menos.
  5. O sea, ¿descarta el indulto?
  6. Lula no lo ha pedido. Tiene gracia que me pidan que me posicione sobre algo que el presidente no ha pedido. Él solo pide un juicio justo.
  7. ¿Y qué papel tendría en un posible Gobierno suyo?
  8. El presidente Lula, en mi opinión, ha sido el mayor presidente de la historia de este país. En este sentido, su opinión me importa. Nunca voy a negar mi relación con el presidente Lula. Estoy en estas elecciones porque me lo pidió. No voy a engañar a los electores diciendo que no tengo ninguna relación con él. Lo voy a escuchar cuando lo considere conveniente.
  9. La propaganda de Bolsonaro relaciona el PT con Maduro…
  10. Eso es una ficción. El PT ha gobernado este país durante 13 años, expandiendo libertades. Me estoy enfrentando a un tipo que no solo apoya la dictadura, sino también la violación en la dictadura. ¿Y soy yo el que tiene que responder, habiendo dedicado toda mi vida a la democracia?
  11. La pregunta es cuál es la posición del PT con relación a Venezuela.
  12. ¿Qué sentido tiene? Bolsonaro verbaliza eso con la mayor naturalidad y la prensa ahora ha naturalizado a Bolsonaro. Es “Bolsonaro paz y amor”. ¿En qué piensa la gente? Con 26 años, en 1989, publiqué mi primer libro, que es una crítica, de la primera a la última página, a los regímenes autoritarios de izquierda. No es de ahora que defiendo la democracia. Bolsonaro es todo lo contrario. Desde que tiene uso de razón, defiende la dictadura.Y, entonces, crea el fantasma de Venezuela para darle la vuelta a las cosas. No me comprometo con ningún régimen autoritario.

Ahora bien, no voy a declararle la guerra al vecino. No voy a permitir que se instale una base militar americana aquí. A Estados Unidos no le importa la democracia en el mundo. Solo le interesa el petróleo. ¿Enfrentar a Brasil y a Venezuela, los dos países con las mayores reservas petrolíferas del subcontinente? Incluso, si tenemos que reprenderlos, podemos utilizar el Mercosur, con Argentina, que tiene mucho peso en el subcontinente. Lula evitó una intervención militar americana en Venezuela en la época de [Hugo] Chávez. El propio Fernando Henrique Cardoso también intentó, con los Amigos de Venezuela [grupo de varios países latinoamericanos surgido de la OEA], encontrar caminos para salir de la crisis, que no es de hoy. Tenemos fuerza suficiente para sacar a Venezuela de esta situación económica y política. Pero no apoyándola internamente, sino partiendo de una perspectiva externa, con el apoyo de la ONU, de la OEA, de los Amigos de Venezuela, para organizar una salida democrática.

  1. Me refiero a que su posición es diferente a la del PT, menos duro con Caracas.
  2. Pero el presidente de la República seré yo. No me escogieron al tuntún, por sorteo. Me escogieron por mi perfil. Brasil necesita a alguien que converse, que sepa conciliar.Converso en la academia con todas las escuelas de pensamiento, mis colegas me respetan, en la clase política soy una persona que transita por todos los partidos. Soy una persona de centroizquierda. La misión de mi vida es combatir la desigualdad en Brasil. Seguramente soy la persona que más dialoga con otras fuerzas políticas democráticas.
  3. Los politólogos prevén una superbancada del Partido Social Liberal (PSL) de Bolsonaro, todavía mayor de lo que salió en las urnas. ¿Qué se puede hacer con un Congreso todavía más fragmentado y conservador? ¿Cómo gobernar con este Congreso de 30 partidos y con las calles inflamadas con su posible elección? Se está creando desconfianza sobre a las urnas electrónicas. Bolsonaro lo repite todo el rato.
  4. Como no es un demócrata, dice que solo acepta la victoria, no acepta la derrota [después Bolsonaro se echó atrás]. No es un demócrata, así de simple. Se refuerza mi argumento de que no es un demócrata. En São Paulo, la Cámara Municipal está compuesta de 55 concejales, y yo solo tenía 11. Aprobé el plan director de la ciudad con 42 votos, un plan durísimo contra la especulación inmobiliaria, reconocido por la ONU como el mejor de América. No es cierto que no se consigan aprobar buenos proyectos. Tenemos que explicarlos a la sociedad y dialogar directamente con los líderes del Congreso. Si tenemos un buen proyecto de reforma tributaria, que sea más justo, ¿por qué no lo podemos aprobar?
  5. Ha dicho que responde usted mismo por el área económica.
  6. Hasta que se nombre un ministro de Economía. Cuando lo tenga, lo anuncio. Soy de esta área, conozco a economistas interesantes y estoy hablando con ellos. Pero el ministro tiene que ser un líder que entienda de economía.
  7. ¿Algún nombre?
  8. No voy a citar nombres, pero me gustaría que fuera alguien que se preocupara por generar empleo. Un banquero no está en mis planes. Porque los banqueros se preocupan por otras cosas.
  9. ¿A dónde se dirige la economía en un eventual Gobierno suyo? ¿Hacia la primera legislatura de Lula, con un gesto más claro hacia el mercado y el centro, o hacia lo que hizo Dilma Rousseff?
  10. No hago distinciones entre la primera y la segunda legislatura de Lula, pero sí que separo a Dilma [Rousseff], sobre todo después de 2012. En los últimos dos años de Dilma se adoptaron medidas que yo no tomaría. Las exenciones, las decisiones sobre el petróleo…
  11. Pero eso no aparece en el programa del PT.
  12. El programa del PT es un programa, no es un balance. El balance lo hago yo mismo en las entrevistas.

https://elpais.com/internacional/2018/10/14/actualidad/1539534339_255025.html

38.18.-BRASIL Y LA AMENAZA REPULSIVA. DOSSIER – Vladimir Safatle, Breno Costa 

Brasil vive horas de extrema tensión. Desde el final del pasado día 7 de octubre, al poco de conocer los primeros resultados del primer turno de las elecciones presidenciales, cuyas proyecciones daban una amplia ventaja a Jair Bolsonaro sobre el candidato del PT, Fernando Haddad, toda la prensa mundial colocó a Brasil entre sus titulares privilegiados. Desde ese momento los análisis y comentarios superan la capacidad de atención de los lectores.

A su vez, los partidos de la izquierda brasileña fueron dibujando un frente de unidad y de defensa de la democracia, que nos obliga a recorrer con la memoria momentos y fechas de casi todo el siglo XX, con la esperanza de conjurar el próximo 28 de octubre la avalancha de la ultraderecha. Con sólo estar amenazado, Brasil, sus instituciones y derechos democráticos fundamentales, sindicatos, cooperativas, movimientos sociales, universidades, su cultura y la vida misma, ya estaríamos frente a un gran problema. Pero la realidad muestra que la ultraderecha golpea en varios continentes y el capitalismo de la codicia, acelerado desde la crisis de 2008, marcha a paso firme convencido de que la democracia es una pesada carga para su desarrollo. Lo que resulta novedoso para los que hicieron una lectura superficial de los 30 gloriosos años de la postguerra, particularmente en Europa occidental.

André Singer escribió el sábado 13 “Si parte de los que fueron cargados por la fronda bolsonarista del último domingo (7) no despiertan del sueño autoritario en las próximas dos semanas, se puede esperar lo peor”.

De la gran producción de artículos y comentarios sobre las elecciones brasileñas y sus consecuencias, hemos seleccionado los trabajos de Vladimir Safatle y Breno Costa que reproducimos a continuación. Ciertamente, no agotan el análisis ni la información, apenas se trata de una aproximación, a un debate amplio y duradero, que compromete a la izquierda y a la civilización, mucho más allá del gran desafío que enfrentan los brasileños. SP

 ¿Qué esperar de alguien cuyo símbolo de campaña es un arma apuntada?

Vladimir Safatle

“No importa lo que Bolsonaro diga, desde que él garantiza la seguridad y el fin del robo”. Esa afirmación de uno de sus electores tal vez exprese con claridad lo que mueve a muchos brasileños y brasileñas a optar por su candidatura. Sin embargo, la creencia de que Bolsonaro sería alguna especie de respuesta milagrosa a la violencia de la sociedad brasileña y a la corrupción de su Estado está basada en el equívoco como aquél que llevó a algunos electores a ver en Fernando Collor un Cazador de Marajás /1/.

Bolsonaro le gusta venderse como un hombre incorruptible e incansable en la lucha contra la corrupción. Pero Bolsonaro es el mismo político que pasó 20 de los 27 años de su vida pública en un partido notoriamente corrupto (PP), liderado por nadie menos que Paulo Maluf.

En ningún momento, alguien oyó una declaración indignada acerca de la corrupción de su partido y sus figuras de proa. Nada de esto le molestó durante 20 años. Al contrario, cuando se le preguntó sobre la propina (coima n.d.T) que su partido recibió de la JBS y dirigida a él, sólo afirmó: “¿Qué partido no recibe propina?”.

Hoy, su campaña está dirigida por Onyx Lorenzoni, quien será su Jefe de la Casa Civil /2/. El mismo que admitió haber recibido R$ 100 mil de la caja dos de la misma JBS para su campaña. Su campaña es apoyada entusiasmadamente por pilares de la moralidad como el pastor y expresidiario Edir Macedo /3/, que tendrá ciertamente influencia y ascendencia en su gobierno.

Mientras tanto, el señor Bolsonaro alaba un régimen corrupto, como la dictadura militar brasileña. Nadie nunca oyó al diputado indignado con casos de corrupción que hicieron la historia de la dictadura, como Coroa Brastel, Capemi, Jari, Brasilinvest y Paulipetro, entre tantos otros. No es casual. Lo que molesta a Bolsonaro no es la corrupción, sino simplemente la corrupción hecha por aquellos que no son sus amigos, aliados o ídolos, como siempre fue en tierras patrias.

Ahora, aparecen historias sobre omisión de patrimonio, uso indebido de fondos y estructuras funcionales, funcionarios fantasmas y enriquecimiento vertiginoso a lo que el diputado responde con su contumaz violencia. Esto además de que su campaña está marcada por una circulación increíble de fake news, el nombre contemporáneo para la pura y simple mentira. Imaginar que alguien de esa naturaleza será el destinado a “barrer la corrupción” del país es del orden del simple delirio.

Sobre el supuesto combate a la violencia, el país ha visto lo que significará su gobierno en los últimos días. Uno de sus acólitos mató al maestro de capoeira Moa Katendê /4/en una discusión política. Otros golpearon a un estudiante delante de la UFPR por usar una gorra del MST. Las mujeres tienen miedo actualmente de ser importunadas en la calle por bandas de sus seguidores.

Ante la muerte hedionda del capoeirista no escuchamos a Bolsonaro ni siquiera solidarizarse honestamente, diciendo, como era de esperar, que estaba profundamente indignado con el hecho, que prestaba su apoyo a la familia en un momento difícil, que eso era algo que él nunca podría aceptar. Diciendo un protocolar “yo lamento”, él pronto afirmó, “quien llevó la cuchillada fui yo”, prefiriendo actuar como un jefe de pandilla en vez de actuar como un posible presidente.

Pero ¿qué esperar de alguien cuyo símbolo de campaña es un arma apuntada? ¿Que vuelva a colocar escuadrones de la muerte en la periferia, como en su amada dictadura? ¿Que permanezca igualmente indiferente cuando sus seguidores organicen grupos para “cazar comunistas” y “corregir homosexuales”? ¿Es el hombre que actúa en nombre del orden y del progreso?

Sus seguidores dicen que la violencia es direccionada sólo a los bandidos. El problema es que “bandido” para el señor Bolsonaro son, al final de cuentas, todos aquellos que no piensan como él y rechazan los pretendidos valores que ese señor defiende. Es decir, su “unión del país” será hecha bajo los cadáveres de los oponentes y bajo la violencia contra los descontentos como, no podía dejar de ser, en su amada dictadura.

Notas:1. En la campaña electoral de 1989 el entonces candidato Fernando Collor de Mello usó la consigna de “Cazador de Marajás” como promesa de eliminar los empleados que se enriquecían a costilla del Estado; 2. Ministerio del Interior; 3. Edir Macedo Becerra es el fundador y principal obispo de la Iglesia Universal; 4. Katendê fue asesinado, el lunes 8, en la periferia de Salvador de Bahía.

Fuente: Folha do S. Paulo 12-10-2018

“Prisión perpetua, caza a los comunistas y a los movimientos sociales”, conozca a los parlamentarios de Bolsonaro

Breno Costa

Brasil tiene un bloque de extrema derecha que pueden llamar propio, independientemente de quién gane las elecciones presidenciales.

Se compone de diputados como Márcio Labre, del PSL de Río de Janeiro. Labre es poco conocido, pero ya ha acumuló 35 mil inscritos en su canal de Youtube. “Había pensado en tomar el poder por la fuerza bruta, pero me convencí en dar una chance más a la democracia ahora en estas elecciones de 2018″, dijo en uno de sus videos, para pedir el voto. Él defiende una nueva Constitución en la cual serán prohibidos partidos y movimientos comunistas, con la adopción de un régimen de trabajos forzados como cumplimiento de la pena de prisión perpetua.

Labre dice también que formará “una fuerza de tareas para garantizar la gobernabilidad a nuestro futuro presidente y comandante, Jair Bolsonaro”.

A su lado, estarán diputados, la gran mayoría nominada para su primer cargo electivo, que defienden el  “respaldo jurídico” para que policías maten sin ser castigados, castración de violadores, clasificación de movimientos sociales como terroristas, reducción de la edad en la responsabilidad penal (en algunos casos hasta la edad de 14 años), adopción de la prisión perpetua en el país, prohibición de partidos políticos de izquierda, entre otras políticas que, hasta hace algunos años, la mayoría tenía vergüenza de expresar.

La ola conservadora, ante todo, es de la sociedad

En el nuevo Congreso, se acabó la vergüenza. Si un Marcos Feliciano, el pastor y diputado federal, incomodaba a mucha gente, ahora prepárese para una invasión de Felicianos (y no necesariamente pastores). Estas propuestas de los ahora diputados elegidos están bien diseñadas en PDF, cartas en Facebook y vídeos distribuidos por Youtube. Más de 7,9 millones de brasileños votaron directamente a los 52 candidatos que el PSL, el partido otrora enano de Jair Bolsonaro, consiguió elegir. Es la segunda mayor bancada de la nueva Cámara, perdiendo sólo frente al PT, que tiene 56. Todavía están los bolsonaristas desparramados por otros partidos, que también han sido electos. La ola conservadora, ante todo, es de la sociedad.

Lo que hace a este aluvión de parlamentarios conservadores potencialmente peligrosos para las futuras leyes de Brasil es que no se trata de un montón de mal educados, que podrían ceder al fisiologismo. Nada indica que ese grupo de diputados del PSL esté con la sangre en los ojos para robar. La motivación es, hasta indicación contraria, ideológica. Retrógrada, violenta, eventualmente rasa, pero, aun así, con propósito real.

Una parte considerable de esos bolsonaristas convencidos, en realidad, son parlamentarios con potencial para hacer uso eficaz de la tribuna y de las comisiones internas de la Cámara durante los próximos cuatro años, al menos. Es bueno para recordar: Feliciano ganó notoriedad y la aversión de izquierda al patear hasta lograr la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara, tradicionalmente presidida por representantes del campo progresista. Algunos de estos seguidores de Bolsonaro eventualmente podrían incluso convertirse en ministros. Son policías, oficiales de las Fuerzas Armadas, empresarios, comunicadores. En común entre ellos, un conservadurismo declarado, con una intensidad antes nunca vista.

El conservadurismo de derecha no está sólo en el PSL. El ADN de Bolsonaro y su partido de alquiler está presente en un amplio espectro de partidos. Para citar algunos más evidentes: Pastor Marco Feliciano (Podemos), Onyx Lorenzoni (DEM), Kim Kataguiri (DEM). Pero también hay otros aún desconocidos por la mayor parte del público y que salieron de las urnas con votación aplastante en sus Estados y llegaron a la Cámara con moral – y de la mano con Bolsonaro. Es el caso, por ejemplo, del Sargento Fahur, de la Policía Militar Vial. Fue el más votado en Paraná , afiliado a la PSD. Pero él ha dicho: “Yo soy Bolsonaro presidente de Brasil, independientemente del partido en que esté”.  Sólo que no disputó por el PSL, en el estado de Paraná, por una razón estratégica.

Lo que se está dibujando es un replanteamiento de la lógica organizativa de la Cámara. Los partidos ya no tenían fronteras claras entre sí. Ahora, con 30 partidos eligiendo representantes, la fragmentación partidaria y la polarización del país deja más claro que las votaciones serán mucho más ideológicas antes que disciplinadamente guiadas por los comandos de líderes partidarios. Las votaciones respetarán más los intereses sectoriales que las leyendas en sí. En especial, la bancada BBB (bala, biblia y buey): los defensores de la línea dura en el área de la seguridad pública, los religiosos / evangélicos y los ruralistas. Ellos están dispersos por diferentes partidos. Según el Diap ( Departamento Intersindical de Asesoría Parlamentaria), la actual Cámara tiene 233 diputados alineados a uno de estos tres grupos- es decir, el 45% de la Cámara. Todavía no hay cifras cerradas a partir de la votación del domingo, pero es de imaginar que ese porcentaje aumentará hasta el punto de garantizar la mayoría absoluta de la Cámara.

El Reglamento Interno de la Cámara de los Diputados prevé la formación de los llamados “bloques parlamentarios”. En la práctica, unen diversos partidos bajo el mando de un único líder, lo que facilita el encaminamiento de votaciones, la definición de prioridades de pauta y la interlocución con el Ejecutivo. No será una sorpresa si el PSL vaya a un arreglo más institucional con partidos menores, que ya están tímidamente en su órbita. Ni que sea solamente un laboratorio para la creación de un nuevo partido – como se ha ventilado en la  Folha de S. Paulo, después de las declaraciones formales de apoyo de ruralistas y de evangélicos a la candidatura de Bolsonaro. Con la Cláusula de Barrera /1/, el volumen del PSL tenderá a aumentar hasta principios de año, con la migración de conservadores elegidos por partidos menores de derecha, que quedarán políticamente inviabilizados a partir de ahora.

El tamaño del PSL importa. La Cámara tiene ahora 25 Comisiones permanentes. Ellas se dividen por temas. Es por ellas, dependiendo del tema, que cada proyecto pasa antes de llegar al plenario. En un eventual gobierno Bolsonaro, por el tamaño de la bancada garantizada hasta la posesión, el PSL probablemente tendrá directamente el control de la Comisión de Constitución y Justicia (la más importante, por donde pasan todos los proyectos) y de al menos otras dos comisiones. El bloque conservador también tendrá suficiente fuerza para encaminar CPls (Comisiones Parlamentarias de Inquéritos) y hacer una especie de caza de brujas. Basta un tercio de las firmas de la Cámara. La bancada del conservadurismo más clásico ya tiene el 45% de la Cámara.

El Ejército Bolsonarista

El discurso rabioso del Sargento Fahur, el más votado en Paraná, tiene un éxito tremendo en las redes sociales (su página en Facebook cuenta con más de 2,9 millones de amigos). Sus mensajes son anatemas civilizados como “el vagabundo en el lomo y  la bala en el culo”. El Estado de Paraná es un bastión del nuevo conservadurismo brasileño. También de ahí llega a la Cámara el periodista Paulo Martins, un joven de 37 años que adopta uno de los discursos más radicales de la derecha brasileña . Es afiliado al PSC y ganó R $ 1 millón de la dirección nacional del partido para su campaña, señal de que era apuesta fuerte para la Cámara. Pero es bolsonarista de carné.

La tropa de choque de Bolsonaro en Paraná está formada también por otros dos varones de 27 años, potenciales gladiadores del combate a la izquierda “depravada” en los salones de Brasilia. Estos son del PSL mismo, “bolsonaristas de raíz”. Son Felipe Francischini , hijo de Fernando Francischini, Policía Federal y uno de los arquitectos de la campaña Bolsonaro (y representativa del estado elegido) y Filipe Barros, abogado que se establece sin evasivas: “Soy conservador, de derecha, defiendo la reducción del Estado, el liberalismo económico y la iniciativa privada (tan desvalorizada en nuestro país). Defensor de la vida, de la familia y de los niños”. Él viene a Brasilia desde Londrina, donde es concejal.

La juventud es un rasgo destacado de esta nueva bancada fiel a Bolsonaro. El promedio de edad de los elegidos por el PSL es de 45 años. En 2014, la Cámara elegida en aquel año tenía un promedio general de 51 años. La tendencia es de una era conservadora hasta las próximas elecciones. Aunque Fernando Haddad gane, los conservadores harán una oposición intensamente ideológica. Con la victoria de Bolsonaro, además de todo, los parlamentarios de la derecha podrán tener la oportunidad de ganar experiencia administrativa en el gobierno federal.

En el PSL, vale destacar también la catarinense Carol De Toni, de 34 años. Abogada, que se define como “olavete» – una referencia al filósofo y bastión del conservadurismo extremo brasileño Olavo de Carvalho. En su currículum, la presidencia del MBL en Chapecó (SC) y la fundación del Movimiento Liberal Conservador. Entre sus propuestas de campaña están las ya “normales” criminalización del MST y fin de demarcación de nuevas tierras indígenas. Pero también “abolir financiamiento público de periódicos, emisoras, paradas gay y el carnaval”.  Originalidades ella tiene.

Hay también los radicales más toscos. Bolsonaro arrastró para el Congreso algunas figuras que prometen formar parte del folclore de la Cámara. Si consideramos que Joice Hasselmann y Alexandre Frota son ya fuera de concurso en esa sección y dispensan presentaciones, lo mismo no puede ser dicho de Nelson Barbudo y Tío Trutis. Ambos vienen del centro-oeste, del mundo fantástico del agro: Mato Grosso y Mato Grosso del Sur, respectivamente. Barbudo es, de hecho, barbudo. Si Nelson Ned de Previsión (sí, ese es su nombre real) repite en el Plenario el tipo de discurso que hace para sus 45 mil inscritos en el canal de Youtube y que lo llevó a ser el más votado de Mato Grosso, quedará marcado no sólo por la retórica burlona a las izquierdas y a los medios, sino también por su sombrero indefectible. Trutis es un bien radical, bronco, sin ninguna cualificación que no sea su retórica. Esta foto lo dice todo .

Otro del ala radical del PSL, si es que da para dividir las cosas de esa manera, es el minero Cabo Junio ​​Amaral. Tiene 31 años apenas, pero ya hay 11 en la Policía Militar.  Ha tenido tiempo de crear el “Minas derecha” y decidir que valdría la pena competir para ser diputado federal para defender, como miembro del Congreso, entre otras cosas, la clasificación del comunismo como un crimen , el trabajo de los prisioneros y el final de las audiencias de custodia (en que presos en flagrancia son llevados a un juez para la evaluación de posibles malos tratos).

Botas en la Cámara

Las fuerzas policiales y militares tienen peso en la tropa del PSL. De los 52 electos, 20 son policías o integrantes de las Fuerzas Armadas, entre ellos tres delegados de la Policía Federal, dos generales y un coronel del Ejército. Uno de los policías es Daniel Silveira, elegido por Río de Janeiro. Pasó a ser mal conocido en el episodio de la destrucción de la placa en honor de Marielle Franco, pero el muchacho tiene 35 años y es policía militar . A pesar de los músculos bien trabajados, no deberá tener fuerza para protagonizar la dinámica del nuevo Congreso. Fue electo en el resto, por el cociente electoral.

En São Paulo, vale citar la elección del Coronel Tadeu. De la Policía Militar, Marcio Tadeu Anhaia de Lemos es un socio de negocios del Mayor Olímpio, senador electo y uno de los principales coordinadores de campaña Bolsonaro. Tadeu y Olimpio escribieron dos libros juntos .

Hay dos generales entre los elegidos por el PSL – algo inédito en la Cámara. 

Con el aura militarista de su gobierno, no podrían faltar diputados de uniforme noble. Hay dos generales entre los elegidos por el PSL – algo inédito. Son especies de generales Mourão /2/ del Congreso. Uno de ellos es Elieser Girão Monteiro Filho. Elegido por el Rio Grande do Norte, el general Girão ha sido secretario de seguridad en la propia RN y en Roraima. Una de sus propuestas es para reducir la edad legal de 14 años y revisar el Estatuto de Niños y Adolescentes en su conjunto.

El otro general bolsonarista que estará circulando por el plenario de la Cámara es Roberto Sebastião Peternelli Júnior, conocido como General Peternelli. General desde 2006, ya ha comandado varias unidades del Ejército. Ya fue también secretario ejecutivo del Gabinete de Seguridad Institucional. Su currículum no para allí. Un post en su Facebook defendió directamente la intervención militar para sacar a Rousseff del poder. Después, dijo que su cuenta había sido invadida. Pero él odia a los “comunistas”. Bajo Temer, fue indicado para presidir la Funai, pero, debido a sus posiciones contrarias a los intereses indígenas, su nombramiento no fue confirmado.

Ministeriables

El ejército de Bolsonaro tiene también algunos nombres con perfil de ministro. Son nombres, que, independientemente de discordancias ideológicas, vale acompañar el trabajo y el destino político que tendrán en los próximos meses y años. Heitor Freire, por ejemplo, es de Ceará – región donde Bolsonaro aún no logró una inserción relevante. Mientras que exhibe los diplomas de las universidades en los Estados Unidos e Inglaterra y más de 15 años de experiencia en los mercados financieros, después de haber trabajado, entre otros, en BankBoston y HSBC, Freire también trae el manual de bolsillo del conservador brasileño: es favorable a una ley antiterrorista que incluya el MST y el MTST como organizaciones terroristas, la revocación del estatuto del desarme, entre otros.

En el campo policial, el Delegado Marcelo Freitas, elegido por Minas Gerais, llega al Congreso con una carrera construida desde 2002 en la Policía Federal. Recientemente estado en la terna de la corporación para reemplazar Leandro Daiello Coimbra en la dirección general de la PF. Freitas es también profesor en la Academia Nacional de Policía. Desde un colegio electoral fuerte como Minas Gerais, tiene perfil para ministro de Justicia o incluso para el comando de comisión importante en el área de seguridad pública.

Lo que puede pesar contra él es que se trata de un caso interesante de hibridismo conservador dentro del PSL. Al mismo tiempo que defiende “represión calificada” y “valorización del derecho de defensa”, quiere despenalizar al usuario de drogas. Mientras que predica la revisión de la norma actual del ajuste del salario mínimo, aboga por  “proporcionar ingresos a los que no tienen empleo , siguiendo modelos de Finlandia, Canadá y en parte de los Estados Unidos”.

Otro “moderado” en los cuadros del PSL es Luiz Lima, ex nadador. Elegido por Río de Janeiro, capital nacional del deporte, no sería sorprendente que ocupara el ministerio de ese sector. Él incluso ya trabajó en la cartera, pero salió criticando la “política viciada”. Lima puede ser el rostro adecuado para un eventual esfuerzo de relaciones públicas del gobierno de Bolsonaro. Es parte del movimiento RenovaBR, de Luciano Huck, y puede ser el puente Bolsonaro junto a este grupo (Lima es uno de los dos únicos miembros del PSL entre 133 “líderes” del grupo ). Entre los donantes de su campaña está Abílio Diniz, dueño del grupo Pan de Azúcar.

Daniel Freitas, segundo más votado en Santa Catarina, también merece atención. En el caso de que se produzca un cambio en la calidad de la información, su especialidad es la organización de eventos. Tiene incluso empresa en esa rama. Un puesto en el equipo de Comunicación Social del gobierno no sería una sorpresa – incluyendo la deuda de gratitud que tiene Bolsonaro con Santa Catarina, el estado que le dio más votos proporcionalmente en todo Brasil.

Atención también con Carlos Jordy, concejal en Niteroi, y que llega a la Cámara con 36 años, una oratoria bastante segura y un discurso supuestamente bien a tierra para mantener a su opción conservadora. Su formación es en hotelería y turismo, pero trabajó durante un tiempo considerable en el área de licitaciones y contratos públicos – incluso en el gobierno federal, pero como concursado. Sólo entró en la política en 2016. Jordy se define como “conservador cultural” citando La política de prudencia, de Russell Kirk, uno de los libros de cabecera de la turba que surfea esta ola conservadora en Brasil.

En la tropa bolsonarista, todavía hay su “casi vice”, el príncipe Luiz Philippe de Orleans y Bragança. Se espera una recompensa mayor para él, que vaya más allá del derecho de circular hacia arriba y hacia abajo en el Congreso y sus anexos. Ya andaba bastante por allá, y eso cansa. No debe ser algo digno para un príncipe, convengamos.

Notas: 1 Umbral mínimos de votos destinado a excluir los partidos menores; 2. General Antônio Hamilton Martins Mourão, candidato a vice de Bolsonaro.

Fuente: https://theintercept.com/2018/10/10/bancada-bolsonaro-camara-deputados/

Vladimir Safa http://www.sinpermiso.info/textos/brasil-y-la-amenaza-repulsiva-dossier

38.18.-CONSECUENCIAS PARA VENEZUELA DE UN POSIBLE EMBARGO DE EEUU – Raúl Jaime Maestre

Ya desde Washington, capital de Estados Unidos, ya ha aplicado sanciones contra el presidente de Venezuela, Nicolás Madura, y sus altos cargos, y prohibió a los ciudadanos y empresas de Estados Unidos negociar deuda de Venezuela y su empresa estatal de petróleo PVSA.

Venezuela va a sufrir un duro golpe si Estados Unidos decide al final aplicar la amenaza de sancionas a las exportaciones de petróleo, sin que esto garantice ningún cambio político en el país venezolano.

10 mar 2018.- Este eventual embargo sobre la producción de petróleofueron resultado de las declaraciones del Secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, que dijo analizar diferentes opciones para reducir las posibles secuelas.

Nos podemos preguntar: ¿Cómo afectará en Venezuela la decisión de embargo del petróleo de Estados Unidos?

¿Cómo afectará en Venezuela la decisión de embargo del petróleo de Estados Unidos?

Estados Unidos, actualmente, es el principal cliente del petróleo de Venezuela, ya que obtiene el 96 por ciento de los ingresos por petróleo y su industria se enfrenta a una gran caída en la producción y a grandes dificultades financieras.

Durante el 2017, la Agencia de Energía de Estados Unidos, recibió 600.000 barriles diarios de crudo procedentes de Venezuela, lo que equivale a un tercio de las ventas que realiza Venezuela en todo el mundo.

Esto representa el 75 por ciento del flujo de caja que tiene actualmente Venezuela, por lo que un embargo, como el que ha propuesto Estados Unidos, sería la peor situación que se le podría presentar al país.

Venezuela dedica un tercio de su producción de petróleo, alrededor de 1,6 millones de barriles diarios de crudo, se destinan a pagar las deudas contraídas con la República China y Rusia, y otros acuerdos de cooperación con los países del Caribe.

Otra fracción de su producción de petróleo alimenta el consumo interno del país, con gasolina casi a coste 0, ya que por 1 dólar estadounidense en el mercado negro puedes comprar 214.000 litros de gasolina.

Además, Venezuela realiza importaciones desde Estados Unidos de alrededor de 160.000 barriles diarios de crudo liviano para procesar su petróleo pesado, que podría también obtener de Argelia o Nigeria aunque a mucho mayor coste.

La producción de Venezuela experimenta su peor momento desde hace 30 años. Actualmente se extraen casi la mitad que lo que se hacía hace una década. Por tanto, su flujo de caja se ha deteriorado al mismo ritmo de caída y aún más con estas posibles sanciones.

Aunque los precios se recuperen, con el crudo alrededor de los 60 dólares estadounidenses por barril, Venezuela y PDVSA fueron declaradas en quiebra parcial por pagos atrasados de deuda. Venezuela está en una recesión desde el 2014, ya que tiene una deuda externa de más de 150.000 millones de dólares estadounidenses, y el 30 por ciento corresponde a su empresa petrolera.

¿Cómo afectará a Estados Unidos el embargo previsto del petróleo de Venezuela?

Actualmente, Estados Unidos realiza el 8 por ciento de sus compras de crudo en Venezuela. Por tanto, las sanciones del gobierno podrían ir en dos sentidos: – Restringir sus compras. – Frenas las ventas de crudo liviano.

Estados Unidos puede tener como principales sustitutos de Venezuela a México y Canadá. Hubo una reducción de 100.000 barriles diarios de petróleo por parte de las adquisiciones de Estados Unidos desde inicios de año.

Restringir las compras afectaría a las refinerías como CITGO, Valor Energy Corporate, PBF o Philips, que perdería gran parte de su fuente de suministro y esto significaría un aumento en los precios de la gasolina en Estados Unidos.

Estados Unidos durante el año pasado ya se planteó medidas para reducir su dependencia de Venezuela y la OPEP, aunque el suministro para las refinerías de Estados Unidos no se puede reemplazar de una forma tan inmediata.

¿Es viable para Estados Unidos llevar a práctica este tipo de embargo?

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos puede fijar sanciones petroleras con el apoyo del Congreso, también, puede emprender medidas de presión a compradores de crudo procedente de Venezuela. Pero este tipo de embargo, incluso los más críticos al gobierno de Venezuela, están en contra de este tipo de medidas.

Actualmente, Venezuela está sufriendo una hiperinflación de un 13.000%para 2018, y a la vez una escasez crónica de alimentos básicos y de medicamentos. Esta situación ha provocado un éxodo de más de 500.000 personas hacía otros países sólo durante el 2017.

Por otra parte, el impacto que tendría en el gobierno de Venezuela sería incierto. Se puede confundir los que se creen que el aislamiento y las sanciones afectarán solo al gobierno de Venezuela. El impacto va a ser demoledor para la economía maltrecha y lo vivirán todas las personas de Venezuela sin una garantía de cambio político.

Maduro tiene grandes posibilidades de ser reelegido hasta 2025 en las elecciones aplazadas al mes de mayo, y además ha realizado declaraciones donde indica que Venezuela está preparada para estas sanciones.

El Gobierno de Maduro ha demostrado que tiene total indiferencia ante el deterioro socio-económico de Venezuela. Este sería el momento de negociar y que se lleven a cabo las sanciones. Pero, nadie piensa que vayan a ceder.

https://www.elblogsalmon.com/economia/consecuencias-para-venezuela-de-un-posible-embargo-de-eeuu

37.18.-UN CONGRESO TAN FRACTURADO COMO LA SOCIEDAD BRASILEÑA – Tom C. Avendaño

Una treintena de partidos se repartirá los 513 escaños de la Cámara Baja, lo que dificultará las alianzas

Una escabechina de caras y siglas asentadas. Espaldarazos súbitos. Minorías donde antes había alianzas históricas. Y la posibilidad de que la ultraderecha alcance una influencia extraordinaria en una sociedad dividida en dos. En el poder legislativo brasileño no ha quedado nada conocido tras la votación del domingo, que dio al ultraderechista Jair Bolsonaro el 46% de los votos y al otrora todopoderoso Partido de los Trabajadores (PT) tan solo un 28% de los sufragios. Lo único que está claro es que a nada de lo que ha funcionado en Brasil hasta le sigue quedando fuelle. Atrás ha quedado la era de las mayorías absolutas, o incluso de las coaliciones simétricas; es el momento de las uniones con la nariz tapada y la oposición feroz a quien acabe en el Gobierno.

Simpatizantes del candidato presidencial Jair Bolsonaro queman una urna electrónica en la avenida Paulista en Sao Paulo (Brasil) SEBASTIÃO MOREIRA EFE

8 oct 2018.-  En el Congreso, una sopa de letras de 513 diputados procedentes de una treintena de partidos, el PT ha visto cómo su presencia quedaba reducida a la mínima expresión: 56 diputados donde en 2014 había 70 y en 2010, cuando las vacas gordas, se alcanzaron los 88 escaños. Pese a todo, el PT es el partido con mayor presencia en la Cámara.

MÁS INFORMACIÓN

 Apenas le quedan caras amigas a la vista. La única agrupación que maneja cifras parecidas es el hasta hoy minoritario Partido Social Liberal (PSL), el de Bolsonaro, que ha recibido más votos de lo que pronosticaban las encuestas: suma unos 52 diputados (esta cifra puede cambiar: algunos Estado siguen asignando votos a agrupaciones, siguiendo la enrevesada ley electoral brasileña). Uno de los nuevos escaños supone un gran triunfo personal para el candidato a la presidencia, el de su hijo Eduardo Bolsonaro, que se presentaba por São Paulo, y que hoy es el diputado más votado de la historia de Brasil (1,8 millones de votos). Otro de sus hijos, Flavio, ha logrado escaño en el Senado, lo que eleva a cuatro los puestos del partido en la Cámara Alta. La prueba definitiva de que el hechizo del ultraderechista no acaba en el candidato y que desde luego, puede tener una presencia sin igual en el Ejecutivo.

La vieja política

Muchos estudian, ya con pavor, si es factible cualquier opción que insufle más poder a la extrema derecha: por ejemplo, que el PSL se fusione con alguna agrupación más afín -como podría ser el Partido Social Cristiano (PSC), que le daría nueve diputados- y se ahorre tener que lidiar con una coalición multipartidaria. Con esto y la probable victoria de Bolsonaro en la segunda vuelta, el exmilitar camparía a sus anchas por el Parlamento.

La cuestión ahora es quién podrá plantarles cara. De la vieja política y sus alianzas no quedan más que fragmentos. El MDB, el partido fundado durante la dictadura y que ha estado en el Gobierno desde que Michel Temer asumió la presidencia en 2016 tras el impeachment a Dilma Rousseff, tiene solo 33 diputados. La mitad que en 2014.

Y por debajo está el PSDB, otra superpotencia en ruinas. A la gran formación que durante décadas se repartió con el PT el control del Congreso, hoy le quedan 29 diputados (de 54 en 2014). El eje PT-PSDB, el mismo que durante décadas mantuvo al menos un semblante de orden mientras por Brasilia pasaban los impeachments, las crisis económicas, las sacudidas de la corrupción y la decadencia de la izquierda, es de repente cosa del pasado. De esa historia que en retrospectiva parece hasta cómoda, cuando había grupos de 90 y 100 diputados. El legislativo se dirige hacia la incertidumbre.

Mientras, en el Senado, se repartirán el espacio 20 partidos donde antes había 15. El PT, que antes tenía 11 senadores, pasa a tener cuatro. Serían cinco si la expresidenta Dilma Rousseff hubiese convencido a los votantes de Minas Gerais, su Estado natal, de que le permitiesen volver a la política. La expresidenta, sin embargo, ha quedado en cuarto lugar en su Estado, con un 15,21%. Otra amarga derrota política por digerir, la enésima contando la cadena de catastróficas votaciones que llevaron a su destitución en 2016.

Con la sociedad claramente dividida, no ya en dos bandos, sino en varios, se avecinan tiempos complicados para forjar alianzas. El votante ha huido de las grandes plataformas hegemónicas y ha encontrado en los partidos pequeños, si no la solución a las crisis brasileñas, la forma de expresar al menos su descontento con las dinámicas actuales.

https://elpais.com/internacional/2018/10/08/america/1539027615_603003.html

37.18.-CINCO INTERROGANTES SOBRE EL ACUERDO CON EL FMI Y LA SALIDA DE LUIS CAPUTO – Paula Giménez, Matías Caciabue 

A raíz de la renuncia de Luis Caputo, exjefe de negocios del Banco JP Morgan Chase a la presidencia del Banco Central de la República Argentina (BCRA), y el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que pretende garantizar los dólares que precisa Mauricio Macri para seguir en el gobierno, cinco interrogantes se aparecen en una primera y rápida reflexión.

 01 oct 2018.- 1) Coincidencias (¿?)

Hace unos días el presidente estadounidense Donald Trump sostuvo un fuerte altercado con el CEO mundial de JP Morgan, Jamie Dimon, profundizando la disputa interna dentro el bloque neoconservador, que se encuentra en posición de gobierno en los Estados Unidos.

Entre las múltiples provocaciones que públicamente se dispensaron ambos personajes, corrió con fuerza un comentario sobre la guerra comercial entre Estados Unidos y China, iniciada por el trumpismo, y que a esta altura ya estaría complicando el entramado de intereses del conjunto de la oligarquía financiera mundial. Pareciera que JP Morgan y la trama económica más asentada en Wall Street y el Atlántico Norte no están dispuestos a seguir el camino de “American First” que traza la Casa Blanca.

Ante tamaña tensión en el núcleo duro del poder estadounidense surge un misterio muy inquietante para Argentina: ¿La pelea entre JP Morgan y la administración de Washington digitó una “batalla de peones” entre el ministro de economía Nicolás Dujovne y el renunciante presidente del BCRA Luis “Toto” Caputo? Por las dudas, en una entrevista para la señal TN del Grupo Clarín Dujovne aclaró que sus diferencias con Caputo no eran “personales”.

 2) Chau Toto

Un ya debilitado Luis Caputo construyó de su renuncia un golpe político. Eligió irse en la ausencia del presidente Macri –de gira por la ONU, el FMI y el “Global Citizen Award”-, usando de plafón la huelga general con más contundencia y consenso social de por lo menos los últimos 10 años de historia política argentina.

Para los intereses que representa, “Toto” cumplió muy bien la tarea: En los tres meses de su gestión al frente del Banco Central, permitió la fuga de 13.735 millones de dólares (214 millones por día) y el peso argentino se devaluó con respecto al dólar más de un 40% (de 27,75 pesos el 22 de junio, a 39 el 25 de septiembre). Su tarea allanó la cuasi destrucción del peso argentino como moneda soberana y abrió las posibilidades de que los neoconservadores planteen la posibilidad de dolarizar la economía argentina.

¿Cuál será el futuro laboral del renunciante presidente del Banco Central argentino?, ¿Volverá a gerenciar Noctua Partners LLC, un fondo de inversiones denunciado en el “Paradise Paper´s”?, ¿O se convertirá en el administrador de los fondos BlackRock o Templeton de su “equiper” y todavía vicepresidente del BCRA, Gustavo Cañonero?

Mientras tanto, la última semana de septiembre llevó la cotización del dólar a más de 41 pesos. Por efecto directo de la devaluación, según datos de la consultora Ecolatina, el salario real formal se ubicaría al menos 9% por debajo del que regía en las elecciones de 2015.

 3) La intervención

El acuerdo que el ejecutivo argentino firmó con el FMI garantizaría una “gobernabilidad por deuda” hasta el año 2021. Este segundo arreglo amplía a 57.100 millones de dólares el préstamo original y adelanta fondos por 13.400 millones para este año, cuya primera partida llegará en octubre.

Los hechos siempre valen más que las palabras. La conferencia que dio a conocer el nuevo entendimiento entre el gobierno argentino con el FMI sinceró la situación neocolonial en la que volvió a caer el país desde la llegada de la Alianza Cambiemos al gobierno: Con la bandera argentina detrás, la titular del FMI Christine Lagarde reemplazó al propio presidente Mauricio Macri. A su lado, el ministro de economía argentino, Nicolás Dujovne, profundizaba su rol de “debt administrator” (administrador de deudas).

¿Cuál es su promesa de gestión? Construir el “déficit cero” con un esfuerzo fiscal que rondaría entre un 3 y un 3,7% del PBI argentino. Eso significa más de 16.380 millones de dólares de ajuste, es decir, unos 671.580 millones de pesos argentinos.

Para poner una comparación, el presupuesto destinado al sistema universitario que el propio gobierno proyecta para 2019 es de $Ar 123.507, mientras los servicios de la deuda pública del proyecto de presupuesto 2019 ascienden a $Ar 746.389 millones, equivalente al 18% del presupuesto total de la Administración Nacional. Es decir, el presupuesto argentino, diseñado a la medida del FMI, gastará 6 veces más en deuda de lo que invertirá en el sostenimiento de las 57 Universidades públicas.

4) Contradicciones

Las disputas internas en el seno del sistema financiero mundial marcan gran parte del ritmo del conflicto económico, social y político que viven hoy los más de 44 millones de argentinos. Las disputas dentro del propio gobierno argentino entre globalistas (“Argentina en el G-20”) y neoconservadores (“Argentina dolarizada bajo control del FMI”) han minado las perspectivas hegemónicas del “mejor equipo de los últimos 50 años”.

Esa situación abrió lugar a la presencia cada vez más incontenible de una fuerza social de oposición política como “tercer proyecto” en la disputa.

La capacidad de convocatoria y la potencia creciente del movimiento popular está permitiendo que el conjunto de la clase trabajadora gane márgenes de autonomía política y social para imponer su programa y su iniciativa, frente a una disminuida y perseguida oposición parlamentaria, enredada muchas veces en el laberinto institucional de la Constitución neoliberal de 1994.

El acuerdo con el FMI es un intento por resolver la contradicción “de arriba” bajo conducción del más rancio neoconservadurismo. Bajo patrocinio de Donald Trump, el FMI aseguró los dólares que Macri necesita para aspirar a su reelección. Los argentinos saben que sin reservas, no hay gobierno (1989 y 2001).

¿Las fuerzas globalistas que también integran la alianza de intereses en posición de gobierno aceptarán esto mansamente o propondrán “un cambio dentro del cambio” e, incluso, otra candidatura a la presidencia?, ¿Para quién jugó la revista Forbes cuando tituló que “Argentina puede explotar en cualquier minuto”?

5) El pueblo

El mencionado “tercer proyecto” está desplegando su Programa que, centralmente, implica la construcción de un amplio marco de alianzas sociales y políticas, bajo conducción de un cada vez más fortalecido núcleo político sindical.

La calle tiene una presencia ineludible en el escenario político argentino. El editorialista del diario conservador La Nación Carlos Pagni relata que “cuando los funcionarios argentinos solicitan el auxilio norteamericano, suelen explicar que ´si nosotros fracasamos vuelve el socialismo´. A veces dicen ´comunismo´. Soluciones imperfectas para una dificultad retórica: con la gente de Trump no se puede denostar el ´populismo´”.

Este heterogéneo movimiento popular debe evitar caer en dos miradas: la institucionalista y la espontaneísta. La primera de ellas es la que pretende resolver la actual crisis argentina encerrada en el debilitado, fragmentado y controlado sistema electoral y de partidos. No habrá una propuesta electoral competitiva para 2019 si no termina de tomar forma y potencia esta fuerza con capacidad de conducir al conjunto del pueblo a una victoria política y estratégica sobre esta restauración neocolonial.

La segunda mirada es la que se radicaliza sin comprender el conjunto de las contradicciones sociales, denostando las tareas de organización popular y la formación socio-histórica de las distintas fracciones sociales. No hay posibilidades de construir grandes transformaciones si no vienen de la mano de una voluntad colectiva y organizada.

Lo que vehiculiza un Programa, lo que media la construcción de una estrategia, se llama organización. Es importante articular acciones unitarias, preguntándose sobre la direccionalidad de ese proceso (sabiendo que ésta se encuentra, inicialmente, enmarañada en el diseño político que construyen los sectores dominantes). Pese a voluntades erráticas, e incluso entrampadas en el burocratismo y el reformismo, en el campo popular se nos empieza a manifestar algo insoslayable: “las revoluciones no se hacen, sino que se organizan”.

Paula Giménez

Matías Caciabue

Investigadores/as argentinos/as del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).

https://www.alainet.org/es/articulo/195651

37.18.-DE DÓNDE SALIÓ TODO ESTO Sergio Ramírez

Ortega se reinventó a sí mismo en la soledad y se apropió de los símbolos de la vieja revolución y de su retórica antiimperialista

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega. INTI OCON AFP

La Nicaragua bajo opresión hoy día era inimaginable cuando luchábamos por la utopía de la revolución. Los jóvenes de ahora, perseguidos a muerte, son como nosotros entonces, una generación que, igual que esta, convirtió sus ideales en convicciones.

El poder pasó de manos de una casta familiar a las de unos guerrilleros inexpertos. Y no había un caudillo. Las tres tendencias en que el Frente Sandinista se hallaba dividido poco antes del triunfo aportaron cada una tres miembros a la Dirección Nacional, un cuerpo sin cabeza visible. La ruptura de aquel equilibrio implicaba el riesgo de una lucha intestina, con miles de armas en manos de los combatientes que apenas tomaban respiro de la guerra de liberación recién concluida.

Este fenómeno de mutua contención explica el surgimiento de la figura de Daniel Ortega. No era ni histriónico ni demagogo, como, por ejemplo, Tomás Borge. No tenía dones oratorios, ni era carismático. Lo que para un político resultan desventajas obvias, fueron para él ventajas.

En 1985, por lo mismo, resultó electo presidente de la República y secretario general de la Dirección Nacional. Pero eso tampoco creó al caudillo. El colectivo, con sus pesos y contrapesos, seguía rigiendo las políticas de gobierno, las fuerzas armadas y de seguridad, y el propio partido.

En cada sesión el primer punto de la agenda era la crítica y autocrítica. Cualquiera que hubiera sobrepasado sus límites tenía que mostrar firme propósito de enmienda. Pecados de vanidad y soberbia, exceso de figuración.

Estos antecedentes no los ofrezco para arrojar luz sobre los aciertos y fracasos de la revolución, sino para explicar cómo la utopía ha llegado a convertirse hoy en distopía. Esa forma de poder equilibrado se hizo pedazos con la derrota electoral de 1990, cuando la dirección colectiva terminó desintegrándose.

Y la revolución misma, con su caudal de ideales y promesas, desaciertos y errores capitales que fueron pagados al precio de la derrota electoral, desapareció. De esa ausencia fue surgiendo Ortega como caudillo cuando sembró la primera semilla de su poder arbitrario al proclamar que iba a “gobernar desde abajo”.

Es decir, con asonadas en las calles, huelgas fabricadas, barricadas, choques con la policía con saldo de muertos y heridos, decidido a frustrar el gobierno legítimo de doña Violeta de Chamorro. Así se ganó la lealtad de quienes, engañados por la promesa de retorno al poder por la fuerza, empezaron a verlo, con nostalgia agresiva, como encarnación de la revolución perdida y se reagruparon a su alrededor. Viejos combatientes, colaboradores históricos, líderes de los sindicatos en escombros, remanentes de las organizaciones populares.

Aunque la Constitución le prohibía reelegirse, hizo que los magistrados de la Corte Suprema decretaran que semejante prohibición era nula

Se reinventó a sí mismo en la soledad y se apropió de los símbolos de la vieja revolución, de sus consignas, de su retórica antimperialista, y soportó tres derrotas electorales, sin lograr superar nunca el tercio de los votos.

En 2000 pactó con el expresidente liberal Arnoldo Alemán una reforma de la Constitución que rebajaba al 35% los votos para ser electo en primera vuelta. A cambio, le abrió al otro las puertas de la cárcel, condenado por lavado de dinero. Ortega controlaba ya los tribunales de justicia.

Y aunque la Constitución le prohibía reelegirse, hizo que sus fieles magistrados de la Corte Suprema decretaran que semejante prohibición era nula. La Constitución fue declarada inconstitucional.

Cuando en 2006 ganó otra vez la presidencia, se prometió que nunca volvería a perder. Y con los centenares de millones proveniente del petróleo de Chávez, asumió el control del Consejo Supremo Electoral y los demás poderes del Estado. Y fue copando a la Policía Nacional y al Ejército.

También pactó con su acérrimo enemigo el cardenal Obando y Bravo, arzobispo de Managua. Y con los empresarios: a cambio de plenas garantías para sus negocios, les quedaba vedado el territorio político. Y creó, con ventaja, su propio poder empresarial, gracias al petróleo venezolano.

Sin embargo, ahora, tras más de 400 muertos, todo ese poder pensado para siempre se ha cuarteado. La última encuesta de Cid Gallup así lo muestra: Ortega conserva apenas un 20% del electorado; es decir, la fidelidad básica que consiguió en sus años de soledad.

Tarde o temprano tiene que aceptar que el país no puede volver a las condiciones en que se hallaba antes del 18 de abril, cuando empezó la ola de protestas masivas. Que no hay compatibilidad posible entre el caudillo que se apropió de una revolución ya muerta y la sociedad nicaragüense de hoy, que no acepta nada que no sea la democracia.

Sergio Ramírez es escritor y Premio Cervantes 2017. https://elpais.com/elpais/2018/10/04/opinion/1538656572_536273.htmhttps://elpais.com/elpais/2018/10/04/opinion/1538656572_536273.htm

36.18.-BRASIL CONTRA SU FUTURO – Manuel Nunes Ramires*

Brasil va a las urnas. Las elecciones no solo definirán a los hombres y mujeres que conducirán los destinos del país. También definirán si Brasil se regirá por la democracia o por el autoritarismo. Las expresiones violentas de algunos candidatos alertan a la ciudadanía.

Las elecciones presidenciales del próximo mes de octubre en Brasil representan una de las mayores pruebas a las que la democracia del país ha tenido que hacer frente jamás.

Además de elegir al presidente del país, a los representantes de la cámara baja del Congreso y dos tercios del Senado, así como a los gobernadores y legisladores estatales, los brasileños decidirán si los votos valen más que las balas.

La corrupción, la desigualdad y la inseguridad han socavado la capacidad de las instituciones políticas brasileñas de convencer a muchos ciudadanos de que vale la pena defender la democracia, abriendo paso así a una pesadilla del pasado.

Los votantes deberán decidir el 7 de octubre entre un sistema democrático, aunque disfuncional, o una desviación autoritaria que coquetea abiertamente con la violencia, la tortura y la censura.

Una democracia que se hunde

La mayoría de los brasileños no está satisfecha con la democracia que tiene – y es fácil entender por qué.

Una recesión económica en 2014, desencadenada por la irresponsabilidad fiscal y una política económica equivocada, dejó a trece millones de personas sin empleo y redujo un 8,6% el PIB del país en dos años.

Una investigación sobre blanqueo de dinero, conocida como Lava Jato, reveló un intrincado esquema de pagos corporativos ilegales a políticos que socavó la confianza de los ciudadanos en el sistema político.

Además, la destitución de Dilma Rousseff hace dos años avivó gracias a un golpe parlamentario una polarización social que Michel Temer no ha podido, o no ha querido, sofocar.

La lucha judicial contra la corrupción ha demostrado ser efectiva dando alcance a la corrupción y haciendo responsable a la clase política. Han sido imputados políticos de todos los partidos, desde electos locales hasta ex presidentes.

Sin embargo, esta investigación sin duda necesaria está dando al traste también con la fe de los ciudadanos en la democracia, abriendo paso a la actuación de jueces estrella que suelen sobrepasar sus atribuciones y anteponer a la justicia sus motivaciones y simpatías políticas.

La corrupción y la inseguridad, combinadas con altos niveles de desempleo, constituyen un cóctel peligroso – especialmente antes de unas elecciones.

Y en un momento en que la confianza de los ciudadanos en las instituciones políticas alcanza nuevos mínimos, muchos temen que Jair Bolsonaro podría tener la oportunidad de lograr lo impensable: un retorno de los militares al gobierno de un país que se liberó de las cadenas de la dictadura hace apenas treinta años.

Sombría nostalgia

A medida que el recuerdo de la opresión va desvaneciéndose, muchos brasileños creen que la única forma de arreglar el sistema es devolver el poder al ejército.

Por ignorancia o indiferencia ante los crímenes cometidos por la dictadura militar que gobernó el país entre 1964 y 1985, muchos han decidido que es hora de darle «una oportunidad» a Jair Bolsonaro.

El candidato presidencial de la extrema derecha, ex capitán del ejército, es una figura política que polariza Brasil. Es conocido por sus comentarios contra las mujeres y las minorías, así como por ser un defensor de la dictadura militar y la tortura.

Bolsonaro estuvo en servicio activo bajo un régimen que utilizó la represión sistemática para mantener el «orden público» y que fue responsable del asesinato documentado de ciento noventa y un brasileñosy de la «desaparición» de otros doscientos cuarenta y tres.

A pesar de ello, él sigue anhelando aquellos tiempos que muchos brasileños preferirían olvidar y se niega a que se llame dictadura al régimen militar de Brasil.

En el año 1993, pidió el cierre del Congreso afirmando que Brasil «nunca resolvería sus problemas nacionales con esta democracia irresponsable».

Más tarde, en 1999, hizo un llamamiento a una guerra civil para, según él, eliminar a treinta mil personas – entre ellas a Fernando Henrique Cardoso, en aquel momento presidente del país.

Admirador confeso de Augusto Pinochet, Bolsonaro pretende aumentar el papel de los militares en el gobierno y reformar radicalmente el Tribunal Supremo, eliminando controles y contrapesos.

Tras casi treinta años en el Congreso, representa actualmente al Partido Social Liberal, pequeño partido que cuenta con solo ocho de los quinientos trece escaños de la cámara baja.

Sin embargo, su campaña se centra principalmente en él como figura política que cuenta en su haber con 8.5 millones de seguidores en las redes sociales, a los que motiva con sus arrebatos contra el aborto legal, la liberalización de las drogas y el control de armas.

Su base de apoyo incluye una parte de la clase media educada y los habitantes de ciudades pequeñas y medianas, especialmente en el sur y el oeste del país.

Su discurso de orden y contra el crimen ha convencido a muchos de que él es el hombre adecuado para el cargo.

Según algunos restudios recientes, donde mejor le está yendo es en los estados en los que la corrupción es la principal preocupación de los votantes: muchos brasileños perciben a Bolsonaro como el mesíasanticorrupción que ha venido a liberar a Brasil del Partido de los Trabajadores.

Un resultado impredecible

En 2016, pocos imaginaban que Jair Bolsonaro podía convertirse en un serio contendiente a la presidencia.

La peor recesión de la historia del país, la destitución de Dilma Rousseff y la falta de confianza en las instituciones ayudan a explicar por qué un político de extrema derecha que defiende la intolerancia, el odio, el racismo y el militarismo es hoy el candidato mejor situado en la primera vuelta de las elecciones presidenciales.

Aún así, la fragmentación del sistema electoral brasileño hace que sea muy difícil predecir lo que sucederá en estas elecciones.

Lula da Silva sigue siendo el político más popular del país. Lideraba todas las encuestas, pero está cumpliendo una condena de doce años por corrupción y el máximo tribunal electoral le ha prohibido presentarse a las próximas elecciones presidenciales, de conformidad con la ley electoral vigente, que se aprobó precisamente durante su presidencia.

El ex presidente decidió presentar recurso de apelación ante el Tribunal Supremo y el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, pero la mayoría de los expertos cree que se trataba de una estrategia para activar la simpatía de los votantes y que transfieran sus votos a Fernando Haddad, su vicepresidente, que el pasado 11 de setiembre le sustituyó como candidato presidencial.

Haddad, ex alcalde de São Paulo y ex ministro de educación, fue el artífice de la ampliación del sistema educativo del país, de la construcción de nuevas universidades y de abrirles las puertas a estudiantes de distintos orígenes sociales y raciales.

Aunque carece del carisma y la influencia de Lula, representa a la nueva generación de líderes políticos progresistas que Brasil necesita desesperadamente si quiere dejar atrás el pasado y garantizar el progreso cultural, económico y social.

Pero mientras que los seguidores de centro izquierda podrían efectivamente transferir sus votos a Haddad, la mayoría de las encuestas indican que millones de brasileños todavía no han decidido su voto y los expertos advierten de que la transferencia potencial de votos es muy difícil de medir.

Las encuestas muestran a Bolsonaro vencedor con 26% de los votos en la primera vuelta, pero perdedor contra la mayoría de los otros candidatos en la segunda.

Por detrás quedan Fernando Haddad (PT) y Ciro Gomes (PDT), el ex gobernador izquierdista de Ceará, con 13%, Geraldo Alckmin (PSDB), el ex gobernador centrista de São Paulo, con 9%, y Marina Silva (Red de Sustentabilidad), con 8%.

La democracia muere en la oscuridad

Lo que está en juego en Brasil es nada más ni nada menos que su futuro. Su futuro depende de la responsabilidad de sus ciudadanos y su compromiso con los valores democráticos.

En los últimos años, la mayoría de los políticos han fallado al país y se han movido por intereses particulares.

Otros, que habían llegado a creerse semidioses, han sido derribados de sus pedestales. Pero la democracia debe prevalecer si el país quiere evitar que las generaciones futuras crezcan en la oscuridad y repitan los errores del pasado.

La puñalada que sufrió Bolsonaro la semana pasada fue, en este sentido, un ataque contra la democracia – un ataque que viene a poner de relieve que se ha reintroducido la violencia en la vida política brasileña.

A la mayoría de los candidatos les resulta hoy difícil aceptar la legitimidad de sus oponentes y el conflicto entre izquierda y derecha alcanza niveles peligrosos.

En marzo, Marielle Franco, concejala negra defensora de los derechos humanos, fue asesinada en Río de Janeiro. Unos días más tarde, el autobús de campaña de Lula da Silva recibió varios disparos en el sur de Brasil.

Hoy, separar la racionalidad de la emoción se está volviendo casi imposible en Brasil, y esto es peligroso. Al «mártir» en la cárcel hay que añadir ahora otro «mártir» en el hospital que no va a desperdiciar la oportunidad de sacar provecho de la situación.

Así, en unos momentos en que la vida cotidiana se impregna de emociones y nostalgia, odio y miedo, y la razón es cada vez más incapaz de moderar el debate político, pocos expertos se aventuran a predecir el resultado de las elecciones.

Sin embargo, el incendio cuyas llamas envolvieron el Museo Nacional de Río de Janeiro, el mayor museo de historia natural de América Latina, debería servir para recordar al país su pasado – a veces brillante, a veces oscuro.

Recordar que Bolsonaro representa esto último debería ser suficiente para que la mayoría de los brasileños hagan lo correcto y voten en contra.

*Este artículo es producto de la alianza entre Nueva Sociedad y DemocraciaAbierta.

http://nuso.org/articulo/brasil-contra-su-futuro/?utm_source=email&utm_medium=email

36.18.-EL CONTRAGOLPE DE LULA Y LA CRISIS DE IDENTIDAD DE LA ÉLITE BRASILEÑA – Yuri Martins Fontes 

Foto: msverdade.com.br

A dos semanas de las elecciones, parece que el genial contragolpe de Lula dio resultado. Y la derecha no sabe a dónde correr. Fernando Henrique Cardoso, pobrecillo, hace declaraciones que se parecen a un principio de infarto. Con razón. Si la élite va al encuentro de la irracionalidad fascista (estacionada en el 1/3 de los votos de la clase media y alta golpista), arriesga a agravar el cuadro de la economía que cae. Por otro lado, si a esta altura se calla, acaba aceptando la derrota por el lulismo, que es lo que se dibuja.

Según indican los movimientos de las tendencias de voto, «Haddad es Lula» ganó. Y hasta el sociólogo tucano (FHC), padre de los golpistas, ya trabaja internamente su aceptación del hecho.

27 sep 2018.- El genial contragolpe de Lula

Según la última encuesta del conservador Ibope (18/sept), Fernando Haddad alcanzaba, a mediados de la semana pasada, el 19% (contra 28% del apuñalado Bolso-nazi, también llamado “la Cosa”), y el 11% de Ciro Gomes. Al final de la semana (21/sept), el Data-Poder-360 (no menos conservador) daba al candidato lulista el 22% (crecimiento meteórico de 4% en media semana)

Es decir, por la media histórica de las trampas de los institutos de investigación, Haddad ya puede estar en primer lugar.

Mientras tanto, la “Cosa” ingresa en caída libre: de su clímax del 28%, bajó al 26%, lo que lo coloca en empate técnico con el petista (a pesar de que Data-Poder no sólo oculta eso, sino que destaca amenazadoramente que en la segunda vuelta Haddad solamente «empata» con el neofascista, a pesar del 3% de ventaja del candidato de Lula y de su fuerte curva de ascenso).

En cuanto a Ciro, sigue estancado en su orgulloso auto-aislamiento.

Ya el candidato «puro» del Mercado, el tucano Alckmin (PSDB), aparece con un risible 7%, denotando la derrota de su partido neoliberal en el golpe – ya que ¡pierde el puesto de segunda fuerza que ocupaba hace años!

A su lado, la candidata de los banqueros Setúbal, Marina Silva, bajo la fachada de un Banco Itaú “flexible” (al mismo tiempo plantador de bosques y promotor del grilaje de tierras), «alcanza» sólo el 6%.

Así, al final, quien ocupó el vacío existencial de la derecha fue el ex militar neofascista, con su ladrido amenazador que incluso asusta hasta el propio Mercado – este ente supremo de la alta élite que en el 2016 sacó a ese rufián de la escoria parlamentaria, creyendo que él era un buen títere en la construcción de su proyecto antipetista.

El reformismo sigue fuerte

El discurso keynesiano centro-izquierdista, que conduce tanto al PT como al PDT (este, con la excepción de algunos oportunistas pro-golpe), sigue firme en la opinión popular, con su siempre acentos a la conciliación de clases.

Se trata de un reformismo laboral de sesgo nacionalista: antineoliberal, aunque no anticapitalista, línea que, a pesar de nuestra posición periférica en las estructuras del sistema global, ha permitido un interesante alineamiento internacional antihegemónico (altivo y activo), lo que es fundamental en tiempos de crisis y reorganización del sistema de poder mundial.

Pero, ¿y las otras alternativas progresistas, como el Partido Socialista Brasileño (PSB)? Murió en el golpe. ¿Y el ex comunista Partido Popular Socialista (PPS)? Ya nació como chiste tras la caída soviética.

En el campo de la izquierda, el que sigue en la vida política post-golpe de 2016 es el Partido de los Trabajadores, con sus muchos errores y aciertos, tal vez ahora más vacunado en cuanto a los peligros de sus alianzas subalternas y de su burocrático «desapego» de las bases populares.

El PT continuará, probablemente, por esta etapa, con su proyecto conciliador: de reformismo lento y de partido fuerte (especialmente en las urnas, donde siempre cuenta con al menos un tercio de los votos).

En el PDT (P. Democrático Laborista), lo que sobró de la agrupación del fallecido gran líder Leonel Brizola, encontró ahora por representante a un personalista, una especie de caudillo nacionalista de discurso, digamos, «petista descarriado». Su pre proyecto, también reformista, parece estar ora a la derecha, ora a la izquierda del centrismo en que estacionó el PT (conforme el aspecto político que analizamos). Es decir: esto, en la hipótesis de que sus promesas pueden ser tomadas en serio. Pero en la marea de los caprichos personales de Ciro, y teniendo como base sus acentos precoces hacia el sector conservador (empresarios golpistas, agronegociantes), la tendencia es que, caso que sea gobierno, se asiente «bien» a la derecha del lulismo.

En el caso de los viejos aventureros de causa propia, algunos hoy vienen revestidos de «novedad», como: la propia Marina “Verde-Itaú” (candidata del llamado «capitalismo ecológico», de cuyo predadorismo económico emana un paradójico aroma floral); o el banquero del viejo sistema, Amoêdo, autodenominado «el Nuevo», y hay aun el hijo del ex presidente progresista Goulart, curiosamente cercano al grupo del periódico Hora del Pueblo (supuestamente de ultraizquierda, pero partidario de la derecha en el golpe de 2016); y no olvidemos al pobre banquero Meirelles, candidato del presidente golpista Temer, que siendo súper expuesto en la televisión hace que un alma más sensible venga a sentir mucha vergüenza ajena.

La verdadera política capitalista

Con el lema “Haddad es Lula”, el PT es hoy el voto “real” que debe aglutinar a la izquierda en el ballotage. Este es el juego «democrático» (o antes «electoral), en su práctica capitalista rasa, sucia, fallida. El buen candidato socialista Guilherme Boulos, líder del Movimiento de los Trabajadores Sin-Techo, ahora en el PSOL (P. Socialismo y Libertad), no debe pasar del 1% o el 2% de las intenciones de voto.

Con todos los problemas y equívocos del PT ya apuntados por la izquierda crítica (y con razón), el candidato del ex presidente Lula es de lejos el más progresista que tiene chances de ser elegido. Aunque el PT mantenga su temerario y flojo discurso «paz y amor» (apuntando a los votos de la centro-derecha), en un nuevo gobierno deberá retomar la efectividad de las políticas sociales urgentes (si no contra toda la pobreza, al menos contra la miseria extrema, que aún son algunas decenas de millones de brasileños). Además, Haddad ciertamente realineará más inteligentemente a Brasil en el tablero global, en el cual fuimos perdiendo espacio desde el golpe – y la orientación geopolítica no-hegemónica es hoy esencial para que dejemos los grilletes estructurales que nos rebajan a mero productor de materias primas.

¿Y en cuanto a Ciro? – muchos preguntan. El extucano (fundador del PSDB) pecó por querer volar demasiado alto, y en una hora inoportuna, exponiendo demasiado su vanidad y formación autoritaria. En la táctica de insistir en estar solo, gritando contra todos a la derecha y a la izquierda, poniendo su personalismo por encima de cualquier proyecto o perspectiva de construcción colectiva. Y sobre todo, siempre distante de los movimientos sociales. Ciro llegó incluso a atacar a su propio ex padrino (aunque con inusual delicadeza, lo que muestra menos inmadurez), en un momento de un cuasi régimen de excepción, en el que Lula es un perseguido político viviendo una situación de violación de sus derechos. Esto no fue limpio – y ahora él paga el precio. Él es él, Ciro Gomes. Y eso es todo.

O al menos era, hasta que Luiz Ignacio Lula da Silva definió la contienda. ¿Ciro cambió? Bienvenido a la resistencia popular. Pero venga con más humildad. Además, sus correligionarios ocultan su coqueteo con el sistema, y, como argumento de peso, lo mejor que encuentran es afirmar que «el antipetismo no gana al fascismo en la segunda vuelta». Inflado «temor» del antipetismo, que si bien examinado, más se asemeja al propio antipetismo.

¿Giro (aunque suave) a la izquierda?

La hinchada ahora es para que el lulismo, que de la experiencia sufrida, se espera que haya obtenido aprendizajes más profundos sobre los incontables debates teóricos en torno a nuestra cuestión nacional de América como un todo, o sea: acerca de la «inexistencia» entre nosotros de una burguesía realmente «nacionalista». Nuestras clases dominantes son socias menores del imperialismo; desprecian sus raíces, cultura, pueblo; se creen extranjeras.

Ante estos enemigos bajos, entreguistas involucrados con la negociación imperialista, el ocupante del poder ejecutivo (que es sólo una parte del poder, ¡vale siempre recordar!) tiene que mantener la guardia mucho más elevada de lo que ha sido la praxis.

Alianza de clases, en Brasil, no es alianza, es tregua

No se puede titubear frente a una élite que se siente orgullosa de privilegios inhumanos e insostenibles (véase el impacto en el presupuesto nacional de los super sueldos y del «asistencialismo» destinado a nuestros pobres jueces y parlamentarios, o de las exenciones millonarias a los banqueros y medios de comunicación corporativa). Este desleal oponente suele tener mucho que perder, y así va a intentar a toda costa mantenerse mamando en el Estado, independientemente de tener que cambiar la regla del juego o atropellar la mal llamada «democracia». Y aun sabiendo que el «basta» social se acerca.

Cualquier proyecto que pretenda efectivamente transformador tiene que aliarse con las calles. La palabra final viene de las calles (lo mostró la caída de Dilma). Viene de las bases populares organizadas de Las que el PT nunca debió haberse alejado.

Nota

(1)Después de concluir este artículo, otra encuesta (del 24/sept), pagada por el Banco Pactual, reafirma que Haddad se consolida en el ballotage: el ex alcalde paulista sigue subiendo, ahora con el 23% (ganó 1% de los votos en tres días).

*Yuri Martins Fontes, filósofo e historiador brasileño, es ensayista, educador popular y coordinador del Núcleo Práxis de la Universidad de San Pablo.

https://www.alainet.org/es/articulo/195576 

35.18.-LUIS CAPUTO RENUNCIA COMO PRESIDENTE DEL BANCO CENTRAL DE ARGENTINA: QUÉ SIGNIFICA LA MOVIDA EN PLENO PARO NACIONAL Y CON MACRI EN NUEVA YORK – Daniel Pardo

9:56 de la mañana del martes. Faltan 4 minutos para que abran los mercados. Es día laborable, pero Argentina despierta como en feriado por un paro nacional; el cuarto en contra de Mauricio Macri.

El presidente entra a la Asamblea General de las Naciones Unidas después de una noche neoyorquina en la que fue premiado, bailó y dio un alegre discurso.

Y, de repente, del Banco Central de la Nación publica un comunicado que toma a todos por sorpresa: renunció su presidente, Luis «el Toto» Caputo.

«Esta renuncia se debe a motivos personales, con la convicción de que el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) restablecerá la confianza acerca de la situación fiscal, financiera, monetaria y cambiaria», se lee en el oficio.

Caputo, experto en finanzas y amigo y compañero de colegio de Macri, llevaba tres meses en el cargo, tiempo en el que el peso argentino perdió 25% de su valor.

Había llegado para dar señales a los mercados en medio de una crisis de confianza de un país que no logra salir de sus vaivenes económicos y ha visto su moneda caer un 50% en un año.

  • Se dispara el dólar en Argentina: ¿por qué los anuncios y medidas de Macri no están dando resultados?

Se espera que esta semana se anuncie un nuevo acuerdo con el FMI, entidad que en mayo había acordado prestar US$50.000 millones al país y ahora está por dar un adelanto.

La pregunta es bajo qué requisitos. Y también si, como dicen en la oposición, la salida de Caputo era uno de ellos.

 Qué hay detrás

La receta de Macri para resolver la inflación y el déficit que heredó del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner fue volcar el país hacia los mercados internacionales: saldar cuentas con prestamistas, emitir nueva deuda y llenar al país de inversiones.

Al principio funcionó y los índices macroeconómicos, entre ellos la inflación, empezaron a dar buenos resultados.

Pero con el auge del proteccionismo a nivel mundial, la guerra comercial y un ambiente generalizado de inestabilidad, la estrategia de Macri se fue al piso y las inversiones se desplazaron a otros países.

  • 3 claves que explican qué está pasando con la economía en Argentina (y cómo puede afectar al resto de América Latina)

Economistas críticos culpan al gobierno de un error de cálculo, pero también de dar mensajes ambiguos sobre su plan de bajar el gasto y equilibrar las cuentas del país.

A medida que emergían los rumores de un default, Macri tuvo que anunciar acciones de alto costo político: subir impuestos a exportaciones o acudir al polémico FMI.

 Solo horas antes del paro y el anuncio e la salida de Caputo, esta foto: Macri de risas con Lagarde. (FOTO: Casa Rosada)

También recortó de 19 a 10 los ministerios y pasó a Caputo del ministerio de Finanzas al Banco Central en remplazo de Federico Sturzenegger.

Los mandatos de Caputo y Sturzenegger no fueron muy diferentes y en los medios locales se reportan versiones sobre la mala relación de ambos con el equipo político de Macri, en manos de Marcos Peña, jefe de Gabinete.

Parte del escepticismo de los inversionistas extranjeros hacia Argentina parece relacionado con que Macri no ha dado señales claras de que el Banco Central funciona de manera independiente al gobierno.

Ahora llega a la presidencia del Banco Central Guido Sandleris, un economista del equipo de Nicolás Dujuvne, ministro de Hacienda y encargado de las negociaciones con el FMI.

  • Por qué acudir al FMI, la última iniciativa de Macri para recuperar la economía, es tan polémico en Argentina

en un día de paro nacional.

Qué viene ahora

Con la renuncia de Caputo, el peso argentino interrumpió la racha de fortalecimiento que vivió durante dos semanas: a tres horas del anuncio, había perdido 3% de su valor.

El lunes en la noche, Macri recibió el Global Citizen Award, un premio del centro de estudios liberal Atlantic Council.

En su discurso, entre elogios y chistes, dijo que ha entablado una «relación especial» con la directora del FMI, Christine Lagarde, de quien espera que «los argentinos se enamoren».

Las fotos de la gala —que muestran al mandatario sonriente, bailando y con Lagarde— llegaron a Argentina en la mañana del martes, mientras muchos se preparaban para un día de protestas. Y sin bancos ni transporte ni supermercados.

  • ¿Cómo afecta la crisis en Argentina a Mauricio Macri y su plan para cambiar al país?

Uno de los cuatro pedidos del paro es que se anule el acuerdo con el FMI.

Las intervenciones del FMI en la política económica argentina se recuerdan como detonantes de pobreza, inflación y devaluaciones traumáticas.

La noticia de la salida de Caputo puede alimentar la teoría de que el FMI está tomando las decisiones en el país, como critica la oposición.

Será un ingrediente más para un amargo coctel que vaticina un fin de año de disputa política y protesta social en Argentina.

¿Por qué la economía argentina es la más frágil de América Latina, después de la de Venezuela?

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-45645125

35.18.-ARGENTINA: EL HIJO PRÓDIGO REGRESA AL FMI – Beethoven Herrera

Debido a los severos desajustes macroeconómicos por los que pasa Argentina, ni siquiera el anuncio del rescate por parte del FM ha generado confianza.

En la opinión pública argentina, acudir al Fondo Monetario Internacional (FMI) está asociado al recuerdo de severos ajustes económicos, máxime tras los discursos independentistas con los que el presidente Néstor Kirchner defendió el pago anticipado de la deuda con ese organismo en el 2005.

23 sep 2018.- De acuerdo con el informe del Fondo, el déficit argentino en cuenta corriente pasó del 2,7 por ciento en el 2015 –cuando asume la presidencia Mauricio Macri– al 4,3 por ciento en el 2017; el déficit fiscal subió del 5,9 al 6,9 por ciento, y la deuda externa saltó del 28,3 al 36,2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

Previo al cumplimiento de condiciones precisas como la reforma del Indec –la entidad a cargo de las estadísticas, que la opacidad de sus cifras le había hecho perder credibilidad–, el FMI ha aprobado un crédito por 50.000 millones de dólares (que podría ascender hasta los 60.000 millones de dólares), e incluso ha considerado la posibilidad de agilizar el desembolso de los tramos. El préstamo, que se utilizaría para refinanciar la deuda argentina hasta el 2021, solo abonaría intereses y le permitirá endeudarse en los mercados financieros privados.

Debido a los severos desajustes macroeconómicos que vive Argentina, ni siquiera el anuncio del rescate por parte del FMI ha generado confianza en los mercados. Aunque el gobierno logró superar la incertidumbre acerca del mercado de bonos del Tesoro, la población sigue apostándole frenéticamente al dólar para protegerse de la devaluación, con lo cual únicamente logra agravar el síndrome del que pretende huir. Para tratar de contener el problema, el Banco Central subió la tasa de interés hasta 60 por ciento, pues el peso argentino se había devaluado en 13,52 por ciento en tan solo un día.

Las medidas ordenadas por el Fondo exigen reducir en 1,5 por ciento el déficit fiscal primario respecto del PIB, y del cumplimiento estricto de esta meta dependerá el desembolso de las futuras cuotas. Para lograrlo, el país gaucho se comprometió a reducir los subsidios a la energía y el transporte en 48 por ciento, las transferencias a las provincias se disminuirán en 75 por ciento, y la inversión en 81 por ciento.

Además, se exigió liquidar el fondo existente para hacer frente al pago de pensiones, y se exigió el regreso del impuesto a las exportaciones, que había sido eliminado, se han fusionado diez ministerios y desde el 2015 se han despedido 33.704 empleados públicos.
Esta coyuntura de inestabilidad económica esta alimentada por la confrontación política: la expresidenta y actual senadora Cristina Fernández, atiende cinco procesos en su contra. Como podría ser candidata en las próximas elecciones presidenciales y cuenta con un respaldo de 30 por ciento en la opinión pública, su enjuiciamiento es visto por los peronistas como una acción orientada a bloquear sus opciones políticas, al tiempo que el gobierno atribuye la semilla de la actual crisis del país a las políticas de expansión fiscal sin soporte, adoptadas en los tres gobiernos kirchneristas.

Beethoven Herrera Valencia Profesor, U. Nacional y Externado beethovenhv@yahoo.com
Con colaboración de Elkin Suarez

http://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/argentina-el-hijo-prodigo-regresa-al-fmi-52144

35.18.-EL PERONISMO LO MISMO ES DE IZQUIERDAS QUE DE DERECHAS, BEBE DEL NACIONALISMO COMO DE LA REVOLUCIÓN – José Andrés Rojo

 

Juan Domingo Perón, presidente argentino, y su esposa Eva Duarte saludan desde un vehículo descubierto, durante un acto en Buenos  Aires (Argentina). COVER

Cuando V. S. Naipaul llegó a Argentina en 1972, quiso entender lo que era el peronismo, así que se puso a preguntar. Le recomendaron que visitara al padre Mujica, que se ocupaba de los fieles de un barrio de chabolas en la zona de Palermo. El sacerdote lo recibió con malas pulgas y medio enfadado le dijo: “Solo un argentino puede entender el peronismo. Podría hablarle del peronismo durante cinco años y usted seguiría sin entenderlo”. Al padre Mujica lo asesinaron en 1974 cuando Perón, de regreso a Buenos Aires, inició una durísima represión contra los guerrilleros peronistas que lo habían devuelto al poder. Naipaul explica que seguramente Mujica estaba en alguna lista, y los pistoleros procedieron cuando le llegó su turno.

20 sep 2018.- Perón empezó a hacerse célebre en 1943 cuando era un coronel del Ejército que predicaba “un furibundo nacionalismo”. Ganó dos veces las elecciones, y gobernó “como dictador” —observa Naipaul— entre 1946 y 1955. Fue derrocado en septiembre de ese año, y salió al exilio. Su esposa, Eva —Evita—, que se convirtió en un gran icono del peronismo, había muerto en 1952. Fue embalsamada y su cadáver estaba en 1972, cuando Naipaul empieza su crónica, en la casa que el militar argentino tenía en el selecto barrio de Puerta de Hierro, en Madrid. Franco lo trató con todos los honores durante su estancia en España, era una manera de agradecerle el apoyo político y económico que Perón le facilitó entre 1946 y 1949, unos años difíciles para la dictadura.

Argentina y el fantasma de Eva Perón, 1972-1991 es un largo trabajo de más de 100 páginas recogido en El escritor y el mundo, donde se han reunido una serie de ensayos de Naipaul, fallecido a mediados de agosto. Se inicia durante una época en la que, en Argentina, todo el mundo estaba descontento y de repente casi todos se hicieron peronistas. Las guerrillas actuaban con contundencia, y fueron asesinados docenas de policías. Muchos de los guerrilleros eran peronistas, los montoneros, y reclamaban el regreso de Perón. Volvió, ganó las elecciones en octubre de 1973, pero no pudo gobernar demasiado tiempo ya que murió unos meses después.

El ensayo de Naipaul es una fascinante exploración sobre una manera de hacer política que no solo ha regresado con fuerza en las últimas décadas a Latinoamérica, sino que se está exportando con bastante éxito fuera de sus fronteras. El peronismo lo mismo es de izquierdas que de derechas, bebe del nacionalismo como de la revolución; tenía razón Mujica: es difícil de entender. Naipaul da algunas claves. “Perón y el peronismo ofrecen fe”, apunta. Escribe que Perón decía que “en manos del pueblo, la violencia no es violencia; es justicia”. Y un peronista le explica que esos enemigos del pueblo son el imperialismo americano, sus aliados autóctonos, la oligarquía, la burguesía subordinada, el sionismo y la izquierda cipaya (el Partido Comunista y el socialismo en general).

Cuando aborda el caso de Evita, Naipaul observa alarmado que “en Argentina no hay historia”: reina la leyenda. Y cuenta que en su autobiografía, Eva Perón dice que descubrió la pobreza cuando tenía 11 años. Luego copia una frase de Evita: “Y lo extraño es que no me doliese tanto la existencia de los pobres como el saber que al mismo tiempo había ricos”. Puro resentimiento. Y es ese resquemor el que, para Naipaul, explica el peronismo. La capacidad de ofrecer “el odio como esperanza”.

En marzo de este año, durante una visita a Argentina, Pablo Iglesias reivindicó las raíces peronistas de Podemos. ¿A qué se refería exactamente?

https://elpais.com/elpais/2018/09/20/opinion/1537466559_032690.html

34.18.-BRASIL: LA CRISIS DEMOCRÁTICA PROFUNDIZA LA INCERTIDUMBRE ELECTORAL – Héctor Bernardo

A menos de un mes de las elecciones presdenciales, Lula, al frente de las encuestas, continúa en prisión, y todo indica que será proscrito. El jefe del Ejército, general Voññas Boas, reclamó que no se le permita al exmandatario ser candidato. Tras ser apuñalado, el ultraderechista Jair Bolsonaro habría crecido en intención de voto y, si no se le permite competir al líder del PT, su remplazo, Fernando Haddad, podría ubicarse segundo y entrar al balotaje.

10 sep 2018.- El 7 de octubre se realizarán las elecciones presidenciales de Brasil. Los comicios se darán en el marco de un gobierno de facto producto de un golpe parlamentario, a lo que se suma la intervención militar de Río de Janeiro, el encarcelamiento arbitrario –y la más que probable proscripción– del expresidente y principal candidato Luiz Inácio “Lula” da Silva, el reciente atentado contra el líder de ultraderecha –segundo en las encuestas–, Jair Bolsonaro, la marcada injerencia del jefe del Ejército, el general Villas Boas, la guerra mediática y judicial contra el Partido de los Trabajadores (PT), y la casi segura necesidad de un balotaje en el que todavía no están definidos los participantes. El futuro de Brasil parece más que incierto y la crisis democrática se profundiza cada vez más.

Según señalan diversas encuestas, el expresidente Lula da Silva tendría alrededor de un 40 % de intención de voto. Sin embargo, todo indica que, a pesar del dictamen del Comité de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Poder Judicial optará por proscribir al líder del PT.

En una reciente entrevista, en claro exceso de sus funciones e injerencia en el proceso electoral, Vilas Boas se manifestó contra la posibilidad de que Lula pueda ser candidato: “Nos preocupa porque puede comprometer nuestra estabilidad, las condiciones de gobernabilidad y de legitimidad del próximo gobierno”, y calificó la declaración del Comité de Derechos Humanos de la ONU como “una intento de invasión a la soberanía nacional”.

Por su parte, mediante un comunicado, el PT señaló que “es muy grave que un comandante con altas responsabilidades se arrogue interferir directamente en el proceso electoral, algo que las Fuerzas Armadas no hacían desde los sombríos años de la dictadura”.

Lula fue acusado de corrupción y, tras una condena arbitraría y sin pruebas, a pesar de que aún le quedan instancias de apelación, fue encarcelado en abril de este año. Se le prohibió hacer campaña, participar de los debates y dar entrevistas. Todo indica que este martes 11 de septiembre se dictará su proscripción definitiva y el Partido de los Trabajadores anunciará en su remplazo la fórmula Fernando Haddad-Manuela D’Ávila.

La principal duda parece ser cuánto del porcentaje de intención de voto que posee Lula será transferible a Fernando Haddad y si esa transferencia de votos le alcanzará al PT para entrar en un balotaje.

Mientras tanto, quien va segundo en las encuestas, Bolsonaro, parece consolidarse luego de haber sufrido un atentado el jueves pasado durante un acto de campaña. El confuso ataque de un hombre con un puñal parece haberle sumado a Bolsonaro entre dos y cuatro puntos de popularidad, lo que lo pondría alrededor del 22% de intención de voto y, en caso de que Lula sea proscrito, lo consolidaría como el principal candidato. El resto de los postulantes no superarían, hasta ahora, la línea de los 12 puntos (algunos estudios indican que Haddad con el apoyo de Lula podría estar en torno al 16%, lo que le alcanzaría para entrar al balotaje).

Desde el golpe parlamentario contra Dilma Roussefff la democracia brasileña ha entrado en una crisis que se profundiza día a día (símbolo de ello ha sido el asesinato de la concejala Marielle Franco, sucedido en marzo de este año en Río de Janeiro). El futuro de la región está encadenado al de Brasil y sólo el tiempo podrá decir si el gigante sudamericano ha tocado fondo o aún puede profundizar su crisis.

https://www.diariocontexto.com.ar/2018/09/10/brasil-la-crisis-democratica-profundiza-la-incertidumbre-electoral/

34.18.- LA CRISIS ARGENTINA – Eduardo Sarmiento 

Hace un mes en esta columna anuncié que los países emergentes operaban con estructuras económicas débiles que los exponían a grandes inestabilidades y recesiones. Más aún, anticipe que luego de la crisis de Turquía vendría la de Argentina. En efecto, la economía argentina experimenta una caída del producto de 6 %, devaluación del peso de 50 % y tasa de interés de 60 %.

8 sep 2018.-  La economía argentina viene mal de tiempo atrás. Luego de dos años de recesión, logró una recuperación el año anterior y en los primeros meses del actual, pero no ha podido superar el déficit en cuenta corriente. Por el contrario, en la medida que la producción se reactivó se agravó el déficit en cuenta corriente, que obligó a acudir a un préstamo de US$50.000 millones al FMI, que tiene como contraparte un severo programa de ajuste para eliminar en un corto plazo tanto el déficit fiscal como el déficit en cuenta corriente.

El programa del FMI agravó el panorama. A la contracción proveniente del sector externo, se agregó una reducción notable del déficit fiscal que amplificó la caída de la actividad productiva y precipitó salidas de capitales que dispararon la devaluación. Y en el desespero, las autoridades económicas elevaron la tasa de interés hasta situarla en 60 %. La economía fue sometida a tres choques: devaluación masiva, reducción del déficit fiscal y elevación de la tasa de interés a cifras estratosféricas. ¿Qué otra cosa se quería? El producto nacional se desplomó y la tasa de cambio y la tasa de interés alcanzan niveles absurdos que tienden a acentuarlo.

El programa de ajuste del FMI fue el detonante del colapso. Se replica la política tradicional de enfrentar la escasez de divisas con políticas contractivas guiadas por la supremacía del mercado. Curiosamente, el diagnóstico y los resultados son similares a los del programa adoptado en Colombia en 1999, que significó la mayor recesión de la historia registrada, y no muy diferente al aplicado en 2015.

La crisis de Argentina contiene un alto componente sistémico, que es común a los países emergentes y tiene como epicentro América Latina. La tasa de interés cero ha reducido la eficacia de la política de los bancos centrales para lograr el balance interno. Las economías operan con exceso de ahorro por debajo de sus posibilidades. De otro lado, la manipulación de las tasas de cambio, las medidas proteccionistas y los TLC aplicados en los países desarrollados han configurado balanzas de pagos deficitarias en los países emergentes con serias dificultades de financiación y baja respuesta a las variaciones del tipo de cambio. La política monetaria es limitada por la tasa de interés cero y la fiscal, por las exigencias del FMI. Los países no disponen de medios para conciliar la recuperación y los faltantes de la balanza de pagos.

Los responsables de la crisis son el FMI y los bancos centrales, que pretenden enfrentar las deficiencias estructurales y anomalías comerciales con políticas recesivas que frenan la producción y deprimen el salario. En cierta forma estamos ante el fracaso de la trilogía macroeconómica de autonomía al banco central para fijar las tasas de interés, tipo de cambio flotante y austeridad fiscal. La alternativa es el modelo de intervención monetaria y cambiaria que he sugerido en oportunidades anteriores en artículos y libros. Sus elementos centrales son la intermediación en el mercado cambiario vendiendo divisas, política industrial y comercial, y coordinación fiscal y monetaria. Así las cosas, las economías quedarían en condiciones de enfrentar las dificultades externas dentro de un marco de crecimiento y conservación del salario.

También le puede interesar: «Decomisar la dosis mínima: ¿Populismo o necesidad?»

https://www.elespectador.com/opinion/la-crisis-argentina-columna-811005

33.18.-MÉXICO: EL GOBIERNO PROGRESISTA «TARDÍO» – Massimo Modonesi

Alcances y límites de la victoria de AMLO

La contundente victoria de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones del 1º de julio de 2018 constituye un hecho histórico para México. Los resultados no solo posibilitaron, por primera vez, la llegada de una fuerza ubicada en la izquierda, sino que dinamitaron el poder del viejo Partido Revolucionario Institucional (PRI). No obstante, a partir del 1º de diciembre se verá si la forma de articulación pragmática de intereses –a veces contrapuestos– detrás de formulaciones excesivamente genéricas resulta suficiente para cumplir con la promesa de «moralizar» el país, acabar con la violencia y reducir las desigualdades.

Nota: un adelanto de este artículo fue publicado en Nueva Sociedad, edición digital, el 2/7/2018.

La primera derrota electoral reconocida de las derechas mexicanas, después de las cuestionadas elecciones de 1988 y 2006 –plagadas de denuncias de fraude–, generó un momento de entusiasmo y llevó a decenas de miles de personas a la calle para festejar la victoria de Andrés Manuel López Obrador (amlo) en su tercer intento de llegar a la Presidencia mexicana. El presidente electo obtuvo 53% de los votos y ganó en 31 de los 32 estados del país. Ricardo Anaya (Partido Acción Nacional, pan) se ubicó en 22% y José Antonio Meade (Partido Revolucionario Institucional, pri) quedó relegado a 16%, en una histórica derrota para el partido que gobernó México durante siete décadas de manera ininterrumpida desde su fundación en 1929 hasta 2000, y entre 2012 y la actualidad.

Septiembre – Octubre 2018.-Entre quienes se concentraron en el Zócalo para celebrar figuraban no pocos izquierdistas. Eran conscientes de que la situación es diferente de los momentos de auge de masas del pasado, pero lo sentían como una revancha que no dejaba de tener cierto sabor plebeyo y antioligárquico y no se podían perder un festejo catártico como el que habían soñado, no fuera a ser su última oportunidad. Mientras cantaban nostálgicamente «El pueblo unido no será vencido», el más moreno «pueblo obradorista» también se volcó en la plaza al grito de «Es un honor estar con Obrador».

La dimensión histórica de lo ocurrido el pasado 1o de julio fue recogida, por adelantado, en el propio nombre de la coalición triunfadora: Juntos Haremos Historia. Y con la elección de López Obrador culmina, en efecto, un largo y tortuoso proceso de transición formal a la democracia: esta vez se logró una plena alternancia en el poder, con la victoria de la oposición de centro-izquierda, aquella que había aparecido en 1988 para disputar al pan el lugar de oposición democrática al pri. Cabe recordar, justo a 30 años de distancia, que desde entonces se asumía que el pan era una oposición leal al régimen priísta, que comulgaba con el neoliberalismo emergente y con el autoritarismo imperante. La alternativa planteada por el neocardenismo y el Partido de la Revolución Democrática (prd) propugnaba el retorno al desarrollismo, pero con un acento más pronunciado en la justicia social.

Tenía además un diagnóstico de las causas de la desigualdad diferente del que presenta el actual programa de amlo y el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), que coloca la corrupción como el factor sistémico, como causa y no como consecuencia de las relaciones y los (des)equilibrios de poder. El proyecto de revolución democrática surgido en 1988 implicaba una transición democrática no solo formal sino sustancial: la reducción de las disparidades socioeconómicas como condición para el ejercicio de la democracia, tanto representativa como directa. El prd abandonó posteriormente este horizonte ideal y se convirtió en un partido paraestatal, clínicamente muerto desde 2013. A punto tal que en las últimas elecciones apenas logró sobrevivir, en calidad de aliado-parásito del pan, al tsunami de Morena, un partido fundado hace apenas cinco años por amlo y que le drenó el alma, las bases y los fundamentos políticos-ideológicos al prd y que el 1o de julio alcanzó una votación que rebasó por mucho los mejores resultados de cualquier candidatura de izquierda o centroizquierda en el pasado.

Pero el círculo de la alternancia –y también del beneficio de la duda–, que se cierra con esta elección y marca un evento histórico significativo, no garantiza, sin embargo, el alcance histórico del proceso que sigue. Más aún si las expectativas son tan elevadas como las que suscita amlo al sostener que encabezará la «cuarta transformación» de la historia nacional y al autoproclamarse explícitamente el heredero de José María Morelos, Benito Juárez, Francisco Madero y Lázaro Cárdenas. Empero, lejos de todo izquierdismo, el presidente electo enfatiza el rasgo moralizador y el perfil de estadistas y demócratas de estas figuras, en línea con su propia campaña electoral, en la que propuso incluso una nueva «Constitución moral».

Por otra parte, no omite mencionar que en esta oportunidad no habrá conflicto ni ruptura violenta, sino que la transformación será «pacífica» y «amorosa». No hay truco ni engaño; según la letra de su programa y su discurso de campaña, esta transformación atañe fundamentalmente a la refundación del Estado en términos éticos y solo en segunda instancia tendrá las reverberaciones económicas y sociales necesarias para la estabilización de una sociedad en crisis. Del éxito de la cruzada anticorrupción se deriva no solo la realización de la hazaña histórica de moralizar la vida pública, sino la posibilidad de lograr tres propósitos fundamentales: pacificar el país, relanzar el crecimiento a través del mercado interno y redistribuir el excedente para asegurar condiciones mínimas de vida a todos los ciudadanos. Todo ello, respetando la propiedad privada y el libre comercio y apoyándose en los empresarios honestos. Se trata de una ecuación que, para convencer a propios y extraños, ha sido repetida hasta el cansancio tanto durante la campaña como el mismo día del histórico festejo en el Zócalo capitalino.

Respecto de los gobiernos progresistas latinoamericanos de las últimas décadas, el horizonte programático de amlo está dos pasos atrás en términos de ambiciones «antineoliberales», mientras destaca por la insistencia casi obsesiva en la cuestión moral, en la que precisamente muchos de esos gobiernos naufragaron. Por otra parte, el presidente electo –que pulverizó al viejo y poderoso pri– tiene ante sí el desafío de la pacificación y de la disminución de la violencia, con todas las dificultades que plantean esos objetivos, pero también con la oportunidad de provocar un impacto profundo y marcar un cambio sustancial respecto del México actual.

Por la urgencia y la sensibilidad que rodea esta cuestión, será en estas metas –más que en cualquier otro terreno y a la par de las dinámicas económico-financieras– donde se medirán el alcance del nuevo gobierno, su popularidad y estabilidad en los próximos meses. Además de las esperadas medidas de austeridad republicana, es decir, los recortes de los salarios y gastos de los altos funcionarios, el cumplimiento de otras promesas no será tan inmediatamente perceptible como, por ejemplo, la eventual disminución de la corrupción, o lo será de forma indirecta por tratarse de políticas sectoriales, por ejemplo, el rescate del campo, las becas a estudiantes, la construcción de viviendas populares, el apoyo a los adultos mayores, etc.

Por otro lado, la promesa de «hacer historia» convoca en principio a todos los ciudadanos «juntos», al «pueblo». Sin embargo, más allá de la transversalidad y la voluntaria ambigüedad de la convocatoria amplia propia de cualquier campaña electoral, a partir de ahora se hará tangible la espinosa definición del sujeto que impulsa y el que se beneficia del cambio. La fórmula obradorista, desde 2006, contiene un ingrediente plebeyo y antioligárquico: se construye sobre la relación líder-pueblo y abandera la fórmula «Solo el pueblo puede salvar al pueblo». Al mismo tiempo, tanto Morena como la campaña fueron construidos alrededor de la centralidad y la dirección incuestionable de amlo, una personalización que llegó al extremo de bautizar el acto de cierre de campaña amlofest y de usar el acrónimo amlo como una marca o un hashtag (#amlomanía).

Por otra parte, junto al pueblo obradorista y a su guía, están otros grupos con creencias y prácticas muy diversas entre sí: los dirigentes de Morena y los pequeños partidos aliados –el Partido del Trabajo, de origen maoísta, y el Partido Encuentro Social (pes), evangélico y conservador– y toda la pléyade de grupos de priístas, perredistas y panistas que, con olfato oportunista, cambiaron de bando en el último momento. En el campo social, se sumaron también vastas franjas de clases medias conservadoras, así como sectores empresariales a los cuales amlo dedicó especial atención durante la campaña en el afán de desactivar su animadversión y contar con su colaboración a la hora de tomar posesión del cargo, en diciembre de 2018.

Cada uno de ellos exigirá lo propio y será valorado en relación con su específico peso social, político y económico, en aras de mantener el equilibrio interclasista y la gobernabilidad. Es evidente que el demoledor 53% de los votos, si bien ha sido la expresión del hartazgo y del rechazo hacia los partidos que malgobernaron México en las últimas dos décadas, no implica, sin embargo, un giro cultural y político en términos de los valores, las percepciones y las aspiraciones de la gran mayoría de los ciudadanos.

En este sentido, detrás de las alianzas formales, hay una sumatoria de votantes todavía más variada, muchos de ellos probablemente arrastrados por el clima que imperó en las últimas semanas de la campaña, cuando quedó claro que amlo retenía y aumentaba el caudal de intenciones de votos mientras que sus contrincantes se estaban disputando a golpes el segundo lugar.

Entonces el «juntos» (y revueltos) del nombre de la coalición sigue un esquema populista: la abigarrada articulación de un vacío que solo pudo llenar coyunturalmente la ambigüedad discursiva y, a partir de ahora, la capacidad de arbitraje y el margen de decisión del líder que la pergeñó y difundió. Entre equilibrios precarios y alianzas inestables, se vuelve imprescindible recurrir a la tradición y la cultura del estatalismo y del presidencialismo mexicanos –con sus aristas carismáticas y autoritarias– que, no casualmente, no fueron cuestionados a lo largo de la campaña obradorista.

Es temprano para saber si habrá una nueva versión del «priísmo infinito» que colonizó todo aquello que se le acercó, como en el caso del pan desde mediados de los años 80 o del prd desde 1997. La derecha insiste en cuestionar a López Obrador por sus ideas «viejas», invocando el fantasma del echeverrismo, aquel viraje post-68 del presidente Luis Echeverría Álvarez hacia la apertura democrática controlada, hacia una compulsiva inversión estatal (en tiempos de bonanza petrolera), hacia la retórica antiempresarial y tercermundista.

Desde la izquierda, a su vez, se sospecha y se teme que ni a esto va a llegar, porque no estamos en los años 70. El propio López Obrador, que se formó en aquel ambiente de reformismo priísta, tiene aspiraciones más modestas y un estilo más sobrio que el del otro López (Portillo) que gobernó entre las décadas de 1970 y 1980 y que encarnó la máxima expresión discursiva y, al mismo tiempo, el punto de inflexión real del priísmo populista, desarrollista e integrador.

Al margen de los contenidos, que como anuncia el programa oscilarán entre una sustancial continuidad del modelo neoliberal y dosis limitadas de regulación estatal y de redistribución hacia los sectores más vulnerables, la cuestión democrática es la que podría paradójicamente frustrar las expectativas de cambio histórico para reducirse a un esquema plebiscitario «bonapartista», ligado a la figura del líder máximo que convoca a opinar sobre la continuidad de su mandato u otros temas emergentes.

El culto a las encuestas dentro de Morena, tanto las que sirvieron para seleccionar a los candidatos como las que sostuvieron el triunfalismo de la campaña, podría ser el preludio de un nuevo estilo de gobierno en el cual el pueblo sea asimilado a la opinión pública. Por otra parte, este joven partido, nacido y crecido con la mira puesta en las elecciones y como «aparato antifraude», tiene una vida interna prácticamente nula, y sus bases y dirigencias corren el riesgo de devenir simples correas de transmisión del gobierno federal y los gobiernos locales, como ha ocurrido en las últimas décadas con otras organizaciones similares bajo los gobiernos progresistas latinoamericanos.

Algunos esperan, en la izquierda, que la transición formal a la democracia que hemos presenciado el 1o de julio y la experiencia de un gobierno progresista tardío en México no cierren las puertas a la participación desde abajo y, por el contrario, propicien el florecimiento de instancias de autodeterminación. Esto sí que podría abrir la puerta a una transformación de portada histórica. En este sentido, no queda claro si el país está frente a una versión más de las «revoluciones pasivas» que caracterizaron el ciclo progresista en América Latina1. Algunos elementos apuntan en esta dirección: el estilo y los dispositivos bonapartistas; la retórica de la «gran transformación histórica»; el principio de la alianza interclasista, «nacional y popular»; la incorporación de demandas populares en un proyecto conservador; el probable transformismo de algunas franjas de dirigentes populares que se aprestan a volverse operadores del aparato estatal. Al mismo tiempo, las revoluciones pasivas suelen surgir de la necesidad de «pasivizar» una activación desde abajo, de canalizar hacia la desmovilización a sectores de las clases subalternas que amenazan el orden, ofrecerles reformas a cambio de su lealtad, de su aceptación de un pacto de dominación simplemente enmendado. Este podía ser el escenario de 2006, cuando el ascenso de las luchas antineoliberales, en México como en América Latina, planteaba una correlación de fuerzas no favorable a las clases dominantes. Pero no es el caso del México actual, donde se vive un proceso de descomposición social y de derechización que atañe tanto al origen y la orientación clasista de los gobiernos y de los principales partidos políticos como al desborde de fenómenos de corrupción de la clase política y de la violencia endémica que atraviesa a la sociedad mexicana. En este contexto adverso, los movimientos populares, tanto los independientes como aquellos que se cobijan detrás de partidos como Morena, se encuentran a la defensiva. En particular, el campo popular independiente y organizado estuvo más expuesto a la intemperie del actual clima social y político: suele ser perseguido, criminalizado y se encuentra en una etapa de dispersión y desmovilización relativa. Esta condición de debilidad se evidenció, en la actual coyuntura electoral, en las dificultades que encontró la frustrada candidatura zapatista de Marichuy Patricio, propiciada por el Concejo Indígena de Gobierno (cig) como un punto de articulación de las luchas antineoliberales y anticapitalistas, pero también se hizo presente en la actitud de las principales organizaciones sociales independientes y combativas respecto de la candidatura de amlo. En este sector, en el contexto preelectoral, se observó una relativa convergencia táctica de carácter defensivo2. En ambos casos operó una combinación entre la apreciación de la oportunidad política y de la coyuntura crítica y la constatación del giro conservador operado por amlo y Morena. La predominancia de adhesiones activas, pasivas o silenciosas da la sensación de que, implícita o explícitamente, se difundió una disposición al voto útil hacia el candidato progresista. Candidato que, sin embargo, operó un marcado y evidente desplazamiento hacia el centro –en la profundización de una tendencia ya perceptible en la campaña de 2012–. El «Proyecto de Nación 2018-2024», que se basa en un libro publicado en 2017 por López Obrador3, contiene un planteamiento que combina sustanciales garantías de continuidad neoliberal con puntuales propuestas de políticas sociales y de intervención estatal en sectores económicos estratégicos. A lo largo del texto se encuentran muy escasas y escuetas referencias a demandas o intereses específicos de las organizaciones sociales independientes4.

Un dato de fondo que no puede soslayarse es que Morena, a diferencia del prd –desde su fundación en 1989–, no ha incorporado orgánicamente ni establecido una estrategia de alianzas con movimientos y organizaciones sindicales independientes, sino que ha heredado del prd las relaciones con organizaciones campesinas y buscado, o simplemente encontrado, vínculos puntuales como los afianzados en esta coyuntura electoral con algunos dirigentes o figuras5. Prueba de la ausencia o del desinterés por un vínculo más amplio con los movimientos sociales fue el nombramiento del ultraconservador y ex-integrante del pan Manuel Espino como «coordinador de organizaciones sociales y civiles» de la campaña. Es difícil establecer si esta actitud se debe solo a la orientación centrista de la campaña o a un rasgo constitutivo de Morena. Esta opción por no mantener vínculos orgánicos con otras entidades organizadas podría tener orígenes o propósitos diversos, como evitar las corrientes internas, las dobles afiliaciones y lealtades y sus posibles desviaciones corporativas o clientelares que primaron en el prd –y tendieron a desvirtuarlo como un partido-frente– y propiciar el centralismo, la afiliación estrictamente ciudadana o la constitución de una identidad primaria morenista en un partido de reciente creación.

Salvo en los contados casos en que se dio una alianza orgánica con movimientos sociales específicos, se percibe un difuso escepticismo respecto a las credenciales de izquierda de amlo y de Morena. Tampoco se comparte el optimismo esperanzado respecto del «hacer historia» en el sentido profundo, ya sea como superación del neoliberalismo o como un real cambio de régimen y una transición sustantiva a la democracia. Más aún, existe la duda fundada de que esta historia se haga realmente «juntos» cuando no se convoca explícitamente a importantes franjas organizadas de las clases subalternas. Sin embargo, si bien ya no se lo reconoce como de izquierda, amlo se distingue de las derechas. En términos generales, el discurso que emanó de un gran número de organizaciones sociales independientes tendió a oscilar y buscar un difícil y precario equilibrio entre señalar los límites del proyecto –deslindándose o marcando una distancia– y reconocer que es el mal menor y que puede marcar una discontinuidad respecto de la situación actual y desplazar a las fuerzas políticas de derecha responsables de la situación de México, lo cual, ante las circunstancias consideradas particularmente dramáticas, resulta trascendente. La atmósfera que se respira en organizaciones, colectivos y núcleos militantes es de perplejidad frente a una candidatura que no convenció pero pudo vencer y que, por ello, representa objetivamente una gran oportunidad histórica y política.

Un dato significativo: a diferencia de 2006, cuando amlo estuvo a punto de llegar a la Presidencia, esta vez nadie –ni siquiera veladamente– llamó a la abstención, y primó la tendencia de ir a votar y de hacerlo por López Obrador. La consigna propia de la izquierda independiente fue que había que organizarse y disponerse a luchar sea cual fuere el gobierno surgido de las urnas. No obstante, a pesar de un clima que genera una convergencia general en la lectura de la coyuntura y de la caracterización de la candidatura de López Obrador, a la hora de los pronunciamientos no se estableció una estrategia ni un comportamiento en común entre los movimientos y organizaciones sociales. No pocas organizaciones optaron por tejer un vínculo orgánico y llamar públicamente a votar6, pero otras tantas decidieron no pronunciarse en este sentido. En este segundo grupo, algunas quisieron enviar algún tipo de mensaje, ya sea asistiendo a reuniones o mítines de campaña, invitando a no votar por las derechas7 o a votar «a la izquierda»8, mientras que otras simplemente se mantuvieron en silencio y sin contacto alguno con el candidato y sus alrededores. Un silencio difícil de interpretar y que no figura en el registro de los posicionamientos, pero que hay que escuchar y que solo parcialmente puede interpretarse como «quien calla otorga».

Entre los silencios, resuenan la valoración de la autonomía de muchas luchas socioambientales y obreras o la distancia que marcan, desde la sociedad civil, organizaciones de víctimas y de defensa de los derechos humanos. Es sintomático que no se hayan registrado adhesiones de colectivos de jóvenes y estudiantes9 ni de feministas, con lo cual parecen mantenerse voluntariamente al margen del proceso electoral y de la campaña de amlo dos de los sectores más combativos y militantes que han protagonizado luchas y protestas en los últimos años. Este silencio no puede pasar inadvertido porque se trata de actores que han tomado y usado la palabra para impugnar el mismo orden político-estatal que Morena aspira a ocupar. Porque, considerando los rasgos conservadores del proyecto de amlo –tanto en lo programático como en la composición ministerial que ya se anunció–, así como las resistencias de las derechas hacia toda reforma progresista, el alcance de la transformación depende en gran medida del movimiento social, y este se retroalimenta de las organizaciones existentes, aunque tenga que trascenderlas para adquirir el tamaño y la fuerza que requieren las circunstancias históricas y políticas.

  • M. Modonesi: Revoluciones pasivas en América, Itaca, Ciudad de México, 2017.
  • Las siguientes afirmaciones se basan en los resultados de un observatorio de los posicionamientos de organizaciones sociales independientes, en el marco de un proyecto de investigación coordinado por mí en la UNAM.
  • A.M. López Obrador: 2018 la salida. Decadencia y renacimiento de México, Planeta, Ciudad de México, 2017.
  • La mayor parte de ellas está relacionada con el movimiento campesino o los pueblos indígenas, pero también se pueden encontrar las propuestas de elevar el salario mínimo, impulsar la construcción de vivienda y dar becas a jóvenes, así como revertir la llamada reforma educativa y construir el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. «Proyecto de Nación 2018-2024», disponible en http://proyecto18.mx/
  • Como, por ejemplo, Nestora Salgado, José Manuel Mireles o Napoleón Gómez Urrutia, dirigentes de policías comunitarias en Guerrero, de autodefensas en Michoacán y del sindicato minero, respectivamente.
  • Principalmente, las organizaciones campesinas articuladas en el Plan de Ayala Siglo XXI y los sindicatos reunidos en torno del Sindicato Minero, pero también una corriente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación ligada a la polémica ex-secretaria Elba Esther Gordillo, una fracción del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y un sector de las policías comunitarias de Guerrero, la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC).
  • Si bien en su congreso la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) optó por no dar indicación de voto por AMLO, algunas de sus corrientes y secciones se fueron acercando más que otras a la campaña del candidato de Morena, en particular a partir del momento en que declaró que revertirá la contrarreforma educativa.
  • Por ejemplo, el Sindicato de los Trabajadores de la UNAM, parte de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT). 9.No obstante, las encuestas marcan un voto masivo a AMLO entre los electores más jóvenes, lo cual pone de manifiesto un fuerte rechazo hacia el PRI y el PAN http://nuso.org/http://nuso.org/articulo/mexico-el-gobierno-progresista-tardio/

33.18.-ABC DE LA CRISIS ARGENTINA – Laizquierdadiario*

En días de caos económico para muchos trabajadores es difícil comprender a los medios de comunicación, economistas y opinólogos. Aquí una síntesis

Foto: casarosada.gob.ar

1)         Déficit fiscal:

Las cuentas del Estado están determinadas, para simplificar, por la diferencia entre lo que se recauda y se gasta. Están en rojo hace años. Esto es porque se recauda menos de lo que se gasta. El Gobierno de Cambiemos le echa la culpa a un supuesto desborde en las partidas para jubilaciones, para los docentes, a la educación universitaria o a los trabajadores de la salud.

Pero lo cierto es que un componente central del presupuesto público es el gasto en intereses de la deuda que va a manos de los especuladores: más del 15 % del total del presupuesto. Es un porcentaje que duplica, por ejemplo, el desembolso para toda la educación. Y este porcentaje va a crecer por el nuevo endeudamiento con el FMI. No pagar la deuda liberaría enormes recursos para fines sociales.

9 sep, 2018.- Los acuerdos con el FMI (ya en estos días se cocina el segundo acuerdo en menos de tres meses por el fracaso del primero) busca abastecer dólares para garantizar los pagos de la deuda. No va un peso a educación, salud, jubilados y otros fines sociales.

Además, en el presupuesto público se beneficia con desgravaciones impositivas a muchos sectores empresarios. El Gobierno sólo mira el gasto. Pero la verdad es que también puede subir la recaudación, pero no lo quiere hacer (o lo hace muy limitadamente) para no tocar las ganancias patronales.

Por el contrario, a principio de su mandato Mauricio Macri sacó retenciones a los exportadores (y las redujo para los productos de la soja). En diciembre último votó en el Congreso, con apoyo del peronismo, una reforma tributaria que baja progresivamente los impuestos a las empresas: ganancias y contribuciones patronales, principalmente. Con estas medidas agravó el rojo fiscal.

La recesión a la que se conduce la economía achicará más la recaudación y agravará el déficit fiscal. Por eso diarios y bancos internacionales piden, como prometió Domingo Cavallo en 2001, que el país tiene que tener déficit cero el año próximo: esto significaría un recorte de partidas sociales mucho más brutal. Quieren atacar más a los jubilados, reducir asignaciones a chicos y adolescentes, achicar ministerios, reducir el poder de compra del empleado estatal.

2)         Déficit externo

Las cuentas externas sintetizan las relaciones del país con el exterior. Las transacciones se realizan en dólares. Hay una gran escasez de dólares porque el flujo de divisas hacia el exterior es mucho más fuerte que los escasos ingresos que tienen lugar. Es el principal problema que empuja el dólar hacia arriba.

Al país ingresan dólares por diversas vías:

  1. a)         Exportaciones, en su mayor parte agrarias ahora afectadas por la sequía.
  2. b)         Turistas que visitan a Argentina.
  3. c)         Inversiones: pocas porque fracasó el pronóstico de la famosa “lluvia de inversiones”.
  4. d)         Especuladores que vienen a aprovechar su paritaria del 60 % con las altas tasas de interés que paga el Banco Central y otros instrumentos especulativos. Estos se están retirando a más velocidad que el delantero francés Kylian Mbappé a pesar que el Central sigue subiendo la tasa de interés porque ven que el patrimonio de la entidad monetaria se deteriora.
  5. e)         Deuda externa a través de la emisión de títulos que compran los fondos de inversión, muchos de ellos buitres, bancos internacionales como J.P. Morgan. Esta vía se cortó con la corrida iniciada a fines de abril por la falta de confianza del capital financiero internacional con el macrismo.
  6. f)          Préstamos del FMI: es la principal ventanilla abierta en este momento. Es otra vía de aumentar la deuda externa.

Por otro lado, los dólares que salen del país se vinculan fundamentalmente a los siguientes movimientos:

  1. a) Pago de importaciones. El Gobierno las está reduciendo a través de la recesión.
  2. b) Turistas argentinos que viajan al exterior. Los trascendidos indican que el Gobierno estudia poner un impuesto al turismo.
  3. c) Pagos de la deuda externa. Históricamente Argentina paga más de lo que le prestan: ese es el negocio de capital financiero.
  4. d) Remisión de ganancias de las empresas del imperio:. La economía está dominada por el capital extranjero. Entre las 500 grandes empresas, más del 70 % de la facturación corresponde a esas empresas. Todo el tiempo envían sus ganancias a las casas centrales.
  5. e) Salida de especuladores del país. Es precisamente lo que está ocurriendo con los que aprovecharon la “bicicleta financiera” con las altas tasa del Banco Central.
  6. f) Fuga de capitales, principalmente de las grandes empresas. En la crisis de 2001 en la lista de las grandes empresas que fugaron están Pérez Companc, Telefónica de Argentina, Repsol, Telecom, Nidera, Shell y sigue los nombres. Ahora no dan los nombres de los que compran dólares, pero el 80 % de las compras corresponde a los que adquieren más de U$S 2 millones. Los bancos son la vía por la cual se fugan capitales.

Cambiemos no tiene ninguna solución para el déficit externo porque honrar los pagos de la deuda y la total libertad para que se vayan capitales es parte del manual neoliberal que respetan a rajatabla. Esto implica una sangría de dólares incesante que vacía las reservas del Banco Central (que son riquezas que generan las manos trabajadoras) y requiere cada vez más endeudamiento para pagar la deuda previa y garantizar la fuga. Un círculo vicioso.

3)         Ganadores

Es evidente que el Gobierno privilegia los negocios especulativos. Entre los principales ganadores están los bancos, fondos de inversión, las grandes empresas que fugan dólares.

Con la devaluación permanente también se benefician los exportadores. Por cada dólar exportado en diciembre de 2017 obtenían $ 17. Ahora por cada dólar exportado obtienen $ 40 (o la cotización que alcance el dólar estos días). Es decir, que mejoraron sus ingresos más del 100 %. Los grandes exportadores son un puñado de empresas agropecuarias e industriales: Bunge, Cargill, Aceitera Genral Deheza (AGD), Nidera, Techint, Aluar y las automotrices.

El gran empresariado se beneficia con la devaluación del salario de los trabajadores: es lo que festejó estos días Cristiano Rattazzi, titular de Fiat Argentina.

4)         Perdedores

Los perdedores principales son los que viven de su salario. Toda devaluación es ante todo una devaluación del salario: esto ocurrió con la devalución de Eduardo Duhalde en 2002, con la de Axel Kicillof en 2014, con la que hizo el macrismo apenas asumió y con la que está en curso.

Los cálculos de inflación están encontrando un nuevo nivel cerca del 40 %. Muchos analistas dicen que puede seguir escalando por encima de este valor por la retroalimentación entre devaluación e inflación.

Las paritarias originalmente fueron del 15 %. Luego algunas se ajustaron 5 % más. Incluso hubo sectores, como camioneros, que obtuvieron alrededor del 25 %. Pero de conjunto, la brecha entre la suba de precios y la suba de salarios cada vez es mayor.

La recesión está extendiendo los despidos en el ámbito estatal y público. Este viernes en el Ministerio de Agroindustria se anunciaron 500 despidos. Las estadísticas del Ministerio de Trabajo de junio exhiben un importante deterioro laboral en el ámbito privado. Son sólo las primeras consecuencias de la recesión.

Como se mencionó, el ajuste que pacta el Gobierno de Cambiemos con el FMI traerá nuevos recortes en educación, salud, a jubilados, a niños y adolescentes beneficiarios de asignaciones.

Bien lejos de la pobreza cero, los próximos datos que publique el Indec mostrarán una suba de la pobreza y la indigencia.

Retomado de Laizquierdadiario  https://www.las2orillas.co/abc-de-la-crisis-argentina/ 

32.18.-LULA DA SILVA, COMO SIEMPRE, OPTIMISTA Y DISPUESTO A NO CAMBIAR SU DIGNIDAD – Ernesto Samper

Estuve la semana pasada en Brasil visitando a mi amigo el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva en su sitio de reclusión en Curitiba. Lo encontré, como siempre, optimista y dispuesto a no cambiar su dignidad por una libertad que no se base en su inocencia.

1 sep 2018.- El sitio de su encierro es modesto y confortable, pero las condiciones de su encarcelamiento son cercanas al confinamiento. Tiene limitadas las horas de sol diarias y las visitas; ninguna posibilidad de comunicación directa; la televisión, reducida a ver los canales que lo persiguen. Pasa en soledad los fines de semana. Aunque sus captores tratan de minarlo moralmente, han fracasado en este propósito. Lula está altivo, positivo, combativo y, como siempre, apasionado por las noticias de los países latinoamericanos. En su ánimo no caben la venganza ni el revanchismo.

Al pie de la cárcel, bajo la ventana del líder, se levanta el campamento del Partido de los Trabajadores (PT), donde miles de personas venidas de todas partes se hallan en permanente vigilia y le gritan: “¡Buenos días!” y “¡Buenas noches!” para que él sepa que están ahí. Me reuní con sus abogados en São Paulo. A Lula lo acusan de haber recibido como soborno un apartamento que ni siquiera conoció. No ha aparecido una sola prueba que demuestre relación suya con el inmueble de cuya apropiación indebida se lo acusa.

¿De dónde viene, pues, el interés por mantenerlo atado a esta acusación sin sentido? La razón es que el juez Sergio Moro, quien adelanta un conocido proceso en que se encuentran involucradas la empresa que construyó el apartamento y Petrobras –el Lava Jato–, decidió usar esta relación para vincular a Lula al proceso general como responsable de una red de corrupción por ser presidente del Gobierno y jefe del PT. Con el expresidente involucrado, convirtió el asunto local en un escándalo mediático internacional. La aplicación de esta teoría del máximo responsable, que fue aplicada para juzgar a los nazis en Alemania, podría llevar a la cárcel por muchos años a los mandatarios latinoamericanos que hoy aparecen involucrados en casos de corrupción por el simple hecho de ser presidentes de gobiernos cuyos funcionarios participaron en actividades corruptas. Es lo que el juez Moro denomina, de manera eufemística, culpabilidad por “corrupción pasiva”. Para mayor paradoja, a Lula se le negó el ‘habeas corpus’ con el cínico argumento de protegerlo, cuando se sabe que el único peligro que corre es el de ganar las próximas elecciones presidenciales. Las encuestas recientes muestran que Lula se acerca al 50 por ciento de los votos efectivos.

No hay norma del debido proceso que no se haya violado en su caso. Se desconoce su presunción de inocencia. No se valoran testimonios a su favor que desvirtúan delaciones negociadas ni se le garantiza su derecho a instancias independientes atendidas por jueces imparciales. Vistos estos argumentos, el Comité de Derechos humanos de las Naciones Unidas pidió la semana pasada al Estado brasileño que, en aplicación del Convenio Internacional sobre Derechos civiles y políticos, permita que Lula, aun desde la cárcel y mientras queda en firme su sentencia, presente su nombre en las elecciones presidenciales de octubre y tenga acceso a los canales que establece la ley para promoverlo. La comisión advirtió que de no hacerlo, se ocasionaría un “daño político irreparable” a su derecho constitucional a ser elegido.

De regreso a Bogotá pensaba yo que el grave dilema que existe hoy en Brasil no es entre Lula y el siniestro excoronel Jair Bolsonaro, amigo de la dictadura militar. El dilema es entre un país más justo, como el que dejó Lula, con treinta millones de pobres menos, y los poderes fácticos representados hoy por el exmilitar, los mismos que tumbaron a Dilma Rousseff de la presidencia y están dispuestos a lo que sea para quitar a Lula y su partido de en medio, como ya le quitaron su libertad. El que más perdería sería Brasil.

https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/ernesto-samper/la-otra-cara-de-la-moneda-en-juicio-contra-lula-da-silva-263178

31.18.-EL MUNDO NO ES PARA TEMER – Esteban Actis

Brasil y su nueva inserción internacional

Fernando Henrique Cardoso ensayó la inserción internacional de Brasil desde la idea de la «periferia moderna». Luis Inácio Lula da Silva apostó por posicionar a su país como un «jugador global». Pero ahora Michel Temer consiguió lo impensable. Pidió el ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) pero, después de un año, la membresía parece lejana. Su rol en el G-20 ha sido meramente reactivo. Y en el interior del BRICS ha quedado completamente opacado por China y Rusia. Además, ha defeccionado de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur). Temer ha conseguido lo que nadie había logrado hasta ahora: que el rol de Brasil sea el de una «periferia perimida». 

Agosto 2018.- Durante todo el siglo XX, Brasil ha sido un claro ejemplo de un intermediate state en el sistema internacional. Su influencia ha estado asociada a atributos clásicos de poder como el territorio, la población y una importante economía. Sin embargo, la carencia de recursos militares significativos o los problemas internos derivados de una sociedad dual y de ciclos económicos fluctuantes, identifican a Brasil con la mayoría de los países en desarrollo.

Las diferentes formas de internalización -por parte de los hacedores de políticas- de estas ambigüedades en relación a «cuan poderoso» es Brasil explican, junto con contextos nacionales e internacionales determinados, las discontinuidades de su política exterior reciente. Entre 1995 y 2015 las percepciones sobre el rol de Brasil en el escenario internacional de quienes detentaron el poder no fueron homogéneas. No obstante, con independencia de esta situación, la diplomacia brasileña supo otorgarle contenido y sustancia a la estrategia de inserción internacional.

Durante los gobiernos de Fernado Henrique Cardoso (1995-2002) la visión preponderante fue de «periferia moderna». En un escenario caracterizado por una unipolaridad creciente y el auge del multilateralismo liberal, la evaluación de los principales hacedores (Celso Lafer, Luiz Lampreia) era que el orden mundial estaba cristalizado (poderes instituidos) por lo que Brasil no podía aspirar a jugar un rol protagónico en los asuntos globales, máxime en una coyuntura domestica de inestabilidad económica, política y de alto déficit social. Sin embargo, la condición periférica no implicaba que Brasil no pudiese amplificar algunos márgenes de maniobra a partir de potenciar la «autonomía por la integración y la participación».

En otras palabras, mostrarse como actor central del «regionalismo abierto» y convalidar las reglas del orden internacional liberal en el plano multilateral fueron las estrategias para mostrar su condición de potencia media moderna, a la par de la expansión del sector privado aspirando a ser un global trader en la globalización venidera. Para finales del siglo XX las grandes firmas de la industria que sobrevivieron a la apertura económica comenzaron a ganar mercados en la región y el mundo.

A partir del 2003 con la llegada de Lula Da Silva a la presidencia, Brasil va a sufrir una mutación respecto a la autopercepción y el rol que debería ocupar en el mundo. En un contexto internacional más permisivo (creciente multipolaridad y boom de los commodities) y de expansión económica a nivel local, los principales hacedores de políticas (Celso Amorim y Marco Aurelio Garcia) percibían que Brasil debía intentar evitar la cristalización de las relaciones de poder en el plano internacional y así poder discutir (y redefinir) las reglas del orden global.

Para el gobierno de Lula estaban dadas las condiciones de que Brasil se convirtiera en un global player a partir de una política exterior «activa y altiva», según la jerga lulista. Por entonces, la apuesta era profundizar la dimensión del poder relativa a la autonomía (vía diversificación de los vínculos externos y soft balancing) y comenzar a ejercer la dimensión relacionada a la influencia.

En otras palabras, reforzar la capacidad para resistir presiones externas y lograr incidir en algunos acontecimientos y resultados. El rol central de Brasil en el bloqueo a la Ronda de Doha en la Organización Mundial del Comercio (OMC) o el frustrado intento de mediar entre Irán y las potencias occidentales en relación al plan nuclear del primero, representaron claros ejemplos de la búsqueda de expandir la influencia en el plano global.

Si bien entre 2013 y 2015 -bajo la presidencia de Dilma Rousseff- la intensidad mermó y ciertos objetivos se reformularon (recuo brasileiro en palabras de los académicos Carlos Lessa y Amado Cervo)la percepción sobre el rol de Brasil en el mundo no se modificó. Asimismo, la consolidación y expansión internacional de sector privado durante toda la primera década del siglo XXI (multilatinas brasileñas) coadyuvaban a fortalecer la percepción de que Brasil estaba para ocupar una silla en el Club de los poderosos.

Con la llegada de Michel Temer al Palacio Planalto en mayo de 2016 tras el traumático y cuestionado proceso de impeachment, la percepción de sus principales hacedores de políticas en relación al lugar del gigante sudamericano en el mundo mutó nuevamente. Al igual que en la década de 1990, la ponderación ha estado sobre los déficits y limitaciones del país a la hora planificar la presencia internacional. La grave crisis política y económica (esta última arrastrada del gobierno de Rousseff) sumada a un contexto internacional caracterizado por un desinfle del auge de los emergentes (salvo China) reforzó la tesis de que Brasil no estaba en condiciones de ser un «jugador global». Si se rastrean las declaraciones de José Serra y Aloysio Nunes (Ministros de Relaciones Exteriores en la administración Temer) y se analizan las acciones de la política exterior, es dable interpretar un retorno a la «condición periférica» como locus de la estrategia de inserción internacional.

La incorporación de la noción de «megalómana» a la lexis de los funcionarios brasileños en el gobierno de Temer (concepto utilizado por los detractores de la política exterior del Partido de los Trabajadores) pone de relieve implícitamente el rechazo a una pretensión de percibirse como un país poderoso. Con Michel Temer la política exterior brasileña vuelve a girar sobre la idea que Brasil no es un país poderoso, condición sine qua non para desplegar una policía exterior asertiva.

Ahora bien, el dato sobresaliente y novedoso de la política externa de Brasil bajo la presidencia de Temer no es el retorno a una autopercepción periférica, sino la falta de sustancia y forma a la estrategia de inserción internacional. A diferencia de la visión de «periferia moderna» implícita en los mandatos de Cardoso, en donde se tenía claro qué se quería obtener de las relaciones internacionales y por dónde transitar para lograr mayores márgenes de maniobra, el retorno periférico de Brasil está totalmente perimidoNo hay construcción clara de poder alguno y su estrategia de inserción internacional parece caducada.

Los intentos de mostrarse nuevamente como una periferia confiable y abanderada del status quo del orden internacional no han tenido buena receptividad. Brasil pidió el ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con el deseo de que su candidatura fuese aprobada rápidamente pero después de un año la membresía parece lejana. El propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó públicamente el deseo del ingreso de la Argentina a la organización, situación que generó estupor en los círculos políticos y empresariales. Por su parte, el rol de Brasil en el G-20 ha sido meramente reactivo y en muchos de los casos un dolor de cabeza. El costo pagado en las idas y venidas en la decisión de la participación del Temer en la Cumbre del G-20 en Alemania en 2017 fue altísimo. Después de revertir la decisión de no participar por la grave crisis política el primer mandatario de Brasil se quedó sin ninguna reunión bilateral importante en Hamburgo.

Por su parte, los esfuerzos de Brasil por mostrarse como un poder emergente también han sufrido un duro golpe en los últimos dos años. Al interior de BRICS, el rol de Brasil ha quedado eclipsado a la luz de la creciente proyección internacional de China y Rusia. En la última Cumbre en Johannesburgo, la propuesta de Xi Jinping de crear «BRICS plus» incluyendo gran parte de África, no fue bien recibida por la diplomacia brasileña que tiene interese históricos en dicho continente. La decisión de Temer de levantarse de la reunión con los países africanos antes de su cierre mostró el malestar existente sobre lo que se considera una avance más de la influencia de China en África. En un juego de suma cero donde Brasil se contrae (recortes presupuestarios, puestos diplomáticos y proyectos de cooperación en África y Asia), los otros «emergentes» avanzan.

En ese contexto, la herencia del breve hiato de Temer en el Palacio Planalto no solo marcará la profundización de la pérdida de herramientas autonomista sino, y más grave aún, la constitución de lo que Brasil como potencia media siempre intentó evitar: la dependencia. Es más, lentamente Brasilia está estructurando una «doble dependencia» o «doble periferia» con Washington y Beijing. Lejos de poder pivotear entre los dos grandes poderes, Brasil navega en una subordinación pasiva a intereses y demandas externas.

En el plano regional, la diplomacia de Temer ha dejado huérfana la política de liderazgo regional dirigida a motorizar la concertación y la integración con sus vecinos, activo de la política exterior desde la redemocratización. La búsqueda de la «unidad colectiva» ha estado en el centro de la política exterior brasileña reciente, independientemente de la percepción sobre el lugar de Brasil en el mundo. Solamente cabe mencionar los esfuerzos de Sarney por la integración del Cono Sur, la propuesta (fallida) de Itamar Franco del Área de Libre Comercio de América del Sur (ALCSA), la concreción por parte de Fernando Henrique Cardoso de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana y, finalmente, la idea brasileña de la Comunidad Sudamericana de Naciones devenida en UNASUR bajo los gobiernos de Lula.

El gobierno de Temer no ha esbozado ninguna propuesta concreta en lo que a atañe al regionalismo, salvo la idea de flexibilizar y «modernizar» el MERCOSUR con una aproximación a la Alianza del Pacífico. La ausencia de Brasil como actor regional en la búsqueda de la paz en Colombia, así como la llamativa pasividad ante la crisis venezolana, son ejemplos de que Brasil va camino a convertirse en un «enano sudamericano».

En lo relativo al agravamiento de la situación venezolana, Brasil ha tenido un rol de bajo perfil en el denominado «Grupo de Lima» sin capacidad alguna de liderar dicho espacio. La decisión de defeccionar de la UNASUR, único espacio de diálogo sudamericano creado por el propio impulso brasileño es todo un símbolo en la noción de «periferia perimida». En lugar de proponer una reformulación o una nueva innovación político-institucional, el gobierno de Temer apostó bajarle el pulgar al proceso de concertación.

Por último, la noción de «periferia perimida» también tiene su correlato en la falta de una visión clara desde el Estado en relación a la internacionalización del sector privado brasileño. Tanto la idea de global trader (comercio) como la política de las empresas denominadas «campeonas nacionales» bajo los gobiernos de Lula, tenían en común, con independencia de sus resultados, una visión de disputa y conquista de mercados externos vía la mejora de la competitividad sistémica. Sin embargo, en el marco de la profundización de un proceso de reprimarización de las exportaciones (iniciado en los años del PT) y del ocaso de las multilatinas brasileñas (Petrobras, Odebrecht, Electrobras, Vale) la estrategia gubernamental parece estar puesta en profundizar una estrategia de «agro trader» apostando a las ventajas comparativas.

En los últimos 25 años, el gigante sudamericano se ha autopercibido tanto como un actor con escasos atributos de poder y como parte de la periferia, pero también como un actor emergente con recursos para incidir activamente en el escenario internacional. Sin embargo, tanto la idea de «periferia moderna» y como de global player tenían en su seno, más allá de los logros y resultados alcanzados, una brújula en relación a la construcción de poder y un conjunto de iniciativas y políticas que le daban sustancia. Desde mayo de 2016, el gobierno de Temer vuelve a visualizarse como un país sin pretensiones de colarse entre los poderosos pero desde un proyecto externo sin un norte claro. La política exterior brasileña se edifica desde una «periferia perimida»

Principio del formulariohttp://nuso.org/articulo/el-mundo-no-es-para-temer/

30.18.-LULA REFUERZA SU LIDERAZGO EN LAS ENCUESTAS PESE A LA CÁRCEL – Tom C. Avendaño

Los primeros sondeos realizados tras el comienzo de la campaña consolidan el liderazgo el expresidente preso por corrupción

El dominio de Luiz Inácio Lula da Silva sobre el electorado brasileño no sufre a pesar de estar preso por corrupción desde hace cuatro meses. El expresidente y candidato desde la cárcel a las elecciones de octubre goza de un 37% de la intención de voto en la nueva encuesta de Ibope, la primera a escala nacional tras el comienzo de la campaña. Es casi la misma cifra que le otorga otra encuesta, también publicada este lunes, la CNT/MDA.

Un manifestante pasea una máscara con la cara de Lula SALVATORE DI NOLFI EFE

En el probable caso de que el Tribunal Electoral impida a Lula seguir con su candidatura por estar condenado por la segunda instancia, el nuevo panorama estaría lideado por el agitador ultraderechista Jair Bolsonaro, al cual Ibope da un 20% de la intención de voto (ahora, con Lula en escena, tiene un 18%).

Pasado el segundo puesto, ninguno de los 11 candidatos restantes se acerca al 14%, la cifra mágica que, en el actual panorama, permite pasar al segundo turno. La evangélica Marina Silva, hasta ahora a los talones de Bolsonaro, queda rezagada con un 6%. El gran amigo de los mercados y de las alianzas del centro, Geraldo Alckmin, tiene un 5%, al igual que Ciro Gomes, su rival en el centro. Y Henrique Meirelles, el candidato del actual Gobierno, cae a lo más bajo, con un 1%.

Trasvase de votos

Pero el ajedrez de estas elecciones no se entiende sin un dato signficativo: el 4% de intención de voto que tendría el exalcalde de São Paulo, Fernando Haddad, en caso de que sea él quien asuma el puesto de Lula cuando al expresidente se le impida concurrir. En Brasilia nadie ya que ese trueque vaya a suceder, que hace tiempo que Lula escogió a Haddad y que lo único que queda por ver es cuántos de sus votos logra traspasarle. Este dato, una anémica predicción que sitúa a Haddad por debajo de Bolsonaro, Silva, Gomes y Alckmin, supone una jarra de agua fría para quien confiase en esta estrategia y recuerda hasta qué punto es arriesgado hacer cualquier predicción en una campaña tan incierta como esta.

Esa incertidumbre comienza a reflejarse en los mercados, que alcanzaron el lunes el dólar más alto en dos años: 3,96 reales, inédito desde tiempos del impeachment a Dilma Rousseff en agosto de 2016. El comentario generalizado era que la culpa la tenía el 37,3% que daban las encuestas a Lula, enemigo en el imaginario de muchos economistas de las reformas liberales que necesita el país.

https://elpais.com/internacional/2018/08/21/actualidad/1534804401_746229.html

29.18.-A LULA Y HADDAD INVISIBILIZAN LOS MEDIOS, Y BANNON ASESORA AL ULTRA BOLSONARO – Juraima Almeida*

Mientras el expresidente Lula da Silva sigue preso y su candidato a la vicepresidencia –y eventual sucesor, de no permitírsele presentarse a las elecciones presidenciales del 7 de octubre- Fernando Haddad  junto a otros dirigentes que los respaldan fueron impedidos de participar en un debate televisivo, el estadounidense Steve Bannon es presentado como asesor de la campaña del ultraconservador Jair Bolsonaro.

De participar en las elecciones, Lula sigue al frente de los sondeos de opinión con un 30%, seguido de lejos por Bolsonaro, quien se convertiría en el favorito en caso que el expresidente no pudiera presentarse.11-08-2018.- El estratega político que ayudó a Donald Trump a llegar a la presidencia de Estados Unidos, Steve Bannon, será consejero en la campaña del ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro, informó el diario brasileño O Globo. “Bannon se puso a disposición para ayudar, eso, obviamente, no incluye nada financiero. El apoyo será con una sugerencia de internet, de repente un análisis, o interpretar datos, esas cosas”, dijo el hijo de Bolsonaro.

“Conversamos y concluimos tener la misma visión de mundo. Él afirmó ser entusiasta de la campaña de Bolsonaro y ciertamente estamos en contacto para sumar fuerzas, principalmente contra el marxismo cultural”, publicó en su cuenta en Twitter.

Bolsonaro, quien no esconde su admiración por Trump, es un capitán de la reserva del ejército que, con un discurso autoritario, radical, xenófobo,  y repleto de ataques contra las políticas raciales y de igualdad, lidera por estrecho margen los sondeos electorales para la presidencia de Brasil si el líder del Partido de los Trabajadores, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, no logra presentarse como candidato.

Bannon, ejecutivo de medios estadounidense, exbanquero de inversiones y expresidente ejecutivo de Breitbart News, un sitio web de noticias de extrema derecha, fue jefe de campaña de Trump y su jefe de estrategia en la Casa Blanca por siete meses, hasta el 18 de agosto de 2017 cuando fue despedido, cuando participó en varias campañas y ha ayudado a varios movimientos políticos europeos de extrema derecha.

De acuerdo con las últimas encuestas, en un escenario sin Lula, Bolsonaro es favorito por un escaso margen y lidera las intenciones de voto con un 17 por ciento, por delante de la ecologista Marina Silva (13), el laborista Ciro Gomes (8) y el derechista Geraldo Alckmin (6%).

La revista británica The Economist publicó un editorial en el que aseguraba que Bannon es un peligro para la democracia. “Bolsonaro sería un presidente desastroso. Su retórica muestra que no tiene suficiente respeto hacia muchos brasileños, incluyendo a personas gay y negras. Hay poca evidencia de que entiende suficientemente los problemas económicos de Brasil como para poder solucionarlos. Sus reverencias a la dictadura lo convierten en una amenaza para la democracia”, sentenció la revista.

Un debate que censuró al PT y a Lula

El Partido de los Trabajadores (PT) realizó un “debate con Lula” donde participaron su compañero de fórmula Fernando Haddad, ex alcalde Sao Paulo, la dirigente del partido Comunista de Brasil (PCdoB)- Manuela d’ Ávila  y Gleisi Hoffmann, presidenta del PT. La iniciativa surgió en respuesta al debate oficial que sucedió en paralelo, en el canal de televisión Bandeirantes, en el cual el gran ausente fue el ex mandatario debido a que está preso en Curitiba desde el siete de abril.

En el debate paralelo, transmitido en vivo por las redes sociales alternativas, Haddad y sus interlocutores abordaron temas de gran interés social como seguridad, empleo y salud, y expusieron sus propuestas de gobierno. “Haddad tiene en este momento el papel de ser el vice para dar voz al presidente en el día a día de la campaña; es la voz del presidente’’, declaró Hoffmann.

Horas antes del debate, Lula divulgó una carta en donde llamó de “censura” la actitud de la Red Bandeirantes que no permitió que su representante y candidato a vicepresidente del PT, Fernando Haddad, participar en el debate entre los candidatos a presidentes. “La decisión viola el derecho del pueblo brasileño y también de los demás candidatos a discutir las propuestas de mi candidatura y hasta de que me critiquen mirándome a la cara y yo teniendo derecho a responder”, escribió el ex presidente.

Lula denunció la medida de la justicia que le denegó un último recurso para participar en los debates por videoconferencia desde su celda. Asimismo recordó que él es quien lidera las encuestas con una intención de voto del 30 por ciento por sobre los demás candidatos. Lula agregó que la medida de la jueza viola también la libertad de prensa, impidiendo que un medio de comunicación cumpla su deber de informar y prohibiendo a su público ejercer su derecho a ser informado.

Haddad, de 55 años, fue Ministro de Educación bajo los gobiernos de Lula y de su sucesora, Dilma Rousseff . Y en 2012 fue electo alcalde de Sao Paulo, la capital económica y financiera del país. Ante la posible denegación de la candidatura de Lula, quien se encuentra cumpliendo una pena de 12 años y un mes luego de que el juez Sérgio Moro lo condenara por la causa Lava Jato, Manuela D`Avila se presentaría como vicepresidente del ex alcalde.

El PT inscribirá formalmente la candidatura de Lula el 15 de agosto, último día del plazo legal, y convocó para esa misma fecha a miles de simpatizantes a movilizarse a Brasilia para dar su apoyo al histórico líder de centroizquierda. En los comicios de octubre se elegirán también a los 27 gobernadores, a los 513 diputados y a dos tercios de los 81 senadores brasileños. Los debates, junto con el tiempo de propaganda gratuita de radio y televisión, a partir del 31 de agosto, cumplen un papel importante en el desempeño de los candidatos.

Campesinos movilizados

Mientras, unos 5.000 campesinos de todas las regiones de Brasil participaron este viernes en la Marcha Nacional Lula Libre, que encabeza el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en favor de la liberación del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. Los movimientos campesinos se movilizarán hasta el 15 de agosto para demandar que se cumpla el derecho a la participación de Lula en las elecciones del 7 de octubre próximo.

El 15 de agosto llegarán a la capital (Brasilia), donde habrá una gran movilización para acompañar el registro del ex jefe de Estado como candidato presidencial. Además, el MST quiere plasmar en la calle el rechazo de la ciudadanía a las reformas económicas lideradas por el mandatario no electo Michel Temer, así como llamar la atención de la población hacia la crisis económica que padece el país.

*Juraima Almeida es investigadora brasileña y analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE) 

Fuente: http://estrategia.la/2018/08/10/los-medios-invisibilizan-a-lula-y-haddad-y-bannon-asesora-a-bolsonaro/

29.18.-MADURO FRACASA Y POR FIN ENTONA EL MEA CULPA Marc Fortuño

En los últimos días, ha ocurrido un hecho insólito en la política venezolana, el propio Presidente Nicolás Maduro ha confesado que su modelo productivo es un ‘fracaso’. Su comentario fue el siguiente: «Los modelos productivos que hasta ahora hemos ensayado han fracasado. Y la responsabilidad es nuestra. Es mía. Es nuestra».

Unas palabras que han pillado por sorpresa incluso a sus principales detractores, aunque es bienvenido cualquier reconocimiento desde el gobierno de Venezuela de los errores cometidos en su política económica que se ha desarrollado en la última década.

11 Ago 2018

11 Ago 2018.- El primer paso para cambiar consiste en aceptar los errores propios, por ello cabe preguntarse si esta afirmación se traducirá en el futuro en un giro en las políticas que se han extendido en el país.

¿Cuál es el problema de su modelo productivo?

Es difícil poder explicar cómo el país que mayores reservas de crudo del planeta se encuentra en una situación económica tan deteriorada y con el desabastecimiento de productos básicos.

Antes de nada, hay que remontarse a lo que ha sucedido en la última década hasta finales de 2014. La posición fiscal de Venezuela era la más delicada del los países de la OPEP debido a que su sector público obtiene una gran parte de sus ingresos fiscales de las exportaciones de petróleoque representa alrededor del 90% de sus exportaciones totales.

En los años de Chávez se hizo una apuesta clara por los ingresos públicos provenientes del petróleo lo que permitió un mayor gasto público en programas ambiciosos que mejoró los niveles de vida de la gente. El crecimiento económico y las políticas de redistribución llevaron a una disminución significativa de la pobreza, del 50% en 1998 a aproximadamente el 30% en 2013.

Hay que tener en cuenta que en esos años la producción de crudo fue decreciendo pero se inició un ciclo alcista en el crudo a partir de 2003. De este modo se explica esa mejora de la vida de la gente por la generación de ingresos públicos por doquier.

En ese contexto, el gobierno estableció una variedad de empresas públicas y nacionalizó muchas empresas privadas en sectores como petróleo y gas, minería y metalurgia, cemento, banca y telecomunicaciones, unos hechos que puso en cuestión la seguridad jurídica del país. Incluso, queda para la historia el ‘exprópiese’ del Presidente Chávez a dedo.

Además, durante ese boom, Venezuela no acumuló ahorros para mitigar un retroceso en términos de comercio o para amortiguar el ajuste macroeconómico necesario, se apostó todo a la misma carta el petróleo cotizando a precios altos.

Tras el hundimiento de los precios del petróleo en 2014, Venezuela se encontró con un alto déficit fiscal por la pérdida de ingresos públicos derivados del petróleo. Y en un entorno de reestricción al acceso a la financiación externa, el déficit público se ha monetizado, es decir, se puso en marcha la impresora.

Inflación estimada: 1.000.000%

El régimen de Nicolás Maduro, marcó una política de mantener el tipo de cambio oficial sobrevaluado y reforzó los controles para el acceso a dólares estadounidenses, lo que significa que a los venezolanos les resulta más difícil cambiar sus bolívares, por el billete verde.

Si unimos a las limitaciones en el acceso a divisas, los problemas de financiación, el control de precios, y el colapso del sector privado en la provisión de bienes básicoshan llevado acumulativamente a una de las tasas de inflación más altas del mundo.

Según el anuncio del FMI, a cierre de 2018, la tasa de inflación de Venezuela superaría el 1.000.000%, siendo una de las peores crisis hiperinflacionarias que se ha visto en la historia moderna. Esta cifra es comparable con Alemania en la República de Weimar y la de Zimbabwe a comienzos de la última década.

Por otra parte, el FMI estima que la economía de Venezuela podría contraerse un 18% este año, frente a la caída, siendo este el tercer año consecutivo de caída de dos dígitos.

El problema de la capacidad de pago de la deuda venezolana

Venezuela continua con erosión de la capacidad de pago que conducirá a fuertes pérdidas para los tenedores de bonos, con incumplimientos continuos en los pagos de intereses de varios bonos, agravados por los próximos vencimientos del principal.

Además, los límites a la capacidad de Venezuela para reestructurar su deuda planteados por las actuales sanciones estadounidenses que impiden a los inversores estadounidenses aceptar nuevos instrumentos de deuda bajo un posible canje de deuda, exacerbará aún más las pérdidas.

La capacidad de Venezuela para cumplir con sus obligaciones de capital e intereses seguirá seriamente deteriorada, y que las pérdidas para los tenedores de bonos serán muy altas, probablemente superiores al 65%.

Este problema en la erosión de la capacidad de los pagos tiene varios factores.

En primer lugar, la disminución actual de la producción petrolera de Venezuela sea sostenida y que ejerza una mayor presión sobre los flujos de caja en moneda extranjera, con lo que es poco probable que disminuya la grave escasez de divisas. Es probable que las perspectivas para el sector petrolero de Venezuela reflejen el empeoramiento de la situación financiera del país. El gran déficit de financiación externa del país y la disminución de las fuentes de financiación implican que se seguirán incumpliendo los próximos pagos del servicio de la deuda.

Ya desde noviembre de 2017, cuando se produjeron los primeros impagos de la deuda del mercado, los pagos pendientes de cupones debidos tanto por el gobierno como por la compañía petrolera estatal PDVSA han superado los 1.700 millones de dólares.

Dado que hasta ahora el gobierno sólo ha hecho pagos atrasados de cupones de PDVSA que fueron más allá de los períodos de gracia de 30 días y no de cupones soberanos, es cada vez más probable que el gobierno no pueda hacer frente a los próximos pagos de capital de su deuda de mercado, el primero de los cuales cae ahora, en agosto, por 1.050 millones de dólares.

Las actuales sanciones estadounidense contra Venezuela contienen restricciones que hacen imposible que el país refinancie, y por lo tanto reestructure, sus obligaciones de mercado pendientes sobre la deuda mantenida por empresas o inversores estadounidenses.

La incapacidad de aliviar las presiones de liquidez a corto plazo mediante una reestructuración formal exacerbará las restricciones financieras del gobierno y aumentará las pérdidas para los tenedores de bonos.

https://www.elblogsalmon.com/economia/venezuela-fracasa-fin-maduro-entona-mea-culpa?utm_source=recommended&utm_medium=DAILYNEWSLETTER&utm_campa

28.18.- “PERSEGUIR EL DINERO ES MÁS IMPORTANTE QUE DETENER CAPOS” – Jacobo García

El hombre fuerte de López Obrador en materia de seguridad, Alfonso Durazo, apuesta por la política social y perseguir el dinero de los carteles para pacificar el México más violento desde la Revolución

Alfonso Durazo durante la entrevista con EL PAÍS en Ciudad Juárez ABRAHAM RUBIO

Alfonso Durazo (Sonora, 1954) tendrá en sus manos la misión de pacificar un país que vive su etapa más negra y violenta desde la Revolución. Solo este fin de semana en Ciudad Juárez, la ciudad fronteriza donde se realiza la entrevista y donde este martes inician las mesas de paz destinadas a dar forma a la nueva estrategia de seguridad (2018-2024), hubo 11 homicidios. A ello se suman los más de 200.000 muertos y los 35.000 desaparecidos que ha dejado la guerra entre y contra los carteles de la droga iniciada por el presidente Felipe Calderón en 2006. Ese es el país que encontrará.

Ciudad Juárez 6 ago 2018.- Para afrontar su “pacificación”, Andrés Manuel López Obrador ha propuesto una serie de mesas de diálogo itinerantes con distintos actores de la sociedad civil que recorrerá México hasta octubre sumando ideas. “Las mesas de paz serán un instrumento para recoger el punto de vista de la sociedad y sus propuestas, pero no es el único plan”, explica el hombre fuerte de Obrador en materia de seguridad. La otra pata de su proyecto “tiene que ver con el combate a la corrupción, los programas sociales y la capacitación policial”. En México hay policías que ganan 2.900 pesos (150 dólares) al mes y no terminaron ni la escuela primaria. «Es imposible mejorar los cuerpos de seguridad en estas condiciones”, detalla durante la entrevista con EL PAÍS.

La incapacidad de la policía para hacer frente a la violencia de los últimos años obligó a Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto a desplegar al Ejército. La medida se creía provisional, pero con ella se ha logrado llevar tranquilidad a algunas poblaciones. Sin embargo, supuso un alto coste porque deterioró la imagen de las Fuerzas Armadas con el aumento de las violaciones a los Derechos Humanos en los lugares donde se han desplegado. “Con los niveles actuales de violencia sería ingenuo pensar en el retiro inmediato del Ejército de las calles. No hay fecha para sacarlos y sería inconsciente hacerlo”, reconoce Durazo. “El objetivo es ir formando policías y reemplazarlos por los soldados. Dentro de tres años estimo que habrá un retiro significativo”, señala.

Alfonso Durazo, quien fue secretario particular de Luis Donaldo Colosio, el candidato del PRI asesinado en 1994, tomará posesión del cargo de secretario de Seguridad Pública . En su propuesta, lo social se impone sobre lo como el presidente y el resto del Gabinete, el 1 de diciembremilitar. “Mientras no atendamos las causas económicas, políticas y sociales que generan la inseguridad, no mejorará la situación aunque se ponga un policía en cada esquina”, describe.

Según Durazo los planes sociales que comenzarán desde el primer día de Gobierno estarán enfocados en los más de dos millones y medio de jóvenes que no estudian ni trabajan y que son la mano de obra perfecta para el crimen organizado. “Es un ambicioso plan que tiene que ver con apoyos educativos, para vivienda, obra pública o educación superior. La entrada en vigor de todos ellos servirá para reducir significativamente la violencia a corto plazo”, augura.

Amnistía y justicia transicional

Desde la campaña electoral el término “amnistía” pronunciado por él se convirtió en el concepto más polémico con el que tuvo que lidiar Obrador. “Se distorsionó la idea y se interpretó como el deseo de liberar a grandes capos y grandes corruptos. No proponemos un pacto con el crimen organizado sino un proceso de pacificación que podría contemplar una ley de amnistía a sectores vulnerados y vulnerables aprobada en el Congreso (donde Morena tiene mayoría). Por ejemplo, hay cientos de miles de niños armados hasta los dientes que prestan algún servicio al crimen organizado, bien bajo amenaza o bien por su situación económica insostenible, como lo son los cultivadores de amapola de Guerrero (…). A estos sectores vulnerados hay que darles opciones como a los halcones o informantes del crimen organizado. Es más útil para el país reinsertarlos que castigarlos”, resume Durazo en un hotel de Ciudad Juárez.

«Enfrentaremos al crimen organizado de una forma distinta. Se usará la fuerza policial y militar pero en sí misma esta es insuficiente». Durazo propone en su lugar atacar también las finanzas de los grupos del crimen organizado. «Perseguir el dinero del crimen organizado es más importante que detener capos porque es en la fortaleza económica donde ellos tienen capacidad de corromper y operar. Dicen que a capo caído, capo relevado. Decapitar una organización no significa inhabilitar su capacidad de operar», considera.

En esta ruta de pacificación del país, Durazo se ha fijado tres plazos que servirán para evaluar su gestión. El primero, dentro de seis meses. “A los 180 días se hará un corte de caja que servirá para ajustar la eficacia de la estrategia”, señala. El segundo, dentro de tres años, en el que estima que los niveles de violencia serán los de un país de la OCDE, donde hay menos de cuatro homicidios por 100.000 habitantes. Hoy México tiene 25. El tercer objetivo, al final de su mandato en 2024, será entregar un país en paz.

Actualmente, el término amnistía ha sido reemplazado por otra idea: justicia transicional. Durazo la describe como el recurso legal que ha funcionado en Colombia y que permite cerrar el ciclo de violencia sin pasar por la impunidad. “Ayuda a darles opciones a quienes están dentro de la criminalidad con el compromiso del desarme, de la no repetición y de su aporte al conocimiento de la verdad”.

https://elpais.com/internacional/2018/08/07/mexico/1533607975_638555.html

27.18.-GIORDANI O EL “CHAVISMO CRÍTICO” – Ibsen Martínez

Esta coral de malversadores, ladrones y verdugos de los derechos humanos que hoy clama por la renuncia de Maduro se presenta como disidencia

La hiperinflación venezolana debió alcanzar la cota de 1.000.000% para que un grupo de exministros del Gabinete del extinto Hugo Chávez, algunos de ellos todavía actualmente en funciones de Gobierno, elevasen su voz de indignada protesta. Alguno de ellos ha exigido, con toda la vehemencia que Twitter permite, nada menos que la renuncia de Nicolás Maduro y la inmediata formación de un nuevo Gobierno —chavista, desde luego— que honre lo que los adeptos llaman “el legado de Chávez”.

30 jul 2018.- El más caracterizado de estos exministros es Jorge Giordani, quien durante años fue capataz del Gabinete económico de Chávez y directivo del Banco Central de Venezuela. Pese a la catástrofe humana que el socialismo del siglo XXI ha supuesto para Venezuela, el profesor Giordani aún se ufana de haber sido el cerebro del calamitoso control cambiario impuesto por Chávez en 2003.

Desde que fue arrojado, sin ceremonias, del tren ministerial de Maduro, tan pronto como este se afianzó en la presidencia, en 2014, el exministro suele mostrarse escandalizado y no se recata de hacerse cruces ante el milmillonario saqueo de los fondos públicos de la república que solo ha sido posible gracias, entre otras provisiones, al socarrón control de divisas concebido e instrumentado por el propio Giordani hace más de tres lustros.

Durante 16 años, Giordani fue infaltable comparsa de Aló Presidente, el maratónico show dominical de Hugo Chávez. El Comandante peroraba interminablemente, desgranando chascarrillos, moralinas, anécdotas de su infancia llanera, insultos y, claro está, también instrucciones de carácter siempre perentorio, mientras Giordani y el resto del sanedrín cabeceaban asintiendo y sonreían extasiados, sin chistar. El mito fundador de la gesta neobolivariana cuenta que Giordani y un puñado de profesores universitarios de nuestra izquierda borbónica fueron un domingo, a mediados de la década de los noventa, a la cárcel donde Chávez purgaba pena por rebelión militar y presentaron sus respetos al milico golpista.

Siempre mentiroso y bocazas, Chávez hizo saber que preparaba una tesis de maestría de tema económico o histórico para no recuerdo ya cuál universidad del mundo. Giordani ofreció, humildemente, su experiencia como tutor académico, Chávez le sonrió y en ese mismo instante el oscuro profesor universitario se convirtió en el López Rega del Comandante Eterno.

Como planificador económico de la Revolución Bolivariana, Giordani la tuvo muy fácil. Su trabajo se limitó a validar, con una pizca de jerga doctoral, todos los arbitrarios despropósitos de Chávez en materia económica. La nefasta política de controles cambiarios y de precios, tan propicia a corruptelas sin parangón, la destrucción de la empresa estatal petrolera, la eliminación de la autonomía del Banco Central, la creación de colosales fondos de inversión virtualmente secretos y sujetos exclusivamente a la discreción del jefe, la ofensiva expropiatoria que acabó con el aparato productivo privado; de todo ello son coautores los mismos quejosos cuya voz cantante es hoy la de Jorge Giordani.

Esta coral de malversadores, ladrones y verdugos de los derechos humanos que hoy clama por la renuncia de Maduro se presenta como disidencia y gusta describirse a sí misma como “chavismo crítico”. Exige honrar la memoria del desaparecido con el retorno a una ortodoxia que resuma el pensamiento socialista del siglo XXI. Esto no le impide, al mismo tiempo, exigir a Maduro que despliegue en breve un programa afín al aborrecido consenso de Washington: levantar el control cambiario, cegar la brecha fiscal en procura de equilibrios macroeconómicos, flexibilizar el modelo de negocios petroleros, liberalizar la política de control de precios, cosas así. No faltan analistas que ven en todo ello la evidencia de profundas fracturas en la falange de apoyo a la dictadura, el signo de un inminente colapso de la misma, un taimado amago de congraciarse desde temprano con la oposición, previendo lo peor que pudiese ocurrir.

Me inclino, sin embargo, por pensar que la hiperinflación es sumamente neurotóxica y que ese griterío solo traiciona pasajeras alteraciones de ánimo. Bien vistas las cosas, Nicolás Maduro no ha traicionado en absoluto el nefasto legado de Chávez. Al contrario, persevera en sostener, contra viento y marea y en temporada de vacas flacas, lo esencial del Plan de la Patria concebido por Chávez y aprobado fervientemente por el descontentadizo Jorge Giordani.

@ibsenmartinez

https://elpais.com/internacional/2018/07/30/actualidad/1532977409_130070.

 

26.18.-LA CAÍDA DE AMÉRICA LATINA – Eduardo Sarmiento

Las proyecciones recientes revelan que la economía global crecerá 3,9 % y América Latina descenderá 1,6 %, en 2018, y que la brecha se mantendrá en los próximos años. Las épocas en que los países emergentes se proyectaban por encima de los países desarrollados quedaron en anaqueles.

En las teorías del desarrollo se encuentra que los países de menor desarrollo crecen más rápidamente. El postulado se cumplió bien en los países de Asia y de América Latina, que en la segunda parte del siglo XX crecieron por encima de Estados Unidos y de Europa.

22  Jul 2018.- La explicación del revés histórico está en el diagnóstico y los modelos de desarrollo. En las teorías emblemáticas se encuentra que los países operan dentro de sistemas que tienen más restricciones que instrumentos. Sin embargo, en las concepciones de libre mercado que se impusieron a fines del siglo pasado se sostenía lo contrario. Se consideraba que el mercado podía lograr la mayoría de los propósitos y superar las restricciones, y que la presencia del Estado en la política económica sobraba, incluso estorbaba.

En consecuencia, se procedió a prescindir de los instrumentos de control y orientación del Estado. Se desmontó la regulación cambiaria, los aranceles y subsidios, las políticas industriales agrícolas y el manejo directo de la liquidez.

En la práctica se han configurado economías que no tienen medios para equilibrar las balanzas de pagos, reactivar las economías, mejorar la distribución del ingreso y contener la proliferación de sustancias tóxicas. Por lo demás, se encuentra que los esfuerzos para conseguir un objetivo se logra a cambio de los otros. Argentina Brasil y Venezuela avanzaron en políticas distributivas audaces a cambio del crecimiento.

La mayoría de los países, en particular los dotados en recursos naturales, han sacrificado la producción y el empleo para ajustar las balanzas de pagos a la caída de los precios de las commodities. Los países de la Alianza del Pacífico, no obstante tener las distribuciones más desiguales, le han dado rienda suelta a los TLC y el libre mercado, lo que en un mundo que tiende a cerrarse les significará reducciones del salario real.

Lo grave es que la globalización no ha sido simétrica. Las aperturas comerciales han corrido por cuenta de los países en desarrollo, que han reducido en mayor cuantía los aranceles y subsidios, y cada vez tienen menor influencia sobre los tipos de cambio. En cambio, los países desarrollados se apartan del orden económico de los bancos centrales autónomos para ampliar su influencia en el tipo de cambio y de la progresividad fiscal para reducir los gravámenes de las grandes empresas y aumentar su competitividad externa.

Y ahora resulta que las medidas de protección industrial y agrícola, que en el pasado se justificaron como una manera de compensar las desventajas de los países en desarrollo, se han vuelto privilegios exclusivos de los países desarrollados. La verdad es que el modelo de globalización se ha tornado en favor de los países mayores para acentuar sus grandes ventajas en el comercio internacional y el desarrollo.

El problema es de diagnóstico y modelo. El Consenso de Washington dejó a los países de mediano desarrollo sin medios para enfrentar el desarrollo y la competencia externa. Uno de los criterios incuestionables de la ciencia económica es que el número de objetivos no puede ser mayor que el número de instrumentos.

 La solución no puede ser otra que un nuevo modelo que reconozca las limitaciones del mercado, defina los elementos centrales de la planeación indicativa para el sector privado y avance en novedosos instrumentos y programas para propiciar y conciliar el progreso y la equidad.

https://www.elespectador.com/opinion/la-caida-de-america-latina-columna-801475 

26.18.-EL DESVANECIMIENTO DE LA CLASE MEDIA Salomón Kalmanovitz

El auge de la derecha en Estados Unidos a partir de 1970 ha contribuido a deteriorar la situación de la clase media. De haber apropiado más de un 60 % del ingreso nacional ese año, hoy en día se acerca al 40 %. La clase alta entre tanto pasó de obtener el 30 % del ingreso en 1970 al 50 % actualmente, gracias a sucesivas reformas tributarias que le redujeron sus impuestos, por lo cual hubo que recortar los gastos en educación, salud e infraestructura. Al mismo tiempo se arrasaron los derechos sindicales de los trabajadores que habían alcanzado salarios altos, que aumentaban con la productividad del trabajo y que quedaron desprotegidos frente al capital. Los salarios reales se estancaron desde 1970 y el gobierno federal no ha tocado el salario mínimo, sacando de la clase media a millones de personas. Este es el argumento central del libro de Peter Temin, que lleva el título de esta columna, quien es profesor emérito del MIT.

23 jul 2018.-  El cambio tecnológico y la globalización arrasaron con muchos trabajos calificados sin que el gobierno respondiera con políticas de protección para los afectados. Sobre todo, ganó preponderancia el sector financiero, gracias a la desregulación bancaria, seguido por los de tecnología y electrónica (sector FTE), que impulsaron un acelerado cambio en la forma como se organizan y producen las industrias, desplazando mucha mano de obra.

En el sector FTE labora el 20 % de la población norteamericana, que es preponderantemente blanca y devenga altos salarios; en el sector de bajo salarios reposa el 80 % restante —la mitad conformada por blancos, el resto por afroamericanos y latinos—, quienes quedan atrapados en una trampa de pobreza.

En 1970 Nixon inauguró la guerra contra las drogas, abandonando la guerra contra la pobreza que fuera la marca del demócrata Lyndon B. Johnson en 1963. Se trató de una escalada contra los consumidores de bazuco, jóvenes negros en su mayoría, pero no se tocó a los que aspiraban cocaína, mucho más costosa, que laboraban en el sector FTE.

La población carcelaria se cuadriplicó dejando sin cabeza masculina a millones de hogares. Casi un tercio de los jóvenes afroamericanos pasa por la cárcel y cuando salen son estigmatizados: no consiguen trabajo y les niegan los servicios sociales de seguro contra el desempleo o subsidios de alimentación que se han restringido cada vez más.

En consecuencia, las familias son encabezadas por mujeres que no pueden proveer una educación continua para sus hijos ni unos consumos mínimos. La educación, a su vez, se ha deteriorado por el abandono de la clase media de las ciudades otrora industriales, para irse a los suburbios a pagar sus impuestos donde los colegios son buenos, mientras que el gobierno federal ha recortado los presupuestos para la educación.

La política ha sido invadida por organizaciones que reciben enormes contribuciones de los más ricos y a la vez dificultan la participación del sector de bajos salarios, en particular de los afroamericanos y latinos. La elección de Trump ha exacerbado la situación pues ha recurrido al racismo y al odio contra los migrantes para movilizar a los blancos pobres. Intentó derogar el sistema de aseguramiento de la salud que implantó Obama y redujo radicalmente los impuestos de las empresas y los ricos, lo que aumentará la deuda pública y obligará a nuevos recortes presupuestales, a costa de la educación pública y de los servicios sociales. ¿Suena familiar?

https://www.elespectador.com/opinion/el-desvanecimiento-de-la-clase-media-columna-801653

26.18.-“AQUÍ, EN BRASIL, NO TENGO FUTURO” – Juan Arias

¿Alguno de los precandidatos está pensando en darle un futuro a los millones de jóvenes que lucharon por llegar a la universidad y sueñan ahora con triunfar?

Una cosa es que un sondeo revele que el 63% de los jóvenes brasileños desee buscar mejor suerte fuera del país y otra encontrarte cara a cara, como me ocurrió estos días, con uno de esos jóvenes, un técnico de electrónica, que mirándote con unos ojos que estaban tristes, te confiesa: “Estoy pensando en irme. Busco desde Portugal a Australia un lugar donde pueda desarrollar mi profesión. Aquí, en Brasil, no tengo futuro”. Y añadió: “Quiero vivir en un país serio”. Me dio pena y rabia a la vez.

16 jul 2018.- Brasil vive, en efecto, un gran vacío de liderazgo político. Dejó de ser no ya un país de futuro como se gritó alguna vez, sino de presente, donde los jóvenes sienten que muchos de los que les gobiernan piensan más en mantener sus privilegios y perpetuarse en el poder que en escuchar lo que la sociedad pide y rechaza. Quizás fuera eso lo que el joven entendía por un país que no es serio.

En este momento, por ejemplo, ninguno de los precandidatos a las próximas presidenciales parece tener un proyecto de país con mayúscula, capaz de ofrecer esperanza a una sociedad más madura de lo que piensan los políticos. Los posibles candidatos a gobernar Brasil, un país grande como un continente en el que muchos de sus estados agonizan ahogados en deudas y castigados por la violencia, no parecen ofrecer una renovación profunda del país.

Desgastados como están por la pequeña política de corral, nos venden el triste espectáculo del vacío de proyectos. Parecen estar pensando más bien en cómo ganar segundos de propaganda televisiva, en cómo conseguir el apoyo de esos partidos que se venden al mejor postor, sin importarles si son o no consonantes con su ideología. Todo parece valer para conseguir votos en una feria donde se pone en venta hasta la propia identidad.

En los partidos brasileños, muchos, demasiados, siguen repartiendo las cartas los de siempre, incluso los involucrados en escándalos de corrupción cierran el paso a nuevos líderes jóvenes. Y sin embargo, Brasil es un país que necesitaría de una renovación profunda capaz de saber usar la fuerza de su sociedad para realizar mil experiencias de vanguardia que se pierden en el vacío de la falta de proyectos a nivel nacional donde canalizarlas. A ese Brasil que quiere más, los políticos siguen ofreciéndole el plato de comida rancia de siempre. Y eso en un mundo que se mira en el espejo de la posmodernidad, esa que a los jóvenes no les asusta. La quieren y buscan fuera. Y se irán si aquí no se encuentran realizados.

¿Alguno de los precandidatos está, en efecto, pensando en darle un futuro de seguridad y modernidad, sin ideologías trasnochadas, a esos millones de jóvenes que lucharon por llegar a la universidad y sueñan ahora con triunfar? Más bien parece que los candidatos a gobernar el país se esfuerzan en maquillarse y disfrazarse para conseguir votos como sea. Hasta el ultraderechista Bolsonaro que siempre ha demostrado su desprecio por las minorías hoy dice que tenemos que acoger “como a hermanos” a los afrodescendientes, de los que había dicho antes que “no servían ni para procrear”.

Vemos hasta candidatos progresistas dispuestos a prostituirse para aumentar consensos haciendo oscuros pactos con partidos corruptos y conservadores dando a entender que todo vale para ganar las elecciones. Lo que menos parece importar a los políticos que pretenden tomar las riendas del país es el Brasil como proyecto. Un proyecto que no sólo lo pacifique sino que abra caminos nuevos para su población.

Las elecciones de octubre serán un test para saber si podemos empezar a esperar algo diferente de toda esa pobreza política que está ahí y que pronto empezará a gritar a través de una propaganda ruidosa y vacía. ¿Será la sociedad, con su voto, capaz de ganar una copa mejor que la que perdió en Rusia? ¿Será capaz de ofrecer un país serio, ese que busca el joven técnico que quiere irse porque no lo encuentra? Y eso a pesar de que me dijo: “Preferiría vivir aquí, donde nací y donde tengo a mi familia y amigos”. Esa frase debería avergonzar a quienes tienen el poder y el deber de hacerlo realidad para que esos jóvenes no tengan que huir abandonando sus raíces.

https://elpais.com/internacional/2018/07/17/america/1531781653_340142.htmlhttps://elpais.com/internacional/2018/07/17/america/1531781653_340142.html

25.18.- PESO DE LA MONEDA CHINA CAERÁ SOBRE LOS PAÍSES EMERGENTES – Guillermo Valencia

El margen de devaluación de la moneda china está limitado por el exceso de deuda corporativa en dólares.

Un joven pianista admira al maestro de piano más importante del mundo. Ambos comparten la meta de ser el mejor músico del mundo, solo que el de mayor experiencia logró lo que quería, mientras que el joven lo aprecia, e idolatra. Es en este punto cuando ambos se vuelven rivales. Sin embargo, para poder imitar al maestro, el aprendiz debe convertirse en el mejor pianista del mundo. Los dos quieren una misma cosa, una que solo puede ser de uno de ellos. 

La analogía de los pianistas es usada por el filósofo francés, René Girard, para explicar que la imitación es la fuerza que configura a las civilizaciones, una tendencia natural que se produce en los grandes conflictos sociales.

7 jul 20187.- Esta idea también nos sirve para entender el auge y caída de las potencias mundiales: Roma fue grande porque imitó y absorbió a la cultura griega; EE.UU utilizó elementos clave de la revolución industrial inglesa; Japón obtuvo su fantástico crecimiento económico en la década de 1980, copiando estructuras corporativas de EE.UU y China logró crecer gracias a la ingeniería inversa que aplicó a la tecnología estadounidense.

Le recomendamos: El Bitcoin no es la única burbuja de Wall Street

Y justamente, el robo de propiedad intelectual ha sido uno de los argumentos que Donald Trump ha utilizado para iniciar su guerra comercial con China, con la que pretende corregir el déficit de US$300.000 millones que tiene con ese país.

China ha respondido con medidas retaliatorias de comercio internacional y con la devaluación del yuan, lo que, según algunos expertos, se convertiría en el comienzo de una guerra de monedas. Sin embargo, la estrategia china está limitada por el exceso de deuda corporativa en dólares y la exposición a productos de banca privada que les paga a sus clientes jugosas tasas de interés, solo cuando yuan permanece estable.

Volviendo a la tesis de Girard, la imitación colectiva y la confianza en la estabilidad de la moneda, hicieron que muchos inversionistas en China invirtieran en masa en estos productos de deuda.

Índice de mercados emergentes vs. el yuan chino tranzado en Hong Kong (CNH) Fuente: Tradingview.

Una desvalorización de la moneda china implicaría que muchos de estos productos entraran en pérdidas, creando un problema para el sistema financiero de ese país. El gobierno de Xi Jinping es consciente de esto desde hace varios años y ha empezado un proceso de reestructuración, convirtiendo la deuda corporativa en gubernamental.

En el corto plazo, puede que esta estrategia cree cierto estrés financiero, pero en el largo permitiría una mayor emisión de deuda gubernamental, lo cual es un paso obligado para que la moneda china se convierta en una moneda de reserva internacional. Y es este uno de los objetivos clave en la agenda de Xi Jinping.

Lea también: Así arma Trump su jugada en las guerras comerciales

Hay que tener en cuenta que cualquier aumento en la volatilidad en la moneda china tiene un impacto en los mercados emergentes. Ya sea por el desapalancamiento del sistema financiero chino o por una devaluación competitiva, como la ocurrida en 2015.

Sin duda, de continuar la estrategia china serían los mercados y monedas de los países emergentes las primeras víctimas. Por ahora, resta esperar quién imitará a quién en la guerra comercial de Trump.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/moneda-china-y-paises-emergentes-por-guillermo-valencia/259984

25.18.-LA CRISIS EN NICARAGUA AFECTA EN FORMA «SIN PRECEDENTES» AL RESTO DE PAÍSES CENTROAMERICANOS  – Lioman Lima

Un sismo político sacude Nicaragua y sus ondas de inestabilidad e incertidumbre también se han hecho sentir en el resto de Centroamérica.

Casi tres meses después de su inicio, las protestas contra el gobierno de Daniel Ortega comienzan a dejar un saldo regional que hay que sumar al elevado número de muertos, la inestabilidad y la crisis sin precedentes que han sacudido al mayor de los países centroamericanos.

«Si el gobierno mata, la Panamericana se cierra»

La «operación limpieza» que hizo que Nicaragua viviera el día más sangriento desde que iniciaron las protestas contra Daniel Ortega

Durante ese período, los persistentes bloqueos de carreteras han convertido las rutas de comercio que cruzan Nicaragua de norte a sur en una brecha casi infranqueable para el resto de países de la región.

Y Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Honduras y Panamá también han sido víctimas de los «efectos colaterales» de las protestas que han dejado más de 300 muertos y miles de heridos en Nicaragua, en su mayoría estudiantes, menores de edad y civiles, según organismos de derechos humanos.

El gobierno de Ortega ha utilizado los bloqueos y la necesidad de restablecer el libre tránsito como una justificación para reprimir las protestas, pero los manifestantes las consideran como una medida de presión fundamental para llamar la atención del mundo sobre la situación allí. Y parece estar dando resultados.

Los bloqueos de carretera han estado presentes desde las primeras semanas de protestas contra Ortega. imagenAFP

Quizás también te interese

La Haya ordena a Nicaragua desmantelar un campamento militar y pagarle a Costa Rica por daños ambientales en sentencia sobre su disputa fronteriza

Las «mafias» que pagan a familias enteras en Costa Rica para que se casen con chinos

Al menos 10 muertos en protestas contra el gobierno en las calles de Nicaragua

¿Cuáles son los países de América Latina que generan más basura electrónica y por qué?

Fin de las recomendaciones

El gobierno, sin embargo, ha utilizado la violencia para despejar las rutas, un método sido cuestionado por organizaciones civiles e incluso, por Naciones Unidas.

Uno de los más recientes incidentes asociados a ello tuvo lugar este fin de semana, cuando, según una asociación local de campesinos, unas 18 personas que bloqueaban una carretera murieron por disparos de fuerzas de seguridad que buscaban despejar una de las vías.

Pero ¿por qué las carreteras de Nicaragua se han convertido en un campo de batalla para el gobierno de Ortega y los jóvenes que piden su salida?

La importancia de las vías

«Dada la posición geográfica estratégica de Nicaragua para el comercio regional, Centroamérica ha quedado dividida en dos», le explica a BBC Mundo Mario Magaña, director de Asuntos Económicos y Comerciales de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador.

«Con esta situación de inestabilidad y los bloqueos de las rutas, la mayor parte del comercio interregional está prácticamente estancando y esto ha traído consecuencias económicas bastante notables para nuestros países», añade.

Dada situación geográfica de Nicaragua, el tránsito de mercancías se dificulta con la actual crisis. imagenGETTY IMAGES

De acuerdo con el especialista, esta situación ha generado un encarecimiento del transporte de carga y su logística a nivel regional, conllevó un aumento de los precios de almacenamiento de mercancías y causó pérdidas notables de productos perecederos.

Pero sus efectos no quedan ahí. Y los recientes esfuerzos del gobierno de Nicaragua por limpiar las carreteras utilizando la fuerza no necesariamente van a regresar las cosas a la normalidad y a los transportistas a las carreteras nicaragüenses.

Comercio en picada

Por lo pronto, según datos enviados a BBC Mundo por la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (Sieca), solo entre los meses de mayo y junio, el tránsito de mercancía por Nicaragua reportó una baja del 79 % en dirección sur-norte y del 75 % en dirección norte-sur, en comparación con igual periodo de 2017.

Los sectores del comercio, servicios e industria a nivel regional son los principales afectados, mientras entre los productos se encuentran los cementos hidráulicos, medicamentos, pinturas y barnices, agua natural y mineral, productos de panadería y pastelería, agrega la Sieca.

Cómo fue vivir más de 15 horas bajo el asedio de fuerzas paramilitares en una iglesia llena de estudiantes

Los duros señalamientos de la CIDH contra el gobierno de Nicaragua por «graves violaciones de derechos humanos»

Según una encuesta de la Federación de Cámaras de Comercio de Centroamérica, al que tuvo acceso BBC Mundo, esta situación llevó al cierre de un 20% de empresas involucradas en el comercio regional con Nicaragua y a la pérdida de unos 500 empleos.

El estudio indica que, hasta el 20 de junio pasado, la crisis en Nicaragua había causado pérdidas por unos US$21,1 millones a los países del área y conllevó a un aumento de los costos de los productos en un 37%.

«Es un cifra nada despreciable para la economía de nuestros países y muestra que es un contexto bastante complicado», asegura a BBC Mundo Santiago Herrera, director del Centro de Investigaciones Sociales del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Conhep).

Por qué las protestas en Nicaragua amenazan con hacer que su economía se parezca cada vez más a la de Venezuela

En el sur de Centroamérica

Estadísticas de la Sieca muestran que los principales afectados por esta situación han sido los países del sur de Centroamérica (Costa Rica y Panamá), quienes son también las economías más fuertes de la región.

De hecho, las cifras indican que solo en junio pasado, el número de exportaciones de Centroamérica en dirección sur-norte que pasaron por territorio nicaragüense mostraron un decrecimiento del 24,2 % en comparación con iguales fechas de 2017.

«La situación en Nicaragua nos ha impactado desde hace un par de meses porque Centroamérica representa el 50% del destino de las exportaciones de alimentos y bebidas de nuestro país y porque además Centroamérica, como bloque, representa, dependiendo del año que se mida, entre el segundo y el tercer socio comercial para nuestro país», explica a BBC Mundo Duayner Salas, viceministro de Comercio Exterior de Costa Rica.

Los bloqueos de carretera son una de las medidas de presión para pedir la salida de Ortega, que se niega a adelantar las elecciones. imagenAFP

«Esta situación no solo nos afecta las exportaciones que realizamos hacia ese país, sino también las que realizamos hacia el Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras), porque la mayor parte del comercio interregional nuestro pasa necesariamente por la vía terrestre de Nicaragua», señala.

De acuerdo con Salas, su institución maneja una cifra de afectación de un 40% del comercio interregional en los últimos dos meses, con notables pérdidas en bienes perecederos.

La situación en Panamá no es muy diferente.

Más de un centenar de camioneros de ese país se quedaron varados por varias semanas en Nicaragua lo que, unido a la violencia allí, llevó a que las autoridades solicitaran a sus ciudadanos no viajar a esa nación.

Cientos de camiones se quedaron varados en Nicaragua desde el inicio de las protestas. imagenAFP

«Como gobierno seguiremos monitorizando la situación que atraviesa el hermano país en aras de brindar acompañamiento a todos los panameños residentes o de tránsito que se encuentren en Nicaragua», asegura a BBC Mundo León Kadoch, Secretario General del Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá.

Pero si estos dos países se encuentran entre los principales afectados, la situación en el norte de Centroamérica no es muy diferente.

El norte también

Un estudio realizado por el Conhep muestra que desde el 18 de abril, cuando iniciaron las protestas hasta el pasado 20 de junio, en las 3 fronteras comerciales de Honduras con Nicaragua se habían paralizado unos 20.000 contendores en el flujo de comercio que va de los países del norte de Centroamérica hacia el sur y viceversa.

«Esto implica que con esta situación se nos había caído en frontera la circulación del 90% de la carga que se transporta por esta vía. Esto podría representar una carga inmovilizada por el orden de los US$760 millones, una cifra que para estos países es muy fuerte», señala Santiago Herrera.

El gobierno nicaragüense ha utilizado la necesidad de restablecer el libre tránsito como una justificación para reprimir las protestas. imagenAFP

De acuerdo con el experto, en tiempos normales, en la frontera de El Guasaule, la principal entre Honduras y Nicaragua, pasa un flujo de unos 300 contenedores de mercancía a diarios, mientras en la del paso de Las Manos y La Fraternidad, el número ronda los 125.

La «operación limpieza» que hizo que Nicaragua viviera el día más sangriento desde que iniciaron las protestas contra Daniel Ortega

Nicaragua: Daniel Ortega descarta convocar elecciones anticipadas pese a la crisis

«Actualmente, lo que más ha estado circulando son 5 contenedores diarios en las más pequeñas y 38 en la grande. Esto ha causado efectos negativos sobre las empresas y sobre el Estado, porque la recaudación monetaria por impuestos de aduana ha dejado pérdidas por unos US$18,5 millones», agrega Herrera.

Desde la Cámara de Comercio de Guatemala, Shirley Aguilar explica a BBC Mundo que su país experimentó solo en el mes de abril (último en contabilizarse) una disminución del 14% de las exportaciones a Nicaragua, mientras las pérdidas superan los US$3 millones en comparación con igual periodo de 2017.

Las barricadas contra el gobierno de Ortega muestran sus efectos en los países de Centroamérica. imagenAFP

Por su parte, la ministra de Economía de El Salvador, Luz Estrella Rodríguez, explica a BBC Mundo que, hasta junio pasado, su nación fue impactada por un monto de unos US$11 millones en comparación con igual periodo de 2017.

La funcionaria ejemplifica que las exportaciones a Costa Rica representan para El Salvador un monto aproximado de unos US$21,8 millones mensuales, pero que ya se reportan pérdidas por el orden de los US$5 millones solo en el comercio con ese país.

Por eso, ante el agujero sin salida que parece por ahora la crisis en Nicaragua ante la negativa de Ortega de adelantar las elecciones, los países del área se debaten entre posibles alternativas para esta crisis.

Nicaragua: Daniel Ortega descarta convocar elecciones anticipadas pese a la crisis

Las alternativas

De acuerdo con Mario Magaña, una de los elementos más críticos que ha evidenciado la actual situación en Nicaragua son las deficiencias de infraestructura para el comercio en la región centroamericana.

«El comercio por carretera ha sido la vía tradicional, entonces no se han desarrollado otras alternativas y ahora estamos sufriendo las consecuencias», señala.

El viceministro de Comercio Exterior de Costa Rica explica, por su parte, que esta «situación compleja» ha conllevado también a plantear posibles soluciones para generar nuevas vías de transporte para el comercio interregional en Centroamérica.

«Hay empresas exportadoras nuestras que han seguido utilizando la vía terrestre, pero muchas han comenzado a utilizar el transporte marítimo. Sin embargo, esto afecta la competitividad de nuestras exportaciones, porque implica 400 dólares adicionales por contenedor de lo que costaría el transporte terrestre», señala.

El bloqueo de carreteras ha llevado a que los camioneros busquen alternativas para dormir. imagenAFP

Ante esta situación, señala que las alternativas que están propiciando los gobiernos del área son lograr mayores acuerdos entre empresas navieras que ofrecen servicio de transporte marítimo desde y hacia Centroamérica y gestionar un trayecto de ferry entre Costa Rica y El Salvador.

De acuerdo con la ministra de Economía de ese último país, su gobierno y el de San José planean que esa nueva modalidad de transporte esté activa para finales de julio, lo que, en su opinión, crearía una ruta paralela al paso tradicional por Nicaragua.

Otros países de la región también se han sumado a esta iniciativa.

«Actualmente estamos explorando activar rutas marítimas alternas en el marco del proyecto de transporte marítimo de corta distancia que lidera Panamá en la región», señala el Secretario General del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país.

Ortega se niega a adelantar las elecciones como alternativa para solucionar la actual crisis que vive Nicaragua. imagenAFP

Sin embargo, las alternativas también han encontrado nuevas barreras.

«El transporte por vía marítima ha resultado ser un poco complicado, porque los trámites en aduana han sido muy lentos por el desconocimiento en la región de las normas del cabotaje internacional y porque era una práctica que hasta ahora era desconocida para la mayoría de nuestros países», señala Aguilar, desde la Cámara de Comercio de Guatemala.

Pero mientras los países de Centroamérica buscan nuevas opciones para solucionar esta crisis, también sacan cuentas del impacto que la situación en Nicaragua va dejando más allá de sus fronteras.

«Esta ha sido la situación con mayor impacto en la región centroamericana en los últimos años. Hubo otras coyunturas, como la de Honduras (cuando la crisis tras el golpe de Estado contra Manuel Zelaya), pero fue mucho más corta. Pero de esta magnitud, es la que ha tenido mayor tiempo e impacto», concluye la ministra de economía de El Salvador, Luz Estrella Rodríguez.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-44802850

24.18.-¿QUE DEBE PREOCUPAR A LA IZQUIERDA DE LOPEZ OBRADOR? – Humberto Beck

Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de México, habla con la prensa después de su reunión con Enrique Peña Nieto en Palacio Nacional el 3 de julio de 2018. CreditMarco Ugarte/Associated Press

CIUDAD DE MÉXICO — Andrés Manuel López Obrador será el primer presidente de la izquierda mexicana en llegar al poder. Esta victoria electoral, con un insólito 53 por ciento de los votos, cierra un ciclo histórico del México moderno y la izquierda está, con razón, de fiesta. Pero con la presidencia de López Obrador, el trabajo de la izquierda mexicana no culmina, sino que apenas comienza.

Habituada por décadas a ser la oposición política desde los movimientos sociales, los partidos minoritarios y la cultura, ahora la izquierda debe repensarse como poder y tendrá que ser fiel a su vocación crítica y vigilante, aunque el nuevo gobierno haya surgido de sus mismas filas. Con AMLO en la presidencia, la izquierda deberá señalar fallas y límites del presidente y reclamar una agenda más inclusiva y democrática. Así que, ¿de qué hablamos cuando hablamos de los alcances y las limitantes de la izquierda de López Obrador?

En ocasiones se ha descrito a AMLO como el integrante más reciente del ascenso de una serie de políticos autoritarios (que incluye a Vladimir Putin, Recep Tayyip Erdogan o Donald Trump), pero en realidad forma parte de una nueva ola de líderes globales de izquierda (como Jeremy Corbyn, Bernie Sanders o Pablo Iglesias), quienes en sus respectivos países han identificado como la causa principal de la corrupción y desigualdad a la concentración de los recursos políticos y económicos en una élite. En ese sentido, el programa de López Obrador sin duda se sitúa en la izquierda: favorece a la democracia frente al capitalismo.

EXPLORA NYTIMES.COM/ES

Un viaje fantástico, lluvioso y algo solitario por Chile

No es un capricho que AMLO haya evocado a Benito Juárez, el fundador del Estado mexicano laico, para caracterizar su proyecto. En el siglo XIX, Juárez trató de separar el poder religioso del político; ahora el presidente electo tratará de separar el poder político del económico. El gobierno, dijo en su cierre de campaña, “dejará de ser un comité al servicio de una minoría”. Y esta idea es un avance democrático genuino: propone resolver la inquietud de la injerencia económica en la política desde las instituciones democráticas.

Sin embargo, el planteamiento de López Obrador también presenta límites para la izquierda. Por ejemplo, su insistencia de que la corrupción es la única causa de los problemas de México. Concentrar una propuesta de izquierda en el tema de la corrupción puede ser un riesgo, puesto que los discursos políticos centrados en la corrupción generan la sensación de que hay unas relaciones económicas que son justas, pero que la corrupción les impide funcionar eficazmente. El objetivo fundamental de un gobierno de izquierda, no obstante, debe ser crear una nueva economía política equitativa que transforme las maneras en que se distribuyen los recursos materiales.

Otro límite más de la visión de izquierda de López Obrador es la carencia de propuestas sociales y económicas de dimensión internacional. Un eje fundamental de la izquierda contemporánea es pensar respuestas alternativas a los problemas de la desigualdad, injusticia y exclusión desde una perspectiva global. Esto implica, en primer lugar, la voluntad de encontrar un arreglo justo —adaptado a México— entre la soberanía nacional, el gobierno democrático y la integración económica internacional, eso que Dani Rodrik llama el “trilema”.

En el segundo debate presidencial, López Obrador planteaba que “la mejor política exterior es la interior”, pero tener una perspectiva internacional de México es urgente, sobre todo ahora que el país tiene una crisis migratoria al sur y al norte y numerosos vínculos comerciales internacionales.

Además de los límites de una visión centrada en la corrupción y enfocada solo en el ámbito nacional, el programa de AMLO enfrenta otros desafíos. Su enfoque eminentemente económico corre el riesgo de olvidar otros dos ejes fundamentales de una propuesta de izquierda del siglo XXI: el del medioambiente y el del reconocimiento de la diversidad.

Si bien por mucho tiempo nuestra idea del bienestar ha estado vinculada a la expansión de la economía, la aceleración del cambio climático ha demostrado los efectos desastrosos del crecimiento económico en el planeta. Esta situación ha puesto a la izquierda frente al reto de encontrar maneras de mejorar la calidad de vida no enraizadas en el modelo de expansión económica ilimitada del capitalismo. Sin un cambio en nuestras formas de producir y consumir, el crecimiento económico, aun distribuido de forma igualitaria, como plantea López Obrador, puede conducirnos al colapso ambiental.

Por otro lado, una orientación predominante hacia la desigualdad económica puede llevar a la tentación de relegar otras formas de exclusión. Las alianzas electorales de AMLO —que incluyen agrupaciones políticas, como el Partido Encuentro Social, conocidas por sus posturas hostiles a los derechos de las mujeres y la diversidad sexual—, han generado dudas acerca de su capacidad para poner en práctica un reconocimiento pleno de las minorías y garantizar la pluralidad.

Se tendrá que evaluar críticamente el futuro gobierno de López Obrador por la manera en que sus políticas contribuyan a resolver algunas de las grandes asignaturas pendientes que son indispensables para la izquierda, como el combate a la violencia de género y la discriminación por razones de orientación sexual, el reconocimiento de la autonomía de las comunidades indígenas, las reparaciones a las víctimas de la violencia o los derechos de todos los grupos de migrantes, que incluyen a los refugiados, los retornados y los desplazados internos.

Tras los días de espíritu festivo de estas elecciones históricas, hay que volver a reflexionar sobre los desafíos de la izquierda mexicana. El futuro gobierno de López Obrador implicará una cantidad considerable de ensayo y error y la izquierda, protagonista de los principales debates culturales y movilizaciones políticas de la historia reciente, deberá dar nuevos bríos a su espíritu crítico.

Con ese carácter incisivo, la labor del periodismo, la cultura y el activismo ciudadano —algunos de los bastiones más importantes de la izquierda mexicana de las últimas décadas, pero también del debate político más inteligente desde todas las posturas— serán clave para señalar y denunciar, vigilar y pedir cuentas en estos aspectos inquietantes del programa de López Obrador.

Si algo debe hacer la izquierda es escribir, pensar y continuar el despertar cívico de este siglo que de alguna manera inició el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, las movilizaciones de #YoSoy132 y las protestas masivas sobre Ayotzinapa.

La llegada de López Obrador a la presidencia es una buena noticia, pero no basta para la izquierda. Es su labor impulsar la agenda de la izquierda contemporánea para hacer que México sea un país mejor, más justo y más abierto.

Humberto Beck es historiador y editor. Estudió el doctorado en historia intelectual en Princeton. Es autor de “Otra modernidad es posible. El pensamiento de Iván Illich” y coeditor de “El futuro es hoy: ideas radicales para México”.

https://www.nytimes.com/es/2018/07/04/opinion-beck-amlo-izquierda-mexico/?rref=collection%2Fsectioncollection%2Fnyt-es&action=click&contentCollec

 

24.18.-EL MÉXICO DE LÓPEZ OBRADOR  Héctor E. Schamis

Acerca de la improbabilidad del populismo

López Obrador el pasado 1 de julio tras conocer el resultado electoral. MOISES CASTILLO AP

Hay hechos puntuales que cambian la historia. Son rupturas, coyunturas críticas que demandan nuevas herramientas analíticas para ser comprendidas. Ello para situar al lector en México. Tómese la elección de 1988, por ejemplo, síntoma ya entonces del desgaste de la maquinaria del PRI. Una escisión de centro-izquierda—Corriente Democrática, luego PRD—compitió de igual a igual y, según las crónicas de la época, le ganó.

7 jul 2018.- Hubo fraude, pero en dicha ocasión no fue por el acostumbrado apetito plebiscitario de la familia revolucionaria sino para llegar a Los Pinos. Sirvió a efectos de extenderle la vida al PRI cuando su certificado de defunción ya estaba escrito y para reorganizar las relaciones del partido con el sector privado. Ocurrió por medio de la privatización a partir de 1991, que favoreció a un puñado de conglomerados multisectoriales concentrados, y luego con FOBAPROA en 1995, el programa de rescate de los mismos bancos privatizados y ahora quebrados.

Así surgió una nueva elite dominante, una plutocracia forjada desde la presidencia. La política, a su vez, se construyó de manera análoga al poder económico: conglomerar los recursos políticos e integrarlos transversalmente —Atlacomulco— en paralelo a la integración y concentración de la riqueza. El PRI perdió en 2000 en manos del PAN y el país se democratizó. No fue poca cosa, pero el poder real quedó a resguardo en otra parte.

Le siguió un México más desigual y violento, un país de billonarios pero con más de 50 millones de pobres, una sociedad victimizada por los carteles que controlan el territorio y los gobiernos subnacionales. Es importante mirar el pasado, pues el discurso de López Obrador —quien además fue parte de aquella escisión de 1988— retrata el país y el régimen político nacido entonces. Contra todo ello se pronunció un aluvión de votos el 1 de julio último, un verdadero referéndum.

Se trata sin duda de un cambio de época, otra coyuntura crítica. Se dice que desembarca el populismo, fenómeno que debe comprenderse más que demonizarse, digo aquí. Al populismo se lo asocia con el colapso de la república. La conexión es cierta, en tanto se tenga presente que el mismo es efecto, no causa, de la degradación de dicha república. Precisamente, toda sociedad corroída por profundas desigualdades, derechos masivamente vulnerados y un generalizado sentimiento de injusticia es un buen cliente del populismo.

Más allá del pánico en auge, sin embargo, es improbable que López Obrador llegue al poder para convertirse en un ignominioso populista, y ello aún con sus pulsiones mesiánicas. Quienes en él ven a Chávez deberían examinar algunos atributos centrales de la economía y la institucionalidad mexicanas, y del propio proceso político que lleva a López Obrador a la presidencia, pues en realidad funcionan como antídotos contra el populismo.

Para empezar, México no es un petro-Estado. La economía está en manos privadas, el 31% en industria, 64% en servicios y 4% en agricultura. En contraste con Venezuela, su economía nunca dependió enteramente del petróleo. Pemex ya casi funciona como una empresa privada en un mercado energético abierto. En México el ingreso proviene de la maquila, el cemento, el comercio internacional y el turismo, todas actividades no estatales. No ocurre que el vencedor de una elección también asuma el control de la riqueza productiva.

Su configuración constitucional es estable, con separación de poderes y fuerzas armadas históricamente profesionales y apolíticas. La autoridad electoral, el INE, es neutral y autónoma del poder político. Más aún, la constitución consagra un período presidencial de seis años sin reelección. Es difícil imaginar que alguien sea capaz de desconocer el lema originario de Francisco Madero, el cual rige desde 1910. “Sufragio efectivo, no reelección” es la identidad de México.

La elección de López Obrador produjo un resultado extraordinario: la mitad de la Cámara de Diputados y algo más de la mitad del Senado estarán ocupados por mujeres. Esa es la única revolución de este aluvión de votos, pues el empoderamiento de las mujeres constituye otro antídoto contra el populismo. Ocurre que el populismo entiende la ciudadanía como agregación y homogeneidad; el feminismo, como heterogeneidad y expresión multicultural.

Es que el populismo es un proyecto homogeneizador anclado en una difusa noción de pueblo y en la primacía ilimitada de la mayoría. Como operación intelectual, disuelve y niega la identidad de la minoría, una definición que no depende del tamaño de grupo alguno sino del desigual acceso a los recursos materiales y simbólicos. Como resultado de un proceso de reforma de largo aliento, la minoría femenina tiene hoy en sus manos el 50 por ciento del proceso legislativo. Llegó para prevenir cualquier intento de disolver su identidad y sus intereses.

Mientras la conversación sobre populismo continúa, las cúpulas empresariales ya han declarado el armisticio en una guerra que nunca existió, reconociendo la victoria del presidente electo. Los grupos de negocios hablan de entendimiento y confianza, y del compromiso a seguir invirtiendo en y por el país. Todo ello después de la reunión de López Obrador con el CCE, Consejo Coordinador Empresarial, organización de elite cuya influencia máxima ocurrió durante el salinismo en los noventa.

Volviendo a lo anterior, el paralelo de López Obrador y Chávez tal vez sea prematuro y exagerado. Mi hipótesis—y es solo eso, una hipótesis—es la de otro político, un candidato que hablaba de “salariazo”, entre otras promesas de campaña, y que al llegar al poder encontró una economía en crisis, con fuga de capitales e hiperinflación. Ante el problema, le entregó la política económica al conglomerado empresarial más importante de su país.

Hablo de Carlos Menem, un populista que fue presidente por una década. Según los expertos, el populismo de Menem fue un populismo “neoliberal”.

https://elpais.com/internacional/2018/07/08/america/1531005338_011714.html

24.18.-LA IZQUIERDA PUEDE TRIUNFAR DE NUEVO – Emir Sader*

En la era neoliberal la derecha no dispone de políticas que puedan captar la simpatía y el apoyo de grandes sectores del pueblo. Pudo ganar varias elecciones y gobernar, mientras logró convencer, apoyada en el monopolio de los medios de información privados, que los problemas de los países y de toda su población se resolverían con cortes en los recursos del Estado.

5 jul 2018.- Pero luego la gran mayoría se dio cuenta de que ello no llevaría a responder a las necesidades de la gran mayoría, sino, al contrario, de la minoría, de los banqueros, de los grandes empresarios, de los especuladores.

A partir de ese momento la izquierda estuvo en condiciones de conquistar el apoyo de la gran mayoría de la población, proponiendo un programa que iba en la dirección opuesta, en la prioridad de las políticas sociales para responder a las desigualdades sociales. Programa en que el Estado invierta más recursos, pero en el desarrollo económico y en atender los derechos del pueblo.

Las experiencias fracasadas de los intentos de restauración neoliberal en Brasil y Argentina demuestran cómo ese es siempre el programa de la derecha, que es el proyecto fracasado en la década de 1990 lo que la derecha tiene para ofrecer.

En Brasil, por ejemplo, la contraposición entre el apoyo cercano a cero del gobierno de Michel Temer, cuya razón fundamental de la falta de apoyo, según las mismas encuestas, es su política económica neoliberal, y el apoyo mayoritario para que Lula Da Silva vuelva a ser presidente de Brasil, con la propuesta de retomada del modelo antineoliberal, confirman absolutamente ese ­planteamiento.

En Argentina, el gran desgaste del gobierno de Mauricio Macri se debe a las consecuencias económicas y sociales de su política de ajuste fiscal, de corte netamente neoliberal.

Cuando la izquierda logra colocar en el centro del debate político la oposición entre neoliberalismo y antineoliberalismo, expresando el enfrentamiento central de nuestro tiempo, la izquierda se vuelve la fuerza hegemónica en el país.

En México, la elección de Andrés Manuel López Obrador no se ha centrado en esa polarización, pero es parte nuclear de su programa de gobierno la reactivación de la economía y políticas sociales de redistribución de renta y de combate al desempleo, rasgos fuertes de los gobiernos de izquierda.

En Colombia, el triunfo de la derecha se dio porque esa fuerza logró mantener como factor central el tema de la rediscusión de las negociaciones de paz. Pero, con un planteamiento fuertemente antineoliberal, Gustavo Petro llevó, por primera vez en la historia de Colombia, la izquierda a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

En Ecuador, la pérdida de apoyo al gobierno de Lenín Moreno se debe, sobre todo, al viraje de su política económica en la dirección del neoliberalismo, a contramano del éxito del gobierno de Rafael Correa.

El gobierno de Evo Morales, a su vez, mantiene políticas claramente de desarrollo económico, acompañado de políticas sociales que le garantice un apoyo mayoritario de la población boliviana.

En la era neoliberal, la izquierda tiene condiciones muy favorables para construir alternativas propias y triunfar. La fuerza de la derecha es más ideológica, buscando desplazar la agenda de los temas sociales para el de la crítica del Estado y las propuestas de estilo de consumo como objetivo central de la vida de las personas.

La izquierda puede triunfar, puede volver a triunfar, si logra proyectar un ideal de vida en sociedad centrada en la atención a los derechos de todos, en la solidariedad, en la construcción colectiva de una sociedad justa, si gana las conciencias, el alma de las personas, si logra que el conjunto de la sociedad asuma como objetivo la democratización profunda de la sociedad. Si logra incorporar a la vida política a las mujeres, a los jóvenes, a los negros, los más ausentes hasta ahora. Si logra combatir sistemáticamente los mecanismos de alienación en la sociedad, si logra despertar en la gran mayoría de la población la conciencia de clase, la conciencia nacional, abriendo espacios para que los jóvenes expresen sus identidades, que rescaten el interés por una otra forma de hacer política que la tradicional.

La izquierda perdería una oportunidad histórica única si no logra constituirse en alternativa a la derecha en la era neoliberal.

* Sociólogo brasileño, profesor universitario.

Fuente: http://www.jornada.com.mx/2018/07/04/opinion/020a1pol

 

23.18.- LA VICTORIA DE LÓPEZ OBRADOR LLEVA AL PODER A LA IZQUIERDA EN MÉXICO – Javier Lafuente

El líder de Morena obtiene un 53% de los votos, según el conteo rápido, 30 puntos más que Ricardo Anaya y José Antonio Meade, que reconocen su derrota antes de conocer los datos oficiales

López Obrador a su llegada al Zócalo donde celebró con miles de sus segudidores.HECTOR GUERRERO/TERESA DE MIGUEL         

Andrés Manuel López Obrador, sí, AMLO, será presidente de México. Por primera vez, un político curtido como líder social, que mira hacia la izquierda, gobernará el país de habla hispana más grande del mundo, la segunda economía de América Latina, el vecino del sur de la gran potencia universal. Según el conteo rápido del Instituto Nacional Electoral, logró entre el 53% y 53,8% de los votos, por delante de Ricardo Anaya (22%-22,8%) y José Antonio Meade (15,7%-16,3%).                                

Más claro: López Obrador es el presidente con mayor respaldo de la historia de México. No hizo falta, en cualquier caso, esperar a tener resultados oficiales. Tras conocerse las encuestas de salida, sus dos rivales, reconocieron la derrota y felicitaron al ganador. México no solo ha elegido presidente, también un futuro distinto. La victoria supone un tsunami político. Morena, el partido de López Obrador, gobernará también la Ciudad de México y obtiene el poder en varias gobernaciones. Si hace 18 años el país decidió poner fin a la hegemonía del PRI después de 70 años, ahora exige una transición, un cambio de régimen tras dos décadas de alternancia entre los partidos tradicionales.

El triunfo de López Obrador es la constatación de que el país exige a gritos un cambio. El hartazgo y el enojo con el sistema actual han podido más que cualquier otro factor. México le brinda la oportunidad a quien se lo había denegado en dos ocasiones. A los 64 años, el líder de Morena promete una transformación a la altura de la Independencia, la Reforma y la Revolución. A partir de ahora ya las grandilocuentes propuestas deberán ser aterrizadas. López Obrador deberá concretar cómo acabará con la corrupción más allá de la honestidad que promulga y tendrá que definir un plan para reducir los niveles de violencia.

México ha dado en las urnas la espalda al legado de Enrique Peña Nieto, encarnado en José Antonio Meade y ha rechazado el cambio que proponía Ricardo Anaya. Lo ha hecho de manera abrumadora en una jornada democrática como se recuerdan pocas: sin apenas incidentes que resaltar; sin acusaciones de fraude de ida y vuelta. Una tranquilidad pasmosa, comparada con el turbulento día a día que azota el país.

Uno de los mayores desafíos de López Obrador desde esta noche hasta el 1 de diciembre que asuma la presidencia – cinco largos meses de transición- será abordar la forma de superar la polarización generada durante una campaña repleta de crispación. Su figura, pese a contar con un respaldo mucho mayor del que tuvo en sus dos primeros intentos, sigue siendo motivo de confrontación. El líder de Morena ha sabido incorporar a críticos a su proyecto, pero sigue teniendo furibundos detractores, que no confían en él. Consideran que la aparente moderación de su discurso es una fachada. Si para la elección consiguió despejar la idea de que es un peligro para México, a partir de ahora deberá alejar los fantasmas que lo consideran un autoritario y que gobernará para todos los mexicanos. En su primera intervención tras la victoria, López Obrador llamó «a la reconciliación de todos los mexicanos», al tiempo que lanzó un mensaje de tranquilidad para los inversores y el sector empresarial.

La contundente victoria de López Obrador pone patas arriba el sistema tradicional de partidos de México. Desde 1988, la política mexicana ha girado principalmente en torno al partido hegemónico PRI; el conservador PAN y el progresista PRD. Todo eso puede quedar reducido a cenizas. Tan significativa es la victoria del líder de Morena como la derrota del resto de partidos. La irrupción de Morena, la formación creada ad hoc por López Obrador, como principal fuerza en el Congreso, pone a la izquierda ante un reto ingente, en la medida en que el triunfo lo ha logrado en coalición con un partido, Encuentro Social. En el polo ideológico opuesto, la formación evangélica se prepara para tener en el Congreso un peso que jamás había soñado.

Más incierto será el camino para el PRI y el PAN. En el caso del tricolor, no solo abandonará el Gobierno el próximo 1 de diciembre. Al mal resultado de Meade se suma, a falta de resultados concretos, la más que previsible pérdida de poder a nivel local, lo que obliga al partido que está en el imaginario de todos los mexicanos desde hace décadas a iniciar una travesía en el desierto. Nunca antes el PRI se ha visto ante este escenario. La apuesta por Meade, un tecnócrata con amplia trayectoria en el Gobierno con el que Peña Nieto pretendía contener el desgaste de su administración y del partido, resultó un fiasco. La losa era demasiado pesada. Además, las fracturas internas volvieron inviable una campaña condenada al fracaso desde el inicio.

El final del sexenio plagado de violencia y corrupción, junto a los resultados de esta elección, complican sobremanera la imagen del presidente –durará cinco meses aún en el cargo- y deja muy tocado al grupo que le ha apoyado todo este tiempo. Entre muchos dirigentes del denominado viejo PRI cunde la preocupación de que, de no lograr una transición rápida en el poder del partido, la estructura se pueda ver absorbida por el ascenso de Morena.

El futuro de la derecha tampoco es nada halagüeño. El PAN se ve ahora envuelto en una encrucijada. Ricardo Anaya entregó su caudal político al éxito del Frente, una alianza con la izquierda, que propició desde la presidencia del partido conservador. La apuesta, no obstante, generó una división en el PAN. Los detractores del candidato consideran que, de haber ido en solitario, el tradicional partido opositor mexicano hubiese tenido más opciones de enfrentarse a López Obrador. Los gestos contra Anaya se han multiplicado desde el mismo momento de su designación. También la dirigencia del PAN ha movido ficha al respecto. Horas antes de la elección, la formación expulsó a varios dirigentes con peso antaño, una señal que muchos interpretaron como la aceptación de la derrota por anticipado, un intento por contener una crisis que se antoja inevitable.

México afronta desde este lunes una nueva era. Un desafío que trasciende a un país de 120 millones de personas, que ha decidido abrir la puerta del poder a la izquierda.

https://elpais.com/internacional/2018/07/02/mexico/1530496335_470433.html?rel=lom

22.18.-PENSÁNDOLO BIEN…LÓPEZ OBRADOR O EL PERONISMO MEXICANO – Jorge Zepeda

Su ambigüedad ideológica o su habilidad para negociar con las estructuras sindicales vigentes hacen recordar a la figura del líder argentino

Imposible saber si Andrés Manuel López Obrador será un presidente bueno o uno malo. Pero todo indica que su inminente triunfo representa el fin de un régimen y el surgimiento de uno nuevo. Más aún, pinta para convertirse en una ruptura histórica. No solo porque, todo indica, ganará con más del 50% de los votos y tendrá una amplia mayoría en el Congreso, algo que no ha disfrutado cabalmente ningún mandatario mexicano en 25 años. También, y sobre todo, porque habrá cambiado radicalmente la estructura de partidos que ahora prevalece. No se trata solamente de una derrota del PRI, del PAN y del PRD, partidos protagónicos de la vida política de los últimos décadas, sino de un verdadero desfonde de estas fuerzas políticas de cara al futuro inmediato.

20 jun 2018 .- El fin del régimen tiene menos que ver con la fuerza o las virtudes de López Obrador que con el agotamiento de la partidocracia que intentó sustituir al régimen presidencialista. Con errores y aciertos los presidentes mexicanos de antaño y sus equipos poseían una visión de Estado de largo y mediano plazo. Las dirigencias de los partidos políticos, en cambio, convirtieron al Congreso en rehén de las marrullerías y mezquindades destinadas a mantener posiciones y canonjías a cualquier costo. Una y otra vez la politiquería de la sobrevivencia inmediata sacrificó cualquier posibilidad de construir estrategias de fondo para atacar los grandes problemas nacionales.

Sin mayor formulación que una narrativa en contra de la corrupción y una prédica en abstracto a favor de los pobres, López Obrador aparece justo en el momento en que ese híbrido parlamentarismo-presidencialismo se ha agotado. No hay respuestas ante la desigualdad galopante, la inseguridad pública y la corrupción. La clase política en su conjunto y el sistema que prohijó han tocado fondo.

Lo que veremos tras el 1 de julio es la devastación del PRI y la extinción del PRD. En las próximas elecciones ambos serán barridos. Cuadros y militantes de ambos partidos emigrarán masivamente a Morena en busca de las posiciones que ya no obtendrán en sus viejas organizaciones. Por su parte el PAN, el partido de derecha, se convertirá en la única oposición real, pero antes tendrá que pasar prácticamente por una refundación, luego del fallido y cruento asalto al poder por parte del joven Ricardo Anaya y los muchos cadáveres dejados en el camino.

En suma, López Obrador llegará a la presidencia en el contexto de un vacío de poder y un profundo descrédito de las fuerzas políticas rivales. Durante el primer año de gobierno su peso será aun mayor en la medida en que los tránsfugas del PRI y el PRD en el Congreso le ofrezcan una cómoda mayoría.

¿Qué hará Andrés Manuel con ese poder? Esa es la pregunta que comienzan a hacerse todos los mexicanos. El candidato ha dicho poco y en ocasiones a contrapelo de lo que dijo una semana antes. Su corpus ideológico es ambiguo, por decir lo menos. Una desconfianza arraigada con respecto a los tecnócratas y sus tesis neoliberales; una compulsa obsesiva en contra de la corrupción; su determinación a cambiar la historia a favor de los pobres. Pero en la práctica no es enemigo del gran capital ni profesa una militancia radical. En el arca de Noé que ha construido alberga a exdirigentes del PAN de corte conservador, a un partido evangélico de derecha, a empresarios de diversa índole, a una multitud de exfuncionarios priístas y a algunos luchadores y activistas de la izquierda tradicional. Una mezcla variopinta que dice muy poco sobre el régimen que nos espera.

Con todo, hay una constante en su movimiento político. Todos los caminos parten de y conducen a él. La propia indefinición política de Morena, su partido, favorece a su liderazgo; a falta de lineamientos o posicionamiento doctrinario todo depende de la voluntad del dirigente. Una y otra vez se ha descrito el ascenso de López Obrador como un fenómeno típicamente populista y se le compara a Hugo Chávez e incluso a Fidel Castro. Difiero. López Obrador carece del radicalismo del venezolano o el cubano. A mí en cambio me hace pensar en Perón, toda proporción guardada. Su ambigüedad ideológica, su capacidad para flotar por encima de las definiciones o para convocar a las fracciones políticas más divergentes y su habilidad para negociar con las estructuras sindicales vigentes, hacen recordar a la figura del líder argentino. En Morena como en el movimiento peronista cabe todo, siempre y cuando se jure respeto y lealtad al líder.

Pero desde luego todo esto es hipotético. Solo sabemos que a partir del 1 de diciembre El Peje tomará el control de un régimen moribundo. Lo que suceda después lo sabremos muy pronto.

https://elpais.com/internacional/2018/06/20/mexico/1529515100_719249.html

22.18.-LA REDES QUE APOYAN A LÓPEZ OBRADOR DESDE ESTADOS Unidos   – Pablo Ximénez

Morena cuenta con organizadores entre la comunidad migrante como ningún otro partido mexicano. A pesar de las dificultades para votar, confían en influir en las elecciones a golpe de teléfono

Andrés Manuel López Obrador, en un acto público en la Plaza Olvera de Los Ángeles en febrero de 2017. REUTERS

Una enorme pancarta ocupa toda la pared en el local de Vamos Unidos USA, un despacho de ayuda legal para inmigrantes en Los Ángeles. “No al pasado. Sí a un nuevo futuro. Salvemos México”. A la derecha, una foto de Andrés Manuel López Obrador, líder de Morena, que encabeza las encuestas para hacerse con la presidencia de México el próximo 1 de julio. Sobre una mesa, cientos de ejemplares de Regeneración, el periódico del partido. Esto no es solo un despacho de abogados. Es un cuartel de Morena en Los Ángeles, la segunda ciudad de México.

Desde esta oficina, el abogado y activista Juan José Gutiérrez recluta gente que reparte información sobre la formación a la comunidad mexicana. Montan un puesto los fines de semana en el centro de la ciudad, hacen llamadas, reparten el periódico en restaurantes, clubes de fútbol o asociaciones de charros. Este fue el primer comité de Morena en Los Ángeles, asegura Gutiérrez. Ya hay 25.

PUBLICIDAD

inRead invented by Teads

19 may 2018.- Morena es el partido mexicano más organizado en el exterior. Este domingo,  segundo debate presidencial, que se celebra en Tijuana, será una muestra de que por primera vez se tiene en cuenta a los emigrantes en la campaña electoral. El debate tendrá un bloque específico de sus derechos, en una época en la que la presidencia de Donald Trump ha puesto a millones de mexicanos en EE UU contra las cuerdas. Además, León Krauze será el primer periodista de un medio extranjero (Univision Los Ángeles) en moderar un debate. En este 2018, las elecciones de México han llegado por fin a la comunidad migrante. Pero la política no. Excepto la de Morena.

“Yo no había participado nunca en política mexicana hasta que leí La mafia que se adueñó de México, de López Obrador”, explica este mexicoamericano nacido en California de padres emigrantes. “Me abrió los ojos. Lo sentí como un llamado a participar. Asumí que las cosas estaban en un punto en el que íbamos a perder el país. Me di cuenta de lo grave de la situación y de que nos corresponde a todos ayudar”. Era el año 2010. Pidió una reunión con López Obrador y consiguieron que fuera a Los Ángeles de visita en junio de 2011. “Fue el primer candidato en venir a un acto público aquí”.

Juan José Gutiérrez, en su oficina de Los Ángeles. P. X. S.

Desde entonces, comités como este han ido surgiendo por todo Estados Unidos. En general, son asociaciones muy vinculadas a movimientos de activistas ya existentes. “Cuando empezó había que tener mucha paciencia”, dice Gutiérrez. “Muchos venían de experiencias muy izquierdistas, de grupúsculos muy cerrados y con cultura de derrota, muy sectarios. Simpatizaban porque pensaban que AMLO era como ellos y que iba a hacer una revolución radical”. No es así, aclara Gutiérrez. “Esto es un proceso electoral, y para ganar hay que tener una mayoría de votos”.

Los comités tienen ahora unas normas comunes. Se necesitan tres personas para formar uno. Se tienen que reunir una vez cada dos semanas. En la reunión, se lee el periódico Regeneración y se discute de cómo hacer crecer la base de Morena en ese ámbito. Su objetivo es registrar gente para votar. “Vamos a empezar a hacer un censo de esos 35 millones de mexicoamericanos que hay, de los que 12 han nacido en México”. Pero, sobre todo, “hay que identificar a todos los familiares y conocidos en México y pedirles que no les vendan el voto al PRI o al PAN y que voten por Morena”.

Se calcula que en Estados Unidos viven entre 11 y 12 millones de mexicanos. Junto con sus hijos, los ciudadanos con derecho a voto a este lado de la frontera son más de 30 millones. Los emigrantes pudieron votar por primera vez en 2006, y desde entonces la participación ha ido creciendo muy poco a poco, entre acusaciones de excesiva burocracia y dificultades prácticas que hacen el ejercicio del voto muy complicado (para Gutiérrez, se trata de “supresión del voto”).

El número de votantes en el exterior se ha disparado en estas elecciones. Aun así, sigue siendo minúsculo. Según datos del Instituto Nacional Electoral, están formalmente registrados para votar 181.256 mexicanos, el 84% de ellos en Estados Unidos. La cifra es el triple que los 59.000 de 2012 (de los que al final acabaron votando 43.000), pero claramente insuficientes para ser considerados como un colectivo clave en la elección en un país que se gana con decenas de millones de votos.

La influencia no está en el número de votos. Está en que, como describe Gutiérrez, desde hace un lustro Morena ha logrado una movilización de los migrantes que se traduce en llamadas a México para que voten sus familiares y amigos. Ya en 2014, organizadores de Morena en el sur de California como Cheto Polanco, de Compton, o Regino Visoso, de Santa Ana, explicaban a EL PAÍS que estaban ganando elecciones locales “a puro teléfono”. Por entonces, la indignación con la matanza de Iguala era uno de los catalizadores que despertaron el interés de los migrantes por los sucesos en México, que ha aumentado desde entonces. Ahora, esa maquinaria se va a ver funcionar por primera vez en unas presidenciales.

Los comités de Morena no solamente reclutan gente que llame a todos sus familiares y amigos en México. “Esa información luego se manda a México para que los comités locales vayan a esas casas para incorporarlas a Morena y fortalecer esa voluntad”, explica Gutiérrez. Es decir, la estrategia de los bancos telefónicos (pone bank) y las visitas a las casas (neighborhood canvass) que hacen las organizaciones locales de los partidos en las elecciones de EE UU. “Todo el que no pueda votar, debe saber que puede participar así. Asegúrense de que los que pueden votar, voten”. Es “un phone bank binacional”, dice Gutiérrez. “Es nuestra mayor aportación”.

López Obrador volvió a Estados Unidos en 2014. Esa vez, ya había comités y apoyos como para hacer una gira por todo el país. Gutiérrez es uno de los ocho consejeros nacionales de Morena que residen en Estados Unidos. Son cuatro en California, uno en Arizona, uno de Texas y otro en Minnesota, explica. Hay cuatro coordinadores en el país para recabar información de los distintos comités. Al frente de toda la organización en Estados Unidos está el diplomático Héctor Vasconcelos, a quien López Obrador ha designado ya como canciller en caso de llegar a la presidencia. Gutiérrez destaca el dato de que el próximo responsable de la política exterior de México pueda ser precisamente el hombre que supervisa la organización de Morena entre los migrantes.

En febrero y marzo de 2017, López Obrador volvió a Estados Unidos por última vez antes de las elecciones. Para entonces, sus eventos eran masivos. Y estaba ya en la era de Donald Trump. Morena mantiene un equilibrio en política exterior según el cual no puede criticar gobiernos extranjeros, pero sí al de EE UU, con el argumento de que sus políticas afectan a mexicanos. En los corazones mexicanos de las ciudades, como la plaza Olvera de Los Ángeles o el barrio de la Misión de San Francisco, López Obrador dijo a los migrantes lo que querían oír: que convertirá toda la red consular en oficinas de defensa legal de mexicanos, y que combatirá a Trump «con inteligencia y dignidad». «No es humano desatar una campaña de odio contra los migrantes», dijo.

Ningún otro partido ha logrado tener estructura en Estados Unidos. Lo más parecido fue la influencia que tuvo el Partido de Acción Nacional (PAN) sobre las federaciones de mexicanos, clubes territoriales alrededor de los cuales se organiza la comunidad. El presidente de la confederación de estos clubes (COFEM), Francisco Moreno, explica que surgieron con el Gobierno del PAN “porque nos abrieron las puertas a algunos programas sociales”.

Primero Vicente Fox y luego Felipe Calderón involucraron por primera vez a los migrantes a participar en programas como 3×1, que canaliza el dinero de los migrantes para inversiones concretas en sus pueblos. “Ni el PRI ni el PRD lo hicieron”, dice Moreno. “Mucha gente piensa que somos panistas pero no es cierto. Trabajamos con el Gobierno que apoye a los migrantes en Estados Unidos, sea el partido que sea”. Además, se trata de una organización sin ánimo de lucro, por lo que no puede pronunciarse políticamente. La conexión política con los gobiernos del PAN se ha desvanecido al desaparecer esos gobiernos.

No solo la organización de Morena entre la comunidad migrante no tiene precedente. Es el interés de los mexicanos en el exterior lo que está creciendo. Javier González tiene 50 años y “nunca había visto esto”. González es el responsable del comité de Morena en San Francisco, creado hace cuatro años. “Yo nunca he participado en ningún partido y mucho menos he sabido de organizaciones de otros partidos”. González asegura que, por primera vez, “la gente está más involucrada, porque nos están pinchando por los dos lados, tanto aquí como en México. La veo involucrada y quiere participar. Creo que la gente está tomando conciencia de que podemos hacer algo y participar en un momento histórico”.

https://elpais.com/internacional/2018/05/19/actualidad/1526715762_776373.html?rel=str_articulo#1529625280169

 

21.18.-¿CÓMO LO HACE BIEN COSTA RICA? – Joseph E. Stiglitz

En un momento en que el autoritarismo y el protofascismo están en alza en tantas partes del mundo, es alentador ver un país cuyos ciudadanos siguen profundamente comprometidos con los principios democráticos. Un pueblo que ahora mismo está intentando redefinir su política para el siglo XXI.

Hace años que el liderazgo progresista de Costa Rica (un país con menos de cinco millones de habitantes) llama la atención en todo el mundo. En 1948, tras una corta guerra civil, el presidente José Figueres Ferrer abolió el Ejército. Desde entonces, Costa Rica se convirtió en un centro para el estudio de la resolución y la prevención de conflictos, y es sede de la Universidad para la Paz, una institución creada por Naciones Unidas. Con su rica biodiversidad, Costa Rica también hizo una demostración de liderazgo ambiental previsor, al promover la reforestación, convertir un tercio del país en reservas naturales protegidas y generar casi toda la electricidad que consume a partir de energía hídrica no contaminante.

16 jun 2018.- Los costarricenses no muestran señales de querer abandonar esta tradición progresista. En la última elección presidencial, con gran participación de votantes, Carlos Alvarado Quesada obtuvo la victoria con más del 60 % de los votos, contra un rival que con la prohibición del matrimonio homosexual hubiera revertido el antiguo compromiso del país con los derechos humanos.

Costa Rica se sumó a un pequeño grupo de países en la denominada Alianza del Bienestar, que trabaja en la implementación de ideas (planteadas por la Comisión Internacional sobre la Medición del Desarrollo Económico y del Progreso Social) para la creación de indicadores de bienestar mejorados. Los miembros de la Alianza, conscientes de las falencias del PIB, que la Comisión ha destacado, propugnan una política pública que impulse el bienestar de los ciudadanos en el sentido más amplio, mediante la promoción de la democracia, la sustentabilidad y el crecimiento inclusivo.

Una parte importante de esta búsqueda ha sido ampliar el campo de acción de las cooperativas y empresas sociales del país, que ya es grande, puesto que incluyen de uno u otro modo a un quinto de la población. Estas instituciones representan una alternativa viable a extremos del capitalismo que han dado lugar a prácticas éticamente reprobables, como el crédito predatorio, la manipulación de los mercados financieros, el abuso de datos personales por empresas tecnológicas, el ocultamiento de emisiones de la industria automotriz, etcétera. Las instituciones alternativas se basan en promover la confianza y la cooperación, y en la convicción de que promover el bienestar de sus miembros también aumenta la productividad.

Igual que los ciudadanos de otros pocos países, los costarricenses han demostrado que la desigualdad es una elección, y que las políticas públicas pueden garantizar más igualdad económica y de oportunidades que el mercado librado a sí mismo. Pese a las limitaciones de recursos, los costarricences pueden alardear de la calidad de sus sistemas de educación y atención de la salud, públicos y gratuitos. La expectativa de vida en Costa Rica ya supera a la de Estados Unidos, y va en aumento, mientras los estadounidenses, que eligieron no tomar las medidas necesarias para mejorar el bienestar del ciudadano de a pie, se mueren más jóvenes.

Pero a pesar de todos sus éxitos, Costa Rica enfrenta dos problemas críticos: la persistencia de un déficit fiscal estructural y la parálisis del sistema político. El aspecto económico de la solución del déficit fiscal es sencillo: o se estimula el crecimiento, o se aumentan los impuestos, o se baja el gasto. Pero el aspecto político no lo es: cualquier gobernante elegiría la solución del crecimiento, pero no hay una fórmula mágica para lograrlo, y las otras dos opciones no las quiere nadie.

En estas circunstancias, la elección de la mayoría de los gobiernos es recortar gastos; por ejemplo, en infraestructura, ya que el costo de hacerlo permanecerá oculto por décadas. Pero eso sería un error particularmente grave para Costa Rica, ya que sus infraestructuras no han acompañado el crecimiento económico, y su mejora puede ser importante para promoverlo. Es verdad que la eficiencia del Estado siempre se puede aumentar, pero tras años de retirada, poco puede esperarse de una mayor racionalización. Todo indica que la mejor salida sería aumentar los impuestos.

Para que el sistema impositivo sea compatible con una estrategia económica general que busque maximizar el bienestar de todos los ciudadanos, hay que seguir tres principios centrales: gravar lo malo (por ejemplo, la contaminación) en vez de lo bueno (por ejemplo, el trabajo); diseñar los impuestos para causar la menor distorsión posible en la economía, y que la estructura de alícuotas sea progresiva, de modo que las personas más ricas paguen una proporción mayor de sus ingresos.

Costa Rica ya es un país muy ecológico, así que un impuesto a las emisiones de dióxido de carbono no recaudará tanto como en otros lugares; pero como el país genera casi toda la electricidad a partir de fuentes limpias, la adopción del auto eléctrico puede generar más reducción de emisiones. Dicho impuesto puede ayudar a que Costa Rica se convierta en el primer país donde predominen los autos eléctricos, y acercarla así al objetivo de lograr una economía sin emisión neta de dióxido de carbono.

Puesto que el problema de la desigualdad persiste (aunque ni por asomo es tan grave como en otros lugares de América Latina), es esencial la aplicación de impuestos más progresivos y abarcadores a los ingresos, las plusvalías y las propiedades. Los ricos obtienen de las plusvalías una proporción exagerada de sus ingresos, de modo que aplicarles alícuotas inferiores a las de otras fuentes de ingreso agrava la desigualdad y provoca distorsiones. Los economistas disienten en muchos temas, pero algo en lo que coincidirán es que si se gravan los ingresos o las plusvalías derivados de la tierra en Costa Rica, la tierra no se va a ir a otra parte. Esa es una de las razones por las que el gran economista decimonónico Henry George sostuvo que los mejores impuestos son los impuestos a la tierra.

Los mayores desafíos son políticos: un sistema presidencialista como el de Costa Rica funciona bien en un contexto de bipartidismo con reglas que aseguren la representación de la minoría. Pero puede caer rápidamente en la parálisis política cuando el electorado está más fragmentado. Y en un mundo de cambio acelerado, esa parálisis puede ser costosa, al llevar, por ejemplo, a un crecimiento irresoluble del déficit y de la deuda.

Con sus apenas 38 años, Alvarado está tratando de crear un nuevo modelo presidencial para Costa Rica, sin cambiar la Constitución, mediante la designación de ministros venidos de diferentes partidos. Ojalá el espíritu colaborativo alentado por el movimiento cooperativo, tan integrado a la cultura costarricense, lo haga funcionar. De ser así, Costa Rica, pese a su reducido tamaño, será un faro de esperanza para el futuro, que muestre que es posible otro mundo, uno en el que los valores de la Ilustración (la razón, el discurso racional, la ciencia y la libertad) florezcan en beneficio de todos.

* Premio Nobel de Economía, 2001.

Project Syndicate 1995–2018.

https://www.elespectador.com/opinion/como-lo-hace-bien-costa-rica-columna-794688

 

20.18.-EL BANCO MUNDIAL REDUCE CASI A LA MITAD LA PREVISIÓN DE CRECIMIENTO PARA ARGENTINA POR EL IMPACTO DE LA CRISIS – Federico Rivas

El PIB crecerá 1,7% en 2018, producto de la depreciación del peso y la sequía en los campos más productivos

El presidente Mauricio Macri, durante una reunión con gobernadores en Casa Rosada, el 31 de mayo pasado. Natacha Pisarenko  AP

El Banco Mundial ha dado malas noticias a Argentina. La depreciación de 22% del peso frente al dólar en mayo, sumada a la peor sequía de los últimos 40 años en sus campos más productivos, supondrán un frenazo en las previsiones de crecimiento económico para 2018 y tendrá impactos negativos al menos hasta 2020.

5 jun 2018.- En el informe Perspectivas Económicas Mundiales de junio, difundido hoy; la entidad ha reducido al 1,7% la subida del PIB para este año, 1,3 puntos menos que la cifra que dio en enero. Para 2019, los resultados son casi calcados: 1,8% de crecimiento, 1,2 puntos más abajo que las estimaciones de hace sólo seis meses. Para 2020, en tanto, la perspectiva pierde 0,4 puntos. El Banco Mundial advirtió que la crisis en Buenos Aires tendrá también efectos negativos en Sudamérica. Si se deja de lado la excepcionalidad venezolana, Argentina, la segunda mayor economía después de Brasil, tendrá el registro de crecimiento más pobre de la región.

Sudamérica crecerá 1,3% en 2018 y 2,1% en 2019, según el Banco Mundial. Argentina está por encima del promedio sólo porque la cifra total carga con el lastre venezolano, que este año se derrumbará 14,3% y otros 7 puntos el próximo. La importancia para Argentina de las nuevas previsiones del Banco Mundial es que son las primeras que miden las consecuencias de la crisis de mayo. El peso se derrumbó ese mes 22% y el Banco Centraldebió subir las tasas de interés hasta el 40% para neutralizar todo lo posible una huida de los inversores hacia el dólar, que subió de 20 a 25 pesos en pocos días. En medio de la tormenta, el presidente Mauricio Macri anunció negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para un rescate financiero, el primero desde 2003. Cualquier acuerdo implicará medidas para reducir el déficit fiscal, un problema que obligó al Gobierno a endeudarse en el exterior por unos 50.000 millones de dólares entre 2016 y 2017.

El mercado argentino atraviesa ahora una cierta calma, a la espera de lo que suceda en la sede del Fondo en Washington, pero el clima es de incertidumbre. Para llevar tranquilidad a los inversores, Macri redujo de 3,2% a 2,7% la meta de déficit fiscal para este año, una decisión que supondrá un mayor ajuste y, por lo tanto, menos crecimiento. “En Argentina se espera que el crecimiento se desacelere en 2018 como consecuencia del ajuste monetario y fiscal, junto con los efectos de la sequía en el sector agrícola. Esto contrarrestará el fuerte impulso de comienzos de año”, dice el informe del Banco Mundial. La sequía fue un golpe inesperado contra el campo, principal fuente de divisas de Argentina.

Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, el mayor puerto exportador agrícola del país, la cosecha argentina de soja para este año caerá hasta los 40 millones de toneladas, desde las 46,5 millones de toneladas previstas en el inicio del año. Traducido a dinero, “el impacto de la sequía para la economía argentina asciende a 4.600 millones de dólares, o un 0,7% del PIB proyectado para el 2018″, dice el informe de la Bolsa. Para el Banco Mundial, el impacto económico será inmediato: “La sequía está interrumpiendo la producción agrícola y la reciente volatilidad del mercado puede haber inhibido la actividad en el segundo trimestre”, advierte el informe.

El Banco Mundial también tomó en cuenta la particular lucha de Argentina contra las subidas de los precios. “La inflación se desacelera en la mayoría de las economías de América Latina, con la excepción de Argentina y el caso extremo de Venezuela”, dice el texto. La inflación es la principal derrota del modelo impulsado por Macri, basado en la apertura a los mercados del mundo, al tiempo que financia un ajuste gradual de las cuentas públicas con financiamiento externo. A finales de diciembre, el ministerio de Hacienda elevó de 10 a 15% la meta inflacionaria de 2018, pero la crisis de mayo ya hizo volar por los aires esas previsiones. Argentina acumuló en los primeros cuatro meses del año 10% de inflación y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central elevó la cifra anual a 27%, porcentaje que supera incluso el 24,8% registrado en 2017.

https://elpais.com/economia/2018/06/05/actualidad/1528220829_776853.html

20.18.-CONOZCA LOS FACTORES QUE DAÑAN EL AÑO DE RECUPERACIÓN DE LATINOAMÉRICA – Bloomberg

El buen momento comenzó a desmoronarse en las últimas semanas a medida que la volatilidad se disparó en los mercados emergentes y se avecinaban crisis en tres de las economías más grandes de la región.

Sao Paulo, Brasil.Bloomberg

Se suponía que sería un buen año para América Latina.

La actividad económica estaba a punto de expandirse un 2 % en 2018, el mejor desempeño en cinco años según el Fondo Monetario Internacional. Pero la recuperación comenzó a desmoronarse en las últimas semanas a medida que la volatilidad se disparó en los mercados emergentes y se avecinaban crisis en tres de las economías más grandes de la región.

Lea también: Latinoamérica debe implementar un ajuste fiscal: Banco Mundial

9 jun 2018.-  La historia de recuperación de Argentina bajo el presidente Mauricio Macri frenó en seco el mes pasado, cuando la moneda se derrumbó y el país debió pedir ayuda al FMI. La perspectiva de Brasil se enturbió aún más después de que una huelga de camioneros asfixió la economía y exacerbó la incertidumbre política antes de las elecciones presidenciales de octubre.

Y una guerra comercial entre Estados Unidos y México se hizo realidad esta semana luego que ambos países se aplicaran aranceles entre sí, una medida que no es un buen augurio para el futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Las elecciones presidenciales de México en julio solo se suman a la incertidumbre.

«Definitivamente ha habido una creciente decepción sobre las perspectivas de crecimiento de América Latina para 2018», dijo Thomaz Favaro, director asociado en Brasil de la consultora Control Risks. «Se suponía que 2018 sería un resurgimiento».

Las previsiones económicas para Brasil y Argentina fueron rebajadas abruptamente durante los últimos meses. Las de México siguen indemnes, pero los riesgos relacionados con la renegociación del TLCAN abundan, dijo la economista del Banco Mundial Dana Vorisek.

«En todos los sentidos, los riesgos a la baja en América Latina abruman cualquier riesgo alcista», dijo, y agregó que el Banco Mundial probablemente reducirá su estimación de crecimiento del 2,4 % para Brasil este año una vez que tome en consideración el impacto de la huelga de camiones de 10 días que terminó el mes pasado.

En conjunto, Brasil, México y Argentina representan más de dos tercios de la economía de América Latina.

Pérdida de optimismo

Había motivos para el optimismo en América Latina a principios de este año. El crecimiento mundial sostenido, precios de los productos básicos en alza y bajas tasas de interés en EE.UU. sientan las bases para la recuperación de la región.

Los acontecimientos locales también ayudaban. México inicialmente obtuvo una exención de los aranceles al acero y el aluminio de Trump, y los funcionarios de comercio estadounidenses expresaron optimismo sobre la revisión del TLCAN. Brasil, que redujo las tasas a mínimos históricos, estaba encaminado a repuntar después de su histórica crisis económica que terminó el año pasado. Argentina aprobó reformas de pensiones y laborales favorables al mercado a fines del año pasado y parecía posicionada para un crecimiento sostenido y una caída de la inflación en 2018.

El desmoronamiento comenzó cuando los rendimientos de los títulos del Tesoro a 10 años de EE.UU. subieron sobre el 3 % a finales de abril, sacudiendo los activos de mercados emergentes que durante años habían atraído a los inversionistas que buscaban mayores rendimientos.

Argentina fue el primer país de la región en caer. Afectados por la turbulencia en los mercados emergentes, los inversionistas perdieron la confianza en la política monetaria del banco central después de que cambió los objetivos de inflación y redujo las tasas de interés a pesar de que no había signos de que la inflación de dos dígitos estuviera disminuyendo. El peso argentino se convirtió en la moneda de peor desempeño en los mercados emergentes este año, al caer más del 20 %.

Lea también: Chile abre el concurso de vinos más importante de Latinoamérica

¿Próxima pieza de dominó?

Brasil podría ser la próxima pieza de dominó en caer después de Argentina y Turquía, escribió en Twitter Mohamed El-Erian, asesor económico principal de Allianz SE y colaborador de Bloomberg Opinion. La reciente caída del real hacia un mínimo de dos años le da a los responsables políticos poco espacio para el error, advirtió. La moneda cerró en 3,91 contra el dólar el jueves, un descenso del 15 % en lo que va del año.

Para apaciguar a los camioneros, el presidente Michel Temer se comprometió a aplicar subsidios al diésel que solo se sumarán a la ya terrible situación fiscal del país y se convertirá en otro dolor de cabeza para quien tome el timón del país el próximo año.

«Si Brasil experimenta más problemas en el mercado financiero dependerá de los acontecimientos políticos y si el nuevo gobierno es capaz y está dispuesto a lidiar con las vulnerabilidades fiscales», dice Quinn Markwith, economista de Capital Economics.

Chile firme

Pero no todos los países latinoamericanos están sufriendo un caos político o económico. La pregunta es si los problemas que afectan a México, Brasil y Argentina se extenderán a los vecinos.

Chile sigue siendo un punto destacado en la región, con una trayectoria de crecimiento sostenido desde que el empresario multimillonario favorable al mercado Sebastián Piñera asumió la presidencia en marzo. Impulsada por un repunte en el sector minero, la economía creció en abril a su ritmo más rápido en más de cinco años. La confianza empresarial está mejorando y tanto la inflación como las tasas de interés siguen siendo bajas.

Lea también: Bogotá es la séptima ciudad más costosa de Latinoamérica, según ranking de banco suizo

«¿Prefiere estar en Brasil o en Chile? Eso es lo que los inversores deberían preguntarse», dijo Win Thin, jefe de estrategia de mercados emergentes de Brown Brothers Harrimann & Co. «Sin duda hay algunos buenos lugares en América Latina, incluso cuando las tres principales economías de la región están pasando por algunos problemas en este momento».

https://www.elespectador.com/economia/conozca-los-factores-que-danan-el-ano-de-recuperacion-de-latinoamerica-articulo-793498

19.18.-«EN VENEZUELA, TODA RACIONALIDAD PARECE HABER DESERTADO DEL SISTEMA POLÍTICO Y ECONÓMICO» – Marie de Vergès

Después de liberar a 40 prisioneros políticos el viernes (1 de junio), el presidente socialista de Venezuela, Nicolás Maduro, sacó otros 40 el sábado.

Desde otro punto de vista

En un país funcional, Nicolás Maduro no debería haber ganado las elecciones. Este no es el caso en Venezuela, donde toda racionalidad parece haber abandonado el sistema político y económico. Al final de las elecciones presidenciales del domingo 20 de mayo, este es el heredero que reclamó a Hugo Chávez de nuevo en el sillón presidencial, con el riesgo de ver al país hundirse aún más en la crisis.

Alimentos, medicamentos, agua común: a la calle le falta de todo

Algunos datos ayudan a comprender el alcance del desastre. La inflación primero: debería alcanzar, en 2018, 14 000%, con precios que se duplican casi todos los meses. En cinco años, el producto interno bruto ha disminuido en un 45%. En cuanto a la producción de petróleo, un verdadero tesoro de este país sentado en las mayores reservas de oro negro del mundo, descendió de 2,8 millones de barriles por día a 1,5 millones entre abril de 2017 y marzo de 2018. Ni la guerra ni los terremotos son culpables de la decadencia de este estado que fue, en algún momento, el más rico de América Latina.

Lea también: Venezuela: sancione a la dictadura, no a la población

Para la población, el hundimiento tiene el aire de una catástrofe humanitaria. Comida, medicina, agua corriente: a la calle le falta todo. Un balance sombrío para el Sr. Maduro, el ex conductor de autobús que le gusta retratarse a sí mismo como el «protector de los pobres». Pero, ¿a dónde fue la Revolución Bolivariana? Está tomando su curso, podría decirse, ya que Venezuela encarna excesivamente un laboratorio de economía populista llevado por su imprevisión.

Círculo vicioso

La deriva se remonta a las fuentes del chavismo. Hugo Chávez tuvo la oportunidad de ver su «reinado» (1999-2013) coincidir con un aumento asombroso en los precios del petróleo, después de dos décadas de precios bajos. Esta ganancia inesperada, el ex presidente se apresuró a gastarla. Retribuidos con subsidios, retribuciones e incrementos salariales, los venezolanos se hubieran equivocado al quejarse.

La redistribución de la riqueza es una política loable mientras el poder también se centre en prepararse para las tormentas futuras. Pero nada como esto sucedió en Caracas. Las monedas cosechadas a partir de las ventas de hidrocarburos no han impulsado las reservas de divisas ni las inversiones financiadas para el futuro. Una debacle ¬ acentuada por controles de precios y cambios, incapaces de frenar la inflación.

Lea también: en Venezuela, Nicolás Maduro se proclamó ganador de un concurso presidencial disputado

Poco a poco forzado a importar de todo, el país se ha bloqueado gradualmente en un círculo vicioso de déficits crecientes, agotamiento de las reservas, etiquetas vals sin freno, la escasez … Y el corolario: una diatriba contra los especuladores autoridades y poderes oligárquicos desde el exterior, denunciado como responsable de todos los males.

Poción amarga

En 2014, el auge de los precios del petróleo terminó. Los déficits han explotado. Varias opciones dolorosas fueron presentadas a Nicolas Maduro. Entre otras, una devaluación neta del bolívar, la moneda nacional, acompañada de recortes en el gasto y una mayor carga impositiva. Pero esta amarga poción habría golpeado a los hogares más duros en la billetera. Y desmonetizó al nuevo presidente a los ojos de los votantes. En resumen, lo opuesto al vademécum de la economía populista.

La reelección del sr. maduro abre el camino para nuevas sanciones internacionales

En cambio, el gobierno mantuvo un tipo de cambio bolÍvar oficial seriamente sobrevalorado y racionó cada vez más las importaciones. Para cuadrar sus cuentas, confió en la imprenta de hacer billetes. Estos ingresos heterodoxos solo han acelerado la inflación, estrangulando aún más al sector privado y aumentando la escasez.

¿Cuán lejos puede bucear el país? De acuerdo con un sondeo de economistas Rudiger Dornbusch y Sebastián Edwards, publicado en 1991 (enlace a PDF en Inglés), con los principios macroeconómicos del populismo en América Latina, con tales secuencias se llega a la conclusión brutal de aplicar una severa política de estabilización por un nuevo gobierno.

Lea también: La crisis en Venezuela explicó en cuatro minutos.

Se supone que el Sr. Maduro mantendrá el timón hasta 2025. Pero su reelección allana el camino para nuevas sanciones internacionales y hace más sensible la amenaza de un embargo petrolero que agotaría los últimos recursos. El lunes, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ya firmó un decreto que refuerza el aislamiento financiero del país. Si la destreza de Venezuela no está por terminar, el dominio de su líder es indudablemente más frágil de lo que parece.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2018/05/23/au-venezuela-toute-rationalite-semble-avoir-deserte-le-systeme-politique-et-economique_5303140_3232

19.18.-EL FMI HA REGRESADO A LA ARGENTINA. Y, SI BIEN AGGIORNADA, LA CANCIÓN SE PARECE BASTANTE A LA DE AYER – Pablo Nemiña 

En los últimos tiempos se viene hablando de los cambios en el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuestionado en estos años desde diversas posturas ideológicas. Sin embargo, los cambios discursivos generaron transformaciones mucho más tibios en los hechos. El desembarco del Fondo en Argentina es observado en diferentes latitudes ya que los resultados de su intervención revelarán hasta qué punto la institución ya «no es la misma». Por el momento, su canción trae a la mente pasados más o menos recientes. Y su melodía sigue siendo el ajuste.

Desde su asunción a finales de 2015, el gobierno argentino avanzó en una agenda de reformas pro mercado, para lo cual reinsertó al país en los mercados internacionales de capital. La resolución del litigio con los fondos buitres merced a una generosa oferta, rehabilitó el mecanismo de colocación de bonos en el exterior, hecho que se consolidó como la principal vía para financiar los crecientes déficits fiscales y de cuenta corriente, así como la persistente fuga de capitales.

Mayo 2018.- Durante los dos primeros años, las bajas tasas de interés internacionales y la liberalización cambiaria alentaron la emisión de 88 mil millones de dólares de nueva deuda externa pública y privada (equivalentes al 13% del PBI).

Pero la combinación de una suba de la tasa de interés global, la advertencia de una saturación de deuda argentina en los inversores internacionales, el aumento de la meta de inflación estimada por el gobierno y la inminente renovación de Letras del Banco Central (Lebac) equivalentes a la mitad de las reservas en un contexto de apreciación cambiaria real, erosionó la confianza de los inversores externos sobre la capacidad del gobierno de sostener el tipo de cambio, lo cual motivó una crisis cambiaria. Para frenar la corrida, que demandó más de diez mil millones de dólares de reservas y generó una suba del 25% del tipo de cambio, el gobierno anunció apresuradamente el interés por suscribir un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por entre 20 y 30 mil millones de dólares, el primero en 18 años.

La intención inicial de suscribir una Línea de Crédito Flexible que provee alto acceso sin condicionalidades a países con fundamentos macroeconómicos sólidos fue rápidamente neutralizada y, en su lugar, el organismo ofreció el clásico Stand By, que incluye metas cuantitativas fiscales, monetarias y de deuda, y condicionalidades estructurales cuyo cumplimiento se evalúa en revisiones periódicas.

Tres motivos permiten comprender el regreso a los créditos del FMI. Primero, el Fondo posee interés en prestarle a la tercera economía de la región, con el doble objetivo de apuntalar su regreso a América Latina (se trataría del primer crédito condicional del FMI a un país del Cono Sur en once años, luego del último programa con Perú en 2007), y justificar la utilidad de sus 1.35 billones de dólares disponibles entre cuotas y acuerdos de financiamiento, de los cuales sólo tiene prestados el 4,5%. Segundo, a través del «sello de aprobación» que otorgan los programas del FMI, el gobierno busca restablecer la confianza de los inversores privados a fin de frenar la corrida cambiara y así recuperar el financiamiento externo. Tercero, la percepción oficial de que el organismo ha hecho una autocrítica y sus programas no incluyen las condiciones ortodoxas y el sesgo de austeridad que los caracterizaban hace décadas.

En las líneas que siguen desarrollaré el tercer punto. ¿Estamos frente a un FMI menos ortodoxo y con mayor sensibilidad social? Si es así, ¿cuánto y dónde cambió?

Luego de la crisis financiera, el FMI incrementó sus recursos financieros, creó líneas de crédito precautorias sin o con baja condicionalidad ex post (la Línea de Crédito Flexible y la Línea Precautoria de Liquidez, respectivamente), y profundizó la reforma de su política de condicionalidad iniciada en 2002. Con el fin de reducir el estigma asociado a sus préstamos, buscó reducir la cantidad de condicionalidades incluidas en los acuerdos, flexibilizar algunos criterios formales, y concentrarlas en las áreas centrales de su incumbencia: temas fiscales, cambiarios, monetarios y financieros.

Durante los primeros años posteriores a la crisis, el FMI aprobó cuantiosos programas concentrados en la periferia de Europa y se mostró dispuesto a adaptar los acuerdos según las necesidades de cada país, aunque sin resignar el sesgo ortodoxo pro cíclico. A partir de 2011, la agenda de la consolidación fiscal de los países acreedores se contrapuso a las políticas de estímulo a la demanda que sostenían los países en desarrollo. Desde entonces, el Fondo muestra un discurso aggiornado, pero debido a la resistencia política e intelectual de los países centrales y sus funcionarios –respectivamente- a que permee los parámetros de evaluación, la orientación de sus recomendaciones evidencia más continuidades que cambios.

En los años recientes, investigadores del FMI como Jonathan Ostry pusieron en cuestión algunos mantras neoliberales al señalar que los controles de cambios son útiles para amortiguar los shocks externos, el ajuste fiscal puede profundizar la recesión, hay que promover la reducción de la desigualdad ya que limita el crecimiento, y hay que evitar el impacto social del ajuste sobre los sectores más vulnerables mediante pisos de protección social. Se trata de recomendaciones prudentes para la heterodoxia, pero transgresoras en una institución con un marcado sesgo neoclásico.

Sin embargo, esos avances discursivos generaron cambios mucho más tibios en los hechos.Los acuerdos recientes muestran que el FMI se ha vuelto más tolerante a la incorporación de controles a la cuenta de capital, pero reserva las políticas fiscales de expansión de la demanda sólo a aquellos países que poseen margen fiscal para hacerlo, que en su mayoría son los desarrollados. El anuncio del presidente argentino Mauricio Macri sobre la necesidad de acelerar el ajuste expresa una convergencia con el staff del organismo en este punto. Por otra parte, la fuerte ortodoxia del Banco Central de la República Argentina (BCRA) que desmontó los controles cambiarios impide, irónicamente, aprovechar una de las pocas ventanas heterodoxas del Fondo. Si bien se ha creado espacio para la implementación de políticas alternativas en el corto plazo, en especial en el campo fiscal y en la regulación de capitales, es difícil interpretar el giro dado hasta el momento como un quiebre en la visión económica ortodoxa tradicional del organismo.

Respecto a la cantidad de condicionalidades estructurales, si bien han disminuido con relación al pico de comienzos de los 2000, están lejos de haberse desvanecido y se mantienen en niveles semejantes al de la década de 1990, con el agravante de que se incrementaron en los últimos años. Esta preocupación es compartida por la propia Oficina de Evaluación Independiente del FMI en un informe reciente.

El creciente enfoque en la protección social también encuentra obstáculos para cimentarse, ya que su implementación suele verse afectada por las exigencias de austeridad incluidas en los mismos programas. Desde finales de la década de 1990 el Fondo promueve en los países de menor desarrollo la inclusión de medidas para reducir la pobreza, pero sólo la mitad de éstas fue cumplida debido a la falta de capacidad de los países deudores o a que están incorporadas de manera superficial en los programas. Así, muchas veces las medidas que contemplan sostener pisos de gasto social no pueden cumplirse porque se privilegia la implementación del ajuste fiscal. En el mejor de los casos, se trata de condiciones que tienen una importancia secundaria comparadas con las metas cuantitativas macroeconómicas.

Por último, en relación con las condiciones laborales como los límites a los salarios públicos o las reformas laborales y/o previsionales, si bien discursivamente tienen un lugar marginal en el discurso del FMI, en línea con el objetivo de concentrar las condiciones en las áreas de responsabilidad central, muchos programas posteriores a la crisis incluyeron límites a los salarios públicos y reformas laborales o al sistema previsional, tal como la aprobada en Argentina a finales de 2017.

http://nuso.org/articulo/el-regreso-del-fmi/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.