29.18.-A LULA Y HADDAD INVISIBILIZAN LOS MEDIOS, Y BANNON ASESORA AL ULTRA BOLSONARO – Juraima Almeida*

Mientras el expresidente Lula da Silva sigue preso y su candidato a la vicepresidencia –y eventual sucesor, de no permitírsele presentarse a las elecciones presidenciales del 7 de octubre- Fernando Haddad  junto a otros dirigentes que los respaldan fueron impedidos de participar en un debate televisivo, el estadounidense Steve Bannon es presentado como asesor de la campaña del ultraconservador Jair Bolsonaro.

De participar en las elecciones, Lula sigue al frente de los sondeos de opinión con un 30%, seguido de lejos por Bolsonaro, quien se convertiría en el favorito en caso que el expresidente no pudiera presentarse.


11-08-2018.- El estratega político que ayudó a Donald Trump a llegar a la presidencia de Estados Unidos, Steve Bannon, será consejero en la campaña del ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro, informó el diario brasileño O Globo. “Bannon se puso a disposición para ayudar, eso, obviamente, no incluye nada financiero. El apoyo será con una sugerencia de internet, de repente un análisis, o interpretar datos, esas cosas”, dijo el hijo de Bolsonaro.

“Conversamos y concluimos tener la misma visión de mundo. Él afirmó ser entusiasta de la campaña de Bolsonaro y ciertamente estamos en contacto para sumar fuerzas, principalmente contra el marxismo cultural”, publicó en su cuenta en Twitter.

Bolsonaro, quien no esconde su admiración por Trump, es un capitán de la reserva del ejército que, con un discurso autoritario, radical, xenófobo,  y repleto de ataques contra las políticas raciales y de igualdad, lidera por estrecho margen los sondeos electorales para la presidencia de Brasil si el líder del Partido de los Trabajadores, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, no logra presentarse como candidato.

Bannon, ejecutivo de medios estadounidense, exbanquero de inversiones y expresidente ejecutivo de Breitbart News, un sitio web de noticias de extrema derecha, fue jefe de campaña de Trump y su jefe de estrategia en la Casa Blanca por siete meses, hasta el 18 de agosto de 2017 cuando fue despedido, cuando participó en varias campañas y ha ayudado a varios movimientos políticos europeos de extrema derecha.

De acuerdo con las últimas encuestas, en un escenario sin Lula, Bolsonaro es favorito por un escaso margen y lidera las intenciones de voto con un 17 por ciento, por delante de la ecologista Marina Silva (13), el laborista Ciro Gomes (8) y el derechista Geraldo Alckmin (6%).

La revista británica The Economist publicó un editorial en el que aseguraba que Bannon es un peligro para la democracia. “Bolsonaro sería un presidente desastroso. Su retórica muestra que no tiene suficiente respeto hacia muchos brasileños, incluyendo a personas gay y negras. Hay poca evidencia de que entiende suficientemente los problemas económicos de Brasil como para poder solucionarlos. Sus reverencias a la dictadura lo convierten en una amenaza para la democracia”, sentenció la revista.

Un debate que censuró al PT y a Lula

El Partido de los Trabajadores (PT) realizó un “debate con Lula” donde participaron su compañero de fórmula Fernando Haddad, ex alcalde Sao Paulo, la dirigente del partido Comunista de Brasil (PCdoB)- Manuela d’ Ávila  y Gleisi Hoffmann, presidenta del PT. La iniciativa surgió en respuesta al debate oficial que sucedió en paralelo, en el canal de televisión Bandeirantes, en el cual el gran ausente fue el ex mandatario debido a que está preso en Curitiba desde el siete de abril.

En el debate paralelo, transmitido en vivo por las redes sociales alternativas, Haddad y sus interlocutores abordaron temas de gran interés social como seguridad, empleo y salud, y expusieron sus propuestas de gobierno. “Haddad tiene en este momento el papel de ser el vice para dar voz al presidente en el día a día de la campaña; es la voz del presidente’’, declaró Hoffmann.

Horas antes del debate, Lula divulgó una carta en donde llamó de “censura” la actitud de la Red Bandeirantes que no permitió que su representante y candidato a vicepresidente del PT, Fernando Haddad, participar en el debate entre los candidatos a presidentes. “La decisión viola el derecho del pueblo brasileño y también de los demás candidatos a discutir las propuestas de mi candidatura y hasta de que me critiquen mirándome a la cara y yo teniendo derecho a responder”, escribió el ex presidente.

Lula denunció la medida de la justicia que le denegó un último recurso para participar en los debates por videoconferencia desde su celda. Asimismo recordó que él es quien lidera las encuestas con una intención de voto del 30 por ciento por sobre los demás candidatos. Lula agregó que la medida de la jueza viola también la libertad de prensa, impidiendo que un medio de comunicación cumpla su deber de informar y prohibiendo a su público ejercer su derecho a ser informado.

Haddad, de 55 años, fue Ministro de Educación bajo los gobiernos de Lula y de su sucesora, Dilma Rousseff . Y en 2012 fue electo alcalde de Sao Paulo, la capital económica y financiera del país. Ante la posible denegación de la candidatura de Lula, quien se encuentra cumpliendo una pena de 12 años y un mes luego de que el juez Sérgio Moro lo condenara por la causa Lava Jato, Manuela D`Avila se presentaría como vicepresidente del ex alcalde.

El PT inscribirá formalmente la candidatura de Lula el 15 de agosto, último día del plazo legal, y convocó para esa misma fecha a miles de simpatizantes a movilizarse a Brasilia para dar su apoyo al histórico líder de centroizquierda. En los comicios de octubre se elegirán también a los 27 gobernadores, a los 513 diputados y a dos tercios de los 81 senadores brasileños. Los debates, junto con el tiempo de propaganda gratuita de radio y televisión, a partir del 31 de agosto, cumplen un papel importante en el desempeño de los candidatos.

Campesinos movilizados

Mientras, unos 5.000 campesinos de todas las regiones de Brasil participaron este viernes en la Marcha Nacional Lula Libre, que encabeza el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en favor de la liberación del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. Los movimientos campesinos se movilizarán hasta el 15 de agosto para demandar que se cumpla el derecho a la participación de Lula en las elecciones del 7 de octubre próximo.

El 15 de agosto llegarán a la capital (Brasilia), donde habrá una gran movilización para acompañar el registro del ex jefe de Estado como candidato presidencial. Además, el MST quiere plasmar en la calle el rechazo de la ciudadanía a las reformas económicas lideradas por el mandatario no electo Michel Temer, así como llamar la atención de la población hacia la crisis económica que padece el país.

*Juraima Almeida es investigadora brasileña y analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE) 

Fuente: http://estrategia.la/2018/08/10/los-medios-invisibilizan-a-lula-y-haddad-y-bannon-asesora-a-bolsonaro/

29.18.-MADURO FRACASA Y POR FIN ENTONA EL MEA CULPA Marc Fortuño

En los últimos días, ha ocurrido un hecho insólito en la política venezolana, el propio Presidente Nicolás Maduro ha confesado que su modelo productivo es un ‘fracaso’. Su comentario fue el siguiente: “Los modelos productivos que hasta ahora hemos ensayado han fracasado. Y la responsabilidad es nuestra. Es mía. Es nuestra”.

Unas palabras que han pillado por sorpresa incluso a sus principales detractores, aunque es bienvenido cualquier reconocimiento desde el gobierno de Venezuela de los errores cometidos en su política económica que se ha desarrollado en la última década.

11 Ago 2018

11 Ago 2018.- El primer paso para cambiar consiste en aceptar los errores propios, por ello cabe preguntarse si esta afirmación se traducirá en el futuro en un giro en las políticas que se han extendido en el país.

¿Cuál es el problema de su modelo productivo?

Es difícil poder explicar cómo el país que mayores reservas de crudo del planeta se encuentra en una situación económica tan deteriorada y con el desabastecimiento de productos básicos.

Antes de nada, hay que remontarse a lo que ha sucedido en la última década hasta finales de 2014. La posición fiscal de Venezuela era la más delicada del los países de la OPEP debido a que su sector público obtiene una gran parte de sus ingresos fiscales de las exportaciones de petróleoque representa alrededor del 90% de sus exportaciones totales.

En los años de Chávez se hizo una apuesta clara por los ingresos públicos provenientes del petróleo lo que permitió un mayor gasto público en programas ambiciosos que mejoró los niveles de vida de la gente. El crecimiento económico y las políticas de redistribución llevaron a una disminución significativa de la pobreza, del 50% en 1998 a aproximadamente el 30% en 2013.

Hay que tener en cuenta que en esos años la producción de crudo fue decreciendo pero se inició un ciclo alcista en el crudo a partir de 2003. De este modo se explica esa mejora de la vida de la gente por la generación de ingresos públicos por doquier.

En ese contexto, el gobierno estableció una variedad de empresas públicas y nacionalizó muchas empresas privadas en sectores como petróleo y gas, minería y metalurgia, cemento, banca y telecomunicaciones, unos hechos que puso en cuestión la seguridad jurídica del país. Incluso, queda para la historia el ‘exprópiese’ del Presidente Chávez a dedo.

Además, durante ese boom, Venezuela no acumuló ahorros para mitigar un retroceso en términos de comercio o para amortiguar el ajuste macroeconómico necesario, se apostó todo a la misma carta el petróleo cotizando a precios altos.

Tras el hundimiento de los precios del petróleo en 2014, Venezuela se encontró con un alto déficit fiscal por la pérdida de ingresos públicos derivados del petróleo. Y en un entorno de reestricción al acceso a la financiación externa, el déficit público se ha monetizado, es decir, se puso en marcha la impresora.

Inflación estimada: 1.000.000%

El régimen de Nicolás Maduro, marcó una política de mantener el tipo de cambio oficial sobrevaluado y reforzó los controles para el acceso a dólares estadounidenses, lo que significa que a los venezolanos les resulta más difícil cambiar sus bolívares, por el billete verde.

Si unimos a las limitaciones en el acceso a divisas, los problemas de financiación, el control de precios, y el colapso del sector privado en la provisión de bienes básicoshan llevado acumulativamente a una de las tasas de inflación más altas del mundo.

Según el anuncio del FMI, a cierre de 2018, la tasa de inflación de Venezuela superaría el 1.000.000%, siendo una de las peores crisis hiperinflacionarias que se ha visto en la historia moderna. Esta cifra es comparable con Alemania en la República de Weimar y la de Zimbabwe a comienzos de la última década.

Por otra parte, el FMI estima que la economía de Venezuela podría contraerse un 18% este año, frente a la caída, siendo este el tercer año consecutivo de caída de dos dígitos.

El problema de la capacidad de pago de la deuda venezolana

Venezuela continua con erosión de la capacidad de pago que conducirá a fuertes pérdidas para los tenedores de bonos, con incumplimientos continuos en los pagos de intereses de varios bonos, agravados por los próximos vencimientos del principal.

Además, los límites a la capacidad de Venezuela para reestructurar su deuda planteados por las actuales sanciones estadounidenses que impiden a los inversores estadounidenses aceptar nuevos instrumentos de deuda bajo un posible canje de deuda, exacerbará aún más las pérdidas.

La capacidad de Venezuela para cumplir con sus obligaciones de capital e intereses seguirá seriamente deteriorada, y que las pérdidas para los tenedores de bonos serán muy altas, probablemente superiores al 65%.

Este problema en la erosión de la capacidad de los pagos tiene varios factores.

En primer lugar, la disminución actual de la producción petrolera de Venezuela sea sostenida y que ejerza una mayor presión sobre los flujos de caja en moneda extranjera, con lo que es poco probable que disminuya la grave escasez de divisas. Es probable que las perspectivas para el sector petrolero de Venezuela reflejen el empeoramiento de la situación financiera del país. El gran déficit de financiación externa del país y la disminución de las fuentes de financiación implican que se seguirán incumpliendo los próximos pagos del servicio de la deuda.

Ya desde noviembre de 2017, cuando se produjeron los primeros impagos de la deuda del mercado, los pagos pendientes de cupones debidos tanto por el gobierno como por la compañía petrolera estatal PDVSA han superado los 1.700 millones de dólares.

Dado que hasta ahora el gobierno sólo ha hecho pagos atrasados de cupones de PDVSA que fueron más allá de los períodos de gracia de 30 días y no de cupones soberanos, es cada vez más probable que el gobierno no pueda hacer frente a los próximos pagos de capital de su deuda de mercado, el primero de los cuales cae ahora, en agosto, por 1.050 millones de dólares.

Las actuales sanciones estadounidense contra Venezuela contienen restricciones que hacen imposible que el país refinancie, y por lo tanto reestructure, sus obligaciones de mercado pendientes sobre la deuda mantenida por empresas o inversores estadounidenses.

La incapacidad de aliviar las presiones de liquidez a corto plazo mediante una reestructuración formal exacerbará las restricciones financieras del gobierno y aumentará las pérdidas para los tenedores de bonos.

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28.18.- “PERSEGUIR EL DINERO ES MÁS IMPORTANTE QUE DETENER CAPOS” – Jacobo García

El hombre fuerte de López Obrador en materia de seguridad, Alfonso Durazo, apuesta por la política social y perseguir el dinero de los carteles para pacificar el México más violento desde la Revolución

Alfonso Durazo durante la entrevista con EL PAÍS en Ciudad Juárez ABRAHAM RUBIO

Alfonso Durazo (Sonora, 1954) tendrá en sus manos la misión de pacificar un país que vive su etapa más negra y violenta desde la Revolución. Solo este fin de semana en Ciudad Juárez, la ciudad fronteriza donde se realiza la entrevista y donde este martes inician las mesas de paz destinadas a dar forma a la nueva estrategia de seguridad (2018-2024), hubo 11 homicidios. A ello se suman los más de 200.000 muertos y los 35.000 desaparecidos que ha dejado la guerra entre y contra los carteles de la droga iniciada por el presidente Felipe Calderón en 2006. Ese es el país que encontrará.

Ciudad Juárez 6 ago 2018.- Para afrontar su “pacificación”, Andrés Manuel López Obrador ha propuesto una serie de mesas de diálogo itinerantes con distintos actores de la sociedad civil que recorrerá México hasta octubre sumando ideas. “Las mesas de paz serán un instrumento para recoger el punto de vista de la sociedad y sus propuestas, pero no es el único plan”, explica el hombre fuerte de Obrador en materia de seguridad. La otra pata de su proyecto “tiene que ver con el combate a la corrupción, los programas sociales y la capacitación policial”. En México hay policías que ganan 2.900 pesos (150 dólares) al mes y no terminaron ni la escuela primaria. “Es imposible mejorar los cuerpos de seguridad en estas condiciones”, detalla durante la entrevista con EL PAÍS.

La incapacidad de la policía para hacer frente a la violencia de los últimos años obligó a Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto a desplegar al Ejército. La medida se creía provisional, pero con ella se ha logrado llevar tranquilidad a algunas poblaciones. Sin embargo, supuso un alto coste porque deterioró la imagen de las Fuerzas Armadas con el aumento de las violaciones a los Derechos Humanos en los lugares donde se han desplegado. “Con los niveles actuales de violencia sería ingenuo pensar en el retiro inmediato del Ejército de las calles. No hay fecha para sacarlos y sería inconsciente hacerlo”, reconoce Durazo. “El objetivo es ir formando policías y reemplazarlos por los soldados. Dentro de tres años estimo que habrá un retiro significativo”, señala.

Alfonso Durazo, quien fue secretario particular de Luis Donaldo Colosio, el candidato del PRI asesinado en 1994, tomará posesión del cargo de secretario de Seguridad Pública . En su propuesta, lo social se impone sobre lo como el presidente y el resto del Gabinete, el 1 de diciembremilitar. “Mientras no atendamos las causas económicas, políticas y sociales que generan la inseguridad, no mejorará la situación aunque se ponga un policía en cada esquina”, describe.

Según Durazo los planes sociales que comenzarán desde el primer día de Gobierno estarán enfocados en los más de dos millones y medio de jóvenes que no estudian ni trabajan y que son la mano de obra perfecta para el crimen organizado. “Es un ambicioso plan que tiene que ver con apoyos educativos, para vivienda, obra pública o educación superior. La entrada en vigor de todos ellos servirá para reducir significativamente la violencia a corto plazo”, augura.

Amnistía y justicia transicional

Desde la campaña electoral el término “amnistía” pronunciado por él se convirtió en el concepto más polémico con el que tuvo que lidiar Obrador. “Se distorsionó la idea y se interpretó como el deseo de liberar a grandes capos y grandes corruptos. No proponemos un pacto con el crimen organizado sino un proceso de pacificación que podría contemplar una ley de amnistía a sectores vulnerados y vulnerables aprobada en el Congreso (donde Morena tiene mayoría). Por ejemplo, hay cientos de miles de niños armados hasta los dientes que prestan algún servicio al crimen organizado, bien bajo amenaza o bien por su situación económica insostenible, como lo son los cultivadores de amapola de Guerrero (…). A estos sectores vulnerados hay que darles opciones como a los halcones o informantes del crimen organizado. Es más útil para el país reinsertarlos que castigarlos”, resume Durazo en un hotel de Ciudad Juárez.

“Enfrentaremos al crimen organizado de una forma distinta. Se usará la fuerza policial y militar pero en sí misma esta es insuficiente”. Durazo propone en su lugar atacar también las finanzas de los grupos del crimen organizado. “Perseguir el dinero del crimen organizado es más importante que detener capos porque es en la fortaleza económica donde ellos tienen capacidad de corromper y operar. Dicen que a capo caído, capo relevado. Decapitar una organización no significa inhabilitar su capacidad de operar”, considera.

En esta ruta de pacificación del país, Durazo se ha fijado tres plazos que servirán para evaluar su gestión. El primero, dentro de seis meses. “A los 180 días se hará un corte de caja que servirá para ajustar la eficacia de la estrategia”, señala. El segundo, dentro de tres años, en el que estima que los niveles de violencia serán los de un país de la OCDE, donde hay menos de cuatro homicidios por 100.000 habitantes. Hoy México tiene 25. El tercer objetivo, al final de su mandato en 2024, será entregar un país en paz.

Actualmente, el término amnistía ha sido reemplazado por otra idea: justicia transicional. Durazo la describe como el recurso legal que ha funcionado en Colombia y que permite cerrar el ciclo de violencia sin pasar por la impunidad. “Ayuda a darles opciones a quienes están dentro de la criminalidad con el compromiso del desarme, de la no repetición y de su aporte al conocimiento de la verdad”.

https://elpais.com/internacional/2018/08/07/mexico/1533607975_638555.html

27.18.-GIORDANI O EL “CHAVISMO CRÍTICO” – Ibsen Martínez

Esta coral de malversadores, ladrones y verdugos de los derechos humanos que hoy clama por la renuncia de Maduro se presenta como disidencia

La hiperinflación venezolana debió alcanzar la cota de 1.000.000% para que un grupo de exministros del Gabinete del extinto Hugo Chávez, algunos de ellos todavía actualmente en funciones de Gobierno, elevasen su voz de indignada protesta. Alguno de ellos ha exigido, con toda la vehemencia que Twitter permite, nada menos que la renuncia de Nicolás Maduro y la inmediata formación de un nuevo Gobierno —chavista, desde luego— que honre lo que los adeptos llaman “el legado de Chávez”.

30 jul 2018.- El más caracterizado de estos exministros es Jorge Giordani, quien durante años fue capataz del Gabinete económico de Chávez y directivo del Banco Central de Venezuela. Pese a la catástrofe humana que el socialismo del siglo XXI ha supuesto para Venezuela, el profesor Giordani aún se ufana de haber sido el cerebro del calamitoso control cambiario impuesto por Chávez en 2003.

Desde que fue arrojado, sin ceremonias, del tren ministerial de Maduro, tan pronto como este se afianzó en la presidencia, en 2014, el exministro suele mostrarse escandalizado y no se recata de hacerse cruces ante el milmillonario saqueo de los fondos públicos de la república que solo ha sido posible gracias, entre otras provisiones, al socarrón control de divisas concebido e instrumentado por el propio Giordani hace más de tres lustros.

Durante 16 años, Giordani fue infaltable comparsa de Aló Presidente, el maratónico show dominical de Hugo Chávez. El Comandante peroraba interminablemente, desgranando chascarrillos, moralinas, anécdotas de su infancia llanera, insultos y, claro está, también instrucciones de carácter siempre perentorio, mientras Giordani y el resto del sanedrín cabeceaban asintiendo y sonreían extasiados, sin chistar. El mito fundador de la gesta neobolivariana cuenta que Giordani y un puñado de profesores universitarios de nuestra izquierda borbónica fueron un domingo, a mediados de la década de los noventa, a la cárcel donde Chávez purgaba pena por rebelión militar y presentaron sus respetos al milico golpista.

Siempre mentiroso y bocazas, Chávez hizo saber que preparaba una tesis de maestría de tema económico o histórico para no recuerdo ya cuál universidad del mundo. Giordani ofreció, humildemente, su experiencia como tutor académico, Chávez le sonrió y en ese mismo instante el oscuro profesor universitario se convirtió en el López Rega del Comandante Eterno.

Como planificador económico de la Revolución Bolivariana, Giordani la tuvo muy fácil. Su trabajo se limitó a validar, con una pizca de jerga doctoral, todos los arbitrarios despropósitos de Chávez en materia económica. La nefasta política de controles cambiarios y de precios, tan propicia a corruptelas sin parangón, la destrucción de la empresa estatal petrolera, la eliminación de la autonomía del Banco Central, la creación de colosales fondos de inversión virtualmente secretos y sujetos exclusivamente a la discreción del jefe, la ofensiva expropiatoria que acabó con el aparato productivo privado; de todo ello son coautores los mismos quejosos cuya voz cantante es hoy la de Jorge Giordani.

Esta coral de malversadores, ladrones y verdugos de los derechos humanos que hoy clama por la renuncia de Maduro se presenta como disidencia y gusta describirse a sí misma como “chavismo crítico”. Exige honrar la memoria del desaparecido con el retorno a una ortodoxia que resuma el pensamiento socialista del siglo XXI. Esto no le impide, al mismo tiempo, exigir a Maduro que despliegue en breve un programa afín al aborrecido consenso de Washington: levantar el control cambiario, cegar la brecha fiscal en procura de equilibrios macroeconómicos, flexibilizar el modelo de negocios petroleros, liberalizar la política de control de precios, cosas así. No faltan analistas que ven en todo ello la evidencia de profundas fracturas en la falange de apoyo a la dictadura, el signo de un inminente colapso de la misma, un taimado amago de congraciarse desde temprano con la oposición, previendo lo peor que pudiese ocurrir.

Me inclino, sin embargo, por pensar que la hiperinflación es sumamente neurotóxica y que ese griterío solo traiciona pasajeras alteraciones de ánimo. Bien vistas las cosas, Nicolás Maduro no ha traicionado en absoluto el nefasto legado de Chávez. Al contrario, persevera en sostener, contra viento y marea y en temporada de vacas flacas, lo esencial del Plan de la Patria concebido por Chávez y aprobado fervientemente por el descontentadizo Jorge Giordani.

@ibsenmartinez

https://elpais.com/internacional/2018/07/30/actualidad/1532977409_130070.

 

26.18.-LA CAÍDA DE AMÉRICA LATINA – Eduardo Sarmiento

Las proyecciones recientes revelan que la economía global crecerá 3,9 % y América Latina descenderá 1,6 %, en 2018, y que la brecha se mantendrá en los próximos años. Las épocas en que los países emergentes se proyectaban por encima de los países desarrollados quedaron en anaqueles.

En las teorías del desarrollo se encuentra que los países de menor desarrollo crecen más rápidamente. El postulado se cumplió bien en los países de Asia y de América Latina, que en la segunda parte del siglo XX crecieron por encima de Estados Unidos y de Europa.

22  Jul 2018.- La explicación del revés histórico está en el diagnóstico y los modelos de desarrollo. En las teorías emblemáticas se encuentra que los países operan dentro de sistemas que tienen más restricciones que instrumentos. Sin embargo, en las concepciones de libre mercado que se impusieron a fines del siglo pasado se sostenía lo contrario. Se consideraba que el mercado podía lograr la mayoría de los propósitos y superar las restricciones, y que la presencia del Estado en la política económica sobraba, incluso estorbaba.

En consecuencia, se procedió a prescindir de los instrumentos de control y orientación del Estado. Se desmontó la regulación cambiaria, los aranceles y subsidios, las políticas industriales agrícolas y el manejo directo de la liquidez.

En la práctica se han configurado economías que no tienen medios para equilibrar las balanzas de pagos, reactivar las economías, mejorar la distribución del ingreso y contener la proliferación de sustancias tóxicas. Por lo demás, se encuentra que los esfuerzos para conseguir un objetivo se logra a cambio de los otros. Argentina Brasil y Venezuela avanzaron en políticas distributivas audaces a cambio del crecimiento.

La mayoría de los países, en particular los dotados en recursos naturales, han sacrificado la producción y el empleo para ajustar las balanzas de pagos a la caída de los precios de las commodities. Los países de la Alianza del Pacífico, no obstante tener las distribuciones más desiguales, le han dado rienda suelta a los TLC y el libre mercado, lo que en un mundo que tiende a cerrarse les significará reducciones del salario real.

Lo grave es que la globalización no ha sido simétrica. Las aperturas comerciales han corrido por cuenta de los países en desarrollo, que han reducido en mayor cuantía los aranceles y subsidios, y cada vez tienen menor influencia sobre los tipos de cambio. En cambio, los países desarrollados se apartan del orden económico de los bancos centrales autónomos para ampliar su influencia en el tipo de cambio y de la progresividad fiscal para reducir los gravámenes de las grandes empresas y aumentar su competitividad externa.

Y ahora resulta que las medidas de protección industrial y agrícola, que en el pasado se justificaron como una manera de compensar las desventajas de los países en desarrollo, se han vuelto privilegios exclusivos de los países desarrollados. La verdad es que el modelo de globalización se ha tornado en favor de los países mayores para acentuar sus grandes ventajas en el comercio internacional y el desarrollo.

El problema es de diagnóstico y modelo. El Consenso de Washington dejó a los países de mediano desarrollo sin medios para enfrentar el desarrollo y la competencia externa. Uno de los criterios incuestionables de la ciencia económica es que el número de objetivos no puede ser mayor que el número de instrumentos.

 La solución no puede ser otra que un nuevo modelo que reconozca las limitaciones del mercado, defina los elementos centrales de la planeación indicativa para el sector privado y avance en novedosos instrumentos y programas para propiciar y conciliar el progreso y la equidad.

https://www.elespectador.com/opinion/la-caida-de-america-latina-columna-801475 

26.18.-EL DESVANECIMIENTO DE LA CLASE MEDIA Salomón Kalmanovitz

El auge de la derecha en Estados Unidos a partir de 1970 ha contribuido a deteriorar la situación de la clase media. De haber apropiado más de un 60 % del ingreso nacional ese año, hoy en día se acerca al 40 %. La clase alta entre tanto pasó de obtener el 30 % del ingreso en 1970 al 50 % actualmente, gracias a sucesivas reformas tributarias que le redujeron sus impuestos, por lo cual hubo que recortar los gastos en educación, salud e infraestructura. Al mismo tiempo se arrasaron los derechos sindicales de los trabajadores que habían alcanzado salarios altos, que aumentaban con la productividad del trabajo y que quedaron desprotegidos frente al capital. Los salarios reales se estancaron desde 1970 y el gobierno federal no ha tocado el salario mínimo, sacando de la clase media a millones de personas. Este es el argumento central del libro de Peter Temin, que lleva el título de esta columna, quien es profesor emérito del MIT.

23 jul 2018.-  El cambio tecnológico y la globalización arrasaron con muchos trabajos calificados sin que el gobierno respondiera con políticas de protección para los afectados. Sobre todo, ganó preponderancia el sector financiero, gracias a la desregulación bancaria, seguido por los de tecnología y electrónica (sector FTE), que impulsaron un acelerado cambio en la forma como se organizan y producen las industrias, desplazando mucha mano de obra.

En el sector FTE labora el 20 % de la población norteamericana, que es preponderantemente blanca y devenga altos salarios; en el sector de bajo salarios reposa el 80 % restante —la mitad conformada por blancos, el resto por afroamericanos y latinos—, quienes quedan atrapados en una trampa de pobreza.

En 1970 Nixon inauguró la guerra contra las drogas, abandonando la guerra contra la pobreza que fuera la marca del demócrata Lyndon B. Johnson en 1963. Se trató de una escalada contra los consumidores de bazuco, jóvenes negros en su mayoría, pero no se tocó a los que aspiraban cocaína, mucho más costosa, que laboraban en el sector FTE.

La población carcelaria se cuadriplicó dejando sin cabeza masculina a millones de hogares. Casi un tercio de los jóvenes afroamericanos pasa por la cárcel y cuando salen son estigmatizados: no consiguen trabajo y les niegan los servicios sociales de seguro contra el desempleo o subsidios de alimentación que se han restringido cada vez más.

En consecuencia, las familias son encabezadas por mujeres que no pueden proveer una educación continua para sus hijos ni unos consumos mínimos. La educación, a su vez, se ha deteriorado por el abandono de la clase media de las ciudades otrora industriales, para irse a los suburbios a pagar sus impuestos donde los colegios son buenos, mientras que el gobierno federal ha recortado los presupuestos para la educación.

La política ha sido invadida por organizaciones que reciben enormes contribuciones de los más ricos y a la vez dificultan la participación del sector de bajos salarios, en particular de los afroamericanos y latinos. La elección de Trump ha exacerbado la situación pues ha recurrido al racismo y al odio contra los migrantes para movilizar a los blancos pobres. Intentó derogar el sistema de aseguramiento de la salud que implantó Obama y redujo radicalmente los impuestos de las empresas y los ricos, lo que aumentará la deuda pública y obligará a nuevos recortes presupuestales, a costa de la educación pública y de los servicios sociales. ¿Suena familiar?

https://www.elespectador.com/opinion/el-desvanecimiento-de-la-clase-media-columna-801653

26.18.-“AQUÍ, EN BRASIL, NO TENGO FUTURO” – Juan Arias

¿Alguno de los precandidatos está pensando en darle un futuro a los millones de jóvenes que lucharon por llegar a la universidad y sueñan ahora con triunfar?

Una cosa es que un sondeo revele que el 63% de los jóvenes brasileños desee buscar mejor suerte fuera del país y otra encontrarte cara a cara, como me ocurrió estos días, con uno de esos jóvenes, un técnico de electrónica, que mirándote con unos ojos que estaban tristes, te confiesa: “Estoy pensando en irme. Busco desde Portugal a Australia un lugar donde pueda desarrollar mi profesión. Aquí, en Brasil, no tengo futuro”. Y añadió: “Quiero vivir en un país serio”. Me dio pena y rabia a la vez.

16 jul 2018.- Brasil vive, en efecto, un gran vacío de liderazgo político. Dejó de ser no ya un país de futuro como se gritó alguna vez, sino de presente, donde los jóvenes sienten que muchos de los que les gobiernan piensan más en mantener sus privilegios y perpetuarse en el poder que en escuchar lo que la sociedad pide y rechaza. Quizás fuera eso lo que el joven entendía por un país que no es serio.

En este momento, por ejemplo, ninguno de los precandidatos a las próximas presidenciales parece tener un proyecto de país con mayúscula, capaz de ofrecer esperanza a una sociedad más madura de lo que piensan los políticos. Los posibles candidatos a gobernar Brasil, un país grande como un continente en el que muchos de sus estados agonizan ahogados en deudas y castigados por la violencia, no parecen ofrecer una renovación profunda del país.

Desgastados como están por la pequeña política de corral, nos venden el triste espectáculo del vacío de proyectos. Parecen estar pensando más bien en cómo ganar segundos de propaganda televisiva, en cómo conseguir el apoyo de esos partidos que se venden al mejor postor, sin importarles si son o no consonantes con su ideología. Todo parece valer para conseguir votos en una feria donde se pone en venta hasta la propia identidad.

En los partidos brasileños, muchos, demasiados, siguen repartiendo las cartas los de siempre, incluso los involucrados en escándalos de corrupción cierran el paso a nuevos líderes jóvenes. Y sin embargo, Brasil es un país que necesitaría de una renovación profunda capaz de saber usar la fuerza de su sociedad para realizar mil experiencias de vanguardia que se pierden en el vacío de la falta de proyectos a nivel nacional donde canalizarlas. A ese Brasil que quiere más, los políticos siguen ofreciéndole el plato de comida rancia de siempre. Y eso en un mundo que se mira en el espejo de la posmodernidad, esa que a los jóvenes no les asusta. La quieren y buscan fuera. Y se irán si aquí no se encuentran realizados.

¿Alguno de los precandidatos está, en efecto, pensando en darle un futuro de seguridad y modernidad, sin ideologías trasnochadas, a esos millones de jóvenes que lucharon por llegar a la universidad y sueñan ahora con triunfar? Más bien parece que los candidatos a gobernar el país se esfuerzan en maquillarse y disfrazarse para conseguir votos como sea. Hasta el ultraderechista Bolsonaro que siempre ha demostrado su desprecio por las minorías hoy dice que tenemos que acoger “como a hermanos” a los afrodescendientes, de los que había dicho antes que “no servían ni para procrear”.

Vemos hasta candidatos progresistas dispuestos a prostituirse para aumentar consensos haciendo oscuros pactos con partidos corruptos y conservadores dando a entender que todo vale para ganar las elecciones. Lo que menos parece importar a los políticos que pretenden tomar las riendas del país es el Brasil como proyecto. Un proyecto que no sólo lo pacifique sino que abra caminos nuevos para su población.

Las elecciones de octubre serán un test para saber si podemos empezar a esperar algo diferente de toda esa pobreza política que está ahí y que pronto empezará a gritar a través de una propaganda ruidosa y vacía. ¿Será la sociedad, con su voto, capaz de ganar una copa mejor que la que perdió en Rusia? ¿Será capaz de ofrecer un país serio, ese que busca el joven técnico que quiere irse porque no lo encuentra? Y eso a pesar de que me dijo: “Preferiría vivir aquí, donde nací y donde tengo a mi familia y amigos”. Esa frase debería avergonzar a quienes tienen el poder y el deber de hacerlo realidad para que esos jóvenes no tengan que huir abandonando sus raíces.

https://elpais.com/internacional/2018/07/17/america/1531781653_340142.htmlhttps://elpais.com/internacional/2018/07/17/america/1531781653_340142.html

25.18.- PESO DE LA MONEDA CHINA CAERÁ SOBRE LOS PAÍSES EMERGENTES – Guillermo Valencia

El margen de devaluación de la moneda china está limitado por el exceso de deuda corporativa en dólares.

Un joven pianista admira al maestro de piano más importante del mundo. Ambos comparten la meta de ser el mejor músico del mundo, solo que el de mayor experiencia logró lo que quería, mientras que el joven lo aprecia, e idolatra. Es en este punto cuando ambos se vuelven rivales. Sin embargo, para poder imitar al maestro, el aprendiz debe convertirse en el mejor pianista del mundo. Los dos quieren una misma cosa, una que solo puede ser de uno de ellos. 

La analogía de los pianistas es usada por el filósofo francés, René Girard, para explicar que la imitación es la fuerza que configura a las civilizaciones, una tendencia natural que se produce en los grandes conflictos sociales.

7 jul 20187.- Esta idea también nos sirve para entender el auge y caída de las potencias mundiales: Roma fue grande porque imitó y absorbió a la cultura griega; EE.UU utilizó elementos clave de la revolución industrial inglesa; Japón obtuvo su fantástico crecimiento económico en la década de 1980, copiando estructuras corporativas de EE.UU y China logró crecer gracias a la ingeniería inversa que aplicó a la tecnología estadounidense.

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Y justamente, el robo de propiedad intelectual ha sido uno de los argumentos que Donald Trump ha utilizado para iniciar su guerra comercial con China, con la que pretende corregir el déficit de US$300.000 millones que tiene con ese país.

China ha respondido con medidas retaliatorias de comercio internacional y con la devaluación del yuan, lo que, según algunos expertos, se convertiría en el comienzo de una guerra de monedas. Sin embargo, la estrategia china está limitada por el exceso de deuda corporativa en dólares y la exposición a productos de banca privada que les paga a sus clientes jugosas tasas de interés, solo cuando yuan permanece estable.

Volviendo a la tesis de Girard, la imitación colectiva y la confianza en la estabilidad de la moneda, hicieron que muchos inversionistas en China invirtieran en masa en estos productos de deuda.

Índice de mercados emergentes vs. el yuan chino tranzado en Hong Kong (CNH) Fuente: Tradingview.

Una desvalorización de la moneda china implicaría que muchos de estos productos entraran en pérdidas, creando un problema para el sistema financiero de ese país. El gobierno de Xi Jinping es consciente de esto desde hace varios años y ha empezado un proceso de reestructuración, convirtiendo la deuda corporativa en gubernamental.

En el corto plazo, puede que esta estrategia cree cierto estrés financiero, pero en el largo permitiría una mayor emisión de deuda gubernamental, lo cual es un paso obligado para que la moneda china se convierta en una moneda de reserva internacional. Y es este uno de los objetivos clave en la agenda de Xi Jinping.

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Hay que tener en cuenta que cualquier aumento en la volatilidad en la moneda china tiene un impacto en los mercados emergentes. Ya sea por el desapalancamiento del sistema financiero chino o por una devaluación competitiva, como la ocurrida en 2015.

Sin duda, de continuar la estrategia china serían los mercados y monedas de los países emergentes las primeras víctimas. Por ahora, resta esperar quién imitará a quién en la guerra comercial de Trump.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/moneda-china-y-paises-emergentes-por-guillermo-valencia/259984

25.18.-LA CRISIS EN NICARAGUA AFECTA EN FORMA “SIN PRECEDENTES” AL RESTO DE PAÍSES CENTROAMERICANOS  – Lioman Lima

Un sismo político sacude Nicaragua y sus ondas de inestabilidad e incertidumbre también se han hecho sentir en el resto de Centroamérica.

Casi tres meses después de su inicio, las protestas contra el gobierno de Daniel Ortega comienzan a dejar un saldo regional que hay que sumar al elevado número de muertos, la inestabilidad y la crisis sin precedentes que han sacudido al mayor de los países centroamericanos.

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Durante ese período, los persistentes bloqueos de carreteras han convertido las rutas de comercio que cruzan Nicaragua de norte a sur en una brecha casi infranqueable para el resto de países de la región.

Y Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Honduras y Panamá también han sido víctimas de los “efectos colaterales” de las protestas que han dejado más de 300 muertos y miles de heridos en Nicaragua, en su mayoría estudiantes, menores de edad y civiles, según organismos de derechos humanos.

El gobierno de Ortega ha utilizado los bloqueos y la necesidad de restablecer el libre tránsito como una justificación para reprimir las protestas, pero los manifestantes las consideran como una medida de presión fundamental para llamar la atención del mundo sobre la situación allí. Y parece estar dando resultados.

Los bloqueos de carretera han estado presentes desde las primeras semanas de protestas contra Ortega. imagenAFP

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El gobierno, sin embargo, ha utilizado la violencia para despejar las rutas, un método sido cuestionado por organizaciones civiles e incluso, por Naciones Unidas.

Uno de los más recientes incidentes asociados a ello tuvo lugar este fin de semana, cuando, según una asociación local de campesinos, unas 18 personas que bloqueaban una carretera murieron por disparos de fuerzas de seguridad que buscaban despejar una de las vías.

Pero ¿por qué las carreteras de Nicaragua se han convertido en un campo de batalla para el gobierno de Ortega y los jóvenes que piden su salida?

La importancia de las vías

“Dada la posición geográfica estratégica de Nicaragua para el comercio regional, Centroamérica ha quedado dividida en dos”, le explica a BBC Mundo Mario Magaña, director de Asuntos Económicos y Comerciales de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador.

“Con esta situación de inestabilidad y los bloqueos de las rutas, la mayor parte del comercio interregional está prácticamente estancando y esto ha traído consecuencias económicas bastante notables para nuestros países”, añade.

Dada situación geográfica de Nicaragua, el tránsito de mercancías se dificulta con la actual crisis. imagenGETTY IMAGES

De acuerdo con el especialista, esta situación ha generado un encarecimiento del transporte de carga y su logística a nivel regional, conllevó un aumento de los precios de almacenamiento de mercancías y causó pérdidas notables de productos perecederos.

Pero sus efectos no quedan ahí. Y los recientes esfuerzos del gobierno de Nicaragua por limpiar las carreteras utilizando la fuerza no necesariamente van a regresar las cosas a la normalidad y a los transportistas a las carreteras nicaragüenses.

Comercio en picada

Por lo pronto, según datos enviados a BBC Mundo por la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (Sieca), solo entre los meses de mayo y junio, el tránsito de mercancía por Nicaragua reportó una baja del 79 % en dirección sur-norte y del 75 % en dirección norte-sur, en comparación con igual periodo de 2017.

Los sectores del comercio, servicios e industria a nivel regional son los principales afectados, mientras entre los productos se encuentran los cementos hidráulicos, medicamentos, pinturas y barnices, agua natural y mineral, productos de panadería y pastelería, agrega la Sieca.

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Según una encuesta de la Federación de Cámaras de Comercio de Centroamérica, al que tuvo acceso BBC Mundo, esta situación llevó al cierre de un 20% de empresas involucradas en el comercio regional con Nicaragua y a la pérdida de unos 500 empleos.

El estudio indica que, hasta el 20 de junio pasado, la crisis en Nicaragua había causado pérdidas por unos US$21,1 millones a los países del área y conllevó a un aumento de los costos de los productos en un 37%.

“Es un cifra nada despreciable para la economía de nuestros países y muestra que es un contexto bastante complicado”, asegura a BBC Mundo Santiago Herrera, director del Centro de Investigaciones Sociales del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Conhep).

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En el sur de Centroamérica

Estadísticas de la Sieca muestran que los principales afectados por esta situación han sido los países del sur de Centroamérica (Costa Rica y Panamá), quienes son también las economías más fuertes de la región.

De hecho, las cifras indican que solo en junio pasado, el número de exportaciones de Centroamérica en dirección sur-norte que pasaron por territorio nicaragüense mostraron un decrecimiento del 24,2 % en comparación con iguales fechas de 2017.

“La situación en Nicaragua nos ha impactado desde hace un par de meses porque Centroamérica representa el 50% del destino de las exportaciones de alimentos y bebidas de nuestro país y porque además Centroamérica, como bloque, representa, dependiendo del año que se mida, entre el segundo y el tercer socio comercial para nuestro país”, explica a BBC Mundo Duayner Salas, viceministro de Comercio Exterior de Costa Rica.

Los bloqueos de carretera son una de las medidas de presión para pedir la salida de Ortega, que se niega a adelantar las elecciones. imagenAFP

“Esta situación no solo nos afecta las exportaciones que realizamos hacia ese país, sino también las que realizamos hacia el Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras), porque la mayor parte del comercio interregional nuestro pasa necesariamente por la vía terrestre de Nicaragua”, señala.

De acuerdo con Salas, su institución maneja una cifra de afectación de un 40% del comercio interregional en los últimos dos meses, con notables pérdidas en bienes perecederos.

La situación en Panamá no es muy diferente.

Más de un centenar de camioneros de ese país se quedaron varados por varias semanas en Nicaragua lo que, unido a la violencia allí, llevó a que las autoridades solicitaran a sus ciudadanos no viajar a esa nación.

Cientos de camiones se quedaron varados en Nicaragua desde el inicio de las protestas. imagenAFP

“Como gobierno seguiremos monitorizando la situación que atraviesa el hermano país en aras de brindar acompañamiento a todos los panameños residentes o de tránsito que se encuentren en Nicaragua”, asegura a BBC Mundo León Kadoch, Secretario General del Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá.

Pero si estos dos países se encuentran entre los principales afectados, la situación en el norte de Centroamérica no es muy diferente.

El norte también

Un estudio realizado por el Conhep muestra que desde el 18 de abril, cuando iniciaron las protestas hasta el pasado 20 de junio, en las 3 fronteras comerciales de Honduras con Nicaragua se habían paralizado unos 20.000 contendores en el flujo de comercio que va de los países del norte de Centroamérica hacia el sur y viceversa.

“Esto implica que con esta situación se nos había caído en frontera la circulación del 90% de la carga que se transporta por esta vía. Esto podría representar una carga inmovilizada por el orden de los US$760 millones, una cifra que para estos países es muy fuerte”, señala Santiago Herrera.

El gobierno nicaragüense ha utilizado la necesidad de restablecer el libre tránsito como una justificación para reprimir las protestas. imagenAFP

De acuerdo con el experto, en tiempos normales, en la frontera de El Guasaule, la principal entre Honduras y Nicaragua, pasa un flujo de unos 300 contenedores de mercancía a diarios, mientras en la del paso de Las Manos y La Fraternidad, el número ronda los 125.

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“Actualmente, lo que más ha estado circulando son 5 contenedores diarios en las más pequeñas y 38 en la grande. Esto ha causado efectos negativos sobre las empresas y sobre el Estado, porque la recaudación monetaria por impuestos de aduana ha dejado pérdidas por unos US$18,5 millones”, agrega Herrera.

Desde la Cámara de Comercio de Guatemala, Shirley Aguilar explica a BBC Mundo que su país experimentó solo en el mes de abril (último en contabilizarse) una disminución del 14% de las exportaciones a Nicaragua, mientras las pérdidas superan los US$3 millones en comparación con igual periodo de 2017.

Las barricadas contra el gobierno de Ortega muestran sus efectos en los países de Centroamérica. imagenAFP

Por su parte, la ministra de Economía de El Salvador, Luz Estrella Rodríguez, explica a BBC Mundo que, hasta junio pasado, su nación fue impactada por un monto de unos US$11 millones en comparación con igual periodo de 2017.

La funcionaria ejemplifica que las exportaciones a Costa Rica representan para El Salvador un monto aproximado de unos US$21,8 millones mensuales, pero que ya se reportan pérdidas por el orden de los US$5 millones solo en el comercio con ese país.

Por eso, ante el agujero sin salida que parece por ahora la crisis en Nicaragua ante la negativa de Ortega de adelantar las elecciones, los países del área se debaten entre posibles alternativas para esta crisis.

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Las alternativas

De acuerdo con Mario Magaña, una de los elementos más críticos que ha evidenciado la actual situación en Nicaragua son las deficiencias de infraestructura para el comercio en la región centroamericana.

“El comercio por carretera ha sido la vía tradicional, entonces no se han desarrollado otras alternativas y ahora estamos sufriendo las consecuencias”, señala.

El viceministro de Comercio Exterior de Costa Rica explica, por su parte, que esta “situación compleja” ha conllevado también a plantear posibles soluciones para generar nuevas vías de transporte para el comercio interregional en Centroamérica.

“Hay empresas exportadoras nuestras que han seguido utilizando la vía terrestre, pero muchas han comenzado a utilizar el transporte marítimo. Sin embargo, esto afecta la competitividad de nuestras exportaciones, porque implica 400 dólares adicionales por contenedor de lo que costaría el transporte terrestre”, señala.

El bloqueo de carreteras ha llevado a que los camioneros busquen alternativas para dormir. imagenAFP

Ante esta situación, señala que las alternativas que están propiciando los gobiernos del área son lograr mayores acuerdos entre empresas navieras que ofrecen servicio de transporte marítimo desde y hacia Centroamérica y gestionar un trayecto de ferry entre Costa Rica y El Salvador.

De acuerdo con la ministra de Economía de ese último país, su gobierno y el de San José planean que esa nueva modalidad de transporte esté activa para finales de julio, lo que, en su opinión, crearía una ruta paralela al paso tradicional por Nicaragua.

Otros países de la región también se han sumado a esta iniciativa.

“Actualmente estamos explorando activar rutas marítimas alternas en el marco del proyecto de transporte marítimo de corta distancia que lidera Panamá en la región”, señala el Secretario General del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país.

Ortega se niega a adelantar las elecciones como alternativa para solucionar la actual crisis que vive Nicaragua. imagenAFP

Sin embargo, las alternativas también han encontrado nuevas barreras.

“El transporte por vía marítima ha resultado ser un poco complicado, porque los trámites en aduana han sido muy lentos por el desconocimiento en la región de las normas del cabotaje internacional y porque era una práctica que hasta ahora era desconocida para la mayoría de nuestros países”, señala Aguilar, desde la Cámara de Comercio de Guatemala.

Pero mientras los países de Centroamérica buscan nuevas opciones para solucionar esta crisis, también sacan cuentas del impacto que la situación en Nicaragua va dejando más allá de sus fronteras.

“Esta ha sido la situación con mayor impacto en la región centroamericana en los últimos años. Hubo otras coyunturas, como la de Honduras (cuando la crisis tras el golpe de Estado contra Manuel Zelaya), pero fue mucho más corta. Pero de esta magnitud, es la que ha tenido mayor tiempo e impacto”, concluye la ministra de economía de El Salvador, Luz Estrella Rodríguez.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-44802850

24.18.-¿QUE DEBE PREOCUPAR A LA IZQUIERDA DE LOPEZ OBRADOR? – Humberto Beck

Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de México, habla con la prensa después de su reunión con Enrique Peña Nieto en Palacio Nacional el 3 de julio de 2018. CreditMarco Ugarte/Associated Press

CIUDAD DE MÉXICO — Andrés Manuel López Obrador será el primer presidente de la izquierda mexicana en llegar al poder. Esta victoria electoral, con un insólito 53 por ciento de los votos, cierra un ciclo histórico del México moderno y la izquierda está, con razón, de fiesta. Pero con la presidencia de López Obrador, el trabajo de la izquierda mexicana no culmina, sino que apenas comienza.

Habituada por décadas a ser la oposición política desde los movimientos sociales, los partidos minoritarios y la cultura, ahora la izquierda debe repensarse como poder y tendrá que ser fiel a su vocación crítica y vigilante, aunque el nuevo gobierno haya surgido de sus mismas filas. Con AMLO en la presidencia, la izquierda deberá señalar fallas y límites del presidente y reclamar una agenda más inclusiva y democrática. Así que, ¿de qué hablamos cuando hablamos de los alcances y las limitantes de la izquierda de López Obrador?

En ocasiones se ha descrito a AMLO como el integrante más reciente del ascenso de una serie de políticos autoritarios (que incluye a Vladimir Putin, Recep Tayyip Erdogan o Donald Trump), pero en realidad forma parte de una nueva ola de líderes globales de izquierda (como Jeremy Corbyn, Bernie Sanders o Pablo Iglesias), quienes en sus respectivos países han identificado como la causa principal de la corrupción y desigualdad a la concentración de los recursos políticos y económicos en una élite. En ese sentido, el programa de López Obrador sin duda se sitúa en la izquierda: favorece a la democracia frente al capitalismo.

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No es un capricho que AMLO haya evocado a Benito Juárez, el fundador del Estado mexicano laico, para caracterizar su proyecto. En el siglo XIX, Juárez trató de separar el poder religioso del político; ahora el presidente electo tratará de separar el poder político del económico. El gobierno, dijo en su cierre de campaña, “dejará de ser un comité al servicio de una minoría”. Y esta idea es un avance democrático genuino: propone resolver la inquietud de la injerencia económica en la política desde las instituciones democráticas.

Sin embargo, el planteamiento de López Obrador también presenta límites para la izquierda. Por ejemplo, su insistencia de que la corrupción es la única causa de los problemas de México. Concentrar una propuesta de izquierda en el tema de la corrupción puede ser un riesgo, puesto que los discursos políticos centrados en la corrupción generan la sensación de que hay unas relaciones económicas que son justas, pero que la corrupción les impide funcionar eficazmente. El objetivo fundamental de un gobierno de izquierda, no obstante, debe ser crear una nueva economía política equitativa que transforme las maneras en que se distribuyen los recursos materiales.

Otro límite más de la visión de izquierda de López Obrador es la carencia de propuestas sociales y económicas de dimensión internacional. Un eje fundamental de la izquierda contemporánea es pensar respuestas alternativas a los problemas de la desigualdad, injusticia y exclusión desde una perspectiva global. Esto implica, en primer lugar, la voluntad de encontrar un arreglo justo —adaptado a México— entre la soberanía nacional, el gobierno democrático y la integración económica internacional, eso que Dani Rodrik llama el “trilema”.

En el segundo debate presidencial, López Obrador planteaba que “la mejor política exterior es la interior”, pero tener una perspectiva internacional de México es urgente, sobre todo ahora que el país tiene una crisis migratoria al sur y al norte y numerosos vínculos comerciales internacionales.

Además de los límites de una visión centrada en la corrupción y enfocada solo en el ámbito nacional, el programa de AMLO enfrenta otros desafíos. Su enfoque eminentemente económico corre el riesgo de olvidar otros dos ejes fundamentales de una propuesta de izquierda del siglo XXI: el del medioambiente y el del reconocimiento de la diversidad.

Si bien por mucho tiempo nuestra idea del bienestar ha estado vinculada a la expansión de la economía, la aceleración del cambio climático ha demostrado los efectos desastrosos del crecimiento económico en el planeta. Esta situación ha puesto a la izquierda frente al reto de encontrar maneras de mejorar la calidad de vida no enraizadas en el modelo de expansión económica ilimitada del capitalismo. Sin un cambio en nuestras formas de producir y consumir, el crecimiento económico, aun distribuido de forma igualitaria, como plantea López Obrador, puede conducirnos al colapso ambiental.

Por otro lado, una orientación predominante hacia la desigualdad económica puede llevar a la tentación de relegar otras formas de exclusión. Las alianzas electorales de AMLO —que incluyen agrupaciones políticas, como el Partido Encuentro Social, conocidas por sus posturas hostiles a los derechos de las mujeres y la diversidad sexual—, han generado dudas acerca de su capacidad para poner en práctica un reconocimiento pleno de las minorías y garantizar la pluralidad.

Se tendrá que evaluar críticamente el futuro gobierno de López Obrador por la manera en que sus políticas contribuyan a resolver algunas de las grandes asignaturas pendientes que son indispensables para la izquierda, como el combate a la violencia de género y la discriminación por razones de orientación sexual, el reconocimiento de la autonomía de las comunidades indígenas, las reparaciones a las víctimas de la violencia o los derechos de todos los grupos de migrantes, que incluyen a los refugiados, los retornados y los desplazados internos.

Tras los días de espíritu festivo de estas elecciones históricas, hay que volver a reflexionar sobre los desafíos de la izquierda mexicana. El futuro gobierno de López Obrador implicará una cantidad considerable de ensayo y error y la izquierda, protagonista de los principales debates culturales y movilizaciones políticas de la historia reciente, deberá dar nuevos bríos a su espíritu crítico.

Con ese carácter incisivo, la labor del periodismo, la cultura y el activismo ciudadano —algunos de los bastiones más importantes de la izquierda mexicana de las últimas décadas, pero también del debate político más inteligente desde todas las posturas— serán clave para señalar y denunciar, vigilar y pedir cuentas en estos aspectos inquietantes del programa de López Obrador.

Si algo debe hacer la izquierda es escribir, pensar y continuar el despertar cívico de este siglo que de alguna manera inició el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, las movilizaciones de #YoSoy132 y las protestas masivas sobre Ayotzinapa.

La llegada de López Obrador a la presidencia es una buena noticia, pero no basta para la izquierda. Es su labor impulsar la agenda de la izquierda contemporánea para hacer que México sea un país mejor, más justo y más abierto.

Humberto Beck es historiador y editor. Estudió el doctorado en historia intelectual en Princeton. Es autor de “Otra modernidad es posible. El pensamiento de Iván Illich” y coeditor de “El futuro es hoy: ideas radicales para México”.

https://www.nytimes.com/es/2018/07/04/opinion-beck-amlo-izquierda-mexico/?rref=collection%2Fsectioncollection%2Fnyt-es&action=click&contentCollec

 

24.18.-EL MÉXICO DE LÓPEZ OBRADOR  Héctor E. Schamis

Acerca de la improbabilidad del populismo

López Obrador el pasado 1 de julio tras conocer el resultado electoral. MOISES CASTILLO AP

Hay hechos puntuales que cambian la historia. Son rupturas, coyunturas críticas que demandan nuevas herramientas analíticas para ser comprendidas. Ello para situar al lector en México. Tómese la elección de 1988, por ejemplo, síntoma ya entonces del desgaste de la maquinaria del PRI. Una escisión de centro-izquierda—Corriente Democrática, luego PRD—compitió de igual a igual y, según las crónicas de la época, le ganó.

7 jul 2018.- Hubo fraude, pero en dicha ocasión no fue por el acostumbrado apetito plebiscitario de la familia revolucionaria sino para llegar a Los Pinos. Sirvió a efectos de extenderle la vida al PRI cuando su certificado de defunción ya estaba escrito y para reorganizar las relaciones del partido con el sector privado. Ocurrió por medio de la privatización a partir de 1991, que favoreció a un puñado de conglomerados multisectoriales concentrados, y luego con FOBAPROA en 1995, el programa de rescate de los mismos bancos privatizados y ahora quebrados.

Así surgió una nueva elite dominante, una plutocracia forjada desde la presidencia. La política, a su vez, se construyó de manera análoga al poder económico: conglomerar los recursos políticos e integrarlos transversalmente —Atlacomulco— en paralelo a la integración y concentración de la riqueza. El PRI perdió en 2000 en manos del PAN y el país se democratizó. No fue poca cosa, pero el poder real quedó a resguardo en otra parte.

Le siguió un México más desigual y violento, un país de billonarios pero con más de 50 millones de pobres, una sociedad victimizada por los carteles que controlan el territorio y los gobiernos subnacionales. Es importante mirar el pasado, pues el discurso de López Obrador —quien además fue parte de aquella escisión de 1988— retrata el país y el régimen político nacido entonces. Contra todo ello se pronunció un aluvión de votos el 1 de julio último, un verdadero referéndum.

Se trata sin duda de un cambio de época, otra coyuntura crítica. Se dice que desembarca el populismo, fenómeno que debe comprenderse más que demonizarse, digo aquí. Al populismo se lo asocia con el colapso de la república. La conexión es cierta, en tanto se tenga presente que el mismo es efecto, no causa, de la degradación de dicha república. Precisamente, toda sociedad corroída por profundas desigualdades, derechos masivamente vulnerados y un generalizado sentimiento de injusticia es un buen cliente del populismo.

Más allá del pánico en auge, sin embargo, es improbable que López Obrador llegue al poder para convertirse en un ignominioso populista, y ello aún con sus pulsiones mesiánicas. Quienes en él ven a Chávez deberían examinar algunos atributos centrales de la economía y la institucionalidad mexicanas, y del propio proceso político que lleva a López Obrador a la presidencia, pues en realidad funcionan como antídotos contra el populismo.

Para empezar, México no es un petro-Estado. La economía está en manos privadas, el 31% en industria, 64% en servicios y 4% en agricultura. En contraste con Venezuela, su economía nunca dependió enteramente del petróleo. Pemex ya casi funciona como una empresa privada en un mercado energético abierto. En México el ingreso proviene de la maquila, el cemento, el comercio internacional y el turismo, todas actividades no estatales. No ocurre que el vencedor de una elección también asuma el control de la riqueza productiva.

Su configuración constitucional es estable, con separación de poderes y fuerzas armadas históricamente profesionales y apolíticas. La autoridad electoral, el INE, es neutral y autónoma del poder político. Más aún, la constitución consagra un período presidencial de seis años sin reelección. Es difícil imaginar que alguien sea capaz de desconocer el lema originario de Francisco Madero, el cual rige desde 1910. “Sufragio efectivo, no reelección” es la identidad de México.

La elección de López Obrador produjo un resultado extraordinario: la mitad de la Cámara de Diputados y algo más de la mitad del Senado estarán ocupados por mujeres. Esa es la única revolución de este aluvión de votos, pues el empoderamiento de las mujeres constituye otro antídoto contra el populismo. Ocurre que el populismo entiende la ciudadanía como agregación y homogeneidad; el feminismo, como heterogeneidad y expresión multicultural.

Es que el populismo es un proyecto homogeneizador anclado en una difusa noción de pueblo y en la primacía ilimitada de la mayoría. Como operación intelectual, disuelve y niega la identidad de la minoría, una definición que no depende del tamaño de grupo alguno sino del desigual acceso a los recursos materiales y simbólicos. Como resultado de un proceso de reforma de largo aliento, la minoría femenina tiene hoy en sus manos el 50 por ciento del proceso legislativo. Llegó para prevenir cualquier intento de disolver su identidad y sus intereses.

Mientras la conversación sobre populismo continúa, las cúpulas empresariales ya han declarado el armisticio en una guerra que nunca existió, reconociendo la victoria del presidente electo. Los grupos de negocios hablan de entendimiento y confianza, y del compromiso a seguir invirtiendo en y por el país. Todo ello después de la reunión de López Obrador con el CCE, Consejo Coordinador Empresarial, organización de elite cuya influencia máxima ocurrió durante el salinismo en los noventa.

Volviendo a lo anterior, el paralelo de López Obrador y Chávez tal vez sea prematuro y exagerado. Mi hipótesis—y es solo eso, una hipótesis—es la de otro político, un candidato que hablaba de “salariazo”, entre otras promesas de campaña, y que al llegar al poder encontró una economía en crisis, con fuga de capitales e hiperinflación. Ante el problema, le entregó la política económica al conglomerado empresarial más importante de su país.

Hablo de Carlos Menem, un populista que fue presidente por una década. Según los expertos, el populismo de Menem fue un populismo “neoliberal”.

https://elpais.com/internacional/2018/07/08/america/1531005338_011714.html

24.18.-LA IZQUIERDA PUEDE TRIUNFAR DE NUEVO – Emir Sader*

En la era neoliberal la derecha no dispone de políticas que puedan captar la simpatía y el apoyo de grandes sectores del pueblo. Pudo ganar varias elecciones y gobernar, mientras logró convencer, apoyada en el monopolio de los medios de información privados, que los problemas de los países y de toda su población se resolverían con cortes en los recursos del Estado.

5 jul 2018.- Pero luego la gran mayoría se dio cuenta de que ello no llevaría a responder a las necesidades de la gran mayoría, sino, al contrario, de la minoría, de los banqueros, de los grandes empresarios, de los especuladores.

A partir de ese momento la izquierda estuvo en condiciones de conquistar el apoyo de la gran mayoría de la población, proponiendo un programa que iba en la dirección opuesta, en la prioridad de las políticas sociales para responder a las desigualdades sociales. Programa en que el Estado invierta más recursos, pero en el desarrollo económico y en atender los derechos del pueblo.

Las experiencias fracasadas de los intentos de restauración neoliberal en Brasil y Argentina demuestran cómo ese es siempre el programa de la derecha, que es el proyecto fracasado en la década de 1990 lo que la derecha tiene para ofrecer.

En Brasil, por ejemplo, la contraposición entre el apoyo cercano a cero del gobierno de Michel Temer, cuya razón fundamental de la falta de apoyo, según las mismas encuestas, es su política económica neoliberal, y el apoyo mayoritario para que Lula Da Silva vuelva a ser presidente de Brasil, con la propuesta de retomada del modelo antineoliberal, confirman absolutamente ese ­planteamiento.

En Argentina, el gran desgaste del gobierno de Mauricio Macri se debe a las consecuencias económicas y sociales de su política de ajuste fiscal, de corte netamente neoliberal.

Cuando la izquierda logra colocar en el centro del debate político la oposición entre neoliberalismo y antineoliberalismo, expresando el enfrentamiento central de nuestro tiempo, la izquierda se vuelve la fuerza hegemónica en el país.

En México, la elección de Andrés Manuel López Obrador no se ha centrado en esa polarización, pero es parte nuclear de su programa de gobierno la reactivación de la economía y políticas sociales de redistribución de renta y de combate al desempleo, rasgos fuertes de los gobiernos de izquierda.

En Colombia, el triunfo de la derecha se dio porque esa fuerza logró mantener como factor central el tema de la rediscusión de las negociaciones de paz. Pero, con un planteamiento fuertemente antineoliberal, Gustavo Petro llevó, por primera vez en la historia de Colombia, la izquierda a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

En Ecuador, la pérdida de apoyo al gobierno de Lenín Moreno se debe, sobre todo, al viraje de su política económica en la dirección del neoliberalismo, a contramano del éxito del gobierno de Rafael Correa.

El gobierno de Evo Morales, a su vez, mantiene políticas claramente de desarrollo económico, acompañado de políticas sociales que le garantice un apoyo mayoritario de la población boliviana.

En la era neoliberal, la izquierda tiene condiciones muy favorables para construir alternativas propias y triunfar. La fuerza de la derecha es más ideológica, buscando desplazar la agenda de los temas sociales para el de la crítica del Estado y las propuestas de estilo de consumo como objetivo central de la vida de las personas.

La izquierda puede triunfar, puede volver a triunfar, si logra proyectar un ideal de vida en sociedad centrada en la atención a los derechos de todos, en la solidariedad, en la construcción colectiva de una sociedad justa, si gana las conciencias, el alma de las personas, si logra que el conjunto de la sociedad asuma como objetivo la democratización profunda de la sociedad. Si logra incorporar a la vida política a las mujeres, a los jóvenes, a los negros, los más ausentes hasta ahora. Si logra combatir sistemáticamente los mecanismos de alienación en la sociedad, si logra despertar en la gran mayoría de la población la conciencia de clase, la conciencia nacional, abriendo espacios para que los jóvenes expresen sus identidades, que rescaten el interés por una otra forma de hacer política que la tradicional.

La izquierda perdería una oportunidad histórica única si no logra constituirse en alternativa a la derecha en la era neoliberal.

* Sociólogo brasileño, profesor universitario.

Fuente: http://www.jornada.com.mx/2018/07/04/opinion/020a1pol

 

23.18.- LA VICTORIA DE LÓPEZ OBRADOR LLEVA AL PODER A LA IZQUIERDA EN MÉXICO – Javier Lafuente

El líder de Morena obtiene un 53% de los votos, según el conteo rápido, 30 puntos más que Ricardo Anaya y José Antonio Meade, que reconocen su derrota antes de conocer los datos oficiales

López Obrador a su llegada al Zócalo donde celebró con miles de sus segudidores.HECTOR GUERRERO/TERESA DE MIGUEL         

Andrés Manuel López Obrador, sí, AMLO, será presidente de México. Por primera vez, un político curtido como líder social, que mira hacia la izquierda, gobernará el país de habla hispana más grande del mundo, la segunda economía de América Latina, el vecino del sur de la gran potencia universal. Según el conteo rápido del Instituto Nacional Electoral, logró entre el 53% y 53,8% de los votos, por delante de Ricardo Anaya (22%-22,8%) y José Antonio Meade (15,7%-16,3%).                                

Más claro: López Obrador es el presidente con mayor respaldo de la historia de México. No hizo falta, en cualquier caso, esperar a tener resultados oficiales. Tras conocerse las encuestas de salida, sus dos rivales, reconocieron la derrota y felicitaron al ganador. México no solo ha elegido presidente, también un futuro distinto. La victoria supone un tsunami político. Morena, el partido de López Obrador, gobernará también la Ciudad de México y obtiene el poder en varias gobernaciones. Si hace 18 años el país decidió poner fin a la hegemonía del PRI después de 70 años, ahora exige una transición, un cambio de régimen tras dos décadas de alternancia entre los partidos tradicionales.

El triunfo de López Obrador es la constatación de que el país exige a gritos un cambio. El hartazgo y el enojo con el sistema actual han podido más que cualquier otro factor. México le brinda la oportunidad a quien se lo había denegado en dos ocasiones. A los 64 años, el líder de Morena promete una transformación a la altura de la Independencia, la Reforma y la Revolución. A partir de ahora ya las grandilocuentes propuestas deberán ser aterrizadas. López Obrador deberá concretar cómo acabará con la corrupción más allá de la honestidad que promulga y tendrá que definir un plan para reducir los niveles de violencia.

México ha dado en las urnas la espalda al legado de Enrique Peña Nieto, encarnado en José Antonio Meade y ha rechazado el cambio que proponía Ricardo Anaya. Lo ha hecho de manera abrumadora en una jornada democrática como se recuerdan pocas: sin apenas incidentes que resaltar; sin acusaciones de fraude de ida y vuelta. Una tranquilidad pasmosa, comparada con el turbulento día a día que azota el país.

Uno de los mayores desafíos de López Obrador desde esta noche hasta el 1 de diciembre que asuma la presidencia – cinco largos meses de transición- será abordar la forma de superar la polarización generada durante una campaña repleta de crispación. Su figura, pese a contar con un respaldo mucho mayor del que tuvo en sus dos primeros intentos, sigue siendo motivo de confrontación. El líder de Morena ha sabido incorporar a críticos a su proyecto, pero sigue teniendo furibundos detractores, que no confían en él. Consideran que la aparente moderación de su discurso es una fachada. Si para la elección consiguió despejar la idea de que es un peligro para México, a partir de ahora deberá alejar los fantasmas que lo consideran un autoritario y que gobernará para todos los mexicanos. En su primera intervención tras la victoria, López Obrador llamó “a la reconciliación de todos los mexicanos”, al tiempo que lanzó un mensaje de tranquilidad para los inversores y el sector empresarial.

La contundente victoria de López Obrador pone patas arriba el sistema tradicional de partidos de México. Desde 1988, la política mexicana ha girado principalmente en torno al partido hegemónico PRI; el conservador PAN y el progresista PRD. Todo eso puede quedar reducido a cenizas. Tan significativa es la victoria del líder de Morena como la derrota del resto de partidos. La irrupción de Morena, la formación creada ad hoc por López Obrador, como principal fuerza en el Congreso, pone a la izquierda ante un reto ingente, en la medida en que el triunfo lo ha logrado en coalición con un partido, Encuentro Social. En el polo ideológico opuesto, la formación evangélica se prepara para tener en el Congreso un peso que jamás había soñado.

Más incierto será el camino para el PRI y el PAN. En el caso del tricolor, no solo abandonará el Gobierno el próximo 1 de diciembre. Al mal resultado de Meade se suma, a falta de resultados concretos, la más que previsible pérdida de poder a nivel local, lo que obliga al partido que está en el imaginario de todos los mexicanos desde hace décadas a iniciar una travesía en el desierto. Nunca antes el PRI se ha visto ante este escenario. La apuesta por Meade, un tecnócrata con amplia trayectoria en el Gobierno con el que Peña Nieto pretendía contener el desgaste de su administración y del partido, resultó un fiasco. La losa era demasiado pesada. Además, las fracturas internas volvieron inviable una campaña condenada al fracaso desde el inicio.

El final del sexenio plagado de violencia y corrupción, junto a los resultados de esta elección, complican sobremanera la imagen del presidente –durará cinco meses aún en el cargo- y deja muy tocado al grupo que le ha apoyado todo este tiempo. Entre muchos dirigentes del denominado viejo PRI cunde la preocupación de que, de no lograr una transición rápida en el poder del partido, la estructura se pueda ver absorbida por el ascenso de Morena.

El futuro de la derecha tampoco es nada halagüeño. El PAN se ve ahora envuelto en una encrucijada. Ricardo Anaya entregó su caudal político al éxito del Frente, una alianza con la izquierda, que propició desde la presidencia del partido conservador. La apuesta, no obstante, generó una división en el PAN. Los detractores del candidato consideran que, de haber ido en solitario, el tradicional partido opositor mexicano hubiese tenido más opciones de enfrentarse a López Obrador. Los gestos contra Anaya se han multiplicado desde el mismo momento de su designación. También la dirigencia del PAN ha movido ficha al respecto. Horas antes de la elección, la formación expulsó a varios dirigentes con peso antaño, una señal que muchos interpretaron como la aceptación de la derrota por anticipado, un intento por contener una crisis que se antoja inevitable.

México afronta desde este lunes una nueva era. Un desafío que trasciende a un país de 120 millones de personas, que ha decidido abrir la puerta del poder a la izquierda.

https://elpais.com/internacional/2018/07/02/mexico/1530496335_470433.html?rel=lom

22.18.-PENSÁNDOLO BIEN…LÓPEZ OBRADOR O EL PERONISMO MEXICANO – Jorge Zepeda

Su ambigüedad ideológica o su habilidad para negociar con las estructuras sindicales vigentes hacen recordar a la figura del líder argentino

Imposible saber si Andrés Manuel López Obrador será un presidente bueno o uno malo. Pero todo indica que su inminente triunfo representa el fin de un régimen y el surgimiento de uno nuevo. Más aún, pinta para convertirse en una ruptura histórica. No solo porque, todo indica, ganará con más del 50% de los votos y tendrá una amplia mayoría en el Congreso, algo que no ha disfrutado cabalmente ningún mandatario mexicano en 25 años. También, y sobre todo, porque habrá cambiado radicalmente la estructura de partidos que ahora prevalece. No se trata solamente de una derrota del PRI, del PAN y del PRD, partidos protagónicos de la vida política de los últimos décadas, sino de un verdadero desfonde de estas fuerzas políticas de cara al futuro inmediato.

20 jun 2018 .- El fin del régimen tiene menos que ver con la fuerza o las virtudes de López Obrador que con el agotamiento de la partidocracia que intentó sustituir al régimen presidencialista. Con errores y aciertos los presidentes mexicanos de antaño y sus equipos poseían una visión de Estado de largo y mediano plazo. Las dirigencias de los partidos políticos, en cambio, convirtieron al Congreso en rehén de las marrullerías y mezquindades destinadas a mantener posiciones y canonjías a cualquier costo. Una y otra vez la politiquería de la sobrevivencia inmediata sacrificó cualquier posibilidad de construir estrategias de fondo para atacar los grandes problemas nacionales.

Sin mayor formulación que una narrativa en contra de la corrupción y una prédica en abstracto a favor de los pobres, López Obrador aparece justo en el momento en que ese híbrido parlamentarismo-presidencialismo se ha agotado. No hay respuestas ante la desigualdad galopante, la inseguridad pública y la corrupción. La clase política en su conjunto y el sistema que prohijó han tocado fondo.

Lo que veremos tras el 1 de julio es la devastación del PRI y la extinción del PRD. En las próximas elecciones ambos serán barridos. Cuadros y militantes de ambos partidos emigrarán masivamente a Morena en busca de las posiciones que ya no obtendrán en sus viejas organizaciones. Por su parte el PAN, el partido de derecha, se convertirá en la única oposición real, pero antes tendrá que pasar prácticamente por una refundación, luego del fallido y cruento asalto al poder por parte del joven Ricardo Anaya y los muchos cadáveres dejados en el camino.

En suma, López Obrador llegará a la presidencia en el contexto de un vacío de poder y un profundo descrédito de las fuerzas políticas rivales. Durante el primer año de gobierno su peso será aun mayor en la medida en que los tránsfugas del PRI y el PRD en el Congreso le ofrezcan una cómoda mayoría.

¿Qué hará Andrés Manuel con ese poder? Esa es la pregunta que comienzan a hacerse todos los mexicanos. El candidato ha dicho poco y en ocasiones a contrapelo de lo que dijo una semana antes. Su corpus ideológico es ambiguo, por decir lo menos. Una desconfianza arraigada con respecto a los tecnócratas y sus tesis neoliberales; una compulsa obsesiva en contra de la corrupción; su determinación a cambiar la historia a favor de los pobres. Pero en la práctica no es enemigo del gran capital ni profesa una militancia radical. En el arca de Noé que ha construido alberga a exdirigentes del PAN de corte conservador, a un partido evangélico de derecha, a empresarios de diversa índole, a una multitud de exfuncionarios priístas y a algunos luchadores y activistas de la izquierda tradicional. Una mezcla variopinta que dice muy poco sobre el régimen que nos espera.

Con todo, hay una constante en su movimiento político. Todos los caminos parten de y conducen a él. La propia indefinición política de Morena, su partido, favorece a su liderazgo; a falta de lineamientos o posicionamiento doctrinario todo depende de la voluntad del dirigente. Una y otra vez se ha descrito el ascenso de López Obrador como un fenómeno típicamente populista y se le compara a Hugo Chávez e incluso a Fidel Castro. Difiero. López Obrador carece del radicalismo del venezolano o el cubano. A mí en cambio me hace pensar en Perón, toda proporción guardada. Su ambigüedad ideológica, su capacidad para flotar por encima de las definiciones o para convocar a las fracciones políticas más divergentes y su habilidad para negociar con las estructuras sindicales vigentes, hacen recordar a la figura del líder argentino. En Morena como en el movimiento peronista cabe todo, siempre y cuando se jure respeto y lealtad al líder.

Pero desde luego todo esto es hipotético. Solo sabemos que a partir del 1 de diciembre El Peje tomará el control de un régimen moribundo. Lo que suceda después lo sabremos muy pronto.

https://elpais.com/internacional/2018/06/20/mexico/1529515100_719249.html

22.18.-LA REDES QUE APOYAN A LÓPEZ OBRADOR DESDE ESTADOS Unidos   – Pablo Ximénez

Morena cuenta con organizadores entre la comunidad migrante como ningún otro partido mexicano. A pesar de las dificultades para votar, confían en influir en las elecciones a golpe de teléfono

Andrés Manuel López Obrador, en un acto público en la Plaza Olvera de Los Ángeles en febrero de 2017. REUTERS

Una enorme pancarta ocupa toda la pared en el local de Vamos Unidos USA, un despacho de ayuda legal para inmigrantes en Los Ángeles. “No al pasado. Sí a un nuevo futuro. Salvemos México”. A la derecha, una foto de Andrés Manuel López Obrador, líder de Morena, que encabeza las encuestas para hacerse con la presidencia de México el próximo 1 de julio. Sobre una mesa, cientos de ejemplares de Regeneración, el periódico del partido. Esto no es solo un despacho de abogados. Es un cuartel de Morena en Los Ángeles, la segunda ciudad de México.

Desde esta oficina, el abogado y activista Juan José Gutiérrez recluta gente que reparte información sobre la formación a la comunidad mexicana. Montan un puesto los fines de semana en el centro de la ciudad, hacen llamadas, reparten el periódico en restaurantes, clubes de fútbol o asociaciones de charros. Este fue el primer comité de Morena en Los Ángeles, asegura Gutiérrez. Ya hay 25.

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19 may 2018.- Morena es el partido mexicano más organizado en el exterior. Este domingo,  segundo debate presidencial, que se celebra en Tijuana, será una muestra de que por primera vez se tiene en cuenta a los emigrantes en la campaña electoral. El debate tendrá un bloque específico de sus derechos, en una época en la que la presidencia de Donald Trump ha puesto a millones de mexicanos en EE UU contra las cuerdas. Además, León Krauze será el primer periodista de un medio extranjero (Univision Los Ángeles) en moderar un debate. En este 2018, las elecciones de México han llegado por fin a la comunidad migrante. Pero la política no. Excepto la de Morena.

“Yo no había participado nunca en política mexicana hasta que leí La mafia que se adueñó de México, de López Obrador”, explica este mexicoamericano nacido en California de padres emigrantes. “Me abrió los ojos. Lo sentí como un llamado a participar. Asumí que las cosas estaban en un punto en el que íbamos a perder el país. Me di cuenta de lo grave de la situación y de que nos corresponde a todos ayudar”. Era el año 2010. Pidió una reunión con López Obrador y consiguieron que fuera a Los Ángeles de visita en junio de 2011. “Fue el primer candidato en venir a un acto público aquí”.

Juan José Gutiérrez, en su oficina de Los Ángeles. P. X. S.

Desde entonces, comités como este han ido surgiendo por todo Estados Unidos. En general, son asociaciones muy vinculadas a movimientos de activistas ya existentes. “Cuando empezó había que tener mucha paciencia”, dice Gutiérrez. “Muchos venían de experiencias muy izquierdistas, de grupúsculos muy cerrados y con cultura de derrota, muy sectarios. Simpatizaban porque pensaban que AMLO era como ellos y que iba a hacer una revolución radical”. No es así, aclara Gutiérrez. “Esto es un proceso electoral, y para ganar hay que tener una mayoría de votos”.

Los comités tienen ahora unas normas comunes. Se necesitan tres personas para formar uno. Se tienen que reunir una vez cada dos semanas. En la reunión, se lee el periódico Regeneración y se discute de cómo hacer crecer la base de Morena en ese ámbito. Su objetivo es registrar gente para votar. “Vamos a empezar a hacer un censo de esos 35 millones de mexicoamericanos que hay, de los que 12 han nacido en México”. Pero, sobre todo, “hay que identificar a todos los familiares y conocidos en México y pedirles que no les vendan el voto al PRI o al PAN y que voten por Morena”.

Se calcula que en Estados Unidos viven entre 11 y 12 millones de mexicanos. Junto con sus hijos, los ciudadanos con derecho a voto a este lado de la frontera son más de 30 millones. Los emigrantes pudieron votar por primera vez en 2006, y desde entonces la participación ha ido creciendo muy poco a poco, entre acusaciones de excesiva burocracia y dificultades prácticas que hacen el ejercicio del voto muy complicado (para Gutiérrez, se trata de “supresión del voto”).

El número de votantes en el exterior se ha disparado en estas elecciones. Aun así, sigue siendo minúsculo. Según datos del Instituto Nacional Electoral, están formalmente registrados para votar 181.256 mexicanos, el 84% de ellos en Estados Unidos. La cifra es el triple que los 59.000 de 2012 (de los que al final acabaron votando 43.000), pero claramente insuficientes para ser considerados como un colectivo clave en la elección en un país que se gana con decenas de millones de votos.

La influencia no está en el número de votos. Está en que, como describe Gutiérrez, desde hace un lustro Morena ha logrado una movilización de los migrantes que se traduce en llamadas a México para que voten sus familiares y amigos. Ya en 2014, organizadores de Morena en el sur de California como Cheto Polanco, de Compton, o Regino Visoso, de Santa Ana, explicaban a EL PAÍS que estaban ganando elecciones locales “a puro teléfono”. Por entonces, la indignación con la matanza de Iguala era uno de los catalizadores que despertaron el interés de los migrantes por los sucesos en México, que ha aumentado desde entonces. Ahora, esa maquinaria se va a ver funcionar por primera vez en unas presidenciales.

Los comités de Morena no solamente reclutan gente que llame a todos sus familiares y amigos en México. “Esa información luego se manda a México para que los comités locales vayan a esas casas para incorporarlas a Morena y fortalecer esa voluntad”, explica Gutiérrez. Es decir, la estrategia de los bancos telefónicos (pone bank) y las visitas a las casas (neighborhood canvass) que hacen las organizaciones locales de los partidos en las elecciones de EE UU. “Todo el que no pueda votar, debe saber que puede participar así. Asegúrense de que los que pueden votar, voten”. Es “un phone bank binacional”, dice Gutiérrez. “Es nuestra mayor aportación”.

López Obrador volvió a Estados Unidos en 2014. Esa vez, ya había comités y apoyos como para hacer una gira por todo el país. Gutiérrez es uno de los ocho consejeros nacionales de Morena que residen en Estados Unidos. Son cuatro en California, uno en Arizona, uno de Texas y otro en Minnesota, explica. Hay cuatro coordinadores en el país para recabar información de los distintos comités. Al frente de toda la organización en Estados Unidos está el diplomático Héctor Vasconcelos, a quien López Obrador ha designado ya como canciller en caso de llegar a la presidencia. Gutiérrez destaca el dato de que el próximo responsable de la política exterior de México pueda ser precisamente el hombre que supervisa la organización de Morena entre los migrantes.

En febrero y marzo de 2017, López Obrador volvió a Estados Unidos por última vez antes de las elecciones. Para entonces, sus eventos eran masivos. Y estaba ya en la era de Donald Trump. Morena mantiene un equilibrio en política exterior según el cual no puede criticar gobiernos extranjeros, pero sí al de EE UU, con el argumento de que sus políticas afectan a mexicanos. En los corazones mexicanos de las ciudades, como la plaza Olvera de Los Ángeles o el barrio de la Misión de San Francisco, López Obrador dijo a los migrantes lo que querían oír: que convertirá toda la red consular en oficinas de defensa legal de mexicanos, y que combatirá a Trump “con inteligencia y dignidad”. “No es humano desatar una campaña de odio contra los migrantes”, dijo.

Ningún otro partido ha logrado tener estructura en Estados Unidos. Lo más parecido fue la influencia que tuvo el Partido de Acción Nacional (PAN) sobre las federaciones de mexicanos, clubes territoriales alrededor de los cuales se organiza la comunidad. El presidente de la confederación de estos clubes (COFEM), Francisco Moreno, explica que surgieron con el Gobierno del PAN “porque nos abrieron las puertas a algunos programas sociales”.

Primero Vicente Fox y luego Felipe Calderón involucraron por primera vez a los migrantes a participar en programas como 3×1, que canaliza el dinero de los migrantes para inversiones concretas en sus pueblos. “Ni el PRI ni el PRD lo hicieron”, dice Moreno. “Mucha gente piensa que somos panistas pero no es cierto. Trabajamos con el Gobierno que apoye a los migrantes en Estados Unidos, sea el partido que sea”. Además, se trata de una organización sin ánimo de lucro, por lo que no puede pronunciarse políticamente. La conexión política con los gobiernos del PAN se ha desvanecido al desaparecer esos gobiernos.

No solo la organización de Morena entre la comunidad migrante no tiene precedente. Es el interés de los mexicanos en el exterior lo que está creciendo. Javier González tiene 50 años y “nunca había visto esto”. González es el responsable del comité de Morena en San Francisco, creado hace cuatro años. “Yo nunca he participado en ningún partido y mucho menos he sabido de organizaciones de otros partidos”. González asegura que, por primera vez, “la gente está más involucrada, porque nos están pinchando por los dos lados, tanto aquí como en México. La veo involucrada y quiere participar. Creo que la gente está tomando conciencia de que podemos hacer algo y participar en un momento histórico”.

https://elpais.com/internacional/2018/05/19/actualidad/1526715762_776373.html?rel=str_articulo#1529625280169

 

21.18.-¿CÓMO LO HACE BIEN COSTA RICA? – Joseph E. Stiglitz

En un momento en que el autoritarismo y el protofascismo están en alza en tantas partes del mundo, es alentador ver un país cuyos ciudadanos siguen profundamente comprometidos con los principios democráticos. Un pueblo que ahora mismo está intentando redefinir su política para el siglo XXI.

Hace años que el liderazgo progresista de Costa Rica (un país con menos de cinco millones de habitantes) llama la atención en todo el mundo. En 1948, tras una corta guerra civil, el presidente José Figueres Ferrer abolió el Ejército. Desde entonces, Costa Rica se convirtió en un centro para el estudio de la resolución y la prevención de conflictos, y es sede de la Universidad para la Paz, una institución creada por Naciones Unidas. Con su rica biodiversidad, Costa Rica también hizo una demostración de liderazgo ambiental previsor, al promover la reforestación, convertir un tercio del país en reservas naturales protegidas y generar casi toda la electricidad que consume a partir de energía hídrica no contaminante.

16 jun 2018.- Los costarricenses no muestran señales de querer abandonar esta tradición progresista. En la última elección presidencial, con gran participación de votantes, Carlos Alvarado Quesada obtuvo la victoria con más del 60 % de los votos, contra un rival que con la prohibición del matrimonio homosexual hubiera revertido el antiguo compromiso del país con los derechos humanos.

Costa Rica se sumó a un pequeño grupo de países en la denominada Alianza del Bienestar, que trabaja en la implementación de ideas (planteadas por la Comisión Internacional sobre la Medición del Desarrollo Económico y del Progreso Social) para la creación de indicadores de bienestar mejorados. Los miembros de la Alianza, conscientes de las falencias del PIB, que la Comisión ha destacado, propugnan una política pública que impulse el bienestar de los ciudadanos en el sentido más amplio, mediante la promoción de la democracia, la sustentabilidad y el crecimiento inclusivo.

Una parte importante de esta búsqueda ha sido ampliar el campo de acción de las cooperativas y empresas sociales del país, que ya es grande, puesto que incluyen de uno u otro modo a un quinto de la población. Estas instituciones representan una alternativa viable a extremos del capitalismo que han dado lugar a prácticas éticamente reprobables, como el crédito predatorio, la manipulación de los mercados financieros, el abuso de datos personales por empresas tecnológicas, el ocultamiento de emisiones de la industria automotriz, etcétera. Las instituciones alternativas se basan en promover la confianza y la cooperación, y en la convicción de que promover el bienestar de sus miembros también aumenta la productividad.

Igual que los ciudadanos de otros pocos países, los costarricenses han demostrado que la desigualdad es una elección, y que las políticas públicas pueden garantizar más igualdad económica y de oportunidades que el mercado librado a sí mismo. Pese a las limitaciones de recursos, los costarricences pueden alardear de la calidad de sus sistemas de educación y atención de la salud, públicos y gratuitos. La expectativa de vida en Costa Rica ya supera a la de Estados Unidos, y va en aumento, mientras los estadounidenses, que eligieron no tomar las medidas necesarias para mejorar el bienestar del ciudadano de a pie, se mueren más jóvenes.

Pero a pesar de todos sus éxitos, Costa Rica enfrenta dos problemas críticos: la persistencia de un déficit fiscal estructural y la parálisis del sistema político. El aspecto económico de la solución del déficit fiscal es sencillo: o se estimula el crecimiento, o se aumentan los impuestos, o se baja el gasto. Pero el aspecto político no lo es: cualquier gobernante elegiría la solución del crecimiento, pero no hay una fórmula mágica para lograrlo, y las otras dos opciones no las quiere nadie.

En estas circunstancias, la elección de la mayoría de los gobiernos es recortar gastos; por ejemplo, en infraestructura, ya que el costo de hacerlo permanecerá oculto por décadas. Pero eso sería un error particularmente grave para Costa Rica, ya que sus infraestructuras no han acompañado el crecimiento económico, y su mejora puede ser importante para promoverlo. Es verdad que la eficiencia del Estado siempre se puede aumentar, pero tras años de retirada, poco puede esperarse de una mayor racionalización. Todo indica que la mejor salida sería aumentar los impuestos.

Para que el sistema impositivo sea compatible con una estrategia económica general que busque maximizar el bienestar de todos los ciudadanos, hay que seguir tres principios centrales: gravar lo malo (por ejemplo, la contaminación) en vez de lo bueno (por ejemplo, el trabajo); diseñar los impuestos para causar la menor distorsión posible en la economía, y que la estructura de alícuotas sea progresiva, de modo que las personas más ricas paguen una proporción mayor de sus ingresos.

Costa Rica ya es un país muy ecológico, así que un impuesto a las emisiones de dióxido de carbono no recaudará tanto como en otros lugares; pero como el país genera casi toda la electricidad a partir de fuentes limpias, la adopción del auto eléctrico puede generar más reducción de emisiones. Dicho impuesto puede ayudar a que Costa Rica se convierta en el primer país donde predominen los autos eléctricos, y acercarla así al objetivo de lograr una economía sin emisión neta de dióxido de carbono.

Puesto que el problema de la desigualdad persiste (aunque ni por asomo es tan grave como en otros lugares de América Latina), es esencial la aplicación de impuestos más progresivos y abarcadores a los ingresos, las plusvalías y las propiedades. Los ricos obtienen de las plusvalías una proporción exagerada de sus ingresos, de modo que aplicarles alícuotas inferiores a las de otras fuentes de ingreso agrava la desigualdad y provoca distorsiones. Los economistas disienten en muchos temas, pero algo en lo que coincidirán es que si se gravan los ingresos o las plusvalías derivados de la tierra en Costa Rica, la tierra no se va a ir a otra parte. Esa es una de las razones por las que el gran economista decimonónico Henry George sostuvo que los mejores impuestos son los impuestos a la tierra.

Los mayores desafíos son políticos: un sistema presidencialista como el de Costa Rica funciona bien en un contexto de bipartidismo con reglas que aseguren la representación de la minoría. Pero puede caer rápidamente en la parálisis política cuando el electorado está más fragmentado. Y en un mundo de cambio acelerado, esa parálisis puede ser costosa, al llevar, por ejemplo, a un crecimiento irresoluble del déficit y de la deuda.

Con sus apenas 38 años, Alvarado está tratando de crear un nuevo modelo presidencial para Costa Rica, sin cambiar la Constitución, mediante la designación de ministros venidos de diferentes partidos. Ojalá el espíritu colaborativo alentado por el movimiento cooperativo, tan integrado a la cultura costarricense, lo haga funcionar. De ser así, Costa Rica, pese a su reducido tamaño, será un faro de esperanza para el futuro, que muestre que es posible otro mundo, uno en el que los valores de la Ilustración (la razón, el discurso racional, la ciencia y la libertad) florezcan en beneficio de todos.

* Premio Nobel de Economía, 2001.

Project Syndicate 1995–2018.

https://www.elespectador.com/opinion/como-lo-hace-bien-costa-rica-columna-794688

 

20.18.-EL BANCO MUNDIAL REDUCE CASI A LA MITAD LA PREVISIÓN DE CRECIMIENTO PARA ARGENTINA POR EL IMPACTO DE LA CRISIS – Federico Rivas

El PIB crecerá 1,7% en 2018, producto de la depreciación del peso y la sequía en los campos más productivos

El presidente Mauricio Macri, durante una reunión con gobernadores en Casa Rosada, el 31 de mayo pasado. Natacha Pisarenko  AP

El Banco Mundial ha dado malas noticias a Argentina. La depreciación de 22% del peso frente al dólar en mayo, sumada a la peor sequía de los últimos 40 años en sus campos más productivos, supondrán un frenazo en las previsiones de crecimiento económico para 2018 y tendrá impactos negativos al menos hasta 2020.

5 jun 2018.- En el informe Perspectivas Económicas Mundiales de junio, difundido hoy; la entidad ha reducido al 1,7% la subida del PIB para este año, 1,3 puntos menos que la cifra que dio en enero. Para 2019, los resultados son casi calcados: 1,8% de crecimiento, 1,2 puntos más abajo que las estimaciones de hace sólo seis meses. Para 2020, en tanto, la perspectiva pierde 0,4 puntos. El Banco Mundial advirtió que la crisis en Buenos Aires tendrá también efectos negativos en Sudamérica. Si se deja de lado la excepcionalidad venezolana, Argentina, la segunda mayor economía después de Brasil, tendrá el registro de crecimiento más pobre de la región.

Sudamérica crecerá 1,3% en 2018 y 2,1% en 2019, según el Banco Mundial. Argentina está por encima del promedio sólo porque la cifra total carga con el lastre venezolano, que este año se derrumbará 14,3% y otros 7 puntos el próximo. La importancia para Argentina de las nuevas previsiones del Banco Mundial es que son las primeras que miden las consecuencias de la crisis de mayo. El peso se derrumbó ese mes 22% y el Banco Centraldebió subir las tasas de interés hasta el 40% para neutralizar todo lo posible una huida de los inversores hacia el dólar, que subió de 20 a 25 pesos en pocos días. En medio de la tormenta, el presidente Mauricio Macri anunció negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para un rescate financiero, el primero desde 2003. Cualquier acuerdo implicará medidas para reducir el déficit fiscal, un problema que obligó al Gobierno a endeudarse en el exterior por unos 50.000 millones de dólares entre 2016 y 2017.

El mercado argentino atraviesa ahora una cierta calma, a la espera de lo que suceda en la sede del Fondo en Washington, pero el clima es de incertidumbre. Para llevar tranquilidad a los inversores, Macri redujo de 3,2% a 2,7% la meta de déficit fiscal para este año, una decisión que supondrá un mayor ajuste y, por lo tanto, menos crecimiento. “En Argentina se espera que el crecimiento se desacelere en 2018 como consecuencia del ajuste monetario y fiscal, junto con los efectos de la sequía en el sector agrícola. Esto contrarrestará el fuerte impulso de comienzos de año”, dice el informe del Banco Mundial. La sequía fue un golpe inesperado contra el campo, principal fuente de divisas de Argentina.

Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, el mayor puerto exportador agrícola del país, la cosecha argentina de soja para este año caerá hasta los 40 millones de toneladas, desde las 46,5 millones de toneladas previstas en el inicio del año. Traducido a dinero, “el impacto de la sequía para la economía argentina asciende a 4.600 millones de dólares, o un 0,7% del PIB proyectado para el 2018″, dice el informe de la Bolsa. Para el Banco Mundial, el impacto económico será inmediato: “La sequía está interrumpiendo la producción agrícola y la reciente volatilidad del mercado puede haber inhibido la actividad en el segundo trimestre”, advierte el informe.

El Banco Mundial también tomó en cuenta la particular lucha de Argentina contra las subidas de los precios. “La inflación se desacelera en la mayoría de las economías de América Latina, con la excepción de Argentina y el caso extremo de Venezuela”, dice el texto. La inflación es la principal derrota del modelo impulsado por Macri, basado en la apertura a los mercados del mundo, al tiempo que financia un ajuste gradual de las cuentas públicas con financiamiento externo. A finales de diciembre, el ministerio de Hacienda elevó de 10 a 15% la meta inflacionaria de 2018, pero la crisis de mayo ya hizo volar por los aires esas previsiones. Argentina acumuló en los primeros cuatro meses del año 10% de inflación y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central elevó la cifra anual a 27%, porcentaje que supera incluso el 24,8% registrado en 2017.

https://elpais.com/economia/2018/06/05/actualidad/1528220829_776853.html

20.18.-CONOZCA LOS FACTORES QUE DAÑAN EL AÑO DE RECUPERACIÓN DE LATINOAMÉRICA – Bloomberg

El buen momento comenzó a desmoronarse en las últimas semanas a medida que la volatilidad se disparó en los mercados emergentes y se avecinaban crisis en tres de las economías más grandes de la región.

Sao Paulo, Brasil.Bloomberg

Se suponía que sería un buen año para América Latina.

La actividad económica estaba a punto de expandirse un 2 % en 2018, el mejor desempeño en cinco años según el Fondo Monetario Internacional. Pero la recuperación comenzó a desmoronarse en las últimas semanas a medida que la volatilidad se disparó en los mercados emergentes y se avecinaban crisis en tres de las economías más grandes de la región.

Lea también: Latinoamérica debe implementar un ajuste fiscal: Banco Mundial

9 jun 2018.-  La historia de recuperación de Argentina bajo el presidente Mauricio Macri frenó en seco el mes pasado, cuando la moneda se derrumbó y el país debió pedir ayuda al FMI. La perspectiva de Brasil se enturbió aún más después de que una huelga de camioneros asfixió la economía y exacerbó la incertidumbre política antes de las elecciones presidenciales de octubre.

Y una guerra comercial entre Estados Unidos y México se hizo realidad esta semana luego que ambos países se aplicaran aranceles entre sí, una medida que no es un buen augurio para el futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Las elecciones presidenciales de México en julio solo se suman a la incertidumbre.

“Definitivamente ha habido una creciente decepción sobre las perspectivas de crecimiento de América Latina para 2018”, dijo Thomaz Favaro, director asociado en Brasil de la consultora Control Risks. “Se suponía que 2018 sería un resurgimiento”.

Las previsiones económicas para Brasil y Argentina fueron rebajadas abruptamente durante los últimos meses. Las de México siguen indemnes, pero los riesgos relacionados con la renegociación del TLCAN abundan, dijo la economista del Banco Mundial Dana Vorisek.

“En todos los sentidos, los riesgos a la baja en América Latina abruman cualquier riesgo alcista”, dijo, y agregó que el Banco Mundial probablemente reducirá su estimación de crecimiento del 2,4 % para Brasil este año una vez que tome en consideración el impacto de la huelga de camiones de 10 días que terminó el mes pasado.

En conjunto, Brasil, México y Argentina representan más de dos tercios de la economía de América Latina.

Pérdida de optimismo

Había motivos para el optimismo en América Latina a principios de este año. El crecimiento mundial sostenido, precios de los productos básicos en alza y bajas tasas de interés en EE.UU. sientan las bases para la recuperación de la región.

Los acontecimientos locales también ayudaban. México inicialmente obtuvo una exención de los aranceles al acero y el aluminio de Trump, y los funcionarios de comercio estadounidenses expresaron optimismo sobre la revisión del TLCAN. Brasil, que redujo las tasas a mínimos históricos, estaba encaminado a repuntar después de su histórica crisis económica que terminó el año pasado. Argentina aprobó reformas de pensiones y laborales favorables al mercado a fines del año pasado y parecía posicionada para un crecimiento sostenido y una caída de la inflación en 2018.

El desmoronamiento comenzó cuando los rendimientos de los títulos del Tesoro a 10 años de EE.UU. subieron sobre el 3 % a finales de abril, sacudiendo los activos de mercados emergentes que durante años habían atraído a los inversionistas que buscaban mayores rendimientos.

Argentina fue el primer país de la región en caer. Afectados por la turbulencia en los mercados emergentes, los inversionistas perdieron la confianza en la política monetaria del banco central después de que cambió los objetivos de inflación y redujo las tasas de interés a pesar de que no había signos de que la inflación de dos dígitos estuviera disminuyendo. El peso argentino se convirtió en la moneda de peor desempeño en los mercados emergentes este año, al caer más del 20 %.

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¿Próxima pieza de dominó?

Brasil podría ser la próxima pieza de dominó en caer después de Argentina y Turquía, escribió en Twitter Mohamed El-Erian, asesor económico principal de Allianz SE y colaborador de Bloomberg Opinion. La reciente caída del real hacia un mínimo de dos años le da a los responsables políticos poco espacio para el error, advirtió. La moneda cerró en 3,91 contra el dólar el jueves, un descenso del 15 % en lo que va del año.

Para apaciguar a los camioneros, el presidente Michel Temer se comprometió a aplicar subsidios al diésel que solo se sumarán a la ya terrible situación fiscal del país y se convertirá en otro dolor de cabeza para quien tome el timón del país el próximo año.

“Si Brasil experimenta más problemas en el mercado financiero dependerá de los acontecimientos políticos y si el nuevo gobierno es capaz y está dispuesto a lidiar con las vulnerabilidades fiscales”, dice Quinn Markwith, economista de Capital Economics.

Chile firme

Pero no todos los países latinoamericanos están sufriendo un caos político o económico. La pregunta es si los problemas que afectan a México, Brasil y Argentina se extenderán a los vecinos.

Chile sigue siendo un punto destacado en la región, con una trayectoria de crecimiento sostenido desde que el empresario multimillonario favorable al mercado Sebastián Piñera asumió la presidencia en marzo. Impulsada por un repunte en el sector minero, la economía creció en abril a su ritmo más rápido en más de cinco años. La confianza empresarial está mejorando y tanto la inflación como las tasas de interés siguen siendo bajas.

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“¿Prefiere estar en Brasil o en Chile? Eso es lo que los inversores deberían preguntarse”, dijo Win Thin, jefe de estrategia de mercados emergentes de Brown Brothers Harrimann & Co. “Sin duda hay algunos buenos lugares en América Latina, incluso cuando las tres principales economías de la región están pasando por algunos problemas en este momento”.

https://www.elespectador.com/economia/conozca-los-factores-que-danan-el-ano-de-recuperacion-de-latinoamerica-articulo-793498

19.18.-«EN VENEZUELA, TODA RACIONALIDAD PARECE HABER DESERTADO DEL SISTEMA POLÍTICO Y ECONÓMICO» – Marie de Vergès

Después de liberar a 40 prisioneros políticos el viernes (1 de junio), el presidente socialista de Venezuela, Nicolás Maduro, sacó otros 40 el sábado.

Desde otro punto de vista

En un país funcional, Nicolás Maduro no debería haber ganado las elecciones. Este no es el caso en Venezuela, donde toda racionalidad parece haber abandonado el sistema político y económico. Al final de las elecciones presidenciales del domingo 20 de mayo, este es el heredero que reclamó a Hugo Chávez de nuevo en el sillón presidencial, con el riesgo de ver al país hundirse aún más en la crisis.

Alimentos, medicamentos, agua común: a la calle le falta de todo

Algunos datos ayudan a comprender el alcance del desastre. La inflación primero: debería alcanzar, en 2018, 14 000%, con precios que se duplican casi todos los meses. En cinco años, el producto interno bruto ha disminuido en un 45%. En cuanto a la producción de petróleo, un verdadero tesoro de este país sentado en las mayores reservas de oro negro del mundo, descendió de 2,8 millones de barriles por día a 1,5 millones entre abril de 2017 y marzo de 2018. Ni la guerra ni los terremotos son culpables de la decadencia de este estado que fue, en algún momento, el más rico de América Latina.

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Para la población, el hundimiento tiene el aire de una catástrofe humanitaria. Comida, medicina, agua corriente: a la calle le falta todo. Un balance sombrío para el Sr. Maduro, el ex conductor de autobús que le gusta retratarse a sí mismo como el “protector de los pobres”. Pero, ¿a dónde fue la Revolución Bolivariana? Está tomando su curso, podría decirse, ya que Venezuela encarna excesivamente un laboratorio de economía populista llevado por su imprevisión.

Círculo vicioso

La deriva se remonta a las fuentes del chavismo. Hugo Chávez tuvo la oportunidad de ver su “reinado” (1999-2013) coincidir con un aumento asombroso en los precios del petróleo, después de dos décadas de precios bajos. Esta ganancia inesperada, el ex presidente se apresuró a gastarla. Retribuidos con subsidios, retribuciones e incrementos salariales, los venezolanos se hubieran equivocado al quejarse.

La redistribución de la riqueza es una política loable mientras el poder también se centre en prepararse para las tormentas futuras. Pero nada como esto sucedió en Caracas. Las monedas cosechadas a partir de las ventas de hidrocarburos no han impulsado las reservas de divisas ni las inversiones financiadas para el futuro. Una debacle ¬ acentuada por controles de precios y cambios, incapaces de frenar la inflación.

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Poco a poco forzado a importar de todo, el país se ha bloqueado gradualmente en un círculo vicioso de déficits crecientes, agotamiento de las reservas, etiquetas vals sin freno, la escasez … Y el corolario: una diatriba contra los especuladores autoridades y poderes oligárquicos desde el exterior, denunciado como responsable de todos los males.

Poción amarga

En 2014, el auge de los precios del petróleo terminó. Los déficits han explotado. Varias opciones dolorosas fueron presentadas a Nicolas Maduro. Entre otras, una devaluación neta del bolívar, la moneda nacional, acompañada de recortes en el gasto y una mayor carga impositiva. Pero esta amarga poción habría golpeado a los hogares más duros en la billetera. Y desmonetizó al nuevo presidente a los ojos de los votantes. En resumen, lo opuesto al vademécum de la economía populista.

La reelección del sr. maduro abre el camino para nuevas sanciones internacionales

En cambio, el gobierno mantuvo un tipo de cambio bolÍvar oficial seriamente sobrevalorado y racionó cada vez más las importaciones. Para cuadrar sus cuentas, confió en la imprenta de hacer billetes. Estos ingresos heterodoxos solo han acelerado la inflación, estrangulando aún más al sector privado y aumentando la escasez.

¿Cuán lejos puede bucear el país? De acuerdo con un sondeo de economistas Rudiger Dornbusch y Sebastián Edwards, publicado en 1991 (enlace a PDF en Inglés), con los principios macroeconómicos del populismo en América Latina, con tales secuencias se llega a la conclusión brutal de aplicar una severa política de estabilización por un nuevo gobierno.

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Se supone que el Sr. Maduro mantendrá el timón hasta 2025. Pero su reelección allana el camino para nuevas sanciones internacionales y hace más sensible la amenaza de un embargo petrolero que agotaría los últimos recursos. El lunes, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ya firmó un decreto que refuerza el aislamiento financiero del país. Si la destreza de Venezuela no está por terminar, el dominio de su líder es indudablemente más frágil de lo que parece.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2018/05/23/au-venezuela-toute-rationalite-semble-avoir-deserte-le-systeme-politique-et-economique_5303140_3232

19.18.-EL FMI HA REGRESADO A LA ARGENTINA. Y, SI BIEN AGGIORNADA, LA CANCIÓN SE PARECE BASTANTE A LA DE AYER – Pablo Nemiña 

En los últimos tiempos se viene hablando de los cambios en el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuestionado en estos años desde diversas posturas ideológicas. Sin embargo, los cambios discursivos generaron transformaciones mucho más tibios en los hechos. El desembarco del Fondo en Argentina es observado en diferentes latitudes ya que los resultados de su intervención revelarán hasta qué punto la institución ya «no es la misma». Por el momento, su canción trae a la mente pasados más o menos recientes. Y su melodía sigue siendo el ajuste.

Desde su asunción a finales de 2015, el gobierno argentino avanzó en una agenda de reformas pro mercado, para lo cual reinsertó al país en los mercados internacionales de capital. La resolución del litigio con los fondos buitres merced a una generosa oferta, rehabilitó el mecanismo de colocación de bonos en el exterior, hecho que se consolidó como la principal vía para financiar los crecientes déficits fiscales y de cuenta corriente, así como la persistente fuga de capitales.

Mayo 2018.- Durante los dos primeros años, las bajas tasas de interés internacionales y la liberalización cambiaria alentaron la emisión de 88 mil millones de dólares de nueva deuda externa pública y privada (equivalentes al 13% del PBI).

Pero la combinación de una suba de la tasa de interés global, la advertencia de una saturación de deuda argentina en los inversores internacionales, el aumento de la meta de inflación estimada por el gobierno y la inminente renovación de Letras del Banco Central (Lebac) equivalentes a la mitad de las reservas en un contexto de apreciación cambiaria real, erosionó la confianza de los inversores externos sobre la capacidad del gobierno de sostener el tipo de cambio, lo cual motivó una crisis cambiaria. Para frenar la corrida, que demandó más de diez mil millones de dólares de reservas y generó una suba del 25% del tipo de cambio, el gobierno anunció apresuradamente el interés por suscribir un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por entre 20 y 30 mil millones de dólares, el primero en 18 años.

La intención inicial de suscribir una Línea de Crédito Flexible que provee alto acceso sin condicionalidades a países con fundamentos macroeconómicos sólidos fue rápidamente neutralizada y, en su lugar, el organismo ofreció el clásico Stand By, que incluye metas cuantitativas fiscales, monetarias y de deuda, y condicionalidades estructurales cuyo cumplimiento se evalúa en revisiones periódicas.

Tres motivos permiten comprender el regreso a los créditos del FMI. Primero, el Fondo posee interés en prestarle a la tercera economía de la región, con el doble objetivo de apuntalar su regreso a América Latina (se trataría del primer crédito condicional del FMI a un país del Cono Sur en once años, luego del último programa con Perú en 2007), y justificar la utilidad de sus 1.35 billones de dólares disponibles entre cuotas y acuerdos de financiamiento, de los cuales sólo tiene prestados el 4,5%. Segundo, a través del «sello de aprobación» que otorgan los programas del FMI, el gobierno busca restablecer la confianza de los inversores privados a fin de frenar la corrida cambiara y así recuperar el financiamiento externo. Tercero, la percepción oficial de que el organismo ha hecho una autocrítica y sus programas no incluyen las condiciones ortodoxas y el sesgo de austeridad que los caracterizaban hace décadas.

En las líneas que siguen desarrollaré el tercer punto. ¿Estamos frente a un FMI menos ortodoxo y con mayor sensibilidad social? Si es así, ¿cuánto y dónde cambió?

Luego de la crisis financiera, el FMI incrementó sus recursos financieros, creó líneas de crédito precautorias sin o con baja condicionalidad ex post (la Línea de Crédito Flexible y la Línea Precautoria de Liquidez, respectivamente), y profundizó la reforma de su política de condicionalidad iniciada en 2002. Con el fin de reducir el estigma asociado a sus préstamos, buscó reducir la cantidad de condicionalidades incluidas en los acuerdos, flexibilizar algunos criterios formales, y concentrarlas en las áreas centrales de su incumbencia: temas fiscales, cambiarios, monetarios y financieros.

Durante los primeros años posteriores a la crisis, el FMI aprobó cuantiosos programas concentrados en la periferia de Europa y se mostró dispuesto a adaptar los acuerdos según las necesidades de cada país, aunque sin resignar el sesgo ortodoxo pro cíclico. A partir de 2011, la agenda de la consolidación fiscal de los países acreedores se contrapuso a las políticas de estímulo a la demanda que sostenían los países en desarrollo. Desde entonces, el Fondo muestra un discurso aggiornado, pero debido a la resistencia política e intelectual de los países centrales y sus funcionarios –respectivamente- a que permee los parámetros de evaluación, la orientación de sus recomendaciones evidencia más continuidades que cambios.

En los años recientes, investigadores del FMI como Jonathan Ostry pusieron en cuestión algunos mantras neoliberales al señalar que los controles de cambios son útiles para amortiguar los shocks externos, el ajuste fiscal puede profundizar la recesión, hay que promover la reducción de la desigualdad ya que limita el crecimiento, y hay que evitar el impacto social del ajuste sobre los sectores más vulnerables mediante pisos de protección social. Se trata de recomendaciones prudentes para la heterodoxia, pero transgresoras en una institución con un marcado sesgo neoclásico.

Sin embargo, esos avances discursivos generaron cambios mucho más tibios en los hechos.Los acuerdos recientes muestran que el FMI se ha vuelto más tolerante a la incorporación de controles a la cuenta de capital, pero reserva las políticas fiscales de expansión de la demanda sólo a aquellos países que poseen margen fiscal para hacerlo, que en su mayoría son los desarrollados. El anuncio del presidente argentino Mauricio Macri sobre la necesidad de acelerar el ajuste expresa una convergencia con el staff del organismo en este punto. Por otra parte, la fuerte ortodoxia del Banco Central de la República Argentina (BCRA) que desmontó los controles cambiarios impide, irónicamente, aprovechar una de las pocas ventanas heterodoxas del Fondo. Si bien se ha creado espacio para la implementación de políticas alternativas en el corto plazo, en especial en el campo fiscal y en la regulación de capitales, es difícil interpretar el giro dado hasta el momento como un quiebre en la visión económica ortodoxa tradicional del organismo.

Respecto a la cantidad de condicionalidades estructurales, si bien han disminuido con relación al pico de comienzos de los 2000, están lejos de haberse desvanecido y se mantienen en niveles semejantes al de la década de 1990, con el agravante de que se incrementaron en los últimos años. Esta preocupación es compartida por la propia Oficina de Evaluación Independiente del FMI en un informe reciente.

El creciente enfoque en la protección social también encuentra obstáculos para cimentarse, ya que su implementación suele verse afectada por las exigencias de austeridad incluidas en los mismos programas. Desde finales de la década de 1990 el Fondo promueve en los países de menor desarrollo la inclusión de medidas para reducir la pobreza, pero sólo la mitad de éstas fue cumplida debido a la falta de capacidad de los países deudores o a que están incorporadas de manera superficial en los programas. Así, muchas veces las medidas que contemplan sostener pisos de gasto social no pueden cumplirse porque se privilegia la implementación del ajuste fiscal. En el mejor de los casos, se trata de condiciones que tienen una importancia secundaria comparadas con las metas cuantitativas macroeconómicas.

Por último, en relación con las condiciones laborales como los límites a los salarios públicos o las reformas laborales y/o previsionales, si bien discursivamente tienen un lugar marginal en el discurso del FMI, en línea con el objetivo de concentrar las condiciones en las áreas de responsabilidad central, muchos programas posteriores a la crisis incluyeron límites a los salarios públicos y reformas laborales o al sistema previsional, tal como la aprobada en Argentina a finales de 2017.

http://nuso.org/articulo/el-regreso-del-fmi/

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