• 45.19.-Cambio de rumboEDUARDO SARMIENTO 
  • Crecimiento consumido MAURICIO CABRERA

 Se requieren grandes transformaciones en los componentes dominantes del sistema económico, como el comercio internacional, el banco central, la regulación financiera, las prioridades sectoriales, el mercado laboral y las transferencias fiscales, al igual que la creación de nuevas instituciones, como sería una política industrial. Lo cierto es que el cambio de rumbo solo será viable dentro de un marco de diálogo y acuerdo de los distintos estamentos de la sociedad colombiana.

El grado de insatisfacción en la sociedad aumenta y el Gobierno desconoce su relación con el mal funcionamiento de la economía. Basado en los procedimientos de proyección comparativa de los organismos internacionales, estima que la economía está en franca recuperación. No es cierto. El análisis basado en los fundamentos científicos contrastados empíricamente muestra una realidad distinta. La economía lleva más de cinco años con tasas de crecimiento cercanas a la población y con una caída del empleo y de los ingresos del trabajo que entran en cortocircuito con la enorme inequidad que viene de siglos atrás.

La información y el diagnóstico se confirman con las cifras más recientes del DANE. La industria, la agricultura, la construcción y la minería, que durante más de medio siglo han significado las principales fuentes de impulso y de oferta y demanda, solo contribuyen en 0,4 % al crecimiento. La recuperación se explica principalmente por el crecimiento del sector financiero y del comercio de importaciones. En la práctica, no se trata de un aumento tangible de la producción, sino de una elevación de los márgenes de comercialización que les restan dinamismo a otros sectores.

El empleo viene declinando en los últimos años y en la actualidad disminuye 3 % con relación al año anterior. En conjunto con el retiro de los trabajadores que dejaron de buscar empleo, porque se cansaron de hacerlo, ha significado una salida en el último año de un millón cien mil trabajadores de la fuerza de trabajo. Se ha configurado un abismo de grandes dimensiones entre el ingreso nacional y los ingresos del trabajo. El aumento del producto y el consumo que reportan las cuentas nacionales no es consistente con las del empleo y, por lo tanto, no es sostenible. El PIB crece por debajo de las proyecciones oficiales.

Desde un principio sabía que el modelo neoliberal era un salto al vacío. Las reformas se basaron en idealizaciones que no se han validado empíricamente en los países en desarrollo. A poco andar se vio que se trataba de un sistema que da lugar a inequidades que se acentúan y se agravan con el tiempo. El retorno del capital supera el crecimiento económico, el salario crece por debajo de la productividad y la brecha de ingresos con los países desarrollados aumenta. La alternativa no es el aumento improvisado del gasto público que se queda en buena parte en el capital. Lo que se requiere es un sistema que genere ingresos y empleo, y evite la concentración en el sector financiero y el comercio de bienes lujosos.

El incumplimiento de las teorías y los errores terminaron en un modelo de crecimiento declinante y un deterioro ascendente de la distribución del ingreso. El retroceso cae en los ingresos del trabajo y en mayor grado en los trabajadores de medianos y bajos salarios, y tiene la manifestación más deplorable en el desplome del empleo.

La solución no es nueva y se aplica, al menos parcialmente, en países que han avanzado en esquemas de crecimiento con equidad y elevación de los ingresos del trabajo. No es algo que se pueda abordar con simples medidas puntuales y microeconómicas. Se requieren grandes transformaciones en los componentes dominantes del sistema económico, como el comercio internacional, el banco central, la regulación financiera, las prioridades sectoriales, el mercado laboral y las transferencias fiscales, al igual que la creación de nuevas instituciones, como sería una política industrial. Lo cierto es que el cambio de rumbo solo será viable dentro de un marco de diálogo y acuerdo de los distintos estamentos de la sociedad colombiana.

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45.19.-Crecimiento consumido MAURICIO CABRERA

Lo preocupante de estos factores de crecimiento del consumo es que no son sostenibles en el mediano plazo. 

Con un crecimiento de 4,9% en el tercer trimestre el consumo de los hogares se ha convertido en la estrella de la economía colombiana. Además, como representa el 70% del PIB, es el principal factor que explica el leve aumento en la tasa de crecimiento del PIB, hasta llegar al 3.3%; tasa mediocre pero que es la mayor de toda Latinoamérica, con la excepción de la Bolivia de Evo Morales que crece por encima del 4%.

24 nov 2019.- Es cierto que la inversión en capital fijo crece un poquito más (5,1%), pero su impacto en el crecimiento es mucho menor por dos razones: primero porque es mas pequeña su participación en el PIB –solo el 23%–, y segundo porque tiene un alto componente de importaciones, especialmente en el rubro de vehículos que están creciendo el 18%, que no contribuye a estimular la producción doméstica. De otra parte, a pesar de los estímulos tributarios, las importaciones de maquinaria y bienes de capital propiamente dichas solo están creciendo 2,8%

En muchos países, los gastos de consumo de los hogares también son el motor del crecimiento. En Estados Unidos, por ejemplo, la rebaja de impuestos de Trump a los más ricos y a las empresas no ha servido para estimular la inversión, y la economía está siendo jalonada por los gastos de consumo.

La diferencia radica en que allá está cayendo el desempleo, mientras que en Colombia está aumentando. ¿Cómo explicar entonces el crecimiento del consumo de los hogares cuando el número de personas que tienen trabajo formal e informal está disminuyendo y, por lo tanto, se puede pensar que sus ingresos no están creciendo?

Hay cuatro factores que pueden explicar esta aparente paradoja. El primero es el aumento de los ingresos por las remesas que mandan a sus familias los millones de colombianos en el exterior. Hasta septiembre ya llegaban a US$5.000 millones, con un incremento de 18% frente al año anterior, cuando se miden en pesos, que no solo permiten un mayor consumo, sino que compensan en parte el enorme déficit de nuestra balanza comercial.

El segundo es el aumento del crédito de consumo que va creciendo a una tasa del 14%, lo cual pone más plata en los bolsillos de los consumidores, pero como toda prosperidad aumenta el riesgo hacia el futuro, si bien hasta ahora no hay síntomas de deterioro de la calidad de la cartera.

En tercer lugar están los inmigrantes venezolanos: Un millón y medio de personas que han llegado escapando de la crisis de su país tienen que comprar por lo menos alimentos, ropa y medicamentos. No es claro cuál sea la fuente de sus ingresos, pero tienen que consumir para sobrevivir.

Finalmente, los ingresos del narcotráfico, pues el aumento del área sembrada de coca implica mayores ingresos para los campesinos cultivadores y para toda la cadena asociada a la producción del alcaloide.

En muchas ciudades ya han vuelto a aparecer los excesos del consumo traqueto, que aumenta las ventas del comercio y mueve la economía pero corrompe la sociedad y destruye el tejido social. Lo preocupante de estos factores de crecimiento del consumo es que no son sostenibles en el mediano plazo; más aún, es necesario que se supere la crisis venezolana y disminuya el tráfico de drogas, todo lo cual limitará el futuro crecimiento de la economía.

Mauricio Cabrera Galvis Consultor privado macabrera99@hotmail.com https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/crecimiento-consumido-mauricio-cabrera-galvis-535868

44.19.-Después de las protestasEDUARDO SARMIENTO

Luego de los acontecimientos de Chile y del paro nacional, el Gobierno tendrá que tramitar una reforma tributaria que baja los gravámenes al capital y a las empresas y enfrentar la presión del FMI, la OCDE, la ANIF, para ajustar el salario por debajo de la productividad.

La economía colombiana y la chilena tienen grandes similitudes. Chile fue la cuna de la reforma neoliberal, la apertura comercial, la privatización, el banco central autónomo, la privatización de las pensiones y el desmonte de la progresividad fiscal. El modelo de desarrollo colombiano es una copia del chileno. Por lo demás, ambas economías fueron las que inicialmente aprovecharon mejor las ventajas del crecimiento económico fundamentado en el mercado. Los ciudadanos obtuvieron grandes ganancias de ingreso por la adquisición de los productos protegidos en los países desarrollados.

Al mismo tiempo, las economías se vieron abocadas a estructuras productivas de baja intensidad del capital y productividad del trabajo que dieron lugar a balanzas de pagos deficitarias que obligaron a devaluaciones que reducen el salario real. En efecto, experimentaron caídas en los ingresos del trabajo en términos del producto nacional que incrementan el coeficiente de Gini y no han podido compensarse con la política fiscal de transferencias. Se configuró el típico modelo de crecimiento impulsado por el mercado que amplía las inequidades. Ambos países registran coeficientes de Gini muy superiores a los de Europa y el Sudeste Asiático.

En Chile, la población, luego de muchos engaños, entendió el complejo proceso económico. Los beneficios se concentran en unos pocos. Los ingresos de los trabajadores, y en mayor grado en los medios y pobres, declinan en términos relativos.

La verdad es que la debilidad de las dos economías está en el deterioro de la estructura productiva por 30 años de abandono. No se avanzó en la incorporación del capital físico y humano, ni en el aprovechamiento del aprendizaje en el oficio. Se amplió la brecha entre la productividad del trabajo y los salarios con los países más desarrollados. Los hechos se encargaron de demostrar que no es un juego en el que todos ganan.

Hasta aquí el análisis comparativo con Chile. Está visto que la apertura y los TLC fracasaron estruendosamente en Colombia. Las ganancias que el país obtuvo por la adquisición de bienes abaratados se compensó por la conformación de una estructura productiva de baja productividad del trabajo y baja demanda. El país quedó abocado a un cuantioso déficit en cuenta corriente que da lugar a un exceso de ahorro que limita la producción por debajo del potencial, devalúa el tipo de cambio desplaza el empleo y reduce el salario. El experimento resultó ineficiente e inequitativo.

El drama actual está en que los gobiernos y los organismos que propiciaron la debacle pretenden solucionarla con los mismos medios que la causaron. En efecto, proponen bajar el salario y reducir los impuestos a las empresas y al capital. El fracaso se busca remediar acentuando la inequidad. Se equivocan de nuevo. Lo que se plantea es una revisión de fondo del modelo de libre comercio que restituya la protección de la industria con políticas comerciales, industriales y tecnológicas selectivas. El déficit en cuenta corriente, que es la verdadera causa de la caída de la actividad productiva y el empleo, se corregiría sin deprimir el salario y resquebrajar la organización fiscal. Sobre este aspecto volveré en detalle en una próxima oportunidad.

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43.19.-Crecimiento insuficiente e inequitativo  EDUARDO SARMIENTO

La guerra comercial EE.UU.-China es el principio del fin del fracaso de la globalización.

Las cuentas nacionales del tercer trimestre revelan que el crecimiento económico estará cerca de 3 %. No se cumplió la meta de crecimiento del FMI, la OCDE y el Gobierno. El crecimiento al final del año estará muy por debajo de las tendencias históricas y contribuirá a ampliar las desigualdades de la sociedad colombiana.

16 nov 2019.- El resultado estadístico refleja el esfuerzo del Gobierno para reactivar la economía con el crecimiento del consumo por encima del producto. El comportamiento es contrario a lo que se observa en la mayoría de los países y puede contradecir la norma económica del multiplicador keynesiano. Por lo demás, contrasta con la reducción del gasto en vivienda, educación privada y transporte urbano, que son los gastos más críticos de los trabajadores de medianos y bajos ingresos.

El balance está a la vista. La industria, que es la principal fuente de producción, crece 1,5 %, y la agricultura, 2 %. La construcción de vivienda, que representa el componente más crítico del consumo, viene en caída libre desde hace tres años. Las exportaciones continúan estancadas. La economía es jalonada por la inundación de importaciones que sostiene la burbuja del consumo, al tiempo que desplaza el empleo y reduce el ingreso del trabajo.

No sobra recordar que el desplome de la economía en los últimos cinco años se originó en el fracaso de la apertura que se manifestó en un déficit en cuenta corriente no registrado de grandes magnitudes. Ahora, se busca contrarrestar el desajuste con una explosión del consumo sustentado en importaciones, que desplazan el empleo y reducen los ingresos del trabajo, y se reflejan en la caída del gasto en vivienda, educación y transporte público. La explosión del consumo global se consigue a cambio de reducir el consumo y el ingreso del trabajo.

En varias oportunidades señalé que la caída de la economía colombiana obedecía al quiebre del modelo económico de globalización. El déficit en cuenta corriente origina una fuerte contracción de la demanda que mantiene el crecimiento por debajo de la tendencia histórica y el banco central no dispone de la organización y la concepción para contrarrestarla. La solución no se busca en el cambio de la estructura que causa el daño, sino en una burbuja de consumo. El error se trata de corregir con otro error. Lo cierto es que el modelo de globalización se sostiene con una burbuja de consumo y la caída del empleo y los salarios que contraen la participación del trabajo en el producto nacional.

Se configuró un modelo de crecimiento insostenible. En agosto y septiembre se registran caídas en la producción de la industria y la construcción. Y lo más grave: es inequitativo. Mientras en unos sectores desconocidos los consumos aumentan por encima de 4,7 %, los ingresos de los trabajadores medios y bajos descienden en términos reales.

No se ha entendido que el fracaso del modelo de equilibrio de mercado genera fuerzas que lo tornan crecientemente inequitativo. Por eso, el modelo de libre comercio, que por su propia naturaleza deprimía los salarios y ampliaba la brecha de ingresos con los países desarrollados, se ha hecho más inequitativo en el fracaso. El mercado corrige sus fallas con inequidad.

El fracaso de la globalización solo se puede contrarrestar con políticas comerciales, cambiarias e industriales que restauren la protección. Como lo he señalado en forma repetida, se requieren reformas de fondo en la estructura del comercio internacional, la organización y coordinación del banco central, la regulación laboral y las prioridades sectoriales.

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  • 42.19.-Se amplía el descuadre de la economíaEDUARDO SARMIENTO
  • ¿Recesión inminente? No lo pareceALEJANDRO NIETO

El deterioro de la economía se acentúa. La agricultura y la industria, que son los principales determinantes de la actividad productiva, crecen menos de 2%. La construcción, que constituye la principal fuente del gasto de consumo en arrendamientos y amortizaciones, lleva tres años en declive. Lo propio sucede con las matriculas de las universidades privadas. Aún más diciente, en el último año se perdieron más de un millón de puestos de trabajo, la mitad por la reducción del empleo y la otra mitad por los trabajadores decepcionados que dejaron de buscar empleo porque no lo encuentran. 

9 Nov 2019.- La verdad es que el modelo económico dominante fracasó en América Latina. La globalización no dio los resultados previstos. Lo que los países ganaron adquiriendo bienes a menor precio en el exterior lo perdieron con estructuras productivas rudimentarias dominadas por los recursos naturales y bienes intensivos en baja productividad del trabajo. En todas partes se conformaron balanzas de pagos deficitarias y se amplió la brecha salarial con los países desarrollados. Segundo, los bancos centrales autónomos resultaron inefectivos para lograr el balance interno con tasas de interés cero y grandes déficits en cuenta corriente. Las economías operan con exceso de ahorro que impiden el pleno empleo y colocan el salario por debajo de la productividad. Tercero, la política fiscal de transferencias basada en la privatización de las empresas de salud seguridad social y educación ha sido un total fracaso. El gasto público llega a los sectores pobres en una proporción muy inferior a su participación en la población. La mayor parte de los beneficios se quedan en los intermediarios que obtienen ganancias excesivas por la naturaleza piramidal de las instituciones. El coeficiente de Gini es similar antes y después de impuestos.

Para completar, los países han demostrado una total incapacidad para coordinar los déficits. Argentina y Colombia operan con déficits en cuenta corriente superiores al déficit fiscal que generan exceso de ahorro, salario por debajo de la productividad y desempleo. Por su parte, Brasil opera con un déficit fiscal muy superior al déficit en cuenta corriente qué congestiona y asfixia al sector privado.

Los esfuerzos en Colombia no giran entorno analizar las partes del sistema para encontrar las causas y las soluciones, sino se concentran en juegos de cifras para qué el conjunto supere la suma de los componentes. Las fallas descritas se diluyen ante el cálculo del crecimiento del producto, que está expuesto a alto margen de error. El estado de la economía se juzga con las predicciones del FMI y la OCDE, que se han incumplido sistemáticamente en los últimos cinco años. El análisis económico dominante se aparta del procedimiento histórico basado en los fundamentos científicos y se sustituye por las comparaciones entre países y la última cifra global del producto nacional.

Las causas del mal funcionamiento de la economía colombiana se deben buscar en los detalles. El ejercicio no resulta de la comparación de los desempeños con otros países y de las cifras globales. Tampoco se resuelve de un plumazo con baja de tasas de interés, devaluaciones del tipo de cambio y represión salarial. Lo que se plantea es la estricta coordinación entre la política monetaria y fiscal, la abierta intervención con el comercio internacional con aranceles, subsidios y, sobre todo, con políticas industriales, para modificar la estructura de importaciones y exportaciones, el apoyo a la industria y la agricultura, y un ajuste de los salarios que compense el deterioro con respecto de la productividad del trabajo en los últimos 15 años. El descuadre de la economía no es de altos salarios sino de demanda.

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42.19.-¿Recesión inminente? No lo pareceALEJANDRO NIETO

Llevamos meses hablando de la siguiente crisis, que está al caer. Y hay motivos para estar preocupados, ya que todos los datos que se van publicando nos llevan a pensar que el crecimiento mundial se está estancando. El FMI pronostica que este año el mundo crecerá un 3%, el ritmo más bajo desde 2008/09.

1 nov 2019.- Sin embargo estamos todavía lejos de una recesión, al menos en España. Y los datos empresariales de EEUU llaman también al optimismo, las empresas todavía no sufren recortes de sus beneficios.

España y las previsiones

Hace unos días publicamos un resumen de todas las previsiones que hay para este año y los siguientes para España. Y es cierto que todos los organismos preveen una caída del crecimiento. Pero es muy importante señalar que nadie prevee caídas del PIB. Todos dicen que creceremos, poco, pero creceremos.

De hecho el indicador adelantado del PIB en el tercer trimestre del año publicado ayer por el INE dice que hemos crecido un 0,4%. Exactamente lo mismo que el trimestre anterior y una décima menos que el primer trimestre del año. Estamos creciendo a un ritmo del 2%.

El indicador más frecuente que se publica es el del AIREF, que además suele predecir bastante bien el dato final del PIB. Y ahora mismo, incluso con los datos de la última EPA publicados (que no fueron buenos) no indican que vayamos a tener una recesión. El próximo trimestre creceremos incluso un poco más (es habitual que el último trimestre del año haya un repunte).

Previsiones del crecimiento del PIB de la AIREF para 3T y 4T de 2019 

Además estamos en época de presentación de resultados económicos de las empresas y los del IBEX35 no están siendo espectaculares pero tampoco catastróficos. Los bancos son los que más reducen sus beneficios pero está siendo por ausencia de beneficios extraordinarios que sí han tenido en el pasado o porque están aprovechando estos beneficios para reducir personal.

Y sí, el último dato de la EPA no ha sido nada bueno, pero todavía se crea empleo y es muy posible que se siga creando a un ritmo de bajo crecimiento gracias a que ahora tenemos un mercado laboral más flexible que hace una década.

Los resultados de EEUU son esperanzadores

En EEUU las empresas también están presentando resultados y están siendo bastante buenos. Apple y Facebook presentaron antes de ayer batiendo las estimaciones. Y casi todas las empresas están dando sorpresas bastante positivas.

A pesar de las críticas del presidente de EEUU, Donald Trump, al Presidente de la Reserva Federal, Jerome Powel, esta semana recortó los tipos para evitar los (escasos) signos de una deseleración.

El empleo de EEUU sigue viento en popa con unos datos de paro no vistos en décadas y sin signos de desacelerarse. Y esto, aunque sea solo un país, puede ser un signo importante ya que muchas empresas de EEUU son multinacionales y deberían verse afectadas por el devenir de otros países. No parece que, de momento, les esté pasando factura.

En definitiva, estamos entrando en un bache económico pero no parece que, de momento, vayamos a adentrarnos en una recesión como la de hace una década. Esperemos que sea solo un pequeño bache que sirva para limpiar la economía de algunos problemas sin dejar numerosos damnificados por el camino.

https://www.elblogsalmon.com/entorno/recesion-inminente-no-parece?utm_source=recommended&utm_medium=DAILYNEWSLETTER&utm_campaign=07_Nov_2019+El%20Blog%20Salm%C3%B3n

  • 41.19.-Crecimiento enfermizoSALOMÓN KALMANOVITZ
  • lunas  de mielMAURICIO CÁRDENAS

El Gobierno saca pecho por el crecimiento de Colombia, uno de los más altos de la empobrecida América Latina. En efecto, Venezuela ha perdido más de la mitad de su riqueza, Argentina experimenta una contracción más leve, Chile está estancado desde hace cinco años y en ebullición, Brasil tampoco crece mayor cosa, Ecuador está asfixiado por su dolarización y México sufre de un lento crecimiento desde hace tres décadas. El resultado del crecimiento de Colombia para el primer semestre de 2019 es 3,1 %, que frente al resto se ve muy bien; pero mirando los datos con cuidado, se revelan fisuras en los cimientos sobre los que reposa.

28 oct 2019.- El ministro de Hacienda modestamente afirma que el crecimiento se debe a su reforma tributaria, que redujo los impuestos de las empresas y ello despertó los espíritus animales de sus dueños, que decidieron invertir, a pesar de los problemas de demanda que experimentan sectores como la industria, la agricultura y la construcción, como también las exportaciones.

Es cierto que las importaciones de bienes de capital aumentaron un 20 % en lo que va del 2019, gracias al incentivo de no pagar un IVA, que era del 19 %. Además se les trazó una ruta descendente del impuesto a la renta que deben pagar a futuro. Así que es una oportunidad para renovar las viejas máquinas, aunque las perspectivas futuras no sean las mejores.

El señor Trump hizo lo propio hace dos años y la economía de Estados Unidos creció un 3 %, pero se trató de un estímulo parecido al de las bebidas energéticas repletas de cafeína y este año se espera un crecimiento raquítico de 1,8 %.

Es que las condiciones de demanda en Colombia no son propicias para hacer nuevas inversiones en planta y equipo para la industria o la agricultura, ni para el mercado exterior. En lo corrido de este año ambos sectores crecen a un pobre 1,7 %, la construcción se contrae 2,5 % (privada -7 %; por eso tanto desempleo, y la construcción pública crece supuestamente 11 %), minas y petróleo aumentan 3,1 %, el comercio aumenta 4,4 %, gracias al incremento de 9 % de bienes importados, mientras que las exportaciones crecen solo 3,4 %.

En términos monetarios, el balance externo es negativo en $34 billones, equivalente a más del 6 % del PIB semestral que se le debe sustraer a la demanda, según los procedimientos aceptados de elaboración de las cuentas nacionales. Con un balance comercial tan negativo, sorprende que el DANE calcule un crecimiento de más del 3 % durante el semestre.

El sector líder es el financiero, que crece 5,5 %, pero se trata de intereses y primas que le abonan empresas e individuos, que no puede considerarse trabajo productivo. Es el sector más grande de la economía, con cerca del 20 % del PIB; casi el doble que la participación de la industria. Se trata de lo que algunos llaman la financiarización de la sociedad. Se trepa el endeudamiento público para sustituir los impuestos devueltos, los aportes pensionales se le entregan al sector financiero para que pague pensiones miserables, y el sector privado y los consumidores se endeudan con los bancos, que cobran intereses de 33 % por el uso de sus tarjetas de crédito.

Es, en fin, un crecimiento de los ingresos de los acreedores contra el de los deudores, del de los más ricos con una caída del de la clase media y los trabajadores, muchos de los cuales perdieron sus empleos recientemente. Es crecimiento deforme, destructor de puestos de trabajo.

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41.19.-lunas  de mielMAURICIO CÁRDENAS

 El entorno es tan complejo que pretender gobernar desde los extremos es un gran error.

Las lunas de miel están pasando de moda. Hoy, ya las parejas no las toman, o hacen viajes muy cortos. Muchos las postergan indefinidamente hasta que las circunstancias lo permitan. Hay otras prioridades. 

A los gobiernos les pasa un poco lo mismo. Los periodos en los que tienen a la opinión pública irrestrictamente a su favor son ya muy breves.

1 nov 2019.-  En América Latina hay una generación de presidentes que llevan escasamente un año o menos en el poder. Duque en Colombia, desde agosto de 2018; Amlo en México, desde diciembre pasado; Bolsonaro en Brasil, desde enero. Para no hablar de Juan Guaidó en Venezuela, que ha estado esperando a que llegue la novia, algo que no le ha permitido siquiera pensar en la luna de miel.

Aunque con ideologías diferentes, todos vienen de la oposición e hicieron grandes promesas de cambio. En Colombia, la crítica se centró en los acuerdos de paz y en la necesidad de reducir aún más los impuestos a las empresas. En México, en acabar con el “neoliberalismo”. En Brasil, el eje electoral fue la lucha contra la corrupción de los gobiernos anteriores.

La segunda realidad es la protesta social y el descontento de las clases medias emergentes

Ahora Argentina se ha sumado al grupo. El opositor Alberto Fernández ganó el domingo, con la promesa de sacar a su país de la crisis económica en la que inexplicablemente está inmerso.

Pero todos están enfrentando las mismas realidades, unas realidades que no son ni de izquierda ni de derecha.

La primera es que la región no está creciendo, en buena parte porque el entorno externo es pésimo. El comercio mundial está colapsado, los precios de los productos básicos han caído –la guerra comercial entre EE. UU. y China les resta dinamismo a estos dos países, que son nuestros principales socios comerciales–. Además, aunque hay liquidez en el mundo, los capitales son ahora más cautelosos y ven a América Latina como una región de mayor riesgo.

La segunda realidad es la protesta social y el descontento de las clases medias emergentes. Millones de latinoamericanos salieron de la pobreza en los últimos años, pero ingresaron a la llamada “población vulnerable”. Esto quiere decir que tienen un pie en la pobreza y otro en la clase media. No han podido dar el paso completo. Ante la falta de crecimiento, y al no ser una clase media consolidada, viven todos los días bajo el riesgo de dar marcha atrás. Y no solo eso, sino que tienen la legítima ambición de seguir progresando. Desde un punto de vista demográfico, este es hoy el grupo dominante en nuestros países.

Estas dos realidades, bajo crecimiento económico y mayores riesgos de retroceso que posibilidades de avance, han hecho que la gente se vuelque a las calles. Nadie quiere que le hablen de austeridad o ajuste, que suban los precios de los servicios públicos, o que le cobren más impuestos. Y mucho menos cuando ese tipo de medidas toman por sorpresa a la gente, como ocurrió en Ecuador con el alza de los combustibles. El gobierno de Lenín Moreno tuvo que dar reversa después de tener el país paralizado por diez días.

Pero así como esto es cierto, también lo es que ningún gobierno puede ignorar a los empresarios. Las medidas populistas hacen estragos. En México, para citar solo un ejemplo, la economía se estancó por causa del freno a la inversión privada en sectores estratégicos. Muchos hablan de la inminencia de una recesión.

¿Qué hacer? En Chile, el presidente Piñera marcó la pauta cambiando el gabinete y adoptando una nueva agenda que incluye mejorar las pensiones y los subsidios sociales, controlar los precios de los medicamentos y facilitar el acceso a la universidad. Es decir, se movió al centro de la cancha en un intento de supervivencia política.

En Colombia, los malos resultados en las elecciones del domingo pasado, así como las derrotas legislativas que ha tenido el Gobierno, deberían llevar al presidente Duque a hacer lo mismo. Reformas que les den mucho a los empresarios y poco o nada a la clase media van a ser la fuente de muchos problemas hacia el futuro.

El entorno es tan complejo, y las necesidades de la población tan grandes, que pretender gobernar a la América Latina de hoy desde los extremos es un gran error. La luna de miel se agotó, y llegó el momento, como en todo matrimonio, de ponerles afecto a las diferencias.

40.19.-Los desafíos de BogotáEDUARDO SARMIENTO

Bogotá, que ha logrado avances notables en el último siglo en diferentes frentes, adolece de dos deficiencias que han perdurado y no se han resuelto. Una es el transporte. La ciudad ha buscado el desarrollo del mismo mediante el sistema de buses, que ha sido totalmente inadecuado para las características de una urbe que tiene serias limitaciones físicas y económicas para la expansión horizontal. La ciudadanía pierde enormes ingresos por el lento desplazamiento de la fuerza de trabajo al oficio. Por eso, los beneficios de un metro bien concebido pueden superar en tres veces los costos iniciales de la infraestructura.

26 Oct 2019.- La adjudicación del metro aéreo no cierra el debate. El procedimiento de aprobación se realizó sin estudios de detalle de ingeniería, sin la presencia de los organismos de control y sin la evaluación convincente de la relación beneficio-costo de las dos alternativas. El nuevo alcalde tendrá un amplio margen de maniobra para revivir la discusión y alcanzar una solución que se acerque más al metro subterráneo, que es la única forma de ampliar el área efectiva del transporte de la ciudad. Como lo mostré en la columna de la semana pasada, la solución de la movilidad no está en el sistema transmilenio que generó el caos, sino en el metro subterráneo que se postergó durante más de medio siglo.

La otra dificultad grande ha sido la equidad. Debido a la fuerte migración del campo a la ciudad, la falta de oportunidades de empleo y la lejanía de los puertos para penetrar en los mercados externos, la ciudad ha evolucionado dentro de un estado de desempleo y pobreza que se asemeja a las economías agrícolas de finales del siglo XIX. La ciudad no ha podido asimilar la avalancha demográfica.

La ciudad carece de una demanda que permita emplear su mano de obra y la capacidad empresarial. El diagnóstico lo hice a principios del siglo y fue acogido en el programa de Lucho Garzón (Sarmiento E., 2014. “Estrategia de empleo para Bogotá”, revista ECI). La solución no era más que una simple propuesta keynesiana de orientar el gasto hacia las actividades de mayor capacidad de generación de empleo y los grupos de menores ingresos. En esencia, significaba abandonar las obras faraónicas que predominaron en la primera alcaldía de Enrique Peñalosa. Los resultados fueron notables. E

l programa iniciado por Garzón fue continuado por las administraciones siguientes con resultados y cifras que no sobra repetirlas. Entre 2002, cuando entró Garzón, y 2015, cuando salió Petro, la brecha de pobreza monetaria bajó de 12,5 a 3,6 %, el coeficiente de Gini de 0,58 a 0,49 y el desempleo de 18,8 a 8,7 %. Las tendencias se invirtieron en los tres primeros años de la actual administración Peñalosa (2015-2018), cuando la pobreza monetaria subió de 3,6 a 4,3 %, el coeficiente de Gini de 0,49 a 0,51 y el desempleo de 8,7 a 10,5 %.

En las circunstancias actuales, las soluciones deben ir mucho más allá de las políticas de hace 20 años. Bogotá no estuvo exenta de los daños ocasionados por el fracaso de la apertura económica y los TLC. La ciudad no ha logrado pasar del primer peldaño de la escalera tecnológica de bienes intensivos en mano de obra no calificada. La mayoría de las empresas industriales importan más del doble de lo que exportan.

Por fortuna, la administración distrital, desde luego con excepciones, logró realizaciones incuestionables en la empresa de energía eléctrica y en la ETB, que bien puede ampliarse para impulsar y coordinar el desarrollo de empresas de alto contenido del conocimiento. Ni más ni menos, le compete adelantar la política industrial que los gobiernos centrales se niegan a realizar.

Claudia López, por su orientación social, liderazgo, sólida formación académica y compromiso contra la corrupción, es la candidata que está en mejores condiciones de enfrentar los desafíos descritos. Votaré por ella.

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39.19.-La adjudicación del metro de Bogotá –  EDUARDO SARMIENTO

Luego de que el país realizara múltiples estudios para la realización del metro de Bogotá, terminó con una licitación con estudios incompletos. Los pliegos de términos que llevaron a asignar la construcción se limitan a establecer el trazado de la ruta, los costos y la ingeniería básica. Los estudios de detalle, que son centrales por la naturaleza del proyecto, que gira en torno a columnas cada 35 metros, se dejan a cargo de la firma constructora.

19 oct 2019.- Durante 60 años la ciudadanía vio y sintió la necesidad de que Bogotá contara, al igual que las urbes similares, de una gran troncal de metro que atravesara la ciudad por la parte central y se comunicara con el resto mediante alimentadores verticales. Algo así como la columna vertebral que atraviesa el cuerpo humano y se comunica con el resto con las vértebras.

La historia del metro revela la ligereza científica con que se adoptan las decisiones cruciales para el bienestar público. Los estudios y el debate se hicieron para un metro subterráneo y la parte más importante, como son los estudios de suelos y detalle de ingeniería, que costaron $150.000 millones, constituyeron la última parte del proceso. Sin embargo, Peñalosa, con el argumento de que el metro aéreo se podía realizar con la tercera parte del costo del subterráneo, abandonó los estudios previos y contrató un nuevo trabajo. En pocos días pasó del metro subterráneo como troncal básica a un sistema elevado en el que el metro es un suplemento del Transmilenio.

En un artículo anterior (marzo 25) mostré cómo la información comparada de los dos estudios no confirmaba el supuesto de Peñalosa. En el estudio de la administración anterior se encontraba que el metro subterráneo cubriría 27 km y costaba $15 billones. Ahora, en la propuesta del metro elevado, se estima que el recorrido sería de 23 km con un costo de $11 billones. La diferencia en términos del costo por kilómetro es de 25 %, que es similar a los sobrecostos de este tipo de obras.

La diferencia grande está en los beneficios de la obra. Por simples razones económicas de escala el metro subterráneo está en capacidad de movilizar muchos más pasajeros que el aéreo. La explicación es la misma que la de por la cuál el conducto de transporte de líquidos se hace con tubos cubiertos y no con superficies cuadradas abiertas. Sin duda, el metro subterráneo permite ampliaciones y extensiones mucho mayores, sin restarle espacio al transporte superficial. No existe otra forma para romper el cuello de botella de la movilidad de la ciudad.

En cierta forma, se repite la experiencia del metro de Medellín, Hidroituango y Reficar, en la que los proyectos faraónicos se realizan sin estudios suficientes y detallados. Por lo demás, la práctica de dejar en manos de los constructores la realización de los estudios rompe el principio reconocido de la separación entre el diseño y la construcción. Los constructores quedan en capacidad de influir en las condiciones de los proyectos para obtener mayores ganancias a costa de los contribuyentes. Por razones administrativas bien conocidas, lo lógico es que un proyecto de estas dimensiones sea designado por la misma administración que inicia su ejecución.

La licitación en los términos descritos no resuelve el dilema de los dos metros. La administración que triunfe en la elección de alcaldes tendrá que entrar en algún tipo de negociación para garantizar la consistencia entre los estudios generales y los de detalles. De ninguna manera se puede permitir que el proyecto se realice en los términos decididos por la firma constructora. Los estudios de detalle y la evolución del proyecto deben ser materia de seria revisión y seguimiento de la administración y la ciudadanía.

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38.19.-La ley de financiamiento en la cuerda floja – EDUARDO SARMIENTO

La Ley de Financiamiento expedida el año pasado está en vilo. La ley fue demandada y la Corte Constitucional ha solicitado conceptos a las instituciones oficiales y privados sobre su conveniencia y los efectos que tendría una eventual suspensión. En el fondo, la Corte pretende evaluar los costos económicos del cumplimiento de las normas jurídicas.

La Ley de Financiamiento fue justificada por el Gobierno como una forma de llenar o subsanar el hueco fiscal causado por gastos indispensables. Se decía que la ley reduciría el déficit fiscal y reactivaría la economía. Las cosas evolucionaron en forma distinta. La ley se empleó para elevar los gravámenes a los grupos laborales por distintos caminos y bajar los tributos a las empresas por la vía de la reducción de las tarifas a la renta y la reducción del IVA a las importaciones. El hueco fiscal no era para el gasto indispensable, sino para reducir los gravámenes a las empresas.

El balance no es serio. La ley no correspondió al discurso público, sino se convirtió en un medio para modificar las cargas tributarias. El propósito central de reactivar la economía y alcanzar una tasa de crecimiento de 3,6 % tampoco se logrará. A estas alturas del año, no hay ninguna posibilidad de realizarla. Lo más grave es que el incumplimiento de la meta estuvo acompañado de un déficit en cuenta corriente de más de 4,5 % del PIB y una caída del empleo de 2,5 % que impedirán crecer al 4 % durante varios años.

Ante el insuceso de la ley se procedió a cambiar el discurso. Ahora, ya no es para reducir déficit fiscal y cumplir la regla fiscal, sino para bajar los impuestos a las empresas y aumentar el déficit fiscal. Antes se reducía el déficit fiscal y ahora se sube para reactivar la economía. No se advierte, sin embargo, que la baja de impuestos a las empresas aumentará el déficit fiscal y le restará recursos al sector privado por la vía de la colocación de TES. Lo que se gana reduciendo los impuestos se pierde por la menor disponibilidad de recursos financieros para el sector privado.

Sin duda, la Ley de Financiamiento es una política fiscal de estímulos a la economía que no tiene relación con los factores estructurales que la mantienen estancada desde hace más de cinco años.

Mientras persista el elevado déficit en cuenta corriente y la caída del empleo, los buenos oficios de reactivación se verán neutralizados por la inundación de importaciones y la baja demanda. Para completar, la baja del impuesto de las empresas a cambio de mayores gravámenes al trabajo es claramente contrario a la Constitución, que establece que los impuestos deben ser progresivos y justos. Los que tienen más pagan menos.

La verdadera causa del mal desempeño de la economía es el quiebre del sector externo originado por la apertura económica, los TLC y el tipo de cambio flexible y por la incapacidad del Banco de la República para contrarrestar sus efectos sobre el empleo y la producción. La Ley de Financiamiento no busca remediar la dolencia donde se causa, sino por el camino fácil de la ampliación de las desigualdades. Se configura el típico dilema entre el crecimiento y la distribución del ingreso. Ni más ni menos se pretenden corregir los graves errores del pasado deprimiendo salarios y bajando los impuestos a los sectores de altos ingresos.

Claro está que existen múltiples formas para recuperar las economías sin afectar negativamente la distribución del ingreso. La más simple es una política industrial que modifique la estructura de importaciones y exportaciones hacia actividades de mayor complejidad, a tiempo que eleve la productividad del trabajo.

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  • 37.19.-El desbordamiento del desempleo –  EDUARDO SARMIENTO
  • Rompecabezas económico MAURICIO CÁRDENAS

La información divulgada en la última semana sobre desempleo y balanza de pagos confirma el diagnóstico que hemos venido haciendo en forma reiterada desde hace cinco años. La economía es materia de un diagnóstico que la está conduciendo al abismo.

Primero, el desempleo es la consecuencia de rigideces que colocan el salario por encima de la productividad. Segundo, la balanza de pagos es regulada por la modalidad de tipo de cambio flexible; la escasez de divisas da lugar a alzas del tipo de cambio que la corrigen. Ambos aspectos, que aparecen en los libros de texto como verdades absolutas, no se cumplen en la economía colombiana. En los últimos 10 años, el salario se ha ajustado por debajo de la productividad. La tasa de cambio no tiene ninguna capacidad para corregir un cuantioso déficit en cuenta corriente proveniente de una estructura comercial de baja demanda externa.

5 oct 2019.- Este resultado es la consecuencia de políticas adoptadas durante dos décadas por administraciones que se resisten a reconocer la realidad y ocultan los insucesos. Como ocurre con los errores económicos que no se corrigen y se persiste en mantenerlos, en algún momento terminan siendo arrasados por los hechos.

El origen de la crisis de la economía es el monumental déficit en cuenta corriente causado por el fracaso de la apertura económica, los TLC y el tipo de cambio flotante. La inundación de importaciones desplazó el empleo. Luego, la caída de los ingresos del trabajo provocó una fuerte contracción de la demanda que redujo la producción y el empleo. Se configuró un círculo vicioso en el cual la reducción de la producción y el empleo se refuerzan en forma ascendente. La economía entra en un proceso de caída libre que no puede contrarrestarse con los instrumentos fiscales y monetarios convencionales.

Lo anterior tiene una clara manifestación en la macroeconomía más elemental. El balance entre el ahorro y la inversión se quiebra. El exceso de ahorro mantiene la producción y el empleo por debajo del potencial y torna ineficaces las políticas convencionales de tasa de interés y déficit financiados con título de ahorro, y más, presiona el salario por debajo de la productividad. La economía está condenada a un cuantioso y creciente déficit en cuenta corriente, el desbordamiento del desempleo que comprime el salario de los grupos de ingresos medios, y alto riesgo de caída.

Todo esto se veía venir. Nuestras advertencias del fracaso del modelo no tuvieron mayor receptividad en los centros influyentes. El disparo del desempleo y de la tasa de cambio son insuficientes para que se entre en razón. No habido forma de que se entienda que una economía en que el empleo desciende a 2,5 %, la tasa de cambio se dispara, el déficit en cuenta corriente supera el 5 % del PIB y las matrículas de las universidades privadas se desploman, el producto nacional no puede crecer por encima de 3 % y el consumo de 4,5 %.

En fin, el desempeño de la economía es el resultado de un desajuste estructural de la balanza de pagos que no puede corregirse con la receta trillada del tipo de cambio. La devaluación aumenta la inflación y baja el salario real y no afecta considerablemente las importaciones y las exportaciones. Por su parte, el Banco de la República carece de medios para contrarrestar los daños de la balanza de pagos sobre la producción y el empleo. No hay más opción que pasar a una modalidad de cambio fijo ajustable, sustituir la autonomía del banco central para regular la tasa de interés por la coordinación con la política industrial, alejarse de la minería y proteger la industria y la agricultura.

https://www.google.com/search?sxsrf=ACYBGNQ3KMBd2JXpaefcdtjb1_PiRv-McQ%3A1570366890986&source=hp&ei=quWZXbn5OcPx5gLpqbDoDw&q=sarmiento

37.19.-Rompecabezas económico MAURICIO CÁRDENAS

Para mí, todo esto apunta a que se necesita un plan de choque.

  

Así como los economistas en el mundo se están preguntando si habrá una recesión global o no, en Colombia deberíamos preguntarnos para dónde van las cosas. Hay muchas señales encontradas que no dejan ver con claridad cuál es la tendencia. Si se miran unos indicadores, como el consumo y el comercio interno, es posible construir una historia positiva. Otra noticia positiva es el dinamismo de las importaciones de bienes de capital que refleja la recuperación de la inversión. Pero si se pone el foco en variables como el comercio exterior y el desempleo, hay campo para preocuparse.

4 oct 2019.- Sectores como la construcción de edificaciones y la industria también generan inquietudes. Las licencias de construcción siguen cayendo, mientras que el sector manufacturero creció en los primeros siete meses del año 1,8 %, cuando el año pasado lo hacía al 3 %. ¿Por qué se está desacelerando la industria a pesar del dinamismo del consumo? Esa es la pregunta del millón, que apunta a que el comercio exterior nos está jugando una mala pasada.

Las exportaciones –en todas sus ramas– han retrocedido. Después de una recuperación que las llevó a crecer al 15 % hace un año, cayeron 1,8 % en el año terminado en agosto pasado. Esto tiene que ver mucho con las guerras comerciales y el menor crecimiento de la economía global. Este año han caído nuestras exportaciones a los países europeos y a los latinoamericanos, con excepción de Ecuador. En este frente, las cosas no van a cambiar, por lo menos en el corto plazo.

Muchos se preguntarán si no es más fácil hacer todo esto por la vía de una reducción de la tasa de interés, como han hecho varios países en las últimas semanas. Sería lo ideal, pero no parece factible

Pero tal vez los mayores nubarrones estén por el lado del empleo. El aumento del índice de desempleo hace estragos, pues reduce la confianza de los hogares y desestimula la demanda de crédito, lo que frena el consumo. Por eso, no hay duda de que mejorar las condiciones del mercado laboral debe ser la prioridad.

El principal problema es que se están perdiendo puestos de trabajo. Esto pasa especialmente con los trabajadores independientes, pero también hay personas que están siendo despedidas en sectores como los servicios y la industria. Un problema adicional es la inmigración. Estas dos fuerzas, sumadas, se traducen en una mayor tasa de desempleo, incluso si algunas personas desalentadas con la situación dejan de participar activamente en el mercado laboral, como está ocurriendo.

Estos son, como dicen los chinos, momentos interesantes. Por un lado, hay que interpretar variables que se mueven de manera contradictoria y, por otro, hay que hacer propuestas para que lo bueno arrastre a lo malo, y no al revés.

Para mí, todo esto apunta a que se necesita un plan de choque para contrarrestar la caída de las exportaciones y estimular la generación de empleo. En el pasado, el Gobierno experimentó con los llamados Pipe, que dejaron varias lecciones. Para que esos planes sean efectivos y viables fiscalmente deben ser muy selectivos. Los subsidios a la tasa de interés para la compra de vivienda nueva, y el traslado de recursos que estén ociosos en las fiducias del sector transporte –normalmente en la ANI– para que el Invías pueda adelantar en el tiempo obras ya contratadas, fueron muy útiles. Con algo más de cautela valdría la pena diseñar programas de empleo temporal, enfocados en especial hacia las mujeres en las regiones donde la tasa de desempleo es más alta.

Esto es más potente que los pactos para generar empleo que todo el mundo firma, pero nadie cumple. Y lo que definitivamente no hay que hacer es agravar el problema subiendo los salarios excesivamente, como ocurrió este año, o encareciendo la nómina a través de nuevas primas o la reducción de la jornada laboral.

Muchos se preguntarán si no es más fácil hacer todo esto por la vía de una reducción de la tasa de interés, como han hecho varios países en las últimas semanas. Sería lo ideal, pero no parece factible, pues seguramente el Banco de la República no va a querer agravar el déficit externo, que ya es elevado. Es decir, para resolver el problema, el Gobierno está relativamente solo, pues hasta su propio partido no parece muy dispuesto a ayudar.

Nota. He pasado una semana entristecido por la ausencia de Guillermo Perry. Aprendí mucho de él. Lamento estar fuera del país hoy, cuando se celebra una ceremonia en su honor en Uniandes.

El sector social experimenta serios contratiempos. En el índice global de jubilación 2019 Colombia aparece entre las tres naciones con las pensiones más inequitativas. El Gobierno destina cuantiosos recursos para mantener en pie las EPS y solventar las quiebras.

28 sep 2019.- La ley 100 es probablemente la reforma más improvisada de la historia del país. Tanto en las pensiones como en la salud se pretendió impulsar el avance social mediante las privatizaciones de las empresas de servicios sociales. Los sistemas se crearon a cambio de grandes prerrogativas a los intermediarios financieros.

Las empresas de servicios sociales se caracterizan por prestar servicios luego de la realización del pago. Así se configuran pirámides en que los pasivos son superiores a los activos. Las empresas que tienen alto crecimiento de los afiliados reciben mayores ingresos que egresos. En unos casos los excedentes o rentas son apropiados por los intermediarios y en otras se trasladan a los usuarios.

El caso más ilustrativo es el de las EPS. Las empresas convirtieron el excedente de las pirámides en enormes deudas con los hospitales que les permiten mejorar los servicios y atraer los clientes. Se esperaba que las deudas se postergaran indefinidamente y se cubrieran con el desbalance del activo. Sin embargo, el resultado solo se presenta en las empresas que incrementan los afiliados. Se genera una competencia monopolística en que unas empresas obtienen grandes ganancias, y otras experimentan pérdidas, que se trasladan al Gobierno en la forma de quiebras o subsidios.

La situación de las pensiones es más grave. La diferencia entre la prestación del servicio y el pago es mucho mayor. En el sistema de capitalización los Fondos Privados de Pensiones (AFP) se apropian de las rentas mediante elevados márgenes de operación y las trasladan a los usuarios en forma proporcional al monto de las pensiones. Por su parte, Colpensiones por medio de la modalidad de prima media la transfiere a los usuarios del sistema con pensiones que doblan las cotizaciones y significan una cuantiosa erogación fiscal.

La ley 100 fue el intento de adelantar las políticas sociales con estímulos al capital. Ni más ni menos, se dio rienda suelta para que las empresas montaran pirámides y las explotaran a su discreción. El resultado ha sido grandes retornos para el capital y subsidios que recaen en los sectores de mayores ingresos. Luego de 25 años, se advierte que la focalización del gasto público que debería ser uno de los mecanismos centrales para reducir las desigualdades tiene un efecto marginal. El 40 % más pobre solo recibe el 15 % de la factura tributaria.

Todo el mundo reconoce que el sistema de salud y pensiones no cumplen su objetivo central de reducir las desigualdades. Sin embargo, no se ha hecho nada para modificarlo. Las rectificaciones no guardan relación con los daños. La inconsistencia de las EPS se resuelve entregándoles más recursos y la inequidad de las pensiones fortaleciendo el sistema privado. Lo que se plantea es un cambio drástico de concepción económica. No se puede esperar que la política social sea focalizada por estímulos de mercado.

Tanto los fondos privados de pensiones (AFP) como Colpensiones deben ser materia de mayor intervención y regulación estatal. En Colpensiones es necesario limitar la prima media a los salarios cercanos al mínimo y en el sistema de capitalización establecer salarios de reposición menores para los afiliados de altos ingresos. En lo que respecta a la salud, la intermediación no puede dejarse al arbitrio del poder monopólico de las EPS; se requiere la presencia creciente del Gobierno.

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36.19.-Ojalá vengan más ciudadanos venezolanosSANTIAGO ÁNGEL 

 Hace poco Angelina Jolie, la actriz mundialmente reconocida y representante de la ONU para las migraciones, publicó una tremenda columna en la Revista Time explicando el problema y el fenómeno de la migración.

Decía Jolie que durante la segunda guerra mundial la gente entendió en los migrantes a los ciudadanos europeos que llegaban a otros países porque sus ciudades habían quedado destruidas. Hoy los migrantes se encuentran especialmente en África, Oriente Medio, Centro América y Venezuela. 

Sin importar la diferencia de contextos; una guerra catastrófica versus las situaciones geopolíticas de cada rincón del mundo de donde los ciudadanos deciden partir, las condiciones siguen siendo las mismas: ningún migrante desplazado abandona la tierra en la que ha crecido y construido sus vínculos con las personas, la familia y su cultura por placer.

Es la tragedia la que lleva a los migrantes desplazados a abandonar sus países. Son situaciones de supervivencia. No encontrar alimentos, medicinas, la violencia que les ha quitado a personas cercanas, a sus propias familias, la inminencia de una amenaza, o la falta de oportunidades que se hace perenne y obliga a los ciudadanos a tratar de conquistar nuevas fronteras.

En Colombia viene creciendo un sentimiento de rencor y de desidia contra los ciudadanos venezolanos. Dicen las personas que la inseguridad ha aumentado aunque no existen cifras precisas que permitan concluir que los índices crecientes de inseguridad se deban a la presencia de ciudadanos venezolanos. Sí, ciudadanos venezolanos. No simplemente venezolanos, porque las palabras y la forma en la que las expresamos también pueden concluir en xenofobia. Un venezolano o “veneco” es una persona, es un ser humano y un hermano, por lo tanto, un ciudadano con derechos y dignidad.

Colombia nunca ha sido un país seguro. Nuestras ciudades están colmadas de criminales y delincuentes que han escogido el camino del delito, el sicariato, el narcotráfico y la corrupción. Claro que existen personas buenas y decentes, buenos ciudadanos seguramente como usted, querido lector, que se esfuerza contra la corriente por ser correcto y hacer las cosas bien. Esos, esperemos, somos la mayoría.

Pero la minoría hace mucho ruido y no es una novedad. Nuestro país tiene una historia sangrienta, de injusticias y abusos del poder, una democracia a la que le hacen falta muchos parches para que funcione bien, instituciones débiles, y un sentido cultural de que el poder es para los clanes y para el beneficio propio; además de una mentalidad despreciable del dinero fácil, la vida fácil, la ostentación, y el poco esfuerzo.

Con esa realidad venimos batallando desde la fundación de la República, y con problemas modernos como la violencia de las guerrillas y el narcotráfico llevamos 60 y 40 años. Nada de eso es culpa de los ciudadanos venezolanos.

Muchos dicen que ya son demasiados, que no hay empleo y que deben ir a arreglar su país y no traer problemas. Esa es una mirada facilista, inhumana y egoísta. Si los ciudadanos venezolanos desesperados para enviar dinero a sus familias, hijos, hermanos y padres aún atrapados en el socialismo mezquino cobran menos que el promedio de los profesionales o en los trabajos comunes, es también culpa de los empleadores colombianos que ven en pagar bajos salarios una oportunidad para enriquecerse a sí mismos.

El Gobierno de Colombia ha sido el único que ha recibido con puertas abiertas a los ciudadanos migrantes, porque tenemos una historia compartida de siglos que no se puede esquivar. Lo que debemos hacer los ciudadanos, en concordancia con las políticas públicas, es tender los puentes de la civilidad para reconocer la crisis, darles la bienvenida y servir de apoyo y de soporte en sus luchas.

Seguramente habrá quienes también escojan el camino fácil y se dediquen al crimen. Pero no por unos cuantos puede generalizarse a un pueblo que huye de la  anulación de la libertad buscando oportunidades para sobrevivir. Se trata de supervivencia.

Es nuestro deber ajustarnos al momento de la historia y actuar como seres humanos civilizados, entendiendo que, a la final, aquel viejo mito de las fronteras es tan solo una invención de la imaginación potente del hombre, y que podemos construir un país mejor con aquellos que vienen ávidos de democracia.

En otro tema: Se van a cumplir 20 días sin que la JEP haya expulsado del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición a los guerrilleros que aparecen en el video volviendo a las armas e incumpliendo notablemente el compromiso más importante del Acuerdo. Esto no es culpa per se de la JEP, sino de un Gobierno que por el afán de los aplausos, entregó demasiadas garantías a connotados delincuentes.

Aclaración: Horas después de publicar esta columna, algunos de los guerrilleros disidentes que aparecieron en el video fueron expulsados definitivamente de la JEP y pasaron a la justicia ordinaria.

@santiagoangelp http://blogs.eltiempo.com/lecturas-con-santiago-angel/2019/09/13/ojala-vengan-mas-ciudadanos-venezolanos/

  • 35.19.-Modificación del régimen cambiario – EDUARDO SARMIENTO
  • El visionario de «The Big Short» que hizo fortuna preveyendo la crisis subprime alerta ahora sobre los ETFs sobre índices –  DERBLAUEMOND

Hace poco Angelina Jolie, la actriz mundialmente reconocida y representante de la ONU para las migraciones, publicó una tremenda columna en la Revista Time explicando el problema y el fenómeno de la migración.

Decía Jolie que durante la segunda guerra mundial la gente entendió en los migrantes a los ciudadanos europeos que llegaban a otros países porque sus ciudades habían quedado destruidas. Hoy los migrantes se encuentran especialmente en África, Oriente Medio, Centro América y Venezuela. (Vea: Angelina Jolie: What We Owe Refugees)

Sin importar la diferencia de contextos; una guerra catastrófica versus las situaciones geopolíticas de cada rincón del mundo de donde los ciudadanos deciden partir, las condiciones siguen siendo las mismas: ningún migrante desplazado abandona la tierra en la que ha crecido y construido sus vínculos con las personas, la familia y su cultura por placer.

Es la tragedia la que lleva a los migrantes desplazados a abandonar sus países. Son situaciones de supervivencia. No encontrar alimentos, medicinas, la violencia que les ha quitado a personas cercanas, a sus propias familias, la inminencia de una amenaza, o la falta de oportunidades que se hace perenne y obliga a los ciudadanos a tratar de conquistar nuevas fronteras.

En Colombia viene creciendo un sentimiento de rencor y de desidia contra los ciudadanos venezolanos. Dicen las personas que la inseguridad ha aumentado aunque no existen cifras precisas que permitan concluir que los índices crecientes de inseguridad se deban a la presencia de ciudadanos venezolanos. Sí, ciudadanos venezolanos. No simplemente venezolanos, porque las palabras y la forma en la que las expresamos también pueden concluir en xenofobia. Un venezolano o “veneco” es una persona, es un ser humano y un hermano, por lo tanto, un ciudadano con derechos y dignidad.

Colombia nunca ha sido un país seguro. Nuestras ciudades están colmadas de criminales y delincuentes que han escogido el camino del delito, el sicariato, el narcotráfico y la corrupción. Claro que existen personas buenas y decentes, buenos ciudadanos seguramente como usted, querido lector, que se esfuerza contra la corriente por ser correcto y hacer las cosas bien. Esos, esperemos, somos la mayoría.

Pero la minoría hace mucho ruido y no es una novedad. Nuestro país tiene una historia sangrienta, de injusticias y abusos del poder, una democracia a la que le hacen falta muchos parches para que funcione bien, instituciones débiles, y un sentido cultural de que el poder es para los clanes y para el beneficio propio; además de una mentalidad despreciable del dinero fácil, la vida fácil, la ostentación, y el poco esfuerzo.

Con esa realidad venimos batallando desde la fundación de la República, y con problemas modernos como la violencia de las guerrillas y el narcotráfico llevamos 60 y 40 años. Nada de eso es culpa de los ciudadanos venezolanos.

Muchos dicen que ya son demasiados, que no hay empleo y que deben ir a arreglar su país y no traer problemas. Esa es una mirada facilista, inhumana y egoísta. Si los ciudadanos venezolanos desesperados para enviar dinero a sus familias, hijos, hermanos y padres aún atrapados en el socialismo mezquino cobran menos que el promedio de los profesionales o en los trabajos comunes, es también culpa de los empleadores colombianos que ven en pagar bajos salarios una oportunidad para enriquecerse a sí mismos.

El Gobierno de Colombia ha sido el único que ha recibido con puertas abiertas a los ciudadanos migrantes, porque tenemos una historia compartida de siglos que no se puede esquivar. Lo que debemos hacer los ciudadanos, en concordancia con las políticas públicas, es tender los puentes de la civilidad para reconocer la crisis, darles la bienvenida y servir de apoyo y de soporte en sus luchas.

Seguramente habrá quienes también escojan el camino fácil y se dediquen al crimen. Pero no por unos cuantos puede generalizarse a un pueblo que huye de la  anulación de la libertad buscando oportunidades para sobrevivir. Se trata de supervivencia.

Es nuestro deber ajustarnos al momento de la historia y actuar como seres humanos civilizados, entendiendo que, a la final, aquel viejo mito de las fronteras es tan solo una invención de la imaginación potente del hombre, y que podemos construir un país mejor con aquellos que vienen ávidos de democracia.

En otro tema: Se van a cumplir 20 días sin que la JEP haya expulsado del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición a los guerrilleros que aparecen en el video volviendo a las armas e incumpliendo notablemente el compromiso más importante del Acuerdo. Esto no es culpa per se de la JEP, sino de un Gobierno que por el afán de los aplausos, entregó demasiadas garantías a connotados delincuentes.

Aclaración: Horas después de publicar esta columna, algunos de los guerrilleros disidentes que aparecieron en el video fueron expulsados definitivamente de la JEP y pasaron a la justicia ordinaria.

@santiagoangelp http://blogs.eltiempo.com/lecturas-con-santiago-angel/2019/09/13/ojala-vengan-mas-ciudadanos-venezolanos/

  • 35.19.-Modificación del régimen cambiarioEDUARDO SARMIENTO
  • El visionario de «The Big Short» que hizo fortuna preveyendo la crisis subprime alerta ahora sobre los ETFs sobre índices DERBLAUEMOND

En 1967, el gobierno del presidente Carlos Lleras Restrepo adoptó la modalidad de cambio fijo ajustable como parte de la política exportadora más exitosa de la historia del país. En 1991, el presidente César Gaviria la sustituyó por la modalidad de cambio flotante que constituye parte esencial del banco central autónomo y de la apertura económica. La historia no está lejos de repetirse.

El primer error de la apertura estuvo en establecer la modalidad de cambio flotante en una economía altamente dependiente de los recursos naturales en el amplio sentido de la palabra. De hecho, contribuía a amplificar las perturbaciones provenientes del exterior.

22 sep 2019.- Hoy en día el sistema de cambio flotante es parte del modelo de autonomía del Banco de la República para fijar la tasa de interés y del libre comercio auspiciado por el desmonte de la protección y los TLC. La modalidad sobrevivió durante mucho tiempo por la revaluación del tipo de cambio, los elevados precios del petróleo y la adquisición de bienes en el exterior a menores precios. En los últimos cuatro años entró en serias dificultades que han sido ocultadas por los gestores de la política económica. El deterioro de los índices de crecimiento, el empleo y la ampliación del déficit en cuenta corriente se atribuyen a factores coyunturales que se corrigen solos, y más, por conducto del mercado.

La falla más visible está en la balanza de pagos. El tipo de cambio en un día se devalúa 10% y en el siguiente se revalúa en la misma cifra. En los momentos de alta devaluación se lesionan las empresas con altos niveles de endeudamiento y componente importado, como Avianca, y en las épocas de revaluación se asedian con importaciones las empresas de alta competencia externa. Por lo demás, el mecanismo ha resultado totalmente inoperante para armonizar las importaciones y las exportaciones. En julio la diferencia se duplicó con respecto al mismo mes del año pasado.

Para completar, el tipo de cambio flexible obstruye el vínculo entre el déficit externo y el interno. Los déficits en cuenta corriente inducen excesos de ahorro que contraen la producción y el empleo. Por eso, los sistemas de cambio flexible multiplicarán las recesiones de América Latina. Al final, los países pierden el control sobre el tipo de cambio y el manejo monetario.

La dolarización, que en algunos círculos ha surgido como solución, iría más lejos al eliminar la injerencia sobre el tipo de cambio y cercenar el poder de emisión de los gobiernos. En los momentos de exceso de ahorro y escasez de liquidez, las economías estarían desprovistas de medios para enfrentar la recesión. Lo más grave es que el vínculo entre el balance externo de importaciones y exportaciones y el balance interno de ahorro e inversión se efectuaría por conducto de los portadores de dólares legales e ilegales. La verdad es que la dolarización es de la misma familia de la modalidad de cambio flotante.

Lo cierto es que el sistema cambiario vigente no cumple con la tarea de evitar las fluctuaciones inducidas por el exterior y propiciar la estabilidad de la balanza de pagos e impulsar el crecimiento económico. Mientras existan esas condiciones no habrá reactivación, aumento de empleo, ni estabilidad comercial y cambiaria. La alternativa más razonable sería un sistema de cambio fijo-ajustable, como el instaurado en la administración Lleras. Si a esto se agrega un cambio en la concepción del Banco de la República y en la estructura comercial de importaciones y exportaciones, la economía quedaría en condiciones de regular el tipo de cambio y coordinar la política fiscal y monetaria para elevar el crecimiento y el empleo.

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El visionario de «The Big Short» que hizo fortuna preveyendo la crisis subprime alerta ahora sobre los ETFs sobre índices DERBLAUEMOND

En la vida y en el mundo financiero hay gente despistada, gente pasional, gente con corazonadas, gente con teorías que la realidad se empeña en demostrar falsas, gente que juega al azar, gente que suelta predicciones a ver si suena la campana y acierta en alguna y… y finalmente está la gente que acierta en sus vaticinios incluso cuando implican nadar a contracorriente. Y aunque este último tipo de inversores no acierten lógicamente con un imposible 100% de exactitud, muchas veces no aciertan sólo en lo que va a ocurrir, sino también en el cómo y porqué, y si tienen algo de suerte igual lo hacen hasta en el siempre incierto cuándo.

        19 Sep 2019.- En el pinchazo de la terrible burbuja subprime el mundo financiero conoció a uno de estos visionarios que aciertan, y hasta tal punto este hombre estaba seguro de lo que decía, que, en una coherencia muchas veces sospechosamente poco habitual en muchos analistas, él cogió e hizo su fuerte inversión bajista contra esa cancerígena deuda titulizada: fue el «Big Short» que dió nombre a la famosa película. Ahora este visionario ha hecho otra predicción, y vaticina un cataclismo en el mercado por… por los omnipresentes y prácticos ETFs.

Los ETFs, un vehículo financiero muy ventajoso para el pequeño inversor

Desde estas líneas hemos hablado alguna vez de las grandes ventajas que han traído los ETFs a los mercados. Efectivamente, son vehículos de inversión transparentes, baratos, accesibles, que replican índices, materias primas y un amplio abanico de subyacentes que ponen al alcance del pequeño inversor el acceso a mercados que antes sólo eran accesibles para profesionales y grandes inversores.

Además, los ETFs son fondos cotizados, ello implica que cotizan en bolsa en tiempo real como cualquier otra acción, permitiendo una operativa transparente y ágil, y pudiendo el inversor decidir cuándo y cómo entrar y salir de ellos, sin necesidad de salir a ciegas en espera del precio de liquidación que llega al final de la jornada, cuando la salida de los fondos tradicionales ya ha sido ordenada por el partícipe. Además los ETFs también reparten diividendos. Y por último, ofrecen unas comisiones de gestión ultra-bajas, muy inferiores a las habituales en la industria de los fondos tradicionales.

Además está otra ventaja muy interesante que trajeron los ETFs, y es una gran transparencia en la gestión. Al replicar índices o subyacentes, su composición no depende de los designios (interesados o no) del gestor de fondos de turno, sino que su composición es fija y viene determinada por ese índice o subyacente (o cesta de subyacentes). Así no sólo se evitan las gestiones dudosas en las que unos pocos gestores se sospecha que a veces caen, sino que la transparencia y la confianza en la gestión se maximizan por parte de los partícipes.

Así que… con todo este idílico panorama de inversión, ¿Qué podría preocuparnos de los ETFs? Pues como vamos a analizar, lamentablemente, y como para casi todo producto financiero que se precie, también hay motivos para la (honda) preocupación ante los ETFs. Ya saben, todo vehículo de inversión conlleva un riesgo, y ante eventos de cisnes negros, siempre hay una costura por la que puede reventar cualquier traje financiero. Los ETFs no iban a ser una excepción.

¿Se puede oler de nuevo un hedor igual de penetrante que aquel de las funestas subprime?

Corrían los pútridos tiempos financieros de 2007, y mientras una mayoría de la sociedad todavía dormía inocentemente tranquila sobre una cama totalmente carcomida, sumida en el dulce sueño de la autocomplacencia socioeconómica que da la lejanía de la última crisis, algo se cocía a fuego lento en la cocina financiera más sazonada para hacer que el mercado se trague lo intragable… Fue poco a poco como el sistema financiero fue paquetizando hipotecas en las que mezclaba títulos de deuda de calidad con otros podridos hasta la letra pequeña, siendo estos últimos hipotecas de individuos que no tenían ninguna capacidad de repago y un arriesgado perfil crediticio que no justificaba para nada, ni el crédito hipotecario que les estaban concediendo, ni la vivienda en cuya compra se habían embarcado merced a ese dinero que, también hay que decirlo, les habían concedido cuasi-regalado sin apenas preguntar.

Posteriormente, esos paquetes de deuda titulizada, se vendían y revendían una y otra vez, permitiendo a los bancos sacar de sus balances el riesgo de unos clientes hipotecarios que realmente ellos mismos sabían perfectamente que nunca deberían haber llegado a serlo. Pero, además, con esta práctica de sacar al mercado paquetes con cestas de manzanas algunas de las cuales estaban totalmente podridas, diseminaron por todo el sistema financiero un riesgo que ellos se habían quitado de encima al haberlo «externalizado», pero poniendo en jaque a todo el sistema.

En los peores momentos de la debacle de Lehman Brothers, el gran problema que tuvieron las autoridades económicas del país era que nadie era capaz de acotar el problema, ni en importes ni en alcance en el tejido financiero. Era algo imposible de cuantificar, precisamente porque el riesgo había sido camuflado entre manzanas sanas, que se iban a acabar pudriendo también en cuanto las hipotecas subprime sacasen toda la podredumbre de la agresividad comercial de quienes las concedieron sin pedir ni tan apenas un aval, una nómina que justificase la hipoteca, o cualquier garantía de que el crédito podía ser repagado. ¿Para qué? Total, luego iban a colocarlo en el mercado a inocentes compradores de hipotecas paquetizadas que ignoraban lo que se estaba cociendo.

Y así hasta que sobrevino el feroz monstruo financiero subprime en todo su terrorífico esplendor, con las catastóficas consecuencias que todos conocemos (y sufrimos). Efectivamente, el subprime fue otro de esos monstruos disfrazados de cisne (negro) que van creciendo en silencio al calor del boom precedente, y que aguardan pacientemente en el armario de la fábrica de monstruos que es a veces nuestro sector financiero, al estilo de la fábrica de Monstruos S.A. Y sí, los gritos de muchos aterrados sufridores se oyeron hasta Sebastopol pero, al contrario que en la famosa película de animación, en este caso los gritos no midieron la eficacia del monstruo para asustar como una pesadilla nocturna, sino su capacidad destructora real de economías familiares, patrimonios, vidas, y países.

En España creo que sabemos perfectamente de lo que hablamos en este sentido, puesto que aquí sufrimos la debacle inmobiliaria con especial intensidad, aunque no descarten que podamos repetirlo: en el mercado hay cegueras que no sólo se producen, sino que son recursivas, y sí, afectan a bancos, ayuntamientos, políticos nacionales, y… también a los propios ciudadanos. Recuerden aquel siniestro «los precios de los pisos nunca bajan», que tan tristemente popular se hizo, y que a un servidor le valieron acaloradas discusiones en las que me llegaron a tachar incluso de inculto económico por no saberlo.

Resulta obvio decir que, además, las personas que me lo decían estaban comprando pisos «para invertir» (léase especular), para los que daban una entrada sobre plano, y antes de escriturar, firmar una hipoteca y tener que poner más dinero, o incluso antes de tener que empezar a pagar letras, lo vendían de nuevo con una jugosa y burbujil plusvalía. «Un negocio redondo que te estás perdiendo», me decían como si la única ambición de un servidor en esta vida fuese enriquecerse a costa de especular: tan redondo como los ceros que ellos ambicionaban añadir a su cuenta corriente, pero sin apenas más esfuerzo que firmar papeles ante notario. Y que conste que bajo ningún concepto estamos tratando de exculpar a ese sector financiero que concedía hipotecas subprime «a la española», concedidas por un 120% del valor de tasación, y muchas veces también a hipotecados cuya capacidad de repago real apenas les importaba: la mera garantía de la vivienda parecía ya otro negocio redondo.

Todo lo demás lo conocen ustedes tan bien como yo, y ya les analizamos también lo injusto del desenlace final del asunto en el artículo «Y ya se sabe quiénes van a ser los que paguen por los desmanes de la crisis subprime».

El hombre que con las subprime dió en el blanco, en el negro, en el rojo, en el verde y en toda la gama cromática al completo

Sí, ha sido Michael Burry, el famoso protagonista de la película de «The Big Short» que les citaba y que se hizo millonario por su visionaria apuesta por el pinchazo de la burbuja subprime, el que ahora ha hablado. A pesar de poder haber vivido ampliamente de réditos mediáticos por su predicción acertada, Burry no se ha caracterizado todos estos años precisamente por demostrar afán de protagonismo. Más bien todo lo contrario. Es por ello por lo que su advertencia que hace ahora hablando sobre la burbuja de inversión pasiva y de los ETFs merece un crédito especialmente digno de consideración: al menos demuestra que, si declara lo que declara, muy probablemente es porque él está tan convencido de lo que dice ahora como de lo que decía de las subprime.

Y no es que simplemente aproveche su fama y la atención con la que le escucha la gente para hacer otra predicción totalmente independiente de la subprime, es que los paralelismos van mucho más allá de simplemente estar cociéndose a fuego lento una nueva catástrofe financiera: la forma de cocción, e incluso la receta son siniestramente parecidas a las que en 2007 casi tiraron abajo todo el sistema financiero en su conjunto. El paralelismo establecido por Burry se centra en el papel activo que los flujos entrantes de dinero buscando rentabilidad tuvieron ya en la formación de la burbuja subprime, y como ahora los masivos flujos de dinero entrante a los vehículos de inversión pasiva y ETFs pueden estar teniendo efectos similares. Pues va a ser que sí que esos productos son tan buenos como les analizamos en el pasado, el problema sería que precisamente por eso los pueden hacer morir de éxito, especialmente por el tema del carácter masivo que han alcanzado los ETFs y la gestión pasiva, y de que no se les está dotando de los mecanismos adecuados para su correcta valoración y establecimiento de precios, redundando ello en un mercado con el riesgo potencial de acabar siendo ineficiente y sufriendo asimetrías graves.

Michael Burry afirma que los flujos masivos de inversiones que han atraído los ETFs y la accesibilidad que dan a los mercados, se están traduciendo en una colosal burbuja de bonos y acciones. Además, Burry vaticina que, en el momento en que esos flujos se inviertan y se vuelvan salientes, la burbuja explotará con consecuencias impredecibles en magnitud y alcance, que no en forma. Para poner la guinda de este pastel podrido, el famoso inversor añade que el pinchazo es inevitable, y que cuanto más tarde en sobrevenir, peores serán sus consecuencias.

Uno de los problemas que está echando gasolina sobre este nuevo fuego que va ganando poder calorífico en la sombra es que los Bancos Centrales y Basilea III han tenido como una de sus consecuencias que han deteriorado los mecanismos de descubrimiento de precios en los mercados de crédito, y ahora con la inversión pasiva se han eliminado mayormente también el descubrimiento de precios de los mercados de acciones. Estos mecanismos ayudan a establecer valoraciones más realistas aprovechando por ejemplo los movimientos cruzados en los mercados derivados. Estos mercados están altamente profesionalizados, y son los primeros en descontar nuevos datos y escenarios por su menor coste de entrada, por lo que, bien ponderados, pueden llegar a ayudar a realizar valoraciones más ajustadas en los mercados subyacentes.

Sacar esos mecanismos mayormente de la ecuación está imposibilitando incluso que el riesgo como tal pueda computar de forma precisa en el mecanismo de establecimiento de precios de intereses. Y el tema está en que es en base en parte a estos mecanismos como mayormente se deberían estructurar y canalizar los ingentes flujos de dinero que llegan cada día al mercado de ETFs, y que tratan de replicar sectores, índices, etc. y sus respectivos precios. Unos precios que, hoy por hoy, se establecen con modelos demasiado simplistas, y que no exigen el análisis más concienzudo y fundamentado que habría tras un descubrimiento de precios de los de verdad.

Y con esas flacas premisas y brújulas oxidadas se han acabado dirigiendo tras Basilea III los designios de millones de dólares inversión pasiva cada día, toda una bomba de relojería que estallará cuando las premisas ya no puedan sustentar más tiempo ni dar apenas ya fiabilidad (ni confiabilidad) a este importante subsector, con las enormes implicaciones que sus volúmenes masivos traerán para el mercado en general. Y ya saben que, en los mercados, las puertas de salida siempre son demasiado estrechas para esas estampidas que ocurren periódicamente, con el añadido de que, según Burry, ni los propios precios de salida pueden acabar teniendo apenas fiabilidad para asegurar una salida gna o, al menos, con garantías de mercado. Vamos, todo un «desmercado». 

La «Vie en rose» que cantaba Edith Piaf…

Últimamente les hemos hablado de no una, si no varias bombas económicas en ciernes, con otro ejemplo que les analizamos de la deuda corporativa subprime. En un entorno de una próxima crisis que ya tenemos encima y sobre la que fuimos de los primeros en alertarles, las desaceleraciones económicas es lo que hacen: deteriorar economía, bolsas, balances corporativos, etc. y es entonces cuando afloran los excesos cometidos en el boom precedente, y cuando acaban explotando una (o varias) de esas bombas de relojería ante las que les alertarnos puntualmente desde estas líneas para que las tengan en cuenta en sus tomas de decisiones.

Ello no quiere decir que, algunas de ellas, no se puedan acabar desactivando, en lo cual muchas veces ayudamos medios salmón como nosotros divulgando vocacionalmente sobre economía. Porque el fin último de este tipo de «alertas por huracán» que emitimos no es para nada producirles desasosiego a ustedes, ni tan siquiera poder afirmar un pueril «ya te lo dije»: el verdadero objetivo es que el huracán no les pille por sorpresa, y que puedan prepararse lo más que puedan para la próxima crisis que ya tenemos encima. Suerte y, como decían en la la serie de los 90 «Canción triste de Hill Street» cuando el comisario despachaba al punto de la mañana con los agentes que salían a patrullar Nueva York: «Ah, y tengan cuidado ahí fuera».

Vayan preparándose, y recuerden que, cuando ya tenemos al huracán financiero formándose sobre nuestras cabezas, de poco sirve ya dispararle con el rifle: la aceleración de Coriolis sigue inexorablemente su curso, y va dando su característica forma y fuerza espiral al monstruo. No me vayan a hacer como algunos estadounidenses que, sorprendentemente, disparan a los huracanes con armas de fuego… Y eso no sólo no detiene el huracán, sino que puede hacer que sus efectos sean todavía peores, al darle metralla que esparcir sobre áreas pobladas y a cientos de kilómetros por hora (si, esta analogía que les planteo son hechos reales): igual y análogamente contraproducente puede ser sembrar de cargas financieras radiactivas el paso de un huracán económico.

Lo que mucho me temo es que está claro que, un ciclo más, se nos acaba «La vie en rose» de la gran Edith Piaf… Y, como les decía, ya saben que cuando eso ocurre hay una alta probabilidad de que alguna de esas bombas de relojería que no se han desactivado acaben por explotar, con el riesgo de desintegrar nuestro sistema financiero (y a nosotros con él). Es el traumático paso de esa «Vie en rose» al posterior y doloroso «Cata-Piaf».

https://www.elblogsalmon.com/mercados-financieros/visionario-the-big-short-que-hizo-fortuna-preveyendo-crisis-subprime-alerta-ahora-etfs-indices?utm_source

34.19.- Fragilidad de la economía mundial – EDUARDO SARMIENTO

 Prestos al hararakiri.

La economía mundial atraviesa por un estado de alta incertidumbre. Las economías crecen por debajo de la tendencia histórica. Los esfuerzos de los gobiernos para reactivar la producción, normalizar las balanzas de pagos y mejorar la distribución del ingreso no tienen los resultados anunciados. El mundo está pagando caro los efectos de la política de fundamentalismo de mercado que gira en torno a la autonomía de los bancos centrales, el libre comercio y la privatización.

14 sep 2019.-  La reforma de los bancos centrales significó un alejamiento del patrón-oro basado en tipos de cambio fijos e intervención cuantitativa en las variables agregadas. Se cayó en el modelo de libro de texto, que supone una relación inversa entre la tasa de interés y la producción. La baja de la tasa de interés aumenta la producción y el alza reduce la inflación. El sistema crea un abierto conflicto entre los tecnócratas que se inclinan en favor de la inflación y los políticos que lo hacen en favor de la producción y el empleo.

Lo más grave es que el sistema deja de operar en condiciones de tasa de interés cero y elevados déficits en cuenta corriente. En Colombia la baja de la tasa de interés de referencia en los últimos cinco años coincidió con la reducción del crecimiento económico. La mejor ilustración es el de la Reserva Federal, que el año pasado subió la tasa de interés y anunció que repetiría la ración en el futuro, y ante las fuertes críticas terminó haciendo lo contrario. Ahora pretenden contrarrestar la ineficacia de la política monetaria con una guerra de monedas en que China tiene las mayores posibilidades de ganar.

Por su parte, el libre comercio internacional y los TLC resultaron asimétricos. En los países en desarrollo, como es el caso de América Latina, conduce a una especialización en los bienes de ventaja comparativa que se pueden producir más fácilmente. Los países adquieren los productos de mayor complejidad tecnológica en el exterior a cambio de conformar estructuras productivas de baja productividad y demanda. En la práctica significa la operación con grandes déficits en cuenta corriente y la reducción de los salarios con relación al resto del mundo.

La otra falta grande ha sido la privatización de los servicios sociales para ampliar el acceso a la población a los derechos fundamentales. Por tratarse de actividades cuyo servicio se presta mucho después del pago, en las épocas de expansión están abocadas a enormes rentabilidades y rentas que quedan en manos de los intermediarios y de los usuarios de mayores ingresos. En conjunto con el desmonte de la tributación directa, en Colombia han configurado estructuras de gasto social que reproducen las diferencias individuales de ingresos. Por eso, el coeficiente de Gini, antes y después de impuestos, es muy inferior a los de Europa y Estados Unidos.

La región y el mundo han perdido la capacidad para crecer, mantener el balance de las cuentas externas y mejorar la distribución del ingreso. En el fondo se crearon instituciones basadas en criterios de mercado que no corresponden a los fundamentos reales dictados por la ciencia y la evidencia histórica. Los propósitos de política no corresponden a los resultados.

El discurso reconoce que a América Latina no le fue bien en la globalización, e incluso, que perdió la última década, pero las soluciones no van más allá del voluntarismo. Lo que se necesita son teorías e instituciones que se aproximen más a los fundamentos dictados por los hechos y la ciencia. Sin duda, se plantean transformaciones de fondo de los bancos centrales, el comercio internacional y la política social. No existe otra forma para que la región recupere los ritmos de crecimiento del pasado y reduzca en forma apreciable las enormes desigualdades.

https://www.elespectador.com/opinion/eduardo-sarmiento

33.19.- Desempleo y estancamientoEDUARDO SARMIENTO

Los anuncios de reactivación oficiales no coinciden con la disminución creciente del empleo. En los círculos oficiales se considera que son dos fenómenos que obedecen a causas distintas. El desempleo se atribuye a rigideces del mercado laboral y a elevados salarios, que supuestamente son externos a la economía. Por eso, el ministro de Hacienda se da el lujo de no responder las preguntas sobre el estado del desempleo diciendo que están ocupados en la reactivación de la producción.

La realidad es distinta. En los últimos 10 años el salario se ha ajustado sistemáticamente por debajo de la productividad. La verdadera causa de la caída del empleo es la reducción del crecimiento del producto nacional. Es un simple problema de aritmética. Mientras la economía crezca por debajo de la productividad del trabajo, el empleo tenderá a descender. Luego, la reducción del empleo contraerá la demanda y acentuaría la caída de la producción. Se configura un complejo círculo vicioso.

El origen del disparo del desempleo es la deficiencia estructural ocasionada por el cuantioso déficit en cuenta corriente y la incapacidad del banco central para contrarrestarla. La economía opera con exceso de ahorro que contrae la producción, y torna ineficaz la política monetaria de tasa de interés y la política fiscal financiada con títulos de ahorro. Está abocada a una seria deficiencia de demanda que se extiende a todos los niveles y se refleja en el empleo, la balanza de pagos, el balance macroeconómico y los sectores de alta integración y valor agregado, como la industria, la agricultura y la construcción.

Infortunadamente, esta realidad no se acepta en las concepciones de equilibrio que consideran que los problemas se manifiestan en donde se causan y se resuelven por el mercado. Así, la tasa de cambio corrige el desbalance externo de déficit en cuenta corriente y la tasa de interés el desbalance interno entre el ahorro y la inversión. No es cierto. Ambos desajustes se extienden a toda la economía como pólvora y se reflejan en los índices de producción y empleo.

América Latina está viviendo el desenlace de la apertura económica y los TLC que se gestaron durante 25 años. El modelo dio lugar a importaciones superiores a las exportaciones, amplió la brecha de salarios con los países desarrollados y propició una estructura productiva rudimentaria de baja productividad y demanda. Se presumía que los desequilibrios se cubrirían con endeudamiento externo, el apoyo de los organismos internacionales y altos precios de las commodities. Los resultados están a la vista. La región, que a finales del siglo pasado se veía como una de las más promisorias del planeta, en la actualidad está a la zaga.

Las condiciones actuales de la economía colombiana tienen similitudes con Argentina, pero con manifestaciones muy distintas. En Argentina el déficit en cuenta corriente ocasiona la salida masiva de capitales, en tanto que en Colombia se lleva por delante el empleo.

Estamos ante el fracaso de varias décadas de apertura comercial y TLC que no puede contrarrestarse con medidas cosméticas de menor orden. Hoy en día, los indicadores más sólidos, como el déficit en cuenta corriente y la tasa de cambio, el empleo, el exceso de ahorro y la industria revelan un estado generalizado de deterioro. Las principales fallas están en la estructura de la balanza de pagos, la composición sectorial y la concepción del Banco de la República, y solo se podrán rectificar con transformaciones de fondo de todo el sistema económico, que tomarían tiempo y se reflejarían lentamente en los indicadores robustos de la economía.

  • 32.19.-Presupuesto desfinanciadoEDUARDO SARMIENTO
  • En marcha pacto por el crecimiento industrial

En la última semana se abrió el debate sobre el presupuesto de $271 billones para el 2020. El Banco de la República plantea dudas de que pueda ser financiado. Se trata de un presupuesto desbalanceado en más de $10 billones para alcanzar una tasa de crecimiento de 4 %. Sin embargo, no hay ninguna razón para que esto ocurra. El faltante presupuestal genera una contracción que reduce la inversión privada, ya sea a través de mayores impuestos o de la privatización de las empresas públicas. No hay ninguna expansión de demanda que eleve el crecimiento.

31 ago 2019.- Lo lamentable es que la propuesta al Congreso es la misma de la Ley de Financiamiento. Entonces, el Gobierno configuró un faltante presupuestal para conseguir un crecimiento de 3,6 % este año. El faltante obligó al Congreso a realizar una reforma tributaria que tuvo el efecto contrario. El aumento del gasto proveniente de la baja de los impuestos a las empresas y al aumento del gasto se compensó con la elevación de la carga tributaria a la clase media. No hubo reactivación sino contracción.

No sobra señalar que Carrasquilla está replicando lo que hicieron Cárdenas y otros gobiernos durante varios años. Las reformas tributarias cada vez más frecuentes, que se adoptan para corregir los errores de las anteriores, incluso realizadas por los mismos funcionarios.

En el desespero se pretende corregir un monumental desorden ocasionado por los desaciertos cambiarios, comerciales y sectoriales de varias décadas con la política fiscal, y más con el aumento del gasto público basado en presupuestos desfinanciados. La realidad es al revés. El cuantioso déficit en cuenta corriente torna ineficaz la política fiscal convencional. El aumento del gasto público es compensado por la contracción en otras áreas.

La operación carece de transparencia. En la reforma constitucional de 1991 se adoptó el sistema de presupuesto desfinanciado para darles una mayor flexibilidad a los gobiernos en la obtención de financiaciones inciertas. En la práctica se trataba de una excepción contable de menor orden. Ahora el mecanismo se ha deformado totalmente. El faltante financiero obliga al Congreso a adoptar leyes u otros procedimientos para cumplir el proyecto presupuestal.

El procedimiento no ha sido estudiado por la Corte Constitucional. El Gobierno está en capacidad de elaborar presupuestos desbalanceados que obligan al Congreso a subsanarlo con la creación de nuevas leyes que no serían aprobadas en condiciones regulares. Por este camino se aspira a una nueva reforma tributaria o a privatizar sin conocimiento de causa los activos oficiales. Los funcionarios adquieren facultades para crear tributos y enajenar el patrimonio nacional.

Se configura un mundo de Disneylandia. Las proyecciones se inflan para justificar diagnósticos y decisiones que no corresponden a la realidad. Las administraciones públicas encuentran el camino despejado para ampliar el gasto innecesario.

La información más reciente revela el desplome del empleo, el disparo del tipo de cambio, el lento crecimiento de los sectores de alto valor agregado, el aumento del coeficiente de Gini. Estamos ante un deterioro de los índices tangibles que no puede superarse con presupuestos fiscales desfinanciados. Lo que se plantea es el cambio del modelo que predominó en los últimos 25 años. Los hechos están pidiendo un banco central coordinado con el conjunto de la economía, al igual que una audaz política comercial e industrial que modifique la composición sectorial y, en particular, la estructura de importaciones y exportaciones.

https://www.elespectador.com/opinion/presupuesto-desfinanciado-columna-878778

32.19.-En marcha pacto por el crecimiento industrial

Estas estrategias han sido materializadas mediante 25 instrumentos que nos permiten responder la gran parte de las necesidades del tejido empresarial. Vale la pena preguntarse  en qué consisten esos instrumentos porque hay inversiones inducidas por el crecimiento de la demanda y entonces el instrumento sería el crecimiento de la demanda. Hay inversiones autónomas no inducidas por la demanda, sino por las invenciones, los descubrimientos o la sustitución de importaciones. Estas inversiones requieren oportunidades de inversión, rentables y reales, pero en un país con Tratatados del Libre Comercio con 41 países, identifiquen si pueden una sola oportunidad de inversión. El resto es paja deliciosa en los cocteles a media luz y música en sordina. 

Veamos esta instrumentación.

Desde agosto de 2018, durante las primeras semanas del gobierno del presidente de la República, Iván Duque, comenzaron a establecerse diferentes estrategias encaminadas a la construcción de la equidad.

29 ago  2019.- Una de ellas consistió en promover la iniciativa privada -sin importar su naturaleza- como motor de desarrollo en todas las regiones, en un marco de respeto por las normas e instituciones de la Nación.

Para el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, esta directriz establecida por el Jefe de Estado significa lograr que cada vez más emprendedores puedan materializar sus proyectos productivos y que más empresas encuentren en el Gobierno un aliado fundamental para crecer, consolidarse y conquistar nuevos mercados.

Desde que se formuló el Plan Nacional de Desarrollo, se definieron estrategias para mejorar las condiciones que rodean la actividad empresarial y apoyar a empresarios y emprendedores para que alcancen mayores niveles de formalización, productividad, inversión e innovación.

Estas estrategias, incluidas en el Pacto por el emprendimiento, la formalización y la productividad (integrado al Plan Nacional de Desarrollo), han sido materializadas mediante 25 instrumentos en marcha que nos permiten responder, de manera transversal, a gran parte de las necesidades del tejido empresarial.

Para atenderlas, el Ministerio ha htrabajado en un diálogo constante con empresarios de diferentes sectores y con múltiples actores del desarrollo productivo nacional.

Dentro de estos instrumentos, por ejemplo, destacamos el programa Fábricas de Productividad, la expansión de la Ventanilla Única Empresarial, la estrategia para simplificar y eliminar trámites llamada ‘Estado Simple, Colombia Ágil, los múltiples mecanismos creados para financiar el emprendimiento y la productividad, la aceleración y el escalamiento de los emprendimientos de alto impacto y el fortalecimiento de los servicios de infraestructura de la calidad.

Estas ambiciosas metas trazadas para impulsar el crecimiento, las exportaciones y el empleo, nos conducen a buscar de forma constante nuevas fuentes de crecimiento que dinamicen y sofistiquen la calidad del aparato productivo.

En este sentido, complementamos nuestra política industrial transversal con una vigorosa agenda sectorial que, por medio de una profunda coordinación del Gobierno –en el marco del Sistema Nacional de Competitividad e Innovación–, se enfoca en solucionar cuellos de botella críticos que impiden dar notables saltos en la mejora de la productividad y la competitividad.

Esta agenda sectorial, que ha sido denominada Pacto en marcha por el crecimiento industrial, no solo se construye a partir de compromisos de distintas entidades del sector público, sino que también demanda claras responsabilidades del sector privado alrededor de temas específicos, transformacionales, ajenos a necesidades particulares de las empresas y con un seguimiento riguroso de parte y parte.

Además -y en línea con lo anterior- debe destacarse un gran esfuerzo que con el liderazgo de la vicepresidenta de la República, Marta Lucía Ramírez, llevó al Gobierno Nacional a firmar recientemente 12 pactos con 45 gremios de la producción.

Estos acuerdos están encaminados al aumento de la productividad empresarial, a la generación de empleo y al aumento de las exportaciones. Lo anterior, por supuesto, implica trabajar de forma constante con las regiones, las cuales tienen como reto aumentar su competitividad.

Este primer año de gestión ha permitido cosechar importantes frutos en beneficio del aparato productivo y de la generación de empleo y equidad. Esta tarea permanente, que también ha implicado la coordinación y el liderazgo de la Vicepresidenta de la República, empieza a mostrar cifras alentadoras como la recuperación de la industria (entre enero y mayo de 2019 este sector creció 2% frente al mismo periodo de 2018) y el buen comportamiento del comercio al por menor cuyas ventas, desde 2018, han registrado indicadores positivos de forma consecutiva.

Por otra parte, en lo que va del gobierno del presidente Duque, también hicimos énfasis en sacar adelante -de la mano de ProColombia- el plan Colombia Exporta que, en resumidas cuentas, busca que los empresarios aprovechen al máximo los tratados de libre comercio y los mercados estratégicos para potenciar las exportaciones diferentes a las de minas y diversificar la oferta de nuestro país de acuerdo con las capacidades productivas regionales.

Prueba de este esfuerzo que ya se adelanta es que tan solo en el primer semestre de 2019, cerca de 1.800 empresas de 23 departamentos nos informaron sobre negocios por US$2.800 millones con más de 4.000 compradores de 126 países. Para el cuatrienio, el objetivo es aún más ambicioso, pues se espera facilitar a 5.700 empresarios un volumen de acuerdos de exportaciones que suma los US$25.700 millones.

Aunque son múltiples las metas logradas, el arranque de este segundo año de la administración Duque es una oportunidad para suscribir nuevos pactos del más alto nivel con el sector productivo y así aprovechar el potencial de nuestra economía y multiplicar los factores que conforman nuestra ecuación de Gobierno: Emprendimiento + Legalidad = Equidad.

José Manuel Restrepo
Ministro de Comercio, Industria y Turismo.
Twitter: @jrestr

https://www.portafolio.co/opinion/otros-columnistas-1/en-marcha-pacto-por-el-crecimiento-industrial-533081

  • 31.19.-Retroceso socialEDUARDO SARMIENTO
  • El PIB del primer semestreSALOMÓN KALMANOVITZ

La divulgación de las cuentas nacionales del primer semestre no tuvo mayor reacción de los organismos que predecían que la economía crecería en este año 3,6 %, incluso 4 %. Ninguna de las instituciones ha explicado las razones de la enorme diferencia entre las previsiones y la realidad. Por lo demás, no se han molestado en analizar la composición sectorial.

24 ago 2019.- La industria, la agricultura, la construcción y la minería, que son los sectores de valor agregado y de riqueza, explican cerca del 1 % del crecimiento. En contraste, el comercio y el sector financiero explican casi la mitad del crecimiento del producto. En la práctica se trata de actividades rentísticas cuyos ingresos están representados en márgenes de intermediación y comercialización que nadie sabe de dónde provienen. En particular, se desconoce qué tanto se originan en importaciones y en valor agregado nacional.

El país lleva más de cinco años con una economía que crece menos que la tendencia histórica y los esfuerzos para levantarla fracasan persistentemente. El sistema evoluciona por debajo de lo previsto y las causas de la diferencia se desconocen. No se advierte que la diferencia obedece a la discrepancia entre la política macroeconómica y los fundamentos. La economía tiende a especializarse en la comercialización e intermediación. El liderazgo corre por cuenta del comercio y los bancos.

El crecimiento económico es uno de los indicadores más globales de la economía, porque recoge la totalidad de los ingresos de los sectores. Si bien el indicador incide en el capital y los altos ingresos, también capta los estados de los sectores de menores recursos. Los efectos del deterioro del crecimiento de los últimos cinco años han recaído principalmente en los sectores menos favorecidos.

El país no sale de las reformas tributarias para impulsar la economía, con resultados precarios; en un momento aumenta el déficit fiscal, en otro lo disminuye sin fundamentos económicos claros. No se ha entendido que el predominio de las importaciones interfiere con el funcionamiento macroeconómico y los determinantes del crecimiento económico. En particular, la política fiscal es inefectiva dentro del marco de tipos de cambio flexible y elevados déficits en cuenta corriente. Por lo demás, la economía tiende a especializarse en la comercialización e intermediación, que tienen menor productividad del trabajo. Las importaciones no solo desplazan el producto final, sino que lo desvertebran y solo dejan en el país el ensamble y la comercialización. El empleo y el salario se relegan a segundo plano.

Lo cierto es que la nueva estructura sectorial ha resultado inequitativa. El empleo evoluciona con índices negativos y los ingresos de los trabajadores cercanos a la línea de pobreza disminuyen con respecto al promedio. En el último año se perdieron un millón de empleos y todo parece indicar que el coeficiente de Gini de la distribución del ingreso subirá en un corto plazo.

No es fácil imaginar cómo se enfrentará el retroceso de la equidad. La Ley de Financiamiento redujo los impuestos del capital con respecto al trabajo. Los cuantiosos apoyos a las EPS se quedan en pirámides que operan con activos mayores que los pasivos. El cuantioso subsidio pensional recae en mayor proporción en los sectores de mayores ingresos. El 30 % más pobre obtiene menos del 12 % en los ingresos tributarios.

Estamos ante el fracaso de la apertura plena hacia adentro que no tiene correspondencia en exportaciones y se ha mantenido durante treinta años sin mayor conocimiento de causa. ¿Hasta aquí llegó el Consenso de Washington? Las rectificaciones deben empezar por una gran reforma de la estructura comercial y la adopción de una moderna política industrial.

https://www.elespectador.com/opinion/retroceso-social-columna-877636

31.19.-El PIB del primer semestreSALOMÓN KALMANOVITZ

El DANE publicó sus resultados para el producto interno bruto del primer semestre del año, que muestran un comportamiento mejor al esperado. En efecto, el crecimiento semestral es del 3 %, lo que mantiene el nivel alcanzado desde 2018, cuando la economía comenzó a rebotar, gracias a la mejora en los precios del petróleo.

19 ago 2019.- Los sectores productivos —agricultura (1,7 %) e industria (1,7 %)— tienen comportamientos mediocres, pero la minería (3,2 %) se recupera gracias al petróleo. La construcción sigue en terreno negativo, la residencial y de oficinas se contrae (-7,2 %), pero da un salto gracias a las obras civiles (12 %), impulsadas por la contratación de Alcaldías y departamentos, para un subtotal de -2,4 %, lo que debió tener efecto sobre el desempleo. Los sectores líderes son el financiero, que succiona excedentes del resto de la economía (crece al 5 %), y la intermediación comercial (4,4 %).

Desde el punto de vista de la demanda, el consumo final sale bastante alto (4,3 %) y la formación de capital tiene un crecimiento igual. Verifiqué las importaciones de maquinaria y equipo, que crecen 9,8 %. Lo que no me cuadra es la balanza comercial, que muestra un crecimiento alto de las importaciones (9 %) y bajo de las exportaciones (3,5 %). El déficit representa $18 billones, equivalente al 1,8 % del PIB anual, 0,9 % semestral, lo que se le debe restar al PIB, porque la demanda se dirige a las importaciones que no hacia la producción doméstica. En consecuencia, para que la economía creciera 3 %, el PIB doméstico debió crecer cerca del 4 %, algo bastante improbable.

El déficit en cuenta corriente (que incluye el balance comercial más intereses y remisión de utilidades) alcanza -4,6 % del PIB en junio, cifra peligrosa en estos tiempos de matoneo global por Estados Unidos y de crisis de balanza de pagos en Argentina, que ha obtenido una devaluación del ¡56 %! desde enero. El déficit externo es una de las razones de fondo para que la devaluación del peso colombiano sea bastante alta: del 12 % desde enero, mientras que Brasil, que anda en una crisis sistémica, muestra una un poco menor, del 11 %; obviamente ambas menos dramáticas que la argentina. Es casi cierto el triunfo de un gobierno populista en las elecciones argentinas de octubre, al que parecen no importarle los desequilibrios macroeconómicos heredados por Macri del peronismo y que no logró conjurar. Ante ello, las empresas y la clase media argentinas quieren convertir en dólares sus debilitados pesos, mientras que el capital extranjero trata de reducir sus balances en moneda local y los bancos no están dispuestos a prestarle a un país que tiene reputación de mala paga.

Las perspectivas de la economía europea se han ensombrecido por la contracción del PIB alemán y una caída fuerte de su producción industrial, mientras que el inminente brexit augura una contracción de Inglaterra. En Estados Unidos la industria se contrajo en julio, mientras que los inversionistas liquidaron acciones y compraron bonos del Tesoro de corto plazo, ante el daño que está causando la guerra comercial contra China. Un indicador de posible recesión es cuando la curva de rendimientos de los bonos de corto plazo supera el rendimiento de los bonos de largo plazo. Aunque no es un indicador contundente, sí sugiere que el sistema capitalista se está descuadernando; con todo, la economía norteamericana muestra solidez todavía en sus indicadores básicos.

Lo cierto es que se divisan espesos nubarrones en el futuro.

https://www.elespectador.com/opinion/el-pib-del-primer-semestre-columna-876704

  • 30.19.-Dólar, un juego mundial – GREGORIO GANDINI
  • Los quebrantos de la economíaEDUARDO SARMIENTO
  • El marco fiscalSALOMÓN KALMANOVITZ

La semana pasada el dólar sobrepasó el techo de los $3.400 lo cual se explica por el aumento en la percepción de riesgo asociada a la disputa comercial entre China y Estados Unidos. Sin embargo, hay factores adicionales que aumentan esta percepción de riesgo y no tienen que ver con el país asiático. En la columna les explico.

¡Que inicio de la semana pasada!  El lunes pasado el peso/dólar superó la barrera de $3.400 al mismo tiempo que el yuan también rompía la barrera de 7 yuanes por dólar y con el S&P 500 cayendo 3% fue un inicio de semana de infarto en los mercados. Si bien el hecho que disparó inicialmente todo fue el aumento de 10% en tarifas por parte de Donald Trump a una nueva canasta de bienes chinos, fue la respuesta china la que prendió el polvorín.

18 ago 2019.- Sin embargo, no hay que olvidar que también existen otras fuerzas que han llevado a que ocurran estos escenarios extremos, por eso quiero revisar un poco de lo que ha ido pasando para allanar el terreno de una subida del dólar a sus mayores tasas de cambio con el peso en su historia. Por eso, creo que vale pena mencionar tres fuentes que han contribuido al aumento de la percepción de riesgo de los inversionistas en los mercados y terminan sumándose hasta sentirlo en nuestro mercado local con el peso. Estos factores son:

El escalamiento de la guerra comercial de Estados Unidos con China

En respuesta al aumento de aranceles de 10% en una nueva canasta de bienes chinos por 300 billones de dólares, el gobierno de ese país decidió terminar las compras de bienes agrícolas de Estados Unidos, al menos de las empresas agrícolas públicas.  Pero otro efecto adicional es que el Banco Popular de China fijó su tasa diaria de referencia el lunes 5 de agosto a 6.92 por un dólar, el valor más bajo desde diciembre del año anterior y esta fue la medida que disparó las alertas del mercado.

Grafico 1. Elaboración propia. Datos Bloomberg

Vale la pena entender que un componente clave en esta discusión es que la tasa de cambio del Yuan no es flexible, como la nuestra, es decir no se establece a partir de las interacciones de la oferta y demanda, sino que es una tasa de cambio fija determinada a partir de una canasta de moneda y es determinada por el Banco Popular de China con un rango de fluctuación de 2%. Esto hace que el banco central de ese país tenga completo control sobre el valor de la moneda, mientras el dólar depende precisamente de las fluctuaciones del mercado.

Cuando la moneda se devalúa, como en el caso del Yuan en la gráfica 1, al estar alrededor de 7 yuanes por dólar, hace que las exportaciones se cubran del aumento de tarifas, ya que, si bien el dicho aumento puede reducir la demanda de bienes y servicios, al devaluarse la moneda los exportadores reciben más yuanes por dólar lo que logra estabilizar sus ingresos. El problema de esta estrategia es que el aumento de tarifas ha sido asignado a grupos específicos de bienes, mientras una devaluación afecta tanto a exportadores como importadores en general, dicho de otra manera, es como un francotirador contra una bomba.

Si bien a lo largo de la semana anterior, el Banco Popular de China dejó estable la tasa lo trajo algo de calma a los mercados, es claro que la demostración de fuerza fue una estrategia importante al recordarle a Washington que el gobierno chino tiene más armas a su disposición para contratacar futuros aumentos por parte del presidente Trump.

Si quieren saber cómo la FED entre en este ejercicio los invito a ver mi columna anterior:

La debilidad de la economía europea

En una de mis columnas de hace algunas semanas mostraba como con los registros negativos del índice ZEW para la zona euro se puede ver el pesimismo de los inversionistas institucionales frente a las expectativas de crecimiento económico para esa región en los próximos 6 meses. Si bien la coyuntura particular de la semana anterior ha favorecido esta divisa, la debilidad estructural que se percibe en el mercado europeo sigue siendo un factor clave a la hora de analizar el impacto de la guerra comercial, ya que los inversionistas se están quedando sin monedas de refugio.

Si quieren ver la columna al respecto pueden seguir el link:

La incertidumbre alrededor del Brexit

Otro factor que no se puede dejar de lado es la incertidumbre alrededor del Brexit que también afecta otra de las grandes monedas, la libra esterlina. Con cambio de Primer Ministro abordo, Inglaterra se enfrente a un periodo de tiempo cada vez más corto para lograr una negociación con la Unión Europea, lo que lleva a nerviosismo entre los inversionistas. Tal vez el mayor reto para Boris Johnson es que el acuerdo sea aprobado por el parlamento, por eso parece que parte de las preparaciones de este gobierno apuntan a una salida no negociada o Hard Brexit lo que ha llevado a su nivel más bajo desde 2017.

Mientras tanto en el Mercado local…

¿Cómo nos afectan todos estos factores en el Mercado local? Como se puede ver en los gráficos 1 y 2 el peso pierde valor contra el dólar lo que lleva la tasa peso dólar a niveles históricos de $3.400 y la razón se deriva del aumento de percepción de riesgo de los mercados, no solo Colombia sino de los emergentes. Un elemento interesante del gráfico 2 es como desde mayo los TES se hacen atractivo mostrando reducción en su tasa yield (se mueve contrario al precio) lo que muestra un aumento de demanda sin embargo esta tendencia se revierte desde finales de julio, acompaña del marcado aumento en la tasa de cambio.

Grafico 2. Elaboración propia. Datos Bloomberg

Este cambio de tendencia se ve soportado en la expectativa de una reducción en el crecimiento mundial y esto se exacerba cuando se ve un aumento en las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, que lleva la devaluación del Yuan. En el grafico 1 se puede ver la relación de la devaluación del Yuan y el Peso Colombiano, ya que aumenta la percepción del riesgo para las economías emergentes por lo que también aumenta la demanda de activos refugio como el Oro y se reduce la demanda de TES.

Ya China trazo su línea en la arena, ahora solo queda por ver si Estados Unidos seguirá empujando las tarifas y lleve a una nueva devaluación del Yuan que podría llevar a nuevos niveles máximo la tasa de cambio local, así que el conflicto comercial cada vez se torna más cercano y personal para Colombia

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/dolar-un-juego-mundial-por-gregorio-gandini/275503

30.19.-Los quebrantos de la economía – EDUARDO SARMIENTO 

Cada cifra sobre la economía colombiana es peor que la anterior. Luego de que el Banco de la República revelara que se había equivocado en la proyección del crecimiento de la economía, después de que modificara de 3.6 a 3 %, en la última semana el tipo de cambio se disparó, el empleo siguió en índices negativos, la inflación se acerca a la meta superior y las exportaciones no paran de caer. El acelerado deterioro es el resultado de un monumental déficit estructural ocasionado por el cuantioso déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos y de la ineficacia de la política del Banco de la República para contrarrestar sus efectos sobre la actividad productiva. El país está pagando los errores del escenario económico que predominó en los últimos 30 años.

El gobierno ha desestimado esta verdad de a puño. En el primer año sus esfuerzos se orientaron a elevar los impuestos a los grupos medios, reducir los gravámenes a las empresas y reducir el déficit fiscal para reactivar la producción. La medida resultó peor que la enfermedad. La nueva proyección del Banco de la República quedó desvirtuada antes de ser publicada. La economía crecerá por debajo del año anterior.

El fracaso no conmovió al ministro de Hacienda. De acuerdo con el proyecto de presupuesto presentado para el año 2020, el error se repetirá. Ahora, el aumento de los ingresos tributarios se conseguirá con la venta de las empresas del estado, como Ecopetrol e ISA. Tal como lo mostré en la columna anterior, el aumento del gasto público financiado con TES se compensará con menor inversión privada, y más, con la aceleración de la devaluación.

La mayor devaluación del peso colombiano en la última semana con respecto al resto de monedas revela la fragilidad de la balanza de pagos. El cuantioso incremento del déficit en cuenta corriente, que pasó de 3.5 % del PIB a 4.5 % en el último año, es irresponsable. El tipo de cambio se mantiene con la colocación de intereses de los TES en varios puntos por encima de la tasa de interés de referencia del Banco de la República. El país queda al borde de la devaluación incierta. En la anarquía, las divergencias entre el ministerio de Hacienda y el Banco de la República se resuelven con tasas de interés y proyecciones distintas.

La economía está montada en la cartilla del FMI, que enseña que el crecimiento se determina por la tasa de interés y puede reactivarse con política fiscal aislada, está haciendo aguas. Durante cinco años sostuve que el deterioro creciente de la economía se originaba en el déficit en cuenta corriente. Está visto que el déficit en cuenta corriente en las dimensiones actuales induce a un exceso de ahorro que reduce el crecimiento económico; luego la reducción de la producción contrae el empleo, y para completar el aumento del desempleo reduce la demanda global y en particular la de la industria y la agricultura. Se configura un círculo vicioso en que el crecimiento económico genera una ampliación del déficit en cuenta corriente que lo contrae.

La economía opera con una demanda deficiente que está arrasando el sistema económico, y la política fiscal aislada no está en capacidad de remediarla. La actividad productiva se ha tornado altamente dependiente a la balanza de pagos. La tendencia creciente del déficit en cuenta corriente, ahora agravadas por la crisis internacional, se hará a cambio de caídas de la producción, el desplome del empleo y las devaluaciones masivas. El país se verá obligado a modificar el modelo de apertura y TLC que se impuso en las últimas tres décadas, revisar la independencia del Banco y acudir a políticas industriales.

https://www.elespectador.com/opinion/los-quebrantos-de-la-economia-columna-875426

29.19.-Presupuesto 2020 – EDUARDO SARMIENTO 

El Gobierno presentó al Congreso el presupuesto 2020 de $271 billones, superior en 9 % al de 2019 ($21 billones). De entrada, el proyecto está desfinanciado. Los ingresos tributarios se verán reducidos por los alivios de la Ley de Financiamiento. El faltante reconocido por el Gobierno es del orden de $9 billones.

3 ago 2019.- Se repite la experiencia del año anterior en que se presenta un presupuesto desbalanceado. El faltante quedó a iniciativa del Gobierno que ya anunció que lo cubrirá con la privatización de las empresas del Estado y lo incluirá en el presupuesto como un ingreso y no como una financiación. Así se incumplen las prácticas contables aceptadas, se reduce el déficit fiscal en forma artificial y se elude la regla fiscal establecida por altos funcionarios designados por el mismo Gobierno.

El ministerio de Hacienda está haciendo un uso indebido de la norma constitucional de 1991, que estableció el procedimiento del presupuesto desbalanceado para darles a los gobiernos una mayor flexibilidad para atender los gastos prioritarios. La convirtió en un medio de determinar el déficit fiscal y obligar a su financiación con nuevas leyes. El proyecto presupuestal presentado el año anterior le permitió adelantar la Ley de Financiamiento que reducía los gravámenes a las empresas y elevaba los recaudos para reducir el déficit fiscal. Sobre esas bases se esperaba que la economía entraría en un proceso de reactivación que le significaría tasas de crecimiento de 3,6 %, y más, que se extenderían más allá del 2020.

Como anticipó esta columna al principio del año, la economía no crecerá por debajo de 3 %. Así lo confirma el Banco de la República que ha revelado proyecciones que bajan la previsión inicial de 3,6 % a 3 %.

El Gobierno en el desespero pretende impulsar la economía con la ampliación del gasto social. La mayor parte de esta, representada en pensiones y salud que operan con pirámides de pasivos mayores que los activos y que se sostienen con el apoyo y pasividad oficial. La operación del Gobierno vendría a favorecer al capital y a los afiliados de altos ingresos. Los beneficios al 40 % más pobres serán muy inferiores a su participación en la población.

Lo grave es que la operación no tiene mayores probabilidades de éxito. Los recursos provenientes de la privatización resultarán de ventas de las empresas del Estado (como Ecopetrol), mediante la emisión de acciones que contraerán la inversión privada. La expansión inducida por el mayor gasto público financiado con TES se compensará con el menor crédito privado.

En síntesis, este año se siguió una política fiscal contractiva que neutralizó la baja de los impuestos de las empresas. En el próximo año se aplicará una política fiscal expansiva que será compensada, por lo menos, en financiación de la inversión privada. Lo que se hace por un lado se contrarresta por el otro. La explicación es simple. El estancamiento de la economía se origina en una seria falla estructural ocasionada por la globalización y los TLC, la ineficacia del banco central en condiciones de tasa de interés cero y el abandono de la industria, y tienen la manifestación más clara en el mayor déficit en cuenta corriente del mundo, el desplome del empleo y la parálisis de la industria.

Mal puede esperarse que semejante desorden pueda ser normalizado con una política fiscal dentro de un marco de tasas de cambio flotante y libre mercado. La recuperación del crecimiento económico, la extirpación del desempleo y el balance externo no serán posibles sin cambios de fondo en el Banco de la República. Y la organización comercial y cambiaría, además de la adopción de una audaz política industrial.

 https://www.elespectador.com/columna-4

28.19.-PRESUPUESTO 2020 – Eduardo Sarmiento

El Gobierno presentó al Congreso el presupuesto 2020 de $271 billones, superior en 9 % al de 2019 ($21 billones). De entrada, el proyecto está desfinanciado. Los ingresos tributarios se verán reducidos por los alivios de la Ley de Financiamiento. El faltante reconocido por el Gobierno es del orden de $9 billones.

Se repite la experiencia del año anterior en que se presenta un presupuesto desbalanceado. El faltante quedó a iniciativa del Gobierno que ya anunció que lo cubrirá con la privatización de las empresas del Estado y lo incluirá en el presupuesto como un ingreso y no como una financiación. Así se incumplen las prácticas contables aceptadas, se reduce el déficit fiscal en forma artificial y se elude la regla fiscal establecida por altos funcionarios designados por el mismo Gobierno.

El ministerio de Hacienda está haciendo un uso indebido de la norma constitucional de 1991, que estableció el procedimiento del presupuesto desbalanceado para darles a los gobiernos una mayor flexibilidad para atender los gastos prioritarios. La convirtió en un medio de determinar el déficit fiscal y obligar a su financiación con nuevas leyes. El proyecto presupuestal presentado el año anterior le permitió adelantar la Ley de Financiamiento que reducía los gravámenes a las empresas y elevaba los recaudos para reducir el déficit fiscal. Sobre esas bases se esperaba que la economía entraría en un proceso de reactivación que le significaría tasas de crecimiento de 3,6 %, y más, que se extenderían más allá del 2020.

Como anticipó esta columna al principio del año, la economía no crecerá por debajo de 3 %. Así lo confirma el Banco de la República que ha revelado proyecciones que bajan la previsión inicial de 3,6 % a 3 %.

El Gobierno en el desespero pretende impulsar la economía con la ampliación del gasto social. La mayor parte de esta, representada en pensiones y salud que operan con pirámides de pasivos mayores que los activos y que se sostienen con el apoyo y pasividad oficial. La operación del Gobierno vendría a favorecer al capital y a los afiliados de altos ingresos. Los beneficios al 40 % más pobres serán muy inferiores a su participación en la población.

Lo grave es que la operación no tiene mayores probabilidades de éxito. Los recursos provenientes de la privatización resultarán de ventas de las empresas del Estado (como Ecopetrol), mediante la emisión de acciones que contraerán la inversión privada. La expansión inducida por el mayor gasto público financiado con TES se compensará con el menor crédito privado.

En síntesis, este año se siguió una política fiscal contractiva que neutralizó la baja de los impuestos de las empresas. En el próximo año se aplicará una política fiscal expansiva que será compensada, por lo menos, en financiación de la inversión privada. Lo que se hace por un lado se contrarresta por el otro. La explicación es simple. El estancamiento de la economía se origina en una seria falla estructural ocasionada por la globalización y los TLC, la ineficacia del banco central en condiciones de tasa de interés cero y el abandono de la industria, y tienen la manifestación más clara en el mayor déficit en cuenta corriente del mundo, el desplome del empleo y la parálisis de la industria. Mal puede esperarse que semejante desorden pueda ser normalizado con una política fiscal dentro de un marco de tasas de cambio flotante y libre mercado. La recuperación del crecimiento económico, la extirpación del desempleo y el balance externo no serán posibles sin cambios de fondo en el Banco de la República. Y la organización comercial y cambiaría, además de la adopción de una audaz política industrial.

https://www.elespectador.com/columna-4

  • 27.19.-CHINA HUNDE SU CRECIMIENTO AL PEOR RITMO EN CASI TRES DÉCADAS ¿QUÉ LE SUCEDE? –Marc Fortuño
  • LO MISMO DE HACE CINCO AÑOS –Eduardo Sarmiento

 El crecimiento de China se ha desacelerado a su ritmo más débil en los últimos 27 años en el segundo trimestre, con la guerra comercial entre Estados Unidos y China y el debilitamiento de la demanda global que pesa sobre la segunda economía del mundo, como grandes telones de fondo.

La segunda economía más grande del mundo se expandió un 6,2% en el segundo trimestre en comparación con el año pasado, la lectura más débil desde principios de 1992, cuando comenzaron los registros trimestrales.EMAIL

22 Julio 2019 

La demanda de exportaciones chinas se ha debilitado ante la creciente presión comercial estadounidense. Washington aumentó drásticamente los aranceles sobre los productos chinos en mayo y, aunque desde entonces ambas partes han acordado posponer la adopción de nuevas medidas punitivas y reanudar las conversaciones comerciales, siguen estando en desacuerdo sobre cuestiones clave.

Hay datos económicos especialmente significativos en China. La producción industrial aumentó un 6,3% en junio con respecto al año anterior, el nivel más bajo de los últimos 17 años y la producción diaria de acero bruto y aluminio cayó a niveles sin precedentes.

Reducción de expectativas de crecimiento para China

El Fondo Monetario Internacional (FMI), en su última revisión, redujo su pronóstico de crecimiento económico para China en 2019 a un 6,2%, debido al aumento de la incertidumbre en torno a las fricciones comerciales, y dijo que se justificaría una mayor flexibilización de las políticas en caso de que la guerra comercial entre China y Estados Unidos se intensificara.

El descenso se produjo solo dos meses después de que el FMI elevara su pronóstico sobre China del 6,2% al 6,3%, en parte debido a las perspectivas de un acuerdo comercial con los Estados Unidos. También redujo el crecimiento previsto para 2020 del 6,1% al 6%.

Una repentina escalada en la guerra comercial del mes pasado subrayó los riesgos para la segunda economía más grande del mundo por el aumento de los aranceles estadounidenses sobre miles de millones de dólares de productos chinos.

Estados Unidos ha aplicado aranceles más altos a un total de 250.000 millones de dólares de importaciones chinas desde mediados de 2018, acusando a China de transferencia forzada de tecnología y robo de propiedad intelectual. China, que niega las acusaciones, ha tomado represalias con aranceles sobre unos 110.000 millones de dólares de bienes estadounidenses.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con aranceles de hasta un 25% en una lista adicional de importaciones chinas por valor de unos 300.000 millones de dólares.

La guerra comercial ya ha dado un vuelco a las cadenas mundiales de suministro y ha perjudicado el crecimiento mundial. Los aranceles frenarán el crecimiento en Estados Unidos y China, y los mercados financieros temen que una disputa prolongada pueda llevar a la economía mundial a una recesión.

Deuda deuda y más deuda

La carga total de la deuda de China aumentó fuertemente en el primer trimestre de 2019, ya que Pekín permitió más préstamos y la emisión de bonos del gobierno local para ayudar a apuntalar la desaceleración de la economía.

La ratio del total de deuda china sobre el PIB se situó en casi el 304% en los tres primeros meses del año, frente al 297% del año anterior. Como vemos en el siguiente gráfico, el cambio de modelo económico, fomentando la demanda interna, ha sido a través del auge de la deuda corporativa. 

El gobierno chino ha intentado frenar la deuda corporativa restringiendo el endeudamiento a través de canales informales, conocidos como banca en la sombra. Si bien las restricciones han provocado una reducción de la deuda corporativa en los sectores no financieros, el endeudamiento neto en otros sectores ha aumentado, elevando la deuda total a más de 40 billones de dólares (más de 45 billones de euros), alrededor del 15% de la deuda global total.

Utilizando la política monetaria para no hundir el crédito

La expectativa actual es que China hará un uso oportuno de los recortes en el coeficiente de reservas obligatorias y otras herramientas de financiación para apoyar a las pequeñas empresas, al tiempo que repite su promesa de no utilizar estímulos estilo BCE o BoJ.

El banco central podría centrarse en reducir las el coeficiente de reservas para estimular los préstamos, aunque debería ser cauteloso a la hora de recortar los tipos de interés de referencia en su intento de reformar el régimen de tipos del país.

El banco central ha reducido la cantidad de efectivo que los bancos deben mantener en reserva seis veces desde principios de 2018 para estimular el crecimiento del crédito, y se esperan más recortes en en el coeficiente de reservas obligatorias en los próximos meses.

China también ha ha buscado bajar impuestos. Medidas recientes como recortes de impuestos por valor de casi 2 billones de yuanes y una cuota de 2.150.000 millones de yuanes para la emisión de bonos especiales nacionales para buscar dar un plus de crecimiento económico.

https://www.elblogsalmon.com/economia/china-hunde-su-crecimiento-al-peor-ritmo-casi-tres-decadas-que-le-sucede?utm_source=recommende

27.19.-LO MISMO DE HACE CINCO AÑOS –Eduardo Sarmiento

En los últimos meses se advierte una fuerte injerencia de los organismos internacionales en la economía colombiana. El Fondo Monetario Internacional (FMI) insiste en proyecciones que no corresponden a la realidad. La economía colombiana se presenta como un caso especial.

La impresión en los foros nacionales, en los que participan los altos funcionarios de administraciones anteriores y en las publicaciones del FMI, es que la caída del crecimiento económico surgió súbitamente y se explica por fenómenos que se pueden resolver con medidas convencionales. Se da por cierto que el crecimiento económico se origina en el mercado y las interacciones internacionales.

7 jul 2019 Sin duda, la realidad del diagnóstico sobre la economía colombiana ha sido deformada por las proyecciones fallidas de los organismos internacionales y por su aceptación en los altos círculos de opinión y de acción. Se considera que la economía no crece por defectos menores que se corrigen solos. Se opera dentro del consenso de libro de texto de que la reactivación se logra con la baja de la tasa de interés y la reducción del déficit fiscal. Pero este expediente se aplicó en los últimos cinco años sin resultados tangibles. No evitó que la economía creciera sistemáticamente por debajo de 3 %, que la pobreza subiera y que el desempleo regresara a los dos dígitos.

Mal puede decirse que las condiciones actuales son mejores que las de hace 5 años.

El crecimiento de la economía por debajo de su potencial se origina en serias fallas estructurales ocasionadas por las administraciones anteriores. La apertura económica y el TLC propiciaron una estructura que induce el aumento de las importaciones por encima de las exportaciones. En la actualidad el país experimenta un déficit en cuenta corriente de 4,5 % del PIB, uno de los más altos del mundo. Los bancos centrales independientes no tienen los medios para compensar los desajustes de la balanza de pagos. En consecuencia, las economías operan con exceso de ahorro que presiona el salario por debajo de la productividad. La desprotección industrial dejó al sector a la deriva y en total desventaja con el resto del mundo.

La síntesis adquiere visos dramáticos. Mientras el déficit en cuenta corriente esté en esos niveles, por simple aritmética el producto no puede crecer a las tendencias históricas. El crecimiento económico por debajo de la productividad del trabajo aumenta el desempleo que, a su turno, contrae la demanda global y de la industria. Se configura un círculo vicioso de bajo crecimiento, aumento del desempleo y estancamiento de la industria que se amplía y refuerza. El proceso bien puede extenderse e incluso agravarse y así atrasar el desarrollo económico.

La economía colombiana lleva cinco años con crecimiento de menos del 3 %, lo que incrementa el desempleo y la pobreza, y deteriora la distribución del ingreso. El comportamiento obedece al fracaso de la apertura comercial y los TLC, la ineficacia de la independencia del Banco de la República y el abandono de la industria. La resistencia a reconocer esta realidad llevaría a acentuar y extender los daños al próximo lustro.

Mientras exista el cuantioso déficit en cuenta corriente, no habrá un adecuado crecimiento; mientras no haya crecimiento, no habrá empleo; y mientras no haya empleo, no habrá demanda que sostenga el crecimiento y la industria. Se configura un círculo vicioso que puede perdurar años. No es posible obtener resultados distintos haciendo lo mismo. La solución es una gran reforma que modifique la estructura del comercio internacional, dictamine la coordinación del Banco de la República y la política fiscal, y avance en una audaz política industrial.

https://www.elespectador.com/opinion/lo-mismo-de-hace-cinco-anos-columna-873110


  • 26.19.-COMPRAS DE MANUFACTURAS IMPULSARON IMPORTACIONES A US$4.788 MILLONES EN MAYO 2019 –
    Laura Lucía Becerra
  • CORTE COLOMBIANA CONDICIONA EL TLC CON FRANCIA E ISRAEL – Beethoven Herrera 

En mayo, las importaciones reportaron un alza de 6,1% frente al mismo mes de 2018

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) informó ayer que en mayo las importaciones de Colombia llegaron a US$4.788,9 millones, 6,1% por encima del las compras al exterior que se realizaron en el mismo mes de 2018. Tal como destacó la entidad, lo que impulsó este comportamiento fue la adquisición de bienes manufacturados, que representan 76,4% de las importaciones, y cuyas compras se incrementaron en 4,4% en el quinto mes del año.

De acuerdo con la entidad, dentro de los bienes manufacturados destacan las mayores compras de maquinaria y equipo de transporte, que crecieron 12,1%, y contribuyeron con 5,5 puntos a la variación del grupo.

De acuerdo con Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), estas compras corresponden “al proceso que se viene adelantando con el tema de la renovación de flotas, como es el caso de Transmilenio, pues necesariamente ese equipo viene importado”. Díaz destaca que no solamente Bogotá está cambiando sus buses, sino que ciudades como Medellín y Cali, también, lo que explica el incremento en este rubro.

Además de las manufacturas, el otro sector que destacó por su crecimiento fueron los combustibles, que crecieron 40,0%, reportando un saldo de US$505,5 millones, y pasaron a representar 10,6% del total de las importaciones.

Según explica Díaz, esto se debe a que normalmente Colombia necesita importar gasolina, porque no tenemos la capacidad de refinación para abastecer todo lo que requerimos. “Nosotros exportamos petróleo crudo pero tenemos que traer gasolina refinada que necesitamos para complementar la oferta nacional”, comenta.

Finalmente, en el grupo de bienes agropecuarios, alimentos y bebidas, que equivale a 12,9% del total de las importaciones, las compras al extranjero cayeron 3,6% en comparación con mayo de 2018, y reportaron un valor por US$619,4 millones, mientras que los productos catalogados como ‘otros sectores’, que solo llegan a 0,1% del total, crecieron 41%.

El Dane informó también que en mayo el déficit de la balanza comercial se ubicó en US$817,1 millones, lo que significó un incremento de 36,18% frente al mismo mes de 2018, cuando llegó a US$600 millones.

LOS CONTRASTES

JAVIER DÍAZ PRESIDENTE DE ANALDEX

“La economía colombiana necesita importar materias primas, bienes de capital y bienes intermedios para el aparato productivo, pero deben aumentar las exportaciones para reducir el déficit”.

JOSÉ ROBERTO CONCHADIRECTOR DEL ICECOMEX

“Las importaciones de equipos de transporte son justificables, porque no tenemos una industria fuerte que sea capaz de responder a la demanda interna en ese sector”.

Según José Roberto Concha, director del Consultorio de Comercio Exterior de la Universidad Icesi (Icecomex), “el déficit comercial sigue aumentando de una forma desproporcionada con relación al año anterior”, una situación que asegura, no es sana, pues “es dinero que a la larga el país tiene que pagar, porque es fruto de negociaciones empresariales”.

En cuanto a las importaciones acumuladas en lo que va del año, el Dane reportó que llegaron a US$21.871,9 millones, tras un alza de 8,3%, mientras que el déficit comercial se incrementó 76,2% y llegó a US$3.641,7 millones.

Boletín de importaciones mayo

Laura Lucía Becerra Elejalde – lbecerra@larepublica.com.co

26.1.9.-CORTE COLOMBIANA CONDICIONA EL TLC CON FRANCIA E ISRAEL – Beethoven Herrera

Hace un cuarto de siglo la negociación y firma de tratados de Libre Comercio era una rutina: Los temas estaban predeterminados y los textos negociados aprobados eran similares, pues bajo el principio de nación más favorecida’ los países están obligados a conceder ‘trato nacional’ a las empresas extranjeras y toda concesión que se otorgue a un país debe ser homologado con la concesión de ese mismo privilegio a los demás socios del sistema. 

10 jul 2019.- Tras la negociación del Tratado de Libre Comercio de Estados Unidos con México y Canadá por parte de los presidentes Bush padre y Salinas, con el primer Ministro Mulroney, vino la campaña electoral en Estados Unidos y los sindicatos que forman la base del partido demócrata se oponían argumentando que México no garantizaba las libertades sindicales y que el texto no protegía el medio ambiente. Luego, Clinton adicionó al tratado un protocolo laboral y otro ambiental, pero los mismos no formaban parte integral del tratado.

Colombia comenzó la negociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos después de que México, Perú y los países centroamericanos habían culminado la negociación de sus respectivos TLC con Estados Unidos, y si Colombia no lograba acceso comercial preferencial como esos países vecinos, quedaría en desventaja.

Adicionalmente, los parlamentarios estadounidenses habían advertido que no prorrogarían los beneficios unilaterales que Colombia tenía en el marco de Acuerdo Preferencial (ATPA), los cuales, de hecho, le habían sido suspendidos cuando el país fue descertificado. Además la ratificación en el congreso estadounidense se demoró por exigencias de protección a los líderes sindicales y por la falta de representación política de la población afrocolombiana.

La Corte Constitucional acaba de aprobar los tratados de Colombia con Francia e Israel, pero por primera vez condiciona su entrada en vigencia a las aclaraciones que el gobierno negocie con sus contrapartes.

Ocurre que en el marco de la Tratados de Libre Comercio que Colombia firmó con otros países, se han presentado alrededor de 20 demandas contra el Estado colombiano, las cuales ascienden a 9 billones de pesos, en casos como el reclamo de afectación a la inversión de la empresa canadiense que pretendía hacer explotación minera en el páramo de Santurbán, la cual quedó prohibida por la protección legal sobre dicha zona. Para proteger el interés nacional, la Corte Constitucional le pide al Gobierno asegurarse de que el tratado garantice que el país no quede en desventaja en eventuales demandas.

La Corte se refiere a asuntos puntuales que no implican modificaciones importantes en el texto, pero declara que la versión suscrita podría generar problemas de constitucionalidad, relacionados con “la afectación de la reciprocidad, igualdad, la seguridad jurídica, y la confianza legítima, que tienen los inversionistas nacionales en Francia o Israel”. Se trata de llegar con la contraparte a declaraciones interpretativas conjuntas, y “aunque esas aclaraciones no requerirán nueva aprobación en el Congreso ni nueva revisión de la Corte, quedó claro que las mismas son necesarias antes de proceder a la ratificación del tratado”, según lo expresó la Presidenta de la Corte Constitucional.

Beethoven Herrera Valencia Profesor universidades Nacional y externado.   beethovenhv@gmail.com

https://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/condicionan-el-tlc-con-francia-e-israel-531440

  • 25.19.-EL ESTADO SOCIAL EN CONTRAVÍA Eduardo Sarmiento
  • SUSTITUIR PARA ERRADICAR SIN GLIFOSATO – Mauricio Cabrera

En la actualidad se dispone de información que permite esperar una fuerte expansión del gasto público. Por su parte, el Gobierno reveló su voluntad de recortar los presupuestos, elevar su eficiencia y ampliar las privatizaciones.

El envejecimiento de la población revelado por el censo significa mayores erogaciones por pensiones y salud. Por lo demás, las apropiaciones a la salud y la educación se verán incrementadas por la enfermedad de costos. La baja productividad de los servicios con relación a la industria induce a una fuerte elevación de sus precios con respecto al promedio.

13 jul 2019.-  El Gobierno se anticipó a cubrirse con un ambicioso programa de privatización. El remedio resulta peor que la enfermedad. La enajenación de empresas significa enormes rentabilidades para los compradores que encarecen el costo de los servicios. Isagén se vendió con rentabilidades de 15 % y en cuanto a la ETB se pretendió hacerlo con base en el estudio de valoración en 25 %. Las ganancias quedan principalmente en el capital.

El fiasco es grande. El gasto social, que se concibió como una forma de favorecer a los que menos tienen, resulta que favorece a los que más tienen. Las mayores ganancias se quedan en los intermediarios y en las ineficiencias del sistema. Así lo corrobora sin ambages la información de la distribución del ingreso. El 40 % más pobre no obtiene el 15 % de la factura tributaria. A diferencia de Europa, el coeficiente de Gini antes y después de impuestos es similar.

Es claro que el país se ve abocado a un aumento del gasto público que no llega a los sectores que más lo requieren. Por lo demás, significará aumentos de impuestos e ineficiencias que reducen el ahorro y el crecimiento económico por su baja eficiencia. El conflicto entre el crecimiento y la equidad se afianza y el Gobierno se precipita a resolverlo con privatizaciones que lo agravan.

El dilema es grande. El gasto social, que fue concebido como un medio de transferir ingresos de quienes tienen más a los que tienen menos por conducto del mercado, resulta contrario. Se confirma que las privatizaciones y el mercado no son el camino para reducir las desigualdades. Infortunadamente este hecho no se ha reconocido. Desde un comienzo se advirtió que la Ley 100 de 1993 no cumplía con los anuncios de pensiones, concedía grandes privilegios a los sectores más favorecidos y no llegaba a los grupos más necesitados. Sin embargo, la modalidad se mantuvo con ajustes cosméticos, y ahora se repite con la Comisión de Gasto, que recomienda prolongar el modelo que no funcionó durante 25 años.

Lo que se plantea es modificar la estructura de gasto público que viene de atrás. Más concretamente, una gran reforma que garantice que el gasto público reduce el coeficiente de Gini y eleva en forma considerable la participación del 40 % más pobre. Para empezar, es necesario corregir las falencias que inducen el encarecimiento de los costos de la salud y la educación, y complementarlo con algún control de precios. Lo más importante es una gran reforma pensional que se aparte de la Ley 100, que distribuye los beneficios de la solidaridad en forma creciente el ingreso. Se requiere una normatividad que reduzca el acceso a la modalidad de prima media a los sectores cercanos al salario mínimo y adopte una severa regulación del sistema de capitalización que garantice que los beneficios de la solidaridad social llegan en mayor proporción a los sectores menos favorecidos. Adicionalmente, habría que recortar los cuantiosos subsidios a las instituciones privadas, sustituir la intermediación privada de las EPS por la oficial y fortalecer la educación pública.

https://www.elespectador.com/opinion/el-estado-social-en-contravia-columna-870818

25.19.-SUSTITUIR PARA ERRADICAR SIN GLIFOSATO – Mauricio Cabrera

En los años 60 Tailandia era el mayor productor de opio (…) pero las autoridades entendieron que la causa de los cultivos ilícitos era la pobreza.

La semana pasada planteaba que el glifosato o cualquier forma de erradicación forzosa de cultivos de coca es inútil si no va acompañada de alternativas de producción y generación de ingresos para los campesinos cultivadores. La tesis no es original ni propia, y pacientes lectores me han ilustrado sobre experiencias exitosas de utilización de esta estrategia alternativa. 

14 jul 2019.- De hecho es una estrategia avalada internacionalmente desde 1997 cuando se creó la oficina de la ONU para las drogas y el crimen (UNODC). La Asamblea General de la ONU en 1998 instó a combatir el narcotráfico con una estrategia de “Desarrollo Alternativo”, la cual definió así:

“Un proceso para prevenir y eliminar lo cultivos ilícitos de plantas que contienen narcóticos y sustancias sicotrópicas, mediante el diseño de políticas de desarrollo rural, en el contexto de los esfuerzos de crecimiento económico y desarrollo sostenible en los países que luchan contra las drogas, reconociendo las características particulares de las comunidades y grupos afectados, y en el contexto de una solución permanente y comprehensiva del problema de las drogas ilícitas”

El ejemplo más exitoso de esta estrategia es el que realizó Tailandia, inclusive varios años antes de la declaración de la ONU, y que ha sido analizado en un artículo reciente publicado en la revista de la London School of Economics (https://bit.ly/2NWAxtu).

En los años 60 Tailandia era el mayor productor de opio en el mundo, en el triángulo de oro de la frontera con Laos y Myanmar, región controlada por guerrillas y violentos grupos ilegales. Después de años de infructuosos intentos de reducir los cultivos de amapola mediante la fuerza y la represión (no se si Monsanto les vendía glifosato), las autoridades entendieron que la causa de la proliferación de cultivos ilícitos era la pobreza, la inseguridad y la ausencia de alternativas legales de subsistencia. Es decir que los cultivos de droga no eran el problema sino el síntoma.

Entonces diseñaron un programa de desarrollo integral para las zonas afectadas, en el que primero se trataba de mejorarlas condiciones de vida de las comunidades y crear oportunidades de empleo y generación de ingresos, inclusive antes de erradicar los cultivos. Su foco no era ella cantidad de hectáreas cultivadas sino el número de familias afectadas, y su indicador de medición no era las hectáreas erradicadas sino las familias que habían encontrado una alternativa de producción. El objetivo no era el control de las drogas sino el desarrollo sostenible.

Es un proyecto de largo plazo, que empezó a finales de los 80, con tres fases conocidas como las 3-S: Supervivencia, Suficiencia y Sostenibilidad. En la primera se empezaron a incentivar cultivos de café y macadamia y a mejorar las condiciones de alimentación, salud y educación con fondos públicos y ayuda internacional. En la segunda, se ayudó a la comunidad a desarrollar las cadenas de valor de sus proyectos productivos y en la actual tercera se enfatiza el empoderamiento y la capacitación de los habitantes para que sean dueños de su propio destino.

En Colombia hay otro caso exitoso en el departamento de Caldas, donde se erradicaron todos los cultivos de coca mediante el trabajo con la comunidad, el desarrollo de cultivos de aguacate, caucho y café, y la inversión pública en carreteras y servicios públicos. No hubo resiembra porque la erradicación de la coca se hizo con sustitución y sin glifosato.

Mauricio Cabrera Galvis Consultor privado. macabrera99@hotmail.com  https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/sustituir-para-erradicar-sin-glifosato-531545

  • 24.19.-EL DESCUADRE DEL MERCADO LABORAL – Eduardo Sarmiento
  • 24.19.-REDUCIR EL GASTO PÚBLICO, UNA MEDIDA POPULAR, FALSA Y DAÑINA* -Federico Corredor* y Paula Martínez*
  • ¡A TODOS NOS IMPORTA!: COLOMBIA SIGUE EN PAÑALES EN COMERCIO EXTERIOR!

Las condiciones de desempleo se agravan y pueden llevar a estados de difícil retorno. En mayo se mantuvo la tendencia declinante del empleo de los últimos dos años. En el último año 300.000 personas perdieron el empleo y 600.000 salieron del mercado laboral decepcionadas por las dificultades de encontrar empleo. Si a esto se adiciona la entrada de ciudadanos venezolanos, se podría tener un ejército de dos millones de personas en posibilidades de trabajar y desplazar a los ocupados. Bien puede ocurrir que el desempleo retorne a cifras del 13 %, que deterioraron la distribución del ingreso y redujeron el bienestar de los grupos menos favorecidos.

6 jul 2019.- La interpretación del resultado se ve interferida por las deficiencias de las teorías del empleo. En los libros de texto dominantes y en los estudios de los organismos internacionales se atribuye a rigideces salariales. Así la propuesta fácil para el desempleo es deprimir salarios. Se equivocan. En los últimos años, probablemente con excepción del último, los salarios, y en particular el mínimo, evolucionaron por debajo de la productividad del trabajo. Por eso, la participación del trabajo en el PIB descendió. La explicación está en el manejo macroeconómico que mantiene la economía en exceso de ahorro. La producción nacional crece por debajo de sus posibilidades. Mientras la economía crezca por debajo del 3 % no hay margen para aumentar el empleo.

En las versiones del libre mercado se considera que la producción es determinada por las empresas y el empleo por las rigideces laborales. Es el típico lugar común que no tiene nada que ver con una economía que opera en un mundo de elevado desempleo. En este mundo la producción es determinada por la política macroeconómica, y más concretamente por el Banco de la República. El desempleo no es causado por las rigideces laborales, sino por el Banco de la República. En suma, la producción depende del banco central y determina el crecimiento del empleo.

La explicación está en el monumental déficit en cuenta corriente inducido por la apertura económica y la incapacidad del Banco de la República para contrarrestarlo dentro del marco institucional de la independencia del banco central. La economía opera con un exceso de ahorro que aumenta la producción por debajo del potencial y mantiene el salario por debajo de la productividad del trabajo. Mientras persistan estas condiciones y no se avance en una política industrial que articule al sector con economía, la economía crecerá por debajo de la tendencia histórica y el desempleo aumentará.

El elevado ejército con capacidad de trabajar y sin ocupación puede generar una severa presión sobre el mercado laboral. De hecho, surge un círculo vicioso en que el desempleo baja el salario y este lo agrava. La economía se vería abocada a una caída del salario y de la participación del trabajo en el producto nacional. A la economía que crece por debajo del 3 % se le agregaría el deterioro de la distribución del ingreso.

En las visiones de equilibrio, las causas y las soluciones se tienden a presentar en donde se manifiestan. Así, el camino más fácil es atribuir la desocupación a rigideces de salarios, y más, proponer como solución deprimirlos. El remedio resulta peor que la enfermedad. Lo que se plantea, más bien, es un cambio en el modelo del banco central y comercio internacional para erradicar el exceso de ahorro y crear las condiciones para que el ingreso nacional y el salario crezcan de acuerdo con sus posibilidades. En este contexto, es posible que la solución al desempleo vaya de la mano de la elevación del salario y de la participación del trabajo en el producto nacional.

https://www.elespectador.com/opinion/el-descuadre-del-mercado-laboral-columna-869579

El ministro Carrasquilla perora. El gobierno propone un nuevo plan de austeridad, pero estos planes no funcionan y además nos hacen daño. Esta es la explicación*.

Una mala idea

El Ministerio de Hacienda acaba de publicar el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) donde propone recortar el gasto público para frenar el aumento del déficit fiscal.

Esta parece ser una medida natural u obvia, y sin embargo es ilusoria, además de irresponsable y perniciosa para la economía colombiana:

  • Es ilusoria porque los recortes del gasto que programa el Ministerio no se cumplen en la práctica. Históricamente, el gasto ha venido aumentando de manera sostenida, aunque los gobiernos sucesivos se hayan propuesto reducirlo.
  • Es irresponsable porque los recortes tendrían que hacerse en los renglones de inversión y de gasto social. Las demás partidas (pago de deuda, funcionamiento…) son muy inflexibles.
  • Y es perniciosa para la economía porque la sostenibilidad fiscal no depende meramente de que el gobierno se apriete el cinturón, sino de que sus ingresos aumenten de manera estable y permanente.

El gasto seguirá aumentado

Según el Ministerio de Hacienda, este gobierno va a optimizar el gasto, protegiendo la inversión pública. Su estrategia consiste en:

  • Focalizar bien ese gasto, para que no haya desperdicios
  • Sustituir pasivos de alto costo, o sea por los cuales hoy se pagan altas tasas de interés, y
  • Modernizar la administración pública.

En conjunto estos esfuerzos lograrían ahorros cercanos al 3,5 por ciento del PIB entre 2019 y 2030.

Pero el gasto público en todas partes del mundo tiende a aumentar en vez de disminuir. Tanto así que esta se llama la Ley de Wagner, y está bien sustentada por la evidencia empírica: el gasto del Estado como porcentaje del PIB tiende a crecer, especialmente a medida que la sociedad se vuelve más compleja, o más desarrollada.

Recortar el gasto público para frenar el aumento del déficit fiscal. Parece ser una medida natural u obvia, y sin embargo es ilusoria, además de irresponsable y perniciosa para la economía colombiana.

En Colombia, el informe de la Comisión del Gasto y la Inversión Pública de 2017 concluye que el gasto del Gobierno Nacional Central ha aumentado significativamente en los últimos 25 años, y afirma que una simple contracción del gasto puede afectar seriamente las condiciones de la población más vulnerable.

El MFMP propuesto por el ministro Carrasquilla afirma que el gasto total pasará de 19 por ciento del PIB en el 2019 a 18,4 en 2021. Pero el MFMP del gobierno anterior proponía como meta para este último año un 17,4 por ciento —es decir que ya de entrada se corrió la meta que se había fijado—.

La Comisión de Gasto también expresó su escepticismo frente a este tipo de iniciativas, al resaltar que pese a los ajustes anunciados año tras año, el gasto en funcionamiento se mantuvo en 13,8 por ciento.

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A quién afectaría el recorte

La Ley de Financiamiento se enfocó en solucionar problemas de liquidez a corto plazo.Foto: Alcaldía de Facatativá

EL MFMP prevé que el gasto en funcionamiento e inversión pasará de 16 por ciento del PIB en 2019 a 14,7 en 2030. Dada la inflexibilidad del gasto (pensiones, servicio de la deuda y otras obligaciones perentorias del Estado), el cumplimiento de esta meta afectaría de manera significativa el rubro que se destina a la inversión y el gasto social.

Algunos datos permiten ilustrar de manera más precisa el argumento. El gobierno colombiano destina a la atención integral de niños menores de 5 años un 0,3 por ciento del PIB anual, mientras que México destina un 0,6 y Chile un 0,8. Así mismo, la inversión del gobierno no alcanza a cubrir ni siquiera al 50 por ciento de los niños, mientras que los países miembros de la OCDE y México atienden a más del 80 por ciento. O sea que, para atender medianamente a la niñez, el presupuesto actual tendría que duplicarse.

Por otro lado, según el Foro Económico Mundial, Colombia ocupa el último lugar en carreteras y ferrocarriles, y el puesto 37 y 36 en puertos y terminales aéreos entre un total de 40 países.

Además de este tipo de datos, y sin contar el ingreso masivo de venezolanos (que fue una razón básica para que el Comité Consultivo de la Regla Fiscal diera un mayor margen al déficit), Colombia sigue siendo uno de los países más desiguales de la región. Más todavía: la reducción de la pobreza se detuvo, y todo parece indicar que ésta volvió a aumentar en el 2019.

Ante un escenario semejante, resulta inconcebible que en el documento que planea el papel del Estado para los próximos 10 años, se hable de manera tan despreocupada de reducir el gasto sin mencionar la necesidad de reestructurar de manera profunda los ingresos tributarios.

A la espera de otra reforma tributaria

De acuerdo con el MFMP no habrá necesidad de nuevas reformas tributarias hasta el 2030. Una afirmación risible.

Para el gobierno, la responsabilidad de despejar el panorama fiscal recae sobre la Ley 1943 de 2018 o “Ley de Financiamiento”, que, según las proyecciones del Ministerio de Hacienda, tendría dos beneficios importantes:

El gobierno ha dicho lo que el pueblo quiere escuchar, pero su propuesta de reducción del gasto es peligrosa. Foto: Cancillería

Pero a pesar de estas cifras, la ley de financiamiento no propuso nada diferente de lo que han venido haciendo otras medidas de este tipo, a saber: solucionar problemas de liquidez en el corto plazo. Una vez los precios del petróleo vuelvan a caer, habrá que tramitar una nueva reforma tributaria.Permitiría un crecimiento adicional de al menos 3,4 puntos porcentuales en la inversión anual, y un crecimiento adicional del 4 por ciento del PIB en el mediano plazo.

Fortalecería y modernizaría a la DIAN, lo que a su vez traería un recaudo adicional de por lo menos 0,2 por ciento del PIB para 2020 y 1,3 a partir del 2023, debido a la menor evasión de impuestos y gracias a la factura electrónica.

La Ley de Financiamiento planteó una reducción significativa en la carga tributaria de las empresas, bajo el supuesto que esto daría incentivos a la inversión y redundaría en un mayor crecimiento. No obstante, este supuesto es discutible cuando se contrastan las tasas nominales con las tasas efectivas de tributación. La tributación en Colombia está bastante por debajo del promedio de la OCDE, en gran parte por cuenta de los beneficios tributarios que reducen significativamente el recaudo fiscal. Nada más para 2016 estos alcanzaron la cifra de 65,3 billones de pesos.

La ley de financiamiento no propuso nada diferente de lo que han venido haciendo otras medidas de este tipo, solucionar problemas de liquidez en el corto plazo.

Por su parte la modernización de la DIAN y la facturación electrónica son iniciativas loables. Pero confiar a ellas la estabilidad fiscal del país durante los próximos diez años es una insensatez. No es la primera vez que a estas disposiciones se les atribuyen resultados excesivos, y no será la primera vez que incumplan su cometido.

En ausencia de una reforma tributaria realmente estructural, los lineamientos del MFMP acabarán siendo perniciosos para la economía colombiana.

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Demasiado optimismo

La esperanza del Gobierno está puesta más que todo en que las empresas y los ciudadanos decidan acogerse a la formalidad tributaria en desarrollo de la Ley de Financiamiento, la modernización de la DIAN y la facturación electrónica.

Esto constituye lo que el MFMP denomina “panorama fiscal despejado”, y lo que en últimas permite que el gobierno no vea la necesidad de una reforma estructural de los impuestos.

El gobierno le dice a la gente lo que la gente quiere oír: que los gobiernos anteriores han sido derrochones y que ahora sí se va a apretar el cinturón. Que sin necesidad de nuevos tributos el gasto se va a reducir, la inversión pública se va a fortalecer y la economía crecerá al 4 por ciento.

El mejor de los mundos. Pero esta reducción del gasto es un espejismo peligroso.

Una mejor administración del gasto puede contribuir ciertamente a la estabilidad de las finanzas públicas, pero la sostenibilidad fiscal implica pensar no solo en cómo gastamos mejor sino en cómo recaudamos mejor. El MFMP deja ver que el Gobierno está pensando en soluciones de corto plazo, pero no está considerando una mejor estructura de recaudo que estabilice los ingresos tributarios en el mediano plazo y que soporte las necesidades crecientes de gasto que el país requiere.

* Este artículo es parte de la alianza entre Razón Pública y la Facultad de Economía de la Universidad Externado de Colombia. Las opiniones expresadas son responsabilidad de los autores.**Docente-investigador, Facultad de Economía, Universidad Externado de Colombia *** Investigadora, Facultad de Economía, Universidad Externado de Colombia

https://razonpublica.com/index.php/econom-y-sociedad-temas-29/12097-reducir-el-gasto-publico-una-medida-popular-falsa-y-danina.html

 

24.19.-¡A TODOS NOS IMPORTA!: COLOMBIA SIGUE EN PAÑALES EN COMERCIO EXTERIOR! 

La economía nacional está rezagada en su proceso de globalización, lleva más de 40 años exportando las mismas materias primas y pese a los TLC, vender al exterior aún es caro y demorado.

Los países más abiertos a comerciar con el mundo son los que más han logrado crecer y generar prosperidad para sus habitantes Foto: Getty Images

Los países más abiertos a comerciar con el mundo son los que más han logrado crecer y generar prosperidad para sus habitantes. Aunque desde la apertura económica, que se inició en la era del presidente César Gaviria y continuó con la firma de 14 Tratados de Libre Comercio (TLC), Colombia ha venido avanzando en ese frente, los esfuerzos han sido insuficientes para insertarse correctamente en el comercio global y para conseguir avanzar como lo han hecho economías que en los años 50 eran similares a la colombiana y hoy son potencia, como es el caso de Corea del Sur.

283 mar 2019.- Durante el lanzamiento del portafolio de productos de comercio exterior del Banco Agrario, el ex ministro de Comercio, Luis Guillermo Plata presentó una radiografía de la internacionalización del país, la cual evidencia el grave retraso que se tiene en la materia.

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En 1951, Colombia era responsable de 0,77% de las exportaciones del planeta y de 7,5% de las de América Latina, hoy responde por 0,19% y 3,5%, respectivamente. Plata asegura que estas cifras no indican que el país no ha avanzado en su proceso de inserción al comercio global, sino que los demás países lo han hecho más rápido y de forma más eficiente.

El rezago también se evidencia en el coeficiente de apertura del país (que mide el porcentaje de sus actividades de comercio exterior sobre PIB), en donde Colombia ocupa el puesto 126 entre 128 naciones, lo que es muy poco para el tamaño de la economía nacional. A eso se suma que mientras en promedio en los países de la Ocde se requieren 12 horas para poder exportar, en Colombia son 112 horas. Igualmente, el costo promedio de exportar en el ‘llamado club de los países ricos’, al que recientemente entró Colombia, es de US$150, en América Latina es de US$527 y acá de US$545.

Desde antes de comenzar el proceso de apertura, más específicamente en 1968, las exportaciones colombianas se concentraban en café, petróleo y banano. Cuarenta años después a ese mismo grupo se agregan carbón, oro y flores, lo que evidencia que el país sigue concentrado en materias primas. “Esto nos vuelve muy vulnerables a los cambios de precios de dichos commodities”, sostuvo Plata.

En lo que respecta al porcentaje de empresas que exportan, se estima que en los países ricos son 4% del total de compañías y acá apenas 0,4%. Pese a que existe una estadística que indica que hay 11.000 empresas exportadoras colombianas, de ellas solo 4.000 lo hacen constantemente y de ellas únicamente 15 responden por 50% del total de exportaciones nacionales.

¡A todos nos importa!: Colombia sigue en pañales en comercio exterior

La economía nacional está rezagada en su proceso de globalización, lleva más de 40 años exportando las mismas materias primas y pese a los TLC, vender al exterior aún es caro y demorado.

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El lado positivo

El exministro Plata señaló que algunos de los factores que han impedido que Colombia se internacionalice más son su bajo nivel de migración (que apenas está comenzado con los venezolanos) y su bajo dominio de inglés, no obstante, considera positivo que en el país están creciendo las multilatinas.

De las 100 más grandes, 30 son de Brasil, 26 de México, 19 de Chile y 10 de Colombia. Entre ellas se destacan Avianca, ISA, Grupo Sura, Nutresa, el Grupo de Energía de Bogotá, Terpel, EPM, Bancolombia y Colombina.

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Otro factor que favorece el comercio exterior colombiano radica en una mayor financiación para los empresarios que apuestan por comerciar fuera de las fronteras. Justamente, el Banco Agrario, que no estaba en esa línea de negocio, ahora va a ofrecer productos como prefinanciación de exportaciones, contratos forward y cartas de crédito.

Aunque este tipo de productos financieros están abiertos para empresarios de todos los sectores, el principal foco son los del sector agropecuario.

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                https://www.dinero.com/economia/articulo/como-esta-colombia-en-comercio-exterior/268922

  • 23.19.-DIAGNÓSTICO ILUSO – Eduardo Sarmiento
  • OTRA VEZ EL GLIFOSATO Salomón Kalmanovitz

La economía colombiana no está bien. Luego de la divulgación del crecimiento del primer trimestre, han aparecido números que muestran un decaimiento de la economía. El empleo desciende 3 %, la industria cayó drásticamente en abril y el déficit en cuenta corriente se amplía. La información en su conjunto revela que no hay posibilidades de que la economía alcance el crecimiento del 3,6 % ratificado por el ministro de Hacienda, la OCDE, el FMI y el Banco Mundial. Tal como lo anticipé al comienzo del año, la economía avanzará muy por debajo del 3 %. Es hora de que se explique por qué los organismos internacionales y el Gobierno se equivocan reiteradamente en las previsiones.

29 Jun 2019.- De tiempo atrás la economía no viene bien. La tasa de interés y la política monetaria aislada son inefectivas. Las reformas tributarias provocan caídas en el ingreso nacional que compensan los mayores recaudos tributarios y conducen a nuevas reformas. El sector externo, que durante veinte años fue superavitario, se convirtió en deficitario. El crecimiento económico no guarda relación con el crecimiento de la fuerza de trabajo que resulta de su alta productividad; los aumentos de producción dan lugar a reducciones iguales del empleo. Las cuantiosas inversiones en minería y la infraestructura vial y las elevadas importaciones de bienes de capital no han tenido los efectos anunciados sobre la actividad productiva y la competitividad.

El efecto de la reforma tributaria fue opuesto al anunciado. La reducción de los gravámenes a las empresas fue más que compensado por la elevación de los gravámenes a la clase media. La inversión no respondió y las tendencias recesivas se acentuaron en lo corrido del año.

El plan fiscal de mediano plazo presentado recientemente por Carrasquilla es un esfuerzo para remediar el desastre de la reforma tributaria. El aspecto central es el recorte del gasto público para liberar los TES y ampliar el acceso de las empresas a los recursos financieros. Se espera que el estímulo a la inversión compense la contracción ocasionada por la reducción del gasto y el déficit fiscal. De seguro, se repetirá la experiencia de la reforma tributaria: lo que se gana por un lado se pierde por el otro.

Los estímulos de Carrasquilla no son más que un desespero para alcanzar la reactivación anunciada. Mientras la economía opere con déficit en cuenta corriente del 4 % del PIB y déficit fiscal del 2 %, no hay forma de evitar que crezca por debajo de su potencial. Es un simple dictamen de la aritmética. La causa del mal desempeño de la economía es el exceso de ahorro ocasionado por los desaciertos del Banco de la República y el fracaso de la apertura económica, que configuró un déficit insostenible de la balanza de pagos.

Lo cierto es que la economía se basa en un diagnóstico que durante cinco años ha fallado sistemáticamente y no se ha avanzado en rectificarlo. No se va más allá de las disposiciones cosméticas. Hoy en día la economía opera con un exceso de ahorro que tiene sus manifestaciones más visibles en la ineficacia de la política monetaria, el déficit en cuenta corriente, el estancamiento de la industria y el desplome del empleo. Mal puede esperarse que semejante estado pueda corregirse con estímulos a las empresas financiados con impuestos a la clase media y el recorte del gasto público. Lo que se requiere es avanzar en un banco central altamente coordinado con la política fiscal y cambiaria, modificar la estructura comercial de importaciones y exportaciones y adoptar una política industrial guiada por el aprendizaje en el oficio y la productividad del trabajo.

https://www.elespectador.com/opinion/diagnostico-iluso-columna-868461

23.19.-  OTRA VEZ EL GLIFOSATO – Salomón Kalmanovitz

El Gobierno de Iván Duque anunció planes para reanudar la aspersión aérea con el herbicida conocido como Paraquat en los Estados Unidos. Un estudio riguroso de Adriana Camacho y Daniel Mejía demostró que los efectos de rociar glifosato en 126.000 hectáreas anuales durante una década, con un pico de 172.000 en 2006, durante el Plan Colombia, fueron muy pequeños en la producción de cocaína en el país. Sin embargo, los efectos colaterales fueron negativos: desconfianza y resentimiento de la población afectada contra las instituciones del Estado, daños irreparables a la fauna y al equilibrio ecológico de las regiones fumigadas, y efectos negativos sobre la salud de la población con casos frecuentes de irritaciones cutáneas, enfermedades respiratorias, abortos y fetos malformados.

1 Jul 2019.- Los autores calibraron cuidadosamente los efectos que podía tener el uso de químicos en los cultivos de coca con las fechas de las aspersiones y recogieron las historias clínicas en un gran número de casos, para despejar exposiciones al veneno que habían tenido los campesinos en el propio cultivo de la mata de coca. De esta manera, aislaron el impacto que habían tenido las aspersiones hechas por aeronaves sobre la salud de la población campesina.

Recientemente, un jurado en Estados Unidos ordenó que la empresa Bayer debía indemnizar con US$289 millones a un humilde jardinero aquejado por un cáncer que ataca las células de la sangre, conocido como linfoma no Hogdkin. El rigor de la sanción se debió a que la firma conocía desde 1983 que el herbicida era cancerígeno y encubrió el resultado. Hay otros 5.000 juicios pendientes que le podrían costar a la empresa pagos por US$5,000 millones. La Organización Mundial de la Salud ha advertido sobre el posible efecto cancerígeno del glifosato, algo que sirvió para que el ministro de Salud de la pasada administración, Alejando Gaviria, suspendiera el programa de aspersión aérea del veneno.

No se entiende muy bien por qué los norteamericanos y el gobierno de Duque creen que la estrategia de aspersión aérea, tan costosa y nociva como ineficaz, es preferible a atacar otros eslabones de la cadena del narcotráfico que pueden tener un impacto más fuerte y duradero sobre el negocio. Una razón es que se trata del eslabón más débil de la cadena que en el léxico en inglés se conoce como “soft target”, un blanco fácil, que ofrece menos resistencia y bajas para el Gobierno, aunque incentive la rebelión dentro de los campesinos maltratados. Como lo ha expuesto el propio Mejía en otros trabajos, es más productivo atacar los laboratorios de procesamiento de la cocaína, el transporte del alcaloide y de sus materias primas y, sobre todo, seguir el curso del dinero de los narcos para poder neutralizarlos. En esos eslabones se topan con la corrupción de las fuerzas del orden, de los políticos, bancos y jueces que protegen el negocio aquí y allá.

Una estrategia todavía más inteligente, aunque utópica, sería legalizar el uso y controlar el tráfico de la cocaína, con lo cual desaparecería la enorme renta que se convierte en la serpiente de 1.000 cabezas, tan difícil de erradicar para los gobiernos de todo el mundo. Pero no hay que hacerse ilusiones: el Gobierno conducido por el Centro Democrático buscará la confrontación en general y la guerra contra las drogas en particular para polarizar, lograr apoyo norteamericano y mantenerse en el poder.

https://www.elespectador.com/opinion/otra-vez-el-glifosato-columna-868594

22.19.-LAS FALLAS DE LA INFRAESTRUCTURA VIAL – Eduardo Sarmiento

Hace varios años realicé una investigación y escribí un libro con un título similar. En esa oportunidad me refería al atraso y a los sobrecostos de la infraestructura vial. Un trabajo que, en un principio apareció controversial, fue luego ratificado por los hechos. La constante de los proyectos de infraestructura vial es que el valor final de las obras duplique la cuantía que sirvió de base para la adjudicación. No es aventurado afirmar que los proyectos se obtienen en las licitaciones públicas a pérdida y las ganancias se consiguen luego con sobrecostos.

Los insucesos del sector me llevaron a explorar las razones de los sobrecostos y de los sobornos. Tenía que existir un factor especial que explicara las magnitudes tan grandes con respecto al resto de actividades de la economía.

22 jun 2019.-  Finalmente, advertí que las actividades de obras públicas, principalmente las viales, corresponden a una actividad en la que los beneficios sociales son mayores a los beneficios incurridos en su realización. En consecuencia, las firmas consultoras no están motivadas a realizar las obras a los precios de mercado que resultan de las licitaciones y de otros procedimientos de adjudicación. Por ejemplo, en el caso de la infraestructura vial, debido a los elevados costos fijos, el activo no es recuperable por peajes o concesiones.

La falencia se ha buscado subsanar con estímulos que se han vuelto perversos. Se generaron enormes rentas en las prerrogativas a los constructores y surgieron poderosas empresas para apropiárselos. Las actividades de obras públicas se mueven en un mundo en el que los intereses están más en lo económico y las ganancias, que en el diseño científico de las obras. De esa manera, proyectos que el país realizó en el pasado con diligencia y brillo hoy en día fracasan en forma reiterada por el incumplimiento de los requisitos técnicos.

En fin, las enormes necesidades que el país tenía para superar el atraso vial y las fallas del pasado por los sobrecostos precipitaron un ambicioso programa 4G que no tenía las condiciones para enfrentar la diferencia entre los beneficios sociales y privados. Como ha sido costumbre en la era neoliberal, la regulación se dejó en manos del mercado y los intermediarios, sin reparar que se trataba de un sector que genera grandes rentas que desbordan las instituciones.

La enorme prioridad de la infraestructura requería un cambio notable en la Ley 80 de obras públicas y el fortalecimiento de las instituciones gubernamentales. Había que ponerles límite a los sobrecostos, los cambios de diseño y los apoyos por la suspensión de contratos. También se debía mantener una rigurosa separación entre las instituciones oficiales y los contratistas para evitar que actuaran como juez y parte. Nada se gana con los formularios tipo si luego el proyecto se modifica para obtener mayores márgenes de ganancia y compensar las pérdidas para obtener los contratos en las licitaciones.

Es un problema que se identificó hace varios siglos. La inversión en infraestructura no es recuperable por los procedimientos de mercado. La diferencia entre los beneficios sociales y privados se llena con estímulos especiales que se tornan perversos. Es hora de que se reconozca que la compensación a los constructores y contratistas solo es viable dentro de la amplia presencia del Estado en la concepción y ejecución de las obras y una estricta regulación legal.

https://www.elespectador.com/opinion/las-fallas-de-la-infraestructura-vial-columna-867301

21.19.-DESEQUILIBRIO EXTERNO Y DESIGUALDAD –Mauricio Cabrera*

Cómo y por qué el país se abrió a las importaciones pero no aumentó sus exportaciones, cómo y por qué se ha mantenido una de las peores distribuciones de riqueza e ingresos en América Latina. Dos desafíos de fondo para el posconflicto.

 Con la administración de César Gaviria (1990 – 1994) se pasó de un superávit externo a un déficit de 7,3% del PIB Foto: OEA – OAS

Grandes desafíos

Los dos mayores desafíos económicos de Colombia son el de eliminar el cuantioso desequilibrio externo y el de reducir la gran desigualdad en la distribución del ingreso y la riqueza. El déficit fiscal también es un problema, pero este es producto de la caída de las exportaciones.

15 junio 2019- En el contexto de América Latina, Colombia tiene el vergonzoso honor de ser el campeón del desequilibrio externo, pues es el país con el mayor déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos (CCBP). También es el subcampeón suramericano de la desigualdad.

Colombia sigue siendo el segundo país de Suramérica con mayor desigualdad.

La balanza comercial de Colombia (diferencia entre lo que importa y exporta una país) mostró un saldo negativo de 16.000 millones de dólares el año pasado, equivalente al 5,5 por ciento del PIB. México en cambio tuvo un déficit del 1 por ciento y Brasil un superávit de 0,8 por ciento del PIB. Si a esto se agrega el saldo del comercio de servicios, el de los intereses pagados y recibidos del exterior y los dividendos girados a los inversionistas extranjeros, se entiende el saldo de la CCBP, que el año pasado significó un déficit del 6,2 por ciento del PIB. Otro record regional.

En materia de distribución del ingreso, Colombia sigue siendo el segundo país de Suramérica con mayor desigualdad con un Gini de 0,536, superado tan solo por Brasil.

La apertura hacia adentro

El déficit de comercio exterior es preocupante porque en 2014 este fue de “solo” 6.300 millones de dólares, y porque desde la gran recesión de 1999 Colombia siempre había tenido superávit comercial, con la única excepción del año 2007.Este desbalance externo se ha explicado por el derrumbe de los precios del petróleo y el carbón. Pero la causa no son solo los ingresos por combustibles, porque en el año también disminuyeron las exportaciones del sector agrícola (-5,6 por ciento) y las de manufacturas (-11 por ciento). Además, la caída de las exportaciones es solo la explicación coyuntural del problema.

La causa estructural son las políticas de apertura hacia adentro que desde comienzos de los años noventa multiplicaron el valor de las importaciones. El modelo de desarrollo colombiano siguió los lineamientos neoliberales de la apertura a ultranza bajo el llamado Consenso de Washington: para crecer hay que exportar más (hasta ahí todo bien), para que aumenten las exportaciones hay que importar más, y para lograrlo hay que bajar aranceles y quitar todas las barreras que impiden la libre entrada de bienes del exterior.

Aunque la economía colombiana empezó a abrirse desde los años ochenta, fue durante el siglo XXI cuando se dio un proceso continuo y sostenido de apertura: en 2000 el comercio exterior representaba el 31,5 por ciento del PIB, y en 2014 llegó al 45,2 por ciento. Pocos países pueden mostrar una apertura tan rápida de sus economías.

Pero lo que hizo Colombia fue una “apertura hacia adentro”: la primera parte de la receta se cumplió con creces y las importaciones casi que duplicaron su participación en el PIB, al pasar de 15,4 a 29,4 por ciento. Este crecimiento ni siquiera se frenó con la devaluación de los dos últimos años.

La apertura hacia adentro

Fuente: DANE

Pero el aumento de las exportaciones que seguiría al aumento de las importaciones nunca llegó. Por el contrario, su participación se mantuvo prácticamente constante alrededor del 16 por ciento del PIB en estos 15 años, e inclusive disminuyó durante los dos últimos.

El resultado no ha sido bueno: no solo fracasó la receta de importar más para exportar más, sino que el desequilibrio externo se amplió y el crecimiento se frenó. Aunque esta tendencia fue general en toda la región, la desaceleración económica en Colombia fue más pronunciada, al bajar de 5,1 a 3,8 por ciento entre los dos sub-períodos, así:

Además, la desprotección a la producción nacional, agravada con la funesta revaluación del peso, produjo un proceso de desindustrialización y estancamiento de la agricultura, hubo sectores que hasta 2013 prácticamente no generaron nuevos empleos y crecieron mucho menos que el resto de la economía: mientras en una década el PIB aumentó 51 por ciento, la producción industrial solo lo hizo en 32 por ciento y la agrícola lo hizo en 14 por ciento.

Ahora que acabó la fiesta de la bonanza petrolera se ha hecho evidente la alta vulnerabilidad externa de Colombia. Hasta el momento no se ha registrado una crisis externa porque a pesar del tamaño de la brecha, esta ha sido financiada con ingresos de capital, pero no hay ninguna garantía de que en el futuro siga habiendo flujos de la misma magnitud (inclusive ya hay signos de que están disminuyendo).

El desafío de la igualdad

El aumento del gasto social impulsado por la Constitución de 1991 contribuyó a disminuir el nivel general de pobreza, hasta que la recesión de 1999 y el grave aumento del desempleo hicieron que la población pobre pasara del 49 por ciento al 57 por ciento, y los indigentes pasaran de 15 a 25 por ciento.La apertura hacia adentro de los años noventa aumentó la pobreza rural y amplió la brecha de ingresos con la ciudad. Al mismo tiempo, en las ciudades se amplió la diferencia entre los ingresos de los profesionales y de los trabajadores calificados frente al de los informales, lo cual deterioró la distribución del ingreso y elevó el Gini urbano de 0,49 a 0,57.

Fracasó la receta de importar más para exportar más.

Al salir de la crisis, con la paulatina reducción del desempleo hasta el 11 por ciento, -que siguió siendo el más alto de Latinoamérica- y el continuo incremento del gasto público social, los indicadores fueron mejorando hasta que al final de la década pasada el porcentaje de pobres estaba en el 40 por ciento y el de indigentes en el 15 por ciento. Pero no sucedió lo mismo con la desigualdad, pues después de mejorar un poco, para 2009 el índice Gini había vuelto a 0,57.

Entre 2010 y 2015 hubo avances importantes:

  • 2,8 millones de colombianos consiguieron trabajo y la tasa de desempleo bajó a un dígito (8,3 por ciento);
  • 4 millones de personas salieron de la situación de pobreza,
  • 2,2 millones salieron de la pobreza extrema o indigencia.

Por esto los índices de pobreza e indigencia han disminuido hasta 28,2 y 7,9 por ciento respectivamente. También ha mejorado el acceso a los servicios de salud, que hoy llegan al 92,8 por ciento de los colombianos.

A pesar de estos avances, Colombia sigue muy lejos de los niveles de protección social alcanzados por los países del Cono Sur, y todavía tiene grandes retos en esta materia. Menciono tres de los más importantes:

  1. Disminuir la informalidad en el mercado de trabajo. Un millón de los nuevos empleos creados en el quinquenio fueron informales. Del total de trabajadores colombianos, el 58,7 por ciento están en la informalidad, es decir, no tienen un contrato de trabajo estable y con prestaciones sociales, que corresponda a lo que la Organización Internación del Trabajo denomina “trabajo decente”.
  2. Ampliar la cobertura de las pensiones. En la actualidad solo el 35 por ciento de los colombianos están afiliados a los sistemas públicos o privados de pensiones, y se estima que solo una de cada cinco personas podrá contar con una pensión en su vejez.
  3. Finalmente, Colombia es un país con enormes diferencias territoriales entre su capital Bogotá (que clasificaría como ciudad del primer mundo) y regiones como la Costa Pacífica (con niveles de pobreza similares al Subsahara africano). Por ejemplo, mientras en Bogotá la pobreza afecta al 10 por ciento de la población, en los departamentos de la Costa Atlántica esta se extiende al 41 por ciento y en la Costa Pacífica al 50 por ciento de los habitantes.

El mayor desafío que enfrenta Colombia en materia social es disminuir la concentración del ingreso y de la riqueza. El Plan de Desarrollo del actual gobierno tiene como meta bajar el índice Gini del ingreso de 0,54 a 0,52 y para ello formula estrategias para reducir las grandes disparidades entre las distintas regiones del país.

Pero el Plan es insuficiente porque limita sus metas a la distribución del ingreso y no menciona para nada el más grave problema de concentración de la riqueza (tierra, propiedad raíz y activos financieros). Dos indicadores muestran la gravedad de esta situación:

  • El Gini de la distribución de propiedad de la tierra rural pasó de 0,87 a 0,86. Hoy 2.313 propietarios (el 0,06 por ciento) son dueños del 53,5 por ciento de la tierra disponible en Colombia.
  • Más escandalosa es la concentración del ahorro financiero: según datos oficiales 8.500 propietarios son dueños del 77 por ciento de los CDT depositados en bancos, y 9.200 son dueños del 65 por ciento de los depósitos de ahorro. Como consecuencia, el Gini de la distribución de los depósitos financieros es un asombroso 0,92 para los CDT, 0,94 para los depósitos de ahorro y 0,97 para las cuentas corrientes.

Colombia lucha por conquistar la paz y pronto podrá lograr que termine el conflicto armado y se silencien los fusiles, pero para construir una paz duradera debe cumplir el aforismo latino: si quieres la paz cultiva la justicia.

* Consultor y analista político del Instituto de Pensamiento Étnico, 

https://razonpublica.com/index.php/9678-los-problemas-de-la-economia-colombiana-desequilibrio-externo-y-desigualdad.html

  • 20.19.-EL DEBATE A LA ECONOMÍA – Salomón Kalmanovitz
  • EE.UU VS. CHINA, ¿Y NOSOTROS QUÉ? – Mauricio Cabrera

las economìas minero energèticas pagan regalìas e impuestos pero no integran los dolares de la exportaciòn. son enclaves.

El gerente del Banco de la República señaló problemas en la economía que el ministro Carrasquilla prefiere ignorar y maquillar. El crecimiento fue el primer tema contencioso pues la medida intertrimestral (trimestre IV de 2018 comparado con trimestre I de 2019) y desestacionalizada —Semana Santa cayó fuera del trimestre I— fue de 0. Generalmente se aproxima el crecimiento del año en curso multiplicando este número por los cuatro trimestres, lo cual puede variar, pero estaría sugiriendo un bajo crecimiento en 2019.

10 jun 2019.-  Cinco sectores de la economía tuvieron crecimientos negativos intertrimestrales, entre los que se encuentran construcción (-4 %) e industria (-1 %). El primero debido a un exceso de inventarios de finca raíz, que se agravó porque el Gobierno canceló un programa de subsidio a la tasa de interés que venía de la administración anterior, algo que está resuelto a enmendar pronto. La industria tuvo problemas con sus exportaciones, pero el mercado interno compensó en algo ese deterioro. Los sectores que mejor desempeño tuvieron fueron minería (2,2 %), sobre todo petróleo, pero carbón tuvo una contracción notable de 25 %, afectando negativamente las economías del Cesar y de La Guajira. El sector de mejor desempeño volvió a ser el financiero (2,8 %), cuyo valor agregado son sus utilidades, que en verdad no agregan valor a la economía.

El Gobierno destacó la llegada de capital extranjero durante el primer trimestre como prueba de que la economía va a ir bien el resto del año. En efecto, el monto total fue de US$3.335 millones, que de mantenerse daría algo similar a las entradas de 2017 y que comparado con el primer trimestre de 2018 sí fue un 68 % mayor. El petróleo siguió siendo mayoritario, seguido por la minería y manufactura en un tercer lugar. Es todavía temprano para concluir que se trata de una sola o más golondrinas.

Un dato preocupante es el del desempleo, que se ha venido agravando progresivamente. La razón de fondo es que no se están creando nuevas plazas de trabajo frente al crecimiento de la población que busca trabajo, agravado por la inmigración venezolana, que les está poniendo presión a los salarios reales. La economía depende del petróleo y la minería, sectores que demandan poco empleo.

El resultado fiscal del primer trimestre arrojó un déficit de 3,1 % del PIB, algo que se deteriorará progresivamente por la reforma tributaria de Carrasquilla, que va a reducir el recaudo, junto con el vencimiento de impuestos a las empresas y el de la riqueza en 2020. Ello obligará a un mayor endeudamiento público, que puede comprometer la confianza en el país, algo que el relajamiento de la regla fiscal no ha hecho más que anticipar. Vender las joyas del Estado —parte de Ecopetrol e ISA— solo ayudará temporalmente a encarar el problema, pero nadie en el Gobierno quiere hablar de una nueva reforma tributaria, que es imprescindible.

Para complicar la perspectiva nacional, la incertidumbre urdida por las guerras comerciales de Trump le ha dado volatilidad a la tasa de cambio del peso, que es un problema para el emisor, pues de continuar podría afectar la inflación. El gerente pareció dar a entender que la economía requiere de estímulos, pero no se puede bajar la tasa de interés en esta atmósfera de incertidumbre y matoneo internacional, atenazada además por el matoneo nacional de Carrasquilla y de Álvaro Uribe. Lo más grave de todo es el Gobierno socavando las instituciones, incluyendo las cortes.

https://www.elespectador.com/opinion/el-debate-la-economia-columna-865077

20.19.-UU. VS. CHINA, ¿Y NOSOTROS QUÉ? – Mauricio Cabrera

La restricción de las ventas chinas a EE.UU. disminuirá el crecimiento de China y la obligará a buscar nuevos mercados. 

Mientras en Colombia seguimos estancados en debates promovidos por sectores que insisten en ponerle trabas al proceso de paz y mantener una polarización ,que, como dijo el gerente del Banco de la República, ya está perjudicando la economía, el mundo sigue girando con movimientos que nos pueden hacer mucho daño si nos descuidamos.

3 jun 2019.- Uno de estos es la guerra comercial entre Trump y China, que ha venido escalando hasta niveles que amenazan alterar toda la estructura del comercio internacional e incluso volver a dividir el mundo como en las épocas de la Cortina de Hierro, pero ahora peor porque serían barreras tecnológicas y comerciales. Nosotros somos observadores marginales en esa guerra de gigantes, pero como dice el proverbio africano ‘cuando dos elefantes se pelean quien más sufre es la hierba que pisan’.

La guerra comercial se está intensificando. La empezó Trump imponiendo aranceles a un grupo limitado de productos chinos; reviró Pekín haciendo lo mismo y ya va en 200.000 millones dólares de productos chinos sujetos a aranceles del 25 por ciento. En otro frente, se prohibió la venta de tecnología gringa a la gigante de telecomunicaciones Huawei, y ya China respondió creando una lista negra de empresas que “dañen gravemente los derechos e intereses legítimos de las compañías chinas”.

Toda esa pelea nos afecta por dos canales, el comercial y el financiero. China es nuestro segundo socio comercial después de Estados Unidos, pero es el país con el que tenemos el mayor desbalance comercial, pues le vendemos 4.000 millones de dólares e importamos 10.000 millones, con el agravante de que el 90 por ciento de las exportaciones son hidrocarburos.

La restricción de las ventas chinas a Estados Unidos disminuirá el crecimiento de China y la obligará a buscar nuevos mercados para sus productos, todo lo cual llevará a que crezca nuestro déficit comercial con ese país. Lo primero porque disminuirá la demanda china de materias primas, incluido el petróleo, y lo segundo porque las empresas chinas son expertas en bajar precios y hacer dumping  para aumentar sus ventas, de manera que ahora nos inundaremos de los productos que no puedan vender en otras partes.

De otra parte, para compensar a los agricultores gringos por los aranceles chinos, Trump acaba de otorgarles nuevos subsidios por 16.000 millones de dólares, lo que puede facilitarles las exportaciones a otros países, como Colombia en el caso de la soya y el trigo.

Un daño colateral de la guerra es que, como la subida de aranceles a China no le ha funcionado a Trump para reducir el enorme déficit comercial de su país, pues muchos productos chinos están siendo reemplazados por mexicanos, entonces decidió imponer un arancel de 5 por cientio a todas las importaciones desde México, con la disculpa de castigarlo por no parar a los migrantes centroamericanos. Esto también puede incrementar nuestro déficit comercial con el país azteca que ya suma 2.000 millones de dólares.

El análisis de las consecuencias financieras de la guerra comercial tendrá que esperar para otra columna. Por ahora, basta decir que la incertidumbre y el nerviosismo de los mercados por esta guerra ha llevado a grandes salidas de capital de los países emergentes. En lo corrido del año, se estima que han salido 116.000 millones de dólares, lo que está afectando los precios de las acciones en esos países y devaluando sus monedas. Ese impacto ya lo estamos sintiendo en Colombia.

Mauricio Cabrera Galvis Consultor privado macabrera99@hotmail.com https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/ee-uu-vs-china-y-nosotros-que-530228

  • 19.19-LA VULNERABILIDAD DEL SECTOR EXTERNO –  Eduardo Sarmiento
  • LA POLARIZACIÓN Y LA ECONOMÍA –   Salomón Kalmanovitz

Las firmas calificadoras de riesgo partieron diferencias. Standard & Poor’s mejoró la calificación del país y Fitch la redujo.  Sin embargo, los informes de las dos instituciones son similares y las objeciones o comentarios se refieren a aspectos universales qué son aplicables en todos los países. Las prioridades de los gobiernos de ajustarse a las recomendaciones para obtener altas calificaciones dejan de lado las estructuras fundamentales que determinan el bienestar económico y social de la población.

 

1 Jun 2019.- Es especialmente preocupante el tratamiento al sector externo. Si bien se acepta el desbalance externo, se supone que se corrige con los mecanismos de libre comercio que vienen de la apertura de 1991. No se advierte que la economía colombiana, y en general de América Latina, son altamente dependientes del sector externo. Las crisis económicas se han originado por grandes desbalances en las cuentas externas.

El despegue de la economía tan sólo vino a verse en 1967, cuando la administración Lleras Restrepo estableció el control de cambios y adoptó un marco general para propiciar las exportaciones y la sustitución de importaciones.  En los 24 años siguientes (1967-1991) el país alcanzó el mejor desempeño económico de la historia registrada.

Luego, la apertura económica de 1991 propició la especialización en los productos que pueden ser elaborados más fácilmente, como ocurre con la minería. No se reconoció que estos productos en los países en desarrollo son los de menor complejidad y productividad del trabajo. Por eso, lo que Colombia ganó por la especialización en los productos de ventaja comparativa y adquirir los demás a menores precios en el exterior, lo perdió por la ampliación de la brecha de productividad y salarios con los países desarrollados.

Se incurrió en el grave error teórico de las teorías neoclásicas que proclaman que los beneficios del comercio internacional están fundamentalmente en la especialización en los bienes que se elaboran más fácilmente, es decir los que tienen ventaja comparativa. No es cierto. Los mayores beneficios del comercio internacional están en la contribución tecnológica y en la canasta de productividad del trabajo y salarios.

El país ha regresado a mediados del siglo pasado cuando el desempeño de la economía era determinado por el sector externo. Opera con un déficit en cuenta corriente de 4% del PIB, que reduce el ahorro, aumenta el endeudamiento y genera exceso de ahorro qué contrae la producción y aumenta la brecha entre salarios y productividad. En los últimos cinco años ha sido la causa del crecimiento del producto por debajo de 3%, el aumento del empleo cerca de cero y el mantenimiento del coeficiente de Gini en 0.52.

La gran pregunta es cómo modificar en Colombia la estructura productiva.  Es necesario acudir a la protección para que las empresas puedan compensar las desventajas con respecto a organizaciones que se iniciaron con anterioridad y han acumulado experiencia; hay que aliviar los costos de los bienes complejos para que puedan ser producidos y exportados. Adicionalmente, se requiere un marco macroeconómico que garantice el balance interno y un sistema cambiario regulado que refuerce los estímulos comerciales. En el pasado la coordinación administrativa se realizó por conducto de los consejos de productividad que contemplan sólo una cara de la moneda. Hoy en día el camino más propicio se encuentra en políticas industriales que actúen en forma directa sobre las empresas no solo para elevar la competitividad, sino más para modificar la estructura tecnológica y productiva.

https://www.elespectador.com/opinion/la-vulnerabilidad-del-sector-externo-columna-863855

 19.19.-LA POLARIZACIÓN Y LA ECONOMÍA –   Salomón Kalmanovitz

El crecimiento de la economía durante el primer trimestre del año fue menor al esperado por el Gobierno y varios medios financieros. Creían que sería mayor al 3,2 % y fue del 2,8 %, explicado en lo fundamental por la considerable contracción que obtuvo la construcción, algo que también incidió en el aumento del desempleo. Simultáneamente, la calificadora de riesgo Fitch cambió la perspectiva de Colombia a negativa, al considerar que el Gobierno dio una mala señal al flexibilizar la regla fiscal y a que incumplirá su meta de déficit fiscal de 2020. Para rematar, Fedesarrollo registró en su encuesta un deterioro de las expectativas del consumidor que se puede expresar en una reticencia a gastar y, por lo tanto, deteriore la demanda interna que está liderando el crecimiento.

27 May 2019.- El gerente del Banco de la República, Juan José Echavarría, expresó lo siguiente: “me temo que (esta situación) tiene que ver con la polarización política del país, que está afectando el comportamiento de la tasa de cambio”. Indicó, además, que “hay malestar en los mercados al no saber qué está pasando en la economía”. También aseguró que el crecimiento de las inversiones en Colombia ha sido del 0 %. “Sí veo mucha incertidumbre en términos económicos en nuestro país”, agregó. El senador Uribe Vélez respondió enardecido con un tweet pobremente redactado que decía del gerente del emisor: “alcahuetaron a Santos, derroche, mermelada, impuestos elevadísimos e impunidad”. Es que el Centro Democrático destila odio y confrontación por doquier.

Lo cierto es que, como lo expresó preocupado el gerente del emisor, el dólar anda disparado, en parte por la mala vibra de Trump y su guerra comercial contra China, pero también por la polarización política que divide y confunde al país. De hecho, el peso colombiano es una de las monedas de peor comportamiento después de las de Argentina y Turquía.

¿A qué se debe esta situación?

Primero, a la conducta destructiva del Centro Democrático frente a su propio Gobierno y frente a los otros grupos políticos, que le ha hecho perder gobernabilidad a Duque y explica el gran número de sus iniciativas legislativas que han sido hundidas. El ataque contra el banco central busca deslegitimar una de las instituciones fundamentales que regulan la economía, algo que ya se ha visto en relación con otras instituciones del Estado, como la justicia transicional y con las cortes que no obedecen los deseos del líder del Centro Democrático. ¿Estará buscando una crisis generalizada que obligue a una constituyente que cambie las reglas de sucesión de la Presidencia?

Segundo, la perspectiva de un desequilibrio fiscal profundo el año entrante, propiciado por el sabotaje a un proyecto tributario que no era el mejor, pero que por lo menos buscaba el equilibrio de las cuentas fiscales; el partido de Gobierno convirtió el proyecto en una lluvia de aguinaldos para las empresas y mano dura contra la clase media, pero sobre todo cavó un enorme hueco fiscal para 2020.

Tercero, el maltrato al resto de partidos políticos evidentemente ha polarizado el ambiente y hace difícil llegar a acuerdos que puedan servir para hacer aprobar proyectos tan importantes como el de pensiones, la regulación de la banda ancha (crucial para la economía naranja) y la segunda reforma tributaria para salvaguardar los equilibrios macroeconómicos del país. Por eso 2020 será el año en que estaremos en peligro.

https://www.elespectador.com/opinion/la-polarizacion-y-la-economia-columna-862802

18.19.-EL MAYOR PESO DE LA VIVIENDA –  Jorge Iván González

En la estructura de consumo de los hogares, el gasto en vivienda ha ido adquiriendo una mayor relevancia. Esta constatación es contundente, tal y como se desprende de la Encuesta Nacional de Presupuesto de los Hogares (Enph), y de las encuestas multipropósito (capacidad de pago y calidad de vida) realizadas en Bogotá y los municipios cercanos.

24 may 2019.- La Enph examina de manera detallada el consumo de los hogares. Es la base de información para la estimación del índice de precios (IPC). De acuerdo con estos resultados, en el agregado, los principales componentes de la estructura del gasto son: vivienda (28,7%), alimentos (15,9%), transporte (9,5%), restaurantes y hoteles (8,4%). La estructura del gasto está reflejando cambios importantes en los hábitos de consumo. Las necesidades de los hogares están muy marcadas por el modo de vida de las ciudades. Además de la importancia de la vivienda, en la Enph el consumo por fuera del hogar es relevante.

Las encuestas de Bogotá permiten hacer comparaciones intertemporales (2011, 2014 y 2017). La dinámica muestra, de manera clara, que el peso de la vivienda ha ido creciendo. En 2011 era 23,4%, en 2014 fue 26,6%, y en 2017 aumentó a 29,3%. Mientras tanto, alimentos cayó de 22,9% en 2011 a 16,6% en 2017. Este cambio es significativo, y tiene implicaciones relevantes en el bienestar de la familia y en el diseño de las políticas públicas.

Los procesos de urbanización se han reflejado en aumentos del precio del suelo y de la propiedad inmobiliaria. Las familias tienen que destinar un porcentaje de sus ingresos cada vez mayor al pago de la vivienda (crédito hipotecario o arriendo).

La predominancia de la vivienda tiene dos efectos relevantes. El primero tiene que ver con la incidencia que tienen en la demanda de otros bienes. Y el segundo, está relacionado con la movilidad entre ciudades. Puesto que los recursos de las familias son limitados, si el gasto en vivienda es inflexible, no queda más remedio que disminuir otros consumos. En los hogares más pobres, el pago del arriendo puede ser a costa de disminuir la compra de alimentos. Y, por otro lado, el mayor precio de la vivienda incide en los movimientos migratorios, y en la escogencia del municipio para vivir. Si el precio de la vivienda aumenta, como sucede en Bogotá, los hogares se ven obligados a vivir en un municipio cercano. Este proceso lleva a que las conmutaciones laborales se acentúen, y ello tiene implicaciones inmediatas en los sistemas de transporte y en los tiempos de movilidad.

Los gobiernos nacional y local deben utilizar la estructura de gasto como un instrumento de política económica. Una familia está bien si reduce el peso de los gastos necesarios y aumenta los excedentes para adquirir aquellos bienes que considera valiosos, y que no son indispensables para la subsistencia. Y la política pública tiene instrumentos poderosos para lograr este propósito. En Bogotá, hay dos ejemplos. El peso del gasto en transporte disminuyó, y pasó de 10,3% a 8,7%, entre 2014 y 2017. Y la alimentación escolar ha contribuido a reducir el gasto en mercado. Preocupa que los servicios públicos domiciliarios continúen teniendo un peso relativamente alto (7,2%). En síntesis, es posible focalizar los subsidios, de tal manera que el peso de los bienes básicos se reduzca en las estructuras de consumo de las familias más pobres.

 -jorgeivangonzalez29@gmail.com

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/el-mayor-peso-de-la-vivienda-2865670

17.19.-LA ECONOMÍA NO SE RECUPERA Eduardo Sarmiento

La nave sigue barada.

A pocos días de que el DANE revelara el crecimiento de 2,8 % para el primer trimestre, los organismos internacionales, el Gobierno y los centros de estudio vaticinaron que la economía crecería por encima de 3 % y no faltaron los que la estimaron por encima de 3,5 %. ¿Por qué la constante de los últimos cinco años ha sido la falla sistemática de las proyecciones de los organismos especializados? Cuando las instituciones y los individuos se equivocan reiteradamente en las previsiones también se equivocan en las políticas, y mal pueden mantenerse incólumes.

19 may 2019.- La explicación la he dado repetidamente. Los organismos encargados de las predicciones económicas están basados en teorías que no corresponden a la realidad. Los analistas giran en torno a cifras globales que tienen repercusiones similares en todos los países cercanos. Así, esperan que el crecimiento esté cercano al promedio del consumo y la inversión, que siguen pautas de comportamiento análogas en todos los lugares. En cambio, no se les da mayor importancia al comercio internacional y al empleo, que son los elementos más estructurales de las economías y su influencia varía notablemente con las características propias. Por eso, las soluciones giran en torno a medidas generalistas universales que tienen efectos similares en todos los lugares.

En varias oportunidades señalé que la economía crecería en el trimestre y el año por debajo de 3 %. Simplemente, mientras el sistema operara con déficit en cuenta corriente de 4,5 % del PIB y crecimiento del empleo de 0,2 %, no era posible crecer al ritmo deseado por los organismos internacionales y nacionales. Por simple aritmética el gasto no podía subir por encima de 3 % y por razones económicas el producto nacional no podía superarlo. La economía quedó expuesta a un exceso de ahorro, en el cual la producción avanza por debajo de su potencial. El salario crece por debajo de la productividad del trabajo y el empleo se desploma.

El drama está en que el análisis de los economistas gubernamentales está basado en la creencia de que el crecimiento económico es determinado por la productividad. Así, se esperaba que la reducción de los gravámenes a las empresas estipulada en la Ley de Financiación conduciría a una expansión de la inversión y la producción que impulsaría toda la economía. No ocurrió de esa manera porque al mismo tiempo se elevaron los gravámenes al trabajo y las empresas no encontraron compradores nacionales e internacionales.

Las perspectivas para el año completo no son muy diferentes a las del primer trimestre. La economía perdió dinamismo en relación con los últimos trimestres del año anterior. La industria, la agricultura y la construcción no despegan. El modesto impulso de la economía proviene de la minería, el sector financiero y las importaciones. Lo más grave es que el cuantioso déficit en cuenta corriente y el elevado desempleo contribuyen a sostener el exceso de ahorro que torna ineficaces las políticas monetarias y fiscales convencionales y deteriora el mercado laboral.

La persistencia recesiva de la economía es sistémica. El cuantioso déficit en cuenta corriente, el crecimiento cero del empleo y el avance del producto por debajo de sus posibilidades son el resultado simultáneo de los desaciertos de las políticas monetaria, comercial y cambiaria, y, por consiguiente, están altamente relacionadas. No es algo que se pueda superar con disposiciones puntuales y universales. Lo que se plantea es reformular la orientación y coordinación del Banco de la República con la economía y cambiar la estructura de importaciones y exportaciones del comercio internacional.

 https://www.elespectador.com/opinion/la-economia-no-se-recupera-columna-861324

  • 16.19.-¡LA POBREZA COMENZÓ A SUBIR! – Jorge Iván González
  • 16.19.-LA EQUIDAD NO AVANZA – Eduardo Sarmiento

Los datos que acaba de presentar el Dane sobre la evolución de la pobreza multidimensional son preocupantes. Desde 2010, cuando se empezó a publicar este índice, es la primera vez que la incidencia sube. Los avances que se habían conseguido son significativos. Entre 2010 y 2016, el porcentaje de pobres cayó de 30,4% a 17,8%. De manera continua, la tendencia fue decreciente. Pero ahora, el comportamiento de la serie cambió de manera dramática, y entre 2016 y 2018, la incidencia de la pobreza multidimensional pasó de 17,8% a 19,6%. Este cambio de la tendencia es significativo, y es una alarma que la sociedad colombiana tiene que atender. La cifra es relevante por varias razones.

10 may 2019.- Primero, porque detrás de este porcentaje se oculta un drama social. Entre 2016 y 2018 el número de pobres pasó de 8,6 millones a 9,7. El aumento fue de 1,1 millones de personas.

Segundo, porque la pobreza multidimensional toca variables estructurales, que ya deberían estar resueltas. Es significativo el aumento de carencias en dimensiones relacionadas con las características de la vivienda. Entre 2016 y 2018 el componente que más aumentó fue “el acceso a fuente de agua mejorada”. En estos dos años subió 7,2 puntos porcentuales. Desde la óptica de las ciudades grandes e intermedias, en las que se han logrado avances significativos en vivienda, este dato puede parecer sorprendente, pero el deterioro en este indicador básico es una muestra de la brecha urbano/rural. El segundo crecimiento significativo fue “inadecuada eliminación de excretas” que aumentó 6,4 puntos porcentuales. Y “material inadecuado de pisos”, que subió 4,8 puntos.

Tercero, porque los cambios en la pobreza multidimensional muestran la brecha entre regiones. La peor situación se presentó en el Caribe, donde la pobreza aumentó 7 puntos, que representan 835.000 nuevos pobres. Entre las regiones del país no hay convergencia, y las distancias son relevantes.

Cuarto, porque el deterioro de la pobreza multidimensional está acompañado del empeoramiento de otros indicadores como la pobreza monetaria, que también aumentó. Entre 2017 y 2018 la incidencia pasó de 26,9% a 27%. Esta variación es importante porque, de nuevo, muestra que la tendencia descendente se está agotando.

Quinto, porque el aumento de la pobreza no se está presentando solamente en Colombia. El último informe de la Cepal sobre el panorama social de América Latina, muestra que entre 2015 y 2018 la pobreza monetaria subió, y el número de pobres pasó de 174 millones a 182.

Sexto, porque obliga a que el Gobierno tome decisiones que frenen el aumento de la pobreza, tanto multidimensional como monetaria. Siguiendo las advertencias de la Cepal, es necesario replantear la política económica, de tal forma que favorezca a la mayoría. En Colombia y en América Latina se han ido conjugando dos fenómenos que inciden negativamente en la pobreza. Por un lado, la reprimarización de las economías, que las ha vuelto cada vez más dependientes de las fluctuaciones de los precios de los hidrocarburos y de los minerales. Y, por el otro, la permanencia de la desigualdad, que no permite que los beneficios del crecimiento se repartan entre todos. Para la Cepal, el crecimiento pro-pobre obliga a llevar a cabo políticas que distribuyan el ingreso y la riqueza. Además, la equidad es una condición necesaria para la sostenibilidad ambiental.

* jorgeivangonzalez29@gmail.com https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/la-pobreza-comenzo-a-subir-2860355

16.19.-LA EQUIDAD NO AVANZA – Eduardo Sarmiento 

En la última semana aparecieron cifras que muestran que el coeficiente de Gini de la distribución del ingreso aumentó en el último año a 0,52. El país se mantiene en el grupo de siete naciones con las peores distribuciones de ingreso del planeta. En los últimos días también tuve la oportunidad de participar en diferentes universidades en foros y debates sobre las causas y las soluciones a la distribución del ingreso.

Los debates reafirmaron mi convencimiento, planteado en diferentes libros y columnas, de que el pésimo desempeño en la distribución del ingreso obedece a teorías económicas equivocadas y a la resistencia a modificar el modelo de libre mercado. La distribución inequitativa del ingreso se atribuye a factores desconocidos e inciertos que se originan fuera de la economía y no tienen relación con el modelo imperante. No obstante que la globalización y la amplia liberación de los mercados antecedió y coincidió con el retroceso de la equidad en los últimos treinta años, se pretende eximirlas de responsabilidad.

En la información más detallada se observa que la inequidad se origina por el mercado y las grandes rentas que dan excesivas ganancias al capital y los altos círculos del poder, el elevado desempleo e informalidad, que excluyen a una parte considerable de la población, y la presencia de distorsiones macroeconómicas de diversa naturaleza que colocan el salario por debajo de la productividad y amplían la brecha con los países desarrollados.

Para completar el gobierno ha hecho muy poco para compensar las deficiencias y desperfectos descritos. El sistema fiscal, que es el instrumento por excelencia de la equidad, reproduce muchas de las inequidades de la distribución individual de la economía. El sistema tributario es altamente regresivo, y el gasto social solo llega en 15 % de los ingresos tributarios al 40 % más pobre. El estado más crítico es el de la seguridad social en donde los beneficios de la enorme erogación fiscal se quedan en el capital y los grupos de altos ingresos.

En las teorías neoclásicas de alta sustitución se considera que el crecimiento y la distribución del ingreso son independientes. No es cierto. No será fácil avanzar mientras no se reconozcan la existencia de un abierto conflicto entre los dos propósitos. Las fórmulas comunes para reducir la inequidad disminuyen el ahorro y el crecimiento económico. Los estímulos de mercado para impulsar la producción bajan el salario y deterioran la distribución del ingreso. El gran desafío es construir una nueva teoría que concilie el crecimiento y la equidad. El primer paso es un modelo que remueva las distorsiones que causan el deterioro de la distribución del ingreso en sus raíces. Hay que elevar el ahorro, conformar un banco central altamente coordinado con la política fiscal y cambiaria, modificar la estructura de importaciones y exportaciones hacia actividades de mayor productividad del trabajo y complejidad y sustituir la minería por la industria.

Las soluciones a la distribución del ingreso requieren tres elementos centrales. Primero, una teoría que reconozca el abierto conflicto entre la equidad y la estructura económica causada por el mercado. Segundo, un nuevo modelo que actúe en la raíz sobre los factores económicos que afectan negativamente la distribución del ingreso. Adicionalmente, se requiere una política de transferencias fiscales que garantice una participación de los grupos menos favorecidos en los ingresos tributarios igual al de la población, lo que enfrenta serios obstáculos económicos e institucionales en los países en desarrollo.

https://www.elespectador.com/opinion/la-equidad-no-avanza-columna-860045

15.19.-¿QUIÉN RESPONDE POR EL EMPLEO? – Eduardo Sarmiento

No es fácil entender la última minuta del Banco de la República, que clama que la economía evoluciona adecuadamente de acuerdo con su potencial. La información más reciente sobre el empleo muestra que la productividad del trabajo crece cerca del crecimiento del ingreso nacional. Si a esto se agrega que la oferta de trabajo evoluciona por encima del crecimiento de la población, se encuentra que los trabajadores están en capacidad de producir mucho más de lo que adquieren los consumidores y productores. ¿Cómo una economía que deja una parte creciente de la población desempleada puede estar operando de acuerdo con su potencial?

5 may 2019.- La aritmética es simple. Si el producto nacional crece 2,7 % y el producto por trabajador crece 2,5 %, no queda margen para el empleo. La ocupación crece 0,2 % y la desocupación aumenta 1,3 puntos porcentuales con respecto al año anterior.

Se está fallando en el análisis económico más elemental. En varias oportunidades hemos mostrado que los componentes centrales de la economía evolucionan dentro de un total desorden. Ahora resulta que la macroeconomía, la balanza de pagos y el empleo están fuera de control. La economía marcha a la deriva.

Los bancos centrales autónomos están inspirados en las concepciones clásicas de equilibrio, reforzadas por la Universidad de Chicago, que consideran que el dinero determina la inflación y no afecta la producción y la balanza de pagos. En este mundo, las economías están bien cuando la inflación es baja y mal cuando es alta. La realidad es totalmente distinta en un mundo de desempleo, que desde hace muchas décadas es la característica dominante de la economía colombiana. Las políticas monetarias contractivas inadecuadas mantienen el crecimiento por debajo de su potencial y disminuyen el crecimiento del empleo, y se ven acentuadas por el desbalance del sector externo, que acentúa la contracción monetaria, y por el predominio de la minería.

Los tres aspectos están claramente relacionados y son la confluencia de serias deficiencias en el manejo macroeconómico, la política comercial y la composición sectorial. El Banco de la República mantiene el producto nacional por debajo del gasto, la estructura del comercio internacional está conformada por bienes de baja demanda externa y la composición sectorial es dominada por el alto requerimiento de capital y la baja generación de empleo de la minería.

La verdad es que la economía colombiana opera dentro de un contexto muy diferente a las doctrinas de la Escuela de Chicago, que aparece como dogma en los libros más vendidos. En la actualidad, la economía tiene similitudes con las observadas en la crisis de 1999. En ese entonces, por errores y desaciertos de la Junta del Banco de la República y de la apertura comercial, la economía experimentó la recesión más severa de la historia registrada del país, déficit en cuenta corriente de 6 % del PIB y desempleo de más de 20 %.

El país ha operado durante varios años con el modelo de autonomía del banco central, libre comercio y predominio de la minería. En las condiciones internas y externas actuales, el modelo conduce a tasas de crecimiento menores en 2 % al potencial, déficit insostenible de balanza de pagos y desempleo creciente que conduce a serios desajustes sociales y deterioro de la distribución del ingreso. Al panorama actual se agregará el aumento de la participación del capital en el producto y el deterioro del coeficiente de Gini. La solución es un nuevo modelo basado en la coordinación fiscal, monetaria y cambiaria del Banco de la República, políticas comerciales en favor de actividades de mayor complejidad y sustitución de la minería por la industria.

https://www.elespectador.com/opinion/quien-responde-por-el-empleo-columna-853777

14.18.-PROYECCIONES O CAMBIO ESTRUCTURAL Eduardo Sarmiento

Al principio del año los organismos internacionales y el Gobierno, dentro de un gran despliegue, presentaron proyecciones de crecimiento del 3,5 % del PIB, alentados por la Ley de Financiamiento. Mientras persistan las deficiencias estructurales del modelo económico no será posible superar el estancamiento de los últimos cinco años y recuperar las tendencias históricas. Como lo anticipa la información de los dos primeros meses, el crecimiento del PIB estará por debajo del 3 %.

27 abr 2019.- Las proyecciones del Banco Mundial y el FMI, que son acogidas por las instituciones nacionales sin mayor beneficio de inventario, se basan en procedimientos estadísticos que captan las similitudes con los países vecinos y los vínculos con la economía mundial. Sin embargo, están expuestas a grandes imprecisiones, porque no contemplan las características propias de las economías. Así, no se ha entendido que las economías con elevado déficit en cuenta corriente y tipo de cambio flexible terminan con excesos de ahorro que tornan inefectivas las políticas monetarias y fiscales convencionales.

En el primer curso de macroeconomía se enseña que en una economía balanceada el consumo, la inversión y los ingresos externos evolucionan al mismo ritmo. Pues bien, la economía colombiana opera dentro de un total desorden. La inversión crece por debajo del consumo y los ingresos externos descienden. Las proyecciones basadas en el consumo sobreestiman la realidad. Las soluciones basadas en comportamientos regulares fallan en forma sistemática.

No menos dicientes son las decisiones monetarias y fiscales. La baja tasa de interés de referencia es neutralizada por la elevada tasa de interés de los TES: la liquidez no llega a las empresas. Por su parte, la decisión de la regla fiscal de ampliar el déficit fue inoperante, porque no contempló los recursos para financiarlo. La economía va a la deriva. Los mecanismos de control son inefectivos y contradictorios.

Es hora de que se acepte que el modelo económico adolece de grandes fisuras en la balanza de pagos y en el Banco de la República. El sistema arancelario y la organización cambiaria dan lugar a importaciones muy superiores a las exportaciones. El déficit en cuenta corriente en corto plazo superará el 4 % del PIB, lo que conduce a un endeudamiento insostenible. Por su parte, el manejo del Banco de la República carece de flexibilidad para evitar que el déficit en cuenta corriente ocasione un estado de exceso de ahorro que torna ineficaces las políticas fiscales y monetarias convencionales. En consecuencia, el producto nacional crece dos puntos por debajo de su potencial y el salario evoluciona por debajo de la productividad.

Las predicciones y las políticas no fallan por la aritmética sino por la consistencia. El problema no es de metodologías o consensos, sino de teoría y determinación política. Los desaciertos en las políticas comerciales y cambiarias y en la orientación del Banco de la República ocasionaron grandes déficits en cuenta corriente, elevado endeudamiento, exceso de ahorro y salario por debajo de la productividad.

La solución se ha buscado con proyecciones optimistas y buenos deseos. Los desaciertos se justifican diciendo que en el año siguiente todo mejorará. La solución no está en el juego de las cifras y proyecciones. La recuperación del crecimiento y la estabilidad de la balanza de pagos requieren un cambio drástico en la estructura comercial de importaciones y exportaciones y una amplia coordinación entre la política monetaria y fiscal. https://www.elespectador.com/opinion/proyecciones-o-cambio-estructural-columna-852572

13.19.-ARGENTINA LUCHA CON LA INFLACIÓN ENDÉMICA  – Alejandro Radonjic

Un difunto economista alguna vez dijo que “en el largo plazo todos estaremos muertos”. Una frase que no requiere hondas explicaciones. Agregaba Lord Keynes: “Los economistas se dan una tarea muy fácil e inútil si en épocas tempestuosas ellos solo pueden decirnos que, cuando la tempestad pase, el océano estará calmo de nuevo”. Años después, el polaco Michal Kalecki lo enfatizó: el largo plazo no es más que una larga sucesión de cortos. 

18 abr 2019.- Ayer, el Gobierno lanzó un conjunto de medidas con ese mismo espíritu: sin (otro) corto plazo, reconoció, no hay largo posible. Así lo sentenció el documento distribuido por Presidencia a los medios. “Seguimos convencidos de que para bajar la inflación en el largo plazo –y terminar con este problema que tenemos desde hace 75 años–, son indispensables los cambios profundos y estructurales que venimos implementando en estos años. En el corto plazo, sin embargo, tomamos medidas que protegen a los argentinos en esta etapa de transición, para que juntos podamos ganarle a la inflación”, decía.

 Así, las medidas, en la visión oficial, aparecen como un complemento ante esos “cambios profundos y estructurales”. Que no son triviales, por cierto: desenchufar “la maquinita” del BCRA o equilibrar las cuentas públicas, ambas cosas que está haciendo hoy el Gobierno.

Mientras eso va madurando, el Gobierno levantó un puente para transitar un durísimo presente, tras el dato de inflación de 4,7% en marzo y un abril que se perfila para 3,5% (mínimo). Luego, por cierto, de una inflación de 47,6% en 2018. ¿Por qué no se hizo antes? Más considerando el exiguo costo fiscal: $9.000 millones, según declaró Nicolás Dujovne. Inexplicable.

¿Y la “inflación reprimida”, el día 181 y la consistencia intertemporal? Importan, obvio. Pero la urgencia hoy es el corto plazo y, sin cambios, el problema podía llegar a agravarse antes del día 181. ¿Alguien piensa hoy en la gente que se está cayendo del sistema? En 2018, Argentina sumó 3 millones de pobres nuevos: 250.000 por mes. Un escándalo.

La política se hace con poder, aquí y en China y, por suerte, con el tamiz popular: para gobernar hay que ganar elecciones

Es que el plan (siendo generosos con el calificativo) aparece, además, como un dique de contención ante una eventual espiralización de la inflación. Hoy ese no es el escenario base de ninguno, pero tampoco lo era una devaluación como la observada en 2018. No deja de ser cierto que la economía está cada vez más indexada, los contratos se acortaron, las expectativas de inflación están desancladas (y subiendo) y el BCRA está con las manos atadas para domar algún respingo del dólar.

También ante una situación política y electoral adversa, como marcan cada uno de los sondeos. En un extraño comunicado, por el emisor y el concepto, el PJ-PBA dijo ayer que “las medidas anunciadas por el Gobierno sólo persiguen fines electorales”. La política se hace con poder, aquí y en China y, por suerte, con el tamiz electoral.

¿Y la “inflación reprimida”, el día 181 y la consistencia intertemporal? La urgencia hoy es el corto plazo

Gobernar implica cambiar las reglas de juego o las orientaciones cuando no funcionan. Incluso, las que uno traía consigo. ¿Qué duda cabe de que la antiinflacionaria entraba en esa categoría? La coherencia es importante y es un horizonte innegociable en el largo plazo, pero el pragmatismo es clave en el corto plazo para darle sustento a esa “big picture”. El Gobierno se dio un baño de realismo ayer. Aunque tardío y probablemente insuficiente, bienvenido.

https://www.eleconomista.com.ar/2019-04-los-economistas-k-precios-cuidados-y-las-reglas-del-juego/

12.19.- EL ORDEN ECONÓMICO MUNDIAL EN TRANCE . Eduardo Sarmiento

                                                       En trance y soledad                                             

 La economía mundial evoluciona con grandes sobresaltos. Desde la crisis de 2008, la constante de la economía global es la aparición de un área en crisis de escasez de divisas y caída del crecimiento económico. Mientras en el pasado la expansión de las economías se repartía en todas las áreas, en los últimos años significa la caída de alguna de ellas. En el 2008 le correspondió a Estados Unidos, en el 2011 a Europa, en 2014 a América Latina, y ahora vuelve a Europa, con Alemania a la cabeza. La impresión es que estamos en un mundo en que no caben todos los países. Siempre hay un grupo en crisis.

13 Abr 2019.- Como lo señalé en varias columnas, se ha regresado a mediados del siglo XX. En ese entonces el desarrollo y el progreso eran determinados por la generación de divisas y por la capacidad de adquirir bienes en el exterior. El desempeño, en particular en los países en desarrollo, como era el caso de América Latina, era determinado por la disponibilidad para adquirir los bienes esenciales de capital y consumo en el exterior. Algunos países adoptaron transformaciones administrativas para moderar la dependencia de la economía mundial. Así, en el gobierno de Carlos Lleras se instauró un sistema de control de cambio que racionaba las divisas y se siguió un programa de diversificación de exportaciones sin precedentes. La economía dejó de operar con restricciones de balanza de pagos y freno a las importaciones esenciales. En los veinte años siguientes
el producto nacional creció al ritmo más alto de la historia registrada.

En la globalización se pretendió fortalecer el sistema con mecanismos automáticos de ajuste. Se consideró, con base en las teorías dominantes, que el resultado se podía lograr con la modalidad de cambio flotante y con bancos centrales autónomos que intervinieran la tasa de interés. El mecanismo es simple. Cuando un país enfrentaba limitaciones de divisas, la tasa de interés bajaba, el tipo de cambio se devaluaba y el déficit en cuenta corriente se reducía. El sistema funcionó bien al principio, en especial en los países avanzados. Las variaciones menores de la tasa de interés les garantizaba la independencia de la balanza de pagos. El desempeño dependía de sus políticas propias.

El sistema dejó de funcionar cuando la tasa de interés mundial llegó a cero. Las economías se vieron abocadas a excesos de ahorro que no pueden contrarrestarse con las políticas monetarias y fiscales tradicionales, es decir, de baja de tasa de interés y déficit fiscal financiado con títulos de ahorro. La actividad productiva y el empleo operan por debajo de su potencial.

El problema no se resuelve modificando las proyecciones del FMI, ni las votaciones públicas de la junta del Banco de la República. Lo que se requiere es una nueva teoría económica para un mundo de tasa de interés cero que no aparece en los libros de texto más promovidos. En varias de mis obras (Economía y globalización) se muestra cómo las economías con exceso de ahorro funcionan en forma muy distinta a las visiones convencionales de tasa de interés positiva.

En fin, los países están expuestos a caídas de los ingresos externos que se llevan consigo la producción y el empleo. Las economías se tornaron altamente dependientes de las balanzas de pagos. El aumento del déficit en cuenta corriente da lugar a una contracción del mismo orden en la producción. En términos simples, fracasó el orden económico mundial basado en el tipo de cambio flotante y la autonomía de los bancos centrales para influir la tasa de interés. La alternativa es un banco central altamente coordinado con la política fiscal, cambiaria y comercial, a tiempo de una abierta regulación del tipo de cambio mediante la compra y venta de divisas.

https://www.elespectador.com/opinion/el-orden-economico-mundial-en-trance-columna-850337

  • -11.19 -PROFUNDIDAD DE LA CRISIS CAFETERA, OBLIGA SOLUCIONES CIERTAS Y EFICACES (II)Oscar Gutiérrez 
  • FECODE EN SUS 60 AÑOS – Hernán Suárez

 Sin el aporte de los educadores y su organización sindical, los avances logrados en la educación colombiana no habrían sido posibles

En el acto de celebración de los 60 años, su expresidente Abel Rodríguez, gran impulsor del Movimiento Pedagógico y de importantes logros de los educadores ha formulado la siguiente propuesta:

“Propongo a las directivas nacionales de Fecode que convoquen una gran misión educativa, autónoma e independiente, para que, con base en un amplio proceso de concertación social y política, redacte una propuesta de reforma de la educación, que produzca la gran revolución pedagógica y administrativa que el país requiera para el sistema educativo y que una en su defensa a la inmensa mayoría de los colombianos”

Abril 03, 2019.- Las luchas de los educadores en estos 60 años han enfrentado el inveterado desdén y miserabilismo de las clases dirigentes por la educación y en buena medida han logrado remediar sus nefastas consecuencias Sin sus esfuerzos, resistencias y su capacidad propositiva la educación pública, la gratuidad y la cobertura, no hubieran sido posibles.

Los 60 años de existencia que está celebrando, en medio de la indiferencia y el silencio de los grandes medios de comunicación, han sido años de justas exigencias no solo salariales y prestacionales, sino también por mayores recursos presupuestales para la educación, de marchas, de paros, de propuestas desoídas, de logros importantes como el Estatuto Docente de 1979 y la Ley General de Educación. Los maestros han pagado un alto costo por atreverse a luchar. Un total de 1.088 educadores han sido asesinados entre 1985 y 2018. Una verdadera vergüenza ante nosotros y ante el mundo.

La organización sindical de los educadores surgió en marzo de 1959 para hacer frente al lamentable estado de sus condiciones laborales, en una época en que el clientelismo dominaba y administraba la educación. Los maestros debían esperar hasta 6 meses sin recibir su pago oportuno y en algunos departamentos reciban el pago de su salario con botellas de licor que ellos debían vender en tiendas y cantinas para sobrevivir. De igual manera eran víctimas del bipartidismo para su nombramiento y estabilidad. El padrino liberal o conservador era obligado. No existía un estatuto docente que reglamentara y estableciera las condiciones de ingreso y permanencia de los maestros. En ese entonces cualquiera podía ser maestro, bastaba “medio saber leer y escribir” y la recomendación de un politiquero de oficio. El cura y el alcalde eran las autoridades encargadas de evaluar su desempeño laboral. La educación era responsabilidad de los alcaldes y gobernadores.

La primera gran batalla de Fecode que le mereció el reconocimiento y apoyo de la opinión pública fue la Marcha del Hambre, realizada en 1968. El presidente de entonces, Carlos Lleras Restrepo, caracterizado por su arrogancia y actitudes despóticas, se vio forzado a recibir personalmente en su despacho a los maestros marchantes del hambre que venían desde Santa Marta, en la Costa Caribe, hasta Bogotá a reclamar el pago de sus magros salarios, que no recibían desde hacía ocho meses. En esta ocasión, por primera vez un grupo de maestros, junto a los dirigentes de Fecode, se plantaron en actitud enérgica frente al jefe del Estado, para exigir respeto a sus derechos y notificarle al país su voluntad de lucha.

Las luchas libradas para lograr un estatuto docente beneficiaron no solo a los educadores sino también al país. Con el Estatuto Docente se desterró el clientelismo de la educación. Junto con la nacionalización de la educación, impulsada también por el gremio educativo, se acabó con el poder corruptor de politicastros, alcaldes y gobernadores, quienes coaligados habían convertido la educación en un jugoso botín electoral mediante el cual traficaban con los cupos escolares, con el nombramiento y traslado de maestros y hacían deshacían con los recursos destinados a la educación de los municipios y los departamentos. Hoy el viejo clientelismo en la educación ha sido reemplazado por la más rampante corrupción, cuyas más dolorosa realidad es el actual saqueo de los recursos de la alimentación escolar y el engaño a los millones de niños víctimas de su inhumano proceder.

El Estatuto Docente reglamentó y puso orden en el ejercicio de la profesión docente, estableció los requisitos académicos y profesionales para ejercer como educadores y las garantías para su estabilidad, consagró los concurso como el único medio legal para ingresar a la carrera docente, estimuló la profesionalización del magisterio y la formación universitaria. No fue una tarea ni una negociación fácil en medio del caos administrativo que imperaba en el nombramiento de maestros. Fueron necesarias 14 categorías de maestros para ordenar el desmadre reinante.

Un solo ejemplo ilustra el tamaño del problema y el daño causado por el clientelismo a la educación. En el Estatuto Docente de 1979 fue necesario establecer dos categorías, las categorías A y B, para aquellos maestros que no habían terminado ni el bachillerato ni la normal, pero ejercían como educadores en escuelas y colegios públicos. En esta categoría se incluían también un reducido número de maestros que escasamente había terminado la educación primaria. Se les dio un plazo para obtener el título de normalistas y poder así ascender en el escalafón. Los maestros que no habían terminado ni el bachillerato ni la normal ejercían la profesión gracias a la acción corruptora de los políticos y gobernantes que los nombraban sin el lleno de los requisitos y aprovechándose de las necesidades educativas de cientos de veredas que resignadas aceptaban al maestro que les mandaran.

Una vez logrado el Estatuto Docente en 1979, Fecode encaminó sus esfuerzos a impulsar una gran reforma de la educación y la enseñanza. Con tal fin promovió, organizó e impulsó al interior del magisterio el llamado Movimiento Pedagógico, el cual tenía como objetivo comprometer al magisterio en una profunda reflexión colectiva sobre sus prácticas pedagógica y educativas, realizar un examen autocrítico de su quehacer docente, impulsar nuevos métodos de enseñanza y nuevos contenidos en su labor educadora que contribuyeran a formular una propuesta de reforma profunda de la educación y la enseñanza. A mirar no solo la educación con los ojos del sindicalismo, sino también con los ojos y enseñanzas de la pedagogía.

Fue sin duda uno de los momentos estelares de los educadores y su organización. Con su impulso demostró que su lucha no se limitaba a su propio interés corporativo o meramente salarial, sino que también le interesaba la suerte de la educación y el bienestar de los miles de niños y jóvenes que se educan en los colegios y escuelas públicas.

Fruto de este novedoso y creativo Movimiento Pedagógico, impulsado desde 1982 hasta finales de la década del 90, fue la expedición de la vigente, pero inaplicada Ley General de Educación (Ley 115 de febrero de 1994), fruto de la iniciativa de Fecode. La ley fue el resultado de la negociación entre los educadores y el gobierno de César Gaviria.

Desgraciadamente el gobierno de Andrés Pastrana y el régimen de Álvaro Uribe hicieron trizas la Ley General de Educación y se empeñaron en debilitar y contrarrestar el poder y la influencia alcanzado por Fecode. Impusieron una arrasadora contrarreforma y les arrebataron importantes logros profesionales y salariales a los maestros, alcanzados en décadas de lucha, logrando dividir al magisterio en dos estatutos docentes que rigen en la actualidad.

Desde entonces Fecode ha dedicado buena parte de sus energías a defenderse e intentar salvaguardar sus intereses económicos, laborales, prestacionales amenazados, su régimen de salud y la disminución de los recursos destinados a la educación. Por eso el paro se convirtió en su única defensa, con el agravante que cada paro da origen a tres o cuatro más para lograr que se cumpla lo pactado.

El gran desafío para Fecode en sus 60 años es profundizar su defensa de la educación pública, más allá de los intereses corporativos y salariales de los educadores, legítimos sin duda alguna.

La educación pública pobre para pobres que hoy ofrece el Estado está en crisis. Más de 11 millones de colombianos de los estratos 1, 2 y 3 son víctimas de este modelo. Los estratos 4 y 5 hace rato abandonaron la educación pública y realizan ingentes esfuerzos por ofrecer una supuesta educación de calidad en el sector privado. La mayor tragedia para la educación pública es que empiece a perder el estrato tres, como ya ocurre en Bogotá, y termine convertida en una educación pública pobre para los más pobres de los pobres.

El debilitamiento paulatino de la educación pública, fruto de las políticas de Estado, está asociado a su precaria calidad. De nada serviría que el magisterio mediante sus luchas mejore sus condiciones salariales y prestacionales, que su sistema de salud cumpla con lo esperado o que se destinen mayores recursos financieros para la educación, si a la vez no se transforma la orientación y los contenidos pedagógicos del actual sistema. De allí la urgencia de emprender una gran reforma pedagógica de la educación, revolución pedagógica la ha llamado el profesor Julián de Zubiría, que garantice a los colombianos una educación distinta, de calidad, pertinente, para la democracia y el bienestar de las mayorías. Solo una gran reforma o revolución pedagógica podrá salvar y fortalecer la educación pública. Es el gran paso que debe dar Fecode.

Justamente en el acto de celebración de los 60 años, su expresidente Abel Rodríguez, gran impulsor del Movimiento Pedagógico y de importantes logros de los educadores ha formulado la siguiente propuesta:

“Propongo a las directivas nacionales de Fecode que convoquen una gran misión educativa, autónoma e independiente, para que, con base en un amplio proceso de concertación social y política, redacte una propuesta de reforma de la educación, que produzca la gran revolución pedagógica y administrativa que el país requiera para el sistema educativo y que una en su defensa a la inmensa mayoría de los colombianos.

La misión habrá de ser integrada por educadores, profesores e investigadores, intelectuales y académicos independientes, artistas y miembros destacados de las letras, el arte, el periodismo y la cultura en general. Su trabajo será acompañado por un equipo de especialistas en los temas concernidos. Este sería el aporte de Fecode al país y sobre todo a la niñez y la juventud, en sus 60 años de existencia. De esta manera ratificaría su compromiso histórico con la defensa de la educación pública y con Colombia”.

https://www.las2orillas.co/pasado-y-futuro-de-fecode-en-sus-60-anos/

10.19.-MAL DE MUCHOS O FALLA DEL MODELO – Eduardo Sarmiento

                                   ¿Sueño o modorra endémica. señor?       

El debate sobre el crecimiento económico no avanza. El país se acostumbró a que el tema se resuelve con las proyecciones oficiales y de los organismos internacionales. Las cifras de los primeros meses del año señalan que las proyecciones de crecimiento del FMI y el Gobierno no se cumplirán. La economía crecerá por debajo de 3 %.

30 mar 2019.- Ahora, el FMI, tras los fracasos persistentes de las proyecciones de crecimiento, ha montado la teoría de que los países de América Latina están condenados a crecer un punto porcentual menos que la tendencia histórica. El postulado se basa en cifras históricas que revelan comportamientos similares en los países. De allí se deduce que el menor crecimiento de los países con respecto a la tendencia histórica se origina en factores exógenos y desconocidos. Sin ninguna evidencia científica, sostienen que el crecimiento depende de la región geográfica; dicho en otros términos, de la vecindad. Se trataría de un fenómeno endémico que se trasladaría entre los países como las epidemias. Mal de muchos. El crecimiento económico no desciende en Colombia por sus condiciones propias, sino por lo que ocurre en la región.

La causa del deterioro de América Latina está en el modelo económico que ocasiona comportamientos de diversa naturaleza. En general, se opera dentro de formulaciones que funcionaron bien en unos tiempos y dejaron de hacerlo, como sucede con el comercio internacional. Sin embargo, los fenómenos no se presentan en igual forma en todos los lugares. Así, el efecto del sector externo es más fuerte en los países más intensivos en recursos naturales, como Chile, Argentina y Venezuela. Por su parte, las fallas en el manejo macroeconómico del banco central tienen características especiales en Brasil. También se observa que los países mejor librados son los que tienen nichos especiales por las exportaciones intensivas en recursos naturales.

Lo cierto es que América Latina regresó el diagnóstico del pasado en que el crecimiento y la producción eran determinados por el sector externo. En esto no solo influyen las condiciones internas de los países sino en el marco internacional. La globalización configuró un estado de exceso de ahorro y tasa de interés cero mundial que ha debilitado las condiciones de balanza de pagos de los países emergentes. Las economías están comprometidas en impulsar el crecimiento con superávits en cuenta corriente, y como todos no lo pueden lograr, se configuran déficits estructurales que no pueden ser financiados. Esta ha sido la historia de los países del sur de Europa y América Latina después de la crisis de 2008.

Un aspecto generalizado parece ser la intervención macroeconómica de los bancos centrales. Este manejo está inspirado en el modelo del libro de texto de las universidades de Estados Unidos que proclaman que la producción y la tasa de interés están inversamente relacionadas. El expediente deja de ser válido cuando la tasa de interés llega a cero. En ese momento las políticas fiscales y monetarias se tornan inefectivas. Las economías quedan desprovistas de medios para alcanzar el pleno empleo y la máxima capacidad.

Las semejanzas de las economías de América Latina no se originan por estar en la misma región sino por los modelos económicos que tienen rasgos comunes. El bajo crecimiento de Colombia no se origina en factores externos desconocidos, sino en fallas estructurales. La recuperación de las tendencias históricas, que no es nada espectacular, no será posible sin cambios de fondo en la estructura del comercio internacional, la autonomía del banco central basada en el tipo de cambio flexible, el predominio de la minería y la ineficacia del gasto público.

https://www.elespectador.com/opinion/mal-de-muchos-o-falla-del-modelo-columna-847739

A- 9.19 EL PRIMER ‘INFORME’ DEL PRESIDENTE DUQUE – Juan Manuel López

Apareció el miércoles pasado en el periódico El Tiempo (pag. 1-8) un artículo bajo el subtítulo de ‘opinión’ firmado por Iván Duque Márquez, Presidente de Colombia.

Varios comentarios al respecto. Unos de forma, otros sobre los efectos o el impacto y resultado de esa ‘presentación’, y otros sobre su contenido.

18 mar 2019.- En cuanto a la forma, todos los primeros mandatarios tienen maneras personales de relacionarse con la opinión pública. Por supuesto tienen que hacerlo a través de medios masivos de comunicación. Si se excluyen las intervenciones en casos extremos que obligan y requieren de la trasmisión en directo de un discurso unipersonal, el formato ha sido el de entrevistas en los medios de alta circulación con sus periodistas estrella, y el propósito de esas apariciones era comunicar lo que consideraban importante como orientaciones de gobierno o como balances de gestión.

El Dr. Duque se lanzó por una vía inusual al establecer como vía de presencia ante la opinión pública un artículo de ‘opinión’ en un periódico. Era costumbre el hacer la presentación de los ‘cien primeros días’ por parte del Primer Mandatario y, por parte de los analistas, interpretar qué implicaba eso como rumbo del gobierno, pero me parece recordar que no hubo mensaje, ni –si algo hubo- comentarios o evaluaciones por los comentaristas. Es de suponer que eso algo incidió en la mala imagen de ‘falta de liderazgo’, cuando el país no supo bien para dónde íbamos y se divulgaban más las propuestas del Centro Democrático y el Dr. Uribe.

En relación al texto no parece difícil de calificarlo de anodino o falto de interés. Tal vez lo demuestra  el hecho que ni siquiera el diario mismo lo anunciara en su primera página; o aún más, que no apareciera mención alguna en los programas habituales de radio o televisión, ni para bien ni para mal.

De todas maneras es algo prematuro salir con el titular ‘El despegue económico toma fuerza’,  ya que usualmente así parece en el año de elecciones, en parte porque el aumento del gasto público dinamiza algunos sectores, y en parte porque se supone que el recién elegido siempre trae expectativas positivas. Tampoco es correcto reivindicar como éxitos del nuevo gobierno los resultados del año

Pero grave –y más que desafortunado- el mencionar en la inauguración de la Bolsa de Nueva York, y antes de que existan cifras oficiales, un supuesto crecimiento, lo cual tuvo que ser desmentido por el propio DANE. No es pertinente que el Presidente esté especulando y creando falsas expectativas al hablar de resultados que corresponde a otras entidades certificar.

Como ‘informe’ cae en la falta de seriedad de escoger solo las estadísticas que aparecen favorables (desapareció el aumento del desempleo al 12.8%, la cifra más alta del continente y tal vez el salto más alto de que se tenga registro; o la caída en la inversión extranjera, también record en muchos años; ambas noticias o información más importantes para analizar que las por él presentadas). O el mencionar “A esto hay que sumarle otra de nuestras iniciativas en cuanto a la eficiencia en el gasto y la inversión pública que incorporamos en el Plan Nacional de Desarrollo, (…)” cuando éste ni siquiera ha iniciado su trámite en el Congreso.

En fin, en campaña los candidatos siempre muestran promesas de lo maravilloso que vendrá según lo que se propone; por eso se dice que quien gana una elección es quien más capacidad tiene de engañar.

Pero en cuanto a la economía el Presidente no puede ponerse, como si estuviera en campaña, a jugar, manipular o especular (u ‘opinar’) dando como informes lo que debe ser divulgado por el encargado de las estadísticas nacionales.

https://mail.yahoo.com/d/folders/1/messages/19019?.rand=13o1ucdba3j23

B- 9.19 BEMOLES DEL PLAN NACIONAL DE DESARROLLO 2018-2022 – César Ferrari

Un plan nacional de desarrollo es un documento que se plantea como guía de la gestión estatal con la finalidad de lograr las metas del Gobierno para un periodo determinado. Usualmente se diseña bajo diversos escenarios, unos más y otros menos favorables de tal manera que ante unos y otros se planteen políticas que compensen insuficiencias, superen deficiencias y refuercen oportunidades.

20 mar 2019.- El documento “Bases del Plan 2018-2022”, presentado hace pocas semanas al Congreso colombiano, plantea como meta de crecimiento en el periodo de gobierno, en el mejor escenario, una tasa promedio anual de 4,1%, superior a una tasa promedio de 3.3% en el escenario base tomado de las proyecciones para Colombia del Fondo Monetario Internacional de abril de 2018. Las tasas anuales de crecimiento serían en ese mejor escenario: 3,6% en 2019, 4% en 2020, 4,2% en 2021 y 4,5% en 2022.

Los cinco escenarios planteados, que podrían considerarse progresivamente optimistas a partir del escenario base y van incorporando mejoras de productividad que, a su vez, se traducirían en incrementos en la tasa de crecimiento, incluyen: aumentos en los precios petroleros mundiales, de una base de 70 dólares barril (65 en 2019) a una situación más favorable de 75 dólares por barril; mejoras regulatorias que se traducirían en menores trámites; “apuesta” por la agroindustria; mejora productiva en la economía naranja (artes, actividades culturales, turismo, tecnologías de la información), y mayor gasto en la educación.

La primera inquietud tiene que ver con dichas supuestas mejoras en productividad y con incrementos en la capacidad de producción para lograr tasas más elevadas de crecimiento con cada escenario. Aumentos en la productividad, es decir, producir más con menos recursos, implican mejoras en tecnología o en los procedimientos productivos y ambas suponen mayor inversión. Aumentos en la capacidad de producción, es decir, más máquinas para producir, implican también mayor inversión. El plan plantea que la tasa de inversión respecto al PIB aumentaría de 22,3% en el escenario base a 26% en el mejor escenario.

Cabría preguntarse ¿por qué aumentaría la tasa de inversión? Solo podría ocurrir si el monto de inversión crece más rápidamente que el monto del PIB. Tal no se muestra en todos los escenarios. Lo que sí se aprecia es que, en el mejor escenario, la tasa de crecimiento promedio anual proyectada de la inversión es 5,7% mientras que la tasa de crecimiento del PIB, como indicado, sería 4,1%.

Pero ¿por qué se daría esa situación en ese mejor escenario? Significaría que el consumo debería crecer menos que el PIB. Pero la tasa de crecimiento promedio anual proyectada del consumo es también 4,1%. Lo cual implica que ese crecimiento se traduciría en un crecimiento de las importaciones superior al de las exportaciones y, por lo tanto, en mayor financiamiento externo. En efecto, las importaciones se proyectan creciendo 3,5% y las exportaciones 3,4%.

Pero si las importaciones crecen más que las exportaciones, quiere decir que los sectores transables (los que exportan y compiten con importaciones) perderían competitividad y, por lo tanto, rentabilidad. Y que los sectores que más crecerían serían los no transables y que, por lo tanto, la inversión se orientaría hacia estos últimos sectores. En efecto, entre los sectores más significativos en la estructura del producto, las proyecciones más elevadas de las tasas de crecimiento promedio anual son para las actividades financieras (5,4%), comercio (5,2%), y construcción (4,9%); tasas mayores que las que lograrían los sectores transables: agropecuario (4,2%), explotación de minas y canteras (3,7%) y manufacturas (4,7%).

Mejor dicho, todo pareciera descansar en unos buenos precios petroleros que se traducirían en mayores ingresos externos, que dinamizarían las actividades no transables y, así, generarían mayores ingresos internos, pero con mayor endeudamiento externo para financiar al sector privado: el crecimiento promedio anual del gasto público en el mejor escenario es de 3,3% mientras que el del consumo privado en el mismo escenario es de 4,3%.

¿Por qué no plantear escenarios más y menos optimistas y, así, más realistas? Como se señaló en una columna anterior, el Fondo Monetario Internacional proyecta para el 2019 un precio promedio de 48,9 dólares barril para el petróleo WTI, el relevante para Colombia; para los siguientes años estima precios de 50,4 en 2020, 52 en 2021 y 53,4 en 20221. Esos precios son consecuentes con la desaceleración que el mismo Fondo Monetario proyecta recientemente para las principales economías mundiales: la economía estadounidense en 2019 reduciría su tasa de crecimiento a 2,5% y en 2020 a 1,8%; en la Zona Euro la tasa se reduciría a 1,6% en 2019 y a 1,7% en 2020; en China la tasa sería 6,2% en 2019 y 6,2% en 20202.

Y si el mundo acaba siendo menos favorable, ¿los resultados proyectados en el Plan serán también menos favorables? Amanecerá y veremos.

* Ph.D. Profesor titular, Pontificia Universidad Javeriana, Departamento de Economía.

1 https://knoema.com/yxptpab/crude-oil-price-forecast-2018-2019-and-long-term-to-2030.

2 https://www.imf.org/en/Publications/WEO/Issues/2019/01/11/weo-update-january-2019. https://www.elespectador.com/opinion/plan-nacional-de-desarrollo-2018-2022-algunas-inquietudes-economicas-columna-845874

8.19.-INEQUIDAD PENSIONAL Eduardo Sarmiento 

Con los reformadores están las pensiones del país más altas y exageradas, y en las altas cortes y en el Banco Central y otras altas burocracias públicas y privadas.

En el plan de desarrollo se contempla una gran diversidad de subsidios a los grupos de menores ingresos. El procedimiento no es nuevo y poco efectivo.  El 40% más pobre obtiene únicamente el 15% de los recursos tributarios. Sin embargo, no se actúa sobre lo grande que se encuentra en el sistema pensional.  Como se ha visto en diferentes oportunidades, los subsidios del sistema se salen de toda sindéresis.

16 mar 2019.- El sistema privado ha vendo declinando por el lento ingreso de los afiliados y la baja de la tasa de interés. Hoy en día las AFP reconocen rendimientos de 2 % y tasas de reemplazo de 30 %, que les significa a los pensionados una reducción apreciable del nivel de bienestar.

En contraste, el sistema público en promedio opera con una tasa de reemplazo de 75 %.  Las pensiones más que duplican las cotizaciones ajustadas a la tasa de interés de mercado. La diferencia le genera al presupuesto una cuantiosa erogación. Los beneficios de subsidio recaen en los sectores más pudientes de la población. El 40 % más pobre obtiene únicamente 4 % de la factura pensional, en tanto que el 20 % más rico se lleva el 80 %.

En las formulaciones iniciales de la ley 100 y en las reglamentaciones de los gobiernos se consideraba que la tasa de reemplazo sería similar en los dos sistemas. La modalidad privada acabaría absorbiendo el sistema. No ocurrió así porque el retorno del sistema privado resultó muy inferior a las previsiones.  Todo resulto al revés. La tasa de reemplazo del sistema público es mayor que el del privado y la diferencia tiende a aumentar con el tiempo.

Lo que ha ocurrido con el sistema de pensiones desde el principio es que nunca se entendió cómo funcionaba. Se incurrió al espejismo de las pirámides. Se creyó que los altos ingresos generados por la entrada de nuevos afiliados y las desbordadas tasas de interés de la economía se mantendrían indefinidamente. Por lo demás, los rendimientos de las AFP no guardan relación con las enormes ganancias del sector financiero.

Lo grave es que la baja tasa de reemplazo acelera la preferencia de los afiliados por Colpensiones y reduce los rendimientos. De mantenerse la tendencia, en los fondos privados sólo permanecerán aquellas personas que no cumplen con el período de cotización exigido por Colpensiones y los desinformados.

La reforma pensional se justifica como una forma de reducir las enormes inequidades del sistema. Sin embargo, los esfuerzos en la práctica de los gobiernos y las comisiones de estudio es salvar el sistema de capitalización y mantener los fondos privados. Así, la propuesta de Comisión Pensional designada por la administración anterior gira en torno a limitar el acceso al sistema de prima media y elevar las cotizaciones. La fórmula no afectaría mayormente las inequidades y no resolvería las inconsistencias; tan solo conseguiría posponer la crisis.

Lo que se plantea, más bien, es reducir la tasa de reemplazo del sistema público de prima media y en mayor grado para los sectores de altos ingresos. La fórmula reduciría en forma notable tanto las desigualdades como las erogaciones fiscales. Y si a ello se agrega una severa regulación y vigilancia de las AFP en particular con respecto a los rendimientos, se aseguraría la unidad del sistema en favor del interés social.

El sistema pensional, que se concibió como un medio de estímulo al ahorro y de mejoría del bienestar individual, se convirtió en una fuente de inequidad. El subsidio creciente con el ingreso quiebra la progresividad fiscal. Los $40 billones del presupuesto destinado a las pensiones nulifican los beneficios distributivos de la ampliación del gasto en salud y educación contemplado en el estado social de derecho.  Por eso, en Colombia el coeficiente de Gini es similar antes y después de impuestos.

https://www.elespectador.com/opinion/inequidad-pensional-columna-845348

A- 7.19.-RECUPERACIÓN INSOSTENIBLE – Eduardo Sarmiento

De acuerdo con las cifras reportadas por el DANE la semana pasada, la economía creció 2,7 % en el 2018. La mejoría con respecto al año anterior obedece a la expansión de la inversión pública y al cambio metodológico que bajó el crecimiento de 2017 de 1,8 % a 1,4 %. Por lo demás, está acompañada por un disparo del desempleo o, si se quiere, de un crecimiento del empleo de 0,3 % y de un aumento en el déficit en cuenta corriente de 2,8 % del PIB a 3,8 %.

9 Mar 2019.-  La caída del crecimiento originó el desplome de los precios del petróleo, que elevó el déficit en cuenta corriente y puso a la economía a operar por debajo de 2 %. Ahora, la modesta recuperación estuvo acompañada de un aumento significativo del déficit en cuenta corriente, que crea serias dudas sobre la sostenibilidad. Si la economía creciera más de 3 %, el déficit en cuenta corriente volvería a 5 % del PIB y encendería todo tipo de alarmas. Un déficit en cuenta corriente de esa magnitud solo se puede sostener con una financiación masiva del gasto público con emisión, lo que tendría serios riesgos. En cierta forma, se reproduce la situación de Argentina, que opera con déficits gemelos de 6 % del PIB después de cinco años de recesión.

En cierta forma se confirma nuestro diagnóstico de que la economía opera con un exceso de ahorro generado por el déficit en cuenta corriente. La reducción del exceso de ahorro se consigue a cambio de un aumento del déficit en cuenta corriente. Se retornó a mediados del siglo pasado, cuando la actividad productiva y el empleo eran determinados por la balanza de pagos.

La principal causa del retroceso de la economía es el fracaso de la apertura económica, que ocasionó un cuantioso déficit en cuenta corriente y acentuó la dependencia de los recursos naturales. Las exportaciones son iguales a las de hace diez años y la brecha de productividad del trabajo con los países desarrollados es mayor que la de hace 25 años. Se configuró una estructura deficitaria que solo puede nivelarse con altas cotizaciones del petróleo. La cuantiosa devaluación de los últimos tres años no le ha hecho mella. El tipo de cambio flotante no logró la regla de oro de equilibrar los movimientos de divisas.

La función central del Banco de la República es mantener el balance macroeconómico entre el ingreso nacional y el gasto (exceso de ahorro cero). Dentro del marco institucional vigente, la tarea la realiza la tasa de interés de referencia. En condiciones de recesión, la baja de la tasa de interés aumenta la producción y mejora la balanza de pagos. Pero el mecanismo deja de funcionar bajo condiciones de tasa de interés cero y elevado déficit en cuenta corriente. La recuperación de la economía queda por cuenta del déficit fiscal.

Lo más grave es que el desbalance macroeconómico tiene serias repercusiones en el mercado laboral. El aumento de la productividad del trabajo da lugar a una contracción del empleo. La expansión de la producción no se refleja en la ocupación.

En general se espera que la recuperación de las economías ocasione una mejoría de la balanza de pagos y la reducción del desempleo que la refuerza. En las condiciones actuales de la economía colombiana se observa lo contrario y se explica por la conformación de un déficit estructural de la balanza. La expansión de la producción da lugar a un aumento del déficit en cuenta corriente, que reduce la demanda y desarticula el mercado laboral.

En fin, el fracaso de la apertura comercial dejó el modelo económico sin medios adecuados para reactivar la producción, aumentar el empleo y equilibrar la balanza de pagos. La recuperación de la tendencia histórica no será posible sin cambios de fondo en la estructura comercial, la orientación del Banco de la República y la adopción de una moderna política industrial.

https://www.elespectador.com/opinion/recuperacion-insostenible-columna-844043

B- 7.19.-EFECTO VENEZUELA EN DUQUE – Cecilia López

La prueba reina del efecto Venezuela: se disparó el desempleo y Duque no se da por enterado porque solo anda preocupado por la caída de Maduro 

Por favor, presidente usted no es el responsable de tumbar a Maduro y concéntrese en los problemas del país, entre ellos en cómo manejar el efecto Venezuela 

Mientras el presidente Duque tiene sus prioridades concentradas en tumbar a Maduro, Colombia, el país que debería obsesionarlo porque es su responsabilidad, está sufriendo el efecto Venezuela, sin que él se dé por enterado. Esta percepción ya venía siendo generalizada entre muchos analistas, pero ahora si hay un hecho concreto para confirmar lo que ya es una realidad. Se le disparó el desempleo de una manera preocupante y en esto hay un claro efecto Venezuela.

Antes de entrar en materia, es bueno preguntarse por qué se le enredaron las prioridades al presidente de la Republica. La explicación posible es dolorosa, pero la probabilidad de que se ajuste a la realidad es muy alta. Sin agenda clara, el presidente encontró en Venezuela no solo el tema, sino el protagonismo que necesitaba urgentemente. Sin embargo, los resultados de ese esfuerzo están por verse en el país vecino, mientras Colombia sigue sintiendo el coletazo de la crisis venezolana. Pero resulta que los colombianos no somos bobos y ya abundan las criticas porque los problemas del país van en ascenso. No solo su apuesta no le resultó, porque Maduro sigue y seguirá hasta que su pueblo lo tumbe, sino que el país, su propio país le cobra el descuido de la agenda nacional.

Y entremos en el tema: la disparada del desempleo a niveles no vistos desde hace tiempo es el resultado en gran parte del efecto Venezuela. No es un tema menor la llegada de más de un millón de venezolanos al país, por varias razones. Primero, Colombia es un país que no sabía de inmigraciones masivas y no estaba preparado para ello. Es más, no sale de su sorpresa. Segundo, quienes están llegando son personas en edad productiva entre 25 y 60 años con experiencia laboral. Tercero, ante la indiferencia del gobierno, los empresarios están haciendo su agosto aprovechándose de la necesidad de los migrantes, y están botando colombianos para vincular venezolanos que trabajan por salarios mucho más bajos. Resultado, están saliendo muchos colombianos a engrosar las filas de desempleados.

La disparada del desempleo a niveles no vistos desde hace tiempo
es el resultado en gran parte del efecto Venezuela.
No es un tema menor la llegada de más de un millón de venezolanos al país

Esto se le dijo al gobierno, pero como anda despistado, no escuchó y ahora está abrumado. Ha debido evitar los abusos de los empresarios y atender los llamados que se le hicieron desde varias columnas para que se diera una competencia leal entre nacionales y extranjeros. Ahora, qué va a hacer el presidente Duque con los hoteles, por ejemplo, llenos de venezolanos con salarios por debajo de lo establecido por la ley. Qué va a hacer en las ciudades llenas de venezolanos donde la desocupación de nacionales crece significativamente. Pero no. El tema para el gobierno es cuántos de esos migrantes son desertores del ejercito del país vecino, lo que interpreta como la pronta caída de Maduro.

Con urgencia, señores del gobierno, si no quieren que el problema de la desocupación de colombianos se agrave, armen una estrategia. Identifiquen sectores donde esta nueva mano de obra puede aumentar la competitividad del país, sin desplazar colombianos es una prioridad mayor que tumbar a Maduro, algo que, aunque no lo crea nuestro presidente, no es su responsabilidad prioritaria. Se ha mencionado la posibilidad de ubicar esta nueva mano de obra en el sector agropecuario porque tiene probablemente mas educación que la población campesina. Para lograrlos sin que cause una tragedia mayor, se requiere recuperar el agro, algo que este gobierno posterga y posterga simplemente porque no acepta el punto Uno de la Habana.

Por favor, presidente usted no es el responsable de tumbar a Maduro y concéntrese en los problemas del país, entre ellos en cómo manejar el efecto Venezuela. Y solo se está mencionando el impacto sobre el desempleo, pero está la inmensa carga que esta migración representa para el sector salud y el educativo. Además, porque tenemos la obligación de ser solidarios con un país que nos recibió gente cuando estábamos en guerra. Que eso no se nos olvide.

E-mail cecilia@cecilialopez.comwww.cecilialopez.com https://www.las2orillas.co/efecto-venezuela/?utm_source=getresponse&utm_medium=email&utm_campaign=las2orillas&utm_content=Hoy+en+Las2

A-6.19 El mediocre año que pasó – Salomón Kalmanovitz

El DANE reveló tardíamente datos del crecimiento económico del año 2018 que ajustó a un 2,7 %, al tiempo que revisaba el resultado de 2017 de 1,8 % a 1,4 %. La institución estadística revela fallas de gestión que tienen que ver con su carencia de independencia frente al poder ejecutivo y su inadecuado financiamiento, algo que debe remediar por presión de la OCDE. El DANE debiera tener la misma autonomía de la que goza el Banco de la República.

4 mar 2019.- Los datos revelan una recuperación del consumo que crece cerca del 4 % y que se desdobla así: el del Gobierno aumentó casi 6 % y el de las familias, 3,5 %. Es natural que después de casi cinco años de penurias los hogares estén dispuestos a gastar más, pero el factor decisorio fue el gasto en personal del Gobierno. El gasto público para el 2019 puede aumentar gracias al buen resultado de Ecopetrol, pero el balance fiscal va a ser negativo por haber reducido impuestos en vez de elevarlos en la llamada ley de financiamiento.

Según Fedesarrollo, el déficit fiscal este año será de 3,9 % del PIB, cifra preocupante que mantiene el desahorro del Gobierno frente a un panorama financiero internacional incierto, por decir lo menos. Las calificadoras de riesgo le mantuvieron la nota a Colombia en BBB estable, gracias a la recuperación de los precios del petróleo, pero está a un solo paso de BBB-, con el cual puede perder su grado de inversión.

La formación de capital también obtuvo una recuperación pues creció 3,5 %, pero sobre una base revisada de su peso en el producto. Se pensaba que estaba rondando el 27 % del PIB durante los años dorados de la bonanza minero-energética, para ajustarse al 23 % cuando se recalculó con un índice de precios más reciente. La inversión en nuevos bienes de capital solo aumentó 1 %, el resto siendo aumentos de inventarios.

Las exportaciones crecieron menos que las importaciones, reduciendo el crecimiento económico: la resta de los dos rubros durante 2018 fue -7 % y con tendencia a empeorar en el último trimestre del año, a -11 %. El Banco de la República proyecta que en 2019 el déficit en cuenta corriente será de casi 4 % del PIB, lo que vuelve a mostrar que la economía colombiana gasta más de lo que produce, diferencia que el resto del mundo debe financiar. El monto es similar al déficit fiscal, lo cual no es accidental: el Gobierno se endeuda para gastar más y el exceso de gasto se manifiesta en mayores importaciones.

Para la industria, el crecimiento durante 2018 fue de 3,2 %, después de varios años seguidos de contracción. Agricultura creció 2 %, después de un excelente 2017, aunque antes de eso sufrió junto con la industria de una larga y aguda enfermedad holandesa, que es cuando las bonanzas revalúan la moneda y financian la penetración importadora. La recuperación de los precios del petróleo está revaluando el peso que ya se acerca nuevamente al nivel de $3.000 por dólar que abarata las importaciones.

La construcción residencial y de oficinas aumentó 1 %, mientras que las obras civiles terminaron en terreno negativo, consecuencia de los escándalos de Odebrecht que acá tuvieron pocas consecuencias. Durante el cuarto trimestre, hubo un repunte de la construcción residencial de 4,4 % que las autoridades esperan se profundice, pero quien se pasee por los barrios residenciales de todas las ciudades del país verá por doquier el ominoso aviso “Se vende”. El crecimiento intertrimestral fue de 0,6 %, que proyectado para el año 2019 sugiere un pobre 2,4 %.

https://www.elespectador.com/opinion/salomon-kalmanovitz

B- 6.19 CONTINÚA EN AUMENTO EL PESO Y VOLUMEN DE DEUDA EXTERNA – Giovanni E. Reyes*

En términos del porcentaje que representa la deuda respecto al total de producción, este indicador pasó de 36 a 42 por ciento.

Los problemas de la deuda externa gravitan muchas veces en la creación de fuertes nexos de vulnerabilidad para las economías.

Los datos son oficiales y permiten apreciar que tanto los montos de deuda externa de Colombia, como el peso que tienen estos compromisos financieros, en función del producto interno bruto, se van haciendo crecientes. Efectivamente, en 2000 ese monto de obligaciones externas era de 36,000 millones de dólares y para 2018 llegó a la cifra de 127,000 millones –tanto deuda pública como privada. En términos del porcentaje que representa la deuda respecto al total de producción, este indicador pasó de 36 a 42 por ciento. 

1 mar 2019.- Dada la dinámica de la deuda externa de Colombia, es posible evidenciar que la misma cobró notable influencia a partir de 2003 con el primer período presidencial de Álvaro Uribe y que los montos de la misma no variaron en su trayectoria durante los siguientes 12 años, teniendo cobertura del segundo período presidencial de Uribe, así como los dos mandatos de Juan Manuel Santos.

La tendencia, ya con el gobierno de Duque, es que la deuda continúe creciendo. Esto se basaría, entre otras consideraciones, en el denominado faltante que el gobierno ha indicado desde octubre de 2018. En las cuentas del presupuesto nacional en un inicio se habló de 24 billones de peso. Se trata de un notable monto en rojo en esa cuenta nacional. No obstante, luego se indicó que el vacío era de 18, luego que de 14 billones de pesos, para terminar aprobándose una reforma tributaria que redundará en 8 billones de pesos como aportes adicionales al erario nacional.

En muchos gobiernos latinoamericanos se ha hecho claro que con el fin de establecer inversiones, edificar infraestructura física y no aumentar los impuestos a las empresas en nombre de un supuesto círculo virtuoso de inversiones en la economía real, los fondos se obtienen de impuestos indirectos y de aumentos de la deuda. Al menos el aumento de la deuda corresponde al modelo de financiamiento seguido en la Argentina de los años noventa, y que desembocaron en los trágicos acontecimientos del 20 de diciembre de 2001, día del colapso del gobierno de Fernando de la Rúa.

(Lea: Leve descenso del saldo de la deuda externa colombiana)

Con base en lo expuesto anteriormente, los gobiernos pueden llevar a cabo ciertas obras, mantienen su funcionamiento, y no castigan a quienes, desde las grandes corporaciones son parte del eje de poder real de la sociedad y que como tales están en la posibilidad de patrocinar las campañas políticas. También está la colecta producto de impuestos indirectos o regresivos como el IVA, pero estas medidas no son muy populares y constituyen una excelente fuente de desgaste político para los actores en el poder público.

Los problemas de la deuda externa gravitan muchas veces en la creación de fuertes nexos de vulnerabilidad para las economías. Es de tener presente siempre los problemas que trajo la crisis de los años ochenta a raíz de los endeudamientos de la década anterior. En especial el peso de la deuda sobre el total de producción tiende a restringir notablemente, oportunidades de innovación, de mejoras en la competitividad y de solventar en algo, el déficit de demanda interna que tienen los países latinoamericanos.

*Giovanni E. Reyes,  Ph.D. University of Pittsburgh/Harvard.
Profesor Titular y Director de la Maestría en Dirección de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario

https://www.portafolio.co/economia/continua-en-aumento-el-peso-y-volumen-de-deuda-externa-526963 

C– 6.19 PLAN DE DESARROLLO Y LA AUTONOMÍA LOCAL – Jorge Iván González

No son claras las fuentes de financiación del plan de desarrollo, Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad. En la estructura de financiación del Plan hay, por lo menos, tres fuentes que llaman la atención: la privada, la territorial y las regalías. Estos recursos, o son inciertos, o van contra la autonomía local.

1 mar 2019.- De los $1.100 billones que vale el Plan durante los cuatro años, se estima que $363 billones (33%) serán financiados a través de inversión privada, probablemente alianzas público-privadas (APP). Estos recursos son inciertos. La experiencia que ha tenido el país con las APP muestra que hay dificultades intrínsecas para lograr los cierres financieros.

La segunda fuente son $115 billones (10,5%) que provienen de “los recursos propios de las entidades territoriales”. No se entiende por qué razón los gobiernos locales (municipios y departamentos) deben financiar proyectos del Gobierno Nacional. Esta pretensión es, por lo menos, ingenua. Supone que los proyectos y las inversiones locales son compatibles con el plan de desarrollo nacional. Esta apreciación es equivocada. Las prioridades de los gobiernos locales tienen muy poca relación con las del gobierno central. No hay ninguna razón para suponer que vayan a coincidir. Al incluir los recursos territoriales en el presupuesto se rompe la autonomía municipal. Los gobiernos locales no pueden renunciar a sus prioridades de inversión para complacer al gobierno nacional. Esta opción no es factible. Los alcaldes y los gobernadores presentan programas a sus electores que no responden necesariamente a las prioridades presidenciales.

Sería ideal que los proyectos de los municipios y de los departamentos coincidieran con los de la Nación. Y esto se podría lograr a través del presupuesto por programa, pero en las condiciones actuales no es posible. La planeación y la inversión de los municipios y los departamentos responde a lógicas diferentes de las del Gobierno Nacional. La elección popular de los alcaldes y gobernadores abre la posibilidad de que no haya convergencia entre los propósitos del desarrollo local y nacional. La armonización de los planes de desarrollo entre los niveles de gobierno requeriría un cambio institucional significativo. En el Plan se incluye, además, un monto de $57 billones (5%) que se origina en las empresas industriales y comerciales del Estado. Y para que no haya duda, se afirma que este monto incluye los recursos “de las empresas estatales de índole territorial”. El gobierno nacional no puede asignar, por encima de las autoridades locales, el uso de los excedentes de empresas como EPM, EEB o Emcali.

Y, finalmente, frente a los $33 billones de regalías (3%) es oportuno recordar que en los últimos años las instancias del Gobierno Nacional, como el DNP, no han logrado que en el Órgano Colegiado de Administración y Decisión (Ocad) se definan proyectos estratégicos de corte regional. Mientras persistan los Ocad no es plausible que estos recursos se alinderen alrededor de los objetivos del Plan de Desarrollo.

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Al sumar el 33% de los recursos privados, el 10,5% de los entes territoriales, sin incluir las empresas públicas locales, y el 3% de las regalías, el porcentaje sube a 46,5% del valor total del Plan. Los recursos privados son inciertos, y los de los entes territoriales van en contra de la autonomía local. Sin duda, ¡el Plan está desfinanciado!

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/y-la-autonomia-local-2834213

A- 5.19 EL PLAN DE DESARROLLO Y SUS CONTRATACIONES – Juan Manuel Lopez 

Resulta inconveniente que lo que serían las columnas vertebrales de los programas de gobierno no se concreten, y se pierdan o hundan en un mar de intereses difusos.

Según parece, la Ley del Plan del Desarrollo tiene tantos enemigos y cuestionamientos que tendrá tantos debates y tantas reformas como la Ley de Financiamiento.

Esto en buena parte es, por supuesto, por la falta de gobernabilidad buscada o derivada de la campaña agresiva de ‘nada de mermelada’, bajo la cual se presume que cualquier relación con los parlamentarios es equivalente a tratar con potenciales corruptos e implica participar en los ‘carruseles’ que han hastiado a la población.

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El Presidente enfatiza que el dialogar con los miembros de los Partidos –y en consecuencia con los miembros del Congreso- equivale a entregarse a algo como la principal fuente de corrupción. Creo que evidentemente es un error. Error político como se está viendo en la misma falta de ‘gobernabilidad’; error también en cuanto al trato o calificación que probablemente en forma injusta dirige a individuos que no necesariamente caen en los vicios que gratuitamente les atribuye.

La conveniencia política o simplemente en cuanto a consideraciones en las relaciones humanas de esta forma de tratamiento será motivo de diferentes evaluaciones, según varios puntos de vista.

Pero lo que sí es indiscutible es que es inconveniente que lo que suponen ser las columnas vertebrales de los programas de Gobierno no se logren concretar y se pierdan o hundan en un mar de intereses difusos.

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El principio del Gobierno se había caracterizado por la falta de un norte y un liderazgo que unificara la Nación hacia un propósito compartido. Lo que más se repetía es que eran más los ‘un paso para adelante y otro para atrás’ que la claridad de para dónde quería ir el Gobierno. Los malísimos resultados en las encuestas mostraban que ni los que lo eligieron estaban satisfechos con su orientación –a comenzar por el mismo Álvaro Uribe-, ni, por obvias razones, quienes se habían opuesto a sus programas.

Con la magnificación y focalización del ‘enemigo’ interno en cabeza del ELN y externo en cabeza de Maduro, se logró encontrar un punto de convergencia que ha hecho olvidar lo entrabada que está la gestión gubernamental. Es como si con la posibilidad de justificar una ‘segunda seguridad democrática’ se subsanara tal problema.

Pero lo que aparece como solución para mejorar en las encuestas es al mismo tiempo lo que oculta la forma bastante caótica en que también se tramita lo que supone ser la columna vertebral de lo que el Gobierno promete gestionar.

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Hay contradicción entre un Plan a 4 años con una Ley de Financiamiento, que se diseñó para solo un año, y un consenso que predice problemas para los años siguientes. Contradicción entre designar una Comisión de Sabios y los recursos (2%) que se propone asignar a ‘ciencia y tecnología’.

Las contradicciones que aparecen con la presentación de la Ley de Plan de Desarrollo agravan aún más el desconcierto que existe. Pero sobre todo si inicialmente era difícil saber hacia dónde iba el Gobierno; y si la política de ‘no ensuciarse negociando con el Congreso’ había dificultado saber qué deberíamos esperar en este cuatrienio, la contradicción de pretender pasar leyes por un Congreso al cual se trata como símbolo de la corrupción y se declara que cualquier contacto con los parlamentarios es caer en la ‘mermelada’ termina en que se pierde la posibilidad de implementar un proyecto mínimamente coherente.

https://www.dinero.com/edicion-impresa/opinion/articulo/el-plan-de-desarrollo-y-sus-contradicciones-por-juan-manuel-lopez-caballero/267303

B- 5.19PLANEACIÓN SIN INSTRUMENTOS – Eduardo Sarmiento

Vuelo sin motor y sin instrumentos.

Tan pronto como apareció el Plan de Desarrollo señale que el Gobierno se había excedido en las funciones de planeación. El organismo no dispone de los instrumentos para alcanzar los propósitos y metas. A Planeación Nacional no solo le corresponde fijar los propósitos del Plan, sino la articulación de la legislación existente para cumplirlos. La tarea no se podía dejar al Congreso, que aprueba la ley del Plan, ni a la Corte Constitucional, que la ratifica. Se requería un documento acabado que mostrara claramente los medios para alcanzar los objetivos y la forma de contabilizar su cumplimiento.

23 feb 2019.-  La prioridad política ha pasado a predominar sobre la técnica. Los esfuerzos se orientan primordialmente en la fijación de ambiciosas metas en la creencia de que se dispone de una amplia autonomía para establecerlas. No es cierto. De acuerdo con la Constitución y la jurisprudencia de la Corte Constitucional, la ley del Plan no puede discrepar de las normas existentes y de ninguna manera modificarlas sin pasar por los procedimientos regulares. Así, las iniciativas de trasladar el presupuesto de inversión al Ministerio de Hacienda o de darle atribuciones especiales al presidente para reformar el Estado no son viables.

En esto les cabe responsabilidad a las anteriores administraciones de Planeación, que poco a poco le han cedido las funciones constitucionales al Ministerio de Hacienda y la Presidencia. Así, el plan de locomotoras de Santos no fue el resultado del análisis de las características de los vínculos de los sectores con la economía; la minería aparece como la primera prioridad y la industria ni se menciona. Lo cierto es que la estructura productiva influyó en el incumplimiento de la meta de crecimiento y en la actualidad aparece como una seria restricción para superar el estado actual de tasas de crecimiento de 2,5 %.

La prioridad de la política sobre la técnica se manifiesta en un total desbalance entre los objetivos y los instrumentos. En el fondo se trata de un Plan sin instrumentos concretos. Quiérase o no, en la ponencia final de marzo los autores del Plan tendrán que definir los propósitos centrales, al igual que los medios y sus dimensiones para alcanzarlos. Ante todo deberá reconocerse que la economía lleva más de cuatro años estancada, que la distribución del ingreso es una de las más desiguales del mundo y que la brecha de salarios con los países desarrollados se amplía en forma creciente, y que las soluciones solo se pueden lograr con modificaciones de fondo del modelo económico.

Falta ver las respuestas del Congreso y de la Corte Constitucional. De seguro reafirmarán que la ley del Plan no puede discrepar de las normas existentes, que solo se pueden modificar mediante los procedimientos legislativos regulares. Ojalá no se repita la experiencia de la Ley de Financiamiento, en que el Gobierno cedió la iniciativa presupuestal para conseguir la aprobación del Congreso. A estas alturas, el país no sabe qué sucederá en 2020, cuando entre en vigencia la reducción de los gravámenes tributarios a las grandes empresas.

Sin duda, la norma constitucional que establece la planeación indicativa como una forma de fijar metas y propósitos para orientar y rectificar la economía y el establecimiento de instrumentos para lograrlo constituye un avance significativo en la gestión pública. La tarea está condicionada al liderazgo técnico de Planeación Nacional en la confección de los planes y en su presentación a la opinión pública y al Congreso. El sistema deja de funcionar cuando el organismo se convierte en una fuente de promoción y propaganda política.

https://www.elespectador.com/opinion/alcance-del-plan-de-desarrollo-columna-840085

A – 4.19. SE DESBORDÓ LA DESIGUALDAD – Mauricio Cabrera

El Pacto por la Equidad del Plan Nacional de Desarrollo PND no menciona el tema ni plantea ninguna propuesta para reducir la concentración de la riqueza. 

Junto con las preocupaciones por los nubarrones que se ciernen sobre el crecimiento económico mundial, en el foro de Davos volvió a estar presente el tema de la creciente desigualdad en la distribución del ingreso y, sobre todo, de la riqueza. En su informe anual (https://bit.ly/2tfdjlm), la ONG internacional Oxfam muestra, con hechos y datos, cómo, a pesar de los avances en la lucha contra la pobreza, la desigualdad se ha desbordado.

11 feb 2019.- Las cifras son alarmantes: “La riqueza de los mil millonarios del mundo (aquellos con un patrimonio superior a los US$1.000 millones) aumentó en US$900.000 millones en el último año, lo que equivale a un incremento de US$2.500 millones diarios. Mientras, la riqueza de la mitad más pobre de la población mundial, 3.800 millones de personas, se redujo en 11%”.

Y otro dato impresionante: “La riqueza está cada vez más concentrada en menos manos: en el 2018, 26 personas poseían la misma riqueza que las 3.800 millones de personas que son la mitad más pobre de la humanidad; en el 2017 esta cifra era de 43 personas”. La tendencia es acelerada, porque en el 2014 eran 85 personas las que acumulaban esa cantidad de riqueza.

Entre las causas de la creciente concentración de la riqueza, el informe de Oxfam menciona una muy conocida: los súper ricos pagan pocos impuestos y son los grandes beneficiados con las reducciones de tributos, a lo Trump. Además, son grandes evasores usando los paraísos fiscales: “las grandes fortunas ocultan a las autoridades fiscales US$7,6 millones de millones, eludiendo el pago de unos US$200.000 millones en concepto de impuestos”. Citando a la Cepal, mencionan que “en América Latina la tasa efectiva de impuestos que paga el 10% de los más ricos es de tan solo el 4,8%”.

Para defender a los más ricos, algunos columnistas han calificado estos datos como noticias falsas inventadas por una ONG progre e izquierdista. Estas críticas pecan de ignorancia y mala fe, pues no tienen en cuenta cuáles son las fuentes del informe de Oxfam, que incluyen organizaciones como la Ocde y la Cepal, o revistas Forbes y The Economist, que difícilmente pueden ser catalogadas como de izquierda.

La principal fuente de información sobre la distribución de la riqueza mundial, que también utiliza Oxfam, es nada menos que uno de los principales administradores de las grandes fortunas mundiales, el instituto de investigaciones del banco suizo Credit Suisse, poco sospechoso de inclinaciones socialistas.

El banco publica cada año un informe sobre la riqueza mundial (https://bit.ly/2zSln0), en el que muestra en detalle la pirámide de la concentración de esa riqueza: en el 2018, “3.200 millones de adultos con riqueza menor a USD10.000, representan el 64% del total, pero solo poseen el 1,9% de la riqueza global, mientras que en el 2012 tenían el 3,3%. En contraste, 42 millones de millonarios representan menos del 1% (exactamente el 0,8%) de la población adulta, pero poseen el 45% de la riqueza de los hogares”.

En Colombia está aún más desbordada la desigualdad. Sin embargo el Pacto por la Equidad del PND no menciona el tema ni plantea ninguna propuesta para reducir la concentración de la riqueza, sin lo cual no será posible alcanzar la verdadera equidad social.

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/se-desbordo-la-desigualdad-526219

4.19.-PLAN: EQUIDAD RESTRINGIDA – Jorge Iván González

El plan de desarrollo ‘Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad’ define la equidad como la conjunción del emprendimiento y la legalidad. Este enfoque de la equidad es incompleto por dos razones. En primer lugar, porque es incierto el camino que conduce del emprendimiento y la legalidad a la equidad. Y, segundo, porque no se considera de manera explícita, el impacto que tiene la distribución del ingreso y de la riqueza en la equidad.

15 feb 2019.- El Plan asocia el emprendimiento a la inclusión productiva. En el diagnóstico se muestra, con razón, que en los últimos años se ha presentado una asimetría entre los avances importantes que se han conseguido en inclusión social (reducción de la pobreza, ampliación de las coberturas en educación y salud, extensión de programas como Más Familias en Acción…), y los pocos logros que se han alcanzado en la inclusión productiva (informalidad alta, baja productividad, dificultad para acceder al crédito, rezago tecnológico, dependencia excesiva de los hidrocarburos…). Desde la perspectiva del Plan es importante, entonces, que se creen condiciones que permitan que las dos formas de inclusión, la productiva y la social, vayan de la mano. Y para lograr este propósito el emprendimiento se presenta como el instrumento adecuado.

Se considera, además, que un buen ordenamiento legal, el respeto a las normas, la transparencia, la ausencia de corrupción, y el adecuado funcionamiento de los organismos de control, recrean un contexto propicio para el funcionamiento del mundo de los negocios.

Sin duda, la conjunción de emprendimiento y legalidad favorecen la inclusión productiva. Pero ello no significa que necesariamente se mejore la equidad. Una mirada integral de la equidad tiene que incluir, necesariamente, la distribución del ingreso y de la riqueza. Existe un cierto consenso en que una sociedad avanza en equidad cuando el coeficiente de Gini mejora. Esta lectura de la equidad no es constitutiva del Plan. Apenas se menciona de manera marginal, y se limita a la distribución del ingreso laboral. No se dice nada sobre la concentración de la riqueza (tierra, acciones, activos).

Los avances que se consigan en emprendimiento y legalidad no necesariamente disminuyen el Gini. La distribución factorial del ingreso entre asalariados y propietarios puede ser muy desigual aun cuando se haya progresado en la inclusión productiva. La distribución factorial del ingreso tiene que ser mejorada a través de políticas fiscales que hagan un balance adecuado de los impuestos y los subsidios.

Y la legalidad tampoco es garantía de equidad. Precisamente, uno de los grandes retos de las sociedades contemporáneas es evitar que los súper ricos capturen el Estado. Las personas influyentes, con capacidad de lobby, suelen conseguir que las normas los favorezcan. Estos procesos de captura son legales y pasan todos los filtros normativos.

El mercado y la legalidad no necesariamente conducen a la equidad. El primero no lo logra, porque genera concentración y aniquila a los menos capaces. El mercado sin control puede convertirse en un horror moral. Y la segunda tampoco, porque como pasa en Colombia y en numerosos países, los ricos logran que las leyes los favorezcan. La única forma de ir corrigiendo las tendencias concentradoras es mediante políticas fiscales que distribuyan la riqueza, y mejoren la asignación del gasto.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/equidad-restringida-2828281

3.19.-DESINFLE DE LA GLOBALIZACIÓN Eduardo Sarmiento

Hace diez años la globalización se presentaba en los círculos dominantes como el único modelo viable de funcionamiento de la economía. No había otra opción que pudiera generar más prosperidad y progreso. La actitud cambió a partir de la crisis recesiva del 2008. Los hechos les abren camino a modificaciones de fondo del modelo imperante.

 El balance exportador después de 25 años de globalización es insatisfactorio. Los ingresos en dólares por exportaciones en 2018 son inferiores a los registrados en 2008. En la actualidad el déficit en cuenta corriente asciende a 3,2 % del PIB, y si se agrega la caída de los precios del petróleo bien puede superar el 4 %.

Feb 2019.-  Lo anterior se complementa con una publicación reciente de The Economist, que revela una fuerte decaída del comercio internacional en los últimos diez años. El intercambio comercial crece por debajo del producto mundial. La adquisición de insumos e inversiones en el exterior disminuye. Los flujos de capitales se debilitan. El comercio intrarregional aumenta. El margen de tarifas y transferencias se amplía.

En este contexto, el tipo de cambio flotante no está en capacidad de equilibrar las balanzas de pagos, como se supone en las concepciones convencionales. Deja de cumplirse la condición de equilibrio cambiario que sustenta el orden económico mundial. Algunos países, como ocurre en América Latina y en particular en Colombia, operan con déficits en cuenta corriente que no son rectificados por el mercado e interfieren con la actividad productiva. Las políticas fiscales y monetarias orientadas a equilibrar las balanzas de pagos acentúan el estancamiento y el desempleo.

El país se mantiene en el círculo vicioso del exceso de ahorro y el déficit en cuenta corriente, que se previó en esta columna desde hace más de cuatro años. El déficit en cuenta corriente contrae la demanda e impide la expansión de la inversión. La estabilidad de la balanza de pagos está condicionada a la operación de la economía por debajo de su capacidad máxima y del pleno empleo.

No menos diciente es la incidencia sobre el manejo de la política monetaria. Las nuevas condiciones del comercio internacional le introducen un factor de contracción a la economía que, como se ha mostrado en forma insistente, no se puede evitar con la baja de la tasa de interés de referencia y la regla fiscal. La igualdad macroeconómica entre el ingreso nacional y el gasto (exceso de ahorro cero) requiere una política fiscal y monetaria coordinada.

El modelo de libre mercado idealizado no es el medio adecuado para enfrentar las condiciones externas. Mientras persista la política monetaria aislada de la tasa de interés, el déficit en cuenta corriente de más de 4 % del PIB y el predominio de los recursos naturales, no será posible recuperar las tendencias históricas. Las predicciones de crecimiento de más del 3 % de los organismos internacionales y el Gobierno no pasan de los buenos deseos.

Ante todo, se plantea acudir a políticas industriales para propiciar los bienes de mayor demanda externa y productividad, políticas comerciales para sustituir la producción doméstica de insumos y bienes de inversión y la conformación de uniones aduaneras con países similares para ampliar el comercio dentro de la región. Adicionalmente, habría que reemplazar la política monetaria de tasa interés por la coordinación monetaria y fiscal, y sustituir la prioridad minera por proyectos industriales y agrícolas. En fin, se abre camino un nuevo modelo de políticas macroeconómicas sectoriales y comerciales para enfrentar el enfriamiento de la globalización.

https://www.elespectador.com/opinion/desinfle-de-la-globalizacion-columna-838809

3.19.- EL PRECIO DE LA GASOLINA – Salomón Kalmanovitz

El precio de los combustibles en Colombia es un misterio. La gasolina en febrero de 2019 alcanzó $9.500 por galón, cuando el precio internacional en el Golfo de México está en US$1,45, o sea $4.500. La diferencia se debe básicamente a los impuestos que recaen sobre el combustible. El Gobierno argumenta que cuando el petróleo estaba caro se subsidiaba la gasolina y eso creó un déficit acumulado que ahora pretende recuperar con alzas adicionales.

11 feb 2019.-  El Ministerio de Minas publica un informe sobre el precio de la gasolina que cito a continuación: Ecopetrol recibe $4.880 por galón, $380 más que el precio internacional, que debe ser lo que se está abonando al pasado déficit; los ingenios reciben $7.570 por galón de etanol, que se mezcla al 10 % con la gasolina, pero en el mercado internacional se pagan $4.030 por el mismo etanol, lo que representa $3.540 de subsidio a sus productores.

El impuesto nacional a la gasolina más el de carbono es de $674 y la sobretasa para los municipios es de $1.143, que en Bogotá financian topes, ciclorrutas y máquinas escondidas que les imponen partes a los conductores, pero ninguna vía nueva.

El consumo anual de gasolina en Colombia es de 1.350 millones de galones, a los que se le añaden 135 millones de galones de etanol. Multiplique ese monto por $354 y le estamos entregando a la industria azucarera un subsidio de $48.000 millones por Ecopetrol y, claro está, el Gobierno, que se ha acomodado a los intereses de los gremios que producen biocombustibles, mas no a los de los consumidores.

Esta política adormece el impulso a reducir los costos de producción e impide competir en el mercado mundial de etanol, dominado por Estados Unidos, que lo extrae del maíz, y por Brasil, que produce 50 veces más que Colombia.

En el caso del diésel, el Gobierno recauda $604 por cada galón; pero los municipios reciben solo $300. A los productores de aceite de palma se les compra cada galón a $9.950, mientras su precio internacional es $7.500, subsidio que se agrega a los costos de transporte de todas las mercancías que circulan por el país. El aceite de palma también se mezcla al 10 % con el diésel; retírese el subsidio y surge un ahorro de $245 en cada galón de diesel que consumen camiones y tractomulas.

El consumo anual de diésel alcanza 2.000 millones de galones a los que se les mezclan 200 millones de aceite de palma. Volvemos a hacer la cuenta y nos arroja una suma de $49.000 millones anuales de subsidio a los palmicultores, lo que explica por qué el país se ha llenado de plantaciones de palma africana en tan poco tiempo. Es poco probable que estos productores puedan salir a competir en el mercado internacional, dominado por países eficientes como Indonesia y Malasia, que producen 25 y 20 veces más que Colombia, respectivamente.

El argumento de la industria infante defiende los subsidios para el despegue de nuevas actividades; sin embargo, una vez alcanzada la mayoría de edad de las empresas, los subsidios deben retirarse paulatinamente e incentivar la conquista de los mercados globales. En los casos de los biocombustibles en Colombia, los subsidios permanentes conducen a la explotación del consumidor y al enanismo de las empresas que los producen.

El sistema de precios de los combustibles es irracional: surge de la economía política del capitalismo compinchero, que favorece a los empresarios y sacrifica a los consumidores y transportistas, mientras que tampoco propicia el desarrollo económico.

https://www.elespectador.com/opinion/el-precio-de-la-gasolina-columna-838957

2.19.-¿QUÉ CAMBIÓ DE ‘LA ECONOMÍA VA BIEN PERO EL PAÍS VA MAL? – Juan Manuel López

No es el momento de debatir la frase de Fabio Echeverri, sino entender que a la paz y la armonía social, y en consecuencia al país, le va mal, ¿por qué?

La realidad puede ser que en alguna forma sea cierto que en comparación a los últimos años la economía esté menos grave, y así tratan de defenderlo las autoridades.

Aun se repite la famosa frase de Fabio Echeverri, con confusión parecida a la de Echandía cuando decía ‘¿el poder para qué?’, y algunos la entendían como una muestra de desprendimiento -como si no le interesara el poder-, mientras que él la entendía como que el principio más elemental para quien actúa en política es definir previamente qué se busca o qué se propone como modelo de Estado y de gobierno.

Hoy la variante de ‘la economía va bien aunque el país va mal’ de la frase de Echeverri es la que se ha entendido o asumido sin tener en cuenta la contradicción que esto implica, o como si hubiera la posibilidad de que lo importante fuera que la economía anduviera bien y lo mal que estuviera el país fuera secundario.

Enero 30, 2019.- Y, acorde con el modelo que supone que la función de la economía es solo el manejo de los mercados y de los negocios -el de los economistas puros neoliberales-, así ha sido la visión y parámetro de medición de la gestión de nuestros dirigentes en los tiempos recientes.

Esta, a su turno, es versión de una original que decía ‘el gobierno va bien pero el país va mal’, la cual tomándola nuestros mandatarios como guía, los ha vuelto algo indiferentes a lo que no sea la imagen que de ellos reflejan los medios de comunicación.

Hoy la realidad puede ser que en alguna forma sea cierto que en comparación a los últimos años la economía esté menos grave (aunque esto no es tan claro), y así tratan de defenderlo las autoridades.

Pero sobre lo que no hay duda es que en lo que respecta a la paz vamos mal, y, bajo el reconocimiento que este es nuestro problema más crucial, que el país va mal. Y en ese sentido hay un curioso consenso entre la derecha y la izquierda: sea destacando los actos de terrorismo o los asesinatos a los líderes sociales, lo que se trasmite a la nación es que seguimos siendo un país en guerra. 

Hay un curioso consenso entre la derecha y la izquierda:
lo que se trasmite a la nación
es que seguimos siendo un país en guerra
.

Un problema no se soluciona mientras no se reconozca; y si afecta a dos partes se requiere además que las dos partes, aún si tienen diferentes posiciones ante este, compartan el análisis del mismo; pero nosotros inventamos algo más único y es que las dos partes -sin siquiera intentar compartir el análisis- han llegado a coincidir en que lo que vivimos no se resuelve alrededor de encontrar y solucionar lo que son unas ‘causas objetivas’ de la violencia y la ‘guerra’, sino ganándose a la opinión pública a través de movilizar las pasiones mediante el estímulo de la agresividad y la intolerancia.

Por eso la polarización, por eso al país lo están manejando los medios de comunicación, y por eso, porque los medios viven del rating y su éxito depende del tamaño de la audiencia, ellos tienden a alimentarnos de amarillismo, de escándalos, de ‘noticias’ de baranda, revelaciones y filtraciones, y enfrentamientos personales o políticos que sean susceptibles de despertar emociones y controversias.

El momento no es ya para debatir si ‘la economía (o el Gobierno) va bien pero el país va mal’, sino el de entender que a la Paz y a la armonía social, y en consecuencia al país, le va mal, porque con la polarización a los medios de comunicación les va bien.

La realidad puede ser que en alguna forma sea cierto que en comparación a los últimos años la economía esté menos grave, y así tratan de defenderlo las autoridades.

 https://www.las2orillas.co/que-cambio-de-la-economia-va-bien-pero-el-pais-va-mal/

1.19 A- LOS ERRORES PENSIONALES – Eduardo Sarmiento

El Gobierno postergó para el próximo año la reforma pensional.  Cómo ha sido costumbre, el tema no se coge por los cachos y las soluciones se dilatan. Los sistemas pensionales son un elemento central del crecimiento y la organización social que los gobiernos de los últimos tiempos no han entendido ni tratado en forma adecuada.  Las comisiones de estudio y los trabajos de investigación no han logrado concretar las enormes fallas de la ley 100. 

26 ene 2019.- Antes de la ley 100 el sistema pensional operaba dentro de la modalidad de prima media.  Las pensiones se cubrían con las cotizaciones de los afiliados. Lo que entraba era igual a lo que salía. Cómo se sugiere en los manuales elementales de finanzas, los activos y los pasivos se igualan.

La ley 100 dejó a los cotizantes en las AFP y a los pensionados en Colpensiones. Los primeros generan excedentes que se colocan en el sector financiero en acciones y TES  y los segundos faltantes que se cubren con erogaciones presupuestales. Cómo los afiliados pueden escoger libremente entre las dos modalidades,  el Gobierno no tiene ninguna capacidad de armonizarlos. Los pasivos del sistema son mayores que los activos. Lo que le entra al sistema es menos de lo que le sale para atender las obligaciones de las pensiones. Parte de la diferencia proviene de las transferencias fiscales y la otra parte de la reducción de las pensiones de las AFP  con respecto a Colpensiones.

No hay que engañarse.  La ley 100 configuró un marco pensional de mayores pasivos que activos.  La diferencia se cubre con apropiaciones presupuestales que han tornado al sistema altamente inequitativo.  El Gobierno aparece destinando cuantiosas partidas presupuestales, similares a las de la educación y el gasto militar,  para sostener a los pensionados que se encuentran entre los grupos de mayores ingresos.

El 40% más pobre no obtiene ni el 4% de los beneficios.

En pocas cifras se ilustra el desbalance.  Las cotizaciones pensionales corresponden al 15% de los ingresos, las mesadas  de las AFP cerca de 30% y las de fondos de pensiones 65%. Si se tiene en cuenta que las cotizaciones se pagan durante 20 años y las pensiones durante otro tanto,  no hay forma de equilibrar el sistema. El ahorro intergeneracional ocasionado por el sistema no está en condiciones de llenar los baches. El presupuesto nacional tiene que destinar cada vez más apropiaciones para sostener las pensiones.

Las transferencias en favor del capital y las altas rentas del trabajo no se recuperaran y los compromisos del futuro están blindados por los derechos adquiridos. Lo grave es que el desajuste estructural se busca corregir con cambios menores del andamiaje creado en la ley 100, cómo sería el alza de unos pocos puntos de las cotizaciones y de la edad de jubilación. Es hora que se reconozca que el sistema adolece de fallas estructurales que lo hacen inviable. Permite el retiro de fondos del sistema, y más, deja que los pensionados escojan entre los dos sistemas sin conocerlos a ciencia cierta, cuando en condiciones regulares la modalidad de capitalización privada genera mayores beneficios.

La ley 100 fracaso. El sistema carece de consistencia y es una fuente de inequidades. En primer lugar se plantea frenar la salida de fondos del sistema y someter el sistema de capitalización a la regulación estatal. Adicionalmente, convendría establecer la modalidad de capitalización para las rentas altas y la de prima media para las rentas menores. En este contexto, el manejo combinado de los dos sistemas permitiría recuperar la consistencia financiera y avanzar en un sistema equitativo en el cual el ahorro generacional se destine en un mayor grado a los sectores más necesitados.

https://www.elespectador.com/opinion/los-errores-pensionales-columna-836260

1.19 B- NUBARRONES ECONÓMICOS  EN EL MUNDO – Mauricio Cabrera

Los ministros de Hacienda, Comercio y Agricultura tienen el reto de rediseñar el redescuento fusionando Bancóldex, Findeter, Finagro, y la FDN.  

Mientras las noticias políticas copan los titulares y la atención de la opinión pública en Colombia, en el mundo económico se acumulan señales de tormenta que no deben ser ignoradas, aunque sean menos impactantes que el terrorismo del ELN, la rebelión contra Maduro, las nuevas revelaciones sobre los sobornos de Odebrecht o las primeras medidas de Bolsonaro.

27 ene 2019.- El Foro Económico Mundial de Davos, reunido la semana pasada, fue la ocasión para que se plantearan las preocupaciones de las entidades internacionales, gobernantes y empresarios sobre el futuro de la economía. En contraste con el optimismo de años anteriores, ahora el consenso de la elite apunta a que se está frenando el crecimiento mundial.

Según los pronósticos del Fondo Monetario Internacional se espera un crecimiento global de 3,5% para el 2019, que no solo es inferior al del 2018 (3,7%), sino que significa un recorte de 0,2% frente a las proyecciones hechas hace tan solo tres meses. Las encuestas de opinión a empresarios y consumidores muestran una mayoría que coincide con las expectativas de desaceleración.

Por supuesto este promedio global esconde significativas diferencias entre las regiones. Así, mientras se espera que China e India crezcan por encima del 6%, Europa solo lo hará a una tasa del 1,6%, Japón al 1,1% y en Estados Unidos es donde se sentirá más fuerte la desaceleración bajando de cerca del 3% el año pasado a solo 1,8% en el 2020.

La rebaja de impuestos de Trump fue solo flor de un día. Por el contrario en América Latina se espera que el crecimiento repunte en los próximos dos años, de 1,1% en 2018 a 2,0% en 2019 y 2,5% en 2020, aunque esta recuperación es más lenta que la que se esperaba hace tres meses.

Tres de las principales causas de la desaceleración tienen un fuerte componente político. La guerra comercial entre EE.UU. y China, el Brexit y las tensiones sociales por la globalización, representadas en los chalecos amarillos de Francia.

La otra es la estabilidad del sistema financiero amenazada por los crecientes niveles de endeudamiento, sobre todo en los países desarrollados, donde los gobiernos han tenido que endeudarse más para compensar las rebajas de impuestos a los ricos y los bancos centrales han concluido el ciclo de estímulos monetarios y vuelven a subir sus tasas.

Las tensiones comerciales generadas por las políticas de Trump son tal vez, el nubarrón más importante que se cierne sobre la economía mundial, sobre todo por el carácter impredecible del “maestro de las negociaciones” que acaba de sufrir una vergonzosa derrota en su obsesión por construir el muro en la frontera con México.

Es cierto que ya se logró llegar a un nuevo acuerdo con Canadá y México, que todavía no ha sido aprobado por el Congreso norteamericano, pero siguen vigentes los aranceles al acero y el aluminio que han generado retaliaciones de Europa y otros países, y sobre todo las negociaciones con China tienen tan solo un mes para resolverse antes de que Trump imponga aranceles a otros $200.000 millones de importaciones chinas, lo que generaría una guerra comercial a gran escala.

COLETILLA
En Davos también se discutieron otras dos grandes amenazas, el cambio climático y la creciente concentración de la riqueza que ha llevado a que se desborde la desigualdad. Volveremos sobre estos temas en las próximas semanas.

Mauricio Cabrera Galvis Perito financiero y docente @sercalder60 / sercalder@gmail.com

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/nubarrones-economicos-525661

1.19 C- ¿CUÁL PLAN DE DESARROLLO? – Salomón Kalmanovitz 

El plan económico de la administración Duque se basa en un pacto por la equidad. En esta visión, el emprendimiento y la legalidad conducirán a reducir la inequidad y la pésima distribución de la riqueza en Colombia. Imaginemos millones de emprendedores que son exitosos en sus negocios de economía naranja y de otro tipo, quienes contratan dentro de la formalidad al 48 % de la fuerza de trabajo de las 23 ciudades del país que no está en ella, según el Dane, cifra que empeora en los pequeños municipios y en el sector rural. Muy improbable, ¿cierto?

14 ene 2019.- Estos trabajadores no cuentan con contratos laborales, no reciben prestaciones sociales, se les paga menos del salario mínimo y se les puede despedir sin justa causa. Los empresarios innovadores seguramente los formalizarán, aunque es evidente, precisamente en la economía naranja, que su fuerza de trabajo es tercerizada o se trata de dueños de bicicletas, motos o camionetas que trabajan a destajo en empresas digitales, Rappi o Uber.

No se sabe si el pacto es con fuerzas políticas como los partidos de oposición o los más afines, o siquiera con el partido del propio presidente, y fuerzas sociales —sindicatos o movimientos— que hasta el momento no han sido consultadas ni se han establecido negociaciones sistemáticas con ellos. Se enuncia una lista de mercado como salud de calidad para todos, educación de calidad para todos, deporte y recreación, atención primordial a los niños, seguridad alimentaria, vivienda incluyente, “juventud naranja talentosa” y sigue un largo etcétera de buenas intenciones para todos.

Lo primero que salta a la vista es que un programa por la equidad pasa por una tributación progresiva, que arroje un recaudo cuantioso que sea invertido en programas sociales que beneficien a los más pobres y en bienes públicos. La reforma tributaria recién aprobada, por el contrario, traslada ingresos de las clases medias a favor de las empresas y disminuye efectivamente el recaudo. El Estado sigue siendo raquítico y además se lo roban sin pudor, como siempre, los que apoyan al gobierno.

Las condiciones para que surjan muchas empresas son bienes públicos, financiados por un Estado grande y eficiente que provea ciencia y tecnología, que abarate los costos de transporte y los costos de transacción. Entre estos hay un trío que nadie se atreve a tocar: las notarías (los notarios ganan entre $450 y $600 millones al mes) que establecen peajes sobre todos los negocios y la vida civil, las curadurías sobre las construcciones que se caen y las cajas de compensación que encarecen inútilmente las nóminas e incentivan la informalidad.

El plan lista unas bases transversales que van desde pactos por la sostenibilidad ambiental, por la ciencia y transformación digital, por la identidad y creatividad hasta por la construcción de paz que en manos del Centro Democrático parece bastante amenazada.

En el “pacto por la legalidad” se enuncia que habrá cero tolerancia para los corruptos. Ojalá fuera cierto porque la corrupción endémica causa la pérdida o el desvío de parte importante de los pocos recursos que logra acopiar el Estado. La primera consecuencia de este pronunciamiento debería ser la destitución del fiscal general, que es una figura demasiado poderosa como para estar comprometida con hechos de corrupción en la contratación de obra pública en el país. Lo que presenciamos fue lo contrario: el respaldo irrestricto del presidente Duque al fiscal Martínez Neira.

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46.18 A.-LA ENCRUCIJADA – Eduardo Sarmiento

La economía crece lentamente, la participación del capital en el producto aumenta y el coeficiente de Gini de la distribución del ingreso se mantiene excesivamente alto.

15 dic 2018.- Los episodios recientes sobre la negociación del salario mínimo, la ley de financiamiento y la evolución del producto nacional revelan un panorama enrarecido y confuso. En la negociación del salario mínimo, el Gobierno y las empresas proponen un ajuste del 4 %. El aumento está por debajo del incremento de la productividad del trabajo en el último año y mucho más del nivel absoluto si se tiene en cuenta el atraso de más de 14 puntos que viene de diez años atrás.

Cifras de la DIAN revelan que luego de tres reformas tributarias de la administración anterior, los recaudos aumentaron por debajo de la inflación en los primeros once meses. Algo similar ocurrirá con la reforma tributaria presentada por la actual administración y modificada por el Congreso. Los recaudos aumentarán en el próximo año y luego descenderán. Para completar, la información de los diez primeros meses indican que la economía crecerá cerca del 2,7 %, muy por debajo de las proyecciones de los organismos internacionales y el Gobierno.

Los gestores de la política no solo fracasan en las predicciones, sino también en la función central de mantener la economía dentro de sus posibilidades reales. Estamos ante una economía que no puede incrementar los recaudos tributarios por encima de la inflación, propiciar salarios de acuerdo con la contribución de los trabajadores a la producción y sostener una expansión del gasto igual al producto nacional.

Se configuró un sistema de bajo ahorro inducido por las fugas de capitales a los paraísos fiscales, gasto por debajo del producto nacional causado por la ineficacia de la política monetaria para regular la tasa de interés y el volumen del crédito, y una estructura externa deficitaria dominada por los recursos naturales y los bienes industriales agrícolas de baja productividad.

El sistema no tiene la discrecionalidad para impulsar el crecimiento económico y sostener el salario, que es el principal determinante de la distribución del ingreso. Las acciones gubernamentales se reducen a bajar las tarifas tributarias de las empresas y ampliar los programas asistencialistas con mayores impuestos a la clase media. Sin duda, el libre mercado dejó a los países sin instrumentos para alcanzar los grandes propósitos nacionales. Las economías crecen lentamente, la participación del capital en el producto aumenta y el coeficiente de Gini de la distribución del ingreso se mantiene excesivamente alto.

Se ha configurado una organización que solo puede darles subsidios a las grandes empresas y asistencialismo al 30 % más pobre. No puede ir más allá de aliviar la pobreza. No está en capacidad de generar la riqueza con las posibilidades que ofrece el crecimiento ni mucho menos de distribuirla y reducir en forma significativa las grandes diferencias de ingreso. No se ha salido de las concepciones ficticias del libro de texto, que esperan que el mercado conduzca al máximo crecimiento con equidad.

La conciliación de los dos propósitos requiere la presencia del Estado, con un marco institucional de banco central que coordine la política fiscal y monetaria para mantener la igualdad entre el gasto y el producto nacional, regulación financiera para elevar el ahorro del capital, política comercial e industrial orientada a configurar una estructura superavitaria de alta productividad, y una organización fiscal de elevada progresividad tributaria y focalización del gasto, para que los sectores menos favorecidos reciban un porcentaje superior a su participación en la población.

 https://www.elespectador.com/opinion/la-encrucijada-columna-829363

B -46.18.-LOS PECADOS CAPITALES DE PEÑALOSA  Salomón Kalmanovitz

Bogotá se ha convertido en una ciudad dura y el alcalde no ayuda a mejorar su calidad de vida. Sus políticas medioambientales y de (in)movilidad, la insistencia en proyectos que han mostrado su fracaso para solucionar sus problemas de transporte, la desidia y el desgreño que afectan a grandes sectores de la capital, todos son evidencia de su incompetencia y de su inflexibilidad para enfrentar los líos de la capital. 

16 dic 2018.- La decisión de contratar 500 buses nuevos de Transmilenio que consumen combustible diésel, prohibidos en Europa por su letalidad contra la salud pública, además de declarar desierta la adquisición de buses eléctricos, muestra mucha insensibilidad frente al bienestar de los ciudadanos. Los líderes del sector público deben dar ejemplo a los privados para adoptar tecnologías limpias que entreguen un ambiente más sano, especialmente para los pulmones de niños y personas de la tercera edad. Esta falta de consideración para con el público se evidencia de nuevo en su decisión de acabar con la reserva Van der Hamen para llenarla de concreto que podía convertirse en un pulmón para la asfixiada ciudad, tan desierta de zonas verdes. Para rematar, está acabando con miles de árboles y plantas que siempre ha mirado con recelo porque requieren de mantenimiento.

El alcalde no ha planificado nuevas vías para la trancada ciudad ni una reparación adecuada de los huecos en las calles, sino que insiste en castigar a los vehículos a los que les cobra altísimos impuestos que invierte en ciclorrutas que estrechan aún más las pocas vías disponibles. El secretario de Movilidad, Juan Pablo Bocarejo, ha llenado las calles y otrora rutas rápidas de reductores de velocidad que destruyen la suspensión de los odiados carros y con su geométrico y obsesivo delineamiento de guías que encausan y estrechan el tráfico lo ralentizan aún más. Recientemente plantó nueve topes (si, ¡nueve!) seguidos en la avenida circunvalar por el Parque Nacional que provocan un trancón monumental que se extiende por dos kilómetros de la única vía que permite salir del centro de la ciudad. Se empeña en martirizar a los conductores.

La obsesión del alcalde con su obsoleto proyecto de transporte público le dio la idea de hacer un metro elevado, o sea un transmilenio aéreo que va por encima de las mismas rutas congestionadas por su sistema que cada vez circula a menor velocidad. Como todo iluminado, se cree Adán y no construye sobre lo construido: por el contrario, desecha los proyectos de sus antecesores para insistir en sus errores.

El tradicional centro de la ciudad es quizás el sector más damnificado por el alcalde mayor. Los comerciantes denuncian que han perdido 30 % de sus ventas y hay cientos de locales cerrados y abandonados. La peatonalización de la carrera Séptima, culminada por su antecesor entre la plaza de Bolívar y la Avenida Jiménez, se ha convertido en un basurero público entre la Jiménez y la calle 26, con segmentos enteros en obra negra, plagada de indigentes, sin presencia de la fuerza pública y carente de acceso.

El alcalde adujo que había recibido una ciudad quebrada, pero un estudio del Centro de Estudios Regionales del Banco de la República revela que en 2017 “logró” un superávit de $3,5 billones, o sea que no ha podido invertir los excedentes generados por los impuestos que abonamos religiosamente sus habitantes. Encima nos crucificará con tributos a una valorización que no existe.

https://www.elespectador.com/opinion/los-pecados-capitales-de-penalosa-columna-829503

45.18.-LA NORMA CONSTITUCIONAL DEL FISCO – Eduardo Sarmiento

El gobierno terminó modificando la propuesta inicial de gasto y la recomendación tributaria. La nueva versión es la mitad de la original y deja al país en espera de una nueva Reforma Tributaria. Lo que no se puede hacer es un hueco fiscal anunciado y trasladar la obligación de subsanarlo al Congreso. Inevitablemente se convierte en una carrera desesperada para aumentar los recaudos. Las reformas tributarias se vuelven cada vez menos estructurales y ni siquiera garantizan la proyección de los ingresos tributarios.

El país y el Gobierno han fallado en el manejo profesional del presupuesto. En la reforma constitucional de 1991 se estableció la modalidad de presupuesto desbalanceado. De ese modo, el Gobierno presenta las necesidades de gasto y con base en los recursos disponibles determina los faltantes, titulados hueco fiscal. Así mismo, se establece que el Gobierno debe señalar los medios para subsanarlos, es decir, tiene la iniciativa en la consecución de los recursos. La historia del tema se trata en el libro reciente de Ricaurte Lozada titulado La Constitución Descuartizada.

1 dic 2018 – Desde el principio los partidos políticos y los congresistas rechazaron la propuesta tributaria del Gobierno. La iniciativa de nuevos impuestos quedó en el Congreso, que no dispone de la información para evaluar la incidencia y viabilidad de los tributos específicos. Al final, apareció una colcha de retazos que busca desesperadamente recursos para cumplir el compromiso del hueco fiscal. No deja de ser irónico que la Ley de Financiamiento sometida para aprobación del Congreso sea la misma sugerida por los parlamentarios.

La Constitución establece que la iniciativa de la propuesta tributaria provenga del Ejecutivo y que el Congreso se limite a aceptarla o rechazarla. Lo que no se puede hacer es un hueco fiscal anunciado y trasladar la obligación de subsanarlo al Congreso. Inevitablemente se convierte en una carrera desesperada para aumentar los recaudos. Las reformas tributarias se vuelven cada vez menos estructurales y ni siquiera garantizan la proyección de los ingresos tributarios. Sin ir muy lejos, la última reforma tributaria de Cárdenas, que es similar a la de Carrasquilla, terminó en una disminución de los recaudos con respecto al año anterior.

Debe advertirse que el sistema de presupuesto desbalanceado exige procedimientos más elaborados de proyección y análisis económico. De ninguna manera se puede reducir o establecer unas necesidades de gastos y cotejarlos con los recursos disponibles para establecer un hueco, cuyo cumplimiento queda a disposición del Congreso. El Congreso podía negar la propuesta de Carrasquilla, pero no tenía facultades para modificarla.

La norma constitucional pretendía darle al Gobierno una mayor discrecionalidad para focalizar el gasto hacia los sectores más necesitados y disponer de mayor flexibilidad para incrementar los recursos fiscales y tornarlos más progresivos. Nada de esto se ha conseguido en los 25 años de vigencia de la norma presupuestal. El gasto público y la estructura fiscal no reciben la suficiente atención de los gobiernos. El gasto público que llega efectivamente al 40 % más pobre no corresponde ni al 15 % de los recaudos fiscales. El sistema fiscal se ha hecho cada vez más regresivo y más dependiente de la tributación indirecta; la tarifa del trabajo aumenta con respecto al capital. En consecuencia, el coeficiente de Gini antes y después de impuestos es similar. La estructura presupuestal reproduce la inequidad de los ingresos personales.

La norma constitucional que buscaba una mayor discrecionalidad en el gasto para movilizarlo a los sectores más necesitados, al igual que una mayor flexibilidad para aumentar la progresividad fiscal, no ha tenido los resultados propuestos. En la práctica se ha convertido en una forma de aumentar el gasto público sin propósitos definidos y ampliar el recaudo. Se ha regresado a las épocas en que los presupuestos se modificaban antes de ser divulgados y que la distribución de la carga tributaria se realizaba con criterios individuales

https://www.elespectador.com/opinion/constitucionalidad-fiscal-columna-826760

44.18.-PERFECTA INCERTIDUMBRE MUNDIAL – Eduardo Sarmiento

Las altas fluctuaciones bursátiles que se observan recientemente en los mercados internacionales son la manifestación más visible de los desajustes internos y la incertidumbre. La economía mundial no ha logrado recuperarse. Europa tuvo un respiro en el último año y decayó en el tercer trimestre. América Latina continúa estancada por más de cuatro años, con sus economías mayores en recesión. La excepción es Estados Unidos, que ha logrado recuperarse como consecuencia de la reducción de los impuestos, pero se ve enrarecido por el alza de la tasa de interés propiciada por la Reserva Federal y el desorden de la actual administración.

24 nov 2018.- Los bancos centrales han perdido su capacidad para regular la economía por conducto de la tasa de interés; su eficacia es mucho menos que la de hace diez años. Aún más grave, el sistema mundial, por las intervenciones de los países mayores en los tipos de cambio y la política comercial, ha perdido transparencia. Los países emergentes están expuestos a fuertes desequilibrios que no son corregidos con alteraciones moderadas del tipo de cambio.

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Los desajustes son especialmente críticos en América Latina, en particular en Brasil, Argentina y Colombia. No se cumple el precepto de que las balanzas de pagos son equilibradas por el sistema mundial de tasas de cambio flexibles y los países disponen de una amplia flexibilidad para emplear las políticas fiscales y monetarias para alcanzar la máxima capacidad y el pleno empleo. Los países no tienen más opción que aplicar políticas fiscales y monetarias recesivas para corregir los desequilibrios de la balanza de pagos. Existe un abierto conflicto entre la estabilidad de la balanza de pagos y la actividad productiva. Se regresó a mediados del siglo pasado, cuando las crisis de los países emergentes se originaban por deficiencias externas incontrolables.

La verdad es que el sistema de libre comercio basado en las ventajas comparativas no funcionó dentro de las premisas de la ortodoxia. Se esperaba que el experimento redujera las diferencias de estructuras productivas entre los países desarrollados y en desarrollo y tendiera a igualar los salarios. Por el contrario, las diferencias productivas se agravaron, porque los países desarrollados procedieron a especializarse en bienes altamente intensivos en capital físico y humano, y dejaron los bienes rudimentarios y los intensivos en recursos naturales por cuenta del resto del mundo. Así se observa claramente en el estudio reciente de la CAF, que muestra que la productividad del trabajo de América Latina se amplió con respecto a Estados Unidos. Lo que los países de la región obtienen por conducto del abaratamiento de las importaciones lo pierden por estructuras deficitarias que amplían las brechas salariales.

De hecho, en América Latina se plantea la necesidad de políticas comerciales industriales que subsanen la deficiencia del sistema mundial de tasa de cambio flexible. Hay que racionalizar y frenar el predominio de los sectores intensivos en recursos naturales y propiciar la expansión industrial de alta complejidad y demanda. La coordinación de este manejo con las políticas fiscales y monetarias permitiría alcanzar el balance externo entre el ingreso y egreso de divisas, al igual que el balance externo entre el ingreso nacional y el gasto, y sostener elevados crecimientos de la producción y el empleo.

En fin, el estancamiento de América Latina y su retraso con respecto al resto del mundo en los últimos cinco años obedece a resultados imprevistos de los bancos centrales autónomos y la globalización basada en las ventajas comparativas. La solución es un nuevo orden económico que les dé espacio a las políticas industriales y comerciales, y sustituya la autonomía del Banco Central por la estricta coordinación de la política monetaria y fiscal.

https://www.elespectador.com/opinion/abdon-espinosa-valderrama-columna-820460

43.18 A – GOBIERNO LANZA 27 PACTOS PARA LOGRAR METAS DEL PLAN DE DESARROLLO – Martha Morales*

Como se puede advertir, en las bases hay de todo y para todos los gustos. Baja en pobreza, desempleo y ajustes en la   SIC.  Y todo depende de la Plata. Al fin de cuentas, es un plan presupuestal y no un plan estratégico indicativo.

El presidente Iván Duque durante la conmemoración de los 60 años de Planeación Nacional, se refirió al Plan de Desarrollo. Foto: EFE

Con la salvedad de que los resultados del Censo 2018 y el rumbo que tome la ley de financiamiento en el Congreso puedan llevar a tener que ajustar las metas, el gobierno del presidente Iván Duque presentó oficialmente las bases del plan de desarrollo para el cuatrienio, el cual se llama ‘Pacto por Colombia, pacto por la equidad’.

El plan incluye 27 pactos que fueron insertados en los tres pilares que sostienen este derrotero para el desarrollo del país hasta el 2022: legalidad, emprendimiento y equidad.

18 nov 2018.- “Hablamos de pacto porque lo que tenemos que buscar no es seguir ahondando en las diferencias, no es seguir buscando lo que nos diferencia para promover el incendio nacional. Lo que tenemos es que buscar hilos comunes y una agenda necesaria para el país”, dijo el mandatario.

Más allá de cifras generales, como la de los 1.100 billones de pesos que costará sacar adelante las metas, entre las cuales la equidad se lleva la mayor tajada ($ 516,1 billones), hay un sinnúmero de detalles que traducen las promesas de campaña del jefe de Estado, pero que, para algunos analistas, no son tan fáciles de hacer realidad. “Las bases muestran un plan ambicioso pero idealista, sin cifras muy claras, que ojalá Planeación Nacional aterrice para construir metas posibles”, indicó Cecilia López.

Hablamos de pacto porque lo que no podemos es seguir buscando lo que nos diferencia para promover el incendio nacional

Una Colombia que pasaría de tener 12,8 millones personas en pobreza monetaria a 9,9 millones en 4 años y le daría un golpe contundente a la pobreza extrema, pasándola de 3,5 millones personas a 2 millones, es la que se describe en el plan, cuya apuesta es aumentar la productividad del país en 1,1 puntos porcentuales al final del cuatrienio, con lo cual el crecimiento de la economía tendría que sobrepasar el 4 por ciento, abonando el camino para que se logre pasar la barrera de los 7.000 dólares de ingreso promedio por habitante en el país.

Otra de las apuestas que evidencia el documento es el aumento de cobertura en educación media, de 47,7 por ciento a 50 por ciento en 2022, cuentas que suenan escasas en un entorno global altamente competitivo.

MÁS EXPORTACIONES AGRÍCOLAS

Durante el cuatrienio, con el acelerador puesto en el impulso a los distintos sectores de la economía para que generen empleo, la tasa de desocupación se pretende pasar de 9,4 a 8 por ciento. Y la intención es que se promueva el empleo decente, por lo que la meta es aumentar la formalidad laboral, de 36,8 a 41,2 por ciento.

Entre otras metas que se describen en el plan están la de agrandar las posibilidades del agro para aumentar exportaciones (la meta es pasarlas de US$ 7.368 millones a 8.542 millones). En 220 páginas, que solo son el resumen de las bases del plan, el Gobierno expresa la intención de corregir un problema que afecta a los agricultores y es el de las pérdidas cuando hay sobreoferta de productos. “Poner en marcha la producción agrícola por contrato para asegurar demanda de compra”.

Un país sin hambre o, con menos hambre, es el que se dibuja en el plan. Varios de los objetivos insertos en los pilares apuntan a mejorar la capacidad de compra de alimentos por los hogares, además de que se hace énfasis en dos de las zonas más afectadas por la pobreza: La Guajira y Chocó, en donde se busca, por ejemplo, “implementar un programa de tienda escolar saludable y regular la publicidad y promoción de alimentos a menores de 18 años”.

Según las bases del plan, en Colombia habrá multiplicación de vehículos eléctricos. Se parte de la base de que existen 1.695 vehículos de este tipo, y en cuatro años se contaría con 6.600.

En materia tecnológica, se pretende pasar de 50,2 por ciento de hogares conectados a internet a 70 por ciento, mientras que en lectura la apuesta es incrementar de 2,9 libros leídos a 3,2.

LETRA MENUDA

Según López, hay ciertas dificultades para ‘pasar el charco’, como lo prevé el plan. “La consecución de las metas se enfrenta a dos elementos complicados: la debilidad del Gobierno, pues la última encuesta mostró una baja en la imagen del Presidente, y la división que hoy tiene la sociedad”.

Por el contrario, a José Antonio Ocampo, miembro de la junta directiva del Banco de la República, le gustaron las propuestas, con un pero. “Lo que he visto aún es muy general, pero me gusta y me parece realizable. Sin embargo, dependerá mucho de los recursos”.

Lo cierto es que en la letra menuda del plan de desarrollo se evidencia que el Gobierno busca mejorar temas claves como la atención en salud. “Tener hospitales con infraestructura adecuada y capacidad para responder con calidad y efectividad a las necesidades de toda la población” está inscrito en las bases. Inclusive, se habla de armar una infraestructura de salud móvil que permita llegar a población en lugares remotos y zonas rurales dispersas.

La consecución de las metas se enfrenta a dos elementos complicados: la debilidad del Gobierno, pues la última encuesta mostró baja en la imagen del Presidente, y la división que hoy tiene la sociedad

Para la tercera edad también hay retos. Mejorar la protección económica para la vejez es uno, pero esto no solo será a punta de subsidios, aunque se incluye un mejoramiento en el monto que se asigna a los ancianos a través de Colombia Mayor. También se habla de “promover el acceso a esquemas de protección económica e inclusión laboral”.

Refleja la reforma tributaria

La reforma tributaria que actualmente hace trámite en el Congreso también deja ver su rostro en las bases del plan.

Allí está descrita la “simplificación regulatoria y tributaria para el emprendimiento”, lo que implica bajar impuestos a empresas.

La base de datos para promover los programas sociales, el Sisbén, tiene una casilla especial. En el 2020 se implementará el Sisbén IV, con información robusta, dice el informe.

Esta tarea está ligada a la intención, esbozada en la reforma tributaria, de devolver el IVA a los más pobres si el Gobierno logra convencer al país de que es justo poner IVA a la canasta familiar. En el plan se habla de “garantizar una plataforma operativa para la compensación de IVA a los hogares con menores ingresos”.

Otras medidas

Un fortalecimiento de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), encaminada a “lograr mayor efectividad en el cumplimiento de la política de competencia en Colombia” también está en el plan. De igual manera, se vuelve a hablar de reforma de las CAR y reestructuración de Fonade.

En el documento también está incluido el censo económico, que ya anunció el Dane, para capturar los cambios que ha tenido la actividad empresarial en Colombia.

Ahora falta el cómo, que no solo tiene que ver con plata, sino también con institucionalidad y liderazgo, concluye Cecilia López.

Economía naranja, un capítulo aparte

La economía naranja es una de las banderas del plan de desarrollo, y en la ley de financiamiento, hasta se salvarían de quedar gravada con impuestos. Según el documento, se crea el Consejo Nacional de Economía Naranja, liderado por el Ministerio de Cultura para formular la política integral en el tema y tendrá un viceministerio específico.

Se espera que la economía naranja “pueda contribuir a solucionar algunos de los desafíos productivos y de empleo del país”. El Dane liderará un sistema de información para las actividades de la economía naranja.

*MARTHA MORALES MANCHEGO Redacción Economía y Negocios
@marthamoralesm

 https://www.eltiempo.com/vida/educacion/se-acaba-el-tiempo-para-que-universidades-salven-el-semestre-294922

B .-43.18-¿TUMBAR LA LEY DE FINANCIAMIENTO? – Bruce Mac Master

El proyecto contiene prácticamente todas las recomendaciones de la Comisión de expertos de la Ocde.

Quienes tenemos, entre otras funciones, la tarea de emitir nuestra opinión frente a las distintas propuestas que nacen, hoy nos enfrentamos a cuatro opciones: 1) Rechazar la propuesta. 2) No decir nada. 3) Apoyarla irrestrictamente. 4) Apoyar su trámite proponiendo mejoras. Estoy convencido de que nos corresponde optar por la cuarta opción, y quisiera exponer algunas razones y propuestas que lo sustentan.

18 nov 2018.- Un análisis profundo muestra que el proyecto contiene prácticamente todas las recomendaciones producidas por la Comisión de Expertos y la Ocde que buscaban hacer de Colombia un país más equitativo, más competitivo, más justo en el sentido de reducir la evasión y más formal desde el punto de vista de empresas y empleos.

El proyecto se encarga de financiar los programas vitales que hoy en día se encuentran desfinanciados por 14 billones de pesos, y trae el avance en competitividad que permitirá generar el empleo formal que el país necesita y competir en el mundo. Por su parte, el régimen simple propuesto es el gran incentivo a la formalización que hemos esperado por años.

La crítica más generalizada al proyecto es la de aumentar el IVA para el 30 % de productos de la canasta familiar. Hoy en día, el 53 % tiene IVA. Algunos argumentan el efecto sobre las personas de clase media; otros, el efecto sobre la demanda agregada. Los dos son argumentos válidos que merecen ser atendidos con juicio.

Desde el punto de vista de la progresividad, es conveniente incluir todos los productos en el régimen del IVA cuando está acompañado de la devolución anticipada que se ha propuesto. Operativamente complejo, pero manejable si se usan bases de datos y canales de pago del Sisbén, Familias en Acción y cajas de compensación familiar. Permite, además, reducir la informalidad, la evasión y ampliar la base de actividades económicas contribuyentes.

Parece entonces que un camino es el de buscar minimizar el IVA para los nuevos productos propuestos y llevarlo a un punto más razonable que permita mantener los objetivos fundamentales del proyecto. Para lograrlo, hacemos las siguientes propuestas:

No reducir el IVA actual al 18 y 17 %. Esto ha sido indicado por varios economistas y liberaría 2,8 billones el primer año y 5,8 billones en adelante.

De otro lado, dado que el proyecto busca hacer crecer la actividad económica y el empleo, y que estas dos variables toman un tiempo en arrojar resultados, proponemos acudir a la venta de algunos activos de la Nación para invertir esos recursos en construir esa rampa de crecimiento económico y equidad. Es cambiar activos no estratégicos por un objetivo superior: el desarrollo.

Estas dos acciones permitirían contar con un IVA para los nuevos productos entre el 8 y el 12 %, lo que minimizaría el efecto sobre la clase media y el consumo.

El proyecto tiene decenas de puntos sobre los cuales tenemos observaciones y preguntas. En forma constructiva las hemos comunicado y las seguiremos comunicando al Gobierno y al Congreso.

Será responsabilidad del ministro de Hacienda y del Gobierno correr modelos que permitan identificar el punto exacto en el cual se logren todos los beneficios de largo plazo y no se ponga en duda la recuperación económica de corto plazo que está requiriendo el país.

Será responsabilidad del Congreso aprobar una ley que refleje un propósito superior libre de intereses particulares.

Será responsabilidad de quienes opinamos apoyar, sin tragar entero, una propuesta que permita construir un mejor país para todos.

Comentarios a @Brucemacmaster https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/bruce-mac-master/tumbar-la-ley-de-financiamiento-294618

C .-43.18 – REFORMA SIN PROPÓSITOS DEFINIDOS – Eduardo Sarmiento

La reforma tributaria se desintegró antes del debate. Se presentó como una reforma estructural, pero terminó en una carrera para tapar el hueco fiscal creado por el mismo Gobierno. A mediados de la semana aparecieron tres indicadores que aclaran el marco general de la economía. Primero, en los tres trimestres el producto nacional creció 2,5 %; la industria continuó estancada, con la mitad de los sectores en índices negativos, el empleo crece 1 % y las obras civiles caen 4 %. De nuevo se equivocan las instituciones internacionales y nacionales en las previsiones de la economía. A principio de año el FMI vaticinó que la economía colombiana crecería por encima de 3 %.

17 nov 2018.-  Segundo, los precios del petróleo cayeron por debajo de US$60. Las mayores expansiones de la producción se presentan en Rusia y EE. UU. No será fácil para Arabia Saudita liderar un cartel en el que el mayor potencial de producción se encuentra en organismos externos. La economía colombiana continúa asediada por la enfermedad holandesa, que mantiene el predominio del petróleo y la minería e impide el resurgimiento de las exportaciones industriales y agrícolas. Está abocada a un déficit en cuenta corriente que solo es sostenible en períodos de altas cotizaciones de los productos básicos.

Tercero, la propuesta oficial del IVA a la canasta familiar, que es el principal instrumento del Gobierno para reactivar la economía y cumplir la regla fiscal de reducir el déficit a 2,4 % del PIB, de entrada, fue rechazada por la mayoría de los partidos. El hueco fiscal surge de la ley de presupuesto, que establece un gasto excesivo con respecto al pasado y a las disponibilidades financieras, y obliga al Congreso a cubrirlo.

Los indicadores recientes de producción y el aumento del déficit en cuenta corriente sugieren que el propósito gubernamental de reducir el déficit a 2,4 % del PIB agravaría el estancamiento de la producción y el empleo. La brecha entre los dos déficits se ampliaría. Así ocurrió en la última reforma de Mauricio Cárdenas, que agravó el estancamiento y no incrementó los recaudos. Cómo se enseña en el primer curso, la reducción del déficit fiscal en una economía en estancamiento y deficiencia de balanza de pagos no es el medio adecuado para recuperar la actividad productiva.

La verdad es que el modelo imperante del Consenso de Washington no está funcionando en América Latina. La política de reactivación basada en la reducción del salario y el asistencialismo no es sostenible. El rechazo del IVA a la canasta familiar es una clara manifestación de inconformidad colectiva. El IVA y la reactivación quedaron relegados a un segundo plano. La manija está en el Congreso, cuyo propósito es cubrir el hueco fiscal. Está pagando la culpa de aprobar un presupuesto desfinanciado. La ley de financiamiento acabó siendo una carrera desesperada para aumentar el recaudo fiscal y el gasto.

Lo que se plantea ahora desde el punto de vista del método científico es alinear los instrumentos y objetivos. El medio indicado para reactivar en la economía es la coordinación de la política monetaria y fiscal para conciliar los dos déficits y la política industrial y comercial para rectificar la estructura deficitaria de la balanza de pagos. Falta por ver qué tipo de conciliación se hará para llenar el hueco fiscal y salir de la encrucijada. Lo cierto es que el hueco fiscal le introduce ruido al proceso de decisión y desvía los propósitos centrales. La política fiscal no puede ser guiada por desbalances que aumentan el gasto y los recaudos, sino por la progresividad tributaria en que los que tienen más pagan más.

https://www.elespectador.com/opinion/reforma-sin-propositos-definidos-columna-824100

Nota Altereco: la repetida “enfermedad holandesa” no es por cuenta de la minería y el petróleo, como lo afirma usted y muchos otros economistas, es por cuenta del capital financiero. Así lo demostró Aurelio Suárez en estudio publicado aquí y además verifique don Eduardo, que en la Balanza Cambiaria sólo aparecen registros de reintegro de divisas de Ecopetrol. El resto de compañías extranjeras están exentas, usted lo sabe. Claro que todas pagan impuestos y regalías. No más.

42.18.-ANGUSTIA FISCAL – Eduardo Sarmiento

Los desaciertos del Gobierno en materia fiscal han generado un estado de incertidumbre e inseguridad.  Los anuncios de la elevación del IVA a la canasta familiar y el aumento de las tarifas a las rentas y las pensiones a las personas naturales han generado la sensación de una carga tributaria que supera las posibilidades de la clase media.

10 Nov 2018.- En la última columna mostré como a la clase media le corresponde en la propuesta oficial cubrir la baja de las tarifas de las empresas las personas jurídicas,  la devolución del IVA,  el hueco fiscal y la reducción del déficit fiscal. La operación significa una cuantiosa contracción de la demanda que puede desestabilizar al sistema económico. No se advierte que las clases medias de los países desarrollados tienen ingresos varias veces mayores que los de Colombia, y, en consecuencia, pueden soportar cargas fiscales mucho más altas.

Los economistas neoliberales del mundo y de Colombia no han entendido que la ley de Say no se cumple en muchas circunstancias.  La oferta no crea la demanda.  Tal ha sido el caso de la economía colombiana en los últimos cuatro años. El diagnóstico se analiza en varias columnas, y tienen la manifestación más clara en el crecimiento del crédito por debajo del producto nacional y en el rezago de los salarios con respecto a la productividad del trabajo.

Lo anterior ocurrió durante la administración anterior. Mauricio Cárdenas justificó la última reforma tributaria como una forma de aumentar los recaudos y reducir el déficit fiscal.  Las cosas no resultaron porque la elevación de los gravámenes frenó la actividad productiva. La regla fiscal dejó de cumplirse y significó la inconformidad del FMI  y las firmas calificadoras de riesgo.  Lo cierto es que el hueco fiscal reapareció y el Gobierno entrante se ve obligado a repetir el ritual para complacer a los organismos internacionales.

El desespero fiscal se origina en el desconocimiento de las deficiencias del modelo económico en materia comercial y financiera. La organización externa da lugar a un cuantioso déficit en cuenta corriente.  En las circunstancias actuales asciende a 2.8% del PIB y podría aumentar considerablemente si el petróleo se coloca en la franja de precios entre 40 y $60 dólares el barril. Lo más grave es que el modelo de la inflación objetivo del Banco de la República ha resultado totalmente ineficaz para contrarrestar la contracción de la demanda. La baja tasa de interés de referencia no ha tenido ninguna influencia sobre la tasa y el volumen del crédito.  La economía opera con un exceso de ahorro que impide que la producción iguale el ingreso nacional, al igual que la entrada del crédito al sistema.

El estancamiento de la economía, que lleva más de cuatro años, no se origina en el sector fiscal sino en el sector externo y en el balance macroeconómico. El modelo económico no garantiza la estabilidad de la balanza de pagos ni el aprovechamiento de la capacidad instalada, y la reforma agravaría la insuficiencia.

La ley de financiamiento sobra. La Constitución le da amplios poderes al Estado para impulsar la economía.  Otra cosa es que no hayan sido empleados adecuadamente. La concepción del banco central autónomo para regular la inflación y la austeridad fiscal está fracasando a lo largo y ancho del planeta.

De ninguna manera la solución al estado actual de la economía es una reforma tributaria inequitativa. La recuperación del crecimiento económico se puede lograr con la modificación del modelo imperante. El primer paso es separarse del criterio de inflación objetivo que no ha dado los resultados previstos. A renglón seguido se plantea una rígida coordinación fiscal, monetaria y comercial para corregir la deficiencia estructural de la balanza de pagos y superar el exceso de ahorro que deprime la demanda.

https://www.elespectador.com/opinion/angustia-fiscal-columna-822953

41.18.-LA LEY DE FINANCIAMIENTO – EduardoSarmiento

En artículos anteriores descubrimos con los globos del ministro de Hacienda hacia dónde se dirigía la reforma tributaria. La ley eleva el IVA de la mayoría de los productos e incrementa la tarifa de renta de las personas naturales, baja la tarifa de renta de las personas jurídicas e introduce una devolución del IVA para los estratos 1 y 2 (30 % más pobre). En cierta forma, se acude a la práctica de deprimir los salarios para propiciar la producción y el crecimiento económico.

3 nov 2018.-  Los países no han logrado resolver el conflicto entre el salario y el ahorro. Se considera que el crecimiento y el buen desempeño de las empresas están en el mantenimiento de bajos salarios, y luego en su compensación mediante la elevación de los impuestos y la ampliación del gasto público. La depresión salarial se busca superar con asistencialismo. El esquema no funciona mal en Europa, donde la clase media tiene un ingreso muy superior al del 30 % más pobre y dispone de un estado sólido de bienestar. En cambio, en los países que no existen esas condiciones, la distribución del ingreso se deteriora y los ingresos del trabajo se contraen.

La reforma contempla tres aspectos. Primero, la elevación de los recaudos mediante la elevación de las tarifas del IVA a la mayor parte de la canasta y aumento de la tarifa a la renta de las personas naturales. Segundo, reducción de la tarifa de renta a las personas jurídicas e introducción de todo tipo de subsidios para las empresas. Tercero, devolución del IVA al 30 % más pobre. El primer componente implica una elevación de los recaudos de $13 billones, el segundo una reducción de $10 billones y el tercero una disminución de $2 billones.

No es cierto que la reforma tributaria se destine a cubrir el hueco fiscal. El verdadero propósito es bajar los impuestos de las personas jurídicas y subir los subsidios de las empresas, y compensarlos con la elevación del IVA y el alza de las tarifas de renta de las personas naturales. El hueco fiscal se cubre con otros mecanismos contemplados en la ley de financiamiento, como la privatización de empresas, la normalización tributaria y la modernización de la DIAN, el alza de los precios del petróleo y la supuesta reactivación de la economía.

La justicia tributaria no opera en un sistema dominado por el IVA y de menores gravámenes al capital que obtiene las remuneraciones más altas. La regresividad no se corrige con la devolución del IVA: está visto que la reducción del impuesto a las personas jurídicas es muy superior a lo que recibe el 30 % más pobre. Se repite la práctica general de las reformas tributarias de darle prioridad al recaudo sobre la equidad fiscal. Los que tienen más pagan menos. Por lo demás, la asimetría se acentúa cuando se advierte que el gasto público, que llega al 30 % más pobre, es muy inferior a ese porcentaje. Simplemente, una gran parte del gasto público se destina a partidas que reflejan la misma dispersión de los ingresos individuales.

Para completar, no es claro que la reforma tributaria contribuya a la reactivación de la economía. Los estímulos de oferta de la baja de salarios resultan inefectivos en economías que operan con deficiencia de demanda. La solución solo se puede lograr con un manejo coordinado de la política fiscal, monetaria y comercial que supere el exceso de ahorro y sostenga el balance externo.

La reforma tributaria se presentó como una forma de cubrir el hueco fiscal, reducir las inequidades y supera el estancamiento de varios años. El articulado apunta en una dirección distinta. Las disposiciones se orientan principalmente a reducir los gravámenes de las personas jurídicas y el capital, elevan la participación del capital en el producto nacional y no garantizan la reactivación de la producción y el empleo.

https://www.elespectador.com/opinion/la-ley-de-financiamiento-columna-821797

41.18.-¿Y DÓNDE ESTÁ LA PLATA? – Salomón Kalmanovitz

La propuesta de reforma tributaria del Gobierno es regresiva: aumenta de nuevo los impuestos indirectos, reduce los que recaen sobre las empresas, afectando a sus dueños ligeramente al reintroducir el impuesto al patrimonio. Se incrementa la tributación de los altos salarios y pensiones con tarifa de un 37 %, lo que está bien, pero el impuesto a los dividendos sigue en su tímido nivel de 5 y 10 % que legó la reforma de 2016.

5 nov 2018.-  La inequidad de la propuesta se revela en las desproporcionadas cargas contra la clase media y los pobres que ganan más de un salario mínimo, a quienes no se les reembolsará, como a los que ganan hasta ese límite. El azúcar y las bebidas azucaradas quedaron con un IVA de 18 %, pero deberían pagar el doble, porque causan obesidad y diabetes entre la población.

El Gobierno calcula que el cambio del IVA le reportará 1,1 % del PIB adicional. Las personas naturales, especialmente las de altos salarios, aportarán extra 0,2 puntos del PIB, mientras que las empresas pagarán 1,1 % menos en 2020. El impuesto al patrimonio vuelve a ser temporal por cuatro años, con tasas de 0,75 y 1,5 %, que arrojará 0,1 % del PIB cada año. Así, el IVA es permanente, pero el impuesto a la riqueza no lo es. Se puede deducir que el grueso de la plata que tienen los colombianos no está dónde la está buscando el Gobierno y quizá requiere de unas pistas para encontrarla.

Según Juliana Londoño, el 1 % de las familias más ricas apropian el 21,6 % del ingreso nacional, lo que de acuerdo con las proyecciones de 2018 corresponde a $216 billones. Permítase que deduzcan el 35 % que se propone para los salarios de la clase media y deberán pagar sobre $136 billones, con la tarifa del 37 %. El ejercicio arroja la saludable cifra de $52 billones, que es más de un tercio del recaudo total del Gobierno central. Pongan a tributar los ingresos de los que arriendan su propiedad raíz de lujo y los que concentran la propiedad del suelo rural en el país y obtendrán otro par de puntos del PIB que siempre han evadido de manera olímpica.

También deberían abolir de un tajo todas las exenciones que atienden las zonas francas y muchos más negocios, incluyendo los nuevos regalos que se proponen para los hoteles, la agricultura y la economía naranja, porque la evasión se alimenta de un estatuto tributario que es un colador, aprovechado por los más ricos. De hecho, las exenciones de renta fueron de $59,3 billones en 2017 con un costo fiscal de 1,3 % del PIB (MFMP, 2018, p. 464). Deberíamos tener una ley tributaría rigurosa, igual para todos, sin importar el capital o la tierra de cada cual.

Con todos estos recursos acá propuestos, el Gobierno obtendría el anhelado equilibrio fiscal, podría incluso prepagar la deuda más costosa, al tiempo que puede reducir la tributación de las empresas, que evidentemente es excesiva. Tendría entonces mucha más plata para invertir en educación, salud e infraestructura.

La falta de tributación ha conducido a aumentar la deuda pública, que hoy alcanza 43 % del PIB; con la perspectiva de tasas de interés más altas en el mundo, se va a hacer más costoso estar refinanciando ese hueco fiscal. De esta deuda, hay una parte externa, de US$47.500 millones, que con la devaluación se puede volver muy onerosa. Esta reforma, si es aprobada, será un paño de agua tibia frente al faltante.

https://www.elespectador.com/opinion/y-donde-esta-la-plata-columna-821959 También le puede interesar:  La reforma tributaria de Iván Duque: ¿Un golpe a los más pobres? 

40.18.-CONTEXTO DE LA LEY DE FINANCIAMIENTO – Noelia Cigüenza

Los posibles escenarios que tendrá la ley de financiamiento del presidente Duque

Colprensa La iniciativa legislativa se debería presentar la próxima semana.

A tan solo unas semanas del fin de la legislatura, la expectativa para que el Gobierno presente a consideración del Congreso la denominada ley de financiamiento necesaria para aprobar los $14 billones que le faltan al Presupuesto para la vigencia de 2019 es máxima. Para cumplir con los tiempos establecidos, el Ejecutivo deberá iniciar la próxima semana una carrera frenética en la que le tocará convencer con su propuesta tanto al Senado como a la Cámara de Representantes. Lo más complicado para dar vía libre a este proyecto será alcanzar un consenso en el tema de las tarifas de IVA.

27 oct 2018.- De lo contrario, el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, ya ha asegurado que se vería en la obligación de suspender las apropiaciones del Presupuesto que no tengan financiación, pues aunque el proyecto fue aprobado con 113 votos a favor y 18 en contra por un valor de $258,9 billones, no podría quedar desfinanciado.

Como en el papel no se radicaría una reforma tributaria por la que se necesitan hasta ocho debates, el Congreso solo tendría en principio cuatro citas. La primera de ellas sería en las Comisiones Económicas tanto de Senado como de Cámara; la segunda se daría en la plenaria del Senado; también habría debate paralelo en la plenaria de Cámara; y por último se llegaría a una conciliación.

¿Qué incluirá la ley? 
A nivel general, la ley se dividirá en cuatro grandes bloques: el cambio del sistema tributario, la reformulación de los gastos administrativos del Estado, la lucha contra la evasión fiscal y la reforma de la Dian.

Hasta el momento, tanto el presidente Iván Duque como el ministro Carrasquilla y el director de la administración tributaria, José Andrés Romero, han venido dando pistas de algunas de las propuestas que serán parte de la columna vertebral de este articulado. Entre ellas, destacan algunas como la reducción de la tarifa efectiva que asumen las empresas, la obligación al mayor pago de renta a las aproximadamente 10.000 personas naturales que se embolsan cada mes unos $50 millones o la eliminación de manera gradual de unos $1,2 billones de gastos innecesarios del Gobierno en 2019.

Además, en estas últimas semanas también han hablado de simplificar el engorroso sistema tributario, de generarle incentivos a las empresas de la denominada economía naranja o del agro que generen empleo, de eliminar el monotributo para crear un régimen simple, de reducir la evasión fiscal en 10% cada año, penalizar con cárcel a los evasores de impuestos o implementar la factura electrónica.

No obstante, el gran as bajo la manga que todavía se guarda el Ejecutivo es el de los cambios que podría tener el polémico Impuesto al Valor Agregado (IVA), pues podría empezar a gravar a todos los productos de la canasta familiar que hoy en día están exentos como el huevo, la leche, la carne o el pescado; excluidos como el arroz, las frutas o el gas; o que se benefician de una tarifa diferencial de 5% como el café, las harinas o las carnes frías.

¿Cómo obtener recursos? 
Para sondear previamente a los congresistas, que son los que tendrán que dar luz verde a dicha ley, el ministerio de Hacienda les presentó hace unas semanas tres posibles combos con los que el Gobierno podría tener planteado recaudar los $14 billones que le hacen falta. De llevarse a cabo, el primero de ellos le daría a las arcas públicas $13,5 billones; con el segundo conseguirían $10,4 billones y con el tercero apenas unos $6,9 billones.

LOS CONTRASTES

RICHARD AGUILAR SENADOR DE CAMBIO RADICAL

“El Gobierno estaría planeando gravar toda la canasta familiar con 16%, incluidos los productos exentos y excluidos”.

Cabe destacar que las tres propuestas comparten una estructura idéntica y que la diferencia en el recaudo se basa únicamente en el cambio que se le aplicaría al IVA. Mientras en el primer combo se propone que la tarifa general de 19% se extienda al resto de la canasta, algo que recaudaría en un año hasta $15,3 billones; en el segundo, se establece una reducción gradual de la tasa de 19% a 16% también con una ampliación en la base; y en el tercero, que este tributo se reduzca a 17%. El segundo permitiría $11,9 billones adicionales para el próximo año y el tercero lograría $8,5 billones.

El resto de propuestas son similares en los tres combos. (ver gráfico). En materia de renta, que las personas naturales que ganan unos $30 millones mensuales paguen una tarifa de 37% generaría $2,4 billones para 2019. Sin embargo, que la tarifa de las empresas disminuya (hasta ubicarse en 32% a partir de 2022) no le empezaría a reportar pérdidas al Estado hasta 2020.

Adicionalmente, según este documento, otras propuestas como mejorar la administración tributaria le darían a la Nación $1,5 billones para 2019. Por otro lado, entre los grandes gastos del Gobierno estaría la devolución del IVA por la adquisición de bienes de capital, con una caída en los ingresos de $6,1 billones.

¿Qué pasará con el IVA? 
Aparte de la moción de censura al ministro Carrasquilla y el debate del Presupuesto de la Nación y del de Regalías, otra de las posibles razones del retraso de la radicación de esta ley podría haber sido la disparidad de opiniones en torno al cambio del IVA.

De hecho, como ninguno de estos tres combos tuvo una buena acogida entre los congresistas, ni entre los partidos de la coalición de gobierno como el Centro Democrático o el Conservador, el ministro podría haber estado evaluando otras opciones. De momento, las que más suenan son las de aplicar una tarifa unificada por debajo de ese 19% a toda la canasta u otra diferencial entre los productos. Asimismo, se estaría analizando concienzudamente el mecanismo idóneo para devolver este tributo a las personas de los estratos uno y dos a través de diferentes programas sociales.

“El Ejecutivo estaría pensando en bajar la tarifa de 19% a 16% para todos los productos incluso los que ahora están exentos o son excluidos o también podrían proponer una tarifa diferencial, es decir, que los bienes gravados con 5% pasen a 10%, o similar. Nosotros no vamos a apoyar que se grave la canasta”, aseguró el senador de Cambio Radical Richard Aguilar Villa, quien manifestó que existe una cultura de consumir menos si se gravan los productos.

Por su parte, la representante a la Cámara por Bogotá Katherine Miranda aseguró que el aumento de este tributo sería totalmente injusto, sobre todo, para las personas de más bajos recursos. “A pesar de que el recaudo aumentaría pues las personas de mayores ingresos estarían pagando más, la cuestión no es tan básica porque lo que para una persona de estrato 2 vale una bolsa de leche con respecto a su salario, para otra de estrato 5 o 6 es mucho menor. El costo del IVA es más elevado para los que menos tienen”, sentenció.

https://www.larepublica.co/especiales/contexto-de-la-ley-de-financiamiento/los-posibles-escenarios-que-tendra-la-ley-de-financiamiento-de-duque-2787146

Nota altereco.- harto se ha publicitado las escandalosas pensiones que limitarlas hubo la Corte Constitucional y luego las truculentas trampas para lograr aquellos gajes; pero cuando se habla de someter las pensiones a la tarifa de impuestos común y corriente como se practica en casi todos los países de la oecd, los políticos colombianos se crispan. Sólo iva va, aunque sea regresivo. bg.

40.18.-TIEMPOS DIFÍCILES – Salomón Kalmanovitz

El dólar cerró en $3.180 el 26 de octubre, una devaluación aproximada del 11 % desde febrero de este año. Las razones para este deterioro fueron una caída abrupta de los precios del petróleo y, quizá más importante, el endurecimiento de la política monetaria de Estados Unidos.

El deterioro del precio del combustible reflejó el debilitamiento de la economía china, que apenas comienza a sentir las agresiones comerciales del presidente Trump; política que también deberá afectar negativamente el crecimiento de Europa, el de América Latina y eventualmente el de la propia economía norteamericana. Es que el proteccionismo trumpiano es un tiro en el pie y afecta negativamente a todo el mundo.

La Reserva Federal reacciona frente a un crecimiento fuerte de la economía, estimulada por una reducción de impuestos a las corporaciones norteamericanas que era injusta e innecesaria. La economía venía creciendo de manera sostenida desde la segunda administración Obama y el estímulo fiscal resulta contraproducente, al propiciar la inflación. Por lo demás, cuando su efecto se agote totalmente en 2020, la administración no contará con munición fiscal para enfrentar una nueva recesión y está abocada a fuertes incrementos de la deuda pública, que superará el 110 % del PIB. El sesgo a favor del capital de la reforma tributaria fue tan evidente que Trump prometió a la clase media que también a ellos les reduciría los impuestos para que votaran por los republicanos en las elecciones del 6 de noviembre.

No valió que el energúmeno presidente tildara de “loco” (así, literal, en español) al presidente del banco central norteamericano que él mismo designó y que debe seguir las pautas de su comité técnico, que debe aumentar las tasas de interés hasta que desaparezca la presión inflacionaria. Eso significa que el dólar se fortalecerá contra el resto de las monedas del mundo, incluyendo las de países como Colombia, que no tiene una fortaleza exportadora diferente a la del petróleo y otras materias primas.

Siguiendo el mal ejemplo de Trump, el presidente Duque promete rebajas de impuestos para las inversiones que se hagan en la economía naranja (desde cine y TV hasta la actividad digital) y en la agricultura. Mientras tanto, la situación fiscal de Colombia continúa siendo deficitaria, a pesar de la reforma tributaria de 2016. Según el ministro Carrasquilla, hay un faltante de $14 billones que piensa enjuagar con el IVA del 19 % impuesto a toda la canasta familiar, con alguna forma de devolución arbitraria a los más pobres; también Duque promete un incremento del impuesto a la renta de los más ricos, que no le debe gustar a Carrasquilla. Por el contrario, él quiere poner a declarar renta a los que ganan desde $1,9 millones mensuales, lo cual no le pronostica nada bueno a esta clase media precaria. Lo cierto es que habrá política fiscal contractiva cuando la economía está resentida y a duras penas crece.

Para rematar, la política monetaria también tendrá que ser contractiva para contrarrestar la mayor devaluación del peso colombiano. La pérdida de valor de la moneda en sí misma contribuye a la recesión: reduce la capacidad adquisitiva de la gente y golpea la inversión que requiere importaciones de bienes de capital; no obstante, dirige la demanda hacia la producción local e incentiva las exportaciones industriales y agrícolas.

Sumándolo todo, como dice el título de esta columna, se vienen tiempos tormentosos.

https://www.elespectador.com/opinion/tiempos-dificiles-columna-820645

39.18.-POLÍTICA FISCAL Y ESTANCAMIENTO – Eduardo Sarmiento

Los índices parciales divulgados para el tercer trimestre revelan que la economía no sale del estancamiento. El producto nacional crece 2,5 % y el empleo cerca de 0 %. El crédito aumenta 2 %. Las exportaciones manufactureras y agrícolas no salen del letargo de varios años. Lo más sorprendente es que el recaudo tributario desciende 1 %.

La verdad es que el modelo macroeconómico de inflación objetivo y regulación de la tasa de interés no logró los resultados propuestos. Debido a la tasa de interés cero y a la baja cobertura de las operaciones de redescuento del Banco de la República, el sistema carece de mecanismos automáticos para igualar el ingreso nacional y el gasto. La tarea solo puede realizarse con una estrecha coordinación monetaria y fiscal.

20 oct 2018.- El exministro Juan Camilo Restrepo, que ocupó altos cargos en la administración anterior, en un reportaje de María Isabel Rueda manifestó que la economía está bien, pero que la política fiscal se encuentra muy mal. La ilustración no podía ser más gráfica: el Gobierno adoptó tres reformas tributarias, el recaudo no aumentó y la actividad productiva cayó.

La administración anterior orientó las reformas tributarias a elevar el recaudo para reducir el déficit fiscal y mantenerlo por debajo del déficit en cuenta corriente. El dispositivo dio lugar a un exceso de ahorro y no afectó considerablemente el déficit en cuenta corriente. La economía se mantuvo estancada. Por lo demás, la baja del salario indujo un aumento del gasto social asistencialista y ocasionó una contracción de la actividad productiva por debajo de los recaudos. Lo que se ganó en ingresos tributarios con el IVA se contrarrestó con el aumento del gasto público y la caída de la actividad productiva. Por eso, a los pocos meses de divulgadas las reformas tributarias aparecía de nuevo el hueco fiscal, que llevaba a una nueva reforma tributaria.

El país quedó montado sobre reformas tributarias basadas en el IVA, que bajan el salario y aumentan el gasto público. Luego de tres reformas tributarias, el descenso de los recaudos revela el desconocimiento de las interrelaciones económicas. En un principio, las reformas contraen la actividad productiva y alivian la estrechez de recursos, y al cabo de un tiempo reaparece el faltante. En la práctica son mecanismos temporales para incrementar los recaudos y tapar huecos de gastos no programados. Mal pueden calificarse como estructurales.

No se trata de eludir responsabilidades culpando a una sola política. Como las dos políticas no son independientes, la responsabilidad es compartida. El culpable es el modelo económico que fija prioridades fiscales y desconoce las limitaciones del manejo monetario en un mundo de tasa de interés cero. Lo preocupante es que la nueva administración está comprometida con el mismo modelo. En el fondo pretende reactivar la economía con la ampliación del IVA, que reduce el salario real y aumenta los recaudos tributarios. Está visto que el expediente no supera el exceso de ahorro de la economía, es decir, no la reactiva, ni evita que el hueco fiscal reaparezca y conduzca a nuevas reformas tributarias.

La reactivación de la economía no puede realizarse con políticas fiscales aisladas. Lo que se requiere es una política fiscal y monetaria combinada que mantenga el déficit fiscal por debajo del déficit en cuenta corriente y le suministre amplia liquidez a la economía para ampliar el crédito y la inversión. Asimismo, es indispensable una estructura fiscal progresiva que permanezca durante décadas y no esté expuesta a las angustias de los recaudos.

https://www.elespectador.com/opinion/el-premio-nobel-y-la-industrializacion-columna-817805

39.18.-REFORMAS TRIBUTARIAS PROGRESISTAS Mauricio Cabrera

Bajar impuestos a los ricos se presenta como la fórmula milagrosa para acelerar el crecimiento, tan buena que en Colombia algunos quieren copiarla.

La reforma tributaria de Trump sigue de moda. Bajar impuestos a los más ricos se presenta como la fórmula milagrosa para generar empleo y acelerar el crecimiento, tan buena que en Colombia algunos quieren copiarla. Por fortuna, el presidente Duque no se ha tragado ese cuento fantasioso y ha planteado que quiere un sistema tributario más equitativo en el cual los privilegiados de altos ingresos paguen más impuestos.

15 oct 2018.- En otras partes del mundo también se adoptan medidas orientadas a disminuir la desigualdad y a dotar al Estado con más recursos para financiar programas sociales. El año pasado, por la misma época en que los congresistas conservadores aprobaron la neoliberal reforma ‘trumpista’, en otro país el Congreso aprobó una reforma diametralmente opuesta. A pesar de ser un Estado importante, su reforma no tuvo cubrimiento en los medios de comunicación.

La estrategia central de esa reforma fue el aumento de la tarifa del impuesto sobre la renta a las grandes empresas y a las personas naturales de altos ingresos; además se aumentaron los tributos a las ganancias de capital y se limitaron deducciones a gastos financieros que permitían bajar los gravámenes pagados.

El objetivo del gobierno no era una reforma neutra, es decir no subió unos impuestos para poder bajar otros, sino que espera incrementar el recaudo tributario 5 por ciento para fondear los crecientes costos de sus programas de salud, pensiones y vivienda subsidiada. En ese país, los impuestos a las personas naturales ya eran elevados y progresivos, con tarifas desde el 6 por ciento para los ingresos bajos hasta el 40 por ciento para los más ricos. Con la reforma se subió la tabla, y los ingresos más altos quedaron con un impuesto del 42 por ciento, frente al 33 por ciento de Colombia.

A diferencia de nuestro país, donde el impuesto a las ganancias ocasionales es fijo y bajo –solo 10 por ciento para cualquier ganancia– en ese otro país se tenía un impuesto progresivo con tarifas entre el 6 y el 40 por ciento dependiendo del monto de la utilidad. Con la reforma también se modificó esta tabla, de manera que la tarifa más alta subió al 42 por ciento.

Con altos impuestos a la personas, las empresas gozaban de una tributación más baja: solo 22 por ciento de sus utilidades, más una sobretasa del 10 por ciento del impuesto pagado. Con la reforma se elevó esta tarifa al 25 por ciento para las grandes empresas, mientras que las pequeñas y medianas continuaron con el anterior 22 por ciento.

Aunque no se modificó en la reforma, vale la pena mencionar que en ese país se pagan impuestos altos en las compraventas de finca raíz: 10 por ciento de IVA, más 5 por ciento de bonos de vivienda y otro 5 por ciento de impuestos de registro y adquisición. En total, los costos y tributos al comprar una propiedad pueden llegar al 22 por ciento de su valor, mientras que en Colombia solo son el 5,8 por ciento, o 10,8 por ciento para las viviendas de más de 900 millones de pesos.

La subida de impuestos en ese país no ha espantado a los inversionistas ni se han cerrado empresas; por el contrario, su crecimiento es de los más dinámicos del mundo.
Coletilla. Pregunta para concurso: ¿cuál fue el país que hizo esa reforma progresista? Pistas: no fue el Psoe de España, ni Bolivia, con su socialismo del siglo XXI, ni los liberales progresistas de Canadá, tampoco el país de la Utopía de Tomás Moro. ¿Cuál fue?

Mauricio Cabrera Galvis
Consultor privado
mcabrera@cabreraybedoya.com

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/reformas-tributarias-progresistas-522299

38.18.-AMPLIAR LA BASE DEL IVA – Mauricio Cabrera

La reforma del 2016 estableció un IVA del 5 por ciento a las ventas de vivienda nueva con valor superior a 900 millones de pesos.

Ampliar la base del IVA es una manera eficiente de aumentar el recaudo tributario. Por eso se está proponiendo extenderlo a los productos de la canasta familiar, lo que produciría unos 15 billones de pesos anuales, según estimativos de Minhacienda, a los que habría que descontar unos 2 billones de pesos de la compensación para los más pobres.

7 oct 2018.- Sin embargo, gravar la canasta familiar es regresivo e iría en contra del objetivo que ha planteado el presidente Duque de una ley de financiamiento que permita tener un sistema tributario más equitativo. Aun suponiendo que se superen las dificultades logísticas para compensar a los más pobres, el mayor impacto sería para los vulnerables, esa nueva clase media que no recibe subsidios, pero que apenas subsiste con ingresos un poco superiores a 2 dos salarios mínimos.

En lugar de ampliar la base del IVA hacia abajo, hay que ampliarla hacía arriba, a bienes y servicios que solo compran los privilegiados que, de nuevo, según el presidente Duque son los que deben pagar más impuestos. Una forma muy eficiente de hacerlo es imponer IVA a casi todas las ventas de inmuebles que hoy están excluidas.

La reforma del 2016 abrió esta puerta al establecer un IVA del 5 por ciento a las ventas de vivienda nueva con valor superior a 900 millones de pesos. Fue un primer paso en la dirección correcta, que debe ampliarse por dos caminos: elevando la tarifa, y ampliando su aplicación a otras compraventas de finca raíz.

La tarifa del 5 por ciento es muy baja en comparación con el promedio de los países de la Ocde, que en la mayoría de los casos gravan las ventas de vivienda con la tarifa general del IVA (de 19 hasta 25 por ciento); solo algunos países imponen una tarifa menor, como España e Italia (10 por ciento), mientras que en el vecindario, Chile las grava con la misma tarifa general (19 por ciento). Así debería ser en Colombia.

En cuanto al ámbito de aplicación, debe ampliarse a todas las compras de bienes inmuebles, con excepción de vivienda VIS y VIP. El gobierno pasado contempló la posibilidad de imponer IVA a la venta de oficinas, bodegas y locales comerciales, pero se echó para atrás sin que haya justificación para esta excepción.

También deben gravarse las transacciones de inmuebles usados, pues excluirlos conlleva una utilidad no justificada para propietarios actuales, pues el efecto de gravar los inmuebles nuevos será el de incrementar los precios de todo el inventario de inmuebles del país. En España se grava con el mismo IVA toda venta de inmuebles, así sea la tercera o cuarta transacción.

Finalmente, este IVA debe aplicarse a las compraventas de terrenos rurales y urbanos. Es una forma de impuesto a la tierra que permitiría capturar parte de las enormes valorizaciones que se han dado, con la ventaja de que solo se aplica en el momento de transacciones, de manera que el contribuyente tiene la liquidez para pagarlo.

Esta ampliación del IVA es muy fácil de recaudar, porque se haría en las notarías, y si se supone que aplicaría solo a la mitad de las transacciones de finca raíz que se hacen en el país, podría generar unos 10 billones de pesos anuales. Por supuesto, hay que controlar la evasión que existe al declarar los predios por un valor inferior al comercial, pero hay mecanismos para hacerlo.

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/ampliar-la-base-del-iva-522059

37.18.-¡POR FIN EL BANCO DE LA REPÚBLICA INTERVIENE LA TASA CAMBIARIA! – Eduardo Sarmiento

A finales de la semana pasada, el Banco de la República anunció el propósito de intervenir el mercado de divisas. Se anticipó que cuando el tipo de cambio descienda durante 20 días consecutivos, el Banco procederá a adquirir divisas por un procedimiento complejo de subastas. Si esta determinación se hubiera adoptado durante la administración Uribe y los cuatro primeros años de Santos, la economía no habría experimentado la revaluación de diez años, ni la devaluación posterior que ha mantenido a la economía colombiana en un estancamiento de más de cuatro años.

6 oct 2018.- ¿Por qué no se actuó con anterioridad? Parte de la explicación se encuentra en que el tipo de cambio flexible es un componente central de la trilogía macroeconómica del banco central autónomo. En el momento en que el banco adquiere divisas se genera una emisión de dinero que quiebra la neutralidad monetaria. Por lo demás, se abre la posibilidad de que el sistema cambiario se utilice con mecanismos financieros para cubrir el presupuesto nacional.

El banco central autónomo se justificó con la teoría del equilibrio monetario, en la cual el movimiento de las tasas de interés asegura la reactivación y el equilibrio de la balanza de pagos. El dispositivo entró en descrédito en la crisis de 2008, cuando el mundo se precipitó en un estado de exceso de ahorro y tasa de interés mundial cero. Estados Unidos y Europa no tuvieron más opción que acudir a la compra de bonos del tesoro, para consolidar la reactivación luego de la gran recesión. La tasa de interés de los bancos centrales perdió efectividad para regular el sistema económico.

La decisión del Banco de la República, así no se reconozca en forma explícita, es una respuesta a la ineficacia de la política monetaria para reactivar la economía por la vía de la tasa de interés. La baja de la tasa de referencia no evitó que la economía se mantuviera en estancamiento por más de cuatro años. También constituye un reparo la incapacidad de la modalidad de cambio flexible para enfrentar las alteraciones ocasionadas por los productos básicos y la injerencia de los países desarrollados en las relaciones comerciales. En las épocas de alza de los productos básicos se presentan grandes revaluaciones que desplazan los bienes industriales y agrícolas, en tanto que en las épocas de caída se precipitan devaluaciones y déficits en cuenta corriente que frenan la producción y el empleo. Quiérase o no, se regresó a la época en que el tipo de cambio se fijaba dentro del marco de ajustes graduales.

El nuevo modelo requiere políticas y prácticas muy distintas a las existentes. El Banco de la República deja de operar como piloto automático y se torna dependiente de los movimientos de divisas y las condiciones fiscales. Su principal función pasa a ser la coordinación con la política fiscal. Lo importante es que al ampliar los instrumentos de control, se incrementa la efectividad de la política macroeconómica para alcanzar el balance interno entre el ingreso nacional y el gasto y sobre todo, se fortalece la flexibilidad para alcanzar el balance de las cuentas externas.

Por ahora convendría que el Banco de la República explique las razones que lo llevaron a abandonar la teoría de la autonomía para regular la tasa de interés y cuáles son los elementos de la nueva concepción. En particular, debe precisar la forma como combinará el manejo fiscal para reactivar la producción y el empleo. El resultado final del modelo dependerá de la forma como se articule para armonizar la macroeconomía, impulsar el crecimiento y estabilizar la balanza de pagos.

https://www.elespectador.com/opinion/intervencion-cambiaria-columna-816458

36.18.-PRIVATIZACIÓN E IVA – Eduardo Sarmiento

Durante el predominio neoliberal se generaron grandes rentas que se las han apropiado los más poderosos. El capital encontró un campo abonado en las privatizaciones y las reformas tributarias.

Las privatizaciones significaron transferencias que les generan ganancias mayores que las actividades regulares. En el sistema pensional los fondos privados (AFP) obtienen ingresos muy superiores a las reservas pensionales. Las AFP se quedaron con los cotizantes y Colpensiones, con los pensionados. Mientras el sistema privado opera con grandes excedentes, Colpensiones lo hace con faltantes que le significan al presupuesto nacional erogaciones de $42 billones.

29 sep 2018.- En el sistema de salud, las EPS le adeudan más de $8 billones a los hospitales, que los presentan como activos, pero sin aclarar que en algún momento tendrán que ser asumidos por el Gobierno. En el sistema educativo, los estudiantes del programa Ser Pilo Paga causan erogaciones muy superiores a los costos de las universidades públicas y les reportan márgenes de ganancia excesivas a las instituciones privadas. Para completar, no sobra señalar que las licitaciones de obras públicas se consiguen a pérdidas y las ganancias se obtienen luego con los ajustes y sobrecostos.

Es claro que las privatizaciones de las pensiones, la salud, la educación y las concesiones de infraestructura significan cuantiosas transferencias del sector público al capital. La secuela social está a la vista. El 40 % más pobre obtiene solo el 15 % de la factura tributaria.

Las reformas tributarias de los últimos años se han orientado a sustituir la tributación a la renta y el patrimonio por el impuesto de valor agregado (IVA). La disposición reduce la carga tributaria del capital y aumenta la del trabajo, en particular de la clase media. El efecto neto sobre el recaudo no es muy grande en los países desarrollados, donde los ingresos de la clase media son superiores a los del promedio.

En cambio, en los países en desarrollo como Colombia, donde el ingreso de la clase media es inferior al promedio, se reduce la capacidad de recaudo y se incrementa la inequidad. Es precisamente lo que se observa en la realidad. A pesar de las frecuentes reformas tributarias, la tributación del país es inferior a la de naciones similares y es altamente inequitativa; el coeficiente de Gini es similar antes y después de impuestos.

En los cursos elementales se enseña que la función primordial de la política fiscal es aumentar los recaudos y reducir las desigualdades. Por lo general el logro de un propósito se consigue a cambio de otro. En el caso de la tributación dominada por el IVA se configura el peor de los mundos. La modalidad significa reducción tanto en la equidad como en los recaudos.

El predominio del IVA resulta de una concepción equivocada. En los altos círculos de la OCDE y de los organismos internacionales, se creía que los países habían entrado en una etapa en que el capital se debilitaba y el crecimiento recaía en forma ascendente en el trabajo. Sin embargo, los resultados han sido distintos. El capital es el gran ganador. En todas partes su participación en el producto aumenta 4 % anual.

Si el país pretende avanzar en un Estado social equitativo tiene que empezar por introducirle modificaciones radicales al gasto público. Se requiere una estructura en la cual los sectores menos favorecidos obtienen una participación en la tributación similar o mayor a su participación en la población. Adicionalmente, se plantea volver a la estructura tributaria basada en los gravámenes a la renta y al patrimonio de tarifas crecientes con el ingreso y la riqueza.

https://www.elespectador.com/opinion/la-crisis-argentina-columna-811005

36.18.-¿CUÁLES SON LOS MALABARES CON EL PRESUPUESTO DE 2019 EN EL CONGRESO?

La administración encontró, mediante una movida de su estrategia de financiamiento, una fórmula para cubrir las necesidades de inversión del próximo año, con lo que prácticamente selló la aprobación del presupuesto del 2019. La inversión total pasó de $35,4 billones a $46,5 billones.

¿Cuáles son los malabares con el Presupuesto de 2019 en el Congreso? Foto: Semana 

Sin embargo, aún no le dice claramente al país cómo va a solventar el hueco que tiene.

20 sep 2018.- Ayer se conoció una presentación donde los técnicos del Ministerio de Hacienda proyectaban posibles escenarios de un ajuste fiscal que incluye modificaciones en los impuestos, recortes en el gasto y medidas para impulsar la administración de impuestos.

La sorpresa entre los congresistas es que el impacto de tales medidas de ajuste, depende en una gran medida de aumentar el recaudo tributario por la vía de modificar el IVA.

Lea también: Estos son los escenarios de la reforma de Carrasquilla

El senador Richard Aguilar, del partido Cambio Radical, aseguró, luego de la sesión de las comisiones económicas conjuntas donde se discutieron las partidas regionales, que el gobierno aumentó el presupuesto de inversión, pasando unos recursos que estaban destinados al abono de capital de la deuda, lo que equivale a unos $14 billones.

Fue sobre la base de esta medida de ajuste que se realizó la discusión este jueves en el Congreso sobre a dónde van a ir las partidas de inversión del Presupuesto General de 2019.

Aguilar aseguró que esto significa “un tiro al aire”, porque si el Gobierno Nacional no logra aprobar medidas tributarias que aumenten el caudal de recursos para el fisco, se va a enfrentar a dos salidas.

La más drástica es decretar el próximo año un duro recorte en el gasto que se llevaría por delante los recursos para Familias en Acción, los subsidios a servicios públicos de los estratos bajos, los compromisos vigentes de Ser Pilo Paga y los Programas de Alimentación Escolar (PAE). Eso tendría enormes implicaciones económicas porque llevaría el gasto público a niveles muy bajos.

La otra salida sería incumplir la regla fiscal, lo que tendría también derivaciones problemáticas, porque inmediatamente se encarecería el costo del capital para toda la economía colombiana.

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https://www.dinero.com/economia/articulo/como-va-a-financiar-el-gobierno-duque-el-presupuesto-de-2019/262271

36.18.-DEVOLUCIÓN DEL IVA – Jorge Iván González

En la discusión sobre las posibles fuentes de financiamiento, el Gobierno ha dicho que la incidencia negativa que tendrá para los pobres la ampliación del IVA, o el aumento en la tarifa, se compensará mediante instrumentos que le devuelvan a las familias un monto equivalente, de tal manera que el impuesto no afecte su nivel de ingreso y su capacidad de consumo.

La reflexión gubernamental se basa en dos postulados. El primero es la aceptación de la regresividad del IVA. Y el segundo es su certeza sobre la posibilidad de la compensación.

28 sep 2018.- Como suele suceder con los tributos indirectos, por su misma naturaleza el IVA es regresivo. Ello significa que impactan más el ingreso de los pobres que el de los ricos. La regresividad del IVA se puede analizar de dos maneras.

Por un lado, considerando el peso relativo que tiene en el ingreso. Las estimaciones que se han realizado en el país muestran que las familias pobres pueden estar destinando al pago del IVA 8%-9% del ingreso, mientras que en los grupos de ingresos altos la relación puede ser de 9%-10%.

Así que los porcentajes son muy similares. De acuerdo con estas relaciones, el IVA es regresivo porque los ricos no pagan, como porcentaje de su ingreso, un monto significativamente mayor que los hogares pobres.

La otra forma de examinar la regresividad del IVA es comparando el Gini antes y después del impuesto. El estudio realizado por el equipo de la Universidad del Rosario (Subsidios y Contribuciones. Balance Financiero de los Hogares Bogotanos), muestra que “… el impuesto del IVA aumenta en casi 1,2 puntos porcentuales la desigualdad del ingreso en el país”.

Estas evidencias sobre la regresividad del IVA son contundentes y, de hecho, el Gobierno las acepta, y por esta razón busca los mecanismos de compensación. Habría tres formas de evitar la regresividad del IVA. La primera es no aumentarlo y, en su lugar, recurrir a los impuestos directos, que se pueden diseñar con criterios de progresividad.

El segundo camino, que ha generado mucha confusión, consistiría en devolver el dinero en efectivo a través del sistema bancario. Para los intermediarios financieros este camino es ideal porque consolida la bancarización.

Pero esta solución es muy compleja porque es prácticamente imposible individualizar el monto que se paga por IVA. Y el tercer camino consiste en ampliar los alcances de la política social, atendiendo prioritariamente a los pobres.

Si la alimentación escolar mejora y se universaliza, si se reduce la tarifa del transporte público, si se consolidan los subsidios a los servicios públicos, si los cupos en las universidades se amplían, etc., las familias pobres recibirían del Estado unos bienes y servicios que compensarían los pagos del IVA.

Desgraciadamente, en Colombia y en América Latina no se han logrado estas compensaciones, y la política fiscal, entendida como la conjugación de impuestos y de subsidios, no reduce el Gini.

Mientras que, por ejemplo, en Bélgica el Gini pasa de 0,5 a 0,2 gracias a la conjunción adecuada de impuestos y subsidios, en América Latina el Gini no se mueve. Claramente la compensación no ha sido posible. Para modificar el Gini de manera sustantiva no basta con medidas de política social, sino que se requiere afectar la riqueza con impuestos progresivos.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/devolucion-del-iva-2776057

36.18.-¿POR QUÉ EL BANCO DE LA REPÚBLICA COMPRARÁ 400 MILLONES DE DÓLARES?

Subastas se harán cuando la tasa de cambio esté por debajo de su promedio de los últimos 20 días.

La semana se ha caracterizado por fuertes fluctuaciones de la divisa. Foto:  Reuters/Archivo- EL TIEMPO

 Luego de varios años, el Banco de la República reinicia este lunes una etapa de reacumulación de reservas internacionales. La primera subasta se llevará a cabo por 400 millones de dólares y podrá ejercerse entre el 2 y el 31 de octubre.

Tras la junta directiva del Banco de la República que se realizó el viernes, donde además se mantuvo la tasa de interés en 4,25 por ciento, el gerente del Emisor, Juan José Echavarría, dijo que la subasta se hará con el fin de prepararse para una posible reducción de la línea de crédito flexible (11.500 millones de dólares) del Fondo Monetario Internacional (FMI), en el 2020.

30 sep 2018.- Los analistas coinciden en que en la medida que se eleve la tasa de interés de los bonos del Tesoro de EE. UU., que hoy se encuentra entre un rango de 2 y 2,25 por ciento, los costos de endeudarse fuera serán mayores para el Gobierno, entidades, empresas y financieras, entre otros agentes. Banco de la República mantuvo tasas de interés en 4,25 %El dólar perdió 35 pesos esta semana y otras noticias en datos

El director de Estudios Económicos del Grupo Bolívar, Andrés Langebaek Rueda, prevé que el Emisor reemplazará una parte de la línea de crédito contingente con el FMI, que actúa como un seguro ante reducciones en ingresos por divisas.

“Sin embargo, tiene un costo (prima) importante. Las reservas internacionales y la línea de crédito contingente con el FMI son mecanismos equivalentes para mejorar la liquidez en divisas; la escogencia de uno u otro mecanismo depende del costo”, agrega el experto.

En su concepto, el alza de la tasa en EE. UU. aumenta el interés que ha obtenido el Banco de la República por mantener reservas internacionales, por lo cual se favorece este mecanismo de acumulación de los bancos emisores.

“En resumen, se vuelve más rentable para el Banco acumular reservas y pagar una prima menor por la renovación de la línea de crédito con el FMI”, explica.

No obstante, como es habitual, el Banco no avisó cuánto durará el programa de acumulación de reservas y ni cuál es su monto.

Las subastas se hacen por medio del mecanismo put, esto significa que se harán efectivas cuando la tasa de cambio esté por debajo de su promedio de los últimos 20 días hábiles y se evitan en períodos de presión al alza de la tasa de cambio.

“Hay que mirar qué tanto puede devaluar la moneda esta medida en tanto hay un nuevo agente comprador de dólares en el mercado colombiano. Si se deprecia mucho, el dólar puede afectar la inflación, pero ayuda a las exportaciones”, dijo el director de investigaciones económicas de BTG Pactual, Sergio Olarte.

Aunque el experto considera que la medida del Banco de la República es inesperada, pues veía como principal riesgo inflacionario la depreciación del tipo de cambio, cree que dicho riesgo ha disminuido.

En tanto, Juan David Ballén, director de Análisis de Casa de Bolsa, señala que como se presenta una elevada vulnerabilidad y fuertes presiones al dólar, era oportuno que el Banco de la República proyectara acumular reservas si se llega a presentar un fuerte choque externo.

Mientras que Mauricio Reina, investigador del centro de estudios Fedesarrollo, opinó que no ve esto como una señal de alarma si se miran la situación de la región, los buenos precios de divisa y la caída del dólar en los últimos días.

https://www.eltiempo.com/economia/sector-financiero/banco-de-la-republica-va-a-comprar-400-millones-de-dolares-275250 

35.18.-LA ECONOMÍA Y LA REFORMA TRIBUTARIA – Salomón Kalmanovitz

El crecimiento económico del segundo trimestre repuntó levemente. Tanto la agricultura como la industria tuvieron un buen comportamiento; la primera, gracias a una Niña de muchísima agua que se prolongó desde 2017 hasta mediados de agosto y una tasa de cambio que la favorece a ella y a la industria. Desafortunadamente, la caída de los precios está generando pérdidas a agricultores y lecheros que auguran un receso del sector hacia el futuro.

24 sep 2018 .- La construcción sigue siendo un lastre para la economía porque todavía tiene un enorme inventario de apartamentos y oficinas sin vender. Tanto las licencias de construcción como los despachos de cemento registran cifras negativas y los precios de la vivienda vienen cayendo desde hace cuatro años. En el país hay poco crédito para constructores y compradores, lo que sugiere que las inversiones y adquisiciones se hacen de contado.

La mejor noticia para el Gobierno fue la recuperación del precio del petróleo que contribuirá a mejorar sus ingresos a fin de año y que también cerró bastante el déficit en cuenta corriente que tiene el país con el resto del mundo, algo que tenía nerviosos a los mercados e inversionistas extranjeros. Sin embargo, no aumentó el volumen real de exportaciones de carbón o petróleo, que se mantiene por debajo de los 800.000 barriles diarios. La tasa de cambio se ha vuelto a devaluar por la expectativa de que Estados Unidos apriete su política monetaria, algo a lo que se opone el presidente Trump. Su guerra comercial contra el resto del mundo está creando mucha volatilidad en los mercados cambiarios globales.

El déficit fiscal se viene corrigiendo: se proyecta que alcance 3,5 % del PIB en 2018 y hay que seguirlo reduciendo, para lo cual es ineludible otra reforma tributaria. De todas maneras, la prima de riesgo país para Colombia se redujo de 315 en 2016 a 116 hoy, que es igual a la de México. El resultado electoral también atrajo algo de inversión extranjera que estaba a la expectativa del resultado, pero el guarismo del segundo trimestre se acercó sólo a los US$6.000 millones, por debajo de los años de bonanza en que se duplicaba esa cifra.

El ministro Carrasquilla no sabe bien qué hacer de reforma tributaria así que preparó un menú con tres opciones, en todas ampliando la base del IVA: en la primera, le extrae $15,3 billones a los consumidores, devuelve $6,2 billones a los empresarios que compren bienes de capital y $1,5 billones a los estratos 1 y 2; en la segunda, el recaudo del IVA es de $12 billones y le devuelve igual a los empresarios y $1,4 billones a los pobres; en la tercera, reduce la tarifa del IVA al 17 %, obtiene sólo $8,6 billones, le otorga igual a los empresarios y un poco menos, $1,3 billones, a los pobres. En el combo 1 se logran $13,5 billones de recaudo total nuevo en 2019 aunque hacia 2021 alcanza 21,5 billones, mientras que en el combo 3 solo se obtiene la mitad, menos de 1 % del PIB.

Aunque se dice que Carrasquilla salió fortalecido del debate por los bonos del agua con los que se repitió la historia de la burbuja inmobiliaria de 2008, en la que se prestaba mucho dinero a personas sin capacidad de pago, lo cierto es que hasta el senador Uribe se le atravesó en el camino de su reforma tributaria. Sin el apoyo de la bancada del Centro Democrático, es difícil que se apruebe una que lleve el sello personal del controvertido ministro. Parece que el combo 3 busca seducir al presidente eterno.

https://www.elespectador.com/opinion/la-economia-y-la-reforma-tributaria-columna-813908

35.18.-URIBE AÑORANDO LA RERUM NOVARUM – Jorge Iván González

El expresidente Uribe propone que el país avance hacia una “economía cristiana”. Al tratar de explicar los fundamentos que debería tener este tipo de economía se le siente su añoranza por la Rerum Novarum, la famosa encíclica de León XIII, que fue promulgada en 1891.

Por aquellos días, el Manifiesto del Partido Comunista, escrito en 1848, e inspirado por Marx y Engel, anuncia con tono profético: “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Contra este fantasma se han conjurado en una santa jauría, todas las potencias de la vieja Europa, el papa y el zar…”.

14 sep 2018.- El mensaje revolucionario del Manifiesto es contundente: “Tiemblen si quieren las clases gobernantes, ante la perspectiva de una revolución comunista. Con ella, los proletarios no tienen nada que perder, sino sus cadenas. Por el contrario, tienen todo un mundo entero que ganar. Proletarios de todos los países, uníos!”.

A finales del siglo XIX las condiciones de vida de la clase obrera y de los pobres eran durísimas. Las descripciones de autores como Dickens y Hugo son conmovedoras. El gran aporte que le hizo la teoría económica a la sociedad, dice Sylvia Nasar en su reciente libro, La Gran Búsqueda, fue mostrar que los pobres no siempre estarán entre nosotros porque las condiciones sociales se podían cambiar.

Numerosos economistas rechazaron la “ley de pobres” porque perpetuaba la pobreza. Y esta opción por el cambio de sociedad no solo era un asunto de los comunistas, sino que también inspiró el pensamiento liberal. En esta búsqueda de alternativas participaron activamente autores como John Stuart Mill y Henry George, para quienes la propiedad privada tiene sentido solamente si está acompañada de medidas impositivas radicales.

En medio de estas tensiones y conflictos, León XIII lanza un mensaje de conciliación, invitando a la armonía entre empresarios y trabajadores, y pidiéndole a los pobres que acepten su condición porque allí está reflejada la voluntad de Dios: “… a los afligidos por alguna calamidad se ve más inclinada la voluntad del mismo Dios, pues bienaventurados llama Jesucristo a los pobres”. Esta opción conciliadora de la catolicidad ni siquiera la compartieron los liberales.

Al tiempo que George se enfrenta con los terratenientes y los acusaba de “delincuentes” y “ladrones”, la Rerum Novarum invoca la propiedad de la tierra para los pobres, pero es tímida frente al poder terrateniente.

Los terratenientes se acabaron en Europa a principios del siglo XX. Y esta fue una condición básica para poder avanzar hacia la modernidad. En Colombia, los terratenientes siguen imponiendo sus condiciones, y para mantener este estado de cosas lo mejor es recurrir a la Rerum Novarum.

La catolicidad de Uribe es premoderna. Ordoñez lo acompaña desde la OEA, suplicándole, como lo hace en su tesis de grado, “… a nuestra señora la Virgen María… la restauración del orden cristiano y el aplastamiento del comunismo ateo”.

Las preocupaciones del papa Francisco son de otra naturaleza. Su encíclica Laudato Si’ abre discusiones relacionadas con el crecimiento verde, y supone de entrada que con los terratenientes no es posible la modernidad. El problema para Francisco no es el comunismo ateo, sino la búsqueda de las condiciones mínimas que permitan que la especie humana pueda permanecer en el planeta Tierra.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/anorando-la-rerum-novarum-2770793

 

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