• 20.44.-Lenta productividad EDUARDO SARMIENTO
  • Impuestos o limosnas SALOMÓN KALMANOVITZ
  • Las cosas que nos unenCAMILO DÍAZ

La comisión de empleo creada por el Gobierno presentó un primer informe público. Los autores señalan que la economía lleva varios años sin mayor avance en la productividad del capital y del trabajo.

28 nov 2020.- El informe no se refiere a los empresarios y a la organización institucional que no han encontrado los medios para incrementar la riqueza, la producción y el empleo. En su lugar, sin ningún fundamento estadístico, atribuye el fracaso al subsidio a los gastos sociales básicos, que si bien adolece de fallas, su arreglo no puede hacerse a la luz de generalidades.

El estancamiento de la productividad que se presentó durante los 30 años de globalización, agravado en los últimos años, ha llevado a desempolvar las teorías que fracasaron y causaron el derrumbe. Las soluciones se buscan haciendo lo mismo de antes.

La verdadera causa del estancamiento de la productividad es la teoría de ventaja comparativa de David Ricardo, que induce a los países a especializarse en los bienes de mayor productividad relativa, es decir, que pueden elaborar más fácilmente, que son los que tienen menor demanda y productividad absoluta en los países de mediano desarrollo. Estos adquieren los bienes en el exterior a menor precio a cambio de producir bienes de menor demanda y menor productividad de trabajo y salario. Algo similar sucede en el mercado interno. Los consumidores prefieren los bienes de menor valor con respecto al ingreso. Los altos crecimientos de la industria y la construcción que se presentaban antes de la globalización dejaron de presentarse.

El país configuró una estructura de comercio internacional y sectorial que carece de demanda y da lugar a salarios inferiores a los de los países desarrollados. Se encuentra en uno de los peores mundos laborales. Opera con alto desempleo y bajos salarios. Por eso, la participación del trabajo en el producto disminuye en forma sistemática.

El documento cae en el error común de atribuir el desempleo y la producción al salario. No es correcto. En Colombia está visto que el desempleo venía de tiempo atrás por la política de elevado consumo y de déficit en cuenta corriente, y luego la cuarentena por la pandemia provocó la caída del ahorro y aumentó el déficit en cuenta corriente. Por su parte, el salario, no obstante los altos ajustes de la remuneración mínima en los últimos años, se mantiene por debajo de la productividad. En este contexto, la represión salarial deteriora la distribución del ingreso y no afecta mayormente el crecimiento.

El subsidio a los derechos fundamentales ha surgido como una forma de captar para los trabajadores la renta originada por la naturaleza de los servicios sociales y evitar que vaya al capital. A pesar de las deficiencias, es uno de los pocos mecanismos disponibles para reducir las desigualdades. Sus desperfectos se deben corregir donde se causan. En el caso de las pensiones, donde se presenta el mayor desorden, se puede corregir con la reforma de la Ley 100, que se ha recomendado insistentemente en esta columna y el Gobierno está en mora de realizar. Lo que no tiene sentido es eliminar el subsidio al trabajo para que se lo apropie el capital.

Las causas del desempleo y la baja productividad son el resultado de una economía de mercado que está expuesta a serias deficiencias estructurales que terminan en lento crecimiento y deterioro de la distribución del ingreso. Lo que se plantea para elevar la productividad es construir una estructura de comercio internacional de complejidad creciente y avanzar en una política de demanda interna en favor de los sectores con mayor capacidad de expansión, como la industria, la agricultura de granos, la construcción, la educación y la inversión.

https://www.elespectador.com/opinion/lenta-productividad/

20.44.-Impuestos o limosnas SALOMÓN KALMANOVITZ

Cada vez que se desata una ola invernal, otra avalancha, la temporada de huracanes que dejan cada vez más devastación a su paso, el Gobierno sale a poner paños de agua tibia y a solicitar el apoyo de la ciudadanía para financiar las nuevas necesidades. 

El presidente Iván Duque reparte ayudas a los más recientes damnificados. Foto El Espectador

22 nov 2020.- El presidente viaja, se está dos días en el sitio de la tragedia, se le ve afanado, descargando cajas y repartiendo ayudas entre los afectados ante las cámaras. Promete que volverá pronto y que en cien días máximo habrá una reconstrucción plena. Cuando las cámaras se apagan hace mutis por el foro.

Afloran entonces las campañas de “Solidaridad por Colombia”, “Donar te hace bien” —aunque humilla al que recibe agradecido— y aparecen los números de unas cuentas bancarias de cuyo manejo nadie se responsabiliza ni es verificable. La primera dama implora donaciones del “sector privado”, al que previamente este mismo Gobierno le devolvió más de $10 billones en la contrarreforma tributaria de 2019. Donan $50 millones acá, $200 millones allá, pero tienen capacidad de pagar cientos de miles de millones en impuestos. Lucen generosos, pero sus aportes son insuficientes frente a la magnitud de las necesidades.

Los presentadores de televisión ponen caras contritas ante las escenas de dolor de los damnificados y nos miran a los ojos, implorando nuestro apoyo, nuestra solidaridad. Al cabo de un tiempo, las ayudas se acaban, pero la tragedia permanece. ¿Dónde están las pruebas para detectar el COVID-19 entre la población de Providencia y San Andrés? Su ausencia puede empeorar la precaria condición de los destechados, que tienen que hacinarse en refugios; por eso, prefieren recurrir a sus familiares.

Se revela así de nuevo la debilidad e incapacidad del Estado colombiano para enfrentar las necesidades regulares de los ciudadanos y, además, las calamidades que azotan la sociedad. Es cierto que somos un país pobre, pero otros con un nivel similar de ingresos cuentan con Estados más grandes y de mejor desempeño. Estamos lejos de contar con un aparato administrativo eficiente y bien dotado, financiado con impuestos que debieran pagar los que más ingresos tengan.

No solo eso: se requieren reglas que dificulten la corrupción, que está engranada en la forma como se financian las campañas políticas, pues son los contratistas y los mafiosos —los ñeñes y las pinto— quienes compran los votos que les otorgan el poder a los políticos. Un sistema basado en la competencia abierta de los partidos y el financiamiento público de las campañas ayudaría a sanear el aparato estatal. Un servicio civil escogido por mérito, bien pago y estable garantizaría una gestión eficiente del Estado. Unos órganos de control independientes del presidente —que especialmente en este gobierno han sido puestos descaradamente a su servicio—.

Todas estas condiciones que permiten la fortaleza y el manejo transparente del Estado no existen en Colombia. Por eso, las tragedias siempre nos cogen con los pantalones abajo. Nunca se hicieron refugios, no se almacenó agua ni se pensó en plantas de energía que estuvieran disponibles en caso de colapso, ni en canales de comunicación resistentes a los fenómenos naturales que son previsibles. Esto es cierto no solo en San Andrés, sino en toda la periferia empobrecida del país: el Chocó y todo el Pacífico, La Guajira y casi todo el Caribe. Hay que construir un Estado central, pero más aún, estados regionales con mejores bases gravables y más transferencias.

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20.44.-Las cosas que nos unenCAMILO DÍAZ

A todos nos une el hecho de ser colombianos y el deseo de construir un futuro mejor.

A los colombianos son más las cosas que nos unen que las que nos dividen, aunque recientemente las principales fuerzas políticas han basado su “éxito” en dividirnos entre buenos y malos o entre comunistas y neoliberales.

28 nov 2020.- Ahora que se avecina el año de preparación electoral, los supuestos líderes ya no hablan de rivales, sino de enemigos, trazando una línea divisoria entre quiénes tienen las mismas ideas y los que no.

Si alguien no está en el mismo grupo, pasa al bando de los enemigos. Es todo un problema para nuestra sociedad, porque eso, en lugar de construirla, la erosiona. La constante ya no son las ideas, sino la pugnacidad del lenguaje.

Esas son las cosas que nos dividen, bobadas de los que de ahí obtienen réditos políticos para mantenerse en el poder o disputarlo. La consecuencia de eso es que nos distrae de lo verdaderamente importante, embobándonos en debates insignificantes, cuando no personales.

En cambio, lo que nos une es mucho más y es el anhelo que buscamos todos los colombianos, de cualquier filiación, de cualquier edad, de cualquier idea política y de cualquier religión.

Todos buscamos progreso, para los que trabajan, para los que tienen empresa, para los que están estudiando y los que disfrutan del retiro. Eso nos une a todos, serán muy poquitos los que puedan decir que no esperan que al país le vaya bien, o que no piensan en el progreso.

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En ese sentido, la que más lucha y es el pilar de sostenimiento del país es la clase media, que está quedando atrapada en un debate estéril de ideas vacías, sustentadas en la pusilanimidad de líderes negativos que buscan objetivos personales y han dejado a un lado las preocupaciones genuinas de la sociedad.

Esa clase media vive atrapada en la lucha por conservar el empleo, en un mercado laboral al que le cuesta generar empleos de calidad adecuadamente remunerados.

Acosada por los constantes intentos de aumentar la carga impositiva sobre las frágiles rentas del trabajo. Fatigada porque las cotizaciones a salud se convirtieron en un impuesto escondido pues cuando llega la hora de usar los servicios la atención es deficiente.

Endeudada pagando la hipoteca y el carro a unas tasas de interés que podrían ser menores.

Preocupada para pagar la educación de los hijos o acceder a los escasos cupos de educación superior en el sistema público de universidades.

Angustiada en la incertidumbre sobre si podrá o no pensionarse con una asignación que sea suficiente para mantener un buen estilo de vida.

Los empresarios –especialmente los pequeños– también viven sus angustias: navegan entre las reformas tributarias anuales (Duque presentará su tercera tributaria en 2021), la competencia desleal de los lavadores de activos y el contrabando, el estrecho acceso al crédito para algunos sectores y el alto costo de los intereses comparados con los costos de financiamiento de nuestros competidores, la evidencia de que los TLC sin preparación debilitaron el aparato productivo, y una economía encajonada en el centro del país con infraestructura insuficiente.

Todo ello dificulta la actividad empresarial.

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No hay nada de malo en que quienes viven de su trabajo se busquen mejores condiciones laborales y salariales, puesto que es con lo que les proveen bienestar a sus familias, y su consumo mueve la economía.

Tampoco hay nada de malo en tener una finca grande, ni en tener una empresa y generar riqueza.

El problema es que acá nos vienen dividiendo en tildar de comunistas usurpadores a los que buscan que las condiciones laborales no se deterioren porque a la larga eso genera economías de bajo valor y de tildar de pulpos acaparadores a los que tienen una empresa y buscan con su actividad multiplicar el capital.

La causa que nos une a todos es buscar progreso para nuestra sociedad y eso se hace con ideas bien fundamentadas y trabajo para materializar los objetivos, no con fantasías sin ninguna organización para volvernos una economía agrícola y sin ningún orden social; o pensando que, simplemente bajando impuestos, deteriorando las condiciones laborales, vendiendo los activos públicos y tirándoles todo a las fuerzas del mercado los problemas se solucionan.

Por eso, lo que hay que buscar son nuevos líderes alejados de sus rencillas personales, que puedan pensar en los debates importantes y solucionar las preguntas que verdaderamente son importantes.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/las-cosas-que-nos-unen-por-camilo-diaz/308263 

  • 20.43.-Los riesgos están disminuyendo CAMILO DÍAZ
  • El 2021* – SALOMÓN KALMANOVITZ
  • Adivinos tercos JORGE IVÁN GONZÁLEZ

Los riesgos asociados a la guerra comercial entre China y Estados Unidos, y al coronavirus empiezan a alejarse.

21 nov 2020.- Los dos principales factores de riesgo para la economía y para la salud están empezando a ceder, con lo cual habrá vía libre para una recuperación más vigorosa durante el primer trimestre de 2021, eso en la práctica significará un ascenso de las cotizaciones de algunos activos como las acciones de los sectores más afectados y del petróleo, el cual tiene un estrecho vínculo con la actividad económica.

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En primer lugar, con la elección de Joe Biden como presidente de Estados Unidos, el tono beligerante en las relaciones comerciales con China va a cambiar hacia una relación de mejor cooperación comercial y cumplimiento de los acuerdos que desde ambas partes están en espera, tanto de mayores compras por parte de China, como de eliminación de algunas de las medidas implementadas por Estados Unidos frente al comercio y fabricantes chinos. En suma, lo que existirá será más comercio y con ello la clausura de uno de los lastres que traía la economía, puesto que la guerra comercial representó una desaceleración del comercio y por ese canal de la economía mundial.

La elección de Biden también implica una visión más ortodoxa de la economía y probablemente la aplicación de mayores estímulos directos, aunque también puede existir un alza de impuestos corporativos, pero que si se traducen en gasto público pueden tener un efecto positivo en el apuntalamiento de la economía. En ese mismo sentido, es plausible que exista un nuevo relevo en la presidencia de la FED. Probablemente Biden buscará tener en el banco central un actor más dispuesto a impulsar la economía, vía mantener las tasas de interés bajas. Igualmente, la posible nominación de Yaneth Yellen como Secretaria del Tesoro muestra la disposición de Biden para buscar mayor estímulo a la economía y trabajar en la recuperación del mercado laboral.

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En segundo lugar, los anuncios sobre el desarrollo de vacunas efectivas para combatir el coronavirus por parte de las principales farmacéuticas van a mitigar los temores sobre nuevos cierres en las principales economías, que volverán a llevar la demanda a los niveles que vimos en marzo y abril, donde la crisis tuvo su cenit. Ahora, con una vacuna en curso, la posibilidad de nuevos cierres es muchísimo menor que antes y, al contrario, las expectativas de mayor actividad económica empiezan a ganar fuerza frente a las probabilidades de que se experimente una nueva situación de parálisis.

Con el riesgo de cierre entrando en control, las expectativas de recuperación de la economía se despejan en la medida que se vayan resolviendo las incógnitas sobre la distribución de la vacuna, su efectividad en la protección contra la covid–19 y el inicio de su aplicación en personas. Se van abrir de nuevo las fronteras y el tránsito de personas tanto en el turismo como en los negocios se dirigirá hacia los niveles de enero y febrero, contribuyendo con la recuperación de la demanda por bienes y por energía.

La recuperación de la demanda por energía va a dar paso al fortalecimiento de los precios del petróleo, que sin embargo experimentarán continua volatilidad, ya que el control de la oferta sigue estando en manos de la Opep+, donde los intereses de todos los miembros no siempre confluyen y, en el caso de Rusia y Arabia Saudita, que son los líderes del grupo, las calidades de su petróleo compiten en Asia y China, que son a su vez la región donde más crece la demanda por crudo, y China es hoy en día el mayor importador. Igualmente aportará su cuota de volatilidad en los precios las posibles conversaciones de Biden con Irán para remover o relajar las sanciones impuestas. Eso puede llevar a que exista un desbalance con sobreoferta, ya que Irán es un importante productor y puede llevar al mercado cerca de 2 millones de barriles diarios.

Lo claro es que la recuperación de la economía global está próxima a iniciar, aunque en el camino se van a presentar baches y momentos de incertidumbre, entonces la recomendación es tomar posiciones largas en los activos relacionados a energía, el tránsito de personas y, obviamente, farmacéuticas. Para los que puedan sentirse más nerviosos, lo mejor será tomar pastillas para dormir hasta junio del 2021 y despertar en el escenario de recuperación, cuando ya sea evidente la mitigación de los riesgos.

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https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/los-riesgos-estan-disminuyendo-por-camilo-diaz/307399

20.43.-El 2021* – SALOMÓN KALMANOVITZ

La mayor parte de los pronósticos pintan el año que se nos viene como de recuperación. Después de una contracción profunda que provocó la pandemia, especialmente en el segundo trimestre de 2020, la reapertura de muchas actividades dio lugar a una corrección parcial.

15 nov 2020.- Colombia fue el segundo país de América Latina con el mayor número de casos por millón de habitantes, después de Argentina. El desempleo, que alcanzó el 20 % de los trabajadores, se redujo al 16 % en el mes de septiembre, uno de los peores resultados de la región. La pobreza aumentó del 36 % de la población antes de la pandemia al 49 % en la actualidad. De continuar el proceso de reanimación, el año terminará con una caída del PIB del 8 %, con un crecimiento del 4 % para 2021, según el FMI. Eso supone que la curva de contagios del COVID-19 se aplane y continúen recuperándose otros sectores de la economía.

La respuesta del Gobierno frente a la crisis sanitaria fue mediocre. El paquete fiscal equivalió al 3 % del PIB, cuando el de América Latina fue de 4,5 %, en los países de la OCDE fue casi el 10 % y en Estados Unidos, el 15 %. La política más imbécil frente a la pandemia fue la de México, cuyo paquete fiscal no alcanzó a ser el 0,5 % del PIB y mantiene altas tasas de interés, cuando la contracción de su economía es monumental. En nuestro caso, la limitación tuvo que ver con la posición fiscal negativa que tenía el Gobierno antes de la crisis, gracias a su reforma tributaria, que devolvió impuestos en 2019, y un alto endeudamiento del 60 % del PIB. De nuevo el FMI proyecta un déficit fiscal en 2020 de 9,5 % del PIB y del 6 % en 2021, así como un endeudamiento equivalente al 68 % del PIB.

Aunque se lograron nuevos préstamos externos cuantiosos, hoy el Gobierno tiene en caja sin gastar $15 billones, 1,5 % del PIB, según el Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana. Una consecuencia de ese endeudamiento en dólares fue una fuerte revaluación del peso, que alcanzó a rondar los $4.000 por dólar y hoy está en $3.650. Esa es una mala noticia para los exportadores y para el balance externo del país, pero beneficia a los importadores y a los consumidores. Es también un lastre para el crecimiento económico. Si se da una reversión de los flujos de capital, podríamos tener la situación contraria de devaluación y una mayor inflación, lo que obligaría al Emisor a aumentar sus tasas de interés.

El Banco Central ha provisto abundante liquidez a la economía mediante la adquisición de bonos públicos y privados, ha aumentado el crédito y dado acceso a empresas que están en situación precaria debido a la contracción de la demanda. Como lo informa un célebre financista, cuando baje la marea sabremos cuáles bañistas están sin pantaloneta, o sea, cuáles empresas están destinadas a la quiebra.

La economía colombiana depende hoy de las exportaciones de petróleo, que ha mantenido cotizaciones de US$40 por barril, frente a mayores de US$100 en las épocas de vacas gordas, y cuyas perspectivas son desfavorables mientras continúen el confinamiento global y el colapso de todos los medios de transporte.

El 2021 es también el año de una nueva reforma tributaria que debe recaudar entre 2 y 3 % del PIB para encarar el endeudamiento que asumió el Gobierno y reducir el déficit fiscal, algo que se complica porque entramos en campaña electoral para las presidenciales de 2022. De no darse, perderíamos el grado de inversión y entraríamos en barrena cambiaria.

* Basado en una presentación de Mauricio Reina, de Fedesarrollo.

https://www.elespectador.com/opinion/el-2021/ 

20.43.-Adivinos tercos JORGE IVÁN GONZÁLEZ

Sobre todo entre los economistas, predominan los adivinos tercos. Cada vez que intentan predecir se equivocan y, no obstante, insisten en adivinar. Peor aún, la sociedad les pide que informen sobre lo que pasará en el futuro. Y aunque las proyecciones siempre resultan erradas, se insiste en preguntar por lo que vendrá. El vaticinio se ha convertido en una práctica irresponsable. Entre otras razones, porque las equivocaciones no se sancionan. 

20 nov 2020.- En el Marco Fiscal de 2019 se proyectó para 2020 un crecimiento del PIB de 4%. Esta meta definitivamente no se logró. La discusión ahora no es sobre la tasa de crecimiento, sino sobre el porcentaje de la recesión. Si en el 2020 la caída fuera de -5,5%, el error de proyección sería de 9,5 puntos. Y si la recesión llegara a -7%, el error sería de 11 puntos. Claramente en 2019 era imposible adivinar la llegada de la pandemia. Pero se olvida que en 2020 también es imposible conocer lo que sucederá en 2021. Entonces, ¿por qué se insiste en adivinar?

En el plan de desarrollo de Pastrana (1998-2002), Cambio para Construir la Paz, se estimó el crecimiento del PIB con un modelo de equilibrio general. De acuerdo con las proyecciones que se hicieron en 1998, el año siguiente, en 1999, el PIB debería crecer 2%. Los hechos fueron muy distintos. El PIB descendió en 1999 a -4,2%. El error de proyección en un horizonte menor de un año fue de 6,2 puntos del PIB.

Las predicciones equivocadas abundan. De acuerdo con las estimaciones que se hicieron en 2010 en el documento donde se explican los alcances de la regla fiscal, el barril de petróleo WTI en 2016 estaría a US$89. En realidad el precio fue US$25. Es decir, el error de proyección fue de 281%, en una variable central para determinar la regla fiscal.

Después de cada estimación basta esperar a que se cumpla el plazo correspondiente, para comprobar el error. Y en estos días de pandemia, ante la incertidumbre colectiva, se intensifica la pregunta angustiosa por el futuro. La misma persona, o institución, modifica sus proyecciones cada semana, sin pedir disculpas, y sin sentir vergüenza. Y a pesar de la acumulación de errores, a la reiterada pregunta por el futuro, se responde con una nueva estimación. Mientras tanto, la contundencia de los hechos desborda todas las expectativas.

El Dane acaba de publicar el último resultado del índice de seguimiento a la economía (ISE). La situación continúa siendo crítica. En abril la caída fue de -20,5%. Y en septiembre la disminución anual del producto fue de -7,3%. Estas cifras eran inimaginable hace cinco meses.

En lugar de pretender adivinar los detalles, las decisiones de política pública deben responder a postulados básicos que resultan evidentes. Algunos ejemplos: “es necesario apoyar la ciencia y la tecnología”, “se debe mejorar la calidad y la cobertura de la educación”, “es fundamental cuidar las cuencas de los ríos”, “los páramos se deben proteger”, “es necesario crear un fondo para financiar eventuales catástrofes”, etc.

El ordenamiento de las prioridades depende la forma como se lleve a cabo el proceso de elección social. Pero más allá de estas complejidades, las decisiones de política pública se pueden tomar a partir de grandes principios orientadores. No se requiere imaginar detalles sobre el futuro. Pretender hacerlo es un ejercicio de brujería completamente inútil que, además, puede ser muy peligroso.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/adivinos-tercos-3091307

  • 20.42.-Nuevo récord de deuda externa: superó los US$150.000 millones – EE.
  • Sobrecostos en infraestructura EDUARDO SARMIENTO
  • Los debates económicos sin resolver CAMILO DÍAZ

La cifra representa el 53% del PIB. Cerca de US$83.597 millones corresponden a deuda pública.

El Banco de la República informó en su más reciente reporte que a corte de agosto de 2020 la deuda externa de Colombia llegó a los US$150.505 millones, lo que marca un nuevo récord para este indicador que ya representa el 53 % del PIB.

9 nov 2020.- El reporte revela que US$83.597 millones corresponden a deuda pública, de los cuales US$697 millones es de corto plazo y US$82.900 millones es de largo plazo.

Por su parte, la deuda privada externa llegó a los US$66.909 millones: US$22.962 millones es de corto plazo y US$43.946 millones es de largo plazo.

En agosto de 2019 la deuda externa estaba en los US$135.765 millones, lo que evidencia que la pandemia ha incrementado el endeudamiento en dólares en casi US$15.000 millones.

A pesar de la alta deuda externa, en las últimas semanas se conoció que Colombia logró mantener el grado de inversión en las principales calificadoras de riesgo: Fitch Ratings y Standard & Poor’s.

Sin embargo, ambas calificadoras mantienen la perspectiva negativa sobre la calificación y alertan la necesidad de que el Gobierno reduzca el déficit fiscal y aumente sus ingresos.

https://www.elespectador.com/noticias/economia/nuevo-record-de-deuda-externa-supero-los-us150000-millones-en-agosto-de-2020/

20.42.-Sobrecostos en infraestructura EDUARDO SARMIENTO 

El Gobierno anunció que iniciará la quinta generación de proyectos de infraestructura vial. En la cuarta generación se contemplaban proyectos por $50 billones y constituía una de las banderas de la administración anterior. Sin embargo, no se dispone de un balance claro de cómo la operación contribuyó a impulsar la economía. En el periodo 2015-2019, las promesas faraónicas no corresponden a las realizaciones.

15 nov 2020.- De tiempo atrás se ha visto que las actividades de infraestructura física tienen rentabilidades privadas muy inferiores a las de las sociales. Sin mayor conocimiento de causa, la diferencia se ha buscado contrarrestar con un sistema en el cual los proyectos se obtienen en las licitaciones con valores inferiores a los costos y la ganancia se realiza con cambios de diseño y reajustes.

En el caso de la represa de Hidroituango lo que se percibe son grandes cambios en los diseños para cumplir propósitos específicos sin mayor acompañamiento de las juntas directivas. En términos más concretos, el cambio de los diseños se dejó a discreción de los constructores, como es desviar el río Cauca por una tubería de menor capacidad hidráulica. No hay una correcta evaluación de las fallas técnicas de las obras y se privilegia el ahorro económico sobre el diseño técnico.

Lo anterior se completa con la historia reciente del exvicepresidente Germán Vargas Lleras en su columna de El Tiempo sobre la obra de tres puentes para el departamento de Santander. El ganador de la licitación pública fue la firma Safir, la cual se comprometió a realizar el proyecto en $80.000 millones. Estamos ante un típico proyecto en que la obra se reduce a la tercera parte y el costo se duplica por las demandas de los constructores que obtuvieron la obra. Se confirma que no hay ninguna relación entre el valor final del proyecto y la cifra que sirvió para adjudicarla en la licitación pública.

Al parecer, los sobrecostos han deformado el sector. La práctica ha llevado a desfigurar la realidad contable de las empresas. Los proyectos faraónicos no se materializan en los balances contables de la nación.

El estrepitoso debacle electoral de Donald Trump nos deja varias lecciones, en especial a aquellos que coquetean con el mundillo de la política doméstica

Lecciones de una elección

En los últimos cuatro años, cuando se realizó la cuarta generación, el gasto en obras viales no refleja mayor incremento y contribuyó cerca de cero al crecimiento del producto nacional. Al igual que en otras actividades de los servicios públicos, estamos ante una cuantiosa renta que nadie sabe quién la recibe ni quién se la apropia.

No será fácil que la infraestructura contribuya a la política de recuperación de la economía mientras no se modifiquen drásticamente las condiciones de la Ley 80 y de las prácticas que propician los sobrecostos. El país queda con una actividad rentista que interfiere seriamente con la eficacia y la equidad del gasto público. La ley está en mora de ser reformada.

Lo primero es revisar la norma que concede compensaciones a los contratistas que no concluyen las obras y derogar la prerrogativa de cambiar los diseños con estudios propios. Segundo, el diseño y la ejecución de los proyectos de las empresas públicas no pueden dejarse en manos de los contratistas, que serían juez y parte; por el contrario, deben ser una responsabilidad indelegable de las juntas directivas. Para completar, convendría mejorar y actualizar los sistemas de licitación para que se acerquen más al valor real de los proyectos.

Los avances en la infraestructura física, como en ninguna otra actividad, dependen del paso de los diseños a la realización. Solo con una ejecución correcta de los proyectos, los cuantiosos recursos públicos destinados al sector traen desarrollo y bienestar a la población.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/sobrecostos-en-infraestructura/

20.42.-Los debates económicos sin resolver CAMILO DÍAZ

Ahora que está iniciando el fin de año los principales debates económicos siguen sin resolver, 2021 será agitado en materia económica y política.

13 nov 2020.- Desde hace más de tres años el país carga con varios debates sin resolver: una verdadera reforma tributaria estructural; una reforma laboral; y otra pensional; las dos últimas están estrechamente vinculadas con el bienestar de los trabajadores y la clase media, con la tasa de informalidad laboral que ahora se disparó al 60%, y el desempleo que aún antes del coronavirus estaba en un escandaloso 10,5% con informalidad del 48%.

A esas reformas de índole económico se suman la necesidad de una reforma a la justicia, y otra política. Con eso en mente es lógico avizorar un año 2021 agitado en materia económica y política, puesto que al final del día cualquier cambio requiere pasar por el Congreso en un año que es de preparación electoral y donde las elecciones al Congreso se ven prácticamente a la vuelta de la esquina, y en la medida que el coronavirus no ceda en Colombia o la reapertura de la economía no tome fuelle el primer trimestre se va a ir en discusiones sobre la recuperación y en tomar medidas urgentes para que el año económico tome ritmo.

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En general hay optimismo entre los empresarios, quienes confían que el año que viene va a ser mejor que este que prácticamente fue un año de cinco meses, porque los otros se evaporaron en las estrictas cuarentenas que hubo que cumplir para evitar la propagación del virus. Sigue estando la pregunta si el cierre prolongado fue efectivo o habría existido el mismo resultado en materia de contagios sin necesidad de haber afectado tan profundamente la actividad económica.

De todos los debates sin resolver el más urgente es la reforma tributaria, ya es un hecho que el abultado presupuesto de 2021 por $314 billones esta desfinanciado al menos en $20 billones o 2% del PIB, que el espacio para aumentar la deuda pública cada vez se estrecha más, y que a pesar de que fue ratificada la calificación de grado de inversión de la deuda colombiana, las mismas agencias, han advertido desde antes de la coyuntura que el Estado colombiano debe fortalecer sus ingresos para garantizar la sostenibilidad de la deuda, la cual según cálculos del Gobierno finalizara el año en un nivel cercano al 60% del PIB.

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Esa reforma tributaria deberá ser presentada al Congreso a más tardar en el segundo trimestre del año, y desde ya se avizora que su trámite no va a ser fácil, además porque lo que se viene conociendo de lo que el Gobierno presentaría originará fuertes debates en el sentido de quienes son los que deben pagar los esfuerzos que ha tenido que hacer la Nación para sobrellevar la crisis. Si son las personas o las empresas.

El Gobierno muy probablemente seguirá inclinándose por buscar más dinero desde la clase media, con iniciativas como extender el IVA del 19% a toda la canasta familiar y devolverlo a las familias más vulnerables, utilizando el argumento de que en medio de la pandemia dicha devolución funcionó hacia los hogares de menor ingreso. También buscando gravar con impuesto a la renta las pensiones de más de ocho salarios mínimos. Y tal vez bajar el umbral donde se debe presentar y pagar declaración de renta. No obstante, el ancla principal de la próxima tributaria será la extensión del IVA a toda la canasta familiar.

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Parece poco probable que el ejecutivo esté dispuesto a meterle mano a los impuestos a la renta corporativa y a los beneficios y exclusiones tributarias que originan una erosión de los ingresos del orden de $92 billones según lo calculado por la Dian, tampoco parece que se esté pensando en frenar la reducción en el impuesto a la renta para dejar la tarifa en 32%, o que este evaluando en reversar los beneficios tributarios que otorgó en la Ley de Crecimiento Económico y que redujeron los ingresos tributarios en $10 billones.

Así las cosas, desde el lado del Gobierno los que deberán pagar la factura de la crisis económica son los hogares, pero en materia de impuestos es el Congreso el que dispone, y en un año preelectoral hay baja posibilidad que el órgano legislativo se incline por dejar toda la carga exclusivamente en los hogares así que a fuerza del trámite los otros dos debates tanto el laboral como el pensional van a estar eclipsados por la discusión de impuestos y a cargo de quien quedan.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/los-debates-sin-resolver-por-camilo-diaz/306779 

  • 20.41.-Caída libre y recuperación incierta EDUARDO SARMIENTO
  • La economía y las elecciones en EE. UU. SALOMÓN KALMANOVITZ

En este momento es indudable que la pandemia y la cuarentena provocaron una caída mundial del producto nacional. Los países europeos y Estados Unidos salen mejor librados porque aplicaron mayores déficits fiscales compensatorios. En general, se encuentra que los países que experimentaron mayores déficits fiscales lograron menor caída del producto nacional y mayor rebote.

7 nov 2020.- La política fiscal fue más efectiva en Europa y Estados Unidos porque operaban con mayores excesos de ahorro que en los países de América Latina. En la región los déficits fiscales fueron de menor tamaño y menos efectivos. Por eso el producto nacional cayó tres veces más. El menor tamaño de los déficits se debe a limitaciones financieras causadas por el elevado endeudamiento y, lo que es lo mismo, bajo ahorro y cuantioso déficit en cuenta corriente. En tales condiciones, el déficit fiscal es contrarrestado por el aumento del déficit en cuenta corriente, que tiene como contraparte el disparo del desempleo.

La explicación de fondo está en que la cuarentena causa mayores daños estructurales en la economía en desarrollo por el elevado endeudamiento, representado en el bajo ahorro y el déficit en cuenta corriente, y también por el mayor deterioro en la distribución del ingreso que incrementa las transferencias y reduce el ahorro. En esto tienen una gran responsabilidad los organismos internacionales y la enseñanza de la economía que suponen que los efectos de la política económica son iguales en todos los lugares. Montados en semejante error conceptual, que se repite en forma persistente, procedieron a extender las medidas de cuarentena a los países en desarrollo sin beneficio de inventario.

Ciertamente, la economía requería un déficit fiscal más grande cuando se advirtió que la caída de la producción en el presente año sería cercana al 10 % y la del empleo algo más. Pero el aumento del déficit fiscal amplía el déficit en cuenta corriente y el desempleo. De hecho, tenía que ser acompañado de otros instrumentos económicos que recuperaran el balance externo entre importaciones y exportaciones. No había otro camino que la abierta intervención en el sector externo para aumentar las exportaciones y reducir las importaciones.

Las verdaderas causas de la crisis son la pasividad en la política del Banco de la República de tasas de interés, la descoordinación de la política fiscal y la apertura comercial. Se configuró un aparato artificial que mantiene la economía en pie con disposiciones de mercado y equilibrio. En este sentido, las condiciones de Colombia y América Latina son cada vez más parecidas. En general, se tienen economías sometidas a organizaciones de libre mercado que no han funcionado y se sostienen contra viento y marea.

El panorama se verá enrarecido en Colombia en el próximo año. El monumental desplome del producto en 2020 reducirá el ahorro en 2021. Por lo demás, el deterioro de la equidad ocasionado por el aumento de la pobreza y el incremento del coeficiente de Gini obligarán a mantener y ampliar las ayudas y transferencias que aumentarán el consumo. Así las cosas, el déficit fiscal del 5 % del PIB anunciado por el Gobierno no tiene capacidad para impulsar la inversión y la demanda agregada, y mantener el balance interno. No hay margen para impulsar el multiplicador de la inversión y la producción. La economía entraría en estado de estancamiento.

La crisis solo se puede superar con un cambio en la estructura de comercio internacional mediante aranceles, subsidios a las ventas externas y políticas industriales que reduzcan el déficit en cuenta corriente y restituyan el balance externo entre importaciones y exportaciones.

https://www.elespectador.com/opinion/caida-libre-y-recuperacion-incierta/

20.41.-La economía y las elecciones en EE. UU. SALOMÓN KALMANOVITZ

La política económica de Donald Trump consistió en desatar los espíritus animales de los empresarios y volver a la ley de la selva capitalista. La reducción de impuestos a las empresas y a sus propietarios alimentó el consumo suntuario, algo la inversión y mucho la especulación en las bolsas de valores, que alcanzó niveles altos pero insostenibles. Desde la administración Obama, el gasto público había contribuido a reducir el desempleo y a mejoras de los salarios.

1 nov 2020.- La irresponsabilidad de Trump hizo añicos la ortodoxia económica y aumentó la volatilidad de los mercados. El cierre de la inmigración y el proteccionismo desordenado aumentaron los costos de las empresas. Las tensiones con China están socavando las cadenas de valor internacionales. Por, sobre todo, Trump desintegró el orden mundial que construyó Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial, debilitó la alianza militar europea OTAN, saboteó la Organización Mundial de la Salud en plena pandemia, así como el pacto climático de París. El nepotismo, el gobierno de compinches y la corrupción han convertido a Estados Unidos en una república bananera.

Ese país ahora se comporta como un rufián que desconoce sus compromisos y rompe sus acuerdos con el resto del mundo. La política errática fue especialmente evidente en los casos de Corea del Norte e Irán, fracasó en Europa y Asia, y no le hizo mella a Maduro en Venezuela. Solo en el caso de Israel, que fue reconocido por tres países árabes, se puede hablar de un aislado éxito internacional.

Las medidas iniciales con que se enfrentó la crisis originada por la COVID-19 fueron exitosas. Un gasto compensatorio de más de US$10 billones dio lugar a un repunte de la economía, que había caído un 36 % en el segundo trimestre de 2020, y en el tercer trimestre se recuperó un 33 %, todavía con un saldo negativo de crecimiento. La negociación entre el gobierno y los demócratas de nuevo gasto para el último trimestre del año fue bloqueada por el líder del Senado Mitch McConnell, pues el estímulo habría ayudado a la gente después de la elección y se habría perdido la ventaja política. Prefirió un país amenazado por la depresión y la enfermedad, que podría heredar Biden.

El sueño de un crecimiento sostenido que aseguraba la reelección de Trump se frustró con el virus; la peste, como él la llamó, que intenta minimizar en vano. Como han señalado sus críticos, simplemente se rindió ante el virus sin enfrentarlo con medidas de contención que, según él, debilitarían su estrategia electoral. De hecho, Estados Unidos es el país de peor desempeño en el mundo en la lucha contra el virus, con nueve millones de contagios y más de 230.000 muertes. Los republicanos también intentan demoler la ley de salud aprobada durante la administración Obama; su actual mayoría en la Corte Suprema —con el nombramiento de una magistrada ultraconservadora una semana antes de la elección— podría hacerlo realidad, que dejaría sin cobertura a más de 20 millones de estadounidenses pobres y desprotegidos ante la pandemia.

Lo más probable es que haya una mayoría demócrata en la votación del 3 de noviembre, frente a lo cual es un signo de miopía política o, mejor, de estupidez ideológica que el presidente Duque y el Centro Democrático apoyen públicamente la reelección de Trump. Es muy posible que el magnate-presentador resulte perdedor (loser, como se suele decir en tono burlón), y ese apoyo puede ser muy costoso para nuestro país.

https://www.elespectador.com/opinion/la-economia-y-las-elecciones-en-ee-uu/

  • 20.40-La reactivación SALOMÓN KALMANOVITZ
  • Oportunidades de inversión en coronavirus CAMILO DÍAZ

La reapertura de la economía comenzó el 1° de junio de 2020. En ese momento había 40.000 casos positivos de COVID-19. Cuatro meses y medio después sumamos casi un millón de casos y la economía se ha reactivado, aunque no del todo. En junio la tasa de desempleo era algo más del 21 % y en agosto se redujo a 17 %, una cifra aún preocupante. La tasa de participación es un 5 % inferior a la de 2019, lo cual significa que mucha gente dejó de buscar trabajo.

B

25 oct 2020.- Un 85 % de las empresas formales indican que han vuelto al ritmo corriente de actividad, sin incluir servicios en general, restaurantes, bares ni empresas de transporte, que han quebrado a raudales. Las empresas informales han llevado la peor parte, porque sus clientes se han empobrecido drásticamente. La pobreza ya había aumentado antes de la pandemia. Cuando la economía crecía al 3,4 % durante 2019 —¡la mejor tasa del continente!—, se registraron 662.000 nuevos pobres y 729.000 en pobreza absoluta, lo que deterioró el índice de desigualdad, de acuerdo con Mauricio Cabrera. Los efectos de la pandemia se añaden a este paisaje desolador, en el que el crecimiento económico no cobija a la población más pobre, ni urbana ni rural.

En septiembre el índice de confianza del consumidor aumentó un 4 %; el de los industriales, un 4,6 % y el de los comerciantes, un 8,4 %; estos últimos, por el aumento observado de los pedidos, según Fedesarrollo. El segundo trimestre fue fatal, porque el PIB se contrajo un 16 %. El comercio se redujo un 34 %; la construcción, un 32 % y la industria, un 25 %, todo lo cual sugiere que el crecimiento económico en 2020 va a estar en el rango de -8 %. La recuperación del año entrante va a depender de que no se den fuertes rebrotes de COVID-19.

La balanza externa necesitará una recuperación de los precios del petróleo que no se ve por ningún lado, dada la recaída de las economías de Europa y Estados Unidos y la escasa recuperación del transporte en todas sus formas. En agosto las exportaciones acumuladas de Colombia fueron la mitad de las de 2019, aunque las importaciones cayeron aún más. La tasa de cambio se ha revaluado como resultado de la devaluación del dólar, impulsada por el deterioro de la economía norteamericana, también sujeta a una falta de liderazgo para contener la pandemia dentro de sus fronteras. Un dólar barato contribuye a deteriorar la balanza comercial del país y perjudica la actividad económica.

El presidente-presentador parla cada tarde sobre la pandemia en todos los canales de TV, pero las acciones de su gobierno se han quedado muy cortas. A pesar de que impuso 160 días de confinamiento, Colombia es uno de los diez peores países en cifras de muertes (30.000) e infectados, y ocupa el puesto 93 en la frecuencia de pruebas a la población, según Diego Otero. Esto obedece a su incapacidad de movilizar recursos para el sistema de salud, que a su vez es resultado de devolver impuestos a los ricos en vez de fortalecer el Estado para abordar los retos que enfrenta la sociedad. Aunque el presidente repita que “vamos a lograr conciliar la protección de la vida y la salud con la recuperación económica de nuestro país”, parece ser que la salud salió pagando por una reactivación parcial.

Todas estas señales mixtas sugieren que la reactivación de la economía es frágil: puede retroceder con los rebrotes del virus o por las condiciones globales.

https://www.elespectador.com/opinion/la-reactivacion/

20.40.-Oportunidades de inversión en coronavirus CAMILO DÍAZ

Varios activos se encuentran en niveles de precios con oportunidades de valorización en el mediano plazo.

Una parte importante de los activos financieros han sufrido contracciones sustanciales en su precio como consecuencia de los efectos negativos que el coronavirus ha tenido en la economía, las acciones, en especial de los sectores vinculados al tránsito de personas han sufrido fuertes desvalorizaciones y seguramente serán las que tardarán mayor tiempo en recuperar los niveles de precios previos a la crisis.

31 oct 2020.- Igualmente, los activos relacionados a sectores menos susceptibles han sufrido contracciones importantes en los precios, sin embargo, esos niveles son oportunidades de inversión.

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Es verdad que la situación actual va a contraer los ingresos de las empresas y su capacidad de remunerar con dividendos a sus accionistas, muchas inclusive tardaran años en recuperar el nivel de actividad que tenían previo al escenario covid, pero otras empresas que operan en el sector de servicios públicos, infraestructura, y consumo esencial, podrán recuperar sus niveles de ingresos más rápido, o de hecho ya lo han recuperado, como sucede en el caso de los servicios públicos y la infraestructura.

Los precios de esos activos igual que el de los demás han descendido hasta en 50% pero eso no significa que la rentabilidad a futuro de esas empresas se vaya a mantener por el suelo o su valor real se haya deteriorado en la misma medida. Lo que ha sucedido es que en medio de la coyuntura muchos administradores de portafolio e inversionistas institucionales han vendido parte de sus inversiones con el objetivo de proteger sus métricas de rentabilidad, y disponer de efectivo suficiente para atender los retiros de algunos clientes que prefieren evitar la volatilidad del mercado, o requieren liquidez para atender sus obligaciones.

Las ventas generalizadas que provocó el cierre de la economía mundial en marzo fueron revertidas hasta mediados de julio, y desde ese momento hasta este punto la volatilidad de los mercados ha sido la constante, mientras que en las últimas dos semanas los precios de los activos han vuelto a deslizarse a causa de los renovados temores sobre rebrotes del virus que lleven a un nuevo cierre de la economía mundial con una afectación en la economía igual a la que se experimentó en el primer y segundo trimestre, lo que ha causado que el riesgo percibido en los activos de renta variable como las acciones haya aumentado y con él la venta de este tipo de activos.

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Otro factor que ha lastrado la cotización de los precios son las elecciones presidenciales de Estados Unidos, la continuidad de Trump en la Casa Blanca y su línea de política conservadora irónicamente es vista por los mercados como la continuidad de las tensiones comerciales con China y menor estímulo económico para la recuperación. Al contrario, el ascenso de Biden puede percibirse como el relajamiento de la confrontación comercial y mayores esfuerzos para que la economía recobre fuerza. Si las tensiones comerciales disminuyen y se incrementa la confianza en que habrá nuevos estímulos económicos, es lógico que las mejores perspectivas a futuro van a impulsar los precios de los activos.

Aun cuando no se concrete un relevo en la Casa Blanca los niveles de precios actuales siguen siendo atractivos para la inversión. En Colombia, por ejemplo, buena parte de las acciones más representativas del índice Colcap han sufrido desvalorizaciones de más del 40% en lo que va del año, negociándose en la bolsa local por precios muy cercanos a su valor patrimonial o incluso por debajo. Ambas situaciones pueden ser vistas como una oportunidad de compra puesto que, aunque haya un nuevo cierre total, el impacto sería menor porque ya hay lecciones aprendidas y el desarrollo de una vacuna ahora es más cercano que cuando se inició desde cero.

Las perspectivas de recuperación desde el punto actual van ganando más probabilidad de ocurrencia, primero por la acción conjunta de los gobiernos, segundo porque el avance hacia el desarrollo de una vacuna continua, tercero porque las lecciones aprendidas contendrán más rápido cualquier rebrote, y cuarto porque la economía de China ha logrado erradicar prácticamente el virus, así que los precios actuales de muchos activos se configuran en precios de oferta con perspectivas de mediano plazo. Inclusive la recuperación de una cuarta parte de las desvalorizaciones ya representa una rentabilidad importante que puede iniciarse al final del primer semestre de 2021.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/oportunidades-de-inversion-en-coronavirus-por-camilo-diaz/305478

  • 20.39.-La insostenibilidad pensional EDUARDO SARMIENTO
  • Seguir abriendo para continuar recuperando CAMILO DÍAZ
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 La pandemia y las cuarentenas han confirmado las enormes deficiencias de los sistemas sociales con respecto a los países europeos. Mientras en Europa el gasto social reduce en forma notable el coeficiente de Gini en 0,15 y en Estados Unidos en 0,08, en Colombia es cerca de cero.

25 oct 2020.- La explicación está en que el gasto social es muy inferior al de los países desarrollados y sobre todo al reducido acceso de los sectores más vulnerables. Así, los cierto es que el 40 % no accede ni al 15 % de la factura tributaria. Si bien la explicación general obedece a diversos aspectos, la causa más nítida está en el sistema de seguridad social que viene de la Ley 100.

El sistema social está apoyado en rentas especiales que resultan de las características piramidales de las actividades sociales de pensiones, salud y educación, y hace las veces de un subsidio. Sin embargo, no tiene ninguna capacidad para repartirlos con criterio equitativo. Los recursos no llegan a los sectores que más lo necesitan.

El gasto público social, por su característica piramidal, genera una monumental renta que tiene grandes efectos distributivos. El sistema pensional de la Ley 100 está conformado por los regímenes de prima media y privado. En el primero los beneficios recaen en los afiliados y pueden ser regulados por Colpensiones con la tasa de reemplazo. La renta puede ser distribuida con criterios de equidad. En contraste, en el sistema privado las empresas obtienen rentas y están en capacidad de apropiárselas a través de los márgenes de intermediación o de trasladarlas a los afiliados de acuerdo con sus preferencias. Así, las empresas intermediarias adquieren el poder de trasladar las rentas pensionales a sus pares con criterios empresariales o de mercado. Los resultados están a la vista. El 20 % más rico obtiene el 80 % de las pensiones y el 40 % más pobre no recibe ni el 4 %.

La inequidad del sistema pensional es clara. El error de la administración Gaviria estuvo en entregarle la monumental renta del sistema pensional al sector privado para que se lo apropiara o lo distribuyera con criterios individuales de lucro.

La solución al monumental desacierto histórico es limitar el sistema pensional a la modalidad de prima media. Así, las autoridades oficiales por conducto de la tasa de reemplazo quedan en condiciones de distribuir la renta pensional con criterios de equidad. De entrada, los beneficios pueden establecerse en forma decreciente al ingreso, o restringirse a una pensión máxima del salario mínimo.

El régimen privado solo podría operar dentro de una severa regulación de Colpensiones orientada a garantizar que la renta pensional, que hace las veces de un subsidio, llegue en una mayor proporción a los sectores que menos tienen. Su papel sería de segundo orden.

Sin duda, la monumental inequidad del sistema pensional proviene de una seria falla conceptual de la Ley 100. Ni más ni menos, pretendía distribuir la renta pensional con criterios empresariales y de mercado. Desde la creación del monstruo, en esta columna se mostró que se trataba de un grave error que resquebrajaba la equidad nacional y se presentaron múltiples alternativas para rectificarlo.

Fue necesario que el país conformara uno de los modelos sociales más inequitativos del mundo con coeficientes de Gini de 0,53, para que se entrara en razón. Hoy en día en amplios sectores de la opinión se reconoce que el país no podrá avanzar en la distribución del ingreso mientras opere con una renta pensional que se distribuye en forma creciente del ingreso. La solución más avanzada es la reforma de la Ley 100 para establecer un sistema actualizado de prima media sometido a la estricta regulación de Colpensiones dentro de claros criterios de equidad social.

https://www.elespectador.com/opinion/la-insostenibilidad-pensional/

20.39.-Seguir abriendo para continuar recuperando CAMILO DÍAZ

El ritmo de la recuperación está estrechamente vinculado al ritmo de la apertura, mayor crecimiento requerirá abrir los sectores que faltan.

La recuperación de la actividad económica que hemos visto hasta ahora ha demostrado que un mayor crecimiento en el futuro estará directamente vinculado a la apertura de los sectores que continúan con restricciones, en particular, el sector de entretenimiento donde los espectáculos públicos, el ocio y los bares van a ser demandantes de nuevos empleos cuando puedan volver a operar. 

24 oct 2020.- Sin el total de la economía funcionando completamente, prácticamente la recuperación ya tocó techo. Un nuevo cierre, ya sea por indisciplina de la sociedad o por paranoia de los gobiernos nacionales o locales, sería fatal en estos momentos.

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Los datos que ha entregado el Dane, tanto de producción en el mes de agosto como el índice de seguimiento de la economía ISE el lunes pasado, dan cuenta que la apertura que se llevó a cabo en estos últimos meses fue la determinante de las mejoras en la tasa de desempleo y en la recuperación de una parte de la producción frente a los meses más difíciles por el cierre de la economía.

Sin embargo, ese impulso de recuperación por la apertura ya tocó su techo, crecer más desde el punto actual no se va a lograr si no se eliminan del todo las restricciones al resto de sectores que continúan desactivados.

Inclusive una vez se abra por completo la economía, regresar a los niveles de actividad previos va a tomar tiempo, porque no todos los sectores e industrias que se vieron obligados a cerrar van a operar con normalidad, muchos ni siquiera regresarán porque quebraron, otros verán reducidas sus ventas significativamente.

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Y una minoría sí va a tener un aumento en sus ventas pero seguramente las van a poder atender con la capacidad instalada que traen excedentaria, lo que significa que la inversión de las empresas va estar estancada hasta tanto no se reduzca la incertidumbre asociada a la posibilidad de nuevos cierres y el canal de crédito vuelva a fluir desde los establecimientos de crédito.

Este último punto es relevante, puesto que el apalancamiento de la economía vía el crédito que pueden tomar las empresas o las personas es un generador de consumo e inversión privada, pero en este momento los establecimientos de crédito prefieren cuidar su liquidez, no exponerse a los sectores más riesgosos o aquellos que todavía no han abierto y son más frágiles ante posibles nuevos cierres, tampoco a los que no cuentan con garantías para respaldar nuevas operaciones de crédito.

Que el gobierno siga manteniendo el sistema de garantías para el crédito a través del FNG es algo necesario, por lo menos hasta el final del primer trimestre del 2021.

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Además de la apertura total de la economía, vale la pena que el Gobierno busque la manera de que la política monetaria se transmita más rápido a las tasas de crédito, tanto de la cartera de consumo como comercial.

Mientras el Banco de la República disminuyó las tasas Repo del 4,25% al actual 1,75%, lo que en la práctica significa una reducción de la mitad en el costo del fondeo para el sistema financiero, las tasas activas de colocación no han tenido una reducción tan amplia, y hasta ahora la reducción va cercana al 1,50% con una tasa del crédito de consumo que ronda el 28% y de cartera comercial que promedia el 14%.

Una mención aparte merece el mantenimiento de las medidas de bioseguridad, sin ellas un rebrote del virus en diciembre tiene el potencial de llevar al traste la recuperación y el inicio del año 2021, es importante entonces que se profundicen las campañas pedagógicas sobre el uso del tapabocas, el lavado de manos y el distanciamiento social, mucho más ahora que vienen las fiestas de diciembre y las reuniones de amigos y familiares son una tentación, pero también un riesgo latente de contagio.

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Sancionar a quienes violan esas normas es lógico, pero es más efectivo hacer que el mensaje cale en la ciudadanía insistiendo que es mejor vivir con tapabocas que morir de covid y que al final del día la vacuna siempre ha existido y se llama tapabocas y lavado de manos.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/seguir-abriendo-para-continuar-recuperando-por-camilo-diaz/304546

20.38.-Sugestiones: la academia y la reactivación MAURICIO CABRERA

  • Financiamiento del Gobierno con emisiónEDUARDO SARMIENTO
  • El covid en Colombia: ¿cambió la tendencia? DIEGO OTERO

Atrás quedaron las épocas en que las obsesiones de los economistas eran la inflación y el déficit fiscal.

¿Cuáles son las propuestas de la academia para reactivar la economía ante la crisis de la pandemia? Para dar elementos para responder esta pregunta, el diario Portafolio hizo un interesante sondeo entre los decanos de las facultades de Economía de 6 universidades colombianas, 3 de Bogotá -Nacional, Javeriana, Externado- y 3 de provincia –Icesi, Eafit y del Norte.

12 oct 2020.- Por definición la academia es plural y diversa, por lo que no es posible decir que la opinión de los decanos sea una posición oficial de la universidad, ni mucho menos que todos los profesores de las facultades tengan que aceptarla como una orden; sin embargo si refleja una tendencia de cuál puede ser la orientación mayoritaria de la línea de formación que están recibiendo los jóvenes economistas.

Lo primero que resalta en las respuestas es el consenso total sobre la necesidad de aumentar el gasto público financiado con mayor endeudamiento y de políticas para generar empleo. En dos recetas coinciden todos: una, políticas públicas para la generación de empleo y otra, mayor inversión pública en obras de infraestructura; además varios de ellos plantean el aumento de las transferencias y subsidios del Estado tanto a los hogares (Ingreso solidario), como a las empresas para defender el empleo (PAEF).

Es un cambio total de paradigma. Ahora todos somos keynesianos. Atrás quedaron las épocas en que las obsesiones de los economistas eran la inflación y el déficit fiscal, y el remedio el recorte el gasto público junto con la restricción monetaria. Es posible que en el futuro vuelvan a aparecer estos problemas, pero ante la gravedad y las características de la crisis actual la academia tiene la sensatez de reconocer que el problema actual es la falta de demanda y que la intervención del Estado es indispensable ante las limitaciones y equivocaciones de las fuerzas del mercado.

No están solos los decanos en su nueva visión. Hasta el FMI ha dejado de lado su tradicional exigencia de austeridad fiscal y reducción de la deuda pública, y por primera vez está haciendo préstamos directos a los gobiernos como el de Colombia –ya no a los bancos centrales- para financiar el gasto público. Por su parte los bancos centrales dan más énfasis al objetivo de generar empleo y hasta se planean metas de aumentar la inflación. Sorpresas te da la vida.

Es interesante también señalar lo que no dicen los decanos, es decir las políticas de reactivación que no contemplan dentro de sus propuestas. Tres ausencias son significativas: el papel de los entes territoriales, la vivienda y las exportaciones.

Solo uno de los decanos menciona que los programas de obras públicas deben ser intensivos en mano de obra, y que los deben ejecutar departamentos y municipios. Tal vez es un rezago de centralismo que, aún para los decanos que viven en provincia, solo sea relevante el gasto público del gobierno central y no presten atención a la crisis fiscal de los gobiernos territoriales, que no han recibido ninguna ayuda del nivel nacional.

También llama la atención que no incluyan los estímulos a la vivienda, que es uno de los programas estrellas del gobierno. En cuanto a las exportaciones, tal vez son conscientes de que la pandemia ha llevado al cierre de las economías, y que se debe volver la mirada a la protección y expansión del mercado interno. Otro significativo cambio de paradigma.

Mauricio Cabrera Galvis

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/sugestiones-la-academia-y-la-reactivacion-mauricio-cabrera-galvis-545575

20.38.-Financiamiento del Gobierno con emisiónEDUARDO SARMIENTO

Finalmente, el Gobierno y el Banco de la República acudieron a la financiación fiscal con emisión monetaria. El nuevo crédito del Fondo Monetario Internacional por $20 billones le permite al Gobierno monetizarlos (convertirlos en pesos).

17 oct 2020.- Sin embargo, generará un vínculo con el déficit en cuenta corriente que obligará en el futuro a fuertes emisiones monetarias. En el momento actual la economía está expuesta a un cuantioso déficit en cuenta corriente y bajo ahorro que precipitarán en el presente año una caída del 10 % del PIB y algo más del empleo, como se anticipó en esta columna en abril. Por lo demás, la fuerte presión para reducir las inequidades de la pandemia requerirá más déficit fiscal y más emisión.

En cualquier caso, el problema de la falta de recursos no se resuelve en el origen. El reemplazo del ahorro por el endeudamiento no es sostenible indefinidamente en los países en desarrollo. Al final, se termina en grandes déficits gemelos fiscales y en cuenta corriente vinculados por la emisión.

En todo esto han influido las concepciones de equilibrio y mercado formuladas por eminentes pensadores económicos, como Robert Solow, de MIT, y Robert Lucas, de Chicago, que claman que el crecimiento del producto nacional es independiente del capital. Sin mayor fundamento científico pretenden sustituir el ahorro con el déficit fiscal financiado con crédito externo y ahora con emisión que genera liquidez e inflación. La hipótesis es controvertida por la evidencia de los últimos 30 años de todos los países que muestran que la tasa de ahorro es la principal causa del crecimiento, y más, el principal vínculo con los componentes más representativos de las economías. El crecimiento es la variable más estructural de la economía y se manifiesta por conducto de la tasa de ahorro. Sin ir lejos, los países del sur de Asia crecen el doble de Estados Unidos y América Latina porque su tasa de ahorro es 50 % más alta.

Las falsas teorías de la distribución del ingreso enrarecen las soluciones del futuro. En mi libro Teorías del crecimiento y la distribución para una nueva era se muestra que la conciliación más clara se puede lograr con un cambio en la estructura del comercio internacional basada en la ventaja comparativa por otra de mayor complejidad, relación capital-producto y productividad del trabajo, que reducen la brecha salarial con los países desarrollados.

Si bien el déficit fiscal financiado con emisión es más efectivo para impulsar la producción, no es suficiente. La solución a la crisis actual no está en la simple conformación de déficits fiscales, como se ha visto tanto en Colombia como en la economía mundial. Lo que se plantea es la conciliación estatal que garantice la mejoría sistemática de la distribución del ingreso con elevado ahorro y crecimiento del producto.

https://www.elespectador.com/opinion/financiamiento-del-gobierno-con-emision/

20.38.-El covid en Colombia: ¿cambió la tendencia? DIEGO OTERO

Situación mundial

Del 5 al 13 de octubre aumentaron los casos diarios por encima de 4000 en 12 países europeos de un total de 48, un aumento sobre seis países de la semana anterior.  Estos son: España, Francia, Reino Unido, Rusia, Italia, Alemania, Ucrania, Holanda, Bélgica, Polonia y Checoslovaquia.

12 oct 2020.- Una característica de esta ola es la de que los muertos diarios están alrededor de 100 o por debajo, con excepción de Rusia que ha estado por encima de 200 últimamente.

En Asia, de 49 países, solamente India e Indonesia superan los 4000 casos; en África, de 57 países, ninguno cuenta con más de 2000 casos; en Oceanía de siete regiones ninguno pasa de 31 casos, y en América, de 53 países, Estados Unidos, Brasil, Colombia, Argentina y México tienen más de 4000 casos,  con Estados Unidos que supera los 40 000.

Es decir, que, de 214 países y regiones, 19 han mostrado casos diarios de infectados superiores a 4000. No se puede hablar, entonces aún, de una generalización a nivel mundo de lo que ocurre en estos países, aunque su participación es bastante alta.

En Colombia parece que ha cambiado la tendencia

Por lo que ha venido sucediendo del 5 al 13 de octubre, la ola descendente de casos diarios se frenó y se inició una etapa de nuevo de crecimiento, pero con una diferencia muy grande, ya que los muertos han venido disminuyendo lentamente (gráficos 1 y 2).

Casos

Se hablaba de que a finales de octubre o en noviembre tendríamos una segunda ola muy dura, y lo que sucedió es que del 5 al 13 de octubre crecieron los contagiados diarios, de 6266,4 a 7755,7 con suavizamiento de siete días, para un promedio de 7346,6 para estos nueve días, comparado con 6357,5 para la semana del 28 de septiembre al 4 de octubre. O sea, un cambio muy fuerte.

No se ha llegado aún a la época en que se alcanzaron de 11 000 a 12 000 contagiados y muertes cercanas a 400. Efectivamente, como se aprecia en el gráfico 1, hasta el 4 de octubre se tenía una tendencia decreciente que cambió el 5 de octubre hasta el 12 de octubre, dando una caída súbita y profunda el 13 de octubre a solamente 5015 infectados. Como es normal en una epidemia, hay gran variabilidad en los casos de un día para otro, así que se espera que en los siguientes días se lleguen mayores casos diarios, pero creemos que sí habrá una tendencia a que se vuelva a la ruta que se traía antes del 5 de octubre.

Como se ha venido mencionando, la dinámica global se concentra en hoy en Bogotá, Antioquia y Valle. Los cambios han sido muy volátiles en Bogotá y Antioquia, aunque la evolución ha estado más determinada por Antioquia, que ha pasado de 1000 casos diarios a más 2000, mientras Bogotá, unos días estuvo por encima de 2000, pero ha vuelto a bajarlos

Gráfico 1 La evolución del Covid-19 a nivel nacional

Muertos

En contraste con el aumento en los infectados diarios, las muertes han venido cayendo a menos de 160. Esto es clave porque lo que importa son los muertos no los infectados. La idea siempre es la de reducir los riesgos de muertes. No es lo mismo 7000 infectados diarios con 400 muertes, que 8000 como ha sido el promedio de los últimos diez días con un promedio de 150 muertes.

Gráfico 2 Evolución de los muertos diarios en Colombia

Recuperados

Los incrementos en recuperados perdieron fuerza, de una tasa de recuperación de 89,1% el 5 de octubre, el 13 se había reducido a 87,3%, lo cual no es una buena noticia.

Pruebas

En pruebas seguimos regular y este sí un punto muy delicado para controlar los contagios. Los testeos aumentaron de 4000 en mayo, a más de 11 000 en junio, por encima de 20 000 en julio, entre 30 000 y casi 40 000 en la primera quincena de agosto, disminuyen a cerca de 30000 en la segunda quincena y en septiembre, y crecen de nuevo en octubre.

La gráfica 3 muestra la dinámica de las pruebas por cada mil personas, donde se ve claramente como este indicador se incrementó hasta el día 18 de agosto a un máximo de 0,76 pruebas por mil habitantes, y cayó hasta llegar a un mínimo de 0,46 pruebas el 1 de octubre y de ahí comenzó a recuperarse hasta llegar a 0,52 pruebas el 11 de octubre.  En otras palabras, desmejaramos lo que venía dándose hasta el 18 de agosto.

Para un control efectivo del coronavirus se requieren unas 100 000 pruebas por día para llegar a una meta de por lo menos testear al 20% de la población, es decir, 10 millones de personas, contra 4,23 millones el día 13 de octubre

Gráfica 3 Pruebas por 1000 habitantes

En el cuadro 1 se presenta una comparación de Colombia con otros países. Hay toda una variedad de valores en cuanto a pruebas por millón y como porcentaje de la población. En pruebas por millón, los países latinoamericanos se localizan por debajo del promedio mundial y de los países desarrollados en general. Pero, también hay varios países asiáticos con cifras bajas.

Existe una relación entre pruebas y el PIB per cápita. En general, a mayor PIB per cápita mayor es el número de pruebas por millón de habitantes, pero para los países asiáticos que lo han hecho muy bien, las pruebas son bastante bajas. Para Colombia y los países suramericanos, México y Cuba las pruebas están por debajo del 10% de la población.

Cuadro 1 Prueba, pruebas por millón y porcentaje sobre la población

En el gráfico 4 se visualiza la relación entre pruebas y población, de mayor a menor porcentaje. Colombia se clasifica con los países que tienen una proporción por debajo de 10%, clocándose en una posición intermedia acompañado de los países latinoamericanos tanto de los que tienen altas como bajas tasas de contagiados.

Gráfico 4 Colombia en comparación con países en porcentaje de pruebas sobre la población para el 9 de octubre

Otra forma de ver la importancia de las pruebas está en la tasa de positividad. Esta es muy alta en Colombia, del orden del 22%, señal de que las pruebas son insuficientes, porque la norma es que esta debe estar por debajo de 10%. Las tasas de positividad más altas en el mundo se encuentran en en Latinoamérica, por encima del 20%, con excepción de Venezuela y Cuba. Están por debajo de 10% y aún de 5% las de los países europeos y supremamente bajas las de China y Corea del Sur.

Análisis territorial en Colombia

A continuación, se presenta el análisis territorial, ya que la dinámica es muy diferente por departamentos y Bogotá. En el cuadro 2 se resumen las fechas de los picos en las regiones que lo han alcanzado y la situación al 10 y 13 de octubre. De las 33 regiones, 28 alcanzaron el pico, en algún momento entre julio y octubre, la mayoría en agosto. Cinco departamentos siguen en la etapa ascendiente.

De las 28 regiones que obtuvieron un pico, 19 llegaron a un mínimo entre el 22 de septiembre y el 5 de octubre, es decir, que a partir de estas fechas se les revirtió la tendencia de reducción y volvieron a crecer los contagiados sin llegar a los valores máximos que se habían alcanzado antes, lo que se dio hasta el 10 y 12 de octubre. Para el 13 de octubre, se produce una reducción fuerte en 14 de ellos, excepto Antioquia, Magdalena, Santander, Casanare y Guajira. En los siguientes nueve departamentos cayendo los casos diarios.

Las regiones   que siguen bajando los casos en

A 13 de octubre cinco departamentos no han tenido el pico y siguen, por lo tanto, subiendo, que son: Quindío, Caldas, Huila, Boyacá y Tolima

Colombia

Nueve departamentos continúan bajando después del pico, que son: Nariño, Cauca, Córdoba, San Andrés, Chocó, Amazonas, Putumayo, Arauca y Guainía (cuadro 2).

Las regiones que bajaron y volvieron a subir

27 departamentos y Bogotá, que habían mostrado descensos continuos desde sus picos entre julio y septiembre, tres cambiaron a una tendencia creciente a partir del 22 de septiembre y 16 después del 1 de octubre, pero, el 13 de octubre 14 mejoraron. Caso especial es Antioquia que a 13 de octubre mantenía un crecimiento en los contagiados según el promedio de siete días, con un valor de 1940 casos, que impacta el total de contagiados diarios. Hoy Antioquia es el punto clave para que se de una tendencia hacia la reducción en los casos diarios mientras que Bogotá ya está por debajo de 2000, con un promedio de 1583,3 para el 13 de octubre.

Los departamentos que siguen creciendo

 

Cuadro 2 Historia de picos de la pandemia por regiones

 Conclusiones

En el período del 5 al 12 de octubre cambió la tendencia global que venía dándose desde el 18 de agosto de disminución persistente de los infectados diarios, con incrementos diarios por encima de 7000 casos, que abruptamente tuvo una reducción a 5015 contagiados el 13 de octubre. Como siempre, en una epidemia hay que mirar las tendencias, ya que un solo dato no dice nada. Habrá que esperar que sigue en los próximos días, si efectivamente se vuelve a lo que venía dándose antes del 5 de octubre de una reducción en los infectados, o siguen creciendo por encima de 7000 casos.

En cuanto a las muertes diarias la tendencia es de disminución de estas, ya por debajo de 160, disminución lenta, pero, de todas, maneras, continua.

Estamos muy mal en testeos en cuanto número como la calidad de estas en lo referente a la rapidez de los resultados. La idea no es esperar a que la gente venga a pedir pruebas, sino que hay que buscar a los ciudadanos con una estrategia clara de hacia dónde ir.

Rebrotes son posibles, especialmente en las condiciones colombianas de informalidad, de hacinamiento, de vendedores ambulantes que llenan todos los centros urbanos, apiñados, sin distanciamiento social. Es una suerte que en Colombia no se hayan aún disparado los contagiados con la apertura. El problema no son las protestas como dice la alcaldesa Claudia López, ella que debería apoyarlas, o por lo menos no estigmatizarlas como la derecha, el problema es la pobreza.

ANEXOS

Gráficas de la evolución del VCovid-19 en 32 departamentos y Bogotá

Diego Otero Prada, Presidente de la Asociación Colombiana de Economía Crítica-ACECRI, Miembro junta directiva de la Academia de Ciencia Económicas-ACCE
Foto tomada de: El Heraldo 

https://www.sur.org.co/el-covid-en-colombia-cambio-la-tendencia/

  • 20.37.-Para acabar con la crisis del Covid-19, ¿vuelta a Keynes? MICHAEL ROBERTS
  • Reactivación desigual MAURICIO CABRERA
  • La brújula JORGE IVÁN GONZÁLEZ

El último informe sobre Comercio y Desarrollo de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), la agencia de investigación económica para ayudar a los «países en desarrollo», es una lectura obligada.

No solo está repleto de datos y estadísticas sobre tendencias y desarrollos en la producción, el comercio y la inversión globales, sino que esta edición de 2020 adopta una posición muy radical sobre cómo sacar a la economía mundial de lo que el FMI llama la depresión del ‘confinamiento’. Como dice elocuentemente la UNCTAD: “La economía mundial está experimentando una profunda recesión en medio de una pandemia aún no controlada. Ahora es el momento de elaborar un plan para la recuperación mundial, uno que pueda devolver de manera creíble incluso a los países más vulnerables a una posición más fuerte que antes. El status quo anterior, es un objetivo que no merece ese nombre. Y la tarea es urgente, porque ahora mismo, la historia se repite, esta vez con una inquietante mezcla de tragedia y farsa”.

Primero, los economistas de la UNCTAD detallan la profundidad y el alcance de la recesión pandémica. La UNCTAD calcula que el PIB real de la economía mundial se contraerá en aproximadamente un 4,3% este año, lo que dejará a la producción mundial a finales de año unos de 6 billones de dólares (en dólares estadounidenses actuales) por debajo de lo que los economistas esperaban que fuera antes de que el Covid-19 comenzara a propagarse. “En resumen, el mundo está lidiando con el equivalente a un completo derrumbe de las economías brasileña, india y mexicana. Y a medida que la actividad nacional se contrae, también lo hace la economía internacional; el comercio se reducirá alrededor de una quinta parte este año, los flujos de inversión extranjera directa hasta un 40 por ciento y las remesas se reducirán en más de $ 100 mil millones”.

El Gran Cierre ha empujado a la economía mundial a una recesión en 2020 de una escala que no se había visto desde la década de 1930. Como resultado, más de 500 millones de puestos de trabajo en todo el mundo están amenazados y al menos 100 millones de puestos de trabajo habrán desaparecido por completo a fin de año. Además, entre 90 millones y 120 millones de personas se verán empujadas a la pobreza extrema en el mundo en desarrollo, con el hambre y la desnutrición que seguramente seguirán, mientras que las brechas de ingresos se ampliarán en todas partes. Estos desarrollos apuntan hacia un repunte masivo de enfermedades y muertes.

La urgente necesidad de aumentar el gasto en sanidad junto con la disminución de los ingresos fiscales, combinada con un colapso en los ingresos por exportación y los pagos pendientes de la deuda, ha expuesto una brecha de financiamiento de $ 2-3 billones en el mundo en desarrollo que la ‘comunidad internacional’, hasta ahora, no ha logrado abordar. “Existe un peligro muy serio de que el déficit arrastre a los países en desarrollo a otra década perdida que ponga fin a cualquier esperanza de hacer realidad la ambición de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”.

Los economistas de la UNCTAD señalan algo que sostuve en marzo pasado, que la economía mundial ya se encaminaba hacia una recesión antes de que golpeara la pandemia. En las economías capitalistas avanzadas, la tasa de crecimiento promedio entre 2010-2019 fluctuó alrededor de un promedio anual del 2%, en comparación con el 2,4% de 2001-2007. El crecimiento también disminuyó para los países en desarrollo del 7,9% en 2010 al 3,5% en 2019, con un promedio anual de solo el 5,0% en comparación con el 6,9% entre 2001 y 2007 (o 3,4 y 4,9 respectivamente, excluida China). La economía mundial había entrado en aguas peligrosas a fines de 2019. El crecimiento se estaba desacelerando en todas las regiones y varias economías se contrajeron en el último trimestre.

Además, la UNCTAD considera que no es probable una recuperación en forma de V de la recesión de 2020. Incluso una recuperación completa en forma de V, con un crecimiento anual el próximo año por encima del 5% y la economía mundial volviendo a su nivel de 2019 para fines de 2021, seguiría dejando un déficit de ingresos de 12 billones de dólares a su paso y una carga de deuda enorme, especialmente en el sector público. Pero incluso eso no va a suceder, dice la UNCTAD: “Nuestra propia evaluación también cree que el rebote continuará hasta el próximo año, aunque con vientos en contra más fuertes que debilitarán el ritmo de la recuperación mundial que, en el mejor de los casos, luchará por superar el 4%. «

¿Qué políticas económicas deberían adoptarse para poner fin a esta «caída del bloqueo» y evitar o reducir el impacto en los medios de vida de miles de millones de personas? Eso depende del análisis de las causas de la depresión.

Y aquí estoy en desacuerdo con los economistas de la UNCTAD. Consideran que la causa de la desaceleración mundial antes de la pandemia y la década perdida desde que terminó la Gran Recesión en 2009 se debe principalmente a una «falta de demanda mundial». Esta falta de demanda se debe a que los salarios son demasiado bajos debido a las políticas neoliberales; y porque la inversión capitalista es demasiado baja debido a un giro hacia la especulación financiera más que hacia la inversión productiva; y por la austeridad fiscal que reduce el gasto público.+

Los economistas de la UNCTAD siguen abiertamente la «explicación» keynesiana de la década perdida (o lo que he llamado la Gran Depresión) desde 2009. Y su solución es una re-adopción de las políticas keynesianas para gestionar mejor el capitalismo. Para la UNCTAD, las caídas comienzan con un colapso de la demanda, es decir, del gasto en inversión y, sobre todo, del consumo de los hogares. Eso conduce a una caída en las ventas, el comercio y luego la producción y la inversión. «Desde su fundación como especialidad a raíz de la Gran Depresión, el principio clave de la macroeconomía ha sido que la demanda efectiva (ventas esperadas de bienes y servicios finales) determina los ingresos y el empleo». Ese puede ser el principio clave de la macroeconomía, pero como he argumentado antes en muchas publicaciones, esta secuencia no es correcta y en realidad es al revés. En una economía capitalista con fines de lucro, son los beneficios y la rentabilidad los que impulsan la inversión y, cuando la rentabilidad cae, la inversión en los medios de producción y en el trabajo se contrae, lo que lleva al desempleo y a la pérdida de ingresos y demanda de los consumidores.

De hecho, en ocasiones, incluso Keynes reconoció que la rentabilidad (a la que llamó la «eficiencia marginal del capital») era un factor importante de la causa de las recesiones. Como dijo: “El desempleo, debo repetirlo, existe porque los empleadores se han visto privados de ganancias. La pérdida de beneficios puede deberse a todo tipo de causas. Pero, salvo establecer el comunismo, no hay forma posible de superar el desempleo excepto restituyendo a los empleadores un margen de ganancia adecuado». Si la eficiencia marginal del capital cayera por debajo del coste del interés de pedir prestado capital, entonces los capitalistas perderían su «espíritu animal» y dejarían de invertir y, en cambio, acumularían dinero. Pero este aspecto de la teoría keynesiana es ignorado por los keynesianos modernos (como lo fue por el propio Keynes). No se mencionan los beneficios ni la rentabilidad en todo el extenso informe de la UNCTAD. En cambio, se nos pide que aceptemos que las depresiones son causadas por los bajos salarios y el consumo y por la baja inversión causada por un giro a la especulación financiera que conduce a la «inestabilidad».

Verán, en los últimos 40 años, la participación de las ganancias en los ingresos nacionales de las principales economías ha aumentado a expensas de los salarios y, por lo tanto, la crisis de la producción capitalista es ‘impulsada por los salarios’, no ‘impulsada por las ganancias’. “En la última década, la participación en las ganancias ha aumentado en todos los países del G20, excepto en tres. Si estas fuerzas de represión salarial anteriores al Covid-19 permanecen en su lugar, la participación del trabajo probablemente continuará su declive en muchas economías en los próximos años, lo que agravará las desigualdades. En los Estados Unidos, después de un descenso de 50 años, la participación del trabajo ha vuelto a su nivel de los años cincuenta; si continúan las tendencias actuales, dentro de diez años volverá al nivel del borde del abismo de 1930″.

La UNCTAD dice que el problema es que «el mundo abandonó en gran medida el imperativo de la gestión de la demanda con el giro hacia las políticas neoliberales en la década de 1980 y un enfoque exclusivo en medidas para impulsar el crecimiento desde el lado de la oferta». Pero la UNCTAD no ofrece una explicación real de por qué las políticas gubernamentales cambiaron en la década de 1970 hacia lo que ahora se llama medidas neoliberales como los recortes de salarios. Si todo iba a las mil maravillas en la ‘edad de oro’ de la década de 1960 para el capitalismo y con los salarios de los trabajadores, ¿por qué cambió? La explicación ofrecida por la UNCTAD es que «un papel más activo del gobierno en la reconstrucción económica pasó de moda en las últimas décadas bajo la influencia de la mentalidad económica neoliberal». Así que las políticas keynesianas de gestión del capitalismo » pasaron de moda » debido a un cambio de ideología hacia una «mentalidad neoliberal». Esta es la explicación que también ofrece recientemente Thomas Piketty en su nuevo libro, Capital y Ideología, donde sostiene que fue un cambio de ideología lo que modificó las políticas económicas.

Esta explicación idealista ignora la principal característica económica objetiva del capitalismo en la década de 1970: la bien documentada crisis de rentabilidad. En la década de 1970, las tasas de ganancia del capital en todas las principales economías se desplomaron, lo que provocó una grave caída en 1980-2. Esto obligó a los gobiernos a abandonar la «gestión de la demanda» keynesiana. No había logrado salvar el capitalismo y los gobiernos recurrieron a políticas ‘neoliberales’ basadas en aplastar el poder sindical, diezmar la industria manufacturera en las economías capitalistas avanzadas y llevar capital y capacidad productiva a las áreas de mano de obra barata del sur global (y Europa oriental después de caída de la Unión Soviética).

Sí, las ‘reglas del juego’ se cambiaron de la ‘gestión de la demanda’ a los ‘mercados libres, recortes de impuestos corporativos y globalización’. Pero esto se basó en la situación objetiva, no en alguna maldad ideológica. La UNCTAD puede pensar que volver a la gestión de la demanda keynesiana resolverá la creciente desigualdad, el calentamiento global y los bajos salarios e inversiones. Pero si la rentabilidad del capital se mantiene baja, tales políticas (incluso en el improbable caso de que se implementen) no funcionarán.

Los economistas de la UNCTAD señalan que el crecimiento de la productividad se ha desacelerado significativamente en los últimos 20 años o más. En los EEUU, la productividad creció un 17 por ciento en la década 1999-2009, pero sólo un 12,5 por ciento en la última década. El impresionante crecimiento de la productividad de China del 162 por ciento en la década anterior se redujo al 99 por ciento en la última década. Pero parecen pensar que esto se debe a una menor desaceleración de la demanda agregada. Pero la evidencia es clara: aquellos países con bajos niveles de crecimiento de la inversión productiva tuvieron bajos niveles de crecimiento de la productividad, y los bajos niveles de crecimiento de la inversión fueron impulsados por bajos niveles de rentabilidad, no por la ‘demanda’.

Es cierto que el crecimiento de la inversión productiva se ha desacelerado mientras que la inversión en activos financieros ha aumentado, impulsada por el crédito barato (lo que ha provocado un aumento de la deuda). Pero de nuevo, la pregunta es por qué los capitalistas invirtieron productivamente con crédito en los años sesenta y principios de los setenta, pero ahora prefieren comprar activos financieros. ¿Por qué “las políticas se han desplazado hacia un paradigma diferente de globalización liderada por las finanzas”? ¿No deberíamos considerar que el motor de ello es la baja rentabilidad de la inversión productiva?

La UNCTAD dice que “mientras el crecimiento deba depender del crédito y el Estado se vea limitado a la hora de controlar las finanzas y garantizar el pleno empleo, la inestabilidad financiera y las crisis se convertirán en características de las economías capitalistas”. La implicación aquí es que si el estado controlara las finanzas, podría lograr el pleno empleo y poner fin a las crisis. Pero seguramente, como continúa diciendo la UNCTAD, “ con la preservación de las ganancias como el eje del modelo, los asalariados o el sector público soportan el costo de las crisis, y la presión a la baja sobre los salarios suprime la demanda agregada en el ciclo subsiguiente. «

De hecho, la ‘preservación de las ganancias’ es el problema porque es la fuerza impulsora de la producción capitalista. Por tanto, cuando la UNCTAD dice que quiere centrarse «en la distribución funcional del ingreso», es decir, la distribución de la participación en los salarios y las ganancias, y reducir la participación en las ganancias, ignora la realidad de que es el modo de producción capitalista con fines de lucro el que genera esa distribución desigual. La UNCTAD quiere que acabemos con «el comportamiento de búsqueda de rentas y la concentración del mercado (es decir, los monopolios), los términos de intercambio desiguales (imperialismo) y la división internacional del trabajo (imperialismo) «, pero ¿cómo se puede hacer sin tomar el control y la propiedad de las empresas multinacionales e instituciones financieras que engendran estas desigualdades y flujos imperialistas de valor?

La UNCTAD dice que “los mercados, si se dejan a sí mismos, no pueden proporcionar de manera eficiente a la sociedad los bienes colectivos necesarios y las condiciones para un crecimiento y desarrollo sostenibles y equitativos, independientemente del punto de partida. Por lo tanto, se necesita una combinación de políticas fiscales activas y políticas más estructurales para llenar el vacío, políticas que miren más allá de la estabilización temporal y contribuyan a la reconstrucción económica». Esto implica que las cosas funcionarían de manera eficiente si los mercados fueran interferidos y «administrados».

Las ‘políticas estructurales’ de la UNCTAD se reducen a una mayor regulación de los monopolios y los bancos, no a su propiedad. “Para reducir la monopolización del mercado y la búsqueda de rentas corporativas, es necesario restaurar gran parte de la estructura reguladora desmantelada durante las últimas cuatro décadas. Además, las leyes antimonopolio y anticonsorcio deben ponerse al día”. Y “necesitamos una nueva regulación de las finanzas. Esto incluye hacer frente a los bancos privados gigantes a través de la supervisión y regulación internacional; cambiar el importantísimo mercado, altamente concentrado, de la calificación crediticia; y la acomodaticia relación entre las agencias de calificación y las instituciones bancarias en la sombra». Cualquiera que haya leído mi análisis sobre la eficacia de la regulación de los monopolios y los bancos concluirá que esta política de regulación no funcionará.

Tomemos el cambio climático. La UNCTAD presenta una amplia gama de medidas «verdes» para frenar y controlar el calentamiento global. Pero no hay un llamamiento a la propiedad pública de las industrias de combustibles fósiles y su eliminación.

Quizás eso es esperar demasiado de una agencia internacional como la UNCTAD, financiada como está por las grandes potencias en la ONU. La UNCTAD quiere promover una alternativa radical al neoliberalismo que considera que ha puesto al capitalismo de rodillas en la pandemia, pero si solo aboga por un retorno a la gestión de la demanda del capitalismo al estilo keynesiano, no está ofreciendo un “plan para la recuperación global, uno que pueda devolver de manera creíble incluso a los países más vulnerables a una posición más fuerte que antes”.

Fuente: https://thenextrecession.wordpress.com/2020/09/28/ending-the-pandemic-slump-a-return-to-keynes/

Traducción: G. Buster

Temática: Capitalismo contemporáneo Teoría económica 

https://www.sinpermiso.info/textos/para-acabar-con-la-crisis-del-covid-19-vuelta-a-keynes

20.37.-Reactivación desigual MAURICIO CABRERA

La pandemia no se limita a reproducir las condiciones de desigualdad preexistentes, sino que las agudiza y empeora.

En el alfabeto de la reactivación después de la pandemia del coronavirus predominan las letras U y K, es decir que será lenta y desigual.

4 oct 2020.- La semana pasada resumí los factores que determinan la lenta recuperación de la demanda, de la producción y del empleo; hoy quiero mostrar que hay dos sendas distintas de reactivación y que unos pocos mejorarán su situación, mientras que para muchos empeorará o, en el mejor de los casos volverá al nivel anterior. En otras palabras, que el Covid ha agudizado las desigualdades económicas y sociales.

La primera razón es que el Covid pareciera ser clasista y racista: ataca con mayor frecuencia a los más pobres y a las comunidades negras e indígenas, como demostró un estudio de la Universidad de los Andes que ya comenté.

En realidad el virus es neutro y no escoge a quién infectar, pero esos grupos son más propensos a contraerlo porque tienen menos acceso a los servicios de salud, tienen menos defensas inmunológicas, viven en condiciones de hacinamiento y se ven obligados a salir a la calle a rebuscar sus ingresos, lo que hace imposible que guarden el distanciamiento social.

En segundo lugar la pandemia no se limita a reproducir las condiciones de desigualdad preexistentes sino que las agudiza y empeora. El canal de transmisión es el aumento del desempleo y de la pobreza. La OIT ha estimado que en el segundo trimestre en el mundo se perdieron el 17% de las horas de trabajo, equivalente a 495 millones de empleos de tiempo completo. América Latina ha sido la región más afectado, con una pérdida del 33% de las horas de trabajo, equivalentes a 80 millones de empleos.

La misma OIT estima que en lo corrido del año la pérdida de ingresos directos de los trabajadores es de USD 3.5 billones, o 5.5% del PIB mundial. Aunque los menores ingresos han sido parcialmente compensados con los subsidios y transferencias brindados por los gobiernos, estos no han sido suficientes y está aumentando la pobreza. El Banco Mundial estima que hasta 177 millones de personas van a volver a ser pobres y otros 100 millones caerán en pobreza extrema.

En Colombia, Fedesarrollo proyecta que por el Covid la tasa de pobreza pasaría del 26.9% registrado en 2018 al 38%, es decir que el número de pobres (ingresos menores a $272.000 mensuales) se incrementaría en 5.6 millones. La pobreza extrema (menos de $125.000 mensuales) pasaría de 7.4% a 11.3%, es decir otros 2 millones de personas. Los limitados subsidios y transferencias oficiales han evitado que la tasa de pobreza suba hasta el 42% y la de pobreza extrema hasta el 16%, pero deberían haber sido mayores.

En el otro extremo de la escala social, en el mundo los más ricos no solo no han sufrido merma en sus ingresos sino que han tenido un aumento extraordinario de su riqueza, a tal punto que se habla de una Bonanza para los billonarios: entre marzo y septiembre de este año los 643 norteamericanos más ricos han incrementado su riqueza en un 29%, o USD 843.000 millones.

La intervención estatal es la única alternativa para combatir este obsceno aumento de la desigualdad, con mayores ayudas a los más pobres y más impuestos a los súper ricos, para que multimillonarios no paguen USD 750 de impuestos y se ufanen de su habilidad evasora.

Mauricio Cabrera Galvis

Consultor privado.

macabrera99@hotmail.com 

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/reactivacion-desigual-columnista-545317

20.37.-La brújula JORGE IVÁN GONZÁLEZ

En estos días en los que abundan las falsas noticias, y en los que es difícil escudriñar la verdad, es importante destacar la labor técnica y cuidadosa que está realizando el Dane. Es la brújula que ha permitido conocer nuestra ubicación con bastante precisión.

9 oct 2020.- Durante la pandemia su tarea ha sido especialmente útil. Una prueba ácida de la credibilidad del Dane, fue la publicación del Indicador de Seguimiento de la Economía (ISE). En abril la tasa de crecimiento anual fue de -20,1%. Nadie cuestionó la cifra. El debate giró alrededor de las explicaciones del resultado. Y las posiciones de los analistas estaban muy marcadas por su aceptación o rechazo de la cuarentena. Pero este dato, sin precedentes en la historia del país, nunca se puso en duda.

Además de la dinámica de la economía, otro tema central es la calidad de vida. El Dane está revisando las líneas de pobreza. Ha sido un ejercicio cuidadoso, en el que he tenido la oportunidad de participar ad honorem. Los cambios son significativos porque la estructura de consumo de los hogares se modificó de manera radical entre las dos encuestas que miden el gasto, la de 2006/2007 y la de 2016/2017. El creciente peso que ha ido adquiriendo la vivienda llevó a una elevación del coeficiente de Orshansky, que es la relación entre el gasto total y el gasto en alimentos. La sociedad colombiana se ha urbanizado, y su nivel de consumo incluye cada vez más bienes diferentes a los alimentos. Esta tendencia eleva la línea de pobreza, haciendo que los estándares que definen la calidad de vida sean más exigentes.

La brújula no resuelve los problemas, pero es un instrumento absolutamente necesario para comenzar a entenderlos. En otros países la falta de mediciones ha sido muy perjudicial. Venezuela no tiene brújula, y en medio de la deriva no se sabe en dónde está. La inflación desbordada impide que exista una unidad monetaria comparable en el tiempo. Además, sus instituciones han perdido credibilidad por su falta de independencia frente al gobierno.

La fortaleza del Dane es su transparencia e independencia. Presenta los datos de manera directa, sin rodeos. El Ministerio de Hacienda y Planeación Nacional le deberían aprender. Y tendrían que comenzar haciendo un manejo de la información con más cuidadoso. Estas entidades se han caracterizado por recurrir a la caja negra de los modelos sin dar las explicaciones necesarias.

Las proyecciones del Marco Fiscal de Mediano Plazo son el mejor ejemplo de la utilización de supuestos ideológicos que no se aclaran. Los resultados se presentan con la contundencia derivada del poder. Por arte de magia se dice, por ejemplo, que los menores impuestos favorecerán la inversión empresarial de manera sostenida a lo largo del tiempo. Este tipo de ejercicios es secundado por el DNP. Una de las cajas negras más misteriosas es la estimación de la llamada productividad total de los factores, que se utiliza cada año en la negociación del salario mínimo.

Es imposible conocer la forma como son maltratados los datos a través de laberínticas funciones de producción. Y la cifra final se lleva a la mesa de concertación como si fuera una verdad irrefutable.

Olvidan el Ministerio de Hacienda y el DNP que los modelos apenas son instrumentos metodológicos para empezar a conversar. Y no tienen más validez que la de una opinión, que puede ser más o menos informada.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/la-brujula-3071567

20.36.-Tratado de Escazú GERMÁN VARGAS

Duque se comprometió a impulsar este peligroso instrumento cuando no se ha reunido con afectados.

Sorprende que mientras el Gobierno no ha presentado ni se preocupa por impulsar la reglamentación de las consultas previas, el presidente Duque se haya comprometido con la ratificación en el Congreso del llamado Tratado de Escazú. Y no de cualquier manera, sino inexplicablemente con mensaje de urgencia.

3 oct 2020.- Con el aplauso de las ONG ambientales, el Presidente dijo que el tratado era el resultado de una gran conversación nacional con todos los sectores. Conversación que, por cierto, no se ha realizado, al menos con los sectores que se verán seriamente afectados, como el de transporte e infraestructura, el minero-energético, el agroindustrial, el turístico y tantos otros en los que se apoya la reactivación de nuestra economía y que ya tienen, motivo consulta y licenciamientos, más de 9.000 proyectos paralizados en el país.

Como toda iniciativa tramposa, el objetivo de Escazú no podía ser otro que el de luchar contra la desigualdad y la discriminación y garantizar los derechos a un ambiente sano y al desarrollo sostenible. Para conseguirlo, se plantean tres compromisos centrales. El acceso a la información, la participación ciudadana en las decisiones y la justicia ambiental.

El tratado es abundante en principios rectores. Entre ellos, el muy polémico de la precaución, con el cual se puede detener cualquier intervención con la mera sospecha de un potencial daño, el también muy controvertido principio precautorio y aquellos de la progresividad, igualdad, buena fe, entre otros, que deberán guiar la interpretación de todo el andamiaje legal siempre en favor de las asociaciones y colectividades.

En materia de acceso a la información desaparece el requisito de la legitimación, con lo cual toda persona, sin demostrar interés, queda facultada para solicitar información en el formato y lengua o dialecto que desee a cualquier entidad pública o empresa privada. No es difícil imaginarse las consecuencias de esta norma que introduce cambios en nuestro derecho de petición vigente.

En cuanto a los procesos de participación de las comunidades, señala que debe ser abierto e inclusivo, respetar los marcos normativos nacionales e internacionales y se autorizan revisiones, reexaminaciones y actualizaciones, lo que introduce niveles de inseguridad jurídica inaceptables para el desarrollador de un proyecto. Y ojo: una gran curiosidad, pues este tratado introduce reformas de las consultas previas, pero en este caso sin haber hecho la respectiva consulta a la consulta, como los propios ambientalistas han exigido. Incorpora en este proceso disposiciones internacionales, con lo cual terminamos renunciando a nuestra soberanía; y, claro, ni una palabra de plazos, costos ni efectos vinculantes.

En el ámbito de la justicia, lo más grave es la inversión en la carga de la prueba y la ‘amplia’ legitimación activa, lo cual faculta a cualquiera a pedir lo que quiera ante una jurisdicción ambiental reformada y que ahora deberá incorporar en sus fallos decisiones internacionales aplicables internamente.

En la elaboración de este tratado, que ya ha sido ratificado por Antigua y Barbuda, Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Guyana, San Cristóbal y Nieves y San Vicente y las granadinas, en nada intervino el Gobierno. Valdría la pena estudiar en detalle la negativa del Congreso de Chile, que anticipa la de Brasil, en cuanto a la advertencia de que siendo un tratado ambiental también es un tratado de derechos humanos al cual se aplicará, en nuestro caso, el famoso bloque de constitucionalidad.

Con este tratado se hará imposible cualquier proyecto de desarrollo en el país, aumentará la inseguridad jurídica y se multiplicarán los tiempos y la incertidumbre en los procesos de licenciamiento. Por causa del Tratado se abrirá un paraíso de viajes internacionales y jugosos contratos para los activistas profesionales y las ONG que ahora contarán, además, con un arsenal infinito de recursos para oponerse a todo. Ante ese panorama, no se entiende la insistencia. Por fortuna, cada día son más las voces en el Congreso que se preguntan sobre la conveniencia de ratificar este peligroso instrumento. En buena hora, también a este lobo ya se le vieron las orejas.

https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/tratado-de-escazu-columna-de-german-vargas-lleras-541363

20.35.-La economía en el contexto internacional EDUARDO SARMIENTO

Las soluciones económicas cada vez se buscan más en imitaciones a los países desarrollados. Los organismos internacionales diagnostican y recomiendan con criterios universales que son aplicables en todos los lugares. Como las características de los países son diferentes, las mismas medidas tienen efectos distintos. Tal fue el caso de las cuarentenas.

26 sep 2020.- La medida que podía ser absorbida en los países desarrollados resultó traumática en los países emergentes.

La pandemia y las deficiencias estructurales que vienen de atrás ocasionaron un serio daño en América Latina, que se manifiesta en el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos, el desempleo y el producto nacional. Ya se ha visto con las cifras del tercer trimestre que las caídas del producto en el año de Estados Unidos y algunos países de Europa va a ser del 3,5 % y en Corea, del 0 %, mientras que la de Colombia será del 10 %. Por lo demás, aparece con el mayor incremento del desempleo.

Mientras que las políticas convencionales funcionan en los países desarrollados que operan con ahorros sobrantes y superávits de la balanza de pagos que les permiten absorber los choques con caídas de la producción que se recuperan rápidamente, en los países con desbalances internos y externos provenientes de los déficits en cuenta corriente y bajo ahorro son inefectivas. Las economías se ven abocadas a desempleo y retrasos en la inversión. En Colombia, el déficit en cuenta corriente tiene como contraparte el desempleo, y el bajo ahorro la deja desprovista de medios para impulsar la inversión y evitar las caídas libres de producción. Al final, las economías quedan con crecimientos inferiores a los históricos, elevado desempleo, altos índices de pobreza e inequidad y reducciones de la participación del trabajo en el PIB.

Nada de esto es nuevo. La deficiencia estructural de América Latina con respecto a Asia y Europa se vio en los 30 años de globalización. La débil estructura económica ocasionada por el déficit en cuenta corriente y el bajo ahorro le significó un cuantioso retraso con respecto a Asia en crecimiento y distribución del ingreso, y de menor grado con Europa y Estados Unidos.

Las grandes crisis como el coronavirus consiguen destapar las fallas que se mantienen ocultas por temor a enfrentarlas. Así ha venido ocurriendo en América Latina. La región venía de tiempo atrás con el déficit en cuenta corriente causado por la apertura económica y con un bajo ahorro que acentúan el conflicto entre el crecimiento y la distribución del ingreso. En este sentido, la crisis del modelo económico va más allá de la pandemia.

Lo cierto es que Colombia, al igual que América Latina, son las más damnificadas porque no siguieron las políticas adecuadas para contrapesar la caída del ahorro causada por el confinamiento. En Europa se compensaron con los ahorros sobrantes que venían de atrás y la moderación de los superávits en cuenta corriente. En Asia se neutralizaron de tajo con las estructuras productivas de complejidad creciente y alta productividad del trabajo. En lo que respecta a América Latina, se vio agravada por el deterioro de la distribución del ingreso, los cuantiosos déficits en cuenta corriente y la composición comercial y sectorial.

Las fallas de la economía están en factores que han persistido durante años. La verdadera razón del mal desempeño está en la deficiencia estructural que reduce el ahorro y aumenta el déficit de la balanza de pagos. La deficiencia retrasó el proceso de desarrollo de Colombia y en general a América Latina con respecto a Estados Unidos y Europa, y sobre todo con Asia. Y solo podrá revertirse con acciones estratégicas que se aparten de las visiones convencionales de mercado.

https://www.elespectador.com/opinion/la-economia-en-el-contexto-internacional/

  • 20.34.-Recuperación débil EDUARDO SARMIENTO
  • ¿Es el gasto público la solución para combatir el efecto económico de la pandemia? MARC FORTUÑO
  • Ideas para la recuperación CAMILO DÍAZ

La información del DANE de julio confirma que la economía carece de las condiciones para enfrentar las deficiencias estructurales que vienen de atrás, como fue el programa inicial de la actual administración y la caída de los precios del petróleo, y luego el confinamiento de la cuarentena. Las monumentales caídas de abril y mayo no se contrarrestaron en junio y julio. Inevitablemente en el año la producción caerá un 10 % y el desempleo se elevará a 20 %, y no hay nada que garantice que el estancamiento no continúe el próximo año, y quién sabe por cuánto tiempo más.

20 sep 2020.- Está visto que las disposiciones de mercado y las políticas convencionales no están en capacidad de alterar la demanda efectiva (reducir el desbalance interno entre producto nacional y el gasto). Las predicciones oficiales de que la economía caería un 5 % en el presente año y crecerá un 5 % en el próximo no tienen ninguna verificación en la información reciente.

Los bancos centrales fueron concebidos como una forma de mantener el balance entre el producto nacional y el gasto. En el pasado, el propósito se alcanzaba por los más diversos medios. El incumplimiento del propósito ha sido la principal causa de las recesiones y el debilitamiento del empleo. En efecto, los dos mayores errores de la historia reciente se dan por la incapacidad del Banco de la República para cumplir su principal obligación. En 1999, la igualdad se quebró con la elevación de la tasa de interés de referencia al 70 %, que precipitó la caída espectacular de la inversión pública y privada, y término en la quiebra del Upac.

Ahora se repite la historia. Alentados por los departamentos de estudio que estimaban que la cuarentena no tenía mayor efecto sobre el crecimiento económico, las directivas del banco no hicieron mayor esfuerzo para morigerar la decisión o acompañarla de medidas compensatorias. Hoy en día la información del DANE revela que la producción caerá un 10 % y el desempleo llegará al 20 %.

Se aclara que el confinamiento de la cuarentena ocasionó una reducción del ahorro que no fue contrarrestada por el mercado. El rebote proyectado por el Gobierno no se presentó. La caída inicial en marzo y abril no se compensó, sino se extendió a junio y julio. La predicción oficial de que la producción caería un 5 % fue controvertida por la información estadística. La caída del producto alcanzará los dos dígitos y tenderá a extenderse al próximo año.

La cuarentena se concibió como un episodio que reduce el ahorro y se compensa por el mercado. La caída inicial de la producción es seguida por un rebote que la coloca en la posición inicial. Se regresó a las épocas prekeynesianas de hace 100 años, cuando se creía que las crisis económicas causadas por el desplome de la producción y el empleo se corrigen con la profundización del mercado. La realidad es muy distinta. La caída del ahorro provoca una contracción de la inversión, que refuerza y precipita la caída libre de la producción. Por lo demás, aparece un déficit en cuenta corriente que dispara el desempleo.

El surgimiento de un estado de desbalance interno no puede enfrentarse dentro del fundamentalismo de mercado. El gasto público se orienta a elevar el consumo para contrarrestar el efecto sobre la distribución del ingreso y, en particular, sobre los grupos más vulnerables. A su turno, la inversión privada no tiene acceso directo al crédito del Banco de la República. La sin salida solo puede superarse con cambios drásticos en el modelo imperante de mercado. El expediente más expedito es la intervención en la estructura de comercio internacional para conformar balanzas de pagos con superávits en cuenta corriente. La otra forma es una estructura coordinada entre la política fiscal y monetaria para impulsar la inversión con emisión monetaria.

https://www.elespectador.com/opinion/debil-recuperacion/

20.34.-¿Es el gasto público la solución para combatir el efecto económico de la pandemia? MARC FORTUÑO

Ante la fuerte crisis que tenemos encima, con una caída interanual de la economía de más del 20% y que se espera que al finalizar el año con un desplome entre el 12% y el 15%, muchos son los que buscan en el gasto público la varita mágica para detener la sangría económica.

18 sep 2020.- Macroeconómicamente y sobre el papel todo se aguanta. Debido a que el gasto público es una variable de la demanda agregada, si el consumo y la inversión no tiran y el sector exterior está cerrado o tambaleante, el gasto público debería ser el catalizador para añadir más PIB y reflotar la economía.

Los defensores de esta premisa señalan que, con un mayor gasto público, se conseguiría mantener las empresas a flote porque muchas de ellas se encuentran al borde de la quiebra y, consecuentemente, sus respectivos puestos de trabajo.

Esta medida conlleva dos problemas asociados. El primero es que no nos encontramos en una economía con una infracapacidad que deba ser apoyada por el gasto público. No estamos en una guerra o desastre ambiental que haya, literalmente, destrozado fábricas y que se pueda justificar la intervención pública para apoyar el resurgir de la infraestructura del sector privado para la restauración de los bienes de capital.

De hecho, esta crisis viene dada porque la capacidad productiva ha sido bloqueada por parte de las administraciones públicas dada su incompetencia en la contención de la pandemia. De haberse contenido, con test masivos, rastreadores e información efectiva a la ciudadanía de cómo combatir la pandemia, hoy no estaríamos hablando de 49.000 muertos (cifras INE) ni del desastre económico español líder en los países de la OCDE. Sin duda, ese habría sido el gasto público necesario en este momento por parte de las administraciones públicas.

Lo podemos entender con el sector turístico español que tiene un peso del 14,6% sobre el PIB. Este sector necesitaba poder abrir puertas en un entorno de seguridad para que las multitudes puedan participar, pero, al no controlar los contagios, este sector ha sufrido el golpe como ningún otro. Según Exceltur, directa e indirectamente este año el sector perderá 98.753 millones de euros ¿debe el Estado compensar esas pérdidas vía gasto público? ¿y las del resto de sectores?

Se desconoce cuánto tiempo durará la situación presente, lanzando un manto de incertidumbre en lo que queda de año y también para 2021. Esto significa que deberíamos reconfigurar nuestro tejido productivo adaptado a un entorno dominado por el coronavirus, o se combate efectivamente la epidemia para que el tejido productivo existente pueda continuar con su actividad.

El segundo problema asociado es que el gasto público viene en forma de deuda. Y España no es el país que mayor credibilidad esté ofreciendo para endeudarse aún más. Para este año se proyecta que la deuda pública pasaría del 95,8% sobre PIB que cerró el año anterior a un horizonte entre el 115%-120%.

Si repasamos los últimos años de España coma encontramos que los gobiernos independientemente del color político han hecho una gestión nefasta de la estabilidad presupuestaria. Cuando la economía ha ido bien se ha incurrido en el déficit público, cuando la economía ha ido mal se ha profundizado severamente el déficit público y, únicamente, en una etapa burbujística de ingresos públicos extraordinarios, se consiguió el superávit presupuestario.

Obviamente, un emisor de estas características no ofrece la mayor de la solvencia hacia terceros. Por eso** hoy tenemos al BCE que está apoyando**, a través del mercado secundario de deuda, las bajas y negativas rentabilidades en la deuda pública y sin poder alcanzar sus objetivos inflacionistas a medio plazo.

Esta dependencia de los bajos tipos de interés puede llevarnos a una japonización de la economía que, aunque se necesite constantemente a la autoridad monetaria para disimular el perfil de riesgo del emisor, el alto volumen de deudas contraídas afecte negativamente a los Presupuestos con una alta ponderación de la partida «servicio de la deuda» sobre otras partidas presupuestarias y el crecimiento económico futuro quede lastrado.

Por todo ello, no debemos hablar de una expansión del gasto público, (porque suma más deuda) sino una reconfiguración del mismo. La influencia del Estado no debe entenderse como una medida de reactivación económica ya que supone no entender el problema y cargar de mayores riesgos hacia el futuro.

El gasto público debe dedicarse inicial y principalmente para combatir efectivamente la pandemia, lo que ayudaría a generar un ambiente de confianza y seguridad para la actividad económica, lo que ayudaría a reponer parte de los ingresos públicos duramente afectados y alejarnos de fatídicas ideas de subidas de impuestos. Al mismo tiempo, parte de la población ha sido damnificada por la actual crisis, en ese punto, el gasto público también tiene sentido como medida de última instancia y contención para ofrecer renta y que puedan acceder al consumo de los bienes y servicios de primera necesidad para no quedar lastrados por la pobreza.

https://www.elblogsalmon.com/economia/gasto-publico-solucion-para-combatir-efecto-economico-pandemia 

20.34.-Ideas para la recuperación CAMILO DÍAZ

La recuperación económica llegará paulatinamente y estará vinculada a la recuperación del empleo, la reactivación de la demanda y la inversión o gasto del Estado.

La recuperación económica y el regreso a los niveles de actividad previos al embate del coronavirus tomará tiempo, y aunque los más optimistas consideran que ocurrirá un rebote de la economía en forma de V, donde la caída inicial que estamos observando se revierte rápidamente, lo más probable es que la economía irá recuperándose paulatinamente, y no mediante un rebote generalizado en todos los sectores.

19 sep 2020.-Lo anterior como consecuencia de que la situación actual provocó que una parte del aparato productivo cerrará definitivamente lo que implica que esa producción solo regresará hasta que nuevas unidades productivas emerjan.

Por otra parte, todos los sectores no van a marchar al mismo ritmo, aquellos que sufrieron las mayores afectaciones, como el turismo, los restaurantes, las manufacturas, y las empresas de transporte tanto aéreo como terrestre, se tardarán más tiempo en llegar a los niveles previos a la coyuntura. Igualmente, el consumo va a estar resentido en la misma proporción que la tasa de desempleo se ubica por encima del 20%, indicando que el gasto desde las familias va a ser menor hasta que el nivel de desempleo ceda y por ese camino se fortalezca la capacidad de gasto de los hogares. Sin disminución del desempleo, una parte importante de la recuperación que es explicada por el gasto va a ser débil afectando la rapidez de la recuperación.

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El factor determinante para una recuperación rápida de la economía es la demanda, sin ella, la inversión de las empresas, y la recuperación del empleo serán lentas, en ese sentido se necesita buscar la reactivación de la demanda desde el gasto de los consumidores y desde la inversión privada. Lograrlo requiere un impulso inicial desde el Estado desde su propio gasto, y desde la implementación de políticas públicas que tengan como objetivo fortalecer el consumo y la inversión.

Una forma de hacer que el gasto de los hogares mejore es continuar con los subsidios a la nómina y especialmente a la prima que tendrán que pagar las empresas en diciembre, al proteger el ingreso de los hogares en esa temporada, también se logra mantener la tasa de consumo que regularmente se causa durante ese mes. Una acción de esa naturaleza debe ser anunciada prontamente desde el Gobierno para reducir la incertidumbre que pueda existir en las empresas sobre cómo se comportarán sus ventas al final del año. Vale la pena recordar que por esta época la industria trabaja a toda marcha para proveer los inventarios que se comercializan a final del año.

También se debe trabajar en aumentar el flujo de caja de las empresas, especialmente las pymes, una manera, además de los subsidios a la prima de diciembre, es diferir el pago de cesantías que deben hacer en febrero, para que lo hagan en cuotas durante el año, disminuyendo así la presión en su flujo de caja, e inviertan ese dinero en capital de trabajo para continuar su actividad económica. Inclusive reducir el monto que pagan a las cajas de compensación es una medida que reduce los costos de la nómina y alivia la presión sobre la caja.

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El impulso inicial por parte del Gobierno, puede llegar desde adelantar las compras públicas del año que viene para hacerlas a partir del último trimestre de este, utilizar su espacio de endeudamiento para llevar a cabo la inversión en infraestructura física como la culminación de las 4G que están sin cierre financiero, iniciar la construcción de los corredores de comercio internacional, y un paquete de vías terciarias que den impulso a la construcción de obras civiles y con ella a los subsectores vinculados a la construcción que también es buena generadora de empleos.

Finalmente vuelve a ser necesario que el Estado fortalezca sus ingresos para que tenga suficiente capacidad de gasto sin comprometer la sostenibilidad de la deuda pública, para ello debe buscar, en la próxima tributaria, disminuir las exenciones, tal vez detener la disminución de la tasa de impuesto a la renta para dejarla en 32%, y sobre todo evitar castigar a los hogares extendiendo el IVA del 19% a todos los bienes de la canasta familiar, de hacerlo afectará el consumo que a su vez responde por un 65% del crecimiento.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/ideas-para-la-recuperacion-por-camilo-diaz/300769 

  • 20.33.-La FED: fin de la política monetaria sólo anti- inflacionaria MICHAEL ROBERTS
  • Dónde están los líderes? CAMILO DÍAZ
  • 20.33.-Distribución y balance económico EDUARDO SARMIENTO

En el simposio de la Fed de Kansas City en Jackson Hole, el seminario anual de los banqueros centrales de todo el mundo, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jay Powell, anunció el fin de la política monetaria como herramienta para controlar la inflación. En su discurso de apenas unos minutos abandonó por completo la teoría monetarista de la inflación defendida por el economista librecambista de la escuela de Chicago Milton Friedman y apliada por su discípulo y exjefe de la Fed, Ben Bernanke.

4 sep 2020.-Powell tampoco ocultó que la explicación keynesiana de la inflación, es decir, como consecuencia del pleno empleo y el aumento de los salarios, como se refleja gráficamente en la llamada curva de Phillips, también estaba muerta.

Powell señaló que «a lo largo de los años, los pronósticos de los participantes del FOMC y los analistas del sector privado han supuesto rutinariamente la vuelta a una inflación del 2 por ciento, pero estos pronósticos nunca se han plasmado de manera sostenida».

Y más recientemente, a pesar de la caída y el bajo nivel de desempleo (antes de la pandemia), la tasa de inflación siguió cayendo. «La respuesta moderada de la inflación a la rigidez del mercado laboral, a la que nos referimos como el aplanamiento de la curva de Phillips, también contribuyó a las bajas cifras de inflación … el mercado laboral históricamente fuerte no provocó un aumento significativo de la inflación».

¿Por qué importa que la inflación esté cayendo y se sitúe por debajo del objetivo del 2 % anual de la Fed? Powell explicó: “A muchos les resulta contradictorio que la Fed quiera aumentar la inflación. Después de todo, una inflación baja y estable es esencial para el buen funcionamiento de la economía. Sin embargo, una inflación persistentemente demasiada baja puede plantear graves riesgos para la economía. Una inflación inferior a su nivel deseado puede dar lugar a una caída no deseada de las expectativas de inflación a largo plazo, lo que, a su vez, puede reducir aún más la inflación real, dando lugar a un ciclo adverso de inflación y a expectativas de inflación cada vez más bajas”.

¿Qué tiene de malo? Después de todo, los trabajadores estarían muy contentos si no hubiera inflación que redujera el poder adquisitivo de sus salarios. Pero el objetivo de la Reserva Federal no es impedir que la inflación golpee los salarios. El objetivo es tener algo de inflación, porque sin ella «tendríamos menos margen para reducir las tasas de interés para impulsar el empleo durante una recesión económica, disminuyendo aún más nuestra capacidad para estabilizar la economía a través de la reducción de las tasas de interés”. Así que una baja inflación significa bajas tasas de interés y no hay margen para que la política monetaria recorte más las tasas de interés para «impulsar el empleo» o «estabilizar la economía». En otras palabras, la política monetaria (cambiar la tasa de la Fed y/o inyectar cantidades de dinero en los bancos) ya no funcionaría.

De hecho, la realidad de los últimos diez años desde la Gran Recesión es que la reducción de las tasas de interés a cero y la aplicación de la flexibilización cuantitativa (que ha llevado a la hoja de balance de la Reserva Federal a niveles máximos desconocidos) ha hecho poco o nada para impulsar el crecimiento económico o la productividad del trabajo. Como dijo Powell en su discurso de Jackson Hole: “las previsiones de la tasa de crecimiento potencial, o a largo plazo, de la economía han disminuido. Por ejemplo, desde enero de 2012, la estimación media del crecimiento potencial de los participantes del FOMC ha caído del 2,5 % al 1,8 %”. Así que la política monetaria ha fracasado en la parte productiva de la economía. Pero los precios de los activos financieros y de la propiedad inmobiliaria se han disparado por otro lado.

¿Qué ha decidido hacer Powell para justificar su trabajo? “Nuestro nuevo comunicado indica que buscaremos lograr una inflación promedio del 2 por ciento a lo largo del tiempo. Por lo tanto, después de períodos en los que la inflación estuvo por debajo del 2 por ciento, la política monetaria adecuada probablemente apuntará a lograr una inflación moderadamente superior al 2 por ciento durante algún tiempo”. El objetivo del 2 % anual ha sido abandonado en favor de una vaga «tasa media a lo largo del tiempo». En otras palabras, la Fed no hará nada.

Al mercado de valores le encantó esto porque los inversores ricos (fondos de inversión, bancos, compañías de seguros y fondos de pensiones) ahora pueden esperar que el coste de los préstamos para especular sea cercano a cero en el futuro previsible. Pero la Fed y la teoría económica dominante no ofrecen ninguna explicación de por qué la inflación se desaceleró y, por lo tanto, no hay garantía de que no remonte en el futuro.

¿Cuáles son las principales explicaciones de la baja inflación en los últimos 30-40 años? Powell comentó que “era de esperar cierta desaceleración del crecimiento en relación con décadas anteriores, lo que refleja la desaceleración del crecimiento de la población y su envejecimiento. Más preocupante es la disminución del crecimiento de la productividad, que es el principal impulsor de la mejora de los niveles de vida a lo largo del tiempo». Parece que la inflación no es «un fenómeno puramente monetario» (Friedman), sino que está «impulsada por factores fundamentales de la economía, incluyendo la demografía y el crecimiento de la productividad, los mismos factores que impulsan el crecimiento económico potencial».

En el simposio, algunos economistas de la corriente dominante intentaron ofrecer una explicación de por qué el crecimiento de la productividad de Estados Unidos ha sido tan débil, manteniendo así bajo el crecimiento del PIB real y, con ello, la inflación. Un economista de la Universidad de Chicago (el hogar de Friedman y de la economía de libre mercado) argumentó que el crecimiento de la productividad era bajo debido a la “desaceleración del dinamismo empresarial”. Las empresas no estaban innovando, sino que se habían vuelto perezosas y simplemente aceptaban el dinero. ¿Por qué? Debido a la disminución de la «libre competencia» y al aumento de los monopolios. La concentración del mercado aumentó y los márgenes de beneficio medios subieron. La brecha de productividad entre las empresas más avanzadas y las rezagadas aumentó y la proporción de empresas jóvenes «innovadoras» disminuyó.

Este argumento del “poder de mercado”, es tan popular entre los economistas de izquierda como al parecer, entre los economistas de derecha de libre mercado. Es irónico que por lo general el argumento sea que la inflación es causada por monopolios que utilizan el “poder de fijar precios”. Ahora se invierte el argumento: los monopolios frenan el crecimiento de la productividad y, por tanto, la inflación se desacelera. Así que la baja productividad y el estancamiento son culpa del poder monopolista. La política de libre mercado consiste en disolver los monopolios y volver al (mito) de la “libre competencia”. La política de izquierda es más o menos la misma, o a veces más radical, para reclamar la propiedad pública de estos monopolios.

Pero, ¿el problema del bajo crecimiento de la productividad se debe al “poder de mercado”? He defendido varios argumentos en contra de esta explicación en artículos anteriores.

La otra explicación que se ofrece para el bajo crecimiento del PIB real, la productividad y la inflación es la disminución de la población. Jay Powell se refirió a una población envejecida que gasta menos, manteniendo así los precios bajos. Y un economista en el simposio de Jackson Hole argumentó que las personas mayores tienen menos probabilidades de querer usar la innovación, así que las empresas inventan menos.

No suena muy convincente, ¿verdad?

Se puede encontrar una explicación mucho mejor utilizando la teoría del valor de Marx. En un reciente artículo, expuse una teoría basada en la creación de valor. Si el nuevo valor creado por la fuerza de trabajo (dividido en ganancias y salarios) crece, el poder adquisitivo crecerá y también lo hará la inflación de bienes y servicios con el tiempo, y si el crecimiento del nuevo valor se desacelera, también lo hará la inflación.

 El crecimiento de la productividad del trabajo se ralentizará si se ralentiza el crecimiento de la inversión en activos productivos. El crecimiento de la inversión depende en última instancia de la rentabilidad del capital. El movimiento de la inversión productiva está impulsado por la rentabilidad subyacente, no por la extracción de rentas por parte de unos pocos líderes del mercado.

Las últimas cifras de ganancias corporativas de la economía estadounidense brindan un fuerte respaldo a la opinión de que la desaceleración de la productividad y la inflación está impulsada por la desaceleración de las ganancias y, por lo tanto, la caída de la rentabilidad del capital. La tasa de ganancia de Estados Unidos alcanzó su punto máximo a fines de la década de 1990 y no se recuperó de un mínimo de 30 años en la Gran Recesión. Y ahora la tasa de ganancia en 2020 podría terminar en niveles no vistos desde la profunda recesión de principios de la década de 1980 (y quizás incluso más bajos).

 Las ganancias corporativas del sector no financiero de Estados Unidos han caído desde 2014, y ahora con en el cierre por la pandemia, bajaron otro 20 % más, hasta alcanzar niveles no vistos desde las profundidades de la Gran Recesión.

No es de extrañar que la política monetaria no haya logrado restaurar el crecimiento económico, incluso las tasas alcanzadas antes de la Gran Recesión, y mucho menos las de los años de la Edad de Oro de la década de 1960. La baja inflación puede ser producto de una «desaceleración del dinamismo empresarial», pero eso a su vez es producto de la desaceleración de la inversión en activos productivos debido a la baja y descendente rentabilidad.

https://www.sinpermiso.info/textos/la-fed-en-el-agujero-de-jackson-hole 

20.33.-Dónde están los líderes? CAMILO DÍAZ

Hay que hacer un llamado a la sociedad para que no se utilice la violencia como forma de expresión de la inconformidad y exigir a las autoridades resultados sobre los abusos cometidos.

Los hechos desafortunados que han venido enfrentando el país en las últimas semanas, con las masacres en Llano Verde, Samaniego, Arauca, y Cauca, más el constante asesinato de líderes sociales sin que los hechos se esclarezcan, muestra que la figura del Presidente Duque carece del liderazgo suficiente para conducir adecuadamente el país, más aún, parece que en muchos aspectos no está en control de la situación.  

11 sep 2020.- Eso se ha hecho evidente en la forma como camina el gabinete de ministros y altos funcionarios que andan por su propia cuenta. En ausencia de una agenda definida de gobierno, cada quien busca objetivos políticos y profesionales individuales.

El presunto asesinato a mitad de semana de un ciudadano a manos de dos agentes de policía en Bogotá, y el ulterior manejo de la situación por parte del Gobierno, su Ministro de Defensa, y las autoridades locales, nos mostraron a la sociedad que Colombia adolece de liderazgos positivos.

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El cruce de trinos para achacarse responsabilidades o exculparse en lugar de tomar control de la situación es preocupante, porque deja la situación a la deriva, en manos de los agitadores en las redes sociales, y en los políticos oportunistas que buscan sacar réditos en medio del caos, instigando discursos de odio entre los diferentes sectores de la sociedad.

Basta ver que los “líderes” de las principales fuerzas políticas del país todavía no salen a pedirles a sus seguidores mesura, prudencia, calma y civismo. Al contrario, salen a agitar la situación, usando sus redes sociales para echar culpas a sus rivales o pidiendo extrema mano dura contra la sociedad, qué, con razón, pero con medios equivocados, está expresando su inconformidad con el manejo del país.

También es notable la ausencia de los “líderes religiosos”. Ninguno, antes muy activos en las campañas políticas, tanto al Congreso como a la presidencia, ha llamado la atención de sus feligreses para pedirles mesura, guardar calma en estos momentos de tanta alteración, y civismo para que las protestas no se conviertan en asonadas que destruyen los bienes públicos que sirven a toda la sociedad, pero que son más utilizados por los sectores más vulnerables de la población.

Un hecho de violencia policial contra un ciudadano se convirtió rápidamente en un problema más complejo a nivel nacional, puesto que las protestas no se quedaron en Bogotá, sino que se extendieron a otras partes del país. A la situación actual derivada del coronavirus, se está sumando el elevado descontento social por los anuncios errados del Gobierno en varios frentes, así como sus omisiones en otros tan importantes como el control del territorio.

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Hace muchos años, el país no vivía una escalada de violencia tan elevada, las masacres parecían eventos del pasado, y la pugnacidad entre los líderes políticos no tenía semejante nivel. La confianza en las instituciones se mantenía, inclusive después de que se conocieron grandes escándalos como los falsos positivos, las chuzadas del DAS, a la Corte, y la corrupción que se robó a Bogotá, etc.

Hoy la situación pasó a convertirse en una batalla campal entre la sociedad civil y la policía, perdiéndose el respeto de aquella por los derechos de los ciudadanos, y estos últimos olvidando el deber de respeto a la autoridad.

Es una obligación del Gobierno nacional y de los gobiernos locales tomar el control de la situación. Primero, llamando a los ciudadanos a la calma. Segundo, exigiendo a los comandantes de policía el control total de su personal, ya que si lo que está ocurriendo está en contra de las órdenes que están dando los altos mandos significa que hay insubordinación del personal. Tercero, haciendo que los hechos irregulares sean castigados rápidamente para presentar resultados a la sociedad civil de que en verdad hay cero tolerancia con los abusos de autoridad.

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Cuarto, plantear desde el mismo Estado el diálogo entre las fuerzas de policía y representantes de la sociedad para corregir el rumbo, tanto de la institución como de las reacciones violentas de la ciudadanía. El Ejecutivo no puede seguir en lo que está, encerrado en la Casa de Nariño, asesorado por pocas voces que lo están descunchando con sus peticiones y otras que lo llevan a tomar decisiones perjudiciales para la democracia.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/donde-estan-los-lideres-por-camilo-diaz/299887

20.33.-Distribución y balance económico EDUARDO SARMIENTO

Las soluciones del Gobierno a la crisis económica están basadas en el plan de desarrollo que fue concebido antes de la pandemia. En virtud de las normas del plan, el Gobierno está comprometido a enfrentar la crisis económica mediante decretos que reducen el salario real. Recientemente divulgó una disposición que establece la pensión solidaria por debajo del salario mínimo y por diferentes conductos ha anunciado el propósito de establecer las remuneraciones por hora.

 

13 sep 2020.- En el libro Crecimiento y distribución para una nueva era muestro que la distribución del ingreso y el crecimiento están abocados a un severo conflicto causado, en buena parte, por el ahorro. El país no dispone de los espacios para elevar los ingresos de los sectores menos favorecidos que alivien la pobreza y reduzcan las desigualdades. Tampoco dispone de los recursos para sustentar la expansión de la inversión y la producción. Por lo demás, la sustitución del ahorro por el déficit en cuenta corriente financiado con crédito externo tiene como contraparte el desempleo.

La cuarentena agravó las condiciones de la economía. La reducción del ahorro precipitó la caída de la inversión y la producción y amplió el déficit en cuenta corriente y disparó el desempleo. La información más reciente sugiere que en el año completo la producción caerá 10 % y el desempleo alcanzará el 20 %.

La verdad es que la economía venía de atrás con bajo ahorro, que ocasionaba un serio conflicto entre el crecimiento y la distribución del ingreso que se amplifica con la cuarentena. La reducción del ahorro acentuó el deterioro de la distribución de ingreso y contrajo los fondos requeridos para sustentar la inversión. Las políticas fiscal y monetaria de tasas de interés no pudieron evitar ninguno de los dos efectos. Así, el desplome del empleo coincidió con un aumento nunca visto del déficit fiscal.

En este momento se presentan fuertes presiones de los sectores menos favorecidos para contrarrestar el aumento de la pobreza y el deterioro de la distribución del ingreso. El Gobierno se ve obligado a ampliar las ayudas e introducir nuevas compensaciones. Al tiempo, las empresas advierten que la reducción de ganancias y ahorros les impiden realizar las inversiones para recuperar las depreciaciones del pasado e impulsar la producción futura. Dentro de una total desproporción, la solución del Gobierno se busca mediante la depresión del salario. Lo que se requiere es una elevación del ahorro, que se puede lograr con un cambio drástico de la estructura del sector externo para conformar una balanza de pagos con superávit. La otra opción es la conformación de un sistema fiscal eficiente que reduzca el coeficiente de Gini después de impuestos.

En las concepciones económicas convencionales se considera que la distribución del ingreso y el crecimiento económico son independientes y que se pueden alcanzar por separado. El drama de América Latina es que los dos propósitos están en abierto conflicto y nunca se hizo mayor cosa para conciliarlos. En la práctica están comprometidos en modelos de crecimiento que deterioran la distribución del ingreso.

La diferencia con los países del sur de Asia es que estos, mediante la elevación del ahorro, lograron aliviar el conflicto. En muchos casos han conseguido elevar el crecimiento y conformar estructuras fiscales progresivas. En el caso del coronavirus, aparecen como la región con menores caídas de la producción y el empleo.

En fin, los desaciertos en la distribución del ingreso y el crecimiento provienen de las teorías de libre mercado, que desconocen la relación entre la producción y el ahorro, y de las instituciones nacionales que las aplican sin beneficio de inventario.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/distribucion-y-balance-economico/

20.32.-Financiamiento para 2021 CAMILO DÍAZ

  • El desplome del empleo EDUARDO SARMIENTO
  • Revolcón en la banca centralMAURICIO CABRERA

El presupuesto presentado para el 2021 por $314 billones abre la discusión sobre las mejores fuentes para financiar la Nación.

Los efectos del coronavirus en la economía van más allá de la brusca contracción del PIB de –15,7% en el segundo trimestre y de la tasa de desempleo, que llegó al 20,2% en julio. Los efectos del coronavirus y la extensa cuarentena adoptada se extienden a un menor recaudo de impuestos por parte del Estado y a un aumento del gasto para atender la emergencia, lo que ha llevado a que el déficit fiscal se eleve hasta el 8% del PIB. 

4 sep 2020.- En este momento, el Estado enfrenta una situación de menores ingresos y la necesidad de efectuar más gasto, lo que sin duda obliga a que busque otras fuentes de financiamiento para evitar comprometer el grado de inversión y la sostenibilidad de la deuda pública que, de conformidad con cálculos del Banco de la República, pasará del 48% al 65% del PIB al finalizar el año.

En ese orden de ideas ya no hay que preguntarse si el Gobierno tendrá que presentar, o si quiere o no, una reforma tributaria en el primer trimestre de 2021. La pregunta de ahora es cómo se va a presentar y cuáles otros recursos utilizarán para financiarse.

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El primero y más seguro es otra reforma tributaria (con la cual el Presidente Duque ajustará la tercera); seguramente, en esta ronda, el Gobierno tendrá que aceptar que para aumentar sus ingresos en la meta de 2% del PIB, monto por el que se encuentra desfinanciado el presupuesto del 2021, deberá desmontar varios de los beneficios tributarios otorgados en la Ley de Financiamiento y la Ley de Crecimiento Económico, así como pausar el ritmo de disminución del impuesto a la renta para dejarlo en 32%.

Lo mismo pasa con las exenciones vinculadas al descuento del 100% del IVA pagado en bienes de capital y del 50% del ICA en el impuesto a la renta; esas medidas aumentaron el gasto tributario en cerca de $10 billones o 1% del PIB. En la coyuntura y por sus efectos en el recaudo, eliminar esas exenciones representa casi la mitad de los $20 billones que se necesitan para el próximo año.

Una nueva tributaria que trate de elevar los impuestos a los hogares o extender el IVA del 19% a todos los artículos de la canasta familiar, para luego devolverlo a los más pobres, va a ser muy difícil de tramitar en el Congreso, porque es un año de preparación electoral, porque la clase media se ha visto muy golpeada en sus ingresos y, a su vez, es la que con su consumo puede apoyar la recuperación.

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El camino menos problemático es poner en cintura los más de 229 beneficios tributarios, eliminando varias de las exenciones y reduciendo otras. De esa manera puede recoger los $20 billones que necesita sin acudir a la modificación de las tarifas para empresas o extender nuevos impuestos a los hogares.

Otra fuente que el Gobierno no debe descartar es solicitar al Banco de la República traer US$4.000 millones de las reservas internacionales, con lo cual el país mantendría $52.000 millones en reservas, cubriendo así un poco más de seis meses de importaciones, obteniendo $15 billones para apuntalar la reactivación.

Así mismo, pedir financiación indirecta al Banco es viable, siempre y cuando sea para invertir en infraestructura. La independencia del Banco se debe respetar, pero no se puede olvidar que el momento es crítico, que la Constitución lo permite, y la autoridad monetaria no se puede desligar de la coyuntura, argumentando que un crédito al Estado solo se hará en una situación de colapso total.

La opción de vender activos de la Nación por $12 billones es un error enorme, especialmente si se trata de Ecopetrol o su filial Cenit, puesto que la petrolera ha venido financiando al Estado de forma recurrente en los últimos años, con dividendos que pasan los $67 billones. De hecho, en 2019 le transfirió $11,4 billones en utilidades y este año $6,5 billones más. 

Si de lo que se trata es en apoyarse en la empresa para financiarse, basta que la Nación busque el dividendo extraordinario por $4,5 billones que la empresa le puede otorgar, usando la reserva ocasional que se constituyó en la asamblea de accionistas de marzo pasado. Ese mismo movimiento lo hizo el Gobierno el año pasado para el dividendo extraordinario que obtuvo en diciembre por $3,2 billones.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/financiamiento-para-2021-por-camilo-diaz/299205

20.32.-El desplome del empleo EDUARDO SARMIENTO

La fuerza de trabajo y su productividad son los pivotes centrales de las economías incluyentes. El país ha operado durante mucho tiempo con altas cifras de desempleo que revelan la naturaleza inequitativa del modelo económico. Las crisis económicas se inician en el mercado laboral y los principales damnificados son los ingresos laborales. En el segundo trimestre el desempleo se disparó del 10 % al 20 %, y en julio no se observa mayor recuperación.

6 sep 2020.- Las teorías del empleo dominantes en Colombia suponen que el mercado laboral está separado de la economía y que su único determinante es el salario; los efectos de la economía se arreglan en el mismo sector. El empleo es independiente de la actividad productiva y la balanza de pagos.

No se ha entendido que en una economía con bajo ahorro y cuantioso déficit en cuenta corriente financiado con crédito externo las políticas fiscales y monetarias convencionales son de reducido alcance. El aumento de la demanda eleva el consumo, al tiempo que reduce el ahorro, aumenta el déficit en cuenta corriente y contrae la inversión y la producción.

Así se vio en el principio de la administración Carrasquilla, que buscó reactivar con un crecimiento del consumo 2,5 % por encima de la producción. Se configuró un estado de bajo ahorro, aumento del déficit en cuenta corriente y caída del empleo. En efecto, entre 2018 y 2019 el empleo pasó de crecer 2 % a tasas negativas.

El proceso se amplificó con la cuarentena, que provocó una reducción cuantiosa del ahorro que arrastró consigo la inversión y, en conjunto, se reforzaron para provocar la mayor caída del producto nacional de la historia registrada en el país. La política de baja de tasa de interés y déficit del 8,2 % del PIB financiado en su mayor parte con ahorro resultó inefectiva.

En la actualidad el país enfrenta un abultado desempleo ocasionado por la política de consumo de Carrasquilla y luego por la cuarentena. Ambas determinaciones provocaron una reducción del ahorro y la ampliación del déficit en cuenta corriente que redujeron el empleo y desplomaron la inversión y la producción. Por lo demás, la predicción del Banco de la República y el Ministerio de Hacienda de que la caída del producto genera un rebote que lo compensa no pasó de ser un deseo sin base científica. La caída del empleo y el ingreso nacional provocaron una reducción adicional del ahorro que perpetuó o, por lo menos, no corrigió el efecto inicial.

El país no puede reactivar y normalizar la producción con un desbalance externo que tiene como contraparte la tercera parte de la población en desempleo o inactividad. El balance interno y la actividad productiva no se recuperarán mientras persista el desbalance externo, y más: los dos desbalances no se corrigen con las políticas fiscales y monetarias convencionales. Se requiere ir más lejos con otros instrumentos, como la conformación de una estructura de comercio internacional con superávit en la balanza de pagos, el fortalecimiento del vínculo y la coordinación entre el Banco de la República y los sectores público y privado, y la reformulación del mercado laboral.

La solución del empleo no será posible sin una revisión de las teorías básicas y una estrategia de políticas coherentes para rectificar varias décadas de desaciertos de la apertura comercial con déficit de balanza de pagos financiado con crédito externo. Mientras las autoridades económicas persistan en mantener el déficit en cuenta corriente financiado con crédito externo, el país tendrá que convivir con elevado desempleo. El desafió nacional e internacional está en apartarse de los dogmas que han sido controvertidos por los hechos.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/el-desplome-del-empleo/

20.32.-Revolcón en la banca centralMAURICIO CABRERA

La Reserva Federal de EE. UU. aprobó una nueva estrategia de política monetaria, con más énfasis en generar empleo que en controlar la inflación.

Los dioses deben estar locos. El Banco Central más poderoso y ortodoxo del mundo, el Banco de la Reserva Federal (FRB) de los Estados Unidos acaba de aprobar una nueva estrategia de política monetaria, que pone más énfasis en el mandato constitucional de promover la creación de empleo que en el de controlar la inflación; más aún, define que, en determinadas circunstancias, uno de sus objetivos es subir (así como suena, incrementar, aumentar o elevar) la inflación.

30 ago 2020.- Estos heréticos planteamientos los hizo nada menos que Jeremy Powell, el presidente del FRB en el simposio anual que esa institución organiza en Jackson Hole para analizar el rumbo de la política monetaria (https://bit.ly/3hAQXCe). Y para que no quedara duda de que se trataba de una decisión institucional declaró: “me complace anunciar que la revisada declaración de política fue adoptada con el voto unánime de los participantes del Comité”.

Por supuesto no se trata de un nuevo dogma económico aplicable a todos los países y momentos. En economía no existen los dogmas universales, sino cajas de herramientas que se deben aplicar con discrecionalidad dependiendo de las circunstancias. Y como las circunstancias han cambiado desde 1980 cuando el FRB bajo la dirección de Paul Volcker tuvo que empeñarse en reducir la inflación a cualquier costo, ahora tiene que enfrentar el reto del enorme desempleo y de una inflación demasiado baja.

La estrategia definida por el FRB para enfrentar esta situación, que venía desde antes pero se ha agravado por la pandemia del coronavirus, es clara: se mantienen los dos objetivos de la banca central: disminuir al mínimo el desempleo y mantener la estabilidad de precios. Sin embargo hay un cambio de prioridades: “En la ejecución de la política monetaria, nos mantendremos fuertemente enfocados en impulsar un fuerte mercado de trabajo (i.e. aumentar el nivel de empleo) para el beneficio de todos los norteamericanos”.

En cuanto a la inflación, mantienen la meta del 2%, pero el riesgo que perciben es que sea más baja y si eso sucede, “la política monetaria apropiada apuntará a tener una inflación apenas por encima del 2% por algún tiempo”.

Resalta en el discurso de Powell la preocupación por mostrar los efectos de la política monetaria sobre la calidad de vida y la distribución del ingreso: por ejemplo cuando señala que la prioridad al objetivo de reducir el desempleo es por los beneficios que esto implica, en especial para las comunidades de bajos ingresos.

También asombra, por la gran diferencia con Colombia, el proceso que siguió el FRB para este cambio de rumbo, uno de cuyos pilares fue una serie de 15 eventos denominados “FRB escucha”, en los cuales sus técnicos se reunieron con sindicatos, trabajadores, pequeños negocios y residentes de estratos bajos. El objetivo de estas reuniones, era “estar conectados con nuestros verdaderos electores, el pueblo norteamericano, para oír directamente de ellos como su vida cotidiana es afectada por nuestras políticas” Ninguna referencia a reuniones con bancos o grandes empresas.

COLETILLA: En Colombia, con una situación de desempleo y pobreza peor que la de EE. UU, el presidente de la Andi propone que el Banco de la República le preste al gobierno hasta $50 billones para reactivar la economía, y se rasgan las vestiduras todos los expertos que mantienen los conceptos del siglo pasado. Deberían leer el discurso de Powell.

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/revolcon-en-la-banca-central-544116

  • 20.31.-Economía sin defensas EDUARDO SARMIENTO
  • Estos cuatro meses pueden salvarnos CAMILO DÍAZ

En columnas recientes hemos visto que el Gobierno ha enfrentado la crisis del coronavirus dentro de la concepción de libre mercado y que la evidencia del primer semestre muestra que la cuarentena y los protocolos han generado serios daños estructurales que no pueden ser enfrentados por los medios convencionales. El país enfrenta una severa crisis económica sin acciones concretas para moderarla y revertirla.

29 ago 2020.- El Gobierno se resiste a reconocer los efectos devastadores de la pandemia. Insiste en suponer que la caída de la producción se compensa con el endeudamiento externo y el mercado. Así, se esperaba que la caída de la producción se concentrara en el segundo semestre y luego entrara en un proceso rápido de recuperación. No ha ocurrido de esa manera. En el primer semestre se presentaron caídas en la producción del 16 % y en el empleo del 20 %, y en los meses siguientes continuaron disminuyendo con respecto al año anterior. Ya no se evitará que la producción caiga un 10 % en la totalidad del año.

No se ha querido reconocer que por las deficiencias del modelo que vienen de atrás y por el confinamiento se acentuó el desbalance interno entre el producto nacional y el ingreso. En este contexto, la reducción del ahorro determina una caída de la inversión y el producto que se refuerza y sostienen. Por lo demás, el déficit en cuenta corriente tiene como contraparte el disparo del desempleo. Se configura un conflicto complejo: los buenos oficios para impulsar la producción amplían el déficit en cuenta corriente y acentúan el desempleo. No hay tal recuperación de equilibrio y mercado.

El agravamiento de las condiciones ha llevado a manifestaciones de angustia de los sectores productivos. No son solo las cifras. En la asamblea anual de la ANDI los directivos del gremio manifestaron sin resquemores que las empresas atraviesan por cuantiosas pérdidas y parálisis de la demanda que no pueden soportar sin un apoyo significativo del Gobierno. Incluso, proponen un cuantioso crédito del Banco de la República al Gobierno para que adquiera acciones de las empresas y amplíe el acceso al crédito.

La solución no se puede lograr con medidas convencionales. Se requiere un cambio drástico en el modelo económico. El aspecto central consistiría es la modificación de la estructura de comercio internacional y la composición sectorial para aumentar las exportaciones y disminuir las importaciones. La reducción del déficit de la balanza de pagos eleva el ahorro y, en conjunto, modera el desbalance interno. La otra opción es una política fiscal orientada a elevar el ahorro y la inversión, pero es imposibilitada por las fuertes presiones de gasto para elevar el consumo y reducir el deterioro de la distribución del ingreso.

Dentro de las visiones de libre mercado de los organismos internacionales y de los funcionarios gubernamentales defensores del modelo imperante no se vislumbra voluntad para introducirle cambios estructurales al sistema económico, como ocurrió en los últimos 30 años. No van más allá de las políticas monetarias y fiscales convencionales que han demostrado su ineficacia en condiciones de desbalance interno. Las prioridades se orientan a hacer lo mismo de antes.

En fin, el Gobierno está abocado a enfrentar la crisis dentro de un desbalance interno que significará durante varios años bajas tasas de crecimiento, inestabilidad en la balanza de pagos, desbordamiento del desempleo y deterioro de la distribución del ingreso. La producción y el empleo solo podrán recuperarse en forma pronta con un cambio del modelo que reduzca el déficit en cuenta corriente y eleve el ahorro.

https://www.elespectador.com/opinion/economia-sin-defensas/

20.31.-Estos cuatro meses pueden salvarnos CAMILO DÍAZ

Levantar la cuarentena estricta en todo el país nos da la oportunidad de aprovechar los cuatro meses que quedan del año para recuperarnos.

Normalmente, por esta época del año la industria está trabajando a toda carga para surtir con su producción los inventarios que son comercializados durante la temporada de compras navideña. Ese aumento de la demanda que se da por el incremento del gasto de los consumidores, como se sabe, siempre ha sido un dinamizador estacional del empleo, de tal manera que el comercio incrementa su nómina para poder atender el pico de demanda que se genera y, obviamente, la industria hace lo propio para cumplir con los pedidos. 

29 ago 2020.- Aunque el año económico parece haberse reducido a solo siete meses, como consecuencia del efecto en la economía que ha tenido la cuarentena, todavía hay una oportunidad para recuperar una parte importante de lo perdido en estos meses. Si en los cuatro meses que restan del año se toman las medidas adecuadas, podemos salvarnos de un descalabro mayor.

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En primer lugar, el Gobierno debe alistar un paquete de medidas que contribuya a subsidiar la prima de diciembre para los trabajadores. Ese incremento en los ingresos de los hogares que ocurre al final del año va a ser necesario para reactivar el empleo; sin él se correrá el riesgo de que la demanda de los hogares se estanque y los ingresos de las empresas caigan, con lo cual, las expectativas de inicio de 2021 se ensombrecerían, afectando duramente la recuperación.

Por otro lado, la reglamentación de la Ley de Pronto Pago para las pymes se vuelve un instrumento de liquidez indispensable para esas unidades productivas, que ya están enfrentando restricciones a la hora de acceder al crédito para financiar capital de trabajo. Para las pymes es mejor que les paguen pronto porque pueden reinvertir, disminuir sus deudas y volver a empezar el ciclo de producción; mientras que soluciones vinculadas al endeudamiento bancario aumentan su riesgo de iliquidez, puesto que las deudas se deben iniciar a pagar en algún momento, más los intereses que se generan. Por otra parte, no hay dinero más caro para una empresa que el que no tiene disponible para usar, y en esta coyuntura el canal de crédito o bien está cerrado para varios sectores o enfrenta restricciones.

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Para que estos meses sean provechosos y se sienten las bases de la recuperación, la sociedad también debe poner su aporte manteniendo la disciplina con el uso del tapabocas, la máscara de acrílico, el gel antibacterial y el distanciamiento social. Solo de esa manera se puede evitar que surjan nuevos brotes y se tengan que volver a tomar las fuertes medidas de aislamiento que tanto han costado en términos sociales y económicos. Una forma de incrementar la disciplina es la implementación de campañas pedagógicas constantes para que el mensaje cale y las nuevas costumbres de bioseguridad se instauren en la sociedad. En el pasado ya ha funcionado con los espacios libres de humo, el cinturón de seguridad, el uso del casco y, aunque con excepciones, no mezclar alcohol con la conducción.

Un elemento a favor para que estos meses sean exitosos es que los depósitos en las cuentas de ahorro rondan los $230 billones, algo que indica que hay capacidad de compra por parte de los hogares y que durante estos meses ahorraron una buena parte de lo que antes gastaban, de tal manera que la apertura de la economía contará con la facilidad de liquidez desde algunos hogares y varias compras represadas, además del deseo de salir y disfrutar de momentos de esparcimiento con la familia o amigos.

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Estos cuatro meses, si son bien aprovechados, tienen el potencial de salvarnos y permitir que la economía inicie su recuperación, que las empresas reintegren parte de la fuerza laboral que despidieron y se vayan recuperando del frenón que se instauró a medida que el aislamiento estricto se fue prolongando en pequeñas cuotas de tres semanas, cada vez que las autoridades iban alargando la cuarentena para prevenir un colapso del sistema sanitario.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/estos-cuatro-meses-pueden-salvarnos-por-camilo-diaz/297312 

  • 20.30.-Desorden internacionalEDUARDO SARMIENTO
  • Sugestiones: la histórica caída del PIBMAURICIO CABRERA

Las cifras del segundo trimestre revelan caídas monumentales de la producción y el empleo en Colombia y en el mundo que no fueron anticipadas ni moderadas.

23 ago 2020.- Los comportamientos macroeconómicos revelan que las teorías de equilibrio y mercado que sirven para proyectar el desempeño de las economías y adoptar las políticas complementarias o suplementarias no corresponden a la realidad. Así, en marzo, en plena cuarentena, se estimaba que la caída del producto en Colombia sería de cero y la información más reciente revela que en el segundo trimestre llegó a -16 %. Se confirma que las concepciones macroeconómicas basadas en los mercados ideales no tienen en cuenta las deficiencias estructurales de las economías.

Los hechos se han encargado de confirmar que los países no tenían la flexibilidad de precios y las instituciones de previsión y planeación para superar el desbalance interno entre el producto nacional y el gasto, y el externo entre importaciones y exportaciones. Colombia, al igual que América Latina, se montó en modelos de déficit en cuenta corriente financiado con crédito externo y organizaciones del banco central que terminan en desbalance interno. No es un comportamiento nuevo. En la década de los años 90, luego de las aperturas económicas, la mayoría de los países de la región se precipitaron en recesión. A Colombia le correspondió el turno en 1999, cuando se registró la mayor caída de la historia registrada, solo superada por la que viene en camino.

En el consenso neoclásico dominante se considera que el mercado por conducto de la tasa del tipo flotante y la tasa de interés garantizan el balance interno de inversión y ahorro, y el externo entre importaciones y exportaciones. El mundo tiende a un equilibrio perfecto inducido por el mercado. No es cierto.

La evidencia muestra que las economías con bajo ahorro y déficit en cuenta corriente operan con desbalances internos y externos. De hecho, están expuestas a desplomes de la inversión por conducto del multiplicador que provocan caídas libres de la producción y el empleo.

Así, la confinación ocasionó una reducción drástica del ahorro, que acentuó el desbalance interno en los países en desarrollo, como Colombia y en general América Latina. Adicionalmente, transformó el exceso de ahorro de la economía mundial en faltante y, por lo tanto, la tornó en desbalance interno. El mundo está abocado a un desbalance interno que se extiende a la mayoría de las naciones, incluso aquellas con elevados niveles de ahorro y superávit de la balanza de pagos.

Durante el predominio de Keynes, después de la Segunda Guerra Mundial, se vio que los desbalances internos y externos solo se pueden superar con cambios estructurales impulsados por el Estado. Los países en desarrollo no tienen más opción que evitar los choques destructivos del libre mercado con la intervención estatal en la estructura comercial y sectorial, y la estricta coordinación fiscal y monetaria.

Nada de esto es extraño. El desbalance de América Latina data de la apertura económica de la década del 90. El desmonte de la protección, la acción de todo tipo, en particular en la tasa de cambio, de los países desarrollados para conformar superávits de la balanza de pagos redujo la discrecionalidad sobre la balanza de pagos. Las economías quedaron expuestas a desbalances internos que provocan caídas descontroladas de la inversión y se llevan por delante la producción y el empleo.

En fin, la corrección de los dos desbalances no se puede lograr con medidas indefinidas de mercado. Solo es posible con una amplia presencia del Estado orientada a modificar la estructura comercial y sectorial, y se facilitaría dentro de una conciliación mundial que limite los superávits de balanza de pagos. 

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/desorden-internacional/

20.30.-Sugestiones: la histórica caída del PIB  MAURICIO CABRERA

En lo internacional, podría dar cierto consuelo saber que el PIB de USA registró una caída de 32,9% en el mismo período

Para entender mejor que significa la caída del PIB de 15.7% que acaba de confirmar el DANE para el segundo trimestre del año es conveniente analizar el desempeño de cada uno de sus componentes y compararlo tanto con nuestra propia historia como con el resultado de otros países.

16 ago 2020.-En lo internacional, podría dar cierto consuelo saber que el PIB de USA registró una caída de 32.9% en el mismo período. Pero es una comparación equivocada, porque lo que allá se registra es la tasa anual de la variación trimestral, es decir el cambio en un trimestre multiplicado por 4. Con esa forma de medir, la caída del PIB que registraría Colombia sería cerca del 60%, es decir que el supuesto consuelo se convertiría en angustia.

Si vemos los datos comparables del comportamiento trimestral del PIB en los países de la OECD, a Colombia le va mal. Solo México y España tienen una caída superior a la del país (18.5% y 17.3% respectivamente), mientras que en los otros 15 países de la lista la contracción es menor. Se destacan los casos de Chile y Corea con una caída trimestral de “solo” 5.8% y 3.3%; Chile más afectado que Colombia por el Covid-19, mientras que Corea si lo controló con gran rapidez.

Respecto de nuestra propia historia, el único antecedente que tenemos es la gran recesión durante el gobierno de Pastrana: en el segundo trimestre de 1999 se registró una caída de 6.8%, es decir menos de la mitad de la de ahora, pero con componentes diferentes. En ese entonces lo que más se redujo fue la inversión (caída del 48%), mientras que el consumo privado solo bajó 6.8% y las exportaciones continuaron creciendo a un ritmo del 6.1%.

En la recesión actual la inversión ha caído un poco menos (-32%), pero el consumo privado ha sido mucho más afectado (-18%) y, como es una crisis internacional, las exportaciones también han sufrido una reducción del 25%. En ambas coyunturas lo único que ha repuntado un poco y atemperado la crisis es el consumo del gobierno: en 1999 creció 3% y ahora 1,6%. Eso si sorprende que con todos los anuncios de ayudas oficiales el crecimiento del gasto público haya sido tan pequeño.

Dado que el consumo de los hogares representa el 70% del PIB, se puede afirmar que su reducción es la principal causa de la actual recesión, lo que plantea un serio interrogante sobre la forma y la velocidad con la que puede darse la recuperación del crecimiento, porque esa caída no se puede atribuir solo a la falta de ingresos o al cierre de la economía, también está el miedo al virus, y entonces los que tienen recursos no consumen porque les da susto salir a gastar, y los que no tienen porque no pueden comprar.

En Estados Unidos las cuantiosas transferencias a los desempleados, y las ayudas a la nómina de las empresas aumentaron el ingreso disponible de las familias en un asombroso 42% en el trimestre, pero aún así el consumo de los hogares cayó 10.5%.

La gente prefirió guardarse la platica, y la tasa de ahorro subió del 9.5% al 25.7%. En Colombia las ayudas oficiales han sido mucho menores y, aunque no hay datos todavía, es de suponer que el ingreso disponible de las familias se ha reducido, lo que complica más las posibilidades de la reactivación.

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/sugestiones-la-historica-caida-del-pib-mauricio-cabrera-galvis-543709

20.29.-Reformas estructurales EDUARDO SARMIENO 

Las decisiones sobre el coronavirus han sido altamente influidas por la concepción del libre mercado. Los diagnósticos y las soluciones están altamente fundamentadas en el mercado y dan resultados distintos a los previstos y, por lo general, contribuyen a agravar los aspectos que busca remediar.

16 ago 2020.- El mundo lleva más de seis meses asediado por el coronavirus. No es fácil entender que un virus con características similares a las pandemias surgidas en el último siglo, que puede expresarse por una relación matemática simple y una curva que se presenta en múltiples procesos físicos, matemáticos y económicos, genere los trastornos y las crisis observadas en los últimos seis meses. De acuerdo con estas expresiones, estamos ante un fenómeno que aparece, luego crece a un ritmo cada vez menor hasta alcanzar el pico y, finalmente, desciende hasta desaparecer. Así ocurrió en Europa, incluso en España e Italia, que alcanzaron los niveles más altos de contaminación. En América Latina se ha presentado un comportamiento muy distinto. En el intento de aplanar la curva para reducir el nivel de contaminación y evitar el colapso del sistema hospitalario se modificaron la solución matemática y la forma de la curva. El pico de la curva se alejó y se tornó incierto.

La otra falla grande está en el sistema de salud. Al parecer, la organización del sistema con criterios de mercado amplió el acceso, propició la modernización e incremento los márgenes de ganancias de los intermediarios. Sin embargo, no está en capacidad de atender en forma eficaz la afluencia masiva de pacientes. En Colombia, donde la cobertura del sistema es del 90 %, no se pueden tratar más de 2 mil pacientes del coronavirus en cuidados intensivos.

Las decisiones sobre este virus han sido altamente influidas por la concepción del libre mercado. Así, la medida de la cuarentena se justificó sobre la premisa de que la reducción del ahorro y la inversión sería contrarrestada por un aumento del endeudamiento externo. La caída de la economía se revertiría en un plazo corto. Los hechos dicen lo contrario. El endeudamiento externo aumentó el déficit fiscal, disparó el desempleo e inició el desplome de la producción. La proyección inicial de las organizaciones internacionales y del Gobierno, de que la producción caería 3,2 %, ha sido controvertida por las cifras efectivas reportadas para abril y mayo. Por simple aritmética, ya se ve que en el año la producción caerá 10 % y el empleo, 16 %.

Los resultados anteriores constituyen una evidencia de que el modelo de libre mercado, la privatización de la salud y de la concepción económica de la banca central y el comercio internacional que viene de un siglo se precipitó en colapso.

Sin duda, los daños del coronavirus se incrementarán mientras se fortalezcan tanto la presencia gubernamental como el debate público. Primero, el manejo epidemiológico no puede dejarse en los especialistas. Se requiere una mayor participación interdisciplinaria de matemáticos y economistas. Segundo, el sistema de las EPS, al igual que el pensional, está en mora de ser transformado en una organización regulada y administrada por el Estado. Tercero, la política macroeconómica debe ser sujeta al escrutinio público que garantice el balance macroeconómico interno y externo. El país tiene un cuantioso desbalance interno ocasionado por el bajo ahorro y el déficit en cuenta corriente que aumenta el desempleo y deprime la producción. La solución para superar la crisis y avanzar hacia una economía más equitativa es la abierta intervención del Estado para conformar una estructura de comercio internacional y sectorial con superávit de balanza de pagos.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/reformas-estructurales/

  • 20.28.-Cómo evitar la crisis de la deuda soberana JOSEPH STIGLITZ
  • El manejo de la crisis EDUARDO SARMIENTO
  • El marco fiscal SALOMÓN KALMANOVITZ

En la nueva estructura financiera internacional propuesta por los autores, el FMI tendría un rol central ya que podría encargarse de recomprar los títulos de deuda soberana.

Mientras la pandemia de COVID-19 sigue haciendo estragos, más de cien países de ingresos bajos y medios todavía tienen un total combinado de 130.000 millones de dólares de vencimientos de deuda este año, de lo que alrededor de la mitad se debe a acreedores privados.

Con buena parte de la actividad económica suspendida y la recaudación fiscal en caída libre, muchos países no podrán evitar el default. Otros juntarán escasos recursos para pagar a los acreedores, recortando gastos imprescindibles en salud y prestaciones sociales. Y otros tratarán de patear la proverbial piedra para adelante apelando a más endeudamiento, en un momento en que parece fácil, dada la abundante provisión de liquidez por parte de bancos centrales de todo el mundo.

Desde la década perdida de América Latina en los ochenta hasta la más cercana crisis griega, sobran penosos recordatorios de lo que sucede cuando los países no pueden pagar sus deudas. Una crisis global de deuda en este momento dejará a millones de personas sin empleo y provocará inestabilidad y violencia en todo el mundo. Muchos buscarán empleo en otros países y se saturarán los sistemas de control fronterizo y gestión de migraciones en Europa y Norteamérica. Otra costosa crisis migratoria desviará la atención de la necesidad urgente de hacer frente al cambio climático. Emergencias humanitarias como esta son cada vez más frecuentes.

Esta pesadilla es evitable, pero hay que actuar de inmediato. Los orígenes de la crisis de deuda que se avecina son fáciles de entender. La flexibilización cuantitativa aumentó la deuda pública de los países de ingresos bajos y medios (constituida en su mayor parte en la forma de bonos soberanos) a más del triple desde la crisis financiera global de 2008. Los bonos soberanos conllevan más riesgo que la deuda «oficial» con instituciones multilaterales y organismos de ayuda de los países desarrollados, porque los acreedores pueden liquidar los bonos de un momento al otro y provocar al hacerlo una profunda depreciación monetaria y otras grandes alteraciones económicas.

En junio de 2013, los autores nos preguntábamos: «¿están unos mercados financieros con estrechez de miras y en colaboración con gobiernos, también con estrechez de miras, preparando el terreno para la próxima crisis de deuda externa del mundo?». Ha llegado el momento de la verdad. El pasado marzo, Naciones Unidas pidió un alivio de deudas para los países menos desarrollados. Varios miembros del G20 y el Fondo Monetario Internacional han suspendido los vencimientos de deuda de este año y han pedido a los acreedores privados hacer lo mismo.

Previsiblemente, estos pedidos han caído en oídos sordos. Por ejemplo, un consorcio de acreedores privados de África que acaba de formarse ya rechazó la idea de un pequeño alivio general de deuda para los países pobres. De modo que buena parte, o acaso la totalidad, de los beneficios del alivio provisto por los acreedores institucionales irá a manos de acreedores privados que se niegan a hacer algo similar.

O sea que los contribuyentes de los países acreedores volverán a rescatar a actores privados que asumieron riesgos excesivos y dieron préstamos imprudentes. El único modo de evitarlo es una moratoria integral de deudas, que incluya a los acreedores privados. Pero sin una acción decidida de los países en los que están suscritos los contratos de deuda, es difícil que los acreedores privados acepten un arreglo de esta naturaleza. De modo que los gobiernos deben apelar a las doctrinas de necesidad y «fuerza mayor» para imponer una moratoria integral de vencimientos.

Sin embargo, eso no resolverá el problema sistémico que supone el endeudamiento excesivo, lo cual demanda una urgente y profunda reestructuración de deudas. La historia muestra que para muchos países, una reestructuración insuficiente y tardía sólo prepara el terreno para otra crisis. Y la larga lucha de Argentina para reestructurar su deuda con acreedores privados recalcitrantes, cortos de miras, testarudos e insensibles muestra que las cláusulas de acción colectivas pensadas para facilitar esas reestructuraciones no son tan eficaces como se esperaba.

La mayoría de las veces, a una reestructuración inadecuada le sigue otra reestructuración antes de que pasen cinco años, con enorme sufrimiento de la población del país deudor. Y a la larga, también los acreedores salen perdiendo.

Felizmente, hay una alternativa, aunque es poco utilizada: la recompra voluntaria de deuda soberana. Estas operaciones son habituales en el sector corporativo y resultaron eficaces en los noventa en América Latina y luego en el caso de Grecia. Tienen además la ventaja de que evitan las duras condiciones típicas de los acuerdos de canje de deuda.

El objetivo principal de un programa de recompra sería aligerar la carga de la deuda, al obtenerse un descuento significativo (quita) respecto del valor nominal de los bonos soberanos y minimizar la exposición al endeudamiento con acreedores privados. Pero además, el programa también se puede usar para promover objetivos sanitarios y climáticos, exigiendo que los países beneficiados apliquen a la creación de bienes públicos el dinero que hubieran debido emplear para el pago de vencimientos.

Como explicamos en un artículo publicado hace poco por el Center for Economic Policy Research, un mecanismo multilateral para la recompra de deuda podría estar a cargo del FMI, que puede usar recursos ya disponibles, los Nuevos Acuerdos para la Obtención de Préstamos, y fondos complementarios de un consorcio mundial de países e instituciones multilaterales. Los países que no necesiten toda su asignación de derechos especiales de giro (la unidad de cuenta del FMI) pueden donarla o prestarla al nuevo mecanismo. Y se podrían obtener más recursos todavía mediante una nueva emisión de DEG, algo cuya necesidad es evidente. Para garantizar la máxima reducción de deuda con un nivel dado de gasto, el FMI puede celebrar una subasta, anunciando que sólo recomprará una cantidad limitada de bonos.

Pero a futuro, se necesita un mecanismo de reestructuración de deudas predecibles y reguladas, para lo que se puede tomar como modelo la legislación estadounidense referida a la quiebra de gobiernos municipales (el «Capítulo 9»). Esto estaría a tono con las recomendaciones que dio después de 2008 la Comisión de Expertos de las Naciones Unidas sobre las Reformas del Sistema Monetario y Financiero Internacional.

La objeción usual a estas propuestas es que destruirían el mercado internacional de capitales. Pero la experiencia muestra lo contrario: no se puede sacar agua de las piedras. Reestructuración habrá sí o sí, la pregunta es si será ordenada. Nuestras propuestas ayudarán a lograr este objetivo, y de tal modo fortalecerán el mercado de capitales.

Pero en última instancia, la cuestión aquí no es el funcionamiento de los mercados de capitales sino el bienestar de la gente en los países en desarrollo y emergentes. Se necesita un alivio de deudas ahora mismo, en mitad de la pandemia. Tiene que ser integral (incluir a los acreedores privados) y ser más que una mera suspensión de pagos. Las herramientas para hacerlo ya existen, sólo hace falta voluntad política.

Este artículo expresa opiniones de los autores que no representan necesariamente la posición de Naciones Unidas o de sus estados miembros.

https://www.clarin.com/economia/economia/evitar-crisis-deuda-soberana_0_j3-t_gZLz.html

20.28.-El manejo de la crisis EDUARDO SARMIENTO

Las políticas de salud para enfrentar el coronavirus han generado un gran desorden económico. Los efectos de las medidas y las acciones complementarias solo se vinieron a ver varios meses después. Hoy se tiene que las medidas para combatir el coronavirus ocasionaron serias fallas estructurales.

No se advierte que las deficiencias del modelo económico que venía de atrás y la cuarentena ocasionaron un serio daño estructural en el ahorro, la inversión y el empleo.

9 ago 2020.- En Colombia provocaron una caída monumental del ahorro y la inversión, que no se puede analizar con las concepciones teóricas convencionales. Tampoco son aplicables las soluciones de Estados Unidos, que cuenta con el seguro de desempleo, ni de los países europeos, que disponen de ahorros sobrantes de la población y superávits de balanza de pagos.

Las soluciones de los últimos años de América Latina se buscan con fórmulas de libre mercado ideadas en los países desarrollados que no han podido ser adaptadas a las condiciones propias de la región. La mejor ilustración se encuentra en el orden económico mundial que relegó América Latina a operar con elevados déficits en cuenta corriente financiados con crédito externo. De hecho, los países están abocados a menos crecimiento, más desempleo y deterioro de la distribución del ingreso.

En particular, Colombia venía mal porque llevaba cinco años con tasas de crecimiento inferiores a las históricas y registraba una de las distribuciones del ingreso más desiguales del mundo, tasas de desempleo de dos dígitos y déficits en cuenta corriente de 5 % del PIB.

El error del diagnóstico oficial está en atribuir el mal resultado a la cuarentena y suponer que se puede corregir por las simples leyes del mercado. No se advierte que las deficiencias del modelo económico que venía de atrás y la cuarentena ocasionaron un serio daño estructural en el ahorro, la inversión y el empleo. Está visto que el expediente ocasionó una caída de la producción nunca vista en la historia registrada del país. Así mismo, ocasionó en dos meses la salida de siete millones de trabajadores del mercado laboral. Por lo demás, las condiciones de equidad retrocedieron varios años y esto se manifiesta en la caída de los ingresos de trabajo, el aumento de la pobreza monetaria y la elevación del coeficiente de Gini.

Lo cierto es que los datos estadísticos recientes no confirman las previsiones del Gobierno y los organismos internacionales, que proyectaban inicialmente una caída del producto de 3,2 % para el presente año y nunca imaginaron la debacle del empleo.

En realidad, el coronavirus y las cuarentenas han ampliado las enormes imperfecciones del sistema de mercado y, lo más grave, han introducido fallas estructurales que tienden a persistir. No es cierto que la terminación de la pandemia resolverá la crisis. La economía se verá reducida en su capacidad de producir y generar empleo y retrocederá en la distribución del ingreso.

No había posibilidad alguna de que el desplome inicial de la producción y el empleo y el posterior sobre la inversión pudieran ser contrarrestados por el déficit fiscal y la entrada de capitales. La economía quedó abocada a un estado de bajo ahorro y cuantioso déficit en cuenta corriente, que configuran un desbalance interno que no se puede corregir con las políticas fiscales convencionales. El déficit fiscal de 8,2 % del PIB no evita el desplome del producto nacional. El endeudamiento externo aumenta el déficit en cuenta corriente y agrava el desempleo.

La solución de fondo para avanzar en el crecimiento, el empleo y la equidad es el cambio de modelo dentro del marco sugerido en el libro Teorías de crecimiento y distribución del ingreso para una nueva era. En síntesis, se plantea avanzar en la armonización comercial, macroeconómica y sectorial para conformar una estructura económica con superávit de balanza de pagos.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/el-manejo-de-la-crisis/

20.28.-El marco fiscal SALOMÓN KALMANOVITZ 

El Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) es un instrumento de análisis de los gobiernos para desplegar políticas económicas. En el caso del gobierno Duque, es también un instrumento de propaganda que pretende defender sus decisiones y glorificar sus supuestos logros.

3 ago 2020.- Se trata de una elaboración torpe. La proyección del crecimiento del PIB que hace es fantasiosa, suponiendo que se dará una recuperación en forma de V, o sea un choque al crecimiento que se recupera al año siguiente para volver a un supuesto estado estacionario del crecimiento (3,3 % anual) de largo plazo de la economía. Así, en 2020 la economía se contrae 5,5 %, pero en 2021 más que se compensa con un crecimiento de 6,6 %, sin decir de dónde vendrá tan fuerte impulso. El gasto público no puede ser, porque en este año el Gobierno se está gastando toda su artillería y el año entrante se encontrará en los rines de su inversión, a menos que el Banco de la República haga emisiones gigantescas con que financiarla. Conociendo al emisor más el talante ortodoxo y sectario de Carrasquilla, no veo posibilidad de que se aumente el gasto en la medida de lo necesario para poner a crecer la economía pasado el choque pandémico.

Lo cierto es que el jalonamiento de la economía colombiana tendría que venir del crecimiento global y en particular de los Estados Unidos. La realidad que está revelando la pandemia en EE. UU. es una contracción mucho más acentuada que la que se proyectaba anteriormente. La política de Trump ha sido tan estúpida que la peste en su país se sigue acentuando y no hay siquiera un plan nacional para enfrentarla. Eso ya ha comprometido la recuperación de su economía, porque el surgimiento de nuevos casos paraliza la actividad económica. En Colombia, las crecientes cifras de contagios y los gastos asociados a la pandemia serán talanqueras también para el crecimiento de la economía en el mediano plazo.

Se afirma en el MFMP de 2020 que la disminución de impuestos a las ganancias da lugar a un aumento de la inversión en los años siguientes engañosamente exacta: crecimiento de la inversión de 6,7 % anual antes de la reforma para aumentar progresivamente hasta el 12,3 % del 2023 en adelante, o sea una burda proyección que sustituyen como un hecho cumplido y que impulsa el crecimiento de la economía. Se trata de un modelo en el que hay una sola variable (la inversión) que define el crecimiento, cuando los teóricos serios construyen modelos con varias variables, incluyendo consumo, gasto público y otras que expliquen mejor la realidad. Es una forma autocomplaciente de análisis en la que brillan las bondades de las políticas del gobierno Duque, quien ha sido un sujeto bastante pasivo frente a la magnitud de la crisis que nos agobia.

Lo que debemos estar analizando es la forma como la pandemia va a destruir una parte considerable de las economías que ataca. Sectores como restaurantes, hotelería y entretenimiento, transporte aéreo y terrestre, comercio y manufactura, entre otros, se verán afectados y algunos de forma permanente. Debemos estar preparados para encontrar una economía 20 o 30 % más pequeñas cuando pase el temblor y la recuperación puede ser muy lenta e incompleta. Ha sido la aparición de un cisne negro, un fenómeno imprevisible que los economistas no sabemos descifrar.

Nota: para escribir esta columna, me beneficié del escrito de Jorge Iván González “El método en economía. A propósito del Marco Fiscal de Mediano Plazo”.

https://www.elespectador.com/opinion/el-marco-fiscal/

  • 20.27.-Salud y empleoEDUARDO SARMIENTO 
  • La economía de la zona euro se contrae por un récord de 12.1% debido a coronavirus LARRY ELLIOTT

El país enfrenta una compleja coyuntura. Las medidas de salubridad no han logrado controlar la contaminación del coronavirus y han generado secuelas sobre la economía que no se anticiparon y enfrentaron en forma adecuada.

2 ago 2020.- La ecuación epidemiológica que se da en múltiples fenómenos de la física, la termodinámica y la economía está representada por una expresión en la que el grado de contaminación (número de contaminados) es una función exponencial de la tasa de contaminación (nuevos contaminados). La relación es el resultado de la naturaleza y solo se puede regular parcialmente. Los países exitosos son los que han podido reducir en forma sistemática la tasa de contaminación, ya sea por acciones de la naturaleza o por hospitalarias. Los procedimientos de distanciamiento general, como las cuarentas, son irregulares e inciertos.

La experiencia del último siglo y la reciente revelan dos comportamientos. En el primer caso la contaminación disminuye, el grado sube hasta alcanzar el pico y luego baja hasta desaparecer. En el segundo caso la tasa de contaminación sube, el grado de contaminación evoluciona en forma irregular y el pico de la curva se aleja y se torna incierto.

Los países que han alcanzado el pico de la curva en períodos más cortos son los que han seguido el primer camino. En contraste, los países que han seguido el segundo camino se han visto abocados a procesos irregulares en que el pico se aleja y no se sabe cuándo se alcanza.

El resultado en Colombia es desconsolador. El nivel de contagio y de muertes ha aumentado por deficiencias del sistema. El aplanamiento inicial de la curva para evitar el colapso del sistema hospitalario se hizo a cambio de distanciar el pico y hacerlo impreciso. Lo cierto es que contribuyó a aumentar los contagios y los decesos.

Las cosas tampoco han ido bien en la corrección de los efectos colaterales sobre la economía. El confinamiento se justificó en los altos círculos internacionales de la OCDE, los organismos internacionales de crédito y prestigiosos tanques del crecimiento que predecían que la reducción del ahorro causado por el confinamiento se compensaría con un aumento del endeudamiento que entraría a las economías por la vía del déficit fiscal. Se preveía que la receta provocaría una caída de la actividad productiva que se recuperaría en menos de un año. En un corto tiempo, las economías recuperarían las tendencias históricas.

¿Qué pasó? Simplemente la organización de libre mercado de la apertura que viene de atrás y el banco central fundamentado en el idealismo de mercado no contrarrestaron el monumental desbalance interno causado por el confinamiento.

La política fiscal de déficit, cercana al 10 % del PIB, la baja de la tasa de interés y los estímulos financieros no evitaron el desplome de la producción, el empleo y la distribución del ingreso. A la luz de la información del primer semestre, se estima que el producto nacional caerá 10 %, el empleo 20 % y los índices de pobreza y distribución del ingreso retrocederán varios años.

Tanto en la salud como en la economía se observan fallas teóricas que deben remediarse. Es necesario que los esfuerzos epidemiológicos se concentren en la reducción de la tasa de contaminación mediante procedimientos hospitalarios y administrativos que identifiquen, traten y separen a los pacientes. No es lógico que la entrega de los resultados supere el período de gestación del virus.

En economía no hay muchas opciones para recuperar la producción, el crecimiento y la distribución del ingreso que cambiar el modelo de independencia del Banco de la República que provoca el desbalance interno entre el gasto y el producto nacional y dispara el desempleo.

https://www.elespectador.com/opinion/salud-y-empleo/

20.27.-La economía de la zona euro se contrae por un récord de 12.1% debido a coronavirus LARRY ELLIOTT

Los datos revelan que la contracción en el segundo trimestre acabó con más de una década de expansión

Un bar cerrado en Madrid. España ha tenido la mayor caída en la producción en el segundo trimestre, con una disminución del PIB del 18,5%. Fotografía: Gabriel Bouys / AFP / Getty Images 

El alcance total del impacto de Covid-19 en la economía de la eurozona ha quedado al descubierto con cifras que muestran que la zona de la moneda única se redujo en un récord del 12,1% en el segundo trimestre de 2020.

31 jul 2020.- En medio de los crecientes temores de que la recuperación tentativa de Europa esté a punto de verse afectada por una segunda ola de la crisis, el brazo estadístico de la Unión Europea, Eurostat, proporcionó pruebas contundentes de la caída en la actividad causada por los bloqueos casi totales impuestos por algunos países en la primavera.

Los datos de Eurostat revelaron que la contracción en el segundo trimestre, cuando se combinó con una caída menor en los primeros tres meses del año, había eliminado una década y media de expansión, devolviendo la economía de la eurozona a su nivel a mediados de la década de 2000. Italia, que ha luchado por crecer desde la adopción de la moneda única, ha visto regresar su PIB a los niveles de mediados de los años noventa.

En España, donde las preocupaciones sobre una segunda ola son más agudas, ha habido la mayor caída en la producción en el segundo trimestre, registrando una disminución en el PIB del 18,5%. La caída, inigualable incluso durante su guerra civil de la década de 1930, siguió a una contracción del 5,2% en el primer trimestre y significa que la cuarta economía más grande de la eurozona se redujo casi un cuarto en la primera mitad de 2020.

Francia, segunda en tamaño solo por Alemania dentro del área de la moneda única de 19 naciones, vio su PIB caer en un 13.8%, mientras que la próxima economía más grande, Italia, se contrajo en un 12.4%. Alemania, que informó sus cifras de crecimiento el jueves, fue la que tuvo el peor desempeño de las «cuatro grandes» economías de la eurozona con una contracción del PIB del 10,1% en el segundo trimestre. Los países con mejor desempeño en la eurozona fueron Europa del Este y los estados bálticos.

Eurostat dijo que, en conjunto, la economía de la eurozona era un 15% más pequeña que el año anterior. La caída récord en el período de abril a junio de 2020 siguió a una caída del 3,6% en los primeros tres meses del año y un crecimiento cero en el último trimestre de 2019.

Andrew Kenningham, economista jefe para Europa de la consultora Capital Economics, dijo: “Hay pocos datos positivos en los datos publicados hoy, que confirman que el PIB de la eurozona se desplomó tanto como se temía en el segundo trimestre y que la inflación se mantuvo muy por debajo del objetivo. Si bien partes de la economía han vuelto a la vida en los últimos meses, el daño ya hecho combinado con el impacto actual y potencial futuro del virus significa que la recuperación será dolorosamente lenta».

A pesar de la caída sin precedentes en el PIB en el segundo trimestre, el peor daño económico de Covid-19 fue causado en abril y la actividad comenzó a recuperarse en mayo y junio a medida que se redujeron las restricciones de bloqueo. Pero los analistas advirtieron que la recuperación total sería un proceso largo.

«La parte difícil de esta recuperación está programada para comenzar ahora», dijo Bert Colijn, economista senior de la zona euro en ING Bank.

«En primer lugar, los casos nuevos de Covid-19 con tendencia ligeramente más alta aumentan el riesgo de reaperturas invertidas, y ya estamos viendo signos locales de eso. En segundo lugar, a partir de este momento, los aumentos cautelosos del desempleo y las quiebras y la inversión débil sacarán a la luz más características de una recesión económica general. Es probable que estos factores se prolonguen durante algún tiempo, lo que hace que una recuperación rápida a los niveles de PIB anteriores a la corona esté fuera de cuestión».

https://www.theguardian.com/business/2020/jul/31/eurozone-economy-shrinks-by-record-121-due-to-coronavirus-crisis

  • 20.26.-La economía y la pandemia SALOMÓN KALMANOVITZ
  • La prioridad es el empleo EDUARDO SARMIENTO
  • Con la vacuna, nos volveremos a encontrar, pero cómoCAMILO DÍAZ

El impacto de la pandemia en la economía ha sido monumental. La industria decreció 36 % en abril y en mayo mejoró un poco al contraerse 26 %, sumando 47 % durante dos meses; algo parecido ocurrió con las ventas al por menor. En abril se perdieron 5,3 millones de empleos, una cuarta parte del total. La tasa de desempleo en ciudades aumentó del 11,3 % en febrero al 24,5 % en mayo.

20 jul 2020.- La participación de la población en la fuerza de trabajo también cayó ocho puntos, lo que significa que la gente ni siquiera salió a buscar trabajo.

El comercio exterior de Colombia ha sido muy golpeado por la contracción de la demanda global. En mayo las exportaciones fueron de US$2.237 millones, 40 % menos que el mismo mes de 2019; las de combustibles cayeron 57 %, pero mejoraron un poco frente al resultado del mes de abril, que no alcanzó los US$2.000 millones. Las importaciones, entre tanto, fueron de US$3.100 millones en mayo, un 32 % menores a las del mismo mes de 2019, profundizando un déficit comercial muy voluminoso de US$900 millones en junio. Se revela un profundo desequilibrio macroeconómico que debe relacionarse con el gasto público y el déficit fiscal. El Gobierno abandonó a buena hora la regla fiscal, inspirada en la creencia de que el equilibrio presupuestal es prioritario, admitiendo un déficit del 8,2 % del PIB para 2020, el más elevado en toda la historia del país. La razón es que el recaudo cayó más del 2 % del PIB y la pandemia requiere gastos ingentes, no contemplados en las cuentas iniciales del Gobierno.

Hubo también una deflación que no se presentaba desde la gran recesión del año 2000, con una caída del 0,4 % del nivel de precios en junio pasado. Se insinúa así una contracción de la demanda más profunda que de la oferta. La Cepal, siempre trasnochada, calcula que la economía colombiana caerá 5,6 % en 2020, supuestamente la que menos decrecerá en América Latina, algo que todavía depende de la extensión de la pandemia y de los cierres que tengan que hacerse para enfrentar la presión sobre el sistema de salud. Viendo la pésima política del señor Bolsonaro en Brasil, que ha propiciado el contagio de dos millones de personas, mientras se proyectan 200.000 muertes, y los malos resultados de Perú y Chile, a Colombia puede que le vaya igualmente muy mal.

La apertura que promovió el gobierno Duque ha sido menos inteligente de lo pensado, porque contribuyó a trepar de manera exponencial el número de contagios, que alcanzan los 180.000 al 17 de julio. El número diario de casos reportados se redujo de 3.700 a 3.300 en la semana pasada, vislumbrando que nos estábamos aproximando a una suavización de la curva, según Jorge Tovar. No obstante, los más de 8.000 casos del 16 de julio crean nueva incertidumbre sobre la intensidad del rebrote. De todas maneras, los nuevos casos impondrán un alto costo al sistema de salud por los enfermos que se complican y requieren de camas UCI, que están cerca del tope de utilización.

El Gobierno insiste en sus políticas fallidas de reactivación con los dos días sin IVA, que no tienen un impacto generalizado en toda la producción de bienes y servicios, favorecen a los consumidores que cuentan con dos millones de pesos disponibles para comprar electrodomésticos importados e implican una pérdida importante de ingresos fiscales sin ton ni son. El tercer día sin IVA, programado para el 19 de julio, fue aplazado debido a las medidas restrictivas; en verdad, debiera abandonarse porque es una pésima idea.

https://www.elespectador.com/opinion/la-economia-y-la-pandemia/

20.26.-La prioridad es el empleo EDUARDO SARMIENTO

El país está sometido a fórmulas internacionales que no han sido confrontadas con la realidad. Se espera que el financiamiento por conducto de los déficits fiscales contrarreste la secuela del confinamiento. No se advierte que en condiciones de bajo ahorro y desbalance interno la liquidez fiscal no entra a la economía. No afecta la producción y el empleo.

25 jul 2020.- Tan sólo morigera la caída de la demanda. Por eso, los desplomes de la producción y el empleo han resultado muy superiores a los previstos en los tanques del pensamiento y los organismos internacionales.

El país adelantó el confinamiento por razones de salud pública sin justificación científica. El expediente se justificó sobre la base de qué la caída de la economía se contrarrestaría con un déficit de 8.2% del PIB. La reducción del ahorro ocasionada por el confinamiento sería compensada por la ampliación del financiamiento externo que entraría por conducto déficit fiscal. Se configuró un desbalance interno entre el gasto y el producto nacional que impide la entrada de la liquidez a la economía, al tiempo que precipita el desplome de la producción y el disparo del desempleo.

En un principio el Gobierno estimaba la caída del producto en el presente año en 3.2%. En los siguientes meses cuando aparecieron las cifras devastadoras de abril y mayo, se vio que las caídas de la producción y el empleo en el año serían de 10 y 20% respectivamente. El déficit fiscal de 8.2% del PIB no tuvo mayor incidencia para detenerlas.

La historia se repetirá en el próximo año. El ahorro se verá reducido por la baja del ingreso del presente año y la extensión de las ayudas a los sectores más vulnerables. El rebote no será ni la tercera parte de la caída del presente año. En el 2022 el país se encontrará ante una caída del producto sin precedentes y cuantiosos déficits fiscal y en cuenta corriente. La economía entrará en un estado de retroceso en el crecimiento y la distribución.

Los análisis de los altos círculos se fundamentan en las teorías clásicas del equilibrio. No se advierte que el aumento de la liquidez no entra a la economía mientras persista el desbalance interno. El desbalance interno y al desempleo no se le corrige con déficits fiscales y endeudamiento.

Dentro de la misma concepción, ahora aparece como propuesta salvadora de los países del Euro, la conformación de un gran fondo para financiar a los países damnificados por la crisis. De esa manera, pretenden que sus cuantiosos superávits comerciales sean absorbidos por los déficits de las naciones de menor desarrollo, como sería el caso de América Latina.

La monumental crisis nacional, que tiene su expansión más alarmante en 8 millones de personas expulsadas del mercado laboral, sólo se puede resolver con la eliminación del desbalance interno que la causó. La solución es un cambio drástico en la estructura de comercio internacional para aumentar las exportaciones, reducir las importaciones y elevar la productividad del trabajo y el salario.

La fórmula de mercado de ampliar los déficits en cuenta corriente financiados con crédito externo es la causa de la crisis qué se manifiesta en cuantioso déficit en cuenta corriente y bajo ahorro. Es un estímulo para sustituir el empleo nacional por importaciones y deuda externa. El problema del empleo no es de divisas para adquirir los bienes en el exterior, sino de crear las condiciones para que las empresas tengan la demanda y la estructura productiva adecuadas para aumentar la producción y absorber la mano de obra. En la práctica se consigue con el modelo de balanza de pagos superavitaria.

El país se enfrenta ante un mundo económico convulsionado sin diagnósticos y estrategias explícitas y con proyecciones que se incumplen en forma reiterada. Las soluciones requieren un amplio debate.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/la-prioridad-es-el-empleo/

20.26.-Con la vacuna, nos volveremos a encontrar, pero cómo CAMILO DÍAZ

Aunque el aislamiento ha causado que los encuentros se eliminen y el ocio por fuera del hogar esté aplazado, seguro volveremos a encontrarnos.

Todas las tragedias y malos momentos de la vida pasan. Lo que estamos viviendo como sociedad, por cuenta de los estragos del coronavirus, también pasará, y pronto volveremos a disfrutar de los encuentros preferidos con familiares, amigos, compañeros de trabajo, reuniones laborales, y los espacios para hacer deporte al aire libre y en gimnasios también se volverán usar. Es lógico que, por lo extendido de la cuarentena, a veces pensemos que va para largo.

25 jul 2020.- El desarrollo de una vacuna seguramente será una realidad en un periodo de tiempo corto: cuando inició la pandemia se calculaba en año y medio; ahora con siete meses recorridos desde que todo inició, queda solo la mitad de tiempo para que esa vacuna esté disponible, y el coronavirus deje de ser una amenaza para la convivencia en sociedad. Pero que la vacuna vaya a estar disponible y brinde cierta protección no significa que no vayamos a tener que cambiar ciertos hábitos o conservar varias de las medidas implementadas de cuidado personal y prevención.

Seguramente veremos que salir a la calle implicará usar el tapabocas, que las reuniones sociales incluirán ese componente, y se convertirá en algo frecuente transitar con el tapabocas y con las máscaras de acrílico, que se ven tan útiles para proteger el rosto y evitar el contagio. Convertir en normal el uso de dispositivos que antes no usábamos ya ha ocurrido en el pasado.

Antes los motociclistas no usaban casco, ni chaleco, ni protección para rodillas y brazos; ahora es normal que los porten. Lo raro es verlos sin ellos. Antes conducíamos sin usar el cinturón de seguridad; ahora la mayoría lo abrochamos antes de encender el auto, y cada vez más personas lo abrochan al viajar en los asientos posteriores. En los sesenta, el sexo sin preservativo fue normal; luego de la expansión del sida, el sexo seguro con preservativo es la práctica más recomendada para evitar el contagio. El tapabocas, las máscaras de acrílicos y el gel antibacterial, probablemente, se convertirán en los nuevos dispositivos que portaremos al salir, igual que el celular y la billetera.

Lo cierto es que volveremos a encontrarnos; con las medidas adecuadas de protección disfrutaremos lo que nos gusta: un café, visitar el restaurante y comer el postre favorito, tomar una cerveza con amigos e ir a ver el partido con otros. Eso significa que los restaurantes, las pastelerías, los cafés, las bibliotecas, los cinemas, los gimnasios y, en general, los lugares de reunión y ocio estarán disponibles para encontrarnos y disfrutar lo que por este momento hemos aplazado.

Aunque nos volvamos a encontrar y podamos ver este momento diluido en los recuerdos que deja atrás el paso del tiempo, lo que no debemos dejar diluir son las lecciones aprendidas por lo que ha sucedido. Aquí me aventuro con algunas, pero cada uno tendrá en su mente muchas otras.

Primera: debemos cambiar nuestros hábitos, porque el planeta no soporta ni tolerará nuestra constante exigencia de recursos y maltrato a la naturaleza. Segunda: la virtualidad, por infinita que parezca, tiene su límite en la necesidad del intercambio social, el contacto humano y momentos de soledad para hacer introspección. Tercera: el dinero termina siendo una anotación en cuenta de lo que se tiene; con el planeta confinado sin poder comprar ni vender, pierde relevancia. Cuarta: no vale la pena perder el tiempo en discusiones, disgustos y distanciamiento con las personas que queremos. Al final, cada día que pasamos en eso es un día menos sin ellos. Quinta: todos somos vulnerables al coronavirus; es un tonto el que sigue negándolo o cree que no le pasará. Sexta: la solidaridad es indispensable en estos momentos, en los que muchos carecen de lo básico. Séptima: varios de los paradigmas económicos serán revaluados.

La última lección y, creo, la más importante: la libertad es el mayor valor de la vida; poderse autodeterminar y disfrutar lo que nos gusta y queremos es más valioso que todo. Hoy muchos seres humanos no se pueden autodeterminar por causas como la pobreza, la discriminación y la opresión de gobiernos sátrapas. Los próximos esfuerzos deben encaminarse a corregir esos problemas. De todos modos, al final, nos volveremos a encontrar, pero teniendo en mente que ahora será diferente.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/nos-volveremos-a-encontrar-por-camilo-diaz/293593 

20.25.-El nuevo contexto de la equidad – EDUARDO SARMIENTO

Hoy en día la economía colombiana se encuentra en el peor de los mundos. De un lado, el crecimiento de la producción y el empleo caen; de otro lado, se agrava la distribución del ingreso por el deterioro de los ingresos de los sectores más vulnerables. La solución no puede lograrse con la estructura comercial que viene de atrás. Empeora.

19 jul 2020.- El país ha evolucionado dentro del modelo de libre mercado que prioriza el crecimiento con respecto a la distribución del ingreso. Se ha operado dentro de una enorme inequidad que no se ha contrarrestado con la política fiscal, lo que da lugar a un coeficiente de Gini igual antes y después de impuestos. Las condiciones se modificaron por la caída de los precios del petróleo y por la cuarentena del coronavirus. El crecimiento de la producción y el empleo decaen con respecto a la tendencia histórica y la desigualdad se amplía por la caída de las remuneraciones de los grupos más vulnerables. Tanto el crecimiento como la distribución se deterioran.

La crisis económica se vio agravada por el modelo que venía de atrás. Entre 2015-2019 el país experimentó una fuerte caída de los precios del petróleo que amplió el déficit en cuenta corriente, que se trató de contrarrestar con financiamiento externo e interno. La economía creció por debajo de la tendencia histórica. El desajuste se buscó contrarrestar con la política de reactivación de la actual administración, que se orientó a elevar el consumo por encima del producto y se manifestó en un aumento del desempleo de 9 a 11 %.

Las condiciones se agravaron por la cuarentena, que suspendió la producción y el empleo. Se amplió la diferencia entre el gasto y el producto nacional que de nuevo tuvo como contraparte el disparo del desempleo. En abril y mayo se perdieron ocho millones de empleos. Se quebró el balance interno. La política fiscal de déficit del 8 % del PIB se tornó ineficaz.

El país lleva 30 años con una apertura dictada por el mercado y no ha logrado conciliar el crecimiento y la equidad. El logro de un propósito se consigue a cambio del otro. La apertura con déficit financiado con crédito externo es la fórmula más inequitativa que puede concebirse. El empleo se sustituye por crédito externo que no se paga. Es una ficción. El desbalance interno entre gasto y producto nacional se consigue a cambio de aumentar el desempleo.

En el libro Teorías de crecimiento y distribución para una nueva área se muestra que el crecimiento económico y la distribución del ingreso están en abierto conflicto. El mercado, como la energía que va del calor al frío, busca el camino más fácil de deteriorar la distribución del ingreso. Como lo confirmó la experiencia asiática, la conciliación de los dos propósitos solo se puede lograr con políticas industriales cambiarias y monetarias altamente reguladas y calibradas por el Estado.

El verdadero drama tangible de la economía son ocho millones de desempleados generados por la reducción de la producción y por los trabajadores decepcionados que dejaron de buscar empleo. La causa es el desbalance interno configurado por el bajo ahorro y el cuantioso déficit en cuenta corriente.

Hoy en día la economía colombiana se encuentra en el peor de los mundos. De un lado, el crecimiento de la producción y el empleo caen; de otro lado, se agrava la distribución del ingreso por el deterioro de los ingresos de los sectores más vulnerables. La solución no puede lograrse con la estructura comercial que viene de atrás.

La propuesta de los altos círculos del poder nacionales e internacionales de financiar el desbalance interno con crédito externo es un desatino. Está visto que el conflicto entre los dos propósitos no puede resolverse por el camino del mercado. Lo que se plantea es un cambio drástico en las condiciones de comercio internacional para propiciar una estructura con superávit de balanza de pagos, elevar el ahorro del capital y cambiar las directrices del Banco de la República. La tarea solo puede realizarse dentro de un nuevo modelo fundamentado en una mayor presencia y capacidad de conciliación estatal.

https://www.elespectador.com/opinion/el-nuevo-contexto-de-la-equidad/

  • 20.24.-Rectificaciones EDUARDO SARMIENTO
  • CoronatechingBEETHOVEN HERRERA

La crisis del coronavirus ha adquirido una nueva faceta. Las decisiones que fueron impulsadas por el pánico y los falsos dilemas necesitan mayor racionalización y manejo. Las mayores dificultades del país se encuentran en el modelo económico que viene de atrás y en el estado de la salud pública. La recuperación dependerá de la capacidad de rectificar y calibrar las políticas epidemiológicas y erradicar las deficiencias estructurales de la economía.

11 jul 2020.- En esta nueva fase se requiere una mayor coordinación entre los aspectos epidemiológicos, matemáticos y económicos. Hoy en día los problemas están más en las medidas para enfrentar la pandemia que en la misma pandemia. Así, los desaciertos en el manejo de la ecuación que define la curva distanciaron excesivamente el pico de la curva y lo tornaron incierto. El aplanamiento de la curva mediante cuarentenas y protocolos improvisados ha tenido resultados muy distintos a los previstos. Los errores de las proyecciones se salen de las normas de probabilidad. Primero se decía que el pico se lograría en mayo, luego en julio y ahora la simple aritmética anticipa que no se alcanzará en agosto.

Las determinaciones económicas requieren una mejor cuantificación, proyección y reconocimiento de las condiciones particulares del país. Las medidas son copiadas de los países desarrollados sin mayor adaptación a las realidades propias. Por ejemplo, la confinación se justificó en estudios económicos de prestigiosos organismos internacionales que predecían que el efecto de la cuarentena sobre el ahorro podía ser sustituido por endeudamiento externo y déficits fiscales financiados con títulos de ahorro. Se predecía que en tales condiciones el aislamiento ocasionaría una caída de la producción que se recuperaría en pocos meses. Tan solo en marzo y abril, ante las monumentales caídas registradas en los departamentos de estadística, se entró en razón. Los monumentales déficits fiscales, que superan con creces la experiencia de los últimos cincuenta años, no evitaron las caídas del empleo y la producción, que llegaran en el presente año a 15 % y 10 %.

El bajo ahorro y el cuantioso déficit en cuenta corriente configuraron de tiempo atrás un desbalance interno entre el gasto y el producto nacional, que no puede ser contrarrestado por la tasa de interés y el déficit en cuenta corriente financiado con títulos de ahorro. La reducción del ahorro ocasionada por la cuarentena amplió la diferencia entre el gasto y el producto nacional y tiene como contraparte el disparo del desempleo. El enorme destrozo del empleo, que ha significado la pérdida de ocho millones de puestos de trabajo, fue la consecuencia del modelo económico de la apertura y de la descoordinación macroeconómica. Estamos, sin duda, ante la mayor crisis del medio siglo precipitada por desaciertos en la concepción y el manejo de la economía.

La verdad es que la crisis nacional de la economía se encuentra más en las condiciones previas y el manejo de la pandemia. Sin embargo, no se advierte voluntad política para modificar el modelo que causó los daños estructurales. En el programa fiscal de mediano plazo tan solo se plantea un déficit fiscal de 5,1 % del PIB, que seguramente se ampliará y se financiará con las privatizaciones de las empresas públicas. Lo cierto es que la recuperación en 2021 no será siquiera la mitad de la caída del 2020. Luego de dos años de caída de la producción, elevado desempleo y déficits cuantiosos en balanza de pagos, la economía se verá maltrecha sin medios para avanzar. El país solo podrá recuperar las tendencias históricas de la producción, reducir el desempleo y mejorar la distribución del ingreso con un nuevo modelo de superávit de la balanza de pagos.

Las mayores dificultades del país se encuentran en el modelo económico que viene de atrás y en el estado de la salud pública. La recuperación dependerá de la capacidad de rectificar y calibrar las políticas epidemiológicas y erradicar las deficiencias estructurales de la economía.

https://www.elespectador.com/opinion/rectificaciones/

20.24.-Coronateching – BEETHOVEN HERRERA

La expresión Coronoteaching también se utiliza para referirse a un fenómeno socio- educativo emergente con implicaciones psicoafectivas.

La pandemia ha afectado a 1.570 millones de estudiantes en 191 países y los obstáculos han sido la baja conectividad y la falta de contenido diseñado para la virtualidad hasta un profesorado no preparado para esta nueva normalidad. Así lo establece el estudio de la Unesco sobre el impacto de la pandemia y estrategias para enfrentarla.

5 jul 2020.- El estudio reconoce que pese a no contar con experiencia previa en educación a distancia y sin tiempo para formarles adecuadamente, se han utilizado todos los medios de comunicación para desarrollar la educación a distancia de emergencia o Coronateaching definida como el proceso de “transformar las clases presenciales a modo virtual, pero sin cambiar el currículum ni la metodología”.

El aislamiento golpea duro y una encuesta realizada a finales de marzo entre estudiantes de educación superior en Estados Unidos reveló que 75% afirman haber experimentado ansiedad y depresión.

A los estudiantes, el cese de las actividades presenciales los enfrentó a una situación inesperada y sin una idea clara de cuánto tiempo va a durar, además de los impactos sobre su vida cotidiana y sus costos.

Por su parte el profesorado se ha afectado en lo laboral y en lo profesional pues no todas las instituciones tienen estrategias de continuidad de la actividad docente y los contratos temporales pueden ser rescindidos, pues en muchos países la docencia universitaria con dedicación exclusiva no está generalizada.

La situación del personal administrativo y de servicios es dispar, pues mientras el personal vinculado al soporte técnico e informático está ahora mas cotizado, el personal de los servicios ha quedado parcialmente cesante.

Es previsible que se produzca un descenso de la demanda de alumnos a ingresar en el corto plazo y Unesco estima que habrá repunte en países como Argentina donde no se pagan costos de matrícula.

Más de 260.000 estudiantes han firmado una petición al gobierno inglés para que se les devuelva una parte de las matrículas pues consideran que la docencia virtual no tiene el coste de la matrícula ordinaria anual que es, por término medio, de 9,250 libras anuales (US$ 11,500). Quienes solicitan devolución de parte de la matrícula dicen que la experiencia contratada incluía intercambios de conocimientos entre participantes para la creación de redes profesionales.

La expresión Coronoteaching también se utiliza para referirse a un fenómeno socio- educativo emergente con implicaciones psicoafectivas, tanto en profesores como en estudiantes. Se trataría de un síndrome experimentado por el docente o el estudiante al sentirse abrumado por recibir información excesiva a través de las plataformas educativas, aplicaciones móviles y correo electrónico.

A esto se puede añadir la frustración e impotencia derivadas de las limitaciones en la conectividad y la inexperiencia para operar plataformas y recursos digitales.

Aunque por ley en EE. UU. se brindó cierto alivio con dinero fresco, el Consejo Americano de Educación tildó de insuficientes los US$14 mil millones asignados al sector de la educación superior, alertando que será necesario alcanzar la cota de US$U50 mil millones y aunque no se han condonado las deudas, son muchas las voces que así lo demandan. 

https://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/coronateching-beethoven-herrera-542388

  • 20.23.-Desempleo y mercado interno EDUARDO SARMIENTO
  • El empleo bogotano CAMILO DIAZ

Las cifras divulgadas en la última semana revelan una crisis en el mercado laboral no imaginada. En abril y mayo se registran caídas del empleo cercanas a 25% con respecto al año anterior. Si se agregan los trabajadores inactivos que han dejado de buscar empleo porque no lo encuentran, resulta que el país perdió 8 millones de empleos en el último año. Sin duda estamos ante una emergencia humana que no ha recibido el tratamiento debido del Gobierno. De ninguna manera se trata de un fenómeno casuístico que apareció en forma intempestiva.

4 jul 2020.- El drama del empleo se gestó en el modelo de apertura de déficit de balanza de pagos financiado con crédito externo. La reforma no solamente propició que los productos se adquirieran en condiciones más favorables en el exterior, sino que permitió que los pagos se postergaran cada vez más con crédito externo creciente. La economía ha operado con bajos niveles de ahorro y elevado déficit en cuenta corriente que resultan en el quiebre del balance interno entre la producción y el gasto, dicho en otros términos entre la oferta y demanda agregada. Aún más diciente, tiene como contraparte un exceso de oferta sobre la demanda de empleo, que es la descripción más clara del desempleo.

En abril y mayo la caída del empleo estuvo acompañado de una caída de 20% del producto nacional estimado por el Dane y de los índices de los principales sectores de la economía. Esta evidencia constituye una severa crítica a las formulaciones convencionales del libro de texto que tratan el empleo independientemente de la economía, y más concretamente, de la producción. Lo que estamos viendo es que el comportamiento del empleo va de mano de la economía y la producción.

Las condiciones se agravaron en los últimos cinco años por la caída de los precios del petróleo, el fracaso de la política de reactivación de Carrasquilla orientada a aumentar el consumo por encima de la producción y ahora por el coronavirus. La economía pasó a operar con desbalance interno creciente. Aún más diciente, tiene como contraparte un exceso de oferta sobre la demanda de empleo, qué es la descripción más clara del desempleo. Así, el aumento del desempleo entre el 2015 y la fecha está claramente relacionado con la ampliación del déficit en cuenta corriente.

¿Qué más se quería? El desplome del empleo no es un fenómeno intempestivo. Revela que la economía venía mal de tiempo atrás y que no se adoptaron las precauciones debidas con la cuarentena. Las caídas de la producción y el empleo registradas en Colombia están entre las mayores del mundo.

El manejo de la cuarentena es punto aparte. La medida provocó la suspensión del empleo y la producción qué amplio en forma desorbitada el desbalance interno. El desajuste se trató de compensar con un déficit fiscal de 8% del PIB financiado en parte con emisión. El expediente no tuvo mayor efecto sobre la producción y el empleo. En este año la producción caerá 10% y el empleo 25%. Tampoco evitará el desplome de la demanda que bajará 5.5%.

Las condiciones no cambiarán en el próximo año. Las reducciones en el ahorro del presente año se trasladarán por la prolongación de las ayudas y las compensaciones a los sectores más vulnerables y por el deterioro de la distribución del ingreso y el empleo. La política fiscal no evitará la caída de la producción y el empleo; apenas morigerará la caída de la demanda. El elevado desempleo se mantendrá inmodificado.

La solución no puede ser otra que la erradicación del desbalance interno, y se podría conseguir con el cambio de la estructura de comercio internacional orientada a conformar superávit de balanza de pagos. El nuevo modelo elevaría el ahorro, impulsaría el crecimiento de la producción y el empleo por encima de la tendencia histórica y en un plazo definido erradicaría el desempleo.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/desempleo-y-mercado-interno/

20.23.-El empleo bogotano  CAMILO DIAZ

Después de las cifras de desempleo que reveló el Dane, Bogotá debe buscar que las obras que haga generen empleo para los bogotanos.

La capital llevará a cabo importantes obras de infraestructura en los años que vienen, la más emblemática de ellas es el Metro de Bogotá, que demandará inversiones por $13 billones compartidos entre el Gobierno y el Distrito.

4 jul 2020-. Además del anhelado metro, vienen obras de un calado importante, por nombrar algunas están la troncal de Transmilenio por la Avenida 68; la ampliación de Transmilenio en el sur hasta el sector de Yomasa; la rehabilitación de la infraestructura de conducción de agua desde Tibitoc para garantizar el abastecimiento de la capital; el mejoramiento del espacio público; y una batería igualmente importante de asociaciones público privadas para proveer con bienes públicos a los capitalinos.

En conjunto la inversión en obras que hará la ciudad supera los $24 billones, que sin duda serán un importante dinamizador de la actividad económica de la capital, la cual produce el 25% del PIB de toda Colombia, pero que también responde por la mayoría de empleo formal, y donde la tasa de desempleo ha sido de las más afectadas de las áreas urbanas por la pandemia del coronavirus. La ciudad perdió en estos meses de cuarentena cerca de 1 millón de empleos, ahora la tasa de desempleo bogotano se ubica en el 19,2%.

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En esta coyuntura y ante la necesidad de la reactivación económica es indispensable que las obras que emprenderá la ciudad estén a cargo de las empresas que están localizadas en la ciudad región, y que generan empleo para los bogotanos y aportan a las arcas públicas, vía impuestos, importantes recursos que la propia Administración necesita para financiar el ambicioso plan de desarrollo para la Bogotá del siglo XXI como lo ha denominado la alcaldesa Claudia López.

La recuperación del empleo bogotano va a depender totalmente de la suerte que corran las empresas ubicadas en la capital y sus alrededores, si les va bien y encuentran demanda por los productos y servicios que producen, van a reincorporar los empleados que despidieron, y continuar aportando al fisco.

Si les va mal, seguramente van a despedir más empleados y dejar de contribuir al erario distrital. Las inversiones en infraestructura que va emprender la capital son una oportunidad única para reactivar la economía bogotana, para activar la producción, disminuir las presiones fiscales y fortalecer la competitividad no solo de la ciudad sino de la recién aprobada área metropolitana.

En la coyuntura actual hay que procurar que el dinero circule en la economía local y las externalidades positivas que genera la inversión no se agoten con la sola provisión de infraestructura, sino que se quede en la economía capitalina para reinvertir y demandar más empleo. Un ejemplo de cómo le irá en ese asunto a Bogotá lo conoceremos en los próximos días cuando se conozcan los beneficiaros de las obras del Acueducto de Bogotá por valor de $277.000 millones para reparar la línea del acueducto Tibitoc – Casablanca que conduce agua potable para abastecer a la capital.

Lo que no nos puede pasar a los bogotanos es que terminemos adjudicando las obras a compañías que no estén dentro del área de influencia de Bogotá, menos todavía, que las adjudiquemos a firmas extranjeras porque terminaríamos financiando con los recursos de la ciudad la generación de empleo en el extranjero en desmedro del local. Así mismo, cuando se terminen las obras, las ganancias van a emigrar para financiar economías por fuera de la capital, generando presión en el tipo de cambio y en la balanza de pagos nacional.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/el-empleo-bogotano-por-camilo-diaz/291443

  • 20.22.-Día sin IVA: Peligroso e IneficienteMAURICIO CABRERA
  • La apertura comercial en trance –EDUARDO SARMIENTO

La respuesta es que ganamos muy poco, y el gobierno podría limitar el próximo día sin IVA solo para la compra de productos nacionales.

El gran esfuerzo nacional que se ha hecho para controlar la propagación del Covid-19, con el alto costo que ha significado la cuarentena y el freno de la actividad económica, puede perderse por las aglomeraciones y el comportamiento irresponsable de almacenes que no aplicaron los protocolos de bioseguridad y miles de consumidores que arriesgaron su salud, y la de sus familias, por ganarse unos cuantos miles de pesos por comprar sin IVA.

22 jun 2020.- Las redes sociales estallaron ayer con imágenes y comentarios sobre esas multitudes insensatas, y con mucho humor negro señalaron las previsibles consecuencias. Algunos ejemplos: “Hoy es el día sin IVA, próximamente el día sin UCI”, “Ahora en las UCI’s toca abrir campo para colgar los televisores de 70” que están comprando”. Tola y Maruja también se despacharon con agudeza: “Comprando a crédito tiene el plus de que si te contagias de coronavirus solo pagarías las dos primeras cuotas”.

La realidad del costo del día sin IVA en la propagación del virus se conocerá dentro de dos semanas; mientras tanto hay que decir que el beneficio esperado será muy pequeño para la sociedad en su conjunto, es decir que si se trataba de estimular la reactivación de la economía esta es una medida ineficiente.

Para Fenalco no es ineficiente pues estima que las ventas sin IVA fueron del orden de $5 billones que les dejaron buenas ganancias. Lo que no se dice es que es probable que una buena parte de esas ventas de todas maneras se hubieran hecho porque eran compras aplazadas en 3 meses de cuarentena, o anticipadas para aprovechar los descuentos –si es que fueron reales-. En otras palabras el gobierno asumió un enorme costo fiscal innecesario, porque muchas compras de todas maneras se hubieran hecho sin necesidad del descuento.

Ineficiente también para estimular la producción doméstica, porque según los mismos comerciantes la mayor parte de las compras fueron de electrodomésticos, computadores y teléfonos, todos importados, y muy pocos productos nacionales. El DANE en Junio nos volverá a mostrar una tendencia recurrente de ventas del comercio creciendo mucho más que la industria manufacturera.

El ex ministro de hacienda Juan Camilo Restrepo preguntó: “¿este es el tipo de gasto publico adecuado para reactivar la economía? ¿Qué ganamos promoviendo consumos atropellados de electrodomésticos importados?”. La respuesta es que ganamos muy poco, y el gobierno podría limitar el próximo día sin IVA solo para la compra de productos nacionales.

El costo fiscal del día sin IVA no solo es ineficiente sino también regresivo pues no beneficia a los más pobres y vulnerables, sino a los estratos medios y altos que son los que tienen dinero para comprar televisores, o los bancos que incrementan la facturación con tarjetas de crédito de los que se endeudan para adquirirlas.

Con el monto de ventas sin IVA estimado por Fenalco, el gobierno deja de recibir unos $900.000 millones que se hubieran podido destinar a incrementar las exiguas ayudas que se están dando a los más pobres o para proteger el empleo.

Por ejemplo, ese fue el costo del primer mes del PAEF que solo dio $350.000 por empleado, o sea que hubieran podido dar el doble. También se hubieran podido triplicar los escasos $160.000 que dieron a 2 millones de familias en el programa de Ingreso Solidario. Esos serían estímulos más útiles y eficientes que otro día sin IVA.

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/dia-sin-iva-peligroso-e-ineficiente-541998

20.22.-La apertura comercial en trance EDUARDO SARMIENTO 

Las repercusiones de la cuarentena y de las restricciones de los protocolos sobre la economía no se han estudiado adecuadamente. En Colombia las soluciones se encuentran en emergencias y decisiones que trasladan los poderes al Gobierno. En las exposiciones de motivos de las emergencias económicas no se cuantifican y proyectan las repercusiones, ni se profundiza sobre las formas de regularlas, y no existe mayor control político y debate.

27 jun 2020.- Por lo demás, no se ha entendido qué los efectos de las medidas son muy diferentes a los observados en los países desarrollados. Así, el impacto de la cuarentena sobre el déficit fiscal, el déficit de balanza de pagos y el desempleo, que constituyen los principales indicadores de estabilidad, varía notablemente entre los países. En general se encuentra que las alteraciones de los tres indicadores son mucho mayores en Colombia que en Europa, Estados Unidos y el Sureste Asiático.

Los países desarrollados operan dentro de comportamientos e instituciones que permiten absorber más fácilmente los choques. Así, la cuarentena no afecta la estructura económica. Las caídas del crecimiento económico, la balanza de pagos y el déficit fiscal se dan por una sola vez y se corrigen rápidamente. En contraste, en los países en desarrollo causan daños estructurales en la balanza de pagos, el déficit fiscal y el desempleo, que tienden a mantenerse por el bajo ahorro. Las economías experimentan caídas en el ahorro, deterioro de la balanza de pagos y empleo que se convierten en permanentes por la inequitativa distribución del ingreso y las deficiencias institucionales de la política social.

La verdad es que Colombia está expuesta a rupturas mucho mayores que en los países desarrollados e incluso que otras economías de América Latina. La explicación está en el modelo que viene de atrás y en las enormes inequidades. En el presente año se experimentarán caídas en los crecimientos de la producción y el empleo cercanas a 10% y en los próximos años se replicarán en tasas cero o decrecientes.

La confluencia del modelo de déficit en cuenta corriente financiado con crédito externo y la reducción del ahorró causado por la cuarentena del coronavirus colapsó la economía. Se quebró el balance interno entre el producto nacional y el gasto. El país quedó expuesto a déficit en cuenta corriente, déficit fiscal y desempleo insostenibles. Los hechos terminarían imponiendo lo que los dirigentes y políticos se negaron a corregir durante 30 años.

De ninguna forma se trata de un panorama que se pueda enfrentar con endeudamiento externo nacional e internacional. Lo que se plantea es un cambio en el modelo de apertura mediante la intervención en el tipo de cambio, elevación de los aranceles, subsidios a la exportación y el empleo para conformar una estructura comercial compleja de alta productividad del trabajo. La fórmula elevaría el ahorro, reduciría el déficit en cuenta corriente e incrementaría el empleo. Se restituiría el balance interno entre la producción y el gasto En un año y medio se recuperarían las tasas de crecimiento históricas del producto y el empleo.

El país mantuvo durante tres décadas el modelo de déficit en cuenta corriente financiado con crédito externo que terminó en bajo crecimiento del producto y el empleo y ampliación de las desigualdades. Sin duda, el país está abocado a un cambio del modelo económico que, por diferentes razones, el Gobierno no está en capacidad de realizar en forma aislada. La solución debe provenir de un amplio debate nacional con participación de los diversos estamentos políticos, académicos y gremiales.

https://www.elespectador.com/noticias/economia/la-apertura-comercial-en-trance/

  • 20.21.-Bitcóin se infectó con coronavirus CAMILO DÍAZ
  • El nudo gordiano del Estatuto Tributario RODRIGO UPRIMNY

El bitcóin igual que todos los demás activos se contagió de coronavirus y mantuvo el mismo comportamiento que los demás.

Durante el momento más crítico de la expansión del coronavirus prácticamente todos los activos sufrieron un deterioro importante. Los principales índices bursátiles como el Dow Jones, el Standard and Poors, el Nikkei o el DAX y FTSE 100 perdieron más de la mitad de su valor. Los principales commodities como el cobre o el acero también sufrieron fuertes desvalorizaciones y, en el caso del petróleo, estas alcanzaron el 70%. Mientras las monedas de los países emergentes sufrieron depreciaciones de más del 20% frente a las principales divisas como el dólar y el euro.

20 jun 2020.- En el ambiente de extrema incertidumbre que causó el coronavirus, los inversores a nivel global huyeron de los activos más riesgosos para buscar protección en activos seguros como el dólar, el oro, los bonos del tesoro japonés o del gobierno alemán. Aunque los otros activos perdían valor y la volatilidad se incrementaba, los activos que verdaderamente pueden conservar valor se valorizaron. El oro, también afectado, solo se desvalorizó 14% desde US$1.700 a US$1.460 por onza, para luego recuperarse hasta US$1.725.

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Al contrario de lo que el boom del bitcóin pregonó sobre sus características como activo —que en caso de pánico tendría mejor resiliencia que los demás para conservar su valor—, lo que en realidad pasó es que este se fue aguas abajo y, en un mes, desde la mitad de febrero a mitad de marzo, borró el 52% de su valor al pasar de US$10.400 a US$4.930. También es justo decir que el bitcóin desde ese momento hasta ahora se valorizó hasta US$9.300. Lo mismo ha hecho los índices bursátiles y el petróleo, que han recuperado la mayor parte de las pérdidas.

La gran diferencia entre el comportamiento del bitcóin y todos los demás activos es que los commodities, las acciones y las divisas tienen un ancla directa con la economía y, por supuesto, su precio está totalmente ligado a su valor fundamental, que ha sido duramente afectado por la crisis del coronavirus. El bitcóin, al ser supuestamente un activo con ancla en la tecnología de blockchain —y derivar su valor fundamental del proceso tecnológico, con oferta limitada, encriptación de las operaciones y un medio de pago eficiente—, debió poder conservar su valor en medio de la crisis o por lo menos experimentar una menor volatilidad en su precio.

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Nada de eso pasó y el bitcóin se comportó igual que todos los activos riesgosos, como las acciones, los commodities y las divisas, tanto en su fase de caída por el sell-off, que experimentaron las bolsas mundiales, como en la recuperación posterior. El bitcóin se infectó de coronavirus igual que la economía mundial, dejando a un lado las promesas de estabilidad, de reserva de valor mejor que el oro y de mantener su precio porque su oferta es limitada. Mientras que los bancos centrales del mundo redujeron las tasas de interés y la Fed de Estados Unidos imprimió dólares para soportar la economía, el dólar se valorizó frente a las demás divisas y mucho más frente al bitcóin. No es cierto que el bitcóin se puede constituir como una moneda con valor fundamental mejor que divisas como el euro, el yen, la libra o el dólar, menos aún que el oro, que es usado por varias economías del planeta como reserva internacional.

El bitcóin es una bola de polvo sin valor fundamental y los precios que marca están relacionados con el intercambio entre tenedores de criptoactivos. Difícilmente un tenedor de bonos alemanes o japoneses aceptaría recibir bitcóin a cambio de este tipo de activos, inclusive si tienen rentabilidad negativa como sucede con el bund alemán. Tampoco sería recibido en el pago por una transacción de intercambio de materias primas o por el alquiler para su almacenamiento. Y lo más contundente de todo: ninguna economía podrá usar bitcóin para empujar su recuperación económica.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/bitcoin-se-infecto-con-coronavirus-por-camilo-diaz/290100

20.21.-El nudo gordiano del Estatuto Tributario RODRIGO UPRIMNY

La demanda de Dejusticia y varios economistas y constitucionalistas contra el Estatuto Tributario (ET) por falta de progresividad ha suscitado muchos apoyos, pero también varias críticas. Algunas son interesantes. Otras son poco serias, pues han distorsionado nuestros argumentos, lo cual es decepcionante porque este tema requiere una discusión pública, franca y vigorosa, pero leal.

21 jun 2020.-En ese espíritu, abordo una de las críticas centrales, de quienes dicen que nos equivocamos de instrumento y que una reforma estructural de la tributación es necesaria, pero no a través de una demanda de inconstitucionalidad.

Estos críticos aceptan gran parte de nuestro diagnóstico: que el ET es un cuerpo normativo enredado, que poco contribuye a la equidad y a la eficiencia tributarias. Reconocen que el ET no es progresivo, un punto en que están de acuerdo todos los analistas serios. Aceptan entonces que es necesaria una reforma estructural de la tributación si queremos reducir la desigualdad y tener un desarrollo más incluyente. Pero arguyen que la forma de lograrlo no es a través de una demanda, pues la inconstitucionalidad del ET sería una catástrofe para Colombia. Y que en todo caso la reforma tributaria estructural debe ser hecha por el Congreso y desborda las competencias de la Corte. Que por eso debimos haber demandado los puntos específicos del ET que generan regresividad y no todo el ET. Que por eso la demanda busca enfrentar un problema real, pero en forma tosca y desatinada.

No hemos planteado dejar a Colombia sin impuestos, pues sería una catástrofe. Por eso hemos pedido a la Corte que declare la inconstitucionalidad del ET, pero aplace los efectos del fallo por dos años, prorrogables a cuatro, para que en este período, a través de un debate público, el Congreso elabore un nuevo ET o un código fiscal que estructure un sistema tributario eficiente, equitativo y progresivo. Entonces, no le estamos pidiendo a la Corte que sustituya al legislador y elabore la política tributaria. Le estamos solicitando algo clásico para un tribunal constitucional: que constate si una norma legal (en este caso el ET) viola o no mandatos constitucionales (en este caso, los principios de progresividad, eficiencia y equidad). Y para ello teníamos que demandar todo el ET y no solo los apartes que podrían generar regresividad, pues la Corte ha dicho, con razón, que el respeto al principio de progresividad se predica de todo el sistema tributario y no de impuestos o medidas específicas. Por eso la demanda no es tosca ni desatinada, sino que recoge las exigencias de este tipo de acciones judiciales.

Queda una última objeción, más política: que en vez de demandar, era mejor desenredar el ET, aprovechar las propuestas de reforma que ya existen y llevar ese tema al Congreso, para que allí se haga la reforma estructural. Desde hace unos 20 años los expertos piden esa reforma estructural, pero no ha sido políticamente posible y tenemos minirreformas cada dos años. Esto sugiere que sin una intervención externa, como sería la decisión de la Corte, esa reforma estructural no ocurrirá y el enredo del ET será peor.

Esto recuerda la leyenda del nudo gordiano que, según el oráculo, Alejandro Magno tenía que desenredar si quería conquistar Oriente. Viendo que el nudo era imposible de desenredar, el emperador lo cortó de un tajo y dijo: a veces cortar es la única forma de desenredar. Lo que le pedimos a la Corte es entonces que corte ese nudo gordiano de la tributación, que es el ET, para desenredar el proceso político y podamos tener un sistema tributario eficiente y progresivo

* Investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional.

https://www.elespectador.com/opinion/el-nudo-gordiano-del-estatuto-tributario/

  • 20.20.-La reactivación se logra invirtiendo – CAMILO DIAZ
  • ¿Por qué se demoran las ayudas? – MAURICIO CABRERA
  • Al rescate privado de los bancos – BEETHOVEN HERRERA

La reactivación de la economía se logrará de forma proporcional a la activación de la inversión por parte del Estado, mientras este suaviza las medidas de aislamiento.

Es un hecho que, en el segundo semestre, la economía colombiana entrará en recesión, puesto que el golpe ocasionado por los tres meses que se llevan de cuarentena va a permanecer por lo menos hasta el tercer trimestre. De hecho, los datos de crecimiento reportados por el Dane para el primer trimestre dejaron ver lo débil de nuestra economía: quince días de aislamiento en marzo fueron suficientes para hacer que el crecimiento pasará de más del 4% a solo el 1,1%.

13 jun 2020.- El desempleo en abril, que ya es segundo trimestre, trepó hasta el 19,8% en el total nacional y al 23,5% en las ciudades. Una forma de interpretar esto es que el aislamiento sinceró las cifras del empleo; con los informales también aislados quedó claro que el 10,5%, que teníamos antes del coronavirus, era un dato erróneo, ya que la informalidad del 48% estaba respondiendo por la mitad de lo que se contabilizaba como empleo.

Las empresas, en particular las mipymes, empiezan a contar los cierres y las entradas a reorganización, ya que la extensión de la cuarentena ha hecho que consuman la poca caja que tenían para costear los gastos fijos, como la nómina y los arriendos, y atender las obligaciones financieras. En la medida en que entran a reorganización o cierran, el desempleo aumenta afectando de manera importante a los hogares, cuyo consumo es el principal generador de crecimiento. De ahí la imperiosa necesidad de que las empresas recuperen su vitalidad para que reincorporen la fuerza laboral que despidieron.

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Para que las empresas demanden empleo necesariamente tiene que haber demanda por lo que producen; si no la hay, no van a contratar personal, aún si el Gobierno les ayuda a pagar la nómina o les rebaja costos de labores. No van a contratar, porque sin ventas los costos variables asociados a la producción y los costos fijos de abrir van a ser superiores que las eventuales ayudas que reciban, terminando al final con un saldo negativo en la caja.

En esta situación, el único que puede ser la polea que levante la economía es el Estado, y lo debe hacer con inversión no con gasto, que, aunque es necesario en la inmediatez, tiene un escaso efecto multiplicador en la economía. Para hacer inversión desde el Estado, los líderes del país, incluyendo al gerente del Banco de la República, deben analizar y plantear medidas no convencionales para enfrentar la crisis económica.

La caja de herramientas económicas va más allá de la tasa de interés de política monetaria: del esquema de inflación objetivo, que exitosamente el Banco ha implementado; de la política fiscal, y de contratar deuda pública. Entre las medidas no convencionales que se deben evaluar está usar una parte de las reservas internacionales para invertir en formación bruta de capital (infraestructura). El saldo de reservas hasta mayo era de US$56.300 millones. Traer entre US$4.000 a US$5.000 equivale a invertir entre $14 y $18 billones (~1,6% PIB). El saldo superior a US$50.000 millones que quedaría es suficiente para prevenir cualquier corrida sobre el peso y mantener el equilibrio de la balanza de pagos.

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Otra medida no convencional que debe evaluarse es el financiamiento directo con emisión monetaria desde el Banco de la República. Un crédito o una emisión de bonos comprada por el Banco tienen un potencial enorme para contribuir con la recuperación económica. Por supuesto, una medida de ese estilo debe ser empleada completamente para financiar inversión, en ninguna circunstancia el déficit del Gobierno central. Un plan ambicioso puede financiar los corredores de comercio internacional que no se han hecho, terminar las autopistas 4G que se quedaron sin cierre financiero, desarrollar los puertos sobre el Pacífico, poner a andar el plan de vías terciaras y los distritos de riego y drenaje que tan afanosamente necesita el agro.

El efecto de la inversión que haga el Estado es lo que va a poner a andar de nuevo la economía, pero esa inversión no puede hacerse únicamente con deuda, porque la deuda que se contrae hoy son los impuestos de mañana, que al final del día son pagados por las empresas o las personas. También es un contrato intergeneracional que pone a las generaciones futuras a pagar los costos de esta emergencia.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/la-reactivacion-se-logra-invirtiendo-por-camilo-diaz/289613

20.20.-¿Por qué se demoran las ayudas? – MAURICIO CABRERA

El fortalecimiento de la red de protección social debe coordinarse con los mandatarios locales para que sea más efectiva.

Ante la crisis económica y social generada por las medidas para contener al coronavirus, los gobiernos de todos los países reaccionaron con relativa rapidez –unos más lentos que otros- para decretar multimillonarias ayudas y subsidios que mitigaran el impacto de las cuarentenas obligatorias. Sin embargo, en varios casos, Colombia incluida, la distribución efectiva de esas ayudas ha sido muy lenta, lo que ha agravado la crisis. ¿Por qué esas demoras?

7 jun 2020.- Un reporte de Bloomberg (https://bloom.bg/3h3bFL0) recuerda que los programas de protección al empleo no han impedido que 40 millones de personas perdieran sus trabajos; además, la tercera parte de las personas que han aplicado a los subsidios por desempleo no los han recibido y los préstamos para las pequeñas empresas han tenido obstáculos, con el resultado de que una cuarta parte de los negocios pequeños han quebrado y cerrado.

El reporte compara con lo sucedido en Europa donde la pérdida de empleos y quiebra de pequeñas empresas ha sido menor, y atribuye la diferencia a que en Europa existe una sólida red de protección social (el desprestigiado Estado de Bienestar) que ha permitido que las ayudas lleguen rápido a quienes las necesitan, mientras que en Estados Unidos esa red de protección se ha desmantelado con las políticas de los gobiernos conservadores desde Reagan.

En Colombia estamos más cerca de la situación de Estados Unidos, dado que nuestra red de protección social es limitada y solo cubre a la población más pobre a través de Familias o Jóvenes en Acción, o Adulto Mayor. De hecho, las únicas ayudas que se pagaron rápido fueron las pequeñas que se canalizaron a través de esos programas: entre $70.000 y $145.000 mensuales por hogar.

Veinte días después de decretada la cuarentena el gobierno anunció el programa de Ingreso Solidario para ayudar a 3 millones de hogares pobres no cubiertos con los mencionados programas. El DNP hizo un gran esfuerzo por montar el programa, pero al cabo de un mes solo habían recibido el dinero 1,1 millones de hogares, y se necesitó otro mes para llegar a un millón de hogares más, con los muy escasos $160.000 mensuales.

El programa de Ayuda al Cesante que, a través de las Cajas de Compensación, ofrece $550.000 por tres meses a quién pierde su empleo, la situación es peor todavía: 713.000 nuevos desempleados lo solicitaron, y a la fecha solo se ha entregado a menos de 90.000 personas.

El Programa de apoyo al empleo formal (PAEF) se creó con dos meses de retraso (y ya con 5 millones de empleos perdidos) que ofrecía $350.000 mensuales por trabajador a las empresas que hubieran perdido el 20% o más de sus ingresos. Aunque su objetivo era llegar a 6 millones de trabajadores, a la fecha solo se habían validado unos 800.000, es decir menos del 15%.

Contrasta esta situación con el programa Bogotá Solidaria, en el que el objetivo de la Alcaldía era auxiliar a 350.000 hogares y ya se ha llegado a 337.000, además con una transparencia total en las cifras y la información sobre la cuantía y la utilización de los recursos, que no se encuentra en la información que reporta el gobierno nacional. Esto demuestra la necesidad. El fortalecimiento de la red de protección social debe coordinarse con los mandatarios locales para que sea más efectiva.

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/por-que-se-demoran-las-ayudas-541530

20.20.-Al rescate privado de los bancos BEETHOVEN HERRERA

Es temprano para valorar si la pandemia conducirá a un default de préstamos que afecte a los bancos y materialice pérdidas en estos activos.

Frente a las críticas hechas a los rescates bancarios con fondos públicos (bail-out) durante la crisis financiera de 2008 se ha dado paso a una nueva modalidad conocida como bail-in. Este término hace referencia a un salvamento con capital privado tratando de prevenir el colapso de una institución financiera.

7 jun 2020.- Ante la crisis subprime del 2008, el gobierno estadounidense destinó US$700.000 millones para adquirir activos tóxicos de instituciones que generarían riesgo sistémico como AIG. En el nuevo tipo de operación un banco privado convierte sus pasivos en capital para mantenerse a flote, incluyendo depósitos no asegurados y tenedores de bonos con altos rendimientos. Entre estos resaltan los bonos convertibles ante contingencias (Contingent Convertible) popularmente conocidos como los bonos CoCo.

Estos alcanzan los US$200.000 millones y fueron diseñados para crear un sector bancario más resiliente y disminuir así la necesidad de un rescate estatal. Este tipo de instrumentos son bonos subordinados que pagan un cupón a perpetuidad y pueden ser convertidos en capital, o pueden reducir e incluso eliminar su principal, ante contingencias especificadas al momento de su emisión. Su aparición en los mercados financieros fue en 2009 en Europa, y han crecido exponencialmente desde 2013 cuando el Comité de Basilea para la Supervisión Bancaria autorizó su inclusión como Capital Regulatorio Adicional Tier 1; el cual constituye la primera línea de defensa ante episodios de inestabilidad financiera.

De acuerdo con las disposiciones de Basilea III si el capital de un banco cae por debajo del 5.125% el principal del bono, éste pasa a ser automáticamente parte del capital de la institución. En un principio, esta condición de convertibilidad en capital parecía demasiado riesgosa para la mayor parte de inversionistas; pero en un mundo con tasas de interés en cero y con alta liquidez, el dinero debe ir a algún lugar y fue así como los mercados financieros encontraron en los CoCo una opción para producir rentabilidades positivas con sus tasas cupón entre 6 y 9 por ciento.

Algunos críticos ven en estos activos un potencial factor de riesgo. El primer caso de bail-in se dio en 2017 cuando el Banco Santander adquirió el Banco Popular Español; el cual entró en insolvencia después de otorgar préstamos tóxicos. Durante esta adquisición los tenedores de bonos CoCo asumieron una pérdida de $1.250 millones de euros. Sin embargo, estos bonos no han pasado aún la prueba ante una crisis de riesgo sistémico, y si ocurre una situación así, podría llevar a que sus tenedores vendan masivamente los bonos provocando una estampida de los mercados de deuda corporativa bancaria.

Cabe recordar que en la crisis actual el congreso de Estados Unidos aprobó los programas de compra de deuda corporativa por parte de la FED y el Tesoro, al igual que el Banrep en Colombia, para evitar el colapso de estos mercados.

Aún es temprano para valorar si la pandemia conducirá a un default de préstamos que afecte el desempeño de los bancos y materialice pérdidas en estos activos y los próximos meses serán claves para las instituciones financieras y el futuro de los CoCo.

https://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/al-rescate-privado-de-los-bancos-541531

  • 19.20.-Colombia: grave caida del pib en 2020 – DIEGO OTERO 
  • La gran contracción SALOMÓN KALMANOVITZ
  • Ecopetrol es la estrella de los activos estatales – CAMILO DÍAZ

 I trimestre

Según el DANE, el PIB creció solamente 1,1% en el primer trimestre de 2020, lo cual implica que el crecimiento en este año va a ser negativo, que puede llegar a 11,0% si no se toman medidas urgentemente,

Yo había calculado un crecimiento de 1,4% en el primer trimestre y caída en todo el año entre 2,1% y 8,0%. Con esta nueva información he recalcula la tasa de crecimiento y he llegado a cifras entre 8,5% y 11,1%. Tendremos la mayor caída en 100 años, superior al 4,8% de 1998.

Nuevas simulaciones para 2020

En el cuadro 1 se presentan las nuevas simulaciones del crecimiento del PIB para 2020 en Colombia.

Se presentan tres alternativas, partiendo de una caída del PIB en el primer trimestre de 1,1%.

La primera alternativa considera el aislamiento de abril con reducción del PB en 41,5%.  Se supone adicionalmente un mes equivalente de confinamiento dado que la mayor parte de mayo estuvo cerrada la economía y en junio no se va abril totalmente. Para los meses de junio a diciembre la economía se reactiva y el PIB crece 1,5%. En esta alternativa, la más pesimista, el PIB cae en 2020 en 11,1%.

En la segunda alternativa, la caída en el mes equivalente de confinamiento de mayo, la economía cae 24,9%, y sigue la misma reactivación de junio a diciembre. En estas condiciones el PB cae 8,8 %.

La tercera alternativa, la más optimista, a diferencia de la segunda, el PIB crece 2,0% de junio a diciembre, y, adicional al aislamiento de abril, se tiene un mayo equivalente en que la economía se reduce en 24,9%, con lo cual disminuye sustancialmente la caída del PIB a 8,5%. Para que esto se dé, se requiere una mayor acción del gobierno para impulsar la demanda agregada, y menor efecto en la demanda del gasto de los consumidores, lo cual no parece obvio.

Cuadro 1 Crecimiento del PIB en 2020

Razones para el cálculo del crecimiento en 2020  

Hay que anotar que antes de la crisis del Covd-19 ya existían síntomas preocupantes en la economía colombiana por la estructura productiva que viene desde la colonia, dada su centralidad en los bienes primarios.

os cálculos para determinar la evolución de la economía en 2020 tienen en cuenta que las exportaciones de productos energéticos, petróleo y carbón, van a dar lugar a una caída en las exportaciones de más del 20,0%. En los cálculos se supone un precio promedio del petróleo de $US40 el barril.

Caen los giros por remesas de los colombianos en el exterior, los ingresos por turismo, la inversión extranjera y las exportaciones de productos como las flores y otros.

   Po el lado del consumo privado, que explica el 70,0% del PIB, la reducción en los meses de confinamiento produce una caída mensual del consumo de más del 50,0%, lo que explica la mayor parte de la reducción del PIB.

Pasado el confinamiento, el consumo no se recuperará totalmente por la pérdida de ingresos, el incremento en el desempleo y una política terriblemente equivocada de los ortodoxos del gobierno de Iván Duque, concentrada en salvar y aumentar las ganancias del sector financiero y apoyo a las grandes empresas, olvidándose de las mini y pequeñas empresas y del sector informal.

Por el lado de la inversión, la del sector privado no se recuperará fácilmente, porque el capitalista invierte si ve oportunidades de ganancia, si ve demanda por sus productos, y un ambiente de estabilidad, lo cual no va a ser cierto, así que se espera una reducción de la inversión en capital.

Solamente queda el gobierno para compensar el déficit en demanda agregada que no la puede dar el sector privado en las circunstancias actuales, pero, da a impresión, que el gobierno, encabezada en su acción económica por el ministro Carrasquilla, cree que las fuerzas del mercado lo resolverán todo, tal vez uno de los pocos sobrevivientes en el mundo, que mantiene aún posiciones radicales neoliberales. Una política activa fiscal y monetaria podría evitar una caída tan fuerte como la pronosticada en este documento.

 El gobierno no va a hacer nada más de lo que ya se conoce, un apoyo directo a las personas que no pasará del 3,0% del PIB, a lo sumo, más una inyección de recursos a los bancos, para que presten a las empresas, a tasas usureras, y que no llegará a las mini pequeñas empresas, y mucho menos a los ciudadanos desempleados.

   Pero hay otros hechos que pueden complicar la recuperación, como la necedad de algunos alcaldes y gobernadores aferrados en mantener restricciones a la movilidad de las personas. Si los ciudadanos no salen, cuyo consumo explica el 70,0% del PIB, la recuperación se demorará y la caída será mayor.

   El gobierno está dominado por el ministro de Hacienda, quien no va a cambiar su libreto. Él, como sus amigos ortodoxos, cree que todo va a pasar y que nada ocurrirá, que la gente aguantará y se quedará callada. Me parece que se va a llevar sorpresas.

El consumo de energía eléctrica y la economía

El consumo de energía eléctrica es un buen indicador de lo que ocurre en una economía. Desde que se inició el encerramiento el 16 de marzo, el consumo de energía eléctrica ha venido disminuyendo.

     En el cuadro 2 se presenta información de XM, empresa de ISA especializada en la gestión en tiempo real del sector eléctrico, para el período del 20 de marzo al 23 de mayo, donde se ve bien claro que el consumo en algunos sectores diferentes al residencial cayó fuertemente. Se divide la información entre los períodos del 20 de marzo al 26 de abril y del 27 de abril al 23 de mayo.

     En el primer período, de paro casi total de todas las actividades productivas, el consumo cayó en todos los sectores, con disminuciones altas que llegan hasta 61,0%.

    En el período del 27 de abril al 23 de mayo, cuando algunos sectores comenzaron a operar, la demanda sigue disminuyendo, pero a ritmos menores que en el primer período.

   Esto es una señal adicional de que la economía se derrumbó del 20 de marzo al 23 de mayo. Dada una elasticidad del PIB con relación al consumo de energía eléctrica superior a 1, por este lado de la oferta de los sectores, la economía ha sufrido descensos superiores al 40,0%, lo que va en coincidencia con el análisis que hemos hecho por el lado del gasto.

Cuadro 2 Comportamiento de la demanda en algunos sectores

Reducción de consumo de energía eléctrica en %

Fuente: XM

Conclusiones

    En definitiva, se va a tener una gran caída del PIB en 2020, en una banda que va de un 8,5% optimista, que se presenta como base de comparación, a uno pesimista de 11,1 y a uno intermedio de 8, 8%. Es muy difícil determinar el valor exacto, pero creemos que la caída del PIB puede ser de por lo menos de 9,0%, ya que no se ve, ni por el ámbito internacional ni por las políticas internas, que la situación pueda mejorar suficientemente.

    Una consecuencia de esta situación lamentable, es la pérdida de empleo, que en abril llevó a una tasa de desempleo de 19,6%, que en realidad es más alta porque miles de colombianos no buscaron empleo ya que percibían que no existían oportunidades para encontrarlo. Pero esta tasa debe haber aumentado en mayo y seguramente en junio. Esto es una verdadera bomba social que se va a reflejar en pobreza, hambre, enfermedades, protestas, incremento de la criminalidad, lucha del capital para mantener su tasa de ganancia, conflicto social.

19.20.-La gran contracción SALOMÓN KALMANOVITZ

El desempleo urbano durante el mes de abril fue el 19,8 % de la fuerza laboral, con el agravante de una caída de la población activa, que bajó diez puntos porcentuales. La gente sabe que por más que busque no va a encontrar trabajo y muchos no pueden salir por las restricciones sanitarias. El Banco de Colombia calcula que la capacidad productiva no utilizada alcanzó el 30 % durante el mismo mes, o sea que se perdió el 2,5 % del PIB anual. La proyección para 2020 es entre -8 % y -10 % de crecimiento del PIB.

1 jun 2020.- El Índice de Confianza Industrial de Fedesarrollo registró -35,8 % en abril, su valor más bajo desde 1980, año en que se empezó a hacer la medición. La apertura de algunos sectores durante mayo ha debido producir alguna mejora en los indicadores, pero muchos sectores productivos siguieron restringidos, en especial el comercio al por menor, lo que oscurece el panorama de las industrias que atienden el consumo de los hogares.

La reapertura de la economía a partir de junio enfrenta un aumento del número de contagiados y una posible sobrecarga del sistema de salud a partir de la segunda quincena del mes. El 28 de mayo el Instituto Nacional de Salud registraba 25.366 casos, con un número diario creciente. Por esta razón, las confusas medidas de reapertura de la administración Duque tienen que ser parciales y excluir ciudades y localidades especialmente afectadas por el coronavirus.

El Gobierno no ha tomado medidas suficientes para atacar las fallas del sistema de salud, como las EPS quebradas, sus deudas con los hospitales y las deficientes condiciones de trabajo y cuidado del personal médico. No ha hecho obligatorio tampoco en todo el territorio nacional el uso de tapabocas, algo que sí han implementado algunos alcaldes. Esta es una medida fundamental de protección que debiera estar acompañada por el reparto gratuito de máscaras, más pruebas y aislamiento a los portadores del virus, como lo ha recomendado el senador y médico Juan Luis Castro, del Partido Alianza Verde.

Estamos frente a una crisis monumental con choques tanto de oferta como de demanda. La caída de la inflación en abril sugiere un debilitamiento sustancial de la demanda agregada y que la contracción de la actividad económica es dominante. Un editorial del diario La República prevenía sobre una trampa de liquidez si el Gobierno seguía gastando y el Banco de la República emitiendo, lo cual iba a causar mucha inflación, algo que no tiene fundamento en la teoría: Keynes advertía que la trampa de liquidez revelaba la incapacidad de la política monetaria para superar una depresión económica, en la que dominaba la deflación de precios, exactamente lo opuesto a la inflación.

El Gobierno sigue gastando muy poco. La mitad de la prima que ofrece a las empresas para cuatro millones de trabajadores, si es capaz de tramitarla, sería 0,085 % del PIB. Los $160.000 entregados a 2,9 millones de hogares pobres —el programa “Ingreso Solidario”— equivaldrían al 0,045 % del PIB. El Banco de la República continúa timorato y no baja la tasa de interés, aunque sigue aumentando la liquidez de manera adecuada.

Como lo dijo el ministro Carrasquilla, lo fundamental es que la economía recupere el crecimiento económico sin importar que el gasto público requerido para lograrlo aumente el endeudamiento del Gobierno. Después se verá cómo se honra en un mundo plagado de deudas.

https://www.elespectador.com/la-gran-contraccion-columna-922040

19.20.-Ecopetrol es la estrella de los activos estatales – CAMILO DÍAZ

El rebote de los precios del petróleo Brent, que pasó de US$20 en abril a US$42/bbl de cierre de este viernes, afirma que Ecopetrol es el mejor activo estatal.

En el primer trimestre de 2020, los precios de los principales commodities declinaron conforme el coronavirus se expandió a nivel global y golpeó bruscamente tanto la oferta de bienes y servicios como la demanda por los mismos.

6 jun 2020.- En ese escenario, el petróleo fue de los más afectados, en la medida en que la demanda por combustibles se contrajo bruscamente por las medidas adoptadas a nivel mundial de cerrar los aeropuertos, cerrar las fronteras y enviar a cuarentena a sus ciudadanos.

La agencia internacional de energía calculó que la demanda mundial por petróleo iba a descender en por lo menos 9 mbpd hacia 91 mbpd durante este 2020, pero, en el cenit de la crisis por el coronavirus, la demanda mundial de petróleo llegó a caer hasta en 30 mbpd representado una contracción del 30% frente al escenario precoronavirus.

Bajo un ambiente extremadamente difícil para las empresas de petróleo, Ecopetrol tuvo que enfrentar la dura caída de precios del crudo, que pasó de US$66/bbl iniciando enero hasta los US$20/bbl observados en abril. Con esa contracción, los ingresos operacionales y las utilidades de la empresa también se resintieron.

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El reporte del primer trimestre de la estatal petrolera mostró que la utilidad neta llegó a solo $133 mil millones representando una caída del 95% frente al mismo periodo del 2019. Sin embargo, eso no significa que la empresa en realidad haya sido fuertemente golpeada en su capacidad de generar ganancias.

Lo que sucedió es que Ecopetrol aplicó un gasto por el deterioro de los activos por valor de $1,2 billones, pero el reconocimiento de ese deterioro no representó una salida de dinero desde la empresa por ese valor, por eso la empresa terminó el primer trimestre de este año con un saldo en su caja de $11,7 billones, muy parecidos a los $12,1 del 2019. En el futuro, si los precios mantienen la recuperación, la compañía puede reversar ese gasto.

El buen desempeño que mantiene Ecopetrol se hace evidente en la utilidad operacional de la empresa que, a pesar de las circunstancias del primer trimestre, alcanzó $2,7 billones con un Ebitda de $5,2. La utilidad neta reportada podría haberse situado por encima de $1 billón si no se hubieran aplicado los cargos por deterioro del activo; hacerlo iniciando el año fue prudente dada la coyuntura e incertidumbre para el futuro inmediato, al final del año Ecopetrol puede reversar una parte de esos cargos si las condiciones mejoran. Por ejemplo, el año pasado esos cargos por deterioro fueron aplicados en el último trimestre por $1,7 billones.

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La resiliencia de la empresa se logra gracias al esquema de compañía integrada, donde, en la coyuntura de precios, el segmento de transporte representado en Cenit aportó el 47% del Ebitda. De ahí la importancia de que Ecopetrol mantenga sus operaciones de refinación y transporte; ambos segmentos actúan como un cortafuegos cuando los precios del barril caen como ha ocurrido ahora y como ocurrió a finales de 2015 e inicios de 2016.

Cenit es especialmente importante para Ecopetrol porque es el segmento con mejor rentabilidad, con un margen Ebitda del 78%, y aporta estabilidad en los ingresos, con sus tarifas en dólares por barril. Además, en una situación como la actual, ofrece almacenamiento en los oleoductos en caso de que las facilidades convencionales se copen.

Por su parte, los precios del Brent ya se vienen recuperando en la medida que el acuerdo de recorte de la Opep+, que incluye a Rusia, ha funcionado inclusive con recortes mayores por parte de Arabia Saudita. Se espera que el acuerdo de recorte de 9,7 mbpd se extienda hasta finales de julio.

Así mismo, las medidas de aislamiento empiezan a ser relajadas en las principales economías del mundo y, probablemente, a partir de julio se reanuden los vuelos internacionales, con lo cual la demanda por combustibles ayudará a mantener los precios del crudo en mejores niveles.

Por último, no se debe olvidar que la caída de precios llevó a la quiebra de varias empresas que solo tenían operaciones de producción y a otras, incluyendo Ecopetrol, a recortar los planes de inversión. Eso repercutirá en menor producción para los próximos años que se verá reflejada en precios más altos del petróleo.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/ecopetrol-es-la-estrella-de-los-activos-estatales-por-camilo-diaz/288857

  • 18.20.-Las medidas de protección al empleoMAURICIO CABRERA
  • Crisis fiscal en los departamentos SALOMÓN KALMANOVITZ
  • La política productiva vuelve a estar vigente CAMILO DÍAZ

Los $160.000 mensuales que se adicionaron a Familias en Acción, compensa algo, pero no alcanza para cubrir sus necesidades básicas.

¿Son efectivas las medidas que ha tomado el gobierno para enfrentar el impacto económico de la pandemia del covid-19, en particular en lo que se refiere a la protección del empleo y el ingreso de la población? ¿Han sido suficientes y oportunas? ¿Se hubieran podido, o debido, tomar medidas adicionales?

25 may 2020.- Es complejo evaluar las políticas adoptadas frente a una crisis de características y magnitud sin precedentes; ningún país tiene en su historia reciente parámetros para medirlas. Lo que es posible es la comparación entre lo hecho por diferentes países para no emitir juicios basados en modelos teóricos sino en realidades y experiencias prácticas.

En general se puede afirmar que las medidas adoptadas en Colombia han sido acertadas y van en la dirección correcta: primero ayudas a los más pobres, luego a los informales y vulnerables y finalmente a los empleados formales, junto con apoyos crediticios a las empresas. Sin embargo también se debe decir que han sido insuficientes y, en algunos casos tardías.

En cuanto a la magnitud de la intervención del Estado para conjurar la crisis, Colombia está muy rezagada frente a lo que han hecho otros países. Como informó Portafolio, el estímulo fiscal colombiano llegará a 2,8% del PIB, muy lejos de algunas naciones europeos que han dedicado más del 20% de su PIB, o Estados Unidos con el 13%.

Pero no solo los países desarrollados. En nuestro vecindario, en Perú el paquete fiscal anticrisis llegará al 12%, en Brasil al 9,5% en Chile al 6,6% y en Argentina a 5,6%. Y todo financiado con mayor deuda pública. El famoso gradualismo colombiano, que ha dado buenos resultados en otros campos, en este caso no parece ser la receta adecuada.

Por esta inoportuna prudencia fiscal el monto de las ayudas ha sido exiguo e insuficiente. Para los más pobres que perdieron todos sus ingresos al no poder salir a las calles a rebuscarlo, los $160.000 mensuales que se adicionaron a Familias en Acción, compensa una pequeña parte que no alcanza para cubrir sus necesidades básicas.

Lo mismo sucede con el programa de Ingreso Solidario, destinado a los informales no cubiertos con otros subsidios estatales a los que asignaron $240.000 para tres meses. Es una lástima que un programa tan novedoso y bien diseñado por el DNP aporte una suma tan pequeña que no alcanza ni para el mercado.

En cuanto a la protección al empleo formal (PAEF), además del monto tan pequeño ($350.000 por empleado), tiene otros dos problemas. El primero, que se anunció muy tarde casi dos meses después de iniciada la crisis, cuando ya muchas empresas habían tenido que recortar la nómina o suspender contratos de trabajo, de manera que esos desempleados ya no reciben el subsidio. Hay que recordar que desde finales de marzo varios analistas y académicos plantearon que este subsidio debería ser por lo menos de un salario mínimo.

El segundo inconveniente del PAEF es que estableció un límite muy bajo clasificar: solo una reducción de 20% en sus ingresos. Una empresa que logró el 80% de sus ingresos normales, tiene con qué pagar la nómina, así tenga que hacer algunos recortes en otros gastos. La fórmula adecuada hubiera sido un punto de corte más alto (por ejemplo, reducción de ingresos del 40%) y un pago de un SMLV por cada trabajador).

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/las-medidas-de-proteccion-al-empleo-mauricio-cabrera-galvis-541123

18.20.-Crisis fiscal en los departamentos  SALOMÓN KALMANOVITZ

Ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla y los ingresos fiscales de los departamentos. Foto CARACOL

El ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, transpira centralismo por todos sus poros. En medio de la pandemia que azota las finanzas públicas y privadas, ha decidido fortalecer las del Gobierno nacional a costa de los departamentos y municipios del país. Asimismo, ha preferido auxiliar a las empresas privadas mediante subsidios directos que ayudar a los entes públicos regionales.

25 may 2020.- Los gobernadores y alcaldes tienen la delicada tarea de implementar las duras medidas que emanan del Gobierno central para que sean aceptadas por las poblaciones bajo su jurisdicción directa, a veces en medio de resistencia y desórdenes. Lo deben hacer por medio de presupuestos golpeados por la reducción de sus ingresos, a la vez que se ven obligados a gastos mayores derivados de la emergencia sanitaria.

La reducción de los impuestos al vicio (licores, tabaco y juegos), de los que viven los departamentos, decrecientes en el largo plazo, ha sido monumental. Asimismo, se han reducido los ingresos por registro de vehículos y sobretasa a la gasolina. A los municipios se les han caído sus impuestos prediales y también los de industria y comercio. En abril, los ingresos de los departamentos colapsaron un 45 % frente a los del mismo mes de 2019, con algunos sobrepasando el 70 %; se espera que la situación empeore en mayo.

Casi la mitad de los ingresos departamentales son transferencias de la nación, que a su vez dependen de sus ingresos corrientes, los que se han deteriorado sustancialmente. Para rematar, las regalías por petróleo y carbón van a reducirse en un 40% por la baja en sus precios. Los departamentos, en particular, han suspendido todas sus inversiones, no tienen flujo de caja suficiente para pagar sus nóminas ni para pagar sus deudas, con lo cual se puede deteriorar su calificación crediticia.

Los recursos que ahorran los departamentos en el Fondo Nacional de Pensiones de las Entidades Territoriales (Fonpet), que alcanzaban los $2 billones, se los autoprestó el ministro de Hacienda sin consultar a los representantes de sus propietarios. La Federación Nacional de Departamentos (FND) le ha solicitado al Gobierno que  devuelva esos recursos para contar con el financiamiento que requieren urgentemente para enfrentar los pagos de sus nóminas y acreencias, incluso algunas relacionadas con los bonos del agua que emitió el ministro cuando andaba en funciones privadas.

La FND también reclama extender el programa de apoyo al empleo formal, para subsidiar las nóminas de las empresas con el 40 % de un salario mínimo por cada trabajador, a todos los departamentos y municipios que han sufrido la reducción de sus ingresos, aún mayor que la de las empresas privadas. El recaudo de los impuestos a los sueldos de los empleados públicos de departamentos y municipios también debiera entregárselo a los que los originaron para poder remediar su desesperada situación. Solicitan además que el Fondo de Mitigación de Emergencias (FOME) les asigne recursos para adelantar directamente programas de obras públicas intensivos en empleo, como la construcción de vías terciarias, acueductos y alcantarillados.

Finalmente, la FND urge al Gobierno adelantar los trabajos de la Misión de Descentralización y la Comisión de Tributos Territoriales para fortalecer el Sistema General de Participaciones y darle un sustento serio a la autonomía regional. Los departamentos requieren un financiamiento adecuado para atender sus necesidades más sentidas.

https://www.elespectador.com/opinion/crisis-fiscal-en-los-departamentos-columna-921087

18.20.-La política productiva vuelve a estar vigente CAMILO DÍAZ

Por décadas se insistió en que los países abandonaran sus intentos de desarrollar la industria local y que al contrario se enfocaran en sus ventajas comparativas.

Ahora que la crisis económica mundial que desató el coronavirus ha impactado bruscamente a todas las economías, inclusive aquellas con alto grado de industrialización, es evidente que la política de desarrollo productivo es necesaria y vuelven a estar vigente en la agenda económica del presente, y como mecanismo que se debe implementar en el futuro inmediato para mitigar los efectos en el empleo, en la economía, y en la sociedad que va a dejar la propagación del coronavirus a nivel mundial.

30 may 2020.- El simple hecho de que los países cerraron sus mercados para la exportación de materiales e insumos de salud como vacunas, instrumental quirúrgico, respiradores para las Unidades de Cuidados Intensivos, tapabocas y guantes de látex, muestra que es indispensable tener capacidad productiva, porque las cadenas globales de suministros al contrario de lo que se daba por hecho son vulnerables, y pueden cerrarse en cualquier momento ya sea por decisiones unilaterales, o como en el caso actual porque las industrias se ven obligadas a parar la producción para aislar a sus trabajadores, y porque el abastecimiento interno va a primar antes que el suministro al extranjero. A eso se suma que en el pico de la crisis varios de los países productores de insumos de salud decidieron acopiarlos como una medida de precaución frente al riesgo de un brote mayor de coronavirus que el que finalmente sufrieron.

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Por otro lado, por el cierre de las fronteras y la disminución del comercio internacional para evitar la propagación, las empresas con operación multinacional van a descubrir que tener la mayoría de su producción localizada lejos de su mercado principal o casa matriz, y concentrada en uno o pocos países, representa varios riesgos. Primero, quedar desabastecidas por un cualquier evento que afecte el tránsito de personas y mercancías. Segundo, las sobreexpone a la volatilidad de los mercados financieros, y les resta capacidad de maniobra para tomar decisiones corporativas. Tercero, acceder a los rescates y planes de estímulo económico en sus jurisdicciones es mucho más complejo cuando el grueso de su operación y empleos están en el extranjero. Peor cuando los impuestos los pagan afuera. Avianca, por ejemplo, se encontró que mientras su domicilio son los Estados Unidos, intentaba buscar un rescate del Gobierno colombiano.

En la medida que el coronavirus infecto a la economía global y destruyó millones de empleos los países van a empezar a implementar políticas para proteger sus mercados internos y tratar de recuperar rápidamente sus economías. Aunque la mayoría de las economías industrializadas han predicado dejar el desarrollo de políticas productivas a cargo de las fuerzas del mercado, en la práctica las desarrollan decididamente, al nivel de tener manuales para ese fin e instituciones para diseñar y cumplir metas en dicho aspecto. De esa manera lo que vamos a ver en adelante son economías impulsando sus aparatos productivos a través de políticas productivas para restablecer los empleos que se destruyeron, evitar perder terreno o ganar cuota de mercado frente a sus rivales en lo que consideran sectores estratégicos, como la biotecnología, el sector farmacéutico, la electrónica, el machine learning, y las energías renovables.

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Desde un tiempo atrás varias empresas con operaciones globales venían con un proceso de retorno de sus operaciones buscando esquivar los riesgos de los conflictos comerciales, y el aseguramiento de sus mercados domésticos y disminución de costos, ya que la ventaja inicial de mano de obra barata en otras latitudes se ha ido cerrando conforme los trabajadores han ascendido socialmente y piden mejores condiciones laborales. Además es previsible que los retornos medidos en dólares de las inversiones en el extranjero caigan bruscamente como consecuencia de tipos de cambios depreciados y economías duramente golpeadas con grandes déficits fiscales.

Para Colombia será una necesidad implementar decididamente una política de desarrollo productivo que vaya más allá del simple apoyo con crédito y liquidez a las empresas, en el momento empiezan a tener sentido los programas de compras públicas, el pronto pago a las mipymes, evaluar los efectos de los tratados comerciales en el aparato productivo, tener mecanismos para reducir la incertidumbre cambiaria, proteger los sectores de la competencia desleal en el comercio internacional, y sobre todo contar con instituciones que coordinen metas de desarrollo productivo. No debe volver a pasar que quedemos desabastecidos de guantes, respiradores, o simples tapabocas por que la cadena de importaciones se bloqueó.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/columna-de-camilo-diaz-la-politica-productiva-vuelve-a-estar-vigente/287301 

  • 17.20.-La reconstrucción económica – EDUARDO SARMIENTO
  • Las propuestas de las coaliciones frente a los desafíos económicos de la pandemia – SALOMÓN KALMANOVITZ

No será posible la reactivación y la reorganización administrativa del país sin claridad sobre la curva epidemiológica, en particular con el pico. Lo mismo se plantea con respecto a las medidas macroeconómicas y los ajustes al modelo económico requerido para contrarrestar los efectos del virus y enfrentar una nueva realidad, que no es fácil de proyectar.

23 may 2020.- El error de varios de los países de América Latina estuvo en las políticas adoptadas para aplanar la curva epidemiológica con el fin de evitar el colapso de la salud y reducir los decesos. En el fondo se pretendía modificar la relación del contagio dictado por la naturaleza y la ley de las probabilidades, que establecen que el grado de la contaminación y la variación están inversamente relacionados, como ocurre en múltiples aspectos de la física, la química y la economía. El propósito se ha buscado por diferentes medios y el más intenso estuvo en la cuarentena en países con bajas cifras de contaminación, como son las naciones de América Latina. El expediente ocasionó un desplazamiento de la curva, que invirtió la relación matemática. El grado y la pendiente evolucionan en la misma dirección.

El proceso fue detenido por las secuelas devastadoras de la cuarentena, que quebró el vínculo entre el empleo y el ingreso. En quince días se vio que el impacto sobre la producción, el empleo y la balanza de pagos sería mayor que en las recesiones de demanda, como la de los años 30. Ante semejantes manifestaciones, los gobiernos se precipitaron a desmontar la cuarentena. Se volvió a la curva epidemiológica de los virus del siglo XX en que el grado de contaminación y el crecimiento están inversamente relacionados.

En columnas anteriores a la cuarentena (abril 25) anoté que el virus había entrado en estado de debilitamiento. Si bien se perdió un mes por la cuarentena, hoy estamos cerca del pico de la curva. El crecimiento del número de contaminados es del 3,5 % y tiende a disminuir. Los decesos disminuyen con respecto a los contagiados. El RE es menor que uno (un portador del virus contamina a menos de una persona).

Las repercusiones económicas se han agravado por la falta de previsión y diagnóstico. La decisión de adoptar la cuarentena sin medidas compensatorias, como los subsidios al desempleo y la pensión universal, agravó la ineficacia de la política social. El peso cae en mayor proporción en los ingresos del trabajo y en los trabajadores informales. El país carece de medios institucionales que neutralicen las secuelas de los fenómenos imprevistos sobre la distribución del ingreso.

Tampoco se han entendido las repercusiones estructurales de la confinación en una economía que venía operando con un desbalance entre el ahorro y la inversión. El ahorro tendía a ser inferior a la inversión más el déficit en cuenta corriente y se manifestaba en crecimientos del producto por debajo de la tendencia histórica y el disparo del desempleo. El desajuste se verá amplificado por la reducción de los ingresos de los trabajadores y la baja de las utilidades de las empresas. El balance interno solo se podrá restaurar con una emisión monetaria orientada a financiar parte del déficit fiscal, la reducción del déficit en cuenta corriente y el cambio de la composición sectorial.

En síntesis, el virus y las deficiencias estructurales configuraron un modelo insostenible. La economía quedó abocada a caídas libres del producto de más del 7 % con respecto a la tendencia histórica, desempleo por encima del 17 %, elevación de la pobreza y ampliación de las desigualdades. La alternativa es un nuevo modelo con una mayor presencia del Estado en las áreas críticas del dinero, el manejo fiscal, el comercio internacional, el empleo y la política social. 

https://www.elespectador.com/la-reconstruccion-economica-columna-920868

17.20.-Las propuestas de las coaliciones frente a los desafíos económicos de la pandemia- SALOMÓN KALMANOVITZ

El escenario base del Gobierno frente a la pandemia es de un gasto adicional de 1,8 % del PIB, según el Fondo Monetario Internacional, lo cual es un esfuerzo insuficiente frente al daño económico que está sufriendo la sociedad colombiana. Esa cantidad se reparte así: 1 % del PIB para gasto adicional en salud y 0,8 % en transferencias a los hogares, reducción del IVA y subsidios a las nóminas. El ministro de Hacienda está considerando, además, dar algo a las personas naturales dueñas de pequeños negocios que fueron excluidas del programa, pero, conociéndolo, no alcanzará el 0,1 % del PIB.

18 may 2020.- Es interesante analizar las propuestas del Centro Democrático que incluyen el remedo de una renta básica para todos los pobres. En palabras de Álvaro Uribe, con “el impuesto a sueldos altos de servidores públicos, incluidos congresistas, y un impuesto a altos patrimonios de personas naturales, con tarifas moderadas”, se financiaría “un bono solidario a los recién nacidos de hogares pobres”. Según El Nuevo Siglo, “la financiación también pasaría por una reducción del Estado, pasando por el propio Congreso”. Uribe había propuesto antes que “el Banco de la República debería cubrir los sueldos de alrededor de siete millones de trabajadores, al menos para los dos primeros salarios mínimos”; además, que emitiera para otorgar garantías de hasta el 100 % para créditos destinados a los sectores económicos que tardarán más tiempo en recuperarse.

El senador Ciro Ramírez, del Partido Conservador, se preguntó de dónde saldrían estos ingentes recursos, pero agregó: “Casi estamos llegando a esa renta básica universal”, que incluye los alimentos del ICBF, Familias en Acción, Jóvenes en Acción y Colombia Mayor, Ingreso Solidario y subsidio a la nómina. Con un número así de grande de atenidos, probablemente la coalición de derecha podrá ganar todas las elecciones hacia futuro.

Por el lado opuesto, una coalición de 50 senadores de la oposición ha planteado la necesidad de aumentar radicalmente las partidas de apoyo a la población vulnerable frente a las consecuencias del cierre de la economía. Para 9,5 millones de hogares pobres se destinaría un salario mínimo mensual, lo que arrojaría $100 billones al año; a 3,5 millones de trabajadores desempleados se les otorgaría un salario mínimo con prestaciones de $1’440.000, con un costo anual de $60 billones. El total anual sería el 16 % del PIB, 20 veces el escenario base del Gobierno. No se puede comparar con la propuesta de la coalición de derecha por su dispersión, sus contradicciones y la reticencia mostrada por el Partido Conservador frente a las propuestas del senador Uribe.

El proyecto de la oposición requeriría mínimo una reforma tributaria que duplicara el recaudo de 2019, que fue de solo 14,8% del PIB, y/o una emisión monetaria del Banco de la República aún mayor que la propuesta por el senador Uribe Vélez. Además, la “Ley de Crecimiento Económico” reducirá el recaudo en 2021 por más de un punto porcentual, devuelto a las empresas. Se enfrentaría, además, a un PIB que va a sufrir una contracción de entre 7 y 10 %, según la extensión del cierre parcial de la economía y del daño permanente infligido a muchas pequeñas y medianas empresas, incluso grandes, que puede que nunca se recuperen.

Es posible que la conjunción de las propuestas de las dos coaliciones termine en algo viable y saludable para la economía, pero no apostaría mucho al respecto.

https://www.elespectador.com/opinion/las-propuestas-de-las-coaliciones-columna-919968

16.20.-Hay que rescatar a Avianca – MAURICIO CABRERA

En todo el mundo se considera que las aerolíneas locales son un activo estratégico del país y ante la crisis están recibiendo ayudas.  

Arriesgo de ser crucificado por las redes sociales debo decir que para el país es necesario que Avianca siga operando. A pesar de que su residencia fiscal sea Panamá y sus actuales dueños no sean colombianos, a pesar del mal manejo de la huelga de los pilotos, a pesar de los miles de reclamos de sus usuarios, a pesar de que abuse con los precios de sus pasajes. Pero rescatar a la empresa es muy distinto a salvar a sus 10 dueños. 

10 may2020.- Avianca moviliza a más de la mitad de los pasajeros aéreos en este país de geografía accidentada, con carreteras deficientes y sin tren; además es la principal conexión del país con el mundo. El costo económico y social de la eventual desaparición de Avianca sería enorme, y no solo para los 15.000 empleados que quedarían en la calle y los colaboradores de los proveedores que le prestan servicios.

En todo el mundo se considera que las aerolíneas locales son un activo estratégico del país y ante la crisis financiera que enfrentan por la pandemia, están recibiendo multimillonarias ayudas con recursos públicos, aún algunas que están al borde de la quiebra.

En Estados Unidos las 10 principales compañías aéreas recibirán US$25.000 millones; en Europa y Asia, los gobiernos han destinado miles de millones de dólares para empresas como Lufthansa, AirFrance, Alitalia, Singapore Airlines, Thai Airlines, JAL y ANA. Unas como préstamo, y la mayoría como aportes de capital, es decir que el Estado se convierte en accionista, a veces mayoritario.

Si el Gobierno tomara la decisión de rescatar a Avianca deben cumplirse ciertos requisitos y condiciones que se derivan de la necesidad de proteger los recursos públicos cuando sean utilizados para ayudar a empresas privadas, además del obvio de que debe volver a tener residencia fiscal en Colombia

El primero y más importante es que se trata de salvar a la empresa y sus empleados, y no a sus dueños. Por eso no puede ser un crédito preferencial ni con garantía pública, sino una inyección de capital, lo que implica que los actuales accionistas se diluyen y pierden participación y el control de la compañía. No se trata de una nacionalización forzosa, pues los accionistas pueden rechazar la ayuda.

Segundo, tampoco se trata de salvar a los acreedores ni utilizar recursos públicos para pagar créditos que hoy no tienen posibilidad de recuperación, de manera que los bancos prestamistas también tienen que contribuir al rescate reduciendo el valor de sus créditos o capitalizándolos.

Tercero, debe haber un compromiso de evitar al máximo el despido de personal; pero bajo el principio de todos ponen, los trabajadores también deben aceptar que para salvar su empleo puede ser necesario bajar su ingreso, así sea temporalmente.

Cuarto, el mecanismo que se diseñe debe ofrecerse en iguales condiciones a todas las aerolíneas del país que también han tenido que paralizar sus operaciones y enfrentan dificultades financieras.

Lo que debe superarse en este momento es la disyuntiva de si el Estado debe apoyar a Avianca o a las pymes. En esta enorme crisis sin precedentes, eso es como poner a escoger a un hijo si los médicos deben atender y salvar a su papá o a su mamá. La única respuesta posible es que a ambos, y hay que conseguir los recursos para hacerlo, así se rompan las reglas de la ortodoxia fiscal. 

Mauricio Cabrera Galvis
Consultor privado
macabrera99@hotmail.com

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/hay-que-rescatar-a-avianca-540691

  • 15.20.-Aprender de la experiencia  EDUARDO SARMIENTO
  • Sin trabajo, pero no desempleados – MAURICIO CABRERA
  • Una emergencia económica tímida y errática – JORGE IVAN GONZÁLEZ
  • La recuperación llega si hay gasto  CAMILO DÍAZ

Luego de seis meses de aparición del coronavirus, se dispone de amplia información sobre el cumplimiento de las proyecciones y el efecto de las políticas adoptadas para detenerlo. Varios centros de estudio, con amplia experiencia mundial en la elaboración de teorías matemáticas y su aplicación, han planteado dudas sobre el manejo de la ecuación (curva) epidemiológica por parte de los expertos.

9 may 2020.- La primera duda surge con respecto al aplanamiento de la curva. El artificio pretendía bajar el grado máximo de contagios a cambio de elevar el ritmo de crecimiento (tasa de contagio). En Colombia se encuentra que en los últimos quince días tanto el grado como la tasa de crecimiento del virus aumentaron.

La hipótesis central es que estamos ante un virus en que cada contagiado infecta a tres personas y requiere que el 60 % de la población lo adquiera para que se genere la inmunidad que lo extinga. En las proyecciones del Instituto Nacional de Salud se estimaba que a estas alturas tendríamos cuatro millones de contaminados. Los hechos a lo largo y ancho del mundo muestran que el virus no tiene la capacidad de generar esos infectados. El modelo epidemiológico, que está representado por una relación matemática, que se presenta en múltiples áreas de la ciencia, revela fallas de interpretación y aplicación. Se consideraba que el sistema se llevaría por delante la capacidad de los hospitales y pondría al borde de la muerte a una alta proporción de la población. Por fortuna, la realidad va atrás de las proyecciones apocalípticas.

La evidencia muestra que no es posible llegar a la contaminación que genere la inmunidad y baje la curva. Como se ha visto en Colombia y en muchos países, no es necesario llegar a ese grado de contaminación. El grado máximo de contaminación se puede alcanzar mucho antes. Así, en oportunidades anteriores mostré cómo Colombia está cerca con una tasa de crecimiento de los contagiados, que incluye a los recuperados, cercana al 2 %. En un mes el país debe entrar en un estado de estabilización del virus en que cada día el número de contagiados es menor al de los días anteriores. El virus se mantiene, pero siempre más debilitado. De allí en adelante el país tendrá que aprender a vivir por un tiempo con un virus que crece por debajo de la economía y a un ritmo cada vez menor hasta desaparecer.

La inviabilidad de la cuarentena dejó al Gobierno sin medios de acción. Ante una confinación que pone la producción por debajo de la demanda y provoca en dos semanas la caída del 15 % de empleo, el presidente Duque procedió a desmontarla afanosamente. Lo que se ganó cuando se aplicó la medida se perderá en los próximos días.

Se ha llegado a un punto en que el confinamiento no afecta mayormente la contaminación y resquebraja la economía. De hecho, se plantea acudir a otros procedimientos selectivos de salud pública, como la separación de los enfermos, para conciliar los dos frentes. La reactivación no es factible sin un marco de proyecciones comprensibles de la pandemia sustentadas en la revisión de la ecuación epidemiológica. Los agentes económicos no procederán a enganchar la mano de obra mientras no conozcan a ciencia cierta cuándo se alcanzará la contaminación máxima.

La información recolectada durante la epidemia y los nuevos avances científicos contribuyen a aclarar el panorama. No es cierto que la curva epidemiológica logre el máximo contagio cuando la tasa de contaminación es igual a cero. La estabilización del sistema se consigue cuando el aumento de los contagios es inferior al del día anterior. El país está cercano a la máxima contaminación y de su reducción por la pérdida de fuerza del virus, y es crucial que se hagan efectivos en el presente mes.

https://www.elespectador.com/economia/aprender-de-la-experiencia-columna-918711

15.20.-Sin trabajo, pero no desempleados MAURICIO CABRERA

Cifras de desempleo reveladas por el Dane sí están reflejando el impacto de la crisis, que es mucho mayor y más rápido de lo que se había previsto. 

 En todo el mundo la crisis del coronavirus está destruyendo empleos. ¿Cómo explicar que en Colombia en marzo el número de desempleados en Colombia hubiera disminuido (Si, ¡disminuido!) en 75.000 personas al pasar de 3,04 a 2,97 millones?. ¿No es contradictorio esto con la tasa de desempleo que en el mismo mes subió de 12,2% a 12,6% con respecto al mes anterior?

3 may 2020.-La primera reacción de algunos será culpar al Dane y cuestionar la veracidad de las estadísticas oficiales acusándolo de estar tapando la realidad. Respuesta equivocada. Las cifras del Dane sí están reflejando el impacto de la crisis, que es mucho mayor y más rápido de lo que se había previsto. Lo que pasa es que hay que mirar todas las cifras.

El galimatías de cifras aparentemente contradictorias tiene una sencilla explicación en dos definiciones de la metodología. Primera, los desocupados no son todas las personas que están sin trabajo, sino únicamente los que están buscando trabajo y no lo encuentran.

Esto quiere decir que si una persona perdió su empleo pero no salió a buscar uno nuevo, no se cuenta como desocupado. El número de desocupados bajó en Colombia porque casi todas las personas que se quedaron sin trabajo en marzo –que fueron muchísimas– no salieron a buscar otro.

La segunda, es la definición de Población Económicamente Activa (PEA) que es precisamente el número de personas que está trabajando o buscando trabajo. En marzo ese número cayó en 1,45 millones, que es la cantidad de personas que dejaron de buscar trabajo, porque se cansaron o porque con la cuarentena no pueden hacerlo.

Por eso la cifra más relevante que hay que mirar es la del número de personas ocupadas, que en marzo cayó de manera dramática al pasar de 22,0 a 20,53 millones. Esto quiere decir que en solo un mes, o mejor dicho en 10 días desde que se decretó el confinamiento, casi un millón y medio de personas se quedaron sin trabajo.

El Dane solo publica el promedio trimestral de la clasificación de los ocupados, de manera que no es comparable con la cifra mensual, pero si aparece que el 60% de la reducción en el trimestre corresponde a trabajadores independientes, la mayoría informales, y el 25% a obreros y empleados.

Si esta destrucción de empleo fue en dos semanas, y la tendencia se mantiene, los datos de pérdidas de empleo en abril serán tan apocalípticos como en los Estados Unidos, donde en 6 semanas el número de desempleados aumentó en 30 millones, que representa el 20% de la fuerza laboral de ese país.

Para evitar una gran destrucción de empleos, que afecta tanto a independientes como a empresas, se requiere que la intervención del Estado logre el doble objetivo de proteger el ingreso de los trabajadores y preservar las fuentes de empleo, es decir a las empresas. Así lo ha entendido el gobierno y las medidas tomadas apuntan en esa doble dirección pero son insuficientes y no están utilizando los canales más efectivos.

Insuficientes porque el monto de ayuda a los independientes es muy bajo y no está cubriendo todo el universo de personas afectadas. Inefectivas porque es mucho mejor el subsidio directo a las nóminas como en Europa que los créditos garantizados que no han funcionado bien ni siquiera en Estados Unidos. Pero eso será tema de otra columna.

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/sin-trabajo-pero-no-desempleados-mauricio-cabrera-galvis-540466

15.20.-Una emergencia económica tímida y errática – JORGE IVAN GONZÁLEZ

Alberto Carrasquilla Min. Hacienda.

 Los decretos expedidos durante la primera emergencia económica tienen dos características: son tímidos y erráticos.

Tímidos

4 may 2020.- Han sido tímidos por dos razones. La primera está estrechamente ligada a la precariedad del Estado colombiano. Y la segunda tiene que ver con la ortodoxia de la política económica.

La precariedad de lo público es un problema estructural. El tamaño del Estado colombiano, medido como la relación entre los impuestos y el PIB, es muy bajo (16%). Este porcentaje es superior al 50% en los países del norte de Europa. Una estructura estatal tan frágil como la de Colombia no está en capacidad de realizar intervenciones significativas. La debilidad de lo público es más notoria en las regiones.

La precariedad de lo público se ha expresado de diversas maneras durante esta crisis. En el campo de la salud, en la poca capacidad instalada de los hospitales, y en reducido número de test que se están realizando. En el sector educativo aparece de manera dramática la brecha entre los hogares, en términos de conexión a internet y acceso a equipos. En los estudios sobre los factores asociados al logro educativo, la incidencia del colegio es cercana al 30%. El otro 70% tiene que ver con las condiciones familiares, el hábitat, el entorno, el talento, etc. Y la pandemia ha hecho sentir con más fuerza el peso de estos determinantes, que guardan una estrecha relación con las condiciones socioeconómicas del hogar. En materia de empleo, se ha hecho evidente la desprotección social de la mayoría de los trabajadores.

Y el gasto público que se está destinando a la emergencia a duras penas llega al 4% del PIB. Las estimaciones que se han hecho en Alemania sobre el volumen de gasto que se le dedicaría a la pandemia, pueden ser del 28% del PIB. En España del 22%, y en Italia del 18%. El gasto público de Colombia es modesto porque la tributación ha sido reducida y regresiva.

Los primeros recursos, de los que echó mano el Gobierno fueron los de regalías que estaban en el Fondo de Ahorro y Estabilización (FAE), y en el Fondo de Pensiones Territoriales (Fonpet). El volumen total es de unos 15 billones de pesos (1,5% del PIB). El decreto 444 que permitió esta operación, fue criticado por varios gobiernos locales porque estas regalías pertenecen a las regiones. El Gobierno argumenta que apenas se trata de un préstamo.

La timidez de las medidas también se explica por la aceptación terca del discurso sobre la austeridad, que se expresa en la defensa reiterada de la regla fiscal. Esta ortodoxia la sigue alimentando el Fondo Monetario Internacional, y las calificadoras de riesgo, que amenazan con reducir el puntaje del país y eliminar el grado de inversión.

En este contexto favorable a la ortodoxia, el Ministro de Hacienda y los miembros de la Junta del Banco de la República se han negado a que el Banco le haga  préstamos directos al Gobierno. La operación financiera que se realizó estos días es inaceptable. Primero, el Banco de la República aumenta la liquidez de los bancos privados al reducirles el encaje del 11% al 8%. Con esta medida se liberaron unos 9 billones de pesos. Y, acto seguido, el Gobierno expide el decreto 562, de inversión forzosa, obligando a los bancos a comprar unos papeles de deuda pública llamados títulos de solidaridad (TDS). Al prestarle al Gobierno los bancos recibirán unos 500 mil millones de pesos de intereses. Perfectamente los TDS los hubiera podido comprar el Banco de la República de manera directa, sin necesidad de hacer la vuelta, muy costosa, a través de los bancos privados.

Durante estos días de la emergencia ha sido evidente la inclinación del Gobierno a favor de los intermediarios financieros privados. Mientras el Banco de la República disminuye la tasa de interés de referencia colocándola en 3,25% año, los bancos siguen cobrando intereses del 25% en tarjetas de crédito, y de 12%-14% en otras modalidades de crédito. De forma equivocada, el sector financiero privado actúa convencido que esta crisis no le va a impactar sus ganancias.

Erráticos

El destino de los recursos ha sido errático, y no corresponde a un plan jerarquizado. Se ha ido decidiendo sobre el camino. Las dos prioridades han sido la salud y la atención inmediata a los pobres y a las personas más vulnerables.

Como la infraestructura hospitalaria tenía tantas deficiencias, y el déficit acumulado del sector salud era de unos 8 billones de pesos, parte de las transferencias que se están haciendo ahora tienen que utilizarse para compensar el desbalance previo. Por ejemplo, al personal médico se le tienen que pagar deudas laborales. Estas angustias financieras no permiten tener una capacidad instalada robusta.

El segundo frente ha sido la atención a la población más necesitada. Las políticas de focalización han mostrado dos limitaciones. Las bases de datos disponibles son muy incompletas y, además, se han presentado numerosas dificultades para poder hacer los giros monetarios directamente a las familias. A pesar de los avances del país en la focalización, los datos presentan numerosos problemas para identificar bien al beneficiario.

Con la nueva emergencia, el Gobierno espera ofrecer un subsidio (40% del salario mínimo) a los trabajadores de las empresas que por causa de la crisis hayan reducido su facturación más allá del 20%. Esta medida que, sin duda, contribuye a aliviar las angustias de las familias es difícil de administrar.

La jerarquización adecuada del gasto es un reto enorme, y existe el peligro de preferir a quien tenga mayor capacidad de lobby. El Gobierno parece más confundido ahora, cuando empresas grandes (aerolíneas, por ejemplo) empiezan a hacer lobby buscando subsidios que contribuyan a disminuir sus pérdidas.

https://www.sur.org.co/una-emergencia-economica-timida-y-erratica/

15.20.-La recuperación llega si hay gasto  CAMILO DÍAZ

La recuperación de la economía podrá lograrse si el empleo y los salarios se mantienen en lugar de contraerlos, sin demanda la recesión se profundizará.

Lo que mueve la economía es el gasto de los hogares, sin él, la inversión privada no se materializa, y el gasto del Gobierno por sí solo no reemplaza la demanda que generan los hogares por bienes y servicios. Basta ver las cifras del PIB para encontrar que el 65% del crecimiento es explicado por el gasto que hacen las familias.

  • Petróleo: ¿hacia dónde vamos?

9 may 2020.- Para poder hacer gasto los hogares necesitan tener ingresos ya sea por vía de los salarios o por vía del crédito. Obviamente los salarios están ligados al mercado laboral y a la demanda de empleo, que en la coyuntura actual se ha contraído para ubicar la tasa de desempleo en el 12,6% entonces si los hogares pierden el empleo o los salarios nominales se reducen, simplemente la única manera que tienen para ajustarse es disminuir su gasto. Algunos dirán que les queda la vía del crédito para reemplazar los ingresos que pierden, pero en una coyuntura como la actual esa válvula de escape no está abierta, ya que se presentan dos circunstancias.

Primera, existe mayor aversión al riesgo de crédito por parte de los establecimientos de crédito para aprobar y hacer nuevos desembolsos. La mayoría de los agentes de crédito prefieren liquidez a nuevos activos de mediano plazo como son los créditos de consumo desembolsados a los hogares. La razón es que evaluar la capacidad de pago en el futuro de los hogares y de las MiPymes es más complicado que antes, y esa capacidad de pago se vuelve nula si ha ocurrido un evento de pérdida de empleo.

Segunda, los hogares ante situaciones explícitas de incertidumbre como sucede ahora, a causa de un ambiente laboral deteriorado y un entorno económico impredecible, prefieren retener la escasa liquidez con la que cuentan, ya sean ahorros o cupos de crédito, en lugar de usarla para gastar elegirán mantenerla como motivo de precaución por si se pierde el empleo o hay que afrontar una emergencia. Los hogares de forma inconsciente hacen lo mismo que las empresas y las instituciones financieras buscan acumular liquidez, y lo hacen disminuyendo el gasto.

Por eso es una pésima idea la reducción de los salarios, no pagar de la prima de junio, o incumplir los pagos de las cesantías. La evidencia de que es una malísima idea es precisamente lo que está sucediendo, con los hogares confinados en cuarentena el consumo cayó dramáticamente. Solamente el descenso en el uso de combustibles cayó el 70% y con ello llevó al petróleo Brent hasta US$17 por barril y al WTI a negociarse en valores negativos. Lo mismo sucedió con el comercio colombiano que se ha contraído más del 60% de acuerdo con Fenalco. En contraste el gasto en alimentos y elementos básicos se mantiene por lo cual los negocios relacionados a lo esencial han sufrido menos.

  • Ley de pronto pago debe llegar rápido

Si el ingreso de los hogares es castigado lo que va a pasar es que en el corto plazo las ganancias de las empresas van a mostrar una reducción menos brusca, aunque sin llegar a terreno positivo, pero en el futuro se van a contraer más, puesto que los hogares no van a demandar bienes ni servicios e iniciaran a incumplir sus obligaciones financieras puesto que un número significativo de obligaciones se atiende precisamente con la prima de junio. Eso simplemente desatará más contracción del crédito y caída en los ingresos de las empresas, agudizando la caída del producto provocada por el coronavirus.

Además, una idea de ese estilo invierte los fundamentos de las relaciones entre dueños del capital y empleados. Los primeros asumen riesgo a cambio de la renta del capital, mientras que los últimos no asumen riesgo a cambio renunciar a la participación de la utilidad, percibiendo solo salario. Si el balance de riesgos se invierte es una invitación a rebalancear la distribución de la renta del capital. No creo que ninguna de las dos partes desee hacerlo ahora.

  • Que llegue el crédito

Es el Estado el que tiene la capacidad de asumir los riesgos que no pueden asumir los hogares ni las empresas, por eso la solución está en que la Nación use la coyuntura para aumentar el gasto de inversión generando demanda por empleo, y uso de la capacidad instalada de las empresas, de esa manera llega el empleo, y vuelve la inversión. Para eso debe olvidarse momentáneamente de contener el déficit fiscal, de no usar las reservas, y de que el banco central no puede financiar al Estado directamente.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/columna-camilo-dias-9-de-mayo-la-recuperacion-llega-si-hay-gasto/286087 

  • 14.20.-La encrucijada financiera- EDUARDO SARMIENTO
  • Petróleo: ¿hacia dónde vamos? – CAMILO DÍAZ
  • Cómo pagar por la guerra contra el virusSALOMÓN KALMANOVITZ

La exposición de motivos del estado de emergencia que estableció la cuarentena del coronavirus no analizó ni evaluó las implicaciones económicas. No se advierte que las disposiciones no son consistentes con la concepción de fundamentalismo de mercado que inspiro la reglamentación del Banco de la República, en que el crédito queda a discrecionalidad de los bancos y el Gobierno tiene acceso restringido a los recursos de emisión.

2 may 2020.- El sistema monetario se concibió para un mundo de exceso de ahorro en el sector privado. El ahorro es igual a la inversión más las transferencias al sector fiscal por conducto del déficit. El ahorro sobrante del sector privado se traslada al sector público mediante la colocación del TES en el público.

Las condiciones se modificaron drásticamente por la cuarentena que disparó el déficit fiscal por las transferencias a los sectores más vulnerables y los gastos en salud. El déficit fiscal pasó de 2.5% del PIB a 6%. Por lo demás, las empresas se han visto abocadase una contracción de la caja por la reducción de las ventas y el sostenimiento de las nóminas. El sistema quedo expuesto a un exceso de inversión sobre el ahorro que no es fácilmente sostenible dentro de la organización del Banco de la República.

La situación es similar a la que se presentó en América Latina como consecuencia de la crisis de la deuda externa. La movilización de los recursos externos de la deuda al consumo y proyectos de baja rentabilidad ocasiono en el momento de la amortización una monumental reducción del ahorro y cuantiosos déficits en cuenta corriente que precipitaron a los países en moratorias y caídas estrepitosas del crecimiento económico.

Volvamos a Colombia. La transferencia provocó una caída del ahorro y el aumento del déficit fiscal. La economía quedó abocada a un estado de inversión más déficit fiscal por encima del ahorro. La situación se ha mantenido con un monumental déficit fiscal que llega a 6% del PIB y no se sabe cómo se financiará. La situación es insostenible porque las empresas no están dispuestas a aceptar el crédito para transformar sus deficiencias de caja en el exceso de ahorro sobre la inversión financiada con crédito. Temen que el crédito cauce la insolvencia financiera cuando tengan que cumplir con la amortización de la deuda. Por su parte, los bancos no están dispuestos a incurrir en el riesgo de empresas con estado y horizonte incierto.

El drama está en las empresas que han venido operando con una fuerte reducción de la caja. Los bancos y las empresas no están dispuestos a recibir crédito para sostener la inversión por encima del ahorro. Así, el sistema está operando con una diferencia entre el ahorro y la inversión más el déficit en cuenta corriente que provoca la caída del crecimiento, la balanza de pagos y el empleo.

A poco andar se vio que la disposición de la cuarentena provocaría una fuerte caída del producto en el presente año y ahora se advierte que tiene serias repercusiones sobre el desarrollo económico de los próximos cinco años. La economía queda abocada a un quiebre del balance entre el ahorro y la inversión que bien puede extenderse al próximo quinquenio.

La solución no puede ser ampliar los subsidios y bajar los impuestos a las grandes empresas, porque aumentaría el déficit fiscal y acentuaría los efectos inequitativos de la pandemia. Lo más urgente es actualizar la organización institucional del Banco de la República. El apoyo debe limitarse a facilitar el acceso al crédito mediante líneas especiales del Banco de la República y préstamos de los bancos oficiales, precisar los recursos de emisión y agilizar el regreso de las empresas a la actividad con precauciones.

https://www.elespectador.com/opinion/la-encrucijada-financiera-columna-917588

14.20.-Petróleo: ¿hacia dónde vamos? – CAMILO DÍAZ

La materia prima que ha sufrido el mayor impacto por el coronavirus ha sido el petróleo por su alto vínculo con el transporte.

Con el mundo en lockdown para contener el contagio del coronavirus, el tránsito de pasajeros y el movimiento de carga global ha entrado en parálisis, conforme estar en casa es hasta ahora la única medida que impide que cualquiera contraiga el virus. El turismo, los viajes de negocios, y el simple movimiento de las personas cayó casi por completo y con él las necesidades de combustible la cual responde por el 65% de la demanda de petróleo mundial. Los precios del Brent y del WTI como era lógico derraparon desde niveles de US$66 del Brent al iniciar el año hasta US$18 que vimos hace un par de semanas.

  • Ley de pronto pago debe llegar rápido

2 may 2020.- Mientras la demanda se evaporó los productores mantuvieron el bombeo lo que ha provocado que las facilidades de almacenamiento a nivel mundial se encuentran prácticamente copadas, y ahora el almacenamiento de petróleo físico se haya convertido en el nuevo commodity del sector energético. Parece paradójico, pero hoy es más caro almacenar petróleo que comprarlo, inclusive aquellos agentes que deciden mantenerlo almacenado en tanqueros en altamar tienen que asumir un costo de US$25.000/día para disponer de los VLCC que tienen capacidad de 2 millones de barriles.

A medida que el costo de almacenar se eleva, los compradores descuentan ese costo del precio de contado, esa es la razón por la que las cotizaciones sufren más a medida que se acerca el vencimiento de los contratos de futuros, puesto que si a la fecha de vencimiento del contrato no ha sido cerrado el comprador queda obligado a recibir el petróleo en físico y por supuesto el vendedor a entregarlo. En una situación como la actual donde hay abundancia de suministros y de inventarios encontrar almacenamiento para “parquear” cualquier volumen resulta difícil y costoso. Por otra parte, la parte vendedora es la que elige el punto de entrega del volumen que negoció, en Estados Unidos el principal punto de es Cushing en Oklahoma.

Al mismo tiempo que la demanda por combustibles cayó las refinerías han disminuido su nivel de procesamiento y recibo de petróleo crudo congestionando no solo las facilidades de almacenamiento de crudo sino también de productos refinados, muestra de ello fue la situación presentada en el Golfo de México donde en la semana del 20 de abril varios tanqueros tuvieron que esperar cerca de una semana para poder descargar petróleo dirigido a las refinerías de esa región. Una situación igual se presentó en la costa China de Shandong en mitad de febrero donde varios tanqueros Aframáx y VLCC tuvieron que esperar más de 10 días.

Las cotizaciones del crudo van a continuar deprimidas hasta que no se corrijan las situaciones que han contraído la demanda, y además se disminuya el exceso de oferta que venía inundando el mercado. En ese aspecto el nuevo pacto de recorte del grupo OPEP+ de recortar 10 mbpd en mayo y junio, y a partir de ahí solo 7,5 mbpd el resto del año es insuficiente para controlar el exceso de oferta, inclusive si la economía logra recuperar su ritmo después del segundo semestre puesto que ahora los inventarios de crudo y refinados a ascendido hasta 2.000 millones de barriles de tal manera que la demanda estará sobre atendida un tiempo prolongado mientras se logran drenar las existencias.

  • Que llegue el crédito

En abril la caída en la demanda de petróleo según la agencia internacional de energía es de 29 mbpd es decir un tercio del consumo mundial en tiempos de normalidad, así que volver a niveles previos requerirá de una recuperación vigorosa de la economía que de momento no parece estar cerca ya que aún no se ha descubierto una vacuna o tratamiento efectivo contra el coronavirus impidiendo que la demanda por transporte retorne y con ella la necesidad de procesar crudo para abastecer combustibles. En la medida que las condiciones económicas no mejoren la única manera de hacer que los precios aumenten es que Texas se sume al recorte de producción, y otros importantes productores como Noruega y Brasil hagan lo propio.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/columna-camilo-diaz-02-de-mayo-petroleo-hacia-donde-vamos/284906

14.20.-Cómo pagar por la guerra contra el virusSALOMÓN KALMANOVITZ 

El gasto del Gobierno se ha multiplicado con los apoyos a la población más vulnerable, a la vez que ha renunciado a recaudar el impuesto a los bienes de primera necesidad y ha aplazado el calendario tributario.

27 abr 2020.- El gasto público en verdad ha sido moderado, con traslados de los fondos de pensiones territoriales que son una deuda que debe honrar, al tiempo que el Banco de la República está multiplicando la liquidez y el Fondo Nacional de Garantías extiende el apoyo a las deudas de empresas. El posible mayor rubro de financiamiento del Gobierno es un préstamo flexible del Fondo Monetario Internacional (FMI) en dólares que está en estudio.

El Gobierno ha tomado medidas tímidas y limitadas para enfrentar las necesidades, como la “contribución” de las pensiones mayores de $10 millones por tres meses y otra discriminatoria e inconstitucional de imponerles recortes a los servidores públicos que ganen más de $10 millones.

Se trata de impuestos que sólo pueden aprobarse por el Congreso y por eso se les cambia el nombre. En efecto, el principio fundamental de la democracia es la tributación con representación, que el Gobierno está violentando por decreto. Estaría de acuerdo con que las pensiones hasta ahora exentas sean sujeto de tributación y también con que exista un impuesto progresivo a la renta de todos los empleados, públicos y privados, pero no con darles mordisquitos a sus ingresos.

Bien podría el Gobierno enviar un proyecto de urgencia a los legisladores para acopiar recursos que se requerirán hacia adelante, y así responder por las deudas que se están contrayendo con los bancos privados que compran los títulos del Gobierno (que es un buen negocio) y la del FMI que está en dólares, es costosa y contiene riesgo cambiario.

Para comenzar, se deberían eliminar las gabelas contenidas en la “Ley de Crecimiento”, como la reducción de la tarifa de renta de las empresas, el traslado de los impuestos municipales y el IVA a los bienes de capital. Las utilidades de las empresas el año entrante serán pequeñas, así que la medida no tendrá impacto inmediato. Se podría compensar con la reducción de los aportes de las empresas a las cámaras de comercio, que se han convertido en sitios lucrativos para politicastros.

Seguidamente se debería agregar progresividad al impuesto de renta de las personas y aprobar un impuesto a la riqueza permanente y no temporal, como acostumbran a hacer nuestros congresistas. El catastro se debe actualizar para que los propietarios de tierras contribuyan al fisco nacional como cualquier otro ciudadano. Todas estas medidas podrían contribuir con 5 % del PIB a las exiguas arcas del Estado, y con ese colateral aumentaría la capacidad de endeudamiento y gasto del Gobierno.

Es importante reactivar la producción del país para que los gastos que se están ejecutando y los que se tengan que hacer en el futuro no den lugar a la inflación, que es un impuesto a los salarios. Sin embargo, se debe hacer con medidas estrictas que protejan a la población del coronavirus, como jornadas sucesivas de trabajo para no causar aglomeraciones en el transporte —que debe ampliarse—, reestructuración de las líneas de producción, además de medidas de protección adecuadas para cada uno de los trabajadores. Las pruebas rápidas de contagio deben aumentarse para poder aislar a los infectados. Me temo que el Gobierno no se haya asegurado de la existencia de tales condiciones en su decisión de reabrir la economía.

https://www.elespectador.com/opinion/como-pagar-por-la-guerra-contra-el-virus-columna-916642

  • 13.20.-¿A quién le sirve la emisión monetaria?  – MAURICIO CABRERA
  • Deudas impagables – JORGE IVÁN GONZÁLEZ

Reducir el encaje bancario y luego obligar a la banca a una inversión forzosa, es una vuelta innecesaria. 

Por qué cuando se habla de emisión monetaria muchos economistas, empresarios, políticos o periodistas se asustan más que con el coronavirus? ¿Por qué cuando se propone que el Banco de la República (BR) emita dinero para dar crédito al gobierno algunos califican esta propuesta como histérica y populista?

19 abr 2020.- La razón del rechazo es la difundida creencia de que emitir dinero siempre causa inflación según predicó el monetarista Milton Friedman. Además de que la teoría económica ya ha superado ese simplismo, la realidad es otra: toda economía en crecimiento necesita que aumente siempre la cantidad de dinero en circulación y una de las funciones del BR es emitir ese dinero. Por eso se le llama también el Banco Emisor.

Por ejemplo, en la última década, el dinero emitido por el BR, denominado Base Monetaria, pasó de $36 a $ $106 billones, es decir creció 195%; y, como diría Garzón la inflación ahí, en el mismo período el IPC solo aumentó 46%, en diez años.

Además, uno de los instrumentos que tienen las autoridades para reactivar la economía en tiempos de estancamiento es la emisión monetaria. En la crisis financiera de 2008, los bancos centrales de países desarrollados emitieron enormes cantidades de dinero para rescatar a la banca y estimular la economía.

Ante la parálisis económica que ha creado la lucha contra el coronavirus, el BR está cumpliendo muy bien su tarea de emitir para inyectarle dinero a la economía, y en cantidades extraordinarias. Además de reducir 0,5% su tasa de interés ha tomado varias medidas que implican una emisión monetaria de unos $24 billones permanentes y otros $11,2 billones transitorios, que podrían elevar la Base Monetaria hasta en 34%.

¡Bienvenida esa emisión! Es el consenso general de analistas y medios, que no temen que vaya a acelerar la inflación. Pero al mismo tiempo algunos rechazan la posibilidad de emitir para el Gobierno, lo que revela una concepción maniquea de que la emisión es buena si es para ayudar a sector financiero privado, pero es mala si es para financiar al sector público. Esa es otra creencia que no tiene ningún fundamente teórico ni práctico.

El colmo de esta visión maniquea es la última medida tomada por el BR y el Gobierno. El BR bajó el encaje de los depósitos bancarios y liberó a los bancos $9,4 billones que estaban congelados. Después el Gobierno expidió el decreto 562 que impuso una inversión forzosa a los bancos obligándolos a comprarle unos Títulos de Solidaridad (TDS) por $9,4 billones, con los que va a financiar el aumento del gasto público necesario para enfrentar la pandemia.

Es una vuelta innecesaria porque el BR podía comprar directamente los TDS con la aprobación unánime de su Junta Directiva. Con un agravante que es el costo fiscal y la ganancia para los bancos. Como los TDS pagan un interés (que puede ser como el 6% anual), el gobierno va a pagar unos $500.000 millones anuales, que son utilidades nuevas para los bancos, porque los depósitos de encaje no tenían remuneración.

Si fuera el BR el que comprara los TDS, el Gobierno podría pagar los mismos intereses, pero ahora serían utilidades del BR que se trasladan como dividendos a la Nación, de manera que el costo fiscal neto sería cero. En esta época de crisis la emisión debería servir para ayudar a las finanzas públicas.

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/a-quien-le-sirve-la-emision-monetaria-540043

13.20.-Deudas impagables JORGE IVÁN GONZÁLEZ

Los saldos de la deuda pública, como porcentaje del PIB, continúan creciendo, tanto en los países desarrollados, como en los emergentes, y en los más pobres. Y en las circunstancias actuales, el monto de la deuda se incrementará de manera significativa para poder financiar el aumento del déficit ocasionado por las acciones urgentes que demanda la pandemia.

24 abr 2020.- Estas deudas son impagables. Un país juicioso, como Alemania, tiene un saldo de deuda pública alrededor del 70% del PIB. Y ahora, de acuerdo con los datos de Oxford Economics, aspira a gastar en las atenciones sanitarias, y en subsidios, un equivalente a 28% del PIB. En medio de la crisis, este tipo de operaciones de los gobiernos se van a manifestar en un incremento del saldo de la deuda pública. En el conjunto de países de la Ocde, el saldo de la deuda pública es superior al 100% del PIB. En Estados Unidos se acerca al 90%. La situación que es dramática en los países desarrollados, es todavía más difícil en los menos desarrollados. En Colombia el saldo de la deuda pública oscila alrededor del 60% del PIB, y continuará subiendo.

Frente a este panorama habría dos opciones. Continuar manejando las deudas con los mismos criterios actuales, o modificar de manera radical el funcionamiento del sistema financiero internacional.

En el primer caso, se supone que en el futuro los países harán esfuerzos para ir reduciendo sus enormes brechas, y que la deuda pública irá disminuyendo poco a poco. Se sueña con modelos de ajuste. Y en los presupuestos anuales, y en las diferentes modalidades de marco fiscal, se pintan gráficas que muestran convergencia, cierre del déficit y disminución paulatina de la deuda pública. Estos imaginarios que tranquilizan los espíritus, justifican los llamados a la buena voluntad de los ciudadanos, y al comportamiento decoroso de los gobiernos. Este es un mundo platónico. Como las figuras hermosas, con final feliz, que nos presentan los técnicos de la regla fiscal. Al final de la historia siempre habrá una bienaventuranza, sin deuda pública y sin déficit.

Pretender reducir de manera significativa la deuda pública es un ideal imposible. No hay forma de hacerlo. Ni siquiera lo logrará Alemania. Mucho menos los países emergentes, y los que están en peores condiciones de desarrollo.

Es necesario, entonces, pensar en la segunda alternativa, que lleva a un replanteamiento radical del funcionamiento del sistema financiero internacional. Y ello pasa, primero, por la aceptación de un default generalizado y, segundo, por la creación de instituciones financieras que, efectivamente, contribuyan al mejoramiento de las condiciones de vida de los países. Es necesario repensar la posibilidad de una moneda internacional, como el bancor que propuso Keynes en Bretton Woods. Para comenzar, al decir de Stiglitz, se deben tomar dos acciones inmediatas. La primera, cancelar la deuda de los países más pobres. Y la segunda, potenciar los Derechos Especiales de Giro (DEG).

La discusión de los años 80 sobre el no pago de la deuda era muy diferente. En las condiciones actuales, el problema no se puede plantear como el incumplimiento de países indisciplinados. No es un asunto de países individuales, más o menos rebeldes. La realidad es mucho más complejo porque, sencillamente, la arquitectura financiera internacional vigente hace que las deudas sean impagables.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/deudas-impagables-2996817

 

  • 12.20.-La cuarentena y las distintas actividades económicas- CÉSAR FERRARI Y JORGE IVAN GONZÁLEZ
  • A enamorarlos, Claudia – PATRICIA LARA
Cuáles son y cuánto pesan los sectores más afectados por la cuarentena, y qué tipo de medidas deben adoptarse para esos varios sectores. La economía bogotana como ejemplo.

 Esenciales y no esenciales

13 abr 2020.- La cuarentena afecta a todos los sectores de la economía, pero a unos los afecta más que a otros.

 

Esta diferencia es fundamental para estimar los efectos totales sobre el empleo y el bienestar de los colombianos, como también para el diseño de las políticas de emergencia, empezando por el eventual levantamiento de la cuarentena.

Ante todo, es necesario distinguir entre bienes o servicios esenciales, como las cadenas de salud, alimentos, electricidad y comunicaciones, y los bienes o servicios no esenciales, como decir la fabricación de automóviles o los espectáculos públicos.

En cuanto a los alimentos, los campesinos y pescadores siguen produciendo, vendiendo y sosteniendo la respectiva cadena de transportadores, distribuidores y comercializadores. Gracias a ellos no hay escasez de alimentos, pero si los ingresos de la población siguen cayendo, estos sectores también tendrán dificultades para vender.

Los servicios de salud y educación siguen funcionando—los primeros con riesgos agravados para el trabajador y lo segundos a través del internet—. Pero en uno y otro caso, hay diferencias entre subsectores: los odontólogos u oftalmólogos, por ejemplo, han dejado de trabajar, y en materia educativa se ha hecho evidente la brecha entre colegios públicos y privados y, sobre todo, entre regiones del país.

Los trabajadores de la seguridad, los acueductos, la electricidad, y las comunicaciones afortunadamente siguen trabajando.

Pero, salvo casos muy particulares, el resto de la población dejó de trabajar y, por lo tanto, de obtener ingresos. La situación es dramática para los vendedores ambulantes —que usualmente no venden bienes esenciales—, como también para los trabajadores de las manufacturas, la construcción, el entretenimiento o los restaurantes —salvo los que siguen atendiendo, de manera reducida, a domicilio—.

Consecuencias sobre la producción y el empleo total

Lo anterior significa una caída brutal en la ocupación y en los ingresos.

Para estimar esos efectos utilizamos un modelo de 28 sectores que había sido diseñado por uno de los autores a petición de la Secretaria de Desarrollo Económico de Bogotá para el periodo 2018 a 2025. El modelo relaciona todas las variables económicas y las hace retroalimentarse unas a otras.

Sin la cuarentena (“escenario base”), la economía bogotana habría crecido 3,5% en el 2020 y 2,8% en el 2021. Habría creado 122,823 empleos adicionales en el 2020, y 593,488 en 2021. Los resultados habrían sido mejores si no se hubiera presentado la caída de los precios del petróleo y las devaluaciones subsiguientes.

Es interesante observar que Bogotá tiene un mercado interno muy grande, que ayuda a contrarrestar los efectos negativos de los choques externos. El Cuadro 1 muestra los resultados del ejercicio en términos de producto y empleo.

Cuadro 1 Proyecciones económicas para Bogotá 

En el escenario siguiente, con dos meses de cuarentena, el modelo proyecta una caída de 5,4% en PIB para este año, y una ligera recuperación (2,1%) en el 2021. Este año se perderían 362,645 puestos de trabajo (adicionales a los ya desempleados antes de la cuarentena), y el año entrante habría un aumento de 546,086 empleos.

Bajo el supuesto de una cuarentena de tres meses, el PIB bogotano caería de manera brutal durante este año (-9,8%) y la recuperación en 2021 sería menos significativa (1,8%). En términos de empleo, se perderían 605,376 plazas este año y el año entrante se recuperarían  522,402 plazas.

Le recomendamos: ¿Qué pasará con la economía colombiana?

Las diferencias entre los sectores

El Cuadro 2 muestra los impactos de la cuarentena sobre los 28 sectores económicos.

La primera columna presenta el porcentaje estimado de caída en la actividad del respectivo sector, la segunda describe el escenario con una cuarentena de dos meses y la última hace lo mismo bajo el supuesto de una cuarentena de tres meses. Son estos supuestos los empleados en el modelo.

La estimación de la caída de cada sector se basa en el supuesto de que los bienes y productos esenciales sufrirán menos que los no esenciales; por ejemplo, suponemos que la agricultura tendrá una afectación anual de 0%, la minería del 80%, y los servicios de administración pública de apenas un 20%.

Con una cuarentena de dos meses, los sectores más golpeados tendrían perdidas en el orden del 13% en su producto anual; con una cuarentena de tres meses, las peores pérdidas estarían en el orden de un 20%.

Cuadro 2. Bogotá: Escenarios de afectación por sectores

Las proyecciones anteriores por supuesto no pretenden ser exactas, sino ilustrar un hecho decisivo para efectos de política económica y social en este tiempo de pandemia, e invitar a los colegas a seguir analizando la situación y el devenir de la economía.

La recesión y sus remedios

Las proyecciones del modelo en todo caso muestran que la recesión será mayor que la del año 1999, cuando el PIB colombiano disminuyó un 4%. Las medidas contracíclicas son por tanto inevitables.

Este no es el momento para la ortodoxia económica. No tiene sentido insistir sobre el equilibrio en las finanzas públicas o seguir defendiendo la regla fiscal. Y una vez agotados los fondos y los préstamos de los organismos internacionales, será necesario emitir más moneda.


El sector comercial sin duda es uno de los más afectados por las medidas de contención del coronavirus

Son por eso adecuadas las medidas del Gobierno nacional y los gobiernos locales para tratar de mantener la capacidad de compra de los hogares (Ingreso Solidario, Familias en Acción, Devolución del IVA, Colombia Mayor, mercados que reemplazan la alimentación escolar, mercados de Bienestar Familiar, Bogotá Solidaria, etc.).

Pero estas medidas son insuficientes porque su cobertura es limitada. Deben seguir extendiéndose.

La cuarentena solo debe levantarse cuando la contaminación ceda y la tendencia a la infección sea marcadamente decreciente.

El Gobierno nacional ha anunciado una línea de crédito que permitirá cubrir el monto de las nóminas de las empresas micro, pequeñas y medianas por tres meses, siempre y cuando se conserve el empleo. Es un gran avance. Sin embargo, los empresarios de todos los niveles reclaman, a su vez, subsidios en lugar de créditos porque afirman que no son los responsables de esta situación y que el crédito los obligaría a asumir un riesgo alto, que no podrían asumir dada la poca claridad sobre el futuro.

Aunque hay relativa claridad sobre las medidas sanitarias, y la forma de luchar contra el hambre, parece que aún está en mora de surgir una estrategia que favorezca a las empresas, ayude a contrarrestar la recesión y garantice el ingreso a los trabajadores de todas las actividades económicas. Es urgente.

Dos problemas de fondo

En Europa e incluso en Estados Unidos existen mecanismos para atender a la mayoría de la población en un caso de parálisis económica como el que ha producido la pandemia:

  • En primer lugar, en esos países casi no existe el sector informal y los pocos que incluye están debidamente empadronados, por lo menos en los países europeos.
  • Para los desempleados existe un seguro que puede ser usado masivamente; por ejemplo en Estados Unidos “casi 17 millonesde trabajadores han perdido su trabajo en apenas 21 días… la semana pasada otros 6,6 millones solicitaron el subsidio por desempleo”.

Las sociedades latinoamericanas están en mora de construir su Estado de Bienestar. Suele decirse que los recursos fiscales no alcanzan para semejante pretensión, pero en cambio no se dice que la carga tributaria es muchísimo más baja que la de aquellos países. La crisis que atravesamos ha venido a confirmar la necesidad de una reforma tributaria de veras “estructural”, es decir apoyada en impuestos progresivos que paguen los de mayor ingreso y patrimonio, como en los países desarrollados.

Pero a más largo plazo, otros temas resultan muy importantes. La cuarentena ha puesto en evidencia lo mal que valoramos los bienes y, en consecuencia, las actividades y las personas que los producen.

Un ejemplo evidente es el salario y las condiciones laborales de médicos y enfermeras, digamos en comparación con los del gerente de un banco o más aun, con los de un futbolista de fama. En otros países, los campesinos reciben subsidios o se benefician de un desarrollo institucional que los hace copartícipes de los ingresos de toda la cadena productiva, desde la transformación hasta la comercialización de sus bienes, y, así, disfrutan de condiciones de vida comparables con las de la ciudad. Estos ejemplos deberían ayudarnos a diseñar e implementar un modelo económico mejor para el futuro.

Cada sector de la economía va a sufrir de forma diferenciada el impacto de la crisis. Foto:  Canal institucional

Lea en Razón Pública: La COVID-19 y las pequeñas empresas de Estados Unidos: ¿qué podemos aprender?

El fin de la cuarentena: diferenciada

Existe una presión enorme para levantar la cuarentena.

Pero sería catastrófico que esto se haga de modo que otra vez se dispare la pandemia y tengamos que volver a cerrar la economía en condiciones todavía más dramáticas.

Desde el punto de vista económico—igual que desde el punto de vista sanitario—la cuarentena solo debe levantarse cuando la contaminación ceda y la tendencia a la infección sea marcadamente decreciente. Es una cuestión que debe resolver la ciencia y, en particular, los epidemiólogos colombianos.

Por eso, mientras no aparezca una vacuna que pueda ser aplicada masivamente, hay que diseñar con muchísimo cuidado el levantamiento gradual y diferencial de la cuarentena para distintos sectores y territorios.

Algunos podrán reintegrarse al trabajo antes que otros; por ejemplo, los trabajadores de la construcción, siempre y cuando lo hagan sin aglomeraciones y en horario nocturno para que su desplazamiento no coincida con el de los trabajadores en bienes y servicios esenciales.

En todo caso haya que evitar al máximo las aglomeraciones. No hay espacio para espectáculos públicos y las escuelas y las universidades deberán seguir cerradas por un buen tiempo.

Los tiempos reclaman solidaridad, razonabilidad y paciencia.

* Ph.D. profesor titular del Departamento de Economía de la Universidad Javeriana.

https://razonpublica.com/la-cuarentena-las-distintas-actividades-economicas/

12.20.-A enamorarlos, Claudia – PATRICIA LARA

Que quien maneja la capital, durante una crisis tan difícil como la que está viviendo y vivirá Bogotá, sea la hija de una maestra, criada en Ciudad Bolívar, que se graduó, a punta de becas, en Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales en la Universidad Externado de Colombia, obtuvo una maestría en Administración Pública y Política Urbana en la Universidad de Columbia, en Nueva York, y terminó un doctorado en Ciencia Política en la Universidad de Northwestern, en Chicago, es algo que, de verdad, tranquiliza.

17 abr 2020.- Con una calificación de 8,1 —la más alta entre todos los alcaldes del país, según la encuesta realizada a comienzos de mes por el CNC—, Claudia López se ha convertido, en sus primeros 100 días de gobierno, en la principal líder nacional, a tal punto que ya es el blanco de los ataques tanto de la extrema derecha como de Gustavo Petro, quien no le perdona que no haya necesitado su apoyo para ganar la Alcaldía y no pierde oportunidad de atacarla por cualquier motivo. Incluso hay quienes dicen que Petro cree que Claudia renunciaría el año entrante para lanzar su candidatura presidencial y arrasar con él, algo que, seguro, a ella no se le ha pasado por la cabeza. Pero lo que sí va a ocurrir es que Claudia López termine su alcaldía con un enorme reconocimiento y que, en el 2026, se lance como candidata presidencial con el apoyo de una amplísima coalición de centro y centroizquierda, y se convierta, enhorabuena, en la primera mujer en llegar a la Presidencia de Colombia.

Pero, para que eso sea posible, Claudia tiene que hacer un gobierno estelar en Bogotá, en medio de los más difíciles retos: por el momento, el más urgente es lograr ya que las ayudas que prometió para los más pobres, en efecto, lleguen a sus destinatarios, lo cual constituye un desafío gerencial, especialmente en este país tan dado a dictar leyes y decretos que no se cumplen y que, por ende, en la práctica no sirven para nada.

El otro gran reto es lograr mantener controlada la curva del coronavirus, de modo que el sistema de salud pueda adecuar su capacidad para atender al gran número de contagiados que van a seguir llegando, sin desatender a los usuarios que se presenten con otras enfermedades, y al mismo tiempo controlar la curva del desempleo o, por lo menos, tener listos subsidios para que las familias de los desempleados, empujadas por el hambre, no asalten masivamente los supermercados, etc.

Para conseguir ese milagro, la alcaldesa tiene no solo que seguir impulsando su programa de donaciones en www.bogotasolidariaencasa.gov.co, sino enamorar a unos cuantos empresarios.

Y, viéndolo bien, el asunto no es tan difícil: con que los cuatro colombianos más ricos donaran el 10 % de su patrimonio se obtendrían cerca de US$2.000 millones (no más entre Luis Carlos Sarmiento, Jaime Gilinski, los hermanos Santo Domingo y Carlos Ardila sobrepasan los US$20.000 millones). Es decir que solo con ellos —que deberían sentir, al estilo de Bill Gates y Warren Buffett, que su deber es retribuir lo mucho que han recibido— se obtendrían US$2.000 millones que, si se dividen en subsidios de $450.000 mensuales, alcanzarían para sostener, durante seis meses, a cerca de 2’900.000 familias, cuando en Colombia hay aproximadamente 2,5 millones de familias en la pobreza, y la alcaldesa apenas aspira a subsidiar a 500.000.

De manera, Claudia, que láncese a enamorarlos… A ellos y a unos cuantos más…

https://www.elespectador.com/opinion/enamorarlos-claudia-columna-914977

  • 11.20.-No es tiempo de ortodoxia económicaSALOMÓN KALMANOVITZ
  • Durante el coronavirus el interés es el rey – CAMILO DIAZ

No es tiempo de equilibrio fiscal ni monetario. Por el contrario, es la hora de que el Banco de la República y el Ministerio de Hacienda tomen medidas drásticas que aporten recursos gigantescos para que el Estado pueda actuar en todos los frentes necesarios de esta guerra contra la pandemia, que está haciendo estragos en la economía.

6 abr 2020.- El ministro Carrasquilla acopió 1,4 % del PIB en recursos de las pensiones territoriales y de ahorros petroleros sin reconocer intereses. No es grave, si eventualmente devuelve el dinero. Lo grave es la mezquindad de su política. El gobierno de Estados Unidos gastará 10 % del PIB para combatir el coronavirus, mientras que Alemania destinará 20 % de su producto para contenerlo y reactivar su economía. Incluso nuestro vecino Perú, más sano en sus equilibrios macroeconómicos que Colombia, está movilizando el 12 % de su PIB para combatir la crisis. Debemos, al mismo tiempo, abrir cautelosamente sectores claves para evitar el desabastecimiento y la inflación.

El Banco de la República, por su parte, bajó su tasa de referencia a 3,75 %, que se compara mal con el 0 % de la Reserva Federal de Estados Unidos, con Chile que la redujo al 1 % y con Perú que la bajó al 1,5 %. Si a la Junta Directiva le parece que debe estar combatiendo la inflación, hay que insistirle en que el peligro mayor no es ese. El riesgo inminente es la extensión del contagio de la peste y el colapso de la economía. Estuvieron bien las medidas de adquirir bonos corporativos del sector privado y facilitar el endeudamiento del Gobierno, pero debe considerar esfuerzos adicionales tanto en reducir el precio del dinero como en aumentar su cantidad.

De hecho, el banco central debe prestarle directamente al Gobierno porque este no puede recurrir al endeudamiento externo por la pérdida de reputación, debido a la mayor percepción de riesgo de los llamados mercados emergentes. Los préstamos al Gobierno pueden hacerse bajo condiciones favorables de plazos y tasas de interés, mediante títulos especiales, que deben ser honrados; para eso, se debe obligar a una reforma tributaria que recaude por lo menos un 5 % adicional del PIB sobre el raquítico nivel actual. Los impuestos deberán recaer obviamente sobre la renta y el patrimonio de los más ricos.

Es loable que la organización de Luis Carlos Sarmiento done $80.000 millones para combatir la pandemia, pero debe considerarse que el monto puede reducir su factura tributaria por el equivalente, mientras que sus utilidades netas en 2019 fueron superiores a $3 billones. Mejor sería aplicar un tributo de 50 % a ese monto para financiar adecuadamente el Estado. El sistema financiero deber recibir ingentes recursos públicos, en la medida en que las empresas y las personas no puedan honrar sus deudas; por eso mismo, debe ser solidario con el Estado que deberá estar dispuesto a salvarlo cuando lo requiera.

La crisis está poniendo en evidencia también la mala calidad del sistema de salud basado en el aseguramiento privado, pues hará necesario que el Gobierno nacionalice a las EPS incapaces de cumplir funciones esenciales, dejando sólo a las que son manejadas sin corrupción y con eficiencia. Así mismo, el aseguramiento privado de las pensiones puede desplomarse junto con el mercado bursátil colombiano, y el internacional también, así que Colpensiones deberá cubrir las falencias de los fondos privados. Se requiere de un cambio profundo en la economía política del país.

https://www.elespectador.com/opinion/no-es-tiempo-de-ortodoxia-economica-columna-913083

11.20.-Durante el coronavirus el interés es el rey – CAMILO DIAZ

Las medidas impulsadas por el Gobierno para enfrentar la crisis deben incluir la reducción de las tasas de interés de los nuevos créditos.

La compra de TES debería incluir títulos de mediano y largo plazo y debería ser no inferior a los 10 billones en el mes de abril, con un anuncio de una intervención en mayo de un monto similar.Foto: EL TIEMPO / Cortesía

El choque en la demanda causado por el aislamiento preventivo para evitar que el coronavirus desborde la capacidad instalada del sistema de salud, sin lugar a duda va a implicar un frenazo en la economía, las cábalas van desde fuertes contracciones del 6% del PIB hasta algunas más optimistas de un crecimiento del 0% equivalente a un estancamiento. A decir verdad, es prematuro cuantificar la magnitud, lo que sí es cierto es que habrá una dura contracción, y con ello un fuerte aumento del desempleo, e incremento de la informalidad.

Poner a rodar la economía

11 abr 2020.- En el escenario que se está viviendo las medidas adoptadas por el Gobierno son lógicas: proteger el empleo, llevar dinero y ayuda a los hogares mas vulnerables, tratar de fortalecer el sistema de salud, y generar líneas de crédito blandas para las pymes que responden por el 80% del empleo formal son medidas necesarias en la inmediatez. Pero, lo que va a determinar el efecto de esas medidas en el aparato productivo y en el empleo es el costo medido en tasas de interés al que las empresas, especialmente las pymes, puedan acceder a crédito y al refinanciamiento de sus deudas. Por eso las medidas para enfrentar la crisis deben incluir la reducción de las tasas de interés de los nuevos créditos.

La inversión desde las empresas se volverá a mover si se cumplen dos condiciones. Una, que la demanda desde los hogares vuelva y puedan hacer sus gastos como lo venían haciendo o inclusive aumentarlos vía endeudamiento. Dos, que las tasas de interés a las que financien sus nuevos créditos sean moderadas para que en el futuro puedan afrontar los pagos tanto de interés como de capital. Si ambas condiciones no llegan, lo más seguro es que las empresas renunciarán a recibir endeudamiento para financiar costos fijos como la nómina, y preferirán reducirlos, lo que en términos del empleo significará despidos con descenso de operaciones.

El gasto en los hogares va a volver si sus ingresos también lo hacen, es decir si recuperan sus empleos o pueden financiar una parte de sus gastos con préstamos que puedan devolver a tasas de interés bajas. Si los empleos no regresan, o es caro el financiamiento, sencillamente el consumo va a caer y permanecer estancado y con ello la economía sumergida en la recesión. Hay que recordar que el consumo responde por el 65% del crecimiento.

En la coyuntura y en el futuro inmediato el interés será el rey, porque determinará el costo del apalancamiento de la economía, y el costo de lo que le valdrá a las empresas recuperarse y a los hogares reactivarse. Por eso es fundamental que el Presidente con su gabinete de ministros, los gremios de la producción y el Congreso se involucren de fondo en abrir un diálogo con el sector financiero para que se rebajen las tasas de interés en los nuevos créditos, desde el consumo hasta la cartera comercial, incluyendo obviamente la cartera hipotecaria.

Con tasas de interés del 29% para la cartera de consumo (hogares), e intereses de la cartera comercial (empresas) que arrancan en el 11% y pueden ir hasta el 17% dependiendo del tamaño y sector de las empresas, va a ser mucho más complicado que la economía funcione en el presente, y se recuperarse en el futuro cercano, por lo tanto reducir el costo de capital de las empresas y de financiamiento de los hogares es una tarea fundamental, si no se hace se pierde una parte de los esfuerzos económicos actuales. Espacio para disminuir las tasas si existe puesto que las colocaciones de deuda bancaria con la cual fondean el crédito tienen tasas menores al 7% anual.

¿Vender Ecopetrol? Malísima idea

 

Habrá quien diga que la rentabilidad de los activos bancarios va a caer y con ello los bancos se volverán más exigentes para otorgar y desembolsar créditos. La realidad es que ya lo están haciendo, porque independientemente de la tasa de interés que cobran lo que evalúan es la capacidad de pago de los prestatarios, que está afectada para toda la economía en general. Es mejor reducir tasas de interés y refinanciar a menor tasa, que enfrentar una moratoria generalizada con deterioro de las garantías bancarias y terminar con odiosas bajas de saldo de la cartera castigada.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/durante-el-coronavirus-el-interes-es-el-rey-por-camilo-diaz/284032 

  • 10.20.-Retroceso económico y colapso de la salud EDUARDO SARMIENTO
  • Fitch le redujo la calificación de deuda a Colombia

En mi experiencia nunca había visto desaciertos tan grandes en personajes tan eminentes. Primero, se dijo que estábamos ante un virus en que cada persona contagia a tres, lo que equivale a un crecimiento diario de 30 %. Lo grave es que el desacierto se agravó con el indicador del virus construido con encuestas que contradicen la patología de las epidemias del último siglo que muestran que el índice de contagiados se dispara en un principio, luego continúa aumentando a tasas decrecientes hasta llegar a un nivel máximo, y finalmente desciende. En términos gráficos se puede representar en una curva que sube y baja. Se configura en el papel un virus que crece a un ritmo exponencial creciente.

4 abr 2020.- En la columna antepasada se señaló que la experiencia colombiana y mundial había validado la curva epidemiológica inventada y elaborada durante un siglo. En la columna de la semana pasada se reitera que el proceso va bien y la necesidad de fortalecerlo con una acción hospitalaria para separar a los portadores de virus. Así mismo, advierto que la cuarentena es un juego de riesgo porque afecta en forma incierta el crecimiento del virus y tiene enormes costos económicos. Así ocurrió.

La medida de cuarentena tuvo un efecto menor que el previsto por el Gobierno para justificarla, pero algo avanzó en la curva epidemiológica. El impacto sobre el contagio se enrareció por el indicador y también por el cuello de botella de los hospitales que impide la rápida evolución de los rehabilitados. Si las dos deficiencias se corrigen, en menos de un mes se podría llegar al punto de quiebre de la curva, en el cual los contaminados disminuyen con respecto al día anterior. La curva se estabilizaría e incluso bajaría.

La extensión de la confinación vendría a acentuar las enormes deficiencias de la economía provenientes de la globalización, y en particular del déficit en cuenta corriente y la autonomía del banco central. De entrada, ampliaría del déficit en cuenta corriente que viene de cinco años atrás y ahora se ve acentuado por el desplome de los precios del petróleo. La economía quedaría expuesta a un círculo vicioso de déficit en cuenta corriente y déficit fiscal que contraería la producción y el empleo, a tiempo que dispararía la devaluación y el endeudamiento.

No se trata de ninguna forma de priorizar la economía sobre la vida y salud de los colombianos. La postergación del encerramiento en las condiciones actuales no contribuiría a reducir en forma considerable la tendencia del contagio, y en cambio, provocaría daños en la economía que se prolongarían por cinco a diez años. No hay razón para que los dos propósitos no se alcancen al mismo tiempo.

El debate actual gira en torno a diagnósticos equivocados. La economía está bien y resiste cualquier daño. El virus es incontrolable y puede contaminar a la mitad de la población. La realidad es al revés. La economía se encuentra en un estado de inviabilidad que se refleja en varios años de estancamiento, déficit en cuenta corriente de más de 5 % del PIB, contracción del empleo y devaluación creciente. La contaminación del virus es mucho menor que en Europa y Estados Unidos, los verdaderos gestores de la epidemia.

En el contexto descrito se plantea continuar con la acción de reducir el contagio mediante la acción hospitalaria para separar a los portadores; cualquier esfuerzo en esta dirección se justifica plenamente. Por su parte, el deterioro de la economía se origina en serias deficiencias estructurales ocasionadas por el monumental error de diagnóstico de la globalización. La alternativa no es otra que modificar el modelo imperante en sus diferentes ángulos, y es posible hacerlo dentro de los lineamientos planteados en el libro Teorías de crecimiento y distribución del ingreso para una nueva era.

https://www.elespectador.com/opinion/retroceso-economico-y-colapso-de-la-salud-columna-912930 

10.20.-Fitch le redujo la calificación de deuda a Colombia

En días pasados, S&P había bajado la perspectiva de la nota, de estable a negativa. 

Fitch. Foto: Archivo EL TIEMPO 

Aunque era de esperarse, no deja de sorprender la rapidez con la cual las calificadoras están tomando las decisiones de reducir las notas a los países, lo que ocurrió el miércoles con Fitch Ratings, que redujo la de Colombia a BBB- y dejó inalterada la perspectiva negativa.

2 abr 2020.- Dicha decisión se da después de que la semana pasada Standard & Poor’s decidiera revisar la perspectiva de nuestro país y pasarla de estable a negativa, pero dejando intacta la calificación BBB- con la cual conserva el llamado grado de inversión.

Los argumentos expuestos por Fitch están basados en los dos eventos que afectan la economía del país: el coronavirus y la caída en el precio del petróleo.

“La rebaja refleja el probable debilitamiento de las métricas fiscales claves, a raíz de la recesión económica causada por una combinación de conmociones derivadas de la fuerte caída en el precio del petróleo y los esfuerzos para combatir la pandemia de coronavirus”, sostiene Fitch.

“Las calificadoras se están precipitando. Deberían dar un compás de espera mientras se estructura todo el paquete de respuesta al covid-19”

Para Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, “la decisión no sorprende. Estaba incorporada en los estimativos del mercado. Es más, debemos acostumbrarnos a que varias calificadoras más van a obrar en un sentido similar”.

Entre tanto, a juicio de él exministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, “las calificadoras se están precipitando. Deberían dar un compás de espera mientras se estructura todo el paquete de respuesta al covid-19”.

Pero, desde la perspectiva de Fitch, en el 2020 el país tendrá una debilidad económica impulsada por “una desaceleración significativa en la demanda interna y las exportaciones de petróleo, seguida de una modesta recuperación en 2021”.

La calificadora también señala que el país ha incurrido en “un aumento en la carga de la deuda en los últimos años y una caída esperada en los ingresos fiscales, lo que ha dejado al Gobierno con menos espacio fiscal para contrarrestar los choques económicos”.

Al tiempo que rebajó la nota, Fitch mantuvo al país la segunda parte de la nota: ‘perspectiva negativa’, lo que implica “riesgos a la baja para las perspectivas de crecimiento económico y finanzas públicas, y para la capacidad y la calidad de la respuesta política del Gobierno para reducir los déficits y estabilizar la deuda en los próximos años, dada la magnitud del shock”.

Según Fitch, pese a que el marco general de la política macroeconómica de Colombia sigue siendo sólido, la predictibilidad y la credibilidad de la política fiscal a mediano plazo se han deteriorado en relación con sus pares de igual nota.

https://www.eltiempo.com/economia/sectores/fitch-baja-la-calificacion-de-colombia-479842

  • 9.20.-Las medidas contra la crisis  – SALOMÓN KALMANOVITZ 
  • Masoquismo contable – JORGE IVÁN GONZÁLEZ 
  • Este es el pronóstico de Fedesarrollo con la economía en el 2020 – LUIS FERNANDO MEJÍA

La crisis que nos está envolviendo es inédita y no se conoce su posible duración. Es indudable que sus efectos serán graves, por lo cual las políticas para contrarrestarla también deben ser de gran impacto.

23 mar 2020.- La experiencia más cercana a lo que estamos padeciendo fue la llamada gripa española de 1918 que infectó a un tercio de la población mundial de la época, unos 500 millones de personas, de los cuales murieron entre 50 y 80 millones. Se estaba saliendo de la Primera Guerra Mundial, que había dejado exangües a las naciones de Europa y algo menos a Estados Unidos. La recuperación de Italia y Japón se dio bajo regímenes fascistas, caracterizados por una gran intervención estatal. Alemania entró en barrena inflacionaria por recurrir a la emisión de su banco central y obtuvo una enorme contracción que solo terminó bajo el gobierno nazi en 1933. Estados Unidos se recuperó en los años 20 con un auge intenso que reventó en la Gran Depresión de los años 30. A partir de esas experiencias se desarrollaron las herramientas de la política fiscal expansiva y también de las políticas monetarias laxas de los regímenes liberales para atacar las caídas del empleo y la producción.

Colombia debe aplicar esas políticas de manera contundente y en las áreas que lo requieran. Lo primero es un aumento sustancial del gasto público en salud para que el sistema alcance un nivel universal, mientras se supera la pandemia. El Gobierno ha hecho bien en aumentar los pagos a Familias en Acción, Jóvenes en Acción y Adulto Mayor, como también adelantar la devolución del IVA, pero no cubre adecuadamente a toda la población. Se requiere en especial financiar un programa contra el hambre que se está desatando dentro de la población que trabaja en la informalidad y queda cesante al permanecer la gente en sus casas: ventas callejeras, transporte, restaurantes y bares, servicios de reparación, entre otros.

El Gobierno redujo impuestos en las reformas que hizo aprobar recientemente y no cuenta con recursos sanos, mientras que su deuda alcanza un 55 % del PIB. Puede todavía recurrir a aumentar su deuda de manera temporal flotando bonos dirigidos a los colombianos, digamos hasta un 60 % del PIB. Ese gasto puede contribuir a paliar la crisis que se nos vino encima.

En principio, no se debe recurrir a la emisión para financiar al Gobierno porque si se exagera se puede repetir la experiencia alemana de la hiperinflación de hace un siglo, pero el Banco de la República sí puede comprar títulos del Tesoro en el mercado para apalancar más crédito público, aumentando nuevamente la liquidez. Esta política se debe complementar con el compromiso del Gobierno de hacer una progresiva reforma tributaria a futuro que pague las deudas contraídas para conjurar la crisis.

El Banco de la República decidió aumentar la liquidez general descontando deuda privada en manos de los bancos comerciales, a una tasa de interés de 4,25 % anual, algo que puede ampliar más si su Junta Directiva reduce su tasa de referencia al 3 %, siguiendo la pauta de la Reserva Federal de los Estados Unidos que redujo 1,5 % su tasa. Esto puede aliviar las deudas de los negocios en apuros y facilitar más endeudamiento público.

Es importante que el Gobierno tome la iniciativa de formar un frente amplio con todas las fuerzas políticas del país que lo apoyen en el impulso de estas medidas para sacarnos de la crisis en la que nos estamos hundiendo.

https://www.elespectador.com/opinion/las-medidas-contra-la-crisis-columna-910636

9.20.-Masoquismo contable – JORGE IVÁN GONZÁLEZ 

En la actual coyuntura en la que se combinan tres elementos: abundancia de reservas internacionales, recesión y depreciación del peso, y en medio de la emergencia económica, es necesario volver a reflexionar sobre la forma como se contabilizan las reservas. En el balance fiscal se presenta una especie de maniqueísmo masoquista. Mientras que la depreciación afecta de manera negativa el balance fiscal a través del aumento de la deuda externa, no tiene efectos fiscales en el momento en el que las reservas se valoran en pesos.

27 mar 2020.- Cuando se observan los balances macro desde una perspectiva general se constata una asimetría en el tratamiento de la depreciación. Por el lado de los activos (reservas internacionales) no se permite que el Gobierno haga uso de los excedentes derivados del ajuste de cambio. Pero por el lado de los pasivos (deuda externa), las pérdidas causadas por la depreciación sí se incorporan en el déficit de la Nación y tienen una incidencia directa en el balance fiscal. Esta asimetría no permite la utilización contracíclica del activo.

Después de la Constitución del 91 se expidieron tres normas (ley 31 de 1992, decreto 2520 de 1993 y 2386 de 2015) que no permiten que los resultados del ajuste de cambio se incorporen en los ingresos y egresos del Banco. Por tanto, el gobierno no puede aprovechar las ventajas de la depreciación. Por tanto, los efectos de las variaciones de la tasa de cambio se reflejan directamente en el patrimonio del Banco, pero no ingresan al presupuesto.

El Fondo Monetario Internacional ha estimulado este tipo de comportamiento porque considera que no es conveniente transmitir la sensación de abundancia durante los períodos de depreciación. En su opinión habría una relajación de la disciplina fiscal.

Aunque este argumento es razonable, no se debe absolutizar y menos en una situación tan crítica como la que se está viviendo ahora. Antes de la ley 31 de 1992 (ley del Banco de la República), las utilidades originadas en la valorización en pesos de las reservas internacionales alimentaban la cuenta especial de cambios (CEC), y podían ser utilizadas por el gobierno para financiar el gasto. La CEC se eliminó porque efectivamente se prestaba para abusos. Las normas posteriores se han ido al otro extremo y no permiten que el gobierno recurra a los excedentes que resultan de la variación de la tasa de cambio.

Puesto que la actual coyuntura es excepcional, y el monto de reservas es elevado (US$53.000 millones), es el momento de aprovechar el mayor valor en pesos de este activo. Si se modifica la contabilidad se logran varios beneficios. Primero, se conserva el monto de las reservas en dólares. Segundo, el Gobierno tiene un margen de maniobra más amplio.

Tercero, estos dineros entrarían al presupuesto de manera excepcional mientras dure la crisis. Cuarto, el gobierno los puede utilizar para reactivar el empleo, una vez se acabe el aislamiento. Es preferible reactivar la economía a través de inversión en obra pública, que repartiendo subsidios a los empresarios. Los recursos deberían destinarse a proyectos estratégicos.

Es necesario que Hacienda deje de seguir añorando una bienaventuranza futura. No puede continuar con su afán de intensificar el dolor y las lágrimas. Llegó el momento de las vacas flacas y es necesario mitigar el sufrimiento. No más masoquismo contable!

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/masoquismo-contable-2984055 

9.20.-Este es el pronóstico de Fedesarrollo con la economía en el 2020 – LUIS FERNANDO MEJÍA 

Este centro de pensamiento es el primero que lanza un pronóstico en medio de la incertidumbre.

Luis Fernando Mejía, director Fedesarrollo Foto: Néstor Gómez / EL TIEMPO

 Aunque aún no son muchos los expertos que se lanzan a hacer pronósticos sobre la economía en el 2020, el centro de pensamiento Fedesarrollo, uno de los más famosos del país, hizo el suyo y establece tres escenarios que podrá encontrar a continuación.

26 mar  2020.- Según Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, mientras en diciembre del 2019 la expectativa de crecimiento que se tenía era de 3,5 % para este año, tras el fuerte choque que está provocando el coronavirus, combinado con el precio del petróleo a la baja, en un escenario optimista la economía del país podría crecer en 2,3 %.

Entre tanto, en un escenario medio, la expansión no sobrepasaría el 1,2 %, y, en el peor de los casos, es decir, en el escenario pesimista, habría una fuerte desaceleración de la actividad económica (-0,4 %).

Según Fedesarrollo, si bien «es difícil cuantificar con certeza los impactos que estos hechos puedan tener sobre la economía colombiana, pues esto dependerá en gran medida de la magnitud y de la sus argumentos.

Es así como lo más claro en la actualidad es que, «tanto la covid-19, como el desplome de los precios del petróleo, generan choques de oferta y de demanda y representan un riesgo para el crecimiento económico del país».

“El desempleo se ubicaría en 13,3 % en un escenario optimista; mientras que en uno medio ascendería a 15,4 % y, en el más pesimista de los casos, esta variable llegaría a 19,5 %”

 Fedesarrollo espera que «los dos choques afecten el consumo de los hogares, reduciendo su crecimiento a 1,0 % real anual en el escenario medio (3,5 puntos porcentuales-pps por debajo del escenario que teníamos en Prospectiva inicialmente (4,5 %))».

Además, «las variables comerciales también se verían afectadas negativamente. En el escenario medio, las exportaciones exhibirían una contracción de -5,5 % (resultado 8,8 pps por debajo del escenario en Prospectiva -3,3 %-), obedeciendo a una desaceleración de las exportaciones de petróleo».

A esto se le sumaría la fuerte depreciación del peso frente al dólar, lo que, según Fedesarrollo, llevaría a la baja las importaciones.

«En línea con la desaceleración de las importaciones y la depreciación de la tasa de cambio, la importación de maquinaria y equipo también se vería afectada, dinámica que restaría al crecimiento de la inversión».

Entre tanto, en el escenario optimista, «el crecimiento de las exportaciones y las importaciones sería negativo (-2,7 % y -6,1 % respectivamente), mientras que en el pesimista podría observarse una contracción cercana al 9,1 % y 10,5 % respectivamente».

Lo que podría pasar con el desempleo 

De acuerdo con lo establecido por Fedesarrollo, «es claro que con el confinamiento para contener la propagación del Covid-19, la actividad productiva se ha estancado en algunos sectores, afectando principalmente a las actividades asociadas al comercio de bienes y servicios, el turismo y las industrias».

Los expertos vaticinan también sobre el desempleo.

«Tal como lo hemos reiterado desde Fedesarrollo en diferentes espacios, para que el incremento de la tasa de desempleo empiece a ceder y revierta la tendencia creciente que se observa desde 2016, es necesario crecer a tasas superiores del 3,8 %».

La realidad hoy es otra. El mismo Gobierno esperaba una onda expansiva de la economía en este año, pero, en vista del fuerte choque externo sobre todos los países, en Colombia, reducir el desempleo «no sería posible este año», señala Fedesarrollo.

Por el contrario, este centro de pensamiento estima que «se observaría un deterioro en las cifras de mercado laboral, teniendo en cuenta el menor crecimiento dados los choques externos».

Desde esa perspectiva, el desempleo se ubicaría en 13,3 % en un escenario optimista; mientras que en uno medio ascendería a 15,4 % y, en el más pesimista de los casos, esta variable llegaría a 19,5 %.

https://www.eltiempo.com/economia/sectores/economia-colombiana-en-2020-esto-es-lo-que-lograra-crecer-segun-fedesarrollo-477534

8.20.-Devaluación, consecuencias y oportunidades – CÉSAR FERRARI

El lunes de la semana pasada el precio del dólar se incrementó 220 pesos. La tasa de cambio cerró al final de la semana a 3.941,92 pesos por dólar. Una semana antes cerró a 3,584.58 pesos. La devaluación del peso fue casi 10% en una semana.

18 mar 2020.- La combinación de una mayor oferta de petróleo por parte de Rusia y Arabia Saudita, y una menor demanda de petróleo por el cierre de fábricas y otras actividades económica, primero en Asia y ahora en Occidente, debido a la pandemia del coronavirus condujo al derrumbe de los precios petroleros. Este se tradujo en una menor oferta de dólares por el menor valor de exportaciones de hidrocarburos y ante una demanda de dólares para importaciones más o menos estable, condujo a la notoria devaluación del peso colombiano.

Las consecuencias son varias. La devaluación se trasladará a los precios de los otros bienes y servicios. El aumento de precios será similar en los bienes que se exportan o compiten con importaciones, menor en los bienes que no se transan internacionalmente, menor aún en los servicios que tienen precios regulados por el Estado que en mayoría se ajustan por la inflación pasada. De tal modo, la inflación total será menor que la devaluación.

Menores ingresos externos significarán a su vez que los exportadores harán menos utilidades, pagarán menos salarios y harán menos compras de bienes y servicios internos, y a los productores de estos bienes y servicios les pasará lo mismo: harán menos utilidades, pagarán menos salarios y comprarán menos bienes y servicios, y así sucesivamente. Mejor dicho, menores ingresos externos se traducirán en menores ingresos internos, es decir la economía se desacelerará. Y con esa desaceleración es de esperar mayor desempleo y subempleo.

Más aún, si la política de salud pública para contrarrestar los avances del coronavirus conduce a menores aglomeraciones y a la paralización o ralentización de muchas actividades económicas, los efectos anteriores se verán aumentados.

Por su parte, menores utilidades y ventas producirán menores ingresos fiscales. y esto conducirá a un menor gasto o a un aumento de los impuestos. Dadas las preferencias actuales, seguramente significarán, principalmente, un aumento de los impuestos indirectos.

Mejor dicho, el 2020 no será un año fácil. Pero abrirá una gran oportunidad: cambiar la estructura de la economía para independizarla de los hidrocarburos y el carbón. Eso exige hacer más competitiva la producción de los otros bienes y servicios transables.

Para ellos, primero, la devaluación cambiaria real (la devaluación menos la inflación) debe ser mayor que la de otros países con los cuales el país compite, principalmente China. Segundo, los costos financieros de las empresas deben ser similares a los internacionales. Tercero, para que las mayores utilidades de las empresas no terminen en el consumo sino en la inversión, los impuestos a los dividendos distribuidos deben aumentar.

Lo primero casi se ha logrado. Lo segundo exige una nueva política regulatoria que incentive mayor competencia en los mercados de crédito. Lo tercero, implica una nueva política tributaria. Y todo ello supone un acuerdo político, posible y deseable. Ojalá.

* Ph.D. Profesor titular, Pontificia Universidad Javeriana, Departamento de Economía. https://www.elespectador.com/opinion/devaluacion-consecuencias-y-oportunidades-columna-909876

  • 7.20.-Se descuadraron las cuentas – CAMILO DÍAZ 
  • Fundamentos frágiles – JORGE IVÁN GONZÁLEZ
Cada dólar de caída del petróleo recude los ingresos del Estado en $429 mil millones descuadrando las cuentas y mostrando que la diversificación económica es necesaria.

14 mar 2020.- La severa contracción de precios que ha sufrido el Brent, pasando de US$66 comenzando enero a niveles de US$35 por barril de esta semana, además de reflejar a través de la tasa de cambio – que alcanzó $4.040 por dólar – las debilidades de la economía nacional, ya descuadró las cuentas del Gobierno para este año y el siguiente. De primera mano el plan financiero no se va a cumplir puesto que se proyectó con precios del Brent de US$65 para el promedio del año, y una recuperación de precios a esos niveles luce lejana por dos razones.

  • Exportaciones y producción

La primera, es que los efectos del Coronavirus en la economía mundial van a afectar el crecimiento de las principales economías. China como segunda economía ya no va a crecer al 7,5% sino a una tasa del 4% o 4,5%, y Europa puede entrar en recesión de acuerdo como avance la extensión del virus en Italia y si el contagio logra afectar significativamente a Francia y Alemania frenando la producción en los principales centros industriales. Estados Unidos, aunque con menor impacto también se ha cancelado el tránsito de pasajeros con Europa, además la cadena de suministros esta igualmente afectada por que los despachos de componentes y el comercio internacional están duramente alterados golpeando la industria y manufactura americanas.

La segunda, es que la ruptura del pacto de la OPEP+ donde Rusia y Arabia Saudita eran los líderes no es fácil de recomponer. Las calidades de petróleo de Arabia y Rusia compiten por cuota de mercado en Asia donde Rusia desplazó a Arabia como principal proveedor de China. Mientras tanto la producción de Estados Unidos gracias al Shale Oil está en 12,7 mbpd, entonces Arabia y Rusia necesitan eliminar a los productores de Shale cuyos costos de producción bordean US$45 por barril para rebajar la oferta de petróleo sin sacrificar cuota de mercado. Así las cosas, en los próximos meses habrá abundancia de suministros de petróleo en un ambiente económico con disminución de la demanda a causa de la desaceleración global, ambos factores van a mantener los precios del petróleo deprimidos buena parte del año.

Por cada dólar que caen los precios del petróleo los ingresos del Estado se reducen cerca de $429 mil millones; $217 mil millones por menos dividendos desde Ecopetrol, y otros $212 mil millones por menor recaudo tributario. Al subir los ingresos aumentan $261 mil millones; $116 mil millones por dividendos y $145 mil millones por recaudo. Por otra parte, el saldo en dólares de la deuda colombiana con la depreciación que sufrió el peso paso a encarecerse 10% elevando el servicio a la deuda.

La diversificación de la economía colombiana ya no es una petición de voces caprichosas que piden que se ponga en marcha una política de desarrollo productivo. Esa acción ahora es una obligación de responsabilidad en el manejo de la economía, ya que depender de los ingresos provistos por un solo producto, es irresponsable en el ámbito fiscal, y demasiado arriesgado económicamente, mucho más como en el caso de Colombia que produce menos del 1% de la oferta mundial y es irrelevante en la formación de precios.

  • El coronavirus está infectando la economía

El comportamiento del petróleo no es responsabilidad del Gobierno, tampoco el de los activos financieros. Lo que sí es su responsabilidad es tomar las decisiones adecuadas en el frente fiscal, y de política económica para garantizar la estabilidad de la deuda pública y disminuir las vulnerabilidades que carga el país fruto del déficit en cuenta corriente que se ha mantenido financiado con exportaciones de petroleras y deuda externa. Las calificadoras de riesgo han llamado la atención continuamente sobre ese aspecto; el BID también hizo recomendaciones en 2014 cuando ocurrió el choque de precios anterior; y ahora la realidad pasará la cuenta al bolsillo del Estado obligándolo a reconfigurar sus cuentas de este y el próximo año.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/se-descuadraron-las-cuentas-por-camilo-diaz/282693 

7.20.-Fundamentos frágiles – JORGE IVÁN GONZÁLEZ

A raíz de la caída del precio del petróleo, motivado por el conflicto árabe-ruso, y por la disminución de la demanda china a raíz del coronavirus, el valor del dólar aumentó de manera significativa. Frente a esta situación, completamente inesperada, el Gobierno ha dicho, a través del Ministro de Hacienda, que los “fundamentales” de la economía colombiana son sólidos, que el país está blindado y que puede responder satisfactoriamente a los choques externos.

13 mar 2020.- Esta apreciación no es cierta. Los fundamentales de la economía colombiana son frágiles. Y esta debilidad no es culpa solamente del actual gobierno. Se han ido debilitando con el paso del tiempo, y le cabe una gran responsabilidad a las administraciones Santos I y II, porque no se diseñaron los mecanismos apropiados para aprovechar las bonanzas del petróleo y de la minería. Se permitió que la enfermedad holandesa resquebrajara las estructuras agropecuaria e industrial. Y, además, nunca se confió en las bondades del mercado interno. La apertura se hizo hacia “adentro”, y la revaluación del peso durante las bonanzas se tradujo en una pérdida de competitividad de las empresas nacionales. Basta un ejemplo. La enfermedad holandesa llevó a una reducción significativa del área cultivada. En los últimos 15 años la importación de alimentos pasó de 1 millón a 12 millones de toneladas año. Y ahora la devaluación del peso llevará a un aumento de los precios de los bienes importados. La inflación va a subir.

Los fundamentales son frágiles por varias razones. En primer lugar, porque la dependencia del petróleo y de los minerales se ha acentuado. Segundo, porque el déficit de la cuenta corriente no se cierra, y continúa ampliándose. Tercero, porque el saldo de la deuda pública sigue creciendo. Cuarto, porque las importaciones de bienes básicos, como alimentos, han alcanzado cifras inaceptables. Quinto, porque el gasto público, como porcentaje del PIB, es muy bajo frente a las necesidades del país.

Estas cinco debilidades se han ido consolidando a lo largo del tiempo. El país no aprovechó los excedentes que tuvo durante las bonanzas. En lugar de presentar superávit, el déficit de la cuenta corriente aumentó de manera regular entre 2002-2014, que fueron los años de altos precios de los hidrocarburos y de los minerales. Para recordar, en junio 2008 el precio del barril de petróleo llegó a US$134. A finales de 2019 el desbalance de la cuenta corriente se acercó a los US$4.000 millones de dólares. El pésimo manejo de las bonanzas tuvo dos consecuencias perversas. En primer lugar, acentuó la dependencia de bienes primarios. Y, segundo, la abundancia de importaciones llevó a una pérdida de competitividad del país.

Desde el punto de vista fiscal, la llamada ley de crecimiento golpeó la estructura tributaria, debilitando la capacidad fiscal. La ley redujo los impuestos y aumentó las exenciones. Además, los recursos de la Nación también van a disminuir con la caída de los ingresos de Ecopetrol. La crisis fiscal se ha profundizado. El Gobierno trata de compensar los menores ingresos fiscales con aumentos significativos del saldo de la deuda pública. Y ahora con la devaluación, el valor en pesos de la deuda pública externa va a aumentar. El Gobierno, que se ha negado a subirle impuestos a los ricos, ahora busca restringir el gasto público, y estas medidas tienen impactos negativos en la inversión y el empleo.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/fundamentos-fragiles-2977016

6.20.-Exportaciones y producción – CAMILO DÍAZ

Nota altereco.- Este artículo está sesgado puesto que contabiliza todas las salidas de petróleo, carbón y níquel como exportaciones porque salen del territorio (fob conforme al Dane), pero no reintegran divisas, salvo Ecopetrol (coforme Balanza Cambiaria del Banco de la República). El lector puede hacer la corrección.

La producción local continuó estancada y la industria tan solo se expandió 1,5% en 2019 dejando las exportaciones ancladas al petróleo.

7 mar 2020.- La industria nacional está prácticamente estancada y la producción manufacturera escasamente creció 1,5% durante todo 2019, aún cuando el tipo de cambio se mantuvo por encima de $3.300 la mayor parte del año. De la misma manera las exportaciones nacionales son fundamentalmente petróleo que contabiliza el 52% del comercio internacional, mientras que el café, el carbón, el ferroníquel y las esmeraldas suman otro 24%, todos estos materias primas cuyo precio está altamente expuesto al desempeño de las economías industrializadas y a la oferta desde otros productores que como en el caso del café se ve enormemente influenciada por los volúmenes de Vietnam y Brasil.

El coronavirus está infectando la economía 

En la medida en que la industria ha perdido terreno las importaciones han ganado el espacio cedido por la producción nacional, confirmando que efectivamente el país sufrió enfermedad holandesa durante el ciclo de casi diez años que mantuvo los precios del petróleo y del carbón por encima de US$100 por barril y US$80 por tonelada, en ese lapso de tiempo las importaciones crecieron financiadas principalmente con los ingresos generados por las exportaciones de materias primas, lo que llevó a que por una parte el peso colombiano se apreciara artificialmente frente al dólar, y por otra la mayoría de la inversión extranjera directa se hubiera concentrado en el sector primario de la economía.

Quienes negaron la existencia de enfermedad holandesa en el país, entre ellos los diferentes Gobiernos –desde 2002 hasta 2014– y algunos centros de análisis económico, argumentaban que la desalineación del tipo de cambio obedecía a las tasas de interés internacionales cercanas a cero puestas por los bancos centrales de las principales economías para enfrentar los efectos de la crisis financiera internacional, que a la existencia de problemas en el aparato productivo nacional, y que los niveles de producción y la reducción de importaciones ocurriría una vez se corrigieran los efectos del tipo de cambio que hacía que las importaciones fueran más baratas.

La corrección del tipo de cambio sí llegó una vez los precios de los commodities empezaron a derrapar desde la mitad de 2014, pero el empuje de la industria no llegó y pasados casi seis años desde que el dólar subió a cotas superiores a los $2.500 la industria no ha logrado tasas de crecimiento superiores al 2%, y las exportaciones diferentes a las mencionadas materias primas tampoco aumentaron. De hecho, en 2014 las exportaciones de manufacturas fueron US$9.390 millones y el año pasado US$8.290 es decir US$1.100 millones menos a pesar de que en teoría el mayor tipo de cambio aumenta la competitividad de las exportaciones locales.

Hoy con los efectos negativos que el coronavirus está imponiendo a la economía global las exportaciones del primer trimestre de este año van a sufrir una importante reducción, puesto que el petróleo ha perdido más del 30% del precio de inicio de año cerrando ayer en US$45,5, y China que es el principal destino de las ventas colombianas de crudo redujo dramáticamente las compras al punto de que en los primeros días de febrero no se reportaban pedidos para entrega en marzo ni abril de petróleo colombiano de conformidad con un reporte de Bloomberg sobre el asunto.

De la misma manera los ingresos de Ecopetrol por lo menos del primer trimestre también se van a ver afectados, seguramente será de nuevo el segmento de transporte representado por la filial Cenit la que dará estabilidad a las utilidades de la empresa. Por otro lado, los ingresos fiscales de Colombia para el año 2021 estarán disminuidos conforme habrá menos utilidades para distribuir, menor impuesto pagado por las empresas petroleras que operan acá, y menor valor de las regalías que recibe el Estado. En la medida en que las exportaciones sigan vinculadas mayoritariamente al crudo la volatilidad de las cotizaciones internacionales va a continuar afectando al peso colombiano y llenando de incertidumbre las cuentas fiscales que el Gobierno hace con precios esperados del Brent de US$65 una cifra que a todas luces no se va a cumplir, aún cuando la situación de la economía mejore después del segundo semestre.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/exportaciones-y-produccion/282516

  • 5.20.-El índice del dólar se acerca a los cien puntos- GUILLERMO HERRERA PLAZA
  • Chocó: “El Gobierno sigue ciego, sordo y mudo” – PATRICIA LARA  

El índice del dólar estadounidense está muy cerca de los cien puntos con respecto al valor de una cesta de divisas. Concretamente en el momento de escribir este artículo, dicho índice estaba en 99,618 puntos, y puede llegar a cien en cualquier momento. Cuando alcance la barrera de los cien puntos, se teme un desplome del mercado de valores.

20 feb 2020.- El índice del dólar estadounidense realiza un seguimiento de la fortaleza del dólar contra una cesta con las principales divisas. Es una media geométrica ponderada del valor del dólar en comparación con el euro, el yen japonés, la libra esterlina, el dólar canadiense, la corona sueca y el franco suizo. Dicho índice se actualiza siempre que estén abiertos los mercados, es decir, desde la tarde del domingo hasta la tarde del viernes, hora de Nueva York.

El dólar ha subido al recortar China los tipos de interés, mientras que se debilitan aún más las monedas asiáticas, ante el temor en torno a las previsiones económicas regionales. De hecho, el dólar está hoy en máximos históricos tras conocerse que la Fed mantendrá inalterados los tipos de interés, mientras que China los ha recortado.

Además el precio del petróleo está en máximos de tres semanas ante los estímulos de China y el corte de suministro de Libia. El repunte ha continuado hoy incluso tras conocerse el nuevo aumento semanal de las acciones de crudo de Estados Unidos.

DESPLOME DE LAS BOLSAS

Las acciones apuntan a una apertura a la baja. De hecho, las bolsas europeas han caído a máximos históricos en la apertura de hoy jueves, después de que aumentara la inquietud de los inversores con nuevos casos de coronavirus detectados en Corea del Sur, y con la advertencia de las autoridades médicas de que el virus es más contagioso de lo que se pensaba.

Las autoridades de la ciudad surcoreana de Daegu recomendaron a sus residentes que permanezcan en su casa tras la detección de 23 nuevas infecciones por coronavirus en una congregación religiosa de la ciudad. La noticia aumentó el temor sobre un impacto mundial de la epidemia, a pesar de que China informó de una fuerte caída en el número de nuevos casos detectados.

China no quiere quedar mal y nunca va a admitir que su programa de armas biológicas se le fue de las manos, y que un infiltrado sionista robó una muestra del virus de laboratorio de Wuhan y lo liberó maliciosamente para infectar a la población china.

RECESIÓN

Se acerca una recesión mundial a causa del recorte de la producción en China, ya que, a causa del coronavirus Covid-17, se ha detenido la producción de dos tercios de la economía china que generaban el 20% del Producto Nacional Bruto mundial. El Producto Nacional Bruto (PNB) es una variable económica que hace referencia al valor anual de los bienes y servicios generados por el capital y la mano de obra de una misma nacionalidad.

Además, se están yendo a pique los préstamos de la Reserva Federal a individuos y corporaciones debido a la fragilidad del dólar fiduciario. El 19 de diciembre de 2019 el Banco Mundial de Rothschild advirtió de «la peor crisis de deuda en 50 años».

Para tratar de salvarse, este sistema financiero de la camarila oscura, que funciona con el dólar estadounidense fiduciario, había introducido en el mercado, bitcoins y criptomonedas que no tienen ningún valor oficial declarado, ya que sólo son una distracción para dirigir la preocupación pública lejos del eventual colapso del dólar estadounidense. El aumento del valor del bitcoin que llevó meses, o incluso años, sólo se conoció en el momento del intercambio. Cuando se hunda el mercado, el bitcoin podría perder su valor en cuestión de horas.

En realidad, la economía de la Reserva Federal y del Banco Central de la camarilla oscura se demostró que ya había sido destruida cuando no cumplieron con el plazo para pagar los intereses de su préstamo de oro a los Ancianos Chinos. Oficialmente llevaron a la quiebra al dólar fiduciario el pasado domingo 16 de febrero.

LO QUE SE CREE SABER

Esto es lo que cree saber Judy Byington de República Restaurada:

https://operationdisclosure1.blogspot.com/2020/02/restored-republic-via-gcr-as-of-feb-20.html

  1. El domingo 16 de febrero el dólar estadounidense estaba en quiebra oficialmente.
  2. El lunes 17 de febrero los Ancianos Chinos liberaron fondos para el reinicio financiero mundial, según algunas fuentes de alto nivel.
  3. El martes 18 de febrero, los pagadores fueron llevados a varias ciudades para estar en posición para el reseteo.
  4. El miércoles 19 de febrero se esperaba que se produjera la liquidez en todas las cuentas, según varias fuentes.
  5. Hoy jueves 20 de febrero se creía que es el comienzo de las detenciones de la élite política.
  6. A las doce del mediodía de hoy jueves 20 de febrero, el índice del dólar estadounidense estaba en 99,597 puntos y seguía subiendo.

https://lagacetadealmeria.es/el-indice-del-dolar-se-acerca-a-los-cien-puntos/

5.20.-Chocó: “El Gobierno sigue ciego, sordo y mudo” – Patricia Lara Salive 

“La paz no llegó a Chocó”, dijo un delegado de la Diócesis de Quibdó. “Antes había un solo actor, las Farc. Pero cuando se fueron y entraron el Eln y las Agc (Autodefensas Gaitanistas) se recrudeció la violencia”.

28 feb 2020.- En reunión con el defensor del Pueblo, Carlos Alfonso Negret, durante la gira realizada por ese Chocó tan bello y tan rico pero inmerso en la miseria y la violencia, los delegados de la Diócesis de Quibdó explicaron los horrores que los chocoanos padecen a diario: el reclutamiento de menores, en el que es campeón el Eln; el confinamiento en que viven muchas poblaciones debido a que los grupos armados minan los territorios y la gente no puede salir a coger plátano, a pescar o a acudir a un médico; los asesinatos; las desapariciones; el desplazamiento generado por el pánico que producen principalmente las Agc, que viven buscando colaboradores del Eln para matarlos, y colaboradores son todos porque todas las comunidades están doblegadas por los violentos de turno y se encuentran en un sándwich de horror, ya que saben, por ejemplo, que si les venden un producto a los unos los matan los otros, y viceversa…

“Por eso insistimos en que la única salida es que se sienten a dialogar el Gobierno y el Eln”, afirmó otro delegado de la Diócesis. “Pero la terquedad de los dos es tremenda. Los obispos han firmado cartas y el Gobierno sigue, como dice Shakira, ciego, sordo y mudo. Esperamos que algún día entiendan que la guerra engendra más guerra y que esto no se acaba con armas y con violencia. Todos tienen que ceder. Esta es una guerra que la están pagando los campesinos y, como Diócesis, vamos a seguir denunciando”, manifestó.

Entonces añadió algo aterrador: “Hay una sistematicidad para desalojar a los chocoanos de los sitios donde hay megaproyectos. En esas zonas el conflicto es más agudo. Y los grupos armados operan como instrumentos. El Eln se ha prostituido y le juega al mejor postor. Muchos venezolanos han sido cooptados por los grupos armados. Y el paramilitarismo está enquistado en el territorio. Vayan a Vigía del Fuerte y vean… Nosotros hemos denunciado la connivencia de la Fuerza Pública con ellos. Pero esa relación no la quiere ver el Gobierno…”.

Y en otra reunión con el defensor del Pueblo, un líder de Dos Bocas dijo: “Si me van a matar, que me maten… Pero lo digo: para nadie es un secreto que aquí la Armada está trabajando conjuntamente con las autodefensas. Los ven pasar y ni los miran… En cambio a nosotros nos requisan a más no poder… Nunca escucho que en las noticias digan: «Vamos a acabar con las autodefensas». Dicen: «Vamos a acabar con la guerrilla». Por eso nunca se va a resolver el problema de orden público en Juradó. Y ahora, en algunos lugares, andan juntos el Eln y las Agc…”.

En ese atroz sancocho de violencias que hay en ese vasto territorio localizado en una selva indomable pueden entrar 10.000 o 20.000 soldados a controlar el narcotráfico o la guerra y no lograrán mayores resultados. Por eso, como dijeron los delegados de la Diócesis, las únicas salidas son que el Gobierno y el Eln negocien la paz; que se reviva el plan de sometimiento a la justicia del Clan del Golfo, hoy Agc, el cual, como el cese bilateral del fuego con el Eln, estuvo de un cacho al final del gobierno anterior, y que se haga un enorme plan de inversión para que los chocoanos, todavía inexplicablemente alegres, salgan de la miseria.

Lo demás es bla, bla, bla.

https://www.elespectador.com/opinion/choco-el-gobierno-sigue-ciego-sordo-y-mudo-columna-906644

 4.20.-Crecimiento incierto – EDUARDO SARMIENTO

  • ¿Ha habido apertura en Colombia?             –             MAURICIO CABRERA  
  • Impuestos o deuda pública – SALOMÓN KALMANOVITZ

Las cuentas nacionales de 2019 revelan grandes cambios en la estructura económica. Los sectores que tradicionalmente determinaron el crecimiento del producto, como la industria, la agricultura, la minería y la construcción, han pasado a segundo plano. Los cuatro sectores en conjunto contribuyeron apenas en 0,5 % al crecimiento del producto nacional. El crecimiento económico pasó a ser determinado por los servicios. Las actividades financieras, el comercio, el transporte, la administración pública y las actividades profesionales y científicas explican la mayor parte del producto nacional. La gran duda es si estos rubros cuentan con las encuestas y los deflectores de precios confiables de los sectores tradicionales. ¿El cambio estructural obedece a hechos tangibles y medibles o a la modificación metodológica de las cuentas nacionales? 

22 feb 2020.- La razón de la caída del crecimiento en los últimos cinco años la hemos presentado repetidamente. El déficit en cuenta corriente ocasionó una seria deficiencia estructural. En el último año subió 3,5 % del PIB a 4,5 %, y si se le agregan las importaciones de contrabando y el no reintegro de divisas de exportaciones de petróleos y minería), bien puede superar a 6 %. En lugar de corregir el daño en su origen, se procedió a contrarrestarlo con un crecimiento del consumo por encima del producto, que descuadró la economía.

El aumento del consumo inducido por la ampliación del déficit fiscal proveniente de la baja de impuestos a las empresas y de partidas presupuestales no registradas incrementa el déficit en cuenta corriente y desplaza el empleo. Al mismo tiempo, ocasiona un alza en los precios de los servicios que trastornan los procedimientos contables rutinarios. No es fácil establecer qué parte del aumento de los ingresos de los servicios proviene de las cantidades físicas y de los precios. En suma, estamos en una economía en que el crecimiento avanza en forma lenta e incierta, el déficit en cuenta corriente aumenta y el empleo disminuye. Al descuadre del déficit en cuenta corriente se agrega la ampliación del déficit fiscal. Se configuran los típicos déficits gemelos que se autorrefuerzan y terminan en devaluación masiva o explosión monetaria.

La explicación institucional simple. El cuantioso déficit en cuenta corriente, que viene de atrás por la dependencia de los recursos naturales y las fisuras del orden económico internacional, en conjunto con el Consenso de Washington, causó una severa deficiencia estructural del sistema económico de Colombia, en general de América Latina. La experiencia de la región en el siglo XX muestra que el progreso y el crecimiento se ven seriamente limitados por los trastornos y desbalances del sector externo. No ha habido forma de que esta realidad se incorpore en los diagnósticos y acciones de política. Los gobiernos pretenden regular las economías y promover el crecimiento y el desarrollo sin tener en cuenta los enormes quebrantos estructurales en la balanza de pagos y la estructura sectorial. Los organismos internacionales se niegan a reconocer el fracaso de la globalización y el Consenso de Washington en América Latina.

En fin, la economía colombiana está montada en un marco de crecimiento lánguido e incierto y empleo declinante. No cabía esperar que la deficiencia estructural de la balanza de pagos se pudiera corregir con medidas monetarias y ampliación del consumo. Lo que se plantea es un cambio drástico en la organización comercial y en la composición sectorial para configurar una estructura de importaciones y exportaciones de mayor complejidad, productividad del trabajo y demanda mundial.

https://www.elespectador.com/opinion/crecimiento-incierto-columna-905872

4.20.-¿Ha habido apertura en Colombia?MAURICIO CABRERA 

En 2019 las ventas de prendas de vestir y textiles en el comercio crecieron 7,7%, y las de calzado 6,8%, pero importados… 

Los hechos son tozudos. En contra de la opinión de algunos economistas que parece que se han convertido en escritores de ciencia ficción, y afirman sin sonrojarse que la economía colombiana está hoy igual de cerrada que antes de la apertura de los 90, las estadísticas oficiales muestran que las importaciones siguen desplazando a los productores nacionales, y que lo que se hizo en Colombia fue una apertura hacia adentro.

18 feb 2020.- Veamos el comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2019. Creció 3,3% jalonado por un mayor crecimiento del 4,5% de la Demanda Interna, es decir los gastos de consumo de las familias y del gobierno junto con la inversión.

La pregunta es obvia: ¿por qué crecen más las compras internas que lo que se produce en el país? La respuesta es aún más obvia: porque una buena parte de las compras corresponden a bienes importados. Por eso el año pasado las importaciones crecieron 9,2%, es decir más del doble que la demanda interna y casi el triple que el PIB.

No es un fenómeno nuevo, ni reciente. Entre el año 2000 y el 2014, el PIB creció 86% y las importaciones 241%, es decir casi tres veces más. A partir del 2014 la devaluación inducida por la crisis de los precios del petróleo frenó la tendencia y las tasas de crecimiento fueron similares por 4 años, pero ya vimos que en el 2019 volvimos a las andadas.

Uno de los indicadores más utilizados para medir el grado de apertura de una economía es el peso relativo de las importaciones que se mide como la relación entre las importaciones y el PIB. En el año 1990 era el 8% y el año pasado llegó a un poco más del 23%, es decir que se triplicó. ¿Estamos igual de cerrados que antes de la apertura?

Otras cifra del DANE que contradice la ciencia ficción y demuestran el impacto de la apertura es el comportamiento de la industria y el comercio.

El año pasado las ventas reales del comercio minorista, excluyendo vehículos, motos y combustibles, crecieron 8,7%, mientras que la industria manufacturera solo creció 1,5% y la agricultura, sin contar el café, 0,2%.

Si los productores colombianos no pueden vender más de sus productos pero los consumidores si aumentan sus compras, es evidente que están comprando mucho más productos importados. Y de nuevo es una tendencia de años: desde el año 2000 la producción industrial ha crecido 50%, mientras que las ventas del comercio minorista 115%; es decir más del doble. Paradojas de una economía cerrada.

Unos de los sectores más golpeados por esa apertura, que no existió en la imaginación de algunos, son los textileros, y los productores de calzado. El año pasado las ventas de prendas de vestir y textiles en el comercio crecieron 7,7%, y las de calzado 6,8%. Al mismo tiempo, la producción nacional de telas solo creció 0,3%, la de confecciones 3,7% y la de calzado cayó 7%.

En este caso la tendencia es mucho mas grave. Desde el 2001 las ventas en el comercio de textiles y confecciones se incrementaron en 146%, al tiempo que la producción nacional de confecciones solo creció 24% y la de telas cayó (si, ¡disminuyó!) 42%.

Como somos una economía cerrada las importaciones solo crecieron 162% y 873% respectivamente. Datos para tener en cuenta cuando se discute de aranceles

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/apertura-hacia-adentro-538153

4.20.-Impuestos o deuda pública SALOMÓN KALMANOVITZ 

Las consecuencias de la prodigalidad del Gobierno frente a la tributación de las empresas en la llamada Ley de Financiamiento comienzan a emerger. Según Sergio Clavijo, en un análisis cuidadoso de la trayectoria de la deuda pública, después de la reducción en los ingresos sanos del Gobierno pasa de representar más de la mitad del PIB colombiano, unos $550 billones, al 55,3 %, o sea, se eleva en otros $50 billones en 2025 (La República, 12 de febrero). 

17 feb 2020.- A punta de nuevas marrulladas, Carrasquilla sostiene que la deuda pública se va incluso a reducir al 44 % del PIB en 2025 después de su reforma, con base en la lógica de que se puede comer la torta, pero también guardarla. Quizás el ministro piensa continuar con los recortes draconianos del gasto público, como el de $9 billones que anunció en diciembre, algo que no sabemos si es cierto o sacado de su cubilete. Clavijo conoce bien la inflexibilidad que caracteriza el presupuesto nacional y por lo tanto duda de la viabilidad de hacerle fuertes recortes al gasto del Gobierno central. De hecho, el presupuesto crece en su componente de gastos de funcionamiento y transferencias 4 %, y, según Clavijo, “con mayores cargas burocráticas en ministerios y organismos de control”, mermelada de la verdadera.

Otra marrullada del ministro de Hacienda fue contabilizar las utilidades del Banco de la República y de Ecopetrol, que sumaron 2 % del PIB, como ingresos recurrentes, que obviamente no lo son. Así, pudo obtener un supuesto superávit que existe en su imaginación, pero que ni los economistas serios, ni los mercados financieros ni el FMI se lo creen.

El Gobierno defiende la reforma porque está convencido de que desataría los espíritus animales de los empresarios, que aumentarían sus inversiones ante una futura carga tributaria disminuida, llevando a un mayor crecimiento de la economía. Sin embargo, analizando los datos de importaciones de bienes de capital a los que se les quitó el IVA, da magros resultados: la importación de bienes de capital de la industria obtuvo un crecimiento de 2 % en 2019 frente a 2018, mientras la agricultura redujo un 14 % sus importaciones de maquinaria.

Lo que se está hipotecando no es solo el futuro de las nuevas generaciones, que deberán contribuir a pagar la creciente deuda pública, sino el propio presente de la inversión estatal. En efecto, el componente fijo de la inversión del Gobierno no pasa de 1,2 % del PIB, y eso significa que no va a construir la infraestructura que requiere el desarrollo del país, bajo la perniciosa insistencia de reducir el tamaño del Estado y debilitar su capacidad de actuar sobre la economía.

Desde la crisis financiera del año 2008, los bancos centrales del mundo desarrollado han mantenido tasas de interés reales cercanas a cero. Eso ha facilitado que Trump redujera impuestos a las corporaciones y a los ricos de Estados Unidos, sustituyéndolos con deuda barata y reduciendo en forma draconiana el gasto social. En las economías ya no tan emergentes, como la colombiana, también las tasas de interés se han reducido sustancialmente, pero el promedio de 2019 de los TES a diez años fue de 6,45 % anual, que no es barato.

Cualquier desajuste del mercado financiero global puede hacer que se dispare el riesgo percibido en nuestras economías y se eleven tanto las tasas de interés como la tasa de cambio, haciendo oneroso o imposible el refinanciamiento de la deuda pública que está adquiriendo a raudales el gobierno Duque.

https://www.elespectador.com/opinion/impuestos-o-deuda-publica-columna-904870

3.20.-Chocó, sitiado por el miedo PATRICIA LARA

“Tenemos miedo. ¿Quién va a protegernos?”, preguntó un indígena embera en Tribugá, adonde acompañamos al único funcionario que escucha en los territorios a la Colombia profunda, esa donde las amenazas, los asesinatos selectivos, el desplazamiento, el reclutamiento de niños, el tráfico de drogas, la minería ilegal y la disputa por el territorio entre los grupos de paramilitares y guerrillas, todo facilitado por la ausencia del Estado, son el pan de cada día.

13 feb 2020.- A esa Colombia aterrorizada y pobre se desplaza el defensor del Pueblo, Carlos Alfonso Negret, acompañado por su equipo, no importa si para hacerlo tiene que viajar a lomo de mula, a pie, en canoa o en avioneta destartalada: él va, mira, oye y lanza alertas tempranas en las que le advierte al Gobierno las tragedias que se avecinan. Pero pocos trabajan para minimizar los riesgos advertidos. Entonces sobrevienen las desgracias profetizadas por él.

En esta ocasión el recorrido fue en una lancha que saltaba sobre las olas del Pacífico encrespado, desde Nuquí hasta Tribugá, Juradó (último pueblo antes de la frontera), Jaqué (en territorio de Panamá), Bahía Solano y finalmente Quibdó, adonde fuimos en avión, porque a la capital del Chocó, a pesar de estar a 68 kilómetros del mar, no se puede llegar por carretera.

El Chocó vive, en efecto, atemorizado: el pánico de ese indígena embera, que en enero se desplazó con los 126 miembros de su comunidad que abandonaron sus casas, cultivos y animales porque las Autodefensas Gaitanistas (Agc) preguntaron por un joven a quien acusaban de tener vínculos con el Eln, y como no lo encontraron mataron al tío, es igual al miedo que describieron la alcaldesa de Juradó, los miembros de otras comunidades y hasta los delegados de la Diócesis.

“En el casco urbano de Juradó, en el 92, hubo primero una toma guerrillera y ocurrió el primer desplazamiento”, dijo la alcaldesa del municipio. Y agregó: “En el 96, los paras sacaron a los hombres de las casas y los fusilaron; mi papá se salvó porque estaba en la finca. En el 99, durante una toma guerrillera, murieron muchos militares. En el 2001, la guerrilla asesinó al alcalde. En el pueblo también murieron muchos civiles porque los paras los sacaban de sus casas y los mataban. Los niños, en los juegos, gritaban lo que ocurría… Aquí hay 2.116 víctimas registradas. La gente quiere regresar a sus territorios y volver a pescar, pero los amenazan y se van de nuevo. En Juradó vivimos con miedo porque este es un corredor de grupos armados que hacen presencia: Agc y Eln. Y no hay confianza en los militares…”.

La frase de la alcaldesa me quedó sonando…

— ¿En Juradó quiénes son más fuertes: las Agc o el Eln? —le pregunté a un soldado que, amablemente, me llevó la maleta.

—Las Agc —dijo.

— ¿Y la gente es cercana a ustedes?

—Poco —respondió.

En Nuquí un oficial amable que comanda la base naval me contó que allí tienen 72 infantes de marina y 13 policías.

— ¿Y la gente los apoya? —le pregunté.

— Depende.

— ¿Depende de qué?

—Por ejemplo, si ha caído un cargamento de droga nos gritan cosas.

— ¿Buenas? —inquirí.

—No, nos insultan.

Es que en ese Chocó de selva cerrada, biodiversidad asombrosa y paisajes preciosos, poblado en su mayoría por negros e indígenas empobrecidos por la violencia y la corrupción, no hay salud, vías, ni paz para cultivar, ni de qué vivir a excepción de la pesca. Pero los peces, por lo general, no hay cómo distribuirlos. En cambio la coca sí…

Continuará…

https://www.elespectador.com/opinion/choco-sitiado-por-el-miedo-columna-904415

  • 2.20.-Desempleo rebeldeEDUARDO SARMIENTO
  • El año viejo en finanzas públicas SALOMÓN KALMANOVITZ 

La economía colombiana lleva dos años con tasas de crecimiento cercanas a 3 % y en la actualidad experimenta una caída sistemática del empleo. Los dos comportamientos se achacan a factores diferentes. La contracción de la actividad productiva se atribuye a la caída de la demanda global y el desempleo a rigideces laborales causadas por altos salarios.

8 feb 2020.- La solución de libro de texto al diagnóstico es la baja de la tasa de interés y el aumento del déficit fiscal. Las dos medidas se aplicaron con una disciplina ejemplar. La tasa de interés bajó a 4,3 %. La Ley de Financiamiento contempló una reducción de $10 billones a las empresas y al capital. Las dos medidas han generado una modesta reactivación, no más de 1 % del crecimiento anual.

Al mismo tiempo se propició una ampliación del déficit en cuenta corriente, que indujo a adquirir los bienes en el exterior y reducir el empleo. El aumento de la producción se consiguió a cambio de una reducción del crecimiento del empleo de 3 %. El mercado laboral tradicionalmente genera 400.000 empleos anuales y en el último año perdió 600.000.

En la confusión, las autoridades económicas resolvieron que la causa del desempleo son los elevados salarios y proponen reducirlos mediante el pago por horas. El fraccionamiento del trabajo deprimiría los salarios a todos los niveles. Se agravaría la información reportada por las empresas, que revelan incrementos muy por debajo de la productividad. Las soluciones dictadas por las apariencias conducen al modelo de crecimiento montado en la baja de impuestos al capital, el desempleo y la depresión de los ingresos laborales.

Como se ha señalado repetidamente en esta columna, la causa de la caída de la economía colombiana se originó en una seria deficiencia estructural provocada por 30 años de apertura comercial y globalización que configuraron una balanza de pagos deficitaria basada en productos de baja demanda externa y productividad. La mayoría de los productos industriales y agrícolas de alguna complejidad se consiguen a menor precio en el exterior. Así, el país opera con un marco comercial en el cual el aumento de la producción determina una expansión de las importaciones que destruye el empleo y la torna insostenible.

En el primer curso de economía se enseña que la elevación de la actividad requiere un aumento del gasto en moneda local por encima del producto, y esto lo impide el aumento de las importaciones, que contrae la producción y el empleo. Es la carrera del perro para morderse la cola. Por eso fallan en forma persistente las proyecciones oficiales y de los organismos internacionales, y los esfuerzos de reactivación reducen el empleo.

El drama oficial de la reactivación tiene dos caras que no se reconocen en las visiones neoliberales. Primero, el fracaso de la globalización por las deficiencias del orden económico internacional y de la carencia de una política de industrialización en favor de actividades de mayor complejidad y productividad. Segundo, el intento de remediar los errores de 30 años de Consenso de Washington con una baja de los impuestos a las grandes empresas y al capital, y la depresión salarial distancia a Colombia del clamor nacional y mundial por organizaciones económicas que impulsen el progreso con reducciones aceleradas de la inequidad.

Mal puede esperarse que el desbalance de las cuentas externas provenga de los TLC y la tasa de cambio. La transformación de la estructura de comercio internacional requerida para reactivar la producción y conciliarla con el empleo solo podrá materializarse con políticas industriales, comerciales, tecnológicas y de integración regional que permitan compensar en forma selectiva las diferencias de productividad con los países desarrollados.

https://www.elespectador.com/opinion/eduardo-sarmiento

2.20.-El año viejo en finanzas públicas SALOMÓN KALMANOVITZ

   “En un año hemos logrado la mayor reducción del déficit fiscal desde que existe la regla fiscal y para el 2019 terminaremos con un superávit fiscal primario de 0,6 % del PIB”, declaró entusiasta el presidente Iván Duque ante 600 empresarios en Barranquilla en septiembre pasado. El déficit primario se contabiliza sin incluir los intereses de la deuda pública. Aunque no se tienen datos actualizados, en 2018 se abonaron $27,5 billones de intereses y hasta la mitad de 2019 otros $14,6 billones, que extrapolados nos dan 3 % del PIB para el año completo. El faltante de impuestos va a tener que llenarse con una deuda cada vez más grande. No es como para dar grititos de entusiasmo.

3 Feb 2020.- La ley de crecimiento fue una reforma tributaria regresiva que va a agravar el déficit fiscal a partir de 2020, al reducir las tarifas de renta de las empresas, reducir el IVA y entregar prebendas a empresas amigas del Centro Democrático. Según el representante de la calificadora de riesgo Fitch Ratings, se trata de varias malas ideas, porque al Gobierno no le sobra la plata, sino que le falta, y bastante. Son costosos en especial el descuento de IVA en la adquisición de bienes de capital y la exención de IVA durante tres días. Además, afirma que para cumplir con la meta de déficit fiscal proyectada en 2,2 % del PIB, el Gobierno ha preparado algunas desinversiones, y que está a la espera de recaudar ingresos de los dividendos provenientes de Ecopetrol, lo cual, para la calificadora, no representa una mejora estructural en las finanzas públicas. De hecho, el Gobierno finca sus esperanzas en mejorar el recaudo tributario en $8 billones por la mayor eficiencia de la DIAN, que es la promesa perpetua que se hacen todas las administraciones, y presiona al Banco de la República para que genere más utilidades.

La razón para que estas proyecciones sean inciertas es que las perspectivas del petróleo se han venido deteriorando con la ralentización de la economía china, las guerras comerciales de Donald Trump y la epidemia de coronavirus. Colombia produjo 886.000 barriles diarios de petróleo en 2019, por debajo del nivel de más de un millón de barriles obtenido en 2015. El descenso de precios va a afectar el balance de Ecopetrol y lo obligará a entregar menos dividendos a sus accionistas, incluyendo a la nación.

La pregunta que nos hacemos muchos es si a la economía colombiana le va tan bien, ¿por qué se ha deteriorado tanto el mercado laboral? Lo más evidente es la caída del sector de la construcción, que presenta grandes inventarios de viviendas y oficinas sin vender y cayó 2,6 % —curiosidad: ¿de dónde sale tanta plata que se invierte en el negocio inmobiliario?—; el lento crecimiento de la industria, que fue de solo 1,7 % año corrido a noviembre de 2019, y el también mediocre crecimiento de la agricultura de 2,3 % en el tercer semestre del año. ANIF argumenta que el desempleo es resultado del aumento del salario mínimo, pero el costo de la mano de obra no es fundamental cuando hay demanda por la producción, que parece ser el problema de fondo. Existe también la mayor oferta de trabajo de la diáspora venezolana, que tuvo cierto impacto en el mercado laboral, despertando el resentimiento de algunos sectores locales.

Más importante es el déficit comercial del país con el resto del mundo de US$12.500 millones, 4,3 % del PIB, ya que las importaciones compiten contra las ventas tanto de la industria como de la agricultura. Son los desequilibrios macroeconómicos, Alberto.

https://www.elespectador.com/opinion/el-ano-viejo-columna-902647

1.20.-La desigualdad en vitrina-  EDUARDO SARMIENTO 

En el Foro Económico Mundial de Oslo se presentaron claras descripciones sobre las enormes desigualdades de ingresos: 2.153 personas tuvieron en sus manos más dinero en el 2019 que los 4.600 millones de personas más pobres. Sin duda, el mundo evoluciona con diferencias de ingresos en las que la felicidad de los que tienen más no compensa las penurias de los que tienen menos. La reducción de las desigualdades significaría un avance social que favorecería a todos.

1 feb 2020.- Lamentablemente, no se ha avanzado en establecer las causas concretas de la distribución del ingreso, en parte porque se presume que las economías evolucionan satisfactoriamente. De ninguna manera se trata de un flagelo que se manifiesta en todas las naciones de forma igual. El deterioro de la distribución del ingreso entre 1980 y 2020 no se dio en Europa y el sureste asiático y se presentó en forma drástica en América Latina.

Los estudios de Oslo y los organismos internacionales presentan la información global, pero no profundizan sobre los orígenes ni las condiciones de los países. La distribución del ingreso aparece como una epidemia que se extiende como pólvora. No se reconocen su estrecha relación con las características de las naciones y la organización institucional. Europa contrarrestó el deterioro con la política fiscal, y los países del sureste asiático con la estructura comercial y sectorial. En contraste, América Latina fue arrollada por la ineficacia de las políticas fiscales y la estructura productiva dominada por los servicios y los recursos naturales.

Después de dos siglos, no se ha avanzado en una teoría comprensiva de la distribución del ingreso sustentada en fundamentos científicos. Se persiste en la concepción clásica de que el mercado conduce a la máxima producción, y el crecimiento y la equidad son independientes.

En el libro Teorías de crecimiento y la distribución del ingreso para una nueva era, que ya está en las librerías y presentaré en la Academia de Ciencias Económicas en febrero, se sostiene que la causa del deterioro de la distribución del ingreso está en factores estructurales que se precisan a lo largo de la obra, entre ellos la organización del crecimiento impulsada por el libre mercado.

El mercado y la competencia no conducen a la máxima producción e inciden en forma negativa sobre la distribución del ingreso. El crecimiento y la equidad están en claro conflicto y se relacionan por múltiples aspectos.

América Latina no podrá revertir las tendencias a la inequidad mientras no se avance en un modelo que concilie los dos propósitos con un amplio número de instrumentos. A la luz de las experiencias comparadas recientes que se encuentran en los coeficientes de Gini, se podría lograr con una política de transferencias fiscales que garantice una participación de los sectores pobres en los ingresos tributarios igual al de la población, la modificación de la estructura comercial y sectorial hacia las actividades de mayor demanda y productividad del trabajo, la elevación del ahorro y la reformulación de las políticas monetarias y salariales.

El libro avanza en una teoría de las causas de la distribución del ingreso y de sus vínculos con el crecimiento. Adicionalmente, configura un modelo de instrumentos y objetivos que concilia los dos propósitos de elevar el crecimiento y mejorar la distribución del ingreso. En general, se encuentra que la economía organizada dentro de concepciones de desequilibrio y deficiencias estructurales está en condiciones de reducir en forma drástica las desigualdades de Colombia y América Latina.

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  • Extra / 19 – Mala redistribución de las regalías – JORGE IVÁN GONZÁLEZ
  • En riesgo la independencia del Banco de la República – SALOMÓN KALMANOVITZ

Actualmente se discute en el Congreso el proyecto de Acto Legislativo no. 40, que modifica nuevamente la distribución de las regalías. Los últimos cambios se hicieron en 2011 (Acto Legislativo 05). La nueva redistribución busca aumentar la participación de las entidades territoriales productoras y de los municipios portuarios.

La explicación de las razones por las cuales se modifica el Sistema General de Regalías (SGR) no es clara. Las evaluaciones realizadas por el Ministerio de Hacienda y Planeación Nacional, habían llegado a la conclusión que la distribución de 2011 dio buenos resultados. Entre otras razones, porque las regalías se distribuyeron de manera más equitativa entre las regiones. La Contraloría de Edgardo Maya siempre criticó esta forma de distribución. En sus estudios se muestra que las regalías se dispersaron en más de 12.000 pequeños proyectos, sin ninguna visión estratégica.

El proyecto de acto legislativo hace caso omiso de las dos evaluaciones anteriores. Primero, porque abandona el criterio de equidad regional. Y, segundo, porque tampoco acepta las recomendaciones de la Contraloría.

En el diagnóstico se observa que entre 2012 y 2018 las regalías hacia las entidades productoras cayeron 78% en pesos constantes. Aunque esta variación es significativa, no se explica por qué motivo esta disminución ha sido problemática. Precisamente, gracias a que se le redujeron las transferencias a los productores, la distribución global de las regalías fue más equitativa.

En el proyecto de acto legislativo no se incorporan las observaciones que en su momento hizo la Contraloría. En lugar de dejar la puerta abierta para definir proyectos estratégicos, el acto legislativo vuelve a establecer porcentajes de reparto inamovibles.

La Comisión del Gasto propuso que las regalías se articulen al Sistema General de Participaciones (SGP), y que estos recursos se distribuyan siguiendo la lógica propia de los presupuestos por programa. Desde la perspectiva señalada por la Comisión, es posible diseñar grandes programas de inversión con un sentido estratégico.

Esta opción se cierra con la distribución porcentual que se incluye en el proyecto de acto legislativo. Es equivocado continuar financiando pequeños proyectos, con alcance local. Es bueno recordar que solamente en el componente de Ciencia y Tecnología se aprobaron más de 2.000 proyectos. Es una piñata en la que las entidades territoriales compiten por proyecticos sin horizonte de mediano plazo.

La propuesta de acto legislativo reconoce que los Ocad (Órgano Colegiado de Administración y Decisión) no han funcionado bien, porque no lograron articular los distintos proyectos con una perspectiva regional y, además, porque se convirtieron en entes burocráticos muy pesados. Este reconocimiento del fracaso de los Ocad no está acompañado de una propuesta alternativa.

Se reconoce la necesidad de un manejo eficiente y equitativo de las regalías, pero no se explica el significado de ambas categorías. La eficiencia se asocia de manera confusa con la austeridad, pero no con la selección de proyectos estratégicos. Y la equidad se asimila a la distribución regional, dejando de lado el ingreso de los hogares. El acto legislativo propuesto no retoma la noción de equidad de las comisiones de Gasto, y Tributaria, que centran la atención en la capacidad de pago de las familias.

Jorge Iván González – jorgeivangonzalez29@gmail.com https://desdeabajo.info/colombia/item/25369-la-coyuntura-petrolera-y-minera-y-sus-implicaciones-economicas-fiscales-y-politicas.html    

49.19. – En riesgo la independencia del Banco de la República – SALOMÓN KALMANOVITZ

Es particularmente grave que el Banco de la República quede bajo el control de un personaje que ha mostrado ser turbio en sus negocios privados e irresponsable en el manejo fiscal. En el próximo futuro, con la llave de la emisión en el bolsillo, Carrasquilla podrá financiar con pesos desvalorizados lo que les devolvió en impuestos a los hombres más ricos del país.

El enroque que hizo el ministro Carrasquilla al llevarse a Juan Pablo Zárate de la Junta Directiva del Banco de la República al Viceministerio Técnico de Hacienda hacía prever que sería su sucesor cuando se cansara del cargo y pasara él a la gerencia del emisor. Duque nombró a Roberto Steiner, de perfil bastante conservador, en lugar de Zárate. La renuncia de José Antonio Ocampo a la misma junta ha acercado más la posibilidad de que el banco central pierda su autonomía.

30 dic 2019.- En efecto, el reemplazo de Ocampo será Arturo Galindo, quien ha sido un viejo colaborador de Carrasquilla como técnico bajo su mando cuando era jefe de investigaciones y subgerente técnico del Banco de la República en los años 90. Hoy Galindo es un funcionario que lleva 11 años en el Banco Interamericano de Desarrollo, una institución que no brilla por su eficacia en el firmamento de Washington.

En el 2021 el presidente Duque puede cambiar dos codirectores adicionales. Eso significa que el Banco de la República quedará bajo total control de Carrasquilla y del Centro Democrático al contar con cinco miembros alineados de una junta compuesta por siete en total. En plata blanca: se ponen en riesgo los equilibrios macroeconómicos del país al combinar grandes déficits fiscales con el financiamiento generoso del emisor al Gobierno.

El presidente eterno siempre resintió que el emisor fuera independiente y no lo apoyara en sus descabelladas posiciones, como la de devaluar la tasa de cambio cuando se revaluaba por la avalancha de dólares que traía la bonanza petrolera en 2005. En ese entonces intentó que el Ministerio de Hacienda le arrebatara las funciones cambiarias al banco central, algo que hubiera propiciado pánico y fuga de capitales. Los abogados de Presidencia de ese entonces le advirtieron además que la Corte Constitucional le tumbaría el decreto, agravando el caos institucional.

La extrema derecha en todas partes rechaza la división de poderes que existe en las democracias, especialmente cuando detenta el poder ejecutivo. En Estados Unidos, Donald Trump presiona indebidamente al Banco de la Reserva Federal para que estimule la economía y lo ayude a ganar la próxima elección, al tiempo que la política de bajas tasas de interés facilita el endeudamiento público que ha reemplazado la masiva devolución de impuestos de la reforma tributaria que hizo en 2018.

En Colombia, se nos viene pierna arriba una enorme concentración de poder en manos de dos personas autoritarias como son el senador Álvaro Uribe y Alberto Carrasquilla. Este último colocó en el Departamento de Planeación Nacional (DNP) a un pupilo suyo, persona muy joven y sin experiencia tanto en el campo de la economía como en el de la política. Anteriormente, el DNP tenía como función dirigir la inversión pública haciéndole algún contrapeso al todopoderoso ministro de Hacienda. Ahora no hay ninguna institución económica que le pueda hacer oposición al excesivo poder de quien puede resultar siendo a la vez ministro de Hacienda en la sombra y gerente de banco central.

Es particularmente grave que el Banco de la República quede bajo el control de un personaje que ha mostrado ser turbio en sus negocios privados e irresponsable en el manejo fiscal. En el próximo futuro, con la llave de la emisión en el bolsillo, Carrasquilla podrá financiar con pesos desvalorizados lo que les devolvió en impuestos a los hombres más ricos del país.

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  • 45.19.-Cambio de rumboEDUARDO SARMIENTO 
  • Crecimiento consumido MAURICIO CABRERA

 Se requieren grandes transformaciones en los componentes dominantes del sistema económico, como el comercio internacional, el banco central, la regulación financiera, las prioridades sectoriales, el mercado laboral y las transferencias fiscales, al igual que la creación de nuevas instituciones, como sería una política industrial. Lo cierto es que el cambio de rumbo solo será viable dentro de un marco de diálogo y acuerdo de los distintos estamentos de la sociedad colombiana.

El grado de insatisfacción en la sociedad aumenta y el Gobierno desconoce su relación con el mal funcionamiento de la economía. Basado en los procedimientos de proyección comparativa de los organismos internacionales, estima que la economía está en franca recuperación. No es cierto. El análisis basado en los fundamentos científicos contrastados empíricamente muestra una realidad distinta. La economía lleva más de cinco años con tasas de crecimiento cercanas a la población y con una caída del empleo y de los ingresos del trabajo que entran en cortocircuito con la enorme inequidad que viene de siglos atrás.

La información y el diagnóstico se confirman con las cifras más recientes del DANE. La industria, la agricultura, la construcción y la minería, que durante más de medio siglo han significado las principales fuentes de impulso y de oferta y demanda, solo contribuyen en 0,4 % al crecimiento. La recuperación se explica principalmente por el crecimiento del sector financiero y del comercio de importaciones. En la práctica, no se trata de un aumento tangible de la producción, sino de una elevación de los márgenes de comercialización que les restan dinamismo a otros sectores.

El empleo viene declinando en los últimos años y en la actualidad disminuye 3 % con relación al año anterior. En conjunto con el retiro de los trabajadores que dejaron de buscar empleo, porque se cansaron de hacerlo, ha significado una salida en el último año de un millón cien mil trabajadores de la fuerza de trabajo. Se ha configurado un abismo de grandes dimensiones entre el ingreso nacional y los ingresos del trabajo. El aumento del producto y el consumo que reportan las cuentas nacionales no es consistente con las del empleo y, por lo tanto, no es sostenible. El PIB crece por debajo de las proyecciones oficiales.

Desde un principio sabía que el modelo neoliberal era un salto al vacío. Las reformas se basaron en idealizaciones que no se han validado empíricamente en los países en desarrollo. A poco andar se vio que se trataba de un sistema que da lugar a inequidades que se acentúan y se agravan con el tiempo. El retorno del capital supera el crecimiento económico, el salario crece por debajo de la productividad y la brecha de ingresos con los países desarrollados aumenta. La alternativa no es el aumento improvisado del gasto público que se queda en buena parte en el capital. Lo que se requiere es un sistema que genere ingresos y empleo, y evite la concentración en el sector financiero y el comercio de bienes lujosos.

El incumplimiento de las teorías y los errores terminaron en un modelo de crecimiento declinante y un deterioro ascendente de la distribución del ingreso. El retroceso cae en los ingresos del trabajo y en mayor grado en los trabajadores de medianos y bajos salarios, y tiene la manifestación más deplorable en el desplome del empleo.

La solución no es nueva y se aplica, al menos parcialmente, en países que han avanzado en esquemas de crecimiento con equidad y elevación de los ingresos del trabajo. No es algo que se pueda abordar con simples medidas puntuales y microeconómicas. Se requieren grandes transformaciones en los componentes dominantes del sistema económico, como el comercio internacional, el banco central, la regulación financiera, las prioridades sectoriales, el mercado laboral y las transferencias fiscales, al igual que la creación de nuevas instituciones, como sería una política industrial. Lo cierto es que el cambio de rumbo solo será viable dentro de un marco de diálogo y acuerdo de los distintos estamentos de la sociedad colombiana.

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45.19.-Crecimiento consumido MAURICIO CABRERA

Lo preocupante de estos factores de crecimiento del consumo es que no son sostenibles en el mediano plazo. 

Con un crecimiento de 4,9% en el tercer trimestre el consumo de los hogares se ha convertido en la estrella de la economía colombiana. Además, como representa el 70% del PIB, es el principal factor que explica el leve aumento en la tasa de crecimiento del PIB, hasta llegar al 3.3%; tasa mediocre pero que es la mayor de toda Latinoamérica, con la excepción de la Bolivia de Evo Morales que crece por encima del 4%.

24 nov 2019.- Es cierto que la inversión en capital fijo crece un poquito más (5,1%), pero su impacto en el crecimiento es mucho menor por dos razones: primero porque es mas pequeña su participación en el PIB –solo el 23%–, y segundo porque tiene un alto componente de importaciones, especialmente en el rubro de vehículos que están creciendo el 18%, que no contribuye a estimular la producción doméstica. De otra parte, a pesar de los estímulos tributarios, las importaciones de maquinaria y bienes de capital propiamente dichas solo están creciendo 2,8%

En muchos países, los gastos de consumo de los hogares también son el motor del crecimiento. En Estados Unidos, por ejemplo, la rebaja de impuestos de Trump a los más ricos y a las empresas no ha servido para estimular la inversión, y la economía está siendo jalonada por los gastos de consumo.

La diferencia radica en que allá está cayendo el desempleo, mientras que en Colombia está aumentando. ¿Cómo explicar entonces el crecimiento del consumo de los hogares cuando el número de personas que tienen trabajo formal e informal está disminuyendo y, por lo tanto, se puede pensar que sus ingresos no están creciendo?

Hay cuatro factores que pueden explicar esta aparente paradoja. El primero es el aumento de los ingresos por las remesas que mandan a sus familias los millones de colombianos en el exterior. Hasta septiembre ya llegaban a US$5.000 millones, con un incremento de 18% frente al año anterior, cuando se miden en pesos, que no solo permiten un mayor consumo, sino que compensan en parte el enorme déficit de nuestra balanza comercial.

El segundo es el aumento del crédito de consumo que va creciendo a una tasa del 14%, lo cual pone más plata en los bolsillos de los consumidores, pero como toda prosperidad aumenta el riesgo hacia el futuro, si bien hasta ahora no hay síntomas de deterioro de la calidad de la cartera.

En tercer lugar están los inmigrantes venezolanos: Un millón y medio de personas que han llegado escapando de la crisis de su país tienen que comprar por lo menos alimentos, ropa y medicamentos. No es claro cuál sea la fuente de sus ingresos, pero tienen que consumir para sobrevivir.

Finalmente, los ingresos del narcotráfico, pues el aumento del área sembrada de coca implica mayores ingresos para los campesinos cultivadores y para toda la cadena asociada a la producción del alcaloide.

En muchas ciudades ya han vuelto a aparecer los excesos del consumo traqueto, que aumenta las ventas del comercio y mueve la economía pero corrompe la sociedad y destruye el tejido social. Lo preocupante de estos factores de crecimiento del consumo es que no son sostenibles en el mediano plazo; más aún, es necesario que se supere la crisis venezolana y disminuya el tráfico de drogas, todo lo cual limitará el futuro crecimiento de la economía.

Mauricio Cabrera Galvis Consultor privado macabrera99@hotmail.com https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/crecimiento-consumido-mauricio-cabrera-galvis-535868

44.19.-Después de las protestasEDUARDO SARMIENTO

Luego de los acontecimientos de Chile y del paro nacional, el Gobierno tendrá que tramitar una reforma tributaria que baja los gravámenes al capital y a las empresas y enfrentar la presión del FMI, la OCDE, la ANIF, para ajustar el salario por debajo de la productividad.

La economía colombiana y la chilena tienen grandes similitudes. Chile fue la cuna de la reforma neoliberal, la apertura comercial, la privatización, el banco central autónomo, la privatización de las pensiones y el desmonte de la progresividad fiscal. El modelo de desarrollo colombiano es una copia del chileno. Por lo demás, ambas economías fueron las que inicialmente aprovecharon mejor las ventajas del crecimiento económico fundamentado en el mercado. Los ciudadanos obtuvieron grandes ganancias de ingreso por la adquisición de los productos protegidos en los países desarrollados.

Al mismo tiempo, las economías se vieron abocadas a estructuras productivas de baja intensidad del capital y productividad del trabajo que dieron lugar a balanzas de pagos deficitarias que obligaron a devaluaciones que reducen el salario real. En efecto, experimentaron caídas en los ingresos del trabajo en términos del producto nacional que incrementan el coeficiente de Gini y no han podido compensarse con la política fiscal de transferencias. Se configuró el típico modelo de crecimiento impulsado por el mercado que amplía las inequidades. Ambos países registran coeficientes de Gini muy superiores a los de Europa y el Sudeste Asiático.

En Chile, la población, luego de muchos engaños, entendió el complejo proceso económico. Los beneficios se concentran en unos pocos. Los ingresos de los trabajadores, y en mayor grado en los medios y pobres, declinan en términos relativos.

La verdad es que la debilidad de las dos economías está en el deterioro de la estructura productiva por 30 años de abandono. No se avanzó en la incorporación del capital físico y humano, ni en el aprovechamiento del aprendizaje en el oficio. Se amplió la brecha entre la productividad del trabajo y los salarios con los países más desarrollados. Los hechos se encargaron de demostrar que no es un juego en el que todos ganan.

Hasta aquí el análisis comparativo con Chile. Está visto que la apertura y los TLC fracasaron estruendosamente en Colombia. Las ganancias que el país obtuvo por la adquisición de bienes abaratados se compensó por la conformación de una estructura productiva de baja productividad del trabajo y baja demanda. El país quedó abocado a un cuantioso déficit en cuenta corriente que da lugar a un exceso de ahorro que limita la producción por debajo del potencial, devalúa el tipo de cambio desplaza el empleo y reduce el salario. El experimento resultó ineficiente e inequitativo.

El drama actual está en que los gobiernos y los organismos que propiciaron la debacle pretenden solucionarla con los mismos medios que la causaron. En efecto, proponen bajar el salario y reducir los impuestos a las empresas y al capital. El fracaso se busca remediar acentuando la inequidad. Se equivocan de nuevo. Lo que se plantea es una revisión de fondo del modelo de libre comercio que restituya la protección de la industria con políticas comerciales, industriales y tecnológicas selectivas. El déficit en cuenta corriente, que es la verdadera causa de la caída de la actividad productiva y el empleo, se corregiría sin deprimir el salario y resquebrajar la organización fiscal. Sobre este aspecto volveré en detalle en una próxima oportunidad.

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43.19.-Crecimiento insuficiente e inequitativo  EDUARDO SARMIENTO

La guerra comercial EE.UU.-China es el principio del fin del fracaso de la globalización.

Las cuentas nacionales del tercer trimestre revelan que el crecimiento económico estará cerca de 3 %. No se cumplió la meta de crecimiento del FMI, la OCDE y el Gobierno. El crecimiento al final del año estará muy por debajo de las tendencias históricas y contribuirá a ampliar las desigualdades de la sociedad colombiana.

16 nov 2019.- El resultado estadístico refleja el esfuerzo del Gobierno para reactivar la economía con el crecimiento del consumo por encima del producto. El comportamiento es contrario a lo que se observa en la mayoría de los países y puede contradecir la norma económica del multiplicador keynesiano. Por lo demás, contrasta con la reducción del gasto en vivienda, educación privada y transporte urbano, que son los gastos más críticos de los trabajadores de medianos y bajos ingresos.

El balance está a la vista. La industria, que es la principal fuente de producción, crece 1,5 %, y la agricultura, 2 %. La construcción de vivienda, que representa el componente más crítico del consumo, viene en caída libre desde hace tres años. Las exportaciones continúan estancadas. La economía es jalonada por la inundación de importaciones que sostiene la burbuja del consumo, al tiempo que desplaza el empleo y reduce el ingreso del trabajo.

No sobra recordar que el desplome de la economía en los últimos cinco años se originó en el fracaso de la apertura que se manifestó en un déficit en cuenta corriente no registrado de grandes magnitudes. Ahora, se busca contrarrestar el desajuste con una explosión del consumo sustentado en importaciones, que desplazan el empleo y reducen los ingresos del trabajo, y se reflejan en la caída del gasto en vivienda, educación y transporte público. La explosión del consumo global se consigue a cambio de reducir el consumo y el ingreso del trabajo.

En varias oportunidades señalé que la caída de la economía colombiana obedecía al quiebre del modelo económico de globalización. El déficit en cuenta corriente origina una fuerte contracción de la demanda que mantiene el crecimiento por debajo de la tendencia histórica y el banco central no dispone de la organización y la concepción para contrarrestarla. La solución no se busca en el cambio de la estructura que causa el daño, sino en una burbuja de consumo. El error se trata de corregir con otro error. Lo cierto es que el modelo de globalización se sostiene con una burbuja de consumo y la caída del empleo y los salarios que contraen la participación del trabajo en el producto nacional.

Se configuró un modelo de crecimiento insostenible. En agosto y septiembre se registran caídas en la producción de la industria y la construcción. Y lo más grave: es inequitativo. Mientras en unos sectores desconocidos los consumos aumentan por encima de 4,7 %, los ingresos de los trabajadores medios y bajos descienden en términos reales.

No se ha entendido que el fracaso del modelo de equilibrio de mercado genera fuerzas que lo tornan crecientemente inequitativo. Por eso, el modelo de libre comercio, que por su propia naturaleza deprimía los salarios y ampliaba la brecha de ingresos con los países desarrollados, se ha hecho más inequitativo en el fracaso. El mercado corrige sus fallas con inequidad.

El fracaso de la globalización solo se puede contrarrestar con políticas comerciales, cambiarias e industriales que restauren la protección. Como lo he señalado en forma repetida, se requieren reformas de fondo en la estructura del comercio internacional, la organización y coordinación del banco central, la regulación laboral y las prioridades sectoriales.

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  • 42.19.-Se amplía el descuadre de la economíaEDUARDO SARMIENTO
  • ¿Recesión inminente? No lo pareceALEJANDRO NIETO

El deterioro de la economía se acentúa. La agricultura y la industria, que son los principales determinantes de la actividad productiva, crecen menos de 2%. La construcción, que constituye la principal fuente del gasto de consumo en arrendamientos y amortizaciones, lleva tres años en declive. Lo propio sucede con las matriculas de las universidades privadas. Aún más diciente, en el último año se perdieron más de un millón de puestos de trabajo, la mitad por la reducción del empleo y la otra mitad por los trabajadores decepcionados que dejaron de buscar empleo porque no lo encuentran. 

9 Nov 2019.- La verdad es que el modelo económico dominante fracasó en América Latina. La globalización no dio los resultados previstos. Lo que los países ganaron adquiriendo bienes a menor precio en el exterior lo perdieron con estructuras productivas rudimentarias dominadas por los recursos naturales y bienes intensivos en baja productividad del trabajo. En todas partes se conformaron balanzas de pagos deficitarias y se amplió la brecha salarial con los países desarrollados. Segundo, los bancos centrales autónomos resultaron inefectivos para lograr el balance interno con tasas de interés cero y grandes déficits en cuenta corriente. Las economías operan con exceso de ahorro que impiden el pleno empleo y colocan el salario por debajo de la productividad. Tercero, la política fiscal de transferencias basada en la privatización de las empresas de salud seguridad social y educación ha sido un total fracaso. El gasto público llega a los sectores pobres en una proporción muy inferior a su participación en la población. La mayor parte de los beneficios se quedan en los intermediarios que obtienen ganancias excesivas por la naturaleza piramidal de las instituciones. El coeficiente de Gini es similar antes y después de impuestos.

Para completar, los países han demostrado una total incapacidad para coordinar los déficits. Argentina y Colombia operan con déficits en cuenta corriente superiores al déficit fiscal que generan exceso de ahorro, salario por debajo de la productividad y desempleo. Por su parte, Brasil opera con un déficit fiscal muy superior al déficit en cuenta corriente qué congestiona y asfixia al sector privado.

Los esfuerzos en Colombia no giran entorno analizar las partes del sistema para encontrar las causas y las soluciones, sino se concentran en juegos de cifras para qué el conjunto supere la suma de los componentes. Las fallas descritas se diluyen ante el cálculo del crecimiento del producto, que está expuesto a alto margen de error. El estado de la economía se juzga con las predicciones del FMI y la OCDE, que se han incumplido sistemáticamente en los últimos cinco años. El análisis económico dominante se aparta del procedimiento histórico basado en los fundamentos científicos y se sustituye por las comparaciones entre países y la última cifra global del producto nacional.

Las causas del mal funcionamiento de la economía colombiana se deben buscar en los detalles. El ejercicio no resulta de la comparación de los desempeños con otros países y de las cifras globales. Tampoco se resuelve de un plumazo con baja de tasas de interés, devaluaciones del tipo de cambio y represión salarial. Lo que se plantea es la estricta coordinación entre la política monetaria y fiscal, la abierta intervención con el comercio internacional con aranceles, subsidios y, sobre todo, con políticas industriales, para modificar la estructura de importaciones y exportaciones, el apoyo a la industria y la agricultura, y un ajuste de los salarios que compense el deterioro con respecto de la productividad del trabajo en los últimos 15 años. El descuadre de la economía no es de altos salarios sino de demanda.

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42.19.-¿Recesión inminente? No lo pareceALEJANDRO NIETO

Llevamos meses hablando de la siguiente crisis, que está al caer. Y hay motivos para estar preocupados, ya que todos los datos que se van publicando nos llevan a pensar que el crecimiento mundial se está estancando. El FMI pronostica que este año el mundo crecerá un 3%, el ritmo más bajo desde 2008/09.

1 nov 2019.- Sin embargo estamos todavía lejos de una recesión, al menos en España. Y los datos empresariales de EEUU llaman también al optimismo, las empresas todavía no sufren recortes de sus beneficios.

España y las previsiones

Hace unos días publicamos un resumen de todas las previsiones que hay para este año y los siguientes para España. Y es cierto que todos los organismos preveen una caída del crecimiento. Pero es muy importante señalar que nadie prevee caídas del PIB. Todos dicen que creceremos, poco, pero creceremos.

De hecho el indicador adelantado del PIB en el tercer trimestre del año publicado ayer por el INE dice que hemos crecido un 0,4%. Exactamente lo mismo que el trimestre anterior y una décima menos que el primer trimestre del año. Estamos creciendo a un ritmo del 2%.

El indicador más frecuente que se publica es el del AIREF, que además suele predecir bastante bien el dato final del PIB. Y ahora mismo, incluso con los datos de la última EPA publicados (que no fueron buenos) no indican que vayamos a tener una recesión. El próximo trimestre creceremos incluso un poco más (es habitual que el último trimestre del año haya un repunte).

Previsiones del crecimiento del PIB de la AIREF para 3T y 4T de 2019 

Además estamos en época de presentación de resultados económicos de las empresas y los del IBEX35 no están siendo espectaculares pero tampoco catastróficos. Los bancos son los que más reducen sus beneficios pero está siendo por ausencia de beneficios extraordinarios que sí han tenido en el pasado o porque están aprovechando estos beneficios para reducir personal.

Y sí, el último dato de la EPA no ha sido nada bueno, pero todavía se crea empleo y es muy posible que se siga creando a un ritmo de bajo crecimiento gracias a que ahora tenemos un mercado laboral más flexible que hace una década.

Los resultados de EEUU son esperanzadores

En EEUU las empresas también están presentando resultados y están siendo bastante buenos. Apple y Facebook presentaron antes de ayer batiendo las estimaciones. Y casi todas las empresas están dando sorpresas bastante positivas.

A pesar de las críticas del presidente de EEUU, Donald Trump, al Presidente de la Reserva Federal, Jerome Powel, esta semana recortó los tipos para evitar los (escasos) signos de una deseleración.

El empleo de EEUU sigue viento en popa con unos datos de paro no vistos en décadas y sin signos de desacelerarse. Y esto, aunque sea solo un país, puede ser un signo importante ya que muchas empresas de EEUU son multinacionales y deberían verse afectadas por el devenir de otros países. No parece que, de momento, les esté pasando factura.

En definitiva, estamos entrando en un bache económico pero no parece que, de momento, vayamos a adentrarnos en una recesión como la de hace una década. Esperemos que sea solo un pequeño bache que sirva para limpiar la economía de algunos problemas sin dejar numerosos damnificados por el camino.

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  • 41.19.-Crecimiento enfermizoSALOMÓN KALMANOVITZ
  • lunas  de mielMAURICIO CÁRDENAS

El Gobierno saca pecho por el crecimiento de Colombia, uno de los más altos de la empobrecida América Latina. En efecto, Venezuela ha perdido más de la mitad de su riqueza, Argentina experimenta una contracción más leve, Chile está estancado desde hace cinco años y en ebullición, Brasil tampoco crece mayor cosa, Ecuador está asfixiado por su dolarización y México sufre de un lento crecimiento desde hace tres décadas. El resultado del crecimiento de Colombia para el primer semestre de 2019 es 3,1 %, que frente al resto se ve muy bien; pero mirando los datos con cuidado, se revelan fisuras en los cimientos sobre los que reposa.

28 oct 2019.- El ministro de Hacienda modestamente afirma que el crecimiento se debe a su reforma tributaria, que redujo los impuestos de las empresas y ello despertó los espíritus animales de sus dueños, que decidieron invertir, a pesar de los problemas de demanda que experimentan sectores como la industria, la agricultura y la construcción, como también las exportaciones.

Es cierto que las importaciones de bienes de capital aumentaron un 20 % en lo que va del 2019, gracias al incentivo de no pagar un IVA, que era del 19 %. Además se les trazó una ruta descendente del impuesto a la renta que deben pagar a futuro. Así que es una oportunidad para renovar las viejas máquinas, aunque las perspectivas futuras no sean las mejores.

El señor Trump hizo lo propio hace dos años y la economía de Estados Unidos creció un 3 %, pero se trató de un estímulo parecido al de las bebidas energéticas repletas de cafeína y este año se espera un crecimiento raquítico de 1,8 %.

Es que las condiciones de demanda en Colombia no son propicias para hacer nuevas inversiones en planta y equipo para la industria o la agricultura, ni para el mercado exterior. En lo corrido de este año ambos sectores crecen a un pobre 1,7 %, la construcción se contrae 2,5 % (privada -7 %; por eso tanto desempleo, y la construcción pública crece supuestamente 11 %), minas y petróleo aumentan 3,1 %, el comercio aumenta 4,4 %, gracias al incremento de 9 % de bienes importados, mientras que las exportaciones crecen solo 3,4 %.

En términos monetarios, el balance externo es negativo en $34 billones, equivalente a más del 6 % del PIB semestral que se le debe sustraer a la demanda, según los procedimientos aceptados de elaboración de las cuentas nacionales. Con un balance comercial tan negativo, sorprende que el DANE calcule un crecimiento de más del 3 % durante el semestre.

El sector líder es el financiero, que crece 5,5 %, pero se trata de intereses y primas que le abonan empresas e individuos, que no puede considerarse trabajo productivo. Es el sector más grande de la economía, con cerca del 20 % del PIB; casi el doble que la participación de la industria. Se trata de lo que algunos llaman la financiarización de la sociedad. Se trepa el endeudamiento público para sustituir los impuestos devueltos, los aportes pensionales se le entregan al sector financiero para que pague pensiones miserables, y el sector privado y los consumidores se endeudan con los bancos, que cobran intereses de 33 % por el uso de sus tarjetas de crédito.

Es, en fin, un crecimiento de los ingresos de los acreedores contra el de los deudores, del de los más ricos con una caída del de la clase media y los trabajadores, muchos de los cuales perdieron sus empleos recientemente. Es crecimiento deforme, destructor de puestos de trabajo.

https://www.elespectador.com/opinion/salomon-kalmanovitz

41.19.-lunas  de mielMAURICIO CÁRDENAS

 El entorno es tan complejo que pretender gobernar desde los extremos es un gran error.

Las lunas de miel están pasando de moda. Hoy, ya las parejas no las toman, o hacen viajes muy cortos. Muchos las postergan indefinidamente hasta que las circunstancias lo permitan. Hay otras prioridades. 

A los gobiernos les pasa un poco lo mismo. Los periodos en los que tienen a la opinión pública irrestrictamente a su favor son ya muy breves.

1 nov 2019.-  En América Latina hay una generación de presidentes que llevan escasamente un año o menos en el poder. Duque en Colombia, desde agosto de 2018; Amlo en México, desde diciembre pasado; Bolsonaro en Brasil, desde enero. Para no hablar de Juan Guaidó en Venezuela, que ha estado esperando a que llegue la novia, algo que no le ha permitido siquiera pensar en la luna de miel.

Aunque con ideologías diferentes, todos vienen de la oposición e hicieron grandes promesas de cambio. En Colombia, la crítica se centró en los acuerdos de paz y en la necesidad de reducir aún más los impuestos a las empresas. En México, en acabar con el “neoliberalismo”. En Brasil, el eje electoral fue la lucha contra la corrupción de los gobiernos anteriores.

La segunda realidad es la protesta social y el descontento de las clases medias emergentes

Ahora Argentina se ha sumado al grupo. El opositor Alberto Fernández ganó el domingo, con la promesa de sacar a su país de la crisis económica en la que inexplicablemente está inmerso.

Pero todos están enfrentando las mismas realidades, unas realidades que no son ni de izquierda ni de derecha.

La primera es que la región no está creciendo, en buena parte porque el entorno externo es pésimo. El comercio mundial está colapsado, los precios de los productos básicos han caído –la guerra comercial entre EE. UU. y China les resta dinamismo a estos dos países, que son nuestros principales socios comerciales–. Además, aunque hay liquidez en el mundo, los capitales son ahora más cautelosos y ven a América Latina como una región de mayor riesgo.

La segunda realidad es la protesta social y el descontento de las clases medias emergentes. Millones de latinoamericanos salieron de la pobreza en los últimos años, pero ingresaron a la llamada “población vulnerable”. Esto quiere decir que tienen un pie en la pobreza y otro en la clase media. No han podido dar el paso completo. Ante la falta de crecimiento, y al no ser una clase media consolidada, viven todos los días bajo el riesgo de dar marcha atrás. Y no solo eso, sino que tienen la legítima ambición de seguir progresando. Desde un punto de vista demográfico, este es hoy el grupo dominante en nuestros países.

Estas dos realidades, bajo crecimiento económico y mayores riesgos de retroceso que posibilidades de avance, han hecho que la gente se vuelque a las calles. Nadie quiere que le hablen de austeridad o ajuste, que suban los precios de los servicios públicos, o que le cobren más impuestos. Y mucho menos cuando ese tipo de medidas toman por sorpresa a la gente, como ocurrió en Ecuador con el alza de los combustibles. El gobierno de Lenín Moreno tuvo que dar reversa después de tener el país paralizado por diez días.

Pero así como esto es cierto, también lo es que ningún gobierno puede ignorar a los empresarios. Las medidas populistas hacen estragos. En México, para citar solo un ejemplo, la economía se estancó por causa del freno a la inversión privada en sectores estratégicos. Muchos hablan de la inminencia de una recesión.

¿Qué hacer? En Chile, el presidente Piñera marcó la pauta cambiando el gabinete y adoptando una nueva agenda que incluye mejorar las pensiones y los subsidios sociales, controlar los precios de los medicamentos y facilitar el acceso a la universidad. Es decir, se movió al centro de la cancha en un intento de supervivencia política.

En Colombia, los malos resultados en las elecciones del domingo pasado, así como las derrotas legislativas que ha tenido el Gobierno, deberían llevar al presidente Duque a hacer lo mismo. Reformas que les den mucho a los empresarios y poco o nada a la clase media van a ser la fuente de muchos problemas hacia el futuro.

El entorno es tan complejo, y las necesidades de la población tan grandes, que pretender gobernar a la América Latina de hoy desde los extremos es un gran error. La luna de miel se agotó, y llegó el momento, como en todo matrimonio, de ponerles afecto a las diferencias.

40.19.-Los desafíos de BogotáEDUARDO SARMIENTO

Bogotá, que ha logrado avances notables en el último siglo en diferentes frentes, adolece de dos deficiencias que han perdurado y no se han resuelto. Una es el transporte. La ciudad ha buscado el desarrollo del mismo mediante el sistema de buses, que ha sido totalmente inadecuado para las características de una urbe que tiene serias limitaciones físicas y económicas para la expansión horizontal. La ciudadanía pierde enormes ingresos por el lento desplazamiento de la fuerza de trabajo al oficio. Por eso, los beneficios de un metro bien concebido pueden superar en tres veces los costos iniciales de la infraestructura.

26 Oct 2019.- La adjudicación del metro aéreo no cierra el debate. El procedimiento de aprobación se realizó sin estudios de detalle de ingeniería, sin la presencia de los organismos de control y sin la evaluación convincente de la relación beneficio-costo de las dos alternativas. El nuevo alcalde tendrá un amplio margen de maniobra para revivir la discusión y alcanzar una solución que se acerque más al metro subterráneo, que es la única forma de ampliar el área efectiva del transporte de la ciudad. Como lo mostré en la columna de la semana pasada, la solución de la movilidad no está en el sistema transmilenio que generó el caos, sino en el metro subterráneo que se postergó durante más de medio siglo.

La otra dificultad grande ha sido la equidad. Debido a la fuerte migración del campo a la ciudad, la falta de oportunidades de empleo y la lejanía de los puertos para penetrar en los mercados externos, la ciudad ha evolucionado dentro de un estado de desempleo y pobreza que se asemeja a las economías agrícolas de finales del siglo XIX. La ciudad no ha podido asimilar la avalancha demográfica.

La ciudad carece de una demanda que permita emplear su mano de obra y la capacidad empresarial. El diagnóstico lo hice a principios del siglo y fue acogido en el programa de Lucho Garzón (Sarmiento E., 2014. “Estrategia de empleo para Bogotá”, revista ECI). La solución no era más que una simple propuesta keynesiana de orientar el gasto hacia las actividades de mayor capacidad de generación de empleo y los grupos de menores ingresos. En esencia, significaba abandonar las obras faraónicas que predominaron en la primera alcaldía de Enrique Peñalosa. Los resultados fueron notables. E

l programa iniciado por Garzón fue continuado por las administraciones siguientes con resultados y cifras que no sobra repetirlas. Entre 2002, cuando entró Garzón, y 2015, cuando salió Petro, la brecha de pobreza monetaria bajó de 12,5 a 3,6 %, el coeficiente de Gini de 0,58 a 0,49 y el desempleo de 18,8 a 8,7 %. Las tendencias se invirtieron en los tres primeros años de la actual administración Peñalosa (2015-2018), cuando la pobreza monetaria subió de 3,6 a 4,3 %, el coeficiente de Gini de 0,49 a 0,51 y el desempleo de 8,7 a 10,5 %.

En las circunstancias actuales, las soluciones deben ir mucho más allá de las políticas de hace 20 años. Bogotá no estuvo exenta de los daños ocasionados por el fracaso de la apertura económica y los TLC. La ciudad no ha logrado pasar del primer peldaño de la escalera tecnológica de bienes intensivos en mano de obra no calificada. La mayoría de las empresas industriales importan más del doble de lo que exportan.

Por fortuna, la administración distrital, desde luego con excepciones, logró realizaciones incuestionables en la empresa de energía eléctrica y en la ETB, que bien puede ampliarse para impulsar y coordinar el desarrollo de empresas de alto contenido del conocimiento. Ni más ni menos, le compete adelantar la política industrial que los gobiernos centrales se niegan a realizar.

Claudia López, por su orientación social, liderazgo, sólida formación académica y compromiso contra la corrupción, es la candidata que está en mejores condiciones de enfrentar los desafíos descritos. Votaré por ella.

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39.19.-La adjudicación del metro de Bogotá –  EDUARDO SARMIENTO

Luego de que el país realizara múltiples estudios para la realización del metro de Bogotá, terminó con una licitación con estudios incompletos. Los pliegos de términos que llevaron a asignar la construcción se limitan a establecer el trazado de la ruta, los costos y la ingeniería básica. Los estudios de detalle, que son centrales por la naturaleza del proyecto, que gira en torno a columnas cada 35 metros, se dejan a cargo de la firma constructora.

19 oct 2019.- Durante 60 años la ciudadanía vio y sintió la necesidad de que Bogotá contara, al igual que las urbes similares, de una gran troncal de metro que atravesara la ciudad por la parte central y se comunicara con el resto mediante alimentadores verticales. Algo así como la columna vertebral que atraviesa el cuerpo humano y se comunica con el resto con las vértebras.

La historia del metro revela la ligereza científica con que se adoptan las decisiones cruciales para el bienestar público. Los estudios y el debate se hicieron para un metro subterráneo y la parte más importante, como son los estudios de suelos y detalle de ingeniería, que costaron $150.000 millones, constituyeron la última parte del proceso. Sin embargo, Peñalosa, con el argumento de que el metro aéreo se podía realizar con la tercera parte del costo del subterráneo, abandonó los estudios previos y contrató un nuevo trabajo. En pocos días pasó del metro subterráneo como troncal básica a un sistema elevado en el que el metro es un suplemento del Transmilenio.

En un artículo anterior (marzo 25) mostré cómo la información comparada de los dos estudios no confirmaba el supuesto de Peñalosa. En el estudio de la administración anterior se encontraba que el metro subterráneo cubriría 27 km y costaba $15 billones. Ahora, en la propuesta del metro elevado, se estima que el recorrido sería de 23 km con un costo de $11 billones. La diferencia en términos del costo por kilómetro es de 25 %, que es similar a los sobrecostos de este tipo de obras.

La diferencia grande está en los beneficios de la obra. Por simples razones económicas de escala el metro subterráneo está en capacidad de movilizar muchos más pasajeros que el aéreo. La explicación es la misma que la de por la cuál el conducto de transporte de líquidos se hace con tubos cubiertos y no con superficies cuadradas abiertas. Sin duda, el metro subterráneo permite ampliaciones y extensiones mucho mayores, sin restarle espacio al transporte superficial. No existe otra forma para romper el cuello de botella de la movilidad de la ciudad.

En cierta forma, se repite la experiencia del metro de Medellín, Hidroituango y Reficar, en la que los proyectos faraónicos se realizan sin estudios suficientes y detallados. Por lo demás, la práctica de dejar en manos de los constructores la realización de los estudios rompe el principio reconocido de la separación entre el diseño y la construcción. Los constructores quedan en capacidad de influir en las condiciones de los proyectos para obtener mayores ganancias a costa de los contribuyentes. Por razones administrativas bien conocidas, lo lógico es que un proyecto de estas dimensiones sea designado por la misma administración que inicia su ejecución.

La licitación en los términos descritos no resuelve el dilema de los dos metros. La administración que triunfe en la elección de alcaldes tendrá que entrar en algún tipo de negociación para garantizar la consistencia entre los estudios generales y los de detalles. De ninguna manera se puede permitir que el proyecto se realice en los términos decididos por la firma constructora. Los estudios de detalle y la evolución del proyecto deben ser materia de seria revisión y seguimiento de la administración y la ciudadanía.

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38.19.-La ley de financiamiento en la cuerda floja – EDUARDO SARMIENTO

La Ley de Financiamiento expedida el año pasado está en vilo. La ley fue demandada y la Corte Constitucional ha solicitado conceptos a las instituciones oficiales y privados sobre su conveniencia y los efectos que tendría una eventual suspensión. En el fondo, la Corte pretende evaluar los costos económicos del cumplimiento de las normas jurídicas.

La Ley de Financiamiento fue justificada por el Gobierno como una forma de llenar o subsanar el hueco fiscal causado por gastos indispensables. Se decía que la ley reduciría el déficit fiscal y reactivaría la economía. Las cosas evolucionaron en forma distinta. La ley se empleó para elevar los gravámenes a los grupos laborales por distintos caminos y bajar los tributos a las empresas por la vía de la reducción de las tarifas a la renta y la reducción del IVA a las importaciones. El hueco fiscal no era para el gasto indispensable, sino para reducir los gravámenes a las empresas.

El balance no es serio. La ley no correspondió al discurso público, sino se convirtió en un medio para modificar las cargas tributarias. El propósito central de reactivar la economía y alcanzar una tasa de crecimiento de 3,6 % tampoco se logrará. A estas alturas del año, no hay ninguna posibilidad de realizarla. Lo más grave es que el incumplimiento de la meta estuvo acompañado de un déficit en cuenta corriente de más de 4,5 % del PIB y una caída del empleo de 2,5 % que impedirán crecer al 4 % durante varios años.

Ante el insuceso de la ley se procedió a cambiar el discurso. Ahora, ya no es para reducir déficit fiscal y cumplir la regla fiscal, sino para bajar los impuestos a las empresas y aumentar el déficit fiscal. Antes se reducía el déficit fiscal y ahora se sube para reactivar la economía. No se advierte, sin embargo, que la baja de impuestos a las empresas aumentará el déficit fiscal y le restará recursos al sector privado por la vía de la colocación de TES. Lo que se gana reduciendo los impuestos se pierde por la menor disponibilidad de recursos financieros para el sector privado.

Sin duda, la Ley de Financiamiento es una política fiscal de estímulos a la economía que no tiene relación con los factores estructurales que la mantienen estancada desde hace más de cinco años.

Mientras persista el elevado déficit en cuenta corriente y la caída del empleo, los buenos oficios de reactivación se verán neutralizados por la inundación de importaciones y la baja demanda. Para completar, la baja del impuesto de las empresas a cambio de mayores gravámenes al trabajo es claramente contrario a la Constitución, que establece que los impuestos deben ser progresivos y justos. Los que tienen más pagan menos.

La verdadera causa del mal desempeño de la economía es el quiebre del sector externo originado por la apertura económica, los TLC y el tipo de cambio flexible y por la incapacidad del Banco de la República para contrarrestar sus efectos sobre el empleo y la producción. La Ley de Financiamiento no busca remediar la dolencia donde se causa, sino por el camino fácil de la ampliación de las desigualdades. Se configura el típico dilema entre el crecimiento y la distribución del ingreso. Ni más ni menos se pretenden corregir los graves errores del pasado deprimiendo salarios y bajando los impuestos a los sectores de altos ingresos.

Claro está que existen múltiples formas para recuperar las economías sin afectar negativamente la distribución del ingreso. La más simple es una política industrial que modifique la estructura de importaciones y exportaciones hacia actividades de mayor complejidad, a tiempo que eleve la productividad del trabajo.

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  • 37.19.-El desbordamiento del desempleo –  EDUARDO SARMIENTO
  • Rompecabezas económico MAURICIO CÁRDENAS

La información divulgada en la última semana sobre desempleo y balanza de pagos confirma el diagnóstico que hemos venido haciendo en forma reiterada desde hace cinco años. La economía es materia de un diagnóstico que la está conduciendo al abismo.

Primero, el desempleo es la consecuencia de rigideces que colocan el salario por encima de la productividad. Segundo, la balanza de pagos es regulada por la modalidad de tipo de cambio flexible; la escasez de divisas da lugar a alzas del tipo de cambio que la corrigen. Ambos aspectos, que aparecen en los libros de texto como verdades absolutas, no se cumplen en la economía colombiana. En los últimos 10 años, el salario se ha ajustado por debajo de la productividad. La tasa de cambio no tiene ninguna capacidad para corregir un cuantioso déficit en cuenta corriente proveniente de una estructura comercial de baja demanda externa.

5 oct 2019.- Este resultado es la consecuencia de políticas adoptadas durante dos décadas por administraciones que se resisten a reconocer la realidad y ocultan los insucesos. Como ocurre con los errores económicos que no se corrigen y se persiste en mantenerlos, en algún momento terminan siendo arrasados por los hechos.

El origen de la crisis de la economía es el monumental déficit en cuenta corriente causado por el fracaso de la apertura económica, los TLC y el tipo de cambio flotante. La inundación de importaciones desplazó el empleo. Luego, la caída de los ingresos del trabajo provocó una fuerte contracción de la demanda que redujo la producción y el empleo. Se configuró un círculo vicioso en el cual la reducción de la producción y el empleo se refuerzan en forma ascendente. La economía entra en un proceso de caída libre que no puede contrarrestarse con los instrumentos fiscales y monetarios convencionales.

Lo anterior tiene una clara manifestación en la macroeconomía más elemental. El balance entre el ahorro y la inversión se quiebra. El exceso de ahorro mantiene la producción y el empleo por debajo del potencial y torna ineficaces las políticas convencionales de tasa de interés y déficit financiados con título de ahorro, y más, presiona el salario por debajo de la productividad. La economía está condenada a un cuantioso y creciente déficit en cuenta corriente, el desbordamiento del desempleo que comprime el salario de los grupos de ingresos medios, y alto riesgo de caída.

Todo esto se veía venir. Nuestras advertencias del fracaso del modelo no tuvieron mayor receptividad en los centros influyentes. El disparo del desempleo y de la tasa de cambio son insuficientes para que se entre en razón. No habido forma de que se entienda que una economía en que el empleo desciende a 2,5 %, la tasa de cambio se dispara, el déficit en cuenta corriente supera el 5 % del PIB y las matrículas de las universidades privadas se desploman, el producto nacional no puede crecer por encima de 3 % y el consumo de 4,5 %.

En fin, el desempeño de la economía es el resultado de un desajuste estructural de la balanza de pagos que no puede corregirse con la receta trillada del tipo de cambio. La devaluación aumenta la inflación y baja el salario real y no afecta considerablemente las importaciones y las exportaciones. Por su parte, el Banco de la República carece de medios para contrarrestar los daños de la balanza de pagos sobre la producción y el empleo. No hay más opción que pasar a una modalidad de cambio fijo ajustable, sustituir la autonomía del banco central para regular la tasa de interés por la coordinación con la política industrial, alejarse de la minería y proteger la industria y la agricultura.

https://www.google.com/search?sxsrf=ACYBGNQ3KMBd2JXpaefcdtjb1_PiRv-McQ%3A1570366890986&source=hp&ei=quWZXbn5OcPx5gLpqbDoDw&q=sarmiento

37.19.-Rompecabezas económico MAURICIO CÁRDENAS

Para mí, todo esto apunta a que se necesita un plan de choque.

  

Así como los economistas en el mundo se están preguntando si habrá una recesión global o no, en Colombia deberíamos preguntarnos para dónde van las cosas. Hay muchas señales encontradas que no dejan ver con claridad cuál es la tendencia. Si se miran unos indicadores, como el consumo y el comercio interno, es posible construir una historia positiva. Otra noticia positiva es el dinamismo de las importaciones de bienes de capital que refleja la recuperación de la inversión. Pero si se pone el foco en variables como el comercio exterior y el desempleo, hay campo para preocuparse.

4 oct 2019.- Sectores como la construcción de edificaciones y la industria también generan inquietudes. Las licencias de construcción siguen cayendo, mientras que el sector manufacturero creció en los primeros siete meses del año 1,8 %, cuando el año pasado lo hacía al 3 %. ¿Por qué se está desacelerando la industria a pesar del dinamismo del consumo? Esa es la pregunta del millón, que apunta a que el comercio exterior nos está jugando una mala pasada.

Las exportaciones –en todas sus ramas– han retrocedido. Después de una recuperación que las llevó a crecer al 15 % hace un año, cayeron 1,8 % en el año terminado en agosto pasado. Esto tiene que ver mucho con las guerras comerciales y el menor crecimiento de la economía global. Este año han caído nuestras exportaciones a los países europeos y a los latinoamericanos, con excepción de Ecuador. En este frente, las cosas no van a cambiar, por lo menos en el corto plazo.

Muchos se preguntarán si no es más fácil hacer todo esto por la vía de una reducción de la tasa de interés, como han hecho varios países en las últimas semanas. Sería lo ideal, pero no parece factible

Pero tal vez los mayores nubarrones estén por el lado del empleo. El aumento del índice de desempleo hace estragos, pues reduce la confianza de los hogares y desestimula la demanda de crédito, lo que frena el consumo. Por eso, no hay duda de que mejorar las condiciones del mercado laboral debe ser la prioridad.

El principal problema es que se están perdiendo puestos de trabajo. Esto pasa especialmente con los trabajadores independientes, pero también hay personas que están siendo despedidas en sectores como los servicios y la industria. Un problema adicional es la inmigración. Estas dos fuerzas, sumadas, se traducen en una mayor tasa de desempleo, incluso si algunas personas desalentadas con la situación dejan de participar activamente en el mercado laboral, como está ocurriendo.

Estos son, como dicen los chinos, momentos interesantes. Por un lado, hay que interpretar variables que se mueven de manera contradictoria y, por otro, hay que hacer propuestas para que lo bueno arrastre a lo malo, y no al revés.

Para mí, todo esto apunta a que se necesita un plan de choque para contrarrestar la caída de las exportaciones y estimular la generación de empleo. En el pasado, el Gobierno experimentó con los llamados Pipe, que dejaron varias lecciones. Para que esos planes sean efectivos y viables fiscalmente deben ser muy selectivos. Los subsidios a la tasa de interés para la compra de vivienda nueva, y el traslado de recursos que estén ociosos en las fiducias del sector transporte –normalmente en la ANI– para que el Invías pueda adelantar en el tiempo obras ya contratadas, fueron muy útiles. Con algo más de cautela valdría la pena diseñar programas de empleo temporal, enfocados en especial hacia las mujeres en las regiones donde la tasa de desempleo es más alta.

Esto es más potente que los pactos para generar empleo que todo el mundo firma, pero nadie cumple. Y lo que definitivamente no hay que hacer es agravar el problema subiendo los salarios excesivamente, como ocurrió este año, o encareciendo la nómina a través de nuevas primas o la reducción de la jornada laboral.

Muchos se preguntarán si no es más fácil hacer todo esto por la vía de una reducción de la tasa de interés, como han hecho varios países en las últimas semanas. Sería lo ideal, pero no parece factible, pues seguramente el Banco de la República no va a querer agravar el déficit externo, que ya es elevado. Es decir, para resolver el problema, el Gobierno está relativamente solo, pues hasta su propio partido no parece muy dispuesto a ayudar.

Nota. He pasado una semana entristecido por la ausencia de Guillermo Perry. Aprendí mucho de él. Lamento estar fuera del país hoy, cuando se celebra una ceremonia en su honor en Uniandes.

El sector social experimenta serios contratiempos. En el índice global de jubilación 2019 Colombia aparece entre las tres naciones con las pensiones más inequitativas. El Gobierno destina cuantiosos recursos para mantener en pie las EPS y solventar las quiebras.

28 sep 2019.- La ley 100 es probablemente la reforma más improvisada de la historia del país. Tanto en las pensiones como en la salud se pretendió impulsar el avance social mediante las privatizaciones de las empresas de servicios sociales. Los sistemas se crearon a cambio de grandes prerrogativas a los intermediarios financieros.

Las empresas de servicios sociales se caracterizan por prestar servicios luego de la realización del pago. Así se configuran pirámides en que los pasivos son superiores a los activos. Las empresas que tienen alto crecimiento de los afiliados reciben mayores ingresos que egresos. En unos casos los excedentes o rentas son apropiados por los intermediarios y en otras se trasladan a los usuarios.

El caso más ilustrativo es el de las EPS. Las empresas convirtieron el excedente de las pirámides en enormes deudas con los hospitales que les permiten mejorar los servicios y atraer los clientes. Se esperaba que las deudas se postergaran indefinidamente y se cubrieran con el desbalance del activo. Sin embargo, el resultado solo se presenta en las empresas que incrementan los afiliados. Se genera una competencia monopolística en que unas empresas obtienen grandes ganancias, y otras experimentan pérdidas, que se trasladan al Gobierno en la forma de quiebras o subsidios.

La situación de las pensiones es más grave. La diferencia entre la prestación del servicio y el pago es mucho mayor. En el sistema de capitalización los Fondos Privados de Pensiones (AFP) se apropian de las rentas mediante elevados márgenes de operación y las trasladan a los usuarios en forma proporcional al monto de las pensiones. Por su parte, Colpensiones por medio de la modalidad de prima media la transfiere a los usuarios del sistema con pensiones que doblan las cotizaciones y significan una cuantiosa erogación fiscal.

La ley 100 fue el intento de adelantar las políticas sociales con estímulos al capital. Ni más ni menos, se dio rienda suelta para que las empresas montaran pirámides y las explotaran a su discreción. El resultado ha sido grandes retornos para el capital y subsidios que recaen en los sectores de mayores ingresos. Luego de 25 años, se advierte que la focalización del gasto público que debería ser uno de los mecanismos centrales para reducir las desigualdades tiene un efecto marginal. El 40 % más pobre solo recibe el 15 % de la factura tributaria.

Todo el mundo reconoce que el sistema de salud y pensiones no cumplen su objetivo central de reducir las desigualdades. Sin embargo, no se ha hecho nada para modificarlo. Las rectificaciones no guardan relación con los daños. La inconsistencia de las EPS se resuelve entregándoles más recursos y la inequidad de las pensiones fortaleciendo el sistema privado. Lo que se plantea es un cambio drástico de concepción económica. No se puede esperar que la política social sea focalizada por estímulos de mercado.

Tanto los fondos privados de pensiones (AFP) como Colpensiones deben ser materia de mayor intervención y regulación estatal. En Colpensiones es necesario limitar la prima media a los salarios cercanos al mínimo y en el sistema de capitalización establecer salarios de reposición menores para los afiliados de altos ingresos. En lo que respecta a la salud, la intermediación no puede dejarse al arbitrio del poder monopólico de las EPS; se requiere la presencia creciente del Gobierno.

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36.19.-Ojalá vengan más ciudadanos venezolanosSANTIAGO ÁNGEL 

 Hace poco Angelina Jolie, la actriz mundialmente reconocida y representante de la ONU para las migraciones, publicó una tremenda columna en la Revista Time explicando el problema y el fenómeno de la migración.

Decía Jolie que durante la segunda guerra mundial la gente entendió en los migrantes a los ciudadanos europeos que llegaban a otros países porque sus ciudades habían quedado destruidas. Hoy los migrantes se encuentran especialmente en África, Oriente Medio, Centro América y Venezuela. 

Sin importar la diferencia de contextos; una guerra catastrófica versus las situaciones geopolíticas de cada rincón del mundo de donde los ciudadanos deciden partir, las condiciones siguen siendo las mismas: ningún migrante desplazado abandona la tierra en la que ha crecido y construido sus vínculos con las personas, la familia y su cultura por placer.

Es la tragedia la que lleva a los migrantes desplazados a abandonar sus países. Son situaciones de supervivencia. No encontrar alimentos, medicinas, la violencia que les ha quitado a personas cercanas, a sus propias familias, la inminencia de una amenaza, o la falta de oportunidades que se hace perenne y obliga a los ciudadanos a tratar de conquistar nuevas fronteras.

En Colombia viene creciendo un sentimiento de rencor y de desidia contra los ciudadanos venezolanos. Dicen las personas que la inseguridad ha aumentado aunque no existen cifras precisas que permitan concluir que los índices crecientes de inseguridad se deban a la presencia de ciudadanos venezolanos. Sí, ciudadanos venezolanos. No simplemente venezolanos, porque las palabras y la forma en la que las expresamos también pueden concluir en xenofobia. Un venezolano o “veneco” es una persona, es un ser humano y un hermano, por lo tanto, un ciudadano con derechos y dignidad.

Colombia nunca ha sido un país seguro. Nuestras ciudades están colmadas de criminales y delincuentes que han escogido el camino del delito, el sicariato, el narcotráfico y la corrupción. Claro que existen personas buenas y decentes, buenos ciudadanos seguramente como usted, querido lector, que se esfuerza contra la corriente por ser correcto y hacer las cosas bien. Esos, esperemos, somos la mayoría.

Pero la minoría hace mucho ruido y no es una novedad. Nuestro país tiene una historia sangrienta, de injusticias y abusos del poder, una democracia a la que le hacen falta muchos parches para que funcione bien, instituciones débiles, y un sentido cultural de que el poder es para los clanes y para el beneficio propio; además de una mentalidad despreciable del dinero fácil, la vida fácil, la ostentación, y el poco esfuerzo.

Con esa realidad venimos batallando desde la fundación de la República, y con problemas modernos como la violencia de las guerrillas y el narcotráfico llevamos 60 y 40 años. Nada de eso es culpa de los ciudadanos venezolanos.

Muchos dicen que ya son demasiados, que no hay empleo y que deben ir a arreglar su país y no traer problemas. Esa es una mirada facilista, inhumana y egoísta. Si los ciudadanos venezolanos desesperados para enviar dinero a sus familias, hijos, hermanos y padres aún atrapados en el socialismo mezquino cobran menos que el promedio de los profesionales o en los trabajos comunes, es también culpa de los empleadores colombianos que ven en pagar bajos salarios una oportunidad para enriquecerse a sí mismos.

El Gobierno de Colombia ha sido el único que ha recibido con puertas abiertas a los ciudadanos migrantes, porque tenemos una historia compartida de siglos que no se puede esquivar. Lo que debemos hacer los ciudadanos, en concordancia con las políticas públicas, es tender los puentes de la civilidad para reconocer la crisis, darles la bienvenida y servir de apoyo y de soporte en sus luchas.

Seguramente habrá quienes también escojan el camino fácil y se dediquen al crimen. Pero no por unos cuantos puede generalizarse a un pueblo que huye de la  anulación de la libertad buscando oportunidades para sobrevivir. Se trata de supervivencia.

Es nuestro deber ajustarnos al momento de la historia y actuar como seres humanos civilizados, entendiendo que, a la final, aquel viejo mito de las fronteras es tan solo una invención de la imaginación potente del hombre, y que podemos construir un país mejor con aquellos que vienen ávidos de democracia.

En otro tema: Se van a cumplir 20 días sin que la JEP haya expulsado del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición a los guerrilleros que aparecen en el video volviendo a las armas e incumpliendo notablemente el compromiso más importante del Acuerdo. Esto no es culpa per se de la JEP, sino de un Gobierno que por el afán de los aplausos, entregó demasiadas garantías a connotados delincuentes.

Aclaración: Horas después de publicar esta columna, algunos de los guerrilleros disidentes que aparecieron en el video fueron expulsados definitivamente de la JEP y pasaron a la justicia ordinaria.

@santiagoangelp http://blogs.eltiempo.com/lecturas-con-santiago-angel/2019/09/13/ojala-vengan-mas-ciudadanos-venezolanos/

  • 35.19.-Modificación del régimen cambiario – EDUARDO SARMIENTO
  • El visionario de «The Big Short» que hizo fortuna preveyendo la crisis subprime alerta ahora sobre los ETFs sobre índices –  DERBLAUEMOND

Hace poco Angelina Jolie, la actriz mundialmente reconocida y representante de la ONU para las migraciones, publicó una tremenda columna en la Revista Time explicando el problema y el fenómeno de la migración.

Decía Jolie que durante la segunda guerra mundial la gente entendió en los migrantes a los ciudadanos europeos que llegaban a otros países porque sus ciudades habían quedado destruidas. Hoy los migrantes se encuentran especialmente en África, Oriente Medio, Centro América y Venezuela. (Vea: Angelina Jolie: What We Owe Refugees)

Sin importar la diferencia de contextos; una guerra catastrófica versus las situaciones geopolíticas de cada rincón del mundo de donde los ciudadanos deciden partir, las condiciones siguen siendo las mismas: ningún migrante desplazado abandona la tierra en la que ha crecido y construido sus vínculos con las personas, la familia y su cultura por placer.

Es la tragedia la que lleva a los migrantes desplazados a abandonar sus países. Son situaciones de supervivencia. No encontrar alimentos, medicinas, la violencia que les ha quitado a personas cercanas, a sus propias familias, la inminencia de una amenaza, o la falta de oportunidades que se hace perenne y obliga a los ciudadanos a tratar de conquistar nuevas fronteras.

En Colombia viene creciendo un sentimiento de rencor y de desidia contra los ciudadanos venezolanos. Dicen las personas que la inseguridad ha aumentado aunque no existen cifras precisas que permitan concluir que los índices crecientes de inseguridad se deban a la presencia de ciudadanos venezolanos. Sí, ciudadanos venezolanos. No simplemente venezolanos, porque las palabras y la forma en la que las expresamos también pueden concluir en xenofobia. Un venezolano o “veneco” es una persona, es un ser humano y un hermano, por lo tanto, un ciudadano con derechos y dignidad.

Colombia nunca ha sido un país seguro. Nuestras ciudades están colmadas de criminales y delincuentes que han escogido el camino del delito, el sicariato, el narcotráfico y la corrupción. Claro que existen personas buenas y decentes, buenos ciudadanos seguramente como usted, querido lector, que se esfuerza contra la corriente por ser correcto y hacer las cosas bien. Esos, esperemos, somos la mayoría.

Pero la minoría hace mucho ruido y no es una novedad. Nuestro país tiene una historia sangrienta, de injusticias y abusos del poder, una democracia a la que le hacen falta muchos parches para que funcione bien, instituciones débiles, y un sentido cultural de que el poder es para los clanes y para el beneficio propio; además de una mentalidad despreciable del dinero fácil, la vida fácil, la ostentación, y el poco esfuerzo.

Con esa realidad venimos batallando desde la fundación de la República, y con problemas modernos como la violencia de las guerrillas y el narcotráfico llevamos 60 y 40 años. Nada de eso es culpa de los ciudadanos venezolanos.

Muchos dicen que ya son demasiados, que no hay empleo y que deben ir a arreglar su país y no traer problemas. Esa es una mirada facilista, inhumana y egoísta. Si los ciudadanos venezolanos desesperados para enviar dinero a sus familias, hijos, hermanos y padres aún atrapados en el socialismo mezquino cobran menos que el promedio de los profesionales o en los trabajos comunes, es también culpa de los empleadores colombianos que ven en pagar bajos salarios una oportunidad para enriquecerse a sí mismos.

El Gobierno de Colombia ha sido el único que ha recibido con puertas abiertas a los ciudadanos migrantes, porque tenemos una historia compartida de siglos que no se puede esquivar. Lo que debemos hacer los ciudadanos, en concordancia con las políticas públicas, es tender los puentes de la civilidad para reconocer la crisis, darles la bienvenida y servir de apoyo y de soporte en sus luchas.

Seguramente habrá quienes también escojan el camino fácil y se dediquen al crimen. Pero no por unos cuantos puede generalizarse a un pueblo que huye de la  anulación de la libertad buscando oportunidades para sobrevivir. Se trata de supervivencia.

Es nuestro deber ajustarnos al momento de la historia y actuar como seres humanos civilizados, entendiendo que, a la final, aquel viejo mito de las fronteras es tan solo una invención de la imaginación potente del hombre, y que podemos construir un país mejor con aquellos que vienen ávidos de democracia.

En otro tema: Se van a cumplir 20 días sin que la JEP haya expulsado del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición a los guerrilleros que aparecen en el video volviendo a las armas e incumpliendo notablemente el compromiso más importante del Acuerdo. Esto no es culpa per se de la JEP, sino de un Gobierno que por el afán de los aplausos, entregó demasiadas garantías a connotados delincuentes.

Aclaración: Horas después de publicar esta columna, algunos de los guerrilleros disidentes que aparecieron en el video fueron expulsados definitivamente de la JEP y pasaron a la justicia ordinaria.

@santiagoangelp http://blogs.eltiempo.com/lecturas-con-santiago-angel/2019/09/13/ojala-vengan-mas-ciudadanos-venezolanos/

  • 35.19.-Modificación del régimen cambiarioEDUARDO SARMIENTO
  • El visionario de «The Big Short» que hizo fortuna preveyendo la crisis subprime alerta ahora sobre los ETFs sobre índices DERBLAUEMOND

En 1967, el gobierno del presidente Carlos Lleras Restrepo adoptó la modalidad de cambio fijo ajustable como parte de la política exportadora más exitosa de la historia del país. En 1991, el presidente César Gaviria la sustituyó por la modalidad de cambio flotante que constituye parte esencial del banco central autónomo y de la apertura económica. La historia no está lejos de repetirse.

El primer error de la apertura estuvo en establecer la modalidad de cambio flotante en una economía altamente dependiente de los recursos naturales en el amplio sentido de la palabra. De hecho, contribuía a amplificar las perturbaciones provenientes del exterior.

22 sep 2019.- Hoy en día el sistema de cambio flotante es parte del modelo de autonomía del Banco de la República para fijar la tasa de interés y del libre comercio auspiciado por el desmonte de la protección y los TLC. La modalidad sobrevivió durante mucho tiempo por la revaluación del tipo de cambio, los elevados precios del petróleo y la adquisición de bienes en el exterior a menores precios. En los últimos cuatro años entró en serias dificultades que han sido ocultadas por los gestores de la política económica. El deterioro de los índices de crecimiento, el empleo y la ampliación del déficit en cuenta corriente se atribuyen a factores coyunturales que se corrigen solos, y más, por conducto del mercado.

La falla más visible está en la balanza de pagos. El tipo de cambio en un día se devalúa 10% y en el siguiente se revalúa en la misma cifra. En los momentos de alta devaluación se lesionan las empresas con altos niveles de endeudamiento y componente importado, como Avianca, y en las épocas de revaluación se asedian con importaciones las empresas de alta competencia externa. Por lo demás, el mecanismo ha resultado totalmente inoperante para armonizar las importaciones y las exportaciones. En julio la diferencia se duplicó con respecto al mismo mes del año pasado.

Para completar, el tipo de cambio flexible obstruye el vínculo entre el déficit externo y el interno. Los déficits en cuenta corriente inducen excesos de ahorro que contraen la producción y el empleo. Por eso, los sistemas de cambio flexible multiplicarán las recesiones de América Latina. Al final, los países pierden el control sobre el tipo de cambio y el manejo monetario.

La dolarización, que en algunos círculos ha surgido como solución, iría más lejos al eliminar la injerencia sobre el tipo de cambio y cercenar el poder de emisión de los gobiernos. En los momentos de exceso de ahorro y escasez de liquidez, las economías estarían desprovistas de medios para enfrentar la recesión. Lo más grave es que el vínculo entre el balance externo de importaciones y exportaciones y el balance interno de ahorro e inversión se efectuaría por conducto de los portadores de dólares legales e ilegales. La verdad es que la dolarización es de la misma familia de la modalidad de cambio flotante.

Lo cierto es que el sistema cambiario vigente no cumple con la tarea de evitar las fluctuaciones inducidas por el exterior y propiciar la estabilidad de la balanza de pagos e impulsar el crecimiento económico. Mientras existan esas condiciones no habrá reactivación, aumento de empleo, ni estabilidad comercial y cambiaria. La alternativa más razonable sería un sistema de cambio fijo-ajustable, como el instaurado en la administración Lleras. Si a esto se agrega un cambio en la concepción del Banco de la República y en la estructura comercial de importaciones y exportaciones, la economía quedaría en condiciones de regular el tipo de cambio y coordinar la política fiscal y monetaria para elevar el crecimiento y el empleo.

https://www.elespectador.com/opinion/eduardo-sarmiento

El visionario de «The Big Short» que hizo fortuna preveyendo la crisis subprime alerta ahora sobre los ETFs sobre índices DERBLAUEMOND

En la vida y en el mundo financiero hay gente despistada, gente pasional, gente con corazonadas, gente con teorías que la realidad se empeña en demostrar falsas, gente que juega al azar, gente que suelta predicciones a ver si suena la campana y acierta en alguna y… y finalmente está la gente que acierta en sus vaticinios incluso cuando implican nadar a contracorriente. Y aunque este último tipo de inversores no acierten lógicamente con un imposible 100% de exactitud, muchas veces no aciertan sólo en lo que va a ocurrir, sino también en el cómo y porqué, y si tienen algo de suerte igual lo hacen hasta en el siempre incierto cuándo.

        19 Sep 2019.- En el pinchazo de la terrible burbuja subprime el mundo financiero conoció a uno de estos visionarios que aciertan, y hasta tal punto este hombre estaba seguro de lo que decía, que, en una coherencia muchas veces sospechosamente poco habitual en muchos analistas, él cogió e hizo su fuerte inversión bajista contra esa cancerígena deuda titulizada: fue el «Big Short» que dió nombre a la famosa película. Ahora este visionario ha hecho otra predicción, y vaticina un cataclismo en el mercado por… por los omnipresentes y prácticos ETFs.

Los ETFs, un vehículo financiero muy ventajoso para el pequeño inversor

Desde estas líneas hemos hablado alguna vez de las grandes ventajas que han traído los ETFs a los mercados. Efectivamente, son vehículos de inversión transparentes, baratos, accesibles, que replican índices, materias primas y un amplio abanico de subyacentes que ponen al alcance del pequeño inversor el acceso a mercados que antes sólo eran accesibles para profesionales y grandes inversores.

Además, los ETFs son fondos cotizados, ello implica que cotizan en bolsa en tiempo real como cualquier otra acción, permitiendo una operativa transparente y ágil, y pudiendo el inversor decidir cuándo y cómo entrar y salir de ellos, sin necesidad de salir a ciegas en espera del precio de liquidación que llega al final de la jornada, cuando la salida de los fondos tradicionales ya ha sido ordenada por el partícipe. Además los ETFs también reparten diividendos. Y por último, ofrecen unas comisiones de gestión ultra-bajas, muy inferiores a las habituales en la industria de los fondos tradicionales.

Además está otra ventaja muy interesante que trajeron los ETFs, y es una gran transparencia en la gestión. Al replicar índices o subyacentes, su composición no depende de los designios (interesados o no) del gestor de fondos de turno, sino que su composición es fija y viene determinada por ese índice o subyacente (o cesta de subyacentes). Así no sólo se evitan las gestiones dudosas en las que unos pocos gestores se sospecha que a veces caen, sino que la transparencia y la confianza en la gestión se maximizan por parte de los partícipes.

Así que… con todo este idílico panorama de inversión, ¿Qué podría preocuparnos de los ETFs? Pues como vamos a analizar, lamentablemente, y como para casi todo producto financiero que se precie, también hay motivos para la (honda) preocupación ante los ETFs. Ya saben, todo vehículo de inversión conlleva un riesgo, y ante eventos de cisnes negros, siempre hay una costura por la que puede reventar cualquier traje financiero. Los ETFs no iban a ser una excepción.

¿Se puede oler de nuevo un hedor igual de penetrante que aquel de las funestas subprime?

Corrían los pútridos tiempos financieros de 2007, y mientras una mayoría de la sociedad todavía dormía inocentemente tranquila sobre una cama totalmente carcomida, sumida en el dulce sueño de la autocomplacencia socioeconómica que da la lejanía de la última crisis, algo se cocía a fuego lento en la cocina financiera más sazonada para hacer que el mercado se trague lo intragable… Fue poco a poco como el sistema financiero fue paquetizando hipotecas en las que mezclaba títulos de deuda de calidad con otros podridos hasta la letra pequeña, siendo estos últimos hipotecas de individuos que no tenían ninguna capacidad de repago y un arriesgado perfil crediticio que no justificaba para nada, ni el crédito hipotecario que les estaban concediendo, ni la vivienda en cuya compra se habían embarcado merced a ese dinero que, también hay que decirlo, les habían concedido cuasi-regalado sin apenas preguntar.

Posteriormente, esos paquetes de deuda titulizada, se vendían y revendían una y otra vez, permitiendo a los bancos sacar de sus balances el riesgo de unos clientes hipotecarios que realmente ellos mismos sabían perfectamente que nunca deberían haber llegado a serlo. Pero, además, con esta práctica de sacar al mercado paquetes con cestas de manzanas algunas de las cuales estaban totalmente podridas, diseminaron por todo el sistema financiero un riesgo que ellos se habían quitado de encima al haberlo «externalizado», pero poniendo en jaque a todo el sistema.

En los peores momentos de la debacle de Lehman Brothers, el gran problema que tuvieron las autoridades económicas del país era que nadie era capaz de acotar el problema, ni en importes ni en alcance en el tejido financiero. Era algo imposible de cuantificar, precisamente porque el riesgo había sido camuflado entre manzanas sanas, que se iban a acabar pudriendo también en cuanto las hipotecas subprime sacasen toda la podredumbre de la agresividad comercial de quienes las concedieron sin pedir ni tan apenas un aval, una nómina que justificase la hipoteca, o cualquier garantía de que el crédito podía ser repagado. ¿Para qué? Total, luego iban a colocarlo en el mercado a inocentes compradores de hipotecas paquetizadas que ignoraban lo que se estaba cociendo.

Y así hasta que sobrevino el feroz monstruo financiero subprime en todo su terrorífico esplendor, con las catastóficas consecuencias que todos conocemos (y sufrimos). Efectivamente, el subprime fue otro de esos monstruos disfrazados de cisne (negro) que van creciendo en silencio al calor del boom precedente, y que aguardan pacientemente en el armario de la fábrica de monstruos que es a veces nuestro sector financiero, al estilo de la fábrica de Monstruos S.A. Y sí, los gritos de muchos aterrados sufridores se oyeron hasta Sebastopol pero, al contrario que en la famosa película de animación, en este caso los gritos no midieron la eficacia del monstruo para asustar como una pesadilla nocturna, sino su capacidad destructora real de economías familiares, patrimonios, vidas, y países.

En España creo que sabemos perfectamente de lo que hablamos en este sentido, puesto que aquí sufrimos la debacle inmobiliaria con especial intensidad, aunque no descarten que podamos repetirlo: en el mercado hay cegueras que no sólo se producen, sino que son recursivas, y sí, afectan a bancos, ayuntamientos, políticos nacionales, y… también a los propios ciudadanos. Recuerden aquel siniestro «los precios de los pisos nunca bajan», que tan tristemente popular se hizo, y que a un servidor le valieron acaloradas discusiones en las que me llegaron a tachar incluso de inculto económico por no saberlo.

Resulta obvio decir que, además, las personas que me lo decían estaban comprando pisos «para invertir» (léase especular), para los que daban una entrada sobre plano, y antes de escriturar, firmar una hipoteca y tener que poner más dinero, o incluso antes de tener que empezar a pagar letras, lo vendían de nuevo con una jugosa y burbujil plusvalía. «Un negocio redondo que te estás perdiendo», me decían como si la única ambición de un servidor en esta vida fuese enriquecerse a costa de especular: tan redondo como los ceros que ellos ambicionaban añadir a su cuenta corriente, pero sin apenas más esfuerzo que firmar papeles ante notario. Y que conste que bajo ningún concepto estamos tratando de exculpar a ese sector financiero que concedía hipotecas subprime «a la española», concedidas por un 120% del valor de tasación, y muchas veces también a hipotecados cuya capacidad de repago real apenas les importaba: la mera garantía de la vivienda parecía ya otro negocio redondo.

Todo lo demás lo conocen ustedes tan bien como yo, y ya les analizamos también lo injusto del desenlace final del asunto en el artículo «Y ya se sabe quiénes van a ser los que paguen por los desmanes de la crisis subprime».

El hombre que con las subprime dió en el blanco, en el negro, en el rojo, en el verde y en toda la gama cromática al completo

Sí, ha sido Michael Burry, el famoso protagonista de la película de «The Big Short» que les citaba y que se hizo millonario por su visionaria apuesta por el pinchazo de la burbuja subprime, el que ahora ha hablado. A pesar de poder haber vivido ampliamente de réditos mediáticos por su predicción acertada, Burry no se ha caracterizado todos estos años precisamente por demostrar afán de protagonismo. Más bien todo lo contrario. Es por ello por lo que su advertencia que hace ahora hablando sobre la burbuja de inversión pasiva y de los ETFs merece un crédito especialmente digno de consideración: al menos demuestra que, si declara lo que declara, muy probablemente es porque él está tan convencido de lo que dice ahora como de lo que decía de las subprime.

Y no es que simplemente aproveche su fama y la atención con la que le escucha la gente para hacer otra predicción totalmente independiente de la subprime, es que los paralelismos van mucho más allá de simplemente estar cociéndose a fuego lento una nueva catástrofe financiera: la forma de cocción, e incluso la receta son siniestramente parecidas a las que en 2007 casi tiraron abajo todo el sistema financiero en su conjunto. El paralelismo establecido por Burry se centra en el papel activo que los flujos entrantes de dinero buscando rentabilidad tuvieron ya en la formación de la burbuja subprime, y como ahora los masivos flujos de dinero entrante a los vehículos de inversión pasiva y ETFs pueden estar teniendo efectos similares. Pues va a ser que sí que esos productos son tan buenos como les analizamos en el pasado, el problema sería que precisamente por eso los pueden hacer morir de éxito, especialmente por el tema del carácter masivo que han alcanzado los ETFs y la gestión pasiva, y de que no se les está dotando de los mecanismos adecuados para su correcta valoración y establecimiento de precios, redundando ello en un mercado con el riesgo potencial de acabar siendo ineficiente y sufriendo asimetrías graves.

Michael Burry afirma que los flujos masivos de inversiones que han atraído los ETFs y la accesibilidad que dan a los mercados, se están traduciendo en una colosal burbuja de bonos y acciones. Además, Burry vaticina que, en el momento en que esos flujos se inviertan y se vuelvan salientes, la burbuja explotará con consecuencias impredecibles en magnitud y alcance, que no en forma. Para poner la guinda de este pastel podrido, el famoso inversor añade que el pinchazo es inevitable, y que cuanto más tarde en sobrevenir, peores serán sus consecuencias.

Uno de los problemas que está echando gasolina sobre este nuevo fuego que va ganando poder calorífico en la sombra es que los Bancos Centrales y Basilea III han tenido como una de sus consecuencias que han deteriorado los mecanismos de descubrimiento de precios en los mercados de crédito, y ahora con la inversión pasiva se han eliminado mayormente también el descubrimiento de precios de los mercados de acciones. Estos mecanismos ayudan a establecer valoraciones más realistas aprovechando por ejemplo los movimientos cruzados en los mercados derivados. Estos mercados están altamente profesionalizados, y son los primeros en descontar nuevos datos y escenarios por su menor coste de entrada, por lo que, bien ponderados, pueden llegar a ayudar a realizar valoraciones más ajustadas en los mercados subyacentes.

Sacar esos mecanismos mayormente de la ecuación está imposibilitando incluso que el riesgo como tal pueda computar de forma precisa en el mecanismo de establecimiento de precios de intereses. Y el tema está en que es en base en parte a estos mecanismos como mayormente se deberían estructurar y canalizar los ingentes flujos de dinero que llegan cada día al mercado de ETFs, y que tratan de replicar sectores, índices, etc. y sus respectivos precios. Unos precios que, hoy por hoy, se establecen con modelos demasiado simplistas, y que no exigen el análisis más concienzudo y fundamentado que habría tras un descubrimiento de precios de los de verdad.

Y con esas flacas premisas y brújulas oxidadas se han acabado dirigiendo tras Basilea III los designios de millones de dólares inversión pasiva cada día, toda una bomba de relojería que estallará cuando las premisas ya no puedan sustentar más tiempo ni dar apenas ya fiabilidad (ni confiabilidad) a este importante subsector, con las enormes implicaciones que sus volúmenes masivos traerán para el mercado en general. Y ya saben que, en los mercados, las puertas de salida siempre son demasiado estrechas para esas estampidas que ocurren periódicamente, con el añadido de que, según Burry, ni los propios precios de salida pueden acabar teniendo apenas fiabilidad para asegurar una salida gna o, al menos, con garantías de mercado. Vamos, todo un «desmercado». 

La «Vie en rose» que cantaba Edith Piaf…

Últimamente les hemos hablado de no una, si no varias bombas económicas en ciernes, con otro ejemplo que les analizamos de la deuda corporativa subprime. En un entorno de una próxima crisis que ya tenemos encima y sobre la que fuimos de los primeros en alertarles, las desaceleraciones económicas es lo que hacen: deteriorar economía, bolsas, balances corporativos, etc. y es entonces cuando afloran los excesos cometidos en el boom precedente, y cuando acaban explotando una (o varias) de esas bombas de relojería ante las que les alertarnos puntualmente desde estas líneas para que las tengan en cuenta en sus tomas de decisiones.

Ello no quiere decir que, algunas de ellas, no se puedan acabar desactivando, en lo cual muchas veces ayudamos medios salmón como nosotros divulgando vocacionalmente sobre economía. Porque el fin último de este tipo de «alertas por huracán» que emitimos no es para nada producirles desasosiego a ustedes, ni tan siquiera poder afirmar un pueril «ya te lo dije»: el verdadero objetivo es que el huracán no les pille por sorpresa, y que puedan prepararse lo más que puedan para la próxima crisis que ya tenemos encima. Suerte y, como decían en la la serie de los 90 «Canción triste de Hill Street» cuando el comisario despachaba al punto de la mañana con los agentes que salían a patrullar Nueva York: «Ah, y tengan cuidado ahí fuera».

Vayan preparándose, y recuerden que, cuando ya tenemos al huracán financiero formándose sobre nuestras cabezas, de poco sirve ya dispararle con el rifle: la aceleración de Coriolis sigue inexorablemente su curso, y va dando su característica forma y fuerza espiral al monstruo. No me vayan a hacer como algunos estadounidenses que, sorprendentemente, disparan a los huracanes con armas de fuego… Y eso no sólo no detiene el huracán, sino que puede hacer que sus efectos sean todavía peores, al darle metralla que esparcir sobre áreas pobladas y a cientos de kilómetros por hora (si, esta analogía que les planteo son hechos reales): igual y análogamente contraproducente puede ser sembrar de cargas financieras radiactivas el paso de un huracán económico.

Lo que mucho me temo es que está claro que, un ciclo más, se nos acaba «La vie en rose» de la gran Edith Piaf… Y, como les decía, ya saben que cuando eso ocurre hay una alta probabilidad de que alguna de esas bombas de relojería que no se han desactivado acaben por explotar, con el riesgo de desintegrar nuestro sistema financiero (y a nosotros con él). Es el traumático paso de esa «Vie en rose» al posterior y doloroso «Cata-Piaf».

https://www.elblogsalmon.com/mercados-financieros/visionario-the-big-short-que-hizo-fortuna-preveyendo-crisis-subprime-alerta-ahora-etfs-indices?utm_source

34.19.- Fragilidad de la economía mundial – EDUARDO SARMIENTO

 Prestos al hararakiri.

La economía mundial atraviesa por un estado de alta incertidumbre. Las economías crecen por debajo de la tendencia histórica. Los esfuerzos de los gobiernos para reactivar la producción, normalizar las balanzas de pagos y mejorar la distribución del ingreso no tienen los resultados anunciados. El mundo está pagando caro los efectos de la política de fundamentalismo de mercado que gira en torno a la autonomía de los bancos centrales, el libre comercio y la privatización.

14 sep 2019.-  La reforma de los bancos centrales significó un alejamiento del patrón-oro basado en tipos de cambio fijos e intervención cuantitativa en las variables agregadas. Se cayó en el modelo de libro de texto, que supone una relación inversa entre la tasa de interés y la producción. La baja de la tasa de interés aumenta la producción y el alza reduce la inflación. El sistema crea un abierto conflicto entre los tecnócratas que se inclinan en favor de la inflación y los políticos que lo hacen en favor de la producción y el empleo.

Lo más grave es que el sistema deja de operar en condiciones de tasa de interés cero y elevados déficits en cuenta corriente. En Colombia la baja de la tasa de interés de referencia en los últimos cinco años coincidió con la reducción del crecimiento económico. La mejor ilustración es el de la Reserva Federal, que el año pasado subió la tasa de interés y anunció que repetiría la ración en el futuro, y ante las fuertes críticas terminó haciendo lo contrario. Ahora pretenden contrarrestar la ineficacia de la política monetaria con una guerra de monedas en que China tiene las mayores posibilidades de ganar.

Por su parte, el libre comercio internacional y los TLC resultaron asimétricos. En los países en desarrollo, como es el caso de América Latina, conduce a una especialización en los bienes de ventaja comparativa que se pueden producir más fácilmente. Los países adquieren los productos de mayor complejidad tecnológica en el exterior a cambio de conformar estructuras productivas de baja productividad y demanda. En la práctica significa la operación con grandes déficits en cuenta corriente y la reducción de los salarios con relación al resto del mundo.

La otra falta grande ha sido la privatización de los servicios sociales para ampliar el acceso a la población a los derechos fundamentales. Por tratarse de actividades cuyo servicio se presta mucho después del pago, en las épocas de expansión están abocadas a enormes rentabilidades y rentas que quedan en manos de los intermediarios y de los usuarios de mayores ingresos. En conjunto con el desmonte de la tributación directa, en Colombia han configurado estructuras de gasto social que reproducen las diferencias individuales de ingresos. Por eso, el coeficiente de Gini, antes y después de impuestos, es muy inferior a los de Europa y Estados Unidos.

La región y el mundo han perdido la capacidad para crecer, mantener el balance de las cuentas externas y mejorar la distribución del ingreso. En el fondo se crearon instituciones basadas en criterios de mercado que no corresponden a los fundamentos reales dictados por la ciencia y la evidencia histórica. Los propósitos de política no corresponden a los resultados.

El discurso reconoce que a América Latina no le fue bien en la globalización, e incluso, que perdió la última década, pero las soluciones no van más allá del voluntarismo. Lo que se necesita son teorías e instituciones que se aproximen más a los fundamentos dictados por los hechos y la ciencia. Sin duda, se plantean transformaciones de fondo de los bancos centrales, el comercio internacional y la política social. No existe otra forma para que la región recupere los ritmos de crecimiento del pasado y reduzca en forma apreciable las enormes desigualdades.

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33.19.- Desempleo y estancamientoEDUARDO SARMIENTO

Los anuncios de reactivación oficiales no coinciden con la disminución creciente del empleo. En los círculos oficiales se considera que son dos fenómenos que obedecen a causas distintas. El desempleo se atribuye a rigideces del mercado laboral y a elevados salarios, que supuestamente son externos a la economía. Por eso, el ministro de Hacienda se da el lujo de no responder las preguntas sobre el estado del desempleo diciendo que están ocupados en la reactivación de la producción.

La realidad es distinta. En los últimos 10 años el salario se ha ajustado sistemáticamente por debajo de la productividad. La verdadera causa de la caída del empleo es la reducción del crecimiento del producto nacional. Es un simple problema de aritmética. Mientras la economía crezca por debajo de la productividad del trabajo, el empleo tenderá a descender. Luego, la reducción del empleo contraerá la demanda y acentuaría la caída de la producción. Se configura un complejo círculo vicioso.

El origen del disparo del desempleo es la deficiencia estructural ocasionada por el cuantioso déficit en cuenta corriente y la incapacidad del banco central para contrarrestarla. La economía opera con exceso de ahorro que contrae la producción, y torna ineficaz la política monetaria de tasa de interés y la política fiscal financiada con títulos de ahorro. Está abocada a una seria deficiencia de demanda que se extiende a todos los niveles y se refleja en el empleo, la balanza de pagos, el balance macroeconómico y los sectores de alta integración y valor agregado, como la industria, la agricultura y la construcción.

Infortunadamente, esta realidad no se acepta en las concepciones de equilibrio que consideran que los problemas se manifiestan en donde se causan y se resuelven por el mercado. Así, la tasa de cambio corrige el desbalance externo de déficit en cuenta corriente y la tasa de interés el desbalance interno entre el ahorro y la inversión. No es cierto. Ambos desajustes se extienden a toda la economía como pólvora y se reflejan en los índices de producción y empleo.

América Latina está viviendo el desenlace de la apertura económica y los TLC que se gestaron durante 25 años. El modelo dio lugar a importaciones superiores a las exportaciones, amplió la brecha de salarios con los países desarrollados y propició una estructura productiva rudimentaria de baja productividad y demanda. Se presumía que los desequilibrios se cubrirían con endeudamiento externo, el apoyo de los organismos internacionales y altos precios de las commodities. Los resultados están a la vista. La región, que a finales del siglo pasado se veía como una de las más promisorias del planeta, en la actualidad está a la zaga.

Las condiciones actuales de la economía colombiana tienen similitudes con Argentina, pero con manifestaciones muy distintas. En Argentina el déficit en cuenta corriente ocasiona la salida masiva de capitales, en tanto que en Colombia se lleva por delante el empleo.

Estamos ante el fracaso de varias décadas de apertura comercial y TLC que no puede contrarrestarse con medidas cosméticas de menor orden. Hoy en día, los indicadores más sólidos, como el déficit en cuenta corriente y la tasa de cambio, el empleo, el exceso de ahorro y la industria revelan un estado generalizado de deterioro. Las principales fallas están en la estructura de la balanza de pagos, la composición sectorial y la concepción del Banco de la República, y solo se podrán rectificar con transformaciones de fondo de todo el sistema económico, que tomarían tiempo y se reflejarían lentamente en los indicadores robustos de la economía.

  • 32.19.-Presupuesto desfinanciadoEDUARDO SARMIENTO
  • En marcha pacto por el crecimiento industrial

En la última semana se abrió el debate sobre el presupuesto de $271 billones para el 2020. El Banco de la República plantea dudas de que pueda ser financiado. Se trata de un presupuesto desbalanceado en más de $10 billones para alcanzar una tasa de crecimiento de 4 %. Sin embargo, no hay ninguna razón para que esto ocurra. El faltante presupuestal genera una contracción que reduce la inversión privada, ya sea a través de mayores impuestos o de la privatización de las empresas públicas. No hay ninguna expansión de demanda que eleve el crecimiento.

31 ago 2019.- Lo lamentable es que la propuesta al Congreso es la misma de la Ley de Financiamiento. Entonces, el Gobierno configuró un faltante presupuestal para conseguir un crecimiento de 3,6 % este año. El faltante obligó al Congreso a realizar una reforma tributaria que tuvo el efecto contrario. El aumento del gasto proveniente de la baja de los impuestos a las empresas y al aumento del gasto se compensó con la elevación de la carga tributaria a la clase media. No hubo reactivación sino contracción.

No sobra señalar que Carrasquilla está replicando lo que hicieron Cárdenas y otros gobiernos durante varios años. Las reformas tributarias cada vez más frecuentes, que se adoptan para corregir los errores de las anteriores, incluso realizadas por los mismos funcionarios.

En el desespero se pretende corregir un monumental desorden ocasionado por los desaciertos cambiarios, comerciales y sectoriales de varias décadas con la política fiscal, y más con el aumento del gasto público basado en presupuestos desfinanciados. La realidad es al revés. El cuantioso déficit en cuenta corriente torna ineficaz la política fiscal convencional. El aumento del gasto público es compensado por la contracción en otras áreas.

La operación carece de transparencia. En la reforma constitucional de 1991 se adoptó el sistema de presupuesto desfinanciado para darles una mayor flexibilidad a los gobiernos en la obtención de financiaciones inciertas. En la práctica se trataba de una excepción contable de menor orden. Ahora el mecanismo se ha deformado totalmente. El faltante financiero obliga al Congreso a adoptar leyes u otros procedimientos para cumplir el proyecto presupuestal.

El procedimiento no ha sido estudiado por la Corte Constitucional. El Gobierno está en capacidad de elaborar presupuestos desbalanceados que obligan al Congreso a subsanarlo con la creación de nuevas leyes que no serían aprobadas en condiciones regulares. Por este camino se aspira a una nueva reforma tributaria o a privatizar sin conocimiento de causa los activos oficiales. Los funcionarios adquieren facultades para crear tributos y enajenar el patrimonio nacional.

Se configura un mundo de Disneylandia. Las proyecciones se inflan para justificar diagnósticos y decisiones que no corresponden a la realidad. Las administraciones públicas encuentran el camino despejado para ampliar el gasto innecesario.

La información más reciente revela el desplome del empleo, el disparo del tipo de cambio, el lento crecimiento de los sectores de alto valor agregado, el aumento del coeficiente de Gini. Estamos ante un deterioro de los índices tangibles que no puede superarse con presupuestos fiscales desfinanciados. Lo que se plantea es el cambio del modelo que predominó en los últimos 25 años. Los hechos están pidiendo un banco central coordinado con el conjunto de la economía, al igual que una audaz política comercial e industrial que modifique la composición sectorial y, en particular, la estructura de importaciones y exportaciones.

https://www.elespectador.com/opinion/presupuesto-desfinanciado-columna-878778

32.19.-En marcha pacto por el crecimiento industrial

Estas estrategias han sido materializadas mediante 25 instrumentos que nos permiten responder la gran parte de las necesidades del tejido empresarial. Vale la pena preguntarse  en qué consisten esos instrumentos porque hay inversiones inducidas por el crecimiento de la demanda y entonces el instrumento sería el crecimiento de la demanda. Hay inversiones autónomas no inducidas por la demanda, sino por las invenciones, los descubrimientos o la sustitución de importaciones. Estas inversiones requieren oportunidades de inversión, rentables y reales, pero en un país con Tratatados del Libre Comercio con 41 países, identifiquen si pueden una sola oportunidad de inversión. El resto es paja deliciosa en los cocteles a media luz y música en sordina. 

Veamos esta instrumentación.

Desde agosto de 2018, durante las primeras semanas del gobierno del presidente de la República, Iván Duque, comenzaron a establecerse diferentes estrategias encaminadas a la construcción de la equidad.

29 ago  2019.- Una de ellas consistió en promover la iniciativa privada -sin importar su naturaleza- como motor de desarrollo en todas las regiones, en un marco de respeto por las normas e instituciones de la Nación.

Para el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, esta directriz establecida por el Jefe de Estado significa lograr que cada vez más emprendedores puedan materializar sus proyectos productivos y que más empresas encuentren en el Gobierno un aliado fundamental para crecer, consolidarse y conquistar nuevos mercados.

Desde que se formuló el Plan Nacional de Desarrollo, se definieron estrategias para mejorar las condiciones que rodean la actividad empresarial y apoyar a empresarios y emprendedores para que alcancen mayores niveles de formalización, productividad, inversión e innovación.

Estas estrategias, incluidas en el Pacto por el emprendimiento, la formalización y la productividad (integrado al Plan Nacional de Desarrollo), han sido materializadas mediante 25 instrumentos en marcha que nos permiten responder, de manera transversal, a gran parte de las necesidades del tejido empresarial.

Para atenderlas, el Ministerio ha htrabajado en un diálogo constante con empresarios de diferentes sectores y con múltiples actores del desarrollo productivo nacional.

Dentro de estos instrumentos, por ejemplo, destacamos el programa Fábricas de Productividad, la expansión de la Ventanilla Única Empresarial, la estrategia para simplificar y eliminar trámites llamada ‘Estado Simple, Colombia Ágil, los múltiples mecanismos creados para financiar el emprendimiento y la productividad, la aceleración y el escalamiento de los emprendimientos de alto impacto y el fortalecimiento de los servicios de infraestructura de la calidad.

Estas ambiciosas metas trazadas para impulsar el crecimiento, las exportaciones y el empleo, nos conducen a buscar de forma constante nuevas fuentes de crecimiento que dinamicen y sofistiquen la calidad del aparato productivo.

En este sentido, complementamos nuestra política industrial transversal con una vigorosa agenda sectorial que, por medio de una profunda coordinación del Gobierno –en el marco del Sistema Nacional de Competitividad e Innovación–, se enfoca en solucionar cuellos de botella críticos que impiden dar notables saltos en la mejora de la productividad y la competitividad.

Esta agenda sectorial, que ha sido denominada Pacto en marcha por el crecimiento industrial, no solo se construye a partir de compromisos de distintas entidades del sector público, sino que también demanda claras responsabilidades del sector privado alrededor de temas específicos, transformacionales, ajenos a necesidades particulares de las empresas y con un seguimiento riguroso de parte y parte.

Además -y en línea con lo anterior- debe destacarse un gran esfuerzo que con el liderazgo de la vicepresidenta de la República, Marta Lucía Ramírez, llevó al Gobierno Nacional a firmar recientemente 12 pactos con 45 gremios de la producción.

Estos acuerdos están encaminados al aumento de la productividad empresarial, a la generación de empleo y al aumento de las exportaciones. Lo anterior, por supuesto, implica trabajar de forma constante con las regiones, las cuales tienen como reto aumentar su competitividad.

Este primer año de gestión ha permitido cosechar importantes frutos en beneficio del aparato productivo y de la generación de empleo y equidad. Esta tarea permanente, que también ha implicado la coordinación y el liderazgo de la Vicepresidenta de la República, empieza a mostrar cifras alentadoras como la recuperación de la industria (entre enero y mayo de 2019 este sector creció 2% frente al mismo periodo de 2018) y el buen comportamiento del comercio al por menor cuyas ventas, desde 2018, han registrado indicadores positivos de forma consecutiva.

Por otra parte, en lo que va del gobierno del presidente Duque, también hicimos énfasis en sacar adelante -de la mano de ProColombia- el plan Colombia Exporta que, en resumidas cuentas, busca que los empresarios aprovechen al máximo los tratados de libre comercio y los mercados estratégicos para potenciar las exportaciones diferentes a las de minas y diversificar la oferta de nuestro país de acuerdo con las capacidades productivas regionales.

Prueba de este esfuerzo que ya se adelanta es que tan solo en el primer semestre de 2019, cerca de 1.800 empresas de 23 departamentos nos informaron sobre negocios por US$2.800 millones con más de 4.000 compradores de 126 países. Para el cuatrienio, el objetivo es aún más ambicioso, pues se espera facilitar a 5.700 empresarios un volumen de acuerdos de exportaciones que suma los US$25.700 millones.

Aunque son múltiples las metas logradas, el arranque de este segundo año de la administración Duque es una oportunidad para suscribir nuevos pactos del más alto nivel con el sector productivo y así aprovechar el potencial de nuestra economía y multiplicar los factores que conforman nuestra ecuación de Gobierno: Emprendimiento + Legalidad = Equidad.

José Manuel Restrepo
Ministro de Comercio, Industria y Turismo.
Twitter: @jrestr

https://www.portafolio.co/opinion/otros-columnistas-1/en-marcha-pacto-por-el-crecimiento-industrial-533081

  • 31.19.-Retroceso socialEDUARDO SARMIENTO
  • El PIB del primer semestreSALOMÓN KALMANOVITZ

La divulgación de las cuentas nacionales del primer semestre no tuvo mayor reacción de los organismos que predecían que la economía crecería en este año 3,6 %, incluso 4 %. Ninguna de las instituciones ha explicado las razones de la enorme diferencia entre las previsiones y la realidad. Por lo demás, no se han molestado en analizar la composición sectorial.

24 ago 2019.- La industria, la agricultura, la construcción y la minería, que son los sectores de valor agregado y de riqueza, explican cerca del 1 % del crecimiento. En contraste, el comercio y el sector financiero explican casi la mitad del crecimiento del producto. En la práctica se trata de actividades rentísticas cuyos ingresos están representados en márgenes de intermediación y comercialización que nadie sabe de dónde provienen. En particular, se desconoce qué tanto se originan en importaciones y en valor agregado nacional.

El país lleva más de cinco años con una economía que crece menos que la tendencia histórica y los esfuerzos para levantarla fracasan persistentemente. El sistema evoluciona por debajo de lo previsto y las causas de la diferencia se desconocen. No se advierte que la diferencia obedece a la discrepancia entre la política macroeconómica y los fundamentos. La economía tiende a especializarse en la comercialización e intermediación. El liderazgo corre por cuenta del comercio y los bancos.

El crecimiento económico es uno de los indicadores más globales de la economía, porque recoge la totalidad de los ingresos de los sectores. Si bien el indicador incide en el capital y los altos ingresos, también capta los estados de los sectores de menores recursos. Los efectos del deterioro del crecimiento de los últimos cinco años han recaído principalmente en los sectores menos favorecidos.

El país no sale de las reformas tributarias para impulsar la economía, con resultados precarios; en un momento aumenta el déficit fiscal, en otro lo disminuye sin fundamentos económicos claros. No se ha entendido que el predominio de las importaciones interfiere con el funcionamiento macroeconómico y los determinantes del crecimiento económico. En particular, la política fiscal es inefectiva dentro del marco de tipos de cambio flexible y elevados déficits en cuenta corriente. Por lo demás, la economía tiende a especializarse en la comercialización e intermediación, que tienen menor productividad del trabajo. Las importaciones no solo desplazan el producto final, sino que lo desvertebran y solo dejan en el país el ensamble y la comercialización. El empleo y el salario se relegan a segundo plano.

Lo cierto es que la nueva estructura sectorial ha resultado inequitativa. El empleo evoluciona con índices negativos y los ingresos de los trabajadores cercanos a la línea de pobreza disminuyen con respecto al promedio. En el último año se perdieron un millón de empleos y todo parece indicar que el coeficiente de Gini de la distribución del ingreso subirá en un corto plazo.

No es fácil imaginar cómo se enfrentará el retroceso de la equidad. La Ley de Financiamiento redujo los impuestos del capital con respecto al trabajo. Los cuantiosos apoyos a las EPS se quedan en pirámides que operan con activos mayores que los pasivos. El cuantioso subsidio pensional recae en mayor proporción en los sectores de mayores ingresos. El 30 % más pobre obtiene menos del 12 % en los ingresos tributarios.

Estamos ante el fracaso de la apertura plena hacia adentro que no tiene correspondencia en exportaciones y se ha mantenido durante treinta años sin mayor conocimiento de causa. ¿Hasta aquí llegó el Consenso de Washington? Las rectificaciones deben empezar por una gran reforma de la estructura comercial y la adopción de una moderna política industrial.

https://www.elespectador.com/opinion/retroceso-social-columna-877636

31.19.-El PIB del primer semestreSALOMÓN KALMANOVITZ

El DANE publicó sus resultados para el producto interno bruto del primer semestre del año, que muestran un comportamiento mejor al esperado. En efecto, el crecimiento semestral es del 3 %, lo que mantiene el nivel alcanzado desde 2018, cuando la economía comenzó a rebotar, gracias a la mejora en los precios del petróleo.

19 ago 2019.- Los sectores productivos —agricultura (1,7 %) e industria (1,7 %)— tienen comportamientos mediocres, pero la minería (3,2 %) se recupera gracias al petróleo. La construcción sigue en terreno negativo, la residencial y de oficinas se contrae (-7,2 %), pero da un salto gracias a las obras civiles (12 %), impulsadas por la contratación de Alcaldías y departamentos, para un subtotal de -2,4 %, lo que debió tener efecto sobre el desempleo. Los sectores líderes son el financiero, que succiona excedentes del resto de la economía (crece al 5 %), y la intermediación comercial (4,4 %).

Desde el punto de vista de la demanda, el consumo final sale bastante alto (4,3 %) y la formación de capital tiene un crecimiento igual. Verifiqué las importaciones de maquinaria y equipo, que crecen 9,8 %. Lo que no me cuadra es la balanza comercial, que muestra un crecimiento alto de las importaciones (9 %) y bajo de las exportaciones (3,5 %). El déficit representa $18 billones, equivalente al 1,8 % del PIB anual, 0,9 % semestral, lo que se le debe restar al PIB, porque la demanda se dirige a las importaciones que no hacia la producción doméstica. En consecuencia, para que la economía creciera 3 %, el PIB doméstico debió crecer cerca del 4 %, algo bastante improbable.

El déficit en cuenta corriente (que incluye el balance comercial más intereses y remisión de utilidades) alcanza -4,6 % del PIB en junio, cifra peligrosa en estos tiempos de matoneo global por Estados Unidos y de crisis de balanza de pagos en Argentina, que ha obtenido una devaluación del ¡56 %! desde enero. El déficit externo es una de las razones de fondo para que la devaluación del peso colombiano sea bastante alta: del 12 % desde enero, mientras que Brasil, que anda en una crisis sistémica, muestra una un poco menor, del 11 %; obviamente ambas menos dramáticas que la argentina. Es casi cierto el triunfo de un gobierno populista en las elecciones argentinas de octubre, al que parecen no importarle los desequilibrios macroeconómicos heredados por Macri del peronismo y que no logró conjurar. Ante ello, las empresas y la clase media argentinas quieren convertir en dólares sus debilitados pesos, mientras que el capital extranjero trata de reducir sus balances en moneda local y los bancos no están dispuestos a prestarle a un país que tiene reputación de mala paga.

Las perspectivas de la economía europea se han ensombrecido por la contracción del PIB alemán y una caída fuerte de su producción industrial, mientras que el inminente brexit augura una contracción de Inglaterra. En Estados Unidos la industria se contrajo en julio, mientras que los inversionistas liquidaron acciones y compraron bonos del Tesoro de corto plazo, ante el daño que está causando la guerra comercial contra China. Un indicador de posible recesión es cuando la curva de rendimientos de los bonos de corto plazo supera el rendimiento de los bonos de largo plazo. Aunque no es un indicador contundente, sí sugiere que el sistema capitalista se está descuadernando; con todo, la economía norteamericana muestra solidez todavía en sus indicadores básicos.

Lo cierto es que se divisan espesos nubarrones en el futuro.

https://www.elespectador.com/opinion/el-pib-del-primer-semestre-columna-876704

  • 30.19.-Dólar, un juego mundial – GREGORIO GANDINI
  • Los quebrantos de la economíaEDUARDO SARMIENTO
  • El marco fiscalSALOMÓN KALMANOVITZ

La semana pasada el dólar sobrepasó el techo de los $3.400 lo cual se explica por el aumento en la percepción de riesgo asociada a la disputa comercial entre China y Estados Unidos. Sin embargo, hay factores adicionales que aumentan esta percepción de riesgo y no tienen que ver con el país asiático. En la columna les explico.

¡Que inicio de la semana pasada!  El lunes pasado el peso/dólar superó la barrera de $3.400 al mismo tiempo que el yuan también rompía la barrera de 7 yuanes por dólar y con el S&P 500 cayendo 3% fue un inicio de semana de infarto en los mercados. Si bien el hecho que disparó inicialmente todo fue el aumento de 10% en tarifas por parte de Donald Trump a una nueva canasta de bienes chinos, fue la respuesta china la que prendió el polvorín.

18 ago 2019.- Sin embargo, no hay que olvidar que también existen otras fuerzas que han llevado a que ocurran estos escenarios extremos, por eso quiero revisar un poco de lo que ha ido pasando para allanar el terreno de una subida del dólar a sus mayores tasas de cambio con el peso en su historia. Por eso, creo que vale pena mencionar tres fuentes que han contribuido al aumento de la percepción de riesgo de los inversionistas en los mercados y terminan sumándose hasta sentirlo en nuestro mercado local con el peso. Estos factores son:

El escalamiento de la guerra comercial de Estados Unidos con China

En respuesta al aumento de aranceles de 10% en una nueva canasta de bienes chinos por 300 billones de dólares, el gobierno de ese país decidió terminar las compras de bienes agrícolas de Estados Unidos, al menos de las empresas agrícolas públicas.  Pero otro efecto adicional es que el Banco Popular de China fijó su tasa diaria de referencia el lunes 5 de agosto a 6.92 por un dólar, el valor más bajo desde diciembre del año anterior y esta fue la medida que disparó las alertas del mercado.

Grafico 1. Elaboración propia. Datos Bloomberg

Vale la pena entender que un componente clave en esta discusión es que la tasa de cambio del Yuan no es flexible, como la nuestra, es decir no se establece a partir de las interacciones de la oferta y demanda, sino que es una tasa de cambio fija determinada a partir de una canasta de moneda y es determinada por el Banco Popular de China con un rango de fluctuación de 2%. Esto hace que el banco central de ese país tenga completo control sobre el valor de la moneda, mientras el dólar depende precisamente de las fluctuaciones del mercado.

Cuando la moneda se devalúa, como en el caso del Yuan en la gráfica 1, al estar alrededor de 7 yuanes por dólar, hace que las exportaciones se cubran del aumento de tarifas, ya que, si bien el dicho aumento puede reducir la demanda de bienes y servicios, al devaluarse la moneda los exportadores reciben más yuanes por dólar lo que logra estabilizar sus ingresos. El problema de esta estrategia es que el aumento de tarifas ha sido asignado a grupos específicos de bienes, mientras una devaluación afecta tanto a exportadores como importadores en general, dicho de otra manera, es como un francotirador contra una bomba.

Si bien a lo largo de la semana anterior, el Banco Popular de China dejó estable la tasa lo trajo algo de calma a los mercados, es claro que la demostración de fuerza fue una estrategia importante al recordarle a Washington que el gobierno chino tiene más armas a su disposición para contratacar futuros aumentos por parte del presidente Trump.

Si quieren saber cómo la FED entre en este ejercicio los invito a ver mi columna anterior:

La debilidad de la economía europea

En una de mis columnas de hace algunas semanas mostraba como con los registros negativos del índice ZEW para la zona euro se puede ver el pesimismo de los inversionistas institucionales frente a las expectativas de crecimiento económico para esa región en los próximos 6 meses. Si bien la coyuntura particular de la semana anterior ha favorecido esta divisa, la debilidad estructural que se percibe en el mercado europeo sigue siendo un factor clave a la hora de analizar el impacto de la guerra comercial, ya que los inversionistas se están quedando sin monedas de refugio.

Si quieren ver la columna al respecto pueden seguir el link:

La incertidumbre alrededor del Brexit

Otro factor que no se puede dejar de lado es la incertidumbre alrededor del Brexit que también afecta otra de las grandes monedas, la libra esterlina. Con cambio de Primer Ministro abordo, Inglaterra se enfrente a un periodo de tiempo cada vez más corto para lograr una negociación con la Unión Europea, lo que lleva a nerviosismo entre los inversionistas. Tal vez el mayor reto para Boris Johnson es que el acuerdo sea aprobado por el parlamento, por eso parece que parte de las preparaciones de este gobierno apuntan a una salida no negociada o Hard Brexit lo que ha llevado a su nivel más bajo desde 2017.

Mientras tanto en el Mercado local…

¿Cómo nos afectan todos estos factores en el Mercado local? Como se puede ver en los gráficos 1 y 2 el peso pierde valor contra el dólar lo que lleva la tasa peso dólar a niveles históricos de $3.400 y la razón se deriva del aumento de percepción de riesgo de los mercados, no solo Colombia sino de los emergentes. Un elemento interesante del gráfico 2 es como desde mayo los TES se hacen atractivo mostrando reducción en su tasa yield (se mueve contrario al precio) lo que muestra un aumento de demanda sin embargo esta tendencia se revierte desde finales de julio, acompaña del marcado aumento en la tasa de cambio.

Grafico 2. Elaboración propia. Datos Bloomberg

Este cambio de tendencia se ve soportado en la expectativa de una reducción en el crecimiento mundial y esto se exacerba cuando se ve un aumento en las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, que lleva la devaluación del Yuan. En el grafico 1 se puede ver la relación de la devaluación del Yuan y el Peso Colombiano, ya que aumenta la percepción del riesgo para las economías emergentes por lo que también aumenta la demanda de activos refugio como el Oro y se reduce la demanda de TES.

Ya China trazo su línea en la arena, ahora solo queda por ver si Estados Unidos seguirá empujando las tarifas y lleve a una nueva devaluación del Yuan que podría llevar a nuevos niveles máximo la tasa de cambio local, así que el conflicto comercial cada vez se torna más cercano y personal para Colombia

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/dolar-un-juego-mundial-por-gregorio-gandini/275503

30.19.-Los quebrantos de la economía – EDUARDO SARMIENTO 

Cada cifra sobre la economía colombiana es peor que la anterior. Luego de que el Banco de la República revelara que se había equivocado en la proyección del crecimiento de la economía, después de que modificara de 3.6 a 3 %, en la última semana el tipo de cambio se disparó, el empleo siguió en índices negativos, la inflación se acerca a la meta superior y las exportaciones no paran de caer. El acelerado deterioro es el resultado de un monumental déficit estructural ocasionado por el cuantioso déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos y de la ineficacia de la política del Banco de la República para contrarrestar sus efectos sobre la actividad productiva. El país está pagando los errores del escenario económico que predominó en los últimos 30 años.

El gobierno ha desestimado esta verdad de a puño. En el primer año sus esfuerzos se orientaron a elevar los impuestos a los grupos medios, reducir los gravámenes a las empresas y reducir el déficit fiscal para reactivar la producción. La medida resultó peor que la enfermedad. La nueva proyección del Banco de la República quedó desvirtuada antes de ser publicada. La economía crecerá por debajo del año anterior.

El fracaso no conmovió al ministro de Hacienda. De acuerdo con el proyecto de presupuesto presentado para el año 2020, el error se repetirá. Ahora, el aumento de los ingresos tributarios se conseguirá con la venta de las empresas del estado, como Ecopetrol e ISA. Tal como lo mostré en la columna anterior, el aumento del gasto público financiado con TES se compensará con menor inversión privada, y más, con la aceleración de la devaluación.

La mayor devaluación del peso colombiano en la última semana con respecto al resto de monedas revela la fragilidad de la balanza de pagos. El cuantioso incremento del déficit en cuenta corriente, que pasó de 3.5 % del PIB a 4.5 % en el último año, es irresponsable. El tipo de cambio se mantiene con la colocación de intereses de los TES en varios puntos por encima de la tasa de interés de referencia del Banco de la República. El país queda al borde de la devaluación incierta. En la anarquía, las divergencias entre el ministerio de Hacienda y el Banco de la República se resuelven con tasas de interés y proyecciones distintas.

La economía está montada en la cartilla del FMI, que enseña que el crecimiento se determina por la tasa de interés y puede reactivarse con política fiscal aislada, está haciendo aguas. Durante cinco años sostuve que el deterioro creciente de la economía se originaba en el déficit en cuenta corriente. Está visto que el déficit en cuenta corriente en las dimensiones actuales induce a un exceso de ahorro que reduce el crecimiento económico; luego la reducción de la producción contrae el empleo, y para completar el aumento del desempleo reduce la demanda global y en particular la de la industria y la agricultura. Se configura un círculo vicioso en que el crecimiento económico genera una ampliación del déficit en cuenta corriente que lo contrae.

La economía opera con una demanda deficiente que está arrasando el sistema económico, y la política fiscal aislada no está en capacidad de remediarla. La actividad productiva se ha tornado altamente dependiente a la balanza de pagos. La tendencia creciente del déficit en cuenta corriente, ahora agravadas por la crisis internacional, se hará a cambio de caídas de la producción, el desplome del empleo y las devaluaciones masivas. El país se verá obligado a modificar el modelo de apertura y TLC que se impuso en las últimas tres décadas, revisar la independencia del Banco y acudir a políticas industriales.

https://www.elespectador.com/opinion/los-quebrantos-de-la-economia-columna-875426

29.19.-Presupuesto 2020 – EDUARDO SARMIENTO 

El Gobierno presentó al Congreso el presupuesto 2020 de $271 billones, superior en 9 % al de 2019 ($21 billones). De entrada, el proyecto está desfinanciado. Los ingresos tributarios se verán reducidos por los alivios de la Ley de Financiamiento. El faltante reconocido por el Gobierno es del orden de $9 billones.

3 ago 2019.- Se repite la experiencia del año anterior en que se presenta un presupuesto desbalanceado. El faltante quedó a iniciativa del Gobierno que ya anunció que lo cubrirá con la privatización de las empresas del Estado y lo incluirá en el presupuesto como un ingreso y no como una financiación. Así se incumplen las prácticas contables aceptadas, se reduce el déficit fiscal en forma artificial y se elude la regla fiscal establecida por altos funcionarios designados por el mismo Gobierno.

El ministerio de Hacienda está haciendo un uso indebido de la norma constitucional de 1991, que estableció el procedimiento del presupuesto desbalanceado para darles a los gobiernos una mayor flexibilidad para atender los gastos prioritarios. La convirtió en un medio de determinar el déficit fiscal y obligar a su financiación con nuevas leyes. El proyecto presupuestal presentado el año anterior le permitió adelantar la Ley de Financiamiento que reducía los gravámenes a las empresas y elevaba los recaudos para reducir el déficit fiscal. Sobre esas bases se esperaba que la economía entraría en un proceso de reactivación que le significaría tasas de crecimiento de 3,6 %, y más, que se extenderían más allá del 2020.

Como anticipó esta columna al principio del año, la economía no crecerá por debajo de 3 %. Así lo confirma el Banco de la República que ha revelado proyecciones que bajan la previsión inicial de 3,6 % a 3 %.

El Gobierno en el desespero pretende impulsar la economía con la ampliación del gasto social. La mayor parte de esta, representada en pensiones y salud que operan con pirámides de pasivos mayores que los activos y que se sostienen con el apoyo y pasividad oficial. La operación del Gobierno vendría a favorecer al capital y a los afiliados de altos ingresos. Los beneficios al 40 % más pobres serán muy inferiores a su participación en la población.

Lo grave es que la operación no tiene mayores probabilidades de éxito. Los recursos provenientes de la privatización resultarán de ventas de las empresas del Estado (como Ecopetrol), mediante la emisión de acciones que contraerán la inversión privada. La expansión inducida por el mayor gasto público financiado con TES se compensará con el menor crédito privado.

En síntesis, este año se siguió una política fiscal contractiva que neutralizó la baja de los impuestos de las empresas. En el próximo año se aplicará una política fiscal expansiva que será compensada, por lo menos, en financiación de la inversión privada. Lo que se hace por un lado se contrarresta por el otro. La explicación es simple. El estancamiento de la economía se origina en una seria falla estructural ocasionada por la globalización y los TLC, la ineficacia del banco central en condiciones de tasa de interés cero y el abandono de la industria, y tienen la manifestación más clara en el mayor déficit en cuenta corriente del mundo, el desplome del empleo y la parálisis de la industria.

Mal puede esperarse que semejante desorden pueda ser normalizado con una política fiscal dentro de un marco de tasas de cambio flotante y libre mercado. La recuperación del crecimiento económico, la extirpación del desempleo y el balance externo no serán posibles sin cambios de fondo en el Banco de la República. Y la organización comercial y cambiaría, además de la adopción de una audaz política industrial.

 https://www.elespectador.com/columna-4

28.19.-PRESUPUESTO 2020 – Eduardo Sarmiento

El Gobierno presentó al Congreso el presupuesto 2020 de $271 billones, superior en 9 % al de 2019 ($21 billones). De entrada, el proyecto está desfinanciado. Los ingresos tributarios se verán reducidos por los alivios de la Ley de Financiamiento. El faltante reconocido por el Gobierno es del orden de $9 billones.

Se repite la experiencia del año anterior en que se presenta un presupuesto desbalanceado. El faltante quedó a iniciativa del Gobierno que ya anunció que lo cubrirá con la privatización de las empresas del Estado y lo incluirá en el presupuesto como un ingreso y no como una financiación. Así se incumplen las prácticas contables aceptadas, se reduce el déficit fiscal en forma artificial y se elude la regla fiscal establecida por altos funcionarios designados por el mismo Gobierno.

El ministerio de Hacienda está haciendo un uso indebido de la norma constitucional de 1991, que estableció el procedimiento del presupuesto desbalanceado para darles a los gobiernos una mayor flexibilidad para atender los gastos prioritarios. La convirtió en un medio de determinar el déficit fiscal y obligar a su financiación con nuevas leyes. El proyecto presupuestal presentado el año anterior le permitió adelantar la Ley de Financiamiento que reducía los gravámenes a las empresas y elevaba los recaudos para reducir el déficit fiscal. Sobre esas bases se esperaba que la economía entraría en un proceso de reactivación que le significaría tasas de crecimiento de 3,6 %, y más, que se extenderían más allá del 2020.

Como anticipó esta columna al principio del año, la economía no crecerá por debajo de 3 %. Así lo confirma el Banco de la República que ha revelado proyecciones que bajan la previsión inicial de 3,6 % a 3 %.

El Gobierno en el desespero pretende impulsar la economía con la ampliación del gasto social. La mayor parte de esta, representada en pensiones y salud que operan con pirámides de pasivos mayores que los activos y que se sostienen con el apoyo y pasividad oficial. La operación del Gobierno vendría a favorecer al capital y a los afiliados de altos ingresos. Los beneficios al 40 % más pobres serán muy inferiores a su participación en la población.

Lo grave es que la operación no tiene mayores probabilidades de éxito. Los recursos provenientes de la privatización resultarán de ventas de las empresas del Estado (como Ecopetrol), mediante la emisión de acciones que contraerán la inversión privada. La expansión inducida por el mayor gasto público financiado con TES se compensará con el menor crédito privado.

En síntesis, este año se siguió una política fiscal contractiva que neutralizó la baja de los impuestos de las empresas. En el próximo año se aplicará una política fiscal expansiva que será compensada, por lo menos, en financiación de la inversión privada. Lo que se hace por un lado se contrarresta por el otro. La explicación es simple. El estancamiento de la economía se origina en una seria falla estructural ocasionada por la globalización y los TLC, la ineficacia del banco central en condiciones de tasa de interés cero y el abandono de la industria, y tienen la manifestación más clara en el mayor déficit en cuenta corriente del mundo, el desplome del empleo y la parálisis de la industria. Mal puede esperarse que semejante desorden pueda ser normalizado con una política fiscal dentro de un marco de tasas de cambio flotante y libre mercado. La recuperación del crecimiento económico, la extirpación del desempleo y el balance externo no serán posibles sin cambios de fondo en el Banco de la República. Y la organización comercial y cambiaría, además de la adopción de una audaz política industrial.

https://www.elespectador.com/columna-4

  • 27.19.-CHINA HUNDE SU CRECIMIENTO AL PEOR RITMO EN CASI TRES DÉCADAS ¿QUÉ LE SUCEDE? –Marc Fortuño
  • LO MISMO DE HACE CINCO AÑOS –Eduardo Sarmiento

 El crecimiento de China se ha desacelerado a su ritmo más débil en los últimos 27 años en el segundo trimestre, con la guerra comercial entre Estados Unidos y China y el debilitamiento de la demanda global que pesa sobre la segunda economía del mundo, como grandes telones de fondo.

La segunda economía más grande del mundo se expandió un 6,2% en el segundo trimestre en comparación con el año pasado, la lectura más débil desde principios de 1992, cuando comenzaron los registros trimestrales.EMAIL

22 Julio 2019 

La demanda de exportaciones chinas se ha debilitado ante la creciente presión comercial estadounidense. Washington aumentó drásticamente los aranceles sobre los productos chinos en mayo y, aunque desde entonces ambas partes han acordado posponer la adopción de nuevas medidas punitivas y reanudar las conversaciones comerciales, siguen estando en desacuerdo sobre cuestiones clave.

Hay datos económicos especialmente significativos en China. La producción industrial aumentó un 6,3% en junio con respecto al año anterior, el nivel más bajo de los últimos 17 años y la producción diaria de acero bruto y aluminio cayó a niveles sin precedentes.

Reducción de expectativas de crecimiento para China

El Fondo Monetario Internacional (FMI), en su última revisión, redujo su pronóstico de crecimiento económico para China en 2019 a un 6,2%, debido al aumento de la incertidumbre en torno a las fricciones comerciales, y dijo que se justificaría una mayor flexibilización de las políticas en caso de que la guerra comercial entre China y Estados Unidos se intensificara.

El descenso se produjo solo dos meses después de que el FMI elevara su pronóstico sobre China del 6,2% al 6,3%, en parte debido a las perspectivas de un acuerdo comercial con los Estados Unidos. También redujo el crecimiento previsto para 2020 del 6,1% al 6%.

Una repentina escalada en la guerra comercial del mes pasado subrayó los riesgos para la segunda economía más grande del mundo por el aumento de los aranceles estadounidenses sobre miles de millones de dólares de productos chinos.

Estados Unidos ha aplicado aranceles más altos a un total de 250.000 millones de dólares de importaciones chinas desde mediados de 2018, acusando a China de transferencia forzada de tecnología y robo de propiedad intelectual. China, que niega las acusaciones, ha tomado represalias con aranceles sobre unos 110.000 millones de dólares de bienes estadounidenses.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con aranceles de hasta un 25% en una lista adicional de importaciones chinas por valor de unos 300.000 millones de dólares.

La guerra comercial ya ha dado un vuelco a las cadenas mundiales de suministro y ha perjudicado el crecimiento mundial. Los aranceles frenarán el crecimiento en Estados Unidos y China, y los mercados financieros temen que una disputa prolongada pueda llevar a la economía mundial a una recesión.

Deuda deuda y más deuda

La carga total de la deuda de China aumentó fuertemente en el primer trimestre de 2019, ya que Pekín permitió más préstamos y la emisión de bonos del gobierno local para ayudar a apuntalar la desaceleración de la economía.

La ratio del total de deuda china sobre el PIB se situó en casi el 304% en los tres primeros meses del año, frente al 297% del año anterior. Como vemos en el siguiente gráfico, el cambio de modelo económico, fomentando la demanda interna, ha sido a través del auge de la deuda corporativa. 

El gobierno chino ha intentado frenar la deuda corporativa restringiendo el endeudamiento a través de canales informales, conocidos como banca en la sombra. Si bien las restricciones han provocado una reducción de la deuda corporativa en los sectores no financieros, el endeudamiento neto en otros sectores ha aumentado, elevando la deuda total a más de 40 billones de dólares (más de 45 billones de euros), alrededor del 15% de la deuda global total.

Utilizando la política monetaria para no hundir el crédito

La expectativa actual es que China hará un uso oportuno de los recortes en el coeficiente de reservas obligatorias y otras herramientas de financiación para apoyar a las pequeñas empresas, al tiempo que repite su promesa de no utilizar estímulos estilo BCE o BoJ.

El banco central podría centrarse en reducir las el coeficiente de reservas para estimular los préstamos, aunque debería ser cauteloso a la hora de recortar los tipos de interés de referencia en su intento de reformar el régimen de tipos del país.

El banco central ha reducido la cantidad de efectivo que los bancos deben mantener en reserva seis veces desde principios de 2018 para estimular el crecimiento del crédito, y se esperan más recortes en en el coeficiente de reservas obligatorias en los próximos meses.

China también ha ha buscado bajar impuestos. Medidas recientes como recortes de impuestos por valor de casi 2 billones de yuanes y una cuota de 2.150.000 millones de yuanes para la emisión de bonos especiales nacionales para buscar dar un plus de crecimiento económico.

https://www.elblogsalmon.com/economia/china-hunde-su-crecimiento-al-peor-ritmo-casi-tres-decadas-que-le-sucede?utm_source=recommende

27.19.-LO MISMO DE HACE CINCO AÑOS –Eduardo Sarmiento

En los últimos meses se advierte una fuerte injerencia de los organismos internacionales en la economía colombiana. El Fondo Monetario Internacional (FMI) insiste en proyecciones que no corresponden a la realidad. La economía colombiana se presenta como un caso especial.

La impresión en los foros nacionales, en los que participan los altos funcionarios de administraciones anteriores y en las publicaciones del FMI, es que la caída del crecimiento económico surgió súbitamente y se explica por fenómenos que se pueden resolver con medidas convencionales. Se da por cierto que el crecimiento económico se origina en el mercado y las interacciones internacionales.

7 jul 2019 Sin duda, la realidad del diagnóstico sobre la economía colombiana ha sido deformada por las proyecciones fallidas de los organismos internacionales y por su aceptación en los altos círculos de opinión y de acción. Se considera que la economía no crece por defectos menores que se corrigen solos. Se opera dentro del consenso de libro de texto de que la reactivación se logra con la baja de la tasa de interés y la reducción del déficit fiscal. Pero este expediente se aplicó en los últimos cinco años sin resultados tangibles. No evitó que la economía creciera sistemáticamente por debajo de 3 %, que la pobreza subiera y que el desempleo regresara a los dos dígitos.

Mal puede decirse que las condiciones actuales son mejores que las de hace 5 años.

El crecimiento de la economía por debajo de su potencial se origina en serias fallas estructurales ocasionadas por las administraciones anteriores. La apertura económica y el TLC propiciaron una estructura que induce el aumento de las importaciones por encima de las exportaciones. En la actualidad el país experimenta un déficit en cuenta corriente de 4,5 % del PIB, uno de los más altos del mundo. Los bancos centrales independientes no tienen los medios para compensar los desajustes de la balanza de pagos. En consecuencia, las economías operan con exceso de ahorro que presiona el salario por debajo de la productividad. La desprotección industrial dejó al sector a la deriva y en total desventaja con el resto del mundo.

La síntesis adquiere visos dramáticos. Mientras el déficit en cuenta corriente esté en esos niveles, por simple aritmética el producto no puede crecer a las tendencias históricas. El crecimiento económico por debajo de la productividad del trabajo aumenta el desempleo que, a su turno, contrae la demanda global y de la industria. Se configura un círculo vicioso de bajo crecimiento, aumento del desempleo y estancamiento de la industria que se amplía y refuerza. El proceso bien puede extenderse e incluso agravarse y así atrasar el desarrollo económico.

La economía colombiana lleva cinco años con crecimiento de menos del 3 %, lo que incrementa el desempleo y la pobreza, y deteriora la distribución del ingreso. El comportamiento obedece al fracaso de la apertura comercial y los TLC, la ineficacia de la independencia del Banco de la República y el abandono de la industria. La resistencia a reconocer esta realidad llevaría a acentuar y extender los daños al próximo lustro.

Mientras exista el cuantioso déficit en cuenta corriente, no habrá un adecuado crecimiento; mientras no haya crecimiento, no habrá empleo; y mientras no haya empleo, no habrá demanda que sostenga el crecimiento y la industria. Se configura un círculo vicioso que puede perdurar años. No es posible obtener resultados distintos haciendo lo mismo. La solución es una gran reforma que modifique la estructura del comercio internacional, dictamine la coordinación del Banco de la República y la política fiscal, y avance en una audaz política industrial.

https://www.elespectador.com/opinion/lo-mismo-de-hace-cinco-anos-columna-873110


  • 26.19.-COMPRAS DE MANUFACTURAS IMPULSARON IMPORTACIONES A US$4.788 MILLONES EN MAYO 2019 –
    Laura Lucía Becerra
  • CORTE COLOMBIANA CONDICIONA EL TLC CON FRANCIA E ISRAEL – Beethoven Herrera 

En mayo, las importaciones reportaron un alza de 6,1% frente al mismo mes de 2018

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) informó ayer que en mayo las importaciones de Colombia llegaron a US$4.788,9 millones, 6,1% por encima del las compras al exterior que se realizaron en el mismo mes de 2018. Tal como destacó la entidad, lo que impulsó este comportamiento fue la adquisición de bienes manufacturados, que representan 76,4% de las importaciones, y cuyas compras se incrementaron en 4,4% en el quinto mes del año.

De acuerdo con la entidad, dentro de los bienes manufacturados destacan las mayores compras de maquinaria y equipo de transporte, que crecieron 12,1%, y contribuyeron con 5,5 puntos a la variación del grupo.

De acuerdo con Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), estas compras corresponden “al proceso que se viene adelantando con el tema de la renovación de flotas, como es el caso de Transmilenio, pues necesariamente ese equipo viene importado”. Díaz destaca que no solamente Bogotá está cambiando sus buses, sino que ciudades como Medellín y Cali, también, lo que explica el incremento en este rubro.

Además de las manufacturas, el otro sector que destacó por su crecimiento fueron los combustibles, que crecieron 40,0%, reportando un saldo de US$505,5 millones, y pasaron a representar 10,6% del total de las importaciones.

Según explica Díaz, esto se debe a que normalmente Colombia necesita importar gasolina, porque no tenemos la capacidad de refinación para abastecer todo lo que requerimos. “Nosotros exportamos petróleo crudo pero tenemos que traer gasolina refinada que necesitamos para complementar la oferta nacional”, comenta.

Finalmente, en el grupo de bienes agropecuarios, alimentos y bebidas, que equivale a 12,9% del total de las importaciones, las compras al extranjero cayeron 3,6% en comparación con mayo de 2018, y reportaron un valor por US$619,4 millones, mientras que los productos catalogados como ‘otros sectores’, que solo llegan a 0,1% del total, crecieron 41%.

El Dane informó también que en mayo el déficit de la balanza comercial se ubicó en US$817,1 millones, lo que significó un incremento de 36,18% frente al mismo mes de 2018, cuando llegó a US$600 millones.

LOS CONTRASTES

JAVIER DÍAZ PRESIDENTE DE ANALDEX

“La economía colombiana necesita importar materias primas, bienes de capital y bienes intermedios para el aparato productivo, pero deben aumentar las exportaciones para reducir el déficit”.

JOSÉ ROBERTO CONCHADIRECTOR DEL ICECOMEX

“Las importaciones de equipos de transporte son justificables, porque no tenemos una industria fuerte que sea capaz de responder a la demanda interna en ese sector”.

Según José Roberto Concha, director del Consultorio de Comercio Exterior de la Universidad Icesi (Icecomex), “el déficit comercial sigue aumentando de una forma desproporcionada con relación al año anterior”, una situación que asegura, no es sana, pues “es dinero que a la larga el país tiene que pagar, porque es fruto de negociaciones empresariales”.

En cuanto a las importaciones acumuladas en lo que va del año, el Dane reportó que llegaron a US$21.871,9 millones, tras un alza de 8,3%, mientras que el déficit comercial se incrementó 76,2% y llegó a US$3.641,7 millones.

Boletín de importaciones mayo

Laura Lucía Becerra Elejalde – lbecerra@larepublica.com.co

26.1.9.-CORTE COLOMBIANA CONDICIONA EL TLC CON FRANCIA E ISRAEL – Beethoven Herrera

Hace un cuarto de siglo la negociación y firma de tratados de Libre Comercio era una rutina: Los temas estaban predeterminados y los textos negociados aprobados eran similares, pues bajo el principio de nación más favorecida’ los países están obligados a conceder ‘trato nacional’ a las empresas extranjeras y toda concesión que se otorgue a un país debe ser homologado con la concesión de ese mismo privilegio a los demás socios del sistema. 

10 jul 2019.- Tras la negociación del Tratado de Libre Comercio de Estados Unidos con México y Canadá por parte de los presidentes Bush padre y Salinas, con el primer Ministro Mulroney, vino la campaña electoral en Estados Unidos y los sindicatos que forman la base del partido demócrata se oponían argumentando que México no garantizaba las libertades sindicales y que el texto no protegía el medio ambiente. Luego, Clinton adicionó al tratado un protocolo laboral y otro ambiental, pero los mismos no formaban parte integral del tratado.

Colombia comenzó la negociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos después de que México, Perú y los países centroamericanos habían culminado la negociación de sus respectivos TLC con Estados Unidos, y si Colombia no lograba acceso comercial preferencial como esos países vecinos, quedaría en desventaja.

Adicionalmente, los parlamentarios estadounidenses habían advertido que no prorrogarían los beneficios unilaterales que Colombia tenía en el marco de Acuerdo Preferencial (ATPA), los cuales, de hecho, le habían sido suspendidos cuando el país fue descertificado. Además la ratificación en el congreso estadounidense se demoró por exigencias de protección a los líderes sindicales y por la falta de representación política de la población afrocolombiana.

La Corte Constitucional acaba de aprobar los tratados de Colombia con Francia e Israel, pero por primera vez condiciona su entrada en vigencia a las aclaraciones que el gobierno negocie con sus contrapartes.

Ocurre que en el marco de la Tratados de Libre Comercio que Colombia firmó con otros países, se han presentado alrededor de 20 demandas contra el Estado colombiano, las cuales ascienden a 9 billones de pesos, en casos como el reclamo de afectación a la inversión de la empresa canadiense que pretendía hacer explotación minera en el páramo de Santurbán, la cual quedó prohibida por la protección legal sobre dicha zona. Para proteger el interés nacional, la Corte Constitucional le pide al Gobierno asegurarse de que el tratado garantice que el país no quede en desventaja en eventuales demandas.

La Corte se refiere a asuntos puntuales que no implican modificaciones importantes en el texto, pero declara que la versión suscrita podría generar problemas de constitucionalidad, relacionados con “la afectación de la reciprocidad, igualdad, la seguridad jurídica, y la confianza legítima, que tienen los inversionistas nacionales en Francia o Israel”. Se trata de llegar con la contraparte a declaraciones interpretativas conjuntas, y “aunque esas aclaraciones no requerirán nueva aprobación en el Congreso ni nueva revisión de la Corte, quedó claro que las mismas son necesarias antes de proceder a la ratificación del tratado”, según lo expresó la Presidenta de la Corte Constitucional.

Beethoven Herrera Valencia Profesor universidades Nacional y externado.   beethovenhv@gmail.com

https://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/condicionan-el-tlc-con-francia-e-israel-531440

  • 25.19.-EL ESTADO SOCIAL EN CONTRAVÍA Eduardo Sarmiento
  • SUSTITUIR PARA ERRADICAR SIN GLIFOSATO – Mauricio Cabrera

En la actualidad se dispone de información que permite esperar una fuerte expansión del gasto público. Por su parte, el Gobierno reveló su voluntad de recortar los presupuestos, elevar su eficiencia y ampliar las privatizaciones.

El envejecimiento de la población revelado por el censo significa mayores erogaciones por pensiones y salud. Por lo demás, las apropiaciones a la salud y la educación se verán incrementadas por la enfermedad de costos. La baja productividad de los servicios con relación a la industria induce a una fuerte elevación de sus precios con respecto al promedio.

13 jul 2019.-  El Gobierno se anticipó a cubrirse con un ambicioso programa de privatización. El remedio resulta peor que la enfermedad. La enajenación de empresas significa enormes rentabilidades para los compradores que encarecen el costo de los servicios. Isagén se vendió con rentabilidades de 15 % y en cuanto a la ETB se pretendió hacerlo con base en el estudio de valoración en 25 %. Las ganancias quedan principalmente en el capital.

El fiasco es grande. El gasto social, que se concibió como una forma de favorecer a los que menos tienen, resulta que favorece a los que más tienen. Las mayores ganancias se quedan en los intermediarios y en las ineficiencias del sistema. Así lo corrobora sin ambages la información de la distribución del ingreso. El 40 % más pobre no obtiene el 15 % de la factura tributaria. A diferencia de Europa, el coeficiente de Gini antes y después de impuestos es similar.

Es claro que el país se ve abocado a un aumento del gasto público que no llega a los sectores que más lo requieren. Por lo demás, significará aumentos de impuestos e ineficiencias que reducen el ahorro y el crecimiento económico por su baja eficiencia. El conflicto entre el crecimiento y la equidad se afianza y el Gobierno se precipita a resolverlo con privatizaciones que lo agravan.

El dilema es grande. El gasto social, que fue concebido como un medio de transferir ingresos de quienes tienen más a los que tienen menos por conducto del mercado, resulta contrario. Se confirma que las privatizaciones y el mercado no son el camino para reducir las desigualdades. Infortunadamente este hecho no se ha reconocido. Desde un comienzo se advirtió que la Ley 100 de 1993 no cumplía con los anuncios de pensiones, concedía grandes privilegios a los sectores más favorecidos y no llegaba a los grupos más necesitados. Sin embargo, la modalidad se mantuvo con ajustes cosméticos, y ahora se repite con la Comisión de Gasto, que recomienda prolongar el modelo que no funcionó durante 25 años.

Lo que se plantea es modificar la estructura de gasto público que viene de atrás. Más concretamente, una gran reforma que garantice que el gasto público reduce el coeficiente de Gini y eleva en forma considerable la participación del 40 % más pobre. Para empezar, es necesario corregir las falencias que inducen el encarecimiento de los costos de la salud y la educación, y complementarlo con algún control de precios. Lo más importante es una gran reforma pensional que se aparte de la Ley 100, que distribuye los beneficios de la solidaridad en forma creciente el ingreso. Se requiere una normatividad que reduzca el acceso a la modalidad de prima media a los sectores cercanos al salario mínimo y adopte una severa regulación del sistema de capitalización que garantice que los beneficios de la solidaridad social llegan en mayor proporción a los sectores menos favorecidos. Adicionalmente, habría que recortar los cuantiosos subsidios a las instituciones privadas, sustituir la intermediación privada de las EPS por la oficial y fortalecer la educación pública.

https://www.elespectador.com/opinion/el-estado-social-en-contravia-columna-870818

25.19.-SUSTITUIR PARA ERRADICAR SIN GLIFOSATO – Mauricio Cabrera

En los años 60 Tailandia era el mayor productor de opio (…) pero las autoridades entendieron que la causa de los cultivos ilícitos era la pobreza.

La semana pasada planteaba que el glifosato o cualquier forma de erradicación forzosa de cultivos de coca es inútil si no va acompañada de alternativas de producción y generación de ingresos para los campesinos cultivadores. La tesis no es original ni propia, y pacientes lectores me han ilustrado sobre experiencias exitosas de utilización de esta estrategia alternativa. 

14 jul 2019.- De hecho es una estrategia avalada internacionalmente desde 1997 cuando se creó la oficina de la ONU para las drogas y el crimen (UNODC). La Asamblea General de la ONU en 1998 instó a combatir el narcotráfico con una estrategia de “Desarrollo Alternativo”, la cual definió así:

“Un proceso para prevenir y eliminar lo cultivos ilícitos de plantas que contienen narcóticos y sustancias sicotrópicas, mediante el diseño de políticas de desarrollo rural, en el contexto de los esfuerzos de crecimiento económico y desarrollo sostenible en los países que luchan contra las drogas, reconociendo las características particulares de las comunidades y grupos afectados, y en el contexto de una solución permanente y comprehensiva del problema de las drogas ilícitas”

El ejemplo más exitoso de esta estrategia es el que realizó Tailandia, inclusive varios años antes de la declaración de la ONU, y que ha sido analizado en un artículo reciente publicado en la revista de la London School of Economics (https://bit.ly/2NWAxtu).

En los años 60 Tailandia era el mayor productor de opio en el mundo, en el triángulo de oro de la frontera con Laos y Myanmar, región controlada por guerrillas y violentos grupos ilegales. Después de años de infructuosos intentos de reducir los cultivos de amapola mediante la fuerza y la represión (no se si Monsanto les vendía glifosato), las autoridades entendieron que la causa de la proliferación de cultivos ilícitos era la pobreza, la inseguridad y la ausencia de alternativas legales de subsistencia. Es decir que los cultivos de droga no eran el problema sino el síntoma.

Entonces diseñaron un programa de desarrollo integral para las zonas afectadas, en el que primero se trataba de mejorarlas condiciones de vida de las comunidades y crear oportunidades de empleo y generación de ingresos, inclusive antes de erradicar los cultivos. Su foco no era ella cantidad de hectáreas cultivadas sino el número de familias afectadas, y su indicador de medición no era las hectáreas erradicadas sino las familias que habían encontrado una alternativa de producción. El objetivo no era el control de las drogas sino el desarrollo sostenible.

Es un proyecto de largo plazo, que empezó a finales de los 80, con tres fases conocidas como las 3-S: Supervivencia, Suficiencia y Sostenibilidad. En la primera se empezaron a incentivar cultivos de café y macadamia y a mejorar las condiciones de alimentación, salud y educación con fondos públicos y ayuda internacional. En la segunda, se ayudó a la comunidad a desarrollar las cadenas de valor de sus proyectos productivos y en la actual tercera se enfatiza el empoderamiento y la capacitación de los habitantes para que sean dueños de su propio destino.

En Colombia hay otro caso exitoso en el departamento de Caldas, donde se erradicaron todos los cultivos de coca mediante el trabajo con la comunidad, el desarrollo de cultivos de aguacate, caucho y café, y la inversión pública en carreteras y servicios públicos. No hubo resiembra porque la erradicación de la coca se hizo con sustitución y sin glifosato.

Mauricio Cabrera Galvis Consultor privado. macabrera99@hotmail.com  https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/sustituir-para-erradicar-sin-glifosato-531545

  • 24.19.-EL DESCUADRE DEL MERCADO LABORAL – Eduardo Sarmiento
  • 24.19.-REDUCIR EL GASTO PÚBLICO, UNA MEDIDA POPULAR, FALSA Y DAÑINA* -Federico Corredor* y Paula Martínez*
  • ¡A TODOS NOS IMPORTA!: COLOMBIA SIGUE EN PAÑALES EN COMERCIO EXTERIOR!

Las condiciones de desempleo se agravan y pueden llevar a estados de difícil retorno. En mayo se mantuvo la tendencia declinante del empleo de los últimos dos años. En el último año 300.000 personas perdieron el empleo y 600.000 salieron del mercado laboral decepcionadas por las dificultades de encontrar empleo. Si a esto se adiciona la entrada de ciudadanos venezolanos, se podría tener un ejército de dos millones de personas en posibilidades de trabajar y desplazar a los ocupados. Bien puede ocurrir que el desempleo retorne a cifras del 13 %, que deterioraron la distribución del ingreso y redujeron el bienestar de los grupos menos favorecidos.

6 jul 2019.- La interpretación del resultado se ve interferida por las deficiencias de las teorías del empleo. En los libros de texto dominantes y en los estudios de los organismos internacionales se atribuye a rigideces salariales. Así la propuesta fácil para el desempleo es deprimir salarios. Se equivocan. En los últimos años, probablemente con excepción del último, los salarios, y en particular el mínimo, evolucionaron por debajo de la productividad del trabajo. Por eso, la participación del trabajo en el PIB descendió. La explicación está en el manejo macroeconómico que mantiene la economía en exceso de ahorro. La producción nacional crece por debajo de sus posibilidades. Mientras la economía crezca por debajo del 3 % no hay margen para aumentar el empleo.

En las versiones del libre mercado se considera que la producción es determinada por las empresas y el empleo por las rigideces laborales. Es el típico lugar común que no tiene nada que ver con una economía que opera en un mundo de elevado desempleo. En este mundo la producción es determinada por la política macroeconómica, y más concretamente por el Banco de la República. El desempleo no es causado por las rigideces laborales, sino por el Banco de la República. En suma, la producción depende del banco central y determina el crecimiento del empleo.

La explicación está en el monumental déficit en cuenta corriente inducido por la apertura económica y la incapacidad del Banco de la República para contrarrestarlo dentro del marco institucional de la independencia del banco central. La economía opera con un exceso de ahorro que aumenta la producción por debajo del potencial y mantiene el salario por debajo de la productividad del trabajo. Mientras persistan estas condiciones y no se avance en una política industrial que articule al sector con economía, la economía crecerá por debajo de la tendencia histórica y el desempleo aumentará.

El elevado ejército con capacidad de trabajar y sin ocupación puede generar una severa presión sobre el mercado laboral. De hecho, surge un círculo vicioso en que el desempleo baja el salario y este lo agrava. La economía se vería abocada a una caída del salario y de la participación del trabajo en el producto nacional. A la economía que crece por debajo del 3 % se le agregaría el deterioro de la distribución del ingreso.

En las visiones de equilibrio, las causas y las soluciones se tienden a presentar en donde se manifiestan. Así, el camino más fácil es atribuir la desocupación a rigideces de salarios, y más, proponer como solución deprimirlos. El remedio resulta peor que la enfermedad. Lo que se plantea, más bien, es un cambio en el modelo del banco central y comercio internacional para erradicar el exceso de ahorro y crear las condiciones para que el ingreso nacional y el salario crezcan de acuerdo con sus posibilidades. En este contexto, es posible que la solución al desempleo vaya de la mano de la elevación del salario y de la participación del trabajo en el producto nacional.

https://www.elespectador.com/opinion/el-descuadre-del-mercado-laboral-columna-869579

El ministro Carrasquilla perora. El gobierno propone un nuevo plan de austeridad, pero estos planes no funcionan y además nos hacen daño. Esta es la explicación*.

Una mala idea

El Ministerio de Hacienda acaba de publicar el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) donde propone recortar el gasto público para frenar el aumento del déficit fiscal.

Esta parece ser una medida natural u obvia, y sin embargo es ilusoria, además de irresponsable y perniciosa para la economía colombiana:

  • Es ilusoria porque los recortes del gasto que programa el Ministerio no se cumplen en la práctica. Históricamente, el gasto ha venido aumentando de manera sostenida, aunque los gobiernos sucesivos se hayan propuesto reducirlo.
  • Es irresponsable porque los recortes tendrían que hacerse en los renglones de inversión y de gasto social. Las demás partidas (pago de deuda, funcionamiento…) son muy inflexibles.
  • Y es perniciosa para la economía porque la sostenibilidad fiscal no depende meramente de que el gobierno se apriete el cinturón, sino de que sus ingresos aumenten de manera estable y permanente.

El gasto seguirá aumentado

Según el Ministerio de Hacienda, este gobierno va a optimizar el gasto, protegiendo la inversión pública. Su estrategia consiste en:

  • Focalizar bien ese gasto, para que no haya desperdicios
  • Sustituir pasivos de alto costo, o sea por los cuales hoy se pagan altas tasas de interés, y
  • Modernizar la administración pública.

En conjunto estos esfuerzos lograrían ahorros cercanos al 3,5 por ciento del PIB entre 2019 y 2030.

Pero el gasto público en todas partes del mundo tiende a aumentar en vez de disminuir. Tanto así que esta se llama la Ley de Wagner, y está bien sustentada por la evidencia empírica: el gasto del Estado como porcentaje del PIB tiende a crecer, especialmente a medida que la sociedad se vuelve más compleja, o más desarrollada.

Recortar el gasto público para frenar el aumento del déficit fiscal. Parece ser una medida natural u obvia, y sin embargo es ilusoria, además de irresponsable y perniciosa para la economía colombiana.

En Colombia, el informe de la Comisión del Gasto y la Inversión Pública de 2017 concluye que el gasto del Gobierno Nacional Central ha aumentado significativamente en los últimos 25 años, y afirma que una simple contracción del gasto puede afectar seriamente las condiciones de la población más vulnerable.

El MFMP propuesto por el ministro Carrasquilla afirma que el gasto total pasará de 19 por ciento del PIB en el 2019 a 18,4 en 2021. Pero el MFMP del gobierno anterior proponía como meta para este último año un 17,4 por ciento —es decir que ya de entrada se corrió la meta que se había fijado—.

La Comisión de Gasto también expresó su escepticismo frente a este tipo de iniciativas, al resaltar que pese a los ajustes anunciados año tras año, el gasto en funcionamiento se mantuvo en 13,8 por ciento.

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A quién afectaría el recorte

La Ley de Financiamiento se enfocó en solucionar problemas de liquidez a corto plazo.Foto: Alcaldía de Facatativá

EL MFMP prevé que el gasto en funcionamiento e inversión pasará de 16 por ciento del PIB en 2019 a 14,7 en 2030. Dada la inflexibilidad del gasto (pensiones, servicio de la deuda y otras obligaciones perentorias del Estado), el cumplimiento de esta meta afectaría de manera significativa el rubro que se destina a la inversión y el gasto social.

Algunos datos permiten ilustrar de manera más precisa el argumento. El gobierno colombiano destina a la atención integral de niños menores de 5 años un 0,3 por ciento del PIB anual, mientras que México destina un 0,6 y Chile un 0,8. Así mismo, la inversión del gobierno no alcanza a cubrir ni siquiera al 50 por ciento de los niños, mientras que los países miembros de la OCDE y México atienden a más del 80 por ciento. O sea que, para atender medianamente a la niñez, el presupuesto actual tendría que duplicarse.

Por otro lado, según el Foro Económico Mundial, Colombia ocupa el último lugar en carreteras y ferrocarriles, y el puesto 37 y 36 en puertos y terminales aéreos entre un total de 40 países.

Además de este tipo de datos, y sin contar el ingreso masivo de venezolanos (que fue una razón básica para que el Comité Consultivo de la Regla Fiscal diera un mayor margen al déficit), Colombia sigue siendo uno de los países más desiguales de la región. Más todavía: la reducción de la pobreza se detuvo, y todo parece indicar que ésta volvió a aumentar en el 2019.

Ante un escenario semejante, resulta inconcebible que en el documento que planea el papel del Estado para los próximos 10 años, se hable de manera tan despreocupada de reducir el gasto sin mencionar la necesidad de reestructurar de manera profunda los ingresos tributarios.

A la espera de otra reforma tributaria

De acuerdo con el MFMP no habrá necesidad de nuevas reformas tributarias hasta el 2030. Una afirmación risible.

Para el gobierno, la responsabilidad de despejar el panorama fiscal recae sobre la Ley 1943 de 2018 o “Ley de Financiamiento”, que, según las proyecciones del Ministerio de Hacienda, tendría dos beneficios importantes:

El gobierno ha dicho lo que el pueblo quiere escuchar, pero su propuesta de reducción del gasto es peligrosa. Foto: Cancillería

Pero a pesar de estas cifras, la ley de financiamiento no propuso nada diferente de lo que han venido haciendo otras medidas de este tipo, a saber: solucionar problemas de liquidez en el corto plazo. Una vez los precios del petróleo vuelvan a caer, habrá que tramitar una nueva reforma tributaria.Permitiría un crecimiento adicional de al menos 3,4 puntos porcentuales en la inversión anual, y un crecimiento adicional del 4 por ciento del PIB en el mediano plazo.

Fortalecería y modernizaría a la DIAN, lo que a su vez traería un recaudo adicional de por lo menos 0,2 por ciento del PIB para 2020 y 1,3 a partir del 2023, debido a la menor evasión de impuestos y gracias a la factura electrónica.

La Ley de Financiamiento planteó una reducción significativa en la carga tributaria de las empresas, bajo el supuesto que esto daría incentivos a la inversión y redundaría en un mayor crecimiento. No obstante, este supuesto es discutible cuando se contrastan las tasas nominales con las tasas efectivas de tributación. La tributación en Colombia está bastante por debajo del promedio de la OCDE, en gran parte por cuenta de los beneficios tributarios que reducen significativamente el recaudo fiscal. Nada más para 2016 estos alcanzaron la cifra de 65,3 billones de pesos.

La ley de financiamiento no propuso nada diferente de lo que han venido haciendo otras medidas de este tipo, solucionar problemas de liquidez en el corto plazo.

Por su parte la modernización de la DIAN y la facturación electrónica son iniciativas loables. Pero confiar a ellas la estabilidad fiscal del país durante los próximos diez años es una insensatez. No es la primera vez que a estas disposiciones se les atribuyen resultados excesivos, y no será la primera vez que incumplan su cometido.

En ausencia de una reforma tributaria realmente estructural, los lineamientos del MFMP acabarán siendo perniciosos para la economía colombiana.

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Demasiado optimismo

La esperanza del Gobierno está puesta más que todo en que las empresas y los ciudadanos decidan acogerse a la formalidad tributaria en desarrollo de la Ley de Financiamiento, la modernización de la DIAN y la facturación electrónica.

Esto constituye lo que el MFMP denomina “panorama fiscal despejado”, y lo que en últimas permite que el gobierno no vea la necesidad de una reforma estructural de los impuestos.

El gobierno le dice a la gente lo que la gente quiere oír: que los gobiernos anteriores han sido derrochones y que ahora sí se va a apretar el cinturón. Que sin necesidad de nuevos tributos el gasto se va a reducir, la inversión pública se va a fortalecer y la economía crecerá al 4 por ciento.

El mejor de los mundos. Pero esta reducción del gasto es un espejismo peligroso.

Una mejor administración del gasto puede contribuir ciertamente a la estabilidad de las finanzas públicas, pero la sostenibilidad fiscal implica pensar no solo en cómo gastamos mejor sino en cómo recaudamos mejor. El MFMP deja ver que el Gobierno está pensando en soluciones de corto plazo, pero no está considerando una mejor estructura de recaudo que estabilice los ingresos tributarios en el mediano plazo y que soporte las necesidades crecientes de gasto que el país requiere.

* Este artículo es parte de la alianza entre Razón Pública y la Facultad de Economía de la Universidad Externado de Colombia. Las opiniones expresadas son responsabilidad de los autores.**Docente-investigador, Facultad de Economía, Universidad Externado de Colombia *** Investigadora, Facultad de Economía, Universidad Externado de Colombia

https://razonpublica.com/index.php/econom-y-sociedad-temas-29/12097-reducir-el-gasto-publico-una-medida-popular-falsa-y-danina.html

 

24.19.-¡A TODOS NOS IMPORTA!: COLOMBIA SIGUE EN PAÑALES EN COMERCIO EXTERIOR! 

La economía nacional está rezagada en su proceso de globalización, lleva más de 40 años exportando las mismas materias primas y pese a los TLC, vender al exterior aún es caro y demorado.

Los países más abiertos a comerciar con el mundo son los que más han logrado crecer y generar prosperidad para sus habitantes Foto: Getty Images

Los países más abiertos a comerciar con el mundo son los que más han logrado crecer y generar prosperidad para sus habitantes. Aunque desde la apertura económica, que se inició en la era del presidente César Gaviria y continuó con la firma de 14 Tratados de Libre Comercio (TLC), Colombia ha venido avanzando en ese frente, los esfuerzos han sido insuficientes para insertarse correctamente en el comercio global y para conseguir avanzar como lo han hecho economías que en los años 50 eran similares a la colombiana y hoy son potencia, como es el caso de Corea del Sur.

283 mar 2019.- Durante el lanzamiento del portafolio de productos de comercio exterior del Banco Agrario, el ex ministro de Comercio, Luis Guillermo Plata presentó una radiografía de la internacionalización del país, la cual evidencia el grave retraso que se tiene en la materia.

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En 1951, Colombia era responsable de 0,77% de las exportaciones del planeta y de 7,5% de las de América Latina, hoy responde por 0,19% y 3,5%, respectivamente. Plata asegura que estas cifras no indican que el país no ha avanzado en su proceso de inserción al comercio global, sino que los demás países lo han hecho más rápido y de forma más eficiente.

El rezago también se evidencia en el coeficiente de apertura del país (que mide el porcentaje de sus actividades de comercio exterior sobre PIB), en donde Colombia ocupa el puesto 126 entre 128 naciones, lo que es muy poco para el tamaño de la economía nacional. A eso se suma que mientras en promedio en los países de la Ocde se requieren 12 horas para poder exportar, en Colombia son 112 horas. Igualmente, el costo promedio de exportar en el ‘llamado club de los países ricos’, al que recientemente entró Colombia, es de US$150, en América Latina es de US$527 y acá de US$545.

Desde antes de comenzar el proceso de apertura, más específicamente en 1968, las exportaciones colombianas se concentraban en café, petróleo y banano. Cuarenta años después a ese mismo grupo se agregan carbón, oro y flores, lo que evidencia que el país sigue concentrado en materias primas. “Esto nos vuelve muy vulnerables a los cambios de precios de dichos commodities”, sostuvo Plata.

En lo que respecta al porcentaje de empresas que exportan, se estima que en los países ricos son 4% del total de compañías y acá apenas 0,4%. Pese a que existe una estadística que indica que hay 11.000 empresas exportadoras colombianas, de ellas solo 4.000 lo hacen constantemente y de ellas únicamente 15 responden por 50% del total de exportaciones nacionales.

¡A todos nos importa!: Colombia sigue en pañales en comercio exterior

La economía nacional está rezagada en su proceso de globalización, lleva más de 40 años exportando las mismas materias primas y pese a los TLC, vender al exterior aún es caro y demorado.

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El lado positivo

El exministro Plata señaló que algunos de los factores que han impedido que Colombia se internacionalice más son su bajo nivel de migración (que apenas está comenzado con los venezolanos) y su bajo dominio de inglés, no obstante, considera positivo que en el país están creciendo las multilatinas.

De las 100 más grandes, 30 son de Brasil, 26 de México, 19 de Chile y 10 de Colombia. Entre ellas se destacan Avianca, ISA, Grupo Sura, Nutresa, el Grupo de Energía de Bogotá, Terpel, EPM, Bancolombia y Colombina.

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Otro factor que favorece el comercio exterior colombiano radica en una mayor financiación para los empresarios que apuestan por comerciar fuera de las fronteras. Justamente, el Banco Agrario, que no estaba en esa línea de negocio, ahora va a ofrecer productos como prefinanciación de exportaciones, contratos forward y cartas de crédito.

Aunque este tipo de productos financieros están abiertos para empresarios de todos los sectores, el principal foco son los del sector agropecuario.

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                https://www.dinero.com/economia/articulo/como-esta-colombia-en-comercio-exterior/268922

  • 23.19.-DIAGNÓSTICO ILUSO – Eduardo Sarmiento
  • OTRA VEZ EL GLIFOSATO Salomón Kalmanovitz

La economía colombiana no está bien. Luego de la divulgación del crecimiento del primer trimestre, han aparecido números que muestran un decaimiento de la economía. El empleo desciende 3 %, la industria cayó drásticamente en abril y el déficit en cuenta corriente se amplía. La información en su conjunto revela que no hay posibilidades de que la economía alcance el crecimiento del 3,6 % ratificado por el ministro de Hacienda, la OCDE, el FMI y el Banco Mundial. Tal como lo anticipé al comienzo del año, la economía avanzará muy por debajo del 3 %. Es hora de que se explique por qué los organismos internacionales y el Gobierno se equivocan reiteradamente en las previsiones.

29 Jun 2019.- De tiempo atrás la economía no viene bien. La tasa de interés y la política monetaria aislada son inefectivas. Las reformas tributarias provocan caídas en el ingreso nacional que compensan los mayores recaudos tributarios y conducen a nuevas reformas. El sector externo, que durante veinte años fue superavitario, se convirtió en deficitario. El crecimiento económico no guarda relación con el crecimiento de la fuerza de trabajo que resulta de su alta productividad; los aumentos de producción dan lugar a reducciones iguales del empleo. Las cuantiosas inversiones en minería y la infraestructura vial y las elevadas importaciones de bienes de capital no han tenido los efectos anunciados sobre la actividad productiva y la competitividad.

El efecto de la reforma tributaria fue opuesto al anunciado. La reducción de los gravámenes a las empresas fue más que compensado por la elevación de los gravámenes a la clase media. La inversión no respondió y las tendencias recesivas se acentuaron en lo corrido del año.

El plan fiscal de mediano plazo presentado recientemente por Carrasquilla es un esfuerzo para remediar el desastre de la reforma tributaria. El aspecto central es el recorte del gasto público para liberar los TES y ampliar el acceso de las empresas a los recursos financieros. Se espera que el estímulo a la inversión compense la contracción ocasionada por la reducción del gasto y el déficit fiscal. De seguro, se repetirá la experiencia de la reforma tributaria: lo que se gana por un lado se pierde por el otro.

Los estímulos de Carrasquilla no son más que un desespero para alcanzar la reactivación anunciada. Mientras la economía opere con déficit en cuenta corriente del 4 % del PIB y déficit fiscal del 2 %, no hay forma de evitar que crezca por debajo de su potencial. Es un simple dictamen de la aritmética. La causa del mal desempeño de la economía es el exceso de ahorro ocasionado por los desaciertos del Banco de la República y el fracaso de la apertura económica, que configuró un déficit insostenible de la balanza de pagos.

Lo cierto es que la economía se basa en un diagnóstico que durante cinco años ha fallado sistemáticamente y no se ha avanzado en rectificarlo. No se va más allá de las disposiciones cosméticas. Hoy en día la economía opera con un exceso de ahorro que tiene sus manifestaciones más visibles en la ineficacia de la política monetaria, el déficit en cuenta corriente, el estancamiento de la industria y el desplome del empleo. Mal puede esperarse que semejante estado pueda corregirse con estímulos a las empresas financiados con impuestos a la clase media y el recorte del gasto público. Lo que se requiere es avanzar en un banco central altamente coordinado con la política fiscal y cambiaria, modificar la estructura comercial de importaciones y exportaciones y adoptar una política industrial guiada por el aprendizaje en el oficio y la productividad del trabajo.

https://www.elespectador.com/opinion/diagnostico-iluso-columna-868461

23.19.-  OTRA VEZ EL GLIFOSATO – Salomón Kalmanovitz

El Gobierno de Iván Duque anunció planes para reanudar la aspersión aérea con el herbicida conocido como Paraquat en los Estados Unidos. Un estudio riguroso de Adriana Camacho y Daniel Mejía demostró que los efectos de rociar glifosato en 126.000 hectáreas anuales durante una década, con un pico de 172.000 en 2006, durante el Plan Colombia, fueron muy pequeños en la producción de cocaína en el país. Sin embargo, los efectos colaterales fueron negativos: desconfianza y resentimiento de la población afectada contra las instituciones del Estado, daños irreparables a la fauna y al equilibrio ecológico de las regiones fumigadas, y efectos negativos sobre la salud de la población con casos frecuentes de irritaciones cutáneas, enfermedades respiratorias, abortos y fetos malformados.

1 Jul 2019.- Los autores calibraron cuidadosamente los efectos que podía tener el uso de químicos en los cultivos de coca con las fechas de las aspersiones y recogieron las historias clínicas en un gran número de casos, para despejar exposiciones al veneno que habían tenido los campesinos en el propio cultivo de la mata de coca. De esta manera, aislaron el impacto que habían tenido las aspersiones hechas por aeronaves sobre la salud de la población campesina.

Recientemente, un jurado en Estados Unidos ordenó que la empresa Bayer debía indemnizar con US$289 millones a un humilde jardinero aquejado por un cáncer que ataca las células de la sangre, conocido como linfoma no Hogdkin. El rigor de la sanción se debió a que la firma conocía desde 1983 que el herbicida era cancerígeno y encubrió el resultado. Hay otros 5.000 juicios pendientes que le podrían costar a la empresa pagos por US$5,000 millones. La Organización Mundial de la Salud ha advertido sobre el posible efecto cancerígeno del glifosato, algo que sirvió para que el ministro de Salud de la pasada administración, Alejando Gaviria, suspendiera el programa de aspersión aérea del veneno.

No se entiende muy bien por qué los norteamericanos y el gobierno de Duque creen que la estrategia de aspersión aérea, tan costosa y nociva como ineficaz, es preferible a atacar otros eslabones de la cadena del narcotráfico que pueden tener un impacto más fuerte y duradero sobre el negocio. Una razón es que se trata del eslabón más débil de la cadena que en el léxico en inglés se conoce como “soft target”, un blanco fácil, que ofrece menos resistencia y bajas para el Gobierno, aunque incentive la rebelión dentro de los campesinos maltratados. Como lo ha expuesto el propio Mejía en otros trabajos, es más productivo atacar los laboratorios de procesamiento de la cocaína, el transporte del alcaloide y de sus materias primas y, sobre todo, seguir el curso del dinero de los narcos para poder neutralizarlos. En esos eslabones se topan con la corrupción de las fuerzas del orden, de los políticos, bancos y jueces que protegen el negocio aquí y allá.

Una estrategia todavía más inteligente, aunque utópica, sería legalizar el uso y controlar el tráfico de la cocaína, con lo cual desaparecería la enorme renta que se convierte en la serpiente de 1.000 cabezas, tan difícil de erradicar para los gobiernos de todo el mundo. Pero no hay que hacerse ilusiones: el Gobierno conducido por el Centro Democrático buscará la confrontación en general y la guerra contra las drogas en particular para polarizar, lograr apoyo norteamericano y mantenerse en el poder.

https://www.elespectador.com/opinion/otra-vez-el-glifosato-columna-868594

22.19.-LAS FALLAS DE LA INFRAESTRUCTURA VIAL – Eduardo Sarmiento

Hace varios años realicé una investigación y escribí un libro con un título similar. En esa oportunidad me refería al atraso y a los sobrecostos de la infraestructura vial. Un trabajo que, en un principio apareció controversial, fue luego ratificado por los hechos. La constante de los proyectos de infraestructura vial es que el valor final de las obras duplique la cuantía que sirvió de base para la adjudicación. No es aventurado afirmar que los proyectos se obtienen en las licitaciones públicas a pérdida y las ganancias se consiguen luego con sobrecostos.

Los insucesos del sector me llevaron a explorar las razones de los sobrecostos y de los sobornos. Tenía que existir un factor especial que explicara las magnitudes tan grandes con respecto al resto de actividades de la economía.

22 jun 2019.-  Finalmente, advertí que las actividades de obras públicas, principalmente las viales, corresponden a una actividad en la que los beneficios sociales son mayores a los beneficios incurridos en su realización. En consecuencia, las firmas consultoras no están motivadas a realizar las obras a los precios de mercado que resultan de las licitaciones y de otros procedimientos de adjudicación. Por ejemplo, en el caso de la infraestructura vial, debido a los elevados costos fijos, el activo no es recuperable por peajes o concesiones.

La falencia se ha buscado subsanar con estímulos que se han vuelto perversos. Se generaron enormes rentas en las prerrogativas a los constructores y surgieron poderosas empresas para apropiárselos. Las actividades de obras públicas se mueven en un mundo en el que los intereses están más en lo económico y las ganancias, que en el diseño científico de las obras. De esa manera, proyectos que el país realizó en el pasado con diligencia y brillo hoy en día fracasan en forma reiterada por el incumplimiento de los requisitos técnicos.

En fin, las enormes necesidades que el país tenía para superar el atraso vial y las fallas del pasado por los sobrecostos precipitaron un ambicioso programa 4G que no tenía las condiciones para enfrentar la diferencia entre los beneficios sociales y privados. Como ha sido costumbre en la era neoliberal, la regulación se dejó en manos del mercado y los intermediarios, sin reparar que se trataba de un sector que genera grandes rentas que desbordan las instituciones.

La enorme prioridad de la infraestructura requería un cambio notable en la Ley 80 de obras públicas y el fortalecimiento de las instituciones gubernamentales. Había que ponerles límite a los sobrecostos, los cambios de diseño y los apoyos por la suspensión de contratos. También se debía mantener una rigurosa separación entre las instituciones oficiales y los contratistas para evitar que actuaran como juez y parte. Nada se gana con los formularios tipo si luego el proyecto se modifica para obtener mayores márgenes de ganancia y compensar las pérdidas para obtener los contratos en las licitaciones.

Es un problema que se identificó hace varios siglos. La inversión en infraestructura no es recuperable por los procedimientos de mercado. La diferencia entre los beneficios sociales y privados se llena con estímulos especiales que se tornan perversos. Es hora de que se reconozca que la compensación a los constructores y contratistas solo es viable dentro de la amplia presencia del Estado en la concepción y ejecución de las obras y una estricta regulación legal.

https://www.elespectador.com/opinion/las-fallas-de-la-infraestructura-vial-columna-867301

21.19.-DESEQUILIBRIO EXTERNO Y DESIGUALDAD –Mauricio Cabrera*

Cómo y por qué el país se abrió a las importaciones pero no aumentó sus exportaciones, cómo y por qué se ha mantenido una de las peores distribuciones de riqueza e ingresos en América Latina. Dos desafíos de fondo para el posconflicto.

 Con la administración de César Gaviria (1990 – 1994) se pasó de un superávit externo a un déficit de 7,3% del PIB Foto: OEA – OAS

Grandes desafíos

Los dos mayores desafíos económicos de Colombia son el de eliminar el cuantioso desequilibrio externo y el de reducir la gran desigualdad en la distribución del ingreso y la riqueza. El déficit fiscal también es un problema, pero este es producto de la caída de las exportaciones.

15 junio 2019- En el contexto de América Latina, Colombia tiene el vergonzoso honor de ser el campeón del desequilibrio externo, pues es el país con el mayor déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos (CCBP). También es el subcampeón suramericano de la desigualdad.

Colombia sigue siendo el segundo país de Suramérica con mayor desigualdad.

La balanza comercial de Colombia (diferencia entre lo que importa y exporta una país) mostró un saldo negativo de 16.000 millones de dólares el año pasado, equivalente al 5,5 por ciento del PIB. México en cambio tuvo un déficit del 1 por ciento y Brasil un superávit de 0,8 por ciento del PIB. Si a esto se agrega el saldo del comercio de servicios, el de los intereses pagados y recibidos del exterior y los dividendos girados a los inversionistas extranjeros, se entiende el saldo de la CCBP, que el año pasado significó un déficit del 6,2 por ciento del PIB. Otro record regional.

En materia de distribución del ingreso, Colombia sigue siendo el segundo país de Suramérica con mayor desigualdad con un Gini de 0,536, superado tan solo por Brasil.

La apertura hacia adentro

El déficit de comercio exterior es preocupante porque en 2014 este fue de “solo” 6.300 millones de dólares, y porque desde la gran recesión de 1999 Colombia siempre había tenido superávit comercial, con la única excepción del año 2007.Este desbalance externo se ha explicado por el derrumbe de los precios del petróleo y el carbón. Pero la causa no son solo los ingresos por combustibles, porque en el año también disminuyeron las exportaciones del sector agrícola (-5,6 por ciento) y las de manufacturas (-11 por ciento). Además, la caída de las exportaciones es solo la explicación coyuntural del problema.

La causa estructural son las políticas de apertura hacia adentro que desde comienzos de los años noventa multiplicaron el valor de las importaciones. El modelo de desarrollo colombiano siguió los lineamientos neoliberales de la apertura a ultranza bajo el llamado Consenso de Washington: para crecer hay que exportar más (hasta ahí todo bien), para que aumenten las exportaciones hay que importar más, y para lograrlo hay que bajar aranceles y quitar todas las barreras que impiden la libre entrada de bienes del exterior.

Aunque la economía colombiana empezó a abrirse desde los años ochenta, fue durante el siglo XXI cuando se dio un proceso continuo y sostenido de apertura: en 2000 el comercio exterior representaba el 31,5 por ciento del PIB, y en 2014 llegó al 45,2 por ciento. Pocos países pueden mostrar una apertura tan rápida de sus economías.

Pero lo que hizo Colombia fue una “apertura hacia adentro”: la primera parte de la receta se cumplió con creces y las importaciones casi que duplicaron su participación en el PIB, al pasar de 15,4 a 29,4 por ciento. Este crecimiento ni siquiera se frenó con la devaluación de los dos últimos años.

La apertura hacia adentro

Fuente: DANE

Pero el aumento de las exportaciones que seguiría al aumento de las importaciones nunca llegó. Por el contrario, su participación se mantuvo prácticamente constante alrededor del 16 por ciento del PIB en estos 15 años, e inclusive disminuyó durante los dos últimos.

El resultado no ha sido bueno: no solo fracasó la receta de importar más para exportar más, sino que el desequilibrio externo se amplió y el crecimiento se frenó. Aunque esta tendencia fue general en toda la región, la desaceleración económica en Colombia fue más pronunciada, al bajar de 5,1 a 3,8 por ciento entre los dos sub-períodos, así:

Además, la desprotección a la producción nacional, agravada con la funesta revaluación del peso, produjo un proceso de desindustrialización y estancamiento de la agricultura, hubo sectores que hasta 2013 prácticamente no generaron nuevos empleos y crecieron mucho menos que el resto de la economía: mientras en una década el PIB aumentó 51 por ciento, la producción industrial solo lo hizo en 32 por ciento y la agrícola lo hizo en 14 por ciento.

Ahora que acabó la fiesta de la bonanza petrolera se ha hecho evidente la alta vulnerabilidad externa de Colombia. Hasta el momento no se ha registrado una crisis externa porque a pesar del tamaño de la brecha, esta ha sido financiada con ingresos de capital, pero no hay ninguna garantía de que en el futuro siga habiendo flujos de la misma magnitud (inclusive ya hay signos de que están disminuyendo).

El desafío de la igualdad

El aumento del gasto social impulsado por la Constitución de 1991 contribuyó a disminuir el nivel general de pobreza, hasta que la recesión de 1999 y el grave aumento del desempleo hicieron que la población pobre pasara del 49 por ciento al 57 por ciento, y los indigentes pasaran de 15 a 25 por ciento.La apertura hacia adentro de los años noventa aumentó la pobreza rural y amplió la brecha de ingresos con la ciudad. Al mismo tiempo, en las ciudades se amplió la diferencia entre los ingresos de los profesionales y de los trabajadores calificados frente al de los informales, lo cual deterioró la distribución del ingreso y elevó el Gini urbano de 0,49 a 0,57.

Fracasó la receta de importar más para exportar más.

Al salir de la crisis, con la paulatina reducción del desempleo hasta el 11 por ciento, -que siguió siendo el más alto de Latinoamérica- y el continuo incremento del gasto público social, los indicadores fueron mejorando hasta que al final de la década pasada el porcentaje de pobres estaba en el 40 por ciento y el de indigentes en el 15 por ciento. Pero no sucedió lo mismo con la desigualdad, pues después de mejorar un poco, para 2009 el índice Gini había vuelto a 0,57.

Entre 2010 y 2015 hubo avances importantes:

  • 2,8 millones de colombianos consiguieron trabajo y la tasa de desempleo bajó a un dígito (8,3 por ciento);
  • 4 millones de personas salieron de la situación de pobreza,
  • 2,2 millones salieron de la pobreza extrema o indigencia.

Por esto los índices de pobreza e indigencia han disminuido hasta 28,2 y 7,9 por ciento respectivamente. También ha mejorado el acceso a los servicios de salud, que hoy llegan al 92,8 por ciento de los colombianos.

A pesar de estos avances, Colombia sigue muy lejos de los niveles de protección social alcanzados por los países del Cono Sur, y todavía tiene grandes retos en esta materia. Menciono tres de los más importantes:

  1. Disminuir la informalidad en el mercado de trabajo. Un millón de los nuevos empleos creados en el quinquenio fueron informales. Del total de trabajadores colombianos, el 58,7 por ciento están en la informalidad, es decir, no tienen un contrato de trabajo estable y con prestaciones sociales, que corresponda a lo que la Organización Internación del Trabajo denomina “trabajo decente”.
  2. Ampliar la cobertura de las pensiones. En la actualidad solo el 35 por ciento de los colombianos están afiliados a los sistemas públicos o privados de pensiones, y se estima que solo una de cada cinco personas podrá contar con una pensión en su vejez.
  3. Finalmente, Colombia es un país con enormes diferencias territoriales entre su capital Bogotá (que clasificaría como ciudad del primer mundo) y regiones como la Costa Pacífica (con niveles de pobreza similares al Subsahara africano). Por ejemplo, mientras en Bogotá la pobreza afecta al 10 por ciento de la población, en los departamentos de la Costa Atlántica esta se extiende al 41 por ciento y en la Costa Pacífica al 50 por ciento de los habitantes.

El mayor desafío que enfrenta Colombia en materia social es disminuir la concentración del ingreso y de la riqueza. El Plan de Desarrollo del actual gobierno tiene como meta bajar el índice Gini del ingreso de 0,54 a 0,52 y para ello formula estrategias para reducir las grandes disparidades entre las distintas regiones del país.

Pero el Plan es insuficiente porque limita sus metas a la distribución del ingreso y no menciona para nada el más grave problema de concentración de la riqueza (tierra, propiedad raíz y activos financieros). Dos indicadores muestran la gravedad de esta situación:

  • El Gini de la distribución de propiedad de la tierra rural pasó de 0,87 a 0,86. Hoy 2.313 propietarios (el 0,06 por ciento) son dueños del 53,5 por ciento de la tierra disponible en Colombia.
  • Más escandalosa es la concentración del ahorro financiero: según datos oficiales 8.500 propietarios son dueños del 77 por ciento de los CDT depositados en bancos, y 9.200 son dueños del 65 por ciento de los depósitos de ahorro. Como consecuencia, el Gini de la distribución de los depósitos financieros es un asombroso 0,92 para los CDT, 0,94 para los depósitos de ahorro y 0,97 para las cuentas corrientes.

Colombia lucha por conquistar la paz y pronto podrá lograr que termine el conflicto armado y se silencien los fusiles, pero para construir una paz duradera debe cumplir el aforismo latino: si quieres la paz cultiva la justicia.

* Consultor y analista político del Instituto de Pensamiento Étnico, 

https://razonpublica.com/index.php/9678-los-problemas-de-la-economia-colombiana-desequilibrio-externo-y-desigualdad.html

  • 20.19.-EL DEBATE A LA ECONOMÍA – Salomón Kalmanovitz
  • EE.UU VS. CHINA, ¿Y NOSOTROS QUÉ? – Mauricio Cabrera

las economìas minero energèticas pagan regalìas e impuestos pero no integran los dolares de la exportaciòn. son enclaves.

El gerente del Banco de la República señaló problemas en la economía que el ministro Carrasquilla prefiere ignorar y maquillar. El crecimiento fue el primer tema contencioso pues la medida intertrimestral (trimestre IV de 2018 comparado con trimestre I de 2019) y desestacionalizada —Semana Santa cayó fuera del trimestre I— fue de 0. Generalmente se aproxima el crecimiento del año en curso multiplicando este número por los cuatro trimestres, lo cual puede variar, pero estaría sugiriendo un bajo crecimiento en 2019.

10 jun 2019.-  Cinco sectores de la economía tuvieron crecimientos negativos intertrimestrales, entre los que se encuentran construcción (-4 %) e industria (-1 %). El primero debido a un exceso de inventarios de finca raíz, que se agravó porque el Gobierno canceló un programa de subsidio a la tasa de interés que venía de la administración anterior, algo que está resuelto a enmendar pronto. La industria tuvo problemas con sus exportaciones, pero el mercado interno compensó en algo ese deterioro. Los sectores que mejor desempeño tuvieron fueron minería (2,2 %), sobre todo petróleo, pero carbón tuvo una contracción notable de 25 %, afectando negativamente las economías del Cesar y de La Guajira. El sector de mejor desempeño volvió a ser el financiero (2,8 %), cuyo valor agregado son sus utilidades, que en verdad no agregan valor a la economía.

El Gobierno destacó la llegada de capital extranjero durante el primer trimestre como prueba de que la economía va a ir bien el resto del año. En efecto, el monto total fue de US$3.335 millones, que de mantenerse daría algo similar a las entradas de 2017 y que comparado con el primer trimestre de 2018 sí fue un 68 % mayor. El petróleo siguió siendo mayoritario, seguido por la minería y manufactura en un tercer lugar. Es todavía temprano para concluir que se trata de una sola o más golondrinas.

Un dato preocupante es el del desempleo, que se ha venido agravando progresivamente. La razón de fondo es que no se están creando nuevas plazas de trabajo frente al crecimiento de la población que busca trabajo, agravado por la inmigración venezolana, que les está poniendo presión a los salarios reales. La economía depende del petróleo y la minería, sectores que demandan poco empleo.

El resultado fiscal del primer trimestre arrojó un déficit de 3,1 % del PIB, algo que se deteriorará progresivamente por la reforma tributaria de Carrasquilla, que va a reducir el recaudo, junto con el vencimiento de impuestos a las empresas y el de la riqueza en 2020. Ello obligará a un mayor endeudamiento público, que puede comprometer la confianza en el país, algo que el relajamiento de la regla fiscal no ha hecho más que anticipar. Vender las joyas del Estado —parte de Ecopetrol e ISA— solo ayudará temporalmente a encarar el problema, pero nadie en el Gobierno quiere hablar de una nueva reforma tributaria, que es imprescindible.

Para complicar la perspectiva nacional, la incertidumbre urdida por las guerras comerciales de Trump le ha dado volatilidad a la tasa de cambio del peso, que es un problema para el emisor, pues de continuar podría afectar la inflación. El gerente pareció dar a entender que la economía requiere de estímulos, pero no se puede bajar la tasa de interés en esta atmósfera de incertidumbre y matoneo internacional, atenazada además por el matoneo nacional de Carrasquilla y de Álvaro Uribe. Lo más grave de todo es el Gobierno socavando las instituciones, incluyendo las cortes.

https://www.elespectador.com/opinion/el-debate-la-economia-columna-865077

20.19.-UU. VS. CHINA, ¿Y NOSOTROS QUÉ? – Mauricio Cabrera

La restricción de las ventas chinas a EE.UU. disminuirá el crecimiento de China y la obligará a buscar nuevos mercados. 

Mientras en Colombia seguimos estancados en debates promovidos por sectores que insisten en ponerle trabas al proceso de paz y mantener una polarización ,que, como dijo el gerente del Banco de la República, ya está perjudicando la economía, el mundo sigue girando con movimientos que nos pueden hacer mucho daño si nos descuidamos.

3 jun 2019.- Uno de estos es la guerra comercial entre Trump y China, que ha venido escalando hasta niveles que amenazan alterar toda la estructura del comercio internacional e incluso volver a dividir el mundo como en las épocas de la Cortina de Hierro, pero ahora peor porque serían barreras tecnológicas y comerciales. Nosotros somos observadores marginales en esa guerra de gigantes, pero como dice el proverbio africano ‘cuando dos elefantes se pelean quien más sufre es la hierba que pisan’.

La guerra comercial se está intensificando. La empezó Trump imponiendo aranceles a un grupo limitado de productos chinos; reviró Pekín haciendo lo mismo y ya va en 200.000 millones dólares de productos chinos sujetos a aranceles del 25 por ciento. En otro frente, se prohibió la venta de tecnología gringa a la gigante de telecomunicaciones Huawei, y ya China respondió creando una lista negra de empresas que “dañen gravemente los derechos e intereses legítimos de las compañías chinas”.

Toda esa pelea nos afecta por dos canales, el comercial y el financiero. China es nuestro segundo socio comercial después de Estados Unidos, pero es el país con el que tenemos el mayor desbalance comercial, pues le vendemos 4.000 millones de dólares e importamos 10.000 millones, con el agravante de que el 90 por ciento de las exportaciones son hidrocarburos.

La restricción de las ventas chinas a Estados Unidos disminuirá el crecimiento de China y la obligará a buscar nuevos mercados para sus productos, todo lo cual llevará a que crezca nuestro déficit comercial con ese país. Lo primero porque disminuirá la demanda china de materias primas, incluido el petróleo, y lo segundo porque las empresas chinas son expertas en bajar precios y hacer dumping  para aumentar sus ventas, de manera que ahora nos inundaremos de los productos que no puedan vender en otras partes.

De otra parte, para compensar a los agricultores gringos por los aranceles chinos, Trump acaba de otorgarles nuevos subsidios por 16.000 millones de dólares, lo que puede facilitarles las exportaciones a otros países, como Colombia en el caso de la soya y el trigo.

Un daño colateral de la guerra es que, como la subida de aranceles a China no le ha funcionado a Trump para reducir el enorme déficit comercial de su país, pues muchos productos chinos están siendo reemplazados por mexicanos, entonces decidió imponer un arancel de 5 por cientio a todas las importaciones desde México, con la disculpa de castigarlo por no parar a los migrantes centroamericanos. Esto también puede incrementar nuestro déficit comercial con el país azteca que ya suma 2.000 millones de dólares.

El análisis de las consecuencias financieras de la guerra comercial tendrá que esperar para otra columna. Por ahora, basta decir que la incertidumbre y el nerviosismo de los mercados por esta guerra ha llevado a grandes salidas de capital de los países emergentes. En lo corrido del año, se estima que han salido 116.000 millones de dólares, lo que está afectando los precios de las acciones en esos países y devaluando sus monedas. Ese impacto ya lo estamos sintiendo en Colombia.

Mauricio Cabrera Galvis Consultor privado macabrera99@hotmail.com https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/ee-uu-vs-china-y-nosotros-que-530228

  • 19.19-LA VULNERABILIDAD DEL SECTOR EXTERNO –  Eduardo Sarmiento
  • LA POLARIZACIÓN Y LA ECONOMÍA –   Salomón Kalmanovitz

Las firmas calificadoras de riesgo partieron diferencias. Standard & Poor’s mejoró la calificación del país y Fitch la redujo.  Sin embargo, los informes de las dos instituciones son similares y las objeciones o comentarios se refieren a aspectos universales qué son aplicables en todos los países. Las prioridades de los gobiernos de ajustarse a las recomendaciones para obtener altas calificaciones dejan de lado las estructuras fundamentales que determinan el bienestar económico y social de la población.

 

1 Jun 2019.- Es especialmente preocupante el tratamiento al sector externo. Si bien se acepta el desbalance externo, se supone que se corrige con los mecanismos de libre comercio que vienen de la apertura de 1991. No se advierte que la economía colombiana, y en general de América Latina, son altamente dependientes del sector externo. Las crisis económicas se han originado por grandes desbalances en las cuentas externas.

El despegue de la economía tan sólo vino a verse en 1967, cuando la administración Lleras Restrepo estableció el control de cambios y adoptó un marco general para propiciar las exportaciones y la sustitución de importaciones.  En los 24 años siguientes (1967-1991) el país alcanzó el mejor desempeño económico de la historia registrada.

Luego, la apertura económica de 1991 propició la especialización en los productos que pueden ser elaborados más fácilmente, como ocurre con la minería. No se reconoció que estos productos en los países en desarrollo son los de menor complejidad y productividad del trabajo. Por eso, lo que Colombia ganó por la especialización en los productos de ventaja comparativa y adquirir los demás a menores precios en el exterior, lo perdió por la ampliación de la brecha de productividad y salarios con los países desarrollados.

Se incurrió en el grave error teórico de las teorías neoclásicas que proclaman que los beneficios del comercio internacional están fundamentalmente en la especialización en los bienes que se elaboran más fácilmente, es decir los que tienen ventaja comparativa. No es cierto. Los mayores beneficios del comercio internacional están en la contribución tecnológica y en la canasta de productividad del trabajo y salarios.

El país ha regresado a mediados del siglo pasado cuando el desempeño de la economía era determinado por el sector externo. Opera con un déficit en cuenta corriente de 4% del PIB, que reduce el ahorro, aumenta el endeudamiento y genera exceso de ahorro qué contrae la producción y aumenta la brecha entre salarios y productividad. En los últimos cinco años ha sido la causa del crecimiento del producto por debajo de 3%, el aumento del empleo cerca de cero y el mantenimiento del coeficiente de Gini en 0.52.

La gran pregunta es cómo modificar en Colombia la estructura productiva.  Es necesario acudir a la protección para que las empresas puedan compensar las desventajas con respecto a organizaciones que se iniciaron con anterioridad y han acumulado experiencia; hay que aliviar los costos de los bienes complejos para que puedan ser producidos y exportados. Adicionalmente, se requiere un marco macroeconómico que garantice el balance interno y un sistema cambiario regulado que refuerce los estímulos comerciales. En el pasado la coordinación administrativa se realizó por conducto de los consejos de productividad que contemplan sólo una cara de la moneda. Hoy en día el camino más propicio se encuentra en políticas industriales que actúen en forma directa sobre las empresas no solo para elevar la competitividad, sino más para modificar la estructura tecnológica y productiva.

https://www.elespectador.com/opinion/la-vulnerabilidad-del-sector-externo-columna-863855

 19.19.-LA POLARIZACIÓN Y LA ECONOMÍA –   Salomón Kalmanovitz

El crecimiento de la economía durante el primer trimestre del año fue menor al esperado por el Gobierno y varios medios financieros. Creían que sería mayor al 3,2 % y fue del 2,8 %, explicado en lo fundamental por la considerable contracción que obtuvo la construcción, algo que también incidió en el aumento del desempleo. Simultáneamente, la calificadora de riesgo Fitch cambió la perspectiva de Colombia a negativa, al considerar que el Gobierno dio una mala señal al flexibilizar la regla fiscal y a que incumplirá su meta de déficit fiscal de 2020. Para rematar, Fedesarrollo registró en su encuesta un deterioro de las expectativas del consumidor que se puede expresar en una reticencia a gastar y, por lo tanto, deteriore la demanda interna que está liderando el crecimiento.

27 May 2019.- El gerente del Banco de la República, Juan José Echavarría, expresó lo siguiente: “me temo que (esta situación) tiene que ver con la polarización política del país, que está afectando el comportamiento de la tasa de cambio”. Indicó, además, que “hay malestar en los mercados al no saber qué está pasando en la economía”. También aseguró que el crecimiento de las inversiones en Colombia ha sido del 0 %. “Sí veo mucha incertidumbre en términos económicos en nuestro país”, agregó. El senador Uribe Vélez respondió enardecido con un tweet pobremente redactado que decía del gerente del emisor: “alcahuetaron a Santos, derroche, mermelada, impuestos elevadísimos e impunidad”. Es que el Centro Democrático destila odio y confrontación por doquier.

Lo cierto es que, como lo expresó preocupado el gerente del emisor, el dólar anda disparado, en parte por la mala vibra de Trump y su guerra comercial contra China, pero también por la polarización política que divide y confunde al país. De hecho, el peso colombiano es una de las monedas de peor comportamiento después de las de Argentina y Turquía.

¿A qué se debe esta situación?

Primero, a la conducta destructiva del Centro Democrático frente a su propio Gobierno y frente a los otros grupos políticos, que le ha hecho perder gobernabilidad a Duque y explica el gran número de sus iniciativas legislativas que han sido hundidas. El ataque contra el banco central busca deslegitimar una de las instituciones fundamentales que regulan la economía, algo que ya se ha visto en relación con otras instituciones del Estado, como la justicia transicional y con las cortes que no obedecen los deseos del líder del Centro Democrático. ¿Estará buscando una crisis generalizada que obligue a una constituyente que cambie las reglas de sucesión de la Presidencia?

Segundo, la perspectiva de un desequilibrio fiscal profundo el año entrante, propiciado por el sabotaje a un proyecto tributario que no era el mejor, pero que por lo menos buscaba el equilibrio de las cuentas fiscales; el partido de Gobierno convirtió el proyecto en una lluvia de aguinaldos para las empresas y mano dura contra la clase media, pero sobre todo cavó un enorme hueco fiscal para 2020.

Tercero, el maltrato al resto de partidos políticos evidentemente ha polarizado el ambiente y hace difícil llegar a acuerdos que puedan servir para hacer aprobar proyectos tan importantes como el de pensiones, la regulación de la banda ancha (crucial para la economía naranja) y la segunda reforma tributaria para salvaguardar los equilibrios macroeconómicos del país. Por eso 2020 será el año en que estaremos en peligro.

https://www.elespectador.com/opinion/la-polarizacion-y-la-economia-columna-862802

18.19.-EL MAYOR PESO DE LA VIVIENDA –  Jorge Iván González

En la estructura de consumo de los hogares, el gasto en vivienda ha ido adquiriendo una mayor relevancia. Esta constatación es contundente, tal y como se desprende de la Encuesta Nacional de Presupuesto de los Hogares (Enph), y de las encuestas multipropósito (capacidad de pago y calidad de vida) realizadas en Bogotá y los municipios cercanos.

24 may 2019.- La Enph examina de manera detallada el consumo de los hogares. Es la base de información para la estimación del índice de precios (IPC). De acuerdo con estos resultados, en el agregado, los principales componentes de la estructura del gasto son: vivienda (28,7%), alimentos (15,9%), transporte (9,5%), restaurantes y hoteles (8,4%). La estructura del gasto está reflejando cambios importantes en los hábitos de consumo. Las necesidades de los hogares están muy marcadas por el modo de vida de las ciudades. Además de la importancia de la vivienda, en la Enph el consumo por fuera del hogar es relevante.

Las encuestas de Bogotá permiten hacer comparaciones intertemporales (2011, 2014 y 2017). La dinámica muestra, de manera clara, que el peso de la vivienda ha ido creciendo. En 2011 era 23,4%, en 2014 fue 26,6%, y en 2017 aumentó a 29,3%. Mientras tanto, alimentos cayó de 22,9% en 2011 a 16,6% en 2017. Este cambio es significativo, y tiene implicaciones relevantes en el bienestar de la familia y en el diseño de las políticas públicas.

Los procesos de urbanización se han reflejado en aumentos del precio del suelo y de la propiedad inmobiliaria. Las familias tienen que destinar un porcentaje de sus ingresos cada vez mayor al pago de la vivienda (crédito hipotecario o arriendo).

La predominancia de la vivienda tiene dos efectos relevantes. El primero tiene que ver con la incidencia que tienen en la demanda de otros bienes. Y el segundo, está relacionado con la movilidad entre ciudades. Puesto que los recursos de las familias son limitados, si el gasto en vivienda es inflexible, no queda más remedio que disminuir otros consumos. En los hogares más pobres, el pago del arriendo puede ser a costa de disminuir la compra de alimentos. Y, por otro lado, el mayor precio de la vivienda incide en los movimientos migratorios, y en la escogencia del municipio para vivir. Si el precio de la vivienda aumenta, como sucede en Bogotá, los hogares se ven obligados a vivir en un municipio cercano. Este proceso lleva a que las conmutaciones laborales se acentúen, y ello tiene implicaciones inmediatas en los sistemas de transporte y en los tiempos de movilidad.

Los gobiernos nacional y local deben utilizar la estructura de gasto como un instrumento de política económica. Una familia está bien si reduce el peso de los gastos necesarios y aumenta los excedentes para adquirir aquellos bienes que considera valiosos, y que no son indispensables para la subsistencia. Y la política pública tiene instrumentos poderosos para lograr este propósito. En Bogotá, hay dos ejemplos. El peso del gasto en transporte disminuyó, y pasó de 10,3% a 8,7%, entre 2014 y 2017. Y la alimentación escolar ha contribuido a reducir el gasto en mercado. Preocupa que los servicios públicos domiciliarios continúen teniendo un peso relativamente alto (7,2%). En síntesis, es posible focalizar los subsidios, de tal manera que el peso de los bienes básicos se reduzca en las estructuras de consumo de las familias más pobres.

 -jorgeivangonzalez29@gmail.com

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/el-mayor-peso-de-la-vivienda-2865670

17.19.-LA ECONOMÍA NO SE RECUPERA Eduardo Sarmiento

La nave sigue barada.

A pocos días de que el DANE revelara el crecimiento de 2,8 % para el primer trimestre, los organismos internacionales, el Gobierno y los centros de estudio vaticinaron que la economía crecería por encima de 3 % y no faltaron los que la estimaron por encima de 3,5 %. ¿Por qué la constante de los últimos cinco años ha sido la falla sistemática de las proyecciones de los organismos especializados? Cuando las instituciones y los individuos se equivocan reiteradamente en las previsiones también se equivocan en las políticas, y mal pueden mantenerse incólumes.

19 may 2019.- La explicación la he dado repetidamente. Los organismos encargados de las predicciones económicas están basados en teorías que no corresponden a la realidad. Los analistas giran en torno a cifras globales que tienen repercusiones similares en todos los países cercanos. Así, esperan que el crecimiento esté cercano al promedio del consumo y la inversión, que siguen pautas de comportamiento análogas en todos los lugares. En cambio, no se les da mayor importancia al comercio internacional y al empleo, que son los elementos más estructurales de las economías y su influencia varía notablemente con las características propias. Por eso, las soluciones giran en torno a medidas generalistas universales que tienen efectos similares en todos los lugares.

En varias oportunidades señalé que la economía crecería en el trimestre y el año por debajo de 3 %. Simplemente, mientras el sistema operara con déficit en cuenta corriente de 4,5 % del PIB y crecimiento del empleo de 0,2 %, no era posible crecer al ritmo deseado por los organismos internacionales y nacionales. Por simple aritmética el gasto no podía subir por encima de 3 % y por razones económicas el producto nacional no podía superarlo. La economía quedó expuesta a un exceso de ahorro, en el cual la producción avanza por debajo de su potencial. El salario crece por debajo de la productividad del trabajo y el empleo se desploma.

El drama está en que el análisis de los economistas gubernamentales está basado en la creencia de que el crecimiento económico es determinado por la productividad. Así, se esperaba que la reducción de los gravámenes a las empresas estipulada en la Ley de Financiación conduciría a una expansión de la inversión y la producción que impulsaría toda la economía. No ocurrió de esa manera porque al mismo tiempo se elevaron los gravámenes al trabajo y las empresas no encontraron compradores nacionales e internacionales.

Las perspectivas para el año completo no son muy diferentes a las del primer trimestre. La economía perdió dinamismo en relación con los últimos trimestres del año anterior. La industria, la agricultura y la construcción no despegan. El modesto impulso de la economía proviene de la minería, el sector financiero y las importaciones. Lo más grave es que el cuantioso déficit en cuenta corriente y el elevado desempleo contribuyen a sostener el exceso de ahorro que torna ineficaces las políticas monetarias y fiscales convencionales y deteriora el mercado laboral.

La persistencia recesiva de la economía es sistémica. El cuantioso déficit en cuenta corriente, el crecimiento cero del empleo y el avance del producto por debajo de sus posibilidades son el resultado simultáneo de los desaciertos de las políticas monetaria, comercial y cambiaria, y, por consiguiente, están altamente relacionadas. No es algo que se pueda superar con disposiciones puntuales y universales. Lo que se plantea es reformular la orientación y coordinación del Banco de la República con la economía y cambiar la estructura de importaciones y exportaciones del comercio internacional.

 https://www.elespectador.com/opinion/la-economia-no-se-recupera-columna-861324

  • 16.19.-¡LA POBREZA COMENZÓ A SUBIR! – Jorge Iván González
  • 16.19.-LA EQUIDAD NO AVANZA – Eduardo Sarmiento

Los datos que acaba de presentar el Dane sobre la evolución de la pobreza multidimensional son preocupantes. Desde 2010, cuando se empezó a publicar este índice, es la primera vez que la incidencia sube. Los avances que se habían conseguido son significativos. Entre 2010 y 2016, el porcentaje de pobres cayó de 30,4% a 17,8%. De manera continua, la tendencia fue decreciente. Pero ahora, el comportamiento de la serie cambió de manera dramática, y entre 2016 y 2018, la incidencia de la pobreza multidimensional pasó de 17,8% a 19,6%. Este cambio de la tendencia es significativo, y es una alarma que la sociedad colombiana tiene que atender. La cifra es relevante por varias razones.

10 may 2019.- Primero, porque detrás de este porcentaje se oculta un drama social. Entre 2016 y 2018 el número de pobres pasó de 8,6 millones a 9,7. El aumento fue de 1,1 millones de personas.

Segundo, porque la pobreza multidimensional toca variables estructurales, que ya deberían estar resueltas. Es significativo el aumento de carencias en dimensiones relacionadas con las características de la vivienda. Entre 2016 y 2018 el componente que más aumentó fue “el acceso a fuente de agua mejorada”. En estos dos años subió 7,2 puntos porcentuales. Desde la óptica de las ciudades grandes e intermedias, en las que se han logrado avances significativos en vivienda, este dato puede parecer sorprendente, pero el deterioro en este indicador básico es una muestra de la brecha urbano/rural. El segundo crecimiento significativo fue “inadecuada eliminación de excretas” que aumentó 6,4 puntos porcentuales. Y “material inadecuado de pisos”, que subió 4,8 puntos.

Tercero, porque los cambios en la pobreza multidimensional muestran la brecha entre regiones. La peor situación se presentó en el Caribe, donde la pobreza aumentó 7 puntos, que representan 835.000 nuevos pobres. Entre las regiones del país no hay convergencia, y las distancias son relevantes.

Cuarto, porque el deterioro de la pobreza multidimensional está acompañado del empeoramiento de otros indicadores como la pobreza monetaria, que también aumentó. Entre 2017 y 2018 la incidencia pasó de 26,9% a 27%. Esta variación es importante porque, de nuevo, muestra que la tendencia descendente se está agotando.

Quinto, porque el aumento de la pobreza no se está presentando solamente en Colombia. El último informe de la Cepal sobre el panorama social de América Latina, muestra que entre 2015 y 2018 la pobreza monetaria subió, y el número de pobres pasó de 174 millones a 182.

Sexto, porque obliga a que el Gobierno tome decisiones que frenen el aumento de la pobreza, tanto multidimensional como monetaria. Siguiendo las advertencias de la Cepal, es necesario replantear la política económica, de tal forma que favorezca a la mayoría. En Colombia y en América Latina se han ido conjugando dos fenómenos que inciden negativamente en la pobreza. Por un lado, la reprimarización de las economías, que las ha vuelto cada vez más dependientes de las fluctuaciones de los precios de los hidrocarburos y de los minerales. Y, por el otro, la permanencia de la desigualdad, que no permite que los beneficios del crecimiento se repartan entre todos. Para la Cepal, el crecimiento pro-pobre obliga a llevar a cabo políticas que distribuyan el ingreso y la riqueza. Además, la equidad es una condición necesaria para la sostenibilidad ambiental.

* jorgeivangonzalez29@gmail.com https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/la-pobreza-comenzo-a-subir-2860355

16.19.-LA EQUIDAD NO AVANZA – Eduardo Sarmiento 

En la última semana aparecieron cifras que muestran que el coeficiente de Gini de la distribución del ingreso aumentó en el último año a 0,52. El país se mantiene en el grupo de siete naciones con las peores distribuciones de ingreso del planeta. En los últimos días también tuve la oportunidad de participar en diferentes universidades en foros y debates sobre las causas y las soluciones a la distribución del ingreso.

Los debates reafirmaron mi convencimiento, planteado en diferentes libros y columnas, de que el pésimo desempeño en la distribución del ingreso obedece a teorías económicas equivocadas y a la resistencia a modificar el modelo de libre mercado. La distribución inequitativa del ingreso se atribuye a factores desconocidos e inciertos que se originan fuera de la economía y no tienen relación con el modelo imperante. No obstante que la globalización y la amplia liberación de los mercados antecedió y coincidió con el retroceso de la equidad en los últimos treinta años, se pretende eximirlas de responsabilidad.

En la información más detallada se observa que la inequidad se origina por el mercado y las grandes rentas que dan excesivas ganancias al capital y los altos círculos del poder, el elevado desempleo e informalidad, que excluyen a una parte considerable de la población, y la presencia de distorsiones macroeconómicas de diversa naturaleza que colocan el salario por debajo de la productividad y amplían la brecha con los países desarrollados.

Para completar el gobierno ha hecho muy poco para compensar las deficiencias y desperfectos descritos. El sistema fiscal, que es el instrumento por excelencia de la equidad, reproduce muchas de las inequidades de la distribución individual de la economía. El sistema tributario es altamente regresivo, y el gasto social solo llega en 15 % de los ingresos tributarios al 40 % más pobre. El estado más crítico es el de la seguridad social en donde los beneficios de la enorme erogación fiscal se quedan en el capital y los grupos de altos ingresos.

En las teorías neoclásicas de alta sustitución se considera que el crecimiento y la distribución del ingreso son independientes. No es cierto. No será fácil avanzar mientras no se reconozcan la existencia de un abierto conflicto entre los dos propósitos. Las fórmulas comunes para reducir la inequidad disminuyen el ahorro y el crecimiento económico. Los estímulos de mercado para impulsar la producción bajan el salario y deterioran la distribución del ingreso. El gran desafío es construir una nueva teoría que concilie el crecimiento y la equidad. El primer paso es un modelo que remueva las distorsiones que causan el deterioro de la distribución del ingreso en sus raíces. Hay que elevar el ahorro, conformar un banco central altamente coordinado con la política fiscal y cambiaria, modificar la estructura de importaciones y exportaciones hacia actividades de mayor productividad del trabajo y complejidad y sustituir la minería por la industria.

Las soluciones a la distribución del ingreso requieren tres elementos centrales. Primero, una teoría que reconozca el abierto conflicto entre la equidad y la estructura económica causada por el mercado. Segundo, un nuevo modelo que actúe en la raíz sobre los factores económicos que afectan negativamente la distribución del ingreso. Adicionalmente, se requiere una política de transferencias fiscales que garantice una participación de los grupos menos favorecidos en los ingresos tributarios igual al de la población, lo que enfrenta serios obstáculos económicos e institucionales en los países en desarrollo.

https://www.elespectador.com/opinion/la-equidad-no-avanza-columna-860045

15.19.-¿QUIÉN RESPONDE POR EL EMPLEO? – Eduardo Sarmiento

No es fácil entender la última minuta del Banco de la República, que clama que la economía evoluciona adecuadamente de acuerdo con su potencial. La información más reciente sobre el empleo muestra que la productividad del trabajo crece cerca del crecimiento del ingreso nacional. Si a esto se agrega que la oferta de trabajo evoluciona por encima del crecimiento de la población, se encuentra que los trabajadores están en capacidad de producir mucho más de lo que adquieren los consumidores y productores. ¿Cómo una economía que deja una parte creciente de la población desempleada puede estar operando de acuerdo con su potencial?

5 may 2019.- La aritmética es simple. Si el producto nacional crece 2,7 % y el producto por trabajador crece 2,5 %, no queda margen para el empleo. La ocupación crece 0,2 % y la desocupación aumenta 1,3 puntos porcentuales con respecto al año anterior.

Se está fallando en el análisis económico más elemental. En varias oportunidades hemos mostrado que los componentes centrales de la economía evolucionan dentro de un total desorden. Ahora resulta que la macroeconomía, la balanza de pagos y el empleo están fuera de control. La economía marcha a la deriva.

Los bancos centrales autónomos están inspirados en las concepciones clásicas de equilibrio, reforzadas por la Universidad de Chicago, que consideran que el dinero determina la inflación y no afecta la producción y la balanza de pagos. En este mundo, las economías están bien cuando la inflación es baja y mal cuando es alta. La realidad es totalmente distinta en un mundo de desempleo, que desde hace muchas décadas es la característica dominante de la economía colombiana. Las políticas monetarias contractivas inadecuadas mantienen el crecimiento por debajo de su potencial y disminuyen el crecimiento del empleo, y se ven acentuadas por el desbalance del sector externo, que acentúa la contracción monetaria, y por el predominio de la minería.

Los tres aspectos están claramente relacionados y son la confluencia de serias deficiencias en el manejo macroeconómico, la política comercial y la composición sectorial. El Banco de la República mantiene el producto nacional por debajo del gasto, la estructura del comercio internacional está conformada por bienes de baja demanda externa y la composición sectorial es dominada por el alto requerimiento de capital y la baja generación de empleo de la minería.

La verdad es que la economía colombiana opera dentro de un contexto muy diferente a las doctrinas de la Escuela de Chicago, que aparece como dogma en los libros más vendidos. En la actualidad, la economía tiene similitudes con las observadas en la crisis de 1999. En ese entonces, por errores y desaciertos de la Junta del Banco de la República y de la apertura comercial, la economía experimentó la recesión más severa de la historia registrada del país, déficit en cuenta corriente de 6 % del PIB y desempleo de más de 20 %.

El país ha operado durante varios años con el modelo de autonomía del banco central, libre comercio y predominio de la minería. En las condiciones internas y externas actuales, el modelo conduce a tasas de crecimiento menores en 2 % al potencial, déficit insostenible de balanza de pagos y desempleo creciente que conduce a serios desajustes sociales y deterioro de la distribución del ingreso. Al panorama actual se agregará el aumento de la participación del capital en el producto y el deterioro del coeficiente de Gini. La solución es un nuevo modelo basado en la coordinación fiscal, monetaria y cambiaria del Banco de la República, políticas comerciales en favor de actividades de mayor complejidad y sustitución de la minería por la industria.

https://www.elespectador.com/opinion/quien-responde-por-el-empleo-columna-853777

14.18.-PROYECCIONES O CAMBIO ESTRUCTURAL Eduardo Sarmiento

Al principio del año los organismos internacionales y el Gobierno, dentro de un gran despliegue, presentaron proyecciones de crecimiento del 3,5 % del PIB, alentados por la Ley de Financiamiento. Mientras persistan las deficiencias estructurales del modelo económico no será posible superar el estancamiento de los últimos cinco años y recuperar las tendencias históricas. Como lo anticipa la información de los dos primeros meses, el crecimiento del PIB estará por debajo del 3 %.

27 abr 2019.- Las proyecciones del Banco Mundial y el FMI, que son acogidas por las instituciones nacionales sin mayor beneficio de inventario, se basan en procedimientos estadísticos que captan las similitudes con los países vecinos y los vínculos con la economía mundial. Sin embargo, están expuestas a grandes imprecisiones, porque no contemplan las características propias de las economías. Así, no se ha entendido que las economías con elevado déficit en cuenta corriente y tipo de cambio flexible terminan con excesos de ahorro que tornan inefectivas las políticas monetarias y fiscales convencionales.

En el primer curso de macroeconomía se enseña que en una economía balanceada el consumo, la inversión y los ingresos externos evolucionan al mismo ritmo. Pues bien, la economía colombiana opera dentro de un total desorden. La inversión crece por debajo del consumo y los ingresos externos descienden. Las proyecciones basadas en el consumo sobreestiman la realidad. Las soluciones basadas en comportamientos regulares fallan en forma sistemática.

No menos dicientes son las decisiones monetarias y fiscales. La baja tasa de interés de referencia es neutralizada por la elevada tasa de interés de los TES: la liquidez no llega a las empresas. Por su parte, la decisión de la regla fiscal de ampliar el déficit fue inoperante, porque no contempló los recursos para financiarlo. La economía va a la deriva. Los mecanismos de control son inefectivos y contradictorios.

Es hora de que se acepte que el modelo económico adolece de grandes fisuras en la balanza de pagos y en el Banco de la República. El sistema arancelario y la organización cambiaria dan lugar a importaciones muy superiores a las exportaciones. El déficit en cuenta corriente en corto plazo superará el 4 % del PIB, lo que conduce a un endeudamiento insostenible. Por su parte, el manejo del Banco de la República carece de flexibilidad para evitar que el déficit en cuenta corriente ocasione un estado de exceso de ahorro que torna ineficaces las políticas fiscales y monetarias convencionales. En consecuencia, el producto nacional crece dos puntos por debajo de su potencial y el salario evoluciona por debajo de la productividad.

Las predicciones y las políticas no fallan por la aritmética sino por la consistencia. El problema no es de metodologías o consensos, sino de teoría y determinación política. Los desaciertos en las políticas comerciales y cambiarias y en la orientación del Banco de la República ocasionaron grandes déficits en cuenta corriente, elevado endeudamiento, exceso de ahorro y salario por debajo de la productividad.

La solución se ha buscado con proyecciones optimistas y buenos deseos. Los desaciertos se justifican diciendo que en el año siguiente todo mejorará. La solución no está en el juego de las cifras y proyecciones. La recuperación del crecimiento y la estabilidad de la balanza de pagos requieren un cambio drástico en la estructura comercial de importaciones y exportaciones y una amplia coordinación entre la política monetaria y fiscal. https://www.elespectador.com/opinion/proyecciones-o-cambio-estructural-columna-852572

13.19.-ARGENTINA LUCHA CON LA INFLACIÓN ENDÉMICA  – Alejandro Radonjic

Un difunto economista alguna vez dijo que “en el largo plazo todos estaremos muertos”. Una frase que no requiere hondas explicaciones. Agregaba Lord Keynes: “Los economistas se dan una tarea muy fácil e inútil si en épocas tempestuosas ellos solo pueden decirnos que, cuando la tempestad pase, el océano estará calmo de nuevo”. Años después, el polaco Michal Kalecki lo enfatizó: el largo plazo no es más que una larga sucesión de cortos. 

18 abr 2019.- Ayer, el Gobierno lanzó un conjunto de medidas con ese mismo espíritu: sin (otro) corto plazo, reconoció, no hay largo posible. Así lo sentenció el documento distribuido por Presidencia a los medios. “Seguimos convencidos de que para bajar la inflación en el largo plazo –y terminar con este problema que tenemos desde hace 75 años–, son indispensables los cambios profundos y estructurales que venimos implementando en estos años. En el corto plazo, sin embargo, tomamos medidas que protegen a los argentinos en esta etapa de transición, para que juntos podamos ganarle a la inflación”, decía.

 Así, las medidas, en la visión oficial, aparecen como un complemento ante esos “cambios profundos y estructurales”. Que no son triviales, por cierto: desenchufar “la maquinita” del BCRA o equilibrar las cuentas públicas, ambas cosas que está haciendo hoy el Gobierno.

Mientras eso va madurando, el Gobierno levantó un puente para transitar un durísimo presente, tras el dato de inflación de 4,7% en marzo y un abril que se perfila para 3,5% (mínimo). Luego, por cierto, de una inflación de 47,6% en 2018. ¿Por qué no se hizo antes? Más considerando el exiguo costo fiscal: $9.000 millones, según declaró Nicolás Dujovne. Inexplicable.

¿Y la “inflación reprimida”, el día 181 y la consistencia intertemporal? Importan, obvio. Pero la urgencia hoy es el corto plazo y, sin cambios, el problema podía llegar a agravarse antes del día 181. ¿Alguien piensa hoy en la gente que se está cayendo del sistema? En 2018, Argentina sumó 3 millones de pobres nuevos: 250.000 por mes. Un escándalo.

La política se hace con poder, aquí y en China y, por suerte, con el tamiz popular: para gobernar hay que ganar elecciones

Es que el plan (siendo generosos con el calificativo) aparece, además, como un dique de contención ante una eventual espiralización de la inflación. Hoy ese no es el escenario base de ninguno, pero tampoco lo era una devaluación como la observada en 2018. No deja de ser cierto que la economía está cada vez más indexada, los contratos se acortaron, las expectativas de inflación están desancladas (y subiendo) y el BCRA está con las manos atadas para domar algún respingo del dólar.

También ante una situación política y electoral adversa, como marcan cada uno de los sondeos. En un extraño comunicado, por el emisor y el concepto, el PJ-PBA dijo ayer que “las medidas anunciadas por el Gobierno sólo persiguen fines electorales”. La política se hace con poder, aquí y en China y, por suerte, con el tamiz electoral.

¿Y la “inflación reprimida”, el día 181 y la consistencia intertemporal? La urgencia hoy es el corto plazo

Gobernar implica cambiar las reglas de juego o las orientaciones cuando no funcionan. Incluso, las que uno traía consigo. ¿Qué duda cabe de que la antiinflacionaria entraba en esa categoría? La coherencia es importante y es un horizonte innegociable en el largo plazo, pero el pragmatismo es clave en el corto plazo para darle sustento a esa “big picture”. El Gobierno se dio un baño de realismo ayer. Aunque tardío y probablemente insuficiente, bienvenido.

https://www.eleconomista.com.ar/2019-04-los-economistas-k-precios-cuidados-y-las-reglas-del-juego/

12.19.- EL ORDEN ECONÓMICO MUNDIAL EN TRANCE . Eduardo Sarmiento

                                                       En trance y soledad                                             

 La economía mundial evoluciona con grandes sobresaltos. Desde la crisis de 2008, la constante de la economía global es la aparición de un área en crisis de escasez de divisas y caída del crecimiento económico. Mientras en el pasado la expansión de las economías se repartía en todas las áreas, en los últimos años significa la caída de alguna de ellas. En el 2008 le correspondió a Estados Unidos, en el 2011 a Europa, en 2014 a América Latina, y ahora vuelve a Europa, con Alemania a la cabeza. La impresión es que estamos en un mundo en que no caben todos los países. Siempre hay un grupo en crisis.

13 Abr 2019.- Como lo señalé en varias columnas, se ha regresado a mediados del siglo XX. En ese entonces el desarrollo y el progreso eran determinados por la generación de divisas y por la capacidad de adquirir bienes en el exterior. El desempeño, en particular en los países en desarrollo, como era el caso de América Latina, era determinado por la disponibilidad para adquirir los bienes esenciales de capital y consumo en el exterior. Algunos países adoptaron transformaciones administrativas para moderar la dependencia de la economía mundial. Así, en el gobierno de Carlos Lleras se instauró un sistema de control de cambio que racionaba las divisas y se siguió un programa de diversificación de exportaciones sin precedentes. La economía dejó de operar con restricciones de balanza de pagos y freno a las importaciones esenciales. En los veinte años siguientes
el producto nacional creció al ritmo más alto de la historia registrada.

En la globalización se pretendió fortalecer el sistema con mecanismos automáticos de ajuste. Se consideró, con base en las teorías dominantes, que el resultado se podía lograr con la modalidad de cambio flotante y con bancos centrales autónomos que intervinieran la tasa de interés. El mecanismo es simple. Cuando un país enfrentaba limitaciones de divisas, la tasa de interés bajaba, el tipo de cambio se devaluaba y el déficit en cuenta corriente se reducía. El sistema funcionó bien al principio, en especial en los países avanzados. Las variaciones menores de la tasa de interés les garantizaba la independencia de la balanza de pagos. El desempeño dependía de sus políticas propias.

El sistema dejó de funcionar cuando la tasa de interés mundial llegó a cero. Las economías se vieron abocadas a excesos de ahorro que no pueden contrarrestarse con las políticas monetarias y fiscales tradicionales, es decir, de baja de tasa de interés y déficit fiscal financiado con títulos de ahorro. La actividad productiva y el empleo operan por debajo de su potencial.

El problema no se resuelve modificando las proyecciones del FMI, ni las votaciones públicas de la junta del Banco de la República. Lo que se requiere es una nueva teoría económica para un mundo de tasa de interés cero que no aparece en los libros de texto más promovidos. En varias de mis obras (Economía y globalización) se muestra cómo las economías con exceso de ahorro funcionan en forma muy distinta a las visiones convencionales de tasa de interés positiva.

En fin, los países están expuestos a caídas de los ingresos externos que se llevan consigo la producción y el empleo. Las economías se tornaron altamente dependientes de las balanzas de pagos. El aumento del déficit en cuenta corriente da lugar a una contracción del mismo orden en la producción. En términos simples, fracasó el orden económico mundial basado en el tipo de cambio flotante y la autonomía de los bancos centrales para influir la tasa de interés. La alternativa es un banco central altamente coordinado con la política fiscal, cambiaria y comercial, a tiempo de una abierta regulación del tipo de cambio mediante la compra y venta de divisas.

https://www.elespectador.com/opinion/el-orden-economico-mundial-en-trance-columna-850337

  • -11.19 -PROFUNDIDAD DE LA CRISIS CAFETERA, OBLIGA SOLUCIONES CIERTAS Y EFICACES (II)Oscar Gutiérrez 
  • FECODE EN SUS 60 AÑOS – Hernán Suárez

 Sin el aporte de los educadores y su organización sindical, los avances logrados en la educación colombiana no habrían sido posibles

En el acto de celebración de los 60 años, su expresidente Abel Rodríguez, gran impulsor del Movimiento Pedagógico y de importantes logros de los educadores ha formulado la siguiente propuesta:

“Propongo a las directivas nacionales de Fecode que convoquen una gran misión educativa, autónoma e independiente, para que, con base en un amplio proceso de concertación social y política, redacte una propuesta de reforma de la educación, que produzca la gran revolución pedagógica y administrativa que el país requiera para el sistema educativo y que una en su defensa a la inmensa mayoría de los colombianos”

Abril 03, 2019.- Las luchas de los educadores en estos 60 años han enfrentado el inveterado desdén y miserabilismo de las clases dirigentes por la educación y en buena medida han logrado remediar sus nefastas consecuencias Sin sus esfuerzos, resistencias y su capacidad propositiva la educación pública, la gratuidad y la cobertura, no hubieran sido posibles.

Los 60 años de existencia que está celebrando, en medio de la indiferencia y el silencio de los grandes medios de comunicación, han sido años de justas exigencias no solo salariales y prestacionales, sino también por mayores recursos presupuestales para la educación, de marchas, de paros, de propuestas desoídas, de logros importantes como el Estatuto Docente de 1979 y la Ley General de Educación. Los maestros han pagado un alto costo por atreverse a luchar. Un total de 1.088 educadores han sido asesinados entre 1985 y 2018. Una verdadera vergüenza ante nosotros y ante el mundo.

La organización sindical de los educadores surgió en marzo de 1959 para hacer frente al lamentable estado de sus condiciones laborales, en una época en que el clientelismo dominaba y administraba la educación. Los maestros debían esperar hasta 6 meses sin recibir su pago oportuno y en algunos departamentos reciban el pago de su salario con botellas de licor que ellos debían vender en tiendas y cantinas para sobrevivir. De igual manera eran víctimas del bipartidismo para su nombramiento y estabilidad. El padrino liberal o conservador era obligado. No existía un estatuto docente que reglamentara y estableciera las condiciones de ingreso y permanencia de los maestros. En ese entonces cualquiera podía ser maestro, bastaba “medio saber leer y escribir” y la recomendación de un politiquero de oficio. El cura y el alcalde eran las autoridades encargadas de evaluar su desempeño laboral. La educación era responsabilidad de los alcaldes y gobernadores.

La primera gran batalla de Fecode que le mereció el reconocimiento y apoyo de la opinión pública fue la Marcha del Hambre, realizada en 1968. El presidente de entonces, Carlos Lleras Restrepo, caracterizado por su arrogancia y actitudes despóticas, se vio forzado a recibir personalmente en su despacho a los maestros marchantes del hambre que venían desde Santa Marta, en la Costa Caribe, hasta Bogotá a reclamar el pago de sus magros salarios, que no recibían desde hacía ocho meses. En esta ocasión, por primera vez un grupo de maestros, junto a los dirigentes de Fecode, se plantaron en actitud enérgica frente al jefe del Estado, para exigir respeto a sus derechos y notificarle al país su voluntad de lucha.

Las luchas libradas para lograr un estatuto docente beneficiaron no solo a los educadores sino también al país. Con el Estatuto Docente se desterró el clientelismo de la educación. Junto con la nacionalización de la educación, impulsada también por el gremio educativo, se acabó con el poder corruptor de politicastros, alcaldes y gobernadores, quienes coaligados habían convertido la educación en un jugoso botín electoral mediante el cual traficaban con los cupos escolares, con el nombramiento y traslado de maestros y hacían deshacían con los recursos destinados a la educación de los municipios y los departamentos. Hoy el viejo clientelismo en la educación ha sido reemplazado por la más rampante corrupción, cuyas más dolorosa realidad es el actual saqueo de los recursos de la alimentación escolar y el engaño a los millones de niños víctimas de su inhumano proceder.

El Estatuto Docente reglamentó y puso orden en el ejercicio de la profesión docente, estableció los requisitos académicos y profesionales para ejercer como educadores y las garantías para su estabilidad, consagró los concurso como el único medio legal para ingresar a la carrera docente, estimuló la profesionalización del magisterio y la formación universitaria. No fue una tarea ni una negociación fácil en medio del caos administrativo que imperaba en el nombramiento de maestros. Fueron necesarias 14 categorías de maestros para ordenar el desmadre reinante.

Un solo ejemplo ilustra el tamaño del problema y el daño causado por el clientelismo a la educación. En el Estatuto Docente de 1979 fue necesario establecer dos categorías, las categorías A y B, para aquellos maestros que no habían terminado ni el bachillerato ni la normal, pero ejercían como educadores en escuelas y colegios públicos. En esta categoría se incluían también un reducido número de maestros que escasamente había terminado la educación primaria. Se les dio un plazo para obtener el título de normalistas y poder así ascender en el escalafón. Los maestros que no habían terminado ni el bachillerato ni la normal ejercían la profesión gracias a la acción corruptora de los políticos y gobernantes que los nombraban sin el lleno de los requisitos y aprovechándose de las necesidades educativas de cientos de veredas que resignadas aceptaban al maestro que les mandaran.

Una vez logrado el Estatuto Docente en 1979, Fecode encaminó sus esfuerzos a impulsar una gran reforma de la educación y la enseñanza. Con tal fin promovió, organizó e impulsó al interior del magisterio el llamado Movimiento Pedagógico, el cual tenía como objetivo comprometer al magisterio en una profunda reflexión colectiva sobre sus prácticas pedagógica y educativas, realizar un examen autocrítico de su quehacer docente, impulsar nuevos métodos de enseñanza y nuevos contenidos en su labor educadora que contribuyeran a formular una propuesta de reforma profunda de la educación y la enseñanza. A mirar no solo la educación con los ojos del sindicalismo, sino también con los ojos y enseñanzas de la pedagogía.

Fue sin duda uno de los momentos estelares de los educadores y su organización. Con su impulso demostró que su lucha no se limitaba a su propio interés corporativo o meramente salarial, sino que también le interesaba la suerte de la educación y el bienestar de los miles de niños y jóvenes que se educan en los colegios y escuelas públicas.

Fruto de este novedoso y creativo Movimiento Pedagógico, impulsado desde 1982 hasta finales de la década del 90, fue la expedición de la vigente, pero inaplicada Ley General de Educación (Ley 115 de febrero de 1994), fruto de la iniciativa de Fecode. La ley fue el resultado de la negociación entre los educadores y el gobierno de César Gaviria.

Desgraciadamente el gobierno de Andrés Pastrana y el régimen de Álvaro Uribe hicieron trizas la Ley General de Educación y se empeñaron en debilitar y contrarrestar el poder y la influencia alcanzado por Fecode. Impusieron una arrasadora contrarreforma y les arrebataron importantes logros profesionales y salariales a los maestros, alcanzados en décadas de lucha, logrando dividir al magisterio en dos estatutos docentes que rigen en la actualidad.

Desde entonces Fecode ha dedicado buena parte de sus energías a defenderse e intentar salvaguardar sus intereses económicos, laborales, prestacionales amenazados, su régimen de salud y la disminución de los recursos destinados a la educación. Por eso el paro se convirtió en su única defensa, con el agravante que cada paro da origen a tres o cuatro más para lograr que se cumpla lo pactado.

El gran desafío para Fecode en sus 60 años es profundizar su defensa de la educación pública, más allá de los intereses corporativos y salariales de los educadores, legítimos sin duda alguna.

La educación pública pobre para pobres que hoy ofrece el Estado está en crisis. Más de 11 millones de colombianos de los estratos 1, 2 y 3 son víctimas de este modelo. Los estratos 4 y 5 hace rato abandonaron la educación pública y realizan ingentes esfuerzos por ofrecer una supuesta educación de calidad en el sector privado. La mayor tragedia para la educación pública es que empiece a perder el estrato tres, como ya ocurre en Bogotá, y termine convertida en una educación pública pobre para los más pobres de los pobres.

El debilitamiento paulatino de la educación pública, fruto de las políticas de Estado, está asociado a su precaria calidad. De nada serviría que el magisterio mediante sus luchas mejore sus condiciones salariales y prestacionales, que su sistema de salud cumpla con lo esperado o que se destinen mayores recursos financieros para la educación, si a la vez no se transforma la orientación y los contenidos pedagógicos del actual sistema. De allí la urgencia de emprender una gran reforma pedagógica de la educación, revolución pedagógica la ha llamado el profesor Julián de Zubiría, que garantice a los colombianos una educación distinta, de calidad, pertinente, para la democracia y el bienestar de las mayorías. Solo una gran reforma o revolución pedagógica podrá salvar y fortalecer la educación pública. Es el gran paso que debe dar Fecode.

Justamente en el acto de celebración de los 60 años, su expresidente Abel Rodríguez, gran impulsor del Movimiento Pedagógico y de importantes logros de los educadores ha formulado la siguiente propuesta:

“Propongo a las directivas nacionales de Fecode que convoquen una gran misión educativa, autónoma e independiente, para que, con base en un amplio proceso de concertación social y política, redacte una propuesta de reforma de la educación, que produzca la gran revolución pedagógica y administrativa que el país requiera para el sistema educativo y que una en su defensa a la inmensa mayoría de los colombianos.

La misión habrá de ser integrada por educadores, profesores e investigadores, intelectuales y académicos independientes, artistas y miembros destacados de las letras, el arte, el periodismo y la cultura en general. Su trabajo será acompañado por un equipo de especialistas en los temas concernidos. Este sería el aporte de Fecode al país y sobre todo a la niñez y la juventud, en sus 60 años de existencia. De esta manera ratificaría su compromiso histórico con la defensa de la educación pública y con Colombia”.

https://www.las2orillas.co/pasado-y-futuro-de-fecode-en-sus-60-anos/

10.19.-MAL DE MUCHOS O FALLA DEL MODELO – Eduardo Sarmiento

                                   ¿Sueño o modorra endémica. señor?       

El debate sobre el crecimiento económico no avanza. El país se acostumbró a que el tema se resuelve con las proyecciones oficiales y de los organismos internacionales. Las cifras de los primeros meses del año señalan que las proyecciones de crecimiento del FMI y el Gobierno no se cumplirán. La economía crecerá por debajo de 3 %.

30 mar 2019.- Ahora, el FMI, tras los fracasos persistentes de las proyecciones de crecimiento, ha montado la teoría de que los países de América Latina están condenados a crecer un punto porcentual menos que la tendencia histórica. El postulado se basa en cifras históricas que revelan comportamientos similares en los países. De allí se deduce que el menor crecimiento de los países con respecto a la tendencia histórica se origina en factores exógenos y desconocidos. Sin ninguna evidencia científica, sostienen que el crecimiento depende de la región geográfica; dicho en otros términos, de la vecindad. Se trataría de un fenómeno endémico que se trasladaría entre los países como las epidemias. Mal de muchos. El crecimiento económico no desciende en Colombia por sus condiciones propias, sino por lo que ocurre en la región.

La causa del deterioro de América Latina está en el modelo económico que ocasiona comportamientos de diversa naturaleza. En general, se opera dentro de formulaciones que funcionaron bien en unos tiempos y dejaron de hacerlo, como sucede con el comercio internacional. Sin embargo, los fenómenos no se presentan en igual forma en todos los lugares. Así, el efecto del sector externo es más fuerte en los países más intensivos en recursos naturales, como Chile, Argentina y Venezuela. Por su parte, las fallas en el manejo macroeconómico del banco central tienen características especiales en Brasil. También se observa que los países mejor librados son los que tienen nichos especiales por las exportaciones intensivas en recursos naturales.

Lo cierto es que América Latina regresó el diagnóstico del pasado en que el crecimiento y la producción eran determinados por el sector externo. En esto no solo influyen las condiciones internas de los países sino en el marco internacional. La globalización configuró un estado de exceso de ahorro y tasa de interés cero mundial que ha debilitado las condiciones de balanza de pagos de los países emergentes. Las economías están comprometidas en impulsar el crecimiento con superávits en cuenta corriente, y como todos no lo pueden lograr, se configuran déficits estructurales que no pueden ser financiados. Esta ha sido la historia de los países del sur de Europa y América Latina después de la crisis de 2008.

Un aspecto generalizado parece ser la intervención macroeconómica de los bancos centrales. Este manejo está inspirado en el modelo del libro de texto de las universidades de Estados Unidos que proclaman que la producción y la tasa de interés están inversamente relacionadas. El expediente deja de ser válido cuando la tasa de interés llega a cero. En ese momento las políticas fiscales y monetarias se tornan inefectivas. Las economías quedan desprovistas de medios para alcanzar el pleno empleo y la máxima capacidad.

Las semejanzas de las economías de América Latina no se originan por estar en la misma región sino por los modelos económicos que tienen rasgos comunes. El bajo crecimiento de Colombia no se origina en factores externos desconocidos, sino en fallas estructurales. La recuperación de las tendencias históricas, que no es nada espectacular, no será posible sin cambios de fondo en la estructura del comercio internacional, la autonomía del banco central basada en el tipo de cambio flexible, el predominio de la minería y la ineficacia del gasto público.

https://www.elespectador.com/opinion/mal-de-muchos-o-falla-del-modelo-columna-847739

A- 9.19 EL PRIMER ‘INFORME’ DEL PRESIDENTE DUQUE – Juan Manuel López

Apareció el miércoles pasado en el periódico El Tiempo (pag. 1-8) un artículo bajo el subtítulo de ‘opinión’ firmado por Iván Duque Márquez, Presidente de Colombia.

Varios comentarios al respecto. Unos de forma, otros sobre los efectos o el impacto y resultado de esa ‘presentación’, y otros sobre su contenido.

18 mar 2019.- En cuanto a la forma, todos los primeros mandatarios tienen maneras personales de relacionarse con la opinión pública. Por supuesto tienen que hacerlo a través de medios masivos de comunicación. Si se excluyen las intervenciones en casos extremos que obligan y requieren de la trasmisión en directo de un discurso unipersonal, el formato ha sido el de entrevistas en los medios de alta circulación con sus periodistas estrella, y el propósito de esas apariciones era comunicar lo que consideraban importante como orientaciones de gobierno o como balances de gestión.

El Dr. Duque se lanzó por una vía inusual al establecer como vía de presencia ante la opinión pública un artículo de ‘opinión’ en un periódico. Era costumbre el hacer la presentación de los ‘cien primeros días’ por parte del Primer Mandatario y, por parte de los analistas, interpretar qué implicaba eso como rumbo del gobierno, pero me parece recordar que no hubo mensaje, ni –si algo hubo- comentarios o evaluaciones por los comentaristas. Es de suponer que eso algo incidió en la mala imagen de ‘falta de liderazgo’, cuando el país no supo bien para dónde íbamos y se divulgaban más las propuestas del Centro Democrático y el Dr. Uribe.

En relación al texto no parece difícil de calificarlo de anodino o falto de interés. Tal vez lo demuestra  el hecho que ni siquiera el diario mismo lo anunciara en su primera página; o aún más, que no apareciera mención alguna en los programas habituales de radio o televisión, ni para bien ni para mal.

De todas maneras es algo prematuro salir con el titular ‘El despegue económico toma fuerza’,  ya que usualmente así parece en el año de elecciones, en parte porque el aumento del gasto público dinamiza algunos sectores, y en parte porque se supone que el recién elegido siempre trae expectativas positivas. Tampoco es correcto reivindicar como éxitos del nuevo gobierno los resultados del año

Pero grave –y más que desafortunado- el mencionar en la inauguración de la Bolsa de Nueva York, y antes de que existan cifras oficiales, un supuesto crecimiento, lo cual tuvo que ser desmentido por el propio DANE. No es pertinente que el Presidente esté especulando y creando falsas expectativas al hablar de resultados que corresponde a otras entidades certificar.

Como ‘informe’ cae en la falta de seriedad de escoger solo las estadísticas que aparecen favorables (desapareció el aumento del desempleo al 12.8%, la cifra más alta del continente y tal vez el salto más alto de que se tenga registro; o la caída en la inversión extranjera, también record en muchos años; ambas noticias o información más importantes para analizar que las por él presentadas). O el mencionar “A esto hay que sumarle otra de nuestras iniciativas en cuanto a la eficiencia en el gasto y la inversión pública que incorporamos en el Plan Nacional de Desarrollo, (…)” cuando éste ni siquiera ha iniciado su trámite en el Congreso.

En fin, en campaña los candidatos siempre muestran promesas de lo maravilloso que vendrá según lo que se propone; por eso se dice que quien gana una elección es quien más capacidad tiene de engañar.

Pero en cuanto a la economía el Presidente no puede ponerse, como si estuviera en campaña, a jugar, manipular o especular (u ‘opinar’) dando como informes lo que debe ser divulgado por el encargado de las estadísticas nacionales.

https://mail.yahoo.com/d/folders/1/messages/19019?.rand=13o1ucdba3j23

B- 9.19 BEMOLES DEL PLAN NACIONAL DE DESARROLLO 2018-2022 – César Ferrari

Un plan nacional de desarrollo es un documento que se plantea como guía de la gestión estatal con la finalidad de lograr las metas del Gobierno para un periodo determinado. Usualmente se diseña bajo diversos escenarios, unos más y otros menos favorables de tal manera que ante unos y otros se planteen políticas que compensen insuficiencias, superen deficiencias y refuercen oportunidades.

20 mar 2019.- El documento “Bases del Plan 2018-2022”, presentado hace pocas semanas al Congreso colombiano, plantea como meta de crecimiento en el periodo de gobierno, en el mejor escenario, una tasa promedio anual de 4,1%, superior a una tasa promedio de 3.3% en el escenario base tomado de las proyecciones para Colombia del Fondo Monetario Internacional de abril de 2018. Las tasas anuales de crecimiento serían en ese mejor escenario: 3,6% en 2019, 4% en 2020, 4,2% en 2021 y 4,5% en 2022.

Los cinco escenarios planteados, que podrían considerarse progresivamente optimistas a partir del escenario base y van incorporando mejoras de productividad que, a su vez, se traducirían en incrementos en la tasa de crecimiento, incluyen: aumentos en los precios petroleros mundiales, de una base de 70 dólares barril (65 en 2019) a una situación más favorable de 75 dólares por barril; mejoras regulatorias que se traducirían en menores trámites; “apuesta” por la agroindustria; mejora productiva en la economía naranja (artes, actividades culturales, turismo, tecnologías de la información), y mayor gasto en la educación.

La primera inquietud tiene que ver con dichas supuestas mejoras en productividad y con incrementos en la capacidad de producción para lograr tasas más elevadas de crecimiento con cada escenario. Aumentos en la productividad, es decir, producir más con menos recursos, implican mejoras en tecnología o en los procedimientos productivos y ambas suponen mayor inversión. Aumentos en la capacidad de producción, es decir, más máquinas para producir, implican también mayor inversión. El plan plantea que la tasa de inversión respecto al PIB aumentaría de 22,3% en el escenario base a 26% en el mejor escenario.

Cabría preguntarse ¿por qué aumentaría la tasa de inversión? Solo podría ocurrir si el monto de inversión crece más rápidamente que el monto del PIB. Tal no se muestra en todos los escenarios. Lo que sí se aprecia es que, en el mejor escenario, la tasa de crecimiento promedio anual proyectada de la inversión es 5,7% mientras que la tasa de crecimiento del PIB, como indicado, sería 4,1%.

Pero ¿por qué se daría esa situación en ese mejor escenario? Significaría que el consumo debería crecer menos que el PIB. Pero la tasa de crecimiento promedio anual proyectada del consumo es también 4,1%. Lo cual implica que ese crecimiento se traduciría en un crecimiento de las importaciones superior al de las exportaciones y, por lo tanto, en mayor financiamiento externo. En efecto, las importaciones se proyectan creciendo 3,5% y las exportaciones 3,4%.

Pero si las importaciones crecen más que las exportaciones, quiere decir que los sectores transables (los que exportan y compiten con importaciones) perderían competitividad y, por lo tanto, rentabilidad. Y que los sectores que más crecerían serían los no transables y que, por lo tanto, la inversión se orientaría hacia estos últimos sectores. En efecto, entre los sectores más significativos en la estructura del producto, las proyecciones más elevadas de las tasas de crecimiento promedio anual son para las actividades financieras (5,4%), comercio (5,2%), y construcción (4,9%); tasas mayores que las que lograrían los sectores transables: agropecuario (4,2%), explotación de minas y canteras (3,7%) y manufacturas (4,7%).

Mejor dicho, todo pareciera descansar en unos buenos precios petroleros que se traducirían en mayores ingresos externos, que dinamizarían las actividades no transables y, así, generarían mayores ingresos internos, pero con mayor endeudamiento externo para financiar al sector privado: el crecimiento promedio anual del gasto público en el mejor escenario es de 3,3% mientras que el del consumo privado en el mismo escenario es de 4,3%.

¿Por qué no plantear escenarios más y menos optimistas y, así, más realistas? Como se señaló en una columna anterior, el Fondo Monetario Internacional proyecta para el 2019 un precio promedio de 48,9 dólares barril para el petróleo WTI, el relevante para Colombia; para los siguientes años estima precios de 50,4 en 2020, 52 en 2021 y 53,4 en 20221. Esos precios son consecuentes con la desaceleración que el mismo Fondo Monetario proyecta recientemente para las principales economías mundiales: la economía estadounidense en 2019 reduciría su tasa de crecimiento a 2,5% y en 2020 a 1,8%; en la Zona Euro la tasa se reduciría a 1,6% en 2019 y a 1,7% en 2020; en China la tasa sería 6,2% en 2019 y 6,2% en 20202.

Y si el mundo acaba siendo menos favorable, ¿los resultados proyectados en el Plan serán también menos favorables? Amanecerá y veremos.

* Ph.D. Profesor titular, Pontificia Universidad Javeriana, Departamento de Economía.

1 https://knoema.com/yxptpab/crude-oil-price-forecast-2018-2019-and-long-term-to-2030.

2 https://www.imf.org/en/Publications/WEO/Issues/2019/01/11/weo-update-january-2019. https://www.elespectador.com/opinion/plan-nacional-de-desarrollo-2018-2022-algunas-inquietudes-economicas-columna-845874

8.19.-INEQUIDAD PENSIONAL Eduardo Sarmiento 

Con los reformadores están las pensiones del país más altas y exageradas, y en las altas cortes y en el Banco Central y otras altas burocracias públicas y privadas.

En el plan de desarrollo se contempla una gran diversidad de subsidios a los grupos de menores ingresos. El procedimiento no es nuevo y poco efectivo.  El 40% más pobre obtiene únicamente el 15% de los recursos tributarios. Sin embargo, no se actúa sobre lo grande que se encuentra en el sistema pensional.  Como se ha visto en diferentes oportunidades, los subsidios del sistema se salen de toda sindéresis.

16 mar 2019.- El sistema privado ha vendo declinando por el lento ingreso de los afiliados y la baja de la tasa de interés. Hoy en día las AFP reconocen rendimientos de 2 % y tasas de reemplazo de 30 %, que les significa a los pensionados una reducción apreciable del nivel de bienestar.

En contraste, el sistema público en promedio opera con una tasa de reemplazo de 75 %.  Las pensiones más que duplican las cotizaciones ajustadas a la tasa de interés de mercado. La diferencia le genera al presupuesto una cuantiosa erogación. Los beneficios de subsidio recaen en los sectores más pudientes de la población. El 40 % más pobre obtiene únicamente 4 % de la factura pensional, en tanto que el 20 % más rico se lleva el 80 %.

En las formulaciones iniciales de la ley 100 y en las reglamentaciones de los gobiernos se consideraba que la tasa de reemplazo sería similar en los dos sistemas. La modalidad privada acabaría absorbiendo el sistema. No ocurrió así porque el retorno del sistema privado resultó muy inferior a las previsiones.  Todo resulto al revés. La tasa de reemplazo del sistema público es mayor que el del privado y la diferencia tiende a aumentar con el tiempo.

Lo que ha ocurrido con el sistema de pensiones desde el principio es que nunca se entendió cómo funcionaba. Se incurrió al espejismo de las pirámides. Se creyó que los altos ingresos generados por la entrada de nuevos afiliados y las desbordadas tasas de interés de la economía se mantendrían indefinidamente. Por lo demás, los rendimientos de las AFP no guardan relación con las enormes ganancias del sector financiero.

Lo grave es que la baja tasa de reemplazo acelera la preferencia de los afiliados por Colpensiones y reduce los rendimientos. De mantenerse la tendencia, en los fondos privados sólo permanecerán aquellas personas que no cumplen con el período de cotización exigido por Colpensiones y los desinformados.

La reforma pensional se justifica como una forma de reducir las enormes inequidades del sistema. Sin embargo, los esfuerzos en la práctica de los gobiernos y las comisiones de estudio es salvar el sistema de capitalización y mantener los fondos privados. Así, la propuesta de Comisión Pensional designada por la administración anterior gira en torno a limitar el acceso al sistema de prima media y elevar las cotizaciones. La fórmula no afectaría mayormente las inequidades y no resolvería las inconsistencias; tan solo conseguiría posponer la crisis.

Lo que se plantea, más bien, es reducir la tasa de reemplazo del sistema público de prima media y en mayor grado para los sectores de altos ingresos. La fórmula reduciría en forma notable tanto las desigualdades como las erogaciones fiscales. Y si a ello se agrega una severa regulación y vigilancia de las AFP en particular con respecto a los rendimientos, se aseguraría la unidad del sistema en favor del interés social.

El sistema pensional, que se concibió como un medio de estímulo al ahorro y de mejoría del bienestar individual, se convirtió en una fuente de inequidad. El subsidio creciente con el ingreso quiebra la progresividad fiscal. Los $40 billones del presupuesto destinado a las pensiones nulifican los beneficios distributivos de la ampliación del gasto en salud y educación contemplado en el estado social de derecho.  Por eso, en Colombia el coeficiente de Gini es similar antes y después de impuestos.

https://www.elespectador.com/opinion/inequidad-pensional-columna-845348

A- 7.19.-RECUPERACIÓN INSOSTENIBLE – Eduardo Sarmiento

De acuerdo con las cifras reportadas por el DANE la semana pasada, la economía creció 2,7 % en el 2018. La mejoría con respecto al año anterior obedece a la expansión de la inversión pública y al cambio metodológico que bajó el crecimiento de 2017 de 1,8 % a 1,4 %. Por lo demás, está acompañada por un disparo del desempleo o, si se quiere, de un crecimiento del empleo de 0,3 % y de un aumento en el déficit en cuenta corriente de 2,8 % del PIB a 3,8 %.

9 Mar 2019.-  La caída del crecimiento originó el desplome de los precios del petróleo, que elevó el déficit en cuenta corriente y puso a la economía a operar por debajo de 2 %. Ahora, la modesta recuperación estuvo acompañada de un aumento significativo del déficit en cuenta corriente, que crea serias dudas sobre la sostenibilidad. Si la economía creciera más de 3 %, el déficit en cuenta corriente volvería a 5 % del PIB y encendería todo tipo de alarmas. Un déficit en cuenta corriente de esa magnitud solo se puede sostener con una financiación masiva del gasto público con emisión, lo que tendría serios riesgos. En cierta forma, se reproduce la situación de Argentina, que opera con déficits gemelos de 6 % del PIB después de cinco años de recesión.

En cierta forma se confirma nuestro diagnóstico de que la economía opera con un exceso de ahorro generado por el déficit en cuenta corriente. La reducción del exceso de ahorro se consigue a cambio de un aumento del déficit en cuenta corriente. Se retornó a mediados del siglo pasado, cuando la actividad productiva y el empleo eran determinados por la balanza de pagos.

La principal causa del retroceso de la economía es el fracaso de la apertura económica, que ocasionó un cuantioso déficit en cuenta corriente y acentuó la dependencia de los recursos naturales. Las exportaciones son iguales a las de hace diez años y la brecha de productividad del trabajo con los países desarrollados es mayor que la de hace 25 años. Se configuró una estructura deficitaria que solo puede nivelarse con altas cotizaciones del petróleo. La cuantiosa devaluación de los últimos tres años no le ha hecho mella. El tipo de cambio flotante no logró la regla de oro de equilibrar los movimientos de divisas.

La función central del Banco de la República es mantener el balance macroeconómico entre el ingreso nacional y el gasto (exceso de ahorro cero). Dentro del marco institucional vigente, la tarea la realiza la tasa de interés de referencia. En condiciones de recesión, la baja de la tasa de interés aumenta la producción y mejora la balanza de pagos. Pero el mecanismo deja de funcionar bajo condiciones de tasa de interés cero y elevado déficit en cuenta corriente. La recuperación de la economía queda por cuenta del déficit fiscal.

Lo más grave es que el desbalance macroeconómico tiene serias repercusiones en el mercado laboral. El aumento de la productividad del trabajo da lugar a una contracción del empleo. La expansión de la producción no se refleja en la ocupación.

En general se espera que la recuperación de las economías ocasione una mejoría de la balanza de pagos y la reducción del desempleo que la refuerza. En las condiciones actuales de la economía colombiana se observa lo contrario y se explica por la conformación de un déficit estructural de la balanza. La expansión de la producción da lugar a un aumento del déficit en cuenta corriente, que reduce la demanda y desarticula el mercado laboral.

En fin, el fracaso de la apertura comercial dejó el modelo económico sin medios adecuados para reactivar la producción, aumentar el empleo y equilibrar la balanza de pagos. La recuperación de la tendencia histórica no será posible sin cambios de fondo en la estructura comercial, la orientación del Banco de la República y la adopción de una moderna política industrial.

https://www.elespectador.com/opinion/recuperacion-insostenible-columna-844043

B- 7.19.-EFECTO VENEZUELA EN DUQUE – Cecilia López

La prueba reina del efecto Venezuela: se disparó el desempleo y Duque no se da por enterado porque solo anda preocupado por la caída de Maduro 

Por favor, presidente usted no es el responsable de tumbar a Maduro y concéntrese en los problemas del país, entre ellos en cómo manejar el efecto Venezuela 

Mientras el presidente Duque tiene sus prioridades concentradas en tumbar a Maduro, Colombia, el país que debería obsesionarlo porque es su responsabilidad, está sufriendo el efecto Venezuela, sin que él se dé por enterado. Esta percepción ya venía siendo generalizada entre muchos analistas, pero ahora si hay un hecho concreto para confirmar lo que ya es una realidad. Se le disparó el desempleo de una manera preocupante y en esto hay un claro efecto Venezuela.

Antes de entrar en materia, es bueno preguntarse por qué se le enredaron las prioridades al presidente de la Republica. La explicación posible es dolorosa, pero la probabilidad de que se ajuste a la realidad es muy alta. Sin agenda clara, el presidente encontró en Venezuela no solo el tema, sino el protagonismo que necesitaba urgentemente. Sin embargo, los resultados de ese esfuerzo están por verse en el país vecino, mientras Colombia sigue sintiendo el coletazo de la crisis venezolana. Pero resulta que los colombianos no somos bobos y ya abundan las criticas porque los problemas del país van en ascenso. No solo su apuesta no le resultó, porque Maduro sigue y seguirá hasta que su pueblo lo tumbe, sino que el país, su propio país le cobra el descuido de la agenda nacional.

Y entremos en el tema: la disparada del desempleo a niveles no vistos desde hace tiempo es el resultado en gran parte del efecto Venezuela. No es un tema menor la llegada de más de un millón de venezolanos al país, por varias razones. Primero, Colombia es un país que no sabía de inmigraciones masivas y no estaba preparado para ello. Es más, no sale de su sorpresa. Segundo, quienes están llegando son personas en edad productiva entre 25 y 60 años con experiencia laboral. Tercero, ante la indiferencia del gobierno, los empresarios están haciendo su agosto aprovechándose de la necesidad de los migrantes, y están botando colombianos para vincular venezolanos que trabajan por salarios mucho más bajos. Resultado, están saliendo muchos colombianos a engrosar las filas de desempleados.

La disparada del desempleo a niveles no vistos desde hace tiempo
es el resultado en gran parte del efecto Venezuela.
No es un tema menor la llegada de más de un millón de venezolanos al país

Esto se le dijo al gobierno, pero como anda despistado, no escuchó y ahora está abrumado. Ha debido evitar los abusos de los empresarios y atender los llamados que se le hicieron desde varias columnas para que se diera una competencia leal entre nacionales y extranjeros. Ahora, qué va a hacer el presidente Duque con los hoteles, por ejemplo, llenos de venezolanos con salarios por debajo de lo establecido por la ley. Qué va a hacer en las ciudades llenas de venezolanos donde la desocupación de nacionales crece significativamente. Pero no. El tema para el gobierno es cuántos de esos migrantes son desertores del ejercito del país vecino, lo que interpreta como la pronta caída de Maduro.

Con urgencia, señores del gobierno, si no quieren que el problema de la desocupación de colombianos se agrave, armen una estrategia. Identifiquen sectores donde esta nueva mano de obra puede aumentar la competitividad del país, sin desplazar colombianos es una prioridad mayor que tumbar a Maduro, algo que, aunque no lo crea nuestro presidente, no es su responsabilidad prioritaria. Se ha mencionado la posibilidad de ubicar esta nueva mano de obra en el sector agropecuario porque tiene probablemente mas educación que la población campesina. Para lograrlos sin que cause una tragedia mayor, se requiere recuperar el agro, algo que este gobierno posterga y posterga simplemente porque no acepta el punto Uno de la Habana.

Por favor, presidente usted no es el responsable de tumbar a Maduro y concéntrese en los problemas del país, entre ellos en cómo manejar el efecto Venezuela. Y solo se está mencionando el impacto sobre el desempleo, pero está la inmensa carga que esta migración representa para el sector salud y el educativo. Además, porque tenemos la obligación de ser solidarios con un país que nos recibió gente cuando estábamos en guerra. Que eso no se nos olvide.

E-mail cecilia@cecilialopez.comwww.cecilialopez.com https://www.las2orillas.co/efecto-venezuela/?utm_source=getresponse&utm_medium=email&utm_campaign=las2orillas&utm_content=Hoy+en+Las2

A-6.19 El mediocre año que pasó – Salomón Kalmanovitz

El DANE reveló tardíamente datos del crecimiento económico del año 2018 que ajustó a un 2,7 %, al tiempo que revisaba el resultado de 2017 de 1,8 % a 1,4 %. La institución estadística revela fallas de gestión que tienen que ver con su carencia de independencia frente al poder ejecutivo y su inadecuado financiamiento, algo que debe remediar por presión de la OCDE. El DANE debiera tener la misma autonomía de la que goza el Banco de la República.

4 mar 2019.- Los datos revelan una recuperación del consumo que crece cerca del 4 % y que se desdobla así: el del Gobierno aumentó casi 6 % y el de las familias, 3,5 %. Es natural que después de casi cinco años de penurias los hogares estén dispuestos a gastar más, pero el factor decisorio fue el gasto en personal del Gobierno. El gasto público para el 2019 puede aumentar gracias al buen resultado de Ecopetrol, pero el balance fiscal va a ser negativo por haber reducido impuestos en vez de elevarlos en la llamada ley de financiamiento.

Según Fedesarrollo, el déficit fiscal este año será de 3,9 % del PIB, cifra preocupante que mantiene el desahorro del Gobierno frente a un panorama financiero internacional incierto, por decir lo menos. Las calificadoras de riesgo le mantuvieron la nota a Colombia en BBB estable, gracias a la recuperación de los precios del petróleo, pero está a un solo paso de BBB-, con el cual puede perder su grado de inversión.

La formación de capital también obtuvo una recuperación pues creció 3,5 %, pero sobre una base revisada de su peso en el producto. Se pensaba que estaba rondando el 27 % del PIB durante los años dorados de la bonanza minero-energética, para ajustarse al 23 % cuando se recalculó con un índice de precios más reciente. La inversión en nuevos bienes de capital solo aumentó 1 %, el resto siendo aumentos de inventarios.

Las exportaciones crecieron menos que las importaciones, reduciendo el crecimiento económico: la resta de los dos rubros durante 2018 fue -7 % y con tendencia a empeorar en el último trimestre del año, a -11 %. El Banco de la República proyecta que en 2019 el déficit en cuenta corriente será de casi 4 % del PIB, lo que vuelve a mostrar que la economía colombiana gasta más de lo que produce, diferencia que el resto del mundo debe financiar. El monto es similar al déficit fiscal, lo cual no es accidental: el Gobierno se endeuda para gastar más y el exceso de gasto se manifiesta en mayores importaciones.

Para la industria, el crecimiento durante 2018 fue de 3,2 %, después de varios años seguidos de contracción. Agricultura creció 2 %, después de un excelente 2017, aunque antes de eso sufrió junto con la industria de una larga y aguda enfermedad holandesa, que es cuando las bonanzas revalúan la moneda y financian la penetración importadora. La recuperación de los precios del petróleo está revaluando el peso que ya se acerca nuevamente al nivel de $3.000 por dólar que abarata las importaciones.

La construcción residencial y de oficinas aumentó 1 %, mientras que las obras civiles terminaron en terreno negativo, consecuencia de los escándalos de Odebrecht que acá tuvieron pocas consecuencias. Durante el cuarto trimestre, hubo un repunte de la construcción residencial de 4,4 % que las autoridades esperan se profundice, pero quien se pasee por los barrios residenciales de todas las ciudades del país verá por doquier el ominoso aviso “Se vende”. El crecimiento intertrimestral fue de 0,6 %, que proyectado para el año 2019 sugiere un pobre 2,4 %.

https://www.elespectador.com/opinion/salomon-kalmanovitz

B- 6.19 CONTINÚA EN AUMENTO EL PESO Y VOLUMEN DE DEUDA EXTERNA – Giovanni E. Reyes*

En términos del porcentaje que representa la deuda respecto al total de producción, este indicador pasó de 36 a 42 por ciento.

Los problemas de la deuda externa gravitan muchas veces en la creación de fuertes nexos de vulnerabilidad para las economías.

Los datos son oficiales y permiten apreciar que tanto los montos de deuda externa de Colombia, como el peso que tienen estos compromisos financieros, en función del producto interno bruto, se van haciendo crecientes. Efectivamente, en 2000 ese monto de obligaciones externas era de 36,000 millones de dólares y para 2018 llegó a la cifra de 127,000 millones –tanto deuda pública como privada. En términos del porcentaje que representa la deuda respecto al total de producción, este indicador pasó de 36 a 42 por ciento. 

1 mar 2019.- Dada la dinámica de la deuda externa de Colombia, es posible evidenciar que la misma cobró notable influencia a partir de 2003 con el primer período presidencial de Álvaro Uribe y que los montos de la misma no variaron en su trayectoria durante los siguientes 12 años, teniendo cobertura del segundo período presidencial de Uribe, así como los dos mandatos de Juan Manuel Santos.

La tendencia, ya con el gobierno de Duque, es que la deuda continúe creciendo. Esto se basaría, entre otras consideraciones, en el denominado faltante que el gobierno ha indicado desde octubre de 2018. En las cuentas del presupuesto nacional en un inicio se habló de 24 billones de peso. Se trata de un notable monto en rojo en esa cuenta nacional. No obstante, luego se indicó que el vacío era de 18, luego que de 14 billones de pesos, para terminar aprobándose una reforma tributaria que redundará en 8 billones de pesos como aportes adicionales al erario nacional.

En muchos gobiernos latinoamericanos se ha hecho claro que con el fin de establecer inversiones, edificar infraestructura física y no aumentar los impuestos a las empresas en nombre de un supuesto círculo virtuoso de inversiones en la economía real, los fondos se obtienen de impuestos indirectos y de aumentos de la deuda. Al menos el aumento de la deuda corresponde al modelo de financiamiento seguido en la Argentina de los años noventa, y que desembocaron en los trágicos acontecimientos del 20 de diciembre de 2001, día del colapso del gobierno de Fernando de la Rúa.

(Lea: Leve descenso del saldo de la deuda externa colombiana)

Con base en lo expuesto anteriormente, los gobiernos pueden llevar a cabo ciertas obras, mantienen su funcionamiento, y no castigan a quienes, desde las grandes corporaciones son parte del eje de poder real de la sociedad y que como tales están en la posibilidad de patrocinar las campañas políticas. También está la colecta producto de impuestos indirectos o regresivos como el IVA, pero estas medidas no son muy populares y constituyen una excelente fuente de desgaste político para los actores en el poder público.

Los problemas de la deuda externa gravitan muchas veces en la creación de fuertes nexos de vulnerabilidad para las economías. Es de tener presente siempre los problemas que trajo la crisis de los años ochenta a raíz de los endeudamientos de la década anterior. En especial el peso de la deuda sobre el total de producción tiende a restringir notablemente, oportunidades de innovación, de mejoras en la competitividad y de solventar en algo, el déficit de demanda interna que tienen los países latinoamericanos.

*Giovanni E. Reyes,  Ph.D. University of Pittsburgh/Harvard.
Profesor Titular y Director de la Maestría en Dirección de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario

https://www.portafolio.co/economia/continua-en-aumento-el-peso-y-volumen-de-deuda-externa-526963 

C– 6.19 PLAN DE DESARROLLO Y LA AUTONOMÍA LOCAL – Jorge Iván González

No son claras las fuentes de financiación del plan de desarrollo, Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad. En la estructura de financiación del Plan hay, por lo menos, tres fuentes que llaman la atención: la privada, la territorial y las regalías. Estos recursos, o son inciertos, o van contra la autonomía local.

1 mar 2019.- De los $1.100 billones que vale el Plan durante los cuatro años, se estima que $363 billones (33%) serán financiados a través de inversión privada, probablemente alianzas público-privadas (APP). Estos recursos son inciertos. La experiencia que ha tenido el país con las APP muestra que hay dificultades intrínsecas para lograr los cierres financieros.

La segunda fuente son $115 billones (10,5%) que provienen de “los recursos propios de las entidades territoriales”. No se entiende por qué razón los gobiernos locales (municipios y departamentos) deben financiar proyectos del Gobierno Nacional. Esta pretensión es, por lo menos, ingenua. Supone que los proyectos y las inversiones locales son compatibles con el plan de desarrollo nacional. Esta apreciación es equivocada. Las prioridades de los gobiernos locales tienen muy poca relación con las del gobierno central. No hay ninguna razón para suponer que vayan a coincidir. Al incluir los recursos territoriales en el presupuesto se rompe la autonomía municipal. Los gobiernos locales no pueden renunciar a sus prioridades de inversión para complacer al gobierno nacional. Esta opción no es factible. Los alcaldes y los gobernadores presentan programas a sus electores que no responden necesariamente a las prioridades presidenciales.

Sería ideal que los proyectos de los municipios y de los departamentos coincidieran con los de la Nación. Y esto se podría lograr a través del presupuesto por programa, pero en las condiciones actuales no es posible. La planeación y la inversión de los municipios y los departamentos responde a lógicas diferentes de las del Gobierno Nacional. La elección popular de los alcaldes y gobernadores abre la posibilidad de que no haya convergencia entre los propósitos del desarrollo local y nacional. La armonización de los planes de desarrollo entre los niveles de gobierno requeriría un cambio institucional significativo. En el Plan se incluye, además, un monto de $57 billones (5%) que se origina en las empresas industriales y comerciales del Estado. Y para que no haya duda, se afirma que este monto incluye los recursos “de las empresas estatales de índole territorial”. El gobierno nacional no puede asignar, por encima de las autoridades locales, el uso de los excedentes de empresas como EPM, EEB o Emcali.

Y, finalmente, frente a los $33 billones de regalías (3%) es oportuno recordar que en los últimos años las instancias del Gobierno Nacional, como el DNP, no han logrado que en el Órgano Colegiado de Administración y Decisión (Ocad) se definan proyectos estratégicos de corte regional. Mientras persistan los Ocad no es plausible que estos recursos se alinderen alrededor de los objetivos del Plan de Desarrollo.

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Al sumar el 33% de los recursos privados, el 10,5% de los entes territoriales, sin incluir las empresas públicas locales, y el 3% de las regalías, el porcentaje sube a 46,5% del valor total del Plan. Los recursos privados son inciertos, y los de los entes territoriales van en contra de la autonomía local. Sin duda, ¡el Plan está desfinanciado!

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/y-la-autonomia-local-2834213

A- 5.19 EL PLAN DE DESARROLLO Y SUS CONTRATACIONES – Juan Manuel Lopez 

Resulta inconveniente que lo que serían las columnas vertebrales de los programas de gobierno no se concreten, y se pierdan o hundan en un mar de intereses difusos.

Según parece, la Ley del Plan del Desarrollo tiene tantos enemigos y cuestionamientos que tendrá tantos debates y tantas reformas como la Ley de Financiamiento.

Esto en buena parte es, por supuesto, por la falta de gobernabilidad buscada o derivada de la campaña agresiva de ‘nada de mermelada’, bajo la cual se presume que cualquier relación con los parlamentarios es equivalente a tratar con potenciales corruptos e implica participar en los ‘carruseles’ que han hastiado a la población.

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El Presidente enfatiza que el dialogar con los miembros de los Partidos –y en consecuencia con los miembros del Congreso- equivale a entregarse a algo como la principal fuente de corrupción. Creo que evidentemente es un error. Error político como se está viendo en la misma falta de ‘gobernabilidad’; error también en cuanto al trato o calificación que probablemente en forma injusta dirige a individuos que no necesariamente caen en los vicios que gratuitamente les atribuye.

La conveniencia política o simplemente en cuanto a consideraciones en las relaciones humanas de esta forma de tratamiento será motivo de diferentes evaluaciones, según varios puntos de vista.

Pero lo que sí es indiscutible es que es inconveniente que lo que suponen ser las columnas vertebrales de los programas de Gobierno no se logren concretar y se pierdan o hundan en un mar de intereses difusos.

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El principio del Gobierno se había caracterizado por la falta de un norte y un liderazgo que unificara la Nación hacia un propósito compartido. Lo que más se repetía es que eran más los ‘un paso para adelante y otro para atrás’ que la claridad de para dónde quería ir el Gobierno. Los malísimos resultados en las encuestas mostraban que ni los que lo eligieron estaban satisfechos con su orientación –a comenzar por el mismo Álvaro Uribe-, ni, por obvias razones, quienes se habían opuesto a sus programas.

Con la magnificación y focalización del ‘enemigo’ interno en cabeza del ELN y externo en cabeza de Maduro, se logró encontrar un punto de convergencia que ha hecho olvidar lo entrabada que está la gestión gubernamental. Es como si con la posibilidad de justificar una ‘segunda seguridad democrática’ se subsanara tal problema.

Pero lo que aparece como solución para mejorar en las encuestas es al mismo tiempo lo que oculta la forma bastante caótica en que también se tramita lo que supone ser la columna vertebral de lo que el Gobierno promete gestionar.

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Hay contradicción entre un Plan a 4 años con una Ley de Financiamiento, que se diseñó para solo un año, y un consenso que predice problemas para los años siguientes. Contradicción entre designar una Comisión de Sabios y los recursos (2%) que se propone asignar a ‘ciencia y tecnología’.

Las contradicciones que aparecen con la presentación de la Ley de Plan de Desarrollo agravan aún más el desconcierto que existe. Pero sobre todo si inicialmente era difícil saber hacia dónde iba el Gobierno; y si la política de ‘no ensuciarse negociando con el Congreso’ había dificultado saber qué deberíamos esperar en este cuatrienio, la contradicción de pretender pasar leyes por un Congreso al cual se trata como símbolo de la corrupción y se declara que cualquier contacto con los parlamentarios es caer en la ‘mermelada’ termina en que se pierde la posibilidad de implementar un proyecto mínimamente coherente.

https://www.dinero.com/edicion-impresa/opinion/articulo/el-plan-de-desarrollo-y-sus-contradicciones-por-juan-manuel-lopez-caballero/267303

B- 5.19PLANEACIÓN SIN INSTRUMENTOS – Eduardo Sarmiento

Vuelo sin motor y sin instrumentos.

Tan pronto como apareció el Plan de Desarrollo señale que el Gobierno se había excedido en las funciones de planeación. El organismo no dispone de los instrumentos para alcanzar los propósitos y metas. A Planeación Nacional no solo le corresponde fijar los propósitos del Plan, sino la articulación de la legislación existente para cumplirlos. La tarea no se podía dejar al Congreso, que aprueba la ley del Plan, ni a la Corte Constitucional, que la ratifica. Se requería un documento acabado que mostrara claramente los medios para alcanzar los objetivos y la forma de contabilizar su cumplimiento.

23 feb 2019.-  La prioridad política ha pasado a predominar sobre la técnica. Los esfuerzos se orientan primordialmente en la fijación de ambiciosas metas en la creencia de que se dispone de una amplia autonomía para establecerlas. No es cierto. De acuerdo con la Constitución y la jurisprudencia de la Corte Constitucional, la ley del Plan no puede discrepar de las normas existentes y de ninguna manera modificarlas sin pasar por los procedimientos regulares. Así, las iniciativas de trasladar el presupuesto de inversión al Ministerio de Hacienda o de darle atribuciones especiales al presidente para reformar el Estado no son viables.

En esto les cabe responsabilidad a las anteriores administraciones de Planeación, que poco a poco le han cedido las funciones constitucionales al Ministerio de Hacienda y la Presidencia. Así, el plan de locomotoras de Santos no fue el resultado del análisis de las características de los vínculos de los sectores con la economía; la minería aparece como la primera prioridad y la industria ni se menciona. Lo cierto es que la estructura productiva influyó en el incumplimiento de la meta de crecimiento y en la actualidad aparece como una seria restricción para superar el estado actual de tasas de crecimiento de 2,5 %.

La prioridad de la política sobre la técnica se manifiesta en un total desbalance entre los objetivos y los instrumentos. En el fondo se trata de un Plan sin instrumentos concretos. Quiérase o no, en la ponencia final de marzo los autores del Plan tendrán que definir los propósitos centrales, al igual que los medios y sus dimensiones para alcanzarlos. Ante todo deberá reconocerse que la economía lleva más de cuatro años estancada, que la distribución del ingreso es una de las más desiguales del mundo y que la brecha de salarios con los países desarrollados se amplía en forma creciente, y que las soluciones solo se pueden lograr con modificaciones de fondo del modelo económico.

Falta ver las respuestas del Congreso y de la Corte Constitucional. De seguro reafirmarán que la ley del Plan no puede discrepar de las normas existentes, que solo se pueden modificar mediante los procedimientos legislativos regulares. Ojalá no se repita la experiencia de la Ley de Financiamiento, en que el Gobierno cedió la iniciativa presupuestal para conseguir la aprobación del Congreso. A estas alturas, el país no sabe qué sucederá en 2020, cuando entre en vigencia la reducción de los gravámenes tributarios a las grandes empresas.

Sin duda, la norma constitucional que establece la planeación indicativa como una forma de fijar metas y propósitos para orientar y rectificar la economía y el establecimiento de instrumentos para lograrlo constituye un avance significativo en la gestión pública. La tarea está condicionada al liderazgo técnico de Planeación Nacional en la confección de los planes y en su presentación a la opinión pública y al Congreso. El sistema deja de funcionar cuando el organismo se convierte en una fuente de promoción y propaganda política.

https://www.elespectador.com/opinion/alcance-del-plan-de-desarrollo-columna-840085

A – 4.19. SE DESBORDÓ LA DESIGUALDAD – Mauricio Cabrera

El Pacto por la Equidad del Plan Nacional de Desarrollo PND no menciona el tema ni plantea ninguna propuesta para reducir la concentración de la riqueza. 

Junto con las preocupaciones por los nubarrones que se ciernen sobre el crecimiento económico mundial, en el foro de Davos volvió a estar presente el tema de la creciente desigualdad en la distribución del ingreso y, sobre todo, de la riqueza. En su informe anual (https://bit.ly/2tfdjlm), la ONG internacional Oxfam muestra, con hechos y datos, cómo, a pesar de los avances en la lucha contra la pobreza, la desigualdad se ha desbordado.

11 feb 2019.- Las cifras son alarmantes: “La riqueza de los mil millonarios del mundo (aquellos con un patrimonio superior a los US$1.000 millones) aumentó en US$900.000 millones en el último año, lo que equivale a un incremento de US$2.500 millones diarios. Mientras, la riqueza de la mitad más pobre de la población mundial, 3.800 millones de personas, se redujo en 11%”.

Y otro dato impresionante: “La riqueza está cada vez más concentrada en menos manos: en el 2018, 26 personas poseían la misma riqueza que las 3.800 millones de personas que son la mitad más pobre de la humanidad; en el 2017 esta cifra era de 43 personas”. La tendencia es acelerada, porque en el 2014 eran 85 personas las que acumulaban esa cantidad de riqueza.

Entre las causas de la creciente concentración de la riqueza, el informe de Oxfam menciona una muy conocida: los súper ricos pagan pocos impuestos y son los grandes beneficiados con las reducciones de tributos, a lo Trump. Además, son grandes evasores usando los paraísos fiscales: “las grandes fortunas ocultan a las autoridades fiscales US$7,6 millones de millones, eludiendo el pago de unos US$200.000 millones en concepto de impuestos”. Citando a la Cepal, mencionan que “en América Latina la tasa efectiva de impuestos que paga el 10% de los más ricos es de tan solo el 4,8%”.

Para defender a los más ricos, algunos columnistas han calificado estos datos como noticias falsas inventadas por una ONG progre e izquierdista. Estas críticas pecan de ignorancia y mala fe, pues no tienen en cuenta cuáles son las fuentes del informe de Oxfam, que incluyen organizaciones como la Ocde y la Cepal, o revistas Forbes y The Economist, que difícilmente pueden ser catalogadas como de izquierda.

La principal fuente de información sobre la distribución de la riqueza mundial, que también utiliza Oxfam, es nada menos que uno de los principales administradores de las grandes fortunas mundiales, el instituto de investigaciones del banco suizo Credit Suisse, poco sospechoso de inclinaciones socialistas.

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