4.19.-¿Quién le teme a la JEP? – Patricia Lara

A pesar de que los miembros del Centro Democrático (CD) quieran acabar con la Justicia Especial para la Paz (JEP) y manipulen para que sólo se conozca la mitad de la verdad sobre el conflicto, les va a salir el tiro por la culata.

Hasta ahora, el CD ha bombardeado la JEP y la posibilidad de que se sepa la verdad, presentando un proyecto para sacar a los militares de esa jurisdicción; intentando dejarla sin fondos; haciendo lo posible para que los terceros —es decir, políticos, paramilitares, empresarios y civiles en general— no puedan ser juzgados por la JEP; (finalmente, la Corte Constitucional decidió que los terceros no tienen la obligación de acudir a ella, pero sí pueden hacerlo si lo desean); poniendo en el Centro de Memoria Histórica a un exmaoísta convertido al uribismo quien niega que aquí hubo conflicto armado, a pesar de la evidencia de que en Colombia existen, por esa causa, más de ocho millones de víctimas; dilatando en el Congreso el envío, para que reciba la sanción presidencial, de la ley estatutaria de la JEP, que ya había sido estudiada y declarada constitucional por la Corte; advirtiendo, a través de la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, que el presidente puede objetar toda la ley estatutaria de la JEP o parte de ella.

Pero si Duque llega a objetarla por razones políticas —porque jurídicas no hay, dado el estudio minucioso que de esa ley hizo la Corte Constitucional—, se crearía una crisis interna, la popularidad del presidente volvería a caer y el desprestigio internacional de Colombia, que ya alcanza niveles preocupantes por su insistencia en que se desconozcan los protocolos acordados en caso de terminación del diálogo con el Eln, llegaría a un punto vergonzoso, pues la comunidad internacional defiende tanto los acuerdos de paz como la JEP, que es su columna vertebral.

Todo lo anterior lleva a hacerse la pregunta que les plantea en un trino el columnista Ariel Ávila tanto a Duque como al CD: ¿cuáles son las personas que “participaron en el conflicto” que “quieren que no se juzguen?”.

Sin embargo, por más triquiñuelas que hagan, la realidad los va a desbordar: así se desprende de la carta que desde La Picota les dirigieron a la JEP, a la Comisión de la Verdad y a la Unidad de Búsqueda de Desaparecidos más de 300 presos —la mayoría, excombatientes de las Farc y de las autodefensas, pero también exintegrantes del Eln, del Epl, del Ejército y de bandas criminales como los Rastrojos—. En ella, los presos dicen que desean acogerse al Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición y “aportar verdades, algunas ya conocidas, otras que han venido estando guardadas por mucho tiempo (…) Es absolutamente indispensable —agregan— no guardar más en secreto cómplice los hechos de violencia y guerra interna (…), los nombres de actores participantes sin consideración de su sexo, raza, estirpe, oficio o condición económica, social o profesional (…) lo mismo que el origen de las fuentes de financiación”. Así, esos presos, y otros que se anuncian, quieren ayudar a “hacer realidad la reconciliación buscada, la reparación y la no repetición”.

De manera que todo indica que, por más de que el CD intente tapar el sol con un dedo, toda la verdad, por fortuna, va a brillar.

Nota. Presidente Duque, ¿sabe usted que a Colombia no pueden ingresar tropas extranjeras sin la autorización del Congreso? ¿Y sabe que uno de sus principales deberes como presidente es defender la soberanía nacional?

https://www.elespectador.com/opinion/que-uribe-sea-el-comisionado-de-paz-columna-838460

3.19.-SEGURIDAD: ¿CON SOPLONES Y CIVILES EN ARMAS? – Cristina de la Torre

No sorprende, pero verlo confirmado en hechos, dispara las alarmas; o al menos suscita preguntas nacidas del miedo a lo conocido: ¿volverán los horrores de la seguridad democrática? Con sus redes de cooperantes y el estamento ganadero en armas, místicos todos de la fe que niega el conflicto armado y lo reduce a amenaza terrorista, ¿se inicia otra escalada de la guerra?

12 feb 2019.-  También la nueva norma de seguridad crea su red de informantes para alertar sobre “situaciones que los ciudadanos consideren potencialmente peligrosas”. En el Gobierno de Uribe resultaba peligroso, por definición, quien no hincaba la rodilla ante el caudillo o reclamaba algún derecho o, si togado, juzgaba en derecho. Entonces convergieron los sectores más reaccionarios del campo para perseguir y aún apretar el gatillo contra ellos; o para mandarlo apretar desde las Convivir, refugio que fueron de paramilitares a cuyo amparo acaecieron el despojo y el desplazamiento en masa. ¿Hoy se recompone aquel modelo de seguridad?

Saca sus uñas la guerra, mientras el Gobierno y su partido van liquidando los instrumentos de paz. Como la JEP, en capilla mientras el presidente decide si objeta la ley que la reglamenta o la cercena hasta dejarla manca. Por su parte, Rafael Guarín asegura que el Gobierno no quiere armar a nadie sino, al contrario, desarmar. Será retórica, pues el copresidente Uribe viene de avivar la presión de los ganaderos del Cesar para rearmarse. Y su palabra es la ley. Bloque de acero interpuesto además al primer amago de controlar las dinámicas perversas de la Red —si lo hubiera—. O de justipreciar el peligro de entregar tareas de inteligencia y seguridad a particulares. O de medir el riego de repetir “errores” del pasado. Casos al canto, las detenciones masivas y sin pruebas de ciudadanos inermes; y la abominación de los falsos positivos. Todo lo cual apunta a sabotear las reformas que la paz conlleva.

Dos innovaciones trae la nueva política: primero, eleva la protección del agua, la biodiversidad y el medio ambiente a problema de seguridad nacional, por tratarse de preciados bienes estratégicos. Enhorabuena. Segundo, monta una inmensa plataforma tecnológica al servicio de la Red de informantes. Para bien o para mal, esta será infinitamente más eficaz que la de Uribe. Establecerán ellos contacto anónimo con el Ejército y en el primer año serán un millón, prestos a señalar ciudadanos “potencialmente peligrosos”.

Espectro tan amplio e indeterminado dará para cualquier cosa: para prevenir un asalto a la Caja Agraria o el linchamiento de un atracador; pero también para señalar a líderes sociales como potencialmente peligrosos, terroristas, e inducir su asesinato. O la ejecución de miles de jóvenes potencialmente peligrosos porque no andarán cogiendo café, y estirar con ellos la lista de los 10.000 falsos positivos. Es que el anonimato podrá amparar desde abusos y cobardías y venganzas, hasta el linchamiento político originado en sospechas de algún ardoroso vengador que quiere hacer justicia por mano propia. Especulo, sí, pero desde un referente poderoso: es ésta una experiencia ya vivida cuyo mentor recompone ahora con los trazos inconfundibles de su mano de hierro y corazón de hielo. Ojalá me equivoque.

Mas, así formulada, esta política de seguridad desafía al Estado de derecho y al país que busca la paz por medio de la democracia. Desarmando a la sociedad civil, no armándola. Ni cooptando a la ciudadanía en un ciclópeo aparato de espionaje, copia fiel de los comités de defensa de la revolución cubana. La gobernabilidad del presidente no depende sólo de la mermelada que derrame sobre la manzanilla. Ahora depende, sobre todo, del respeto que le profese al movimiento social, activo inconforme contra un modelo de seguridad que no podrá pelechar sino en la guerra.

https://www.elespectador.com/opinion/seguridad-con-soplones-y-civiles-en-armas-columna-839108

3.18.- RÉPLICA A GABRIEL SILVA José Félix Lafaurie

“Uno no reparte cerillas entre pirómanos”. Así concluye Gabriel Silva su reciente libelo contra el uribismo, los ganaderos y José Félix Lafaurie, mientras se pasea por los medios estigmatizando, como por una estación de gasolina con una antorcha encendida.

No sé de dónde sacó que yo he asumido, con Álvaro Uribe, la causa de regresarles a los ganaderos su derecho al uso de la fuerza. No he intervenido en el debate de las armas, precisamente por la estigmatización que pesa sobre los ganaderos por parte de las Farc, de la izquierda y de personajes como Silva Luján, que se dicen “de centro” y se rasgan las vestiduras por la polarización, pero no tienen empacho en unirse a la izquierda extrema para estigmatizar a los ganaderos como paramilitares y asesinos; continuando con su propia parábola, para incendiar el campo desde su cómodo sillón citadino y con un buen whisky.
7 feb 2019.- No entraré en ese debate porque, no importa qué diga o deje de decir, el estigma persistirá, mientras “polarizadores” de oficio sigan echando leña a la candela, como este escudero de Santos, que lo impuso en la Federación de Cafeteros y, como su sucesor, en el Ministerio de Defensa, para premiarlo luego con la embajada de Estados Unidos. No en vano, su columna es caja de resonancia de las maravillas del gobierno Santos y látigo para sus contradictores.

Hace un año, refiriéndose al uribismo, afirmaba: “La responsabilidad histórica de ese proceso de radicalización social y de lucha de clases la tiene el comportamiento extremista, persecutorio e intransigente que mantuvo la derecha durante ocho años frente al proceso de paz”, cuando fueron, por el contrario, afirmaciones como la suya las que polarizaron el país con la bendición del Gobierno, que marcó como “enemigos de la paz” a quienes, en democracia, no estábamos de acuerdo con las negociaciones de La Habana. Es el mundo en blanco y negro, en el que Silva siempre viste de blanco en la orilla de “los buenos”.

No obstante, hoy no tiene reparos en colocar una lápida en la espalda de los ganaderos, como hicieron las Farc cuando nos declararon objetivo militar. Silva “debe” conocer de cerca la situación de inseguridad rural; su defensa a ultranza de su padrino y protector no le puede cerrar los ojos a la realidad de violencia rural del posconflicto ‘fariano’, que no resultó ser la paz prometida sino una suma de violencias criminales alimentadas por el narcotráfico desbordado que nos dejó el gobierno Santos.

Silva empieza su columna afirmando que “el Estado ha demostrado que puede someter a los violentos, los terroristas y las organizaciones criminales más poderosas”, y a fe que lo hizo con eficacia durante el gobierno Uribe, pero el retroceso fue enorme bajo la presión de las Farc en la mesa para minar la eficacia de la Fuerza Pública. Esa capacidad contra el terrorismo y el delito es lo que hoy volvemos a esperar del Estado, a partir del compromiso de Iván Duque con la recuperación de la legalidad, que es hija de la seguridad y la justicia.

Nunca he leído en sus columnas sobre el genocidio ganadero a manos de todas las violencias. La Fundación Colombia Ganadera documentó más de 4.000 asesinatos y más de 8.000 víctimas de toda clase de delitos, pero eso no le interesa a Gabriel Silva. Por el contrario, de la estigmatización pasa con facilidad a las acusaciones temerarias, sarcásticas e irresponsables: que “estos amigos ganaderos” están pidiendo patente de corso para desencadenar “en esas zonas una nueva ola de violencia social y política”, o que muchos finqueros se quedaron con miles de armas de los “ ‘paras’ y sus patrocinadores”.

Son afirmaciones que lindan con el Código Penal. Uno no puede soltar a un irresponsable con una antorcha en una estación de gasolina.

@jflafaurie

https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/jose-felix-lafaurie/a-gabriel-silva-columna-de-jose-felix-lafaurie-rivera-324284

3.19.-UN AÑO DE LA JEP – Marcel Lebleu

El 16 de enero de 2019 Colombia conmemoró el primer aniversario de la Jurisdicción Especial para la Paz, conocida como la Jep. La Jep fue creada como resultado del Acuerdo de Paz de Colombia con las Farc que estableció la creación de un Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición, conformado por la Jep, la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, la Unidad para la Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas y medidas de reparación integral.

5 feb 2019.- Creo que el ritmo incesante de noticias y sucesos no siempre nos permite dimensionar los avances que atestiguamos en Colombia. A pesar de las controversias y las críticas siempre válidas, creo que es una institución única, creada bajo el principio de que las víctimas tienen derecho a la verdad,  justicia, reparación y no repetición. En el primer aniversario de sus labores, la Presidenta de la Jep, Patricia Linares, presentó a la comunidad internacional y a las principales autoridades colombianas los resultados de su primer año de operación y los desafíos identificados a futuro.

Quisiera compartir con ustedes algunos datos sobre la Jep, que considero importante conocer y destacar:

  • La Jep está conformada por 38 jueces, de los cuales el 53% son mujeres y el 47% hombres. Además, el 20% son afrocolombianos e indígenas.
  • La Jep tiene el mandato de investigar a los ex combatientes de las Farc y a los miembros de las Fuerzas Armadas que han cometido crímenes en el contexto del conflicto armado de Colombia. Hasta el momento, esta Jusrisdicción Especial ha comenzado a escuchar a un total de 11,650 personas (9,676 ex Farc y 1,927 militares y oficiales de policía que voluntariamente se sometieron al sistema).
  • Bajo un criterio realista, la Jep ha priorizado los casos más representativos bajo cinco casos judiciales “macro”: (1) retención ilegal de personas por parte de la Farc; (2) violaciones a los Derechos Humanos cometidas en los municipios de Tumaco, Ricaurte y Barbacoas, en el departamento de Nariño; (3) los casos de ejecuciones extrajudiciales conocidos como ‘falsos positivos’ cometidos en todo el país; (4) violencia en la región del Urabá, dentro del que se destacan casos como el exterminio de la Unión Patriótica y masacres como la del barrio La Chinita en Apartadó; y, (5) violencia cometida en el departamento del Cauca, en los municipios de Santander de Quilichao, Suárez, Buenos Aires, Morales, Caloto, Corinto, Toribío y Caldono.

El evento fue realizado en  el espacio de Fragmentos, el contra-monumento concebido por la artista Doris Salcedo y construido por 20 mujeres víctimas de violencia sexual en el que se utilizaron casi 37 toneladas de armas entregadas por la antigua guerrilla, como parte del Acuerdo de Paz. Ejercicios similares se realizarán con el hierro de las armas fundidas en La Habana y Nueva York. Fragmentos es un lugar que todo colombiano debe visitar, para evidenciar cómo las armas se pueden transformar y dar paso a un espacio para la creación y la reflexión. Una enseñanza tangible de cómo nosotros también nos podemos transformar.

En el acto me conmovieron profundamente las palabras de Marino Córdoba, sobreviviente de la Operación Génesis en Riosucio, Chocó: “Antes de morir, quiero saber qué sucedió en Riosucio y quién fue el responsable de todo esto. Como víctimas, queremos saber la verdad y queremos que otros colombianos también la conozcan. La Jep tiene la gran responsabilidad de documentar lo que sucedió y haremos todo lo posible para apoyar a la institución”.

Una vez terminó el acto, partí de Fragmentos con la convicción de que la Jep no tiene nada que ver con la impunidad, que no tiene nada que ver con la venganza. La Jurisdicción Especial se trata de la paz.

* Marcel Lebleu, Embajador de Canadá en Colombia.

http://blogs.eltiempo.com/elvasomediolleno/2019/02/05/ano-la-jep/

2.19.-¿MANO DURA O MANO NEGRA? – Cristina de la Torre

Gracias al eje Duque-Eln, vuelve la guerra a mostrar sus fauces a la vuelta de la esquina. Siniestro coqueteo de la Peluda tras el desmonte de la mesa de negociación con esa guerrilla. Mas, como a la espera del primer pretexto, se envalentonan acezantes los viudos de la violencia en la izquierda y en la derecha para resucitar la guerra sucia; la que prevaleció siempre en Colombia y cuya apoteosis se registró en el Gobierno de la seguridad democrática, hoy de regreso al poder. Guerra de sevicia y brutalidades que repugna a la humanidad, viola todos los principios de la ética y del derecho y sacrifica diez veces más civiles inocentes que combatientes. Guerra que se salta la frontera entre la mano dura y la Mano Negra. Entre la aplicación de la fuerza toda del Estado contra el terrorismo, como ha de ser, y la transmutación de un conflicto armado en tierra arrasada y degradación patológica de la contienda.

29 ene 2019.- A la monstruosidad del ataque eleno contra la escuela de Policía se suman otras señales de alarma. Como el decreto que flexibiliza la entrega de armas a civiles y la repetida invocación oficial a las redes de cooperantes creadas por la Administración Uribe. De donde podrán reactivarse las Convivir, germen de paramilitarismo, y nuestra copia de los comités de defensa de la revolución (cubana y bolivariana) o los de defensa del Estado fascista en la Alemania de Hitler. Lo que allá y acá sirvió para matar, sembrar miedo y forzar adhesión al régimen. En Colombia, para ejecutar crímenes que rayan en exterminio, como los falsos positivos; y asesinatos selectivos como el del catedrático Correa de Andréis en Barranquilla, 2004. En ambos casos jugaron papel preponderante las redes de cooperantes, que señalaban arbitrariamente o por conveniencias de poder a sus víctimas, y luego actuaba la Fuerza Pública o los paramilitares. El Consejo de Estado acaba de condenar a la Nación por la detención arbitraria de Correa de Andréis, que desembocó en su asesinato mediante alianza del DAS con paramilitares.

El senador Uribe instaba no ha mucho a la ciudadanía a vincularse a las redes cívicas de cooperantes. Y el presidente Duque las mencionó en su segunda intervención televisada tras el ataque del Eln, como fórmula de trabajo mancomunado entre la ciudadanía y la Fuerza Pública para vencer el terrorismo. Lo que no se sabía es que ya en septiembre del año pasado se habían reestructurado estas redes en nueve departamentos. Sólo en Medellín reunían 40.000 miembros. Tampoco se han recordado revelaciones de Wikileaks y la embajada norteamericana en 2007 según las cuales los jefes paramilitares Macacoel Alemán y Jorge 40confirmaban que “había un acuerdo con el Gobierno para que sus redes de informantes se incorporaran a las redes de cooperantes del Ejército” (El Espectador, 04/03/11).

“Con terroristas no se negocia”, declaró lapidariamente el comisionado Ceballos. Así recogía el guante que providencialmente le brindaba el Eln, para taponar cualquier solución negociada. Se sentirá el Gobierno en su salsa con sus redes de informantes. Pero haría bien en percatarse de que la de hoy no es la Colombia de la seguridad democrática. No, después de desarmar a la mayor guerrilla del continente. No, tras el despertar de fuerzas alternativas que hace unos meses arañaron la Presidencia. No, con casi 12 millones de colombianos que votaron contra la corrupción. No, cuando cientos de comunidades se reconstruyen, piedra a piedra, sanando heridas que supuran todavía tras la guerra y dispuestas a defender la paz contra viento y marea. Allá el Eln y la ultraderecha si deciden compartir todavía su gusto por la muerte en contienda signada por los mismos métodos fascistas: los de la Mano Negra. La gente no se dejará ya arrebatar el nicho de paz que está construyendo.

https://www.elespectador.com/opinion/mano-dura-o-mano-negra-columna-836551

1.19 A- RODEAR LA PAZ – Cristina de la Torre

Sí, se avecina una segunda fase de la guerra que se creyó clausurada con el Acuerdo de La Habana. Faltaba el coletazo de la otra guerrilla. Cuando nadie lo esperaba, la villanía del ataque terrorista a la escuela de cadetes adjudicado al Eln descorrió las compuertas de la lucha contrainsurgente. Un acto de suprema estupidez que el senador Uribe saludó, se diría jubiloso, con el retorcido argumento de que obedecía a la paz de Santos; y acaso también porque excitara sus fantasías de inmortalizarse en una guerra perpetua. No contaba, empero, con la general reprobación de su baladronada; ni con la ciudadanía que se volcó este domingo a protestar en las calles sin miedo contra la violencia y para pedirle al presidente no cerrar la ventana que le dejaba abierta a la paz. Ningún Popeye desfiló esta vez al lado del Centro Democrático pidiendo sangre.

22 ene 2019.- Por su parte, otro factor coronaba la violencia: el asesinato sistemático de 426 líderes sociales en dos años ha obrado como obstáculo poderoso al cambio incorporado en los programas que apuntan a la paz en las regiones más martirizadas por el conflicto. Revivirá, pues, la guerra antisubversiva, allí donde más se ansía la construcción de paz; donde sigue el Estado ausente, y las élites se imponen a sangre y fuego. Donde, mal que bien, se incuba la paz. Grande es el riesgo de volver a involucrar a la ciudadanía inerme porque el Eln no son las Farc, cuyos campamentos podían identificarse y bombardearse. El Eln, en cambio, se mimetiza entre la población civil y toda ella resultará objetivo militar. Si no se privilegia el trabajo de inteligencia, renacerá la justificación profiláctica de la derecha que aprovecha el conflicto para desaparecer a sus contradictores políticos calificándolos de guerrilleros vestidos de civil. Invaluable favor de las guerrillas para acorralar al movimiento social, a las fuerzas alternativas de la política, y petrificar el país en estadios de abominación.

Camilo Bonilla, coordinador de un estudio que revela la sistematicidad en el asesinato de líderes sociales, afirma que “sectores del Estado han sido cómplices de la estrategia paramilitar (…) principal victimario de líderes”. Es que “la cabal implementación del acuerdo supone transformaciones sociales que ponen en riesgo la hegemonía de ciertos grupos de poder que transitan entre la legalidad y la ilegalidad (…) y acuden a estructuras armadas para neutralizar los intentos de cambio. Personas y familias emparentadas con el poder político y económico y que sienten amenazados sus privilegios acuden a los grupos armados” (Cecilia Orozco, El Espectador, 20/01/19).

De reanudarse el conflicto armado donde más pesa el Eln  —en Arauca, Chocó y Norte de Santander—, el impacto sobre la población civil podrá ser brutal. Se ha levantado en esas comunidades un clamor por reanudar conversaciones con esa guerrilla. Advierte una lideresa del Chocó que si el Gobierno levanta la mesa, su comunidad la retoma, pues no quiere padecer de nuevo los golpes de la guerra. De lo contrario, se dispararán los asesinatos de líderes sociales. La misma angustia crece en el Catatumbo, en Cauca, en Nariño.

A tal drama podrá el sentido común ofrecer soluciones al canto: uno, que el Eln se allane a la exigencia del presidente de liberar a los 16 secuestrados en su poder y declare cese unilateral del fuego y las hostilidades, para reabrir la negociación política. Dos, que el Gobierno se decida, por fin, a implementar con el vigor necesario el Acuerdo, avanzando en reforma rural, planes de desarrollo territorial y proyectos productivos. Tres: aplicar de inmediato medidas eficaces de seguridad y protección de todos los líderes sociales, empezando por los amenazados. Sólo con decisiones de este tenor podrán combatirse el terrorismo y la violencia, y salvar la paz.

https://www.elespectador.com/opinion/rodear-la-paz-columna-835273

1.19 B- URIBE NO ES SINO PARTE DE UN MODELO – Juan Manuel López

 

Su vehemencia y radicalismo no nace solo de su carácter sino que sigue un libreto repetido, además, en buena parte de Latinoamérica: polarizar para llegar el poder

No es la fuerte personalidad de Álvaro Uribe lo que lo lleva a actuar como lo hace, sino el modelo de cómo se gana espacio político hoy en día.

Tenemos la tendencia a buscar en las características de los individuos la razón única de sus actos. Algunas veces explicándolos por su carácter, otras por sus convicciones y muchas otras por lo que atribuimos a su naturaleza.Lo que muchas veces no tomamos en cuenta es que el comportamiento de las personas se explica también por el esquema o modelo que la época, el momento o la moda imponen.

23 en 2019.- Lo sugería  en mi anterior columna al señalar que el modelo de periodismo que competía alrededor del ‘síndrome de la chiva’ había sido remplazado por el modelo de la cizaña, cuyo objetivo ya no es la información o el análisis para que el consumidor pueda formarse una opinión de acuerdo a su propio criterio, sino que lo que lo caracteriza como ‘nuevo periodismo’ en su necesidad de luchar por el rating con la manipulación de las emociones a través de escándalos o de confrontaciones; lo que lleva a que lo que hace es crear lo que llaman ‘opinión pública’ mediante los titulares y la presentación truculenta de ‘noticias’ que despiertan pasiones y agresividad en quien las recibe. 

Modelo es también en el campo económico el caso del llamado ‘modelo neoliberal’ que ha llevado a toda una generación a adherir a unos dogmas que, como en cualquier escuela, los forma haciéndoles perder sus individualidades. Por eso no es correcto atribuirles méritos o culpabilidades (sea para atacar o para ensalzar) a quienes han impuesto las políticas que nos parecen encomiables o criticables: es el libreto que sigue el responsable de los resultados que se derivan, siendo quienes lo aplican apenas los ejecutores de un programa prediseñado.

En ese sentido existe también una forma de hacer política que ha hecho escuela. Álvaro Uribe es simplemente el seguidor -y uno de los mayores exponentes- de esa escuela. Su vehemencia y radicalismo no nace solo de su carácter sino sigue un libreto al cual adhieren o en el cual caen buena parte de quienes con él compiten. Es el aire de la época el que se repite además en buena parte de Latinoamérica: polarizar como camino para llegar el poder.

Pero no es este ‘modelo’ o este sistema una excepción que solo suceda en Colombia.

Sobra mencionar casos como Maduro o Bolsonaro, Ortega o López Obrador. El mismo camino o medio fue utilizado por Correa o por Evo, y hasta cierto punto por Macri o Peña Nieto. Que sea de Derecha o de Izquierda el camino es el mismo: polarizar y reducir al mínimo la función racional del individuo.

Que sea de Derecha o de Izquierda
el camino es el mismo:
polarizar y reducir al mínimo la función racional del individuo

Tampoco es la primera vez que un modelo se repite en toda la región; por el contrario, un interesante libro (El continente olvidado) de Michael Reid, un periodista de The Economist que vivió y cubrió para esa publicación los desarrollos de los varios países de América Latina durante 20 años, muestra que todos los países del continente pasan por las mismas etapas y en tal sentido los mismos modelos. Es decir que al mostrar que todos tuvimos una época de dictaduras, y una de ‘populismos’, y otra de movimientos revolucionarios, y otra de periodos pendulares de derecha a izquierda, etc., lo que, aunque no sea su propósito, acaba demostrando es que las mismas formas de acción política son las que, con pequeñas diferencias de tiempo, responden a similares sistemas y esquemas para llegar y para ejercer el poder.

El caso de la forma de hacer política de Álvaro Uribe no se distingue de los métodos que han llevado al poder -y desde el cual lo ejercen- los dirigentes más cuestionados de los tiempos recientes. No es su fuerte personalidad lo que lo lleva a actuar como lo hace, sino el modelo o el manual de cómo se gana espacio político hoy en día.

 https://www.las2orillas.co/uribe-no-es-sino-parte-de-un-modelo/

46.18.-LA IZQUIERDA NO SABE QUIÉN ES – Eliane Brum

¿Cómo dejar de solo reaccionar, sometiéndose al ritmo impuesto por la extrema derecha en el poder, y empezar a moverse con consistencia, estrategia y propósito?

*Eliane Brum es escritora, reportera y documentalista. Autora de los libros de no ficción Coluna Prestes – o Avesso da Lenda, A Vida Que Ninguém vê, O Olho da Rua, A Menina Quebrada, Meus Desacontecimentos, y de la novela Uma Duas. Sitio web: desacontecimentos.com. E-mail: elianebrum.coluna@gmail.com. Twitter: @brumelianebrum/ Facebook: @brumelianebrum

Madera de extracción ilegal incautada en Roraima. FELIPE WERNECK.

Si la ambigüedad es una marca de las revueltas recientes en Brasil y en el mundo, me parece que el desafío no radica en superar los conceptos de izquierda o derecha, sino de actualizarlos, exactamente para que las personas consigan diferenciarlos. No son los conceptos los que están obsoletos, sino que muchos de los pensadores de izquierda han decidido parar de pensar, por miedo a enfrentar las contradicciones, y se han anquilosado en significados de un mundo que ya no existe. El pensador solo está vivo mientras siga pensando y pensándose. Lo que estanca, paraliza, es el dogma.

20 dic 2018.- La violencia de los últimos años, que ha culminado en las elecciones de 2018, le ha tapado los oídos a lo que podría considerarse el otro lado. Los gritos acusaban que no se podía votar a Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL), tras oír el discurso de odio que predicaba. Se gritó hasta casi acabarse la voz. El hecho es que la mayoría que escogió a uno de los candidatos escogió a Bolsonaro, él resultó elegido y empezó a gobernar desde el día siguiente a la segunda vuelta de las elecciones, aunque la investidura solo sea en enero. Desde entonces, o incluso mucho antes, los grupos que se oponen a Bolsonaro se limitan a reaccionar. A cada declaración, a cada ministro, a cada indicio de corrupción, se amontonan más gritos. Reaccionar es necesario. Pero solo reaccionar es exhaustivo. Como el espacio público está saturado de gritos, la reacción se agota en sí misma. En una época en que se vive de espasmo en espasmo, cada vez más rápidos, lo que parece movimiento a menudo es parálisis. La parálisis del tiempo de la velocidad crea la ilusión de movimiento exactamente porque está hecha de espasmos. ¿Cómo dejar de solo reaccionar y empezar a moverse con consistencia, estrategia y propósito?

Quiero proponer una conversación. O quizá dos. La izquierda ha sido demonizada por el grupo de Bolsonaro, del MBL (Movimiento Brasil Libre), de Olavo de Carvalho y otros. Para una parte de la población, se ha convertido en cualquier cosa que sea mala, sea lo que sea. En el discurso repetitivo y hecho para que se repita, izquierda y comunismo y marxismo se convierten en lo mismo. Y eso en lo que se convierten puede ser cualquier cosa que alguien dice que es mala. La reacción de los que se identifican con la izquierda es acusar a los que estimulan la falta de entendimiento —en el sentido de no entender realmente de qué tratan los conceptos— de manipuladores y deshonestos. Y a menudo es eso lo que son. Pero si solo fuera eso sería más fácil.

El problema es que se ha vuelto muy difícil saber qué es la izquierda. Y lo que la izquierda propone que sea claramente diferente de la derecha. El Partido de los Trabajadores (PT) se corrompió en el poder. Es un hecho. Se puede discutir bastante sobre si el PT es un partido de izquierda. Yo, personalmente, creo que fue de izquierda solo hasta que escribió la Carta al Pueblo Brasileño, durante la campaña de 2002, donde se comprometió con lo que llaman “mercado” a mantener la política económica de su antecesor. Otros encuentran hitos anteriores de ruptura con un ideario de izquierda.

Negar que el PT se corrompió en el poder es casi tan delirante como negar el calentamiento global provocado por la acción humana

Sin embargo, para el común de las personas, el PT es un partido de izquierda. No solo lo es, sino que también fue la principal experiencia de un partido de izquierda en el poder en la historia de la democracia brasileña. Por lo tanto, no corromperse en el poder, hacer algo diferente a la vieja política conservadora, ya no es algo que diferencie a la izquierda para la población. Negar que el PT se corrompió en el poder es casi tan delirante —o deshonesto— como negar el calentamiento global provocado por la acción humana.

Garantizar el empleo y los derechos laborales podría ser otra diferencia visible, pero el desempleo volvió a crecer y los derechos de los trabajadores se empezaron a recortar durante el gobierno de Dilma Rousseff, la última experiencia que tuvo la población de un gobierno de izquierdas. La reforma agraria podría ser otra diferencia, pero no avanzó de forma significativa durante el gobierno de izquierdas. El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), que hoy está siendo criminalizado por el gobierno de extrema derecha, se domesticó cuando el PT estaba en el poder. Lo mismo sucedió con gran parte de los movimientos sociales, que se convirtieron en Gobierno en lugar de seguir siendo movimientos sociales, lo que habría sido importante para garantizar la vocación de izquierda del partido en el poder. Esta, por cierto, es una historia que tiene que contarse mejor.

También en los gobiernos del PT se fortalecieron los lazos con la bancada ruralista, que fue adquiriendo cada vez más influencia en el día a día del poder, y se inició un claro proyecto de desmantelamiento de la Fundación Nacional del Indígena (Funai). No podemos olvidar ninguna de las palabras que Gleisi Hoffmann, hoy presidenta del PT, utilizó para atacar a la Funai cuando era ministra de la Casa Civil de Dilma Rousseff, como tampoco podemos olvidar ninguna de las palabras de la ruralista Kátia Abreu, ministra de Agricultura de Dilma, sobre las tierras indígenas.

Cabe recordar que, según la Constitución de 1988, las tierras indígenas son públicas, del dominio de la Federación, pero de usufructo exclusivo de los indígenas. Toda la articulación para debilitar a la Funai, hasta hoy, entre otras acciones, tiene como objetivo cambiar la Constitución y permitir que las tierras indígenas puedan explotarse y estar al alcance de beneficios privados.

Lula llegó a decir, en 2006, que los ambientalistas, los indígenas, los quilombolas (descendientes de esclavos rebeldes) y la Fiscalía eran trabas para el crecimiento del país. Dilma fue la presidenta que menos tierras indígenas demarcó. La ley antiterrorista, que puede empeorarse y utilizarse para criminalizar activistas y movimientos sociales en el gobierno de Bolsonaro, la sancionó ella. Ninguna de estas acciones y omisiones puede relacionarse con un ideario de izquierda, por lo menos de una izquierda que merezca ese nombre.

Los gobiernos de Lula y Dilma reeditaron en la Amazonia una versión de las grandes obras de la dictadura militar, con hidroeléctricas como las de Jirau y Santo Antônio, en el río Madeira, construidas cuando Marina Silva todavía era ministra de Medio Ambiente; la de Teles Pires, en el río Teles Pires; y la de Belo Monte, en el río Xingú. Y no hay (todavía) hidroeléctricas en el río Tapajós debido a la resistencia del pueblo indígena Munduruku y de los ribereños de Montanha-Mangabal. El complejo hidroeléctrico en el Tapajós se ha suspendido temporalmente también por la debilitación del gobierno durante el proceso de destitución de Dilma Rousseff, por la desestabilización de las constructoras por la Operación Lava Jato y por la desaceleración de las exportaciones de materias primas a China.

Durante los gobiernos del PT, se expulsaron comunidades urbanas pobres de sus casas para hacer obras infladas para el Mundial y las Olimpíadas; de la misma forma, se arrancaron pueblos de la selva de sus islas y márgenes para construir las hidroeléctricas. También durante los gobiernos del PT se utilizó la Fuerza Nacional para reprimir la huelga de trabajadores en la construcción de Belo Monte y también para reprimir las protestas de la población afectada contra la hidroeléctrica.

Con relación al enfrentamiento a las drogas, el gobierno de Lula empeoró todavía más los problemas. La llamada Ley de Drogas, sancionada en 2006, está considerada como una de las causas del aumento del encarcelamiento de jóvenes negros y mujeres por porte de pequenas cantidades de sustancias prohibidas. Además de acentuar el horror del sistema carcelario brasileño, también fortaleció la desastrosa política de “guerra a las drogas”, comprobadamente fallida. Brasil perdió la oportunidad histórica de alinearse a políticas públicas más eficientes que ya se han probado en otros países del mundo.

Al final del gobierno de Dilma Rousseff, incluso los mejores proyectos construidos en los gobiernos del PT, los que eran claramente de izquierda, como los del área de la salud mental, empezaron a desmantelarse para intentar salvar a la presidenta de la destitución. Espero que nadie haya olvidado que las salas de la Coordinación de Salud Mental, Alcohol y otras Drogas del Ministerio de Sanidad las ocuparon pacientes y trabajadores de la red pública para protestar contra el nombramiento del director de un manicomio para que ocupara el cargo. La lucha antimanicomial es claramente una bandera vinculada a la izquierda.

Si la izquierda quiere moverse, tiene que enfrentar las contradicciones del PT en el poder

La lista sigue. Pero creo que ya es suficiente para exponer lo que creo que es importante afirmar si queremos entender este momento tan delicado. De ninguna forma entiendo que el gobierno del PT fue igual que los anteriores, y mucho menos creo que se parezca al gobierno de extrema derecha que ya ha empezado.

El avance en las cuotas raciales, la ampliación del acceso a la enseñanza superior, la expansión del programa social Bolsa Familia, el aumento real del salario mínimo, la consecuente reducción de la miseria y de la pobreza cambiaron el país. Ya he escrito bastante sobre esto y me he posicionado con bastante claridad en estas elecciones. Pero no podemos esquivar las contradicciones. Hay que caminar con ellas y enfrentar las complejidades si la izquierda quiere moverse, y no solo reaccionar y reaccionar. Y reaccionar de nuevo.

Lo que afirmo es que la última —y en cierto modo la única— experiencia de izquierda que marca la memoria de la población la construyeron los gobiernos del PT. Y es que las diferencias no son suficientes para que la población pueda comprender un proyecto de izquierda. Como el cerebro humano en general recuerda lo último que sucede y lo vuelve totalizante, la diferencia entre un gobierno de izquierda y cualquier otro todavía se vuelve más nebulosa. Es posible que, en el futuro, cuando el pasado esté más distante, los años de Lula adquieran tonos de nostalgia.

Pero ahora no. Los años en que la vida mejoró por determinadas políticas públicas los van borrando las dificultades inmediatas en un país formado, en su mayoría, por supervivientes que tienen miedo de perder lo que todavía tienen. La victoria de Fernando Haddad (PT) sobre Bolsonaro en el Nordeste muestra justamente que, en los estados más pobres del país, la mayoría entendía muy claramente cuál era la diferencia. Pero esa diferencia, marcada por políticas públicas como el Bolsa Familia, no tuvo el mismo impacto en las demás regiones de un país gigante, desigual y culturalmente diverso.

Esa es una de las claves para entender por qué Lula ocupaba un primer lugar distanciado en los sondeos preelectorales para la presidencia, en 2018, antes de que el poder judicial vetara su candidatura, y también indica algo importante. El Brasil lleno de potencia de la primera década del siglo está íntimamente relacionado a la figura de Lula, que terminó la segunda legislatura con casi el 90% de aprobación, y no está relacionado —o lo está mucho menos— al PT y a la izquierda. Tampoco en esta cuestión es diferente de la extrema derecha populista.

Haber tratado a los electores como adultos infantilizados —y no como ciudadanos emancipados— les está costando caro ahora al PT y a toda la izquierda

La relación de Lula con los electores, especialmente a partir de la segunda legislatura, fue populista y paternalista. A los electores no se les trataba como a ciudadanos autónomos, que conferían al gobernante un mandato de poder temporal, que vigilarían rigurosamente, sino como a hijos que un padre afectuoso complacía. A Dilma también se la presentó en sus primeras elecciones como la “madre del Plan de Aceleración del Crecimiento” o la “madre de los pobres”, aunque no funcionara gracias a la incomodidad encomiable que sentía en el papel.

Haber tratado a los electores como adultos infantilizados —y no como ciudadanos emancipados— les está costando caro ahora al PT y a toda la izquierda. El PT tiene gran responsabilidad en haber convertido derechos en concesiones o favores en el imaginario popular, lo que marca lo peor de la política.

Por lo tanto, no me parece que la demonización de la izquierda se produzca solo por la manipulación que articula la extrema derecha y como resultado de la ignorancia de gran parte de la población sobre conceptos básicos. En parte, sí. Pero hay algo concreto, factual y legítimo, aunque no siempre claro, en la reacción de parte de la población contra la izquierda. Si no consigues ver la diferencia entre un proyecto y otro y tu vida está mal, el culpable es quien estaba en el gobierno. Y el PT estuvo en el gobierno durante más de 13 años. Si no consigues ver la diferencia, “izquierda” es el nombre de todo lo que odias.

Es obvio que este sentimiento está manipulado por grupos que disputan el poder, pero eso no significa que no haya fundamento, experiencia y racionalidad en esa interpretación. Todos tienen derecho a querer una vida mejor y todos saben la vida que tienen.

La elección de Bolsonaro mostró que la izquierda no convenció a la mayoría de los electores de que puede mejorar su vida. Por lo que mucha gente prefirió intentar algo extremo, porque el desamparo es grande. Y como la vida en Brasil está realmente mal, es catártico poder culpar a alguien de toda la mierda de tu día a día, y también de la inmensa sensación de fracaso e inseguridad. La izquierda —o el “comunismo” o el “marxismo”— se ha convertido en este nombre para todo lo malo, ya que no se sabe qué propone de hecho.

Cuando se le exige una autocrítica al PT es exactamente porque, sin ella, no es solo el PT que no avanza, sino todo el campo de la izquierda que se ha identificado con el PT, con o sin razón. Como el PT utiliza innúmeras justificaciones para no hacer autocrítica, lo que me parece no solo una falta de respeto con los electores sino también una tremenda equivocación política, nada avanza. Si no puedes hablar sobre tus errores, y todos han visto que te has equivocado, ¿cómo van a creer en tus aciertos?

Como el PT es la experiencia de izquierda que la población ha vivido, la autocrítica es fundamental para que la izquierda pueda construir otro proyecto para el país

La credibilidad también se construye con la dignidad de asumir los errores cometidos y de respetar lo suficiente el voto de quien te ha elegido para debatir tus errores públicamente. Cuando insisto en la autocrítica del PT, no estoy preocupada con el futuro del partido, sino con la necesidad de que la izquierda sea capaz de crear un proyecto que muestre su diferencia. Como el PT es la experiencia de izquierda que la población ha vivido, la autocrítica es fundamental para que la izquierda pueda construir otro proyecto. Autocrítica no como expiación cristiana, sino como deber democrático, compromiso público con el público.

A principios de diciembre, durante una charla en la Universidad de Londres, la activista Bianca Jagger afirmó que el movimiento que enfrenta la dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua no es de izquierdas o de derechas. Los manifestantes, muchos estudiantes, “walk for life”. Esta es posiblemente la interpretación precisa de la activista sobre los movimientos que se caracterizan por no estar marcados por una cohesión ideológica. Pero también es una respuesta a la estrategia de los que apoyan el régimen de opresión.

Daniel Ortega y Rosario Murillo, su mujer y vicepresidente, al igual que sus partidarios y parte de la izquierda mundial, intentan vender a la opinión pública internacional la idea de que Ortega está siendo atacado por un complot de derechas. El problema de la teoría conspiratoria es que Ortega ya no se parece ni remotamente a un proyecto de izquierda desde hace años. Pero esa parte de la izquierda, corroída y obsoleta, finge que no lo sabe e insiste en driblar los hechos porque manchan a sus héroes y sus revoluciones.

Las dictaduras de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en Nicaragua, y de Nicolás Maduro, en Venezuela, ayudan bastante a que se borren las diferencias entre izquierda y derecha. Hace muchos años que Ortega traicionó la revolución sandinista y cualquier ideario de izquierda y está fuertemente conectado a lo peor de la derecha. De la misma forma, a Maduro no se le puede considerar un demócrata de izquierda por varias razones, como matar y arrestar a los opositores de un régimen que hace mucho que dejó de ser una democracia.

Hay que superar esta izquierda podrida, que muere abrazada a dictadores y no consigue admitir que se corrompió

Parte de la izquierda mundial, de los partidos y de los intelectuales que se autodenominan de izquierda, sin embargo, simplemente ignora los hechos o tuerce las evidencias para defender lo indefendible. ¿Cómo se puede afirmar luego que es la población la que es ignorante y no sabe entender la diferencia entre izquierda y derecha? Si la izquierda no se hace respetar, no merece respeto. Hay que superar esta izquierda podrida, que muere abrazada a dictadores y no consigue admitir que se corrompió. Esta izquierda que ya no lo es molesta a la izquierda que quiere serlo.

Hay mucha gente, de diferentes matices ideológicos, que defiende que “esto de izquierda y derecha se ha acabado”. No es mi posición. Al contrario. Creo que es más urgente que nunca que se cree un proyecto de izquierda para Brasil, una visión de izquierda para uno de los países más culturalmente diversos del mundo. Un proyecto creado con los varios pueblos brasileños, porque una de las diferencias de la izquierda es crear conjuntamente, como lo hizo el PT un lejano día con el presupuesto participativo de ciudades como Porto Alegre.

En un artículo en el periódico The Intercept, la científica social y antropóloga Rosana Pinheiro-Machado escribió sobre lo que denomina “revueltas ambiguas”. Las que no se definirían por estar alineadas con la izquierda o la derecha, como sucedió en las manifestaciones de 2013 en Brasil, en la huelga de camioneros en 2018 y como sucede ahora con los “chalecos amarillos” en Francia. Intentar etiquetarlas como de derecha o izquierda es un error:

“Fruto de la crisis económica de 2007 y 2008, las revueltas ambiguas son un fenómeno que llegó para quedarse. Son una respuesta inmediata de la intensificación de la austeridad del neoliberalismo del siglo XXI, marcado por la creciente captura de los estados y de las democracias por parte de las grandes corporaciones. Si el neoliberalismo flexibiliza las relaciones de trabajo y, consecuentemente, las formas de hacer política sindical, actuando como una máquina de moler colectividades, desdemocratizar, desagregar e individualizar, las protestas del precariado tienden a ser desorganizadas, ya que la esfera de politización deja de ser el trabajo y se establece de forma descentralizada en las redes sociales. Las protestas suceden más como riots(motines) para llamar la atención. Nacen, muchas veces, de forma espontánea y contagiosa, sin una gran planificación centralizada y estratégica, y expresan un gran sentimiento de indignación contra algo concreto vivido en un día a día marcado por dificultades. Son un grito de ‘basta’”.

En 2016, al volver a entrevistar a los jóvenes que participaron en los rolezinhos (grandes concentraciones de jóvenes pobres y negros en centros comerciales, que fueron reprimidas por la policía sin que hubiera crimen), Pinheiro-Machado y la antropóloga Lúcia Scalco constataron que algunos se convirtieron en “bolsominions”, nombre despectivo dado a los seguidores de Bolsonaro. Otros se involucraron en luchas más identificadas con la izquierda, como la lucha contra el machismo, contra el racismo y contra la homofobia. Pero los rolezinhos no eran un movimiento de izquierda o derecha cuando surgieron, a finales de 2013, como quedó claro, aunque tuvieran una expresión política. “Derecha e izquierda son los polos hacia donde las revueltas ambiguas pueden tender. Son, por lo tanto, una disputa, un fin. (…) Eso significa que la ambigüedad no es un lugar donde conseguimos mantenernos por mucho tiempo”, escribió Pinheiro-Machado.

Una parte de los pensadores de izquierda ha decidido parar de pensar por miedo a enfrentar las contradicciones de la experiencia concreta de poder

Si la ambigüedad es una marca de las revueltas recientes en Brasil y en el mundo, me parece que el desafío no radica en superar los conceptos de izquierda o derecha, sino de actualizarlos, exactamente para que las personas consigan diferenciarlos. No son los conceptos los que están obsoletos, sino que muchos de los pensadores de izquierda han decidido parar de pensar, por miedo a enfrentar las contradicciones, y se han anquilosado en significados de un mundo que ya no existe. El pensador solo está vivo mientras siga pensando y pensándose. Lo que estanca, paraliza, es el dogma.

Hay un riesgo enorme cuando todo se confunde, como hoy. Si se difuminan los límites entre izquierda y derecha, ¿cómo podemos elegir de manera consistente? ¿Cómo crear un proyecto si no conseguimos decir claramente ni siquiera lo que no es?

En el caso de los “chalecos amarillos”, en Francia, hay un punto en el que vale la pena prestar atención, como indican algunos analistas. Como se sabe, el presidente francés, Emmanuel Macron, puso un “impuesto ecológico” a los combustibles, provocando la indignación de los que dependen de ellos para trabajar. Gravar los combustibles fósiles es una de las medidas importantes para enfrentar los cambios climáticos provocados por la acción humana, que pueden destruir el planeta, nuestra vida y la de otras especies si no se toman medidas urgentes.

El aumento de los combustibles sería uno de los varios pasos que Francia haría en dirección al compromiso de reducir las emisiones de carbono en un 40% hasta el 2030 y prohibir la venta de vehículos de gasolina y diésel hasta el 2040. Algunos economistas señalan que aumentar el precio del carbono es una herramienta esencial para mantener el calentamiento global por debajo del nivel peligroso de 1,5 grados centígrados.

El problema fue la elección que hizo Macron: el gravamen no se estaba compartiendo de forma justa. La mayoría de los manifestantes estaban en la calle porque gastan una parte desproporcional de lo que cobran en combustible y transporte. Por otro lado, el impuesto se utilizaría principalmente para reducir el déficit presupuestario de Francia, pagando a acreedores ricos. En la práctica, el “impuesto ecológico” de Macron agudizaría la desigualdad.

Aunque estuviera alineada con la necesidad de tomar medidas urgentes ante el calentamiento global, la decisión de Macron no estaba orientada por principios de izquierda, sino por principios de derecha. Visto como un político de centro cuando resultó elegido, el presidente francés forma parte del grupo de políticos que ha ganado las elecciones repitiendo que no es “ni de derecha ni de izquierda”. En Brasil, la principal representante de esta línea que no es ni carne ni pescado es Marina Silva.

La izquierda brasileña es incapaz de dar al cambio climático el lugar central que tiene en realidad

Cito el caso francés no solo porque está sucediendo actualmente, sino porque una gran parte de lo que se llama izquierda, principalmente en Brasil, es incapaz de tratar el cambio climático como una cuestión central que tiene que enfrentarse a partir de principios de izquierda. El cambio climático lo causa la acción humana, pero no de todos los humanos. Algunos humanos, los más ricos, al igual que los países más ricos, con Estados Unidos en cabeza, son los grandes responsables de la destrucción en curso del planeta. Pero las consecuencias afectarán primero y mucho más a los más pobres. Es lo que ya está sucediendo.

No hay ninguna gran cuestión actual que no esté atravesada y determinada por la crisis del clima. Otro ejemplo de este momento: la caravana de miles de personas de Honduras, El Salvador y Guatemala que se dirigió a la frontera entre México y Estados Unidos puede significar la primera migración en masa de América Latina provocada por el cambio climático. Se habla de hambre y violencia, pero porque es lo que aparece como causa inmediata. Cuando los entrevistan periodistas que saben preguntar, sin embargo, muchos cuentan que el clima empezó a cambiar y las cosechas disminuyeron, provocando una serie de consecuencias que los llevó a esa marcha desesperada.

¿Cuál es la respuesta de la izqueirda brasileña al cambio climático? ¿Cuál es el proyecto para enfrentar o adaptarse a lo que vendrá, más allá de los discursos habituales? No hay. A parte de iniciativas puntuales, los partidos y políticos de izquierda ni siquiera entienden qué está en juego.

Cuando Ernesto Araújo, el ministro de Asuntos Exteriores de Bolsonaro, afirmó que el cambio climático es una “ideología de izquierda”, no estaba solo siendo irresponsable y diciendo una tontería tremenda. También estaba sobreestimando a la izquierda. Y especialmente al PT. Algunos, incluso, se despertaron entonces y corrieron a consultar en la Wikipedia qué es el calentamiento global.

Lula y Dilma Rousseff, los dos últimos presidentes del PT, nunca llegaron ni siquiera cerca de entender que el cambio climático les concernía. Al contrario. Dejaban claro que les encantaba ver las calles llenas de coches individuales, que funcionan con combustibles fósiles, construir hidroeléctricas en la Amazonia y ver la selva convertida en soja y bueyes. Los dos estaban arraigados al siglo XX, a veces al XIX. Como afirmó el antropólogo Eduardo Viveiros de Castro, en una entrevista a esta columna, la izquerda que estaba en el poder era una “izquierda vieja”, que no alcanzó ni siquiera 1968, refiriéndose a los cambios profundos provocados por los movimientos de mayo de aquel año, en Francia.

Hay varios pensadores en el mundo que están elaborando respuestas de izquierda para el desafío del cambio climático provocado por la acción humana. O enfrentando la necesidad de reflexionar sobre lo que puede ser una respuesta de izquierda para un fenómeno que, a la vez, está causado por la desigualdad y causa desigualdades.

Una respuesta de izquierda, por ejemplo, sería gravar a los grandes productores de combustibles fósiles o a todos aquellos que causan daños a lo que es común a todos, a lo que es patrimonio colectivo, incluso de otras especies. Aunque se piensa bastante en el mundo, esta reflexión parece que no tiene lugar en Brasil, más allá de nichos especializados. Creo que no cometo ninguna injusticia al decir que la mayoría de los intelectuales brasileños no tienen ni idea de las implicaciones y los efectos del cambio climático, lo que compromente cualquier análisis del momento actual.

Si la izquierda no tiene una respuesta consistente ni siquiera para el mayor desafío de la trayectoria humana, ¿para qué sirve la izquierda?

En varias partes del mundo, los jóvenes les dicen a los actuales líderes y también a sus padres que son “unos mierdas” que están destruyendo el planeta en el que vivirán. Son adolescentes como la sueca Greta Thunberg, de 15 años, que en septiembre dejó de ir al colegio para plantarse frente al parlamento para protestar contra la falta de medidas para combatir el calentamiento global, o los estudiantes australianos que salieron a la calle a finales de noviembre inspirados en ella.

Estos adolescentes se convertirán en adultos en un mundo en que la izquierda no ha mostrado en qué se diferencia. Aunque se hayan beneficiado de políticas públicas de izquierda en el pasado, no lo sabrán. Si la izquierda no tiene una respuesta consistente ni siquiera para el mayor desafío de la trayectoria humana, ¿para qué sirve la izquierda?

Cualquier proyecto de izquierda para Brasil tiene que tener una respuesta de izquierda para enfrentar el cambio climático y la deforestación de la Amazonia y del Cerrado. Sin ella, no se puede ni siquiera empezar cualquier conversación que pueda interesar a quien vive en el siglo XXI y sabe que sus hijos vivirán en un planeta peor, algo que ya es seguro, o en un planeta terrible, algo que sucederá si no se toman las medidas necesarias en los próximos 12 años. Sin ella, no se puede ni siquiera empezar cualquier conversación que pueda interesar a quien vive en el país que tiene la mayor parte de la mayor selva tropical del planeta en su territorio y que es el más biodiverso del mundo.

Al contrario que muchas personas comprometidas a enfrentar el cambio climático y a tomar medidas para adaptarse a la nueva realidad del planeta, creo que esta lucha tiene que trabarse a partir de principios de izquierda. No estamos todos en el mismo barco. No lo estamos. Muchos solo tienen barquitos de papel.

Eliane Brum es escritora, reportera y documentalista. Autora de los libros de no ficción Coluna Prestes – o Avesso da Lenda, A Vida Que Ninguém vê, O Olho da Rua, A Menina Quebrada, Meus Desacontecimentos, y de la novela Uma Duas. Sitio web: desacontecimentos.com. E-mail: elianebrum.coluna@gmail.com. Twitter: @brumelianebrum/ Facebook: @brumelianebrum https://elpais.com/internacional/2018/12/20/actualidad/1545330585_276203.html

45.18 A.-LUEGO DE 53 DÍAS DE PARO, GOBIERNO Y ESTUDIANTES SIGUEN EN DISCORDIA – Camilo Peña

Según líderes universitarios, 2 puntos tienen estancada la negociación. El lunes siguen los diálogos

Los estudiantes planean nuevas movilizaciones para diciembre. Foto: Carlos Ortega / EL TIEMPO

 Todavía no hay humo blanco entre el Ministerio de Educación y estudiantes de universidades públicas. Las partes se han sentado a negociar en nueve ocasiones y aún no han encontrado una solución para poner fin a un paro nacional que ya completa 53 días. El cuello de botella que tiene estancada la negociación entre las partes radica en los recursos financieros para la educación superior pública. 

1 dic 2018.-  Jennifer Pedraza, estudiante de economía en la Universidad Nacional de Bogotá y vocera de los universitarios en las negociaciones, explicó que el Gobierno todavía no ha presentado una propuesta que logre solucionar el déficit financiero de las instituciones para el 2018, que según los universitarios se estima en 500.000 millones de pesos.

“Hay dos discusiones en las que todavía no tenemos un acuerdo claro. La primera son los recursos para este año, es decir, las universidades que no tienen hoy cómo pagar a las profesores o de qué manera pagar los servicios públicos. Y el segundo punto son los recusos de la base presupuestal, es decir, la plata con la que cuentan fijo las universidades cada año y que crecen mínimo con el índice de precios al consumidor (IPC)”, señaló Pedraza.

Según dice la joven, los estudiantes han presentado varias propuestas sobre esos requerimientos, pero “el Gobierno aún no cede”.

Alejandro Palacio, presidente de la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles (Acrees) y también vocero estudiantil en los diálogos, explicó las propuestas que plantearon para lograr liberar recursos.

Nosotros hemos demostrado que el Gobierno sí tiene dineros que aún no se han ejecutado y que para el 31 de octubre sumaban alrededor de 51 billones de pesos

 “Nosotros hemos demostrado que el Gobierno sí tiene dineros que aún no se han ejecutado y que para el 31 de octubre sumaban alrededor de 51 billones de pesos. Solo con usar el 1 por ciento de ese dinero podríamos subsanar el déficit de la educación pública. También planteamos que se pueden liberar las utilidades desde el Icetex, que hoy suman alrededor de 600.000 millones de pesos”, señaló Palacio.

Pero, para los jóvenes, la propuesta más “interesante” es la de destinar dinero a partir de la actual reforma tributaria.

“Con la Ley 1819 de 2016 se plantean recursos adicionales para las instituciones públicas, específicamente para funcionamiento. Nuestras proyecciones indican que si eso se cumpliera, las universidades recibirían alrededor de 5,3 billones en los próximos cuatro años. Lo lamentable es que el Gobierno ya comprometió ese dinero con otras cosas”, dijo Palacio.

La propuesta financiera más contundente que ha presentado el Ministerio de Educación y de Hacienda en las negociaciones es la de adicionar un punto porcentual en el Plan Nacional de Desarrollo. Es decir, se planteó el equivalente al índice de precios al consumidor (IPC) más 3,5 por ciento para el 2019, el IPC más 4 por ciento para los años 2020 y 2021, y en el año 2022, 4,5 por ciento por encima de la base del IPC.

Esto implica el aumento de un punto porcentual adicional a lo que se había fijado con los rectores. En plata blanca, esto significa cerca de 36.000 millones de pesos más (descontando la inflación para la base presupuestal).

“Todo recurso adicional es valioso, pero siguen siendo insuficientes. Ese 1 por ciento no solucionará el déficit histérico de 3,2 billones de pesos en funcionamiento”, afirmó Palacio.

Entre tanto, los universitarios informaron que planean nuevas movilizaciones el 6 y el 13 de diciembre.

No todo es plata

Superar el paro con recursos, y nada más, sería un muy mal negocio para el país, evidencia Carlos Mario Lopera, director del Observatorio de la Universidad Colombiana.

“Lo que realmente se espera, de forma positiva, de toda esta situación debe ser la aparición del anhelado escenario de concertación nacional sobre los protagonistas, roles, responsabilidades y fines de la educación superior”.

Para el experto, el mes y medio de marchas y suspensión de actividades en la mayoría de las universidades públicas “no tiene en jaque al gobierno Duque sino a la institucionalidad y a la estructura del Estado”.

Por eso se reafirma en la necesidad de preguntarse ‘¿hacia dónde se dirige nuestra universidad y cuál es el proyecto de país que debe ayudar a construir o, incluso, cuestionar?’.

CAMILO PEÑA CASTAÑEDA Redacción Educación @penacamilo

https://www.eltiempo.com/vida/educacion/tras-53-dias-de-paro-gobierno-y-estudiantes-siguen-en-discordia-300426

B_45.18.-EL AUMENTO DE LAS DESIGUALDADES Y LA POBREZA. ¿REALIDAD O PERCEPCIÓN? – Pierre Pestieau

Los periódicos están cada vez más dispuestos a publicar titulares llamativos sobre el aumento de la desigualdad y el aumento de la pobreza en Bélgica, por ejemplo.

Sería interesante ver lo que está sucediendo en el tiempo y en el espacio, teniendo en cuenta la dificultad de medir correctamente estos dos fenómenos. Primero, el ingreso financiero no es el único factor en juego. La salud, el vínculo social, la ubicación también son muy importantes. Entonces, las medidas elegidas pueden dar lugar a observaciones diferentes o incluso opuestas. ¿Estamos hablando de pobreza relativa o absoluta? ¿Qué línea de pobreza se debe elegir? ¿Se mide la desigualdad por el coeficiente de Gini o la brecha intercuartil? Todas estas son preguntas que deben aclararse antes de realizar cualquier diagnóstico.

26 de noviembre de 2018.- Medida en el 50% del ingreso medio en 2014, la tasa de pobreza en los países europeos oscila entre el 5,9% en los Países Bajos y el 15,9% en España. En los Estados Unidos, asciende al 17,5%. En Bélgica con un 8,6% y en Francia con un 6,7%. En cuanto a la evolución de la pobreza, la tasa de pobreza se mantuvo relativamente baja para los Países Bajos y relativamente alta para España durante el período. Algunos países, incluidos Bélgica y Alemania, experimentaron un aumento de la pobreza a principios de la década de 2000. Por otra parte, el Reino Unido vio caer durante el mismo período (1).

¿Cómo reconciliar estas evoluciones con la percepción de que algunos, por el contrario, la pobreza ha seguido creciendo? Varias explicaciones son posibles:

  • – los datos disponibles no cubren los últimos años que habrían visto el aumento de la inseguridad;
  • – el ingreso monetario cubre solo un aspecto de la calidad de vida: la salud, la integración social, la propiedad de la vivienda, la ubicación también juegan un papel importante;
  • Los precios de los productos consumidos por aquellos con bajos ingresos (calefacción, alimentos, vivienda) han aumentado más rápidamente que la inflación.

El estudio de desigualdad compara distribuciones de ingresos completas y sintetiza los resultados a través del desarrollo y publicación de índices. El índice más utilizado es el coeficiente de Gini. En cuanto a la pobreza, no se compara el ingreso bruto, sino el ingreso disponible, incluidas las transferencias sociales, y se ajusta debidamente para tener en cuenta el tamaño y las necesidades de los hogares. El coeficiente de Gini permite medir la dispersión de los ingresos, es decir, la diferencia que puede existir entre los valores de ingresos extremos. Es un número del 0 al 1, donde 0 significa igualdad perfecta (todos tenemos el mismo ingreso) y 1 significa desigualdad perfecta (todos los ingresos disponibles van a una sola persona).

En 2014 y en Europa, el coeficiente de Gini varía de 0,25 en Suecia a 0,35 en España. En comparación, Estados Unidos tiene un coeficiente de 0.40. Algunos países han visto cómo aumenta su desigualdad, como es el caso de Alemania y Francia. Otros países, como los Países Bajos y Bélgica, han visto disminuir la desigualdad de ingresos.

 El coeficiente de Gini es una medida estándar de la desigualdad. Sin embargo, tiende a subestimar la mayor tasa de concentración del ingreso. Varios estudios recientes se han centrado en los más ricos, especialmente en el percentil más alto (el 1% más alto), cuyos ingresos han aumentado mucho más que el resto de la población. Por lo tanto, parece que los dividendos del crecimiento de estas últimas décadas hubieran sido monopolizados por esta categoría. Esta observación se aplica especialmente a los países anglosajones, y mucho menos a Bélgica y los Países Bajos (2).

La riqueza que poseen los belgas más ricos representa el 12% de toda la riqueza en comparación con el 34% en los Estados Unidos. Estos indicadores se han ajustado para tener en cuenta los ricos “desaparecidos”, es decir, los muy ricos que no aparecen en las encuestas de riqueza y que están incluidos en el ranking de Forbes (3). Luego pasan al 17 y al 37% respectivamente.

En cuanto a la concentración del ingreso, también es menor en Bélgica y en los Países Bajos, de lo que tomamos el 10 o el 1% de los ciudadanos con los ingresos más altos. Sin embargo, tiende a aumentar en los últimos años.

En un artículo reciente titulado “Dijiste desigualdades … pero ¿cuál exactamente?” Y publicado en Le Monde el 11 de noviembre, François Bourguignon llega a la misma conclusión. Él contrasta la realidad de las cifras con el resultado de una encuesta que indica que para la mayoría de los franceses las desigualdades estaban creciendo. Explica que “la opinión pública (aur) tiene una concepción de la desigualdad que difiere de los indicadores más comunes” y cita en particular las desigualdades en el campo de la educación y el empleo, así como la baja movilidad social. .

(1) Mathieu Lefebvre et Pierre Pestieau (2017), L’Etat Providence, Paris : Presses Universitaires de France.

(2) André Decoster, Koen Dedobbeleer, Sebastiaan Maes (2017), Using Fiscal Data To Estimate The Evolution of Top Income Shares in Belgium from 1990 to 2013, Department of Economics KULeuven

(3) Philip Vermeulen (2014), How fat is the top tail of the wealth distribution? ECB Working Paper Series, no. 1692

http://www.thebingbangblog.be/

44.18.- SANTOS REAPARECE POLITICAMENTE PARA IRSE CONTRA DUQUE -las2orillas

Desde que el presidente Duque se posesionó tanto él como su gobierno han insistido en que se encontraron con la olla raspada. Primero hablaban de un hueco fiscal de $ 25 billones, y luego de rehacer las cuentas el desfinanciamiento quedó en $ 14 billones. Aunque el expresidente Santos no había querido hacer referencia al tema desde que dejó el poder, reapareció políticamente para criticar la tesis del gobierno actual.

No se dejó ningún faltante de $ 14 billones Contexto

  1. Como lo ha reiterado el Fondo Monetario Internacional en sus evaluaciones periódicas, la economía colombiana enfrentó con éxito uno de los choques externos más fuertes en toda su El último reporte de esta entidad hace énfasis en que la Administración Santos lideró un proceso de ajuste con excelentes resultados que requirió medidas audaces e impopulares de reducción del gasto y aumento de los ingresos fiscales.
  2. El presupuesto de funcionamiento e inversión del gobierno se redujo de 20,4% del PIB en 2014 a 18,7% del PIB en Esto se logró gracias a medidas adoptadas en los presupuestos aprobados, así como a los recortes que fueron necesarios para asegurar el cumplimiento de las metas en materia de déficit. Para ese efecto fueron indispensables las medidas adoptadas por medio de Directivas Presidenciales, así como las normas que prohibieron cierto tipo de gastos, como la compra de sedes y vehículos, que fueron incluidas una vez más, sin modificación, en ley de presupuesto para 2019, recientemente aprobada.
  3. El manejo de las finanzas públicas se enmarcó en la Regla Fiscal, que se ha cumplido cabalmente como lo ordena la ley y como lo acaba de constatar su Comité Consultivo en informe enviado al Congreso de la República el 5 de noviembre de El cumplimiento de esta normatividad, adoptada durante la Administración Santos, ha sido fundamental para la generación de confianza por parte de los inversionistas y las calificadoras de riesgo.
  4. La regla fiscal impone un techo al nivel de déficit, definido anualmente por dicho Comité. Este comité está integrado por personas independientes del gobierno y autónomas en sus decisiones. Es decir, el déficit fiscal no lo escoge el Lo dicta una ley cuya interpretación corre por cuenta de un órgano en el que el gobierno no vota, ni tiene poder de veto. Ese es el arreglo institucional que introdujo la Administración Santos como muestra de su compromiso con la responsabilidad fiscal y que ha fortalecido el manejo macroeconómico del país.
  5. La Regla Fiscal, con buen criterio, reconoce que el máximo nivel de déficit autorizado debe tener en cuenta la situación de los precios del petróleo. Cuando estos precios caen frente a su promedio histórico, la Regla Fiscal permite que el déficit del gobierno nacional aumente moderadamente con el fin de estimular la economía y evitar una recesión. Esto es lo que se conoce como una política fiscal anticíclica. Los números exactos sobre cuanto más déficit permitir ante una caída en los precios del petróleo los define el Comité Consultivo.
  1. Con este criterio, el déficit fiscal aumentó de 2,4% del PIB en 2014 a 3% del PIB en 2015 y 4% del PIB en Este manejo permitió acomodar una parte de la significativa pérdida de ingresos petroleros del gobierno que cayeron de 2,6% del PIB en 2014 a 0,1% del PIB en 2016. Dado que el mayor espacio fiscal que permitió la Regla fue estrictamente temporal, el déficit del gobierno se ha reducido desde 2016. En 2017 fue 3,6% del PIB y en 2018 debe ubicarse en 3,1% del PIB.
  2. Otro de los efectos de la drástica caída en los precios del petróleo fue la devaluación del Gracias al aumento en la tasa de cambio, la economía colombiana logró acomodarse a una disminución de 44% en el valor de sus exportaciones entre 2013 y 2016 (de 60 mil millones de dólares a 34 mil millones de dólares). La devaluación estimuló las exportaciones no petroleras y encareció las importaciones, lo que fue vital para el ajuste macroeconómico. Por ello, el déficit externo, que superó el 6% del PIB en 2016, se redujo a cerca de 3% en 2018.
  3. Sin embargo, como efecto colateral, la devaluación producida para amortiguar el peor golpe externo que ha sufrido el país desde la época de la gran recesión de los años treintas (según Fedesarrollo), y que superó el 80% entre finales de 2014 y comienzos de 2016, aumentó el valor en pesos de las obligaciones en moneda extranjera del país. Para el gobierno nacional esto representó un incremento de la relación Deuda/PIB, que pasó de 35,4% en 2014 a 42,5% en Más del 70% de este incremento lo explica la devaluación del peso. Si la tasa de cambio se hubiera mantenido en los niveles observados en 2014 (aproximadamente 1.850 pesos por dólar) la relación deuda pública a PIB de hoy sería muy similar a la observada ese año. No es cierto entonces que se haya acudido al fácil camino de aumentar la deuda para financiar los gastos.
  4. La deuda del gobierno nacional se ha estabilizado desde 2016 en 43% del PIB, nivel inferior al de las economías de mayor tamaño en América Latina como Argentina, Brasil y México.

Colombia goza hoy de la calificación BBB por parte de dos de las principales firmas calificadoras. Esta calificación, que es la más alta de toda nuestra historia, fue obtenida durante la Administración Santos en 2013 por las medidas que se tomaron como la reforma constitucional sobre responsabilidad fiscal y la adopción de la regla fiscal y cuando los precios del petróleo estaban en sus máximos históricos. Esta calificación se mantuvo, pese a la caída en los precios del crudo, lo que significa que las firmas calificadoras y los mercados respaldaron el manejo macroeconómico del país en tan difícil situación. En los primeros ocho meses de este año Colombia fue el único país de América Latina que logró reducir su prima de riesgo en los mercados internacionales. Eso no le sucede a países derrochones.

Ahora bien, el por qué de la Ley de Financiamiento:

  1. En abril pasado, el Comité de la Regla Fiscal conceptuó que para 2019 el déficit fiscal debería reducirse a 2,4% del PIB. Esto equivale a una reducción del déficit de 0,7% del PIB frente al nivel de 2018 (3,1% del PIB). Para lograr ese ajuste, los mayores ingresos fiscales esperados en 2019 aportarían 0,2% del PIB, por lo que se requería una reducción del gasto de 0,5% del PIB.

Por ello, el gobierno nacional presentó a consideración del Congreso en julio pasado un presupuesto para la vigencia de 2019 con gastos de funcionamiento e inversión que pasaban de 18,7% del PIB en 2018 a 18,2% del PIB en 2019; es decir, una disminución de 0,5% del PIB, cercana a $5 billones. Dada la exigencia de la regla fiscal y en virtud de la mejora en los indicadores sociales de los últimos años, que mostraban que más de 5 millones de personas habían salido de la pobreza, la Administración Santos consideró responsable presentar esa reducción en el presupuesto radicado ante el Congreso, que implicaba, entre otras, recortar subsidios de energía eléctrica para el estrato 3 y reducir el número de familias beneficiarias de Familias en Acción.

  1. El nuevo gobierno, por su parte, consideró que esa reducción en el gasto era inconveniente por el costo político, y dio marcha atrás. Lo grave es que no consideró hacer recorte sen otras áreas, lo que automáticamente aumentó las necesidades de más
  2. En su modificación al presupuesto, el nuevo gobierno fue inclusive más allá y propuso un incremento en los gastos de funcionamiento e inversión no de $5 billones, sino de $25 billones inicialmente y, posteriormente de $14 El nuevo gobierno tomó deliberadamente la decisión de incrementar el presupuesto en $14 billones, que fue aprobado por el Congreso. Esa fue una decisión política deliberaba del nuevo gobierno y no producto de un “faltante” que le dejó el gobierno anterior.
  1. Con la inclusión de nuevas partidas por $14 billones, el presupuesto total de gastos de funcionamiento e inversión para 2019 será de $206,6 billones, equivalentes a 19,5% del Este porcentaje es el más alto desde 2015; el presupuesto correspondiente para 2018, por ejemplo, es equivalente a 18,7% del PIB. Cabe entonces la pregunta por qué se necesitan más recursos en 2019 para atender las necesidades que hoy se cubren con menos. La respuesta es clara: se están incluyendo nuevos gastos.
  2. ¿Cuáles son esas nuevas partidas que se incluyeron en el presupuesto?
  1. $2,1 billones en Minhacienda para financiar “nuevos programas del plan de desarrollo 2018–2022”. (¿Mermelada?) b. Una nueva partida para infraestructura educativa (construcción de aulas), deseable pero no previamente comprometida, por $500 mil millones. c. $1 billón para el Mintransporte para la construcción, entre otras, de vías terciarias y otras de carácter regional. (¿Mermelada?) Estos proyectos pueden financiarse con recursos de regalías, como se ha hecho desde 2015, sin presionar el Presupuesto General de la Nación.8 d. $565 mil millones para nuevos programas del Minvivienda. e. $550 mil millones para “mayor capacidad de las fuerzas militares”. (Se les acaba de dar un billón en vigencia futuras.)

Solo estas partidas suman $4,7 billones.

Adicionalmente el gobierno consideró conveniente apropiar más recursos para el Plan de Alimentación Escolar ($1 billón por encima de lo presupuestado en 2018) y para el aseguramiento en salud, al reconocer un incremento de 7% en el valor de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) (el gobierno anterior lo había fijado en 5%), lo que implica un costo adicional de cerca de $1 billón de pesos. Además, se revisó al alza el ritmo de pago de los recobros de los procedimientos no incluidos en el POS. En total para la salud se incluyeron $3 billones adicionales.

En resumen, los $5 billones para nuevos gastos, $4 billones adicionales para programas existentes en salud y educación, y $5 billones para evitar el recorte que incluía el proyecto de ley original, explican por qué el gobierno requiere ahora $14 billones en nuevos recursos.

  1. Algunas ideas que planteó el gobierno anterior para evitar el recorte de $5 billones en el proyecto de ley original:
  1. En la preparación del presupuesto se proyectó un precio promedio del petróleo para 2018 de $67 dólares por Con esta cifra se construyeron los escenarios de utilidades de las empresas petroleras en 2018 y de ingresos fiscales petroleros que recibiría la Nación en 2019, tanto por impuesto de renta de las empresas petroleras como por dividendos de Ecopetrol. El precio promedio ha sido durante este año, a la fecha, $74 dólares por barril. Esto supone una renta petrolera adicional de cerca de $3 billones frente a la que se tenia prevista.
  1. Gracias a los mayores precios del petróleo que se han observado en 2017 y 2018 (frente a los escenarios previstos durante la aprobación del presupuesto del Sistema General de Regalías para el presente bienio), así como a las exigencias en la calidad de los proyectos que impuso el gobierno y que han reducido el número de proyectos que se presentan para aprobación, los excedentes disponibles de recursos de regalías no ejecutados ascienden a la fecha a $11 Por medio de una reforma constitucional que ha debido presentarse, así se recomendó, es posible direccionar una parte de estos excedentes hacia la financiación de las universidades, el plan de alimentación escolar y el régimen subsidiado de salud.

Síntesis

La actual administración considera políticamente inconveniente continuar con la reducción del gasto público que exige la regla fiscal. Pero no solo no quiere continuar con la reducción del gasto sino que desea aumentar la financiación de programas existentes y la creación de nuevos programas de gasto. Por eso, le propuso al Congreso aumentar el presupuesto para 2019 primero en $25 billones, para luego reducir esa aspiración a $14 billones, que propone financiar con nuevos impuestos.

El gobierno Duque está en todo su derecho de aumentar el gasto, pero debe justificarlo con argumentos claros sobre la necesidad de aumentar el tamaño del estado y dar por concluido el proceso de reducción del gasto público que se inició en 2015. También debe conseguir los recursos adicionales para financiar los nuevos gastos. Esa es una decisión política, es su responsabilidad, debe asumirla y defenderla, en lugar de seguir diciendo que el gobierno saliente le dejó un faltante de 14 billones porque no es cierto. El faltante que dejó el gobierno anterior no suma 5 billones y para su financiación se dejaron planteadas alternativas

durante el empalme relacionadas con los excedentes del Sistema General de Regalías y los mayores ingresos que recibirá el gobierno nacional provenientes del petróleo, entre otras.

Un problema puede surgir al proponer una reducción en los impuestos a las empresas que prácticamente anularía los mayores ingresos que se obtendría con el aumento en el IVA, si lo aprueba el Congreso. ¿Cómo piensan financiar entonces en el mediano plazo el aumento en el gasto que pretenden?

Conclusión

El gobierno anterior hizo grandes esfuerzos para obtener el grado de inversión y mantenerlo en circunstancias muy difíciles a través de una reducción del déficit fiscal compatible con la regla fiscal. Eso tuvo costos políticos, por supuesto, pero la economía salió fortalecida como bien lo reconocen todas las entidades multilaterales. Y le dejó al nuevo gobierno una hoja de ruta para continuar con el cumplimiento de la regla fiscal lo que por supuesto significaba seguir reduciendo el déficit fiscal.

El nuevo gobierno decidió dar marcha atrás y aumentar el gasto (en lugar de reducirlo) lo que lo obliga a conseguir nuevos recursos a través de una reforma tributaria o ley de financiamiento como la que se está discutiendo. No es entonces que necesita tapar los huecos que dejó el gobierno anterior sino que quiere financiar los nuevos gastos que pretende hacer, y está en todo su derecho. Pero si no consigue la financiación tendrá que apretarse el cinturón.

Lo importante es que el resultado final no vaya a generar desconfianza en los mercados internacionales porque el palo no está para cucharas. Por eso es tan importante cumplir con la regla fiscal.

Santos reaparece políticamente para irse contra Duque

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