• 20.4.-Mercado, progreso y equidad  EDUARDO SARMIENTO
  • ¿Deflación, inflación o estagflación?
Chatterjee Debarchan/ABACA/ABACA/PA Images

 La información reportada para 2020 muestra que América Latina, y con ella Colombia, fueron los países más afectados por la pandemia. Las caídas del producto nacional en la región fueron mayores que en Europa y Asia, y el deterioro de la distribución del ingreso fue mucho mayor.

20 feb 2021.- La explicación está en que la región opera con bajas tasas de ahorro y bajos salarios. El ahorro es insuficiente para el crecimiento y la distribución del ingreso. Los salarios y la distribución del ingreso se deterioran para elevar el ahorro y el crecimiento, luego los salarios y las transferencias fiscales se incrementan para mejorar la distribución del ingreso. La economía cabalga entre el bajo crecimiento y la inequidad.

En cierta manera se replica el proceso de los últimos 30 años, acentuado en los últimos cinco, en que la actividad productiva desciende y la distribución del ingreso retrocede, y se experimentan serios daños en el sector externo y la política social de transferencias.

La economía colombiana opera con enormes distorsiones y deficiencias estructurales. En el mundo idealista que imaginan los neoclásicos y los neoliberales, el crecimiento se consigue a cambio de la distribución del ingreso, y al revés. El sistema es más perverso en materia de equidad que el equilibrio competitivo ideado en el siglo XVIII. El mercado conduce a un estado en que la única forma de elevar el ahorro es la reducción de salarios. Lo que se plantea es apartarse de esa sin salida por medio de una conciliación estatal que eleve el ahorro sin reprimir el salario. En el mundo real se consigue con un cambio profundo en la estructura económica que no es difícil sintetizar.

La explicación la encontré en los trabajos que realicé para la elaboración del libro Teorías del crecimiento y la distribución para una nueva era. Las economías enfrentan un severo conflicto entre el crecimiento económico y la distribución del ingreso. El conflicto se resuelve por las señales del mercado que se inclinan por el camino fácil de poner el salario por debajo de la productividad del trabajo. Así lo confirma la información básica de cuentas nacionales de la mayoría de los países de la región, que revelan 30 años de retroceso de la participación del trabajo en el PIB y rápido aumento en la participación del capital. Los países europeos moderan el resultado con las transferencias del ingreso del Estado de bienestar y los países asiáticos lo hacen con la estructura comercial y sectorial de alta productividad del trabajo.

El drama está en que el crecimiento económico y la distribución del ingreso están en abierto conflicto. El uno se logra a cambio del otro. La armonización se ha buscado bajando el salario y deteriorando la distribución del ingreso para elevar la tasa de ahorro. La economía crece a cambio de la equidad. Se equivocaron en materia grave. La conciliación de los dos principales propósitos, el crecimiento y la equidad, que están relacionados por muchos conductos, solo es posible dentro de amplias reformas en la estructura comercial, la organización monetaria y la política pública que permitan elevar el ahorro y sostener el salario por encima de la productividad. De esa manera, podría operar en ambos frentes.

El dictamen surge del análisis y el razonamiento científico y de la observación de los comportamientos en los distintos países. La solución óptima es un cambio estructural que suministre la suficiente discrecionalidad sobre el ahorro y el salario para mejorar la distribución del ingreso y elevar el crecimiento. Es el mejor camino que pueden seguir el país y la región para mejorar rápidamente la distribución del ingreso y recuperar la producción y el empleo.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/mercado-progreso-y-equidad/

20.4¿Deflación, inflación o estagflación?

Durante el año del COVID, la inflación global de precios de consumidores y productores cayó. En algunas economías basadas en la industria manufacturera, incluso hubo una caída en los niveles de precios (deflación), como por ejemplo la zona del euro, Japón y China.

Tasa de inflación de EE. UU. (% Anual)

La “demanda efectiva”, como les gusta llamarla a los keynesianos, se desplomó, con una fuerte caída de la inversión empresarial y del consumo de los hogares. Las tasas de ahorro se elevaron a niveles elevados (tanto el ahorro empresarial en relación con la inversión como el ahorro familiar).

Tasas de ahorro de los hogares (% de los ingresos) – OCDE

Pero ahora, a medida que se acelera la aplicación de vacunas en las economías avanzadas y los gobiernos y los bancos centrales continúan inyectando dinero crediticio y financiamiento directo para empresas y hogares, la expectativa generalizada es que las principales economías recuperarán rápidamente la inversión, el gasto y el empleo, al menos en la segunda mitad de 2021.Muchas empresas quebraron y muchos hogares de bajos ingresos perdieron sus trabajos o sufrieron reducciones de salarios. Los hogares con ingresos más altos mantuvieron sus niveles salariales, pero no pudieron viajar ni gastar en ocio y entretenimiento.

Ahora la preocupación es que, en lugar de que continúe la recesión, exista el riesgo de «sobrecalentamiento» en las principales economías, provocando una inflación de precios generada por «demasiado» gasto público y el mantenimiento de una política monetaria «flexible».

El Financial Times del Reino Unido se hizo eco de las opiniones de los principales economistas keynesianos estadounidenses de que «la fuerte recuperación y una política de estímulo importante aumentan la posibilidad de ‘sobrecalentamiento’ en Estados Unidos» . El exsecretario del Tesoro, Larry Summers, y el ex economista jefe del FMI, Oliver Blanchard, han advertido que la aprobación por el Congreso de Estados Unidos del paquete de gastos propuesto de 1,9 billones de dólares, además del estímulo de 900.000 millones de dólares del año pasado, entrañaba riesgo de inflación.

Summers argumenta que el tamaño del paquete de gastos, alrededor del 9 por ciento del ingreso nacional prepandémico, sería mucho mayor que el déficit en la producción económica en relación con su ‘potencial’ estimado por la Oficina de Presupuestos del Congreso (CBO). Eso, combinado con una política monetaria flexible, los ahorros acumulados de los consumidores que no han podido gastar y el desempleo que ya está disminuyendo podrían contribuir a aumentar la presión inflacionaria. La «demanda reprimida» explotaría, lo que llevaría a una inflación parecida a la de la década de 1970. «Existe la posibilidad de que el estímulo macroeconómico aplicado, en una escala más cercana a los niveles de la Segunda Guerra Mundial que a los niveles normales de una recesión, desencadene presiones inflacionarias de un tipo que no hemos visto en una generación», declaró Summers.

El punto de vista de Summers debe tomarse con la proverbial pizca de sal, considerando que en abril del año pasado, argumentó que la pandemia de COVID sería simplemente un declive breve y brusco, algo así como cuando las áreas turísticas (Cape Cod en su caso) cierran durante el invierno, pero que la economía de Estados Unidos volvería a rebrotar con fuerza en verano. Dos cosas hicieron saltar ese pronóstico: primero, la ola invernal de COVID (de hecho, en el caso de EEUU, debido a la laxitud de los cierres, etc., la ola de primavera simplemente continuó); y en segundo lugar, cientos de miles de pequeñas empresas (y algunas más grandes) quebraron y, por lo tanto, las empresas no pudieron volver a la normalidad después de las «vacaciones de invierno».

El argumento de Summers también se basa en algunas categorías económicas muy dudosas. Comparó el estímulo fiscal y monetario aplicado por el Congreso y la Fed en 2021 con el «producto potencial» de la economía. Esta es una supuesta medida de la capacidad máxima de inversión y gasto que una economía puede lograr con ‘pleno empleo’ sin inflación.   La categoría está tan llena de agujeros, que los economistas proponen diferentes formas de medir la ‘producción potencial’, que de todos modos parece ser una tasa cambiante dependiendo de la productividad y el crecimiento del empleo y la probable inversión en nueva capacidad.

Larry Summers reconoce que el paquete de ayuda de Biden inyectará alrededor de $ 150 mil millones por mes, mientras que CBO asegura que la brecha mensual entre el PIB real y el potencial es ahora alrededor de $ 50 mil millones y disminuirá a $ 20 mil millones mes para fin de año (porque la CBO asume que el COVID -19 y todas sus variantes estarán bajo control).

El ex presidente de la Fed de Nueva York, Bill Dudley, respaldó a Summers al defender que hay cuatro razones más para preocuparse por la inflación estadounidense. En primer lugar, las recesiones económicas provocadas por las pandemias tienden a terminar más rápido que las provocadas por las crisis financieras. Este es el argumento “Cape Cod” de Summers repetido. Y en segundo lugar, «gracias a los paquetes de rescate y un mercado de valores sólido, las finanzas de los hogares están en mucho mejor forma ahora que después de la crisis de 2008″. Podría preguntarse si el alza impetuosa del mercado de valores beneficia al 93% de los estadounidenses que no tienen inversiones en acciones (o grandes fondos de pensiones). Y si bien los mejor pagados pueden tener mayores ahorros para gastar, ese no es el caso de quienes tienen ingresos bajos o medianos. Dudley también afirmó que las empresas tienen «mucho dinero en efectivo para gastar y acceder a tipos de interés mas bajos”.  Una vez más, parece concentrarse en las grandes empresas tecnológicas y financieras que están absorbiendo el dinero del gobierno y las ganancias del mercado de valores. Mientras tanto, hay cientos de miles de empresas más pequeñas de rodillas y no están en condiciones de lanzar un gran plan de inversión, incluso si pueden obtener préstamos a tasas bajas.   El número de estas empresas zombis crece día a día.

Es cierto, como dice Dudley, que las ‘expectativas de inflación’ están aumentando y eso puede ser un buen indicador de la inflación futura: si los hogares piensan que los precios van a subir, tienden a comenzar a gastar por adelantado y así estimulan los aumentos de precios, y viceversa. Y también es cierto que, dada la fuerte caída de la inflación de precios al comienzo de los bloqueos pandémicos el año pasado, cualquier recuperación de los precios ahora se mostrará como un aumento estadístico año tras año. Pero como puede verse en este gráfico a continuación, las expectativas de inflación apenas se encuentran en un nivel «de un tipo que no hemos visto en una generación» (Summers).

La otra preocupación de los ‘inflacionistas’ es que la Fed de Estados Unidos genere una espiral inflacionaria a través de sus políticas monetarias ‘laxas’. La Fed continúa vertiendo enormes cantidades de dinero a crédito en los bancos y corporaciones y también ha debilitado su objetivo de inflación del 2% anual para situarla en una inflación promedio del 2% durante un período indefinido. Por lo tanto, la Fed no subirá las tasas de interés ni recortará la «flexibilización cuantitativa», incluso si la tasa de inflación anual supera el 2%.

El presidente de la Fed, Jay Powell, dejó en claro en un discurso reciente ante el Economic Club de Nueva York (empresarios y economistas) que la Fed no tenía intención de frenar su flexibilización monetaria. Powell incluso dio una fecha: no endurecerá su política antes de 2023. Esto ha molestado a los teóricos antiinflacionarios. Gillian Tett en el FT lo expresa así: “la Fed ahora ha llevado esta llamada “orientación de futuro” a un nuevo nivel que parece peligroso. Debería pinchar las suposiciones de que el dinero barato está aquí para quedarse indefinidamente o que la política de la Fed es una apuesta unidireccional. De lo contrario, sus intentos de alejar los fantasmas de 2013 eventualmente desencadenarán un nuevo monstruo en forma de una rabieta más grande en el mercado, mucho más dañina que la última vez, especialmente si los inversores se han dejado arrullar pensando que la Fed nunca saltará ”.

El propio FT continua: “Sin embargo, el compromiso de la Fed de mantener la misma política hasta 2022 corre el riesgo de socavar su credibilidad: no puede prometer ser irresponsable. … debe estar atenta a cualquier señal de que las expectativas de inflación estén aumentando y responder a los datos en lugar de atarse al mástil».  Dudley se hizo eco de esta opinión: “Si la Fed no endurece su política cuando aparezca la inflación, es posible que tenga que cambiar de rumbo rápidamente si empieza a perder el control. Eso, a su vez, podría provocar fuegos artificiales en el mercado».

Pero, ¿son válidas las advertencias de los inflacionistas? En primer lugar, se basan en una rápida y significativa recuperación económica tipo «Cape Cod». Pero la pandemia aún no ha terminado y las vacunas no se han aplicado a nivel suficiente como para suprimir el virus. ¿Y si las nuevas variantes de coronavirus que empiezan a circular son resistentes a las vacunas existentes y surje una nueva ‘ola’? La recuperación veraniega podría retrasarse indefinidamente.

Además, estos pronósticos de inflación se basan en dos importantes errores teóricos, en mi opinión. El primero es que las enormes inyecciones de dinero crediticio por parte de la Fed y otros bancos centrales que hemos visto desde la crisis financiera mundial en 2008-9 no han provocado inflación de los precios de consumo en ninguna economía importante, incluso durante el período de recuperación de 2010 en adelante. Por el contrario (ver el gráfico de la inflación en EEUU anterior), las tasas de inflación de EEUU no han sido superiores del 2% anual y han sido incluso más bajas en la Eurozona y Japón, donde las inyecciones de crédito también han sido enormes.

En cambio, lo que ha sucedido ha sido un aumento en los precios de los activos financieros. Los bancos y las instituciones financieras, inundados por la generosidad de la Fed y otros bancos centrales, no han prestado estos fondos (ya sea porque las grandes empresas no necesitaban pedir prestado o porque era demasiado arriesgado prestar a las pequeñas). En cambio, las corporaciones y los bancos han especulado en los mercados de acciones y bonos, e incluso han pedido prestado más (a través de la emisión de bonos corporativos) dadas las bajas tasas de interés, pagando mayores dividendos a los accionistas y recomprando sus propias acciones para impulsar los precios. Y ahora, con la expectativa de recuperación económica, los inversores invirtieron un récord de $ 58 mil millones en fondos de acciones, recortando sus tenencias de efectivo y también acumularon $ 13,1 mil millones en fondos de bonos globales mientras extraían $ 10,6 mil millones de sus montones de efectivo.

De modo que el dinero de la Fed y del banco central no ha provocado inflación en la «economía real», que continuó reptando al 2% anual o menos en términos del crecimiento del PIB real, mientras que la economía «ficticia» se infló. Es ahí donde ha habido inflación.

Aquí es donde entra en juego la «escuela austriaca» de economía . Creen que esta expansión salvaje del crédito conduce a una «mala inversión» en la economía real y, finalmente, a una contracción del crédito que golpea a los sectores productivos de la economía de mercado «pura». Esta opinión la expresa ese bastión de la economía conservadora, el Wall Street Journal. Mientras los keynesianos se preocupan por el sobrecalentamiento y la inflación al estilo de los años setenta, los austriacos se preocupan por una implosión de crédito / deuda.

En contraste, los exponentes de la Teoría Monetaria Moderna (TMM) están bastante contentos con las inyecciones de la Fed y los programas de estímulo públicos. La exponente de la teoría monetaria moderna, Stephanie Kelton, autora de The Deficit Myth , cuando se le preguntó si estaba preocupada de que el proyecto de ley de estímulo causase inflación, dijo : “¿Qué si creo que los 1,9 billones de dólares propuestos nos ponen en riesgo de inflación de demanda? No. Pero al menos estamos centrándonos en el riesgo de inflación y no hablando de quedarse sin dinero. Los términos del debate han cambiado».

Pero ni los keynesianos, ni los austriacos ni los exponentes de la TMM tienen razón teóricamente, en mi opinión. Sí, los austriacos tienen razón en que las expansiones del dinero crediticio están elevando los niveles de deuda a proporciones que amenazan el desastre si colapsan. Sí, los exponentes de la TMM tienen razón en que el gasto público per se, incluso si es financiado mediante la ‘impresión’ de dinero del banco central, no causará inflación per se. Pero lo que ambas escuelas ignoran es lo que está sucediendo con los sectores productivos de la economía. Si no se recuperan, el estímulo fiscal no funcionará y el estímulo monetario también será ineficaz.

Por ejemplo, el paquete de estímulo propuesto de $ 1,9 billones.  Incluso suponiendo que todo el paquete sea aprobado por el Congreso (lo que es cada vez más improbable) y luego implementado, el estímulo se extendería a lo largo de años, no meses. Además, es más probable que los cheques para los hogares terminen siendo utilizados para pagar deudas, aumentar los ahorros y cubrir los atrasos de alquiler y las facturas de atención médica. No quedará mucho para viajar, comer en restaurantes y comprar artículos ‘discrecionales’.

Además, como he argumentado en muchos artículos anteriores, la visión keynesiana de que el gasto público produce un fuerte efecto «multiplicador» en el crecimiento económico y el empleo no se ve confirmada por la evidencia. Claro, las transferencias del gobierno a los hogares y la inversión en infraestructura pueden generar un pequeño impulso a la economía. Pero elevar la inversión pública del 3% al 4% del PIB durante cinco años más o menos no puede ser determinante si la inversión del sector empresarial (alrededor del 15-20% del PIB) continúa estancada. De hecho, a medida que la deuda pública crece hasta nuevos máximos (en el caso de EEUU, a más del 110% del PIB), incluso si las tasas de interés se mantienen bajas, los costes de los intereses en relación con el PIB aumentarás para los gobiernos y consumirán los fondos disponibles para el gasto productivo. Y con la deuda de las empresas también en niveles récord, no hay margen para que las corporaciones con un alto nivel de deuda hagan frente a una elevación de las bajas tasas de interés.

El problema no es el «sobrecalentamiento» inflacionario; es si la economía estadounidense podrá recuperarse lo suficiente como para acercarse al «pleno empleo». La tasa oficial de desempleo de EEUU puede ser ‘solo’ el 6.7%, pero incluso las autoridades estadísticas y la Fed admiten que probablemente se acerque más al 11-12% e incluso sea peor si se incluye el 2% de la fuerza de trabajo que ha abandonado el mercado laboral por completo.

El problema es la rentabilidad del sector capitalista de la economía estadounidense. Si no vuelve a los niveles pre-pandémicos al menos (y estaba casi en mínimos históricos), no habrá suficiente inversión como para restaurar empleos, salarios y niveles de gasto.

El año pasado, G Carchedi y yo desarrollamos un nuevo enfoque marxista de la inflación. Todavía tenemos que publicar nuestro análisis completo con evidencias. Pero la esencia de nuestra teoría es que la inflación en las economías capitalistas modernas tiende a caer porque los salarios disminuyen como parte del valor agregado total; y las ganancias se ven reducidas por la composición orgánica creciente del capital (es decir, más inversión en maquinaria y tecnología en relación con la fuerza de trabajo). Esta tendencia puede ser contrarrestada por las autoridades monetarias impulsando la oferta monetaria, de modo que el precio monetario de los bienes y servicios aumente aunque haya una tendencia a la caída del crecimiento en el valor de los bienes y servicios.

Durante el año del COVID, la rentabilidad y las ganancias corporativas cayeron drásticamente (excluyendo los rescates gubernamentales y con la excepción de las grandes tecnológicas, las grandes finanzas y ahora las grandes farmacéuticas). Las facturas salariales también cayeron (o para ser más exactos, la mayoría de los salarios cayeron mientras que unos pocos vieron aumentar los suyos). Estos resultados fueron deflacionarios. Pero los bancos centrales inyectaron dinero. La oferta monetaria M2 de EEUU aumentó un 40% en 2020. Por lo tanto, la inflación de EEUU, después de caer casi a cero en el primer semestre de 2020, volvió a subir al 1,5% a fin de año. Ahora bien, si asumimos que tanto las ganancias como los salarios mejoraron en un 5-10% este año y las inyecciones de la Fed continúan aumentando, nuestro modelo sugiere que la inflación estadounidense de bienes y servicios aumentará, tal vez hasta alrededor del 3% para fines de 2021, más o menos hacia dónde se dirigen las expectativas del consumidor (ver gráfico anterior).

Eso no es una tasa alta de inflación. Y la opinión de Jay Powell y la nueva secretaria del Tesoro, Janet Yellen, es que «puedo decirles que tenemos las herramientas para hacer frente a ese riesgo (de inflación) si se materializa». Las autoridades monetarias y fiscales de Estados Unidos pueden pensar que pueden controlar la inflación (aunque la evidencia es clara de que no lo hicieron en la década de 1970 y no han controlado la «deflación» en los últimos diez años). Pero poco pueden hacer para que la economía estadounidense alcance un fuerte ritmo de crecimiento sostenido del PIB, la inversión y el empleo. Por lo tanto, es más probable que la economía estadounidense en los próximos años sufra de estagflación que de «sobrecalentamiento» inflacionario.

Michael Roberts es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajado 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.

https://thenextrecession.wordpress.com/2021/02/14/deflation-inflation-or-stagflation/   Traducción: G. Buster https://www.sinpermiso.info/textos/deflacion-inflacion-o-estagflacion

20.3.-¿ La teoría económica convencional está a la altura de los desafíos históricos? MICHAEL ROBERTS

Hace poco, la recién confirmada secretaria del Tesoro de Estados Unidos y exjefa de la Fed, Janet Yellen, explicó los desafíos a los que se enfrenta el capitalismo estadounidense en una carta dirigida a su nuevo personal.   

3 feb 2021.- En ella escribe: “la crisis actual es muy diferente de la de 2008. Pero su gravedad es igual si no mayor. La pandemia ha causado una devastación total en la economía. Industrias enteras han detenido su trabajo. Dieciséis millones de estadounidenses todavía dependen del seguro de desempleo. Los estantes de los bancos de alimentos se están quedando vacíos».  Eso es ahora; pero más adelante, Yellen advierte de “cuatro crisis históricas: COVID-19 es una de ellas. Pero además de la pandemia, el país también se enfrenta a una crisis climática, una crisis de racismo sistémico y una crisis económica que se ha estado acumulando durante cincuenta años».

Yellen no explica en detalle en qué consiste esta crisis de 50 años. Pero confía que la teoría económica dominante pueda encontrar soluciones para estas crisis. “La economía no es solo algo que se encuentra en los libros de texto. Tampoco es simplemente una colección de teorías. De hecho, la razón por la que pasé de la academia al gobierno es porque creo que la política económica puede ser una poderosa herramienta para mejorar la sociedad. Podemos, y debemos, usarla para abordar la desigualdad, el racismo y el cambio climático. Todavía trato de ver mi ciencia, la ciencia de la economía, como mi padre veía la suya: como un medio para ayudar a la gente».

Estas son buenas palabras. Pero, ¿está realmente diseñada la teoría económica dominante para ‘ayudar a las personas’ a mejorar sus vidas y sus medios de subsistencia? De entrada, ¿la teoría económica dominante ofrece realmente un análisis científico de las economías modernas que pueda proponer políticas para resolver los ‘cuatro desafíos históricos’ que describe Yellen?

El fracaso de la teoría económica dominante a la hora de pronosticar, explicar o hacer frente a la crisis financiera mundial y la consiguiente Gran Recesión de 2008-9 está bien documentada; de hecho, consulte mi artículo aquí. Eso difícilmente respalda las afirmaciones de Yellen.

La teoría económica dominante no puede ni siquiera hacer aportaciones en sus propios términos porque hace dos supuestos básicos que no se basan en la realidad: uno en la denominada «microeconomía» y otro en la denominada «macroeconomía». Como resultado, la teoría económica convencional fracasa a la hora de hacer un análisis científico de las economías modernas (capitalistas).

Empecemos por la teoría de la utilidad y el marginalismo, y la adopción resultante de la teoría del equilibrio general. ¿De dónde viene la ‘riqueza’ en la sociedad y cómo la medimos? Los economistas clásicos Adam Smith, David Ricardo, etc. reconocieron que solo había una medida de valor confiable y universal: la cantidad de trabajo (horas) que se gasta para producir bienes y servicios. Sin embargo, esta teoría del valor trabajo fue reemplazado a mediados del siglo XIX por la teoría de la utilidad, o más precisamente, la teoría de la utilidad marginal.

Esta se convirtió en la explicación dominante del valor. Como señaló Engels: “La teoría de moda aquí en este momento es la de Stanley Jevons, según la cual el valor está determinado por la utilidad y, por otro lado, por el límite de oferta (es decir, el coste de producción), que es simplemente una forma confusa y retorcida de decir que el valor está determinado por la oferta y la demanda. Pura economía vulgar”. Pero la teoría de la utilidad marginal se volvió rápidamente insostenible incluso en los círculos dominantes porque el valor subjetivo (es decir, cada individuo valora algo de manera diferente según su inclinación o circunstancia) no se puede medir y agregar, por lo que la base psicológica de la utilidad marginal pronto se abandonó. Para obtener más información sobre las falaces suposiciones de la teoría del valor dominante, recomiendo consultar el excelente libro de Steve Keen, La Economía Desenmascarada, o más recientemente,  la crítica de Ben Fine tanto a la micro como a la macroeconomía.

Engels llamó a la economía dominante «vulgar» porque ya no era un análisis científico objetivo de las economías, sino que se había convertido en una justificación ideológica del capitalismo.  Como ha explicado Fred Moseley, “la teoría de la productividad marginal proporciona un apoyo ideológico crucial al capitalismo, ya que justifica los beneficios de los capitalistas, argumentando que el beneficio es producida por los bienes de capital propiedad de los capitalistas. Todo es justo en el capitalismo. No hay explotación de los trabajadores. En general, todos reciben un ingreso equivalente a su contribución a la producción”. Por el contrario, “La principal teoría alternativa del beneficio es la teoría de Marx y las conclusiones de la teoría de Marx (explotación de los trabajadores, conflictos fundamentales entre trabajadores y capitalistas, depresiones recurrentes, etc.) son demasiado subversivas para ser aceptables por la corriente principal. Pero estas son razones ideológicas, no científicas. Si la elección entre la teoría de Marx y la teoría de la productividad marginal se hiciera estrictamente sobre la base de los criterios científicos estándar de consistencia lógica y poder explicativo empírico, la teoría de Marx se impondría sin ninguna duda”.

El resultado lógico último de esta economía vulgar es la teoría del equilibrio general, que argumenta que las economías modernas tienden hacia el equilibrio y la armonía. El fundador de la teoría del equilibrio general, Leon Walras , caracterizó una economía de mercado como una piscina gigante de agua. A veces, se arroja una piedra a la piscina, provocando ondas en ella. Pero eventualmente, las ondas se extinguen y la piscina vuelve a estar tranquila. La oferta puede exceder la demanda en un mercado por algún shock, pero eventualmente el mercado se adaptará para equilibrar la oferta y la demanda.

Walras era muy consciente de que su teoría era una defensa ideológica del capitalismo. Como le escribió su padre en 1859, cuando Marx estaba preparando El Capital“Apruebo totalmente tu plan de trabajo de mantenerse dentro de los límites menos ofensivos en relación con los propietarios. Es necesario hacer economía política como se haría acústica o mecánica”.  Más recientemente, la ganadora del premio Nobel Esther Duflo pronunció un discurso en 2017 ante la Asociación Estadounidense de Economía en el que defendió que los economistas deberían renunciar a las grandes ideas y, en su lugar, resolver problemas como los fontaneros «colocan tuberías y arreglan fugas». 

Pero, ¿las economías y los mercados realmente tienden al equilibrio cuando en ocasiones se ven perturbados por «shocks»? Solo tenemos que mirar las oscilaciones de las bolsas de valores del mundo esta semana para dudar de ello. En realidad, las economías modernas se parecen más a océanos con olas rodantes (auges y depresiones), con mareas provocadas por la fuerza de la gravedad (ganancia) de la luna y tormentas (crisis) de las fuerzas climáticas. No hay tranquilidad ni equilibrio, sino un movimiento turbulento y continuo. La economía marxista tiene como objetivo examinar las «leyes del movimiento» dinámicas a lo largo del tiempo en el capitalismo moderno; a diferencia de la teoría económica dominante, para la que el tiempo se detiene y las «perturbaciones» son causadas por «conmociones» externas a los «mercados libres».

Por supuesto, algunos economistas de la corriente principal admiten que la utilidad marginal y la teoría del equilibrio general no tienen sentido. Y en ocasiones, algunos físicos de las «ciencias naturales» atacan los supuestos de la teoría económica dominante. El último de estos críticos es el físico británico Ole Peters, quien afirma que todo lo que hemos aprendido sobre la teoría económica moderna es erróneo. El origen de este error es que los modelos económicos dominantes asumen algo llamado «ergodicidad». Ese es el promedio de todos los resultados posibles de una situación dada que informa cómo cualquier persona podría experimentarla.

Peters apunta a la teoría de la utilidad general, que sostiene que cuando tomamos decisiones, realizamos un análisis de coste-beneficio e intentamos elegir la opción que maximice nuestra riqueza. El problema, dice Peters, es que así no se puede predecir cómo se comportan realmente los humanos porque las matemáticas en uso son incorrectas. La utilidad esperada se calcula como un promedio de todos los resultados posibles para un evento dado. Lo que pasa por alto es cómo un solo valor atípico puede, en efecto, sesgar las percepciones. O dicho de otra manera, lo que cabría esperar en promedio tiene poco parecido con lo que experimenta la mayoría de las personas. Su solución es tomar prestadas las matemáticas habituales en termodinámica para modelar los resultados utilizando el «promedio correcto».

Peters dice que la realidad opera más a menudo como «leyes de poder», donde lejos de los mercados, la riqueza, el empleo, etc. tienden hacia el promedio, o hacia el equilibrio, como proponía Walras; en cambio, la desigualdad puede aumentar de forma extrema, el desempleo puede crecer, no disminuir, etc. Los valores atípicos en las estadísticas pueden llegar a ser decisivos en su impacto.

Pero no nos lleva muy lejos solo reconocer la incertidumbre y el azar y tenerlo en cuenta en algún modelo matemático. Necesitamos basar los «modelos» económicos en la realidad de la producción capitalista, es decir, la explotación del trabajo con fines de lucro y las crisis regulares y recurrentes resultantes en la producción y la inversión, es decir, las leyes del movimiento del capitalismo. El economista marxista de principios del siglo XX, Henryk Grossman perceptivamente explicó el fracaso de las teorías convencionales que se basan en el análisis estático. El capitalismo no avanza gradualmente (con crisis ocasionales) de una manera  generalmente armoniosa hacia la superabundancia y una sociedad del ocio  donde no haya necesidad de trabajo forzoso; por el contrario, se caracteriza cada vez más por las crisis, la desigualdad y la destrucción del planeta.

En cambio, la teoría económica dominante simplemente inventa posibles causas exógenas o «shocks» para explicar las crisis porque no quiere admitir que las crisis sean endógenas. La Gran Recesión de 2008-9 fue ‘una posibilidad en un millón’ o un ‘shock inesperado’, o un ‘cisne negro, lo desconocido por conocer, que quizás requiera un nuevo modelo matemático para dar cuenta de estos shocks. De manera similar, la pandemia de COVID-19 es aparentemente un ‘shock’ exógeno imprevisto, no una consecuencia bien pronosticada del impulso del capitalismo por obtener ganancias mediante su expansión en áreas remotas del mundo donde residen estos peligrosos patógenos. Pero la corriente principal no requiere ni quiere una teoría de las causas endógenas de las crisis.

A nivel de la macroeconomía, también se han encontrado deficiencias en la teoría keynesiana moderna. El keynesianismo moderno (o ‘keynesianismo bastardo’ como lo llamó Joan Robinson) basa su análisis de las crisis en el capitalismo en ‘shocks’ que afectan al equilibrio y utiliza modelos de Equilibrio General Dinámico Estocástico (DGSE) para analizar el impacto de estos ‘shocks’.

Entre otros, el periodista económico keynesiano Martin Sandbu ha estado llevando a cabo una pequeña campaña contra el enfoque del DSGE. Hay «pocas dudas de que la macroeconomía convencional necesita una reforma profunda». Afirma: «la pregunta es cómo, y si el enfoque estándar, la utilización de modelos DSGE, puede mejorarse lo suficiente o debería desecharse por completo». Como dice Sandbu, «la macroeconomía de DSGE realmente no tiene en cuenta el pánico financiero a gran escala que vimos en 2008, ni algunas de las principales explicaciones alternativas de la lenta recuperación y de un nivel de actividad económica que se mantiene muy por debajo de la tendencia anterior a la crisis». «Sandbu quiere seguir aplicando «una forma más desarrollada y flexible de DSGE».

Recientemente, Sandbu ha elogiado la idea de los llamados equilibrios múltiples como una característica estándar de su principal modelo macro, es decir, “permitir que haya varios escenarios diferentes que se refuerzan a sí mismos en los que la economía puede caer, no solo un único escenario de equilibrio alrededor del cual fluctúa. Pero con los equilibrios múltiples, no existe una tendencia central única. En todo caso, hay varios, y aunque se pueden dar distribuciones de probabilidad en torno al resultado preciso en cada equilibrio, predecir en qué equilibrio se encontrará la economía es un asunto completamente diferente». Sanbu presenta este enfoque de equilibrios múltiples como un método para obtener mejores resultados de la economía: «queda claro que, con mucho, la cuestión de política económica más importante es la selección del equilibrio: cómo sacar a la economía de un mal escenario que se refuerza a sí mismo, o prevenir incidentes que la sacan de un buen estado». Pero eso suena poco diferente de los modelos de equilibrio general. Y lo que es peor, si realmente hay ‘equilibrios múltiples’ en las economías modernas, entonces, dice Sandbu, «es algo sobre lo que los economistas no están bien equipados para asesorar».

Si es así, entonces no podemos esperar que la teoría económica dominante aborde con éxito los cuatro desafíos históricos que Janet Yellen considera que enfrenta el capitalismo. ¿Cuáles eran, de nuevo?: Hacer frente a futuras pandemias; resolver la crisis climática; acabar con la desigualdad y el racismo; y la indefinida crisis de los últimos 50 años del capitalismo (que es presumiblemente la turbulencia regular y recurrente en la producción capitalista con fines de lucro).

Solo podemos esperar que los discursos de Janet Yellen a las instituciones financieras en Wall Street, con los que ha ganado más de 7 millones de dólares en los últimos años, hayan proporcionado a esos bastiones del capital las soluciones a estos desafíos históricos. Pero no contengan la respiración mientras tanto.

https://www.sinpermiso.info/textos/esta-a-la-altura-de-los-desafios-historicos-la-teoria-economica-convencional 

  • 21.2.-El socialismo participativoJORGE IVÁN GONZÁLEZ
  • La nueva teoría desarrollista: una síntesis LUIZ CARLOS BRESSER-PEREIRA 

Imaginemos un orden social en el que haya una regulación estricta a la acumulación privada, sin llegar al extremo propuesto por Marx de una propiedad colectiva de los medios de producción. Es la propuesta del “socialismo participativo”, que hace Piketty en su libro Capital e Ideología.

18 dic 2020.- Una forma de propiedad justa, dice el autor, que está anclada en dos pilares principales. Por un lado, “una participación real del poder y de los derechos de voto en las empresas”, de tal manera que se garantice la propiedad social. Y el otro pilar es un “impuesto fuertemente progresivo a la propiedad”, de tal manera que se impida la acumulación en manos de pocos, y se tengan los recursos necesarios para financiar inversiones nuevas.

El primer pilar va mucho más allá de la cogestión porque implica una participación accionaria de los trabajadores. Y el segundo caracteriza una forma de propiedad que Piketty llama “temporal”. La sociedad debe crear condiciones para que el excedente no se quede en un número reducido de personas, y pueda ser utilizado por muchos.

La propiedad temporal se garantiza a través de impuestos progresivos elevados. La tarifa del impuesto comenzaría en 0,1% para los patrimonios cercanos al promedio, se elevaría a 10% para los patrimonios 100 veces mayores, y llegaría hasta 90% para los patrimonios que sean 10.000 veces mayores al promedio.

Además, también habría impuestos elevados a las herencias, siguiendo una secuencia progresiva. Pensadores liberales como Mill también criticaron muy duro las herencias. En su opinión cada generación tiene que obtener los recursos a partir de sus propios méritos. Es injusto que el hijo disfrute de la riqueza de sus padres.

La propiedad temporal se justifica por dos razones. La primera es la capacidad de disfrute. Es un tema que aparece de manera reiterada en la filosofía hedonista. La persona tiene un límite en su capacidad de goce de los bienes. No es posible aprovechar, al mismo tiempo, de cinco aviones, 10 yates, 15 fincas y 10 apartamentos. Y la propiedad temporal permite que haya circulación del capital, y que las actividades productivas se diversifiquen, dándoles la oportunidad a personas jóvenes.

De acuerdo con las estimaciones generales, las sociedades más ricas podrían ofrecerle a cualquier individuo que llega a 25 años, una dotación de 120.000 euros. De esta manera el capital circularía, dándole oportunidad a muchos.

La propiedad social tiene que estar acompañada de la educación universal y de la participación efectiva en los saberes y en los poderes. El conocimiento tiene que ser para todos.

El recuento histórico de la forma como las sociedades han convivido con la desigualdad, lleva a Piketty a concluir que a pesar de las dificultades, sí es posible lograr un orden social que sea incluyente, y en el que el excedente beneficie a todos. Y, sin duda, la tributación progresiva es un instrumento potente, que permite una mejor distribución de la riqueza.

Estos imaginarios pikettyanos son un buen punto de partida para reflexionar sobre el tipo de sociedad que queremos después de la pandemia. En entrevistas recientes el autor ha dicho que es optimista, y confía en que la evidencia de los desequilibrios actuales lleven a la humanidad a buscar soluciones radicales, en las que se cumpla el ideal benthamiano, de la mayor felicidad para el mayor número.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/el-socialismo-participativo-3103162

21.2.-La nueva teoría desarrollista: una síntesis LUIZ CARLOS BRESSER-PEREIRA 

El nuevo desarrollismo nace del evidente fracaso económico y político de la globalización, la financiarización y el neoliberalismo.

En los países en desarrollo se pretende garantizar la democracia, la reducción de las desigualdades y la protección al medio ambiente.

Es una estrategia nacional que le otorga al Estado un papel central, y como condición indispensable, propone su dirección sólida y eficiente.

No cree que el mercado pueda resolverlo todo, ni que las instituciones deban limitarse a garantizar la propiedad privada y el cumplimiento de los contratos.

El nuevo desarrollismo es un sistema teórico incluyente, heredero del desarrollismo clásico, con propuestas actualizadas que les permitirán a los países de mediano desarrollo tener los elementos para acercarse en mejores condiciones a las naciones más prósperas.

EL NUEVO DESARROLLISMO

Se puede considerar al desarrollismo de dos distintas maneras: a) como una forma de organización económica y política capitalista alternativa al liberalismo económico, y el correspondiente estilo de gestión económica del capitalismo; y b) como una escuela de pensamiento económico. En este segundo caso, el nuevo desarrollismo es un sistema teórico que se origina en la economía política clásica, la teoría económica keynesiana y el desarrollismo clásico.

Como una forma de capitalismo, se manifiesta por primera vez durante el mercantilismo. Así, la teoría está presente específicamente en el desarrollismo clásico (originalmente llamada economía del desarrollo, en América Latina, el estructuralismo) y el nuevo desarrollismo.

Históricamente había dos formas de Estado en el capitalismo: la liberal y desarrollista-liberal en la medida en que el Estado es limitado, en términos económicos, para garantizar los derechos de propiedad y los contratos, así como para administrar responsablemente sus facturas de impuestos.

El Estado desarrollista si, además, también interviene moderadamente en el mercado para adoptar un nacionalismo económico razonable en la competencia entre los estados-nación.

El desarrollismo considera un Estado en el cual una coalición de la clase política se enfrenta al desarrollo económico y tiene en su núcleo a la burguesía industrial; donde se supone que los trabajadores urbanos industriales son relativamente “nacionalistas” y forman parte de la burocracia pública.

Para las tres clases de desarrollo económico se entiende como un cambio estructural, inicialmente en la forma de llevar a cabo la industrialización, y más tarde, la especialización productiva, cuando surgen los servicios que se caracterizan por una tecnología compleja, personal calificado, con valor agregado per cápita alto, y por consiguiente, con un aumento de los salarios.

Esta coalición o pacto político desarrollista ve al sistema capitalista no sólo como un sistema de competencia entre las empresas, sino también entre los estados-nación. Del mismo modo que las empresas necesitan estrategias de gestión para tener éxito en la competencia, los estados-nación también tienen que definir las estrategias de desarrollo. La prioridad para las empresas es el lucro, el medio ambiente, la innovación schumpeteriana, en cambio, para los países se privilegia el desarrollo económico, el medio ambiente y la acumulación de capital mediante la incorporación de progreso técnico.

El desarrollo económico requiere de un aumento sostenido de los salarios y del nivel de vida de la población o, en otras palabras, el aumento de la productividad del trabajo y el ingreso per cápita.

Sólo a través de una mayor productividad se puede garantizar mejores niveles de vida de la población. Pero el progreso o el desarrollo humano es un proceso histórico más amplio que el desarrollo económico. La seguridad y el orden interno ya eran objetivos del antiguo Estado.

A partir del siglo XVIII, en el contexto de la revolución capitalista, seguían siendo los cuatro principales objetivos políticos de las sociedades modernas, sucesivamente definidos y garantizados: primero, el objetivo de la libertad individual, lo que llevó al liberalismo económico; en segundo lugar, a partir de la revolución industrial, el desarrollo económico que dio origen al nacionalismo económico o desarrollismo; en tercer lugar, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, la justicia social, que se originó en el socialismo; y, por último, a partir de la segunda mitad del siglo XX, la protección de la naturaleza, lo que dio lugar al ambientalismo.

El desarrollo humano o el progreso es el proceso histórico por el cual cada Estado-nación se mueve hacia estos cinco grandes objetivos políticos. Para llegar a ellos el instrumento de acción colectiva por excelencia de cada nación es el Estado, y su acción humana correspondiente es la acción política. A través de la política cada nación define las instituciones formales del país y sus leyes, así como sus políticas públicas, y con ello se mueve en la dirección del progreso.

Una economía nacional es un sistema de coordinación que se ejerce sobre el nivel micro de las empresas y los individuos y en el plano macroeconómico de los agregados económicos. Esta coordinación debe ser eficiente a nivel micro, cuando hay competencia entre las empresas y otros agentes económicos; el mercado es la institución de coordinación más eficiente; como es el caso de las empresas de infraestructuras, empresas de petroquímicos básicos y los grandes bancos “demasiado grandes para quebrar”, en realidad el mercado y el Estado debe coordinar acciones sólidas a través de la planificación y la regulación.

 En el plano macroeconómico el mercado definitivamente no puede garantizar que los precios macroeconómicos sean favorables lograr el pleno empleo y el crecimiento. Por eso, el nuevo desarrollismo establece que el Estado debe desempeñar una política macroeconómica activa, sobre todo la política de tipo de cambio, para que ciertos precios macroeconómicos sean viables.

El nuevo desarrollismo es una teoría histórico-deductivo que, dentro del marco de imprevisibilidad e incertidumbre que caracteriza el comportamiento humano, busca entender cómo los países de la periferia del capitalismo comenzaron a buscar el desarrollo económico y cosechar logros después de la Segunda Guerra Mundial.

 Por lo tanto rechaza el método hipotético-deductivo de la teoría económica neoclásica, modelo de equilibrio general, y la posibilidad de que los sistemas económicos sean simplemente regulada por el mercado. En su lugar, se afirma la existencia de sistemas económicos nacionales y la formación de un sistema económico mundial, que se rige por dos instituciones clave -el Estado y el mercado- ambas reguladas por el Estado.

Economía política

La economía política del nuevo desarrollismo estudia el desarrollismo realmente existente, trata de entender al Estado y a las coaliciones de clase desarrollistas, así como las formas que el capitalismo asumió a partir del siglo XVI. Hoy, en lo económico, el capitalismo ha demostrado ser insustituible debido a que el mercado es un sistema superior al Estado en la coordinación de las acciones de las empresas competitivas.

Pero en la sociedad moderna existe una gran industria no competitiva en la que la coordinación del Estado es esencial. Así que en los sistemas capitalistas tenemos dos sectores: uno competitivo, coordinados por el mercado, y un monopolista, coordinado por el Estado.

Prevalece aquí el principio de subsidiariedad: lo que hace bien el mercado, que el Estado se abstenga de interferir. Esto, a nivel microeconómico. En el plano macroeconómico definitivamente el mercado no es capaz de asegurar que los cinco precios macroeconómicos sigan siendo viables: las tasas de ganancia, tasas de interés, tipos de cambio, los salarios y la inflación. Por lo tanto, el papel del Estado es fundamental en la política macroeconómica.

Para el nuevo desarrollo, el desarrollismo es el camino “por defecto” del capitalismo, pues vino con el mercantilismo. Luego tuvimos varios modelos o formas de Estado en el capitalismo desarrollista, que pueden clasificarse de acuerdo con el período histórico en que sucedieron y a que fueran ubicadas como de “centro” o “periférica”, es decir, de acuerdo con tener que enfrentar o no al imperialismo moderno de los primeros países industrializados para llevar a cabo su revolución industrial y capitalista.

Teniendo en cuenta a los países que han hecho de su revolución, se puede distinguir las siguientes formas de desarrollismo y sus respectivos países.2

  1. El mercantilismo: fue el primer desarrollismo; define a los países centrales que originalmente hicieron su revolución industrial y capitalista y que fueron los primeros en llegar a ser ricos: Gran Bretaña y Francia.
  2. Bismarckismo: caracteriza la revolución industrial en los países centrales atrasados como Alemania y Estados Unidos; países que también se han enriquecido.
  3. Desarrollismo periférico independiente: países de Asia oriental, a partir del modelo japonés; estos países han adoptado el término o están completando la puesta al día, y muchos ya son ricos y se han convertido en parte de los países centrales.
  4. Desarrollismo nacional: caracteriza a la revolución industrial y capitalista en los países periféricos como nacional-dependiente, es decir, países como Brasil y Turquía que no han logrado superar su dependencia de los países ricos; estos países son ahora los países de ingresos medios.
  5. Desarrollismo socialdemócrata o de la edad de oro del capitalismo: fue el segunda desarrollismo entre los países ricos; se inició con el New Deal y Europa en Estados Unidos después de la guerra; entre la primera y la segunda; fue un período liberal, que era relativamente largo en los países centrales de desarrollo original y breve en los países centrales del desarrollo atrasado.3

Todos los países han hecho su revolución industrial y capitalista en el contexto de un desarrollismo autoritario o simplemente autoritario-liberal. En ninguno de ellos se garantizaba el sufragio universal en el momento de la revolución industrial. Sin embargo, esto no significa que el desarrollismo sólo sea posible en un contexto de regímenes autoritarios.

El desarrollismo tuvo un origen autoritario, pero sí era democrático en la edad de oro; de tal modo que el liberalismo nació con un rechazo a la idea de democracia, pero finalmente la aceptó cuando la presión popular a su favor, superó los temores de la burguesía a la “tiranía de la mayoría”. Hoy en día, los países preindustriales enfrentan una dificultad adicional, porque no tienen más remedio que aceptar el punto de vista económico o realizar su revolución capitalista en el contexto de la democracia.4

Para el nuevo desarrollismo el papel económico del Estado es garantizar las condiciones generales de la acumulación de capital, o, en otras palabras, es garantizar los medios necesarios para que las empresas puedan invertir y aumentar continuamente su productividad. Entre esas condiciones, cinco son esenciales: 1) El orden público, la seguridad de la propiedad y el contrato, 2) La educación pública, 3) La promoción de la ciencia y la tecnología, 4) Las inversiones en infraestructura económica y 5) Un tipo de cambio que hace que las empresas competitivas utilicen la mejor tecnología disponible en el mundo.

Además del desarrollo económico, el Estado democrático debe garantizar la seguridad, la libertad individual, la reducción de la desigualdad, y la protección del medio ambiente. Los otros objetivos políticos se han convertido en importantes con el consenso en la sociedad contemporánea. El capitalismo nació con el primer desarrollismo: en el mercantilismo, cuando surgió la revolución industrial en Inglaterra, Francia y Bélgica. Y hasta la fecha, ha demostrado ser una forma de organización del más alto nivel y nos lleva hacia el liberalismo económico, excepto cuando se trata de coordinar al sector no competitivo de cada economía nacional.

Sin embargo, desde hace un siglo, entre 1830 y 1929, el liberalismo económico fue dominante en los países centrales. Fue un período de bajo crecimiento y muchas crisis económicas, que terminó con la caída de la bolsa en 1929 y la Gran Depresión, el segundo desarrollismo siguió el New Deal, la edad de oro del capitalismo, el de Bretton Woods y el Pacto de Estado Social.

 Pero en la década de 1970 el segundo desarrollismo enfrentó una crisis por no lograr el control satisfactorio de la inflación y, principalmente, por que dejó de garantizar las tasas de ganancia lucrativas para las empresas. Al mismo tiempo, el capitalismo en el mundo estaba experimentando una transformación importante -la globalización- es decir, el proceso histórico en el que surgen las empresas manufactureras y de servicios multinacionales.

Ellas ocupan los mercados en todos los países, y las burguesías de los países centrales dejan de ser empresarios locales, para convertirse en rentistas y financieros, que tienen como fuente de sus ingresos principalmente los beneficios obtenidos en el mercado interno de cada país, y obtener dividendos e intereses a través de las compañías multinacionales en los mercados de otros países.

La disminución de las ganancias y la estanflación de la década de 1970, así como la globalización, marcaron la segunda crisis del desarrollismo y, a partir de 1979, dieron lugar a la etapa neoliberal del capitalismo. Al contrario de que los intelectuales neoliberales predijeron, este liberalismo económico radical y reaccionario se caracterizó por un bajo crecimiento, gran inestabilidad financiera, y un fuerte aumento de la desigualdad, en comparación con los años de oro.

Desde 2008 el neoliberalismo enfrenta una grave crisis económica, que ha empeorado desde 2010 con la crisis del euro. Y desde 2016, el neoliberalismo global también se enfrenta a una crisis política de grandes proporciones, expresada en Brexit, en la postulación de Donald Trump para el presidente, y en el creciente poder de la extrema la derecha en Europa. Hoy vivimos en un contexto de crisis económica que se expresa en cuasi-estancamiento y en una profunda crisis política que muy probablemente conducirá el mundo rico a pensar en un tercer desarrollismo, cuyas características están aún por definirse. Por lo pronto, apaciguar el desequilibrio de Estados Unidos frente a China.

En cuanto a los países en desarrollo, el crecimiento económico sigue siendo satisfactorio sólo en el Este de Asia e India. No hay enfermedad holandesa en aquellos países, y sus élites económicas y políticas, continúan preparándose para crecer productivamente. En cuanto a los países latinoamericanos y africanos, que tienen la enfermedad holandesa y no lograron neutralizarla desde la década de 1990, acataron el liberalismo económico del Consenso de Washington, el crecimiento sólo fue satisfactorio en la década de 2000 gracias a un boom de las commodities causados por el aumento de la demanda china. Sin embargo, de continuar con tal tendencia, se desindustrializarán como parte de tal dependencia y no habrá futuro para ellos.

REFERENCIAS

  1. Agradezco a Ricardo Bielschowsky y a Marco Capraro Brancher sus observaciones para mejorar la versión.
  2. 2Para hacer esta clasificación del desarrollismo me basé en un modelo que he desarrollado en otro artículo: “Modelos de estado de desarrollo” (Bresser-Pereira, 2016a).3
  3. Tomando al Reino Unido como una referencia, el liberalismo económico se prolongó desde 1834, cuando abrió su economía, hasta 1929; ya en el Alemania liberalismo económico duró desde finales del siglo XIX hasta 1929.4
  4. Ver “Democracy and development in pre-industrial countries” (Bresser-Pereira, 2016b). 

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1665952X17300038

21.1.-EEUU: la economía con Biden MICHAEL ROBERTS

Es el día de la inauguración. Hay un nuevo presidente en los EE UU, la economía y el estado capitalistas más poderosos del mundo. El mandato de cuatro años de Joe Biden comienza hoy, mientras Donald Trump se escabulle a su complejo golfistico en Florida, después de asegurar que su “movimiento acaba de empezar”.

23 ene 2020.- ¿Cuál es la situación en los Estados Unidos al hacerse cargo del país Biden? La pandemia de COVID-19 ha causado enormes daños en la vida y los medios de subsistencia de millones de estadounidenses. Su impacto ha sido mucho peor de lo que podría haber sido por varias razones. Primero, el gobierno de los Estados Unidos, al igual que los otros gobiernos, no había hecho nada para prepararse para la pandemia de COVID-19. Como se ha explicado en artículos anteriores, se había advertido a los gobiernos que los patógenos peligrosos para la vida humana para los que no había inmunidad se estaban volviendo más frecuentes, lo que había provocado ya una ola de epidemias antes del COVID-19. Pero la mayoría de los gobiernos no gastaron en prevención (investigación sobre vacunas), ni en protección (recursos sanitarios sólidos y sistemas de pruebas y rastreo). Por el contrario, los gobiernos habían recortado el gasto en salud, privatizándolo y subcontratándolo, y en el caso de Estados Unidos, aplicando un sistema de seguro médico privado que dejó a una minoría considerable de estadounidenses sin protección alguna, y el resto pagó enormes primas por su cobertura sanitaria.

Y en los EEUU y otros países, como el Reino Unido, Suecia y Brasil, hubo una abierta negativa de los gobiernos a reconocer la naturaleza letal del virus y a tomar medidas para salvar vidas. Para estos gobiernos, mantener las empresas funcionando, especialmente las grandes, era más importante. Esta actitud llevó a cierres tardíos y medidas de aislamiento social, luego a confinamientos «light», que no suprimieron la propagación del virus, y más tarde a relajaciones demasiado tempranas que llevaron a una reactivación de la pandemia.

Así que mientras Biden presta juramento en la ceremonia de inauguración, los estadounidenses todavía enfrentan niveles casi récord de casos y muertes causados por el COVID. Al mismo tiempo, la actividad económica y la movilidad de las personas se mantienen muy por debajo de los niveles anteriores a la pandemia. Según el último informe de movilidad de Google, la actividad económica de EEUU sigue estando entre un 20% y un 25% por debajo de la del año pasado.

De hecho, el coste económico de la pandemia durante 2020 ha sido equivalente al 80% de la producción del PIB real de EEUU de 2020, si se tiene en cuenta el PIB perdido, las muertes prematuras, el deterioro de la salud a largo plazo y la salud mental.

De modo que el gobierno estadounidense saliente (como muchos otros) no pudo salvar vidas y tampoco pudo salvar los medios de subsistencia. Y este es particularmente en el caso de los peor pagados, que a menudo no pueden trabajar desde casa, se ven obligados a trabajar en condiciones peligrosas o son despedidos; y eso significa ante todo negros y otras minorías étnicas, mujeres y jóvenes.

En general, la economía de EEUU se ha contraído aproximadamente un 4-5% en 2020. Es la mayor contracción desde principios de la década de 1930, ¡hace 90 años! Se han perdido más de 25 millones de empleos, y millones de trabajadores están recibiendo ayudas de emergencia, prestaciones por desempleo o han abandonado toda esperanza. Grupos enteros de empresas estadounidenses han cerrado, principalmente en el sector de servicios, pero no solo, pero no reabrirán cuando la economía se recupere (cuando se haya vacunado a suficientes estadounidenses).

Todos los datos sugieren que han producido «cicatrices» permanentes en la economía en el empleo, la inversión y los ingresos. La mayoría de los estudios sugieren que la economía de EEUU en términos del PIB no volverá a los niveles de 2019 antes de finales de 2022, como muy pronto, y ciertamente no a los niveles que habría alcanzado el PIB si no hubiera habido la recesión pandémica.

Por lo tanto, no habrá una recuperación en forma de V como se esperaba; de hecho, de las principales economías del mundo, solo China lo está logrando. En cambio, se está produciendo lo que he llamado una recuperación de ‘raíz cuadrada inversa’, en la que la producción cae pero luego no recupera la misma tendencia de crecimiento económico anterior. Esa producción se pierde para siempre, como muestra este pronóstico para EEUU de Oxford Economics:

Pero, ¿qué pasa con las medidas de política económica adoptadas durante la recesión pandémica bajo la administración Trump y las que planea Biden durante 2021 y más allá? ¿No conseguirán que la economía de Estados Unidos vuelva a «funcionar como siempre»?

En el último año, se ha producido la mayor inyección de crédito al sistema monetario de la historia, mediante compras de deuda pública y corporativa y préstamos a empresas del Banco de la Reserva Federal. El balance de la Fed casi se ha duplicado en un año, para llegar a casi al 40% del PIB de EEUU y se espera que aumente aún más este año. ¿Ha salvado a las empresas de la quiebra? Hasta cierto punto sí, pero principalmente a las grandes compañías de viajes, automóviles y combustibles fósiles, mientras que muchas pequeñas empresas están quebrando.

Con las tasas de interés más o menos en cero y la Fed inyectando aún más crédito a las arcas de los bancos y las empresas, ¿ayudará esta generosidad a que la economía de los EEUU se recupere más rápido en 2021? La evidencia está en contra. La historia de lo que se llama ‘flexibilización cuantitativa’ (“QE”, en la que lo importante es la cantidad de crédito que se inyecta, no la reducción del coste de los intereses) ha demostrado que no es capaz de relanzar los sectores productivos de la economía capitalista. Como concluye un estudio empírico: “el producto y la inflación, en contraste con algunos estudios previos, muestran un impacto insignificante que evidencia las limitaciones de los programas del banco central” y «la razón del estímulo económico insignificante de la QE es que el dinero inyectado ha servido para financiar el crecimiento del precio de los activos financieros más que el consumo y las inversiones»balatti17.pdf (free.fr)

De hecho, lo que ha sucedido con todas estas inyecciones de crédito es que los bancos y las grandes empresas las han utilizado para especular en los mercados de valores y bonos en lugar de pagar salarios, preservar puestos de trabajo o aumentar la inversión. Después del pánico inicial de la pandemia en marzo, el mercado de valores de EEUU ha experimentado un alza sin precedentes.

Ahora se encuentra en máximos históricos y, en relación con las ganancias y los activos productivos, se encuentra en niveles extremos. Sin embargo, con más apoyo anunciado de la Fed, los mercados financieros podrían seguir subiendo durante un cierto tiempo. Todo lo que ha conseguido la política monetaria es mantener a las empresas con vida, al tiempo que enriquece más a los muy ricos.

La ineficacia de la política monetaria para restaurar la economía estadounidense ha significado que los economistas “ortodoxos” sean «todos keynesianos ahora».  El FMI, el Banco Mundial, la OCDE y, por supuesto, la entrante administración Biden proclaman los méritos de aumentar el gasto público con un déficit presupuestario de «emergencia». Janet Yellen, exresponsable de la Reserva Federal bajo Obama, será la nueva Secretaria del Tesoro de Biden. Yellen lo dejó claro en su testimonio ante el Congreso de los Estados Unidos: «Necesitamos actuar a lo grande» porque «los economistas no siempre están de acuerdo, pero creo que ahora hay consenso: sin más medidas, corremos el riesgo de una recesión más prolongada y dolorosa, y que deje cicatrices a largo plazo en la economía».

Por lo tanto, tenemos el nuevo paquete de estímulos fiscales de Biden para 2021. Los elementos principales del plan de estímulo de Biden incluyen pagos percapita de hasta 1,400 dólares; más ayuda a los gobiernos estatales y locales; la extensión de los beneficios por desempleo de emergencia de 400 dólares semanales; fondos para ayudar a las escuelas y universidades a reabrir; financiación de vacunas, pruebas y rastreo; más descuentos fiscales por hijos; y aumento del salario mínimo.

A primera vista, puede parecer impresionante, para usar las palabras de Yellen, con una inyección fiscal total de hasta el 25% del PIB. Sin embargo, en realidad no es así. Primero, muchas de estas medidas pueden no ser aprobadas en el Congreso de los Estados Unidos a pesar de la estrecha mayoría que ahora tienen los demócratas. Además, incluso este nivel de apoyo fiscal está muy por debajo de lo que se necesita para mantener a 25 millones de estadounidenses fuera de la indigencia o para que los gobiernos locales no se vean obligados a recortar gastos y empleos para «equilibrar sus cuentas». Aumentar el salario mínimo a $ 15 la hora significaría que aquellos con el mínimo estarían muy por debajo del salario medio promedio. Y Biden no tiene la intención de implementar este aumento de inmediato, sino extenderlo a lo largo del tiempo.

Biden también planea un paquete pospandémico que él llama «Build Back Better Recovery Plan» con 2 billones de dólares en estímulos a la inversión, muy orientado hacia iniciativas ecológicas, dando prioridad a “Buy America” en las licitaciones públicas, más inversión en I + D e infraestructura. Nuevamente, esto se extenderá a lo largo de sus cuatro años de presidencia y suma aproximadamente un aumento máximo del 1% del PIB de inversión pública si se implementa en su totalidad.

Y aquí está el problema. En promedio, la inversión del gobierno en la mayoría de las principales economías capitalistas es de aproximadamente el 3% del PIB, mientras que la inversión capitalista es de alrededor del 20% del PIB. Por tanto, la reactivación de la inversión, el crecimiento y el empleo en una economía capitalista depende en última instancia de la inversión capitalista, no del gobierno. El plan de inversión de Biden se ‘extenderá’ al sector capitalista, pero no mucho.  Los estudios más recientes muestran que el «efecto multiplicador» del gasto público en el crecimiento del PIB real no supera el 1%, y en promedio supone la mitad. El plan de Biden probablemente agregaría, en el mejor de los casos, un 1% al crecimiento de EEUU, pero más probablemente solo la mitad. Dado que la tasa media de crecimiento de la economía de EEUU ha sido poco más del 2% anual antes del COVID e incluso menos per cápita, por lo tanto el plan de inversión de Biden no contribuirá mucho para lograr un crecimiento sostenido y más alto del PIB real y del empleo durante los próximos cuatro años.

El problema es que el sector capitalista de la economía estadounidense es muy reacio a invertir y la razón principal es que su rentabilidad es muy baja. De hecho, la tasa de ganancia del capital estadounidense se encuentra en un mínimo desde 1945.

Si, por todos lados escuchamos las enormes ganancias obtenidas por empresas como Amazon, Google, Netflix y los grandes bancos durante la recesión pandémica de 2020, pero las ganancias de los FAANGS son la excepción de la regla. Las ganancias corporativas totales (después de que se eliminen las dádivas gubernamentales) se han reducido en un 30%. Y según Bloomberg, en los EEUU, casi 200 grandes corporaciones se han unido a las filas de las llamadas firmas ‘zombis’ desde el inicio de la pandemia. Ya representan el 20% de las 3.000 empresas más grandes que cotizan en bolsa, con deudas de 1,36 billones de dólares. ¡Eso significa que 527 de las 3.000 empresas no ganaron lo suficiente para cubrir sus pagos de intereses! Por lo que sigue habiendo un riesgo significativo de crisis crediticia y de colapso financiero futuro, quizás en 2021, cuando se reduzca la generosidad de la Fed.

Y luego está el debate sobre el tamaño de la deuda pública y la inflación. La deuda del sector público estadounidense se ha disparado durante la pandemia a más del 110% del PIB estadounidense.

La opinión de consenso actual es que 1) los gobiernos no tienen alternativa a gastar más y aumentar sus niveles de deuda, de lo contrario no habrá recuperación después de la pandemia; y 2) no importa si los niveles de deuda aumentan porque el coste del servicio de esas deudas (intereses) es realmente bajo y, a medida que se recupera el PIB real, los ingresos del gobierno aumentarán, el gasto de emergencia disminuirá y el coste del servicio de la deuda será manejable. La economía puede superar la carga de la deuda si crece, como lo hizo después de la Segunda Guerra Mundial.

No hay duda de que el interés neto sobre la deuda pública es históricamente muy bajo, solo un poco más del 1% del PIB anual en comparación con una tasa de crecimiento del PIB del 2-3% anual. Pero algunos estudios convencionales son menos optimistas. El Instituto Peterson sostiene que aquellos “que creen que las tasas no subirán tienen demasiada confianza en sus propias opiniones. Las fuerzas que han contribuido a tasas más bajas son universalmente difíciles de predecir y, como se señaló anteriormente, incluso cambios modestos en las tasas pueden producir movimientos considerables en el interés neto como parte de la economía en el futuro». Resistencia fiscal en un mundo profundamente incierto: el papel de la discrecionalidad semiautónoma | PIIE

Como muestra la tabla anterior, solo un aumento de 50 pb en los costes medios del interés de la deuda pública elevaría los costes de los intereses por encima de la tasa de crecimiento probable. Además, si el plazo de reembolso promedio de los bonos públicos cae (y está disminuyendo), entonces el gobierno pronto entraría en un escenario de deuda en expansión para pagar el coste y el reembolso de la deuda existente o, alternativamente, tendría que hacer recortes significativos en el gasto público, como en medicare, seguridad social o, muy probablemente, en los llamados «gastos discrecionales» como educación, servicios públicos, etc. Puede que el debate sobre si la austeridad es necesaria o no puede haber sido aplazada, tirando la pelota cuesta abajo. Pero la pelota sigue estando ahí.

Por supuesto, los exponentes de la Teoría Monetaria Moderna han rechazado enérgicamente la sugerencia de que el gobierno de los EEUU deberá eventualmente dejar de tener déficits presupuestarios y lidiar con el aumento de la deuda. Los partidarios de la TMM argumentan que Biden puede y debe tener déficits presupuestarios permanentes hasta que se alcance el pleno empleo. No es necesario financiar estos déficits anuales emitiendo más bonos públicos. Debido a que el gobierno controla la unidad de cuenta, el dólar, que todos deben usar, la Reserva Federal puede simplemente «imprimir» dólares para financiar los déficits según lo requiera el Tesoro. Resultado: pleno empleo y crecimiento.

He discutido en detalle los errores en la argumentación de la TMM en otros artículos, pero la cuestión clave es que el gasto público, independientemente de cómo se financie, puede no lograr los aumentos necesarios de inversión y empleo. La razón es porque la TMM no retira la capacidad de la toma de decisiones sobre las inversiones y la creación de empleos de las manos del sector capitalista. La mayor parte de la inversión y el empleo permanece bajo el control del capitalismo, no del estado. Y como he argumentado anteriormente, la inversión privada depende de la rentabilidad esperada del capital.

Permítanme repetir las palabras de Michael Pettis, un decidido economista keynesiano: “la conclusión es la siguiente: si el gobierno puede gastar fondos adicionales de manera que el PIB crezca más rápido que la deuda, los políticos no tienen que preocuparse por la inflación galopante o la acumulación de deudas. Pero si ese dinero no se utiliza de manera productiva, ocurre lo contrario».  Esto se debe a que “crear o pedir dinero prestado no aumenta la riqueza de un país a menos que hacerlo resulte directa o indirectamente en un aumento de la inversión productiva… Si las empresas estadounidenses se muestran reacias a invertir, no porque el coste del capital sea alto sino porque la rentabilidad esperada es baja, es poco probable que respondan… invirtiendo más”.

En una gran recesión, las empresas se desploman, el desempleo aumenta y la inversión en medios de producción se detiene. Las ganancias totales caen, pero se han creado las condiciones para un aumento en la tasa de ganancia a medida que los costes caen y los fuertes devoran a los débiles. Joseph Schumpeter, de la escuela austriaca de economía, llamó a esto ‘destrucción creativa’, siguiendo a Marx, quien argumentó que las recesiones eventualmente proporcionan el entorno para una mayor rentabilidad y expansión, por lo que se produce un ciclo de auge, recesión y auge.

La recesión pandémica de 2020 se parece a la de la década de 1930, por lo que eventualmente debería proporcionar un impulso a la rentabilidad. Pero entonces hizo falta una guerra mundial para poner fin a la Gran Depresión de los años treinta. Y si la Fed continúa invirtiendo crédito en las empresas para apuntalar a los ‘zombis’ a expensas de la inversión productiva, la economía de los EEUU simplemente volverá con la administración Biden a la economía de bajo crecimiento, baja inversión y bajo crecimiento salarial de los últimos diez años, tras la Gran Recesión.

Y si aumenta la desilusión en las políticas de Biden, se podrían sentar las bases políticas para el regreso de algo como el trumpismo, que según Donald «acaba de empezar».

https://www.sinpermiso.info/textos/eeuu-la-economia-con-biden 

  • 20.44.-sexta herejía: nacionalismo BERNARDO GARCÍA
  • G20: La solución de la deuda MICHAEL ROBERTS

No hay despegue industrial sin una alta dosis de nacionalismo. No tanta como la británica en su despegue que nació con ínfulas de imperio colonialista, ni su réplica alemana que repudiaba las imposiciones británicas en su brillante escuela “historicista”. Tampoco vale la pena imitar el chauvinismo francés heredero del activo proteccionismo del ministro Colbert y de los posteriores arrebatos napoleónicos.

29 nov 2020.- Lo que es inaceptable son los sobresaltos extranjerizantes que sólo rebelan los crudos intereses de los comerciantes importadores. Cosa que sucedió en tiempos recientes cuando el Arancel Externo Común Andino acababa de ser aprobado, el presidente colombiano Álvaro Uribe lideró con el 15 años presidente del gremio de los comerciantes e importadores Sabas Pretel de la Vega, no sólo se rebeló sino que arremetió en pro del libre comercio con los Estados Unidos. A su llamado acudieron prestos otros gremios.

Fue entonces cuando se me vino a la memoria la vergonzosa tragedia del general José María Melo, último general del Ejército Libertador de Simón Bolívar y el movimiento de los artesanos manufactureros, relatado en el libro maestro de Ospina Vásquez. Nuestro mejor historiador en economía. Ni saltando con las cifras de las cuentas nacionales, ni pellizcando anécdotas. Un tanto desordenado sí y sin una redacción bien hilada. Así corre su libro “Industria y protección en Colombia” entre tablas estadísticas muy precisas y puntuales con observaciones de contexto muy concisas y documentadas.

Pero de pronto aparece un conflicto mayor entre librecambio y protección. En 1854 el liberal centrista general José María Obando es elegido presidente. Liberales draconianos y gólgotas, así como conservadores en bloque buscan renuncia de Obando si no firma una nueva constitución, ratificando el libre comercio, eliminando el ejército nacional comandado por el general patriota y libertador José María Melo y mayores poderes para los estados federales. Los artesanos organizados en milicias, le exigen al presidente Obando cerrar el congreso y convertirse en dictador popular. Obando prefirió renunciar. Los artesanos le ofrecen la presidencia a Melo, comandante de las Fuerzas Armadas de Cundinamarca, es quien asume.

El general Cipriano Mosquera marcha desde Barranquilla con los ejércitos del Norte, el general José Hilario López encabezó el ejército del Sur y por el occidente avanzó el general Joaquín París con la División Antioqueña del Alto Magdalena. El expresidente Pedro Alcántara Herrán coordinó el ataque conjunto sobre Bogotá. Mosquera penetra en combate hasta la plaza de San Francisco, López se metió por el sur y París llegó hasta la plaza de San Victorino. Herrán tomó las alturas del barrio Egipto. Luego de la victoria los tres ejércitos confluyeron a la Plaza Mayor.

 El patriota general Melo fue apresado y juzgado; pero tras el pago de la fianza de su paisano y amigo Manuel Murillo Toro, Melo es desterrado a América Central. Los artesanos fueron desterrados, confiscados sus bienes y enviados a pie para ser encarcelados en Panamá. Pocos fueron los sobrevivientes. Ese es el peor episodio de nuestra historia patria.

Como diría el famoso economista Paul Barán, la explotación y dominio imperialista sobre los países atrasados no son faena del imperio. Las élites de esos países se lucran mucho con representaciones extranjeras e importaciones. La industria nacional no les importa, aunque escuchan el himno nacional con devoción y con la mano abierta sobre el pecho.

Además de otros tratadistas sobre el desarrollo, Rostow tuene en su libro más de diez pasajes en los que relaciona take off con nacionalismo. La etapa del despegue es tan dura y existente como la disciplina en tiempos de guerra. El nacionalismo podría estimular «motricidad», así como el motivo de interés capitalista, y este poder debe ser activado sobre todo en el curso de un plan de desarrollo económico (Rostow 1960b: 55-56).

El uso del nacionalismo podría parecer una respuesta a la «conspiración comunista», que pretende manipular a los líderes nacionalistas del Tercer Mundo (Rostow, 1964: 126-127); pero la verdad es que las personas que habitualmente tenían fuertes sentimientos nacionalistas en Asia se concentraban no en la hostilidad hacia los países desarrollados, sino en la modernización o industrialización (Rostow 1960a: 439). Fue por esa razón que WW. Rostow medió ante el presidente Kennedy para que avalara del golpe de estado del general Park en Corea. Era un general nacionalista, nacido del campesinado pobre, oficial en el ejército japonés y luego en el coreano, con estudios en West Point en administration Pública y Desarrollo Económico. Ese es otro cantar.

20.44.-G20: La solución de la deuda MICHAEL ROBERTS

Este fin de semana tiene lugar la cumbre de líderes del G20, no físicamente, por supuesto, sino virtualmente. Con Arabia Saudí como orgulloso anfitrión, ese conocido bastión de la democracia y los derechos civiles, los líderes del G20 se van a concentrar en el impacto de la pandemia de COVID-19 en la economía mundial.

22 nov 2020.- En particular, los líderes están alarmados por el enorme aumento del gasto público engendrado por la depresión que ha obligado a los principales gobiernos capitalistas a suavizar su impacto en las empresas, grandes y pequeñas, y en la población trabajadora en general. Las estimaciones del FMI son que el estímulo fiscal y monetario combinado en las economías avanzadas ha sido equivalente al 20 por ciento de su producto interior bruto. Los países de ingresos medios del mundo en desarrollo no han podido inyectar tanto gasto público, pero aun así han logrado una respuesta combinada equivalente al 6 o 7 por ciento del PIB, según el FMI. En los países más pobres, sin embargo, la reacción ha sido mucho más modesta. Juntos inyectaron un gasto equivalente a solo el 2% de su PIB, mucho menor, como reacción a la pandemia. Eso ha dejado a sus economías mucho más vulnerables a una recesión prolongada, lo que podría arrojar a millones de personas a la pobreza.

La situación se vuelve más urgente a medida que se empiezan a sentir las consecuencias de la crisis pandémica. Esta semana, Zambia se convirtió en el sexto país en desarrollo en incumplir el pago o reestructurar sus deudas en 2020 y se esperan más países a medida que aumenta el coste económico del virus, incluso en medio de las buenas noticias sobre posibles vacunas.

El Financial Times comenta que: algunos observadores piensan que incluso los grandes países en desarrollo como Brasil y Sudáfrica, ambos en el grupo de naciones grandes del G20, podrían enfrentarse a severos desafíos para obtener financiación en los próximos 12 a 24 meses”.

Hasta ahora, los gobiernos del G20 han hecho muy poco para evitar o mejorar este desastre de la deuda que se avecina. En abril, Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, dijo que las necesidades de financiación externa de los países de los mercados emergentes y en desarrollo fueron de “billones de dólares”. El propio FMI ha prestado 100.000 millones de dólares en préstamos de emergencia. El Banco Mundial ha reservado 160.000 millones de dólares para prestar durante 15 meses. Pero incluso el Banco Mundial reconoce que “los países de ingresos bajos y medianos necesitarán entre $ 175 mil millones y $ 700 mil millones al año”.

La única innovación coordinada ha sido una iniciativa de suspensión del servicio de la deuda (DSSI) presentada en abril por el G20. La DSSI ha permitido a 73 de los países más pobres del mundo posponer los pagos. Pero aplazar los pagos no es una solución: la deuda permanece e incluso si los gobiernos del G20 muestran una mayor flexibilidad, los acreedores privados (bancos, fondos de pensiones, fondos de cobertura y los ‘vigilantes’ de bonos) continúan exigiendo su libra de carne.

En las economías avanzadas y en algunas economías de los mercados emergentes, las compras de deuda pública por parte de los bancos centrales han ayudado a mantener las tasas de interés en mínimos históricos y respaldado el endeudamiento público. En estas economías, la respuesta fiscal a la crisis ha sido masiva. Sin embargo, en muchas economías de los mercados emergentes y de bajos ingresos muy endeudadas, los gobiernos han tenido un margen limitado para aumentar el endeudamiento, lo que ha obstaculizado su capacidad para ampliar el apoyo a los más afectados por la crisis. Estos gobiernos se enfrentan a decisiones difíciles. Por ejemplo, en 2020, la relación entre la deuda pública y los ingresos fiscales alcanzará más del 480% en los 35 países del África subsahariana elegibles para la DSSI.

Incluso antes de que estallara la pandemia, la deuda mundial había alcanzado niveles récord. Según el IIF, en los mercados ‘maduros’, la deuda superó el 432% del PIB en el tercer trimestre de 2020, más de 50 puntos porcentuales año tras año. La deuda global total alcanzará los 277 billones de dólares a fin de año, o el 365% del PIB mundial.

Gran parte del aumento de la deuda entre las denominadas economías en desarrollo se ha producido en China, donde los bancos estatales han ampliado los préstamos, mientras que los préstamos de la “banca en la sombra» han aumentado y los gobiernos locales han llevado a cabo un mayor número de proyectos inmobiliarios y de infraestructuras utilizando la venta de tierras para pagarlos o financiarlos.

Muchos expertos «occidentales» consideran que, como resultado, China se encamina a una importante crisis de incumplimiento de la deuda que afectará seriamente al gobierno de Beijing y su economía. Pero tales predicciones se han repetido durante las últimas dos décadas desde el pequeño «reajuste de activos» tras 1998. A pesar del aumento de los niveles de deuda en China, tal crisis es poco probable.

Primero, China, a diferencia de otras economías emergentes grandes y pequeñas con altas deudas, tiene una enorme reserva de divisas de $ 3 billones. En segundo lugar, menos del 10% de su deuda está en manos extranjeras, a diferencia de países como Turquía, Sudáfrica y gran parte de América Latina. En tercer lugar, la economía china está creciendo. Se ha recuperado de la recesión pandémica mucho más rápido que las otras economías del G20, que siguen en recesión.

Además, si algún banco o compañía financiera quiebra (y algunos lo han hecho), el sistema bancario estatal y el estado mismo están dispuestos a rescatarlos o permitir la «reestructuración». Y el estado chino tiene el poder de reestructurar el sector financiero, como muestra el reciente bloqueo del lanzamiento planificado del ‘finbank’ de Jack Ma.  Ante cualquier señal seria de que el sector financiero e inmobiliario chino se está volviendo demasiado «grandes para quebrar», el gobierno puede actuar y lo hará. No habrá un colapso financiero. Esa no es la situación en el resto del G20.

Y lo más importante, a nivel mundial, el aumento de la deuda no se produjo solo en la deuda del sector público, sino también en el sector privado, especialmente la deuda empresarial. Las empresas de todo el mundo han aumentado sus niveles de deuda mientras las tasas de interés eran bajas o incluso nulas. Las grandes empresas de tecnología lo hicieron para acumular efectivo, recomprar acciones para aumentar su precio o para llevar a cabo fusiones, pero las empresas más pequeñas, cuya rentabilidad había sido baja durante una década o más, lo hicieron solo para mantener la cabeza fuera del agua. Este grupo se ha vuelto cada vez más zombi (es decir, los beneficios no son suficientes para cubrir los intereses de la deuda). Esa es una receta para eventuales suspensiones de pagos, cuando las tasas de interés vuelvan a subir.

¿Qué se debe hacer? Una solución ofrecida es más crédito. En el G20, los funcionarios del FMI y otros presionarán no solo por una extensión de la DSSI, sino también por una duplicación de la capacidad crediticia del FMI a través de los Derechos Especiales de Giro (DEG). Esta es una forma de dinero internacional, como el oro en cierto sentido, y una moneda fiduciaria valorada mediante una canasta de monedas importantes como el dólar, el euro y el yen y solo emitida por el FMI.

El FMI los ha emitido en crisis pasadas y sus defensores dicen que debería hacerlo ahora. Pero la propuesta fue vetada por Estados Unidos en abril pasado. “Los DEG significan dar liquidez incondicional a los países en desarrollo”, dice Stephanie Blankenburg, directora de financiación de la deuda y el desarrollo de la Unctad. «Si las economías avanzadas no pueden ponerse de acuerdo, todo el sistema multilateral estará prácticamente en bancarrota».

Cuán cierto es eso. Pero, ¿la solución es aún más deuda (perdón, ‘crédito’) que se acumule en la cima de la montaña ya existente, incluso a corto plazo? ¿Por qué los líderes del G2 no acuerdan en cambio cancelar las deudas de los países pobres y por qué no insisten en que los acreedores privados hagan lo mismo?

Por supuesto, la respuesta es obvia. Significaría enormes pérdidas a nivel mundial para los tenedores de bonos y los bancos, que posiblemente hiciera estallar una crisis financiera en las economías avanzadas. En un momento en que los gobiernos están experimentando déficits presupuestarios masivos y niveles de deuda pública muy por encima del 100% del PIB, se enfrentarían a un mega rescate de bancos e instituciones financieras a medida que la carga de la deuda emergente se hiciera sentir en casa.

Recientemente, el ex economista jefe del Banco de Pagos Internacionales, William White, fue entrevistado sobre qué hacer. White es un veterano discípulo de la escuela austriaca de economía, que culpa de las crisis en el capitalismo no a las contradicciones inherentes dentro del modo de producción capitalista, sino a la expansión «excesiva» e «incontrolada» del crédito. Lo que sucede porque las instituciones fuera del funcionamiento «perfecto» de los mercados monetarios capitalistas interfieren con la creación de dinero y los intereses, en particular los bancos centrales.

White responsabiliza de la inminente crisis de la deuda a los bancos centrales. “Han seguido políticas equivocadas durante las últimas tres décadas, que han provocado una deuda cada vez mayor y una inestabilidad cada vez más peligrosa en el sistema financiero”.  Continúa: “mi punto es: los bancos centrales crean las inestabilidades, luego tienen que salvar el sistema durante la crisis, y con eso crean aún más inestabilidad. Siguen disparándose en el pie«.

Hay algo de verdad en este análisis, como admitió incluso la Reserva Federal en su último informe sobre la estabilidad financiera en Estados Unidos. Los activos de los bancos centrales del G7 han aumentado $ 7 billones en solo ocho meses, en contraste con el aumento de $ 3 billones en 2009, tras el colapso de Lehman Brothers en 2008. La Fed admite que la economía mundial tenía problemas antes de la pandemia y necesitaba más de crédito: «tras una larga recuperación mundial de la crisis financiera de 2008, las perspectivas de crecimiento y de beneficios empresariales se han debilitado a principios de 2020 y se han vuelto más inciertas». Pero mientras que las inyecciones de crédito generaron una «disminución de los costes financieros que redujeron la carga de la deuda», alentaron una mayor acumulación de deuda que, junto con la disminución de la calidad de los activos y de los estándares de suscripción de crédito más bajos, “significa que las empresas se han expuesto cada vez más al riesgo de una recesión económica importante o a un aumento inesperado de las tasas de interés. Por lo tanto, los inversores se han vuelto más susceptibles a cambios repentinos en el sentimiento del mercado y a un endurecimiento de las condiciones financieras en respuesta a los shocks «.

De hecho, las inyecciones del banco central han aplazado el problema, pero no han resuelto nada: “Las medidas adoptadas por los bancos centrales tenían como objetivo restaurar el funcionamiento del mercado y no abordar las vulnerabilidades subyacentes que hicieron que los mercados amplificaran el estrés. El sistema financiero sigue siendo vulnerable a otra tensión de liquidez, ya que las estructuras y los mecanismos subyacentes que dieron lugar a las turbulencias siguen vigentes».  Así que el crédito se ha sumado al crédito anterior y la única solución es más crédito.

White aboga por otras soluciones. Dice: “No hay vuelta atrás a ninguna forma de normalidad sin lidiar con el sobreendeudamiento. Este es el elefante en la habitación. Si estamos de acuerdo en que la política de los últimos treinta años ha creado una montaña cada vez mayor de deuda y una inestabilidad cada vez mayor en el sistema, entonces tenemos que lidiar con eso».

Ofrece “cuatro formas de deshacerse de un exceso de deudas incobrables. Primera: los hogares, las empresas y los gobiernos tratan de ahorrar más para pagar su deuda. Pero sabemos que esto te lleva a la paradoja keynesiana del ahorro, en la que la economía colapsa. Así que esta forma conduce al desastre».  Así que nada de «austeridad».

La segunda forma: “intentar salir del sobreendeudamiento mediante un crecimiento económico real más fuerte. Pero sabemos que el sobreendeudamiento impide el crecimiento económico real. Por supuesto, deberíamos intentar aumentar el crecimiento potencial a través de reformas estructurales, pero es poco probable que esta sea la solución milagrosa que nos salve». White dice que esta segunda forma no puede funcionar si la inversión productiva es demasiado baja porque la carga de la deuda es demasiado alta.

Lo que White deja fuera aquí es el bajo nivel de rentabilidad del capital existente que disuade a los capitalistas de invertir productivamente con crédito adicional. Por «reformas estructurales», White se refiere a despedir a los trabajadores y reemplazarlos con tecnología y destruir lo que queda de derechos y condiciones laborales. Eso podría funcionar, dice, pero no cree que los gobiernos lo implementen con suficiente determinación.

White continúa: «Esto deja dos formas: un mayor crecimiento nominal, es decir, una inflación más alta, o tratar de deshacerse de la deuda incobrable reestructurando y cancelando».   Una inflación más alta bien puede ser una opción, a la que conducirían las políticas keynesianas / TMM, pero en realidad implica que la deuda se paga en términos reales reduciendo el nivel de vida de la mayoría de la gente y reduciendo el valor real de los préstamos realizados por los bancos. Los deudores ganan a expensas de los acreedores y del trabajo.

White, siendo un buen economista de la escuela austriaca, opta por cancelar las deudas. “Eso es lo que recomiendo encarecidamente. Abordar el problema, intentar identificar las deudas incobrables y reestructurarlas de la manera más ordenada posible. Pero sabemos lo extremadamente difícil que es reunir a acreedores y deudores para resolver esto de manera cooperativa. Nuestros procedimientos actuales son completamente inadecuados». De hecho, aparte de que el FMI-G20 y el resto no tienen ninguna ‘estructura’ para hacer esto, estas instituciones líderes no quieren provocar un colapso financiero y una depresión más profunda ‘liquidando’ la deuda, como propusieron los funcionarios del Tesoro de EEUU durante la Gran Depresión de la década de 1930.

En cambio, el G20 aceptará extender el plan de aplazamiento de pagos de la DSSI, pero no cancelará ninguna deuda. Probablemente ni siquiera acepte ampliar el fondo de DEG.  Espera salir adelante a expensas de los países pobres y su gente; y de los trabajadores a nivel mundial.

https://www.sinpermiso.info/textos/g20-la-solucion-de-la-deuda

20.43.-Quinta herejía – BERNARDO GARCÍA

  • El acuerdo RCEP, un primer desafío de Joe Biden contra China
  • China vs. Estados Unidos: 6 gráficos que explican la dimensión de la «mayor guerra comercial en la historia»DANIELE PALUMBO datos de la BBC

El despegue industrial requiera un gobierno fuerte. Un politólogo filipino, cuyo nombre no recuerdo, afirmaba que nuestros países en desarrollo dependen del carácter de los partidos políticos. Allí reside la “voluntad política”.

Según él, existen tres tipos de partidos políticos: 1) el doctrinario inspirado en principios religiosos o filosóficos. Los religiosos musulmanes o cristianos no adoptan una posición decidida de mejoría material de la vida. En cambio, para los filosóficos como los socialdemócratas enfatizan la distribución de ingresos no el crecimiento, problema específico de los países en desarrollo. pasa     Los neoliberales piensan en el bienestar de corto plazo, pero en el largo plazo presumen que las empresas multinacionales proveerán. 2) el clientelista y el populista priorizan el aumento de votos electorales a través de puestos burocráticos y presupuestos para inversiones locales en beneficio de sus comunidades electorales. Su pugnacidad para esos logros les acapara su atención y esfuerzos. Eso es hacer política de masas, dicen. La industrialización en gran escala los tiene sin cuidado. 3) el partido del Estado desarrollista. Le da alta prioridad a la tecnocracia, no en número, sino en poder de decisión para diseñar, financiar, proteger y lanzar proyectos industriales.

Entonces decía nuestro politólogo filipino, estos tres tipos de partidos pueden ser democráticos o dictatoriales. Irma Adelman y Chintia Morris desarrollaron un famoso estudio de correlaciones multivariadas con datos de 73 países en desarrollo para explicar los factores que impulsan el desarrollo. La variable política de gobiernos dictatoriales o democráticos resultó neutra, o sea que su forma de mando es positiva en unos casos y negativa en otros. Empate frente al crecimiento del PIB. Pero, además, el estudio promedia trechos cortos de tiempo-Pib. No entra a analizar si hay o no revolución en el mercado interindustrial que es donde se cuece el despegue o take off industrial.

En conclusión, cuando se habla de Estado fuerte se trata de gobiernos surgidos de partidos cuya programática sea desarrollista. Brasil hizo su take off bajo una inclemente dictadura militar en los años sesenta y setenta, mientras que México lo hizo bajo una democracia severa como la del PRI, que era casi un partido único y con mucho capital extranjero (USA). Argentina no pudo salir de los sobresaltos peronistas y su inestable economía. Ni hablar del general Parker que en Corea impuso el modelo industrial japones. Los demás países que emprendieron su industrialización en los años 60 se pasmaron para quedar curcos con la llegada de la política de la globalización de las empresas multinacionales.

Un estado fuerte por lo tanto, corresponde a gobiernos que entienden lo que significa un desarrollo sectorial. Son cadenas productivas lo que hay que crear. No fábricas de un artículo que depende de importaciones de bienes de capital e intermedios.  Además, con la debida protección como nos lo enseña la historia mundial. Y no puede faltar en capital mixto que se expresa en la infraestructura física de transporte, servicios domiciliarios y comunicaciones propios de las zonas industriales. No es mucho pedirle, pero los seguros contra riesgos de exportaciones son indispensables. Los corsarios del rey aún medran en el mar Caribe y sus alrededores. Para que los empresarios privados arrisquen con una iniciativa poderosa, el Estado ayuda con presteza y generosidad, pero siempre manteniendo el sentido de responsabilidad. Te ayudo y te monitoreo, pero sin incumples, te caigo.

Entonces, el problema es que la democracia en los países en desarrollo los partidos políticos son en su inmensa mayoría clientelistas-populistas.  Los políticos son casi todos abogados, que no entienden qué es la planificación estratégica sectorial, ni cómo se diseña, ni cómo se financia. No tienen la menor idea cómo se hermanan capital oficial con corporaciones privadas. Sobre la mecánica de una zona de aranceles comunes y sobre el mercado externo, ni hablar.

Otra segunda traba son los fuertes grupos de presión internos y sobre todo los comerciantes importadores que se sienten lesionados en sus intereses por la industrialización. Ni hablar de la falta de un nacionalismo sano que paga con algunos sacrificios las ganancias de la patria en términos de empleo, valor agregado y nivel de vida. La globalización empeora la situación con su lema de la gobernabilidad dándole gusto a las solicitudes de la gente que presiona. No se gobierna sino que se administra el status quo.  Por eso se requiere un gobierno fuerte, no eunuco, pero con partidos políticos de estadistas. Lo contrario es el punto en que nos encontramos. Quizá con el impasse USA-China se regrese a la industrialización por bloques.

Ref. I.Marsh, J.Blondel, T.Inoguchi (ed): “Democracy, governance and economic performance” United Nations University press, Tokio, 1999

20.43.-El acuerdo RCEP, un primer desafío de Joe Biden contra China

Foto: cnnespanol.cnn.com 

Editorial. Con la conclusión del mayor acuerdo comercial del mundo, quince países de Asia-Pacífico, incluida China, están abriendo un nuevo capítulo en la integración económica de esta región, listos para salir de la pandemia de Covid-19.

Editorial del «Mundo». Donald Trump aún no ha reconocido su derrota electoral, pero, en el escenario mundial, la rueda gira y gira en sentido contrario a la dinámica que quería lanzar. El importante acuerdo de libre comercio firmado el domingo 15 de noviembre por quince países de Asia-Pacífico, incluida China, es un perfecto contrapunto a otro acuerdo regional, el Trans-Pacific Partnership (TPP), que incluye a Estados Unidos. United se retiró en enero de 2017, tras la llegada de Trump a la Casa Blanca.

16 nov 2020.- Beijing elogió este nuevo acuerdo, llamado Asociación Económica Integral Regional (RCEP), como una «victoria para el multilateralismo y el libre comercio»  ; el diario encargado de transcribir el pensamiento oficial de la dirección china para el exterior, el Global Times , ha multiplicado los artículos sobre el inevitable bochorno de Estados Unidos, enredado en su «unilateralismo». Si bien se defienden de ver a la RCEP como una piedra en el jardín estadounidense, estos comentarios reflejan claramente la satisfacción de Beijing por este avance en la integración económica regional en Asia.

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De hecho, es un paso adelante. Con los 15 países signatarios – los diez estados miembros de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) más China, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda -, el El acuerdo cubre aproximadamente un tercio de la población del planeta y un tercio de la producción mundial. Hace que esta zona de libre comercio asiática sea la más grande del mundo, comparable a las de América del Norte o la Unión Europea. Es notable en otro aspecto: es el primer acuerdo comercial que vincula a los tres pesos pesados ​​económicos de la región, China, Japón y Corea del Sur.

¿China querrá tomar la iniciativa?

La culminación de ocho años de negociaciones, la RCEP no es, sin embargo, una iniciativa china. Es la Asean la que está en el origen, ansiosa por abrir las muy diversas economías y de poder desigual de los diez países que la componen (Vietnam, Singapur, Malasia, Indonesia, Birmania, Laos, Brunei, Camboya, Filipinas, Tailandia) sobre el resto de la región de Asia-Pacífico. Menos ambicioso que el proyecto TPP inicial de EE. UU., No cubre la agricultura y solo parcialmente los servicios. Tampoco incluye al otro peso pesado de la región, India, que se retiró de las negociaciones en noviembre de 2019.

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Pero la gran pregunta que se cierne sobre el futuro de este tratado de libre comercio, que aún no ha sido ratificado por cada país, es qué papel querrá jugar China en él. ¿Permitirá que la Asean se mantenga fiel a sus motivaciones originales, o querrá hacerse con un área comercial que tendrá pocas dificultades para dominar con todo su peso? Fue precisamente esta preocupación la que hizo que Nueva Delhi cambiara de opinión.

Firmado en febrero de 2016, al final de la administración Obama, el TPP fue de inspiración estadounidense y tenía como objetivo integrar las economías de América del Norte y Asia-Pacífico, pero excluía a China. Tras la retirada de Estados Unidos, se transformó en una “Asociación Transpacífica Integral y Progresiva”, concluida en 2018 por once países, siete de los cuales también son signatarios del nuevo acuerdo, en particular Australia y Japón.

Este nuevo capítulo en el comercio mundial es un primer desafío para la futura administración de Biden. También pone en perspectiva las ambiciones de la estrategia Indo-Pacífico forjada por Estados Unidos, Japón, India y Australia, apoyada por Francia y Alemania, para contrarrestar el expansionismo chino.

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https://www.lemonde.fr/idees/article/2020/11/16/l-accord-rcep-un-premier-defi-pour-joe-biden-face-a-la-chine_6059918_3232.html

20.43.-China vs. Estados Unidos: 6 gráficos que explican la dimensión de la «mayor guerra comercial en la historia»DANIELE PALUMBO datos de la BBC

Estados Unidos y China tienen una de las relaciones comerciales más importantes del mundo.

Las dos mayores economías del mundo, Estados Unidos y China, se han enzarzado en una batalla comercial que podría tener efectos secundarios inesperados sobre la economía global.

  • Washington ha aplicado aranceles a bienes importados desde China valorados en US$34.000 millones. Ha sido su acción más reciente para hacer frente a su enorme déficit comercial con la potencia asiática. 7 julio 2018

Pekín le ha respondido aprobando nuevos aranceles por un monto similar.

En total, unos800 productos chinos, desde calentadores hasta robots industriales y autos, tendrán un arancel del 25% cuando sean importados a Estados Unidos.

  • Para Trump “las guerras comerciales son buenas”: cómo pueden afectar a América Latina los aranceles al acero y aluminio

De igual modo, China fijó una tasa del 25% en un conjunto de productos procedentes de Estados Unidos, desde petróleo hasta soja..

Pero ¿qué dicen los datos sobre el actual conflicto comercial?

  1. De vuelta a 1970

Cuando Donald Trump se convirtió en presidente de Estados Unidos prometió hacer el país «grande de nuevo». Parte de ese plan se basaba en cambiar radicalmente cómo funcionan los acuerdos comerciales con otros países y enfocarse en proteger la economía interna.

A principios del siglo XX, en el año 1900, los aranceles representaban en torno al 30% del valor total de las importaciones de EE.UU. En ese momento, el país intentaba reducir la entrada de bienes foráneos y desarrollar su joven sector industrial.

Los nuevos aranceles regresarán al país a un nivel de proteccionismo nunca visto desde la década de 1970, cuando la tarifa promedio se ubicaba en 6,5%.

  • China vs. EE.UU.: cómo nos puede afectar a todos la «mayor guerra comercial en la historia» iniciada este viernes

En 2016, los aranceles promedio eran de 1,5%, el nivel más bajo desde la independencia en 1776.

  1. Cerrando el déficit comercial

Con estas nuevas políticas proteccionistas, el principal objetivo de Trump es reducir el ingreso de importaciones chinas e impulsar a los estadounidenses a comprar más productos hechos en el país y reducir la asimetría en la balanza comercial..

El mandatario cree que esta es la mejor vía para cerrar el déficit comercial con China, que en la actualidad se ubica en US$375.000 millones.

Creció notablemente desde 2001, cuando China se incorporó a la Organización Mundial de Comercio y comenzó a mejorar de forma significativa su posición y sus relaciones con buena parte del mundo.

  1. Empleos en riesgo

Hay preocupaciones de que los aranceles también afecten a los empleos en EE.UU.

The Trade Partnership, una empresa de investigación económica, señala que el impacto será peor de lo que se esperaba inicialmente con unos 400.000 puestos de trabajo afectados.

Empresas fabricantes que usan metal, componentes eléctricos y materiales de construcción tendrán que pagar más por sus materias primas y, posiblemente, cobrar más por su trabajo o reducir puestos de empleo.

Esto dependerá de cuán altos son los aranceles particulares y también de si su aplicación se expande a otros países como Canadá, México y la Unión Europea.

  1. ¿Cuánto daña al comercio?

Desde marzo pasado, ambos gobiernos han publicado (y anulado) informes y listas de lo que harán.

Hasta ahora, solamente aranceles por un valor de US$3.000 millones han entrado en vigor, pero Trump ha amenazado con nuevos aranceles.

Además de los que entraron en vigor este viernes, y en respuesta a la retaliación de China en junio, el mandatario estadounidense ordenó aranceles valorados en US$200.000 millones y ha amenazado con imponer otros por un valor similar.

  1. ¿Qué productos se ven afectados?

La lista de bienes que se verán afectados por los aranceles ha sido actualizada varias veces por ambos gobiernos.

China está enfocada en los productos agrícolas y en partes mecánicas para el sector de la energía, mientras que EE.UU. apunta a un amplio número de productos industriales.

  1. ¿Cuán peligroso puede ser el conflicto comercial?

La guerra comercial iniciada por Trump podría afectar potencialmente a productos de otros socios comerciales de EE.UU.

También podría provocar una reacción en cadena a medida que los países empiecen a tomar medidas contra sus socios, quienes podrían actuar en retaliación.

Los datos de la oficina del censo de EE.UU. muestran cómo la economía de ese país depende fuertemente de las importaciones.

Desde 1992, China ha jugado un papel extremadamente importante en el comercio de Estados Unidos.

. https://www.bbc.com/mundo/noticias-44747895

  • 20.42.-Cuarta herejía  BERNARDO GARCÍA
  • Bideconomia: ¿recuperación o crisis? MICHAEL ROBERTS

Los países en trance de ejecutar su despegue industrial requieren Estados fuertes y gobiernos ejecutivos. No eunucos. Porque el esfuerzo para lograr complejas y nuevas funciones de producción es muy exigente. Colombia, como todos los países de la Comunidad Andina de Naciones, se quedaron pasmados en la primera etapa del “take off”.

15 NOV 2020.- Industrias de bebidas, tabaco y comestibles. Todo de baja tecnología. Algunas industrias de ensamblaje de electrodomésticos y algo de ensamble de autos. Unas cuantas de baterías y la despantanantemente cara refinería de Cartagena. Nada en bienes de capital.

Hasta hace unos veinte años las descalificaciones del “despegue” industrial hizo fiestas. WW Rostow, como economista e historiador serio que fuera, se mantenía en la raya desde su pronunciamiento en el Symposio de la Unesco en 1954 sobre los factores de desarrollo económico. Los famosos historiadores cuantitativos de la época minimizaban la existencia de etapas y consideraban fantasiosa la pieza clave: el take off. Rostow sin embargo ya se había iniciado en la nueva metodología de análisis del mercado interindustrial: la matriz insumo producto, y les solicitaba a los genios de la historia bajar de las variables macroeconómicas demasiado agregadas al análisis sectorial. Sólo en los años 90 aparecieron las etapas y el despegue.

Ahora el problema no es teórico. Es de política económica internacional. Primero, el tanque de pensamiento de los 7 grandes, la inefable OCDE pensó que las 100.000 empresas multinacionales y sus 900.000 empresas filiales pueden atender las necesidades de productos manufacturados del planeta tierra, a condición de que se sitúen allá donde los salarios son más bajos. Las demás naciones juiciosas, sin intervención de los gobiernos, siguen exportando sus productos primarios. Nada de industria. Muchos importadores.

Dicho y hecho. Las industrias de los USA y de otras potencias industriales fueron en masa a instalarse a China. El resultado no tardo el llegar. La desproporción entre importaciones y exportaciones tendía a reventar las finanzas del dólar. Donald Trump decía que los chinos se los iban a comer. Joe Biden se sonríe y piensa lo mismo. Los chinos no quieren ni al uno, ni al otro porque dicen: ambos son antichinos. De acuerdo y la famosa globalización de la inefable OCDE murió con la pandemia.

Ahora tendremos que regresar al dicho de que con uniones aduaneras con más de doscientos millones de habitantes, cualquier industrialización es cosa de corto tiempo (unos 20 años de take off) y gobiernos desarrollistas. No eunucos como el último sexteto colombiano.

20.42.-Bideconomia: ¿recuperación o crisis? MICHAEL ROBERTS

Todas las encuestas de opinión pública indican que el candidato del Partido Demócrata, Joe Biden, ganará las elecciones presidenciales de Estados Unidos y sustituirá al titular Donald Trump. Los demócratas también consolidarán su mayoría en la cámara baja del Congreso de los Estados Unidos, la Cámara de Representantes. Y quizás se hagan con el control de la cámara alta, el Senado. 

7 nov 2020.- Pero incluso sin este, Biden y los demócratas tendrán poder político para cambiar el curso de la pandemia de COVID y la economía de Estados Unidos en los próximos años. Pero, ¿pueden hacerlo o lo harán?

Primero, recordemos los desafíos a los que se enfrentan. La economía estadounidense está sufriendo la peor recesión económica desde la década de 1930. Las cifras del PIB del tercer trimestre, publicadas hace unos días, muestran que la economía de EEUU todavía se encuentra muy por debajo de su nivel anterior a la pandemia.

El PIB de los EEUU sigue estando un 3,5% por debajo de su nivel pre-pandémico, mientras que la inversión empresarial sigue siendo un 5% inferior. De hecho, el PIB real de EEUU sólo se ha recuperado hasta niveles cercanos al punto más bajo de la última caída de la Gran Recesión de 2008-2009.

 

Y de los más de 22 millones de puestos de trabajo perdidos en marzo y abril durante los cierres, hasta ahora solo se han recuperado alrededor de 11,3 millones, y nunca se llegó a aprobar en el antiguo Congreso un nuevo proyecto de ley de estímulo, supuestamente para ayudar a los desempleados.

Personas ocupadas (miles)

Si bien el gobierno federal ha recibido fondos del Congreso, recaudados por la Reserva Federal mediante la compra de bonos del gobierno, los estados y los condados locales se han visto privados de fondos y obligados a despedir a cientos de miles de empleados públicos.

Mientras tanto, la pandemia de COVID continúa arrasando en todo el país con tasas de infección en niveles récord, lo que alienta a la gente a quedarse en casa para trabajar (si pueden); a no reunirse, ni a viajar o gastar en restaurantes y actividades de ocio, incluso si muchos gobernadores en los estados continúan afirmando que se puede hacer. Como resultado, la recuperación de las transacciones y las actividades iniciada durante el verano se ha frenado en seco. Y todavía no hay una «fórmula milagrosa» para una vacuna eficaz a la vista.

Con la inversión empresarial en actividades productivas mostrando pocos signos de recuperación y el empleo muy bajo, la vuelta a la tendencia pre-pandémica de crecimiento económico y empleo está a años de distancia. De hecho, según Oxford Economics, el crecimiento del PIB real no volverá a su tendencia anterior en absoluto. Lejos de una recuperación económica en forma de V, o incluso en forma de U, la trayectoria será en forma de raíz cuadrada inversa, como señalé que ocurriría.

Es la misma trayectoria de crecimiento económico que surgió después de la Gran Recesión de 2008-9 que expliqué en mi libro, The Long Depression. Estados Unidos y otras economías capitalistas importantes parecen estar entrando en otra fase de esa depresión. Es decir, bajo crecimiento, baja inversión productiva, empleo con bajos salarios y, detrás de todo eso, baja rentabilidad en activos productivos, incluso si la pandemia está bajo control.

Recuerde que antes de que estallara esta pandemia en todo el mundo, la mayoría de las economías capitalistas, incluida la de  EEUU, ya estaban entrando en una recesión, con la inversión desacelerándose o incluso cayendo y la producción y el comercio estancados.

¿Podrá la administración Biden hacer algo al respecto y está dispuesta a hacerlo? Según el equipo económico de Biden, su administración planea aumentar el gasto del sector público para compensar la ‘huelga de inversiones’ del sector capitalista. Biden propone gastar $ 2 billones en gastos de infraestructura (algo que Trump nunca logró), incluidos proyectos de ‘energía limpia’; poco menos de $ 2 billones en educación y cuidado infantil; $ 1.6 billones en atención médica; $ 700 mil millones en investigación y desarrollo; y $ 500 mil millones en seguridad social y vivienda. Eso hace un total de $ 6,8 billones, o poco más del 30% del PIB actual.

¡Guauu! Suena muy bien. Pero, un momento: ¡Este gasto tendrá lugar en más de 10 años! Y es solo una propuesta. Nadie espera que todo este gasto extra equivalente al 2% del PIB anual sea implementado por el Congreso. La mayoría de las estimaciones calculan que las propuestas de Biden se reducirían en un 60% a aproximadamente $ 3 billones. Las propuestas de infraestructura y educación se reducirían a la mitad, las propuestas de salud se reducirían en un 60% y las propuestas de inversión en I + D y la compra de productos estadounidenses se reducirían en dos tercios.

Y luego está el modo en que se pagará esto. Biden propone aumentar los impuestos en $ 2.4 billones durante diez años (o $ 1.2 billones si se reducen las medidas de gasto). Por lo tanto, casi la mitad de los planes de gasto se recuperarían en impuestos. La mayor parte de los ingresos fiscales provendrían de las personas con mayores ingresos, en particular las que se encuentran en el sector de los millonarios en dólares. Además, el impuesto de sociedades se elevaría del 21% actual bajo Trump al 24%, pero aún estaría muy por debajo del 28% bajo Obama, por lo que las empresas seguirían beneficiándose de ganancias inesperadas. De hecho, el aumento fiscal recaudaría solo $ 725 mil millones en diez años. No habría aumentos en los impuestos patrimoniales para los ricos. En general, el gasto neto más probable después de impuestos según el plan Biden sería de alrededor de $ 1.8 billones durante 10 años, ¡el 0.8% del PIB anual!

Así que todo depende del ‘multiplicador keynesiano’, es decir, el aumento del crecimiento del PIB real inducido por un aumento del gasto público. Digamos que el multiplicador sea tan alto como 2 o incluso 3 en una situación de recesión (lo que es mucho más alto de lo que la mayoría de los estudios muestran que sería «normalmente», y podría ser mucho más bajo que 1 finalmente), por lo que el plan Biden impulsaría el crecimiento del PIB real el próximo año en digamos 2% pts por encima de la tasa de crecimiento probable el próximo año. Los planes de Biden también incluyen impulsar la inmigración neta y retirar algunos de los aranceles sobre las importaciones chinas. Sumando todo esto, Oxford Economics reconoce que los planes de Biden llevarían a una tasa de crecimiento del PIB real del 4,9% al 5,7% en 2021 en comparación con el statu quo bajo Trump del 2,3% al 3,7%.

Así que, incluso si funcionara, el impulso económico de Biden equivaldría a un crecimiento máximo del 2-2.5% del PIB de la economía durante los próximos dos años. Eso puede hacer que la economía de EEUU vuelva a los niveles anteriores al COVID a fines del próximo año, pero a partir de entonces su trayectoria de crecimiento se hundiría incluso por debajo de la débil trayectoria de crecimiento anterior al COVID. La economía de los EEUU crecería a un ritmo del 1,5% anual en el futuro previsible y menos del 1% de crecimiento del PIB per cápita anual (después de contabilizar el aumento de la población).

Pero es poco probable que estos planes funcionen de todos modos. Las economías capitalistas dependen de la inversión del sector capitalista. La inversión capitalista en los EEUU es aproximadamente del 15% del PIB, mientras que la inversión del gobierno es menos del 3% del PIB, es decir, cinco veces menor. Por tanto, es el primero el que determina el ritmo de crecimiento del PIB real. Los planes de Biden implican, como máximo, un 1% adicional del PIB en inversión gubernamental; eso no debe ser ignorado, pero apenas es suficiente para compensar cualquier estancamiento o declive en la inversión capitalista.

Y ese estancamiento es probable a menos que la rentabilidad de la inversión productiva capitalista aumente drásticamente con Biden.  La rentabilidad empresarial estadounidense se encuentra actualmente en un mínimo posterior a 1945.  No se deje engañar por las enormes ganancias obtenidas por empresas como Apple, Microsoft, Facebook, Google, Netflix, etc. Las ganancias de las FAANG son la excepción que confirma la regla.   Fuera de este círculo encantado, las empresas estadounidenses están luchando por obtener suficientes ganancias para expandir la inversión, a pesar de las históricas bajas tasas de interés, con el fin de obtener fondos prestados para inversiones. Si las tasas de interés comienzan a subir nuevamente por la recuperación, afectando particularmente a las pequeñas y medianas empresas que solo pueden pagar las deudas existentes (las llamadas compañías zombis), entonces, lejos de una recuperación, podría producirse un colapso financiero.

Y luego está la deuda del sector público. Según el plan de Biden, el déficit presupuestario federal de los EEUU aumentará unos $ 2 billones durante su primer mandato. La deuda federal que cotiza en bolsa como porcentaje del PIB aumentaría del 108%, cuando asuma el cargo, al 120% al final de su mandato y al 130% del PIB al final de la década. Por lo tanto, incluso si la Reserva Federal mantiene su política actual de ‘tasa de interés cero’ y los rendimientos de los bonos a largo plazo se mantienen bajos, el interés de la deuda pública aumentaría al menos un 1% del PIB. Eso consumirá los ingresos disponibles para gastar en servicios públicos. A medida que aumente la deuda pública y el coste de su servicio, aumentará la presión sobre la administración de Biden para «equilibrar el presupuesto», frenar los planes de gasto y / o aplicar más aumentos de impuestos en general.

Se podría decir que los políticos y la política económica dominante han aprendido la lección y ahora se dan cuenta de que la «austeridad» solo empeora las cosas al reducir el gasto y la «demanda efectiva». Por tanto, las políticas de austeridad no se reactivarán. Después de todo, incluso el FMI está diciendo «gaste tanto como sea necesario y no se preocupe por las consecuencias de la deuda ahora». Pero eso es ahora, en la profundidad de la depresión pandémica. Cuando los costes de la deuda y de las medidas gubernamentales aumenten en el sector capitalista, el capitalismo buscará proteger sus ganancias ya débiles recortando los impuestos y el gasto del gobierno.

Los partidarios de la Teoría Monetaria Moderna pueden levantar la mano en este punto y argumentar que los gobiernos no necesitan pedir dinero prestado a través de la emisión de deuda y, por lo tanto, aumentar los costes de los intereses. Pueden hacer que los bancos centrales «impriman» moneda y la pongan en las arcas del gobierno. Por tanto, el aumento de la deuda pública no es un obstáculo para la inversión y el gasto público con el fin de impulsar la economía y generar pleno empleo. En cierto modo, eso es correcto si el gasto público es productivo para la economía. Pero el obstáculo es la voluntad y la capacidad del sector capitalista de invertir si la rentabilidad es baja.

¿Cuánta inversión pública sería necesaria para reemplazar la inversión capitalista y lograr que la economía estadounidense creciera a tasas que restablezcan y aumenten los salarios reales, logren el pleno empleo y apliquen recursos e innovación para combatir el cambio climático? Requeriría niveles de ‘economía de guerra’ cuando la inversión del gobierno federal aumentó al 23% del PIB y el gobierno controló y dirigió la inversión del sector capitalista.

Esa no es la agenda de Biden o, para el caso, la agenda de los partidarios de la TMM, porque sería mucho más que simplemente ‘estimular’ al sector capitalista: en realidad significaría ‘reemplazar’ su papel inversor. Significaría una revolución económica que no quiere Biden, y que no prevé la TMM.

En un editorial titulado “La bideconomia puede preservar el apoyo al capitalismo”, el Financial Times lo expresa así: “Desde John Maynard Keynes, el mejor argumento para la intervención estatal no ha sido abolir el mercado, sino preservar el apoyo público al mismo”; y «si se implementa, la bideconomia hará la vida más complicada a las empresas y a las personas con altos ingresos, pero también podría evitar un ajuste más amplio en el futuro».

Ese es el objetivo de la Bideconomia.
Fuente: https://thenextrecession.wordpress.com/2020/11/01/bidenomics-boom-or-bust/
Traducción: G. Buster

Temática: Capitalismo contemporáneo, EEUU, Elecciones Teoría económica

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  • 20.41.-III LA TERECERA HEREJÍA – BERNARDO GARCÍA
  • El desafío del crecimiento de ChinaMICHAEL ROBERTS

La primera, el ahorro depende de la inversión. La segunda: la inversión depende de las oportunidades rentables y factibles de inversión. La tercera sentencia que las oportunidades de inversión dependen del “empresario schumpeteriano”.

Las campañas neoliberales para promover el llamado capitalismo popular, ha degradado el concepto de empresario. Los numerosos emprendedores e innovadores multiplican con verdadera pasión la multiplicación de panaderías, pequeños restaurantes, tiendas de barrio y talleres de reparación de vehículos automotores y electrodomésticos. Positivo porque son fuente de abundante empleo; pero muy negativo porque al mismo tiempo eliminan a los empresarios de mayor cuantía porque compiten con las multinacionales.

La construcción del nuevo orden industrial internacional y neoliberal dominado por un núcleo de más de cien mil grandes empresas transnacionales y sus novecientas mil filiales, por lo general hace casi imposible la vida de la gran mayoría de los países en desarrollo que, puesto que no están en condiciones de competir con esas empresas grandes y maduras. Para evitar la marginalización total, no sólo deben ser protegidas sino dotadas del signo empresarial mayor como son los departamentos de investigación y desarrollo.

Hoy las empresas transnacionales todavía pueden influir. La experiencia empero, de algunos de los países recién industrializados de Asia indica que la inversión extranjera directa y la transferencia de tecnología desde Japón, que se da en forma de participaciones minoritarias en el capital u otro tipo de participaciones distintas del capital social en las empresas locales, ha sido un elemento muy importante para mejorar la competitividad internacional de esos países y la modernización tecnológica constante de sus industrias. La experiencia de América Latina -con inversión extranjera directa y tecnología estadounidenses de menor dinamismo que usualmente revistió la forma de subsidiarias o filiales con participación mayoritaria de capital extranjero- tendió a fortalecer los sesgos de la industrialización orientada hacia el interior mediante la sustitución de importaciones y contribuyó poco a mejorar la competitividad de la industria latinoamericana, que sufrió una consiguiente marginalización progresiva tanto desde una perspectiva internacional como empresarial.

En síntesis, las oportunidades de inversión son función del genial y extraordinario empresario schumpeteriano. Hoy en día, esa genialidad se llama R & D, (investigación y desarrollo) que son la proa en punta de las corporaciones transnacionales. Las naciones en desarrollo tenían los Institutos de fomento Industrial… sustituídos ahora por los emprendientos con emprendedores del capitalismo popular.

20.41.-El desafío del crecimiento de ChinaMICHAEL ROBERTS

Esta semana está reunido el V º pleno del Comité Central del Partido Comunista de China. El pleno es para discutir el progreso de la economía china y decidir sobre el crecimiento real del PIB y otros objetivos para el nuevo plan económico quinquenal 2021-25 para China.

31 oct 2020.- El plenario también discutirá un plan amplio para los próximos 15 años, con metas que probablemente se mantendrán durante al menos el resto del gobierno del presidente Xi Jinping, de 67 años. La reunión de este año coincide con la fecha límite para cumplir con el objetivo general anterior de lograr una «sociedad moderadamente próspera», que vence en 2021, el centenario de la fundación del Partido Comunista Chino.

Beijing ha insinuado que ampliará su enfoque de crecimiento económico para incluir objetivos de protección ambiental, innovación y desarrollo autosuficiente, en especial en sectores como alimentación, energía y chips. Todo esto es parte de la estrategia de desarrollar una economía de “circulación dual”, en la que China desarrollará la demanda interna y la autosuficiencia mientras el resto del mundo permanece estancado por el coronavirus.

Beijing ha establecido un objetivo de tasa de crecimiento del PIB anual medio en cada Plan Quinquenal desde 1986. Pero este año, en el que la economía fue golpeada por la pandemia de Covid-19, por primera vez no definió un objetivo. Es probable que el nuevo objetivo de PIB se reduzca del 6,5% anual del plan actual al 5% aproximadamente en el próximo.

Hay mucho que discutir sobre China: cómo lidió con la pandemia de COVID-19 y a qué velocidad se está recuperando económicamente. Pero también cómo se desarrollará la ‘guerra fría’ entre China y Estados Unidos y qué significa para la economía mundial. Y quizás lo más importante de todo: ¿podrá China continuar creciendo a un ritmo lo suficientemente rápido como para reducir la pobreza y elevar el nivel de vida como lo ha hecho con éxito durante los últimos 40 años? Volveré a estas preguntas en publicaciones futuras, pero en este artículo quiero discutir el crecimiento de China, medido por el principal índice económico, el producto interior bruto (PIB).

La razón de ello es porque las estadísticas oficiales del PIB de China y su crecimiento anual desde la revolución de 1949 han sido cuestionadas por economistas «occidentales» e incluso chinos. El debate va desde simplemente argumentar que las autoridades chinas mienten descaradamente y falsifican sus cifras hasta una opinión más razonada de que los cálculos oficiales son incorrectos. Que China simplemente se invente sus cifras ha sido rechazado de manera bastante concluyente por quienes las han estudiado de cerca. «Los hallazgos son que la supuesta evidencia de la falsificación de datos del PIB no es convincente, que la Oficina Nacional de Estadísticas tiene mucho margen institucional para falsificar datos del PIB y que ciertas manipulaciones de datos nominales y reales serían virtualmente indetectables. Los datos oficiales del PIB, sin embargo, exhiben pocas anomalías estadísticas y la Oficina Nacional de Estadísticas, por lo tanto, no hace un uso significativo de su capacidad para falsificar datos o es consciente de las regularidades de los datos estadísticos cuando falsifica datos».

Sin embargo, una gran cantidad de análisis sostiene que las debilidades conceptuales y estadísticas en el trabajo estadístico de China han llevado a una exageración del crecimiento del PIB real de China desde la revolución de 1949 y especialmente desde que comenzó en 1978 el período de ‘reformas de mercado’ iniciado por Deng.   La principal fuente de este punto de vista proviene del US Conference Board, una mina de información estadística sobre el PIB, el PIB per cápita, la productividad y el empleo para la mayoría de los países del mundo. El Conference Board (CB) ha ajustado la tasa de crecimiento del PIB real de China desde la década de 1950 para calcular una tasa de crecimiento mucho más baja que la de los datos oficiales.

Según el CB, si bien los datos oficiales calculan que el crecimiento del PIB real en China de 1949 a 2019 fue del 8,5% anual, en realidad fue solo del 5,9% anual, un 30% menor. La brecha es aún mayor en el período posterior a Mao hasta el año 2000, con el PIB real oficial de China creciendo al 9,7% anual, mientras que el CB cree que creció al 6,3% anual o un 35% menos. Después la brecha entre los dos cálculos se reduce un poco. Con el crecimiento del PIB real per cápita (teniendo en cuenta el crecimiento de la población), la brecha entre los datos oficiales y los datos del CB es aún mayor.

El crecimiento del PIB 1953-19 1953-78 1979-2000 00-19 08-19
Oficial 8.5 6,7 9,7 9.5 8.5
CB 5.9 4.4 6.3 7.3 6.0
Crecimiento del PIB per cápita
1953-19 1953-78 1979-2000 00-19 08-19
Oficial 7.1 4.5 8.4 8,9 8.0
CB 4.5 2.3 5,0 6,8 5.5

¿Cómo llega el CB a resultados diferentes a los datos oficiales? El CB basa sus resultados en el trabajo de Harry Wu del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Hitotsubashi de Tokio. Wu ha trabajado con el gran economista del crecimiento mundial, Angus Maddison, y es el asesor del CB para las estadísticas de China. Wu encuentra fallos conceptuales y técnicas en los datos oficiales que, cuando se ajustan, producen tasas de crecimiento mucho más bajas en la productividad y, por lo tanto, en el PIB y el PIB per cápita.

Wu afirma encontrar muchos fallos en los datos oficiales, pero hay dos que generan la mayor reducción de la tasa de crecimiento oficial. Uno es conceptual y el otro es técnico. El primero, conceptual, es que las estadísticas chinas excluyen cualquier «servicio no material». Se trata de servicios financieros, consultoría empresarial, agencias inmobiliarias, etc., en otras palabras, servicios no productivos. Esto se hizo en China desde el principio para que el PIB reflejara más los sectores productivos de la economía. Por supuesto, esto es un anatema para la economía dominante basada en el PIB concebido por Simon Kuznets para medir el progreso de una economía capitalista. Cuando Wu agrega sus propias estimaciones de estos sectores al PIB de China, esto eleva el valor total del PIB y conduce a una escala de crecimiento diferente. Se reduce la tasa de crecimiento oficial de China en 0,4% pts al año para el período de Mao y 0,7% pts al año para el período posterior a Mao.

El segundo ajuste importante es el de los precios de los bienes producidos. Muchos bienes desaparecen con el tiempo y son reemplazados por bienes nuevos con precios diferentes. Por lo tanto, el valor de la canasta de bienes en el PIB cambiará en consecuencia. Wu ajusta el PIB de acuerdo con sus propios cálculos para esto, lo que reduce otros 1,7% pts al año en el período posterior a Mao. Estos dos ajustes explican la mayor parte de la diferencia entre las cifras oficiales de crecimiento y las del CB.

Creo que hay mucho que discutir sobre los ajustes de Wu. En primer lugar, las estadísticas oficiales proporcionan una mejor guía de la fortaleza de los sectores productivos clave de la economía que los datos generales del PIB. En segundo lugar, los ajustes de precios de los productos básicos de Wu parecen arbitrarios y son cuestionables. Los ajustes de Wu conducen no solo a resultados significativamente diferentes para el crecimiento del PIB, sino también para el crecimiento de la productividad, y al índice neoclásico de «innovación», la productividad total de los factores (PTF).

Como concluye Wu: “Hemos limitado el presente estudio al conocido marco neoclásico de cálculo del crecimiento adoptado en la mayoría de los estudios existentes, explícita o implícitamente. Como se indicó al principio del documento, el propósito de este estudio es descubrir cómo y en qué medida los problemas de datos pueden afectar el crecimiento estimado de la PTF, en lugar de construir un nuevo marco teórico para explicar la evolución de la PTF de China. Para ello, he mantenido el mismo enfoque y el mismo marco teórico. Sin embargo, es perfectamente razonable argumentar que el marco neoclásico utilizado en este estudio es cuestionable«.

Sin embargo, los ajustes de Wu a las tasas oficiales de crecimiento del PIB de China se han aceptado ampliamente. Las Penn World Tables, una importante base de datos para gran parte del análisis de la economía mundial, ahora utiliza las estimaciones de CB para el PIB real de China. Aceptemos por ahora el ajuste de los datos para el crecimiento económico chino del CB. ¿Qué implicaciones tiene a la hora de estimar el éxito de la economía china en el pasado y la probable proyección de crecimiento del PIB, la productividad y la inversión en el futuro?

La Reserva Federal de Nueva York ha publicado esta semana un nuevo análisis en profundidad del crecimiento de la economía china utilizando las Penn World Tables (y por lo tanto las estimaciones del CB). Según la Reserva Federal de Nueva York, el crecimiento del PIB real chino ha sido del 6,9% de media desde 1978, más de 2 puntos porcentuales por debajo de la cifra oficial. La exageración estimada del crecimiento varía considerablemente a lo largo del tiempo, desde más de 3 puntos porcentuales durante gran parte de la década de 1990 a menos de 1 punto porcentual hasta hace poco. Así que el efecto de ajuste de Wu está desapareciendo.

Pero incluso si se acepta la tasa de crecimiento más baja, como dice la Reserva Federal de Nueva York, “la evolución del crecimiento de China sigue siendo notable. En nuestra muestra de 124 economías, China ha estado por encima del percentil 90 de la distribución del crecimiento global más de la mitad del tiempo desde 1982, y por encima del percentil 75 hasta el año pasado. El crecimiento de China durante los últimos 20 años (7,5%) es algo inferior al de la Cuenca del Pacífico de altos ingresos durante los períodos en los que crecieron hasta el nivel actual de ingresos per cápita de China, pero se sitúa en el medio del grupo en términos per cápita (6,9%))”.Y lo que la Fed no menciona es que China es un gigante en comparación con las ciudades estado de Singapur y Hong Kong y también es inmensamente más grande en PIB y población que Taiwán, Corea e incluso Japón. Lograr un alto crecimiento anual en una economía tan grande en las últimas dos décadas hasta 2018 es verdaderamente un logro histórico.

Uno de los resultados de este enorme crecimiento de la renta per cápita ha sido un asombroso aumento de la esperanza de vida. De la esperanza de vida al nacer de 1960 de solo 44 años, la esperanza media de vida de China es ahora de 77 años. Está alcanzando a Estados Unidos, donde ha habido una caída desde el final de la Gran Recesión. Y China ha superado a todas las demás llamadas grandes economías emergentes.

La alta esperanza de vida y la caída de las tasas de natalidad han significado que China tiene una población que envejece. De hecho, la población en edad de trabajar (20-64) comenzó a reducirse en 2017.

Hasta ahora, la clave del crecimiento económico de China ha sido la enorme expansión de la inversión en maquinaria y tecnología a medida que China pasó de la economía intensiva en mano de obra del período de Mao a una economía de exportación industrial de alta tecnología. Del crecimiento anual del PIB real del 8,7% en las dos décadas anteriores a 2007, 4,7% pts provienen de la inversión (55%) y más de un tercio de la ‘innovación’ (PTF). Los insumos laborales contribuyeron con menos del 15%.

La Reserva Federal de Nueva York admite que si China mantiene este ritmo de expansión, «está bien encaminada para alcanzar un status de ingresos altos… Después de todo, el crecimiento del ingreso per cápita ha promediado el 6.2 por ciento en los últimos cinco años, lo que implica una duplicación aproximadamente cada once años y el ingreso per cápita ya está cerca del 30 por ciento del nivel de EEUU».

Pero los economistas de la Fed de Nueva York, junto con la mayoría de los economistas occidentales, creen que esto no sucederá. La tasa de crecimiento de China se ralentizará porque no puede expandir la inversión de capital aún más y su capacidad tecnológica no aumentará lo suficiente para compensarla. Además, a menos que abandone la dirección estatal y pública de las inversiones y permita que ‘el mercado’ y ‘el consumidor’ dominen, no podrá alcanzar un estatus de ingresos altos y quedará prisionera de la ‘trampa de los ingresos medios’ como tantas otras economías ‘emergentes’ capitalistas.

La Fed de Nueva York ofrece tres escenarios de crecimiento para las próximas dos décadas. El escenario «negro» proyecta que China fracasará por completo en alcanzar los niveles de vida de las economías capitalistas maduras. Incluso en un escenario «bastante bueno», no alcanzaría el éxito de Japón y otros estados de Asia oriental. Solo el escenario ‘dorado’ lo conseguiría.

Pero en el escenario dorado, el crecimiento del ingreso real per cápita debe promediar un muy rápido 4.9 por ciento de 2018 a 2028, desacelerándose a un aún fuerte 2.6 por ciento durante 2028-38 (según las cifras de crecimiento del CB). Esto haría que los ingresos reales aumentasen en un 111 por ciento desde su nivel de 2018, en una evolución comparable a la que lograron los Tigres asiáticos en un período similar. China alcanzaría el estatus de economía de altos ingresos, con ingresos reales ligeramente por encima del 60 por ciento del nivel actual de Estados Unidos, o exactamente el 50 por ciento del nivel futuro proyectado para Estados Unidos.

La Fed de Nueva York estima que la tasa de crecimiento de China se desacelerará porque el crecimiento de la inversión se decrecerá y la mejora de la productividad derivada de la innovación no será suficiente para compensar la caída del empleo a medida que China envejezca. «Hay buenas razones para dudar de que China pueda sostener un rápido crecimiento de la PTF con tal combinación de producción, especialmente dadas las preocupaciones ya urgentes sobre la eficiencia del nuevo gasto en inversión».

La Reserva Federal de Nueva York considera que sería » bastante extraordinario y sin precedentes históricos» que las tasas de crecimiento de China se mantengan en un 5% anual durante los próximos 20 años. El economista keynesiano residente en Beijing, Michael Pettis, se hace eco de la opinión de la Fed: “Se espera que la población activa de China sea un 7% menor en 15 años de lo que es hoy. En ese caso, un crecimiento del PIB del 4,7% requiere un aumento en la productividad de los trabajadores tan grande como un crecimiento del PIB del 5,2% para una economía con una población activa estable. «

Pero ¿ese objetivo de crecimiento es realmente tan imposible? Dado que China ha logrado un crecimiento anual del 7% (cifras CB) durante los últimos 20 años con los insumos laborales contribuyendo solo el 15%, no parece imposible que incluso con una contribución nula del trabajo (y ese no será el caso) y sin cambios en la tasa de inversión, China pueda lograr un crecimiento económico de alrededor del 5% anual logrando un aumento moderado de la PTF del 1-2% anual. Mucho dependerá de los efectos de la modernización tecnológica que China está llevando a cabo. E incluso la Fed de Nueva York admite que “China puede crecer rápidamente durante mucho tiempo antes de acercarse a la frontera tecnológica. Hay muchas ventajas, pero no hay garantía de que se aprovechen».  Además, incluso si China no mantiene un crecimiento anual del 5% durante las próximas dos décadas, cerrará la brecha con las economías maduras porque las tasas de crecimiento de estas tendrán suerte si superar el 1-2% anual (y eso suponiendo que no haya una crisis de producción capitalista hasta 2040).

La razón por la que la Reserva Federal de Nueva York, así como muchos keynesianos y otros críticos del «milagro» chino, son tan escépticos es que hacen sus análisis a partir de un modelo económico de crecimiento diferente. Están convencidos de que China sólo puede tener «éxito» (¡como las economías del G7!) si su economía depende de la inversión rentable de empresas privadas en un «mercado libre» donde el consumo determina la inversión. Y, sin embargo, la evidencia de los últimos 40 e incluso 70 años es que un modelo económico de planificación dirigido por el estado, como el de China, ha tenido mucho más éxito que sus pares de ‘economía de mercado’ como India, Brasil o Rusia.

La Fed de Nueva York admite que «China (podría) resultar un caso único, logrando el estatus de economía de altos ingresos mientras conserva características de gobernanza diferentes a las de todas las economías actuales de altos ingresos».   Sin embargo, “las autoridades chinas han sido claras sobre sus planes para implementar reformas orientadas al mercado. Pero las autoridades han dejado igualmente claro que el Partido Comunista mantendrá el control sobre las esferas de decisión de la economía y sobre la vida política. Y en este sentido, la política se está orientando actualmente en la dirección equivocada, hacia un mayor control de la economía por parte del Estado y el partido».   Según los críticos, esta es la «dirección equivocada»; pero ¿qué concluirá el pleno del PCCh?

En publicaciones futuras, analizaré los desafíos que enfrenta la economía china, además del crecimiento, que incluyen: aumento de la deuda; cambio climático y medio ambiente; desigualdad; el proyecto de la “Nueva Ruta de la Seda”; y la intensificación de la «guerra fría» con Estados Unidos.

https://www.sinpermiso.info/textos/el-desafio-del-crecimiento-de-china

20.40.-SEGUNDA HEREJÍA BERNARDO GARCÍA

  • La cortina de humo (literal) del FMI   – MICHAEL ROBERTS

Si el ahorro depende de la inversión productiva y no a la inversa, entonces ¿de qué depende la inversión? De las oportunidades de inversión. Respuesta al parecer probabilística.  Apuesta al azar. Schumpeter dijo: de la innovación; pero sus discípulos le dieron mayor alcance con “oportunidades de inversión”.

Keynes habría dicho que la inversión depende de la tasa de interés o mejor: de la “eficiencia marginal del capital”, es decir de la diferencia entre la rentabilidad esperada de la inversión y la tasa de interés. Y eso resulta cierto para las inversiones especulativas y de corto plazo; pero no para las productivas y de largo plazo. Razón por la cual esa hipótesis quedó anulada por encuestas muy estrictas, sobre tasa de interés e inversión productiva. Por el contrario guarda su vigencia en los efectos de la tasa de interés sobre la demanda de dinero y la masa de ahorro-inversión en corto plazo.

La eficiencia marginal del capital sigue siendo válida siempre que el objetivo del empresario sea sólo la maximización del valor presente de sus beneficios. (Tasa interna de retorno). Cosa en general adjetiva en la evaluación de grandes proyectos productivos con relación a la tasa interna de retorno (TIC).

Para ilustrar la función en la inversión con relación a las “oportunidades de inversión” puede remitirse al famoso diamante de Porter.  En su tesis primitiva, Porter sondeó cerca de doscientas empresas exitosas en la costa este de los Estados Unidos. Su éxito le pareció estar determinado por ciertas condiciones comunes. En primer lugar encontró cuatro condiciones favorables: de los factores no sindicalizados, condiciones de una demanda suficiente y no asociada, sectores afines y de apoyo auxiliares. Puede ser benéfica alguna rivalidad encontrada y el favor del gobierno. En suma todo un hallazgo superior a la innovación simple.

MORALEJA

1.- El uso de la variable ahorro. inversión y la variable consumo en el manejo monetario, parece a muchos que cumplen con las consignas keynesianas. Y puede ser así con la ayuda adicional de la curva de Philips, pero olvidan que esa no es una política desarrollista. Es política económica para emular los ciclos y la inestabilidad económica.

2.- Las grandes inversiones industriales que revolucionan el mercado interindustrial son las que provocan el famoso despegue o take off clásico. Así, los ferrocarriles pueden revolucionar el transporte, pero no provocan el efecto logrado en Inglaterra, Alemania o los Estados Unidos si las locomotoras, los vagones y los caminos férreos son importados. Así que las industrias de automotores, astilleros de barcos y lanchas y químicos de pinturas y solventes sí alteran las funciones de producción y provocan el take off.

20.40.-La cortina de humo (literal) del FMI   – MICHAEL ROBERTS

En su último informe Perspectivas de la Economía Mundial, el FMI volvió a abordar el tema del cambio climático, el calentamiento global y qué hacer al respecto. Como el año pasado, el FMI reconoce que el cambio climático es un tema candente para la humanidad y el planeta. Pero esta vez afirma que hay opciones políticas que podrían detener cualquier calentamiento adicional y evitar alcanzar un punto de inflexión más allá del cual no habría vuelta atrás.

25 oct 2020.- Las emisiones globales cayeron un 8,8 por ciento en el primer semestre de este año en medio de las restricciones de movimiento y de la actividad económica debido a la pandemia de coronavirus, según un nuevo informe.

Pero están volviendo a subir.

«Desafortunadamente, el impacto de la protección climática será casi insignificante», como consecuencia de la crisis del COVID, dice el informe. Aunque las emisiones de dióxido de carbono son más bajas de lo habitual, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera sigue aumentando debido al continuo consumo de combustibles fósiles. “Casi no hay diferencia en el calentamiento global. Quizás una diferencia de una centésima de grado, probablemente incluso menos”, afirma.

Y en un informe publicado esta semana, las Naciones Unidas pronostican que, a menos que se detenga el calentamiento global, el planeta se convertirá en un «infierno inhabitable» para millones de personas. El informe de la ONU lo pone negro sobre blanco: los líderes políticos y empresariales están siendo «deliberadamente negligentes», ya que los desastres naturales casi se han duplicado este siglo. En el período de 2000 a 2019, se registraron 7.348 grandes desastres que se cobraron 1,23 millones de vidas y afectaron a 4.200 millones de personas (muchas en más de una ocasión), lo que generó aproximadamente 2,97 billones de dólares en pérdidas económicas a nivel mundial. Esto representa un fuerte aumento con respecto a los veinte años anteriores. Entre 1980 y 1999, 4.212 desastres estuvieron relacionados con peligros naturales en todo el mundo que se cobraron aproximadamente 1,19 millones de vidas y afectaron a 3,25 mil millones de personas, lo que provocó aproximadamente pérdidas económicas por valor de 1,63 billones de dólares.

Esta diferencia se explica en buena parte por un aumento de los desastres relacionados con el clima, incluidos los eventos climáticos extremos: de 3.656 eventos relacionados con el clima (1980-1999) se ha pasado a 6.681 desastres relacionados con el clima en el período 2000-2019. En los últimos veinte años, el número de grandes inundaciones ha aumentado a más del doble, de 1.389 a 3.254, mientras que la incidencia de tormentas aumentó de 1.457 a 2.034. Las inundaciones y tormentas fueron los eventos más frecuentes. El informe “El costo humano de los desastres 2000-2019” también registra aumentos importantes en otras categorías, como sequías, incendios forestales y eventos de temperaturas extremas. También ha habido un aumento en los eventos geofísicos, incluidos terremotos y tsunamis, que han matado a más personas que cualquiera de los otros peligros naturales que se analizan en este informe.

Haciendose eco del informe del FMI, la ONU señala que “actualmente, el mundo va camino de un aumento de temperatura de 3,2 grados Celsius o más, a menos que las naciones industrializadas puedan lograr reducciones en las emisiones de gases de efecto invernadero de al menos un 7,2% anual durante los próximos 10 años para lograr el objetivo de 1,5 grados acordado en París”.

Si bien China es el mayor emisor de CO2, debido principalmente al tamaño de su población, el crecimiento anual más rápido de emisiones proviene de India y Estados Unidos.

Sin embargo, el FMI cree que tiene las respuestas para evitar un desastre inminente: «Si no se aborda, el cambio climático conllevará un coste humano y económico potencialmente catastrófico, pero no es demasiado tarde para cambiar de rumbo». Mantener las temperaturas a niveles considerados seguros por los científicos requiere reducir las emisiones netas de carbono a cero a nivel mundial a más tardar a mediados de siglo, pero esto se puede hacer, dice el FMI con dos importantes herramientas de política económica que, además, “se pueden aplicar de manera que apoyen el crecimiento económico, el empleo y la igualdad de ingresos”.  Suena estupendo.

¿Cuáles son las políticas económicas del FMI para salvar el planeta? La primera es reducir el uso de energía de combustibles fósiles y la segunda es reducir el consumo de energía en general. Según los economistas del FMI, esto se puede hacer con impuestos al carbono y valorar las emisiones de carbono a precios de mercado. “Un impuesto al carbono encarece los combustibles sucios, lo que incentiva a los consumidores de energía a cambiar su consumo hacia combustibles más ecológicos. El consumo total de energía también cae porque, en general, la energía es más cara». Y en el otro lado de la moneda, deberíamos hacer que “la energía verde sea más barata y más abundante (mediante subsidios o inversión pública directa en energía verde)”.

Los países deberían optar inicialmente por un estímulo a la inversión verde: inversiones en transporte público limpio, redes eléctricas inteligentes para incorporar energías renovables en la generación de energía y modernización de edificios para hacerlos más eficientes energéticamente. Este impulso de infraestructura verde logrará dos objetivos. En primer lugar, impulsar el PIB mundial y el empleo en los primeros años de la recuperación de la crisis del COVID-19. En segundo lugar, la infraestructura verde aumentará la  productividad en los sectores con bajas emisiones de carbono, incentivando así al sector privado a invertir en ellos y facilitando la adaptación a los precios más altos del carbono.

El FMI tiene un modelo que afirma que su estrategia para mitigar el cambio climático en realidad podría impulsar el PIB mundial en los primeros 15 años de la recuperación en aproximadamente un 0,7 por ciento del PIB mundial de media, y el empleo durante aproximadamente la mitad de ese período, lo que implicaría aproximadamente la creación adicional de 12 millones de empleos en todo el mundo. A medida que la recuperación se afianza, los precios del carbono anunciados previamente y que aumenten gradualmente se convertirán en una herramienta poderosa para lograr la reducción necesaria de las emisiones de carbono. “Si se implementa, tal programa de políticas pondría a la economía global en un camino sostenible al reducir las emisiones y limitar el cambio climático. El efecto neto reduciría aproximadamente a la mitad la pérdida de la producción esperada por el cambio climático y proporcionaría aumentos del PIB real a largo plazo muy por encima de la tendencia actual a partir de 2050 en adelante».  Así que parece que podemos tener nuestro pastel y comérnoslo: ¡más crecimiento y cero emisiones!

Sin embargo, el FMI admite que, a pesar de los beneficios a largo plazo y un impulso inicial a la actividad económica, sus políticas sí imponen costes durante la transición. Entre 2037 y 2050, la estrategia de mitigación reduciría el PIB mundial en aproximadamente un 0,7 por ciento de media anual y en un 1,1 por ciento en 2050 en relación con la falta de cambio de las políticas. Sin embargo, dice el FMI, “Estos costes parecen manejables, sin embargo, considerando que se prevé que la producción global crecerá en un 120 por ciento de aquí a 2050. El lastre sobre la producción podría reducirse aún más si las políticas climáticas incentivan el desarrollo tecnológico en tecnologías limpias, a través de subsidios a I + D, por ejemplo. Además, el paquete sería neutral para la producción durante ese período si se consideran beneficios importantes en forma de mejores índices de salud (debido a la reducción de la contaminación) o menos congestión del tráfico».

Asimismo, el FMI reconoce que “los hogares de bajos ingresos tienen más probabilidades de verse perjudicados por el precio del carbono, ya que gastan una parte relativamente grande de sus ingresos en energía y es más probable que los empleen en la fabricación y el transporte intensivos en carbono”. Pero los gobiernos pueden utilizar varias políticas para limitar los efectos negativos de los precios más altos del carbono en los hogares, por ejemplo, mediante transferencias de dinero en efectivo y aumento del gasto público. Y los puestos de trabajo se pueden salvar: «reorganizar a los trabajadores también ayudará a suavizar la transición laboral a sectores con bajas emisiones de carbono».

Todo esto suena genial. Se evita el calentamiento global, el crecimiento económico y el empleo continúan y todo mediante medidas orientadas al mercado e inversiones gubernamentales, sin tocar directamente a la industria de los combustibles fósiles ni el control multinacional de la producción de energía, minerales y materias primas.

Sin embargo, lo primero que hay que señalar es que el modelo del FMI no asume la posibilidad de crisis financieras y de inversión en la producción capitalista durante los próximos 30 años. Proyecta un crecimiento global medio anual del 3,3% hasta 2050. Y, sin embargo, también reconoce que su estrategia de ‘mitigación’ reduciría un 1% pt al año de esa tasa. Sobre esa base, el crecimiento del PIB real per cápita estaría apenas por encima del crecimiento de la población en muchos países del Sur Global. El modelo no evita realmente el conflicto entre vidas y medios de vida.

El FMI también se aferra al modelo neoclásico dominante de depender de los precios del mercado para alterar la producción y el consumo. Las emisiones de carbono se valorarán en los mercados para tener en cuenta el «coste social del carbono» en la contaminación y el calentamiento global. Pero los economistas que han intentado calcular cuál debería ser ese «precio social» han encontrado que hay tantos factores involucrados y que el precio debe proyectarse sobre un horizonte de tiempo tan largo que es realmente imposible asignar un valor monetario al daño social. – ¡Las estimaciones del precio del carbono oscilan entre $ 14 por tonelada de CO2 y $ 386! “ Es imposible un cálculo aproximado de las incertidumbres en el caso de los efectos catastróficos o irreversibles, de baja probabilidad pero muy perjudiciales”. De hecho, donde se ha intentado aplicar un precio al carbono, ha sido un miserable fracaso a la hora de la reducción de emisiones o, en el caso de Australia, el gobierno lo ha dejado caer bajo la presión de las empresas de energía y minería.

La otra política del FMI es la inversión pública en «tecnología verde». Aquí el FMI se centra en la captura de carbono. Si bien la captura de carbono puede funcionar, al menos en teoría, es prohibitivamente costosa e incluso puede convertirse en parte del problema. Por ejemplo, un consorcio que incluye a Amazon y Microsoft invirtió en CarbonCure Technologies, una empresa canadiense que busca reducir las emisiones de dióxido de carbono del hormigón. Pero la producción de cemento, el ingrediente clave del hormigón,  genera tanto CO2  que si la industria fuera un país, solo China y Estados Unidos emitirían más CO2 en un año.

Además, la captura de carbono aún está en pañales: solo hay unos 20 proyectos en uso comercial en todo el mundo, según la AIE. E incluso los partidarios de CCT admiten que «estamos en un punto de inflexión y nadie sabe exactamente hacia dónde se inclinará», asegura Klaus Lackner, un experto de la Universidad Estatal de Arizona que inventó los «árboles mecánicos» que eliminan el CO2 del aire. Lackner cree que es probable que el mundo supere el límite de calentamiento global de 1,5 ° C establecido en el acuerdo climático de París. «Vivimos en un mundo acelerado que superará los 1,5 ° (…) Vamos a tener que pisar más fuerte los frenos y vamos a tener que recuperar carbono».

Las propuestas de política del FMI están creando una ‘cortina de humo’ (¡literalmente!) Para ocultar la realidad de que, mientras la industria de los combustibles fósiles y los otros grandes emisores multinacionales de gases de efecto invernadero no se toquen y no se incluyan en un plan para eliminarlos gradualmente, se superará el punto de inflexión hacia un calentamiento global irreversible.

El grupo de analistas de energía más autorizado del mundo, la Agencia Internacional de Energía, descubrió en su último informe anual que el mundo se encamina hacia un calentamiento global superior al límite más agresivo del Acuerdo de París de 1,5 ° C. La agencia considera que sacar del sistema energético los combustibles fósiles costaría un 25% más que los 54 billones de dólares que se espera que el mundo invierta de aquí a 2040.

En su 2020 World Energy Outlook, la IEA afirma que “La era del crecimiento de la demanda mundial de petróleo llegará a su fin en la próxima década, pero sin un gran cambio en las políticas gubernamentales, no hay señales de un rápido declive. Según la naturaleza de las actuales políticas, un repunte económico global pronto haría que la demanda de petróleo volviera a los niveles anteriores a la crisis».

Lograr una reducción de alrededor del 40% en las emisiones para 2030 requiere, por ejemplo, que las fuentes de bajas emisiones proporcionen casi el 75% de la generación de electricidad mundial en 2030, frente a menos del 40% en 2019, y que más del 50% de los automóviles de pasajeros vendidos en todo el mundo en 2030 sean eléctricos, frente al 2,5% en 2019.

Y si la infraestructura energética actual continúa funcionando como lo ha hecho en el pasado, forzaría por sí misma un aumento de temperatura de 1,65 ° C. Es decir, más allá del punto de inflexión para la extinción de especies a nivel planetario, un clima destructivo y la migración masiva.

https://www.sinpermiso.info/textos/la-cortina-de-humo-literal-del-fmi

  • 20.39.-Primera herejía desarrollista (I)  BERNARDO GARCÍA
  • El desastre de una deuda sin escapatoria MICHAEL ROBERTS

El ahorro no implica inversión. Más bien la inversión desata el ahorro. Parece un absurdo. Pero puede haber mucho dinero disponible, pero muy poca inversión. Del hecho de que haya plata no significa que haya inversión; pero si surgen proyectos viables y muy rentables, la plata llueve.

La lluvia de dinero puede provenir de fondos del Estado, de cuentas de las corporaciones financieras, de fondos de los seguros sociales, de bancos comerciales, de préstamos a exterior colocando bonos de deuda o por gracia de préstamos de los bancos comerciales internacionales, con la venia de FMI y del Banco mundial. Puede haber otras fuentes legales e ilegales venidas de los Paraísos Fiscales.

No es que si no hay plata no hay inversión. Claro que se trata de inversiones nuevas, en desarrollo de la industrialización. Más concretamente se trata de poner en marcha el despegue industrial, el famoso take off. Claro que para inversiones rutinarias de crecimiento de PIB, sólo se requieren las reservas financieras de las empresas y algo de crédito comercial. Esas inversiones rutinarias de denominan Inversiones inducidas por el crecimiento de la demanda.

Son las nuevas inversiones en nuevas empresas y productos las que desatan las masas financieras de ahorros. En los países donde se opera una industrialización tardía, casi siempre se trata de sustitución de importaciones. Se necesita un cierto volumen de demanda verificable (propia o en unión aduanera con algunos vecinos) para que la nueva empresa sea viable.

La inversa, es la ortodoxia que viene desde los clásicos y que se rompió con Schumpeter y su teoría de la innovación en su obra El desenvolvimiento económico. Así lo vuelve a ratificar Irma Adelman en su obra sobre Teorías del Desarrollo.

Un progresista y gran economista Eduardo Sarmiento cae, sin embargo en los brazos de la vieja ortodoxia cooptada por los neoliberales. Sarmiento, por ejemplo, recita esta salmodia:

Sin mayor fundamento científico pretenden sustituir el ahorro con el déficit fiscal financiado con crédito externo y ahora con emisión que genera liquidez e inflación. La hipótesis es controvertida por la evidencia de los últimos 30 años de todos los países que muestran que la tasa de ahorro es la principal causa del crecimiento, y más, el principal vínculo con los componentes más representativos de las economías. El crecimiento es la variable más estructural de la economía y se manifiesta por conducto de la tasa de ahorro. Sin ir lejos, los países del sur de Asia crecen el doble de Estados Unidos y América Latina porque su tasa de ahorro es 50 % más alta.

“Las falsas teorías de la distribución del ingreso enrarecen las soluciones del futuro. En mi libro Teorías del crecimiento y la distribución para una nueva era se muestra que la conciliación más clara se puede lograr con un cambio en la estructura del comercio internacional basada en la ventaja comparativa por otra de mayor complejidad, relación capital-producto y productividad del trabajo, que reducen la brecha salarial con los países desarrollados” https://www.elespectador.com/opinion/financiamiento-del-gobierno-con-emision/

MORALEJAS:

1.- Si el país es pobre, sus ahorros son bajos y por lo tanto con inversión insuficiente que produce un bajo crecimiento del PIBl. Con el PIB bajo… sigue la cantinela de los círculos viciosos neoliberales y  depresivos del justificado lento crecimiento.

2.- Si por el contrario se comienza con proyectos de inversión, diseñados con condiciones necesarias y suficientes para que sean rentables, se puede hasta llegar a planes estratégicos que crean las cadenas productivas con industrias complementarias para todo un sector industrial. Ese es otro cantal. BG.

20.39.-El desastre de una deuda sin escapatoria MICHAEL ROBERTS

La reunión semestral del FMI y el Banco Mundial comienza esta semana. El FMI precedió su encuentro con una advertencia de que los países pobres del mundo se encaminan hacia la catástrofe debido a la depresión pandémica, lo que lleva al impago de las deudas de sus gobiernos y empresas a los inversores y bancos acreedores en el ‘norte global’.

18 oct 2020.- Según el FMI, aproximadamente la mitad de las economías de bajos ingresos (LIE) están ya en peligro de impago de la deuda. La deuda de los ‘mercados emergentes’ con respecto al PIB ha aumentado del 40% al 60% en esta crisis.

Y hay poco espacio para impulsar el gasto público para paliar el golpe. Los países «en desarrollo» se encuentran en una posición mucho más débil en comparación con la crisis financiera mundial de 2008-09. En 2007, 40 países de mercados emergentes y de ingresos medios tenían un superávit fiscal público combinado equivalente al 0,3% del producto interno bruto, según el FMI. El año pasado, registraron un déficit fiscal del 4,9 por ciento del PIB. El déficit público de los ‘mercados emergentes’ en Asia pasó del 0,7% del PIB en 2007 al 5,8% en 2019; en América Latina, pasó del 1,2% del PIB al 4,9%; y los mercados emergentes europeos pasaron de un superávit del 1,9 por ciento del PIB a un déficit del 1 por ciento.

Por ejemplo, Brasil tiene ahora un déficit público consolidado del 15% del PIB. El de India es del 13%. En ambos países sus niveles de deuda soberana aumentarán hasta el 90% del PIB a fines del próximo año y se acercarán al 100% del PIB en 2022.

La nueva economista en jefe del Banco Mundial, Carmen Reinhart, advirtió que el sur global se enfrenta a “una ola sin precedentes de crisis de deuda y reestructuraciones”.   Según Reinhart: «en términos de cobertura, de qué países se verán envueltos, estamos en niveles que ni siquiera se habían visto en la década de 1930».   Las deudas de las empresas no financieras en los 30 mercados emergentes más grandes se elevaron al 96 por ciento del producto interno bruto en el primer trimestre de este año, más que el monto de la deuda corporativa en las economías avanzadas, al 94 por ciento del PIB, según el IIF.

Durante los próximos dos años, las 30 principales economías emergentes se enfrentan al nivel más alto de vencimiento de deuda, tanto privada como pública.

Por tanto, estos países pobres se verán obligados a contraer aún más deuda para hacer frente a la crisis pandémica y cumplir con los pagos de la deuda existente. Sin embargo, Reinhart argumenta que “mientras dure la enfermedad, ¿qué pueden hacer? Primero te preocupas por ganar la guerra, después averiguas cómo pagarla».

No deja de ser irónico viniendo de alguien que es conocida sobre todo por su trabajo con el economista Kenneth Rogoff de Harvard sobre el daño económico infligido por los altos niveles de deuda a lo largo de la historia. En su famoso (¿infame?) libro, Esta vez es diferente, argumentaron que los altos niveles de deuda pública eran insostenibles y que los gobiernos tendrían que aplicar la ‘austeridad fiscal’ para reducirlos o enfrentarse a un colapso bancario y de deuda.

Peor aún, gran parte de la deuda está nominada en dólares estadounidenses y, a medida que esa moneda hegemónica aumenta de valor como «refugio seguro», la carga del pago de la deuda aumentará para las economías dominadas del «sur». El nivel de deuda corporativa de los mercados emergentes en ‘moneda fuerte’ es significativamente más alto ahora que en 2008. Según el Informe de Estabilidad Financiera del FMI de octubre de 2019, la deuda externa mediana de los países de los mercados emergentes y de ingresos medios aumentó del 100 por ciento del PIB en 2008 al 160 por ciento del PIB en 2019.

Los inversores capitalistas y los bancos ya no están invirtiendo en acciones y bonos del «sur global», con la excepción de China. Por tanto, el flujo de capital privado necesario para financiar la deuda existente se ha agotado.

Como resultado, las monedas de los principales mercados emergentes se han hundido en relación con el dólar y otras monedas «duras», lo que dificulta aún más el pago de las deudas.

Esta inminente crisis de la deuda agravará el impacto de la depresión pandémica en el sur global. En su informe para la reunión semestral, el Banco Mundial estima que la pandemia arrojará a entre 88 y 115 millones de personas a la pobreza extrema este año, que el banco define como vivir con menos de 1,90 dólares al día ( un umbral patéticamente bajo de todos modos) .

Más del 80 por ciento de los que caerán en la pobreza extrema este año se encuentran en países de «ingresos medios», siendo el sur de Asia la región más afectada, seguida del África subsahariana. “Es probable que veamos a personas que habían escapado de la pobreza volviendo a caer en ella, así como a personas que nunca han sido pobres cayendo en la pobreza por primera vez”, dijo Carolina Sánchez-Páramo, directora de la división de pobreza y equidad del banco. “Incluso bajo el supuesto optimista de que, después de 2021, el crecimiento vuelve a sus tasas históricas… los efectos empobrecedores de la pandemia serán enormes”, afirma el Banco Mundial.

Se espera que la economía mundial se contraiga entre un 5 y un 8 por ciento per capital este año, y eso haría que los niveles de pobreza volvieran a los de 2017, revirtiendo tres años de progreso en la mejora de los niveles de vida, según el Banco Mundial.

El progreso en la reducción de la pobreza se había ralentizado antes de la pandemia, según el informe. Aproximadamente 52 millones de personas en todo el mundo salieron de la pobreza entre 2015 y 2017, pero la tasa de reducción de la pobreza se redujo a menos de medio punto porcentual al año durante ese período, después de reducciones de alrededor del 1% anual entre 1990 y 2015.

Lo que también se desprende del informe es que toda la reducción de las tasas de pobreza desde 1990 se ha producido en Asia, en particular en el este de Asia, y en particular en China. Si se excluye a China, ha habido poca o ninguna mejora en la pobreza absoluta en 30 años.

Casi el 7 por ciento de la población mundial vivirá con menos de 1,90 dólares al día en 2030, según el informe, en comparación con el objetivo de menos del 3 por ciento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

En un intento por evitar los inminentes incumplimientos de deuda, el G20 aprobó una moratoria del servicio de la deuda que se extenderá hasta finales de este año. El FMI también ha proporcionado alrededor de $ 31 mil millones de financiamiento de emergencia a 76 países, incluidos 47 de los países más pobres, en el marco del Fondo Fiduciario de Contención y Socorro de Catástrofes. La mayoría de estos países tienen una alta dependencia económica de las exportaciones de productos básicos o del turismo y sufrieron una crisis clásica de financiamiento externo y el colapso económico como consecuencia del Covid-19.

Pero todo esto son meras palabras; con discursos como los de la jefa del FMI, Georgieva, y los de Reinhart en el Banco Mundial. Como dice Oxfam en un nuevo informe devastador sobre la desigualdad y la falta de servicios públicos y derechos de los trabajadores, “los programas de emergencia se han centrado en cerrar las enormes brechas de financiación del presupuesto y la balanza de pagos producidas por los colapsos de ingresos relacionados con el coronavirus y en permitir más gasto en salud y una protección social limitada para enfrentar la crisis”. Y «los informes mundiales, regionales y nacionales del FMI ya advierten de la necesidad de una ‘consolidación fiscal’, es decir, de austeridad, para reducir la carga de la deuda una vez que se haya contenido la pandemia».

Prácticamente todos los documentos de préstamos de emergencia nacionales enfatizan la necesidad de que los gobiernos reduzcan temporalmente el gasto anticoronavirus y tomen medidas de ajuste fiscal para reducir los déficits después de la pandemia. Por ejemplo, en junio de 2020, el FMI acordó un programa de préstamos por $ 5,2 mil millones de 12 meses con Egipto, que detallaba un objetivo de superávit presupuestario primario para el año fiscal 2020/21 del 0,5% para permitir el gasto relacionado con la pandemia de coronavirus, pero exige que se restablezca el superávit primario anterior a la crisis del 2% en el año fiscal 2021/22. El FMI también ha sido responsable de grandes recortes en el gasto en salud, que han dejado a los países mal preparados para la crisis.

El Banco Mundial ha prometido $ 160 mil millones en fondos de emergencia durante los próximos 15 meses y ha abogado por el alivio de la deuda de otros acreedores, pero hasta ahora se ha negado a cancelar cualquier deuda que se le adeude, a pesar de que los países de bajos ingresos reembolsaron $ 3.5 mil millones al Banco Mundial en 2020. El análisis de Oxfam muestra que solo 8 de los 71 proyectos de salud COVID-19 del Banco Mundial incluyeron alguna medida para reducir las barreras financieras para acceder a los servicios de salud, aunque varios de estos proyectos reconocen el alto gasto privado en salud como un problema importante. Dichos gastos arruinan a millones de personas cada año y las excluyen del tratamiento.

La única forma eficaz de evitar los impagos de la deuda es cancelar las deudas de los países pobres con los bancos y las multinacionales. Pero esa es la única medida política que no se va a tomar.

La Jubilee Debt Campaign (JDC) ha pedido al FMI que venda parte de sus reservas de oro para cubrir los pagos de la deuda de los países más pobres del mundo durante los próximos 15 meses. Según la JDC la venta de menos del 7% del oro del FMI generaría una ganancia de $ 12 mil millones, que es suficiente para cancelar las deudas de los 73 países más pobres hasta finales de 2021 y aún dejaría a la organización con sede en Washington con reservas de oro por valor de $ 26 mil millones más que lo que tenía a principios de año. La JDC y otros grupos han pedido una nueva emisión de Derechos Especiales de Giro (DEG), que es dinero internacional de hecho, para financiar a los países pobres. Ambas sugerencias han sido rechazadas.

Reinhart lamenta que «a nivel de país, a nivel multilateral, a nivel del G7, ¿quién tiene la capacidad de financiar todas las grandes brechas fiscales que se han creado o agravado por la pandemia?»   Respuesta: nadie.

https://www.sinpermiso.info/textos/el-desastre-de-una-deuda-sin-escapatoria

20.38.-La herética teoría desarrollista de Alice Amsdem CAMBRIDGE

 Anuncia el periodista estrella de Le Monde el fin de la globalización puesto  que “Donald Trump ya no elogia los méritos de Xi Jinping, pero nos asegura que Estados Unidos debe aislarse de China. como deshacerse de una droga dura. Para el presidente y candidato republicano para las elecciones del 3 de noviembre, el objetivo ya no es restablecer la balanza comercial entre los dos países. Sería ingenuo. Trump defiende el «desacoplamiento», el de-anidamiento, de las dos economías.

Trump en campaña, atronador, juró esta semana: “Terminaremos con nuestra dependencia de China, porque no podemos depender de un país como China. » Y prometió: » Vamos a repatriar a todas nuestras empresas”.  Pero puesto que en las campañas presidenciales no suelen intervenir las discrepancias sobre política externa, poco se dice al respecto, pero la situación no tiene sino reversa. Nada hacia adelanate. En consecuencia los países dependientes deben regresar también por sus fueros.

Al publicar este número especial del Cambridge Journal of Regions, Economy y and Society, queremos agradecer a los colaboradores, revisores y amigos de Alice Amsden, su hermana y sus estudiantes, mentores y colegas en acompañándonos en este viaje al publicar este número especial del Cambridge Journal of Regions, Economy and  Society, queremos agradecer a los colaboradores, revisores y amigos de Alice Amsden, su hermana y sus estudiantes, mentores y colegas en acompañándonos en este viaje.

Los artículos de esta colección se basan en las ideas y los conocimientos originales de Alice Amsden, que revisan e impulsan hacia adelante para lidiar con el momento actual en la teoría del desarrollo, se dividen en tres grandes grupos, que tienen un paralelo aproximado con el trabajo de Amsden, 1) geográficamente, 2) cronológicamente y 3) a cerca de ampliaciones de sus contribuciones conceptuales centrales.

En secuencia, los artículos destacan las contribuciones pioneras de Amsden en la teorización

industrialización tardía, utilizando la lente de la geografía como su caballete para elaborar y perfeccionar su visión, lo que le permite refinar continuamente la utilidad y la resistencia de su teoría revisando las contribuciones de la teoría del desarrollo.

Estos artículos obtienen significado intelectual y autoridad a partir de ideas reunidas y extraídas del trabajo de toda la vida de Amsden.

  1. EL PRIMER GRUPO se centra en las trayectorias de desarrollo contemporáneas, en relación con la experiencia del contexto asiático, que formó el sitio principal para la investigación pionera de Amsden.

Chu (2017) explica cómo el enfoque de desarrollo de Alice Amsden se consolidó con el tiempo, partiendo de un enfoque inductivo basado en estudios a nivel micro en la década de 1970 y conduciendo a una teoría a nivel macro de desarrollo tardío en la década de 1990, a través de la lente de la industria de máquinas en Taiwán.

Gore (2017) extrae más conocimientos del trabajo de Alice Amsden sobre tecnología y discontinuidades estructurales para explicar el fenómeno emergente de la «trampa del ingreso medio», en este caso, en las zonas urbanas de Vietnam. Como se examinó en cuatro sectores en la China contemporánea.

Lee et alt. (2017) invocan la teoría industrial de Amsden como la puesta al día apta  para explorar la importancia de los empresarios indígenas, como opuesto a las empresas extranjeras y la necesidad de enfoques contextualizados para la intervención estatal. Al hacer referencia al ascenso meteórico de China, Lin (2017) se basa en el trabajo de Alice Amsden para mostrar los vínculos relevantes entre los procesos de actualización y «ponerse al día». Implementando «estado de la tecnología y las prácticas del mercado, fomenta la equivalencia de competencias en todas las etapas de desarrollo, lo que respalda el crecimiento de la producción que, a su vez, cuyos rendimientos aumentan la productividad.

Mientras tanto, Yeung (2017) revisa y actualiza la aún controvertida cuestión del éxito del desarrollo de los Tigres de Asia Oriental. Sostiene que el concepto de «estado desarrollista» de los años 80 ha sido reemplazado en la era de la globalización, la desregulación y la liberalización y señala un plan hacia una nueva conceptualización utilizando datos empíricos actuales de los estudios de caso de tres países.

                 II.EL SEGUNDO GRUPO de artículos refleja cómo el trabajo de Alice Amsden viajó geográficamente para abarcar tanto en Asia como en América Latina, pero también refleja sus astutas observaciones de los mecanismos y el comportamiento humano individual y colectivo. Sin los medios para actuar, ninguno de los países pudo transformar rápidamente sus circunstancias. Amsden pone el contexto en primer plano, en contraste con muchos economistas del desarrollo de la corriente principal. Ella se aseguró de que su trabajo creara suficiente información transferible y pistas para permitir su uso por países de América Latina sin dejar de definir sus caminos en función de su realidad de economía política. De esa manera, el profundo conocimiento de Amsden en el patrón y el proceso fueron mucho más allá de los intentos formulados de hacer una crónica de las opciones de acción.

Los autores de este grupo de artículos, mientras desarrollan nuevos paradigmas y enfoques, construyen  directamente sobre las ideas de Alice Amsden.

Seguino (2017) aplica los conocimientos de Amsden sobre el papel de los salarios para promover el crecimiento y ayudar a los países a ascender en la escala industrial en países seleccionados de Asia y América Latina.

Schneider (2017) proporciona un análisis comparativo de tres conceptos centrales de Amsden en contextos asiáticos y latinoamericanos: reciprocidad, la importancia de los grupos empresariales nacionales y multinacionales. Concluye que su trabajo aún está infrautilizado en el contexto latinoamericano. y sugiere que los formuladores de políticas en la región se basen en ideas clave evidentes en su teoría mientras siguen su camino hacia el desarrollo. Una preocupación central en el trabajo de Alice Amsden fue la formación de conocimientos dentro de los países en desarrollo.

Como deja claro Pipkin (2017), para Amsden, la creación de los activos basados ​​en el conocimiento eran el fin último del desarrollo. Él argumenta que su investigación en el conocimiento incorporado en las capacidades grupales recibe menos reconocimiento porque su trabajo desafió los modelos tradicionales de política de desarrollo cuando en realidad estas políticas específicas fueron subordinadas a la primacía del conocimiento.

La autora interroga lo que Amsden, en sus años posteriores, denominaba la diferencia crítica entre el desarrollo «experimentación y experiencia», centrándose en cómo desarrollar un «propietario barco del conocimiento”. El estudio de caso comparativo de Pipkin de dos pares de ciudades fronterizas a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México proporciona un entorno experimental para analizar el aprendizaje institucional comportamientos a través de una «experiencia-experimento espectro».

Pérez-Alemán y Alves (2017) 12 Clifton, Glasmeier y Sheth argumentan que la visión convencional del aprendizaje en los países en desarrollo — fundamentalmente copiar y producir basándose en la puesta al día, ya no capta adecuadamente cómo los países contemporáneos están reinventando la política industrial en el frontera. Utilizando los conocimientos de Amsden que los gobiernos a menudo crean «condiciones de aprendizaje» para empresas para competir con éxito, demuestran cómo el gobierno brasileño, junto con otros instituciones nacionales, están promoviendo con éxito la innovación en el campo de la biotecnología, donde la frontera tecnológica a menudo se desconoce.

                                         III) EL GRUPO FINAL DE ARTÍCULOS revisa algunas de las contribuciones analíticas de Alice Amsden que se deben explorar con más profundidad, siendo los puntos ciegos en los enfoques dominantes del desarrollo económico.

Un sesgo de la economía neoclásica es una interpretación de los mercados «exclusivamente con respecto a intercambio en el lugar de producción”. Sobre la base de la crítica de Amsden, Andreoni y Chang (2017) destacan las tendencias contemporáneas en la ortodoxia del desarrollo que promueven la reducción de la pobreza y el empoderamiento individual, dejando crecimiento económico en gran parte al mercado.

En cambio, defienden la importancia de la producción y el empleo y articular una nueva síntesis teórica considerando el desarrollo como un proceso de transformación productiva, liderada por la expansión de las capacidades colectivas y que resulta en la creación de empleos decentes y de calidad y un cambio estructural sostenible.

El segundo artículo (Kapadia, 2017) en esta sección es una discusión de un «upstream» menos entendido pero fundamental condición de desarrollo, es decir, préstamos estatales. Proporciona una nueva interpretación no estatal de las contribuciones de Amsden a través de su trabaja en los bancos de desarrollo y su mecanismo de control y construye un puente teórico que conecta su trabajo con un interés renovado en la política económica del desarrollo.

Al publicar este número especial del Cambridge Journal of Regions, Economía y and Sociedad, queremos agradecer a los colaboradores, revisores y amigos de Alice Amsden, su hermana y sus estudiantes, mentores y colegas en acompañándonos en este viaje. Ningún tema puede resumir o dilucidar la trayectoria de un estudio de la importancia e influencia de Amsden. Aquí, reunimos una serie de ideas para anclar las discusiones actuales sobre la teoría del desarrollo en una intervención intelectual transformadora realizada por una sola persona, Alice Amsden.

Los cambios que se están produciendo en la economía mundial ponen de relieve la creciente complejidad de las relaciones entre estados, empresas, instituciones y prácticas y trabajadores. Amsden hizo muchas contribuciones duraderas a nuestra comprensión de los procesos de desarrollo. Sin embargo, sus ideas no son solo crónicas de patrones o prácticas, sino que son una especie de moneda que nos brinda la capacidad de intercambiar ideas que se esfuercen por lograr el objetivo de definir un nuevo cuerpo teórico capaz de explicar los caminos y los procesos del desarrollo económico contemporáneo.

Bibliografía

Alice Amsden escribió o fue coautora de nueve libros, incluido un manuscrito inacabado en el momento de su prematura muerte, así como decenas de artículos en las principales revistas de desarrollo.

Amsden, Alice

Hoffenberg.

Empresas Internacionales y trabajo en Kenia: 1945-1970

Londres: Cass Press, 1971.

Amsden, Alice Hoffenberg.

El futuro del gigante de Asia: Corea del Sur y la industrialización tardía

Nueva York: Oxford University Press, 1989.

“Best Libro de Economía Política”, American Political

Asociación de Ciencias, 1992.

Amsden, Alice Hoffenberg y Nian-Tzu Wang.

Las empresas de Taiwán en la perspectiva global

 Armonk, Nueva York: M.E. Sharpe, 1992.

Amsden, Alice Hoffenberg, Jacek Kocha-nowicz y Lance Taylor.

El mercado juega su Partido: Reestructuración de las economías

del Europa del Este.

Cambridge, MA: Universidad de Harvard

Press, 1994. ´

Amsden, Alice Hoffenberg.

El auge de «El resto»: desafíos para Occidente de las economías en

industrialización tardía

Nueva York: Oxford University Press, 2001.

Revisando la teoría del desarrollo

Amsden, Alice H. y Wan-wen Chu.

Más allá Desarrollo tardío: políticas de mejora de Taiwán

Cambridge, MA: MIT Press Books, 2003.

Amsden,Alice                                                                                                                                                                         Hoffenberg.

Escape from Empire: el mundo en desarrollo

Viaje a través del cielo y el infierno

Cambridge, MA: Prensa del MIT, 2007.

Banerjee, Abhijit Vinayak, Alice H. Amsden,

Robert H. Bates, Jagdish N. Bhagwati, Angus

Deaton y Nicholas Stern. Hacer que la ayuda funcione

Cambridge, MA: MIT Press, 2007.

Amsden, Alice Hoffenberg, Alisa DiCaprio,

y James A. Robinson.

El papel de las élites en Desarrollo económico

Nueva York: Oxford

Prensa Universitaria, 2012.

Alice H. Amsden.

La revolución racional: Desarrollando a partir de modelos a seguir,

abandonando la teoría deductiva, 2012 (manuscrito inédito).

Notas finales

 

1 Ver, por ejemplo, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (Banco Mundial 1991,

1993) sino también la OCDE (Clifton y Díaz-Fuentes, 2014).

2 El término genérico “corporación multinacional” es una empresa que surge de una entidad con un ubicación de inicio «país de origen» y se convierte en una operación de múltiples ubicaciones que se replica a sí misma paso de bloqueo en numerosos lugares. Las multinacionales se expanden geográficamente para incluir varios países (Dicken, 2014).

20.37.-Impacto de Alice H. Amsden en  la teoría del desarrollo

CLIFTON, JUDITH ; GLASMEIER, AMY ; SHETH, ALPEN

El 14 de marzo de 2012 perdimos a una gran intelectual, la profesora Alice H. Amsden. La relevancia de su trabajo en la economía del desarrollo y la teoría del desarrollo se basa más ampliamente en una extensa investigación y participación política en países en desarrollo de todo el mundo, donde identificó conocimientos cruciales, aunque controvertidos, sobre la teoría y la práctica del desarrollo en una economía global polarizada de ingresos crecientes. y desigualdad de riqueza.

 Las más memorables, quizás, son sus contribuciones sobre el milagro de Asia oriental y la «industrialización tardía», en las que Alice Amsden derivó estudios de casos rigurosos y reflexiones poco convencionales sobre el proceso de desarrollo económico.

 Ella planteó serios desafíos a la teoría económica ortodoxa y la formulación de políticas normativas durante más de dos décadas. Sin embargo, también es fundamental su contribución más amplia en The Rise of «rest”(Amsden, 2001), por lo que se le reconoce como una de las primeras académicas en predecir y explicar la diversidad de países del llamado «sur global». había surgido como potencias económicas líderes a pesar de la falta de un activo competitivo de tecnología patentada y pionera A medida que el enfoque del trabajo de Alice Amsden se expandía geográficamente desde Asia a América Latina, consolidó sus conocimientos y hallazgos para construir una teoría del desarrollo eso sería relevante en diferentes contextos de desarrollo. Intencionalmente fue más allá de los intentos formulados al desarrollar ideas y conocimientos sofisticados que pudieran transferirse y adaptarse.

Desde el principio, su mirada se centró en la teoría para la transformación. Para celebrar el trabajo de Alice Amsden, adoptamos una perspectiva contemporánea y progresista, explícitamente no retrospectiva en el sentimiento.

 Encontramos sus contribuciones más significativas evidentes en su enérgico y sostenido desafío de la economía dominante y la teoría del desarrollo, ideas profundamente arraigadas que dominaron el discurso del desarrollo desde la década de 1970 en adelante, alcanzando su punto máximo en la «rugiente» década de 1990 (Stiglitz, 2004), y cristalizando en la acertadamente acuñado el nombre «Consenso de Washington».

 Alice Amsden se enfrentó abiertamente a los debates y metodologías dominantes publicados en las principales revistas económicas, cuyos autores dictaban a los ocupantes de la  Clifton, Glasmeier y Sheth estrategias de desarrollo dirigidas a inversiones que mejoran la productividad a escala nacional, y movimientos sociales aspirantes que enfatizan las «tecnologías apropiadas» a pequeña escala en apoyo del alivio de la pobreza (Andreoni, 2017).

La toma de decisiones centralizada, fundamental para el marco de Alice Amsden, a menudo falta o se opone a quienes se dedican a la práctica del desarrollo en relación con las raíces localmente arraigadas del movimiento contra la pobreza. Estas perspectivas se desalinean no porque sus propósitos difieran sino porque incorporan prácticas diferentes.

 Cada punto de vista teórico representa diferencias de efecto basadas en la escala y el objetivo de las intervenciones; cada uno busca la transformación mediante mecanismos que operan en niveles distintos. Las políticas favorables a los pobres se centran en el individuo y en mejorar la capacidad humana para reducir la pobreza. Las prescripciones de las políticas de Alice Amsden recomiendan políticas muy diferentes, ya que involucran objetivos a escala del sistema con la intención de aumentar la productividad y los salarios (Alexander, 2008).

 Alice Amsden permaneció hasta el final de su vida como una pragmática, escéptica del desarrollo enmarcado únicamente en la pobreza. alivio y argumentando, en cambio, que el aumento de los niveles de vida es el resultado de la producción de bienes con el objetivo de aumentar la productividad. Su investigación capturó la trayectoria de transformación desde el dominio de las prácticas hasta la encarnación de competencias a escala global.

En el fondo, Amsden defendió que el desarrollo depende de aprender a fabricar bienes de manera satisfactoria, utilizando los mercados nacionales como terreno de prueba al principio, pero en última instancia con el objetivo objetivo de que el rendimiento alcance los estándares globales.

Los artículos de este número demuestran la naturaleza perdurable de sus contribuciones al campo de la teoría del desarrollo. Sus ideas continúan sirviendo como guías valiosas y como marcos de referencia en este período de construcción de sentido entre los temas y dimensiones en expansión que la teoría del desarrollo económico está internalizando, desde los derechos humanos hasta nuevas formas de alianzas corporativas (Yeung, 2017) y el papel de la naturaleza, el cambio climático y la capacidad de carga ambiental.

Alice Amsden fue una economista heterodoxa en el campo del desarrollo económico. Su inspiración provino de economistas de renombre como Albert Hirschman y W. Arthur Lewis, ambos ambos conocidos por su cuidadosa investigación empírica y amplia  variedad de intereses intelectuales.

Ella la recibió licenciatura de la Universidad de Cornell y su doctorado de la London School of Economics. Su carrera como economista comenzó en la OCDE. Enseñó en varios institutos: Universidad de California, Los Ángeles, Barnard College en la Universidad de Columbia, Harvard Business School y The New School of social recherche. En 1994, fue nombrada profesora del Departamento de Estudios Urbanos y planificación del Instituto de Massachusetts Tecnología (MIT). Durante su carrera, mantuvo la presidenta del Instituto Ellen Swallow Richards de 1994 a 1999 y más tarde fue nombrado Barton L. Weller (1940) Catedrática de Economía Política.

Alice Amsden murió repentinamente el 14 de marzo de 2012 en su casa de Cambridge. Ella tenía 68 años. En el memorial público del MIT, que se celebró en breve después del fallecimiento de Alice Amsden, su hermana Myra Strober, también renombrada economista y factimo miembro del Graduado de la Universidad de Stanford Escuela de Educación y Escuela de Postgrado de Negocios, ofreció información sobre la vida de Amsden y su carrera destacando las fuerzas motrices encarnaciones su tenacidad y fervor intelectual.
Los comentarios de Strober nos brindan una ventana en la vida temprana de de Alice Amsden que ayudó dar forma a quién era ella. Alice Amsden (neé Hoffenberg) nació en Brooklyn, Nueva York, y asistió a Nueva York. Las escuelas públicas de la ciudad en su apogeo  de excelencia. Ella era una estudiante de honor en Midwood High School y uno de sus momentos

de mayor orgullo estaba participando en el Modelo de Naciones Unidas y en el programa encuentro con Eleanor Roosevelt.
Ninguno de sus padres era un economista practicante, pero ambos eran apasionados en los problemas de la economía y, según Myra Strober,
las conversaciones en la mesa de la cena con frecuencia se referían a
Gran Depresión, sindicatos, desempleo y los excesos de las grandes empresas. Aunque ellos no habrían usado la palabra, «eran feministas, fervientes y en su opinión tanto sus las hijas deben tener un alto nivel educativo y no solo confiarse  en el matrimonio para su apoyo financiero (Strober, 2012) ”

Alice Amsden se convirtió en economista en un momento en que las mujeres ocupaban solo el 7% de los doctorados  en ese campo (en los EE. UU.). Ella era una pionera feroz en su determinacion de tener éxito en un mundo de hombres e incansable en sus esfuerzos por defender y promover el desarrollo económico en las naciones menos desarrolladas.

Ella era valiente en decir la verdad al poder político, ya sea que eso implique piquetes policivos contra los estibadores que se oponían a enviar materiales de guerra a Vietnam,  o argumentando en contra Políticas del Banco Mundial en reuniones de alto nivel o impugnar a un administrador universitario
porque pensaba que era injusto con aquellos con menos influencia que ella misma (parafraseado de Strober, 2012).

Comenzando su carrera profesional en 1971 como economista de la OCDE, trabajo de campo sobre política industrial en Polonia y Hungría
contribuyó a su excelente conocimiento técnico vanguardia de las tecnologías de producción y la industria ensayos de organización en todos los sectores. Esta técnica y pericia impregnó su trabajo, y su  -su práctica como es evidente en un artículo anterior sobreIndustria de máquinas herramienta de Taiwán.

Su experiencia en la OCDE también ayudó a sentar las bases para algunas de sus publicaciones académicas posteriores sobre Europa del Este (Van Der Meulen Rodgers y Cooley,1999).

Alice Amsden fue considerada una de las más importantes economistas institucionalistas de este último mitad del siglo XX. En un evento conmemorativo por su Departamento, el Departamento de Urban Studies and Planning, celebrada en Cambridge en el MIT Media Lab, los admiradores de Amsden, estudiantes, empleadores y colegas pagados rindieron homenaje a sus muchas contribuciones al campo de la teoría y la economía del desarrollo.

Uno en en particular, Ajit Singh, miembro y profesor de Economía en la Universidad de Cambridge, y colega desde hace mucho tiempo y querido amigo, expresó siempre la extensa contribución e impacto de Alice Amsden en el campo. Desafortunadamente, Ajit Singh  falleció antes de que este Número Especial lograra su acabado, aunque su trabajo era parte de los procedimientos conmemorativos.

Aquí, citamos de su contribución conmemorativa para animar nuestra comprensión de sus muchas contribuciones heterodoxas en el campo de la economía: «Alice era una destacado economista institucional estadounidense de los últimos cien años. En mi opinión, ella se sitúa en compañía de J K Galbraith, Thorstein Veblen, J R Commons, Adolf Berle y Karl Polanyi, como uno de las más originales y economistas de política económica para el desarrollo más influyentes de ese período » (Singh, 2012)

Un elemento central de la teoría de la industrialización tardía de Alice Amsden fue la afirmación de que un aumento de ios niveles de vida se derivan principalmente de una mayor productividad. Su investigación buscó identificar cómo las empresas podrían pasar de la producción de materias primas a la producción de mas sofisticada y bienes terminados más competitivos.

Mientras Singh continuaba a decir: «Ella argumentó que esta trayectoria requería experiencia en la fabricación. Esta prescripción, a su vez, revela algo muy específico para lograr  industrializadores, y esa es la capacidad de pedir prestado y aplicar los conocimientos técnicos ”.

Un ingrediente esencial del marco teórico de Alice Amsden fue un reconocimiento de la relación entre la capacidad de actividad económica de elevar los salarios y el aumento recíproco de productividad derivada de ese aumento. Ella argumentó que se necesitan salarios más altos, no más bajos para estimular el crecimiento de la productividad y cambio.

Otro colega y amigo (y colaborador de este número), Stephanie Seguino, Catedrático de Economía de la Universidad de Vermont, expresó: «Ella argumentó que en el sur en el caso de Corea, el rápido crecimiento de la productividad estaba en hecho debido al rápido aumento de los salarios. Probé esta hipótesis y descubrí que Alice tenía razón”.

Seguino destacó la preocupación especial de Alice Amsden en  que el papel del alivio de la pobreza como el principal impulsor del desarrollo económico  había sido sobreestimado y sobreenfatizado. En su discurso para aceptación del Premio Leontief, Clifton, Glasmeier y Sheth en el avance de las fronteras del pensamiento económico, Amsden (2012) declaró: “La reducción de la pobreza se ha convertido un culto, pero no sustituye al desarrollo. No altera las estructuras de la economía. que conducen a la pobreza ”.

De manera similar, argumentó que “La expectativa de que más personas que buscan trabajo calificado generará la demanda para emplearlos, basado en la ley de Say, es irracional en el presencia de desempleo creciente y bajo tasas de empleo entre personas que ya tienen escolaridad y acceso a la infraestructura moderna pero que no encuentran trabajo remunerado ”.

Es decir, desafió la suposición práctica vigente que supone que con solo educar a las personas por ejemplo, los trabajos aparecerían como por encanto.

Seguino enfatizó la capacidad de Amsden para abordar problemas independientemente de la teoría predominante: citando una investigación bien conocida, señaló Seguino, “solo vemos lo que esperamos ver y seleccionamos para utilizar datos del mundo real para confirmar nuestra privacidad, mirar al techo e ignorar la información que no coincide.  Alice Amsden fue contra la corriente de estos hallazgos».

 Las ideas de Alice Amsden fueron multiescalares, comenzando en la empresa y llegando hacia arriba para el Estado y, en última instancia, las instituciones globales. Simultáneamente, su opinión fue categóricamente inductiva, libre de expectativas rígidas derivadas de la teoría deductiva. Sus recomendaciones no llevaron a falsas esperanzas por lo que alentó la réplica; las suyas no eran galletas consideraciones o prescripciones del cortador; ella estaba alerta para reconocer que los diferentes países dictarían los mejores caminos, por las condiciones iniciales tomadas para lograr el desarrollo.

Aunque había  influencias perdurables. Un factor central para su análisis fue el rol del Estado como agente promotor, rector y regular las vías del cambio económico. Su cuidadosa caracterización del estado como agente activo que configura y dirige la economía nacional El desarrollo económico se expresa quizás mejor en su investigación sobre Corea. Su colega de mucho tiempo y la exalumna Helen Shapiro ofreció una comentario sobre los peligros de los presuntos efectos de la replicabilidad y la importancia de particularidad de los actores en el proceso de desarrollo.

En un artículo contributivo al memorial, Shapiro y Moreno-Brid (2014)  dijo: [Alice Amsden] argumentó que Asia Oriental el éxito de la exportación no se pudo duplicar solo cambiando la política comercial ya que no resultó de los incentivos del mercado. Más bien, reflejó toda una serie de relaciones entre el Estado y las empresas e  instituciones, incluidos los estándares de desempeño y seguimiento … Simplemente exportar resultó ser un primer paso demasiado duro para las empresas que carecen de los conocimientos técnicos originales o las conexiones con mercados de países avanzados, no importa qué los padres de la Ilustración y la teoría del mercado dijeraran  rists. Subsidiar la capacidad nacional fue la única política sensata …

competencia internacional que no pudieron  sobrevivir porque, «[a]  los precios de mercado, muchos los países pobres no tenían ninguna ventaja comparativa » (Amsden, 2001). Desde el principio, las ideas de Amsden  desafiaron el status quo. Con un comienzo en la década de 1970, sus contribuciones de varias décadas se convirtieron en la explicación más persuasiva para la industrialización de las naciones de Asia oriental.

Desde finales de la dcada de 1990, su racionalización para el «Rise of the Rest» fue aceptado a regañadientes como parte de la narrativa ofrecidos por empresas como el Banco Mundial y otras instituciones de desarrollo convencionales (Schneider, 2017).

Alice Amsden es probablemente mejor conocida por su libro, de aproximación  al gigante de Asia: Corea del Sur e  Industrialización tardía (Amsden, 1989). Esta libro muy citado denunciando sistemáticamente la sabiduría convencional de que el rápido crecimiento resultó de la ausencia de distorsiones de precios en el comercio exterior y mercados de factores nacionales. Amsden argumentó el gobierno coreano estableció precios deliberadamente «Incorrectos», mediante el uso generalizado de subvenciones, aranceles, cuotas, controles y restricciones de precios  Revisando la teoría del desarrollo sobre los flujos de capital guiar y promover activamente las grandes empresas de Corea grupos. Su examen de la industrialización coreana reveló que el estado asumió un papel de liderazgo en el desarrollo económico optimamente, como corresponde a un estado de desarrollo.

Como Singh (2012) señaló: El gobierno presidió un régimen de subvenciones y fiscalidad. A menudo, estos eran objetivos de exportación, que involucran nuevos productos que estaban sujetos a enorme incertidumbre de si ellos o no tendrían éxito. Sin embargo, las empresas sí produjeron  porque sabían que pese a los riesgos, si seguían los edictos del estado, serían rescatados por el Gobierno.

 Así, el empresario socializó el riesgo. y las políticas industriales para aumentar la tasa de inversión, impulsar exportaciones y lograr una industrialización. Una de las características notables de La narrativa sobre Corea del Sur es que los subsidios o concesiones especiales que empresarios  y empresas recibieron fue solamente en respuesta al conjunto de los estrictos objetivos de desempeño establecidos por el gobierno.

A menudo, estos eran objetivos de exportación, que involucran nuevos productos que estaban sujetos a enorme incertidumbre si ellos o no tendría éxito. Sin embargo, las empresas produjeron porque ellos sabían que si seguían los edictos del estado, serían rescatados por el Gobierno. Así, el emprendedor socializó el riesgo.

El Banco Mundial reconocería el papel del Estado muy tardíamente y otras agencias en 1993. Las ideas de Amsden obtendrían un significado real. No puedo ajustar a lo que de otra manera sería convencional  historia de desarrollo liderado por el mercado defendido por  el Banco y otras organizaciones de desarrollo en el ámbito  internacional.

Además de sus contribuciones a la teoría del «desarrollo liderado por el Estado en la industrialización tardía, Alice Amsden es recordada por su “Teoría explícita de la empresa del tercer mundo”. En un extracto ampliado de los comentarios de Ajit Singh contribuyó en el memorial de Alice, ofreciendo las siguientes ideas que la describen como “teoría de la empresa”:

Ella comenzó con la pregunta de si o no importaba la nacionalidad de una empresa para una economía industrializada (Amsden, 1994). El argumento estándar era que si la nacionalidad no importaba, era la una empresa extranjera capaz de hacer la mayor contribución al bienestar nacional como una firma nacional de tamaño similar.

Sin embargo, Alice indicó que en los casos de los mercados monopolistas la nacionalidad la propiedad sí importa. De propiedad extranjera empresas (EFE) y privadas empresas , nacionales de propiedad aliada (POE), argumentó, hacen contribuciones claramente diferentes al desarrollo económico y bajo monopolio solo una especie sobrevive. Alice fue clara, en los sectores de alta y media tecnología que hizo ter si las empresas dominantes eran empresas de propiedad (POE) o de propiedad extranjera empresas (FOE).

Los POE tienen una ventaja empresarial sobre los adversarios. Los FOE tienen una larga experiencia, pero su gestión tiende a ser burocrática. Un tercer mundo subsidiario de un enemigo es inherentemente burocrático. Alice observa que la «gestión profesional es una cara de la moneda de las multinacionales, pero la burocracia y toma de decisiones sujeta a reglas es la otra cara. El POE, por el contrario, es probable que constituya un tipo de  empresarios schumpeterianos vinculados al desarrollo y no a la burocracia.

Alice Amsden atribuye las diferencias entre emprendimiento  POE y FOE a sus diferentes perspectivas sobre la tomo de riesgos.

Ella sugiere que los FOE son reacios al riesgo y POE amantes del riesgo. Al elegir sus proyectos de inversión, las FOE tienen el conocimiento para establecer el aumento de la producción o cualquier actividad económica que participen en cualquier parte del mundo.

Decidir qué inversiones realizar el FOE  tiene que pasar por rondas burocráticas de comités. Por el contrario, el POE es más más rápido tomador de decisiones, en parte porque está funcionando  dentro de un grupo empresarial.

 Los POE también tiene más conocimiento de la cultura institucional local y valores que los los FOE.

Alice Amsden concluye que es hora de repensar la política industrial gubernamental hacia los POE porque su posición al progreso positivo ha sido inesperado y sus  beneficios de calificación por habilidades son evidentes en todo la economía.

Ella apoyó la cultura POE y el desempeño en países emergentes en términos muy claros y consideró a las multinacionales más antiguas operando en estos países como esencialmente dinosaurios (Singh, 2012).

Muchas organizaciones y gobiernos nacionales reconocen la contribución de Alice Amsden a su comprensión profunda del  proceso de desarrollo seguido por los países de industrialización tardía.  En 2002, recibió el Premio Leontief por hacer avanzar las fronteras de Pensamiento económico. Como su hermana Myra Strober, ofrecido durante su memorial, “El premio, se entrega a nombre de Wassily Leontief, quien ganó el Premio Nobel de 1973 por su invención del análisis de insumo-producto, y quién sirvió en el Instituto de Desarrollo Global de Tufts y Consejo asesor del Instituto de Medio Ambiente hasta su muerte en 1999”.

El premio se estableció “para reconocer contribuciones sobresalientes a la teoría económica que abordan la realidad contemporánea vínculos y apoyo a sociedades justas y sostenibles En sus comentarios de aceptación para el Leontief Premio, Amsden destacó la importancia del estudio detallado de los países en desarrollo, porque “Hay mucha gente que está decepcionado y desesperadamente quiere mejorar condiciones de vida y estándares sociales.

«Su reputación creció a lo largo del final de su carrera, y en la edición de diciembre de 2002 de Científico americano Alice Amsden fue reconocida  como uno de los 50 “visionarios del mundo de la investigación sobre la política industrial,  cuyos logros apuntan hacia una tecnología más brillante un futuro lógico para todos ”.

 Ellos honraron Amsden por la identificación de estrategias para la economía en desarrollo que podría ser de singular valor para países no occidentales en crecimiento. De acuerdo a los Científicos americanos, su “interés de investigación actual radica en la teoría y procesos de la industrialización ‘tardía’, especialmente sobre el papel del Estado, grupos empresariales diversificados, y gerentes profesionales ”(septiembre de 003).

Más allá de su enseñanza y erudición, Alice Amsden se desempeñó como consultora de la OCDE, del  Banco Mundial y múltiples programas dentro las Naciones Unidas. En 2009, fue nombrada por el entonces secretario general de la ONU, Ban Ki-moon  a un puesto de 3 años en el Comité de la ONU sobre Política de desarrollo, parte de la política económica de la ONU y del Consejo Social; el comité proporciona asesoramiento al Consejo sobre una amplia gama de cuestiones de desarrollo económico.

Además de su beca, profesional práctica de  impacto institucional, Alice Amsden será recordada como una consejera amorosa. Ella fue la supervisora de 60 maestrías y doctorados  y 52 consejos académicos y de 18 Cátedras en Comités de exámenes generales. Un anuncio que se publicó en el Boston Globe (nd) poco después su muerte decía lo siguiente:

En memoria cariñosa de nuestro colega, mentor y amiga, la profesora Alice Amsden (MIT).  Una iconoclasta, una gigante en su campo, un desempeño  modelo e inspirado, confidente y amiga de todos nosotros. Siempre valoraremos y apreciaremos  los años que pasamos contigo y tu transformadora influencia está activa en nuestras vidas. Su guía y su bondad nunca serán olvidadas. Tu influencia en nuestro trabajo es invaluable. Lo haremos te extraño mucho. Tu conjunto  de trabajo continúa inspirar a nuevas generaciones de académicos y profesionales que se preocupan por el desarrollo.

Sobre la base de Alice Amsden’s contribución a la teoría del desarrollo: este número especial

The articles in this collection build on, revisit and  push Alice Amsden’s original ideas and insights  forward  to  grapple  with  the  current  moment  in  development  theory.  They  fall  into  three  broad  groups, which have  rough parallels to Amsden’s work, geographically, chronologically and noted extensions of her core conceptual contributions. 

  • 20.36.-Más sobre la tasa de ganancia mundiaMICHAEL ROBERTS

En julio, escribí un artículo sobre un nuevo enfoque para la tasa de ganancia mundial y cómo cuantificarla. No volveré a repetir los argumentos expuestos sobre el tema. Pero en ese artículo de julio, dije que haría un seguimiento de la descomposición de la tasa de ganancia mundial y los factores que la impulsan. Y trataría de relacionar el cambio en la tasa de ganancia con la regularidad e intensidad de las crisis en el modo de producción capitalista.

27 sep 2020.- Y consideraría la cuestión de si, si hay una tendencia descendente de la tasa de ganancia, como argumentó Marx, ¿podría llegar a cero eventualmente?; y ¿qué nos dice eso sobre el capitalismo? No estoy seguro de poder responder a todos esos puntos en este artículo, pero vamos a intentarlo.

Primero, permítanme repetir los resultados de la cuantificación de una tasa de ganancia mundial ofrecida en julio. A partir de los datos ahora disponibles en Penn World Tables 9.1 (serie de TIR), calculé que la tasa de ganancia promedio (ponderada) de los activos fijos para las principales economías del G20 desde 1950 hasta 2017 (los datos más recientes) se veía así en el gráfico siguiente:

Fuente: Penn World Tables, cálculos del autor.

He dividido la serie en cuatro períodos que creo que definen diferentes situaciones en la economía capitalista mundial. La ‘edad de oro’ inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, cuando la rentabilidad es alta e incluso está aumentando. Le sigue el colapso ahora bien documentado (y no cuestionado) de la tasa de ganancia desde mediados de la década de 1960 hasta la depresión mundial de principios de la década de 1980. Más tarde tiene lugar la llamada recuperación neoliberal en la que la rentabilidad se recupera, pero alcanza su punto máximo a fines de la década de 1990 a un nivel todavía muy por debajo de la de la edad de oro. Y finalmente, está el período que llamo la Larga Depresión, en la que la rentabilidad vuelve a bajar, con un repunte tras la leve recesión de 2001 a 2007, justo antes de la Gran Recesión. La recuperación de la rentabilidad desde el final de la Gran Recesión ha sido minúscula.

De modo que la ley de la rentabilidad de Marx está justificada empíricamente. ¿Pero está justificada teóricamente? ¿Podría haber otras razones para la caída secular de la rentabilidad que las propuestas por Marx? La teoría de Marx era que los capitalistas que compiten entre sí para aumentar las ganancias y ganar participación de mercado intentarían socavar a sus rivales reduciendo los costes, particularmente los costes laborales. De modo que la inversión en maquinaria y tecnología estaría dirigida a deshacerse de la mano de obra, para reemplazar a los trabajadores por máquinas. Pero como la creación de nuevo valor depende de la fuerza de trabajo (las máquinas no crean valor sin fuerza de trabajo), habría una tendencia a que el nuevo valor (y en particular la plusvalía) cayera en relación con el aumento de la inversión en maquinaria e instalaciones (capital constante en la terminología de Marx).

Con el tiempo, habría un aumento del capital constante en relación con la inversión en trabajo (capital variable), es decir, un aumento en la composición orgánica del capital (COC). Esta es la tendencia clave en la ley de la rentabilidad de Marx. Esta tendencia podría contrarrestarse si los capitalistas pudieran aumentar la tasa de explotación (o la plusvalía) de la mano de obra empleada. Por tanto, si la composición orgánica del capital aumenta más que la tasa de plusvalía, la tasa de ganancia caerá, y viceversa. Si esto se aplica a la cuantificación de la tasa de ganancia, sustenta a la explicación de Marx de la tasa de ganancia decreciente desde 1950.

He aquí un gráfico de la descomposición de la tasa de ganancia para las economías del G20. El gráfico muestra que la disminución a largo plazo de la rentabilidad se corresponde con un aumento a largo plazo de la COC. De modo que sustenta la principal explicación de Marx de una tasa de ganancia decreciente, a saber, el aumento de la composición orgánica del capital.

Fuente: Penn World Tables, cálculos del autor.

¿Qué pasa con la tasa de plusvalía? Si aumenta más rápido que la COC, la tasa de ganancia debería aumentar y viceversa. Bueno, aquí están las variables desglosadas en los cuatro períodos que describí anteriormente. Muestran el cambio porcentual en cada período.

Fuente: Penn World Tables, cálculos del autor.

Para todo el período 1950-2017, la tasa de ganancia del G20 cayó más del 18%, la composición orgánica del capital aumentó un 12,6% y la tasa de plusvalía en realidad cayó más del 8%. En la edad de oro, la tasa de ganancia subió un 11%, porque la tasa de plusvalía aumentó más (16%) que la COC (4%). En la crisis de rentabilidad de 1966-82, la tasa de ganancia se desplomó un 35% porque, aunque la COC también cayó un 6%, la tasa de plusvalía cayó un 38%. En el período de recuperación neoliberal, la tasa de ganancia subió un 24% porque aunque la COC subió un 11%, la tasa de plusvalía se elevó un 37% (una contracción real de los salarios y condiciones de los trabajadores). En el último período desde 1997, cuando la tasa de ganancia cayó un 10% hasta 2017, la COC aumentó un poco (4%), pero la tasa de plusvalía se redujo un poco más (7%).

Estos resultados confirman la ley de Marx como la explicación apropiada del movimiento de la tasa de ganancia mundial desde 1950; no conozco otra explicación alternativa que explique esto mejor.

Entonces, ¿la tasa de ganancia eventualmente caerá a cero y qué significa eso? Si la tasa actual de caída secular en las economías del G20 continúa, llevará mucho tiempo llegar a cero, ¡hasta bien entrado el próximo siglo! Sin embargo, entre las economías del G7, si se mantiene la caída anual promedio de la rentabilidad experimentada en los últimos 20 años aproximadamente, la tasa del G7 llegará a cero en 2050. Pero, por supuesto, podría haber un nuevo período de recuperación de la tasa de ganancias, probablemente impulsada por la destrucción del valor del capital en una profunda recesión y por una severa reducción de la participación del trabajo en el valor total por las políticas de gobiernos reaccionarios.

Sin embargo, lo que sí nos dice la caída secular en la rentabilidad del capital es que la capacidad del capitalismo para desarrollar las fuerzas productivas y sacar a miles de millones de personas de la pobreza y dirigirlas hacia un mundo de abundancia y armonía con la naturaleza es desesperadamente imposible. El capitalismo como sistema ha superado su fecha de caducidad.

Finalmente, ¿podemos relacionar la caída de la rentabilidad con las crisis regulares y recurrentes de producción e inversión en el capitalismo? En mi libro, Marx 200, explico esa conexión y en el artículo de julio mostré una estrecha correlación entre la caída de la rentabilidad del capital y una caída en la masa total de ganancias. Marx argumentó que, a medida que cae la rentabilidad promedio del capital en una economía, los capitalistas lo compensan aumentando la inversión y la producción para aumentar la masa de ganancias.  Llamó a esto una ley de doble filo: caída de la rentabilidad y aumento de los beneficios. Sin embargo, en cierto punto, la caída en la rentabilidad es tal que la masa de ganancias deja de aumentar y comienza a caer; este es el punto crucial para el comienzo de una ‘huelga de inversiones’ que conduce a una caída de la producción, del empleo y, finalmente, de los ingresos y del gasto de los trabajadores. Solo cuando se haya producido una reducción suficiente de los costes para los capitalistas, aumentarán la rentabilidad y las ganancias y se recuperará el «ciclo económico».

¿Qué está pasando ahora mismo? Como hemos visto anteriormente, la rentabilidad global ya estaba en un punto bajo en 2017 y todavía por debajo del pico anterior a la Gran Recesión. Según todas las conjeturas, fue incluso más bajo en 2019. Y he actualizado mi cuantificación de la masa de ganancias en el sector corporativo de las principales economías (EEUU, Reino Unido, Alemania, Japón, China). Incluso antes de que estallara la pandemia y comenzaran los cierres de empresas, las ganancias corporativas globales se habían vuelto negativas, lo que sugiere que de todos modos se avecinaba una caída en 2020.

Leemos sobre las enormes ganancias que están obteniendo las grandes empresas de distribución en línea y de tecnología de EE UU (FAANGS).  Pero son la excepción. Grandes sectores empresariales (grandes y pequeños) a nivel mundial están luchando por mantener los niveles de ganancias a medida que la rentabilidad se mantiene baja y / o cae. Ahora, la recesión pandémica ha reducido las ganancias corporativas mundiales alrededor de un 25% en la primera mitad de 2020, una caída mayor que en la Gran Recesión.

Fuente: Cuentas nacionales, cálculos del autor.

 

Las ganancias se recuperaron rápidamente después de la Gran Recesión. Puede que no sea tan rápido esta vez.

Fuente: https://thenextrecession.wordpress.com/2020/09/20/more-on-a-world-rate-of-profit/

Traducción: G. Buster

Temática: Capitalismo contemporáneo, Marxismo, Teoría económica 

https://www.sinpermiso.info/textos/mas-sobre-la-tasa-de-ganancia-mundial

  • 20.35.-La tasa de ganancia de EEUU antes del COVIDMICHAEL ROBERTS
  • Impacto de Alice H. Amsden en la teoría del desarrollo – CLIFTON, JUDITH ; GLASMEIER, AMY ; SHETH, ALPEN

Cada año, analizo la cuantificación de la tasa de ganancia de EEUU. Los datos oficiales de EEUU ya están disponibles para actualizarla para 2019.

17 sep 2020.- Hay muchas formas de medir la tasa de ganancia (para conocer las distintas formas, consulte http://pinguet.free.fr/basu2012.pdf ). Tengo una forma de hacerlo y pueden verificar y replicar mis resultados consultando el excelente manual que explica mi método, compilado amablemente por Anders Axelsson de Suecia.

Los lectores de mi blog y de mis artículos saben que prefiero medir la tasa de ganancia a partir de la plusvalía total en una economía en relación con el capital privado total empleado en la producción. Esta es la fórmula más cercana posible a la fórmula original de Marx de s / C + v. Así que obtengo lo que llamo una cuantificación de la «economía total», basada en el ingreso nacional total (menos depreciación) para la plusvalía; los activos fijos privados netos no residenciales para el capital constante; y agregando la compensación a los empleados para el capital variable. Esto es lo que podría llamarse una tasa de ganancia general o bruta. La tasa de ganancia será menor si miramos solo al sector corporativo, o al sector corporativo no financiero, antes o después de impuestos, etc.

La mayoría de las fórmulas de cálculo marxistas excluyen cualquier cuantificación del capital variable sobre la base de que la «compensación a los empleados» (salarios más beneficios) no es un stock de capital invertido sino un flujo de capital circulante. Y no se puede medir fácilmente a partir de los datos disponibles. No estoy de acuerdo en que esto sea una restricción y G Carchedi y yo hemos escrito un trabajo inédito sobre este punto. Aun así, dado que el valor del capital fijo constante en comparación con el capital variable es de cinco a ocho veces mayor (dependiendo de si se usa una medición del coste histórica o actual), la adición de una medición del capital variable en relación al denominador no cambia la tendencia o los puntos de inflexión en la tasa de beneficio de manera significativa (aunque cambia el nivel absoluto). Esto también se aplica al resto del capital circulante, es decir a los inventarios (el stock de bienes intermedios y sin terminar), o al ‘capital en uso’. Deberían y podrían añadirse como capital circulante al denominador de la tasa de beneficio, pero no lo he hecho porque los resultados serían un poco diferentes.

Por el contrario, Brian Green ha realizado un trabajo importante de medición del capital circulante y su tasa de rotación para la economía estadounidense con el fin de incorporarlo a la cuantificación de la tasa de ganancia. Considera que esto es vital para establecer la tasa de ganancia adecuada y también como un indicador de posibles recesiones. Puede considerarse la utilidad del trabajo de Green en su sitio web aquí: https://theplanningmotive.com/. Todo lo que diría es que agregar el capital circulante a los activos fijos en el denominador de la tasa de ganancia no afecta realmente el resultado final cuando se cuantifica la tasa de ganancia de EEUU.

En cualquier caso, mi fórmula de medir ‘toda la economía’ para la tasa de ganancia de EEUU desde 1946 hasta 2019 se ve así.

En este gráfico, he incluido mediciones basadas en costes históricos (HC) y actuales (CC) para comparar. Para obtener una explicación de por qué incluyo ambos, consulte mis artículos anteriores y mi libro, The Long Depression (el apéndice). Las dos cuantificaciones difieren particularmente en la década de 1960 y de 1990. La diferencia se debe a la inflación. Si la inflación es alta, como lo fue entre los años sesenta y finales de los ochenta, entonces la divergencia entre las fórmulas de medición con HC y CC es mayor. Cuando la inflación cae, la diferencia entre las dos fórmulas con HC y CC se reduce. De 1965 a 1982, la tasa de ganancia estadounidense cayó un 20% con la fórmula HC, pero un 35% con la CC. De 1982 a 1997, la tasa de ganancia de Estados Unidos aumentó sólo un 9% en la fórmula con HC, pero aumentó un 29% con CC. Pero durante todo el período de posguerra hasta 2019, hubo una caída secular de la tasa de ganancia de EEUU. ¡En la fórmula con HC del 31% y con CC del 31%!

De cualquier manera, los datos confirman la explicación de Marx de las tendencias en la rentabilidad. Según Marx, los cambios en la rentabilidad dependen del movimiento relativo de dos categorías marxistas en el proceso de acumulación: la composición orgánica del capital (C / v) y la tasa de plusvalía (explotación) (s / v). Desde 1946, ha habido un aumento secular en la composición orgánica del capital (medida de HC) del 60%, mientras que el principal ‘factor contrarrestante’ en la ley de Marx de la tendencia descendente de la tasa de ganancia, la tasa de plusvalía, en realidad ha caído más del 10%. Entonces, la tasa de ganancia cayó un 31%. Por el contrario, en el período denominado ‘neoliberal’ de 1982 a 1997, la tasa de plusvalía aumentó un 16%, más que la composición orgánica del capital (11%), por lo que la tasa de ganancia aumentó un 9%. Desde 1997, la tasa de ganancia de Estados Unidos ha caído alrededor del 6%, porque la composición orgánica del capital ha aumentado casi un 17%, superando el aumento de la tasa de plusvalía (3%).

Uno de los resultados implícitos de los datos es que cada recesión económica en los EEUU ha sido precedida por una caída en la tasa de ganancia y luego por una caída en la masa de ganancias. Esto es lo que cabría esperar cíclicamente de la ley de rentabilidad de Marx.

He argumentado que la rentabilidad del capital es clave para analizar si la economía capitalista está en un estado saludable o no. Si la rentabilidad cae de manera persistente, eventualmente la masa de ganancias comenzará a caer y eso desencadena un colapso de la inversión y una crisis.

En 2019, según mi fórmula de cuantificar, la rentabilidad general de EEUU cayó ligeramente en comparación con 2018. La rentabilidad en 2019 está ahora entre un 5 y un 9% por debajo del pico posterior a la Gran Recesión de 2014 y un 10% por debajo del pico anterior a la Gran Recesión de 2006. Además, la masa de ganancias cayó un 3% en 2019. De hecho, el período de 2014 a 2019 es ya el período de contracción más largo en la rentabilidad en EEUU desde 1946. Eso sugiere que la economía de EEUU ya evolucionaba hacia una depresión en 2020 antes de que la pandemia de COVID se extendiera.

En septiembre de 2020 sabemos ya que todas las principales economías del mundo (con la excepción de China) sufrirán la mayor contracción de posguerra del PIB real en 2020. ¿Pero cómo afectará eso a la tasa de ganancia en 2020? Suponiendo una caída del 7% en el PIB real de EEUU, calculo que podemos esperar una caída del 25% en la tasa de ganancia. En mi primer gráfico incluyo esa predicción en mi pronóstico para 2020. Si es correcta, la tasa de ganancia de EEUU alcanzará un nuevo mínimo de posguerra en 2020.

Es así cuantificando la economía en su conjunto. Si consideramos el sector corporativo no financiero, un proxy del sector productivo de la economía, entonces la tasa de ganancia podría caer hasta un 3%, según los datos de la Reserva Federal, el nivel más bajo desde que existen los registros de la Fed.

Fuente: https://thenextrecession.wordpress.com/2020/09/13/the-us-rate-of-profit-before-the-covid/

Traducción: G. Buster

Temática: Capitalismo contemporáneo EEUU Teoría económica

https://www.sinpermiso.info/textos/la-tasa-de-ganancia-de-eeuu-antes-del-covid

20.25.-Impacto de Alice H. Amsden en la teoría del desarrollo – CLIFTON, JUDITH ; GLASMEIER, AMY ; SHETH, ALPEN

El 14 de marzo de 2012 perdimos a una gran intelectual, la profesora Alice H. Amsden. La relevancia de su trabajo en la economía del desarrollo y la teoría del desarrollo se basa más ampliamente en una extensa investigación y participación política en países en desarrollo de todo el mundo, donde identificó conocimientos cruciales, aunque controvertidos, sobre la teoría y la práctica del desarrollo en una economía global polarizada de ingresos crecientes. y desigualdad de riqueza.

 Las más memorables, quizás, son sus contribuciones sobre el milagro de Asia oriental y la «industrialización tardía», en las que Alice Amsden derivó estudios de casos rigurosos y reflexiones poco convencionales sobre el proceso de desarrollo económico.

 Ella planteó serios desafíos a la teoría económica ortodoxa y la formulación de políticas normativas durante más de dos décadas. Sin embargo, también es fundamental su contribución más amplia en The Rise of «rest”(Amsden, 2001), por lo que se le reconoce como una de las primeras académicas en predecir y explicar la diversidad de países del llamado «sur global». había surgido como potencias económicas líderes a pesar de la falta de un activo competitivo de tecnología patentada y pionera A medida que el enfoque del trabajo de Alice Amsden se expandía geográficamente desde Asia a América Latina, consolidó sus conocimientos y hallazgos para construir una teoría del desarrollo eso sería relevante en diferentes contextos de desarrollo. Intencionalmente fue más allá de los intentos formulados al desarrollar ideas y conocimientos sofisticados que pudieran transferirse y adaptarse.

Desde el principio, su mirada se centró en la teoría para la transformación. Para celebrar el trabajo de Alice Amsden, adoptamos una perspectiva contemporánea y progresista, explícitamente no retrospectiva en el sentimiento.

 Encontramos sus contribuciones más significativas evidentes en su enérgico y sostenido desafío de la economía dominante y la teoría del desarrollo, ideas profundamente arraigadas que dominaron el discurso del desarrollo desde la década de 1970 en adelante, alcanzando su punto máximo en la «rugiente» década de 1990 (Stiglitz, 2004), y cristalizando en la acertadamente acuñado el nombre «Consenso de Washington».

 Alice Amsden se enfrentó abiertamente a los debates y metodologías dominantes publicados en las principales revistas económicas, cuyos autores dictaban a los ocupantes de la  Clifton, Glasmeier y Sheth estrategias de desarrollo dirigidas a inversiones que mejoran la productividad a escala nacional, y movimientos sociales aspiracionales que enfatizan las «tecnologías apropiadas» a pequeña escala en apoyo del alivio de la pobreza (Andreoni, 2017).

La toma de decisiones centralizada, fundamental para el marco de Alice Amsden, a menudo falta o se opone a quienes se dedican a la práctica del desarrollo en relación con las raíces localmente arraigadas del movimiento contra la pobreza. Estas perspectivas se desalinean no porque sus propósitos difieran sino porque incorporan prácticas diferentes.

 Cada punto de vista teórico representa diferencias de efecto basadas en la escala y el objetivo de las intervenciones; cada uno busca la transformación mediante mecanismos que operan en niveles distintos. Las políticas favorables a los pobres se centran en el individuo y en mejorar la capacidad humana para reducir la pobreza. Las prescripciones de las políticas de Alice Amsden recomiendan políticas muy diferentes, ya que involucran objetivos a escala del sistema con la intención de aumentar la productividad y los salarios (Alexander, 2008).

 Alice Amsden permaneció hasta el final de su vida como una pragmática, escéptica del desarrollo enmarcado únicamente en la pobreza. alivio y argumentando, en cambio, que el aumento de los niveles de vida es el resultado de la producción de bienes con el objetivo de aumentar la productividad. Su investigación capturó la trayectoria de transformación desde el dominio de las prácticas hasta la encarnación de competencias a escala global.

En el fondo, Amsden defendió que el desarrollo depende de aprender a fabricar bienes de manera satisfactoria, utilizando los mercados nacionales como terreno de prueba al principio, pero en última instancia con el objetivo objetivo de que el rendimiento alcance los estándares globales.

Los artículos de este número demuestran la naturaleza perdurable de sus contribuciones al campo de la teoría del desarrollo. Sus ideas continúan sirviendo como guías valiosas y como marcos de referencia en este período de construcción de sentido entre los temas y dimensiones en expansión que la teoría del desarrollo económico está internalizando, desde los derechos humanos hasta nuevas formas de alianzas corporativas (Yeung, 2017) y el papel de la naturaleza, el cambio climático y la capacidad de carga ambiental.

Alice Amsden fue una economista heterodoxa en el campo del desarrollo económico. Su inspiración provino de economistas de renombre como Albert Hirschman y W. Arthur Lewis, ambos conocidos por su cuidadosa investigación empírica y amplia variedad de intereses intelectuales.

Ella la recibió licenciatura de la Universidad de Cornell
y su doctorado de la London School of Economics. Su carrera como economista comenzó en la OCDE. Enseñó en varios institutos: Universidad de California, Los Ángeles, Barnard College en la Universidad de Columbia, Harvard Business School y The New School para la Investigación Social. En 1994, fue nombrada profesora del Departamento de Estudios Urbanos y planificación del Instituto de Massachusetts Tecnología (MIT). Durante su carrera, mantuvo
la presidenta del Instituto Ellen Swallow Richards de 1994 a 1999 y más tarde fue nombrado Barton L. Weller (1940) Catedrático de Economía Política.

Alice Amsden murió repentinamente el 14 de marzo de 2012 en su casa de Cambridge. Ella tenía 68 años. En el memorial público del MIT, que se celebró en breve después del fallecimiento de Alice Amsden, su hermana Myra Strober, también un renombrado economista y fac-
ltimo miembro del Graduado de la Universidad de Stanford Escuela de Educación y Escuela de Postgrado de Negocios, ofreció información sobre la vida de Amsden y carrera destacando las fuerzas motrices encarnaciones de su tenacidad y fervor intelectual.

Los comentarios de Strober nos brindan una ventana en la vida temprana de Alice Amsden que ayudó dar forma a quién era ella. Alice Amsden (neé Hoffenberg) nació en Brooklyn, Nueva York, y asistió a Nueva YorkLas escuelas públicas de la ciudad en su apogeo              de excelencia. Ella era una estudiante de honor en Midwood High School y uno de sus momentos de mayor orgullo estaba participando en el Modelo de Naciones Unidas programa y encuentro con Eleanor Roosevelt. Ninguno de sus padres era un economista practicante, pero ambos eran apasionados en los problemas de la economía
y, según Myra Strober, las conversaciones en la mesa de la cena con frecuencia se referían a Gran Depresión, sindicatos, desempleo y los excesos de las grandes empresas. Aunque ellos no habrían usado la palabra, «eran feministas, fervientes y en su opinión tanto sus las hijas deben tener un alto nivel educativo y no solo confiarse en el matrimonio para su apoyo financiero (Strober, 2012)”. Alice Amsden se convirtió en economista en un
momento en que las mujeres ocupaban solo el 7% de los doctorados en ese campo (en los EE. UU.). Ella era una pionera feroz en su determinacion de tener éxito en un mundo de hombres e incansable en sus esfuerzos por defender y promover el desarrollo económico en naciones menos desarrolladas. Ella era valiente en decir la verdad al poder político, ya sea que eso implique piquetes policivos contra los estibadores que se oponían a enviar materiales de guerra a Vietnam, o argumentando en contra Políticas del Banco Mundial en reuniones de alto nivel o impugnar a un administrador universitario
porque pensaba que era injusto injusto con aquellos con menos influencia que ella misma (parafraseado de Strober, 2012).

Comenzando su carrera profesional en 1971 como economista de la OCDE, trabajo de campo sobre política industrial en Polonia y Hungría
contribuyó a su excelente conocimiento técnico vanguardia de las tecnologías de producción y la industria ensayos de organización en todos los sectores. Esta técnica y pericia impregnó su trabajo, y su práctica como es evidente en un artículo anterior sobre Industria de máquinas herramienta de Taiwán. Su experiencia en la OCDE también ayudó a sentar las bases para algunas de sus publicaciones académicas posteriores publicaciones sobre Europa del Este (Van Der Meulen Rodgers y Cooley, 1999). Alice Amsden fue considerada una de las más importantes economistas institucionales de este último mitad del siglo XX.

En un evento conmemorativo por su Departamento, el Departamento de
Urban Studies and Planning, celebrada en Cambridge en el MIT Media Lab, los admiradores de Amsden, por estudiantes, empleadores y colegas pagados rindieron homenaje a sus muchas contribuciones al campo de la teoría y la economía del desarrollo. Uno en en particular, Ajit Singh, miembro y profesor de Economía en la Universidad de Cambridge, y colega desde hace mucho tiempo y querido amigo, siempre una extensa contribución sobre el impacto Alice Amsden en el campo. Desafortunadamente, Ajit Singh falleció antes de que este Número Especial lograra finalización, aunque su trabajo era parte de los procedimientos conmemorativos. Aquí, citamos de su contribución conmemorativa para animar nuestra comprensión de sus muchas contribuciones heterodoxas en el campo de la economía: «Alice era una destacado economista institucional estadounidense de los últimos cien años. En mi opinión, ella se sitúa en compañía de J K Galbraith, Thorstein Veblen, J R Commons, Adolf Berle y Karl Polanyi, como uno de los más originales y economistas políticos influyentes de ese período » (Singh, 2012)

20.34.-LA MALA HORA DEL CARBÓN – AMYLKAR D. ACOSTA

Cuando las barbas de tu vecino veas arder, pon a remojar las tuyas.

Desde el estallido de la huelga en la mina El Cerrejón, me dí a la tarea de examinar el contexto y el escenario en el que se da este conflicto laboral, al final del cual, me atrevo a anticipar, sólo habrá perdedores y estos serán no sólo las partes enfrentadas, la empresa y el sindicato, amén de sus grupos de interés.

16 sep 2020.- De este pulso saldrán perdiendo también la región y el país, tanto por el empleo y los ingresos que dejarán de devengar los 11.000 trabajadores vinculados directa o indirectamente a la operación, como el menor recaudo de impuestos y los menores ingresos por concepto de regalías. Veamos:

Los ciclos del carbón

Colombia posee enormes reservas de carbón térmico de excelente calidad. Las reservas medidas superan las 6.000 millones de toneladas, con un alto poder calorífico, bajo contenido de azufre y cenizas, que lo tornan muy apetecido en los mercados internacionales. El 82% de estas reservas (4.981 millones de toneladas) se concentran en los departamentos del Cesar y La Guajira. Ocupa entre el 4º y 5º lugar a nivel mundial como gran exportador de carbón y a diferencia de sus competidores Colombia registra un bajo consumo del mismo, pues más del 95% lo exporta, convirtiéndose en el segundo renglón de exportación después del petróleo con una participación del 18%. En el año de 2017, se llegaron a exportar 90.5 millones de toneladas, constituyéndose en un récord histórico, de las cuales más del 90% provinieron de las minas del Cesar y La Guajira.

El mercado y los precios del carbón, al igual que las demás materias primas, responden a ciclos de expansión y alzas seguidos por su contracción y bajas. Entre 2003 y 2012, se registró un largo ciclo de precios altos, aupados  por la gran demanda de China y la India, cuyas economías venían creciendo a un ritmo de dos dígitos y se comportaron como verdaderas aspiradoras de materias primas. En el año 2011, el precio del carbón llegó a niveles de US $102.35 la tonelada. Luego vendría el que yo he llamado el cuarto menguante del auge minero-energético, concomitantemente con la contracción del mercado y la destorcida de los precios.

Se suele decir que el optimista es aquel que ve el vaso medio lleno y el pesimista aquel que lo ve medio vacío, pero para nosotros los economistas importa más saber si el vaso se está llenando o se está vaciando, es decir, la tendencia. Pues bien, hay un antes y un después del año 2015, signado por los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) adoptados por la comunidad internacional y por el Acuerdo de París en el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio climático (COP21), que tienen como propósito fundamental la descarbonización de la economía global. Ésta conlleva una drástica reducción del consumo de las fuentes de energía de origen fósil, principalmente del carbón térmico, ahora en el lado equivocado de la historia, traduciéndose en una tendencia sostenida a la baja del precio, que hoy oscila alrededor de los US $40 la tonelada, ¡el 58% por debajo del precio de hace apenas dos años!

El mundo le da la espalda al carbón

El Ministro de Minas y Energía Diego Meza, pensando con el deseo, afirmó recientemente: “no le vamos a dar la espalda al carbón”. Pero, realmente es el mundo entero el que le está dando la espalda al carbón y está tomando distancia de éste y dicha tendencia es irreversible. No es para menos, pues ya a mediados del año pasado lo advirtió el entonces residente de El Cerrejón Guillermo Fonseca: “el carbón está en declive y la compañía está sufriendo…los precios cayeron y su mina está en el lado equivocado del Canal de Panamá. Y fue más lejos en sus malos presagios, al señalar que estamos ante “una contracción estructural”, que se expresa en que “en los próximos cinco años, la demanda de carbón del mercado del Atlántico (Europa, Mediterráneo y las Américas), que es nuestro mercado natural, se va a contraer a la mitad”.

Y para allá vamos, con el agravante que los carbones de Colombia no compiten en el mercado asiático, que es el que todavía se mantiene, por los altos costos del flete. A la contracción del mercado, le sigue la reducción de la producción que, en los últimos tres años, ha pasado de las 84.3 millones de toneladas en 2018 a las 80.3 millones en 2019 y este año llegará a lo sumo a las 65 millones de toneladas.

Como lo sostiene la multinacional PRODECO, empresa ésta que extrae el carbón en el Cesar, en comunicación enviada a la Agencia Nacional Minera (ANM) solicitando autorización para la suspensión de operaciones por los próximos cuatro años, que se vendría a sumar al cese de operaciones de otra minera en el Cesar, la Colombian Natural Resources (CNR), “la demanda de carbón térmico la determina la demanda de capacidad de generación de electricidad con carbón más la demanda de los sectores del cemento y el industrial. En los sectores de energía y mercado industrial, el carbón térmico compite con el gas natural y cada vez más con la generación de energía renovable eólica y solar. Esta tendencia ha sido más significativa en Europa donde el precio del carbón se grava sobre las fuentes de emisiones desde que se estableció en el año 2005 el régimen de comercio de emisiones de la Unión Europea (UE). A medida que las fuentes de generación renovables se han incrementado y se han vuelto más competitivas, se ha impulsado el cierre de las estaciones de energía a carbón. Durante los años 2010 a 2019, se han cerrado 39 GW de capacidad europea de generación a carbón y se proyecta cerrar 52 GW más hasta el año 2030. La reducción en la capacidad de generación ha producido una demanda decreciente de carbón importado en Europa y en el mercado más amplio del Atlántico. Aunque la ANM negó dicha solicitud, PRODECO insiste y le está pidiendo que reconsidere su decisión.

A tomar atenta nota

De ello hay que tomar atenta nota, como ya lo han hecho las propias empresas carboníferas, tanto es así que dos de los tres socios de El Cerrejón, están de salida de la industria del carbón y se están alineando con la transición energética desde las fuentes de origen fósil, altamente contaminantes, hacia las fuentes no convencionales de energías renovables (FNCER) y limpias. La Billiton, la empresa minera más gigante del planeta se adhirió al Acuerdo de París, “reconoce el cambio climático y renuncia al carbón”. Entre tanto, Glencore resolvió “dar prioridad a sus inversiones para producir materias primas esenciales para la transición energética”. Ambas están en retirada de la industria del carbón, desinvirtiendo y reconvirtiéndose para poder sobrevivir.

Tanto el Gobierno nacional como los territoriales deben también tomar atenta nota de estas megatendencias y actuar en consecuencia. El país y la región tienen que diversificar su estructura productiva, sus exportaciones y el destino de éstas; no pueden seguir dependiendo de los vaivenes de la actividad extractiva. Tanto el petróleo como el carbón, como dice Christine Figueres, ex secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, ellos tuvieron “su momento de sol, pero hoy ya están en el atardecer y tenemos que prudentemente buscarle alternativas rápidas ya”. Llegó la hora de emprender en serio la reconversión laboral y la transformación productiva ¡como política de Estado y no como política de gobierno!

*Amylkar Acosta, ex Ministro de Minas y Energía, ex Director de la Federación Nacional de Departamentos, Miembro de Número de la Asociación Colombiana de Ciencias Económicas, @amylkaracosta

http://lalineadelmedio.com/lamalahoradelcarbon/

20.33.-Regalías: sigue la perversa piñata JORGE IVÁN GONZÁLEZ

El nuevo acto legislativo (05 de 2019), que vuelve a modificar la anterior distribución de las regalías (acto legislativo 05 de 2011 y ley 1530 de 2012), acaba de ser reglamentado. En este momento la norma está en proceso de conciliación.

11 sep 2020.- El acto legislativo del 2019 avanza con respecto al de 2011 porque destaca la importancia de la integración regional de los proyectos. Pero este buen propósito se dificulta con la inflexibilidad creadas por los porcentajes y la distinción esquemática entre los tres tipos de asignaciones: directa, inversión local e inversión regional. Los porcentajes fijos de carácter constitucional son perversos, e impiden la discrecionalidad que sería necesaria para definir proyectos estratégicos.

Independientemente de los aspectos coyunturales, los criterios de distribución presentan problemas estructurales, que se desprenden de la falta de visión de largo plazo que ha caracterizado el manejo de las regalías. Este mal no se corrige con el acto legislativo de 2019 y, mucho menos, con la nueva ley.

Entre los actos legislativos de 2011 y de 2019 hay cambios sustantivos en la distribución de las regalías. Los hechos más notorios son: i) Un aumento de las asignaciones directas. ii) Un replanteamiento de los fondos de Compensación Regional y de Desarrollo Regional. iii) Y una disminución de los fondos de ahorro y de pensiones.

El acto legislativo 05 de 2011 amplió el cubrimiento de las regalías y redujo la participación de las entidades productoras. Se trataba, en el lenguaje del entonces ministro Echeverry, de que la “mermelada llegue a toda la tostada”. La reforma de 2019 echó para atrás, y volvió a una distribución en la que se privilegian las necesidades de los municipios productores, como antes del acto legislativo de 2011.

Al evaluar los resultados del acto legislativo de 2011, la Contraloría de Maya mostró que las regalías se dispersaron en más de 12.000 pequeños proyectos, sin ninguna visión estratégica. Y desde su punto de vista, la fragmentación de recursos terminó en una piñata.

El acto legislativo de 2019 hace caso omiso de las recomendaciones de la Contraloría, y aunque explicita la importancia de la dimensión regional, no propone mecanismos que eviten la dispersión de recursos. En lugar de crear condiciones propicias para definir proyectos estratégicos, el acto legislativo de 2019 y la ley que se acaba de aprobar, mantienen porcentajes de reparto inamovibles, que fue uno de los grandes errores del acto legislativo de 2011. Es notorio el afán por definir reglas en lugar de dejar abierto el espacio para decisiones discrecionales, en función de prioridades nacionales y territoriales.

Algunos de los gobiernos locales han dicho que la nueva ley reduce la autonomía, y que va en contra de la descentralización. Este tipo de argumento favorece la dispersión de proyectos. En contra de esta lógica, el país debería avanzar en la definición de pocas inversiones estratégicas. Y Planeación Nacional tendría que articularlas, de tal manera que las prioridades nacionales intrínsecamente contribuyan al desarrollo regional. En esta mirada de mediano y largo plazo, las regalías se tienen que integrar con los recursos del Sistema General de Participaciones. Nada de esto se consiguió con el acto legislativo de 2019 y, mucho menos, con la nueva ley. ¡Sigue la piñata!

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/porcentajes-perversos-3058552

  • 20.32.-Una tasa de ganancia mundial: un nuevo enfoque MICHAEL ROBERTS
  • El Túnel de La Línea, inconcluso y unidireccional AMYLKAR D. ACOSTA

El modelo de capitalismo de Marx asume una economía mundial y comienza con «el capital en general». Marx desarrolló su modelo de las leyes del movimiento del capitalismo en ese nivel de abstracción y, en particular, lo que él consideró la ley de movimiento más importante en el proceso de producción capitalista, la ley de la tendencia descendente de la tasa de ganancia.

26 ago 2020.- La tasa de ganancia es el mejor indicador de la «salud» de una economía capitalista. Proporciona un valor predictivo significativo sobre la inversión futura y la probabilidad de recesión o crisis. Por tanto, el nivel y la dirección de una tasa de ganancia mundial puede ser una guía importante para el desarrollo futuro de la economía capitalista mundial.

Sin embargo, en el mundo real, hay muchas capitales; y no solo un estado capitalista mundial, sino muchos estados capitalistas nacionales. Por lo tanto, existen obstáculos para el establecimiento de una economía mundial y una tasa mundial de ganancia por las restricciones laborales, comerciales y de capital diseñadas para preservar y proteger los mercados nacionales y regionales del flujo de capital global. Aun así, el modo de producción capitalista se ha extendido ya a todos los rincones del mundo y la «globalización» del comercio y los flujos de capital hace que el concepto de medir una tasa de ganancia mundial sea más realista y discernible.

Mi primer intento de medir una tasa de ganancia mundial fue en un documento en 2012. Una medición adecuada de la tasa de ganancia mundial tendría que sumar todo el capital constante y variable en el mundo y estimar la plusvalía total apropiada por este capital. En ese momento, parecía una tarea imposible. Por tanto, un promedio ponderado de las tasas de beneficio nacionales era la única forma viable de llegar a una cifra.

Intenté desarrollar una tasa de ganancia mundial que incluyera todas las economías del G7 más las cuatro economías de los BRIC. Esto cubría las 11 principales economías y una parte importante del PIB mundial. Luego utilicé las Extended Penn World Tables construidas por el profesor Adalmir Marquetti de Brasil. Ponderé las tasas nacionales por el tamaño del PIB, aunque la tasa promedio bruta promedio no parecía divergir significativamente del promedio ponderado.

Encontré que 1) hubo una caída de la tasa de ganancia mundial desde el punto de partida de esos datos en 1963 y la tasa mundial no se recuperó al nivel de 1963 hasta 2013; 2) la tasa de ganancia alcanzó un mínimo en 1975 y luego alcanzó un pico a mediados de la década de 1990; 3) después de eso, la tasa de ganancia mundial se mantuvo estática o descendió ligeramente.

Más tarde, en 2015, revisé la medición de una tasa de ganancia mundial. En el período intermedio, Esteban Maito había realizado un trabajo pionero utilizando un método de medición similar (tasas nacionales ponderadas por el PIB) para 14 países, pero utilizando estadísticas nacionales, no las tablas extendidas de Penn World, y para algunos países se remonta a 1870. Maito confirmó mi estudio más limitado de una clara tendencia descendente en la tasa de ganancia mundial, aunque hubo períodos de recuperación parcial tanto en los países centrales como en los periféricos. Maito revisó y actualizó su trabajo para un capítulo de El Mundo en crisis: un análisis global de la ley de la rentabilidad de Marx: una lectura esencial.

El siguiente gráfico es mi adaptación del trabajo de Maito.

Maito demostró que el comportamiento de la tasa de ganancia sobre el stock de capital confirma las predicciones hechas por Marx sobre la tendencia histórica del modo de producción. Existe una tendencia secular a que la tasa de ganancia caiga bajo el capitalismo y opera la ley de Marx. Maito también encontró que hubo una estabilización e incluso un aumento en la tasa de ganancia mundial desde principios o mediados de los 80 hasta finales de los 90, el llamado período neoliberal de destrucción de los sindicatos, recortes del estado de bienestar y de los impuestos a las empresas, la privatización, la globalización, la innovación de alta tecnología y la caída de la Unión Soviética. Una vez más, Maito demostró que esta recuperación alcanzó su punto máximo alrededor de 1997.

Para medir la tasa de ganancia mundial, mi artículo de 2015 (Revisando una tasa de ganancia mundial de junio de 2015 ) usó los Penn World Tables 8.0 más actualizadas para datos basados en las principales economías del G20. Estos resultados exhibieron un declive secular similar al de los datos de Maito. Hubo una caída significativa desde la primera recesión económica internacional simultánea en 1974-5 hasta principios de la década de 1980, luego una modesta recuperación antes de otra caída que coincidió con la recesión económica mundial de 1991-2. Hubo una leve recuperación en la década de 1990 hasta principios de la de 2000. Después, la tasa de ganancia del G20 se desplomó, tanto antes de la Gran Recesión de 2008-9 como después, con solo una pequeña recuperación hasta 2011.

Apoyé estos resultados en cifras de la base de datos de Eurostat AMECO, que están aún más actualizados. El problema con los datos de AMECO es que su medición del stock de capital neto es muy dudosa, especialmente en los primeros años a partir de 1963. Sin embargo, desde principios de la década de 1980, la tasa de ganancia de AMECO sigue la medición de las Penn Tables.

Ahora he echado un tercer vistazo a la tasa de beneficio mundial utilizando los últimos datos de Penn World Tables 9.1. Esta última base de datos tiene una importante innovación. Tiene una nueva serie denominada tasa interna de rendimiento del capital social (TIR), una muy buena representación de la tasa de ganancia marxista. Debido a que los datos se compilan en las mismas categorías y conceptos, la serie de la TIR ofrece una comparación valiosa de las tasas de ganancia nacionales y también se extiende hasta 2017. Por lo tanto, ahora tenemos una serie para la tasa de ganancia para casi todos los países del mundo, comenzando en muchos casos en 1950 hasta 2017. ( Tasa interna de retorno )

En publicaciones futuras sobre esto, consideraré cualquier problema de medición con la TIR y otras categorías; explicaré mi metodología; y proporcionaré fuentes y funcionamientos. Además, analizaré la descomposición de la tasa de ganancia en sus factores clave, a saber, la composición orgánica del capital y la tasa de plusvalía. Esta descomposición es importante. Una cosa es mostrar una tasa de ganancia decreciente a lo largo del tiempo; otra es mostrar que esto es causado por la ley de Marx de la tendencia descendente de la tasa de ganancia. Podría haber otras causas.

Si la ley de Marx es correcta, entonces se deduce que cuando cae la tasa de ganancia, la composición orgánica del capital (C / v) debería aumentar más rápido que la tasa de explotación (s / v). Según la ley de Marx, una composición orgánica creciente del capital es el factor determinante tendencial de la caída en la tasa de ganancia y la tasa de explotación es el factor (principal) que la contrarresta. Si esta último aumenta más rápido que la primera, entonces la tasa de ganancia aumenta, y ha habido períodos en los que eso ha sucedido. Pero en a largo plazo, la tasa de ganancia cae y eso se debe a que la composición orgánica del capital aumenta más que la tasa de explotación.

No discutiré estos temas en este artículo, solo consideraré los principales resultados de medir la tasa de ganancia mundial usando la serie de la TIR en las Tablas Penn World. He ponderado la serie de la TIR por el tamaño del stock de capital (no por el PIB como en artículos anteriores) para obtener una mejor medición para las economías del G20 (19 países excluyendo la UE), y también para las principales economías imperialistas del G7; y para determinadas economías emergentes o en desarrollo.

Los resultados del G7 confirman los resultados de mis dos mediciones anteriores en 2012 y 2015; que la tasa de ganancia en las principales economías imperialistas ha estado en declive a largo plazo. La tasa no ha sido una línea recta hacia abajo, sino que se puede dividir en cuatro períodos: 1) la ‘edad de oro’ de alta e incluso creciente rentabilidad de 1950 a 1966; 2) el enorme colapso de la rentabilidad de 1966 a 1982; 3) la (recuperación neoliberal relativamente débil); 4) y desde un pico en 1997, una depresión generalizada en la tasa de ganancia hasta 2017 (cuando terminan los datos).

Ahora, con la serie de la TIR podemos medir mejor la tasa de ganancia del G20, probablemente lo más cerca que podamos llegar a una «tasa mundial». Esta medición debería ser mejor que la de Maito o cualquier otra anterior porque incluye más países; aunque el trabajo pionero de Maito mide las tasas de ganancia desde el siglo XIX, no solo desde 1950.

La tasa de ganancia del G20 coincide con la de la tasa de ganancia del G7 en su trayectoria.

Pero tenga en cuenta que el nivel de la tasa de ganancia del G20 es generalmente más alto que la tasa del G7. Esto es esperable a partir de la ley de Marx porque la composición orgánica del capital será mayor en los países imperialistas que en los países en desarrollo que todavía están tratando de «ponerse al día» en tecnología. Volveremos a este punto en un próximo artículo.

De hecho, observemos la tasa de ganancia en algunas economías en desarrollo seleccionadas, en particular los miembros del G20, como Argentina, Brasil, México, Sudáfrica, China, India, Indonesia y Turquía. Nuevamente, encontramos que la tasa de ganancia cae a largo plazo, pero con cuatro sub-períodos similares a las series del G7 y el G20.

Pero nuevamente, observe el nivel mucho más alto de la tasa de ganancia, alrededor del 24% en la Edad de Oro en comparación con solo el 10% en las economías del G7 y cayendo al 10% en el último sub-período en comparación con el 6,5% del G7. Además, el punto de inflexión hacia el período neoliberal es posterior; en 1989 en comparación con 1982 para el G7. Y para estas economías en desarrollo, cualquier recuperación de la rentabilidad es de corta duración, y se derrumbó en la crisis de los mercados emergentes de 1998. Desde entonces se ha producido la larga depresión de la rentabilidad en las economías en desarrollo.

Por lo tanto, podemos resumir estos resultados iniciales de la serie de la TIR de Penn World Tables 9.1 como una confirmación de la disminución a largo plazo de la tasa de ganancia mundial (es decir, para la mayoría de las principales economías), con varios sub-períodos, tal como se discernió en las dos mediciones anteriores de 2012 y 2015.

En publicaciones futuras, ampliaré estos resultados. Examinaré la descomposición de la tasa de ganancia mundial y los factores que la impulsan. Consideraré la tasa de ganancia en economías clave específicas (EEUU, Alemania, Japón, China) para ver qué podemos aprender. Intentaré relacionar el cambio en la tasa de ganancia con la regularidad e intensidad de las crisis en el modo de producción capitalista. Y consideraré la pregunta planteada y respondida en el trabajo de Maito: si la tasa de ganancia mundial tiene una tendencia descendente, ¿llegará a cero y cómo es posible?; y si es así, ¿cuánto tiempo llevará? ¿Y qué nos dice eso sobre el propio capitalismo?

https://www.sinpermiso.info/textos/una-tasa-de-ganancia-mundial-un-nuevo-enfoque 

20.32.-El Túnel de La Línea, inconcluso y unidireccional AMYLKAR D. ACOSTA

El Presidente Duque inaugurará un túnel sin terminar de una sola dirección. Faltan al menos $600.000 millones y unos veinte años más, explica Amylkar Acosta.
“Toda negligencia es deliberada” Jorge Luis Borges
En Colombia el largo plazo son 4 años

4 sep 2020.- En Colombia el largo plazo se reduce a sólo cuatro años, que es el período de los presidentes, gobernadores y alcaldes con sus respectivos planes de desarrollo y de inversión. El primero y el único de los 15 planes nacionales de desarrollo que han regido en Colombia desde 1961 que ha trascendido el cuatrienio fue el que expidió, con gran visión de futuro, el ex presidente y estadista Alberto Lleras Camargo, el Plan decenal de desarrollo (1961 – 1970). De allí que primen las políticas de gobierno sobre las políticas de Estado y los proyectos de corto vuelo sobre aquellos que son de largo aliento. Las promesas de los candidatos a ejercer dichos cargos de “construir sobre lo construido” por sus antecesores se quedan en la retórica; al fin y al cabo, como se suele decir, se hace campaña en poesía y se gobierna en prosa!

Siempre se está a la búsqueda de victorias tempranas y de mangos bajitos, al alcance de la mano, que reditúen políticamente para próximas aspiraciones; ello es patético por lo efímero. El exconstituyente Álvaro Gómez Hurtado le dio una explicación a este síndrome: “de antemano se supone que los colombianos no están preparados para pensar en grande”. Por lo visto, estamos condenados al cortoplacismo.

Cada presidente, gobernador o alcalde aspira a poner la primera piedra de las obras a ejecutar y a cortar la cinta al momento de su inauguración. No obstante, ello no siempre es posible porque los atrasos, aplazamientos y complicaciones en la ejecución de las mismas, los postergan y además de los sobrecostos que conllevan, dan pie para que la avilantez de los gobernantes de turno terminen ganando indulgencias con avemarías ajenas.

La sinfonía de obras inconclusas

Como la prioridad de unos no necesariamente es la prioridad de otros, el país se ha convertido en escenario de una sinfonía de obras inconclusas, al punto que acaba de aprobar el Congreso de la República una ley que obliga al Gobierno a establecer un registro de los que se han dado en llamar “elefantes blancos”. De allí que a la falta de continuidad en la planeación se ha venido a sumar la imprevisión y la improvisación que prevalecen en la gestión pública a lo largo y ancho del país.

La Contraloría General de la República identificó a través de su Estrategia Compromiso Colombia 1.176 proyectos críticos, obras inconclusas y lo que calificó como elefantes blancos sin ninguna utilidad público ni social. Según el Vicecontralor Ricardo Rodríguez, sumados alcanzan la friolera de los $8.6 billones. Para la muestra traemos a colación una de las más insólitas de ellas el Túnel de la Línea.

Se anuncia en los medios que “está lista una obra imaginada hace más de un siglo”, cuando esta aún está inconclusa, como lo veremos. Este viernes 4 de septiembre, según el INVÍAS, “se dará al servicio el primer módulo del proyecto” y sólo el primer módulo; queda faltando el segundo módulo.

El viacrucis del túnel de la línea

Durante más de 50 años, la construcción del Túnel de la Línea se había convertido en una verdadera obsesión y en un proyecto estratégico para el país largamente aplazado, pero a la postre se tornó en un verdadero viacrucis, como ya lo veremos.

Se trata nada menos de cruzar la cordillera central de los Andes colombianos, por debajo del conocido Alto de la Línea, conectando los municipios de Cajamarca (Tolima) y Calarcá (Quindío), mediante una infraestructura que contempla un túnel principal de 8.65 kilómetros, aproximadamente, distante 16 y 11 kilómetros de uno y otro portal, respectivamente. Éste sería el túnel más largo en Latinoamérica. Se trata de reducir el trayecto y mejorar la movilidad desde el centro del país con el Eje cafetero, Cali, a través de la Ruta nacional 40 y el puerto de Buenaventura, el principal puerto colombiano sobre el Pacífico. Una vez que esta imponente obra entre en operación se podrá reducir hasta en 80 minutos el tiempo del recorrido de los vehículos de carga y en 40 minutos el de los vehículos livianos.

En el año 2008, se le adjudicó la ejecución del proyecto, con un costo de $629.000 millones, bajo la modalidad llave en mano, al consorcio Unión Temporal Segundo Centenario y se iniciaron obras en diciembre de 2009, teniendo como fecha de entrega del túnel en julio de 2013. Sin embargo, la unión temporal, alegando mayores fallas geológicas e imprevistos no cumplió con el plazo de entrega de la obra y demandaba del Estado reajustes para cubrir sus mayores costos. El entonces Vicepresidente de la República Germán Vargas y responsable de los proyectos de infraestructura montó en cólera ante el incumplimiento y dejó en claro que al Túnel “le restaría un año y seis meses y necesitaría una inversión cercana a los $160.000 millones” adicionales al monto originalmente presupuestado y eso siempre y cuando la “obra anduviera a todo vapor”. Amenazó a la unión temporal con declarar la caducidad del contrato, al “constatar…que hay muy poco frente de obra trabajando. Desde hace varios meses se viene reduciendo el personal”.

Dicho y hecho, aunque la unión temporal prometía que la obra se concluiría en noviembre de 2016, se veía cada vez más lejos la luz al final del túnel. En efecto, la Ministra de Transporte, Natalia Abello, quien estuvo en la zona del proyecto, constató que ni una sola obra del túnel estaba terminada y que faltaban unos 400.000 millones de pesos para terminarla en su totalidad. Por ello, no obstante que la constructora insistió en sentarse a negociar con el INVÍAS para acordar los términos de lo que sería un nuevo acuerdo para concluirla, se procedió a la declaratoria de la caducidad del contrato el 26 de enero de 2015 y se le impuso, además, al Consorcio una multa por valor de $60.300 millones, correspondiente a la cláusula penal del contrato.

La decisión del INVÍAS fue recurrida y al final no se hizo efectiva, a cambio se amplió, una vez más, el plazo de entrega y se reprogramaron las obras, con tal fin, según el Vicepresidente Germán Vargas, se establecieron “20 metas volantes, de manera que cada mes debe entregarse un conjunto de avances de obras verificables y el no cumplimiento de dos de esas metas, dará lugar a la terminación anticipada del contrato sin perjuicio de las acciones legales que pueda ejercer el Estado”. Para completar lo que resta del Túnel de La Línea, el Gobierno junto al consorcio acordaron usar 327.000 millones de pesos, los cuales provendrían de la aseguradora del contrato, recursos propios del contratista y aportes que incluyen maquinaria, formaleta de revestimiento y plantas de trituración, asfalto y concreto, aportes del Gobierno.

Definitivamente, este último plazo tampoco se cumplió, el Gobierno decidió no prorrogar más el contrato con la Unión Temporal Segundo Centenario, éste se dio por terminado y se procedió a su liquidación. Se dispuso, entonces, iniciar un nuevo proceso express de licitación para contratar la conclusión de la obra, la cual le fue adjudicado a un nuevo contratista integrado por CONCONCRETO y CSS. Este proyecto fue contratado e iniciado por el expresidente Álvaro Uribe, continuado por el expresidente Juan Manuel Santos, asumido por el Presidente Iván Duque, quien en las primeras de cambio en enero de 2019 y tras inspeccionar el avance de las obras, anunció que la puesta en funcionamiento del Túnel de la Línea sería en diciembre de este año.

El hecho cierto e incontrovertible es que después de 10 años de iniciado el Túnel de la Línea y siete años de atraso, según la Ministra de Transporte Ángela María Orozco, se requieren $600.000 millones más para terminarlo. Y, en concepto del Contralor General de la República Carlos Felipe Córdoba, “el costo del Túnel de la Línea creció 546%, al pasar de $464.000 millones a $3 billones, sin que aún esté concluido”. Es más, según el Director del INVÍAS Juan Esteban Gil, “las obras faltantes y que son parte del segundo módulo de entrega están tasadas en unos $750.000 millones”.

Llama poderosamente la atención que no obstante que se esperaba que la entrega del Túnel se hiciera efectiva en el 2016, sólo un año después se percataron que no se había previsto la construcción de la doble calzada desde la boca del túnel hasta Calarcá y tuvieron que salir en volandas a estructurar y diseñar dicho proyecto. De modo que de haberse cumplido con la entrega del Túnel este no habría conducido a ninguna parte; hubiera sido un túnel ciego. Craso error. Este hecho puso de manifiesto, una vez más, la imprevisión y la improvisación con que se toman decisiones por parte del Gobierno, sobre todo en un asunto tan sensible como este.

La tapa

Pero, definitivamente, la tapa de esta triste y descorazonadora historia es como para no creer: como ya dijimos, nos demoramos más de 50 años en tomar la decisión de adelantar este proyecto, para poder así ganar en competitividad, aproximando el centro industrial del país con el puerto de Buenaventura, reduciendo los costos del transporte y el flete, resulta que se contrata la ejecución del Túnel de la Línea en una sola dirección. Tendremos que esperar otros 50 años para acometer la construcción del túnel de retorno. Increíble, pero cierto, 12 años después de su adjudicación, con un atraso en su entrega de 7 años y con un sobre costo de $2.536.000´000.000, se inaugura un túnel inconcluso todavía y lo que es más grave unidireccional (¡!).

Queda habilitado para transitar entre Cajamarca (Tolima) y Calarcá (Quindío), quienes se dirijan hacia el Occidente del país deberán continuar subiendo al alto de La Línea (¡!). Según el Director del INVÍAS, “en los estudios que se están haciendo de modelación de la carretera, se estima que en veinte años se debe tener el segundo túnel”. Veinte años que se pueden convertir en cincuenta (¡!).

*Amylkar Acosta, ex Ministro de Minas y Energía, ex Director de la Federación Nacional de Departamentos, Miembro de Número de la Asociación Colombiana de Ciencias Económicas, @amylkaracosta

http://lalineadelmedio.com/eltuneldelalinea-inconclusoyunidireccional/

  • 20.31.-COVID, inflación y la teoría marxista del valorMICHAEL ROBERTS
  • ¿Cómo está el salario promedio de Colombia frente al de otros países?

¿La inflación aumentará una vez que se hayan relajado los confinamientos de la pandemia? La teoría económica dominante no tiene ni idea. Para empezar, la tasa de inflación de los precios de los bienes y servicios en las principales economías capitalistas viene cayendo como tendencia desde los años ochenta.

22 ago 2020.- Y esto a pesar de los intentos de los bancos centrales de impulsar la oferta monetaria con el fin de estimular la demanda y alcanzar un determinado objetivo de inflación.

De hecho, justo antes de que estallara la pandemia de COVID, las tasas de inflación estaban muy por debajo de la tasa objetivo (generalmente alrededor del 2% anual) que pretendían los bancos centrales. La política monetaria no era capaz de alentar una tasa de inflación moderada; en cambio, el dinero / crédito fluía hacia los activos financieros y la propiedad inmobiliaria, lo que elevó los precios de esos activos a nuevos máximos históricos.

Pero, ¿por qué nos importa cuál es la tasa de inflación? Los trabajadores y sus familias no quieren que los precios en las tiendas o de los servicios públicos y de otros servicios aumenten más rápido que sus salarios e ingresos. Por otro lado, las empresas no quieren que los precios se derrumben, porque las ganancias se reducen y los empleadores se ven obligados a detener la producción o ir a la quiebra. De modo que la sabiduría convencional actual es que la inflación moderada es buena para la producción capitalista; frente a la hiperinflación o la deflación.

Durante los cierres por la pandemia, la inflación de los precios en la mayoría de los bienes y servicios (no todos) se desaceleró o incluso disminuyó, ya que las personas fueron confinadas, quedaron en paro de producción o perdieron sus trabajos. Por lo tanto, se redujeron los gastos, especialmente en viajes, entretenimiento y otros artículos «discrecionales». Es posible que la oferta se haya desplomado de una forma sin precedentes, pero también lo hizo la demanda.

Pero, ¿qué pasará si la actividad económica revive? ¿Se impondrá la deflación cuando las empresas quiebren o surgirá la hiperinflación debido a la enorme cantidad de demanda ‘reprimida’ respaldada por crédito de los bancos centrales que no puede ser satisfecha por la oferta?

Como digo, la teoría económica dominante no tiene ni idea. Como escribió Wolfgang Munchau en el FT: “los banqueros centrales no comprenden realmente cómo funciona la inflación. Hay muchas teorías y enfoques, teóricos y estadísticos, pero ninguno ha sido capaz de explicar de manera persistente lo que está sucediendo en el mundo real. En el caso del BCE, esa falta de comprensión se refleja sobre todo en el fracaso casi cómico de sus previsiones de inflación. El pronóstico erró debido a la falsa creencia de que la inflación eventualmente volvería a la meta del 2%. Un generador de números aleatorios, un mono con un tablero de dardos o incluso un horóscopo habrían superado al BCE en su capacidad de predicción».

Munchau continua: “El problema no es que alguien se equivocase de pronóstico. Todos lo hacemos, todo el tiempo. Lo preocupante es que estos pronósticos revelan una falta básica de comprensión del proceso de inflación subyacente. Existe alguna evidencia reciente de que la globalización puede haber cambiado el proceso de inflación. Incluso si es cierto, esto tampoco es necesariamente una observación útil. No sabemos exactamente en qué tipo de período estamos entrando».

La razón por la que la economía dominante fracasa es porque sus dos teorías principales para explicar la inflación en las economías capitalistas han resultado insuficientes. La primera de ellas comienza la demanda en la ecuación de precios. La demanda es proporcionada por el dinero en nuestros bolsillos o en nuestras cuentas bancarias (ya sean hogares o empresas). Así, tenemos la teoría monetarista de la inflación basada en la teoría cuantitativa del dinero.

La teoría tiene una fórmula simple: MV = PT, donde M = la cantidad de dinero en la economía; V = la tasa de circulación de ese dinero a través de la economía, su velocidad, P = precios de bienes y servicios y T = el número de transacciones en el mercado.

El argumento es, según su exponente moderno más famoso, Milton Friedman, que «la inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario» (Milton Friedman, Inflation Causes and Consequences, Asian Publishing House, 1963). Dejando de lado V y T por un momento, si la cantidad de dinero aumenta, los precios subirán y viceversa. O, si lo desea, si la cantidad de dinero aumenta más rápido que la producción de bienes y servicios (PIB nominal), entonces habrá inflación.

Lo primero que se puede decir en contra de esta teoría simple es que la fórmula también incluye V y T y si la velocidad del dinero cayera bruscamente y las transacciones cayeran drásticamente, eso podría contrarrestar cualquier aumento en la oferta monetaria. Y eso es de hecho lo que sucede cuando las economías se desaceleran bruscamente, especialmente en las recesiones. Por tanto, el ritmo de las transacciones económicas puede actuar para ralentizar o revertir un aumento de la oferta monetaria. Y eso está sucediendo ahora. En 2020, el crecimiento de la oferta monetaria se disparó a más del 25% interanual, pero la inflación en la mayoría de los países se mantiene muy por debajo del 2% anual.

La velocidad del dinero se ha desacelerado drásticamente desde el final de la Gran Recesión y ahora se ha hundido durante la pandemia.

Además, la evidencia histórica está en contra de la teoría de que la inflación es impulsada por la cantidad de dinero. Para empezar, el análisis empírico de Friedman y Schwarz sobre la oferta monetaria y el crecimiento del PIB real en la Gran Depresión de la década de 1930 estuvo plagado de errores y supuestos «heroicos».

Y si miramos la inflación de los precios al consumidor durante los últimos 30 años (estoy usando datos de EEUU, pero también se aplica a las otras economías importantes), la tasa ha tendido a la baja y, sin embargo, el crecimiento de la oferta monetaria se ha mantenido estable o en aumento. Entre 1993 y 2019, la oferta monetaria M2 aumentó a una tasa promedio de 6.7% anual, pero la inflación del IPC aumentó solo 2.3%. Y desde la Gran Recesión de 2008, el crecimiento de la oferta monetaria se aceleró hasta el 9,6% anual, ya que los bancos centrales aplicaron la «flexibilización cuantitativa», pero la inflación del IPC se desaceleró hasta el 1,8% anual.

La otra teoría dominante es la de los keynesianos. Viene del lado de la oferta de la ecuación de precios. La inflación de precios proviene del aumento de los precios de las materias primas y del aumento de los salarios. Mientras haya «holgura» en la economía (falta de demanda), se puede poner a trabajar a más desempleados y se puede utilizar la capacidad no utilizada en las fábricas y las existencias y la inflación no aumentará. Pero si hay pleno empleo, la oferta no puede aumentar pero los trabajadores pueden aumentar los salarios, lo que obliga a las empresas a subir los precios en una espiral de precios y salarios. Por tanto, existe una compensación entre el nivel de desempleo y los precios. Esta compensación se puede caracterizar en una curva gráfica, que lleva el nombre de AW Phillips.

Desafortunadamente, la evidencia histórica es contraria a la curva de Phillips como explicación del nivel de inflación. En la década de 1970, la inflación de precios alcanzó máximos en la posguerra, pero el crecimiento económico se desaceleró y el desempleo aumentó. La mayoría de las principales economías experimentaron «estagflación». Y desde el final de la Gran Recesión, las tasas de desempleo en las principales economías han caído a mínimos en la posguerra, pero la inflación también se ha reducido a mínimos. La curva de Phillips se ha aplanado hasta desaparecer (ver la ‘curva’ de puntos marrones en el gráfico de desempleo contra inflación en las economías avanzadas a continuación).

Así que la teoría económica dominante está ‘desconcertada’. De hecho, el miembro de la junta del BCE Benoit Coeure comentó recientemente: “La teoría económica está luchando con la teoría de la inflación. Los agregados monetarios y el monetarismo han sido abandonado y con razón. Las explicaciones de holgura doméstica (la curva de Phillips) han sido atacadas pero todavía sobreviven mal que bien”. Y aunque » hay toneladas de artículos econométricos que intentan enterrar o defender un coeficiente de pendiente significativo en regresiones complejas de forma reducida que pronostican la inflación (también llamadas Curvas de Phillips para aumentar la confusión) o en curvas Phillips incrustadas en modelos. Los resultados econométricos siempre son insuficientes”, Coeure concluye que: “Cualquiera puede sentirse perdido en esta ambigüedad de la econometría”. Y Janet Yellen, ex presidenta de la Reserva Federal de EEUU comentó: “Nuestro marco para comprender la dinámica de la inflación podría estar ‘mal definido’ de manera fundamental”.

La respuesta de la teoría económica dominante a si la inflación regresará cuando las economías levanten los cierres y emprendan algún tipo de recuperación económica es: «no lo sabemos, pero tal vez suceda en algún momento». ¿Puede la economía política marxista ofrecer una teoría de la inflación alternativa y más eficaz?

Una teoría marxista de la inflación

En la primera parte he explicado por qué las principales teorías de la inflación han demostrado ser erróneas empíricamente; dejando a la teoría económica dominante en la confusión sobre qué es lo que impulsa la inflación de los precios de los bienes y servicios. Ahora quiero argumentar que las teorías dominantes de la inflación fallan porque no se basan en la ley del valor que opera en el modo de producción capitalista. Tanto la teoría monetarista como la keynesiana fracasan debido a esto.

Marx criticó estas dos teorías dominantes. Marx se opuso a la teoría cuantitativa del dinero por dos razones: 1) el dinero es endógeno, creado por bancos, etc., no por el estado; 2) en general, el dinero representa valor en la producción de mercancías y no es independiente de él.

Así que volviendo a la ecuación de la teoría cuantitativa del dinero, MV = PT (ver más arriba), para Marx la dirección causal básica es de PT a MV, no al revés (es decir, de precios a dinero, no dinero a precios). El dinero es endógeno a la producción capitalista y los precios de producción se forman a partir de la creación de valor, no de la creación de dinero. La oferta monetaria generalmente seguirá los cambios de precios, por lo que los intentos deliberados de alterar la oferta monetaria no determinarán la inflación de precios.

Marx también rechazó las teorías de presión de los costes porque los aumentos salariales no provocan aumentos de precios. Como lo expresó Marx en Valor, precio y beneficio, cuando debatió con el sindicalista Weston, quien argumentó que los aumentos salariales causarían inflación: “la lucha por un aumento salarial sigue solo la pista de los cambios previos, que es la consecuencia necesaria de cambios previos en la cantidad de producción, la capacidad productiva del trabajo, el valor del trabajo, el valor del dinero, la cantidad o la intensidad del trabajo extraído, las fluctuaciones de los precios de mercado, que dependen de las fluctuaciones de la oferta y la demanda, y con las diferentes fases del ciclo industrial; en una palabra, como reacciones del trabajo contra la acción previa del capital (énfasis mío)».

“Al tratar la lucha por un aumento de los salarios independientemente de todas estas circunstancias, al mirar solo el cambio de los salarios y pasar por alto todos los demás cambios de los que emanan, se parte de una premisa falsa para llegar a conclusiones falsas”. En términos generales, argumentó Marx, «un aumento general en la tasa de los salarios daría como resultado una caída de la tasa general de ganancia, pero no afectaría los precios de las mercancías».

Marx nunca desarrolló una teoría integral de la inflación, pero ¿podemos desarrollar una basada en la teoría del valor de Marx? El economista marxista italiano Guglielmo Carchedi lo ha hecho. Su trabajo se publicará íntegramente a finales de este año. Pero resumamos sus principales argumentos.

La producción capitalista se esfuerza continuamente por aumentar la productividad del trabajo, es decir, producir más unidades por trabajador. Pero esto significa que el tiempo de trabajo por unidad disminuirá. Dado que solo el trabajo crea valor, mientras que existe una tendencia general a que aumente la oferta de unidades de bienes y servicios, también existe una tendencia general a que el valor de las mercancías disminuya a largo plazo. Esto se debe a que la acumulación capitalista es un proceso que ahorra trabajo, por lo que el valor de las mercancías caerá junto con un aumento en la productividad del trabajo. Los valores de uso se producen en cantidades mayores que el valor contenido en ellos. Por tanto, si los precios de producción dependen del valor, existe una tendencia inherente a que los precios de los productos básicos bajen y no suban, ya que el valor total caerá en relación con la producción total con el tiempo.

La demanda de productos básicos depende del nuevo valor creado en la producción. El nuevo valor domina la demanda o el poder adquisitivo sobre la oferta de productos básicos. La lucha de clases divide el nuevo valor en salarios y ganancias. Los salarios compran bienes de consumo y las ganancias compran bienes de capital o de inversión.

Pero el nuevo valor tenderá a disminuir: primero, porque el valor total disminuye en relación con la oferta de productos básicos…


Fuente: cálculos del autor a partir de datos del PIB de la NIPA

… Y segundo por la creciente composición orgánica del capital (c / v). La acumulación capitalista ahorra mano de obra, por lo que el valor de la maquinaria, la planta y las materias primas, etc. (c) tenderán a aumentar en relación con el valor de la fuerza de trabajo (v). Como el precio de producción en términos de valor se compone de capital constante (c) y nuevo valor (v + s), un c / v creciente tenderá a reducir la participación del nuevo valor en el precio de producción.


Fuente: cálculos del autor.

El valor total disminuirá en relación con la producción de valor de uso y el nuevo valor disminuirá en relación con el valor total. Por tanto, existe una presión deflacionaria o desinflacionaria subyacente sobre los precios de las materias primas a largo plazo.

Pero existen factores que contrarrestan, que pueden ejercer una presión alcista sobre los precios a largo plazo; en particular, la intervención de las autoridades monetarias con sus intentos de controlar la oferta de dinero.

La teoría de la inflación de Carchedi es que existe una tasa de inflación del valor (VRI), que combina el impacto de los cambios en el poder adquisitivo de los salarios y las ganancias (nuevo valor) y la oferta monetaria, medidos como depósitos en efectivo en los bancos (M2). El primer factor es el determinante y tenderá a hacer bajar la inflación de precios, mientras que el segundo es el factor que contrarrestará y que tenderá a empujar la inflación hacia arriba, pero sin un efecto permanente.

La tasa de inflación del valor (VRI) = % de cambio en salarios y ganancias (CPP) + % de cambio en la oferta monetaria (M2). Usando datos de EEUU desde 1960, encontramos que la VRI cae a largo plazo. Esto se debe a que el poder adquisitivo combinado (CPP) de los salarios y las ganancias crece más lentamente y cualquier cambio en la oferta monetaria (M2) ha sido insuficiente para detener la desaceleración del VRI.


Fuente: cálculos del autor.

Pero, ¿existe una correlación estrecha entre la VRI y la inflación de precios de consumo? Si. Entre 1960 y 1979, la VRI subió y también la inflación del IPC de Estados Unidos; entre 1980 y 2019, la VRI se desaceleró y también lo hizo la inflación del IPC.

De hecho, si modelamos los pronósticos de la VRI para cada año en relación con la inflación real del IPC, existe una correlación cercana a largo plazo. En el gráfico siguiente, el pronóstico del modelo de inflación VRI para la inflación de precios al consumidor de EEUU (líneas naranjas) se ajusta bastante bien a la inflación real del IPC (líneas azules). Ofrece un resultado mucho más certero que los pronósticos monetaristas o la curva de Phillips, especialmente desde principios de la década de 1990, el período de la llamada desinflación que ha desconcertado a monetaristas y keynesianos.

La teoría de la inflación del valor explica así la desaceleración de la inflación anual de los precios de consumo desde la década de los ochenta, a diferencia de las teorías dominantes, que no son capaces de hacerlo. A pesar de que los bancos centrales inyectaron más dinero en la economía y el crecimiento de la oferta monetaria M2 se aceleró, especialmente a partir de la década de 1990 y después de la Gran Recesión, debido a que el nuevo crecimiento del valor siguió desacelerándose, la desaceleración del poder adquisitivo combinado del crecimiento de los salarios y las ganancias continuó reduciendo la inflación.

¿Podemos pronosticar hacia dónde se dirige la inflación en el COVID y después? Si la teoría de Carchedi es correcta, el regreso de la inflación después del COVID depende de sus pronósticos sobre el nuevo valor y el crecimiento del dinero M2 y, por lo tanto, del pronóstico sobre la tasa de inflación del valor. Cuando lea esto, Carchedi se quejará de que la teoría de la inflación del valor es a largo plazo y no se puede utilizar para pronosticar la inflación en unos pocos años o menos. Sin embargo, intentémoslo.

Este año, 2020, ha experimentado un gran aumento en la oferta monetaria M2, un 25% interanual hasta ahora. Pero podemos esperar una caída en las ganancias de alrededor del 25% y en los salarios de alrededor del 20%, así que una gran caída en el poder adquisitivo combinado del nuevo valor. El modelo VRI se traduce en una inflación de los precios al consumidor de Estados Unidos este año de alrededor de 0.5-1.0%, una tasa anual no vista desde las profundidades de la Gran Recesión.

Actualmente, la inflación anual del IPC de EEUU de de un 1.0% en julio después de caer a 0.7% en junio. Si asumimos que en cada uno de los dos próximos años, 2021 y 2022, la masa salarial nominal aumenta un 5% y las ganancias aumentan un 10% y un 15% respectivamente, mientras que el crecimiento del dinero M2 se desacelera al 10% anual, entonces el modelo VRI pronostica una inflación anual del IPC de EEUU del 3,0-3,5% durante los próximos dos años, no deflación como algunos esperan.

Por supuesto, ese resultado depende de los supuestos. Más importante aún, lo que muestra la teoría de la inflación del valor es que las teorías dominantes de la inflación fracasan debido a su ignorancia de la teoría del valor. Una vez que se analizan los cambios en el valor, no en el dinero o el empleo, podemos comprender la trayectoria de la inflación en la producción capitalista.

Esta nota de ninguna manera cubre todos los puntos y argumentos de la teoría de la inflación del valor. Se desarrollarán en detalle en un próximo artículo académico y como parte del libro conjunto, Through the Prism of Value, que Carchedi y yo publicaremos el próximo año.

https://www.sinpermiso.info/textos/covid-inflacion-y-la-teoria-marxista-del-valor

20.31.-¿Cómo está el salario promedio de Colombia frente al de otros países?

En escalafón de la firma Picodi, ocupa el puesto 90 entre 106 naciones. Le ganan Perú y El Salvador.

Ante la situación actual por la pandemia, las ofertas salariales están reduciendo su valor en varios casos. Foto: istock

No es un secreto que en los países más ricos los salarios son mejores que en los países en vías de desarrollo, por factores como el tamaño de la economía frente a su población, pero también por variables como la devaluación, la pobreza, la educación el papel del Estado y el rol del sector empresarial.

26 ago 2020.- En un ranking, la firma Picodi.com revisó los ingresos mensuales promedio alrededor del mundo, y al convertirlo a pesos colombianos, nuestro país está en los últimos lugares.

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Según el escalafón, estos son los 20 países con los mejores sueldos promedio de los trabajadores en de cada país, medidos en moneda colombiana,  y los 20 últimos, en un total de 106 naciones. 

Los 20 países con salarios más altos y más bajos

Cifras en pesos colombianos.

https://www.eltiempo.com/economia/sectores/ranking-de-salarios-promedio-que-ubica-a-colombia-en-el-lugar-90-entre-105-paises-533582

20.30.-Vuelve la fiebre privatizadora  AMYLKAR D. ACOSTA 

EL CAMBIO DE DISCURSO

Después de la fiebre privatizadora de los años 90, en pleno furor del fracasado Consenso de washington con su octavo mandamiento de su denostado decálogo neoliberal sólo van quedando para vender la participación de la nación en ISA, ECOPETROL y CÉNIT, que son bienes públicos estratégicos. La razón para la enajenación de activos en primera instancia fue que el Estado era mal administrador, que las empresas del estado eran un nido burocrático y un fortín clientelista, amén de que dichas empresas terminaban convirtiéndose en una carga para el mismo Estado y por lo tanto era mejor salir de ellas.

20 ago 2020.- Después, cuando se les agotó ese discurso, adujeron que de lo que se trataba era de reemplazar un activo por otro, tal fue el caso de la venta de ISAGEN. Se dijo que el producido de su enajenación se invertiría en la modernización de la maltrecha infraestructura vial del país, cambiando un activo de generación por las dobles calzadas, lo que a la postre no pasó de ser un espejismo. Esta vez, simple y llanamente, sin rodeos, de lo que se trata es de enajenar los activos que le quedan a la Nación para ver de tratar de tapar el hueco fiscal. La fiebre privatizadora está de vuelta. Así de sencillo!

NOS METIERON GATO POR LIEBRE

Para justificar la venta de ISAGEN se planteó que era más rentable invertir el producido de su venta en la modernización de la infraestructura de transporte que mantener a ISAGEN como activo de la Nación. Al fin y al cabo, los activos representados en las centrales de generación, se nos dijo, no se iban a ir del país porque se le vendieran al grupo empresarial encabezado por la multinacional canadiense Brookfield Asset Management, seguirían operando y suministrándole energía al país. Ello, sin reparar en el hecho de que al enajenar la empresa el Estado vería menguada su capacidad de intervención del mercado cuando ello fuera menester y de paso se renunciaba a los ingresos que le generaban anualmente sus utilidades, las que ahora van a las faltriqueras de los privados.

Pero, después se supo que los $6.49 billones que recibió la Nación por la venta de ISAGEN no se invirtieron en el programa de modernización vial, como se había dicho, sino que sólo sirvieron para capitalizar a la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN). Como lo manifestó su entonces Presidente Clemente del Valle, dicha capitalización permitió “ampliar la capacidad de financiación, tanto en número de proyectos a financiar, como en el monto individual que se puede comprometer por proyecto[1]. De esta manera el Estado reasumió el papel de banca de financiamiento de los privados, a contrapelo del cuarto mandamiento del Consenso de Washington que pregonaba la liberalización financiera y la necesidad de privatizar también la banca pública.

Pues bien, los $6.49 billones de la venta de ISAGEN se llevaron por parte de la FDN al Fondo Nacional para el Desarrollo de la Infraestructura (FONDES). Y, como el FONDES no hace parte del Gobierno Nacional sino del sector descentralizado, esos recursos ya no irían a financiar las concesiones de 4G, como se anunció, sino que el Ministerio de Hacienda, en un pase de prestidigitación, los invertiría en empresas de servicios públicos estatales o mixtas, como las electrificadoras. Así quedó contemplado en la Ley 1955 de 2019 del Plan Nacional de Desarrollo 2018 – 2022.

Facultado por el Congreso a través del PND, “el Gobierno intercambiaría acciones de las electrificadoras por bonos de la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN). Estos, si bien no son efectivo, entran a su portafolio como un ingreso que le permite cuadrar las cuentas. De esta manera se dispondría de los recursos de la venta de ISAGEN para financiar gasto corriente de la Nación[2]. Después de tantas idas y venidas, tantas vueltas y revueltas, como en la fábula de Tomás de Iriarte, los $6.49 billones que se recibieron por la venta de ISAGEN terminaron recalando en la mesa de dinero del Ministerio de Hacienda para cubrir gasto corriente.

LOS BANDAZOS DEL MINISTRO CARRASQUILLA

Hace rato el Ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla ha venido dando bandazos, después de descartar olímpicamente la venta de ECOPETROL, por considerarla innecesaria, pasó, sin vísperas, a proponerla con los más peregrinos argumentos. En 2004, en su calidad de Ministro de Hacienda, había descartado de plano la privatización de ECOPETROL y en su lugar planteó “la conveniencia de vender aquellos activos no estratégicos de la empresa[3].

Empero, fue él quien dio el primer paso para abrir la empresa a la inversión y a los inversionistas privados mediante lo que se dio en llamar “democratización” de la estatal petrolera. En efecto la Ley 1118 de 2006, promovida por él, cambió la naturaleza de ECOPETROL que dejó de ser una empresa industrial y comercial del Estado para convertirse en una sociedad anónima por acciones[4]. A renglón seguido, después de la emisión de las primeras acciones, parte de estas fueron adquiridas por particulares. Afortunadamente, el legislador estableció una barrera con el fin de preservar el carácter estatal de ECOPETROL y dispuso: “se garantizará que la Nación conserve, como mínimo, el ochenta por ciento (80%) de las acciones en circulación, con derecho a voto”. Esta limitación sigue vigente y habiéndose colocado el 11.51% de las acciones, que están en manos de los accionistas minoritarios, desde hace rato se viene con la tentación de colocar el otro 8.49% hasta llegar al límite fijado por la Ley del 20%.

Luego, cuando ya había hecho dejación del cargo, se lamentó de “tener en el balance del Gobierno Nacional acciones de ECOPETROL o de otras empresas, siendo que tenemos tantas necesidades. Ese es un lujo que uno muchas veces no se puede dar[5]. Una década después, de vuelta nuevamente a la cartera de Hacienda manifestó, refiriéndose a la posibilidad de enajenar el 8.49%, que “la autorización ya está para hacerlo…Esta operación está aprobada…obviamente, toca discutir el tema con el señor Presidente de la República[6].

Pero, a poco andar, siete meses después, da reversa y en un alarde de la bienandanza de las finanzas de la Nación, afirmó que “no necesitamos vender activos este año (2019). La situación fiscal está completamente bajo control y en junio tenemos un superávit primario bastante importante y la mejor dinámica fiscal que hemos visto en muchos años«[7]. Lo secundó el Director de la DIAN José Andrés Romero, afirmando que “las metas de recaudo, al igual que las expectativas, se han venido cumpliendo. Eso ayuda a dar la tranquilidad de que no tenemos que salir corriendo a vender compañías como Ecopetrol o ISA porque tenemos una administración tributaria que es eficiente[8].

Pese a ello, previsivos que son, no tuvieron inconvenientes en incluir, a la chita callando, en el Plan de enajenaciones 2019 – 2022 hasta por $30 billones presentado por el Gobierno al Congreso de la República, la venta del 51% de su participación en la multilatina ISA, así como el 8.49% de las acciones de ECOPETROL, entre otros activos de la Nación.

EL TAMAÑO DEL ESTADO

Un aspecto fundamental a dilucidar para establecer el monto del gasto de la Nación y sus fuentes de financiamiento tiene que ver con el tamaño del Estado. Al iniciar su gestión como Ministro de Hacienda de la administración Duque , el Ministro carrasquilla manifestó su propósito de reducir el tamaño del Estado y por esta vía reducir el gasto, el cual pasó de representar el 16.8% del PIB en 2013 al 15.6% en 2018 y antes de llegar la pandemia del COVID-19, se disponía a reducirlo, una vez más, hasta el 15.4% en 2022.

Pero ello iba a contrapelo de las conclusiones a las que arribó la Comisión del gasto y la inversión pública, creada por mandato de la Ley 1819 de 2016 de reforma tributaria e integrada mediante el Decreto 320 de 2017, la cual consideró que “el gasto público tiende a aumentar como proporción del PIB a medida que los países se desarrollan, reflejando la creciente demanda de servicios públicos[9]. De acuerdo con la Ley de Wagner, el gasto público crece inercialmente como porcentaje del PIB en todos los países y Colombia no es la excepción. El gasto público, según la Comisión del gasto, está indexado de un año a otro a ritmos del 4% real anual. Como lo afirma uno de sus integrantes, el profesor Jorge Iván González, “a medida que las sociedades son más complejas, el gasto público tiene que aumentar para poder responder a las necesidades colectivas. La Comisión del Gasto pone en evidencia el tamaño relativamente pequeño del Estado colombiano, cuando se compara con otros países de América Latina y, sobre todo, de Europa”[10].

LA CONTABILIDAD CREATIVA

En vista de que las cuentas no le cuadraban, sobre todo después de la Ley 1943 de 2018 de financiamiento, más conocida como de desfinanciamiento y Ley 2010 de 2019 de “crecimiento”, que tuvieron un costo fiscal que sobrepasa los $10 billones, al Ministro Carrasquilla le tocó empezar a saltar matones y para ello recurrió a los malabarismos como gestión fiscal[11]. Es más, de los $14 billones que aspiraba recaudar el Gobierno con dichas leyes sólo alcanzó los $7.5 billones. Ello puso en calzas prietas al Gobierno, alteró todas sus cuentas y ante la imposibilidad de cumplir con la Regla fiscal apeló a la contabilidad creativa.

Como lo afirma el Profesor e investigador de la Facultad de economía de la Universidad de los Andes Marc Hofstetter, se recurrió a “pagar gasto con TES sin contabilizarlo como gasto y, por tanto, sin que afecte el déficit… Si tuviéramos dinero para pagar esas cuentas eso no sería necesario, pero no hay forma de hacer esos pagos[12] y advierte “si el Gobierno puede decidir qué se cuenta y qué no como gasto y déficit, que un Comité le diga de qué tamaño puede tener el déficit es una pérdida de tiempo”[13]. Por su parte Jorge Restrepo, catedrático de la Universidad Javeriana, dijo que “preocupa es que se vaya a usar deuda para financiar gasto corriente[14].

El recurso de la contabilidad creativa, pagando deuda como más deuda, emitiendo TES a tutiplén y haciendo pasar gasto por financiación para soslayar la Regla fiscal simulando su cumplimiento, como lo afirmó el ex ministro Guillermo Perry, miembro de la Comisión consultiva para la Regla fiscal, “generan incertidumbre y desconfianza y pueden conducir a rebajas en la calificación de riesgo del país”[15], como en efectivamente sucedió[16]. Y añade Perry, “el Gobierno juega con candela al maquillar las cuentas fiscales para ocultar la dura realidad[17]. Si bien, a raíz de la pandemia el Gobierno se vio precisado, con la aquiescencia de la Comisión consultiva, a suspender la Regla fiscal, esta se había abandonado en la práctica antes de la pandemia.

Esta estrategia ha conducido a que la deuda pública se disparara. Como lo sostiene ANIF, “la deuda del Gobierno Nacional Central, como porcentaje del PIB, “estará pasando del 44% en 2014 hacia el 54.2% del PIB en 2022 (o a niveles superiores), el tener en cuenta la emisión de TES para pagar deudas flotantes de la salud y de demandas a la Nación”[18] incluso sin contar las novedades del Presupuesto del 2020. Y, de contera, las vigencias futuras son del orden de los $102 billones, el 10% del PIB (¡!).

En tales circunstancias, no es de extrañar que el mayor rubro del Proyecto de presupuesto para la vigencia de 2021 y el que más crece con respecto al 2020 es el servicio de la deuda ($75.9 billones), el 41.6%. Ello obedece más al perfil de vencimientos, la sustitución de pasivos por TES y el mayor endeudamiento en el transcurso del 2019 que a la pandemia del COVID-19. Colombia, desde antes de la pandemia, está al borde de perder la calificación inversionista de su deuda soberana.

Ahora bien, La financiación del déficit sólo tiene tres fuentes, el mayor recaudo de impuestos, para lo cual se requiere una reforma tributaria, el endeudamiento público, que ya está en el límite, que al final del día deberá servirse  con mayor recaudo de impuestos. Y, el último recurso, la enajenación de activos. El Gobierno ha descartado la reforma tributaria a corto y a mediano plazo. Integró una Comisión de expertos que sólo rendirá su informe y dará a conocer sus recomendaciones a finales del año entrante.

En este contexto, no es de extrañar que el Ministro carrasquilla hubiera aprovechado la declaratoria de la Emergencia económica, social y ambiental para, al amparo de la misma, expedir el Decreto  811 del 4 de junio, facultando al Presidente de la República Iván Duque para enajenar “la participación accionaria del Estado…que posea en determinada empresa” listada en Bolsa. Ello tiene nombre propio: en la mira están fundamentalmente ECOPETROL, su filial CENIT y el 51% de su participación en ISA. Huelga decir, que estas dos últimas controlan un monopolio natural, CENIT en el transporte de crudo, ISA en el transporte de la energía eléctrica, el cual de enajenarse quedarían en manos privadas. Por lo demás, las utilidades registradas por CENIT actualmente han llegado a representar el 60% de las utilidades de su matriz ECOPETROL. Y, complementariamente, en el Proyecto de presupuesto para la vigencia 2021 se prevé como una de sus fuentes de financiación la enajenación de activos por $12 billones. No hay duda, entonces, del avieso propósito del Decreto de marras, así el Ministerio de Hacienda alegue ahora que no es aplicable a estas empresas. Los antecedentes y el contexto en el que se expidió, así como el alcance del mismo, disipan cualquier duda. La única salvedad que se hace en dicho Decreto es que los recursos obtenidos con la enajenación debe servir para financiar el Fondo de Mitigación de Emergencias (FOME), para pagar deuda contraída para atender la Emergencia y/o para fondear al Fondo Nacional de Garantías (FNG).

ABRIR UN HUECO PARA TAPAR OTRO

En realidad, con la venta de estos activos del Estado, de lo que se trata en la práctica es de abrir un hueco para tapar otro, nada más ni nada menos. Ello es tanto más cierto habida consideración de que los activos del Estado sólo se pueden vender una vez, pues como dice el campesino uno no puede pretender sacrificar la vaca para comer carne y seguir tomando leche de la misma vaca y el Estado tiene en ECOPETROL su vaca lechera!

A guisa de ejemplo, en el 2018 la Nación recibió por su participación accionaria $11 billones a título de dividendos correspondientes al ejercicio del año 2017, en el caso hipotético de haberse vendido el 8.49% habría recibido $500.000 millones menos, al tiempo que hubiera recibido por concepto de la venta $10.7 billones, aproximadamente. De hecho con la venta de ISAGEN la Nación dejó de recibir ingresos provenientes por concepto de sus dividendos en 2019 por valor de $903.580´088.505, amén de la extraordinaria valorización del 16.5% anual que se están embolsillando los privados. Si se venden en su totalidad las acciones del Estado en ECOPETROL se recibirían, según FASECOLDA entre $130 y $150 billones[19], obviamente por una sóla vez y la Nación dejaría de recibir, en promedio, $7.5 billones anuales por concepto de dividendos. De venderse el 51% de ISA, se recibiría $6.6 billones, aproximadamente y la Nación estaría renunciando a ingresos anuales por concepto de utilidades de la empresa de alrededor de $750.000 millones (!).

Y para colmos, este sería el peor momento para vender acciones de empresas energéticas, ya sea de ISA, de CENIT o de ECOPETROL, pues en este momento, una acción de empresas tecnológicas como NETFLIX vale un 25% más que la de la ExxonMobil. Es más, el valor de mercado de TESLA, la compañía americana fabricante de vehículos eléctricos, es mayor que el de la TOYOTA y la VOLKSWAGUEN juntas.

Amylkar Acosta Medina

Miembro de Número de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas ACCE

Cota, agosto 20 de 2020

www.amylkaracosta.net

20.29.-La Globalización entra en su nueva fase al ralentí: ¿vamos hacia el fin de la globalización? – ‘Slowbalisation’ – DERBLAUEMOND

“The Orb”. “The Globe”. “Globalization”… son todo diferentes acepciones para un mismo conceptoesa globalización que entrelazó (casi) todas las economías del planeta, y que luego fue objeto de las iras de aquel presidente Trump. Él desató esas iras durante la campaña electoral que le llevó finalmente a la Casa Blanca. Por culpa de la desproporción sistemática en la balanza comercial.

28 feb 2020.- Sea porque la globalización ya no es lo mismo sin el empuje de Estados Unidos tras la guerra del “aranceles para todos”, sea porque “The Orb” (o “El Orbe”) era en realidad mucho más pequeño de lo que pensábamos, o sea porque la globalización haya podido acercarse a sus límites potenciales, lo cierto es que ésta ha perdido mucho empuje. Hasta tal punto es así que hoy en día los medios hablan de que estamos en la “Slowbalization”, haciendo referencia a su progresivo y evidente enlentecimiento.

¿Qué ha pasado para que aquel “The Globe” se quedase en tan sólo un “The Slow”?

La naturaleza de la otrora pujante Globalización era la de extender la economía de mercado hasta el último rincón del planeta. Fue una extensión totalmente intencionada, con uno de sus principales motores en la avidez por encontrar mano de obra barata. En demasiados casos, esta reducción de costes sirvió mayormente para disparar los márgenes, pero para mantener muchos precios. Obviamente, esto no ocurrió con los productos chinos y de otros países que empezaron a ser importados “en vena”, e inundaron nuestros mercados.

Aparte de lo anárquico e insostenible de este proceso (que adelantamos hace años), con la globalización llegaron las interdependencias socioeconómicas con nuevos proveedores y nuevos mercados, pero también la deslocalización masiva de muchas industrias. Tal y como ya analizamos en “El American Dream está roto y por eso los americanos votan a Trump: «Es la economía, estúpido”, las sociedades occidentales sufrieron socioeconómicamente (hasta el extremo en ciertos lugares). Una parte no despreciable de este sufrimiento se debió en buena medida a lo anárquico de esa deslocalización, con el consiguiente surgimiento de un resquemor popular, del que la globalización fue el principal blanco de todas las críticas.

Trump canalizó ese profundo descontento social, y se aupó al poder ayudado por las nuevas herramientas sociales disponibles para segmentar ciudadanos, pudiendo dirigir mensajes de forma casi personalizada. Algunos además defienden que contó para ello con inestimable “ayuda”. Sea por lo que fuere, el hecho es que fue Trump quién abanderó la destrucción del multilateralismo, distanciándose así de una filosofía socioeconómica que siempre había estado en el punto de mira de los que pasaron a ser sus nuevos ”amigos”, y virando 180 grados el que hasta entonces había sido el rumbo de los Estados Unidos.

Es cierto que la “Slowbalization” ha pisado el freno y se ha vuelto realmente lenta…

No les puedo negar que el ritmo de la globalización era insostenible, ni su carácter anárquico y sin la más mínima planificación. Tampoco les puedo negar que toda tendencia socioeconómica tiene sus límites materiales y temporales. Ni siquiera les puedo negar que tal vez hubiese sido mejor que no hubiese ocurrido (al menos en los anárquicos términos en los que se abordó). No, no voy a hacer aquí juicios de valor sobre algo que realmente resulta ser de una naturaleza casi inabarcable, incluso con las cifras del Banco Mundial en la pantalla. Lo que vamos a analizar hoy es el tenue pulso actual de esa “Slowbalization”, y a dónde nos puede acabar llevando a todos.

Como hace unas semanas publicó la reputada revista “The Economist”, la Globalización ha perdido mucho gas, hasta el punto de que para referirse a ella adopta el término acuñado por un autor holandés de “Slowbalization”. Tampoco nos vamos a parar a analizar pormenorizadamente el ritmo actual de aquella la ex-pujante Globalización. Me limitaré a aportarles algunos de los datos demostrativos publicados por The Economist (fuente fiable donde las haya).

The Economist empieza alertando de no caer en la bienaventuranza injustificada, y en contentarse con unos datos de 2018 que muestran cómo el crecimiento global en 2018 fue aceptable, se incrementaron los beneficios empresariales, y el desempleo se redujo. En un contexto menos de economía global y más de globalización, la publicación británica recuerda además que aún quedan algunos motivos para el optimismo más globalizador, con un presidente Trump que ha firmado un nuevo acuerdo de libre comercio con México y posteriormente con Canadá, y que también se baraja que su guerra comercial con China pueda estar tocando a su fin. Puede incluso que la suya haya sido tan sólo una estrategia planificada para tensar la cuerda para obtener contraprestaciones económicas del gigante comunista (tal y como les analizamos desde estas líneas), y que no quiera acabar realmente con la Globalización.

Pero hay otros datos que ofuscan con creces ese aliento para el optimismo más globalizador. Como apunta The Economist, las crecientes tensiones comerciales suponen un claro punto de inflexión respecto a la tendencia que vivimos hasta la crisis subprime. Desde entonces, la inversión transfronteriza, los préstamos bancarios, y las cadenas de aprovisionamiento apuntan todos a una clara contracción o, en el mejor de los casos un evidente estancamiento cuando se los compara con la evolución del PIB mundial.

Hay otros motivos coyunturales también, como el frenazo de la reducción del coste del transporte internacional y de los costes de telecomunicaciones, el resurgimiento de los aranceles, o el cambio de panorama en la liberalización del sistema financiero. También en el estancamiento del comercio más globalizador está influyendo el hecho de que China se ha vuelto mucho más autónoma en sus procesos productivos, e importa menos del exterior porque ya no tiene que recurrir a su vez a importar (casi) todo y simplemente poner mano de obra y plantas manufactureras (para acabar exportando al mundo más desarrollado sus productos finales).

El sector servicios supone un claro límite de saturación para la Globalización

A todos estos factores, un servidor además añadiría el que posiblemente sea el más importante: el nivel alcanzado en la saturación de la propia tendencia globalizadora. Efectivamente, toda tendencia socioeconómica, muchas veces también presas incluso de las modas, tiene un surgimiento, una época de esplendor, una ralentización y un posterior ocaso (el orden ha de respetarse, pero antes del ocaso puede haber más idas y venidas).

Ninguna tendencia socioeconómica puede por definición mantenerse de forma sostenida en el tiempo ad-infinitum. Todo tiene ritmos variables, modas pasajeras, niveles de saturación pasados los cuales la tendencia carece ya de sentido, etc. La clave del tema de hoy es si esta “Slowbalization” es simplemente un caso de “parada y fonda”, o si por el contrario es el principio del ocaso de la Globalización como tal.

Como uno de los factores que pueden estar contribuyendo a esa saturación, está el hecho de que la deslocalización y el sustituir comercio local por comercio internacional obviamente tienen un claro límite material, aunque sea el extremo teórico de reducir el comercio local a cero. Y por ello las economías occidentales tienen ya de por sí un claro punto de saturación de la Globalización, que está en la inevitabilidad de que se pueda deslocalizar (por ahora) el sector servicios de forma masiva.

Efectivamente, tras haber deslocalizado fábricas y líneas de producción por doquier, sin embargo el sector servicios es actualmente el que más peso tiene en las economías más desarrolladas del planeta. Y así será inevitablemente, al menos hasta el momento en que todos acabemos viviendo en un mundo virtual. Lo cierto por ahora es que el sector servicios necesita mayormente de mano de obra local (algo que a largo plazo cambiará también con la tercera y más disruptiva ola de la globalización). Pero por el momento, es éste y no otro el terciario límite más claro de la Globalización, y podríamos haberlo tocado ya en un cóctel explosivo agitado con la insostenibilidad socioeconómica de la propia deslocalización.

Pero no es sólo el límite de saturación: también son los bandazos de las políticas económicas

 

Como les introducíamos antes, también en economía hay tendencias pasajeras, que vienen y van, se hacen y se deshacen, para acabar dejándonos en el punto de partida. Muchos políticos (y también muchos ciudadanos) se quedan más tranquilos simplemente teniendo la mera sensación de estar avanzando hacia algún lado, sin ser plenamente conscientes de que, a lo largo de las décadas, en realidad estamos remando en círculos. Esto parece más un recurrente crucero vacacional que un viaje con un origen y un destino claros.

Así, los ciudadanos como masa a veces creemos ver el avance donde en realidad sólo hay involución, y a los políticos les pasa lo mismo (o simplemente se dan cuenta del punto débil en la percepción de los ciudadanos y lo explotan). Así acabamos asistiendo al penduleante espectáculo económico de ver cómo unas décadas más tarde alguien se pone a deshacer lo que alguien hizo décadas atrás. Esto es más previsible que el “Péndulo de Foucault”: ¡Si Umberto Eco levantara la cabeza!

Así asistimos de nuevo a la moda de volverse de nuevo proteccionistas política y económicamente, y no sólo de aranceles va la cosa. Los mercados se están volviendo también evidentemente más proteccionistas y endogámicos, transformando la realidad económica mundial en aquellas grandes zonas económicas definidas en su día por Orwell en su visionaria novela 1984.

La tecnología es el sector que supone la mejor muestra de ello. Independientemente de que desde aquí hayamos reclamado por activa y por pasiva la regulación de la “Data Economy”, lo cierto es que, si bien hay iniciativas por ejemplo europeas muy encomiables en este sentido, no es menos cierto que el tema tecnológico se está usando en muchos casos como caballo de batalla y arma defensiva, a su vez ante la instrumentalizacíón de la tecnología por parte de terceros para lograr la conquista técnica.

Tampoco ayuda a ello la creciente desconfianza entre superpotencias socioeconómicas, muy lógica tras escándalos de privacidad y el espionaje a gran escala, que ya son tan habituales como la propia naturaleza de los datos de nuestro día a día. Por sus datos los conoceréis, y por cómo de bien los conozcáis podréis dominarles.

Más allá de la película que exhiben las cifras actuales…

Pero como bien apunta The Economist, las cifras actuales que arrojan las tendencias globalizadoras muy probablemente sólo van a ir a peor. El impacto de la nueva era de aranceles que inauguró el presidente Trump todavía no ha demostrado ni de lejos su pleno impacto en las economías del planeta. Para empezar, su imposición ha sido escalonada a lo largo de todo 2018, por lo que habrá que evaluarlo en un año completo.

Y por otro lado, sus nocivos efectos sobre el comercio mundial y sobre el bolsillo de los consumidores (no duden que al final siempre son los que acaban pagando) se han visto por ahora amortiguados. Un efecto amortiguador ha venido porque las empresas han ido haciendo acopio de suministros ante la inminente subida de los aranceles, y se les van acabando y tienen que pagar ya la tarifa completa. Efectivamente, todo apunta a que estamos asistiendo a unos efectos que se van a seguir intensificando en diferido.

Pero muchas cosas han cambiado al calor de la Globalización, y aun en el supuesto de que estemos asistiendo a su reversión (extremo que estaría por confirmar), lo cierto es que nuestro mundo nunca volverá a ser el mismo. De la mano de esa Globalización, han surgido claras potencias transnacionales, con superpotencias que se han erigido en líderes de sus respectivas zonas económicas. Así, vemos como aquel mundo visionario del 1984 de George Orwell que les decía antes ha venido para quedarse.

De la Globalización a la realidad socioeconómica mundial esbozada por George Orwell

Es inevitable que la Globalización no pueda ser revertida de un plumazo, pues en el actual contexto global (casi) ningún país puede sobrevivir por sí mismo, y depende de terceros tanto para aprovisionarse como para vender. El Brexit va a ser un desastre porque mayormente ha obviado este hecho y su enorme dependencia de Europa, que es su mayor socio comercial. El orgullo de los Brexiteers no les ha permitido ver que ya ninguna soberanía económica reside exclusivamente en un país. Todos dependemos de todos sin remedio, tras una Globalización que ha imbricado lazos económicos.

Pero hay un punto intermedio entre el proceso involutivo de la Globalización y esa dependencia por la que ningún país es ya capaz de producir sin el resto, tras un evidentemente beneficioso (en términos de costes) proceso de especialización nacional, por el que se erigen líderes de mercados con una clara predominancia de ciertos países en cada subsector. Las economías se unieron, pero las fronteras evidentemente han permanecido, y ahora a los políticos les da por hacer valer a las segundas sobre las primeras.

El punto intermedio del que les hablaba está en que las áreas económicas más internacionales van a acentuarse todavía más, y aunque el comercio global pueda caer entre ellas, lo cierto es que esas áreas socioeconómicas lideradas por una superpotencia van a acentuar su carácter más endogámico, así como su dependencia del que es ya el gran líder regional. Es el caso de EEUU en América, de China en Asia, o de Australia en Oceanía y la parte del sudeste asiático más próxima a la isla-continente. En la novela de Pequeño, Europa como tal realmente no era una superpotencia independiente, y se englobaba dentro de aquella Eurasia cuyas aspiraciones pueden estar escondidas tras las claras intenciones de destruir la Unión Europea.

Y el auge de las cifras de comercio intrarregional aportadas por The Economist apuntan en esta dirección. Al contrario de lo que muchos podían esperar en Estados Unidos, por ejemplo probablemente no vayamos a ver una China más débil, sino tal vez más fuerte (con permiso de que no la “tire abajo” el pinchazo de su particular burbuja), ejerciendo un dominio intrarregional hegemónico e indiscutible. Su área de influencia se extenderá por toda la región asiática. Realmente, aquí el gran perdedor sería un EEUU que en los años 90 y 00 era el indiscutible líder mundial del capitalismo, y que ahora ha pasado a ir cediendo terreno, para dar paso al surgimiento de líderes regionales que se permiten mirarle desde su misma altura.

La pregunta clave es si el mundo será un mejor lugar para vivir en un contexto regional que en uno globalizado. Hay que considerar que, en un contexto globalizado, si bien había un hegemónico occidente con EEUU a la cabeza (y Europa en segunda posición como aliado), había un cierto consenso global entre diferentes países. Había un complejo juego de intereses en el que, independientemente del claro dominio de ciertos actores, la mayoría tenía su parte de capacidad de influencia multilateral. Sin embargo, en un mundo “regionalizado” al límite se va a extender inevitablemente el modelo de tu respectivo líder regional.

Está por ver qué ocurrirá con democracias avanzadas como Japón o Corea del Sur ante el claro dominio de un país “dictapitalista” como China. De la pobre África mejor ni hablamos, porque lejos de ser una superregión con entidad propia, todo apunta a que de nuevo su riqueza natural será su sentencia, y que muy probablemente se verá bajo el dominio de una China especialmente ávida de materias primas. Y también está por ver qué será de esta Vieja Europa que están tratando de que haga aguas por todos los lados. Si Europa sobrevive como superpotencia con entidad propia, los valores más europeos prevalecerán. Si no lo conseguimos, mejor apagamos la luz (en todos los sentidos). Y muchos pensaron que aquello del 1984 de George Orwell era sólo un Reality Show, y lo que en verdad era es un baño de realidad en diferido…

https://www.elblogsalmon.com/economia/globalizacion-entra-su-nueva-fase-al-ralenti-bienvenidos-a-slowbalisation

20.28.-Hacia el 2050: las economías emergentes tendrán el poder económico del mundo  PWC ARGENTINA

Esto es posible por que contradice los pronósticos de la inefable OCDE, que presume que la manufactura corre por cuenta de las gigantes corporaciones de occidente ubicadas en países de amplio mercado y bajos salarios. Los países hoy industrializados compensarían las importaciones manufactureras por exportación de servicios, eso parece ya imposible, el gran impasse entre Estados Unidos y China. Es de advertir que el Producto Interno Bruto es una estadística geográfica, en cabio el Ingreso Nacional mide exclusivamente el producto de los nacionales residentes y excluye los Ingresos de las corporaciones y personas cuya casa matriz reside en el extranjero. Eso podría invalidar el ranquin del PIB.

La economía mundial podría duplicar su tamaño para el año 2042; para el 2050, seis de las siete mayores economías del mundo podrían ser países emergentes;

La participación de la UE en el PIB mundial podría caer por debajo del 10% para el año 2050; China ya ha superado a los Estados Unidos como la mayor economía en función del PIB y podría ser la de mayor valor a tipos de cambio de mercado antes de 2030; India podría superar a los Estados Unidos para 2050 y quedar en el segundo lugar e Indonesia podría avanzar al cuarto lugar, lo que relegaría a economías avanzadas como las de Japón y Alemania.

Argentina se mantendrá como la tercera economía más grande de Latinoamérica.

Hacia el 2050, el poderío económico estará en manos de los países emergentes, desplazando de esta forma a economías avanzadas. Esta es una de las conclusiones clave del último informe World in 2050 de PwC, The long view: how will the global economic order change by 2050? (La visión a largo plazo: ¿cómo cambiará el orden económico mundial para 2050?).  En el mismo se presentan proyecciones del crecimiento potencial del PIB hasta 2050 para 32 de las mayores economías del mundo, que en conjunto representan alrededor del 85% del PIB global. Estas proyecciones se basan en la actualización más reciente de un modelo detallado de crecimiento global a largo plazo que PwC desarrolló por primera vez en 2006.

El informe pronostica que la economía mundial podría duplicar su tamaño para 2042, si crece a una tasa anual promedio real de aproximadamente 2,5% entre 2016 y 2050. Este fenómeno estará impulsado en gran medida por los mercados emergentes y los países en desarrollo, con el crecimiento de las economías del E7 (Brasil, China, India, Indonesia, México, Rusia y Turquía) a una tasa anual promedio de alrededor de 3,5% en los próximos 34 años, en comparación con solo un 1,6% para las naciones avanzadas del G7 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, el Reino Unido y los Estados Unidos).

Tabla 1: Rankings proyectados del PIB global en términos de PPA (paridades de poder adquisitivo) (en miles de millones de US$, a valores constantes de 2016) 

Cuando se considera el PIB medido a tipos de cambio de mercado (MER), no se observa un cambio tan radical en el poderío económico mundial. Aun así, China emerge como la mayor economía del mundo antes de 2030 e India es claramente la tercera hacia 2050.

Pero, sin duda, el foco principal estará en los mercados emergentes más nuevos, que van adquiriendo una posición destacada. Para 2050, se proyecta que Indonesia y México serán mayores que Japón, Alemania, el Reino Unido o Francia, mientras que Turquía podría superar a Italia. En términos de crecimiento, Vietnam, India y Bangladesh podrían ser las economías que crezcan a mayor velocidad durante el período hasta 2050, con un crecimiento promedio del 5% anual como se ilustra en el Gráfico 1, que también muestra la apertura del crecimiento entre población y PIB per cápita.

 Gráfico 1: Crecimiento promedio del PIB real proyectado por año, 2016-50

Nigeria tiene potencial para ascender ocho lugares en el ranking del PIB, hasta la posición 14 para 2050, pero solo podrá concretar sus posibilidades si diversifica su economía más allá del petróleo y fortalece sus instituciones e infraestructura.

Colombia y Polonia también muestran gran potencial, y se proyectan como las economías de crecimiento más rápido en sus respectivas regiones, América Latina y la UE.

En el caso de Argentina, si bien se espera que hacia 2050 descienda algunas posiciones en términos del valor de su PBI, hasta ubicarse en el puesto 29, continuará siendo la tercera economía más grande de Latinoamérica, detrás de Brasil y México y en el ranking global apenas por debajo de naciones desarrolladas como España y Australia (26 y 28 respectivamente).

Ingresos promedio

Una buena noticia para las economías avanzadas de hoy es que continuarán registrando los ingresos promedio más altos; con la posible excepción de Italia, todos los países del G7 seguirán ubicados por arriba del E7 en los rankings de PIB per cápita en 2050. Se proyecta que los mercados emergentes cerrarán gradualmente la brecha de ingresos con el tiempo, pero la convergencia plena de los niveles de ingreso a escala mundial probablemente llegará mucho después de 2050.

China alcanza un promedio de ingresos de nivel medio para 2050 (ver Mapa 1), mientras que la India permanece en la mitad inferior de la escala de ingresos debido a su nivel inicial, a pesar del crecimiento relativamente alto proyectado en el período. Esto es un ejemplo de que, si bien el fuerte aumento de la población puede ser un impulsor clave para el crecimiento del PIB total, eliminar las diferencias en los niveles de ingreso promedio demandará mucho más tiempo.

En términos de ingresos promedio por habitante, Argentina se ubica en valores intermedios, con un leve crecimiento por encima del 3% anual, superando a Brasil, aunque por debajo de Colombia y México, en la comparación con países de Latinoamérica.

Mapa 1: PIB real per cápita proyectado en 2050

Se proyecta que el crecimiento global disminuirá a medida que las poblaciones vayan envejeciendo y los países emergentes se conviertan en economías maduras

El informe proyecta que el crecimiento económico mundial registrará un promedio de aproximadamente 3,5% por año durante el período hasta 2020, disminuyendo a unos 2,7% en la década de 2020, 2,5% en la de 2030, y 2,4% en la de 2040. Eso tendrá lugar a medida que muchas economías avanzadas (y eventualmente, también algunos mercados emergentes como China) experimenten un marcado descenso de su población en edad activa. Al mismo tiempo, las tasas de crecimiento de los mercados emergentes serán más moderadas a medida que lleguen a ser economías maduras y disminuya su espacio para crecer con rapidez a la par de otras. Estos efectos, según se proyecta, serán más fuertes que el impacto de las economías emergentes que tienen un peso progresivamente mayor en el PIB mundial, que de otro modo tendería a fomentar el crecimiento global promedio.

Desafíos para que los hacedores de política alcancen un crecimiento sostenible a largo plazo

Para materializar su gran potencial, las economías emergentes deben emprender una inversión sostenida y efectiva en educación, infraestructura y tecnología. La caída en los precios del petróleo entre mediados de 2014 y principios de 2016 puso de relieve la importancia de que las economías emergentes estén más diversificadas para un crecimiento sostenible a largo plazo. A toda esta situación subyace la necesidad de desarrollar instituciones políticas, económicas, legales y sociales dentro de las economías emergentes para generar incentivos a la innovación y el espíritu empresarial, creando economías estables y seguras para realizar negocios.

Grandes oportunidades para las empresas con la adecuada combinación estratégica de flexibilidad y paciencia

La evolución de los mercados emergentes generará muchas oportunidades para los negocios, que surgirán a medida que estas economías avancen hacia nuevas industrias, interactúen en los mercados del mundo y cuando sus poblaciones, relativamente jóvenes, tengan más riqueza. Se convertirán en lugares más tentadores para vivir y hacer negocios, atrayendo inversiones y talentos.

No obstante, las economías emergentes evolucionan con rapidez y a menudo son relativamente volátiles, por lo que las empresas necesitarán estrategias operativas que combinen flexibilidad y paciencia de manera adecuada para tener éxito en esos mercados. Los estudios de casos incluidos en el informe de PwC ilustran cómo las empresas deberían estar preparadas para adaptar su marca y su posición en el mercado para ajustarse a preferencias locales que difieren y suelen tener más matices. Será fundamental un entendimiento profundo del mercado local y sus consumidores, lo cual a menudo implicará trabajar junto a socios locales.

Se proyecta que el crecimiento global disminuirá a medida que las poblaciones vayan envejeciendo y los países emergentes se conviertan en economías maduras.

https://www.pwc.com.ar/es/prensa/hacia-2050-economias-emergentes-tendran-poder-economico-del-mundo.html

20.27.-Guerra comercial USA-CHINA y Comercio internacional de mercancías

La EU-27, los Estados Unidos y China representaron el 42 % del comercio internacional de mercancías en 2018.
El principal socio de la EU-27 para las exportaciones en 2019 fueron los Estados Unidos y, para las importaciones, China.
La maquinaria y los vehículos representaron el 41 % de las exportaciones de la EU-27 y el 33 % de las importaciones de la EU-27 en 2019.

Desarrollo del comercio internacional de mercancías, EU-27, 2009-2019

Fuente: Eurostat (códigos de datos en línea: ext_lt_intertrd)

Este artículo trata de la evolución del comercio internacional de mercancías de la Unión Europea («UE» o «Unión»). Analiza la cuota de la Unión en los mercados mundiales de importaciones y exportaciones, el comercio interior de la Unión (comercio entre los Estados miembros de la UE), los principales socios comerciales de la Unión y las categorías de productos más intercambiadas en la UE.

La EU-27 representa aproximadamente el 15 % del comercio mundial de mercancías. El valor del comercio internacional de mercancías supera con mucho el de los servicios (es aproximadamente tres veces superior), ya que algunos servicios, por su propia naturaleza, son más difíciles de comercializar a través de las fronteras.

Este artículo forma parte de una publicación en línea que ofrece estadísticas recientes sobre el comercio internacional de mercancías, con información sobre los socios principales de la Unión, los principales productos intercambiados y las características específicas del comercio, así como los antecedentes.

Guía del Artículo completo

  • Los tres principales actores mundiales del comercio internacional: la Unión Europea, China y los Estados Unidos
  • Un excedente para el comercio exterior de la UE desde 2012
  • El mayor porcentaje de comercio interior de mercancías de la UE se registró en Luxemburgo y Eslovaquia
  • Fuerte aumento del comercio de mercancías con China en 2009-2019
  • Gran excedente comercial en relación con maquinaria y vehículos y con productos químicos 

Los tres principales actores mundiales del comercio internacional: la Unión Europea, China y los Estados Unidos

La EU-27, China y los Estados Unidos han sido los tres principales actores mundiales del comercio internacional (véase el gráfico 1) desde 2004, cuando China superó a Japón. En 2018, el nivel total del comercio de mercancías (exportaciones e importaciones) registrado en la EU-27 fue de 3 967 millardos EUR (obsérvese que no se incluye el comercio interior de la Unión), es decir, 50 000 millones EUR más que China y 342 000 millones EUR por encima del nivel registrado para los Estados Unidos; Japón ocupó el cuarto puesto por nivel de comercio de mercancías, con 1 260 millardos EUR.

Gráfico 1: Principales actores del comercio internacional de mercancías, 2018 (miles de millones EUR)  Fuente: Eurostat (ext_lt_introle) y UNCTAD 

En 2018, la relación entre las importaciones y exportaciones (coeficiente de cobertura) fue particularmente elevada a favor de las exportaciones en relación con Rusia, y China (véase el gráfico 2), quienes en términos absolutos tuvieron el mayor excedente comercial anual.

Gráfico 2: Coeficiente de cobertura del comercio internacional de mercancías, 2008 y 2018(%)  Fuente: Eurostat (ext lt introle) y UNCTAD

 En 2018, los Estados Unidos tuvieron el mayor déficit (véase el gráfico 3), dando continuidad a una pauta que ha sido evidente durante la totalidad de la última década sobre la que se dispone de datos. Problema.

 

Gráfico 3: Balanza comercial del comercio internacional de mercancías, 2008 y 2018 (miles de millones EUR)  Fuente: Eurostat (ext_lt_introle) y UNCTAD 

Respecto a los flujos de exportaciones e importaciones, la EU-27 tuvo el segundo mayor porcentaje de exportaciones e importaciones mundiales de mercancías (véanse los gráficos 4 y 5) en 2018: las exportaciones de mercancías de la EU-27 equivalieron al 15,5 % del total mundial. Solamente China (15,8 %) tuvo un porcentaje mayor, seguida a cierta distancia por los Estados Unidos (10,6 %).

Gráfico 4: Porcentaje de exportaciones en el mercado mundial de mercancías, 2018 (% de las exportaciones mundiales). Fuente: Eurostat (ext_lt_introle) y UNCTAD 

En 2018, los Estados Unidos tuvieron un porcentaje mayor de importaciones mundiales (15,8 %) que la EU-27 (13,7 %) o China (13,0 %).

Gráfico 5: Porcentajes de importaciones de mercancías en el mercado mundial, 2018 (% de las importaciones mundiales). Fuente: Eurostat (ext_lt_introle) y UNCTAD

Un excedente para el comercio exterior de la UE desde 2012

El comercio internacional de mercancías de la EU-27 con el resto del mundo (suma de las importaciones y exportaciones fuera de la Unión) se valoró en 4 067 millardos EUR en 2019 (véase el gráfico 6). Tanto las importaciones como las exportaciones aumentaron en comparación con 2018, con un incremento de las importaciones (27 000 millones EUR) inferior al de las exportaciones (73 000 millones EUR). Como consecuencia de ello, el excedente comercial de la EU-27 aumentó, pasando de 152 000 millones EUR en 2018 a 197 000 millones EUR en 2019.

Entre 2009 y 2012, la EU-27 registró un aumento rápido de sus exportaciones, pasando de 1 184 millardos EUR a 1 771 millardos EUR. Entre 2012 y 2016, las exportaciones se mantuvieron relativamente estables, pero en los tres años siguientes experimentaron un aumento, pasando de 1 867 millardos EUR en 2016 a 2 132 000 millones EUR en 2019. Las importaciones siguieron más o menos el mismo patrón que las exportaciones; aumentaron, desde 1 193 millardos EUR en 2009 a 1 666 millardos EUR en 2011. Entre 2011 y 2016 se mantuvieron relativamente estables, pero en los tres años siguientes experimentaron un aumento, pasando de 1 602 millardos EUR a 1 935 millardos EUR en 2019.

Gráfico 6: Desarrollo del comercio internacional de mercancías, EU-27, 2009–2019 (miles de millones EUR)Fuente: Eurostat (ext_lt_intertrd)

Entre los Estados miembros de la UE, el mayor porcentaje de comercio exterior de la EU-27 en 2019 lo detentó, con diferencia, Alemania, que contribuyó en un 29,6 % a las exportaciones de mercancías de la EU-27 a terceros países y supuso más de una quinta parte (21,0 %) de las importaciones de la EU-27 (véase el gráfico 7). Los siguientes tres mayores exportadores, Francia (11,6 %), Italia (11,0 %) y los Países Bajos (10,3 %), fueron los únicos Estados miembros de la UE, además de Alemania, con un porcentaje de dos dígitos respecto de las exportaciones de la EU-27. Los Países Bajos (17,5 %), Francia (10,7 %) e Italia (9,5 %) siguieron a Alemania como los mayores importadores de mercancías procedentes de terceros países en 2019. El porcentaje relativamente alto de los Países Bajos se debe, al menos en parte, a la considerable cantidad de mercancías que entran en la Unión a través de Rotterdam, el principal puerto marítimo de la UE.

Gráfico 7: Comercio exterior de mercancías de la EU-27, 2019 (% de las exportaciones/importaciones de la EU-27). Fuente: Eurostat (ext_lt_intratrd)

 El mayor excedente comercial en relación con el intercambio de mercancías fuera de la EU-27, por valor de 224 300 millones EUR en 2019, correspondió a Alemania, seguida de Italia (51 900 millones EUR), Irlanda (40 600 millones EUR;) y Francia (39 200 millones EUR). Los mayores déficits comerciales en el comercio exterior de mercancías de la Unión se registraron en los Países Bajos (118 700 millones EUR) y España (30 700 millones EUR) (véase la tabla B en el fichero Excel adjunto).

El mayor porcentaje de comercio interior de mercancías de la UE se registró en Luxemburgo y Eslovaquia

El comercio de mercancías entre los Estados miembros de la UE (comercio interior de la Unión) se valoró, en términos de exportaciones, en 3 061 millardos EUR en 2019. Fue un 44 % superior al nivel registrado de las exportaciones de la EU-27 a terceros países, que ascendieron a 2 132 millardos EUR (comercio exterior de la Unión).

Entre 2018 y 2019, el comercio interior de la EU-27, medido de nuevo por las mercancías exportadas, aumentó en un 1,5 % en toda la EU-27. Por lo que se refiere a las exportaciones, entre 2018 y 2019 solo registró un crecimiento de dos dígitos Chipre (16,4 %), mientras que solo Suecia (-0,6 %), Bélgica (-0,3 %) y Eslovaquia (-0,1 %) experimentaron una reducción de sus exportaciones a otros Estados miembros de la UE. En cuanto a las importaciones, solo Croacia (7,8 %) y Portugal (7,4 %) registraron un crecimiento superior al 5 %, mientras que las importaciones de Irlanda (-3,9 %), Bélgica (-1,4 %), Malta (-1,3 %) y Suecia (-0,9 %) disminuyeron.

Igual que respecto al comercio exterior de la EU-27, Alemania fue también el Estado miembro con el nivel más elevado de comercio interior de la EU-27 en 2019; supuso el 22,8 % de las exportaciones de mercancías de la EU-27 a otros Estados miembros y también el 23,2 % de las importaciones de mercancías procedentes de otros Estados miembros efectuadas por la EU-27 (véase el gráfico 8). Los Países Bajos (13,5 %) fueron el único Estado miembro que contribuyó en más de una décima parte a las exportaciones dentro de la Unión, una vez más una consecuencia del efecto Rotterdam, mientras que Francia (12,5 %) fue el único Estado miembro que contribuyó en más de una décima parte a las importaciones dentro de la Unión.

Gráfico 8: Comercio interior de mercancías de la EU-27, 2019 (% de las exportaciones/importaciones de la EU-27). Fuente: Eurostat (ext_lt_intratrd)

La importancia del mercado interior de la Unión se puso de relieve por el hecho de que el comercio interior de mercancías (exportaciones e importaciones combinadas) fue superior al comercio exterior (exportaciones e importaciones combinadas) para todos los Estados miembros de la UE, a excepción de Irlanda (véase el gráfico 9). La proporción del comercio total de mercancías registrada por los flujos interior/exterior de la Unión varió considerablemente entre los Estados miembros, lo que refleja en cierta medida los vínculos históricos y la localización geográfica. Los porcentajes más elevados de comercio interior de la Unión (más del 75 % del comercio total) correspondieron a Luxemburgo (82,0 %), Eslovaquia (79,5 %), Chequia (76,6 %) y Hungría (75,1 %) y, en cambio, este porcentaje descendió hasta el 51,5 % en Grecia, y el 37,5 % en Irlanda.

Gráfico 9: Comercio interior y exterior de la EU-27, 2019 (importaciones más exportaciones, % del comercio total). Fuente: Eurostat (ext lt_intratrd)Fuerte aumento del comercio de mercancías con China en 2009-2019

Entre 2009 y 2019 varió considerablemente la evolución de las exportaciones de mercancías de la EU-27 desglosadas por principal socio comercial. Entre los principales socios comerciales, la tasa de crecimiento medio anual más alta se registró para las exportaciones a China (9,9 %) y México (9,5 %); véase el gráfico 10. El crecimiento más bajo se observó en las exportaciones a Rusia (3,3 %) y Noruega (4,1 %).

En lo que respecta a las importaciones, entre 2009 y 2019 las importaciones de mercancías procedentes de México (10,5 %) y Turquía (8,1 %) registraron la tasa de crecimiento medio anual más alta. Las tasas de crecimiento más bajas se registraron en las importaciones desde Noruega (0,3 %) y Rusia (2,3 %), que fueron a la vez grandes exportadores de productos energéticos, así como desde Japón (2,2 %).

Gráfico 10: Comercio exterior de mercancías desglosado por principales socios comerciales, EU-27, 2009 y 2019 (miles de millones EUR). Fuente: Eurostat (ext_lt_maineu) 

Los Estados Unidos siguieron siendo el destino más habitual de las mercancías exportadas por la EU-27 en 2019 (véase el gráfico 11) con un porcentaje del 18,0 %. El Reino Unido fue el segundo mayor destino de las exportaciones de la EU-27 (14,9 % del total de la EU-27), seguido de China (9,3 %). Los siete mayores mercados de destino para las exportaciones de mercancías de la EU-27 (Estados Unidos, Reino Unido, China, Suiza, Rusia, Turquía y Japón) representaron casi tres quintas partes (59,3 %) del total de las exportaciones de mercancías de la EU-27.

Gráfico 11: Principales socios comerciales en la exportación de mercancías, EU-27, 2019 (% de las exportaciones fuera de la EU-27). Fuente: Eurostat (ext_lt_maineu) 

Los siete proveedores más importantes de las importaciones de mercancías a la EU-27 fueron los mismos países que los siete mayores mercados de destino para las exportaciones de la EU-27, aunque su orden fue ligeramente diferente (compárense los gráficos 11 y 12). Estos siete países registraron un porcentaje mayor de importaciones de mercancías de la EU-27 que de exportaciones de mercancías a la EU-27: casi tres quintas partes (60,7 %) de todas las importaciones de mercancías en la EU-27 procedían de estos siete países. Con casi una quinta parte (18,7 %) de todas las importaciones, China fue el principal proveedor de mercancías importadas en la EU-27 en 2019, seguida a cierta distancia de los Estados Unidos (12,0 %) y el Reino Unido (10,0 %).

Gráfico 12: Principales socios comerciales en la importación de mercancías, EU-27, 2019 (% de las importaciones fuera de la EU-27). Fuente: Eurostat (ext_lt_maineu)

Gran excedente comercial en relación con maquinaria y vehículos y con productos químicos

Entre 2014 y 2019, el valor de las exportaciones de la EU-27 fuera de su territorio aumentó en relación con la mayor parte los grupos de productos indicados en el gráfico 13, a excepción de las exportaciones de energía, que disminuyeron un 8,2 %. El mayor índice de crecimiento de las exportaciones correspondió a los productos químicos, que registraron un aumento del 35,8 %. También se produjo un incremento de más del 20 % en el caso de los alimentos y las bebidas (22,7 %) y de las materias primas (20,1 %).

En el lado de las importaciones, se observó una pauta similar, con una elevada reducción global en el nivel de importaciones de energía procedentes de fuera de la Unión (-15,2 %) entre 2014 y 2019; obsérvese que algunas de las pérdidas pueden atribuirse a las variaciones de precios o a las fluctuaciones de los tipos de cambio, pues los precios del crudo se indican en los mercados mundiales en dólares estadounidenses. Por el contrario, las importaciones procedentes de fuera de la Unión de maquinaria y vehículos aumentaron un 45,4 %, registrándose unos índices de crecimiento relativamente elevados también en el caso de los productos químicos (28,6 %) y otros productos manufacturados (24,1 %).

El excedente comercial del comercio exterior de mercancías de la EU-27 (197 100 millones EUR en 2019) fue el fruto de una balanza comercial positiva en relación con la maquinaria y los vehículos (237 100 millones EUR) y los productos químicos (171 600 millones EUR), junto con excedentes más pequeños en alimentos y bebidas y otros productos manufacturados, que no pudieron compensarse por el gran déficit comercial en relación con la energía (-258 200 millones EUR) y el déficit más reducido en relación con las materias primas (-26 100 millones EUR).

Gráfico 13: Comercio exterior desglosado por productos principales, EU-27, 2014 y 2019 (miles de millones EUR). Fuente: Eurostat (ext_lt_intertrd)

La estructura de las exportaciones de mercancías de la EU-27 no cambió mucho entre 2014 y 2019 (véase el gráfico 14) aparte de un aumento de 2,4 puntos porcentuales (p. p.) de incremento, desde un 16,7 % en 2014 a un 19,1 % en 2019 en los productos químicos y una disminución similar para la energía de 1,4 p. p.

Gráfico 14: Principales exportaciones por producto, EU-27, 2014 y 2019 (% de las exportaciones fuera de la EU-27). Fuente: Eurostat (ext_lt_intratrd) 

En cuanto a la estructura de las importaciones de la EU-27 entre 2014 y 2019, se produjo un importante descenso del porcentaje correspondiente a la energía, que disminuyó 7,6 p. p., desde un 26,3 % a un 18,7 % (véase el gráfico 15). Esta disminución se debió en parte a la caída de los precios de los productos energéticos. En cambio, durante el mismo período, el porcentaje correspondiente a la maquinaria y los vehículos aumentó 6,0 p. p., desde un 26,9 % a un 32,8 %. Los porcentajes de los demás productos cambiaron solo ligeramente.

Gráfico 15: Principales importaciones por producto, EU-27, 2014 y 2019 (% de las importaciones fuera de la EU-27). Fuente: Eurostat (ext_lt_intratrd) 

En el gráfico 16 se compara la estructura de las importaciones y exportaciones de la EU-27 en 2019: debe tenerse en cuenta que el nivel global de las exportaciones fue un 10,2 % más elevado que el de las importaciones. La diferencia más significativa se encuentra en el porcentaje correspondiente a la energía, que fue casi cuatro veces más elevado para las importaciones que para las exportaciones. Esto se compensó con unos porcentajes de importación más bajos en comparación con las exportaciones para maquinaria y vehículos y para productos químicos.

Gráfico 16: Principales importaciones y exportaciones por producto, EU-27, 2019 (% de las importaciones/exportaciones exteriores de la EU-27). Fuente: Eurostat (ext_lt_intratrd)

Datos para las tablas y los gráficos

  • Comercio internacional de mercancías: tablas y gráficos

Fuentes de datos

Las estadísticas sobre el comercio internacional de mercancías miden el valor y la cantidad de mercancías objeto de comercio entre los Estados miembros de la UE (el comercio interior de la Unión) y de mercancías objeto de comercio entre los Estados miembros y terceros países (el comercio exterior de la Unión). Dichas estadísticas son la fuente oficial de información sobre las importaciones, las exportaciones y la balanza comercial de la Unión, sus Estados miembros y la zona del euro.

Se publican las estadísticas correspondientes a cada país declarante con respecto a cada país socio, para varias clasificaciones de productos. Una de las clasificaciones de productos que se utiliza más habitualmente es la Clasificación Uniforme para el Comercio Internacional (CUCI rev. 4) de las Naciones Unidas (ONU), que permite una comparación de las estadísticas de comercio exterior a nivel mundial.

En las estadísticas de comercio exterior de la Unión, los datos recogidos en relación con la EU-27 consideran a esta entidad como un único bloque comercial. Dicho de otro modo, los datos sobre las exportaciones se refieren únicamente a las exportaciones de la EU-27 que salen del bloque comercial y están destinadas al resto del mundo, mientras que las importaciones en la Unión se refieren a las importaciones procedentes del resto del mundo (de terceros países) y destinadas a la EU-27. En cambio, en lo que se refiere a los datos de cada uno de los Estados miembros de la UE, los flujos de comercio internacional se presentan generalmente como flujos comerciales mundiales (que incluyen tanto a los socios de dentro de la Unión como a los de fuera de la Unión). Las estadísticas sobre el comercio entre los Estados miembros de la UE (comercio interior de la Unión) incluyen las importaciones y las exportaciones de mercancías registradas por cada Estado miembro.

Los valores estadísticos del comercio exterior e interior de la Unión se registran con su valor franco a bordo (FOB) para las exportaciones y con su valor coste, seguro y flete (CIF) para las importaciones. Los valores notificados comprenden únicamente los costes subsidiarios (flete y seguro) que corresponden, para las exportaciones, al trayecto que se realice en el territorio del Estado miembro de la UE del cual se exportan las mercancías y, para las importaciones, al trayecto fuera del territorio del Estado miembro en el que se importan las mercancías.

Los datos de la Unión proceden de COMEXT, Eurostat, la base de datos de referencia sobre el mercado internacional de mercancías, que facilita el acceso no solo a los datos recientes e históricos de los Estados miembros de la UE, sino también a estadísticas de muchos otros países no pertenecientes a la Unión. Las estadísticas totales y en detalle del comercio internacional de mercancías difundidas a través del sitio web de Eurostat se compilan cada mes a partir de los datos en COMEXT. Como COMEXT se actualiza cada día, los datos publicados en el sitio web pueden variar de los hallados en COMEXT (en caso de revisiones recientes).

Los datos de la EU-27 reflejan el cambio político en la composición de la Unión, por lo que el Reino Unido se considera un país socio de fuera de la Unión para la EU-27. Sin embargo, el Reino Unido sigue formando parte del mercado interior hasta el final del período transitorio, lo que significa que los datos sobre el comercio con el Reino Unido siguen basándose en conceptos estadísticos aplicables al comercio entre los Estados miembros de la UE. En consecuencia, si bien las importaciones procedentes de cualquier otro socio comercial de fuera de la EU-27 se agrupan por país de origen, los datos del Reino Unido reflejan el país de procedencia. En la práctica, esto significa que las mercancías importadas por la EU-27 procedentes del Reino Unido fueron transportadas físicamente desde el Reino Unido, pero una parte de ellas podría haber sido de origen distinto del Reino Unido. Por esta razón, los datos sobre el comercio con el Reino Unido no son plenamente comparables con los datos sobre el comercio con otros socios comerciales de fuera de la EU-27.

Los datos relativos a los principales operadores económicos no pertenecientes a la Unión utilizados en las figuras 1 a 5 proceden de la base de datos de la UNCTAD (Naciones Unidas). Para el cálculo de los porcentajes, el comercio mundial se define como la suma del comercio de la UE con países no pertenecientes a la Unión (fuente: Eurostat) más el comercio internacional de terceros países (fuente: UNCTAD).

Contexto

Las estadísticas sobre el comercio internacional de mercancías son utilizadas ampliamente por los responsables de la toma de decisiones a nivel internacional, de la UE y nacional. Las empresas pueden utilizar los datos de comercio internacional para llevar a cabo investigaciones de mercado y definir su estrategia comercial. Las instituciones de la UE también utilizan las estadísticas sobre comercio internacional de mercancías para preparar las negociaciones comerciales multilaterales y bilaterales y definir y aplicar políticas antidumping a efectos de las políticas macroeconómicas y monetarias, así como en la evaluación de la evolución del mercado único o la integración de las economías europeas.

El desarrollo del comercio puede representar una oportunidad de crecimiento económico. La Unión tiene una política comercial común, en virtud de la cual la Comisión Europea negocia acuerdos comerciales y representa los intereses de la Unión en nombre de sus 27 Estados miembros. La Comisión Europea consulta a los Estados miembros de la UE a través de un comité consultivo que aborda toda la gama de cuestiones que afectan a la política comercial de la Unión, incluidos los instrumentos multilaterales, bilaterales y unilaterales. Como tal, la política comercial es una competencia exclusiva de la UE, por lo que únicamente la Unión, y no los distintos Estados miembros, puede legislar sobre cuestiones comerciales y celebrar acuerdos comerciales internacionales. Más recientemente, este ámbito de aplicación se ha ampliado más allá del comercio de mercancías para cubrir el comercio de servicios, la propiedad intelectual y la inversión extranjera directa (capítulo 4).

A nivel mundial, las cuestiones comerciales multilaterales se tratan bajo los auspicios de la Organización Mundial del Comercio (OMC). En marzo de 2020, esta organización contaba con 164 miembros y varios candidatos en proceso de adhesión. La OMC establece las normas mundiales del comercio y ofrece un foro para las negociaciones comerciales y para resolver los litigios entre los miembros. La Comisión Europea negocia con sus socios de la OMC y participó en su última ronda de negociaciones comerciales multilaterales, conocida como el Programa de Doha para el Desarrollo (PDD).

https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=International_trade_in_goods/es#Los_tres_principales_actores_mundiales_del_comercio_internacional:_la_Uni.C3.B3n_Europea.2C_China_y_los_Estados_Unidos

20.25.-Maquiladoras y poder monopsonio MICHAEL ROBERTS

Leicester es una ciudad de tamaño medio en el centro de Inglaterra. Ha saltado a la fama en las últimas semanas debido a un brote de COVID-19 en la ciudad, forzando el cierre local, mientras que el resto de Inglaterra comienza a ‘salir’ del confinamiento. Leicester tiene una comunidad asiática británica relativamente alta y muchos trabajan en la industria de la confección. Y es aquí donde parece haber surgido el brote de COVID.

10 jul 2020.- El motivo es claro. Los trabajadores de la confección en Leicester trabajan en pequeñas fábricas inseguras o incluso en sus hogares, empleados con salarios que les condenan a la pobreza (¡$ 5 por hora!) Y han seguido trabajando durante todo el confinamiento de la crisis del coronavirus. Estas pequeñas empresas tuvieron que continuar funcionando porque en realidad solo había un comprador, el minorista en línea, BooHoo, propiedad de británicos asiáticos. Al igual que Amazon, Boohoo ha hecho una fortuna durante la pandemia mientras las tiendas minoristas tenían que cerrar.   Sus ganancias están registradas en el paraíso fiscal de la isla de Jersey. Y domina la industria de la confección de Leicester. Es un ejemplo clásico de poder monopsonio.

A menudo nos encontramos con el concepto de «monopolio» en la economía política y los círculos de izquierda como una categoría relevante en el capitalismo moderno. No solemos reconocer el «capitalismo monopsonio». Pero deberíamos. Aquí es donde el libro de Ashok Kumar, Monopsony Capitalism: Power and Production in the Twilight of the Sweatshop Age llena un vacío.

Mientras que el monopolio implica un vendedor dominante o hegemónico en el mercado de bienes y servicios, controlando los precios y evitando posibles rivales, el monopsonio implica el control del mercado por parte de un comprador dominante sobre muchos vendedores más pequeños. El mercado laboral capitalista es un ejemplo clave, donde el capital ejerce un poder monopsonico relativo sobre los trabajadores, a menos que estén organizados en sindicatos, etc.

El monopsonio de Boohoo en Leicester se repite a escala aún mayor con los principales minoristas como Walmart en los EEUU o Amazon a nivel mundial, o fabricantes como Nike o Apple o productores de alimentos como Nescafé o Del Mar, que ejercen un enorme poder monopsonico sobre sus proveedores (en la agricultura, prendas de vestir y calzado, electrónica, etc.).

Kumar es profesor de Economía Política Internacional en la Escuela de Negocios, Economía e Informática de la Universidad Birkbeck. Su libro nos transporta al corazón del capitalismo monopsonico a nivel mundial a través de la cadena de valor, de las prendas y zapatos baratos en las tiendas del ‘norte global’ a la explotación de los talleres de Bangladesh y otros países bajo el dominio de las multinacionales.

Monopsony Capitalism argumenta que la cadena de valor de las prendas de confección a nivel mundial se basa en una dinámica de poder desigual de muchos proveedores y pocos compradores: el monopsonio. El resultado es un bajo nivel de captura de plusvalía en la fase de producción de la cadena de suministro, lo que garantiza una inversión de capital crónicamente baja en la industria de los países periféricos. Se mantiene una mano de obra barata y muchos proveedores, en oposición al uso de maquinaria y menos compañías pero más grandes. La fragmentación y la baja inversión de capital en las cadenas de valor de prendas de vestir y calzado crean bajas barreras de entrada, lo que resulta en guerras de oferta entre miles de empresas más pequeñas de todo el mundo. De hecho, una ‘maquila’ puede definirse como un lugar de trabajo donde el trabajo no tiene esencialmente poder de negociación.

La tragedia de Rana Plaza de 2013, cuando una enorme fábrica de ropa en Bangladesh se derrumbó, piso tras piso, aplastando a muchos de sus ocupantes fue un momento catárquico. «El desastre de Rana Plaza resultó ser un monumento al fracaso total y absoluto del activismo occidental: 1.134 trabajadores perecieron».  Los boicots de consumidores y las campañas en el norte global contra los ‘talleres de explotación’ demostraron no haber
servido para nada.

 Pero lo que ha sucedido desde entonces muestra otra forma de salir de esta pesadilla. Después de Rana Plaza, los sindicatos de Bangladesh exigieron nuevas condiciones de seguridad, similares a la forma en que se luchaba por una reducción de las horas de trabajo y una mayor seguridad en las fábricas de algodón de Gran Bretaña a mediados del siglo XIX que Marx menciona. En agosto de 2013, se habían registrado 45 sindicatos de fábricas de ropa ante el gobierno de Bangladesh. Los sindicatos utilizaron un modelo de organización de ‘hot shop’, siguiendo el rastro de los conflictos laborales de un caso a otro, de fábrica en fábrica, estableciendo y fortaleciendo los puntos de apoyo de los sindicatos. Un grupo casi interminable de pequeñas firmas de ropa en todo el mundo comenzó a desaparecer una detrás de otra, absorbidas por rivales más grandes o forzadas a fusionarse. Por lo tanto, Kumar argumenta que el poder de monopsonio de los minoristas multinacionales se enfrenta cada vez más a empresas oligopólicas, impulsadas por la exigencia de mejores salarios y condiciones de sus trabajadores.

El libro de Kumar analiza la acción colectiva de los trabajadores en varios lugares de producción, principalmente en China, India, Honduras y Estados Unidos, y secundariamente en Vietnam, Camboya, Bangladesh e Indonesia. La acción de los trabajadores en estos países ha » probado los límites del orden social, estirándolo hasta que se vean las costuras, y obligando a los jefes a sentarse en la proverbial mesa de negociación, con el sombrero en la mano, para llegar a acuerdos con aquellos que ensamblan sus productos».

En estos estudios de caso, Kumar revela que ha habido una mayor consolidación de los proveedores, aumentando la parte del valor de los proveedores sobrevivientes y, por lo tanto, facilitando la autoinversión y mayores barreras de entrada. Las luchas de los trabajadores por los salarios y las condiciones han alterado el equilibrio del poder económico entre las multinacionales y los proveedores nacionales.

Kumar nos recuerda que Marx y Engels argumentaron que el capital global generaría un proletariado global que finalmente sería su ruina. Pero tal vez la acción colectiva de los trabajadores es la excepción bajo el capitalismo. Quizás las ventajas estructurales del capital en ciertos sectores, como la ropa y el calzado, han resuelto efectivamente la lucha dialéctica a favor de los capitalistas. Los estudios de caso de Kumar sugieren lo contrario. El sector de la confección (y las cadenas de valor desintegradas verticalmente en general) también están “animados por la lógica de la competencia, que se mueve inexorablemente en la dirección de la consolidación, reduciendo así el poder monopsonio de los compradores, mientras que los cambios en la cadena de valor se reflejan en el poder de negociación de los trabajadores».

Kumar confirma que la ley de acumulación de Marx todavía funciona, a saber, que el capitalismo debe depender cada vez más del ‘trabajo muerto’ (tecnología, etc.) y cada vez menos del ‘trabajo vivo’ (trabajadores) y eso incluye también a las ‘economías emergentes’ periféricas. Los niveles más altos de ‘trabajo muerto’ comienzan a crear mayores barreras de entrada: ¿por qué? “Debido a que cuanto menor es la composición orgánica del capital, al principio se requiere menos capital para entrar a este sector y establecer una nueva empresa. Es mucho más fácil reunir el millón o los dos millones de dólares necesarios para construir una nueva planta textil que reunir los cientos de millones necesarios para crear siderúrgias relativamente pequeñas”.

Apoyándose en esta tendencia fundamental de la acumulación capitalista, Kumar reconoce que «algo está cambiando». En China, India, Honduras, Vietnam, Camboya e Indonesia, muchas fábricas ya tienen una composición orgánica relativamente alta. Se hace » posible vislumbrar otro mundo donde los jefes se ven obligados a sentarse a la proverbial mesa de negociación, con el sombrero en la mano, para llegar a acuerdos con aquellos que ensamblan sus mercancías. Cuando los sindicatos, activistas y defensores de derechos humanos agrupan sus recursos, financieros, morales, políticos y humanos, para apoyar una organización inteligente, centrada y de abajo hacia arriba en empresas grandes y cada vez más integradas, los trabajadores de la confección transforman su industria».

Una vez que se han establecido barreras de entrada entre los proveedores nacionales, será imposible derribarlas y volver al poder de monopsonio. Los talleres de explotación y las maquilas aparecen allí donde los excedentes son limitados y la producción es difusa y esta aislada del consumo. Pero la competencia finalmente crea una industria centralizada, con algunas megaempresas en algunas ubicaciones. Entonces los proveedores se crecen, impulsando a los trabajadores a organizarse también. Pero como dice Kumar, «si este es realmente el crepúsculo de la era de la maquila o una nueva carrera hacia el fondo puede depender en última instancia de la autoorganización y las exigencias de los trabajadores».   Y eso también se aplica a los talleres de confección de ropa de Leicester durante el Covid-19.

https://www.sinpermiso.info/textos/maquiladoras-y-poder-monopsonio 

  • 20.24.-Un camino humanista en las políticas de drogas – FRANCISCO THOUMI
  • Déficits, deuda y deflación después de la pandemia MICHAEL ROBERTS

La política mundial contra la droga está dejando atrás sus comienzos autoritarios y buscando un camino más consciente de que el problema es complejo.

Un acuerdo que no atiende a los derechos humanos

6 jul 2020.- El Sistema Internacional de Control de Drogas (SICD) se basa en la prohibición acordada en el artículo 4 de la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961: «las partes adoptarán todas las medidas legislativas y administrativas que sean necesarias: (…) para limitar exclusivamente la producción, fabricación, exportación, importación, distribución, comercio, uso y posesión de estupefacientes a los fines médicos y científicos.»

La convención tiene un sesgo autoritario pues su artículo 39 explícitamente permite a las partes “adoptar medidas de control más estrictas o severas que las que se proveen en las convenciones”.

Así, por mucho tiempo la ONU no se opuso a la política de “guerra contra las drogas”, ni tuvo en cuenta los derechos humanos al considerar las políticas de drogas. El argumento consistía en que las convenciones sobre derechos humanos eran posteriores a las de drogas, de manera que no obligaban a los órganos de drogas de la ONU.

Es clave anotar que los términos más importantes de las convenciones de drogas como son la salud física y moral, fines médicos y científicos, (o medicina y ciencia) no fueron definidos en las convenciones. Esto le permitió a la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) decidir cuáles comportamientos cumplían con las convenciones y cuáles no.

Por eso, la interpretación de las convenciones de drogas depende de quienes sean los miembros de la JIFE, en cuya historia ha habido pocos abogados internacionalistas expertos en la interpretación de las convenciones.

Esto permitió argumentar que las ciencias sociales son solo especulaciones acientíficas, donde todo es discutible y se reduce a opiniones, no a conocimiento científico.

Esa actitud llevó a los órganos de las convenciones de drogas de la ONU a abogar por la meta de “un mundo sin drogas” justificada con el argumento de que los costos sociales de la adicción son inconmensurables. O sea, sencillamente: nunca podrá haber mercados de drogas ilegales cuyos costos sociales excedan a los de la adicción.

Además, el SICD fue diseñado sin las bases que hoy se creen necesarias para cualquier política pública, es decir, sin tener ninguna evidencia acerca de su eficacia ni de la capacidad de los Estados para hacer cumplir sus leyes. De aquí se pasó a la tesis de que el acuerdo se había hecho por el bien de la humanidad, como si fuera un contrato que debe cumplirse independientemente de sus consecuencias

Foto: Departamento de Salud y Servicios Humanos – El régimen internacional de control siempre ha tenido como aspiración un mundo libre de consumo de drogas para recreación.

Sin embargo, en los últimos cinco años, la JIFE ha reconocido la complejidad de los problemas de drogas y la necesidad de que las políticas respeten los derechos humanos. Hoy la JIFE insiste en que:

  • Las convenciones no exigen las medidas o políticas aplicadas en las “guerras contra las drogas”.
  • La pena de muerte no se debe aplicar a delitos de drogas.
  • Las sanciones a los traficantes deben ser proporcionales a sus crímenes.
  • Las políticas deben respetar los derechos humanos de todos los productores, traficantes y consumidores. La Junta insiste en dar un tratamiento humanitario a los adictos y a los reos, y a tener políticas que tengan enfoques de género que protejan a las mujeres, los niños, jóvenes y adultos mayores.
  • Las políticas sobre los usuarios de drogas deben tener un enfoque de salud pública, basadas en la prevención, tratamiento, rehabilitación y resocialización.
  • Asimismo, la junta apoya programas de distribución e intercambio de agujas y jeringas y acepta salas de inyección, siempre y cuando sean parte de un programa más amplio para inducir a los usuarios a tratamiento contra la adicción.

La narrativa de los órganos de drogas de la ONU ha avanzado en describir la producción, tráfico y consumo de drogas ilegales como fenómenos complejos y reconocen que hay un consenso respecto a que el “problema mundial de las drogas” es cada vez más complejo.

Además, reconocen que los problemas de drogas, corrupción, pobreza, violencia, segregación, exclusión social, desempleo, crisis económicas, educación deficiente e incompleta y otros males sociales son fenómenos interrelacionados, muchas veces de manera circular.

La ONU finalmente ha reconocido que las relaciones entre estos problemas son complejas y que esos males sociales no tienen causas directas sino que son resultado de un complejo conjunto de factores.

Un mundo imposible

A pesar de los cambios mencionados en las políticas y en la narrativa, el objetivo de eliminar todos los usos no médicos o científicos de las drogas controladas ha sido un “ancla política” inamovible e indiscutida.

Los órganos de drogas de la ONU han reconocido en repetidas ocasiones que la meta ideal de “un mundo libre de drogas” es inalcanzable. Sin embargo, las burocracias de los órganos de la ONU y los gobiernos insisten en la supresión total del uso de drogas.

Por eso mismo, en la evaluación periódica en la Comisión de Estupefacientes, y en las reuniones Especiales de la Asamblea General sobre drogas (UNGASS), se concluye que no se ha cumplido el objetivo y que una reafirmación del compromiso producirá mejores resultados en la próxima evaluación, generalmente dentro de diez años.

El éxito de las políticas de drogas en entornos complejos exige entender bien las razones que están en el trasfondo de la producción, el tráfico y el consumo de drogas. Es necesario entender los entornos y las causas para poder formular políticas efectivas. Es necesario aceptar que los problemas en entornos diferentes necesitan respuestas diferentes.

La prohibición de todos los usos no médicos o científicos de las drogas controladas pudo haber sido una “mejor práctica de la política de drogas” a principios del siglo XX. Esto debido a que los problemas del uso de la droga eran “simples” y limitados a unos pocos países y a drogas provenientes de plantas, mayoritariamente opiáceos, cocaína y marihuana.

La alternativa prohibicionista hoy es obsoleta. No hay evidencia de que esta política pueda ser una “mejor práctica” para el mundo de hoy. El “problema mundial de las drogas” es muy complejo y debería ser tratado como tal.

Foto: Departamento de Estado de Estados Unidos – ¿Qué ha logrado el enfoque punitivista y la guerra contra las drogas?

La necesidad de ser creativos

Las políticas de drogas se proponen cambiar comportamientos, y para enfrentar un problema complejo requieren una acción multidisciplinaria abierta, honesta e integrada que incluya la salud pública, la economía, el derecho, la agronomía, la química, la ciencia política, la geografía, la antropología y demás disciplinas relevantes.

Por eso se necesita un proceso de co-creación de políticas que involucre a todos los actores relevantes. El objetivo es utilizar el conocimiento de diferentes áreas y a la vez evitar las políticas impuestas a la fuerza. Esto implica estar abiertos a nuevas propuestas que apoyen los objetivos tradicionales o que prueben otros métodos e instrumentos de política.

La co-creación exitosa presupone confianza y empatía entre los actores interesados. Habría, por ejemplo, que alentar a las asociaciones de cultivadores de coca para que participen en la formulación de política, pero insistiendo en que la producción para mercados ilegales no es éticamente aceptable.

De igual manera, el éxito de las políticas en materia de consumo necesita la participación de los usuarios. La prevención, el tratamiento de la adicción, la rehabilitación y resocialización de los adictos son procesos que piden confianza y empatía entre los usuarios de drogas y los proveedores de salud, los funcionarios gubernamentales y los artífices de política.

Como también se reconoce que las consecuencias de la prohibición dependen de las circunstancias sociales y económicas de cada país, hay que aceptar políticas de drogas diferentes siempre y cuando no afecten a otros países.

Esto implica que en países como Colombia, donde el problema principal sea la exportación, el objetivo central de las políticas debe ser controlar la producción, así en el exterior exista una demanda muy rentable. Aunque muchos crean que esto es imposible, la mayoría de los países donde se puede cultivar coca y refinar cocaína, no lo hacen.

Como los órganos de drogas de la ONU han aceptado que la meta de un mundo libre de drogas es inalcanzable, el mejor objetivo de la política global sería aprender a convivir con usos no médicos regulados. Así se minimizaría el daño total del consumo de drogas, incluidos los daños sociales causados por las políticas antidrogas.

En otras palabras, es necesario que la ONU reconozca que los costos de la adicción no son inconmensurables, y que deben estimarse y compararse con los de los mercados negros de drogas.

Esto implica reconocer que parte del conocimiento de las ciencias sociales es ciencia y debe aplicarse a la producción, mercadeo y uso de las drogas adictivas con el fin distanciar las políticas de drogas de sus orígenes autoritarios. Así es posible promover políticas que reflejen la complejidad del consumo, producción y mercantilización de las drogas.

https://razonpublica.com/camino-humanista-las-politicas-drogas/

20.24.-Déficits, deuda y deflación después de la pandemia MICHAEL ROBERTS

El Gran Confinamiento impuesto por la pandemia del COVID-19 ha llevado a los gobiernos de todo el mundo a aplicar amplios programas de rescate y estímulo fiscal. En promedio, estas medidas de complementos salariales, ayudas al empleo, préstamos y subvenciones a empresas; y el gasto de emergencia en salud y otros servicios públicos, se ha pagado con un gasto gubernamental adicional equivalente a un promedio de alrededor del 5-6% del PIB, con un monto similar además en garantías de préstamos y otros apoyos crediticios para bancos y empresas.

3 jul 2020.- Eso es al menos dos veces mas que el estímulo fiscal y monetario y los paquetes de rescate de la Gran Recesión de 2008-2009.

A nivel mundial, el FMI pronostica que los déficits presupuestarios de los gobiernos (es decir, cuando los ingresos fiscales no cubren el gasto público) alcanzarán el 10% del PIB en 2020, frente al 3,7% en 2019. En las economías capitalistas avanzadas, el déficit será del 10,7%, más de tres veces mayor que en 2019. El gobierno de EEUU tendrá un déficit del 15,4% del PIB.

Como resultado, se espera que los niveles de deuda del sector público excedan todo lo alcanzado en los últimos 150 años, incluso después de la 1GM y la 2GM. El índice de deuda del sector público en 2020 alcanzará el 122% del PIB en las economías capitalistas avanzadas y el 62% en las llamadas economías emergentes.

Todos, ya sean gobiernos, inversores o economistas, están de acuerdo en que no había otra alternativa que expandir el gasto público durante el Gran Confinamiento para evitar o amortiguar la catástrofe del completo parón de la economía global. Pero a medida que terminan los cierres (haya terminado o no la pandemia), la pregunta es si es permisible que continúe este aumento del gasto público y si los niveles de deuda del sector público deben aplanarse y reducirse.

Después del final de la Gran Recesión, la opinión predominante entre los gobiernos y los economistas fue que los niveles de deuda pública eran demasiado altos y dañarían las tasas de crecimiento económico y / o incluso generarían una nueva crisis financiera. Economistas conocidos, como Rogoff y Reinhart, argumentaron que existe evidencia empírica de siglos que muestra que cuando los índices de deuda pública se sitúan por encima del 90% del PIB, la probabilidad de un colapso financiero es muy alta.   Esta evidencia fue cuestionada en su momento, pero aun así, en general se defendió que las medidas para controlar el gasto público y aumentar los impuestos para que los déficits presupuestarios se redujeran e incluso se eliminaran para reducir los niveles de deuda eran necesarios para asegurar un crecimiento económico sostenible en el futuro .  Esta visión ‘austeridana’ fue dominante y el punto de vista keynesiano, aparentemente alternativo, de que en una recesión «los déficits y la deuda no importan» fue rechazado, a veces incluso por algunos keynesianos. Cuando el gobierno griego se enfrentó al desastre durante la crisis de la deuda del euro de 2012-15, los poderes fácticos fueron despiadados defendiendo que no había alternativa.

Pero esta vez, al menos, las cosas son diferentes. Los gobiernos, en general, no hablan de «controlar» las finanzas del sector público y los economistas se sienten cómodos con que los gobiernos tengan déficits en el futuro, incluso si eso significa un aumento en los niveles de deuda del sector público.

Como lo expresó recientemente el ex economista jefe de Goldman Sachs y administrador de fondos de inversión Gavyn Davies: «Aún más notable ha sido la unanimidad entre los macroeconomistas de que el estímulo fiscal y monetario masivo es la respuesta adecuada a la emergencia económica «en tiempos de guerra». Casi nadie discute seriamente que la política económica debe hacer todo “lo que sea necesario» para superar el shock del virus. Este consenso refleja una conclusión clave de la teoría de las finanzas públicas: que una mayor deuda pública es el amortiguador correcto para el sector privado frente a crisis económicas temporales e impredecibles. Evita las distorsiones que seguirían a las grandes variaciones en las tasas impositivas marginales que de otro modo serían necesarias para financiar un aumento del gasto público a corto plazo. «Es decir, el sector público está ahí para rescatar al sector privado (capitalista) cuando entra en una «crisis impredecible y temporal».

Davies continúa: “La mayoría de los nuevos economistas keynesianos, incluidos Paul Krugman y Lawrence Summers, creen que los altos niveles de deuda no serán en sí mismos un problema para las economías avanzadas. Incluso sugieren que sería deseable un mayor aumento de la deuda, ya que eso ayudaría a revertir la tendencia al estancamiento secular en Europa y los Estados Unidos».   Una razón clave para su optimismo es que el coste anual del servicio de la deuda estará por debajo de la tasa de crecimiento nominal de la economía y los bancos centrales parecen estar dispuestos a mantenerla así.

De hecho, las tasas de los bancos centrales están cerca de cero o incluso por debajo y los rendimientos de los bonos a más largo plazo están en mínimos históricos. Entonces, si el coste del interés de la deuda del gobierno se mantiene por debajo de la tasa de crecimiento, la relación deuda / producto interno bruto eventualmente se estabilizará. Y a medida que el crecimiento económico se recupere, se generarán ingresos fiscales, lo que permitirá que aumente el «saldo primario» (impuestos menos gastos no relacionados con intereses). Llegado ese momento, los bancos centrales pueden permitir que las tasas de interés aumenten gradualmente hacia niveles más «normales». Y la deuda podría gestionarse sin una crisis.

Ahora es popular incluso una posición keynesiana más extrema, en el sentido de que no es necesario gestionar los niveles de deuda. La teoría monetaria moderna (TMM) reconoce que, siempre y cuando haya «flexibilidad» en la economía capitalista, es decir desempleo, los gobiernos pueden gastar indefinidamente y los bancos centrales pueden apoyarlos ‘imprimiendo dinero’ sin ningún riesgo de bancarrota o colapso financiero.

Sin embargo, puede que no sea tan simple. Calcular si el servicio de la deuda es sostenible implica varios índices clave: 1) el nivel de deuda, 2) la tasa de interés promedio de la deuda, 3) el déficit fiscal (que se suma a la deuda), 4) el tamaño y el crecimiento del gasto público, y 5) la tasa de expansión de la economía. La sostenibilidad del servicio de la deuda pública depende entonces de dos elementos, el déficit fiscal y el tamaño inicial de la deuda pública.

Si el gasto público, más allá de los costes de los intereses de la deuda existente, continúa aumentando más rápido que los ingresos fiscales, entonces este «déficit primario» se irá sumando continuamente a la deuda pública total. Esto significa que el coste de los intereses de esa deuda aumentará, incluso si la tasa de interés es muy baja. El coste de los intereses en los presupuestos gubernamentales en las principales economías ha alcanzado el 10% de los ingresos fiscales, a pesar de que las tasas de interés han caído. Este coste está reduciendo gradualmente el gasto actual en asistencia social, inversiones del sector público y servicios públicos.

En las economías avanzadas, el vencimiento de la deuda pública (el período para el reembolso de los bonos) es de aproximadamente 7 años de media (es mucho mayor en el Reino Unido). Cuanto más largo sea el periodo de vencimiento, menor será el impacto del aumento del déficit y la deuda en el servicio de la deuda.

Por lo tanto, el recorte del crecimiento es el factor principal que hace que los niveles de deuda del sector público importen. ‘Deuda excesiva’ significa una deuda pública tan alta que afecta a la rentabilidad de las empresas a través de impuestos más altos sobre las empresas, menos subsidios a las empresas, mayores costes de inflación y tasas de interés más altas para los préstamos en general. Por lo tanto, el gasto gubernamental, al estilo keynesiano, solo puede ser un sustituto del fracaso de la inversión privada y el consumo durante un corto periodo de tiempo. En última instancia, es una carga para el capitalismo, no su salvación. Por eso hay que reducirlo. Si la rentabilidad del sector capitalista sigue siendo baja, y en el G7 la rentabilidad promedio del capital se encuentra en su punto más bajo, la inversión y el crecimiento del PIB serán débiles. Y la ‘productividad de la deuda’ continuará disminuyendo.

Los gobiernos simplemente podrían imprimir dinero para pagar sus deudas (tienen ese poder único como sostiene la TMM), pero eso eventualmente significaría devaluar la moneda utilizada para pagar las mercancías y servicios. Es algo que Estados Unidos ha experimentado con sus déficits externos. Como resultado, el valor de compra del dólar ha caído en los últimos 30 años más del 25%.

Del mismo modo, si los gobiernos imprimen dinero para pagar sus deudas en casa, eventualmente aumentarán la inflación y devaluarán los salarios y los ahorros. El «efecto perverso» de la inflación es incluso admitido por TMM, aunque solo cuando se alcanza el pleno empleo y desaparece la «flexibilidad» en la economía. Los gobiernos pueden pedir prestado y los bancos centrales pueden imprimir dinero para financiar el gasto público en la actualidad. Sin embargo, esto también implica asumir riesgos futuros. Como Stephanie Kelton explica en su nuevo libro, The Deficit Myth: “¿Podemos simplemente imprimir nuestro camino hacia la prosperidad? ¡Absolutamente no! La TMM no es maná. Hay límites muy reales, y no identificar y respetar esos límites podría causar un gran daño. La TMM trata de distinguir los límites reales de las restricciones autoimpuestas que tenemos el poder de cambiar” (Kelton 2020, p. 37).

Pero el tema de la deuda post-COVID no afecta solo, o incluso principalmente, a la deuda pública. Lo que realmente importa es la deuda de las empresas. La caída de la pandemia comenzó con un «shock de oferta» a medida que los principales sectores de la economía fueron cerrados; luego se convirtió en un ‘shock de demanda’ cuando los hogares dejaron de gastar y las empresas dejaron de invertir; pero se avecina un tercer tramo de la crisis: un shock financiero.

Los niveles de la deuda empresarial a nivel mundial ya estaban a niveles récord antes de la crisis pandémica.

Las ‘morosidades’ del sector empresarial (no cumplir con los pagos de la deuda a tiempo) y las bancarrotas están aumentando. Es probable que todo un sector de ‘compañías zombis’ (cuyos intereses de la deuda no están cubiertos por las ganancias), de las que ya he hablado en varias ocasiones, quiebren antes de que se restablezca la ‘normalidad’. Y si hay un aumento de las tasas de interés, ese goteo podría convertirse en una inundación y luego en una avalancha que arrastre a otras empresas y al sistema bancario.

El monto de la deuda clasificada como en dificultades en los EEUU ha aumentado un 161% en los últimos dos meses hasta superar el medio billón de dólares. En abril, los prestatarios empresariales incumplieron 35.7 mil millones de dólares en bonos y préstamos, el quinto volumen mensual mayor registrado, según JP Morgan Chase & Co. Y hasta ahora en 2020, el ritmo de las solicitudes de bancarrota de empresas en los EEUU ya ha superado al de 2009, tras la crisis financiera mundial, según datos de Bloomberg.

Por lo tanto, los niveles de deuda del sector público y del sector empresarial son importantes. Si los gobiernos continúan aumentando el gasto público y los déficits presupuestarios, exprimirán al sector capitalista al absorber toda la demanda de deuda, al tiempo que aumentará la parte del gasto improductivo a expensas de los servicios públicos y la inversión. Si los gobiernos financian dicho gasto a través del ‘financiamiento monetario’ del banco central, el riesgo de inflación volverá.

¿Por qué? El gobierno japonés ha tenido déficits presupuestarios permanentes desde la década de 1990 y el índice de deuda pública superará el 250% del PIB este año. El Banco de Japón posee la mayor parte de la nueva deuda pública pendiente, activos equivalentes al 75% del PIB. Pero Japón no tiene inflación en los precios de bienes y servicios. En todo caso, hay deflación. Entonces, ¿por qué los déficits presupuestarios y el aumento de la deuda pueden provocar inflación?

Las causas de la inflación requieren un libro entero por sí mismas. Las teorías tradicionales se dividen en dos categorías: 1) una teoría monetaria: los cambios en la cantidad de dinero en relación con la producción determina la tasa de inflación; o 2) la inflación de los precios es causada por cambios en los costes de producción (salarios, materias primas, precios del petróleo, etc.). Ninguna de ellas es convincente como teoría.

Hay un aumento masivo de la cantidad de dinero en las economías, en este momento: la oferta monetaria representada por los depósitos en los bancos (M2) ha aumentado un 25% interanual. Pero los precios de los bienes y servicios apenas están subiendo; de hecho, para fin de año, la tasa de inflación del consumidor en los EEUU podría ser negativa por primera vez desde la Gran Recesión y posiblemente caer en la mayor reducción anual desde 1955.

La razón es obvia: el gasto del consumidor y la inversión capitalista han caído enormemente. Gran parte del dinero y las subvenciones del gobierno no se destinan a gastos o inversiones, sino a pagar deudas o a atesorar dinero por las empresas. Esto es lo que sucedió en Japón. De hecho, lo que encontramos es que ha habido una disminución significativa en la velocidad del dinero desde principios de la década de 2000. La velocidad del dinero mide el stock de dinero en relación con el PIB nominal, y ha estado cayendo. Esta es una buena medida de la acumulación de dinero.

La tendencia coincide con la caída de la tasa de ganancia del capital y de la inflación de los precios al consumo. A medida que disminuyó la rentabilidad de la inversión en activos productivos, el crecimiento de la inversión se desaceleró. En cambio, las empresas invirtieron en activos financieros (capital ficticio) o en efectivo acumulado (las grandes empresas). Las tasas de interés y la inflación cayeron, mientras que los mercados bursátiles se dispararon. Y esto es lo que está sucediendo ahora. La inflación es inexistente porque no se está creando nuevo valor y las ganancias y los salarios están cayendo incluso más rápido de la inyección de oferta monetaria.

Sin embargo, esa situación cambiará cuando los cierres disminuyan durante el próximo año (dependiendo del virus). Entonces las ganancias y los salarios aumentarán (no a los mismos niveles que antes, pero aun así subirán). Si los bancos centrales aportan aún más dinero y crédito, los precios subirán porque el crecimiento económico seguirá siendo débil. La demanda (dinero) excederá la oferta (nuevo valor). El efecto de acumulación se disipará y los precios subirán.

Una estimación de la inflación basada en la teoría general de la cantidad de dinero sugiere que las tasas de inflación podrían saltar al 4-6% si los bancos centrales siguen imprimiendo dinero. Mi propia estimación sugiere que la inflación rondará el 3-4% el próximo año (investigación no publicada). La inflación es una mala noticia para los asalariados, ya que erosiona los ingresos reales, ya congelados por la depresión. Es una buena noticia para las empresas que intentan subir los precios para restaurar las ganancias, pero es una mala noticia para el sector financiero y los inversores de bonos, ya que sus ganancias reales se reducirán.

El próximo año, el peso de la deuda pública y empresarial presionará negativamente la recuperación económica, mientras que la inflación aumentará, presionando al alza las tasas de interés. Esa es una receta para las quiebras empresariales y una crisis financiera, con economías en “stagflación”, como en los años setenta del siglo pasado.

https://www.sinpermiso.info/textos/deficits-deuda-y-deflacion-despues-de-la-pandemia 

20.23.-Las corporaciones empresariales modernas son psicópatas seductoras  NICK  BUXTON entrevista a JOEL BAKAN*

Joel Bakan habla con el TNI antes de la publicación de su nuevo libro y película “The New Corporation”. 

En 2004, un potente documental, “La Corporación”, cautivó el imaginario político durante su estreno, en pleno auge de las luchas por la globalización alternativa tras las protestas frente a la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Seattle. Basado en el libro del mismo nombre, y usando una combinación ingeniosa y elegante de vídeos de noticias, música y análisis perceptivo, el documental desafió audazmente al actor más significativo del capitalismo: la corporación.

3 jul 2020.-El documental ganó 26 premios, e incluso comentaristas conservadores como The Economist lo denominaron «un ataque sorprendentemente racional y coherente contra la institución más importante del capitalismo». Para iniciar nuestra colección examinando «La Corporación», el Transnational Institute acudió al autor y guionista, Joel Bakan, profesor de Derecho de la Universidad de Columbia Británica, para conocer su visión de la corporación en la actualidad.

– ¿Qué es la corporación?

La corporación es un constructo legal, de hecho, es una ficción legal. No es algo creado por Dios o por la naturaleza, sino más bien un conjunto de relaciones legalmente creado e impuesto con el objetivo de recaudar capital para los grandes proyectos del industrialismo. Su función principal es separar a los propietarios de una empresa de la empresa misma.

Esta última se transforma alquímicamente en una “persona” que puede asumir derechos y obligaciones legales y, por lo tanto, operar dentro de la economía. Por consiguiente, los propietarios –accionistas– desaparecen como figuras legalmente pertinentes y la “persona” corporativa (y a veces sus gerentes y directores) posee derechos legales y es legalmente responsable cuando las cosas salen mal.

De ello se deduce que el único riesgo para los accionistas es perder dinero si disminuye el valor de sus acciones. No pueden ser demandados por nada de lo que haga la corporación. Además, para hacer aún más atractiva la olla de sus inversiones, la ley impone obligaciones a los gerentes y directores para que solo actúen en beneficio de los intereses de los accionistas, es decir, los intereses financieros.

La genialidad de todo esto es que esta construcción muy beneficiosa para los accionistas incentivó a muchas personas, particularmente desde la clase media emergente, a invertir en empresas capitalistas.

Ese era el objetivo principal de la corporación: generar los enormes fondos de capital necesarios para financiar grandes empresas, ferrocarriles, fábricas, etc., que la industrialización hizo posible. Era, en efecto, una institución de financiación colectiva.

– ¿En qué se ha convertido la corporación?

La función institucional central de la corporación –concentrar miles, incluso millones, del capital de los inversores en una sola empresa– también contribuyó a que las empresas se volvieran muy grandes y poderosas.

 Inicialmente hubo limitaciones a su poder, como topes en el crecimiento, restricciones a la participación multisectorial, leyes de defensa de la competencia, pero estas se debilitaron y eliminaron durante el siglo XX.

Ahora las empresas pueden fusionarse, adquirir otras empresas y hacerse cada vez más grandes, acumulando todavía más poder con pocas restricciones. En consecuencia, se convierten en vastas concentraciones de capital que dominan no solo la economía, sino también la sociedad y la política.

Las corporaciones no son democráticas y están legalmente obligadas a servir a los intereses de sus accionistas en todo lo que hagan.

Así que, existen estas enormes y poderosas instituciones, obligadas por sus características institucionales a perseguir su propio interés independientemente de las consecuencias, decididas a eludir o apartar todo lo que les impida alcanzar sus objetivos, como las regulaciones, los impuestos y la provisión pública, que crean riqueza para accionistas anónimos que no rinden cuentas, y no asumen responsabilidad democrática ante las personas (que no sean sus accionistas) afectadas por sus decisiones y acciones.

 – ¿Qué ha cambiado en los 15 años que han pasado desde que escribiste The Corporation?

Algunas cosas obvias. Las grandes empresas tecnológicas no existían (al menos no de la forma dominante en la que existen ahora) en el momento del primer proyecto. El cambio climático era un problema, pero aún no era la crisis existencial e inmediata que sabemos que es hoy. La derecha populista era todavía marginal, la globalización estaba en pleno desarrollo y las corporaciones, tratando de sortear las luchas contra la globalización en todo el mundo y preocupadas por la creciente desconfianza popular y las preocupaciones sobre su poder cada vez más amplio, han modificado estratégicamente su imagen y su juego.

En cuanto a esto último, en el momento de la publicación de mi primer libro y película, las corporaciones comenzaron a realizar compromisos generalizados con la sostenibilidad y la responsabilidad social: usar menos energía, reducir las emisiones, ayudar a los pobres del mundo, salvar ciudades, etc.

Capitalismo creativo, capitalismo inclusivo, capitalismo consciente, capitalismo conectado, capitalismo social, capitalismo verde…fueron las nuevas palabras de moda que comenzaron a utilizarse, dando la sensación de que el capitalismo corporativo se estaba modificando en una versión más consciente social y ambientalmente.

La idea clave, independientemente de la retórica utilizada, era que las corporaciones habían cambiado de manera sustancial, que mientras la responsabilidad social empresarial y la sostenibilidad habían estado previamente al margen de las preocupaciones corporativas (un poco de filantropía por aquí, algunas medidas medioambientales por allá) ahora se afianzaban en el centro del ethos y de los principios operativos de las empresas.

Base: 4.900 empresas N100 (las 100 principales empresas por ingresos en cada uno de los 49 países estudiados) y 250 empresas G250 (las 250 compañías más grandes del mundo por ingresos) Fuente: Encuesta de KPMG sobre Informes de responsabilidad empresarial de 2017.

 – Entonces, ¿esto ha producido alguna diferencia?

Sí, pero no necesariamente una positiva. El subtítulo de mi nuevo libro es ¿Por qué las “buenas” corporaciones son malas para la democracia?

Me explico: para empezar, pese a la excelente retórica, la nueva corporación es fundamentalmente la misma que la anterior. El Derecho de sociedades no ha cambiado. La composición institucional de la corporación no ha cambiado.

Lo que ha cambiado es el discurso y algunos comportamientos. El nuevo ethos está basado en la idea de “tener un buen desempeño haciendo el bien”, encontrar sinergia entre ganar dinero y hacer el bien social y medioambiental, en lugar de suponer que son cosas contradictorias.

Así que ahora las corporaciones quieren llamar la atención sobre su objetivo de hacer el bien, pero no tanto sobre el hecho de que solo pueden hacer el bien si eso les ayuda en su desempeño.

El hecho es que, a pesar de todo el discurso triunfante, las corporaciones no sacrificarán, y de hecho no pueden sacrificar, sus propios intereses y los de sus accionistas por hacer el bien. Eso presenta una profunda limitación en términos de qué tipos y cantidad de ese bien es probable que hagan, lo que en la práctica les da permiso de hacer el “mal” cuando no hay razones comerciales para hacer lo contrario.

El problema adicional –y esta es la parte que concierne a la democracia– es que las corporaciones están haciendo uso de su supuesta nueva “bondad” para fundamentar la afirmación de que ya no necesitan ser reguladas por el gobierno, porque ahora pueden autorregularse; y que también pueden administrar los servicios públicos, como el agua, las escuelas, el transporte, las prisiones, etc., mejor que el gobierno.

El clima es un ámbito en el que las corporaciones han sido particularmente astutas. Ya no pueden negar el cambio climático, así que no lo hacen. En cambio, dicen “sí, está sucediendo, lo admitimos, pero ahora nos preocupa, podemos adelantarnos y proporcionar soluciones, no necesitamos regulación gubernamental”.

Ahora bien, los científicos dicen que ya deberíamos haber adoptado energías renovables para evitar escenarios catastróficos y que esto requerirá que el Estado realice cambios significativos.

Por su parte, la industria de los combustibles fósiles dice algo muy diferente, algo coherente con sus planes de sacar beneficio de los combustibles fósiles lo máximo posible. Afirma que tenemos tiempo, que no debemos ni podemos pasarnos a las energías renovables en el corto plazo, que el gas natural y el fracking son buenas alternativas, que está bien que continúen desarrollando megaproyectos para aprovechar las reservas de combustibles fósiles (incluido el carbón, como la mina Adani en Australia), que liderarán la transición hacia las energías renovables.

Que debemos confiar en ellos, no en los gobiernos, para resolver el problema del cambio climático.

Esta nueva estrategia es probablemente aún más peligrosa que la negación total. Al pretender ahora ser los «buenos», confunden y ocultan más sutilmente verdades e intenciones, ejercen su influencia sobre los gobiernos y en las cumbres sobre cambio climático para garantizar que se siga sin imponer mayores obstáculos a sus modelos de negocio basados ​​en los combustibles fósiles.

En mi primer libro, La Corporación, argumentaba que si las corporaciones fueran realmente personas, serían consideradas psicópatas por su comportamiento y rasgos. Ahora, como se han puesto una máscara, se han convertido eficazmente en unos psicópatas seductores.

– ¿Cómo ha cambiado la naturaleza de la corporación con el auge de las grandes empresas digitales?

Hace diez años, las empresas tecnológicas no se encontraban entre las 20 empresas más importantes del mundo.

Cuando Internet y la inteligencia artificial (IA) se aprovechan de la compulsión corporativa para generar ganancias, pueden suceder cosas malas, y están sucediendo. Es cierto, como dicen los defensores de la tecnología, que la innovación y la disrupción son el resultado. Pero tampoco es necesariamente algo positivo. Por ejemplo, las innovaciones por parte de las grandes empresas tecnológicas están alterando el control de los monopolios.

Para muchas empresas tecnológicas, el monopolio está integrado en sus propios modelos de negocio. Facebook, por ejemplo, tiene que ser el lugar donde todo el mundo busque la conexión social. Amazon debe ser la plataforma de compra y venta minorista. Google, el motor de búsqueda que usa todo el mundo. El valor de estas empresas se basa en ser el único lugar al que todo el mundo acude. Eso les otorga el monopolio de las dos cosas que más se valoran en el espacio de la tecnología: la atención y los datos.

Esto también los incentiva a ir más allá de sus sectores, invadir y dominar otros sectores, como Amazon que ha incursionado en el sector farmacéutico y de la computación en la nube; Facebook, que se ha convertido en un importante centro de noticias y cada vez desempeña un papel más importante en la forma de realizar campañas electorales; Google, que está comenzando a abrirse camino en la planificación urbana (a través de Sidewalk Labs).

Las actuales leyes y los reguladores antimonopolio son demasiado débiles (como resultado de la desregulación) y carecen de motivación política para seguir el ritmo, lo que ha permitido que estas empresas se conviertan en gigantes que suprimen la competencia y tienen una influencia excesiva sobre la política y la sociedad, esto es, para perturbar la democracia.

Otro problema es que las corporaciones están recopilando cada vez más datos, triangulándolos y graficando cada uno de nuestros movimientos y emociones, especialmente a medida que todos nuestros artefactos informáticos se conectan a Internet (a través del ‘Internet de las cosas’) y que el software es más sofisticado a la hora de supervisar y predecir nuestro comportamiento.

A menudo se piensa en el problema en términos de privacidad: que nuestra privacidad está siendo invadida por la recopilación de todos estos datos. Pero el verdadero problema es el control: cómo se usan los datos para controlar el modo en que actuamos, pensamos y nos sentimos en formas que en última instancia son rentables para las corporaciones.

Las posibilidades de que los jefes controlen cada movimiento de los trabajadores ya son evidentes, por ejemplo, en el sistema de Amazon para la micro supervisión del desempeño de los trabajadores en sus almacenes. Del mismo modo, las compañías de seguros están comenzando a hacer un seguimiento de los datos fisiológicos y de la aptitud física de los titulares de seguros de vida a través de los dispositivos portátiles.

– ¿Y cómo afecta eso a la democracia?

A medida que las corporaciones obtienen un mayor control directo sobre los individuos a través de las nuevas tecnologías, se hace más difícil, si no imposible, que los gobiernos democráticos regulen la relación entre las corporaciones y la ciudadanía.

Cuando una compañía de seguros tiene el control directo de sus clientes –conoce sus hábitos de conducción o si están en forma y ​​ajusta las tarifas o les niega cobertura en función de ello– se vuelve difícil para las instituciones democráticas ­–reguladores y tribunales– proteger los derechos del consumidor.

Cuando una plataforma como Uber usa la tecnología para eludir eficazmente la relación laboral (un constructo regulador diseñado para proteger a los trabajadores y trabajadoras del mayor poder que tienen sus empresas) se hace difícil proteger a los trabajadores y trabajadoras.

La democracia se ve también afectada por el aumento de la desinformación, el odio y el discurso incendiario, que se magnifican en Internet y en las redes sociales. Eso también está relacionado con los modelos de negocio de las grandes empresas tecnológicas. Una empresa como Facebook prospera al conseguir que cada vez más personas se involucren durante más tiempo. Más es mejor, y las cuestiones sobre la verdad, el interés público o la democracia son simplemente irrelevantes.

En términos más generales, el auge del autoritarismo de derechas, que está surgiendo a través de procesos electorales democráticos, es en gran parte una reacción a 40 años de políticas neoliberales que han destruido empleos y prestaciones sociales, y por lo tanto vidas y comunidades. Esos 40 años de políticas fueron, y continúan siendo, liderados por grandes corporaciones que utilizaron sus recursos para, entre otras cosas, presionar, financiar elecciones, promover y amenazar con promover operaciones en respuesta a la regulación existente y a las propuestas de regulación, reducir y evadir impuestos.

Los líderes del “nuevo” movimiento de corporaciones, las mismas empresas que afirman preocuparse y ser socialmente responsables y sostenibles, han estado a la vanguardia de estas campañas. Ninguno de ellos ha dicho, “los valores sociales y medioambientales son importantes, así que protejámoslos con más regulaciones e impuestos”. Todo lo contrario.

Las corporaciones ahora están aprovechando su supuesta nueva imagen pública para hacer retroceder a la democracia, al afirmar, como se mencionó anteriormente, que pueden regularse por sí mismas en lugar de hacerlo a través de medidas legislativas, y que deberían encargarse de las prestaciones sociales en lugar de las autoridades públicas.

Es una maniobra astuta. Hacen campaña para destruir la capacidad de los gobiernos de lidiar con los problemas sociales y medioambientales y luego intervienen para decir que pueden hacer el trabajo que el gobierno se ha mostrado, gracias a sus esfuerzos, incapaz de hacer.

El resultado es menos intervención del gobierno y más participación de las corporaciones en nuestras vidas y sociedades, lo que significa menos democracia en general.

¿Cómo han respondido la sociedad civil y los movimientos sociales al auge de la corporación?

En los últimos 20 años se ha producido un notable aumento de movimientos organizados y efectivos para frenar el poder corporativo y la amenaza que representa para la democracia.

Más de 200 ciudades de todo el mundo han rechazado la privatización del agua mediante la remunicipalización de sistemas previamente privatizados; los pueblos indígenas han ganado batallas contra las industrias extractivas y por el reconocimiento de sus derechos sobre la tierra y la autodeterminación; el “movimiento de las plazas” arrasó en ciudades de todo el mundo en 2011, incluido el Movimiento Occupy; la política progresista ha obtenido victorias en ciudades como Barcelona y París en Europa, en Nueva York, Jackson, Seattle y Tucson en los Estados Unidos y Vancouver en Canadá, junto a muchas otras.

Gráfico del informe Reclaiming Public Services del Transnational

Institute: https://www.tni.org/en/publication/reclaiming-public-services 

En los Estados Unidos, tenemos el caso de Bernie Sanders, abiertamente socialista, candidato a la presidencia en 2016 y nuevamente en 2020, además de las miles de campañas electorales progresistas que ha ayudado a inspirar, muchas de ellas exitosas como la de Alexandria Ocasio‑Cortez (AOC) y la de otros representantes progresistas.

Y luego están las nuevas energías y la urgencia de un creciente activismo en todo el mundo, los movimientos de masas que exigen la adopción de medidas contra el cambio climático, los proyectos de la industria extractiva, los derechos indígenas, los movimientos contra el racismo.

Todo eso es muy positivo e inspirador.

Sin embargo, debemos tener cuidado con los intentos de las corporaciones de apropiarse de esta ola de resistencia. Están intentando con todas sus fuerzas hacernos creer que son los verdaderos responsables del cambio, que el mejor camino hacia un mundo mejor es comprar sus productos «verdes», apoyar sus iniciativas sociales y medioambientales, seguir sus consejos sobre reciclaje, reducción, etc.

Las empresas y sus presidentes se posicionan sobre diversas cuestiones y cada vez más forman asociaciones con organizaciones no gubernamentales (ONG) como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Save the Children (SCF) o Conservación Internacional, así como con organizaciones intergubernamentales como las diversas entidades de las Naciones Unidas.

Sin duda, algo bueno puede surgir de todo esto, pero es importante reconocer que las mismas empresas que se alían con las ONG y que adoptan una postura sobre el racismo, la inmigración o la discriminación contra las personas LGBTQ (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales y queer) son también las que presionan para reducir la supervisión del gobierno, limitar los impuestos, expandir los mercados y reducir la provisión social, entre otras medidas.

– ¿Hay un lugar para la corporación en el futuro?

Creo que hay lugar para un medio de financiación destinado a grandes proyectos que requieren grandes reservas de capital, lo que es, en esencia, la corporación. Pero debe entenderse como una herramienta, como un medio, no como un fin en sí mismo.

La corporación fue creada por el Gobierno con ese propósito, como una herramienta de financiación. Su virtud en incentivar la inversión –su mandato legal de crear riqueza sin restricciones– es también su mayor peligro.

Por eso, debe estar regulada y no debería usarse para distribuir bienes intrínsecamente sociales, y menos para gobernar la sociedad. Está mal equipada para hacer esas cosas, siendo fundamentalmente egoísta y carente de responsabilidad democrática ante nadie más que sus accionistas.

Debido al mandato legal de la corporación de crear riqueza sin restricciones, esta debe ser regulada y no debería usarse para distribuir bienes intrínsecamente sociales, y menos para gobernar la sociedad.

También deberíamos pensar en utilizar otros tipos de organizaciones económicas para crear bienes y servicios, como cooperativas o instituciones públicas con mandatos de interés público.

No hay evidencia que respalde, y sí mucha que contradiga, que la institución ideal sea siempre, o ni siquiera habitualmente o en ocasiones, la gran corporación con ánimo de lucro. Por el contrario, es mejor pensar en las corporaciones como podríamos pensar, por ejemplo, en un cortacésped. Tiene sus usos. Es muy buena cortando el césped. Pero eso no significa que quieras usarlo para cortarte el pelo o aspirar la alfombra de tu salón.

Todo esto podría ser un argumento para alejarse del capitalismo y dirigirse hacia algún otro tipo de sistema, como los imaginados por el socialismo democrático, el movimiento de los comunes o las cosmologías indígenas, donde se priorizan los fines sociales y ecológicos en lugar de la acumulación de capital.

Aunque algo así puede estar en el horizonte, mientras tanto, tenemos que descubrir cómo controlar las peligrosas tendencias de las corporaciones y el capitalismo en la actualidad, y asegurarnos de que no propicien, como pueden hacerlo, el fin del mundo.

– ¿Y las empresas de beneficios o empresas B? ¿Son un paso en la dirección correcta?

Promoción de empresas de beneficios en https://bcorporation.net/

No. Las empresas B no son una solución y me opongo a ellas, incluso en mi provincia natal en Columbia Británica, donde el gobierno tomó medidas para reconocerlas.

Por lo general, una empresa B no es más que un certificado de una empresa privada (como B‑Lab) que establece que cumple con ciertos estándares sociales y medioambientales.

Esto no es necesario para las empresas que no cotizan en la bolsa, aquellas que ya tienen margen para subordinar los objetivos financieros a los sociales y medioambientales si así lo desean. Y las empresas que sí cotizan en la bolsa, incluso si se convierten en empresas B (que, hasta ahora, ninguna importante lo ha hecho), están todavía jurídicamente obligadas a priorizar el valor para los accionistas. Una certificación privada no cambia la ley.

Así que, lo que la empresa B termina siendo, en los hechos, una privatización de la regulación, un accesorio a la idea de que las corporaciones, a través de mecanismos de mercado y supervisión privada, pueden proteger y promover los intereses públicos. No se trata de reglas promulgadas democráticamente para controlar a las corporaciones, ni de mecanismos respaldados por el Estado para hacer cumplir tales reglas. Es otro engaño que oculta la mano dura del neoliberalismo.

Un enfoque diferente es el de reformular la constitución jurídica de la empresa para incluir objetivos sociales y medioambientales, además de los financieros. De nuevo, no estoy a favor de este planteamiento.

Un problema es que nunca se subordinarán los objetivos financieros a los sociales y medioambientales; estos últimos solo se perseguirán siempre que sean compatibles con los primeros.

El segundo problema es que el juicio impreciso acerca de si se cumplen los objetivos sociales y medioambientales –cuáles deberían perseguirse, cómo y en qué medida– queda en manos de gerentes en lugar de reguladores bajo control democrático.

En tercer lugar, se aprovecharía inevitablemente la presencia de este nuevo tipo de empresa, probablemente con éxito, para impulsar una mayor desregulación; el argumento es que la regulación es innecesaria cuando las normas se integran en la propia empresa.

El problema es que la única razón de la existencia de la corporación dentro del capitalismo es incentivar la inversión. Eso siempre implicará priorizar las ganancias del capital de los inversores, en lugar de los valores competitivos determinados en la naturaleza jurídica de la corporación. Los imperativos de las corporaciones dentro del capitalismo siempre serán imperativos capitalistas.

Necesitamos lidiar democráticamente con los peligros de esa dinámica, a través de políticas, leyes y regulaciones, en lugar de modificar el perfil empresarial y delegar las funciones reguladoras a los gerentes y directores corporativos.

– ¿Cómo lo logramos?

No abogo por la revolución porque creo que las estructuras democráticas existentes, por corruptas que sean, pueden recuperarse y readaptarse, reconciliarse con movimientos de base y con las verdaderas necesidades y las voces de la ciudadanía.

Mientras tanto, tenemos que esforzarnos para desmentir mitos y revelar la verdad: las corporaciones y los mercados no pueden repartir los bienes sociales y medioambientales que necesitamos; debemos recuperar la democracia y las instituciones democráticas.

Necesitamos trabajar con y en nuestras comunidades, escuelas y sindicatos para educarnos e inspirarnos mutuamente. Para trabajar, formar parte de y ayudar a elegir partidos políticos progresistas, unirse y formar movimientos, promover la solidaridad mientras se celebra la diferencia.

Necesitamos vernos como actores políticos, ciudadanos y ciudadanas, obligados a participar y contribuir a crear sociedades buenas y justas. Necesitamos aceptar que la gobernanza democrática es desorganizada e incierta, que se trata tanto del proceso de participación como de las políticas resultantes, y que solo puede florecer en condiciones sociales que fomenten la empatía y la solidaridad entre la ciudadanía.

 -Joel Bakan es catedrático de Derecho en la Universidad de Columbia Británica, académico y comentarista de renombre internacional. Bakan, además de haber obtenido la beca Rhoder y de haber trabajado como asistente jurídico del presidente del Tribunal Supremo del Canadá, Brian Dickson, ha obtenido títulos en Derecho de las universidades de Oxford, Dalhouisie y Harvard. Además de su aclamado éxito internacional, La Corporación: la búsqueda patológica de lucro y poder (Volter, 2006), su obra académica incluye Just Words: Constitutional Rights and Social Wrongs (University of Toronto Press, 1997) y Childhood Under Siege: How Big Business Targets Children (Penguin, 2011).

El presente artículo forma parte del informe Estado del poder 2020, cuya versión en español es editada en formato electrónico por Transnational Institute (TNI), Attac España y FUHEM Ecosocial. La versión íntegra del informe en inglés se puede encontrar en www.tni.org.} 

https://www.alainet.org/es/articulo/207643

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Gremios, economistas y políticos proponen reducir el salario para crear empleo en medio de la crisis. La idea suena convincente, pero existe otra opción que es mejor –y es factible-.    

Un remedio viejo

22 jun 2020.- Los principales economistas del mundo discuten hoy alternativas como la renta o ingreso básico universal, el “nuevo trato verde” (ecológico) o los programas de trabajo garantizado. Pero en Colombia el tema de moda promovido por los gremios y por algunos políticos es la flexibilización del mercado laboral como salida a la crisis de empleo sin precedentes que ocasionó el cierre de la economía.

Y sin embargo la propuesta no es nueva. En pleno auge de la economía colombiana, cuando los precios del petróleo llegaron a superar los cien dólares por barril, el entonces y ahora ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, acompañado por buena parte de la tecnocracia, propuso reducir o eliminar el salario mínimo, introducir el trabajo por horas y eliminar el pago de las contribuciones parafiscales. Decían entonces que el salario colombiano era muy elevado en comparación con el de otros países, sin advertir que esto se debía simplemente a que la tasa de cambio era muy baja y por tanto los salarios expresados en dólares parecían ser altos.

Y hoy, cuando estamos en medio de la crisis, el mismo grupo de economistas sale en defensa del mismo remedio: empeorar las condiciones laborales para permitir la creación de empleos. No se trata, por tanto, de una medida coyuntural o contra-cíclica, de un remedio de emergencia, sino de un sesgo ideológico de vieja data que ha venido desmejorando las condiciones de los trabajadores colombianos y debilitando su capacidad de negociación, sin que en efecto haya servido para aumentar el volumen de empleo a lo largo de decenios.

Vivimos en un eterno retorno a políticas fallidas.

Supuestos equivocados

Los argumentos de esos economistas suelen envolverse en un sofisticado formalismo matemático y en complicados modelos estadísticos, pero se basan en supuestos erróneos o en teorías económicas desacreditadas (a las lectoras o lectores interesados les sugerimos aquí libros como el de Steve Keen, Desenmascarando la economía, o el de Imad Moosa, Econometrics as a con art).

En el plano teórico, sabemos desde la Teoría General de John M. Keynes (publicado en 1936) que el nivel de empleo no depende de que los salarios sean altos o bajos sino de cuál sea el nivel de la demanda agregada. Aunque la teoría convencional (neoclásica) sostiene que el desempleo resulta de la rigidez de los salarios nominales (aun en tiempos de recesión, los sindicatos impiden que el salario disminuya), Keynes notó con razón que la estabilidad de los salarios nominales permite que los trabajadores mantengan sus expectativas de consumo, que a su vez son el componente principal de la demanda agregada.

Foto: Darren Soto. Eliminar el salario mínimo disminuye el poder de negociación de los trabajadores.

Quienes defienden la reducción de salarios suelen partir del supuesto de un mercado laboral de perfecta competencia, es decir, donde cada trabajador es libre de escoger entre las horas que dedica al trabajo y las que dedica al ocio: pero ni el sistema de producción permite que los trabajadores escojan a su gusto la jornada, ni menos todavía están casi nunca en condiciones de dedicarse al ocio; para decirlo en el argot de los economistas, la oferta de trabajo no es elástica  (a las lectoras o lectores interesados les sugerimos los textos de Sidney Weintraub, Teoría general de los precios, o de Paul Davidson, Reviving Keynes`s revolution).

Otro supuesto implícito de las propuestas de flexibilización es la existencia de un punto de equilibrio en el mercado laboral, es decir de un nivel de salario tal que nadie quede sin empleo de manera involuntaria. Pero no dicen ni calculan cuál sería ese salario. Peor todavía, como mostró Keynes desde 1936, la economía puede estar en equilibrio aunque exista desempleo: precisamente por eso se necesita que el Estado intervenga para romper un equilibrio que mantendría la economía en recesión.

Y es que el total de empleos no depende del salario sino de que los empresarios logren vender sus productos. La Teoría General podría resumirse en esta fórmula: “los empresarios contratarán tantos trabajadores como sean necesarios para atender la demanda de productos que ellos esperen tener”; el empleo depende de las expectativas de los empresarios sobre la demanda efectiva.

Que paguen los de abajo

Además, los defensores de la flexibilización dicen que un salario mínimo “alto” obligaría a cerrar algunas empresas. Pero aquí surge la pregunta incómoda: ¿por qué siempre los trabajadores deben salvar a las firmas productivas, por qué los empresarios sí tienen el derecho de seguir adelante con sus firmas?

Detrás de una propuesta que parece razonable y bien intencionada, hay una ideología que se opone a que los trabajadores tengan capacidad de negociación, ideología que en Colombia ha conllevado a una caída sostenida de los salarios como porcentaje del producto total y a una creación de empleos cada vez menor.

La flexibilización es una estrategia regresiva en la distribución del ingreso vía remuneración y puestos de trabajo:

  • La participación de los salarios en el ingreso total de Colombia disminuyó de 44% a 33% entre 1993 y el momento de la medición más reciente (según la Penn World Table).
  • Utilizando las cuentas nacionales y tomando una media móvil de diez años, se ve como la capacidad de crear empleos—lo que llamamos “elasticidad empleo-producto—, pasó de 2,8 a comienzo de los noventa a un promedio de 0.5 a partir de la crisis de 1999.

Por eso el desempleo ha superado con frecuencia los dos dígitos, y por eso las tasas venían en aumento desde antes de la pandemia.

Es como dice James K. Galbraith en El Estado predador: si una empresa no puede pagar un salario mínimo pues…la empresa es inviable.

Los estudios internacionales, incluyendo a Colombia, indican además que la existencia de un salario mínimo tiene un efecto cercano a cero en la pérdida de puestos de trabajo en las actividades menos calificadas. Y este efecto de hecho se compensa por el aumento en la demanda agregada que conllevan los pagos a trabajadores poco calificados.

Foto: Señal Colombia Los empresarios contratarán dependiendo de las expectativas sobre la demanda efectiva. Reducir los salarios si no se afecta la demanda agregada no tiene efectos en la creación de empleo. 

Trabajo garantizado

Este último punto es crucial, porque los proponentes de la flexibilización olvidan que los salarios no son apenas un costo para las empresas, sino también un componente—el principal componente— de la demanda de bienes y servicios de las cuales dependen esas empresas. Crear empleo bien remunerado es la mejor manera de asegurar el crecimiento sostenido de cualquier economía.

Pero en Colombia nos han vendido la idea de que el trabajo es una responsabilidad individual, no una tarea primordial del Estado. En vez de pensar en un programa masivo de empleo público para enfrentar la catástrofe del mercado laboral que estamos presenciando, algunos gremios, políticos y economistas insisten en la formula fallida de recortar los salarios.

Mientras tanto, economistas innovadores como quienes proponen la “Teoría Monetaria Moderna” (que explicamos en esta misma revista) han mostrado el potencial y la factibilidad de un programa de empleo garantizado. El Estado puede actuar como empleador de último recurso, ofreciendo trabajo a aquellas personas que quieran, puedan y estén dispuestas a trabajar por un salario mínimo fijado por medio de un acuerdo.

Este programa actuaría como un ancla nominal a los precios y como una forma de alcanzar el pleno empleo. Lo importante es que los funcionarios piensen creativamente en los trabajos que necesitan las comunidades. Por ejemplo, en esta pandemia ha sido evidente que

  • los trabajos del cuidado son vitales para la sociedad,
  • afrontamos una crisis climática, de modo que los trabajos relacionados con el medio ambiente son tanto o más importantes que los derivados de la producción tradicional.

Entonces, ¿por qué no ofrecer un salario por cuidarnos a nosotros o por cuidar el medio ambiente, al mismo tiempo que mantenemos el empleo y la capacidad de compra que nos son tan urgentes en medio de la crisis que vivimos?

*Candidato a doctor en Economía de la Universidad Nacional, profesor auxiliar de la misma y profesor asociado de la Universidad de la Salle.

** Candidato a doctor en economía de University of Missouri- Kansas City y profesor asistente de Bemidji State University

https://razonpublica.com/reducir-los-salarios-garantizar-los-empleos-debemos/

20.22.-La farsa de las proyecciones oficiales del covid-19 DIEGO OTERO

El gobierno parece que está solicitando decretar una nueva emergencia económica basada en cifras fantasiosas sobre el Covid-19. Ya lo hizo en el anterior decreto del 15 de marzo, cifras que hemos criticado fuertemente.

13 jun 2020.- En ese decreto se justificaba la emergencia porque se hablaba de 3.989.8588 contagiados, con 187.523 casos críticos y 550.600 casos severos, pero nunca dicen para qué fecha.

Esas cifras se basan en estudios del Instituto Nacional de Salud INS, igualmente salidos de toda realidad, que hablaban 1.269.065 fallecidos el 30 de mayo y casi toda la población del país contagiada.

Para el 13 de junio la realidad es de 48 746 contagiados y 1592 fallecidos.

Para llegar a 3 500.000 contagiados a fines de diciembre se necesitarían que los nuevos casos que están hoy en promedio de los últimos siete días en 1.531, pasaran a 16.500 en promedio diarios. Durante 180 días, pero en realidad como el incremento debe ser creciente, al final se tendrían más de 20.000 contagiados por día.

Ningún país ha llegado a estas cifras escandalosas. Hoy, en primer lugar, está Estados Unidos con 38.958 casos diarios el 24 de abril, pero viene reduciendo el número de casos nuevos alrededor de 20.000 desde el primero de junio. En segundo lugar, Brasil con 32.964. El resto los 214países y posesiones no han llegado a más de 11.000 casos por día.

Pero Estados Unidos y Brasil tienen poblaciones siete y cinco veces más que Colombia.

Nadie puede predecir el Covid -19 después de diez días, hacerlo es una irresponsabilidad. Todos los modelos del mundo han fallado cuando hacen proyecciones de un mes y más.  Es normal que el error de proyección aumenta a medida que pasa el tiempo.

Los modelos utilizados en Colombia han fallado estruendosamente, los de la alcaldía de Bogotá, los de la Universidad de los Andes, los de los suizos, los del INS. El peor de todos es el que utiliza el INS

Yo, con otros economistas, realizamos proyecciones cada siete días con modelos estadísticos y econométricos y nuestros errores son inferiores a 10,0%.

Las últimas proyecciones que hicimos el 9 de junio de junio hasta el 29 de junio nos han dado hasta ahora errores inferiores al 1,0%. Aunque tenemos proyecciones hasta el 1 de octubre, no les damos mucha validez, pero ellas nos dicen que a lo sumo tendríamos un promedio de 133.819 con la metodología logística y 184.605 con el método de Bertalanffy, con una tendencia decreciente en cuanto a casos nuevos, es decir, se llega a un pico, el 15 de julio para el primero y el 11 de julio para el segundo.

Nuestras estimaciones nos dicen que podemos llegar al pico de casos nuevos a finales de junio o comienzos de julio.

Toda epidemia tiene una curva típica de casos nuevos en forma de campana, que es una ley. Penetra lentamente, luego se acelera, lo que es un síntoma que estamos al final, llega a un pico y luego y cae.

Todos los países después de 2 a tres meses superan el pico. Colombia no puede ser la excepción mundial, antes estamos demorados.

El gobierno repite de nuevo con proyecciones fantasiosas, parece que utiliza las mismas del decreto de emergencia, las mismas que irresponsablemente utiliza el INS, completamente refutadas por la realidad, con errores de más de 1000 por ciento.

Pero es muy curioso, el presidente Duque afirmó hace poco que se llegaría al pico a mediados de agosto y ahora están diciendo que en diciembre no llegamos al pico, lo cual es absurdo.

Anexo dos documentos, uno sobre la crítica que hice el 30 de mayo y uno sobre proyecciones con nuestros métodos de análisis.

Se necesita un debate serio sobre estas proyecciones, llamando a expertos diferentes de los del gobierno.

Nosotros hemos escrito y hecho debates sobre estos temas en documentos y presentaciones en foros.

El 23 de junio tenemos un foro con el título Los epidemiólogos y las cifras de la crisis, con participación de la Academia de Ciencias Económicas-ACCE, la Academia de Medicina y la Asociación Colombiana de Economía Crítica-Acecri, precisamente para hacer una discusión sobre todas estas cifras.

20.22.-El mito del déficit y la moderna teoría monetaria TMM  – MICHAEL ROBERTS

Stephanie Kelton es profesora de economía y políticas públicas en la Universidad Stony Brook, ex economista jefe del Comité de Presupuestos del Senado de los Estados Unidos (asesora demócrata) y fue asesora de política económica del senador Bernie Sanders, el aspirante presidencial que fue la esperanza de la izquierda estadounidense. Kelton es un destacado exponente y divulgadora de la llamada Teoría Monetaria Moderna (TMM).

20 jun 2020.- En un nuevo libro, The Déficit Myth, Kelton explica cuál es la conclusión más importante que se puede extraer de la TMM: es un mito que si el gobierno tiene grandes déficits presupuestarios (es decir, gasta más de lo que obtiene en ingresos fiscales) y pide prestada la diferencia, finalmente la deuda del sector público se volverá insostenible (es decir, el pago de la deuda y de los intereses se volverán imposibles para el gobierno), lo que implica fuertes aumentos fiscales o recortes en el gasto público y posiblemente una huida de la moneda nacional por parte de los acreedores extranjeros.

Kelton afirma que este argumento de los ‘austeridanos’ es un mito. En su libro, presenta los principales argumentos de la TMM: primero, que «los gobiernos de las naciones que mantienen el control de sus propias monedas, como Japón, Gran Bretaña y Estados Unidos, y a diferencia de Grecia, España e Italia, pueden aumentar el gasto sin necesidad de aumentar los impuestos o pedir dinero prestado a otros países o inversores». El estado (el gobierno nacional) controla la unidad de moneda aceptada y utilizada por el público, por lo que puede crear la cantidad que desee de esa moneda para gastar. Por lo tanto, el estado no necesita emitir bonos para pedir crédito al sector privado, simplemente puede ‘imprimir’ digitalmente el dinero. De hecho, continúa el argumento, eso es lo que está sucediendo en este momento durante la pandemia de COVID-19. La administración Trump y otros gobiernos están gastando billones en pagar a los trabajadores para que se queden en sus hogares y las empresas entren en hibernación. Sí, está financiando algo de esto mediante la emisión de bonos, pero son la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra los principales compradores de estos bonos, por lo que en realidad están «imprimiendo» dinero para gastar.

El argumento de la TMM y Kelton es que es una nueva forma de ver las finanzas públicas y la política monetaria. Verán, de lo que nadie se ha dado cuenta hasta que por fin se escuchó a los chicos de la TMM es que, históricamente, «es la capacidad del estado de legislar y hacer cumplir sus leyes impositivas lo que sostiene su demanda, lo que a su vez hace que esos dólares tengan valor». Esta es la teoría del chartalismo, desarrollada por un economista alemán de la década de 1920, George Knapp y por otros, de que el dinero ha surgido en las economías modernas como resultado de la necesidad del Estado de gastar y de la necesidad de inventar una unidad monetaria en la que pueda gravar a la gente. Así que la demanda de dinero de la gente ha sido creada por el estado para que paguen impuestos. El dinero es creado por el estado y luego devuelto (destruido) mediante impuestos. Por lo tanto, como ve, el estado controla el dinero y, por lo tanto, puede controlar la economía moderna. Puede gastar sin los límites impuestos por el aumento de la deuda.

Kelton señala lo que todos los partidarios de la Moderna teoría monetaria TMM defienden: «la TMM simplemente describe cómo funciona realmente nuestro sistema monetario». Su poder explicativo no depende de ideología o partido político». Cuando leo o escucho eso a los partidarios de la TMM, me preocupo. Por supuesto, la verdad y la realidad se pueden distinguir de la ideología, pero la ideología usa la verdad que quiere revelar: nunca hay una objetividad neutral. ¿Es realmente la TMM la base de la política económica socialista o de izquierda como tantos de sus seguidores afirman?

– Bueno, no según Kelton. Aparentemente, la TMM es tan útil para los republicanos de derecha como para los marxistas. De hecho, la idea de que los gobiernos pueden incurrir en el déficit que quieran atrae tanto a la izquierda como a la derecha en el espectro capitalista. Como dijo Dick Cheney, el vicepresidente de extrema derecha de George W. Bush, cuando el gasto militar se disparó para financiar la invasión de Irak: «los déficits no importan».

¿Pero tiene razón la TMM de que el dinero emerge en las economías modernas debido a la necesidad de gastar del estado? Esta afirmación del chartalismo es ciertamente cuestionable. Los historiadores del dinero y los grandes economistas de la economía política clásica lo negarían. En particular, Marx no estaría de acuerdo. Para Marx, el dinero emerge en la sociedad como un medio universal de intercambio en el comercio en y entre las comunidades locales. (Grundrisse: » La circulación de mercancías es la condición previa original de la circulación de dinero» p165 – no el estado). En el capitalismo, el dinero asume el papel de capital a medida que el dinero compra mano de obra y medios de producción para la explotación y la producción de valor y plusvalía «el dinero en sí mismo solo puede existir como un momento desarrollado de la producción donde y cuando existe trabajo asalariado» p 223) El dinero representa el valor creado en una economía («Es la representación integral de las mercancías «, p210).

Para Marx, el dinero no surge fuera del proceso de intercambio en los mercados o de la acumulación de capital. No es exógeno, proveniente del estado, como afirma la TMM; en cambio, es profundamente endógeno al modo de producción capitalista, cuyo objetivo es ganar dinero. Como dice Marx en los Grundrisse: “El dinero no surge por convención, como tampoco lo hace el estado. Surge de un intercambio y surge naturalmente del intercambio: es un producto de lo mismo”. p 165.

Para Marx, ni el Estado ni el dinero son exógenos o neutrales al modo de producción capitalista. Así, la teoría monetaria marxista, en oposición a la teoría monetaria moderna, es ideológica. Está del lado del trabajo, basado en la ley del valor y la explotación de la fuerza de trabajo. La TMM no tiene un concepto de valor o de la ley del valor en las economías capitalistas, a saber, que la producción es con fines de lucro, no para satisfacer una necesidad social; la producción es para crear valor de cambio, no valor de uso; esta basada en la explotación en la producción, no en la creación de dinero para impuestos. El beneficio ni aparece en la TMM.

Pero tal vez la teoría monetaria moderna tenga razón y la teoría monetaria marxista esté equivocada. En su libro, Kelton les cuenta a los lectores su conversión a la primera TMM. Sucedió cuando conoció al ‘padre de la TMM’, el ex gerente de fondos de inversión Warren Mosler. Kelton le visitó en su casa de la playa en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes de los Estados Unidos. Mosler le explicó que consiguió que sus hijos hicieran sus tareas al insistir en que debían pagar impuestos y que si no podían pagar, les retiraría todos sus privilegios. Su impuesto tomó la forma de sus tarjetas de visita (esta fue la unidad de moneda creada por Mosler, que representa ‘el estado’).

Para obtener estas tarjetas de visita, los niños tenían que realizar tareas. Así, el ‘estado de Mosler’ creó dinero (tarjetas de visita) que la gente necesitaba para pagar impuestos. Kelton se sintió abrumada por esta prueba de «cómo funciona el sistema monetario» y se convirtió. Y, como dice el viejo dicho, los conversos pueden ser aún más fanáticos que los profetas originales. Kelton es ahora la mayor defensora de la TMM, al menos en Estados Unidos.

Lo que Kelton no pudo reconocer en el ejemplo de Mosler es que había tareas que hacer. Las cosas tenían que ser producidas y el trabajo humano tenía que ser realizado. O los niños trabajan o la familia se hunde. Pero el hogar Mosler no producía para el intercambio, sino para el consumo dentro del hogar. El hogar Mosler no comerciaba con otros hogares e intercambiaba bienes o servicios. Si lo hiciera, las tarjetas de visita de Mosler tendrían que representar de alguna forma el valor de cambio, no solo el tiempo de trabajo involucrado dentro del hogar de Mosler. Las tarjetas tendrían que ser aceptables como representación del tiempo de trabajo en otros hogares. Su ‘estado’ (Mosler) no pudo decidir eso. En los Grundrisse, Marx explica por qué tener fichas de trabajo no es dinero y no puede funcionar como dinero en una economía capitalista, donde la producción (trabajo) es para el intercambio, no para el consumo.

Tome un ejemplo tópico. Actualmente, muchas aerolíneas que cancelan vuelos por el COVID están tratando de evitar reembolsar a los clientes con dinero (dólares) y, en cambio, están ofreciendo cupones. Cualquiera puede ver que estos vales no son dinero, no son una representación universal del valor de cambio de todos los vuelos y de otras mercancías, sino simplemente boletos con esa aerolínea en particular y por lo tanto solo valen el precio en dólares de los viajes con esa única aerolínea. Dentro de esa “casa” de la aerolínea, estos cupones son ‘dinero’, pero en ningún otro lugar.

La idea de que es el poder del estado para gravar la explicación del surgimiento del dinero y de la explotación parece descabellada, de todos modos. Kelton afirma que «el Imperio Británico, y otros antes que él, pudieron gobernar de forma efectiva: conquistar, borrar la legitimidad de la moneda original de un pueblo determinado, imponer la moneda británica a los colonizados, y luego observar cómo la economía local entera comenzaba a girar en torno a la moneda británica, sus intereses y poder». ¿Realmente creemos que el imperialismo británico funcionó porque controlaba la moneda de otras naciones? ¿No sería más exacto decir que debido a que el imperialismo británico se impuso a través de la fuerza y ​​conquistó muchas naciones, fue capaz de explotar su población y luego controlar su moneda? ¿Estados Unidos gobierna el mundo porque tiene la moneda de reserva internacional, el dólar? ¿O el dólar se convirtió en la moneda de reserva internacional porque el imperialismo estadounidense dominaba el mundo en sectores como el comercio, la tecnología, las finanzas y militarmente?

Kelton cita el comentario de Mosler de que «dado que el gobierno de los Estados Unidos es el único emisor de su moneda, dijo, era una tontería pensar que el Tío Sam necesitaba obtener dólares del resto de nosotros». «Bueno, sí, eso está bien para el Tío Sam, pero para muchos países explotados por el imperialismo, que no controlan sus propias monedas y dependen en gran medida de las decisiones de las instituciones financieras y multinacionales extranjeras, ¿pueden esos gobiernos imprimir dinero sin restricciones para gastar e imponer impuestos? Pregúntenle a Argentina y otras economías emergentes en la actual crisis del COVID. Su ‘espacio fiscal’ está muy limitado por el capital internacional. La TMM no les sirve de nada.

Pero el verdadero problema para mí del libro de Kelton y la TMM es si saber que los gobiernos pueden gastar dinero y tener déficits sin la restricción de la carga de la deuda creciente es realmente decir algo nuevo o radical. La teoría económica keynesiana siempre ha argumentado que los déficits públicos y el aumento de la deuda del sector público no tienen que volverse ‘insostenibles’, siempre que el gasto adicional produzca un crecimiento económico más rápido. Si el crecimiento real del PIB es mayor que el coste del interés de la deuda (g> r), entonces la deuda (pública) puede ser sostenible. Todo lo que parece añadir la TMM es que los gobiernos ni siquiera necesitan aumentar la deuda en forma de bonos del gobierno; el banco central / estado puede ‘imprimir’ dinero para financiar el gasto.

Pero existen restricciones sobre el gasto gubernamental ilimitado que la TMM admite. Kelton señala: «las únicas limitaciones económicas que enfrentan los estados emisores de divisas son la inflación y la disponibilidad de mano de obra y otros recursos materiales en la economía real». Dos grandes limitaciones, me parece. ¿Cómo surgiría la inflación? Según la TMM, es cuando la capacidad no utilizada en una economía se agota, de modo que hay pleno empleo de la fuerza de trabajo y de la tecnología dada. Después de eso, si no hay capacidad adicional, un mayor gasto gubernamental financiado mediante la impresión de dinero será inflacionario. Si los gobiernos siguen imprimiendo dinero para gastar, la inflación de precios se producirá porque la oferta ha alcanzado su máximo.

Pero Kelton dice que esta restricción nos permite concentrarnos en el problema real: «la TMM nos pide que nos centremos en los límites que importan. En cualquier momento, cada economía enfrenta una especie de límite de velocidad, regulado por la disponibilidad de sus recursos productivos reales: el estado de la tecnología y la cantidad y calidad de sus tierras, trabajadores, fábricas, máquinas y otros recursos materiales. Si algún gobierno intenta gastar demasiado en una economía que ya funciona a toda velocidad, la inflación se acelerará”.

¡Exactamente! Y aquí emerge el verdadero problema. ¿Cómo expande una economía capitalista la capacidad, la inversión y la producción? Hay límites en su capacidad para hacer eso. Pero la TMM en realidad no se centra en estos ‘límites que importan’, solo en los que no importan (tanto): el déficit y la deuda. Lo más importante de entender es por qué hay capacidad no utilizada; y por qué cae el crecimiento y hay crisis. De hecho, ¿por qué hay crisis regulares y recurrentes en las economías capitalistas? La TMM no aborda ni responde estas preguntas. Según Kelton, «La TMM simplemente describe cómo funciona realmente nuestro sistema monetario». Incluso si eso fuera así, lo cual he cuestionado antes, no nos lleva muy lejos.

En contraste, la teoría monetaria marxista aborda la «restricción» que importa, porque se basa en la ley del valor; a saber, ese valor es creado por el esfuerzo del trabajo humano. Bajo el capitalismo, la fuerza de trabajo humana es comprada por el capital (que posee los medios de producción) para explotar y producir valor y plusvalía (ganancia). Bajo el capitalismo, el valor no es creado por el estado que emite dinero; en cambio, el dinero representa el valor creado por la explotación de la fuerza de trabajo. Imprimir más dinero para que los gobiernos puedan gastar más dinero no producirá más valor a menos que el capital explote más la fuerza de trabajo como resultado de ello.

Kelton dice que «en 2020, el Congreso nos ha estado mostrando, en la práctica, no en teoría, exactamente cómo funciona la TMM: esta primavera comprometió billones de dólares que en el sentido económico convencional «no tenía». Si eso es correcto, no es una buena noticia para la TMM. Porque ¿todos estos billones servirán para producir más y proveer más recursos para satisfacer las necesidades sociales? Gran parte de esta generosidad en la «impresión digital» de dinero para las reservas bancarias no implicará una mayor producción, empleo e inversión. La mayor parte de esos billones está siendo atesorada por las grandes compañías, mientras aumentan más su deuda a tasas cero; o es invertida en los mercados de acciones y bonos para obtener ganancias de capital. No aumentará la capacidad en los sectores productivos, porque la rentabilidad del capital es muy baja, como he demostrado en otros artículos. La TMM no tiene nada que decir sobre esto, porque lo confía todo a aumentar la cantidad de una unidad monetaria estatal. La teoría marxista sí: acaparar dinero es la señal de que el dinero se ha convertido en un fetiche, un objetivo en sí mismo, en lugar de ser utilizado como capital para extraer más plusvalía de la explotación del trabajo en la producción.

Puede ser un mito «austeridano» que los gobiernos no pueden tener déficit y necesitan «equilibrar los libros de cuentas». Pero es una ilusión considerar que la naturaleza tendencial a la crisis de la producción capitalista puede ser ‘gestionada’ por medio del ‘arte del dinero’, es decir, mediante la manipulación del dinero, el crédito y los déficits públicos. Esto se debe a que las causas estructurales de las crisis y de la falta de capacidad no se encuentran en el sector financiero o monetario o fiscal, sino en el sistema de producción capitalista globalizada.

La TMM y Kelton no abordan los temas importantes del fracaso del capitalismo para satisfacer las necesidades sociales y la explotación subyacente de muchos por unos pocos. Sobre esas cuestiones, la TMM no tiene nada que decir y diferentes partidarios de la TMM tienen puntos de vista distintos. Estoy seguro de que la mayoría, si no todos los partidarios de la TMM (como los keynesianos tradicionales), quieren que los gobiernos intervengan para satisfacer las necesidades sociales. Algunos (como Bill Mitchell) apoyan medidas socialistas para reemplazar la ley del valor y el modo de producción capitalista; otros (como Kelton) no lo hacen. Ah, dicen Kelton y los partidarios de la TMM, ese no es objetivo de la TMM. Solo queremos mostrar que es un mito que el estado no puede acumular déficits sin sufrir las consecuencias.  Nuevamente, eso no parece muy nuevo, ni muy radical y ni siquiera es correcto en todas las circunstancias.

https://www.sinpermiso.info/textos/el-mito-del-deficit-y-la-tmm

  • 20.21.-Cinco tipos de Gini JORGE IVÁN GONZÁLEZ
  • La evolución del Covid-19 por departamentos DIEGO OTERO
Kristalina Georgieva es la nueva directora del FMI, la primera persona elegida para el cargo que proviene de un país emergente. FOTO AFP 

La preocupación por la desigualdad va en aumento. Hasta la directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, ha expresado la necesidad de diseñar políticas, sobre todo tributarias, que reduzcan la concentración del ingreso y de la riqueza.

19 jun 2020.-Un primer paso es conocer el nivel de desigualdad y su evolución a lo largo del tiempo. Hay un cierto consenso en que el Gini es un buen indicador del nivel de concentración.

Los países le han dado mucha relevancia al Gini que se deriva de las encuestas de hogares. Esta información que corresponde, fundamentalmente, a los ingresos laborales, no permite conocer la riqueza (tierras, propiedades inmobiliarias, acciones, activos financieros…) de las personas. En la encuesta de presupuesto, realizada en 2018, el ingreso mensual promedio de los hogares del decil superior es de $9,8 millones.

Estas familias no son ricas. Este monto de ingresos correspondería, por ejemplo, al de una pareja de profesores universitarios, que gana cada uno alrededor de $5 millones mes. El Gini de ingresos laborales, en Colombia está alrededor de 0,53. Esta medición la publica el Dane cada año.

Para tener una información más completa, la CEPAL, el Banco Mundial y Naciones Unidas, insisten en que los países tengan otras fuentes diferentes a las encuestas de hogares. Proponen mirar la riqueza y el patrimonio. La CEPAL ha mostrado que a medida que se van introduciendo componentes de la riqueza el Gini se incrementa de manera importante.

Las diferencias entre el Gini del ingreso laboral, y el Gini que incluye alguna dimensión de riqueza es significativa. En Chile las medidas respectivas son 0,45 y 0,72. En Uruguay 0,39 y 0,67. En México 0,50 y 0,78. En Colombia no se conoce de forma regular el Gini de la riqueza. Esta publicación la debería realizar la Dian a partir de las declaraciones de renta.

El tercer Gini es el de concentración de la tierra en las zonas rurales. De acuerdo con el Censo Nacional Agropecuario del 2014 el índice es de 0,93. La desigualdad aumentó entre los censos de 1960 y 2014. Este Gini lo debería publicar de manera regular el Igac.

El cuarto Gini es el de la concentración bursátil, que tendría que estimar anualmente la Bolsa de Valores de Colombia. Apenas se han realizado, por parte de algunos investigadores, estimaciones ocasionales. Por temor a poner en evidencia la alta concentración, se ha tendido un velo de oscuridad sobre la evolución de este Gini.

Y, finalmente, el quinto Gini es el de concentración de la propiedad inmobiliaria. La información está disponible en los catastros de las ciudades grandes y medianas. La publicación debería ser anual y estaría en cabeza de las oficinas de catastro de estas ciudades. Los bienes inmobiliarios se han convertido en un activo de inversión y de especulación importante.

La publicación regular y sistemática de estos cinco Gini permitiría que la discusión sobre la desigualdad sea más integral. La sociedad tiene el derecho de conocer las dimensiones que ha adquirido la concentración del ingreso, de las tierras y de la riqueza. Y estos Gini serían un instrumento muy útil de la política pública.

Es conveniente advertir, además, que estas mediciones todavía no son suficientes. Los ricos siguen escondiendo sus activos en los paraísos fiscales, que son atractivos porque, precisamente, ocultan la información.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/cinco-tipos-de-gini-3020229

20.21.-La evolución del Covid-19 por departamentos DIEGO OTERO

Con este documento continúo el análisis que realicé en el mes de mayo. En esta oportunidad utilizo las cifras del 6 de marzo al 10 de junio de 2020, según la información oficial del Instituto Nacional de la Salud-INS. Parto de creer estas cifras de contagiados, muertes, recuperados y pruebas realizadas porque no tengo argumentos para controvertirlos. No soy amigo de especulaciones sin bases científicas.

11 jun 2020.- Pienso que los muertos son un dato exacto y en cuanto a los contagiados, son los definidos por las autoridades nacionales y locales. Sabemos, de acuerdo con expertos, que el número de contagiados pueden ser 10 veces más de los registrados, que son asintomáticos. Esto es clave por los cálculos de tasas de mortalidad, al tener en cuenta los asintomáticos pueden bajar de 3,29% en Colombia a 0,4% o menos.

La evolución del Covid-19 por departamentos

En el cuadro 1 se resumen los contagiados para los días 6 de marzo, 31 de marzo, 30 de abril, 31 de mayo y 10 de junio de 2020.

El 6 de marzo se dio el primer caso en Bogotá, que aumento a un total nacional de 906 el 31 de marzo, para un promedio de 36,24 contagios por día. Al 30 de abril se tenían 6453 casos para una tasa de crecimiento diaria de 6,76%, y un promedio diario de 184,9 casos. Al 31 de mayo se aumentó a 29 317 casos, para una tasa de crecimiento diaria de 5,0% y 737,55 casos diarios. Al 10 de junio, se llegó a 43 682 contagiados, para un promedio diario de 1436,5 y una tasa de crecimiento de 4,06%. Aunque ha aumentado el número de contagios diarios, las tasas de crecimiento vienen disminuyendo, lo cual una señal que se acerca la epidemia a su aplanamiento.

Las cifras muestran que en marzo la epidemia creció lentamente, como es propio de toda epidemia, en abril se aceleró en casos diarios y en mayo y junio ya se tiene un crecimiento bastante exponencial, señal que debe venir en algún momento el pico en cuanto a casos nuevos y muertes diarias.

La dinámica por departamentos o regiones ha cambiado en el tiempo. Para el 31 de marzo, Bogotá, Antioquia, Valle, Atlántico, Bolívar y Cundinamarca explicaban el 75,9% de los infectados.

Para el 30 de abril, siguen Bogotá, Valle, Antioquia, Bolívar y Atlántico entre los de mayor porcentaje, pero ahora aparece Meta con 5,8%, para un total de 77,2%.

Para el 31 de mayo, continúan Bogotá, Valle, Atlántico y Bolívar, pero surgen Amazonas y Nariño, todos con 80,1% de los contagiados.

Para el 10 de junio, siguen Bogotá, Valle, Atlántico, Bolívar, Amazonas y Nariño, con un porcentaje de 80,6%.

Primera conclusión: el coronavirus está concentrado en seis regiones en Colombia.

Hay una agregación interesante, que es la de considerar a Bogotá, la Costa Atlántica (Atlántico, Bolívar y Magdalena), Valle, Antioquia, y una zona MAN (Amazonas, Meta y Nariño). La participación de estas regiones ha subido de 77,3% el 31 de marzo a 88,3% el 10 de junio (Cuadro 2).

Bogotá viene perdiendo participación, al pasar de 42,3% el 31 de marzo a 32,4% el 10 de junio. Igualmente, disminuye su participación Valle del Cauca, aunque en proporción muy pequeña, de 12,9% a 11,4%. Clara es la reducción de Antioquia, de 11,1% a 3,9%.

A partir de abril, el foco de contagios se desplaza a los departamentos de Meta, Amazonas y Nariño, aumentando su participación de 1,6% a 11,4%. En el Meta, el foco se concentra en Villavicencio, en la cárcel. En Nariño en Tumaco e Ipiales y en Amazonas en Leticia. La dinámica ha evolucionado en estos tres departamentos. Meta mostró fuertes contagios después de mediados de abril y mayo, Nariño y Amazonas en mayo y junio.

En mayo el foco se dispara en la Costa Atlántica, al pasar de 12,5% el 30 de abril a 26,4% el 31 de mayo, pero concentrado en Atlántico (Barranquilla, Soledad, Malambo y Puerto Colombia) y Bolívar

(Cartagena). En Magdalena, la incidencia del virus no ha sido tan fuerte. Así, Atlántico aumenta su participación de 3,6% a 17,2%, Bolívar de 3,7% a 10,3% y Magdalena de 1,1% a 1,9%. En total, para la Costa Atlántica, se pasa de 9,4% el 31 de marzo a 29,4% el 10 de junio, un incremento muy fuerte.

En los primeros diez de junio se han presentado incrementos en Cundinamarca, Córdoba, Cesar y Santander.

Chocó es otro caso especial, que se ha disparado aceleradamente en los primeros diez días de junio, al pasar de 226 casos el 31 de mayo a 556 casos el 10 de junio, lo cual es preocupante porque es una región carente de servicios médicos y caracterizada por alta pobreza y vulnerabilidad. Es una región descuidada por el gobierno central, donde debían haberse tomado medidas desde un comienzo.

Risaralda es otra región donde se ha controlado el coronavirus, con incrementos diarios menores a seis casos.

El coronavirus ha penetrado en muchas regiones porque existía una pésima infraestructura hospitalaria y mala gestión de las autoridades. Es de sentido común vigilar sitios proclives al contagio como cárceles, plazas de mercado, residencias de ancianos, y lugares de alta densidad, donde predominan condiciones de pobreza. En lugar de hacer prohibiciones generalizadas indiscriminadamente y en condiciones extremadamente rígidas sin sentido, el control del Covid-19 exige centrarse en los posibles puntos susceptibles de contagio. Esto no ocurrió con las cárceles de Villavicencio y Leticia, con las poblaciones de Ipiales, Tumaco y Leticia, con los barrios populares de Cartagena y Barranquilla y de Bogotá. Igualmente, era necesario suministrar al personal de salud de los elementos materiales necesarios para que ejerzan su labor bien protegidos, lo cual hasta la fecha no se ha producido, de ahí el alto números de contagiados del sector salud, cerca de 1000.   Así mismo, mejorar las condiciones laborales de este sector.

Por otra parte, mejorar la infraestructura hospitalaria de municipios con poblaciones de 50 000 y más habitantes, destruida por la acción de la corrupción y el clientelismo. No se ha aplicado una política de distribución gratuita de máscaras, gel anti bacterial y alcohol para las poblaciones vulnerables pobres. Esto lo han hecho países exitosos asiáticos, así como numerosos testeos, seguimiento a casos de contagios, buscar sus contactos, aislarlos, y, por supuesto, si es necesario, bloquear barrios o municipios con infectados crecientes.

Cuadro 2 Evolución del Covid-19 por cinco regiones % 

El virus ha estado muy concentrado, no solamente por regiones, sino por municipios. Sobresalen los municipios de Barranquilla, Cartagena, Villavicencio, Leticia, Tumaco, Ipiales, Cali, Bogotá, Quibdó, Buenaventura, Soledad y Puerto Colombia. Es decir, el virus no ha tenido la misma fuerza en todas partes, se ha focalizado, lo que, en principio, hace más fácil su tratamiento.

Y dentro de las ciudades capitales, el coronavirus ataca donde existe una densidad poblacional alta, hay pobreza, alto desempleo, informalidad, delincuencia, microtráfico y deficiencias en los servicios públicos. De ahí que una terapia igual para todas partes es anticientífica y perjudicial para la salud y la economía del país.

La penetración del Covid-19 por regiones

En el cuadro 3 se presentan las fechas en que se detecta el comienzo del aceleramiento del coronavirus por regiones. Del total, 17 se produjeron en marzo, 11 en abril, 6 en mayo y uno en junio. De la experiencia internacional y nacional, entre más temprano entra una región en la epidemia, más se demora en producirse la aceleración de la penetración, lo que venido sucediendo en Colombia, que le ha convenido a los poderes nacional y local. ¿Nos aislamos muy tempranamente, con base en pronósticos alarmistas falsos?

Cuadro 3a Fechas de entrada y aceleración del virus por regiones por orden 

Fuente: Determinaciones con base en información del INS

Hay seis indicadores para entender la penetración del Covid-19: los casos acumulados, los casos diarios, las muertes acumuladas, las muertes diarias, los recuperados y las pruebas Todos están interrelacionados. Así, si aumentan los casos y muertes diarios, es señal que se está en la etapa de aceleración de la epidemia. Si, al contrario, disminuyen, se tiene la etapa de superación. Igualmente, cuando los recuperados superan a los casos diarios, es una muy buena señal de que se va a superar la pandemia. Similarmente, a mayor número de pruebas mayor el control de la epidemia.

Con los casos acumulados es más difícil predecir que está ocurriendo, excepto si se calculan las pendientes o tasas de aceleración. Siempre los casos acumulados van a aumentar, aún en la etapa de desaceleración. Su incremento solo para cuando no hay ningún caso, lo cual es un asunto de muchos meses.

Se va a hacer uso del indicador de casos nuevos diarios, cuya curva debe ser una forma de campana o curva de Gauss. En toda epidemia, en la etapa inicial hay un crecimiento lento de los contagiados, pero llega un punto en el cual la curva se inclina y se acelera, hasta llegar a un pico, y de ahí en adelante comienza a disminuir la curva, hasta que se llega a una cola de pocos casos. Lo que interesa es visualizar en qué etapa nos encontramos, si en la parte ascendente, si llegamos al pico o si estamos en la parte ascendente.

A continuación, se presentan 12 gráficas para mostrar visualmente el avance del Covid-19 en Colombia: Colombia como un todo, Bogotá, la Costa Atlántica, Valle del Cauca, Antioquia, Risaralda, MAN y Colombia sin las regiones anteriores, utilizando la información de los casos diarios, en la forma lineal y como un promedio móvil de siete días. La ventaja de usar el promedio móvil es que permite ver mejor las tendencias, ya que los casos diarios tienen bastante volatilidad.

En esta forma, un análisis de lo que ha venido ocurriendo en cada región nos permite sacar algunas conclusiones. En general, en mayo y junio se aceleró el coronavirus, lo cual es completamente normal, lo que significa que estanos en la etapa final, cerca del quiebre.

Muy interesante determinar el cambio en las pendientes. Así, para Colombia, el 22 de mayo la pendiente se inclina más, o sea, se aceleran los casos diarios, con respecto a una tendencia más suave que venía desde 12 de abril, aunque las tasas de crecimiento son menores, aspecto que no se puede deducir fácilmente de curvas lineales (Gráfico 2).

La gráfica 1 muestra la curva de los casos acumulados de Colombia en forma logarítmica. Se aprecia una pendiente más inclinada hacia la izquierda en los meses de marzo y abril (tasas de crecimiento más altas) que tiende a disminuir en los siguientes meses, como tendiendo hacia un posible aplanamiento.

La gráfica 3 de Colombia sin Bogotá, Costa, MAN, Valle, Antioquia y Risaralda es diciente. A finales de mayo y en los primeros diez días de junio cambió la pendiente suave que venía desde el 6 de marzo, explicable por la aceleración de la pandemia en Chocó, Córdoba, La Guajira, Sucre, Cesar Cundinamarca y Santander.

Para Bogotá, hasta el 17 de abril se venía con una pendiente suave, que cambia a una más rápida desde esta fecha, que se modifica de nuevo el 29 de mayo para iniciarse una etapa más acelerada.

En la gráfica 5 de la Costa Atlántica, la pendiente se modifica el 27 de abril, luego el 11 de mayo y se llega a una más inclinada a comienzos de junio, influido por lo que sucede en Atlántico, en primer lugar, y por Bolívar en segundo lugar y menos por Magdalena (Gráficas 6, 7 y 10).

Examen similar se puede seguir para las demás regiones, que el lector puede hacerlo sin dificultad.

Cuadro 1 El Covid-19 por departamentos 6 de marzo a 10 de junio de 2020

Fuente: INS


Gráfico 1 Casos acumulados en Colombia en forma logarítmica

 

Gráfica 2 El Covid-19 en Colombia Casos diarios

Gráfico 3 Colombia sin Costa, Bogotá, Valle, Antioquia, Risaralda y MAN 

 

Gráfico 4 El Covid en Bogotá Casos diarios

Gráfico 5 Costa Atlántica Casos diarios

Gráfico 6 Atlántico Casos diarios

 

Gráfico 7 Bolívar Casos diarios

Gráfica 8 Meta, Amazonas, Nariño Casos diarios

Gráfica 9 Valle Casos diarios

Gráfico 10 Antioquia Casos diarios

Gráfica 11 Magdalena Casos diarios

Gráfico 12 Risaralda Datos diarios

@DiegoOteroP

Miembro de la junta directiva de la Academia de Ciencias Económicas- ACCE
Presidente de la Asociación Colombiana de Economía Crítica-ACECRI

20.20.-¿Volver a la normalidad? MICHAEL ROBERTS

La reciente publicación de los datos de empleo de Estados Unidos de mayo, que aparentemente muestra una reducción de la tasa de desempleo desde abril, ha provocado una fuerte recuperación en el mercado de valores de Estados Unidos. Y según los mercados bursátiles de las principales economías, habría que pensar que la economía mundial está volviendo a la normalidad a medida que los cierres impuestos por la mayoría de los gobiernos para combatir la propagación de la pandemia de COVID-19 se relajan e incluso se levantan.

6 jun 2020.- Los mercados bursátiles del mundo, después de caer precipitadamente cuando comenzaron los cierres, se han disparado hacia niveles récords anteriores en los últimos dos meses. Este repunte ha sido impulsado, en primer lugar, por las enormes inyecciones de dinero y crédito en el sistema financiero por parte de los principales bancos centrales. Esto ha permitido que los bancos y las empresas pidan préstamos a tasas cero o negativas con crédito garantizado por el estado, por lo que no hay peligro de pérdida por incumplimiento. Al mismo tiempo, los gobiernos de EEUU, El Reino Unido y Europa han transferido fondos de rescate directos a las principales empresas afectadas por los cierres, como aerolíneas, fabricantes de automóviles y aviones, empresas de ocio, etc.

Una característica del siglo XXI es que los bancos centrales se han convertido en el principal mecanismo de apoyo para el sistema financiero, apuntalando el apalancamiento que había crecido durante la ‘gran moderación’, un fenómeno que detallé en mi libro, La larga depresión. Esto ha contrarrestado la baja rentabilidad en los sectores productivos de creación de valor de la economía capitalista mundial. Las empresas han cambiado cada vez más sus fondos por activos financieros con los que los inversores pueden obtener préstamos a tasas de interés muy bajas para comprar y vender acciones y bonos y obtener ganancias de capital. Las compañías más grandes han estado recomprando sus propias acciones para aumentar los precios. En efecto, lo que Marx llamó ‘capital ficticio’ aumentó en ‘valor’ mientras que el valor real se estancó o disminuyó.

Entre 1992 y 2007, las inyecciones monetarias del banco central («dinero fuerza») se duplicaron como porcentaje del PIB mundial del 3,7% de la «liquidez» total (dinero y crédito) al 7,2% en 2007. Al mismo tiempo, los préstamos bancarios y la deuda casi se triplicó en relación al PIB. De 2007 a 2019, el “dinero fuerza” se duplicó nuevamente como una parte de la ‘pirámide de liquidez’. Los bancos centrales han estado impulsando el auge del mercado de acciones y bonos.

Luego llegó el Covid-19 y el cierre global que ha llevado a las economías a una congelación profunda. En respuesta, los balances de los bancos centrales del G4 han vuelto a crecer, alrededor de 3 billones de dólares (3.5% del PIB mundial), y es probable que esta tasa de crecimiento persista hasta fin de año a medida que los diversos paquetes de liquidez y préstamos continúan expandiéndose y perdiendo efectividad. Entonces, el “dinero fuerza” se duplicará nuevamente para fines de este año. Eso elevaría el “dinero fuerza” global a $ 19.7 billones, casi una cuarta parte del PIB nominal mundial, y tres veces mas como componente de la masa monetaria liquida en comparación con 2007.

No es de extrañar que los mercados bursátiles estén en auge. Pero este mundo de fantasía financiera no tiene relación alguna con la producción de valor en la acumulación capitalista. Mientras que el mercado de valores de EEUU vuelve a sus niveles anteriores, las ganancias corporativas durante el cierre de la pandemia están sufriendo la mayor caída desde la Gran Recesión de 2008-2009. La brecha entre la fantasía y la realidad es aún mayor que a finales de la década de 1990, justo antes de la crisis dot.com que desplomó el valor de las acciones un 50%, para convertir lo ficticio en real.

Pero la otra razón por la cual los mercados financieros están en auge es la visión optimista promovida por los gobiernos de que el desastre del COVID-19 terminará pronto. Se argumenta que este año será terrible para el PIB, el empleo, los ingresos y la inversión en la economía «real», pero todo se recuperará en 2021 a medida que finalicen los cierres, la vacuna milagrosa aparezca y, por lo tanto, haya un rápido » regreso a la normalidad’. Los especuladores buscan saltar sobre el abismo de la depresión pandémica y que las cosas vuelvan a funcionar.

En los Estados Unidos, las cifras de empleo de mayo muestran una fuerte recuperación de la creación de empleo. A medida que los cierres han comenzado a terminar o relajarse en los EEUU, parece que muchos estadounidenses están volviendo a trabajar en los sectores de ocio y minorista tras estos dos meses. Al mercado de valores le encantó, creyendo que se trata de una recuperación en forma de V. Pero la tasa de desempleo en Estados Unidos todavía es del 13.3%, o más de un tercio que en las profundidades de la Gran Recesión. Y si se incluye a aquellos que desean trabajo a tiempo completo pero no pueden, la categoría U-6, entonces la tasa de desempleo es del 21%, y hay que sumar a otros 3 millones de personas que no fueron clasificadas, por lo que la tasa de desempleo total en mayo es más del 25%. Además, la tasa de paro de los afro-americanos aumentó.

El regreso al trabajo de algunos empleados minoristas y de ocio era de esperar. La pregunta es si es posible recuperar el PIB y el crecimiento de la inversión a niveles anteriores (niveles relativamente débiles), y el empleo con él, en un corto período de tiempo. La mayoría de los analistas no lo creen posible. De hecho, mientras que los mercados bursátiles vuelven a los máximos anteriores, alentados por la esperanza de una recuperación en forma de V, la mayoría de los pronósticos económicos predicen el peor escenario y una larga recuperación a niveles muy bajos, e incluso otros esperan que no haya vuelta alguna a las tendencias anteriores.

Como he argumentado en artículos anteriores, la economía capitalista mundial no avanzaba a un ritmo acelerado antes de la pandemia. De hecho, en la mayoría de las principales economías y en las llamadas economías emergentes más grandes, el crecimiento y la inversión ya se habían ralentizado, mientras que las ganancias corporativas habían dejado de crecer. La rentabilidad del capital en las principales economías estaba cerca del mínimo de la posguerra, a pesar de las aparentes megas ganancias obtenidas por los llamados FAANGS, los gigantes de los medios de comunicación tecnológicos.

La Oficina de Presupuestos del Congreso de los Estados Unidos (CBO) ha revisado drásticamente su pronóstico del PIB real para los Estados Unidos. Ahora espera que el PIB nominal de EEUU caiga un 14,2% en el primer semestre de 2020, desde la tendencia que pronosticó en enero antes de que estallara la pandemia del COVID-19. Pero espera que las diversas inyecciones fiscales y monetarias de las autoridades y el final de los cierres reduzcan esta caída de enero al 9,4% para fines de 2020. A pesar de ello, la CBO espera una especie de recuperación en forma de V del PIB de EEUU en 2021, pero ¡no espera que se alcance la tendencia previa a la crisis de la pandemia en el crecimiento económico de los EEUU (ya ralentizado durante la Larga Depresión desde 2009) hasta 2029 y es posible que ni siquiera regrese al pronóstico de crecimiento de la tendencia anterior hasta después de 2030! Por lo tanto, habrá una pérdida permanente del 5,3% del PIB nominal en comparación con los pronósticos anteriores al COVID 19: $ 16 billones en valor perdido para siempre. En términos del PIB real, la pérdida será de aproximadamente el 3% acumulativa, o $ 8 billones en dinero de 2019. Y eso suponiendo que no haya una segunda ola de la pandemia ni un colapso financiero a medida que las empresas quiebren.

El pronóstico es similar para Europa. Después de que el PIB real de la zona euro registrara un descenso récord del 3,8% en el primer trimestre de 2020, el BCE prevé una nueva disminución del PIB del 13% en el segundo trimestre. Suponiendo que los cierres pandémicos lleguen a su fin y que las medidas fiscales y monetarias sean efectivas para ayudar a la economía de la eurozona, el BCE considera que el PIB real de la zona euro seguirá cayendo un 8,7% en 2020 y luego se recuperará un 5,2% en 2021 y un 3,3 % en 2022. Pero el PIB real aún se situaría alrededor de un 4% por debajo del nivel originalmente esperado antes de la pandemia. El desempleo seguirá siendo un 20% superior al pronóstico anterior a la pandemia. Y ese es el «escenario suave». En un escenario más duro, con una segunda ola de virus y más restricciones, ¡el BCE pronostica que la zona euro seguirá estando un 9% por debajo de los niveles previstos previos en 2022 y no volverá a ser ‘normal’ en un futuro previsible!

Fuera de la zona euro, la economía del Reino Unido, que ya es débil, es poco probable que logre una recuperación en forma de V. Históricamente, el bajo crecimiento ha persistido en el Reino Unido después de las recesiones: hay cicatrices permanentes. Incluso hay menos razones para suponer que esta vez es diferente.

Y cuando miramos los indicadores de la actividad económica mundial, los niveles permanecen severamente deprimidos en mayo, de hecho en niveles inferiores a la Gran Recesión de 2008-9.

En cuanto a las «economías emergentes», el panorama es aún más sombrío. Si se acepta el pronóstico general de una caída de -10% en 2020, el PIB de Argentina este año volverá a caer a su nivel de 2007. Para Brasil, el pronóstico de -7% en 2020 retrotrae a la economía a 2010, perdiendo diez años de ganancias en el PIB. La caída de México del -9% lo devuelve a 2013. Una «década perdida» incluso antes de que se tengan en cuenta los efectos de la devaluación de la moneda. En un horizonte de diez años, Brasil y Argentina terminarán con niveles de PIB real más bajos después de 20 años del siglo XXI que hace 30 años.

Lo más importante para determinar si las principales economías capitalistas pueden «volver a la normalidad» mientras los inversores del mercado de valores de EEUU celebran jubilosamente sus actuales beneficios es el nivel de rentabilidad del capital. Las cifras del primer trimestre de las ganancias corporativas de Estados Unidos muestran la tendencia futura. Las ganancias corporativas en EEUU cayeron a un ritmo anual del 13.9% y se situaron un 8.5% por debajo del primer trimestre del año pasado. Los sectores productivos clave (no financieros) vieron caer las ganancias en la asombrosa cantidad de $ 170 mil millones ese trimestre, por lo que no hubo un aumento de las ganancias en comparación con el primer trimestre de 2019, y eso no tiene en cuenta la inflación. De hecho, las ganancias del sector no financiero de EEUU han disminuido más o menos durante los últimos cinco años, por lo que 2020 se sumará a los problemas del sector corporativo de EEUU para tratar de salir de este cierre pandémico con los mismos niveles de inversión, producción y empleo anteriores.

De hecho, si nos fijamos en la rentabilidad (no en la masa de ganancias) de las economías del G7, será más probable que un retorno a la normalidad (aunque débil como antes) otro tramo en esta Larga Depresión que las principales economías imperialistas experimentan (con giros cortos hacia arriba y hacia abajo) desde 2009. Basta mirar este gráfico de rentabilidad del capital del G7.

El gráfico ha sido elaborado con los datos proporcionados por las Penn World Tables 9.1.Es la tasa interna de rendimiento de las series de capital neto (nuevo en las Tablas). He ponderado la rentabilidad en relación con el PIB para las siete principales economías capitalistas avanzadas (G7). Lo que nos interesa para este artículo es que podemos ver que la rentabilidad del capital realmente alcanzó su punto máximo (como promedio ponderado) en 1997 y las dos décadas enteras del siglo XXI reflejan una tendencia a la caída de la rentabilidad (intercalada con subidas cortas (2001) -2005, 2009-10). He extendido la estimación de la Penn IRR (que termina en 2017) hasta 2021 utilizando las estimaciones de la base de datos AMECO de la UE (que se calculan de manera similar a la Penn IRR). Al hacer lo, es probable que la rentabilidad del capital del G7 se desplome a un mínimo histórico en 2020 y solo se recupere moderadamente en 2021.

Ya pueden los mercados financieros esperar un retorno rápido (y los inversores que manejan este pronóstico están obteniendo enormes ganancias en este momento). Pero la realidad es que el auge del mercado financiero está flotando en un océano de crédito gratuito provisto por el financiamiento monetario estatal y los bancos centrales. Este crédito no está aumentando la actividad económica, como muestra la medida de la velocidad de circulación del dinero (la velocidad de las transacciones monetarias). El auge del capital ficticio impulsado por el crédito no ha impulsado un crecimiento más rápido en el valor real o la rentabilidad. Pende de un hilo.

La deuda se ha acumulado mucho más rápidamente que cualquier aumento de valor. De hecho, la ‘productividad de la deuda’ (IDOR) se ha vuelto negativa.

Mantener los mercados de activos en alza es una cosa; conseguir que 35 millones de estadounidenses vuelvan a trabajar es otra, particularmente cuando la mayoría son empleados de empresas que no disfrutan de los beneficios de estar en el S&P 500 y están muy lejos de las firmas tecnológicas líderes que han apuntalado los índices de precios de las acciones.

La realidad es que la pandemia, en una economía donde el crecimiento ya estaba en una trayectoria descendente y el crecimiento de la productividad era bajo, simplemente ha reforzado las tendencias existentes. El aumento de la deuda que facilita el aumento del “dinero fuerza” actuará como un obstáculo adicional para el crecimiento. A pesar del optimismo de los mercados financieros, el retorno a la normalidad se está evaporando en el horizonte.

https://www.sinpermiso.info/textos/volver-a-la-normalidad-0

19.20.-Críticas alternativas al monetarismo  ROLANDO ASTARITA

En la edición del 17 de mayo de Página 12 se publicó una nota de Emmanuel Álvarez Agis – ex-viceministro de Economía en el gobierno de Cristina Kirchner- que lleva por título “¿Por qué el aumento de la emisión monetaria redujo la inflación?”, y en volanta: “Economistas ortodoxos chocan sus dogmas con el paredón de la realidad” (aquí). En ella Álvarez Agis critica al monetarismo desde un enfoque “heterodoxo”. Lectores del blog me preguntaron mi opinión sobre esta nota. Adelantando lo que desarrollo más abajo, considero que la crítica de AA no toca los argumentos fundamentales del monetarismo. Pienso también que la teoría de Marx ofrece una alternativa crítica radical, sustancialmente distinta de la crítica de AA (y en general de los keynesianos).

Dos aclaraciones previas: a) en lo que sigue utilizo los términos “moderna teoría cuantitativa” y “monetarismo” como sinónimos; considero “moderna” a la corriente que arranca con los trabajos de Milton Friedman y la escuela de Chicago, en los 1950; b) la nota supone que se conoce lo básico de un curso de grado de Macroeconomía.

La crítica de AA

Como es conocido, el monetarismo sostiene que la inflación es causada por el aumento de la cantidad de dinero por encima de lo que aumenta el producto (o el ingreso). En consecuencia, se opone a los enfoques keynesianos que explican la inflación por exacerbación de conflictos distributivos; y a explicaciones de la inflación como la basada en comportamientos oligopólicos de los “formadores de precios”.

Tal vez el principal argumento de los monetaristas en favor de su teoría es que esta tiene comprobación empírica. Sostienen que los ejercicios econométricos muestran que una relación de causalidad (no mera correlación, sino causa / efecto) que va del “aumento de la cantidad de dinero” a “aumento del ingreso nominal” y, en el largo plazo, a “aumento de los precios” (sin alterarse el ingreso real). Por eso AA presenta dos episodios recientes que desmentirían la tesis monetarista: lo ocurrido entre 2018 y 2019 bajo el gobierno de Cambiemos; y lo que está sucediendo ahora, con la cuarentena. En cuanto al primero, dice AA, se ensayó la emisión cero, pero la inflación fue muy elevada: entre septiembre de 2018 y septiembre de 2019 los precios subieron 50%, en tanto la base monetaria aumentó, según AA, solo 0,8%. En lo que atañe al segundo episodio, entre el 5 de marzo y el 16 de abril de 2020 la emisión aumentó 42%, pero la inflación en abril fue solo 1,5%. “La inflación resultó ser absolutamente lo contrario de lo anticipado por la teoría: a mayor emisión, menor inflación”.

A partir de aquí AA aborda la fórmula de la teoría cuantitativa del dinero, de Fisher, que dice que la masa monetaria × velocidad de circulación del dinero = precios × transacciones. O sea, MV = PT; donde la masa monetaria es exógena (en términos modernos, determinada por el Banco Central). AA cuestiona al monetarismo porque, basado en esa ecuación, hace dos afirmaciones cruciales: 1) la velocidad del dinero es constante; 2) las transacciones no pueden aumentar porque el libre mercado garantiza el pleno empleo. De ahí que si aumenta la masa monetaria, M, solo pueden subir los precios; las transacciones, T, y la velocidad, V, no se modifican. Por lo tanto la crítica de AA al monetarismo tiene como eje mostrar que ambos supuestos no se cumplen; la velocidad no es constante; y el producto no siempre está a nivel de pleno empleo.

En lo que atañe a la velocidad, y razonando en base a la ecuación de Fisher, AA presenta un ejemplo de cambio rápido. Se trata del primer mes de la cuarentena, cuando se redujeron las transacciones, aumentó la masa monetaria, y el nivel de precios no se modificó (o no lo hizo en algún grado significativo). Por lo tanto, debió reducirse la velocidad del dinero. AA lo ejemplifica: en un primer momento M es $1000; V es 10; P es $100 y T es 100. En una segunda instancia M pasó a $1500; P sigue en $100; T bajó a 50. Ahora V es (100 × 50) ÷ 1500 = 3,3. O sea, V no es constante; y si esto es así, la teoría cuantitativa no se sostiene. Señalo que AA también podría haber tomado el episodio 2018 – 2019: de acuerdo a los datos que presenta (pero tienen ciertos problemas, como veremos más abajo), debería concluir que los precios aumentaron por aumento de la velocidad del dinero. Es que si M es constante; T disminuye por caída de la actividad económica; y P aumenta, la única explicación, basada en la ecuación de Fisher, es que V aumentó.

AA también critica el supuesto del producto de pleno empleo. Es un hecho que en el capitalismo está en nivel de pleno empleo (y la misma definición de “pleno empleo” es problemática) solo en determinados períodos. En Argentina se puede decir que incluso son excepciones. Pero además, según AA, en determinadas circunstancias –que no explicita del todo- el aumento de la cantidad de dinero activa la economía. Aunque no lo desarrolla, en términos de la ecuación de Fisher el razonamiento sería: si estamos en recesión, T es menor que T de pleno empleo. Por lo tanto, el aumento de M puede llevar a la suba de T o de P. El incremento del producto (o ingreso) sería directamente proporcional al de la masa monetaria si los precios no se alteraran. Otra posibilidad es que el efecto monetario se reparta entre P y T, mejorando de todas formas la actividad económica. De nuevo, la tesis de que el aumento de la masa monetaria se trasladaría íntegramente a precios solo se cumpliría en el caso especial de pleno empleo (al pasar, en la Teoría General Keynes hace un planteo similar).

En cualquier caso, concluye AA, dada la recesión actual de la economía argentina, la emisión monetaria no debería generar inflación. Sin embargo, ve un peligro en la demanda de dólares. Es que si el aumento de la masa de dinero genera mayor demanda de dólares, habrá devaluación, e inflación. En ese sentido se podría decir que la emisión genera inflación. Sin embargo, AA considera que “mantener a raya” al dólar está “dentro de las posibilidades con las que cuenta la política económica”.

Monetarismo y velocidad, o demanda, del dinero 

A fin de clarificar la crítica, digamos en primer lugar que la teoría cuantitativa moderna pone el acento no tanto en la velocidad del dinero, como en su demanda. Y en segundo lugar, no considera a la velocidad constante, sino estable (ya que evolucionaría gradualmente).

El primer aspecto se relaciona con el hecho de que Friedman desarrolló su teoría a partir de la teoría cuantitativa de Cambridge pre Teoría General. Según este enfoque, V pasa del lado derecho de la ecuación de Fisher, como k = 1/V. Por otra parte, en lugar de las transacciones, los economistas de Cambridge (por ejemplo Pigou) tuvieron en cuenta el ingreso, Y. De ahí que la ecuación de Fisher se transformó en M = k PY (véase, por ejemplo, Harris, 1985; Blanchard y Péres Enrri, 2001). De estos cambios surgió el enfoque de demanda de saldos monetarios, que luego desarrolló Friedman. Por eso este ha dicho que la suya es una teoría de la demanda de dinero, no de su velocidad.

En cuanto a la velocidad del dinero, la moderna teoría cuantitativa no dice que es constante. Esa idea la encontramos en Fisher, quien pensaba que V está determinada por factores institucionales (por ejemplo, si los salarios se pagan por quincenas o por mes). En cambio Friedman y la escuela de Chicago pensaban que la velocidad del dinero, o su demanda, variaban de manera lenta. Según Friedman, la demanda está determinada por los agentes optimizadores, que tienen en cuenta los ingresos esperados a lo largo de su vida (la tasa de interés tendría poca incidencia en la demanda, sobre esto, véase Friedman 1956; 1972). Esta función entonces sería muy estable. Por otra parte, dado que el dinero sería un bien de lujo, y los ingresos aumentan en el largo plazo la demanda de dinero aumenta; o sea, secularmente se reduce V. Además, en el corto plazo V es pro-cíclica. Con esto Friedman abrió el camino a modelos en los cuales la demanda de dinero (o sea, la velocidad) se altera más rápidamente que en su esquema, sin por ello salirse del marco teórico cuantitativo. Un ejemplo es David Laidler quien incluyó la tasa de interés entre los determinantes de la demanda de dinero. Al hacerlo, agregó un elemento de inestabilidad en la función. Más aún, terminó reconociendo que la demanda de dinero era muy inestable en EEUU y en otros países capitalistas. Esto no impidió que Laidler fuera un destacado referente del monetarismo.

Otro ejemplo es Phillip Cagan, también de la escuela de Chicago. En su modelo, que busca explicar la alta inflación, la tasa a la que se elevan los precios es determinada por la tasa de crecimiento de la masa monetaria y la evolución de las expectativas inflacionarias. Estas últimas, a su vez, son determinantes de la demanda de dinero. Cagan supone que no existen otros activos financieros alternativos, y en consecuencia la inflación esperada mide el costo de mantener encajes monetarios. Las expectativas inflacionarias se forman adaptativamente, y la oferta monetaria crece a una tasa exógena. El producto y los mercados de bienes y laboral no juegan rol alguno. Por lo tanto, a medida que aumenta la inflación esperada, los balances reales disminuyen. Lo cual significa que la demanda de dinero (o sea, su velocidad) cambia conforme cambian las expectativas inflacionarias. Este modelo puede ser adaptado a uno más “avanzado”, en sentido neoclásico, con expectativas racionales, en lugar de adaptativas, como era el de Cagan. Y tal vez más importante, con el dólar como activo financiero alternativo a la moneda nacional (Dornbusch et al. 1990, elaboraron en esta dirección).

Para terminar este punto señalo que incluso entre los partidarios de la “vieja” teoría cuantitativa hubo quienes admitieron cambios rápidos de la velocidad del dinero. Ricardo, por ejemplo, sostenía que el desarrollo del sistema de crédito había incrementado rápidamente la velocidad del dinero. Marshall también destacó que la velocidad del dinero podía variar fuertemente debido a fluctuaciones de la confianza y de las expectativas sobre cambios de precios. Y en Chicago mismo se podían encontrar, en las primeras décadas del siglo XX, a defensores de la teoría cuantitativa que admitían que la velocidad del dinero no es constante (véase Harris, 1985).

La velocidad del dinero y el monetarismo criollo

Lo anterior permite comprender por qué los monetaristas no tienen problema en admitir que la demanda de dinero, o sea, su velocidad, puede cambiar más o menos rápidamente. Por eso también los economistas de la corriente austriaca se quejan de que los defensores de la teoría cuantitativa explican las diferencias que pueden surgir entre las variaciones de la masa monetaria y los precios, por los cambios en la velocidad del dinero. Algo así como “si la masa de dinero aumentó 10% y los precios no subieron, los teóricos cuantitativos dirán que la velocidad del dinero disminuyó 10%”. Es la crítica de AA a la no constancia de la velocidad del dinero, en la voz de la ortodoxia monetarista. Puede consultarse este tipo de críticas en el sitio web del Mises Institute (véase, por ejemplo, aquí)

Por supuesto, la admisión de que la demanda (o velocidad) del dinero puede cambiar de forma rápida viene de perillas a los monetaristas locales. Por ejemplo, la explicación “ortodoxa” más común de la aceleración de la inflación en Argentina en 2018 dice que, debido a problemas institucionales (falta de independencia del Banco Central), y al elevado déficit de cuenta corriente y fiscal, a principios de 2018 hubo una brusca baja de la demanda de dinero, que desató la corrida al dólar; lo cual provocó la depreciación del peso y la mayor inflación. Una explicación que, además, cuadra en el modelo de Dornbusch y Sturzenegger al que me referí más arriba. ¿Qué sentido tiene entonces hacer eje en la constancia de la velocidad del dinero (o sea, en su demanda), para refutar al monetarismo?

Monetaristas y el nivel del ingreso

El monetarismo tampoco tiene problemas en aceptar que las economías capitalistas pueden tener un nivel de actividad por debajo del pleno empleo. Después de todo, ningún monetarista sostiene que la economía argentina haya estado en el nivel del pleno empleo en los últimos 60 o 70 años. De ahí que su argumento no es del tipo “la emisión monetaria se va a precios porque la economía está a pleno”, sino “la emisión monetaria disminuye la confianza en el peso, y esto deprime la demanda de dinero”.

Más en general, Friedman admite que si la economía está por debajo del pleno empleo, un estímulo monetario puede tener efectos positivos sobre el ingreso real. Por eso su argumento contra los estímulos monetarios en una recesión fue que, debido a que hay un lapso de tiempo entre el estímulo y el incremento del ingreso que no se puede predecir con exactitud, era aconsejable atenerse a una regla fija de crecimiento de la masa monetaria. Y todavía un agregado: en el esquema de Friedman la consecuencia de corto plazo de una inyección monetaria es el aumento del ingreso real; solo en el largo plazo se traslada a precios, volviendo el ingreso a su nivel inicial (por eso la hipótesis de las expectativas racionales redujo el tiempo en que podía operar el efecto “real”, antes de irse a precios).

Interludio; ¿qué se enseña en los cursos de grado? 

Una afirmación sorprendente de AA es que la teoría cuantitativa ya no se enseña en las facultades de Económicas. La realidad es que la ecuación de Fisher se sigue presentando a los estudiantes (por ejemplo, en el manual de Macro de Blanchard y Pérez Enrri, p. 90), y sirve de introducción a la demanda de dinero por transacción y precaución. Pero más importante es que la nueva “ortodoxia” ha incorporado no solo muchos conceptos y enfoques del monetarismo, sino también algunas de sus conclusiones principales. Entre ellas, que el estímulo monetario en una economía en nivel de pleno empleo se va totalmente a precios, en el largo plazo. Sí se ha modificado el mecanismo de transmisión. En Friedman es directo: el Banco Central inyecta dinero; en consecuencia los agentes económicos tienen saldos monetarios mayores, en términos reales, de lo que desean; tratan de descargarlos comprando bonos, acciones y bienes; los precios terminan subiendo porque la economía ya está en el nivel del “ingreso natural”. En los modelos con que se enseña Macro, en cambio, el aumento de la masa monetaria incide en la inversión, y en el ingreso, a través de la tasa de interés. Pero también se supone que la economía está en pleno uso de los recursos, de manera que en un segundo tiempo (el largo plazo) todo el efecto se va a precios. ¿Es tan grande la diferencia como para decir que ya no se enseña más la teoría cuantitativa? Además, la noción de ingreso, o desempleo, “natural” es de origen monetarista. Con el aditamento de que la sustitución de las expectativas “adaptativas” de Friedman por las “racionales” (lugar común en el mainstream) solo acentuó los rasgos neoclásicos de estos modelos.

Una reflexión similar suscitan los modelos “objetivo inflación” (inflation targeting) de los nuevos keynesianos, y de la llamada “nueva síntesis”. En los mismos se postula que el objetivo de inflación deseado se obtiene vía manejo de la tasa de interés por parte del Banco Central. En este punto se oponen a la política monetaria recomendada por Friedman, de establecer una pauta fija de crecimiento de la masa monetaria. Esto es, ha desaparecido la idea de controlar la inflación vía control de la masa monetaria. Por lo cual los agregados monetarios, y problemáticas como la velocidad y demanda de dinero, desaparecen de las ecuaciones del inflation targeting. Asimismo, se admiten fricciones e imperfecciones, y por lo tanto, cierta dosis de intervención estatal. Sin embargo, se trata de cambios menores. Con toda naturalidad, en la “nueva síntesis” se mantiene la hipótesis de las expectativas racionales y los agentes optimizadores; la tasa natural de desempleo; y la idea de que el desempleo ayuda a contener las demandas salariales. Las riñas teóricas entre “monetaristas estrictos” y “nuevos keynesianos” son, en esencia, peleas de entrecasa. No hay nada peor que disfrazar de “heterodoxia crítica” lo que es “ortodoxia con algunas fricciones, y problemas de agencia”.

La política monetaria y el caso argentino

 Como ya hemos señalado, en la mayoría de los países capitalistas ya no se plantea controlar la inflación vía control de la masa monetaria. Es que cuando se intentó aplicar la recomendación de Friedman de crecimiento pautado de la oferta de dinero, el fracaso fue tan rápido como inocultable (véase Desai, 1989). Además, muchas autoridades monetarias terminaron reconociendo que, históricamente, los bancos centrales siempre habían controlado la tasa de interés, no la masa monetaria. Es que esta última no puede ser fijada sin causar perturbaciones importantes en el mercado monetario (véase, por ejemplo, Bindseil, 2004). Así surgieron los modelos de “objetivo inflación”, con eje en la tasa de interés.

De manera que AA tiene razón cuando dice que la receta monetarista “a lo Friedman” ya no se aplica en casi ningún lugar. Y que en ese respecto la política del Central durante el gobierno de Cambiemos habría sido una excepción. Pero todo esto es relativamente cierto. Es que bajo los gobiernos Kirchner el Banco Central también aplicó medidas de esterilización monetaria (colocación de Lebac para reducir la masa monetaria), con argumentos de fuerte resonancia monetarista. Por eso, en una nota de hace algunos años me referí al monetarismo criollo (ver aquí). Por otra parte, bajo el gobierno de Cambiemos la política del Central se justificó con una mezcla de argumentos “a lo Friedman” de control de la masa monetaria, pero también vía tasa de interés, cuyo objetivo de fondo era frenar la demanda de dólares (ver aquí).

En un plano más general, destaco que la sustitución de la receta monetaria de Friedman por la prescripción de los nuevos keynesianos no alteró el contenido reaccionario y enemigo de la clase obrera de las políticas gubernamentales en curso de los gobiernos capitalistas, en América Latina o en el resto del mundo.

Precisión sobre datos que presenta AA y variables descuidadas

Aunque no sea el eje de esta nota, es necesario señalar algunos problemas con los datos que presenta AA, que debilitan todavía más su crítica. Empiezo con el período septiembre 2018 – septiembre 2019.

AA afirma que la base monetaria creció, en ese período, solo un 0,8%. Según el Informe Monetario Mensual del BCRA, de septiembre 2019, el crecimiento anual fue siete veces mayor de lo que dice AA; creció 5,6%. En segundo lugar, y más llamativo, es que AA no menciona el crecimiento de los agregados monetarios. Es que, según el monetarismo, lo que presiona sobre los precios es la masa monetaria, no la base monetaria. Pues bien, en el período que nos ocupa M1 aumentó 35,9%; M2 31,9%; M3 39% (a trazos gruesos, M1 es billetes en manos del público y depósitos de los bancos en el central; M2 es M1 más cajas de ahorro; M3 es M2 más depósitos a plazo). En tercer término, AA no menciona la emisión con vistas a la monetización del déficit fiscal. Entre 09/2018 y 09/2019 los Adelantos Transitorios y Transferencias de Utilidades del BCRA al Tesoro (esas utilidades son ficticias, básicamente todo eso es emisión) crecieron15, 1%. Unos 191.000 millones de pesos. Aunque el principal problema de la crítica de AA al monetarismo es teórico, estas cifras también la debilitan, ahora desde el punto de vista empírico.

En cuanto a la cuarentena en curso, los datos de AA tampoco son conclusivos para una crítica al monetarismo. Es que en el período mencionado no solo hubo una fuerte contracción de la actividad económica, sino también cayeron salarios y todavía más los ingresos de los trabajadores informales. Además, y significativamente, continuó la salida del peso: en abril 1,2 millones de personas compraron dólares. A pesar de la recesión, la moneda se siguió devaluando. Lo cual terminará generando mayores presiones inflacionarias.

Una crítica de raíz al monetarismo

En otras notas desarrollé la crítica de Marx a la teoría cuantitativa del dinero. Ahora solo señalo que esa crítica no se limita a señalar si una u otra variable es más o menos estable, sino al planteo de conjunto, incluida su base teórica. Es que en Marx la teoría del valor conecta orgánicamente con el concepto de dinero; y por lo tanto ordena sus funciones. Son relaciones internas, imposibles de separar. Pero nada de esto ocurre en la teoría neoclásica y el monetarismo. La dificultad de fondo: no puede establecer la conexión entre dinero y la teoría del valor – utilidad. Pero esto implica un problema para definir qué es dinero. De ahí la ¿humorada? de Hicks cuando definió que “el dinero es lo que hace el dinero” (money is what money does).

A su vez, si no se tiene el concepto es imposible definir qué cuenta como dinero cuando se analizan los agregados monetarios (ejemplo, ¿hasta qué punto son dinero un pagaré, una tarjeta de crédito?). Pero entonces no tiene sentido situar mecánicamente las mercancías de un lado y el dinero del otro, como hacen los monetaristas, y como se sigue enseñando en los cursos de Economics (véase la reivindicación de Marx de la crítica de James Steuart a Hume y Montesquieu, en Marx, 1989, p. 157). Por lo cual es un sinsentido comparar un agregado monetario –sea, por caso M3- con el producto bruto, para de allí intentar dar cuenta del movimiento de los precios. Por eso también, la cuestión de si la velocidad del dinero es estable, o no, es de importancia secundaria para la crítica al monetarismo. Sin haber definido siquiera qué es dinero -¿base monetaria? ¿M1? ¿M2? ¿M3?, ¿todos juntos?-; sin poder establecer qué determina los precios por fuera de la vacuidad de la “oferta y demanda”, ¿qué sentido tiene hacer “un mundo” de la estabilidad, o no, de la velocidad del “dinero”, para explicar las variaciones de precios?

En oposición a los enfoques superficialmente “heterodoxos”, la crítica de Marx va a la base, a la teoría del valor, y al concepto de dinero que deriva de ella. Las diferencias en la teoría del valor no pueden no expresarse en las concepciones monetarias, como señalaba Marx en referencia a la teoría monetaria de Ricardo. Y en este respecto, es significativo que la ecuación MV = PT la encontramos, de hecho, en el capítulo 3 del tomo 1 de El Capital. Pero las vinculaciones no tienen nada que ver con la teoría cuantitativa, sea cual sea la versión de esta. En Marx los precios de las mercancías y el valor del dinero no se establecen en el mercado por alguna suerte de comparación, o confrontación entre oferta (mercancías) y demanda (cantidad de dinero). Por el contrario, las mercancías salen a la venta con un precio tentativo (determinado por los costos de producción más una tasa de ganancia), y el dinero llega al mercado encarnando valor. Por eso, dados los precios, dado el valor que encarna el dinero, y dada la velocidad de circulación (que depende crucialmente de la velocidad de rotación del capital, y del grado de monetización de los instrumentos de crédito) solo circula la cantidad de dinero que es necesaria. El resto se atesora. Pero si esto es así, el edificio de la teoría cuantitativa, sea en versión “clásica” o “moderna”, no se sostiene. Y con ello se disipa, al menos teóricamente, la mistificación del dinero a la que nos tiene acostumbrados la economía burguesa, sea en sus variantes keynesianas, u “ortodoxas monetaristas”.

Textos citados:
Bindseil, V. (2004): “The Operational Target on Monetary Policy and the Rice and Fall of Reserve Position Doctrine”, ECB, Working Paper Nº 372.
Blanchard, O. y D. Pérez Enrri (2001): Macroeconomía, Prentice Hall.
Cagan, P. (1956): “The Monetary Dynamics of Hyperinflation”, en M. Friedman (comp.) Studies in the Quantity Theory of Money, Chicago University Press.
Desai, M. (1989): El monetarismo a prueba, México, FCE.
Dornbusch, R., F. Sturzenegger y H. Wolf, (1990): “Extreme Inflation: Dynamics and Stabilization”, Brookings Papers on Economic Activity, 2.
Friedman, M. (1956): “The Quantity Theory of Money: A Restatement”, en M. Friedman (comp.), Studies…pp. 3-21.
Friedman, M. (1972): “A Theoretical Framework for Monetary Analysis”, en R. Gordon (ed.) Milton Friedman’s Monetary Framework: A Debate with his Critics, University of Chicago Press, pp. 1-62.
Harris, L. (1985): Teoría monetaria, México, FCE.
Keynes, J. M. (1986): Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, México, FCE.
Marx, K. (1989): Contribución a la crítica de la Economía Política, México, Siglo XXI.
Marx, K. (1999): El Capital, Madrid, Siglo XXI.

Rolando Astarita Profesor de economía de la Universidad de Buenos Aires.

https://rolandoastarita.blog/2020/05/25/criticas-alternativas-al-monetarismo

  • 18.20.-Multinacionales que le dijeron adiós a Colombia
  • Análisis crítico de las proyecciones sobre el covid 19 – DIEGO OTERO PRADA*

Philip Morris se une a otras grandes que decidieron cerrar sus plantas y quedarse como importadores. Otras firmas definitivamente se fueron.

Contrabando y reformas tributarias espantan la inversión Foto: Getty Images

El anuncio de la estadounidense Philip Morris, propietaria en Colombia de Coltabaco, de cerrar sus operaciones productivas en sus plantas de Medellín y Barranquilla, así como de dejar de comprarles a cultivadores nacionales de tabaco a partir de 2020, no es un caso aislado, sino que se suma a otras firmas globales que tomaron la decisión de terminar con su actividad industrial y solo quedarse como importadores, así como a aquellas que definitivamente empacaron maletas y se fueron del país, por varios factores.

6 ago 2019.- Quizás la partida más reciente, antes de la de Philip Morris, fue la de marca estadounidense de donas Krispy Kreme, que funcionaba bajo la empresa Industria de Restaurantes Casuales, firma que pertenece al Grupo Nutresa en Colombia. En diciembre del año pasado informó de su retiro del mercado nacional cerrando sus 9 puntos de venta.

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Krispy Kreme estuvo 4 años en el mercado nacional y todo parece indicar que la fuerte presencia de Dunkin Donuts (que vende alrededor de $70.000 millones al año) en el país no le permitió crecer como tenía estimado, aun cuando en 2015 la empresas había anunciado que había alcanzado la suma de 1,5 millones de donas vendidas en Colombia.

Dos años atrás, en 2016, dos marcas de ropa estadounidense que habían sido muy esperadas en Colombia: Banana Republic y GAP, también decidieron partir. La primera llegó con 5.000 referencias de ropa en diciembre de 2012 a un local de 500 metros cuadrados en el centro comercial El Tesoro en Medellín, la segunda, GAP, abrió locales en Bogotá, Medellín y Bucaramanga.

En su caso, las afectó la volatilidad del dólar, pues apuestan por un concepto de moda de bajo costo, con la que no pudieron cumplir en Colombia. Además otras marcas internacionales les cogieron ventaja en el mercado local, tales como Forever 21 y Zara (en ese momento no había llegado H&M), a lo que se suma una fuerte competencia de las marcas locales.

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En 2015, la salida más notoria estuvo por cuenta de la multinacional estadounidense Mondelez, fabricante en el país de las marcas Chiclets Adams, Trident, Sparkies, Certs y Bubbaloo. Cerró su planta de producción en Cali, despidió a 480 empleados y se quedó como comercializadora. En el caso de Philip Morris, la empresa asegura que 250 trabajadores de la factoría quedarán cesantes, pero según la Escuela Nacional Sindical, son 800 empleados directos los afectados, así como 12.000 familias campesinas que en Colombia viven del cultivo del tabaco.

Entre 2013 y 2015 también se fue del país el grupo francés Icollantas-Michelin, el cual terminó su actividad industrial en Chusacá (Cundinamarca) y en Cali. Las dos plantas daban empleo a 460 trabajadores. La compañía anunció que atendería el mercado colombiano desde el exterior, importando los neumáticos.

Igualmente, la farmacéutica Bayer decidió trasladar a México y Guatemala la operación de la fábrica que tenía en Cali, donde se elaboraban los tradicionales medicamentos Aspirina, Alka-Seltzer y cremas Canesten, que ahora se importan. Con este cierre se afectaron unas 100 personas. Cabe decir que Bayer mantiene su planta en Soledad (Atlántico) dedicada a productos fitosanitarios.

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A finales de 2014, la mala noticia llegó por cuenta de la Compañía Colombiana Automotriz (CCA) que cerró su planta en Bogotá, donde ensamblaban los vehículos Mazda. Quedaron cesantes 500 personas mientras la empresa anunció que seguiría abasteciendo el mercado desde México.

https://www.dinero.com/empresas/articulo/multinacionales-que-se-han-ido-del-pais/272986

18.20.-Análisis crítico de las proyecciones sobre el covid 19 – DIEGO OTERO PRADA*

Introducción

Con el Covid 19 han aparecido en el mundo proyecciones de epidemiólogos, fundamentalmente, sobre la expansión del coronavirus, utilizando modelos tipos SIR y SEIR.

 En Colombia también han surgido profetas del apocalipsis, con proyecciones alarmantes que se hicieron al comienzo de la pandemia y que fueron utilizadas por los gobiernos para la toma de decisiones sobre la epidemia, de tipo social y de inversión, basados en estos modelos.

He logrado detectar por lo menos diez estudios de proyecciones, que hacen uso de estos métodos, de los cuales los más conocidos son los del Instituto Nacional de la Salud-INS, el que utiliza la Secretaría de la Salud del Distrito, uno realizado por la Universidad de los Andes, otro por Cajanal para sus asociados y varios de investigadores individuales o juntamente con extranjeros.

 Todos estos trabajos tienen una característica especial: no tienen presencia los economistas o expertos en modelaje. Son equipos integrados por médicos, epidemiólogos, algún ingeniero, y biólogos

El papel de los economistas

Brillan por su ausencia los economistas, especialmente los expertos en econometría, es decir en modelaje y proyecciones.

llevo más de 40 años realizando modelos macroeconómicos, de demanda de energía en todas sus formas, de modelos sectoriales, en general, de modelos de todo tipo. Sé las complejidades e incertidumbres y el peligro de hacer proyecciones de más de un año. Son muchos los errores que cometemos, de ahí que hay que ser muy humildes y tener mucho cuidado con volver fe una proyección.

La principal dificultad es que no conocemos el futuro y tratamos de adivinarlo utilizando los datos del pasado. Proyectamos hacia el futuro lo que viene ocurriendo. Esto funciona muy bien cuando hay regularidad en los comportamientos y no hay fenómenos extra que alteran nuestras proyecciones, porque no se pueden prever. Por ejemplo, quien puede decir cuándo va a ocurrir una revolución en Arabia Saudita, que, de suceder, cambiaría totalmente el mercado del petróleo y la geopolítica mundial. O el Covid 19, que, aunque había estudios que hablaban de una próxima pandemia, nadie hizo caso, y bueno, sucedió en 2020, pero no entraba en las cuentas de nadie.

Modelos para predecir sobre el Covid 19

Predominan los modelos de los epidemiólogos, sin presencia de los econometristas expertos en modelaje. Son modelos basados en especialistas en epidemias, muy detallados, con una base teórica importante, pero todavía débil, sobre como actúa un ser vivo, que es el virus. Están llenos de supuestos, por ejemplo, parten de la homogeneidad de las poblaciones, de las regiones, hay problemas de información, no incluyen incertidumbre y validación con la realidad.

Hay otras posibilidades de modelaje, más de tipo estadístico-econométrico, como regresiones, modelos VAR, ARIMA, modelos de suavizamiento exponencial, de tipo Gompertz, logístico, Bertalanffy, pero que hasta ahora son poco visibles. Falta que entren los econometristas a este campo de proyecciones de epidemias. Sería una buena alianza la de epidemiólogos y econometristas.

Modelos de proyecciones del Covid 19 en Colombia

No voy a hacer un análisis teórico de los modelos que se han utilizado en Colombia. La mayoría son de tipo SIR, y hay una literatura abundante para el que quiera conocerlos y profundizar en ellos.

El ejercicio que voy a realiza es muy simple. Es el de comparar sus predicciones con la realidad. Y voy a hacer referencia a estimaciones que hemos hecho con dos economistas, Eduardo Lecaros y Francisco Castellanos, con modelos tipo VAR, logístico, Gompertz, VAR, de suavizamiento exponencial tipo Holt-Winters multiplicativo y aditivo.

Voy a considerar cinco modelos de tipo SIR: los utilizados por Instituto Nacional de la Salud-INS, el de la Secretaría de Salud, el de la Universidad de los Andes y el de un grupo de investigadores colombianos y suizos.

La metodología es muy simple: comparar lo que decían los modelos y lo que ha ocurrido en la realidad en cuanto a contagios, muertos y necesidades de UCI.

Modelo del Instituto Nacional de la Salud INS

En la página WEB del INS no se encuentra publicado ningún modelo, pero se supone que uno que utilizaron fue el publicado en la Revista de Salud Pública, trabajo que entregaron para su publicación el 25 de marzo (Manrique, F y otros, abril 2020). Fue un análisis efectuado por investigadores en las ciencias de la salud y un estadístico. Igualmente, el INS hizo uso de un modelo diseñado por investigadores colombianos y suizos del Instituto de Medicina Preventiva de la Universidad de Berna-ISSUU.

El estudio de Manrique hace uso de un modelo SIR, con cinco supuestos sobre la variable Ro (que mide cuando personas contagia un infectado), con valores de 1 a 5, aunque concluyen que lo que mejor se ajustaba para Colombia era un Ro= 1,5. En el cuadro 1 se encuentran los resultados del modelo.

Los errores son monumentales.  Para el 18 de abril, lo pronosticado para los casos acumulados es de 192,4 veces la realidad y para los muertos de 10,8. Pero, para el 30 de abril, las cifras respectivas son de 3113,26 y 220,2.  Para el 30 de mayo la proyección es ridícula (Cuadro 1).

Cuadro 1 Resultados del modelo de Covid 19

Sin embargo, parece que el Ministerio de Salud y el INS utilizaron el estudio “Modelo de transmisión de coronavirus Covid-19 Escenarios para Colombia”, publicado por el ministerio de Salud, trabajo realizado por Carlos Castañeda, Juan Carlos Pineda, Pablo Chaparro y otros, con la colaboración suiza a través del ISSUU. Hicieron proyecciones del Covid 19 para los departamentos del país para un tiempo de 100 días, con un modelo tipo SIR.

   Con un Ro= 2,28, en 100 días, si no se hiciera nada se tendrían entre 21 237 000 y 34 606 000 infectados y entre 212 000 y 361 000 muertos, una proyección apocalíptica. Con un 11,16% de asintomáticos se tendrían entre 22 870 000 y 25 047 000 casos leves, 5 221 000 requerirían algún tipo de hospitalización, y 1 320 000 necesitarían tratamiento en UCI.  Un panorama aterrador que asustó al gobierno, que creyó a fe ciega estas cifras, y con base en este informe comenzó a aterrorizar al país y sacó su decreto de emergencia

Gobierno nacional

Como parte de estas proyecciones tan apocalípticas y anti científicas, el gobierno utilizó estos estudios para justificar su decreto de emergencia.

    En efecto, en el Decreto 417 del 17 de marzo de 2020 en que se decreta el Estado de Emergencia Económica, se dice para justificar las medidas lo siguiente

”Que, según la Dirección de Epidemiología y Demografía del Ministerio de Salud y Protección Social, la población colombiana con mayor riesgo de afectación por la pandemia de nuevo coronavirus -COVID-19 sería de un 34.2% del total de la población.

La proyección de costos de las atenciones en salud tuvo en cuenta los modelos de contagio sin intervenciones en salud pública realizados por el Instituto Nacional de Salud, con una tasa de contagio de 2.68 (Ver tabla 1). Para el cálculo se tuvieron en cuenta los casos proyectados, la distribución de la gravedad de la enfermedad; así como las canastas de procedimientos y medicamentos para cada servicio para IRA, los datos de la base de suficiencia del año 2018 y con un supuesto de 14 días de estancia en UCI y de 5 en hospitalización (Piso). En este escenario el costo total de atención en salud se estima en $4.631.085.235.141 de pesos

Que, según la Dirección de Epidemiología y Demografía del Ministerio de Salud y Protección Social, la población colombiana con mayor riesgo de afectación por la pandemia de nuevo coronavirus -COVID-19 sería de un 34.2% del total de la población.

La proyección de costos de las atenciones en salud tuvo en cuenta los modelos de contagio sin intervenciones en salud pública realizados por el Instituto Nacional de Salud, con una tasa de contagio de 2.68 (Ver tabla 1). Para el cálculo se tuvieron en cuenta los casos proyectados, la distribución de la gravedad de la enfermedad; así como las canastas de procedimientos y medicamentos para cada servicio para IRA, los datos de la base de suficiencia del año 2018 y con un supuesto de 14 días de estancia en UCI y de 5 en hospitalización (Piso). En este escenario el costo total de atención en salud se estima en $4.631.085.235.141 de pesos”.

Tabla 1 Proyecciones de casos Covid-19

Adicionalmente se debe incluir la proyección de costos por incapacidades la cual se calculó con un IBC promedio diario con corte a diciembre de 2019 y con una probabilidad de ser cotizante incapacitado en relación con la población total del país. De esta manera el costo de las incapacida           des se estima en $94.800.716.459.

Por otro lado, se estimó la necesidad de incrementar la oferta de las unidades de cuidado intensivo de adultos en cerca del 10% de la capacidad actual; el costo de esta inversión sería de $200.000.000.000. Así mismo se propenderá por expandir de área de aislamiento a través de la habilitación de capacidad hotelera, por un valor $36.000.000.000.  El total de recursos según este escenario sería de: $4.961.885.951.600

Que estos costos no tienen en cuenta: 1) las comorbilidades, las cuales pueden corresponder a un 44% de costo adicional entre los pacientes criticas, li) la atención a pacientes crónicos en casa para evitar la exposición al riesgo, iil) la compensación económica temporal por aislamiento preventivo, y Iv) las intervenciones o estrategias para modificar el comportamiento de los residentes en Colombia”

    Estas proyecciones no tienen sentido ni una base teórica y estadística seria. Ningún país ha tenido este nivel de casos, con o sin restricciones. Hoy, el país con más casos es Estados Unidos con cerca de 1,6 millones, después de cuatro meses, y con seis y media veces más población que Colombia.

    Pero, hay fallas terribles de presentación, no se dice en que tiempo se tendrían los casi 4 millones casos. En el estudio original presentado por el INS se hablaba de 100 días. En el estudio del “Modelo Sir de la pandemia de Covid 19 en Colombia”, para el 18 de abril se hablaba de 696 664 infectados y de casi 20 millones para el 30 de abril.

   Es muy importante exigirle al INS que presente su estudio por el cual se colocaron estas cifras en el decreto, y por qué siempre la directora del INS hablaba de 4 millones de infectados. Que presente los documentos y los modelos.

   Lo más inconcebible es que nadie criticó estas proyecciones absurdas y que la Corte dio vida al decreto sin ninguna observación, creyendo a fe ciega estas absurdas y ridículas proyecciones. Ni siquiera la oposición ni los sindicatos abrieron la boca, todos se dejaron convencer por el poder.

Modelo de investigadores colombianos y suizos

Otro modelo tipo SIR fue el construido por investigadores colombianos de las universidades Javeriana, Antioquia y Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud juntamente con profesores de la Universidad de Berna, Suiza (Gonzales, V., y otros, 2020).  Bajo diferentes valores del parámetro Ro, construyeron un escenario de un mes, del 18 de marzo al 18 de abril de 2020, para estimar el número de casos, utilización de los recursos hospitalarios y tasas de mortalidad.

    Si no se tomaban medidas de mitigación, el 18 de abril se tendrían 613 037 casos, 4573 muertos, algo increíble que en ninguna parte se ha dado en un tiempo tan corto y que implicaría 20 000 casos por día.  Bajo este escenario, “la cantidad de camas hospitalarias y de UCI requeridas serían de 122 607 y 36 782 respectivamente, y como el país contaba con 5600 camas de UCI y otras 5000 de cuidados intermedios, el déficit de camas de 31 182 podría dejar sin atención oportuna y eficaz a seis de cada siete pacientes”.

  Pero con medidas de mitigación tomadas, como aislamiento en hogares, distanciamiento social de mayores de 70 años y paro de actividades productivas, el total de casos se reduciría a 28 600 el 18 de abril, los casos que requerirían cuidados intensivos disminuirían a 1176 y las muertes bajarían a 213, cifras totalmente alejadas de la realidad.

Las declaraciones del INS

Este ambiente apocalíptico sembrado por el poder se ve muy bien pintado en las declaraciones que dio el domingo 29 de marzo a El Tiempo, la directora del INS, la señora Marta Lucía Ospina.

Dice la señora ante las preguntas del periodista de El Tiempo:

¿Seguimos con un estimativo de positivos de cercanos a 4 millones?

Si, pero la mayoría de las personas tienen síntomas leves, que son casi el 80,0%

¿Cuál es el estimativo de posibles muertes?

El rango es enorme. Los servicios de salud tienen una respuesta y desde el gobierno se hace todos los esfuerzos para que sea más efectiva. Pero hablamos de un mínimo de 3000 muertos… pero matemáticamente es una realidad.

   A 20 de mayo el número de contagiados era de 17 687 y el de muertos de 630, muy pero muy lejos del apocalipsis de San Juan. Pero todo esto sirvió para declarar el Estado de Emergencia y quitar dineros a las regiones. Que monstruosidad. Y nadie dijo nada. Todos, incluyendo la oposición y sindicatos, atemorizados ante el argumento falso de la bolsa o la vida. El poder ganó, se impuso el Gran Hermano. Se emitieron todo tipo de decretos, se favoreció a los bancos y las grandes empresas y ahora la idea del poder es la de golpear a los trabajadores y empleados para aumentarla tasa de ganancias de los capitalistas.

Modelo de la Secretaría de Salud del Distrito Capital

Algo similar al INS se da con los estimativos de contagiados y muertes de la Secretaría de Salud, que también utilizó un modelo SIR, parece que con la cooperación del Imperial College, muy criticado en todas partes, por los escenarios tan catastróficos que el señor Neil Ferguson, llamado el Lysenko del liberalismo, ha presentado en el pasado sobre la propagación de epidemias (Cuadro 2).

Cuadro 2 Proyecciones de la Secretaría de Salud de Bogotá del Covid 109

Lo delicado de estas proyecciones es que sirvieron para la toma de decisiones de aislamiento y de inversión. Para Bogotá, con base en estas proyecciones exageradas se tomó la decisión de invertir 200 000 millones de pesos para adaptar 2000 camas en Corferias, bajo el argumento que iba a existir un colapso en Bogotá en los hospitales por la invasión de miles de miles de infectados.

  A 20 de mayo de 2020, la utilización de las UCI en Bogotá no pasaba de 232 (70 para casos confirmados y 162 para probables, información de la Secretaría de Salud), el 36,36%, de las 638 disponibles. Y, además, se ha restringido la atención en los hospitales, y por informaciones que llegan hay sub utilización de cerca del 50,0% y no se atienden los enfermos por orden del gobierno nacional influenciado por asociaciones de medicina, bajo el argumento que primero había que atender a la cantidad de enfermos por coronavirus que iban a ocurrir. Esto puede ser cierto para regiones con déficit de camas UCI, pero no para Bogotá ni para la mayoría de las capitales departamentales. Es decir, parece que hay que evitar primero las muertes de coronavirus que, por otras enfermedades, como si fuera diferente morir por el Covid 19 que por otras patologías. Se da primacía a la vida por el coronavirus que, a morir por cáncer, de trombosis, enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades.

El hospital de Corferias

Las proyecciones alarmistas de la epidemia en la capital llevaron a proyectar un hospital provisional en Corferias, con 2000 camas nuevas y una inversión de $200 000 millones en instalaciones y operación, bajo el supuesto de destinar todos los hospitales y camas existentes a atender a los contagiados por el Covid-19.

En el artículo del domingo 3 de mayo de El Espectador, el columnista Alexander Marín Correa hace una descripción detallada de todos los argumentos del Distrito basados en el estudio de Medicina Preventiva de la Universidad de Berna, Suiza, que planteaban cinco escenarios, y el Distrito tomó el escenario más catastrófico que hablaba de 613 000 contagiados en abril y 4573 muertos.

Como informa el periodista, lo que más pesó en la Secretaría de Salud para definir que se necesitarían entre 2000 y 5000 camas hospitalarias adicionales, fue el estudio de la Secretaría que advirtió un panorama más devastador que el de la Universidad de Berna. En definitiva, se partió de unas proyecciones y análisis super equivocados para meter a la ciudad en esta inversión.  La prueba está en que a 22 de mayo solamente se están utilizado un 36,32% de las UCI disponibles en Bogotá. Una inversión innecesaria cuando esos recursos podrían haberse destinado a mejorar las condiciones de los hospitales del Distrito, pagar buenos salarios al personal de salud, dotarlos de todo el equipamiento y materiales de protección y repartir tapabocas en los barrios marginales.

A 20 de mayo de 2020, el número de casos nuevos diarios de contagiados en Bogotá era de 200, los muertos de 180 y los casos diarios de muertos en los últimos diez días estaban en un promedio de cuatro.

 Grave error el del Distrito como del gobierno nacional, en creer proyecciones apocalípticas de los epidemiólogos y no consultar con verdaderos expertos en modelaje, como los econometristas. Y de acuerdo a nuestras proyecciones, debe llegarse al pico a finales de mayo o comienzos de junio, para comenzar la fase de decrecimiento de la pandemia.

Modelo de la Universidad de los Andes

El modelo de la Universidad de los Andes no se queda atrás en las proyecciones apocalípticas. Fue elaborado por el Grupo de Biología Matemática y Computacional de departamento de Ingeniería Biomédica. Es un modelo que combina modelación por agentes y ecuaciones diferenciales estocásticas, modelo de la línea SIR. Los resultados los escalaron para una ciudad de 8 millones de habitantes como Bogotá.

Realizaron varias simulaciones de restricción y de una política de stop go, es decir, de cerrar, abrir y cerrar. El documento tiene un problema porque no da cifras, sino que está lleno de gráficas. Tomo de las simulaciones la que supone 100% de los adultos en casa, o sea, máxima restricción.

   Bajo esta simulación, con restricciones de marzo 20 al 13 de abril, para el 15 de mayo se tendrían 70 000 contagiados. El pico se daría a finales de julio con más de un millón de contagiados.

En cuanto a las UCI, sin restricciones el pico se produciría el 8 de junio con un requerimiento de más de 2000 unidades. Con restricciones se aplaza el pico hasta el mes de julio, pero con un número similar de UCI necesarias. Es simplemente que se da un deslazamiento del pico.

Son varias las simulaciones que trae el documento, pero en todas los infectados son miles de miles y la necesidad de UCI de más de 2000. No es claro en el documento las simulaciones realizadas, no son claras las cifras. Falta una tabla donde se muestren los resultados de topos los escenarios, lo cual clarificaría mucho el trabajo.

  Quiero resaltar que este documento fue utilizado por los agentes gubernamentales y la alcaldía de Bogotá, periodistas y comentaristas para crear pánico y presionar a que se invirtiera en más UCI. Fue otro instrumento para el fomento del miedo por el poder y para que se aceptaran sus decisiones sin posibilidad de crítica porque se era acusado de ir contra la vida. Hay que aceptar todas las decisiones del poder acríticamente.

Modelo de la Caja Nacional de Previsión

Lo interesante del modelo de la Caja Nacional de Previsión, realizado para atender a sus usuarios es que se realizó a través de un modelo Gompertz con un escenario futuro hasta el 17 de mayo, con base en informaciones hasta el 17 de abril.

Sus resultados no son muy exagerados, para el 18 de mayo da un total de infectados para sus afiliados, para todo el país, de 3213, de 57 muertos y de 147 de necesidades de UCI.  Normalmente., con el modelo exponencial Gompertz, en la fase inicial de una pandemia de alto crecimiento, tiende a sobreestimar las proyecciones, pero mucho menos que las de los modelos de los epidemiólogos.

Modelos de Otero Lecaros y Castellanos

Con los economistas Eduardo Lecaros y Francisco Castellanos venimos desde hace un mes haciendo análisis del Covid 19 y proyecciones con seis tipos de modelos estadísticos econométricos: un modelo VAR, dos modelos de suavizamiento exponencial Holt Wilters multiplicativo y aditivo, un modelo logístico, un modelo Gompertz y uno Bertalanffy

De nuestra experiencia hemos concluido que los modelos VAR, Holt-Winters multiplicativo y Gompertz nos dan los mejores resultados. Nuestras predicciones no son tan absurdas, en algunas los resultados han estado por debajo de la realidad, pero no muy lejos, en otros hemos estado por encima, pero con valores bastante razonables.  En los cuadros 3 y 4 se presentan las proyecciones para Bogotá y el país estimadas el 14 de mayo de 2020 para la predicción base, de una banda con 95% de probabilidad, con los modelos VAR, Holt-Winters multiplicativo y Gompertz. El acierto es bastante grande.

   Nuestros modelos estadísticos econométricos no hacen tantos supuestos como los modelos SIR, SEIR o similares, son sencillos, y los aplicamos para el corto plazo, máximo un mes. Partimos de una realidad histórica: toda epidemia tiene una forma logística en los casos acumulados y una curva en forma de campana o Gauss para los nuevos casos y muertes, e igualmente para los recuperados, a comienzos crecen lentamente, luego se aceleran y finalmente llegan a una asíntota, como se dice popularmente, se aplanan.

Muy grave lo que ha venido ocurriendo con las proyecciones del Covid-19 con los modelos SIR y SEIR, de pronósticos catastróficos, que, infortunadamente, han sido utilizados por el gobierno nacional, la alcaldesa de  Bogotá y otras alcaldías para tomar decisiones  de confinamiento y, más grave, decisiones de inversión equivocadas, en lugar de destinar los recursos para mejorar las condiciones de las UCI, el trabajo del personal de salud, suministrar  material de protección, pagar  buenos salarios y eliminar los contratos OPS que predominan en el sector, por ejemplo en Bogotá, modalidades de trabajo precario que no se han eliminado. También, mejorar los sistemas hospitalarios de muchos municipios que no cuentan con hospitales adecuados, como en Villavicencio, Leticia, Ipiales y muchas ciudades importantes del país.

 El Covid-19 ha mostrado las graves fallas de la Salud en Colombia. Del total de 5845 UCI existentes en el país el 28 de marzo, su número estaba concentrado en más de 50,0% en Bogotá, Atlántico, Antioquia y Valle del Cauca. Seguían regiones como Santander, Tolima, Bolívar y Magdalena y capitales de otros departamentos. Hay regiones que no contaban o no cuentan aún con UCI, en todos los antiguos territorios, en Chocó, Caquetá y a lo sumo 1 unidad por millón de habitantes en la mayoría de los departamentos. Solamente el 10-15% tenían aislamiento adecuado para atender pacientes de Covid-19 (El Tiempo 20 de marzo). Además, hay una inequitativa distribución de UCI o de camas por millón de habitantes en municipios importantes del país y de hospitales prácticamente destruidos por el mal manejo de los mismos.

   Para el 22 de mayo, según información publicada en el diario La República, de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas, se tenía una disponibilidad de 50,0% de UCI, de un total de 8329 en todo el país. Y el sistema hospitalario estaba subutilizado en 47%, por lo cual no existe ninguna razón para las limitaciones para atender todo tipo de enfermedades. Este es un ejemplo de la irracionalidad en la toma de decisiones que lleva a que mueran colombianos por otras enfermedades distintas al coronavirus.

El Covid-19 ha mostrado las condiciones precarias de los trabajadores de la salud. Cómo es posible que la mayoría trabaja bajo el sistema de órdenes de prestación de servicios, las famosas OPS, con salarios bajos, sin medidas de protección, sin instrumentación adecuada. No se puede decir, entonces, que tenemos un sistema de salud bueno, posiblemente sí para una minoría que paga medicina prepagada, con tarifas que solamente unos pocos pueden hacerlo. Así, para personas de más de 62 años, el costo mensual de una prepagada es de 800 000 pesos, y para los de menos edad, de 250 000 a 350 000 pesos. A este sistema de medicina prepagada solo puede acceder un porcentaje bajo de la población colombiana. Para el resto, la medicina es precaria.

    También ha destapado esta crisis la corrupción imperante en el sistema de salud. Hospitales departamentales y municipales entregados a la voracidad de políticos corruptos e ineptos. Esto también hay que acabarlo. El manejo de todos los hospitales debe cambiarse, en ninguna forma hay que permitir la presencia del clientelismo. Hay que sacarlos, como sea, es la salud de 50 millones de ciudadanos.

   Una conclusión clara es la de que hubo una exageración increíble sobre las proyecciones del Covid-19 en cuanto a contagiados y muertes en Colombia que ha llevado a decisiones discutibles de inversión y de confinamiento que van contra los derechos humanos, como toques de queda, picos por género y cédula, casa por cárcel para los mayores de 70 años, una decisión discriminatoria, anti democrática y anti científica..DOP.

*Diego Otero Prada: Ingeniero electricista, con posgradoa en economía, con estudios de doctorado en la Universidad de Pennsylvania donde profundizó en el área de econometría bajo la dirección del profesor Lawrence Klein, premio Nobel de economía, y uno de los padres fundadores de los modelos macroeconómicos, creador del modelo Link de análisis internacional y director de Wharton Econometrics.

17.20.-Joseph E. Stiglitz: «La idea de que el mercado es eficiente y un motor de competitividad es absolutamente errónea» – RODRIGO PONCE DE LEÓN

El premio Nobel de Economía Joseph E. Stiglitz. 

«¿Por qué teme el sector privado que el Gobierno ofrezca hipotecas? Si son más eficientes como aseguran, ¿cuál es el problema? ¿No será que el Gobierno es más eficiente?». Con estas preguntas el Nobel de Economía de 2001 Joseph E. Stiglitz (Estados Unidos, 1943) defiende la «opción pública», la posibilidad de que el Estado ofrezca una serie de servicios que implique más competencia e innovación, baje precios y haga más fácil la vida a los ciudadanos. La «opción pública» es una de las propuestas que este catedrático de economía en la Universidad de Columbia recoge en su último libro, Capitalismo progresista. La respuesta a la era del malestar (editorial Taurus).

Stiglitz explica en conversación telefónica con eldiario.es la necesidad de establecer un nuevo contrato social para dejar atrás los desastres que ha provocado el neoliberalismo. El Nobel de economía asegura que al sector privado le gustan «los monopolios y la explotación» y teme a la competencia, pero está convencido de que se puede «domesticar al capitalismo». Para ello hay que «frenar el poder del mercado» y acabar con los «desequilibrios políticos» estableciendo un buen sistema de contrapesos que impidan que se perpetúe un sistema producto del «ejercicio de poder político y económico por parte de aquellos a los que el sistema beneficia actualmente».

Frente a otros economistas, Stiglitz reniega de la renta básica universal argumentando que prefiere no regalar dinero y poniendo sobre la mesa el papel dignificador del trabajo, además de asegurar que la evolución que necesita la economía en la transición ecológica exigirá millones de puestos de trabajo.

Su libro en España se titula Capitalismo progresista, un concepto que usted no cree que sea un oxímoron. ¿Por qué?

Porque lo que trato de explicar en el libro es que lo que se necesita es un nuevo contrato social. Un nuevo vínculo entre los mercados, el Gobierno y la sociedad civil, donde el mercado va a jugar un papel importante: el capitalismo va a ser parte de la solución, por supuesto no ese tipo de capitalismo sin restricciones asociado al neoliberalismo que ha tenido resultados desastrosos para la sociedad.

Propongo una forma de restaurar un equilibrio en el que el capitalismo sea domesticado de manera que pueda servir a la sociedad. Así que el objetivo del libro es mostrar que no es un oxímoron y que uno puede realmente reformar la economía de mercado.

El mensaje de que el capitalismo falla se lleva repitiendo desde hace años, en sus libros El malestar en la globalización, Los felices noventa o El precio de la desigualdad señalaba los agujeros del sistema. ¿Ha cambiado algo sustancialmente desde entonces?

En mis libros anteriores señalé las deficiencias del sistema pero también que había una forma de cambiar el capitalismo. En mi libro El precio de la desigualdad argumenté el alto precio que se paga por la desigualdad pero también decía que era evitable, que estábamos ante una elección política.

Algunos países han tenido mucho más éxito que otros en la creación de sociedades con altos niveles de igualdad y oportunidades. Y lo que este libro hace es tomar ese tipo de engranaje y tratar de construir una visión más holística de lo que tenemos que hacer para reformar el capitalismo. ¿Qué es lo que está mal? ¿Cuáles son las reformas que harían que el capitalismo sirva a la sociedad? ¿Cómo nos reestructuramos? Hay atisbos para una reforma y su nombre es capitalismo progresista. Se podrían utilizar otros conceptos pero, especialmente para el público americano, queríamos enfatizar que el mercado va a ser parte de la solución. El problema es que hemos perdido el sentido del equilibrio entre los diversos componentes de nuestra sociedad.

En su libro usted señala cómo construir una sociedad más justa sin sacrificar el crecimiento. ¿Qué piensa de las teorías del decrecimiento?

Uno de los discursos de nuestro contexto actual es que no estamos viviendo dentro de los límites que nos marca el planeta porque el crecimiento no es sostenible tal y como lo estamos desarrollando.

En las próximas dos décadas tenemos el potencial para reestructurar la economía y que no haya excesos que pongan en peligro la habitabilidad de nuestro planeta. Tenemos que conseguir una especie de ruptura, como el compromiso en Europa con el New Green Deal.

Tengo posiciones contrarias al decrecimiento porque todavía en todo el mundo hay varios miles de millones de personas que no tienen un nivel de vida adecuado. Así que para aquellos de nosotros en Occidente que tenemos estándares de vida altos no hay necesidad de que sigamos aumentando nuestro nivel de vida material, pero moralmente no podemos negar el derecho de otras personas a tener un nivel de vida decente. Desde una perspectiva global no estamos en la posición en la que podamos decir a esas personas que no es necesario el crecimiento, otra cosa es que cambiemos la forma de crecimiento para hacerlo sostenible.

Lo que parece claro es que la forma más cruel de capitalismo y sus defensores tienen la capacidad de adaptar constantemente el mensaje y hacer atractivo un sistema que empobrece a millones de personas. ¿Por qué cree que tienen éxito?

El título de mi libro en inglés es People, Power, and Profits. Progressive capitalism for an age of discontent (Gente, poder y beneficios. Capitalismo progresista para una era de descontento). La razón por la que incluí poder como segundo concepto es porque trato de mostrar que la razón por la que tenemos el sistema actual es un ejercicio de poder político y económico por parte de aquellos a quienes el sistema actual beneficia claramente.

Es obvio que necesitamos una reforma de este sistema, porque hay un gran desequilibrio. Tenemos que frenar el poder del mercado, especialmente en los Estados Unidos, donde ha habido un fuerte crecimiento de los monopolios.

También hay un fuerte desequilibrio en el poder político. De nuevo, especialmente en los Estados Unidos, donde el dinero tiene tantas implicaciones políticas que distorsiona totalmente las necesidades de la política. Es un sistema que se describe mejor por ‘un dólar-un voto’ que por ‘una persona-un voto’. Obviamente, en un mundo con un alto nivel de desigualdad y un sistema político con este desequilibrio de poder al final votan los dólares y los ciudadanos con un nivel de renta más alto usan su poder para perpetuar y exacerbar su poder económico y político.

En su libro escribe: «La opinión de que el Gobierno es el problema y no la solución es simplemente errónea. Al contrario, la mayoría de los problemas de nuestra sociedad, desde los excesos de contaminación hasta la inestabilidad financiera y la desigualdad económica, han sido creados por los mercados». Pero cuando vemos a gente como Trump en el Gobierno no parece una solución sino una trampa y la confirmación de que los depredadores del capitalismo saben perfectamente cómo controlar el sistema.

La gente me suele decir que hago un buen análisis sobre los fallos del mercado, pero no hablo de los fracasos del Gobierno. Siempre les respondo que, habiendo vivido bajo la presidencia de Bush y ahora con el presidente Trump, todos los americanos sabemos lo que es el fracaso de un Gobierno.

¿Qué se puede hacer? Una de las cosas que enfatizo en mi libro es la importancia de los sistemas de controles y equilibrios (‘checks and balances’) para lograr un equilibrio real entre el mercado, el Estado y la sociedad civil. Necesitamos que el Gobierno controle al mercado, que el mercado controle al Gobierno y que la sociedad civil controle a ambos. Cuando explico cómo haremos que funcione nuestro sistema social, económico y político debemos darle un gran papel a la sociedad civil.

En los Estados Unidos hasta ahora nos hemos sentido afortunados de que, a pesar de que Trump no entiende los principios de buen gobierno y es autoritario, gracias a nuestras instituciones muchas de las cosas que Trump ha intentado no han tenido éxito. Nuestras instituciones se han convertido en un baluarte de la sociedad civil contra sus actuaciones. La preocupación es qué pasará si sigue otros cuatro años más en la Casa Blanca.

Portada del libro de Stiglitz ‘Capitalismo progresista’. TAURUS

En España tenemos un profundo debate sobre el futuro de las pensiones. En su libro usted defiende que la Administración de la Seguridad Social es mucho más eficiente en el desembolso de las prestaciones de jubilación que las pensiones privadas, sin embargo el discurso que parece prevalecer es que las pensiones públicas son inviables.

Hay dos cuestiones diferentes. Una es la eficiencia del sistema público, que es mayor que la del privado. El sistema privado tiene costos de transacción muy altos y es, a menudo, insostenible. Lo vimos en Chile, donde privatizaron el sistema bancario y funcionó por un tiempo, pero finalmente, tras la crisis financiera, el Gobierno ha tenido que salir a rescatar el sistema privado. Ocurrió algo parecido cuando el presidente Bush trató de privatizar parcialmente la Seguridad Social en Estados Unidos, pero dio marcha atrás ante el escándalo público. Si el presidente Bush hubiera tenido éxito, las consecuencias habrían sido devastadoras para la gente durante la crisis financiera. Así que en los Estados Unidos, ya no hay discusión sobre esta aberración.

Otra cuestión es la dificultad de anticipar los cambios demográficos y los compromisos adquiridos por la Seguridad Social y las pensiones públicas que puede ser que tengan que adaptarse a las cambiantes circunstancias y a los ciclos económicos.

En los Estados Unidos lo vivimos con Alan Greenspan, que presidía la Fed. Se observó el aumento de la esperanza de vida que nadie había previsto en la década de 1930 cuando se creó la Seguridad Social y ese aumento de la esperanza de vida había hecho que el sistema de la Seguridad Social no fuera viable a largo plazo. Entonces lo que se hizo fue extender la edad de trabajar, lo cual no es una solución demasiado buena pero tampoco mala, ya que fue suficiente para sostener el sistema de pensiones.

También hay problemas políticos. Las restricciones de la administración Trump a la inmigración y su nefasta política económica van a poner de nuevo la Seguridad Social y el programa de pensiones en peligro, por lo que habrá que revisar el sistema en el futuro.

Usted señala en su libro que no le convence una renta básica universal. Por un lado, porque no cree que se consiga una recaudación fiscal suficiente para financiarla, pero también por lo que usted define como los déficits de dignidad que conlleva el desempleo.

El trabajo es una parte importante para la vida de mucha gente. Les aporta dignidad y la sensación de que se ganan la vida. Que la gente no viva de limosnas es importante, puede ser que para algunos no sea así pero creo que sí lo es para la gran mayoría. Al mismo tiempo, creo que hay muchas necesidades importantes que nuestra sociedad exige como gestionar nuestro camino a través de la transición ecológica. Las personas quieren trabajar y nuestra sociedad necesita trabajadores para hacer esta transición verde, por lo que nuestra primera responsabilidad debería ser proporcionar empleo a todos los que quieran trabajar.

Me gustaría poner el énfasis en no regalar dinero, sino en asegurar que nuestra sociedad proporcione trabajo a todo el que lo quiera.

Una de sus propuestas es «frenar el poder del mercado». ¿Es demasiado tarde para acabar con los monopolios en el sector de la tecnología?

Es un sector donde es aún más importante que frenemos su poder de mercado. Tenemos que forzar a estas empresas a pagar los impuestos que deben y tenemos que aplicarles una regulación, aunque empiezan a comprender que necesitan estar regulados. Mark Zukerberg, fundador de Facebook, aparece en Financial Times hablando de la necesidad de mayor regulación –aunque no estoy seguro de que lo diga en serio– y el pasado fin de semana estuve en un debate sobre el libro del presidente de Microsoft en el que habla de la necesidad de regulación.

Parece que hay una creciente sensación de que su poder de mercado tiene que ser frenado. Europa ha hecho un trabajo mucho mejor que los Estados Unidos, de hecho la comisaria Margrethe Vestager ha tratado de frenar algunas de las prácticas anticompetitivas de estas compañías.

En mi libro señalo que no había razones para entender por qué se permitió que Facebook adquiriera Instagram y WhatsApp, ahora las autoridades deberían obligarles a que se separaren en empresas diferentes.

Otra de sus propuestas es un impuesto a las empresas por la acumulación de datos sobre las personas o incluso que los datos se consideren un bien público. ¿Realmente cree que es factible que se aplique?

Una de las cosas que la tecnología permite es poner impuestos que antes habrían sido técnicamente inviables. Tenemos información sobre lo que está pasando con los datos y cómo se utilizan y tenemos la tecnología para evaluar qué datos se están almacenando, por lo que se puede poner en marcha el impuesto.

Este impuesto puede ser un paso en la dirección correcta, pero habría que hacer más porque ahora las empresas pueden incorporar la información de los datos en algoritmos sin tener los datos almacenados, de manera que usan nuestros datos aunque ya no los tengan: es complicado de entender pero ya hay tecnología que funciona así.

El Nobel de Economía Joseph E. Stiglitz. EFE

Usted propone crear una «opción pública»: «El gobierno crea un programa básico alternativo para ofrecer productos como seguros de salud, rentas de jubilación o hipotecas» porque «la competencia entre el sector público y el privado romperá el poder de mercado». No sé en los EEUU, pero en España los partidos conservadores, los ‘think tanks’ neoliberales, las empresas, etc. tratan de destruir cualquier idea relacionada con la creación de un sector público que compita.

Al sector privado le gustan los monopolios y la explotación. Uno de los puntos que trato de plantear es que, en realidad, si analizamos al sector privado muchos de los beneficios provienen de la explotación y de ejercer un abusivo poder de mercado. La idea de que el mercado es eficiente y un motor de competitividad es absolutamente errónea.

Y el verdadero problema es que tienen miedo. Le temen a la competencia a pesar de que se pasan todo el tiempo hablando de ella. ¿Por qué teme el sector privado que el Gobierno ofrezca hipotecas? Si son más eficientes que el Gobierno como aseguran, ¿cuál es el problema? ¿No será que el Gobierno puede ser más eficiente?

La realidad es que los costes de la banca pública son mucho más bajos y estables que los costes de las pensiones privadas, mientras que el sistema de salud europeo es mucho más eficiente que el sistema de salud privado de Estados Unidos. Son dos ejemplos en los que la opción pública puede proporcionar más innovación y más competencia para bajar los precios. Con la opción pública, el Gobierno podría ofrecer hipotecas y ayudar a los ciudadanos.

Dice que Estados Unidos (y creo que ocurre en todo el mundo) está «evolucionando hacia una economía y una democracia del 1 por ciento, para el 1 por ciento y por el 1 por ciento». ¿Qué se puede hacer con ese 1% de ricos?

La primera y más obvia es frenar su poder político. Si lo conseguimos estaríamos restaurando la democracia para cambiar las reglas del juego de manera que se frenaría su poder económico. Así crearemos una sociedad donde el poder se distribuya más equitativamente y estaría menos concentrado, por eso no se puede separar la política de la economía.

El capitalismo progresista del que hablo puede cambiar las actitudes de la gente. No todo el 1% es tan egoísta como los Koch o Trump, hay mucha gente en el 1% que usa su dinero para el bien público. Si hacemos que el capitalismo progresista funcione, ayudaríamos a que más gente trabaje por el bien público.

Usted escribe que «mientras haya una actividad económica en la que los ingresos privados superen los ingresos sociales, un impuesto servirá para aumentar el bienestar», lo cual parece obvio con respecto al cambio climático pero es complicado de llevar a cabo. ¿Cómo lo abordamos?

Por un lado con la redistribución del poder político, pero también con educación y valores. Parte del problema es que tenemos demasiado poder corporativo tanto en la esfera política como en la económica. Pero también hay que explicar que tenemos que tener impuestos para que los trabajadores tengan una educación adecuada o para financiar la investigación, entre muchos aspectos. Uno de los temas principales de mi libro es la fuente de la riqueza de las naciones que se basa en la creatividad de las personas.

Se está empezando a dar un cambio de mentalidad que empieza a rechazar el extremismo del neoliberalismo, ese tipo de egoísmo que ha generado una situación contraproducente en los últimos 40 años.

En los últimos meses en los Estados Unidos se está criticando duramente que las compañías solo se preocupen de los accionistas y se propone avanzar para que el capitalismo sea beneficioso para todos, de manera que el éxito en nuestra sociedad solo tendrá lugar si empresas, trabajadores, ciudadanos, comunidades y el medio ambiente comparten ese beneficio.

https://www.eldiario.es/economia/Joseph-Stiglitz_0_997401132.html

16.20.-El dilema de la deuda – MICHAEL ROBERTS

He defendido muchas veces que el aumento de la deuda global reduce la capacidad de las economías capitalistas para evitar la depresión y encontrar una forma rápida de recuperarse (ver ‘El tema de la deuda’ en mi libro, The Long Depression y también en World in Crisis).

10 may 2020.- Como explicó Marx, el crédito es un componente necesario para engrasar las ruedas de la acumulación capitalista, al hacer posible la financiación de la inversión en proyectos a más largo plazo y más grandes cuando las ganancias recicladas no son suficientes; y para una circulación más eficiente de capital para la inversión y la producción. Pero el crédito se convierte en deuda y, si bien puede ayudar a expandir la acumulación de capital, si las ganancias no se materializan en cantidad suficiente como para pagar esa deuda (es decir, pagarla con intereses a los prestamistas), la deuda se convierte en una carga que afecta a las ganancias y la capacidad del capital para expandirse.

Además, suceden otras dos cosas. Para cumplir con las obligaciones de la deuda existente, las compañías más débiles se ven forzadas a pedir más préstamos para cubrir el servicio de la deuda, por lo que la deuda aumenta en espiral. Además, el rendimiento en relación con el riesgo de los préstamos para los acreedores puede parecer más prometedor que invertir en capital productivo, especialmente si el prestatario es el gobierno, un deudor mucho más seguro. Por lo tanto, aumenta la especulación en los activos financieros en forma de bonos y otros instrumentos de deuda. Pero si hay una crisis de producción e inversión, quizás en parte causada por los costes excesivos del servicio de la deuda, la capacidad de las corporaciones capitalistas para recuperarse y comenzar un nuevo boom se debilita debido a la carga de la deuda.

En la actual coronacrisis, la crisis está acompañada de una alta deuda global, tanto pública como corporativa y doméstica. El Instituto de Finanzas Internacionales, un organismo comercial, estima que la deuda global, tanto pública como privada, superó los $ 255 billones a fines de 2019. Eso es $ 87 billones más que al comienzo de la crisis de 2008 y sin duda va a ser mucho más alta como resultado de la pandemia. Como escribe Robert Armstrong, del FT : “la pandemia plantea riesgos económicos especialmente grandes para las compañías con balances muy apalancados, un grupo que ahora incluye gran parte del mundo corporativo. Sin embargo, la única solución viable a corto plazo es pedir prestado más, sobrevivir hasta que pase la crisis. El resultado: las compañías enfrentarán la próxima crisis con montones de deuda aún más precaria”.

Como señala Armstrong, “en los Estados Unidos, la deuda corporativa no financiera era de aproximadamente $ 10 billones al comienzo de la crisis. Es decir, un 47 por ciento del producto interior bruto, el mayor índice conocido. En condiciones normales, esto no sería un problema, ya que las tasas de interés mas bajas conocidas hasta ahora han hecho que la deuda sea más fácil de soportar. Los directivos empresariales, al aumentar el nivel de deuda, solo han aprovechado los incentivos que se les presentan. La deuda es barata y deducible de impuestos, por lo que pedir más aumenta las ganancias. Pero en una crisis, sea cual sea su precio, la deuda se vuelve tóxica. A medida que los ingresos caen en picado, los pagos de intereses cobran gran importancia. Los vencimientos de la deuda se convierten en amenazas mortales. La posibilidad de incumplimientos contagiosos aumenta y el sistema se resquebraja”.

Continúa: “esto está sucediendo ya y, como siempre, las compañías están buscando más deuda para mantenerse a flote. Las compañías estadounidenses vendieron $ 32 mil millones de deuda calificada como basura en abril, la mayor cantidad mensual en tres años». Armstrong no sabe qué hacer. “Es poco probable que se pueda contener la deuda corporativa imponiendo regulaciones a los prestamistas. Tras la crisis financiera, los requisitos para el capital bancario se hicieron más rígidos. El apalancamiento simplemente se desplazo de los balances bancarios y reapareció en el sistema bancario en la sombra. Una medida más prometedora sería poner fin a la deducción fiscal de intereses. Privilegiar un conjunto de proveedores de capital (prestamistas) sobre otro (accionistas) nunca tuvo sentido y fomenta la deuda”.

Martin Wolf, el gurú económico de FT, cree que tiene una respuesta. Piensa que el problema es que hay demasiado ahorro en el mundo y no suficiente gasto. Y este «exceso de ahorro» significa que los deudores pueden pedir prestado a tasas de interés muy bajas en una espiral ascendente interminable. Wolf basa su análisis en el trabajo de dos conocidos economistas, Atif Mian y Amir Sufi. Mian y Sufi escribieron hace unos años un libro titulado House of Debt, del que hice una recesión en su momento. ¡Fue considerado por el gurú keynesiano, Larry Summers, como «el mejor libro de este siglo»!

Para los autores, la deuda es el principal problema de las economías capitalistas, por lo que todo lo que tenemos que hacer es resolverlo. Lo extraño de su argumento es que, si bien reconocen que la deuda del sector público no fue la causa de la Gran Recesión, como los economistas neoliberales partidarios de la austeridad pretenden, culpan de ello no a la deuda corporativa ni al pánico financiero, sino al aumento de la deuda familiar. Afirman que » tanto la Gran Recesión como la Gran Depresión fueron precedidas por un gran aumento de la deuda de los hogares… Y ambas depresiones comenzaron con una gran caída del gasto de los hogares». Mian y Sufi muestran con una serie de estudios empíricos que cuanto mayor es el aumento de la deuda en una economía, más difícil es la caída del gasto del consumidor en la recesión. Pero no se dan cuenta de que es una caída en la inversión empresarial lo que presagia la crisis de la producción capitalista, no una caída en el gasto de los hogares. Yo y otros hemos aportado mucha evidencia empírica sobre esto.

En su original libro, Mian y Sufi no abordan la razón del aumento inexorable de la deuda, corporativa y doméstica, desde principios de la década de 1980. Ahora en nuevos estudios, citados por Martin Wolf, Mian y Sufi ofrecen una razón. La espiral de la deuda (de los hogares) fue causada por los ricos que se hicieron más ricos y ahorraron más, mientras que la parte inferior de la escala de ingresos ganó menos y, por lo tanto, ahorró menos. Los ricos no invirtieron sus riquezas adicionales en inversiones productivas, sino que las acumularon, o las dedicaron a la especulación financiera, o las prestaron a los pobres a través de hipotecas. La deuda de los hogares se disparó debido a un «exceso de ahorro» de los ricos.

Los ricos se hicieron más ricos y ahorraron más, mientras que la inversión en activos productivos se desvaneció.

Por lo tanto, el «exceso de ahorro» de los ricos es la causa del bajo crecimiento de la inversión y la productividad de las principales economías capitalistas.

Mian y Sufi sostienen en su segundo documento que, debido a que los hogares más pobres pidieron más préstamos, forzados por los bajos ingresos y alentados por las bajas tasas de interés posibles gracias al exceso de ahorro de los ricos, la deuda de los hogares se disparó hasta el punto de que redujo la ‘demanda agregada’ y ralentizó el crecimiento económico hasta el punto de un «estancamiento secular». Esta teoría de la «demanda endeudada» explicaría que cuando «la demanda está suficientemente endeudada, la economía se atasca en una trampa de liquidez impulsada por la deuda, o sea, una trampa de la deuda». Esto es lo que habría costado el servicio de la deuda si las tasas de interés no hubieran caído después de la década de 1980.

Wolf cita otra versión del mismo argumento de que la excesiva deuda es causada por demasiado ahorro y es la causa de las crisis en el capitalismo. Su origen es la escuela post-keynesiana de Minsky. David Levy, jefe del Centro de Pronóstico Jerome Levy, argumenta en un artículo, Bubble or Nothing, que «la deuda agregada creció más rápido que el ingreso agregado», por lo que «hace que la actividad financiera sea cada vez más peligrosa y alienta un comportamiento con más riesgo». Levy ve el riesgo no tanto en el tamaño de la deuda como en su creciente fragilidad, como argumentó Minsky.

Sin embargo, a diferencia de Mian y Sufi, Levy señala correctamente la importancia del aumento de la deuda corporativa, no de la deuda de los hogares. La relación deuda financiera / valor agregado bruto del sector corporativo no financiero está cerca de un nuevo máximo histórico.

“Además, si se excluye al 5% mayor de las corporaciones que cotizan en bolsa, la imagen de apalancamiento corporativo es más extrema y preocupante (gráfico 45). Una indicación del riesgo asociado con este mayor apalancamiento corporativo es el profundo aumento en la proporción de compañías con calificaciones justo por encima de los niveles basura en los últimos 10 años».

Una vez más, Levy muestra que «desde mediados de la década de 1980, la economía de los EEUU se ha visto arrastrada por una serie de ciclos cada vez más dominados por el balance, cada ciclo implica en cierta medida préstamos imprudentes y especulación de activos que conducen a crisis financieras, presiones deflacionarias y prolongada debilidad económica». En otras palabras, en lugar de invertir en activos productivos, las corporaciones se dedican a fusiones y especulaciones financieras de manera que gran parte de sus ganancias provienen cada vez más de ganancias financieras en lugar de ganancias en la producción.

La rentabilidad relativa al valor bursátil de las empresas se redujo drásticamente, o más precisamente, el valor bursátil de las compañías se disparó en comparación con las ganancias anuales en la producción.

Levy concluye que «sin la expansión del balance (es decir, la compra de activos financieros), es extremadamente difícil lograr los beneficios necesarios para que la economía funcione». Además, una vez que se logran esas ganancias, también es extremadamente difícil evitar que los hogares y las empresas respondan pidiendo prestado e invirtiendo, acelerando así la expansión del balance y anulando todo su propósito. Burbuja o nada”.

¿Qué aprendemos realmente de todo esto? Mian y Sufi enfatizan la creciente desigualdad desde la década de 1980, un trasvase de ingresos de los más pobres al 1% superior, lo que lleva a un aumento de la deuda de los hogares y un exceso de ahorro. Pero no explican por qué hubo una creciente desigualdad desde principios de la década de 1980 e ignoran el aumento de la deuda corporativa, que seguramente es más relevante para la acumulación de capital y la economía capitalista. La deuda de los hogares aumentó debido a los préstamos hipotecarios a tasas más bajas, pero, en mi opinión, ese fue el resultado del cambio en la naturaleza de la acumulación capitalista de la década de 1980, no la causa.

Y en realidad Mian y Sufi insinúan exactamente eso. Señalan que el aumento de la desigualdad desde principios de la década de 1980 «reflejó cambios en la tecnología y la globalización que comenzaron en la década de 1980». Exactamente. ¿Qué pasó a principios de la década de 1980? La rentabilidad del capital productivo había alcanzado un nuevo mínimo en la mayoría de las principales economías capitalistas (la evidencia de esto es abrumadora – ver World in Crisis).

La profunda caída de 1980-1982 diezmó los sectores manufactureros en el norte global y debilitó a los sindicatos una generación. Se sentaron las bases para las llamadas políticas neoliberales que buscaban aumentar la rentabilidad del capital a través de un aumento en la tasa de explotación. Y fue la base para un trasvase de capital de los sectores productivos en el ‘norte global’ al ‘sur global’ y hacia el capital ficticio del sector financiero. Se invirtieron los beneficios y el dinero prestado en bonos y acciones, lo que redujo las tasas de interés y aumentó las ganancias de capital y los precios de las acciones. Las empresas lanzaron un programa interminable de recompra de sus propias acciones para aumentar los precios de las acciones y pidieron prestado para hacerlo.

Pero esto no redujo la ‘demanda agregada’; por el contrario, el consumo de los hogares aumentó a nuevos máximos. Lo que puso fin a este auge crediticio especulativo fue la disminución de la rentabilidad del capital desde fines de la década de 1990, que condujo al pinchazo de la burbuja de «alta tecnología» de 2001 y, finalmente, al colapso financiero y a la Gran Recesión de 2008. El «exceso de ahorro» es en realidad el otro lado de una «escasez de inversión». La baja rentabilidad de los activos productivos se convirtió en una burbuja especulativa alimentada por la deuda en activos ficticios. Las crisis no son el resultado de un déficit de «demanda endeudada»: son causadas por un déficit de rentabilidad.

Pero, ¿cómo sale el capitalismo de esta trampa de la deuda? Este es el dilema de la deuda.

Wolf, Mian y Sufi consideran que es a través de la redistribución de los ingresos. Wolf cita a Marriner Eccles, jefe de la Reserva Federal de los Estados Unidos en la Gran Depresión de la década de 1930. En 1933, Eccles declaró ante el Congreso: “Es en interés de los que más tienen. . . que debemos tomar de ellos una cantidad suficiente de su excedente para permitir que los consumidores consuman y que las empresas operen con ganancias”. Como se puede ver, a los ricos les interesa que el gobierno tome parte de su dinero para ayudar a los pobres a impulsar el consumo.

Mian y Sufi dicen: «Escapar de la trampa de la deuda requiere tener en cuenta políticas macroeconómicas menos habituales, como las centradas en la redistribución o aquellas que reducen las causas estructurales de la alta desigualdad». Por lo tanto, debemos reducir la alta desigualdad abordando las «causas estructurales». En mi opinión, eso significa abordar características estructurales como la creciente concentración y centralización de los medios de producción y las finanzas, no solo la creciente desigualdad de ingresos.

De hecho, Wolf parece tener una visión más radical: “ahora tenemos una gran oportunidad para reemplazar los préstamos del gobierno a las empresas en la crisis de Covid-19 con compras de acciones. De hecho, con las tasas de interés ultrabajas actuales, ¡los gobiernos podrían crear rápidamente fondos soberanos muy baratos! El estado debería intervenir y comprar las acciones de aquellas compañías con grandes deudas que no pueden pagar. Pero, en efecto, esto significaría que los gobiernos compran compañías débiles que ya son ‘zombis’, mientras que las grandes corporaciones rentables permanecen intactas.  El objetivo gubernamental sería salvar el capitalismo, no reemplazarlo. Aquí Wolf sigue de cerca la línea del FT: «Los mercados libres deben protegerse durante la pandemia, con una intervención estatal inteligente y específica que pueda ayudar al capitalismo a recuperarse después de la crisis».

Por el contrario, Levy es pesimista en cuanto a que exista una solución que evite las crisis: «no existe un conjunto realista de políticas federales para resolver sin problemas el dilema de la Economía del Gran Balance General, ni siquiera un borrador de cuáles deberían ser las políticas óptimas». Marx estaría de acuerdo en que la única forma de salir de esta depresión es a través de la depresión. El ex jefe del FMI, el (infame) Dominic Strauss Kahn, reconoce que los estrategas del capital deben permitir la liquidación de las empresas zombis y que el desempleo aumente, porque «la crisis económica, al destruir el capital, puede proporcionar una salida». Las oportunidades de inversión creadas por el colapso de parte del aparato productivo, así como el efecto sobre los precios de las medidas de apoyo, pueden revivir el proceso de destrucción creativa descrito por Schumpeter».

Para poner fin a la espiral de deuda y capital ficticio se requerirá mucho más que gravar más a los ricos o comprar las compañías más débiles con deuda gubernamental. Como dice Wolf: “Tendremos que adoptar alternativas más radicales. Una crisis es un excelente momento para cambiar de rumbo. Comencemos ahora mismo». Por supuesto, para salvar al capitalismo, no para reemplazarlo.

https://www.sinpermiso.info/textos/el-dilema-de-la-deuda 

16.20.-DECISIÓN 535
Arancel Externo Común


LA COMISION DE LA COMUNIDAD ANDINA,

VISTOS: Los Capítulos VI y VIII del Acuerdo de Cartagena y las Decisiones 322370371, 375, 383, 384, 392, 402, 403, 410, 411, 417, 430, 432433, 444, 453454458465466, 469, 471482485, 495, 496, 497, 507508, 512, 517518 y 520 de la Comisión y las Resoluciones 501 de la Junta del Acuerdo de Cartagena y 60, 163, 214, 492 y 620 de la Secretaría General;

CONSIDERANDO: Que el Consejo Presidencial Andino, reunido el día 30 de enero de 2002 en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, con el propósito de consolidar la Unión Aduanera, adoptó las Directrices números 11, 12, 13, 14, 15 y 16, mediante las cuales se aprobaron los lineamientos para la adopción de un arancel externo común para ser aplicado por los Países Miembros a más tardar el 31 de diciembre de 2003, el mismo que deberá sustituir el Arancel Externo Común vigente a la fecha;

DECIDE:

Artículo 1.- Aprobar el Arancel Externo Común de la Comunidad Andina, que figura en el Anexo I de la presente Decisión.

Bolivia podrá aplicar una tarifa del 10 por ciento ad valórem a las subpartidas que conforme a esta Decisión se ubiquen en el nivel de 20 por ciento.

Los Países Miembros podrán diferir hasta el 0 por ciento los aranceles para materias primas e insumos no producidos en la Subregión, según la nómina que mantiene la Secretaría General de la Comunidad Andina.

Artículo 2.- Los Países Miembros podrán diferir hasta el 0 por ciento los aranceles para los bienes de capital no producidos en la Subregión, según la lista que figura en el Anexo II de la presente Decisión.

Artículo 3.- Cuando se produzcan distorsiones en el comercio intrasubregional de un producto, ocasionadas por diferencias en los niveles arancelarios de sus insumos, materias primas o bienes intermedios producidos en la Subregión, por la aplicación de regímenes aduaneros especiales, de preferencias arancelarias otorgadas a terceros países o de diferimientos del Arancel Externo Común, y el País Miembro afectado desea aplicar medidas correctivas, deberá solicitar autorización previa a la Secretaría General de la Comunidad Andina.

La Secretaría General, en un plazo no mayor de sesenta días a partir de la presentación de la solicitud, verificará la existencia de las distorsiones al comercio y autorizará o denegará la medida correctiva, la cual podrá consistir en la adopción de derechos compensatorios o en el establecimiento de requisitos específicos de origen, con base en la Decisión 417 de la Comisión y sus modificatorias. No serán objeto del establecimiento de medidas correctivas las distorsiones que resulten de diferencias arancelarias autorizadas en la presente Decisión, ni aquellas que resultarían en la imposición de un derecho correctivo insignificante o que afecten un volumen mínimo de importaciones.

Artículo 4.- Los aranceles de los bienes que correspondan al sector automotor se regirán por lo dispuesto en la Decisión 444 y en aquellas Decisiones que la complementen, modifiquen o sustituyan, para Colombia, Ecuador y Venezuela.

Artículo 5.-
 Los Países Miembros aplicarán no más tarde del primero de enero de 2004, un mecanismo de estabilización de precios, de acuerdo con los términos de la Declaración de Santa Cruz del Consejo Presidencial Andino, a un conjunto de productos agropecuarios no superior a los que se indican en el Anexo III, de acuerdo con las disposiciones que al efecto aprueben antes de la fecha indicada.

DISPOSICIONES FINALES

Artículo 6.- La estructura arancelaria definida en los artículos 1 y 2 de la presente Decisión, así como el mecanismo de medidas correctivas previsto en el artículo 3, entrarán en vigencia a partir del día primero de enero de 2004.

Artículo 7.- Las Decisiones 370371, y aquellas que las complementen, modifiquen o amplíen, mantendrán su vigencia en aquello que no resulte incompatible con lo dispuesto en la presente Decisión.

Artículo 8.-
 En los términos fijados en el artículo 5 de la presente Decisión, los Países Miembros continuarán aplicando el actual sistema andino de franjas de precios para productos agropecuarios, hasta tanto se adopte el nuevo sistema comunitario que lo sustituya. Los Países Miembros que no estén sujetos al sistema andino de franjas de precios, podrán continuar aplicando mecanismos nacionales de estabilización de precios para productos agropecuarios, hasta tanto se adopte el nuevo sistema comunitario.

DISPOSICIONES TRANSITORIAS

Primera.- En un plazo no mayor de noventa días, la Secretaría General presentará a la Comisión una propuesta de Decisión, mediante la cual se adopte un reglamento para la aplicación del mecanismo de medidas correctivas establecido en el artículo 3 de la presente Decisión. En la elaboración de esta propuesta, la Secretaría General se basará en lo que sea aplicable en reglas, procedimientos y metodologías similares a los previstos en la Decisión 415 de la Comisión sobre medidas correctivas por diferencias arancelarias entre Perú y los demás Países Miembros.

Segunda.- Sin perjuicio de lo previsto en la presente Decisión, los Países Miembros continuarán negociando con miras a definir, antes del 15 de diciembre de 2002, un arancel externo común para los productos que no estén incluidos en la lista del Anexo I.

Dada en la ciudad de Lima, Perú, a los catorce días del mes de octubre del año dos mil dos.

ANEXOS I, II y III
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  • 14.20.-«Existe un riesgo real de ver el final de la primera ola sin una respuesta científica clara» VÉRONIQUE RADIER
  • Epidemiología y reinicio económico  SERGIO CLAVIJO
  • Por un debate más saludable sobre COVID-19 – RODRIGO UPRIMNY

France Mentré: «Un primer análisis intermedio tendrá lugar a mediados de abril de 2020.» (Foto DR), El profesor France Mentré dirige el departamento de epidemiología, bioestadística e investigación clínica de la APHP y la Universidad de París, y supervisa la metodología del estudio DisCoVeRy realizado por Inserm para determinar la efectividad de los diferentes tratamientos, incluida la hidroxicloroquina, en el tratamiento de Covid-19. Entrevista.

¿Es la proliferación de estudios sobre tratamientos contra Covid-19 una garantía de efectividad o, por el contrario, un signo de trastorno? France Mentré, uno de los gerentes del estudio European Discovery, responde nuestras preguntas.

2 may 2020.- Pasan las semanas y el Covid-19 todavía deja a la comunidad científica de todo el mundo con la mayor precaución. ¿Cuál es el mejor tratamiento para tratar este virus? ¿Hay al menos un tratamiento efectivo en alguna parte? Es para responder a estas preguntas que Discovery, un ensayo clínico, se ha llevado a cabo en 3.000 pacientes desde el 22 de marzo en Europa. Pero también está el estudio Solidaridad, realizado por la OMS y docenas de otros, en todo el mundo. Una efervescencia que no es necesariamente una garantía de eficiencia, lamenta France Mentré, director del departamento de epidemiología y bioestadística de AP-HP, uno de los gerentes de Discovery.

Cientos de ensayos están actualmente en curso en todo el mundo. ¿Esta emoción permitirá la rápida llegada de una droga contra Covid-19?

En estas circunstancias muy excepcionales de una pandemia, los investigadores lograron acortar los plazos como nunca antes había sucedido, con nuevos métodos. Sin embargo, un tratamiento comprobado para esta enfermedad no es para mañana. La validación de la eficacia y la seguridad de un medicamento, de una manera que no deja lugar a dudas, requiere imperativamente una cierta masa de datos relacionados con muchos pacientes. De lo contrario, los prejuicios y las debilidades pueden conducir a interpretaciones erróneas.

El mundo está buscando tratamiento para Covid-19

Los estudios chinos, por ejemplo, incluyeron pequeñas cohortes y no arrojaron resultados significativos. Y luego, están sujetos a precaución. Por lo tanto, es muy sorprendente que los médicos no informaron ciertos efectos secundarios, como la pérdida del olfato o los trastornos neurológicos que hemos observado y que se encuentran entre los marcadores más comunes de Covid-19. ¿Los extrañaron, prefirieron no mencionarlos …?

¿Cuándo cree que la prueba Inserm Discovery, para la cual usted es uno de los gerentes, podrá proporcionar respuestas confiables?

Depende de nuestra capacidad para incluir suficientes pacientes, más de 3.000 en varios países europeos. Implica evaluar el efecto de cuatro moléculas ya conocidas, Remdesivir, un antiviral diseñado contra el Ébola, Lopinavir y Ritonavir, recetado contra el VIH, asociado o no con interferón, y finalmente hidroxicloroquina [incluyendo la eficacia es defendida con uñas y dientes por Pr Didier Raoult ]. Algunos países, que se habían ofrecido como voluntarios, se han retirado, y actualmente estamos trabajando con Alemania, Luxemburgo en particular. Esperamos haber «reabastecido» a los pacientes para fines de mayo. Luego tomará al menos un mes procesar y analizar los resultados. No hay garantía de que ninguno de estos tratamientos cumpla sus promesas, pero deberíamos ser capaces de proporcionar respuestas comprobadas para esta fecha, tanto en términos de sus efectos como de su seguridad.

Didier Raoult: «Toda esta historia terminará como sangre contaminada»

¿A quién van dirigidos? ¿A los pacientes más gravemente afectados?

Salvar vidas, reducir la mortalidad de aquellos que todavía llenan hospitales hoy, de los cuales un colega de reanimación en el hospital Bichat me dijo recientemente: »  Los veo morir todos los días» , esa es obviamente la prioridad. Sin embargo, Discovery también se relaciona, por dos tercios, con pacientes hospitalizados por daño pulmonar pero que no tienen insuficiencia respiratoria. El objetivo, en este caso, es evitar el empeoramiento de su estado y el paso en la unidad de cuidados intensivos.

Se están preparando otros estudios para enfoques terapéuticos en una etapa temprana de Covid-19. Pertenezco al consejo científico de uno de ellos. Aborda los primeros síntomas de pacientes mayores de 65 años que dan positivo, con el objetivo de evitar que empeoren, pero también de frenar su contagio, que obviamente es un aspecto muy importante. Estos estudios requieren un control muy cuidadoso de los efectos secundarios, ya que los pacientes no se benefician de la supervisión hospitalaria. Y luego, la ausencia de cualquier toxicidad es aún más esencial, ya que afecta a las personas que, más del 80%, sanarán espontáneamente.

¿Y qué hay de Solidaridad, la prueba lanzada por la OMS en la metodología en la que también participaste?

Debe entenderse que esta es la primera vez: nunca antes se habían organizado ensayos internacionales a gran escala. Para poder recopilar datos de muchos países, su protocolo se ha reducido a lo esencial: un puñado de datos sobre la condición de los pacientes se recopilan al comienzo de la enfermedad, luego, después de la administración del tratamiento, se observa si pasan o no en cuidados intensivos, la duración de la hospitalización y, por supuesto, la tasa de mortalidad.

Los pacientes no realizan exámenes biológicos, como la medición diaria de la carga viral, o escáneres como en Discovery, que lanzamos antes de la iniciativa de la OMS. Nuestros datos serán transmitidos a Solidaridad e integrados allí. Luego, como es la norma, un comité completamente independiente analizará los resultados sin nuestro conocimiento. Los dos comités de estos ensayos, presididos por estadísticos de alta reputación, se consultarán para informarnos tan pronto como observen indicaciones convincentes de eficacia o toxicidad. Hemos sido criticados por ello, es cierto que puede parecer extraño no dominar la comunicación, pero todo irá muy rápido y es la única forma de evitar la cacofonía a nivel internacional.

Entonces podemos tener el corazón despejado, incluso sobre la famosa hidroxicloroquina, que el profesor Raoult afirma que es efectiva durante semanas. Algunos se preguntaban por qué no estaba previsto de inmediato en este protocolo …

Es cierto que no se planificó originalmente ni en la prueba de la OMS ni en la nuestra. Pero lo agregamos rápidamente antes de que comenzaran. Por mucho que el ensayo observacional realizado por el profesor Raoult en marzo con alrededor de ochenta pacientes fuera interesante y pudiera entenderse en contexto, el nuevo estudio que lanzó plantea preguntas.

Didier Raoult: «Toda esta historia terminará como sangre contaminada»

¿Por qué, de una población de mil pacientes, no ha proporcionado un grupo de control [ un grupo al que se administra un placebo en lugar de hidroxicloroquina, nota del editor] que hace posible juzgar la efectividad de su tratamiento? Especialmente cuando el objetivo es generalizar un medicamento a pacientes sin síntomas y que sanarán espontáneamente en el 85% de los casos. Además, este ensayo no parece respetar ciertos aspectos reglamentarios y no ha recibido la aprobación de la ANSM [ Agencia Nacional para la Seguridad de Medicamentos y Dispositivos de Salud].

Algunos investigadores cuestionan la falta de rigor en los ensayos, lo ven como una de las causas del fracaso terapéutico contra el virus del Ébola. Que piensas

La enfermedad por el virus del Ébola mata al 50% de los infectados, no fue posible, en una emergencia, administrar un placebo a una parte de los pacientes, pero ese no es el problema principal. La multiplicación de ensayos en diferentes países sin concertación internacional, sin coordinación, no ha permitido reunir un número suficiente de pacientes para generar resultados significativos. Sin embargo, me temo que todavía no hemos aprendido las lecciones de este fracaso, ya que, en paralelo con Solidaridad y Descubrimiento, se han lanzado docenas de pruebas en todas las direcciones.

Gran Bretaña lanzó Recovery, que ya tiene 6,000 pacientes, en los Estados Unidos, el NIH lanzó un importante ensayo sobre Remdesivir sin integrar el protocolo internacional de Solidaridad de la OMS. Solo en Francia, tenemos treinta y cinco ensayos terapéuticos en curso, ya sea con antivirales, antiinflamatorios o el cuidado de pacientes en el hogar. Dos estudios de prevención a largo plazo bastante similares con personal sanitario no infectado se lanzan en Francia al mismo tiempo.

Pudimos llevar rápidamente a Discovery a un gran número de pacientes, pero hoy el ritmo se ha ralentizado, en parte debido, afortunadamente, a la disminución en el número de nuevos pacientes en el hospital, pero también debido a ¡Estos múltiples protocolos entre los cuales debemos elegir! Todos los médicos pueden preguntarse si prefiere estudiar los antivirales, los efectos de la aspirina, los corticosteroides, la transmisión de anticuerpos que contienen plasma, etc. La coordinación no ha funcionado y el consejo de salud pública pronto emitirá una opinión al respecto, pero existe un riesgo real de ver el final de esta primera ola sin respuestas claras de ninguno de estos estudios.

Sin embargo, sería crucial, antes de una inevitable segunda ola del virus, poder descartar moléculas excesivamente tóxicas o identificar las más prometedoras. Es por eso que esperamos poder entregar resultados antes del verano. Este primer paso nos permitiría desarrollar terapias duales, a menudo más efectivas contra enfermedades infecciosas, y luego, luego, probar los nuevos medicamentos específicos contra Sars-Cov-2 que los investigadores están desarrollando actualmente.

¿Coronavirus, enfermedad de Kawasaki? Lo que sabemos sobre la misteriosa patología inflamatoria que afecta a los niños.

Tomó años desarrollar medicamentos efectivos para la hepatitis C o el VIH. ¿Cuándo podemos esperar lograr esto contra el coronavirus?

En la investigación contra este nuevo virus, hemos ido mucho más rápido gracias en particular a los avances en la secuenciación del genoma, los avances en genética, virología y también gracias a una movilización excepcional. Como recordó la  profesora Florence Ader durante el primer discurso del primer ministro, hicimos en tres meses lo que había tomado tres años para el VIH.

El trabajo in vitro ya ha comenzado, pero todavía estamos muy lejos de los primeros protocolos de pacientes. Remdesivir ha demostrado su efectividad contra el coronavirus en monos, y da resultados muy prometedores en los Estados Unidos, pero menos en un estudio en China. Este medicamento, que se administra por vía venosa, causa efectos secundarios, por lo que solo se puede considerar en casos graves de la enfermedad. En general, contra las enfermedades virales agudas, como este coronavirus, el Ébola, la gripe o incluso el resfriado común, hay claramente menos ejemplos de tratamientos efectivos que contra las enfermedades virales crónicas, como el VIH o la hepatitis. Es sobre todo en una vacuna que nuestras esperanzas descansan para preservar a las personas más frágiles y que podemos reanudar una vida normal.

Precisamente, ¿qué pasa con las esperanzas de vacunas cuando la inmunidad duradera y estable no parece estar garantizada en pacientes infectados?

Esto no impedirá necesariamente el desarrollo de una vacuna eficaz capaz de provocar respuestas inmunes más fuertes. El coronavirus parece hasta ahora relativamente estable, con pequeñas mutaciones, pero solo estamos al principio. El consorcio Reactor de Inserm, al que pertenezco, se dedica al estudio de estas enfermedades virales emergentes que se derivan de este cambio en las relaciones humanas con la flora y los animales. Dado nuestro estilo de vida, la presión cada vez mayor sobre los entornos naturales, es probable que estas zoonosis continúen afectándonos.

«El Covid-19 era inevitable e incluso predecible» debido a nuestro impacto ecológico

El descubrimiento de un fármaco «viral» de amplio espectro contra estos diferentes virus, incluso si ninguno ha demostrado una eficacia muy específica contra una enfermedad en particular, también es una vía preferida.

Entrevistado por Véronique Radier.

https://www.nouvelobs.com/coronavirus-de-wuhan/20200502.OBS28266/il-existe-un-vrai-risque-de-voir-se-terminer-la-premiere-vague-sans-reponse-scientifique-claire.html

14.20.-Epidemiología y reinicio económico SERGIO CLAVIJO 

Para poder enfrentar la siguiente fase deberíamos entender mejor las estadísticas epidemiológicas. 

Tras mes y medio de aislamiento social, Colombia reinició el 27 de abril su tránsito hacia la cuasinormalización de la actividad económica. Pero todos sabemos que será un proceso lento que nos tomará cerca de un año. Este tránsito solo será exitoso si evitamos el rebrote en Colombia, teniéndose un registro bastante subestimado de solo unos 6.000 infectados y 300 fallecidos. Para poder enfrentar la siguiente fase del reinicio, anunciada para mediados de mayo, deberíamos entender mejor las estadísticas epidemiológicas. De esto dependerá la exitosa recuperación en forma de V sostenida, en vez de una W con recaída. 

3 may 2020.- Se ha dicho que “tranquilos” que el covid-19, aunque muy contagioso, deja una tasa de mortalidad solo del 1 % por ciento en poblaciones jóvenes, pero llega al 15 % en las añejas. El promedio global de su mortalidad aparente es del 7 %. Si bien esta cifra es inferior a la mortalidad Sars del 30 %, el problema es que esta métrica no solo subestima los infectados, sino también los fallecidos (¡quién lo creyera!).

En efecto, una contabilidad epidemiológica correcta debería comparar el total de fallecidos (por cualquier causa) entre periodos equivalentes del 2020 vs. el 2019. Esa diferencia correspondería a los fallecidos atribuibles al covid-19 (‘ceteris paribus’). De esta manera se corrige la omisión por no reportados como infectados o por fallecidos fuera de hospitales. La aplicación de este método ha develado que se tiene una subestimación de fallecidos atribuibles al covid-19 cercana al 52 % en Lombardi (Italia) o del 22-35 % en España, el Reino Unido o Francia. En Nueva York no se encontraron subestimaciones significativas.

Suponiendo que el subregistro global de fallecidos por covid-19 hubiera promediado 20 %, se tendrían 260.000 fallecidos (en vez los 220.000 reportados) y una tasa de mortalidad del 8 %. Y en Colombia serían como 360 fallecidos, en vez de los 300 reportados. Pero como en Colombia, entre tanto, han bajado las muertes vehiculares y por homicidios a lo largo del 2020, valdría la pena que Minsalud nos indicara el grado de subregistros de muertes por covid-19, usando este otro método.

Estas consideraciones contables refuerzan la urgencia de acertar en la nueva fase de reinicio pausado y selectivo. Duque y las autoridades territoriales parecen ser conscientes de ello; pero ojalá que continúe su adecuada coordinación, contrastando con la cacofonía mostrada por Trump con sus gobernadores.

Deben evaluarse también las mejores prácticas globales y su relevancia. Por ejemplo, se ha elogiado el caso de Suecia, donde nunca se aplicó la cuarentena obligatoria. Pero sucede que allí se recurrió a la conciencia de ‘los mejor educados del mundo’ y se trata de hogares unipersonales en más del 50 % de los casos. Aun así, van por 2.500 muertos en una población de solo 10 millones.

Así, la verdad es que Suecia poco o nada tiene que ver con nuestra realidad macondiana, pues ellos viven en voluntaria cuarentena cuasipermanente y, además, disfrutan de alto teletrabajo por sus aportes al mundo digital. En el Reino Unido, Estados Unidos, Francia y España se han tenido altas tasas de contagio (90-150/día por millón de habitantes vs. 40 en Suecia) debido a su elevada densidad urbana y a cuarentenas adoptadas tardíamente.

En síntesis, las estadísticas del covid-19 en Colombia no son del todo tranquilizadoras. Baste compararnos con Chile: allí se contabilizan 15.000 contagiados y 220 fallecidos respecto de 20 millones de habitantes. Colombia arroja 300 fallecidos respecto a 50 millones, pero ¿será que solo tenemos 6.000 contagiados? Ha llegado la hora de prepararnos en materia de salud pública para enfrentar un reinicio gradual-selectivo. De ello dependerá alcanzar la recuperación en V frente a esta pandemia.

https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/sergio-clavijo/epidemiologia-y-reinicio-economico-columna-de-sergio-clavijo-

14.20.-Por un debate más saludable sobre COVID-19 – RODRIGO UPRIMNY

A raíz del aislamiento, es evidente la parálisis de actividades relacionadas con la industria de la alimentación, el turismo y el entretenimiento. Esto tiene en problemas a muchas empresas, y al empleo en total incertidumbre. Foto: AP 

El COVID-19 implica dilema éticos difíciles en un contexto de gran incertidumbre. Los dilemas son reales, pues ciertas medidas útiles para prevenir contagios, como la cuarentena, afectan intensamente las libertades y tienen consecuencias económicas negativas, en especial sobre poblaciones vulnerables. Y esas decisiones deben tomarse cuando aún hay incertidumbre sobre hechos claves, como la letalidad del COVID-19 o cuándo habrá una vacuna.

24 abr 2020.- Debemos reconocer esa complejidad para tener una mejor discusión pública sobre el tema, que ayude a su vez a crear mejores políticas públicas. Propongo cuatro principios.

Primero, humildad: reconozcamos nuestra ignorancia sobre temas científicos esenciales, informémonos y corrijamos rápidamente nuestros errores, que pueden ser frecuentes, ya que estamos en terrenos nuevos y la información científica es difícil y cambiante. Y reconozcamos la complejidad de los dilemas que enfrentamos.

Segundo, requerimos igualmente audacia intelectual por la misma razón que es imprescindible la humildad. Estamos en terrenos nuevos, que hacen probable que cometamos errores, pero que igualmente exigen nuevos planteamientos, pues nuestros esquemas usuales ya no funcionan bien.

¿Cómo combinar humildad y audacia intelectuales, si parecen virtudes opuestas? Con un tercer principio: apertura al diálogo genuino sin estigmatizar a los oponentes. Quienes se preocupan por los impactos negativos de las cuarentenas sobre la economía o las libertades no deberían ser descalificados como insensibles a la salud y a la vida. Quienes defendemos la continuidad de la cuarentena por más tiempo no deberíamos ser atacados como autoritarios o insensibles al incremento de la miseria. Es posible que aunque compartamos valores esenciales, como la defensa de las libertades, la vida digna y la salud, tengamos temores distintos o informaciones diversas. Un diálogo público genuino, intercambiando información y argumentos, en vez de insultos, podría acercar posiciones y permitir consensos.

Cuarto, exijamos transparencia en estas discusiones, especialmente de los gobiernos. Es clave que las autoridades tomen en cuenta la mejor evidencia científica disponible y hagan explícitos los fundamentos de sus medidas. Y que estén abiertas al diálogo sin dejar de tomar las decisiones difíciles.

Aplico esos principios al debate suscitado por la medida del Gobierno de abrir los sectores de la construcción y la manufactura.

El propósito de la medida de proteger ingresos de los obreros es comprensible y válido, pero la medida me parece equivocada al menos por tres razones. Primero, faltó transparencia, pues no sabemos la evidencia que la sustenta. Por ejemplo, no es claro que la curva de contagio se haya aplanado para flexibilizar la cuarentena, ni que haya suficientes protecciones de bioseguridad en estos sectores. La situación sanitaria general podría empeorar gravemente y podríamos estar imponiendo riesgos desproporcionados a los trabajadores. Segundo, faltó audacia, pues el Gobierno prefirió abrir estos sectores, en vez de explorar medidas redistributivas fuertes, que permitan prolongar la cuarentena sin incrementar la pobreza; por ejemplo, con un ingreso solidario mucho más robusto para los sectores vulnerables, financiado con un impuesto a los altos patrimonios, según han propuesto economistas como Garay y Espitia. Tercero, faltó diálogo, pues el presidente no se esforzó en concertar la medida con las autoridades locales.

¿Seremos capaces de lograr un diálogo social saludable sobre COVID-19? El presidente y la alcaldesa de Bogotá podrían darnos un ejemplo, concertando sus políticas y justificándolas de forma transparente ante la sociedad.

https://www.elespectador.com/opinion/por-un-debate-mas-saludable-sobre-covid-19-columna-916445

13.20.-La visión de Jimmy Mayer: el decano del desarrollo industrial colombiano – LUIS CARLOS VÉLEZ

Jimmy Mayer es uno de los principales constructores del tejido empresarial en Colombia. Aunque desde hace años vive en el exterior, sigue atento a lo que pasa en el país y este es su diagnóstico de por qué no crecemos.

Jimmy Mayer es uno de los empresarios más reconocidos. Tiene serias reservas sobre la estructura tributaria en Colombia. Foto: Archivo particular 

A Jimmy Mayer se le puede considerar uno de los decanos en el desarrollo del sector industrial colombiano. Participó en la creación de Pavco y en la conformación del Grupo Sanford, con empresas como Petroquímica Colombiana, Centelsa, Propilco y Biofilm.

8 nov 2018.- Hoy vive fuera del país, pero está muy atento al desarrollo empresarial en Colombia. Dinero conversó con él para analizar la coyuntura en materia de impuestos y desarrollo industrial y las perspectivas del país. Sus preocupaciones son evidentes: “La triste realidad es que nunca Colombia tuvo un verdadero propósito nacional con miras a desarrollar un potencial industrial”.

Dinero – Desde hace un tiempo, Usted no vive en Colombia. A la distancia, ¿qué opina del inicio del actual gobierno?

Jimmy Mayer: Efectivamente, hace exactamente 22 años que no vivo en Colombia, pero sigo muy firme en mi amor por el país y en mi fe en nuestra gente. Mantengo un patrimonio importante invertido en empresas en Colombia, las cuales hemos creado o adquirido a través de tantos años; y en este momento estamos haciendo inversiones muy cuantiosas con miras a robustecer estas empresas. Respecto a la pregunta, sería de parte mía un atrevimiento opinar sobre un gobierno que apenas ahora comienza su labor. Me temo que –tal vez gracias a las telenovelas– nos hemos vuelto muy inmediatistas y olvidamos que los cambios toman tiempo.

No pretendo aquí tildar a ningún gobierno en particular, ni tratar de asignar “culpas”. No olvidemos que ningún Presidente, por fuerte que sea, puede gobernar sin acuerdos políticos y, en particular, sin el apoyo del Congreso de la República.

D- Entonces, ¿cuál es su mensaje? ¿Qué es lo que no le ha permitido a Colombia tener crecimientos económicos relevantes?

JM – Mi intención es tratar de despertar una conciencia colectiva para que nos sinceremos y no pretendamos ser lo que no somos. A diario nos autoalabamos y nos damos golpes de pecho, pero sin mirar afuera y compararnos con modelos muchísimo más exitosos.

Tome, por ejemplo, la República de Corea. Hace ya casi 70 años teníamos economías muy comparables; ambas con un paupérrimo ingreso per cápita. Hoy en día, Corea tiene un ingreso per cápita más del doble del nuestro. Su economía es pujante, con tecnologías de punta manufacturando los productos más avanzados del mundo. La empresa Samsung, por sí sola, ¡tiene ventas anuales cuyo monto se acerca al producto bruto nacional de Colombia! Si quiere, sigo señalando a Singapur, Israel, Estonia, y el mismo Japón. Digo esto con el fin de tratar de despertarnos de un torpor que no nos permite ver con claridad nuestras deficiencias y aplicar los correctivos necesarios.

Fíjese: nuestra población crece a una tasa de aproximadamente 1% por año. No se necesita ser un matemático para sacar la cuenta que, si queremos doblar el ingreso per cápita, necesitaremos 18 años, ¡siempre y cuando el producto bruto interno crezca a la tasa del 5% anual! No estamos ni cerca. Entonces, ¿cuál es el plan? ¿Hay plan? ¿O estamos condenando a los colombianos a esperar 40 o 50 años más para mejorar sustancialmente su nivel de vida?

D- ¿Dónde está el problema? ¿Por qué no hemos podido progresar más?

Me la pone muy difícil. Para buscar causas de fondo tendríamos que remontarnos a los años del Frente Nacional. Nuestros líderes, así como supieron superar la crisis de la violencia, no fueron igualmente acertados en trazar un rumbo económico que condujera a igualar el progreso que han logrado otros países.

A su vez, hay que admitir y aplaudir el hecho de que el manejo de la economía siempre fue serio y ortodoxo, de tal forma que Colombia nunca faltó a sus compromisos. Pero tal vez fue ese mismo rigor el que no nos permitió adoptar un esquema más atrevido, más imaginativo y más productivo.

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La triste realidad es que nunca Colombia tuvo un verdadero propósito nacional con miras a desarrollar un potencial industrial. Tradicionalmente nos enfrascamos en los commodities, olvidando el hecho que los países dependientes de ellos rara vez logran un verdadero progreso.

En épocas más recientes nos hemos embarcado en varios tratados de libre comercio, sin tener en cuenta que Colombia no tiene mucho que ofrecer, pero en cambio hemos entregado nuestro mercado a países mucho más desarrollados, con esquemas económicos que favorecen ampliamente la creación de industrias.

D- Uno de los principios de la reforma tributaria de finales de 2016 fue la de ayudarles a las empresas. En su concepto, ¿cree que se cumplió con este objetivo?

JM – ¿Bromea, o pregunta en serio? Los impuestos que pagan nuestras industrias en Colombia están hoy en día entre los más altos del mundo.

Permítame un ejemplo de la vida real: hace un par de semanas tuve una presentación por parte de una de nuestras empresas, donde proyectan para este año una pérdida, después de impuestos, de unos US$239.000.

Ahora bien, miremos esto como se hace en cualquier otro país: Impuesto ICA: 433,000; Impuesto Predial: 100,000; Presuntiva: 189,000; 4X 1000: 200,000; Total de Impuestos: 922,000. Utilidad antes de todos estos impuestos: 639,000. Tasa efectiva de impuestos: 144%.

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¿Quién, en su sano juicio, emprende un nuevo negocio en estas condiciones? Voy a otro ejemplo, de una empresa (no del grupo) muy exitosa. En esa, los impuestos a pagar suman más de 56%, tasa efectiva. Ahora, compare esto con los impuestos en los países de la Ocde, donde el promedio es del orden de 25%; y me apresuro a añadir que en Estados Unidos es de 21,5% y en el Reino Unido de 19%.

D-¿Por qué le atribuye tanta importancia a la tasa impositiva?

JM – Cuando operábamos bajo el régimen de una economía cerrada, las industrias en Colombia no tenían por qué esforzarse a producir con calidad, ni ser eficientes y, si además los impuestos eran altos, el consumidor forzosamente pagaba el precio. Hoy la cosa es muy diferente, ya que nos enfrentamos día a día con empresas en el exterior, las cuales gozan de beneficios extremadamente favorables. Y ahora te voy a sorprender con la siguiente frase: ¡Las empresas no pagan impuestos!

D-Perdón, hace unos momentos se quejaba de la tasa tan alta, ¿y ahora me dice que las empresas no pagan impuestos?

JM – Me explico: cuando vas a una de nuestras empresas y compras algo por, digamos, $1.000; de esa suma pagamos materia prima, costos de producción, nómina, etc. y, con algo de suerte nos puede quedar un 10%, o sea $100 de utilidad. De esa suma el estado nos quita $50.

Pregunta: ¿De dónde salieron esos $50?… ¡Pues de su bolsillo! ¡De los $1.000 que pagó por la mercancía! Al final de cuentas los impuestos siempre van implícitos en el precio de compra de cualquier bien o servicio. Ahora, fíjese: con impuestos tan elevados, las industrias en Colombia se ven cada vez más asfixiadas y marginadas y acaban finalmente por cerrar y ceder el mercado a los productos de importación. Si tiene en mente lo que expliqué anteriormente, ¡el consumidor en Colombia termina pagando impuestos a países en el extranjero, por conducto de los bienes de importación que compra!

  Mayer considera que para dar un gran salto, Colombia debe impulsar manufacturas de alto valor agregado. Foto: Dinero.

D-Pero, algunos advierten que, a pesar de los impuestos tan altos, contamos con una mano de obra barata, la cual nos debe permitir competir…

JM- Nuestra mano de obra no es tan barata como se piensa, especialmente cuando se tienen en cuenta las prestaciones sociales, etc. Pero eso, para mí como industrial, es irrelevante. Todo lo contrario: ojalá las empresas nos dieran mejor rendimiento para poder remunerar mejor a todo nuestro personal. El patrimonio más valioso en cualquier empresa es su personal, y ese es el activo que mejor hay que cuidar y conservar. Ahora, cuando un gobierno nos quita un porcentaje desmesurado de nuestras utilidades, no nos queda suficiente para seguir invirtiendo, ampliando y modernizando, y de esa manera aumentar la productividad de nuestro personal. Recuerde que, mientras más productivo el personal, mejor le podemos pagar.

¡La idea de que debemos compensar un alto impuesto con una mano de obra barata es una simple monstruosidad!

D- El presidente Duque ha dicho que se le bajará la tasa impositiva a las empresas y se le aumentará a las personas naturales. ¿Ve esto con optimismo?

JM- Honestamente, no. Es muy poco, muy tarde. Lo que se rumora puede ser un gran paliativo para las empresas existentes, pero dista mucho de ser un plan atrevido y agresivo con miras a darle un verdadero impulso a la actividad industrial en Colombia. Necesitamos urgentemente que el país dé un gran salto adelante. Ya conozco de varias empresas que –habiendo desarrollado excelente tecnología en Colombia– ahora se establecen en países donde las condiciones impositivas les son mucho más favorables. No me quiero adelantar, pero mal haría en esconder el hecho de que nuestro grupo está activamente gestionando un nuevo centro de manufactura en otro país. Estamos considerando Estados Unidos, donde el impuesto es de tan solo el 21,5%, y además ofrece otros beneficios. Por ejemplo, el costo de la energía eléctrica se puede negociar hasta por debajo de $0.05 US/kwh. En Costa Rica nos ofrecen 5 años sin impuestos, y luego 5 más pagando tan solo 5%.

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D- Con su experiencia creando empresas, ¿cuál sería su consejo para darle un fuerte empuje a la industria, y a la economía del país?

JM- El tema no es sencillo. Sería irresponsable de mi parte no reconocer el problema fiscal del país en estos momentos. En ese sentido, lo único que puedo aportar es el consejo que cierren la brecha tan gigantesca por la cual se fugan miles de millones. No quiero señalar ninguna actividad en particular porque son bien conocidas y tampoco es mi lugar hacerlo. Pero el hecho es que una parte muy importante del déficit se debe simplemente a un mal manejo.

Se requiere voluntad política, gobierno, y mano firme. Si piensan los tecnólogos con sus hojas de cálculo que van a cerrar la brecha con más impuestos, están tristemente equivocados. Lo único que lograrán es una fuga aún mayor de empresas y capitales.

¿Qué solución propongo? Comencemos por nuestras fortalezas: ante todo, el capital humano. Durante esos 22 años aprendí que hay pocos países con gente tan inteligente, dedicada y trabajadora como Colombia. Si no hemos progresado más es porque ningún gobierno ha sido capaz de crear las condiciones para el desarrollo. Si el entorno fuese más favorable, no hay país al cual le tendría yo más fe. Tenemos un país maravilloso con cualquier cantidad de recursos naturales. Gracias a los recientes gobiernos, nuestro país ha recuperado su prestigio y su credibilidad en el entorno internacional. Ahora tenemos que crear el entorno para aprovechar lo anterior y dar un salto adelante. Para que Colombia dé ese gran salto es menester que impulsemos manufacturas de gran valor agregado. Nuestro mercado interno es demasiado pequeño para poder absorber tales productos y, por lo tanto, no sería rentable establecerse en Colombia sin un componente exportador preponderante.

D-¿Cómo motivar esto?

JM- Primero, crear un régimen tributario extremadamente favorable a las exportaciones de productos con alto valor agregado (y soy el primero en admitir que la definición no será fácil). Mi sugerencia es que las utilidades provenientes de esas exportaciones se graven a una tasa no mayor a 10%. Y, para no enredarnos en su desarrollo, aplicaría una fórmula muy sencilla: el porcentaje de las ventas al exterior de tales productos sería el porcentaje de las utilidades que han de gozar de la tasa menor.

Segundo, con respecto a los demás productos, las empresas no deben gravarse a una tasa mayor a 25% ¡Todo incluido! Hago énfasis porque las arandelas adicionales son muy onerosas. El ICA, el predial, el 4X1000 etc. Todos suman. Hoy en día si una empresa nueva compra un terreno grande, anticipando futuro crecimiento, es castigada con un predial que no se compagina con el negocio.

Tercero, en cambio, y para compensar en parte, soy partidario de gravar los dividendos. De esta manera estaríamos favoreciendo la capitalización y el fortalecimiento de nuestras empresas.

Cuarto, eliminar el IVA para la importación de maquinaria y equipo. Cierto que se puede amortizar, pero la realidad es que se ha convertido en un préstamo, sin intereses, a la nación.

Quinto, eliminar la renta presuntiva y el impuesto a la riqueza. En un gran número de casos, estos equivalen a una simple expropiación del capital, ya que a menudo no hay renta suficiente para sustentar esos impuestos.

Sexto, fortalecer las leyes anti-dumping con el fin de dar una protección adecuada y oportuna a la empresa nacional.

Séptimo, mantener la flexibilidad en el mercado laboral. A la larga, la rigidez en este mercado opera en contra de los intereses de los mismos trabajadores.

Octavo, asegurarnos que las empresas del Estado den clara preferencia a la producción nacional cuando esta compita en igualdad de precio y calidad. Y, finalmente, ¡defendamos lo nuestro!

D- ¿Qué cambio haría en el tema tributario para personas naturales?

JM- No navego bien en esas aguas. Salvo lo que dije sobre gravar los dividendos, no tengo en realidad opinión. Pero sí quiero alzar una voz de alerta: recientemente asistí a una presentación donde se nos dijo que finalmente los impuestos a las personas naturales van a alcanzar los niveles de los países de la Ocde. Mi voz de alerta va al hecho que, en tales condiciones, empieza a ser muy atractivo emigrar y emplearse en otro país donde –en igualdad de impuestos– el Estado ofrece condiciones mucho más atractivas. Y esto no es un espejismo: hay ya muchos países, entre ellos Japón, que buscan activamente atraer profesionales en mejores condiciones de las que ofrecemos en Colombia. Por el momento, los Estados Unidos han restringido la inmigración de profesionales, pero con el desempleo al nivel más bajo en los últimos 40 años, muy pronto estarán succionando a nuestros mejores profesionales.

D- ¿Ve alguna salida a la crisis por la que pasa la economía?

JM-Si volvemos a ver los intereses del país con la vieja visión del corto plazo, debo confesar que no le veo salida. Se requiere que el país aúne esfuerzos, deje de un lado los intereses mezquinos y nos dediquemos a construir una Corea. Tenemos la gente y tenemos la capacidad.

Nos hace falta la voluntad política para crear el entorno adecuado.

De otra manera, temo mucho por el futuro de nuestro país. Mi predicción es que, de seguir por el mismo rumbo, en menos de 8 años nuestro gobierno será de izquierda. Dirán que el sistema capitalista no funciona y, tal como lo hemos aplicado, tengo que darles la razón.

D- ¿Y le preocupa el hecho que tengamos un gobierno de izquierda?

JM-De ninguna manera, si fuese una izquierda ilustrada. Pero me asusta una izquierda con ideas y esquemas propios; esquemas fracasados en tantos otros países. He escuchado los planteamientos del candidato Petro, y tengo que decir que superficialmente tienen mucho sentido. El habla con mesura, propiedad y seriedad.

Desafortunadamente, no he escuchado argumentos serios rebatiendo esos planteamientos. Solo voces que gritan: “Nos quiere llevar a otra Venezuela”. Pues eso no es serio, ni creo por un momento que el candidato Petro tenga ninguna intención ajena al bien de su país. Pero sí cabe un cuestionamiento serio a sus propuestas; especialmente cuando la solución que propone es convertir el país en un paraíso agrícola. No descarto el hecho de que en algunos rubros tendremos éxito, pero no en un volumen que nos solucione el problema de empleo para una población creciente.

Su planteamiento desconoce dos realidades: la primera es que no tenemos la más mínima posibilidad de competir en gran volumen contra países como Australia, Vietnam, Uganda y muchos más; y la segunda es el simple hecho de que nuestra población es preponderantemente urbana. Los jóvenes de hoy tienen muy poco apetito para internarse en el campo a cultivar aguacates.

https://www.dinero.com/edicion-impresa/negocios/articulo/jimmy-mayer-el-decano-del-desarrollo-industrial-colombiano/263956 

12.20.-Globalización en tiempos de pandemia (I)  – PABLO JOFRÉ LEAL*

Estamos en el año 2020 de la era cristiana, en el año 1441 del calendario islámico, el 5780 del chino, el año 12477 en el calendario del pueblo mapuche, entre otros muchos calendarios y todos ellos de sociedades sujetas a los intentos hegemónicos del proceso de globalización, que hace de su objetivo fundamental el imponer sólo el calendario y visión de la cultura occidental.

Esa conducta, en el contexto de una pandemia global está exigiendo cambios profundos. Para la perspectiva basada en la omnipotencia, soberbia y dominio de las potencias occidentales (liderado por Washington),  la orden es que las sociedades se asimilen o se atengan a las consecuencias de una época de profundas transformaciones y que hoy, bajo el tremendo golpe que significan los efectos del Covid-19, nos obliga a concebir, bajo nuevos parámetros, una nueva organización política, social, económica y cultural, que supere a un proceso globalizador, elemento distintivo de un capitalismo decrépito, cansado, agotado, que no ha sido capaz de dar cuenta de las necesidades de nuestro mundo, que nos impulsan a trabajar por prácticas y conductas alejadas del individualismo extremo, que este sistema propugna.

La globalización ha intensificado un modelo político y económico, centrado más en los réditos que puede dar el capital, la imposición de ideologías políticas, con una visión y práctica tecnocrática, en desmedro del necesario beneficio al ser humano. Un modelo que sólo favorece a las grandes potencias, sus transnacionales y a las castas políticas y económicas de los países donde el modelo capitalista se enseñorea, que representa a gran parte d ela humanidad. El requerimiento, desde los centros de poder, es que aquellos que no son parte del poder trilateral capitalista (Estados Unidos, Japón, Unión Europea) se asimilen o se atengan a las consecuencias en esta época de profundas mutaciones, que nos obligó a concebir primero y constatar después, el triunfo de este modelo político-económico llamado Globalización y que genera esta cosmovisión y el objetivo del Pensamiento Único de construir un Mercado también Único, que es el gran objetivo subyacente.

A inicios del nuevo milenio y como parte de un trabajo de tesis para una maestría, sostuve en aquel documento llamado La globalización o el cuento del tío (1) que “nunca antes la humanidad ha tenido tal potencial científico-tecnológico, con la cierta posibilidad de dar respuesta a las necesidades de la humanidad, con una formidable capacidad de generar riqueza y bienestar, como lo podría hacer en la actualidad. Pero también, capaz de presentar la inequidad, desigualdad y la brecha entre ricos y pobres, opulentos y miserables, desarrollo y subdesarrollo, futuro y estancamiento y hasta atraso, que se ha profundizado de la forma como se ha hecho en estos años. La coexistencia de contradicciones marcadas, fuertes, notorias e injustas son el rastro imborrable de los inicios de un milenio marcado a fuego por la presencia e imposición de la injusticia como peculiaridad más indeleble que agonizante, junto a la afectación de todas las instituciones con que la sociedad mundial se ha ido dotando, a través de cientos de años de práctica política”

Entre esas instituciones, que se han visto coartadas se encuentra el Estado-Nación, que ha visto mermada sus capacidades en desmedro del poder adquirido entidades como la Organización Mundial de Comercio, el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) entre otras, unido a los procesos de descentralización, a partir de los cuales se le quita alguna de sus funciones, disminuyendo sus competencias. Alguna vez se habló del conocimiento como poder pero, en la borrachera triunfalista de un Nuevo Orden Mundial Global – NOMG – ese ideario pasó al poder del conocimiento y sobre la base de ese saber, manejado por las grandes corporaciones transnacionales, se afianzó el reino del ultraliberalismo y la Globalización.

En un artículo publicado recientemente Neoliberalismo y Covid-1 (2) señalaba que “el Banco Mundial y el FMI se encuentran al acecho de los países. Y en con esa conducta rapaz, en su momento, cuando un país o región está en crisis se presentan estas instituciones como una especie de salvador, proporcionando “facilidades” financieras para resolver los trances económicos de estos países. Las políticas neoliberales obligan a los Estados a arruinar aún más sus frágiles economías bajo las directrices de estos fondos que actúan como verdaderos corsarios. Términos como ajuste fiscal, disminución del papel del Estado, privatización del sector sanitario, educativo y de pensiones son parte de las exigencias si los países recurrentes de apoyo financiero desean acceder a esos fondos ofrecidos” esa realidad nos obliga a cambiar estructuralmente las bases del capitalismo, avanzar hacia sociedades más colaborativas.

El mundo del Tercer Milenio ha mostrado la imposición de un sistema de dominio “intrínsecamente perverso”, donde la riqueza social, conseguida a golpe de reivindicaciones, luchas, prisión, represión y muerte de millones de hombres y mujeres a lo largo de la historia, quedó concentrada en unas pocas manos. Un mundo donde caminamos conscientemente hacia la autodestrucción de la naturaleza. Una etapa histórica donde se ha agravado la brecha social, entre aquellos que todo poseen y aquellos que viven en la miseria (sólo en Chile el 1.0 por ciento de la población acumula el 28 por ciento del PBI total del país) entre ricos y pobres, donde la pobreza se ahonda según se aleja de la holgura soberbia de los poderosos. Un planeta hegemonizado culturalmente y que ha quitado, bajo el resplandor de espejos y vitrinas, los ideales y expectativas de cientos de millones de seres humanos, mudos en una sociedad donde las corporaciones mediáticas imponen “lo que la gente quiere ver y escuchar”, como si de una decisión democrática se tratase.

El Nuevo Orden Mundial Global, surgido tras la caída de los socialismos reales, repite hasta la saciedad, que la panacea tiene nombre omniabarcador, es el edén soñado y a quién se debe obedecer como un Moloch ávido de subordinación y sangre fresca. La maravillosa posibilidad de comunicarnos en tiempo real, en cualquiera de las herramientas tecnológicas, ha posibilitado que a lo menos en este campo, que aquellas fronteras que suelen separar o impedir el libre tránsito hacia mejores perspectivas de vida se difuminen y genera un estado de simultaneidad que tiene, indudablemente beneficios a un amplio sector de la humanidad. Pero también esta maravillosa visión ha posibilitado, que la hegemonía cultural de los poderosos se imponga en un mundo, donde el poder maneja el conocimiento pero también las frecuencias, las rotativas y el people meter.

A causa de la envergadura, la amplitud y celeridad que han adquirido los cambios políticos y económicos se requiere de un permanente esfuerzo colectivo, tanto de carácter nacional como internacional, para extraer las conclusiones más idóneas, que conduzcan a establecer las mejores y más amplias condiciones de igualdad en las relaciones internacionales políticas y económicas internacionales. El rápido progreso de las ciencias fundamentales, en especial todo el proceso de cambios tecnológicos como la informática, la biotecnología, la Nanotecnología y otras ramas de punta de las ciencias favorece su papel transformador, ya sea en el dominio de las fuerzas de la naturaleza como también en la conversión de la ciencia en una “fuerza productiva directa” en el sentido de la capacidad que tiene de entregar su caudal de conocimientos, para la renovación material y la resolución de numerosos problemas sociales.

La revolución científico-técnica ha desplegado, de manera poderosa, los instrumentos de producción y ha jugado un papel significativo; tanto en el proceso de Globalización como en los cambios en la correlación de fuerzas en la arena mundial particularmente, con la derrota del proyecto socialista. En el momento histórico en que estamos inmersos, con el desarrollo y uso de tecnologías que no se soñaban hace un par de décadas, con un gobierno globalizador que responde al nombre de sociedades de mercados o corporaciones transnacionales y con la necesidad imperiosa de participar en el camino del desarrollo; entender, pero sobre todo luchar contra los mecanismos de dominio y las características del NOMG, junto a las nuevas formas de dominio que los países desarrollados ejercen sobre el conjunto de la humanidad, resulta un imperativo.

Un predominio que conduce a la pregunta de ¿Quién gobierna en el mundo? Aparentemente, esta interrogante queda en una especie de brumosa inquietud. Los defensores a ultranza de la globalización pretenden (3) hacernos creer que esta viene acompañada por el canto de las democracias y la igualdad entre los seres humanos. Pero, la realidad es otra, pues aquellos que están en la avanzada del proceso y por ende reciben mayoritariamente sus beneficios, son los que gobiernan al mundo.

NOTAS   Cedido por www.segundopaso.es

1.http://www.lajiribilla.co.cu/2006/n279-09/279_12html

2.http://www.segundopaso.es/news/408/Virus-Mortales-Neoliberalismo-y-Covid-19

3.Con esta aparente nebulosa respecto a quienes parecen estar en la sombre del poder, no eludo en modo alguno, la responsabilidad que nos cabe a cada uno de nosotros, como ciudadanos en la actual conformación del mundo. Los gobiernos de los países más poderosos del planeta realizan sus acciones sin contrapeso porque no existe quien se oponga a sus designios y ello es tanto culpa del victimario como de la víctima, del que pretende someter como aquel que indignamente lo acepta.

Globalización en tiempos de pandemia (Parte II)

 Me preguntaba, en la primera parte de este trabajo ¿quién gobierna en este mundo?…con certeza y en primer lugar los mercados financieros de Estados Unidos, Japón y la Europa de los 28, que representan el primer poder.

Siguen al poder mencionado, las corporaciones internacionales(1) en esta época, principalmente tecnológicas, ayudadas en ello por sus empresas mediáticas (donde la presencia sionista en mayoritaria) y que tienen la capacidad de construir los mecanismos que manipulan y crean una realidad acorde con las necesidades de esos mercados financieros globales. Todo ello marcado por la supremacía de los Estados Unidos, que ha dominado durante los últimos 30 años el planeta, en todos los campos propios en que establece su señorío una hiperpotencia, vigorizada con la derrota de su anterior enemigo.

 Aunque, tengamos presente, que desde hace un lustro a la fecha, ese dominio es retado por la presencia de la República Popular China, la Federación Rusa y poderes emergentes, incómodos en este traje de fuerza llamado globalización.

Una globalización con características bien definidas:

1.Preeminencia en el campo político, donde su actuar hegemónico sustituyó el papel que la comunidad internacional había depositado en la Organización de las Naciones Unidas a partir del año 1945

2.En el ámbito económico y financiero, capaces de competir y aventajar, incluso a un bloque amplio de países como la Unión Europea, conformada por 28 miembros. La ventaja es también con relación a Japón y su natural área de influencia en Asia Oriental. Insisto, con la relevante presencia de China como referente económico internacional.

3.En el aspecto tecnológico, predominando sin contrapeso en Internet. Poseen las principales industrias tecnológicas (partes de esta “Nueva Economía”) que sustituyó en volumen de capitalización bursátil, a la economía tradicional. Estados Unidos suele reservar un aparente “derecho” a proteger su sector tecnológico esgrimiendo para ello, razones de seguridad. Pero los “otros”, que es hablar de nosotros, estamos sujetos tanto a su espionaje y control tecnológico, presiones económicas, como lo demuestra las sanciones a China y sus industrias tecnológicas como fue el caso de la empresa Huawei.

4.En el plano político cultural, la MacDonalización(2) representa la expansión del modelo de vida y la cosmovisión estadounidense, ayudada exitosamente con el dominio que ejerce en el campo audiovisual – con capitales propiedad de grupos sionistas que vinculan esa visión de mundo a los intereses de esta ideología -. Recordemos que ha existido todo un proceso de concretar este dominio cultural a través de diversos hitos: la victoria de la industria cinematográfica de Hollywood en la fase final de la Ronda Uruguay del GATT en el año 1992.

En esos encuentros, la vieja Europa, se sometió a las exigencias de los Estados Unidos, que evitó un reforzamiento de lo que el Imperio denomina “Medidas Restrictivas” con relación a la idea de tener cuotas de pantalla para obras nacionales. Ligaron lo audiovisual al desarrollo de nuevos servicios de comunicación y telecomunicaciones – desregulándolos – Permitió, igualmente la alianza de inversiones estadounidenses en Europa.

Una superioridad que se expresó y tejió, en estos 30 años, bajo el argumento del Nuevo Orden Mundial. En dos campos de batalla: el Acuerdo Multilateral de Inversiones – AMI –como en la Organización Mundial de Propiedad Intelectual– OMPI – en que Estados Unidos hizo prevalecer el Copyright sobre el derecho moral de la creación y en todos aquellos encuentros de organismos internacionales. Allí, se impone la visión estadounidense o amenaza con retirarse como ha sucedido con la Corte Penal internacional, la UNESCO, no cumplir los acuerdos firmados como es el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA por sus siglas en inglés) su abandono del Tratado INF (sobre misiles de corto y mediano alcance con carga nuclear) con Rusia, entre otras acciones frente a su decisión de llevar adelante contra viento y marea su política imperial.

5.En el plano militar, sólo la consideración del nivel de su presupuesto, que autorizó el congreso estadounidense en el año fiscal 2019 – más de 730.000 millones de dólares – permite visualizar la envergadura de su poder nuclear, convencional, nuevas líneas de investigación, armas biológicas y químicas (donde perfectamente podemos ubicar al Covid-19) y la intervención en amplias regiones del mundo. Comenzando a partir del año 1991 en Irak, posteriormente en Serbia, Afganistán, nuevamente Irak el año 2003 y su estrategia del caos premeditado, que ha tenido su expresión práctica nuevamente en Irak a partir del año 2003, la invasión a Libia, el apoyo a grupos terroristas en la guerra de agresión contra Siria a partir del año 2011. El sostén permanente al sionismo en su política de colonización y ocupación de Palestina. La complicidad en la agresión a Yemen y las políticas de sanciones, bloqueos y embargos contra Cuba, Corea del Norte, Venezuela, Federación Rusa y la República Islámica de Irán.

Estados Unidos es la única potencia que posee flotas de guerra en todos los mares y océanos del mundo, 800 bases militares en los cinco continentes y la capacidad técnica, logística y militar de asestar golpes donde lo señale su “dedo divino”. Por ello, resulta patético escuchar las declaraciones alarmistas de los jerarcas políticos y militares estadounidenses, cuando tratan de acusar a Rusia de ampliar su presencia militar en el mundo. El ataque a Serbia, en la década de los noventa del siglo XX, las agresiones contra Libia, Siria, sus políticas sancionatorias contra Venezuela, Cuba, la República Islámica de Irán, han servido para que Washington demuestre su absoluto desprecio por las leyes internacionales.

Un actuar que permite catalogar a Estados Unidos como un violador del derecho internacional, con acusaciones de crímenes de lesa humanidad y que en la actual situación, prevalece el terrorismo médico. Acusación esgrimida por las autoridades iraníes, ante su política de máxima presión contra la nación persa, impidiendo una lucha efectiva contra el Covid-19 al impedirle comprar kits de prueba de coronavirus, acceso a equipamiento médico e incluso fondos previstos por organismo financieros internacionales.

 Ocho países , entre ellos China y Rusia en una carta enviada al secretario general de la ONU advirtieron sobre el impacto negativo de las sanciones en los esfuerzos internacionales destinados a contener el virus mortal. La conducta estadounidense tiene la pretensión invariable de dar una “lección” a quien osa desobedecer sus órdenes.  Por ello, el llamado desde la trinchera antiestadounidense es crear un frente común que destruya este unilateralismo, que tanto daño le hace al mundo.

Esta realidad, que tanto daño genera en el mundo, está siendo cuestionada con un catalizador inesperado, que surge desde el campo de las enfermedades: el Covid-19, que está remeciendo las estructuras políticas, económica y sociales del mundo. Una pandemia que ha hecho resurgir, como nunca antes, conceptos como el de solidaridad, cooperación, fin de las sanciones contra aquellos que los grandes poderes han sometido a apremios que contribuyen a una catástrofe humanitaria.

 Una pandemia que pone en entredicho esta globalización donde la desregulación ha sido su signo predominante. Una globalización que ha servido para hacer del mundo un terreno fácilmente contagiable, que ha visibilizado también la debilidad de aquellos países que han minimizado sus sistemas sanitarios, en función de la privatización, que convierte un derecho social, en una mera mercancía.

El Virus Covid-19 está carcomiendo las estructuras internas del capitalismo, mostrando sus debilidades, develando la profunda inequidad entre aquellos que pueden soportar una pandemia en su opulencia y aquellos que quedan en la desprotección, en la carestía, sin trabajos, sometidos a los vaivenes y decisiones de gobiernos más centrados en defender las superestructuras, el mercado, al empresario global que a sus ciudadanos.

 Un modelo capitalista que debe ser combatido con la misma fuerza con que se acomete a este virus mortal. Incluso, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, se ha visto obligada a mencionar que los costos humanos de la pandemia del coronavirus ya son inconmensurables y es preciso que todos los países trabajen en colaboración, para proteger a la gente y limitar el daño económico.

Este es el momento de actuar con solidaridad, suelen repetir los dirigentes en el planeta. Palabras, que hasta hora dejan fuera a países como Venezuela e Irán pues las directrices criminales del gobierno de Trump, por ejemplo, se niegan a ir en apoyo internacional a estos dos países, en un claro crimen de lesa humanidad.

 Combatir al Covid-19 pone en acción a nuestras sociedades, sacando lo peor y lo mejor del ser humano y poniendo en entredicho la forma que hemos conducido nuestro planeta en las últimas décadas. Este patógeno de la familia de los Coronavirus genera cientos de miles de contagiados, decenas de miles de muertos y una hecatombe financiera. En una pandemia que no tiene fecha de término y que ha situado hoy, como primero en la lista de contagiados, a Estados unidos que además suma miles de muertos que crecen en forma exponencial.

Estamos en crisis, pero distinta a las que hemos vivido en este Siglo XXI. Como aquella a inicios del nuevo milenio, la denominada dot com (punto com) relacionada a la burbuja especulativa con las empresas vinculadas a internet. Diferente a la crisis financiera global del año 2008, desatada en virtud de la burbuja inmobiliaria, que había comenzado en Estados Unidos el año 2006 y que terminó de explotar en octubre del año 2007 originando una profunda recesión durante gran parte del año siguiente. Hoy, el agente catalizador, el patógeno es distinto, se llama covid-19 mostrando la enorme fragilidad de todo el sistema económico en que nos asentamos

Una crisis pandémica, política, económica, sanitaria que nos obliga a repensar el mundo que se nos viene. Con una característica común a todas las crisis mencionadas: será el Estado quien nuevamente está salvando a los países, a las empresas, incluyendo a aquellas que suelen atacar ese estado en épocas de vacas gordas. Ese Estado que sale nuevamente al rescate de las economías, incluso de aquellos países donde sus clases dominantes los maldicen.

 El Covid -19 está cambiado los dogmas imperantes, ha mostrado que sin servicios sanitarios públicos fuertes, la muerte se ve más cercana. Los europeos extrañan ese estado de bienestar, que sus castas políticas han deteriorado.  Las discusiones hoy parecen propias de defensores del estatismo, conceptos como fin de los ajustes fiscales, establecer salarios dignos garantizados, incluso nacionalizar aquello que la marea privatizadora permitió enriquecer a algunos pocos se están imponiendo en la agenda política.

La experiencia histórica de los países afectados por las políticas del FMI nos conduce a la conclusión (en base a la experiencia empírica) que el número de víctimas del neoliberalismo es y será, indudablemente, millones de veces mayor que el de las vla definitiva derrota de este capitalismo brutal, que tambaleaba y que una sintomatología de dolores de cabeza, fiebres, tos seca y problemas respiratorios parece haber sido el arma que marcará su definitiva derrota.

 Para ello es necesaria la solidaridad, recuperar una humanidad perdida en el trasiego del individualismo, de un modelo de sociedad que desprecia lo social en función del éxito particular. Esta crisis pandémica puede ser un paso firme en aras de cambiar este único mundo que poseemos y matar de una vez este virus llamado capitalismo.víctimas del Covid-19, lo que indica entonces, pasada esta batalla coyuntural a enfocar nuestros esfuerzos en la definitiva derrota de este capitalismo brutal, que tambaleaba y que una sintomatología de dolores de cabeza, fiebres, tos seca y problemas respiratorios parece haber sido el arma que marcará su definitiva derrota.

Para ello es necesaria la solidaridad, recuperar una humanidad perdida en el trasiego del individualismo, de un modelo de sociedad que desprecia lo social en función del éxito particular. Esta crisis pandémica puede ser un paso firme en aras de cambiar este único mundo que poseemos y matar de una vez este virus llamado capitalismo.Pablo Jofré Leal es un periodista y escritor chileno. Analista internacional, Master en Relaciones internacionales por la Universidad Complutense de Madrid. https://www.telesurtv.net/bloggers/Globalizacion-en-tiempos-de-pandemia-Parte-II-20200416-0002.html?utm_source=plan

11.20.- China-Estados Unidos: ¿cooperación o conflicto en el resto del siglo XXIOSVALDO ROSALES 

A inicios de los años 2000, cuando China ingresó en la OMC, muchos pensaron que se abría la etapa de “disciplinar a China”, como sostenía, entre otros, Henry Kissinger, a quien luego se lo acusó de inge­nuidad y se lo responsabilizó del fracaso en lograr ese objetivo. La idea implícita en ese momento era que la incorporación de China al escena­rio internacional después de las gestiones de Kissinger y Nixon condu­ciría a una liberalización económica y política en ese país, de acuerdo con los cánones occidentales, y ello transformaría a China en un socio responsable de un orden internacional bajo la dirección de los Estados Unidos. Quien pensó esto no conocía la historia china ni estaba muy enterado de los principales debates en torno a la política de “reforma y apertura” de Deng. Muchos confiaron y difundieron la idea de que el único objetivo de China era convertirse en miembro pleno del Western club (Friedberg, 2018: 187).

Una serie de teorías avalaron esta aproximación: que el desarrollo eco­nómico conducía inevitablemente a la liberalización política, que la libe­ralización política solo podía discurrir por los carriles de las experiencias occidentales, que la innovación solo podía gestarse en una economía de mercado. Estas teorías fallaron o necesitan plazos asiáticos y no occiden­tales para concretarse.

En rigor, se le asignan a Kissinger ideas que jamás propuso. Lo cierto es que él cuestionó la inevitabilidad de un conflicto Estados Unidos- China. Discrepaba con los neoconservadores que planteaban que las institucio­nes democráticas eran el requisito previo para relaciones de franqueza y confianza. Desde esta óptica, las sociedades no democráticas, preca­rias por naturaleza, tendrían una tentación también natural a utilizar la fuerza. O sea, en esta lógica, los Estados Unidos debían ejercer la presión necesaria, mínima o máxima, según correspondiera, para que en China se crearan instituciones pluralistas. De este modo, el cambio de régimen sería el objetivo final de la política estadounidense.146

El problema que enfrenta esta escuela de pensamiento, según Kissinger, es que sobreinterpreta los fenómenos, pues en esta visión no importa lo que la contraparte hace, sino lo que podría hacer o lo que inevitablemente terminará haciendo. Es decir, si China no está agre­diendo los intereses norteamericanos, es solo cuestión de tiempo que lo haga.

 Así interpretada la realidad, sostiene Kissinger, estamos ante una profecía autocumplida: “Los acontecimientos se convierten en símbo­los y los símbolos crean su propia dinámica” (Kissinger, 2012: 535). Un buen ejemplo actual de esta mirada es el conflicto de la administración estadounidense con Huawei, en el que no parece ser tan necesario que las acusaciones de espionaje tengan asidero, pues, en la perspectiva nor­teamericana, más temprano que tarde estarán justificadas y, por tanto, más vale adelantarse. Como dijo Kissinger respecto del conflicto hege­mónico entre Inglaterra y Alemania a inicios del siglo XX, “lo que llevó a la rivalidad no fue lo que había hecho una parte u otra, sino lo que podían hacer”.

Kissinger alega estar consciente de los obstáculos que se interponen a una política de colaboración entre China y los Estados Unidos. Sin em­bargo, considerándola básica para la estabilidad y la paz en el mundo – y para abordar temas globales trascendentes, tales como el medioambien­te, el cambio climático, la no proliferación de armas nucleares– cree que los Estados Unidos pueden evitar el conflicto. Sus argumentos son dos. Por un lado, que la estabilidad interna y la preservación de la unidad na­cional son el objetivo central de la política china y que las complejidades que ello supone son más relevantes que los de safíos externos que enfren­ta ese país.

Por otro, que los agudos desafíos demográficos y ambientales agravan el escenario chino. La lectura de Kissinger es que un país tan vasto, sometido a esos de safíos en tal magnitud, no está en condiciones de iniciar una confrontación estratégica ni mucho menos abocarse a un objetivo de dominio global ( Kissinger, 2012: 536- 538).

De allí que Kissinger estime que la competencia se dará en los planos económico y social antes que militar. Y si bien los Estados Unidos deben reafirmar su compromiso con la democracia y los derechos humanos, “la experiencia ha mostrado que intentar imponerlos por medio de la con­frontación puede resultar contraproducente, en especial en un país que tiene una visión histórica de sí mismo como China”.

 Por tanto, la cuestión se reduce a qué pueden exigirse mutuamente de manera realista Estados Unidos y China […]. No es probable que triunfe un proyecto explícito de Estados Unidos de organizar Asia sobre la base de frenar a China […] de la misma forma, un intento chino de excluir a Estados Unidos de los asuntos económicos y de seguridad asiáti­cos encontraría también una resistencia importante por parte de casi el resto de los Estados de Asia (Kissinger, 2012: 539).

La tesis neoconservadora enfrenta una dificultad histórica. En efecto, los principios liberales están en un conflicto profundo con la experiencia autoritaria de cinco mil años en China. Podrá gustar o no, pero esto pa­rece ser una realidad con la que hay que convivir para definir las mejores políticas para el necesario diálogo con China.

Tras el fracaso de este “disciplinamiento de China y su subordinación al orden liberal, comandado por Estados Unidos”, surgieron otras con­cepciones, algunas muy peligrosas. Entre ellas, destaca la que propone replicar el gambito de Reagan a la URSS, es decir, buscar agrandar tanto la brecha militar con China que eso la haga desistir de competir.

 El pro­blema es que no es muy claro que esa estrategia conduzca a una “rendi­ción” de China, y a que renuncie a su “sueño”. Es cierto que la brecha militar con los Estados Unidos es considerable, pero no se desprende de ello que un crecimiento de esa brecha de saliente necesariamente a los chinos en sus proyectos de Made in China 2025 y sus objetivos de consti­tuirse en potencia tecnológica a mediados de siglo. Claro, si esa brecha se utiliza en un conflicto bélico, el escenario podría cambiar, pero esta­ríamos hablando de un cataclismo de proporciones incalculables.

Espacios de necesaria cooperación

Comercio e inversiones

El sistema multilateral de comercio (SMC) viene enfrentando un lar­go período de crisis. La Ronda Doha, definida como la Ronda del Desarrollo, comenzó en diciembre de 2001 como reacción a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. Tras casi dos dé­cadas, hoy está en el congelador, sin visos de reactivación y mientras sus principales actores – los Estados Unidos, China y la Unión Europea– han seguido avanzando en una activa agenda de negociaciones bilaterales. Estas negociaciones incorporan temas que la OMC aún no considera y dan un tratamiento más profundo que la OMC a otros. Vale decir, se acentúa la brecha entre la normativa multilateral y la que se va tejiendo en ámbitos bi o plurilaterales.

Con la llegada de Trump a la Casa Blanca, la crisis se ha agravado. Los Estados Unidos y China están sobrellevando disputas comerciales que afectan al conjunto de la economía mundial y que, además, transgreden las normativas de la OMC. Los Estados Unidos también han extendido amenazas a la Unión Europea y a otros socios, lo que ha llevado a que va­rios de ellos hayan reaccionado con medidas de represalia comercial. Por otra parte, este país está cuestionando el Órgano de Apelación de la OMC y, al trabar la nominación de sus miembros, podría volverlo inoperante.

Como la Ronda Doha no consiguió despejar los temas pendientes del siglo XX, la brecha de pertinencia entre los acuerdos OMC y los acuer­dos preferenciales ha crecido. Esta tensión entre los planos multilateral, regional y bilateral debilita a la OMC y limita aún más su capacidad de abordar los temas del siglo XXI, sin haber resuelto del todo los pen­dientes, en particular los relacionados con la agricultura. Estamos aquí en presencia de una profecía autocumplida: los principales actores eli­gen negociar los nuevos temas en acuerdos bilaterales y no en la OMC y luego cuestionan a la OMC por no dar un adecuado tratamiento a los nuevos temas.

El gran mérito de la OMC está en sus principios fundantes, que todos sus países miembros se han comprometido a respetar: la no discrimina­ción, expresada en el Trato Nacional y en el principio de “Nación más favorecida”; la reciprocidad; la transparencia, y, por cierto, válvulas de escape en situaciones bien definidas. Esto es lo que está en juego: defen­der un comercio regido por normas o ingresar en otro en el que prime el poder político en el comercio y en las inversiones. En este último es­cenario, como analizaremos más adelante en este capítulo, los países en desarrollo serían los más afectados, y perderían oportunidades de creci­miento y de acceso a nuevas tecnologías.

La OMC está cerca de una crisis terminal y, por ende, urge realizar las gestiones políticas y diplomáticas necesarias para preservar el sistema multilateral de comercio, así como para reformarlo y adecuarlo a las nue­vas exigencias de la economía mundial. Ello significa, en primer lugar, reconocer que ese sistema no es capaz en la actualidad de lidiar con los desafíos económicos y comerciales del siglo XXI: la intensidad del cambio tecnológico, la irrupción de China y Asia emergente como actores relevantes del comercio mundial, la organización industrial en torno a cadenas de valor, la plétora de acuerdos comerciales preferenciales pro­movidos por los Estados Unidos, China y la Unión Europea y, en fin, el comercio digital y la propiedad intelectual, el vínculo del comercio con el medioambiente, el cambio climático y el mundo del trabajo.

Mejorar la pertinencia y relevancia de la OMC requiere reforzar el conjunto de sus funciones: administración de acuerdos, foro de negocia­ciones, solución de controversias, examen y monitoreo de políticas. Se trata de una agenda compleja y de largo plazo que es urgente encarar con pragmatismo y gradualidad. Es obvio que este desafío no se puede abordar sin los Estados Unidos, pero tampoco sin China.

Han surgido múltiples iniciativas para hacerlo. Las cuestiones más re­currentes se refieren a mejorar el monitoreo y la transparencia de las medidas comerciales; mejorar las disciplinas sobre subsidios, con límites a los más distorsionantes; promover la cooperación internacional y el control de prácticas anticompetitivas de empresas estatales y privadas; concluir las negociaciones sobre agricultura, incrementando sustancial­mente el acceso a mercados y reduciendo todos los apoyos internos que distorsionan, con miras a su eliminación progresiva, y reforzar el meca­nismo de revisión de políticas comerciales nacionales.147

La reforma y modernización de la OMC para defender el multilate­ralismo incluye la necesidad de incorporar el comercio en un marco de desarrollo inclusivo y sustentable. Sin duda, la tarea es compleja y, si no se aborda pronto, podríamos asistir a varias décadas en que los princi­pales temas del comercio y las inversiones quedarían al margen de una gobernabilidad internacional concordada, y la resolución de diferencias comerciales específicas dependería del arbitrio del peso político de los socios o, en el mejor de los casos, de la familia de acuerdos comerciales bilaterales a los que se pueda acudir.

Durante muchas décadas, la visión china respecto de las reglas multi­laterales fue más bien defensiva, toda vez que se las consideraba sesgadas en favor de las principales economías de Occidente. De hecho, las ne­gociaciones para el ingreso de China a la OMC – iniciadas en 1986– solo confirmaron esta apreciación. Una vez ya en la OMC, desde 2001, China experimentó los acelerados beneficios de su incorporación, y se transfor­mó a los pocos años en principal exportador, segundo importador, pri­mer destino de la inversión de empresas multinacionales y un exportador de capital cada vez más importante. Por lo tanto, China tiene un legítimo y considerable interés en preservar y actualizar las normas multilaterales.

En la opinión de Chen Deming, relevante autoridad china en materia de comercio,148 la evaluación china sobre el funcionamiento del SMC ha ido variando:

Desde un punto de vista realista, aunque las actuales reglas del sistema internacional económico y de comercio se establecieron bajo la guía de los países desarrollados de Occidente y hay en ellas cierto grado de injusticia, esas reglas de hecho reflejan el principio básico de la economía de mercado; en general mantienen el orden fundamental necesario para los intercambios económicos y comerciales internacionales, y proveen un entorno estable y predecible para que los países hagan uso de mercados y recursos externos ( Chen Deming, 2017: 582).

En síntesis, como actor cada vez más relevante del comercio y de las in­versiones internacionales, China está interesada en participar en la re­formulación de sus reglas y considera que allí debe desempeñar un rol compatible con la magnitud de su peso en la economía global.

Para Chen Deming, las reglas existentes han favorecido el desarrollo (liberalización del comercio y las inversiones, acceso a nuevos mercados y tecnologías, manejo de las disputas comerciales), y es necesaria una participación activa de China en la conformación de las nuevas reglas económicas y comerciales para salvaguardar sus intereses. También lo es, escribe Chen, para mantener el impulso de las reformas económicas en curso y para enmarcarlas en concordancia con las reglas internacio­nales. China debe participar en esa reformulación por la responsabilidad que le impone ser un jugador global de envergadura (Chen Deming, 2017: 582-583).149

China muestra también avances en materia de propiedad intelectual. Ya en 2008 había establecido una estrategia nacional de Protección a los Derechos de Propiedad Intelectual (IPR), que establece un plan anual que vigila y promueve la creación, operación, gestión y protección de estos derechos. En 2010, el Consejo de Estado creó un Grupo Nacional Líder para combatir las infracciones a la propiedad intelectual y a la venta de productos falsificados. La legislación sobre el tema se actualiza continuamente a fin de incorporar nuevas temáticas (derechos de autor, software, nuevas variedades de plantas, patentes); se activan numerosas campañas sobre protección de IPR y se elevan las multas.150 La legislación sobre software se ha actualizado para incorporarle los derechos de autor. En 2014 se establecieron tribunales especializados en propiedad intelec­tual en Beijing, Shanghai y Guangzhou.

Pese a estos adelantos, el camino que resta por avanzar es largo. La pi­ratería y la falsificación de productos siguen siendo relevantes en China. Esto va a la par de los crecientes logros en patentamientos, nuevas marcas comerciales, innovación e internacionalización de sus empresas. Cada uno de estos avances conduce a una mayor preocupación por respetar los derechos de la propiedad intelectual, toda vez que China aspira a ser un “país innovador” en 2020, según el objetivo planteado por Xi Jinping. Proteger estos derechos irá más y más en línea con los propios intereses de una economía innovadora.

Es útil conocer esta documentada postura china, pues muestra lo ale­jada que se encuentra de la caricatura que muchas veces se presenta en los medios occidentales. Hay espacio para un serio involucramiento de China en las conversaciones para la reforma y modernización de la OMC. Dado su peso en el comercio mundial, debiera ser la más interesada en una reformulación de las reglas que le siga proveyendo un escenario estable y predecible para su desarrollo en las próximas décadas. En este XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

que faciliten la liberalización del comercio y las inversiones; favorecer la coo­peración en los planos multilateral y regional, privilegiando el multilateralismo y desechando esquemas excluyentes, y basarse en el principio de reciprocidad en derechos y obligaciones, promoviendo una reforma del orden económico internacional que elimine los desbalances en contra de los países en de­sarrollo (Chen Deming, 2017: 586-589).

sentido, el trabajo conjunto entre la Unión Europea y China aparece como el eslabón crítico para avanzar en esta reforma y modernización del SMC.

La gobernanza global de internet

Este es – y seguirá siendo por años– el campo de debate más delicado en­tre los Estados Unidos y China. Como ya describimos en capítulos ante­riores, los Estados Unidos alegan que los avances chinos en inteligencia artificial, computación cuántica, robótica, redes móviles 5G y sistemas de ciberdefensa amenazan no solo la rentabilidad de las empresas nor­teamericanas, sino también la seguridad internacional y

La gobernanza de internet.

Según los argumentos estadounidenses, bajo la administración de Xi, China habría adoptado una actitud más asertiva en el desarrollo domés­tico y en la promoción internacional de sus postulados en ciberseguri­dad y gestión de internet. Según Adam Segal (2018: 11), miembro del board de Tecnologías Emergentes y Seguridad Nacional en el Consejo de Relaciones Exteriores, cuatro serían las prioridades chinas en este campo: desarrollar una internet armoniosa, lo que significaría guiar y controlar la opinión pública; apoyar la buena gobernanza y estimular el crecimiento; reducir la dependencia extranjera en la provisión de equi­pos digitales y de comunicación; reforzar la capacidad para controlar los ciberataques y promover la cibersoberanía.

El último de estos objetivos sería el más complicado, toda vez que sig­nifica que los países puedan definir sus propias políticas sobre la regula­ción de internet. En palabras de Xi:

“Debemos respetar el derecho de cada país a elegir su propio camino hacia el desarrollo cibernético, el modelo de regulación cibernético y participar en igualdad de condiciones en la gobernabilidad del cibe­respacio internacional”.151

El argumento de Xi es que ningún país debe interferir en los asuntos internos de otro ni apoyar las actividades que atenten contra la seguridad nacional de otros países. Xi asegura que China no cerrará las puertas a la internet mundial, pero postula que la gobernabilidad del ciberespa­cio debe tener un enfoque multilateral de regulación (“no depender de un solo actor”) y ser consensuado.152 Agrega que ello también implica evitar la militarización del ciberespacio y luchar efectivamente contra el cibercrimen.

Sobre la base de este enfoque multilateral, China viene reivindican­do un mayor rol de la ONU como el espacio central para definir las políticas multilaterales al respecto. Los principales ejes de la propuesta china parecen razonables; sin embargo, generan preocupación cuando coinciden con el

reforzamiento a los controles sobre sitios web y redes sociales; cierre de sitios web, bloqueo de VPN (virtual private networks, softwares utilizados por empresarios y académicos para evitar la censura de in­ternet); control de conversaciones en las redes sociales y refuerzo de los sistemas de vigilancia sobre la ciudadanía, a través de cámaras, sensores, softwares de reconocimiento de voz e imágenes (Segal, 2018: 12).

Aquí hay que separar dos temas: uno es la relevancia del avance chino en varias de las nuevas tecnologías y la necesidad de que dichos avances beneficien al resto del mundo, y el otro tema, la búsqueda de mecanis­mos que aseguren que este desarrollo tecnológico no afecte la libertad individual ni la protección de datos. En efecto, la interacción entre la inteligencia artificial, las redes 5G y la computación cuántica serán la clave en el desarrollo de vehículos autónomos, diagnóstico de enferme­dades y asistentes inteligentes de voz. De la misma forma, favorecerá el desarrollo de ciudades inteligentes (smart cities), lo que puede colaborar a reducir el daño ambiental, el consumo de energía, la contaminación y el uso de agua y materiales, entre otros logros. Por lo tanto, si es China quien va encabezando esta carrera, en buena hora y que esos avances estén a disposición de toda la humanidad, lo antes posible.

El problema es si estas tecnologías se utilizan en el ciberespionaje in­dustrial, político o en la disputa militar. En tales casos, se verá afectada la convivencia internacional e incluso la propia transparencia de los proce­sos electorales. De acuerdo con Segal, durante la última década,

Los hackers chinos se han dedicado a campañas de ciberespionaje masivo diseñadas para robar secretos militares, políticos e indus­triales. El gobierno de Obama presionó a Beijing sobre este tema, atribuyendo ataques a compañías norteamericanas a hackers con respaldo del gobierno chino y amenazando con sancionar a altos funcionarios. En 2015, las dos partes acordaron que ninguna iba a incurrir en robo digital para lograr ventajas económicas. China luego firmó acuerdos similares con Australia, Canadá, Alemania y el Reino Unido (Segal, 2018: 16).

Se trata de temas de alta complejidad técnica y política que es necesario abordar. Parece urgente que los Estados Unidos y China inicien un tra­bajo conjunto sobre estándares globales en estos temas, reforzando la seguridad de empresas, gobiernos, cadenas de valor y personas frente a ataques cibernéticos; fortaleciendo la protección de los datos, la privaci­dad de las personas y estableciendo instancias multilaterales con capaci­dad de monitorear los usos de las nuevas tecnologías.153

El peligro de una futura balcanización de internet está latente. No es descartable la posibilidad de arribar a una competencia mundial por dos tipos de internet: una global, bajo la hegemonía de empresas privadas estadounidenses y otra comandada por empresas chinas que conceda más espacio a la regulación gubernamental y que interactúe con la in­ternet global de modo selectivo. La competencia actual es aguda: frente a Facebook, China planta Weibo; frente a WhatsApp, WeChat; frente a Youtube, Yuku, y frente a Google, Baidu.

 Ahora bien, tratándose de una pugna hegemónica sobre las tecnologías determinantes del siglo XXI, no hay espacios para la ingenuidad ni enfoques del tipo blanco o negro.  Cabe recordar, por ejemplo, cuando Edward Snowden, excolaborador de la agencia estadounidense National Security Agency, “reveló que la inteligencia norteamericana había tenido acceso a los datos de millones de personas que conservaban y entregaron empresas norteamericanas” (Segal, 2018: 11).

De la misma forma, no hay que olvidar los vínculos entre Facebook y Cambridge Analytica que favorecieron los resultados del Brexit y proba­blemente de la elección de Trump, dado que Steve Bannon (principal asesor de Trump hasta caer en desgracia por sugerir que era él quien de­finía las políticas más relevantes) era parte del directorio de esa empresa.

 Tampoco hay que subestimar la importancia de los conflictos de Google y de Apple con las autoridades de la competencia en la Unión Europea. En noviembre de 2018, la Comisión Europea multó con 4340 millones de euros a Google por delitos de abuso de posición dominante, y en 2017, con otros 2420 millones de euros por favorecer en forma sistemática a Google Shooping. Apple fue obligada a devolver a Irlanda 13 000 millo­nes de euros por ventajas fiscales que la Comisión consideró indebidas.

El aporte de internet a la humanidad es gigantesco e invaluable; su carácter abierto es uno de sus rasgos definitorios; las posibilidades que ofrecen la IoT y la inteligencia artificial no admiten límites. Estamos, pues, frente a una coyuntura histórica de la mayor relevancia. Es de es­perar que los líderes de Occidente y de Oriente no frustren esta posibili­dad, haciéndola parte de la disputa hegemónica. La ingenuidad de esta petición se irá reduciendo en la medida en que más actores internacio­nales participen de este crucial debate.

Trump y Xi: lucha de personalidades

Ya hemos argumentado respecto del rol disfuncional de Trump para la estabilidad de la economía y la política internacional. Remitámonos aho­ra al papel que viene jugando Xi.

Lo primero que salta a la vista es la ruptura con los cuatro preceptos claves de la enseñanza de Deng Xiaoping a los que ya hicimos referencia: la relevancia de la dirección colectiva en la dirección del partido; evitar el culto a la personalidad en los líderes; evitar el mandato indefinido de las principales autoridades y mantener un bajo perfil internacional, has­ta alcanzar “el sueño chino”.

El examen de las acciones recientes de Xi muestra una ruptura con todos estos principios, dado que ha centralizado la dirección del partido en sus manos y han retornado prácticas de culto a la personalidad. En marzo de 2018, el gobierno eliminó el límite de dos períodos de cinco años para el mandato presidencial, tornándolo indefinido, y está llamando al mundo a seguir el camino chino para enfrentar los problemas que aquejan a la humanidad.

 Está promoviendo además una activa agen­da internacional en torno a iniciativas emblemáticas como “La franja y la ruta”, además del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, el banco BRICS y Made in China 2025, y deja clara su ambición de li­derar una nueva gobernanza de las tecnologías de información y el ciberespacio digital.

Estudiosos occidentales de la realidad china agregan que la gestión de Xi se está caracterizando por un mayor control del partido sobre la sociedad y por cierto retroceso en las reformas económicas (Economy, 2018: 62). Se ha anunciado además, para 2020, un sistema de crédito social que premiaría la buena ciudadanía, asignando puntajes al com­portamiento de las personas y midiéndolo a través de la integración de medios sociales y pagos online. Sobre la base de ese puntaje, el buen com­portamiento sería recompensado, en tanto los malos comportamientos enfrentarían menores velocidades de internet y acceso menos fluido a restaurantes, viajes e incluso a empleos (Economy, 2018: 64).

Por último, en materia de reformas económicas se aprecia un menor ritmo y hasta algún retroceso en la concesión de mayores espacios al mer­cado y al sector privado. En particular, la reforma de las empresas estatales ha bajado su impulso. Las razones serían, según Lardy (2019: 122- 127), que el actual liderazgo chino cree que las empresas estales son funda­mentales para mantener el control del partido sobre la economía; que existe un razonable temor sobre el impacto de esa reforma sobre la esta­bilidad social, dado que la reestructuración – y hasta el cierre de empre­sas ineficientes– generará en el corto plazo desempleo y menor actividad económica; y que similar temor existe sobre impactos en la estabilidad financiera, dado que una reducción drástica del apalancamiento de las empresas – el que razonablemente se esperaría que esté concentrado en las menos eficientes– podría conducir a la quiebra de muchas de ellas, lo que provocaría un incremento inmanejable de deudas incobrables sobre el sistema bancario y financiero. Seguiría existiendo además una fuerte resistencia a las reformas por parte de los principales administradores de empresas y bancos estatales, de algunos burócratas del partido y de autoridades locales: todos aquellos que sienten que pierden poder con el avance de estas reformas.

Las autoridades chinas enfrentan un trade-off complejo, pues la eco­nomía y la sociedad también reclaman que se avance en las reformas. En efecto, se necesita que la economía crezca entre 5 y 6% anual, como piso, para sostener el pacto social implícito que asegura gobernabilidad.

También para reducir el apalancamiento y el riesgo financiero asociado al alto endeudamiento. Por último, para cumplir las ambiciosas metas de innovación, se necesita un sector privado más vigoroso, con un sistema financiero que dé más cabida al financiamiento para pymes y emprende­dores. Todo esto es otra cara de las reformas económicas.

Por cierto, la disputa comercial con Trump y las recurrentes amenazas al comercio, al acceso a nuevas tecnologías occidentales y a la internacio­nalización de las empresas chinas colaboran poco para el avance de las reformas. Sea un objetivo consciente o no, lo cierto es que las políticas de Trump están provocando una reducción del ritmo de las reformas eco­nómicas en China y esto probablemente esté fortaleciendo a los sectores más nacionalistas y conservadores.

 Los Estados Unidos jamás podrán definir la política de China, pero sí podrían gestar una amplia alianza en diálogo con ese país, basada en la confianza mutua y en compartir y practicar valores liberales para renovar el sistema multilateral, que necesita ser adaptado a los nuevos tiempos y al peso relativo de los distintos actores.

Pretender el retorno a los años sesenta, con un predominio sin contra­peso de los Estados Unidos en economía, inversiones, tecnología, política y seguridad ya no es realista. “Make America great again” es un sueño nostál­gico que quisiera que la industria automotriz volviese a tener su sede en Detroit, que Silicon Valley no enfrentara la competencia de Shenzhen, que la carrera por las redes 5G solo diese cabida a las empresas estadou­nidenses, que la industria espacial fuese un monopolio norteamericano.

La política de Xi también enfrenta dificultades. Por de pronto, es evi­dente que el statu quo favorece a China, pero sería poco realista pensar que este pueda extenderse de manera indefinida. El efecto Trump en la política estadounidense es claramente disruptivo, pero sería ingenuo pensar que, tras la salida de Trump, la política exterior norteamericana volverá a su carril previo, sin más. El lema de “la amenaza china” ha lo­grado instalarse con fuerza en la sociedad norteamericana de un modo horizontal y, por tanto, sin Trump, la actitud respecto de China podrá va­riar en algunos aspectos, pero en lo central seguirá presionando a China y en los mismos ámbitos en que lo ha hecho la administración Trump.

China debería entender que el libre uso de internet y el acceso a las redes sociales son una de las principales virtudes del actual modelo oc­cidental, en particular para las generaciones más jóvenes. Por ende, imponerles restricciones, cualesquiera sean las razones, no resultaría aceptable en Occidente. Por su parte, los Estados Unidos deberían tener claro que la pugna hegemónica se definirá, en última instancia, por la competitividad de las empresas, por la calidad de la educación, de la in­fraestructura y por el esfuerzo en innovación que realicen las sociedades. Y tomar nota de que, en estos ámbitos, se está rezagando respecto del esfuerzo chino.

Mientras más presione Trump a China, más fortalecerá a los grupos nacionalistas chinos antes que a quienes buscan tender puentes de en­tendimiento con Occidente. Es vital entender la obsesión china con la estabilidad social y política, requisito central para evitar nuevos episodios de violencia política y estancamiento económico.

Es muy difícil prosperar en el liderazgo de una nueva etapa con un Estados Unidos que abuse de las amenazas y las sanciones, incluso con sus aliados más directos. Se hace también difícil para los Estados Unidos encabezar esta nueva etapa del orden internacional si no se tiene la casa en orden, es decir, sin un bajo nivel de deuda, infraestructura moder­na, educación pública de calidad, fuerte inversión en redes de protec­ción social que estimulen la cohesión social, un compromiso efectivo con el libre comercio y un mecanismo inteligente de inmigración que aproveche el talento extranjero para liderar la innovación global (Hass, 2019: 22).

Si los Estados Unidos privilegiasen estos objetivos, la posibilidad de re­formar el actual orden ajustándolo a nuevas condiciones estaría mucho más ligada a ese país que lo que lo está en la actualidad. A su vez, la pro­babilidad de que China encabece el nuevo orden internacional aparece aún bloqueada por el rechazo occidental a su forma de gobierno, tildada de autoritaria, y por el peso determinante del Estado y del partido en la economía.

Los Estados Unidos deberían asegurarse que sus prácticas y sus ins­tituciones se ajustan a los valores que predica y conducir el mundo de un modo que muestre a los demás países que ello va en su beneficio (Skylar, 2019: 39). Ello no se logra con amenazas y chantajes, sino con un compromiso férreo con el multilateralismo, renovándolo donde co­rresponda, reforzando la cooperación con sus aliados y abordando con seriedad nuevos de safíos, como el cambio climático, las migraciones, la ciberseguridad, la protección de los datos personales y asegurarse que las nuevas tecnologías colaboren en reducir las desigualdades y no en pro­fundizarlas. Si estos son los objetivos, es claro que Trump está desdibu­jando el atractivo de la propuesta norteamericana y está dilapidando la credibilidad de los Estados Unidos entre sus aliados principales (Skylar, 2019: 39). Por supuesto, la consigna “AmericaFirst” es exactamente lo que menos se necesita.

Aunque se intensifique la competencia estratégica y las fricciones económicas entre ambos, seguirá existiendo amplio espacio para la coo­peración en cuestiones globales. En este tema, es necesario recordar a Kissinger (2012: 539) cuando propone que la relación entre los Estados Unidos y China se rija por un criterio de coevolución antes que por uno de colaboración: “Este término implica que los dos países persiguen sus imperativos internos, colaboran en la medida de lo posible y adaptan sus relaciones para reducir al mínimo la posibilidad de conflicto”.

La gran diferencia es que China no es un adversario ideológico de los Estados Unidos, como lo era la URSS. Esto abriría espacio al diálogo; sin embargo, cuando las autoridades chinas hacen explícito su objetivo de constituirse en actor global determinante, se vuelve más difícil.

Ahora bien, los Estados Unidos quieren “disciplinar” a China, pero no solo en lo referente a las normativas de comercio e inversión, sino también en sus prácticas políticas y de gobierno, al que se define como “mercantilismo autoritario que amenaza la gobernabilidad democrática en el mundo” (Brands, 2018). En esta escuela de pensamiento se habla del Consenso de Beijing como la fórmula que combina capitalismo de Estado con gobiernos autoritarios.

Por su parte, China percibe que los Estados Unidos buscan detener su desarrollo, imponerle las normas de gobernabilidad occidentales y frustrar su “sueño”.

Wolf (2018b) sugiere empezar por aceptar que es ingenuo esperar la rendición de China, y propone cinco principios para abordar el conflicto:

  1. Entender que China no es “nuestra”. Pertenece a los chinos y eso no va a cambiar.
  2. Considerar que lo más probable es que la organización política china siga siendo diferente a la occidental indefinidamente.
  3. Enfocar las diferencias en conductas precisas y medibles que afecten a terceros y hacerlo de modo consistente y sobre la base de princi­pios. Por ejemplo, si acusamos a China de incumplimiento de norma­tivas comerciales, asegurarse de que Occidente no tenga prácticas similares. Si exigimos riguroso respeto a las normas de propiedad intelectual, reconozcamos que muchas de ellas pueden ser excesivas y demasiado costosas. Si criticamos a China por violaciones a los derechos humanos, aseguremos su pleno cumplimiento en casa.
  4. Reconocer que China, además de ser un rival, también es un socio vital e irreemplazable en la gobernabilidad global. En efecto, sin la presencia de China no habrá posibilidad de abordar bien el de safío del cambio climático, ni asegurar la estabilidad financiera ni la reforma de la OMC, por ejemplo.
  5. e) Entender el valor de las alianzas y la confianza entre aliados. Vale decir, si los Estados Unidos, la Unión Europea y Japón coinciden en limitar la sobreproducción china o sus subsidios industriales, o en disciplinar su respeto a los derechos de propiedad intelectual, un blo­que conjunto de todos estos países buscando un diálogo y negocia­ción con China sería mucho más eficaz que el camino amenazante y unilateral que ha escogido Trump.

Más aún, Wolf (2018c) recuerda que, con una historia de doscientos años de revueltas y de sastres, China necesita un poder central fuerte, y que el proceso de modernización y urbanización desestabilizó Europa en el siglo XIX e inicios del XX, en tanto el proceso de urbanización chino es mucho más acelerado y más masivo que el europeo de esa épo­ca. Por ende, la necesidad de mantener la estabilidad en China tiene una dimensión que no siempre se capta bien en Occidente y que haría que la probabilidad de que China se lance a una campaña de emba­te hegemónico contra los Estados Unidos sea bastante baja, como lo intuía Kissinger.

Lo que debería ir quedando claro es que el peso de China en la econo­mía mundial y en las nuevas tecnologías irá creciendo. Es lo que prevé en materia de inteligencia artificial Eric Schmidt, exlíder de Google:

Para 2020, nos van a haber alcanzado. Para 2025, serán mejores que nosotros. Y para 2030, dominarán las industrias de la inteligen­cia artificial […]. Sin embargo, estos esfuerzos solo dan forma a las tendencias, no las revierten. Más allá de lo que haga Washington, el futuro del ciberespacio será mucho menos norteamericano y mucho más chino (Segal, 2018: 14-18).

¿Qué puede hacer América Latina?

El deterioro del multilateralismo comercial y la politización del comer­cio y de las inversiones, a propósito de las disputas Estados Unidos- China que ya hemos descrito, amenaza con traer la Guerra Fría del siglo XXI a nuestra región. América Latina no debería permitirlo.

Con la administración de Trump, los Estados Unidos se marginaron del acuerdo de París, salieron del TPP, apoyan un Brexit desordenado, provocan repetidamente a la Unión Europea y agreden comercialmente a sus principales socios, la UE, Japón y Canadá.154 Están utilizando ade­más la política arancelaria como un instrumento multipropósito, pues, por ejemplo, amenazan con nuevos aranceles a México y Guatemala por razones migratorias y a Turquía por su participación en el conflicto con Siria.

Trump impuso renegociaciones de sus acuerdos de libre comercio con México y Canadá (el Nafta), y con Corea del Sur (el TLC Korus). Si bien es cierto que los nuevos acuerdos innovan solo en aspectos secun­darios respecto de los previos, agregan nuevas amenazas proteccionistas al edificio multilateral.155

Además, la administración de Trump está violando sus compromisos en la OMC, boicotea el trabajo del Órgano de Apelación, cuyo cese de funcionamiento operaría como una puerta abierta para el despliegue de medidas proteccionistas en el mundo, de manera que la OMC perde­ría su capacidad de arbitrar las diferencias comerciales. A mediados de 2019, Trump cuestionó el criterio del Trato Especial y Diferenciado en la OMC, criterio del que se benefician los países en desarrollo. Si bien es cierto que esta categoría, a la que los países se autoasignan, se ha mane­jado con excesos, no lo es menos que la amenaza unilateral de que los Estados Unidos aplicarían su propia definición de “país en desarrollo” a partir de noviembre de 2019 solo agrega leña a la hoguera.156

En inversiones, el escenario luce aún más complicado. Las presiones de los Estados Unidos que ya hemos descrito para que sus socios expul­sen a la empresa china Huawei podrían extenderse a una amplia gama de productos chinos, dado que la IoT convierte casi todos los productos en una tecnología potencial de doble uso en un futuro conflicto entre los Estados Unidos y China.157

En rigor, los Estados Unidos vienen desarrollando una intensa campa­ña para evitar que sus socios acepten inversiones chinas y ya no solo en tecnologías de última generación.158

La línea entre las preocupaciones legítimas de seguridad nacional y la paranoia absoluta es peligrosamente delgada159 y todo puede terminar afectando no solo el funcionamiento de las cadenas de valor, sino tam­bién hacer que el mundo retorne a un lamentable escenario de zonas de influencia.

Dado el actual rol de China en el comercio y en las inversiones mundiales, ello significaría que, por ejemplo, América Latina podría ver limitadas sus decisiones autónomas en esos temas, lo que afectaría negativamente sus posibilidades de inversión, crecimiento y acceso a nuevas tecnologías.

Aquellos gobiernos latinoamericanos que caigan en el juego de Trump deberán estar preparados para explicarles a sus conciudadanos que la “soberanía del consumidor” vivirá un estado de excepción, pues por “ra­zones de seguridad”, definidas en los Estados Unidos, los consumidores no podrán, por ejemplo, acceder a los teléfonos inteligentes Huawei o que deberán esperar varios años para acceder a las redes 5G, hasta que empresas norteamericanas puedan entregar ese servicio. Sería el peor de los mundos, pues economías muy rezagadas en innovación, depen­dientes de la exportación de commodities a China, demorarían varios años el ingreso a la era 5G y a sus aplicaciones en la economía y la sociedad. Y ello respondería solo a razones ideológicas, con resabios propios de la Guerra Fría del siglo XX.

El riesgo será mayor en aquellas economías exportadoras de materias primas que tienen una relación comercial fuerte con China. Si estas eco­nomías se alinean con las políticas de Trump, enfrentarán presiones para que dificulten el comercio con China y las inversiones de ese país, inclu­yendo proyectos de infraestructura, de construcción de banda ancha o cuestionamientos a la expansión de empresas chinas. Si algún gobierno latinoamericano, por ejemplo, llegase a caer en esta trampa, debería es­tar preparado para resistir algún tipo de represalia directa o indirecta, pero, en cualquier caso, de impacto significativo sobre exportaciones o alguna otra variable económica relevante. Sería demasiado ingenuo ob­viar esta segunda parte de la historia, esto es, cuál sería la reacción china.

En este sentido, para América Latina es urgente tener una participa­ción proactiva en el debate sobre reforma y modernización de la OMC. Ello no solo es un buen paso para preservar el multilateralismo, sino una buena medida para activar la aletargada integración regional. La Unión Europea está muy activa en propuestas de reforma de la OMC. Como los tiempos de esta disputa serán largos, es el momento para que países de la región empiecen a debatir sobre este de safío. Si la región lograse concor­dar en una propuesta de mínimos en torno a la reforma de la OMC, su institucionalidad y funciones, podría interactuar con la Unión Europea, con China, Japón, ASEAN e incluso los Estados Unidos.

Dado el bajo peso relativo de los países de la región en este debate, la única posibilidad de tener algo de fuerza en él es hacerlo con una voz unificada y, en este momento histórico, la convergencia entre la Alianza del Pacífico y Mercosur es el mejor camino. Lamentablemente, los even­tos asociados a la crisis de Venezuela y las diferencias que ello genera en la región alejan de manera drástica esa posibilidad.160 Es de esperar que, cuando estos ánimos se aquieten, pueda existir espacio para considerar estas opciones.

La política exterior latinoamericana debería jugarse por impedir que esta nueva Guerra Fría llegue a nuestra región, evitando el alinea­miento con cualquiera de las dos potencias en pugna. En particular, América Latina debería profundizar sus víncu los y alianzas con la Unión Europea, buscando participar en foros internacionales que apunten a la renovación del multilateralismo en comercio, inversiones y tecnolo­gías. Permitir – o peor aún, ser activos propagadores de– la llegada de la Guerra Fría a Sudamérica o a la región toda sería un error estratégico y geopolítico de consecuencias incalculables, además de introducir ruido y volatilidad en las cifras de comercio exterior, toda vez que China ya es un socio comercial destacado de varias economías de la región.

Está en el interés de toda la comunidad internacional privilegiar el diálogo, la negociación y la cooperación entre las dos potencias y evitar el conflicto directo o larvado entre ambas. Un escenario de conflicto reducirá el ritmo de crecimiento de la inversión y del comercio interna­cional, afectará el despliegue de las cadenas de valor e introducirá un factor de volatilidad e incertidumbre económica y financiera que podría acompañarnos por años.

América Latina debe organizarse para hacer valer sus propios intere­ses en comercio e inversión. De no hacerlo, la región perdería oportu­nidades de crecimiento, considerando que el presente y el futuro están más ligados a China y al Asia- Pacífico que a los Estados Unidos. El alinea­miento de países de la región con cualquiera de los gigantes en conflicto frenaría aún más el frágil diálogo regional, y los procesos de integración regional deberían seguir esperando hasta las calendas griegas.

La trampa de Tucídides está al acecho. Es de esperar que esta y las próximas generaciones puedan enorgullecerse de haberla superado, de haber evitado el conflicto extremo y de haber adecuado la gobernanza del sistema internacional a las nuevas realidades.

NOTAS:

 

146 Por cierto, esta lógica de preeminencia estratégica también está presente en el lado chino. Un amplio desarrollo del “inevitable ascenso” chino y de su “inevitable liderazgo en el siglo XXI” se encuentra en Liu (2015).

147 Véase “WTO Modernisation, European Commission”, septiembre de 2018, disponible en <trade.ec.europa.eu/doclib/docs/2018/september/tradoc_157331.pdf>.

148 Chen Deming ha sido gobernador de la provincia de Shaanxi, director adjunto de la National Development and Reform Commission (NDRC) y ministro de Comercio (2007-2013).

149 Esta participación china en la reforma y modernización de la OMC buscaría promover la apertura y generar reglas internacionales de comercio e inversión

150 En 2012, los departamentos administrativos abordaron 274 000 casos, allanaron 15 000 escondites y se arrestaron 57 000 sospechosos. En 2013, se pesquisaron 59 000 casos de falsificación e infracciones criminales y se persiguió judicialmente a 22 000 personas (Chen Deming, 2017: 393).

151 “China reinvindica la cibersoberanía”, DW, 10 de diciembre de 2017.

152 Enrique Fojón Chamorro, “La ciberseguridad china”, Blog Real Instituto Elcano, 20 de enero de 2016, disponible en <blog.realinstitutoelcano.org/ la-ciber-soberania-china>.

153 Un estudio reciente de IBM señala que el 20% de los ataques cibernéticos afecta la confidencialidad, integridad y disponibilidad de datos del sistema financiero, lo que se refleja en amenazas a los cajeros automáticos, la transfe-rencia electrónica de fondos y las operaciones en activos financieros. Rodrigo Riquelme y José Soto Galindo, “Uno de cada cinco ataques cibernéticos, en contra de instituciones financieras”, El Economista, 26 de febrero de 2019, disponible en <www.eleconomista.com.mx/tecnologia/Uno-de-cada-cinco¬ataques-ciberneticos-en-contra-de-instituciones-financieras-20190226- 0071.html>.

154 En lo político, su trato a los migrantes centroamericanos y mexicanos vulnera los derechos humanos, en tanto la ruptura de su acuerdo de desnuclearización con Rusia y con Irán agrega incertidumbre al escenario internacional.

155 En efecto, en el nuevo Nafta, los vehículos libres de arancel exportados por Canadá y México a los Estados Unidos deberán cumplir con que 40- 45% de su valor corresponda a salarios no inferiores a 16 dólares la hora, monto que excede de lejos la media salarial de la industria mexicana. En el caso del Korus, Corea del Sur “aceptó” el retorno de las fatídicas “restricciones voluntarias a las exportaciones”, toda vez que se compromete a no exportar a los Estados Unidos más del 70% del acero exportado en los últimos tres años. En ambas revisiones de los acuerdos, se aceptan cuotas desgravadas de vehículos en caso de que los Estados Unidos vuelvan a aplicar sobretasas arancelarias urbi et orbe a los automóviles por “razones de seguridad”.

156 Los criterios que utilizaría Trump son: no superar el 0,5% del comercio mundial; no pertenecer a la OCDE y no pertenecer al G20. Gracias a Trump – y en virtud de estos criterios– la Argentina, Brasil, Colombia, Chile y México pasarían a ser países desarrollados. 157 Casi todos los productos chinos podrían estar bajo sospecha de ocultar el “chip de Manchuria”, una tecnología de puerta trasera que puede permanecer inactiva por un tiempo y luego activarse desde un lugar remoto (Luce, 2019).

158 A inicios de septiembre de 2019, el vicepresidente Pence y el primer ministro de Polonia firmaron un acuerdo de seguridad en redes 5G que, sin mencionar a ninguna empresa en particular, en la práctica bloquea el ingreso de China al tendido de redes 5G. Peor aún, el mensaje de Pence fue que “este acuerdo es un ejemplo vital para Europa” (Véase <www.pauta.cl/negocios/bloomberg/ ee-uu-y-polonia-firman-un-acuerdo-de-seguridad-5g-alejando-a-huawei>). Las amenazas en orden a evitar cualquier inversión proveniente de Huawei, en un tono nada diplomático, llegaron a mediados de 2019 a los gobiernos de Macri en la Argentina y de Piñera en Chile por el secretario de Estado, Mike Pompeo. Véase <www.infobae.com/politica/2019/06/30/fuertes-advertencias-de-ee-uu-a-la-argentina-por-la-amenaza-de-china-con-huawei-en-la-tecnologia-5g> y <www.emol.com/noticias/Nacional/2019/04/12/944543/ Mike-Pompeo-advierte-a-Chile-sobre-China-y-Huawei-Esa-infraestructura¬presenta-riesgos-a-los-ciudadanos-de-tu-pais.html>.

159 En una conferencia sobre inteligencia artificial en París, en septiembre de 2019, altos funcionarios norteamericanos expresaron que los Estados Unidos no cooperarían con China mientras se mantuviera autoritario; que las empresas y los países tendrán que elegir entre dos sistemas de inteligencia artificial, uno, dirigido por los Estados Unidos, que se basaba en la confianza y la apertura, y el otro, el de China, que era perverso y exportaba software autoritario al mundo (Luce, 2019).

160 La desafortunada decisión de acudir al caduco TIAR, pleno instrumento de la Guerra Fría, para abordar la situación de Venezuela muestra el carácter patético del escenario regional. En efecto, la aprobación de esta decisión, promovida en la OEA por los Estados Unidos y Brasil, mostró divisiones den­tro del Mercosur, de la Alianza del Pacífico y de Centroamérica. Pocas veces fue tan evidente aquello de dividir para reinar. 

https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/45114/1/elsuenochino_es.pdf

10.20.-La disputa por la hegemonía tecnológica con los Estados Unidos OSVALDO ROSALES 

Una vez que Trump dio inicio a la llamada “guerra comercial” contra China, rápidamente fue quedando claro que el verdadero objetivo de la ofensiva no era sobre todo comercial, sino tecnológico, una respuesta estadounidense ante el impresionante avance chino en materia de innovación y nuevas tecnologías y, por cierto, también en el peso del PIB de China frente al de los Estados Unidos.114

En efecto, el escenario principal en el que hoy se están enfrentando las empresas norteamericanas con las chinas es el de las llamadas “tecnologías disruptivas”, es decir, las que están revolucionando la forma de producir, consumir y comunicarnos. Como ya parece evidente, incluso para no especialistas, las economías y empresas que dominan el mercado global de la inteligencia artificial (IA), internet de las cosas (IoT), big data, robótica, computación cuántica, e-cloud, block-chain, nanotecnologías, vehículos autónomos y movidos por electricidad, energías renovables no convencionales (ERNC) y biociencias serán quienes se impondrán en la Revolución Industrial 4.0 que está en curso.

Lo relevante de estos tiempos es que, tras cuarenta años de “reforma y apertura”, China ha dejado de ser un actor marginal en estas lides y en muchos de esos campos disputa el liderazgo tecnológico con los Estados Unidos. Esa es la verdadera explicación de la ofensiva de Trump.

El peso mundial de China en ciencia y tecnología

La prensa internacional recoge cotidianamente numerosas noticias sobre avances chinos en materia de ciencia y tecnología. Frente a esa acumulación de novedades, hay voces que argumentan que se trataría de avances solo parciales o exagerados. Lo menos que puede decirse es que el listado de logros parece impresionante y da buena cuenta del ritmo acelerado con que las nuevas tecnologías se están impulsando en China.

Algunos datos provocativos:

  • En China, cada año se gradúan cinco veces más estudiantes STEM115 que en los Estados Unidos.
  • En 2015, el gasto chino en investigación, desarrollo e innovación (I+ D+ I) superó al de la Unión Europea. El gasto de China en investigación y desarrollo (I+ D) representa el 21% del gasto mundial respectivo. El dato, de por sí ilustrativo, es además relevante porque esa participación excede a la de China en el PIB mundial.
  • El gasto chino en I+ D en 2015 sumó 409 000 millones de dólares, en tanto el norteamericano alcanzó los 497 000 millones. La tendencia indica que en seis u ocho años el gasto chino sobrepasará al estadounidense.
  • En 2018, China superó a los Estados Unidos en publicaciones científicas. Esa tendencia ya viene desde 2016, momento en que los investigadores chinos fueron responsables del 18,6% de las publicaciones científicas globales (NSF, 2018: 0- 19).
  • Desde hace cinco años, China es el país que registra mayor cantidad de patentes.
  • Cada año, en China se gradúan 30 000 doctores en materias científicas y técnicas.
  • Hace quince años, las empresas extranjeras tenían 200 centros de I+ D+ I en China. En 2018 eran alrededor de 1800.
  • Hace diez años, China explicaba el 1% de las transacciones globales de e-commerce. Hoy es responsable del 42% y procesa once veces más pagos móviles que en los Estados Unidos.
  • China aporta el 34% de los unicornios116 globales y el 43% de su valor.

Peso de China en las ciencias mundiales117

En 2017, el gasto chino en I+ D representó el 2,15% del PIB, inferior aún al 2,7% del PIB de los Estados Unidos, pero superior al promedio mundial (1,8% del PIB) y bien cercano al de la OCDE (2,4% del PIB) (NSF, 2018: 0-19).

El crecimiento del gasto chino en I+ D ha sido vertiginoso, desde un 0,6% del PIB en 1996 a un 1,7% en 2009 y más de 2% desde 2015. Las estimaciones indican que China alcanzaría el promedio de gasto en I+ D de la OCDE en 2019 (NSF, 2018: 0- 19). La mitad de ese gasto chino proviene de 136 000 empresas tecnológicas. El número de centros de I+ D en China crece con rapidez, incluyendo centros extranjeros. Eran solo 24 en 1997 y en 2018 se estimaron en 1750 (NSF, 2018: 0- 19).

China cuenta con el mayor número de trabajadores relacionados con la ciencia: 6 210 000 investigadores en 2017, cifra que, sin embargo, aún deja al país debajo de otras naciones en términos de densidad de fuerza laboral científica.

Desde 2008 y hasta octubre de 2018, los científicos chinos publicaron más de 2 270 000 documentos internacionales, lo que los colocó en el segundo lugar mundial. Las publicaciones de las universidades norteamericanas de Harvard y Stanford siguen siendo las que generan mayor número de citas bibliográficas, salvo en ciencias de los materiales e ingenierías, ámbitos en el que las publicaciones chinas son las más citadas (NSF, 2018: 0-19).

No obstante, el impacto y la calidad de los documentos científicos de China no son de primera línea, y las publicaciones científicas chinas en la última década recibieron un promedio de diez citas per cápita, clasificando a China por este concepto en el lugar 16 de las 22 naciones que habían publicado más de 200 000 documentos durante el mismo período, de acuerdo con los datos de 2018.

En ese año, los científicos chinos ocuparon el segundo lugar, detrás de los Estados Unidos, en dos campos nuevos para ellos: la ciencia de la tierra y la ciencia de plantas y animales. En total, el país ocupa el segundo lugar mundial en diez campos científicos, entre ellos, ciencia agrícola, química, informática, ingeniería, ciencias ambientales, matemáticas, física y productos farmacéuticos.

La cantidad de fondos para I+ D asignados a la investigación básica sigue estando en China muy por detrás de lo que invierten los países desarrollados. Solo el 5% de los fondos de I+ D se asigna a ciencias básicas, comparado con el 17% en los Estados Unidos (NSF, 2018). La contraparte de ello es el gasto destinado a desarrollos experimentales: 84% en el caso chino y 64% en el norteamericano.

La tendencia mundial es que el grueso de la investigación en I+ D sea financiado por la industria (62% en los Estados Unidos, 66% en Alemania, 75% en China). La fracción de I+ D que en los Estados Unidos realiza la propia industria es muy elevada (70%). Este dato es importante, pues parte relevante de esta investigación no queda reflejada en papers; esto indicaría que la productividad del gasto norteamericano en I+ D puede estar subestimada.

Además, el número de colaboraciones internacionales y de personal extranjero en China, tanto en la investigación como en las industrias de alta tecnología, es notablemente más bajo que en otras potencias tecnológicas, como los Estados Unidos.

Innovación y gasto en investigación y de sarrollo118

De acuerdo con el informe PxC’s Strategy, de la consultora Price-waterhouse Coopers, durante 2017 el gasto en I+ D de las mil compañías globales más innovadoras creció 11%, en tanto el gasto similar de las compañías chinas creció 34%. De las 1000 compañías consideradas, 145 son chinas. El informe registra además el crecimiento de la presencia de empresas chinas entre las “innovadoras de alto apalancamiento”, es decir, aquellas que obtienen mejor resultado en ventas por cada unidad gastada en I+ D. En 2007, las compañías chinas representaron solo el 3% del total mundial, cifra que subió al 17% en 2017. De acuerdo con el Buró Nacional de Estadísticas de China, en 2018 la producción en industrias de alta tecnología y en industrias estratégicas emergentes había crecido en 12% y 9%, respectivamente.

Economías innovadoras119

El informe Global Innovation Index 2018, preparado por la World Intellectual Property Organization (WIPO), INSEAD y la Universidad de Cornell, destaca el avance espectacular de China en los años recientes. Como una de las 25 economías más innovadoras desde 2016, no ha dejado de ascender en el ranking, y se ubicó en el número 17 en 2018. En términos absolutos, es la primera o segunda economía en número de investigadores, patentes y publicaciones (Dutta, 2018: xxxiii). La dinámica de esta evolución es bastante intensa, pues, por ejemplo, mientras entre 2008 y 2016 el gasto en I+ D creció 12% en los Estados Unidos, 14% en el Reino Unido, 23% en Alemania y 73% en Corea del Sur, en China se incrementó en 176% (Dutta, 2018: 6).

Una revisión de la prensa internacional durante 2018 muestra logros relevantes en la red digital de banda ancha, en las redes 5G, en vehículos eléctricos, teléfonos inteligentes, reconocimiento facial, industria espacial, start-ups, inteligencia artificial, realidad virtual, ciudades inteligentes, telecirugías, unicornios globales, innovación ecológica, tecnologías blockchain y trenes de alta velocidad.

Made in China 2025

Como ya anticipamos en la Introducción, la propuesta Made in China 2025 puede considerarse una estación intermedia en dirección al objetivo del “sueño chino” que se alcanzaría en 2050, lo que exige dar un salto en innovación y aplicarla en las nuevas manufacturas y servicios. Eso es exactamente lo que pretende esta iniciativa, para lo que define metas precisas que deberían alcanzarse durante el próximo cuarto de siglo.

El plan busca enfrentar la desaceleración en la productividad y en la tasa de crecimiento económico, así como la caída en la tasa de expansión de la fuerza de trabajo – dado el efecto de la política de un solo hijo en la transición demográfica– y el incremento en el costo de la mano de obra ante la competencia de otras economías asiáticas de menores ingresos, como Vietnam e Indonesia.

La apuesta se dirige a diez sectores:

  1. Nuevas tecnologías avanzadas de información
  2. Robótica y máquinas automatizadas
  3. Aeroespacio y equipamiento aeronáutico
  4. Equipamiento marítimo y barcos de tecnología avanzada
  5. Moderno equipamiento ferroviario
  6. Vehículos con nuevas energías y su equipamiento
  7. Equipos de energía, eficiencia energética
  8. Equipos agrícolas
  9. Nuevos materiales
  10. Biofarma y productos médicos avanzados

En cada uno de estos sectores se trabajará en cinco áreas:

  • Formar centros de innovación de calidad mundial
  • Promover la fabricación inteligente
  • Fortalecer la infraestructura industrial compatible con las nuevas tecnologías
  • Generar empresas de fabricación sustentable
  • Producir equipos de alta gama

A fines de 2018, en China existían 168 zonas de alta tecnología. En 2017, esas zonas ya albergaban 52 000 empresas, las que generaban un 11,5% del PIB y el 20% de las exportaciones nacionales.120

Los objetivos se han definido con bastante precisión para los próximos años. Para 2020, se trata de elevar la capacidad industrial, aplicando nuevas tecnologías, la construcción de parques de innovación científica y la atracción de investigadores de primer nivel.

Para 2025, la meta es ir reduciendo la dependencia de la tecnología extranjera. Los objetivos más precisos apuntan a desarrollar empresas líderes competitivas en el ámbito internacional, mejorar los estándares técnicos, de equipamiento y de calidad a niveles internacionales, crear una cadena de suministro industrial a largo plazo y una producción en masa perfecta. Para ello, es clave incentivar el registro de patentes, avances en propiedad intelectual y establecer plataformas de ingeniería y centros de innovación colaborativa para ciencia y tecnología. En el cuadro adjunto puede apreciarse el esfuerzo orientado a elevar el grado de automatización y de digitalización en la industria manufacturera.

Cuadro 11.1. China: uso de automatización en industria manufacturera

2011 2013 2015 2020 2025
Control numérico en principales procesos

 

46% 52% 58% 72% 84%
I+ D en digitalización, ratio de penetración de herramientas de diseño  CAD/ CAM 22% 27% 33% 50% 64%

Fuente: Mizuho Bank, “Strategic Vision and Outlook of Made in China 2025”, basado en materiales publicados por el Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información de China, 2015.

Para 2030, se espera que China ya contribuya con grandes aportes a la comunidad científica mundial, en particular con el objetivo de convertirse en el principal centro mundial de innovación de inteligencia artificial, seguridad del ciberespacio nacional, motores de aviones y turbinas de combustión, computación cuántica y comunicación cuántica, fabricación avanzada, producción de energía limpia y eficiente, tecnologías ecológicas y medioambientales, avances agrícolas, biología y salud, gestión de recursos en el espacio y el océano y exploración de la tierra profunda.

De cumplirse estas metas, se esperaría que en 2050 China ya estuviese en condiciones de disputar seriamente el liderazgo mundial en innovación y ciencia y tecnología.

El plan Made in China 2025 otorga un rol central a las ciudades como polos de innovación, y propone especializarlas en ámbitos del conocimiento y articular clusters productivos y tecnológicos en torno a ellas. Así, por ejemplo, Hangzhu se va convirtiendo en sede del e-commerce; Nanging, en la sede de start-ups chinas de autos eléctricos y Shenzhen en la futura Silicon Valley del hardware.

Cuadro 11.2. China: polos de innovación y su peso económico

PIB (millones de dólares) PIB comparable
Beijing-Tianging 1140 Australia
Delta del río Yangtsé(a) 2170 Italia
Delta del río de la Perla(b) 1890 Corea del Sur

(a) Shanghai-Suzhou-Hangzhou-Wuxi-Ningho-Changzhou; (b) Hong Kong-Guanzhou-Shenzhen-Foshan-Dongguan-Macao.

Fuente: Águeda Parra, “El futuro Silicon Valley estará en China”, Esglobal, 10, septiembre de 2018, disponible en <www.esglobal.org/ el-futuro-silicon-valley-estará-en-china>.

Es evidente que el solo listado de estos objetivos ha planteado una singular inquietud en los círculos empresariales y políticos estadounidenses, toda vez que a ellos China agrega importantes recursos y una planificación estratégica que ha ido dando resultados. Dicho de otra forma, no es para nada evidente que los Estados Unidos consigan mantener su hegemonía tecnológica en los próximos veinte años y, si bien tampoco lo es que China logre constituirse en líder tecnológico indiscutido, puede asegurarse que la pugna será intensa y de varios años, quizá décadas, pues las fuerzas se ven bastante parejas.

El de safío es considerable, tanto porque la brecha de China con los países más adelantados en términos tecnológicos también es considerable, como por el hecho de que la base industrial que es necesario cubrir resulta demasiado extensa. Solo el 60% de las empresas chinas utilizan software de automatización industrial, y, mientras Alemania tiene 309 robots industriales por cada 10 000 trabajadores de la industria, China tiene solo 68, ocupando el lugar 22 en este ranking mundial (NSF, 2018). El plan supone elevar el porcentaje de componentes locales en el uso de las principales tecnologías desde el 40% en 2020 a un 70% en 2025.

La economía digital se está convirtiendo en un boom de actividad en China. Las nuevas tecnologías están reformulando el modo de hacer negocios y al mismo tiempo transformándose en un nuevo motor de crecimiento. El gobierno ha puesto estos temas en el centro de la agenda. En julio de 2017, el Consejo de Estado estableció un plan para hacer de la industria de inteligencia artificial un nuevo motor de la economía china en 2020 y para establecer en 2030 un centro tecnológico que dé cuenta del liderazgo global de China en este rubro.121

La economía digital está dinamizando el e-commerce. China es hoy el principal mercado de comercio electrónico y representa el 40% de las transacciones mundiales en este rubro.122 Estimaciones oficiales ubican el peso de la economía digital en torno a 17% del PIB, cifra que parece algo exagerada, pero que da cuenta del alto dinamismo del sector. En la China de hoy, el grueso de las transacciones cotidianas en bienes y servicios se cancela con el celular y ello incluye establecimientos de todos los tamaños. De esta forma, la digitalización de los pagos se ha transformado en un factor de modernización productiva y de la gestión empresarial.

Parte del debate se centra en la calidad del esfuerzo en ciencia y tecnología y, por tanto, en su efectiva rentabilidad. Desde Occidente se menciona que buena parte de los fondos se orienta a las grandes empresas estatales, en busca de generar “campeones nacionales”, en circunstancias en que el ecosistema de tales empresas tiende a ser poco ágil, burocrático y contrario al riesgo y a la innovación. Dada la gran expansión de empresas de tamaño mediano y pequeño en los últimos años en China, si la política de innovación las incorporase de un modo más sustantivo, allí estos fondos podrían facilitar un mayor salto en innovación y aplicación de nuevas tecnologías.

Hay aquí una serie de temas claves que están detrás de la confrontación comercial entre los Estados Unidos y China, y que en particular fueron visibles en 2018. El primero es que, si China llega a cumplir en cierta medida sus objetivos tecnológicos en los próximos veinte años, estaría cuestionando severamente el sentido común implícito en Occidente, que indica que solo las sociedades libres y abiertas estarían capacitadas para innovar y avanzar con saltos en tecnología (Friedman, 2018).

El segundo es que muchas veces las nuevas tecnologías pueden tener tanto usos civiles como militares. De hecho, las tecnologías de redes sociales también se utilizan en el control de la opinión pública, para monitorear multitudes y eventos públicos o para mejorar la logística militar. De un modo más general, los avances en la llamada internet de las cosas, en big data, inteligencia artificial y robotización sirven tanto para mejorar la calidad de las políticas públicas como la eficacia de las fuerzas armadas. Esto ha abierto el campo para limitar la presencia de la inversión china en nuevas tecnologías en los Estados Unidos, con el argumento de que tales inversiones podrían ayudar a mejorar la eficacia del ejército chino.

En tercer lugar, se cuestiona el estrecho vínculo de los gigantes tecnológicos chinos con los institutos gubernamentales, suponiendo que detrás de ello actúan generosos subsidios que estarían distorsionando la competencia internacional. Este punto es bien cuestionable, pues la experiencia internacional muestra que, en la gran mayoría de las tecnologías disruptivas, el rol del Estado y la presencia de variados subsidios ha sido la norma (Mazzucato, 2013: cap. 4).

El conflicto se centra, entonces, en la carrera de las nuevas tecnologías, ámbitos donde los Estados Unidos buscan preservar su hegemonía y retardar el cierre de la brecha tecnológica con China. Así, lo que está en marcha no es una mera guerra comercial ni una discusión por la magnitud del déficit comercial. Se trata de una lucha por definir las reglas del juego de la nueva economía global del siglo XXI, en la que los Estados Unidos han sido precisos en torno a mantener su liderazgo en semiconductores, robótica, computación en la nube, vehículos eléctricos y biotecnología (Friedman, 2018).

El caso Huawei: la guerra por las redes 5G

A mediados de 2018, la empresa china Huawei – el mayor productor de equipos de telecomunicaciones en el mundo, que provee servicios en 170 países– superó a Apple como segundo vendedor de teléfonos inteligentes en el mundo, al capturar el 15% del mercado global y estrechar así la brecha con Samsung, la coreana líder en este rubro. Huawei es el mascarón de proa de la internacionalización de las empresas chinas: lidera el desarrollo de las redes 5G, es decir, redes de internet de quinta generación, inalámbricas y ultrarrápidas, que son fundamentales para los coches autónomos, inteligencia artificial, internet de las cosas y nuevas energías. Es la única empresa que puede producir todos los componentes de esas redes, esto es, estaciones base, centros de datos, antenas y dispositivos móviles.123 Huawei tiene una elevada presencia en la Unión Europea, en particular en el Reino Unido (donde emplea a 1500 personas y suministra equipos de banda ancha al mayor proveedor de telecomunicaciones del país, BT, y redes móviles al gigante Vodafone), Alemania (provee a Deutsche Telecom) y España (Telefónica). Hasta ahora, ha entregado esos servicios con alta calidad y precios muy inferiores a los de la competencia.

Sin embargo, la empresa china depende críticamente de insumos norteamericanos: de sus 92 principales proveedores, 33 son norteamericanos, sobre todo en semiconductores (entre ellos, los fabricantes de chips Intel, Qualcomm y Micron, y las firmas de software Microsoft y Oracle). Al mismo tiempo, dado que el sistema 5G facilita la acumulación masiva de información, el temor occidental es que pueda permitir a China el eventual acceso a datos confidenciales y la utilización de esa información con fines políticos o militares. Es bien curioso que estas válidas inquietudes no hayan estado presentes a propósito de la interacción entre Facebook y Cambridge Analytica para influir en los resultados del Brexit y en la elección estadounidense que llevó a Trump a la Casa Blanca.

Con ese argumento en mente, la presidencia de Trump está bloqueando los negocios de Huawei en los Estados Unidos y además está presionando a sus aliados para que hagan lo mismo. El conflicto se va internacionalizando y amenaza con extenderse a otros países. Por de pronto, Australia, Nueva Zelanda, Polonia e Israel ya se sumaron a ese bloqueo a los equipos 5G de Huawei en sus redes de banda ancha. Según The New York Times, la Casa Blanca había amenazado a Polonia con no aportarle más tropas si el país llega a un acuerdo con Huawei. El gobierno ultraderechista polaco finalmente firmó un compromiso con su par norteamericano, comprometiéndose en las redes 5G a “asegurar la privacidad y las libertades individuales de los ciudadanos de los Estados Unidos, Polonia y otros países”.124 Canadá evalúa suspender la participación de la empresa en el montaje de su red 5G; sin embargo, se estima que ello le supondría un costo no inferior a un millón de dólares solo por retirar los equipos chinos en zonas ya construidas de su red.125

El Reino Unido conformó hace algunos años una Comisión de Evaluación de Seguridad Cibernética Huawei, orientada a mitigar los eventuales riesgos derivados de la participación de esa empresa en la infraestructura de seguridad nacional del Reino Unido. Esta Comisión emitió tres informes en los que se indicaba que los equipos Huawei no presentaban riesgos para la seguridad nacional británica. Sorpresivamente – y en convergencia con la ofensiva norteamericana–, a fines de 2018 la Comisión detectó algunos problemas de ingeniería en productos que podrían ser explotados por piratas informáticos, si esos problemas no se abordaban.126 La prensa internacional recogió esto como “una amenaza de equipos Huawei a la seguridad nacional británica”.127

En enero de 2018, en el congreso de tecnologías Consumer Electronics Show, realizado en Las Vegas, se esperaba el anuncio de una alianza entre Huawei y AT& T, el gigante estadounidense de las telecomunicaciones, orientado a abordar el mercado norteamericano. A última hora, y por presiones directas del gobierno, AT& T se bajó del acuerdo. Por otra parte, Best Buy, el principal minorista de productos electrónicos, decidió dejar de vender productos Huawei, luego de la presión de legisladores y de las agencias de seguridad. Se sumaba así a similar decisión de AT& T y Verizon.128

A inicios de diciembre de 2018, y por petición de las autoridades norteamericanas, se detuvo en Canadá a la directora ejecutiva de Huawei por haber violado las sanciones unilaterales que los Estados Unidos le había impuesto a Irán. Un par de semanas después, en un gesto demasiado evidente, Trump anunció que, si ayudaba a las negociaciones con China, él podría interceder por la libertad de la ejecutiva china. Esto es bastante curioso, pues por el mismo tema fueron multados ejecutivos de banca europea (BNP Paribas, Deutsche Bank, Société Generale S. A., Crédit Agricole, Crédit Suisse, Commerzbank, Royal Bank of Scotland) y japonesa (Tokio- Mitsubishi), pero ninguno fue detenido.129

En febrero de 2019, el Departamento de Justicia estadounidense planteó veintitrés acusaciones formales contra la empresa, incluyendo “conspiración para cometer fraude y robo de secretos tecnológicos”. Luego, autoridades de las agencias de seguridad (CIA, NSA, FBI) en el Senado recomendaron no usar equipos Huawei “por razones de seguridad”. Si bien no explicitaron acusaciones precisas, fueron claros en llamar a no usar los smartphones Huawei y ZTE,130 llamado al que se sumaron varios senadores republicanos. La Comisión Federal de Comunicaciones planteó inquietudes sobre la ciberseguridad, aludiendo a serias dudas en tales equipos que “podrían favorecer el espionaje”.131 En conclusión, las denuncias estadounidenses y europeas en contra de Huawei han sido genéricas y ambiguas, sin evidencias ni acusaciones específicas.

Alemania está en una posición crítica. China es su principal mercado de exportación y Huawei se está postulando para colaborar en la construcción de la red 5G en ese país. Se realizó un encuentro de varios ministerios en febrero de 2019 para evaluar este tema, dadas las fuertes presiones que estaban ejerciendo los Estados Unidos. Alemania debía optar entre su principal aliado político y los beneficios que le aporta su socio económico más relevante. El líder de los empresarios alemanes terció en el debate, y expresó la oposición empresarial a excluir a Huawei del proceso por razones políticas. En su opinión, hacerlo reduciría las opciones para Alemania, elevaría los costos y atrasaría al país en el montaje de la red 5G, indispensable para su plan de industria 4.0.132

El líder de los empresarios alemanes consideró que el camino correcto era exigir una elevación de los estándares de seguridad a todas las empresas participantes, las que además deberían ajustarse a un severo compromiso de transparencia y buen comportamiento. Esto fue lo que al fin decidió el gobierno alemán, en línea con propuestas recientes de Angela Merkel respecto de la necesidad de contar con un órgano multilateral para lidiar con los temas de ciberseguridad, tratamiento de datos, ética de la inteligencia artificial y la biogenética, la privacidad como un derecho humano del siglo XXI y la transparencia en la recolección y uso de los datos.133 Es evidente que se trata de temas globales, imposibles de abordar solo a nivel nacional. Hay que evitar la balcanización de internet; hay que preservar su interoperabilidad, y ese es un de safío típicamente multilateral, de safío en el que China y los Estados Unidos deberían estar dispuestos a participar.

Está claro que afectando el despliegue de Huawei se ataca el corazón de la iniciativa Made in China 2025. Si Huawei no da un salto en su internacionalización y si no consigue avances en las aplicaciones asociadas a las redes 5G, será toda esa iniciativa la que se verá resentida o al menos retrasada de un modo significativo. Allí es adonde está apuntando Trump.

En efecto, quien logre encabezar el negocio de las redes 5G en las próximas décadas podría estar un paso adelante también en todas sus relevantes aplicaciones en la manufactura 4.0 y en los nuevos servicios asociados. Se trata, entonces, de una disputa por la hegemonía en torno a las tecnologías que definirán no solo la futura competitividad de las economías, sino también la calidad de vida de las personas. Desde esta óptica, no es exagerado suponer que, detrás de la campaña de Trump en contra de Huawei, se encuentre el intento de los Estados Unidos por desbancar a la principal empresa extranjera que hoy amenaza el juego de las compañías norteamericanas en un partido vital para la hegemonía tecnológica del siglo XXI.134

Por cierto, puede haber elementos válidos en el alegato estadounidense – y también europeo– respecto de la transferencia forzada o el pirateo de tecnologías. Sin embargo, si ese fuese el caso, lo apropiado sería que los Estados Unidos hubiesen establecido un bloque sólido con sus principales aliados (la Unión Europea, Japón, Australia, Canadá y Nueva Zelanda) para negociar con China y presionarla a un acuerdo estable en torno a tales inquietudes.

Puede pensarse que habría espacio para ese diálogo y negociación con China, pues el país ya ha avanzado lo suficiente en innovación y tecnologías como para interesarse por un marco internacional que también preserve sus propios derechos de propiedad intelectual.

Bloquear el desarrollo de Huawei y buscar su quiebra retrasará el desarrollo de las redes 5G y retardará el despliegue de sus innumerables aplicaciones en industria, servicios y el conjunto de las políticas públicas.

Suman 105 000 millones de dólares y, de ellos, un 10% se destina a I+ D.  Véase Manuel Castells, “La larga marcha de Huawei”, La Vanguardia, 7 de septiembre de 2019, disponible en <www.lavanguardia.com/ opinión/20190907/47204688056/la-larga-marcha-de-huawei.html>.

 

NOTAS:

114 De acuerdo con el informe de la CIA, el PIB chino en 2017 (en PPP) alcanzó a 23,1 billones de dólares, mientras el de los Estados Unidos es de 19,4billones de dólares y el de la Unión Europea es de 20 billones de la misma moneda. Véase <www.cia.gov/library/publications/resources/the-world- factbook/docs/one_page_summaries.html>.

115 STEM es la sigla en inglés que engloba carreras de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas.

116 Se llama “unicornios” a start-ups o emprendimientos tecnológicos privados que recaudan financiamientos superiores a los mil millones de dólares.

117 Basado en <spanish.peopledaily.com.cn/n3/2019/0116/c92121- 9538382.html>.

118 Basado en <spanish.xinhuanet.com/2019-01/25/c_137772006.htm>, 24 de enero de 2019.

119 Con información de <www.wipo.int/edocs/pubdocs/en/wipo_pub_gii_ 2018.pdf> y <actualidad.rt.com/actualidad/302986-china-acercarse- niveles-innovación-global-eeuu>.

120 “Zonas de alta tecnología son clave para desarrollo impulsado por innovación”, Xinhua, 26- diciembre 2018, disponible en <spanish.xinhuanet.com/2018-12/26/c_137700790.htm>.

121 “China to Publish Guideline on AI Development”, Xinhua, 10 de marzo de 2018, disponible en <www.xinhuanet.com/english/2018-03/10/ c_137029724.htm>.

122 “China’s Digital Economy on the Rise: New Engine, New Opportunities”, Xinhua, 1º de marzo de 2018, disponible en <www.xinhuanet.com/english/2018-03/01/c_137009083.htm>.

123 Julia Horowitz, “El arresto de Huawei”, CNN en Español, 9 de diciembre de 2018, disponible en <cnnespanol.cnn.com/2018/12/08/ huawei-arresto-estados-unidos-china-comienzoguerra-fria-tecnologica>.

124 “Estados Unidos y Polonia firman pacto de cooperación en tecnologías 5G”, Associated Press, 2 de septiembre de 2019.

125 Daniel Iriarte, “El caso Huawei se convierte en conflicto internacional”, El Confidencial, 8 de febrero de 2019.

126 ABC, Reuters, 24 de julio de 2018.

127 Vale la pena destacar aquí la ambigüedad de esta declaración, pues en el mes de febrero de 2018 se habían descubierto similares dificultades en equipos Apple, sin que ello hubiera desencadenado tal revuelo. La conclusión de los especialistas en el tema es que todos los equipos de todas las compañías tienen estas vulnerabilidades y todas están trabajando para resolverlas.

128 “Nuevo revés para Huawei en los Estados Unidos: Best Buy dejará de vender sus móviles”, elEconomista.es, 22 de marzo de 2018, disponible en <www.eleconomista.es/tecnologia/noticias/9023937/03/18/Nuevo-reves¬para-Huawei-en-EEUU-Best-Buy-dejara-de-vender-sus-smartphones.html>.

129 Véanse Reuters, 1º de julio de 2014; El País, 4 de noviembre de 2015, 16 de diciembre de 2009 y 12 de marzo de 2015; Europa Press, 20 de octubre de 2015.

130 Selena Larson, “El FBI, la CIA y la NSA piden no usar teléfonos Huawei”, CNN en Español, 15 de febrero de 2018, disponible en <cnnespanol.cnn.com/2018/02/15/el-fbi-la-cia-y-la-nsa-piden-no-usar-telefonos-huawei>.

131 ABC, Reuters, 15 de febrero de 2018.

132 “German Government Debates Huawei Access to 5G Network”, DW, 6 de febrero de 2019, disponible en <www.dw.com/en/german-government-debates-huawei-access-to-5g-network/a-47392437>.

133 Alicia González, “Estalla la guerra fría tecnológica”, El País, 3 de febrero de 2019, disponible en <elpais.com/economía/2019/02/01/ actualidad/1549049427_374053.html>.

134 Ren Zhengfei, el fundador de Huawei, afirma que la empresa le lleva dos años de ventaja a sus pares estadounidenses en 5G y que ya trabaja en redes 6G. Huawei produce sus propios chips y sistema operativo para sus teléfonos Harmony. Trabajan en la compañía 188 000 empleados, 80 000 de ellos en actividades de I+ D;