20.23.-Las corporaciones empresariales modernas son psicópatas seductoras  NICK  BUXTON entrevista a JOEL BAKAN*

Joel Bakan habla con el TNI antes de la publicación de su nuevo libro y película “The New Corporation”. 

En 2004, un potente documental, “La Corporación”, cautivó el imaginario político durante su estreno, en pleno auge de las luchas por la globalización alternativa tras las protestas frente a la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Seattle. Basado en el libro del mismo nombre, y usando una combinación ingeniosa y elegante de vídeos de noticias, música y análisis perceptivo, el documental desafió audazmente al actor más significativo del capitalismo: la corporación.

3 jul 2020.-El documental ganó 26 premios, e incluso comentaristas conservadores como The Economist lo denominaron «un ataque sorprendentemente racional y coherente contra la institución más importante del capitalismo». Para iniciar nuestra colección examinando «La Corporación», el Transnational Institute acudió al autor y guionista, Joel Bakan, profesor de Derecho de la Universidad de Columbia Británica, para conocer su visión de la corporación en la actualidad.

– ¿Qué es la corporación?

La corporación es un constructo legal, de hecho, es una ficción legal. No es algo creado por Dios o por la naturaleza, sino más bien un conjunto de relaciones legalmente creado e impuesto con el objetivo de recaudar capital para los grandes proyectos del industrialismo. Su función principal es separar a los propietarios de una empresa de la empresa misma.

Esta última se transforma alquímicamente en una “persona” que puede asumir derechos y obligaciones legales y, por lo tanto, operar dentro de la economía. Por consiguiente, los propietarios –accionistas– desaparecen como figuras legalmente pertinentes y la “persona” corporativa (y a veces sus gerentes y directores) posee derechos legales y es legalmente responsable cuando las cosas salen mal.

De ello se deduce que el único riesgo para los accionistas es perder dinero si disminuye el valor de sus acciones. No pueden ser demandados por nada de lo que haga la corporación. Además, para hacer aún más atractiva la olla de sus inversiones, la ley impone obligaciones a los gerentes y directores para que solo actúen en beneficio de los intereses de los accionistas, es decir, los intereses financieros.

La genialidad de todo esto es que esta construcción muy beneficiosa para los accionistas incentivó a muchas personas, particularmente desde la clase media emergente, a invertir en empresas capitalistas.

Ese era el objetivo principal de la corporación: generar los enormes fondos de capital necesarios para financiar grandes empresas, ferrocarriles, fábricas, etc., que la industrialización hizo posible. Era, en efecto, una institución de financiación colectiva.

– ¿En qué se ha convertido la corporación?

La función institucional central de la corporación –concentrar miles, incluso millones, del capital de los inversores en una sola empresa– también contribuyó a que las empresas se volvieran muy grandes y poderosas.

 Inicialmente hubo limitaciones a su poder, como topes en el crecimiento, restricciones a la participación multisectorial, leyes de defensa de la competencia, pero estas se debilitaron y eliminaron durante el siglo XX.

Ahora las empresas pueden fusionarse, adquirir otras empresas y hacerse cada vez más grandes, acumulando todavía más poder con pocas restricciones. En consecuencia, se convierten en vastas concentraciones de capital que dominan no solo la economía, sino también la sociedad y la política.

Las corporaciones no son democráticas y están legalmente obligadas a servir a los intereses de sus accionistas en todo lo que hagan.

Así que, existen estas enormes y poderosas instituciones, obligadas por sus características institucionales a perseguir su propio interés independientemente de las consecuencias, decididas a eludir o apartar todo lo que les impida alcanzar sus objetivos, como las regulaciones, los impuestos y la provisión pública, que crean riqueza para accionistas anónimos que no rinden cuentas, y no asumen responsabilidad democrática ante las personas (que no sean sus accionistas) afectadas por sus decisiones y acciones.

 – ¿Qué ha cambiado en los 15 años que han pasado desde que escribiste The Corporation?

Algunas cosas obvias. Las grandes empresas tecnológicas no existían (al menos no de la forma dominante en la que existen ahora) en el momento del primer proyecto. El cambio climático era un problema, pero aún no era la crisis existencial e inmediata que sabemos que es hoy. La derecha populista era todavía marginal, la globalización estaba en pleno desarrollo y las corporaciones, tratando de sortear las luchas contra la globalización en todo el mundo y preocupadas por la creciente desconfianza popular y las preocupaciones sobre su poder cada vez más amplio, han modificado estratégicamente su imagen y su juego.

En cuanto a esto último, en el momento de la publicación de mi primer libro y película, las corporaciones comenzaron a realizar compromisos generalizados con la sostenibilidad y la responsabilidad social: usar menos energía, reducir las emisiones, ayudar a los pobres del mundo, salvar ciudades, etc.

Capitalismo creativo, capitalismo inclusivo, capitalismo consciente, capitalismo conectado, capitalismo social, capitalismo verde…fueron las nuevas palabras de moda que comenzaron a utilizarse, dando la sensación de que el capitalismo corporativo se estaba modificando en una versión más consciente social y ambientalmente.

La idea clave, independientemente de la retórica utilizada, era que las corporaciones habían cambiado de manera sustancial, que mientras la responsabilidad social empresarial y la sostenibilidad habían estado previamente al margen de las preocupaciones corporativas (un poco de filantropía por aquí, algunas medidas medioambientales por allá) ahora se afianzaban en el centro del ethos y de los principios operativos de las empresas.

Base: 4.900 empresas N100 (las 100 principales empresas por ingresos en cada uno de los 49 países estudiados) y 250 empresas G250 (las 250 compañías más grandes del mundo por ingresos) Fuente: Encuesta de KPMG sobre Informes de responsabilidad empresarial de 2017.

 – Entonces, ¿esto ha producido alguna diferencia?

Sí, pero no necesariamente una positiva. El subtítulo de mi nuevo libro es ¿Por qué las “buenas” corporaciones son malas para la democracia?

Me explico: para empezar, pese a la excelente retórica, la nueva corporación es fundamentalmente la misma que la anterior. El Derecho de sociedades no ha cambiado. La composición institucional de la corporación no ha cambiado.

Lo que ha cambiado es el discurso y algunos comportamientos. El nuevo ethos está basado en la idea de “tener un buen desempeño haciendo el bien”, encontrar sinergia entre ganar dinero y hacer el bien social y medioambiental, en lugar de suponer que son cosas contradictorias.

Así que ahora las corporaciones quieren llamar la atención sobre su objetivo de hacer el bien, pero no tanto sobre el hecho de que solo pueden hacer el bien si eso les ayuda en su desempeño.

El hecho es que, a pesar de todo el discurso triunfante, las corporaciones no sacrificarán, y de hecho no pueden sacrificar, sus propios intereses y los de sus accionistas por hacer el bien. Eso presenta una profunda limitación en términos de qué tipos y cantidad de ese bien es probable que hagan, lo que en la práctica les da permiso de hacer el “mal” cuando no hay razones comerciales para hacer lo contrario.

El problema adicional –y esta es la parte que concierne a la democracia– es que las corporaciones están haciendo uso de su supuesta nueva “bondad” para fundamentar la afirmación de que ya no necesitan ser reguladas por el gobierno, porque ahora pueden autorregularse; y que también pueden administrar los servicios públicos, como el agua, las escuelas, el transporte, las prisiones, etc., mejor que el gobierno.

El clima es un ámbito en el que las corporaciones han sido particularmente astutas. Ya no pueden negar el cambio climático, así que no lo hacen. En cambio, dicen “sí, está sucediendo, lo admitimos, pero ahora nos preocupa, podemos adelantarnos y proporcionar soluciones, no necesitamos regulación gubernamental”.

Ahora bien, los científicos dicen que ya deberíamos haber adoptado energías renovables para evitar escenarios catastróficos y que esto requerirá que el Estado realice cambios significativos.

Por su parte, la industria de los combustibles fósiles dice algo muy diferente, algo coherente con sus planes de sacar beneficio de los combustibles fósiles lo máximo posible. Afirma que tenemos tiempo, que no debemos ni podemos pasarnos a las energías renovables en el corto plazo, que el gas natural y el fracking son buenas alternativas, que está bien que continúen desarrollando megaproyectos para aprovechar las reservas de combustibles fósiles (incluido el carbón, como la mina Adani en Australia), que liderarán la transición hacia las energías renovables.

Que debemos confiar en ellos, no en los gobiernos, para resolver el problema del cambio climático.

Esta nueva estrategia es probablemente aún más peligrosa que la negación total. Al pretender ahora ser los «buenos», confunden y ocultan más sutilmente verdades e intenciones, ejercen su influencia sobre los gobiernos y en las cumbres sobre cambio climático para garantizar que se siga sin imponer mayores obstáculos a sus modelos de negocio basados ​​en los combustibles fósiles.

En mi primer libro, La Corporación, argumentaba que si las corporaciones fueran realmente personas, serían consideradas psicópatas por su comportamiento y rasgos. Ahora, como se han puesto una máscara, se han convertido eficazmente en unos psicópatas seductores.

– ¿Cómo ha cambiado la naturaleza de la corporación con el auge de las grandes empresas digitales?

Hace diez años, las empresas tecnológicas no se encontraban entre las 20 empresas más importantes del mundo.

Cuando Internet y la inteligencia artificial (IA) se aprovechan de la compulsión corporativa para generar ganancias, pueden suceder cosas malas, y están sucediendo. Es cierto, como dicen los defensores de la tecnología, que la innovación y la disrupción son el resultado. Pero tampoco es necesariamente algo positivo. Por ejemplo, las innovaciones por parte de las grandes empresas tecnológicas están alterando el control de los monopolios.

Para muchas empresas tecnológicas, el monopolio está integrado en sus propios modelos de negocio. Facebook, por ejemplo, tiene que ser el lugar donde todo el mundo busque la conexión social. Amazon debe ser la plataforma de compra y venta minorista. Google, el motor de búsqueda que usa todo el mundo. El valor de estas empresas se basa en ser el único lugar al que todo el mundo acude. Eso les otorga el monopolio de las dos cosas que más se valoran en el espacio de la tecnología: la atención y los datos.

Esto también los incentiva a ir más allá de sus sectores, invadir y dominar otros sectores, como Amazon que ha incursionado en el sector farmacéutico y de la computación en la nube; Facebook, que se ha convertido en un importante centro de noticias y cada vez desempeña un papel más importante en la forma de realizar campañas electorales; Google, que está comenzando a abrirse camino en la planificación urbana (a través de Sidewalk Labs).

Las actuales leyes y los reguladores antimonopolio son demasiado débiles (como resultado de la desregulación) y carecen de motivación política para seguir el ritmo, lo que ha permitido que estas empresas se conviertan en gigantes que suprimen la competencia y tienen una influencia excesiva sobre la política y la sociedad, esto es, para perturbar la democracia.

Otro problema es que las corporaciones están recopilando cada vez más datos, triangulándolos y graficando cada uno de nuestros movimientos y emociones, especialmente a medida que todos nuestros artefactos informáticos se conectan a Internet (a través del ‘Internet de las cosas’) y que el software es más sofisticado a la hora de supervisar y predecir nuestro comportamiento.

A menudo se piensa en el problema en términos de privacidad: que nuestra privacidad está siendo invadida por la recopilación de todos estos datos. Pero el verdadero problema es el control: cómo se usan los datos para controlar el modo en que actuamos, pensamos y nos sentimos en formas que en última instancia son rentables para las corporaciones.

Las posibilidades de que los jefes controlen cada movimiento de los trabajadores ya son evidentes, por ejemplo, en el sistema de Amazon para la micro supervisión del desempeño de los trabajadores en sus almacenes. Del mismo modo, las compañías de seguros están comenzando a hacer un seguimiento de los datos fisiológicos y de la aptitud física de los titulares de seguros de vida a través de los dispositivos portátiles.

– ¿Y cómo afecta eso a la democracia?

A medida que las corporaciones obtienen un mayor control directo sobre los individuos a través de las nuevas tecnologías, se hace más difícil, si no imposible, que los gobiernos democráticos regulen la relación entre las corporaciones y la ciudadanía.

Cuando una compañía de seguros tiene el control directo de sus clientes –conoce sus hábitos de conducción o si están en forma y ​​ajusta las tarifas o les niega cobertura en función de ello– se vuelve difícil para las instituciones democráticas ­–reguladores y tribunales– proteger los derechos del consumidor.

Cuando una plataforma como Uber usa la tecnología para eludir eficazmente la relación laboral (un constructo regulador diseñado para proteger a los trabajadores y trabajadoras del mayor poder que tienen sus empresas) se hace difícil proteger a los trabajadores y trabajadoras.

La democracia se ve también afectada por el aumento de la desinformación, el odio y el discurso incendiario, que se magnifican en Internet y en las redes sociales. Eso también está relacionado con los modelos de negocio de las grandes empresas tecnológicas. Una empresa como Facebook prospera al conseguir que cada vez más personas se involucren durante más tiempo. Más es mejor, y las cuestiones sobre la verdad, el interés público o la democracia son simplemente irrelevantes.

En términos más generales, el auge del autoritarismo de derechas, que está surgiendo a través de procesos electorales democráticos, es en gran parte una reacción a 40 años de políticas neoliberales que han destruido empleos y prestaciones sociales, y por lo tanto vidas y comunidades. Esos 40 años de políticas fueron, y continúan siendo, liderados por grandes corporaciones que utilizaron sus recursos para, entre otras cosas, presionar, financiar elecciones, promover y amenazar con promover operaciones en respuesta a la regulación existente y a las propuestas de regulación, reducir y evadir impuestos.

Los líderes del “nuevo” movimiento de corporaciones, las mismas empresas que afirman preocuparse y ser socialmente responsables y sostenibles, han estado a la vanguardia de estas campañas. Ninguno de ellos ha dicho, “los valores sociales y medioambientales son importantes, así que protejámoslos con más regulaciones e impuestos”. Todo lo contrario.

Las corporaciones ahora están aprovechando su supuesta nueva imagen pública para hacer retroceder a la democracia, al afirmar, como se mencionó anteriormente, que pueden regularse por sí mismas en lugar de hacerlo a través de medidas legislativas, y que deberían encargarse de las prestaciones sociales en lugar de las autoridades públicas.

Es una maniobra astuta. Hacen campaña para destruir la capacidad de los gobiernos de lidiar con los problemas sociales y medioambientales y luego intervienen para decir que pueden hacer el trabajo que el gobierno se ha mostrado, gracias a sus esfuerzos, incapaz de hacer.

El resultado es menos intervención del gobierno y más participación de las corporaciones en nuestras vidas y sociedades, lo que significa menos democracia en general.

¿Cómo han respondido la sociedad civil y los movimientos sociales al auge de la corporación?

En los últimos 20 años se ha producido un notable aumento de movimientos organizados y efectivos para frenar el poder corporativo y la amenaza que representa para la democracia.

Más de 200 ciudades de todo el mundo han rechazado la privatización del agua mediante la remunicipalización de sistemas previamente privatizados; los pueblos indígenas han ganado batallas contra las industrias extractivas y por el reconocimiento de sus derechos sobre la tierra y la autodeterminación; el “movimiento de las plazas” arrasó en ciudades de todo el mundo en 2011, incluido el Movimiento Occupy; la política progresista ha obtenido victorias en ciudades como Barcelona y París en Europa, en Nueva York, Jackson, Seattle y Tucson en los Estados Unidos y Vancouver en Canadá, junto a muchas otras.

Gráfico del informe Reclaiming Public Services del Transnational

Institute: https://www.tni.org/en/publication/reclaiming-public-services 

En los Estados Unidos, tenemos el caso de Bernie Sanders, abiertamente socialista, candidato a la presidencia en 2016 y nuevamente en 2020, además de las miles de campañas electorales progresistas que ha ayudado a inspirar, muchas de ellas exitosas como la de Alexandria Ocasio‑Cortez (AOC) y la de otros representantes progresistas.

Y luego están las nuevas energías y la urgencia de un creciente activismo en todo el mundo, los movimientos de masas que exigen la adopción de medidas contra el cambio climático, los proyectos de la industria extractiva, los derechos indígenas, los movimientos contra el racismo.

Todo eso es muy positivo e inspirador.

Sin embargo, debemos tener cuidado con los intentos de las corporaciones de apropiarse de esta ola de resistencia. Están intentando con todas sus fuerzas hacernos creer que son los verdaderos responsables del cambio, que el mejor camino hacia un mundo mejor es comprar sus productos «verdes», apoyar sus iniciativas sociales y medioambientales, seguir sus consejos sobre reciclaje, reducción, etc.

Las empresas y sus presidentes se posicionan sobre diversas cuestiones y cada vez más forman asociaciones con organizaciones no gubernamentales (ONG) como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Save the Children (SCF) o Conservación Internacional, así como con organizaciones intergubernamentales como las diversas entidades de las Naciones Unidas.

Sin duda, algo bueno puede surgir de todo esto, pero es importante reconocer que las mismas empresas que se alían con las ONG y que adoptan una postura sobre el racismo, la inmigración o la discriminación contra las personas LGBTQ (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales y queer) son también las que presionan para reducir la supervisión del gobierno, limitar los impuestos, expandir los mercados y reducir la provisión social, entre otras medidas.

– ¿Hay un lugar para la corporación en el futuro?

Creo que hay lugar para un medio de financiación destinado a grandes proyectos que requieren grandes reservas de capital, lo que es, en esencia, la corporación. Pero debe entenderse como una herramienta, como un medio, no como un fin en sí mismo.

La corporación fue creada por el Gobierno con ese propósito, como una herramienta de financiación. Su virtud en incentivar la inversión –su mandato legal de crear riqueza sin restricciones– es también su mayor peligro.

Por eso, debe estar regulada y no debería usarse para distribuir bienes intrínsecamente sociales, y menos para gobernar la sociedad. Está mal equipada para hacer esas cosas, siendo fundamentalmente egoísta y carente de responsabilidad democrática ante nadie más que sus accionistas.

Debido al mandato legal de la corporación de crear riqueza sin restricciones, esta debe ser regulada y no debería usarse para distribuir bienes intrínsecamente sociales, y menos para gobernar la sociedad.

También deberíamos pensar en utilizar otros tipos de organizaciones económicas para crear bienes y servicios, como cooperativas o instituciones públicas con mandatos de interés público.

No hay evidencia que respalde, y sí mucha que contradiga, que la institución ideal sea siempre, o ni siquiera habitualmente o en ocasiones, la gran corporación con ánimo de lucro. Por el contrario, es mejor pensar en las corporaciones como podríamos pensar, por ejemplo, en un cortacésped. Tiene sus usos. Es muy buena cortando el césped. Pero eso no significa que quieras usarlo para cortarte el pelo o aspirar la alfombra de tu salón.

Todo esto podría ser un argumento para alejarse del capitalismo y dirigirse hacia algún otro tipo de sistema, como los imaginados por el socialismo democrático, el movimiento de los comunes o las cosmologías indígenas, donde se priorizan los fines sociales y ecológicos en lugar de la acumulación de capital.

Aunque algo así puede estar en el horizonte, mientras tanto, tenemos que descubrir cómo controlar las peligrosas tendencias de las corporaciones y el capitalismo en la actualidad, y asegurarnos de que no propicien, como pueden hacerlo, el fin del mundo.

– ¿Y las empresas de beneficios o empresas B? ¿Son un paso en la dirección correcta?

Promoción de empresas de beneficios en https://bcorporation.net/

No. Las empresas B no son una solución y me opongo a ellas, incluso en mi provincia natal en Columbia Británica, donde el gobierno tomó medidas para reconocerlas.

Por lo general, una empresa B no es más que un certificado de una empresa privada (como B‑Lab) que establece que cumple con ciertos estándares sociales y medioambientales.

Esto no es necesario para las empresas que no cotizan en la bolsa, aquellas que ya tienen margen para subordinar los objetivos financieros a los sociales y medioambientales si así lo desean. Y las empresas que sí cotizan en la bolsa, incluso si se convierten en empresas B (que, hasta ahora, ninguna importante lo ha hecho), están todavía jurídicamente obligadas a priorizar el valor para los accionistas. Una certificación privada no cambia la ley.

Así que, lo que la empresa B termina siendo, en los hechos, una privatización de la regulación, un accesorio a la idea de que las corporaciones, a través de mecanismos de mercado y supervisión privada, pueden proteger y promover los intereses públicos. No se trata de reglas promulgadas democráticamente para controlar a las corporaciones, ni de mecanismos respaldados por el Estado para hacer cumplir tales reglas. Es otro engaño que oculta la mano dura del neoliberalismo.

Un enfoque diferente es el de reformular la constitución jurídica de la empresa para incluir objetivos sociales y medioambientales, además de los financieros. De nuevo, no estoy a favor de este planteamiento.

Un problema es que nunca se subordinarán los objetivos financieros a los sociales y medioambientales; estos últimos solo se perseguirán siempre que sean compatibles con los primeros.

El segundo problema es que el juicio impreciso acerca de si se cumplen los objetivos sociales y medioambientales –cuáles deberían perseguirse, cómo y en qué medida– queda en manos de gerentes en lugar de reguladores bajo control democrático.

En tercer lugar, se aprovecharía inevitablemente la presencia de este nuevo tipo de empresa, probablemente con éxito, para impulsar una mayor desregulación; el argumento es que la regulación es innecesaria cuando las normas se integran en la propia empresa.

El problema es que la única razón de la existencia de la corporación dentro del capitalismo es incentivar la inversión. Eso siempre implicará priorizar las ganancias del capital de los inversores, en lugar de los valores competitivos determinados en la naturaleza jurídica de la corporación. Los imperativos de las corporaciones dentro del capitalismo siempre serán imperativos capitalistas.

Necesitamos lidiar democráticamente con los peligros de esa dinámica, a través de políticas, leyes y regulaciones, en lugar de modificar el perfil empresarial y delegar las funciones reguladoras a los gerentes y directores corporativos.

– ¿Cómo lo logramos?

No abogo por la revolución porque creo que las estructuras democráticas existentes, por corruptas que sean, pueden recuperarse y readaptarse, reconciliarse con movimientos de base y con las verdaderas necesidades y las voces de la ciudadanía.

Mientras tanto, tenemos que esforzarnos para desmentir mitos y revelar la verdad: las corporaciones y los mercados no pueden repartir los bienes sociales y medioambientales que necesitamos; debemos recuperar la democracia y las instituciones democráticas.

Necesitamos trabajar con y en nuestras comunidades, escuelas y sindicatos para educarnos e inspirarnos mutuamente. Para trabajar, formar parte de y ayudar a elegir partidos políticos progresistas, unirse y formar movimientos, promover la solidaridad mientras se celebra la diferencia.

Necesitamos vernos como actores políticos, ciudadanos y ciudadanas, obligados a participar y contribuir a crear sociedades buenas y justas. Necesitamos aceptar que la gobernanza democrática es desorganizada e incierta, que se trata tanto del proceso de participación como de las políticas resultantes, y que solo puede florecer en condiciones sociales que fomenten la empatía y la solidaridad entre la ciudadanía.

 -Joel Bakan es catedrático de Derecho en la Universidad de Columbia Británica, académico y comentarista de renombre internacional. Bakan, además de haber obtenido la beca Rhoder y de haber trabajado como asistente jurídico del presidente del Tribunal Supremo del Canadá, Brian Dickson, ha obtenido títulos en Derecho de las universidades de Oxford, Dalhouisie y Harvard. Además de su aclamado éxito internacional, La Corporación: la búsqueda patológica de lucro y poder (Volter, 2006), su obra académica incluye Just Words: Constitutional Rights and Social Wrongs (University of Toronto Press, 1997) y Childhood Under Siege: How Big Business Targets Children (Penguin, 2011).

El presente artículo forma parte del informe Estado del poder 2020, cuya versión en español es editada en formato electrónico por Transnational Institute (TNI), Attac España y FUHEM Ecosocial. La versión íntegra del informe en inglés se puede encontrar en www.tni.org.} 

https://www.alainet.org/es/articulo/207643

  • 20.22.-Reducir salarios o garantizar empleos: ¿falso dilema?GONZALO COMBITA* E IVÁN DARÍO VELÁSQUEZ** 
  • La farsa de las proyecciones oficiales del covid-19DIEGO OTERO
  • El mito del déficit y la moderna teoría monetaria TMM  – MICHAEL ROBERTS
Gremios, economistas y políticos proponen reducir el salario para crear empleo en medio de la crisis. La idea suena convincente, pero existe otra opción que es mejor –y es factible-.    

Un remedio viejo

22 jun 2020.- Los principales economistas del mundo discuten hoy alternativas como la renta o ingreso básico universal, el “nuevo trato verde” (ecológico) o los programas de trabajo garantizado. Pero en Colombia el tema de moda promovido por los gremios y por algunos políticos es la flexibilización del mercado laboral como salida a la crisis de empleo sin precedentes que ocasionó el cierre de la economía.

Y sin embargo la propuesta no es nueva. En pleno auge de la economía colombiana, cuando los precios del petróleo llegaron a superar los cien dólares por barril, el entonces y ahora ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, acompañado por buena parte de la tecnocracia, propuso reducir o eliminar el salario mínimo, introducir el trabajo por horas y eliminar el pago de las contribuciones parafiscales. Decían entonces que el salario colombiano era muy elevado en comparación con el de otros países, sin advertir que esto se debía simplemente a que la tasa de cambio era muy baja y por tanto los salarios expresados en dólares parecían ser altos.

Y hoy, cuando estamos en medio de la crisis, el mismo grupo de economistas sale en defensa del mismo remedio: empeorar las condiciones laborales para permitir la creación de empleos. No se trata, por tanto, de una medida coyuntural o contra-cíclica, de un remedio de emergencia, sino de un sesgo ideológico de vieja data que ha venido desmejorando las condiciones de los trabajadores colombianos y debilitando su capacidad de negociación, sin que en efecto haya servido para aumentar el volumen de empleo a lo largo de decenios.

Vivimos en un eterno retorno a políticas fallidas.

Supuestos equivocados

Los argumentos de esos economistas suelen envolverse en un sofisticado formalismo matemático y en complicados modelos estadísticos, pero se basan en supuestos erróneos o en teorías económicas desacreditadas (a las lectoras o lectores interesados les sugerimos aquí libros como el de Steve Keen, Desenmascarando la economía, o el de Imad Moosa, Econometrics as a con art).

En el plano teórico, sabemos desde la Teoría General de John M. Keynes (publicado en 1936) que el nivel de empleo no depende de que los salarios sean altos o bajos sino de cuál sea el nivel de la demanda agregada. Aunque la teoría convencional (neoclásica) sostiene que el desempleo resulta de la rigidez de los salarios nominales (aun en tiempos de recesión, los sindicatos impiden que el salario disminuya), Keynes notó con razón que la estabilidad de los salarios nominales permite que los trabajadores mantengan sus expectativas de consumo, que a su vez son el componente principal de la demanda agregada.

Foto: Darren Soto. Eliminar el salario mínimo disminuye el poder de negociación de los trabajadores.

Quienes defienden la reducción de salarios suelen partir del supuesto de un mercado laboral de perfecta competencia, es decir, donde cada trabajador es libre de escoger entre las horas que dedica al trabajo y las que dedica al ocio: pero ni el sistema de producción permite que los trabajadores escojan a su gusto la jornada, ni menos todavía están casi nunca en condiciones de dedicarse al ocio; para decirlo en el argot de los economistas, la oferta de trabajo no es elástica  (a las lectoras o lectores interesados les sugerimos los textos de Sidney Weintraub, Teoría general de los precios, o de Paul Davidson, Reviving Keynes`s revolution).

Otro supuesto implícito de las propuestas de flexibilización es la existencia de un punto de equilibrio en el mercado laboral, es decir de un nivel de salario tal que nadie quede sin empleo de manera involuntaria. Pero no dicen ni calculan cuál sería ese salario. Peor todavía, como mostró Keynes desde 1936, la economía puede estar en equilibrio aunque exista desempleo: precisamente por eso se necesita que el Estado intervenga para romper un equilibrio que mantendría la economía en recesión.

Y es que el total de empleos no depende del salario sino de que los empresarios logren vender sus productos. La Teoría General podría resumirse en esta fórmula: “los empresarios contratarán tantos trabajadores como sean necesarios para atender la demanda de productos que ellos esperen tener”; el empleo depende de las expectativas de los empresarios sobre la demanda efectiva.

Que paguen los de abajo

Además, los defensores de la flexibilización dicen que un salario mínimo “alto” obligaría a cerrar algunas empresas. Pero aquí surge la pregunta incómoda: ¿por qué siempre los trabajadores deben salvar a las firmas productivas, por qué los empresarios sí tienen el derecho de seguir adelante con sus firmas?

Detrás de una propuesta que parece razonable y bien intencionada, hay una ideología que se opone a que los trabajadores tengan capacidad de negociación, ideología que en Colombia ha conllevado a una caída sostenida de los salarios como porcentaje del producto total y a una creación de empleos cada vez menor.

La flexibilización es una estrategia regresiva en la distribución del ingreso vía remuneración y puestos de trabajo:

  • La participación de los salarios en el ingreso total de Colombia disminuyó de 44% a 33% entre 1993 y el momento de la medición más reciente (según la Penn World Table).
  • Utilizando las cuentas nacionales y tomando una media móvil de diez años, se ve como la capacidad de crear empleos—lo que llamamos “elasticidad empleo-producto—, pasó de 2,8 a comienzo de los noventa a un promedio de 0.5 a partir de la crisis de 1999.

Por eso el desempleo ha superado con frecuencia los dos dígitos, y por eso las tasas venían en aumento desde antes de la pandemia.

Es como dice James K. Galbraith en El Estado predador: si una empresa no puede pagar un salario mínimo pues…la empresa es inviable.

Los estudios internacionales, incluyendo a Colombia, indican además que la existencia de un salario mínimo tiene un efecto cercano a cero en la pérdida de puestos de trabajo en las actividades menos calificadas. Y este efecto de hecho se compensa por el aumento en la demanda agregada que conllevan los pagos a trabajadores poco calificados.

Foto: Señal Colombia Los empresarios contratarán dependiendo de las expectativas sobre la demanda efectiva. Reducir los salarios si no se afecta la demanda agregada no tiene efectos en la creación de empleo. 

Trabajo garantizado

Este último punto es crucial, porque los proponentes de la flexibilización olvidan que los salarios no son apenas un costo para las empresas, sino también un componente—el principal componente— de la demanda de bienes y servicios de las cuales dependen esas empresas. Crear empleo bien remunerado es la mejor manera de asegurar el crecimiento sostenido de cualquier economía.

Pero en Colombia nos han vendido la idea de que el trabajo es una responsabilidad individual, no una tarea primordial del Estado. En vez de pensar en un programa masivo de empleo público para enfrentar la catástrofe del mercado laboral que estamos presenciando, algunos gremios, políticos y economistas insisten en la formula fallida de recortar los salarios.

Mientras tanto, economistas innovadores como quienes proponen la “Teoría Monetaria Moderna” (que explicamos en esta misma revista) han mostrado el potencial y la factibilidad de un programa de empleo garantizado. El Estado puede actuar como empleador de último recurso, ofreciendo trabajo a aquellas personas que quieran, puedan y estén dispuestas a trabajar por un salario mínimo fijado por medio de un acuerdo.

Este programa actuaría como un ancla nominal a los precios y como una forma de alcanzar el pleno empleo. Lo importante es que los funcionarios piensen creativamente en los trabajos que necesitan las comunidades. Por ejemplo, en esta pandemia ha sido evidente que

  • los trabajos del cuidado son vitales para la sociedad,
  • afrontamos una crisis climática, de modo que los trabajos relacionados con el medio ambiente son tanto o más importantes que los derivados de la producción tradicional.

Entonces, ¿por qué no ofrecer un salario por cuidarnos a nosotros o por cuidar el medio ambiente, al mismo tiempo que mantenemos el empleo y la capacidad de compra que nos son tan urgentes en medio de la crisis que vivimos?

*Candidato a doctor en Economía de la Universidad Nacional, profesor auxiliar de la misma y profesor asociado de la Universidad de la Salle.

** Candidato a doctor en economía de University of Missouri- Kansas City y profesor asistente de Bemidji State University

https://razonpublica.com/reducir-los-salarios-garantizar-los-empleos-debemos/

20.22.-La farsa de las proyecciones oficiales del covid-19 DIEGO OTERO

El gobierno parece que está solicitando decretar una nueva emergencia económica basada en cifras fantasiosas sobre el Covid-19. Ya lo hizo en el anterior decreto del 15 de marzo, cifras que hemos criticado fuertemente.

13 jun 2020.- En ese decreto se justificaba la emergencia porque se hablaba de 3.989.8588 contagiados, con 187.523 casos críticos y 550.600 casos severos, pero nunca dicen para qué fecha.

Esas cifras se basan en estudios del Instituto Nacional de Salud INS, igualmente salidos de toda realidad, que hablaban 1.269.065 fallecidos el 30 de mayo y casi toda la población del país contagiada.

Para el 13 de junio la realidad es de 48 746 contagiados y 1592 fallecidos.

Para llegar a 3 500.000 contagiados a fines de diciembre se necesitarían que los nuevos casos que están hoy en promedio de los últimos siete días en 1.531, pasaran a 16.500 en promedio diarios. Durante 180 días, pero en realidad como el incremento debe ser creciente, al final se tendrían más de 20.000 contagiados por día.

Ningún país ha llegado a estas cifras escandalosas. Hoy, en primer lugar, está Estados Unidos con 38.958 casos diarios el 24 de abril, pero viene reduciendo el número de casos nuevos alrededor de 20.000 desde el primero de junio. En segundo lugar, Brasil con 32.964. El resto los 214países y posesiones no han llegado a más de 11.000 casos por día.

Pero Estados Unidos y Brasil tienen poblaciones siete y cinco veces más que Colombia.

Nadie puede predecir el Covid -19 después de diez días, hacerlo es una irresponsabilidad. Todos los modelos del mundo han fallado cuando hacen proyecciones de un mes y más.  Es normal que el error de proyección aumenta a medida que pasa el tiempo.

Los modelos utilizados en Colombia han fallado estruendosamente, los de la alcaldía de Bogotá, los de la Universidad de los Andes, los de los suizos, los del INS. El peor de todos es el que utiliza el INS

Yo, con otros economistas, realizamos proyecciones cada siete días con modelos estadísticos y econométricos y nuestros errores son inferiores a 10,0%.

Las últimas proyecciones que hicimos el 9 de junio de junio hasta el 29 de junio nos han dado hasta ahora errores inferiores al 1,0%. Aunque tenemos proyecciones hasta el 1 de octubre, no les damos mucha validez, pero ellas nos dicen que a lo sumo tendríamos un promedio de 133.819 con la metodología logística y 184.605 con el método de Bertalanffy, con una tendencia decreciente en cuanto a casos nuevos, es decir, se llega a un pico, el 15 de julio para el primero y el 11 de julio para el segundo.

Nuestras estimaciones nos dicen que podemos llegar al pico de casos nuevos a finales de junio o comienzos de julio.

Toda epidemia tiene una curva típica de casos nuevos en forma de campana, que es una ley. Penetra lentamente, luego se acelera, lo que es un síntoma que estamos al final, llega a un pico y luego y cae.

Todos los países después de 2 a tres meses superan el pico. Colombia no puede ser la excepción mundial, antes estamos demorados.

El gobierno repite de nuevo con proyecciones fantasiosas, parece que utiliza las mismas del decreto de emergencia, las mismas que irresponsablemente utiliza el INS, completamente refutadas por la realidad, con errores de más de 1000 por ciento.

Pero es muy curioso, el presidente Duque afirmó hace poco que se llegaría al pico a mediados de agosto y ahora están diciendo que en diciembre no llegamos al pico, lo cual es absurdo.

Anexo dos documentos, uno sobre la crítica que hice el 30 de mayo y uno sobre proyecciones con nuestros métodos de análisis.

Se necesita un debate serio sobre estas proyecciones, llamando a expertos diferentes de los del gobierno.

Nosotros hemos escrito y hecho debates sobre estos temas en documentos y presentaciones en foros.

El 23 de junio tenemos un foro con el título Los epidemiólogos y las cifras de la crisis, con participación de la Academia de Ciencias Económicas-ACCE, la Academia de Medicina y la Asociación Colombiana de Economía Crítica-Acecri, precisamente para hacer una discusión sobre todas estas cifras.

20.22.-El mito del déficit y la moderna teoría monetaria TMM  – MICHAEL ROBERTS

Stephanie Kelton es profesora de economía y políticas públicas en la Universidad Stony Brook, ex economista jefe del Comité de Presupuestos del Senado de los Estados Unidos (asesora demócrata) y fue asesora de política económica del senador Bernie Sanders, el aspirante presidencial que fue la esperanza de la izquierda estadounidense. Kelton es un destacado exponente y divulgadora de la llamada Teoría Monetaria Moderna (TMM).

20 jun 2020.- En un nuevo libro, The Déficit Myth, Kelton explica cuál es la conclusión más importante que se puede extraer de la TMM: es un mito que si el gobierno tiene grandes déficits presupuestarios (es decir, gasta más de lo que obtiene en ingresos fiscales) y pide prestada la diferencia, finalmente la deuda del sector público se volverá insostenible (es decir, el pago de la deuda y de los intereses se volverán imposibles para el gobierno), lo que implica fuertes aumentos fiscales o recortes en el gasto público y posiblemente una huida de la moneda nacional por parte de los acreedores extranjeros.

Kelton afirma que este argumento de los ‘austeridanos’ es un mito. En su libro, presenta los principales argumentos de la TMM: primero, que «los gobiernos de las naciones que mantienen el control de sus propias monedas, como Japón, Gran Bretaña y Estados Unidos, y a diferencia de Grecia, España e Italia, pueden aumentar el gasto sin necesidad de aumentar los impuestos o pedir dinero prestado a otros países o inversores». El estado (el gobierno nacional) controla la unidad de moneda aceptada y utilizada por el público, por lo que puede crear la cantidad que desee de esa moneda para gastar. Por lo tanto, el estado no necesita emitir bonos para pedir crédito al sector privado, simplemente puede ‘imprimir’ digitalmente el dinero. De hecho, continúa el argumento, eso es lo que está sucediendo en este momento durante la pandemia de COVID-19. La administración Trump y otros gobiernos están gastando billones en pagar a los trabajadores para que se queden en sus hogares y las empresas entren en hibernación. Sí, está financiando algo de esto mediante la emisión de bonos, pero son la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra los principales compradores de estos bonos, por lo que en realidad están «imprimiendo» dinero para gastar.

El argumento de la TMM y Kelton es que es una nueva forma de ver las finanzas públicas y la política monetaria. Verán, de lo que nadie se ha dado cuenta hasta que por fin se escuchó a los chicos de la TMM es que, históricamente, «es la capacidad del estado de legislar y hacer cumplir sus leyes impositivas lo que sostiene su demanda, lo que a su vez hace que esos dólares tengan valor». Esta es la teoría del chartalismo, desarrollada por un economista alemán de la década de 1920, George Knapp y por otros, de que el dinero ha surgido en las economías modernas como resultado de la necesidad del Estado de gastar y de la necesidad de inventar una unidad monetaria en la que pueda gravar a la gente. Así que la demanda de dinero de la gente ha sido creada por el estado para que paguen impuestos. El dinero es creado por el estado y luego devuelto (destruido) mediante impuestos. Por lo tanto, como ve, el estado controla el dinero y, por lo tanto, puede controlar la economía moderna. Puede gastar sin los límites impuestos por el aumento de la deuda.

Kelton señala lo que todos los partidarios de la Moderna teoría monetaria TMM defienden: «la TMM simplemente describe cómo funciona realmente nuestro sistema monetario». Su poder explicativo no depende de ideología o partido político». Cuando leo o escucho eso a los partidarios de la TMM, me preocupo. Por supuesto, la verdad y la realidad se pueden distinguir de la ideología, pero la ideología usa la verdad que quiere revelar: nunca hay una objetividad neutral. ¿Es realmente la TMM la base de la política económica socialista o de izquierda como tantos de sus seguidores afirman?

– Bueno, no según Kelton. Aparentemente, la TMM es tan útil para los republicanos de derecha como para los marxistas. De hecho, la idea de que los gobiernos pueden incurrir en el déficit que quieran atrae tanto a la izquierda como a la derecha en el espectro capitalista. Como dijo Dick Cheney, el vicepresidente de extrema derecha de George W. Bush, cuando el gasto militar se disparó para financiar la invasión de Irak: «los déficits no importan».

¿Pero tiene razón la TMM de que el dinero emerge en las economías modernas debido a la necesidad de gastar del estado? Esta afirmación del chartalismo es ciertamente cuestionable. Los historiadores del dinero y los grandes economistas de la economía política clásica lo negarían. En particular, Marx no estaría de acuerdo. Para Marx, el dinero emerge en la sociedad como un medio universal de intercambio en el comercio en y entre las comunidades locales. (Grundrisse: » La circulación de mercancías es la condición previa original de la circulación de dinero» p165 – no el estado). En el capitalismo, el dinero asume el papel de capital a medida que el dinero compra mano de obra y medios de producción para la explotación y la producción de valor y plusvalía «el dinero en sí mismo solo puede existir como un momento desarrollado de la producción donde y cuando existe trabajo asalariado» p 223) El dinero representa el valor creado en una economía («Es la representación integral de las mercancías «, p210).

Para Marx, el dinero no surge fuera del proceso de intercambio en los mercados o de la acumulación de capital. No es exógeno, proveniente del estado, como afirma la TMM; en cambio, es profundamente endógeno al modo de producción capitalista, cuyo objetivo es ganar dinero. Como dice Marx en los Grundrisse: “El dinero no surge por convención, como tampoco lo hace el estado. Surge de un intercambio y surge naturalmente del intercambio: es un producto de lo mismo”. p 165.

Para Marx, ni el Estado ni el dinero son exógenos o neutrales al modo de producción capitalista. Así, la teoría monetaria marxista, en oposición a la teoría monetaria moderna, es ideológica. Está del lado del trabajo, basado en la ley del valor y la explotación de la fuerza de trabajo. La TMM no tiene un concepto de valor o de la ley del valor en las economías capitalistas, a saber, que la producción es con fines de lucro, no para satisfacer una necesidad social; la producción es para crear valor de cambio, no valor de uso; esta basada en la explotación en la producción, no en la creación de dinero para impuestos. El beneficio ni aparece en la TMM.

Pero tal vez la teoría monetaria moderna tenga razón y la teoría monetaria marxista esté equivocada. En su libro, Kelton les cuenta a los lectores su conversión a la primera TMM. Sucedió cuando conoció al ‘padre de la TMM’, el ex gerente de fondos de inversión Warren Mosler. Kelton le visitó en su casa de la playa en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes de los Estados Unidos. Mosler le explicó que consiguió que sus hijos hicieran sus tareas al insistir en que debían pagar impuestos y que si no podían pagar, les retiraría todos sus privilegios. Su impuesto tomó la forma de sus tarjetas de visita (esta fue la unidad de moneda creada por Mosler, que representa ‘el estado’).

Para obtener estas tarjetas de visita, los niños tenían que realizar tareas. Así, el ‘estado de Mosler’ creó dinero (tarjetas de visita) que la gente necesitaba para pagar impuestos. Kelton se sintió abrumada por esta prueba de «cómo funciona el sistema monetario» y se convirtió. Y, como dice el viejo dicho, los conversos pueden ser aún más fanáticos que los profetas originales. Kelton es ahora la mayor defensora de la TMM, al menos en Estados Unidos.

Lo que Kelton no pudo reconocer en el ejemplo de Mosler es que había tareas que hacer. Las cosas tenían que ser producidas y el trabajo humano tenía que ser realizado. O los niños trabajan o la familia se hunde. Pero el hogar Mosler no producía para el intercambio, sino para el consumo dentro del hogar. El hogar Mosler no comerciaba con otros hogares e intercambiaba bienes o servicios. Si lo hiciera, las tarjetas de visita de Mosler tendrían que representar de alguna forma el valor de cambio, no solo el tiempo de trabajo involucrado dentro del hogar de Mosler. Las tarjetas tendrían que ser aceptables como representación del tiempo de trabajo en otros hogares. Su ‘estado’ (Mosler) no pudo decidir eso. En los Grundrisse, Marx explica por qué tener fichas de trabajo no es dinero y no puede funcionar como dinero en una economía capitalista, donde la producción (trabajo) es para el intercambio, no para el consumo.

Tome un ejemplo tópico. Actualmente, muchas aerolíneas que cancelan vuelos por el COVID están tratando de evitar reembolsar a los clientes con dinero (dólares) y, en cambio, están ofreciendo cupones. Cualquiera puede ver que estos vales no son dinero, no son una representación universal del valor de cambio de todos los vuelos y de otras mercancías, sino simplemente boletos con esa aerolínea en particular y por lo tanto solo valen el precio en dólares de los viajes con esa única aerolínea. Dentro de esa “casa” de la aerolínea, estos cupones son ‘dinero’, pero en ningún otro lugar.

La idea de que es el poder del estado para gravar la explicación del surgimiento del dinero y de la explotación parece descabellada, de todos modos. Kelton afirma que «el Imperio Británico, y otros antes que él, pudieron gobernar de forma efectiva: conquistar, borrar la legitimidad de la moneda original de un pueblo determinado, imponer la moneda británica a los colonizados, y luego observar cómo la economía local entera comenzaba a girar en torno a la moneda británica, sus intereses y poder». ¿Realmente creemos que el imperialismo británico funcionó porque controlaba la moneda de otras naciones? ¿No sería más exacto decir que debido a que el imperialismo británico se impuso a través de la fuerza y ​​conquistó muchas naciones, fue capaz de explotar su población y luego controlar su moneda? ¿Estados Unidos gobierna el mundo porque tiene la moneda de reserva internacional, el dólar? ¿O el dólar se convirtió en la moneda de reserva internacional porque el imperialismo estadounidense dominaba el mundo en sectores como el comercio, la tecnología, las finanzas y militarmente?

Kelton cita el comentario de Mosler de que «dado que el gobierno de los Estados Unidos es el único emisor de su moneda, dijo, era una tontería pensar que el Tío Sam necesitaba obtener dólares del resto de nosotros». «Bueno, sí, eso está bien para el Tío Sam, pero para muchos países explotados por el imperialismo, que no controlan sus propias monedas y dependen en gran medida de las decisiones de las instituciones financieras y multinacionales extranjeras, ¿pueden esos gobiernos imprimir dinero sin restricciones para gastar e imponer impuestos? Pregúntenle a Argentina y otras economías emergentes en la actual crisis del COVID. Su ‘espacio fiscal’ está muy limitado por el capital internacional. La TMM no les sirve de nada.

Pero el verdadero problema para mí del libro de Kelton y la TMM es si saber que los gobiernos pueden gastar dinero y tener déficits sin la restricción de la carga de la deuda creciente es realmente decir algo nuevo o radical. La teoría económica keynesiana siempre ha argumentado que los déficits públicos y el aumento de la deuda del sector público no tienen que volverse ‘insostenibles’, siempre que el gasto adicional produzca un crecimiento económico más rápido. Si el crecimiento real del PIB es mayor que el coste del interés de la deuda (g> r), entonces la deuda (pública) puede ser sostenible. Todo lo que parece añadir la TMM es que los gobiernos ni siquiera necesitan aumentar la deuda en forma de bonos del gobierno; el banco central / estado puede ‘imprimir’ dinero para financiar el gasto.

Pero existen restricciones sobre el gasto gubernamental ilimitado que la TMM admite. Kelton señala: «las únicas limitaciones económicas que enfrentan los estados emisores de divisas son la inflación y la disponibilidad de mano de obra y otros recursos materiales en la economía real». Dos grandes limitaciones, me parece. ¿Cómo surgiría la inflación? Según la TMM, es cuando la capacidad no utilizada en una economía se agota, de modo que hay pleno empleo de la fuerza de trabajo y de la tecnología dada. Después de eso, si no hay capacidad adicional, un mayor gasto gubernamental financiado mediante la impresión de dinero será inflacionario. Si los gobiernos siguen imprimiendo dinero para gastar, la inflación de precios se producirá porque la oferta ha alcanzado su máximo.

Pero Kelton dice que esta restricción nos permite concentrarnos en el problema real: «la TMM nos pide que nos centremos en los límites que importan. En cualquier momento, cada economía enfrenta una especie de límite de velocidad, regulado por la disponibilidad de sus recursos productivos reales: el estado de la tecnología y la cantidad y calidad de sus tierras, trabajadores, fábricas, máquinas y otros recursos materiales. Si algún gobierno intenta gastar demasiado en una economía que ya funciona a toda velocidad, la inflación se acelerará”.

¡Exactamente! Y aquí emerge el verdadero problema. ¿Cómo expande una economía capitalista la capacidad, la inversión y la producción? Hay límites en su capacidad para hacer eso. Pero la TMM en realidad no se centra en estos ‘límites que importan’, solo en los que no importan (tanto): el déficit y la deuda. Lo más importante de entender es por qué hay capacidad no utilizada; y por qué cae el crecimiento y hay crisis. De hecho, ¿por qué hay crisis regulares y recurrentes en las economías capitalistas? La TMM no aborda ni responde estas preguntas. Según Kelton, «La TMM simplemente describe cómo funciona realmente nuestro sistema monetario». Incluso si eso fuera así, lo cual he cuestionado antes, no nos lleva muy lejos.

En contraste, la teoría monetaria marxista aborda la «restricción» que importa, porque se basa en la ley del valor; a saber, ese valor es creado por el esfuerzo del trabajo humano. Bajo el capitalismo, la fuerza de trabajo humana es comprada por el capital (que posee los medios de producción) para explotar y producir valor y plusvalía (ganancia). Bajo el capitalismo, el valor no es creado por el estado que emite dinero; en cambio, el dinero representa el valor creado por la explotación de la fuerza de trabajo. Imprimir más dinero para que los gobiernos puedan gastar más dinero no producirá más valor a menos que el capital explote más la fuerza de trabajo como resultado de ello.

Kelton dice que «en 2020, el Congreso nos ha estado mostrando, en la práctica, no en teoría, exactamente cómo funciona la TMM: esta primavera comprometió billones de dólares que en el sentido económico convencional «no tenía». Si eso es correcto, no es una buena noticia para la TMM. Porque ¿todos estos billones servirán para producir más y proveer más recursos para satisfacer las necesidades sociales? Gran parte de esta generosidad en la «impresión digital» de dinero para las reservas bancarias no implicará una mayor producción, empleo e inversión. La mayor parte de esos billones está siendo atesorada por las grandes compañías, mientras aumentan más su deuda a tasas cero; o es invertida en los mercados de acciones y bonos para obtener ganancias de capital. No aumentará la capacidad en los sectores productivos, porque la rentabilidad del capital es muy baja, como he demostrado en otros artículos. La TMM no tiene nada que decir sobre esto, porque lo confía todo a aumentar la cantidad de una unidad monetaria estatal. La teoría marxista sí: acaparar dinero es la señal de que el dinero se ha convertido en un fetiche, un objetivo en sí mismo, en lugar de ser utilizado como capital para extraer más plusvalía de la explotación del trabajo en la producción.

Puede ser un mito «austeridano» que los gobiernos no pueden tener déficit y necesitan «equilibrar los libros de cuentas». Pero es una ilusión considerar que la naturaleza tendencial a la crisis de la producción capitalista puede ser ‘gestionada’ por medio del ‘arte del dinero’, es decir, mediante la manipulación del dinero, el crédito y los déficits públicos. Esto se debe a que las causas estructurales de las crisis y de la falta de capacidad no se encuentran en el sector financiero o monetario o fiscal, sino en el sistema de producción capitalista globalizada.

La TMM y Kelton no abordan los temas importantes del fracaso del capitalismo para satisfacer las necesidades sociales y la explotación subyacente de muchos por unos pocos. Sobre esas cuestiones, la TMM no tiene nada que decir y diferentes partidarios de la TMM tienen puntos de vista distintos. Estoy seguro de que la mayoría, si no todos los partidarios de la TMM (como los keynesianos tradicionales), quieren que los gobiernos intervengan para satisfacer las necesidades sociales. Algunos (como Bill Mitchell) apoyan medidas socialistas para reemplazar la ley del valor y el modo de producción capitalista; otros (como Kelton) no lo hacen. Ah, dicen Kelton y los partidarios de la TMM, ese no es objetivo de la TMM. Solo queremos mostrar que es un mito que el estado no puede acumular déficits sin sufrir las consecuencias.  Nuevamente, eso no parece muy nuevo, ni muy radical y ni siquiera es correcto en todas las circunstancias.

https://www.sinpermiso.info/textos/el-mito-del-deficit-y-la-tmm

  • 20.21.-Cinco tipos de Gini JORGE IVÁN GONZÁLEZ
  • La evolución del Covid-19 por departamentos DIEGO OTERO
Kristalina Georgieva es la nueva directora del FMI, la primera persona elegida para el cargo que proviene de un país emergente. FOTO AFP 

La preocupación por la desigualdad va en aumento. Hasta la directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, ha expresado la necesidad de diseñar políticas, sobre todo tributarias, que reduzcan la concentración del ingreso y de la riqueza.

19 jun 2020.-Un primer paso es conocer el nivel de desigualdad y su evolución a lo largo del tiempo. Hay un cierto consenso en que el Gini es un buen indicador del nivel de concentración.

Los países le han dado mucha relevancia al Gini que se deriva de las encuestas de hogares. Esta información que corresponde, fundamentalmente, a los ingresos laborales, no permite conocer la riqueza (tierras, propiedades inmobiliarias, acciones, activos financieros…) de las personas. En la encuesta de presupuesto, realizada en 2018, el ingreso mensual promedio de los hogares del decil superior es de $9,8 millones.

Estas familias no son ricas. Este monto de ingresos correspondería, por ejemplo, al de una pareja de profesores universitarios, que gana cada uno alrededor de $5 millones mes. El Gini de ingresos laborales, en Colombia está alrededor de 0,53. Esta medición la publica el Dane cada año.

Para tener una información más completa, la CEPAL, el Banco Mundial y Naciones Unidas, insisten en que los países tengan otras fuentes diferentes a las encuestas de hogares. Proponen mirar la riqueza y el patrimonio. La CEPAL ha mostrado que a medida que se van introduciendo componentes de la riqueza el Gini se incrementa de manera importante.

Las diferencias entre el Gini del ingreso laboral, y el Gini que incluye alguna dimensión de riqueza es significativa. En Chile las medidas respectivas son 0,45 y 0,72. En Uruguay 0,39 y 0,67. En México 0,50 y 0,78. En Colombia no se conoce de forma regular el Gini de la riqueza. Esta publicación la debería realizar la Dian a partir de las declaraciones de renta.

El tercer Gini es el de concentración de la tierra en las zonas rurales. De acuerdo con el Censo Nacional Agropecuario del 2014 el índice es de 0,93. La desigualdad aumentó entre los censos de 1960 y 2014. Este Gini lo debería publicar de manera regular el Igac.

El cuarto Gini es el de la concentración bursátil, que tendría que estimar anualmente la Bolsa de Valores de Colombia. Apenas se han realizado, por parte de algunos investigadores, estimaciones ocasionales. Por temor a poner en evidencia la alta concentración, se ha tendido un velo de oscuridad sobre la evolución de este Gini.

Y, finalmente, el quinto Gini es el de concentración de la propiedad inmobiliaria. La información está disponible en los catastros de las ciudades grandes y medianas. La publicación debería ser anual y estaría en cabeza de las oficinas de catastro de estas ciudades. Los bienes inmobiliarios se han convertido en un activo de inversión y de especulación importante.

La publicación regular y sistemática de estos cinco Gini permitiría que la discusión sobre la desigualdad sea más integral. La sociedad tiene el derecho de conocer las dimensiones que ha adquirido la concentración del ingreso, de las tierras y de la riqueza. Y estos Gini serían un instrumento muy útil de la política pública.

Es conveniente advertir, además, que estas mediciones todavía no son suficientes. Los ricos siguen escondiendo sus activos en los paraísos fiscales, que son atractivos porque, precisamente, ocultan la información.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/cinco-tipos-de-gini-3020229

20.21.-La evolución del Covid-19 por departamentos DIEGO OTERO

Con este documento continúo el análisis que realicé en el mes de mayo. En esta oportunidad utilizo las cifras del 6 de marzo al 10 de junio de 2020, según la información oficial del Instituto Nacional de la Salud-INS. Parto de creer estas cifras de contagiados, muertes, recuperados y pruebas realizadas porque no tengo argumentos para controvertirlos. No soy amigo de especulaciones sin bases científicas.

11 jun 2020.- Pienso que los muertos son un dato exacto y en cuanto a los contagiados, son los definidos por las autoridades nacionales y locales. Sabemos, de acuerdo con expertos, que el número de contagiados pueden ser 10 veces más de los registrados, que son asintomáticos. Esto es clave por los cálculos de tasas de mortalidad, al tener en cuenta los asintomáticos pueden bajar de 3,29% en Colombia a 0,4% o menos.

La evolución del Covid-19 por departamentos

En el cuadro 1 se resumen los contagiados para los días 6 de marzo, 31 de marzo, 30 de abril, 31 de mayo y 10 de junio de 2020.

El 6 de marzo se dio el primer caso en Bogotá, que aumento a un total nacional de 906 el 31 de marzo, para un promedio de 36,24 contagios por día. Al 30 de abril se tenían 6453 casos para una tasa de crecimiento diaria de 6,76%, y un promedio diario de 184,9 casos. Al 31 de mayo se aumentó a 29 317 casos, para una tasa de crecimiento diaria de 5,0% y 737,55 casos diarios. Al 10 de junio, se llegó a 43 682 contagiados, para un promedio diario de 1436,5 y una tasa de crecimiento de 4,06%. Aunque ha aumentado el número de contagios diarios, las tasas de crecimiento vienen disminuyendo, lo cual una señal que se acerca la epidemia a su aplanamiento.

Las cifras muestran que en marzo la epidemia creció lentamente, como es propio de toda epidemia, en abril se aceleró en casos diarios y en mayo y junio ya se tiene un crecimiento bastante exponencial, señal que debe venir en algún momento el pico en cuanto a casos nuevos y muertes diarias.

La dinámica por departamentos o regiones ha cambiado en el tiempo. Para el 31 de marzo, Bogotá, Antioquia, Valle, Atlántico, Bolívar y Cundinamarca explicaban el 75,9% de los infectados.

Para el 30 de abril, siguen Bogotá, Valle, Antioquia, Bolívar y Atlántico entre los de mayor porcentaje, pero ahora aparece Meta con 5,8%, para un total de 77,2%.

Para el 31 de mayo, continúan Bogotá, Valle, Atlántico y Bolívar, pero surgen Amazonas y Nariño, todos con 80,1% de los contagiados.

Para el 10 de junio, siguen Bogotá, Valle, Atlántico, Bolívar, Amazonas y Nariño, con un porcentaje de 80,6%.

Primera conclusión: el coronavirus está concentrado en seis regiones en Colombia.

Hay una agregación interesante, que es la de considerar a Bogotá, la Costa Atlántica (Atlántico, Bolívar y Magdalena), Valle, Antioquia, y una zona MAN (Amazonas, Meta y Nariño). La participación de estas regiones ha subido de 77,3% el 31 de marzo a 88,3% el 10 de junio (Cuadro 2).

Bogotá viene perdiendo participación, al pasar de 42,3% el 31 de marzo a 32,4% el 10 de junio. Igualmente, disminuye su participación Valle del Cauca, aunque en proporción muy pequeña, de 12,9% a 11,4%. Clara es la reducción de Antioquia, de 11,1% a 3,9%.

A partir de abril, el foco de contagios se desplaza a los departamentos de Meta, Amazonas y Nariño, aumentando su participación de 1,6% a 11,4%. En el Meta, el foco se concentra en Villavicencio, en la cárcel. En Nariño en Tumaco e Ipiales y en Amazonas en Leticia. La dinámica ha evolucionado en estos tres departamentos. Meta mostró fuertes contagios después de mediados de abril y mayo, Nariño y Amazonas en mayo y junio.

En mayo el foco se dispara en la Costa Atlántica, al pasar de 12,5% el 30 de abril a 26,4% el 31 de mayo, pero concentrado en Atlántico (Barranquilla, Soledad, Malambo y Puerto Colombia) y Bolívar

(Cartagena). En Magdalena, la incidencia del virus no ha sido tan fuerte. Así, Atlántico aumenta su participación de 3,6% a 17,2%, Bolívar de 3,7% a 10,3% y Magdalena de 1,1% a 1,9%. En total, para la Costa Atlántica, se pasa de 9,4% el 31 de marzo a 29,4% el 10 de junio, un incremento muy fuerte.

En los primeros diez de junio se han presentado incrementos en Cundinamarca, Córdoba, Cesar y Santander.

Chocó es otro caso especial, que se ha disparado aceleradamente en los primeros diez días de junio, al pasar de 226 casos el 31 de mayo a 556 casos el 10 de junio, lo cual es preocupante porque es una región carente de servicios médicos y caracterizada por alta pobreza y vulnerabilidad. Es una región descuidada por el gobierno central, donde debían haberse tomado medidas desde un comienzo.

Risaralda es otra región donde se ha controlado el coronavirus, con incrementos diarios menores a seis casos.

El coronavirus ha penetrado en muchas regiones porque existía una pésima infraestructura hospitalaria y mala gestión de las autoridades. Es de sentido común vigilar sitios proclives al contagio como cárceles, plazas de mercado, residencias de ancianos, y lugares de alta densidad, donde predominan condiciones de pobreza. En lugar de hacer prohibiciones generalizadas indiscriminadamente y en condiciones extremadamente rígidas sin sentido, el control del Covid-19 exige centrarse en los posibles puntos susceptibles de contagio. Esto no ocurrió con las cárceles de Villavicencio y Leticia, con las poblaciones de Ipiales, Tumaco y Leticia, con los barrios populares de Cartagena y Barranquilla y de Bogotá. Igualmente, era necesario suministrar al personal de salud de los elementos materiales necesarios para que ejerzan su labor bien protegidos, lo cual hasta la fecha no se ha producido, de ahí el alto números de contagiados del sector salud, cerca de 1000.   Así mismo, mejorar las condiciones laborales de este sector.

Por otra parte, mejorar la infraestructura hospitalaria de municipios con poblaciones de 50 000 y más habitantes, destruida por la acción de la corrupción y el clientelismo. No se ha aplicado una política de distribución gratuita de máscaras, gel anti bacterial y alcohol para las poblaciones vulnerables pobres. Esto lo han hecho países exitosos asiáticos, así como numerosos testeos, seguimiento a casos de contagios, buscar sus contactos, aislarlos, y, por supuesto, si es necesario, bloquear barrios o municipios con infectados crecientes.

Cuadro 2 Evolución del Covid-19 por cinco regiones % 

El virus ha estado muy concentrado, no solamente por regiones, sino por municipios. Sobresalen los municipios de Barranquilla, Cartagena, Villavicencio, Leticia, Tumaco, Ipiales, Cali, Bogotá, Quibdó, Buenaventura, Soledad y Puerto Colombia. Es decir, el virus no ha tenido la misma fuerza en todas partes, se ha focalizado, lo que, en principio, hace más fácil su tratamiento.

Y dentro de las ciudades capitales, el coronavirus ataca donde existe una densidad poblacional alta, hay pobreza, alto desempleo, informalidad, delincuencia, microtráfico y deficiencias en los servicios públicos. De ahí que una terapia igual para todas partes es anticientífica y perjudicial para la salud y la economía del país.

La penetración del Covid-19 por regiones

En el cuadro 3 se presentan las fechas en que se detecta el comienzo del aceleramiento del coronavirus por regiones. Del total, 17 se produjeron en marzo, 11 en abril, 6 en mayo y uno en junio. De la experiencia internacional y nacional, entre más temprano entra una región en la epidemia, más se demora en producirse la aceleración de la penetración, lo que venido sucediendo en Colombia, que le ha convenido a los poderes nacional y local. ¿Nos aislamos muy tempranamente, con base en pronósticos alarmistas falsos?

Cuadro 3a Fechas de entrada y aceleración del virus por regiones por orden 

Fuente: Determinaciones con base en información del INS

Hay seis indicadores para entender la penetración del Covid-19: los casos acumulados, los casos diarios, las muertes acumuladas, las muertes diarias, los recuperados y las pruebas Todos están interrelacionados. Así, si aumentan los casos y muertes diarios, es señal que se está en la etapa de aceleración de la epidemia. Si, al contrario, disminuyen, se tiene la etapa de superación. Igualmente, cuando los recuperados superan a los casos diarios, es una muy buena señal de que se va a superar la pandemia. Similarmente, a mayor número de pruebas mayor el control de la epidemia.

Con los casos acumulados es más difícil predecir que está ocurriendo, excepto si se calculan las pendientes o tasas de aceleración. Siempre los casos acumulados van a aumentar, aún en la etapa de desaceleración. Su incremento solo para cuando no hay ningún caso, lo cual es un asunto de muchos meses.

Se va a hacer uso del indicador de casos nuevos diarios, cuya curva debe ser una forma de campana o curva de Gauss. En toda epidemia, en la etapa inicial hay un crecimiento lento de los contagiados, pero llega un punto en el cual la curva se inclina y se acelera, hasta llegar a un pico, y de ahí en adelante comienza a disminuir la curva, hasta que se llega a una cola de pocos casos. Lo que interesa es visualizar en qué etapa nos encontramos, si en la parte ascendente, si llegamos al pico o si estamos en la parte ascendente.

A continuación, se presentan 12 gráficas para mostrar visualmente el avance del Covid-19 en Colombia: Colombia como un todo, Bogotá, la Costa Atlántica, Valle del Cauca, Antioquia, Risaralda, MAN y Colombia sin las regiones anteriores, utilizando la información de los casos diarios, en la forma lineal y como un promedio móvil de siete días. La ventaja de usar el promedio móvil es que permite ver mejor las tendencias, ya que los casos diarios tienen bastante volatilidad.

En esta forma, un análisis de lo que ha venido ocurriendo en cada región nos permite sacar algunas conclusiones. En general, en mayo y junio se aceleró el coronavirus, lo cual es completamente normal, lo que significa que estanos en la etapa final, cerca del quiebre.

Muy interesante determinar el cambio en las pendientes. Así, para Colombia, el 22 de mayo la pendiente se inclina más, o sea, se aceleran los casos diarios, con respecto a una tendencia más suave que venía desde 12 de abril, aunque las tasas de crecimiento son menores, aspecto que no se puede deducir fácilmente de curvas lineales (Gráfico 2).

La gráfica 1 muestra la curva de los casos acumulados de Colombia en forma logarítmica. Se aprecia una pendiente más inclinada hacia la izquierda en los meses de marzo y abril (tasas de crecimiento más altas) que tiende a disminuir en los siguientes meses, como tendiendo hacia un posible aplanamiento.

La gráfica 3 de Colombia sin Bogotá, Costa, MAN, Valle, Antioquia y Risaralda es diciente. A finales de mayo y en los primeros diez días de junio cambió la pendiente suave que venía desde el 6 de marzo, explicable por la aceleración de la pandemia en Chocó, Córdoba, La Guajira, Sucre, Cesar Cundinamarca y Santander.

Para Bogotá, hasta el 17 de abril se venía con una pendiente suave, que cambia a una más rápida desde esta fecha, que se modifica de nuevo el 29 de mayo para iniciarse una etapa más acelerada.

En la gráfica 5 de la Costa Atlántica, la pendiente se modifica el 27 de abril, luego el 11 de mayo y se llega a una más inclinada a comienzos de junio, influido por lo que sucede en Atlántico, en primer lugar, y por Bolívar en segundo lugar y menos por Magdalena (Gráficas 6, 7 y 10).

Examen similar se puede seguir para las demás regiones, que el lector puede hacerlo sin dificultad.

Cuadro 1 El Covid-19 por departamentos 6 de marzo a 10 de junio de 2020

Fuente: INS


Gráfico 1 Casos acumulados en Colombia en forma logarítmica

 

Gráfica 2 El Covid-19 en Colombia Casos diarios

Gráfico 3 Colombia sin Costa, Bogotá, Valle, Antioquia, Risaralda y MAN 

 

Gráfico 4 El Covid en Bogotá Casos diarios

Gráfico 5 Costa Atlántica Casos diarios

Gráfico 6 Atlántico Casos diarios

 

Gráfico 7 Bolívar Casos diarios

Gráfica 8 Meta, Amazonas, Nariño Casos diarios

Gráfica 9 Valle Casos diarios

Gráfico 10 Antioquia Casos diarios

Gráfica 11 Magdalena Casos diarios

Gráfico 12 Risaralda Datos diarios

@DiegoOteroP

Miembro de la junta directiva de la Academia de Ciencias Económicas- ACCE
Presidente de la Asociación Colombiana de Economía Crítica-ACECRI

20.20.-¿Volver a la normalidad? MICHAEL ROBERTS

La reciente publicación de los datos de empleo de Estados Unidos de mayo, que aparentemente muestra una reducción de la tasa de desempleo desde abril, ha provocado una fuerte recuperación en el mercado de valores de Estados Unidos. Y según los mercados bursátiles de las principales economías, habría que pensar que la economía mundial está volviendo a la normalidad a medida que los cierres impuestos por la mayoría de los gobiernos para combatir la propagación de la pandemia de COVID-19 se relajan e incluso se levantan.

6 jun 2020.- Los mercados bursátiles del mundo, después de caer precipitadamente cuando comenzaron los cierres, se han disparado hacia niveles récords anteriores en los últimos dos meses. Este repunte ha sido impulsado, en primer lugar, por las enormes inyecciones de dinero y crédito en el sistema financiero por parte de los principales bancos centrales. Esto ha permitido que los bancos y las empresas pidan préstamos a tasas cero o negativas con crédito garantizado por el estado, por lo que no hay peligro de pérdida por incumplimiento. Al mismo tiempo, los gobiernos de EEUU, El Reino Unido y Europa han transferido fondos de rescate directos a las principales empresas afectadas por los cierres, como aerolíneas, fabricantes de automóviles y aviones, empresas de ocio, etc.

Una característica del siglo XXI es que los bancos centrales se han convertido en el principal mecanismo de apoyo para el sistema financiero, apuntalando el apalancamiento que había crecido durante la ‘gran moderación’, un fenómeno que detallé en mi libro, La larga depresión. Esto ha contrarrestado la baja rentabilidad en los sectores productivos de creación de valor de la economía capitalista mundial. Las empresas han cambiado cada vez más sus fondos por activos financieros con los que los inversores pueden obtener préstamos a tasas de interés muy bajas para comprar y vender acciones y bonos y obtener ganancias de capital. Las compañías más grandes han estado recomprando sus propias acciones para aumentar los precios. En efecto, lo que Marx llamó ‘capital ficticio’ aumentó en ‘valor’ mientras que el valor real se estancó o disminuyó.

Entre 1992 y 2007, las inyecciones monetarias del banco central («dinero fuerza») se duplicaron como porcentaje del PIB mundial del 3,7% de la «liquidez» total (dinero y crédito) al 7,2% en 2007. Al mismo tiempo, los préstamos bancarios y la deuda casi se triplicó en relación al PIB. De 2007 a 2019, el “dinero fuerza” se duplicó nuevamente como una parte de la ‘pirámide de liquidez’. Los bancos centrales han estado impulsando el auge del mercado de acciones y bonos.

Luego llegó el Covid-19 y el cierre global que ha llevado a las economías a una congelación profunda. En respuesta, los balances de los bancos centrales del G4 han vuelto a crecer, alrededor de 3 billones de dólares (3.5% del PIB mundial), y es probable que esta tasa de crecimiento persista hasta fin de año a medida que los diversos paquetes de liquidez y préstamos continúan expandiéndose y perdiendo efectividad. Entonces, el “dinero fuerza” se duplicará nuevamente para fines de este año. Eso elevaría el “dinero fuerza” global a $ 19.7 billones, casi una cuarta parte del PIB nominal mundial, y tres veces mas como componente de la masa monetaria liquida en comparación con 2007.

No es de extrañar que los mercados bursátiles estén en auge. Pero este mundo de fantasía financiera no tiene relación alguna con la producción de valor en la acumulación capitalista. Mientras que el mercado de valores de EEUU vuelve a sus niveles anteriores, las ganancias corporativas durante el cierre de la pandemia están sufriendo la mayor caída desde la Gran Recesión de 2008-2009. La brecha entre la fantasía y la realidad es aún mayor que a finales de la década de 1990, justo antes de la crisis dot.com que desplomó el valor de las acciones un 50%, para convertir lo ficticio en real.

Pero la otra razón por la cual los mercados financieros están en auge es la visión optimista promovida por los gobiernos de que el desastre del COVID-19 terminará pronto. Se argumenta que este año será terrible para el PIB, el empleo, los ingresos y la inversión en la economía «real», pero todo se recuperará en 2021 a medida que finalicen los cierres, la vacuna milagrosa aparezca y, por lo tanto, haya un rápido » regreso a la normalidad’. Los especuladores buscan saltar sobre el abismo de la depresión pandémica y que las cosas vuelvan a funcionar.

En los Estados Unidos, las cifras de empleo de mayo muestran una fuerte recuperación de la creación de empleo. A medida que los cierres han comenzado a terminar o relajarse en los EEUU, parece que muchos estadounidenses están volviendo a trabajar en los sectores de ocio y minorista tras estos dos meses. Al mercado de valores le encantó, creyendo que se trata de una recuperación en forma de V. Pero la tasa de desempleo en Estados Unidos todavía es del 13.3%, o más de un tercio que en las profundidades de la Gran Recesión. Y si se incluye a aquellos que desean trabajo a tiempo completo pero no pueden, la categoría U-6, entonces la tasa de desempleo es del 21%, y hay que sumar a otros 3 millones de personas que no fueron clasificadas, por lo que la tasa de desempleo total en mayo es más del 25%. Además, la tasa de paro de los afro-americanos aumentó.

El regreso al trabajo de algunos empleados minoristas y de ocio era de esperar. La pregunta es si es posible recuperar el PIB y el crecimiento de la inversión a niveles anteriores (niveles relativamente débiles), y el empleo con él, en un corto período de tiempo. La mayoría de los analistas no lo creen posible. De hecho, mientras que los mercados bursátiles vuelven a los máximos anteriores, alentados por la esperanza de una recuperación en forma de V, la mayoría de los pronósticos económicos predicen el peor escenario y una larga recuperación a niveles muy bajos, e incluso otros esperan que no haya vuelta alguna a las tendencias anteriores.

Como he argumentado en artículos anteriores, la economía capitalista mundial no avanzaba a un ritmo acelerado antes de la pandemia. De hecho, en la mayoría de las principales economías y en las llamadas economías emergentes más grandes, el crecimiento y la inversión ya se habían ralentizado, mientras que las ganancias corporativas habían dejado de crecer. La rentabilidad del capital en las principales economías estaba cerca del mínimo de la posguerra, a pesar de las aparentes megas ganancias obtenidas por los llamados FAANGS, los gigantes de los medios de comunicación tecnológicos.

La Oficina de Presupuestos del Congreso de los Estados Unidos (CBO) ha revisado drásticamente su pronóstico del PIB real para los Estados Unidos. Ahora espera que el PIB nominal de EEUU caiga un 14,2% en el primer semestre de 2020, desde la tendencia que pronosticó en enero antes de que estallara la pandemia del COVID-19. Pero espera que las diversas inyecciones fiscales y monetarias de las autoridades y el final de los cierres reduzcan esta caída de enero al 9,4% para fines de 2020. A pesar de ello, la CBO espera una especie de recuperación en forma de V del PIB de EEUU en 2021, pero ¡no espera que se alcance la tendencia previa a la crisis de la pandemia en el crecimiento económico de los EEUU (ya ralentizado durante la Larga Depresión desde 2009) hasta 2029 y es posible que ni siquiera regrese al pronóstico de crecimiento de la tendencia anterior hasta después de 2030! Por lo tanto, habrá una pérdida permanente del 5,3% del PIB nominal en comparación con los pronósticos anteriores al COVID 19: $ 16 billones en valor perdido para siempre. En términos del PIB real, la pérdida será de aproximadamente el 3% acumulativa, o $ 8 billones en dinero de 2019. Y eso suponiendo que no haya una segunda ola de la pandemia ni un colapso financiero a medida que las empresas quiebren.

El pronóstico es similar para Europa. Después de que el PIB real de la zona euro registrara un descenso récord del 3,8% en el primer trimestre de 2020, el BCE prevé una nueva disminución del PIB del 13% en el segundo trimestre. Suponiendo que los cierres pandémicos lleguen a su fin y que las medidas fiscales y monetarias sean efectivas para ayudar a la economía de la eurozona, el BCE considera que el PIB real de la zona euro seguirá cayendo un 8,7% en 2020 y luego se recuperará un 5,2% en 2021 y un 3,3 % en 2022. Pero el PIB real aún se situaría alrededor de un 4% por debajo del nivel originalmente esperado antes de la pandemia. El desempleo seguirá siendo un 20% superior al pronóstico anterior a la pandemia. Y ese es el «escenario suave». En un escenario más duro, con una segunda ola de virus y más restricciones, ¡el BCE pronostica que la zona euro seguirá estando un 9% por debajo de los niveles previstos previos en 2022 y no volverá a ser ‘normal’ en un futuro previsible!

Fuera de la zona euro, la economía del Reino Unido, que ya es débil, es poco probable que logre una recuperación en forma de V. Históricamente, el bajo crecimiento ha persistido en el Reino Unido después de las recesiones: hay cicatrices permanentes. Incluso hay menos razones para suponer que esta vez es diferente.

Y cuando miramos los indicadores de la actividad económica mundial, los niveles permanecen severamente deprimidos en mayo, de hecho en niveles inferiores a la Gran Recesión de 2008-9.

En cuanto a las «economías emergentes», el panorama es aún más sombrío. Si se acepta el pronóstico general de una caída de -10% en 2020, el PIB de Argentina este año volverá a caer a su nivel de 2007. Para Brasil, el pronóstico de -7% en 2020 retrotrae a la economía a 2010, perdiendo diez años de ganancias en el PIB. La caída de México del -9% lo devuelve a 2013. Una «década perdida» incluso antes de que se tengan en cuenta los efectos de la devaluación de la moneda. En un horizonte de diez años, Brasil y Argentina terminarán con niveles de PIB real más bajos después de 20 años del siglo XXI que hace 30 años.

Lo más importante para determinar si las principales economías capitalistas pueden «volver a la normalidad» mientras los inversores del mercado de valores de EEUU celebran jubilosamente sus actuales beneficios es el nivel de rentabilidad del capital. Las cifras del primer trimestre de las ganancias corporativas de Estados Unidos muestran la tendencia futura. Las ganancias corporativas en EEUU cayeron a un ritmo anual del 13.9% y se situaron un 8.5% por debajo del primer trimestre del año pasado. Los sectores productivos clave (no financieros) vieron caer las ganancias en la asombrosa cantidad de $ 170 mil millones ese trimestre, por lo que no hubo un aumento de las ganancias en comparación con el primer trimestre de 2019, y eso no tiene en cuenta la inflación. De hecho, las ganancias del sector no financiero de EEUU han disminuido más o menos durante los últimos cinco años, por lo que 2020 se sumará a los problemas del sector corporativo de EEUU para tratar de salir de este cierre pandémico con los mismos niveles de inversión, producción y empleo anteriores.

De hecho, si nos fijamos en la rentabilidad (no en la masa de ganancias) de las economías del G7, será más probable que un retorno a la normalidad (aunque débil como antes) otro tramo en esta Larga Depresión que las principales economías imperialistas experimentan (con giros cortos hacia arriba y hacia abajo) desde 2009. Basta mirar este gráfico de rentabilidad del capital del G7.

El gráfico ha sido elaborado con los datos proporcionados por las Penn World Tables 9.1.Es la tasa interna de rendimiento de las series de capital neto (nuevo en las Tablas). He ponderado la rentabilidad en relación con el PIB para las siete principales economías capitalistas avanzadas (G7). Lo que nos interesa para este artículo es que podemos ver que la rentabilidad del capital realmente alcanzó su punto máximo (como promedio ponderado) en 1997 y las dos décadas enteras del siglo XXI reflejan una tendencia a la caída de la rentabilidad (intercalada con subidas cortas (2001) -2005, 2009-10). He extendido la estimación de la Penn IRR (que termina en 2017) hasta 2021 utilizando las estimaciones de la base de datos AMECO de la UE (que se calculan de manera similar a la Penn IRR). Al hacer lo, es probable que la rentabilidad del capital del G7 se desplome a un mínimo histórico en 2020 y solo se recupere moderadamente en 2021.

Ya pueden los mercados financieros esperar un retorno rápido (y los inversores que manejan este pronóstico están obteniendo enormes ganancias en este momento). Pero la realidad es que el auge del mercado financiero está flotando en un océano de crédito gratuito provisto por el financiamiento monetario estatal y los bancos centrales. Este crédito no está aumentando la actividad económica, como muestra la medida de la velocidad de circulación del dinero (la velocidad de las transacciones monetarias). El auge del capital ficticio impulsado por el crédito no ha impulsado un crecimiento más rápido en el valor real o la rentabilidad. Pende de un hilo.

La deuda se ha acumulado mucho más rápidamente que cualquier aumento de valor. De hecho, la ‘productividad de la deuda’ (IDOR) se ha vuelto negativa.

Mantener los mercados de activos en alza es una cosa; conseguir que 35 millones de estadounidenses vuelvan a trabajar es otra, particularmente cuando la mayoría son empleados de empresas que no disfrutan de los beneficios de estar en el S&P 500 y están muy lejos de las firmas tecnológicas líderes que han apuntalado los índices de precios de las acciones.

La realidad es que la pandemia, en una economía donde el crecimiento ya estaba en una trayectoria descendente y el crecimiento de la productividad era bajo, simplemente ha reforzado las tendencias existentes. El aumento de la deuda que facilita el aumento del “dinero fuerza” actuará como un obstáculo adicional para el crecimiento. A pesar del optimismo de los mercados financieros, el retorno a la normalidad se está evaporando en el horizonte.

https://www.sinpermiso.info/textos/volver-a-la-normalidad-0

19.20.-Críticas alternativas al monetarismo  ROLANDO ASTARITA

En la edición del 17 de mayo de Página 12 se publicó una nota de Emmanuel Álvarez Agis – ex-viceministro de Economía en el gobierno de Cristina Kirchner- que lleva por título “¿Por qué el aumento de la emisión monetaria redujo la inflación?”, y en volanta: “Economistas ortodoxos chocan sus dogmas con el paredón de la realidad” (aquí). En ella Álvarez Agis critica al monetarismo desde un enfoque “heterodoxo”. Lectores del blog me preguntaron mi opinión sobre esta nota. Adelantando lo que desarrollo más abajo, considero que la crítica de AA no toca los argumentos fundamentales del monetarismo. Pienso también que la teoría de Marx ofrece una alternativa crítica radical, sustancialmente distinta de la crítica de AA (y en general de los keynesianos).

Dos aclaraciones previas: a) en lo que sigue utilizo los términos “moderna teoría cuantitativa” y “monetarismo” como sinónimos; considero “moderna” a la corriente que arranca con los trabajos de Milton Friedman y la escuela de Chicago, en los 1950; b) la nota supone que se conoce lo básico de un curso de grado de Macroeconomía.

La crítica de AA

Como es conocido, el monetarismo sostiene que la inflación es causada por el aumento de la cantidad de dinero por encima de lo que aumenta el producto (o el ingreso). En consecuencia, se opone a los enfoques keynesianos que explican la inflación por exacerbación de conflictos distributivos; y a explicaciones de la inflación como la basada en comportamientos oligopólicos de los “formadores de precios”.

Tal vez el principal argumento de los monetaristas en favor de su teoría es que esta tiene comprobación empírica. Sostienen que los ejercicios econométricos muestran que una relación de causalidad (no mera correlación, sino causa / efecto) que va del “aumento de la cantidad de dinero” a “aumento del ingreso nominal” y, en el largo plazo, a “aumento de los precios” (sin alterarse el ingreso real). Por eso AA presenta dos episodios recientes que desmentirían la tesis monetarista: lo ocurrido entre 2018 y 2019 bajo el gobierno de Cambiemos; y lo que está sucediendo ahora, con la cuarentena. En cuanto al primero, dice AA, se ensayó la emisión cero, pero la inflación fue muy elevada: entre septiembre de 2018 y septiembre de 2019 los precios subieron 50%, en tanto la base monetaria aumentó, según AA, solo 0,8%. En lo que atañe al segundo episodio, entre el 5 de marzo y el 16 de abril de 2020 la emisión aumentó 42%, pero la inflación en abril fue solo 1,5%. “La inflación resultó ser absolutamente lo contrario de lo anticipado por la teoría: a mayor emisión, menor inflación”.

A partir de aquí AA aborda la fórmula de la teoría cuantitativa del dinero, de Fisher, que dice que la masa monetaria × velocidad de circulación del dinero = precios × transacciones. O sea, MV = PT; donde la masa monetaria es exógena (en términos modernos, determinada por el Banco Central). AA cuestiona al monetarismo porque, basado en esa ecuación, hace dos afirmaciones cruciales: 1) la velocidad del dinero es constante; 2) las transacciones no pueden aumentar porque el libre mercado garantiza el pleno empleo. De ahí que si aumenta la masa monetaria, M, solo pueden subir los precios; las transacciones, T, y la velocidad, V, no se modifican. Por lo tanto la crítica de AA al monetarismo tiene como eje mostrar que ambos supuestos no se cumplen; la velocidad no es constante; y el producto no siempre está a nivel de pleno empleo.

En lo que atañe a la velocidad, y razonando en base a la ecuación de Fisher, AA presenta un ejemplo de cambio rápido. Se trata del primer mes de la cuarentena, cuando se redujeron las transacciones, aumentó la masa monetaria, y el nivel de precios no se modificó (o no lo hizo en algún grado significativo). Por lo tanto, debió reducirse la velocidad del dinero. AA lo ejemplifica: en un primer momento M es $1000; V es 10; P es $100 y T es 100. En una segunda instancia M pasó a $1500; P sigue en $100; T bajó a 50. Ahora V es (100 × 50) ÷ 1500 = 3,3. O sea, V no es constante; y si esto es así, la teoría cuantitativa no se sostiene. Señalo que AA también podría haber tomado el episodio 2018 – 2019: de acuerdo a los datos que presenta (pero tienen ciertos problemas, como veremos más abajo), debería concluir que los precios aumentaron por aumento de la velocidad del dinero. Es que si M es constante; T disminuye por caída de la actividad económica; y P aumenta, la única explicación, basada en la ecuación de Fisher, es que V aumentó.

AA también critica el supuesto del producto de pleno empleo. Es un hecho que en el capitalismo está en nivel de pleno empleo (y la misma definición de “pleno empleo” es problemática) solo en determinados períodos. En Argentina se puede decir que incluso son excepciones. Pero además, según AA, en determinadas circunstancias –que no explicita del todo- el aumento de la cantidad de dinero activa la economía. Aunque no lo desarrolla, en términos de la ecuación de Fisher el razonamiento sería: si estamos en recesión, T es menor que T de pleno empleo. Por lo tanto, el aumento de M puede llevar a la suba de T o de P. El incremento del producto (o ingreso) sería directamente proporcional al de la masa monetaria si los precios no se alteraran. Otra posibilidad es que el efecto monetario se reparta entre P y T, mejorando de todas formas la actividad económica. De nuevo, la tesis de que el aumento de la masa monetaria se trasladaría íntegramente a precios solo se cumpliría en el caso especial de pleno empleo (al pasar, en la Teoría General Keynes hace un planteo similar).

En cualquier caso, concluye AA, dada la recesión actual de la economía argentina, la emisión monetaria no debería generar inflación. Sin embargo, ve un peligro en la demanda de dólares. Es que si el aumento de la masa de dinero genera mayor demanda de dólares, habrá devaluación, e inflación. En ese sentido se podría decir que la emisión genera inflación. Sin embargo, AA considera que “mantener a raya” al dólar está “dentro de las posibilidades con las que cuenta la política económica”.

Monetarismo y velocidad, o demanda, del dinero 

A fin de clarificar la crítica, digamos en primer lugar que la teoría cuantitativa moderna pone el acento no tanto en la velocidad del dinero, como en su demanda. Y en segundo lugar, no considera a la velocidad constante, sino estable (ya que evolucionaría gradualmente).

El primer aspecto se relaciona con el hecho de que Friedman desarrolló su teoría a partir de la teoría cuantitativa de Cambridge pre Teoría General. Según este enfoque, V pasa del lado derecho de la ecuación de Fisher, como k = 1/V. Por otra parte, en lugar de las transacciones, los economistas de Cambridge (por ejemplo Pigou) tuvieron en cuenta el ingreso, Y. De ahí que la ecuación de Fisher se transformó en M = k PY (véase, por ejemplo, Harris, 1985; Blanchard y Péres Enrri, 2001). De estos cambios surgió el enfoque de demanda de saldos monetarios, que luego desarrolló Friedman. Por eso este ha dicho que la suya es una teoría de la demanda de dinero, no de su velocidad.

En cuanto a la velocidad del dinero, la moderna teoría cuantitativa no dice que es constante. Esa idea la encontramos en Fisher, quien pensaba que V está determinada por factores institucionales (por ejemplo, si los salarios se pagan por quincenas o por mes). En cambio Friedman y la escuela de Chicago pensaban que la velocidad del dinero, o su demanda, variaban de manera lenta. Según Friedman, la demanda está determinada por los agentes optimizadores, que tienen en cuenta los ingresos esperados a lo largo de su vida (la tasa de interés tendría poca incidencia en la demanda, sobre esto, véase Friedman 1956; 1972). Esta función entonces sería muy estable. Por otra parte, dado que el dinero sería un bien de lujo, y los ingresos aumentan en el largo plazo la demanda de dinero aumenta; o sea, secularmente se reduce V. Además, en el corto plazo V es pro-cíclica. Con esto Friedman abrió el camino a modelos en los cuales la demanda de dinero (o sea, la velocidad) se altera más rápidamente que en su esquema, sin por ello salirse del marco teórico cuantitativo. Un ejemplo es David Laidler quien incluyó la tasa de interés entre los determinantes de la demanda de dinero. Al hacerlo, agregó un elemento de inestabilidad en la función. Más aún, terminó reconociendo que la demanda de dinero era muy inestable en EEUU y en otros países capitalistas. Esto no impidió que Laidler fuera un destacado referente del monetarismo.

Otro ejemplo es Phillip Cagan, también de la escuela de Chicago. En su modelo, que busca explicar la alta inflación, la tasa a la que se elevan los precios es determinada por la tasa de crecimiento de la masa monetaria y la evolución de las expectativas inflacionarias. Estas últimas, a su vez, son determinantes de la demanda de dinero. Cagan supone que no existen otros activos financieros alternativos, y en consecuencia la inflación esperada mide el costo de mantener encajes monetarios. Las expectativas inflacionarias se forman adaptativamente, y la oferta monetaria crece a una tasa exógena. El producto y los mercados de bienes y laboral no juegan rol alguno. Por lo tanto, a medida que aumenta la inflación esperada, los balances reales disminuyen. Lo cual significa que la demanda de dinero (o sea, su velocidad) cambia conforme cambian las expectativas inflacionarias. Este modelo puede ser adaptado a uno más “avanzado”, en sentido neoclásico, con expectativas racionales, en lugar de adaptativas, como era el de Cagan. Y tal vez más importante, con el dólar como activo financiero alternativo a la moneda nacional (Dornbusch et al. 1990, elaboraron en esta dirección).

Para terminar este punto señalo que incluso entre los partidarios de la “vieja” teoría cuantitativa hubo quienes admitieron cambios rápidos de la velocidad del dinero. Ricardo, por ejemplo, sostenía que el desarrollo del sistema de crédito había incrementado rápidamente la velocidad del dinero. Marshall también destacó que la velocidad del dinero podía variar fuertemente debido a fluctuaciones de la confianza y de las expectativas sobre cambios de precios. Y en Chicago mismo se podían encontrar, en las primeras décadas del siglo XX, a defensores de la teoría cuantitativa que admitían que la velocidad del dinero no es constante (véase Harris, 1985).

La velocidad del dinero y el monetarismo criollo

Lo anterior permite comprender por qué los monetaristas no tienen problema en admitir que la demanda de dinero, o sea, su velocidad, puede cambiar más o menos rápidamente. Por eso también los economistas de la corriente austriaca se quejan de que los defensores de la teoría cuantitativa explican las diferencias que pueden surgir entre las variaciones de la masa monetaria y los precios, por los cambios en la velocidad del dinero. Algo así como “si la masa de dinero aumentó 10% y los precios no subieron, los teóricos cuantitativos dirán que la velocidad del dinero disminuyó 10%”. Es la crítica de AA a la no constancia de la velocidad del dinero, en la voz de la ortodoxia monetarista. Puede consultarse este tipo de críticas en el sitio web del Mises Institute (véase, por ejemplo, aquí)

Por supuesto, la admisión de que la demanda (o velocidad) del dinero puede cambiar de forma rápida viene de perillas a los monetaristas locales. Por ejemplo, la explicación “ortodoxa” más común de la aceleración de la inflación en Argentina en 2018 dice que, debido a problemas institucionales (falta de independencia del Banco Central), y al elevado déficit de cuenta corriente y fiscal, a principios de 2018 hubo una brusca baja de la demanda de dinero, que desató la corrida al dólar; lo cual provocó la depreciación del peso y la mayor inflación. Una explicación que, además, cuadra en el modelo de Dornbusch y Sturzenegger al que me referí más arriba. ¿Qué sentido tiene entonces hacer eje en la constancia de la velocidad del dinero (o sea, en su demanda), para refutar al monetarismo?

Monetaristas y el nivel del ingreso

El monetarismo tampoco tiene problemas en aceptar que las economías capitalistas pueden tener un nivel de actividad por debajo del pleno empleo. Después de todo, ningún monetarista sostiene que la economía argentina haya estado en el nivel del pleno empleo en los últimos 60 o 70 años. De ahí que su argumento no es del tipo “la emisión monetaria se va a precios porque la economía está a pleno”, sino “la emisión monetaria disminuye la confianza en el peso, y esto deprime la demanda de dinero”.

Más en general, Friedman admite que si la economía está por debajo del pleno empleo, un estímulo monetario puede tener efectos positivos sobre el ingreso real. Por eso su argumento contra los estímulos monetarios en una recesión fue que, debido a que hay un lapso de tiempo entre el estímulo y el incremento del ingreso que no se puede predecir con exactitud, era aconsejable atenerse a una regla fija de crecimiento de la masa monetaria. Y todavía un agregado: en el esquema de Friedman la consecuencia de corto plazo de una inyección monetaria es el aumento del ingreso real; solo en el largo plazo se traslada a precios, volviendo el ingreso a su nivel inicial (por eso la hipótesis de las expectativas racionales redujo el tiempo en que podía operar el efecto “real”, antes de irse a precios).

Interludio; ¿qué se enseña en los cursos de grado? 

Una afirmación sorprendente de AA es que la teoría cuantitativa ya no se enseña en las facultades de Económicas. La realidad es que la ecuación de Fisher se sigue presentando a los estudiantes (por ejemplo, en el manual de Macro de Blanchard y Pérez Enrri, p. 90), y sirve de introducción a la demanda de dinero por transacción y precaución. Pero más importante es que la nueva “ortodoxia” ha incorporado no solo muchos conceptos y enfoques del monetarismo, sino también algunas de sus conclusiones principales. Entre ellas, que el estímulo monetario en una economía en nivel de pleno empleo se va totalmente a precios, en el largo plazo. Sí se ha modificado el mecanismo de transmisión. En Friedman es directo: el Banco Central inyecta dinero; en consecuencia los agentes económicos tienen saldos monetarios mayores, en términos reales, de lo que desean; tratan de descargarlos comprando bonos, acciones y bienes; los precios terminan subiendo porque la economía ya está en el nivel del “ingreso natural”. En los modelos con que se enseña Macro, en cambio, el aumento de la masa monetaria incide en la inversión, y en el ingreso, a través de la tasa de interés. Pero también se supone que la economía está en pleno uso de los recursos, de manera que en un segundo tiempo (el largo plazo) todo el efecto se va a precios. ¿Es tan grande la diferencia como para decir que ya no se enseña más la teoría cuantitativa? Además, la noción de ingreso, o desempleo, “natural” es de origen monetarista. Con el aditamento de que la sustitución de las expectativas “adaptativas” de Friedman por las “racionales” (lugar común en el mainstream) solo acentuó los rasgos neoclásicos de estos modelos.

Una reflexión similar suscitan los modelos “objetivo inflación” (inflation targeting) de los nuevos keynesianos, y de la llamada “nueva síntesis”. En los mismos se postula que el objetivo de inflación deseado se obtiene vía manejo de la tasa de interés por parte del Banco Central. En este punto se oponen a la política monetaria recomendada por Friedman, de establecer una pauta fija de crecimiento de la masa monetaria. Esto es, ha desaparecido la idea de controlar la inflación vía control de la masa monetaria. Por lo cual los agregados monetarios, y problemáticas como la velocidad y demanda de dinero, desaparecen de las ecuaciones del inflation targeting. Asimismo, se admiten fricciones e imperfecciones, y por lo tanto, cierta dosis de intervención estatal. Sin embargo, se trata de cambios menores. Con toda naturalidad, en la “nueva síntesis” se mantiene la hipótesis de las expectativas racionales y los agentes optimizadores; la tasa natural de desempleo; y la idea de que el desempleo ayuda a contener las demandas salariales. Las riñas teóricas entre “monetaristas estrictos” y “nuevos keynesianos” son, en esencia, peleas de entrecasa. No hay nada peor que disfrazar de “heterodoxia crítica” lo que es “ortodoxia con algunas fricciones, y problemas de agencia”.

La política monetaria y el caso argentino

 Como ya hemos señalado, en la mayoría de los países capitalistas ya no se plantea controlar la inflación vía control de la masa monetaria. Es que cuando se intentó aplicar la recomendación de Friedman de crecimiento pautado de la oferta de dinero, el fracaso fue tan rápido como inocultable (véase Desai, 1989). Además, muchas autoridades monetarias terminaron reconociendo que, históricamente, los bancos centrales siempre habían controlado la tasa de interés, no la masa monetaria. Es que esta última no puede ser fijada sin causar perturbaciones importantes en el mercado monetario (véase, por ejemplo, Bindseil, 2004). Así surgieron los modelos de “objetivo inflación”, con eje en la tasa de interés.

De manera que AA tiene razón cuando dice que la receta monetarista “a lo Friedman” ya no se aplica en casi ningún lugar. Y que en ese respecto la política del Central durante el gobierno de Cambiemos habría sido una excepción. Pero todo esto es relativamente cierto. Es que bajo los gobiernos Kirchner el Banco Central también aplicó medidas de esterilización monetaria (colocación de Lebac para reducir la masa monetaria), con argumentos de fuerte resonancia monetarista. Por eso, en una nota de hace algunos años me referí al monetarismo criollo (ver aquí). Por otra parte, bajo el gobierno de Cambiemos la política del Central se justificó con una mezcla de argumentos “a lo Friedman” de control de la masa monetaria, pero también vía tasa de interés, cuyo objetivo de fondo era frenar la demanda de dólares (ver aquí).

En un plano más general, destaco que la sustitución de la receta monetaria de Friedman por la prescripción de los nuevos keynesianos no alteró el contenido reaccionario y enemigo de la clase obrera de las políticas gubernamentales en curso de los gobiernos capitalistas, en América Latina o en el resto del mundo.

Precisión sobre datos que presenta AA y variables descuidadas

Aunque no sea el eje de esta nota, es necesario señalar algunos problemas con los datos que presenta AA, que debilitan todavía más su crítica. Empiezo con el período septiembre 2018 – septiembre 2019.

AA afirma que la base monetaria creció, en ese período, solo un 0,8%. Según el Informe Monetario Mensual del BCRA, de septiembre 2019, el crecimiento anual fue siete veces mayor de lo que dice AA; creció 5,6%. En segundo lugar, y más llamativo, es que AA no menciona el crecimiento de los agregados monetarios. Es que, según el monetarismo, lo que presiona sobre los precios es la masa monetaria, no la base monetaria. Pues bien, en el período que nos ocupa M1 aumentó 35,9%; M2 31,9%; M3 39% (a trazos gruesos, M1 es billetes en manos del público y depósitos de los bancos en el central; M2 es M1 más cajas de ahorro; M3 es M2 más depósitos a plazo). En tercer término, AA no menciona la emisión con vistas a la monetización del déficit fiscal. Entre 09/2018 y 09/2019 los Adelantos Transitorios y Transferencias de Utilidades del BCRA al Tesoro (esas utilidades son ficticias, básicamente todo eso es emisión) crecieron15, 1%. Unos 191.000 millones de pesos. Aunque el principal problema de la crítica de AA al monetarismo es teórico, estas cifras también la debilitan, ahora desde el punto de vista empírico.

En cuanto a la cuarentena en curso, los datos de AA tampoco son conclusivos para una crítica al monetarismo. Es que en el período mencionado no solo hubo una fuerte contracción de la actividad económica, sino también cayeron salarios y todavía más los ingresos de los trabajadores informales. Además, y significativamente, continuó la salida del peso: en abril 1,2 millones de personas compraron dólares. A pesar de la recesión, la moneda se siguió devaluando. Lo cual terminará generando mayores presiones inflacionarias.

Una crítica de raíz al monetarismo

En otras notas desarrollé la crítica de Marx a la teoría cuantitativa del dinero. Ahora solo señalo que esa crítica no se limita a señalar si una u otra variable es más o menos estable, sino al planteo de conjunto, incluida su base teórica. Es que en Marx la teoría del valor conecta orgánicamente con el concepto de dinero; y por lo tanto ordena sus funciones. Son relaciones internas, imposibles de separar. Pero nada de esto ocurre en la teoría neoclásica y el monetarismo. La dificultad de fondo: no puede establecer la conexión entre dinero y la teoría del valor – utilidad. Pero esto implica un problema para definir qué es dinero. De ahí la ¿humorada? de Hicks cuando definió que “el dinero es lo que hace el dinero” (money is what money does).

A su vez, si no se tiene el concepto es imposible definir qué cuenta como dinero cuando se analizan los agregados monetarios (ejemplo, ¿hasta qué punto son dinero un pagaré, una tarjeta de crédito?). Pero entonces no tiene sentido situar mecánicamente las mercancías de un lado y el dinero del otro, como hacen los monetaristas, y como se sigue enseñando en los cursos de Economics (véase la reivindicación de Marx de la crítica de James Steuart a Hume y Montesquieu, en Marx, 1989, p. 157). Por lo cual es un sinsentido comparar un agregado monetario –sea, por caso M3- con el producto bruto, para de allí intentar dar cuenta del movimiento de los precios. Por eso también, la cuestión de si la velocidad del dinero es estable, o no, es de importancia secundaria para la crítica al monetarismo. Sin haber definido siquiera qué es dinero -¿base monetaria? ¿M1? ¿M2? ¿M3?, ¿todos juntos?-; sin poder establecer qué determina los precios por fuera de la vacuidad de la “oferta y demanda”, ¿qué sentido tiene hacer “un mundo” de la estabilidad, o no, de la velocidad del “dinero”, para explicar las variaciones de precios?

En oposición a los enfoques superficialmente “heterodoxos”, la crítica de Marx va a la base, a la teoría del valor, y al concepto de dinero que deriva de ella. Las diferencias en la teoría del valor no pueden no expresarse en las concepciones monetarias, como señalaba Marx en referencia a la teoría monetaria de Ricardo. Y en este respecto, es significativo que la ecuación MV = PT la encontramos, de hecho, en el capítulo 3 del tomo 1 de El Capital. Pero las vinculaciones no tienen nada que ver con la teoría cuantitativa, sea cual sea la versión de esta. En Marx los precios de las mercancías y el valor del dinero no se establecen en el mercado por alguna suerte de comparación, o confrontación entre oferta (mercancías) y demanda (cantidad de dinero). Por el contrario, las mercancías salen a la venta con un precio tentativo (determinado por los costos de producción más una tasa de ganancia), y el dinero llega al mercado encarnando valor. Por eso, dados los precios, dado el valor que encarna el dinero, y dada la velocidad de circulación (que depende crucialmente de la velocidad de rotación del capital, y del grado de monetización de los instrumentos de crédito) solo circula la cantidad de dinero que es necesaria. El resto se atesora. Pero si esto es así, el edificio de la teoría cuantitativa, sea en versión “clásica” o “moderna”, no se sostiene. Y con ello se disipa, al menos teóricamente, la mistificación del dinero a la que nos tiene acostumbrados la economía burguesa, sea en sus variantes keynesianas, u “ortodoxas monetaristas”.

Textos citados:
Bindseil, V. (2004): “The Operational Target on Monetary Policy and the Rice and Fall of Reserve Position Doctrine”, ECB, Working Paper Nº 372.
Blanchard, O. y D. Pérez Enrri (2001): Macroeconomía, Prentice Hall.
Cagan, P. (1956): “The Monetary Dynamics of Hyperinflation”, en M. Friedman (comp.) Studies in the Quantity Theory of Money, Chicago University Press.
Desai, M. (1989): El monetarismo a prueba, México, FCE.
Dornbusch, R., F. Sturzenegger y H. Wolf, (1990): “Extreme Inflation: Dynamics and Stabilization”, Brookings Papers on Economic Activity, 2.
Friedman, M. (1956): “The Quantity Theory of Money: A Restatement”, en M. Friedman (comp.), Studies…pp. 3-21.
Friedman, M. (1972): “A Theoretical Framework for Monetary Analysis”, en R. Gordon (ed.) Milton Friedman’s Monetary Framework: A Debate with his Critics, University of Chicago Press, pp. 1-62.
Harris, L. (1985): Teoría monetaria, México, FCE.
Keynes, J. M. (1986): Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, México, FCE.
Marx, K. (1989): Contribución a la crítica de la Economía Política, México, Siglo XXI.
Marx, K. (1999): El Capital, Madrid, Siglo XXI.

Rolando Astarita Profesor de economía de la Universidad de Buenos Aires.

https://rolandoastarita.blog/2020/05/25/criticas-alternativas-al-monetarismo

  • 18.20.-Multinacionales que le dijeron adiós a Colombia
  • Análisis crítico de las proyecciones sobre el covid 19 – DIEGO OTERO PRADA*

Philip Morris se une a otras grandes que decidieron cerrar sus plantas y quedarse como importadores. Otras firmas definitivamente se fueron.

Contrabando y reformas tributarias espantan la inversión Foto: Getty Images

El anuncio de la estadounidense Philip Morris, propietaria en Colombia de Coltabaco, de cerrar sus operaciones productivas en sus plantas de Medellín y Barranquilla, así como de dejar de comprarles a cultivadores nacionales de tabaco a partir de 2020, no es un caso aislado, sino que se suma a otras firmas globales que tomaron la decisión de terminar con su actividad industrial y solo quedarse como importadores, así como a aquellas que definitivamente empacaron maletas y se fueron del país, por varios factores.

6 ago 2019.- Quizás la partida más reciente, antes de la de Philip Morris, fue la de marca estadounidense de donas Krispy Kreme, que funcionaba bajo la empresa Industria de Restaurantes Casuales, firma que pertenece al Grupo Nutresa en Colombia. En diciembre del año pasado informó de su retiro del mercado nacional cerrando sus 9 puntos de venta.

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Krispy Kreme estuvo 4 años en el mercado nacional y todo parece indicar que la fuerte presencia de Dunkin Donuts (que vende alrededor de $70.000 millones al año) en el país no le permitió crecer como tenía estimado, aun cuando en 2015 la empresas había anunciado que había alcanzado la suma de 1,5 millones de donas vendidas en Colombia.

Dos años atrás, en 2016, dos marcas de ropa estadounidense que habían sido muy esperadas en Colombia: Banana Republic y GAP, también decidieron partir. La primera llegó con 5.000 referencias de ropa en diciembre de 2012 a un local de 500 metros cuadrados en el centro comercial El Tesoro en Medellín, la segunda, GAP, abrió locales en Bogotá, Medellín y Bucaramanga.

En su caso, las afectó la volatilidad del dólar, pues apuestan por un concepto de moda de bajo costo, con la que no pudieron cumplir en Colombia. Además otras marcas internacionales les cogieron ventaja en el mercado local, tales como Forever 21 y Zara (en ese momento no había llegado H&M), a lo que se suma una fuerte competencia de las marcas locales.

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En 2015, la salida más notoria estuvo por cuenta de la multinacional estadounidense Mondelez, fabricante en el país de las marcas Chiclets Adams, Trident, Sparkies, Certs y Bubbaloo. Cerró su planta de producción en Cali, despidió a 480 empleados y se quedó como comercializadora. En el caso de Philip Morris, la empresa asegura que 250 trabajadores de la factoría quedarán cesantes, pero según la Escuela Nacional Sindical, son 800 empleados directos los afectados, así como 12.000 familias campesinas que en Colombia viven del cultivo del tabaco.

Entre 2013 y 2015 también se fue del país el grupo francés Icollantas-Michelin, el cual terminó su actividad industrial en Chusacá (Cundinamarca) y en Cali. Las dos plantas daban empleo a 460 trabajadores. La compañía anunció que atendería el mercado colombiano desde el exterior, importando los neumáticos.

Igualmente, la farmacéutica Bayer decidió trasladar a México y Guatemala la operación de la fábrica que tenía en Cali, donde se elaboraban los tradicionales medicamentos Aspirina, Alka-Seltzer y cremas Canesten, que ahora se importan. Con este cierre se afectaron unas 100 personas. Cabe decir que Bayer mantiene su planta en Soledad (Atlántico) dedicada a productos fitosanitarios.

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A finales de 2014, la mala noticia llegó por cuenta de la Compañía Colombiana Automotriz (CCA) que cerró su planta en Bogotá, donde ensamblaban los vehículos Mazda. Quedaron cesantes 500 personas mientras la empresa anunció que seguiría abasteciendo el mercado desde México.

https://www.dinero.com/empresas/articulo/multinacionales-que-se-han-ido-del-pais/272986

18.20.-Análisis crítico de las proyecciones sobre el covid 19 – DIEGO OTERO PRADA*

Introducción

Con el Covid 19 han aparecido en el mundo proyecciones de epidemiólogos, fundamentalmente, sobre la expansión del coronavirus, utilizando modelos tipos SIR y SEIR.

 En Colombia también han surgido profetas del apocalipsis, con proyecciones alarmantes que se hicieron al comienzo de la pandemia y que fueron utilizadas por los gobiernos para la toma de decisiones sobre la epidemia, de tipo social y de inversión, basados en estos modelos.

He logrado detectar por lo menos diez estudios de proyecciones, que hacen uso de estos métodos, de los cuales los más conocidos son los del Instituto Nacional de la Salud-INS, el que utiliza la Secretaría de la Salud del Distrito, uno realizado por la Universidad de los Andes, otro por Cajanal para sus asociados y varios de investigadores individuales o juntamente con extranjeros.

 Todos estos trabajos tienen una característica especial: no tienen presencia los economistas o expertos en modelaje. Son equipos integrados por médicos, epidemiólogos, algún ingeniero, y biólogos

El papel de los economistas

Brillan por su ausencia los economistas, especialmente los expertos en econometría, es decir en modelaje y proyecciones.

llevo más de 40 años realizando modelos macroeconómicos, de demanda de energía en todas sus formas, de modelos sectoriales, en general, de modelos de todo tipo. Sé las complejidades e incertidumbres y el peligro de hacer proyecciones de más de un año. Son muchos los errores que cometemos, de ahí que hay que ser muy humildes y tener mucho cuidado con volver fe una proyección.

La principal dificultad es que no conocemos el futuro y tratamos de adivinarlo utilizando los datos del pasado. Proyectamos hacia el futuro lo que viene ocurriendo. Esto funciona muy bien cuando hay regularidad en los comportamientos y no hay fenómenos extra que alteran nuestras proyecciones, porque no se pueden prever. Por ejemplo, quien puede decir cuándo va a ocurrir una revolución en Arabia Saudita, que, de suceder, cambiaría totalmente el mercado del petróleo y la geopolítica mundial. O el Covid 19, que, aunque había estudios que hablaban de una próxima pandemia, nadie hizo caso, y bueno, sucedió en 2020, pero no entraba en las cuentas de nadie.

Modelos para predecir sobre el Covid 19

Predominan los modelos de los epidemiólogos, sin presencia de los econometristas expertos en modelaje. Son modelos basados en especialistas en epidemias, muy detallados, con una base teórica importante, pero todavía débil, sobre como actúa un ser vivo, que es el virus. Están llenos de supuestos, por ejemplo, parten de la homogeneidad de las poblaciones, de las regiones, hay problemas de información, no incluyen incertidumbre y validación con la realidad.

Hay otras posibilidades de modelaje, más de tipo estadístico-econométrico, como regresiones, modelos VAR, ARIMA, modelos de suavizamiento exponencial, de tipo Gompertz, logístico, Bertalanffy, pero que hasta ahora son poco visibles. Falta que entren los econometristas a este campo de proyecciones de epidemias. Sería una buena alianza la de epidemiólogos y econometristas.

Modelos de proyecciones del Covid 19 en Colombia

No voy a hacer un análisis teórico de los modelos que se han utilizado en Colombia. La mayoría son de tipo SIR, y hay una literatura abundante para el que quiera conocerlos y profundizar en ellos.

El ejercicio que voy a realiza es muy simple. Es el de comparar sus predicciones con la realidad. Y voy a hacer referencia a estimaciones que hemos hecho con dos economistas, Eduardo Lecaros y Francisco Castellanos, con modelos tipo VAR, logístico, Gompertz, VAR, de suavizamiento exponencial tipo Holt-Winters multiplicativo y aditivo.

Voy a considerar cinco modelos de tipo SIR: los utilizados por Instituto Nacional de la Salud-INS, el de la Secretaría de Salud, el de la Universidad de los Andes y el de un grupo de investigadores colombianos y suizos.

La metodología es muy simple: comparar lo que decían los modelos y lo que ha ocurrido en la realidad en cuanto a contagios, muertos y necesidades de UCI.

Modelo del Instituto Nacional de la Salud INS

En la página WEB del INS no se encuentra publicado ningún modelo, pero se supone que uno que utilizaron fue el publicado en la Revista de Salud Pública, trabajo que entregaron para su publicación el 25 de marzo (Manrique, F y otros, abril 2020). Fue un análisis efectuado por investigadores en las ciencias de la salud y un estadístico. Igualmente, el INS hizo uso de un modelo diseñado por investigadores colombianos y suizos del Instituto de Medicina Preventiva de la Universidad de Berna-ISSUU.

El estudio de Manrique hace uso de un modelo SIR, con cinco supuestos sobre la variable Ro (que mide cuando personas contagia un infectado), con valores de 1 a 5, aunque concluyen que lo que mejor se ajustaba para Colombia era un Ro= 1,5. En el cuadro 1 se encuentran los resultados del modelo.

Los errores son monumentales.  Para el 18 de abril, lo pronosticado para los casos acumulados es de 192,4 veces la realidad y para los muertos de 10,8. Pero, para el 30 de abril, las cifras respectivas son de 3113,26 y 220,2.  Para el 30 de mayo la proyección es ridícula (Cuadro 1).

Cuadro 1 Resultados del modelo de Covid 19

Sin embargo, parece que el Ministerio de Salud y el INS utilizaron el estudio “Modelo de transmisión de coronavirus Covid-19 Escenarios para Colombia”, publicado por el ministerio de Salud, trabajo realizado por Carlos Castañeda, Juan Carlos Pineda, Pablo Chaparro y otros, con la colaboración suiza a través del ISSUU. Hicieron proyecciones del Covid 19 para los departamentos del país para un tiempo de 100 días, con un modelo tipo SIR.

   Con un Ro= 2,28, en 100 días, si no se hiciera nada se tendrían entre 21 237 000 y 34 606 000 infectados y entre 212 000 y 361 000 muertos, una proyección apocalíptica. Con un 11,16% de asintomáticos se tendrían entre 22 870 000 y 25 047 000 casos leves, 5 221 000 requerirían algún tipo de hospitalización, y 1 320 000 necesitarían tratamiento en UCI.  Un panorama aterrador que asustó al gobierno, que creyó a fe ciega estas cifras, y con base en este informe comenzó a aterrorizar al país y sacó su decreto de emergencia

Gobierno nacional

Como parte de estas proyecciones tan apocalípticas y anti científicas, el gobierno utilizó estos estudios para justificar su decreto de emergencia.

    En efecto, en el Decreto 417 del 17 de marzo de 2020 en que se decreta el Estado de Emergencia Económica, se dice para justificar las medidas lo siguiente

”Que, según la Dirección de Epidemiología y Demografía del Ministerio de Salud y Protección Social, la población colombiana con mayor riesgo de afectación por la pandemia de nuevo coronavirus -COVID-19 sería de un 34.2% del total de la población.

La proyección de costos de las atenciones en salud tuvo en cuenta los modelos de contagio sin intervenciones en salud pública realizados por el Instituto Nacional de Salud, con una tasa de contagio de 2.68 (Ver tabla 1). Para el cálculo se tuvieron en cuenta los casos proyectados, la distribución de la gravedad de la enfermedad; así como las canastas de procedimientos y medicamentos para cada servicio para IRA, los datos de la base de suficiencia del año 2018 y con un supuesto de 14 días de estancia en UCI y de 5 en hospitalización (Piso). En este escenario el costo total de atención en salud se estima en $4.631.085.235.141 de pesos

Que, según la Dirección de Epidemiología y Demografía del Ministerio de Salud y Protección Social, la población colombiana con mayor riesgo de afectación por la pandemia de nuevo coronavirus -COVID-19 sería de un 34.2% del total de la población.

La proyección de costos de las atenciones en salud tuvo en cuenta los modelos de contagio sin intervenciones en salud pública realizados por el Instituto Nacional de Salud, con una tasa de contagio de 2.68 (Ver tabla 1). Para el cálculo se tuvieron en cuenta los casos proyectados, la distribución de la gravedad de la enfermedad; así como las canastas de procedimientos y medicamentos para cada servicio para IRA, los datos de la base de suficiencia del año 2018 y con un supuesto de 14 días de estancia en UCI y de 5 en hospitalización (Piso). En este escenario el costo total de atención en salud se estima en $4.631.085.235.141 de pesos”.

Tabla 1 Proyecciones de casos Covid-19

Adicionalmente se debe incluir la proyección de costos por incapacidades la cual se calculó con un IBC promedio diario con corte a diciembre de 2019 y con una probabilidad de ser cotizante incapacitado en relación con la población total del país. De esta manera el costo de las incapacida           des se estima en $94.800.716.459.

Por otro lado, se estimó la necesidad de incrementar la oferta de las unidades de cuidado intensivo de adultos en cerca del 10% de la capacidad actual; el costo de esta inversión sería de $200.000.000.000. Así mismo se propenderá por expandir de área de aislamiento a través de la habilitación de capacidad hotelera, por un valor $36.000.000.000.  El total de recursos según este escenario sería de: $4.961.885.951.600

Que estos costos no tienen en cuenta: 1) las comorbilidades, las cuales pueden corresponder a un 44% de costo adicional entre los pacientes criticas, li) la atención a pacientes crónicos en casa para evitar la exposición al riesgo, iil) la compensación económica temporal por aislamiento preventivo, y Iv) las intervenciones o estrategias para modificar el comportamiento de los residentes en Colombia”

    Estas proyecciones no tienen sentido ni una base teórica y estadística seria. Ningún país ha tenido este nivel de casos, con o sin restricciones. Hoy, el país con más casos es Estados Unidos con cerca de 1,6 millones, después de cuatro meses, y con seis y media veces más población que Colombia.

    Pero, hay fallas terribles de presentación, no se dice en que tiempo se tendrían los casi 4 millones casos. En el estudio original presentado por el INS se hablaba de 100 días. En el estudio del “Modelo Sir de la pandemia de Covid 19 en Colombia”, para el 18 de abril se hablaba de 696 664 infectados y de casi 20 millones para el 30 de abril.

   Es muy importante exigirle al INS que presente su estudio por el cual se colocaron estas cifras en el decreto, y por qué siempre la directora del INS hablaba de 4 millones de infectados. Que presente los documentos y los modelos.

   Lo más inconcebible es que nadie criticó estas proyecciones absurdas y que la Corte dio vida al decreto sin ninguna observación, creyendo a fe ciega estas absurdas y ridículas proyecciones. Ni siquiera la oposición ni los sindicatos abrieron la boca, todos se dejaron convencer por el poder.

Modelo de investigadores colombianos y suizos

Otro modelo tipo SIR fue el construido por investigadores colombianos de las universidades Javeriana, Antioquia y Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud juntamente con profesores de la Universidad de Berna, Suiza (Gonzales, V., y otros, 2020).  Bajo diferentes valores del parámetro Ro, construyeron un escenario de un mes, del 18 de marzo al 18 de abril de 2020, para estimar el número de casos, utilización de los recursos hospitalarios y tasas de mortalidad.

    Si no se tomaban medidas de mitigación, el 18 de abril se tendrían 613 037 casos, 4573 muertos, algo increíble que en ninguna parte se ha dado en un tiempo tan corto y que implicaría 20 000 casos por día.  Bajo este escenario, “la cantidad de camas hospitalarias y de UCI requeridas serían de 122 607 y 36 782 respectivamente, y como el país contaba con 5600 camas de UCI y otras 5000 de cuidados intermedios, el déficit de camas de 31 182 podría dejar sin atención oportuna y eficaz a seis de cada siete pacientes”.

  Pero con medidas de mitigación tomadas, como aislamiento en hogares, distanciamiento social de mayores de 70 años y paro de actividades productivas, el total de casos se reduciría a 28 600 el 18 de abril, los casos que requerirían cuidados intensivos disminuirían a 1176 y las muertes bajarían a 213, cifras totalmente alejadas de la realidad.

Las declaraciones del INS

Este ambiente apocalíptico sembrado por el poder se ve muy bien pintado en las declaraciones que dio el domingo 29 de marzo a El Tiempo, la directora del INS, la señora Marta Lucía Ospina.

Dice la señora ante las preguntas del periodista de El Tiempo:

¿Seguimos con un estimativo de positivos de cercanos a 4 millones?

Si, pero la mayoría de las personas tienen síntomas leves, que son casi el 80,0%

¿Cuál es el estimativo de posibles muertes?

El rango es enorme. Los servicios de salud tienen una respuesta y desde el gobierno se hace todos los esfuerzos para que sea más efectiva. Pero hablamos de un mínimo de 3000 muertos… pero matemáticamente es una realidad.

   A 20 de mayo el número de contagiados era de 17 687 y el de muertos de 630, muy pero muy lejos del apocalipsis de San Juan. Pero todo esto sirvió para declarar el Estado de Emergencia y quitar dineros a las regiones. Que monstruosidad. Y nadie dijo nada. Todos, incluyendo la oposición y sindicatos, atemorizados ante el argumento falso de la bolsa o la vida. El poder ganó, se impuso el Gran Hermano. Se emitieron todo tipo de decretos, se favoreció a los bancos y las grandes empresas y ahora la idea del poder es la de golpear a los trabajadores y empleados para aumentarla tasa de ganancias de los capitalistas.

Modelo de la Secretaría de Salud del Distrito Capital

Algo similar al INS se da con los estimativos de contagiados y muertes de la Secretaría de Salud, que también utilizó un modelo SIR, parece que con la cooperación del Imperial College, muy criticado en todas partes, por los escenarios tan catastróficos que el señor Neil Ferguson, llamado el Lysenko del liberalismo, ha presentado en el pasado sobre la propagación de epidemias (Cuadro 2).

Cuadro 2 Proyecciones de la Secretaría de Salud de Bogotá del Covid 109

Lo delicado de estas proyecciones es que sirvieron para la toma de decisiones de aislamiento y de inversión. Para Bogotá, con base en estas proyecciones exageradas se tomó la decisión de invertir 200 000 millones de pesos para adaptar 2000 camas en Corferias, bajo el argumento que iba a existir un colapso en Bogotá en los hospitales por la invasión de miles de miles de infectados.

  A 20 de mayo de 2020, la utilización de las UCI en Bogotá no pasaba de 232 (70 para casos confirmados y 162 para probables, información de la Secretaría de Salud), el 36,36%, de las 638 disponibles. Y, además, se ha restringido la atención en los hospitales, y por informaciones que llegan hay sub utilización de cerca del 50,0% y no se atienden los enfermos por orden del gobierno nacional influenciado por asociaciones de medicina, bajo el argumento que primero había que atender a la cantidad de enfermos por coronavirus que iban a ocurrir. Esto puede ser cierto para regiones con déficit de camas UCI, pero no para Bogotá ni para la mayoría de las capitales departamentales. Es decir, parece que hay que evitar primero las muertes de coronavirus que, por otras enfermedades, como si fuera diferente morir por el Covid 19 que por otras patologías. Se da primacía a la vida por el coronavirus que, a morir por cáncer, de trombosis, enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades.

El hospital de Corferias

Las proyecciones alarmistas de la epidemia en la capital llevaron a proyectar un hospital provisional en Corferias, con 2000 camas nuevas y una inversión de $200 000 millones en instalaciones y operación, bajo el supuesto de destinar todos los hospitales y camas existentes a atender a los contagiados por el Covid-19.

En el artículo del domingo 3 de mayo de El Espectador, el columnista Alexander Marín Correa hace una descripción detallada de todos los argumentos del Distrito basados en el estudio de Medicina Preventiva de la Universidad de Berna, Suiza, que planteaban cinco escenarios, y el Distrito tomó el escenario más catastrófico que hablaba de 613 000 contagiados en abril y 4573 muertos.

Como informa el periodista, lo que más pesó en la Secretaría de Salud para definir que se necesitarían entre 2000 y 5000 camas hospitalarias adicionales, fue el estudio de la Secretaría que advirtió un panorama más devastador que el de la Universidad de Berna. En definitiva, se partió de unas proyecciones y análisis super equivocados para meter a la ciudad en esta inversión.  La prueba está en que a 22 de mayo solamente se están utilizado un 36,32% de las UCI disponibles en Bogotá. Una inversión innecesaria cuando esos recursos podrían haberse destinado a mejorar las condiciones de los hospitales del Distrito, pagar buenos salarios al personal de salud, dotarlos de todo el equipamiento y materiales de protección y repartir tapabocas en los barrios marginales.

A 20 de mayo de 2020, el número de casos nuevos diarios de contagiados en Bogotá era de 200, los muertos de 180 y los casos diarios de muertos en los últimos diez días estaban en un promedio de cuatro.

 Grave error el del Distrito como del gobierno nacional, en creer proyecciones apocalípticas de los epidemiólogos y no consultar con verdaderos expertos en modelaje, como los econometristas. Y de acuerdo a nuestras proyecciones, debe llegarse al pico a finales de mayo o comienzos de junio, para comenzar la fase de decrecimiento de la pandemia.

Modelo de la Universidad de los Andes

El modelo de la Universidad de los Andes no se queda atrás en las proyecciones apocalípticas. Fue elaborado por el Grupo de Biología Matemática y Computacional de departamento de Ingeniería Biomédica. Es un modelo que combina modelación por agentes y ecuaciones diferenciales estocásticas, modelo de la línea SIR. Los resultados los escalaron para una ciudad de 8 millones de habitantes como Bogotá.

Realizaron varias simulaciones de restricción y de una política de stop go, es decir, de cerrar, abrir y cerrar. El documento tiene un problema porque no da cifras, sino que está lleno de gráficas. Tomo de las simulaciones la que supone 100% de los adultos en casa, o sea, máxima restricción.

   Bajo esta simulación, con restricciones de marzo 20 al 13 de abril, para el 15 de mayo se tendrían 70 000 contagiados. El pico se daría a finales de julio con más de un millón de contagiados.

En cuanto a las UCI, sin restricciones el pico se produciría el 8 de junio con un requerimiento de más de 2000 unidades. Con restricciones se aplaza el pico hasta el mes de julio, pero con un número similar de UCI necesarias. Es simplemente que se da un deslazamiento del pico.

Son varias las simulaciones que trae el documento, pero en todas los infectados son miles de miles y la necesidad de UCI de más de 2000. No es claro en el documento las simulaciones realizadas, no son claras las cifras. Falta una tabla donde se muestren los resultados de topos los escenarios, lo cual clarificaría mucho el trabajo.

  Quiero resaltar que este documento fue utilizado por los agentes gubernamentales y la alcaldía de Bogotá, periodistas y comentaristas para crear pánico y presionar a que se invirtiera en más UCI. Fue otro instrumento para el fomento del miedo por el poder y para que se aceptaran sus decisiones sin posibilidad de crítica porque se era acusado de ir contra la vida. Hay que aceptar todas las decisiones del poder acríticamente.

Modelo de la Caja Nacional de Previsión

Lo interesante del modelo de la Caja Nacional de Previsión, realizado para atender a sus usuarios es que se realizó a través de un modelo Gompertz con un escenario futuro hasta el 17 de mayo, con base en informaciones hasta el 17 de abril.

Sus resultados no son muy exagerados, para el 18 de mayo da un total de infectados para sus afiliados, para todo el país, de 3213, de 57 muertos y de 147 de necesidades de UCI.  Normalmente., con el modelo exponencial Gompertz, en la fase inicial de una pandemia de alto crecimiento, tiende a sobreestimar las proyecciones, pero mucho menos que las de los modelos de los epidemiólogos.

Modelos de Otero Lecaros y Castellanos

Con los economistas Eduardo Lecaros y Francisco Castellanos venimos desde hace un mes haciendo análisis del Covid 19 y proyecciones con seis tipos de modelos estadísticos econométricos: un modelo VAR, dos modelos de suavizamiento exponencial Holt Wilters multiplicativo y aditivo, un modelo logístico, un modelo Gompertz y uno Bertalanffy

De nuestra experiencia hemos concluido que los modelos VAR, Holt-Winters multiplicativo y Gompertz nos dan los mejores resultados. Nuestras predicciones no son tan absurdas, en algunas los resultados han estado por debajo de la realidad, pero no muy lejos, en otros hemos estado por encima, pero con valores bastante razonables.  En los cuadros 3 y 4 se presentan las proyecciones para Bogotá y el país estimadas el 14 de mayo de 2020 para la predicción base, de una banda con 95% de probabilidad, con los modelos VAR, Holt-Winters multiplicativo y Gompertz. El acierto es bastante grande.

   Nuestros modelos estadísticos econométricos no hacen tantos supuestos como los modelos SIR, SEIR o similares, son sencillos, y los aplicamos para el corto plazo, máximo un mes. Partimos de una realidad histórica: toda epidemia tiene una forma logística en los casos acumulados y una curva en forma de campana o Gauss para los nuevos casos y muertes, e igualmente para los recuperados, a comienzos crecen lentamente, luego se aceleran y finalmente llegan a una asíntota, como se dice popularmente, se aplanan.

Muy grave lo que ha venido ocurriendo con las proyecciones del Covid-19 con los modelos SIR y SEIR, de pronósticos catastróficos, que, infortunadamente, han sido utilizados por el gobierno nacional, la alcaldesa de  Bogotá y otras alcaldías para tomar decisiones  de confinamiento y, más grave, decisiones de inversión equivocadas, en lugar de destinar los recursos para mejorar las condiciones de las UCI, el trabajo del personal de salud, suministrar  material de protección, pagar  buenos salarios y eliminar los contratos OPS que predominan en el sector, por ejemplo en Bogotá, modalidades de trabajo precario que no se han eliminado. También, mejorar los sistemas hospitalarios de muchos municipios que no cuentan con hospitales adecuados, como en Villavicencio, Leticia, Ipiales y muchas ciudades importantes del país.

 El Covid-19 ha mostrado las graves fallas de la Salud en Colombia. Del total de 5845 UCI existentes en el país el 28 de marzo, su número estaba concentrado en más de 50,0% en Bogotá, Atlántico, Antioquia y Valle del Cauca. Seguían regiones como Santander, Tolima, Bolívar y Magdalena y capitales de otros departamentos. Hay regiones que no contaban o no cuentan aún con UCI, en todos los antiguos territorios, en Chocó, Caquetá y a lo sumo 1 unidad por millón de habitantes en la mayoría de los departamentos. Solamente el 10-15% tenían aislamiento adecuado para atender pacientes de Covid-19 (El Tiempo 20 de marzo). Además, hay una inequitativa distribución de UCI o de camas por millón de habitantes en municipios importantes del país y de hospitales prácticamente destruidos por el mal manejo de los mismos.

   Para el 22 de mayo, según información publicada en el diario La República, de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas, se tenía una disponibilidad de 50,0% de UCI, de un total de 8329 en todo el país. Y el sistema hospitalario estaba subutilizado en 47%, por lo cual no existe ninguna razón para las limitaciones para atender todo tipo de enfermedades. Este es un ejemplo de la irracionalidad en la toma de decisiones que lleva a que mueran colombianos por otras enfermedades distintas al coronavirus.

El Covid-19 ha mostrado las condiciones precarias de los trabajadores de la salud. Cómo es posible que la mayoría trabaja bajo el sistema de órdenes de prestación de servicios, las famosas OPS, con salarios bajos, sin medidas de protección, sin instrumentación adecuada. No se puede decir, entonces, que tenemos un sistema de salud bueno, posiblemente sí para una minoría que paga medicina prepagada, con tarifas que solamente unos pocos pueden hacerlo. Así, para personas de más de 62 años, el costo mensual de una prepagada es de 800 000 pesos, y para los de menos edad, de 250 000 a 350 000 pesos. A este sistema de medicina prepagada solo puede acceder un porcentaje bajo de la población colombiana. Para el resto, la medicina es precaria.

    También ha destapado esta crisis la corrupción imperante en el sistema de salud. Hospitales departamentales y municipales entregados a la voracidad de políticos corruptos e ineptos. Esto también hay que acabarlo. El manejo de todos los hospitales debe cambiarse, en ninguna forma hay que permitir la presencia del clientelismo. Hay que sacarlos, como sea, es la salud de 50 millones de ciudadanos.

   Una conclusión clara es la de que hubo una exageración increíble sobre las proyecciones del Covid-19 en cuanto a contagiados y muertes en Colombia que ha llevado a decisiones discutibles de inversión y de confinamiento que van contra los derechos humanos, como toques de queda, picos por género y cédula, casa por cárcel para los mayores de 70 años, una decisión discriminatoria, anti democrática y anti científica..DOP.

*Diego Otero Prada: Ingeniero electricista, con posgradoa en economía, con estudios de doctorado en la Universidad de Pennsylvania donde profundizó en el área de econometría bajo la dirección del profesor Lawrence Klein, premio Nobel de economía, y uno de los padres fundadores de los modelos macroeconómicos, creador del modelo Link de análisis internacional y director de Wharton Econometrics.

17.20.-Joseph E. Stiglitz: «La idea de que el mercado es eficiente y un motor de competitividad es absolutamente errónea» – RODRIGO PONCE DE LEÓN

El premio Nobel de Economía Joseph E. Stiglitz. 

«¿Por qué teme el sector privado que el Gobierno ofrezca hipotecas? Si son más eficientes como aseguran, ¿cuál es el problema? ¿No será que el Gobierno es más eficiente?». Con estas preguntas el Nobel de Economía de 2001 Joseph E. Stiglitz (Estados Unidos, 1943) defiende la «opción pública», la posibilidad de que el Estado ofrezca una serie de servicios que implique más competencia e innovación, baje precios y haga más fácil la vida a los ciudadanos. La «opción pública» es una de las propuestas que este catedrático de economía en la Universidad de Columbia recoge en su último libro, Capitalismo progresista. La respuesta a la era del malestar (editorial Taurus).

Stiglitz explica en conversación telefónica con eldiario.es la necesidad de establecer un nuevo contrato social para dejar atrás los desastres que ha provocado el neoliberalismo. El Nobel de economía asegura que al sector privado le gustan «los monopolios y la explotación» y teme a la competencia, pero está convencido de que se puede «domesticar al capitalismo». Para ello hay que «frenar el poder del mercado» y acabar con los «desequilibrios políticos» estableciendo un buen sistema de contrapesos que impidan que se perpetúe un sistema producto del «ejercicio de poder político y económico por parte de aquellos a los que el sistema beneficia actualmente».

Frente a otros economistas, Stiglitz reniega de la renta básica universal argumentando que prefiere no regalar dinero y poniendo sobre la mesa el papel dignificador del trabajo, además de asegurar que la evolución que necesita la economía en la transición ecológica exigirá millones de puestos de trabajo.

Su libro en España se titula Capitalismo progresista, un concepto que usted no cree que sea un oxímoron. ¿Por qué?

Porque lo que trato de explicar en el libro es que lo que se necesita es un nuevo contrato social. Un nuevo vínculo entre los mercados, el Gobierno y la sociedad civil, donde el mercado va a jugar un papel importante: el capitalismo va a ser parte de la solución, por supuesto no ese tipo de capitalismo sin restricciones asociado al neoliberalismo que ha tenido resultados desastrosos para la sociedad.

Propongo una forma de restaurar un equilibrio en el que el capitalismo sea domesticado de manera que pueda servir a la sociedad. Así que el objetivo del libro es mostrar que no es un oxímoron y que uno puede realmente reformar la economía de mercado.

El mensaje de que el capitalismo falla se lleva repitiendo desde hace años, en sus libros El malestar en la globalización, Los felices noventa o El precio de la desigualdad señalaba los agujeros del sistema. ¿Ha cambiado algo sustancialmente desde entonces?

En mis libros anteriores señalé las deficiencias del sistema pero también que había una forma de cambiar el capitalismo. En mi libro El precio de la desigualdad argumenté el alto precio que se paga por la desigualdad pero también decía que era evitable, que estábamos ante una elección política.

Algunos países han tenido mucho más éxito que otros en la creación de sociedades con altos niveles de igualdad y oportunidades. Y lo que este libro hace es tomar ese tipo de engranaje y tratar de construir una visión más holística de lo que tenemos que hacer para reformar el capitalismo. ¿Qué es lo que está mal? ¿Cuáles son las reformas que harían que el capitalismo sirva a la sociedad? ¿Cómo nos reestructuramos? Hay atisbos para una reforma y su nombre es capitalismo progresista. Se podrían utilizar otros conceptos pero, especialmente para el público americano, queríamos enfatizar que el mercado va a ser parte de la solución. El problema es que hemos perdido el sentido del equilibrio entre los diversos componentes de nuestra sociedad.

En su libro usted señala cómo construir una sociedad más justa sin sacrificar el crecimiento. ¿Qué piensa de las teorías del decrecimiento?

Uno de los discursos de nuestro contexto actual es que no estamos viviendo dentro de los límites que nos marca el planeta porque el crecimiento no es sostenible tal y como lo estamos desarrollando.

En las próximas dos décadas tenemos el potencial para reestructurar la economía y que no haya excesos que pongan en peligro la habitabilidad de nuestro planeta. Tenemos que conseguir una especie de ruptura, como el compromiso en Europa con el New Green Deal.

Tengo posiciones contrarias al decrecimiento porque todavía en todo el mundo hay varios miles de millones de personas que no tienen un nivel de vida adecuado. Así que para aquellos de nosotros en Occidente que tenemos estándares de vida altos no hay necesidad de que sigamos aumentando nuestro nivel de vida material, pero moralmente no podemos negar el derecho de otras personas a tener un nivel de vida decente. Desde una perspectiva global no estamos en la posición en la que podamos decir a esas personas que no es necesario el crecimiento, otra cosa es que cambiemos la forma de crecimiento para hacerlo sostenible.

Lo que parece claro es que la forma más cruel de capitalismo y sus defensores tienen la capacidad de adaptar constantemente el mensaje y hacer atractivo un sistema que empobrece a millones de personas. ¿Por qué cree que tienen éxito?

El título de mi libro en inglés es People, Power, and Profits. Progressive capitalism for an age of discontent (Gente, poder y beneficios. Capitalismo progresista para una era de descontento). La razón por la que incluí poder como segundo concepto es porque trato de mostrar que la razón por la que tenemos el sistema actual es un ejercicio de poder político y económico por parte de aquellos a quienes el sistema actual beneficia claramente.

Es obvio que necesitamos una reforma de este sistema, porque hay un gran desequilibrio. Tenemos que frenar el poder del mercado, especialmente en los Estados Unidos, donde ha habido un fuerte crecimiento de los monopolios.

También hay un fuerte desequilibrio en el poder político. De nuevo, especialmente en los Estados Unidos, donde el dinero tiene tantas implicaciones políticas que distorsiona totalmente las necesidades de la política. Es un sistema que se describe mejor por ‘un dólar-un voto’ que por ‘una persona-un voto’. Obviamente, en un mundo con un alto nivel de desigualdad y un sistema político con este desequilibrio de poder al final votan los dólares y los ciudadanos con un nivel de renta más alto usan su poder para perpetuar y exacerbar su poder económico y político.

En su libro escribe: «La opinión de que el Gobierno es el problema y no la solución es simplemente errónea. Al contrario, la mayoría de los problemas de nuestra sociedad, desde los excesos de contaminación hasta la inestabilidad financiera y la desigualdad económica, han sido creados por los mercados». Pero cuando vemos a gente como Trump en el Gobierno no parece una solución sino una trampa y la confirmación de que los depredadores del capitalismo saben perfectamente cómo controlar el sistema.

La gente me suele decir que hago un buen análisis sobre los fallos del mercado, pero no hablo de los fracasos del Gobierno. Siempre les respondo que, habiendo vivido bajo la presidencia de Bush y ahora con el presidente Trump, todos los americanos sabemos lo que es el fracaso de un Gobierno.

¿Qué se puede hacer? Una de las cosas que enfatizo en mi libro es la importancia de los sistemas de controles y equilibrios (‘checks and balances’) para lograr un equilibrio real entre el mercado, el Estado y la sociedad civil. Necesitamos que el Gobierno controle al mercado, que el mercado controle al Gobierno y que la sociedad civil controle a ambos. Cuando explico cómo haremos que funcione nuestro sistema social, económico y político debemos darle un gran papel a la sociedad civil.

En los Estados Unidos hasta ahora nos hemos sentido afortunados de que, a pesar de que Trump no entiende los principios de buen gobierno y es autoritario, gracias a nuestras instituciones muchas de las cosas que Trump ha intentado no han tenido éxito. Nuestras instituciones se han convertido en un baluarte de la sociedad civil contra sus actuaciones. La preocupación es qué pasará si sigue otros cuatro años más en la Casa Blanca.

Portada del libro de Stiglitz ‘Capitalismo progresista’. TAURUS

En España tenemos un profundo debate sobre el futuro de las pensiones. En su libro usted defiende que la Administración de la Seguridad Social es mucho más eficiente en el desembolso de las prestaciones de jubilación que las pensiones privadas, sin embargo el discurso que parece prevalecer es que las pensiones públicas son inviables.

Hay dos cuestiones diferentes. Una es la eficiencia del sistema público, que es mayor que la del privado. El sistema privado tiene costos de transacción muy altos y es, a menudo, insostenible. Lo vimos en Chile, donde privatizaron el sistema bancario y funcionó por un tiempo, pero finalmente, tras la crisis financiera, el Gobierno ha tenido que salir a rescatar el sistema privado. Ocurrió algo parecido cuando el presidente Bush trató de privatizar parcialmente la Seguridad Social en Estados Unidos, pero dio marcha atrás ante el escándalo público. Si el presidente Bush hubiera tenido éxito, las consecuencias habrían sido devastadoras para la gente durante la crisis financiera. Así que en los Estados Unidos, ya no hay discusión sobre esta aberración.

Otra cuestión es la dificultad de anticipar los cambios demográficos y los compromisos adquiridos por la Seguridad Social y las pensiones públicas que puede ser que tengan que adaptarse a las cambiantes circunstancias y a los ciclos económicos.

En los Estados Unidos lo vivimos con Alan Greenspan, que presidía la Fed. Se observó el aumento de la esperanza de vida que nadie había previsto en la década de 1930 cuando se creó la Seguridad Social y ese aumento de la esperanza de vida había hecho que el sistema de la Seguridad Social no fuera viable a largo plazo. Entonces lo que se hizo fue extender la edad de trabajar, lo cual no es una solución demasiado buena pero tampoco mala, ya que fue suficiente para sostener el sistema de pensiones.

También hay problemas políticos. Las restricciones de la administración Trump a la inmigración y su nefasta política económica van a poner de nuevo la Seguridad Social y el programa de pensiones en peligro, por lo que habrá que revisar el sistema en el futuro.

Usted señala en su libro que no le convence una renta básica universal. Por un lado, porque no cree que se consiga una recaudación fiscal suficiente para financiarla, pero también por lo que usted define como los déficits de dignidad que conlleva el desempleo.

El trabajo es una parte importante para la vida de mucha gente. Les aporta dignidad y la sensación de que se ganan la vida. Que la gente no viva de limosnas es importante, puede ser que para algunos no sea así pero creo que sí lo es para la gran mayoría. Al mismo tiempo, creo que hay muchas necesidades importantes que nuestra sociedad exige como gestionar nuestro camino a través de la transición ecológica. Las personas quieren trabajar y nuestra sociedad necesita trabajadores para hacer esta transición verde, por lo que nuestra primera responsabilidad debería ser proporcionar empleo a todos los que quieran trabajar.

Me gustaría poner el énfasis en no regalar dinero, sino en asegurar que nuestra sociedad proporcione trabajo a todo el que lo quiera.

Una de sus propuestas es «frenar el poder del mercado». ¿Es demasiado tarde para acabar con los monopolios en el sector de la tecnología?

Es un sector donde es aún más importante que frenemos su poder de mercado. Tenemos que forzar a estas empresas a pagar los impuestos que deben y tenemos que aplicarles una regulación, aunque empiezan a comprender que necesitan estar regulados. Mark Zukerberg, fundador de Facebook, aparece en Financial Times hablando de la necesidad de mayor regulación –aunque no estoy seguro de que lo diga en serio– y el pasado fin de semana estuve en un debate sobre el libro del presidente de Microsoft en el que habla de la necesidad de regulación.

Parece que hay una creciente sensación de que su poder de mercado tiene que ser frenado. Europa ha hecho un trabajo mucho mejor que los Estados Unidos, de hecho la comisaria Margrethe Vestager ha tratado de frenar algunas de las prácticas anticompetitivas de estas compañías.

En mi libro señalo que no había razones para entender por qué se permitió que Facebook adquiriera Instagram y WhatsApp, ahora las autoridades deberían obligarles a que se separaren en empresas diferentes.

Otra de sus propuestas es un impuesto a las empresas por la acumulación de datos sobre las personas o incluso que los datos se consideren un bien público. ¿Realmente cree que es factible que se aplique?

Una de las cosas que la tecnología permite es poner impuestos que antes habrían sido técnicamente inviables. Tenemos información sobre lo que está pasando con los datos y cómo se utilizan y tenemos la tecnología para evaluar qué datos se están almacenando, por lo que se puede poner en marcha el impuesto.

Este impuesto puede ser un paso en la dirección correcta, pero habría que hacer más porque ahora las empresas pueden incorporar la información de los datos en algoritmos sin tener los datos almacenados, de manera que usan nuestros datos aunque ya no los tengan: es complicado de entender pero ya hay tecnología que funciona así.

El Nobel de Economía Joseph E. Stiglitz. EFE

Usted propone crear una «opción pública»: «El gobierno crea un programa básico alternativo para ofrecer productos como seguros de salud, rentas de jubilación o hipotecas» porque «la competencia entre el sector público y el privado romperá el poder de mercado». No sé en los EEUU, pero en España los partidos conservadores, los ‘think tanks’ neoliberales, las empresas, etc. tratan de destruir cualquier idea relacionada con la creación de un sector público que compita.

Al sector privado le gustan los monopolios y la explotación. Uno de los puntos que trato de plantear es que, en realidad, si analizamos al sector privado muchos de los beneficios provienen de la explotación y de ejercer un abusivo poder de mercado. La idea de que el mercado es eficiente y un motor de competitividad es absolutamente errónea.

Y el verdadero problema es que tienen miedo. Le temen a la competencia a pesar de que se pasan todo el tiempo hablando de ella. ¿Por qué teme el sector privado que el Gobierno ofrezca hipotecas? Si son más eficientes que el Gobierno como aseguran, ¿cuál es el problema? ¿No será que el Gobierno puede ser más eficiente?

La realidad es que los costes de la banca pública son mucho más bajos y estables que los costes de las pensiones privadas, mientras que el sistema de salud europeo es mucho más eficiente que el sistema de salud privado de Estados Unidos. Son dos ejemplos en los que la opción pública puede proporcionar más innovación y más competencia para bajar los precios. Con la opción pública, el Gobierno podría ofrecer hipotecas y ayudar a los ciudadanos.

Dice que Estados Unidos (y creo que ocurre en todo el mundo) está «evolucionando hacia una economía y una democracia del 1 por ciento, para el 1 por ciento y por el 1 por ciento». ¿Qué se puede hacer con ese 1% de ricos?

La primera y más obvia es frenar su poder político. Si lo conseguimos estaríamos restaurando la democracia para cambiar las reglas del juego de manera que se frenaría su poder económico. Así crearemos una sociedad donde el poder se distribuya más equitativamente y estaría menos concentrado, por eso no se puede separar la política de la economía.

El capitalismo progresista del que hablo puede cambiar las actitudes de la gente. No todo el 1% es tan egoísta como los Koch o Trump, hay mucha gente en el 1% que usa su dinero para el bien público. Si hacemos que el capitalismo progresista funcione, ayudaríamos a que más gente trabaje por el bien público.

Usted escribe que «mientras haya una actividad económica en la que los ingresos privados superen los ingresos sociales, un impuesto servirá para aumentar el bienestar», lo cual parece obvio con respecto al cambio climático pero es complicado de llevar a cabo. ¿Cómo lo abordamos?

Por un lado con la redistribución del poder político, pero también con educación y valores. Parte del problema es que tenemos demasiado poder corporativo tanto en la esfera política como en la económica. Pero también hay que explicar que tenemos que tener impuestos para que los trabajadores tengan una educación adecuada o para financiar la investigación, entre muchos aspectos. Uno de los temas principales de mi libro es la fuente de la riqueza de las naciones que se basa en la creatividad de las personas.

Se está empezando a dar un cambio de mentalidad que empieza a rechazar el extremismo del neoliberalismo, ese tipo de egoísmo que ha generado una situación contraproducente en los últimos 40 años.

En los últimos meses en los Estados Unidos se está criticando duramente que las compañías solo se preocupen de los accionistas y se propone avanzar para que el capitalismo sea beneficioso para todos, de manera que el éxito en nuestra sociedad solo tendrá lugar si empresas, trabajadores, ciudadanos, comunidades y el medio ambiente comparten ese beneficio.

https://www.eldiario.es/economia/Joseph-Stiglitz_0_997401132.html

16.20.-El dilema de la deuda – MICHAEL ROBERTS

He defendido muchas veces que el aumento de la deuda global reduce la capacidad de las economías capitalistas para evitar la depresión y encontrar una forma rápida de recuperarse (ver ‘El tema de la deuda’ en mi libro, The Long Depression y también en World in Crisis).

10 may 2020.- Como explicó Marx, el crédito es un componente necesario para engrasar las ruedas de la acumulación capitalista, al hacer posible la financiación de la inversión en proyectos a más largo plazo y más grandes cuando las ganancias recicladas no son suficientes; y para una circulación más eficiente de capital para la inversión y la producción. Pero el crédito se convierte en deuda y, si bien puede ayudar a expandir la acumulación de capital, si las ganancias no se materializan en cantidad suficiente como para pagar esa deuda (es decir, pagarla con intereses a los prestamistas), la deuda se convierte en una carga que afecta a las ganancias y la capacidad del capital para expandirse.

Además, suceden otras dos cosas. Para cumplir con las obligaciones de la deuda existente, las compañías más débiles se ven forzadas a pedir más préstamos para cubrir el servicio de la deuda, por lo que la deuda aumenta en espiral. Además, el rendimiento en relación con el riesgo de los préstamos para los acreedores puede parecer más prometedor que invertir en capital productivo, especialmente si el prestatario es el gobierno, un deudor mucho más seguro. Por lo tanto, aumenta la especulación en los activos financieros en forma de bonos y otros instrumentos de deuda. Pero si hay una crisis de producción e inversión, quizás en parte causada por los costes excesivos del servicio de la deuda, la capacidad de las corporaciones capitalistas para recuperarse y comenzar un nuevo boom se debilita debido a la carga de la deuda.

En la actual coronacrisis, la crisis está acompañada de una alta deuda global, tanto pública como corporativa y doméstica. El Instituto de Finanzas Internacionales, un organismo comercial, estima que la deuda global, tanto pública como privada, superó los $ 255 billones a fines de 2019. Eso es $ 87 billones más que al comienzo de la crisis de 2008 y sin duda va a ser mucho más alta como resultado de la pandemia. Como escribe Robert Armstrong, del FT : “la pandemia plantea riesgos económicos especialmente grandes para las compañías con balances muy apalancados, un grupo que ahora incluye gran parte del mundo corporativo. Sin embargo, la única solución viable a corto plazo es pedir prestado más, sobrevivir hasta que pase la crisis. El resultado: las compañías enfrentarán la próxima crisis con montones de deuda aún más precaria”.

Como señala Armstrong, “en los Estados Unidos, la deuda corporativa no financiera era de aproximadamente $ 10 billones al comienzo de la crisis. Es decir, un 47 por ciento del producto interior bruto, el mayor índice conocido. En condiciones normales, esto no sería un problema, ya que las tasas de interés mas bajas conocidas hasta ahora han hecho que la deuda sea más fácil de soportar. Los directivos empresariales, al aumentar el nivel de deuda, solo han aprovechado los incentivos que se les presentan. La deuda es barata y deducible de impuestos, por lo que pedir más aumenta las ganancias. Pero en una crisis, sea cual sea su precio, la deuda se vuelve tóxica. A medida que los ingresos caen en picado, los pagos de intereses cobran gran importancia. Los vencimientos de la deuda se convierten en amenazas mortales. La posibilidad de incumplimientos contagiosos aumenta y el sistema se resquebraja”.

Continúa: “esto está sucediendo ya y, como siempre, las compañías están buscando más deuda para mantenerse a flote. Las compañías estadounidenses vendieron $ 32 mil millones de deuda calificada como basura en abril, la mayor cantidad mensual en tres años». Armstrong no sabe qué hacer. “Es poco probable que se pueda contener la deuda corporativa imponiendo regulaciones a los prestamistas. Tras la crisis financiera, los requisitos para el capital bancario se hicieron más rígidos. El apalancamiento simplemente se desplazo de los balances bancarios y reapareció en el sistema bancario en la sombra. Una medida más prometedora sería poner fin a la deducción fiscal de intereses. Privilegiar un conjunto de proveedores de capital (prestamistas) sobre otro (accionistas) nunca tuvo sentido y fomenta la deuda”.

Martin Wolf, el gurú económico de FT, cree que tiene una respuesta. Piensa que el problema es que hay demasiado ahorro en el mundo y no suficiente gasto. Y este «exceso de ahorro» significa que los deudores pueden pedir prestado a tasas de interés muy bajas en una espiral ascendente interminable. Wolf basa su análisis en el trabajo de dos conocidos economistas, Atif Mian y Amir Sufi. Mian y Sufi escribieron hace unos años un libro titulado House of Debt, del que hice una recesión en su momento. ¡Fue considerado por el gurú keynesiano, Larry Summers, como «el mejor libro de este siglo»!

Para los autores, la deuda es el principal problema de las economías capitalistas, por lo que todo lo que tenemos que hacer es resolverlo. Lo extraño de su argumento es que, si bien reconocen que la deuda del sector público no fue la causa de la Gran Recesión, como los economistas neoliberales partidarios de la austeridad pretenden, culpan de ello no a la deuda corporativa ni al pánico financiero, sino al aumento de la deuda familiar. Afirman que » tanto la Gran Recesión como la Gran Depresión fueron precedidas por un gran aumento de la deuda de los hogares… Y ambas depresiones comenzaron con una gran caída del gasto de los hogares». Mian y Sufi muestran con una serie de estudios empíricos que cuanto mayor es el aumento de la deuda en una economía, más difícil es la caída del gasto del consumidor en la recesión. Pero no se dan cuenta de que es una caída en la inversión empresarial lo que presagia la crisis de la producción capitalista, no una caída en el gasto de los hogares. Yo y otros hemos aportado mucha evidencia empírica sobre esto.

En su original libro, Mian y Sufi no abordan la razón del aumento inexorable de la deuda, corporativa y doméstica, desde principios de la década de 1980. Ahora en nuevos estudios, citados por Martin Wolf, Mian y Sufi ofrecen una razón. La espiral de la deuda (de los hogares) fue causada por los ricos que se hicieron más ricos y ahorraron más, mientras que la parte inferior de la escala de ingresos ganó menos y, por lo tanto, ahorró menos. Los ricos no invirtieron sus riquezas adicionales en inversiones productivas, sino que las acumularon, o las dedicaron a la especulación financiera, o las prestaron a los pobres a través de hipotecas. La deuda de los hogares se disparó debido a un «exceso de ahorro» de los ricos.

Los ricos se hicieron más ricos y ahorraron más, mientras que la inversión en activos productivos se desvaneció.

Por lo tanto, el «exceso de ahorro» de los ricos es la causa del bajo crecimiento de la inversión y la productividad de las principales economías capitalistas.

Mian y Sufi sostienen en su segundo documento que, debido a que los hogares más pobres pidieron más préstamos, forzados por los bajos ingresos y alentados por las bajas tasas de interés posibles gracias al exceso de ahorro de los ricos, la deuda de los hogares se disparó hasta el punto de que redujo la ‘demanda agregada’ y ralentizó el crecimiento económico hasta el punto de un «estancamiento secular». Esta teoría de la «demanda endeudada» explicaría que cuando «la demanda está suficientemente endeudada, la economía se atasca en una trampa de liquidez impulsada por la deuda, o sea, una trampa de la deuda». Esto es lo que habría costado el servicio de la deuda si las tasas de interés no hubieran caído después de la década de 1980.

Wolf cita otra versión del mismo argumento de que la excesiva deuda es causada por demasiado ahorro y es la causa de las crisis en el capitalismo. Su origen es la escuela post-keynesiana de Minsky. David Levy, jefe del Centro de Pronóstico Jerome Levy, argumenta en un artículo, Bubble or Nothing, que «la deuda agregada creció más rápido que el ingreso agregado», por lo que «hace que la actividad financiera sea cada vez más peligrosa y alienta un comportamiento con más riesgo». Levy ve el riesgo no tanto en el tamaño de la deuda como en su creciente fragilidad, como argumentó Minsky.

Sin embargo, a diferencia de Mian y Sufi, Levy señala correctamente la importancia del aumento de la deuda corporativa, no de la deuda de los hogares. La relación deuda financiera / valor agregado bruto del sector corporativo no financiero está cerca de un nuevo máximo histórico.

“Además, si se excluye al 5% mayor de las corporaciones que cotizan en bolsa, la imagen de apalancamiento corporativo es más extrema y preocupante (gráfico 45). Una indicación del riesgo asociado con este mayor apalancamiento corporativo es el profundo aumento en la proporción de compañías con calificaciones justo por encima de los niveles basura en los últimos 10 años».

Una vez más, Levy muestra que «desde mediados de la década de 1980, la economía de los EEUU se ha visto arrastrada por una serie de ciclos cada vez más dominados por el balance, cada ciclo implica en cierta medida préstamos imprudentes y especulación de activos que conducen a crisis financieras, presiones deflacionarias y prolongada debilidad económica». En otras palabras, en lugar de invertir en activos productivos, las corporaciones se dedican a fusiones y especulaciones financieras de manera que gran parte de sus ganancias provienen cada vez más de ganancias financieras en lugar de ganancias en la producción.

La rentabilidad relativa al valor bursátil de las empresas se redujo drásticamente, o más precisamente, el valor bursátil de las compañías se disparó en comparación con las ganancias anuales en la producción.

Levy concluye que «sin la expansión del balance (es decir, la compra de activos financieros), es extremadamente difícil lograr los beneficios necesarios para que la economía funcione». Además, una vez que se logran esas ganancias, también es extremadamente difícil evitar que los hogares y las empresas respondan pidiendo prestado e invirtiendo, acelerando así la expansión del balance y anulando todo su propósito. Burbuja o nada”.

¿Qué aprendemos realmente de todo esto? Mian y Sufi enfatizan la creciente desigualdad desde la década de 1980, un trasvase de ingresos de los más pobres al 1% superior, lo que lleva a un aumento de la deuda de los hogares y un exceso de ahorro. Pero no explican por qué hubo una creciente desigualdad desde principios de la década de 1980 e ignoran el aumento de la deuda corporativa, que seguramente es más relevante para la acumulación de capital y la economía capitalista. La deuda de los hogares aumentó debido a los préstamos hipotecarios a tasas más bajas, pero, en mi opinión, ese fue el resultado del cambio en la naturaleza de la acumulación capitalista de la década de 1980, no la causa.

Y en realidad Mian y Sufi insinúan exactamente eso. Señalan que el aumento de la desigualdad desde principios de la década de 1980 «reflejó cambios en la tecnología y la globalización que comenzaron en la década de 1980». Exactamente. ¿Qué pasó a principios de la década de 1980? La rentabilidad del capital productivo había alcanzado un nuevo mínimo en la mayoría de las principales economías capitalistas (la evidencia de esto es abrumadora – ver World in Crisis).

La profunda caída de 1980-1982 diezmó los sectores manufactureros en el norte global y debilitó a los sindicatos una generación. Se sentaron las bases para las llamadas políticas neoliberales que buscaban aumentar la rentabilidad del capital a través de un aumento en la tasa de explotación. Y fue la base para un trasvase de capital de los sectores productivos en el ‘norte global’ al ‘sur global’ y hacia el capital ficticio del sector financiero. Se invirtieron los beneficios y el dinero prestado en bonos y acciones, lo que redujo las tasas de interés y aumentó las ganancias de capital y los precios de las acciones. Las empresas lanzaron un programa interminable de recompra de sus propias acciones para aumentar los precios de las acciones y pidieron prestado para hacerlo.

Pero esto no redujo la ‘demanda agregada’; por el contrario, el consumo de los hogares aumentó a nuevos máximos. Lo que puso fin a este auge crediticio especulativo fue la disminución de la rentabilidad del capital desde fines de la década de 1990, que condujo al pinchazo de la burbuja de «alta tecnología» de 2001 y, finalmente, al colapso financiero y a la Gran Recesión de 2008. El «exceso de ahorro» es en realidad el otro lado de una «escasez de inversión». La baja rentabilidad de los activos productivos se convirtió en una burbuja especulativa alimentada por la deuda en activos ficticios. Las crisis no son el resultado de un déficit de «demanda endeudada»: son causadas por un déficit de rentabilidad.

Pero, ¿cómo sale el capitalismo de esta trampa de la deuda? Este es el dilema de la deuda.

Wolf, Mian y Sufi consideran que es a través de la redistribución de los ingresos. Wolf cita a Marriner Eccles, jefe de la Reserva Federal de los Estados Unidos en la Gran Depresión de la década de 1930. En 1933, Eccles declaró ante el Congreso: “Es en interés de los que más tienen. . . que debemos tomar de ellos una cantidad suficiente de su excedente para permitir que los consumidores consuman y que las empresas operen con ganancias”. Como se puede ver, a los ricos les interesa que el gobierno tome parte de su dinero para ayudar a los pobres a impulsar el consumo.

Mian y Sufi dicen: «Escapar de la trampa de la deuda requiere tener en cuenta políticas macroeconómicas menos habituales, como las centradas en la redistribución o aquellas que reducen las causas estructurales de la alta desigualdad». Por lo tanto, debemos reducir la alta desigualdad abordando las «causas estructurales». En mi opinión, eso significa abordar características estructurales como la creciente concentración y centralización de los medios de producción y las finanzas, no solo la creciente desigualdad de ingresos.

De hecho, Wolf parece tener una visión más radical: “ahora tenemos una gran oportunidad para reemplazar los préstamos del gobierno a las empresas en la crisis de Covid-19 con compras de acciones. De hecho, con las tasas de interés ultrabajas actuales, ¡los gobiernos podrían crear rápidamente fondos soberanos muy baratos! El estado debería intervenir y comprar las acciones de aquellas compañías con grandes deudas que no pueden pagar. Pero, en efecto, esto significaría que los gobiernos compran compañías débiles que ya son ‘zombis’, mientras que las grandes corporaciones rentables permanecen intactas.  El objetivo gubernamental sería salvar el capitalismo, no reemplazarlo. Aquí Wolf sigue de cerca la línea del FT: «Los mercados libres deben protegerse durante la pandemia, con una intervención estatal inteligente y específica que pueda ayudar al capitalismo a recuperarse después de la crisis».

Por el contrario, Levy es pesimista en cuanto a que exista una solución que evite las crisis: «no existe un conjunto realista de políticas federales para resolver sin problemas el dilema de la Economía del Gran Balance General, ni siquiera un borrador de cuáles deberían ser las políticas óptimas». Marx estaría de acuerdo en que la única forma de salir de esta depresión es a través de la depresión. El ex jefe del FMI, el (infame) Dominic Strauss Kahn, reconoce que los estrategas del capital deben permitir la liquidación de las empresas zombis y que el desempleo aumente, porque «la crisis económica, al destruir el capital, puede proporcionar una salida». Las oportunidades de inversión creadas por el colapso de parte del aparato productivo, así como el efecto sobre los precios de las medidas de apoyo, pueden revivir el proceso de destrucción creativa descrito por Schumpeter».

Para poner fin a la espiral de deuda y capital ficticio se requerirá mucho más que gravar más a los ricos o comprar las compañías más débiles con deuda gubernamental. Como dice Wolf: “Tendremos que adoptar alternativas más radicales. Una crisis es un excelente momento para cambiar de rumbo. Comencemos ahora mismo». Por supuesto, para salvar al capitalismo, no para reemplazarlo.

https://www.sinpermiso.info/textos/el-dilema-de-la-deuda 

16.20.-DECISIÓN 535
Arancel Externo Común


LA COMISION DE LA COMUNIDAD ANDINA,

VISTOS: Los Capítulos VI y VIII del Acuerdo de Cartagena y las Decisiones 322370371, 375, 383, 384, 392, 402, 403, 410, 411, 417, 430, 432433, 444, 453454458465466, 469, 471482485, 495, 496, 497, 507508, 512, 517518 y 520 de la Comisión y las Resoluciones 501 de la Junta del Acuerdo de Cartagena y 60, 163, 214, 492 y 620 de la Secretaría General;

CONSIDERANDO: Que el Consejo Presidencial Andino, reunido el día 30 de enero de 2002 en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, con el propósito de consolidar la Unión Aduanera, adoptó las Directrices números 11, 12, 13, 14, 15 y 16, mediante las cuales se aprobaron los lineamientos para la adopción de un arancel externo común para ser aplicado por los Países Miembros a más tardar el 31 de diciembre de 2003, el mismo que deberá sustituir el Arancel Externo Común vigente a la fecha;

DECIDE:

Artículo 1.- Aprobar el Arancel Externo Común de la Comunidad Andina, que figura en el Anexo I de la presente Decisión.

Bolivia podrá aplicar una tarifa del 10 por ciento ad valórem a las subpartidas que conforme a esta Decisión se ubiquen en el nivel de 20 por ciento.

Los Países Miembros podrán diferir hasta el 0 por ciento los aranceles para materias primas e insumos no producidos en la Subregión, según la nómina que mantiene la Secretaría General de la Comunidad Andina.

Artículo 2.- Los Países Miembros podrán diferir hasta el 0 por ciento los aranceles para los bienes de capital no producidos en la Subregión, según la lista que figura en el Anexo II de la presente Decisión.

Artículo 3.- Cuando se produzcan distorsiones en el comercio intrasubregional de un producto, ocasionadas por diferencias en los niveles arancelarios de sus insumos, materias primas o bienes intermedios producidos en la Subregión, por la aplicación de regímenes aduaneros especiales, de preferencias arancelarias otorgadas a terceros países o de diferimientos del Arancel Externo Común, y el País Miembro afectado desea aplicar medidas correctivas, deberá solicitar autorización previa a la Secretaría General de la Comunidad Andina.

La Secretaría General, en un plazo no mayor de sesenta días a partir de la presentación de la solicitud, verificará la existencia de las distorsiones al comercio y autorizará o denegará la medida correctiva, la cual podrá consistir en la adopción de derechos compensatorios o en el establecimiento de requisitos específicos de origen, con base en la Decisión 417 de la Comisión y sus modificatorias. No serán objeto del establecimiento de medidas correctivas las distorsiones que resulten de diferencias arancelarias autorizadas en la presente Decisión, ni aquellas que resultarían en la imposición de un derecho correctivo insignificante o que afecten un volumen mínimo de importaciones.

Artículo 4.- Los aranceles de los bienes que correspondan al sector automotor se regirán por lo dispuesto en la Decisión 444 y en aquellas Decisiones que la complementen, modifiquen o sustituyan, para Colombia, Ecuador y Venezuela.

Artículo 5.-
 Los Países Miembros aplicarán no más tarde del primero de enero de 2004, un mecanismo de estabilización de precios, de acuerdo con los términos de la Declaración de Santa Cruz del Consejo Presidencial Andino, a un conjunto de productos agropecuarios no superior a los que se indican en el Anexo III, de acuerdo con las disposiciones que al efecto aprueben antes de la fecha indicada.

DISPOSICIONES FINALES

Artículo 6.- La estructura arancelaria definida en los artículos 1 y 2 de la presente Decisión, así como el mecanismo de medidas correctivas previsto en el artículo 3, entrarán en vigencia a partir del día primero de enero de 2004.

Artículo 7.- Las Decisiones 370371, y aquellas que las complementen, modifiquen o amplíen, mantendrán su vigencia en aquello que no resulte incompatible con lo dispuesto en la presente Decisión.

Artículo 8.-
 En los términos fijados en el artículo 5 de la presente Decisión, los Países Miembros continuarán aplicando el actual sistema andino de franjas de precios para productos agropecuarios, hasta tanto se adopte el nuevo sistema comunitario que lo sustituya. Los Países Miembros que no estén sujetos al sistema andino de franjas de precios, podrán continuar aplicando mecanismos nacionales de estabilización de precios para productos agropecuarios, hasta tanto se adopte el nuevo sistema comunitario.

DISPOSICIONES TRANSITORIAS

Primera.- En un plazo no mayor de noventa días, la Secretaría General presentará a la Comisión una propuesta de Decisión, mediante la cual se adopte un reglamento para la aplicación del mecanismo de medidas correctivas establecido en el artículo 3 de la presente Decisión. En la elaboración de esta propuesta, la Secretaría General se basará en lo que sea aplicable en reglas, procedimientos y metodologías similares a los previstos en la Decisión 415 de la Comisión sobre medidas correctivas por diferencias arancelarias entre Perú y los demás Países Miembros.

Segunda.- Sin perjuicio de lo previsto en la presente Decisión, los Países Miembros continuarán negociando con miras a definir, antes del 15 de diciembre de 2002, un arancel externo común para los productos que no estén incluidos en la lista del Anexo I.

Dada en la ciudad de Lima, Perú, a los catorce días del mes de octubre del año dos mil dos.

ANEXOS I, II y III
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  • 14.20.-«Existe un riesgo real de ver el final de la primera ola sin una respuesta científica clara» VÉRONIQUE RADIER
  • Epidemiología y reinicio económico  SERGIO CLAVIJO
  • Por un debate más saludable sobre COVID-19 – RODRIGO UPRIMNY

France Mentré: «Un primer análisis intermedio tendrá lugar a mediados de abril de 2020.» (Foto DR), El profesor France Mentré dirige el departamento de epidemiología, bioestadística e investigación clínica de la APHP y la Universidad de París, y supervisa la metodología del estudio DisCoVeRy realizado por Inserm para determinar la efectividad de los diferentes tratamientos, incluida la hidroxicloroquina, en el tratamiento de Covid-19. Entrevista.

¿Es la proliferación de estudios sobre tratamientos contra Covid-19 una garantía de efectividad o, por el contrario, un signo de trastorno? France Mentré, uno de los gerentes del estudio European Discovery, responde nuestras preguntas.

2 may 2020.- Pasan las semanas y el Covid-19 todavía deja a la comunidad científica de todo el mundo con la mayor precaución. ¿Cuál es el mejor tratamiento para tratar este virus? ¿Hay al menos un tratamiento efectivo en alguna parte? Es para responder a estas preguntas que Discovery, un ensayo clínico, se ha llevado a cabo en 3.000 pacientes desde el 22 de marzo en Europa. Pero también está el estudio Solidaridad, realizado por la OMS y docenas de otros, en todo el mundo. Una efervescencia que no es necesariamente una garantía de eficiencia, lamenta France Mentré, director del departamento de epidemiología y bioestadística de AP-HP, uno de los gerentes de Discovery.

Cientos de ensayos están actualmente en curso en todo el mundo. ¿Esta emoción permitirá la rápida llegada de una droga contra Covid-19?

En estas circunstancias muy excepcionales de una pandemia, los investigadores lograron acortar los plazos como nunca antes había sucedido, con nuevos métodos. Sin embargo, un tratamiento comprobado para esta enfermedad no es para mañana. La validación de la eficacia y la seguridad de un medicamento, de una manera que no deja lugar a dudas, requiere imperativamente una cierta masa de datos relacionados con muchos pacientes. De lo contrario, los prejuicios y las debilidades pueden conducir a interpretaciones erróneas.

El mundo está buscando tratamiento para Covid-19

Los estudios chinos, por ejemplo, incluyeron pequeñas cohortes y no arrojaron resultados significativos. Y luego, están sujetos a precaución. Por lo tanto, es muy sorprendente que los médicos no informaron ciertos efectos secundarios, como la pérdida del olfato o los trastornos neurológicos que hemos observado y que se encuentran entre los marcadores más comunes de Covid-19. ¿Los extrañaron, prefirieron no mencionarlos …?

¿Cuándo cree que la prueba Inserm Discovery, para la cual usted es uno de los gerentes, podrá proporcionar respuestas confiables?

Depende de nuestra capacidad para incluir suficientes pacientes, más de 3.000 en varios países europeos. Implica evaluar el efecto de cuatro moléculas ya conocidas, Remdesivir, un antiviral diseñado contra el Ébola, Lopinavir y Ritonavir, recetado contra el VIH, asociado o no con interferón, y finalmente hidroxicloroquina [incluyendo la eficacia es defendida con uñas y dientes por Pr Didier Raoult ]. Algunos países, que se habían ofrecido como voluntarios, se han retirado, y actualmente estamos trabajando con Alemania, Luxemburgo en particular. Esperamos haber «reabastecido» a los pacientes para fines de mayo. Luego tomará al menos un mes procesar y analizar los resultados. No hay garantía de que ninguno de estos tratamientos cumpla sus promesas, pero deberíamos ser capaces de proporcionar respuestas comprobadas para esta fecha, tanto en términos de sus efectos como de su seguridad.

Didier Raoult: «Toda esta historia terminará como sangre contaminada»

¿A quién van dirigidos? ¿A los pacientes más gravemente afectados?

Salvar vidas, reducir la mortalidad de aquellos que todavía llenan hospitales hoy, de los cuales un colega de reanimación en el hospital Bichat me dijo recientemente: »  Los veo morir todos los días» , esa es obviamente la prioridad. Sin embargo, Discovery también se relaciona, por dos tercios, con pacientes hospitalizados por daño pulmonar pero que no tienen insuficiencia respiratoria. El objetivo, en este caso, es evitar el empeoramiento de su estado y el paso en la unidad de cuidados intensivos.

Se están preparando otros estudios para enfoques terapéuticos en una etapa temprana de Covid-19. Pertenezco al consejo científico de uno de ellos. Aborda los primeros síntomas de pacientes mayores de 65 años que dan positivo, con el objetivo de evitar que empeoren, pero también de frenar su contagio, que obviamente es un aspecto muy importante. Estos estudios requieren un control muy cuidadoso de los efectos secundarios, ya que los pacientes no se benefician de la supervisión hospitalaria. Y luego, la ausencia de cualquier toxicidad es aún más esencial, ya que afecta a las personas que, más del 80%, sanarán espontáneamente.

¿Y qué hay de Solidaridad, la prueba lanzada por la OMS en la metodología en la que también participaste?

Debe entenderse que esta es la primera vez: nunca antes se habían organizado ensayos internacionales a gran escala. Para poder recopilar datos de muchos países, su protocolo se ha reducido a lo esencial: un puñado de datos sobre la condición de los pacientes se recopilan al comienzo de la enfermedad, luego, después de la administración del tratamiento, se observa si pasan o no en cuidados intensivos, la duración de la hospitalización y, por supuesto, la tasa de mortalidad.

Los pacientes no realizan exámenes biológicos, como la medición diaria de la carga viral, o escáneres como en Discovery, que lanzamos antes de la iniciativa de la OMS. Nuestros datos serán transmitidos a Solidaridad e integrados allí. Luego, como es la norma, un comité completamente independiente analizará los resultados sin nuestro conocimiento. Los dos comités de estos ensayos, presididos por estadísticos de alta reputación, se consultarán para informarnos tan pronto como observen indicaciones convincentes de eficacia o toxicidad. Hemos sido criticados por ello, es cierto que puede parecer extraño no dominar la comunicación, pero todo irá muy rápido y es la única forma de evitar la cacofonía a nivel internacional.

Entonces podemos tener el corazón despejado, incluso sobre la famosa hidroxicloroquina, que el profesor Raoult afirma que es efectiva durante semanas. Algunos se preguntaban por qué no estaba previsto de inmediato en este protocolo …

Es cierto que no se planificó originalmente ni en la prueba de la OMS ni en la nuestra. Pero lo agregamos rápidamente antes de que comenzaran. Por mucho que el ensayo observacional realizado por el profesor Raoult en marzo con alrededor de ochenta pacientes fuera interesante y pudiera entenderse en contexto, el nuevo estudio que lanzó plantea preguntas.

Didier Raoult: «Toda esta historia terminará como sangre contaminada»

¿Por qué, de una población de mil pacientes, no ha proporcionado un grupo de control [ un grupo al que se administra un placebo en lugar de hidroxicloroquina, nota del editor] que hace posible juzgar la efectividad de su tratamiento? Especialmente cuando el objetivo es generalizar un medicamento a pacientes sin síntomas y que sanarán espontáneamente en el 85% de los casos. Además, este ensayo no parece respetar ciertos aspectos reglamentarios y no ha recibido la aprobación de la ANSM [ Agencia Nacional para la Seguridad de Medicamentos y Dispositivos de Salud].

Algunos investigadores cuestionan la falta de rigor en los ensayos, lo ven como una de las causas del fracaso terapéutico contra el virus del Ébola. Que piensas

La enfermedad por el virus del Ébola mata al 50% de los infectados, no fue posible, en una emergencia, administrar un placebo a una parte de los pacientes, pero ese no es el problema principal. La multiplicación de ensayos en diferentes países sin concertación internacional, sin coordinación, no ha permitido reunir un número suficiente de pacientes para generar resultados significativos. Sin embargo, me temo que todavía no hemos aprendido las lecciones de este fracaso, ya que, en paralelo con Solidaridad y Descubrimiento, se han lanzado docenas de pruebas en todas las direcciones.

Gran Bretaña lanzó Recovery, que ya tiene 6,000 pacientes, en los Estados Unidos, el NIH lanzó un importante ensayo sobre Remdesivir sin integrar el protocolo internacional de Solidaridad de la OMS. Solo en Francia, tenemos treinta y cinco ensayos terapéuticos en curso, ya sea con antivirales, antiinflamatorios o el cuidado de pacientes en el hogar. Dos estudios de prevención a largo plazo bastante similares con personal sanitario no infectado se lanzan en Francia al mismo tiempo.

Pudimos llevar rápidamente a Discovery a un gran número de pacientes, pero hoy el ritmo se ha ralentizado, en parte debido, afortunadamente, a la disminución en el número de nuevos pacientes en el hospital, pero también debido a ¡Estos múltiples protocolos entre los cuales debemos elegir! Todos los médicos pueden preguntarse si prefiere estudiar los antivirales, los efectos de la aspirina, los corticosteroides, la transmisión de anticuerpos que contienen plasma, etc. La coordinación no ha funcionado y el consejo de salud pública pronto emitirá una opinión al respecto, pero existe un riesgo real de ver el final de esta primera ola sin respuestas claras de ninguno de estos estudios.

Sin embargo, sería crucial, antes de una inevitable segunda ola del virus, poder descartar moléculas excesivamente tóxicas o identificar las más prometedoras. Es por eso que esperamos poder entregar resultados antes del verano. Este primer paso nos permitiría desarrollar terapias duales, a menudo más efectivas contra enfermedades infecciosas, y luego, luego, probar los nuevos medicamentos específicos contra Sars-Cov-2 que los investigadores están desarrollando actualmente.

¿Coronavirus, enfermedad de Kawasaki? Lo que sabemos sobre la misteriosa patología inflamatoria que afecta a los niños.

Tomó años desarrollar medicamentos efectivos para la hepatitis C o el VIH. ¿Cuándo podemos esperar lograr esto contra el coronavirus?

En la investigación contra este nuevo virus, hemos ido mucho más rápido gracias en particular a los avances en la secuenciación del genoma, los avances en genética, virología y también gracias a una movilización excepcional. Como recordó la  profesora Florence Ader durante el primer discurso del primer ministro, hicimos en tres meses lo que había tomado tres años para el VIH.

El trabajo in vitro ya ha comenzado, pero todavía estamos muy lejos de los primeros protocolos de pacientes. Remdesivir ha demostrado su efectividad contra el coronavirus en monos, y da resultados muy prometedores en los Estados Unidos, pero menos en un estudio en China. Este medicamento, que se administra por vía venosa, causa efectos secundarios, por lo que solo se puede considerar en casos graves de la enfermedad. En general, contra las enfermedades virales agudas, como este coronavirus, el Ébola, la gripe o incluso el resfriado común, hay claramente menos ejemplos de tratamientos efectivos que contra las enfermedades virales crónicas, como el VIH o la hepatitis. Es sobre todo en una vacuna que nuestras esperanzas descansan para preservar a las personas más frágiles y que podemos reanudar una vida normal.

Precisamente, ¿qué pasa con las esperanzas de vacunas cuando la inmunidad duradera y estable no parece estar garantizada en pacientes infectados?

Esto no impedirá necesariamente el desarrollo de una vacuna eficaz capaz de provocar respuestas inmunes más fuertes. El coronavirus parece hasta ahora relativamente estable, con pequeñas mutaciones, pero solo estamos al principio. El consorcio Reactor de Inserm, al que pertenezco, se dedica al estudio de estas enfermedades virales emergentes que se derivan de este cambio en las relaciones humanas con la flora y los animales. Dado nuestro estilo de vida, la presión cada vez mayor sobre los entornos naturales, es probable que estas zoonosis continúen afectándonos.

«El Covid-19 era inevitable e incluso predecible» debido a nuestro impacto ecológico

El descubrimiento de un fármaco «viral» de amplio espectro contra estos diferentes virus, incluso si ninguno ha demostrado una eficacia muy específica contra una enfermedad en particular, también es una vía preferida.

Entrevistado por Véronique Radier.

https://www.nouvelobs.com/coronavirus-de-wuhan/20200502.OBS28266/il-existe-un-vrai-risque-de-voir-se-terminer-la-premiere-vague-sans-reponse-scientifique-claire.html

14.20.-Epidemiología y reinicio económico SERGIO CLAVIJO 

Para poder enfrentar la siguiente fase deberíamos entender mejor las estadísticas epidemiológicas. 

Tras mes y medio de aislamiento social, Colombia reinició el 27 de abril su tránsito hacia la cuasinormalización de la actividad económica. Pero todos sabemos que será un proceso lento que nos tomará cerca de un año. Este tránsito solo será exitoso si evitamos el rebrote en Colombia, teniéndose un registro bastante subestimado de solo unos 6.000 infectados y 300 fallecidos. Para poder enfrentar la siguiente fase del reinicio, anunciada para mediados de mayo, deberíamos entender mejor las estadísticas epidemiológicas. De esto dependerá la exitosa recuperación en forma de V sostenida, en vez de una W con recaída. 

3 may 2020.- Se ha dicho que “tranquilos” que el covid-19, aunque muy contagioso, deja una tasa de mortalidad solo del 1 % por ciento en poblaciones jóvenes, pero llega al 15 % en las añejas. El promedio global de su mortalidad aparente es del 7 %. Si bien esta cifra es inferior a la mortalidad Sars del 30 %, el problema es que esta métrica no solo subestima los infectados, sino también los fallecidos (¡quién lo creyera!).

En efecto, una contabilidad epidemiológica correcta debería comparar el total de fallecidos (por cualquier causa) entre periodos equivalentes del 2020 vs. el 2019. Esa diferencia correspondería a los fallecidos atribuibles al covid-19 (‘ceteris paribus’). De esta manera se corrige la omisión por no reportados como infectados o por fallecidos fuera de hospitales. La aplicación de este método ha develado que se tiene una subestimación de fallecidos atribuibles al covid-19 cercana al 52 % en Lombardi (Italia) o del 22-35 % en España, el Reino Unido o Francia. En Nueva York no se encontraron subestimaciones significativas.

Suponiendo que el subregistro global de fallecidos por covid-19 hubiera promediado 20 %, se tendrían 260.000 fallecidos (en vez los 220.000 reportados) y una tasa de mortalidad del 8 %. Y en Colombia serían como 360 fallecidos, en vez de los 300 reportados. Pero como en Colombia, entre tanto, han bajado las muertes vehiculares y por homicidios a lo largo del 2020, valdría la pena que Minsalud nos indicara el grado de subregistros de muertes por covid-19, usando este otro método.

Estas consideraciones contables refuerzan la urgencia de acertar en la nueva fase de reinicio pausado y selectivo. Duque y las autoridades territoriales parecen ser conscientes de ello; pero ojalá que continúe su adecuada coordinación, contrastando con la cacofonía mostrada por Trump con sus gobernadores.

Deben evaluarse también las mejores prácticas globales y su relevancia. Por ejemplo, se ha elogiado el caso de Suecia, donde nunca se aplicó la cuarentena obligatoria. Pero sucede que allí se recurrió a la conciencia de ‘los mejor educados del mundo’ y se trata de hogares unipersonales en más del 50 % de los casos. Aun así, van por 2.500 muertos en una población de solo 10 millones.

Así, la verdad es que Suecia poco o nada tiene que ver con nuestra realidad macondiana, pues ellos viven en voluntaria cuarentena cuasipermanente y, además, disfrutan de alto teletrabajo por sus aportes al mundo digital. En el Reino Unido, Estados Unidos, Francia y España se han tenido altas tasas de contagio (90-150/día por millón de habitantes vs. 40 en Suecia) debido a su elevada densidad urbana y a cuarentenas adoptadas tardíamente.

En síntesis, las estadísticas del covid-19 en Colombia no son del todo tranquilizadoras. Baste compararnos con Chile: allí se contabilizan 15.000 contagiados y 220 fallecidos respecto de 20 millones de habitantes. Colombia arroja 300 fallecidos respecto a 50 millones, pero ¿será que solo tenemos 6.000 contagiados? Ha llegado la hora de prepararnos en materia de salud pública para enfrentar un reinicio gradual-selectivo. De ello dependerá alcanzar la recuperación en V frente a esta pandemia.

https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/sergio-clavijo/epidemiologia-y-reinicio-economico-columna-de-sergio-clavijo-

14.20.-Por un debate más saludable sobre COVID-19 – RODRIGO UPRIMNY

A raíz del aislamiento, es evidente la parálisis de actividades relacionadas con la industria de la alimentación, el turismo y el entretenimiento. Esto tiene en problemas a muchas empresas, y al empleo en total incertidumbre. Foto: AP 

El COVID-19 implica dilema éticos difíciles en un contexto de gran incertidumbre. Los dilemas son reales, pues ciertas medidas útiles para prevenir contagios, como la cuarentena, afectan intensamente las libertades y tienen consecuencias económicas negativas, en especial sobre poblaciones vulnerables. Y esas decisiones deben tomarse cuando aún hay incertidumbre sobre hechos claves, como la letalidad del COVID-19 o cuándo habrá una vacuna.

24 abr 2020.- Debemos reconocer esa complejidad para tener una mejor discusión pública sobre el tema, que ayude a su vez a crear mejores políticas públicas. Propongo cuatro principios.

Primero, humildad: reconozcamos nuestra ignorancia sobre temas científicos esenciales, informémonos y corrijamos rápidamente nuestros errores, que pueden ser frecuentes, ya que estamos en terrenos nuevos y la información científica es difícil y cambiante. Y reconozcamos la complejidad de los dilemas que enfrentamos.

Segundo, requerimos igualmente audacia intelectual por la misma razón que es imprescindible la humildad. Estamos en terrenos nuevos, que hacen probable que cometamos errores, pero que igualmente exigen nuevos planteamientos, pues nuestros esquemas usuales ya no funcionan bien.

¿Cómo combinar humildad y audacia intelectuales, si parecen virtudes opuestas? Con un tercer principio: apertura al diálogo genuino sin estigmatizar a los oponentes. Quienes se preocupan por los impactos negativos de las cuarentenas sobre la economía o las libertades no deberían ser descalificados como insensibles a la salud y a la vida. Quienes defendemos la continuidad de la cuarentena por más tiempo no deberíamos ser atacados como autoritarios o insensibles al incremento de la miseria. Es posible que aunque compartamos valores esenciales, como la defensa de las libertades, la vida digna y la salud, tengamos temores distintos o informaciones diversas. Un diálogo público genuino, intercambiando información y argumentos, en vez de insultos, podría acercar posiciones y permitir consensos.

Cuarto, exijamos transparencia en estas discusiones, especialmente de los gobiernos. Es clave que las autoridades tomen en cuenta la mejor evidencia científica disponible y hagan explícitos los fundamentos de sus medidas. Y que estén abiertas al diálogo sin dejar de tomar las decisiones difíciles.

Aplico esos principios al debate suscitado por la medida del Gobierno de abrir los sectores de la construcción y la manufactura.

El propósito de la medida de proteger ingresos de los obreros es comprensible y válido, pero la medida me parece equivocada al menos por tres razones. Primero, faltó transparencia, pues no sabemos la evidencia que la sustenta. Por ejemplo, no es claro que la curva de contagio se haya aplanado para flexibilizar la cuarentena, ni que haya suficientes protecciones de bioseguridad en estos sectores. La situación sanitaria general podría empeorar gravemente y podríamos estar imponiendo riesgos desproporcionados a los trabajadores. Segundo, faltó audacia, pues el Gobierno prefirió abrir estos sectores, en vez de explorar medidas redistributivas fuertes, que permitan prolongar la cuarentena sin incrementar la pobreza; por ejemplo, con un ingreso solidario mucho más robusto para los sectores vulnerables, financiado con un impuesto a los altos patrimonios, según han propuesto economistas como Garay y Espitia. Tercero, faltó diálogo, pues el presidente no se esforzó en concertar la medida con las autoridades locales.

¿Seremos capaces de lograr un diálogo social saludable sobre COVID-19? El presidente y la alcaldesa de Bogotá podrían darnos un ejemplo, concertando sus políticas y justificándolas de forma transparente ante la sociedad.

https://www.elespectador.com/opinion/por-un-debate-mas-saludable-sobre-covid-19-columna-916445

13.20.-La visión de Jimmy Mayer: el decano del desarrollo industrial colombiano – LUIS CARLOS VÉLEZ

Jimmy Mayer es uno de los principales constructores del tejido empresarial en Colombia. Aunque desde hace años vive en el exterior, sigue atento a lo que pasa en el país y este es su diagnóstico de por qué no crecemos.

Jimmy Mayer es uno de los empresarios más reconocidos. Tiene serias reservas sobre la estructura tributaria en Colombia. Foto: Archivo particular 

A Jimmy Mayer se le puede considerar uno de los decanos en el desarrollo del sector industrial colombiano. Participó en la creación de Pavco y en la conformación del Grupo Sanford, con empresas como Petroquímica Colombiana, Centelsa, Propilco y Biofilm.

8 nov 2018.- Hoy vive fuera del país, pero está muy atento al desarrollo empresarial en Colombia. Dinero conversó con él para analizar la coyuntura en materia de impuestos y desarrollo industrial y las perspectivas del país. Sus preocupaciones son evidentes: “La triste realidad es que nunca Colombia tuvo un verdadero propósito nacional con miras a desarrollar un potencial industrial”.

Dinero – Desde hace un tiempo, Usted no vive en Colombia. A la distancia, ¿qué opina del inicio del actual gobierno?

Jimmy Mayer: Efectivamente, hace exactamente 22 años que no vivo en Colombia, pero sigo muy firme en mi amor por el país y en mi fe en nuestra gente. Mantengo un patrimonio importante invertido en empresas en Colombia, las cuales hemos creado o adquirido a través de tantos años; y en este momento estamos haciendo inversiones muy cuantiosas con miras a robustecer estas empresas. Respecto a la pregunta, sería de parte mía un atrevimiento opinar sobre un gobierno que apenas ahora comienza su labor. Me temo que –tal vez gracias a las telenovelas– nos hemos vuelto muy inmediatistas y olvidamos que los cambios toman tiempo.

No pretendo aquí tildar a ningún gobierno en particular, ni tratar de asignar “culpas”. No olvidemos que ningún Presidente, por fuerte que sea, puede gobernar sin acuerdos políticos y, en particular, sin el apoyo del Congreso de la República.

D- Entonces, ¿cuál es su mensaje? ¿Qué es lo que no le ha permitido a Colombia tener crecimientos económicos relevantes?

JM – Mi intención es tratar de despertar una conciencia colectiva para que nos sinceremos y no pretendamos ser lo que no somos. A diario nos autoalabamos y nos damos golpes de pecho, pero sin mirar afuera y compararnos con modelos muchísimo más exitosos.

Tome, por ejemplo, la República de Corea. Hace ya casi 70 años teníamos economías muy comparables; ambas con un paupérrimo ingreso per cápita. Hoy en día, Corea tiene un ingreso per cápita más del doble del nuestro. Su economía es pujante, con tecnologías de punta manufacturando los productos más avanzados del mundo. La empresa Samsung, por sí sola, ¡tiene ventas anuales cuyo monto se acerca al producto bruto nacional de Colombia! Si quiere, sigo señalando a Singapur, Israel, Estonia, y el mismo Japón. Digo esto con el fin de tratar de despertarnos de un torpor que no nos permite ver con claridad nuestras deficiencias y aplicar los correctivos necesarios.

Fíjese: nuestra población crece a una tasa de aproximadamente 1% por año. No se necesita ser un matemático para sacar la cuenta que, si queremos doblar el ingreso per cápita, necesitaremos 18 años, ¡siempre y cuando el producto bruto interno crezca a la tasa del 5% anual! No estamos ni cerca. Entonces, ¿cuál es el plan? ¿Hay plan? ¿O estamos condenando a los colombianos a esperar 40 o 50 años más para mejorar sustancialmente su nivel de vida?

D- ¿Dónde está el problema? ¿Por qué no hemos podido progresar más?

Me la pone muy difícil. Para buscar causas de fondo tendríamos que remontarnos a los años del Frente Nacional. Nuestros líderes, así como supieron superar la crisis de la violencia, no fueron igualmente acertados en trazar un rumbo económico que condujera a igualar el progreso que han logrado otros países.

A su vez, hay que admitir y aplaudir el hecho de que el manejo de la economía siempre fue serio y ortodoxo, de tal forma que Colombia nunca faltó a sus compromisos. Pero tal vez fue ese mismo rigor el que no nos permitió adoptar un esquema más atrevido, más imaginativo y más productivo.

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La triste realidad es que nunca Colombia tuvo un verdadero propósito nacional con miras a desarrollar un potencial industrial. Tradicionalmente nos enfrascamos en los commodities, olvidando el hecho que los países dependientes de ellos rara vez logran un verdadero progreso.

En épocas más recientes nos hemos embarcado en varios tratados de libre comercio, sin tener en cuenta que Colombia no tiene mucho que ofrecer, pero en cambio hemos entregado nuestro mercado a países mucho más desarrollados, con esquemas económicos que favorecen ampliamente la creación de industrias.

D- Uno de los principios de la reforma tributaria de finales de 2016 fue la de ayudarles a las empresas. En su concepto, ¿cree que se cumplió con este objetivo?

JM – ¿Bromea, o pregunta en serio? Los impuestos que pagan nuestras industrias en Colombia están hoy en día entre los más altos del mundo.

Permítame un ejemplo de la vida real: hace un par de semanas tuve una presentación por parte de una de nuestras empresas, donde proyectan para este año una pérdida, después de impuestos, de unos US$239.000.

Ahora bien, miremos esto como se hace en cualquier otro país: Impuesto ICA: 433,000; Impuesto Predial: 100,000; Presuntiva: 189,000; 4X 1000: 200,000; Total de Impuestos: 922,000. Utilidad antes de todos estos impuestos: 639,000. Tasa efectiva de impuestos: 144%.

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¿Quién, en su sano juicio, emprende un nuevo negocio en estas condiciones? Voy a otro ejemplo, de una empresa (no del grupo) muy exitosa. En esa, los impuestos a pagar suman más de 56%, tasa efectiva. Ahora, compare esto con los impuestos en los países de la Ocde, donde el promedio es del orden de 25%; y me apresuro a añadir que en Estados Unidos es de 21,5% y en el Reino Unido de 19%.

D-¿Por qué le atribuye tanta importancia a la tasa impositiva?

JM – Cuando operábamos bajo el régimen de una economía cerrada, las industrias en Colombia no tenían por qué esforzarse a producir con calidad, ni ser eficientes y, si además los impuestos eran altos, el consumidor forzosamente pagaba el precio. Hoy la cosa es muy diferente, ya que nos enfrentamos día a día con empresas en el exterior, las cuales gozan de beneficios extremadamente favorables. Y ahora te voy a sorprender con la siguiente frase: ¡Las empresas no pagan impuestos!

D-Perdón, hace unos momentos se quejaba de la tasa tan alta, ¿y ahora me dice que las empresas no pagan impuestos?

JM – Me explico: cuando vas a una de nuestras empresas y compras algo por, digamos, $1.000; de esa suma pagamos materia prima, costos de producción, nómina, etc. y, con algo de suerte nos puede quedar un 10%, o sea $100 de utilidad. De esa suma el estado nos quita $50.

Pregunta: ¿De dónde salieron esos $50?… ¡Pues de su bolsillo! ¡De los $1.000 que pagó por la mercancía! Al final de cuentas los impuestos siempre van implícitos en el precio de compra de cualquier bien o servicio. Ahora, fíjese: con impuestos tan elevados, las industrias en Colombia se ven cada vez más asfixiadas y marginadas y acaban finalmente por cerrar y ceder el mercado a los productos de importación. Si tiene en mente lo que expliqué anteriormente, ¡el consumidor en Colombia termina pagando impuestos a países en el extranjero, por conducto de los bienes de importación que compra!

  Mayer considera que para dar un gran salto, Colombia debe impulsar manufacturas de alto valor agregado. Foto: Dinero.

D-Pero, algunos advierten que, a pesar de los impuestos tan altos, contamos con una mano de obra barata, la cual nos debe permitir competir…

JM- Nuestra mano de obra no es tan barata como se piensa, especialmente cuando se tienen en cuenta las prestaciones sociales, etc. Pero eso, para mí como industrial, es irrelevante. Todo lo contrario: ojalá las empresas nos dieran mejor rendimiento para poder remunerar mejor a todo nuestro personal. El patrimonio más valioso en cualquier empresa es su personal, y ese es el activo que mejor hay que cuidar y conservar. Ahora, cuando un gobierno nos quita un porcentaje desmesurado de nuestras utilidades, no nos queda suficiente para seguir invirtiendo, ampliando y modernizando, y de esa manera aumentar la productividad de nuestro personal. Recuerde que, mientras más productivo el personal, mejor le podemos pagar.

¡La idea de que debemos compensar un alto impuesto con una mano de obra barata es una simple monstruosidad!

D- El presidente Duque ha dicho que se le bajará la tasa impositiva a las empresas y se le aumentará a las personas naturales. ¿Ve esto con optimismo?

JM- Honestamente, no. Es muy poco, muy tarde. Lo que se rumora puede ser un gran paliativo para las empresas existentes, pero dista mucho de ser un plan atrevido y agresivo con miras a darle un verdadero impulso a la actividad industrial en Colombia. Necesitamos urgentemente que el país dé un gran salto adelante. Ya conozco de varias empresas que –habiendo desarrollado excelente tecnología en Colombia– ahora se establecen en países donde las condiciones impositivas les son mucho más favorables. No me quiero adelantar, pero mal haría en esconder el hecho de que nuestro grupo está activamente gestionando un nuevo centro de manufactura en otro país. Estamos considerando Estados Unidos, donde el impuesto es de tan solo el 21,5%, y además ofrece otros beneficios. Por ejemplo, el costo de la energía eléctrica se puede negociar hasta por debajo de $0.05 US/kwh. En Costa Rica nos ofrecen 5 años sin impuestos, y luego 5 más pagando tan solo 5%.

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D- Con su experiencia creando empresas, ¿cuál sería su consejo para darle un fuerte empuje a la industria, y a la economía del país?

JM- El tema no es sencillo. Sería irresponsable de mi parte no reconocer el problema fiscal del país en estos momentos. En ese sentido, lo único que puedo aportar es el consejo que cierren la brecha tan gigantesca por la cual se fugan miles de millones. No quiero señalar ninguna actividad en particular porque son bien conocidas y tampoco es mi lugar hacerlo. Pero el hecho es que una parte muy importante del déficit se debe simplemente a un mal manejo.

Se requiere voluntad política, gobierno, y mano firme. Si piensan los tecnólogos con sus hojas de cálculo que van a cerrar la brecha con más impuestos, están tristemente equivocados. Lo único que lograrán es una fuga aún mayor de empresas y capitales.

¿Qué solución propongo? Comencemos por nuestras fortalezas: ante todo, el capital humano. Durante esos 22 años aprendí que hay pocos países con gente tan inteligente, dedicada y trabajadora como Colombia. Si no hemos progresado más es porque ningún gobierno ha sido capaz de crear las condiciones para el desarrollo. Si el entorno fuese más favorable, no hay país al cual le tendría yo más fe. Tenemos un país maravilloso con cualquier cantidad de recursos naturales. Gracias a los recientes gobiernos, nuestro país ha recuperado su prestigio y su credibilidad en el entorno internacional. Ahora tenemos que crear el entorno para aprovechar lo anterior y dar un salto adelante. Para que Colombia dé ese gran salto es menester que impulsemos manufacturas de gran valor agregado. Nuestro mercado interno es demasiado pequeño para poder absorber tales productos y, por lo tanto, no sería rentable establecerse en Colombia sin un componente exportador preponderante.

D-¿Cómo motivar esto?

JM- Primero, crear un régimen tributario extremadamente favorable a las exportaciones de productos con alto valor agregado (y soy el primero en admitir que la definición no será fácil). Mi sugerencia es que las utilidades provenientes de esas exportaciones se graven a una tasa no mayor a 10%. Y, para no enredarnos en su desarrollo, aplicaría una fórmula muy sencilla: el porcentaje de las ventas al exterior de tales productos sería el porcentaje de las utilidades que han de gozar de la tasa menor.

Segundo, con respecto a los demás productos, las empresas no deben gravarse a una tasa mayor a 25% ¡Todo incluido! Hago énfasis porque las arandelas adicionales son muy onerosas. El ICA, el predial, el 4X1000 etc. Todos suman. Hoy en día si una empresa nueva compra un terreno grande, anticipando futuro crecimiento, es castigada con un predial que no se compagina con el negocio.

Tercero, en cambio, y para compensar en parte, soy partidario de gravar los dividendos. De esta manera estaríamos favoreciendo la capitalización y el fortalecimiento de nuestras empresas.

Cuarto, eliminar el IVA para la importación de maquinaria y equipo. Cierto que se puede amortizar, pero la realidad es que se ha convertido en un préstamo, sin intereses, a la nación.

Quinto, eliminar la renta presuntiva y el impuesto a la riqueza. En un gran número de casos, estos equivalen a una simple expropiación del capital, ya que a menudo no hay renta suficiente para sustentar esos impuestos.

Sexto, fortalecer las leyes anti-dumping con el fin de dar una protección adecuada y oportuna a la empresa nacional.

Séptimo, mantener la flexibilidad en el mercado laboral. A la larga, la rigidez en este mercado opera en contra de los intereses de los mismos trabajadores.

Octavo, asegurarnos que las empresas del Estado den clara preferencia a la producción nacional cuando esta compita en igualdad de precio y calidad. Y, finalmente, ¡defendamos lo nuestro!

D- ¿Qué cambio haría en el tema tributario para personas naturales?

JM- No navego bien en esas aguas. Salvo lo que dije sobre gravar los dividendos, no tengo en realidad opinión. Pero sí quiero alzar una voz de alerta: recientemente asistí a una presentación donde se nos dijo que finalmente los impuestos a las personas naturales van a alcanzar los niveles de los países de la Ocde. Mi voz de alerta va al hecho que, en tales condiciones, empieza a ser muy atractivo emigrar y emplearse en otro país donde –en igualdad de impuestos– el Estado ofrece condiciones mucho más atractivas. Y esto no es un espejismo: hay ya muchos países, entre ellos Japón, que buscan activamente atraer profesionales en mejores condiciones de las que ofrecemos en Colombia. Por el momento, los Estados Unidos han restringido la inmigración de profesionales, pero con el desempleo al nivel más bajo en los últimos 40 años, muy pronto estarán succionando a nuestros mejores profesionales.

D- ¿Ve alguna salida a la crisis por la que pasa la economía?

JM-Si volvemos a ver los intereses del país con la vieja visión del corto plazo, debo confesar que no le veo salida. Se requiere que el país aúne esfuerzos, deje de un lado los intereses mezquinos y nos dediquemos a construir una Corea. Tenemos la gente y tenemos la capacidad.

Nos hace falta la voluntad política para crear el entorno adecuado.

De otra manera, temo mucho por el futuro de nuestro país. Mi predicción es que, de seguir por el mismo rumbo, en menos de 8 años nuestro gobierno será de izquierda. Dirán que el sistema capitalista no funciona y, tal como lo hemos aplicado, tengo que darles la razón.

D- ¿Y le preocupa el hecho que tengamos un gobierno de izquierda?

JM-De ninguna manera, si fuese una izquierda ilustrada. Pero me asusta una izquierda con ideas y esquemas propios; esquemas fracasados en tantos otros países. He escuchado los planteamientos del candidato Petro, y tengo que decir que superficialmente tienen mucho sentido. El habla con mesura, propiedad y seriedad.

Desafortunadamente, no he escuchado argumentos serios rebatiendo esos planteamientos. Solo voces que gritan: “Nos quiere llevar a otra Venezuela”. Pues eso no es serio, ni creo por un momento que el candidato Petro tenga ninguna intención ajena al bien de su país. Pero sí cabe un cuestionamiento serio a sus propuestas; especialmente cuando la solución que propone es convertir el país en un paraíso agrícola. No descarto el hecho de que en algunos rubros tendremos éxito, pero no en un volumen que nos solucione el problema de empleo para una población creciente.

Su planteamiento desconoce dos realidades: la primera es que no tenemos la más mínima posibilidad de competir en gran volumen contra países como Australia, Vietnam, Uganda y muchos más; y la segunda es el simple hecho de que nuestra población es preponderantemente urbana. Los jóvenes de hoy tienen muy poco apetito para internarse en el campo a cultivar aguacates.

https://www.dinero.com/edicion-impresa/negocios/articulo/jimmy-mayer-el-decano-del-desarrollo-industrial-colombiano/263956 

12.20.-Globalización en tiempos de pandemia (I)  – PABLO JOFRÉ LEAL*

Estamos en el año 2020 de la era cristiana, en el año 1441 del calendario islámico, el 5780 del chino, el año 12477 en el calendario del pueblo mapuche, entre otros muchos calendarios y todos ellos de sociedades sujetas a los intentos hegemónicos del proceso de globalización, que hace de su objetivo fundamental el imponer sólo el calendario y visión de la cultura occidental.

Esa conducta, en el contexto de una pandemia global está exigiendo cambios profundos. Para la perspectiva basada en la omnipotencia, soberbia y dominio de las potencias occidentales (liderado por Washington),  la orden es que las sociedades se asimilen o se atengan a las consecuencias de una época de profundas transformaciones y que hoy, bajo el tremendo golpe que significan los efectos del Covid-19, nos obliga a concebir, bajo nuevos parámetros, una nueva organización política, social, económica y cultural, que supere a un proceso globalizador, elemento distintivo de un capitalismo decrépito, cansado, agotado, que no ha sido capaz de dar cuenta de las necesidades de nuestro mundo, que nos impulsan a trabajar por prácticas y conductas alejadas del individualismo extremo, que este sistema propugna.

La globalización ha intensificado un modelo político y económico, centrado más en los réditos que puede dar el capital, la imposición de ideologías políticas, con una visión y práctica tecnocrática, en desmedro del necesario beneficio al ser humano. Un modelo que sólo favorece a las grandes potencias, sus transnacionales y a las castas políticas y económicas de los países donde el modelo capitalista se enseñorea, que representa a gran parte d ela humanidad. El requerimiento, desde los centros de poder, es que aquellos que no son parte del poder trilateral capitalista (Estados Unidos, Japón, Unión Europea) se asimilen o se atengan a las consecuencias en esta época de profundas mutaciones, que nos obligó a concebir primero y constatar después, el triunfo de este modelo político-económico llamado Globalización y que genera esta cosmovisión y el objetivo del Pensamiento Único de construir un Mercado también Único, que es el gran objetivo subyacente.

A inicios del nuevo milenio y como parte de un trabajo de tesis para una maestría, sostuve en aquel documento llamado La globalización o el cuento del tío (1) que “nunca antes la humanidad ha tenido tal potencial científico-tecnológico, con la cierta posibilidad de dar respuesta a las necesidades de la humanidad, con una formidable capacidad de generar riqueza y bienestar, como lo podría hacer en la actualidad. Pero también, capaz de presentar la inequidad, desigualdad y la brecha entre ricos y pobres, opulentos y miserables, desarrollo y subdesarrollo, futuro y estancamiento y hasta atraso, que se ha profundizado de la forma como se ha hecho en estos años. La coexistencia de contradicciones marcadas, fuertes, notorias e injustas son el rastro imborrable de los inicios de un milenio marcado a fuego por la presencia e imposición de la injusticia como peculiaridad más indeleble que agonizante, junto a la afectación de todas las instituciones con que la sociedad mundial se ha ido dotando, a través de cientos de años de práctica política”

Entre esas instituciones, que se han visto coartadas se encuentra el Estado-Nación, que ha visto mermada sus capacidades en desmedro del poder adquirido entidades como la Organización Mundial de Comercio, el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) entre otras, unido a los procesos de descentralización, a partir de los cuales se le quita alguna de sus funciones, disminuyendo sus competencias. Alguna vez se habló del conocimiento como poder pero, en la borrachera triunfalista de un Nuevo Orden Mundial Global – NOMG – ese ideario pasó al poder del conocimiento y sobre la base de ese saber, manejado por las grandes corporaciones transnacionales, se afianzó el reino del ultraliberalismo y la Globalización.

En un artículo publicado recientemente Neoliberalismo y Covid-1 (2) señalaba que “el Banco Mundial y el FMI se encuentran al acecho de los países. Y en con esa conducta rapaz, en su momento, cuando un país o región está en crisis se presentan estas instituciones como una especie de salvador, proporcionando “facilidades” financieras para resolver los trances económicos de estos países. Las políticas neoliberales obligan a los Estados a arruinar aún más sus frágiles economías bajo las directrices de estos fondos que actúan como verdaderos corsarios. Términos como ajuste fiscal, disminución del papel del Estado, privatización del sector sanitario, educativo y de pensiones son parte de las exigencias si los países recurrentes de apoyo financiero desean acceder a esos fondos ofrecidos” esa realidad nos obliga a cambiar estructuralmente las bases del capitalismo, avanzar hacia sociedades más colaborativas.

El mundo del Tercer Milenio ha mostrado la imposición de un sistema de dominio “intrínsecamente perverso”, donde la riqueza social, conseguida a golpe de reivindicaciones, luchas, prisión, represión y muerte de millones de hombres y mujeres a lo largo de la historia, quedó concentrada en unas pocas manos. Un mundo donde caminamos conscientemente hacia la autodestrucción de la naturaleza. Una etapa histórica donde se ha agravado la brecha social, entre aquellos que todo poseen y aquellos que viven en la miseria (sólo en Chile el 1.0 por ciento de la población acumula el 28 por ciento del PBI total del país) entre ricos y pobres, donde la pobreza se ahonda según se aleja de la holgura soberbia de los poderosos. Un planeta hegemonizado culturalmente y que ha quitado, bajo el resplandor de espejos y vitrinas, los ideales y expectativas de cientos de millones de seres humanos, mudos en una sociedad donde las corporaciones mediáticas imponen “lo que la gente quiere ver y escuchar”, como si de una decisión democrática se tratase.

El Nuevo Orden Mundial Global, surgido tras la caída de los socialismos reales, repite hasta la saciedad, que la panacea tiene nombre omniabarcador, es el edén soñado y a quién se debe obedecer como un Moloch ávido de subordinación y sangre fresca. La maravillosa posibilidad de comunicarnos en tiempo real, en cualquiera de las herramientas tecnológicas, ha posibilitado que a lo menos en este campo, que aquellas fronteras que suelen separar o impedir el libre tránsito hacia mejores perspectivas de vida se difuminen y genera un estado de simultaneidad que tiene, indudablemente beneficios a un amplio sector de la humanidad. Pero también esta maravillosa visión ha posibilitado, que la hegemonía cultural de los poderosos se imponga en un mundo, donde el poder maneja el conocimiento pero también las frecuencias, las rotativas y el people meter.

A causa de la envergadura, la amplitud y celeridad que han adquirido los cambios políticos y económicos se requiere de un permanente esfuerzo colectivo, tanto de carácter nacional como internacional, para extraer las conclusiones más idóneas, que conduzcan a establecer las mejores y más amplias condiciones de igualdad en las relaciones internacionales políticas y económicas internacionales. El rápido progreso de las ciencias fundamentales, en especial todo el proceso de cambios tecnológicos como la informática, la biotecnología, la Nanotecnología y otras ramas de punta de las ciencias favorece su papel transformador, ya sea en el dominio de las fuerzas de la naturaleza como también en la conversión de la ciencia en una “fuerza productiva directa” en el sentido de la capacidad que tiene de entregar su caudal de conocimientos, para la renovación material y la resolución de numerosos problemas sociales.

La revolución científico-técnica ha desplegado, de manera poderosa, los instrumentos de producción y ha jugado un papel significativo; tanto en el proceso de Globalización como en los cambios en la correlación de fuerzas en la arena mundial particularmente, con la derrota del proyecto socialista. En el momento histórico en que estamos inmersos, con el desarrollo y uso de tecnologías que no se soñaban hace un par de décadas, con un gobierno globalizador que responde al nombre de sociedades de mercados o corporaciones transnacionales y con la necesidad imperiosa de participar en el camino del desarrollo; entender, pero sobre todo luchar contra los mecanismos de dominio y las características del NOMG, junto a las nuevas formas de dominio que los países desarrollados ejercen sobre el conjunto de la humanidad, resulta un imperativo.

Un predominio que conduce a la pregunta de ¿Quién gobierna en el mundo? Aparentemente, esta interrogante queda en una especie de brumosa inquietud. Los defensores a ultranza de la globalización pretenden (3) hacernos creer que esta viene acompañada por el canto de las democracias y la igualdad entre los seres humanos. Pero, la realidad es otra, pues aquellos que están en la avanzada del proceso y por ende reciben mayoritariamente sus beneficios, son los que gobiernan al mundo.

NOTAS   Cedido por www.segundopaso.es

1.http://www.lajiribilla.co.cu/2006/n279-09/279_12html

2.http://www.segundopaso.es/news/408/Virus-Mortales-Neoliberalismo-y-Covid-19

3.Con esta aparente nebulosa respecto a quienes parecen estar en la sombre del poder, no eludo en modo alguno, la responsabilidad que nos cabe a cada uno de nosotros, como ciudadanos en la actual conformación del mundo. Los gobiernos de los países más poderosos del planeta realizan sus acciones sin contrapeso porque no existe quien se oponga a sus designios y ello es tanto culpa del victimario como de la víctima, del que pretende someter como aquel que indignamente lo acepta.

Globalización en tiempos de pandemia (Parte II)

 Me preguntaba, en la primera parte de este trabajo ¿quién gobierna en este mundo?…con certeza y en primer lugar los mercados financieros de Estados Unidos, Japón y la Europa de los 28, que representan el primer poder.

Siguen al poder mencionado, las corporaciones internacionales(1) en esta época, principalmente tecnológicas, ayudadas en ello por sus empresas mediáticas (donde la presencia sionista en mayoritaria) y que tienen la capacidad de construir los mecanismos que manipulan y crean una realidad acorde con las necesidades de esos mercados financieros globales. Todo ello marcado por la supremacía de los Estados Unidos, que ha dominado durante los últimos 30 años el planeta, en todos los campos propios en que establece su señorío una hiperpotencia, vigorizada con la derrota de su anterior enemigo.

 Aunque, tengamos presente, que desde hace un lustro a la fecha, ese dominio es retado por la presencia de la República Popular China, la Federación Rusa y poderes emergentes, incómodos en este traje de fuerza llamado globalización.

Una globalización con características bien definidas:

1.Preeminencia en el campo político, donde su actuar hegemónico sustituyó el papel que la comunidad internacional había depositado en la Organización de las Naciones Unidas a partir del año 1945

2.En el ámbito económico y financiero, capaces de competir y aventajar, incluso a un bloque amplio de países como la Unión Europea, conformada por 28 miembros. La ventaja es también con relación a Japón y su natural área de influencia en Asia Oriental. Insisto, con la relevante presencia de China como referente económico internacional.

3.En el aspecto tecnológico, predominando sin contrapeso en Internet. Poseen las principales industrias tecnológicas (partes de esta “Nueva Economía”) que sustituyó en volumen de capitalización bursátil, a la economía tradicional. Estados Unidos suele reservar un aparente “derecho” a proteger su sector tecnológico esgrimiendo para ello, razones de seguridad. Pero los “otros”, que es hablar de nosotros, estamos sujetos tanto a su espionaje y control tecnológico, presiones económicas, como lo demuestra las sanciones a China y sus industrias tecnológicas como fue el caso de la empresa Huawei.

4.En el plano político cultural, la MacDonalización(2) representa la expansión del modelo de vida y la cosmovisión estadounidense, ayudada exitosamente con el dominio que ejerce en el campo audiovisual – con capitales propiedad de grupos sionistas que vinculan esa visión de mundo a los intereses de esta ideología -. Recordemos que ha existido todo un proceso de concretar este dominio cultural a través de diversos hitos: la victoria de la industria cinematográfica de Hollywood en la fase final de la Ronda Uruguay del GATT en el año 1992.

En esos encuentros, la vieja Europa, se sometió a las exigencias de los Estados Unidos, que evitó un reforzamiento de lo que el Imperio denomina “Medidas Restrictivas” con relación a la idea de tener cuotas de pantalla para obras nacionales. Ligaron lo audiovisual al desarrollo de nuevos servicios de comunicación y telecomunicaciones – desregulándolos – Permitió, igualmente la alianza de inversiones estadounidenses en Europa.

Una superioridad que se expresó y tejió, en estos 30 años, bajo el argumento del Nuevo Orden Mundial. En dos campos de batalla: el Acuerdo Multilateral de Inversiones – AMI –como en la Organización Mundial de Propiedad Intelectual– OMPI – en que Estados Unidos hizo prevalecer el Copyright sobre el derecho moral de la creación y en todos aquellos encuentros de organismos internacionales. Allí, se impone la visión estadounidense o amenaza con retirarse como ha sucedido con la Corte Penal internacional, la UNESCO, no cumplir los acuerdos firmados como es el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA por sus siglas en inglés) su abandono del Tratado INF (sobre misiles de corto y mediano alcance con carga nuclear) con Rusia, entre otras acciones frente a su decisión de llevar adelante contra viento y marea su política imperial.

5.En el plano militar, sólo la consideración del nivel de su presupuesto, que autorizó el congreso estadounidense en el año fiscal 2019 – más de 730.000 millones de dólares – permite visualizar la envergadura de su poder nuclear, convencional, nuevas líneas de investigación, armas biológicas y químicas (donde perfectamente podemos ubicar al Covid-19) y la intervención en amplias regiones del mundo. Comenzando a partir del año 1991 en Irak, posteriormente en Serbia, Afganistán, nuevamente Irak el año 2003 y su estrategia del caos premeditado, que ha tenido su expresión práctica nuevamente en Irak a partir del año 2003, la invasión a Libia, el apoyo a grupos terroristas en la guerra de agresión contra Siria a partir del año 2011. El sostén permanente al sionismo en su política de colonización y ocupación de Palestina. La complicidad en la agresión a Yemen y las políticas de sanciones, bloqueos y embargos contra Cuba, Corea del Norte, Venezuela, Federación Rusa y la República Islámica de Irán.

Estados Unidos es la única potencia que posee flotas de guerra en todos los mares y océanos del mundo, 800 bases militares en los cinco continentes y la capacidad técnica, logística y militar de asestar golpes donde lo señale su “dedo divino”. Por ello, resulta patético escuchar las declaraciones alarmistas de los jerarcas políticos y militares estadounidenses, cuando tratan de acusar a Rusia de ampliar su presencia militar en el mundo. El ataque a Serbia, en la década de los noventa del siglo XX, las agresiones contra Libia, Siria, sus políticas sancionatorias contra Venezuela, Cuba, la República Islámica de Irán, han servido para que Washington demuestre su absoluto desprecio por las leyes internacionales.

Un actuar que permite catalogar a Estados Unidos como un violador del derecho internacional, con acusaciones de crímenes de lesa humanidad y que en la actual situación, prevalece el terrorismo médico. Acusación esgrimida por las autoridades iraníes, ante su política de máxima presión contra la nación persa, impidiendo una lucha efectiva contra el Covid-19 al impedirle comprar kits de prueba de coronavirus, acceso a equipamiento médico e incluso fondos previstos por organismo financieros internacionales.

 Ocho países , entre ellos China y Rusia en una carta enviada al secretario general de la ONU advirtieron sobre el impacto negativo de las sanciones en los esfuerzos internacionales destinados a contener el virus mortal. La conducta estadounidense tiene la pretensión invariable de dar una “lección” a quien osa desobedecer sus órdenes.  Por ello, el llamado desde la trinchera antiestadounidense es crear un frente común que destruya este unilateralismo, que tanto daño le hace al mundo.

Esta realidad, que tanto daño genera en el mundo, está siendo cuestionada con un catalizador inesperado, que surge desde el campo de las enfermedades: el Covid-19, que está remeciendo las estructuras políticas, económica y sociales del mundo. Una pandemia que ha hecho resurgir, como nunca antes, conceptos como el de solidaridad, cooperación, fin de las sanciones contra aquellos que los grandes poderes han sometido a apremios que contribuyen a una catástrofe humanitaria.

 Una pandemia que pone en entredicho esta globalización donde la desregulación ha sido su signo predominante. Una globalización que ha servido para hacer del mundo un terreno fácilmente contagiable, que ha visibilizado también la debilidad de aquellos países que han minimizado sus sistemas sanitarios, en función de la privatización, que convierte un derecho social, en una mera mercancía.

El Virus Covid-19 está carcomiendo las estructuras internas del capitalismo, mostrando sus debilidades, develando la profunda inequidad entre aquellos que pueden soportar una pandemia en su opulencia y aquellos que quedan en la desprotección, en la carestía, sin trabajos, sometidos a los vaivenes y decisiones de gobiernos más centrados en defender las superestructuras, el mercado, al empresario global que a sus ciudadanos.

 Un modelo capitalista que debe ser combatido con la misma fuerza con que se acomete a este virus mortal. Incluso, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, se ha visto obligada a mencionar que los costos humanos de la pandemia del coronavirus ya son inconmensurables y es preciso que todos los países trabajen en colaboración, para proteger a la gente y limitar el daño económico.

Este es el momento de actuar con solidaridad, suelen repetir los dirigentes en el planeta. Palabras, que hasta hora dejan fuera a países como Venezuela e Irán pues las directrices criminales del gobierno de Trump, por ejemplo, se niegan a ir en apoyo internacional a estos dos países, en un claro crimen de lesa humanidad.

 Combatir al Covid-19 pone en acción a nuestras sociedades, sacando lo peor y lo mejor del ser humano y poniendo en entredicho la forma que hemos conducido nuestro planeta en las últimas décadas. Este patógeno de la familia de los Coronavirus genera cientos de miles de contagiados, decenas de miles de muertos y una hecatombe financiera. En una pandemia que no tiene fecha de término y que ha situado hoy, como primero en la lista de contagiados, a Estados unidos que además suma miles de muertos que crecen en forma exponencial.

Estamos en crisis, pero distinta a las que hemos vivido en este Siglo XXI. Como aquella a inicios del nuevo milenio, la denominada dot com (punto com) relacionada a la burbuja especulativa con las empresas vinculadas a internet. Diferente a la crisis financiera global del año 2008, desatada en virtud de la burbuja inmobiliaria, que había comenzado en Estados Unidos el año 2006 y que terminó de explotar en octubre del año 2007 originando una profunda recesión durante gran parte del año siguiente. Hoy, el agente catalizador, el patógeno es distinto, se llama covid-19 mostrando la enorme fragilidad de todo el sistema económico en que nos asentamos

Una crisis pandémica, política, económica, sanitaria que nos obliga a repensar el mundo que se nos viene. Con una característica común a todas las crisis mencionadas: será el Estado quien nuevamente está salvando a los países, a las empresas, incluyendo a aquellas que suelen atacar ese estado en épocas de vacas gordas. Ese Estado que sale nuevamente al rescate de las economías, incluso de aquellos países donde sus clases dominantes los maldicen.

 El Covid -19 está cambiado los dogmas imperantes, ha mostrado que sin servicios sanitarios públicos fuertes, la muerte se ve más cercana. Los europeos extrañan ese estado de bienestar, que sus castas políticas han deteriorado.  Las discusiones hoy parecen propias de defensores del estatismo, conceptos como fin de los ajustes fiscales, establecer salarios dignos garantizados, incluso nacionalizar aquello que la marea privatizadora permitió enriquecer a algunos pocos se están imponiendo en la agenda política.

La experiencia histórica de los países afectados por las políticas del FMI nos conduce a la conclusión (en base a la experiencia empírica) que el número de víctimas del neoliberalismo es y será, indudablemente, millones de veces mayor que el de las vla definitiva derrota de este capitalismo brutal, que tambaleaba y que una sintomatología de dolores de cabeza, fiebres, tos seca y problemas respiratorios parece haber sido el arma que marcará su definitiva derrota.

 Para ello es necesaria la solidaridad, recuperar una humanidad perdida en el trasiego del individualismo, de un modelo de sociedad que desprecia lo social en función del éxito particular. Esta crisis pandémica puede ser un paso firme en aras de cambiar este único mundo que poseemos y matar de una vez este virus llamado capitalismo.víctimas del Covid-19, lo que indica entonces, pasada esta batalla coyuntural a enfocar nuestros esfuerzos en la definitiva derrota de este capitalismo brutal, que tambaleaba y que una sintomatología de dolores de cabeza, fiebres, tos seca y problemas respiratorios parece haber sido el arma que marcará su definitiva derrota.

Para ello es necesaria la solidaridad, recuperar una humanidad perdida en el trasiego del individualismo, de un modelo de sociedad que desprecia lo social en función del éxito particular. Esta crisis pandémica puede ser un paso firme en aras de cambiar este único mundo que poseemos y matar de una vez este virus llamado capitalismo.Pablo Jofré Leal es un periodista y escritor chileno. Analista internacional, Master en Relaciones internacionales por la Universidad Complutense de Madrid. https://www.telesurtv.net/bloggers/Globalizacion-en-tiempos-de-pandemia-Parte-II-20200416-0002.html?utm_source=plan

11.20.- China-Estados Unidos: ¿cooperación o conflicto en el resto del siglo XXIOSVALDO ROSALES 

A inicios de los años 2000, cuando China ingresó en la OMC, muchos pensaron que se abría la etapa de “disciplinar a China”, como sostenía, entre otros, Henry Kissinger, a quien luego se lo acusó de inge­nuidad y se lo responsabilizó del fracaso en lograr ese objetivo. La idea implícita en ese momento era que la incorporación de China al escena­rio internacional después de las gestiones de Kissinger y Nixon condu­ciría a una liberalización económica y política en ese país, de acuerdo con los cánones occidentales, y ello transformaría a China en un socio responsable de un orden internacional bajo la dirección de los Estados Unidos. Quien pensó esto no conocía la historia china ni estaba muy enterado de los principales debates en torno a la política de “reforma y apertura” de Deng. Muchos confiaron y difundieron la idea de que el único objetivo de China era convertirse en miembro pleno del Western club (Friedberg, 2018: 187).

Una serie de teorías avalaron esta aproximación: que el desarrollo eco­nómico conducía inevitablemente a la liberalización política, que la libe­ralización política solo podía discurrir por los carriles de las experiencias occidentales, que la innovación solo podía gestarse en una economía de mercado. Estas teorías fallaron o necesitan plazos asiáticos y no occiden­tales para concretarse.

En rigor, se le asignan a Kissinger ideas que jamás propuso. Lo cierto es que él cuestionó la inevitabilidad de un conflicto Estados Unidos- China. Discrepaba con los neoconservadores que planteaban que las institucio­nes democráticas eran el requisito previo para relaciones de franqueza y confianza. Desde esta óptica, las sociedades no democráticas, preca­rias por naturaleza, tendrían una tentación también natural a utilizar la fuerza. O sea, en esta lógica, los Estados Unidos debían ejercer la presión necesaria, mínima o máxima, según correspondiera, para que en China se crearan instituciones pluralistas. De este modo, el cambio de régimen sería el objetivo final de la política estadounidense.146

El problema que enfrenta esta escuela de pensamiento, según Kissinger, es que sobreinterpreta los fenómenos, pues en esta visión no importa lo que la contraparte hace, sino lo que podría hacer o lo que inevitablemente terminará haciendo. Es decir, si China no está agre­diendo los intereses norteamericanos, es solo cuestión de tiempo que lo haga.

 Así interpretada la realidad, sostiene Kissinger, estamos ante una profecía autocumplida: “Los acontecimientos se convierten en símbo­los y los símbolos crean su propia dinámica” (Kissinger, 2012: 535). Un buen ejemplo actual de esta mirada es el conflicto de la administración estadounidense con Huawei, en el que no parece ser tan necesario que las acusaciones de espionaje tengan asidero, pues, en la perspectiva nor­teamericana, más temprano que tarde estarán justificadas y, por tanto, más vale adelantarse. Como dijo Kissinger respecto del conflicto hege­mónico entre Inglaterra y Alemania a inicios del siglo XX, “lo que llevó a la rivalidad no fue lo que había hecho una parte u otra, sino lo que podían hacer”.

Kissinger alega estar consciente de los obstáculos que se interponen a una política de colaboración entre China y los Estados Unidos. Sin em­bargo, considerándola básica para la estabilidad y la paz en el mundo – y para abordar temas globales trascendentes, tales como el medioambien­te, el cambio climático, la no proliferación de armas nucleares– cree que los Estados Unidos pueden evitar el conflicto. Sus argumentos son dos. Por un lado, que la estabilidad interna y la preservación de la unidad na­cional son el objetivo central de la política china y que las complejidades que ello supone son más relevantes que los de safíos externos que enfren­ta ese país.

Por otro, que los agudos desafíos demográficos y ambientales agravan el escenario chino. La lectura de Kissinger es que un país tan vasto, sometido a esos de safíos en tal magnitud, no está en condiciones de iniciar una confrontación estratégica ni mucho menos abocarse a un objetivo de dominio global ( Kissinger, 2012: 536- 538).

De allí que Kissinger estime que la competencia se dará en los planos económico y social antes que militar. Y si bien los Estados Unidos deben reafirmar su compromiso con la democracia y los derechos humanos, “la experiencia ha mostrado que intentar imponerlos por medio de la con­frontación puede resultar contraproducente, en especial en un país que tiene una visión histórica de sí mismo como China”.

 Por tanto, la cuestión se reduce a qué pueden exigirse mutuamente de manera realista Estados Unidos y China […]. No es probable que triunfe un proyecto explícito de Estados Unidos de organizar Asia sobre la base de frenar a China […] de la misma forma, un intento chino de excluir a Estados Unidos de los asuntos económicos y de seguridad asiáti­cos encontraría también una resistencia importante por parte de casi el resto de los Estados de Asia (Kissinger, 2012: 539).

La tesis neoconservadora enfrenta una dificultad histórica. En efecto, los principios liberales están en un conflicto profundo con la experiencia autoritaria de cinco mil años en China. Podrá gustar o no, pero esto pa­rece ser una realidad con la que hay que convivir para definir las mejores políticas para el necesario diálogo con China.

Tras el fracaso de este “disciplinamiento de China y su subordinación al orden liberal, comandado por Estados Unidos”, surgieron otras con­cepciones, algunas muy peligrosas. Entre ellas, destaca la que propone replicar el gambito de Reagan a la URSS, es decir, buscar agrandar tanto la brecha militar con China que eso la haga desistir de competir.

 El pro­blema es que no es muy claro que esa estrategia conduzca a una “rendi­ción” de China, y a que renuncie a su “sueño”. Es cierto que la brecha militar con los Estados Unidos es considerable, pero no se desprende de ello que un crecimiento de esa brecha de saliente necesariamente a los chinos en sus proyectos de Made in China 2025 y sus objetivos de consti­tuirse en potencia tecnológica a mediados de siglo. Claro, si esa brecha se utiliza en un conflicto bélico, el escenario podría cambiar, pero esta­ríamos hablando de un cataclismo de proporciones incalculables.

Espacios de necesaria cooperación

Comercio e inversiones

El sistema multilateral de comercio (SMC) viene enfrentando un lar­go período de crisis. La Ronda Doha, definida como la Ronda del Desarrollo, comenzó en diciembre de 2001 como reacción a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. Tras casi dos dé­cadas, hoy está en el congelador, sin visos de reactivación y mientras sus principales actores – los Estados Unidos, China y la Unión Europea– han seguido avanzando en una activa agenda de negociaciones bilaterales. Estas negociaciones incorporan temas que la OMC aún no considera y dan un tratamiento más profundo que la OMC a otros. Vale decir, se acentúa la brecha entre la normativa multilateral y la que se va tejiendo en ámbitos bi o plurilaterales.

Con la llegada de Trump a la Casa Blanca, la crisis se ha agravado. Los Estados Unidos y China están sobrellevando disputas comerciales que afectan al conjunto de la economía mundial y que, además, transgreden las normativas de la OMC. Los Estados Unidos también han extendido amenazas a la Unión Europea y a otros socios, lo que ha llevado a que va­rios de ellos hayan reaccionado con medidas de represalia comercial. Por otra parte, este país está cuestionando el Órgano de Apelación de la OMC y, al trabar la nominación de sus miembros, podría volverlo inoperante.

Como la Ronda Doha no consiguió despejar los temas pendientes del siglo XX, la brecha de pertinencia entre los acuerdos OMC y los acuer­dos preferenciales ha crecido. Esta tensión entre los planos multilateral, regional y bilateral debilita a la OMC y limita aún más su capacidad de abordar los temas del siglo XXI, sin haber resuelto del todo los pen­dientes, en particular los relacionados con la agricultura. Estamos aquí en presencia de una profecía autocumplida: los principales actores eli­gen negociar los nuevos temas en acuerdos bilaterales y no en la OMC y luego cuestionan a la OMC por no dar un adecuado tratamiento a los nuevos temas.

El gran mérito de la OMC está en sus principios fundantes, que todos sus países miembros se han comprometido a respetar: la no discrimina­ción, expresada en el Trato Nacional y en el principio de “Nación más favorecida”; la reciprocidad; la transparencia, y, por cierto, válvulas de escape en situaciones bien definidas. Esto es lo que está en juego: defen­der un comercio regido por normas o ingresar en otro en el que prime el poder político en el comercio y en las inversiones. En este último es­cenario, como analizaremos más adelante en este capítulo, los países en desarrollo serían los más afectados, y perderían oportunidades de creci­miento y de acceso a nuevas tecnologías.

La OMC está cerca de una crisis terminal y, por ende, urge realizar las gestiones políticas y diplomáticas necesarias para preservar el sistema multilateral de comercio, así como para reformarlo y adecuarlo a las nue­vas exigencias de la economía mundial. Ello significa, en primer lugar, reconocer que ese sistema no es capaz en la actualidad de lidiar con los desafíos económicos y comerciales del siglo XXI: la intensidad del cambio tecnológico, la irrupción de China y Asia emergente como actores relevantes del comercio mundial, la organización industrial en torno a cadenas de valor, la plétora de acuerdos comerciales preferenciales pro­movidos por los Estados Unidos, China y la Unión Europea y, en fin, el comercio digital y la propiedad intelectual, el vínculo del comercio con el medioambiente, el cambio climático y el mundo del trabajo.

Mejorar la pertinencia y relevancia de la OMC requiere reforzar el conjunto de sus funciones: administración de acuerdos, foro de negocia­ciones, solución de controversias, examen y monitoreo de políticas. Se trata de una agenda compleja y de largo plazo que es urgente encarar con pragmatismo y gradualidad. Es obvio que este desafío no se puede abordar sin los Estados Unidos, pero tampoco sin China.

Han surgido múltiples iniciativas para hacerlo. Las cuestiones más re­currentes se refieren a mejorar el monitoreo y la transparencia de las medidas comerciales; mejorar las disciplinas sobre subsidios, con límites a los más distorsionantes; promover la cooperación internacional y el control de prácticas anticompetitivas de empresas estatales y privadas; concluir las negociaciones sobre agricultura, incrementando sustancial­mente el acceso a mercados y reduciendo todos los apoyos internos que distorsionan, con miras a su eliminación progresiva, y reforzar el meca­nismo de revisión de políticas comerciales nacionales.147

La reforma y modernización de la OMC para defender el multilate­ralismo incluye la necesidad de incorporar el comercio en un marco de desarrollo inclusivo y sustentable. Sin duda, la tarea es compleja y, si no se aborda pronto, podríamos asistir a varias décadas en que los princi­pales temas del comercio y las inversiones quedarían al margen de una gobernabilidad internacional concordada, y la resolución de diferencias comerciales específicas dependería del arbitrio del peso político de los socios o, en el mejor de los casos, de la familia de acuerdos comerciales bilaterales a los que se pueda acudir.

Durante muchas décadas, la visión china respecto de las reglas multi­laterales fue más bien defensiva, toda vez que se las consideraba sesgadas en favor de las principales economías de Occidente. De hecho, las ne­gociaciones para el ingreso de China a la OMC – iniciadas en 1986– solo confirmaron esta apreciación. Una vez ya en la OMC, desde 2001, China experimentó los acelerados beneficios de su incorporación, y se transfor­mó a los pocos años en principal exportador, segundo importador, pri­mer destino de la inversión de empresas multinacionales y un exportador de capital cada vez más importante. Por lo tanto, China tiene un legítimo y considerable interés en preservar y actualizar las normas multilaterales.

En la opinión de Chen Deming, relevante autoridad china en materia de comercio,148 la evaluación china sobre el funcionamiento del SMC ha ido variando:

Desde un punto de vista realista, aunque las actuales reglas del sistema internacional económico y de comercio se establecieron bajo la guía de los países desarrollados de Occidente y hay en ellas cierto grado de injusticia, esas reglas de hecho reflejan el principio básico de la economía de mercado; en general mantienen el orden fundamental necesario para los intercambios económicos y comerciales internacionales, y proveen un entorno estable y predecible para que los países hagan uso de mercados y recursos externos ( Chen Deming, 2017: 582).

En síntesis, como actor cada vez más relevante del comercio y de las in­versiones internacionales, China está interesada en participar en la re­formulación de sus reglas y considera que allí debe desempeñar un rol compatible con la magnitud de su peso en la economía global.

Para Chen Deming, las reglas existentes han favorecido el desarrollo (liberalización del comercio y las inversiones, acceso a nuevos mercados y tecnologías, manejo de las disputas comerciales), y es necesaria una participación activa de China en la conformación de las nuevas reglas económicas y comerciales para salvaguardar sus intereses. También lo es, escribe Chen, para mantener el impulso de las reformas económicas en curso y para enmarcarlas en concordancia con las reglas internacio­nales. China debe participar en esa reformulación por la responsabilidad que le impone ser un jugador global de envergadura (Chen Deming, 2017: 582-583).149

China muestra también avances en materia de propiedad intelectual. Ya en 2008 había establecido una estrategia nacional de Protección a los Derechos de Propiedad Intelectual (IPR), que establece un plan anual que vigila y promueve la creación, operación, gestión y protección de estos derechos. En 2010, el Consejo de Estado creó un Grupo Nacional Líder para combatir las infracciones a la propiedad intelectual y a la venta de productos falsificados. La legislación sobre el tema se actualiza continuamente a fin de incorporar nuevas temáticas (derechos de autor, software, nuevas variedades de plantas, patentes); se activan numerosas campañas sobre protección de IPR y se elevan las multas.150 La legislación sobre software se ha actualizado para incorporarle los derechos de autor. En 2014 se establecieron tribunales especializados en propiedad intelec­tual en Beijing, Shanghai y Guangzhou.

Pese a estos adelantos, el camino que resta por avanzar es largo. La pi­ratería y la falsificación de productos siguen siendo relevantes en China. Esto va a la par de los crecientes logros en patentamientos, nuevas marcas comerciales, innovación e internacionalización de sus empresas. Cada uno de estos avances conduce a una mayor preocupación por respetar los derechos de la propiedad intelectual, toda vez que China aspira a ser un “país innovador” en 2020, según el objetivo planteado por Xi Jinping. Proteger estos derechos irá más y más en línea con los propios intereses de una economía innovadora.

Es útil conocer esta documentada postura china, pues muestra lo ale­jada que se encuentra de la caricatura que muchas veces se presenta en los medios occidentales. Hay espacio para un serio involucramiento de China en las conversaciones para la reforma y modernización de la OMC. Dado su peso en el comercio mundial, debiera ser la más interesada en una reformulación de las reglas que le siga proveyendo un escenario estable y predecible para su desarrollo en las próximas décadas. En este XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

que faciliten la liberalización del comercio y las inversiones; favorecer la coo­peración en los planos multilateral y regional, privilegiando el multilateralismo y desechando esquemas excluyentes, y basarse en el principio de reciprocidad en derechos y obligaciones, promoviendo una reforma del orden económico internacional que elimine los desbalances en contra de los países en de­sarrollo (Chen Deming, 2017: 586-589).

sentido, el trabajo conjunto entre la Unión Europea y China aparece como el eslabón crítico para avanzar en esta reforma y modernización del SMC.

La gobernanza global de internet

Este es – y seguirá siendo por años– el campo de debate más delicado en­tre los Estados Unidos y China. Como ya describimos en capítulos ante­riores, los Estados Unidos alegan que los avances chinos en inteligencia artificial, computación cuántica, robótica, redes móviles 5G y sistemas de ciberdefensa amenazan no solo la rentabilidad de las empresas nor­teamericanas, sino también la seguridad internacional y

La gobernanza de internet.

Según los argumentos estadounidenses, bajo la administración de Xi, China habría adoptado una actitud más asertiva en el desarrollo domés­tico y en la promoción internacional de sus postulados en ciberseguri­dad y gestión de internet. Según Adam Segal (2018: 11), miembro del board de Tecnologías Emergentes y Seguridad Nacional en el Consejo de Relaciones Exteriores, cuatro serían las prioridades chinas en este campo: desarrollar una internet armoniosa, lo que significaría guiar y controlar la opinión pública; apoyar la buena gobernanza y estimular el crecimiento; reducir la dependencia extranjera en la provisión de equi­pos digitales y de comunicación; reforzar la capacidad para controlar los ciberataques y promover la cibersoberanía.

El último de estos objetivos sería el más complicado, toda vez que sig­nifica que los países puedan definir sus propias políticas sobre la regula­ción de internet. En palabras de Xi:

“Debemos respetar el derecho de cada país a elegir su propio camino hacia el desarrollo cibernético, el modelo de regulación cibernético y participar en igualdad de condiciones en la gobernabilidad del cibe­respacio internacional”.151

El argumento de Xi es que ningún país debe interferir en los asuntos internos de otro ni apoyar las actividades que atenten contra la seguridad nacional de otros países. Xi asegura que China no cerrará las puertas a la internet mundial, pero postula que la gobernabilidad del ciberespa­cio debe tener un enfoque multilateral de regulación (“no depender de un solo actor”) y ser consensuado.152 Agrega que ello también implica evitar la militarización del ciberespacio y luchar efectivamente contra el cibercrimen.

Sobre la base de este enfoque multilateral, China viene reivindican­do un mayor rol de la ONU como el espacio central para definir las políticas multilaterales al respecto. Los principales ejes de la propuesta china parecen razonables; sin embargo, generan preocupación cuando coinciden con el

reforzamiento a los controles sobre sitios web y redes sociales; cierre de sitios web, bloqueo de VPN (virtual private networks, softwares utilizados por empresarios y académicos para evitar la censura de in­ternet); control de conversaciones en las redes sociales y refuerzo de los sistemas de vigilancia sobre la ciudadanía, a través de cámaras, sensores, softwares de reconocimiento de voz e imágenes (Segal, 2018: 12).

Aquí hay que separar dos temas: uno es la relevancia del avance chino en varias de las nuevas tecnologías y la necesidad de que dichos avances beneficien al resto del mundo, y el otro tema, la búsqueda de mecanis­mos que aseguren que este desarrollo tecnológico no afecte la libertad individual ni la protección de datos. En efecto, la interacción entre la inteligencia artificial, las redes 5G y la computación cuántica serán la clave en el desarrollo de vehículos autónomos, diagnóstico de enferme­dades y asistentes inteligentes de voz. De la misma forma, favorecerá el desarrollo de ciudades inteligentes (smart cities), lo que puede colaborar a reducir el daño ambiental, el consumo de energía, la contaminación y el uso de agua y materiales, entre otros logros. Por lo tanto, si es China quien va encabezando esta carrera, en buena hora y que esos avances estén a disposición de toda la humanidad, lo antes posible.

El problema es si estas tecnologías se utilizan en el ciberespionaje in­dustrial, político o en la disputa militar. En tales casos, se verá afectada la convivencia internacional e incluso la propia transparencia de los proce­sos electorales. De acuerdo con Segal, durante la última década,

Los hackers chinos se han dedicado a campañas de ciberespionaje masivo diseñadas para robar secretos militares, políticos e indus­triales. El gobierno de Obama presionó a Beijing sobre este tema, atribuyendo ataques a compañías norteamericanas a hackers con respaldo del gobierno chino y amenazando con sancionar a altos funcionarios. En 2015, las dos partes acordaron que ninguna iba a incurrir en robo digital para lograr ventajas económicas. China luego firmó acuerdos similares con Australia, Canadá, Alemania y el Reino Unido (Segal, 2018: 16).

Se trata de temas de alta complejidad técnica y política que es necesario abordar. Parece urgente que los Estados Unidos y China inicien un tra­bajo conjunto sobre estándares globales en estos temas, reforzando la seguridad de empresas, gobiernos, cadenas de valor y personas frente a ataques cibernéticos; fortaleciendo la protección de los datos, la privaci­dad de las personas y estableciendo instancias multilaterales con capaci­dad de monitorear los usos de las nuevas tecnologías.153

El peligro de una futura balcanización de internet está latente. No es descartable la posibilidad de arribar a una competencia mundial por dos tipos de internet: una global, bajo la hegemonía de empresas privadas estadounidenses y otra comandada por empresas chinas que conceda más espacio a la regulación gubernamental y que interactúe con la in­ternet global de modo selectivo. La competencia actual es aguda: frente a Facebook, China planta Weibo; frente a WhatsApp, WeChat; frente a Youtube, Yuku, y frente a Google, Baidu.

 Ahora bien, tratándose de una pugna hegemónica sobre las tecnologías determinantes del siglo XXI, no hay espacios para la ingenuidad ni enfoques del tipo blanco o negro.  Cabe recordar, por ejemplo, cuando Edward Snowden, excolaborador de la agencia estadounidense National Security Agency, “reveló que la inteligencia norteamericana había tenido acceso a los datos de millones de personas que conservaban y entregaron empresas norteamericanas” (Segal, 2018: 11).

De la misma forma, no hay que olvidar los vínculos entre Facebook y Cambridge Analytica que favorecieron los resultados del Brexit y proba­blemente de la elección de Trump, dado que Steve Bannon (principal asesor de Trump hasta caer en desgracia por sugerir que era él quien de­finía las políticas más relevantes) era parte del directorio de esa empresa.

 Tampoco hay que subestimar la importancia de los conflictos de Google y de Apple con las autoridades de la competencia en la Unión Europea. En noviembre de 2018, la Comisión Europea multó con 4340 millones de euros a Google por delitos de abuso de posición dominante, y en 2017, con otros 2420 millones de euros por favorecer en forma sistemática a Google Shooping. Apple fue obligada a devolver a Irlanda 13 000 millo­nes de euros por ventajas fiscales que la Comisión consideró indebidas.

El aporte de internet a la humanidad es gigantesco e invaluable; su carácter abierto es uno de sus rasgos definitorios; las posibilidades que ofrecen la IoT y la inteligencia artificial no admiten límites. Estamos, pues, frente a una coyuntura histórica de la mayor relevancia. Es de es­perar que los líderes de Occidente y de Oriente no frustren esta posibili­dad, haciéndola parte de la disputa hegemónica. La ingenuidad de esta petición se irá reduciendo en la medida en que más actores internacio­nales participen de este crucial debate.

Trump y Xi: lucha de personalidades

Ya hemos argumentado respecto del rol disfuncional de Trump para la estabilidad de la economía y la política internacional. Remitámonos aho­ra al papel que viene jugando Xi.

Lo primero que salta a la vista es la ruptura con los cuatro preceptos claves de la enseñanza de Deng Xiaoping a los que ya hicimos referencia: la relevancia de la dirección colectiva en la dirección del partido; evitar el culto a la personalidad en los líderes; evitar el mandato indefinido de las principales autoridades y mantener un bajo perfil internacional, has­ta alcanzar “el sueño chino”.

El examen de las acciones recientes de Xi muestra una ruptura con todos estos principios, dado que ha centralizado la dirección del partido en sus manos y han retornado prácticas de culto a la personalidad. En marzo de 2018, el gobierno eliminó el límite de dos períodos de cinco años para el mandato presidencial, tornándolo indefinido, y está llamando al mundo a seguir el camino chino para enfrentar los problemas que aquejan a la humanidad.

 Está promoviendo además una activa agen­da internacional en torno a iniciativas emblemáticas como “La franja y la ruta”, además del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, el banco BRICS y Made in China 2025, y deja clara su ambición de li­derar una nueva gobernanza de las tecnologías de información y el ciberespacio digital.

Estudiosos occidentales de la realidad china agregan que la gestión de Xi se está caracterizando por un mayor control del partido sobre la sociedad y por cierto retroceso en las reformas económicas (Economy, 2018: 62). Se ha anunciado además, para 2020, un sistema de crédito social que premiaría la buena ciudadanía, asignando puntajes al com­portamiento de las personas y midiéndolo a través de la integración de medios sociales y pagos online. Sobre la base de ese puntaje, el buen com­portamiento sería recompensado, en tanto los malos comportamientos enfrentarían menores velocidades de internet y acceso menos fluido a restaurantes, viajes e incluso a empleos (Economy, 2018: 64).

Por último, en materia de reformas económicas se aprecia un menor ritmo y hasta algún retroceso en la concesión de mayores espacios al mer­cado y al sector privado. En particular, la reforma de las empresas estatales ha bajado su impulso. Las razones serían, según Lardy (2019: 122- 127), que el actual liderazgo chino cree que las empresas estales son funda­mentales para mantener el control del partido sobre la economía; que existe un razonable temor sobre el impacto de esa reforma sobre la esta­bilidad social, dado que la reestructuración – y hasta el cierre de empre­sas ineficientes– generará en el corto plazo desempleo y menor actividad económica; y que similar temor existe sobre impactos en la estabilidad financiera, dado que una reducción drástica del apalancamiento de las empresas – el que razonablemente se esperaría que esté concentrado en las menos eficientes– podría conducir a la quiebra de muchas de ellas, lo que provocaría un incremento inmanejable de deudas incobrables sobre el sistema bancario y financiero. Seguiría existiendo además una fuerte resistencia a las reformas por parte de los principales administradores de empresas y bancos estatales, de algunos burócratas del partido y de autoridades locales: todos aquellos que sienten que pierden poder con el avance de estas reformas.

Las autoridades chinas enfrentan un trade-off complejo, pues la eco­nomía y la sociedad también reclaman que se avance en las reformas. En efecto, se necesita que la economía crezca entre 5 y 6% anual, como piso, para sostener el pacto social implícito que asegura gobernabilidad.

También para reducir el apalancamiento y el riesgo financiero asociado al alto endeudamiento. Por último, para cumplir las ambiciosas metas de innovación, se necesita un sector privado más vigoroso, con un sistema financiero que dé más cabida al financiamiento para pymes y emprende­dores. Todo esto es otra cara de las reformas económicas.

Por cierto, la disputa comercial con Trump y las recurrentes amenazas al comercio, al acceso a nuevas tecnologías occidentales y a la internacio­nalización de las empresas chinas colaboran poco para el avance de las reformas. Sea un objetivo consciente o no, lo cierto es que las políticas de Trump están provocando una reducción del ritmo de las reformas eco­nómicas en China y esto probablemente esté fortaleciendo a los sectores más nacionalistas y conservadores.

 Los Estados Unidos jamás podrán definir la política de China, pero sí podrían gestar una amplia alianza en diálogo con ese país, basada en la confianza mutua y en compartir y practicar valores liberales para renovar el sistema multilateral, que necesita ser adaptado a los nuevos tiempos y al peso relativo de los distintos actores.

Pretender el retorno a los años sesenta, con un predominio sin contra­peso de los Estados Unidos en economía, inversiones, tecnología, política y seguridad ya no es realista. “Make America great again” es un sueño nostál­gico que quisiera que la industria automotriz volviese a tener su sede en Detroit, que Silicon Valley no enfrentara la competencia de Shenzhen, que la carrera por las redes 5G solo diese cabida a las empresas estadou­nidenses, que la industria espacial fuese un monopolio norteamericano.

La política de Xi también enfrenta dificultades. Por de pronto, es evi­dente que el statu quo favorece a China, pero sería poco realista pensar que este pueda extenderse de manera indefinida. El efecto Trump en la política estadounidense es claramente disruptivo, pero sería ingenuo pensar que, tras la salida de Trump, la política exterior norteamericana volverá a su carril previo, sin más. El lema de “la amenaza china” ha lo­grado instalarse con fuerza en la sociedad norteamericana de un modo horizontal y, por tanto, sin Trump, la actitud respecto de China podrá va­riar en algunos aspectos, pero en lo central seguirá presionando a China y en los mismos ámbitos en que lo ha hecho la administración Trump.

China debería entender que el libre uso de internet y el acceso a las redes sociales son una de las principales virtudes del actual modelo oc­cidental, en particular para las generaciones más jóvenes. Por ende, imponerles restricciones, cualesquiera sean las razones, no resultaría aceptable en Occidente. Por su parte, los Estados Unidos deberían tener claro que la pugna hegemónica se definirá, en última instancia, por la competitividad de las empresas, por la calidad de la educación, de la in­fraestructura y por el esfuerzo en innovación que realicen las sociedades. Y tomar nota de que, en estos ámbitos, se está rezagando respecto del esfuerzo chino.

Mientras más presione Trump a China, más fortalecerá a los grupos nacionalistas chinos antes que a quienes buscan tender puentes de en­tendimiento con Occidente. Es vital entender la obsesión china con la estabilidad social y política, requisito central para evitar nuevos episodios de violencia política y estancamiento económico.

Es muy difícil prosperar en el liderazgo de una nueva etapa con un Estados Unidos que abuse de las amenazas y las sanciones, incluso con sus aliados más directos. Se hace también difícil para los Estados Unidos encabezar esta nueva etapa del orden internacional si no se tiene la casa en orden, es decir, sin un bajo nivel de deuda, infraestructura moder­na, educación pública de calidad, fuerte inversión en redes de protec­ción social que estimulen la cohesión social, un compromiso efectivo con el libre comercio y un mecanismo inteligente de inmigración que aproveche el talento extranjero para liderar la innovación global (Hass, 2019: 22).

Si los Estados Unidos privilegiasen estos objetivos, la posibilidad de re­formar el actual orden ajustándolo a nuevas condiciones estaría mucho más ligada a ese país que lo que lo está en la actualidad. A su vez, la pro­babilidad de que China encabece el nuevo orden internacional aparece aún bloqueada por el rechazo occidental a su forma de gobierno, tildada de autoritaria, y por el peso determinante del Estado y del partido en la economía.

Los Estados Unidos deberían asegurarse que sus prácticas y sus ins­tituciones se ajustan a los valores que predica y conducir el mundo de un modo que muestre a los demás países que ello va en su beneficio (Skylar, 2019: 39). Ello no se logra con amenazas y chantajes, sino con un compromiso férreo con el multilateralismo, renovándolo donde co­rresponda, reforzando la cooperación con sus aliados y abordando con seriedad nuevos de safíos, como el cambio climático, las migraciones, la ciberseguridad, la protección de los datos personales y asegurarse que las nuevas tecnologías colaboren en reducir las desigualdades y no en pro­fundizarlas. Si estos son los objetivos, es claro que Trump está desdibu­jando el atractivo de la propuesta norteamericana y está dilapidando la credibilidad de los Estados Unidos entre sus aliados principales (Skylar, 2019: 39). Por supuesto, la consigna “AmericaFirst” es exactamente lo que menos se necesita.

Aunque se intensifique la competencia estratégica y las fricciones económicas entre ambos, seguirá existiendo amplio espacio para la coo­peración en cuestiones globales. En este tema, es necesario recordar a Kissinger (2012: 539) cuando propone que la relación entre los Estados Unidos y China se rija por un criterio de coevolución antes que por uno de colaboración: “Este término implica que los dos países persiguen sus imperativos internos, colaboran en la medida de lo posible y adaptan sus relaciones para reducir al mínimo la posibilidad de conflicto”.

La gran diferencia es que China no es un adversario ideológico de los Estados Unidos, como lo era la URSS. Esto abriría espacio al diálogo; sin embargo, cuando las autoridades chinas hacen explícito su objetivo de constituirse en actor global determinante, se vuelve más difícil.

Ahora bien, los Estados Unidos quieren “disciplinar” a China, pero no solo en lo referente a las normativas de comercio e inversión, sino también en sus prácticas políticas y de gobierno, al que se define como “mercantilismo autoritario que amenaza la gobernabilidad democrática en el mundo” (Brands, 2018). En esta escuela de pensamiento se habla del Consenso de Beijing como la fórmula que combina capitalismo de Estado con gobiernos autoritarios.

Por su parte, China percibe que los Estados Unidos buscan detener su desarrollo, imponerle las normas de gobernabilidad occidentales y frustrar su “sueño”.

Wolf (2018b) sugiere empezar por aceptar que es ingenuo esperar la rendición de China, y propone cinco principios para abordar el conflicto:

  1. Entender que China no es “nuestra”. Pertenece a los chinos y eso no va a cambiar.
  2. Considerar que lo más probable es que la organización política china siga siendo diferente a la occidental indefinidamente.
  3. Enfocar las diferencias en conductas precisas y medibles que afecten a terceros y hacerlo de modo consistente y sobre la base de princi­pios. Por ejemplo, si acusamos a China de incumplimiento de norma­tivas comerciales, asegurarse de que Occidente no tenga prácticas similares. Si exigimos riguroso respeto a las normas de propiedad intelectual, reconozcamos que muchas de ellas pueden ser excesivas y demasiado costosas. Si criticamos a China por violaciones a los derechos humanos, aseguremos su pleno cumplimiento en casa.
  4. Reconocer que China, además de ser un rival, también es un socio vital e irreemplazable en la gobernabilidad global. En efecto, sin la presencia de China no habrá posibilidad de abordar bien el de safío del cambio climático, ni asegurar la estabilidad financiera ni la reforma de la OMC, por ejemplo.
  5. e) Entender el valor de las alianzas y la confianza entre aliados. Vale decir, si los Estados Unidos, la Unión Europea y Japón coinciden en limitar la sobreproducción china o sus subsidios industriales, o en disciplinar su respeto a los derechos de propiedad intelectual, un blo­que conjunto de todos estos países buscando un diálogo y negocia­ción con China sería mucho más eficaz que el camino amenazante y unilateral que ha escogido Trump.

Más aún, Wolf (2018c) recuerda que, con una historia de doscientos años de revueltas y de sastres, China necesita un poder central fuerte, y que el proceso de modernización y urbanización desestabilizó Europa en el siglo XIX e inicios del XX, en tanto el proceso de urbanización chino es mucho más acelerado y más masivo que el europeo de esa épo­ca. Por ende, la necesidad de mantener la estabilidad en China tiene una dimensión que no siempre se capta bien en Occidente y que haría que la probabilidad de que China se lance a una campaña de emba­te hegemónico contra los Estados Unidos sea bastante baja, como lo intuía Kissinger.

Lo que debería ir quedando claro es que el peso de China en la econo­mía mundial y en las nuevas tecnologías irá creciendo. Es lo que prevé en materia de inteligencia artificial Eric Schmidt, exlíder de Google:

Para 2020, nos van a haber alcanzado. Para 2025, serán mejores que nosotros. Y para 2030, dominarán las industrias de la inteligen­cia artificial […]. Sin embargo, estos esfuerzos solo dan forma a las tendencias, no las revierten. Más allá de lo que haga Washington, el futuro del ciberespacio será mucho menos norteamericano y mucho más chino (Segal, 2018: 14-18).

¿Qué puede hacer América Latina?

El deterioro del multilateralismo comercial y la politización del comer­cio y de las inversiones, a propósito de las disputas Estados Unidos- China que ya hemos descrito, amenaza con traer la Guerra Fría del siglo XXI a nuestra región. América Latina no debería permitirlo.

Con la administración de Trump, los Estados Unidos se marginaron del acuerdo de París, salieron del TPP, apoyan un Brexit desordenado, provocan repetidamente a la Unión Europea y agreden comercialmente a sus principales socios, la UE, Japón y Canadá.154 Están utilizando ade­más la política arancelaria como un instrumento multipropósito, pues, por ejemplo, amenazan con nuevos aranceles a México y Guatemala por razones migratorias y a Turquía por su participación en el conflicto con Siria.

Trump impuso renegociaciones de sus acuerdos de libre comercio con México y Canadá (el Nafta), y con Corea del Sur (el TLC Korus). Si bien es cierto que los nuevos acuerdos innovan solo en aspectos secun­darios respecto de los previos, agregan nuevas amenazas proteccionistas al edificio multilateral.155

Además, la administración de Trump está violando sus compromisos en la OMC, boicotea el trabajo del Órgano de Apelación, cuyo cese de funcionamiento operaría como una puerta abierta para el despliegue de medidas proteccionistas en el mundo, de manera que la OMC perde­ría su capacidad de arbitrar las diferencias comerciales. A mediados de 2019, Trump cuestionó el criterio del Trato Especial y Diferenciado en la OMC, criterio del que se benefician los países en desarrollo. Si bien es cierto que esta categoría, a la que los países se autoasignan, se ha mane­jado con excesos, no lo es menos que la amenaza unilateral de que los Estados Unidos aplicarían su propia definición de “país en desarrollo” a partir de noviembre de 2019 solo agrega leña a la hoguera.156

En inversiones, el escenario luce aún más complicado. Las presiones de los Estados Unidos que ya hemos descrito para que sus socios expul­sen a la empresa china Huawei podrían extenderse a una amplia gama de productos chinos, dado que la IoT convierte casi todos los productos en una tecnología potencial de doble uso en un futuro conflicto entre los Estados Unidos y China.157

En rigor, los Estados Unidos vienen desarrollando una intensa campa­ña para evitar que sus socios acepten inversiones chinas y ya no solo en tecnologías de última generación.158

La línea entre las preocupaciones legítimas de seguridad nacional y la paranoia absoluta es peligrosamente delgada159 y todo puede terminar afectando no solo el funcionamiento de las cadenas de valor, sino tam­bién hacer que el mundo retorne a un lamentable escenario de zonas de influencia.

Dado el actual rol de China en el comercio y en las inversiones mundiales, ello significaría que, por ejemplo, América Latina podría ver limitadas sus decisiones autónomas en esos temas, lo que afectaría negativamente sus posibilidades de inversión, crecimiento y acceso a nuevas tecnologías.

Aquellos gobiernos latinoamericanos que caigan en el juego de Trump deberán estar preparados para explicarles a sus conciudadanos que la “soberanía del consumidor” vivirá un estado de excepción, pues por “ra­zones de seguridad”, definidas en los Estados Unidos, los consumidores no podrán, por ejemplo, acceder a los teléfonos inteligentes Huawei o que deberán esperar varios años para acceder a las redes 5G, hasta que empresas norteamericanas puedan entregar ese servicio. Sería el peor de los mundos, pues economías muy rezagadas en innovación, depen­dientes de la exportación de commodities a China, demorarían varios años el ingreso a la era 5G y a sus aplicaciones en la economía y la sociedad. Y ello respondería solo a razones ideológicas, con resabios propios de la Guerra Fría del siglo XX.

El riesgo será mayor en aquellas economías exportadoras de materias primas que tienen una relación comercial fuerte con China. Si estas eco­nomías se alinean con las políticas de Trump, enfrentarán presiones para que dificulten el comercio con China y las inversiones de ese país, inclu­yendo proyectos de infraestructura, de construcción de banda ancha o cuestionamientos a la expansión de empresas chinas. Si algún gobierno latinoamericano, por ejemplo, llegase a caer en esta trampa, debería es­tar preparado para resistir algún tipo de represalia directa o indirecta, pero, en cualquier caso, de impacto significativo sobre exportaciones o alguna otra variable económica relevante. Sería demasiado ingenuo ob­viar esta segunda parte de la historia, esto es, cuál sería la reacción china.

En este sentido, para América Latina es urgente tener una participa­ción proactiva en el debate sobre reforma y modernización de la OMC. Ello no solo es un buen paso para preservar el multilateralismo, sino una buena medida para activar la aletargada integración regional. La Unión Europea está muy activa en propuestas de reforma de la OMC. Como los tiempos de esta disputa serán largos, es el momento para que países de la región empiecen a debatir sobre este de safío. Si la región lograse concor­dar en una propuesta de mínimos en torno a la reforma de la OMC, su institucionalidad y funciones, podría interactuar con la Unión Europea, con China, Japón, ASEAN e incluso los Estados Unidos.

Dado el bajo peso relativo de los países de la región en este debate, la única posibilidad de tener algo de fuerza en él es hacerlo con una voz unificada y, en este momento histórico, la convergencia entre la Alianza del Pacífico y Mercosur es el mejor camino. Lamentablemente, los even­tos asociados a la crisis de Venezuela y las diferencias que ello genera en la región alejan de manera drástica esa posibilidad.160 Es de esperar que, cuando estos ánimos se aquieten, pueda existir espacio para considerar estas opciones.

La política exterior latinoamericana debería jugarse por impedir que esta nueva Guerra Fría llegue a nuestra región, evitando el alinea­miento con cualquiera de las dos potencias en pugna. En particular, América Latina debería profundizar sus víncu los y alianzas con la Unión Europea, buscando participar en foros internacionales que apunten a la renovación del multilateralismo en comercio, inversiones y tecnolo­gías. Permitir – o peor aún, ser activos propagadores de– la llegada de la Guerra Fría a Sudamérica o a la región toda sería un error estratégico y geopolítico de consecuencias incalculables, además de introducir ruido y volatilidad en las cifras de comercio exterior, toda vez que China ya es un socio comercial destacado de varias economías de la región.

Está en el interés de toda la comunidad internacional privilegiar el diálogo, la negociación y la cooperación entre las dos potencias y evitar el conflicto directo o larvado entre ambas. Un escenario de conflicto reducirá el ritmo de crecimiento de la inversión y del comercio interna­cional, afectará el despliegue de las cadenas de valor e introducirá un factor de volatilidad e incertidumbre económica y financiera que podría acompañarnos por años.

América Latina debe organizarse para hacer valer sus propios intere­ses en comercio e inversión. De no hacerlo, la región perdería oportu­nidades de crecimiento, considerando que el presente y el futuro están más ligados a China y al Asia- Pacífico que a los Estados Unidos. El alinea­miento de países de la región con cualquiera de los gigantes en conflicto frenaría aún más el frágil diálogo regional, y los procesos de integración regional deberían seguir esperando hasta las calendas griegas.

La trampa de Tucídides está al acecho. Es de esperar que esta y las próximas generaciones puedan enorgullecerse de haberla superado, de haber evitado el conflicto extremo y de haber adecuado la gobernanza del sistema internacional a las nuevas realidades.

NOTAS:

 

146 Por cierto, esta lógica de preeminencia estratégica también está presente en el lado chino. Un amplio desarrollo del “inevitable ascenso” chino y de su “inevitable liderazgo en el siglo XXI” se encuentra en Liu (2015).

147 Véase “WTO Modernisation, European Commission”, septiembre de 2018, disponible en <trade.ec.europa.eu/doclib/docs/2018/september/tradoc_157331.pdf>.

148 Chen Deming ha sido gobernador de la provincia de Shaanxi, director adjunto de la National Development and Reform Commission (NDRC) y ministro de Comercio (2007-2013).

149 Esta participación china en la reforma y modernización de la OMC buscaría promover la apertura y generar reglas internacionales de comercio e inversión

150 En 2012, los departamentos administrativos abordaron 274 000 casos, allanaron 15 000 escondites y se arrestaron 57 000 sospechosos. En 2013, se pesquisaron 59 000 casos de falsificación e infracciones criminales y se persiguió judicialmente a 22 000 personas (Chen Deming, 2017: 393).

151 “China reinvindica la cibersoberanía”, DW, 10 de diciembre de 2017.

152 Enrique Fojón Chamorro, “La ciberseguridad china”, Blog Real Instituto Elcano, 20 de enero de 2016, disponible en <blog.realinstitutoelcano.org/ la-ciber-soberania-china>.

153 Un estudio reciente de IBM señala que el 20% de los ataques cibernéticos afecta la confidencialidad, integridad y disponibilidad de datos del sistema financiero, lo que se refleja en amenazas a los cajeros automáticos, la transfe-rencia electrónica de fondos y las operaciones en activos financieros. Rodrigo Riquelme y José Soto Galindo, “Uno de cada cinco ataques cibernéticos, en contra de instituciones financieras”, El Economista, 26 de febrero de 2019, disponible en <www.eleconomista.com.mx/tecnologia/Uno-de-cada-cinco¬ataques-ciberneticos-en-contra-de-instituciones-financieras-20190226- 0071.html>.

154 En lo político, su trato a los migrantes centroamericanos y mexicanos vulnera los derechos humanos, en tanto la ruptura de su acuerdo de desnuclearización con Rusia y con Irán agrega incertidumbre al escenario internacional.

155 En efecto, en el nuevo Nafta, los vehículos libres de arancel exportados por Canadá y México a los Estados Unidos deberán cumplir con que 40- 45% de su valor corresponda a salarios no inferiores a 16 dólares la hora, monto que excede de lejos la media salarial de la industria mexicana. En el caso del Korus, Corea del Sur “aceptó” el retorno de las fatídicas “restricciones voluntarias a las exportaciones”, toda vez que se compromete a no exportar a los Estados Unidos más del 70% del acero exportado en los últimos tres años. En ambas revisiones de los acuerdos, se aceptan cuotas desgravadas de vehículos en caso de que los Estados Unidos vuelvan a aplicar sobretasas arancelarias urbi et orbe a los automóviles por “razones de seguridad”.

156 Los criterios que utilizaría Trump son: no superar el 0,5% del comercio mundial; no pertenecer a la OCDE y no pertenecer al G20. Gracias a Trump – y en virtud de estos criterios– la Argentina, Brasil, Colombia, Chile y México pasarían a ser países desarrollados. 157 Casi todos los productos chinos podrían estar bajo sospecha de ocultar el “chip de Manchuria”, una tecnología de puerta trasera que puede permanecer inactiva por un tiempo y luego activarse desde un lugar remoto (Luce, 2019).

158 A inicios de septiembre de 2019, el vicepresidente Pence y el primer ministro de Polonia firmaron un acuerdo de seguridad en redes 5G que, sin mencionar a ninguna empresa en particular, en la práctica bloquea el ingreso de China al tendido de redes 5G. Peor aún, el mensaje de Pence fue que “este acuerdo es un ejemplo vital para Europa” (Véase <www.pauta.cl/negocios/bloomberg/ ee-uu-y-polonia-firman-un-acuerdo-de-seguridad-5g-alejando-a-huawei>). Las amenazas en orden a evitar cualquier inversión proveniente de Huawei, en un tono nada diplomático, llegaron a mediados de 2019 a los gobiernos de Macri en la Argentina y de Piñera en Chile por el secretario de Estado, Mike Pompeo. Véase <www.infobae.com/politica/2019/06/30/fuertes-advertencias-de-ee-uu-a-la-argentina-por-la-amenaza-de-china-con-huawei-en-la-tecnologia-5g> y <www.emol.com/noticias/Nacional/2019/04/12/944543/ Mike-Pompeo-advierte-a-Chile-sobre-China-y-Huawei-Esa-infraestructura¬presenta-riesgos-a-los-ciudadanos-de-tu-pais.html>.

159 En una conferencia sobre inteligencia artificial en París, en septiembre de 2019, altos funcionarios norteamericanos expresaron que los Estados Unidos no cooperarían con China mientras se mantuviera autoritario; que las empresas y los países tendrán que elegir entre dos sistemas de inteligencia artificial, uno, dirigido por los Estados Unidos, que se basaba en la confianza y la apertura, y el otro, el de China, que era perverso y exportaba software autoritario al mundo (Luce, 2019).

160 La desafortunada decisión de acudir al caduco TIAR, pleno instrumento de la Guerra Fría, para abordar la situación de Venezuela muestra el carácter patético del escenario regional. En efecto, la aprobación de esta decisión, promovida en la OEA por los Estados Unidos y Brasil, mostró divisiones den­tro del Mercosur, de la Alianza del Pacífico y de Centroamérica. Pocas veces fue tan evidente aquello de dividir para reinar. 

https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/45114/1/elsuenochino_es.pdf

10.20.-La disputa por la hegemonía tecnológica con los Estados Unidos OSVALDO ROSALES 

Una vez que Trump dio inicio a la llamada “guerra comercial” contra China, rápidamente fue quedando claro que el verdadero objetivo de la ofensiva no era sobre todo comercial, sino tecnológico, una respuesta estadounidense ante el impresionante avance chino en materia de innovación y nuevas tecnologías y, por cierto, también en el peso del PIB de China frente al de los Estados Unidos.114

En efecto, el escenario principal en el que hoy se están enfrentando las empresas norteamericanas con las chinas es el de las llamadas “tecnologías disruptivas”, es decir, las que están revolucionando la forma de producir, consumir y comunicarnos. Como ya parece evidente, incluso para no especialistas, las economías y empresas que dominan el mercado global de la inteligencia artificial (IA), internet de las cosas (IoT), big data, robótica, computación cuántica, e-cloud, block-chain, nanotecnologías, vehículos autónomos y movidos por electricidad, energías renovables no convencionales (ERNC) y biociencias serán quienes se impondrán en la Revolución Industrial 4.0 que está en curso.

Lo relevante de estos tiempos es que, tras cuarenta años de “reforma y apertura”, China ha dejado de ser un actor marginal en estas lides y en muchos de esos campos disputa el liderazgo tecnológico con los Estados Unidos. Esa es la verdadera explicación de la ofensiva de Trump.

El peso mundial de China en ciencia y tecnología

La prensa internacional recoge cotidianamente numerosas noticias sobre avances chinos en materia de ciencia y tecnología. Frente a esa acumulación de novedades, hay voces que argumentan que se trataría de avances solo parciales o exagerados. Lo menos que puede decirse es que el listado de logros parece impresionante y da buena cuenta del ritmo acelerado con que las nuevas tecnologías se están impulsando en China.

Algunos datos provocativos:

  • En China, cada año se gradúan cinco veces más estudiantes STEM115 que en los Estados Unidos.
  • En 2015, el gasto chino en investigación, desarrollo e innovación (I+ D+ I) superó al de la Unión Europea. El gasto de China en investigación y desarrollo (I+ D) representa el 21% del gasto mundial respectivo. El dato, de por sí ilustrativo, es además relevante porque esa participación excede a la de China en el PIB mundial.
  • El gasto chino en I+ D en 2015 sumó 409 000 millones de dólares, en tanto el norteamericano alcanzó los 497 000 millones. La tendencia indica que en seis u ocho años el gasto chino sobrepasará al estadounidense.
  • En 2018, China superó a los Estados Unidos en publicaciones científicas. Esa tendencia ya viene desde 2016, momento en que los investigadores chinos fueron responsables del 18,6% de las publicaciones científicas globales (NSF, 2018: 0- 19).
  • Desde hace cinco años, China es el país que registra mayor cantidad de patentes.
  • Cada año, en China se gradúan 30 000 doctores en materias científicas y técnicas.
  • Hace quince años, las empresas extranjeras tenían 200 centros de I+ D+ I en China. En 2018 eran alrededor de 1800.
  • Hace diez años, China explicaba el 1% de las transacciones globales de e-commerce. Hoy es responsable del 42% y procesa once veces más pagos móviles que en los Estados Unidos.
  • China aporta el 34% de los unicornios116 globales y el 43% de su valor.

Peso de China en las ciencias mundiales117

En 2017, el gasto chino en I+ D representó el 2,15% del PIB, inferior aún al 2,7% del PIB de los Estados Unidos, pero superior al promedio mundial (1,8% del PIB) y bien cercano al de la OCDE (2,4% del PIB) (NSF, 2018: 0-19).

El crecimiento del gasto chino en I+ D ha sido vertiginoso, desde un 0,6% del PIB en 1996 a un 1,7% en 2009 y más de 2% desde 2015. Las estimaciones indican que China alcanzaría el promedio de gasto en I+ D de la OCDE en 2019 (NSF, 2018: 0- 19). La mitad de ese gasto chino proviene de 136 000 empresas tecnológicas. El número de centros de I+ D en China crece con rapidez, incluyendo centros extranjeros. Eran solo 24 en 1997 y en 2018 se estimaron en 1750 (NSF, 2018: 0- 19).

China cuenta con el mayor número de trabajadores relacionados con la ciencia: 6 210 000 investigadores en 2017, cifra que, sin embargo, aún deja al país debajo de otras naciones en términos de densidad de fuerza laboral científica.

Desde 2008 y hasta octubre de 2018, los científicos chinos publicaron más de 2 270 000 documentos internacionales, lo que los colocó en el segundo lugar mundial. Las publicaciones de las universidades norteamericanas de Harvard y Stanford siguen siendo las que generan mayor número de citas bibliográficas, salvo en ciencias de los materiales e ingenierías, ámbitos en el que las publicaciones chinas son las más citadas (NSF, 2018: 0-19).

No obstante, el impacto y la calidad de los documentos científicos de China no son de primera línea, y las publicaciones científicas chinas en la última década recibieron un promedio de diez citas per cápita, clasificando a China por este concepto en el lugar 16 de las 22 naciones que habían publicado más de 200 000 documentos durante el mismo período, de acuerdo con los datos de 2018.

En ese año, los científicos chinos ocuparon el segundo lugar, detrás de los Estados Unidos, en dos campos nuevos para ellos: la ciencia de la tierra y la ciencia de plantas y animales. En total, el país ocupa el segundo lugar mundial en diez campos científicos, entre ellos, ciencia agrícola, química, informática, ingeniería, ciencias ambientales, matemáticas, física y productos farmacéuticos.

La cantidad de fondos para I+ D asignados a la investigación básica sigue estando en China muy por detrás de lo que invierten los países desarrollados. Solo el 5% de los fondos de I+ D se asigna a ciencias básicas, comparado con el 17% en los Estados Unidos (NSF, 2018). La contraparte de ello es el gasto destinado a desarrollos experimentales: 84% en el caso chino y 64% en el norteamericano.

La tendencia mundial es que el grueso de la investigación en I+ D sea financiado por la industria (62% en los Estados Unidos, 66% en Alemania, 75% en China). La fracción de I+ D que en los Estados Unidos realiza la propia industria es muy elevada (70%). Este dato es importante, pues parte relevante de esta investigación no queda reflejada en papers; esto indicaría que la productividad del gasto norteamericano en I+ D puede estar subestimada.

Además, el número de colaboraciones internacionales y de personal extranjero en China, tanto en la investigación como en las industrias de alta tecnología, es notablemente más bajo que en otras potencias tecnológicas, como los Estados Unidos.

Innovación y gasto en investigación y de sarrollo118

De acuerdo con el informe PxC’s Strategy, de la consultora Price-waterhouse Coopers, durante 2017 el gasto en I+ D de las mil compañías globales más innovadoras creció 11%, en tanto el gasto similar de las compañías chinas creció 34%. De las 1000 compañías consideradas, 145 son chinas. El informe registra además el crecimiento de la presencia de empresas chinas entre las “innovadoras de alto apalancamiento”, es decir, aquellas que obtienen mejor resultado en ventas por cada unidad gastada en I+ D. En 2007, las compañías chinas representaron solo el 3% del total mundial, cifra que subió al 17% en 2017. De acuerdo con el Buró Nacional de Estadísticas de China, en 2018 la producción en industrias de alta tecnología y en industrias estratégicas emergentes había crecido en 12% y 9%, respectivamente.

Economías innovadoras119

El informe Global Innovation Index 2018, preparado por la World Intellectual Property Organization (WIPO), INSEAD y la Universidad de Cornell, destaca el avance espectacular de China en los años recientes. Como una de las 25 economías más innovadoras desde 2016, no ha dejado de ascender en el ranking, y se ubicó en el número 17 en 2018. En términos absolutos, es la primera o segunda economía en número de investigadores, patentes y publicaciones (Dutta, 2018: xxxiii). La dinámica de esta evolución es bastante intensa, pues, por ejemplo, mientras entre 2008 y 2016 el gasto en I+ D creció 12% en los Estados Unidos, 14% en el Reino Unido, 23% en Alemania y 73% en Corea del Sur, en China se incrementó en 176% (Dutta, 2018: 6).

Una revisión de la prensa internacional durante 2018 muestra logros relevantes en la red digital de banda ancha, en las redes 5G, en vehículos eléctricos, teléfonos inteligentes, reconocimiento facial, industria espacial, start-ups, inteligencia artificial, realidad virtual, ciudades inteligentes, telecirugías, unicornios globales, innovación ecológica, tecnologías blockchain y trenes de alta velocidad.

Made in China 2025

Como ya anticipamos en la Introducción, la propuesta Made in China 2025 puede considerarse una estación intermedia en dirección al objetivo del “sueño chino” que se alcanzaría en 2050, lo que exige dar un salto en innovación y aplicarla en las nuevas manufacturas y servicios. Eso es exactamente lo que pretende esta iniciativa, para lo que define metas precisas que deberían alcanzarse durante el próximo cuarto de siglo.

El plan busca enfrentar la desaceleración en la productividad y en la tasa de crecimiento económico, así como la caída en la tasa de expansión de la fuerza de trabajo – dado el efecto de la política de un solo hijo en la transición demográfica– y el incremento en el costo de la mano de obra ante la competencia de otras economías asiáticas de menores ingresos, como Vietnam e Indonesia.

La apuesta se dirige a diez sectores:

  1. Nuevas tecnologías avanzadas de información
  2. Robótica y máquinas automatizadas
  3. Aeroespacio y equipamiento aeronáutico
  4. Equipamiento marítimo y barcos de tecnología avanzada
  5. Moderno equipamiento ferroviario
  6. Vehículos con nuevas energías y su equipamiento
  7. Equipos de energía, eficiencia energética
  8. Equipos agrícolas
  9. Nuevos materiales
  10. Biofarma y productos médicos avanzados

En cada uno de estos sectores se trabajará en cinco áreas:

  • Formar centros de innovación de calidad mundial
  • Promover la fabricación inteligente
  • Fortalecer la infraestructura industrial compatible con las nuevas tecnologías
  • Generar empresas de fabricación sustentable
  • Producir equipos de alta gama

A fines de 2018, en China existían 168 zonas de alta tecnología. En 2017, esas zonas ya albergaban 52 000 empresas, las que generaban un 11,5% del PIB y el 20% de las exportaciones nacionales.120

Los objetivos se han definido con bastante precisión para los próximos años. Para 2020, se trata de elevar la capacidad industrial, aplicando nuevas tecnologías, la construcción de parques de innovación científica y la atracción de investigadores de primer nivel.

Para 2025, la meta es ir reduciendo la dependencia de la tecnología extranjera. Los objetivos más precisos apuntan a desarrollar empresas líderes competitivas en el ámbito internacional, mejorar los estándares técnicos, de equipamiento y de calidad a niveles internacionales, crear una cadena de suministro industrial a largo plazo y una producción en masa perfecta. Para ello, es clave incentivar el registro de patentes, avances en propiedad intelectual y establecer plataformas de ingeniería y centros de innovación colaborativa para ciencia y tecnología. En el cuadro adjunto puede apreciarse el esfuerzo orientado a elevar el grado de automatización y de digitalización en la industria manufacturera.

Cuadro 11.1. China: uso de automatización en industria manufacturera

2011 2013 2015 2020 2025
Control numérico en principales procesos

 

46% 52% 58% 72% 84%
I+ D en digitalización, ratio de penetración de herramientas de diseño  CAD/ CAM 22% 27% 33% 50% 64%

Fuente: Mizuho Bank, “Strategic Vision and Outlook of Made in China 2025”, basado en materiales publicados por el Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información de China, 2015.

Para 2030, se espera que China ya contribuya con grandes aportes a la comunidad científica mundial, en particular con el objetivo de convertirse en el principal centro mundial de innovación de inteligencia artificial, seguridad del ciberespacio nacional, motores de aviones y turbinas de combustión, computación cuántica y comunicación cuántica, fabricación avanzada, producción de energía limpia y eficiente, tecnologías ecológicas y medioambientales, avances agrícolas, biología y salud, gestión de recursos en el espacio y el océano y exploración de la tierra profunda.

De cumplirse estas metas, se esperaría que en 2050 China ya estuviese en condiciones de disputar seriamente el liderazgo mundial en innovación y ciencia y tecnología.

El plan Made in China 2025 otorga un rol central a las ciudades como polos de innovación, y propone especializarlas en ámbitos del conocimiento y articular clusters productivos y tecnológicos en torno a ellas. Así, por ejemplo, Hangzhu se va convirtiendo en sede del e-commerce; Nanging, en la sede de start-ups chinas de autos eléctricos y Shenzhen en la futura Silicon Valley del hardware.

Cuadro 11.2. China: polos de innovación y su peso económico

PIB (millones de dólares) PIB comparable
Beijing-Tianging 1140 Australia
Delta del río Yangtsé(a) 2170 Italia
Delta del río de la Perla(b) 1890 Corea del Sur

(a) Shanghai-Suzhou-Hangzhou-Wuxi-Ningho-Changzhou; (b) Hong Kong-Guanzhou-Shenzhen-Foshan-Dongguan-Macao.

Fuente: Águeda Parra, “El futuro Silicon Valley estará en China”, Esglobal, 10, septiembre de 2018, disponible en <www.esglobal.org/ el-futuro-silicon-valley-estará-en-china>.

Es evidente que el solo listado de estos objetivos ha planteado una singular inquietud en los círculos empresariales y políticos estadounidenses, toda vez que a ellos China agrega importantes recursos y una planificación estratégica que ha ido dando resultados. Dicho de otra forma, no es para nada evidente que los Estados Unidos consigan mantener su hegemonía tecnológica en los próximos veinte años y, si bien tampoco lo es que China logre constituirse en líder tecnológico indiscutido, puede asegurarse que la pugna será intensa y de varios años, quizá décadas, pues las fuerzas se ven bastante parejas.

El de safío es considerable, tanto porque la brecha de China con los países más adelantados en términos tecnológicos también es considerable, como por el hecho de que la base industrial que es necesario cubrir resulta demasiado extensa. Solo el 60% de las empresas chinas utilizan software de automatización industrial, y, mientras Alemania tiene 309 robots industriales por cada 10 000 trabajadores de la industria, China tiene solo 68, ocupando el lugar 22 en este ranking mundial (NSF, 2018). El plan supone elevar el porcentaje de componentes locales en el uso de las principales tecnologías desde el 40% en 2020 a un 70% en 2025.

La economía digital se está convirtiendo en un boom de actividad en China. Las nuevas tecnologías están reformulando el modo de hacer negocios y al mismo tiempo transformándose en un nuevo motor de crecimiento. El gobierno ha puesto estos temas en el centro de la agenda. En julio de 2017, el Consejo de Estado estableció un plan para hacer de la industria de inteligencia artificial un nuevo motor de la economía china en 2020 y para establecer en 2030 un centro tecnológico que dé cuenta del liderazgo global de China en este rubro.121

La economía digital está dinamizando el e-commerce. China es hoy el principal mercado de comercio electrónico y representa el 40% de las transacciones mundiales en este rubro.122 Estimaciones oficiales ubican el peso de la economía digital en torno a 17% del PIB, cifra que parece algo exagerada, pero que da cuenta del alto dinamismo del sector. En la China de hoy, el grueso de las transacciones cotidianas en bienes y servicios se cancela con el celular y ello incluye establecimientos de todos los tamaños. De esta forma, la digitalización de los pagos se ha transformado en un factor de modernización productiva y de la gestión empresarial.

Parte del debate se centra en la calidad del esfuerzo en ciencia y tecnología y, por tanto, en su efectiva rentabilidad. Desde Occidente se menciona que buena parte de los fondos se orienta a las grandes empresas estatales, en busca de generar “campeones nacionales”, en circunstancias en que el ecosistema de tales empresas tiende a ser poco ágil, burocrático y contrario al riesgo y a la innovación. Dada la gran expansión de empresas de tamaño mediano y pequeño en los últimos años en China, si la política de innovación las incorporase de un modo más sustantivo, allí estos fondos podrían facilitar un mayor salto en innovación y aplicación de nuevas tecnologías.

Hay aquí una serie de temas claves que están detrás de la confrontación comercial entre los Estados Unidos y China, y que en particular fueron visibles en 2018. El primero es que, si China llega a cumplir en cierta medida sus objetivos tecnológicos en los próximos veinte años, estaría cuestionando severamente el sentido común implícito en Occidente, que indica que solo las sociedades libres y abiertas estarían capacitadas para innovar y avanzar con saltos en tecnología (Friedman, 2018).

El segundo es que muchas veces las nuevas tecnologías pueden tener tanto usos civiles como militares. De hecho, las tecnologías de redes sociales también se utilizan en el control de la opinión pública, para monitorear multitudes y eventos públicos o para mejorar la logística militar. De un modo más general, los avances en la llamada internet de las cosas, en big data, inteligencia artificial y robotización sirven tanto para mejorar la calidad de las políticas públicas como la eficacia de las fuerzas armadas. Esto ha abierto el campo para limitar la presencia de la inversión china en nuevas tecnologías en los Estados Unidos, con el argumento de que tales inversiones podrían ayudar a mejorar la eficacia del ejército chino.

En tercer lugar, se cuestiona el estrecho vínculo de los gigantes tecnológicos chinos con los institutos gubernamentales, suponiendo que detrás de ello actúan generosos subsidios que estarían distorsionando la competencia internacional. Este punto es bien cuestionable, pues la experiencia internacional muestra que, en la gran mayoría de las tecnologías disruptivas, el rol del Estado y la presencia de variados subsidios ha sido la norma (Mazzucato, 2013: cap. 4).

El conflicto se centra, entonces, en la carrera de las nuevas tecnologías, ámbitos donde los Estados Unidos buscan preservar su hegemonía y retardar el cierre de la brecha tecnológica con China. Así, lo que está en marcha no es una mera guerra comercial ni una discusión por la magnitud del déficit comercial. Se trata de una lucha por definir las reglas del juego de la nueva economía global del siglo XXI, en la que los Estados Unidos han sido precisos en torno a mantener su liderazgo en semiconductores, robótica, computación en la nube, vehículos eléctricos y biotecnología (Friedman, 2018).

El caso Huawei: la guerra por las redes 5G

A mediados de 2018, la empresa china Huawei – el mayor productor de equipos de telecomunicaciones en el mundo, que provee servicios en 170 países– superó a Apple como segundo vendedor de teléfonos inteligentes en el mundo, al capturar el 15% del mercado global y estrechar así la brecha con Samsung, la coreana líder en este rubro. Huawei es el mascarón de proa de la internacionalización de las empresas chinas: lidera el desarrollo de las redes 5G, es decir, redes de internet de quinta generación, inalámbricas y ultrarrápidas, que son fundamentales para los coches autónomos, inteligencia artificial, internet de las cosas y nuevas energías. Es la única empresa que puede producir todos los componentes de esas redes, esto es, estaciones base, centros de datos, antenas y dispositivos móviles.123 Huawei tiene una elevada presencia en la Unión Europea, en particular en el Reino Unido (donde emplea a 1500 personas y suministra equipos de banda ancha al mayor proveedor de telecomunicaciones del país, BT, y redes móviles al gigante Vodafone), Alemania (provee a Deutsche Telecom) y España (Telefónica). Hasta ahora, ha entregado esos servicios con alta calidad y precios muy inferiores a los de la competencia.

Sin embargo, la empresa china depende críticamente de insumos norteamericanos: de sus 92 principales proveedores, 33 son norteamericanos, sobre todo en semiconductores (entre ellos, los fabricantes de chips Intel, Qualcomm y Micron, y las firmas de software Microsoft y Oracle). Al mismo tiempo, dado que el sistema 5G facilita la acumulación masiva de información, el temor occidental es que pueda permitir a China el eventual acceso a datos confidenciales y la utilización de esa información con fines políticos o militares. Es bien curioso que estas válidas inquietudes no hayan estado presentes a propósito de la interacción entre Facebook y Cambridge Analytica para influir en los resultados del Brexit y en la elección estadounidense que llevó a Trump a la Casa Blanca.

Con ese argumento en mente, la presidencia de Trump está bloqueando los negocios de Huawei en los Estados Unidos y además está presionando a sus aliados para que hagan lo mismo. El conflicto se va internacionalizando y amenaza con extenderse a otros países. Por de pronto, Australia, Nueva Zelanda, Polonia e Israel ya se sumaron a ese bloqueo a los equipos 5G de Huawei en sus redes de banda ancha. Según The New York Times, la Casa Blanca había amenazado a Polonia con no aportarle más tropas si el país llega a un acuerdo con Huawei. El gobierno ultraderechista polaco finalmente firmó un compromiso con su par norteamericano, comprometiéndose en las redes 5G a “asegurar la privacidad y las libertades individuales de los ciudadanos de los Estados Unidos, Polonia y otros países”.124 Canadá evalúa suspender la participación de la empresa en el montaje de su red 5G; sin embargo, se estima que ello le supondría un costo no inferior a un millón de dólares solo por retirar los equipos chinos en zonas ya construidas de su red.125

El Reino Unido conformó hace algunos años una Comisión de Evaluación de Seguridad Cibernética Huawei, orientada a mitigar los eventuales riesgos derivados de la participación de esa empresa en la infraestructura de seguridad nacional del Reino Unido. Esta Comisión emitió tres informes en los que se indicaba que los equipos Huawei no presentaban riesgos para la seguridad nacional británica. Sorpresivamente – y en convergencia con la ofensiva norteamericana–, a fines de 2018 la Comisión detectó algunos problemas de ingeniería en productos que podrían ser explotados por piratas informáticos, si esos problemas no se abordaban.126 La prensa internacional recogió esto como “una amenaza de equipos Huawei a la seguridad nacional británica”.127

En enero de 2018, en el congreso de tecnologías Consumer Electronics Show, realizado en Las Vegas, se esperaba el anuncio de una alianza entre Huawei y AT& T, el gigante estadounidense de las telecomunicaciones, orientado a abordar el mercado norteamericano. A última hora, y por presiones directas del gobierno, AT& T se bajó del acuerdo. Por otra parte, Best Buy, el principal minorista de productos electrónicos, decidió dejar de vender productos Huawei, luego de la presión de legisladores y de las agencias de seguridad. Se sumaba así a similar decisión de AT& T y Verizon.128

A inicios de diciembre de 2018, y por petición de las autoridades norteamericanas, se detuvo en Canadá a la directora ejecutiva de Huawei por haber violado las sanciones unilaterales que los Estados Unidos le había impuesto a Irán. Un par de semanas después, en un gesto demasiado evidente, Trump anunció que, si ayudaba a las negociaciones con China, él podría interceder por la libertad de la ejecutiva china. Esto es bastante curioso, pues por el mismo tema fueron multados ejecutivos de banca europea (BNP Paribas, Deutsche Bank, Société Generale S. A., Crédit Agricole, Crédit Suisse, Commerzbank, Royal Bank of Scotland) y japonesa (Tokio- Mitsubishi), pero ninguno fue detenido.129

En febrero de 2019, el Departamento de Justicia estadounidense planteó veintitrés acusaciones formales contra la empresa, incluyendo “conspiración para cometer fraude y robo de secretos tecnológicos”. Luego, autoridades de las agencias de seguridad (CIA, NSA, FBI) en el Senado recomendaron no usar equipos Huawei “por razones de seguridad”. Si bien no explicitaron acusaciones precisas, fueron claros en llamar a no usar los smartphones Huawei y ZTE,130 llamado al que se sumaron varios senadores republicanos. La Comisión Federal de Comunicaciones planteó inquietudes sobre la ciberseguridad, aludiendo a serias dudas en tales equipos que “podrían favorecer el espionaje”.131 En conclusión, las denuncias estadounidenses y europeas en contra de Huawei han sido genéricas y ambiguas, sin evidencias ni acusaciones específicas.

Alemania está en una posición crítica. China es su principal mercado de exportación y Huawei se está postulando para colaborar en la construcción de la red 5G en ese país. Se realizó un encuentro de varios ministerios en febrero de 2019 para evaluar este tema, dadas las fuertes presiones que estaban ejerciendo los Estados Unidos. Alemania debía optar entre su principal aliado político y los beneficios que le aporta su socio económico más relevante. El líder de los empresarios alemanes terció en el debate, y expresó la oposición empresarial a excluir a Huawei del proceso por razones políticas. En su opinión, hacerlo reduciría las opciones para Alemania, elevaría los costos y atrasaría al país en el montaje de la red 5G, indispensable para su plan de industria 4.0.132

El líder de los empresarios alemanes consideró que el camino correcto era exigir una elevación de los estándares de seguridad a todas las empresas participantes, las que además deberían ajustarse a un severo compromiso de transparencia y buen comportamiento. Esto fue lo que al fin decidió el gobierno alemán, en línea con propuestas recientes de Angela Merkel respecto de la necesidad de contar con un órgano multilateral para lidiar con los temas de ciberseguridad, tratamiento de datos, ética de la inteligencia artificial y la biogenética, la privacidad como un derecho humano del siglo XXI y la transparencia en la recolección y uso de los datos.133 Es evidente que se trata de temas globales, imposibles de abordar solo a nivel nacional. Hay que evitar la balcanización de internet; hay que preservar su interoperabilidad, y ese es un de safío típicamente multilateral, de safío en el que China y los Estados Unidos deberían estar dispuestos a participar.

Está claro que afectando el despliegue de Huawei se ataca el corazón de la iniciativa Made in China 2025. Si Huawei no da un salto en su internacionalización y si no consigue avances en las aplicaciones asociadas a las redes 5G, será toda esa iniciativa la que se verá resentida o al menos retrasada de un modo significativo. Allí es adonde está apuntando Trump.

En efecto, quien logre encabezar el negocio de las redes 5G en las próximas décadas podría estar un paso adelante también en todas sus relevantes aplicaciones en la manufactura 4.0 y en los nuevos servicios asociados. Se trata, entonces, de una disputa por la hegemonía en torno a las tecnologías que definirán no solo la futura competitividad de las economías, sino también la calidad de vida de las personas. Desde esta óptica, no es exagerado suponer que, detrás de la campaña de Trump en contra de Huawei, se encuentre el intento de los Estados Unidos por desbancar a la principal empresa extranjera que hoy amenaza el juego de las compañías norteamericanas en un partido vital para la hegemonía tecnológica del siglo XXI.134

Por cierto, puede haber elementos válidos en el alegato estadounidense – y también europeo– respecto de la transferencia forzada o el pirateo de tecnologías. Sin embargo, si ese fuese el caso, lo apropiado sería que los Estados Unidos hubiesen establecido un bloque sólido con sus principales aliados (la Unión Europea, Japón, Australia, Canadá y Nueva Zelanda) para negociar con China y presionarla a un acuerdo estable en torno a tales inquietudes.

Puede pensarse que habría espacio para ese diálogo y negociación con China, pues el país ya ha avanzado lo suficiente en innovación y tecnologías como para interesarse por un marco internacional que también preserve sus propios derechos de propiedad intelectual.

Bloquear el desarrollo de Huawei y buscar su quiebra retrasará el desarrollo de las redes 5G y retardará el despliegue de sus innumerables aplicaciones en industria, servicios y el conjunto de las políticas públicas.

Suman 105 000 millones de dólares y, de ellos, un 10% se destina a I+ D.  Véase Manuel Castells, “La larga marcha de Huawei”, La Vanguardia, 7 de septiembre de 2019, disponible en <www.lavanguardia.com/ opinión/20190907/47204688056/la-larga-marcha-de-huawei.html>.

 

NOTAS:

114 De acuerdo con el informe de la CIA, el PIB chino en 2017 (en PPP) alcanzó a 23,1 billones de dólares, mientras el de los Estados Unidos es de 19,4billones de dólares y el de la Unión Europea es de 20 billones de la misma moneda. Véase <www.cia.gov/library/publications/resources/the-world- factbook/docs/one_page_summaries.html>.

115 STEM es la sigla en inglés que engloba carreras de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas.

116 Se llama “unicornios” a start-ups o emprendimientos tecnológicos privados que recaudan financiamientos superiores a los mil millones de dólares.

117 Basado en <spanish.peopledaily.com.cn/n3/2019/0116/c92121- 9538382.html>.

118 Basado en <spanish.xinhuanet.com/2019-01/25/c_137772006.htm>, 24 de enero de 2019.

119 Con información de <www.wipo.int/edocs/pubdocs/en/wipo_pub_gii_ 2018.pdf> y <actualidad.rt.com/actualidad/302986-china-acercarse- niveles-innovación-global-eeuu>.

120 “Zonas de alta tecnología son clave para desarrollo impulsado por innovación”, Xinhua, 26- diciembre 2018, disponible en <spanish.xinhuanet.com/2018-12/26/c_137700790.htm>.

121 “China to Publish Guideline on AI Development”, Xinhua, 10 de marzo de 2018, disponible en <www.xinhuanet.com/english/2018-03/10/ c_137029724.htm>.

122 “China’s Digital Economy on the Rise: New Engine, New Opportunities”, Xinhua, 1º de marzo de 2018, disponible en <www.xinhuanet.com/english/2018-03/01/c_137009083.htm>.

123 Julia Horowitz, “El arresto de Huawei”, CNN en Español, 9 de diciembre de 2018, disponible en <cnnespanol.cnn.com/2018/12/08/ huawei-arresto-estados-unidos-china-comienzoguerra-fria-tecnologica>.

124 “Estados Unidos y Polonia firman pacto de cooperación en tecnologías 5G”, Associated Press, 2 de septiembre de 2019.

125 Daniel Iriarte, “El caso Huawei se convierte en conflicto internacional”, El Confidencial, 8 de febrero de 2019.

126 ABC, Reuters, 24 de julio de 2018.

127 Vale la pena destacar aquí la ambigüedad de esta declaración, pues en el mes de febrero de 2018 se habían descubierto similares dificultades en equipos Apple, sin que ello hubiera desencadenado tal revuelo. La conclusión de los especialistas en el tema es que todos los equipos de todas las compañías tienen estas vulnerabilidades y todas están trabajando para resolverlas.

128 “Nuevo revés para Huawei en los Estados Unidos: Best Buy dejará de vender sus móviles”, elEconomista.es, 22 de marzo de 2018, disponible en <www.eleconomista.es/tecnologia/noticias/9023937/03/18/Nuevo-reves¬para-Huawei-en-EEUU-Best-Buy-dejara-de-vender-sus-smartphones.html>.

129 Véanse Reuters, 1º de julio de 2014; El País, 4 de noviembre de 2015, 16 de diciembre de 2009 y 12 de marzo de 2015; Europa Press, 20 de octubre de 2015.

130 Selena Larson, “El FBI, la CIA y la NSA piden no usar teléfonos Huawei”, CNN en Español, 15 de febrero de 2018, disponible en <cnnespanol.cnn.com/2018/02/15/el-fbi-la-cia-y-la-nsa-piden-no-usar-telefonos-huawei>.

131 ABC, Reuters, 15 de febrero de 2018.

132 “German Government Debates Huawei Access to 5G Network”, DW, 6 de febrero de 2019, disponible en <www.dw.com/en/german-government-debates-huawei-access-to-5g-network/a-47392437>.

133 Alicia González, “Estalla la guerra fría tecnológica”, El País, 3 de febrero de 2019, disponible en <elpais.com/economía/2019/02/01/ actualidad/1549049427_374053.html>.

134 Ren Zhengfei, el fundador de Huawei, afirma que la empresa le lleva dos años de ventaja a sus pares estadounidenses en 5G y que ya trabaja en redes 6G. Huawei produce sus propios chips y sistema operativo para sus teléfonos Harmony. Trabajan en la compañía 188 000 empleados, 80 000 de ellos en actividades de I+ D; posee 21 centros de investigación en el mundo y tiene 87 805 patentes, la mitad de ellas fuera de China. Sus ingresos anuales

https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/45114/1/elsuenochino_es.pdf

9.20.-La Guerra Fría del siglo XXI    – OSVALDO ROSALES 

La postura de los Estados Unidos

A comienzos de octubre de 2018, en el Hudson Institute en Washington, un discurso del vicepresidente Mike Pence marcó un pun­to de quiebre en la diplomacia norteamericana. En él, Pence definió a China como el principal adversario de los Estados Unidos y explicó que el objetivo de la administración Ronald Trump era enfrentar a ese país en todos los planos: en política comercial, industrial, tecnológica; en el pre­sunto robo de propiedad intelectual, en los ataques cibernéticos y en el plano militar.

Las acusaciones de Pence dejaron poco espacio para el diálogo y la ne­gociación. En efecto, según Pence, China emplea todo tipo de recursos para ganar influencia en los Estados Unidos y para interferir en la polí­tica interna; utiliza la manipulación cambiaria, la transferencia forzada de tecnologías, el robo de propiedad intelectual, a cualquier costo y por cualquier medio, y los subsidios industriales para afectar la competitivi­dad de Occidente y, en particular, la de los Estados Unidos. En definitiva, China ha optado por la agresión económica y el fortalecimiento militar:

Beijing está poniendo en práctica una estrategia que involucra al conjunto del gobierno, usando herramientas políticas, económicas y militares, así como propaganda, para extender su influencia y lograr beneficios para sus intereses en los Estados Unidos […] China tam­bién está utilizando su poder de maneras más proactivas que nunca antes, para ejercer influencia e interferir en la política interna y las polí­ticas públicas de nuestro país […] Estados Unidos tenía la esperanza de que la liberalización económica acercaría a China a una mayor colaboración con nosotros y con el mundo. Por el contrario, China eligió la agresión económica, lo que consecuentemente incentivó su desarrollo militar (Pence, 2018).

En efecto, si la amenaza es de tal magnitud, la dimensión militar no pue­de ser ajena a esa inquietud. En el mismo discurso, Pence fue muy claro: recordó que el presidente Trump había dispuesto el mayor incremento de fondos para la defensa nacional desde los días de Reagan, 716 000 millones de dólares “para extender nuestra dominación militar en todos los campos”.135

Bien puede considerarse este discurso como el inicio explícito de la Guerra Fría del siglo XXI. Es cierto que las diferencias con la del si­glo XX son sustantivas, pero probablemente esas diferencias la hacen hoy más delicada que la anterior.

 En efecto, China es, en términos eco­nómicos y tecnológicos, mucho más fuerte y está más integrada a la economía mundial de lo que estaba la URSS en su confrontación con los Estados Unidos; el nivel de interacción económica entre este país y China es considerablemente superior al vínculo de comercio e inversión que mantenía con la URSS. La suma del poder económico de China y de los Estados Unidos, que se acerca al 40% del PIB mundial, hace que cualquier escaramuza de conflicto entre ambos tenga un efecto severo sobre la economía global.

En términos concretos, las principales acusaciones de los Estados Unidos a China son:

  1. El gobierno chino establece masivos subsidios en tecnologías de punta que distorsionan la competencia comercial.
  2. Las empresas chinas acceden a las nuevas tecnologías de mala forma, exigiendo compartir tecnologías y conocimiento a cambio de entrar al mercado.
  3. China no ha cumplido los compromisos que asumió al ingresar a la OMC.
  4. El Estado chino avala prácticas de espionaje comercial y transferencia forzada de tecnologías.
  5. Las nuevas tecnologías tienen un uso dual, ya que pueden utilizarse para fines civiles y también militares.
  6. Los avances chinos en estas tecnologías se reflejarán a la brevedad en mayor poder militar y eso amenazará la seguridad de los Estados Unidos y de sus aliados.
  7. China está elevando su presencia militar con bases navales en Sri Lanka, Pakistán y Yibuti, ejercicios navales con Rusia en el Mediterráneo y en el Báltico (Rudd, 2018).
  8. Si China triunfa en Made in China 2025 y años posteriores, cambiaría drásticamente el balance de poder en las nuevas y vitales tecnologías y con ello el mapa de la economía política internacional.

Por eso, los Estados Unidos y sus aliados deberían bloquear el acceso chino a esas tecnologías más sofisticadas e impedir que empresas chinas participen en actividades económicas o financieras que puedan poner en riesgo su seguridad. Tampoco deberían exponerse a los riesgos de compartir información militar sensible ni a aceptar que equipos chinos sean parte de redes logísticas que puedan afectar la seguridad.

Sin duda, la obtención forzada de tecnologías que afectaría a las em­presas extranjeras en China existe, pero no parece tener las dimensiones que asume la cuestión en el discurso norteamericano. Una encuesta re­ciente realizada por la Cámara Europea de Comercio en China, ubicada en Shanghái, consultó si estas empresas europeas eran obligadas a trans­ferir su tecnología como requisito para acceder al mercado chino. Un 81% respondió en forma negativa. Dentro del 19% promedio que per­cibía esta presión, los sectores más afectados eran la aeronáutica (36%), ingeniería civil y construcción (33%), automóviles (27%) y química y petroquímica (23%) (Cámara Europea de Comercio en China, 2017).

De la misma forma, la capacidad endógena de innovación en China es bastante superior a la que se desprende del argumento estadounidense, que la reduce a copia y a transferencia forzada de tecnología. En palabras del secretario general de la Cámara Europea de Comercio en China:

Fue un verdadero llamado de atención para la comunidad de negocios europea saber que más del 60% de nuestros miembros cree que las empresas chinas son tanto o más innovadoras que sus contrapartes europeas. China es mucho más innovadora que lo que mucha gente advierte y reconoce. Para muchas empresas, es esencial estar en China solo para mantenerse actualizado sobre lo que está sucediendo en su campo, y los impactos que cualquier de­sarrollo puede tener globalmente (Dunnett, 2019).

 

Lo que hoy parece estar claro en los Estados Unidos es que ya no es evidente que un salto en innovación y desarrollo tecnológico sea exclusi­vo de sociedades libres y abiertas, como se autodefinen las occidentales. Ante el notable avance chino en estos ámbitos, los Estados Unidos de­sean preservar su liderazgo en semiconductores, robótica, computación en la nube, vehículos eléctricos y biotecnología (Friedman, 2018).

La posición de China 

China alega estar siguiendo el camino que antes hicieron Japón y Alemania. Made in China 2025 no sería muy distinta de Industria 4.0 de Alemania o de Advanced Manufacturing Partnership de Obama. La diferencia está en la magnitud de los recursos involucrados, en la disciplina de cumplimiento, en el compromiso político de los líderes y en la capacidad de articulación que ha mostrado China entre gobierno, universidades y empresas.

Sin embargo, en el siglo XXI se requiere más innovación que hace sesenta años para obtener el mismo incremento del PIB. Sin innovación, China no crecerá lo suficiente ni estará en condiciones de generar la cuantía y calidad de empleos necesarios para asegurar su gobernabilidad y la de la propia economía mundial.

El debate chino registra una gran contradicción en el discurso occi­dental. Alega que desde Occidente se los impele a desarrollar su propia tecnología, sin presionar a las empresas extranjeras a que se las cedan. Eso ya representa una falta de entendimiento respecto de cómo operan las redes globales de innovación, pero, lo más importante, justo cuando el país lanza Made in China 2025, se lo critica justamente por pretender reforzar su base tecnológica. Como debería ser evidente, China no va a estar dispuesta a contentarse con producir solo bienes- mercancía, de bajo costo, y a depender por siempre de Occidente en cuanto a tecnolo­gía, en particular ahora, en el momento máximo de cambio tecnológico. China no está dispuesta a repetir la experiencia de cerrarse al mundo y no participar en la actual revolución tecnológica En la mirada histórica china, repetir ese error, ahora en plena Revolución Industrial 4.0, sería ingresar a un nuevo siglo de humillación.

El argumento occidental replica señalando que el punto delicado es que tales avances tecnológicos se utilizarán para elevar el poderío militar chino. Sin embargo, parece razonable que el reforzamiento en las capa­cidades militares vaya a la par de los avances económicos y tecnológicos de cualquier país, salvo que se esté demandando que China renuncie a una política de defensa compatible con la magnitud de sus logros eco­nómicos. El tema es aún más complejo, pues los avances tecnológicos en 5G, en robótica, drones e inteligencia artificial pueden tener tanto usos civiles como militares, como acontece virtualmente con todas las nuevas tecnologías.

 Por tanto, la pretensión norteamericana de bloquear el desarrollo, por ejemplo, de Huawei, por el eventual uso militar y de espionaje en que se podría incurrir, como describimos en el capítulo 11, deja pendiente la cuestión de si aquella extensión del uso militar sería privativa de los Estados Unidos. En efecto, resiste poco el argumento de exigir que China abandone tales tecnologías por su eventual uso militar, si es que los Estados Unidos no están dispuestos a hacer lo mismo.

La solución no es que ni China ni los Estados Unidos ni nadie aban­donen esas tecnologías; la solución es, como siempre, que se establezcan canales de diálogo y de observancia multilateral que monitoreen tales desarrollos, y que impidan prácticas que amenacen la paz y la buena convivencia. En efecto, tampoco sería aceptable ingresar en un período en que la potencia dominante, cualquiera que sea, se autoatribuya el rol de gendarme internacional de vigilancia de las nuevas tecnologías.

Hay, por cierto, un tema delicado en este campo. Friedman (2018) alega que WeChat (el WhatsApp chino) permite controlar la opinión pública; que Alibaba, el líder del comercio electrónico, colabora con las autoridades en controlar el tráfico; que Tencent ayuda a monitorear multitudes y eventos públicos y que J- D, rival de Alibaba, ayuda al ejército a mejorar su logística. Sin embargo, similares funciones cumplen empre­sas en Occidente al colaborar con las políticas públicas.

Lo que sí causa inquietud es el uso de las tecnologías de identificación visual, las que tienen hoy su máximo desarrollo en China. Las autorida­des aseguran que se utilizan para detectar y combatir la delincuencia, para facilitar trámites diversos, para encontrar personas desaparecidas. Queda, sin embargo, la inquietud respecto de su uso para controlar y disuadir la disidencia.

Made in China 2025 puede interpretarse como una muestra de apresu­ramiento, exceso de ambición y una cuota de ingenuidad por parte de las autoridades chinas: porque la base tecnológica china aún enfrenta una dependencia clave de Occidente en rubros críticos como semicon­ductores, por ejemplo; porque hacer coincidir esta iniciativa con “La franja y la ruta”, y con la creación de los bancos BRICS y BAII obviamente tenía que despertar inquietudes en Occidente y en particular en los Estados Unidos; y porque extender “ La franja y la ruta” hasta América Latina y el Caribe solo podía hacer anticipar un debate intenso en los Estados Unidos sobre eventuales ambiciones hegemónicas chinas, como en efecto ha acontecido.

El problema para China es que los Estados Unidos han tomado muy en serio esta iniciativa y, en medio de la guerra comercial, han golpeado con aranceles a cada una de las diez industrias claves incluidas en ese plan.136

Desde la perspectiva china, los Estados Unidos muestran una exage­rada apreciación de su capacidad para influir en el destino de ese país. Creen que pueden alterar la vida de otros países a su gusto y se frustran cuando no lo consiguen (Wang, 2018: 183).

La influencia que los Estados Unidos pretenden ejercer en otros países siempre se ha amparado en el argumento de promover los ideales libera­les. Los académicos chinos agregan que esto es cada vez más complejo de entender, en particular cuando la sociedad norteamericana sufre hoy los embates de una polarización inédita, la confrontación entre los diversos poderes políticos y del Poder Ejecutivo con sus fiscales, con la prensa y con las agencias de seguridad. Por eso, cuando se escucha que hay que se­guir “las reglas basadas en el orden liberal” no es fácil descubrir a qué se refiere la administración Trump, sobre todo cuando los Estados Unidos se marginan del TPP, del Acuerdo de París sobre Cambio Climático, cuando cuestionan la OTAN, la Unión Europea y cuando bloquean a la OMC. Más aún cuando se aprecian tan marcadas diferencias entre los Estados Unidos y la Unión Europea, su principal aliado en temas de la mayor relevancia (cambio climático, multilateralismo, migraciones, pro­tección social, protección de la competencia, relaciones económicas con China y con Rusia, el trato de Irán).

Esto ocurre en un momento en que los modelos occidentales están desacreditados por variadas razones: la gestión de la crisis financiera, el incremento de las desigualdades, el desinterés de la población por los partidos políticos, el desencanto con la globalización y el aumento del populismo y los nacionalismos ( Wolf, 2018c).

Las autoridades chinas han sido claras en privilegiar la dimensión eco­nómica de la actual modalidad de la globalización.

Mancomunando esfuerzos para superar las dificultades, tenemos que promover la liberalización y facilitación del comercio y la inver­sión, e impulsar la globalización económica hacia un desarrollo en el que la apertura, la inclusión, los beneficios de alcance general, el equilibrio y el ganar- ganar tengan un nivel más alto (Xi, 2017).

China está consciente de las debilidades e inadecuaciones del actual sis­tema de gobernanza global y tiene propuestas para abordarlas. Xi as­pira a que China lidere la reforma del sistema de gobierno global, con los conceptos de equidad y justicia (Rudd, 2018). No está cuestionando la existencia de las instituciones de Bretton Woods, sino que reclama su reforma.

La postura china, más allá de esta comodidad con la actual modalidad de globalización, hace un llamado a gestar bienes globales. Sin embargo, la generalidad de estas propuestas no consigue construir una visión glo­bal que sea atractiva para el resto de los países. Es probable que ese sea el talón de Aquiles de China (Skylar, 2019:39). En efecto, la propuesta de Xi es demasiado general y tan llena de buenas intenciones que termina siendo ingenua y poco creíble:

Exhortamos al pueblo de los diversos países a que, aunando nuestras voluntades y esfuerzos, construyamos una comunidad de destino de la humanidad, así como un mundo caracterizado por la paz duradera, la seguridad universal, la prosperidad de todos, la apertura y la inclusión, y la limpieza y la hermosura. Hay que respe­tarse mutuamente y efectuar consultas en pie de igualdad, repudiar resueltamente la mentalidad de la Guerra Fría y la política de fuerza, y seguir un nuevo camino en las relaciones interestatales, el camino del diálogo en vez del de la confrontación y el de la asociación en lugar del de la alianza. Hemos de persistir en resolver las disputas por medio del diálogo y en neutralizar las divergencias a través de negociaciones, hacer frente de manera coordinada a las amenazas convencionales y no convencionales a la seguridad, y combatir el terrorismo en todas sus manifestaciones (Xi, 2017).

 Donde hay más claridad es en explicitar las líneas rojas de la postura china, es decir, sus puntos innegociables:

China aplica con firmeza una política exterior independiente y de paz, respeta el derecho de los demás pueblos a elegir soberanamente su vía de desarrollo, defiende la equidad y la justicia internacionales, y se opone a que un país imponga su voluntad a otro, intervenga en sus asuntos internos y abuse de su condición de poderoso para atrope­llar a los débiles. China de ninguna manera se desarrollará a costa de los intereses de otros países, pero tampoco renunciará a sus derechos e intereses legítimos, por lo que nadie debe ilusionarse con la posibilidad de que China trague el amargo fruto del menoscabo de sus intereses. Nuestro país aplica una política de defensa nacional de carácter defensivo. Su desarrollo no supone amenaza alguna para ningún país. Y China jamás aspirará a la hegemonía ni practicará la expansión, sea cual sea su grado de desarrollo.

En una publicación reciente en la revista Foreign Affairs, Yan Xuetong, un relevante académico chino, explica con mayor detalle la posición chi­na.137 Yan (2019:40) cuestiona las acusaciones del vicepresidente nortea­mericano y niega que China esté rompiendo las reglas internacionales y actuando contra los intereses estadounidenses. Pence está equivocado en ese punto – sostiene–, pero acierta cuando insinúa que los tiempos de la hegemonía norteamericana indiscutida se han ido y ha retornado la bipolaridad, y que China juega esta vez el rol de poder emergente.

Replica con mucha asertividad que “la transición será tumultuosa, quizás incluso violenta, a medida que el resurgimiento de China colo­que al país en un curso de colisión contra los Estados Unidos en una cantidad de intereses en pugna”. Pero – advierte–, en caso de que los Estados Unidos acepten retirarse de algunos compromisos diplomáticos y militares en el exterior, China no tiene un plan claro para ocupar ese lugar de liderazgo que quedaría vacío ni para moldear el nuevo orden in­ternacional. Las ambiciones de China – sigue Yan– se limitan a disponer de las condiciones necesarias para seguir creciendo. Como todo poder emergente, habrá de elevar su capacidad militar y ambos países deberán manejar sus tensiones, evitando conflictos y limitando la competencia a los aspectos económicos y tecnológicos. Por ejemplo, China debería cuidarse de incursionar en temas conflictivos con los Estados Unidos, tales como los relativos al mar del sur de China, la ciberseguridad y la militarización del espacio. Yan insiste en lo que ya Xi planteó en el XIX Congreso del PCCh, esto es, que la “principal aspiración china es un orden económico liberal construido en torno al libre comercio” (Yan, 2019: 42).

Sin embargo, con la misma claridad, Yan explica que China apoya el orden económico liberal, pero no busca la integración política, en parti­cular en los temas de Hong Kong, Taiwán, Tíbet y Xinjiang, así como en materia de libertad de prensa y regulaciones online. Así es como señala que “la soberanía internacional, en mayor medida que las normas y res­ponsabilidades internacionales, son el principio fundamental en el que debería descansar el orden internacional” (Yan, 2019: 44).

Este es un punto crítico en la postura china. Si la soberanía nacio­nal está por encima de las normas internacionales, concordadas entre las partes, entonces es muy difícil construir un escenario internacional previsible, dado que cada país define los márgenes de la soberanía y, por ende, el espacio de intersección que queda para normas interna­cionales es móvil y poco relevante. En efecto, justo en los temas más conflictivos es cuando se hace necesario recurrir a instancias interna­cionales que privilegien la paz, la búsqueda de acuerdos, el desarme, la desnuclearización, etc.

Yan explicita además que ni China ni los Estados Unidos están en con­diciones de desafiarse mutuamente y resolver la disputa de hegemonía; por ende, si bien China es consciente de los beneficios que derivan del actual statu quo, evitará ponerlos en riesgo, a menos que sus intereses vitales estén amenazados. La frase final de su artículo es desafiante: “Se pueden esperar tensiones recurrentes y una competencia feroz, sí, pero no un descenso al caos global” (Yan, 2019: 46).

La mirada china respecto de las próximas décadas tiene un sesgo de ingenuidad. Se apoya en la idea del peaceful rise (ascenso pacífico) de China y lo proyecta en forma lineal por tres décadas más, en una postura que parece ignorar la reacción de su principal oponente. Tratándose de dos potencias civilizadas, esta mirada supone que la competencia entre China y los Estados Unidos también lo será.

Cuando dos grandes naciones civilizadas compiten, el resultado necesario será la creación de un nuevo tipo de competencia civiliza­da […] que llevará la influencia de la competencia entre civilizaciones a un nuevo nivel […]. El siglo XX fue un siglo de guerra y antagonis­mos para la humanidad. El siglo XXI será un siglo de competencia y cooperación (Liu, 2015: 41).

Se trataría, sin embargo, de una carrera de largo aliento que demanda que se esté preparado para ella.

La competencia será una lucha de todo el siglo, una competencia de atletismo entre dos países. No una carrera de 100 o 1000 metros llanos, esta será una maratón que pondrá a prueba el coraje, la voluntad y la paciencia (Liu, 2015: 49).

Esta mirada de Liu tiene dos dificultades: por un lado, con mucho op­timismo, proyecta linealmente el ascenso chino, casi sin aludir a sus de­safíos demográficos, ambientales y de productividad e innovación; por otro, con similar optimismo, supone que los Estados Unidos no buscarán mecanismos para defender su postura hegemónica.138

En la misma dirección, la conclusión de Liu Mingfu139 es drástica: “1) los Estados Unidos no pueden cambiar a China; 2) los Estados Unidos no pueden esperar una crisis en el estrecho de Taiwán; 3) los Estados Unidos no pueden esperar que China sea el segundo colapso de la ex URSS” (Liu, 2015: 240).

La “trampa de Tucídides” y un nuevo orden internacional

Tucídides fue un historiador y militar ateniense, quien participó en la guerra del Peloponeso entre la Liga de Delos, comandada por Atenas, y la Liga del Peloponeso, dirigida por Esparta. Según este autor, el auge de Atenas como adalid de civilización (filosofía, arquitectura, historia y poderío naval) amenazó la hegemonía de Esparta y la disputa culminó en la mencionada guerra, entre los años 431 y 411 a. C.

Apoyándose en la tesis de Tucídides (esto es, poderes emergentes que amenazan poderes consolidados y que pueden culminar en conflictos bélicos), la Universidad de Harvard identificó, en la historia de la huma­nidad, dieciséis casos de disputa hegemónica, doce de los cuales termina­ron en guerra. De ahí que entre los analistas sea usual preguntarse cómo evitar la “trampa de Tucídides” en la actual disputa entre los Estados Unidos y China.

De acuerdo con Allison (2018), nunca antes el mundo había enfren­tado un cambio tectónico tan rápido y profundo en un plazo tan breve y de tan vastas implicaciones sobre el mundo como el cambio de balan­ce de poder desde los Estados Unidos hacia China y desde el Atlántico en dirección al Asia- Pacífico. Si al final de la Segunda Guerra Mundial los Estados Unidos representaban el 50% del PIB mundial, en 1980 ese porcentaje era ya el 22% y en 2040 podría ser el 16%. A su vez, el peso de China en la economía mundial, de solo un 2% en 1980, ha crecido al 18% en 2016 y se proyecta un 30% para 2040.

Allison (2018: 13- 17) presenta un listado impresionante de algunos de los conocidos logros recientes de China, con la intención de alertar a sus compatriotas estadounidenses para que tomen en serio este de safío y cuestionar aquel “sentido común norteamericano” que ve como inevita­ble la guerra con China.

En efecto, para Allison (2018: 5- 6), la guerra no es inevitable, si bien es bastante más probable de lo que se supone. Según el récord histórico de la investigación de Harvard, esa probabilidad es alta, pero se incrementa cuando se sobreestima el riesgo o se adoptan actitudes populistas para lograr algunos puntos electorales más, pero que terminan complicando sobremanera el escenario global. Evitar esta trampa obliga a un esfuerzo especial de entendimiento y de cambio de actitud entre los líderes.

Es interesante mencionar que esta temática es conocida por las autori­dades chinas.140 Ello quiere decir que entienden la necesidad crucial de evitar la guerra con los Estados Unidos, de modo de no distraer recursos ni energías de la meta del desarrollo, la innovación y las tecnologías.

Con una rápida mirada a los logros chinos en economía y desarrollo, debería quedar clara la impresión de que estos logros obedecen a algo más que “la copia y el robo de tecnologías occidentales”, como se suele escuchar en fuentes interesadas de Occidente. En particular, sus logros en educación y formación de una masa crítica de recursos humanos ca­lificados en las ciencias del futuro hace poco creíble la caricatura que a veces se difunde acerca de la experiencia china.

Estos logros condicionan al conjunto de la economía mundial, en tan­to China es no solo el principal exportador e importador de bienes, sino que ha venido construyendo un vínculo cada vez más marcado con las economías en desarrollo exportadoras de commodities y empieza a jugar un rol clave en las finanzas y las inversiones internacionales (Rosales y Kuwayama, 2012). La reflexión respecto del nuevo rol de China en la economía mundial es cada vez más compartida en Asia. Lee Kuan Yew, el gran líder singapurense, habla de la necesidad de construir un nuevo balance de poder para las próximas décadas:

Los Estados Unidos no pueden detener el resurgimiento chino. Solo deben acostumbrarse a una China más grande, algo que puede ser una completa novedad para los Estados Unidos, dado que ningún otro país tuvo el tamaño suficiente para desafiar su posición. China podrá hacerlo en veinte o treinta años. El tamaño del desplazamiento del balance mundial que está provocando China es tal que el mundo deberá encontrar un nuevo balance en treinta o cuarenta años. No se puede hacer de cuenta que se trata de solo otro gran jugador. Es el jugador más grande en la historia del mundo (Lee, 2013: 42).141

Liu (2015:26) recoge estos argumentos y se apoya en la tesis de Modelski sobre “el ciclo de un siglo de hegemonía”, la que indica que, en los últimos quinientos años, aproximadamente cada cien años ha mutado el liderazgo global: Portugal en el siglo XVI; Holanda en el XVII; Gran Bretaña en los siglos XVIII y XIX y los Estados Unidos en el siglo XX.

El fin de cada orden es inevitable, pero el tiempo preciso y las moda­lidades de ese término no están escritos. La historia muestra que tales órdenes se resisten a despedirse y antes de hacerlo sufren un largo dete­rioro. El colapso súbito es la excepción y solo se explicaría por un agudo conflicto bélico.

Ese deterioro en el orden liberal occidental empieza a apreciarse en la actualidad en la difusión del autoritarismo en Filipinas, Turquía y Europa Oriental; del nacionalismo y del populismo en Europa Occidental y en el marcado descontento con la globalización en las economías industriali­zadas. Se aprecia también en la pérdida de relevancia de la OMC y en el bloqueo al accionar de la ONU, con un Consejo de Seguridad que ya no responde a la actual distribución del poder.

Dando cuenta de este desajuste entre el poder económico y tecnológi­co efectivo de los principales actores globales y la institucionalidad que pretende gobernar esa globalización, surge la escuela del power shift, an­clada en la creciente presencia de China y de Asia- Pacífico en los temas globales (Mahbubani, 2008). Desde esta óptica, los dos últimos siglos de liderazgo occidental constituirían “una aberración histórica” y, como tal, tendrían “un fin natural” (Mahbubani, 2018: 3- 4).

Cuadro 12.1. Cambios en el balance económico mundial: G7 versus E7 (% del PIB mundial, medido en PPP)

G7(a) E7(b)
1995 45% 23%
2015 31% 36%
2050 20% 50%

(a) G7= Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón, Reino Unido

y los Estados Unidos; (b) E7= Brasil, China, India, Indonesia, México, Rusia y Turquía (economías emergentes).

Fuente: PricewaterhouseCoopers (2017).

Para Mahbubani, pocos períodos en la historia de la humanidad han vis­to cambios tan drásticos y en plazos tan breves. Este cambio fundamental obedece justamente a que otras sociedades – las asiáticas, sobre todo– han adoptado las mejores prácticas occidentales, lograron reducciones dramáticas en la pobreza y una mejoría en los diversos indicadores de calidad de vida. Por supuesto, este monumental desplazamiento de poder es incómodo para los líderes y pensadores occidentales, dado que ade­más desafía muchas de sus convicciones sobre democracia y desarrollo.

Estamos frente a una gran paradoja, pues este cierre de brechas en­tre economías adelantadas y rezagadas, justamente por aplicar las me­jores prácticas occidentales, debería celebrarse como un triunfo de la civilización occidental, adecuando la gobernanza mundial a esta nueva realidad. Sin embargo, son los principales promotores de la globaliza­ción, los Estados Unidos y el Reino Unido, quienes de sean salirse de ella, acudiendo a prácticas proteccionistas o de fractura del multilateralismo que se fue conformando bajo su propia inspiración. El ideologismo de Occidente le está impidiendo adaptarse a esta nueva realidad y ello pue­de ser causa de turbulencias internacionales.

El fracaso de Occidente en hacer ajustes estratégicos de enverga­dura está causando muchos de los contratiempos que el mundo ha experimentado en los últimos tiempos. El mundo se volverá más inestable si Occidente no cambia su curso radicalmente […]. La era de la dominación occidental está terminando […]. Es inevitable que el mundo enfrente un futuro problemático si Occidente no puede abandonar sus impulsos intervencionistas, si se niega a reconocer su nueva posición o si decide aislarse y volverse proteccionista (Mahbubani, 2018: 75; 90-91).

Esta mirada no es solo asiática. Es compartida, por ejemplo, por Martin Wolf, editor económico del Financial Times, quien popularizó la expre­sión “la gran convergencia”. La divergencia entre un Occidente que cre­ce con lentitud y economías emergentes que lo hacen con mucha más rapidez facilita la convergencia de ingresos entre ambas. Este sería el fenómeno económico distintivo de estos tiempos:

Estamos viendo el reverso de la era de las economías divergen­tes que caracterizó a los siglos XIX y XX. En esa época, Europa Occidental y sus excolonias más exitosas lograron una ventaja económica enorme sobre el resto de la humanidad. Ahora eso se está revirtiendo más rápidamente de lo que emergió. Es inevitable y deseable (Wolf, 2011).

Para Wolf (2018c), la decisión por tomar debe ser drástica: Occidente
debería aceptar su declinación o enrolarse en una lucha inmoral y ruinosa para impedirlo. Desde luego, aceptar tal declinación tiene sus costos, y son elevados. Por de pronto, significa reformular la gobernanza de la globalización en los temas comerciales, financieros y políticos, reade­cuando las instituciones internacionales a la nueva realidad.

Occidente provee el 12% de la población mundial y es ese 12% el que controla las principales decisiones globales.142 El Consejo de Seguridad de la ONU tiene quince miembros, pero quienes toman en verdad las decisiones, con su poder de veto, son los cinco miembros permanentes (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia). Los tres países occidentales retienen el 60% de los asientos decisivos de la organización internacional más importante. Ese 12% de la población mundial tam­bién domina el FMI y el Banco Mundial y además esos países se permiten acordar entre ellos que la cabeza del FMI debe ser europea y la del Banco Mundial, estadounidense (Mahbubani, 2013: 119- 120). Si en algún mo­mento de la inmediata posguerra esto pudo ser justificado por el peso relativo de estas potencias en el PIB mundial, hace tiempo que ello dejó de ser cierto.

La competencia de modelos políticos 

Varios son los analistas que detectan en Occidente cierta fatiga ligada a los modelos democráticos, con creciente desarraigo de la población respecto de la representación política y un acrecentado temor a la glo­balización. A su vez, en Oriente, en particular en Asia- Pacífico, se apre­cia optimismo sobre el futuro, impresionantes mejorías en la calidad de vida y avances tecnológicos de magnitud, todo ello en contextos políticos alejados de los moldes occidentales (Berggruen y Gardels, 2012: 33- 39).

Para estos autores, una gobernanza inteligente para el siglo XXI debe­rá gestar una combinación equilibrada de meritocracia y democracia; de autoridad y libertades y de comunidad- individuo. Argumentan que sería conveniente ir construyendo aproximaciones híbridas entre el modelo occidental y lo que llaman “el mandarinato chino”, dado que ambos sis­temas muestran tanto fortalezas como debilidades.

Los autores parten de la base de que el buen gobierno requiere insti­tuciones competentes, líderes calificados y la búsqueda del bien común, equilibrando el trato de los temas de corto y de largo plazo. Indican que un gobierno inteligente para los tiempos actuales agregaría a los requisitos anteriores la transferencia de competencias, el estímulo a la participación y la capacidad de asegurar la legitimidad y el consenso en torno a las autoridades delegadas para ejercer el gobierno.

Con estos indicadores, examinan comparativamente el modelo occi­dental (en rigor, analizan el modelo estadounidense) y la experiencia china. Por cierto, esto requiere un esfuerzo de sinceridad intelectual para analizar las dos opciones desde similares ópticas, es decir, ambas en el plano teórico o ambas en sus praxis concretas. Es como hacerse trampa en el solitario el comparar, por ejemplo, el ideal democrático occidental con la práctica específica de las sociedades orientales, omi­tiendo las debilidades prácticas del modelo occidental y, por ende, de la brecha entre teoría y práctica.

En este sentido, el citado texto de Berggruen y Gardels (2012: 57- 74) cuestiona la validez del supuesto “una persona, un voto”, aludiendo al creciente peso del dinero en las campañas electorales norteamericanas y, se podría agregar ahora, la influencia de las fake news y el uso distorsio­nador de las redes sociales. De este modo, el voto libre e informado va cediendo espacio a una lógica del temor, azuzado con información falsa y reproducida ad nauseam en medios de comunicación funcionales al statu quo y al poder del dinero, y en las redes sociales, a través de bots.143 

Cuadro 12.2. Competencia de sistemas políticos

Democracia occidental Mandarinato chino
Fortalezas ·     Una persona, un voto

·     Libertades individuales

·     Estado de derecho

·     División de poderes

·     Mercados libres

·     Meritocracia

·     Visión de largo plazo

·     Rápida adaptación al cambio

·     Rápida toma de decisiones

·     Eficaz puesta en práctica de las decisiones

Debilidades ·     Ceguera de largo plazo

·     Privilegio excesivo del corto plazo

·     Sistema polarizado que frena y demora la toma de decisiones

·     Política capturada por intereses económicos

·     Los lobbies y la contribución

económica a campañas políticas

capturan el presupuesto y las

decisiones legislativas

·     Fallas para abordar cambios estratégicos

·     Insensibilidad distributiva

·     Capacidad limitada de autocorrección

·     Libertad individual subordinada a metas colectivas

·     Déficit de libertades individuales

·     Reducida participación ciudadana

·     Concentración de poderes

·     Dificultades en la autocorrección

Fuente: Elaboración del autor sobre la base de lecturas de Berggruen y Gardels (2012), Mahbubani (2018) y Fukuyama (2012).

El modelo occidental muestra sus fortalezas en el ámbito del derecho y las libertades: una persona, un voto; voto libre, secreto e informa­do; libertades individuales (de expresión, de asociación, de prensa), Estado de derecho que garantiza esas libertades; división de poderes y mercados libres. Esta notable invención humana también enfrenta limitaciones. Por de pronto, tiende a ser ciega respecto del largo plazo. Por ejemplo, con toda la evidencia científica acumulada en torno a las causas y consecuencias del cambio climático, el sistema es impotente para abordarlo. Las más que evidentes tensiones que ya plantea el cambio demográfico sobre los sistemas de pensiones tampoco pueden ser enfrentadas con eficacia. Reducir el peso de la deuda pública es urgente en los Estados Unidos; sin embargo, en la medida en que ello requiera elevar los ingresos tributa­rios o reducir gastos que benefician a los grupos de poder más influyen­tes, esa tarea se posterga indefinidamente, lo que aumenta la magnitud del costo que en algún momento habrá que asumir.

Parte importante de la explicación radica en que, por un lado, el siste­ma privilegia el corto plazo (la próxima elección y no la próxima generación) y, por otro, el sistema político tiende a ser capturado por los gran­des poderes económicos a través de lobbies diversos, por el peso de ellos en los medios de comunicación y por el financiamiento de las campañas políticas. En palabras de Berggruen y Gardels (2012: 64- 69), “grupos de presión bien organizados y con recursos han secuestrado el presupuesto y la legislación mediante lobby y contribuciones a campañas electorales”.

Si se piensa constantemente en la próxima elección, queda poco espa­cio político para:

  1. abordar tareas de largo plazo que suponen costos inmediatos, pero beneficios para administraciones futuras;
  2. de safíos que suponen limitar beneficios (reducir subsidios) o imponer costos (elevar impuestos) a los grupos más influyentes;
  3. llevar a cabo modificaciones de políticas que supongan transforma­ciones estructurales necesarias (por ejemplo, por razones distributi­vas, demográficas, tecnológicas o ambientales), pero que afectan el statu quo y, por ende, importantes intereses creados;
  4. corregir políticas ante errores evidentes o crisis que alteran drástica­mente el escenario económico.

El mandarinato chino tiene como principal virtud el privilegio del mé­rito, de acuerdo con la vieja tradición mandarina. En efecto, después de las reformas de Deng, la élite burocrática y la dirigencia del partido tienen títulos universitarios y posuniversitarios y llegan a posiciones en el poder central con experiencia de gobierno, luego de haber ejercido car­gos de gobierno municipal, local o regional y de haberse desempeñado con eficiencia. En este sentido, se trata de un sistema meritocrático, al cual no se llega o se asciende por elección de los ciudadanos, sino sobre la base de una buena gestión previa.

Al no enfrentar elecciones libres ni con multiplicidad de partidos, ni con alta frecuencia, la autoridad puede conceder más atención al largo plazo, lo que permite el desarrollo de una visión prospectiva nutrida con la opinión de expertos y decisiones que se toman sobre la base de esa información. En el mismo sentido, este sistema tiene mayor capacidad para adaptarse al cambio, reacciona ante él con rapidez, toma decisiones y las lleva a la práctica con premura. El viraje económico y político con las reformas de Deng en 1978 y la reorientación del modelo económico desde 2013 son expresiones de esa capacidad.

La mayor coordinación que permite el sistema de un solo partido y la cuasifusión entre partido y Estado hacen que la toma de decisiones pueda ser rápida, efectiva y sistémica, y abarque múltiples dimensiones. La iniciativa Made in China 2025 o “La franja y la ruta” son ejemplos de elevada coordinación interministerial e interagencial, muy difícil de con­cretar en nuestros sistemas democráticos y en los plazos en que China los viene implementando. En el caso occidental, el lobby del dinero penetra a los gobiernos y bien puede acontecer que diversos ministerios tengan opiniones muy diferentes sobre un mismo tema, lo que frena el accionar del gobierno y dilata la toma de decisiones.

Las debilidades del “mandarinato” radican en que las libertades indi­viduales tienen escaso margen y se subordinan a las metas colectivas; es un régimen de partido único; la participación en el diseño de esas metas colectivas es reducida; hay concentración de poderes y existen dificulta­des en la autocorrección del rumbo.144

Quizá con ingenuidad, quizá con intuición histórica, Berggruen y Gardels se preguntan por la posibilidad de ir hacia un híbrido que en­cuentre una ecuación virtuosa entre meritocracia y democracia (dando más espacio al mérito, a la transparencia y bloqueando la hoy gigantesca influencia del dinero en la política); entre autoridad y libertades (equili­brando derechos y deberes y dando más preeminencia a bienes públicos que privados) y entre comunidad e individuo (privilegiando bienes pú­blicos y redes de apoyo social).145 El debate queda abierto.

¿Autocracia con características chinas?

Ya hemos visto que por varios años primó una escuela de pensamiento que suponía que democracia y capitalismo iban necesariamente de la mano y que los divorcios entre ambos siempre eran de corta duración.

Hoy, el debate muestra menos certidumbres. Ya no se postula con tan­ta confianza que el crecimiento y la liberalización económica conducen de manera inexorable a la liberalización política, en tanto autores chinos y asiáticos cuestionan que la liberalización política a la manera occiden­tal sea la única opción disponible.

Yuen Yuen (2018:39) destaca las reformas políticas significativas que China realizó desde inicios de los años ochenta. Por cierto, no en el sen­tido de los valores occidentales de elecciones con un sistema multipar­tidario, libre expresión ni protección a derechos individuales, sino con reformas sustantivas de su burocracia, de modo de conseguir varios be­neficios que sí persigue la democracia, tales como rendición de cuentas, competencia y límites al poder. Yuen Yuen recuerda que en China no existe separación entre poder político y administración pública; por ende, el rol de la burocracia pú­blica es determinante en el sentido de la evolución económica y polí­tica. Hoy, el partido es comandado por Xi y el Estado es administrado por el primer ministro Li; ambos son parte del Comité Permanente del Politburó (de siete miembros) que dirige China. Esta jerarquía partido/ Estado se replica en los cinco niveles territoriales: central, provincial, condado, ciudad y municipio. En cada uno de estos niveles encontramos al encargado del partido y enseguida al de la administra­ción del Estado. Normalmente, quien conduce un municipio es el líder adjunto del partido y existe alta movilidad entre los cargos del partido y del Estado.

La administración pública china suma alrededor de 50 millones de funcionarios, excluyendo fuerzas armadas y empresas estatales. De esa suma, 2,5 millones de personas ocupan roles administrativos y el resto son servidores públicos que interactúan con la ciudadanía en los di­versos servicios. El 1% de este contingente de funcionarios – es decir, 500 000 personas– constituye la élite política que en verdad dirige el país. Esta élite lleva a cabo una tarea sustantiva, pues no solo se encarga de aplicar leyes y políticas, sino que también formula políticas, en el sentido de adecuar la normativa central a su implementación local y de experi­mentar con iniciativas locales, varias de la cuales han sido precursoras de posteriores reformas económicas.

La reforma política de Deng buscó transformar la burocracia – en par­ticular, la élite que mueve al partido y al Estado– en motor del crecimien­to económico. Luchando en contra de las consignas de la Revolución Cultural que privilegiaban el compromiso con la revolución y la extrac­ción de clase, Deng privilegió el mérito y, en particular, el conocimiento y las habilidades en la gestión. Como se examinó en capítulos previos, para conseguir esto tuvo que lidiar con la fuerte influencia maoísta que persistía en la dirigencia del partido, la que cuestionaba el retorno de la intelectualidad a labores directivas. Deng promovió de modo intenso los estudios y perfeccionamientos en el exterior, la interacción con expertos internacionales y la aplicación de las técnicas modernas de contabilidad, finanzas y administración. Sobre la base de la aplicación de estas técnicas, la élite partidaria estuvo en condiciones de establecer requisitos de desempeño, que empezaron a ser utilizados para evaluar la actuación de las autoridades de gobierno en todos los niveles territoriales. Para Yuen Yuen (2018: 41), esto permitió que el modelo político aportase rendición de cuentas y competencia por méritos en la conducción del Estado, a lo que agrega los límites al poder que el propio Deng se autoimpuso: liderazgo colectivo, límites al período del mandato y retiro obligatorio a una determinada edad en altos cargos.

Esto se complementaba a nivel de base con la estricta evaluación de desempeño, lo que, en opinión de Yuen Yuen, simulaba el ejercicio democrático. Esta evaluación, además, se simplificaba, en tanto la matriz de objetivos por cumplir en las localidades era bien limitada: privilegiar el crecimiento y la generación de ingresos y mantener la estabilidad política. La consigna no escrita pero evidente era “el máximo crecimiento posible que no afecte la estabilidad política”.

Fallas o resultados mediocres en crecimiento económico eran causa de mala evaluación; disturbios políticos, protestas callejeras o críticas a la autoridad eran penalizados con más fuerza aún. Por el contrario, altas tasas de crecimiento sin disturbios políticos eran el camino al ascenso en la jerarquía del partido.

Para implementar esta agenda, se reintrodujeron incentivos materiales (bonos de desempeño asociados al rendimiento financiero en municipios, ciudades y condados) y no materiales, tales como promociones y rankings de desempeño. De esta forma, los servidores públicos, a nivel de calle, se fueron habituando a una cultura de resultados. Los gobiernos locales y provinciales cuentan hoy con un grado de autonomía para generar recursos adicionales y para orientar parte de ellos a los estímulos a sus funcionarios.

La contraparte de estos logros es el montaje de un masivo proceso de corrupción al nivel de la élite, en tanto las autoridades centrales durante un largo tiempo fueron bastante laxas frente a este cáncer social y político. Incluso se teorizó al respecto, con el argumento de que la corrupción era un costo inevitable, asociado tanto al elevado ritmo de crecimiento como a la necesidad de generar compensaciones económicas suficientes para aquellos oficiales del partido y del Estado que no estaban comprometidos con las reformas. Se lo concebía, por tanto, como una especie de impuesto que era necesario pagar para acceder al nuevo modelo de crecimiento.

Sobre la base de lo anterior, Yuen (2018: 42) argumenta que, con un sistema de partido único, la “autocracia con características chinas” consiguió logros que persigue la democracia.

Cuadro 12.3. Logros de la autocracia con características chinas

Instrumentos Resultados
·   Rendición de cuentas

·   Meritocracia

·   Competencia

·   Límites al poder

 

·    Elevado crecimiento económico

·    Drástica reducción de la pobreza industrialización

·    Innovación y cambio tecnológico

·    Burocracia competitiva y orientada a resultados

·     Sensible y funcional al clima de negocios

 Fuente: Elaborado a partir de Yuen (2018).

La situación más reciente muestra cambios respecto de dicho escenario. En efecto, la agenda actual contiene no solo objetivos múltiples, sino además con efectos muchas veces contrapuestos. El mensaje para las autoridades territoriales es crecer, pero también hacerlo sin contaminar y preservando el medioambiente, mejorando la eficiencia energética y prefiriendo fuentes de energía renovables, ahorrando materiales, reduciendo el endeudamiento, mejorando los servicios de salud y educación, estimulando la innovación y optimizando el servicio público. Para muchos líderes locales esto equivale a la cuadratura del círculo, pues elevar la vara de las exigencias ambientales supone mayores costos iniciales, lo que afecta la inversión y el ritmo de crecimiento; reducir el endeudamiento influye en las inversiones; eliminar sobreproducción en sectores manufactureros claves genera desempleo y necesidades de financiamiento para recalificación de la mano de obra.

Como además la nueva agenda de Xi se enmarca en la lucha contra la corrupción a todos los niveles, todo ello tiende a paralizar la iniciativa de los líderes locales.

De allí que Yuen Yuen (2018: 44- 45) concluya que el momento actual de las reformas económicas chinas – que concede tanta relevancia a impulsar la innovación– requiera abrir más espacio a la sociedad civil para aprovechar el enorme potencial de una generación bien educada, cada vez más acomodada, con acceso a modernas tecnologías y que ya no desea ni podría emplearse totalmente en el sector estatal de la economía. Se requeriría, por tanto, más liberalización. Esto no significaría, sin embargo, elecciones con sistema multipartido, sino aprovechar los amplios espacios que aún tiene China para liberalizar su sistema político.

En opinión de este autor, lo que mostraría la experiencia china es que el mejor camino para avanzar en democracia es el de introducir reformas graduales que se inserten en la matriz de las tradiciones e instituciones existentes, construyendo el cambio político a partir de lo que está en marcha, antes que importando instituciones ajenas a la historia y la cultura chinas. Los años próximos podrán darnos pistas sobre la validez de estas apuestas.

NOTAS:

135 Dijo Pence: “Estamos modernizando nuestro arsenal nuclear, estamos desplegando y desarrollando aviones de combate y bombarderos de última tecnología, estamos construyendo una nueva generación de portaaviones y barcos, y estamos invirtiendo como nunca antes en nuestras Fuerzas Armadas. Esto incluye iniciar el proceso para construir la Fuerza Espacial de los Estados Unidos para asegurar nuestro dominio continuado en el espacio, y también autorizar una capacidad creciente en el ciberespacio para construir estrategias de disuasión contra nuestros adversarios” (Pence, 2018).

136 como reflejo de ello, la producción de robots chinos cayó 12% en 2018; la de automóviles eléctricos subió 15% (y no 24%, como en 2017), en tanto la de circuitos integrados se redujo en 2%.

137 Yan Xueton es profesor distinguido y decano del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Tsinghua. Por tratarse de una publicación en este respetado medio norteamericano, es razonable suponer que este artículo debe haber sido debatido y aprobado en los más altos niveles de la institucio­nalidad china. Es posible que en este artículo, escrito para una revista clave en las decisiones de política exterior estadounidense, se transmitan mensajes que no es posible expresar en los discursos de las altas autoridades.

138 Este libro fue publicado en 2015, antes de la elección de Trump y de su políti­ca abiertamente rupturista con China desde 2018. Con seguridad, este autor debe estar matizando estos comentarios.

139 Liu Mingfu, según referencia del libro de 2015, es profesor y comisario político de la Universidad Nacional de Defensa de China y exdirector del Instituto de Investigación del Ejército.

140 El expresidente de Chile Ricardo Lagos narraba que, en su primer encuentro con Jiang Zemin, el líder chino le mencionó que, para conseguir el “sueño chi­no”, su país debía evitar dos trampas: la de los ingresos medios (o la trampa latinoamericana, como acostumbran decir los chinos), y la de Tucídides.

141 “Si los Estados Unidos tratan de humillar a China y subyugarla, se asegurará un enemigo. Si, por el contrario, aceptan a China como un Estado grande, poderoso y en crecimiento, y le dan un asiento en la sala del consejo, China ocupará ese lugar por mucho tiempo. Por eso, si yo fuera norteamericano, hablaría bien de China, la reconocería como un gran poder, aplaudiría su regreso a la posición de respeto y restauración de su pasado glorioso y pro­pondría maneras específicas y concretas de trabajar juntos” ( Allison, 2018).

142 Considerando las tendencias a la concentración del ingreso y del poder en Occidente, muchas veces se afirma que, en rigor, es el 1% de la población quien controla las decisiones. Aplicando este rasero a la población global, sería apenas el diez milésimo de la población mundial quien tomaría las deci­siones principales sobre los destinos de la humanidad.

143 Programas informáticos que efectúan automáticamente millones de tareas repetitivas a través de internet, tareas que serían imposibles de lograr o de muy larga concreción por parte de personas y que se viralizan a través de las redes sociales.

144 Es cierto que Deng pudo corregir el modelo económico con éxito, pero también lo es que la concentración excesiva del poder en Mao condujo a de sastres en el Gran Salto Adelante y en la Revolución Cultural, y el sistema demoró varios años y demasiadas vidas en rectificar el rumbo.

145 Las aclaraciones entre paréntesis son mías. 

https://www.cepal.org/es/publicaciones/45114-sueno-chino-como-se-ve-china-si-misma-como-equivocamos-occidentales-al

8.20.-Grupo Empresarial Antioqueño (Parte 2): internacionalización y poder político – AURELIO SUÁREZ

Desde su creación, el GEA ha crecido más que ningún otro conglomerado financiero en Colombia. ¿Por qué?

La expansión del GEA

9 mar 2020.- En la primera parte de este artículo describí la historia del Grupo Empresarial Antioqueño (GEA) y cómo pasó de ser un “sindicato” regional a ser un conglomerado financiero.

En esta parte, mostraré cómo el Grupo Empresarial Antioqueño se expandió a lo largo de Colombia, llegó a los mercados internacionales y permeó el poder político en el país. Para ello, estudiaré los casos de las tres principales marcas del GEA –el Grupo Argos, el Grupo Nutresa y el Grupo Sura– y el caso del Grupo Bancolombia.

En 2013, las tres marcas-pilar del GEA ya se habían expandido en Colombia y controlaban una parte importante del mercado nacional:

  • El Grupo Nutresa, antes llamado Nacional de Chocolates, había comprado las empresas Doria, Comarica, Meals de Colombia y Rica Rondo;
  • Suramericana, que ya tenía el 19% del mercado nacional de seguros, había creado nuevas empresas en pensiones, salud, riesgos profesionales y finanzas especializadas;
  • Y Argos contaba con una participación del 51% en el sector de cementos,

Sin embargo, como lo afirman Julio Silva y Carolina Padilla, durante las últimas décadas estos tres grupos han tenido una “inequívoca orientación en el exterior”, que se ha materializado a través de la compra de activos internacionales.

En 2004, Nacional de Chocolates se había establecido en trece países de la región; Suramericana se había asentado en siete; y Argos tenía presencia en cuatro países.

Grupo Argos

Entre 2005 y 2014, este grupo invirtió 2.185 millones de dólares en negocios internacionales relacionados con cemento, clínker, plantas de concreto, camiones mezcladores, terminales férreos, puertos marítimos e infraestructura relacionada.

Hoy, Argos es el segundo proveedor más grande del sureste de Estados Unidos en este sector. Para diversificar el riesgo, el grupo también invirtió en varios países del Caribe; entre otras, controla la totalidad de una empresa cementera en Panamá; el 65% de la industria haitiana; el 70% de la industria en República Dominicana y otra firma en las Antillas.

Actualmente, está en quince países y tiene capacidad instalada para 23 millones de toneladas de cemento y 17,3 de concreto.

Pero Argos también incursionó en el mercado energético y portuario. En 2013, los ingresos de Argos provenían, en un 42% del cemento; en un 21% del sector energético; en un 32% del negocio inmobiliario; en un 3% de la minería y en un 2% de puertos.

Foto: Facebook Bancolombia Tal vez el componente más importante del GEA sea el Banco, Bancolombia.

Además, Argos tiene 103 empresas subordinadas: veinticinco en cemento; seis en puertos, dieciséis en energía y ocho concesiones en infraestructura, incluyendo a Odinsa y el aeropuerto El Dorado. De esas empresas, veintiséis se radican en Colombia y más de quince en sitios como Delaware (Estados Unidos), Islas Vírgenes Británicas, Antigua y más de diez en Panamá. Todos estos lugares son bien conocidos por su opaca información tributaria y fiscal.

Grupo Nutresa

El proceso de transnacionalización de Nutresa comenzó en 1995, cuando todavía se llamaba Nacional de Chocolates. Desde 1996 hasta 2011, Nutresa ha comprado quince compañías en el exterior, relacionadas con chocolates, café, galletas, cárnicos, pastas, derivados lácteos, nueces y golosinas.

En 2013, compró la compañía chilena Tresmontes Luchetti por 650 millones de dólares y la propia Nutresa en México, de donde tomó su nombre actual.

Hoy, su “región estratégica” abarca catorce países y 46 plantas procesadoras, treinta de ellas en Colombia, cinco en Centroamérica, dos en México, dos en Estados Unidos, tres en Chile y una en Malasia, entre las más destacadas. En 2018, Nutresa vendió más de nueve billones de pesos y tuvo utilidades por más de un billón.

Aunque el grupo cuenta con más de once mil socios, hay un entrelazamiento con los otros grupos del GEA: el grupo Sura tiene el 35,3% de las acciones; Argos, el 9,8%; fondos colombianos tiene el 17,6% y fondos extranjeros el 8,2%.

Grupo Sura

Inversiones Suramericana, el corazón del Grupo Sura, ha sido fundamental para consolidar el GEA, y hoy se identifica como un “holding con foco en servicios financieros”.

En efecto, entre sus inversiones están el 83,6% de Sura Asset Management, en áreas como “pensiones obligatorias, pensiones voluntarias, fondos de inversión, rentas vitalicias, seguros de vida, cesantías, asset management y negocios complementarios”. Es además el dueño del 81,1% de Suramericana, en “seguros generales, seguros de vida, riesgos laborales, planes obligatorios y complementarios de salud, instituciones prestadoras de salud y negocios complementarios” y del 46,1% del Grupo Bancolombia.

Sura controla un portafolio de fondos de pensiones en diez países de Latinoamérica. También tiene inversiones en emprendimientos tech y reporta otras 51 subsidiarias corporativas propias, en ahorros obligatorios y voluntarios, seguros, outsourcing y otros.

En la lógica del entrelazamiento, las acciones del grupo están divididas así: Grupo Nutresa tiene el 9% de Sura Inversiones; Grupo Argos el 22%; fondos de pensiones 22,5%; Cementos Argos casi el 5% y fondos de capital extranjero el 3%.

Foto: Facebook Grupo Sura Una de las empresas que pertenece al grupo empresarial antioqueño, el Grupo Sura.

Grupo Bancolombia

Bancolombia fue privatizado en 1994, cuando su patrimonio valía 26,7 millones de dólares y declaraba activos por 1.071 millones. Se expandió a Centroamérica y usó como plataforma principal a Panamá, país que aún no tiene convenio de información tributaria con Colombia y es un paraíso fiscal.

Bancolombia cuenta con 49 empresas subordinadas. En 2018 declaró activos por 156,2 billones de pesos y un patrimonio de 23,62 billones. Con una tasa de cambio promedio, eso equivale a unos 52.827 millones de dólares en activos, cincuenta veces más que lo que valía hace 35 años.

A su vez, el patrimonio de Bancolombia subió a 7.990 millones dólares, una valorización escandalosa de ¡trescientas veces! respecto de su valor en 1994. La rentabilidad sobre el patrimonio fue del 11,5%, es decir, cinco veces el alza del ingreso por habitante de Colombia.

Hoy en día, Bancolombia es el eje central del GEA. Sura acapara el 46,1% de sus acciones, aunque, cuando se totalizan las acciones ordinarias con las preferenciales, su participación se reduce al 24%; los fondos de pensiones colombianos alcanzan el 23,7%; accionistas internacionales el 23%; el programa ADR –un capital flotante global– el 20,8%, y otros accionistas locales el 8,2%.

Un crecimiento sin par

Hoy, la Superintendencia Financiera identifica al GEA como un “holding financiero del conglomerado financiero SURA-Bancolombia”.

Esa agrupación se encuentra entre los diez primeros lugares en el ranking financiero de América Latina de 2017, tanto por la capitalización de mercado como por sus activos. Además, se considera “líder en América Latina” en materia de pensiones, por la participación de Sura Asset Management.

Desde su creación, esta agrupación ha crecido como ninguna otra en el país. Su desarrollo extraordinario era casi imposible de imaginar en un principio. A continuación, se comparan los activos, las utilidades, el patrimonio y el número de empresas y de empleados del GEA entre 1985, cuando comenzó su proceso de consolidación, y 2018.

Datos comparados del GEA (1985-2018) en millones de dólares corrientes.

Fuente: 1985, Acosta y Londoño; 2018, Revista Semana, edición 1924, p. 204. 

Como se ve en el cuadro anterior, entre 1985 y 2018:

  • El número de empresas del GEA se multiplicó por siete;
  • El número de empleados se multiplicó por más de cuatro;
  • Los activos se multiplicaron por 47;
  • El patrimonio por 33 y las utilidades por más de catorce veces.

Internacionalización y poder político

¿Cuáles fueron las razones de estos resultados? ¿Por qué el GEA creció tan extraordinariamente desde el principio?

 Desde la apertura económica, el GEA se expandió a los mercados externos, en particular en América Latina y se alió con el capital extranjero financiero para endeudarse y apalancarse. Es decir, el GEA ha funcionado como un eslabón en la cadena global de operaciones especulativas de los inversores contemporáneos.

El GEA se tornó así en un vehículo intermediario de dichos capitales, lo cual también condujo a una concentración de la propiedad accionaria. En 2006, el presidente de Bancolombia, Jorge Londoño, lo expresó con las siguientes palabras: “hemos ampliado bastante nuestra red internacional, orientada fundamentalmente a la prestación de servicios financieros internacionales a nuestros clientes colombianos. Es un apoyo a la internacionalización del país”.

Pero es fundamental tener en cuenta otro factor: la influencia que ha tenido el GEA en la política económica colombiana. Acosta y Londoño lo definen como el “gobiernismo” de este grupo. Según Nicanor Restrepo, 51 presidentes de las grandes empresas antioqueñas han ocupado cargos destacados en la vida política y 81 han sido ministros. Es decir, el 10% de los ministros que hubo entre 1940 y 2004 fueron antioqueños.

Además, los gobiernos siempre han contado con los hábiles miembros del GEA que los han “rodeado” incluidos momentos de fuertes contradicciones nacionales como: durante el gobierno de Ernesto Samper, en la redacción de la Constitución de 1991 y la apertura económica e incluso durante el proceso de paz.

Así mismo, presidentes como Belisario Betancur, Álvaro Uribe e Iván Duque tienen lazos con Antioquia. Por eso, así como se ha dicho que el Grupo Aval es “un Estado dentro del Estado”, podría decirse que el GEA ha sido el Estado.

Todo lo anterior, sumado a un conjunto compartido de valores, políticas y estrategias organizacionales, ha hecho que el GEA sea hoy el más poderoso conglomerado financiero de Colombia y de los asociados principales del capital internacional.

* Analista, consultor en áreas públicas y privadas, columnista, catedrático universitario y panelista de la cadena Blu Radio. 

https://razonpublica.com/grupo-empresarial-antioqueno-parte-2-internacionalizacion-poder-politico/ 

  • 6.20.-Grupo Empresarial Antioqueño (Parte 1): ni tan sindicato, ni tan antioqueño – AURELIO SUÁREZ

La historia de uno de los grupos económicos más poderosos y de cómo pasó de ser un “sindicato” regional a un conglomerado internacional.

Una antigua “tradición”

2 mar 2020.- La historia del Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), antes llamado el Sindicato Antioqueño, se confunde con la historia de la economía en Colombia y en esa región.

De acuerdo con el historiador Víctor Álvarez Morales, desde 1777 existieron en Antioquia sociedades mineras, donde se agrupaban los inversionistas para compartir riesgos y sumar conocimientos y recursos.

Ese mismo sistema se repitió en el proceso de colonización desde fines del siglo XIX, con sociedades familiares y comerciales para ampliar la frontera agrícola, como también con sociedades bancarias antioqueñas. Desde entonces se creó pues una “tradición” de asociaciones o sociedades accionarias para emprender actividades económicas.

La industria antioqueña

Entre 1900 y 1920 aparecieron en Antioquia las primeras industrias de tejidos y textiles, calzado, gaseosas, fósforos, alimentos, tabaco y cervezas.

Veinte años después se fundó la Asociación Nacional de Industriales (ANDI), con 24 empresas, entre ellas, Coltejer, Fabricato, Noel, Pepalfa, Cervunión, Coltabaco, Nacional de Chocolates e Imusa.

En esa misma época surgieron otras asociaciones de compañías y accionistas, por ejemplo:

Nueve de los veintiún ministros de Hacienda entre 1950 y 1975 fueron antioqueños.

  • El Banco Industrial Colombiano, fundado por veintiún sociedades, de las cuales varias también fueron fundadoras de la ANDI;
  • La compañía de seguros Suramericana, producto de la unión de varias firmas y personalidades antioqueñas;
  • Y el Banco Comercial Antioqueño, que tuvo como origen el Banco Alemán-Antioqueño, fundado en 1919.

Además, apareció la seccional en Medellín de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco). Esta federación aportaría tanto a la importación de bienes primarios no producidos localmente, como a la distribución de los productos antioqueños en el mercado nacional.

Auge industrial y poder antioqueño (1950-1974)

Después de 1950, la economía Colombia entró en un periodo de auge industrial, como lo ha descrito distintos historiadores.

Entre 1950 y 1974, el empleo fabril se multiplicó por tres y llegó a cerca de medio millón de personas. De este período resaltan tres características:

  1. Más empleo fabril que artesanal, es decir, más gran industria;
  2. Más tecnología;
  3. Mayores unidades de capital por unidad de trabajo, y con un uso más eficiente.

Entonces, Antioquia abarcaba entre la quinta y la cuarta parte de toda la industria nacional. A su vez, la industria representaba la cuarta parte del PIB total del país.

Ese crecimiento industrial se vio acompañado de un cambio importante en la composición de lo producido: los bienes finales para el consumo, que en 1950 eran el 60 por ciento del total, veinticinco años después cubrían menos del 40 por ciento del producto industrial.

Y los bienes intermedios –los insumos elaborados para la fabricación de los de consumo– pasaron de ser la tercera parte a representar un 40 por ciento. Por su parte, los bienes de capital –maquinaria y equipo–, prácticamente inexistentes a mitad del siglo, para 1975 eran el 15 por ciento de la industria nacional.

Parte de ese auge se explica por la protección de la industria nacional. Pero también pueden identificarse otras causas:

  • La inversión del Estado a través del Instituto de Fomento Industrial (IFI);
  • La política de fomento y apoyo a las exportaciones mediante el famoso Plan Vallejo;
  • La creación y desarrollo del Grupo Andino;
  • Y la política cambiaria gradual, el conocido crawling peg, que mantendría la competitividad de las ventas externas del país.

En todo caso, la influencia antioqueña en la política económica de entonces no fue menor: nueve de los veintiún ministros de Hacienda entre 1950 y 1975 fueron antioqueños. En contraste, solo hubo tres ministros de Bogotá, dos del Valle del Cauca y el resto de otras seis regiones diferentes. Además, ocho de los nueve presidentes de la ANDI entre 1975 y 1994 fueron antioqueños.

Del Sindicato Antioqueño al GEA (1978-2002)

Los investigadores Nora Elena Acosta y Carlos Felipe Londoño afirman que las empresas antioqueñas prefirieron la forma de la sociedad anónima y tuvieron “una propiedad muy diseminada”.

Esa estructura fue atacada por grupos financieros que contaban con una gran liquidez. En 1968, Carlos Ardila Lülle se apoderó de Postobón a través de Gaseosas Lux y, una década después, de Coltejer y de la respectiva participación en Suramericana de Seguros.

Hoy, el GEA deriva el 77 por ciento de sus ingresos de actividades financieras

Ese mismo año, los grupos Grancolombiano y Santo Domingo “empezaron a adquirir importantes porcentajes de acciones de emblemáticas empresas antioqueñas como Nacional de Chocolates, Noel, Suramericana, Argos, Coltabaco, Fabricato, Cadenalco, Cine Colombia y Simesa, entre otras”.

Entonces, los empresarios antioqueños, dirigidos por Santiago Mejía Olarte y Ricardo Ángel Villa, escribieron una suerte de manifiesto. Allí afirmaron que la “sociedad anónima abierta [se ve] amenazada por procedimientos de grupos financieros audaces (…) con inversiones cuantiosas [y] el empleo de métodos no ortodoxos pero legales”. Al final, llamaron a cumplir con “la obligación de defender ese patrimonio”.

Para hacerlo, doce empresas antioqueñas se agruparon y empezaron a buscar formas para protegerse mutuamente. Esa agrupación se conoció como el Sindicato Antioqueño. De allí resultaron el “entrelazamiento” patrimonial y una “filosofía” común, que ya en 1985, cuando comienza la consolidación del Grupo Empresarial Antiqueño (GEA), se componía de 46 empresas. De ellas, seis eran de alimentos, diez de cementos-carbón, una de comercio, diez de seguros y finanzas, una de inversión y dieciocho de otros sectores.

Según Acosta y Londoño, el GEA se apoyaba sobre los sectores alimentario, de cemento-carbón, y el sector financiero y de seguros. Las cifras en 1985 se muestran en el Cuadro siguiente.

GEA. Datos financieros y laborales (1985)

A partir de 1985, el Grupo inicia “una expansión geográfica” nacional y empieza a ganar mercados mediante sucursales y filiales. El número de empresas en otros sectores, como la hotelería y el transporte, aumentó de dieciocho a veintinueve.

En 1990, el gobierno de César Gaviria emprendió la apertura económica. Por eso, en 1994 el GEA dio un viraje hacia el sector financiero y fusionó el Banco Industrial Colombiano (BIC), junto con el Grupo Gilinski, con el Banco de Colombia. Si en 1985 el sector de seguros y finanzas representaba el 24 por ciento de las utilidades del GEA, en 1995 ya significaba el 54 por ciento. Así se iba gestando la transformación de un conglomerado industrial en uno financiero.

Sin embargo, no todo el GEA estuvo de acuerdo con la apertura económica. Son bien conocidos los reparos iniciales de Darío Múnera, presidente de Coltabaco, quien puso en tela de juicio la capacidad de competencia de Colombia en ese escenario.

Pero, como lo señalan Acosta y Londoño, en la década de los noventa el GEA “traza estrategias para establecer operaciones en los países andinos, centroamericanos y del Caribe; se apoya en alianzas con el capital internacional sin renunciar al control estratégico de su propiedad, acude al mercado de capitales, tanto nacional como internacional, para apalancar sus recursos de inversión”.

Al final, pasada la crisis de fin de siglo, cuando su sector financiero perdió más de cien millones de dólares en 1999 y 2000, las cifras consolidadas del GEA mostraban crecimientos elevados, así:

Datos financieros y laborales (2000) 

Del Cuadro anterior se concluye que, en quince años, el GEA:

  • Triplicó el número de empresas;
  • Multiplicó más de siete veces sus activos y más de doce veces su patrimonio;
  • Sextuplicó los ingresos operacionales;
  • Cuadruplicó la utilidad neta;
  • Y triplicó el número de empleados.

Sin duda y pese a los quebrantos en diversos órdenes, el GEA fue un ganador de la apertura económica. Para lograrlo, cambió su estructura, estableció vínculos con el capital internacional y se transformó en un grupo financiero.

Todo lo anterior determinó el comportamiento del GEA en el siglo XXI, que los analistas han llamado el período de globalización del Grupo Antioqueño. La segunda entrega de este artículo se dedicará a analizar ese período.

Ni tan sindicato, ni tan antioqueño

Como se ve en el recuento anterior, las empresas antioqueñas tienen una larga tradición de asociatividad.

A lo largo del siglo XX, las élites industriales antioqueñas sumaron esfuerzos para proteger su participación en el mercado interno y mantener su relevancia en la economía nacional. De esos forcejeos con las industrias de otras regiones viene el distintivo de “sindicato”.

A pesar de opiniones divididas, el “sindicato” decidió acogerse a la apertura económica y, aun a costa de cambiar su carácter industrial, se convirtió en un grupo financiero, con poco o nada de sindicato. Así, el GEA se expandió a lo largo del país y de la región, dejó de ser un grupo exclusivamente regional y llegó a los mercados internacionales. Por eso, en poco tiempo dejó su impronta exclusivamente antioqueña y se volvió un grupo globalizado.

Hoy, el GEA deriva el 77 por ciento de sus ingresos de actividades financieras como banca, seguridad social, concesiones de infraestructura, mercados de capitales y de deuda, y energía.

Encuentre la segunda parte en nuestra próxima edición.

https://razonpublica.com/grupo-empresarial-antioqueno-parte-1-tan-sindicato-tan-antioqueno/ 

5.20.-simetrías municipales JORGE IVÁN GONZÁLEZ

El Dane publicó recientemente una índice de pobreza municipal con los datos del censo del 2018. Esta información es valiosa, comenzando porque tiene una cobertura amplia, ya que incluye a todos los municipios del país. Además, es un instrumento poderoso de política económica.

28 feb 2020.- Los componentes de este índice no son exactamente los mismos del índice de pobreza multidimensional que se publica regularmente. La diferencia se explica porque las preguntas del censo son más restringidas que las de las encuestas de calidad de vida con las que se estima el índice convencional. El IPM censal incluye 15 variables, que permiten tener un panorama comprehensivo de la calidad de vida del municipio.

Las dimensiones que cubren estas variables son amplias, y permiten tener una visión muy completa de las condiciones sociales y económicas del municipio. El índice de pobreza multidimensional abarca un espectro considerablemente más amplio que el de la pobreza monetaria.

Ahora que los municipios están haciendo sus planes de desarrollo, sería conveniente que la línea de base fueran las privaciones observadas en cada una de las variables.

El hecho de que las privaciones se puedan clasificar por dimensiones permite orientar las decisiones de política con enfoque sectorial. Al tener la incidencia de la pobreza en cada una de las variables, la administración pública puede orientar las decisiones de manera específica. Esta diferenciación permite focalizar la acción según las necesidades particulares.

Igualmente, permite diferenciar, según variable y dimensión, el margen de maniobra de cada uno de los niveles de gobierno (municipal, departamental y nacional). La capacidad de acción de los municipios es muy heterogénea, y depende de su tamaño y recursos. Frente algunas variables, como alfabetización, el municipio puede actuar con mayor celeridad que frente a otras variables como empleo informal, que dependen de condiciones más estructurales.

En el diseño de las políticas que se incluyan en los planes de desarrollo, el municipio debe establece prioridades en función del programa de gobierno de cada administración, y de sus posibilidades reales. No tiene mucho sentido, por ejemplo, que un municipio pequeño pretenda resolver las privaciones relacionadas con el trabajo informal, o con el empleo de larga duración.

Esta tarea desborda las capacidades de acción del municipio. La solución de este tipo de privación se tiene que realizar en coordinación con los gobiernos departamental y nacional. El tipo de privación determina las modalidades de coordinación entre las instancias gubernamentales.

Los datos de la pobreza municipal censal ponen en evidencia las profundas asimetrías que existen entre los municipios del país. Las brechas son significativas. Y estas enormes diferencias son una invitación a formular políticas nacionales que vayan mucho más allá de los promedios. Para algunos municipios los datos son escandalosos. La informalidad, por ejemplo, puede ser superior al 90%, o las coberturas de servicios públicos continúan siendo muy bajas.

Todos los municipios deberían utilizar en sus planes de desarrollo esta medida de pobreza multidimensional. Sería una excelente línea de base. Y por el lado del gobierno nacional, debería ser objeto de preocupación la inaceptable divergencia entre municipios. Y junto con las gobernaciones coordinar acciones con enfoque territorial.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/asimetrias-municipales-2970650 

 4.20.-Marx, Walras y Schumpeter –  HENRI DENIS 

No es una de las menores originalidades de Schumpeter la de expresar juicios extremadamente favorables sobre autores tan opuestos como Marx y Walras. En Capitalismo, socialismo y democracia (1942) escribió:

«La visión de Marx era justa. Podemos, pues, ir de su mano vinculando la transformación social específica que se desarrolla ante nuestros ojos con la evolución económica que es su motor inicial.»

9 jun 2013.- No menos elogioso es Schumpeter con Walras, de quien dice lo que sigue en su Historia del análisis económico (1954):

«Si el sistema walrasiano no puede ser, al final, más que un vasto programa de investigación, constituye, en cambio, a causa de su calidad intelectual, la base de casi todas las mejores obras de nuestro tiempo.»

No es posible tratar los textos antes citados como expresión de juicios episódicos. Nunca dejó Schumpeter de reconocer los vínculos de su propio pensamiento con el de Marx y el de Walras. Ya en su Teoría del desarrollo económico (1912) dejó dicho que su forma de entender el problema «sería más bien paralela a la de Marx»; y la exposición del marxismo  que constituye la primera parte de Capitalismo, socialismo y democracia, a despecho de su contenido crítico, revela página tras página la admiración que el autor profesa a su predecesor.

Y para hacerse una idea suficientemente precisa de la actitud de Schumpeter hacia Walras, bastaría observar que la Historia del análisis económico no consagra menos de 33 páginas (en la edición francesa) a la exposición de la teoría del equilibrio general. De ningún otro autor se ha dado tan pormenorizada cuenta, en punto a su contribución al progreso de la ciencia económica, en esta monumental obra.

La existencia de esta doble filiación de Schumpeter plantea un problema merecedor de solución. Me propongo mostrar que Schumpeter retomó el proyecto de Marx de construir una interpretación económica de la historia, pero, resultándole inaceptables las tesis de a economía política clásica abrazadas por Marx, quiere servirse de la economía política walrasiana para llevar a cabo la tarea que se había propuesto el autor de El Capital. Tendremos ocasión de ver que esa empresa paradójica ha sido perseguida con mucha continuidad, lo que desembocó en el estupefaciente juicio de 1943 sobre la superior eficacia de una economía integralmente planificada.

Se suele celebrar la obra de Schumpeter por su rara combinación de los métodos de la historia y de la sociología con los de la economía política pura. Pero no nos equivoquemos: Schumpeter es, antes que otra cosa, el discípulo de Böhm-Bawerk y de Wieser. Como observa con toda razón François Perroux en su prólogo a la traducción francesa de la Teoría del desarrollo económico, «Schumpeter no sólo se embarca en la abstracción con suma soltura, sino que se solaza en ella.»

La teoría económica neoclásica, de la que Schumpeter es adepto, ve la economía como un conjunto de actividades estrictamente individuales, la combinación de las cuales es estudiada sin apelar a la naturaleza social del ser humano. Esa visión individualista y mecanicista de la economía parece de todo punto asumida por Schumpeter, cuando presenta en la Teoría del desarrollo económico su particular concepción de la economía de mercado sin innovaciones, a la que llama «circuito»:

«Así pues, frente a los medios de producción y del proceso de producción, en nuestra hipótesis, no hay siquiera un director propiamente dicho. El director, en realidad, es el consumidor (…), el único factor activo es el afán de satisfacer las necesidades, y el trabajo, lo mismo que la tierra, no son sino instrumentos de ese afán.»

El estricto punto de vista de economista que parece querer adoptar nuestro autor nos sitúa muy lejos de Marx. Sin embargo, cuando habla de su predecesor, Schumpeter no deja de afanarse en mostrar que la aportación esencial de Marx es la que ha desarrollado en los tres volúmenes de El Capital, y que en esa obra Marx no va de filósofo. Para Schumpeter, quienes ven en la filosofía de Hegel la clave del sistema de Marx no pueden andar más errados:

«Yerran, en mi opinión, y no hacen justicia al valor científico de Marx. Es verdad: Marx se complacía con ciertas analogías formales constatables entre su argumentación y la de Hegel. Le gustaba confesar su hegelianismo y servirse de fraseología hegeliana. Eso es todo. En parte alguna traiciona Marx la ciencia positiva a favor de la metafísica.»

Constatada esa voluntad, repetidamente manifestada por Schumpeter, de tratar la obra de Marx exclusivamente como la obra de un economista, sorprende menos la doble admiración, por Marx y por Walras, que podemos encontrar en él.

Schumpeter admira en Marx la tentativa de fundar en la economía política una explicación de la historia. El autor de la Teoría del desarrollo económico no limita, en efecto, su investigación a la interpretación del mundo que tiene a la vista. Ha recibido la influencia de los economistas de la escuela histórica alemana y la de Max Weber. Quiere situar el capitalismo moderno en un proceso de despliegue evolutivo. Su originalidad, así pues, tiene que ver con el hecho de que considera posible poner la economía política pura como base de explicación de la historia, a la manera en que Marx construyó su sistema inspirándose en Ricardo.

La insuficiencia del marxismo, o eso cree saber, viene exclusivamente del hecho de que la economía política ricardiana resulta insatisfactoria, porque la teoría del valor-trabajo es errónea. Walras y Wieser han descubierto en la utilidad marginal la verdadera fuente del valor de los bienes. De lo que se trataría ahora es de hacer descansar la interpretación de la historia sobre el fundamento de la nueva economía política.

¿Pero qué relación podría guardar la teoría del equilibrio general con una explicación de las transformaciones de la sociedad? Diríase que Walras se preocupó muy poco de situar en la historia humana la economía sobre la que teorizaba, tendiendo a presentar esa economía como algo poco menos que intangible. Schumpeter no negaba, desde luego, el escaso interés por la historia de la economía política marginalista; pero pensaba que había que ampliar su horizonte y, en suma, realizar la síntesis entre la escuela histórica y la escuela de la economía política pura. Tomando plena consciencia de esta intención fundamental del economista austríaco es posible comprender la manera en que construye su propio sistema de pensamiento a partir de una oposición que establece entre el «circuito» y la «evolución».

La economía del «circuito» es, para Schumpeter, una economía sin empresario, sin capital, sin beneficio. Es, en suma, la economía walrasiana en la situación del equilibrio general, porque Walras declara que en, en esa situación, el beneficio es nulo, de modo que el empresario, obligado a vivir merced a los recursos que obtiene como asalariado o como capitalista, es prácticamente eliminado. Se está tentado hoy a pensar que un modelo así es poco adecuado para comprender la evolución real de la economía. Sin embargo, Schumpeter creyó que inspirándose en él podía encontrar el modo de corregir la teoría de Marx y poder justificar la visión marxista de la historia. En efecto: decir que no hay beneficios del capital en la situación de equilibrio general, o en el «circuito», es en cierto modo adherir al punto de vista de Marx, según el cual el capital en, en sí mismo, improductivo. Sin necesidad de utilizar la teoría de la plusvalía, que estaría malhadadamente fundada en la concepción del valor-trabajo, se podía entonces sostener que el capitalismo desaparecería, porque en un determinado momento desaparecerían las particulares circunstancias que engendraron los beneficios.

«Basta –escribe Schumpeter— considerar el objetivo analítico de Marx, para reconocer que no estaba en absoluto obligado a aceptar el combate en el terreno en el que más fácil resulta derrotarlo (…). En efecto, esa facilidad desaparece en cuanto la teoría del valor-trabajo deja para nosotros de representar otra cosa que una tesis relativa al funcionamiento de una economía estática en estado de equilibrio perfecto. Dado que Marx buscaba analizar, no un estado de equilibrio que, según él, la sociedad capitalista jamás podría alcanzar, sino, al contrario, un incesante proceso de transformación en la estructura económica, las críticas que se le hacen no pueden ser absolutamente decisivas. Aun si no pueden manifestarse en perfecto equilibrio, las plusvalías pueden, sin embargo, estar siempre presentes, porque el régimen no consiente nunca el establecimiento del equilibrio. Aun si tienden de continuo a desaparecer, esas plusvalías pueden, sin embargo, existir siempre, porque son incesantemente recreadas. Una defensa así no puede, desde luego, salvar ni la teoría de valor-trabajo –señaladamente, cuando se aplica a la propia mercancía trabajo—, ni la argumentación sobre la explotación tal como ha sido formulada por Marx. Pero nos permite interpretar más favorablemente su conclusión.»

La conclusión de que aquí se trata es la necesaria desaparición del modo de producir capitalista. Y Schumpeter sostiene que se puede defender esa conclusión fundándose en la idea de que no hay beneficios en la situación de equilibrio. La ambigüedad del pensamiento schumpeteriano resulta aquí particularmente manifiesta. El economista austriaco puede pasar por un defensor del liberalismo económico a causa de su teoría del empresario dinámico que, rompiendo el «circuito», empuja a la economía por la vía de la evolución y el desarrollo. Sin embargo, esa misma teoría del empresario dinámico es para él la base de una visión extremadamente pesimista del futuro de la economía de mercado. Basta, en efecto, plantearse la necesidad de la decadencia del espíritu de empresa, consecuencia de la burocratización de las tareas de dirección económica, para poder profetizar, él también, el fin próximo del capitalismo:

«Como la iniciativa capitalista –escribe—, por sus propios resultados, tiende a automatizar los progresos, concluiremos que tiende a hacerse a sí propia superflua: a estallar e pedazos bajo la presión de su propio éxito. La gigantesca unidad industrial perfectamente burocratizada no sólo elimina –expropiando a sus propietarios— las empresas de escala pequeña y mediana, sino que, al final, elimina igualmente al empresario y expropia a la burguesía en tanto que clase llamada a perder, por su propia dinámica, no sólo su ingreso, sino incluso –lo que es infinitamente más grave— su razón de ser.»

Discurriendo por esta vía, la reflexión schumpeteriana va muy lejos: nuestro autor sostiene que el socialismo triunfará, porque permitirá obtener una producción más abundante que la obtenida en régimen capitalista, sin necesidad de apelar al móvil del beneficio. Uno podría asombrarse de encontrar esta afirmación firmada por un discípulo de Walras. Sin embargo, hay que recordar que la teoría neoclásica de la economía conoció el mismo malhadado destino que la economía política ricardiana. Elaborada para defender la empresa privada,[1] la teoría marginalista no tardó en ser utilizada para la defensa del socialismo por parte de economistas tan deslumbrantes como Oskar Lange.

Una fracción de la escuela neoclásica llegó a sostener, en la primera mitad del siglo XX, que en una economía socialista se obtendrían resultados excelentes si se exigiera a los planificadores y a los directores de empresa aplicar las reglas de cálculo que, se argumentaba, eran aplicadas de manera harto imperfecta en las economías capitalistas: igualdad de oferta y demanda, igualdad de costes marginales de producción a precios de equilibrio, abaratamiento al mínimo nivel de los costes medios, etc… Esa idea es retomada en Capitalismo, socialismo y democracia. De aquí la resuelta afirmación de la superior eficiencia de una economía planificada:

«El consejo central –escribe Schumpeter— podría (y hasta cierto punto, debería) cumplir la función de difusor de informaciones y coordinador de decisiones: al menos al mismo nivel que una oficina de cártel que dispusiera de plenos poderes. La existencia de un cerebro central así reduciría inmensamente la cantidad de trabajo a realizar por parte de los cerebros intermedios de los gerentes, y la inteligencia que se precisa para hacer funcionar un sistema así sería harto menos grande que la que se necesita para pilotar una empresa de cierta importancia a través de las corrientes y los rompientes y rocallares de la economía capitalista.»

A partir del marginalismo, Schumpeter confluye, pues, con las conclusiones de Marx en punto a la mejor utilización de la fuerzas productivas por el socialismo. Y el economista austriaco comparte igualmente las ideas de Marx sobre la posibilidad de conciliar la planificación económica con la democracia política:

«La sociedad socialista –escribe— tendrá menos necesidad de contar con la disciplina autoritaria que nuestra sociedad de capitalismo rebosante de obstáculos.»

Aunque resulte estupefaciente, este elogio del socialismo no nos aleja de Walras tanto como podría parecer. Pues lo que está en la base tanto de los análisis de Schumpeter como de los de Lange es la concepción walrasiana de un máximo de satisfacción dimanante de la aplicación de leyes económicas de todo punto simples. La admiración por el juego del mercado así concebido lleva paradójicamente a ambos autores a adoptar una visión extremadamente optimista de los efectos de la planificación. Puesto que las leyes de la economía son simples, piensan, debería ser fácil hacer funcionar una economía socialista.

Con la intermediación de los economistas neoclásicos partidarios del «socialismo de mercado», Schumpeter confluye, pues, con Marx de manera bastante natural. Se puede, empero, observar que, en cierto sentido, se comporta así en tanto que heredero de toda la tradición de la economía política liberal, que tiende a minimizar el papel del Estado:

«La mejor fórmula –escribe— consiste en decir que el Estado, nacido de las vicisitudes y los compromisos entre los regímenes feudales y la burguesía, constituye una parte de las cenizas de las que nacerá el fénix socialista (…). Es verdad que el socialismo puede constituirse por un acto de Estado. Pero en mi opinión nada impide  decir que el Estado muere cumpliendo ese acto: como había indicado Marx y como Lenin ha repetido.»

Esa confluencia con Marx y con Lenin de un economista liberal resulta evidentemente asombrosa. Nos invita a reflexionar sobre el hecho de que la economía política liberal y el marxismo tienen un punto común de partida en el individualismo y el empirismo de la filosofía de la Ilustración. Y se puede concluir diciendo que la reflexión sobre la obra de Joseph Schumpeter terminará sin duda poniendo en cuestión los fundamentos sobre los que hasta ahora ha descansado la ciencia económica.

Bibliografía mencionada

Schumpeter (J), Theorie der wirtschaflichen Entwicklung, Leipzig, 1912.

Schumpeter (J), Capitalism, Socialism and Democracy, Nueva York, 1942.

Schumpeter (J), History of Economic Analysis, Nueva York, 1954.  (Traducción castellana de Manuel Sacristán: Historia del análisis económico, Barcelona, Ariel, 1970)

NOTA DE LA T.: [1] En realidad, los economistas neoclásicos «socialistas de mercado» mencionados por el autor no hicieron sino seguir la senda política del propio Leon Walras, que fue, aunque se haya olvidado de manera interesada, un socialista –cooperativista— convencido («je suis pas un economiste, je suis un socialiste» [p. 11ss.]), y cuyo «mercado de competición perfecta» era un mero constructo estático normativo (no descriptivo, ni menos dinámico-explicativo) que sólo funcionaba como tal luego de la nacionalización de la tierra y de la banca y merced a enérgicas y constantes intervenciones del Estado republicano-democrático para yugular las rentas monopólicas dimanantes de las economías de escala. (De aquí el inveterado rechazo de los ultraliberales marginalistas austríacos –à la Hayek— a todo lo que oliera a teoría económica neoclásica.) El uso liberal proempresarial de la teoría del equilibrio general vino con la falsificación de las posiciones originales de Walras que hizo luego su sucesor en la cátedra de Lausana, Wilfredo Pareto (nombrado senador vitalicio por Mussolini años después).

*Henri Denis es un historiador francés de las ideas económicas. Traducción para www.sinpermiso.info: Ventureta Vinyavella Fuente: Revue Interventions économiques, 1 noviembre 2012,

 http://www.sinpermiso.info/textos/marx-walras-y-schumpeter

 

3.20.-El enfoque de la regulación en Economía:una propuesta renovadora – PABLO BUSTELO

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2.20.-El Estado eunuco BERNARDO GARCÍA

El único que puede cambiar la distribución de ingresos es el Estado, porque si el hombre es un lobo para el hombre, por fuerza hay que implantar un Estado que lo gobierne. De lo contrario se corre el riesgo de que se maten a mordiscos y dentelladas.  Lo dijo el filósofo Thomas Hobbes a principios del siglo 17, cuando ya había cesado la edad media con sus feudos y señores de la guerra y terminada la feroz conquista ya se iniciaba el virreinato de la Nueva Granada.

Pero las tropelías y la esclavitud no cesó con la llegada del renacimiento y sus esplendorosos monarcas. Tampoco cedió la bestialidad con la revolución francesa, ni con los avances de la revolución industrial. Los siervos devinieron proletarios. Fue necesario que estallara una trágica crisis económica en 1.929, que se produjera la salvaje segunda guerra mundial con sus noventa millones de caídos y la revolución bolchevique amenazara con expandirse, para que el capitalismo occidental se reformara en serio: el Estado del bienestar.

Pero esa gran reforma, ni es automática, ni es homogénea, ni gozan siempre de un buen gobierno. Se dice entonces  que existen zonas en donde el Estado no hace presencia. Digamos que son la multinacional cocalera con su zonas de cultivo, sus redes de transporte y de distribución con sus paraísos fiscales de rescate financiero. Allí también hay Estados, con sus mandos, sus policías y sus leyes. De manera que cuando el Estado central colombiano se hace presente en zonas cocaleras, es el Estado dentro del Estado. Y si la OECE se mete con los paraísos sólo favorece la delación fiscal, pero no afecta el lavado de dinero porque está cubierto por el sagrado secreto bancario.

Entonces el Estado local se diluye, desaparece, se clandestiniza. O puede intentar enfrentarlo como lo hiciera Pablo Escobar.  De lo contrario,  allí donde debía reinar un poder absoluto y represivo, se convierte en un paraíso invisible que produce tanto dinero que es allí donde se generan las fortunas más nuevas y dinámicas.  Fortunas que al final sólo se entienden a través de intermediarios financieros con la élite exquisita de la gran banca internacional y sus paraísos fiscales.

El narcotráfico colombiano puede ser la primera causa de que la desigualdad social sea tan prominente. El negocio puede haber movido en promedio 1000 toneladas de cocaína al año (suplementado a veces por Perú y Bolivia) y repartido su mercado mayorista con bandas del triángulo centroamericano (Honduras, Salvador y Guatemala) y carteles mexicanos  y el mercado minorista con intermediarios norteamericanos y europeos. Toda una poderosa empresa multinacional. Entonces el valor bruto de sus ventas , precio Nueva York de us$70/ gramo, vale unos 70 mil millones de dólares. La producción y la comercialización de esa mercancía tiene una distribución de ingresos específica. Mal estudiada todavía pero que puede arrojar graves desequilibrios.

El producto Interno Bruto colombiano en 2017 es de us$ 309.200 mil millones, entonces la multinacional del narcotráfico sería el 22% del PIB. Simple proporción que marca una magnitud, pero sin mucho significado porque es una masa financiera con una distribución muy disparate e indescifrable porque muere en brazos del gran secreto bancario de los paraísos fiscales. Pero ese podría ser un primer archipiélago-

El sector cafetero podría estar en segundo lugar. Colombia exporta 10 millones de sacos de café de 60 kilos, es decir 12.000 millones de libras. Ese volumen  a us$1.50 la libra en Nueva York valdría un total de 18.000 millones de dólares. Los trabajadores del café, los caficultores y los comerciantes también tienen su distribución de ingresos. No es la peor de los islotes de nuestro archipiélago. Es quizá la mejor, aunque deje aún mucho que desear.

El producto Interno Bruto colombiano en 2017 es de us$ 309.200 mil millones, entonces la economía cafetera sería el 6% del PIB. Simple proporción; pero ya estamos en la isla central del archipiélago colombiano de buenos cristianos y hombres libres. Está organizado bajo la consigna civilizada de la división de poderes formulada por Locke y Montesquieu, y sellada por los padres de la patria. Sin embargo la distribución de ingresos no es simple.

La mitad de la población  industrial se distribuye entre capital y trabajo. Los sindicatos son la garantía de que no se abuse de la abundancia de hombres en  “mercado de trabajo” y capital escaso. Ese mercado debe cambiarse por monopolio bilateral que juegue a una racional relación de fuerzas. En ese archipiélago también existe una distribución de ingresos susceptible de reforma.

EL ESTADO DEL BIENESTAR

En contraste con las jauría de lobos de Thomas Hobbes, el contrato social promovido por Juan Jacobo Rousseau vino a concretarse con la figura de la Constitución. “La constitución del Estado es una obra de arte”, escribiría J.J. Rousseau y de ese arte de ocuparon con empeño las naciones salidas de la tremenda crisis económica de 1929 y de la feroz y dañina guerra mundial. Además bajo la amenaza de la revolución bolchevique que florecía en media Europa y un pedazo de Asia, en China.

En consecuencia, el Estado sí puede reformar la distribución de ingresos, pero a condición de que se hayan sufrido serios quebrantos económicos y serias amenazas de revuelta y expropiación.  Entre esos dolores de parto nació el Estado del Bienestar.  No cabe duda de que la aceptación de una economía mixta con empresas públicas y empresas privadas, la consagración de presupuestos sociales en educación, salud y vivienda subsidiada. Eso en materia fiscal.

El ejercicio libre y garantizado el sindicalismo de los trabajadores, liberó a la clase obrera de la coyunda de la ley de la oferta y la demanda. Allí, la abundancia de mano de obra versus el escaso capital le daba el brazo a perder. En cambio, el sano enfrentamiento entre un monopolio del capital que demanda y un monopolio sindical de trabajadores que ofrece, favorece una relación de fuerzas más justa. Auténtica reforma del capitalismo salvaje.

EL EJEMPLO DE SUECOS Y DANESES

En un debate electoral demócrata  a finales de 2015, un parlamentario subrayó que Dinamarca era el país modelo en equitativa distribución de ingresos. Pocos días después el nobel Paul Krugman acotó que más modelo era Suecia. Nuestro nobel estaba mal de noticias: “Suecia es el país de la OCDE en el que más ha crecido la desigualdad desde 1980”,  Según  el documento ‘Mind the Inequality  Gap’ del banco Morgan Stanley. Eso pese a su buen crecimiento per capita. “La diferencia entre el 10% de la población que tiene más ingresos y el 10% que tiene menos ha pasado de ser 4 veces mayor para los primeros en 1990, hasta 5,7 veces en 2007 y unas 6,3 veces en la actualidad».

Pero la historia es muy original. Se dice que son modelos asentados sobre el “Corporativismo democrático”. Nada que ver con el corporativismo fascista, ni nazi, en el que el gobierno maneja la economía a través de las corporaciones. Nada que ver tampoco con el corporativismo marxista que según José Stalin es de enfrentamiento de organizaciones de clase contra clase. Sí se trata de organizaciones sindicales de la clase trabajadora y organizaciones del capital.

En 1917 y bajo el empuje de la revolución rusa,  el Partido Socialdemócrata se transformó en la primera fuerza electoral de Suecia, nacido ya hacia finales del siglo XIX. La mayoría se resistió el ímpetu revolucionario ruso y bajo la influencia de la socialdemocracia alemana (programas  de Gotha y Erfurt) y sin abandonar la retórica marxista optaron por una praxis reformista arraigada en su propia tradición de compromisos y búsqueda del consenso propia de suecos, daneses y noruegos. Del temperamento nórdico, se dice, porque en este contexto, fue clave la voluntad de no atizar la turbulencia revolucionaria de la época de guerra, ni aprovechar la situación para poner en cuestión la existencia de la monarquía.

No obstante, el partido socialdemócrata seguía fiel a los preceptos marxistas de la lucha de clases, el objetivo estratégico de la socialización de los medios de producción, hasta que en 1924 obtiene el cuarenta por ciento de los votos. Cunde la alarma entre la población y para 1928 anuncian la elección cosaca en que los cosacos (socialistas) se toman a la nación sueca. Derrota electoral. El partido reacciona con un liderato duro y lanza el proyecto inclusivo para el país entero, el Folkhemmet (Hogar el pueblo) como metáfora de la propuesta del Estado de Bienestar. Per Albin Hansson es el máximo proponente y se consagra como primer ministro desde septiembre de 1932 y su muerte en octubre de 1946, es decir en tiempos de New Deal de Roseveelt.

En el congreso celebrado en marzo de 1932, abandona la idea de la abolición de la propiedad privada burguesa sobre los medios de producción para reemplazarla por la orientación del desarrollo económico por medio de diversos mecanismos de planificación e intervención estatal, ahora seriamente implantado en el gobierno. 

Es entonces cuando tiene curso formal el llamado “corporativismo democrático” con alianzas de clase. La primera se selló en mayo de 1933 con el campesinado y el segundo en diciembre de 1938 con la gran burguesía industrial sueca. Sindicatos y empresarios iniciaron su estrecha y responsable relación digamos de conducción. Así fue como Suecia se volvió una economía poderosa y capoteo con éxito la crisis del 29, aunque luego tuvo que prestar comercio y servicios ferroviarios a la Alemania nazi, instalada ya en Dinamarca y Noruega para asediar a Inglaterra.

Con la caída de la Unión Soviética, importante socio comercial, Suecia entra en crisis. El ascenso del neoliberalismo impulsado por la premier británica Margareth Tatcher y el presidente Donald Truman, el bloque de partidos de derecha sube al poder. Como es su costumbre, rebajan los impuestos, eliminan algunos servicios sociales y privatizan algunas empresas. El efecto no se hace esperar. Parece haber ganado la competitividad aligerando el Estado en favor de la economía privada. También el efecto hacia una menor equidad.

Algunos estudios afirman que además, «Los ingresos del capital han jugado un rol muy importante en Suecia. Este tipo de ingresos han estado cada año más y más concentrados, lo que explica un 13% de la desigualdad de rentas», afirma dicho informe. Si se observan datos de riqueza, en este caso es Credit Suisse la entidad que los proporciona, Suecia también aparece como uno de los países cada vez más desiguales.

 ESTADOS EUNUCOS

Hecha esta somera revisión, resta señalar que en los países en desarrollo la coexistencia de diversos modos de producción, es decir, de tecnología y organización empresarial, produce unos extremos de baja y alta productividad. No sólo la mitad de la fuerza de trabajo de estos países como Colombia se encuentra en empleos informales, sino que además la mayoría trabaja en oficios de baja productividad y escasos salarios. Sólo el desarrollo acelerado puede absorber esos sectores de muy bajos salarios.

No se trata solo del famoso dualismo rural-urbano puesto que en la ciudades el fenómeno puede ser proporcionalmente superior y más complejo en los oficios de rebusque. Es claro que son muy conocidas y notorias las políticas económicas de planeación indicativa, protección arancelaria puntual y temporal, capital semilla y proyección comercial diplomática, etc. También se conoce la experimentada tarea de los ministerios de comercio e industria tipo Japonés y coreano, en llave con los consorcios financieros. Todo eso y mucho más dejó de estar al orden del día, porque el Consenso de Washington resolvió que los Estados en economía serían eunucos.

Aunque resulte paradójico, los planteamientos de Berni Sanders y Donald Trump respecto al comercio internacional, han puesto en capilla el eunoquismo que tan felices hace a nuestros gobernantes y tan precarias a nuestras economías.

ESTADÍSTICAS

La estadística es la ciencia de los premedios. Por eso se excluyen los promedios espureos y no significativos, pero los hay útiles. Si se clasifica un contingente de población, de todos los sectores y regiones de un país, en grupos según su nivel de ingresos, tendremos una distribución estadística con un gran porcentaje con ingresos bajos, otro muy menor con ingresos medios y en fin, pequeño grupo de altos ingresos. Poniendo en la coordenada las escalas de ingresos y en la abscisa los volúmenes de población, tendremos la curva de Lorenz de donde se deduce el coeficiente de Gini.

Salvo el grado de disigualdad no se puede leer nada más. La política hacia la equidad de plantea entonces como la redistribución de una parte de los ingresos altos hacia los bajos ingresos y otra parte de ingresos altos y medios para servicios comunes. La transferencia morigera, pero no cura. Entonces recurrió a la Contabilidad Social, derivada de la Encuesta de Hogares, en que la población se clasifica dentro de 12 oficios profesionales y dentro de cada uno se hace el ejercicio Lorenz y Gini. Así se puede hacer una política más discriminada y eficiente. Pero la más revolucionaria, no cabe duda es la geográfica-profesional. Por islotes en el archipiélago

1.20.-Extra / 19 – Que todo cambie para que nada cambieBERNARDO GARCÍA

Rodrigo Uprimny en su nota sobre la movilización del 21N, puntualizó que un movimiento social sin gran tradición histórica resultó una formidable manifestación  popular, con múltiples motivos de sabor más político que gremial y con sus propios convocadores, pero sin liderato claro a esa desmesurada respuesta masiva. Magnitud, múltiples motivos y convocadores gremiales: coctel acertado de tres elementos para cambiarlo todo, sin que nada cambie. Arte es ese de los modernos príncipes del trópico, como con la paz se suman más muertos de indígenas, líderes sociales y excombatientes en paz.

Pero los fuertes olores a difunto no sólo vienen de Chile contra su régimen neoliberal de plomo pinocheto, sino también de Washington  en donde  Donald Trump ya tiene a la globalización en cuarto frío. En adelante se regresará a los razonables Tratados Binacionales de Comercio. No más TLC patrocinadores de asimetrías insostenibles. Pero ante el deceso en curso, es necesario puntualizar los cambios. Primero producción y empleo. Luego distribución de salarios e impuestos. Aunque claro que es la Junta Central del Paro quien tiene la palabra. Aquí sólo hago un repaso a la inversa de la manera como se asentó sin rudeza la pandemia neoliberal.

1.- No más desindustrialización y desempleo. Es necesario rescatar al antiguo Instituto de fomento industrial IFI para que identifique, construya y busque financiamiento con el sector privado para nuevas industrias. Luis Alberto Moreno desguazador del IFI, se ganó con ello un ministerio el gobierno del primer prócer neoliberal César Gaviria 1992 y luego se pisó para la gerencia del Banco Interamericano de Desarrollo BID. Ahora, candidato presidencial según dice el propio presidente Duque.  Además, los aranceles deben funcionar para neutralizar asimetrías y otras triquiñuelas agresivas.  Mientras tanto se debe intensificar el ensamble de autos importados, por ejemplo, con mano de obra colombiana, sin robots. Cabe la asesoría de Corea del Sur. Si se dispone de 10 billones para congraciarse con la industria, allí está el dinero pero para la creación de nuevas industrias.

2.- No más con el Proexport – Procolombia de señoritos y señoritas con afanes cocteleros, turismo y microempresas. Si Colombia quiere rescatar su lugar en las exportaciones debe dotar el instituto con comerciantes maduros y profesionales capaces de abrir mercados con eficiencia, y producir con el IFI proyectos serios capaces de competir en donde sólo habitan empresas rapaces. Cabe, por ejemplo, la asesoría de Japón. A medida que se renuncien los Tratados del Libre Comercio, hay que volver por los fueros de la Comunidad Andina de Naciones y su aduana externa común. Ojalá pudieran reintegrarse Chile y Venezuela.

3.- Hay que restablecer el Pacto Internacional del café, pero sólo entre países productores como Brasil, Vietnam, Colombia y otros menores. Es intolerable que nuestra insignia exportadora caiga bajo el peso de la superproducción. Petróleo, carbón y níquel no reintegran divisas al país. Están exentos. Sólo pagan una regalía y los impuestos normales. Esas exportaciones son una mentira estadística. Además, están pendientes los proyectos productivos del agro con el  Acuerdo para la paz.

4.- Si hay países hipercompetitivos, como China, a base de bajos salarios y moneda subvaluada, eso no significa que haya que rebajarse para competir. Esas metas son imposibles de alcanzar. Se debe revisar el régimen laboral, el de subsidios a pensiones y el régimen de salud. Esos temas pueden  ir a la mesa tripartita y al congreso. Los salarios deben ser razonables con el costo de la vida.

5.- Además de la planeación existente sobre el presupuesto nacional de gastos en consenso, debe restablecerse la planeación estratégica e indicativa para el sector privado productivo. El tope de la escala tributaria para los ciudadanos debe ser del 35% y el de las empresas del 25%. Sólo habrá exenciones de impuestos para nuevos exportadores de verdad y para las nuevas industrias nacientes.

Estos puntos pueden parecer muy economicistas, pero no hay que olvidar que el difunto neoliberal es pura política económica y que bien puede resucitar. Pero si no se va al grano, puede suceder que cambie todo y de todo y nada cambie. Hay que ir por la substancia. El resto viene por añadidura, dijo la esfinge. BG

  • 45.19.-La histórica intervención del banco central chileno no logra frenar la volatilidad del peso ROCÍO MONTES
  • En Chile se está gestando un gran cambio”. EntrevistaCARLOS RUIZ

La moneda local se recupera ligeramente frente al dólar, aunque sigue en máximos históricos

Protestas en Santiago de Chile el pasado 28 de noviembre. En vídeo, nuevos incidentes violentos durante las protestas en Chile. REUTERS / ATLAS

Un día después de que el banco central chileno anunciara una histórica intervención para contener la depreciación del peso, la moneda local ha sufrido este viernes una jornada de fuerte volatilidad. Los 20.000 millones de dólares que inyectó este jueves el organismo autónomo no han calmado los mercados, pero sí se ha producido cierta recuperación del peso frente al dólar. Si el jueves se alcanzó el récord de 828 pesos por billete verde, hoy cerró en 809. Durante la jornada la depreciación lo dejó por momentos en 797 con picos de hasta 826. Y fueron justamente los movimientos del peso frente al dólar los que hicieron que el Banco Central tomara la medidatos y debilitamientos de las instituciones», explicó este viernes el presidente del banco central, Mario Marcel.

El economista indicó que aspiran a reducir la volatilidad —de hecho, ha anunciado que inyectará 2.000 de los 20.000 millones de dólares entre el lunes y el viernes—, pero que las medidas del banco central no podrán influir en los orígenes de la incertidumbre: «Está claro que cuando observamos en la economía un grado creciente de incertidumbre que influye sobre ciertos mercados, particularmente aquellos que son más sensibles a la misma, como en este caso el mercado cambiario, por supuesto que nosotros podemos a través de medidas como esta reducir la volatilidad, contener algo de esa incertidumbre, pero no tenemos capacidad de incidir sobre los orígenes de la misma».

Para el ministro de Economía, Lucas Palacios, “el dólar sigue con volatilidad porque los mercados siguen muy especulativos respecto a la situación económica en nuestro país”. Sobre la inyección de 20.000 millones de dólares, indicó que es un monto “muy significativo, que corresponde más o menos a la mitad de las reservas internacionales que tiene el Banco Central”.

La depreciación de la moneda local ha ido en aumento desde el inicio de las manifestaciones el pasado 18 de octubre en Chile, que además de protestas pacíficas ha provocado altercados violentos en diferentes ciudades del país. Por el momento, no se vislumbra una salida clara al conflicto. Ni las medidas sociales, ni la posibilidad de cambiar la Constitución parecen suficientes para calmar a la calle y la crisis política ha contagiado ya a la economía ante los altos niveles de incertidumbre. Si el 18 de octubre el dólar se cambiaba a 712 pesos chilenos, a mediados de noviembre sobrepasó la barrera de los 800, marcando niveles inéditos.

La última vez que el organismo autónomo chileno había intervenido directamente en el mercado cambiario fue en 2011, sin embargo, se trata de la mayor operación de este tipo desde que en 1999 debutó en Chile el sistema de tipo de cambio flexible. La nueva e histórica inyección se aplicará a partir del próximo lunes y hasta el 29 de mayo. El organismo informará cada viernes del monto, los términos y las condiciones de las subastas.

Se adhiere a los criterios de Más información >https://elpais.com/economia/2019/11/29/actualidad/1575051725_353794.html?rel=str_articulo#1575220211431

45.19.-En Chile se está gestando un gran cambio”. Entrevista CARLOS RUIZ

Carlos Ruiz Encina es sociólogo, doctor en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Chile, y Presidente de la Fundación Nodo XXI, centro de pensamiento ligado al Frente Amplio (FA). En diálogo con Bárbara Schijman, Ruiz Encina explica por qué era previsible que la calle explotara como lo hizo, quiénes son los nuevos actores sociales en el marco de este «gran cambio histórico», y las agendas de corto y largo plazo. La mercantilización de la vida, la urgencia de evitar «las provocaciones de la derecha y aferrarse a la democracia», y su preocupación ante las masivas violaciones a los derechos humanos.

–El 18 de octubre último estalló la crisis política y social más profunda de las últimas décadas en Chile. ¿Sorprendió la magnitud de las manifestaciones que le siguieron o era previsible que en algún momento sucediera algo semejante?

–Sí y no a la vez. Por un lado, tengamos presente que anteriormente se dio una serie de manifestaciones con más de un millón de personas contra el sistema de pensiones, tuvimos el 8 de marzo más grande de todo América Latina, y la marcha del orgullo gay, que fue gigantesca. Hay un malestar que viene en crecimiento desde 2006, desde la marcha de los estudiantes en adelante. Por otro, hay cierta elite chilena conservadora que sí dice “fuimos sorprendidos”. En realidad, lo que sucede es que no han querido ver. Al mismo tiempo es cierto que se trata de una dimensión completamente nueva; esto no es la simple sumatoria de lo anterior. Se terminaron de articular ciertas demandas, como las demandas por la soberanía de las pensiones y las luchas por la soberanía y el control del agua, en contra de su privatización. Nuestra vida social cotidiana es de las más privatizadas, mientras el nivel de incertidumbre es enorme: la tasa de rotación de los empleos es altísima, la protección de servicios estatales es completamente inexistente, etc. Como decía un cartel por ahí: “no son treinta pesos, son treinta años”. Esto limpia todos los gobiernos para atrás. Los fondos del gasto social estatal se entregan a concesionarios privados que ofrecen estos servicios. Clínicas privadas, universidades privadas… Es el sistema neoliberal del voucher que terminó creando un capitalismo de servicio público. Este tipo de privatización en el resto de América Latina no existe. Todos conocen sobre privatizaciones de telefonías y líneas aéreas, pero no de servicios sociales. Es importante que esto se sepa para comprender por qué la gente explotó como lo hizo.

–En virtud de la envergadura de los acontecimientos, ¿puede considerarse un cambio de clivaje en Chile, en el sentido de un antes y un después en su historia?

–Chile no vuelve atrás. Hasta aquí fue el tiempo en que las reformas neoliberales gozaron de algún nivel de imposición por la fuerza, y que gozaban de cierta efectividad. En este momento la desobediencia civil ha rebasado todo ese tipo de marco y no hay vuelta atrás. En Chile se está gestando un gran cambio histórico. Y uno de los sujetos que empieza a tomar forma es una suerte de nuevo pueblo chileno, que no es el pueblo del siglo XX, no es el pueblo de los obreros industriales y de la clase media desarrollista; esos sectores fueron desmantelados por la transformación neoliberal. Este es el pueblo que engendró el neoliberalismo, y de alguna manera su propio engendro se empezó a poner de a pie. Si en este país fue donde nació el neoliberalismo es posible que sea también en este país donde primero se lo sepulte. Es claro que desde que se generó la transición a la democracia funcionaba mucho en Chile el temor a lo que se llamaba «la regresión autoritaria». De alguna manera eso contenía las protestas. El modelo económico de Pinochet no se modificó en la transición; se hizo una reforma del sistema político pero no del sistema económico. Al contrario, las privatizaciones se profundizaron. Esta cuestión está arrasando con moros y cristianos. Hoy en las marchas no hay banderas de ningún partido. Hay una sociedad que se quiere hacer ver, porque la política estuvo muy encerrada. La distancia entre política y sociedad es muy grande. La participación electoral ronda el 40%. Los segundos gobiernos de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera han tenido un respaldo de menos del 25% del total del electorado potencial. No hay grandes mayorías políticas. Y en ese gigantesco divorcio entre política y sociedad fue apareciendo todo esto. La última encuesta de la Universidad de Chile indica un respaldo del 83% de la población a la protesta. La gente explotó más allá de ser de izquierda o derecha. Hasta hay gente de acuerdo con Pinochet que hoy sale a protestar.

–¿Y esto por qué?

–Porque terminaron convirtiendo en mercancía cosas de nuestra reproducción de la vida cotidiana. La vejez es una mercancía en este momento. Entonces ya nadie sabe qué tipo de vejez va a tener. Te venden mucho acerca de nuevas clases medias, pero basta que alguien se enferme para que caiga tres o cuatro estratos. Tal grado de volatilidad genera en el individuo una gran crisis de incertidumbre.

–Estos nuevos modos de manifestación exigen nuevos modos de representación. ¿Qué debería revisar la izquierda para volver a ser la referente política de muchas de estas demandas?

–La izquierda tiene que dejar atrás algunas fórmulas del siglo XX. Hoy estamos lidiando, por un lado, con una demanda de derechos sociales universales, que implica poner más Estado en ciertos puntos; por otro, el mismo individuo está pidiendo una mayor autonomía individual. En este punto, la izquierda históricamente no ha sabido lidiar con las demandas de autonomía individual. Para decirlo bien autocríticamente, el precio a pagar por la igualdad en el siglo XX era sacrificar la libertad. Eso hoy no funciona; tenemos una sociedad distinta. Además, de alguna manera, el ciclo capitalista neoliberal en Chile cambió toda la estructura de clases. Ya no está la vieja clase obrera industrial -por eso es que no se ven sindicatos en las marchas, ni tampoco está la vieja clase media desarrollista, porque todo eso ha sido desmantelado y expulsado del Estado. Tenemos que hablarle a otro pueblo y a otro panorama social. El desafío de la izquierda es apropiarnos del presente, de esta nueva geografía social que está explotando con sus demandas, con sus nuevos factores culturales, y no seguir más bien en una especie de repliegue identitario en una cueva donde los que se reúnen son los convencidos de siempre. Hoy hay que salir a la calle. Necesitamos una nueva izquierda para un nuevo pueblo.

–En diversos sectores y países Chile gozaba de buena reputación económica internacional. De alguna manera, la protesta social desnudó la fuerte desigualdad social y le sacó el disfraz al «oasis» defendido por Piñera.

–La paradoja chilena, que confunde afuera, plantea lo siguiente: al mismo tiempo que disminuye la pobreza aumenta la desigualdad. Es cierto que disminuyó la pobreza y que ya no es la de niños sin zapatos. Pero creció la desigualdad en paralelo. Hay un sector que se apodera de todo ese crecimiento de una manera brutal. Y contra eso se está rebelando esta historia. La oposición que se crea entre este nuevo pueblo y esta nueva neo-oligarquización neoliberal es distinta al conflicto social que hayamos podido tener en el siglo XX. El «oasis» de Piñera es uno en el que está su casa y la de sus vecinos. Hay un nivel de mercantilización y privatización de la vida que, en nombre de la libertad que nos trajo el neoliberalismo, nos terminó robando la soberanía y el control de nuestras propias vidas. La Concertación no privatizó, pero concesionó. Los gobiernos de la Concertación fueron simplemente neoliberales. En Chile no existe nada público hace ya mucho tiempo. Y entonces, en esa distancia entre política y sociedad, la situación explota con estos niveles que han sido advertidos de inorganicidad política. Aquí es donde empieza a ocurrir algo interesante, que tiene que ver con la aparición de un enjambre de nuevas coordinadoras.

–¿Coordinadoras en tanto nuevos actores sociales?

–Diferentes a los viejos actores sociales. Me refiero a las coordinadoras de la soberanía del agua, de las pensiones, las distintas coordinadoras feministas, etc. Coordinadoras que responden a nuevos focos de conflicto propios de este siglo de expansión capitalista de fines del siglo XX. Chile es un laboratorio, por el nivel extremo al que han llegado estas cosas. Se empiezan a constituir nuevas formas de organización para responder a esas cuestiones. Se verá en qué medida madurarán o no como los grandes actores sociales de este período, pero es indiscutible que son quienes más efectividad tienen para llamar a las marchas. En cambio, las viejas centrales sindicales en este momento no movilizan a nadie. Lo que ocurre en las calles es impresionante. Chile ya despertó. Las versiones más lucidas del empresariado deberían darse cuenta de que si quieren paz social eso tiene un costo y tienen que meterse las manos en el bolsillo. En algunos sectores empresariales esa discusión está transcurriendo, pero todavía no hay una claridad con cómo enfrentar esta situación. El sistema de presiones que se expresa arriba de la figura presidencial es tremendo. Piñera pasó de decir que escuchó al pueblo a decir que estábamos en guerra.

–Se habla de 22 personas fallecidas, más de 2 mil heridos y 6 mil detenidos. ¿Hay registros de esto?

–Es muy preocupante. Recién ahora se están construyendo los registros de lo ocurrido. Tenemos una delicada situación con los derechos humanos. Las cifras que se manejan a este respecto son muy dispares e indeterminadas. Los casos más emblemáticos en el último tiempo son los de pérdida de visión; un alto número de jóvenes víctima de trauma ocular por el uso de balines disparados directamente a la cara. Hay una cosa conservadora contra la adolescencia que es brutal. Se habla también de violaciones masivas a muchachas jóvenes en cuarteles policiales y centros de detención. Lamentablemente la sociedad ha tenido que pagar un costo muy grande para empezar a sacarse de encima una Constitución que va para 40 años.

–Sobre este último punto, el jueves 14 se llegó a un acuerdo parlamentario para una nueva Constitución. ¿Cómo cree que seguirá todo a partir de este anuncio?

–Lo que queda claro es que el pueblo chileno no está pidiendo ser representado sino que está exigiendo participar. Por lo tanto, el tema de una nueva Constitución tiene que llevar a formas de participación muy relevantes. El cómo no es secundario. La oferta presidencial apunta más bien a una especie de reforma constitucional encerrada en el Parlamento. De modo que es muy difícil que así vayan a resolver los instintos de movilización popular. El gobierno continúa con una defensa cerrada del modelo socioeconómico, de las ventajas y privilegios que establece para una casta muy pequeña. Eso deja las cosas en muy mal pie para poder vislumbrar avances hacia cualquier acuerdo social mayor. Es necesario avanzar también en una agenda de corto plazo, más allá de una agenda de mediano plazo.

–¿Qué cuestiones debería atender cada una?

–Por un lado, hay una agenda de mediano plazo, que es sobre la que se está insistiendo y que tiene que ver en el fondo con deshacernos de la Constitución que nos heredó Pinochet. Transformar esa Constitución significa una discusión sobre cómo cambiar el modelo de desarrollo, el tipo de inversión extranjera, y cómo construir derechos sociales sobre ciertas cosas mercantilizadas de la vida, entre otros puntos. Pero una nueva Constitución no va a estar operando en el corto plazo; hay que avanzar pero sabiendo que es de mediano plazo. Y habrá que buscar los mecanismos participativos, en medio de la crisis de legitimidad de las instituciones políticas, que permitan dar garantías de modificar ese camino. Por otro lado se necesita una agenda corta, en la que se atiendan cuestiones muy concretas como la cuenta de la gente a fin de mes, los precios de los medicamentos, el acceso a los ahorros de los fondos de pensión… Porque en nombre de la libertad no nos dejan acceder a nuestros fondos de pensiones. Hay 37 mil enfermos terminales que no tienen acceso a sus fondos de pensiones de ahorro. Se trata de abrir un nuevo ciclo histórico, con un cambio de modelo de desarrollo, con una reforma al sistema de Estado y un cambio de régimen político. En torno a esa posibilidad de liderar un horizonte para ese ciclo histórico es donde van a tener que madurar ciertos liderazgos políticos. Ahí se va a probar realmente cuál empieza a ser la izquierda del siglo XXI.

–Con la aprobación de Piñera en un 13%, ¿cómo imagina los meses venideros del gobierno?

–Su situación es muy precaria. Un régimen político tan marcadamente presidencialista como el chileno está en este momento con una figura presidencial muy débil; el panorama es de un régimen presidencialista sin presidente. Algunos días atrás anunció la promulgación de más leyes represivas, con formas de detención mucho más arbitrarias de las que ya teníamos, un repliegue autoritario que no facilita llegar a un diálogo. De momento la situación es muy cerrada. Quedan no pocos intersticios para aventuras más autoritarias, sobre todo de sectores más de ultraderecha. No creo que pueda haber una hegemonía muy larga de ese tipo de aventuras, pero sí puede haber una situación de dos o tres semanas muy negras. De ahí que la protesta social tenga que ser muy responsable, porque tiene que entender que la única vía para resolver sus problemas, sus intereses sociales, es la democracia. Cierto empresariado no la está defendiendo y el presidente tampoco. Nosotros somos los que tenemos que evitar las provocaciones de la derecha y aferrarnos a la democracia.

–Señala que hoy la defensa de la democracia en Chile está en manos del pueblo. En paralelo, en la últimas horas se perpetró un golpe de Estado en Bolivia.

–De manera muy clara, hay que condenar cualquier aventura golpista. En América Latina sabemos a un precio muy alto lo que eso significa. La injerencia militar, y en particular esas oligarquías racistas que hay en Bolivia, son condenables de manera irrestricta. A esto añadiría, y lo haría como un reclamo a las fuerzas progresistas y de izquierda en general, que tenemos que reflexionar acerca de por qué pasan estas cuestiones. Una reflexión que no existió, por ejemplo, sobre lo sucedido en Nicaragua. Cómo se terminan desvirtuando ciertos procesos de transformación popular. En el caso boliviano hay un ensanchamiento y una mayor complejidad de la alianza social sobre la que se sostenía el proyecto de transformación que no fue adecuadamente incorporada en los últimos años en términos políticos y de participación. Por lo tanto ahí se produce también cierta dosis de resquebrajamiento de esa alianza social de sustento político, y esto lo aprovechan el militarismo, las oligarquías racistas y la que nunca falta en América Latina, la injerencia extranjera.

Carlos Ruiz Encina sociólogo, doctor en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Chile, y Presidente de la Fundación Nodo XXI, centro de pensamiento ligado al Frente Amplio (FA).

Fuente:https://www.pagina12.com.ar/231555-carlos-ruiz-encina-en-chile-se-esta-gestando-un-gran-cambio-?fbclid=IwAR1svbcXONHauwlDX8npfjqRHsOzRddcnT06MxLFr4Av00iOjfLxEHe37l0

44.19.-Amazonía y ciudadesJORGE IVÁN GONZÁLEZ

El Sínodo para la Amazonía advierte: “La selva amazónica es un “corazón biológico” para la tierra cada vez más amenazada. Se encuentra en una carrera desenfrenada a la muerte. Requiere cambios radicales con suma urgencia, en una nueva dirección que permita salvarla” (§ 2). Y entre los diversos asuntos que se tratan en el documento final se hace referencia al derecho “al disfrute equitativo de las ciudades dentro de los principios de sostenibilidad, democracia y justicia social” (§ 35).

Es loable que la Iglesia Católica llame la atención sobre la necesidad de conservar el planeta. La “casa común” (Encíclica Laudato Si’) tiene que ser protegida. El Sínodo introduce el “pecado ecológico”, y lo define como un daño que se le hace a las futuras generaciones, y que “se manifiesta en actos y hábitos de contaminación y destrucción de la armonía del ambiente” (§ 82).

Al mirar hacia la naturaleza la Iglesia trata de rescatar la inmanencia. Es un intento por salir del mundo platónico que exalta la virginidad, consagra el dolor y coloca la bienaventuranza definitiva en los cielos. El cambio de óptica es evidente. Ahora se comienza a reconocer que la vida y la felicidad están en la tierra, y sin la conservación del planeta no es posible disfrutar la existencia. Mientras que Bolsonaro dice que la Amazonía es del Brasil, el Sínodo afirma que es el “corazón biológico” del planeta. Es un llamado a la responsabilidad colectiva.

Aunque los cambios que se requieren son urgentes, no existe una institucionalidad planetaria que sea capaz de ordenar, controlar y sancionar. Este vacío de poder, junto a la falta de conciencia ecológica, se expresa en una alarmante deforestación. Mientras que se avanza en la búsqueda de una solución global, es importante que los habitantes de las ciudades entendamos la relevancia que tiene la Amazonía para el buen disfrute de la vida urbana.

La búsqueda de las condiciones que permitan que las ciudades sean sostenibles, como propone la Nueva Agenda Urbana (Hábitat III) obliga a que los habitantes de los centros urbanos se responsabilicen de la sostenibilidad de los ecosistemas.

Uno de los argumentos que más se repite para justificar la falta de acción frente al Amazonas es el económico. Una y otra vez se dice que no hay recursos. Este tipo de afirmación desconoce los vínculos estrechos que existen entre sostenibilidad y equidad. La única manera de garantizar la armonía con el planeta es redistribuyendo. Y, entonces, parte de la riqueza que han acumulado las sociedades urbanas tiene que destinarse a la protección ambiental. Los impuestos actuales son muy débiles, y los recursos obtenidos son insuficientes para responder con urgencia a las necesidades que impone el cambio climático, y la justicia intergeneracional. Se tienen que diseñar mecanismos que permitan que los recursos de las ciudades financien los grandes proyectos ambientales.

En Colombia estamos muy lejos del urbanismo sostenible. Las cuatro grandes ciudades deberían comenzar por financiar inversiones relacionadas, por ejemplo, con la conservación de la biodiversidad pacífica, la reforestación, la recuperación de las cuencas, la descontaminación de los ríos, etc. Y, obviamente, para ello se requieren mayores impuestos al suelo y al urbanismo. Aceptar esta realidad apenas sería dar un primer paso hacia la equidad intergeneracional.

– jorgeivangonzalez29@gmail.com

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/amazonia-y-ciudades-2935564

43.19.-El fracking puede quebrar a Ecopetrol – AURELIO SUÁREZ

La Comisión de Expertos sobre Fracking –de miembros con opiniones disímiles– dio dos años para fortalecer la capacidad institucional, generar información hidrogeológica y ecosistémica, identificar y compensar pasivos ambientales y gestionar la licencia social. Poco dijo sobre aspectos económicos porque asumió tácitamente el discurso oficial: “Que tendremos petróleo y gas por décadas”; “que regalías y el producido cambiarán el país” y que, de no hacerse, el dólar llegaría a “4.500 o 5.000 pesos”.

6 nov 2019.- El inventario mundial hecho por la Administración de Información de Energía (AIE) en 2015 sobre recursos en esquisto bituminoso registra 7.576 billones (miles de millones) de pies cúbicos de gas y 418.000 millones de barriles de petróleo. De estos, los de Colombia son secundarios: 54,7 billones de pies cúbicos, 0,72 por ciento del total en gas y 6.800 millones de barriles, 1,62 por ciento en crudo.

Igualmente, la AIE ha estimado el factor de éxito para la explotación de las tres cuencas localizadas en Colombia: en el Magdalena Medio es de 56 por ciento; en los Llanos, de 25 por ciento, y en la de Maracaibo, de 35 por ciento. Dicho factor –combinando eficiencia productiva con prospectiva potencial del área– es de 34 por ciento en promedio internacional. Esto es, las reservas reales se vuelven un tercio de los recursos enunciados.

Las cuentas se desinflan más al abordar la relación costo-beneficio económico del fracking. El referente es Estados Unidos, primer productor en dicha modalidad, que extrae 7 de 11,6 millones de barriles diarios (AIE), y en cuyas principales cuencas, Permian, Bakken y Eagle Ford, el punto de equilibrio para nuevos pozos está entre 48 y 54 dólares por barril (Fed-Dallas, 2019).

El Consejo de Estado debería considerar estos elementos, que, agregados a los ambientales y sociales, arrojarían, dentro de la economía ecológica, una contabilidad integral negativa

Que el precio se mantenga en dichos niveles es determinante para cuadrar el balance. Hay diversas teorías sobre cómo se establecen las cotizaciones de los bienes básicos, como la de Reinhart (2016), que las liga a ciclos recurrentes de auge y caída sincronizados con los flujos globales de capital; otras que las vinculan a la tasa de los bonos Fed o a factores indirectos (NBER, Alquist, 2018) y otras, a la especulación con los precios futuros, como fue entre 2004 y 2006, con un 10 por ciento de más o un porcentaje igual a la baja entre 2008 y 2009 (Fed San Luis, 2012). García (et al., nov. de 2018) concluye que “los precios no explican la extracción”, por lo cual la volatilidad, que en los últimos 70 años ha oscilado en un rango en dólares (ajustados por inflación) entre 2 y 140, es característica. El derrumbe de los precios en octubre de 2014, por ejemplo, causó que de 1.609 taladros en petróleo que había en Estados Unidos se cayera a 713 en octubre de 2019 (www.aogr.com).

Esto concuerda con 199 bancarrotas en los últimos cuatro años por 108.856 millones de dólares de firmas de petróleo y gas (Haynes-Boone) que incumplieron obligaciones bancarias de las que dependen, porque el fracking conlleva excesivos costos de capital al tener menor ciclo de vida y extraerse alrededor del 45 por ciento del pozo en apenas tres años. Tales erogaciones crecieron anualmente 11 por ciento (García, op. cit.) porque las compañías gastaron 1,8 dólar por cada uno de ingreso, ya que “el costo de extracción crece más que los precios de mercado” (García, op. cit.).

Por esto se afirma que “mientras el sector financiero asigne fondos, el negocio continuará”, pese a estar altamente subsidiado. De hecho, a 50 dólares por barril, se calcula que los subsidios aumentan la tasa interna de retorno ​​de los proyectos en Norteamérica entre 2 y 6 por ciento, y sin ellos no se aseguran desarrollos de volúmenes de petróleo en Permian, en Williston y el golfo de México. Se otorgan doce grandes subvenciones, entre deducciones, ingresos no constitutivos de renta e importes en seguros o transporte a cargo del Estado (SEI, 2017).

En el contexto global, el fracking en Colombia es accesorio en el mundo y en un mercado en el que, según el FMI (2019), “la demanda está llegando al pico máximo”; en pequeña escala, con costos marginales mayores, incluso más que en Estados Unidos, y en la explotación convencional, sujeto a la incertidumbre en los precios; con cargas financieras crecientes por la mayor intensidad en capital y con menores subsidios comparados.

Ante estas contingencias, es evidente el riesgo económico para Ecopetrol, no obstante sus crecientes ganancias, al embarcarse en un fracking con factibilidad aleatoria –en el que el capital financiero se lleva la parte del león– y elevar inevitablemente su punto de equilibrio, hoy en 32 dólares por barril. El Consejo de Estado debería considerar estos elementos, que, agregados a los ambientales y sociales, arrojarían, dentro de la economía ecológica, una contabilidad integral negativa.

https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/aurelio-suarez-montoya/el-fracking-puede-quebrar-a-ecopetrol-columna-de-aurelio-suarez-montoya-431134

42.19.-Basta de medias tintas con la fiscalidad empresarial    JOSEPH E. STIGLITZ

Hay un aspecto particularmente tóxico de la globalización que no recibió la atención que se merece: la elusión fiscal de las empresas

TOMÁS ONDARRA

La globalización se labró una mala reputación estos últimos años, y a menudo por buenas razones. Pero algunos críticos, en particular el presidente estadounidense Donald Trump, atribuyen mal las culpas, y urden una imagen falsa en la que Europa, China y los países en desarrollo embaucaron a los negociadores comerciales de Estados Unidos para que aceptaran malos acuerdos que causaron los problemas actuales de los estadounidenses. Es una afirmación absurda: al fin y al cabo, fue Estados Unidos (o mejor dicho, su sector corporativo) el que escribió las reglas de la globalización.

Dicho eso, hay un aspecto particularmente tóxico de la globalización que no recibió la atención que se merece: la elusión fiscal de las empresas. A las multinacionales les resulta muy fácil trasladar oficinas centrales y producción a cualquier jurisdicción que cobre los impuestos más bajos. Y en algunos casos, ni siquiera necesitan reubicar sus actividades comerciales, ya que les basta cambiar el modo de llevar el registro contable de sus ingresos.

Starbucks, por ejemplo, puede seguir expandiéndose en el Reino Unido y no pagar casi ningún impuesto británico porque, según dice, sus ganancias en ese país son mínimas. Pero si fuera cierto, entonces esa expansión no tendría sentido. ¿Por qué aumentar la presencia en un lugar donde no hay ganancias? Obviamente, beneficios hay, lo que pasa es que se transfieren desde el Reino Unido a jurisdicciones de baja tributación en la forma de derechos, comisiones de franquicia y otros gastos.

Esta forma de elusión fiscal se ha convertido en un arte que las empresas más hábiles (por ejemplo, Apple) dominan. Los costes de esas prácticas son enormes. Según el FMI, los Gobiernos pierden al menos 500.000 millones de dólares al año como resultado del traslado de base imponible corporativa al extranjero. Gabriel Zucman (Universidad de California-Berkeley) junto con otros coautores calculan que un 40% de las ganancias en el extranjero de las multinacionales estadounidenses se transfiere a paraísos fiscales.

En 2018, 70 de las 500 empresas más grandes (incluidas Amazon, Netflix y General Motors) no pagaron impuestos en Estados Unidos, pese a que en conjunto declararon ganancias (en todo el mundo) por unos 80.000 millones. Estas tendencias tienen un efecto devastador sobre la recaudación tributaria y provocan en la opinión pública una sensación de injusticia.

Desde la crisis de 2008, que dejó a muchos países en condiciones financieras terribles, hay una creciente demanda de que se reconsidere el régimen para la tributación de las multinacionales. Hay una iniciativa importante de la OCDE sobre erosión de la base imponible y traslado de ganancias (BEPS, por la sigla en inglés) que ya produjo beneficios significativos al frenar algunas de las peores prácticas, por ejemplo, las relacionadas con los préstamos de dinero entre filiales. Pero como muestran los datos, los esfuerzos actuales todavía son muy insuficientes.

Es evidente que necesitamos un impuesto mínimo global que ponga fin a la competencia impositiva entre países

El problema básico es que la iniciativa BEPS solo introduce parches en un statu quo que es fundamentalmente defectuoso e incorregible. Con el “sistema de precios de transferencia” generalmente usado, dos filiales de la misma multinacional pueden intercambiar bienes y servicios a través de las fronteras, y después, al momento de declarar ingresos y ganancias con fines impositivos, usar el principio de “independencia” (valoración at arm’s length), por el cual esos intercambios se contabilizan con el precio que hubieran tenido de haberse efectuado en un mercado competitivo.

Por razones obvias, este sistema nunca funcionó bien. ¿Cómo se le pone precio a un auto sin motor, o a un vestido sin botones? No hay precios “independientes” ni mercados competitivos a los que una empresa pueda hacer referencia. Y las cosas se complican todavía más en el creciente sector servicios: ¿cómo se le pone precio a un proceso de producción sin contar los servicios gerenciales provistos por la oficina central?

La capacidad de las multinacionales para aprovecharse de los precios de transferencia aumentó a la par que crecieron el comercio intraempresa, el intercambio de servicios en vez de bienes, la importancia de la propiedad intelectual y la habilidad misma de las empresas para explotar el sistema. Resultado: traslado transfronterizo de ganancias a gran escala y menor recaudación impositiva.

Es muy significativo que a las empresas estadounidenses no se les permita usar precios de transferencia para trasladar ganancias dentro de EE UU, ya que eso implicaría fijar precio a los bienes una y otra vez conforme estos cruzan las fronteras entre Estados. En vez de eso, las ganancias de las corporaciones estadounidenses se asignan a diferentes Estados según una fórmula que tiene en cuenta factores como la nómina de personal, las ventas y los activos de la empresa en cada uno de los Estados. Y como muestra la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional (de la que soy miembro) en su última declaración, esta es la única modalidad que funcionará a nivel mundial.

En tanto, la OCDE está próxima a publicar una propuesta importante que puede llevar el marco actual un poco en esa dirección [el organismo presentó su iniciativa la semana pasada, antes de la publicación de este artículo, y su principal propuesta es que las compañías tributen donde estén sus usuarios]. Pero si lo que se dice de su contenido es correcto, no será suficiente. De adoptarse, a la mayor parte de los ingresos de las corporaciones se les seguirá aplicando el sistema de precios de transferencia, con una fórmula para la asignación de un “remanente” (residual).

El argumento para esta división no está claro (como mucho, es la consagración del gradualismo por parte de la OCDE). Al fin y al cabo, las ganancias corporativas declaradas en casi todas las jurisdicciones ya incluyen deducciones por el coste del capital y los intereses. Estas deducciones son “remanentes” (ganancias puras) que surgen en forma conjunta de las actividades mundiales de las multinacionales. Por ejemplo, según la Ley de Rebaja de Impuestos y Empleo estadounidense de 2017, se puede deducir el coste total de los bienes de capital y una parte de los intereses, lo que permite una declaración total de ganancias muy inferior a la ganancia económica real.

En vista de la magnitud del problema, es evidente que necesitamos un impuesto mínimo global para poner fin a la competencia impositiva entre países (que solo beneficia a las corporaciones). No hay pruebas de que un nivel global de impuestos menor aumente la inversión (claro que si un país reduce sus impuestos en comparación con otro, puede “robarle” algo de inversión, pero esta estrategia de “empobrecer al vecino” no funciona en forma global). Hay que fijar un impuesto mínimo global en un nivel comparable con el promedio actual efectivo del impuesto de sociedades, que es alrededor del 25%. De lo contrario, las cuotas alícuotas mundiales del impuesto corporativo convergerán hacia el mínimo, y lo que se previó como una reforma para aumentar la tributación de las multinacionales tendrá el efecto exactamente contrario.

El mundo enfrenta diversas crisis (entre ellas el cambio climático, la desigualdad, la desaceleración del crecimiento y la obsolescencia de las infraestructuras) que no podrán resolverse a menos que los Gobiernos cuenten con recursos suficientes. Por desgracia, las propuestas actuales para la reforma de la tributación global son insuficientes. Hay que obligar a las multinacionales a hacer su parte.

Joseph E. Stiglitz es premio Nobel de Economía, profesor distinguido de la Universidad de Columbia y economista principal en el Roosevelt Institute. © Project Syndicate 1995–2019 Traduccción: Esteban Flamini  https://elpais.com/economia/2019/10/16/actualidad/1571245643_662152.html

41.19.-Piketty vuelve al ataqueBEETHOVEN HERRERA

El autor propone un cambio del régimen de propiedad para una redistribución de la riqueza. 

 ‘El Capital del siglo XXI’ de Thomas Piketty, que se concentraba en la desigualdad y concentración de la riqueza, fue traducido a 40 idiomas y se vendieron más de 2,5 millones de ejemplares.

En su nuevo libro ‘Capital e Ideología’, Piketty sostiene que “ha llegado el momento de salir de esta fase de hacer que la propiedad sea sagrada e ir más allá del capitalismo”.

27 oct 2019.- El libro anterior estaba enfocado en las economías occidentales y no abordaba las ideologías políticas que pretenden justificar la desigualdad, y el nuevo analiza la desigualdad extrema en sociedades esclavistas, la dominación en las sociedades coloniales, socialdemócratas, comunistas y postcomunistas.

Piketty sostiene que cada sociedad busca justificar sus desigualdades y produce ideologías orientadas a legitimar la desigualdad. En las sociedades contemporáneas se trata de un discurso de defensa de la propiedad, el emprendimiento y la meritocracia, pero la desigualdad moderna reposa sobre un discurso que sostiene que todos tienen las mismas oportunidades de acceder al mercado y a la propiedad.

Las sociedades antiguas reposaban sobre disparidades rígidas, arbitrarias y frecuentemente despóticas, pero el discurso propietarista y meritocrático, que ha conocido una primera ola de gloria en el siglo XIX y una reformulación radical tras la caída del comunismo soviético y el triunfo del híper-capitalismo, ahora aparece más frágil.

El discurso meritocrático pretende estigmatizar a los perdedores por falta de mérito, virtud y diligencia, pero esta culpabilización de los más pobres no existía en los regímenes inequitativos precedentes, que insistían en la complementariedad funcional entre diferentes grupos sociales, y la Primera Guerra Mundial destruyó la inequitativa mundialización comercial y financiera de la ‘Bella Época’ (1880-1914).

Pero si no se transforma el sistema actual por uno menos inequitativo, tanto entre países como dentro de los mismos, el populismo xenófobo con sus recientes éxitos electorales puede desencadenar un movimiento de destrucción de la mundialización híper-capitalista y digital de los años 1990-2020.

En conclusión Piketty plantea una reorganización, más no ruptura revolucionaria y concluye: “Trato de mostrar que en la historia ya hubo grandes cambios ideológicos. Todavía pensamos que la estructura de las desigualdades no cambiará, que las cosas son sólidas como una roca. Pero todas las ideologías terminan siendo reemplazadas por otros sistemas de organización de las relaciones sociales y la propiedad.

Pasará lo mismo con el régimen actual”. Piketty reafirma la necesidad de tener impuestos progresivos, llevando a que los grandes capitales paguen mayores tributos que los pequeños propietarios. También propone impuestos progresivos sobre el carbono, buscando que quienes más contaminen, tengan mayores pagos que financien una transición ecológica.

El autor propone un cambio del régimen de propiedad para una redistribución de la riqueza, pasando de un régimen privado a uno social, que implicaría un mayor poder de los trabajadores en las empresas y un menor poder de decisión de los grandes propietarios y propone un socialismo participativo para el siglo XXI, en la perspectiva de un nuevo horizonte igualitario a escala universal.

Beethoven Herrera Profesor de las U. Nacional y Externado beethovenhv@yahoo.com.
Con colaboración profesor Alexánder Tobón y John Jairo Rodríguez

https://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/piketty-vuelve-al-ataque-beethoven-herrera-534982

40.19-. LEY DE FINANCIAMIENTO 

LEY DE FINANCIAMIENTO.PDF

 

39.19.-Balanza comercial de Colombia sigue en rojo pese a menores importaciones

REDACCIÓN CONFIDENCIALCO

El déficit comercial de Colombia aumentó un 6,3% en junio a 760,9 millones de dólares, frente a igual mes del año pasado, a pesar una menor presión de las importaciones, revelaron el miércoles cifras del Departamento Nacional de Estadísticas (DANE).

No obstante, el desbalance comercial en junio fue inferior al que se reportó en mayo, de 817,1 millones de dólares.

El déficit en el sexto mes resultó de importaciones por 3.804,4 millones de dólares y exportaciones por 3.043,5 millones de dólares, precisó el DANE en un comunicado.

El valor de las compras externas realizadas por el país sudamericano bajó un 5,7% interanual en el sexto mes, mientras que el de las exportaciones se derrumbó un 8,7%.

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Las cifras respaldan las dudas que se ciernen sobre el ritmo de recuperación de la cuarta economía de América Latina, en momentos en que el Banco Central redujo sus proyecciones de expansión del Producto Interno Bruto (PIB) a un 3% para este año, más alineada con la visión del mercado, mientras el gobierno mantiene una meta de 3,6%.

El Banco Central proyectó a comienzos de agosto que el deterioro en los datos de comercio llevaría a que el déficit en la cuenta corriente de Colombia se dispare a un 4,4% del PIB en 2019, superior al 3,9% del PIB del año pasado, una de las mayores vulnerabilidades económicas del país.

En el primer semestre, el déficit comercial de Colombia acumuló una caída de 58,9% a 4.421,8 millones de dólares, en comparación con el mismo periodo de 2018.

El Banco Central resaltó que la incertidumbre que ha generado las políticas proteccionistas de Estados Unidos hacia China y otros países, ha comenzado a afectar los volúmenes de comercio mundial.

https://confidencialcolombia.com/lo-mas-confidencial/balanza-comercial-de-colombia-sigue-en-rojo-pese-a-menores-importaciones/2019/08/15/

38.19.-Donarle impuestos a los ricos, ¿es pecado o es un delito?BERNARDO GARCÍA

– No podría ser un pecado, diría el famoso profesor Arthur Laffer, porque en el evangelio se estipula que al que tiene se le dará más y al que tiene poco se le quitará.

– ´Profesor,  pero la parábola se refiere a bienes espirituales. Además su llamada “curva de Laffer”, se aplica sólo a los ricos: se les rebaja la tarifa de impuestos, con la seguridad de que el recaudo tributario correspondiente aumentará.

– Sí señor, así es. Esa curva está inspirada en la frecuencia con que los fenómenos  económicos, sociales e inclusive biológicos se comportan. Por ejemplo, los árboles y los humanos crecen primero muy lentamente como en una rampa, luego crecen en una veloz pendiente exponencial y al final dan una curva de fatiga del crecimiento y luego decaen. Claro que esa curiosa curva que se parece a una ese muy estirada, llamada logística, es una gráfica del crecimiento en función del tiempo. En cambio, la mía es del crecimiento de los ingresos fiscales en función de la tarifa impositiva.

– Entendido. Pero para que la rebaja en impuestos produzca más ingresos fiscales, se necesita saber en dónde se encuentra el punto de saturación, el punto en que la capacidad de tributar está prácticamente agotada y eso no es fácil.

– Esa es una tarea para los funcionarios de impuestos y presupuesto. No se puede saber por simple olfato y debe variar mucho de país a país y de tiempo en tiempo.

– Atendiendo a su sugerencia el presidente Reagan sorprendió a sus electores. Nadie creía en un milagro, pero el candidato Reagan prometió y cumplió; pero pasado un tiempo se vió que no funcionó. El economista Samuelson hizo el cálculo y la ley se quedó como una simple curva hipotética, pero sin verificación ni técnica, ni científica.

– Lo cierto es que Reagan logró un gran repunte en la inversión y en empleo sacando al país de la estanflación. ¿Le parece poco? Por eso la curva se volvió famosa.

– Pero no hubo  mayores ingresos tributarios. Fueron menores. El éxito de Reagan se debió al formidable déficit fiscal alimentado por su famosa “guerra de las galaxias” y un soberbio endeudamiento público nunca visto. Pero aunque en suma hizo una gran operación anticíclica de tipo keynesiano, mientras los militantes republicanos izaban la bandera de la rebaja de impuestos, que se convirtió en bandera del partido. Claro que si te rebajan los impuestos, hay que celebrarlo. Con el mismo resultado fallido, acaba de experimentar el presidente Trump y no por eso se celebra el repunte económico.

– ¿Decía usted que podría ser un delito?

. La rebaja de impuestos la justifican diciendo que no sola habrá mayores ingresos tributarios sino que los empresarios tendrán un margen mayor de ahorros para invertir, para mejorar los salarios de sus trabajadores, para dar más empleo.

– Tremendo error profesor. Sabe usted que las inversiones no son función del ahorro. Es el ahorro el que es función de las inversiones. Y estas son función de proyectos rentables y factibles. Pero la mayoría de los políticos y abogados creen lo contrario. Lástima tanta ignorancia porque entonces hacen regalos de impuestos a los ricos, que los vuelve más ricos, pagan mejores dividendos y compran sus propias acciones. Regalar así, a fondo perdido y como en piñata, sí es un delito de lesa patria.

– ¿Cómo así?

– En la Constitución colombiana, profesor, en el artículo 355 se prohíben taxativamente los auxilios y donaciones procedente del erario público. Claro que la Corte Constituyente ha aclarado que esa prohibición es relativa a la costumbre en el uso de los subsidios parlamentarios que se convirtieron en gajes del oficio electoral. Pero claro que advierte que deben ajustarse estrictamente a los deberes del Estado. Regalar impuestos a quienes compren maquinaria y equipo, por ejemplo, terminó subsidiando a empresas extrajeras mineras y petroleras que mueven mucho equipo y maquinaria. Esos gestos a mano abierta suelen ser operaciones políticas para que los empresarios coticen luego en las campañas electorales. Crimen de lesa patria como Agro ingreso seguro…

37.19.-Sobre la nueva era y sus consecuenciasCÉSAR FERRARI 

Hace poco menos de seis décadas (julio de 1963) se creó en Perú la primera institución académica de posgrado en administración en el mundo de habla hispana: la Escuela de Administración de Negocios para Graduados (ESAN), para formar gerentes a partir de ingenieros y abogados, principalmente. Nació en el marco de un convenio entre los gobiernos de Perú y Estados Unidos con la orientación y el apoyo de la Escuela de Administración de Negocios de la Universidad de Stanford, California.

2 oct 2019.- Pocos años antes, aparecieron en las universidades peruanas los primeros programas de administración de empresas para añadirse a las carreras tradicionales de ingeniería, derecho y medicina. En Colombia, los primeros programas de administración se establecieron en las décadas de los años 40 y 60.

Como es de suponer, todas esas escuelas y programas adhirieron a las teorías o prácticas vigentes para la gestión de las empresas: las clásicas, desarrolladas para acompañar la segunda revolución industrial por Frederick Taylor (taylorismo), vinculadas a la organización y división sistemática y racional del trabajo para optimizar su productividad; por Henry Ford (fordismo), relacionadas con la producción en serie y la línea de ensamblaje, y por Henry Fayol (fayolismo), sobre el proceso correcto de la administración (planear, organizar, dirigir, coordinar y controlar); así como las más modernas desarrolladas por Peter Drucker, sobre la gerencia moderna de las empresas, y por Michael Porter, sobre las opciones estratégicas de las empresas en función de sus recursos, estructura industrial y restricciones institucionales.

La educación superior respondía así a la necesidad de los tiempos generada por la estrategia de sustitución de importaciones que América Latina aplicaba con entusiasmo. Se necesitaba formar a los gerentes y administradores, pero también a los ingenieros, abogados y médicos como empleados dependientes, para hacerse cargo de las nuevas empresas manufactureras, así como de la modernización de las existentes y la gestión de las grandes empresas públicas que proliferaban para desarrollar los sectores considerados entonces como “estratégicos”.

La política y los presidentes “reformistas” eran parte del contexto: Eduardo Frei (1964-1970) en Chile, Fernando Belaúnde (1963-1968) en Perú, Alerto Lleras Camargo (1959-1962) y Guillermo León Valencia (1962-1968) en Colombia, Rómulo Betancourt (1959-1964) en Venezuela, para mencionar a algunos. Nacían también en América Latina la planeación económica y social, las propuestas de reforma agraria y para una más equitativa distribución del ingreso, consideradas por la Alianza para el Progreso, creada en 1961 por el presidente John F. Kennedy, como alternativa a la Revolución cubana de 1959.

Pero ese mundo está desapareciendo y cambiando aceleradamente en muchas dimensiones. Lo está haciendo, primero, en los países desarrollados, pero también en los países asiáticos de reciente industrialización, en particular China. Tarde o temprano los seguirá América Latina.

Las nuevas maneras de producir están incluyendo, cada vez más extensivamente: robotización, teletrabajo, cero inventarios (vigente desde hace décadas), control de la producción por computadores, impresión en tres dimensiones, producción con grandes economías de escala pero a la medida individual de cada demandante, comercialización, ventas y pagos a través de internet y de transferencias electrónicas. Lo que se traducirá en menos empleo dependiente y más autoempleo de alta productividad; más importante, el empleo dependiente será minoritario.

Los cambios incluyen también: 1) la emergencia de una nueva matriz energética basada en energías limpias y renovables, que además son de bajo costo y distribuidas geográficamente, desplazando a la basada en combustibles fósiles, de alto costo y concentrada; 2) lo que en Colombia y en los países dependientes de esos sectores dará paso a una nueva estructura productiva; 3) una nueva geopolítica multipolar, donde Estados Unidos no continuará siendo el líder hegemónico; 4) la preeminencia de los mercados asiáticos en un mundo globalizado, por su dimensión y por la capacidad de compra de su clase media que en 2030 representará 65% de la clase media mundial, según el Brookings Institution; 5) nuevas formas de comportamientos y relaciones sociales, mayoritariamente virtuales; y 6) nuevas maneras de participación política.

Las nuevas maneras de hacer las cosas se darán a través de nanotecnologías, biotecnologías, inteligencia artificial y supercomputadoras, y será extensivo el consumo de nuevos productos como, por ejemplo, carne de res sin reses a partir de crecimiento celular en fábricas totalmente robotizadas, con 99% menos espacio que el usado actualmente, con cero emisiones de gas metano y con costos de producción mínimos. Tampoco será extraño usar vehículos sin conductores y vivir en casas que respondan a comandos de voz.

Así, fordismo, taylorismo y fayolismo no tendrán aplicación y, muy probablemente, las teorías de gerencia moderna y opciones estratégicas de las empresas serán revisadas para adaptarse a las nuevas tecnologías, mercados, relaciones sociales, política y geopolítica. Mejor dicho, aunque habrá fábricas gigantescas para producir con grandes economías a escala, subcontratando gran parte de sus procesos productivos, para vender en todo el mundo, funcionarán casi sin trabajadores, con pocos gerentes altamente calificados, organizados en estructuras jerárquicas muy planas.

Más aún, si la inteligencia artificial, sus aplicaciones y los robots desarrollan las cuestiones rutinarias, repetitivas y programables, es entendible que los estudiantes busquen formarse en lo que los robots no puedan sustituir, como profesiones que requieren y emplean empatía, o las que desarrollan visiones y tareas complejas y estratégicas. A su vez, si el autoempleo será dominante, es predecible que los estudiantes no busquen estudiar carreras para contratarse como empleados dependientes; seguramente, buscarán formarse en lo que específicamente les interese, privilegiando así educaciones muy cortas, modulares, referidas a la aplicación de tecnologías avanzadas. Es decir, los cambios, tecnológicos, geopolíticos y otro, conducirán también a cambios en la educación. ¡Mejor prepararse!

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Nota Altereco: habría que esperar un poco para reevaluar esa alucinante tendencia tecnológica, para estimar si la expansión de las gigantes empresas transnacionales –ahora hospedadas en China- pueden corregir las formidables asimetrías creadas en el comercio internacional. Asimetrías que comprometen a las 7 potencias industriales. Empezando por los USA-China. No como antes, sólo a los países del Tercer Mundo.

36.19.-Sobre cómo podemos combatir la crisis climática: “Tenemos una sola oportunidad en este siglo”NAOMI KLEIN 

En este extracto de su último libro On Fire, la autora de No Logo analiza por qué el capitalismo y la política se han interpuesto en el camino para abordar la crisis climática.

Un viernes a mediados de marzo, salieron de las escuelas en pequeños riachuelos, burbujeando de emoción y desafiantes ante un acto de ausentismo escolar. Los pequeños arroyos desembocaban en grandes avenidas y bulevares, donde se combinaban con otros flujos de niños y adolescentes cantando y protestando. Pronto los riachuelos se convirtieron en ríos torrentosos: 100.000 cuerpos en Milán, 40.000 en París, 150.000 en Montreal. Los carteles se balanceaban por encima del océano humano: ¡NO HAY PLANETA B! NO QUEMEN NUESTRO FUTURO. ¡LA CASA ESTÁ ARDIENDO!

No hubo huelga estudiantil en Mozambique; el 15 de marzo, todo el país se preparaba para el impacto del ciclón Idai, una de las peores tormentas de la historia de África, que obligó a la gente a refugiarse en las copas de los árboles a medida que subían las aguas y que acabaría matando a más de 1.000 personas. Y luego, sólo seis semanas más tarde, cuando aún se estaban limpiando los escombros, Mozambique se vería afectado por el ciclón Kenneth; por desgracia, otra tormenta que batiría récords.

Dondequiera que vivan en el mundo, esta generación tiene algo en común: es la primera para la cual la crisis climática a escala planetaria no es una amenaza futura, sino una realidad vivida. Los océanos se están calentando un 40% más rápido de lo que las Naciones Unidas predijeron hace cinco años. Y un estudio exhaustivo sobre el estado del Ártico, publicado en abril de 2019 en Environmental Research Letters y dirigido por el renombrado glaciólogo Jason Box, descubrió que el hielo, en sus diversas formas, se está derritiendo tan rápidamente que el «sistema biofísico del Ártico tiende ahora claramente a alejarse de su estado del siglo XX y a pasar a un estado sin precedentes, con implicaciones no sólo en el interior sino también más allá del Ártico». En mayo de 2019, la Plataforma intergubernamental científico-normativa sobre biodiversidad y servicios de los ecosistemas de las Naciones Unidas publicó un informe sobre la alarmante pérdida de vida silvestre en todo el mundo, advirtiendo que un millón de especies de animales y plantas están en peligro de extinción. «La salud de los ecosistemas de los que dependemos nosotros y todas las demás especies se está deteriorando más rápidamente que nunca», dijo el presidente, Robert Watson. «Estamos erosionando las bases mismas de la economía, los medios de subsistencia, la seguridad alimentaria, la salud y la calidad de vida en todo el mundo. Hemos perdido tiempo. Debemos actuar ahora.»

Han pasado más de tres décadas desde que los gobiernos y los científicos comenzaron a reunirse oficialmente para discutir acerca de la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para evitar los peligros de la destrucción climática. A lo largo de esos años, hemos escuchado innumerables llamamientos a la acción que involucraban a «los hijos», «los nietos» y «las generaciones venideras». Sin embargo, las emisiones mundiales de CO2 han aumentado en más de un 40% y siguen haciéndolo. El planeta se ha calentado alrededor de 1ºC desde que empezamos a quemar carbón a escala industrial y existe el riesgo de que las temperaturas aumenten hasta cuatro veces esa cantidad antes de que finalice este siglo; la última vez que hubo tanto CO2 en la atmósfera, los humanos no existían.

¿Qué decir de esos hijos y nietos y generaciones venideras que fueron invocados tan promiscuamente? Ya no son meros dispositivos retóricos. Ahora están hablando (y gritando, y golpeando) por ellos mismos. A diferencia de tantos adultos en posiciones de autoridad, aún no han sido entrenados para enmascarar lo que está en juego en nuestros tiempos con el lenguaje de la burocracia y la complejidad. Comprenden que están luchando por el derecho fundamental de vivir vidas plenas – vidas en las que no están, como dice Alexandria Villaseñor, de 13 años, «huyendo del desastre».

Ese día de marzo de 2019, los organizadores estimaron que hubo cerca de 2.100 huelgas climáticas juveniles en 125 países, con la participación de 1,6 millones de jóvenes. Este es un gran logro para un movimiento que comenzó ocho meses antes, cuando una adolescente en solitario decidió declararse en huelga en su escuela en Estocolmo, Suecia: Greta Thunberg.

La ola de movilización juvenil que estalló en marzo de 2019 no es sólo el resultado de una niña y su manera única de ver el mundo, por extraordinaria que sea. Thunberg explica siempre que se inspiró en otro grupo de adolescentes que se levantaron en contra de otro tipo de fracaso en la protección de su futuro: los estudiantes de Parkland, Florida, que encabezaron una ola nacional de huelgas estudiantiles para exigir controles estrictos en la tenencia de armas de fuego después de que 17 personas fueran asesinadas en su escuela en febrero de 2018.

Thunberg tampoco es la primera persona con la tremenda claridad moral para gritar «¡Fuego!” Estas voces han surgido en múltiples ocasiones en las últimas décadas; de hecho, es algo así como un ritual en las cumbres anuales de las Naciones Unidas sobre el cambio climático. Pero tal vez porque estas voces pertenecían a personas de las Filipinas, las Islas Marshall y el sur de Sudán, esas clarinadas de alarma fueron historias de un día, si es que llegaron a serlo siquiera. Thunberg también se apresura en señalar que las huelgas climáticas en sí mismas fueron el trabajo de miles de líderes estudiantiles de diverso cuño, sus profesores y organizaciones que les apoyaron, muchas de las cuales llevaban años alarmando de la catástrofe climática.

Durante una década y media, desde que informé desde Nueva Orleáns con agua hasta la cintura después del huracán Katrina, he estado tratando de averiguar qué es lo que está interfiriendo con el instinto básico de supervivencia de la humanidad – por qué muchos de nosotros no estamos actuando como si nuestra casa estuviera en llamas cuando claramente lo está. He escrito libros, hecho películas, dado innumerables charlas y cofundado una organización (The Leap) dedicada, de una manera u otra, a explorar esta cuestión y a intentar adecuar nuestra respuesta colectiva con la magnitud de la crisis climática.

Desde el principio tuve claro que las teorías dominantes sobre cómo habíamos llegado al borde del abismo eran totalmente insuficientes. Se dijo que no actuábamos porque los políticos estaban atrapados en ciclos electorales cortoplacistas, o porque el cambio climático parecía muy lejano, o porque detenerlo era demasiado caro, o porque las tecnologías no contaminantes aún no estaban suficientemente desarrolladas. Había algo de verdad en todas esas explicaciones, pero también se estaban volviendo marcadamente más limitadas con el tiempo. La crisis no estaba lejos; estaba golpeando nuestras puertas. El precio de los paneles solares ha caído en picado y ahora compite con el de los combustibles fósiles. La tecnología limpia y las energías renovables crean muchos más empleos que el carbón, el petróleo y el gas. En cuanto a los costos supuestamente prohibitivos, se han movilizado billones para guerras interminables, rescates bancarios y subsidios a los combustibles fósiles, en los mismos años en que las arcas han estado prácticamente vacías para la transición climática. Tenía que haber algo más.

Es por ello por lo que, a lo largo de los años, me he propuesto investigar un conjunto diferente de barreras -algunas económicas, otras ideológicas, pero otras relacionadas con las profundidades de los relatos sobre el derecho de cierta gente a dominar la tierra y las personas que viven más cerca de ella, relatos que sustentan la cultura occidental contemporánea. Y he investigado el tipo de respuestas que podrían tener éxito en derribar esas narrativas, ideologías e intereses económicos, respuestas que tejen crisis aparentemente dispares (económicas, sociales, ecológicas y democráticas) en una misma historia común de transformación civilizatoria. Hoy en día, esta clase de planteamientos audaces son cada vez más amparados por la bandera del Green New Deal.

Porque, por muy profunda que sea nuestra crisis, algo igualmente profundo está cambiando, y con una velocidad que me sobresalta. Los movimientos sociales se levantan para declarar, desde abajo, una emergencia popular. Además del incendio de las huelgas estudiantiles, hemos visto el surgimiento de Extinction Rebellion, que desencadenó una ola de acción directa no violenta y desobediencia civil, incluyendo el cierre masivo de grandes partes del centro de Londres. A pocos días de sus acciones más dramáticas en abril de 2019, Gales y Escocia declararon el estado de «emergencia climática», y el parlamento británico, bajo la presión de los partidos de la oposición, hizo lo propio con celeridad.

La humanidad tiene una sola oportunidad en este siglo para arreglar un modelo económico que está fallando a la mayoría de la gente en múltiples frentes.

En Estados Unidos, hemos visto el meteórico ascenso del Sunrise Movement, que irrumpió en la escena política cuando ocupó las oficinas de Nancy Pelosi, la demócrata más poderosa de Washington, DC, una semana después de que su partido recuperara la Cámara de Representantes en las elecciones de mitad de período de 2018. Pidieron al Congreso que adoptara inmediatamente un marco de descarbonización rápida, tan ambicioso en velocidad y alcance como el New Deal de Franklin D. Roosevelt, el amplio paquete de políticas diseñadas para combatir la pobreza de la Gran Depresión y el colapso ecológico del Dust Bowl.

La idea detrás del Green New Deal es simple: en el proceso de transformar la infraestructura de nuestras sociedades a la velocidad y escala que los científicos han pedido, la humanidad tiene una sola oportunidad en este siglo para arreglar un modelo económico que está fallando a la mayoría de la gente en múltiples frentes. Porque los factores que están destruyendo nuestro planeta también están destruyendo la vida de las personas de muchas otras maneras, desde el estancamiento de los salarios hasta el incremento de las enormes desigualdades, pasando por el desmoronamiento de los servicios, la creciente supremacía blanca y el colapso de nuestra ecología de la información. Desafiar las fuerzas subyacentes a esos factores es una oportunidad para resolver varias crisis interrelacionadas a la vez.

Para hacer frente a la crisis climática, podemos crear cientos de millones de puestos de trabajo en todo el mundo, invertir en las comunidades y naciones más excluidas sistemáticamente, garantizar la atención sanitaria y el cuidado de los niños, y mucho más. El resultado de estas transformaciones serían economías construidas tanto para proteger y regenerar los sistemas de soporte de vida del planeta como para respetar y sostener a las personas que dependen de ellos.

Esta visión no es nueva; sus orígenes se remontan a movimientos sociales en zonas ecológicamente devastadas de Ecuador y Nigeria, así como a comunidades de color altamente contaminadas en los Estados Unidos. Lo que es nuevo es que ahora hay un grupo de políticos en Estados Unidos, Europa y otros lugares, algunos sólo una década mayores que los jóvenes activistas del clima en las calles, dispuestos a traducir la urgencia de la crisis climática en política, y a conectar los puntos entre las múltiples crisis de nuestro tiempo. Entre esta nueva generación política destaca Alexandria Ocasio-Cortez, que a los 29 años se convirtió en la mujer más joven jamás elegida para el Congreso de los Estados Unidos. La introducción de un Green New Deal fue parte esencial de su programa político. Hoy, con la carrera para liderar el partido demócrata en pleno apogeo, la mayoría de los principales aspirantes a la presidencia dicen apoyarlo, entre ellos Bernie Sanders, Elizabeth Warren, Kamala Harris y Cory Booker. Entretanto, ha sido respaldado por 105 miembros del Congreso y del Senado.

La idea se está extendiendo por todo el mundo: la coalición política European Spring adoptó el Green New Deal para Europa en enero de 2019 así como una amplia coalición de organizaciones en Canadá (el líder del partido Nuevo Demócrata ha adoptado el marco, si no como toda su ambición, al menos como uno de sus pilares políticos). Lo mismo ocurre en el Reino Unido, donde el Partido Laborista se encuentra en medio de negociaciones sobre la adopción de una plataforma verde al estilo del Green New Deal.

Aquellos de nosotros que abogamos por este tipo de plataforma transformadora a veces se nos acusa de utilizarla para promover una agenda socialista o anticapitalista que es anterior a nuestro enfoque sobre la crisis climática. Mi respuesta es simple. Durante toda mi vida adulta, he estado involucrada en movimientos que enfrentan la miríada de formas en que nuestro sistema económico actual tritura las vidas y los paisajes de las personas a causa de su búsqueda despiadada de beneficios. No Logo, publicado hace 20 años, documentó los costos humanos y ecológicos de la globalización capitalista, desde los talleres de explotación de Indonesia hasta los campos petroleros del Delta del Níger. He visto a adolescentes tratadas como máquinas para hacer nuestras máquinas, y montañas y bosques convertidos en montones de basura para llegar al petróleo, el carbón y los metales que hay debajo.

Los dolorosos impactos, incluso letales, de estas prácticas eran imposibles de negar; simplemente se argumentaba que eran los costos necesarios de un sistema que estaba creando tanta riqueza que los beneficios eventualmente se filtrarían para mejorar las vidas de casi todos los habitantes del planeta. Lo que ha ocurrido es que la indiferencia ante la vida que se expresó en la explotación de los trabajadores en las fábricas y en la aniquilación de las montañas y los ríos se ha extendido hasta tragarse todo el planeta, convirtiendo las tierras fértiles en salinas, las bellas islas en escombros, y drenando la vida y el color de lo que antes eran vibrantes arrecifes.

Admito libremente que no veo la crisis climática como algo separable de las crisis más locales generadas por el mercado que he documentado a lo largo de los años; lo que es diferente es la escala y el alcance de la tragedia, con el único hogar de la humanidad ahora colgando de un hilo. Siempre he tenido un tremendo sentido de urgencia acerca de la necesidad de cambiar a un modelo económico radicalmente más humano. Pero ahora hay un rasgo diferente a esa urgencia porque sucede que todos estamos vivos en el último momento posible de la historia en el que cambiar de rumbo puede significar salvar vidas a una escala verdaderamente inimaginable.

Naomi Klein  Autora, entre otros libros, de ‘La doctrina del shock’ y ‘No Logo’.

http://www.sinpermiso.info/textos/sobre-como-podemos-combatir-la-crisis-climatica-tenemos-una-sola-oportunidad-en-este-siglo

35.19.-Deuda pública con interventores de paja –  BERNARDO GARCÍA

El ministro Carrasquilla tiene derecho a refinanciar la deuda. No importa que sea al estilo piramidal de Carlo Ponzi. Lo que está mal es que los gastos financiados dentro de los refinaciamientos, queden fuera de la contabilidad. Ni  tampoco está bien que los nuevos márgenes del refinanciamiento no reciban el permiso del Congreso. A Grecia le fue como a perros en misa.

Su gobierno mintió sobre el monto de su deuda, recibió más dinero; pero cayó al hueco de la insolvencia. Se afirmó entonces que Goldman Sachs le ayudó al patujo con unos préstamos swaps. Corea del Sur en cambio, que aborrecía al capital extranjero directo, se terció en la industrialización a marchas forzadas a punta de cuantiosos préstamos externos. No mentía sino que multiplicaba sus exportaciones para pagar a tiempo y recibir más préstamos. Moraleja: el chiste no está en mentir sino en exportar para pagar. Porque con PIB no se paga.

Y allí está la almendra del primer problema. Los gobiernos felices de endeudarse para gastar hoy y ahora, los  ingresos futuros. O sea, para que paguen los próximos gobiernos. Si son de corto plazo, menos de dos años, saltan baches presupuestales o impulsan la economía en trance de recesión. En el mediano plazo, hasta cinco años, suelen financiar importaciones costosas como equipos y maquinaria. En cambio los préstamos de largo plazo, más de cinco años,  suelen ser cuantiosos destinados a grandes obras de infraestructura física, energética o industrial.

Entonces, ¿cuál es el lío con las agencias calificadoras de escalafón (rating)? Que se llegó a un punto en que alguien tiene que evaluar la capacidad de pago del país que requiere crédito. Y surgieron algunas agencias que cobran por el mandado. Las principales son Moody’s Investors Service (USA), Standard&Poor’s S&P(USA), Fitch Ratings (UDS/UK), Japan Credit Ratings, Dagong Global Credit Rating (China). Pero cada una maneja su metodología confidencial para evaluar el escalafón del cliente en cuestión.  Además, nadie puede garantizar la neutralidad de tales jueces. El vicio nacionalista o el generoso pago del solicitante puede viciar el juicio. Y eso sigue en discusión, pero no impide el ejercicio.

Es claro que existen referencias forzosas para evaluar la solvencia de un país. El balance de ingresos y gastos corrientes del presupuesto debe dejar un margen para el servicio de la deuda (pago de cuotas e intereses). Lo llaman saldo primario. La balanza externa de bienes y servicios, balanza corriente, también tiene que dejar un margen en dólares para pago de la deuda e intereses. También debe contar el crecimiento del PIB que determina los ingresos por impuestos  y el crecimiento de las exportaciones que determina la capacidad de endeudamiento externo.

Todo eso cuenta y por cierto  la Colombia 2019 no recibe una buena calificación. En noviembre 2018 Fitch la calificó con triple BBB, mientras que Moodys le dio un BAA2. Ambos son rangos de la menor calificación antes de entrar en la zona de descalificación, aunque  Standard & Poor’s y Fitch Ratings mantienen una perspectiva más “negativa” hacia el país, mientras que Moody’s considera que está “estable”.

 SUBE LA MAREA

Endeudarse o no endeudarse no es el problema no es el único problema. Una buena arquitectura financiera resuelve el problema, si el ejecutivo presidente de la república no mete la mano. Pero el segundo problema es la pertinencia. El proyecto es necesario, es rentable, es factible. Y allí los políticos patinan. Botan mucha corriente con la intención de captar votos, pero a la hora de gobernar salen con ocurrencias al debe. Nada serio, ni estudiado.

Hay capacidad de endeudamiento y de pago, están listos los costosos anteproyectos de la inversión y los desembolsos están a la vista. Llueven contratistas, subcontratistas y proveedores. Aparecen riadas de políticos y activos cabildantes de intereses en juego. La muchedumbre que se mueve discretamente en torno a estos préstamos es respetable. En la Refinería de Cartagena REFICAR, por ejemplo, se dijo que valía como un portaaviones de la III Guerra Mundial. Pero para la inauguración se dijo que sí costaba eso más una poderosa escuadrilla de aviones supersónicos. El voluntarioso Contralor general de la República quizo identificarlos pero no pudo.  En la construcción de la represa de Hidroituango parece que se ahorraron un túnel y los provisionales se taponaron con la masa vegetal flotante. Otros puentes se caen. Otras carreteras se construyen varias veces y todavía no aparecen.

Ese es el problema del manejo de masas de dinero prestado que entran a funcionar como plata de nadie. Gajes del neoliberalismo con un poco de ética mafiosa.

  • 34.19.-¿Democracias en crisis? CÉSAR FERRARI 
  • ¿Cada vez más gente no cree en la democracia como sistema socioeconómico? Nuestro futuro vuelve a estar en Oriente DERBLAUEMOND

Boris Johnson, del Partido Conservador, fue alcalde de Londres hace unos años. Actualmente es el primer ministro del Reino Unido y el líder de los euroescépticos británicos que quieren provocar una ruptura abrupta entre su país y la Unión Europea el 31 de octubre próximo. Conviene recordar que la votación a favor del brexit logró una reducida mayoría en un referéndum plagado de inexactitudes e informaciones falsas y cuyos ganadores no han querido repetir a pesar del tiempo transcurrido y de las verdades que han emergido en su contra desde su celebración. 

4 sep 2019 – La semana pasada, para evitar que sus intenciones de ruptura abrupta sean bloqueadas por el Parlamento británico, Johnson “solicitó” a la reina Isabel II que clausurara con anticipación las sesiones del Parlamento. La decisión, aunque se considera “legal”, fue calificada como un “golpe de Estado” por la gran mayoría de los británicos, incluida la oposición laborista y la de los liberales demócratas, así como por numerosos diputados del propio Partido Conservador a quienes Johnson amenazó con expulsarlos del partido si se alineaban con la oposición para evitar la salida sin acuerdo. Y los expulsó luego.

Boris Johnson no llegó a ser primer ministro británico como consecuencia de una elección general en la que su partido fue vencedor. En el sistema político británico, el líder del partido ganador de los comicios generales es encargado por la reina para formar gobierno y asumir su jefatura. Ello ocurrió con Theresa May, la anterior primera ministra. Pero la Sra. May tuvo que renunciar, precisamente, porque el acuerdo que había logrado para la salida negociada de la Unión Europea fue rechazado en tres ocasiones por el Parlamento.

De tal modo, el sucesor de May, Boris Johnson, fue elegido en forma exclusiva por los conservadores: obtuvo 66% de su apoyo y 92.153 votos, frente a su rival que obtuvo 34% y 46.656 votos. Mejor dicho, alrededor de 138.000 conservadores acabaron nombrando al primer ministro de un país de 67,6 millones de habitantes; un serio problema de representatividad que se da, precisamente, cuando está por decidirse un evento crucial para el Reino Unido y sus habitantes.

No es el único problema de representatividad democrática. Otro notorio es el de los Estados Unidos. En las últimas elecciones generales, Donald Trump, actual presidente estadounidense, perdió la elección popular por más de 2,8 millones de votos: los resultados fueron 65,8 millones para su oponente Hillary Clinton frente a 63 millones para él. Trump accedió a la Presidencia gracias a un sistema de votos electorales por estados de la unión que no siempre representan votos proporcionales al voto popular; en muchos estados la totalidad de los votos electorales se le otorgan al vencedor del estado, independientemente de cuántos votos obtenga el contendor.

Tampoco es el único problema de representatividad estadounidense. Como cada estado tiene dos representantes en el Senado, el estado de Wyoming, el más pequeño, con una población de 572.381 habitantes, tiene el mismo número de senadores que el estado de California, el más poblado, con 39,75 millones de habitantes. En consecuencia, mientras que un senador de Wyoming representa aproximadamente a 280.000 personas, el de California representa a casi 20 millones. El problema adicional es que el Senado estadounidense es el que nombra a los jueces del Tribunal Supremo quienes, a su vez, son los que deciden sobre las cuestiones constitucionales cruciales de la vida política, social y económica.

Así, resulta que, en estos dos casos notorios, dos líderes políticos con cuestionamientos sobre la legitimidad política de su origen, aunque no necesariamente sobre su legalidad, son los que lideran procesos políticos o económicos que gran parte de sus compatriotas, para no mencionar a la mayoría, cuestionan en términos de su legitimidad democrática y de su conveniencia política, social y/o económica.

Más aún, sus cuestionadas decisiones están provocando problemas que sobrepasan los límites de sus respectivos países, siendo estos, en casi todos los casos, los principales perjudicados. La decisión de romper abruptamente con la Unión Europa significa no solo su debilitamiento, significa también el desplazamiento hacia otras ciudades europeas de sectores, empresas u organizaciones, así como de su personal, como en el caso del sector financiero que está en busca de construir una nueva capital para el sistema financiero europeo.

En términos económicos, provocará a su vez una profunda devaluación de la libra esterlina frente al euro y las otras divisas y la razón es obvia: la imposición de barreras al comercio y al flujo de personas produciría una reducción de las exportaciones británicas a Europa, su principal socio comercial, por encima de la reducción de sus importaciones que siempre reaccionan más lentamente.

Provocará también una recesión en la economía británica (ya se contrajo 0,2% en el segundo trimestre por primera vez en siete años) y la razón es también evidente: las nuevas barreras que no sólo implican aumento de los precios domésticos y, por lo tanto, inflación y reducción de los ingresos reales de los británicos, significan también pérdidas de mercados, por lo tanto, menores ventas y, consecuentemente, menores producciones y más desempleo.

En el caso estadounidense, la actitud (de desprecio a sus antiguos aliados), las decisiones políticas (antiinmigración mexicana) y las comerciales (la guerra comercial que según sus declaraciones iniciales sería fácil de ganar) de su presidente están generando consecuencias negativas para todo el mundo (reducción de comercio, desaceleración mundial y reducción de precios de las materias primas, aumento de incertidumbres). Pero lo más importante que está logrando es destruir el prestigio mundial de Estados Unidos, aislarlo de sus antiguos aliados, mostrar al mundo su incapacidad para doblegar a China y, por lo tanto, su pérdida de liderazgo y hegemonía, entregar iniciativas y espacios económicos importantes a otros actores mundiales, reducir la competitividad y los mercados de numerosos sectores y empresas estadounidenses, entre los principales.

La pregunta que emerge de dichas actuaciones y situaciones es ¿por qué la voluntad y los prejuicios de una sola persona, o del grupo que lidera, que, evidentemente, no representan los de la mayoría de los ciudadanos, acaban imponiéndose, incluso a costa del bienestar de la sociedad? Pareciera que cabe una sola respuesta: la democracia representativa no está funcionando. Y no funciona porque, aunque se respeten sus formas y en algunas oportunidades se pretenda transformarla en una democracia plebiscitaria, no acaba siendo un ejercicio de representatividad genuina y de respeto a los intereses generales por sobre los intereses y prejuicios particulares. América Latina debe aprender de dichas situaciones y sus consecuencias para que su democracia, aún en construcción, no acabe reproduciendo los mismos vicios.

* Ph.D. Profesor titular, Pontificia Universidad Javeriana, Departamento de Economía. https://www.elespectador.com/opinion/cesar-ferrari

34.19.-¿Cada vez más gente no cree en la democracia como sistema socioeconómico? Nuestro futuro vuelve a estar en Oriente DERBLAUEMOND

Las democracias occidentales van cayendo una tras otra en ese estilo emergente de dirigir países que tiene mayormente como denominador común el autoritarismo, el nacionalismo económico, la insostenibilidad socioeconómica en los plazos más largos, y la instrumentalización de la guerra ciber-social aunada con una nueva política de incorrección y de falta de respeto a los oponentes, a los ciudadanos que se crucen, y en última instancia, a la propia democracia.

13 Sep 2019.- Pero a pesar del muy preocupante estado actual de demasiadas democracias occidentales, y en especial de cómo la propaganda va calando hondo entre sus ciudadanos haciendo cundir el desánimo, la falta de confianza en el propio sistema, la indignación, y promulgando las ganas de auto-destruirse, Occidente debe seguir construyendo su futuro, y para ello hoy por hoy debe mirar a Oriente y la gran lección de valores democráticos que nos están dando.

El estado actual de Occidente (y del mundo) es el que es

No vamos a analizar aquí los estilos autoritarios de uno u otro dirigente. Justificaciones injustificables de algunos de por medio, lo cierto es que «casualmente» son ya varios los que tratan de imponer un culto a la personalidad del máximo dirigente por encima de parlamentos democráticos, con la también “casualidad” de que una sola persona, que acapare todo el poder, es mucho más fácilmente manipulable que todo un plural parlamento democrático para quienquiera que esté moviendo los hilos de la propaganda desde la tranquilidad que da la penumbra.

Resulta evidente que algo ha cambiado a nivel global y a nivel nacional en la inmensa mayoría de los países occidentales (y también en los no occidentales). La democracia está en tela de juicio (y sentencia). Desde los EEUU de Trump, al UK de Johnson, pasando por la Rusia de Putin, la Hungría de Orban, la Turquia de Erdogan, la Polonia de Kaczyński, la lista de democracias sondando sus límites ya empieza a ser interminable.

Y a ella aún hay que añadir los regímenes tradicionalmente “dictapitalistas” como China, pero también fuerzas con propuestas igualmente radicales como la AfD de Alemania y otras que en varios países europeos incluso gobiernan en coalición. Tampoco se pueden olvidar las derivas autoritarias y con gobiernos basados en el populismo y la propaganda extrema en otros países más lejanos como la populosa India, el amazónico Brasil, o sin ir más lejos, la vandalizada y depauperada Venezuela. Da igual izquierdas o derechas, hombres o mujeres, jubilados o jóvenes: la propaganda sólo quiere radicalizar como sea para lograr llevar un gobierno títere y pelele al poder para manejarlo.

En realidad, el populismo y la propaganda son dos variables políticas que siempre han estado ahí. No sólo han existido desde tiempos inmemoriales, llegando hasta la Grecia clásica o el propio imperio romano. Pero lo cierto es que, en el contexto de las últimas décadas, es ahora cuando estos viscerales factores potencialmente generadores de insostenibilidad socioeconómica (y guerras) en el largo plazo están alcanzando niveles ciertamente extremos, lo que no augura nada bueno.

El mundo está poniéndose literalmente patas arriba. Y seguramente con la próxima crisis eso sólo va a ir a peor, puesto que las crisis siempre son periodos que tensionan las sociedades y materializan riesgos socioeconómicos y sociales que antes estaban latentes. Y eso es muy peligroso especialmente en el actual contexto socio-político, porque donde el nacionalismo visceral acaba ebulliendo, al final el vecino de al lado acaba convirtiéndose en el conspiranoico enemigo único, y de ahí a la guerra hay un paso que algunos no durarán en dar, porque es el sufrido pueblo (y no ellos) el que siempre pone los muertos.

Es esta práctica figura del enemigo único, que ya estamos viendo hoy en día por todos lados en los discursos más presidenciales, con la que oportunamente se acaban tapando a la postre las desastrosas gestiones propias. Así las sociedades se enfrentan, el odio surge, y los países acaban chocando frontalmente entre sí, o incluso internamente en conflictos civiles que tienen de todo menos ser civilizados. Finalmente, las guerras acaban surgiendo, fruto de ese odio extremo que se va alimentando por puro oportunismo político cortoplacista (o por cosas aún mucho peores). Esto no es una opinión, tan sólo es un exámen de buena parte de la Historia de la Humanidad.

La única duda que me surge ante todo este sombrío panorama no es su existencia, que queda corroborada para cualquiera que lea un poco la prensa y las redes con un sano espíritu crítico y sin temor a la pluralidad. La única duda que me resulta irresoluble es sobre la naturaleza real de todo este surgimiento simultáneo en innumerables países a lo largo y ancho del planeta ¿Es todo una casualidad transnacional o una planificada causalidad global? El que mueve los hilos de la propaganda es el único que tiene la respuesta, así como es el único sabedor de a dónde pretende llevar al mundo con todo esto. Porque lo único que está claro es que aquí huele a gato encerrado (y ya prácticamente muerto).

Si a Occidente le tienta ahondar en el descontento popular y el sentimiento destructivamente anti-sistema, no tiene más que mirar a Oriente

Desde estas líneas saben que somos más que partidarios de toda crítica tanto hacia nuestro contenido, como hacia el sistema, como en todos los planos. La única condición que ponemos para participar en los debates es que esas críticas sean constructivas (en forma, pero también en fondo). De hecho, los lectores más habituales saben perfectamente cómo desde aquí hemos propuesto e incluso criticado severamente algunos aspectos de nuestros sistemas socioeconómicos.

Pero de ahí a recrearse en la auto-flagelación injustificada, en tratar de hacer una crítica destructiva que tire por tierra todo lo conseguido con nuestros actuales estándares de vida y bienestar (y en parte también de los de terceros), en azuzar el descontento popular con la única intención de que nos auto-destruyamos como socioeconomía, o el caer en las pláticas de esa propaganda internacional que busca desesperadamente todo lo anterior… pues entre una cosa y otra hay todo un insalvable trecho que algunos tratan de salvar con endebles puentes construidos con panfletillos 2.0.

No les diré que no hay en nuestro sistema muchas cosas obviamente muy mejorables. No les diré que todo sistema que deja de evolucionar y tratar de mejorar, no acaba sucumbiendo bajo su propio peso. No les diré que no hay otros sistemas posibles que pueden ser incluso más adecuados que el actual según varíen las variables socioeconómicas. Pero lo cierto es que, siempre es mucho mejor construir que destruir, evolucionar que involucionar, mejorar que tirar abajo.

La analogía es clara, y deben tener ustedes en cuenta cómo hacer una reforma es infinitamente menos traumático y arriesgado que derribar todo el edificio para construir uno nuevo, especialmente cuando no tenemos en nuestras manos ni los nuevos planos del oportunista arquitecto, ni sabemos los materiales y las calidades que nos pretenden colar, y ni siquiera tenemos un techo bajo el que guarecernos en el mientrastanto. Eso por no hablar de que, dejándonos llevar por esa propaganda omnipresente y dejando morir de inanición nuestro espíritu crítico, lo que en realidad estamos haciendo es literalmente dejar que sea la propia compañía de derribos la que nos diga qué y cómo tenemos que hacer. Su dictamen es obvio.

El dictamen de los interesados no puede ser otro más que el de poner cargas de dinamita en los cimientos, y dejar que ellos entren luego con sus bulldozers a dejarnos como un solar, por el que luego a buen seguro querrán cobrarnos un oneroso peaje. Toda potencia aspira a controlar el mundo, y algunas han descubierto con la propaganda una nueva arma para conseguirlo.

Así, con un Occidente y un mundo desarrollado que empiezan a estar confundidos, desorientados y más perdidos que “un belga por Soleares” (como decía Sabina), toca el momento en el que debemos fijarnos en otros para ver si debemos re-evaluar nuestros criterios, y aprender de los errores ajenos. Y, como otras veces a lo largo del curso de la Historia, en esta ocasión Occidente debe mirar hacia Oriente.

Una mirada hacia el Oriente debe hacernos recuperar el norte, y recordarnos de dónde venimos (y a dónde vamos)

Efectivamente, con sólo mirar un poco hacia el Oriente más allá del Báltico, deberíamos ser capaces de recuperar el norte en nuestra brújula más sistémica, y recordar de dónde venimos. Les tengo que recordar que el hacia dónde deberíamos seguir yendo ya lo debemos definir nosotros y entre todos, pero en esa definición debe contar constructiva e ineludiblemente lo que veamos con esa esencial mirada hacia Oriente.

Hace unos días, en el Washington Post publicaban un interesante artículo en el cual corroboraban lo que desde hace tanto tiempo que les venimos anticipando desde estas líneas. Oriente no es un “Dorado” de libertades como desde algunos sectores tratan de vendernos interesadamente, sabedores de que la libertad es precisamente uno de los terribles y más importantes puntos flacos de los sistemas “dictapitalistas” y totalitarios. Y de hecho, la situación de “libertad” en aquellos países no es tal, sino que es más bien todo lo contrario. La autora del artículo anterior culmina su pieza con una acertada reflexión, que viene a decir que habitualmente pensamos que Occidente está más avanzado que Oriente, pero lleva a preguntarse si ¿No resultará que ahora Oriente nos ha tomado la delantera en la lucha por las libertades?

A la vista está el desastroso estado de salud en el que se encuentra la democracia rusa, en la cual el eterno candidato Putin descarrila toda opción de la oposición con múltiples tretas que son de todo menos democráticas, y que han catalizado una ola de protestas masivas en todo el país clamando por una verdadera democracia, en lo que constituye la mayor ola de descontento popular desde hace bastantes años. La respuesta de Putin, represión policial mediante, fue la de “barrer democráticamente” bajo la alfombra del Kremlin ese masivo descontento, y optar por descabezar el movimiento sacando de la carrera electoral a todo opositor que tuviese opciones reales de plantarle cara.

Las contramedidas de lo que ya es todo un movimiento de oposición popular fueron que la gente indignada votase por cualquiera de los candidatos no alineados con Putin que quedaban en las papeletas (simplemente seguían ahí porque no suponían inicialmente ningún riesgo para el férreo aparato del poder). De esta manera, incluso aun siendo tan sólo lo único que dejan visible de la punta del iceberg, los resultados de las elecciones regionales han sido elocuentes, y en muchas ciudades han supuesto un duro batacazo para el partido de Putin, que sólo en la capital Moscú (ciudad de referencia a nivel nacional) ha perdido nada más y nada menos que cerca de un 40% de sus asientos.

A pesar de que en Rusia se pone en práctica la táctica tradicional de la URSS comunista, por la que el eterno mandatario estaba en segunda fila, alejado de las decisiones del día a día para no “quemarse” con ellas y poder ir reemplazando cabezas de turco con cada fracaso (manteniéndose siempre «limpio»), este fatal resultado electoral se añade a la larga tendencia por la que Putin ha perdido sus altas cotas de popularidad de hace unos años. De hecho, ante la debacle en la popularidad de Putin, el Kremlin ya forzó sin el menor sonrojo a que se cambiase escandalosamente la forma de medirla, lo cual imposibilitaba la comparación con tiempos anteriores, devolvió un brillo de latón a la imagen del eterno presidente, y evitó poder apreciar el deterioro de la imagen del mandatario ruso en toda su plenitud, ahora corroborada por esas protestas masivas del pueblo, que se ha tirado a las calles.

Y vaya por delante que el líder histórico de la URSS que fue el dictador comunista Stalin está actualmente en máximos históricos de popularidad desde que cayese el bloque comunista. El motivo podría ser un efecto colateral de cómo desde el Kremlin se alienta y azuza el actual clima de hipernacionalismo reinante en Rusia, instrumentalizado como una visceral y oportuna cortina de humo que mantenga al pueblo distraído, mientras los poderes fácticos siguen a lo suyo.

En todo este clima de democracia muy matizable, mientras tanto, lo que nos interesa de cara al tema de hoy es cómo esos ciudadanos rusos que participan masivamente en la ola de protestas están jugándose literalmente su integridad física, e incluso hasta su vida, para demandar esa democracia que, por otro lado y por muy mejorable que sea, aquí en Occidente tenemos y estamos auto-destruyendo. Tomen nota de que lo único que los rusos quieren es algo tan fundamental y básico como es votar libremente a cualquier candidato, y que afortunadamente en Occidente (todavía) no hemos perdido (mayormente).                                                                                                                                  Y más al Oriente todavía…

Más al oriente todavía que Rusia, está la comunista China, que tampoco pasa por un buen momento político precisamente. A la ya pre-existente desaceleración china, se han añadido ahora los efectos de la guerra arancelaria de Trump, y la cierta preocupación incluso entre los propios estamentos chinos por el reciente giro “involucionario” del actual presidente Xi Jingpin. Por si este caldo de cultivo ya no era poco, además tenemos la reciente ola de protestas populares en Hong-Kong, que empezaron cuando el gobierno chino pretendía extender su rodillo jurídico de la China continental a la excolonia británica, y así poder llevarse a los hongkonitas a ser juzgados con su apisonadora judicial continental.

La mecha prendió, y en la isla se viven momentos de tensión extrema, con unas revueltas masivas y populares que ya han pasado de simplemente querer retirar la vulneración China del derecho a un juicio justo (según los anteriores estándares vigentes en la ex-colonia británica): ahora ya exigen directamente restaurar una democracia con garantías en Hong-Kong. Y estas revueltas tratan de ser silenciadas y censuradas mediáticamente por las autoridades chinas por todos los medios, para que no se les extiendan al resto del país. Diversos analistas advierten ya de que puede producirse en Hong Kong un nuevo Tiananmén, y desde luego la sucesión de acontecimientos apuntan en ese camino (no olviden lo que supuso aquella revuelta y como se silenció a base de represión salvaje). Vamos, otro paraíso de la democracia como pueden ver, en el que los hongkonitas también se juegan literalmente su integridad física y hasta la vida en reclamar algo tan simple como votar libremente. Va a ser que, críticas constructivas aparte, aquí no somos capaces de ver el tesoro que aún tenemos, o al menos el que tanto ansían los demás por tener.

Pero lo más preocupante de todo el análisis de hoy no es sólo que en las democracias occidentales haya un sentimiento claramente anti-sistema, que la mayoría de las veces tan sólo aspira a destruir todo el sistema. Lo realmente preocupante es la clara senda iniciada en la extinción de los valores más intrínsecamente democráticos, y cómo hay mucha gente que, ya no es que piense que no vivimos en una verdadera democracia, sino que cada vez más gente piensa que la democracia y el régimen de libertades no es estrictamente esencial para nuestras socioeconomías.

Además, parece ser que en Occidente son los más jóvenes los que menos ven lo esencial de las libertades, y, paradójicamente, son esos mismos jóvenes los que más luchan por ellas en Oriente. Efectivamente, creo que hay ahí afuera ya mucha gente que no sabe lo traumático que es vivir en ausencia de libertad, aunque también los hay que incomprensible e irresponsablemente ya no lo recuerdan. La Historia no es ya que se repita, sino que se repite porque cometemos una y otra vez los mismos errores del pasado. Esto no es tropezar en la misma piedra, sino retozar continuamente en el escarpado pedregal que es siquiera plantearse seriamente la pesadilla que es vivir en una sociedad sin libertades: como demuestran en Oriente, lo es hasta tal punto que merece la pena sacrificarse y jugarse hasta la vida aunque sea sólo por el futuro de sus hijos.

De esta manera, paradójicamente, Occidente debe mirar a Oriente para saber qué rumbo debe tomar. A veces nuestro rumbo debe venir determinado por el viento por el que nos debemos dejar empujar al arriar las velas, y a veces debe venir determinado por el viento que no debemos dejar que nos impulse. Así, debemos ver nuestro futuro socioeconómico más radicalmente anti-sistema reflejado en esos palos y esas pistolas que se desenfundan contra el pueblo un día sí y otro también en países como China o Rusia, y aunque debemos optar por tomar lo mejor que esa crítica sistémica pueda tener, debemos aplicarla en positivo y para mejorar, no para ir marcha atrás.

Resistan. Y no lo digo yo solo, también es el lema de figuras de primera línea cultural como Roger Waters en su emblemática gira y muchos otros. Manténgase con nosotros en la Resistencia Sináptica, y no dejen morir de inanición su sano espíritu crítico: les necesitamos a ambos. Pueden pensar lo que quieran, pero por favor, piensen por sí mismos y no llevados por esa propaganda tan tele-dirigida. Sus mentes son el verdadero campo de batalla donde se libra esta guerra ciber-social, y en ellas nos lo estamos jugando literalmente todo: esto es una democracia, hasta elegir la auto-destrucción.

Pero antes de decidir nada, tan sólo miren un poco a su alrededor, y valoren cómo la post-democracia será todavía mucho peor que la democracia, por muchos defectos que ésta pueda tener ahora mismo. Como decían nuestros abuelos: “El que no valora lo que tiene, está condenado a perderlo”, y claro, luego muchos llorarán como niños por lo que no supieron defender como hombres y mujeres. Es momento de que los demócratas se hagan activistas ciber-sociales, y defiendan en los medios nuestro régimen de libertades. Ahora o nunca. Y sí, simplemente miren a Oriente, y aprendan un poco de esa filosofía oriental tan defensora de los valores democráticos más intrínsecos: se lo agradeceremos todos de todo espíritu (y de todo corazón). Suerte y mucha paciencia en las redes, la van a necesitar, pero el fin justifica el esfuerzo.

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33.19.- ni marx ni kuznets: Thomas Piketty y las leyes generales de la economía: crecimiento económico y la tasa de retorno sobre el capital JAN DOXRUD

 En este artículo    abordaré   la   propuesta   del   economista   francés  Thomas Piketty de establecer  un  impuesto  global  al capital. Revisemos de manera resumida  la   propuesta de Piketty.  Se  han  escrito  una  gran  cantidad   de  artículos   a  favor  y  en contra de  Piketty. A  continuación  intentaré sintetizar las principales ideas que Piketty  expone  en  su  voluminoso libro.

Posteriormente abordaré la crítica    que  distintos  economistas  han  expuesto  contra  Piketty en diversos trabajos. Piketty ha colaborado estrechamente con el Partido Socialista en Francia y fue asesor de la ex candidata presidencial Ségolène Royal. Algunos lo han catalogado, erróneamente desde mi punto de vista, como marxista y otros, lo ven como una versión actualizada de David Ricardo.

El libro de Piketty sin duda es fascinante y provocador. El autor se pregunta si estamos acaso en el   mundo  de  Marx,  donde  la  riqueza y el poder se están concentrando cada vez más en unas pocas manos y en donde las desigualdades se están haciendo cada vez mayores, o estamos en el mundo  del  economista  ruso – norteamericano  Simon  Kuznets  (1901-1985),  es  decir,  en  un mundo  donde  las  fuerzas  equilibradoras  del  crecimiento, la competencia y el progreso técnico están conduciendo espontáneamente a una reducción de las desigualdades.

De acuerdo a Piketty, si bien las predicciones de Marx no  fueron  correctas, especialmente en relación a LTDTG, ya que pasó   por   alto   la   posibilidad  de  un  progreso técnico duradero, así como el crecimiento de la productividad,  igualmente  tenemos   algo  que  aprender  del  pensador  alemán.  Marx,  explica Piketty,  partió  de  una  pregunta  importante y que guardaba relación con la concentración de la riqueza durante la Revolución Industrial.

 Al respecto escribe el economista francés:

“…cabe  destacar  que  el  principio  de acumulación infinita defendido por Marx contiene una intuición fundamental para el análisis tanto del siglo XXI como del siglo XIX…Ya que la tasa de incremento de la población y de la productividad permanece relativamente baja, las riquezas acumuladas en el pasado adquieren naturalmente una importancia considerable, potencialmente desmesuradas y desestabilizadoras para las sociedades a las que atañen…La acumulación se detiene en un punto finito, pero ese punto puede ser sumamente elevado y desestabilizador[1].

Tal lógica es la que ha predominado, señala Piketty, desde las décadas de 1970-1980. De acuerdo al autor,  la  historia  de  la  distribución  de  la  riqueza  ha  sido siempre profundamente política. Explica que la reducción  de  las  desigualdades observadas en los países desarrollados entre las décadas  de  1900  –  1910 y  1950  –  1960,  fueron   ante    todo   fruto  de  las  guerras   y  de las políticas implementadas tras aquellos sucesos. Piketty advierte un cambio considerable en esta tendencia a partir de la década de 1970-1980  que  se  explica  por  cambios  en  materia  fiscal  y financiera. ¿Que sucedió con Kuznets? Piketty  señala  que  de acuerdo a Kuznets “la desigualdad del ingreso se ve destinada   a   disminuir  en   las   fases   avanzadas del desarrollo capitalista, sin importar   por   las   políticas    seguidas   o  las   características   del   país,  y  luego  tiende  a  estabilizarse  en  un  nivel aceptable…”[2].

Tenemos que, si Marx y Ricardo eran los profetas apocalípticos que anunciaban el fin de los tiempos, Kuznets es un panglossiano que nos narra un cuento de hadas. En palabras de Piketty: “… Kuznets   sugirió,  de  manera   casi  anodina,   que   la  lógica  interna   del   desarrollo económico, con independencia de toda intervención política y de todo choque exterior, podría llegar   igualmente  al  mismo  resultado[3]. Frente  a  esto, el  economista francés afirma que la “mágica teoría” de la curva de Kuznets fue formulada en gran medida por malas razones y que su fundamento empírico era frágil.

Piketty insiste en que la reducción de las desigualdades en los países ricos entre 1914 y 1945 se debió  principalmente  a  las  guerras  mundiales  y  a los  choques  económicos  y  políticos que provocaron. La conclusión de Piketty es que se hace necesario reubicar el tema de la distribución en el centro del análisis  económico,  ya  que  desde  la  década  de  1970-1980  se  ha  producido un vuelco en la tendencia  a  la  baja de las desigualdades. Para el autor estamos en una situación similar a la de la segunda mitad del sigloXIX. En la introducción, Piketty ya anuncia cuáles son los resultados   de   su   investigación. 

La  primera   es   la   ya  mencionada, y  es  quela historia de la distribución   de   la   riqueza   es   siempre   profundamente  política.  La  segunda   conclusión   a   la    que   llega   el autor, y que constituye el quid del libro,   es   que   “la dinámica   de   la   distribución de la riqueza  pone  en juego poderosos mecanismos que empujan alternativamente en el sentido de la convergencia  y  de la  divergencia,  y  que  no  existe  ningún  proceso  natural y espontáneo que  permita    evitar    que   las   tendencias    desestabilizadoras  ynoigualitarias  prevalezcan permanentemente[4].  Las  fuerzas  de  convergencia,   como   la   difusión deconocimientos, inversión en capacitación y formación de habilidades, son aquellas fuerzas quevan en el sentido de la reducción y de la compresión de las desigualdades.

Piketty  también  menciona  el  juego  de  la  oferta y demanda y la movilidad del capital como mecanismo de convergencia, pero señala que tienen menor fuerza, y además pueden operar de manera ambigua y contradictoria. Pasemos ahora a lo que Piketty denomina como la fuerza de divergencia fundamental. En una gráfica, Piketty muestra la evolución de la riqueza privada en Alemania, Francia y el Reino Unido desde 1870 hasta el 2010. Durante el período conocido como la Bélle Epoque (1870-1914) existió una norme prosperidad, donde el valor de la riqueza privada se establece  en  alrededor  de  seis o siete años de ingreso nacional. Entre 1870 y 1910 se puede apreciar que el valor del capital privado como porcentaje del ingreso nacional alcanza en Francia más del 700%, mientras que en Alemania y el Reino Unido fluctúa entre el 600% y el 700%. Hacia 1914, año en  que  comienza  la  Primera Guerra Mundial, se produce una fuerte caída. Hacia el año 1950 el valor del capital privado en Francia supera levemente el 300%. A partir de 1950 comienza un   incremento   continuo   hasta  el  punto  de  que  la  riqueza privada parece dirigirse hacia los mismos niveles en que se encontraba en la segunda mitad del siglo XIX.

En la década de 2000-2010 la relación capital/ingreso se sitúa en torno a cinco o seis años de ingreso nacional, tanto en el Reino Unido como en Francia. Es decir, el valor del capital privado de estos países como porcentaje del ingreso nacional se sitúa entre el 500% y el 600%. A continuación tenemos la gráfica anteriormente descrita:

Llegamos ahora a una parte medular de Piketty. El autor señala que en las sociedades de bajo crecimiento, la riqueza originada en el pasado adquiere una importancia desproporcionada y bastaría con un bajo flujo de ahorro nuevo para aumentar continua y sustancialmente el acervo de riqueza.  En  segundo  lugar,  Piketty  afirma  que  si  a  lo  anterior añadimos que la tasa de rendimiento del capital se establece fuerte y por encima de la tasa de crecimiento de un período prolongado,  entonces  se  corre   el riesgo  importante  de divergencia  en  la  distribución de la riqueza.

-A esta desigualdad fundamental, Piketty la expresa como r > g, en donde r representa la tasa de rendimiento del capital, o lo que es lo mismo, lo que en promedio produce el capital a lo largo  de  un  año  en  forma  de  beneficios,  dividendos,  intereses,  rentas y demás ingresos del capital  como  porcentaje de su valor.

-En cuanto a g, esta representa  la  tasa  de  crecimiento,  es decir,  al  incremento  anual  del  ingreso  y  de  la  producción. Tenemos  que,  cuando  la tasa de rendimiento del capital supera a la tasa de crecimiento, r > g, la riqueza originada en el pasado se recapitaliza más rápido que el  ritmo  de  crecimiento  de  la  producción  y  de  los  ingresos.  Acá Piketty se concentra en el tema de la herencia:

Basta, pues, que los herederos ahorren una parte limitada de los ingresos de su capital para que este último aumente más rápido que la economía en su conjunto. En estas condiciones, es casi inevitable que los patrimonios heredadosdominen por mucho a los patrimonios constituidos a lo largo de una vida de trabajo, y que la concentración del capital alcance niveles muy elevados y potencialmente incompatibles con los valores meritocráticos y los principios de justicia social que son el cimiento de nuestras sociedades democráticas[5].

Es importante entender que para el economista francés r > g corresponde a una realidad histórica y  no  tanto  a  una  necesidad  lógica. Se  trata de una realidad histórica más o menos verificada conforme a los períodos y a la coyuntura política. Piketty nos presenta las siguientes dos gráficas:

En el primer gráfico, la tasa  de  crecimiento  global  entre  la  Antigüedad  y  el siglo XVII jamás excedió  por  mucho  tiempo  el 0,1 – 0,2%. Piketty  afirma  que  no  hay duda de que la tasa de rendimiento del capital o rsiempre fue claramente superior. De acuerdo al autor, el valor central observado  a  largo  plazo  gravita en torno a un rendimiento de 4 – 5% anual.

Durante  la   mayor  parte  de  la  historia  de  la  humanidad, el hecho principal es que la tasa de rendimiento del capital siempre fue por lo menos 10 o 20 veces superior a la tasa de crecimiento de la producción y del ingreso. Se trataba en gran medida, del fundamento mismo de la sociedad: es   lo  que  permitía  a  una   clase  de  poseedores  dedicarse  a  otra  cosa  que  a  su propia subsistencia[6].

En los dos  gráficos  anteriores  se observa  la  evolución mundial de la tasa de rendimiento del capital  y  la  tasa   de   crecimiento  desde  la Antigüedad  hasta el siglo XXI.  A  diferencia  del  segundo  gráfico, en el primer gráfico se muestra la evolución de r y g sin incluir los impuestos y las pérdidas de capital como resultado de shocks como pueden ser las guerras.  El hecho es que tenemos  que  r > g   y   la  consecuente   divergencia  constituye  u n potencial  peligro  para  las  sociedades,  ya  que   atentan   contra  los  principios mismos de mérito y  justicia  social. Piketty dice ser menos apocalíptico que Marx, ya que la divergencia  no  es  perpetua, siendo esta una de sus   probables   trayectorias. Esta   desigualdad   fundamental  r > g   no   es   producto  de  las imperfecciones del mercado, sino que todo lo  contrario,  mientras  más  “perfecto”  sea  el  mercado  más  posibilidad  tiene  de cumplirse la desigualdad.

Por  otro  lado,  existen  medidas  que  pueden  contrarrestar los efectos de la lógica implacable, como el establecimiento  de  un  impuesto  global  sobre el capital, medida que Piketty ve como poco  probable  de  ser  implementada. El  hecho  es  que  de  acuerdo al economista francés, los choques acontecidos en el período que  va de 1914  a  1945,  esto  es,  la  Primera Guerra Mundial (1914-1918), la revolución en Rusia (1917),  la crisis  económica de 1929, la Segunda Guerra Mundial y las nuevas políticas de regulación, tributación y control público, principalmente producto de la crisis de 1929, llevaron a los  capitales  privados  a  niveles  históricamente bajos en la década de 1950-1960. Pero posteriormente se produjo una reconstitución de los capitales con la “revolución conservadora”  anglosajona  de  1979-1980 (gobiernos  Ronald Reagan  y  Margaret  Thatcher), el desplome del bloque soviético, la  globalización  financiera y  la  desregulación  de  la  década de 1990-2000. Tenemos entonces a un Piketty que nos dice “ni Marx ni Kuznets”, ya que no acepta la existencia   de    leyes   deterministas   en   economía   que   causen  que   la desigualdad aumente o disminuya, pero cabe preguntarse  si  esto  es  realmente así. Más  adelante   abordaremos esto, cuando examinemos la crítica de Daron Acemoglu y James A. Robinson a Piketty.

La crítica de Piketty no se concentra en Kuznets y otros economistas del desarrollo, sino que en la disciplina económica en general. Afirma que mientras los economistas del siglo  XIX tienen el mérito de haber situado el tema de la distribución en el centro de  su análisis,  los  economistas actuales han menospreciado este tema y se han  encerrado en modelos matemáticos estériles y han ignorado el aporte que pueden realizar otras  disciplinas  dentro  de las ciencias sociales. En palabras  de  Piketty: “Digámoslo  muy  claro:  “la disciplina económica aún no ha abandonado su pasión  infantil  por  las  matemáticas  y  las especulaciones puramente teóricas, y a menudo muy ideológicas, en  detrimento  de  la  investigación  histórica y  de  la  reconciliación  con las demás ciencias sociales[7]. Para el  economista  francés  la economía  es una subdisciplina  más  de  las ciencias sociales al lado  de  la  historia, la sociología, la antropología y otras más. Piketty prefiere utilizar   el   viejo  término “economía política”  que  el de “ciencia económica” ya que este último le parece  arrogante y “podría  hacer  creer  que  la economía  ha  logrado  un  estatuto científico superior,   específico,   distinto   de  las   demás   ciencias sociales[8]. Ya   examinamos  diversas definiciones de economía política en otra parte de este escrito pero   igualmente  creo   necesario referirme  a  lo  que Piketty entiende por esta disciplina. Para  el   autor,  la  economía  política  es aquella  disciplina  que  ha   intentado  estudiar   científicamente o al menos, de manera racional, sistemática y metódica, cuál  debe  ser  el  papel  ideal del Estado en la organización económica y social de un país, es decir,  aquellas  instituciones  u  políticas  publicas  que más acercan a lo que podemos considerar como una sociedad ideal.

http://www.libertyk.com/blog-articulos/2017/7/14/1-ni-marx-ni-kuznets-thomas-piketty-y-las-leyes-generales-de-la-economa-crecimiento-econmico

32.19.-Populismo de linaje castro-chavista BERNARDO GARCÍA

Pedro Vuskovic fue el ministro de economía y luego ministro presidente de la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) del presidente Salvador Allende, en Chile 1970-73 y luego el más preclaro representante del populismo castro-chavista, a través de su modelo denominado “plan Vuskovic”, puesto en marcha entonces. Fue uno de los doce hombres más perseguidos por Pinochet.

– Bienvenido, pero si quieres hablar del modelo Vúskovic es mejor que te vayas, me dice Pedro Vúskovic, mientras avanzamos a su sala de estar.

– No, en absoluto, replico; pero ¿qué te dijo Fidel Castro cuando le explicaste tu modelo?

– Pedro se detiene y me enrostra. Definitivamente tienes que irte, me dice, pero yo avanzo sonriente y me instalo en un sillón.

– Es una simple curiosidad, le digo, pero lo que me interesa es su punto de vista chileno sobre la estanflación gringa.

– Sobre eso ya hay toneladas de literatura y Chile nada tiene que ver con esa estanflación.

– Veamos, le replico mientras él me sirve un vaso de vino. Días antes del golpe de Pinochet, la inflación en Chile andaba por el 300%. Milton Friedman voló a  Santiago para ayudarle a Pinochet con ese problema, con su consigna de que la inflación aquí y por doquier es un problema monetario y ese mismo año los árabes de la Organización de Países Productores de Petróleo OPEP castiga a los países de Occidente que apoyaron a Israel en la reciente guerra. Se disparan los precios del petróleo y se dispara la inflación.

– Claro, era una retaliación apenas comprensible porque en esta guerra ganan más territorio los árabes, en cambio en la guerra del 67, la de los seis días, los israelíes fueron fulminantes… y después de media hora de recopilación de las operaciones comando aéreos que liquidaron gran parte de la flota aérea de guerra de Egipto y Siria, previa neutralización de sus radares, procedieron a destruir tanques y las concentraciones de las tropas de infantería.

– Fue algo milagroso, exclamé.

– Milagroso no. Luego se supo que los israelíes tenían completamente infiltrados a sus adversarios con su famoso batallón de inteligencia militar. De allí la precisión de tiempos y espacio de los fulminantes comandos…

– Te decía que en el 73 en venganza, los árabes dispararon los precios del petróleo y se prendió la inflación. Pero era una inflación de costos y además importada. No era una inflación de demanda y monetaria. Creo que la inflación chilena también fue de costos por la significativa alza de sueldos y salarios. Y de demanda porque fue financiada con expansión monetaria. Muy difíciles de moderar.

– Sobre todo cuando tienes una oferta que sabotea, que retiene la producción e inclusive que ataca con huelgas de transportadores.

– Bueno, de calculina. Hay que caminar con la curva de Phillips para ir calculando la capacidad disponible de la oferta, de modo que responda a los incrementos de la demanda sin provocar inflación… Pero si se agrede a la oferta con nacionalizaciones de fábricas y expropiaciones de fincas, arranca la fiera inflacionaria a hacer destrozos.

– Definitivamente tú me quieres poner a hablar del modelo. Mejor vete y saludos para Gabo.

Más de diez años después me dí cuenta de que Fidel Castro, quien conocía el modelo de primera mano, se lo sopló a Hugo Chávez advirtiéndole que eso solo se lograba con las armas en la mano. Y miren las andanzas en que anda Maduro, dijo la esfinge. 

31.19.-los siete acertijos neoliberales (7 ) – Bernardo García

Control de cambios

“Tenemos presidente antiimperialista”, tituló a cinco columnas y en rojo vivo el semanario del Partido Comunista Voz proletaria. Si el gobierno operaba de antemano una fuerte devaluación, el Fondo Monetario Internacional le acordaría un préstamo stand by para aliviar la Balanza de Pagos que tenía sus reservas internacionales en ceros.

El carácter temperamental de Carlos Lleras, esta vez no se alteró. Con calma inmutable ordenó la detención del Comité Central del Partido Comunista bajo la acusación de ser cómplices y colaboradores de la guerrila las Farc. Si juzgados, resultaren culpables, serían confinados a la antigua base militar de la Marina de Guerra en el puerto de Orocué, a orillas del río Meta. Aunque Orocué significa “sitio de descanso”, no era esa la intención de Lleras.

Por otra parte, envió a su ministro de Hacienda Abdón Espinoza para que ofreciera una conferencia en Washington, en la sede del Fondo Monetario Internacional. El texto sobrevive. En él, el fogoso santandereano explica con cifras e inteligencia el fenómeno repetitivo de la Balanza de Pagos de Colombia: importaciones superiores a la exportaciones, es decir, balanza comercial deficitaria sostenida por capitales especulativos durante algún tiempo y acumulación de deuda externa. Al final la poca capacidad de pago amenaza con liquidar las reservas internacionales y entonces se debe proceder a una devaluación masiva. Para qué, pregunta la esfinge.

– Si el peso vale menos frente al dólar, el exportador recibirá más pesos por cada dólar que consiga con las ventas de sus exportaciones. Eso quiere decir que el precio de sus mercancías en pesos pasados a dólares resultan más baratos y se espera que se venderán mejor.

Por otro lado, las importaciones se encarecen porque para pagar en dólares, ahora tiene que dar más pesos por cada dólar. Así las importaciones se encarecen y   su monto va a disminuir,

En conclusión si aumentan las exportaciones y disminuyen las importaciones, la balanza de pagos vuelve a cuadrarse, si la devaluación es fuerte. No importa que la carestía de las importaciones presione el alza inflacionaria de precios o que termine vendiendo más barato y comprando más caro.  O devalúa o no hay plata.

Carlos Lleras fue el delegado por Colombia a la Conferencia de Bretton Woods en julio de l944, al fín de la II Guerra Mundial, para acordar el nuevo orden económico mundial. El ministro Espinosa recordó que allí si bien se había acordado una política librecambista, se había establecido la excepción para los países que tuvieran problemas estructurales de Balanza de Pagos. Caso demostrado: Colombia. Comienzo frío, pero final con aplausos.

Hubo préstamo y hubo estatuto cambiario. También hubo una modesta devaluación y los camaradas no fueron sometidos a juicio, ni viajaron rumbo a Orocué. Más bien empezó a funcionar una devaluación gota a gota (crawling peg) un poco más acelerada que la tasa real de cambio (ponderada por los costos de la vida) que estimula la exportaciones y registros para el control de las importaciones, como del endeudamiento privado. Estatuto ágil y con reglas claras, dura  25 años hasta que llegó el quinteto de la muerte cabalgando en la globalización, con Tratados de Libre Comercio con 41 países, sin que nunca se hicieran balances como si fueran gobernantes de ciudadanos de casa de muñecas.

 Y desde el comienzo empezaron las crisis hasta que reventó la más brutal de 1999. Tras varios años de creciente balanza comercial negativa, el capital especulativo emprendió la fuga en estampida y la Junta Directiva del Banco de la República disparando la tasa de interés, amplió la crisis al sector financiero y al sector hipotecario con más de 200.000 victimas. Promesa de no repetición.

Sin embargo pocos entienden los efectos de los defectos estructurales. Dígase lo que se quiera sobre el presidente de los Estados Unidos Donald Trump, pero el hombre está en lo cierto. Lo que pasa es que el dólar, moneda internacional de reserva, no puede hacer devaluaciones masivas. Y el FMI tampoco puede salvarlo. No se ve un acuerdo a la vista, dijo la esfinge. Y el tamaño enigma parece que solo se resuelve cortándole el pescuezo a la globalización soñada. bg

30.19.-los siete acertijos neoliberales (6 ) – Bernardo García

PLANEACIÓN

El abominable personaje provocador de la Guerra de los mil días, según los godos, y caballero andante y caudillo de fuego según los liberales, el general Rafael Uribe Uribe fue quien sembró de contrabando en el alma del partido liberal el principio sagrado de la intervención del Estado en la economía. De contrabando porque lo hizo al abrirle  la puerta trasera al concepto del “proteccionismo racional”. Y lo hizo en forma despampanante en el Congreso de la Unión Panamericana en Río de Janeiro. Como delegado oficial del gobierno del general Rafael Reyes  descolgó su discurso además con la sugerencia de que el liberalismo debía beber sus ideas en las fuentes del socialismo. Acostumbrados a escuchar frases célebres del máximo caudillo de la llamada “cúpula radical” colombiana, la nueva declaración fue escuchada como una auténtica, pero extraña conversión, abonada ya por las reformas del presidente Rafael Núñez y por el propio Rafael Reyes.

“Proteccionismo racional” significaba entonces nulo o cero arancel para productos de primera necesidad como medicamentos y que no se producen en el país; arancel bajo para máquinas y materias primas que no se producen en el país; artículos u objetos de lujo deben someterse al derecho más alto; los productos de exportación deben fijarse tan moderadamente como sea posible; la protección aduanera solo debe concederse a los productos de la industria manufacturera nacional en la medida estrictamente necesaria que le permita existir y desarrollarse normalmente; se renuevan otros derechos ya consagrados en derecho único; el promedio de la renta aduanera no puede ser en ningún caso inferior al de la actual tarifa.

Para entonces ya era claro que el librecambismo era muy favorable a los países industrializados y el “proteccionismo racional” era muy favorable para defender a los países atrasados y en construcción. La crisis del 29 y el advenimiento de la política del New Deal del presidente de los Estados Unidos Roosevelt, reafirmó de facto el principio. El teórico Keynes lo ratificaría luego.

En la reforma constitucional de 1936 sentó el principio de que “el Estado puede intervenir por medio de leyes en la explotación de industrias o empresas públicas y privadas con el fin de racionalizar la producción, distribución y consumo de las riquezas, o de dar al trabajador la justa protección a que tiene derecho”. Formulación más severa aún en las subsiguientes reformas, incluida la de 1991, aunque los neoliberales le pusieron hace poco limitantes y clavijas al gasto público.

La racionalidad muy pronto significó Plan. En 1939 puestos en marcha los estruendos de la II Guerra Mundial, los Estados Unidos crearon la Interamerican Financial and Economic Adversury Comettee, con respectivas agencias de fomento en los países. México, Brasil y Colombia sacaron especial provecho de los programas de fomento de la minería, la agricultura, la ganadería y la industria manufacturera. En 1940, el presidente Santos lanzó el llamado Plan Lleras con llamativas regiones y distritos especializados. Pocos historiadores recogen este plan estratégico, aunque indicativo, que dio lugar a revolución verde en Colombia. El estadístico Attkinson la cuantificó más tarde para sorpresa de quienes sólo vieron la violencia política de los años cincuenta. También la creación del Instituto de Fomento Industrial empezó a dar sus frutos, como el diseño y preparación de Acerías Paz del Río, entre otros.

Luego, bajo el amparo de la Alianza para el Progreso, como reacción a los efectos de la revolución cubana, se lanzaron planes de sustitución de importaciones, llamado en Colombia el Plan Decenal que el presidente Alberto Lleras lanzara con la expresa advertencia de que se trataba de un plan indicativo para el sector privado, pero con fuerte apoyo del Estado. Agotado en 1967, el presidente Carlos Lleras, en asocio con el presidente Leoni de Venezuela y de Chile, lanzaron la propuesta del Grupo Andino para ampliar el mercado para industrias de bienes de capital e intermedios. Pero las prioridades políticas tanto en Chile socialista de Salvador Allende como la revolución agraria del general Juan José Torres en el Perú marchitaron la idea.

El famoso economista Lauchlin Currie diseñó un plan estratégico para impulsar la urbanización y la construcción, en el gobierno de Misael Pastrana, 1970-74. A desmedro de los industriales el plan logró una gran envergadura y se incentivaron las exportaciones industriales. En adelante, se quebró esta tradición y los planes de desarrollo se confundieron con planes del presupuesto nacional con algunas prioridades. Quizá el Plan de Integración Nacional PIN del presidente Turbay  (1978-82) y el Plan del Salto Social del presidente Samper (1994-98), siendo también planes públicos, fueron muy fuertes y sobresalientes.

Hoy en día sólo quedan planes de juguete que reparten las partidas regionales a prorrata de los proyectos que el ejecutivo acoja de las iniciativas de los políticos parlamentarios. Su filosofía es producir gobernabilidad, es decir, satisfacción a las necesidades sentidas o subjetivas tan como lo anunciara Mac Namara desde el Banco Mundial para contrarrestar la insurgencia. Gobernabilidad. Si la planeación estratégica y de economía mixta pone pies en polvorosa a los neoliberales en el poder, no tardarán en buscar empleo en la empresas multinacionales en donde la planeación no sólo es estratégico sino además fuerte y obligatoria. O te vás, dijo la esfinge.

29.19.-los siete acertijos neoliberales (5 )Bernardo García

NACIONALISMO

Como escribió en su libro, el nacionalismo sería indispensable en la etapa de la «condición previa para el despegue» (Rostow 1960b: 25-26). El nacionalismo podría estimular «motricidad», así como el motivo de interés capitalista, y este poder debe ser activada en el curso de un plan de desarrollo económico (Rostow 1960b: 55-56).

El uso del nacionalismo podría ser, por una parte, una respuesta a la «conspiración comunista», que pretende manipular a los líderes nacionalistas del Tercer Mundo (Rostow, 1964: 126-127). Por otro lado, las personas que habitualmente tenían fuertes sentimientos nacionalistas en Asia no deben concentrarse en la hostilidad hacia los países desarrollados, sino en la modernización o industrialización (Rostow 1960a: 439).

Al final, escribió Rostow en 1964, todo el proceso de la nueva era, el nacionalismo puede convertirse en un medio crucial y eficaces para movilizar los activos de toda la nación. Más aún, lo consideró como etapa de la “condición previa para el despegue”. ¿Pero qué es el nacionalismo? Los neoliberales ciudadanos del mundo dicen que el nacionalismo es esclavitud y la globalización es liberación. Qué entonces qué es nacionalismo, preguntó la esfinge.

Fue entonces cuando se me vino a la cabeza el general José María Melo y el movimiento de los artesanos en Ospina Vásquez. Nuestro mejor historiador en economía. Ni saltando con las cifras de las cuentas nacionales, ni pellizcando anécdotas. Un tanto desordenado sí y sin una redacción bien hilada. Así corre su libro “Industria y protección en Colombia” entre tablas estadísticas muy precisas y puntuales con observaciones de contexto muy concisas.

Pero cuando aparece el general José María Melo, el último general del Ejército del Libertador y veterano de las principales batallas, su fría mano se sobresalta. Y los cientos de artesanos que entonces lo rodean, con la esperanza de ponerle fin a la locura del libre comercio y volver por los aranceles proteccionistas…su escritura es áspera y despectiva.

En 1854 el liberal centrista José María Obando es elegido presidente. Liberales draconianos y gólgotas, así como conservadores en bloque buscan renuncia de Obando si no firma una nueva constitución, ratificando el libre comercio, eliminando el ejército nacional comandado por el general patriota José María Melo y mayores poderes para los estados federales. Los artesanos organizados en milicias, le exigen al presidente Obando cerrar el congreso y convertirse en dictador popular. Obando prefirió renunciar. Los artesanos le ofrecen  la presidencia a Melo, comandante de las Fuerzas Armadas de Cundinamarca, quien asume.

El general Cipriano Mosquera marcha desde Barranquillas con los ejércitos del Norte, el general José Hilario López encabezó El ejército del Sur y por el occidente avanzó el general Joaquín París con la División Antioqueña del Alto Magdalena. El expresidente Pedro Alcántara Herrán coordinó el ataque conjunto sobre Bogotá. Mosquera penetra en combate hasta la plaza de San Francisco, López se metió por el sur y París llegó hasta la plaza de San Victorino. Herrán tomó las alturas del barrio Egipto. Luego de la victoria los tres ejércitos confluyeron a la Plaza Mayor.

 Eñ general Melo fue apresado y juzgado; pero tras pago de la fianza de su paísano y amigo Manuel Murillo Toro, Melo es desterrado a América Central. Los artesanos fueron desterrados, confiscados sus bienes y enviados a pié para ser encarcelados en Panamá. Pocos fueron los sobrevivientes. Ese es el peor episodio de nuestra historia patria.

Como diría el famoso economista Paul Barán, la explotación y dominio imperialista sobre los países atrasados no son faena del imperio. Las élites de esos países se lucran mucho con representaciones extranjeras e importaciones. La industria nacional no les importa, aunque escuchan el himno nacional con devoción y con la mano abierta sobre el pecho.

28.19.-LOS SIETE ACERTIJOS NEOLIBERALES (5 ) – Bernardo García

Globalización

Europa nació en medio de la tragedia y la esperanza. De salida de la escabrosa II guerra mundial, se encontró flanqueada por dos enormes superpotencias: Estados Unidos de América y la Unión Soviética. Los imperios coloniales, el francés, el inglés, el alemán, el belga, el italiano… aparecían ahora como naciones en reconstrucción. Fue entonces cuando surgió el grito de Europa, Europa Unida. Surgió en 1950 la Comunidad Europea del Carbón y del Acero. La CECA de la Europa de los seis. Pronto se suprimieron las aduanas para establecer el libre comercio y los carros rodaban con placas comunes. Europa estaba de fiesta.

Cuarenta y un años después, 1991, aparece Mercosur .  Setenta por ciento de América del Sur. Acuerdo de conveniencia y con cierta vocación regional, frente a la lógica de bloques continentales en los que parece que se organizan las naciones, a ejemplo de Europa. Así,  los cuatro países suscribieron el 29 de noviembre de 1990 un Acuerdo de Complementación Económica en el marco jurídico de la Asociación Latinoamericana de Integración ALADI.

En cambio, el Grupo Andino (ahora Comunidad Andina de Naciones) nace en 1969 bajo los auspicios de los presidentes Lleras de Colombia, Leoni de Venezuela y Frei de Chile. El motivo central es técnico y económico. Quemada la primera etapa de sustitución de importaciones, era imperativo lograr una ampliación del mercado para iniciar las industrias de bienes intermedios y de capital. Con pequeños mercados eso sería imposible. Y el Grupo sí llegó a definir unas industrias que se reservaba para su ejecución conjunta: metal mecánica, petroquímica, fertilizantes, automotor, electrónico, siderurgia, papel y vidrio.»

Algunas fábricas se pusieron en marcha con ciertos estímulos fiscales. Para el sector automotriz el Grupo construyó un modelo muy complejo para una fabricación conjunta repartiendo partes y piezas. Sin países de planificación estricta y sin empresas ni públicas, ni privadas de mucha envergadura, el modelo fue despresado por delegados políticos, pero la repartija tampoco funcionó. No obstante, para el comienzo del revolcón neoliberal de 1991, Chile tenía tres ensambladoras Peugeot, GM solo para marcas Luv y Renault; Colombia tenía tres: sofasa, CCA y colmotores para cinco marcas; Venezuela siete ensambladoras para nueve marcas, Ecuador cuatro para cuatro marcas. Pero Mercosur ya había pasado los dos millones de unidades mientras que los andinos no superaban las 400.000.

Con los vientos de la apertura económica y luego con los tratados de libre comercio, Colombia, por ejemplo, en 2002 producía 80.000 unidades y en  2009 subió 88.342 mientras que las exportaciones bajaron de 23.000 a 3500 y las importaciones subieron  de 33000 a 95.000 unidades. Luego entró un peligro mayor: el libre comercio con México. La CCA se vió obligada a cerrar puertas. Puede ser que con el Tratado de Libre Comercio con Corea del Sur se remate todo el negocio de las ensambladoras.

Claro está que la OECD tenía toda la razón. Si 2000 empresas multinacionales producen un 75% del PIB mundial, si se allanan las aduanas bajando o anulando los aranceles, esas grandes corporaciones pueden producir lo necesario y holgadamente para satisfacer las necesidades del Planeta tierra. Muchos políticos y dirigentes corrieron a rendir pleitesía al grupo de  los Siete Grandes. Algunos de los nuestros que tenían deudas con la DEA, se convirtieron en el mejor último amigo. Pero estamos absortos contemplando la justa pataleta de Mr. Donald Trump que está demostrando que las ventajas comparativas aunque existan pueden constituir un comercio desproporcional que lleva al endeudamiento y a la quiebra. Ni los yankis la aguantan. ¿Nosotros sí? ¿No hora de hacer un balance y volver por los fueros del Grupo Andino? bg.

27.19.-LOS SIETE ACERTIJOS NEOLIBERALES (4 ) – Bernardo García

¿Fue peor la crisis de 1929 que la de 2008? Claro que sí porque ahora los gobiernos se lanzaron a rescatar a los bancos y financieras, no hicieron contracción monetaria sino al revés y no estrangularon el comercio internacional con aranceles de afán. Pero esta vez sí fue obra del hampa de cuello blanco y corbatín, con unos millares de hipotecarios embargados y ejecutados. Quedó claro que de la adicción al juego especulativo, se asciende a la codicia caliente y se culmina en una fría criminalidad. La famosa liberación financiera preconizada por el neoliberalismo hubo de volver a la vigilancia y control.

Es posible que la guerra comercial entre los USA y China, no sea ni sombra de la barbarie de la segunda guerra mundial. Pero lo cierto es que el enfrentamiento es entre las dos macropotencias en competencia por la hegemonía del planeta. Claro que la deuda de los USA juega y claro que no pinta sostenible, pero el poderío político prima. Luego la globalización parece que va al fracaso en breve, bajo el regreso a bloques continentales o regionales. La protección volverá de nuevo por sus fueros.

Lo importante es que estamos ingresando a un período fecundo como el de los años cincuenta de la segunda posguerra. Fuerte fermento intelectual. Con las Naciones Unidas se consolidó el Estado del Bienestar y se descorrió el colonialismo. Pero además, el comunismo en China  y la independencia de otras naciones, creó el clima de la llamada edad de oro de las teorías de desarrollo. Ya entonces, 1953, la Unesco apoyaba la organización de asociaciones profesionales de economistas y de otras similares, para que las eminencias presentaran sus trabajos para ser sometidos a un intercambio de ideas. Famosos simposios.

http://journals.cambridge.org/action/displayAbstract?fromPage=online&aid=7549264&fileId=S0022050700060071

La primera mesa redonda (Mónaco, 1950) tomó Balance Económico Internacional como su tema (ver Boletín Internacional de Ciencias Sociales, Vol. II, No 4).

El segundo se celebró en Talloires, Francia, en septiembre de 1951, sobre el tema de Concurso de Monopolios y su Reglamento, y los documentos y resumen de las discusiones fueron publicadas por Macmillan & Co. Ltd., Londres.

Inmediatamente antes de la Conferencia sobre Monopolio, tuvo lugar una conferencia más pequeña sobre los métodos de enseñanza de la economía en varios países que se llevó a cabo en el mismo lugar. Los trabajos de esa conferencia los publicó la Unesco.

La cuarta mesa redonda, sobre el problema del ciclo económico (corto plazo) fluctuaciones económicas), se celebró en Oxford, Inglaterra, en septiembre de 1952, y las actas publicadas por Macmillan.

La quinta mesa redonda fue la más ambiciosa hasta el momento: Crecimiento económico. Tema muy complejo, que no puede ser juzgado y explicado adecuadamente.

En términos puramente económicos. Perspectiva histórica, visión filosófica, comprensión de diferentes culturas y civilizaciones, así como económica y sociológica.

Se requieren análisis para obtener una visión adecuada de las condiciones de la economía

Crecimiento y progreso.
La reunión de Santa Margherita fue una reunión de economistas; no era una conferencia interdisciplinaria. Pero se puede decir que los economistas que se reunieron conocían bien las ramificaciones, presupuestos e Implicaciones de su tema. El presidente del comité del programa, el profesor Leon Dupriez de la U. de Lovaina, sobre quien cayó la tarea principal de preparar y organizar la mesa redonda, insistió desde el principio en que el tema no debía ser desarrollo económico en un sentido materialista estrecho, sino el progreso económico, teniendo plenamente en cuenta los factores no económicos.

¿Cúal fue el fruto más original de esta quinta conferencia, preguntó la esfinge? La sorpresa la dio WW Rostow reveló lo que más tarde sería su discutido take off. Por entonces Leontieff ya se ocupaba de su matriz insumo-producto; pero Rostow señaló que allí radicaba en motor de arranque. No en las importaciones de equipo y maquinaria. Los ferrocarriles estuvieron al comienzo de la industrialización inglesa y estadounidense, pero no por la revolución del transporte sino porque traviesas, rieles, motores, chasises, ruedas, vagones y todo el resto se fabricó allí.

26.19.-LOS SIETE ACERTIJOS NEOLIBERALES (3 ) – Bernardo García

La disputa versaba sobre el privilegio del primer proponente. ¿Lo adquiere la empresa que primero presenta una solicitud de concesión petrolera o debe acordársele a Ecopetrol. El ingeniero Madero Paris y yo íbamos por Ecopetrol. Los dos abogados defendían en derecho la primacía al primer proponente. Se transó por la consulta previa a Ecopetrol. Pero la empresa se demoraba en dar su concepto y hubo desmedro en la sísmica y las perforaciones exploratorias. Entonces los abogados me acusaron ante el Ministro de Minas Carlos Gustavo Arrieta de comunista. El ministro me llamó a cuentas por escrito. Le rendí el informe y él me preguntó: ¿Usted es comunista?

– El presidente Carlos Lleras, le dije, me llamó por teléfono a la decanatura de economía y me pregunto a boquejarro: usted es liberal. -No presidente, yo soy social demócrata.  – ah bueno, liberal de izquierda. Posesiónese como economista del Consejo Nacional de Petróleos. Felicitaciones y me colgó. Obvio que puedo ser un tanto nacionalista.

-Y, ¿qué tienen que ver la concesiones petroleras con Ecopetrol? – Si Ecopetrol logra exportaciones propias, los dólares van al Banco de la República. De lo contrario, las empresas extranjeras pagan impuesto y compran el crudo a precio de boca de pozo, las regalías, y cero dólares de exportación. El modelo, dijo la esfinge, era la Empresa Nacional de Hidrocarburos, la italiana ENI que gerenciaba el famoso Enrico Mattei.

Entonces, me prometió noticias. Me llegaron por la prensa: el Consejo fue liquidado y el trámite se trasladó a Ecopetrol, que más tarde el Presidente López formalizaría por decreto la función y las posibles asociaciones de Ecopetrol con las compañías extranjeras.

Veinte años más tarde, cuando las furias globalizantes despeinaron sus mechas, le arrebataron a Ecopetrol la dirección de la política petrolera para dársela a una Agencia Nacional de Hidrocarburos. Los vaivenes de los precios del petróleo y del carbón y del níquel harían bailar los titulares de la gran prensa al son de las cifras que publica el DANE. La esfinge pregunta por qué el Banco de la República guarda prudente silencio. Nadie lo sabe todavía.

Lo cierto es que agotada la euforia de Gaviria, quien privatizó la Flota Mercante Grancolombiana y vendieron también Avianca al extranjero y unas cuantas hidroeléctricas y pasadas las emociones con  los pozos de Cusiana y Cupiagua… la Balanza cambiaria empezó a hacer agua y los perspicaces especuladores extranjeros olfatearon que se venía una fuerte devaluación del peso con ominosas pérdidas para sus capitales golondrina. Con el mero olor, sonó la estampida y emprendieron el vuelo. Famosa es esa crisis de fin del siglo XX, no tanto por la corrida de esos capitales sino sobre todo porque la Junta Directiva del Banco de la República creyó parar esa estampida subiendo abruptamente la tasa de interés. Entonces fue crisis cambiaria, doblada de crisis financiera y de crisis hipotecaria.

Pasado esa crisis amarga con más de doscientos mil acreedores del UPAC caídos en quiebra, vino la era Uribe quien prometió abrir de par en par el mercado norteamericano y luego el euroopeo con sus 28 países, para ajustar con los latinoamericanos los cuarenta y un países en francos tratados de libre comercio. Al decir unísono de nuestros últimos cinco presintes, Colombia se había tomado los mercados de medio mundo. Así lo dicen y lo repiten sin cesar, pero ni níquel, ni carbón reintegran ni un dólar de las exportaciones y en petróleos sólo reintegra Ecopetrol. Y todos repiten que el Dane que gracias a las alzas de precios de las commodities de exportación, las importaciones se sostienen. Falso. Se malsostienen gracias a los capitales golondrinas.

La gracia es bastante sencilla, pero lo inciensos que la rodean no dejan verla. Solo al cabo de los tiempos empieza a cumplirse. Los oráculos de Bernie Sanders y Donald Trump  de muchas maneras y con rabo de diversa especie, ya le han dicho a los Estados Unidos que su destino es matar a su señor padre y casarse con su señora madre patria. ¿En pleito con China no tendrán que sacrificar a sus empresas multiacionales? Lo cierto es que el  libre comercio no es sostenible con la teoría de las ventajas comparativas porque no se trata de dos productos y dos países, sino de más de cinco mil setecientos productos para comerciar entre más de 150 países. BG

25.19 LOS SIETE ACERTIJOS NEOLIBERALES (2) – Bernardo García

El expresidente López Michelsen, preguntado por qué habría calificado a su gobierno de chamboneo, respondió: mucho ajetreo macroeconómico y la bonanza se perdió. Eso no puede ser cierto pensó la esfinge. Eso no puede ser cierto repitió el presidente César Gaviria, preocupado por la bonanza petrolera del Cusiana y el Cupiagua. La riada de dólares que llegan con las bonanzas al cambiarse en pesos, lanza una gran expansión monetaria. Eso se convierte en pura demanda y desata a la fiera inflacionaria.  Eso es cierto, exclamó Gaviria, pero López primero con Abdón  Espinosa y luego con el famoso cofrade, Alfonso Palacio Rudas se inventaron los certificados de cambio en dólares para retardar su monetización. También se reguló la tasa cambiaria para impedir que la plétora de dólares le diera mayor valor al peso y en consecuencia abaratara las importaciones con efectos antiinflacionarios, pero con desmedro de la producción nacional. Se hizo un esfuerzo por hacer una política retención monetaria y austeridad fiscal. ¿Qué más le pide el cuerpo al doctor López Michelsen para descalificar el control de la bonanza cafetera en su propio gobierno? Es el segundo acertijo de la esfinge. ¿Qué lo descalifica?

Con el vicio inveterado de la gran prensa de considerar que las exportaciones de carbón, níquel y petróleo son dólares colombianos, cometen un grave error. Salvo las exportaciones de Ecopetrol que en gran parte se gastan en gasolinas finas y disolventes para aligerar los espesos petróleos llaneros, todas las demás exportaciones son de las compañías extranjeras. Ellas compran el petróleo a precio de boca de pozo o de boca de mina. Eso se llama una regalía. Además pagan impuestos y salarios al personal colombiano. Así que el júbilo, la alharaca y el alboroto que operó la gran prensa se debió a que aún se celebraba la gran apertura económica. Ahora habría llegado el financiamiento.

En el elegante simposio celebrado en Bogotá, bajo los auspicios del Departamento Nacional de Planeación y el Banco Mundial se analizó con técnica, minucia y muchas cifras la amenaza de la “enfermedad holandesa”: muchos dólares, muchas importaciones que compiten con la producción nacional y quizá mucha inflación por la creciente monetización de los dólares, provocando exceso de demanda. Mucha sabiduría pues expuso en aquel Symposio de sabios nacionales y sabios extranjeros, como le complacía al presidente de bienvenidos al futuro, el dr. Gaviria.

Repasando el volumen que recogió el simposio[i], sólo un comentario furtivo de Roberto Junguito habría hecho sonreir a la  esfinge. Hizo amplios y respetuosos comentarios a las políticas económicas planteadas, razonó sobre los intereses contradictorios entre el gobierno –empeñado en el crecimiento- y el Banco de la República -empeñado en controlar la inflación- y de pronto soltó una perla a propósito del modelo de Fedesarrollo, indicando la prioridad de la inversión y para empezar en la actividad petrolera misma. Inversión. Inversión.

Pero cuando sucedió la gran bonanza cafetera de los años setenta, cuando directivos del Instituto de Fomento Industrial corrieron a presentar proyectos, el presidente López sentenció: “la bonanza cafetera es de los cafeteros”. En cambio, César Gaviria, mucho más neoliberal que López nombro a Luis Alberto Moreno para que deshuesara al Instituto de Fomento Industrial. Así lo hizo y le fue reconocido con Ministerio de comercio, primero, y luego con la gerencia del BID.

Si no hay inversiones, ni oportunidades de inversión, ni nadie que las promueva, ni empresarios ni IFIS. ni gobierno, aunque haya ahorros bien pueden gastarse en una plétora de importaciones de carritos y una crisis de balanza de pagos como la sufrida en 1999. Varios años se balanza comercial negativa y déficit fiscal por el generoso programa del presidente Samper contra la pobreza extrema, se vino una corrida de capitales especulativos huyendo de la devaluación que ya se venía encima y que gracias al Banco de la República pudo convertirse en una crisis financiera e hipotecaria. La peor de nuestra historia. Enigma: confundir empresarios con cafeteros y confudir al IFI con una partida de lagartos.

[i] Departamento Nacional de Planeación y Banco Mundial: “Cusiana, un reto de política económica”,  Tercer Mundo editores, Bogotá, 1994. pg.338

24.19.-LOS SIETE ACERTIJOS NEOLIBERALES – Bernardo García

Sino fuera cara de piedra, la esfinge del desierto podría haberse sonreído cuando el presidente César Gaviria se elevó inhiesto y anunció solemne el primer acertijo que habrían de desatar los treinta sabios invitados a Bogotá el 27 de junio de 1994[1]. Anunció primero el axioma: el ahorro genera inversión y la inversión genera desarrollo. Luego con voz trémula, muy preocupada, planteó el enigma: “los países del sudeste asiático han alcanzado y siguen alcanzando un ahorro hasta 40 por ciento del Producto Interno Bruto y un desarrollo fenomenal. ¿Qué nos pasa en América Latina que no alcanzamos ni a la mitad?

La madre esfinge pudo haberse sonreído otra vez porque de inmediato adivinó que el presidente colombiano acababa de recitar un acertijo mentiroso. Había puesto a pensar a treinta eminencias de la economía y a través de ellas a todo el continente sobre el drama de su impotencia frente al mundo emergente. Literalmente, pensó, los puso a buscar un gato negro, en un cuarto oscuro, en donde no había gatos. ¡De  risa me muriera, pensó la esfinge!

El presidente Iván Duque no estuvo allí porque tendría apenas unos 18 añitos, empezando a estudiar derecho. Lástima que el hoy presidente Duque se quedara entonces en ayunas y sin posibilidades de entender la estadística en aritmética elemental, pero aritmética. En cambio el minhacienda Aberto Carrasquilla ya podría tener unos 35 años y trabajaba como gerente técnico del Banco de la República, sin duda que asistió a oir las disertaciones. Juan José Echavarría quien ya frisaba en los 43 y se desempeñaba como Plenipotenciario ante la OEA, no sólo estaba en condiciones de entender los galimatías estadísticos sino que además figuraba entre los treinta sabios.

[1] Las intervenciones del simposio se encuentran en el libro Ed. Mónica Aparicio y William Easterly “Crecimiento económico. Teoría, instituciones y experiencia internacional”- Ed. Banco Mundial – Banco de la República, Bogotá, 1995.

Se trataba de enseñarle a América Latina cómo se desbarata el enigma. Sin ello no habría amanecer, ni serían bienvenidos al futuro, ni nos quitarían el remoquete de cretinos y estúpidos que nos venían plantando en la frente, columnistas en  recio combate en la gran prensa del continente, el ahora Nobel de literatura Vargas Llosa, el cubano Montaner y el colombiano Plínio Apuleyo Mendoza. No eran mosqueteros del rey sino guerreros neoliberales.

Era de ver el ordenado y solemne desfile de los 30 sabios. Era de ver: uno tras otro, los sabios y todos hasta los pies vestidos de negro frack o smoking avanzando a su turno para recitar entre una venia y la otra muchas correlaciones y regresiones. Son cálculos estadísticos bastante elementales que miden la frecuencia e intensidad de las variaciones de unos fenómenos con relación a otros.

 Útil claro está, por ejemplo, para hacer proyecciones. El problema es que casi todos esos fenómenos  están cointegrados –como dicen los econometristas- es decir que participan en una misma familia, o son miembros de una misma constelación o son simples satélites de un planeta principal: educación, salud, infraestructura, profundidad financiera,… Entonces todo el aparataje estadístico de los sabios iba cayendo uno tras otro como simples concordancias; pero sin ningúna fuerza ni sentido de causalidad que diera en el clavo del enigma: el misterio del crecimiento económico. Las leves diferencias de esa plétora de variables entre asiáticos y latinos no le hacía mella a la diferencia formidable ni en ahorro, ni en desarrollo.

Lo peor no se hizo esperar. Reventó la mentira. ¿Oyeron? ¡Es la inversión la que genera ahorro! Y son las oportunidades de inversión las que generan inversión. Y son los empresarios creativos, sean empresas con sus secciones de investigación & desarrollo, gobiernos con sus institutos de fomento industrial o centros de investigación agropecuarios,…los que crean o descubren las nuevas oportunidades de inversión. Esa sí es la lógica. ¿Schumpeteriana? Cierto[2].

El último sabio, Moisés Naim dijo que se llamaba y no parecía un economista más del Banco Mundial con pensamiento cuadrado, tomó la palabra indignado, sí claro, dijo, hay gobiernos desarrollistas como los del sudeste asiático y hay gobiernos depredadores como los de Latinoamérica. Los primeros lanzaron cinco o seis planes quinquenales, uno tras otro, primero como sustitución de importaciones, luego metálicas y químicas básicas, más tarde industria automotriz, industria naviera con sus astilleros, industria electrónica y otras más.

Esas sí son oportunidades rentables de inversión, digo yo, que arrastran ahorro del Banco Mundial, de la banca internacional con el aval de FMI y del mismo tesoro americano. Préstamos y crédito sí, capital privado directo no. Nunca quisieron ser un país de enclaves extranjeros. Exportaciones siempre en primera prioridad para cumplir sin angustia las grandes masas de préstamos.  Y todo manejado por gigantes corporaciones financieras nacionales con estricta disciplina y supervisión del gobierno. Eso se llama economía mixta.

[1] Irma Adelman: “Teorías del desarrollo económico”, ed.FCE, 1965 pg.160

¿Y los depredadores? Ellos incentivan la inversión inducida por la demanda que controlan desde una junta monetaria. También hacen inversiones autónomas en infraestructura que destilan fuertes ganancias. Tan bien inversión, ahorro, y uno poco de desarrollo. En fín, tienen una gran élite de importadores y representantes de firmas extranjeras. No son depredadores salvajes. Son depredadores elegantes y que se tratan de tú a tú con los personajes extranjeros.BG

23.19-.-LA CONTROVERSIA SOBRE EL PRODUCTO INTERNO BRUTO – Diego Otero 

En la última semana se produjo una controversia con el tema de si  nos encontramos en una situación económica  de recuperación o no. En esta discusión han participado el Gerente del Banco de la República, el Presidente de la República, el director del DANE y varios dirigentes gremiales.

El Presidente de la República, los gremios, el director del DANE, el Ministro de Hacienda y otros funcionarios del gobierno afirman que se está en un período de recuperación y que para el 2020 la economía crecerá 4,0%.

18 jun de 2019.- Se acaba la confianza en el DANE

Hay que hacer una primera acotación. El Director del DANE acabó con la confianza en las estadísticas del país. Según él, el Censo de Población está equivocado, como el Censo Agropecuario, cambió cifras de crecimiento del PIB, cambió el IPC y los datos de pobreza. Y además es un director de estadísticas que opina, cuando su papel debe ser el de presentar las estadísticas para que el resto del país comente y analice. Grave daño le está haciendo a la credibilidad de las estadísticas económicas y sociales  este señor.

El crecimiento del primer trimestre de 2019 no es prueba de recuperación

Veamos la realidad. Las cifras del primer trimestre muestran que la economía creció 2,8% al comparar con el primer trimestre de 2018. Al hacer lo mismo con los cuatro trimestre de 2018, se encuentra que con base en el año 2015, salvo el primer trimestre en que la economía creció 2,0%, en los demás el PIB aumentó 2,9% en el segundo, 2,6% en el tercero y 2,7% en cuarto trimestre, para un total de 2,6% en 2018, con lo cual desde este punto de vista lo del primer trimestre de 2019 no es una recuperación sino una continuación de lo que ocurrió en 2018.

Otro análisis interesante es ver los movimientos mensuales  según el Indicador de Seguimiento de la Economía ISE que publica el DANE. En el Cuadro 1 se presentan los resultados mensuales para 2018 y 2019 de la los cambios del PIB para variación anual y año corrido.

Claramente los tres primeros meses de enero, febrero y marzo de 2019 son mejores que los de 2018. Sin embargo, la variación mensual durante 2019 sí muestra  que los aumentos del PIB ya sea por variación anual o año corrido indican disminución en las tasas. En efecto, por cambio anual, en febrero de 2019  el ISE da un crecimiento del PIB de 2,98%, que se reduce a 2,77% en febrero y a  2,56% en marzo. Por año corrido, de 2,98% en enero, se pasa a 2,8% en febrero y a 2,77% en marzo.

Es decir, si en estos tres primeros meses comparados con los últimos de 2018, hay una leve recuperación, al estudiar 2019 se encuentra que ha habido reducción en las tasas de crecimiento, lo que podría decirse que ha habido estancamiento. Entonces, hay que esperar datos de abril, mayo y junio para tener claridad de lo que está ocurriendo en la economía colombiana.

Cuadro 1 Indicadores de seguimiento de la economía ISE

Las comparaciones deben hacerse con los  mismos criterios

El DANE presentó la serie corregida por efecto  estacional y de calendario del primer trimestre de 2019 con el último trimestre de 2018 que da una crecimiento cero. Este es un dato diferente que no puede compararse con la cifra de 2,8% porque obedece a una comparación de períodos diferentes y a una serie corregida por estacionalización y calendario, que se utiliza para otros propósitos.

Lo correcto sería comparar cuanto creció el primer trimestre de 2019 con el último trimestre de 2018 con los mismos criterios, es decir, con la serie original.  Una cosa es una serie original y otra una serie corregida por estacionalización. Hay que tener en cuenta las diferencias porque de lo contrario estamos comparando manzanas con peras.

De todas maneras, el crecimiento de 2,8% del primer trimestre es bastante regular y no muestra que existe recuperación en la economía. El criterio de que estamos mejor que otros países en la región es de una ceguera increíble. Es decir, no importa que estemos mal si los demás están peor. En el país de los ciegos el tuerto es rey.

Pero el gobierno se empeña en afirmar que en 2019 el crecimiento del PIB estará alrededor de 3,6%, lo cual implica que los tres trimestres restantes el PIB debería crecer a tasas superiores a 3,7%, algo  que difícilmente se va a dar. Es parte de toda la propaganda del gobierno para calmar a la opinión pública, y de los gremios de la producción que lo siguen ciegamente y creen que esto los va ayudar a crecer, lo cual es una miopía impresionante. Claro, se entiende, el gobierno les dio gabelas con su reforma tributaria y hay que agradecerle apoyándolo incondicionalmente.

Los indicadores del mercado laboral empeoran

Hay otros indicadores importantes que son los que tienen que ver  con el mercado laboral que señalan categóricamente que vamos por mal camino. Normalmente las tasas de desempleo, que son estacionales, señalan que este cae de los meses de febrero a octubre. Pues bien, en 2019 esto hecho que ha sido normal en los últimos diez años cambió y las tasas de desempleo aumentaron en marzo y abril.

Igualmente, por primera vez en muchos años hay una destrucción de empleo enorme. El empleo total cayó en 775 000 personas de abril de 2018 a abril de 2019 y se volvió a tasas de desempleo de dos dígitos, lo que implicó que la tasa de ocupación bajó de 58,5% a 55,8% de la población económicamente activa. Por primera vez en muchos años, también, la tasa de desempleo rural que venía descendiendo aumentó de 5,0% a 7,0%.

Hay que comentar no obstante que las cifras de abril dejan muchas inquietudes. Hubo una caída en la tasa de participación de 64,6% a 62,2%, lo que significa  que más de un millón de personas salieron de buscar puesto porque si se hubieran mantenido en el mercado laboral la tasa de desempleo habría sido cercana al 12,0%. Igualmente, la destrucción que se produjo en el desempleo solo es posible si en abril la economía creció por debajo de 2,8%. También, puede explicarse algo de esa caída en el empleo por la contracción tan fuerte en el sector de la construcción, bastante intensivo en mano de obra.  Habrá que esperar a las cifras de mayo y junio para dar juicios definitivos de lo que está pasando y no caer en un  análisis de corto plazo con solamente dos meses de referencia de marzo y abril para definir si la economía no crece suficientemente o se ha estancado.

Metas irreales del gobierno para 2020

El gobierno en su plan Marco Fiscal de Mediano Plazo presenta cifras de crecimiento del PIB de 4,0% en 2020 y años siguientes que no son nada realísticas. Utilizan supuestos de un crecimiento del sector privado  por la reducción en los impuestos que no siempre da  lugar a aumentos en el PIB como lo muestran muchas experiencias en el mundo.

En la mente de los teóricos neoliberales del gobierno se parte de la teoría que el ahorro aumenta la inversión  cuando desde Keynes se ha probado que es al contrario, que la inversión  determina el ahorro, y que es la demanda efectiva lo determinante para mover la producción. Si no hay compradores no hay oferta. No es al contrario, como dice la ley de Say que la oferta crea la demanda.

Las proyecciones del crecimiento para 2020 son pesimistas

Las proyecciones que he realizado con un modelo macroeconómico desarrollado en 2017 pronostican un crecimiento promedio de 2,8% en 2019 y de 3,2% en 2010, dentro de unas bandas de más o menos 0,2%, salvo que cambien las políticas económicas, lo cual no parece que pueda darse.

En definitiva, estamos en un momento coyuntural muy difícil en todo sentido, que no se puede negar con afirmaciones fantasiosas  que van contra la realidad de las cifras que son muy tozudas.

https://mail.yahoo.com/d/folders/1/messages/24405?.rand=13o1ucdba3j23

 22.19.-BASES DEL DESARROLLO INDUSTRIAL EN COREA DEL SUR: ANÁLISIS DE LA POLÍTICA ECONÓMICA INTEGRAL1

Juan Felipe López Aymes

CRIM, UNAM

  1. Introducción

En este artículo ofrezco al lector que inicia el estudio del complejo desarrollo económico e industrial de la República de Corea (en adelante Corea o Corea del Sur) una base mínima y sencilla de tal proceso y propongo algunas reflexiones sobre el modelo de economía política que lo hizo posible. Como el objetivo es plantear un punto de partida en el conocimiento de este caso y propiciar el interés no profesional, el abordaje es de carácter interpretativo más que un recuento de datos y hechos. A manera de nota metodológica, en mi interpretación, como la de muchos observadores de Corea, el contexto externo e interno son fundamentales y debemos considerarlos como mutuamente constitutivos; es decir, la historia de la península coreana, sus personajes y paradojas, sus opciones de políticas y los procesos económicos, sociales y políticos tienen que verse a la luz de procesos regionales más amplios (incluyendo el concurso de agentes extra-regionales). Asimismo, los procesos regionales son influidos por acciones, omisiones y percepciones de líderes y la sociedad coreana. Un ejemplo claro de esta correlación es la guerra de Corea y la estructura de seguridad regional emanada de ese evento, así como la forma que adquirió el modelo de desarrollo económico e industrial en Corea del Sur.

Además del propósito de despertar el interés por el estudio de un fragmento de la economía política contemporánea de Corea, este artículo también puede estimular cuestionamientos y propuestas de conducción económica alternativas a la ortodoxia de la economía del mercado. Corea y otros países del este de Asia demostraron que el enfoque desarrollista puede ayudar a la formación de condiciones para aprovechar ventajosa y ordenadamente las fuerzas del mercado; además, el dinamismo desarrollista demostró una gran capacidad de adaptación a los cambios de las estructuras económicas. Su transformación le ha permitido seguir vigente, aún en tiempos de globalización, del discurso dominante de libre mercado, y las restricciones al desarrollo tecnológico por las reglas al comercio internacional.

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21.19.-LA ECONOMÍA EN 2019 Y LAS PERSPECTIVAS PARA 2021N – Diego Otero

Resultados del primer trimestre

El DANE publicó el día 13 de mayo de 2019 los resultados del crecimiento del Producto Interno Bruto- PIB del primer trimestre de 2019 que  comparado con igual trimestre de 2018  da una tasa de  crecimiento de 2,8%, igual al valor del último trimestre de 2018.

7 de junio de 2019.- El crecimiento de este primer trimestre de 2019 es decepcionante  y va contra todas las afirmaciones que ha venido haciendo  el gobierno que 2019 iba a ser el quiebre para una cifra en el año de 3,5%. Es increíble que después de este resultado el Presidente Duque y su Ministro de Hacienda sigan hablando todavía de que el crecimiento de 2019 va a ser precisamente de este valor. Para que esto ocurra, el crecimiento promedio  de los próximos tres trimestres debe ser por lo menos de 3,7%,

Según las series originales, sin corrección por efecto estacional y de calendario, los sectores agropecuario y de industria manufacturera aumentaron a tasas anuales de 1,4% y 2,9%, lo que significa que continúa el estancamiento de los sectores productivos. Fuerte caída experimentó la construcción con un valor negativo de -6%.  Como ha sido normal crecieron con  tasas aceptables el comercio, comunicaciones  y  servicios financieros. Minas y canteras se recuperó con una tasa de 5,3%. El resto de los sectores crecieron a tasas positivas pero menores a 3,5%.

Al analizar por componentes de la demanda agregada, las tasas de crecimiento del primer trimestre de 2019 comparadas con las del primer trimestre de 2018, sobresale el bajo valor de  las exportaciones con un aumento de 3,6% en comparación con 13,7% para las importaciones. El consumo aumentó 3,8% y la inversión bruta lo hizo en 2,8%. Este comportamiento del comercio exterior está muy acorde con la continuación de un déficit alto en la cuenta corriente de cerca de 4,5% del PIB.

Con este crecimiento del PIB por debajo de 3,0% el desempleo no va a bajar. El argumento es muy sencillo. Con una tasa de crecimiento demográfico de 1,2% y una productividad laboral de aproximadamente 1,5%, equivalente a 2,8% compuesto, no hay posibilidad de que el desempleo disminuya. Pero si la oferta laboral aumenta más que la tasa  demográfica, la situación es más compleja y el desempleo más bien sube, como está ocurriendo.

El desempleo aumenta

Las cifras de desempleo en marzo y abril de 2019 son decepcionantes. En marzo de 2019 siguió el quiebre de febrero en las cifras de desempleo porque normalmente debía bajar y ocurrió lo contrario, lo que muestra el fracaso del gobierno en combatir el desempleo. Situación similar ocurrió en abril.

En efecto, el desempleo a nivel nacional aumentó en marzo  a 10,8% en comparación con 9,4% en marzo de 2018, la cifra más alta desde marzo de 2013. En abril fue de 10,3% en comparación con 9,5% en 2018.

Pero lo más grave es el valor del desempleo en 13 ciudades y áreas metropolitanas que subió de 10,7% en abril de 2018 a 11,1% en abril de 2019, la tasa más alta desde abril de 2013. En el trimestre febrero-abril la tasa promedio de desempleo en las cabeceras fue de 12% en comparación con 11,1% en el trimestre febrero-abril de 2018.

El desempleo rural que venía disminuyendo, en marzo como en abril subió de 5,1% en febrero-abril de 2018 a 7% en febrero-abril de 2019, la cifra más alta desde 2013.

En valores absolutos el desempleo subió en el período marzo de 2018 a marzo de 2019 en 383 000 personas, los ocupados solamente lo hicieron en 52 000 y los sub empleados aumentaron en 920 000.

En las 13 ciudades y áreas metropolitanas, en marzo de 2019 la situación fue muy pobre. Cayeron los ocupados en 73 000, aumentaron los desocupados en 186 000 y los subempleados subieron en 576 000.

En abril de 2019 la situación del empleo empeoró.  El total de empleados cayó de  22 673 miles en abril de 2018 a 21 814 miles en abril de 2019, una caída de 757 000 personas. En 13 ciudades y sus áreas metropolitanas el empleo bajó de 10 730 miles de empleados en abril de 2018 a 10 632 miles en abril de 2019, una disminución de 98 000 personas, situación que no se producía en el país hace años.

En conclusión, pésimos meses  para el empleo. El gobierno está fracasando estruendosamente.

Entonces, las cifras del crecimiento del PIB y del desempleo en el primer trimestre de 2019 son negativas y muestran un escenario preocupante.

Perspectivas para 2019 a 2021

Con base en el modelo macroeconómico Avanzar desarrollado en 2017 por Diego Otero Prada y Juan Gustavo Villamarín se han hecho nuevas simulaciones para el período 2019 a 2021, con  resultados  bastante regulares, muy diferentes a las proyecciones del gobierno y otros analistas.

Para 2018 las proyecciones del modelo fueron muy certeras, ya que predecíamos un crecimiento de 2,8%, que fue la cifra que  produjo el DANE.

Para 2019 se calcula un crecimiento promedio  del PIB de alrededor de  2,85% dentro de una banda de un mínimo de 2,65% y un máximo de 3.05%, por debajo del 3,5% que predice el gobierno central. (Cuadro 1).

Para 2020 las perspectivas apuntan a un aumento a 3,21% dentro de una banda de  2,92% y 3,49%. Y  para 2021 las proyecciones son igualmente malas, de un  promedio de 2,9% dentro de un rango de 2,63% y 3,14%.

 Estas estimaciones de las tasas de crecimiento del PIB para 2019, 2020 y 2021 son muy regulares, lo cual lleva a reflexionar que hay plantear nuevas estrategias de desarrollo económico para alcanzar tasas de por lo menos de 4,0%. Todo esto significa  que el mercado laboral no cambiará, que continuaremos con tasas de desempleo por encima de 10,0% y de subempleo de 45%.

Pero ninguna de estas proyecciones tiene en cuenta una posible         recesión mundial que necesariamente va a ocurrir.

         Cuadro 1  Tasas de crecimiento del PIB de 2019 a 2021

Año Estimado crecimiento bajo Proyección estimada Estimado crecimiento alto
2019 2.65% 2.85% 3.05%
2020 2.92% 3.21% 3.49%
2021 2.63% 2.90% 3.14%

El Ministro de Hacienda Carrasquilla habla de unas expectativas optimistas para 2019 por la reducción de los impuestos para las empresas, política  que no se ha cumplido necesariamente en otros países. Las afirmaciones del Ministro de Hacienda hablan de predicciones de aumento del PIB de 3,4% a 3,6% que aún son bajas, entonces no se ve cual es el efecto real de bajar impuestos a las empresas que afectan los ingresos del gobierno. Sus proyecciones, además, son simplemente especulaciones  sin bases reales.

Pérdida de crecimiento por suspensión del comercio internacional con Venezuela

Con el modelo Avanzar  se hicieron simulaciones sobre  la pérdida de crecimiento del PIB por  la crisis con Venezuela. Se supuso que pasaría si hubieran continuado las exportaciones netas a Venezuela del orden de 5200 millones de dólares como se venían presentado en 2008.

En otras palabras, la pregunta  es  qué tanto crecimiento  pierde Colombia  por dejar de  exportar a Venezuela la cifra anterior  La simulación con el modelo Avanzar muestra que se pierde anualmente un mínimo de 0,22% del PIB para los años 2019 a 2020. En esta forma, el crecimiento del PIB en 2019 aumentaría a un promedio de 3,07% en lugar de 2,85% y en 2020 se llegaría a 3,43% en lugar de 3,21 si se recuperara el comercio internacional con Venezuela. Pero esta simulación supone un valor constante de exportaciones. Así que la pérdida de crecimiento es mayor que 0,22% (Cuadro 2).

Esto muestra que las políticas que han seguido los dos países han sido muy negativas. Colombia dejó de vender  bienes agrícolas e industriales a Venezuela, y este país perdió la facilidad  de  abastecer sus necesidades en estos bienes a precios competitivos.

La política injerencista de Duque impide que Colombia sea un socio estratégico de Venezuela para beneficio del país. Es increíble que Colombia prefiera seguir los intereses de los Estados Unidos y los países colonialistas europeos antes que los propios. Es un verdadero error económico con repercusiones muy negativas sobre el bienestar de los colombianos. Cientos de miles de puestos se han perdido por esta política irracional. Cómo le falta a la elite colombiana seguir, como en los países desarrollados, la  estrategia de Real Politik que consiste en dirigir las relaciones internacionales según los propios  intereses materiales más que de acuerdo a declaraciones bonitas sobre  democracia y derechos humanos, que para los Estados Unidos y los países  europeos son ideas para justificar sus intereses.  Y nuestros dirigentes han caído en la trampa.

20.19.-Multinacionales que le dijeron adiós a Colombia

Philip Morris se une a otras grandes que decidieron cerrar sus plantas y quedarse como importadores. Otras firmas definitivamente se fueron.

 Contrabando y reformas tributarias espantan la inversión Foto: Getty Images

El anuncio de la estadounidense Philip Morris, propietaria en Colombia de Coltabaco, de cerrar sus operaciones productivas en sus plantas de Medellín y Barranquilla, así como de dejar de comprarles a cultivadores nacionales de tabaco a partir de 2020, no es un caso aislado, sino que se suma a otras firmas globales que tomaron la decisión de terminar con su actividad industrial y solo quedarse como importadores, así como a aquellas que definitivamente empacaron maletas y se fueron del país, por varios factores.

Quizás la partida más reciente, antes de la de Philip Morris, fue la de marca estadounidense de donas Krispy Kreme, que funcionaba bajo la empresa Industria de Restaurantes Casuales, firma que pertenece al Grupo Nutresa en Colombia. En diciembre del año pasado informó de su retiro del mercado nacional cerrando sus 9 puntos de venta.

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Krispy Kreme estuvo 4 años en el mercado nacional y todo parece indicar que la fuerte presencia de Dunkin Donuts (que vende alrededor de $70.000 millones al año) en el país no le permitió crecer como tenía estimado, aun cuando en 2015 la empresas había anunciado que había alcanzado la suma de 1,5 millones de donas vendidas en Colombia.

Dos años atrás, en 2016, dos marcas de ropa estadounidense que habían sido muy esperadas en Colombia: Banana Republic y GAP, también decidieron partir. La primera llegó con 5.000 referencias de ropa en diciembre de 2012 a un local de 500 metros cuadrados en el centro comercial El Tesoro en Medellín, la segunda, GAP, abrió locales en Bogotá, Medellín y Bucaramanga.

En su caso, las afectó la volatilidad del dólar, pues apuestan por un concepto de moda de bajo costo, con la que no pudieron cumplir en Colombia. Además otras marcas internacionales les cogieron ventaja en el mercado local, tales como Forever 21 y Zara (en ese momento no había llegado H&M), a lo que se suma una fuerte competencia de las marcas locales.

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En 2015, la salida más notoria estuvo por cuenta de la multinacional estadounidense Mondelez, fabricante en el país de las marcas Chiclets Adams, Trident, Sparkies, Certs y Bubbaloo. Cerró su planta de producción en Cali, despidió a 480 empleados y se quedó como comercializadora. En el caso de Philip Morris, la empresa asegura que 250 trabajadores de la factoría quedarán cesantes, pero según la Escuela Nacional Sindical, son 800 empleados directos los afectados, así como 12.000 familias campesinas que en Colombia viven del cultivo del tabaco.

Entre 2013 y 2015 también se fue del país el grupo francés Icollantas-Michelin, el cual terminó su actividad industrial en Chusacá (Cundinamarca) y en Cali. Las dos plantas daban empleo a 460 trabajadores. La compañía anunció que atendería el mercado colombiano desde el exterior, importando los neumáticos.

Igualmente, la farmacéutica Bayer decidió trasladar a México y Guatemala la operación de la fábrica que tenía en Cali, donde se elaboraban los tradicionales medicamentos Aspirina, Alka-Seltzer y cremas Canesten, que ahora se importan. Con este cierre se afectaron unas 100 personas. Cabe decir que Bayer mantiene su planta en Soledad (Atlántico) dedicada a productos fitosanitarios.

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A finales de 2014, la mala noticia llegó por cuenta de la Compañía Colombiana Automotriz (CCA) que cerró su planta en Bogotá, donde ensamblaban los vehículos Mazda. Quedaron cesantes 500 personas mientras la empresa anunció que seguiría abasteciendo el mercado desde México.

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