21.16.-La desigualdad de riqueza MICHAEL ROBERTS

Ya he escrito antes sobre el hecho de que, tanto en las economías avanzadas como en las llamadas «economías emergentes», la riqueza se distribuye de forma significativamente más desigual que la renta. Además, según el pro-capitalista Foro Económico Mundial: «Este problema ha mejorado poco en los últimos años, con un aumento de la desigualdad de la riqueza en 49 economías».

8 may 2021.- El índice habitual que se utiliza para medir la desigualdad en una economía es el índice de Gini. Un coeficiente de Gini de cero expresa igualdad perfecta, donde todos los valores son iguales (por ejemplo, donde todos tienen los mismos ingresos). Un coeficiente de Gini de uno (o 100%) expresa la desigualdad máxima entre valores (por ejemplo, para un gran número de personas donde solo una persona tiene todos los ingresos o todo el consumo y todos los demás no tienen ninguno, el coeficiente de Gini será casi uno).

Para los EEUU, el índice Gini actual para la renta es 37,8 (bastante alto para los niveles internacionales), ¡pero el índice Gini para la distribución de la riqueza es 85,9! Tomemos la Escandinavia supuestamente igualitaria. El índice Gini de ingresos en Noruega es de solo 24,9, ¡pero el Gini de riqueza es 80,5! Es la misma historia en los otros países nórdicos. Los países nórdicos pueden tener una desigualdad de ingresos inferior a la media mundial, pero una desigualdad de riqueza superior a la media.

Otra forma de medir la desigualdad es considerar la proporción de riqueza o ingresos que tiene el 10% superior o el 1% superior, etc. Y podemos dividir la riqueza personal en dos categorías principales: riqueza inmobiliaria y riqueza financiera. Una gran parte de la población tiene riqueza inmobiliaria, aunque está distribuida de manera muy desigual. Pero la riqueza financiera (acciones y participaciones, bonos, fondos de pensiones, efectivo, etc.) está concentrada en un pequeño número de personas y, por lo tanto, se distribuye de manera aún más desigual. La última cifra de desigualdad de riqueza financiera de EEUU es realmente asombrosa. El 1% más rico de los hogares estadounidenses ahora posee el 53% de todas las acciones y fondos mutuos en poder de los hogares estadounidenses. ¡El 10% más rico posee el 87%! La mitad de los hogares estadounidenses tienen poco o ningún activo financiero; de hecho, están endeudados. Y esa desigualdad ha ido en aumento en los últimos 30 años.

Y como dice el FEM, después del enorme aumento de los precios de la propiedad y los activos financieros en los últimos 20 años, impulsado por el crédito barato y la reducción de impuestos, esta concentración de riqueza personal ha aumentado drásticamente, algo que Thomas Piketty en su libro, Capital en el siglo XXI, destacó hace varios años.

Los últimos datos de Italia, una de las principales economías del G7, confirman esta mayor desigualdad de riqueza. En un nuevo estudio de los registros del impuesto a la herencia italiano, los investigadores encontraron que la participación en la riqueza del 1% superior (medio millón de personas) aumentó del 16% en 1995 al 22% en 2016, y la participación se acumuló en el 0,01% superior (los 5.000 adultos más ricos) y casi se triplicó del 1,8% al 5%. En contraste, el 50% más pobre vio una caída del 80% en su riqueza neta promedio durante el mismo período. Los datos también revelan el creciente papel de la herencia y las donaciones en vida como parte del ingreso nacional, así como su creciente concentración en la cima. La enorme riqueza de unas pocas personas es cada vez mayor porque puede pasarse a parientes con poca o ninguna tributación.

Pero la concentración de la riqueza personal en las economías capitalistas avanzadas no es nada comparable con lo que está sucediendo en las naciones más pobres del mundo. Un nuevo estudio comparó la desigualdad de riqueza en Sudáfrica con «economías emergentes» similares, y también históricamente desde el fin del apartheid. Las desigualdades extremas de riqueza en Sudáfrica han empeorado, no mejorado, desde el fin del régimen del apartheid. Hoy en día, el 10% superior posee aproximadamente el 85% de la riqueza total y el 0,1% superior posee cerca de un tercio. Sudáfrica sigue teniendo el dudoso honor de tener la peor desigualdad de riqueza entre las principales economías del mundo. La participación del 1% superior de Sudáfrica ha fluctuado entre el 50% y el 55% desde 1993, mientras que se ha mantenido por debajo del 45% en Rusia y los EEUU y por debajo del 30% en China, Francia y el Reino Unido.

Proporción de riqueza del 1% superior

Pero como he argumentado antes, la concentración de la riqueza real es de propiedad de capital productivo, de medios de producción y de finanzas. Es el gran capital (finanzas y negocios) el que controla las decisiones de inversión, creación de empleo y financieras del mundo.  Un núcleo dominante de 147 empresas, mediante participaciones entrelazadas entre si controlan en conjunto el 40% de la riqueza en la red global según el Instituto de Tecnología de Suiza. Un total de 737 empresas controlan el 80% de todo.

Esta es la desigualdad que importa para el funcionamiento del capitalismo: el poder concentrado del capital. Y porque la desigualdad de la riqueza surge de la concentración de los medios de producción y las finanzas en manos de unos pocos; y debido a que esa estructura de propiedad permanece intacta, cualquier aumento de impuestos sobre la riqueza se quedará corta a la hora de cambiar irreversiblemente la distribución de la riqueza y las rentas en las sociedades modernas.

https://www.sinpermiso.info/textos/la-desigualdad-de-riqueza

  • 21.15.-De Europa a India: una pandemia, dos modelos ALAIN FRACHON
  • La acción debe reemplazar la charla sobre el cambio climático MARTIN WOLF
  • Los principios del poskeynesianismo MICHAEL ROBERTS

Como la economía marxista o convencional, la economía keynesiana tiene varias corrientes. Hay una economía keynesiana vista dentro de los parámetros de la economía de equilibrio general, donde los cambios en los ingresos y gastos, el consumo y la inversión, las tasas de interés y el empleo tenderán a un equilibrio entre el empleo y la inflación, siempre que no existan ‘shocks’ exógenos que afecten a la economía de mercado.   Si los salarios y las tasas de interés caen lo suficiente, se logrará el pleno empleo y el crecimiento de la inversión.

30 abr 2021.- Esto es lo que Joan Robinson, una seguidora de Keynes, llamó «keynesianismo bastardo». Una corriente que elimina todas las características radicales de la economía keynesiana, que, para Robinson, políticamente una cuasi maoísta, partía de que no podía lograrse automáticamente el pleno empleo en las economías de «mercado» modernas. Es más probable que haya un equilibrio de subempleo; y que esto se debe a la incertidumbre sobre el futuro de los capitalistas a la hora de tomar decisiones de inversión y a la irracionalidad de los «agentes» económicos como los consumidores y los capitalistas.

Esta visión radical de la economía keynesiana ha llegado a denominarse poskeynesianismo (PK), y los principales proponentes fueron contemporáneos de Keynes como Robinson y Michal Kalecki, el marxista-keynesiano ; y más tarde Hyman Minsky, el socialista-keynesiano. Ahora hay toda una escuela de economía poskeynesiana , con revistas, conferencias y think-tanks.

La economía PK domina e influye en las opiniones y políticas de la izquierda en los movimientos laboristas de las principales economías (Corbynomics, Sanders, etc.). Es el ala radical de la teoría económica keynesiana en general, que a su vez ha dominado el movimiento obrero desde Keynes (excepto en períodos posteriores a la década de 1980, cuando las teorías neoliberales del «mercado libre» de la corriente ortodoxa influyeron en los líderes sindicales durante algunas décadas).

En mi blog he gastado mucha tinta explicando en que se diferencia la economía marxista de la economía keynesiana en todos sus aspectos.  Para mí, un enfoque marxista de la teoría y la política explica mejor la naturaleza del capitalismo y cuáles son las políticas correctas que debe adoptar el movimiento obrero en su lucha contra el capital y por una sociedad mejor para todos. De hecho, creo que la economía keynesiana es un obstáculo para lograrlo, principalmente porque su análisis del capitalismo es incorrecto. Además, su conclusión política es que el capitalismo puede reformarse o gestionarse de manera que funcione para todos con unos pocos ajustes políticos inteligentes.

La teoría PK, porque parece mucho más radical (en el sentido de que considera que el capitalismo no puede ser gestionado fácilmente para beneficio de todos) y porque muchos de sus exponentes se consideran socialistas (incluso marxistas), es aún más engañosa ya que se basa en una visión radical del keynesianismo y, sin embargo, Keynes no era tan radical como los seguidores del PK creen que era.

Permítanme, una vez más, examinar las ideas básicas de la economía poskeynesiana.

Para ello, me basaré en un artículo reciente titulado “La visión poskeynesiana del mundo en cinco principios”, basado en una charla que dio un tal ‘Alex’ al Instituto Berggruen en zoom.

Alex primero nos habla de la creciente popularidad del «poskeynesianismo» después de la crisis financiera mundial y la crisis del COVID. Alex reconoce que se ha vuelto popular porque «a los mercados financieros les encanta, porque explica bien cómo funciona la economía, lo cual es útil si tu salario depende de comprender como funciona la economía».

No estoy seguro de que sea una buena razón el que a los analistas financieros aparentemente «les encante» para estar de acuerdo con el PK. Pero Alex continúa explicando que el PK “proporciona una buena heurística causal para comprender el impacto de los flujos financieros en la producción y en la economía en general. También aconseja realismo a la hora del impacto de las políticas públicas en los resultados económicos. La deuda pública y la deuda privada son diferentes, la oferta monetaria no causa inflación, la deuda privada finalmente tiene que saldarse y tendrá un impacto real si no se hace».

Entonces, según Alex, el PK explica mejor cómo funciona la economía moderna y por qué la deuda (particularmente la deuda privada) es importante. Una rama del PK, la Teoría monetaria moderna (TMM), nos ha iluminado recientemente sobre el funcionamiento del dinero en el capitalismo, reconoce Alex, y como dice, “la TMM surgió originalmente de la agenda de investigación poskeynesiana, y gran parte de su modelo económico subyacente es aún muy poskeynesiano en su estructura «.  Por tanto, mi crítica de la TMM también se aplica al PK.

Alex hace después una declaración interesante.  “En una economía capitalista, la producción se realiza con fines de lucro y no de uso. Como tal, el valor generalmente se mide utilizando la convención social de la contabilidad. La producción ocurre anticipándose a los flujos de dinero, al igual que la inversión y el consumo. Desde este punto de vista, las cosas valen su valor contable, más o menos, y los actores económicos actúan sobre la base de estos valores contables. Lo que piensan los poskeynesianos es que esto representa un buen punto de partida para la teorización económica, para utilizar las cantidades que utilizan los propios actores”.

¿Qué significa esto? Alex parece adoptar el punto básico de la ley del valor de Marx: a saber, que la producción capitalista tiene como finalidad el lucro, no el uso social. Y deberíamos medir el valor en términos monetarios como lo hacen los capitalistas. Esto suena prometedor. Pero luego Alex pasa directamente a hablar de flujos de dinero e inversión y consumo. No se menciona más el papel del beneficio, después de habernos dicho que la producción capitalista tiene como finalidad el beneficio, no la inversión o el consumo. En mi opinión, esto es típico de los seguidores del PK. Muy rápidamente prescinden del lucro en sus explicaciones teóricas, como veremos más adelante.

Habiendo prescindido del papel de los beneficios, Alex nos dice que, en cambio, deberíamos considerar las economías modernas desde una “visión de la economía en su conjunto basada en el balance. Los actores individuales tienen activos y pasivos, ingresos y gastos. El activo de alguien es la responsabilidad de otro y viceversa. Todo está interrelacionado mediante el uso de estas convenciones».

Así pasamos del motor subyacente de las economías capitalistas: el beneficio y lo que está sucediendo con las ganancias y la rentabilidad a “estudiar el flujo de pagos y la acumulación de activos, no la asignación de recursos escasos para sus fines más eficientes. Uno de los principales beneficios que tiene este enfoque es que descarta algunos resultados imposibles: no todos pueden tener un superávit comercial, si hay un déficit comercial, el sector privado o el sector público tienen que tener un déficit para financiarlo».

Así que reducimos rápidamente a macroidentidades al analizar las economías, es decir, ingresos = gastos; déficit y superávit de los sectores público y privado; balances comerciales, etc. Pero nada sobre el beneficio o el origen del beneficio.

«Nuestro siguiente principio es que todo es expectativa«. Alex nos dice que un principio clave del PK es analizar las «expectativas». “Las expectativas informan las acciones y estas acciones, a su vez, crean realidad. Quizás el modelo más simple del ciclo causal keynesiano es decir que la demanda esperada impulsa la inversión, la inversión impulsa el empleo, el empleo impulsa los salarios, los salarios impulsan el consumo, el consumo impulsa la demanda y la demanda valida la inversión. La demanda esperada impulsa la inversión, porque las empresas solo invierten en capacidad adicional o en contratar más trabajadores cuando piensan que más personas querrán comprar su producto en el futuro que en el momento presente. Si esperaran la misma demanda, o menos, no habría necesidad de invertir en absoluto. Podrían seguir utilizando el mismo equipamiento».

Así que aquí está. La inversión bajo el capitalismo no está impulsada por el beneficio o la rentabilidad, después de todo, sino por las «expectativas», y ni siquiera por el beneficio futuro, sino por la «demanda esperada». Esto impulsa la inversión que, a su vez, genera empleo y salarios.

Pero, ¿es esta la secuencia causal en la producción y acumulación capitalistas? En muchas publicaciones anteriores, he destacado la macro ecuación clave en las identidades poskeynesianas.  Aquí está de nuevo.

Renta Nacional = Gasto Nacional

Renta Nacional = Beneficios + Salarios

Gasto Nacional = Inversión + Consumo.

Entonces, ganancias + salarios = inversión + consumo

Si asumimos que los trabajadores gastan todo su salario en consumo y los capitalistas invierten todas sus ganancias, obtenemos:

Beneficios = Inversión

Según la teoría PK, es la inversión la que genera las ganancias, no al revés. Y la ‘demanda esperada’ impulsa la inversión (dice Alex) y la inversión impulsa los salarios y las ganancias.

O como Michel Kalecki, cuya ecuación es esta , dijo: “los trabajadores gastan (Consumo) lo que obtienen (Salarios); y los capitalistas obtienen (Beneficios) que gastan (Inversión)”.

En mi opinión, esta es una visión manifiestamente errónea sobre la economía capitalista. En lugar de que la inversión impulse las ganancias como se indicó anteriormente, la realidad es que las ganancias impulsan la inversión. Por lo tanto, la inversión capitalista no es el resultado del nivel de ‘demanda esperada’, o de una visión psicológica completamente subjetiva de los inversores que tienen lo que Keynes llamó ‘espíritus animales’, sino el resultado de una medida objetiva de la rentabilidad previa (y probable) de la inversión. Pero al igual que con Keynes, PK no quiere poner las ganancias por delante, sino reducirlas a una consecuencia de la inversión (o, en realidad, ocultarlas del análisis por completo). Para más información, lea el excelente capítulo 3 de José Tapia en World in Crisis.

Alex se refiere al trabajo de Hyman Minsky, un teórico PK que se basó en gran medida en las «expectativas» para explicar las decisiones de inversión. «Hyman Minsky habla de esto extensamente: si cree que el precio de un activo se disparará, comience a comprarlo para obtener ganancias. Incluso puede pedir dinero prestado y usar ese dinero para comprar más. A medida que aumenta el precio, también aumenta la cantidad contra la que puede pedir prestado, y el precio comienza a volar. Todo el episodio de Gamestop del mes pasado fue una versión de esto que utilizó opciones de compra en lugar de préstamos de margen, pero el principio es similar. El problema surge para Minsky cuando se cortan los préstamos: no hay nada que sustente los precios y todo se derrumba. A veces, la operación de expectativas extremas puede crear locura en los mercados financieros que puede tener consecuencias nefastas para la economía en general».

Entonces, según Alex (y Minsky), las «expectativas extremas» crean una «locura en los mercados financieros » que hace que toda la economía se derrumbe como en el colapso financiero global de 2008. Pero, ¿por qué todo se derrumba después de haber ido tan bien, gracias a las ‘expectativas extremas’? Pero esta es una respuesta que solo plantea la pregunta de por qué las expectativas son buenas en un momento y luego ‘extremas’ en otro. ¿Qué las hace extremas?

Sin duda, los minkistas citarán la famosa frase de Minsky de que «la estabilidad genera inestabilidad». Pero de nuevo, esta es solo una frase inteligente para cubrir el hecho de que la teoría PK no tiene una teoría de las crisis financieras, excepto que ocurren cuando las cosas se ponen “extremas”.

En mi opinión, la teoría económica marxista tiene una respuesta. Se basa en una visión objetiva de las leyes de movimiento bajo el capitalismo, en concreto los cambios en la rentabilidad del capital productivo (generador de valor). Si la rentabilidad es baja en los sectores productivos, los capitalistas intentan contrarrestar esto de varias formas, una de las cuales es invertir en lo que Marx llamó capital ficticio. Pero las ganancias financieras aún dependen de la rentabilidad de los sectores productivos y si la rentabilidad cae hasta el punto que cae la masa de ganancias o el nuevo valor (salarios y ganancias), se produce una crisis en el sector productivo que se extiende al sector financiero.   Yo y otros académicos marxistas hemos proporcionado mucha evidencia empírica para explicar las recesiones y, en particular, el colapso financiero mundial y la consiguiente Gran Recesión, no como un «momento Minsky» en el que la estabilidad financiera se convierte repentinamente en inestabilidad, sino como un «momento Marx»; cuando los beneficios caen hasta el punto que el valor de los medios de producción y el trabajo deben devaluarse, incluidos los activos ficticios.

De hecho,  como ha demostrado G Carchedi  (ver gráfico a continuación), cuando  tanto los beneficios financieros como los beneficios del sector productivo comienzan a caer, se produce una recesión económica. Esa es la evidencia de las recesiones de la posguerra en Estados Unidos.  Pero una crisis financiera por sí sola (medida por la caída de los beneficios financieros) no conduce a una recesión si los beneficios del sector productivo siguen aumentando. Ver Carchedi, páginas 59-62 Capítulo 2 de World in Crisis.

No obstante, Alex continúa defendiendo la opinión PK de que “la demanda crea oferta, impulsando la inversión. Entonces, la inversión crea tanto los ahorros como el capital social, mientras que el capital social, a su vez, crea recursos». Nuevamente, no hay explicación de por qué la demanda se desacelera o cae, lo que lleva a un colapso de la inversión.  “El consumo, no el ahorro, impulsa la inversión y ayuda a la sociedad a prepararse para el futuro”, dice Alex. Pero la evidencia empírica es todo lo contrario. En casi todas las recesiones en los EEUU desde 1945, ha sido la inversión la que se ha hundido antes, mientras que el consumo apenas ha disminuido. Y, de manera decisiva, sus ganancias han llevado a la inversión a recesiones y a salir de ellas, no al revés.

Alex cita: “Keynes cita, como es muy conocido, la “Fábula de las abejas” en la Teoría general. Resumiendo rápidamente, la fábula cuenta la historia de una comunidad que proscribe el lujo y es mucho más pobre cuando todos los que solían trabajar en la producción de lujo se quedan sin trabajo«. Este es el argumento absurdo ofrecidos por Keynes y antes de él, a principios del siglo XIX por el párroco reaccionaria Thomas Malthus, de que sin gente rica que gaste, habría una ‘falta de demanda’ y las economías entraría en depresión. Estas son palabras tranquilizadoras para los oídos de los multimillonarios que poseen los FAANG (además de ser empíricamente incorrectas, ya que muchos estudios muestran que los ricos tienden a ahorrar más que los pobres, como lo han hecho durante la crisis del COVID).

Según Alex, lo equivocado de las teorías alternativas de las crisis es que asumen que la inversión debe provenir del ahorro, por lo que el consumo debe reducirse para permitir la inversión. “En la versión ricardiana, que todavía hoy utilizan los marxistas y austriacos, el principal fondo de inversión es el ahorro. El supuesto es que la economía tiene una capacidad máxima de ahorro y que se ahorra todo lo que no se consume en un período determinado. Para invertir, el ahorro debe ser lo primero, por lo que ipso facto debe reducirse el consumo para aumentar la inversión”.

Alex cree que Keynes destrozó este punto de vista con su idea de la paradoja del ahorro. “Si todos intentan aumentar su tasa de ahorro, eso significa que están reduciendo su tasa de consumo. Si su tasa de consumo disminuye, los ingresos de las personas que venden cosas para consumir disminuyen. El problema es que la producción total está determinada por el consumo y la inversión. Si la inversión se mantiene constante y el consumo cae, la producción total cae. La tasa de ahorro aumenta, pero solo porque ahora todos están ahorrando la misma cantidad en dólares con un ingreso más bajo en dólares».

Como dice Alex, el PK de Kalecki “analiza la misma idea desde el lado de la empresa, en lugar del lado del hogar. Si los empleadores minimizan los costos minimizando los salarios en su conjunto, terminan canibalizando la base de consumo de la economía en su conjunto, lo que afecta a las ganancias. Si va por el otro lado y se deja que los salarios aumenten, la tasa de ganancia aumenta al mismo tiempo».

Aquí hay dos cosas. Puede que la escuela austriaca crea que los ahorros son necesarios para la inversión, pero no la teoría económica marxista. No son los «ahorros» lo que se requiere para la inversión, sino las ganancias o los ahorros capitalistas. No se requiere el ahorro de los hogares para iniciar el proceso de acumulación capitalista. Lo que sigue es que las ganancias conducen a la inversión que a su vez conduce al empleo, ingresos y finalmente al consumo, lo contrario de la visión PK. ¿Cuál es correcta? Ya he citado la evidencia.

De hecho, no existe tanto una “paradoja de la frugalidad” al estilo keynesiano sino una ‘paradoja de la rentabilidad’, es decir, a medida que los capitalistas se esfuerzan por aumentar su rentabilidad individual a través de inversiones en medios de producción y desprenderse de mano de obra, en realidad reducen la rentabilidad global de la economía capitalista y eventualmente provocan una crisis.

El segundo punto es que la teoría de Kalecki conduce a una visión ecléctica de las crisis. A veces, están «impulsadas ​​por los salarios», es decir, los salarios y el consumo son demasiado bajos para sostener el crecimiento y, a veces, están «impulsadas ​​por las ganancias», es decir, los salarios son demasiado altos y las ganancias demasiado bajas para sostener el crecimiento. Pero tampoco se encontrarán los dos. No existe una teoría coherente de las causas de las crisis regulares y recurrentes cada 8-10 años; a veces es una cosa y a veces es otra.

Eso me lleva a las conclusiones de política económica del PK, según Alex. Alex no ve la necesidad de acabar con el sistema de mercado de producción e inversión. En cambio, la tarea del estado es regular y contrarrestar los fracasos y desigualdades de la economía capitalista. Como dice Alex, “este es un desarrollo de la posición de John Kenneth Galbraith, que el estado está destinado a ser un “poder compensatorio” de las empresas en el mercado. Si a los estados no les gusta el impacto social de la forma como los actores privados gobiernan los mercados, son más o menos capaces de intervenir y cambiar las cosas. Es imposible decir que esto no es legítimo, porque el Estado es uno de los muchos actores del mercado, pero tampoco es particularmente radical decir que es legítimo”.  Sí, desde luego no es muy radical.

Para Alex y el PK, “un mercado es solo una tecnología administrativa que brinda a los actores un lugar para coordinarse. Un precio es solo una de las muchas señales que se obtienen en un mercado que funciona bien».  ¿Qué es eso de un mercado que «funciona bien»? Difícilmente se supone que ese sea el punto de vista PK, ¿verdad? O tal vez lo sea.

Alex continúa su explicación tirando a la basura una teoría clasista del capitalismo moderno: “La idea de que existe una lógica global para todas las estructuras de gobernanza del mercado contingente a las que se llegó a través de los procesos anteriores acaba condenando a la mayoría de los análisis convencionales, pero también a la mayoría de los análisis marxistas. No existe una “lógica” unificada subyacente del capitalismo, solo una serie de estructuras de gobierno interactivas y en competencia. Ningún comportamiento individual o grupal es realmente acorde con el comportamiento estructural emergente». 

Alex quiere descartar la idea marxista de que existen estructuras sociales específicas basadas en diferentes modos de producción y clases basadas en esos modos y estructura. Para él, la economía no es economía política, sino como establecer una “tecnología administrativa” para hacer que el capitalismo funcione para todos.

Cuando llegamos al final del análisis teórico, también terminamos con la misma visión pro-capitalista que el ‘keynesianismo bastardo’ o incluso que la economía neoclásica dominante. El objetivo de la política económica PK es regular el sistema capitalista y utilizar al estado para «compensar» sus fallos con el fin de producir un «mercado que funcione mejor». Pero incluso Alex tiene que admitir al final de su explicación de los ‘principios’ del PK, que «ningún sistema regulatorio es realmente definitivo, y el capitalismo nunca se arregla realmente, el único objetivo es pasar al siguiente escenario».   En efecto.

https://www.sinpermiso.info/textos/los-principios-del-poskeynesianismo

21.15.-De Europa a India: una pandemia, dos modelos ALAIN FRACHON

Mientras que el modelo de estado de bienestar querido por el Viejo Continente parece inspirar al presidente estadounidense Joe Biden,  Narendra Modi, el primer ministro indio, mató al modelo indio al llevarlo hacia el antiliberalismo, señala Alain Frachon, columnista de «Monde», en su columna.

El primer ministro indio, Narendra Modi, en un mitin de campaña en el estado de Bengala Occidental, en Calcuta, India, el 7 de marzo. BIKAS DAS / AP

En los días de esta interminable pandemia, la noticia llega de un lado al otro del planeta. Sacude certezas, ideas recibidas y juicios finales. De estas últimas semanas, correremos el riesgo de extraer, con cautela, dos lecciones: una estadounidense-europea, la otra sino-india. El primero bastante tranquilizador, el segundo, ominoso.

  1. El atractivo del «modelo europeo»

 6 may 2021.- Se entiende: la Unión Europea (UE) ha fallado en su operación de vacunación. Pero fuera de la UE en Europa, la exitosa campaña de vacunación de los británicos no olvida los primeros errores de Boris Johnson. Si buscamos buenos estudiantes de la lucha contra Covid-19 en el mundo democrático, tenemos que llegar lejos, en Asia, en Taiwán, en Corea del Sur, en Japón. También se entiende que la UE, en la que con demasiada frecuencia es necesario decidir por unanimidad, no está hecha para situaciones de crisis. La maquinaria de Bruselas es lenta. Veintisiete gobiernos democráticos para ponerse de acuerdo: el presidente estadounidense no tiene este problema (ver la columna de Sylvie Kauffmann en Le Monde del 29 de abril).

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Pero en términos de apoyo económico y social a la tragedia de la salud, surge una lección que debería tranquilizar a los europeos. ¿Qué celebramos en los primeros cien días de Joe Biden sino la atracción del modelo europeo? Por supuesto, Estados Unidos sabe cómo vacunar a 200 millones de personas en tres meses. Ciertamente, en la forma, el equipo de Biden mostró un conocimiento político admirable – determinación sobria, alta velocidad de ejecución – bastante raro en Europa.

Pero, básicamente, ¿qué es? La «síntesis democrática» a la Biden es un paso hacia un estado de bienestar más europeo. El presidente «aprovecha» la tragedia del Covid-19 para acercar el estado de bienestar estadounidense a la media europea: ayudas a la primera infancia y acceso a la educación superior, prestaciones por desempleo, generalización del seguro médico.

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Las comparaciones son difíciles de hacer. Con todo incluido, la lucha contra el Covid-19 y las reformas estructurales, Washington está poniendo 5.000 millones de dólares (como mínimo, más de 4.000 millones de euros) en la balanza. ¿Los 750.000 millones de euros del plan de recuperación europeo se verían grises? Esto es olvidar dos cosas. Por un lado, el maná de Bruselas se agrega al plan nacional de apoyo para cada uno de los Veintisiete; por otro lado, los importes anunciados en Estados Unidos corresponden en parte a necesidades ya cubiertas por el Estado en varios países europeos.

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En Washington, los republicanos denuncian en el plan Biden una deriva “europea” contraria al ADN económico de Estados Unidos. En París, curiosamente, hubo voces en el movimiento ecologista socialista para saludar a Joe Biden, un hombre mucho más de izquierda que Emmanuel Macron. Ambos están equivocados.

Estados Unidos, donde el crecimiento y el empleo se están disparando, todavía no son ni Suecia ni Francia, las naciones menos desiguales del mundo occidental. En estos dos países, las deducciones obligatorias se acercan al 50% de la riqueza nacional; en los Estados Unidos, esta proporción es inferior al 30%. La política fiscal de Joe Biden, dice Gérard Araud, ex embajador en Washington, está “muy por detrás de Francia en términos de progresividad fiscal y lucha contra las desigualdades”.

  1. El fin del «modelo indio»

A principios de siglo, se citó a la India como ejemplo: una democracia capaz de infundir un “puñetazo” económico sin precedentes en un país de gran pobreza endémica. Frente a una autocracia china cada vez más radical, era una perspectiva tranquilizadora. Se especuló sobre la captura del gigante chino por parte de su vecino indio. Los dos países tienen una población aproximadamente igual: alrededor de 1.400 millones de personas.

Celebraba una industria de alta tecnología exitosa, sin mencionar el poder del sector farmacéutico. Aplaudimos un dinamismo indio multifacético, una población joven, cuando la de China está envejeciendo, y el surgimiento de una vasta clase media. Todo en un contexto democrático.

El as ! Narendra Modi, que llegó al poder en 2014, mató al “modelo indio”. Fanático hindú con tropismo autocrático, lleva a la democracia india por el camino del «antiliberalismo». Sin olvidar las responsabilidades de China en la epidemia, el Primer Ministro indio pecó de “arrogancia”: orgullo, jactancia e irresponsabilidad mezclados. El ego explotado por el control de una primera ola de Covid-19, él y su partido, el BJP, una formación nacionalista hindú, levantaron todas las medidas preventivas de salud en febrero.

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¿Resultado? La segunda ola es despiadada. Destaca todas las fallas del sistema de salud pública. Señala una flagrante falta de infraestructura que subraya, en el lado negativo, toda la diferencia con una China que está sobre equipada en esta área. En un artículo confiado al Financial Times, el historiador indio Ramachandra Guha evoca «la derrota de la India» bajo el reinado de Modi: autocracia galopante e incompetencia frente al virus.

Donald Trump mimó a Narendra Modi en el escenario internacional, mientras celebraba los méritos del brasileño Jair Bolsonaro y sentía debilidad por el ruso Vladimir Putin. No es indiferente señalar que este cuarteto de nacionalistas sin duda aparecerá en la lista de los peores gestores de la crisis sanitaria.

A lo que añadiremos una nota un poco más «local»: el trono del trío Trump-Bolsonaro-Poutin en el firmamento de los ídolos políticos de Marine Le Pen. Dime a quien admiras…

Posdata. Temprano en la mañana, lea un fragmento de Cuadernos inéditos. 1987-2020, de Jacques Julliard, editado por Bouquins (1110 páginas, 32 euros), es para abastecerse de inteligencia y talento para el día.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2021/05/06/de-l-europe-a-l-inde-une-pandemie-deux-modeles_6079275_3232.html

21.15.-La acción debe reemplazar la charla sobre el cambio climático MARTIN WOLF

Para que la cumbre COP26 sea el momento decisivo que debe ser, hay que hacer tres cosas

© James Ferguson 

 

Dentro de siglos, nuestros descendientes pueden recordar esta década como aquella en la que se perdieron las posibilidades de mitigar los daños climáticos irreversibles. Como dijo el presidente estadounidense Joe Biden en la cumbre virtual de líderes sobre el clima el mes pasado, «esta es la década en la que debemos tomar decisiones que evitarán las peores consecuencias de una crisis climática».

4 may 2021.- Las emisiones globales deben reducirse ahora si queremos estar razonablemente seguros de limitar el aumento de la temperatura media de la Tierra a no más de 1,5 grados por encima de los niveles preindustriales. Hemos estado hablando de hacer esto durante décadas, sin ningún resultado. Ahora debemos actuar.

La buena noticia es que la elección de Biden ha transformado las posibilidades de lograr algo real en esta década. La mala noticia es que la transformación es de cero a solo un número moderadamente positivo. Esta perspectiva sombría no es compartida universalmente: Jeffrey Sachs de la Universidad de Columbia, por ejemplo, es mucho más optimista, argumentando: “La cumbre representa un punto de inflexión. Las economías más grandes del mundo (Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, China, Japón, Corea, India, Reino Unido, Brasil) finalmente se están alineando en torno al objetivo de una descarbonización profunda, es decir, el cambio del sistema energético de los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) a fuentes de carbono cero (solar, eólica, hidroeléctrica, geotérmica, biomasa y nuclear) ”.

Espero que S

achs tenga razón. Pero es vital no ser complaciente: el tiempo es limitado para que la tendencia de las emisiones se reduzca de manera decisiva, mientras que los desafíos políticos y económicos siguen siendo enormes.

 

Ciertamente, el reciente cambio en la posición de Estados Unidos fue una condición necesaria para la acción global. Pero está lejos de ser suficiente. Todo el mundo sabe que la política estadounidense podría volver a revertirse, porque los republicanos siguen oponiéndose ferozmente a una acción decisiva. Además,  como señalé esta semana, descarbonizar la producción en un país no es lo mismo que descarbonizar a nivel mundial, ya que las emisiones podrían simplemente trasladarse al exterior. Sobre todo, incluso Estados Unidos, aunque crucial, no es decisivo por sí solo. Si bien es el segundo mayor emisor, genera solo el 15% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono.

De hecho, en 2020, los países de ingresos altos generaron en conjunto solo el 32% de las emisiones mundiales. China sola generó el 30 por ciento y China más India el 36 por ciento. Aún más importante, en lo que el FMI llama un camino de “negocios como siempre”, China generaría el 40 por ciento del aumento de las emisiones entre 2020 y 2052, India el 15 por ciento y otros países en desarrollo (excluida Rusia) el 35 por ciento. A la larga, estos serán los países decisivos. (Ver tablas).

Si la cumbre sobre el cambio climático (COP26) en Glasgow en noviembre de 2021 va a ser el cambio decisivo que debe ser, hay que acordar tres cosas allí. Primero, los países de altos ingresos deben marcarse a sí mismos como líderes creíbles comprometiéndose con enormes reducciones en las emisiones netas de su propia producción durante la década. En segundo lugar, todas las partes deben acordar la descarbonización de todos los sistemas relevantes para 2050, con un progreso significativo para la década de 2030. Finalmente, también deben acordar un paquete de incentivos, desincentivos y asistencia internacional que harán factible el logro de estos ambiciosos objetivos.

 

 

Aún estamos muy lejos de esto. Si bien aumenta la confianza en que esto es al menos factible, a un costo manejable, el resultado dependerá de la implementación de políticas y políticas de primera clase en todo el planeta. De hecho, es una demanda heroica. Entonces, ¿cómo se puede hacer esto?

Primero, incentivos. Raghuram Rajan de la Universidad de Chicago ha propuesto lo que él llama un «incentivo global de reducción de carbono». Cada país que emite más de la media mundial de unas cinco toneladas por cabeza al año pagaría un fondo de incentivos. El pago se calcularía multiplicando el exceso per cápita por su población y el incentivo pactado. Aquellos que emitan más contribuirían y los que emiten menos recibirían. Pero todos perderían si aumentaran sus emisiones per cápita. De modo que todos se enfrentarían al mismo incentivo para reducir las emisiones.

Segundo, desincentivos. Alternativamente (o además), a los países que se comprometan a imponer un precio a las emisiones nacionales se les permitiría poner un impuesto fronterizo sobre las importaciones intensivas en emisiones de países que no lo hacen. Si esto no sucediera, su producción podría simplemente trasladarse al extranjero, con un impacto limitado en las emisiones globales. Sin duda, tal ajuste en las fronteras sería un mecanismo tosco y listo. También causaría fricciones globales. Pero el compromiso de las grandes economías de ingresos altos de introducir uno también podría conducir a un acuerdo sobre mejores políticas, incluida la fijación de precios del carbono, en todas partes.

Finalmente, asistencia. El FMI ha argumentado que China, la UE, India, Japón y EE.UU. por sí solos pueden producir la mayor parte del cambio necesario en las emisiones. Pero, a la larga, todos los países deberán hacer el cambio hacia una economía baja en carbono. Esto es particularmente cierto si se considera el papel de los sistemas naturales en esto y lo otro de la agricultura y la silvicultura. Por tanto, será fundamental desarrollar y difundir tecnologías, prácticas y políticas eficaces en todo el mundo. Esto requerirá ayuda, incluso para reducir el riesgo de la inversión necesaria en energía, transporte, construcción, agricultura y otros sistemas.

La próxima década debe marcar un comienzo. Pero este programa deberá implementarse durante décadas. Este será entonces el mayor esfuerzo de cooperación entre países, entre los sectores público y privado y entre economías enteras en la historia. Es necesario y factible, pero enormemente complejo. Sí, las cosas se ven un poco más brillantes ahora. Pero no subestimes el desafío. Muy pronto sabremos si existe alguna posibilidad plausible de que se cumpla.

Carta en respuesta a este artículo:

La COP26 ofrece la oportunidad de asegurar un acuerdo sobre la fijación de precios del carbono  /  De Edmond Alphandéry, ex ministro de Finanzas de Francia, presidente del Grupo de trabajo sobre fijación de precios del carbono en Europa, París, Francia

https://www.ft.com/content/3fa154f3-84e7-4964-9a21-d3dbd41e1470

  • 21.14.-Biden intenta depositar la economía del goteo al basurero de la historia  LARRY ELLIOTT
  • El agotamiento del modelo económico EDUARDO SARMIENTO

Análisis: por qué el presidente quiere construir la economía de EE. UU. Desde el medio y desde abajo, no de arriba hacia abajo

«El goteo nunca ha funcionado», dijo Joe Biden en una sesión conjunta del Congreso. Fotografía: Chip Somodevilla / Getty Images

Reducir los impuestos a los ricos. Desata una ola de emprendimiento. El crecimiento se recuperará y se crearán más puestos de trabajo. Todos se benefician. Eso, en esencia, es un goteo: una teoría de la economía que Joe Biden quiere enviar al basurero de la historia.

29 abr 2021.- El presidente de los Estados Unidos era un político joven cuando la idea de que reducir los impuestos a los ricos sería bueno para los pobres se puso de moda en la década de 1970. Ahora ha utilizado su primer discurso en una sesión conjunta del Congreso para pedir al 1% más rico de EE. UU. Que pague su plan para familias estadounidenses de $ 1.8 billones (£ 1.3 billones): mayor gasto en áreas como educación, cuidado infantil e infraestructura.

Anticipándose al rechazo de los republicanos en Capitol Hill, Biden tenía un mensaje simple. Había llegado el momento, dijo, de construir el país desde el medio y de abajo hacia afuera, no de arriba hacia abajo. “El goteo nunca ha funcionado”, dijo.

La historia de la posguerra de la economía estadounidense se puede dividir en dos períodos distintos: un período desde finales de los 40 hasta mediados de los 70 cuando, como dijo el presidente John F. Kennedy, “una marea creciente levantó todos los barcos”; y el período de goteo desde entonces.

En el primero, el dividendo de una economía en crecimiento se repartió de manera uniforme entre los grupos de ingresos. Aquellos en el 10% superior de los asalariados se hicieron más ricos al mismo ritmo que los del 10% inferior de los asalariados. Desde mediados de la década de 1970, los ingresos promedio se han estancado una vez que se ha tenido en cuenta la inflación, mientras que la mayoría de las ganancias del crecimiento han ido a parar a los de arriba.

Un artículo reciente de los economistas Carter Price y Kathryn Edwards desarrolló lo que eso ha significado en realidad. Calcularon que los ingresos del 10% más pobre de los estadounidenses serían $ 2,7 billones más altos si el crecimiento de los ingresos se hubiera mantenido tan equitativo como en los años hasta 1975. En conjunto, las ganancias para quienes a menudo luchan por sobrevivir con salarios de pobreza habrían ascendido a $ 47 tn entre 1975 y 2018.

Los partidarios de la economía de goteo dicen que los bajos niveles de desempleo antes de la crisis, el récord de crecimiento de EE. UU. Más rápido que Europa y la capacidad de EE. UU. Para generar compañías gigantes que superan el mundo sugieren que reducir los impuestos a los más pudientes vale la pena.

Sin embargo, Biden y sus partidarios argumentarían que la comparación real es entre los Estados Unidos antes y después de mediados de la década de 1970. En los años 50 y 60, la economía más grande del mundo no solo era un país menos desigual, sino que también crecía más rápido. La inversión fue mayor, al igual que las tasas de crecimiento de la productividad. Esto se logró con una tasa de impuesto sobre la renta para los ricos que alcanzó un máximo del 91%, bajo un presidente republicano, Dwight Eisenhower.

Biden necesita una explicación de por qué está revirtiendo la estrategia de su predecesor, Donald Trump, al aumentar el impuesto sobre la renta federal a poco menos del 40% para los estadounidenses que ganan más de 400.000 dólares al año. Él cree que tiene uno: el final del goteo será bueno para los estadounidenses comunes y también para la economía.

https://www.theguardian.com/business/2021/apr/29/biden-trickle-down-economics-us-president

21.14.-El agotamiento del modelo económico EDUARDO SARMIENTO

La crisis económica se origina en el modelo de libre mercado que está vigente desde 1990. En contradicción con el método científico, las soluciones se basan en las manifestaciones y no en diagnósticos. La reforma tributaria se justifica como una forma de reducir los monumentales déficits fiscales y mejorar la distribución del ingreso. Sin embargo, no se sabe porque surgieron los déficits fiscales. No es cierto que la reforma mejore el coeficiente de Gini de la distribución del ingreso.

1 may 2021.- La economía opera de tiempo atrás con un salario por debajo de la productividad, bajo ahorro y cuantioso déficit en cuenta corriente. De hecho, la distribución del ingreso se deteriora y la producción evoluciona por debajo del potencial. Al igual que en los últimos años, el país evoluciona con ascendente inequidad y deficiencia en la producción. El desajuste se vio incrementado por el coronavirus y el excesivo gasto público que redujeron el ahorro. La economía paso a operar con déficits fiscales de 8 y 9% del PIB, que corresponden a más de la mitad de la tasa de ahorro y no son sostenibles en países de ingresos medios. En este sentido, la reforma tributaria es una acción desesperada para detener los efectos de caja del descuadre macroeconómico.

De ninguna manera la reforma tributaria basada en impuestos indirectos y mayores tarifas a la renta, que reduce el salario, disminuye la participación de los ingresos del trabajo y aumenta el coeficiente de Gini, se puede presentar como una fórmula para mejorar la distribución del ingreso. Es un artificio que se advierte en las encuestas y las protestas sociales y le resta credibilidad a las instituciones.

La propuesta de bajar el salario no es nueva. Hace tres meses un grupo de 22 economistas suscribieron una carta solicitándole al Presidente reducir el salario en 20%. A los pocos días en otra carta de 52 economistas, en la cual mi nombre aparecía entre los firmantes, se advertían las graves consecuencias de reducir el salario. En su lugar, se planteaba cambiar el modelo. Pues bien, el Gobierno por la vía disimulada de los gravámenes fiscales se inclina del lado de los primeros firmantes.

La crisis se origina en el modelo económico de libre mercado. Las soluciones se basan en las manifestaciones y no en diagnósticos. La reforma tributaria se justifica como una forma de reducir los déficits fiscales y mejorar la distribución del ingreso. Sin embargo, no se sabe porque se dispararon los déficits fiscales y como su reducción contribuye a la reactivación de la economía y mejorar la distribución del ingreso.

El modelo económico propicia los déficits fiscales y pretende corregirlos con una reforma tributaria que amplía la brecha entre el salario y la productividad y es rechazada por la mayoría de la población. Lo que se requiere es un modelo que modere los déficits mediante cambios estructurales que eleven la tasa de ahorro y el salario.

El modelo económico está basado en premisas de la teoría neoclásica que son controvertidas por los hechos. Se considera que el crecimiento y la equidad son separables, cuando se encuentran en abierto conflicto. La recuperación del crecimiento se consigue a cambio de la represión salarial por debajo por debajo de la productividad. La solución, que se ha presentado en forma reiterada en esta columna, es un cambio drástico del modelo, que no se puede hacer intempestivamente. Solo es posible a la luz de un programa nacional de reformas estructurales al modelo económico que rápidamente reduzcan la pobreza y mejoren la distribución dentro del contexto de recuperación de la producción y el empleo.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/el-agotamiento-del-modelo-economico/

21.13.-FMI y deuda: ¿un nuevo consenso de Washington? MICHAEL ROBERTS

Se habla mucho entre los economistas «progresistas» de que el FMI y el Banco Mundial han cambiado de página. Atrás quedaron los días del apoyo a la austeridad fiscal, cuando exigían que los gobiernos nacionales redujeran los niveles de deuda pública e insistían en la condicionalidad a los países que pedían prestados fondos del FMI-BM, de manera que sus gobiernos privatizasen sus activos estatales, desregulasen los mercados y recortaran los derechos laborales. 

16 abr 2021.- Tras la experiencia sin precedentes de la recesión pandémica del COVID, el antiguo «Consenso de Washington» ha terminado y ha sido reemplazado por un nuevo «consenso». Mientras que el «Consenso de Washington» para las políticas económicas internacionales de la década de 1990 creía que la razón del bajo crecimiento era consecuencia de los errores de los gobiernos y les aconsejó que no fueran un ‘obstáculo’ para las fuerzas del mercado, ahora los directivos del FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio piden más gasto fiscal, más fondos para préstamos y medidas para reducir la desigualdad entre naciones y dentro de estas impuestos más altos a los ricos.

‘Progresistas’ como Martin Sandu en el Financial Times están entusiasmados con este cambio de actitud y política. “En los años 90, era una perogrullada que el consenso de Washington reflejaba las prioridades alineadas de dos instituciones en Washington DC: las instituciones internacionales con sede allí y el gobierno de los Estados Unidos, que empujaba a las primeras … pero es difícil argumentar hoy que el FMI y el Banco Mundial simplemente repiten las opciones de Estados Unidos».

Y la retórica del FMI y el Banco Mundial, tal como la plantean personas como la jefa del FMI, Georgieva, ciertamente parece diferente. A lo largo de la reunión virtual de primavera del FMI-BM de la semana pasada, y en los blogs del FMI, el mensaje es que es aceptable y necesario un mayor estímulo fiscal, y que el aumento de la deuda pública es tolerable para abordar la crisis del COVID. Parece lo opuesto del mensaje de política económica del FMI-BM después de la Gran Recesión de 2008-9, cuando estas agencias internacionales exigían presupuestos equilibrados y niveles de deuda reducidos. Por ejemplo, el FMI respaldó las condiciones draconianas impuestas a Grecia durante su crisis de deuda en 2012-15 que provocaron una reducción del 40% del nivel de vida medio en el país.

Ahora la agenda política del FMI de Georgieva suena diferente. Según Global Policy Agenda, “Los responsables de la formulación de políticas deben adoptar las medidas adecuadas ahora, dando a todos una oportunidad justa. Eso incluye la oportunidad justa de acceder a la vacuna, la oportunidad justa de apoyo durante la recuperación y la oportunidad justa para el futuro en términos de participación y beneficio en las inversiones públicas para acceder a las oportunidades ecológicas, digitales, de salud y educación (…) “Las fortunas económicas divergen peligrosamente. Un pequeño número de economías de mercado avanzadas y emergentes, lideradas por Estados Unidos y China, están avanzando; los países más débiles y pobres se están quedando atrás en esta recuperación a varias velocidades (…) “También enfrentamos una incertidumbre extremadamente alta, especialmente sobre el impacto de las nuevas cepas de virus y los posibles cambios en las condiciones financieras. Y existe el riesgo de que se produzcan más cicatrices económicas por la pérdida de puestos de trabajo, pérdidas de aprendizaje, quiebras, pobreza extrema y hambre».

¿Cuál es la respuesta? El FMI propone un mayor alivio de la deuda, es decir, retrasar los reembolsos de los préstamos existentes otorgados a los países pobres y reducir los costes de intereses hasta 2022. En la reunión de primavera, también se anunció que el financiamiento del FMI basado en los derechos especiales de giro (DEG) aprobados por los principales estados miembros aumentarían en DEG 500.000 millones. Así que potencia de fuego de financiación extra.

Pero, ¿ha cambiado realmente el consenso político del FMI-BM? ¿Se ha abandonado realmente el compromiso con las fuerzas del libre mercado y la estabilidad fiscal a cambio de préstamos condicionales a países desesperados? El nuevo consenso, si realmente existe, nace de la necesidad, no del cambio de ideología. Así como los gobiernos de las principales economías capitalistas se han visto obligados a dejar fluir los grifos fiscales e inyectar enormes cantidades de crédito en la economía para evitar un colapso total en la recesión del COVID, el FMI-BM ha visto la necesidad de intentar evitar una crisis desastrosa de la deuda mundial, en la medida que los gobiernos de los países pobres de todo el mundo no paguen sus deudas a los bancos y otras instituciones financieras internacionales.

He publicado varias notas sobre el inminente desastre de la deuda de los mercados emergentes y el BM-FMI lo sabe de sobra. Pero cuando profundizamos en la retórica y examinamos los términos que el FMI y el Banco Mundial todavía mantienen para los préstamos existentes y futuros, poco ha cambiado. Como comenta un reciente e incisivo informe de la Confederación Sindical Internacional“El “nuevo” FMI dice que ha cambiado y apoya una recuperación verde e inclusiva, pero sigue actuando de manera muy similar al antiguo FMI. … El fundamentalismo del mercado todavía sustenta la narrativa y las orientaciones para el crecimiento del FMI”.

Y la CSI señala que las «condicionalidades» del FMI no han conseguido ayudar a los países pobres a salir de las dificultades económicas hacia un crecimiento sostenido. Por el contrario: “Una mirada de cerca a la narrativa de crecimiento del FMI muestra que las afirmaciones sobre los beneficios de muchas de las políticas aconsejadas son exageradas, mientras que los efectos negativos están bien documentados. Los países que han ascendido con éxito en la escala de ingresos durante las últimas décadas no siguieron las prescripciones del laissez-faire del FMI. Por lo tanto, no es un historial de éxitos, sino un fundamentalismo de mercado que sustenta el asesoramiento sobre políticas del FMI».

De hecho, los préstamos de emergencia necesarios durante la recesión de COVID no han sido realmente significativos para la generosidad del FMI. “De la asistencia comprometida, la mayor parte es en forma de líneas de crédito pre-aprobadas que se ofrecen a Perú, Chile y Colombia. Hasta ahora, solo Colombia ha utilizado su línea de crédito. Los desembolsos a través de préstamos rápidos de emergencia, que comprenden el apoyo ofrecido a casi 70 países, solo ascienden a unos 30.000 millones de dólares. En combinación con los acuerdos crediticios tradicionales, el FMI desembolsó alrededor de 50.000 millones de dólares a 81 países en 2020. Los desembolsos para 2020 son solo un poco mayores que en años anteriores, cuando la asistencia del FMI se destinó a un número mucho menor de países”.

Cuando miras los informes del FMI sobre nuevos préstamos, los supuestos nuevos llamamientos de más inversión pública solo están dirigidos a países que tienen «espacio fiscal», es decir, aquellos que pueden permitirse gastar de todos modos. La CSI comenta que “en general, el FMI continúa recomendando la consolidación fiscal como un pilar de las estrategias fiscales a mediano plazo, una vez que la crisis haya terminado”.  En un estudio sobre los informes del personal técnico del FMI para 80 países, la Red Europea para la Deuda y el Desarrollo encontró que 72 países prevén recortes de su nivel de gasto por debajo de su línea de base pre-pandémica para 2021, y que los 80 países lo harían para 2023. Y estas medidas de austeridad han sido aprobadas por el personal del Fondo.

El análisis de la CSI muestra que el FMI todavía mantiene un ‘enfoque de oferta’ del crecimiento económico que “se centra en crear las condiciones ideales para atraer la inversión del sector privado. El Fondo suele afirmar que el objetivo de su asesoramiento es impulsar la «confianza» y la «competitividad», dejando el resto en manos de los mercados». Un estudio de la condicionalidad en los acuerdos crediticios del FMI entre 1985-2014 confirma este patrón y concluye que, si bien el número de condiciones en los préstamos fluctuó a lo largo del tiempo, su contenido fue consistente, en línea con los programas de ajuste estructural con reformas estructurales, incluida la desregulación del mercado laboral, además de la consolidación fiscal.

Si bien el FMI y quienes lo controlan como representantes de las economías avanzadas están permitiendo el «alivio de la deuda» y ofreciendo más fondos, no se ofrece la cancelación de las onerosas deudas ya contraídas por las economías del «sur global» sumidas en la recesión pandémica. Si hay un nuevo «consenso» sobre los préstamos internacionales y el apoyo económico de las agencias multinacionales, no deja de ser superficial. A la hora de la verdad, nada ha cambiado realmente.

https://www.sinpermiso.info/textos/fmi-y-deuda-un-nuevo-consenso

21.12.-“La cuestión ya no es planificación o libre mercado, la cuestión es planificación capitalista o planificación socialista” – ENTREVISTA A XABIER PÉREZ DAVILA (II)

¿Qué relación existe entre democracia y socialismo?

En las tres grandes tradiciones, socialdemocracia, socialismo y comunismo, hay páginas heroicas de lucha por la democracia. Las fuerzas más consecuentes en la lucha contra el franquismo fueron organizaciones marxistas, fundamentalmente el Partido Comunista, la izquierda comunista, la Unión do Pobo Galego y partidos homólogos en las otras naciones. Pero, en nuestra historia hay hechos terribles que debemos reconocer.

1 abr 2021.- Si queremos tener credibilidad, nuestro compromiso con la democracia tiene que ser no instrumental, tiene que ser de principios. De la misma manera que no puede haber igualdad con dependencia económica, tampoco vale la pena luchar por ninguna sociedad que no ponga en el centro de su organización el respeto por la dignidad del ser humano y no hay dignidad sin libertad de expresión, sin libertad de organización política y no hay dignidad sin plena vigencia de las garantías jurídicas. Esa concepción de la democracia tiene algunos puntos en común con la democracia que hoy tenemos, pero va más allá, pues persigue ensanchar las libertades de que ya disponemos, y ampliarlas con nuevas libertades, fundamentalmente de tipo económico. Si hoy se organizase un referéndum sobre la creación de una Empresa Pública Galega da Enerxía, es muy probable que la población votase sí. Hace unas semanas le preguntaron al ministro Ábalos por la creación de empresas públicas energéticas y respondió con displicencia como si fuese algo inimaginable. Hay que imaginarlo y hay que construir una sociedad en la que tengamos derecho a decidirlo o si queremos una banca pública. La democracia económica o la libertad económica sería lo que el socialismo añadiría a las democracias capitalistas.

¿Qué relación existe entre la igualdad y la libertad?

 

En el capitalismo muchos elementos de la vida económica y social quedan fuera de la democracia, cada vez más. Antes de la revolución neoliberal, era democrático decidir crear empresas públicas, ahora, parece que no lo fuera. En este sentido, el socialismo es una ampliación de la libertad. Y, en mi opinión, la libertad está intrínsecamente unida a la igualdad. Contra esa interpretación de que libertad e igualdad están enfrentadas, en la realidad sucede todo el contrario. ¿Qué libertad real tiene una persona sin empleo, o con un empleo precario, un empleo en la hostelería en el que debe trabajar 14 horas?, Tendría más libertad si trabajase 8 horas, o 6. Además, los ricos poseen los medios de comunicación, dirigen el debate público, y lo condicionan. En mi opinión, libertad e igualdad están íntimamente relacionadas.

Es el caso de la vivienda, un bien de primera necesidad sobre el que la constitución material está enfrentada con la constitución formal.

 

Sí, la edad media de emancipación anda por encima de los 29 años. En los países nórdicos está en los 20 años[17]. Esta sociedad, al privilegiar el derecho a captar rentas a través de los activos inmobiliarios, poniéndolo por delante de las vidas de las personas jóvenes, está privándolas de libertad en un momento de sus vidas que no va a volver. Esas muchachas, esos jóvenes, serían realmente, materialmente más libres si una política de empleo, de salarios y de vivienda distinta les permitiera a los 18 años estudiar y mantenerse independientemente. Esa libertad se les está negando. Este es un ejemplo de cómo la libertad tiene un alto componente material. De la misma manera, un trabajador estadounidense que para disponer de seguro médico tiene que aceptar unas condiciones laborales con las que querría romper, porque el seguro médico está vinculado al contrato, tiene menos libertad que una trabajadora o un trabajador gallego que tiene la sanidad garantizada, porque garantizar sanidad y educación da libertad.

Hablemos de la socialización de los medios de producción. ¿Cuáles son los pasos para avanzar en esa dirección?

 

Ya existen islas de socialismo, la sanidad pública es una isla de socialismo, la educación pública es una isla de socialismo, las pensiones públicas son una isla de socialismo, porque son espacios fuera de la valorización del capital y al servicio de las vidas de los seres humanos. ¿Cómo podemos aumentar las islas de socialismo? A partir de dos núcleos, incrementando el Estado de bienestar, los servicios públicos, en detrimento de los servicios privatizados, ese sería el primer núcleo; y el segundo núcleo se constituiría mediante la socialización de sectores y empresas estratégicas. La socialización de las empresas de más de 250 trabajadores dejaría bajo control público el 15% del empleo en Galicia, el 34% en el Reino de España y el 33% en la UE-28. Acabamos de pasar una ola de frío, que fue muy intensa en Lugo y Ourense, y hay muchas personas que no pueden mantener sus casas a una temperatura adecuada. Aquí en Vigo tenemos ciclos formativos, en el Meixueiro, de eficiencia energética, y tenemos una escuela de ingeniería industrial. ¿Por qué no crear una Empresa Galega da Enerxía y poner el alumnado de esos ciclos y las ingenieras e ingenieros a trabajar en un plan para que en 10 años todas las viviendas e instalaciones en Galicia estén acondicionadas para obtener la máxima eficiencia energética? Así, tendríamos una empresa pública, nos vamos adiestrando en capacidad de gestión, enfrentamos el cambio climático y comenzamos a caminar en otra dirección. Al mismo tiempo, ¿por qué no recuperar una banca pública? ¿Por qué no introducir en serio la participación de las trabajadoras y trabajadores en la gestión de las grandes empresas? Participación que, en germen, existe en Alemania. Debemos huir de “estamos aquí y lo otro es un sueño inalcanzable”. Existen políticas para ir avanzando, para desde aquí ir creando espacios fuera del control del capital, espacios no de valorización del capital, sino espacios al servicio de las vidas de los seres humanos, para que puedan vivir una vida más feliz, y más plena.

Analizas las tesis de varios autores que defienden la democracia directa. Tú eres más o menos reticente con esta idea. Te interesa también la argumentación que desarrolla Domènech en El Eclipse de la fraternidad[18] sobre la democracia parlamentaria. ¿Cómo piensas que se pueden articular ambas dimensiones?

 

Sociedades con el volumen de población y el nivel de complejidad de las nuestras veo muy difícil que se basen fundamentalmente en mecanismos de democracia directa. Es difícil que no existan instituciones de democracia representativa. Esas instituciones, tal y como están configuradas, presentan graves deficiencias. Tanto en el Parlamento gallego, como en el Parlamento español hay muy pocas personas de clase trabajadora. Hay profesores, muchos de universidad, abogados, economistas … Tanto en la sociedad gallega cómo en la española y europea existe una mayoría de trabajadoras y trabajadores, y un porcentaje muy importante que desempeñan trabajos con gran componente física[19], recoger la basura, limpiar edificios, mover enfermos, soldar, conducir camiones. Todos esos sectores sociales, en Galicia, en el Estado español, en Europa y en el Brasil, del que doy datos, están ausentes de las instituciones representativas. Y no deberían estar ausentes. Recuerdo ahora el film Pago justo que cuenta una huelga de las trabajadoras de la Ford en Inglaterra para reivindicar igualdad salarial con los hombres. Las trabajadoras negocian con una ministra del Partido Laborista que les explica que ella fue una trabajadora. Hubo una época en que los partidos socialdemócratas y comunistas servían como canales para que trabajadores de base a través de la militancia aprendiesen a expresarse con elocuencia, técnicas de organización, después fuesen concejales de un pequeño municipio y algunas acabaran siendo dirigentes. Hoy esto es inimaginable. No creo que podamos conservar las libertades democráticas sin instituciones de democracia representativa, pero habrá que buscar fórmulas para que reflejen la composición real de la sociedad, y complementarlas con instituciones de democracia directa como referéndums, la participación de trabajadoras y trabajadores en la gestión de las empresas, etc.

Argumentas a lo largo del libro que el socialismo es superior al capitalismo para enfrentar esta crisis civilizatoria. ¿Por qué?

 

La crisis ecológica, y el cambio climático, es la gran cuestión que lo condiciona todo. Es el gran desafío que afrontamos como especie. Es difícil exagerar su importancia. Para decirlo de una manera provocadora, la ecología no tiene que ver con los pájaros, aunque también. La ecología tiene que ver con las bases materiales de la existencia de una sociedad humana civilizada. Eso es lo que está en peligro. Si destruimos las bases materiales de la sociedad humana civilizada, si continúa la extinción de especies, recomenzará otro proceso evolutivo. Lo que estamos socavando son las bases de una sociedad humana vivible.

¿Por qué sería superior el socialismo? Porque uno de los elementos esenciales del modo de producción capitalista es la necesidad de ampliar constantemente el proceso productivo, y esto implica la creación de nuevas necesidades, el aumento de la producción, con el objetivo real de producir más valor, más plusvalía. Ese es el motor del capitalismo. Para conseguirlo necesita generar nuevos bienes de consumo, crear nuevas necesidades. En el libro expongo algunos ejemplos muy recientes, el café take-away, un problema del que ya se trató en el Parlamento británico porque se producen miles de millones de vasos que son de plástico y cartón muy difíciles de reciclar …

Mencionas también las cápsulas de café …

 

Sí, una cápsula de café contiene aluminio, plástico … es imposible de reciclar. Para fabricar aluminio hay que consumir mucha energía. Los cruceros en barco, los viajes en avión, el transporte de contenedores, los bitcoins. Para obtenerlos es necesario resolver unos complicados problemas matemáticos a través de la llamada minería de bitcoins. Se construyen granjas de ordenadores que se dedican a resolverlos, algunas en Islandia porque como la temperatura es más baja, es más fácil evacuar el calor. La capacidad de generación de necesidades por el capitalismo es ilimitada y totalmente incompatible con la urgencia de reducir el impacto de la economía sobre el medio natural. Un socialismo basado en un gran nivel de igualdad que contrajese radicalmente la industria de la publicidad y la generación de necesidades, haría un poco menos difícil esta transición que va a ser muy difícil. Por otra parte, si tenemos que renunciar al objetivo del crecimiento indefinido del PIB, tenemos dos opciones, o establecemos un gran nivel de igualdad, o una parte de la población tendrá que renunciar a, por ejemplo, calentar sus casas. ¿Qué es preferible, un gran nivel de igualdad y que todo el mundo pueda calentar su casa o, mucha desigualdad y que algunos calienten enormes mansiones y posean aviones privados y megayates que consumen en un día de navegación lo mismo que un tractor en 900 horas?

Paul Cockshott proporciona un argumento adicional, la planificación socialista será imprescindible para la adaptación al cambio climático[20].

Y, sobre el New Green Deal, una propuesta de Bernie Sanders, ¿qué opinión te merece?

 

Hay en el mundo tres grandes puntos de vista sobre esta cuestión, el negacionista, no hay cambio climático, no hay crisis ecológica. Lo dejaré de lado porque con el irracionalismo es imposible debatir. Dentro de las corrientes políticas que reconocen la crisis ecológica y el cambio climático están, el crecimiento verde, ahí estaría el New Green Deal; y los sectores que estiman que es imposible hacer compatible el objetivo del crecimiento indefinido del PIB con el control del cambio climático. Dos investigadores han publicado un estudio[21] en el que analizan la posibilidad de desvincular el crecimiento económico del aumento del consumo de materiales y de las emisiones de CO2. Concluyen que no se puede desvincular. Por lo tanto, la teoría del New Green Deal y la propuesta de crecimiento verde no serían realizables. Ahora bien, tienen una utilidad política muy importante, traen la cuestión ecológica al centro del debate y contribuyen a una toma de conciencia que es imprescindible. En noviembre se va a celebrar en Glasgow una cumbre sobre el cambio climático, son urgentes grandes movilizaciones para exigir a los máximos responsables políticos que adopten ya medidas decisivas porque el cambio climático nos está cayendo encima.

Recoges la investigación de Nancy Fraser sobre los distintos regímenes de reproducción social en el capitalismo. ¿Qué caminos elige la emancipación de la mujer en cada uno de los regímenes de reproducción social y como conectar el feminismo con la teoría de Marx sobre el capital?

 

La Asociación Internacional para la Economía Feminista asocia más de 500 investigadoras de más de 60 Estados, un indicador de que la economía feminista es una disciplina plenamente madura, con una teoría compacta, explicativa. Para comprender la economía

globalmente son necesarios tres elementos, la teoría del valor-trabajo de Marx, la economía ecológica y la economía feminista. Cristina Bengoa[22] escribe que la economía tradicional, incluyendo la marxista, ignoró toda una parte esencial de la actividad económica, todo el trabajo reproductivo y de cuidados que requiere más horas de las que se necesitan para la que convencionalmente se viene reconociendo como actividad económica. Ignorarla, ¿qué significa? Descargarla sobre las mujeres. Podemos ignorarla porque las mujeres hacen la mayor parte de ese trabajo gratuitamente

El capitalismo fordista se basaba en la familia de un proveedor, el padre trabajaba en la fábrica de automóviles y la madre se encargaba de las labores domésticas. Esta división provocaba dependencia económica. En el régimen neoliberal rige el modelo de dos proveedores: 40 horas de trabajo de mercado del hombre, más horas extraordinarias del hombre, más trabajo doméstico del hombre, y lo mismo para la mujer, con la diferencia de que las mujeres dedican el doble de tiempo al trabajo doméstico, y los hombres más tiempo al trabajo de mercado. Esto lleva a lo que Nancy Fraser[23] denomina crisis del tiempo y de los cuidados, en la que viven muchas familias, una situación en la que no hay tiempo para vivir, aún menos cuando aparece la necesidad de cuidados de las personas mayores dependientes. Un esquema que recae sobre las mujeres. Esto no es inevitable, podemos aprender mucho de los países nórdicos. El camino es, primero, socializar toda aquella parte del trabajo doméstico y de cuidados que se puede socializar, debería existir un servicio público de cobertura universal de atención a las personas dependientes en sus hogares para que esas personas estuvieran donde quieren estar, en sus casas, y sólo cuando no quedase otra solución en residencias públicas. También se puede socializar la atención a los pequeños de 0-3 años con las ratios danesas de 3 pequeños por persona adulta. Debe existir un servicio de comedores escolares gratuitos y de empresa o polígono. La segunda línea de actuación pasa por las políticas para incorporar las mujeres en igualdad al trabajo retribuido, la tasa de actividad femenina aún es 10 puntos inferior a la masculina y con más trabajo temporal y a tiempo parcial. Por último, los hombres deberán participar en igualdad en el trabajo doméstico. Esto es lo que les está resultando más difícil de conseguir en los países nórdicos. Avanzan más en la incorporación de las mujeres al trabajo retribuido, en la socialización del trabajo doméstico y de cuidados, pero los hombres se resisten a implicarse en el trabajo doméstico.

Escribes que ya no es “el capital contra el trabajo” sino directamente “el capital contra la vida”.

 

En Estados Unidos, las grandes tecnológicas pagan a las trabajadoras para que en su etapa de mayor capacidad productiva congelen sus óvulos y se centren en el trabajo. Si deciden tener hijos, deben hacerlo más allá de su edad natural reproductiva. Es de una brutalidad … porque una cosa es que una mujer decida libremente tener una hija a una edad avanzada, pero que sean las empresas las que las condicionen … volvemos a la cuestión de las relaciones entre libertad e igualdad. Esto es una forma de dictadura.

En el Estado español, un modelo mucho peor que el de otros países europeos genera una de las tasas de natalidad más bajas del mundo. Las mujeres cuando se les pregunta, manifiestan que, de promedio, desean tener dos hijos. Pero, la tasa real es muy poco superior a 1 hijo por mujer. La organización social impuesta por el capital les impide decidir. En Galicia aún menos, aquí se suman los problemas de envejecimiento y emigración. Por eso podemos afirmar “el capital contra la vida”. Hace 70 años no existía sanidad pública universal y muy poca educación pública y hoy las tenemos. Necesitamos pensar con los ojos de dentro de 70 años. ¿Cómo hacemos para liberar a las mujeres de la triple carga que soportan hoy? Miremos hacia los países nórdicos, no es necesario mirar hacia Marte.

Entramos en la última parte de la entrevista, horizontes del socialismo del siglo XXI. ¿Por qué escoges la metáfora de la madurez de Europa para el socialismo?

 

Comparo con los países en los que se iniciaron las primeras experiencias socialistas, la Rusia de 1917 y la China de 1949. Eran sociedades muy atrasadas, con la inmensa mayoría de la población activa trabajando en una agricultura de muy baja productividad, con un nivel educativo, científico-técnico bajísimo, y con prácticamente ninguna tradición democrática. ¿Estos países qué decidieron hacer, tanto la Rusia de Stalin, como la China de Mao? Decidieron hacer una primera acumulación de capital, ese fue su objetivo, construir las infraestructuras y la capacidad científico-técnica que poseían otros países más avanzados. Esto condujo a unos modelos con los problemas que he citado. Respecto a Europa, primero, las fuerzas productivas están plenamente desarrolladas, incluyendo una fuerza productiva esencial, la alta cualificación científico-técnica de las clases trabajadoras. Segundo, el capital está altamente concentrado y los procesos productivos son altamente sociales; la producción de las vacunas para la covid-19 fue un proceso altamente socializado en todo el mundo, lo único que va a ser privado es la apropiación del valor. Por último, Europa, siglos de distintas tradiciones democráticas. Estas tres serían las condiciones ideales para pensar en Europa en un socialismo eficiente económicamente, que combata la explotación y la desigualdad, que sitúe en el centro del proyecto de la adaptación a los límites físicos del planeta, y la igualdad económica de la mujer, y no reduciendo las libertades y la democracia, sino ampliándolas.

En los capítulos XI y XII comparas las propuestas de reforma del capitalismo de Piketty, Antón Costas y Oxfam, con la alternativa marxista de socialización de los medios de producción. ¿Cuál es tu conclusión?

 

Antón Costas, Piketty e Intermon-Oxfam hacen propuestas que mejorarían considerablemente la distribución de la renta y los salarios. Pero, sus propuestas se quedan cortas porque si dejamos incólume el mecanismo que da poder a unas pocas personas para dominar la vida de millones, que es la propiedad privada de los medios de producción, podemos corregir algunas deficiencias, pero dejaríamos intacto el mecanismo que tiende a concentrar extraordinariamente la propiedad, la capacidad de dirección de la economía y por lo tanto a limitar la capacidad del resto de la sociedad para decidir. De acuerdo con el nivel extraordinariamente alto de desarrollo de las fuerzas productivas y del carácter extraordinariamente social de la producción, lo más adecuado sería socializar los principales medios de producción, aquellos que estamos en disposición de gestionar eficientemente.

Para finalizar, recomiéndanos una película.

 

Para pasar una buena tarde «Un asunto real», un film que narra hechos históricos del siglo XVIII en Dinamarca. Hay dos escenas muy interesantes. En la primera, unos aristócratas, mientras cabalgan, ven un campesino atado y torturado. En otra escena, en Copenhague, un grupo de plebeyos pide que se instale un sistema para evacuar las aguas negras y evitar las pestes. Los aristócratas les responden que quién va a pagar todo eso, que no se puede. En el siglo XVIII parecía imposible gastar dinero en sanear las aguas residuales y dejar atrás el absolutismo. Dinamarca salió del absolutismo y hoy dispone de un Estado del bienestar. A muchas personas les puede parecer imposible superar el modo de producción capitalista y la explotación, pero quizás dentro de 100 años miren hacia nosotros y piensen, “que sociedad tan extraña, ¿por qué la soportaban?”.

Notas:

[1] Sartorius, Nicolás, Sabio, Alberto, El final de la dictadura, Ediciones Temas de Hoy, Madrid, 2007.

[2] El documental Vigo 1972 dirigido por Roi Cagiao narra esta huelga mítica.

[3] Mason, Paul, Postcapitalismo. Hacia un nuevo futuro, Editorial Paidós, Barcelona, 2016, p. 273.

[4] Moseley, Fred, The Falling Rate of Profit in the Postwar United States Economy. Citado en VVAA, Derecho a decidir. Propuestas para el socialismo del siglo XXI, p. 155.

[5] Domènech, Antoni, El eclipse de la fraternidad. Una revisión republicana de la tradición socialista, Ediciones Akal, Madrid, 2019, pp. 249-250.

[6] Sistema de contratación temporal del Sergas en la provincia de Pontevedra. Las trabajadoras deben estar siempre dispuestas a aceptar un contrato que puede ser por unas pocas horas. De no aceptarlo, pierden puestos en la lista.

[7] Sotelo Valencia, Adrián, O precariado. Unha nova clase social? Fundación Moncho Reboiras, Galiza, 2017.

[8] Phillips, Leigh y Rozworski, Michal, People´s Republic of Walmart. How the World´s Biggest Corporations Are Laying the Foundation of Socialism, Verso, Londres, Nueva York, 2019.

[9] Vitali, Stefania, Glattfelder, James B., Battiston, Stefano, The Network of global corporate control, 2011, y Glattfelder, Batitston, The Architecture of Power: Patterns of Disruption and Stability in the Global Ownership Network, 2019.

[10] Paul Cockshott y Alin Cottrel, Contra Hayek en Cockshott, Paul y Nieto , Maxi, Ciber-comunismo. Planificación económica, computadoras y democracia, Editorial Trotta, Madrid, 2017.

[11] Uno de los puertos de la ciudad de Vigo.

[12] C. Allen, Robert, Farm to Factory. A Reinterpretation of the Soviet Industrial Revolution, Princeton University Press, Princeton, 2003.

[13] Wen, Yun, The Huawei Model. The Rise of China´s Technology Giant, University of Illinois Press, 2020.

[14] Martínez Herrero, María José, El modelo sueco de cuidados a la infancia y sus consecuencias sobre las mujeres, Revista de Economía Crítica, n.º 8, segundo semestre 2009.

[15] https://www.nosdiario.gal/articulo/economia/amazon-conquista-do-meu-barr…

[16] Morozov, Evgeny, Capitalismo Big Tech, Enclave de Libros, Madrid, 2018.

[17] https://www.expansion.com/economia/2018/08/12/5b704b52468aeb775d8b461e.html.

[18] Domènech, Antoni, Op. Cit., pp. 354-363.

[19] Hugrée, Cédric, Penissat, Étienne e Spire, Alexis, Les Classes sociales en Europe. Tableau des nouvelles inégalités sur le vieux continent.

[20] Cockshott, Paul, A catástrofe inminente e como preparármonos, en Finanzas, terra, coidados, datos: Privados? Sociais?, Santiago de Compostela, 2019, editado pola ex-parlamentaria europea, Lidia Senra. En internet, The Impeding Catastrophe and How to Plan for it, https://www.youtube.com/watch?v=tefMFiPjPlg.

[21] Jackson Hickel & Giorgos Kallis, Is Green Growth Possible?

[22] Carrasco Bengoa, Cristina, La economía del cuidado: planteamiento actual y desafíos pendientes, Revista de Economía Crítica, n.º 11, primer semestre 2011.

[23] Fraser, Nancy, El capital y los cuidados, revista New Left Review, n.º 100, septiembre-octubre 2016.

Xabier Pérez Davila

Economista y profesor en Galicia, especializado en sistemas de protección social, pensiones, renta básica, etc.. Ha publicado A batalla polas pensións (1981-2013), Estaleiro Editora (2013), y Alén da Casta, en ediciones Laiovento (2016). 

https://www.sinpermiso.info/textos/la-cuestion-ya-no-es-planificacion-o-libre-mercado-la-cuestion-es-planificacion-capitalista-o

  • 21.11.-“La cuestión ya no es planificación o libre mercado, la cuestión es planificación capitalista o planificación socialista”. Entrevista a Xabier Pérez Davila (I)
  • El auge del capitalismo y la productividad del trabajo – MICHAEL ROBERTS

A finales del año pasado Edicións Laiovento publicó “Socialismo en Europa 2020. Unha ambiciosa proposta socialista, feminista e ecolóxica” de Xabier Pérez Davila. El autor, que ha publicado entre otros libros “A batalla polas pensións (1981-2013)” en Estaleiro Editora o “Alén da Casta. Un ensaio sobre o poder e as clases sociais no século XXI” (Edicións Laiovento), desarrolla en su más reciente ensayo un extenso recorrido por asuntos centrales para pensar la emancipación en el siglo XXI: desde las posibilidades actuales de la planificación económica hasta la evaluación de las principales experiencias históricas del socialismo, pasando por la centralidad de un sector emergente como es el de las tecnologías de la información y los datos, o la importancia de pensar una articulación entre socialismo, feminismo y ecologismo a través de un hilo republicano. Conversamos con él con motivo de la publicación de su ensayo.

1 abr 2021.- La entrevista completa y en versión podcast fue publicada inicios de febrero en la página web de A Xanela.

Bien, Xabier. Me gustaría comenzar preguntándote sobre cómo surgió la idea de escribir este libro.

A partir de la desintegración de la Unión Soviética se impuso la idea del fin de la historia, la idea de que el capitalismo sería el único horizonte posible para la humanidad. Esta idea contradice toda la historia. El feudalismo pareció en su tiempo una forma de organización social, un modo de producción, insuperable. La esclavitud, cuando fue contestada, esa contestación se calificó de utópica. El colonialismo, cuando prácticamente todos los pueblos no europeos eran colonias de un pequeño grupo de países, territorialmente muy reducidos, parecía eterno. La humanidad fue capaz de superar el feudalismo, la esclavitud, el colonialismo. Ahora, las mujeres se proponen superar el patriarcado. Quiero contribuir a reabrir el debate sobre si podemos imaginar algo más allá del modo de producción capitalista. Esa es la idea central.

¿Cómo definirías hoy el socialismo?, y ¿cuáles piensas tú que son sus pasiones, sus afectos?

Para imaginar qué podría ser una sociedad socialista tenemos que partir de la sociedad actual construida sobre el modo de producción capitalista tal como se despliega en el año 2020 o 2021. Lo que vemos es un proceso de producción altamente socializado, pero, como la propiedad de los medios de producción es privada, la apropiación del valor es también privada, y ¿esto a donde nos lleva? Nos lleva a fenómenos como la desigualdad creciente, la explotación creciente, la caída de los salarios en el PIB. ¿Qué sería el modo de producción socialista? El modo de producción socialista conservaría el carácter altamente socializado del proceso productivo tal como existe hoy, pero al basarse en la propiedad colectiva de los medios de producción, la apropiación del valor, también sería colectiva con lo que se reduciría o se eliminaría la explotación y los altos niveles de desigualdad.

Hablabas de las pasiones. El deseo socialista parte de emociones pre-políticas, antropológicas. Yo hablaría de tres, libertad, igualdad y justicia. Vivimos en una sociedad muy rica, en la que un 30 por ciento de la población se encuentra en situación de pobreza o riesgo de exclusión social. A algunas personas, a la mayoría, esto nos parece injusto. Bien, de la sensibilidad a la desigualdad, a la injusticia, a la falta parcial de libertad, nacen las que considero emociones socialistas: igualdad, libertad y justicia.

De todas las propuestas que articulas en este libro, ¿cuál que podría estar más cerca del sentido común de nuestras sociedades?

Si hacemos una encuesta sobre items, intentando eliminar las connotaciones ideológicas, existe una amplia mayoría de la población, incluyendo personas que votan a partidos de derechas, que quieren una sanidad pública, que quieren una educación pública, que quieren un sistema de pensiones público. Si hoy preguntáramos, después de lo que sucedió con los precios de la electricidad en las últimas semanas, muchas personas que votan a distintas fuerzas políticas, contestarían que quieren empresas de energía públicas. Cuándo se hacen encuestas sobre items, los sentimientos de la población y los deseos de la población están muy a la izquierda de su comportamiento electoral. Esto sucede incluso en Estados Unidos entre parte de los votantes republicanos. Son indicios de que existe un deseo latente socialista. En el Estado español, más del 40 por ciento de la población considera que el capitalismo es incompatible con la democracia. En los Estados Unidos, en el centro del capitalismo y del neoliberalismo, entre la población más joven son mayoría los que prefieren una sociedad socialista, o comunista incluso, antes que la sociedad capitalista.

Haces alusión al neoliberalismo, a las décadas de los 70 y 80, te refieres a que se quiebra el Pacto fordista para civilizar el capital. ¿Cómo definirías el neoliberalismo?

En los últimos años colaboro con movimientos de pensionistas. ¿Quién los está organizando? Antiguos sindicalistas, de clase obrera, algunos de ellos metalúrgicos, que participaron en la resistencia antifranquista, antifascista, que se organizaron en la clandestinidad, y que consiguieron liderar la lucha por la democracia, mientras conquistaban derechos laborales. Yo lo viví desde la Universidad de Santiago de Compostela. Para nosotros el movimiento obrero era un referente. No era un referente imaginario. Quien lideraba era la clase obrera. Sartorius y Sabio contabilizaron las horas y los millares de trabajadores en huelga en los años de la transición[1]. Tenemos en Vigo la experiencia, que supongo que conoces, del año 72[2]. Vigo es una ciudad con una tradición de lucha operaria importantísima. Fue un proceso de un siglo de organización, que llegó a un apogeo en los años 70 y provocó la reducción de las tasas de ganancia y amenazó el control capitalista del proceso de producción en las fábricas. El neoliberalismo llegó para destruir esa conciencia, esa organización y las conquistas que había conseguido la clase obrera organizada. Paul Mason escribe que el capitalismo occidental “se propuso destruirla, y la destruyó a base de deslocalizaciones, desindustrialización, leyes antisindicales y una implacable guerra ideológica”[3].

En la primera parte de tu libro estudias tres síntomas: desigualdad, precarización del trabajo y descenso de la participación de los salarios en el PIB que son tendencias mundiales. ¿A qué se debe el aumento de la desigualdad en los últimos veinte o treinta años?

Los niveles de desigualdad a los que hemos llegado sólo cabe calificarlos de extravagantes. Utilizo la metáfora de la aldea de los súper-millonarios habitada por los 25 individuos más ricos del mundo, Jeff Bezos, Amancio Ortega, Zuckerberg, etc. Su patrimonio conjunto es superior al PIB del Estado español con 47 millones de habitantes. Sería necesario que les entregásemos el valor anual de la producción de 20 millones de personas activas, de los automóviles, de la construcción naval, del sector agroalimentario, del sector turístico, de la prestación de servicios sanitarios, educativos, etc. para constituir el patrimonio de sólo 25 capitalistas. Es un nivel de desigualdad extravagante, intolerable.

¿Cuáles son las causas? Me detengo en tres. La primera, el descenso de la participación de los salarios en el PIB, un fenómeno universal. Este es el factor decisivo. Del valor de la producción total, una parte creciente va a beneficios y dividendos y una parte decreciente a salarios. El segundo factor es la captación de rentas. Después de una distribución primaria entre salarios y beneficios, cada vez se crean más mecanismos para que los que están arriba capten rentas. Las rentas inmobiliarias, en los últimos años, en el Estado español, pasaron de suponer el 2 por ciento al 8 por ciento de la renta disponible, se multiplicaron por 4. Rentas financieras. Rentas de las grandes tecnológicas como Amazon. Amazon en su publicidad afirma que defiende a los pequeños productores. No, Amazon extrae renta de los pequeños productores. Y, por último, reformas impositivas, una tras otra, tras otra, tras otra, cada vez más regresivas y utilización de paraísos fiscales.

Estas son las tres grandes causas del aumento de la desigualdad: caída de la participación de los salarios en el PIB, captación creciente de rentas y reformas impositivas regresivas.

Tomas los datos de un estudio de Fred Moseley para aplicar la teoría del valor-trabajo de Marx.

Si. Según Moseley en Estados Unidos, en 1947, de cada hora trabajada, el salario equivalía a 25 minutos, y 35 minutos eran valor apropiado por el empresario. Cuarenta años después, el salario por hora trabajada correspondía al producto de 18 minutos, los 42 restantes eran plusvalía que enriquecía al empresario[4]. Para comprender el mecanismo en el origen de la desigualdad no disponemos de ninguna teoría superior a la teoría del valor-trabajo de Marx. ¿Por qué cae la participación de los salarios en el PIB? La tendencia es que, de cada hora de trabajo de un operario de Citroën, o de una operaria de la conserva, cada vez más minutos se transformen en valor del que se apropia la empresa y cada vez menos minutos se destinen a salario. Ese es el mecanismo fundamental.

También escribes sobre la duración de la jornada y de la precarización …

Una visión civilizada del trabajo implica considerar que el trabajo debe estar al servicio de la vida y no la vida al servicio del trabajo. En este sentido un objetivo de la arquitectura económica debería ser qué todo el mundo tuviese un trabajo, pero que todo el mundo trabajase menos horas, de manera que todo el mundo participase en la producción de bienes y en la prestación de servicios reduciendo el tiempo de trabajo para que las trabajadoras y los trabajadores tengan tiempo para leer, para hacer deporte, para participar en la sociedad, para pasear … Porque es necesario recordar que una trabajadora, un trabajador es un ser humano.

Respecto de la precariedad, la relación laboral se ha transformado radicalmente. De una relación que no abarcaba a toda la clase, pero sí a sectores importantes, una relación constitucionalizada, tomo el término de Domènech[5], sometida a unas reglas que limitaban la duración de la jornada, que fijaban salario base y complementos, que determinaban el salario en la negociación colectiva, que reconocían el derecho de sindicación. Este modelo está siendo sustituido por unas relaciones de trabajo individualizadas, sin negociación colectiva, con contratos cada vez más precarios. En la Gran Bretaña, el contrato de cero horas, muy semejante al existente entre el personal sanitario del pool[6] que debe estar disponible las 24 horas con el teléfono encendido. Es la extensión del precariado. Un fenómeno que no afecta sólo a las trabajadoras y a los trabajadores de las tareas consideradas menos cualificadas. Afecta también a los ingenieros informáticos, personal investigador, al infoproletariado intelectual[7]. Es una precarización general del trabajo que llega al máximo de la perfección desde el punto de vista capitalista en las plataformas, en los riders. El capital consigue mediante una transmutación mágica que el propio trabajador, el ciclista, deba adquirir el capital fijo, no tiene derecho a un contrato laboral, es definido como empresario. El capital se desvincula de las inversiones necesarias para que se produzca el acto productivo. Es una tendencia global, aunque con muy diferentes intensidades. No es lo mismo el capitalismo de los países nórdicos que el de Alemania, Galicia o Estados Unidos.

Recoges multitud de ejemplos de luchas de esos nuevos sujetos. Algunas las conocemos bien, Frigolouro, la Telefónica en Vizcaya, los riders de Deliveroo, Uber … que son al final luchas por el reconocimiento del derecho del trabajo. ¿Estamos retrocediendo?

En lo que se refiere a las relaciones laborales estamos retrocediendo. Y además mucho. Y además no se ve el final. En el Estado hay un gobierno progresista. Una de las promesas que llevaba en su programa electoral era la derogación de la reforma laboral de 2012. Estamos esperando. Una de las consecuencias de la pandemia, excepto si se produce una movilización de una enorme magnitud va a ser una nueva vuelta de tuerca a la precarización. Las grandes tecnológicas estadounidenses, que salen fortalecidas de la crisis, son trituradoras de derechos laborales. La Comisión Europea exige reformas laborales y del sistema de pensiones como contrapartida a los programas de ayuda.

Comparas los diagnósticos de Marx y Piketty. Me gustaría comenzar por la producción teórica de Piketty, especialmente por El Capital en el siglo XXI y el reciente, Capital e ideología. ¿Cuáles crees que son sus principales aportaciones? ¿Observas una evolución entre los dos ensayos?

La gran aportación de Piketty es volver a poner en el centro del debate económico la cuestión de la desigualdad y la creación de una red mundial de investigación en colaboración con otros economistas para hacer estudios empíricos sobre la evolución de la desigualdad en Francia, en Estados Unidos, en la Gran Bretaña, etc. Con todo ese trabajo construyen una base de datos en la que se puede seleccionar un país y generar una gráfica sobre la parte de la renta que capta el 10 por ciento de mayores ingresos, el 1 por ciento más rico, el 50 por ciento inferior … Ese es un trabajo muy útil.

Respecto de la evolución. En la introducción de El capital en el siglo XXI escribe que está “vacunado contra perezosos discursos anticapitalistas”. Es una descalificación total del anticapitalismo. Ahí Piketty se alinea con una posición claramente pro capitalista, aunque desde una clara conciencia de la desigualdad. En Capital e Ideología ya propone lo que llama Socialismo participativo con medidas tan radicales como tasas marginales en el IRPF del 90 por ciento, que las hubo, por cierto, en los Estados Unidos no hace muchas décadas, tasas que ahora serían calificadas de expropiadoras. Esta evolución es muy significativa porque es un síntoma de que el sistema produce tales niveles de desigualdad que está perdiendo legitimidad. Entre los economistas partidarios del capitalismo, entre los más honestos, se está dando un giro a la izquierda.

Ahora me gustaría preguntarte sobre el capital como relación social. ¿Qué es para Marx el capital?

El capital es, para Marx, la conexión que existe entre la persona que posee medios de producción y la mayoría desposeída, despojada de los medios de producción y que, por lo tanto, se ve obligada a vender su fuerza de trabajo a la persona poseedora, que hoy más que personas individuales, aunque queden casos como el de Amancio Ortega, en general son grandes acumulaciones de capitales individuales, fondos de inversión que no tienen rostro como BlackRock o Blackstone. Esa relación social que une al propietario de los medios de producción con las personas obligadas a vender su fuerza de trabajo es la relación social específica del modo de producción que nos gobierna, que vive su esplendor entre 1820 y la actualidad.

¿Hasta qué punto podrían dialogar Marx y Piketty? 

El diálogo es imposible ya que Piketty ha afirmado varias veces no haber leído El Capital de Marx porque le parece muy difícil, con un cierto desprecio. Si no lo ha leído no puede haber diálogo. Si lo que me preguntas es cómo explican los dos las relaciones sociales, entonces, aun reconociendo el enorme interés de la obra empírica de Piketty sobre la desigualdad; para explicar lo que está sucediendo en la sociedad capitalista, la pérdida de salarios en el PIB y el aumento de la desigualdad, la teoría del valor-trabajo de Marx es totalmente contemporánea, mientras que el mecanismo que propone Piketty, la desigualdad aumenta cuando el rendimiento del capital es superior al crecimiento de la economía, me parece teóricamente débil.

Habitualmente se formula una dicotomía entre libre mercado y planificación. Tú escribes que esta dicotomía es falsa, la verdadera dicotomía sería planificación capitalista o planificación socialista. ¿Puedes desarrollar esta idea?

En el capitalismo actual predominan los instrumentos de planificación sobre los mecanismos de libre mercado. En el sector del automóvil 10 grandes empresas producen 3 cuartas partes de todos los automóviles. Cada uno de esos grandes aglomerados posee de promedio 7 marcas, lo que quiere decir que ha absorbido 6 marcas antes independientes, por ejemplo, Seat que fue absorbida por Wolkswagen, o Citroën-PSA-Peugeot ahora con una relación estratégica con el grupo Fiat. Todo lo que ocurre dentro de esos enormes conglomerados está internamente planificado. Para desarrollar el coche autónomo establecen alianzas con las grandes tecnológicas. Esto es una economía planificada que utiliza un nexo de mercado, que el socialismo debería conservar, para llegar al consumidor. El consumidor elige lo que compra. En un socialismo económicamente viable, la conexión entre producción y consumo debería realizarse a través del mercado, deberían ser las consumidoras las que eligiesen. Leigh y Rozworski ejemplifican brillantemente la importancia de la planificación en la economía capitalista a través de Walmart[8], la empresa con mayor facturación, superior al PIB de la Unión Soviética en los años 60. Y si hay una característica que se deba destacar de Walmart es el enorme uso de las tecnologías de la información, la comunicación y los datos (TICD) desde su fundación con el objetivo de planificar la relación con los productores, con los suministradores hasta la colocación de los productos en las estanterías. En 1995, Walmart implantó un sistema denominado Collaborative Planning Forecasting and Replenishment (CPFR), que podríamos traducir como Planificación Colaboradora de Previsiones y Reabastecimiento, que recuerda el nombre de un organismo soviético de planificación. Desde otro punto de vista el capitalismo global ya estaría controlado-planificado por una súper-entidad formada por 150 grandes instituciones[9]. En consecuencia, la cuestión ya no es planificación o libre mercado, la cuestión es planificación capitalista o planificación socialista. Allin Cottrel y Paul Cockshott proponen un algoritmo de planificación que permitiría coordinar una economía de tamaño continental[10].

Una anécdota, Nancy Walton, una de los cuatro hermanos propietarios de Walmart, tuvo, no sé si aún lo tiene, su yate amarrado en el puerto de Bouzas[11], un yate de más de 80 metros, un símbolo del capitalismo global.

Haces un balance de las principales experiencias socialistas. Comencemos por la Unión Soviética, ¿cuál es tu valoración?

Diferencio lo que llamo balance ético-político del económico. La Unión Soviética nace de una de las experiencias de democracia radical más extraordinarias, la construcción de soviets de trabajadores, soldados y campesinos que agruparon a millones de personas, pero esa experiencia duró muy poco y fue rápidamente substituida por una dictadura. La izquierda anticapitalista tiene que reconocerlo porque de no hacerlo carecerá de credibilidad y legitimidad. Debemos citar la colectivización forzosa del campo que fue una brutalidad, una crueldad, un crimen enorme; los procesos de Moscú; y el Gulag. La experiencia de democracia radical duró muy poco y derivó en una dictadura. Sin embargo, el espacio que abrió la Unión Soviética guio a millones de trabajadores y trabajadoras en todo el mundo porque les dio la esperanza de que era posible otra sociedad, una esperanza que hoy en buena medida se ha perdido, y fue imprescindible para abrir un espacio para la liberación de las colonias, que esa es una de las grandes conquistas del siglo XX. Cientos de millones de seres humanos dejaron de ser siervos de Occidente.

Sobre el balance económico debemos diferenciar dos etapas. Desde la revolución hasta los años sesenta, la Unión Soviética es la historia de un éxito económico extraordinario. El historiador Robert C. Allen argumenta[12] que, de no ser por la revolución y los planes quinquenales, Rusia se habría instalado en un camino de desarrollo semejante al recorrido por India y se habría producido un aumento demográfico extraordinario. Una de las conquistas de la Unión Soviética fue el enorme aumento del nivel educativo de las mujeres. Cuando las mujeres mejoran su educación adquieren poder para de decidir sobre su capacidad reproductiva. El pueblo ruso evitó una trayectoria parecida a la de India, pasó de una situación comparable en el 17 a la de India o Brasil a, hacia finales de los años 60, ser una potencia económica y tecnológica mundial y conseguir un nivel de vida para su población mucho más alto. La tasa de crecimiento económica en la Unión Soviética entre 1928 y 1975 fue superior a la estadounidense. Esta tendencia comenzó a declinar en los años 60 y después se invirtió y aparecieron una serie de problemas económicos: incapacidad de planificación, desperdicio de materiales, baja productividad, etc.

Coméntanos también algo sobre Cuba …

Los principales tópicos sobre Cuba son dos: el primero asevera que los resultados económicos de Cuba son inferiores a los de los países de su entorno y desprecia las conquistas sociales, el segundo, subestima la importancia del bloqueo estadounidense. Para comparar el resultado económico he utilizado los datos del BM entre 1960 y 2017. Cuba está en el promedio de los 22 países latinoamericanos de más de 1 millón de habitantes. No es cierto que los resultados económicos cubanos sean peores que los de los países de su entorno. En conquistas sociales y bienestar humano, siguiendo los datos de Naciones Unidas, los resultados son muy superiores en educación y salud. Además, no se debe subestimar la influencia del bloqueo económico estadounidense. Hago una comparación entre Cuba y Portugal muy pertinente porque Cuba y Portugal tienen aproximadamente la misma población, la misma superficie, y son vecinas de un gigante: el de Portugal, la Unión Europea, el de Cuba, Estados Unidos. Las dos mantenían, antes de la revolución en el caso de Cuba, sus relaciones económicas fundamentalmente con ese gigante. Imaginemos las consecuencias para Portugal de la interrupción de las relaciones económicas con la Unión Europea. Se produciría una catástrofe económica. Eso es lo que afronta Cuba desde hace 60 años. Cuba hace lo máximo que se puede hacer en las condiciones en las que está y dado su tamaño, que no es el de la China.

Afirmas que China no es propiamente un Estado socialista, sino un capitalismo de estado con capacidad de planificación estratégica. ¿Qué balance haces de la experiencia china y qué implicaciones geopolíticas crees que puede llegar a producir?

No se puede decir que China sea un Estado socialista porque en China existen altos niveles de explotación, no hay sindicatos autónomos, no hay democracia. Pero, desde la revolución han conseguido hacer cosas muy importantes que sería bueno pudiesen hacer todos los pueblos empobrecidos de la Tierra. Al comparar la capacidad de África o América Latina para enfrentar la crisis del coronavirus con la capacidad de China, rápidamente llegamos a la conclusión de que en China se han hecho muchas cosas mucho mejor. India y China consiguieron la independencia casi al mismo tiempo. En 1960, el producto por persona era bastante más alto en India que en China. Hasta 2017, en India se multiplicó por 6, en China por 38. La política económica del PCC se ha convertido en el principal instrumento mundial de lucha contra la pobreza. La recuperación de la soberanía y la capacidad de planificación estratégica han permitido este gran éxito.

Sobre las consecuencias geoestratégicas, ya las está habiendo. Está produciéndose un enfrentamiento fundamentalmente alrededor del desarrollo de las TICD, un enfrentamiento en el que Estados Unidos contradice lo que ha defendido durante décadas, el libre mercado, la libre circulación de mercancías y el derecho a invertir en el extranjero. Estados Unidos lo defendió mientras estaba en una posición de superioridad. En el momento en que le aparece un competidor, Huawei, en el campo de la tecnología 5G, los principios que se presentaban como incontestables se abandonas. Lo que se dirime es el monopolio estadounidense en el gobierno de las redes mundiales de telecomunicaciones[13].

¿Existe una intención crítica en tu análisis de la experiencia escandinava?

Soy crítico con nuestras sociedades por no aprender lo que podríamos aprender de los países nórdicos. Aquí no tuvimos un gobierno con participación del PSOE, excepto unos pocos meses en la II República, hasta el año 1982. En los países nórdicos, a partir de la Segunda Guerra Mundial la socialdemocracia fue hegemónica, una socialdemocracia que hacía políticas socialdemócratas, no socioliberal como el PSOE. Si te gustan las series, te invitaría a ver El tiempo de la felicidad. En pocos capítulos cuenta el descubrimiento en Noruega de petróleo y la decisión de crear una empresa pública para extraer y comercializar el petróleo. Esa empresa aún existe. Se llamaba Statoil, Petróleo del Estado, ahora se llama Equinor. El petróleo es la principal riqueza noruega, de propiedad pública. Esto es socialismo. Es decisiva la altísima tasa de sindicación, del 70 por ciento en los cuatro países. Los salarios se determinan mediante negociación colectiva. El salario por hora en el sector de comida rápida es más del doble en Dinamarca que en Estados Unidos. El Estado juega un papel clave en la creación de empleo, el porcentaje de empleo público respecto del total es el doble que aquí. Política que tiene un carácter de género muy importante porque el empleo en atención a la dependencia; escuelas infantiles con ratios muy bajas, en Dinamarca, 1 persona adulta por cada 3 niños, que sirve también para combatir la desigualdad en capital sociocultural; y sanidad, es un empleo fundamentalmente femenino. En estos países el 70 por ciento del empleo público es femenino. Estas políticas mejoran las condiciones laborales y las vidas de las trabajadoras liberándolas de la parte de los cuidados socializada como explica Martínez Herrero[14]. Al mismo tiempo se consigue una alta eficiencia económica, con un alto nivel de impuestos y con un nivel de desigualdad que es el más bajo de todas las regiones económicas.

Te ocupas ampliamente del capitalismo digital. ¿Por qué consideras pertinente pensar sobre esto?

Yo me declaro socialista, en el sentido de que el capitalismo en Europa y América del Norte es ya una superstición, una idea obsoleta que debe ser superada cómo lo fueron en su momento el feudalismo, el colonialismo o la esclavitud. Y yo quiero pensar en el socialismo en 2020, en el tiempo en el que vivo, en la contemporaneidad. Es imposible pensar la economía, la sociedad, la organización del proceso productivo sin tener en cuenta la tecnología de nuestro tiempo. Las TICD están transformando la sociedad y la economía. Buscamos información en Google, nos relacionamos a través de las redes sociales, almacenamos nuestros archivos en la nube, Amazon extrae rentas de los productores y lleva sus productos a nuestros barrios[15], Facebook legisla sobre la libertad de expresión al decidir cerrar las cuentas de Twitter de Donald Trump. Constantemente nos cruzamos con ciclistas, con riders, distribuyendo alimentos. El GPS de los teléfonos inteligentes almacena los datos de todos los desplazamientos, compras, buscas. Las TICD están en nuestras vidas y en nuestra economía y por lo tanto es necesario estudiarlas para diseñar un proyecto para el tiempo que vivimos.

Defiendes la creación de un bloque europeo de las TICD. Comparas con el caso de Airbus en los 70, cuando las principales potencias europeas acordaron crear una industria aeronáutica.

En los años 60, la industria de construcción de aeronaves de pasajeros estaba en manos de Boeing, prácticamente el 100 por cien. Gobernando Edward Heath en Reino Unido, Willy Brandt en Alemania y George Pompidou en Francia, se preguntaron si Europa no podría construir aviones de pasajeros y crearon Airbus. Hoy Airbus tiene la mitad del mercado mundial, la otra mitad la tiene Boeing. Se ha producido un retroceso importantísimo en la autonomía, en la independencia mental de las élites europeas que están colonizadas por lo que se enseña como economía, por los MBAs y por Estados Unidos. Aparecen unas tecnologías que transforman la economía mundial y Silicon Valley ocupa todo el espacio. Es el modelo de imperialismo digital de Silicon Valley. China, que parte de una posición mucho más atrasada que Europa, toma conciencia y se pregunta cuál es el objetivo de Silicon Valley. Lo que pretende Silicon Valley, como explica Morozov[16], es quedarse con todos nuestros datos para convertirlos en la materia prima que alimente sus sistemas de inteligencia artificial y también para cedérselos a las agencias de seguridad estadounidenses. El Gobierno chino lo entiende y decide “los datos que se generen en nuestro territorio quedarán en nuestro territorio y nosotros vamos a desarrollar nuestro ecosistema de empresas”. Y aparece Alibaba que viene siendo Amazon, Huawei que viene siendo, quizás, Apple, aunque, más centrada en las redes de telecomunicaciones… y desarrolla su propio ecosistema. Y, ¿qué hace Europa? Prácticamente nada. ¿Qué consecuencias tiene esta inacción? Que Amazon conquiste nuestros barrios. No sólo mi barrio de Vigo, Amazon conquista París, Barcelona. Tanto es así que las alcaldesas de estas ciudades hacen un llamamiento a comprar en el comercio local. Europa ha abandonado, no tenemos un Apple, no tenemos un Amazon, no tenemos un Facebook que sí tienen en China. Algunas tecnologías como la de los buscadores, Google, cuanto más grandes, más eficaces son. Necesitamos un proyecto europeo de soberanía digital democrática.

¿Cómo se relacionan con el Estado las élites del poder capitalista?

Las élites capitalistas entienden el Estado como un instrumento para promover sus intereses. A través de mecanismos como los Think tanks, las puertas giratorias, tienen muchos instrumentos para presionar e influir en los representantes políticos. Las élites capitalistas tienen una concepción instrumental del Estado. En el Estado español con una gran componente de capitalismo rentista basado en las finanzas, en las rentas de los servicios públicos privatizados, en la construcción de infraestructuras inútiles como el AVE, que no se debió construir. Se va a invertir en el AVE el equivalente al 6 por ciento del PIB que tendría usos mucho más útiles desde el punto de vista social y ecológico. Es una visión instrumental, de captación de rentas, el Palco del Bernabeu, Florentino Pérez, etc., y en el caso del Estado español ultracentralista y cada vez más. Ese enorme poder concentrado en Madrid del que comienzan a ser conscientes incluso sectores del PSOE como el presidente de la comunidad Valenciana, Ximo Puig, que hace poco presentó un informe sobre la concentración del poder en Madrid. En general, por no ceñirnos al caso de Galicia o el Reino de España, las élites capitalistas entienden el Estado como un instrumento al servicio de la acumulación.

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Xabier Pérez Davila

Economista y profesor en Galicia, especializado en sistemas de protección social, pensiones, renta básica, etc.. Ha publicado A batalla polas pensións (1981-2013), Estaleiro Editora (2013), y Alén da Casta, en ediciones Laiovento (2016). 

https://www.sinpermiso.info/textos/la-cuestion-ya-no-es-planificacion-o-libre-mercado-la-cuestion-es-planificacion-capitalista-o

21.11.-El auge del capitalismo y la productividad del trabajo – MICHAEL ROBERTS

En mi opinión, Marx y Engels hicieron dos grandes descubrimientos científicos: la concepción materialista de la historia y la ley del valor bajo el capitalismo; en particular, el papel de la plusvalía en la acumulación capitalista. La concepción materialista de la historia afirma que las condiciones materiales del modo de producción de una sociedad y las clases sociales que emergen en ese modo de producción determinan en última instancia las relaciones y la ideología de esa sociedad.

2 abr 2021.- Como escribió Marx en el prefacio de su libro de 1859 Contribución a la crítica de la economía política : “El modo de producción de la vida material condiciona el proceso general de la vida social, política e intelectual. No es la conciencia de los hombres lo que determina su existencia, sino su existencia social la que determina su conciencia».

Esa visión general ha sido reivindicada muchas veces en estudios sobre la historia económica y política de la organización humana. En particular a la hora de explicar el surgimiento del capitalismo hasta convertirse en el modo de producción dominante. Se acaba de publicar un nuevo estudio que ratifica la fortaleza de la concepción materialista de la historia. Tres académicos de las universidades de Berkeley y Columbia han publicado un artículo titulado “¿Cuándo comenzó el crecimiento? Nuevas estimaciones del crecimiento de la productividad en Inglaterra desde 1250 hasta 1870”.

Intentan medir cuándo despegó realmente el crecimiento de la productividad (producción por trabajador u horas de trabajador) en Inglaterra, uno de los primeros países donde el modo de producción capitalista fue dominante. Encuentran que apenas hubo crecimiento de la productividad antes de 1600. Pero la productividad comenzó a despegar mucho antes de la llamada ‘Revolución Gloriosa’ de 1688, cuando Inglaterra se convirtió en una ‘monarquía constitucional’ y el gobierno político de los comerciantes y terratenientes capitalistas se hizo realidad. Según estos académicos desde aproximadamente 1600 hasta 1810, hubo un modesto aumento de la productividad de la fuerza de trabajo en Inglaterra de aproximadamente un 4% cada década (es decir, 0,4% anual), pero después de 1810 con la industrialización de Gran Bretaña, hubo fue una rápida aceleración del crecimiento de la productividad hasta aproximadamente un 18% cada década (o el 1,8% anual). El paso del capitalismo agrícola del siglo XVII al capitalismo industrial transformó la productividad del trabajo.

Los autores comentan: “nuestra evidencia ayuda a distinguir las teorías de por qué comenzó el crecimiento. En particular, nuestros hallazgos apoyan la idea de que un amplio cambio económico precedió a las reformas institucionales burguesas de la Inglaterra del siglo XVII y puede haber contribuido a provocarlas».  En otras palabras, primero fue el cambio en el modo de producción y las clases sociales; los cambios políticos llegaron después.

Como continúan diciendo los autores, “un debate importante sobre el inicio del crecimiento es si el cambio económico impulsó el cambio político e institucional como argumentó Marx o si el cambio político e institucional impulsó el crecimiento económico”. Los autores no quieren aceptar sin más la concepción de Marx y buscan argumentar que «la realidad es probablemente más compleja que cualquier punto de vista unívoco».  Pero no pueden escapar a sus propios resultados: que el crecimiento de la productividad comenzó casi un siglo antes de la Revolución Gloriosa y mucho antes de la Guerra Civil Inglesa. Y «esto apoya la visión marxista de que el cambio económico contribuyó de manera importante al cambio institucional del siglo XVII en Inglaterra».

El otro aspecto interesante del artículo es que los autores intentan medir el impacto del crecimiento de la población en la productividad y los salarios. A principios del siglo XIX, Thomas Malthus argumentó que era imposible que el crecimiento de la productividad creciera lo suficiente como para permitir a los trabajadores aumentar sus ingresos reales, porque los ingresos más altos conducirían a un aumento de nacimientos y, finalmente, a la superpoblación, la escasez de alimentos y hambrunas, etc.., que reducirían la población y los ingresos nuevamente.

Los autores señalan que, antes de 1600, hay evidencia para apoyar el argumento de Malthus. El período de 1300 a 1450 fue un período de plagas frecuentes, la más famosa fue la Peste Negra de 1348. Durante este período, la población de Inglaterra se redujo en un factor de dos, lo que provocó una fuerte caída en la oferta de mano de obra. Durante este mismo período, los salarios reales aumentaron sustancialmente. Más tarde, de 1450 a 1600, la población (y la oferta de trabajo) se recuperó y los salarios reales cayeron. En 1630, la economía inglesa había vuelto casi exactamente al mismo punto en el que estaba en 1300.

La razón por la que el argumento de Malthus tiene validez antes de 1600 es que hubo poco o ningún crecimiento de la productividad; de modo que los medios de subsistencia estaban determinados únicamente por la oferta de trabajo y los salarios. La Inglaterra precapitalista era una economía estancada y estacionaria en términos de productividad del trabajo. Pero también lo fue el impacto de la teoría de la sobrepoblación maltusiana. Los autores encontraron que la dinámica de la población maltusiana era muy lenta: una duplicación de los ingresos reales condujo a un aumento de 6 puntos porcentuales por década (0,6% anual) en el crecimiento de la población. Eso implicaba que se necesitaron 150 años para que un aumento en los ingresos reales impulsara la población lo suficiente como para provocar una reversión en el crecimiento de los ingresos.Pero una vez que el capitalismo aparece en escena, el afán de lucro de los terratenientes capitalistas y los comerciantes fomenta el uso de nuevas técnicas y tecnologías agrícolas y la expansión del comercio. Más tarde, el crecimiento de la productividad despega a un ritmo lo suficientemente rápido como para superar el lento impacto de la «superpoblación» maltusiana. De hecho, con el capitalismo industrial después de 1800, el crecimiento de la productividad es 28 veces mayor que el impacto negativo muy lento del aumento de la población en los ingresos reales.

            

  Thomas Malthus

Esto confirma la opinión de Engels cuando escribió: “Para nosotros el asunto es fácil de explicar. El poder productivo de que dispone la humanidad es inconmensurable. La productividad del suelo se puede incrementar ad infinitum mediante la aplicación de capital, trabajo y ciencia”.  Umrisse 1842

Antes del capitalismo, las sociedades feudales malvivian con sus economías devastadas por las plagas y el clima. Por ejemplo, la Peste Negra de 1348 devastó a la sociedad inglesa durante más de un año, acabando con alrededor del 25% de la población. Durante tres siglos después de la Peste Negra, la plaga reapareció intermitentemente por décadas y acababa cada vez con una parte significativa de la población. Por lo tanto, los salarios reales en Inglaterra se vieron afectados principalmente por estos cambios de población y el consiguiente tamaño de la fuerza de trabajo (aunque, como se argumentó antes, a un ritmo muy lento).

Pero bajo el capitalismo, la productividad aumentó bruscamente y el nivel de los salarios reales ya no estaba determinado por el clima o las pandemias, sino por la lucha de clases sobre la producción y distribución del valor y la plusvalía creados en la producción capitalista en la agricultura y la industria. Una de las características del ascenso del capitalismo a partir de 1600 que señalan los autores es el aumento de la jornada laboral y del año laboral, otra confirmación del análisis de Marx sobre la explotación bajo el capitalismo.

Los autores señalan que a medida que el capitalismo comenzó a pasar de la producción agrícola a la industria, en la segunda mitad del siglo XVIII, los salarios reales en Inglaterra se redujeron ligeramente a pesar del crecimiento sustancial de la productividad. Citan una explicación potencial, a saber, «la pausa de Engels», es decir, la idea de que la mayor parte de las ganancias de la industrialización temprana fue para los capitalistas en lugar de los trabajadores.

Los autores son reacios a aceptar que Engels tenía razón, prefiriendo una explicación de Malthus de finales del siglo XVIII (que acababan de rechazar). Además, piensan que los salarios reales comenzaron a crecer ya en 1810, antes del período de 1820-1840 que Engels cita como una «pausa». Pero de todos modos, podemos ver que la brecha entre la productividad y los salarios reales se amplió drásticamente desde el comienzo del capitalismo industrial hasta ahora. La plusvalía (el valor del trabajo no remunerado) se disparó a comienzos del siglo XIX.

Más importante aún, el estudio refuta la ‘interpretación Whig (liberal) de la historia’, es decir, que la historia de la ‘civilización’ humana es resultado de un progreso gradual con cambios que son resultado de ideas más sabias y de formas políticas construidas por personas inteligentes. En cambio, la evidencia del crecimiento de la productividad en Inglaterra muestra «cambios bruscos y considerables en el crecimiento promedio» que respaldan la noción de que «algo cambió», es decir, que la transición del estancamiento al crecimiento fue algo más que un proceso constante de crecimiento muy gradual”. Sobre la interpretación del gradualismo Whig, los autores concluyen que «los resultados no apoyan esta visión de la historia».

Además, el estudio muestra que, dado que el crecimiento sostenido de la productividad comenzó en Inglaterra sustancialmente antes de la Revolución Gloriosa de 1688, no fue el cambio en las instituciones políticas lo que condujo al crecimiento económico. Por el contrario, fue el cambio en las relaciones económicas lo que condujo al crecimiento de la productividad y luego al cambio político. «Si bien los cambios institucionales asociados con la Revolución Gloriosa pueden haber sido importantes para el crecimiento, nuestros resultados contradicen la opinión de que estos eventos precedieron al inicio del crecimiento en Inglaterra».

Como lo expresó sucintamente Engels: “La concepción materialista de la historia parte de la proposición de que la producción de los medios para sustentar la vida humana y, junto a la producción, el intercambio de cosas producidas, es la base de toda estructura social; que en toda sociedad que ha aparecido en la historia, la manera en que se distribuye la riqueza y la sociedad dividida en clases u órdenes depende de lo que se produce, cómo se produce y cómo se intercambian los productos. Desde este punto de vista, las causas finales de todos los cambios sociales y revoluciones políticas deben buscarse, no en el cerebro de los hombres, no en las mejores percepciones de los hombres sobre la verdad y la justicia eternas, sino en los cambios en los modos de producción e intercambio».

Los autores no pueden evitar llegar a una conclusión similar. Como dicen: “Marx hizo hincapié en la transición del feudalismo al capitalismo. Sostuvo que después de la desaparición de la servidumbre en el siglo XIV, los campesinos ingleses fueron expulsados ​​de sus tierras a través del movimiento de cercamiento. Ese expolio inauguró un nuevo modo de producción: uno en el que los trabajadores no poseían los medios de producción y solo podían subsistir con el trabajo asalariado. Este proletariado estaba maduro para ser explotado por una nueva clase de agricultores e industriales capitalistas. En ese proceso, las revoluciones políticas fueron un paso decisivo para asegurar el ascenso de la burguesía. Para triunfar, el capitalismo necesitaba romper los grilletes restantes del feudalismo…. Nuestros hallazgos apoyan la visión marxista en el sentido de que estimamos que el inicio del crecimiento precedió tanto a la Revolución Gloriosa como a la Guerra Civil Inglesa (1642-1651). Esta estimación del momento del inicio del crecimiento respalda la opinión de que el cambio económico impulsó la historia hacia adelante e impulsó el cambio político e ideológico».

El desarrollo del capitalismo en la agricultura y el comercio sentó las bases para la introducción de tecnología industrial que condujo a la llamada revolución industrial y al capitalismo industrial. La Revolución Industrial se produjo en Gran Bretaña alrededor de 1800 porque «la innovación era excepcionalmente rentable en ese momento».  A medida que aumentaron los salarios reales, hubo un incentivo para explotar las materias primas necesarias para las tecnologías que ahorran mano de obra en textiles como la hiladora jenny, el molino de agua y la mula, así como tecnologías de combustión de carbón como la máquina de vapor y el horno de fundición de coque. La productividad laboral se disparó al alza. Hubo un aumento asombroso de la inversión en medios de producción en relación con la mano de obra. Según los autores, de 1600 a 1860, el capital social en Inglaterra creció en un factor de cinco, o un 8% por década.

El capitalismo industrial había llegado y, junto con el aumento de la productividad, una mayor explotación del trabajo, así como la ideología de la «economía política» y las instituciones burguesas de gobierno.

https://www.sinpermiso.info/textos/el-auge-del-capitalismo-y-la-productividad-del-trabajo

21.10.-Cómo evitar una recuperación global con forma de K JOSEPH E. STIGLITZ, MICHAEL SPENCE, JAYATI GHOSH

Nueva York – Estados Unidos espera “independizarse” de la COVID-19 el 4 de julio (Día de la Independencia), cuando haya vacunas para toda la población adulta. Pero para muchos países en desarrollo y emergentes, el final de la crisis todavía está muy lejos. Como mostramos en un informe para la Comisión sobre Transformación Económica Mundial del Instituto de Nuevo Pensamiento Económico (INET), para que sea posible una recuperación global rápida, es necesario que todos los países puedan declararse independientes del virus.

27 mar 2021.- La capacidad de mutación del coronavirus implica que nadie estará a salvo mientras no se lo haya controlado en todas partes. Por eso es esencial efectuar lo antes posible una distribución universal de vacunas, equipos de protección personal y tratamientos. Las restricciones actuales al suministro de esos elementos son básicamente artificiales, en la medida en que son resultado de un régimen internacional de propiedad intelectual mal diseñado.

Pero más allá de la muy postergada reforma de dicho régimen, lo que se necesita con más urgencia es una suspensión de los derechos de propiedad intelectual asignados a productos necesarios para el combate a la COVID-19 o la creación de fondos comunes de patentes para su uso compartido (pooling). Muchos países demandan estas medidas, pero los intereses corporativos de las economías avanzadas han opuesto resistencia, y sus gobiernos se han dejado llevar por la miopía. El ascenso del «nacionalismo pandémico» ha expuesto una variedad de deficiencias en los regímenes internacionales de comercio, inversión y propiedad intelectual (algo que la comisión del INET analizará en un informe posterior).

Las economías avanzadas, sobre todo Estados Unidos, han actuado con determinación para reactivar sus economías y apoyar a familias y empresas vulnerables. Entendieron (aunque tal vez fuera una lección pasajera) que en crisis como esta las medidas de austeridad son profundamente contraproducentes. Pero los países en desarrollo, en su mayoría, tienen grandes dificultades para obtener fondos que les permitan mantener los programas de apoyo vigentes, por no hablar de absorber los costos adicionales impuestos por la pandemia. Estados Unidos gastó alrededor del 25 % de su PIB en medidas de apoyo a la economía (y consiguió así poner coto a la desaceleración), pero los países en desarrollo sólo han podido gastar un porcentaje mucho menor.

Nuestros cálculos, basados en datos del Banco Mundial, muestran que el gasto en Estados Unidos, del orden de los 17.000 dólares per cápita, fue unas 8.000 veces mayor al de los países menos desarrollados.

Además del uso decidido de la política fiscal, hay tres medidas que los países desarrollados pueden tomar que los beneficiarán y colaborarán con la recuperación mundial. En primer lugar, impulsar una gran emisión de derechos especiales de giro, el activo global de reserva del Fondo Monetario Internacional. El FMI puede emitir en forma inmediata unos 650.000 millones de dólares en DEG sin necesidad de aprobación de las legislaturas nacionales. Y el efecto expansivo de la medida será mucho mayor si los países ricos transfieren sus asignaciones desproporcionadas de DEG a otros países con necesidad de efectivo.

El segundo conjunto de medidas también implica al FMI, dada su influencia sobre la política macroeconómica de los países en desarrollo, en particular aquellos que acuden a él para resolver problemas de balanza de pagos. Resulta alentador que el FMI haya sido un activo propulsor de la implementación de cuantiosos y prolongados programas de ayuda fiscal en Estados Unidos y en la Unión Europea, y que haya reconocido incluso la necesidad de aumentar el gasto público en los países en desarrollo, pese a lo adverso de las condiciones externas.

Pero a la hora de estipular los términos de los préstamos para países con problemas de balanza de pagos, las acciones del FMI no siempre se condicen con sus declaraciones. Un análisis que hizo hace poco Oxfam International de programas de ayuda del FMI recientes y vigentes halla que entre marzo y septiembre de 2020, 76 de los 91 préstamos negociados por el Fondo con 81 países demandaban recortes del gasto público que podrían trasladarse a deterioro de los sistemas sanitarios y previsionales, congelamiento de salarios de los empleados públicos (incluido el personal médico y docente) y reducción de los seguros de desempleo, de las licencias por enfermedad y de otras prestaciones sociales.

 La austeridad (sobre todo tratándose de recortes en esas áreas esenciales) no tendrá en los países en desarrollo mejores resultados que los que obtendría en los desarrollados. Además, aquellos países podrían contar con un mayor margen fiscal si recibieran más asistencia (incluida la emisión de DEG antes mencionada).

Finalmente, las naciones desarrolladas pueden organizar una respuesta integral a los enormes problemas de deuda que enfrentan muchos países. Todo dinero gastado en pagar deudas es dinero que no se usa en combatir el virus y reactivar la economía. Al principio de la pandemia, se esperaba que una suspensión de los pagos de deuda de países en desarrollo y emergentes sería suficiente; pero ya pasó más de un año y algunos deudores necesitan una reestructuración integral, en vez de los típicos parches que lo único que hacen es generar las condiciones para la próxima crisis.

Hay mucho que pueden hacer los países acreedores para facilitar esas reestructuraciones y alentar una participación más activa del sector privado (que hasta ahora se ha mostrado bastante reacio a colaborar). Como recalca el informe de la Comisión, si hubo un momento para hacer valer los principios de fuerza mayor y necesidad, es ahora. No se les puede pedir a los países deudores que paguen lo que no pueden, sobre todo si será a costa de tanto padecimiento.

Las políticas que se describen aquí serían de gran ayuda para los países en desarrollo y costarían poco y nada a los países desarrollados. De hecho, el interés propio bien entendido del mundo desarrollado exige hacer todo lo posible por ayudar a los países en desarrollo y emergentes, sobre todo cuando es tan fácil de hacer y beneficiaría a gran parte de la humanidad.

La dirigencia política en los países desarrollados tiene que comprender que nadie estará a salvo mientras no lo estén todos, y que la salud de la economía global depende de que haya una fuerte recuperación en todas partes.

Este comentario también lleva las firmas de Rob Johnson, Rohinton Medhora, Dani Rodrik y otros integrantes de la Comisión sobre Transformación Económica Mundial del Instituto de Nuevo Pensamiento Económico.

* Michael Spence, premio nobel de Economía, es profesor emérito en la Universidad Stanford e investigador superior en el Instituto Hoover. Joseph E. Stiglitz, premio nobel de Economía, es profesor distinguido en la Universidad de Columbia e integrante de la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional. Jayati Ghosh, secretaria ejecutiva de International Development Economics Associates, es profesora de Economía en la Universidad de Massachusetts en Amherst e integrante de la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional.

https://www.elespectador.com/opinion/como-evitar-una-recuperacion-global-con-forma-de-k/

21.9.-La actualidad del pensamiento de  Gerardo Molina RODRIGO UPRIMNY 

Mañana 29 de marzo se cumplen 30 años del fallecimiento de Gerardo Molina, uno de los más grandes intelectuales y políticos de la izquierda colombiana. No voy a recordar su impecable trayectoria y sus logros en los cargos que ocupó, por ejemplo, como rector de la Universidad Nacional. Quiero concentrarme en su pensamiento y en particular en su defensa de un socialismo que fuera también liberal y democrático.

27 mar 2021.- Este esfuerzo por articular liberalismo y socialismo puede sonar loco a los ortodoxos de derecha o izquierda que consideran que entre ambos hay una contradicción insalvable: que quien defienda las libertades y combata la arbitrariedad, como lo hace el mejor liberalismo, tiene que oponerse a cualquier ideal socialista por cuanto, como diría el neoliberal Hayek, la justicia social es un espejismo que conduce a la servidumbre. Y que quien defienda la justicia social, como lo hace el mejor socialismo, tiene que oponerse al liberalismo que, como diría Lenin, protege libertades burguesas que hacen imposible el socialismo.

Molina pensaba distinto: que el ideal liberal de que el Estado proteja nuestra autonomía para que podamos desarrollar nuestro proyecto de vida tiene sentido y debe ser mantenido. Pero que el liberalismo individualista que defiende un mercado sin restricciones es insuficiente por su insensibilidad frente a las desigualdades sociales y a las privaciones materiales, que hacen que para las grandes mayorías las libertades reconocidas no sean reales. Por eso la promesa del liberalismo de igual libertad para todos sólo podría alcanzarse, según Molina, en el socialismo, que precisamente busca la “liberación de la necesidad”. Pero en su visión el socialismo sólo tendría sentido emancipatorio si preserva las libertades y combate todo autoritarismo. Defendió entonces un socialismo democrático, respetuoso del Estado de derecho, pues consideraba que el socialismo genuino era “un hijo directo del liberalismo”, que lo perfeccionaba al superar sus limitaciones.

Molina veía entonces, como lo planteó en textos como Proceso y destino de la libertad, una complementariedad entre las libertades individuales del liberalismo y la liberación de las privaciones materiales propugnada por los socialistas. Molina no ignoraba las tensiones entre esas tradiciones ideológicas, pero creía que podían ser armonizadas creativamente en una forma de socialismo democrático, que debía ser conquistado y defendido por medio de las libertades democráticas, lo cual explica su rechazo de la dictadura del proletariado o de la lucha armada.

Debo a líderes como Molina, con sus obras y ejemplo, haber abandonado desde temprano cualquier defensa del autoritarismo de izquierda. Comparto además su visión de que un liberalismo genuino requiere asegurar a todas y todos (y no sólo a quienes tengan buenos ingresos) una libertad efectiva igual, lo cual supone la garantía efectiva de los derechos sociales para que las libertades puedan ser efectivamente ejercidas.

 Me distancio de Molina en que él consideraba necesaria la superación del capitalismo a través del socialismo mientras que yo soy escéptico frente a las experiencias socialistas, por lo cual soy partidario de una economía social de mercado, domesticada por la democracia y los derechos sociales.

 Pero, a pesar de esas diferencias, comparto el espíritu democrático, libertario e igualitario del pensamiento de Molina, que sigue vigente, por lo cual sus obras ameritan ser nuevamente divulgadas y leídas. Y para el interesado, una pequeña joya para lectura en estos días de descanso: su Breviario de ideas políticas, que es una excelente introducción al pensamiento político, está disponible en la biblioteca virtual Luis Ángel Arango.

https://www.elespectador.com/opinion/la-actualidad-de-gerardo-molina/

  • 21.8.-Reforma tributaria – MANIFIESTO LIDES
  • Reforma tributaria EDUARDO SARMIENTO

Nota ALTERECO: el neoliberalismo ha creado la costumbre de medir el endeudamiento externo con relación al PIB. Los analistas profesionales y por cierto las empresas medidoras de los riesgos crediticios por países, lo miden con relación al crecimiento de las exportaciones y de la tasas de interés. La deuda no se paga con fracciones de PIB sino con dólares o divisas fuertes. En Colombia las exportaciones con reintegro obligatorio de divisas va en picada. Las exportaciones de minerales sin reintegro de divisas, también. Por fortuna las tasas de interés externas están a la baja. Veamos la opinión del selecto grupo de economiastas asociados en LIDES.        

16 mar 2021.- El gobierno nacional ha anunciado una reforma tributaria para 2021, que ha presentado como una “reforma fiscal”, debido a que el déficit público, que estaba alto antes de la pandemia, ha crecido como consecuencia de la más profunda crisis económica de los últimos 90 años en Colombia y de los injustificados beneficios tributarios creados en la reforma de 2019.

Esto ha llevado la deuda pública a poco más del 60% del PIB (aunque esta cifra no es alta en comparaciones internacionales, algunos sí la consideran alta para Colombia). Las calificadoras de riesgo internacionales han sugerido que, de no controlar la situación, Colombia podría perder el grado de inversión.

Frente a esta situación, LIDES fija las siguientes posiciones:

  1. Aunque es claro que la situación de las finanzas públicas requiere un ajuste, está en discusión la magnitud y su composición en términos de generación de nuevos ingresos tributarios y reducción del gasto. El ajuste debe ser diseñado de tal manera que se minimicen sus efectos recesivos. Aunque es necesario un incremento del recaudo fiscal, este debe ser modulado y algunos de sus impactos pueden ser diferidos. Es necesario que, para evitar los efectos recesivos, el aumento de impuestos esté dirigido a sectores de más altos ingresos.

En cuanto al gasto, es importante priorizar, más que su recorte, su redireccionamiento y focalización a mayor gasto social. El mismo Fondo Monetario Internacional (FMI) recomienda una consolidación fiscal no inmediata, sino gradual, en un horizonte de cinco años, acompañada, eso sí, de las reformas fiscales necesarias para volver a un ancla fiscal después de ese período.

  1. Aunque el contenido exacto de la reforma tributaria que propondrá el gobierno no se conoce, se ha sabido que el gobierno pretende extender el IVA a más productos de la canasta familiar y eliminar los mal denominados “beneficios tributarios” que operan sobre ese impuesto, que, según datos del gobierno, reducen la recaudación del IVA en 67 billones de pesos en el año 2018. Los “beneficios tributarios” de este impuesto son en realidad tasas diferenciales para evitar que el impuesto sea regresivo, y por lo tanto no deben denominarse como “beneficios”, como no se denominan como tales a las tasas diferenciales del impuesto de renta a las personas naturales.

Aunque es válido aumentar los impuestos a gastos de consumo suntuario, rechazamos la intención del gobierno de aumentar la recaudación tributaria principalmente por la vía de aumentar los impuestos indirectos. Estos impuestos son regresivos y golpean más a quienes menos capacidad de ahorro tiene, y un aumento de las cargas del IVA, incluso si hay devolución para una parte de las clases menos favorecidas, golpeará en mayor medida a los más pobres y a la clase media, justo en un momento de vulnerabilidad económica extrema. Es esencial recordar que la grave crisis económica actual ha desnudado las graves falencias sociales de nuestra economía. Se han perdido empleos, la calidad del empleo se ha deteriorado, han aumentado la pobreza y la desigualdad, y el 30% de los hogares no pueden comer tres veces al día. Por tales razones, si bien una reforma tributaria es necesaria, no puede ser diseñada solo para aumentar los recaudos, sino que tiene que ser diseñada, además, para promover la equidad en uno de los países más desiguales del mundo.

  1. En general, es necesaria una reforma tributaria que garantice la progresividad; que haga énfasis en la tributación directa sobre la indirecta; que no discrimine a favor de las rentas de capital y en contra de las rentas laborales; que no ahorque a la clase media; que reduzca la carga tributaria de las empresas (haciendo, en cambio, que las personas dueñas de las empresas paguen más impuestos); que grave, no solo los ingresos, sino también la riqueza; y que empiece a gravar de manera clara las actividades ambientalmente insostenibles.

El foco de atención debe estar en eliminar la excesiva cantidad de beneficios tributarios a personas jurídicas, incluidos los que introdujo la reforma de 2019, así como en los impuestos de renta y patrimonio a las personas naturales de altos ingresos. Una tasa de 25% para todas las empresas, sin exenciones, sería mejor y daría posiblemente un recaudo mayor. Para los hogares de altos ingresos debe reforzarse el impuesto al patrimonio, establecer una proporción máxima de descuentos tributarios, y considerar como una forma de evasión la práctica de contabilizar los gastos de consumo a través de sociedades cerradas o familiares.

Colombia, 16 de marzo de 2021

21.8.-Reforma tributaria EDUARDO SARMIENTO

Luego de más de un año de pandemia y retroceso económico sin precedentes, no hemos pasado de los anuncios. La crisis económica ha sido resultado, tanto a nivel nacional como mundial, del mal funcionamiento de las economías de mercado que venían de la globalización iniciada en 1990 y agravada por la pandemia y las cuarentenas.

21 mar 2021.- Las economías no cumplen las condiciones mínimas de comportamiento que aseguren la consistencia mínima en el balance interno de ahorro e inversión, el balance externo de comercio y moneda, y la conciliación del crecimiento y la distribución.

A estas alturas no hay claridad sobre los recursos destinados a reducir la pobreza y mejorar la distribución del ingreso. Las cuantías causadas por pensiones básicas y apoyos a las empresas son modestas. El país debe conocer el monto de los recursos que se destinarán para reducir en forma drástica la pobreza y su procedencia.

La propuesta más concreta del Gobierno para ampliar los recursos es la elevación del IVA, pero no hay acuerdo entre el ministro de Hacienda y el presidente Duque. El ministro de Hacienda propone un IVA con devoluciones a los sectores de menores ingresos. Por su parte, el presidente solicita que no se incluyan los bienes de primera necesidad. Como lo muestra la experiencia de décadas, al final no se evita que el gravamen caiga en mayor proporción en los sectores de menores ingresos y que los recaudos sean menores a los previstos.

La causa de la caída y la crisis de la economía es el modelo económico que se mantuvo durante tres décadas. El modelo redujo el crecimiento económico, configuró un cuantioso déficit en cuenta corriente y finalmente la debacle de la pandemia disparó las diferencias de ingreso y la pobreza. Ya se ha visto que los déficits fiscales fueron insuficientes para detener la caída del ahorro que se presentó en 2020 y se trasladó a 2021, como se registra en las cifras recientes de enero. Los dos propósitos no se pueden alcanzar con un solo instrumento.

Los avances y los compromisos institucionales y legales van adelante de las reformas económicas que garanticen su consistencia. Las transferencias fiscales adquiridas significan erogaciones superiores a las posibilidades reales. No es posible realizar transferencias que significan déficits fiscales del 15 % con reformas tributarias del 1 % del PIB.

Los recursos de la reforma tributaria no contribuyen a reducir los monumentales daños en la distribución del ingreso y a mantener la reactivación. No permiten cubrir las deudas fiscales y la extensión de los apoyos sociales a los sectores menos favorecidos, como el ingreso solidario. Por lo demás, la economía quedaría con un desbalance interno entre el producto nacional y la demanda que impide la recuperación y el sostenimiento del crecimiento.

La verdad es que la economía experimentó una monumental reducción del ahorro que no se puede remediar con reformas tributarias basadas en el IVA selectivo. Los recursos provenientes de la reforma tributaria son una mínima parte de las obligaciones adquiridas y prometidas y de ninguna manera contrarrestan la caída del ahorro. Las soluciones a la pobreza dependen del conjunto de la economía, en particular de la orientación del modelo económico. Lo que se requieren son reformas estructurales que eleven el ahorro y sostengan el salario por encima de la productividad del trabajo, como el cambio de la estructura del sector externo, la reformulación de la política monetaria de aumento del crédito por debajo de la demanda y la reorientación de las transferencias fiscales en favor del trabajo y los sectores más vulnerables. En este contexto, es posible mejorar rápidamente la pobreza dentro de un marco de crecimiento superior a la tendencia histórica.

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  • 21.7.-Salidas de la pobreza EDUARDO SARMIENTO
  • Los países del Sur en Naciones UnidasMÉLANIE ALBARET

La verdad es que estamos ante el fracaso del modelo de globalización. La economía está abocada a un conflicto entre la distribución del ingreso y la producción y el empleo que no se arregla con el aumento del déficit fiscal financiado con la elevación del IVA, que reduce el ahorro. La medida tendría un severo impacto sobre el balance interno de ahorro e inversión. La demanda efectiva pasaría a superar la oferta. La economía quedaría expuesta a una fuerte contracción de la inversión y a riesgos inflacionarios.

Las nuevas condiciones creadas por la pandemia están generando cambios en la orientación económica. La pandemia y las soluciones económicas dejaron en claro que el modelo de globalización genera una desigualdad que no es sostenible. Las soluciones no se buscan en las causas, sino en las manifestaciones y en las prácticas de los países desarrollados.

14 mar 2021.- En la actualidad, Estados Unidos está comprometido en una carrera desenfrenada para reducir las desigualdades del modelo económico de la globalización y ahora agravados por la pandemia. El déficit fiscal llegó al 15 % del PIB en 2020 y en el presente año alcanzará el 20 % del PIB. Por lo demás, se espera que la mayor parte de estos recursos se trasladen a los sectores menos favorecidos mediante transferencias fiscales. La administración Biden advirtió que en el pasado se operó con excesos de ahorro que se desperdiciaron durante décadas.

La nueva política está orientada a sustituir el ahorro en exceso por consumo. Sin embargo, la última aprobación de apoyos a los sectores del Congreso significará un déficit fiscal que aumentará la demanda agregada por encima de la producción potencial y, en consecuencia, causará restricciones en la inversión y riesgos inflacionarios.

En los países de mediano desarrollo existe una fuerte presión para que se haga lo mismo. En el caso de América Latina, el deterioro de la distribución del ingreso durante el experimento de la globalización fue notable. Colombia opera con coeficientes de Gini y de pobreza que están muy por encima de su nivel de progreso. Sin embargo, el margen de maniobra es diferente al de los países desarrollados.

 Las economías operan con faltantes de ahorro que se vieron incrementados por la pandemia. Las transferencias sociales tienen que estar acompañadas de grandes cambios estructurales para elevar el ahorro y sostener el salario. De otra manera, la ampliación del gasto le significaría una seria descapitalización con serias consecuencias en la producción y el empleo de largo plazo.

En general, se reconoce que el desempeño de la economía durante la globalización, y más en los últimos cuatro años, ha sido claramente insatisfactoria en índices de producción, empleo, pobreza y coeficiente de Gini.

 Las fallas individuales tienden a extenderse al resto de las actividades y al conjunto. Tal vez el más diciente es el sector externo, que fue el punto de referencia y el primer paso para la aplicación del consenso de Washington en Colombia. El país opera con un cuantioso déficit en cuenta corriente que reduce el ahorro y aumenta el desempleo.

La verdad es que estamos ante el fracaso del modelo de globalización. La economía está abocada a un conflicto entre la distribución del ingreso y la producción y el empleo que no se arregla con el aumento del déficit fiscal financiado con la elevación del IVA, que reduce el ahorro. La medida tendría un severo impacto sobre el balance interno de ahorro e inversión. La demanda efectiva pasaría a superar la oferta. La economía quedaría expuesta a una fuerte contracción de la inversión y a riesgos inflacionarios.

No estamos en un mundo de ajustes independientes, sino por el contrario, altamente interrelacionados. Las fallas del sistema inciden en toda la economía y no pueden corregirse en forma aislada. Las soluciones no están en fórmulas dictadas por las manifestaciones o copiadas de los países avanzados. La mejoría de la distribución del ingreso con crecimiento de la producción y el empleo solo es posible con cambios estructurales propios de la economía colombiana que incrementen el ahorro y eleven el salario y las transferencias a los grupos menos favorecidos, las cuales se han presentado en forma reiterada en esta columna.

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21.7.-Los países del Sur en Naciones UnidasMÉLANIE ALBARET

 Un balance decepcionante; pero del declive es posible resurgir con el fin del globalismo intercontinental para regresar al promisorio globalismo regional.

A pesar de algunos logros y muchas expectativas, el balance de las acciones colectivas del Sur resulta decepcionante y claramente obstaculizado a partir de la década de 1980. En todos los foros, sea cual sea su configuración, el diálogo Norte-Sur está estancado. La reducción del número de participantes para la Conferencia sobre la Cooperación Económica Internacional de París (1975-1977),33 o las tentativas de discusión en el nivel más alto de la Cumbre de Cancún en 1981, no modifican nada los antagonismos entre los países en desarrollo y los Estados industrializados.

mar 2016.- Tanto en la Asamblea General como en la UNCTAD o en la Unesco, las posiciones se endurecen y las crispaciones se hacen más evidentes. Así, en respuesta a la radicalización del Sur, los Estados del Norte y en especial Estados Unidos refuerzan su oposición. En la sexta sesión de la UNCTAD (Belgrado, 1983), Estados Unidos exhibe su hostilidad al retirarse de la Declaración sobre la situación económica mundial.34 Al año siguiente, en 1984, superado por el NOMIC y las posiciones sobre la cuestión israelí, Estados Unidos se retiró de la Unesco, lo que representó la ruptura del diálogo Norte-Sur.

La existencia misma de la UNCTAD, cuya creación representa el logro principal de los países del Sur en la década de 1960, se ve amenazada. Varias veces se ha vislumbrado su desaparición,35 y la creación de la OMC parece ser el punto final definitivo de la organización de 1964.36 El hecho de haberla dejado sin secretario general más de un año37 constituye un signo de la voluntad de algunos, Estados Unidos a la cabeza, de acabar con ella.38

Aunque la UNCTAD no haya sucumbido, sí quedó profundamente modificada, sobre todo con el impulso de Rubens Ricupero (1995-2004). Dejó de corresponder a los designios iniciales. La UNCTAD hoy se presenta como «una institución competente, fundada en el saber, cuyos trabajos aspiran a orientar el debate y la reflexión actuales sobre la política general del desarrollo, comprometiéndose particularmente a hacer que las políticas nacionales y la acción internacional caminen juntas hacia el nacimiento del desarrollo duradero».39 En suma, aunque distinguida por la calidad de sus estudios, la UNCTAD ya no constituye un lugar para la negociación de las relaciones económicas y comerciales entre Norte y Sur.

Antes, muchos proyectos emblemáticos produjeron resultados poco satisfactorios al estilo del sistema generalizado de preferencias (SGP), que se adoptó en 1968 durante la 2ª UNCTAD y se autorizó como excepción del artículo 1 del GATT en 1971. Presentado generalmente como un gran éxito en el momento de la decisión, el programa resultó, a fin de cuentas, decepcionante. El principio de ausencia de reciprocidad que debía permitir que los países en desarrollo redujeran las asimetrías con el Norte constituía más una excepción al régimen liberal que una revolución de dicho sistema. De manera general, el programa no brindó resultados tangibles.40 Las modalidades eran tan flexibles y las excepciones tantas que no permitieron un reequilibrio significativo de los intercambios Norte-Sur.

A partir de la década de 1980, la solidaridad entre países del Sur se marchita. La cohesión de los votos de los Estados del MNA en la AGNU se distiende: de 56% en 1986 pasa a menos de 28% en 1997.41 Pero los votos de la AGNU no son el único indicio de la pérdida de cohesión de las diferentes movilizaciones del Sur.

Las relaciones Sur-Sur, y sobre todo la cooperación técnica entre países en desarrollo (CTPD), es decir la llamada «cooperación Sur-Sur», se muestra poco prometedora.42 

No es sólo que las economías sean poco complementarias, además, no todos los Estados juegan el juego. Así, la asistencia técnica que aportan los países de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a sus homólogos del Sur no giró hacia el cumplimiento de las reivindicaciones del Sur. No constituye una palanca sistemáticamente utilizada para reducir la asimetría de las relaciones económicas Norte-Sur.

Peor aún, la lógica que sustenta la asistencia, concuerda con las prácticas del Norte: «En su uso de ayuda como instrumento de política nacional, los países de la OPEP se han comportado muy parecido a los donadores tradicionales. De hecho, cualquier diferencia en el comportamiento de los dos grupos se ha debido a circunstancias especiales y no a decisiones políticas conscientes».43

La unidad del G77 y del MNA se deterioró por la diversidad de estrategias de los Estados del Sur. Los discursos sobre la solidaridad se contradicen por la lógica de cada quien a lo suyo cuando los actores deben lidiar con una agenda internacional problemática. Por ejemplo, desde fines de los años setenta, Brasil, aunque en sus discursos expresa claramente su adhesión al tercer mundo, está constantemente tentado a cabalgar solo.44 En algunos debates (Fondo Común o Programa Integrado para los Productos Básicos, por ejemplo), Brasil se muestra muy reservado frente a las posiciones del G77, lo que conduce «a ciertos miembros del G77 a cuestionar la pertenencia de Brasil al grupo».45 Además, Brasil se interesa cada vez más en el GATT, instancia tradicionalmente poco ocupada por el Sur, y usa a la UNCTAD para fines bilaterales.46

Igualmente, la cohesión de la OPEP estalla bajo el golpe de las divisiones políticas (guerra Irán-Iraq), de las estrategias individuales (Arabia Saudita y Venezuela, por ejemplo) y del ascenso de los países productores de petróleo fuera de la organización (México).

Además de las estrategias y la elección de los Estados y los obstáculos más estructurales, las acciones colectivas de los actores del Sur también se desestabilizan por el contexto internacional e intelectual. La crisis de la deuda, que inicia en 1982 cuando México pide una moratoria, vuelve frágil a la mayoría de los países del Sur y los lleva a negociar individualmente, no en grupo. Los países en desarrollo acuden por las buenas o por las malas a las políticas neoliberales y ejecutan las consignas del «Consenso de Washington»,47 muy alejadas del pensamiento de la UNCTAD.48 «El repliegue del Estado»49 preconizado por la política de R. Reagan y M. Thatcher, así como por las instituciones de Bretton Woods, terminan de marginalizar las visiones alternativas del desarrollo que condujo la

Foro internacional

versión impresa ISSN 0185-013X

Foro int vol.56 no.1 México ene./mar. 2016 http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-013X2016000100013#B33

  • 21.6.-El emperador va sin ropa: el estatuto epistemológico de la Teoría NeoclásicaRicardo Chica

Aunque desechado por ignorancia o por la arrogancia de considerarlo redundante (por parte de los paracticioners de la economía ortodoxa) este problema, como la discusión que sigue mostrará, no tiene nada de lo irrelevante o redundante que común e ingenuamente la profesión supone. Después de una breve introducción sobre teoría del conocimiento, ella procederá en tres  partes: la primera diferenciará entre dos concepciones de economía, TNC[1] y EPPE[2] que proceden de epistemologías opuestas (idealista realista ingenua vs realista critica); la segunda abordará el problema del estatuto epistemológico de la primera; y la tercera parte considerará la praxis de la TNC en la política y en la academia

  1. Introducción a la Epistemología

1 mar 2021.- Desde la frase de Sócrates (solo sé que nada sé) y la refutación aristotélica del escéptico (¿cómo sabe que no sabe?), así como el idealismo de Platón, para quien sabemos gracias a que recordamos ideas innatas, el problema del conocimiento ha intrigado a mentes de la estatura de Tomás de Aquino (quien siguió a Aristóteles en que la intelección de esas formas era lograda por el intelecto  a través de la imagen que articulaba las percepciones) y de Occam para quien las ideas no son sino simples nombres. Pero el problema critico realmente surge del racionalismo una vez Descartes ha declarado la separación y distinción real entre la res extensa y la res pensante dando lugar al racionalismo de Spinoza y Leibniz (quien compitió con Newton en la creación del cálculo) para quien la teoría de las ideas de Platón es adecuada una vez despojada de la reminiscencia.

Pero el problema crítico realmente fue formulado con toda claridad por Kant al preguntarse por los límites y posibilidades del conocimiento (científico de su época) y por el estatuto de la metafísica vigente hasta ese entonces, un planteamiento tan influyente que Russel denominó su trabajo epistemológico Human knowklege: its scope and limits. Esta pregunta sugiere ya el enfoque: ¿qué podemos conocer y que no podemos? que determinará en gran medida la investigación epistemológica en adelante. ¿Qué debe aceptarse como fuera de límites para el conocimiento? Esta frontera se ha movido desde la posición de Kant en una dirección crecientemente restrictiva en la tradición empirista hasta llegar al atomismo lógico del primer Wittgenstein para quien el conocimiento se restringe a protocolos de experiencia o enunciados fotográficos atomísticos relacionados por operaciones lógicas de manera que cualquier afirmación que vaya más allá en la dirección de relacionar o entender por fuera de esta imagen lógico-pictórica del mundo, carece de sentido. La solución de Kant al cuestionamiento de Hume en el sentido que todo conocimiento es (en términos de Kant) a posteriori, y el conocimiento a priori, como lo proponen Spinoza y Leibniz, es una quimera, es un paso monumental[3] en el entendimiento del conocimiento humano. Los objetos de conocimiento son el resultado de la síntesis trascendental[4] entre las formas a priori de la sensibilidad (tiempo y espacio), las categorías a priori del entendimiento, el sistema de juicios a priori, los principios del entendimiento puro y las reglas del esquematismo trascendental de las categorías mediante las cuales, finalmente elaboramos el contenido empírico de nuestra experiencia como objetos puros de la experiencia posible (lo a priori articula, aplicado a lo a posteriori, los objetos de conocimiento como tales). Lo cual tiene implicaciones tan importantes como que (en la dirección de Tomás y Aristóteles) sin información sensible no hay conocimiento, lo cual tiene la implicación de que objetos tradicionales de la filosofía como Dios, el  Mundo y el Alma rebasan la experiencia posible; así como que la metafísica es una imposibilidad cognitiva científica, o sea que objetos del cocimiento que no son articulables en términos de las formas y las categorías de la física de Newton son desplazados a la discusión práctica . En fin, que nosotros conocemos no la realidad en sí misma (nóumeno) sino lo que aparece (fenómeno) que deviene objeto de conocimiento  articulado por nuestras operaciones cognitivas o nuestros esquemas conceptuales[5]

El movimiento restrictivo de la frontera alcanza el atomismo lógico de Russell y del Wittgenstein del Tractatus, si bien, el maestro (quien llevó a este a Cambridge) es paradójicamente realista y monista spinoziano. Así como Kant marca el viraje al sujeto trascendental, la filosofía analítica se vuelve al lenguaje: para Russell la mejor forma de conocer la realidad es estudiando el lenguaje pues este revela el pensamiento, el sustrato lógico del lenguaje devela el ordenamiento de la realidad. El isomorfismo estructural entre las actividades del conocer y lo conocido por estas se desplaza de la operación de entender en su contexto experiencial concreto en Aristóteles-Tomás-Lonergan, a las categorías de Kant, a la estructura lógica del lenguaje en Russell y el primer Wittgenstein hasta llegar a la gramática universal de Chomsky. El proyecto crítico de Kant se extiende a lo largo de la filosofía posterior excluyendo de los objetos de conocimiento a las cosas en sí mismas (el nóumeno por oposición al fenómeno) y constriñendo las proposiciones con sentido a las deducciones acordes con las reglas de la lógica de los protocolos de experiencia (positivismo lógico).

Pero el punto fundamental no es que la particular forma kantiana de categorizar sea la única que tiene el estatuto de conocimiento. Hegel cuestiona el conocimiento previo de las condiciones del conocimiento propuesto por Kant agregando categorías en la dirección de la dinámica dialéctica de la posición, la negación que emerge desde el interior de la posición y la negación de la negación que emerge del movimiento anterior (tesis, antítesis y síntesis).  Adicionalmente, el ordenamiento newtoniano kantiano es cuestionado por la geometría no euclidiana de Gauss y Riemann clave para la teoría de la relatividad, y por ésta misma. El punto es que el conocimiento científico humano es la síntesis de los elementos a priori provenientes del sujeto cognoscente y los a posteriori de la experiencia sensible (o imaginable metafóricamente: física moderna).  Esa fue la genial salida Kant a los extremos del racionalismo y del empirismo. En particular, dado que la filosofía y la ciencia han evolucionado mucho en esta última dirección, es fundamental afirmar que solo conocemos mediante la conjunción de un aparato categorial y de información empírica, siendo esta, en cuanto relevante, ya articulada por dicho aparato desde el nivel mismo de la pregunta y la determinación del objeto de ciencia.

Así, planteamientos como los de Wittgenstein y el Círculo de Viena son mostrados como incapaces de dar cuenta del proceso cognitivo en términos operativo experienciales normativos. Diversas formulaciones propondrán diversos tipos de estructuras a priori  ordenadoras de lo empírico: Lonergan (siguiendo a Tomas) propone que las operaciones (no los conceptos, ni los principios) de este proceso son lo a priori  y que estas constituyen la clave del isomorfismo con la realidad[6]; Chomsky acertadamente liga el problema del conocimiento al problema del lenguaje ya que dicha articulación  opera mediante el lenguaje, pero él localiza este elemento ordenador en el órgano neurológico del lenguaje, en el internal language resultado de la evolución, de manera que una gramática universal generativa común y subyacente a todos los lenguajes ( la cual es recibida genéticamente) provee dicho ordenamiento operando computacionalmente.

Se profundizó así el abandono de la pretensión de desentrañar la inteligibilidad de lo real. Para Kant esta se encuentra en la estructura sintético a priori propuesta en la Critica de la Razón Pura, solo que ahora la negación de la posibilidad de un entendimiento de la realidad misma se extiende a toda la ciencia. Newton luchó con el hecho de que su teoría no era tal entendimiento sino the best theoretical account de manera de aceptar la crítica de Leibniz en el sentido de que él no estaba explicando la gravitación sino formulando unas leyes matemáticas, las cuales no dicen nada del qué, del cómo y el porqué (causalidad), preguntas tan importantes para la tradición filosófica previa a la revolución científica iniciada por Galileo. Así en adelante la ciencia procede por competencia de theoretical accounts abandonando por completo la causalidad[7]: por una parte, un nuevo paradigma da cuenta de un fenómeno que constituía un residuo empírico no explicado por el anterior, inaugurando un periodo de ciencia normal en este último paradigma, el cual será interrumpido por la próxima revolución científica (Kuhn); y por  otra, la llamada prueba empírica de las teorías que no es tal pues ésta lo que enuncia  el fracaso (provisional) en falsificarla (Popper).

Tres conclusiones se derivan de esta breve introducción epistemológica:

  1. Los aparatos categoriales de las ciencias articulan la información empírica: la quimera empirista de una información atomística en un vacío categorial como la pretendida por los inductivismos es insostenible. La constitución del objeto de conocimiento por síntesis de fenómenos y categorías o mediante operaciones que guían heurísticamente y normativamente la pregunta científica (hecha ya desde una perspectiva que problematiza el fenómeno), dejan con la carga de la prueba tanto a los defensores de los datos puros como a los idealistas conceptualistas.
  2. A menos que uno caiga en el anarquismo epistemológico posmodernista y neopragmatista en los que no puede haber isomorfismo alguno, ni verdad, ni objetividad (que no provenga de nuestras creaciones culturales diversas y sus redes de creencias), toda epistemología postula un isomorfismo entre una estructura, sea operacional o categorial o lógica (lenguaje interior) y la realidad. Contra el empirismo, sin el primer elemento proveniente de los operadores del conocimiento al producir la síntesis de los objetos de conocimiento en general, el conocimiento se disipa en protocolos de experiencia fotográficos
  3. La ciencia empírico-analítica al modo newtoniano abandonó la pretensión de explicar[8]: en adelante, varias disciplinas seguirán el modelo de la física proponiendo modelos que dan cuenta de los procesos mediante ecuaciones pero no los explican[9]. Como veremos, los economistas, por un lado, imitan los métodos de la física y, por otro, desconocen las limitaciones que los físicos reconocen en ellos, involucrando causalidad en sus modelos.
  4. Estatuto teórico de la TNC[10]

2.1 Concepciones de la economía

La discusión sobre el carácter científico de una disciplina se refiere al análisis de su problema, su teoría, su objeto y su método. La inclusión del primer elemento, el problema, se encuentra justificado por el enorme poder heurístico de la pregunta en el desarrollo científico. Un mismo conjunto de fenómenos puede suscitar problemáticas que han de orientar en forma diferente la investigación respectiva. Esa diferencia en la aproximación al objeto se ve determinada en una primera instancia y completada en una instancia posterior por la teoría utilizada en el análisis. Un elemento preliminar de la teoría, que determina en una primera instancia el proceso cognitivo consiste en una concepción epistemológica a cuyo interior se especifica no sólo la forma en que una problemática se articula en un objeto de ciencia, sino también la forma misma en que el sujeto aproxima este objeto (método). Y esa articulación del objeto de ciencia se ve completada por la analítica de la disciplina ya que el surgimiento de las categorías heurística básicas respectivas y la determinación de su objeto en tanto pensando con esas categorías, se da mediante uno y el mismo proceso. Sobre el objeto, así conceptualizado, se desarrolla una serie de enunciados que establecen con relaciones que se articulan una legalidad constituyente de la teoría de la ciencia[11]

En economía, como en otras ciencias humanas, se establece una diferencia entre las diversas escuelas desde el mismo nivel de esa definición de la problemática. La cosa económica es problematizada en direcciones diferentes por la EPC (EP Clásica) y por la TNC. En la primera se trata de acometer una anatomía de la sociedad capitalista con base en el análisis de la producción la distribución, la acumulación; mientras que, en la segunda, son las condiciones de equilibrio del precio de mercado las que interesan.

El proyecto científico de la EPC se desarrolla a lo largo de las genialidades de Smith: la mano invisible y cómo la producción es limitada por el mercado y no por los costos debido a que estos son decreciente dados los rendimientos crecientes (RC) por la especialización (división del trabajo). De Ricardo: la teoría del valor trabajo y del conflicto distributivo (relación inversa salario ganancia dada una tajada sacada por los terratenientes cuyas rentas deben ser disminuidas mediante importación de alimentos para acelerar la acumulación de capital). Y de Marx: análisis del valor (crítica de la reificación de las relaciones sociales), competencia tecnológica (genialidad que lamentablemente erosiona con su ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia) y de las crisis (por subconsumo o desproporcionalidad   -en moderno: demanda efectiva y desbalances entre los sectores consumo e inversión, ej.  la sobreinversión china). El ultimo puede considerarse su culminación en una dirección critica, que el proyecto marxista asume conservando el carácter histórico-social del objeto científico[12],  como lo hace EPPE. Y en una dirección histórico evolutiva la culminación está dada por JS Mill y A Marshall (hasta que se enredó con el método estático del equilibrio Oferta-Demanda). Así, mientras que para la tradición ricardiano-marxista el problema central es el conflicto distributivo entre las clases —con miras a explicar la dinámica de la acumulación—, y este planteado en la articulación de los análisis del valor, la distribución y la acumulación, la teoría neoclásica desintegra esta unidad desvinculando el análisis del valor del problema de la dinámica de la acumulación al centrarlo en las condiciones del equilibrio estático de precios. La teoría de la distribución aparece en los neoclásico como un apéndice de su teoría de los precios que está dirigido disolver la categoría de excedente en la mostración de que cada factor de producción recibirá una remuneración acorde con su contribución al proceso productivo —producto marginal. El grado en el cual la pregunta que constituye heurísticamente al objeto de investigación y la escogencia de las categorías determina divergencias es así mostrado por la oposición TNC vs EPPE.

Una forma simplista de ilustrar el tema es oponer dos aproximaciones:  el ajustar el problema al método y los conceptos, de la TNC, una forma de idealismo+realismo ingenuo que, contra la opinión común de que se trata de positivismo lógico es el opuesto de este en cuanto que lejos de partir de una observación empírica adopta un enfoque axiomático[13]; vs el ajustar el método y los conceptos al problema, de los Postkeynesianos estructuralistas[14], una forma de realismo crítico para el cual la relevancia y no la sofisticación de la formalización es lo esencial. Tal es la ruptura que casi que se trata de dos disciplinas diferentes cuya distinción se manifestó (más claro en inglés) en la oposición economics vs political economy (en su sentido histórico no subsumida en la primera), la primera centrada en la asignación de recursos escasos y la segunda en la acumulación de capital y su relación con la distribución

La economía política había nacido como una ciencia centrada en la acumulación de capital con un marcado inductivismo histórico (consideración de los procesos sociales), una tradición británica que llego hasta JS Mill e incluso A Marshall; aunque este último inicio la transición al marginalismo atrapándose en una ambigüedad teórica y metodológico al tratar de conciliar esos métodos evolutivos con el estático de la teoría de precios por oferta y demanda. Así, que fue la revolución marginalista de Jevons y Menger y su formalización en el continente (Walras) lo que definió el carácter axiomático formal de la disciplina, en lo cual, a pesar de su esfuerzo por emular la física de Newton, adopta un deductivismo sin rastros de inducción desde observaciones. Aunque, por otra parte, si llevó la definición del límite entre lo cognoscible y lo no cognoscible del problema critico en la dirección marcada por Newton reduciendo lo real a lo manejable con esos específicos métodos formales análisis, a pesar de lo cual argumenta causalmente sobre la base de esos modelos. Y lo hace sobre la base del  supuesto de racionalidad del sujeto económico interpretando los resultados de suponer esa racionalidad como descriptivos de la realidad al construir una estructura conceptual metodológica que tiene por pivote un ejercicio de  optimización restringida[15] como expresión de este supuesto del carácter racional como opimizante del átomo individual de la sociedad (individualismo metodológico).

2.2. Epistemología de la Teoría Neoclásica, TNC

La TNC es bien peculiar epistemológicamente hablando: es una forma de idealismo berkelyano (el ser de las cosas es su ser modeladas), de realismo ingenuo (conoce tan bien que predice consecuencias de shocks[16]) y de instrumentalismo (funciona); y se proclama parte dela tradición empírico analítica pero poco tiene de positivista (no parte de observaciones sino de postulados y axiomas), conservando además la pretensión de explicar de la ciencia prenewtoniana. Formalizando se encuadra en el proyecto de la ciencia moderna marcado por Newton, pero desconoce la ignorancia reconocida por éste quien, aunque desplazó el enfoque mecanicista de Descartes no pudo reemplazarlo con una explicación de la acción a distancia[17]. Mientras que los físicos declaran su ignorancia sobre su objeto reconociendo que una enorme proporción del universo no es entendible con su aparato conceptual, los economistas operan como si sus modelos agotaran la realidad social. Cuatro ejemplos bastan para ilustrar la imposición de ellos sobre ésta y sus consecuencias:

1º La forma como la profesión vivía en negación de que pudiera haber desempleo (¡en la gran depresión!) porque según el modelo ortodoxo este era imposible. Se necesitó que Keynes, después de abandonar método y supuestos de ese modelo (lo que le valió el reproche de Lucas por claudicar estos para ganar realismo), en lo que puede considerarse un viraje al realismo (para él, la consideración de las instituciones sociales), propone una alternativa en la cual el empleo y la inversión están determinadas por la demanda y no por procesos opmimizantes en los mercados de trabajo y de ahorro. Un viraje que influyó determinantemente en los economistas keynesianos (Robinson, Kaldor), postkeyneisanos (Harcourt, Kregerl Eichner) con su énfasis en regularidades o hechos estilizados observados en su contexto social[18].

2º La forma como asumen contra toda evidencia que el ahorro es cuasi automáticamente igual a la inversión[19] cuando, por muchas razones, no es tan simple como lo sugieren los modelos macroeconómicos y de crecimiento que arrancan del supuesto de que son idénticos. El ajuste de la teoría de los fondos prestables no tiene lugar pues la tasa de interés es un fenómeno puramente monetario y no el resultado real de decisiones de ahorrar.  La sola consideración de un grado de monetización y financializacion que ni siquiera Keynes preveía (infinidad de capas de activos que en realidad no pasan de ser rubros contables  que de ninguna manera se relacionan con la demanda por liquidez), muestra que el nexo entre el ahorro y el crédito (los cuales confunden) está roto conceptual e históricamente[20]. Dicha falacia, que parte de confundir crédito con ahorro, resulta un expediente muy cómodo para descartar los problemas más interesantes de la macroeconomía, especialmente la del desarrollo, en los cuales se concentra la perspectiva postkeynesiana-estructuralista: los ajustes del ahorro, que tienen lugar a la Keynes mediante aumentos en el ingreso y a la Kalecki-Kaldor en la distribución del ingreso, enfrenta rigideces y cuellos de botella que los bloquean o retrasan.

3º La forma como después de asumir supuestos heroicos para garantizar el funcionamiento de los mercados atribuir a este funcionamiento la capacidad de como resultado de los procesos optimizadores de los átomos consumidores y productores, conducir a un equilibrio competitivo que es un óptimo paretiano:[21]  Imperfecciones en los mercados, asimetrías informativas, ausencia de mercados completos para toda contingencia, restricciones financieras, todo lo que caracteriza a una economía capitalista de mercado, todo esto  tiene que ser excluido por los supuestos necesarios para obtener estos dos teoremas[22]  (de manera que la teoría lo que en realidad muestra es la extrema heroicidad de esos supuestos).

4º La forma como reforma financiera tras reforma financiera conduce a crisis pavorosamente costosas para todos (ej. 2008-9 en adelante) excepto los banqueros, quienes las causan con sus maniobras especulativas, resultado de las desregulaciones de su actividad, porque los análisis de la financiación no dan una consideración adecuada a la forma como se acumula el riesgo en el sistema financiero; resultado de que  según esos modelos esas maniobras permitidas por las desregulaciones lo que hacen es diversificar el riesgo y asignar más eficientemente los recursos.

El idealismo se torna en realismo ingenuo con la confianza de que los modelos reflejan la realidad al punto de recomendarse políticas sobre la base de instrumentos que lo que único que hacen es mostrar la plausibilidad lógica de unas relaciones formales, pero no representan la realidad misma. Esta forma de idealismo tornado en realismo ingenuo retrocede 250 años a la pretensión prekantiana y prenewetoniana de explicar el noumen (más allá del fenómeno), la realidad económica en sí misma, si bien reducida a un conjunto de relaciones formales. Por otra parte, aunque en una primera aproximación parecería que se trata de una aplicación del positivismo lógico, desaparece totalmente la observación empírica que da lugar al proceso cognitivo y se encierra en un apriorismo absoluto centrado en axiomas corolarios y sus implicaciones lógico-matemáticas [23].

El núcleo del problema se puede apreciar en[24]: las discusiones sobre la posición de  Friedman en su famoso artículo The Methodology of positive economics; en la  crítica de Lucas a Keynes por realista; en el restrictivo concepto de racionalidad ; en la confusión entre economía positiva y normativa;  en la furiosa resistencia a la competencia monopolística y los RC; y en la formo como una propuesta en gran medida ideológica reclama independencia de juicios morales y mistifica la realidad social.

Brevemente: La postura de Friedman de no preocuparse por el realismo de los supuestos sino por el de las conclusiones fue duramente criticada por neoclásicos como Koopmans y Samuelson y por La Sra Robinson, el segundo señalando al cherry picking de los supuestos, criticando el instrumentalismo de Friedman desde su descriptivismo[25]. Keynes, para quien la distinción entre economía normativa y positiva es ficticia, se concentró en las expectativas de los agentes y su modificación sobre la base de explicaciones conductuales e institucionales, inferidas como regularidades empíricas, y así mereció una dura crítica de Lucas por abandonar la racionalidad ortodoxa cediendo al facilismo realista. Sobre el problema de la racionalidad individual sobre la que se construyen los modelos, se ha señalado de que se trata de una racionalidad limitada (Simon) y destacando lo común de decisiones irracionales que no maximizan ni la utilidad ni el bienestar (behavioural economics); aunque por otra parte debe reconocerse que algún supuesto sobre la regularidad de la conducta de los agentes económicos es necesario para poder desarrollar las teorías. Sobre la supuesta exclusión de juicios morales por la TNC, la distinción positivo-normativo que es eliminada por el salto acrobático de lo segundo a lo primero[26],  surgen dos críticas: una epistemológica, consistente con el argumento desarrollado, de que desde la misma pregunta y los supuestos para responderla, los juicios de valor están imbricados en la investigación económica, brillantemente desarrollada en economía por las críticas del positivismo de Myrdal y Robinson; y la otra la marxista de la economía que muestra como conceptos claves de la teoría reifican relaciones sociales disolviendo los intereses y conflictos de clase, revelando así su carácter apologético del capitalismo. Y en cuanto a la encarnizada resistencia inicial al desarrollo de los modelos de competencia monopolística y RC, ella denota el temor a que un enfoque menos irreal desplazara a la idealización de la competencia perfecta, con la consecuencia de cuestionar los teoremas sobre equilibrio competitivo y optimalidad paretiana de éste.

Lejos de la neutralidad valorativa pretendida por el positivismo los nexos  con la política son evidentes en dos sentidos o a dos niveles: a nivel de la sociedad se toman decisiones que pauperizan a millones de personas con base al modelo ortodoxo[27]; y a nivel de la academia se instaura una hegemonía excluyente de toda otra forma de explicación económica sobre la base de barreras a la entrada en términos de elegancia y la sofisticación matemáticas como criterio de cientificidad, una mistificación de las matemáticas criticada duramente entre otros por Taylor[28] por su uso como un instrumento de poder. Sobresale en ese sentido el criticismo de la teoría critica, desarrollada por la escuela de Frankfurt, al desconocimiento del nexo entre conocimiento e interés (Adorno) y entre ciencia y razón instrumental (Horkheimer), pivote fundamental del positivismo en ciencias sociales[29]

A este idealismo berkelyano/realismo ingenuo/positivismo axiomático se opone un realismo crítico, cuyo análisis parte no de una axiomática sino de hechos estilizados, de regularidades relevantes, para construir modelos que toman en consideración la posición de los agentes en la estructura social (critico). En esta dirección Kaldor y los postkeynesianos han regresado al enfoque clásico según el cual desentrañar las causas de la riqueza de las naciones (la acumulación de capital) requiere poner al centro del análisis la relación de esta con la distribución del ingreso, rota con la extinción de la categoría de excedente por la teoría de la productividad marginal. Mientras la puja distributiva es central en el primer análisis, la visión de armonía social que articula la emergente TNC desplaza el problema distributivo de lo social a lo tecnológico (cada cual se va para su casa contento habiendo recibido la derivada parcial de la función de producción). Si todos estamos mejor gracias al mercado y todos recibimos nuestra contribución al proceso productivo, la intención apologética frente a Marx blinda al sistema capitalista de críticas de despistados revolucionarios. Aunque en realidad esta respuesta de la economía ortodoxa tuvo dos vertientes: la marginalista axiomática de Menger y Walras referida; y la austriaca de discípulos de primero von Böhm-Bawerk y von Mises y posteriormente Hayek, quienes enfrentaron a Marx con una importante teoría del capital que enfatizaba el tiempo del proceso productivo con su complexificación y prolongación (roundabutness) [30].

2.3. La praxis: políticas y formación de economistas

Se considera para terminar la practica social de la TNC (en términos políticos[31] y académicos[32]) por los economistas entrenados en ella, cuya dimensión apologética ideológica se traduce en la propuesta neoliberal. Aclarando que, desde luego, no todo economista NC es neoliberal (aunque si todo economista neoliberal es un regular NC)[33]: y que no se necesita ser neoliberal para enfatizar el poder del mecanismo de mercado para generar prosperidad y progreso, para reconocer la importancia en esta dirección de la competencia y de los incentivos que el provee para los incrementos en la productividad (descenso de los precios) y la innovación motivados por la presión de la competencia y la búsqueda empresarial de los beneficios.

Por neoliberalismo se entienden varias cosas[34], las cuales tienen en común la idea de que el mercado es el principio organizador de la economía (en sus versiones menos fundamentalistas) y de la sociedad (en las más fundamentalistas). La idea obvia de que el mecanismo de mercado permite el funcionamiento económico, al transmitir información a los participantes coordinando así sus múltiples acciones descentralizadas[35], es convertida en una fetichizarían del mercado como el único mecanismo para alcanzar toda forma de coordinación (no solo económica sino también social) gracias a su carácter omnisciente, omnipresente y omnipotente. Libertad es una política que adopta competencia, mercados y precios como sus principios ordenadores y toda interferencia estatal que afecte esta libertad pone a la sociedad en el camino de la servidumbre: la competencia es el único principio organizador legítimo para la actividad humana[36].

Pero el neoliberalismo como ideología fundamentalista de mercado está basado en una versión muy primitiva obsoleta, sin imperfecciones de mercado y otros comunes fenómenos como rendimientos crecientes y economías de coordinación, mercados incompletos y asimetrías informativas. Casos en los cuales una severa desalineación de lo que beneficia a la sociedad y lo que beneficia al individuo, erosiona la validez del postulado neoliberal que (siguiendo una interpretación de Smith) ve el mercado como capaz de conciliar el interés privado y el interés social. Son fallas de mercado protuberantes que permiten entender en qué consiste la falla de coordinación (y la gravedad de que la política la resuelva) en situaciones como la elección de tecnología en condiciones de externalidades extendidas y difusas, y complementariedades entre decisiones de inversión que determinan sinergias entre los proyectos. Dada la mencionada irrelevancia de los supuestos necesarios, que establecen las condiciones para que este sea el óptimo paretiano la maximización del bienestar social se reduce a una situación cuya existencia resulta en realidad algo descabellada: el mercado en general falla y esta falla de mercado no es la excepción sino la generalidad[37]. Es común pues y no excepcional que las fallas de mercado desalineen los incentivos privados de los sociales al punto de que el sistema de mercado no funciona como lo presumen los neoliberales siguiendo a A Smith. Y desconocer así la gravedad y la abundancia de falla de mercado y la necesidad de su compensación regulatoria es muy mala economía. Como dice Stiglitz, el fundamentalismo del mercado neoliberal siempre fue una doctrina política que sirvió a ciertos intereses, nunca fue apoyado por la teoría económica.

La fundamentación en teoría económica de la cual se ufanan los neoliberales consiste esencialmente en dos elementos: la reiterada optimalidad paretiana del equilibrio general competitivo formalizando la mano invisible de A Smith la idea genial de la mano invisible que acertadamente captó la esencia del mecanismo de mercado en el capitalismo poniendo en movimiento el análisis de éste en la ciencia económica; y el poder de los mercados como mecanismo eficiente de coordinación económica y social. La primera  es un desarrollo analítico de la idea de que el mercado hace posible que agentes interactuando cada cual buscando su propio beneficio sean coordinados por el mercado para beneficio de todos[38].  Y la segunda es la idea desarrollada por los economistas de Chicago (incluyendo a Hayek) de que el mercado no solamente permite coordinar a) decisiones de agentes con conocimiento descentralizado sino también su libre funcionamiento constituye una condición de libertad que es erosionada con cualquier intervención.

El sentido de la primera idea resulta claro en los horrores de la implosión del comunismo en Europa del Este el colapso económico de Cuba y Corea Norte, suficientes para mostrar la importancia de los incentivos de mercado. El mercado es una innovación institucional de la importancia del fuego, la rueda, la imprenta, el parlamento, la democracia liberal, el internet; y el capitalismo es una fuerza cuya dinámica ha sacado de la pobreza a billones de personas. No se ha descubierto un mejor mecanismo de coordinación económica que el mercado (no es sino considerar la catástrofe de la planificación socialista); ni otra forma más eficiente de generar prosperidad que el capitalismo (no es sino considerar la forma de L invertida que tienen las curvas históricas de productividad e ingreso, o la explosión del crecimiento en China). Aunque, por otra parte, entre las varias instancias de desconocimiento de la falla de mercado que erosionan los resultados atribuidos al mercado una es especialmente significativa pues se trata del núcleo del proceso de crecimiento: los RC que no solamente resultan naturalmente en competencia imperfecta, sino que derrumban muchos resultados de la economía ortodoxa que fundamentan la postura anti-intervencionista. Como los RC perturbaban la demostración de la existencia y optimallidad paretiana del equilibrio competitivo, este fenómeno tan fundamental, no existió por décadas. En realidad, la histórica negación por los economistas de los RC es tan absurda como la negación actual de la falla de mercado por los economistas neoliberales, y ambas negaciones están ligadas por el mencionado hecho de que los RC paran en la cabeza la mayoría de los resultados de la economía ortodoxa en contra de la intervención.

A su vez la segunda es una forma de fundamentalismo ideológico (el demiurgo Hayekiano que organiza todo el funcionamiento social) el cual implícitamente es asumido por buena parte de los economistas y políticos que creen que el mercado es la panacea, desconociendo o considerando ubicuas las fallas de los mercados y la consiguiente necesidad de compensarlas institucionalmente, cuando estos fallan severamente y dejados a su propia dinámica, sin control regulatorio ninguno, generan catástrofes como las mencionadas y concentran sus beneficios y sus costos en los más ricos y en los más pobres, respectivamente.[39].

Una última consideración[40] sobre el dogmatismo que genera una heurística y una pedagogía de la economía totalmente basada y centrada exclusivamente en el individualismo metodológico con su el idealismo ingenuo y su visión de la realidad social como atomística (a la vez que armónica) en la cual estos átomos individuales flotan en un espacio  vacío sin estructuras sociales e instituciones. Este enfoque acrítico que da por supuesto la respuesta a la pregunta kantiana por las condiciones de posibilidad categoriales del conocimiento económico, y desprecia arrogantemente la consideración de los diferentes paradigmas en economía, conduce un empoderamiento de los graduandos que  en su carrerismo compiten no en la capacidad para resolver problemas sino en la de formalizarlos elegantemente[41].

La hegemonía ideológica y académica de la TNC significa que los economistas son formados en una epistemología que ajusta el problema y adapta el objeto al método y a las categorías de ella, sin el menor contacto con paradigmas alternativos que buscan ajustar el método y las categorías al problema y el objeto, ejemplo de los cuales es la EPPE. Desde luego, no se trata de cuestionar la modelación como método de la ciencia económica: como forma de abstracción que define en forma rigurosa supuestos y relaciones, ella es fundamental. Modelación y abstracción son necesarias para avanzar un argumento en economía, el problema es el criterio de abstracción excluyendo características centrales mediante supuestos que conducen axiomáticamente a los resultados esperados. Se trata de cuestionar su uso idealista, de manera que en lugar de ver en un modelo una ilustración de la plausibilidad formal de un argumento se lo confunde con la realidad que esquematiza en un discurso que olvida los supuestos que fueron necesarios para derivar esas conclusiones de manera que, en oportunidades, se deducen implicaciones y recomiendan políticas cuya relevancia requiere de supuestos heroicos (el caso de la los argumentos basados en la optimalidad del equilibrio competitivo)[42].

Que los economistas hagan recomendaciones de política inadecuadas a las realidades que pretenden afectar o que las realidades de la economía los sorprendan desprevenidos como sucedió con la crisis del 2008-9 es el resultado de una heurística y de una pedagogía de la economía en la que el deductivismo formalista impone el método al problema y constituye el objeto en términos de las categorías determinadas por consistencia formal y no por la naturaleza del problema o por relevancia. Una heurística y una pedagogía alternativas, que implicaran un enfoque realista como el propuesto por Kaldor, según el cual la teoría no se deduce axiomáticamente, sino que se construye sobre la base de los hechos estilizados fundamentales, aproximación que dio lugar a su rescate de los RC dinámicos de Smith-Young, equiparía mejor los futuros economistas para entender los problemas del desarrollo y proponer soluciones a ellos. Desde luego una heurística y una pedagogía en un realismo crítico en economía no implican eliminación de la abstracción en el sentido de que con el fin de lograr articular los factores determinantes en un proceso es necesario hacer caso omiso de la complejidad de infinidad de detalles secundarios. El problema no está en el nivel de abstracción (el cual es inevitable) sino en el criterio de abstracción en el sentido de que los supuestos simplificadores conserven la naturaleza del problema y permitan abordar las preguntas relevantes.

Y para terminar vale la pena recordar que en ciencia no caben las excomuniones, pues ella avanza por competencia entre paradigmas, todos con limitaciones. La crítica a la TNC aquí desarrollada no implica que para algunos problemas. ej. asignación de recursos y equilibrios en algunos mercados que, si son competitivos, ella no sea la opción adecuada. Visto así la economía ofrece una caja de herramientas (Robinson) y lo importante es usar el instrumento adecuado para el problema en cuestión.

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Aunque es muy difícil dar con un nivel de la presentación de argumentos complejos en filosofía y en economía que atienda a la vez a las expectativas de expertos y principiantes en ambas áreas, espero haber dado con un balance que en alguna media responda a las de ambos, aclarando que este es un tema de una enorme complejidad intratable en el espacio posible de esta publicación a la profundidad que requiere. El lector interesado podría mirar los libros de Lange, Blaug, Sen Lawson (no aconsejable si no se cuenta con tiempo y paciencia), y Dasgupta y contribuciones de los autores mencionados en el aparte sobre debates ilustrativos. En particular, Kaldor y Robinson en numerosos escritos criticaron la metodología de equilibrio y el tratamiento (mejor, falta de) del tiempo; y en una dirección similar Arthur sobre la economía como un sistema complejo en permanente evolución.

En algunos apartes se toman segmentos de estos trabajos previos: Ética y Economía una relación simbiótica. U Javeriana 1993; De la ficción a la realidad: rendimientos crecientes, divergencia, concentración y exclusión. Economía Política: Regulación e Informalidad. ACCE. 2018, La crisis del Neoliberalismo. Revista Sur. Marzo 2020.

Agradezco a F Sierra por sus comentarios sobre la introducción epistemológica

[1] Teoría neoclásica. Se descarta para no complicar la exposición la diferenciación entre TNC tradicional y TNC critica, esta última (Stiglitz, Krugman, y otros neo keynesianos como Romer) corrigiendo varios de los elementos criticados

[2] Economía política pos keynesiana estructuralista. Estas dos últimas aproximaciones convergen en señalar a las complejidades del ajuste macroeconómico que los NC barren bajo la alfombra. La primera siguiendo a Keynes en la determinancia de la demanda y de la inversión y en la importancia de las rigideces de precios y salarios; la segunda considerando los cuellos de botella propios (pero no exclusivos) de los países en desarrollo destacando el de cambio externo (restricción de balanza de pagos). En adelante se usará este acrónimo para denominar enfoques que desde los Clásicos a post y neo keynesianos (quienes aplican métodos neoclásicos para obtener resultados keynesianos)

[3] La magnitud de ese avance como solución al problema cartesiano se aprecia por ej. en las acrobacias de Husserl en su intento de resolverlo conciliando su vuelta a las cosas mismas con su reducción fenomenológica.

[4] Trascendental en Kant se refiere a las condiciones de posibilidad, en el sujeto cognoscente al que se vuelve el método trascendental, del conocimiento humano.

[5] El realismo de Aristóteles-Tomas es desplazado por el idealismo trascendental; y lo objetivo fruto de la intelección y el juicio basados en la experiencia, por el objeto trascendental (subsumido en las categorías mediante el esquematismo del entendimiento).

[6] Según esta aproximación realista, puestas en acto estas actividades, ponen en acto a sus correspondientes referentes intencionales

[7] Aristotélica (formal, material, eficiente, final), reformulando matemática y experimentalmente las causas material y eficiente.

[8] Derrumbó el determinismo mecanicista, pero (a pesar del mismo Newton) no lo reemplaza.

[9] Hubo claro reacciones en la filosofía continental y en las llamadas ciencias humanas a la francesa, una de las cuales, el postmodernismo, cuestiona la ciencia misma en su validez universal en un proceso que los conduce a negar la racionalidad de la modernidad, un escepticismo de otra índole (nihilista) al de la ciencia moderna.

[10] Una aclaración inicial: criticar al mercado como mecanismo incompleto de coordinación social, al capitalismo como sistema económico intrínsecamente generador de desigualdad y a la TNC por sus vicios epistemológicos, no implica desconocer la importancia de los dos primeros cruciales elementos en la sociedad, y la contribución de esta última. El mercado es quizás, con el estado, la más importante de las instrucciones sociales desarrolladas por la humanidad, la cual ha contribuido a su bienestar desde al menos los bazares persas 3000BC (trueque desde tiempos inmemoriales) y desde que hace 10 siglos empezaron a ser regulados en Europa en forma tal de permitir y fomentar su funcionamiento (los mercados surgieron con sus instituciones regulatorias: de nuevo Polanyi). Y si alguien tiene duda de la capacidad del capitalismo para generar riqueza y bienestar, simplemente considere la L invertida de la gráfica del ingreso y su explosión exponencial a partir de la revolución industrial, y la forma como el capitalismo en China (desde luego coordinado por el estado) ha logrado el milagro económico más grande de la historia de la humanidad en materia de extracción de masas de población de la pobreza. El problema está en la creencia de que el mercado por sí mismo sin apoyo regulatorio (una quimera como lo mostro Polanyi) puede coordinar la acción social en forma de generar crecimiento, y menos aún crecimiento inclusivo (logrado por (China y los campeones del Noreste Asiático gracias a ese apoyo). Finalmente, con todo y su carácter apologético y sus limitaciones epistemológicas y conceptuales la TNC constituye un avance científico de gran importancia, el problema es absolutización como única forma legítima de análisis económico al costo de la exclusión de la academia de enfoques alternativos realistas críticos.

[11] Etica y economía: una relación simbiótica.

[12] Mientras que la economía política marxista piensa de la sociedad capitalista en términos de esa contradicción entre capitalista y asalariados, la economía neoclásica la atomiza en sujetos individuales, consumidores y productores, cuyo esfuerzo por maximizar su satisfacción y sus beneficios resultan armonizado por el mercado. El sujeto económico aparece aquí como este individuo soberano en su relación con los bienes escasos, cuya desarticulación de las relaciones sociales estructurantes de la sociedad capitalista se intentan superar mediante la introducción de las relaciones de intercambio.

[13] Aunque tampoco califica como matemáticas aplicadas en el sentido de Russel (el Pater familias de la tradición empírico analítica), porque a diferencia de las puras, en las aplicadas si cuenta el realismo de los supuestos.

[14] El estructuralismo destaca las restricciones macroeconómicas que constriñen la fluidez de ajustes dados por supuestos por la TNC, atendiendo como los postkeynesianos a las estructuras económicas y al lugar ocupado por los agentes en ellas.  Aunque tuvo sus orígenes en LAmérica su más connotado exponente es Lance Taylor.

[15] Mediante lagrangianos o hamiltonianos que incluyen la función objetivo y la restricción, una variedad de ejercicios parten del proceso de maximización así expresado.

[16] Prescott proclama que con sus modelos macro dinámicos la economía ha alcanzado el status de una ciencia dura (capaz de hacer predicciones cuantitativas)

[17] No preveía que la física evolucionaria a conceptos que consideraría cuasi místicos como los fields.

[18] Y neo keynesianos (Stigllitz, Romer, Krugman), quienes desarrollaron las bases microeconómicas para esas observaciones.

[19] Gracias a que en el mercado de fondos prestables la tasa de interés despeja oferta y demanda.

[20] Salvo en esa visión de planeador, sin sobresaltos, conflictos o rigideces incomodas para el funcionamiento del modelo. Pero lo grave es que la lectura neoliberal del postulado NC de equilibrio macroeconómico por decreto se presta para horrores como los que subyacen las reformas tributarias de Carrasquilla: prebendas tributarias inefectivas a los empresarios para que supuestamente inviertan, o concentración de los impuestos en los indirectos extendiendo el IVA de manera de concentrar más el ingreso, lo cual supuestamente beneficiara a los pobres cuando los mayores ingresos de los más ricos se filtren (trickle down economics (https://www.portafolio.co/opinion/ricardo-chica/reforma-sin-fundamentos-ideologicos-549057)

[21] Por Vilfredo Pareto, genio italiano (llamado por Popper el teórico del totalitarismo) el perfecto economista matemático neoclásico ultra liberal filo fascista, quien enuncio esta noción de eficiencia como la situación en la cual la sociedad ha alcanzado la máxima satisfacción en tanto no es posible mejorar la situación de un agente sin deteriorar la de otro. Así, el primer teorema de la economía del bienestar afirma que todo equilibrio competitivo walrasiano es eficiente en este sentido de Pareto; y el segundo que cualquier optimo paretiano es obtenible de un tal equilibrio. Como en Leibniz, el mercado nos conduce al mejor de los mundos posibles.

[22] Como no tienen imperfecciones los mercados funcionan perfectamente.

[23] Si al núcleo de estas relaciones haya un ejercicio de optimización al cual se reduce la conducta de los agentes, el ejercicio gana el estatus de ciencia (en contra de la mencionada posición de Russell en el sentido de que mientras en las matemáticas puras no cuenta el realismo de los supuestos, en las aplicadas sí).

[24] Por falta de espacio solamente se listan estas importantes polémicas, animando al lector interesado a leer sobre ellas con el fin de captar la abundancia de cuestionamientos al método y conceptos de la TNC.

[25] En realidad, ambos son formas de la renuncia a explicar la realidad porque lo que cuanta es, o bien correlaciones en un modelo que funcione para un problema en abstracto de su realidad o verdad, o bien obtener la mejor en la competencia de descripciones.

[26] Partiendo de un análisis de optimización cuyo resultado expresa lo que debe hacer el agente se salta acrobáticamente de lo normativo a lo positivo extrayendo consecuencias de que así efectivamente es.

[27] Con la ventaja para los economistas de ultraderecha, de que siempre caen parados (Greenspan, Summers, Carrasquilla)

[28] Quien destaca como los instrumentos de programación dinámica usados en los modelos estructuralistas de Chenery no pueden considerarse menos que los de cálculo de variaciones y control optimo usados en los modelos de crecimiento NC.

[29] Similarmente, en economía, Lawson adelanta un argumento realista: se trata de observar la relación entre causa y efecto dándole significado al ubicar las relaciones causales en el nivel de los eventos, considerando su mecanismo generativo, siendo que la agencia humana es posible gracias a las estructuras sociales que requieren la reproducción de precondiciones de posicionamiento social (cualquier sistema social crea roles).  Por otro lado, la aplicación universal de los métodos formalistas con sus presupuestos implícitos (apenas examinados y sin fundamento) presupone que el mundo social está determinado, siendo el formalismo ubicuo el único método apropiado y universalmente válido de la economía moderna (prohibiéndose toda alternativa).

[30] Los dos últimos enfrentando a los socialistas (O Lange, A Lerner y M Dobb) en el famoso debate de socialist calculations, sobre como operaba la ley del valor en el sistema socialista y si este era o no inferior al capitalista en la eficiencia de la asignación de recursos.

[31] La crisis del Neoliberalismo

[32] De la ficción a la realidad: rendimientos crecientes

[33]  En términos lógicos: ser neoclásico es condición necesaria pero no suficiente de ser neoliberal.

[34] Así, se consideran neoliberalismo: 1) el conjunto de políticas basadas en la idea de que en todos los aspectos de la economía es necesario maximizar el uso del mercado y minimizar (eliminar) la intervención estatal, tal como el paquete de reformas implementadas en Latinoamérica que fueron reunidas en el decálogo del consenso de Washington (lo correcto para los organismos internacionales basados allá). 2) La idea subyacente de que mientras la falla de mercado (como mecanismo de coordinación) es muy excepcional (inexistente) la del estado es omnipresente; 3) la inspiración de  la reacción conservadora al keynesianismo al entrar éste en crisis a finales de los 70, la cual tuvo sus raíces en el pensamiento de algunos economistas (Viner, Knight )  y filósofos políticos (Hayek) desarrollado simultáneamente con el keynesianismo (de la  depresión a la postguerra ) que entonces perdieron el debate con éste, para después buscar retribución con las crisis de los 70 que puso fin a la era de crecimiento keynesiano. 4) La radicalización del fundamentalismo de mercado por Hayek y por economistas de Chicago (como Coase) quienes ven en el mercado, por un lado, una mente superior que resuelve no solo todos los problemas de coordinación económica sino también social ( limitaciones de  las instituciones y procedencia de estas de un proceso de optimización paretiana); y por el otro, el contenido y el sentido de la libertad humana realizada por el mercado y toda interferencia en este como camino a la servidumbre de la dominación dictatorial.

[35] El mercado es el mecanismo de coordinación económica por excelencia, pero no es perfecto. Como bien lo dicen los laboristas, es un muy buen siervo, pero es un pésimo amo.

[36] Entonces, dado que el empresario responde a los incentivos de mercado concentrándose exclusivamente en la rentabilidad del corto plazo como agente de los accionistas (su única función social: Friedman) sin consideración alguna por la sostenibilidad de largo plazo o cualquier otro aspecto de bienestar social, limitarse al funcionamiento desregulado del mercado significa que la rentabilidad privada de corto plazo se privilegia como objetivo de la política económica por encima de cualquier otra consideración social. Reformas tributarias que transfieren recursos del trabajo al capital (como la Ley de crecimiento de Carrasquilla) y privatización sin regulación que genera baja inversión y concentración en maximización de beneficios y reducción de costos a expensas de la calidad del servicio, son ejemplos. Esta exclusiva concentración en el corto plazo lleva una miopía frente a posibilidades de crecimiento gracias a la innovación y los efectos de largo plazo (ambientales y sociales) de su gestión, como a la acumulación de capital humano mediante capacitación (que una extrema liberalización y flexibilización laboral desanima).

[37] Como se ha insistido, el mercado no optimiza el bienestar social en condiciones tan comunes como competencia imperfecta (estructuras de mercado más frecuentes como la competencia monopolística y el oligopolio), o externalidades, o asimetrías informativas, o RC dinámicos. (por externalidades, bienes públicos, mercados imperfectos, economías de coordinación y complementariedades)

[38] En su formalización moderna del equilibrio se demuestra con matemáticas avanzadas que el equilibrio general competitivo resultado de la coordinación de decisiones descentralizadas por el mercado es la mejor asignación posible de los recursos. El asunto es, sin embargo que esta demostración puede considerase en realidad una elucidación del conjunto alucinante de supuestos que son necesarios para obtener ese resultado: mercados completos (para todo en toda futura contingencia), competitivos (ausencia de estructuras no competitivas generalizadas: monopolio, competencia monopolística oligopolio); completa información de todos los agentes (ausencia de asimetrías informativas); así como inexistencia de externalidades,  RC, economías de coordinación y complementariedades. O sea, de los mecanismo más importante que dan cuenta del crecimiento.

[39] Desde luego, un neoclásico critico calificaría el neoliberalismo como una mala aplicación de la teoría económica. Esta ha avanzado en la dirección realista de introducir imperfecciones y rigideces, así como el importante fenómeno, ligado con las primeras, de los RC. Algunos de estos modelos fueron el resultado de usar el método neoclásico de la fundamentación microeconómica (racionalidad individual) para mostrar, bajo esas condiciones, resultados keynesianos. Otros han introducido competencia monopolística y RC en modelos de equilibrio general de crecimiento. Otros, asumen circular causation y RC para producir concentración y brechas regionales. Todos ellos implican que intervenciones de política pueden llevar a la economía de un equilibrio inferior (trampa de pobreza) a uno superior. Caso ilustrativo de estos neoclásicos críticos es Stiglitz quien produjo con Dixit un modelo de equilibrio general con competencia monopolística y rendimientos crecientes que abrió el camino para varias familias de modelos incluidos los de crecimiento endógeno.

[40] De la ficción a la realidad: rendimientos crecientes, divergencia, concentración y exclusión.

[41] Olvidándose la forma como los paradigmas se suceden como modas en economía de manera que las ideas que dan status en la profesión cambian con la nueva ortodoxia.

[42] El irrealismo de los supuestos ya mencionados, junto con los otros tres casos mencionados de imposición de los modelos a la realidad, ilustra la arrogancia idealista que confunde modelo con proceso. Así se extiende la confusión entre plausibilidad formal y realidad, así como una visión del test empírico según la cual esta prueba en vez de fracasar en falsificar otorgando así una plausibilidad empírica provisional (Popper), demuestra.

Bibliografía

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(2018). De la ficción a la realidad: rendimientos crecientes, divergencia, concentración y exclusión. Economía política: regulación e informalidad. ACCE

(2020). La crisis del Neoliberalismo. Corporación Latinoamericana Sur. https://www.sur.org.co/la-crisis-del-neoliberalismo/.

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Dasgupta, P ( 2007). Economics: A Very Short Introduction. Cary, NC, Estados Unidos de América: Oxford University Press.

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Ricardo Chica
Foto tomada de: https://www.elcato.org/

https://www.sur.org.co/el-emperador-va-sin-ropa-el-estatuto-epistemologico-de-la-teoria-neoclasica/

 

  • 21.5.-Previsiones para 2021 MICHAEL ROBERTS
  • Crisis que amenazan el capitalismo global RICARDO CHICA
  • ¿El fin de la globalización?FRANCISCO DE SANTIBAÑES

Hace un año, comencé mi artículo sobre las previsiones para 2020 haciendo una distinción entre predicciones y previsiones. Argumenté que podemos hacer predicciones que puedan ser probadas, digamos sobre el clima y el calentamiento global.

07 ene 2021.- Los científicos del clima predicen que si las emisiones de carbono siguen creciendo, las temperaturas globales seguirán aumentando y eventualmente causarán cambios perjudiciales en el clima de la tierra (y está sucediendo). De hecho, los virólogos han estado prediciendo durante algún tiempo que habría una ola de pandemias de nuevos patógenos que afectarían a los humanos.

Del mismo modo, en las ciencias sociales, podemos hacer predicciones, aunque con más dificultad. En la teoría económica marxista podemos hacer predicciones a partir de la ley de acumulación del capital de Marx y de la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. La primera ley sostiene que la composición orgánica del capital aumentará con el tiempo (y lo hace en las economías capitalistas); y la segunda ley predice que la tasa promedio de ganancia sobre el stock de capital invertido por los capitalistas caerá con el tiempo (y lo hace).

Pero eso no es lo mismo que hacer previsiones sobre lo que sucederá, digamos, durante el próximo año. La previsión del tiempo es impredecible; aunque la previsión de tres días es bastante buena. En economía, prever si el crecimiento real del PIB, el empleo, los ingresos y la inversión de una economía aumentarán o disminuirán y cuanto un año antes es menos confiable.

Sin embargo, cada año intento hacer previsiones sobre las principales economías. El año pasado, preví tentativamente que las principales economías capitalistas tendían a una nueva caída en la producción y la inversión por primera vez desde el final de la Gran Recesión. El período comprendido entre mediados de 2009 y finales de 2019 fue el período de expansión más largo de las economías capitalistas avanzadas desde 1945 (aunque varias de las llamadas ‘economías emergentes’ grandes como México, Argentina, Brasil y Rusia ya estaban en recesión y también lo estaba Japón). Pero también fue la expansión más débil de la posguerra, con un crecimiento promedio del PIB real no superior al 2% anual, la inversión estancada y las ganancias comenzando a caer. Ese fue mi argumento para prever una inminente recesión en 2020.

Por supuesto, podíamos predecir que se avecinaba una pandemia, pero no prever cuándo y dónde surgiría el COVID-19. La pandemia de COVID eliminó todas las previsiones anteriores. Ahora, cuando miramos hacia atrás en 2020, la economía capitalista mundial ha registrado la depresión más grande y más amplia de su historia, cerca del 95% de las economías sufre una contracción en la producción nacional, la inversión, el empleo y el comercio.

Muy pocos países han evitado la recesión en 2020: China, Vietnam, Taiwán, y eso es todo.

De alguna manera, como resultado, es más fácil haber una previsión económica para 2021. La mayoría de los países se recuperarán este año. El PIB real crecerá, las tasas de desempleo comenzarán a disminuir y el gasto de los consumidores se recuperará. Eso es en parte solo estadísticas. Si una economía cae un 10% de, digamos, 100 a 90 en un año, y luego se recupera a 95 el siguiente año, supone un aumento del 5,5%. Pero, por supuesto, la economía todavía está un 5% por debajo del nivel de 100 anterior a la recesión. Además, si la economía no hubiera entrado en recesión, podría haber aumentado, digamos, otro 2-3% en un año, por lo que incluso después de la recuperación, esa economía podría estar un 6-7% por debajo de la tendencia.

Y eso es lo que va a suceder en la mayoría de las economías en 2021. Con la distribución (gradual) de las vacunas, para el verano un gran número de personas estarán ‘protegidas’ del virus (¿en todas sus variantes?), aunque los países del ‘sur global’ no tiene los recursos financieros y logísticos para vacunar a sus poblaciones que tendrían que esperar ¡hasta 2024! Sin embargo, las economías del G7 deberían recuperarse sustancialmente a mediados de año, al menos según las estadísticas.

Pero no será una recuperación en forma de V, con un retorno a los niveles anteriores de producción, empleo e inversión nacionales. Como acabo de argumentar, para fines de 2021 la mayoría de las principales economías (excepto China) todavía tendrán niveles de producción, etc., por debajo de los de principios de 2020. De hecho, la mayoría de los pronósticos de instituciones como el FMI, el Banco Mundial y la OCDE (como he señalado en publicaciones anteriores) no espera que las principales economías vuelvan a los niveles previos al COVID antes de fines de 2022 y muchas nunca recuperarán la tendencia de crecimiento anterior (que ya era débil). Por eso creo que la forma de esta ‘recuperación’ global será más parecida a la de una raíz cuadrada inversa, porque la nueva tendencia de crecimiento de la producción, la inversión y la rentabilidad se mantendrá por debajo de la tasa de crecimiento de la tendencia anterior.

¿Por qué? Hay tres razones importantes. Primera, han quedado «cicatrices permanentes» en la mayoría de las economías capitalistas. Tras los cierres de 2020, muchas empresas, especialmente las más pequeñas del sector de servicios, no volverán a abrir y sus puestos de trabajos desaparecerán. Además, es posible que muchos trabajadores que han pasado por un expediente de regulación de empleo (ERTE) o han sido despedidos no recuperen sus puestos de trabajo, ya que las empresas buscan reducir plantilla y no volver a emplear a trabajadores mayores y más caros.

En segundo lugar, está el aumento de la deuda de las empresas. Esto afectará la capacidad de muchas empresas (y no solo de las pequeñas) para reanudar la inversión. En artículos anteriores he hablado sobre el aumento de las ‘empresas zombis’ en las principales economías. Con las tasas de interés reducidas al nivel y por debajo de la inflación, las enormes inyecciones de dinero crediticio por parte de los principales bancos centrales, y los programas de crédito garantizados por el gobierno, las empresas han aumentado drásticamente sus niveles de deuda durante los cierres por la pandemia de COVID. Las grandes empresas han acaparado el dinero respaldado por el gobierno o lo han invertido en recomprar sus propias acciones o activos financieros. Como resultado, los mercados de valores de muchos países se han disparado a máximos históricos. Sin embargo, muchas empresas más pequeñas han tenido que recurrir a préstamos adicionales para sobrevivir. Los costes del servicio de su deuda se han desplomado, pero el monto de la deuda se ha disparado.

De hecho, existe un riesgo real de que se produzca una tercera ola en la crisis pandémica. La caída comenzó con lo que podríamos llamar un ‘shock de oferta’, ya que las empresas cerraron, los viajes se detuvieron, la gente se quedó en casa y las industrias del sector de servicios se paralizaron. Luego se convirtió en un «shock de demanda» al caer en picado el gasto en servicios, ocio, viajes y otros productos «innecesarios». Los ingresos de los trabajadores profesionales y de oficina mejor pagados que podían trabajar desde casa se mantuvieron altos, mientras que los trabajadores no cualificados y con salarios más bajos que tenían que salir a trabajar vieron desaparecer sus puestos de trabajo. Hasta el 40 por ciento de las personas en los estratos de ingresos más altos de las principales economías pudieron trabajar desde casa durante la pandemia, más del doble de la proporción que entre las personas con ingresos más bajos. Los primeros no gastaron, por lo que las tasas de ahorro se dispararon.

Ahora bien, si hay un número significativo de empresas que quiebran (y las quiebras están aumentando), entonces podría haber una tercera etapa de la crisis en 2021: una crisis crediticia y una crisis financiera . Estos temores han sido expresados ​​por la economista jefe del Banco Mundial, Carmen Reinhart, sobre los incumplimientos de deuda en los mercados emergentes (ya hemos tenido algunos); Reinhart advirtió que el sur global se enfrenta a «una ola sin precedentes de crisis de deuda y reestructuraciones» . Según Reinhart: » en términos de cobertura, de qué países se verán envueltos, estamos en niveles que ni siquiera se habían visto en la década de 1930″.

Y el llamado Grupo de los Treinta banqueros emitió recientemente un informe que advierte del peligro de esa crisis e insta a tomar medidas inmediatas para evitarla: «si bien la falta de liquidez ha caracterizado la crisis económica de Covid-19 hasta ahora, la insolvencia puede afectar a muchas empresas a medida que continúa la presión económica de la pandemia».  Incluso el crédito barato no es suficiente para que las empresas «zombis» se recuperen. Las empresas zombis tienen acumulada obligaciones de deuda por valor, sin precedentes, de 2 billones de dólares.

Y eso lleva a la tercera razón por la que no cabe esperar una recuperación en forma de V que vuelva a situar al capitalismo global en un crecimiento sostenido. La rentabilidad media del capital en las principales economías se encuentra en los mínimos de posguerra, agravada por la caída de la pandemia.

A menos que la recesión ‘destruya’ suficientemente ‘madera muerta’ en el sector capitalista y luego permita que los fuertes reemplacen a los débiles y aumente la rentabilidad de los supervivientes, las principales economías capitalistas pueden permanecer encerradas en lo que se ha llamado un ‘estancamiento secular’ por los economistas keynesianos o una «larga depresión» por mí y otros economistas marxistas.

Sigue habiendo algunas opiniones optimistas sobre 2021 entre los economistas convencionales, como las hubo al comienzo de la pandemia en marzo pasado. Permítanme recordarles lo que dijeron algunos keynesianos prominentes entonces. Larry Summers, ex-secretario del Tesoro de Clinton, calculó que la caída por el cierre fue la misma que la de los negocios en los lugares turísticos de verano que cierran durante el invierno. Tan pronto como llega el verano, dijo, todos abren y están listos para comenzar como antes. La pandemia es, por tanto, una cuestión estacional. De manera similar, el gurú keynesiano Paul Krugman cree que la recesión pandémica no fue una crisis económica, sino “una situación de emergencia”.  Por lo tanto, el gasto público financiado con préstamos pronto pondrá de nuevo a la economía en pie. Y Robert Reich, el ex-secretario de Trabajo supuestamente izquierdista, nuevamente bajo Clinton, también reconoció que la crisis no era económica, sino una crisis sanitaria y que tan pronto como se contuviera el problema sanitario (¡pensó que el verano pasado!), la economía se relanzaría.

El Financial Times se ha sumado con su mensaje de esperanza y recuperación de Año Nuevo. Su columnista de economía, Martin Sandbu, sostiene que 2021 traerá un auge masivo del consumo a medida que se libere la demanda reprimida, respaldada por el alto ahorro acumulado en 2020, que ahora se gastará.   Sandbu compara 2021 con el comienzo de una década de auge similar a los ‘locos años veinte’ del siglo pasado. El problema con este pronóstico es que: en primer lugar, para muchos países, la década de 1920 no fue tan espectacular. El Reino Unido sufrió una larga depresión en el crecimiento, la inversión y el empleo en esa década, mientras que Europa y Japón se encontraban en una situación desesperada, y se creó el clima para el surgimiento del militarismo y el fascismo.

Y en segundo lugar, aunque hubo un auge en la economía estadounidense en la década de 1920 después del fin de la epidemia de gripe española, no benefició a la mayoría de los trabajadores. El crecimiento económico se aceleró durante algunos años y el mercado de valores se disparó a nuevos máximos (como ahora), impulsado por el crédito barato. Pero si bien los salarios reales aumentaron durante un tiempo, en aproximadamente un 5-8% en seis años (lo que no es mucho), los aumentos de las ganancias fueron mucho mayores ya que el crecimiento de la productividad superó el crecimiento de los salarios de los trabajadores. La desigualdad aumentó drásticamente.

Y, por supuesto, todo terminó en lágrimas, con la Gran Caída del mercado de valores de 1929-30 y la consiguiente Gran Depresión de la década de 1930. Sandbu, sin embargo, nos insta a tener esperanza. “Hace un siglo, la década terminó mal. Podemos hacerlo mejor esta vez, no poniendo cortapisas a la recuperación hedonista, sino haciéndola inclusiva. Cuando finalmente sea el momento de celebrar, que todos vengan a la fiesta».

El FT concluye que «si hay una razón sobre todo para la esperanza en el futuro es que el año pasado ha demostrado, con firmeza, nuestra capacidad de adaptación».   ¿De verdad? ¿Se ha adaptado o cambiado el capitalismo? Los tremendos esfuerzos de los científicos y trabajadores sanitarios en todo el mundo han reducido las muertes y enfermedades de los infectados por COVID-19 y las vacunas se han producido en un tiempo récord. Pero la economía capitalista no ha cambiado.

Las grandes empresas farmacéuticas están dispuestas a obtener enormes beneficios de las ventas de vacunas; las compañías de combustibles fósiles continúan expandiendo sus exploraciones y producción. Las empresas de todo el mundo buscan reducir los puestos de trabajo y las condiciones de los trabajadores. Y los gobiernos están hablando de tener que apretarse el cinturón en el gasto y aumentar los impuestos una vez que la pandemia disminuya para pagar el enorme gasto fiscal y monetario del último año. Se está reanudando el calentamiento global, la desigualdad de riqueza e ingresos no ha cambiado y la pobreza en el sur global está empeorando, mientras que los mercados de valores se disparan. Esa es la perspectiva para 2021.

https://www.sinpermiso.info/textos/previsiones-para-2021

21.5.-¿El fin de la globalización?FRANCISCO DE SANTIBAÑES

Tener un diagnóstico correcto sobre lo que esta ocurriendo resultará clave para impulsar el desarrollo de los países emergen

31 Oct 2020.- A lo largo de la historia ha habido varias globalizaciones (IStock)Con razón se ha puesto de moda anunciar el fin de la globalización, el proceso de integración de la economía mundial que ha tenido lugar en las últimas décadas. Existen, sin embargo, razones suficientes para pensar que lo que está ocurriendo no es su desaparición sino el inicio de una nueva etapa de la globalización. Tener un diagnóstico correcto resultará clave para impulsar el desarrollo de los países emergentes.

A lo largo de la historia ha habido diferentes tipos de globalizaciones. Por ejemplo, a finales del siglo XIX y principios del XX el comercio y el intercambio de inversiones se incrementó notablemente. Fue de hecho gracias a este contexto internacional que Latinoamérica pudo aumentar sus exportaciones y recibir inversiones e inmigrantes desde la lejana Europa.

El proceso de globalización que estamos viviendo hoy en día tomó fuerza gracias por un lado a la incorporación de India, Rusia y China al mercado global y por el otro a la aparición de innovaciones tecnológicas que permitieroen reducir los costos de comunicación y transporte. Este es el caso del internet y de los contenedores que cargan, de manera indistinta, camiones, trenes y barcos.

El mayor intercambio de bienes, servicios y capitales impulsó el crecimiento de numerosos países emergentes y en especial de los asiáticos. Como consecuencia de esto, el porcentaje de pobres en relación con la población mundial bajó, según el Banco Mundial, del 36 % en 1990 al 18% en 2010.

Pero la globalización también generó tensiones, como comenzó a notarse luego de la crisis financiera del 2008. Esta crisis dejó en claro que importantes sectores de las sociedades occidentales habían venido sufriendo una pérdida de ingresos. Y aunque el principal motivo que explica este fenómeno es el reemplazo de trabajadores por máquinas, o automatización, también es cierto que en las últimas décadas millones de empleos industriales migraron hacia Asia en busca de menores costos de producción.

Sin embargo, el estancamiento que ha tenido lugar en la última década tanto del comercio de bienes como del movimiento de capitales no puede ser explicado por las medidas proteccionistas que han impuesto presidentes como Donald Trump. La causa principal es que los beneficios asociados con el proceso de apertura parecen estar cerca de su límite. En efecto, para 2008 las multinacionales ya habían expandido sus cadenas logísticas alrededor del mundo y no tenían demasiado margen para continuar haciéndolo.

¿Significa esto el fin de la globalización? No necesariamente, ya que el estancamiento mencionado convive con un fuerte incremento del intercambio de información entre las naciones. En efecto, lo que crece hoy en día es un comercio de servicios que es impulsado por una nueva serie de innovaciones, entre las que se encuentran el 5G y la inteligencia artificial. Las exportaciones de software que realizan las empresas argentinas son un ejemplo de esto.

Y de hecho la pandemia parece estar acelerando esta nueva etapa de la globalización. Por un lado, los gobiernos y las empresas están preocupados por el posible surgimiento de nuevos shocks externos, como pueden ser un conflicto entre China y Estados Unidos o la aparición de otro virus. Buscan, por lo tanto, “achicar” sus cadenas de valor. A una empresa estadounidense hoy le puede resultar más seguro importar insumos desde México que desde China.

De continuar este proceso, podemos asumir que en los próximos años el comercio regional ganará mayor protagonismo respecto al que tiene lugar entre continentes. Finalmente, el coronavirus también ha acelerado la adopción del teletrabajo, tendencia que facilita el intercambio de servicios entre países.

¿Qué debe hacer la Argentina, por ejemplo, ante este escenario? En primer lugar, no asumir que el mundo va a adoptar un proteccionismo similar al que tuvo lugar en América Latina antes de 1980. La mayoría de los gobiernos no pretenden sustituir importaciones para impulsar su crecimiento económico. El proteccionismo va a tender a centrarse en algunos sectores puntuales de la economía debido al valor estratégico que tienen.

Este es el caso de la salud o el de la industria militar. Una lectura adecuada del nuevo escenario internacional también debería llevarnos a fortalecer nuestra relación con Brasil. A los motivos políticos que explican la importancia de esta alianza, debemos sumarle las oportunidades que la regionalización del comercio internacional le presenta al Mercosur.

Tampoco debemos olvidarnos de que la Argentina y Brasil tienen dos de las economías más cerradas del mundo. Esto significa que todavía tenemos mucho que ganar gracias al intercambio comercial e inversiones. Por ejemplo, la ratificación del acuerdo estratégico entre el Mercosur y la Unión Europea no sólo impulsaría el comercio, sino también la llegada de inversiones debido a que nos permitiría establecer reglas más claras y estables. Lo cual a la vez nos volvería más predecibles.

Por último, en los próximos años la economía digital liderará la creación de riqueza a nivel mundial. Esto significa que debemos poner foco en la incorporación de nuevas tecnologías, especialmente en aquellos sectores que son competitivos y que a la vez pueden generar más y mejores empleos.

El autor es secretario general del CARI y global fellow del Wilson Cehttps://www.infobae.com/opinion/2020/10/31/el-fin-de-la-globalizacion/#:~:text=Se%20ha%20puesto%20de%20moda,nueva%20etapa%20de%20lanter

Comentario Altereco: lo cierto es que la globalización continental está cediéndole paso a la mundialización regional clásica. La ilusión de la inefable OECD de globalizar con las cien mil empresas multinacionales y las novecientas mil sucursales afiliadas, dejó de funcionar por la desproporción irreversible entre el mercado de manufacturas chinas versus los servicios estadounidenses. Tiempo es de regresar a una industrialización progresiva con aranceles más estratégicos que proteccionistas en general.

21.5.-Crisis que amenazan el capitalismo global RICARDO CHICA

Las crisis ambiental y climática constituyen sin duda la amenaza más terrible e inminente.

La economía mundial enfrenta tres problemas críticos para los cuales el arreglo institucional del capitalismo global actual no tiene respuestas adecuadas, y que son de tal gravedad que puede llegar, en su combinación, a derrumbarla: crisis ambiental y climática, desigualdad social y pandemias (para no hablar de sus crisis endógenas).

10 dic 2020.- Esta inhabilidad de manejar estos talones de Aquiles se ve agudizada porque estos problemas tienen dos características que dificultan su manejo: los tres ponen de manifiesto severas fallas de coordinación (de mercado, institucionales, gubernamental) y están imbricados en sinergias que implican que se agravan mutuamente y hay que enfrentarlos conjuntamente.

Lo cual implica que solo una profunda transformación sociocultural, un verdadero cambio de paradigma que incluya no solo reformas socioeconómicas profundas y una arquitectura y fortalecimiento institucionales, sino también un cambio cultural hacia la cooperación y una conversión al respeto por la naturaleza (en cristiano: reverencia como creación destinada a ser la nueva tierra) y por el otro, pueden crear las condiciones necesarias. Lo cual es tan improbable que se concluirá que no cabe ser optimista sobre nuestra capacidad para procesar y resolver estos problemas ya que ello exigiría unos cambios desde la consciencia hasta lo tecnológico pasando por lo institucional y lo económico, impensables bajo un sistema que tiene la codicia como principio organizador.

Las crisis ambiental y climática constituyen sin duda la amenaza más terrible e inminente. Se trata de la más severa falla de coordinación de la historia la cual tiene el potencial de destruir la sociedad como la conocemos de no superarse la actual incapacidad de manejarla. Un problema virtualmente sin solución ya que esta requeriría unos cambios institucionales hechos imposible por la dinámica y estructura del capitalismo, al punto que la pregunta se desplaza a si es posible reformar al capitalismo en forma suficientemente radical como para modificar los patrones de consumo, de crecimiento y acumulación de capital, y de la distribución, que hacen esa hecatombe inevitable.

A pesar de que la capacidad de autoreforma del capitalismo después de una crisis es ilustrada por la de la posguerra (keynesianismo, previo new deal de FDR y la socialdemocracia/estado de bienestar europeos), la regresión a la desregulación en el periodo posterior se manifestó en inestabilidad del crecimiento y de los flujos de capital y eventualmente en la crisis de 2008-9 (y su impacto indirecto sobre China en 2016). dando lugar al bandazo antiglobalización como reacción al marginamiento de los beneficios de la globalización y la agudización continuada de la concentración del ingreso y la riqueza.

Pero lo realmente inmanejable son las tensiones creadas por el patrón de crecimiento y de consumo previstas desde 1972 en el reporte Los límites del crecimiento que proyectaba para ahora un conflicto insostenible entre recursos y crecimiento. Eso, que es gravísimo de no modificarse esos patrones, se torna dramático al considerar las tensiones entre sociedades por la apropiación de esos recursos, lo cual tiene dos aspectos: el primero es fácil de ilustrar con la consideración de que en 2050 habrán 10 billones de personas que alimentar etc, y con que solo 1/10 de los 3 billones de habitantes de China e India (cuyo crecimiento está generando una enorme clase media), 300 billones adopten patrones de consumo tendientes a los de los 300’ de americanos, ¿cuál será la presión de demanda sobre la oferta de esos insumos?; y el segundo es que la adopción por esos y otros países en desarrollo de esos patrones de consumo y crecimiento complicarán (además de la mencionada depredación de recursos) la contaminación y la dinámica conducente al colapso climático. Así surge un problema de coordinación social inmanejable: siendo que esos patrones son insostenibles, ¿quién ha de ceder para hacer la economía viable? ¿Se reformará el capitalismo del centro para adecuar sus patrones de consumo y de crecimiento a la disponibilidad de recursos y la conservación ambiental para las generaciones futuras? ¿aceptarán los países de la periferia frenar su crecimiento renunciando así a sacar sus poblaciones de la pobreza?

El hecho de que sea absurdo hablar de moderar el crecimiento cuando las economías están postradas por la pandemia ilustra la dificultad. Pero es necesario modificar los argumentos de los economistas En Defensa del Crecimiento (destacándolo como lo que ha permitido superar la pobreza. RJaveriana sobre Laudato si) a partir de dichas consideraciones sobre los límites de crecimiento. Es: o un cambio radical en dichas dinámicas o una hecatombe climática que se agudizará progresivamente con: el ascenso de los niveles del mar que sumergirá no solo países enteros como Bangladesh sino también las ciudades y centros financieros más importantes del mundo; un aumento de la frecuencia de huracanes/inundaciones y sequias/incendios que se aunará a ese ascenso para generar desplazamientos de grandes masas de población; una contaminación del aire y del agua; un agotamiento de los recursos alimenticios por la escasez y la contaminación, etc. La combinación de una inconsciencia miope en negación de la realidad y una incapacidad de gobiernos e instituciones para coordinar (falla de gobernabilidad global adicional a las fallas de coordinación por el mercado) una solución, conduce ineluctablemente a esta catástrofe; en gran medida porque el capitalismo es, en las condiciones políticas imperantes, irreformable: ¿resultaremos incapaces de evitar dejar la solución a un mecanismo Malthusiano que involucre la perdida de billones de vidas?

La otra rigidez del sistema está dada por la pobreza y la inequidad. Cierto que ha habido avances en los MDG (notablemente en el primero de reducir a la mitad la población en pobreza extrema) pero no es suficiente considerando que ¼ vivía por debajo de la línea de U$3.30 diarios antes de la pandemia y que esta esa causando retrocesos importantes. La pobreza genera inestabilidad y tensiones tanto en el centro como en la periferia: populismo de derecha en el primero y tensiones y sufrimiento extremo en algunas regiones de la segunda. La inestabilidad por la combinación de esta pobreza, con desastres naturales y guerras civiles se manifiesta en problemas insolubles como el de los refugiados. Siendo que además de que la equidad es complementaria con el crecimiento por razones de demanda (mercado) y de oferta (productividad), la pobreza tiene externalidades negativas relacionadas con conflicto (debido a circularidad disparada por shocks), inestabilidad regional, y amenazas a la seguridad transnacional como el terrorismo, la proliferación de armas, la actividad delictiva y las enfermedades infecciosas.

Finalmente, sobre la pandemia solo dos puntos: estas seguirán presentándose en razón de la explotación inmisericorde de la naturaleza y agresión a los animales (destrucción de hábitats e industrial farming); y la actual ha puesto de manifiesto las debilidades del capitalismo para lidiar con problemas resultantes de shocks con gigantescas externalidades negativas por carecer de la institucionalidad adecuada para coordinar esquemas cooperativos que eviten que agrave los desequilibrios sociales preexistentes.

https://www.portafolio.co/opinion/otros-columnistas-1/crisis-que-amenazan-el-capitalismo-global-547432

  • 20.4.-Mercado, progreso y equidad  EDUARDO SARMIENTO
  • ¿Deflación, inflación o estagflación?
Chatterjee Debarchan/ABACA/ABACA/PA Images

 La información reportada para 2020 muestra que América Latina, y con ella Colombia, fueron los países más afectados por la pandemia. Las caídas del producto nacional en la región fueron mayores que en Europa y Asia, y el deterioro de la distribución del ingreso fue mucho mayor.

20 feb 2021.- La explicación está en que la región opera con bajas tasas de ahorro y bajos salarios. El ahorro es insuficiente para el crecimiento y la distribución del ingreso. Los salarios y la distribución del ingreso se deterioran para elevar el ahorro y el crecimiento, luego los salarios y las transferencias fiscales se incrementan para mejorar la distribución del ingreso. La economía cabalga entre el bajo crecimiento y la inequidad.

En cierta manera se replica el proceso de los últimos 30 años, acentuado en los últimos cinco, en que la actividad productiva desciende y la distribución del ingreso retrocede, y se experimentan serios daños en el sector externo y la política social de transferencias.

La economía colombiana opera con enormes distorsiones y deficiencias estructurales. En el mundo idealista que imaginan los neoclásicos y los neoliberales, el crecimiento se consigue a cambio de la distribución del ingreso, y al revés. El sistema es más perverso en materia de equidad que el equilibrio competitivo ideado en el siglo XVIII. El mercado conduce a un estado en que la única forma de elevar el ahorro es la reducción de salarios. Lo que se plantea es apartarse de esa sin salida por medio de una conciliación estatal que eleve el ahorro sin reprimir el salario. En el mundo real se consigue con un cambio profundo en la estructura económica que no es difícil sintetizar.

La explicación la encontré en los trabajos que realicé para la elaboración del libro Teorías del crecimiento y la distribución para una nueva era. Las economías enfrentan un severo conflicto entre el crecimiento económico y la distribución del ingreso. El conflicto se resuelve por las señales del mercado que se inclinan por el camino fácil de poner el salario por debajo de la productividad del trabajo. Así lo confirma la información básica de cuentas nacionales de la mayoría de los países de la región, que revelan 30 años de retroceso de la participación del trabajo en el PIB y rápido aumento en la participación del capital. Los países europeos moderan el resultado con las transferencias del ingreso del Estado de bienestar y los países asiáticos lo hacen con la estructura comercial y sectorial de alta productividad del trabajo.

El drama está en que el crecimiento económico y la distribución del ingreso están en abierto conflicto. El uno se logra a cambio del otro. La armonización se ha buscado bajando el salario y deteriorando la distribución del ingreso para elevar la tasa de ahorro. La economía crece a cambio de la equidad. Se equivocaron en materia grave. La conciliación de los dos principales propósitos, el crecimiento y la equidad, que están relacionados por muchos conductos, solo es posible dentro de amplias reformas en la estructura comercial, la organización monetaria y la política pública que permitan elevar el ahorro y sostener el salario por encima de la productividad. De esa manera, podría operar en ambos frentes.

El dictamen surge del análisis y el razonamiento científico y de la observación de los comportamientos en los distintos países. La solución óptima es un cambio estructural que suministre la suficiente discrecionalidad sobre el ahorro y el salario para mejorar la distribución del ingreso y elevar el crecimiento. Es el mejor camino que pueden seguir el país y la región para mejorar rápidamente la distribución del ingreso y recuperar la producción y el empleo.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/mercado-progreso-y-equidad/

20.4¿Deflación, inflación o estagflación?

Durante el año del COVID, la inflación global de precios de consumidores y productores cayó. En algunas economías basadas en la industria manufacturera, incluso hubo una caída en los niveles de precios (deflación), como por ejemplo la zona del euro, Japón y China.

Tasa de inflación de EE. UU. (% Anual)

La “demanda efectiva”, como les gusta llamarla a los keynesianos, se desplomó, con una fuerte caída de la inversión empresarial y del consumo de los hogares. Las tasas de ahorro se elevaron a niveles elevados (tanto el ahorro empresarial en relación con la inversión como el ahorro familiar).

Tasas de ahorro de los hogares (% de los ingresos) – OCDE

Pero ahora, a medida que se acelera la aplicación de vacunas en las economías avanzadas y los gobiernos y los bancos centrales continúan inyectando dinero crediticio y financiamiento directo para empresas y hogares, la expectativa generalizada es que las principales economías recuperarán rápidamente la inversión, el gasto y el empleo, al menos en la segunda mitad de 2021.Muchas empresas quebraron y muchos hogares de bajos ingresos perdieron sus trabajos o sufrieron reducciones de salarios. Los hogares con ingresos más altos mantuvieron sus niveles salariales, pero no pudieron viajar ni gastar en ocio y entretenimiento.

Ahora la preocupación es que, en lugar de que continúe la recesión, exista el riesgo de «sobrecalentamiento» en las principales economías, provocando una inflación de precios generada por «demasiado» gasto público y el mantenimiento de una política monetaria «flexible».

El Financial Times del Reino Unido se hizo eco de las opiniones de los principales economistas keynesianos estadounidenses de que «la fuerte recuperación y una política de estímulo importante aumentan la posibilidad de ‘sobrecalentamiento’ en Estados Unidos» . El exsecretario del Tesoro, Larry Summers, y el ex economista jefe del FMI, Oliver Blanchard, han advertido que la aprobación por el Congreso de Estados Unidos del paquete de gastos propuesto de 1,9 billones de dólares, además del estímulo de 900.000 millones de dólares del año pasado, entrañaba riesgo de inflación.

Summers argumenta que el tamaño del paquete de gastos, alrededor del 9 por ciento del ingreso nacional prepandémico, sería mucho mayor que el déficit en la producción económica en relación con su ‘potencial’ estimado por la Oficina de Presupuestos del Congreso (CBO). Eso, combinado con una política monetaria flexible, los ahorros acumulados de los consumidores que no han podido gastar y el desempleo que ya está disminuyendo podrían contribuir a aumentar la presión inflacionaria. La «demanda reprimida» explotaría, lo que llevaría a una inflación parecida a la de la década de 1970. «Existe la posibilidad de que el estímulo macroeconómico aplicado, en una escala más cercana a los niveles de la Segunda Guerra Mundial que a los niveles normales de una recesión, desencadene presiones inflacionarias de un tipo que no hemos visto en una generación», declaró Summers.

El punto de vista de Summers debe tomarse con la proverbial pizca de sal, considerando que en abril del año pasado, argumentó que la pandemia de COVID sería simplemente un declive breve y brusco, algo así como cuando las áreas turísticas (Cape Cod en su caso) cierran durante el invierno, pero que la economía de Estados Unidos volvería a rebrotar con fuerza en verano. Dos cosas hicieron saltar ese pronóstico: primero, la ola invernal de COVID (de hecho, en el caso de EEUU, debido a la laxitud de los cierres, etc., la ola de primavera simplemente continuó); y en segundo lugar, cientos de miles de pequeñas empresas (y algunas más grandes) quebraron y, por lo tanto, las empresas no pudieron volver a la normalidad después de las «vacaciones de invierno».

El argumento de Summers también se basa en algunas categorías económicas muy dudosas. Comparó el estímulo fiscal y monetario aplicado por el Congreso y la Fed en 2021 con el «producto potencial» de la economía. Esta es una supuesta medida de la capacidad máxima de inversión y gasto que una economía puede lograr con ‘pleno empleo’ sin inflación.   La categoría está tan llena de agujeros, que los economistas proponen diferentes formas de medir la ‘producción potencial’, que de todos modos parece ser una tasa cambiante dependiendo de la productividad y el crecimiento del empleo y la probable inversión en nueva capacidad.

Larry Summers reconoce que el paquete de ayuda de Biden inyectará alrededor de $ 150 mil millones por mes, mientras que CBO asegura que la brecha mensual entre el PIB real y el potencial es ahora alrededor de $ 50 mil millones y disminuirá a $ 20 mil millones mes para fin de año (porque la CBO asume que el COVID -19 y todas sus variantes estarán bajo control).

El ex presidente de la Fed de Nueva York, Bill Dudley, respaldó a Summers al defender que hay cuatro razones más para preocuparse por la inflación estadounidense. En primer lugar, las recesiones económicas provocadas por las pandemias tienden a terminar más rápido que las provocadas por las crisis financieras. Este es el argumento “Cape Cod” de Summers repetido. Y en segundo lugar, «gracias a los paquetes de rescate y un mercado de valores sólido, las finanzas de los hogares están en mucho mejor forma ahora que después de la crisis de 2008″. Podría preguntarse si el alza impetuosa del mercado de valores beneficia al 93% de los estadounidenses que no tienen inversiones en acciones (o grandes fondos de pensiones). Y si bien los mejor pagados pueden tener mayores ahorros para gastar, ese no es el caso de quienes tienen ingresos bajos o medianos. Dudley también afirmó que las empresas tienen «mucho dinero en efectivo para gastar y acceder a tipos de interés mas bajos”.  Una vez más, parece concentrarse en las grandes empresas tecnológicas y financieras que están absorbiendo el dinero del gobierno y las ganancias del mercado de valores. Mientras tanto, hay cientos de miles de empresas más pequeñas de rodillas y no están en condiciones de lanzar un gran plan de inversión, incluso si pueden obtener préstamos a tasas bajas.   El número de estas empresas zombis crece día a día.

Es cierto, como dice Dudley, que las ‘expectativas de inflación’ están aumentando y eso puede ser un buen indicador de la inflación futura: si los hogares piensan que los precios van a subir, tienden a comenzar a gastar por adelantado y así estimulan los aumentos de precios, y viceversa. Y también es cierto que, dada la fuerte caída de la inflación de precios al comienzo de los bloqueos pandémicos el año pasado, cualquier recuperación de los precios ahora se mostrará como un aumento estadístico año tras año. Pero como puede verse en este gráfico a continuación, las expectativas de inflación apenas se encuentran en un nivel «de un tipo que no hemos visto en una generación» (Summers).

La otra preocupación de los ‘inflacionistas’ es que la Fed de Estados Unidos genere una espiral inflacionaria a través de sus políticas monetarias ‘laxas’. La Fed continúa vertiendo enormes cantidades de dinero a crédito en los bancos y corporaciones y también ha debilitado su objetivo de inflación del 2% anual para situarla en una inflación promedio del 2% durante un período indefinido. Por lo tanto, la Fed no subirá las tasas de interés ni recortará la «flexibilización cuantitativa», incluso si la tasa de inflación anual supera el 2%.

El presidente de la Fed, Jay Powell, dejó en claro en un discurso reciente ante el Economic Club de Nueva York (empresarios y economistas) que la Fed no tenía intención de frenar su flexibilización monetaria. Powell incluso dio una fecha: no endurecerá su política antes de 2023. Esto ha molestado a los teóricos antiinflacionarios. Gillian Tett en el FT lo expresa así: “la Fed ahora ha llevado esta llamada “orientación de futuro” a un nuevo nivel que parece peligroso. Debería pinchar las suposiciones de que el dinero barato está aquí para quedarse indefinidamente o que la política de la Fed es una apuesta unidireccional. De lo contrario, sus intentos de alejar los fantasmas de 2013 eventualmente desencadenarán un nuevo monstruo en forma de una rabieta más grande en el mercado, mucho más dañina que la última vez, especialmente si los inversores se han dejado arrullar pensando que la Fed nunca saltará ”.

El propio FT continua: “Sin embargo, el compromiso de la Fed de mantener la misma política hasta 2022 corre el riesgo de socavar su credibilidad: no puede prometer ser irresponsable. … debe estar atenta a cualquier señal de que las expectativas de inflación estén aumentando y responder a los datos en lugar de atarse al mástil».  Dudley se hizo eco de esta opinión: “Si la Fed no endurece su política cuando aparezca la inflación, es posible que tenga que cambiar de rumbo rápidamente si empieza a perder el control. Eso, a su vez, podría provocar fuegos artificiales en el mercado».

Pero, ¿son válidas las advertencias de los inflacionistas? En primer lugar, se basan en una rápida y significativa recuperación económica tipo «Cape Cod». Pero la pandemia aún no ha terminado y las vacunas no se han aplicado a nivel suficiente como para suprimir el virus. ¿Y si las nuevas variantes de coronavirus que empiezan a circular son resistentes a las vacunas existentes y surje una nueva ‘ola’? La recuperación veraniega podría retrasarse indefinidamente.

Además, estos pronósticos de inflación se basan en dos importantes errores teóricos, en mi opinión. El primero es que las enormes inyecciones de dinero crediticio por parte de la Fed y otros bancos centrales que hemos visto desde la crisis financiera mundial en 2008-9 no han provocado inflación de los precios de consumo en ninguna economía importante, incluso durante el período de recuperación de 2010 en adelante. Por el contrario (ver el gráfico de la inflación en EEUU anterior), las tasas de inflación de EEUU no han sido superiores del 2% anual y han sido incluso más bajas en la Eurozona y Japón, donde las inyecciones de crédito también han sido enormes.

En cambio, lo que ha sucedido ha sido un aumento en los precios de los activos financieros. Los bancos y las instituciones financieras, inundados por la generosidad de la Fed y otros bancos centrales, no han prestado estos fondos (ya sea porque las grandes empresas no necesitaban pedir prestado o porque era demasiado arriesgado prestar a las pequeñas). En cambio, las corporaciones y los bancos han especulado en los mercados de acciones y bonos, e incluso han pedido prestado más (a través de la emisión de bonos corporativos) dadas las bajas tasas de interés, pagando mayores dividendos a los accionistas y recomprando sus propias acciones para impulsar los precios. Y ahora, con la expectativa de recuperación económica, los inversores invirtieron un récord de $ 58 mil millones en fondos de acciones, recortando sus tenencias de efectivo y también acumularon $ 13,1 mil millones en fondos de bonos globales mientras extraían $ 10,6 mil millones de sus montones de efectivo.

De modo que el dinero de la Fed y del banco central no ha provocado inflación en la «economía real», que continuó reptando al 2% anual o menos en términos del crecimiento del PIB real, mientras que la economía «ficticia» se infló. Es ahí donde ha habido inflación.

Aquí es donde entra en juego la «escuela austriaca» de economía . Creen que esta expansión salvaje del crédito conduce a una «mala inversión» en la economía real y, finalmente, a una contracción del crédito que golpea a los sectores productivos de la economía de mercado «pura». Esta opinión la expresa ese bastión de la economía conservadora, el Wall Street Journal. Mientras los keynesianos se preocupan por el sobrecalentamiento y la inflación al estilo de los años setenta, los austriacos se preocupan por una implosión de crédito / deuda.

En contraste, los exponentes de la Teoría Monetaria Moderna (TMM) están bastante contentos con las inyecciones de la Fed y los programas de estímulo públicos. La exponente de la teoría monetaria moderna, Stephanie Kelton, autora de The Deficit Myth , cuando se le preguntó si estaba preocupada de que el proyecto de ley de estímulo causase inflación, dijo : “¿Qué si creo que los 1,9 billones de dólares propuestos nos ponen en riesgo de inflación de demanda? No. Pero al menos estamos centrándonos en el riesgo de inflación y no hablando de quedarse sin dinero. Los términos del debate han cambiado».

Pero ni los keynesianos, ni los austriacos ni los exponentes de la TMM tienen razón teóricamente, en mi opinión. Sí, los austriacos tienen razón en que las expansiones del dinero crediticio están elevando los niveles de deuda a proporciones que amenazan el desastre si colapsan. Sí, los exponentes de la TMM tienen razón en que el gasto público per se, incluso si es financiado mediante la ‘impresión’ de dinero del banco central, no causará inflación per se. Pero lo que ambas escuelas ignoran es lo que está sucediendo con los sectores productivos de la economía. Si no se recuperan, el estímulo fiscal no funcionará y el estímulo monetario también será ineficaz.

Por ejemplo, el paquete de estímulo propuesto de $ 1,9 billones.  Incluso suponiendo que todo el paquete sea aprobado por el Congreso (lo que es cada vez más improbable) y luego implementado, el estímulo se extendería a lo largo de años, no meses. Además, es más probable que los cheques para los hogares terminen siendo utilizados para pagar deudas, aumentar los ahorros y cubrir los atrasos de alquiler y las facturas de atención médica. No quedará mucho para viajar, comer en restaurantes y comprar artículos ‘discrecionales’.

Además, como he argumentado en muchos artículos anteriores, la visión keynesiana de que el gasto público produce un fuerte efecto «multiplicador» en el crecimiento económico y el empleo no se ve confirmada por la evidencia. Claro, las transferencias del gobierno a los hogares y la inversión en infraestructura pueden generar un pequeño impulso a la economía. Pero elevar la inversión pública del 3% al 4% del PIB durante cinco años más o menos no puede ser determinante si la inversión del sector empresarial (alrededor del 15-20% del PIB) continúa estancada. De hecho, a medida que la deuda pública crece hasta nuevos máximos (en el caso de EEUU, a más del 110% del PIB), incluso si las tasas de interés se mantienen bajas, los costes de los intereses en relación con el PIB aumentarás para los gobiernos y consumirán los fondos disponibles para el gasto productivo. Y con la deuda de las empresas también en niveles récord, no hay margen para que las corporaciones con un alto nivel de deuda hagan frente a una elevación de las bajas tasas de interés.

El problema no es el «sobrecalentamiento» inflacionario; es si la economía estadounidense podrá recuperarse lo suficiente como para acercarse al «pleno empleo». La tasa oficial de desempleo de EEUU puede ser ‘solo’ el 6.7%, pero incluso las autoridades estadísticas y la Fed admiten que probablemente se acerque más al 11-12% e incluso sea peor si se incluye el 2% de la fuerza de trabajo que ha abandonado el mercado laboral por completo.

El problema es la rentabilidad del sector capitalista de la economía estadounidense. Si no vuelve a los niveles pre-pandémicos al menos (y estaba casi en mínimos históricos), no habrá suficiente inversión como para restaurar empleos, salarios y niveles de gasto.

El año pasado, G Carchedi y yo desarrollamos un nuevo enfoque marxista de la inflación. Todavía tenemos que publicar nuestro análisis completo con evidencias. Pero la esencia de nuestra teoría es que la inflación en las economías capitalistas modernas tiende a caer porque los salarios disminuyen como parte del valor agregado total; y las ganancias se ven reducidas por la composición orgánica creciente del capital (es decir, más inversión en maquinaria y tecnología en relación con la fuerza de trabajo). Esta tendencia puede ser contrarrestada por las autoridades monetarias impulsando la oferta monetaria, de modo que el precio monetario de los bienes y servicios aumente aunque haya una tendencia a la caída del crecimiento en el valor de los bienes y servicios.

Durante el año del COVID, la rentabilidad y las ganancias corporativas cayeron drásticamente (excluyendo los rescates gubernamentales y con la excepción de las grandes tecnológicas, las grandes finanzas y ahora las grandes farmacéuticas). Las facturas salariales también cayeron (o para ser más exactos, la mayoría de los salarios cayeron mientras que unos pocos vieron aumentar los suyos). Estos resultados fueron deflacionarios. Pero los bancos centrales inyectaron dinero. La oferta monetaria M2 de EEUU aumentó un 40% en 2020. Por lo tanto, la inflación de EEUU, después de caer casi a cero en el primer semestre de 2020, volvió a subir al 1,5% a fin de año. Ahora bien, si asumimos que tanto las ganancias como los salarios mejoraron en un 5-10% este año y las inyecciones de la Fed continúan aumentando, nuestro modelo sugiere que la inflación estadounidense de bienes y servicios aumentará, tal vez hasta alrededor del 3% para fines de 2021, más o menos hacia dónde se dirigen las expectativas del consumidor (ver gráfico anterior).

Eso no es una tasa alta de inflación. Y la opinión de Jay Powell y la nueva secretaria del Tesoro, Janet Yellen, es que «puedo decirles que tenemos las herramientas para hacer frente a ese riesgo (de inflación) si se materializa». Las autoridades monetarias y fiscales de Estados Unidos pueden pensar que pueden controlar la inflación (aunque la evidencia es clara de que no lo hicieron en la década de 1970 y no han controlado la «deflación» en los últimos diez años). Pero poco pueden hacer para que la economía estadounidense alcance un fuerte ritmo de crecimiento sostenido del PIB, la inversión y el empleo. Por lo tanto, es más probable que la economía estadounidense en los próximos años sufra de estagflación que de «sobrecalentamiento» inflacionario.

Michael Roberts es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajado 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.

https://thenextrecession.wordpress.com/2021/02/14/deflation-inflation-or-stagflation/   Traducción: G. Buster https://www.sinpermiso.info/textos/deflacion-inflacion-o-estagflacion

20.3.-¿ La teoría económica convencional está a la altura de los desafíos históricos? MICHAEL ROBERTS

Hace poco, la recién confirmada secretaria del Tesoro de Estados Unidos y exjefa de la Fed, Janet Yellen, explicó los desafíos a los que se enfrenta el capitalismo estadounidense en una carta dirigida a su nuevo personal.   

3 feb 2021.- En ella escribe: “la crisis actual es muy diferente de la de 2008. Pero su gravedad es igual si no mayor. La pandemia ha causado una devastación total en la economía. Industrias enteras han detenido su trabajo. Dieciséis millones de estadounidenses todavía dependen del seguro de desempleo. Los estantes de los bancos de alimentos se están quedando vacíos».  Eso es ahora; pero más adelante, Yellen advierte de “cuatro crisis históricas: COVID-19 es una de ellas. Pero además de la pandemia, el país también se enfrenta a una crisis climática, una crisis de racismo sistémico y una crisis económica que se ha estado acumulando durante cincuenta años».

Yellen no explica en detalle en qué consiste esta crisis de 50 años. Pero confía que la teoría económica dominante pueda encontrar soluciones para estas crisis. “La economía no es solo algo que se encuentra en los libros de texto. Tampoco es simplemente una colección de teorías. De hecho, la razón por la que pasé de la academia al gobierno es porque creo que la política económica puede ser una poderosa herramienta para mejorar la sociedad. Podemos, y debemos, usarla para abordar la desigualdad, el racismo y el cambio climático. Todavía trato de ver mi ciencia, la ciencia de la economía, como mi padre veía la suya: como un medio para ayudar a la gente».

Estas son buenas palabras. Pero, ¿está realmente diseñada la teoría económica dominante para ‘ayudar a las personas’ a mejorar sus vidas y sus medios de subsistencia? De entrada, ¿la teoría económica dominante ofrece realmente un análisis científico de las economías modernas que pueda proponer políticas para resolver los ‘cuatro desafíos históricos’ que describe Yellen?

El fracaso de la teoría económica dominante a la hora de pronosticar, explicar o hacer frente a la crisis financiera mundial y la consiguiente Gran Recesión de 2008-9 está bien documentada; de hecho, consulte mi artículo aquí. Eso difícilmente respalda las afirmaciones de Yellen.

La teoría económica dominante no puede ni siquiera hacer aportaciones en sus propios términos porque hace dos supuestos básicos que no se basan en la realidad: uno en la denominada «microeconomía» y otro en la denominada «macroeconomía». Como resultado, la teoría económica convencional fracasa a la hora de hacer un análisis científico de las economías modernas (capitalistas).

Empecemos por la teoría de la utilidad y el marginalismo, y la adopción resultante de la teoría del equilibrio general. ¿De dónde viene la ‘riqueza’ en la sociedad y cómo la medimos? Los economistas clásicos Adam Smith, David Ricardo, etc. reconocieron que solo había una medida de valor confiable y universal: la cantidad de trabajo (horas) que se gasta para producir bienes y servicios. Sin embargo, esta teoría del valor trabajo fue reemplazado a mediados del siglo XIX por la teoría de la utilidad, o más precisamente, la teoría de la utilidad marginal.

Esta se convirtió en la explicación dominante del valor. Como señaló Engels: “La teoría de moda aquí en este momento es la de Stanley Jevons, según la cual el valor está determinado por la utilidad y, por otro lado, por el límite de oferta (es decir, el coste de producción), que es simplemente una forma confusa y retorcida de decir que el valor está determinado por la oferta y la demanda. Pura economía vulgar”. Pero la teoría de la utilidad marginal se volvió rápidamente insostenible incluso en los círculos dominantes porque el valor subjetivo (es decir, cada individuo valora algo de manera diferente según su inclinación o circunstancia) no se puede medir y agregar, por lo que la base psicológica de la utilidad marginal pronto se abandonó. Para obtener más información sobre las falaces suposiciones de la teoría del valor dominante, recomiendo consultar el excelente libro de Steve Keen, La Economía Desenmascarada, o más recientemente,  la crítica de Ben Fine tanto a la micro como a la macroeconomía.

Engels llamó a la economía dominante «vulgar» porque ya no era un análisis científico objetivo de las economías, sino que se había convertido en una justificación ideológica del capitalismo.  Como ha explicado Fred Moseley, “la teoría de la productividad marginal proporciona un apoyo ideológico crucial al capitalismo, ya que justifica los beneficios de los capitalistas, argumentando que el beneficio es producida por los bienes de capital propiedad de los capitalistas. Todo es justo en el capitalismo. No hay explotación de los trabajadores. En general, todos reciben un ingreso equivalente a su contribución a la producción”. Por el contrario, “La principal teoría alternativa del beneficio es la teoría de Marx y las conclusiones de la teoría de Marx (explotación de los trabajadores, conflictos fundamentales entre trabajadores y capitalistas, depresiones recurrentes, etc.) son demasiado subversivas para ser aceptables por la corriente principal. Pero estas son razones ideológicas, no científicas. Si la elección entre la teoría de Marx y la teoría de la productividad marginal se hiciera estrictamente sobre la base de los criterios científicos estándar de consistencia lógica y poder explicativo empírico, la teoría de Marx se impondría sin ninguna duda”.

El resultado lógico último de esta economía vulgar es la teoría del equilibrio general, que argumenta que las economías modernas tienden hacia el equilibrio y la armonía. El fundador de la teoría del equilibrio general, Leon Walras , caracterizó una economía de mercado como una piscina gigante de agua. A veces, se arroja una piedra a la piscina, provocando ondas en ella. Pero eventualmente, las ondas se extinguen y la piscina vuelve a estar tranquila. La oferta puede exceder la demanda en un mercado por algún shock, pero eventualmente el mercado se adaptará para equilibrar la oferta y la demanda.

Walras era muy consciente de que su teoría era una defensa ideológica del capitalismo. Como le escribió su padre en 1859, cuando Marx estaba preparando El Capital“Apruebo totalmente tu plan de trabajo de mantenerse dentro de los límites menos ofensivos en relación con los propietarios. Es necesario hacer economía política como se haría acústica o mecánica”.  Más recientemente, la ganadora del premio Nobel Esther Duflo pronunció un discurso en 2017 ante la Asociación Estadounidense de Economía en el que defendió que los economistas deberían renunciar a las grandes ideas y, en su lugar, resolver problemas como los fontaneros «colocan tuberías y arreglan fugas». 

Pero, ¿las economías y los mercados realmente tienden al equilibrio cuando en ocasiones se ven perturbados por «shocks»? Solo tenemos que mirar las oscilaciones de las bolsas de valores del mundo esta semana para dudar de ello. En realidad, las economías modernas se parecen más a océanos con olas rodantes (auges y depresiones), con mareas provocadas por la fuerza de la gravedad (ganancia) de la luna y tormentas (crisis) de las fuerzas climáticas. No hay tranquilidad ni equilibrio, sino un movimiento turbulento y continuo. La economía marxista tiene como objetivo examinar las «leyes del movimiento» dinámicas a lo largo del tiempo en el capitalismo moderno; a diferencia de la teoría económica dominante, para la que el tiempo se detiene y las «perturbaciones» son causadas por «conmociones» externas a los «mercados libres».

Por supuesto, algunos economistas de la corriente principal admiten que la utilidad marginal y la teoría del equilibrio general no tienen sentido. Y en ocasiones, algunos físicos de las «ciencias naturales» atacan los supuestos de la teoría económica dominante. El último de estos críticos es el físico británico Ole Peters, quien afirma que todo lo que hemos aprendido sobre la teoría económica moderna es erróneo. El origen de este error es que los modelos económicos dominantes asumen algo llamado «ergodicidad». Ese es el promedio de todos los resultados posibles de una situación dada que informa cómo cualquier persona podría experimentarla.

Peters apunta a la teoría de la utilidad general, que sostiene que cuando tomamos decisiones, realizamos un análisis de coste-beneficio e intentamos elegir la opción que maximice nuestra riqueza. El problema, dice Peters, es que así no se puede predecir cómo se comportan realmente los humanos porque las matemáticas en uso son incorrectas. La utilidad esperada se calcula como un promedio de todos los resultados posibles para un evento dado. Lo que pasa por alto es cómo un solo valor atípico puede, en efecto, sesgar las percepciones. O dicho de otra manera, lo que cabría esperar en promedio tiene poco parecido con lo que experimenta la mayoría de las personas. Su solución es tomar prestadas las matemáticas habituales en termodinámica para modelar los resultados utilizando el «promedio correcto».

Peters dice que la realidad opera más a menudo como «leyes de poder», donde lejos de los mercados, la riqueza, el empleo, etc. tienden hacia el promedio, o hacia el equilibrio, como proponía Walras; en cambio, la desigualdad puede aumentar de forma extrema, el desempleo puede crecer, no disminuir, etc. Los valores atípicos en las estadísticas pueden llegar a ser decisivos en su impacto.

Pero no nos lleva muy lejos solo reconocer la incertidumbre y el azar y tenerlo en cuenta en algún modelo matemático. Necesitamos basar los «modelos» económicos en la realidad de la producción capitalista, es decir, la explotación del trabajo con fines de lucro y las crisis regulares y recurrentes resultantes en la producción y la inversión, es decir, las leyes del movimiento del capitalismo. El economista marxista de principios del siglo XX, Henryk Grossman perceptivamente explicó el fracaso de las teorías convencionales que se basan en el análisis estático. El capitalismo no avanza gradualmente (con crisis ocasionales) de una manera  generalmente armoniosa hacia la superabundancia y una sociedad del ocio  donde no haya necesidad de trabajo forzoso; por el contrario, se caracteriza cada vez más por las crisis, la desigualdad y la destrucción del planeta.

En cambio, la teoría económica dominante simplemente inventa posibles causas exógenas o «shocks» para explicar las crisis porque no quiere admitir que las crisis sean endógenas. La Gran Recesión de 2008-9 fue ‘una posibilidad en un millón’ o un ‘shock inesperado’, o un ‘cisne negro, lo desconocido por conocer, que quizás requiera un nuevo modelo matemático para dar cuenta de estos shocks. De manera similar, la pandemia de COVID-19 es aparentemente un ‘shock’ exógeno imprevisto, no una consecuencia bien pronosticada del impulso del capitalismo por obtener ganancias mediante su expansión en áreas remotas del mundo donde residen estos peligrosos patógenos. Pero la corriente principal no requiere ni quiere una teoría de las causas endógenas de las crisis.

A nivel de la macroeconomía, también se han encontrado deficiencias en la teoría keynesiana moderna. El keynesianismo moderno (o ‘keynesianismo bastardo’ como lo llamó Joan Robinson) basa su análisis de las crisis en el capitalismo en ‘shocks’ que afectan al equilibrio y utiliza modelos de Equilibrio General Dinámico Estocástico (DGSE) para analizar el impacto de estos ‘shocks’.

Entre otros, el periodista económico keynesiano Martin Sandbu ha estado llevando a cabo una pequeña campaña contra el enfoque del DSGE. Hay «pocas dudas de que la macroeconomía convencional necesita una reforma profunda». Afirma: «la pregunta es cómo, y si el enfoque estándar, la utilización de modelos DSGE, puede mejorarse lo suficiente o debería desecharse por completo». Como dice Sandbu, «la macroeconomía de DSGE realmente no tiene en cuenta el pánico financiero a gran escala que vimos en 2008, ni algunas de las principales explicaciones alternativas de la lenta recuperación y de un nivel de actividad económica que se mantiene muy por debajo de la tendencia anterior a la crisis». «Sandbu quiere seguir aplicando «una forma más desarrollada y flexible de DSGE».

Recientemente, Sandbu ha elogiado la idea de los llamados equilibrios múltiples como una característica estándar de su principal modelo macro, es decir, “permitir que haya varios escenarios diferentes que se refuerzan a sí mismos en los que la economía puede caer, no solo un único escenario de equilibrio alrededor del cual fluctúa. Pero con los equilibrios múltiples, no existe una tendencia central única. En todo caso, hay varios, y aunque se pueden dar distribuciones de probabilidad en torno al resultado preciso en cada equilibrio, predecir en qué equilibrio se encontrará la economía es un asunto completamente diferente». Sanbu presenta este enfoque de equilibrios múltiples como un método para obtener mejores resultados de la economía: «queda claro que, con mucho, la cuestión de política económica más importante es la selección del equilibrio: cómo sacar a la economía de un mal escenario que se refuerza a sí mismo, o prevenir incidentes que la sacan de un buen estado». Pero eso suena poco diferente de los modelos de equilibrio general. Y lo que es peor, si realmente hay ‘equilibrios múltiples’ en las economías modernas, entonces, dice Sandbu, «es algo sobre lo que los economistas no están bien equipados para asesorar».

Si es así, entonces no podemos esperar que la teoría económica dominante aborde con éxito los cuatro desafíos históricos que Janet Yellen considera que enfrenta el capitalismo. ¿Cuáles eran, de nuevo?: Hacer frente a futuras pandemias; resolver la crisis climática; acabar con la desigualdad y el racismo; y la indefinida crisis de los últimos 50 años del capitalismo (que es presumiblemente la turbulencia regular y recurrente en la producción capitalista con fines de lucro).

Solo podemos esperar que los discursos de Janet Yellen a las instituciones financieras en Wall Street, con los que ha ganado más de 7 millones de dólares en los últimos años, hayan proporcionado a esos bastiones del capital las soluciones a estos desafíos históricos. Pero no contengan la respiración mientras tanto.

https://www.sinpermiso.info/textos/esta-a-la-altura-de-los-desafios-historicos-la-teoria-economica-convencional 

  • 21.2.-El socialismo participativoJORGE IVÁN GONZÁLEZ
  • La nueva teoría desarrollista: una síntesis LUIZ CARLOS BRESSER-PEREIRA 

Imaginemos un orden social en el que haya una regulación estricta a la acumulación privada, sin llegar al extremo propuesto por Marx de una propiedad colectiva de los medios de producción. Es la propuesta del “socialismo participativo”, que hace Piketty en su libro Capital e Ideología.

18 dic 2020.- Una forma de propiedad justa, dice el autor, que está anclada en dos pilares principales. Por un lado, “una participación real del poder y de los derechos de voto en las empresas”, de tal manera que se garantice la propiedad social. Y el otro pilar es un “impuesto fuertemente progresivo a la propiedad”, de tal manera que se impida la acumulación en manos de pocos, y se tengan los recursos necesarios para financiar inversiones nuevas.

El primer pilar va mucho más allá de la cogestión porque implica una participación accionaria de los trabajadores. Y el segundo caracteriza una forma de propiedad que Piketty llama “temporal”. La sociedad debe crear condiciones para que el excedente no se quede en un número reducido de personas, y pueda ser utilizado por muchos.

La propiedad temporal se garantiza a través de impuestos progresivos elevados. La tarifa del impuesto comenzaría en 0,1% para los patrimonios cercanos al promedio, se elevaría a 10% para los patrimonios 100 veces mayores, y llegaría hasta 90% para los patrimonios que sean 10.000 veces mayores al promedio.

Además, también habría impuestos elevados a las herencias, siguiendo una secuencia progresiva. Pensadores liberales como Mill también criticaron muy duro las herencias. En su opinión cada generación tiene que obtener los recursos a partir de sus propios méritos. Es injusto que el hijo disfrute de la riqueza de sus padres.

La propiedad temporal se justifica por dos razones. La primera es la capacidad de disfrute. Es un tema que aparece de manera reiterada en la filosofía hedonista. La persona tiene un límite en su capacidad de goce de los bienes. No es posible aprovechar, al mismo tiempo, de cinco aviones, 10 yates, 15 fincas y 10 apartamentos. Y la propiedad temporal permite que haya circulación del capital, y que las actividades productivas se diversifiquen, dándoles la oportunidad a personas jóvenes.

De acuerdo con las estimaciones generales, las sociedades más ricas podrían ofrecerle a cualquier individuo que llega a 25 años, una dotación de 120.000 euros. De esta manera el capital circularía, dándole oportunidad a muchos.

La propiedad social tiene que estar acompañada de la educación universal y de la participación efectiva en los saberes y en los poderes. El conocimiento tiene que ser para todos.

El recuento histórico de la forma como las sociedades han convivido con la desigualdad, lleva a Piketty a concluir que a pesar de las dificultades, sí es posible lograr un orden social que sea incluyente, y en el que el excedente beneficie a todos. Y, sin duda, la tributación progresiva es un instrumento potente, que permite una mejor distribución de la riqueza.

Estos imaginarios pikettyanos son un buen punto de partida para reflexionar sobre el tipo de sociedad que queremos después de la pandemia. En entrevistas recientes el autor ha dicho que es optimista, y confía en que la evidencia de los desequilibrios actuales lleven a la humanidad a buscar soluciones radicales, en las que se cumpla el ideal benthamiano, de la mayor felicidad para el mayor número.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/el-socialismo-participativo-3103162

21.2.-La nueva teoría desarrollista: una síntesis LUIZ CARLOS BRESSER-PEREIRA 

El nuevo desarrollismo nace del evidente fracaso económico y político de la globalización, la financiarización y el neoliberalismo.

En los países en desarrollo se pretende garantizar la democracia, la reducción de las desigualdades y la protección al medio ambiente.

Es una estrategia nacional que le otorga al Estado un papel central, y como condición indispensable, propone su dirección sólida y eficiente.

No cree que el mercado pueda resolverlo todo, ni que las instituciones deban limitarse a garantizar la propiedad privada y el cumplimiento de los contratos.

El nuevo desarrollismo es un sistema teórico incluyente, heredero del desarrollismo clásico, con propuestas actualizadas que les permitirán a los países de mediano desarrollo tener los elementos para acercarse en mejores condiciones a las naciones más prósperas.

EL NUEVO DESARROLLISMO

Se puede considerar al desarrollismo de dos distintas maneras: a) como una forma de organización económica y política capitalista alternativa al liberalismo económico, y el correspondiente estilo de gestión económica del capitalismo; y b) como una escuela de pensamiento económico. En este segundo caso, el nuevo desarrollismo es un sistema teórico que se origina en la economía política clásica, la teoría económica keynesiana y el desarrollismo clásico.

Como una forma de capitalismo, se manifiesta por primera vez durante el mercantilismo. Así, la teoría está presente específicamente en el desarrollismo clásico (originalmente llamada economía del desarrollo, en América Latina, el estructuralismo) y el nuevo desarrollismo.

Históricamente había dos formas de Estado en el capitalismo: la liberal y desarrollista-liberal en la medida en que el Estado es limitado, en términos económicos, para garantizar los derechos de propiedad y los contratos, así como para administrar responsablemente sus facturas de impuestos.

El Estado desarrollista si, además, también interviene moderadamente en el mercado para adoptar un nacionalismo económico razonable en la competencia entre los estados-nación.

El desarrollismo considera un Estado en el cual una coalición de la clase política se enfrenta al desarrollo económico y tiene en su núcleo a la burguesía industrial; donde se supone que los trabajadores urbanos industriales son relativamente “nacionalistas” y forman parte de la burocracia pública.

Para las tres clases de desarrollo económico se entiende como un cambio estructural, inicialmente en la forma de llevar a cabo la industrialización, y más tarde, la especialización productiva, cuando surgen los servicios que se caracterizan por una tecnología compleja, personal calificado, con valor agregado per cápita alto, y por consiguiente, con un aumento de los salarios.

Esta coalición o pacto político desarrollista ve al sistema capitalista no sólo como un sistema de competencia entre las empresas, sino también entre los estados-nación. Del mismo modo que las empresas necesitan estrategias de gestión para tener éxito en la competencia, los estados-nación también tienen que definir las estrategias de desarrollo. La prioridad para las empresas es el lucro, el medio ambiente, la innovación schumpeteriana, en cambio, para los países se privilegia el desarrollo económico, el medio ambiente y la acumulación de capital mediante la incorporación de progreso técnico.

El desarrollo económico requiere de un aumento sostenido de los salarios y del nivel de vida de la población o, en otras palabras, el aumento de la productividad del trabajo y el ingreso per cápita.

Sólo a través de una mayor productividad se puede garantizar mejores niveles de vida de la población. Pero el progreso o el desarrollo humano es un proceso histórico más amplio que el desarrollo económico. La seguridad y el orden interno ya eran objetivos del antiguo Estado.

A partir del siglo XVIII, en el contexto de la revolución capitalista, seguían siendo los cuatro principales objetivos políticos de las sociedades modernas, sucesivamente definidos y garantizados: primero, el objetivo de la libertad individual, lo que llevó al liberalismo económico; en segundo lugar, a partir de la revolución industrial, el desarrollo económico que dio origen al nacionalismo económico o desarrollismo; en tercer lugar, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, la justicia social, que se originó en el socialismo; y, por último, a partir de la segunda mitad del siglo XX, la protección de la naturaleza, lo que dio lugar al ambientalismo.

El desarrollo humano o el progreso es el proceso histórico por el cual cada Estado-nación se mueve hacia estos cinco grandes objetivos políticos. Para llegar a ellos el instrumento de acción colectiva por excelencia de cada nación es el Estado, y su acción humana correspondiente es la acción política. A través de la política cada nación define las instituciones formales del país y sus leyes, así como sus políticas públicas, y con ello se mueve en la dirección del progreso.

Una economía nacional es un sistema de coordinación que se ejerce sobre el nivel micro de las empresas y los individuos y en el plano macroeconómico de los agregados económicos. Esta coordinación debe ser eficiente a nivel micro, cuando hay competencia entre las empresas y otros agentes económicos; el mercado es la institución de coordinación más eficiente; como es el caso de las empresas de infraestructuras, empresas de petroquímicos básicos y los grandes bancos “demasiado grandes para quebrar”, en realidad el mercado y el Estado debe coordinar acciones sólidas a través de la planificación y la regulación.

 En el plano macroeconómico el mercado definitivamente no puede garantizar que los precios macroeconómicos sean favorables lograr el pleno empleo y el crecimiento. Por eso, el nuevo desarrollismo establece que el Estado debe desempeñar una política macroeconómica activa, sobre todo la política de tipo de cambio, para que ciertos precios macroeconómicos sean viables.

El nuevo desarrollismo es una teoría histórico-deductivo que, dentro del marco de imprevisibilidad e incertidumbre que caracteriza el comportamiento humano, busca entender cómo los países de la periferia del capitalismo comenzaron a buscar el desarrollo económico y cosechar logros después de la Segunda Guerra Mundial.

 Por lo tanto rechaza el método hipotético-deductivo de la teoría económica neoclásica, modelo de equilibrio general, y la posibilidad de que los sistemas económicos sean simplemente regulada por el mercado. En su lugar, se afirma la existencia de sistemas económicos nacionales y la formación de un sistema económico mundial, que se rige por dos instituciones clave -el Estado y el mercado- ambas reguladas por el Estado.

Economía política

La economía política del nuevo desarrollismo estudia el desarrollismo realmente existente, trata de entender al Estado y a las coaliciones de clase desarrollistas, así como las formas que el capitalismo asumió a partir del siglo XVI. Hoy, en lo económico, el capitalismo ha demostrado ser insustituible debido a que el mercado es un sistema superior al Estado en la coordinación de las acciones de las empresas competitivas.

Pero en la sociedad moderna existe una gran industria no competitiva en la que la coordinación del Estado es esencial. Así que en los sistemas capitalistas tenemos dos sectores: uno competitivo, coordinados por el mercado, y un monopolista, coordinado por el Estado.

Prevalece aquí el principio de subsidiariedad: lo que hace bien el mercado, que el Estado se abstenga de interferir. Esto, a nivel microeconómico. En el plano macroeconómico definitivamente el mercado no es capaz de asegurar que los cinco precios macroeconómicos sigan siendo viables: las tasas de ganancia, tasas de interés, tipos de cambio, los salarios y la inflación. Por lo tanto, el papel del Estado es fundamental en la política macroeconómica.

Para el nuevo desarrollo, el desarrollismo es el camino “por defecto” del capitalismo, pues vino con el mercantilismo. Luego tuvimos varios modelos o formas de Estado en el capitalismo desarrollista, que pueden clasificarse de acuerdo con el período histórico en que sucedieron y a que fueran ubicadas como de “centro” o “periférica”, es decir, de acuerdo con tener que enfrentar o no al imperialismo moderno de los primeros países industrializados para llevar a cabo su revolución industrial y capitalista.

Teniendo en cuenta a los países que han hecho de su revolución, se puede distinguir las siguientes formas de desarrollismo y sus respectivos países.2

  1. El mercantilismo: fue el primer desarrollismo; define a los países centrales que originalmente hicieron su revolución industrial y capitalista y que fueron los primeros en llegar a ser ricos: Gran Bretaña y Francia.
  2. Bismarckismo: caracteriza la revolución industrial en los países centrales atrasados como Alemania y Estados Unidos; países que también se han enriquecido.
  3. Desarrollismo periférico independiente: países de Asia oriental, a partir del modelo japonés; estos países han adoptado el término o están completando la puesta al día, y muchos ya son ricos y se han convertido en parte de los países centrales.
  4. Desarrollismo nacional: caracteriza a la revolución industrial y capitalista en los países periféricos como nacional-dependiente, es decir, países como Brasil y Turquía que no han logrado superar su dependencia de los países ricos; estos países son ahora los países de ingresos medios.
  5. Desarrollismo socialdemócrata o de la edad de oro del capitalismo: fue el segunda desarrollismo entre los países ricos; se inició con el New Deal y Europa en Estados Unidos después de la guerra; entre la primera y la segunda; fue un período liberal, que era relativamente largo en los países centrales de desarrollo original y breve en los países centrales del desarrollo atrasado.3

Todos los países han hecho su revolución industrial y capitalista en el contexto de un desarrollismo autoritario o simplemente autoritario-liberal. En ninguno de ellos se garantizaba el sufragio universal en el momento de la revolución industrial. Sin embargo, esto no significa que el desarrollismo sólo sea posible en un contexto de regímenes autoritarios.

El desarrollismo tuvo un origen autoritario, pero sí era democrático en la edad de oro; de tal modo que el liberalismo nació con un rechazo a la idea de democracia, pero finalmente la aceptó cuando la presión popular a su favor, superó los temores de la burguesía a la “tiranía de la mayoría”. Hoy en día, los países preindustriales enfrentan una dificultad adicional, porque no tienen más remedio que aceptar el punto de vista económico o realizar su revolución capitalista en el contexto de la democracia.4

Para el nuevo desarrollismo el papel económico del Estado es garantizar las condiciones generales de la acumulación de capital, o, en otras palabras, es garantizar los medios necesarios para que las empresas puedan invertir y aumentar continuamente su productividad. Entre esas condiciones, cinco son esenciales: 1) El orden público, la seguridad de la propiedad y el contrato, 2) La educación pública, 3) La promoción de la ciencia y la tecnología, 4) Las inversiones en infraestructura económica y 5) Un tipo de cambio que hace que las empresas competitivas utilicen la mejor tecnología disponible en el mundo.

Además del desarrollo económico, el Estado democrático debe garantizar la seguridad, la libertad individual, la reducción de la desigualdad, y la protección del medio ambiente. Los otros objetivos políticos se han convertido en importantes con el consenso en la sociedad contemporánea. El capitalismo nació con el primer desarrollismo: en el mercantilismo, cuando surgió la revolución industrial en Inglaterra, Francia y Bélgica. Y hasta la fecha, ha demostrado ser una forma de organización del más alto nivel y nos lleva hacia el liberalismo económico, excepto cuando se trata de coordinar al sector no competitivo de cada economía nacional.

Sin embargo, desde hace un siglo, entre 1830 y 1929, el liberalismo económico fue dominante en los países centrales. Fue un período de bajo crecimiento y muchas crisis económicas, que terminó con la caída de la bolsa en 1929 y la Gran Depresión, el segundo desarrollismo siguió el New Deal, la edad de oro del capitalismo, el de Bretton Woods y el Pacto de Estado Social.

 Pero en la década de 1970 el segundo desarrollismo enfrentó una crisis por no lograr el control satisfactorio de la inflación y, principalmente, por que dejó de garantizar las tasas de ganancia lucrativas para las empresas. Al mismo tiempo, el capitalismo en el mundo estaba experimentando una transformación importante -la globalización- es decir, el proceso histórico en el que surgen las empresas manufactureras y de servicios multinacionales.

Ellas ocupan los mercados en todos los países, y las burguesías de los países centrales dejan de ser empresarios locales, para convertirse en rentistas y financieros, que tienen como fuente de sus ingresos principalmente los beneficios obtenidos en el mercado interno de cada país, y obtener dividendos e intereses a través de las compañías multinacionales en los mercados de otros países.

La disminución de las ganancias y la estanflación de la década de 1970, así como la globalización, marcaron la segunda crisis del desarrollismo y, a partir de 1979, dieron lugar a la etapa neoliberal del capitalismo. Al contrario de que los intelectuales neoliberales predijeron, este liberalismo económico radical y reaccionario se caracterizó por un bajo crecimiento, gran inestabilidad financiera, y un fuerte aumento de la desigualdad, en comparación con los años de oro.

Desde 2008 el neoliberalismo enfrenta una grave crisis económica, que ha empeorado desde 2010 con la crisis del euro. Y desde 2016, el neoliberalismo global también se enfrenta a una crisis política de grandes proporciones, expresada en Brexit, en la postulación de Donald Trump para el presidente, y en el creciente poder de la extrema la derecha en Europa. Hoy vivimos en un contexto de crisis económica que se expresa en cuasi-estancamiento y en una profunda crisis política que muy probablemente conducirá el mundo rico a pensar en un tercer desarrollismo, cuyas características están aún por definirse. Por lo pronto, apaciguar el desequilibrio de Estados Unidos frente a China.

En cuanto a los países en desarrollo, el crecimiento económico sigue siendo satisfactorio sólo en el Este de Asia e India. No hay enfermedad holandesa en aquellos países, y sus élites económicas y políticas, continúan preparándose para crecer productivamente. En cuanto a los países latinoamericanos y africanos, que tienen la enfermedad holandesa y no lograron neutralizarla desde la década de 1990, acataron el liberalismo económico del Consenso de Washington, el crecimiento sólo fue satisfactorio en la década de 2000 gracias a un boom de las commodities causados por el aumento de la demanda china. Sin embargo, de continuar con tal tendencia, se desindustrializarán como parte de tal dependencia y no habrá futuro para ellos.

REFERENCIAS

  1. Agradezco a Ricardo Bielschowsky y a Marco Capraro Brancher sus observaciones para mejorar la versión.
  2. 2Para hacer esta clasificación del desarrollismo me basé en un modelo que he desarrollado en otro artículo: “Modelos de estado de desarrollo” (Bresser-Pereira, 2016a).3
  3. Tomando al Reino Unido como una referencia, el liberalismo económico se prolongó desde 1834, cuando abrió su economía, hasta 1929; ya en el Alemania liberalismo económico duró desde finales del siglo XIX hasta 1929.4
  4. Ver “Democracy and development in pre-industrial countries” (Bresser-Pereira, 2016b). 

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1665952X17300038

21.1.-EEUU: la economía con Biden MICHAEL ROBERTS

Es el día de la inauguración. Hay un nuevo presidente en los EE UU, la economía y el estado capitalistas más poderosos del mundo. El mandato de cuatro años de Joe Biden comienza hoy, mientras Donald Trump se escabulle a su complejo golfistico en Florida, después de asegurar que su “movimiento acaba de empezar”.

23 ene 2020.- ¿Cuál es la situación en los Estados Unidos al hacerse cargo del país Biden? La pandemia de COVID-19 ha causado enormes daños en la vida y los medios de subsistencia de millones de estadounidenses. Su impacto ha sido mucho peor de lo que podría haber sido por varias razones. Primero, el gobierno de los Estados Unidos, al igual que los otros gobiernos, no había hecho nada para prepararse para la pandemia de COVID-19. Como se ha explicado en artículos anteriores, se había advertido a los gobiernos que los patógenos peligrosos para la vida humana para los que no había inmunidad se estaban volviendo más frecuentes, lo que había provocado ya una ola de epidemias antes del COVID-19. Pero la mayoría de los gobiernos no gastaron en prevención (investigación sobre vacunas), ni en protección (recursos sanitarios sólidos y sistemas de pruebas y rastreo). Por el contrario, los gobiernos habían recortado el gasto en salud, privatizándolo y subcontratándolo, y en el caso de Estados Unidos, aplicando un sistema de seguro médico privado que dejó a una minoría considerable de estadounidenses sin protección alguna, y el resto pagó enormes primas por su cobertura sanitaria.

Y en los EEUU y otros países, como el Reino Unido, Suecia y Brasil, hubo una abierta negativa de los gobiernos a reconocer la naturaleza letal del virus y a tomar medidas para salvar vidas. Para estos gobiernos, mantener las empresas funcionando, especialmente las grandes, era más importante. Esta actitud llevó a cierres tardíos y medidas de aislamiento social, luego a confinamientos «light», que no suprimieron la propagación del virus, y más tarde a relajaciones demasiado tempranas que llevaron a una reactivación de la pandemia.

Así que mientras Biden presta juramento en la ceremonia de inauguración, los estadounidenses todavía enfrentan niveles casi récord de casos y muertes causados por el COVID. Al mismo tiempo, la actividad económica y la movilidad de las personas se mantienen muy por debajo de los niveles anteriores a la pandemia. Según el último informe de movilidad de Google, la actividad económica de EEUU sigue estando entre un 20% y un 25% por debajo de la del año pasado.

De hecho, el coste económico de la pandemia durante 2020 ha sido equivalente al 80% de la producción del PIB real de EEUU de 2020, si se tiene en cuenta el PIB perdido, las muertes prematuras, el deterioro de la salud a largo plazo y la salud mental.

De modo que el gobierno estadounidense saliente (como muchos otros) no pudo salvar vidas y tampoco pudo salvar los medios de subsistencia. Y este es particularmente en el caso de los peor pagados, que a menudo no pueden trabajar desde casa, se ven obligados a trabajar en condiciones peligrosas o son despedidos; y eso significa ante todo negros y otras minorías étnicas, mujeres y jóvenes.

En general, la economía de EEUU se ha contraído aproximadamente un 4-5% en 2020. Es la mayor contracción desde principios de la década de 1930, ¡hace 90 años! Se han perdido más de 25 millones de empleos, y millones de trabajadores están recibiendo ayudas de emergencia, prestaciones por desempleo o han abandonado toda esperanza. Grupos enteros de empresas estadounidenses han cerrado, principalmente en el sector de servicios, pero no solo, pero no reabrirán cuando la economía se recupere (cuando se haya vacunado a suficientes estadounidenses).

Todos los datos sugieren que han producido «cicatrices» permanentes en la economía en el empleo, la inversión y los ingresos. La mayoría de los estudios sugieren que la economía de EEUU en términos del PIB no volverá a los niveles de 2019 antes de finales de 2022, como muy pronto, y ciertamente no a los niveles que habría alcanzado el PIB si no hubiera habido la recesión pandémica.

Por lo tanto, no habrá una recuperación en forma de V como se esperaba; de hecho, de las principales economías del mundo, solo China lo está logrando. En cambio, se está produciendo lo que he llamado una recuperación de ‘raíz cuadrada inversa’, en la que la producción cae pero luego no recupera la misma tendencia de crecimiento económico anterior. Esa producción se pierde para siempre, como muestra este pronóstico para EEUU de Oxford Economics:

Pero, ¿qué pasa con las medidas de política económica adoptadas durante la recesión pandémica bajo la administración Trump y las que planea Biden durante 2021 y más allá? ¿No conseguirán que la economía de Estados Unidos vuelva a «funcionar como siempre»?

En el último año, se ha producido la mayor inyección de crédito al sistema monetario de la historia, mediante compras de deuda pública y corporativa y préstamos a empresas del Banco de la Reserva Federal. El balance de la Fed casi se ha duplicado en un año, para llegar a casi al 40% del PIB de EEUU y se espera que aumente aún más este año. ¿Ha salvado a las empresas de la quiebra? Hasta cierto punto sí, pero principalmente a las grandes compañías de viajes, automóviles y combustibles fósiles, mientras que muchas pequeñas empresas están quebrando.

Con las tasas de interés más o menos en cero y la Fed inyectando aún más crédito a las arcas de los bancos y las empresas, ¿ayudará esta generosidad a que la economía de los EEUU se recupere más rápido en 2021? La evidencia está en contra. La historia de lo que se llama ‘flexibilización cuantitativa’ (“QE”, en la que lo importante es la cantidad de crédito que se inyecta, no la reducción del coste de los intereses) ha demostrado que no es capaz de relanzar los sectores productivos de la economía capitalista. Como concluye un estudio empírico: “el producto y la inflación, en contraste con algunos estudios previos, muestran un impacto insignificante que evidencia las limitaciones de los programas del banco central” y «la razón del estímulo económico insignificante de la QE es que el dinero inyectado ha servido para financiar el crecimiento del precio de los activos financieros más que el consumo y las inversiones»balatti17.pdf (free.fr)

De hecho, lo que ha sucedido con todas estas inyecciones de crédito es que los bancos y las grandes empresas las han utilizado para especular en los mercados de valores y bonos en lugar de pagar salarios, preservar puestos de trabajo o aumentar la inversión. Después del pánico inicial de la pandemia en marzo, el mercado de valores de EEUU ha experimentado un alza sin precedentes.

Ahora se encuentra en máximos históricos y, en relación con las ganancias y los activos productivos, se encuentra en niveles extremos. Sin embargo, con más apoyo anunciado de la Fed, los mercados financieros podrían seguir subiendo durante un cierto tiempo. Todo lo que ha conseguido la política monetaria es mantener a las empresas con vida, al tiempo que enriquece más a los muy ricos.

La ineficacia de la política monetaria para restaurar la economía estadounidense ha significado que los economistas “ortodoxos” sean «todos keynesianos ahora».  El FMI, el Banco Mundial, la OCDE y, por supuesto, la entrante administración Biden proclaman los méritos de aumentar el gasto público con un déficit presupuestario de «emergencia». Janet Yellen, exresponsable de la Reserva Federal bajo Obama, será la nueva Secretaria del Tesoro de Biden. Yellen lo dejó claro en su testimonio ante el Congreso de los Estados Unidos: «Necesitamos actuar a lo grande» porque «los economistas no siempre están de acuerdo, pero creo que ahora hay consenso: sin más medidas, corremos el riesgo de una recesión más prolongada y dolorosa, y que deje cicatrices a largo plazo en la economía».

Por lo tanto, tenemos el nuevo paquete de estímulos fiscales de Biden para 2021. Los elementos principales del plan de estímulo de Biden incluyen pagos percapita de hasta 1,400 dólares; más ayuda a los gobiernos estatales y locales; la extensión de los beneficios por desempleo de emergencia de 400 dólares semanales; fondos para ayudar a las escuelas y universidades a reabrir; financiación de vacunas, pruebas y rastreo; más descuentos fiscales por hijos; y aumento del salario mínimo.

A primera vista, puede parecer impresionante, para usar las palabras de Yellen, con una inyección fiscal total de hasta el 25% del PIB. Sin embargo, en realidad no es así. Primero, muchas de estas medidas pueden no ser aprobadas en el Congreso de los Estados Unidos a pesar de la estrecha mayoría que ahora tienen los demócratas. Además, incluso este nivel de apoyo fiscal está muy por debajo de lo que se necesita para mantener a 25 millones de estadounidenses fuera de la indigencia o para que los gobiernos locales no se vean obligados a recortar gastos y empleos para «equilibrar sus cuentas». Aumentar el salario mínimo a $ 15 la hora significaría que aquellos con el mínimo estarían muy por debajo del salario medio promedio. Y Biden no tiene la intención de implementar este aumento de inmediato, sino extenderlo a lo largo del tiempo.

Biden también planea un paquete pospandémico que él llama «Build Back Better Recovery Plan» con 2 billones de dólares en estímulos a la inversión, muy orientado hacia iniciativas ecológicas, dando prioridad a “Buy America” en las licitaciones públicas, más inversión en I + D e infraestructura. Nuevamente, esto se extenderá a lo largo de sus cuatro años de presidencia y suma aproximadamente un aumento máximo del 1% del PIB de inversión pública si se implementa en su totalidad.

Y aquí está el problema. En promedio, la inversión del gobierno en la mayoría de las principales economías capitalistas es de aproximadamente el 3% del PIB, mientras que la inversión capitalista es de alrededor del 20% del PIB. Por tanto, la reactivación de la inversión, el crecimiento y el empleo en una economía capitalista depende en última instancia de la inversión capitalista, no del gobierno. El plan de inversión de Biden se ‘extenderá’ al sector capitalista, pero no mucho.  Los estudios más recientes muestran que el «efecto multiplicador» del gasto público en el crecimiento del PIB real no supera el 1%, y en promedio supone la mitad. El plan de Biden probablemente agregaría, en el mejor de los casos, un 1% al crecimiento de EEUU, pero más probablemente solo la mitad. Dado que la tasa media de crecimiento de la economía de EEUU ha sido poco más del 2% anual antes del COVID e incluso menos per cápita, por lo tanto el plan de inversión de Biden no contribuirá mucho para lograr un crecimiento sostenido y más alto del PIB real y del empleo durante los próximos cuatro años.

El problema es que el sector capitalista de la economía estadounidense es muy reacio a invertir y la razón principal es que su rentabilidad es muy baja. De hecho, la tasa de ganancia del capital estadounidense se encuentra en un mínimo desde 1945.

Si, por todos lados escuchamos las enormes ganancias obtenidas por empresas como Amazon, Google, Netflix y los grandes bancos durante la recesión pandémica de 2020, pero las ganancias de los FAANGS son la excepción de la regla. Las ganancias corporativas totales (después de que se eliminen las dádivas gubernamentales) se han reducido en un 30%. Y según Bloomberg, en los EEUU, casi 200 grandes corporaciones se han unido a las filas de las llamadas firmas ‘zombis’ desde el inicio de la pandemia. Ya representan el 20% de las 3.000 empresas más grandes que cotizan en bolsa, con deudas de 1,36 billones de dólares. ¡Eso significa que 527 de las 3.000 empresas no ganaron lo suficiente para cubrir sus pagos de intereses! Por lo que sigue habiendo un riesgo significativo de crisis crediticia y de colapso financiero futuro, quizás en 2021, cuando se reduzca la generosidad de la Fed.

Y luego está el debate sobre el tamaño de la deuda pública y la inflación. La deuda del sector público estadounidense se ha disparado durante la pandemia a más del 110% del PIB estadounidense.

La opinión de consenso actual es que 1) los gobiernos no tienen alternativa a gastar más y aumentar sus niveles de deuda, de lo contrario no habrá recuperación después de la pandemia; y 2) no importa si los niveles de deuda aumentan porque el coste del servicio de esas deudas (intereses) es realmente bajo y, a medida que se recupera el PIB real, los ingresos del gobierno aumentarán, el gasto de emergencia disminuirá y el coste del servicio de la deuda será manejable. La economía puede superar la carga de la deuda si crece, como lo hizo después de la Segunda Guerra Mundial.

No hay duda de que el interés neto sobre la deuda pública es históricamente muy bajo, solo un poco más del 1% del PIB anual en comparación con una tasa de crecimiento del PIB del 2-3% anual. Pero algunos estudios convencionales son menos optimistas. El Instituto Peterson sostiene que aquellos “que creen que las tasas no subirán tienen demasiada confianza en sus propias opiniones. Las fuerzas que han contribuido a tasas más bajas son universalmente difíciles de predecir y, como se señaló anteriormente, incluso cambios modestos en las tasas pueden producir movimientos considerables en el interés neto como parte de la economía en el futuro». Resistencia fiscal en un mundo profundamente incierto: el papel de la discrecionalidad semiautónoma | PIIE

Como muestra la tabla anterior, solo un aumento de 50 pb en los costes medios del interés de la deuda pública elevaría los costes de los intereses por encima de la tasa de crecimiento probable. Además, si el plazo de reembolso promedio de los bonos públicos cae (y está disminuyendo), entonces el gobierno pronto entraría en un escenario de deuda en expansión para pagar el coste y el reembolso de la deuda existente o, alternativamente, tendría que hacer recortes significativos en el gasto público, como en medicare, seguridad social o, muy probablemente, en los llamados «gastos discrecionales» como educación, servicios públicos, etc. Puede que el debate sobre si la austeridad es necesaria o no puede haber sido aplazada, tirando la pelota cuesta abajo. Pero la pelota sigue estando ahí.

Por supuesto, los exponentes de la Teoría Monetaria Moderna han rechazado enérgicamente la sugerencia de que el gobierno de los EEUU deberá eventualmente dejar de tener déficits presupuestarios y lidiar con el aumento de la deuda. Los partidarios de la TMM argumentan que Biden puede y debe tener déficits presupuestarios permanentes hasta que se alcance el pleno empleo. No es necesario financiar estos déficits anuales emitiendo más bonos públicos. Debido a que el gobierno controla la unidad de cuenta, el dólar, que todos deben usar, la Reserva Federal puede simplemente «imprimir» dólares para financiar los déficits según lo requiera el Tesoro. Resultado: pleno empleo y crecimiento.

He discutido en detalle los errores en la argumentación de la TMM en otros artículos, pero la cuestión clave es que el gasto público, independientemente de cómo se financie, puede no lograr los aumentos necesarios de inversión y empleo. La razón es porque la TMM no retira la capacidad de la toma de decisiones sobre las inversiones y la creación de empleos de las manos del sector capitalista. La mayor parte de la inversión y el empleo permanece bajo el control del capitalismo, no del estado. Y como he argumentado anteriormente, la inversión privada depende de la rentabilidad esperada del capital.

Permítanme repetir las palabras de Michael Pettis, un decidido economista keynesiano: “la conclusión es la siguiente: si el gobierno puede gastar fondos adicionales de manera que el PIB crezca más rápido que la deuda, los políticos no tienen que preocuparse por la inflación galopante o la acumulación de deudas. Pero si ese dinero no se utiliza de manera productiva, ocurre lo contrario».  Esto se debe a que “crear o pedir dinero prestado no aumenta la riqueza de un país a menos que hacerlo resulte directa o indirectamente en un aumento de la inversión productiva… Si las empresas estadounidenses se muestran reacias a invertir, no porque el coste del capital sea alto sino porque la rentabilidad esperada es baja, es poco probable que respondan… invirtiendo más”.

En una gran recesión, las empresas se desploman, el desempleo aumenta y la inversión en medios de producción se detiene. Las ganancias totales caen, pero se han creado las condiciones para un aumento en la tasa de ganancia a medida que los costes caen y los fuertes devoran a los débiles. Joseph Schumpeter, de la escuela austriaca de economía, llamó a esto ‘destrucción creativa’, siguiendo a Marx, quien argumentó que las recesiones eventualmente proporcionan el entorno para una mayor rentabilidad y expansión, por lo que se produce un ciclo de auge, recesión y auge.

La recesión pandémica de 2020 se parece a la de la década de 1930, por lo que eventualmente debería proporcionar un impulso a la rentabilidad. Pero entonces hizo falta una guerra mundial para poner fin a la Gran Depresión de los años treinta. Y si la Fed continúa invirtiendo crédito en las empresas para apuntalar a los ‘zombis’ a expensas de la inversión productiva, la economía de los EEUU simplemente volverá con la administración Biden a la economía de bajo crecimiento, baja inversión y bajo crecimiento salarial de los últimos diez años, tras la Gran Recesión.

Y si aumenta la desilusión en las políticas de Biden, se podrían sentar las bases políticas para el regreso de algo como el trumpismo, que según Donald «acaba de empezar».

https://www.sinpermiso.info/textos/eeuu-la-economia-con-biden 

  • 20.44.-sexta herejía: nacionalismo BERNARDO GARCÍA
  • G20: La solución de la deuda MICHAEL ROBERTS

No hay despegue industrial sin una alta dosis de nacionalismo. No tanta como la británica en su despegue que nació con ínfulas de imperio colonialista, ni su réplica alemana que repudiaba las imposiciones británicas en su brillante escuela “historicista”. Tampoco vale la pena imitar el chauvinismo francés heredero del activo proteccionismo del ministro Colbert y de los posteriores arrebatos napoleónicos.

29 nov 2020.- Lo que es inaceptable son los sobresaltos extranjerizantes que sólo rebelan los crudos intereses de los comerciantes importadores. Cosa que sucedió en tiempos recientes cuando el Arancel Externo Común Andino acababa de ser aprobado, el presidente colombiano Álvaro Uribe lideró con el 15 años presidente del gremio de los comerciantes e importadores Sabas Pretel de la Vega, no sólo se rebeló sino que arremetió en pro del libre comercio con los Estados Unidos. A su llamado acudieron prestos otros gremios.

Fue entonces cuando se me vino a la memoria la vergonzosa tragedia del general José María Melo, último general del Ejército Libertador de Simón Bolívar y el movimiento de los artesanos manufactureros, relatado en el libro maestro de Ospina Vásquez. Nuestro mejor historiador en economía. Ni saltando con las cifras de las cuentas nacionales, ni pellizcando anécdotas. Un tanto desordenado sí y sin una redacción bien hilada. Así corre su libro “Industria y protección en Colombia” entre tablas estadísticas muy precisas y puntuales con observaciones de contexto muy concisas y documentadas.

Pero de pronto aparece un conflicto mayor entre librecambio y protección. En 1854 el liberal centrista general José María Obando es elegido presidente. Liberales draconianos y gólgotas, así como conservadores en bloque buscan renuncia de Obando si no firma una nueva constitución, ratificando el libre comercio, eliminando el ejército nacional comandado por el general patriota y libertador José María Melo y mayores poderes para los estados federales. Los artesanos organizados en milicias, le exigen al presidente Obando cerrar el congreso y convertirse en dictador popular. Obando prefirió renunciar. Los artesanos le ofrecen la presidencia a Melo, comandante de las Fuerzas Armadas de Cundinamarca, es quien asume.

El general Cipriano Mosquera marcha desde Barranquilla con los ejércitos del Norte, el general José Hilario López encabezó el ejército del Sur y por el occidente avanzó el general Joaquín París con la División Antioqueña del Alto Magdalena. El expresidente Pedro Alcántara Herrán coordinó el ataque conjunto sobre Bogotá. Mosquera penetra en combate hasta la plaza de San Francisco, López se metió por el sur y París llegó hasta la plaza de San Victorino. Herrán tomó las alturas del barrio Egipto. Luego de la victoria los tres ejércitos confluyeron a la Plaza Mayor.

 El patriota general Melo fue apresado y juzgado; pero tras el pago de la fianza de su paisano y amigo Manuel Murillo Toro, Melo es desterrado a América Central. Los artesanos fueron desterrados, confiscados sus bienes y enviados a pie para ser encarcelados en Panamá. Pocos fueron los sobrevivientes. Ese es el peor episodio de nuestra historia patria.

Como diría el famoso economista Paul Barán, la explotación y dominio imperialista sobre los países atrasados no son faena del imperio. Las élites de esos países se lucran mucho con representaciones extranjeras e importaciones. La industria nacional no les importa, aunque escuchan el himno nacional con devoción y con la mano abierta sobre el pecho.

Además de otros tratadistas sobre el desarrollo, Rostow tuene en su libro más de diez pasajes en los que relaciona take off con nacionalismo. La etapa del despegue es tan dura y existente como la disciplina en tiempos de guerra. El nacionalismo podría estimular «motricidad», así como el motivo de interés capitalista, y este poder debe ser activado sobre todo en el curso de un plan de desarrollo económico (Rostow 1960b: 55-56).

El uso del nacionalismo podría parecer una respuesta a la «conspiración comunista», que pretende manipular a los líderes nacionalistas del Tercer Mundo (Rostow, 1964: 126-127); pero la verdad es que las personas que habitualmente tenían fuertes sentimientos nacionalistas en Asia se concentraban no en la hostilidad hacia los países desarrollados, sino en la modernización o industrialización (Rostow 1960a: 439). Fue por esa razón que WW. Rostow medió ante el presidente Kennedy para que avalara del golpe de estado del general Park en Corea. Era un general nacionalista, nacido del campesinado pobre, oficial en el ejército japonés y luego en el coreano, con estudios en West Point en administration Pública y Desarrollo Económico. Ese es otro cantar.

20.44.-G20: La solución de la deuda MICHAEL ROBERTS

Este fin de semana tiene lugar la cumbre de líderes del G20, no físicamente, por supuesto, sino virtualmente. Con Arabia Saudí como orgulloso anfitrión, ese conocido bastión de la democracia y los derechos civiles, los líderes del G20 se van a concentrar en el impacto de la pandemia de COVID-19 en la economía mundial.

22 nov 2020.- En particular, los líderes están alarmados por el enorme aumento del gasto público engendrado por la depresión que ha obligado a los principales gobiernos capitalistas a suavizar su impacto en las empresas, grandes y pequeñas, y en la población trabajadora en general. Las estimaciones del FMI son que el estímulo fiscal y monetario combinado en las economías avanzadas ha sido equivalente al 20 por ciento de su producto interior bruto. Los países de ingresos medios del mundo en desarrollo no han podido inyectar tanto gasto público, pero aun así han logrado una respuesta combinada equivalente al 6 o 7 por ciento del PIB, según el FMI. En los países más pobres, sin embargo, la reacción ha sido mucho más modesta. Juntos inyectaron un gasto equivalente a solo el 2% de su PIB, mucho menor, como reacción a la pandemia. Eso ha dejado a sus economías mucho más vulnerables a una recesión prolongada, lo que podría arrojar a millones de personas a la pobreza.

La situación se vuelve más urgente a medida que se empiezan a sentir las consecuencias de la crisis pandémica. Esta semana, Zambia se convirtió en el sexto país en desarrollo en incumplir el pago o reestructurar sus deudas en 2020 y se esperan más países a medida que aumenta el coste económico del virus, incluso en medio de las buenas noticias sobre posibles vacunas.

El Financial Times comenta que: algunos observadores piensan que incluso los grandes países en desarrollo como Brasil y Sudáfrica, ambos en el grupo de naciones grandes del G20, podrían enfrentarse a severos desafíos para obtener financiación en los próximos 12 a 24 meses”.

Hasta ahora, los gobiernos del G20 han hecho muy poco para evitar o mejorar este desastre de la deuda que se avecina. En abril, Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, dijo que las necesidades de financiación externa de los países de los mercados emergentes y en desarrollo fueron de “billones de dólares”. El propio FMI ha prestado 100.000 millones de dólares en préstamos de emergencia. El Banco Mundial ha reservado 160.000 millones de dólares para prestar durante 15 meses. Pero incluso el Banco Mundial reconoce que “los países de ingresos bajos y medianos necesitarán entre $ 175 mil millones y $ 700 mil millones al año”.

La única innovación coordinada ha sido una iniciativa de suspensión del servicio de la deuda (DSSI) presentada en abril por el G20. La DSSI ha permitido a 73 de los países más pobres del mundo posponer los pagos. Pero aplazar los pagos no es una solución: la deuda permanece e incluso si los gobiernos del G20 muestran una mayor flexibilidad, los acreedores privados (bancos, fondos de pensiones, fondos de cobertura y los ‘vigilantes’ de bonos) continúan exigiendo su libra de carne.

En las economías avanzadas y en algunas economías de los mercados emergentes, las compras de deuda pública por parte de los bancos centrales han ayudado a mantener las tasas de interés en mínimos históricos y respaldado el endeudamiento público. En estas economías, la respuesta fiscal a la crisis ha sido masiva. Sin embargo, en muchas economías de los mercados emergentes y de bajos ingresos muy endeudadas, los gobiernos han tenido un margen limitado para aumentar el endeudamiento, lo que ha obstaculizado su capacidad para ampliar el apoyo a los más afectados por la crisis. Estos gobiernos se enfrentan a decisiones difíciles. Por ejemplo, en 2020, la relación entre la deuda pública y los ingresos fiscales alcanzará más del 480% en los 35 países del África subsahariana elegibles para la DSSI.

Incluso antes de que estallara la pandemia, la deuda mundial había alcanzado niveles récord. Según el IIF, en los mercados ‘maduros’, la deuda superó el 432% del PIB en el tercer trimestre de 2020, más de 50 puntos porcentuales año tras año. La deuda global total alcanzará los 277 billones de dólares a fin de año, o el 365% del PIB mundial.

Gran parte del aumento de la deuda entre las denominadas economías en desarrollo se ha producido en China, donde los bancos estatales han ampliado los préstamos, mientras que los préstamos de la “banca en la sombra» han aumentado y los gobiernos locales han llevado a cabo un mayor número de proyectos inmobiliarios y de infraestructuras utilizando la venta de tierras para pagarlos o financiarlos.

Muchos expertos «occidentales» consideran que, como resultado, China se encamina a una importante crisis de incumplimiento de la deuda que afectará seriamente al gobierno de Beijing y su economía. Pero tales predicciones se han repetido durante las últimas dos décadas desde el pequeño «reajuste de activos» tras 1998. A pesar del aumento de los niveles de deuda en China, tal crisis es poco probable.

Primero, China, a diferencia de otras economías emergentes grandes y pequeñas con altas deudas, tiene una enorme reserva de divisas de $ 3 billones. En segundo lugar, menos del 10% de su deuda está en manos extranjeras, a diferencia de países como Turquía, Sudáfrica y gran parte de América Latina. En tercer lugar, la economía china está creciendo. Se ha recuperado de la recesión pandémica mucho más rápido que las otras economías del G20, que siguen en recesión.

Además, si algún banco o compañía financiera quiebra (y algunos lo han hecho), el sistema bancario estatal y el estado mismo están dispuestos a rescatarlos o permitir la «reestructuración». Y el estado chino tiene el poder de reestructurar el sector financiero, como muestra el reciente bloqueo del lanzamiento planificado del ‘finbank’ de Jack Ma.  Ante cualquier señal seria de que el sector financiero e inmobiliario chino se está volviendo demasiado «grandes para quebrar», el gobierno puede actuar y lo hará. No habrá un colapso financiero. Esa no es la situación en el resto del G20.

Y lo más importante, a nivel mundial, el aumento de la deuda no se produjo solo en la deuda del sector público, sino también en el sector privado, especialmente la deuda empresarial. Las empresas de todo el mundo han aumentado sus niveles de deuda mientras las tasas de interés eran bajas o incluso nulas. Las grandes empresas de tecnología lo hicieron para acumular efectivo, recomprar acciones para aumentar su precio o para llevar a cabo fusiones, pero las empresas más pequeñas, cuya rentabilidad había sido baja durante una década o más, lo hicieron solo para mantener la cabeza fuera del agua. Este grupo se ha vuelto cada vez más zombi (es decir, los beneficios no son suficientes para cubrir los intereses de la deuda). Esa es una receta para eventuales suspensiones de pagos, cuando las tasas de interés vuelvan a subir.

¿Qué se debe hacer? Una solución ofrecida es más crédito. En el G20, los funcionarios del FMI y otros presionarán no solo por una extensión de la DSSI, sino también por una duplicación de la capacidad crediticia del FMI a través de los Derechos Especiales de Giro (DEG). Esta es una forma de dinero internacional, como el oro en cierto sentido, y una moneda fiduciaria valorada mediante una canasta de monedas importantes como el dólar, el euro y el yen y solo emitida por el FMI.

El FMI los ha emitido en crisis pasadas y sus defensores dicen que debería hacerlo ahora. Pero la propuesta fue vetada por Estados Unidos en abril pasado. “Los DEG significan dar liquidez incondicional a los países en desarrollo”, dice Stephanie Blankenburg, directora de financiación de la deuda y el desarrollo de la Unctad. «Si las economías avanzadas no pueden ponerse de acuerdo, todo el sistema multilateral estará prácticamente en bancarrota».

Cuán cierto es eso. Pero, ¿la solución es aún más deuda (perdón, ‘crédito’) que se acumule en la cima de la montaña ya existente, incluso a corto plazo? ¿Por qué los líderes del G2 no acuerdan en cambio cancelar las deudas de los países pobres y por qué no insisten en que los acreedores privados hagan lo mismo?

Por supuesto, la respuesta es obvia. Significaría enormes pérdidas a nivel mundial para los tenedores de bonos y los bancos, que posiblemente hiciera estallar una crisis financiera en las economías avanzadas. En un momento en que los gobiernos están experimentando déficits presupuestarios masivos y niveles de deuda pública muy por encima del 100% del PIB, se enfrentarían a un mega rescate de bancos e instituciones financieras a medida que la carga de la deuda emergente se hiciera sentir en casa.

Recientemente, el ex economista jefe del Banco de Pagos Internacionales, William White, fue entrevistado sobre qué hacer. White es un veterano discípulo de la escuela austriaca de economía, que culpa de las crisis en el capitalismo no a las contradicciones inherentes dentro del modo de producción capitalista, sino a la expansión «excesiva» e «incontrolada» del crédito. Lo que sucede porque las instituciones fuera del funcionamiento «perfecto» de los mercados monetarios capitalistas interfieren con la creación de dinero y los intereses, en particular los bancos centrales.

White responsabiliza de la inminente crisis de la deuda a los bancos centrales. “Han seguido políticas equivocadas durante las últimas tres décadas, que han provocado una deuda cada vez mayor y una inestabilidad cada vez más peligrosa en el sistema financiero”.  Continúa: “mi punto es: los bancos centrales crean las inestabilidades, luego tienen que salvar el sistema durante la crisis, y con eso crean aún más inestabilidad. Siguen disparándose en el pie«.

Hay algo de verdad en este análisis, como admitió incluso la Reserva Federal en su último informe sobre la estabilidad financiera en Estados Unidos. Los activos de los bancos centrales del G7 han aumentado $ 7 billones en solo ocho meses, en contraste con el aumento de $ 3 billones en 2009, tras el colapso de Lehman Brothers en 2008. La Fed admite que la economía mundial tenía problemas antes de la pandemia y necesitaba más de crédito: «tras una larga recuperación mundial de la crisis financiera de 2008, las perspectivas de crecimiento y de beneficios empresariales se han debilitado a principios de 2020 y se han vuelto más inciertas». Pero mientras que las inyecciones de crédito generaron una «disminución de los costes financieros que redujeron la carga de la deuda», alentaron una mayor acumulación de deuda que, junto con la disminución de la calidad de los activos y de los estándares de suscripción de crédito más bajos, “significa que las empresas se han expuesto cada vez más al riesgo de una recesión económica importante o a un aumento inesperado de las tasas de interés. Por lo tanto, los inversores se han vuelto más susceptibles a cambios repentinos en el sentimiento del mercado y a un endurecimiento de las condiciones financieras en respuesta a los shocks «.

De hecho, las inyecciones del banco central han aplazado el problema, pero no han resuelto nada: “Las medidas adoptadas por los bancos centrales tenían como objetivo restaurar el funcionamiento del mercado y no abordar las vulnerabilidades subyacentes que hicieron que los mercados amplificaran el estrés. El sistema financiero sigue siendo vulnerable a otra tensión de liquidez, ya que las estructuras y los mecanismos subyacentes que dieron lugar a las turbulencias siguen vigentes».  Así que el crédito se ha sumado al crédito anterior y la única solución es más crédito.

White aboga por otras soluciones. Dice: “No hay vuelta atrás a ninguna forma de normalidad sin lidiar con el sobreendeudamiento. Este es el elefante en la habitación. Si estamos de acuerdo en que la política de los últimos treinta años ha creado una montaña cada vez mayor de deuda y una inestabilidad cada vez mayor en el sistema, entonces tenemos que lidiar con eso».

Ofrece “cuatro formas de deshacerse de un exceso de deudas incobrables. Primera: los hogares, las empresas y los gobiernos tratan de ahorrar más para pagar su deuda. Pero sabemos que esto te lleva a la paradoja keynesiana del ahorro, en la que la economía colapsa. Así que esta forma conduce al desastre».  Así que nada de «austeridad».

La segunda forma: “intentar salir del sobreendeudamiento mediante un crecimiento económico real más fuerte. Pero sabemos que el sobreendeudamiento impide el crecimiento económico real. Por supuesto, deberíamos intentar aumentar el crecimiento potencial a través de reformas estructurales, pero es poco probable que esta sea la solución milagrosa que nos salve». White dice que esta segunda forma no puede funcionar si la inversión productiva es demasiado baja porque la carga de la deuda es demasiado alta.

Lo que White deja fuera aquí es el bajo nivel de rentabilidad del capital existente que disuade a los capitalistas de invertir productivamente con crédito adicional. Por «reformas estructurales», White se refiere a despedir a los trabajadores y reemplazarlos con tecnología y destruir lo que queda de derechos y condiciones laborales. Eso podría funcionar, dice, pero no cree que los gobiernos lo implementen con suficiente determinación.

White continúa: «Esto deja dos formas: un mayor crecimiento nominal, es decir, una inflación más alta, o tratar de deshacerse de la deuda incobrable reestructurando y cancelando».   Una inflación más alta bien puede ser una opción, a la que conducirían las políticas keynesianas / TMM, pero en realidad implica que la deuda se paga en términos reales reduciendo el nivel de vida de la mayoría de la gente y reduciendo el valor real de los préstamos realizados por los bancos. Los deudores ganan a expensas de los acreedores y del trabajo.

White, siendo un buen economista de la escuela austriaca, opta por cancelar las deudas. “Eso es lo que recomiendo encarecidamente. Abordar el problema, intentar identificar las deudas incobrables y reestructurarlas de la manera más ordenada posible. Pero sabemos lo extremadamente difícil que es reunir a acreedores y deudores para resolver esto de manera cooperativa. Nuestros procedimientos actuales son completamente inadecuados». De hecho, aparte de que el FMI-G20 y el resto no tienen ninguna ‘estructura’ para hacer esto, estas instituciones líderes no quieren provocar un colapso financiero y una depresión más profunda ‘liquidando’ la deuda, como propusieron los funcionarios del Tesoro de EEUU durante la Gran Depresión de la década de 1930.

En cambio, el G20 aceptará extender el plan de aplazamiento de pagos de la DSSI, pero no cancelará ninguna deuda. Probablemente ni siquiera acepte ampliar el fondo de DEG.  Espera salir adelante a expensas de los países pobres y su gente; y de los trabajadores a nivel mundial.

https://www.sinpermiso.info/textos/g20-la-solucion-de-la-deuda

20.43.-Quinta herejía – BERNARDO GARCÍA

  • El acuerdo RCEP, un primer desafío de Joe Biden contra China
  • China vs. Estados Unidos: 6 gráficos que explican la dimensión de la «mayor guerra comercial en la historia»DANIELE PALUMBO datos de la BBC

El despegue industrial requiera un gobierno fuerte. Un politólogo filipino, cuyo nombre no recuerdo, afirmaba que nuestros países en desarrollo dependen del carácter de los partidos políticos. Allí reside la “voluntad política”.

Según él, existen tres tipos de partidos políticos: 1) el doctrinario inspirado en principios religiosos o filosóficos. Los religiosos musulmanes o cristianos no adoptan una posición decidida de mejoría material de la vida. En cambio, para los filosóficos como los socialdemócratas enfatizan la distribución de ingresos no el crecimiento, problema específico de los países en desarrollo. pasa     Los neoliberales piensan en el bienestar de corto plazo, pero en el largo plazo presumen que las empresas multinacionales proveerán. 2) el clientelista y el populista priorizan el aumento de votos electorales a través de puestos burocráticos y presupuestos para inversiones locales en beneficio de sus comunidades electorales. Su pugnacidad para esos logros les acapara su atención y esfuerzos. Eso es hacer política de masas, dicen. La industrialización en gran escala los tiene sin cuidado. 3) el partido del Estado desarrollista. Le da alta prioridad a la tecnocracia, no en número, sino en poder de decisión para diseñar, financiar, proteger y lanzar proyectos industriales.

Entonces decía nuestro politólogo filipino, estos tres tipos de partidos pueden ser democráticos o dictatoriales. Irma Adelman y Chintia Morris desarrollaron un famoso estudio de correlaciones multivariadas con datos de 73 países en desarrollo para explicar los factores que impulsan el desarrollo. La variable política de gobiernos dictatoriales o democráticos resultó neutra, o sea que su forma de mando es positiva en unos casos y negativa en otros. Empate frente al crecimiento del PIB. Pero, además, el estudio promedia trechos cortos de tiempo-Pib. No entra a analizar si hay o no revolución en el mercado interindustrial que es donde se cuece el despegue o take off industrial.

En conclusión, cuando se habla de Estado fuerte se trata de gobiernos surgidos de partidos cuya programática sea desarrollista. Brasil hizo su take off bajo una inclemente dictadura militar en los años sesenta y setenta, mientras que México lo hizo bajo una democracia severa como la del PRI, que era casi un partido único y con mucho capital extranjero (USA). Argentina no pudo salir de los sobresaltos peronistas y su inestable economía. Ni hablar del general Parker que en Corea impuso el modelo industrial japones. Los demás países que emprendieron su industrialización en los años 60 se pasmaron para quedar curcos con la llegada de la política de la globalización de las empresas multinacionales.

Un estado fuerte por lo tanto, corresponde a gobiernos que entienden lo que significa un desarrollo sectorial. Son cadenas productivas lo que hay que crear. No fábricas de un artículo que depende de importaciones de bienes de capital e intermedios.  Además, con la debida protección como nos lo enseña la historia mundial. Y no puede faltar en capital mixto que se expresa en la infraestructura física de transporte, servicios domiciliarios y comunicaciones propios de las zonas industriales. No es mucho pedirle, pero los seguros contra riesgos de exportaciones son indispensables. Los corsarios del rey aún medran en el mar Caribe y sus alrededores. Para que los empresarios privados arrisquen con una iniciativa poderosa, el Estado ayuda con presteza y generosidad, pero siempre manteniendo el sentido de responsabilidad. Te ayudo y te monitoreo, pero sin incumples, te caigo.

Entonces, el problema es que la democracia en los países en desarrollo los partidos políticos son en su inmensa mayoría clientelistas-populistas.  Los políticos son casi todos abogados, que no entienden qué es la planificación estratégica sectorial, ni cómo se diseña, ni cómo se financia. No tienen la menor idea cómo se hermanan capital oficial con corporaciones privadas. Sobre la mecánica de una zona de aranceles comunes y sobre el mercado externo, ni hablar.

Otra segunda traba son los fuertes grupos de presión internos y sobre todo los comerciantes importadores que se sienten lesionados en sus intereses por la industrialización. Ni hablar de la falta de un nacionalismo sano que paga con algunos sacrificios las ganancias de la patria en términos de empleo, valor agregado y nivel de vida. La globalización empeora la situación con su lema de la gobernabilidad dándole gusto a las solicitudes de la gente que presiona. No se gobierna sino que se administra el status quo.  Por eso se requiere un gobierno fuerte, no eunuco, pero con partidos políticos de estadistas. Lo contrario es el punto en que nos encontramos. Quizá con el impasse USA-China se regrese a la industrialización por bloques.

Ref. I.Marsh, J.Blondel, T.Inoguchi (ed): “Democracy, governance and economic performance” United Nations University press, Tokio, 1999

20.43.-El acuerdo RCEP, un primer desafío de Joe Biden contra China

Foto: cnnespanol.cnn.com 

Editorial. Con la conclusión del mayor acuerdo comercial del mundo, quince países de Asia-Pacífico, incluida China, están abriendo un nuevo capítulo en la integración económica de esta región, listos para salir de la pandemia de Covid-19.

Editorial del «Mundo». Donald Trump aún no ha reconocido su derrota electoral, pero, en el escenario mundial, la rueda gira y gira en sentido contrario a la dinámica que quería lanzar. El importante acuerdo de libre comercio firmado el domingo 15 de noviembre por quince países de Asia-Pacífico, incluida China, es un perfecto contrapunto a otro acuerdo regional, el Trans-Pacific Partnership (TPP), que incluye a Estados Unidos. United se retiró en enero de 2017, tras la llegada de Trump a la Casa Blanca.

16 nov 2020.- Beijing elogió este nuevo acuerdo, llamado Asociación Económica Integral Regional (RCEP), como una «victoria para el multilateralismo y el libre comercio»  ; el diario encargado de transcribir el pensamiento oficial de la dirección china para el exterior, el Global Times , ha multiplicado los artículos sobre el inevitable bochorno de Estados Unidos, enredado en su «unilateralismo». Si bien se defienden de ver a la RCEP como una piedra en el jardín estadounidense, estos comentarios reflejan claramente la satisfacción de Beijing por este avance en la integración económica regional en Asia.

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De hecho, es un paso adelante. Con los 15 países signatarios – los diez estados miembros de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) más China, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda -, el El acuerdo cubre aproximadamente un tercio de la población del planeta y un tercio de la producción mundial. Hace que esta zona de libre comercio asiática sea la más grande del mundo, comparable a las de América del Norte o la Unión Europea. Es notable en otro aspecto: es el primer acuerdo comercial que vincula a los tres pesos pesados ​​económicos de la región, China, Japón y Corea del Sur.

¿China querrá tomar la iniciativa?

La culminación de ocho años de negociaciones, la RCEP no es, sin embargo, una iniciativa china. Es la Asean la que está en el origen, ansiosa por abrir las muy diversas economías y de poder desigual de los diez países que la componen (Vietnam, Singapur, Malasia, Indonesia, Birmania, Laos, Brunei, Camboya, Filipinas, Tailandia) sobre el resto de la región de Asia-Pacífico. Menos ambicioso que el proyecto TPP inicial de EE. UU., No cubre la agricultura y solo parcialmente los servicios. Tampoco incluye al otro peso pesado de la región, India, que se retiró de las negociaciones en noviembre de 2019.

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Pero la gran pregunta que se cierne sobre el futuro de este tratado de libre comercio, que aún no ha sido ratificado por cada país, es qué papel querrá jugar China en él. ¿Permitirá que la Asean se mantenga fiel a sus motivaciones originales, o querrá hacerse con un área comercial que tendrá pocas dificultades para dominar con todo su peso? Fue precisamente esta preocupación la que hizo que Nueva Delhi cambiara de opinión.

Firmado en febrero de 2016, al final de la administración Obama, el TPP fue de inspiración estadounidense y tenía como objetivo integrar las economías de América del Norte y Asia-Pacífico, pero excluía a China. Tras la retirada de Estados Unidos, se transformó en una “Asociación Transpacífica Integral y Progresiva”, concluida en 2018 por once países, siete de los cuales también son signatarios del nuevo acuerdo, en particular Australia y Japón.

Este nuevo capítulo en el comercio mundial es un primer desafío para la futura administración de Biden. También pone en perspectiva las ambiciones de la estrategia Indo-Pacífico forjada por Estados Unidos, Japón, India y Australia, apoyada por Francia y Alemania, para contrarrestar el expansionismo chino.

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https://www.lemonde.fr/idees/article/2020/11/16/l-accord-rcep-un-premier-defi-pour-joe-biden-face-a-la-chine_6059918_3232.html

20.43.-China vs. Estados Unidos: 6 gráficos que explican la dimensión de la «mayor guerra comercial en la historia»DANIELE PALUMBO datos de la BBC

Estados Unidos y China tienen una de las relaciones comerciales más importantes del mundo.

Las dos mayores economías del mundo, Estados Unidos y China, se han enzarzado en una batalla comercial que podría tener efectos secundarios inesperados sobre la economía global.

  • Washington ha aplicado aranceles a bienes importados desde China valorados en US$34.000 millones. Ha sido su acción más reciente para hacer frente a su enorme déficit comercial con la potencia asiática. 7 julio 2018

Pekín le ha respondido aprobando nuevos aranceles por un monto similar.

En total, unos800 productos chinos, desde calentadores hasta robots industriales y autos, tendrán un arancel del 25% cuando sean importados a Estados Unidos.

  • Para Trump “las guerras comerciales son buenas”: cómo pueden afectar a América Latina los aranceles al acero y aluminio

De igual modo, China fijó una tasa del 25% en un conjunto de productos procedentes de Estados Unidos, desde petróleo hasta soja..

Pero ¿qué dicen los datos sobre el actual conflicto comercial?

  1. De vuelta a 1970

Cuando Donald Trump se convirtió en presidente de Estados Unidos prometió hacer el país «grande de nuevo». Parte de ese plan se basaba en cambiar radicalmente cómo funcionan los acuerdos comerciales con otros países y enfocarse en proteger la economía interna.

A principios del siglo XX, en el año 1900, los aranceles representaban en torno al 30% del valor total de las importaciones de EE.UU. En ese momento, el país intentaba reducir la entrada de bienes foráneos y desarrollar su joven sector industrial.

Los nuevos aranceles regresarán al país a un nivel de proteccionismo nunca visto desde la década de 1970, cuando la tarifa promedio se ubicaba en 6,5%.

  • China vs. EE.UU.: cómo nos puede afectar a todos la «mayor guerra comercial en la historia» iniciada este viernes

En 2016, los aranceles promedio eran de 1,5%, el nivel más bajo desde la independencia en 1776.

  1. Cerrando el déficit comercial

Con estas nuevas políticas proteccionistas, el principal objetivo de Trump es reducir el ingreso de importaciones chinas e impulsar a los estadounidenses a comprar más productos hechos en el país y reducir la asimetría en la balanza comercial..

El mandatario cree que esta es la mejor vía para cerrar el déficit comercial con China, que en la actualidad se ubica en US$375.000 millones.

Creció notablemente desde 2001, cuando China se incorporó a la Organización Mundial de Comercio y comenzó a mejorar de forma significativa su posición y sus relaciones con buena parte del mundo.

  1. Empleos en riesgo

Hay preocupaciones de que los aranceles también afecten a los empleos en EE.UU.

The Trade Partnership, una empresa de investigación económica, señala que el impacto será peor de lo que se esperaba inicialmente con unos 400.000 puestos de trabajo afectados.

Empresas fabricantes que usan metal, componentes eléctricos y materiales de construcción tendrán que pagar más por sus materias primas y, posiblemente, cobrar más por su trabajo o reducir puestos de empleo.

Esto dependerá de cuán altos son los aranceles particulares y también de si su aplicación se expande a otros países como Canadá, México y la Unión Europea.

  1. ¿Cuánto daña al comercio?

Desde marzo pasado, ambos gobiernos han publicado (y anulado) informes y listas de lo que harán.

Hasta ahora, solamente aranceles por un valor de US$3.000 millones han entrado en vigor, pero Trump ha amenazado con nuevos aranceles.

Además de los que entraron en vigor este viernes, y en respuesta a la retaliación de China en junio, el mandatario estadounidense ordenó aranceles valorados en US$200.000 millones y ha amenazado con imponer otros por un valor similar.

  1. ¿Qué productos se ven afectados?

La lista de bienes que se verán afectados por los aranceles ha sido actualizada varias veces por ambos gobiernos.

China está enfocada en los productos agrícolas y en partes mecánicas para el sector de la energía, mientras que EE.UU. apunta a un amplio número de productos industriales.

  1. ¿Cuán peligroso puede ser el conflicto comercial?

La guerra comercial iniciada por Trump podría afectar potencialmente a productos de otros socios comerciales de EE.UU.

También podría provocar una reacción en cadena a medida que los países empiecen a tomar medidas contra sus socios, quienes podrían actuar en retaliación.

Los datos de la oficina del censo de EE.UU. muestran cómo la economía de ese país depende fuertemente de las importaciones.

Desde 1992, China ha jugado un papel extremadamente importante en el comercio de Estados Unidos.

. https://www.bbc.com/mundo/noticias-44747895

  • 20.42.-Cuarta herejía  BERNARDO GARCÍA
  • Bideconomia: ¿recuperación o crisis? MICHAEL ROBERTS

Los países en trance de ejecutar su despegue industrial requieren Estados fuertes y gobiernos ejecutivos. No eunucos. Porque el esfuerzo para lograr complejas y nuevas funciones de producción es muy exigente. Colombia, como todos los países de la Comunidad Andina de Naciones, se quedaron pasmados en la primera etapa del “take off”.

15 NOV 2020.- Industrias de bebidas, tabaco y comestibles. Todo de baja tecnología. Algunas industrias de ensamblaje de electrodomésticos y algo de ensamble de autos. Unas cuantas de baterías y la despantanantemente cara refinería de Cartagena. Nada en bienes de capital.

Hasta hace unos veinte años las descalificaciones del “despegue” industrial hizo fiestas. WW Rostow, como economista e historiador serio que fuera, se mantenía en la raya desde su pronunciamiento en el Symposio de la Unesco en 1954 sobre los factores de desarrollo económico. Los famosos historiadores cuantitativos de la época minimizaban la existencia de etapas y consideraban fantasiosa la pieza clave: el take off. Rostow sin embargo ya se había iniciado en la nueva metodología de análisis del mercado interindustrial: la matriz insumo producto, y les solicitaba a los genios de la historia bajar de las variables macroeconómicas demasiado agregadas al análisis sectorial. Sólo en los años 90 aparecieron las etapas y el despegue.

Ahora el problema no es teórico. Es de política económica internacional. Primero, el tanque de pensamiento de los 7 grandes, la inefable OCDE pensó que las 100.000 empresas multinacionales y sus 900.000 empresas filiales pueden atender las necesidades de productos manufacturados del planeta tierra, a condición de que se sitúen allá donde los salarios son más bajos. Las demás naciones juiciosas, sin intervención de los gobiernos, siguen exportando sus productos primarios. Nada de industria. Muchos importadores.

Dicho y hecho. Las industrias de los USA y de otras potencias industriales fueron en masa a instalarse a China. El resultado no tardo el llegar. La desproporción entre importaciones y exportaciones tendía a reventar las finanzas del dólar. Donald Trump decía que los chinos se los iban a comer. Joe Biden se sonríe y piensa lo mismo. Los chinos no quieren ni al uno, ni al otro porque dicen: ambos son antichinos. De acuerdo y la famosa globalización de la inefable OCDE murió con la pandemia.

Ahora tendremos que regresar al dicho de que con uniones aduaneras con más de doscientos millones de habitantes, cualquier industrialización es cosa de corto tiempo (unos 20 años de take off) y gobiernos desarrollistas. No eunucos como el último sexteto colombiano.

20.42.-Bideconomia: ¿recuperación o crisis? MICHAEL ROBERTS

Todas las encuestas de opinión pública indican que el candidato del Partido Demócrata, Joe Biden, ganará las elecciones presidenciales de Estados Unidos y sustituirá al titular Donald Trump. Los demócratas también consolidarán su mayoría en la cámara baja del Congreso de los Estados Unidos, la Cámara de Representantes. Y quizás se hagan con el control de la cámara alta, el Senado. 

7 nov 2020.- Pero incluso sin este, Biden y los demócratas tendrán poder político para cambiar el curso de la pandemia de COVID y la economía de Estados Unidos en los próximos años. Pero, ¿pueden hacerlo o lo harán?

Primero, recordemos los desafíos a los que se enfrentan. La economía estadounidense está sufriendo la peor recesión económica desde la década de 1930. Las cifras del PIB del tercer trimestre, publicadas hace unos días, muestran que la economía de EEUU todavía se encuentra muy por debajo de su nivel anterior a la pandemia.

El PIB de los EEUU sigue estando un 3,5% por debajo de su nivel pre-pandémico, mientras que la inversión empresarial sigue siendo un 5% inferior. De hecho, el PIB real de EEUU sólo se ha recuperado hasta niveles cercanos al punto más bajo de la última caída de la Gran Recesión de 2008-2009.

 

Y de los más de 22 millones de puestos de trabajo perdidos en marzo y abril durante los cierres, hasta ahora solo se han recuperado alrededor de 11,3 millones, y nunca se llegó a aprobar en el antiguo Congreso un nuevo proyecto de ley de estímulo, supuestamente para ayudar a los desempleados.

Personas ocupadas (miles)

Si bien el gobierno federal ha recibido fondos del Congreso, recaudados por la Reserva Federal mediante la compra de bonos del gobierno, los estados y los condados locales se han visto privados de fondos y obligados a despedir a cientos de miles de empleados públicos.

Mientras tanto, la pandemia de COVID continúa arrasando en todo el país con tasas de infección en niveles récord, lo que alienta a la gente a quedarse en casa para trabajar (si pueden); a no reunirse, ni a viajar o gastar en restaurantes y actividades de ocio, incluso si muchos gobernadores en los estados continúan afirmando que se puede hacer. Como resultado, la recuperación de las transacciones y las actividades iniciada durante el verano se ha frenado en seco. Y todavía no hay una «fórmula milagrosa» para una vacuna eficaz a la vista.

Con la inversión empresarial en actividades productivas mostrando pocos signos de recuperación y el empleo muy bajo, la vuelta a la tendencia pre-pandémica de crecimiento económico y empleo está a años de distancia. De hecho, según Oxford Economics, el crecimiento del PIB real no volverá a su tendencia anterior en absoluto. Lejos de una recuperación económica en forma de V, o incluso en forma de U, la trayectoria será en forma de raíz cuadrada inversa, como señalé que ocurriría.

Es la misma trayectoria de crecimiento económico que surgió después de la Gran Recesión de 2008-9 que expliqué en mi libro, The Long Depression. Estados Unidos y otras economías capitalistas importantes parecen estar entrando en otra fase de esa depresión. Es decir, bajo crecimiento, baja inversión productiva, empleo con bajos salarios y, detrás de todo eso, baja rentabilidad en activos productivos, incluso si la pandemia está bajo control.

Recuerde que antes de que estallara esta pandemia en todo el mundo, la mayoría de las economías capitalistas, incluida la de  EEUU, ya estaban entrando en una recesión, con la inversión desacelerándose o incluso cayendo y la producción y el comercio estancados.

¿Podrá la administración Biden hacer algo al respecto y está dispuesta a hacerlo? Según el equipo económico de Biden, su administración planea aumentar el gasto del sector público para compensar la ‘huelga de inversiones’ del sector capitalista. Biden propone gastar $ 2 billones en gastos de infraestructura (algo que Trump nunca logró), incluidos proyectos de ‘energía limpia’; poco menos de $ 2 billones en educación y cuidado infantil; $ 1.6 billones en atención médica; $ 700 mil millones en investigación y desarrollo; y $ 500 mil millones en seguridad social y vivienda. Eso hace un total de $ 6,8 billones, o poco más del 30% del PIB actual.

¡Guauu! Suena muy bien. Pero, un momento: ¡Este gasto tendrá lugar en más de 10 años! Y es solo una propuesta. Nadie espera que todo este gasto extra equivalente al 2% del PIB anual sea implementado por el Congreso. La mayoría de las estimaciones calculan que las propuestas de Biden se reducirían en un 60% a aproximadamente $ 3 billones. Las propuestas de infraestructura y educación se reducirían a la mitad, las propuestas de salud se reducirían en un 60% y las propuestas de inversión en I + D y la compra de productos estadounidenses se reducirían en dos tercios.

Y luego está el modo en que se pagará esto. Biden propone aumentar los impuestos en $ 2.4 billones durante diez años (o $ 1.2 billones si se reducen las medidas de gasto). Por lo tanto, casi la mitad de los planes de gasto se recuperarían en impuestos. La mayor parte de los ingresos fiscales provendrían de las personas con mayores ingresos, en particular las que se encuentran en el sector de los millonarios en dólares. Además, el impuesto de sociedades se elevaría del 21% actual bajo Trump al 24%, pero aún estaría muy por debajo del 28% bajo Obama, por lo que las empresas seguirían beneficiándose de ganancias inesperadas. De hecho, el aumento fiscal recaudaría solo $ 725 mil millones en diez años. No habría aumentos en los impuestos patrimoniales para los ricos. En general, el gasto neto más probable después de impuestos según el plan Biden sería de alrededor de $ 1.8 billones durante 10 años, ¡el 0.8% del PIB anual!

Así que todo depende del ‘multiplicador keynesiano’, es decir, el aumento del crecimiento del PIB real inducido por un aumento del gasto público. Digamos que el multiplicador sea tan alto como 2 o incluso 3 en una situación de recesión (lo que es mucho más alto de lo que la mayoría de los estudios muestran que sería «normalmente», y podría ser mucho más bajo que 1 finalmente), por lo que el plan Biden impulsaría el crecimiento del PIB real el próximo año en digamos 2% pts por encima de la tasa de crecimiento probable el próximo año. Los planes de Biden también incluyen impulsar la inmigración neta y retirar algunos de los aranceles sobre las importaciones chinas. Sumando todo esto, Oxford Economics reconoce que los planes de Biden llevarían a una tasa de crecimiento del PIB real del 4,9% al 5,7% en 2021 en comparación con el statu quo bajo Trump del 2,3% al 3,7%.

Así que, incluso si funcionara, el impulso económico de Biden equivaldría a un crecimiento máximo del 2-2.5% del PIB de la economía durante los próximos dos años. Eso puede hacer que la economía de EEUU vuelva a los niveles anteriores al COVID a fines del próximo año, pero a partir de entonces su trayectoria de crecimiento se hundiría incluso por debajo de la débil trayectoria de crecimiento anterior al COVID. La economía de los EEUU crecería a un ritmo del 1,5% anual en el futuro previsible y menos del 1% de crecimiento del PIB per cápita anual (después de contabilizar el aumento de la población).

Pero es poco probable que estos planes funcionen de todos modos. Las economías capitalistas dependen de la inversión del sector capitalista. La inversión capitalista en los EEUU es aproximadamente del 15% del PIB, mientras que la inversión del gobierno es menos del 3% del PIB, es decir, cinco veces menor. Por tanto, es el primero el que determina el ritmo de crecimiento del PIB real. Los planes de Biden implican, como máximo, un 1% adicional del PIB en inversión gubernamental; eso no debe ser ignorado, pero apenas es suficiente para compensar cualquier estancamiento o declive en la inversión capitalista.

Y ese estancamiento es probable a menos que la rentabilidad de la inversión productiva capitalista aumente drásticamente con Biden.  La rentabilidad empresarial estadounidense se encuentra actualmente en un mínimo posterior a 1945.  No se deje engañar por las enormes ganancias obtenidas por empresas como Apple, Microsoft, Facebook, Google, Netflix, etc. Las ganancias de las FAANG son la excepción que confirma la regla.   Fuera de este círculo encantado, las empresas estadounidenses están luchando por obtener suficientes ganancias para expandir la inversión, a pesar de las históricas bajas tasas de interés, con el fin de obtener fondos prestados para inversiones. Si las tasas de interés comienzan a subir nuevamente por la recuperación, afectando particularmente a las pequeñas y medianas empresas que solo pueden pagar las deudas existentes (las llamadas compañías zombis), entonces, lejos de una recuperación, podría producirse un colapso financiero.

Y luego está la deuda del sector público. Según el plan de Biden, el déficit presupuestario federal de los EEUU aumentará unos $ 2 billones durante su primer mandato. La deuda federal que cotiza en bolsa como porcentaje del PIB aumentaría del 108%, cuando asuma el cargo, al 120% al final de su mandato y al 130% del PIB al final de la década. Por lo tanto, incluso si la Reserva Federal mantiene su política actual de ‘tasa de interés cero’ y los rendimientos de los bonos a largo plazo se mantienen bajos, el interés de la deuda pública aumentaría al menos un 1% del PIB. Eso consumirá los ingresos disponibles para gastar en servicios públicos. A medida que aumente la deuda pública y el coste de su servicio, aumentará la presión sobre la administración de Biden para «equilibrar el presupuesto», frenar los planes de gasto y / o aplicar más aumentos de impuestos en general.

Se podría decir que los políticos y la política económica dominante han aprendido la lección y ahora se dan cuenta de que la «austeridad» solo empeora las cosas al reducir el gasto y la «demanda efectiva». Por tanto, las políticas de austeridad no se reactivarán. Después de todo, incluso el FMI está diciendo «gaste tanto como sea necesario y no se preocupe por las consecuencias de la deuda ahora». Pero eso es ahora, en la profundidad de la depresión pandémica. Cuando los costes de la deuda y de las medidas gubernamentales aumenten en el sector capitalista, el capitalismo buscará proteger sus ganancias ya débiles recortando los impuestos y el gasto del gobierno.

Los partidarios de la Teoría Monetaria Moderna pueden levantar la mano en este punto y argumentar que los gobiernos no necesitan pedir dinero prestado a través de la emisión de deuda y, por lo tanto, aumentar los costes de los intereses. Pueden hacer que los bancos centrales «impriman» moneda y la pongan en las arcas del gobierno. Por tanto, el aumento de la deuda pública no es un obstáculo para la inversión y el gasto público con el fin de impulsar la economía y generar pleno empleo. En cierto modo, eso es correcto si el gasto público es productivo para la economía. Pero el obstáculo es la voluntad y la capacidad del sector capitalista de invertir si la rentabilidad es baja.

¿Cuánta inversión pública sería necesaria para reemplazar la inversión capitalista y lograr que la economía estadounidense creciera a tasas que restablezcan y aumenten los salarios reales, logren el pleno empleo y apliquen recursos e innovación para combatir el cambio climático? Requeriría niveles de ‘economía de guerra’ cuando la inversión del gobierno federal aumentó al 23% del PIB y el gobierno controló y dirigió la inversión del sector capitalista.

Esa no es la agenda de Biden o, para el caso, la agenda de los partidarios de la TMM, porque sería mucho más que simplemente ‘estimular’ al sector capitalista: en realidad significaría ‘reemplazar’ su papel inversor. Significaría una revolución económica que no quiere Biden, y que no prevé la TMM.

En un editorial titulado “La bideconomia puede preservar el apoyo al capitalismo”, el Financial Times lo expresa así: “Desde John Maynard Keynes, el mejor argumento para la intervención estatal no ha sido abolir el mercado, sino preservar el apoyo público al mismo”; y «si se implementa, la bideconomia hará la vida más complicada a las empresas y a las personas con altos ingresos, pero también podría evitar un ajuste más amplio en el futuro».

Ese es el objetivo de la Bideconomia.
Fuente: https://thenextrecession.wordpress.com/2020/11/01/bidenomics-boom-or-bust/
Traducción: G. Buster

Temática: Capitalismo contemporáneo, EEUU, Elecciones Teoría económica

https://www.sinpermiso.info/textos/bideconomia-recuperacion-o-crisis

  • 20.41.-III LA TERECERA HEREJÍA – BERNARDO GARCÍA
  • El desafío del crecimiento de ChinaMICHAEL ROBERTS

La primera, el ahorro depende de la inversión. La segunda: la inversión depende de las oportunidades rentables y factibles de inversión. La tercera sentencia que las oportunidades de inversión dependen del “empresario schumpeteriano”.

Las campañas neoliberales para promover el llamado capitalismo popular, ha degradado el concepto de empresario. Los numerosos emprendedores e innovadores multiplican con verdadera pasión la multiplicación de panaderías, pequeños restaurantes, tiendas de barrio y talleres de reparación de vehículos automotores y electrodomésticos. Positivo porque son fuente de abundante empleo; pero muy negativo porque al mismo tiempo eliminan a los empresarios de mayor cuantía porque compiten con las multinacionales.

La construcción del nuevo orden industrial internacional y neoliberal dominado por un núcleo de más de cien mil grandes empresas transnacionales y sus novecientas mil filiales, por lo general hace casi imposible la vida de la gran mayoría de los países en desarrollo que, puesto que no están en condiciones de competir con esas empresas grandes y maduras. Para evitar la marginalización total, no sólo deben ser protegidas sino dotadas del signo empresarial mayor como son los departamentos de investigación y desarrollo.

Hoy las empresas transnacionales todavía pueden influir. La experiencia empero, de algunos de los países recién industrializados de Asia indica que la inversión extranjera directa y la transferencia de tecnología desde Japón, que se da en forma de participaciones minoritarias en el capital u otro tipo de participaciones distintas del capital social en las empresas locales, ha sido un elemento muy importante para mejorar la competitividad internacional de esos países y la modernización tecnológica constante de sus industrias. La experiencia de América Latina -con inversión extranjera directa y tecnología estadounidenses de menor dinamismo que usualmente revistió la forma de subsidiarias o filiales con participación mayoritaria de capital extranjero- tendió a fortalecer los sesgos de la industrialización orientada hacia el interior mediante la sustitución de importaciones y contribuyó poco a mejorar la competitividad de la industria latinoamericana, que sufrió una consiguiente marginalización progresiva tanto desde una perspectiva internacional como empresarial.

En síntesis, las oportunidades de inversión son función del genial y extraordinario empresario schumpeteriano. Hoy en día, esa genialidad se llama R & D, (investigación y desarrollo) que son la proa en punta de las corporaciones transnacionales. Las naciones en desarrollo tenían los Institutos de fomento Industrial… sustituídos ahora por los emprendientos con emprendedores del capitalismo popular.

20.41.-El desafío del crecimiento de ChinaMICHAEL ROBERTS

Esta semana está reunido el V º pleno del Comité Central del Partido Comunista de China. El pleno es para discutir el progreso de la economía china y decidir sobre el crecimiento real del PIB y otros objetivos para el nuevo plan económico quinquenal 2021-25 para China.

31 oct 2020.- El plenario también discutirá un plan amplio para los próximos 15 años, con metas que probablemente se mantendrán durante al menos el resto del gobierno del presidente Xi Jinping, de 67 años. La reunión de este año coincide con la fecha límite para cumplir con el objetivo general anterior de lograr una «sociedad moderadamente próspera», que vence en 2021, el centenario de la fundación del Partido Comunista Chino.

Beijing ha insinuado que ampliará su enfoque de crecimiento económico para incluir objetivos de protección ambiental, innovación y desarrollo autosuficiente, en especial en sectores como alimentación, energía y chips. Todo esto es parte de la estrategia de desarrollar una economía de “circulación dual”, en la que China desarrollará la demanda interna y la autosuficiencia mientras el resto del mundo permanece estancado por el coronavirus.

Beijing ha establecido un objetivo de tasa de crecimiento del PIB anual medio en cada Plan Quinquenal desde 1986. Pero este año, en el que la economía fue golpeada por la pandemia de Covid-19, por primera vez no definió un objetivo. Es probable que el nuevo objetivo de PIB se reduzca del 6,5% anual del plan actual al 5% aproximadamente en el próximo.

Hay mucho que discutir sobre China: cómo lidió con la pandemia de COVID-19 y a qué velocidad se está recuperando económicamente. Pero también cómo se desarrollará la ‘guerra fría’ entre China y Estados Unidos y qué significa para la economía mundial. Y quizás lo más importante de todo: ¿podrá China continuar creciendo a un ritmo lo suficientemente rápido como para reducir la pobreza y elevar el nivel de vida como lo ha hecho con éxito durante los últimos 40 años? Volveré a estas preguntas en publicaciones futuras, pero en este artículo quiero discutir el crecimiento de China, medido por el principal índice económico, el producto interior bruto (PIB).

La razón de ello es porque las estadísticas oficiales del PIB de China y su crecimiento anual desde la revolución de 1949 han sido cuestionadas por economistas «occidentales» e incluso chinos. El debate va desde simplemente argumentar que las autoridades chinas mienten descaradamente y falsifican sus cifras hasta una opinión más razonada de que los cálculos oficiales son incorrectos. Que China simplemente se invente sus cifras ha sido rechazado de manera bastante concluyente por quienes las han estudiado de cerca. «Los hallazgos son que la supuesta evidencia de la falsificación de datos del PIB no es convincente, que la Oficina Nacional de Estadísticas tiene mucho margen institucional para falsificar datos del PIB y que ciertas manipulaciones de datos nominales y reales serían virtualmente indetectables. Los datos oficiales del PIB, sin embargo, exhiben pocas anomalías estadísticas y la Oficina Nacional de Estadísticas, por lo tanto, no hace un uso significativo de su capacidad para falsificar datos o es consciente de las regularidades de los datos estadísticos cuando falsifica datos».

Sin embargo, una gran cantidad de análisis sostiene que las debilidades conceptuales y estadísticas en el trabajo estadístico de China han llevado a una exageración del crecimiento del PIB real de China desde la revolución de 1949 y especialmente desde que comenzó en 1978 el período de ‘reformas de mercado’ iniciado por Deng.   La principal fuente de este punto de vista proviene del US Conference Board, una mina de información estadística sobre el PIB, el PIB per cápita, la productividad y el empleo para la mayoría de los países del mundo. El Conference Board (CB) ha ajustado la tasa de crecimiento del PIB real de China desde la década de 1950 para calcular una tasa de crecimiento mucho más baja que la de los datos oficiales.

Según el CB, si bien los datos oficiales calculan que el crecimiento del PIB real en China de 1949 a 2019 fue del 8,5% anual, en realidad fue solo del 5,9% anual, un 30% menor. La brecha es aún mayor en el período posterior a Mao hasta el año 2000, con el PIB real oficial de China creciendo al 9,7% anual, mientras que el CB cree que creció al 6,3% anual o un 35% menos. Después la brecha entre los dos cálculos se reduce un poco. Con el crecimiento del PIB real per cápita (teniendo en cuenta el crecimiento de la población), la brecha entre los datos oficiales y los datos del CB es aún mayor.

El crecimiento del PIB 1953-19 1953-78 1979-2000 00-19 08-19
Oficial 8.5 6,7 9,7 9.5 8.5
CB 5.9 4.4 6.3 7.3 6.0
Crecimiento del PIB per cápita
1953-19 1953-78 1979-2000 00-19 08-19
Oficial 7.1 4.5 8.4 8,9 8.0
CB 4.5 2.3 5,0 6,8 5.5

¿Cómo llega el CB a resultados diferentes a los datos oficiales? El CB basa sus resultados en el trabajo de Harry Wu del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Hitotsubashi de Tokio. Wu ha trabajado con el gran economista del crecimiento mundial, Angus Maddison, y es el asesor del CB para las estadísticas de China. Wu encuentra fallos conceptuales y técnicas en los datos oficiales que, cuando se ajustan, producen tasas de crecimiento mucho más bajas en la productividad y, por lo tanto, en el PIB y el PIB per cápita.

Wu afirma encontrar muchos fallos en los datos oficiales, pero hay dos que generan la mayor reducción de la tasa de crecimiento oficial. Uno es conceptual y el otro es técnico. El primero, conceptual, es que las estadísticas chinas excluyen cualquier «servicio no material». Se trata de servicios financieros, consultoría empresarial, agencias inmobiliarias, etc., en otras palabras, servicios no productivos. Esto se hizo en China desde el principio para que el PIB reflejara más los sectores productivos de la economía. Por supuesto, esto es un anatema para la economía dominante basada en el PIB concebido por Simon Kuznets para medir el progreso de una economía capitalista. Cuando Wu agrega sus propias estimaciones de estos sectores al PIB de China, esto eleva el valor total del PIB y conduce a una escala de crecimiento diferente. Se reduce la tasa de crecimiento oficial de China en 0,4% pts al año para el período de Mao y 0,7% pts al año para el período posterior a Mao.

El segundo ajuste importante es el de los precios de los bienes producidos. Muchos bienes desaparecen con el tiempo y son reemplazados por bienes nuevos con precios diferentes. Por lo tanto, el valor de la canasta de bienes en el PIB cambiará en consecuencia. Wu ajusta el PIB de acuerdo con sus propios cálculos para esto, lo que reduce otros 1,7% pts al año en el período posterior a Mao. Estos dos ajustes explican la mayor parte de la diferencia entre las cifras oficiales de crecimiento y las del CB.

Creo que hay mucho que discutir sobre los ajustes de Wu. En primer lugar, las estadísticas oficiales proporcionan una mejor guía de la fortaleza de los sectores productivos clave de la economía que los datos generales del PIB. En segundo lugar, los ajustes de precios de los productos básicos de Wu parecen arbitrarios y son cuestionables. Los ajustes de Wu conducen no solo a resultados significativamente diferentes para el crecimiento del PIB, sino también para el crecimiento de la productividad, y al índice neoclásico de «innovación», la productividad total de los factores (PTF).

Como concluye Wu: “Hemos limitado el presente estudio al conocido marco neoclásico de cálculo del crecimiento adoptado en la mayoría de los estudios existentes, explícita o implícitamente. Como se indicó al principio del documento, el propósito de este estudio es descubrir cómo y en qué medida los problemas de datos pueden afectar el crecimiento estimado de la PTF, en lugar de construir un nuevo marco teórico para explicar la evolución de la PTF de China. Para ello, he mantenido el mismo enfoque y el mismo marco teórico. Sin embargo, es perfectamente razonable argumentar que el marco neoclásico utilizado en este estudio es cuestionable«.

Sin embargo, los ajustes de Wu a las tasas oficiales de crecimiento del PIB de China se han aceptado ampliamente. Las Penn World Tables, una importante base de datos para gran parte del análisis de la economía mundial, ahora utiliza las estimaciones de CB para el PIB real de China. Aceptemos por ahora el ajuste de los datos para el crecimiento económico chino del CB. ¿Qué implicaciones tiene a la hora de estimar el éxito de la economía china en el pasado y la probable proyección de crecimiento del PIB, la productividad y la inversión en el futuro?

La Reserva Federal de Nueva York ha publicado esta semana un nuevo análisis en profundidad del crecimiento de la economía china utilizando las Penn World Tables (y por lo tanto las estimaciones del CB). Según la Reserva Federal de Nueva York, el crecimiento del PIB real chino ha sido del 6,9% de media desde 1978, más de 2 puntos porcentuales por debajo de la cifra oficial. La exageración estimada del crecimiento varía considerablemente a lo largo del tiempo, desde más de 3 puntos porcentuales durante gran parte de la década de 1990 a menos de 1 punto porcentual hasta hace poco. Así que el efecto de ajuste de Wu está desapareciendo.

Pero incluso si se acepta la tasa de crecimiento más baja, como dice la Reserva Federal de Nueva York, “la evolución del crecimiento de China sigue siendo notable. En nuestra muestra de 124 economías, China ha estado por encima del percentil 90 de la distribución del crecimiento global más de la mitad del tiempo desde 1982, y por encima del percentil 75 hasta el año pasado. El crecimiento de China durante los últimos 20 años (7,5%) es algo inferior al de la Cuenca del Pacífico de altos ingresos durante los períodos en los que crecieron hasta el nivel actual de ingresos per cápita de China, pero se sitúa en el medio del grupo en términos per cápita (6,9%))”.Y lo que la Fed no menciona es que China es un gigante en comparación con las ciudades estado de Singapur y Hong Kong y también es inmensamente más grande en PIB y población que Taiwán, Corea e incluso Japón. Lograr un alto crecimiento anual en una economía tan grande en las últimas dos décadas hasta 2018 es verdaderamente un logro histórico.

Uno de los resultados de este enorme crecimiento de la renta per cápita ha sido un asombroso aumento de la esperanza de vida. De la esperanza de vida al nacer de 1960 de solo 44 años, la esperanza media de vida de China es ahora de 77 años. Está alcanzando a Estados Unidos, donde ha habido una caída desde el final de la Gran Recesión. Y China ha superado a todas las demás llamadas grandes economías emergentes.

La alta esperanza de vida y la caída de las tasas de natalidad han significado que China tiene una población que envejece. De hecho, la población en edad de trabajar (20-64) comenzó a reducirse en 2017.

Hasta ahora, la clave del crecimiento económico de China ha sido la enorme expansión de la inversión en maquinaria y tecnología a medida que China pasó de la economía intensiva en mano de obra del período de Mao a una economía de exportación industrial de alta tecnología. Del crecimiento anual del PIB real del 8,7% en las dos décadas anteriores a 2007, 4,7% pts provienen de la inversión (55%) y más de un tercio de la ‘innovación’ (PTF). Los insumos laborales contribuyeron con menos del 15%.

La Reserva Federal de Nueva York admite que si China mantiene este ritmo de expansión, «está bien encaminada para alcanzar un status de ingresos altos… Después de todo, el crecimiento del ingreso per cápita ha promediado el 6.2 por ciento en los últimos cinco años, lo que implica una duplicación aproximadamente cada once años y el ingreso per cápita ya está cerca del 30 por ciento del nivel de EEUU».

Pero los economistas de la Fed de Nueva York, junto con la mayoría de los economistas occidentales, creen que esto no sucederá. La tasa de crecimiento de China se ralentizará porque no puede expandir la inversión de capital aún más y su capacidad tecnológica no aumentará lo suficiente para compensarla. Además, a menos que abandone la dirección estatal y pública de las inversiones y permita que ‘el mercado’ y ‘el consumidor’ dominen, no podrá alcanzar un estatus de ingresos altos y quedará prisionera de la ‘trampa de los ingresos medios’ como tantas otras economías ‘emergentes’ capitalistas.

La Fed de Nueva York ofrece tres escenarios de crecimiento para las próximas dos décadas. El escenario «negro» proyecta que China fracasará por completo en alcanzar los niveles de vida de las economías capitalistas maduras. Incluso en un escenario «bastante bueno», no alcanzaría el éxito de Japón y otros estados de Asia oriental. Solo el escenario ‘dorado’ lo conseguiría.

Pero en el escenario dorado, el crecimiento del ingreso real per cápita debe promediar un muy rápido 4.9 por ciento de 2018 a 2028, desacelerándose a un aún fuerte 2.6 por ciento durante 2028-38 (según las cifras de crecimiento del CB). Esto haría que los ingresos reales aumentasen en un 111 por ciento desde su nivel de 2018, en una evolución comparable a la que lograron los Tigres asiáticos en un período similar. China alcanzaría el estatus de economía de altos ingresos, con ingresos reales ligeramente por encima del 60 por ciento del nivel actual de Estados Unidos, o exactamente el 50 por ciento del nivel futuro proyectado para Estados Unidos.

La Fed de Nueva York estima que la tasa de crecimiento de China se desacelerará porque el crecimiento de la inversión se decrecerá y la mejora de la productividad derivada de la innovación no será suficiente para compensar la caída del empleo a medida que China envejezca. «Hay buenas razones para dudar de que China pueda sostener un rápido crecimiento de la PTF con tal combinación de producción, especialmente dadas las preocupaciones ya urgentes sobre la eficiencia del nuevo gasto en inversión».

La Reserva Federal de Nueva York considera que sería » bastante extraordinario y sin precedentes históricos» que las tasas de crecimiento de China se mantengan en un 5% anual durante los próximos 20 años. El economista keynesiano residente en Beijing, Michael Pettis, se hace eco de la opinión de la Fed: “Se espera que la población activa de China sea un 7% menor en 15 años de lo que es hoy. En ese caso, un crecimiento del PIB del 4,7% requiere un aumento en la productividad de los trabajadores tan grande como un crecimiento del PIB del 5,2% para una economía con una población activa estable. «

Pero ¿ese objetivo de crecimiento es realmente tan imposible? Dado que China ha logrado un crecimiento anual del 7% (cifras CB) durante los últimos 20 años con los insumos laborales contribuyendo solo el 15%, no parece imposible que incluso con una contribución nula del trabajo (y ese no será el caso) y sin cambios en la tasa de inversión, China pueda lograr un crecimiento económico de alrededor del 5% anual logrando un aumento moderado de la PTF del 1-2% anual. Mucho dependerá de los efectos de la modernización tecnológica que China está llevando a cabo. E incluso la Fed de Nueva York admite que “China puede crecer rápidamente durante mucho tiempo antes de acercarse a la frontera tecnológica. Hay muchas ventajas, pero no hay garantía de que se aprovechen».  Además, incluso si China no mantiene un crecimiento anual del 5% durante las próximas dos décadas, cerrará la brecha con las economías maduras porque las tasas de crecimiento de estas tendrán suerte si superar el 1-2% anual (y eso suponiendo que no haya una crisis de producción capitalista hasta 2040).

La razón por la que la Reserva Federal de Nueva York, así como muchos keynesianos y otros críticos del «milagro» chino, son tan escépticos es que hacen sus análisis a partir de un modelo económico de crecimiento diferente. Están convencidos de que China sólo puede tener «éxito» (¡como las economías del G7!) si su economía depende de la inversión rentable de empresas privadas en un «mercado libre» donde el consumo determina la inversión. Y, sin embargo, la evidencia de los últimos 40 e incluso 70 años es que un modelo económico de planificación dirigido por el estado, como el de China, ha tenido mucho más éxito que sus pares de ‘economía de mercado’ como India, Brasil o Rusia.

La Fed de Nueva York admite que «China (podría) resultar un caso único, logrando el estatus de economía de altos ingresos mientras conserva características de gobernanza diferentes a las de todas las economías actuales de altos ingresos».   Sin embargo, “las autoridades chinas han sido claras sobre sus planes para implementar reformas orientadas al mercado. Pero las autoridades han dejado igualmente claro que el Partido Comunista mantendrá el control sobre las esferas de decisión de la economía y sobre la vida política. Y en este sentido, la política se está orientando actualmente en la dirección equivocada, hacia un mayor control de la economía por parte del Estado y el partido».   Según los críticos, esta es la «dirección equivocada»; pero ¿qué concluirá el pleno del PCCh?

En publicaciones futuras, analizaré los desafíos que enfrenta la economía china, además del crecimiento, que incluyen: aumento de la deuda; cambio climático y medio ambiente; desigualdad; el proyecto de la “Nueva Ruta de la Seda”; y la intensificación de la «guerra fría» con Estados Unidos.

https://www.sinpermiso.info/textos/el-desafio-del-crecimiento-de-china

20.40.-SEGUNDA HEREJÍA BERNARDO GARCÍA

  • La cortina de humo (literal) del FMI   – MICHAEL ROBERTS

Si el ahorro depende de la inversión productiva y no a la inversa, entonces ¿de qué depende la inversión? De las oportunidades de inversión. Respuesta al parecer probabilística.  Apuesta al azar. Schumpeter dijo: de la innovación; pero sus discípulos le dieron mayor alcance con “oportunidades de inversión”.

Keynes habría dicho que la inversión depende de la tasa de interés o mejor: de la “eficiencia marginal del capital”, es decir de la diferencia entre la rentabilidad esperada de la inversión y la tasa de interés. Y eso resulta cierto para las inversiones especulativas y de corto plazo; pero no para las productivas y de largo plazo. Razón por la cual esa hipótesis quedó anulada por encuestas muy estrictas, sobre tasa de interés e inversión productiva. Por el contrario guarda su vigencia en los efectos de la tasa de interés sobre la demanda de dinero y la masa de ahorro-inversión en corto plazo.

La eficiencia marginal del capital sigue siendo válida siempre que el objetivo del empresario sea sólo la maximización del valor presente de sus beneficios. (Tasa interna de retorno). Cosa en general adjetiva en la evaluación de grandes proyectos productivos con relación a la tasa interna de retorno (TIC).

Para ilustrar la función en la inversión con relación a las “oportunidades de inversión” puede remitirse al famoso diamante de Porter.  En su tesis primitiva, Porter sondeó cerca de doscientas empresas exitosas en la costa este de los Estados Unidos. Su éxito le pareció estar determinado por ciertas condiciones comunes. En primer lugar encontró cuatro condiciones favorables: de los factores no sindicalizados, condiciones de una demanda suficiente y no asociada, sectores afines y de apoyo auxiliares. Puede ser benéfica alguna rivalidad encontrada y el favor del gobierno. En suma todo un hallazgo superior a la innovación simple.

MORALEJA

1.- El uso de la variable ahorro. inversión y la variable consumo en el manejo monetario, parece a muchos que cumplen con las consignas keynesianas. Y puede ser así con la ayuda adicional de la curva de Philips, pero olvidan que esa no es una política desarrollista. Es política económica para emular los ciclos y la inestabilidad económica.

2.- Las grandes inversiones industriales que revolucionan el mercado interindustrial son las que provocan el famoso despegue o take off clásico. Así, los ferrocarriles pueden revolucionar el transporte, pero no provocan el efecto logrado en Inglaterra, Alemania o los Estados Unidos si las locomotoras, los vagones y los caminos férreos son importados. Así que las industrias de automotores, astilleros de barcos y lanchas y químicos de pinturas y solventes sí alteran las funciones de producción y provocan el take off.

20.40.-La cortina de humo (literal) del FMI   – MICHAEL ROBERTS

En su último informe Perspectivas de la Economía Mundial, el FMI volvió a abordar el tema del cambio climático, el calentamiento global y qué hacer al respecto. Como el año pasado, el FMI reconoce que el cambio climático es un tema candente para la humanidad y el planeta. Pero esta vez afirma que hay opciones políticas que podrían detener cualquier calentamiento adicional y evitar alcanzar un punto de inflexión más allá del cual no habría vuelta atrás.

25 oct 2020.- Las emisiones globales cayeron un 8,8 por ciento en el primer semestre de este año en medio de las restricciones de movimiento y de la actividad económica debido a la pandemia de coronavirus, según un nuevo informe.

Pero están volviendo a subir.

«Desafortunadamente, el impacto de la protección climática será casi insignificante», como consecuencia de la crisis del COVID, dice el informe. Aunque las emisiones de dióxido de carbono son más bajas de lo habitual, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera sigue aumentando debido al continuo consumo de combustibles fósiles. “Casi no hay diferencia en el calentamiento global. Quizás una diferencia de una centésima de grado, probablemente incluso menos”, afirma.

Y en un informe publicado esta semana, las Naciones Unidas pronostican que, a menos que se detenga el calentamiento global, el planeta se convertirá en un «infierno inhabitable» para millones de personas. El informe de la ONU lo pone negro sobre blanco: los líderes políticos y empresariales están siendo «deliberadamente negligentes», ya que los desastres naturales casi se han duplicado este siglo. En el período de 2000 a 2019, se registraron 7.348 grandes desastres que se cobraron 1,23 millones de vidas y afectaron a 4.200 millones de personas (muchas en más de una ocasión), lo que generó aproximadamente 2,97 billones de dólares en pérdidas económicas a nivel mundial. Esto representa un fuerte aumento con respecto a los veinte años anteriores. Entre 1980 y 1999, 4.212 desastres estuvieron relacionados con peligros naturales en todo el mundo que se cobraron aproximadamente 1,19 millones de vidas y afectaron a 3,25 mil millones de personas, lo que provocó aproximadamente pérdidas económicas por valor de 1,63 billones de dólares.

Esta diferencia se explica en buena parte por un aumento de los desastres relacionados con el clima, incluidos los eventos climáticos extremos: de 3.656 eventos relacionados con el clima (1980-1999) se ha pasado a 6.681 desastres relacionados con el clima en el período 2000-2019. En los últimos veinte años, el número de grandes inundaciones ha aumentado a más del doble, de 1.389 a 3.254, mientras que la incidencia de tormentas aumentó de 1.457 a 2.034. Las inundaciones y tormentas fueron los eventos más frecuentes. El informe “El costo humano de los desastres 2000-2019” también registra aumentos importantes en otras categorías, como sequías, incendios forestales y eventos de temperaturas extremas. También ha habido un aumento en los eventos geofísicos, incluidos terremotos y tsunamis, que han matado a más personas que cualquiera de los otros peligros naturales que se analizan en este informe.

Haciendose eco del informe del FMI, la ONU señala que “actualmente, el mundo va camino de un aumento de temperatura de 3,2 grados Celsius o más, a menos que las naciones industrializadas puedan lograr reducciones en las emisiones de gases de efecto invernadero de al menos un 7,2% anual durante los próximos 10 años para lograr el objetivo de 1,5 grados acordado en París”.

Si bien China es el mayor emisor de CO2, debido principalmente al tamaño de su población, el crecimiento anual más rápido de emisiones proviene de India y Estados Unidos.

Sin embargo, el FMI cree que tiene las respuestas para evitar un desastre inminente: «Si no se aborda, el cambio climático conllevará un coste humano y económico potencialmente catastrófico, pero no es demasiado tarde para cambiar de rumbo». Mantener las temperaturas a niveles considerados seguros por los científicos requiere reducir las emisiones netas de carbono a cero a nivel mundial a más tardar a mediados de siglo, pero esto se puede hacer, dice el FMI con dos importantes herramientas de política económica que, además, “se pueden aplicar de manera que apoyen el crecimiento económico, el empleo y la igualdad de ingresos”.  Suena estupendo.

¿Cuáles son las políticas económicas del FMI para salvar el planeta? La primera es reducir el uso de energía de combustibles fósiles y la segunda es reducir el consumo de energía en general. Según los economistas del FMI, esto se puede hacer con impuestos al carbono y valorar las emisiones de carbono a precios de mercado. “Un impuesto al carbono encarece los combustibles sucios, lo que incentiva a los consumidores de energía a cambiar su consumo hacia combustibles más ecológicos. El consumo total de energía también cae porque, en general, la energía es más cara». Y en el otro lado de la moneda, deberíamos hacer que “la energía verde sea más barata y más abundante (mediante subsidios o inversión pública directa en energía verde)”.

Los países deberían optar inicialmente por un estímulo a la inversión verde: inversiones en transporte público limpio, redes eléctricas inteligentes para incorporar energías renovables en la generación de energía y modernización de edificios para hacerlos más eficientes energéticamente. Este impulso de infraestructura verde logrará dos objetivos. En primer lugar, impulsar el PIB mundial y el empleo en los primeros años de la recuperación de la crisis del COVID-19. En segundo lugar, la infraestructura verde aumentará la  productividad en los sectores con bajas emisiones de carbono, incentivando así al sector privado a invertir en ellos y facilitando la adaptación a los precios más altos del carbono.

El FMI tiene un modelo que afirma que su estrategia para mitigar el cambio climático en realidad podría impulsar el PIB mundial en los primeros 15 años de la recuperación en aproximadamente un 0,7 por ciento del PIB mundial de media, y el empleo durante aproximadamente la mitad de ese período, lo que implicaría aproximadamente la creación adicional de 12 millones de empleos en todo el mundo. A medida que la recuperación se afianza, los precios del carbono anunciados previamente y que aumenten gradualmente se convertirán en una herramienta poderosa para lograr la reducción necesaria de las emisiones de carbono. “Si se implementa, tal programa de políticas pondría a la economía global en un camino sostenible al reducir las emisiones y limitar el cambio climático. El efecto neto reduciría aproximadamente a la mitad la pérdida de la producción esperada por el cambio climático y proporcionaría aumentos del PIB real a largo plazo muy por encima de la tendencia actual a partir de 2050 en adelante».  Así que parece que podemos tener nuestro pastel y comérnoslo: ¡más crecimiento y cero emisiones!

Sin embargo, el FMI admite que, a pesar de los beneficios a largo plazo y un impulso inicial a la actividad económica, sus políticas sí imponen costes durante la transición. Entre 2037 y 2050, la estrategia de mitigación reduciría el PIB mundial en aproximadamente un 0,7 por ciento de media anual y en un 1,1 por ciento en 2050 en relación con la falta de cambio de las políticas. Sin embargo, dice el FMI, “Estos costes parecen manejables, sin embargo, considerando que se prevé que la producción global crecerá en un 120 por ciento de aquí a 2050. El lastre sobre la producción podría reducirse aún más si las políticas climáticas incentivan el desarrollo tecnológico en tecnologías limpias, a través de subsidios a I + D, por ejemplo. Además, el paquete sería neutral para la producción durante ese período si se consideran beneficios importantes en forma de mejores índices de salud (debido a la reducción de la contaminación) o menos congestión del tráfico».

Asimismo, el FMI reconoce que “los hogares de bajos ingresos tienen más probabilidades de verse perjudicados por el precio del carbono, ya que gastan una parte relativamente grande de sus ingresos en energía y es más probable que los empleen en la fabricación y el transporte intensivos en carbono”. Pero los gobiernos pueden utilizar varias políticas para limitar los efectos negativos de los precios más altos del carbono en los hogares, por ejemplo, mediante transferencias de dinero en efectivo y aumento del gasto público. Y los puestos de trabajo se pueden salvar: «reorganizar a los trabajadores también ayudará a suavizar la transición laboral a sectores con bajas emisiones de carbono».

Todo esto suena genial. Se evita el calentamiento global, el crecimiento económico y el empleo continúan y todo mediante medidas orientadas al mercado e inversiones gubernamentales, sin tocar directamente a la industria de los combustibles fósiles ni el control multinacional de la producción de energía, minerales y materias primas.

Sin embargo, lo primero que hay que señalar es que el modelo del FMI no asume la posibilidad de crisis financieras y de inversión en la producción capitalista durante los próximos 30 años. Proyecta un crecimiento global medio anual del 3,3% hasta 2050. Y, sin embargo, también reconoce que su estrategia de ‘mitigación’ reduciría un 1% pt al año de esa tasa. Sobre esa base, el crecimiento del PIB real per cápita estaría apenas por encima del crecimiento de la población en muchos países del Sur Global. El modelo no evita realmente el conflicto entre vidas y medios de vida.

El FMI también se aferra al modelo neoclásico dominante de depender de los precios del mercado para alterar la producción y el consumo. Las emisiones de carbono se valorarán en los mercados para tener en cuenta el «coste social del carbono» en la contaminación y el calentamiento global. Pero los economistas que han intentado calcular cuál debería ser ese «precio social» han encontrado que hay tantos factores involucrados y que el precio debe proyectarse sobre un horizonte de tiempo tan largo que es realmente imposible asignar un valor monetario al daño social. – ¡Las estimaciones del precio del carbono oscilan entre $ 14 por tonelada de CO2 y $ 386! “ Es imposible un cálculo aproximado de las incertidumbres en el caso de los efectos catastróficos o irreversibles, de baja probabilidad pero muy perjudiciales”. De hecho, donde se ha intentado aplicar un precio al carbono, ha sido un miserable fracaso a la hora de la reducción de emisiones o, en el caso de Australia, el gobierno lo ha dejado caer bajo la presión de las empresas de energía y minería.

La otra política del FMI es la inversión pública en «tecnología verde». Aquí el FMI se centra en la captura de carbono. Si bien la captura de carbono puede funcionar, al menos en teoría, es prohibitivamente costosa e incluso puede convertirse en parte del problema. Por ejemplo, un consorcio que incluye a Amazon y Microsoft invirtió en CarbonCure Technologies, una empresa canadiense que busca reducir las emisiones de dióxido de carbono del hormigón. Pero la producción de cemento, el ingrediente clave del hormigón,  genera tanto CO2  que si la industria fuera un país, solo China y Estados Unidos emitirían más CO2 en un año.

Además, la captura de carbono aún está en pañales: solo hay unos 20 proyectos en uso comercial en todo el mundo, según la AIE. E incluso los partidarios de CCT admiten que «estamos en un punto de inflexión y nadie sabe exactamente hacia dónde se inclinará», asegura Klaus Lackner, un experto de la Universidad Estatal de Arizona que inventó los «árboles mecánicos» que eliminan el CO2 del aire. Lackner cree que es probable que el mundo supere el límite de calentamiento global de 1,5 ° C establecido en el acuerdo climático de París. «Vivimos en un mundo acelerado que superará los 1,5 ° (…) Vamos a tener que pisar más fuerte los frenos y vamos a tener que recuperar carbono».

Las propuestas de política del FMI están creando una ‘cortina de humo’ (¡literalmente!) Para ocultar la realidad de que, mientras la industria de los combustibles fósiles y los otros grandes emisores multinacionales de gases de efecto invernadero no se toquen y no se incluyan en un plan para eliminarlos gradualmente, se superará el punto de inflexión hacia un calentamiento global irreversible.

El grupo de analistas de energía más autorizado del mundo, la Agencia Internacional de Energía, descubrió en su último informe anual que el mundo se encamina hacia un calentamiento global superior al límite más agresivo del Acuerdo de París de 1,5 ° C. La agencia considera que sacar del sistema energético los combustibles fósiles costaría un 25% más que los 54 billones de dólares que se espera que el mundo invierta de aquí a 2040.

En su 2020 World Energy Outlook, la IEA afirma que “La era del crecimiento de la demanda mundial de petróleo llegará a su fin en la próxima década, pero sin un gran cambio en las políticas gubernamentales, no hay señales de un rápido declive. Según la naturaleza de las actuales políticas, un repunte económico global pronto haría que la demanda de petróleo volviera a los niveles anteriores a la crisis».

Lograr una reducción de alrededor del 40% en las emisiones para 2030 requiere, por ejemplo, que las fuentes de bajas emisiones proporcionen casi el 75% de la generación de electricidad mundial en 2030, frente a menos del 40% en 2019, y que más del 50% de los automóviles de pasajeros vendidos en todo el mundo en 2030 sean eléctricos, frente al 2,5% en 2019.

Y si la infraestructura energética actual continúa funcionando como lo ha hecho en el pasado, forzaría por sí misma un aumento de temperatura de 1,65 ° C. Es decir, más allá del punto de inflexión para la extinción de especies a nivel planetario, un clima destructivo y la migración masiva.

https://www.sinpermiso.info/textos/la-cortina-de-humo-literal-del-fmi

  • 20.39.-Primera herejía desarrollista (I)  BERNARDO GARCÍA
  • El desastre de una deuda sin escapatoria MICHAEL ROBERTS

El ahorro no implica inversión. Más bien la inversión desata el ahorro. Parece un absurdo. Pero puede haber mucho dinero disponible, pero muy poca inversión. Del hecho de que haya plata no significa que haya inversión; pero si surgen proyectos viables y muy rentables, la plata llueve.

La lluvia de dinero puede provenir de fondos del Estado, de cuentas de las corporaciones financieras, de fondos de los seguros sociales, de bancos comerciales, de préstamos a exterior colocando bonos de deuda o por gracia de préstamos de los bancos comerciales internacionales, con la venia de FMI y del Banco mundial. Puede haber otras fuentes legales e ilegales venidas de los Paraísos Fiscales.

No es que si no hay plata no hay inversión. Claro que se trata de inversiones nuevas, en desarrollo de la industrialización. Más concretamente se trata de poner en marcha el despegue industrial, el famoso take off. Claro que para inversiones rutinarias de crecimiento de PIB, sólo se requieren las reservas financieras de las empresas y algo de crédito comercial. Esas inversiones rutinarias de denominan Inversiones inducidas por el crecimiento de la demanda.

Son las nuevas inversiones en nuevas empresas y productos las que desatan las masas financieras de ahorros. En los países donde se opera una industrialización tardía, casi siempre se trata de sustitución de importaciones. Se necesita un cierto volumen de demanda verificable (propia o en unión aduanera con algunos vecinos) para que la nueva empresa sea viable.

La inversa, es la ortodoxia que viene desde los clásicos y que se rompió con Schumpeter y su teoría de la innovación en su obra El desenvolvimiento económico. Así lo vuelve a ratificar Irma Adelman en su obra sobre Teorías del Desarrollo.

Un progresista y gran economista Eduardo Sarmiento cae, sin embargo en los brazos de la vieja ortodoxia cooptada por los neoliberales. Sarmiento, por ejemplo, recita esta salmodia:

Sin mayor fundamento científico pretenden sustituir el ahorro con el déficit fiscal financiado con crédito externo y ahora con emisión que genera liquidez e inflación. La hipótesis es controvertida por la evidencia de los últimos 30 años de todos los países que muestran que la tasa de ahorro es la principal causa del crecimiento, y más, el principal vínculo con los componentes más representativos de las economías. El crecimiento es la variable más estructural de la economía y se manifiesta por conducto de la tasa de ahorro. Sin ir lejos, los países del sur de Asia crecen el doble de Estados Unidos y América Latina porque su tasa de ahorro es 50 % más alta.

“Las falsas teorías de la distribución del ingreso enrarecen las soluciones del futuro. En mi libro Teorías del crecimiento y la distribución para una nueva era se muestra que la conciliación más clara se puede lograr con un cambio en la estructura del comercio internacional basada en la ventaja comparativa por otra de mayor complejidad, relación capital-producto y productividad del trabajo, que reducen la brecha salarial con los países desarrollados” https://www.elespectador.com/opinion/financiamiento-del-gobierno-con-emision/

MORALEJAS:

1.- Si el país es pobre, sus ahorros son bajos y por lo tanto con inversión insuficiente que produce un bajo crecimiento del PIBl. Con el PIB bajo… sigue la cantinela de los círculos viciosos neoliberales y  depresivos del justificado lento crecimiento.

2.- Si por el contrario se comienza con proyectos de inversión, diseñados con condiciones necesarias y suficientes para que sean rentables, se puede hasta llegar a planes estratégicos que crean las cadenas productivas con industrias complementarias para todo un sector industrial. Ese es otro cantal. BG.

20.39.-El desastre de una deuda sin escapatoria MICHAEL ROBERTS

La reunión semestral del FMI y el Banco Mundial comienza esta semana. El FMI precedió su encuentro con una advertencia de que los países pobres del mundo se encaminan hacia la catástrofe debido a la depresión pandémica, lo que lleva al impago de las deudas de sus gobiernos y empresas a los inversores y bancos acreedores en el ‘norte global’.

18 oct 2020.- Según el FMI, aproximadamente la mitad de las economías de bajos ingresos (LIE) están ya en peligro de impago de la deuda. La deuda de los ‘mercados emergentes’ con respecto al PIB ha aumentado del 40% al 60% en esta crisis.

Y hay poco espacio para impulsar el gasto público para paliar el golpe. Los países «en desarrollo» se encuentran en una posición mucho más débil en comparación con la crisis financiera mundial de 2008-09. En 2007, 40 países de mercados emergentes y de ingresos medios tenían un superávit fiscal público combinado equivalente al 0,3% del producto interno bruto, según el FMI. El año pasado, registraron un déficit fiscal del 4,9 por ciento del PIB. El déficit público de los ‘mercados emergentes’ en Asia pasó del 0,7% del PIB en 2007 al 5,8% en 2019; en América Latina, pasó del 1,2% del PIB al 4,9%; y los mercados emergentes europeos pasaron de un superávit del 1,9 por ciento del PIB a un déficit del 1 por ciento.

Por ejemplo, Brasil tiene ahora un déficit público consolidado del 15% del PIB. El de India es del 13%. En ambos países sus niveles de deuda soberana aumentarán hasta el 90% del PIB a fines del próximo año y se acercarán al 100% del PIB en 2022.

La nueva economista en jefe del Banco Mundial, Carmen Reinhart, advirtió que el sur global se enfrenta a “una ola sin precedentes de crisis de deuda y reestructuraciones”.   Según Reinhart: «en términos de cobertura, de qué países se verán envueltos, estamos en niveles que ni siquiera se habían visto en la década de 1930».   Las deudas de las empresas no financieras en los 30 mercados emergentes más grandes se elevaron al 96 por ciento del producto interno bruto en el primer trimestre de este año, más que el monto de la deuda corporativa en las economías avanzadas, al 94 por ciento del PIB, según el IIF.

Durante los próximos dos años, las 30 principales economías emergentes se enfrentan al nivel más alto de vencimiento de deuda, tanto privada como pública.

Por tanto, estos países pobres se verán obligados a contraer aún más deuda para hacer frente a la crisis pandémica y cumplir con los pagos de la deuda existente. Sin embargo, Reinhart argumenta que “mientras dure la enfermedad, ¿qué pueden hacer? Primero te preocupas por ganar la guerra, después averiguas cómo pagarla».

No deja de ser irónico viniendo de alguien que es conocida sobre todo por su trabajo con el economista Kenneth Rogoff de Harvard sobre el daño económico infligido por los altos niveles de deuda a lo largo de la historia. En su famoso (¿infame?) libro, Esta vez es diferente, argumentaron que los altos niveles de deuda pública eran insostenibles y que los gobiernos tendrían que aplicar la ‘austeridad fiscal’ para reducirlos o enfrentarse a un colapso bancario y de deuda.

Peor aún, gran parte de la deuda está nominada en dólares estadounidenses y, a medida que esa moneda hegemónica aumenta de valor como «refugio seguro», la carga del pago de la deuda aumentará para las economías dominadas del «sur». El nivel de deuda corporativa de los mercados emergentes en ‘moneda fuerte’ es significativamente más alto ahora que en 2008. Según el Informe de Estabilidad Financiera del FMI de octubre de 2019, la deuda externa mediana de los países de los mercados emergentes y de ingresos medios aumentó del 100 por ciento del PIB en 2008 al 160 por ciento del PIB en 2019.

Los inversores capitalistas y los bancos ya no están invirtiendo en acciones y bonos del «sur global», con la excepción de China. Por tanto, el flujo de capital privado necesario para financiar la deuda existente se ha agotado.

Como resultado, las monedas de los principales mercados emergentes se han hundido en relación con el dólar y otras monedas «duras», lo que dificulta aún más el pago de las deudas.

Esta inminente crisis de la deuda agravará el impacto de la depresión pandémica en el sur global. En su informe para la reunión semestral, el Banco Mundial estima que la pandemia arrojará a entre 88 y 115 millones de personas a la pobreza extrema este año, que el banco define como vivir con menos de 1,90 dólares al día ( un umbral patéticamente bajo de todos modos) .

Más del 80 por ciento de los que caerán en la pobreza extrema este año se encuentran en países de «ingresos medios», siendo el sur de Asia la región más afectada, seguida del África subsahariana. “Es probable que veamos a personas que habían escapado de la pobreza volviendo a caer en ella, así como a personas que nunca han sido pobres cayendo en la pobreza por primera vez”, dijo Carolina Sánchez-Páramo, directora de la división de pobreza y equidad del banco. “Incluso bajo el supuesto optimista de que, después de 2021, el crecimiento vuelve a sus tasas históricas… los efectos empobrecedores de la pandemia serán enormes”, afirma el Banco Mundial.

Se espera que la economía mundial se contraiga entre un 5 y un 8 por ciento per capital este año, y eso haría que los niveles de pobreza volvieran a los de 2017, revirtiendo tres años de progreso en la mejora de los niveles de vida, según el Banco Mundial.

El progreso en la reducción de la pobreza se había ralentizado antes de la pandemia, según el informe. Aproximadamente 52 millones de personas en todo el mundo salieron de la pobreza entre 2015 y 2017, pero la tasa de reducción de la pobreza se redujo a menos de medio punto porcentual al año durante ese período, después de reducciones de alrededor del 1% anual entre 1990 y 2015.

Lo que también se desprende del informe es que toda la reducción de las tasas de pobreza desde 1990 se ha producido en Asia, en particular en el este de Asia, y en particular en China. Si se excluye a China, ha habido poca o ninguna mejora en la pobreza absoluta en 30 años.

Casi el 7 por ciento de la población mundial vivirá con menos de 1,90 dólares al día en 2030, según el informe, en comparación con el objetivo de menos del 3 por ciento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

En un intento por evitar los inminentes incumplimientos de deuda, el G20 aprobó una moratoria del servicio de la deuda que se extenderá hasta finales de este año. El FMI también ha proporcionado alrededor de $ 31 mil millones de financiamiento de emergencia a 76 países, incluidos 47 de los países más pobres, en el marco del Fondo Fiduciario de Contención y Socorro de Catástrofes. La mayoría de estos países tienen una alta dependencia económica de las exportaciones de productos básicos o del turismo y sufrieron una crisis clásica de financiamiento externo y el colapso económico como consecuencia del Covid-19.

Pero todo esto son meras palabras; con discursos como los de la jefa del FMI, Georgieva, y los de Reinhart en el Banco Mundial. Como dice Oxfam en un nuevo informe devastador sobre la desigualdad y la falta de servicios públicos y derechos de los trabajadores, “los programas de emergencia se han centrado en cerrar las enormes brechas de financiación del presupuesto y la balanza de pagos producidas por los colapsos de ingresos relacionados con el coronavirus y en permitir más gasto en salud y una protección social limitada para enfrentar la crisis”. Y «los informes mundiales, regionales y nacionales del FMI ya advierten de la necesidad de una ‘consolidación fiscal’, es decir, de austeridad, para reducir la carga de la deuda una vez que se haya contenido la pandemia».

Prácticamente todos los documentos de préstamos de emergencia nacionales enfatizan la necesidad de que los gobiernos reduzcan temporalmente el gasto anticoronavirus y tomen medidas de ajuste fiscal para reducir los déficits después de la pandemia. Por ejemplo, en junio de 2020, el FMI acordó un programa de préstamos por $ 5,2 mil millones de 12 meses con Egipto, que detallaba un objetivo de superávit presupuestario primario para el año fiscal 2020/21 del 0,5% para permitir el gasto relacionado con la pandemia de coronavirus, pero exige que se restablezca el superávit primario anterior a la crisis del 2% en el año fiscal 2021/22. El FMI también ha sido responsable de grandes recortes en el gasto en salud, que han dejado a los países mal preparados para la crisis.

El Banco Mundial ha prometido $ 160 mil millones en fondos de emergencia durante los próximos 15 meses y ha abogado por el alivio de la deuda de otros acreedores, pero hasta ahora se ha negado a cancelar cualquier deuda que se le adeude, a pesar de que los países de bajos ingresos reembolsaron $ 3.5 mil millones al Banco Mundial en 2020. El análisis de Oxfam muestra que solo 8 de los 71 proyectos de salud COVID-19 del Banco Mundial incluyeron alguna medida para reducir las barreras financieras para acceder a los servicios de salud, aunque varios de estos proyectos reconocen el alto gasto privado en salud como un problema importante. Dichos gastos arruinan a millones de personas cada año y las excluyen del tratamiento.

La única forma eficaz de evitar los impagos de la deuda es cancelar las deudas de los países pobres con los bancos y las multinacionales. Pero esa es la única medida política que no se va a tomar.

La Jubilee Debt Campaign (JDC) ha pedido al FMI que venda parte de sus reservas de oro para cubrir los pagos de la deuda de los países más pobres del mundo durante los próximos 15 meses. Según la JDC la venta de menos del 7% del oro del FMI generaría una ganancia de $ 12 mil millones, que es suficiente para cancelar las deudas de los 73 países más pobres hasta finales de 2021 y aún dejaría a la organización con sede en Washington con reservas de oro por valor de $ 26 mil millones más que lo que tenía a principios de año. La JDC y otros grupos han pedido una nueva emisión de Derechos Especiales de Giro (DEG), que es dinero internacional de hecho, para financiar a los países pobres. Ambas sugerencias han sido rechazadas.

Reinhart lamenta que «a nivel de país, a nivel multilateral, a nivel del G7, ¿quién tiene la capacidad de financiar todas las grandes brechas fiscales que se han creado o agravado por la pandemia?»   Respuesta: nadie.

https://www.sinpermiso.info/textos/el-desastre-de-una-deuda-sin-escapatoria

20.38.-La herética teoría desarrollista de Alice Amsdem CAMBRIDGE

 Anuncia el periodista estrella de Le Monde el fin de la globalización puesto  que “Donald Trump ya no elogia los méritos de Xi Jinping, pero nos asegura que Estados Unidos debe aislarse de China. como deshacerse de una droga dura. Para el presidente y candidato republicano para las elecciones del 3 de noviembre, el objetivo ya no es restablecer la balanza comercial entre los dos países. Sería ingenuo. Trump defiende el «desacoplamiento», el de-anidamiento, de las dos economías.

Trump en campaña, atronador, juró esta semana: “Terminaremos con nuestra dependencia de China, porque no podemos depender de un país como China. » Y prometió: » Vamos a repatriar a todas nuestras empresas”.  Pero puesto que en las campañas presidenciales no suelen intervenir las discrepancias sobre política externa, poco se dice al respecto, pero la situación no tiene sino reversa. Nada hacia adelanate. En consecuencia los países dependientes deben regresar también por sus fueros.

Al publicar este número especial del Cambridge Journal of Regions, Economy y and Society, queremos agradecer a los colaboradores, revisores y amigos de Alice Amsden, su hermana y sus estudiantes, mentores y colegas en acompañándonos en este viaje al publicar este número especial del Cambridge Journal of Regions, Economy and  Society, queremos agradecer a los colaboradores, revisores y amigos de Alice Amsden, su hermana y sus estudiantes, mentores y colegas en acompañándonos en este viaje.

Los artículos de esta colección se basan en las ideas y los conocimientos originales de Alice Amsden, que revisan e impulsan hacia adelante para lidiar con el momento actual en la teoría del desarrollo, se dividen en tres grandes grupos, que tienen un paralelo aproximado con el trabajo de Amsden, 1) geográficamente, 2) cronológicamente y 3) a cerca de ampliaciones de sus contribuciones conceptuales centrales.

En secuencia, los artículos destacan las contribuciones pioneras de Amsden en la teorización

industrialización tardía, utilizando la lente de la geografía como su caballete para elaborar y perfeccionar su visión, lo que le permite refinar continuamente la utilidad y la resistencia de su teoría revisando las contribuciones de la teoría del desarrollo.

Estos artículos obtienen significado intelectual y autoridad a partir de ideas reunidas y extraídas del trabajo de toda la vida de Amsden.

  1. EL PRIMER GRUPO se centra en las trayectorias de desarrollo contemporáneas, en relación con la experiencia del contexto asiático, que formó el sitio principal para la investigación pionera de Amsden.

Chu (2017) explica cómo el enfoque de desarrollo de Alice Amsden se consolidó con el tiempo, partiendo de un enfoque inductivo basado en estudios a nivel micro en la década de 1970 y conduciendo a una teoría a nivel macro de desarrollo tardío en la década de 1990, a través de la lente de la industria de máquinas en Taiwán.

Gore (2017) extrae más conocimientos del trabajo de Alice Amsden sobre tecnología y discontinuidades estructurales para explicar el fenómeno emergente de la «trampa del ingreso medio», en este caso, en las zonas urbanas de Vietnam. Como se examinó en cuatro sectores en la China contemporánea.

Lee et alt. (2017) invocan la teoría industrial de Amsden como la puesta al día apta  para explorar la importancia de los empresarios indígenas, como opuesto a las empresas extranjeras y la necesidad de enfoques contextualizados para la intervención estatal. Al hacer referencia al ascenso meteórico de China, Lin (2017) se basa en el trabajo de Alice Amsden para mostrar los vínculos relevantes entre los procesos de actualización y «ponerse al día». Implementando «estado de la tecnología y las prácticas del mercado, fomenta la equivalencia de competencias en todas las etapas de desarrollo, lo que respalda el crecimiento de la producción que, a su vez, cuyos rendimientos aumentan la productividad.

Mientras tanto, Yeung (2017) revisa y actualiza la aún controvertida cuestión del éxito del desarrollo de los Tigres de Asia Oriental. Sostiene que el concepto de «estado desarrollista» de los años 80 ha sido reemplazado en la era de la globalización, la desregulación y la liberalización y señala un plan hacia una nueva conceptualización utilizando datos empíricos actuales de los estudios de caso de tres países.

                 II.EL SEGUNDO GRUPO de artículos refleja cómo el trabajo de Alice Amsden viajó geográficamente para abarcar tanto en Asia como en América Latina, pero también refleja sus astutas observaciones de los mecanismos y el comportamiento humano individual y colectivo. Sin los medios para actuar, ninguno de los países pudo transformar rápidamente sus circunstancias. Amsden pone el contexto en primer plano, en contraste con muchos economistas del desarrollo de la corriente principal. Ella se aseguró de que su trabajo creara suficiente información transferible y pistas para permitir su uso por países de América Latina sin dejar de definir sus caminos en función de su realidad de economía política. De esa manera, el profundo conocimiento de Amsden en el patrón y el proceso fueron mucho más allá de los intentos formulados de hacer una crónica de las opciones de acción.

Los autores de este grupo de artículos, mientras desarrollan nuevos paradigmas y enfoques, construyen  directamente sobre las ideas de Alice Amsden.

Seguino (2017) aplica los conocimientos de Amsden sobre el papel de los salarios para promover el crecimiento y ayudar a los países a ascender en la escala industrial en países seleccionados de Asia y América Latina.

Schneider (2017) proporciona un análisis comparativo de tres conceptos centrales de Amsden en contextos asiáticos y latinoamericanos: reciprocidad, la importancia de los grupos empresariales nacionales y multinacionales. Concluye que su trabajo aún está infrautilizado en el contexto latinoamericano. y sugiere que los formuladores de políticas en la región se basen en ideas clave evidentes en su teoría mientras siguen su camino hacia el desarrollo. Una preocupación central en el trabajo de Alice Amsden fue la formación de conocimientos dentro de los países en desarrollo.

Como deja claro Pipkin (2017), para Amsden, la creación de los activos basados ​​en el conocimiento eran el fin último del desarrollo. Él argumenta que su investigación en el conocimiento incorporado en las capacidades grupales recibe menos reconocimiento porque su trabajo desafió los modelos tradicionales de política de desarrollo cuando en realidad estas políticas específicas fueron subordinadas a la primacía del conocimiento.

La autora interroga lo que Amsden, en sus años posteriores, denominaba la diferencia crítica entre el desarrollo «experimentación y experiencia», centrándose en cómo desarrollar un «propietario barco del conocimiento”. El estudio de caso comparativo de Pipkin de dos pares de ciudades fronterizas a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México proporciona un entorno experimental para analizar el aprendizaje institucional comportamientos a través de una «experiencia-experimento espectro».

Pérez-Alemán y Alves (2017) 12 Clifton, Glasmeier y Sheth argumentan que la visión convencional del aprendizaje en los países en desarrollo — fundamentalmente copiar y producir basándose en la puesta al día, ya no capta adecuadamente cómo los países contemporáneos están reinventando la política industrial en el frontera. Utilizando los conocimientos de Amsden que los gobiernos a menudo crean «condiciones de aprendizaje» para empresas para competir con éxito, demuestran cómo el gobierno brasileño, junto con otros instituciones nacionales, están promoviendo con éxito la innovación en el campo de la biotecnología, donde la frontera tecnológica a menudo se desconoce.

                                         III) EL GRUPO FINAL DE ARTÍCULOS revisa algunas de las contribuciones analíticas de Alice Amsden que se deben explorar con más profundidad, siendo los puntos ciegos en los enfoques dominantes del desarrollo económico.

Un sesgo de la economía neoclásica es una interpretación de los mercados «exclusivamente con respecto a intercambio en el lugar de producción”. Sobre la base de la crítica de Amsden, Andreoni y Chang (2017) destacan las tendencias contemporáneas en la ortodoxia del desarrollo que promueven la reducción de la pobreza y el empoderamiento individual, dejando crecimiento económico en gran parte al mercado.

En cambio, defienden la importancia de la producción y el empleo y articular una nueva síntesis teórica considerando el desarrollo como un proceso de transformación productiva, liderada por la expansión de las capacidades colectivas y que resulta en la creación de empleos decentes y de calidad y un cambio estructural sostenible.

El segundo artículo (Kapadia, 2017) en esta sección es una discusión de un «upstream» menos entendido pero fundamental condición de desarrollo, es decir, préstamos estatales. Proporciona una nueva interpretación no estatal de las contribuciones de Amsden a través de su trabaja en los bancos de desarrollo y su mecanismo de control y construye un puente teórico que conecta su trabajo con un interés renovado en la política económica del desarrollo.

Al publicar este número especial del Cambridge Journal of Regions, Economía y and Sociedad, queremos agradecer a los colaboradores, revisores y amigos de Alice Amsden, su hermana y sus estudiantes, mentores y colegas en acompañándonos en este viaje. Ningún tema puede resumir o dilucidar la trayectoria de un estudio de la importancia e influencia de Amsden. Aquí, reunimos una serie de ideas para anclar las discusiones actuales sobre la teoría del desarrollo en una intervención intelectual transformadora realizada por una sola persona, Alice Amsden.

Los cambios que se están produciendo en la economía mundial ponen de relieve la creciente complejidad de las relaciones entre estados, empresas, instituciones y prácticas y trabajadores. Amsden hizo muchas contribuciones duraderas a nuestra comprensión de los procesos de desarrollo. Sin embargo, sus ideas no son solo crónicas de patrones o prácticas, sino que son una especie de moneda que nos brinda la capacidad de intercambiar ideas que se esfuercen por lograr el objetivo de definir un nuevo cuerpo teórico capaz de explicar los caminos y los procesos del desarrollo económico contemporáneo.

Bibliografía

Alice Amsden escribió o fue coautora de nueve libros, incluido un manuscrito inacabado en el momento de su prematura muerte, así como decenas de artículos en las principales revistas de desarrollo.

Amsden, Alice

Hoffenberg.

Empresas Internacionales y trabajo en Kenia: 1945-1970

Londres: Cass Press, 1971.

Amsden, Alice Hoffenberg.

El futuro del gigante de Asia: Corea del Sur y la industrialización tardía

Nueva York: Oxford University Press, 1989.

“Best Libro de Economía Política”, American Political

Asociación de Ciencias, 1992.

Amsden, Alice Hoffenberg y Nian-Tzu Wang.

Las empresas de Taiwán en la perspectiva global

 Armonk, Nueva York: M.E. Sharpe, 1992.

Amsden, Alice Hoffenberg, Jacek Kocha-nowicz y Lance Taylor.

El mercado juega su Partido: Reestructuración de las economías

del Europa del Este.

Cambridge, MA: Universidad de Harvard

Press, 1994. ´

Amsden, Alice Hoffenberg.

El auge de «El resto»: desafíos para Occidente de las economías en

industrialización tardía

Nueva York: Oxford University Press, 2001.

Revisando la teoría del desarrollo

Amsden, Alice H. y Wan-wen Chu.

Más allá Desarrollo tardío: políticas de mejora de Taiwán

Cambridge, MA: MIT Press Books, 2003.

Amsden,Alice                                                                                                                                                                         Hoffenberg.

Escape from Empire: el mundo en desarrollo

Viaje a través del cielo y el infierno

Cambridge, MA: Prensa del MIT, 2007.

Banerjee, Abhijit Vinayak, Alice H. Amsden,

Robert H. Bates, Jagdish N. Bhagwati, Angus

Deaton y Nicholas Stern. Hacer que la ayuda funcione

Cambridge, MA: MIT Press, 2007.

Amsden, Alice Hoffenberg, Alisa DiCaprio,

y James A. Robinson.

El papel de las élites en Desarrollo económico

Nueva York: Oxford

Prensa Universitaria, 2012.

Alice H. Amsden.

La revolución racional: Desarrollando a partir de modelos a seguir,

abandonando la teoría deductiva, 2012 (manuscrito inédito).

Notas finales

 

1 Ver, por ejemplo, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (Banco Mundial 1991,

1993) sino también la OCDE (Clifton y Díaz-Fuentes, 2014).

2 El término genérico “corporación multinacional” es una empresa que surge de una entidad con un ubicación de inicio «país de origen» y se convierte en una operación de múltiples ubicaciones que se replica a sí misma paso de bloqueo en numerosos lugares. Las multinacionales se expanden geográficamente para incluir varios países (Dicken, 2014).

20.37.-Impacto de Alice H. Amsden en  la teoría del desarrollo

CLIFTON, JUDITH ; GLASMEIER, AMY ; SHETH, ALPEN

El 14 de marzo de 2012 perdimos a una gran intelectual, la profesora Alice H. Amsden. La relevancia de su trabajo en la economía del desarrollo y la teoría del desarrollo se basa más ampliamente en una extensa investigación y participación política en países en desarrollo de todo el mundo, donde identificó conocimientos cruciales, aunque controvertidos, sobre la teoría y la práctica del desarrollo en una economía global polarizada de ingresos crecientes. y desigualdad de riqueza.

 Las más memorables, quizás, son sus contribuciones sobre el milagro de Asia oriental y la «industrialización tardía», en las que Alice Amsden derivó estudios de casos rigurosos y reflexiones poco convencionales sobre el proceso de desarrollo económico.

 Ella planteó serios desafíos a la teoría económica ortodoxa y la formulación de políticas normativas durante más de dos décadas. Sin embargo, también es fundamental su contribución más amplia en The Rise of «rest”(Amsden, 2001), por lo que se le reconoce como una de las primeras académicas en predecir y explicar la diversidad de países del llamado «sur global». había surgido como potencias económicas líderes a pesar de la falta de un activo competitivo de tecnología patentada y pionera A medida que el enfoque del trabajo de Alice Amsden se expandía geográficamente desde Asia a América Latina, consolidó sus conocimientos y hallazgos para construir una teoría del desarrollo eso sería relevante en diferentes contextos de desarrollo. Intencionalmente fue más allá de los intentos formulados al desarrollar ideas y conocimientos sofisticados que pudieran transferirse y adaptarse.

Desde el principio, su mirada se centró en la teoría para la transformación. Para celebrar el trabajo de Alice Amsden, adoptamos una perspectiva contemporánea y progresista, explícitamente no retrospectiva en el sentimiento.

 Encontramos sus contribuciones más significativas evidentes en su enérgico y sostenido desafío de la economía dominante y la teoría del desarrollo, ideas profundamente arraigadas que dominaron el discurso del desarrollo desde la década de 1970 en adelante, alcanzando su punto máximo en la «rugiente» década de 1990 (Stiglitz, 2004), y cristalizando en la acertadamente acuñado el nombre «Consenso de Washington».

 Alice Amsden se enfrentó abiertamente a los debates y metodologías dominantes publicados en las principales revistas económicas, cuyos autores dictaban a los ocupantes de la  Clifton, Glasmeier y Sheth estrategias de desarrollo dirigidas a inversiones que mejoran la productividad a escala nacional, y movimientos sociales aspirantes que enfatizan las «tecnologías apropiadas» a pequeña escala en apoyo del alivio de la pobreza (Andreoni, 2017).

La toma de decisiones centralizada, fundamental para el marco de Alice Amsden, a menudo falta o se opone a quienes se dedican a la práctica del desarrollo en relación con las raíces localmente arraigadas del movimiento contra la pobreza. Estas perspectivas se desalinean no porque sus propósitos difieran sino porque incorporan prácticas diferentes.

 Cada punto de vista teórico representa diferencias de efecto basadas en la escala y el objetivo de las intervenciones; cada uno busca la transformación mediante mecanismos que operan en niveles distintos. Las políticas favorables a los pobres se centran en el individuo y en mejorar la capacidad humana para reducir la pobreza. Las prescripciones de las políticas de Alice Amsden recomiendan políticas muy diferentes, ya que involucran objetivos a escala del sistema con la intención de aumentar la productividad y los salarios (Alexander, 2008).

 Alice Amsden permaneció hasta el final de su vida como una pragmática, escéptica del desarrollo enmarcado únicamente en la pobreza. alivio y argumentando, en cambio, que el aumento de los niveles de vida es el resultado de la producción de bienes con el objetivo de aumentar la productividad. Su investigación capturó la trayectoria de transformación desde el dominio de las prácticas hasta la encarnación de competencias a escala global.

En el fondo, Amsden defendió que el desarrollo depende de aprender a fabricar bienes de manera satisfactoria, utilizando los mercados nacionales como terreno de prueba al principio, pero en última instancia con el objetivo objetivo de que el rendimiento alcance los estándares globales.

Los artículos de este número demuestran la naturaleza perdurable de sus contribuciones al campo de la teoría del desarrollo. Sus ideas continúan sirviendo como guías valiosas y como marcos de referencia en este período de construcción de sentido entre los temas y dimensiones en expansión que la teoría del desarrollo económico está internalizando, desde los derechos humanos hasta nuevas formas de alianzas corporativas (Yeung, 2017) y el papel de la naturaleza, el cambio climático y la capacidad de carga ambiental.

Alice Amsden fue una economista heterodoxa en el campo del desarrollo económico. Su inspiración provino de economistas de renombre como Albert Hirschman y W. Arthur Lewis, ambos ambos conocidos por su cuidadosa investigación empírica y amplia  variedad de intereses intelectuales.

Ella la recibió licenciatura de la Universidad de Cornell y su doctorado de la London School of Economics. Su carrera como economista comenzó en la OCDE. Enseñó en varios institutos: Universidad de California, Los Ángeles, Barnard College en la Universidad de Columbia, Harvard Business School y The New School of social recherche. En 1994, fue nombrada profesora del Departamento de Estudios Urbanos y planificación del Instituto de Massachusetts Tecnología (MIT). Durante su carrera, mantuvo la presidenta del Instituto Ellen Swallow Richards de 1994 a 1999 y más tarde fue nombrado Barton L. Weller (1940) Catedrática de Economía Política.

Alice Amsden murió repentinamente el 14 de marzo de 2012 en su casa de Cambridge. Ella tenía 68 años. En el memorial público del MIT, que se celebró en breve después del fallecimiento de Alice Amsden, su hermana Myra Strober, también renombrada economista y factimo miembro del Graduado de la Universidad de Stanford Escuela de Educación y Escuela de Postgrado de Negocios, ofreció información sobre la vida de Amsden y su carrera destacando las fuerzas motrices encarnaciones su tenacidad y fervor intelectual.
Los comentarios de Strober nos brindan una ventana en la vida temprana de de Alice Amsden que ayudó dar forma a quién era ella. Alice Amsden (neé Hoffenberg) nació en Brooklyn, Nueva York, y asistió a Nueva York. Las escuelas públicas de la ciudad en su apogeo  de excelencia. Ella era una estudiante de honor en Midwood High School y uno de sus momentos

de mayor orgullo estaba participando en el Modelo de Naciones Unidas y en el programa encuentro con Eleanor Roosevelt.
Ninguno de sus padres era un economista practicante, pero ambos eran apasionados en los problemas de la economía y, según Myra Strober,
las conversaciones en la mesa de la cena con frecuencia se referían a
Gran Depresión, sindicatos, desempleo y los excesos de las grandes empresas. Aunque ellos no habrían usado la palabra, «eran feministas, fervientes y en su opinión tanto sus las hijas deben tener un alto nivel educativo y no solo confiarse  en el matrimonio para su apoyo financiero (Strober, 2012) ”

Alice Amsden se convirtió en economista en un momento en que las mujeres ocupaban solo el 7% de los doctorados  en ese campo (en los EE. UU.). Ella era una pionera feroz en su determinacion de tener éxito en un mundo de hombres e incansable en sus esfuerzos por defender y promover el desarrollo económico en las naciones menos desarrolladas.

Ella era valiente en decir la verdad al poder político, ya sea que eso implique piquetes policivos contra los estibadores que se oponían a enviar materiales de guerra a Vietnam,  o argumentando en contra Políticas del Banco Mundial en reuniones de alto nivel o impugnar a un administrador universitario
porque pensaba que era injusto con aquellos con menos influencia que ella misma (parafraseado de Strober, 2012).

Comenzando su carrera profesional en 1971 como economista de la OCDE, trabajo de campo sobre política industrial en Polonia y Hungría
contribuyó a su excelente conocimiento técnico vanguardia de las tecnologías de producción y la industria ensayos de organización en todos los sectores. Esta técnica y pericia impregnó su trabajo, y su  -su práctica como es evidente en un artículo anterior sobreIndustria de máquinas herramienta de Taiwán.

Su experiencia en la OCDE también ayudó a sentar las bases para algunas de sus publicaciones académicas posteriores sobre Europa del Este (Van Der Meulen Rodgers y Cooley,1999).

Alice Amsden fue considerada una de las más importantes economistas institucionalistas de este último mitad del siglo XX. En un evento conmemorativo por su Departamento, el Departamento de Urban Studies and Planning, celebrada en Cambridge en el MIT Media Lab, los admiradores de Amsden, estudiantes, empleadores y colegas pagados rindieron homenaje a sus muchas contribuciones al campo de la teoría y la economía del desarrollo.

Uno en en particular, Ajit Singh, miembro y profesor de Economía en la Universidad de Cambridge, y colega desde hace mucho tiempo y querido amigo, expresó siempre la extensa contribución e impacto de Alice Amsden en el campo. Desafortunadamente, Ajit Singh  falleció antes de que este Número Especial lograra su acabado, aunque su trabajo era parte de los procedimientos conmemorativos.

Aquí, citamos de su contribución conmemorativa para animar nuestra comprensión de sus muchas contribuciones heterodoxas en el campo de la economía: «Alice era una destacado economista institucional estadounidense de los últimos cien años. En mi opinión, ella se sitúa en compañía de J K Galbraith, Thorstein Veblen, J R Commons, Adolf Berle y Karl Polanyi, como uno de las más originales y economistas de política económica para el desarrollo más influyentes de ese período » (Singh, 2012)

Un elemento central de la teoría de la industrialización tardía de Alice Amsden fue la afirmación de que un aumento de ios niveles de vida se derivan principalmente de una mayor productividad. Su investigación buscó identificar cómo las empresas podrían pasar de la producción de materias primas a la producción de mas sofisticada y bienes terminados más competitivos.

Mientras Singh continuaba a decir: «Ella argumentó que esta trayectoria requería experiencia en la fabricación. Esta prescripción, a su vez, revela algo muy específico para lograr  industrializadores, y esa es la capacidad de pedir prestado y aplicar los conocimientos técnicos ”.

Un ingrediente esencial del marco teórico de Alice Amsden fue un reconocimiento de la relación entre la capacidad de actividad económica de elevar los salarios y el aumento recíproco de productividad derivada de ese aumento. Ella argumentó que se necesitan salarios más altos, no más bajos para estimular el crecimiento de la productividad y cambio.

Otro colega y amigo (y colaborador de este número), Stephanie Seguino, Catedrático de Economía de la Universidad de Vermont, expresó: «Ella argumentó que en el sur en el caso de Corea, el rápido crecimiento de la productividad estaba en hecho debido al rápido aumento de los salarios. Probé esta hipótesis y descubrí que Alice tenía razón”.

Seguino destacó la preocupación especial de Alice Amsden en  que el papel del alivio de la pobreza como el principal impulsor del desarrollo económico  había sido sobreestimado y sobreenfatizado. En su discurso para aceptación del Premio Leontief, Clifton, Glasmeier y Sheth en el avance de las fronteras del pensamiento económico, Amsden (2012) declaró: “La reducción de la pobreza se ha convertido un culto, pero no sustituye al desarrollo. No altera las estructuras de la economía. que conducen a la pobreza ”.

De manera similar, argumentó que “La expectativa de que más personas que buscan trabajo calificado generará la demanda para emplearlos, basado en la ley de Say, es irracional en el presencia de desempleo creciente y bajo tasas de empleo entre personas que ya tienen escolaridad y acceso a la infraestructura moderna pero que no encuentran trabajo remunerado ”.

Es decir, desafió la suposición práctica vigente que supone que con solo educar a las personas por ejemplo, los trabajos aparecerían como por encanto.

Seguino enfatizó la capacidad de Amsden para abordar problemas independientemente de la teoría predominante: citando una investigación bien conocida, señaló Seguino, “solo vemos lo que esperamos ver y seleccionamos para utilizar datos del mundo real para confirmar nuestra privacidad, mirar al techo e ignorar la información que no coincide.  Alice Amsden fue contra la corriente de estos hallazgos».

 Las ideas de Alice Amsden fueron multiescalares, comenzando en la empresa y llegando hacia arriba para el Estado y, en última instancia, las instituciones globales. Simultáneamente, su opinión fue categóricamente inductiva, libre de expectativas rígidas derivadas de la teoría deductiva. Sus recomendaciones no llevaron a falsas esperanzas por lo que alentó la réplica; las suyas no eran galletas consideraciones o prescripciones del cortador; ella estaba alerta para reconocer que los diferentes países dictarían los mejores caminos, por las condiciones iniciales tomadas para lograr el desarrollo.

Aunque había  influencias perdurables. Un factor central para su análisis fue el rol del Estado como agente promotor, rector y regular las vías del cambio económico. Su cuidadosa caracterización del estado como agente activo que configura y dirige la economía nacional El desarrollo económico se expresa quizás mejor en su investigación sobre Corea. Su colega de mucho tiempo y la exalumna Helen Shapiro ofreció una comentario sobre los peligros de los presuntos efectos de la replicabilidad y la importancia de particularidad de los actores en el proceso de desarrollo.

En un artículo contributivo al memorial, Shapiro y Moreno-Brid (2014)  dijo: [Alice Amsden] argumentó que Asia Oriental el éxito de la exportación no se pudo duplicar solo cambiando la política comercial ya que no resultó de los incentivos del mercado. Más bien, reflejó toda una serie de relaciones entre el Estado y las empresas e  instituciones, incluidos los estándares de desempeño y seguimiento … Simplemente exportar resultó ser un primer paso demasiado duro para las empresas que carecen de los conocimientos técnicos originales o las conexiones con mercados de países avanzados, no importa qué los padres de la Ilustración y la teoría del mercado dijeraran  rists. Subsidiar la capacidad nacional fue la única política sensata …

competencia internacional que no pudieron  sobrevivir porque, «[a]  los precios de mercado, muchos los países pobres no tenían ninguna ventaja comparativa » (Amsden, 2001). Desde el principio, las ideas de Amsden  desafiaron el status quo. Con un comienzo en la década de 1970, sus contribuciones de varias décadas se convirtieron en la explicación más persuasiva para la industrialización de las naciones de Asia oriental.

Desde finales de la dcada de 1990, su racionalización para el «Rise of the Rest» fue aceptado a regañadientes como parte de la narrativa ofrecidos por empresas como el Banco Mundial y otras instituciones de desarrollo convencionales (Schneider, 2017).

Alice Amsden es probablemente mejor conocida por su libro, de aproximación  al gigante de Asia: Corea del Sur e  Industrialización tardía (Amsden, 1989). Esta libro muy citado denunciando sistemáticamente la sabiduría convencional de que el rápido crecimiento resultó de la ausencia de distorsiones de precios en el comercio exterior y mercados de factores nacionales. Amsden argumentó el gobierno coreano estableció precios deliberadamente «Incorrectos», mediante el uso generalizado de subvenciones, aranceles, cuotas, controles y restricciones de precios  Revisando la teoría del desarrollo sobre los flujos de capital guiar y promover activamente las grandes empresas de Corea grupos. Su examen de la industrialización coreana reveló que el estado asumió un papel de liderazgo en el desarrollo económico optimamente, como corresponde a un estado de desarrollo.

Como Singh (2012) señaló: El gobierno presidió un régimen de subvenciones y fiscalidad. A menudo, estos eran objetivos de exportación, que involucran nuevos productos que estaban sujetos a enorme incertidumbre de si ellos o no tendrían éxito. Sin embargo, las empresas sí produjeron  porque sabían que pese a los riesgos, si seguían los edictos del estado, serían rescatados por el Gobierno.

 Así, el empresario socializó el riesgo. y las políticas industriales para aumentar la tasa de inversión, impulsar exportaciones y lograr una industrialización. Una de las características notables de La narrativa sobre Corea del Sur es que los subsidios o concesiones especiales que empresarios  y empresas recibieron fue solamente en respuesta al conjunto de los estrictos objetivos de desempeño establecidos por el gobierno.

A menudo, estos eran objetivos de exportación, que involucran nuevos productos que estaban sujetos a enorme incertidumbre si ellos o no tendría éxito. Sin embargo, las empresas produjeron porque ellos sabían que si seguían los edictos del estado, serían rescatados por el Gobierno. Así, el emprendedor socializó el riesgo.

El Banco Mundial reconocería el papel del Estado muy tardíamente y otras agencias en 1993. Las ideas de Amsden obtendrían un significado real. No puedo ajustar a lo que de otra manera sería convencional  historia de desarrollo liderado por el mercado defendido por  el Banco y otras organizaciones de desarrollo en el ámbito  internacional.

Además de sus contribuciones a la teoría del «desarrollo liderado por el Estado en la industrialización tardía, Alice Amsden es recordada por su “Teoría explícita de la empresa del tercer mundo”. En un extracto ampliado de los comentarios de Ajit Singh contribuyó en el memorial de Alice, ofreciendo las siguientes ideas que la describen como “teoría de la empresa”:

Ella comenzó con la pregunta de si o no importaba la nacionalidad de una empresa para una economía industrializada (Amsden, 1994). El argumento estándar era que si la nacionalidad no importaba, era la una empresa extranjera capaz de hacer la mayor contribución al bienestar nacional como una firma nacional de tamaño similar.

Sin embargo, Alice indicó que en los casos de los mercados monopolistas la nacionalidad la propiedad sí importa. De propiedad extranjera empresas (EFE) y privadas empresas , nacionales de propiedad aliada (POE), argumentó, hacen contribuciones claramente diferentes al desarrollo económico y bajo monopolio solo una especie sobrevive. Alice fue clara, en los sectores de alta y media tecnología que hizo ter si las empresas dominantes eran empresas de propiedad (POE) o de propiedad extranjera empresas (FOE).

Los POE tienen una ventaja empresarial sobre los adversarios. Los FOE tienen una larga experiencia, pero su gestión tiende a ser burocrática. Un tercer mundo subsidiario de un enemigo es inherentemente burocrático. Alice observa que la «gestión profesional es una cara de la moneda de las multinacionales, pero la burocracia y toma de decisiones sujeta a reglas es la otra cara. El POE, por el contrario, es probable que constituya un tipo de  empresarios schumpeterianos vinculados al desarrollo y no a la burocracia.

Alice Amsden atribuye las diferencias entre emprendimiento  POE y FOE a sus diferentes perspectivas sobre la tomo de riesgos.

Ella sugiere que los FOE son reacios al riesgo y POE amantes del riesgo. Al elegir sus proyectos de inversión, las FOE tienen el conocimiento para establecer el aumento de la producción o cualquier actividad económica que participen en cualquier parte del mundo.

Decidir qué inversiones realizar el FOE  tiene que pasar por rondas burocráticas de comités. Por el contrario, el POE es más más rápido tomador de decisiones, en parte porque está funcionando  dentro de un grupo empresarial.

 Los POE también tiene más conocimiento de la cultura institucional local y valores que los los FOE.

Alice Amsden concluye que es hora de repensar la política industrial gubernamental hacia los POE porque su posición al progreso positivo ha sido inesperado y sus  beneficios de calificación por habilidades son evidentes en todo la economía.

Ella apoyó la cultura POE y el desempeño en países emergentes en términos muy claros y consideró a las multinacionales más antiguas operando en estos países como esencialmente dinosaurios (Singh, 2012).

Muchas organizaciones y gobiernos nacionales reconocen la contribución de Alice Amsden a su comprensión profunda del  proceso de desarrollo seguido por los países de industrialización tardía.  En 2002, recibió el Premio Leontief por hacer avanzar las fronteras de Pensamiento económico. Como su hermana Myra Strober, ofrecido durante su memorial, “El premio, se entrega a nombre de Wassily Leontief, quien ganó el Premio Nobel de 1973 por su invención del análisis de insumo-producto, y quién sirvió en el Instituto de Desarrollo Global de Tufts y Consejo asesor del Instituto de Medio Ambiente hasta su muerte en 1999”.

El premio se estableció “para reconocer contribuciones sobresalientes a la teoría económica que abordan la realidad contemporánea vínculos y apoyo a sociedades justas y sostenibles En sus comentarios de aceptación para el Leontief Premio, Amsden destacó la importancia del estudio detallado de los países en desarrollo, porque “Hay mucha gente que está decepcionado y desesperadamente quiere mejorar condiciones de vida y estándares sociales.

«Su reputación creció a lo largo del final de su carrera, y en la edición de diciembre de 2002 de Científico americano Alice Amsden fue reconocida  como uno de los 50 “visionarios del mundo de la investigación sobre la política industrial,  cuyos logros apuntan hacia una tecnología más brillante un futuro lógico para todos ”.

 Ellos honraron Amsden por la identificación de estrategias para la economía en desarrollo que podría ser de singular valor para países no occidentales en crecimiento. De acuerdo a los Científicos americanos, su “interés de investigación actual radica en la teoría y procesos de la industrialización ‘tardía’, especialmente sobre el papel del Estado, grupos empresariales diversificados, y gerentes profesionales ”(septiembre de 003).

Más allá de su enseñanza y erudición, Alice Amsden se desempeñó como consultora de la OCDE, del  Banco Mundial y múltiples programas dentro las Naciones Unidas. En 2009, fue nombrada por el entonces secretario general de la ONU, Ban Ki-moon  a un puesto de 3 años en el Comité de la ONU sobre Política de desarrollo, parte de la política económica de la ONU y del Consejo Social; el comité proporciona asesoramiento al Consejo sobre una amplia gama de cuestiones de desarrollo económico.

Además de su beca, profesional práctica de  impacto institucional, Alice Amsden será recordada como una consejera amorosa. Ella fue la supervisora de 60 maestrías y doctorados  y 52 consejos académicos y de 18 Cátedras en Comités de exámenes generales. Un anuncio que se publicó en el Boston Globe (nd) poco después su muerte decía lo siguiente:

En memoria cariñosa de nuestro colega, mentor y amiga, la profesora Alice Amsden (MIT).  Una iconoclasta, una gigante en su campo, un desempeño  modelo e inspirado, confidente y amiga de todos nosotros. Siempre valoraremos y apreciaremos  los años que pasamos contigo y tu transformadora influencia está activa en nuestras vidas. Su guía y su bondad nunca serán olvidadas. Tu influencia en nuestro trabajo es invaluable. Lo haremos te extraño mucho. Tu conjunto  de trabajo continúa inspirar a nuevas generaciones de académicos y profesionales que se preocupan por el desarrollo.

Sobre la base de Alice Amsden’s contribución a la teoría del desarrollo: este número especial

The articles in this collection build on, revisit and  push Alice Amsden’s original ideas and insights  forward  to  grapple  with  the  current  moment  in  development  theory.  They  fall  into  three  broad  groups, which have  rough parallels to Amsden’s work, geographically, chronologically and noted extensions of her core conceptual contributions. 

  • 20.36.-Más sobre la tasa de ganancia mundiaMICHAEL ROBERTS

En julio, escribí un artículo sobre un nuevo enfoque para la tasa de ganancia mundial y cómo cuantificarla. No volveré a repetir los argumentos expuestos sobre el tema. Pero en ese artículo de julio, dije que haría un seguimiento de la descomposición de la tasa de ganancia mundial y los factores que la impulsan. Y trataría de relacionar el cambio en la tasa de ganancia con la regularidad e intensidad de las crisis en el modo de producción capitalista.

27 sep 2020.- Y consideraría la cuestión de si, si hay una tendencia descendente de la tasa de ganancia, como argumentó Marx, ¿podría llegar a cero eventualmente?; y ¿qué nos dice eso sobre el capitalismo? No estoy seguro de poder responder a todos esos puntos en este artículo, pero vamos a intentarlo.

Primero, permítanme repetir los resultados de la cuantificación de una tasa de ganancia mundial ofrecida en julio. A partir de los datos ahora disponibles en Penn World Tables 9.1 (serie de TIR), calculé que la tasa de ganancia promedio (ponderada) de los activos fijos para las principales economías del G20 desde 1950 hasta 2017 (los datos más recientes) se veía así en el gráfico siguiente:

Fuente: Penn World Tables, cálculos del autor.

He dividido la serie en cuatro períodos que creo que definen diferentes situaciones en la economía capitalista mundial. La ‘edad de oro’ inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, cuando la rentabilidad es alta e incluso está aumentando. Le sigue el colapso ahora bien documentado (y no cuestionado) de la tasa de ganancia desde mediados de la década de 1960 hasta la depresión mundial de principios de la década de 1980. Más tarde tiene lugar la llamada recuperación neoliberal en la que la rentabilidad se recupera, pero alcanza su punto máximo a fines de la década de 1990 a un nivel todavía muy por debajo de la de la edad de oro. Y finalmente, está el período que llamo la Larga Depresión, en la que la rentabilidad vuelve a bajar, con un repunte tras la leve recesión de 2001 a 2007, justo antes de la Gran Recesión. La recuperación de la rentabilidad desde el final de la Gran Recesión ha sido minúscula.

De modo que la ley de la rentabilidad de Marx está justificada empíricamente. ¿Pero está justificada teóricamente? ¿Podría haber otras razones para la caída secular de la rentabilidad que las propuestas por Marx? La teoría de Marx era que los capitalistas que compiten entre sí para aumentar las ganancias y ganar participación de mercado intentarían socavar a sus rivales reduciendo los costes, particularmente los costes laborales. De modo que la inversión en maquinaria y tecnología estaría dirigida a deshacerse de la mano de obra, para reemplazar a los trabajadores por máquinas. Pero como la creación de nuevo valor depende de la fuerza de trabajo (las máquinas no crean valor sin fuerza de trabajo), habría una tendencia a que el nuevo valor (y en particular la plusvalía) cayera en relación con el aumento de la inversión en maquinaria e instalaciones (capital constante en la terminología de Marx).

Con el tiempo, habría un aumento del capital constante en relación con la inversión en trabajo (capital variable), es decir, un aumento en la composición orgánica del capital (COC). Esta es la tendencia clave en la ley de la rentabilidad de Marx. Esta tendencia podría contrarrestarse si los capitalistas pudieran aumentar la tasa de explotación (o la plusvalía) de la mano de obra empleada. Por tanto, si la composición orgánica del capital aumenta más que la tasa de plusvalía, la tasa de ganancia caerá, y viceversa. Si esto se aplica a la cuantificación de la tasa de ganancia, sustenta a la explicación de Marx de la tasa de ganancia decreciente desde 1950.

He aquí un gráfico de la descomposición de la tasa de ganancia para las economías del G20. El gráfico muestra que la disminución a largo plazo de la rentabilidad se corresponde con un aumento a largo plazo de la COC. De modo que sustenta la principal explicación de Marx de una tasa de ganancia decreciente, a saber, el aumento de la composición orgánica del capital.

Fuente: Penn World Tables, cálculos del autor.

¿Qué pasa con la tasa de plusvalía? Si aumenta más rápido que la COC, la tasa de ganancia debería aumentar y viceversa. Bueno, aquí están las variables desglosadas en los cuatro períodos que describí anteriormente. Muestran el cambio porcentual en cada período.

Fuente: Penn World Tables, cálculos del autor.

Para todo el período 1950-2017, la tasa de ganancia del G20 cayó más del 18%, la composición orgánica del capital aumentó un 12,6% y la tasa de plusvalía en realidad cayó más del 8%. En la edad de oro, la tasa de ganancia subió un 11%, porque la tasa de plusvalía aumentó más (16%) que la COC (4%). En la crisis de rentabilidad de 1966-82, la tasa de ganancia se desplomó un 35% porque, aunque la COC también cayó un 6%, la tasa de plusvalía cayó un 38%. En el período de recuperación neoliberal, la tasa de ganancia subió un 24% porque aunque la COC subió un 11%, la tasa de plusvalía se elevó un 37% (una contracción real de los salarios y condiciones de los trabajadores). En el último período desde 1997, cuando la tasa de ganancia cayó un 10% hasta 2017, la COC aumentó un poco (4%), pero la tasa de plusvalía se redujo un poco más (7%).

Estos resultados confirman la ley de Marx como la explicación apropiada del movimiento de la tasa de ganancia mundial desde 1950; no conozco otra explicación alternativa que explique esto mejor.

Entonces, ¿la tasa de ganancia eventualmente caerá a cero y qué significa eso? Si la tasa actual de caída secular en las economías del G20 continúa, llevará mucho tiempo llegar a cero, ¡hasta bien entrado el próximo siglo! Sin embargo, entre las economías del G7, si se mantiene la caída anual promedio de la rentabilidad experimentada en los últimos 20 años aproximadamente, la tasa del G7 llegará a cero en 2050. Pero, por supuesto, podría haber un nuevo período de recuperación de la tasa de ganancias, probablemente impulsada por la destrucción del valor del capital en una profunda recesión y por una severa reducción de la participación del trabajo en el valor total por las políticas de gobiernos reaccionarios.

Sin embargo, lo que sí nos dice la caída secular en la rentabilidad del capital es que la capacidad del capitalismo para desarrollar las fuerzas productivas y sacar a miles de millones de personas de la pobreza y dirigirlas hacia un mundo de abundancia y armonía con la naturaleza es desesperadamente imposible. El capitalismo como sistema ha superado su fecha de caducidad.

Finalmente, ¿podemos relacionar la caída de la rentabilidad con las crisis regulares y recurrentes de producción e inversión en el capitalismo? En mi libro, Marx 200, explico esa conexión y en el artículo de julio mostré una estrecha correlación entre la caída de la rentabilidad del capital y una caída en la masa total de ganancias. Marx argumentó que, a medida que cae la rentabilidad promedio del capital en una economía, los capitalistas lo compensan aumentando la inversión y la producción para aumentar la masa de ganancias.  Llamó a esto una ley de doble filo: caída de la rentabilidad y aumento de los beneficios. Sin embargo, en cierto punto, la caída en la rentabilidad es tal que la masa de ganancias deja de aumentar y comienza a caer; este es el punto crucial para el comienzo de una ‘huelga de inversiones’ que conduce a una caída de la producción, del empleo y, finalmente, de los ingresos y del gasto de los trabajadores. Solo cuando se haya producido una reducción suficiente de los costes para los capitalistas, aumentarán la rentabilidad y las ganancias y se recuperará el «ciclo económico».

¿Qué está pasando ahora mismo? Como hemos visto anteriormente, la rentabilidad global ya estaba en un punto bajo en 2017 y todavía por debajo del pico anterior a la Gran Recesión. Según todas las conjeturas, fue incluso más bajo en 2019. Y he actualizado mi cuantificación de la masa de ganancias en el sector corporativo de las principales economías (EEUU, Reino Unido, Alemania, Japón, China). Incluso antes de que estallara la pandemia y comenzaran los cierres de empresas, las ganancias corporativas globales se habían vuelto negativas, lo que sugiere que de todos modos se avecinaba una caída en 2020.

Leemos sobre las enormes ganancias que están obteniendo las grandes empresas de distribución en línea y de tecnología de EE UU (FAANGS).  Pero son la excepción. Grandes sectores empresariales (grandes y pequeños) a nivel mundial están luchando por mantener los niveles de ganancias a medida que la rentabilidad se mantiene baja y / o cae. Ahora, la recesión pandémica ha reducido las ganancias corporativas mundiales alrededor de un 25% en la primera mitad de 2020, una caída mayor que en la Gran Recesión.

Fuente: Cuentas nacionales, cálculos del autor.

 

Las ganancias se recuperaron rápidamente después de la Gran Recesión. Puede que no sea tan rápido esta vez.

Fuente: https://thenextrecession.wordpress.com/2020/09/20/more-on-a-world-rate-of-profit/

Traducción: G. Buster

Temática: Capitalismo contemporáneo, Marxismo, Teoría económica 

https://www.sinpermiso.info/textos/mas-sobre-la-tasa-de-ganancia-mundial

  • 20.35.-La tasa de ganancia de EEUU antes del COVIDMICHAEL ROBERTS
  • Impacto de Alice H. Amsden en la teoría del desarrollo – CLIFTON, JUDITH ; GLASMEIER, AMY ; SHETH, ALPEN

Cada año, analizo la cuantificación de la tasa de ganancia de EEUU. Los datos oficiales de EEUU ya están disponibles para actualizarla para 2019.

17 sep 2020.- Hay muchas formas de medir la tasa de ganancia (para conocer las distintas formas, consulte http://pinguet.free.fr/basu2012.pdf ). Tengo una forma de hacerlo y pueden verificar y replicar mis resultados consultando el excelente manual que explica mi método, compilado amablemente por Anders Axelsson de Suecia.

Los lectores de mi blog y de mis artículos saben que prefiero medir la tasa de ganancia a partir de la plusvalía total en una economía en relación con el capital privado total empleado en la producción. Esta es la fórmula más cercana posible a la fórmula original de Marx de s / C + v. Así que obtengo lo que llamo una cuantificación de la «economía total», basada en el ingreso nacional total (menos depreciación) para la plusvalía; los activos fijos privados netos no residenciales para el capital constante; y agregando la compensación a los empleados para el capital variable. Esto es lo que podría llamarse una tasa de ganancia general o bruta. La tasa de ganancia será menor si miramos solo al sector corporativo, o al sector corporativo no financiero, antes o después de impuestos, etc.

La mayoría de las fórmulas de cálculo marxistas excluyen cualquier cuantificación del capital variable sobre la base de que la «compensación a los empleados» (salarios más beneficios) no es un stock de capital invertido sino un flujo de capital circulante. Y no se puede medir fácilmente a partir de los datos disponibles. No estoy de acuerdo en que esto sea una restricción y G Carchedi y yo hemos escrito un trabajo inédito sobre este punto. Aun así, dado que el valor del capital fijo constante en comparación con el capital variable es de cinco a ocho veces mayor (dependiendo de si se usa una medición del coste histórica o actual), la adición de una medición del capital variable en relación al denominador no cambia la tendencia o los puntos de inflexión en la tasa de beneficio de manera significativa (aunque cambia el nivel absoluto). Esto también se aplica al resto del capital circulante, es decir a los inventarios (el stock de bienes intermedios y sin terminar), o al ‘capital en uso’. Deberían y podrían añadirse como capital circulante al denominador de la tasa de beneficio, pero no lo he hecho porque los resultados serían un poco diferentes.

Por el contrario, Brian Green ha realizado un trabajo importante de medición del capital circulante y su tasa de rotación para la economía estadounidense con el fin de incorporarlo a la cuantificación de la tasa de ganancia. Considera que esto es vital para establecer la tasa de ganancia adecuada y también como un indicador de posibles recesiones. Puede considerarse la utilidad del trabajo de Green en su sitio web aquí: https://theplanningmotive.com/. Todo lo que diría es que agregar el capital circulante a los activos fijos en el denominador de la tasa de ganancia no afecta realmente el resultado final cuando se cuantifica la tasa de ganancia de EEUU.

En cualquier caso, mi fórmula de medir ‘toda la economía’ para la tasa de ganancia de EEUU desde 1946 hasta 2019 se ve así.

En este gráfico, he incluido mediciones basadas en costes históricos (HC) y actuales (CC) para comparar. Para obtener una explicación de por qué incluyo ambos, consulte mis artículos anteriores y mi libro, The Long Depression (el apéndice). Las dos cuantificaciones difieren particularmente en la década de 1960 y de 1990. La diferencia se debe a la inflación. Si la inflación es alta, como lo fue entre los años sesenta y finales de los ochenta, entonces la divergencia entre las fórmulas de medición con HC y CC es mayor. Cuando la inflación cae, la diferencia entre las dos fórmulas con HC y CC se reduce. De 1965 a 1982, la tasa de ganancia estadounidense cayó un 20% con la fórmula HC, pero un 35% con la CC. De 1982 a 1997, la tasa de ganancia de Estados Unidos aumentó sólo un 9% en la fórmula con HC, pero aumentó un 29% con CC. Pero durante todo el período de posguerra hasta 2019, hubo una caída secular de la tasa de ganancia de EEUU. ¡En la fórmula con HC del 31% y con CC del 31%!

De cualquier manera, los datos confirman la explicación de Marx de las tendencias en la rentabilidad. Según Marx, los cambios en la rentabilidad dependen del movimiento relativo de dos categorías marxistas en el proceso de acumulación: la composición orgánica del capital (C / v) y la tasa de plusvalía (explotación) (s / v). Desde 1946, ha habido un aumento secular en la composición orgánica del capital (medida de HC) del 60%, mientras que el principal ‘factor contrarrestante’ en la ley de Marx de la tendencia descendente de la tasa de ganancia, la tasa de plusvalía, en realidad ha caído más del 10%. Entonces, la tasa de ganancia cayó un 31%. Por el contrario, en el período denominado ‘neoliberal’ de 1982 a 1997, la tasa de plusvalía aumentó un 16%, más que la composición orgánica del capital (11%), por lo que la tasa de ganancia aumentó un 9%. Desde 1997, la tasa de ganancia de Estados Unidos ha caído alrededor del 6%, porque la composición orgánica del capital ha aumentado casi un 17%, superando el aumento de la tasa de plusvalía (3%).

Uno de los resultados implícitos de los datos es que cada recesión económica en los EEUU ha sido precedida por una caída en la tasa de ganancia y luego por una caída en la masa de ganancias. Esto es lo que cabría esperar cíclicamente de la ley de rentabilidad de Marx.

He argumentado que la rentabilidad del capital es clave para analizar si la economía capitalista está en un estado saludable o no. Si la rentabilidad cae de manera persistente, eventualmente la masa de ganancias comenzará a caer y eso desencadena un colapso de la inversión y una crisis.

En 2019, según mi fórmula de cuantificar, la rentabilidad general de EEUU cayó ligeramente en comparación con 2018. La rentabilidad en 2019 está ahora entre un 5 y un 9% por debajo del pico posterior a la Gran Recesión de 2014 y un 10% por debajo del pico anterior a la Gran Recesión de 2006. Además, la masa de ganancias cayó un 3% en 2019. De hecho, el período de 2014 a 2019 es ya el período de contracción más largo en la rentabilidad en EEUU desde 1946. Eso sugiere que la economía de EEUU ya evolucionaba hacia una depresión en 2020 antes de que la pandemia de COVID se extendiera.

En septiembre de 2020 sabemos ya que todas las principales economías del mundo (con la excepción de China) sufrirán la mayor contracción de posguerra del PIB real en 2020. ¿Pero cómo afectará eso a la tasa de ganancia en 2020? Suponiendo una caída del 7% en el PIB real de EEUU, calculo que podemos esperar una caída del 25% en la tasa de ganancia. En mi primer gráfico incluyo esa predicción en mi pronóstico para 2020. Si es correcta, la tasa de ganancia de EEUU alcanzará un nuevo mínimo de posguerra en 2020.

Es así cuantificando la economía en su conjunto. Si consideramos el sector corporativo no financiero, un proxy del sector productivo de la economía, entonces la tasa de ganancia podría caer hasta un 3%, según los datos de la Reserva Federal, el nivel más bajo desde que existen los registros de la Fed.

Fuente: https://thenextrecession.wordpress.com/2020/09/13/the-us-rate-of-profit-before-the-covid/

Traducción: G. Buster

Temática: Capitalismo contemporáneo EEUU Teoría económica

https://www.sinpermiso.info/textos/la-tasa-de-ganancia-de-eeuu-antes-del-covid

20.25.-Impacto de Alice H. Amsden en la teoría del desarrollo – CLIFTON, JUDITH ; GLASMEIER, AMY ; SHETH, ALPEN

El 14 de marzo de 2012 perdimos a una gran intelectual, la profesora Alice H. Amsden. La relevancia de su trabajo en la economía del desarrollo y la teoría del desarrollo se basa más ampliamente en una extensa investigación y participación política en países en desarrollo de todo el mundo, donde identificó conocimientos cruciales, aunque controvertidos, sobre la teoría y la práctica del desarrollo en una economía global polarizada de ingresos crecientes. y desigualdad de riqueza.

 Las más memorables, quizás, son sus contribuciones sobre el milagro de Asia oriental y la «industrialización tardía», en las que Alice Amsden derivó estudios de casos rigurosos y reflexiones poco convencionales sobre el proceso de desarrollo económico.

 Ella planteó serios desafíos a la teoría económica ortodoxa y la formulación de políticas normativas durante más de dos décadas. Sin embargo, también es fundamental su contribución más amplia en The Rise of «rest”(Amsden, 2001), por lo que se le reconoce como una de las primeras académicas en predecir y explicar la diversidad de países del llamado «sur global». había surgido como potencias económicas líderes a pesar de la falta de un activo competitivo de tecnología patentada y pionera A medida que el enfoque del trabajo de Alice Amsden se expandía geográficamente desde Asia a América Latina, consolidó sus conocimientos y hallazgos para construir una teoría del desarrollo eso sería relevante en diferentes contextos de desarrollo. Intencionalmente fue más allá de los intentos formulados al desarrollar ideas y conocimientos sofisticados que pudieran transferirse y adaptarse.

Desde el principio, su mirada se centró en la teoría para la transformación. Para celebrar el trabajo de Alice Amsden, adoptamos una perspectiva contemporánea y progresista, explícitamente no retrospectiva en el sentimiento.

 Encontramos sus contribuciones más significativas evidentes en su enérgico y sostenido desafío de la economía dominante y la teoría del desarrollo, ideas profundamente arraigadas que dominaron el discurso del desarrollo desde la década de 1970 en adelante, alcanzando su punto máximo en la «rugiente» década de 1990 (Stiglitz, 2004), y cristalizando en la acertadamente acuñado el nombre «Consenso de Washington».

 Alice Amsden se enfrentó abiertamente a los debates y metodologías dominantes publicados en las principales revistas económicas, cuyos autores dictaban a los ocupantes de la  Clifton, Glasmeier y Sheth estrategias de desarrollo dirigidas a inversiones que mejoran la productividad a escala nacional, y movimientos sociales aspiracionales que enfatizan las «tecnologías apropiadas» a pequeña escala en apoyo del alivio de la pobreza (Andreoni, 2017).

La toma de decisiones centralizada, fundamental para el marco de Alice Amsden, a menudo falta o se opone a quienes se dedican a la práctica del desarrollo en relación con las raíces localmente arraigadas del movimiento contra la pobreza. Estas perspectivas se desalinean no porque sus propósitos difieran sino porque incorporan prácticas diferentes.

 Cada punto de vista teórico representa diferencias de efecto basadas en la escala y el objetivo de las intervenciones; cada uno busca la transformación mediante mecanismos que operan en niveles distintos. Las políticas favorables a los pobres se centran en el individuo y en mejorar la capacidad humana para reducir la pobreza. Las prescripciones de las políticas de Alice Amsden recomiendan políticas muy diferentes, ya que involucran objetivos a escala del sistema con la intención de aumentar la productividad y los salarios (Alexander, 2008).

 Alice Amsden permaneció hasta el final de su vida como una pragmática, escéptica del desarrollo enmarcado únicamente en la pobreza. alivio y argumentando, en cambio, que el aumento de los niveles de vida es el resultado de la producción de bienes con el objetivo de aumentar la productividad. Su investigación capturó la trayectoria de transformación desde el dominio de las prácticas hasta la encarnación de competencias a escala global.

En el fondo, Amsden defendió que el desarrollo depende de aprender a fabricar bienes de manera satisfactoria, utilizando los mercados nacionales como terreno de prueba al principio, pero en última instancia con el objetivo objetivo de que el rendimiento alcance los estándares globales.

Los artículos de este número demuestran la naturaleza perdurable de sus contribuciones al campo de la teoría del desarrollo. Sus ideas continúan sirviendo como guías valiosas y como marcos de referencia en este período de construcción de sentido entre los temas y dimensiones en expansión que la teoría del desarrollo económico está internalizando, desde los derechos humanos hasta nuevas formas de alianzas corporativas (Yeung, 2017) y el papel de la naturaleza, el cambio climático y la capacidad de carga ambiental.

Alice Amsden fue una economista heterodoxa en el campo del desarrollo económico. Su inspiración provino de economistas de renombre como Albert Hirschman y W. Arthur Lewis, ambos conocidos por su cuidadosa investigación empírica y amplia variedad de intereses intelectuales.

Ella la recibió licenciatura de la Universidad de Cornell
y su doctorado de la London School of Economics. Su carrera como economista comenzó en la OCDE. Enseñó en varios institutos: Universidad de California, Los Ángeles, Barnard College en la Universidad de Columbia, Harvard Business School y The New School para la Investigación Social. En 1994, fue nombrada profesora del Departamento de Estudios Urbanos y planificación del Instituto de Massachusetts Tecnología (MIT). Durante su carrera, mantuvo
la presidenta del Instituto Ellen Swallow Richards de 1994 a 1999 y más tarde fue nombrado Barton L. Weller (1940) Catedrático de Economía Política.

Alice Amsden murió repentinamente el 14 de marzo de 2012 en su casa de Cambridge. Ella tenía 68 años. En el memorial público del MIT, que se celebró en breve después del fallecimiento de Alice Amsden, su hermana Myra Strober, también un renombrado economista y fac-
ltimo miembro del Graduado de la Universidad de Stanford Escuela de Educación y Escuela de Postgrado de Negocios, ofreció información sobre la vida de Amsden y carrera destacando las fuerzas motrices encarnaciones de su tenacidad y fervor intelectual.

Los comentarios de Strober nos brindan una ventana en la vida temprana de Alice Amsden que ayudó dar forma a quién era ella. Alice Amsden (neé Hoffenberg) nació en Brooklyn, Nueva York, y asistió a Nueva YorkLas escuelas públicas de la ciudad en su apogeo              de excelencia. Ella era una estudiante de honor en Midwood High School y uno de sus momentos de mayor orgullo estaba participando en el Modelo de Naciones Unidas programa y encuentro con Eleanor Roosevelt. Ninguno de sus padres era un economista practicante, pero ambos eran apasionados en los problemas de la economía
y, según Myra Strober, las conversaciones en la mesa de la cena con frecuencia se referían a Gran Depresión, sindicatos, desempleo y los excesos de las grandes empresas. Aunque ellos no habrían usado la palabra, «eran feministas, fervientes y en su opinión tanto sus las hijas deben tener un alto nivel educativo y no solo confiarse en el matrimonio para su apoyo financiero (Strober, 2012)”. Alice Amsden se convirtió en economista en un
momento en que las mujeres ocupaban solo el 7% de los doctorados en ese campo (en los EE. UU.). Ella era una pionera feroz en su determinacion de tener éxito en un mundo de hombres e incansable en sus esfuerzos por defender y promover el desarrollo económico en naciones menos desarrolladas. Ella era valiente en decir la verdad al poder político, ya sea que eso implique piquetes policivos contra los estibadores que se oponían a enviar materiales de guerra a Vietnam, o argumentando en contra Políticas del Banco Mundial en reuniones de alto nivel o impugnar a un administrador universitario
porque pensaba que era injusto injusto con aquellos con menos influencia que ella misma (parafraseado de Strober, 2012).

Comenzando su carrera profesional en 1971 como economista de la OCDE, trabajo de campo sobre política industrial en Polonia y Hungría
contribuyó a su excelente conocimiento técnico vanguardia de las tecnologías de producción y la industria ensayos de organización en todos los sectores. Esta técnica y pericia impregnó su trabajo, y su práctica como es evidente en un artículo anterior sobre Industria de máquinas herramienta de Taiwán. Su experiencia en la OCDE también ayudó a sentar las bases para algunas de sus publicaciones académicas posteriores publicaciones sobre Europa del Este (Van Der Meulen Rodgers y Cooley, 1999). Alice Amsden fue considerada una de las más importantes economistas institucionales de este último mitad del siglo XX.

En un evento conmemorativo por su Departamento, el Departamento de
Urban Studies and Planning, celebrada en Cambridge en el MIT Media Lab, los admiradores de Amsden, por estudiantes, empleadores y colegas pagados rindieron homenaje a sus muchas contribuciones al campo de la teoría y la economía del desarrollo. Uno en en particular, Ajit Singh, miembro y profesor de Economía en la Universidad de Cambridge, y colega desde hace mucho tiempo y querido amigo, siempre una extensa contribución sobre el impacto Alice Amsden en el campo. Desafortunadamente, Ajit Singh falleció antes de que este Número Especial lograra finalización, aunque su trabajo era parte de los procedimientos conmemorativos. Aquí, citamos de su contribución conmemorativa para animar nuestra comprensión de sus muchas contribuciones heterodoxas en el campo de la economía: «Alice era una destacado economista institucional estadounidense de los últimos cien años. En mi opinión, ella se sitúa en compañía de J K Galbraith, Thorstein Veblen, J R Commons, Adolf Berle y Karl Polanyi, como uno de los más originales y economistas políticos influyentes de ese período » (Singh, 2012)

20.34.-LA MALA HORA DEL CARBÓN – AMYLKAR D. ACOSTA

Cuando las barbas de tu vecino veas arder, pon a remojar las tuyas.

Desde el estallido de la huelga en la mina El Cerrejón, me dí a la tarea de examinar el contexto y el escenario en el que se da este conflicto laboral, al final del cual, me atrevo a anticipar, sólo habrá perdedores y estos serán no sólo las partes enfrentadas, la empresa y el sindicato, amén de sus grupos de interés.

16 sep 2020.- De este pulso saldrán perdiendo también la región y el país, tanto por el empleo y los ingresos que dejarán de devengar los 11.000 trabajadores vinculados directa o indirectamente a la operación, como el menor recaudo de impuestos y los menores ingresos por concepto de regalías. Veamos:

Los ciclos del carbón

Colombia posee enormes reservas de carbón térmico de excelente calidad. Las reservas medidas superan las 6.000 millones de toneladas, con un alto poder calorífico, bajo contenido de azufre y cenizas, que lo tornan muy apetecido en los mercados internacionales. El 82% de estas reservas (4.981 millones de toneladas) se concentran en los departamentos del Cesar y La Guajira. Ocupa entre el 4º y 5º lugar a nivel mundial como gran exportador de carbón y a diferencia de sus competidores Colombia registra un bajo consumo del mismo, pues más del 95% lo exporta, convirtiéndose en el segundo renglón de exportación después del petróleo con una participación del 18%. En el año de 2017, se llegaron a exportar 90.5 millones de toneladas, constituyéndose en un récord histórico, de las cuales más del 90% provinieron de las minas del Cesar y La Guajira.

El mercado y los precios del carbón, al igual que las demás materias primas, responden a ciclos de expansión y alzas seguidos por su contracción y bajas. Entre 2003 y 2012, se registró un largo ciclo de precios altos, aupados  por la gran demanda de China y la India, cuyas economías venían creciendo a un ritmo de dos dígitos y se comportaron como verdaderas aspiradoras de materias primas. En el año 2011, el precio del carbón llegó a niveles de US $102.35 la tonelada. Luego vendría el que yo he llamado el cuarto menguante del auge minero-energético, concomitantemente con la contracción del mercado y la destorcida de los precios.

Se suele decir que el optimista es aquel que ve el vaso medio lleno y el pesimista aquel que lo ve medio vacío, pero para nosotros los economistas importa más saber si el vaso se está llenando o se está vaciando, es decir, la tendencia. Pues bien, hay un antes y un después del año 2015, signado por los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) adoptados por la comunidad internacional y por el Acuerdo de París en el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio climático (COP21), que tienen como propósito fundamental la descarbonización de la economía global. Ésta conlleva una drástica reducción del consumo de las fuentes de energía de origen fósil, principalmente del carbón térmico, ahora en el lado equivocado de la historia, traduciéndose en una tendencia sostenida a la baja del precio, que hoy oscila alrededor de los US $40 la tonelada, ¡el 58% por debajo del precio de hace apenas dos años!

El mundo le da la espalda al carbón

El Ministro de Minas y Energía Diego Meza, pensando con el deseo, afirmó recientemente: “no le vamos a dar la espalda al carbón”. Pero, realmente es el mundo entero el que le está dando la espalda al carbón y está tomando distancia de éste y dicha tendencia es irreversible. No es para menos, pues ya a mediados del año pasado lo advirtió el entonces residente de El Cerrejón Guillermo Fonseca: “el carbón está en declive y la compañía está sufriendo…los precios cayeron y su mina está en el lado equivocado del Canal de Panamá. Y fue más lejos en sus malos presagios, al señalar que estamos ante “una contracción estructural”, que se expresa en que “en los próximos cinco años, la demanda de carbón del mercado del Atlántico (Europa, Mediterráneo y las Américas), que es nuestro mercado natural, se va a contraer a la mitad”.

Y para allá vamos, con el agravante que los carbones de Colombia no compiten en el mercado asiático, que es el que todavía se mantiene, por los altos costos del flete. A la contracción del mercado, le sigue la reducción de la producción que, en los últimos tres años, ha pasado de las 84.3 millones de toneladas en 2018 a las 80.3 millones en 2019 y este año llegará a lo sumo a las 65 millones de toneladas.

Como lo sostiene la multinacional PRODECO, empresa ésta que extrae el carbón en el Cesar, en comunicación enviada a la Agencia Nacional Minera (ANM) solicitando autorización para la suspensión de operaciones por los próximos cuatro años, que se vendría a sumar al cese de operaciones de otra minera en el Cesar, la Colombian Natural Resources (CNR), “la demanda de carbón térmico la determina la demanda de capacidad de generación de electricidad con carbón más la demanda de los sectores del cemento y el industrial. En los sectores de energía y mercado industrial, el carbón térmico compite con el gas natural y cada vez más con la generación de energía renovable eólica y solar. Esta tendencia ha sido más significativa en Europa donde el precio del carbón se grava sobre las fuentes de emisiones desde que se estableció en el año 2005 el régimen de comercio de emisiones de la Unión Europea (UE). A medida que las fuentes de generación renovables se han incrementado y se han vuelto más competitivas, se ha impulsado el cierre de las estaciones de energía a carbón. Durante los años 2010 a 2019, se han cerrado 39 GW de capacidad europea de generación a carbón y se proyecta cerrar 52 GW más hasta el año 2030. La reducción en la capacidad de generación ha producido una demanda decreciente de carbón importado en Europa y en el mercado más amplio del Atlántico. Aunque la ANM negó dicha solicitud, PRODECO insiste y le está pidiendo que reconsidere su decisión.

A tomar atenta nota

De ello hay que tomar atenta nota, como ya lo han hecho las propias empresas carboníferas, tanto es así que dos de los tres socios de El Cerrejón, están de salida de la industria del carbón y se están alineando con la transición energética desde las fuentes de origen fósil, altamente contaminantes, hacia las fuentes no convencionales de energías renovables (FNCER) y limpias. La Billiton, la empresa minera más gigante del planeta se adhirió al Acuerdo de París, “reconoce el cambio climático y renuncia al carbón”. Entre tanto, Glencore resolvió “dar prioridad a sus inversiones para producir materias primas esenciales para la transición energética”. Ambas están en retirada de la industria del carbón, desinvirtiendo y reconvirtiéndose para poder sobrevivir.

Tanto el Gobierno nacional como los territoriales deben también tomar atenta nota de estas megatendencias y actuar en consecuencia. El país y la región tienen que diversificar su estructura productiva, sus exportaciones y el destino de éstas; no pueden seguir dependiendo de los vaivenes de la actividad extractiva. Tanto el petróleo como el carbón, como dice Christine Figueres, ex secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, ellos tuvieron “su momento de sol, pero hoy ya están en el atardecer y tenemos que prudentemente buscarle alternativas rápidas ya”. Llegó la hora de emprender en serio la reconversión laboral y la transformación productiva ¡como política de Estado y no como política de gobierno!

*Amylkar Acosta, ex Ministro de Minas y Energía, ex Director de la Federación Nacional de Departamentos, Miembro de Número de la Asociación Colombiana de Ciencias Económicas, @amylkaracosta

http://lalineadelmedio.com/lamalahoradelcarbon/

20.33.-Regalías: sigue la perversa piñata JORGE IVÁN GONZÁLEZ

El nuevo acto legislativo (05 de 2019), que vuelve a modificar la anterior distribución de las regalías (acto legislativo 05 de 2011 y ley 1530 de 2012), acaba de ser reglamentado. En este momento la norma está en proceso de conciliación.

11 sep 2020.- El acto legislativo del 2019 avanza con respecto al de 2011 porque destaca la importancia de la integración regional de los proyectos. Pero este buen propósito se dificulta con la inflexibilidad creadas por los porcentajes y la distinción esquemática entre los tres tipos de asignaciones: directa, inversión local e inversión regional. Los porcentajes fijos de carácter constitucional son perversos, e impiden la discrecionalidad que sería necesaria para definir proyectos estratégicos.

Independientemente de los aspectos coyunturales, los criterios de distribución presentan problemas estructurales, que se desprenden de la falta de visión de largo plazo que ha caracterizado el manejo de las regalías. Este mal no se corrige con el acto legislativo de 2019 y, mucho menos, con la nueva ley.

Entre los actos legislativos de 2011 y de 2019 hay cambios sustantivos en la distribución de las regalías. Los hechos más notorios son: i) Un aumento de las asignaciones directas. ii) Un replanteamiento de los fondos de Compensación Regional y de Desarrollo Regional. iii) Y una disminución de los fondos de ahorro y de pensiones.

El acto legislativo 05 de 2011 amplió el cubrimiento de las regalías y redujo la participación de las entidades productoras. Se trataba, en el lenguaje del entonces ministro Echeverry, de que la “mermelada llegue a toda la tostada”. La reforma de 2019 echó para atrás, y volvió a una distribución en la que se privilegian las necesidades de los municipios productores, como antes del acto legislativo de 2011.

Al evaluar los resultados del acto legislativo de 2011, la Contraloría de Maya mostró que las regalías se dispersaron en más de 12.000 pequeños proyectos, sin ninguna visión estratégica. Y desde su punto de vista, la fragmentación de recursos terminó en una piñata.

El acto legislativo de 2019 hace caso omiso de las recomendaciones de la Contraloría, y aunque explicita la importancia de la dimensión regional, no propone mecanismos que eviten la dispersión de recursos. En lugar de crear condiciones propicias para definir proyectos estratégicos, el acto legislativo de 2019 y la ley que se acaba de aprobar, mantienen porcentajes de reparto inamovibles, que fue uno de los grandes errores del acto legislativo de 2011. Es notorio el afán por definir reglas en lugar de dejar abierto el espacio para decisiones discrecionales, en función de prioridades nacionales y territoriales.

Algunos de los gobiernos locales han dicho que la nueva ley reduce la autonomía, y que va en contra de la descentralización. Este tipo de argumento favorece la dispersión de proyectos. En contra de esta lógica, el país debería avanzar en la definición de pocas inversiones estratégicas. Y Planeación Nacional tendría que articularlas, de tal manera que las prioridades nacionales intrínsecamente contribuyan al desarrollo regional. En esta mirada de mediano y largo plazo, las regalías se tienen que integrar con los recursos del Sistema General de Participaciones. Nada de esto se consiguió con el acto legislativo de 2019 y, mucho menos, con la nueva ley. ¡Sigue la piñata!

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/porcentajes-perversos-3058552

  • 20.32.-Una tasa de ganancia mundial: un nuevo enfoque MICHAEL ROBERTS
  • El Túnel de La Línea, inconcluso y unidireccional AMYLKAR D. ACOSTA

El modelo de capitalismo de Marx asume una economía mundial y comienza con «el capital en general». Marx desarrolló su modelo de las leyes del movimiento del capitalismo en ese nivel de abstracción y, en particular, lo que él consideró la ley de movimiento más importante en el proceso de producción capitalista, la ley de la tendencia descendente de la tasa de ganancia.

26 ago 2020.- La tasa de ganancia es el mejor indicador de la «salud» de una economía capitalista. Proporciona un valor predictivo significativo sobre la inversión futura y la probabilidad de recesión o crisis. Por tanto, el nivel y la dirección de una tasa de ganancia mundial puede ser una guía importante para el desarrollo futuro de la economía capitalista mundial.

Sin embargo, en el mundo real, hay muchas capitales; y no solo un estado capitalista mundial, sino muchos estados capitalistas nacionales. Por lo tanto, existen obstáculos para el establecimiento de una economía mundial y una tasa mundial de ganancia por las restricciones laborales, comerciales y de capital diseñadas para preservar y proteger los mercados nacionales y regionales del flujo de capital global. Aun así, el modo de producción capitalista se ha extendido ya a todos los rincones del mundo y la «globalización» del comercio y los flujos de capital hace que el concepto de medir una tasa de ganancia mundial sea más realista y discernible.

Mi primer intento de medir una tasa de ganancia mundial fue en un documento en 2012. Una medición adecuada de la tasa de ganancia mundial tendría que sumar todo el capital constante y variable en el mundo y estimar la plusvalía total apropiada por este capital. En ese momento, parecía una tarea imposible. Por tanto, un promedio ponderado de las tasas de beneficio nacionales era la única forma viable de llegar a una cifra.

Intenté desarrollar una tasa de ganancia mundial que incluyera todas las economías del G7 más las cuatro economías de los BRIC. Esto cubría las 11 principales economías y una parte importante del PIB mundial. Luego utilicé las Extended Penn World Tables construidas por el profesor Adalmir Marquetti de Brasil. Ponderé las tasas nacionales por el tamaño del PIB, aunque la tasa promedio bruta promedio no parecía divergir significativamente del promedio ponderado.

Encontré que 1) hubo una caída de la tasa de ganancia mundial desde el punto de partida de esos datos en 1963 y la tasa mundial no se recuperó al nivel de 1963 hasta 2013; 2) la tasa de ganancia alcanzó un mínimo en 1975 y luego alcanzó un pico a mediados de la década de 1990; 3) después de eso, la tasa de ganancia mundial se mantuvo estática o descendió ligeramente.

Más tarde, en 2015, revisé la medición de una tasa de ganancia mundial. En el período intermedio, Esteban Maito había realizado un trabajo pionero utilizando un método de medición similar (tasas nacionales ponderadas por el PIB) para 14 países, pero utilizando estadísticas nacionales, no las tablas extendidas de Penn World, y para algunos países se remonta a 1870. Maito confirmó mi estudio más limitado de una clara tendencia descendente en la tasa de ganancia mundial, aunque hubo períodos de recuperación parcial tanto en los países centrales como en los periféricos. Maito revisó y actualizó su trabajo para un capítulo de El Mundo en crisis: un análisis global de la ley de la rentabilidad de Marx: una lectura esencial.

El siguiente gráfico es mi adaptación del trabajo de Maito.

Maito demostró que el comportamiento de la tasa de ganancia sobre el stock de capital confirma las predicciones hechas por Marx sobre la tendencia histórica del modo de producción. Existe una tendencia secular a que la tasa de ganancia caiga bajo el capitalismo y opera la ley de Marx. Maito también encontró que hubo una estabilización e incluso un aumento en la tasa de ganancia mundial desde principios o mediados de los 80 hasta finales de los 90, el llamado período neoliberal de destrucción de los sindicatos, recortes del estado de bienestar y de los impuestos a las empresas, la privatización, la globalización, la innovación de alta tecnología y la caída de la Unión Soviética. Una vez más, Maito demostró que esta recuperación alcanzó su punto máximo alrededor de 1997.

Para medir la tasa de ganancia mundial, mi artículo de 2015 (Revisando una tasa de ganancia mundial de junio de 2015 ) usó los Penn World Tables 8.0 más actualizadas para datos basados en las principales economías del G20. Estos resultados exhibieron un declive secular similar al de los datos de Maito. Hubo una caída significativa desde la primera recesión económica internacional simultánea en 1974-5 hasta principios de la década de 1980, luego una modesta recuperación antes de otra caída que coincidió con la recesión económica mundial de 1991-2. Hubo una leve recuperación en la década de 1990 hasta principios de la de 2000. Después, la tasa de ganancia del G20 se desplomó, tanto antes de la Gran Recesión de 2008-9 como después, con solo una pequeña recuperación hasta 2011.

Apoyé estos resultados en cifras de la base de datos de Eurostat AMECO, que están aún más actualizados. El problema con los datos de AMECO es que su medición del stock de capital neto es muy dudosa, especialmente en los primeros años a partir de 1963. Sin embargo, desde principios de la década de 1980, la tasa de ganancia de AMECO sigue la medición de las Penn Tables.

Ahora he echado un tercer vistazo a la tasa de beneficio mundial utilizando los últimos datos de Penn World Tables 9.1. Esta última base de datos tiene una importante innovación. Tiene una nueva serie denominada tasa interna de rendimiento del capital social (TIR), una muy buena representación de la tasa de ganancia marxista. Debido a que los datos se compilan en las mismas categorías y conceptos, la serie de la TIR ofrece una comparación valiosa de las tasas de ganancia nacionales y también se extiende hasta 2017. Por lo tanto, ahora tenemos una serie para la tasa de ganancia para casi todos los países del mundo, comenzando en muchos casos en 1950 hasta 2017. ( Tasa interna de retorno )

En publicaciones futuras sobre esto, consideraré cualquier problema de medición con la TIR y otras categorías; explicaré mi metodología; y proporcionaré fuentes y funcionamientos. Además, analizaré la descomposición de la tasa de ganancia en sus factores clave, a saber, la composición orgánica del capital y la tasa de plusvalía. Esta descomposición es importante. Una cosa es mostrar una tasa de ganancia decreciente a lo largo del tiempo; otra es mostrar que esto es causado por la ley de Marx de la tendencia descendente de la tasa de ganancia. Podría haber otras causas.

Si la ley de Marx es correcta, entonces se deduce que cuando cae la tasa de ganancia, la composición orgánica del capital (C / v) debería aumentar más rápido que la tasa de explotación (s / v). Según la ley de Marx, una composición orgánica creciente del capital es el factor determinante tendencial de la caída en la tasa de ganancia y la tasa de explotación es el factor (principal) que la contrarresta. Si esta último aumenta más rápido que la primera, entonces la tasa de ganancia aumenta, y ha habido períodos en los que eso ha sucedido. Pero en a largo plazo, la tasa de ganancia cae y eso se debe a que la composición orgánica del capital aumenta más que la tasa de explotación.

No discutiré estos temas en este artículo, solo consideraré los principales resultados de medir la tasa de ganancia mundial usando la serie de la TIR en las Tablas Penn World. He ponderado la serie de la TIR por el tamaño del stock de capital (no por el PIB como en artículos anteriores) para obtener una mejor medición para las economías del G20 (19 países excluyendo la UE), y también para las principales economías imperialistas del G7; y para determinadas economías emergentes o en desarrollo.

Los resultados del G7 confirman los resultados de mis dos mediciones anteriores en 2012 y 2015; que la tasa de ganancia en las principales economías imperialistas ha estado en declive a largo plazo. La tasa no ha sido una línea recta hacia abajo, sino que se puede dividir en cuatro períodos: 1) la ‘edad de oro’ de alta e incluso creciente rentabilidad de 1950 a 1966; 2) el enorme colapso de la rentabilidad de 1966 a 1982; 3) la (recuperación neoliberal relativamente débil); 4) y desde un pico en 1997, una depresión generalizada en la tasa de ganancia hasta 2017 (cuando terminan los datos).

Ahora, con la serie de la TIR podemos medir mejor la tasa de ganancia del G20, probablemente lo más cerca que podamos llegar a una «tasa mundial». Esta medición debería ser mejor que la de Maito o cualquier otra anterior porque incluye más países; aunque el trabajo pionero de Maito mide las tasas de ganancia desde el siglo XIX, no solo desde 1950.

La tasa de ganancia del G20 coincide con la de la tasa de ganancia del G7 en su trayectoria.

Pero tenga en cuenta que el nivel de la tasa de ganancia del G20 es generalmente más alto que la tasa del G7. Esto es esperable a partir de la ley de Marx porque la composición orgánica del capital será mayor en los países imperialistas que en los países en desarrollo que todavía están tratando de «ponerse al día» en tecnología. Volveremos a este punto en un próximo artículo.

De hecho, observemos la tasa de ganancia en algunas economías en desarrollo seleccionadas, en particular los miembros del G20, como Argentina, Brasil, México, Sudáfrica, China, India, Indonesia y Turquía. Nuevamente, encontramos que la tasa de ganancia cae a largo plazo, pero con cuatro sub-períodos similares a las series del G7 y el G20.

Pero nuevamente, observe el nivel mucho más alto de la tasa de ganancia, alrededor del 24% en la Edad de Oro en comparación con solo el 10% en las economías del G7 y cayendo al 10% en el último sub-período en comparación con el 6,5% del G7. Además, el punto de inflexión hacia el período neoliberal es posterior; en 1989 en comparación con 1982 para el G7. Y para estas economías en desarrollo, cualquier recuperación de la rentabilidad es de corta duración, y se derrumbó en la crisis de los mercados emergentes de 1998. Desde entonces se ha producido la larga depresión de la rentabilidad en las economías en desarrollo.

Por lo tanto, podemos resumir estos resultados iniciales de la serie de la TIR de Penn World Tables 9.1 como una confirmación de la disminución a largo plazo de la tasa de ganancia mundial (es decir, para la mayoría de las principales economías), con varios sub-períodos, tal como se discernió en las dos mediciones anteriores de 2012 y 2015.

En publicaciones futuras, ampliaré estos resultados. Examinaré la descomposición de la tasa de ganancia mundial y los factores que la impulsan. Consideraré la tasa de ganancia en economías clave específicas (EEUU, Alemania, Japón, China) para ver qué podemos aprender. Intentaré relacionar el cambio en la tasa de ganancia con la regularidad e intensidad de las crisis en el modo de producción capitalista. Y consideraré la pregunta planteada y respondida en el trabajo de Maito: si la tasa de ganancia mundial tiene una tendencia descendente, ¿llegará a cero y cómo es posible?; y si es así, ¿cuánto tiempo llevará? ¿Y qué nos dice eso sobre el propio capitalismo?

https://www.sinpermiso.info/textos/una-tasa-de-ganancia-mundial-un-nuevo-enfoque 

20.32.-El Túnel de La Línea, inconcluso y unidireccional AMYLKAR D. ACOSTA

El Presidente Duque inaugurará un túnel sin terminar de una sola dirección. Faltan al menos $600.000 millones y unos veinte años más, explica Amylkar Acosta.
“Toda negligencia es deliberada” Jorge Luis Borges
En Colombia el largo plazo son 4 años

4 sep 2020.- En Colombia el largo plazo se reduce a sólo cuatro años, que es el período de los presidentes, gobernadores y alcaldes con sus respectivos planes de desarrollo y de inversión. El primero y el único de los 15 planes nacionales de desarrollo que han regido en Colombia desde 1961 que ha trascendido el cuatrienio fue el que expidió, con gran visión de futuro, el ex presidente y estadista Alberto Lleras Camargo, el Plan decenal de desarrollo (1961 – 1970). De allí que primen las políticas de gobierno sobre las políticas de Estado y los proyectos de corto vuelo sobre aquellos que son de largo aliento. Las promesas de los candidatos a ejercer dichos cargos de “construir sobre lo construido” por sus antecesores se quedan en la retórica; al fin y al cabo, como se suele decir, se hace campaña en poesía y se gobierna en prosa!

Siempre se está a la búsqueda de victorias tempranas y de mangos bajitos, al alcance de la mano, que reditúen políticamente para próximas aspiraciones; ello es patético por lo efímero. El exconstituyente Álvaro Gómez Hurtado le dio una explicación a este síndrome: “de antemano se supone que los colombianos no están preparados para pensar en grande”. Por lo visto, estamos condenados al cortoplacismo.

Cada presidente, gobernador o alcalde aspira a poner la primera piedra de las obras a ejecutar y a cortar la cinta al momento de su inauguración. No obstante, ello no siempre es posible porque los atrasos, aplazamientos y complicaciones en la ejecución de las mismas, los postergan y además de los sobrecostos que conllevan, dan pie para que la avilantez de los gobernantes de turno terminen ganando indulgencias con avemarías ajenas.

La sinfonía de obras inconclusas

Como la prioridad de unos no necesariamente es la prioridad de otros, el país se ha convertido en escenario de una sinfonía de obras inconclusas, al punto que acaba de aprobar el Congreso de la República una ley que obliga al Gobierno a establecer un registro de los que se han dado en llamar “elefantes blancos”. De allí que a la falta de continuidad en la planeación se ha venido a sumar la imprevisión y la improvisación que prevalecen en la gestión pública a lo largo y ancho del país.

La Contraloría General de la República identificó a través de su Estrategia Compromiso Colombia 1.176 proyectos críticos, obras inconclusas y lo que calificó como elefantes blancos sin ninguna utilidad público ni social. Según el Vicecontralor Ricardo Rodríguez, sumados alcanzan la friolera de los $8.6 billones. Para la muestra traemos a colación una de las más insólitas de ellas el Túnel de la Línea.

Se anuncia en los medios que “está lista una obra imaginada hace más de un siglo”, cuando esta aún está inconclusa, como lo veremos. Este viernes 4 de septiembre, según el INVÍAS, “se dará al servicio el primer módulo del proyecto” y sólo el primer módulo; queda faltando el segundo módulo.

El viacrucis del túnel de la línea

Durante más de 50 años, la construcción del Túnel de la Línea se había convertido en una verdadera obsesión y en un proyecto estratégico para el país largamente aplazado, pero a la postre se tornó en un verdadero viacrucis, como ya lo veremos.

Se trata nada menos de cruzar la cordillera central de los Andes colombianos, por debajo del conocido Alto de la Línea, conectando los municipios de Cajamarca (Tolima) y Calarcá (Quindío), mediante una infraestructura que contempla un túnel principal de 8.65 kilómetros, aproximadamente, distante 16 y 11 kilómetros de uno y otro portal, respectivamente. Éste sería el túnel más largo en Latinoamérica. Se trata de reducir el trayecto y mejorar la movilidad desde el centro del país con el Eje cafetero, Cali, a través de la Ruta nacional 40 y el puerto de Buenaventura, el principal puerto colombiano sobre el Pacífico. Una vez que esta imponente obra entre en operación se podrá reducir hasta en 80 minutos el tiempo del recorrido de los vehículos de carga y en 40 minutos el de los vehículos livianos.

En el año 2008, se le adjudicó la ejecución del proyecto, con un costo de $629.000 millones, bajo la modalidad llave en mano, al consorcio Unión Temporal Segundo Centenario y se iniciaron obras en diciembre de 2009, teniendo como fecha de entrega del túnel en julio de 2013. Sin embargo, la unión temporal, alegando mayores fallas geológicas e imprevistos no cumplió con el plazo de entrega de la obra y demandaba del Estado reajustes para cubrir sus mayores costos. El entonces Vicepresidente de la República Germán Vargas y responsable de los proyectos de infraestructura montó en cólera ante el incumplimiento y dejó en claro que al Túnel “le restaría un año y seis meses y necesitaría una inversión cercana a los $160.000 millones” adicionales al monto originalmente presupuestado y eso siempre y cuando la “obra anduviera a todo vapor”. Amenazó a la unión temporal con declarar la caducidad del contrato, al “constatar…que hay muy poco frente de obra trabajando. Desde hace varios meses se viene reduciendo el personal”.

Dicho y hecho, aunque la unión temporal prometía que la obra se concluiría en noviembre de 2016, se veía cada vez más lejos la luz al final del túnel. En efecto, la Ministra de Transporte, Natalia Abello, quien estuvo en la zona del proyecto, constató que ni una sola obra del túnel estaba terminada y que faltaban unos 400.000 millones de pesos para terminarla en su totalidad. Por ello, no obstante que la constructora insistió en sentarse a negociar con el INVÍAS para acordar los términos de lo que sería un nuevo acuerdo para concluirla, se procedió a la declaratoria de la caducidad del contrato el 26 de enero de 2015 y se le impuso, además, al Consorcio una multa por valor de $60.300 millones, correspondiente a la cláusula penal del contrato.

La decisión del INVÍAS fue recurrida y al final no se hizo efectiva, a cambio se amplió, una vez más, el plazo de entrega y se reprogramaron las obras, con tal fin, según el Vicepresidente Germán Vargas, se establecieron “20 metas volantes, de manera que cada mes debe entregarse un conjunto de avances de obras verificables y el no cumplimiento de dos de esas metas, dará lugar a la terminación anticipada del contrato sin perjuicio de las acciones legales que pueda ejercer el Estado”. Para completar lo que resta del Túnel de La Línea, el Gobierno junto al consorcio acordaron usar 327.000 millones de pesos, los cuales provendrían de la aseguradora del contrato, recursos propios del contratista y aportes que incluyen maquinaria, formaleta de revestimiento y plantas de trituración, asfalto y concreto, aportes del Gobierno.

Definitivamente, este último plazo tampoco se cumplió, el Gobierno decidió no prorrogar más el contrato con la Unión Temporal Segundo Centenario, éste se dio por terminado y se procedió a su liquidación. Se dispuso, entonces, iniciar un nuevo proceso express de licitación para contratar la conclusión de la obra, la cual le fue adjudicado a un nuevo contratista integrado por CONCONCRETO y CSS. Este proyecto fue contratado e iniciado por el expresidente Álvaro Uribe, continuado por el expresidente Juan Manuel Santos, asumido por el Presidente Iván Duque, quien en las primeras de cambio en enero de 2019 y tras inspeccionar el avance de las obras, anunció que la puesta en funcionamiento del Túnel de la Línea sería en diciembre de este año.

El hecho cierto e incontrovertible es que después de 10 años de iniciado el Túnel de la Línea y siete años de atraso, según la Ministra de Transporte Ángela María Orozco, se requieren $600.000 millones más para terminarlo. Y, en concepto del Contralor General de la República Carlos Felipe Córdoba, “el costo del Túnel de la Línea creció 546%, al pasar de $464.000 millones a $3 billones, sin que aún esté concluido”. Es más, según el Director del INVÍAS Juan Esteban Gil, “las obras faltantes y que son parte del segundo módulo de entrega están tasadas en unos $750.000 millones”.

Llama poderosamente la atención que no obstante que se esperaba que la entrega del Túnel se hiciera efectiva en el 2016, sólo un año después se percataron que no se había previsto la construcción de la doble calzada desde la boca del túnel hasta Calarcá y tuvieron que salir en volandas a estructurar y diseñar dicho proyecto. De modo que de haberse cumplido con la entrega del Túnel este no habría conducido a ninguna parte; hubiera sido un túnel ciego. Craso error. Este hecho puso de manifiesto, una vez más, la imprevisión y la improvisación con que se toman decisiones por parte del Gobierno, sobre todo en un asunto tan sensible como este.

La tapa

Pero, definitivamente, la tapa de esta triste y descorazonadora historia es como para no creer: como ya dijimos, nos demoramos más de 50 años en tomar la decisión de adelantar este proyecto, para poder así ganar en competitividad, aproximando el centro industrial del país con el puerto de Buenaventura, reduciendo los costos del transporte y el flete, resulta que se contrata la ejecución del Túnel de la Línea en una sola dirección. Tendremos que esperar otros 50 años para acometer la construcción del túnel de retorno. Increíble, pero cierto, 12 años después de su adjudicación, con un atraso en su entrega de 7 años y con un sobre costo de $2.536.000´000.000, se inaugura un túnel inconcluso todavía y lo que es más grave unidireccional (¡!).

Queda habilitado para transitar entre Cajamarca (Tolima) y Calarcá (Quindío), quienes se dirijan hacia el Occidente del país deberán continuar subiendo al alto de La Línea (¡!). Según el Director del INVÍAS, “en los estudios que se están haciendo de modelación de la carretera, se estima que en veinte años se debe tener el segundo túnel”. Veinte años que se pueden convertir en cincuenta (¡!).

*Amylkar Acosta, ex Ministro de Minas y Energía, ex Director de la Federación Nacional de Departamentos, Miembro de Número de la Asociación Colombiana de Ciencias Económicas, @amylkaracosta

http://lalineadelmedio.com/eltuneldelalinea-inconclusoyunidireccional/

  • 20.31.-COVID, inflación y la teoría marxista del valorMICHAEL ROBERTS
  • ¿Cómo está el salario promedio de Colombia frente al de otros países?

¿La inflación aumentará una vez que se hayan relajado los confinamientos de la pandemia? La teoría económica dominante no tiene ni idea. Para empezar, la tasa de inflación de los precios de los bienes y servicios en las principales economías capitalistas viene cayendo como tendencia desde los años ochenta.

22 ago 2020.- Y esto a pesar de los intentos de los bancos centrales de impulsar la oferta monetaria con el fin de estimular la demanda y alcanzar un determinado objetivo de inflación.

De hecho, justo antes de que estallara la pandemia de COVID, las tasas de inflación estaban muy por debajo de la tasa objetivo (generalmente alrededor del 2% anual) que pretendían los bancos centrales. La política monetaria no era capaz de alentar una tasa de inflación moderada; en cambio, el dinero / crédito fluía hacia los activos financieros y la propiedad inmobiliaria, lo que elevó los precios de esos activos a nuevos máximos históricos.

Pero, ¿por qué nos importa cuál es la tasa de inflación? Los trabajadores y sus familias no quieren que los precios en las tiendas o de los servicios públicos y de otros servicios aumenten más rápido que sus salarios e ingresos. Por otro lado, las empresas no quieren que los precios se derrumben, porque las ganancias se reducen y los empleadores se ven obligados a detener la producción o ir a la quiebra. De modo que la sabiduría convencional actual es que la inflación moderada es buena para la producción capitalista; frente a la hiperinflación o la deflación.

Durante los cierres por la pandemia, la inflación de los precios en la mayoría de los bienes y servicios (no todos) se desaceleró o incluso disminuyó, ya que las personas fueron confinadas, quedaron en paro de producción o perdieron sus trabajos. Por lo tanto, se redujeron los gastos, especialmente en viajes, entretenimiento y otros artículos «discrecionales». Es posible que la oferta se haya desplomado de una forma sin precedentes, pero también lo hizo la demanda.

Pero, ¿qué pasará si la actividad económica revive? ¿Se impondrá la deflación cuando las empresas quiebren o surgirá la hiperinflación debido a la enorme cantidad de demanda ‘reprimida’ respaldada por crédito de los bancos centrales que no puede ser satisfecha por la oferta?

Como digo, la teoría económica dominante no tiene ni idea. Como escribió Wolfgang Munchau en el FT: “los banqueros centrales no comprenden realmente cómo funciona la inflación. Hay muchas teorías y enfoques, teóricos y estadísticos, pero ninguno ha sido capaz de explicar de manera persistente lo que está sucediendo en el mundo real. En el caso del BCE, esa falta de comprensión se refleja sobre todo en el fracaso casi cómico de sus previsiones de inflación. El pronóstico erró debido a la falsa creencia de que la inflación eventualmente volvería a la meta del 2%. Un generador de números aleatorios, un mono con un tablero de dardos o incluso un horóscopo habrían superado al BCE en su capacidad de predicción».

Munchau continua: “El problema no es que alguien se equivocase de pronóstico. Todos lo hacemos, todo el tiempo. Lo preocupante es que estos pronósticos revelan una falta básica de comprensión del proceso de inflación subyacente. Existe alguna evidencia reciente de que la globalización puede haber cambiado el proceso de inflación. Incluso si es cierto, esto tampoco es necesariamente una observación útil. No sabemos exactamente en qué tipo de período estamos entrando».

La razón por la que la economía dominante fracasa es porque sus dos teorías principales para explicar la inflación en las economías capitalistas han resultado insuficientes. La primera de ellas comienza la demanda en la ecuación de precios. La demanda es proporcionada por el dinero en nuestros bolsillos o en nuestras cuentas bancarias (ya sean hogares o empresas). Así, tenemos la teoría monetarista de la inflación basada en la teoría cuantitativa del dinero.

La teoría tiene una fórmula simple: MV = PT, donde M = la cantidad de dinero en la economía; V = la tasa de circulación de ese dinero a través de la economía, su velocidad, P = precios de bienes y servicios y T = el número de transacciones en el mercado.

El argumento es, según su exponente moderno más famoso, Milton Friedman, que «la inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario» (Milton Friedman, Inflation Causes and Consequences, Asian Publishing House, 1963). Dejando de lado V y T por un momento, si la cantidad de dinero aumenta, los precios subirán y viceversa. O, si lo desea, si la cantidad de dinero aumenta más rápido que la producción de bienes y servicios (PIB nominal), entonces habrá inflación.

Lo primero que se puede decir en contra de esta teoría simple es que la fórmula también incluye V y T y si la velocidad del dinero cayera bruscamente y las transacciones cayeran drásticamente, eso podría contrarrestar cualquier aumento en la oferta monetaria. Y eso es de hecho lo que sucede cuando las economías se desaceleran bruscamente, especialmente en las recesiones. Por tanto, el ritmo de las transacciones económicas puede actuar para ralentizar o revertir un aumento de la oferta monetaria. Y eso está sucediendo ahora. En 2020, el crecimiento de la oferta monetaria se disparó a más del 25% interanual, pero la inflación en la mayoría de los países se mantiene muy por debajo del 2% anual.

La velocidad del dinero se ha desacelerado drásticamente desde el final de la Gran Recesión y ahora se ha hundido durante la pandemia.

Además, la evidencia histórica está en contra de la teoría de que la inflación es impulsada por la cantidad de dinero. Para empezar, el análisis empírico de Friedman y Schwarz sobre la oferta monetaria y el crecimiento del PIB real en la Gran Depresión de la década de 1930 estuvo plagado de errores y supuestos «heroicos».

Y si miramos la inflación de los precios al consumidor durante los últimos 30 años (estoy usando datos de EEUU, pero también se aplica a las otras economías importantes), la tasa ha tendido a la baja y, sin embargo, el crecimiento de la oferta monetaria se ha mantenido estable o en aumento. Entre 1993 y 2019, la oferta monetaria M2 aumentó a una tasa promedio de 6.7% anual, pero la inflación del IPC aumentó solo 2.3%. Y desde la Gran Recesión de 2008, el crecimiento de la oferta monetaria se aceleró hasta el 9,6% anual, ya que los bancos centrales aplicaron la «flexibilización cuantitativa», pero la inflación del IPC se desaceleró hasta el 1,8% anual.

La otra teoría dominante es la de los keynesianos. Viene del lado de la oferta de la ecuación de precios. La inflación de precios proviene del aumento de los precios de las materias primas y del aumento de los salarios. Mientras haya «holgura» en la economía (falta de demanda), se puede poner a trabajar a más desempleados y se puede utilizar la capacidad no utilizada en las fábricas y las existencias y la inflación no aumentará. Pero si hay pleno empleo, la oferta no puede aumentar pero los trabajadores pueden aumentar los salarios, lo que obliga a las empresas a subir los precios en una espiral de precios y salarios. Por tanto, existe una compensación entre el nivel de desempleo y los precios. Esta compensación se puede caracterizar en una curva gráfica, que lleva el nombre de AW Phillips.

Desafortunadamente, la evidencia histórica es contraria a la curva de Phillips como explicación del nivel de inflación. En la década de 1970, la inflación de precios alcanzó máximos en la posguerra, pero el crecimiento económico se desaceleró y el desempleo aumentó. La mayoría de las principales economías experimentaron «estagflación». Y desde el final de la Gran Recesión, las tasas de desempleo en las principales economías han caído a mínimos en la posguerra, pero la inflación también se ha reducido a mínimos. La curva de Phillips se ha aplanado hasta desaparecer (ver la ‘curva’ de puntos marrones en el gráfico de desempleo contra inflación en las economías avanzadas a continuación).

Así que la teoría económica dominante está ‘desconcertada’. De hecho, el miembro de la junta del BCE Benoit Coeure comentó recientemente: “La teoría económica está luchando con la teoría de la inflación. Los agregados monetarios y el monetarismo han sido abandonado y con razón. Las explicaciones de holgura doméstica (la curva de Phillips) han sido atacadas pero todavía sobreviven mal que bien”. Y aunque » hay toneladas de artículos econométricos que intentan enterrar o defender un coeficiente de pendiente significativo en regresiones complejas de forma reducida que pronostican la inflación (también llamadas Curvas de Phillips para aumentar la confusión) o en curvas Phillips incrustadas en modelos. Los resultados econométricos siempre son insuficientes”, Coeure concluye que: “Cualquiera puede sentirse perdido en esta ambigüedad de la econometría”. Y Janet Yellen, ex presidenta de la Reserva Federal de EEUU comentó: “Nuestro marco para comprender la dinámica de la inflación podría estar ‘mal definido’ de manera fundamental”.

La respuesta de la teoría económica dominante a si la inflación regresará cuando las economías levanten los cierres y emprendan algún tipo de recuperación económica es: «no lo sabemos, pero tal vez suceda en algún momento». ¿Puede la economía política marxista ofrecer una teoría de la inflación alternativa y más eficaz?

Una teoría marxista de la inflación

En la primera parte he explicado por qué las principales teorías de la inflación han demostrado ser erróneas empíricamente; dejando a la teoría económica dominante en la confusión sobre qué es lo que impulsa la inflación de los precios de los bienes y servicios. Ahora quiero argumentar que las teorías dominantes de la inflación fallan porque no se basan en la ley del valor que opera en el modo de producción capitalista. Tanto la teoría monetarista como la keynesiana fracasan debido a esto.

Marx criticó estas dos teorías dominantes. Marx se opuso a la teoría cuantitativa del dinero por dos razones: 1) el dinero es endógeno, creado por bancos, etc., no por el estado; 2) en general, el dinero representa valor en la producción de mercancías y no es independiente de él.

Así que volviendo a la ecuación de la teoría cuantitativa del dinero, MV = PT (ver más arriba), para Marx la dirección causal básica es de PT a MV, no al revés (es decir, de precios a dinero, no dinero a precios). El dinero es endógeno a la producción capitalista y los precios de producción se forman a partir de la creación de valor, no de la creación de dinero. La oferta monetaria generalmente seguirá los cambios de precios, por lo que los intentos deliberados de alterar la oferta monetaria no determinarán la inflación de precios.

Marx también rechazó las teorías de presión de los costes porque los aumentos salariales no provocan aumentos de precios. Como lo expresó Marx en Valor, precio y beneficio, cuando debatió con el sindicalista Weston, quien argumentó que los aumentos salariales causarían inflación: “la lucha por un aumento salarial sigue solo la pista de los cambios previos, que es la consecuencia necesaria de cambios previos en la cantidad de producción, la capacidad productiva del trabajo, el valor del trabajo, el valor del dinero, la cantidad o la intensidad del trabajo extraído, las fluctuaciones de los precios de mercado, que dependen de las fluctuaciones de la oferta y la demanda, y con las diferentes fases del ciclo industrial; en una palabra, como reacciones del trabajo contra la acción previa del capital (énfasis mío)».

“Al tratar la lucha por un aumento de los salarios independientemente de todas estas circunstancias, al mirar solo el cambio de los salarios y pasar por alto todos los demás cambios de los que emanan, se parte de una premisa falsa para llegar a conclusiones falsas”. En términos generales, argumentó Marx, «un aumento general en la tasa de los salarios daría como resultado una caída de la tasa general de ganancia, pero no afectaría los precios de las mercancías».

Marx nunca desarrolló una teoría integral de la inflación, pero ¿podemos desarrollar una basada en la teoría del valor de Marx? El economista marxista italiano Guglielmo Carchedi lo ha hecho. Su trabajo se publicará íntegramente a finales de este año. Pero resumamos sus principales argumentos.

La producción capitalista se esfuerza continuamente por aumentar la productividad del trabajo, es decir, producir más unidades por trabajador. Pero esto significa que el tiempo de trabajo por unidad disminuirá. Dado que solo el trabajo crea valor, mientras que existe una tendencia general a que aumente la oferta de unidades de bienes y servicios, también existe una tendencia general a que el valor de las mercancías disminuya a largo plazo. Esto se debe a que la acumulación capitalista es un proceso que ahorra trabajo, por lo que el valor de las mercancías caerá junto con un aumento en la productividad del trabajo. Los valores de uso se producen en cantidades mayores que el valor contenido en ellos. Por tanto, si los precios de producción dependen del valor, existe una tendencia inherente a que los precios de los productos básicos bajen y no suban, ya que el valor total caerá en relación con la producción total con el tiempo.

La demanda de productos básicos depende del nuevo valor creado en la producción. El nuevo valor domina la demanda o el poder adquisitivo sobre la oferta de productos básicos. La lucha de clases divide el nuevo valor en salarios y ganancias. Los salarios compran bienes de consumo y las ganancias compran bienes de capital o de inversión.

Pero el nuevo valor tenderá a disminuir: primero, porque el valor total disminuye en relación con la oferta de productos básicos…


Fuente: cálculos del autor a partir de datos del PIB de la NIPA

… Y segundo por la creciente composición orgánica del capital (c / v). La acumulación capitalista ahorra mano de obra, por lo que el valor de la maquinaria, la planta y las materias primas, etc. (c) tenderán a aumentar en relación con el valor de la fuerza de trabajo (v). Como el precio de producción en términos de valor se compone de capital constante (c) y nuevo valor (v + s), un c / v creciente tenderá a reducir la participación del nuevo valor en el precio de producción.


Fuente: cálculos del autor.

El valor total disminuirá en relación con la producción de valor de uso y el nuevo valor disminuirá en relación con el valor total. Por tanto, existe una presión deflacionaria o desinflacionaria subyacente sobre los precios de las materias primas a largo plazo.

Pero existen factores que contrarrestan, que pueden ejercer una presión alcista sobre los precios a largo plazo; en particular, la intervención de las autoridades monetarias con sus intentos de controlar la oferta de dinero.

La teoría de la inflación de Carchedi es que existe una tasa de inflación del valor (VRI), que combina el impacto de los cambios en el poder adquisitivo de los salarios y las ganancias (nuevo valor) y la oferta monetaria, medidos como depósitos en efectivo en los bancos (M2). El primer factor es el determinante y tenderá a hacer bajar la inflación de precios, mientras que el segundo es el factor que contrarrestará y que tenderá a empujar la inflación hacia arriba, pero sin un efecto permanente.

La tasa de inflación del valor (VRI) = % de cambio en salarios y ganancias (CPP) + % de cambio en la oferta monetaria (M2). Usando datos de EEUU desde 1960, encontramos que la VRI cae a largo plazo. Esto se debe a que el poder adquisitivo combinado (CPP) de los salarios y las ganancias crece más lentamente y cualquier cambio en la oferta monetaria (M2) ha sido insuficiente para detener la desaceleración del VRI.


Fuente: cálculos del autor.

Pero, ¿existe una correlación estrecha entre la VRI y la inflación de precios de consumo? Si. Entre 1960 y 1979, la VRI subió y también la inflación del IPC de Estados Unidos; entre 1980 y 2019, la VRI se desaceleró y también lo hizo la inflación del IPC.

De hecho, si modelamos los pronósticos de la VRI para cada año en relación con la inflación real del IPC, existe una correlación cercana a largo plazo. En el gráfico siguiente, el pronóstico del modelo de inflación VRI para la inflación de precios al consumidor de EEUU (líneas naranjas) se ajusta bastante bien a la inflación real del IPC (líneas azules). Ofrece un resultado mucho más certero que los pronósticos monetaristas o la curva de Phillips, especialmente desde principios de la década de 1990, el período de la llamada desinflación que ha desconcertado a monetaristas y keynesianos.

La teoría de la inflación del valor explica así la desaceleración de la inflación anual de los precios de consumo desde la década de los ochenta, a diferencia de las teorías dominantes, que no son capaces de hacerlo. A pesar de que los bancos centrales inyectaron más dinero en la economía y el crecimiento de la oferta monetaria M2 se aceleró, especialmente a partir de la década de 1990 y después de la Gran Recesión, debido a que el nuevo crecimiento del valor siguió desacelerándose, la desaceleración del poder adquisitivo combinado del crecimiento de los salarios y las ganancias continuó reduciendo la inflación.

¿Podemos pronosticar hacia dónde se dirige la inflación en el COVID y después? Si la teoría de Carchedi es correcta, el regreso de la inflación después del COVID depende de sus pronósticos sobre el nuevo valor y el crecimiento del dinero M2 y, por lo tanto, del pronóstico sobre la tasa de inflación del valor. Cuando lea esto, Carchedi se quejará de que la teoría de la inflación del valor es a largo plazo y no se puede utilizar para pronosticar la inflación en unos pocos años o menos. Sin embargo, intentémoslo.

Este año, 2020, ha experimentado un gran aumento en la oferta monetaria M2, un 25% interanual hasta ahora. Pero podemos esperar una caída en las ganancias de alrededor del 25% y en los salarios de alrededor del 20%, así que una gran caída en el poder adquisitivo combinado del nuevo valor. El modelo VRI se traduce en una inflación de los precios al consumidor de Estados Unidos este año de alrededor de 0.5-1.0%, una tasa anual no vista desde las profundidades de la Gran Recesión.

Actualmente, la inflación anual del IPC de EEUU de de un 1.0% en julio después de caer a 0.7% en junio. Si asumimos que en cada uno de los dos próximos años, 2021 y 2022, la masa salarial nominal aumenta un 5% y las ganancias aumentan un 10% y un 15% respectivamente, mientras que el crecimiento del dinero M2 se desacelera al 10% anual, entonces el modelo VRI pronostica una inflación anual del IPC de EEUU del 3,0-3,5% durante los próximos dos años, no deflación como algunos esperan.

Por supuesto, ese resultado depende de los supuestos. Más importante aún, lo que muestra la teoría de la inflación del valor es que las teorías dominantes de la inflación fracasan debido a su ignorancia de la teoría del valor. Una vez que se analizan los cambios en el valor, no en el dinero o el empleo, podemos comprender la trayectoria de la inflación en la producción capitalista.

Esta nota de ninguna manera cubre todos los puntos y argumentos de la teoría de la inflación del valor. Se desarrollarán en detalle en un próximo artículo académico y como parte del libro conjunto, Through the Prism of Value, que Carchedi y yo publicaremos el próximo año.

https://www.sinpermiso.info/textos/covid-inflacion-y-la-teoria-marxista-del-valor

20.31.-¿Cómo está el salario promedio de Colombia frente al de otros países?

En escalafón de la firma Picodi, ocupa el puesto 90 entre 106 naciones. Le ganan Perú y El Salvador.

Ante la situación actual por la pandemia, las ofertas salariales están reduciendo su valor en varios casos. Foto: istock

No es un secreto que en los países más ricos los salarios son mejores que en los países en vías de desarrollo, por factores como el tamaño de la economía frente a su población, pero también por variables como la devaluación, la pobreza, la educación el papel del Estado y el rol del sector empresarial.

26 ago 2020.- En un ranking, la firma Picodi.com revisó los ingresos mensuales promedio alrededor del mundo, y al convertirlo a pesos colombianos, nuestro país está en los últimos lugares.

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Según el escalafón, estos son los 20 países con los mejores sueldos promedio de los trabajadores en de cada país, medidos en moneda colombiana,  y los 20 últimos, en un total de 106 naciones. 

Los 20 países con salarios más altos y más bajos

Cifras en pesos colombianos.

https://www.eltiempo.com/economia/sectores/ranking-de-salarios-promedio-que-ubica-a-colombia-en-el-lugar-90-entre-105-paises-533582

20.30.-Vuelve la fiebre privatizadora  AMYLKAR D. ACOSTA 

EL CAMBIO DE DISCURSO

Después de la fiebre privatizadora de los años 90, en pleno furor del fracasado Consenso de washington con su octavo mandamiento de su denostado decálogo neoliberal sólo van quedando para vender la participación de la nación en ISA, ECOPETROL y CÉNIT, que son bienes públicos estratégicos. La razón para la enajenación de activos en primera instancia fue que el Estado era mal administrador, que las empresas del estado eran un nido burocrático y un fortín clientelista, amén de que dichas empresas terminaban convirtiéndose en una carga para el mismo Estado y por lo tanto era mejor salir de ellas.

20 ago 2020.- Después, cuando se les agotó ese discurso, adujeron que de lo que se trataba era de reemplazar un activo por otro, tal fue el caso de la venta de ISAGEN. Se dijo que el producido de su enajenación se invertiría en la modernización de la maltrecha infraestructura vial del país, cambiando un activo de generación por las dobles calzadas, lo que a la postre no pasó de ser un espejismo. Esta vez, simple y llanamente, sin rodeos, de lo que se trata es de enajenar los activos que le quedan a la Nación para ver de tratar de tapar el hueco fiscal. La fiebre privatizadora está de vuelta. Así de sencillo!

NOS METIERON GATO POR LIEBRE

Para justificar la venta de ISAGEN se planteó que era más rentable invertir el producido de su venta en la modernización de la infraestructura de transporte que mantener a ISAGEN como activo de la Nación. Al fin y al cabo, los activos representados en las centrales de generación, se nos dijo, no se iban a ir del país porque se le vendieran al grupo empresarial encabezado por la multinacional canadiense Brookfield Asset Management, seguirían operando y suministrándole energía al país. Ello, sin reparar en el hecho de que al enajenar la empresa el Estado vería menguada su capacidad de intervención del mercado cuando ello fuera menester y de paso se renunciaba a los ingresos que le generaban anualmente sus utilidades, las que ahora van a las faltriqueras de los privados.

Pero, después se supo que los $6.49 billones que recibió la Nación por la venta de ISAGEN no se invirtieron en el programa de modernización vial, como se había dicho, sino que sólo sirvieron para capitalizar a la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN). Como lo manifestó su entonces Presidente Clemente del Valle, dicha capitalización permitió “ampliar la capacidad de financiación, tanto en número de proyectos a financiar, como en el monto individual que se puede comprometer por proyecto[1]. De esta manera el Estado reasumió el papel de banca de financiamiento de los privados, a contrapelo del cuarto mandamiento del Consenso de Washington que pregonaba la liberalización financiera y la necesidad de privatizar también la banca pública.

Pues bien, los $6.49 billones de la venta de ISAGEN se llevaron por parte de la FDN al Fondo Nacional para el Desarrollo de la Infraestructura (FONDES). Y, como el FONDES no hace parte del Gobierno Nacional sino del sector descentralizado, esos recursos ya no irían a financiar las concesiones de 4G, como se anunció, sino que el Ministerio de Hacienda, en un pase de prestidigitación, los invertiría en empresas de servicios públicos estatales o mixtas, como las electrificadoras. Así quedó contemplado en la Ley 1955 de 2019 del Plan Nacional de Desarrollo 2018 – 2022.

Facultado por el Congreso a través del PND, “el Gobierno intercambiaría acciones de las electrificadoras por bonos de la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN). Estos, si bien no son efectivo, entran a su portafolio como un ingreso que le permite cuadrar las cuentas. De esta manera se dispondría de los recursos de la venta de ISAGEN para financiar gasto corriente de la Nación[2]. Después de tantas idas y venidas, tantas vueltas y revueltas, como en la fábula de Tomás de Iriarte, los $6.49 billones que se recibieron por la venta de ISAGEN terminaron recalando en la mesa de dinero del Ministerio de Hacienda para cubrir gasto corriente.

LOS BANDAZOS DEL MINISTRO CARRASQUILLA

Hace rato el Ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla ha venido dando bandazos, después de descartar olímpicamente la venta de ECOPETROL, por considerarla innecesaria, pasó, sin vísperas, a proponerla con los más peregrinos argumentos. En 2004, en su calidad de Ministro de Hacienda, había descartado de plano la privatización de ECOPETROL y en su lugar planteó “la conveniencia de vender aquellos activos no estratégicos de la empresa[3].

Empero, fue él quien dio el primer paso para abrir la empresa a la inversión y a los inversionistas privados mediante lo que se dio en llamar “democratización” de la estatal petrolera. En efecto la Ley 1118 de 2006, promovida por él, cambió la naturaleza de ECOPETROL que dejó de ser una empresa industrial y comercial del Estado para convertirse en una sociedad anónima por acciones[4]. A renglón seguido, después de la emisión de las primeras acciones, parte de estas fueron adquiridas por particulares. Afortunadamente, el legislador estableció una barrera con el fin de preservar el carácter estatal de ECOPETROL y dispuso: “se garantizará que la Nación conserve, como mínimo, el ochenta por ciento (80%) de las acciones en circulación, con derecho a voto”. Esta limitación sigue vigente y habiéndose colocado el 11.51% de las acciones, que están en manos de los accionistas minoritarios, desde hace rato se viene con la tentación de colocar el otro 8.49% hasta llegar al límite fijado por la Ley del 20%.

Luego, cuando ya había hecho dejación del cargo, se lamentó de “tener en el balance del Gobierno Nacional acciones de ECOPETROL o de otras empresas, siendo que tenemos tantas necesidades. Ese es un lujo que uno muchas veces no se puede dar[5]. Una década después, de vuelta nuevamente a la cartera de Hacienda manifestó, refiriéndose a la posibilidad de enajenar el 8.49%, que “la autorización ya está para hacerlo…Esta operación está aprobada…obviamente, toca discutir el tema con el señor Presidente de la República[6].

Pero, a poco andar, siete meses después, da reversa y en un alarde de la bienandanza de las finanzas de la Nación, afirmó que “no necesitamos vender activos este año (2019). La situación fiscal está completamente bajo control y en junio tenemos un superávit primario bastante importante y la mejor dinámica fiscal que hemos visto en muchos años«[7]. Lo secundó el Director de la DIAN José Andrés Romero, afirmando que “las metas de recaudo, al igual que las expectativas, se han venido cumpliendo. Eso ayuda a dar la tranquilidad de que no tenemos que salir corriendo a vender compañías como Ecopetrol o ISA porque tenemos una administración tributaria que es eficiente[8].

Pese a ello, previsivos que son, no tuvieron inconvenientes en incluir, a la chita callando, en el Plan de enajenaciones 2019 – 2022 hasta por $30 billones presentado por el Gobierno al Congreso de la República, la venta del 51% de su participación en la multilatina ISA, así como el 8.49% de las acciones de ECOPETROL, entre otros activos de la Nación.

EL TAMAÑO DEL ESTADO

Un aspecto fundamental a dilucidar para establecer el monto del gasto de la Nación y sus fuentes de financiamiento tiene que ver con el tamaño del Estado. Al iniciar su gestión como Ministro de Hacienda de la administración Duque , el Ministro carrasquilla manifestó su propósito de reducir el tamaño del Estado y por esta vía reducir el gasto, el cual pasó de representar el 16.8% del PIB en 2013 al 15.6% en 2018 y antes de llegar la pandemia del COVID-19, se disponía a reducirlo, una vez más, hasta el 15.4% en 2022.

Pero ello iba a contrapelo de las conclusiones a las que arribó la Comisión del gasto y la inversión pública, creada por mandato de la Ley 1819 de 2016 de reforma tributaria e integrada mediante el Decreto 320 de 2017, la cual consideró que “el gasto público tiende a aumentar como proporción del PIB a medida que los países se desarrollan, reflejando la creciente demanda de servicios públicos[9]. De acuerdo con la Ley de Wagner, el gasto público crece inercialmente como porcentaje del PIB en todos los países y Colombia no es la excepción. El gasto público, según la Comisión del gasto, está indexado de un año a otro a ritmos del 4% real anual. Como lo afirma uno de sus integrantes, el profesor Jorge Iván González, “a medida que las sociedades son más complejas, el gasto público tiene que aumentar para poder responder a las necesidades colectivas. La Comisión del Gasto pone en evidencia el tamaño relativamente pequeño del Estado colombiano, cuando se compara con otros países de América Latina y, sobre todo, de Europa”[10].

LA CONTABILIDAD CREATIVA

En vista de que las cuentas no le cuadraban, sobre todo después de la Ley 1943 de 2018 de financiamiento, más conocida como de desfinanciamiento y Ley 2010 de 2019 de “crecimiento”, que tuvieron un costo fiscal que sobrepasa los $10 billones, al Ministro Carrasquilla le tocó empezar a saltar matones y para ello recurrió a los malabarismos como gestión fiscal[11]. Es más, de los $14 billones que aspiraba recaudar el Gobierno con dichas leyes sólo alcanzó los $7.5 billones. Ello puso en calzas prietas al Gobierno, alteró todas sus cuentas y ante la imposibilidad de cumplir con la Regla fiscal apeló a la contabilidad creativa.

Como lo afirma el Profesor e investigador de la Facultad de economía de la Universidad de los Andes Marc Hofstetter, se recurrió a “pagar gasto con TES sin contabilizarlo como gasto y, por tanto, sin que afecte el déficit… Si tuviéramos dinero para pagar esas cuentas eso no sería necesario, pero no hay forma de hacer esos pagos[12] y advierte “si el Gobierno puede decidir qué se cuenta y qué no como gasto y déficit, que un Comité le diga de qué tamaño puede tener el déficit es una pérdida de tiempo”[13]. Por su parte Jorge Restrepo, catedrático de la Universidad Javeriana, dijo que “preocupa es que se vaya a usar deuda para financiar gasto corriente[14].

El recurso de la contabilidad creativa, pagando deuda como más deuda, emitiendo TES a tutiplén y haciendo pasar gasto por financiación para soslayar la Regla fiscal simulando su cumplimiento, como lo afirmó el ex ministro Guillermo Perry, miembro de la Comisión consultiva para la Regla fiscal, “generan incertidumbre y desconfianza y pueden conducir a rebajas en la calificación de riesgo del país”[15], como en efectivamente sucedió[16]. Y añade Perry, “el Gobierno juega con candela al maquillar las cuentas fiscales para ocultar la dura realidad[17]. Si bien, a raíz de la pandemia el Gobierno se vio precisado, con la aquiescencia de la Comisión consultiva, a suspender la Regla fiscal, esta se había abandonado en la práctica antes de la pandemia.

Esta estrategia ha conducido a que la deuda pública se disparara. Como lo sostiene ANIF, “la deuda del Gobierno Nacional Central, como porcentaje del PIB, “estará pasando del 44% en 2014 hacia el 54.2% del PIB en 2022 (o a niveles superiores), el tener en cuenta la emisión de TES para pagar deudas flotantes de la salud y de demandas a la Nación”[18] incluso sin contar las novedades del Presupuesto del 2020. Y, de contera, las vigencias futuras son del orden de los $102 billones, el 10% del PIB (¡!).

En tales circunstancias, no es de extrañar que el mayor rubro del Proyecto de presupuesto para la vigencia de 2021 y el que más crece con respecto al 2020 es el servicio de la deuda ($75.9 billones), el 41.6%. Ello obedece más al perfil de vencimientos, la sustitución de pasivos por TES y el mayor endeudamiento en el transcurso del 2019 que a la pandemia del COVID-19. Colombia, desde antes de la pandemia, está al borde de perder la calificación inversionista de su deuda soberana.

Ahora bien, La financiación del déficit sólo tiene tres fuentes, el mayor recaudo de impuestos, para lo cual se requiere una reforma tributaria, el endeudamiento público, que ya está en el límite, que al final del día deberá servirse  con mayor recaudo de impuestos. Y, el último recurso, la enajenación de activos. El Gobierno ha descartado la reforma tributaria a corto y a mediano plazo. Integró una Comisión de expertos que sólo rendirá su informe y dará a conocer sus recomendaciones a finales del año entrante.

En este contexto, no es de extrañar que el Ministro carrasquilla hubiera aprovechado la declaratoria de la Emergencia económica, social y ambiental para, al amparo de la misma, expedir el Decreto  811 del 4 de junio, facultando al Presidente de la República Iván Duque para enajenar “la participación accionaria del Estado…que posea en determinada empresa” listada en Bolsa. Ello tiene nombre propio: en la mira están fundamentalmente ECOPETROL, su filial CENIT y el 51% de su participación en ISA. Huelga decir, que estas dos últimas controlan un monopolio natural, CENIT en el transporte de crudo, ISA en el transporte de la energía eléctrica, el cual de enajenarse quedarían en manos privadas. Por lo demás, las utilidades registradas por CENIT actualmente han llegado a representar el 60% de las utilidades de su matriz ECOPETROL. Y, complementariamente, en el Proyecto de presupuesto para la vigencia 2021 se prevé como una de sus fuentes de financiación la enajenación de activos por $12 billones. No hay duda, entonces, del avieso propósito del Decreto de marras, así el Ministerio de Hacienda alegue ahora que no es aplicable a estas empresas. Los antecedentes y el contexto en el que se expidió, así como el alcance del mismo, disipan cualquier duda. La única salvedad que se hace en dicho Decreto es que los recursos obtenidos con la enajenación debe servir para financiar el Fondo de Mitigación de Emergencias (FOME), para pagar deuda contraída para atender la Emergencia y/o para fondear al Fondo Nacional de Garantías (FNG).

ABRIR UN HUECO PARA TAPAR OTRO

En realidad, con la venta de estos activos del Estado, de lo que se trata en la práctica es de abrir un hueco para tapar otro, nada más ni nada menos. Ello es tanto más cierto habida consideración de que los activos del Estado sólo se pueden vender una vez, pues como dice el campesino uno no puede pretender sacrificar la vaca para comer carne y seguir tomando leche de la misma vaca y el Estado tiene en ECOPETROL su vaca lechera!

A guisa de ejemplo, en el 2018 la Nación recibió por su participación accionaria $11 billones a título de dividendos correspondientes al ejercicio del año 2017, en el caso hipotético de haberse vendido el 8.49% habría recibido $500.000 millones menos, al tiempo que hubiera recibido por concepto de la venta $10.7 billones, aproximadamente. De hecho con la venta de ISAGEN la Nación dejó de recibir ingresos provenientes por concepto de sus dividendos en 2019 por valor de $903.580´088.505, amén de la extraordinaria valorización del 16.5% anual que se están embolsillando los privados. Si se venden en su totalidad las acciones del Estado en ECOPETROL se recibirían, según FASECOLDA entre $130 y $150 billones[19], obviamente por una sóla vez y la Nación dejaría de recibir, en promedio, $7.5 billones anuales por concepto de dividendos. De venderse el 51% de ISA, se recibiría $6.6 billones, aproximadamente y la Nación estaría renunciando a ingresos anuales por concepto de utilidades de la empresa de alrededor de $750.000 millones (!).

Y para colmos, este sería el peor momento para vender acciones de empresas energéticas, ya sea de ISA, de CENIT o de ECOPETROL, pues en este momento, una acción de empresas tecnológicas como NETFLIX vale un 25% más que la de la ExxonMobil. Es más, el valor de mercado de TESLA, la compañía americana fabricante de vehículos eléctricos, es mayor que el de la TOYOTA y la VOLKSWAGUEN juntas.

Amylkar Acosta Medina

Miembro de Número de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas ACCE

Cota, agosto 20 de 2020

www.amylkaracosta.net

20.29.-La Globalización entra en su nueva fase al ralentí: ¿vamos hacia el fin de la globalización? – ‘Slowbalisation’ – DERBLAUEMOND

“The Orb”. “The Globe”. “Globalization”… son todo diferentes acepciones para un mismo conceptoesa globalización que entrelazó (casi) todas las economías del planeta, y que luego fue objeto de las iras de aquel presidente Trump. Él desató esas iras durante la campaña electoral que le llevó finalmente a la Casa Blanca. Por culpa de la desproporción sistemática en la balanza comercial.

28 feb 2020.- Sea porque la globalización ya no es lo mismo sin el empuje de Estados Unidos tras la guerra del “aranceles para todos”, sea porque “The Orb” (o “El Orbe”) era en realidad mucho más pequeño de lo que pensábamos, o sea porque la globalización haya podido acercarse a sus límites potenciales, lo cierto es que ésta ha perdido mucho empuje. Hasta tal punto es así que hoy en día los medios hablan de que estamos en la “Slowbalization”, haciendo referencia a su progresivo y evidente enlentecimiento.

¿Qué ha pasado para que aquel “The Globe” se quedase en tan sólo un “The Slow”?

La naturaleza de la otrora pujante Globalización era la de extender la economía de mercado hasta el último rincón del planeta. Fue una extensión totalmente intencionada, con uno de sus principales motores en la avidez por encontrar mano de obra barata. En demasiados casos, esta reducción de costes sirvió mayormente para disparar los márgenes, pero para mantener muchos precios. Obviamente, esto no ocurrió con los productos chinos y de otros países que empezaron a ser importados “en vena”, e inundaron nuestros mercados.

Aparte de lo anárquico e insostenible de este proceso (que adelantamos hace años), con la globalización llegaron las interdependencias socioeconómicas con nuevos proveedores y nuevos mercados, pero también la deslocalización masiva de muchas industrias. Tal y como ya analizamos en “El American Dream está roto y por eso los americanos votan a Trump: «Es la economía, estúpido”, las sociedades occidentales sufrieron socioeconómicamente (hasta el extremo en ciertos lugares). Una parte no despreciable de este sufrimiento se debió en buena medida a lo anárquico de esa deslocalización, con el consiguiente surgimiento de un resquemor popular, del que la globalización fue el principal blanco de todas las críticas.

Trump canalizó ese profundo descontento social, y se aupó al poder ayudado por las nuevas herramientas sociales disponibles para segmentar ciudadanos, pudiendo dirigir mensajes de forma casi personalizada. Algunos además defienden que contó para ello con inestimable “ayuda”. Sea por lo que fuere, el hecho es que fue Trump quién abanderó la destrucción del multilateralismo, distanciándose así de una filosofía socioeconómica que siempre había estado en el punto de mira de los que pasaron a ser sus nuevos ”amigos”, y virando 180 grados el que hasta entonces había sido el rumbo de los Estados Unidos.

Es cierto que la “Slowbalization” ha pisado el freno y se ha vuelto realmente lenta…

No les puedo negar que el ritmo de la globalización era insostenible, ni su carácter anárquico y sin la más mínima planificación. Tampoco les puedo negar que toda tendencia socioeconómica tiene sus límites materiales y temporales. Ni siquiera les puedo negar que tal vez hubiese sido mejor que no hubiese ocurrido (al menos en los anárquicos términos en los que se abordó). No, no voy a hacer aquí juicios de valor sobre algo que realmente resulta ser de una naturaleza casi inabarcable, incluso con las cifras del Banco Mundial en la pantalla. Lo que vamos a analizar hoy es el tenue pulso actual de esa “Slowbalization”, y a dónde nos puede acabar llevando a todos.

Como hace unas semanas publicó la reputada revista “The Economist”, la Globalización ha perdido mucho gas, hasta el punto de que para referirse a ella adopta el término acuñado por un autor holandés de “Slowbalization”. Tampoco nos vamos a parar a analizar pormenorizadamente el ritmo actual de aquella la ex-pujante Globalización. Me limitaré a aportarles algunos de los datos demostrativos publicados por The Economist (fuente fiable donde las haya).

The Economist empieza alertando de no caer en la bienaventuranza injustificada, y en contentarse con unos datos de 2018 que muestran cómo el crecimiento global en 2018 fue aceptable, se incrementaron los beneficios empresariales, y el desempleo se redujo. En un contexto menos de economía global y más de globalización, la publicación británica recuerda además que aún quedan algunos motivos para el optimismo más globalizador, con un presidente Trump que ha firmado un nuevo acuerdo de libre comercio con México y posteriormente con Canadá, y que también se baraja que su guerra comercial con China pueda estar tocando a su fin. Puede incluso que la suya haya sido tan sólo una estrategia planificada para tensar la cuerda para obtener contraprestaciones económicas del gigante comunista (tal y como les analizamos desde estas líneas), y que no quiera acabar realmente con la Globalización.

Pero hay otros datos que ofuscan con creces ese aliento para el optimismo más globalizador. Como apunta The Economist, las crecientes tensiones comerciales suponen un claro punto de inflexión respecto a la tendencia que vivimos hasta la crisis subprime. Desde entonces, la inversión transfronteriza, los préstamos bancarios, y las cadenas de aprovisionamiento apuntan todos a una clara contracción o, en el mejor de los casos un evidente estancamiento cuando se los compara con la evolución del PIB mundial.

Hay otros motivos coyunturales también, como el frenazo de la reducción del coste del transporte internacional y de los costes de telecomunicaciones, el resurgimiento de los aranceles, o el cambio de panorama en la liberalización del sistema financiero. También en el estancamiento del comercio más globalizador está influyendo el hecho de que China se ha vuelto mucho más autónoma en sus procesos productivos, e importa menos del exterior porque ya no tiene que recurrir a su vez a importar (casi) todo y simplemente poner mano de obra y plantas manufactureras (para acabar exportando al mundo más desarrollado sus productos finales).

El sector servicios supone un claro límite de saturación para la Globalización

A todos estos factores, un servidor además añadiría el que posiblemente sea el más importante: el nivel alcanzado en la saturación de la propia tendencia globalizadora. Efectivamente, toda tendencia socioeconómica, muchas veces también presas incluso de las modas, tiene un surgimiento, una época de esplendor, una ralentización y un posterior ocaso (el orden ha de respetarse, pero antes del ocaso puede haber más idas y venidas).

Ninguna tendencia socioeconómica puede por definición mantenerse de forma sostenida en el tiempo ad-infinitum. Todo tiene ritmos variables, modas pasajeras, niveles de saturación pasados los cuales la tendencia carece ya de sentido, etc. La clave del tema de hoy es si esta “Slowbalization” es simplemente un caso de “parada y fonda”, o si por el contrario es el principio del ocaso de la Globalización como tal.

Como uno de los factores que pueden estar contribuyendo a esa saturación, está el hecho de que la deslocalización y el sustituir comercio local por comercio internacional obviamente tienen un claro límite material, aunque sea el extremo teórico de reducir el comercio local a cero. Y por ello las economías occidentales tienen ya de por sí un claro punto de saturación de la Globalización, que está en la inevitabilidad de que se pueda deslocalizar (por ahora) el sector servicios de forma masiva.

Efectivamente, tras haber deslocalizado fábricas y líneas de producción por doquier, sin embargo el sector servicios es actualmente el que más peso tiene en las economías más desarrolladas del planeta. Y así será inevitablemente, al menos hasta el momento en que todos acabemos viviendo en un mundo virtual. Lo cierto por ahora es que el sector servicios necesita mayormente de mano de obra local (algo que a largo plazo cambiará también con la tercera y más disruptiva ola de la globalización). Pero por el momento, es éste y no otro el terciario límite más claro de la Globalización, y podríamos haberlo tocado ya en un cóctel explosivo agitado con la insostenibilidad socioeconómica de la propia deslocalización.

Pero no es sólo el límite de saturación: también son los bandazos de las políticas económicas

 

Como les introducíamos antes, también en economía hay tendencias pasajeras, que vienen y van, se hacen y se deshacen, para acabar dejándonos en el punto de partida. Muchos políticos (y también muchos ciudadanos) se quedan más tranquilos simplemente teniendo la mera sensación de estar avanzando hacia algún lado, sin ser plenamente conscientes de que, a lo largo de las décadas, en realidad estamos remando en círculos. Esto parece más un recurrente crucero vacacional que un viaje con un origen y un destino claros.

Así, los ciudadanos como masa a veces creemos ver el avance donde en realidad sólo hay involución, y a los políticos les pasa lo mismo (o simplemente se dan cuenta del punto débil en la percepción de los ciudadanos y lo explotan). Así acabamos asistiendo al penduleante espectáculo económico de ver cómo unas décadas más tarde alguien se pone a deshacer lo que alguien hizo décadas atrás. Esto es más previsible que el “Péndulo de Foucault”: ¡Si Umberto Eco levantara la cabeza!

Así asistimos de nuevo a la moda de volverse de nuevo proteccionistas política y económicamente, y no sólo de aranceles va la cosa. Los mercados se están volviendo también evidentemente más proteccionistas y endogámicos, transformando la realidad económica mundial en aquellas grandes zonas económicas definidas en su día por Orwell en su visionaria novela 1984.

La tecnología es el sector que supone la mejor muestra de ello. Independientemente de que desde aquí hayamos reclamado por activa y por pasiva la regulación de la “Data Economy”, lo cierto es que, si bien hay iniciativas por ejemplo europeas muy encomiables en este sentido, no es menos cierto que el tema tecnológico se está usando en muchos casos como caballo de batalla y arma defensiva, a su vez ante la instrumentalizacíón de la tecnología por parte de terceros para lograr la conquista técnica.

Tampoco ayuda a ello la creciente desconfianza entre superpotencias socioeconómicas, muy lógica tras escándalos de privacidad y el espionaje a gran escala, que ya son tan habituales como la propia naturaleza de los datos de nuestro día a día. Por sus datos los conoceréis, y por cómo de bien los conozcáis podréis dominarles.

Más allá de la película que exhiben las cifras actuales…

Pero como bien apunta The Economist, las cifras actuales que arrojan las tendencias globalizadoras muy probablemente sólo van a ir a peor. El impacto de la nueva era de aranceles que inauguró el presidente Trump todavía no ha demostrado ni de lejos su pleno impacto en las economías del planeta. Para empezar, su imposición ha sido escalonada a lo largo de todo 2018, por lo que habrá que evaluarlo en un año completo.

Y por otro lado, sus nocivos efectos sobre el comercio mundial y sobre el bolsillo de los consumidores (no duden que al final siempre son los que acaban pagando) se han visto por ahora amortiguados. Un efecto amortiguador ha venido porque las empresas han ido haciendo acopio de suministros ante la inminente subida de los aranceles, y se les van acabando y tienen que pagar ya la tarifa completa. Efectivamente, todo apunta a que estamos asistiendo a unos efectos que se van a seguir intensificando en diferido.

Pero muchas cosas han cambiado al calor de la Globalización, y aun en el supuesto de que estemos asistiendo a su reversión (extremo que estaría por confirmar), lo cierto es que nuestro mundo nunca volverá a ser el mismo. De la mano de esa Globalización, han surgido claras potencias transnacionales, con superpotencias que se han erigido en líderes de sus respectivas zonas económicas. Así, vemos como aquel mundo visionario del 1984 de George Orwell que les decía antes ha venido para quedarse.

De la Globalización a la realidad socioeconómica mundial esbozada por George Orwell

Es inevitable que la Globalización no pueda ser revertida de un plumazo, pues en el actual contexto global (casi) ningún país puede sobrevivir por sí mismo, y depende de terceros tanto para aprovisionarse como para vender. El Brexit va a ser un desastre porque mayormente ha obviado este hecho y su enorme dependencia de Europa, que es su mayor socio comercial. El orgullo de los Brexiteers no les ha permitido ver que ya ninguna soberanía económica reside exclusivamente en un país. Todos dependemos de todos sin remedio, tras una Globalización que ha imbricado lazos económicos.

Pero hay un punto intermedio entre el proceso involutivo de la Globalización y esa dependencia por la que ningún país es ya capaz de producir sin el resto, tras un evidentemente beneficioso (en términos de costes) proceso de especialización nacional, por el que se erigen líderes de mercados con una clara predominancia de ciertos países en cada subsector. Las economías se unieron, pero las fronteras evidentemente han permanecido, y ahora a los políticos les da por hacer valer a las segundas sobre las primeras.

El punto intermedio del que les hablaba está en que las áreas económicas más internacionales van a acentuarse todavía más, y aunque el comercio global pueda caer entre ellas, lo cierto es que esas áreas socioeconómicas lideradas por una superpotencia van a acentuar su carácter más endogámico, así como su dependencia del que es ya el gran líder regional. Es el caso de EEUU en América, de China en Asia, o de Australia en Oceanía y la parte del sudeste asiático más próxima a la isla-continente. En la novela de Pequeño, Europa como tal realmente no era una superpotencia independiente, y se englobaba dentro de aquella Eurasia cuyas aspiraciones pueden estar escondidas tras las claras intenciones de destruir la Unión Europea.

Y el auge de las cifras de comercio intrarregional aportadas por The Economist apuntan en esta dirección. Al contrario de lo que muchos podían esperar en Estados Unidos, por ejemplo probablemente no vayamos a ver una China más débil, sino tal vez más fuerte (con permiso de que no la “tire abajo” el pinchazo de su particular burbuja), ejerciendo un dominio intrarregional hegemónico e indiscutible. Su área de influencia se extenderá por toda la región asiática. Realmente, aquí el gran perdedor sería un EEUU que en los años 90 y 00 era el indiscutible líder mundial del capitalismo, y que ahora ha pasado a ir cediendo terreno, para dar paso al surgimiento de líderes regionales que se permiten mirarle desde su misma altura.

La pregunta clave es si el mundo será un mejor lugar para vivir en un contexto regional que en uno globalizado. Hay que considerar que, en un contexto globalizado, si bien había un hegemónico occidente con EEUU a la cabeza (y Europa en segunda posición como aliado), había un cierto consenso global entre diferentes países. Había un complejo juego de intereses en el que, independientemente del claro dominio de ciertos actores, la mayoría tenía su parte de capacidad de influencia multilateral. Sin embargo, en un mundo “regionalizado” al límite se va a extender inevitablemente el modelo de tu respectivo líder regional.

Está por ver qué ocurrirá con democracias avanzadas como Japón o Corea del Sur ante el claro dominio de un país “dictapitalista” como China. De la pobre África mejor ni hablamos, porque lejos de ser una superregión con entidad propia, todo apunta a que de nuevo su riqueza natural será su sentencia, y que muy probablemente se verá bajo el dominio de una China especialmente ávida de materias primas. Y también está por ver qué será de esta Vieja Europa que están tratando de que haga aguas por todos los lados. Si Europa sobrevive como superpotencia con entidad propia, los valores más europeos prevalecerán. Si no lo conseguimos, mejor apagamos la luz (en todos los sentidos). Y muchos pensaron que aquello del 1984 de George Orwell era sólo un Reality Show, y lo que en verdad era es un baño de realidad en diferido…

https://www.elblogsalmon.com/economia/globalizacion-entra-su-nueva-fase-al-ralenti-bienvenidos-a-slowbalisation

20.28.-Hacia el 2050: las economías emergentes tendrán el poder económico del mundo  PWC ARGENTINA

Esto es posible por que contradice los pronósticos de la inefable OCDE, que presume que la manufactura corre por cuenta de las gigantes corporaciones de occidente ubicadas en países de amplio mercado y bajos salarios. Los países hoy industrializados compensarían las importaciones manufactureras por exportación de servicios, eso parece ya imposible, el gran impasse entre Estados Unidos y China. Es de advertir que el Producto Interno Bruto es una estadística geográfica, en cabio el Ingreso Nacional mide exclusivamente el producto de los nacionales residentes y excluye los Ingresos de las corporaciones y personas cuya casa matriz reside en el extranjero. Eso podría invalidar el ranquin del PIB.

La economía mundial podría duplicar su tamaño para el año 2042; para el 2050, seis de las siete mayores economías del mundo podrían ser países emergentes;

La participación de la UE en el PIB mundial podría caer por debajo del 10% para el año 2050; China ya ha superado a los Estados Unidos como la mayor economía en función del PIB y podría ser la de mayor valor a tipos de cambio de mercado antes de 2030; India podría superar a los Estados Unidos para 2050 y quedar en el segundo lugar e Indonesia podría avanzar al cuarto lugar, lo que relegaría a economías avanzadas como las de Japón y Alemania.

Argentina se mantendrá como la tercera economía más grande de Latinoamérica.

Hacia el 2050, el poderío económico estará en manos de los países emergentes, desplazando de esta forma a economías avanzadas. Esta es una de las conclusiones clave del último informe World in 2050 de PwC, The long view: how will the global economic order change by 2050? (La visión a largo plazo: ¿cómo cambiará el orden económico mundial para 2050?).  En el mismo se presentan proyecciones del crecimiento potencial del PIB hasta 2050 para 32 de las mayores economías del mundo, que en conjunto representan alrededor del 85% del PIB global. Estas proyecciones se basan en la actualización más reciente de un modelo detallado de crecimiento global a largo plazo que PwC desarrolló por primera vez en 2006.

El informe pronostica que la economía mundial podría duplicar su tamaño para 2042, si crece a una tasa anual promedio real de aproximadamente 2,5% entre 2016 y 2050. Este fenómeno estará impulsado en gran medida por los mercados emergentes y los países en desarrollo, con el crecimiento de las economías del E7 (Brasil, China, India, Indonesia, México, Rusia y Turquía) a una tasa anual promedio de alrededor de 3,5% en los próximos 34 años, en comparación con solo un 1,6% para las naciones avanzadas del G7 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, el Reino Unido y los Estados Unidos).

Tabla 1: Rankings proyectados del PIB global en términos de PPA (paridades de poder adquisitivo) (en miles de millones de US$, a valores constantes de 2016) 

Cuando se considera el PIB medido a tipos de cambio de mercado (MER), no se observa un cambio tan radical en el poderío económico mundial. Aun así, China emerge como la mayor economía del mundo antes de 2030 e India es claramente la tercera hacia 2050.

Pero, sin duda, el foco principal estará en los mercados emergentes más nuevos, que van adquiriendo una posición destacada. Para 2050, se proyecta que Indonesia y México serán mayores que Japón, Alemania, el Reino Unido o Francia, mientras que Turquía podría superar a Italia. En términos de crecimiento, Vietnam, India y Bangladesh podrían ser las economías que crezcan a mayor velocidad durante el período hasta 2050, con un crecimiento promedio del 5% anual como se ilustra en el Gráfico 1, que también muestra la apertura del crecimiento entre población y PIB per cápita.

 Gráfico 1: Crecimiento promedio del PIB real proyectado por año, 2016-50

Nigeria tiene potencial para ascender ocho lugares en el ranking del PIB, hasta la posición 14 para 2050, pero solo podrá concretar sus posibilidades si diversifica su economía más allá del petróleo y fortalece sus instituciones e infraestructura.

Colombia y Polonia también muestran gran potencial, y se proyectan como las economías de crecimiento más rápido en sus respectivas regiones, América Latina y la UE.

En el caso de Argentina, si bien se espera que hacia 2050 descienda algunas posiciones en términos del valor de su PBI, hasta ubicarse en el puesto 29, continuará siendo la tercera economía más grande de Latinoamérica, detrás de Brasil y México y en el ranking global apenas por debajo de naciones desarrolladas como España y Australia (26 y 28 respectivamente).

Ingresos promedio

Una buena noticia para las economías avanzadas de hoy es que continuarán registrando los ingresos promedio más altos; con la posible excepción de Italia, todos los países del G7 seguirán ubicados por arriba del E7 en los rankings de PIB per cápita en 2050. Se proyecta que los mercados emergentes cerrarán gradualmente la brecha de ingresos con el tiempo, pero la convergencia plena de los niveles de ingreso a escala mundial probablemente llegará mucho después de 2050.

China alcanza un promedio de ingresos de nivel medio para 2050 (ver Mapa 1), mientras que la India permanece en la mitad inferior de la escala de ingresos debido a su nivel inicial, a pesar del crecimiento relativamente alto proyectado en el período. Esto es un ejemplo de que, si bien el fuerte aumento de la población puede ser un impulsor clave para el crecimiento del PIB total, eliminar las diferencias en los niveles de ingreso promedio demandará mucho más tiempo.

En términos de ingresos promedio por habitante, Argentina se ubica en valores intermedios, con un leve crecimiento por encima del 3% anual, superando a Brasil, aunque por debajo de Colombia y México, en la comparación con países de Latinoamérica.

Mapa 1: PIB real per cápita proyectado en 2050

Se proyecta que el crecimiento global disminuirá a medida que las poblaciones vayan envejeciendo y los países emergentes se conviertan en economías maduras

El informe proyecta que el crecimiento económico mundial registrará un promedio de aproximadamente 3,5% por año durante el período hasta 2020, disminuyendo a unos 2,7% en la década de 2020, 2,5% en la de 2030, y 2,4% en la de 2040. Eso tendrá lugar a medida que muchas economías avanzadas (y eventualmente, también algunos mercados emergentes como China) experimenten un marcado descenso de su población en edad activa. Al mismo tiempo, las tasas de crecimiento de los mercados emergentes serán más moderadas a medida que lleguen a ser economías maduras y disminuya su espacio para crecer con rapidez a la par de otras. Estos efectos, según se proyecta, serán más fuertes que el impacto de las economías emergentes que tienen un peso progresivamente mayor en el PIB mundial, que de otro modo tendería a fomentar el crecimiento global promedio.

Desafíos para que los hacedores de política alcancen un crecimiento sostenible a largo plazo

Para materializar su gran potencial, las economías emergentes deben emprender una inversión sostenida y efectiva en educación, infraestructura y tecnología. La caída en los precios del petróleo entre mediados de 2014 y principios de 2016 puso de relieve la importancia de que las economías emergentes estén más diversificadas para un crecimiento sostenible a largo plazo. A toda esta situación subyace la necesidad de desarrollar instituciones políticas, económicas, legales y sociales dentro de las economías emergentes para generar incentivos a la innovación y el espíritu empresarial, creando economías estables y seguras para realizar negocios.

Grandes oportunidades para las empresas con la adecuada combinación estratégica de flexibilidad y paciencia

La evolución de los mercados emergentes generará muchas oportunidades para los negocios, que surgirán a medida que estas economías avancen hacia nuevas industrias, interactúen en los mercados del mundo y cuando sus poblaciones, relativamente jóvenes, tengan más riqueza. Se convertirán en lugares más tentadores para vivir y hacer negocios, atrayendo inversiones y talentos.

No obstante, las economías emergentes evolucionan con rapidez y a menudo son relativamente volátiles, por lo que las empresas necesitarán estrategias operativas que combinen flexibilidad y paciencia de manera adecuada para tener éxito en esos mercados. Los estudios de casos incluidos en el informe de PwC ilustran cómo las empresas deberían estar preparadas para adaptar su marca y su posición en el mercado para ajustarse a preferencias locales que difieren y suelen tener más matices. Será fundamental un entendimiento profundo del mercado local y sus consumidores, lo cual a menudo implicará trabajar junto a socios locales.

Se proyecta que el crecimiento global disminuirá a medida que las poblaciones vayan envejeciendo y los países emergentes se conviertan en economías maduras.

https://www.pwc.com.ar/es/prensa/hacia-2050-economias-emergentes-tendran-poder-economico-del-mundo.html

20.27.-Guerra comercial USA-CHINA y Comercio internacional de mercancías

La EU-27, los Estados Unidos y China representaron el 42 % del comercio internacional de mercancías en 2018.
El principal socio de la EU-27 para las exportaciones en 2019 fueron los Estados Unidos y, para las importaciones, China.
La maquinaria y los vehículos representaron el 41 % de las exportaciones de la EU-27 y el 33 % de las importaciones de la EU-27 en 2019.

Desarrollo del comercio internacional de mercancías, EU-27, 2009-2019

Fuente: Eurostat (códigos de datos en línea: ext_lt_intertrd)

Este artículo trata de la evolución del comercio internacional de mercancías de la Unión Europea («UE» o «Unión»). Analiza la cuota de la Unión en los mercados mundiales de importaciones y exportaciones, el comercio interior de la Unión (comercio entre los Estados miembros de la UE), los principales socios comerciales de la Unión y las categorías de productos más intercambiadas en la UE.

La EU-27 representa aproximadamente el 15 % del comercio mundial de mercancías. El valor del comercio internacional de mercancías supera con mucho el de los servicios (es aproximadamente tres veces superior), ya que algunos servicios, por su propia naturaleza, son más difíciles de comercializar a través de las fronteras.

Este artículo forma parte de una publicación en línea que ofrece estadísticas recientes sobre el comercio internacional de mercancías, con información sobre los socios principales de la Unión, los principales productos intercambiados y las características específicas del comercio, así como los antecedentes.

Guía del Artículo completo

  • Los tres principales actores mundiales del comercio internacional: la Unión Europea, China y los Estados Unidos
  • Un excedente para el comercio exterior de la UE desde 2012
  • El mayor porcentaje de comercio interior de mercancías de la UE se registró en Luxemburgo y Eslovaquia
  • Fuerte aumento del comercio de mercancías con China en 2009-2019
  • Gran excedente comercial en relación con maquinaria y vehículos y con productos químicos 

Los tres principales actores mundiales del comercio internacional: la Unión Europea, China y los Estados Unidos

La EU-27, China y los Estados Unidos han sido los tres principales actores mundiales del comercio internacional (véase el gráfico 1) desde 2004, cuando China superó a Japón. En 2018, el nivel total del comercio de mercancías (exportaciones e importaciones) registrado en la EU-27 fue de 3 967 millardos EUR (obsérvese que no se incluye el comercio interior de la Unión), es decir, 50 000 millones EUR más que China y 342 000 millones EUR por encima del nivel registrado para los Estados Unidos; Japón ocupó el cuarto puesto por nivel de comercio de mercancías, con 1 260 millardos EUR.

Gráfico 1: Principales actores del comercio internacional de mercancías, 2018 (miles de millones EUR)  Fuente: Eurostat (ext_lt_introle) y UNCTAD 

En 2018, la relación entre las importaciones y exportaciones (coeficiente de cobertura) fue particularmente elevada a favor de las exportaciones en relación con Rusia, y China (véase el gráfico 2), quienes en términos absolutos tuvieron el mayor excedente comercial anual.

Gráfico 2: Coeficiente de cobertura del comercio internacional de mercancías, 2008 y 2018(%)  Fuente: Eurostat (ext lt introle) y UNCTAD

 En 2018, los Estados Unidos tuvieron el mayor déficit (véase el gráfico 3), dando continuidad a una pauta que ha sido evidente durante la totalidad de la última década sobre la que se dispone de datos. Problema.

 

Gráfico 3: Balanza comercial del comercio internacional de mercancías, 2008 y 2018 (miles de millones EUR)  Fuente: Eurostat (ext_lt_introle) y UNCTAD 

Respecto a los flujos de exportaciones e importaciones, la EU-27 tuvo el segundo mayor porcentaje de exportaciones e importaciones mundiales de mercancías (véanse los gráficos 4 y 5) en 2018: las exportaciones de mercancías de la EU-27 equivalieron al 15,5 % del total mundial. Solamente China (15,8 %) tuvo un porcentaje mayor, seguida a cierta distancia por los Estados Unidos (10,6 %).

Gráfico 4: Porcentaje de exportaciones en el mercado mundial de mercancías, 2018 (% de las exportaciones mundiales). Fuente: Eurostat (ext_lt_introle) y UNCTAD 

En 2018, los Estados Unidos tuvieron un porcentaje mayor de importaciones mundiales (15,8 %) que la EU-27 (13,7 %) o China (13,0 %).

Gráfico 5: Porcentajes de importaciones de mercancías en el mercado mundial, 2018 (% de las importaciones mundiales). Fuente: Eurostat (ext_lt_introle) y UNCTAD

Un excedente para el comercio exterior de la UE desde 2012

El comercio internacional de mercancías de la EU-27 con el resto del mundo (suma de las importaciones y exportaciones fuera de la Unión) se valoró en 4 067 millardos EUR en 2019 (véase el gráfico 6). Tanto las importaciones como las exportaciones aumentaron en comparación con 2018, con un incremento de las importaciones (27 000 millones EUR) inferior al de las exportaciones (73 000 millones EUR). Como consecuencia de ello, el excedente comercial de la EU-27 aumentó, pasando de 152 000 millones EUR en 2018 a 197 000 millones EUR en 2019.

Entre 2009 y 2012, la EU-27 registró un aumento rápido de sus exportaciones, pasando de 1 184 millardos EUR a 1 771 millardos EUR. Entre 2012 y 2016, las exportaciones se mantuvieron relativamente estables, pero en los tres años siguientes experimentaron un aumento, pasando de 1 867 millardos EUR en 2016 a 2 132 000 millones EUR en 2019. Las importaciones siguieron más o menos el mismo patrón que las exportaciones; aumentaron, desde 1 193 millardos EUR en 2009 a 1 666 millardos EUR en 2011. Entre 2011 y 2016 se mantuvieron relativamente estables, pero en los tres años siguientes experimentaron un aumento, pasando de 1 602 millardos EUR a 1 935 millardos EUR en 2019.

Gráfico 6: Desarrollo del comercio internacional de mercancías, EU-27, 2009–2019 (miles de millones EUR)Fuente: Eurostat (ext_lt_intertrd)

Entre los Estados miembros de la UE, el mayor porcentaje de comercio exterior de la EU-27 en 2019 lo detentó, con diferencia, Alemania, que contribuyó en un 29,6 % a las exportaciones de mercancías de la EU-27 a terceros países y supuso más de una quinta parte (21,0 %) de las importaciones de la EU-27 (véase el gráfico 7). Los siguientes tres mayores exportadores, Francia (11,6 %), Italia (11,0 %) y los Países Bajos (10,3 %), fueron los únicos Estados miembros de la UE, además de Alemania, con un porcentaje de dos dígitos respecto de las exportaciones de la EU-27. Los Países Bajos (17,5 %), Francia (10,7 %) e Italia (9,5 %) siguieron a Alemania como los mayores importadores de mercancías procedentes de terceros países en 2019. El porcentaje relativamente alto de los Países Bajos se debe, al menos en parte, a la considerable cantidad de mercancías que entran en la Unión a través de Rotterdam, el principal puerto marítimo de la UE.

Gráfico 7: Comercio exterior de mercancías de la EU-27, 2019 (% de las exportaciones/importaciones de la EU-27). Fuente: Eurostat (ext_lt_intratrd)

 El mayor excedente comercial en relación con el intercambio de mercancías fuera de la EU-27, por valor de 224 300 millones EUR en 2019, correspondió a Alemania, seguida de Italia (51 900 millones EUR), Irlanda (40 600 millones EUR;) y Francia (39 200 millones EUR). Los mayores déficits comerciales en el comercio exterior de mercancías de la Unión se registraron en los Países Bajos (118 700 millones EUR) y España (30 700 millones EUR) (véase la tabla B en el fichero Excel adjunto).

El mayor porcentaje de comercio interior de mercancías de la UE se registró en Luxemburgo y Eslovaquia

El comercio de mercancías entre los Estados miembros de la UE (comercio interior de la Unión) se valoró, en términos de exportaciones, en 3 061 millardos EUR en 2019. Fue un 44 % superior al nivel registrado de las exportaciones de la EU-27 a terceros países, que ascendieron a 2 132 millardos EUR (comercio exterior de la Unión).

Entre 2018 y 2019, el comercio interior de la EU-27, medido de nuevo por las mercancías exportadas, aumentó en un 1,5 % en toda la EU-27. Por lo que se refiere a las exportaciones, entre 2018 y 2019 solo registró un crecimiento de dos dígitos Chipre (16,4 %), mientras que solo Suecia (-0,6 %), Bélgica (-0,3 %) y Eslovaquia (-0,1 %) experimentaron una reducción de sus exportaciones a otros Estados miembros de la UE. En cuanto a las importaciones, solo Croacia (7,8 %) y Portugal (7,4 %) registraron un crecimiento superior al 5 %, mientras que las importaciones de Irlanda (-3,9 %), Bélgica (-1,4 %), Malta (-1,3 %) y Suecia (-0,9 %) disminuyeron.

Igual que respecto al comercio exterior de la EU-27, Alemania fue también el Estado miembro con el nivel más elevado de comercio interior de la EU-27 en 2019; supuso el 22,8 % de las exportaciones de mercancías de la EU-27 a otros Estados miembros y también el 23,2 % de las importaciones de mercancías procedentes de otros Estados miembros efectuadas por la EU-27 (véase el gráfico 8). Los Países Bajos (13,5 %) fueron el único Estado miembro que contribuyó en más de una décima parte a las exportaciones dentro de la Unión, una vez más una consecuencia del efecto Rotterdam, mientras que Francia (12,5 %) fue el único Estado miembro que contribuyó en más de una décima parte a las importaciones dentro de la Unión.

Gráfico 8: Comercio interior de mercancías de la EU-27, 2019 (% de las exportaciones/importaciones de la EU-27). Fuente: Eurostat (ext_lt_intratrd)

La importancia del mercado interior de la Unión se puso de relieve por el hecho de que el comercio interior de mercancías (exportaciones e importaciones combinadas) fue superior al comercio exterior (exportaciones e importaciones combinadas) para todos los Estados miembros de la UE, a excepción de Irlanda (véase el gráfico 9). La proporción del comercio total de mercancías registrada por los flujos interior/exterior de la Unión varió considerablemente entre los Estados miembros, lo que refleja en cierta medida los vínculos históricos y la localización geográfica. Los porcentajes más elevados de comercio interior de la Unión (más del 75 % del comercio total) correspondieron a Luxemburgo (82,0 %), Eslovaquia (79,5 %), Chequia (76,6 %) y Hungría (75,1 %) y, en cambio, este porcentaje descendió hasta el 51,5 % en Grecia, y el 37,5 % en Irlanda.

Gráfico 9: Comercio interior y exterior de la EU-27, 2019 (importaciones más exportaciones, % del comercio total). Fuente: Eurostat (ext lt_intratrd)Fuerte aumento del comercio de mercancías con China en 2009-2019

Entre 2009 y 2019 varió considerablemente la evolución de las exportaciones de mercancías de la EU-27 desglosadas por principal socio comercial. Entre los principales socios comerciales, la tasa de crecimiento medio anual más alta se registró para las exportaciones a China (9,9 %) y México (9,5 %); véase el gráfico 10. El crecimiento más bajo se observó en las exportaciones a Rusia (3,3 %) y Noruega (4,1 %).

En lo que respecta a las importaciones, entre 2009 y 2019 las importaciones de mercancías procedentes de México (10,5 %) y Turquía (8,1 %) registraron la tasa de crecimiento medio anual más alta. Las tasas de crecimiento más bajas se registraron en las importaciones desde Noruega (0,3 %) y Rusia (2,3 %), que fueron a la vez grandes exportadores de productos energéticos, así como desde Japón (2,2 %).

Gráfico 10: Comercio exterior de mercancías desglosado por principales socios comerciales, EU-27, 2009 y 2019 (miles de millones EUR). Fuente: Eurostat (ext_lt_maineu) 

Los Estados Unidos siguieron siendo el destino más habitual de las mercancías exportadas por la EU-27 en 2019 (véase el gráfico 11) con un porcentaje del 18,0 %. El Reino Unido fue el segundo mayor destino de las exportaciones de la EU-27 (14,9 % del total de la EU-27), seguido de China (9,3 %). Los siete mayores mercados de destino para las exportaciones de mercancías de la EU-27 (Estados Unidos, Reino Unido, China, Suiza, Rusia, Turquía y Japón) representaron casi tres quintas partes (59,3 %) del total de las exportaciones de mercancías de la EU-27.

Gráfico 11: Principales socios comerciales en la exportación de mercancías, EU-27, 2019 (% de las exportaciones fuera de la EU-27). Fuente: Eurostat (ext_lt_maineu) 

Los siete proveedores más importantes de las importaciones de mercancías a la EU-27 fueron los mismos países que los siete mayores mercados de destino para las exportaciones de la EU-27, aunque su orden fue ligeramente diferente (compárense los gráficos 11 y 12). Estos siete países registraron un porcentaje mayor de importaciones de mercancías de la EU-27 que de exportaciones de mercancías a la EU-27: casi tres quintas partes (60,7 %) de todas las importaciones de mercancías en la EU-27 procedían de estos siete países. Con casi una quinta parte (18,7 %) de todas las importaciones, China fue el principal proveedor de mercancías importadas en la EU-27 en 2019, seguida a cierta distancia de los Estados Unidos (12,0 %) y el Reino Unido (10,0 %).

Gráfico 12: Principales socios comerciales en la importación de mercancías, EU-27, 2019 (% de las importaciones fuera de la EU-27). Fuente: Eurostat (ext_lt_maineu)

Gran excedente comercial en relación con maquinaria y vehículos y con productos químicos

Entre 2014 y 2019, el valor de las exportaciones de la EU-27 fuera de su territorio aumentó en relación con la mayor parte los grupos de productos indicados en el gráfico 13, a excepción de las exportaciones de energía, que disminuyeron un 8,2 %. El mayor índice de crecimiento de las exportaciones correspondió a los productos químicos, que registraron un aumento del 35,8 %. También se produjo un incremento de más del 20 % en el caso de los alimentos y las bebidas (22,7 %) y de las materias primas (20,1 %).

En el lado de las importaciones, se observó una pauta similar, con una elevada reducción global en el nivel de importaciones de energía procedentes de fuera de la Unión (-15,2 %) entre 2014 y 2019; obsérvese que algunas de las pérdidas pueden atribuirse a las variaciones de precios o a las fluctuaciones de los tipos de cambio, pues los precios del crudo se indican en los mercados mundiales en dólares estadounidenses. Por el contrario, las importaciones procedentes de fuera de la Unión de maquinaria y vehículos aumentaron un 45,4 %, registrándose unos índices de crecimiento relativamente elevados también en el caso de los productos químicos (28,6 %) y otros productos manufacturados (24,1 %).

El excedente comercial del comercio exterior de mercancías de la EU-27 (197 100 millones EUR en 2019) fue el fruto de una balanza comercial positiva en relación con la maquinaria y los vehículos (237 100 millones EUR) y los productos químicos (171 600 millones EUR), junto con excedentes más pequeños en alimentos y bebidas y otros productos manufacturados, que no pudieron compensarse por el gran déficit comercial en relación con la energía (-258 200 millones EUR) y el déficit más reducido en relación con las materias primas (-26 100 millones EUR).

Gráfico 13: Comercio exterior desglosado por productos principales, EU-27, 2014 y 2019 (miles de millones EUR). Fuente: Eurostat (ext_lt_intertrd)

La estructura de las exportaciones de mercancías de la EU-27 no cambió mucho entre 2014 y 2019 (véase el gráfico 14) aparte de un aumento de 2,4 puntos porcentuales (p. p.) de incremento, desde un 16,7 % en 2014 a un 19,1 % en 2019 en los productos químicos y una disminución similar para la energía de 1,4 p. p.

Gráfico 14: Principales exportaciones por producto, EU-27, 2014 y 2019 (% de las exportaciones fuera de la EU-27). Fuente: Eurostat (ext_lt_intratrd) 

En cuanto a la estructura de las importaciones de la EU-27 entre 2014 y 2019, se produjo un importante descenso del porcentaje correspondiente a la energía, que disminuyó 7,6 p. p., desde un 26,3 % a un 18,7 % (véase el gráfico 15). Esta disminución se debió en parte a la caída de los precios de los productos energéticos. En cambio, durante el mismo período, el porcentaje correspondiente a la maquinaria y los vehículos aumentó 6,0 p. p., desde un 26,9 % a un 32,8 %. Los porcentajes de los demás productos cambiaron solo ligeramente.

Gráfico 15: Principales importaciones por producto, EU-27, 2014 y 2019 (% de las importaciones fuera de la EU-27). Fuente: Eurostat (ext_lt_intratrd) 

En el gráfico 16 se compara la estructura de las importaciones y exportaciones de la EU-27 en 2019: debe tenerse en cuenta que el nivel global de las exportaciones fue un 10,2 % más elevado que el de las importaciones. La diferencia más significativa se encuentra en el porcentaje correspondiente a la energía, que fue casi cuatro veces más elevado para las importaciones que para las exportaciones. Esto se compensó con unos porcentajes de importación más bajos en comparación con las exportaciones para maquinaria y vehículos y para productos químicos.

Gráfico 16: Principales importaciones y exportaciones por producto, EU-27, 2019 (% de las importaciones/exportaciones exteriores de la EU-27). Fuente: Eurostat (ext_lt_intratrd)

Datos para las tablas y los gráficos

  • Comercio internacional de mercancías: tablas y gráficos

Fuentes de datos

Las estadísticas sobre el comercio internacional de mercancías miden el valor y la cantidad de mercancías objeto de comercio entre los Estados miembros de la UE (el comercio interior de la Unión) y de mercancías objeto de comercio entre los Estados miembros y terceros países (el comercio exterior de la Unión). Dichas estadísticas son la fuente oficial de información sobre las importaciones, las exportaciones y la balanza comercial de la Unión, sus Estados miembros y la zona del euro.

Se publican las estadísticas correspondientes a cada país declarante con respecto a cada país socio, para varias clasificaciones de productos. Una de las clasificaciones de productos que se utiliza más habitualmente es la Clasificación Uniforme para el Comercio Internacional (CUCI rev. 4) de las Naciones Unidas (ONU), que permite una comparación de las estadísticas de comercio exterior a nivel mundial.

En las estadísticas de comercio exterior de la Unión, los datos recogidos en relación con la EU-27 consideran a esta entidad como un único bloque comercial. Dicho de otro modo, los datos sobre las exportaciones se refieren únicamente a las exportaciones de la EU-27 que salen del bloque comercial y están destinadas al resto del mundo, mientras que las importaciones en la Unión se refieren a las importaciones procedentes del resto del mundo (de terceros países) y destinadas a la EU-27. En cambio, en lo que se refiere a los datos de cada uno de los Estados miembros de la UE, los flujos de comercio internacional se presentan generalmente como flujos comerciales mundiales (que incluyen tanto a los socios de dentro de la Unión como a los de fuera de la Unión). Las estadísticas sobre el comercio entre los Estados miembros de la UE (comercio interior de la Unión) incluyen las importaciones y las exportaciones de mercancías registradas por cada Estado miembro.

Los valores estadísticos del comercio exterior e interior de la Unión se registran con su valor franco a bordo (FOB) para las exportaciones y con su valor coste, seguro y flete (CIF) para las importaciones. Los valores notificados comprenden únicamente los costes subsidiarios (flete y seguro) que corresponden, para las exportaciones, al trayecto que se realice en el territorio del Estado miembro de la UE del cual se exportan las mercancías y, para las importaciones, al trayecto fuera del territorio del Estado miembro en el que se importan las mercancías.

Los datos de la Unión proceden de COMEXT, Eurostat, la base de datos de referencia sobre el mercado internacional de mercancías, que facilita el acceso no solo a los datos recientes e históricos de los Estados miembros de la UE, sino también a estadísticas de muchos otros países no pertenecientes a la Unión. Las estadísticas totales y en detalle del comercio internacional de mercancías difundidas a través del sitio web de Eurostat se compilan cada mes a partir de los datos en COMEXT. Como COMEXT se actualiza cada día, los datos publicados en el sitio web pueden variar de los hallados en COMEXT (en caso de revisiones recientes).

Los datos de la EU-27 reflejan el cambio político en la composición de la Unión, por lo que el Reino Unido se considera un país socio de fuera de la Unión para la EU-27. Sin embargo, el Reino Unido sigue formando parte del mercado interior hasta el final del período transitorio, lo que significa que los datos sobre el comercio con el Reino Unido siguen basándose en conceptos estadísticos aplicables al comercio entre los Estados miembros de la UE. En consecuencia, si bien las importaciones procedentes de cualquier otro socio comercial de fuera de la EU-27 se agrupan por país de origen, los datos del Reino Unido reflejan el país de procedencia. En la práctica, esto significa que las mercancías importadas por la EU-27 procedentes del Reino Unido fueron transportadas físicamente desde el Reino Unido, pero una parte de ellas podría haber sido de origen distinto del Reino Unido. Por esta razón, los datos sobre el comercio con el Reino Unido no son plenamente comparables con los datos sobre el comercio con otros socios comerciales de fuera de la EU-27.

Los datos relativos a los principales operadores económicos no pertenecientes a la Unión utilizados en las figuras 1 a 5 proceden de la base de datos de la UNCTAD (Naciones Unidas). Para el cálculo de los porcentajes, el comercio mundial se define como la suma del comercio de la UE con países no pertenecientes a la Unión (fuente: Eurostat) más el comercio internacional de terceros países (fuente: UNCTAD).

Contexto

Las estadísticas sobre el comercio internacional de mercancías son utilizadas ampliamente por los responsables de la toma de decisiones a nivel internacional, de la UE y nacional. Las empresas pueden utilizar los datos de comercio internacional para llevar a cabo investigaciones de mercado y definir su estrategia comercial. Las instituciones de la UE también utilizan las estadísticas sobre comercio internacional de mercancías para preparar las negociaciones comerciales multilaterales y bilaterales y definir y aplicar políticas antidumping a efectos de las políticas macroeconómicas y monetarias, así como en la evaluación de la evolución del mercado único o la integración de las economías europeas.

El desarrollo del comercio puede representar una oportunidad de crecimiento económico. La Unión tiene una política comercial común, en virtud de la cual la Comisión Europea negocia acuerdos comerciales y representa los intereses de la Unión en nombre de sus 27 Estados miembros. La Comisión Europea consulta a los Estados miembros de la UE a través de un comité consultivo que aborda toda la gama de cuestiones que afectan a la política comercial de la Unión, incluidos los instrumentos multilaterales, bilaterales y unilaterales. Como tal, la política comercial es una competencia exclusiva de la UE, por lo que únicamente la Unión, y no los distintos Estados miembros, puede legislar sobre cuestiones comerciales y celebrar acuerdos comerciales internacionales. Más recientemente, este ámbito de aplicación se ha ampliado más allá del comercio de mercancías para cubrir el comercio de servicios, la propiedad intelectual y la inversión extranjera directa (capítulo 4).

A nivel mundial, las cuestiones comerciales multilaterales se tratan bajo los auspicios de la Organización Mundial del Comercio (OMC). En marzo de 2020, esta organización contaba con 164 miembros y varios candidatos en proceso de adhesión. La OMC establece las normas mundiales del comercio y ofrece un foro para las negociaciones comerciales y para resolver los litigios entre los miembros. La Comisión Europea negocia con sus socios de la OMC y participó en su última ronda de negociaciones comerciales multilaterales, conocida como el Programa de Doha para el Desarrollo (PDD).

https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=International_trade_in_goods/es#Los_tres_principales_actores_mundiales_del_comercio_internacional:_la_Uni.C3.B3n_Europea.2C_China_y_los_Estados_Unidos

20.25.-Maquiladoras y poder monopsonio MICHAEL ROBERTS

Leicester es una ciudad de tamaño medio en el centro de Inglaterra. Ha saltado a la fama en las últimas semanas debido a un brote de COVID-19 en la ciudad, forzando el cierre local, mientras que el resto de Inglaterra comienza a ‘salir’ del confinamiento. Leicester tiene una comunidad asiática británica relativamente alta y muchos trabajan en la industria de la confección. Y es aquí donde parece haber surgido el brote de COVID.

10 jul 2020.- El motivo es claro. Los trabajadores de la confección en Leicester trabajan en pequeñas fábricas inseguras o incluso en sus hogares, empleados con salarios que les condenan a la pobreza (¡$ 5 por hora!) Y han seguido trabajando durante todo el confinamiento de la crisis del coronavirus. Estas pequeñas empresas tuvieron que continuar funcionando porque en realidad solo había un comprador, el minorista en línea, BooHoo, propiedad de británicos asiáticos. Al igual que Amazon, Boohoo ha hecho una fortuna durante la pandemia mientras las tiendas minoristas tenían que cerrar.   Sus ganancias están registradas en el paraíso fiscal de la isla de Jersey. Y domina la industria de la confección de Leicester. Es un ejemplo clásico de poder monopsonio.

A menudo nos encontramos con el concepto de «monopolio» en la economía política y los círculos de izquierda como una categoría relevante en el capitalismo moderno. No solemos reconocer el «capitalismo monopsonio». Pero deberíamos. Aquí es donde el libro de Ashok Kumar, Monopsony Capitalism: Power and Production in the Twilight of the Sweatshop Age llena un vacío.

Mientras que el monopolio implica un vendedor dominante o hegemónico en el mercado de bienes y servicios, controlando los precios y evitando posibles rivales, el monopsonio implica el control del mercado por parte de un comprador dominante sobre muchos vendedores más pequeños. El mercado laboral capitalista es un ejemplo clave, donde el capital ejerce un poder monopsonico relativo sobre los trabajadores, a menos que estén organizados en sindicatos, etc.

El monopsonio de Boohoo en Leicester se repite a escala aún mayor con los principales minoristas como Walmart en los EEUU o Amazon a nivel mundial, o fabricantes como Nike o Apple o productores de alimentos como Nescafé o Del Mar, que ejercen un enorme poder monopsonico sobre sus proveedores (en la agricultura, prendas de vestir y calzado, electrónica, etc.).

Kumar es profesor de Economía Política Internacional en la Escuela de Negocios, Economía e Informática de la Universidad Birkbeck. Su libro nos transporta al corazón del capitalismo monopsonico a nivel mundial a través de la cadena de valor, de las prendas y zapatos baratos en las tiendas del ‘norte global’ a la explotación de los talleres de Bangladesh y otros países bajo el dominio de las multinacionales.

Monopsony Capitalism argumenta que la cadena de valor de las prendas de confección a nivel mundial se basa en una dinámica de poder desigual de muchos proveedores y pocos compradores: el monopsonio. El resultado es un bajo nivel de captura de plusvalía en la fase de producción de la cadena de suministro, lo que garantiza una inversión de capital crónicamente baja en la industria de los países periféricos. Se mantiene una mano de obra barata y muchos proveedores, en oposición al uso de maquinaria y menos compañías pero más grandes. La fragmentación y la baja inversión de capital en las cadenas de valor de prendas de vestir y calzado crean bajas barreras de entrada, lo que resulta en guerras de oferta entre miles de empresas más pequeñas de todo el mundo. De hecho, una ‘maquila’ puede definirse como un lugar de trabajo donde el trabajo no tiene esencialmente poder de negociación.

La tragedia de Rana Plaza de 2013, cuando una enorme fábrica de ropa en Bangladesh se derrumbó, piso tras piso, aplastando a muchos de sus ocupantes fue un momento catárquico. «El desastre de Rana Plaza resultó ser un monumento al fracaso total y absoluto del activismo occidental: 1.134 trabajadores perecieron».  Los boicots de consumidores y las campañas en el norte global contra los ‘talleres de explotación’ demostraron no haber
servido para nada.

 Pero lo que ha sucedido desde entonces muestra otra forma de salir de esta pesadilla. Después de Rana Plaza, los sindicatos de Bangladesh exigieron nuevas condiciones de seguridad, similares a la forma en que se luchaba por una reducción de las horas de trabajo y una mayor seguridad en las fábricas de algodón de Gran Bretaña a mediados del siglo XIX que Marx menciona. En agosto de 2013, se habían registrado 45 sindicatos de fábricas de ropa ante el gobierno de Bangladesh. Los sindicatos utilizaron un modelo de organización de ‘hot shop’, siguiendo el rastro de los conflictos laborales de un caso a otro, de fábrica en fábrica, estableciendo y fortaleciendo los puntos de apoyo de los sindicatos. Un grupo casi interminable de pequeñas firmas de ropa en todo el mundo comenzó a desaparecer una detrás de otra, absorbidas por rivales más grandes o forzadas a fusionarse. Por lo tanto, Kumar argumenta que el poder de monopsonio de los minoristas multinacionales se enfrenta cada vez más a empresas oligopólicas, impulsadas por la exigencia de mejores salarios y condiciones de sus trabajadores.

El libro de Kumar analiza la acción colectiva de los trabajadores en varios lugares de producción, principalmente en China, India, Honduras y Estados Unidos, y secundariamente en Vietnam, Camboya, Bangladesh e Indonesia. La acción de los trabajadores en estos países ha » probado los límites del orden social, estirándolo hasta que se vean las costuras, y obligando a los jefes a sentarse en la proverbial mesa de negociación, con el sombrero en la mano, para llegar a acuerdos con aquellos que ensamblan sus productos».

En estos estudios de caso, Kumar revela que ha habido una mayor consolidación de los proveedores, aumentando la parte del valor de los proveedores sobrevivientes y, por lo tanto, facilitando la autoinversión y mayores barreras de entrada. Las luchas de los trabajadores por los salarios y las condiciones han alterado el equilibrio del poder económico entre las multinacionales y los proveedores nacionales.

Kumar nos recuerda que Marx y Engels argumentaron que el capital global generaría un proletariado global que finalmente sería su ruina. Pero tal vez la acción colectiva de los trabajadores es la excepción bajo el capitalismo. Quizás las ventajas estructurales del capital en ciertos sectores, como la ropa y el calzado, han resuelto efectivamente la lucha dialéctica a favor de los capitalistas. Los estudios de caso de Kumar sugieren lo contrario. El sector de la confección (y las cadenas de valor desintegradas verticalmente en general) también están “animados por la lógica de la competencia, que se mueve inexorablemente en la dirección de la consolidación, reduciendo así el poder monopsonio de los compradores, mientras que los cambios en la cadena de valor se reflejan en el poder de negociación de los trabajadores».

Kumar confirma que la ley de acumulación de Marx todavía funciona, a saber, que el capitalismo debe depender cada vez más del ‘trabajo muerto’ (tecnología, etc.) y cada vez menos del ‘trabajo vivo’ (trabajadores) y eso incluye también a las ‘economías emergentes’ periféricas. Los niveles más altos de ‘trabajo muerto’ comienzan a crear mayores barreras de entrada: ¿por qué? “Debido a que cuanto menor es la composición orgánica del capital, al principio se requiere menos capital para entrar a este sector y establecer una nueva empresa. Es mucho más fácil reunir el millón o los dos millones de dólares necesarios para construir una nueva planta textil que reunir los cientos de millones necesarios para crear siderúrgias relativamente pequeñas”.

Apoyándose en esta tendencia fundamental de la acumulación capitalista, Kumar reconoce que «algo está cambiando». En China, India, Honduras, Vietnam, Camboya e Indonesia, muchas fábricas ya tienen una composición orgánica relativamente alta. Se hace » posible vislumbrar otro mundo donde los jefes se ven obligados a sentarse a la proverbial mesa de negociación, con el sombrero en la mano, para llegar a acuerdos con aquellos que ensamblan sus mercancías. Cuando los sindicatos, activistas y defensores de derechos humanos agrupan sus recursos, financieros, morales, políticos y humanos, para apoyar una organización inteligente, centrada y de abajo hacia arriba en empresas grandes y cada vez más integradas, los trabajadores de la confección transforman su industria».

Una vez que se han establecido barreras de entrada entre los proveedores nacionales, será imposible derribarlas y volver al poder de monopsonio. Los talleres de explotación y las maquilas aparecen allí donde los excedentes son limitados y la producción es difusa y esta aislada del consumo. Pero la competencia finalmente crea una industria centralizada, con algunas megaempresas en algunas ubicaciones. Entonces los proveedores se crecen, impulsando a los trabajadores a organizarse también. Pero como dice Kumar, «si este es realmente el crepúsculo de la era de la maquila o una nueva carrera hacia el fondo puede depender en última instancia de la autoorganización y las exigencias de los trabajadores».   Y eso también se aplica a los talleres de confección de ropa de Leicester durante el Covid-19.

https://www.sinpermiso.info/textos/maquiladoras-y-poder-monopsonio 

  • 20.24.-Un camino humanista en las políticas de drogas – FRANCISCO THOUMI
  • Déficits, deuda y deflación después de la pandemia MICHAEL ROBERTS

La política mundial contra la droga está dejando atrás sus comienzos autoritarios y buscando un camino más consciente de que el problema es complejo.

Un acuerdo que no atiende a los derechos humanos

6 jul 2020.- El Sistema Internacional de Control de Drogas (SICD) se basa en la prohibición acordada en el artículo 4 de la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961: «las partes adoptarán todas las medidas legislativas y administrativas que sean necesarias: (…) para limitar exclusivamente la producción, fabricación, exportación, importación, distribución, comercio, uso y posesión de estupefacientes a los fines médicos y científicos.»

La convención tiene un sesgo autoritario pues su artículo 39 explícitamente permite a las partes “adoptar medidas de control más estrictas o severas que las que se proveen en las convenciones”.

Así, por mucho tiempo la ONU no se opuso a la política de “guerra contra las drogas”, ni tuvo en cuenta los derechos humanos al considerar las políticas de drogas. El argumento consistía en que las convenciones sobre derechos humanos eran posteriores a las de drogas, de manera que no obligaban a los órganos de drogas de la ONU.

Es clave anotar que los términos más importantes de las convenciones de drogas como son la salud física y moral, fines médicos y científicos, (o medicina y ciencia) no fueron definidos en las convenciones. Esto le permitió a la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) decidir cuáles comportamientos cumplían con las convenciones y cuáles no.

Por eso, la interpretación de las convenciones de drogas depende de quienes sean los miembros de la JIFE, en cuya historia ha habido pocos abogados internacionalistas expertos en la interpretación de las convenciones.

Esto permitió argumentar que las ciencias sociales son solo especulaciones acientíficas, donde todo es discutible y se reduce a opiniones, no a conocimiento científico.

Esa actitud llevó a los órganos de las convenciones de drogas de la ONU a abogar por la meta de “un mundo sin drogas” justificada con el argumento de que los costos sociales de la adicción son inconmensurables. O sea, sencillamente: nunca podrá haber mercados de drogas ilegales cuyos costos sociales excedan a los de la adicción.

Además, el SICD fue diseñado sin las bases que hoy se creen necesarias para cualquier política pública, es decir, sin tener ninguna evidencia acerca de su eficacia ni de la capacidad de los Estados para hacer cumplir sus leyes. De aquí se pasó a la tesis de que el acuerdo se había hecho por el bien de la humanidad, como si fuera un contrato que debe cumplirse independientemente de sus consecuencias

Foto: Departamento de Salud y Servicios Humanos – El régimen internacional de control siempre ha tenido como aspiración un mundo libre de consumo de drogas para recreación.

Sin embargo, en los últimos cinco años, la JIFE ha reconocido la complejidad de los problemas de drogas y la necesidad de que las políticas respeten los derechos humanos. Hoy la JIFE insiste en que:

  • Las convenciones no exigen las medidas o políticas aplicadas en las “guerras contra las drogas”.
  • La pena de muerte no se debe aplicar a delitos de drogas.
  • Las sanciones a los traficantes deben ser proporcionales a sus crímenes.
  • Las políticas deben respetar los derechos humanos de todos los productores, traficantes y consumidores. La Junta insiste en dar un tratamiento humanitario a los adictos y a los reos, y a tener políticas que tengan enfoques de género que protejan a las mujeres, los niños, jóvenes y adultos mayores.
  • Las políticas sobre los usuarios de drogas deben tener un enfoque de salud pública, basadas en la prevención, tratamiento, rehabilitación y resocialización.
  • Asimismo, la junta apoya programas de distribución e intercambio de agujas y jeringas y acepta salas de inyección, siempre y cuando sean parte de un programa más amplio para inducir a los usuarios a tratamiento contra la adicción.

La narrativa de los órganos de drogas de la ONU ha avanzado en describir la producción, tráfico y consumo de drogas ilegales como fenómenos complejos y reconocen que hay un consenso respecto a que el “problema mundial de las drogas” es cada vez más complejo.

Además, reconocen que los problemas de drogas, corrupción, pobreza, violencia, segregación, exclusión social, desempleo, crisis económicas, educación deficiente e incompleta y otros males sociales son fenómenos interrelacionados, muchas veces de manera circular.

La ONU finalmente ha reconocido que las relaciones entre estos problemas son complejas y que esos males sociales no tienen causas directas sino que son resultado de un complejo conjunto de factores.

Un mundo imposible

A pesar de los cambios mencionados en las políticas y en la narrativa, el objetivo de eliminar todos los usos no médicos o científicos de las drogas controladas ha sido un “ancla política” inamovible e indiscutida.

Los órganos de drogas de la ONU han reconocido en repetidas ocasiones que la meta ideal de “un mundo libre de drogas” es inalcanzable. Sin embargo, las burocracias de los órganos de la ONU y los gobiernos insisten en la supresión total del uso de drogas.

Por eso mismo, en la evaluación periódica en la Comisión de Estupefacientes, y en las reuniones Especiales de la Asamblea General sobre drogas (UNGASS), se concluye que no se ha cumplido el objetivo y que una reafirmación del compromiso producirá mejores resultados en la próxima evaluación, generalmente dentro de diez años.

El éxito de las políticas de drogas en entornos complejos exige entender bien las razones que están en el trasfondo de la producción, el tráfico y el consumo de drogas. Es necesario entender los entornos y las causas para poder formular políticas efectivas. Es necesario aceptar que los problemas en entornos diferentes necesitan respuestas diferentes.

La prohibición de todos los usos no médicos o científicos de las drogas controladas pudo haber sido una “mejor práctica de la política de drogas” a principios del siglo XX. Esto debido a que los problemas del uso de la droga eran “simples” y limitados a unos pocos países y a drogas provenientes de plantas, mayoritariamente opiáceos, cocaína y marihuana.

La alternativa prohibicionista hoy es obsoleta. No hay evidencia de que esta política pueda ser una “mejor práctica” para el mundo de hoy. El “problema mundial de las drogas” es muy complejo y debería ser tratado como tal.

Foto: Departamento de Estado de Estados Unidos – ¿Qué ha logrado el enfoque punitivista y la guerra contra las drogas?

La necesidad de ser creativos

Las políticas de drogas se proponen cambiar comportamientos, y para enfrentar un problema complejo requieren una acción multidisciplinaria abierta, honesta e integrada que incluya la salud pública, la economía, el derecho, la agronomía, la química, la ciencia política, la geografía, la antropología y demás disciplinas relevantes.

Por eso se necesita un proceso de co-creación de políticas que involucre a todos los actores relevantes. El objetivo es utilizar el conocimiento de diferentes áreas y a la vez evitar las políticas impuestas a la fuerza. Esto implica estar abiertos a nuevas propuestas que apoyen los objetivos tradicionales o que prueben otros métodos e instrumentos de política.

La co-creación exitosa presupone confianza y empatía entre los actores interesados. Habría, por ejemplo, que alentar a las asociaciones de cultivadores de coca para que participen en la formulación de política, pero insistiendo en que la producción para mercados ilegales no es éticamente aceptable.

De igual manera, el éxito de las políticas en materia de consumo necesita la participación de los usuarios. La prevención, el tratamiento de la adicción, la rehabilitación y resocialización de los adictos son procesos que piden confianza y empatía entre los usuarios de drogas y los proveedores de salud, los funcionarios gubernamentales y los artífices de política.

Como también se reconoce que las consecuencias de la prohibición dependen de las circunstancias sociales y económicas de cada país, hay que aceptar políticas de drogas diferentes siempre y cuando no afecten a otros países.

Esto implica que en países como Colombia, donde el problema principal sea la exportación, el objetivo central de las políticas debe ser controlar la producción, así en el exterior exista una demanda muy rentable. Aunque muchos crean que esto es imposible, la mayoría de los países donde se puede cultivar coca y refinar cocaína, no lo hacen.

Como los órganos de drogas de la ONU han aceptado que la meta de un mundo libre de drogas es inalcanzable, el mejor objetivo de la política global sería aprender a convivir con usos no médicos regulados. Así se minimizaría el daño total del consumo de drogas, incluidos los daños sociales causados por las políticas antidrogas.

En otras palabras, es necesario que la ONU reconozca que los costos de la adicción no son inconmensurables, y que deben estimarse y compararse con los de los mercados negros de drogas.

Esto implica reconocer que parte del conocimiento de las ciencias sociales es ciencia y debe aplicarse a la producción, mercadeo y uso de las drogas adictivas con el fin distanciar las políticas de drogas de sus orígenes autoritarios. Así es posible promover políticas que reflejen la complejidad del consumo, producción y mercantilización de las drogas.

https://razonpublica.com/camino-humanista-las-politicas-drogas/

20.24.-Déficits, deuda y deflación después de la pandemia MICHAEL ROBERTS

El Gran Confinamiento impuesto por la pandemia del COVID-19 ha llevado a los gobiernos de todo el mundo a aplicar amplios programas de rescate y estímulo fiscal. En promedio, estas medidas de complementos salariales, ayudas al empleo, préstamos y subvenciones a empresas; y el gasto de emergencia en salud y otros servicios públicos, se ha pagado con un gasto gubernamental adicional equivalente a un promedio de alrededor del 5-6% del PIB, con un monto similar además en garantías de préstamos y otros apoyos crediticios para bancos y empresas.

3 jul 2020.- Eso es al menos dos veces mas que el estímulo fiscal y monetario y los paquetes de rescate de la Gran Recesión de 2008-2009.

A nivel mundial, el FMI pronostica que los déficits presupuestarios de los gobiernos (es decir, cuando los ingresos fiscales no cubren el gasto público) alcanzarán el 10% del PIB en 2020, frente al 3,7% en 2019. En las economías capitalistas avanzadas, el déficit será del 10,7%, más de tres veces mayor que en 2019. El gobierno de EEUU tendrá un déficit del 15,4% del PIB.

Como resultado, se espera que los niveles de deuda del sector público excedan todo lo alcanzado en los últimos 150 años, incluso después de la 1GM y la 2GM. El índice de deuda del sector público en 2020 alcanzará el 122% del PIB en las economías capitalistas avanzadas y el 62% en las llamadas economías emergentes.

Todos, ya sean gobiernos, inversores o economistas, están de acuerdo en que no había otra alternativa que expandir el gasto público durante el Gran Confinamiento para evitar o amortiguar la catástrofe del completo parón de la economía global. Pero a medida que terminan los cierres (haya terminado o no la pandemia), la pregunta es si es permisible que continúe este aumento del gasto público y si los niveles de deuda del sector público deben aplanarse y reducirse.

Después del final de la Gran Recesión, la opinión predominante entre los gobiernos y los economistas fue que los niveles de deuda pública eran demasiado altos y dañarían las tasas de crecimiento económico y / o incluso generarían una nueva crisis financiera. Economistas conocidos, como Rogoff y Reinhart, argumentaron que existe evidencia empírica de siglos que muestra que cuando los índices de deuda pública se sitúan por encima del 90% del PIB, la probabilidad de un colapso financiero es muy alta.   Esta evidencia fue cuestionada en su momento, pero aun así, en general se defendió que las medidas para controlar el gasto público y aumentar los impuestos para que los déficits presupuestarios se redujeran e incluso se eliminaran para reducir los niveles de deuda eran necesarios para asegurar un crecimiento económico sostenible en el futuro .  Esta visión ‘austeridana’ fue dominante y el punto de vista keynesiano, aparentemente alternativo, de que en una recesión «los déficits y la deuda no importan» fue rechazado, a veces incluso por algunos keynesianos. Cuando el gobierno griego se enfrentó al desastre durante la crisis de la deuda del euro de 2012-15, los poderes fácticos fueron despiadados defendiendo que no había alternativa.

Pero esta vez, al menos, las cosas son diferentes. Los gobiernos, en general, no hablan de «controlar» las finanzas del sector público y los economistas se sienten cómodos con que los gobiernos tengan déficits en el futuro, incluso si eso significa un aumento en los niveles de deuda del sector público.

Como lo expresó recientemente el ex economista jefe de Goldman Sachs y administrador de fondos de inversión Gavyn Davies: «Aún más notable ha sido la unanimidad entre los macroeconomistas de que el estímulo fiscal y monetario masivo es la respuesta adecuada a la emergencia económica «en tiempos de guerra». Casi nadie discute seriamente que la política económica debe hacer todo “lo que sea necesario» para superar el shock del virus. Este consenso refleja una conclusión clave de la teoría de las finanzas públicas: que una mayor deuda pública es el amortiguador correcto para el sector privado frente a crisis económicas temporales e impredecibles. Evita las distorsiones que seguirían a las grandes variaciones en las tasas impositivas marginales que de otro modo serían necesarias para financiar un aumento del gasto público a corto plazo. «Es decir, el sector público está ahí para rescatar al sector privado (capitalista) cuando entra en una «crisis impredecible y temporal».

Davies continúa: “La mayoría de los nuevos economistas keynesianos, incluidos Paul Krugman y Lawrence Summers, creen que los altos niveles de deuda no serán en sí mismos un problema para las economías avanzadas. Incluso sugieren que sería deseable un mayor aumento de la deuda, ya que eso ayudaría a revertir la tendencia al estancamiento secular en Europa y los Estados Unidos».   Una razón clave para su optimismo es que el coste anual del servicio de la deuda estará por debajo de la tasa de crecimiento nominal de la economía y los bancos centrales parecen estar dispuestos a mantenerla así.

De hecho, las tasas de los bancos centrales están cerca de cero o incluso por debajo y los rendimientos de los bonos a más largo plazo están en mínimos históricos. Entonces, si el coste del interés de la deuda del gobierno se mantiene por debajo de la tasa de crecimiento, la relación deuda / producto interno bruto eventualmente se estabilizará. Y a medida que el crecimiento económico se recupere, se generarán ingresos fiscales, lo que permitirá que aumente el «saldo primario» (impuestos menos gastos no relacionados con intereses). Llegado ese momento, los bancos centrales pueden permitir que las tasas de interés aumenten gradualmente hacia niveles más «normales». Y la deuda podría gestionarse sin una crisis.

Ahora es popular incluso una posición keynesiana más extrema, en el sentido de que no es necesario gestionar los niveles de deuda. La teoría monetaria moderna (TMM) reconoce que, siempre y cuando haya «flexibilidad» en la economía capitalista, es decir desempleo, los gobiernos pueden gastar indefinidamente y los bancos centrales pueden apoyarlos ‘imprimiendo dinero’ sin ningún riesgo de bancarrota o colapso financiero.

Sin embargo, puede que no sea tan simple. Calcular si el servicio de la deuda es sostenible implica varios índices clave: 1) el nivel de deuda, 2) la tasa de interés promedio de la deuda, 3) el déficit fiscal (que se suma a la deuda), 4) el tamaño y el crecimiento del gasto público, y 5) la tasa de expansión de la economía. La sostenibilidad del servicio de la deuda pública depende entonces de dos elementos, el déficit fiscal y el tamaño inicial de la deuda pública.

Si el gasto público, más allá de los costes de los intereses de la deuda existente, continúa aumentando más rápido que los ingresos fiscales, entonces este «déficit primario» se irá sumando continuamente a la deuda pública total. Esto significa que el coste de los intereses de esa deuda aumentará, incluso si la tasa de interés es muy baja. El coste de los intereses en los presupuestos gubernamentales en las principales economías ha alcanzado el 10% de los ingresos fiscales, a pesar de que las tasas de interés han caído. Este coste está reduciendo gradualmente el gasto actual en asistencia social, inversiones del sector público y servicios públicos.

En las economías avanzadas, el vencimiento de la deuda pública (el período para el reembolso de los bonos) es de aproximadamente 7 años de media (es mucho mayor en el Reino Unido). Cuanto más largo sea el periodo de vencimiento, menor será el impacto del aumento del déficit y la deuda en el servicio de la deuda.

Por lo tanto, el recorte del crecimiento es el factor principal que hace que los niveles de deuda del sector público importen. ‘Deuda excesiva’ significa una deuda pública tan alta que afecta a la rentabilidad de las empresas a través de impuestos más altos sobre las empresas, menos subsidios a las empresas, mayores costes de inflación y tasas de interés más altas para los préstamos en general. Por lo tanto, el gasto gubernamental, al estilo keynesiano, solo puede ser un sustituto del fracaso de la inversión privada y el consumo durante un corto periodo de tiempo. En última instancia, es una carga para el capitalismo, no su salvación. Por eso hay que reducirlo. Si la rentabilidad del sector capitalista sigue siendo baja, y en el G7 la rentabilidad promedio del capital se encuentra en su punto más bajo, la inversión y el crecimiento del PIB serán débiles. Y la ‘productividad de la deuda’ continuará disminuyendo.

Los gobiernos simplemente podrían imprimir dinero para pagar sus deudas (tienen ese poder único como sostiene la TMM), pero eso eventualmente significaría devaluar la moneda utilizada para pagar las mercancías y servicios. Es algo que Estados Unidos ha experimentado con sus déficits externos. Como resultado, el valor de compra del dólar ha caído en los últimos 30 años más del 25%.

Del mismo modo, si los gobiernos imprimen dinero para pagar sus deudas en casa, eventualmente aumentarán la inflación y devaluarán los salarios y los ahorros. El «efecto perverso» de la inflación es incluso admitido por TMM, aunque solo cuando se alcanza el pleno empleo y desaparece la «flexibilidad» en la economía. Los gobiernos pueden pedir prestado y los bancos centrales pueden imprimir dinero para financiar el gasto público en la actualidad. Sin embargo, esto también implica asumir riesgos futuros. Como Stephanie Kelton explica en su nuevo libro, The Deficit Myth: “¿Podemos simplemente imprimir nuestro camino hacia la prosperidad? ¡Absolutamente no! La TMM no es maná. Hay límites muy reales, y no identificar y respetar esos límites podría causar un gran daño. La TMM trata de distinguir los límites reales de las restricciones autoimpuestas que tenemos el poder de cambiar” (Kelton 2020, p. 37).

Pero el tema de la deuda post-COVID no afecta solo, o incluso principalmente, a la deuda pública. Lo que realmente importa es la deuda de las empresas. La caída de la pandemia comenzó con un «shock de oferta» a medida que los principales sectores de la economía fueron cerrados; luego se convirtió en un ‘shock de demanda’ cuando los hogares dejaron de gastar y las empresas dejaron de invertir; pero se avecina un tercer tramo de la crisis: un shock financiero.

Los niveles de la deuda empresarial a nivel mundial ya estaban a niveles récord antes de la crisis pandémica.

Las ‘morosidades’ del sector empresarial (no cumplir con los pagos de la deuda a tiempo) y las bancarrotas están aumentando. Es probable que todo un sector de ‘compañías zombis’ (cuyos intereses de la deuda no están cubiertos por las ganancias), de las que ya he hablado en varias ocasiones, quiebren antes de que se restablezca la ‘normalidad’. Y si hay un aumento de las tasas de interés, ese goteo podría convertirse en una inundación y luego en una avalancha que arrastre a otras empresas y al sistema bancario.

El monto de la deuda clasificada como en dificultades en los EEUU ha aumentado un 161% en los últimos dos meses hasta superar el medio billón de dólares. En abril, los prestatarios empresariales incumplieron 35.7 mil millones de dólares en bonos y préstamos, el quinto volumen mensual mayor registrado, según JP Morgan Chase & Co. Y hasta ahora en 2020, el ritmo de las solicitudes de bancarrota de empresas en los EEUU ya ha superado al de 2009, tras la crisis financiera mundial, según datos de Bloomberg.

Por lo tanto, los niveles de deuda del sector público y del sector empresarial son importantes. Si los gobiernos continúan aumentando el gasto público y los déficits presupuestarios, exprimirán al sector capitalista al absorber toda la demanda de deuda, al tiempo que aumentará la parte del gasto improductivo a expensas de los servicios públicos y la inversión. Si los gobiernos financian dicho gasto a través del ‘financiamiento monetario’ del banco central, el riesgo de inflación volverá.

¿Por qué? El gobierno japonés ha tenido déficits presupuestarios permanentes desde la década de 1990 y el índice de deuda pública superará el 250% del PIB este año. El Banco de Japón posee la mayor parte de la nueva deuda pública pendiente, activos equivalentes al 75% del PIB. Pero Japón no tiene inflación en los precios de bienes y servicios. En todo caso, hay deflación. Entonces, ¿por qué los déficits presupuestarios y el aumento de la deuda pueden provocar inflación?

Las causas de la inflación requieren un libro entero por sí mismas. Las teorías tradicionales se dividen en dos categorías: 1) una teoría monetaria: los cambios en la cantidad de dinero en relación con la producción determina la tasa de inflación; o 2) la inflación de los precios es causada por cambios en los costes de producción (salarios, materias primas, precios del petróleo, etc.). Ninguna de ellas es convincente como teoría.

Hay un aumento masivo de la cantidad de dinero en las economías, en este momento: la oferta monetaria representada por los depósitos en los bancos (M2) ha aumentado un 25% interanual. Pero los precios de los bienes y servicios apenas están subiendo; de hecho, para fin de año, la tasa de inflación del consumidor en los EEUU podría ser negativa por primera vez desde la Gran Recesión y posiblemente caer en la mayor reducción anual desde 1955.

La razón es obvia: el gasto del consumidor y la inversión capitalista han caído enormemente. Gran parte del dinero y las subvenciones del gobierno no se destinan a gastos o inversiones, sino a pagar deudas o a atesorar dinero por las empresas. Esto es lo que sucedió en Japón. De hecho, lo que encontramos es que ha habido una disminución significativa en la velocidad del dinero desde principios de la década de 2000. La velocidad del dinero mide el stock de dinero en relación con el PIB nominal, y ha estado cayendo. Esta es una buena medida de la acumulación de dinero.

La tendencia coincide con la caída de la tasa de ganancia del capital y de la inflación de los precios al consumo. A medida que disminuyó la rentabilidad de la inversión en activos productivos, el crecimiento de la inversión se desaceleró. En cambio, las empresas invirtieron en activos financieros (capital ficticio) o en efectivo acumulado (las grandes empresas). Las tasas de interés y la inflación cayeron, mientras que los mercados bursátiles se dispararon. Y esto es lo que está sucediendo ahora. La inflación es inexistente porque no se está creando nuevo valor y las ganancias y los salarios están cayendo incluso más rápido de la inyección de oferta monetaria.

Sin embargo, esa situación cambiará cuando los cierres disminuyan durante el próximo año (dependiendo del virus). Entonces las ganancias y los salarios aumentarán (no a los mismos niveles que antes, pero aun así subirán). Si los bancos centrales aportan aún más dinero y crédito, los precios subirán porque el crecimiento económico seguirá siendo débil. La demanda (dinero) excederá la oferta (nuevo valor). El efecto de acumulación se disipará y los precios subirán.

Una estimación de la inflación basada en la teoría general de la cantidad de dinero sugiere que las tasas de inflación podrían saltar al 4-6% si los bancos centrales siguen imprimiendo dinero. Mi propia estimación sugiere que la inflación rondará el 3-4% el próximo año (investigación no publicada). La inflación es una mala noticia para los asalariados, ya que erosiona los ingresos reales, ya congelados por la depresión. Es una buena noticia para las empresas que intentan subir los precios para restaurar las ganancias, pero es una mala noticia para el sector financiero y los inversores de bonos, ya que sus ganancias reales se reducirán.

El próximo año, el peso de la deuda pública y empresarial presionará negativamente la recuperación económica, mientras que la inflación aumentará, presionando al alza las tasas de interés. Esa es una receta para las quiebras empresariales y una crisis financiera, con economías en “stagflación”, como en los años setenta del siglo pasado.

https://www.sinpermiso.info/textos/deficits-deuda-y-deflacion-despues-de-la-pandemia 

20.23.-Las corporaciones empresariales modernas son psicópatas seductoras  NICK  BUXTON entrevista a JOEL BAKAN*

Joel Bakan habla con el TNI antes de la publicación de su nuevo libro y película “The New Corporation”. 

En 2004, un potente documental, “La Corporación”, cautivó el imaginario político durante su estreno, en pleno auge de las luchas por la globalización alternativa tras las protestas frente a la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Seattle. Basado en el libro del mismo nombre, y usando una combinación ingeniosa y elegante de vídeos de noticias, música y análisis perceptivo, el documental desafió audazmente al actor más significativo del capitalismo: la corporación.

3 jul 2020.-El documental ganó 26 premios, e incluso comentaristas conservadores como The Economist lo denominaron «un ataque sorprendentemente racional y coherente contra la institución más importante del capitalismo». Para iniciar nuestra colección examinando «La Corporación», el Transnational Institute acudió al autor y guionista, Joel Bakan, profesor de Derecho de la Universidad de Columbia Británica, para conocer su visión de la corporación en la actualidad.

– ¿Qué es la corporación?

La corporación es un constructo legal, de hecho, es una ficción legal. No es algo creado por Dios o por la naturaleza, sino más bien un conjunto de relaciones legalmente creado e impuesto con el objetivo de recaudar capital para los grandes proyectos del industrialismo. Su función principal es separar a los propietarios de una empresa de la empresa misma.

Esta última se transforma alquímicamente en una “persona” que puede asumir derechos y obligaciones legales y, por lo tanto, operar dentro de la economía. Por consiguiente, los propietarios –accionistas– desaparecen como figuras legalmente pertinentes y la “persona” corporativa (y a veces sus gerentes y directores) posee derechos legales y es legalmente responsable cuando las cosas salen mal.

De ello se deduce que el único riesgo para los accionistas es perder dinero si disminuye el valor de sus acciones. No pueden ser demandados por nada de lo que haga la corporación. Además, para hacer aún más atractiva la olla de sus inversiones, la ley impone obligaciones a los gerentes y directores para que solo actúen en beneficio de los intereses de los accionistas, es decir, los intereses financieros.

La genialidad de todo esto es que esta construcción muy beneficiosa para los accionistas incentivó a muchas personas, particularmente desde la clase media emergente, a invertir en empresas capitalistas.

Ese era el objetivo principal de la corporación: generar los enormes fondos de capital necesarios para financiar grandes empresas, ferrocarriles, fábricas, etc., que la industrialización hizo posible. Era, en efecto, una institución de financiación colectiva.

– ¿En qué se ha convertido la corporación?

La función institucional central de la corporación –concentrar miles, incluso millones, del capital de los inversores en una sola empresa– también contribuyó a que las empresas se volvieran muy grandes y poderosas.

 Inicialmente hubo limitaciones a su poder, como topes en el crecimiento, restricciones a la participación multisectorial, leyes de defensa de la competencia, pero estas se debilitaron y eliminaron durante el siglo XX.

Ahora las empresas pueden fusionarse, adquirir otras empresas y hacerse cada vez más grandes, acumulando todavía más poder con pocas restricciones. En consecuencia, se convierten en vastas concentraciones de capital que dominan no solo la economía, sino también la sociedad y la política.

Las corporaciones no son democráticas y están legalmente obligadas a servir a los intereses de sus accionistas en todo lo que hagan.

Así que, existen estas enormes y poderosas instituciones, obligadas por sus características institucionales a perseguir su propio interés independientemente de las consecuencias, decididas a eludir o apartar todo lo que les impida alcanzar sus objetivos, como las regulaciones, los impuestos y la provisión pública, que crean riqueza para accionistas anónimos que no rinden cuentas, y no asumen responsabilidad democrática ante las personas (que no sean sus accionistas) afectadas por sus decisiones y acciones.

 – ¿Qué ha cambiado en los 15 años que han pasado desde que escribiste The Corporation?

Algunas cosas obvias. Las grandes empresas tecnológicas no existían (al menos no de la forma dominante en la que existen ahora) en el momento del primer proyecto. El cambio climático era un problema, pero aún no era la crisis existencial e inmediata que sabemos que es hoy. La derecha populista era todavía marginal, la globalización estaba en pleno desarrollo y las corporaciones, tratando de sortear las luchas contra la globalización en todo el mundo y preocupadas por la creciente desconfianza popular y las preocupaciones sobre su poder cada vez más amplio, han modificado estratégicamente su imagen y su juego.

En cuanto a esto último, en el momento de la publicación de mi primer libro y película, las corporaciones comenzaron a realizar compromisos generalizados con la sostenibilidad y la responsabilidad social: usar menos energía, reducir las emisiones, ayudar a los pobres del mundo, salvar ciudades, etc.

Capitalismo creativo, capitalismo inclusivo, capitalismo consciente, capitalismo conectado, capitalismo social, capitalismo verde…fueron las nuevas palabras de moda que comenzaron a utilizarse, dando la sensación de que el capitalismo corporativo se estaba modificando en una versión más consciente social y ambientalmente.

La idea clave, independientemente de la retórica utilizada, era que las corporaciones habían cambiado de manera sustancial, que mientras la responsabilidad social empresarial y la sostenibilidad habían estado previamente al margen de las preocupaciones corporativas (un poco de filantropía por aquí, algunas medidas medioambientales por allá) ahora se afianzaban en el centro del ethos y de los principios operativos de las empresas.

Base: 4.900 empresas N100 (las 100 principales empresas por ingresos en cada uno de los 49 países estudiados) y 250 empresas G250 (las 250 compañías más grandes del mundo por ingresos) Fuente: Encuesta de KPMG sobre Informes de responsabilidad empresarial de 2017.

 – Entonces, ¿esto ha producido alguna diferencia?

Sí, pero no necesariamente una positiva. El subtítulo de mi nuevo libro es ¿Por qué las “buenas” corporaciones son malas para la democracia?

Me explico: para empezar, pese a la excelente retórica, la nueva corporación es fundamentalmente la misma que la anterior. El Derecho de sociedades no ha cambiado. La composición institucional de la corporación no ha cambiado.

Lo que ha cambiado es el discurso y algunos comportamientos. El nuevo ethos está basado en la idea de “tener un buen desempeño haciendo el bien”, encontrar sinergia entre ganar dinero y hacer el bien social y medioambiental, en lugar de suponer que son cosas contradictorias.

Así que ahora las corporaciones quieren llamar la atención sobre su objetivo de hacer el bien, pero no tanto sobre el hecho de que solo pueden hacer el bien si eso les ayuda en su desempeño.

El hecho es que, a pesar de todo el discurso triunfante, las corporaciones no sacrificarán, y de hecho no pueden sacrificar, sus propios intereses y los de sus accionistas por hacer el bien. Eso presenta una profunda limitación en términos de qué tipos y cantidad de ese bien es probable que hagan, lo que en la práctica les da permiso de hacer el “mal” cuando no hay razones comerciales para hacer lo contrario.

El problema adicional –y esta es la parte que concierne a la democracia– es que las corporaciones están haciendo uso de su supuesta nueva “bondad” para fundamentar la afirmación de que ya no necesitan ser reguladas por el gobierno, porque ahora pueden autorregularse; y que también pueden administrar los servicios públicos, como el agua, las escuelas, el transporte, las prisiones, etc., mejor que el gobierno.

El clima es un ámbito en el que las corporaciones han sido particularmente astutas. Ya no pueden negar el cambio climático, así que no lo hacen. En cambio, dicen “sí, está sucediendo, lo admitimos, pero ahora nos preocupa, podemos adelantarnos y proporcionar soluciones, no necesitamos regulación gubernamental”.

Ahora bien, los científicos dicen que ya deberíamos haber adoptado energías renovables para evitar escenarios catastróficos y que esto requerirá que el Estado realice cambios significativos.

Por su parte, la industria de los combustibles fósiles dice algo muy diferente, algo coherente con sus planes de sacar beneficio de los combustibles fósiles lo máximo posible. Afirma que tenemos tiempo, que no debemos ni podemos pasarnos a las energías renovables en el corto plazo, que el gas natural y el fracking son buenas alternativas, que está bien que continúen desarrollando megaproyectos para aprovechar las reservas de combustibles fósiles (incluido el carbón, como la mina Adani en Australia), que liderarán la transición hacia las energías renovables.

Que debemos confiar en ellos, no en los gobiernos, para resolver el problema del cambio climático.

Esta nueva estrategia es probablemente aún más peligrosa que la negación total. Al pretender ahora ser los «buenos», confunden y ocultan más sutilmente verdades e intenciones, ejercen su influencia sobre los gobiernos y en las cumbres sobre cambio climático para garantizar que se siga sin imponer mayores obstáculos a sus modelos de negocio basados ​​en los combustibles fósiles.

En mi primer libro, La Corporación, argumentaba que si las corporaciones fueran realmente personas, serían consideradas psicópatas por su comportamiento y rasgos. Ahora, como se han puesto una máscara, se han convertido eficazmente en unos psicópatas seductores.

– ¿Cómo ha cambiado la naturaleza de la corporación con el auge de las grandes empresas digitales?

Hace diez años, las empresas tecnológicas no se encontraban entre las 20 empresas más importantes del mundo.

Cuando Internet y la inteligencia artificial (IA) se aprovechan de la compulsión corporativa para generar ganancias, pueden suceder cosas malas, y están sucediendo. Es cierto, como dicen los defensores de la tecnología, que la innovación y la disrupción son el resultado. Pero tampoco es necesariamente algo positivo. Por ejemplo, las innovaciones por parte de las grandes empresas tecnológicas están alterando el control de los monopolios.

Para muchas empresas tecnológicas, el monopolio está integrado en sus propios modelos de negocio. Facebook, por ejemplo, tiene que ser el lugar donde todo el mundo busque la conexión social. Amazon debe ser la plataforma de compra y venta minorista. Google, el motor de búsqueda que usa todo el mundo. El valor de estas empresas se basa en ser el único lugar al que todo el mundo acude. Eso les otorga el monopolio de las dos cosas que más se valoran en el espacio de la tecnología: la atención y los datos.

Esto también los incentiva a ir más allá de sus sectores, invadir y dominar otros sectores, como Amazon que ha incursionado en el sector farmacéutico y de la computación en la nube; Facebook, que se ha convertido en un importante centro de noticias y cada vez desempeña un papel más importante en la forma de realizar campañas electorales; Google, que está comenzando a abrirse camino en la planificación urbana (a través de Sidewalk Labs).

Las actuales leyes y los reguladores antimonopolio son demasiado débiles (como resultado de la desregulación) y carecen de motivación política para seguir el ritmo, lo que ha permitido que estas empresas se conviertan en gigantes que suprimen la competencia y tienen una influencia excesiva sobre la política y la sociedad, esto es, para perturbar la democracia.

Otro problema es que las corporaciones están recopilando cada vez más datos, triangulándolos y graficando cada uno de nuestros movimientos y emociones, especialmente a medida que todos nuestros artefactos informáticos se conectan a Internet (a través del ‘Internet de las cosas’) y que el software es más sofisticado a la hora de supervisar y predecir nuestro comportamiento.

A menudo se piensa en el problema en términos de privacidad: que nuestra privacidad está siendo invadida por la recopilación de todos estos datos. Pero el verdadero problema es el control: cómo se usan los datos para controlar el modo en que actuamos, pensamos y nos sentimos en formas que en última instancia son rentables para las corporaciones.

Las posibilidades de que los jefes controlen cada movimiento de los trabajadores ya son evidentes, por ejemplo, en el sistema de Amazon para la micro supervisión del desempeño de los trabajadores en sus almacenes. Del mismo modo, las compañías de seguros están comenzando a hacer un seguimiento de los datos fisiológicos y de la aptitud física de los titulares de seguros de vida a través de los dispositivos portátiles.

– ¿Y cómo afecta eso a la democracia?

A medida que las corporaciones obtienen un mayor control directo sobre los individuos a través de las nuevas tecnologías, se hace más difícil, si no imposible, que los gobiernos democráticos regulen la relación entre las corporaciones y la ciudadanía.

Cuando una compañía de seguros tiene el control directo de sus clientes –conoce sus hábitos de conducción o si están en forma y ​​ajusta las tarifas o les niega cobertura en función de ello– se vuelve difícil para las instituciones democráticas ­–reguladores y tribunales– proteger los derechos del consumidor.

Cuando una plataforma como Uber usa la tecnología para eludir eficazmente la relación laboral (un constructo regulador diseñado para proteger a los trabajadores y trabajadoras del mayor poder que tienen sus empresas) se hace difícil proteger a los trabajadores y trabajadoras.

La democracia se ve también afectada por el aumento de la desinformación, el odio y el discurso incendiario, que se magnifican en Internet y en las redes sociales. Eso también está relacionado con los modelos de negocio de las grandes empresas tecnológicas. Una empresa como Facebook prospera al conseguir que cada vez más personas se involucren durante más tiempo. Más es mejor, y las cuestiones sobre la verdad, el interés público o la democracia son simplemente irrelevantes.

En términos más generales, el auge del autoritarismo de derechas, que está surgiendo a través de procesos electorales democráticos, es en gran parte una reacción a 40 años de políticas neoliberales que han destruido empleos y prestaciones sociales, y por lo tanto vidas y comunidades. Esos 40 años de políticas fueron, y continúan siendo, liderados por grandes corporaciones que utilizaron sus recursos para, entre otras cosas, presionar, financiar elecciones, promover y amenazar con promover operaciones en respuesta a la regulación existente y a las propuestas de regulación, reducir y evadir impuestos.

Los líderes del “nuevo” movimiento de corporaciones, las mismas empresas que afirman preocuparse y ser socialmente responsables y sostenibles, han estado a la vanguardia de estas campañas. Ninguno de ellos ha dicho, “los valores sociales y medioambientales son importantes, así que protejámoslos con más regulaciones e impuestos”. Todo lo contrario.

Las corporaciones ahora están aprovechando su supuesta nueva imagen pública para hacer retroceder a la democracia, al afirmar, como se mencionó anteriormente, que pueden regularse por sí mismas en lugar de hacerlo a través de medidas legislativas, y que deberían encargarse de las prestaciones sociales en lugar de las autoridades públicas.

Es una maniobra astuta. Hacen campaña para destruir la capacidad de los gobiernos de lidiar con los problemas sociales y medioambientales y luego intervienen para decir que pueden hacer el trabajo que el gobierno se ha mostrado, gracias a sus esfuerzos, incapaz de hacer.

El resultado es menos intervención del gobierno y más participación de las corporaciones en nuestras vidas y sociedades, lo que significa menos democracia en general.

¿Cómo han respondido la sociedad civil y los movimientos sociales al auge de la corporación?

En los últimos 20 años se ha producido un notable aumento de movimientos organizados y efectivos para frenar el poder corporativo y la amenaza que representa para la democracia.

Más de 200 ciudades de todo el mundo han rechazado la privatización del agua mediante la remunicipalización de sistemas previamente privatizados; los pueblos indígenas han ganado batallas contra las industrias extractivas y por el reconocimiento de sus derechos sobre la tierra y la autodeterminación; el “movimiento de las plazas” arrasó en ciudades de todo el mundo en 2011, incluido el Movimiento Occupy; la política progresista ha obtenido victorias en ciudades como Barcelona y París en Europa, en Nueva York, Jackson, Seattle y Tucson en los Estados Unidos y Vancouver en Canadá, junto a muchas otras.

Gráfico del informe Reclaiming Public Services del Transnational

Institute: https://www.tni.org/en/publication/reclaiming-public-services 

En los Estados Unidos, tenemos el caso de Bernie Sanders, abiertamente socialista, candidato a la presidencia en 2016 y nuevamente en 2020, además de las miles de campañas electorales progresistas que ha ayudado a inspirar, muchas de ellas exitosas como la de Alexandria Ocasio‑Cortez (AOC) y la de otros representantes progresistas.

Y luego están las nuevas energías y la urgencia de un creciente activismo en todo el mundo, los movimientos de masas que exigen la adopción de medidas contra el cambio climático, los proyectos de la industria extractiva, los derechos indígenas, los movimientos contra el racismo.

Todo eso es muy positivo e inspirador.

Sin embargo, debemos tener cuidado con los intentos de las corporaciones de apropiarse de esta ola de resistencia. Están intentando con todas sus fuerzas hacernos creer que son los verdaderos responsables del cambio, que el mejor camino hacia un mundo mejor es comprar sus productos «verdes», apoyar sus iniciativas sociales y medioambientales, seguir sus consejos sobre reciclaje, reducción, etc.

Las empresas y sus presidentes se posicionan sobre diversas cuestiones y cada vez más forman asociaciones con organizaciones no gubernamentales (ONG) como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Save the Children (SCF) o Conservación Internacional, así como con organizaciones intergubernamentales como las diversas entidades de las Naciones Unidas.

Sin duda, algo bueno puede surgir de todo esto, pero es importante reconocer que las mismas empresas que se alían con las ONG y que adoptan una postura sobre el racismo, la inmigración o la discriminación contra las personas LGBTQ (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales y queer) son también las que presionan para reducir la supervisión del gobierno, limitar los impuestos, expandir los mercados y reducir la provisión social, entre otras medidas.

– ¿Hay un lugar para la corporación en el futuro?

Creo que hay lugar para un medio de financiación destinado a grandes proyectos que requieren grandes reservas de capital, lo que es, en esencia, la corporación. Pero debe entenderse como una herramienta, como un medio, no como un fin en sí mismo.

La corporación fue creada por el Gobierno con ese propósito, como una herramienta de financiación. Su virtud en incentivar la inversión –su mandato legal de crear riqueza sin restricciones– es también su mayor peligro.

Por eso, debe estar regulada y no debería usarse para distribuir bienes intrínsecamente sociales, y menos para gobernar la sociedad. Está mal equipada para hacer esas cosas, siendo fundamentalmente egoísta y carente de responsabilidad democrática ante nadie más que sus accionistas.

Debido al mandato legal de la corporación de crear riqueza sin restricciones, esta debe ser regulada y no debería usarse para distribuir bienes intrínsecamente sociales, y menos para gobernar la sociedad.

También deberíamos pensar en utilizar otros tipos de organizaciones económicas para crear bienes y servicios, como cooperativas o instituciones públicas con mandatos de interés público.

No hay evidencia que respalde, y sí mucha que contradiga, que la institución ideal sea siempre, o ni siquiera habitualmente o en ocasiones, la gran corporación con ánimo de lucro. Por el contrario, es mejor pensar en las corporaciones como podríamos pensar, por ejemplo, en un cortacésped. Tiene sus usos. Es muy buena cortando el césped. Pero eso no significa que quieras usarlo para cortarte el pelo o aspirar la alfombra de tu salón.

Todo esto podría ser un argumento para alejarse del capitalismo y dirigirse hacia algún otro tipo de sistema, como los imaginados por el socialismo democrático, el movimiento de los comunes o las cosmologías indígenas, donde se priorizan los fines sociales y ecológicos en lugar de la acumulación de capital.

Aunque algo así puede estar en el horizonte, mientras tanto, tenemos que descubrir cómo controlar las peligrosas tendencias de las corporaciones y el capitalismo en la actualidad, y asegurarnos de que no propicien, como pueden hacerlo, el fin del mundo.

– ¿Y las empresas de beneficios o empresas B? ¿Son un paso en la dirección correcta?

Promoción de empresas de beneficios en https://bcorporation.net/

No. Las empresas B no son una solución y me opongo a ellas, incluso en mi provincia natal en Columbia Británica, donde el gobierno tomó medidas para reconocerlas.

Por lo general, una empresa B no es más que un certificado de una empresa privada (como B‑Lab) que establece que cumple con ciertos estándares sociales y medioambientales.

Esto no es necesario para las empresas que no cotizan en la bolsa, aquellas que ya tienen margen para subordinar los objetivos financieros a los sociales y medioambientales si así lo desean. Y las empresas que sí cotizan en la bolsa, incluso si se convierten en empresas B (que, hasta ahora, ninguna importante lo ha hecho), están todavía jurídicamente obligadas a priorizar el valor para los accionistas. Una certificación privada no cambia la ley.

Así que, lo que la empresa B termina siendo, en los hechos, una privatización de la regulación, un accesorio a la idea de que las corporaciones, a través de mecanismos de mercado y supervisión privada, pueden proteger y promover los intereses públicos. No se trata de reglas promulgadas democráticamente para controlar a las corporaciones, ni de mecanismos respaldados por el Estado para hacer cumplir tales reglas. Es otro engaño que oculta la mano dura del neoliberalismo.

Un enfoque diferente es el de reformular la constitución jurídica de la empresa para incluir objetivos sociales y medioambientales, además de los financieros. De nuevo, no estoy a favor de este planteamiento.

Un problema es que nunca se subordinarán los objetivos financieros a los sociales y medioambientales; estos últimos solo se perseguirán siempre que sean compatibles con los primeros.

El segundo problema es que el juicio impreciso acerca de si se cumplen los objetivos sociales y medioambientales –cuáles deberían perseguirse, cómo y en qué medida– queda en manos de gerentes en lugar de reguladores bajo control democrático.

En tercer lugar, se aprovecharía inevitablemente la presencia de este nuevo tipo de empresa, probablemente con éxito, para impulsar una mayor desregulación; el argumento es que la regulación es innecesaria cuando las normas se integran en la propia empresa.

El problema es que la única razón de la existencia de la corporación dentro del capitalismo es incentivar la inversión. Eso siempre implicará priorizar las ganancias del capital de los inversores, en lugar de los valores competitivos determinados en la naturaleza jurídica de la corporación. Los imperativos de las corporaciones dentro del capitalismo siempre serán imperativos capitalistas.

Necesitamos lidiar democráticamente con los peligros de esa dinámica, a través de políticas, leyes y regulaciones, en lugar de modificar el perfil empresarial y delegar las funciones reguladoras a los gerentes y directores corporativos.

– ¿Cómo lo logramos?

No abogo por la revolución porque creo que las estructuras democráticas existentes, por corruptas que sean, pueden recuperarse y readaptarse, reconciliarse con movimientos de base y con las verdaderas necesidades y las voces de la ciudadanía.

Mientras tanto, tenemos que esforzarnos para desmentir mitos y revelar la verdad: las corporaciones y los mercados no pueden repartir los bienes sociales y medioambientales que necesitamos; debemos recuperar la democracia y las instituciones democráticas.

Necesitamos trabajar con y en nuestras comunidades, escuelas y sindicatos para educarnos e inspirarnos mutuamente. Para trabajar, formar parte de y ayudar a elegir partidos políticos progresistas, unirse y formar movimientos, promover la solidaridad mientras se celebra la diferencia.

Necesitamos vernos como actores políticos, ciudadanos y ciudadanas, obligados a participar y contribuir a crear sociedades buenas y justas. Necesitamos aceptar que la gobernanza democrática es desorganizada e incierta, que se trata tanto del proceso de participación como de las políticas resultantes, y que solo puede florecer en condiciones sociales que fomenten la empatía y la solidaridad entre la ciudadanía.

 -Joel Bakan es catedrático de Derecho en la Universidad de Columbia Británica, académico y comentarista de renombre internacional. Bakan, además de haber obtenido la beca Rhoder y de haber trabajado como asistente jurídico del presidente del Tribunal Supremo del Canadá, Brian Dickson, ha obtenido títulos en Derecho de las universidades de Oxford, Dalhouisie y Harvard. Además de su aclamado éxito internacional, La Corporación: la búsqueda patológica de lucro y poder (Volter, 2006), su obra académica incluye Just Words: Constitutional Rights and Social Wrongs (University of Toronto Press, 1997) y Childhood Under Siege: How Big Business Targets Children (Penguin, 2011).

El presente artículo forma parte del informe Estado del poder 2020, cuya versión en español es editada en formato electrónico por Transnational Institute (TNI), Attac España y FUHEM Ecosocial. La versión íntegra del informe en inglés se puede encontrar en www.tni.org.} 

https://www.alainet.org/es/articulo/207643

  • 20.22.-Reducir salarios o garantizar empleos: ¿falso dilema?GONZALO COMBITA* E IVÁN DARÍO VELÁSQUEZ** 
  • La farsa de las proyecciones oficiales del covid-19DIEGO OTERO
  • El mito del déficit y la moderna teoría monetaria TMM  – MICHAEL ROBERTS
Gremios, economistas y políticos proponen reducir el salario para crear empleo en medio de la crisis. La idea suena convincente, pero existe otra opción que es mejor –y es factible-.    

Un remedio viejo

22 jun 2020.- Los principales economistas del mundo discuten hoy alternativas como la renta o ingreso básico universal, el “nuevo trato verde” (ecológico) o los programas de trabajo garantizado. Pero en Colombia el tema de moda promovido por los gremios y por algunos políticos es la flexibilización del mercado laboral como salida a la crisis de empleo sin precedentes que ocasionó el cierre de la economía.

Y sin embargo la propuesta no es nueva. En pleno auge de la economía colombiana, cuando los precios del petróleo llegaron a superar los cien dólares por barril, el entonces y ahora ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, acompañado por buena parte de la tecnocracia, propuso reducir o eliminar el salario mínimo, introducir el trabajo por horas y eliminar el pago de las contribuciones parafiscales. Decían entonces que el salario colombiano era muy elevado en comparación con el de otros países, sin advertir que esto se debía simplemente a que la tasa de cambio era muy baja y por tanto los salarios expresados en dólares parecían ser altos.

Y hoy, cuando estamos en medio de la crisis, el mismo grupo de economistas sale en defensa del mismo remedio: empeorar las condiciones laborales para permitir la creación de empleos. No se trata, por tanto, de una medida coyuntural o contra-cíclica, de un remedio de emergencia, sino de un sesgo ideológico de vieja data que ha venido desmejorando las condiciones de los trabajadores colombianos y debilitando su capacidad de negociación, sin que en efecto haya servido para aumentar el volumen de empleo a lo largo de decenios.

Vivimos en un eterno retorno a políticas fallidas.

Supuestos equivocados

Los argumentos de esos economistas suelen envolverse en un sofisticado formalismo matemático y en complicados modelos estadísticos, pero se basan en supuestos erróneos o en teorías económicas desacreditadas (a las lectoras o lectores interesados les sugerimos aquí libros como el de Steve Keen, Desenmascarando la economía, o el de Imad Moosa, Econometrics as a con art).

En el plano teórico, sabemos desde la Teoría General de John M. Keynes (publicado en 1936) que el nivel de empleo no depende de que los salarios sean altos o bajos sino de cuál sea el nivel de la demanda agregada. Aunque la teoría convencional (neoclásica) sostiene que el desempleo resulta de la rigidez de los salarios nominales (aun en tiempos de recesión, los sindicatos impiden que el salario disminuya), Keynes notó con razón que la estabilidad de los salarios nominales permite que los trabajadores mantengan sus expectativas de consumo, que a su vez son el componente principal de la demanda agregada.

Foto: Darren Soto. Eliminar el salario mínimo disminuye el poder de negociación de los trabajadores.

Quienes defienden la reducción de salarios suelen partir del supuesto de un mercado laboral de perfecta competencia, es decir, donde cada trabajador es libre de escoger entre las horas que dedica al trabajo y las que dedica al ocio: pero ni el sistema de producción permite que los trabajadores escojan a su gusto la jornada, ni menos todavía están casi nunca en condiciones de dedicarse al ocio; para decirlo en el argot de los economistas, la oferta de trabajo no es elástica  (a las lectoras o lectores interesados les sugerimos los textos de Sidney Weintraub, Teoría general de los precios, o de Paul Davidson, Reviving Keynes`s revolution).

Otro supuesto implícito de las propuestas de flexibilización es la existencia de un punto de equilibrio en el mercado laboral, es decir de un nivel de salario tal que nadie quede sin empleo de manera involuntaria. Pero no dicen ni calculan cuál sería ese salario. Peor todavía, como mostró Keynes desde 1936, la economía puede estar en equilibrio aunque exista desempleo: precisamente por eso se necesita que el Estado intervenga para romper un equilibrio que mantendría la economía en recesión.

Y es que el total de empleos no depende del salario sino de que los empresarios logren vender sus productos. La Teoría General podría resumirse en esta fórmula: “los empresarios contratarán tantos trabajadores como sean necesarios para atender la demanda de productos que ellos esperen tener”; el empleo depende de las expectativas de los empresarios sobre la demanda efectiva.

Que paguen los de abajo

Además, los defensores de la flexibilización dicen que un salario mínimo “alto” obligaría a cerrar algunas empresas. Pero aquí surge la pregunta incómoda: ¿por qué siempre los trabajadores deben salvar a las firmas productivas, por qué los empresarios sí tienen el derecho de seguir adelante con sus firmas?

Detrás de una propuesta que parece razonable y bien intencionada, hay una ideología que se opone a que los trabajadores tengan capacidad de negociación, ideología que en Colombia ha conllevado a una caída sostenida de los salarios como porcentaje del producto total y a una creación de empleos cada vez menor.

La flexibilización es una estrategia regresiva en la distribución del ingreso vía remuneración y puestos de trabajo:

  • La participación de los salarios en el ingreso total de Colombia disminuyó de 44% a 33% entre 1993 y el momento de la medición más reciente (según la Penn World Table).
  • Utilizando las cuentas nacionales y tomando una media móvil de diez años, se ve como la capacidad de crear empleos—lo que llamamos “elasticidad empleo-producto—, pasó de 2,8 a comienzo de los noventa a un promedio de 0.5 a partir de la crisis de 1999.

Por eso el desempleo ha superado con frecuencia los dos dígitos, y por eso las tasas venían en aumento desde antes de la pandemia.

Es como dice James K. Galbraith en El Estado predador: si una empresa no puede pagar un salario mínimo pues…la empresa es inviable.

Los estudios internacionales, incluyendo a Colombia, indican además que la existencia de un salario mínimo tiene un efecto cercano a cero en la pérdida de puestos de trabajo en las actividades menos calificadas. Y este efecto de hecho se compensa por el aumento en la demanda agregada que conllevan los pagos a trabajadores poco calificados.

Foto: Señal Colombia Los empresarios contratarán dependiendo de las expectativas sobre la demanda efectiva. Reducir los salarios si no se afecta la demanda agregada no tiene efectos en la creación de empleo. 

Trabajo garantizado

Este último punto es crucial, porque los proponentes de la flexibilización olvidan que los salarios no son apenas un costo para las empresas, sino también un componente—el principal componente— de la demanda de bienes y servicios de las cuales dependen esas empresas. Crear empleo bien remunerado es la mejor manera de asegurar el crecimiento sostenido de cualquier economía.

Pero en Colombia nos han vendido la idea de que el trabajo es una responsabilidad individual, no una tarea primordial del Estado. En vez de pensar en un programa masivo de empleo público para enfrentar la catástrofe del mercado laboral que estamos presenciando, algunos gremios, políticos y economistas insisten en la formula fallida de recortar los salarios.

Mientras tanto, economistas innovadores como quienes proponen la “Teoría Monetaria Moderna” (que explicamos en esta misma revista) han mostrado el potencial y la factibilidad de un programa de empleo garantizado. El Estado puede actuar como empleador de último recurso, ofreciendo trabajo a aquellas personas que quieran, puedan y estén dispuestas a trabajar por un salario mínimo fijado por medio de un acuerdo.

Este programa actuaría como un ancla nominal a los precios y como una forma de alcanzar el pleno empleo. Lo importante es que los funcionarios piensen creativamente en los trabajos que necesitan las comunidades. Por ejemplo, en esta pandemia ha sido evidente que

  • los trabajos del cuidado son vitales para la sociedad,
  • afrontamos una crisis climática, de modo que los trabajos relacionados con el medio ambiente son tanto o más importantes que los derivados de la producción tradicional.

Entonces, ¿por qué no ofrecer un salario por cuidarnos a nosotros o por cuidar el medio ambiente, al mismo tiempo que mantenemos el empleo y la capacidad de compra que nos son tan urgentes en medio de la crisis que vivimos?

*Candidato a doctor en Economía de la Universidad Nacional, profesor auxiliar de la misma y profesor asociado de la Universidad de la Salle.

** Candidato a doctor en economía de University of Missouri- Kansas City y profesor asistente de Bemidji State University

https://razonpublica.com/reducir-los-salarios-garantizar-los-empleos-debemos/

20.22.-La farsa de las proyecciones oficiales del covid-19 DIEGO OTERO

El gobierno parece que está solicitando decretar una nueva emergencia económica basada en cifras fantasiosas sobre el Covid-19. Ya lo hizo en el anterior decreto del 15 de marzo, cifras que hemos criticado fuertemente.

13 jun 2020.- En ese decreto se justificaba la emergencia porque se hablaba de 3.989.8588 contagiados, con 187.523 casos críticos y 550.600 casos severos, pero nunca dicen para qué fecha.

Esas cifras se basan en estudios del Instituto Nacional de Salud INS, igualmente salidos de toda realidad, que hablaban 1.269.065 fallecidos el 30 de mayo y casi toda la población del país contagiada.

Para el 13 de junio la realidad es de 48 746 contagiados y 1592 fallecidos.

Para llegar a 3 500.000 contagiados a fines de diciembre se necesitarían que los nuevos casos que están hoy en promedio de los últimos siete días en 1.531, pasaran a 16.500 en promedio diarios. Durante 180 días, pero en realidad como el incremento debe ser creciente, al final se tendrían más de 20.000 contagiados por día.

Ningún país ha llegado a estas cifras escandalosas. Hoy, en primer lugar, está Estados Unidos con 38.958 casos diarios el 24 de abril, pero viene reduciendo el número de casos nuevos alrededor de 20.000 desde el primero de junio. En segundo lugar, Brasil con 32.964. El resto los 214países y posesiones no han llegado a más de 11.000 casos por día.

Pero Estados Unidos y Brasil tienen poblaciones siete y cinco veces más que Colombia.

Nadie puede predecir el Covid -19 después de diez días, hacerlo es una irresponsabilidad. Todos los modelos del mundo han fallado cuando hacen proyecciones de un mes y más.  Es normal que el error de proyección aumenta a medida que pasa el tiempo.

Los modelos utilizados en Colombia han fallado estruendosamente, los de la alcaldía de Bogotá, los de la Universidad de los Andes, los de los suizos, los del INS. El peor de todos es el que utiliza el INS

Yo, con otros economistas, realizamos proyecciones cada siete días con modelos estadísticos y econométricos y nuestros errores son inferiores a 10,0%.

Las últimas proyecciones que hicimos el 9 de junio de junio hasta el 29 de junio nos han dado hasta ahora errores inferiores al 1,0%. Aunque tenemos proyecciones hasta el 1 de octubre, no les damos mucha validez, pero ellas nos dicen que a lo sumo tendríamos un promedio de 133.819 con la metodología logística y 184.605 con el método de Bertalanffy, con una tendencia decreciente en cuanto a casos nuevos, es decir, se llega a un pico, el 15 de julio para el primero y el 11 de julio para el segundo.

Nuestras estimaciones nos dicen que podemos llegar al pico de casos nuevos a finales de junio o comienzos de julio.

Toda epidemia tiene una curva típica de casos nuevos en forma de campana, que es una ley. Penetra lentamente, luego se acelera, lo que es un síntoma que estamos al final, llega a un pico y luego y cae.

Todos los países después de 2 a tres meses superan el pico. Colombia no puede ser la excepción mundial, antes estamos demorados.

El gobierno repite de nuevo con proyecciones fantasiosas, parece que utiliza las mismas del decreto de emergencia, las mismas que irresponsablemente utiliza el INS, completamente refutadas por la realidad, con errores de más de 1000 por ciento.

Pero es muy curioso, el presidente Duque afirmó hace poco que se llegaría al pico a mediados de agosto y ahora están diciendo que en diciembre no llegamos al pico, lo cual es absurdo.

Anexo dos documentos, uno sobre la crítica que hice el 30 de mayo y uno sobre proyecciones con nuestros métodos de análisis.

Se necesita un debate serio sobre estas proyecciones, llamando a expertos diferentes de los del gobierno.

Nosotros hemos escrito y hecho debates sobre estos temas en documentos y presentaciones en foros.

El 23 de junio tenemos un foro con el título Los epidemiólogos y las cifras de la crisis, con participación de la Academia de Ciencias Económicas-ACCE, la Academia de Medicina y la Asociación Colombiana de Economía Crítica-Acecri, precisamente para hacer una discusión sobre todas estas cifras.

20.22.-El mito del déficit y la moderna teoría monetaria TMM  – MICHAEL ROBERTS

Stephanie Kelton es profesora de economía y políticas públicas en la Universidad Stony Brook, ex economista jefe del Comité de Presupuestos del Senado de los Estados Unidos (asesora demócrata) y fue asesora de política económica del senador Bernie Sanders, el aspirante presidencial que fue la esperanza de la izquierda estadounidense. Kelton es un destacado exponente y divulgadora de la llamada Teoría Monetaria Moderna (TMM).

20 jun 2020.- En un nuevo libro, The Déficit Myth, Kelton explica cuál es la conclusión más importante que se puede extraer de la TMM: es un mito que si el gobierno tiene grandes déficits presupuestarios (es decir, gasta más de lo que obtiene en ingresos fiscales) y pide prestada la diferencia, finalmente la deuda del sector público se volverá insostenible (es decir, el pago de la deuda y de los intereses se volverán imposibles para el gobierno), lo que implica fuertes aumentos fiscales o recortes en el gasto público y posiblemente una huida de la moneda nacional por parte de los acreedores extranjeros.

Kelton afirma que este argumento de los ‘austeridanos’ es un mito. En su libro, presenta los principales argumentos de la TMM: primero, que «los gobiernos de las naciones que mantienen el control de sus propias monedas, como Japón, Gran Bretaña y Estados Unidos, y a diferencia de Grecia, España e Italia, pueden aumentar el gasto sin necesidad de aumentar los impuestos o pedir dinero prestado a otros países o inversores». El estado (el gobierno nacional) controla la unidad de moneda aceptada y utilizada por el público, por lo que puede crear la cantidad que desee de esa moneda para gastar. Por lo tanto, el estado no necesita emitir bonos para pedir crédito al sector privado, simplemente puede ‘imprimir’ digitalmente el dinero. De hecho, continúa el argumento, eso es lo que está sucediendo en este momento durante la pandemia de COVID-19. La administración Trump y otros gobiernos están gastando billones en pagar a los trabajadores para que se queden en sus hogares y las empresas entren en hibernación. Sí, está financiando algo de esto mediante la emisión de bonos, pero son la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra los principales compradores de estos bonos, por lo que en realidad están «imprimiendo» dinero para gastar.

El argumento de la TMM y Kelton es que es una nueva forma de ver las finanzas públicas y la política monetaria. Verán, de lo que nadie se ha dado cuenta hasta que por fin se escuchó a los chicos de la TMM es que, históricamente, «es la capacidad del estado de legislar y hacer cumplir sus leyes impositivas lo que sostiene su demanda, lo que a su vez hace que esos dólares tengan valor». Esta es la teoría del chartalismo, desarrollada por un economista alemán de la década de 1920, George Knapp y por otros, de que el dinero ha surgido en las economías modernas como resultado de la necesidad del Estado de gastar y de la necesidad de inventar una unidad monetaria en la que pueda gravar a la gente. Así que la demanda de dinero de la gente ha sido creada por el estado para que paguen impuestos. El dinero es creado por el estado y luego devuelto (destruido) mediante impuestos. Por lo tanto, como ve, el estado controla el dinero y, por lo tanto, puede controlar la economía moderna. Puede gastar sin los límites impuestos por el aumento de la deuda.

Kelton señala lo que todos los partidarios de la Moderna teoría monetaria TMM defienden: «la TMM simplemente describe cómo funciona realmente nuestro sistema monetario». Su poder explicativo no depende de ideología o partido político». Cuando leo o escucho eso a los partidarios de la TMM, me preocupo. Por supuesto, la verdad y la realidad se pueden distinguir de la ideología, pero la ideología usa la verdad que quiere revelar: nunca hay una objetividad neutral. ¿Es realmente la TMM la base de la política económica socialista o de izquierda como tantos de sus seguidores afirman?

– Bueno, no según Kelton. Aparentemente, la TMM es tan útil para los republicanos de derecha como para los marxistas. De hecho, la idea de que los gobiernos pueden incurrir en el déficit que quieran atrae tanto a la izquierda como a la derecha en el espectro capitalista. Como dijo Dick Cheney, el vicepresidente de extrema derecha de George W. Bush, cuando el gasto militar se disparó para financiar la invasión de Irak: «los déficits no importan».

¿Pero tiene razón la TMM de que el dinero emerge en las economías modernas debido a la necesidad de gastar del estado? Esta afirmación del chartalismo es ciertamente cuestionable. Los historiadores del dinero y los grandes economistas de la economía política clásica lo negarían. En particular, Marx no estaría de acuerdo. Para Marx, el dinero emerge en la sociedad como un medio universal de intercambio en el comercio en y entre las comunidades locales. (Grundrisse: » La circulación de mercancías es la condición previa original de la circulación de dinero» p165 – no el estado). En el capitalismo, el dinero asume el papel de capital a medida que el dinero compra mano de obra y medios de producción para la explotación y la producción de valor y plusvalía «el dinero en sí mismo solo puede existir como un momento desarrollado de la producción donde y cuando existe trabajo asalariado» p 223) El dinero representa el valor creado en una economía («Es la representación integral de las mercancías «, p210).

Para Marx, el dinero no surge fuera del proceso de intercambio en los mercados o de la acumulación de capital. No es exógeno, proveniente del estado, como afirma la TMM; en cambio, es profundamente endógeno al modo de producción capitalista, cuyo objetivo es ganar dinero. Como dice Marx en los Grundrisse: “El dinero no surge por convención, como tampoco lo hace el estado. Surge de un intercambio y surge naturalmente del intercambio: es un producto de lo mismo”. p 165.

Para Marx, ni el Estado ni el dinero son exógenos o neutrales al modo de producción capitalista. Así, la teoría monetaria marxista, en oposición a la teoría monetaria moderna, es ideológica. Está del lado del trabajo, basado en la ley del valor y la explotación de la fuerza de trabajo. La TMM no tiene un concepto de valor o de la ley del valor en las economías capitalistas, a saber, que la producción es con fines de lucro, no para satisfacer una necesidad social; la producción es para crear valor de cambio, no valor de uso; esta basada en la explotación en la producción, no en la creación de dinero para impuestos. El beneficio ni aparece en la TMM.

Pero tal vez la teoría monetaria moderna tenga razón y la teoría monetaria marxista esté equivocada. En su libro, Kelton les cuenta a los lectores su conversión a la primera TMM. Sucedió cuando conoció al ‘padre de la TMM’, el ex gerente de fondos de inversión Warren Mosler. Kelton le visitó en su casa de la playa en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes de los Estados Unidos. Mosler le explicó que consiguió que sus hijos hicieran sus tareas al insistir en que debían pagar impuestos y que si no podían pagar, les retiraría todos sus privilegios. Su impuesto tomó la forma de sus tarjetas de visita (esta fue la unidad de moneda creada por Mosler, que representa ‘el estado’).

Para obtener estas tarjetas de visita, los niños tenían que realizar tareas. Así, el ‘estado de Mosler’ creó dinero (tarjetas de visita) que la gente necesitaba para pagar impuestos. Kelton se sintió abrumada por esta prueba de «cómo funciona el sistema monetario» y se convirtió. Y, como dice el viejo dicho, los conversos pueden ser aún más fanáticos que los profetas originales. Kelton es ahora la mayor defensora de la TMM, al menos en Estados Unidos.

Lo que Kelton no pudo reconocer en el ejemplo de Mosler es que había tareas que hacer. Las cosas tenían que ser producidas y el trabajo humano tenía que ser realizado. O los niños trabajan o la familia se hunde. Pero el hogar Mosler no producía para el intercambio, sino para el consumo dentro del hogar. El hogar Mosler no comerciaba con otros hogares e intercambiaba bienes o servicios. Si lo hiciera, las tarjetas de visita de Mosler tendrían que representar de alguna forma el valor de cambio, no solo el tiempo de trabajo involucrado dentro del hogar de Mosler. Las tarjetas tendrían que ser aceptables como representación del tiempo de trabajo en otros hogares. Su ‘estado’ (Mosler) no pudo decidir eso. En los Grundrisse, Marx explica por qué tener fichas de trabajo no es dinero y no puede funcionar como dinero en una economía capitalista, donde la producción (trabajo) es para el intercambio, no para el consumo.

Tome un ejemplo tópico. Actualmente, muchas aerolíneas que cancelan vuelos por el COVID están tratando de evitar reembolsar a los clientes con dinero (dólares) y, en cambio, están ofreciendo cupones. Cualquiera puede ver que estos vales no son dinero, no son una representación universal del valor de cambio de todos los vuelos y de otras mercancías, sino simplemente boletos con esa aerolínea en particular y por lo tanto solo valen el precio en dólares de los viajes con esa única aerolínea. Dentro de esa “casa” de la aerolínea, estos cupones son ‘dinero’, pero en ningún otro lugar.

La idea de que es el poder del estado para gravar la explicación del surgimiento del dinero y de la explotación parece descabellada, de todos modos. Kelton afirma que «el Imperio Británico, y otros antes que él, pudieron gobernar de forma efectiva: conquistar, borrar la legitimidad de la moneda original de un pueblo determinado, imponer la moneda británica a los colonizados, y luego observar cómo la economía local entera comenzaba a girar en torno a la moneda británica, sus intereses y poder». ¿Realmente creemos que el imperialismo británico funcionó porque controlaba la moneda de otras naciones? ¿No sería más exacto decir que debido a que el imperialismo británico se impuso a través de la fuerza y ​​conquistó muchas naciones, fue capaz de explotar su población y luego controlar su moneda? ¿Estados Unidos gobierna el mundo porque tiene la moneda de reserva internacional, el dólar? ¿O el dólar se convirtió en la moneda de reserva internacional porque el imperialismo estadounidense dominaba el mundo en sectores como el comercio, la tecnología, las finanzas y militarmente?

Kelton cita el comentario de Mosler de que «dado que el gobierno de los Estados Unidos es el único emisor de su moneda, dijo, era una tontería pensar que el Tío Sam necesitaba obtener dólares del resto de nosotros». «Bueno, sí, eso está bien para el Tío Sam, pero para muchos países explotados por el imperialismo, que no controlan sus propias monedas y dependen en gran medida de las decisiones de las instituciones financieras y multinacionales extranjeras, ¿pueden esos gobiernos imprimir dinero sin restricciones para gastar e imponer impuestos? Pregúntenle a Argentina y otras economías emergentes en la actual crisis del COVID. Su ‘espacio fiscal’ está muy limitado por el capital internacional. La TMM no les sirve de nada.

Pero el verdadero problema para mí del libro de Kelton y la TMM es si saber que los gobiernos pueden gastar dinero y tener déficits sin la restricción de la carga de la deuda creciente es realmente decir algo nuevo o radical. La teoría económica keynesiana siempre ha argumentado que los déficits públicos y el aumento de la deuda del sector público no tienen que volverse ‘insostenibles’, siempre que el gasto adicional produzca un crecimiento económico más rápido. Si el crecimiento real del PIB es mayor que el coste del interés de la deuda (g> r), entonces la deuda (pública) puede ser sostenible. Todo lo que parece añadir la TMM es que los gobiernos ni siquiera necesitan aumentar la deuda en forma de bonos del gobierno; el banco central / estado puede ‘imprimir’ dinero para financiar el gasto.

Pero existen restricciones sobre el gasto gubernamental ilimitado que la TMM admite. Kelton señala: «las únicas limitaciones económicas que enfrentan los estados emisores de divisas son la inflación y la disponibilidad de mano de obra y otros recursos materiales en la economía real». Dos grandes limitaciones, me parece. ¿Cómo surgiría la inflación? Según la TMM, es cuando la capacidad no utilizada en una economía se agota, de modo que hay pleno empleo de la fuerza de trabajo y de la tecnología dada. Después de eso, si no hay capacidad adicional, un mayor gasto gubernamental financiado mediante la impresión de dinero será inflacionario. Si los gobiernos siguen imprimiendo dinero para gastar, la inflación de precios se producirá porque la oferta ha alcanzado su máximo.

Pero Kelton dice que esta restricción nos permite concentrarnos en el problema real: «la TMM nos pide que nos centremos en los límites que importan. En cualquier momento, cada economía enfrenta una especie de límite de velocidad, regulado por la disponibilidad de sus recursos productivos reales: el estado de la tecnología y la cantidad y calidad de sus tierras, trabajadores, fábricas, máquinas y otros recursos materiales. Si algún gobierno intenta gastar demasiado en una economía que ya funciona a toda velocidad, la inflación se acelerará”.

¡Exactamente! Y aquí emerge el verdadero problema. ¿Cómo expande una economía capitalista la capacidad, la inversión y la producción? Hay límites en su capacidad para hacer eso. Pero la TMM en realidad no se centra en estos ‘límites que importan’, solo en los que no importan (tanto): el déficit y la deuda. Lo más importante de entender es por qué hay capacidad no utilizada; y por qué cae el crecimiento y hay crisis. De hecho, ¿por qué hay crisis regulares y recurrentes en las economías capitalistas? La TMM no aborda ni responde estas preguntas. Según Kelton, «La TMM simplemente describe cómo funciona realmente nuestro sistema monetario». Incluso si eso fuera así, lo cual he cuestionado antes, no nos lleva muy lejos.

En contraste, la teoría monetaria marxista aborda la «restricción» que importa, porque se basa en la ley del valor; a saber, ese valor es creado por el esfuerzo del trabajo humano. Bajo el capitalismo, la fuerza de trabajo humana es comprada por el capital (que posee los medios de producción) para explotar y producir valor y plusvalía (ganancia). Bajo el capitalismo, el valor no es creado por el estado que emite dinero; en cambio, el dinero representa el valor creado por la explotación de la fuerza de trabajo. Imprimir más dinero para que los gobiernos puedan gastar más dinero no producirá más valor a menos que el capital explote más la fuerza de trabajo como resultado de ello.

Kelton dice que «en 2020, el Congreso nos ha estado mostrando, en la práctica, no en teoría, exactamente cómo funciona la TMM: esta primavera comprometió billones de dólares que en el sentido económico convencional «no tenía». Si eso es correcto, no es una buena noticia para la TMM. Porque ¿todos estos billones servirán para producir más y proveer más recursos para satisfacer las necesidades sociales? Gran parte de esta generosidad en la «impresión digital» de dinero para las reservas bancarias no implicará una mayor producción, empleo e inversión. La mayor parte de esos billones está siendo atesorada por las grandes compañías, mientras aumentan más su deuda a tasas cero; o es invertida en los mercados de acciones y bonos para obtener ganancias de capital. No aumentará la capacidad en los sectores productivos, porque la rentabilidad del capital es muy baja, como he demostrado en otros artículos. La TMM no tiene nada que decir sobre esto, porque lo confía todo a aumentar la cantidad de una unidad monetaria estatal. La teoría marxista sí: acaparar dinero es la señal de que el dinero se ha convertido en un fetiche, un objetivo en sí mismo, en lugar de ser utilizado como capital para extraer más plusvalía de la explotación del trabajo en la producción.

Puede ser un mito «austeridano» que los gobiernos no pueden tener déficit y necesitan «equilibrar los libros de cuentas». Pero es una ilusión considerar que la naturaleza tendencial a la crisis de la producción capitalista puede ser ‘gestionada’ por medio del ‘arte del dinero’, es decir, mediante la manipulación del dinero, el crédito y los déficits públicos. Esto se debe a que las causas estructurales de las crisis y de la falta de capacidad no se encuentran en el sector financiero o monetario o fiscal, sino en el sistema de producción capitalista globalizada.

La TMM y Kelton no abordan los temas importantes del fracaso del capitalismo para satisfacer las necesidades sociales y la explotación subyacente de muchos por unos pocos. Sobre esas cuestiones, la TMM no tiene nada que decir y diferentes partidarios de la TMM tienen puntos de vista distintos. Estoy seguro de que la mayoría, si no todos los partidarios de la TMM (como los keynesianos tradicionales), quieren que los gobiernos intervengan para satisfacer las necesidades sociales. Algunos (como Bill Mitchell) apoyan medidas socialistas para reemplazar la ley del valor y el modo de producción capitalista; otros (como Kelton) no lo hacen. Ah, dicen Kelton y los partidarios de la TMM, ese no es objetivo de la TMM. Solo queremos mostrar que es un mito que el estado no puede acumular déficits sin sufrir las consecuencias.  Nuevamente, eso no parece muy nuevo, ni muy radical y ni siquiera es correcto en todas las circunstancias.

https://www.sinpermiso.info/textos/el-mito-del-deficit-y-la-tmm

  • 20.21.-Cinco tipos de Gini JORGE IVÁN GONZÁLEZ
  • La evolución del Covid-19 por departamentos DIEGO OTERO
Kristalina Georgieva es la nueva directora del FMI, la primera persona elegida para el cargo que proviene de un país emergente. FOTO AFP 

La preocupación por la desigualdad va en aumento. Hasta la directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, ha expresado la necesidad de diseñar políticas, sobre todo tributarias, que reduzcan la concentración del ingreso y de la riqueza.

19 jun 2020.-Un primer paso es conocer el nivel de desigualdad y su evolución a lo largo del tiempo. Hay un cierto consenso en que el Gini es un buen indicador del nivel de concentración.

Los países le han dado mucha relevancia al Gini que se deriva de las encuestas de hogares. Esta información que corresponde, fundamentalmente, a los ingresos laborales, no permite conocer la riqueza (tierras, propiedades inmobiliarias, acciones, activos financieros…) de las personas. En la encuesta de presupuesto, realizada en 2018, el ingreso mensual promedio de los hogares del decil superior es de $9,8 millones.

Estas familias no son ricas. Este monto de ingresos correspondería, por ejemplo, al de una pareja de profesores universitarios, que gana cada uno alrededor de $5 millones mes. El Gini de ingresos laborales, en Colombia está alrededor de 0,53. Esta medición la publica el Dane cada año.

Para tener una información más completa, la CEPAL, el Banco Mundial y Naciones Unidas, insisten en que los países tengan otras fuentes diferentes a las encuestas de hogares. Proponen mirar la riqueza y el patrimonio. La CEPAL ha mostrado que a medida que se van introduciendo componentes de la riqueza el Gini se incrementa de manera importante.

Las diferencias entre el Gini del ingreso laboral, y el Gini que incluye alguna dimensión de riqueza es significativa. En Chile las medidas respectivas son 0,45 y 0,72. En Uruguay 0,39 y 0,67. En México 0,50 y 0,78. En Colombia no se conoce de forma regular el Gini de la riqueza. Esta publicación la debería realizar la Dian a partir de las declaraciones de renta.

El tercer Gini es el de concentración de la tierra en las zonas rurales. De acuerdo con el Censo Nacional Agropecuario del 2014 el índice es de 0,93. La desigualdad aumentó entre los censos de 1960 y 2014. Este Gini lo debería publicar de manera regular el Igac.

El cuarto Gini es el de la concentración bursátil, que tendría que estimar anualmente la Bolsa de Valores de Colombia. Apenas se han realizado, por parte de algunos investigadores, estimaciones ocasionales. Por temor a poner en evidencia la alta concentración, se ha tendido un velo de oscuridad sobre la evolución de este Gini.

Y, finalmente, el quinto Gini es el de concentración de la propiedad inmobiliaria. La información está disponible en los catastros de las ciudades grandes y medianas. La publicación debería ser anual y estaría en cabeza de las oficinas de catastro de estas ciudades. Los bienes inmobiliarios se han convertido en un activo de inversión y de especulación importante.

La publicación regular y sistemática de estos cinco Gini permitiría que la discusión sobre la desigualdad sea más integral. La sociedad tiene el derecho de conocer las dimensiones que ha adquirido la concentración del ingreso, de las tierras y de la riqueza. Y estos Gini serían un instrumento muy útil de la política pública.

Es conveniente advertir, además, que estas mediciones todavía no son suficientes. Los ricos siguen escondiendo sus activos en los paraísos fiscales, que son atractivos porque, precisamente, ocultan la información.

https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/cinco-tipos-de-gini-3020229

20.21.-La evolución del Covid-19 por departamentos DIEGO OTERO

Con este documento continúo el análisis que realicé en el mes de mayo. En esta oportunidad utilizo las cifras del 6 de marzo al 10 de junio de 2020, según la información oficial del Instituto Nacional de la Salud-INS. Parto de creer estas cifras de contagiados, muertes, recuperados y pruebas realizadas porque no tengo argumentos para controvertirlos. No soy amigo de especulaciones sin bases científicas.

11 jun 2020.- Pienso que los muertos son un dato exacto y en cuanto a los contagiados, son los definidos por las autoridades nacionales y locales. Sabemos, de acuerdo con expertos, que el número de contagiados pueden ser 10 veces más de los registrados, que son asintomáticos. Esto es clave por los cálculos de tasas de mortalidad, al tener en cuenta los asintomáticos pueden bajar de 3,29% en Colombia a 0,4% o menos.

La evolución del Covid-19 por departamentos

En el cuadro 1 se resumen los contagiados para los días 6 de marzo, 31 de marzo, 30 de abril, 31 de mayo y 10 de junio de 2020.

El 6 de marzo se dio el primer caso en Bogotá, que aumento a un total nacional de 906 el 31 de marzo, para un promedio de 36,24 contagios por día. Al 30 de abril se tenían 6453 casos para una tasa de crecimiento diaria de 6,76%, y un promedio diario de 184,9 casos. Al 31 de mayo se aumentó a 29 317 casos, para una tasa de crecimiento diaria de 5,0% y 737,55 casos diarios. Al 10 de junio, se llegó a 43 682 contagiados, para un promedio diario de 1436,5 y una tasa de crecimiento de 4,06%. Aunque ha aumentado el número de contagios diarios, las tasas de crecimiento vienen disminuyendo, lo cual una señal que se acerca la epidemia a su aplanamiento.

Las cifras muestran que en marzo la epidemia creció lentamente, como es propio de toda epidemia, en abril se aceleró en casos diarios y en mayo y junio ya se tiene un crecimiento bastante exponencial, señal que debe venir en algún momento el pico en cuanto a casos nuevos y muertes diarias.

La dinámica por departamentos o regiones ha cambiado en el tiempo. Para el 31 de marzo, Bogotá, Antioquia, Valle, Atlántico, Bolívar y Cundinamarca explicaban el 75,9% de los infectados.

Para el 30 de abril, siguen Bogotá, Valle, Antioquia, Bolívar y Atlántico entre los de mayor porcentaje, pero ahora aparece Meta con 5,8%, para un total de 77,2%.

Para el 31 de mayo, continúan Bogotá, Valle, Atlántico y Bolívar, pero surgen Amazonas y Nariño, todos con 80,1% de los contagiados.

Para el 10 de junio, siguen Bogotá, Valle, Atlántico, Bolívar, Amazonas y Nariño, con un porcentaje de 80,6%.

Primera conclusión: el coronavirus está concentrado en seis regiones en Colombia.

Hay una agregación interesante, que es la de considerar a Bogotá, la Costa Atlántica (Atlántico, Bolívar y Magdalena), Valle, Antioquia, y una zona MAN (Amazonas, Meta y Nariño). La participación de estas regiones ha subido de 77,3% el 31 de marzo a 88,3% el 10 de junio (Cuadro 2).

Bogotá viene perdiendo participación, al pasar de 42,3% el 31 de marzo a 32,4% el 10 de junio. Igualmente, disminuye su participación Valle del Cauca, aunque en proporción muy pequeña, de 12,9% a 11,4%. Clara es la reducción de Antioquia, de 11,1% a 3,9%.

A partir de abril, el foco de contagios se desplaza a los departamentos de Meta, Amazonas y Nariño, aumentando su participación de 1,6% a 11,4%. En el Meta, el foco se concentra en Villavicencio, en la cárcel. En Nariño en Tumaco e Ipiales y en Amazonas en Leticia. La dinámica ha evolucionado en estos tres departamentos. Meta mostró fuertes contagios después de mediados de abril y mayo, Nariño y Amazonas en mayo y junio.

En mayo el foco se dispara en la Costa Atlántica, al pasar de 12,5% el 30 de abril a 26,4% el 31 de mayo, pero concentrado en Atlántico (Barranquilla, Soledad, Malambo y Puerto Colombia) y Bolívar

(Cartagena). En Magdalena, la incidencia del virus no ha sido tan fuerte. Así, Atlántico aumenta su participación de 3,6% a 17,2%, Bolívar de 3,7% a 10,3% y Magdalena de 1,1% a 1,9%. En total, para la Costa Atlántica, se pasa de 9,4% el 31 de marzo a 29,4% el 10 de junio, un incremento muy fuerte.

En los primeros diez de junio se han presentado incrementos en Cundinamarca, Córdoba, Cesar y Santander.

Chocó es otro caso especial, que se ha disparado aceleradamente en los primeros diez días de junio, al pasar de 226 casos el 31 de mayo a 556 casos el 10 de junio, lo cual es preocupante porque es una región carente de servicios médicos y caracterizada por alta pobreza y vulnerabilidad. Es una región descuidada por el gobierno central, donde debían haberse tomado medidas desde un comienzo.

Risaralda es otra región donde se ha controlado el coronavirus, con incrementos diarios menores a seis casos.

El coronavirus ha penetrado en muchas regiones porque existía una pésima infraestructura hospitalaria y mala gestión de las autoridades. Es de sentido común vigilar sitios proclives al contagio como cárceles, plazas de mercado, residencias de ancianos, y lugares de alta densidad, donde predominan condiciones de pobreza. En lugar de hacer prohibiciones generalizadas indiscriminadamente y en condiciones extremadamente rígidas sin sentido, el control del Covid-19 exige centrarse en los posibles puntos susceptibles de contagio. Esto no ocurrió con las cárceles de Villavicencio y Leticia, con las poblaciones de Ipiales, Tumaco y Leticia, con los barrios populares de Cartagena y Barranquilla y de Bogotá. Igualmente, era necesario suministrar al personal de salud de los elementos materiales necesarios para que ejerzan su labor bien protegidos, lo cual hasta la fecha no se ha producido, de ahí el alto números de contagiados del sector salud, cerca de 1000.   Así mismo, mejorar las condiciones laborales de este sector.

Por otra parte, mejorar la infraestructura hospitalaria de municipios con poblaciones de 50 000 y más habitantes, destruida por la acción de la corrupción y el clientelismo. No se ha aplicado una política de distribución gratuita de máscaras, gel anti bacterial y alcohol para las poblaciones vulnerables pobres. Esto lo han hecho países exitosos asiáticos, así como numerosos testeos, seguimiento a casos de contagios, buscar sus contactos, aislarlos, y, por supuesto, si es necesario, bloquear barrios o municipios con infectados crecientes.

Cuadro 2 Evolución del Covid-19 por cinco regiones % 

El virus ha estado muy concentrado, no solamente por regiones, sino por municipios. Sobresalen los municipios de Barranquilla, Cartagena, Villavicencio, Leticia, Tumaco, Ipiales, Cali, Bogotá, Quibdó, Buenaventura, Soledad y Puerto Colombia. Es decir, el virus no ha tenido la misma fuerza en todas partes, se ha focalizado, lo que, en principio, hace más fácil su tratamiento.

Y dentro de las ciudades capitales, el coronavirus ataca donde existe una densidad poblacional alta, hay pobreza, alto desempleo, informalidad, delincuencia, microtráfico y deficiencias en los servicios públicos. De ahí que una terapia igual para todas partes es anticientífica y perjudicial para la salud y la economía del país.

La penetración del Covid-19 por regiones

En el cuadro 3 se presentan las fechas en que se detecta el comienzo del aceleramiento del coronavirus por regiones. Del total, 17 se produjeron en marzo, 11 en abril, 6 en mayo y uno en junio. De la experiencia internacional y nacional, entre más temprano entra una región en la epidemia, más se demora en producirse la aceleración de la penetración, lo que venido sucediendo en Colombia, que le ha convenido a los poderes nacional y local. ¿Nos aislamos muy tempranamente, con base en pronósticos alarmistas falsos?

Cuadro 3a Fechas de entrada y aceleración del virus por regiones por orden 

Fuente: Determinaciones con base en información del INS

Hay seis indicadores para entender la penetración del Covid-19: los casos acumulados, los casos diarios, las muertes acumuladas, las muertes diarias, los recuperados y las pruebas Todos están interrelacionados. Así, si aumentan los casos y muertes diarios, es señal que se está en la etapa de aceleración de la epidemia. Si, al contrario, disminuyen, se tiene la etapa de superación. Igualmente, cuando los recuperados superan a los casos diarios, es una muy buena señal de que se va a superar la pandemia. Similarmente, a mayor número de pruebas mayor el control de la epidemia.

Con los casos acumulados es más difícil predecir que está ocurriendo, excepto si se calculan las pendientes o tasas de aceleración. Siempre los casos acumulados van a aumentar, aún en la etapa de desaceleración. Su incremento solo para cuando no hay ningún caso, lo cual es un asunto de muchos meses.

Se va a hacer uso del indicador de casos nuevos diarios, cuya curva debe ser una forma de campana o curva de Gauss. En toda epidemia, en la etapa inicial hay un crecimiento lento de los contagiados, pero llega un punto en el cual la curva se inclina y se acelera, hasta llegar a un pico, y de ahí en adelante comienza a disminuir la curva, hasta que se llega a una cola de pocos casos. Lo que interesa es visualizar en qué etapa nos encontramos, si en la parte ascendente, si llegamos al pico o si estamos en la parte ascendente.

A continuación, se presentan 12 gráficas para mostrar visualmente el avance del Covid-19 en Colombia: Colombia como un todo, Bogotá, la Costa Atlántica, Valle del Cauca, Antioquia, Risaralda, MAN y Colombia sin las regiones anteriores, utilizando la información de los casos diarios, en la forma lineal y como un promedio móvil de siete días. La ventaja de usar el promedio móvil es que permite ver mejor las tendencias, ya que los casos diarios tienen bastante volatilidad.

En esta forma, un análisis de lo que ha venido ocurriendo en cada región nos permite sacar algunas conclusiones. En general, en mayo y junio se aceleró el coronavirus, lo cual es completamente normal, lo que significa que estanos en la etapa final, cerca del quiebre.

Muy interesante determinar el cambio en las pendientes. Así, para Colombia, el 22 de mayo la pendiente se inclina más, o sea, se aceleran los casos diarios, con respecto a una tendencia más suave que venía desde 12 de abril, aunque las tasas de crecimiento son menores, aspecto que no se puede deducir fácilmente de curvas lineales (Gráfico 2).

La gráfica 1 muestra la curva de los casos acumulados de Colombia en forma logarítmica. Se aprecia una pendiente más inclinada hacia la izquierda en los meses de marzo y abril (tasas de crecimiento más altas) que tiende a disminuir en los siguientes meses, como tendiendo hacia un posible aplanamiento.

La gráfica 3 de Colombia sin Bogotá, Costa, MAN, Valle, Antioquia y Risaralda es diciente. A finales de m