• 39.19.-El poder bajo controlEDUARDO POSADA
  • Nobel de Economía de 2019: resolviendo la pobreza antes que la desigualdad ERLIK

 “La sentencia constitucional más significativa en tiempos modernos”, expresó The Guardian. “Un momento histórico en la evolución de la Constitución británica”, observó el Financial Times. Los opositores a la sentencia de la Corte Suprema del Reino Unido, que declaró la decisión del primer ministro, Boris Johnson, de suspender el Parlamento como “contraria a la ley, nula y sin efecto”, la consideran un “coup constitucional”.

No  hay dudas sobre la importancia de la decisión, notable además por la unanimidad en el juicio de los once jueces que la adoptaron. Su impacto no está confinado a las islas británicas. A los europeos del continente los toca muy de cerca. Pero pueden percibirse repercusiones globales, sobre todo para la suerte de las democracias, arrinconadas por el auge de figuras que quieren manejar el poder sin controles en tantos lugares del mundo en nombre del pueblo.

No es claro cuál será el impacto de la sentencia en el curso del brexit. No era su tema. Se trató de una decisión sobre el balance del poder: ¿puede el Ejecutivo, como hizo Johnson, suspender las tareas del Legislativo?

¡No! fue la respuesta enfática de los magistrados. En ella reafirmaron principios constitucionales que datan de comienzos del siglo XVII: la soberanía del Parlamento no puede ser socavada por acciones arbitrarias del Ejecutivo.

Así el Imperio británico sea hoy cosa del pasado, y su poder mundial se encuentre muy disminuido, sus tradiciones políticas mantienen un gran peso en la vida de las democracias,
hoy en crisis

Como expresó Martin Kettle en The Guardian, es un “hito magistral” en la confirmación del predominio del Parlamento, por encima “del poder residual de la corona y los ministros”, “de los referendos, de la prensa tabloide” (que acusa a los jueces de traición al pueblo), y “de las muchedumbres en las calles”.

Tampoco es claro el efecto de la sentencia en la suerte política de Johnson. Ni era tampoco el tema. Sus opositores, y los editoriales de The Guardian y del Financial Times, han pedido su renuncia. La confusión del panorama político británico es hoy mayor. Puede que pase a la historia como el primer ministro con la estancia más corta en el cargo. Pero un escenario de elecciones adelantadas en las que ganara Johnson es también posible.

Sin embargo, el Parlamento está nuevamente en sesiones. Johnson se vio obligado a recortar su visita a Estados Unidos para enfrentar la crisis y someterse al escrutinio parlamentario. He aquí la importancia de la sentencia: el poder del primer ministro limitado por el veredicto de los magistrados, al tiempo que se reafirma la soberanía parlamentaria.

Por supuesto que mucha de la minucia constitucional de este caso no es de exportación. Cada país tiene sus propias reglas y tradiciones. Gran Bretaña es única en muchos sentidos, incluido el hecho de seguir sobreviviendo sin constitución escrita.

No obstante, así el Imperio británico sea hoy cosa del pasado, y su poder mundial se encuentre muy disminuido, sus tradiciones políticas mantienen un gran peso en la vida de las democracias, hoy en crisis.

Según el Financial Times, lo que hizo Johnson (suspender el Parlamento por cinco semanas) era “la ruta a la tiranía”. ¿Juicio exagerado? Quizá. Pero la sentencia de la Corte Suprema sirve para fortalecer la naturaleza de la “democracia representativa” en la Gran Bretaña, “apuntalada por el imperio de la ley”. Otra clara lección, como observó David Allan Green: la voluntad popular no significa otorgarle “licencias al gobierno arbitrario”.

Vivimos tiempos extraordinarios. Las sombras del autoritarismo se han extendido demasiado, sin un liderazgo mundial visible que le ponga freno. Con esta sentencia, los magistrados de la Corte Suprema británica han enviado un mensaje vigorizante de importancia en la historia global de la democracia.

https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/eduardo-posada-carbo/el-poder-bajo-control-columna-de-eduardo-posada-carbo-416868

39.19.-Nobel de Economía de 2019: resolviendo la pobreza antes que la desigualdad ERLIK

Se acaba de dar a conocer el premio Nobel de Economía de 2019, que ha recaído en Abhijit Banerjee, Esther Duflo y Michael Kremer (investigadores en el MIT y Harvard) por su «enfoque experimental en el alivio de la pobreza». La academia reconoce así su contribución sobre el terreno a los avances de la economía de los países en vías de desarrollo, con aplicaciones prácticas y no solo con modelos teóricos.

El trabajo empírico de los galardonados, basado en descomponer el problema genérico de la pobreza en problemas más concretos a los que poder aplicar soluciones cuya efectividad pueda ser más fácilmente medible, ha servido para alcanzar logros tan importantes como mejorar el nivel educativo o las tasas de vacunación en los lugares donde han desarrollado sus experimentos (fundamentalmente Kenia o India).

De forma crucial, el trabajo de Banerjee, Duflo y Kremer no se enfoca en la desigualdad o la redistribución, como sucede frecuentemente en el campo de la economía del desarrollo, sino en las causas primordiales de la pobreza y las acciones concretas que pueden mitigarla en las comunidades que la sufren. Es precisamente este acercamiento científico a la pobreza, alejado de la ideología, lo que les ha hecho merecedores del premio.

¿Quiénes son Banerjee, Duflo y Kremer?

De entre los tres premiados, el primer perfil que sobresale es el de la francesa Esther Duflo, por ser la persona más joven en haber conseguido el premio en toda su historia (superando en ese honor nada menos que al célebre Kenneth Arrow, quien lo ostentaba desde 1972). Duflo es además la segunda mujer en ganar el Nobel de Economía, justo una década después de que lo hiciera Elinor Ostrom. Comenzó su carrera investigadora en la antigua URSS en la década de 1990, y trabaja en el MIT desde 2002. En 2015 recibió el premio Princesa de Asturias en la categoría de Ciencias Sociales.

«Nuestro objetivo es asegurarnos de que la lucha contra la pobreza esté basada en la evidencia científica. Frecuentemente los pobres se ven reducidos a caricaturas, e incluso aquellos que intentan ayudarles no entienden las causas profundas que les convierten en pobres. Nosotros intentamos resolver esos problemas tan científicamente como sea posible.» – Esther Duflo

Abhijit Banerjee, que emigró a Estados Unidos para doctorarse en Harvard tras haber estudiado en la India, también es profesor del MIT. Banerjee fue el director de la tesis de Duflo y es además su marido, lo que les convierte en la sexta pareja en la historia en la que ambos miembros han ganado un Nobel. Entre ambos escribieron «Poor Economics» (titulado en castellano «Repensar la pobreza«), un best-seller mundial que acercó su trabajo al público general.

Por su parte, Michael Kremer realizó el camino inverso a Banerjee, y es actualmente profesor en Harvard tras haber pasado por el MIT. Su actividad investigadora va desde problemas tan concretos como el estudio de incentivos para aumentar la tasa de vacunaciones a otros tan genéricos como la transición demográfica de países en desarrollo. Realiza además una intensa actividad filantrópica, liderando o colaborando con múltiples iniciativas para la erradicación de la pobreza.

«Divide y vencerás», también para luchar contra la pobreza

La ciencia económica frecuentemente ha tratado de resolver la pobreza desde las grandes iniciativas macroeconómicas, cuyo efecto directo en las comunidades no es fácil de medir, y que además suelen estar contaminadas por sesgos políticos e ideológicos de forma casi inevitable. La gran aportación de Banerjee, Duflo y Kremer a la economía del desarrollo es acercarse a ella desde abajo, estudiando problemas específicos que se puedan medir a nivel microeconómico en las comunidades afectadas. Así, descubrieron que los problemas de baja productividad en los países en desarrollo se deben fundamentalmente a grandes desigualdades de productividad dentro del propio país, mientras que en los países desarrollados el nivel de productividad de un mismo factor suele ser similar (y cercano al óptimo) para todos los agentes.

La baja productividad en los países pobres no es un problema con solución general, sino que se debe a grandes diferencias a nivel interno

Por ejemplo, en un país desarrollado prácticamente todos los agricultores tienen acceso a maquinaria moderna, fertilizantes, etc., haciendo que la productividad de todos ellos no solo sea alta en promedio, sino que además haya poca variación entre unos y otros. En cambio, en países en vías de desarrollo coexisten explotaciones modernas con productividad similar a las del mundo desarrollado con otras mucho más atrasadas tecnológicamente, lo que hace que el nivel medio sea muy inferior.

El enfoque de los galardonados no consiste, por tanto, en proponer políticas para ‘eliminar las desigualdades’ entre aquellos con mejor y peor rendimiento; sino identificar a estos últimos, determinar una serie de posibles causas y diseñar experimentos para ver si mitigando dichas causas su rendimiento realmente mejora. Esta forma de descomponer el problema no solo ha servido para identificar posibles soluciones, sino también para desmitificar otras que se consideraban efectivas erróneamente.

Mejorar los resultados de las escuelas pobres no es solo una cuestión de recursos

En uno de sus primeros experimentos, Kremer comprobó si el mal rendimiento en las peores escuelas de Kenia se debía, tal y como se creía, a la escasez de recursos de los colegios y de las propias familias, por estar en zonas pobres. Probaron a proveer libros de texto gratis en algunas y menús gratuitos en otras, y compararon sus resultados con aquellas que no habían recibido nada. Los menús solo reducían el absentismo, pero no mejoraban el rendimiento, mientras que los libros gratis tampoco mejoraban el rendimiento salvo de los mejores alumnos (es decir, aquellos que ya rendían al nivel de las buenas escuelas).

Los experimentos de Banerjee, Duflo y Kremer desmitificaron la escasez de recursos o ratio de alumnos por profesor como causa principal del bajo rendimiento de las escuelas pobres

Descartar la escasez de recursos como causa del bajo rendimiento le sirvió para enfocarse en otros problemas y acabar descubriendo que los incentivos a profesores (que en las malas escuelas estaban peor pagados y mucho menos motivados) sí eran una forma realmente efectiva de mejorar el rendimiento a nivel general entre todos los alumnos. Banerjee y Duflo continuaron en la India los experimentos de Kremer, descubriendo que otra medida enormemente efectiva para mejorar el rendimiento global de una escuela era la atención personalizada a los alumnos con problemas de aprendizaje (que en las escuelas pobres eran mucho más numerosos) permitiendo así avanzar más al conjunto de la clase. Basándose en esta evidencia, India ha implementado programas de atención a los alumnos con dificultades en más de 100.000 escuelas.

Los resultados de Banerjee y Duflo también demostraron que un problema clave en la mayoría de escuelas pobres indias era la infrautilización de uno de sus recursos clave: el profesorado, con altos niveles de absentismo y baja dedicación. Desmitificaron la ratio de alumnos por profesor como una causa raíz del bajo rendimiento escolar: compararon escuelas donde se redujo dicha ratio sin cambiar las condiciones laborales de los profesores con otras donde se mantuvo la ratio pero se ligaron los contratos del profesorado a las mejoras del rendimiento de los alumnos. En estas últimas escuelas, las notas mejoraron, pero en las primeras no.

Vacunas a cambio de lentejas: cómo mejorar drásticamente la salud infantil con mínimas inversiones

Otro campo importante de investigación de los galardonados ha sido la salud infantil, y en concreto, las razones por las que muchas familias pobres descuidan intervenciones básicas como la vacunación o desparasitación, cuyo impacto positivo es brutal. En la mayoría de los casos no se debía a una falta de acceso a estos tratamientos, sino sencillamente a la falta de incentivos adecuados.

Los resultados empíricos demostraron que las familias pobres eran más sensibles al precio de lo que se estimaba. En un estudio en Kenia, Kremer comparó escuelas donde se ofrecía gratis un tratamiento contra los parásitos intestinales con otras donde el tratamiento tenía un precio simbólico y totalmente asequible para las familias afectadas (0,40 dólares). En las primeras, el 75% de las familias decidió tratar a sus hijos, en las segundas tan solo el 18%. Es decir, en estos casos subvencionar medicinas básicas por completo es dramáticamente más efectivo que hacerlo casi por completo.

Efecto de las campañas móviles de vacunación (Johan Jarnestad / Real Academia Sueca de las Ciencias)

Banerjee y Duflo realizaron experimentos similares con vacunas. Descubrieron que los programas de vacunación móviles no solo eran más baratos, sino mucho más efectivos que los centros de vacunación fijos. Aparte del absentismo laboral en los centros fijos, había otro problema: los padres tendían a posponer la decisión de vacunar a los hijos y al final muchos acababan por no hacerlo, mientras que las campañas móviles les forzaban a tomar una decisión con un horizonte temporal limitado (Banerjee y Duflo continuaron esta vía de investigación para demostrar que los subsidios con caducidad eran mucho más efectivos que los permanentes). Adicionalmente, algunas de las unidades móviles de vacunación ofrecían un incentivo simbólico (una bolsa de lentejas) por cada niño vacunado. Algo tan sencillo y barato hacía disparar la tasa de vacunación al 31% (frente al 18% de las unidades móviles sin incentivos y solo el 6% de los centros fijos), reduciendo así el coste unitario de cada vacuna.

En definitiva, Banerjee, Duflo y Kremer han demostrado con su trabajo que el concepto genérico de ‘pobreza’ se puede descomponer en problemas menores sobre los que se puedan realizar y medir experimentos empíricos, gracias a los cuales pequeñas intervenciones pueden tener impactos dramáticamente positivos en las comunidades más pobres.

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38.19.-Una recesión manufacturera globalMICHAEL ROBERTS 

Comienza octubre y la recesión mundial del sector manufacturero se hace realidad. Los índices PMI de actividad manufacturera de la mayoría de las principales economías están por debajo de 50, el umbral para la expansión o la contracción. Son solo encuestas a directivos empresariales a los que se pregunta sobre producción, ventas, empleo, etc. Pero los PMI han sido indicadores razonablemente precisos de la producción industrial y manufacturera reales, cuyos datos estadísticos suelen llegar algo más tarde.

5 oct 2019.- En septiembre, el PMI manufacturero de la Eurozona cayó a su nivel más bajo desde la crisis de la deuda del euro de 2012, liderado por Alemania pero seguido por los demás. En eso ha quedado el éxito del reinado de Mario Draghi como presidente del BCE.

En Japón, la historia es similar. El “espíritu” de los grandes fabricantes de Japón cayó a su nivel más bajo en más de seis años en el tercer trimestre, según una encuesta clave realizada por el Banco de Japón. Y el PMI manufacturero de Japón ha vuelto al nivel de contracción del sector visto por última vez en la mini recesión de 2016.

PMI manufacturero de Japón

Incluso los Estados Unidos ya están en una recesión manufacturera. El PMI manufacturero de Markit está por encima de los 50, pero es un nivel más bajo que en 2016. Y el PMI manufacturero del ISM de EEUU cayó  en septiembre a su nivel más bajo desde la Gran Recesión en 2009.

Y, por supuesto, el sector manufacturero británico pre-Brexit ya se ha “hundido”, para usar la frase del primer ministro Boris Johnson los últimos meses.

Para completar el G7, el PMI de Canadá también está por debajo de 50.

Y no solo se contrae el sector manufacturero del G7. Los siguientes países están registrando contracciones en su actividad manufacturera: Malasia, México, Nueva Zelanda, Polonia, Rusia, Singapur, Sudáfrica, Corea del Sur, Suecia, Suiza, Turquía, Taiwán

Y los siguientes países tienen una caída anual en la producción manufacturera: Australia, Brasil, Canadá, Chile, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Japón, Países Bajos, Portugal, Corea del Sur, Turquía, el Reino Unido y también los EEUU.

Y en cuanto a las principales economías de más rápido crecimiento del mundo, China e India, ambas están experimentando sus tasas de crecimiento del PIB real más lentas de más de una década, mientras que sus sectores manufactureros están justo por encima de la línea de flotación.

La crisis en el sector manufacturero es en parte el resultado de la desaceleración general de la inversión en las economías capitalistas y en parte el resultado de la intensificación de la guerra comercial entre las dos economías manufactureras más grandes del mundo: China y los Estados Unidos. La guerra comercial está actuando como un desencadenante de una recesión manufactuera en todo el mundo. El comercio mundial ya se estaba desacelerando antes de que estallara la guerra comercial y ya había provocado victimas a nivel mundial: por ejemplo, Argentina y Turquía.

Ambos han sufrido un colapso catastrófico en la producción, la inversión extranjera y el valor de sus monedas. Turquía está sumida en una profunda recesión general. Argentina se ha visto obligada a incumplir sus enormes pagos de deuda externa. A medida que el país se dirige a las elecciones generales este mes, los tenedores de bonos están tratando desesperadamente de encontrar formas de evitar una ‘reducción’ sustancial de sus activos.

Pero hasta ahora, la recesión se limita al sector manufacturero. Y la fabricación constituye no más del 10-40% de la mayoría de las economías. El llamado sector de servicios -que incluye servicios minoristas, servicios financieros, servicios comerciales, bienes raíces, turismo, ‘industrias creativas’, etc.-, continúa manteniendo la cabeza por encima del agua en la mayoría de las economías del G20. No hay una economía del G20 con un PMI de servicios inferior a 50.

Por eso una economía como Grecia, que fue devastada por la recesión mundial y la crisis de la deuda del euro, ahora puede experimentar un modesto crecimiento anual del PIB del 2%. Los servicios de turismo y ocio, un componente clave de la economía griega, continúan expandiéndose. Pero una tasa de crecimiento del 2% no es mucho después de una contracción del 25% durante la crisis. La recuperación griega ha sido débil. Cinco años después del climax de la depresión de 1933, el PIB per cápita de los Estados Unidos había aumentado en un 35 por ciento. Cinco años después del colapso argentino de 1998-2002, el PIB per cápita aumentó en un 45 por ciento. Pero de 2013 a 2018, el PIB per cápita de Grecia aumentó en menos del 6 por ciento. De hecho, Oxford Economics predice que Grecia no recuperará sus niveles de PIB anteriores a la crisis hasta 2033. Si no hay una crisis global mientras tanto. Y si el sector de servicios globales entra en crisis, Grecia volverá a caer en recesión.

La pregunta es si el sector de servicios será arrastrado por las manufacturas a una depresión. Algunos dicen que no, porque la fabricación manufacturera es un sector mucho más pequeño.

Pero ese argumento no reconoce que muchos sectores de servicios dependen de las manufacturas para su propia expansión. El contagio de las crisis manufacturas generalmente ha sido significativo en recesiones anteriores. Si el crecimiento del empleo mundial se debilita o se frena, el poder adquisitivo de los trabajadores disminuirá y el sector servicios comenzará a sufrir también. El empleo depende de la disposición de las empresas capitalistas a invertir y expandirse. Y la inversión y la expansión dependen de la rentabilidad esperada de la inversión. Los capitalistas la calculan a partir de la rentabilidad actual, a menos que se arriesguen.

Por lo tanto, ¿qué está pasando con los beneficios a nivel global? Bueno, los economistas de JP Morgan acaban de publicar un análisis completo de los beneficios globales (desafortunadamente este informe no está disponible al público). Y creen que los beneficios globales en el segundo trimestre de 2019 se han estancado. Cada uno de los 10 sectores que componen el mercado total muestra una fuerte desaceleración en el crecimiento de los beneficios, y la mitad experimentó contracciones directas de los beneficios durante el año pasado (particularmente materias primas y telecomunicaciones). Incluso en aquellos sectores que aún tienen un crecimiento positivo de los beneficios: minorista, IT, finanzas y servicios públicos, el crecimiento de los beneficios está cayendo rápidamente.

JPM ha llegado a la ‘sorprendente’ conclusión (que la teoría marxista y la evidencia empírica previa podría haberles facilitado) de que «el descenso en el crecimiento global durante el año pasado ha coincidido con una desaceleración igualmente impresionante de los beneficios empresariales».

El estancamiento de los beneficios empresariales a nivel mundial todavía no es tan malo como en la mini recesión de 2016, o por supuesto en la Gran Recesión o la caída anterior de 2001-2, pero está acercándose. En particular, JPM señala que el crecimiento de los beneficios ha disminuido a cero porque los márgenes de ganancias se están reduciendo; en otras palabras, los costes de la mano de obra (más trabajadores y salarios más altos) no están siendo compensados por un mayor valor, la tasa de plusvalía está disminuyendo. un resultado que JPM cree que «ha precedido históricamente el comienzo de la dinámica de una recesión».

JPM señala la guerra comercial como el desencadenante y señala que el sentimiento empresarial (los PMI) está cayendo en el sector manufacturero debido a la reducción de los beneficios, y no al revés. Pero la guerra comercial «también podría ser un presagio ominoso de ganancias más débiles por venir».

Como predice la teoría marxista, la desaceleración o caída de los beneficios eventualmente significará una disminución de la inversión empresarial, y JP Morgan está de acuerdo. “La caída de los beneficios y el sentimiento empresarial están afectando a las inversiones de capital. El crecimiento global de la inversión de capital se ha desacelerado sustancialmente desde un máximo de seis años en 2017 hasta casi un estancamiento a partir del 2T de 2019. Es probable que también sea un factor que contribuya en el retroceso más reciente del crecimiento del empleo. El riesgo es que la desaceleración del crecimiento de los salarios laborales pesa negativamente sobre el gasto del consumidor, que luego se refleja en los beneficios y la contratación de las empresas ” . Exactamente.

JPM sigue siendo optimista, en el sentido de que el crecimiento de la productividad cambiará las cosas. Pero eso parece una ilusión si la inversión sigue cayendo.

En el pasado, he resaltado algunos otros indicadores clave (además de los beneficios) que pueden predecir una recesión. El más famoso es la llamada curva de rendimiento invertida en bonos. He explicado cómo funciona en un artículo anterior. Baste decir ahora que cuando la curva de rendimiento de los bonos se invierte (y el rendimiento de los bonos con vencimiento más largo cae por debajo de los rendimientos de los bonos a corto plazo) y se mantiene invertido, se produce una recesión en el plazo de un año. La curva estadounidense se ha mantenido invertida desde mayo.

Otro indicador es el precio de los metales industriales, particularmente el cobre, un metal que se usa en todos los ámbitos de producción. Una caída en su precio indicaría una desaceleración en la inversión y la producción en muchas industrias. En la mini recesión de 2016, el precio del cobre cayó a alrededor de $ 200 / lb. En la Gran Recesión, cayó a $ 150 / lb. Habiendo aumentado a $ 320 / lb a principios de 2018, ahora ha vuelto a caer a $ 250 / lb.

La economía capitalista mundial ha entrado ya en una recesión manufacturera, pero hay indicadores importantes de que el resto de la economía se verá arrastrada pronto.

Michael Roberts es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.

http://www.sinpermiso.info/textos/una-recesion-manufacturera-global

37.19.-Los peligros del populismo SALOMÓN KALMANOVITZ

El populismo, entendido como la movilización de las masas por un líder carismático que les promete concesiones, no ha sido frecuente en Colombia. El más radical fue Jorge Eliecer Gaitán con su programa de lucha del pueblo contra la oligarquía. Gaitán se perfilaba como ganador de la elección presidencial de 1950, pero fue asesinado por la derecha extrema en abril de 1948, provocando una insurrección urbana y la intensificación de La Violencia, que sirvió para perpetuar a la dictadura laureanista (1950-1953) y al gobierno militar de Rojas Pinilla.

30 sep 2019.- Más frecuente han sido las promesas de ciertos políticos al pueblo para lograr su apoyo electoral sin provocar ninguna ruptura con el bloque de poder. Tenemos una forma de populismo derechista, enarbolado por Álvaro Uribe, en el que combina el programa de ley y orden con la erradicación de la insurgencia y algunas concesiones al pueblo que salen baratas, siendo acompañadas de reducciones de los ingresos públicos. Se condensa en el lema del partido Centro Democrático: “más salario, menos impuestos”. Hay también populismo judicial, al pretender negar sentencias de las altas cortes vía referendo, obliterando el poder judicial.

El aumento real del salario mínimo para el 2019 del 3 %, promovido por Uribe, ha sido identificado por algunos economistas como una de las causas del disparo del desempleo al 12,8 % de la fuerza de trabajo, a pesar de que supuestamente la economía está creciendo por encima del 3 %. A esto se le añade la promesa de una prima de medio mes para los trabajadores que ganan hasta tres salarios mínimos, algo que el ministro de Hacienda Carrasquilla ha descalificado puesto que le puede aumentar los costos de la nómina del Estado y disparar el déficit fiscal, atentando nuevamente contra el empleo de la población. Otra promesa populista es la de reducir la jornada de trabajo de 48 horas, aunque el expresidente la encubrió con una flexibilización de la jornada y el pago por horas efectivamente laboradas.

El Centro Democrático defendió una reducción de los impuestos a los más ricos en la ley de financiamiento, lo que ha producido un faltante de $8,5 billones en el presupuesto de 2020, algo que empeorará en la medida en que se venza la vigencia de otros impuestos temporales en el 2021. El ministro Carrasquilla ha dado un parte de “tranquilidad” al buscar llenar este hueco fiscal mediante la emisión de nueva deuda pública. La caída de los precios del petróleo obligó al gobierno anterior a aumentar la deuda nacional del 35 % del PIB en 2012 a 50 % en 2018. El gobierno actual va a aumentar este monto al 54 % en 2022, algo que puede poner en riesgo la calificación de grado de inversión que se ha ganado Colombia. Ello le aumentará el costo de su endeudamiento y espantará la inversión de extranjeros y nacionales. La razón es que la pérdida de confianza ha propiciado la devaluación del peso colombiano en 12 % durante el último año, solo superado por Argentina, tendencia que se puede simplemente empeorar.

El populismo tiende a hacer concesiones al pueblo sin contar con los recursos para financiarlas, algo que Álvaro Uribe ha buscado implementar muy tardíamente en su carrera política. Sería bueno que él y su partido las reconsideren cuidadosamente: se trata de políticas que ponen en riesgo las finanzas públicas, echando para atrás la tradición de seriedad y búsqueda de estabilidad macroeconómica de que ha hecho gala el país hasta ahora.

//www.elespectador.com/opinion/salomon-kalmanovitz

  • 36.19.-Uber y afines empiezan a sufrir batacazos legales ¿El principio del fin de la contratación irregular vía autónomos? DERBLAUEMOND
  • Desempleo y productividad – MAURICIO CABRERA

A la contabilidad creativa, la ingeniería financiera, y otros tantos eufemismos surgidos en torno al mundo económico para disfrazar lo que en el fondo son prácticas con una parte nada clara (e incluso censurable en algunos casos), se añade ahora lo que podemos denominar la contratación creativa.

     26 sep 2019.- Realmente, esta contratación creativa ni tiene nada de nuevo, ni tiene nada de creativa, ni tiene nada de contratación. Se limita simplemente a retorcer la legislación laboral para incorporar trabajadores en plantilla a los que se fuerza a ser autónomos. Si bien hay casos en los que queda totalmente justificada esta forma de contratación, parece ser que no lo sería en la manera en la que están aprovechándose de esta figura contractual muchas empresas de la nueva economía. California, esa cuna mundial de alta tecnología que impone tendencia, ha decidido poner fin a la práctica.

De los empleados con contrato basura a los autónomos sin ni siquiera contrato laboral (como plantilla)

Pues ése ha sido efectivamente el triste camino que han seguido (involuntariamente) algunos de los trabajadores menos cualificados que trabajan actualmente para algunas empresas de la nueva economía, que es nueva para lo que quiere, y recalcitrante para lo que no quiere.

Aquellos contratos eternamente en prácticas que apuraban el plazo legal límite, cuando sus firmantes hacían de todo en sus empresas menos prácticas como tales, aquellos contratos temporales que se iban alternando con períodos en el paro por “necesidades” de la empresa para aligerar las cargas contractuales, aquellos contratos por obra o servicio que en el fondo firmaban trabajadores que se dedicaban a todas las tareas necesarias más allá de esa obra o servicio concreta que constaba en su contrato, aquellas externalizaciones y contrataciones por empresas de trabajo temporal que hoy en día tantas sentencias de cesiones están provocando…

Todo aquello ya es cosa del pasado, y aunque sigue ocurriendo en el presente, ahora ya se estilan otras formas laborales por las que asegurarse unos «recursos humanos» al margen de lo que es la plantilla estable como tal. Efectivamente, el rizo que riza el rizo es ya tener trabajadores trabajando para tu empresa, pero sin tenerlos. Es decir, que hagan el trabajo para la empresa, que es al final lo que a ésta verdaderamente le importa, pero sin tener ninguna vinculación laboral como plantilla con la misma, ni tan siquiera a través de terceros… más bien, esos trabajadores tienen la vinculación laboral a través de sí mismos.

Esto es así porque, para trabajar en ciertas empresas, incluso te ponen como condición indispensable que te des de alta como autónomo, cuando la realidad es que esa figura laboral no encaja con el caso de uso que se le pretende dar en estos casos. Se da el caso de que estos autónomos están en la práctica totalidad de los casos desempeñando su actividad en exclusiva para una determinada empresa, les imponen turnos, horarios, vacaciones, salarios, llevar distintivos de la empresa al desarrollar su actividad laboral, y así hasta un largo etcétera por el que un autónomo teóricamente no tendría que pasar (tampoco en la práctica).

Esas “algunas” polvorientas empresas de la nueva economía que son de todo menos innovadoras laboralmente

Estas empresas bandera de la creatividad contractual han desvirtuado claramente la relación con sus trabajadores, la base contractual de la misma, y la figura jurídico-laboral del autónomo. Desde estas líneas hace tiempo que les venimos analizando tanto el oscuro panorama que en la sociedad técnica van a tener los trabajadores menos cualificados, como las censurables prácticas con las que van a tratar de precarizar sus condiciones laborales.

Y paradójicamente estas empresas se venden como empresas de la nueva economía (que lo son), pero realmente, sólo las nuevas tecnologías que utilizan justificaría que se auto-otorguen ese calificativo, porque lo que es en otros planos como la gestión de recursos humanos, la gestión laboral, etc. son recalcitrantemente anticuadas. Hasta tal punto que ni siquiera han innovado realmente ni inventado nada nuevo: simplemente han retorcido la legislación actual a ver qué caldo de cultivo escurría.

Ya podían haber innovado en todos los planos como ha hecho la icónica Netflix, que trata a su personal con tanto mimo como a la tecnología, y se ha convertido en una de esas empresas en las que todo el mundo técnico quiere trabajar. Pero claro, en la línea que les decía antes y que tantas otras veces les venimos diciendo desde estas líneas, el tema es que Netflix es una empresa principalmente de técnicos, y demuestra cierto ese panorama laboral que les dibujamos desde aquí de un futuro mercado laboral dicotómico, con unos perfiles técnicos con buenas condiciones, y el resto depende (con grandes dudas en muchos casos, y dependiendo del caso concreto).

Comparen la situación de deterioro contractual y condiciones laborales de por ejemplo los riders, el tipo de trabajo por antonomasia de este perfil precarizado (aunque también están Uber y tantos otros), con unos empleados de Netflix que viven en una situación laboral paradigmática: pueden disfrutar de todas las vacaciones que buenamente crean (junto con su responsable) que se han ganado, que tienen un contrato al uso, que tienen una buena (buena) retribución, que les dan confianza con ese «comportamiento adulto» por el que desde Compras dejan sean los propios empleados los que deciden qué gastos corporativos se deben hacer, o que incluso desde Recursos Humanos RRHH animan a sus empleados a hablar con headhunters de la competencia, y que la oferta económica que les hagan se la digan para así asegurarse de que sus retribuciones están en todo momento en línea con el mercado. Igualito, ¿Verdad?

Vamos, la comparación es odiosa (pero de verdad), y supone la dicotomía llevada al extremo. No voy a juzgar el porqué de las diferencias, ni si son justas o no, simplemente me limito a insistirles que son una consecuencia lógica de la Sociedad Técnica, y que se las venimos anticipando desde hace años: los analfabetos del futuro serán personas sin capacidades técnicas. Más les vale dejar de ver la tecnología como una mera herramienta, algo obsoletamente típico de la sociedad tecnológica, y empiecen a ver la tecnología como una forma, no sólo de trabajo, sino de vivir en (casi) todos los sentidos: ése y no otro es el enfoque de futuro al que poco a poco nos vamos viendo abocados sin mucha escapatoria posible.

Pero sociedades técnicas aparte, la legislación es la legislación (y la justicia laboral la justicia laboral)

Todo lo anterior no quita que, en los países desarrollados, existe una legislación laboral vigente que hay que respetar en tiempo y forma. Aquí no vale cualquier cosa a la hora de hacer uso de una fuerza laboral. El mercado laboral, al igual que cualquier otro mercado, tiene una base legal y unas reglas (más o menos) claras de juego, y (casi) nadie se las puede saltar o esquivarlas como si no fuesen con su empresa.

En este sentido, lo realmente lacerante de todo este tema era cómo inexplicablemente las autoridades de los países desarrollados no acababan de tomar medidas contundentes contra este despropósito laboral de “autonomizar” plantillas (casi) enteras. Pero eso ha empezado a cambiar ahora, y si bien es cierto que el tema venía haciendo ruido jurídico desde hace tiempo, es ahora cuando determinadas administraciones han dicho basta, y han decidido tomar definitivamente cartas en el asunto.

Precisamente la gran meca mundial de la tecnología que es California, donde se ubica el disruptor y “techie” Silicon Valley, ha sido uno de esos lugares en los que la administración ha decidido legislar claramente contra estos casos de «desnaturalización» laboral, cometidos por empresas que a veces vieron nacer allí mismo. Y no lo ha hecho ni sacando nuevas legislaciones, ni parcheando las legislaciones actuales: lo ha hecho tan sólo haciendo cumplir la legislación actual. Para ello, han definido clara y legalmente el concepto exacto de trabajador. No hace falta que les diga que, bajo la nueva definición legal, los riders en su concepción práctica actual no pueden ser autónomos, sino que deben ser considerados trabajadores de plantilla, con un claro impacto en Deliveroo, Uber, y similares. Esta noticia es especialmente significativa en un estado donde hay una parte importante de empleo precarizado, y que además ostenta el dudoso honor de padecer la tasa de pobreza más alta de todo Estados Unidos.

Si bien esto es eminentemente una buena noticia jurídica y socioeconómicamente, pues estamos hablando de hacer cumplir la ley y de dar seguridad jurídica también a los agentes económicos que son los empleados de estas empresas, la pregunta que queda en el aire es simplemente un enigmático: ¿Y por qué han tardado tanto en un asunto tan obvio y que ya contaba con base legal? Tal vez el error esté en la pregunta más obvia, y en su lugar lo que más bien deberíamos preguntarnos es: ¿Qué es lo que ha hecho que sea ahora cuando empiezan a hacer cumplir la ley? Porque está claro que hasta este momento llevaban una venda puesta (voluntaria o involuntariamente), y al quitársela se han encontrado una espesa cortina de humo que ellos mismos no han querido ventilar.

Pues la respuesta a la última pregunta no puede ser otra más que que las autoridades muchas veces son (in)comprensiblemente permisivas a pequeña escala con ciertas prácticas, hasta que el asunto se sale de los límites tolerables (y tolerados), “se va de madre”, y, especialmente, toman medidas cuando ya hay un cierto clamor popular al respecto que se pregunta qué está pasando. Generalmente, es (casi) sólo entonces cuando las autoridades pasan a la acción… o más bien: cuando un tipo de acciones se sustituyen por otras, ante la avalancha mediática y social. Pues eso, lean más medios salmón como el nuestro, e indígnense antes con este tipo de prácticas: sólo será entonces cuando tengamos opción a que nuestros políticos hagan algo… o dejen de hacerlo, según se mire y según cada caso.

     https://www.elblogsalmon.com/mundo-laboral/california-se-lanza-a-vetar-subcontratacion-autonomos-legisla-deliveroo-uber-afines?utm_source=NEWSLETTE

36.19.-Desempleo y productividad MAURICIO CABRERA

Hubo incentivo de invertir en maquinaria, pero buena parte de la inversión no se hizo para mejorar la producción sino para sustituir empleados.  

El desempleo sigue creciendo, se siguen destruyendo puestos de trabajo y aumentando el número de personas que no encuentran empleo. Así mismo crece la incapacidad para explicar las causas de esta tragedia social y económica, y la repetición de trasnochadas recetas para disminuirlo, que ya en el pasado mostraron su ineficacia.

22 sep 2019.- En el último mes la tasa de desempleo llegó a 10,7%, frente al 9,7% de hace un año, desaparecieron 191.000 empleos y aumentó en 253.000 el número de desempleados para llegar a 2,7 millones. El panorama es más oscuro, pues 9,1 millones de personas, que representan el 40% de los ocupados, son subempleados que no tienen un empleo formal o adecuado.

Las soluciones propuestas desde los gremios y algunos centros de investigación insisten en la receta neoliberal que se ha venido aplicando desde el 2002: hay que flexibilizar el mercado laboral y reducir los costos laborales para que las empresas contraten más trabajadores. Así se recortaron los pagos por horas extras y festivos, se permitió la estafa de algunas mal llamadas cooperativas de trabajo (afortunadamente ya controladas), o se disminuyeron algunos costos parafiscales; ¡y el desempleo ahí!

No pretendo tener la explicación de tan alto desempleo estructural, pero si creo que es una equivocación tratar de entenderlo únicamente desde la perspectiva estrecha del mercado laboral, es decir desde las condiciones de la oferta y demanda de trabajo. Hay que analizarlo desde la macroeconomía, es decir desde el comportamiento de la oferta y demanda agregadas.

Algunas piezas de información para tratar de armar el rompecabezas del empleo. Según el Dane, desde el 2005 la producción nacional ha subido 71%, pero el número de personas ocupadas (que son las producen los bienes y servicios) ha crecido menos de la mitad, solo 32%. El sector más dinámico ha sido el financiero, que ha crecido 165%, pero la contratación de trabajadores solo 56%, menos de la tercera parte.

El caso más dramático es el del sector agrícola que en el mismo período ha crecido 45%, mientras que los trabajadores de este sector han disminuido (si, ¡disminuido!) 2%. En el sector industrial la producción ha crecido 36% y el empleo solo 12%, pero las cifras de la encuesta mensual del mismo Dane muestran una caída del empleo industrial de 4%.

El aumento de la productividad media de los trabajadores (es decir que el producto por trabajador ha crecido) puede estar relacionado con otro fenómeno que mencioné hace una semanas: que el incremento de la inversión en capital fijo ha sido de 134%, es decir más del doble que la expansión de la economía. Así como ha crecido la relación Producto/Trabajo, ha decrecido la relación Producto/Capital.

Una posible explicación de estas tendencias es el cambio en los precios relativos del capital y del trabajo. No porque los salarios o los costos laborales se hayan incrementado mucho, sino porque los bienes de capital se abarataron en este período por tres factores: la revaluación, la reducción de aranceles y los equivocados estímulos tributarios.

En consecuencia hubo un incentivo a invertir en maquinaria y equipos, pero buena parte de esta inversión no se hizo para incrementar la producción sino para sustituir trabajadores ¿Por qué no aprovecharon las empresas para producir más y contratar más trabajadores? Por una razón simple: no tenían a quién vender sus productos porque los consumidores estaban comprando bienes importados.

Mauricio Cabrera Galvis Consultor privado. macabrera99@hotmail.com

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/desempleo-y-productividad-columnista-533826

  • 35.19.-«La política económica ya no puede permanecer acurrucada en la política monetaria»– JEZEBEL COUPPEY-SOUBEYRAN
  • Filantropía contra la desigualdadMAURICIO CABRERA

La profesora de economía sugiere, en una tribuna al «Mundo», fortalecer la regulación de los mercados financieros, el principal riesgo cuando las tasas de interés permanecen permanentemente bajas.

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Zurich, Suiza, 6 de septiembre de 2019. Arnd Wiegmann / REUTERS

Si una subida de tasas, incluso lenta y muy gradual, todavía era concebible antes del verano, la decisión de la Reserva Federal de reducir su tasa clave en un cuarto de punto en su reunión del 31 de julio dio la voz de muerte. Un posible retorno a la normalidad. Las tarifas deberían continuar bajando en los Estados Unidos y permanecer en un nivel permanentemente bajo en otros lugares (Eurozona, Japón, Reino Unido …). Los optimistas lo ven como una bendición para los prestatarios, prediciendo días brillantes lejos de la insolvencia. Los pesimistas insisten en el riesgo de burbujas y crisis financieras que resultan. Ambos descuidan que la política económica debe articular varias herramientas.

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20 sep 2019.- Con los optimistas, admitiremos fácilmente que las tasas bajas son una gran oportunidad para acelerar la transición ecológica a través de la inversión pública y privada, para aumentar la inversión pública en áreas demasiado descuidadas, como la educación y la salud, absolutamente crucial para la cohesión social, el futuro de nuestros hijos y el fin de la vida de nuestros mayores, al tiempo que se reduce la carga de la deuda pública. ¿Cómo no podemos aprovechar las tasas negativas de endeudamiento que hoy caracterizan aproximadamente un tercio de la cantidad pendiente de bonos globales, emisores públicos y privados combinados, de acuerdo con los índices agregados Euro Bloomberg Barclays?

Con razón, el estado francés no ha sido privado recientemente, emitiendo el 5 de septiembre, por un monto histórico de 10 139 mil millones de bonos del Tesoro equivalentes con vencimientos que van de 10 a 31 años y hasta tasas de entre -0.36% y 0.52%, después de subir, unos días antes, 5.329 millones de euros de bonos a corto plazo a tasas negativas, informa la agencia France Trésor.

Visiones cercanas

Sin embargo, además de no ser necesariamente muy exigentes con el destino de los fondos recaudados, es probable que estos optimistas consideren que la política económica se llevará a cabo a través del prisma de la acción presupuestaria. Este es el punto de vista defendido por Lawrence Summers y Anna Stansbury, quienes instan a «reconocer la impotencia de la política monetaria» y restaurar la coronación de la política fiscal (Project Syndicate, 23 de agosto). Una visión muy estrecha de la política económica, porque no puede descansar completamente en la política fiscal, ni en la política monetaria; ella debe combinar los dos.

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Los pesimistas ven el peligro de tasas bajas para la estabilidad financiera. Si los prestatarios aprovechan la oportunidad para vincular el préstamo, confiar en el nuevo para pagar las viejas deudas se está acumulando y las estructuras financieras se debilitan, hasta el incumplimiento de los prestatarios. El mercado de préstamos apalancados contratado por compañías ya muy endeudadas está en auge en los Estados Unidos; representaba cerca de $ 3 billones a fines de 2018 en economías avanzadas, según el Banco de Pagos Internacionales (BPI).

Además, las bajas tasas de interés impulsan la formación de burbujas en los mercados inmobiliarios o en los mercados de bonos con hambre de liquidez. Si no se controla, podría sobrevenir una crisis financiera y desbordar las esperanzas de recuperación colocadas en tasas bajas, con costos económicos y sociales que debilitan sosteniblemente el crecimiento potencial y exacerban las tensiones sociales y el populismo.

«Enciende todos los motores»

En su informe anual en junio de 2019, el BPI destacó la acumulación de estas vulnerabilidades financieras, que ya pesan sobre el crecimiento global. Sin embargo, el BPI no es uno de los más pesimistas. Para estos últimos, como los optimistas, tienen una visión demasiado estrecha de la política económica y también tienden a arrojar la política monetaria descartada demasiado rápido. El BPI ofrece una visión más amplia e interesante. El 5 de septiembre, su director gerente, Agustín Carstens, lo expresó en el Foro Bancario de Basilea en los siguientes términos: «La política monetaria no puede ser el principal motor del crecimiento. Es hora de activar todos los impulsores de la política económica. «

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Esto significa que la política monetaria debe combinarse no solo con la política fiscal, sino también con la política de prevención de desequilibrios financieros, que el BPI ha sido esclarecedor durante mucho tiempo y que, si estuviera más activado, tranquilizaría a los pesimistas. La política económica ya no puede permanecer acurrucada en la política monetaria; ella tiene que abrir su caja de herramientas y combinar las que tiene. Y repara, con un poco de imaginación, lo que funciona mal.

Jézabel Couppey-Soubeyran es profesora en la Universidad Paris-I, Escuela de Economía de París.

Jézabel Couppey-Soubeyran (Economista)

https://www.lemonde.fr/idees/article/2019/09/20/la-politique-economique-ne-peut-plus-rester-recroquevillee-sur-la-politique-monetaire_6012406_3232

35.19.-Filantropía contra la desigualdadMAURICIO CABRERA

Aunque la mejor forma en que los billonarios ayuden a bajar la pobreza es pagando sus impuestos, mientras esto se logra son necesarios filántropos.

Si la filantropía se define como las acciones realizadas por amor a la humanidad y por el bienestar de la comunidad, la Fundación de Bill y Melinda Gates (BMG) es uno de los casos más extraordinarios de esta actividad que ojalá fuera replicado en muchas partes.

15 sep 2019.- Bill Gates es conocido por ser el fundador de Microsoft y una de las personas más ricas del mundo, pero es menos conocido que desde el 2008 dejó su trabajo cotidiano en esa empresa para dedicarse a trabajar en una fundación que su padre había creado en los años 90 y que después fue transformada con su propio nombre y el de su esposa. Ella, Melinda, es una ingeniera que también trabajaba en Microsoft de donde se retiró para dedicarse a sus hijos y, cuando ya crecieron, a trabajar de tiempo completo en la Fundación.

Dos son los aspectos más sorprendentes de esta Fundación: uno, el tamaño de su patrimonio y, por lo tanto, el valor y el alcance de las obras que realiza y, dos, sus objetivos y el enfoque empresarial con el que realiza sus actividades. El año pasado la Fundación BMG financió programas por valor de US$5.000 millones (más de $16 billones). Aportes de esta cuantía son posibles porque el patrimonio actual de la Fundación es de US$48.000 millones y en estas dos décadas ha promovido programas y realizado donaciones por otros US$50.000 millones. Para tener una referencia, la suma de las dos cifras supera el presupuesto nacional que acaba de aprobar el Congreso.

¿De donde ha salido esa enorme cantidad de dinero? La mayoría de los aportes de los Gates, quienes han donado US$36.000 millones, y de otro billonario filántropo, Warren Buffet, quién ha donado otros US$30.000 millones. Ellos decidieron que no aspiraban a ser los más ricos del cementerio y se comprometieron a donar la mayor parte de sus fortunas mientras estuvieran vivos. Pero no para cualquier causa, sino para combatir la pobreza y la desigualdad en el mundo.

Interesante señalar que en el caso de los Gates, ellos mismos reconocen que el origen de esta decisión está en los valores cristianos en que fueron educados: “nuestras familias creían que si la vida lo ha bendecido, usted debe devolver esos regalos de la manera más sabia posible”. Muy diferente al enfoque de salvación individual y negocio de los pastores de muchas, no todas, de las llamadas iglesias que ahora pululan en el mundo.

El otros aspecto distintivo de la Fundación BMG es el manejo empresarial y no asistencialista de sus programas y donaciones. Parten de diagnosticar que una de las principales causas de la pobreza y la desigualdad es la falta de acceso a educación y servicios de salud de calidad, y buscan programas en el mundo que reduzcan las enfermedades que afectan a los más pobres –como la malaria o el polio- o que mejoren la nutrición o la calidad de la educación que reciben los niños. Para garantizar el éxito buscan socios locales, expertos en cada tema, diseñan planes de acción y plantean objetivos cuantificables.

Es cierto que la mejor contribución que pueden hacer los billonarios del mundo para reducir la pobreza y la desigualdad es pagar los impuestos que les corresponden, pero mientras se logra que lo hagan, son necesarios filántropos como la Fundación BMG.

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/filantropia-contra-la-desigualdad-533586

34.19.-Las tribulaciones de RappiSALOMÓN KALMANOVITZ

Fundada en Bogotá, ahora con más de 13 millones de usuarios que piden a domicilio, por medio de la app, desde comida y medicamentos hasta casi cualquier mandado que se les ocurra. 

Rappi es uno de los pocos unicornios surgidos en Colombia y paradigma de la economía naranja que el presidente Duque ha promovido como su estandarte de gobierno. De hecho, la firma hizo campaña en las pasadas elecciones a su favor y el candidato publicó una foto con la gorra naranja que distingue a los rappitenderos. Dijo, además, que la empresa refleja el poder de los millennials. 

Unicornio se le considera a un emprendimiento basado en las nuevas tecnologías que alcanza una valoración de US$1.000 millones, algo que Rappi ha logrado con presencia en siete países latinoamericanos, tras su fundación en 2015.

10 sep 2019.- Tal tipo de empresas aprovechan que la tecnología avanza a una velocidad superior a las regulaciones establecidas para la tributación, las cotizaciones a la seguridad social, las relaciones laborales y las cargas que enfrentan las empresas tradicionales de cada sector. De esta manera, Uber evade el pago de la matrícula y seguros de sus “socios” conductores de taxis encubiertos y Airbnb evade los impuestos hoteleros al rentar apartamentos por períodos cortos a los que visitan su plataforma.

Se puede afirmar que las nuevas empresas tienen más impacto en sustituir a las antiguas que en profundizar los mercados, aunque tienen la virtud de reducir costos al contar con economías de escala derivadas de sus plataformas electrónicas, pero así mismo despiertan la desesperada lucha de los perdedores. Los taxistas en varias ciudades del mundo han emprendido campañas para igualar las condiciones de los uberconductores a las propias y el nuevo sistema ha sido prohibido por las autoridades en varias de ellas. Muchas ciudades han restringido los alquileres de apartamentos por plataformas electrónicas globales, ya que limitan la oferta de vivienda a los locales y han contribuido a disparar los alquileres.

Recientemente, la Superintendencia de Industria y Comercio dictaminó que Rappi estaba administrando su plataforma de comercio en forma irresponsable: no daba factura de compra; cuando había que dar vueltas en los pedidos, las daba en rappicréditos y no en efectivo; no informaba verazmente el precio de los productos y hacía cobros distintos a los enunciados; cobraba pedidos cancelados; incumplía las promociones; demoraba la entrega; confundía las órdenes; hacía cobros dobles por un mismo producto y descuentos en tarjeta de crédito sin autorización.

El “director de policy” de Rappi expresó que acataba a la autoridad, “pero deben tener en cuenta que esto es una nueva economía y deben estudiar los impactos negativos que desincentivan los emprendimientos”, o sea que la ley no les debe aplicar. Falta todavía que el Ministerio de Trabajo investigue algo mucho más grave: las condiciones laborales de los trabajadores de las nuevas industrias “asociativas”, que incumplen todas las normas de contratación y de responsabilidad. Entre otras, Rappi no cotiza para la salud y la pensión de sus “asociados”; no paga el seguro por riesgos de accidentes de trabajo, muy frecuentes, por cierto, entre los ciclistas-tenderos; no hay primas, vacaciones ni cesantías y no hay posibilidades de ascenso en la empresa. En la página de Rappi para captar jóvenes se lee: “Actívate cuando quieras”, “recibe buenos ingresos”, y “pasión, orgullo y voluntad”, de las que necesitarán mucho los muchachos que, a pesar de poder contar con algunas horas de trabajo, seguirán sumidos en la informalidad del no futuro.

https://www.google.com/search?q=KALMANOVITZ+COLUMNAS&oq=KALMANOVITZ+COLUMNAS&aqs=chrome..69i57j69i59.10571j1j8&sourceid=chrome&ie=UT 

 

33.19.-El incendio amazónico de todos –  HERNANDO GÓMEZ*

Se ha dicho hasta el cansancio que es el pulmón de la humanidad. Y es el pulmón de la humanidad. 

Pero es también territorio de Brasil y otros países soberanos. Con lo cual ya topamos con el problema más difícil, peligroso y angustioso que haya tenido la humanidad en mucho tiempo; quizá desde el comienzo de los tiempos.

1 sep 2019.-  Es el problema de los “bienes públicos internacionales”, o de las cosas que todos necesitamos y sin embargo son manejadas por autoridades que no nos representan y cuyos intereses son contrarios a los nuestros.

El caso Bolsonaro es la muestra dolorosa del momento. Los brasileños lo escogieron por motivos simplemente deplorables. La corrupción de los gobiernos de derecha, que por fin se mostró con Odebrecht, llevó hace años a la elección de Lula, el presidente obrero que más ha hecho contra la pobreza en América Latina. Su sucesora no tenía carisma, de modo que un Congreso corrupto decidió destituirla por hacer un traslado presupuestal ¡sin que nadie se robara ni un real! Entonces Lula se postuló de nuevo y punteó en las encuestas, hasta que un juez corrupto y endiosado por los medios decidió encochinarlo y lo mandó a la cárcel… por un apartamento que ni siquiera estaba escriturado a Lula o su familia.

El juez pasó a ministro de Justicia de Bolsonaro, el presidente más inverosímil que recuerdo (si no fuera por los que digo más abajo). Un chafarote en ropa de civil, ignorante, patán y mujeriego, que no cree en el cambio climático y cuyo plan de desarrollo en un país tan envainado consiste en explotar la Amazonia. Fue la señal para que los colonos duplicaran las quemas, que a este paso acabarán con el 20 % del oxígeno del mundo.

Pero a su vez Bolsonaro recibió la señal de Donald Trump, el ignorante, patán y mujeriego que no cree en el cambio climático y escogieron los gringos para que decidiera por todos nosotros. Es el retiro del Acuerdo de París y es la silla vacía en el G7 que esta semana se ocupó de los incendios. Es el desmonte descarado de las regulaciones ambientales, en el país que más contaminación produce.

Y es, ante todo, la patada de Estados Unidos al orden internacional que él mismo había creado y mantenido desde el final de la Segunda Guerra.

La política internacional de Trump se reduce a esta idea: los gringos se cansaron de que el mundo se aproveche de ellos. Por idiota que suene, esta idea convence a los perdedores de la globalización en su país, que por eso lo apoyan a rabiar. De aquí los actos y palabras que al resto del planeta le suenan incoherentes: rechazo de los foros multilaterales, negociaciones duras con cada país por separado, bravuconadas y retiradas por doquier, y no más guerras donde mueran sus votantes.

Estados Unidos vela por lo suyo, y cada quien que vele por lo suyo. De aquí la invitación de Trump a los enemigos de sus amigos para que ayuden a deshacer el orden: Rusia invitada al G7, Kim disparando sus cohetes, el príncipe saudí cometiendo asesinatos, Netanyahu bombardeando a su antojo, Boris Johnson saliéndose de Europa y Bolsonaro quemando la selva.

Es el mundo sin más orden que el interés de cada Estado, donde Rusia responde con Crimea, China con una guerra comercial o con Hong Kong, Macron posa de líder de Occidente, Italia deja ahogar a los migrantes, Polonia y Hungría se declaran racistas, Reino Unido se deshace, Alemania se detiene, Siria se desangra, Japón pelea con Corea del Sur, Puerto Rico se ahoga, Venezuela se muere, proliferan las armas nucleares, los polos se derriten y la Amazonia arde.

Nunca se había necesitado tanto la concertación internacional. Nunca se había estado tan lejos de tenerla.

*Director de la revista digital Razón Pública. https://www.elespectador.com/opinion/hernando-gomez-buendia

32.19.-Migrantes Náufragos del Mediterráneo –  MANUEL CASTELLS

Lo más repugnante es la actitud de quienes, como Matteo Salvini o Carmen Calvo, amenazan a quienes arriesgan su vida para salvar a los que nadie salva con la idea de que no tienen “permiso para rescatar”.

El Mediterráneo, cuna de nuestra civilización, se está convirtiendo en testigo aterrado de nuestra barbarie. La idea de dejar ahogarse a miles de personas desesperadas fugitivas del hambre y de la guerra porque nos molestan es simplemente una abdicación de ­hu­- ma­nidad. Ya no somos solidarios con nuestra especie, ni con nuestro planeta, ni con nadie que no nos interese ­di­rectamente.

Estamos naufragando moral y personalmente junto con los que se hunden en las aguas que separan en lugar de unir. En el 2018, 2.242 náufragos ahogados, y en el 2019, estamos llegando al millar. Y, de hecho, el 75% de los náufragos ahogados cuando intentaban llegar a España no están identificados. La prensa alemana ha publicado una lista, elaborada por una oenegé holandesa, con los 32.293 nombres que se han podido identificar como muertos en el Mediterráneo desde 1993, la mayoría en los últimos cinco años.

Pero lo más repugnante es la actitud de quienes, como Matteo Salvini o Carmen Calvo, amenazan a quienes arriesgan su vida para salvar a los que nadie salva con la idea de que no tienen “permiso para rescatar”. ¿Cabe mayor bajeza moral? ¿Hay que tener un permiso burocrático con la estampilla correspondiente para poder socorrer a quienes se están ahogando?

Que no se extrañen de que la gente esté asqueándose de todos los gobiernos, todos, que siempre encuentran pretextos para mirar a otro lado. No subestimen la indignación ciudadana que se puede producir como sancionen al Open Arms y a su armador, una iniciativa ciudadana, de Badalona concretamente, sin más recursos que los de la gente que los apoya. Ha cambiado el Gobierno español en este tema, claro que ha cambiado, con respecto a la actitud mostrada al acoger al Aquarius. La razón, dicen, es que hay que hacerlo mancomunadamente con Europa. Y como hay desacuerdos profundos, porque en el fondo nadie quiere afrontar el coste electoral del voto xenófobo, se van echando la pelota de unos a otros esperando que pase la tormenta.

Una tormenta que no amainará, porque es insostenible la situación de 1.216 millones de personas al sur del Mediterráneo, separados por un mar del área más rica del mundo. Por eso cuando no pueden más piensan en sus hijos y ­prefieren arriesgarlo todo para que algún alma caritativa los lleve a tierra ­europea donde empezar una nueva vida de trabajo y familia. Es un proceso de inmo­lación gradual para golpear lo que quede de conciencia solidaria. Muchos responden, aunque no sean los gobiernos. Y barco tras barco, salen al mar a so­correr, aun sin tener el permiso que les reclama Carmen Calvo, desafiando una legalidad injusta e insostenible. Tienen el apoyo de muchos ciudadanos que no votan a Vox ni a Salvini, aún ­somos ­mayoría.

Y una comprensión judicial allí donde quedan jueces independientes. Como el juez italiano que liberó a Carola Rackete, la capitana alemana del Sea Watch, que entró con su barco en Lampedusa y fue inmediatamente arrestada. El juez escribió en su sentencia absolutoria que Rackete “estaba haciendo su trabajo salvando vidas humanas”. Rackete anunció su inmediata vuelta al mar. Como los tripulantes del Ocean Viking, que por fin pudieron desembarcar en Malta a los cientos de personas a la deriva que habían salvado.

Claro que hay un problema de mayor envergadura y que no se puede resolver persona a persona. Es necesario un programa de desarrollo de África, financiado por Europa con controles estrictos del gasto para ir deteniendo el flujo de inmigración desesperada. Hay que combatir a las mafias del tráfico de seres humanos allí donde estén. Ahora vemos las consecuencias de la desestabilización de Libia tras acabar a bombazos con la dictadura estable de Gadafi por inte­reses geopolíticos. Y naturalmente, habría que establecer procedimientos de acogida y reparto de refugiados entre distintos países europeos, por lo menos los que estén dispuestos a ello, pero superando cuotas ridículas que son una gota de aceite en un mar embra­vecido (y que, por cierto, también está muriendo).

Y mientras las Cortes se divierten y los políticos se echan la culpa unos a otros, la gente muere y la desesperación aumenta, y con ella, la rabia que nos dará coletazos. Personalmente, sólo creo en la solidaridad persona a persona, en la acogida de familias del Sur por nuestras familias durante un tiempo hasta que se integren, tal como han estado haciendo la Comunidad de San Egidio y otras comunidades solidarias. O en el esfuerzo de municipios como los de Barcelona o València, dispuestos a acoger. Pero incluso esa generosidad tropieza con las burocracias estatales que se arrogan todos los poderes, incluidos los de vida y muerte sobre seres humanos, y no quieren que se les escape el control aunque sea a costa del sufrimiento de los ­demás.

Por cierto que, en esas condiciones, considerando este tema y muchos otros, no entiendo por qué Podemos y sus confluencias se empeñan en querer entrar en un gobierno en el que estarían atados para disentir de lo que está pasando.

Hacen falta expresiones políticas significativas, no marginales, que desde fuera del gobierno mantengan la presión de la sociedad sobre la maraña de intereses de todo tipo que siguen dominando a los partidos tradicionales, en España y en Europa. Votar la investidura a cambio de vagas promesas programáticas serviría, y mucho, para evitar nuevas elecciones que ganaría la extrema derecha con su º de izquierda, votar a Sánchez y hacer una oposición dura en lo que haya que hacer, en la calle y en el Parlamento. Sería más claro para todos. Y sólo así volvería a crecer Podemos, que no nació para ocupar ministerios, sino para cambiar la política. Pero la autodestrucción es la enfermedad congénita de la izquierda.

Manuel Castells es sociólogo, economista y profesor universitario de Sociología y de Urbanismo en la Universidad de California en Berkeley.

https://www.lavanguardia.com/opinion/20190830/4783941549/naufragos.html

http://www.sinpermiso.info/textos/naufragos 

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