*22.18.-Boris Johnson debe abrazar el Brexit que hizo MARTIN WOLF
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Ucrania: un horror sin finRICARDO CHICA 

Foto tomada de: Diario AS 

La guerra en Ucrania está entrando en una fase de desgaste y concentración en el Sureste, las repúblicas del Dombas, cuya independencia ha estado entre los objetivos fundamentales de Putin, junto con el status de buffer neutral; ambas direcciones en las cuales el acuerdo de Minsk, que Ucrania incumplió, había avanzado.

16 may 2022.- En la zona opera la brigada Azov un grupo neo nazi que venía persiguiendo a los rusos y pro rusos y se atrincheró con gran cantidad de civiles en una situación desesperada que prolongaron absurdamente, también presionados por Zelenski, de la que no había salida diferente a la rendición. La prensa internacional en campaña de propagando anti rusa ha venido enfatizando en que los rusos los tenían sitiados en la siderúrgica Asovstal culpándolos de la situación de los civiles cuyo calvario era prolongado era por esos fanáticos.

La hipnosis mediática por esos medios continua. El 9 de mayo celebramos con los rusos (y demás aliados) la derrota del invasor nazi que ejecutó 5 holocaustos en la URSS: su intención era exterminar esa raza inferior para extender la superior aria y de paso apoderarse de sus recursos alimentarios y energéticos. La campaña militar más grande de la historia con una directiva de tierra arrasada y población exterminada del tipo de las que sufrieron siglos antes por Genghis Kahn. Ahora toda la propaganda occidental empezando por Zelenski equipara la invasión rusa a Ucrania con la nazi en una ignorancia imbécil, un insulto a la inteligencia de cualquiera. Claro que la agresión de Putin no tiene justificación en su extensión y gravedad, pero se ha abstenido incluso del horror que UKUSA les impusieron a los iraquíes (porque sí).  ¿Cómo comparar con el 1’ de muertos de entonces o los 27’ en la USSR en manos de los nazis? Es el éxito de la hipnosis mediática de USAUK que logró muy efectivamente desplazar el problema de su agresión geopolítica a la personalidad de Putin, quien ciertamente no es un personaje recomendable (un gánster cómplice en el robo más grande de la historia); lo cual no implica que su respuesta inicial no fue la racional que a cualquier líder ruso le habría tocado darle a la agresión de USAUK.

Por el lado de Putin la afirmación de la desnazificación no es tan exagerada como lo acusan. Además de la presión de USA (el fatídico lend-lease para la venta de armamento tan usado por los americanos) Zelenski enfrenta una fuerte presión de la muy poderosa ultraderecha local que no le permite negociar (ser débil). Y en la guerra en el Dombas dicha brigada neonazi Azov viene jugando un papel crítico; empezando por la mencionada persecución de los rusos y pro rusos (los videos de sus ejecuciones de civiles esos si no circulan) en las dos repúblicas de Donetsk y Luhansk.

Mariupol era un microcosmos en donde se resume el horror que le están imponiendo USA y Rusia a los ucranianos. Los primeros adelantan una guerra proxy en su esfuerzo por llevar a OTAN totalmente al Este haciendo de Ucrania una plataforma militar, logística y balística metida en la geografía rusa. Biden, logrando apropiar masivos recursos para una guerra total en Ucrania, y el extremista hawkish BJohnson desatado, están armando a Ucrania con armamento tan poderosos y sofisticado que les posibilita resistir indefinidamente; y a USAUK (como lo supo poner Macron) humillar a Putin.  Por el lado de Rusia, si bien no tuvo alternativa a invadir, su ejército ha caído en su campaña en graves atrocidades contra civiles, lo que ha puesto a Putin en una posición indefendible.

Pero lo más grave es que la dinámica infernal en la que están atrapados por la espiral demencial en la que interactúan no tiene más salida que la prolongación de la guerra. Ya Putin bombardeando Kiev cuando Guterres visitaba o amenazando con armas nucleares, se unió a la irracionalidad de la OTAN cuya agresividad es bien agenciada por el tenebroso secretario general Stoltemberg quien va a lograr el ingreso de Finlandia y Suecia. De manera que USAOTAN, Rusia y Zelenski están atrapados en esa dinámica infernal en una forma que, ahora si es plausible, puede desatar una conflagración nuclear. Y Zelenski si bien ha ejercido un liderazgo con una gran capacidad de convocatoria, es un político ignorante y emocional (cómico profesional, cuando se necesita un estadista con la cabeza fría de Gorbachov) que como muestra su manejo volátil de las negociaciones, como sus antecedentes de negarse a implementar Misk y a negociar un status de buffer neutral, no es un interlocutor serio y estable.

No se ve qué agente/agencia podría parar la espiral demencial de este juego estratégico autodestructivo. ¿Mediaciones de las UN o del Papa Francisco o el Dalai Lama? En mi opinión la único sería una actitud más mesurada de la UE Oeste por oposición a la del Este (como la que propuso Macron) que, en la tradición alemana de la Ostpollitik de W Brandt, empezara por superar el error/temor histórico de ver en los rusos una amenaza basada en la falacia de Iván y Jose los terribles, porque son primitivos (no han podido construir una democracia liberal). Pero la hipnosis e histeria mediática sobre Putin, resumida por los despropósitos diplomáticos de Biden (carnicero criminal de guerra que hay que juzgar y derrumbar del poder) y por la forma como la opinión pública alemana presiona a su gobierno a ser más agresivo, hacen esto poco plausible. Es terrible porque como han insistido los chinos acorralar a Putin más y más es estúpido e irresponsable: Putin no puede ceder en su objetivo del buffer neutral y no hay riesgo de que lo haga (al costo que sea). Lo racional es gestionar este estatus pues urge un cese al fuego para proteger a la población civil; dado que Ucrania no es un interés estratégico de USA (que está distraído de China matoneando a un poder menor). Ya los ucranianos lograron impedir a los rusos tomarse Kiev, lo cual condujo a Putin a concentrarse en lo que realmente le importa y es realista (no como la propaganda histérica de que se tomará a Ucrania y seguirá con otros países de la UE Este, metas absurdas para las cuales carece de la economía, la logística y la milicia para siquiera intentarlo). Lo mejor sería negociar el status de buffer neutral y la independencia de las repúblicas del Dombas, a lo cual se había avanzado ya con el acuerdo que Ucrania incumplió (Minsk) porque una guerra prolongada con una economía asfixiada puede conducir a Putin a medidas extremas. Negociar no es rendirse; y que bueno, especialmente para los ucranianos, sería que primara lo racional sobre lo emocional testicular….

https://www.sur.org.co/ucrania-un-horror-sin-fin/

22.18.-Boris Johnson debe abrazar el Brexit que hizo MARTIN WOLF

La disputa sobre Irlanda del Norte corre el riesgo de una caída más profunda en el comercio del Reino Unido en respuesta a las amenazas de violencia de una pequeña minoría.


En su campaña para las elecciones generales de 2019, Boris Johnson prometió al país que “terminaría con el Brexit”. Ha fallado Una vez más, está planeando una ley que le permita repudiar partes del acuerdo Brexit del Reino Unido sobre Irlanda del Norte, en el que hizo campaña. Esto destruiría la reputación del Reino Unido de cumplir su palabra, invitaría a un repudio paralelo de la UE de su acuerdo de libre comercio con el Reino Unido, enfurecería a la administración Biden y dividiría a Occidente.

17 may 2022.- En el momento de la campaña del referéndum en 2016, el entonces ministro de Asuntos Exteriores irlandés me comentó que la UE es un “proyecto de paz”. Era el caso de Francia y Alemania. También fue cierto para Irlanda y el Reino Unido. El hecho de que la República y el Reino Unido fueran miembros de la UE había hecho que las fronteras fueran casi irrelevantes. Esto había facilitado el proceso de paz e incluso podría ser lo que lo hizo posible.

“Si lo rompes, te pertenece”, como le dijo el difunto Colin Powell a George W. Bush antes de la invasión de Irak. Esta posibilidad no pareció pasar por la mente de los partidarios del Brexit. Brexit interrumpiría los lazos de la UE entre los dos países, que habían facilitado el Acuerdo de Viernes Santo. La campaña Leave ignoró este problema. Los restantes también lo hicieron en su mayoría. Pero tenían la excusa de que no se proponían arruinar la relación.

Para su crédito, Tony Blair y John Major, progenitores conjuntos del Acuerdo del Viernes Santo, advirtieron sobre las consecuencias del Brexit en una visita a Londonderry en junio de 2016. Blair argumentó que la única alternativa a los controles en la frontera terrestre “tendría que ser controles entre Irlanda del Norte y el resto del Reino Unido, lo que también sería claramente inaceptable”. Major advirtió que sería “un error histórico” hacer cualquier cosa que pudiera desestabilizar el Acuerdo del Viernes Santo. Ambos estaban en lo correcto. Por desgracia, fueron ignorados.

Después del referéndum, los Brexiters insistieron en que su estrecha victoria les obligaba a elegir el Brexit más duro posible, a cualquier precio. Rechazaron el mercado único. También repudiaron el acuerdo de salida de Theresa May, que habría mantenido al Reino Unido en la unión aduanera. Solo la semana pasada, May le recordó a la Cámara que “Presenté un trato ante la Cámara que cumplía con los requisitos del Acuerdo del Viernes Santo y nos permitía no tener una frontera en el Mar de Irlanda o entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda. Lamentablemente, el partido Unionista Democrático y otros en la Cámara optaron por rechazar eso”. Entre esos “otros” estaba el ambicioso Johnson.

Una vez en el poder, Johnson hizo su trato para “terminar con el Brexit”, el que ahora desea cambiar unilateralmente. Luego dijo que “Irlanda del Norte tiene mucho. Mantienes la libre circulación y el acceso al mercado único, pero también tienes acceso ilimitado a GB”. Pero estaba decidido a tomar acceso a ese mismo mercado único del resto del Reino Unido. También insistió en que su «gran acuerdo» no significaría controles fronterizos en el Mar de Irlanda, aunque obviamente lo haría. Lo que también debería haber sabido es que cuanto mayor sea la divergencia entre el Reino Unido y la UE (sobre las regulaciones fitosanitarias, por ejemplo), más onerosos tendrían que ser esos controles fronterizos. ¿Es incapaz de admitir estas realidades evidentes incluso para sí mismo?

En un discurso reciente en el que justificó el repudio unilateral, Lord Frost, el negociador de Johnson, argumentó que “los detalles de las disposiciones del protocolo se impusieron esencialmente bajo coacción porque no teníamos la opción de ‘abandonar’”. De hecho, lo hicimos. Pero habría sido demasiado costoso hacer ejercicio. En estas negociaciones, la UE estaba (y está) en una posición más fuerte, porque le importa mucho más al Reino Unido que a ellos. Este es el poder, lo que importa en las relaciones internacionales. ¿Quién sabe? No Frost, parece.

Habiendo perturbado a Irlanda del Norte, el líder de los Brexiters culpa de la situación a la obstinación de la UE. Sin embargo, la dificultad no radica en la sustancia del acuerdo: la economía de Irlanda del Norte está superando a la del Reino Unido, que, como era de esperar, tiene un desempeño deficiente después del Brexit. Tampoco lo es con la opinión mayoritaria en Irlanda del Norte: el 56 por ciento de sus votantes rechazó el Brexit en el referéndum de 2016. Las elecciones de mayo de 2022 a la Asamblea de Irlanda del Norte también han arrojado 53 diputados a favor del protocolo y solo 37 en contra. El problema es con los sindicalistas. Pero los partidos unionistas juntos solo recibieron el 40 por ciento de los votos en mayo. Los partidos unionistas habían favorecido el Brexit en 2016. Pero, uno se pregunta, ¿qué esperaba seguir esta gente? ¿Por qué dieron la bienvenida a una elección tan arriesgada?

Irónicamente, nuestro gobierno, que trató con desprecio los votos de los 16,1 millones de partidarios de la permanencia cuando eligió casi la versión más dura y dañina posible del Brexit, desea dar a menos de 350.000 votantes unionistas en Irlanda del Norte y a un número mucho menor de posibles alborotadores la poder para romper el acuerdo de retirada con la UE, aunque esto dañaría las perspectivas del resto del país. “Es hora”, dice Frost, “de poner nuestros propios intereses primero”. De hecho, deberíamos. El interés del pueblo británico radica en las mejores y más estables relaciones posibles con la UE, nuestro mayor socio comercial y vecino más cercano. No es arriesgarse a un declive más profundo en el comercio del Reino Unido en respuesta a las amenazas de violencia de una pequeña minoría de británicos.

El gobierno del Reino Unido debe comprometerse de manera cooperativa en los esfuerzos para que el comercio con Irlanda del Norte sea más fluido. Pero la UE también debería comprometerse, reconociendo que el Brexit la ha ayudado a progresar mucho más rápido de lo que lo habría hecho si el Reino Unido hubiera seguido siendo miembro. La gratitud por la eliminación de este obstáculo debe alentarlo a ser conciliador. Pero la decisión es en última instancia para el Reino Unido. Los europeos son vecinos eternos, comparten valores y tienen enemigos comunes. El Reino Unido tiene que cumplir sus promesas. Esta versión deprimente del Día de la Marmota ahora debe terminar.

https://www.ft.com/content/1390c053-2740-40c6-9e4e-525f7c4cad71

*22.17.-Finlandia y Suecia a la Otan BEETHOVEN HERRERA
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El Reino Unido impone sanciones económicas a la exmujer y a familiares de Putin – RAFA DE MIGUEL

Liudmila Ocheretnaya se ha beneficiado, desde su divorcio en 2014, de “relaciones empresariales preferenciales con entidades estatales” y ha “desplegado una gran riqueza injustificada”, según el Gobierno británico

Vladímir Putin y su entonces esposa, Liudmila, dan el pésame a la viuda del expresidente ruso Boris Yeltsin en 2007.

El camino más rápido para reducir el “lujoso estilo de vida” de Vladímir Putin es ir a por la “camarilla” que le rodea, ha explicado este viernes el Gobierno del Reino Unido al anunciar una nueva batería de sanciones económicas, que incluirá a la exmujer del presidente ruso, su amante, y un grupo de familiares. Putin ha sido vinculado, a través de distintas informaciones, con un yate valorado en más de 650 millones de euros, o un palacio en la costa del mar Negro con un coste de casi 1.200 millones, aunque su propietario oficial sea Arkady Rotenberg, quien ya fue sancionado por las autoridades británicas en diciembre de 2020.

 

 

La guerra en Ucrania, en directo

13 may 2022.-“El patrimonio declarado oficialmente por Putin es modesto, y su estilo de vida es financiado por una camarilla de familiares, amigos y miembros de la élite [rusa]”, explica el comunicado que ha anunciado los nombres y puestos de los nuevos sancionados. Según los documentos del Kremlin, dice el Ministerio de Exteriores británico, el presidente ruso posee un pequeño apartamento en San Petersburgo, dos coches de la era soviética y un pequeño garaje.

La exesposa del dirigente ruso, Liudmila Ocheretnaya, se divorció de él en 2014. Comparten dos hijas, María, de 37 años, y Katerina, de 35. Son muy raras sus apariciones públicas, como ya lo eran antes de que el matrimonio se deshiciera. Desde entonces, “se ha beneficiado de relaciones empresariales preferenciales con entidades públicas estatales, y ha desplegado una enorme riqueza injustificada”, ha asegurado el Gobierno británico, que considera a Ocheretnaya “una socia cercana de Putin, que obtiene beneficios materiales o financieros de esta relación”. Aquellos de sus activos a los que pueda acceder el Gobierno de Johnson serán congelados, y se le impondrá una prohibición de viajar al Reino Unido.

“Vamos poco a poco señalando y exponiendo a la red que desde la sombra ha sostenido el lujoso estilo de vida de Putin, y apretando la tuerca en torno a su círculo íntimo”, ha dicho la ministra británica de Exteriores, Liz Truss. “Seguiremos sancionando a todos los que ayudan o son cómplices de la agresión de Putin, hasta que Ucrania venza”, ha prometido. El Reino Unido ha impuesto ya sanciones a más de mil individuos y unas 100 entidades jurídicas. El valor de los activos congelados a los oligarcas rusos alcanza casi los 138.000 millones de euros.

Amante, primos y amigos

En ese “círculo íntimo” que rodea a Putin, que se ha convertido en el nuevo objetivo del Gobierno de Boris Johnson, está también su amante, la gimnasta olímpica Alina Kabaeva. Ha ido ascendiendo en el escalafón hasta convertirse en presidenta del consejo de National Media Group, la mayor compañía privada de medios rusa. Fue diputada en la Duma, la asamblea legislativa rusa, por el partido de Putin, Rusia Unida. Junto a ella, su abuela Ana Zatseplina, también es objeto de sanciones económicas. Tiene un vínculo estrecho, según Londres, con Gennadi Timochenko, un antiguo socio de Putin. Zatseplina obtuvo de Timochenko un apartamento de lujo en Moscú.

Igor Putin, Mijaíl Putin y Roman Putin, todos ellos empresarios y primos del presidente ruso, forman parte del nuevo listado británico de sanciones económicas. También está incluido Mijaíl Shelomov, primo segundo del dirigente y propietario de la empresa Akcept, que comparte empleados con la firma propietaria del palacio que disfruta Putin.

Finalmente, amigos del presidente ruso como Alexander Plekhov, Mijaíl Klishin, Vladímir Kolbin, o Yuris Shamalov, todos ellos colocados en posiciones relevantes del organigrama económico público de Rusia, sufrirán también una congelación de sus activos en el exterior y una restricción de su capacidad de viajar.

https://elpais.com/internacional/2022-05-13/el-reino-unido-impone-sanciones-economicas-a-la-exmujer-y-a-familiares-de-putin.html

22.17.-Finlandia y Suecia a la Otan BEETHOVEN HERRERA

Creo que hay un sentimiento común de que con Rusia no se puede tener una relación que funcione.

Press conference with NATO Secretary General Jens Stoltenberg, the Minister for Foreign Affairs of Finland, Pekka Haavisto and the Minister for Foreign Affairs of Sweden, Ann Linde 

Afinales de enero cuando las tropas rusas se concentraron en la frontera con Ucrania, la primera ministra de Finlandia, Sanna Marín, estimó “muy poco probable” que su país ingresara a la OTAN y explicó que “la medida tendría un impacto muy sustancial y que las sanciones serían extremadamente duras”.

9 may 2022.- Pero tras la invasión de Rusia a Ucrania su gobierno lanzó un debate que puede conducir a la solicitud de ingreso, la cual puede ser abordada en la reunión de OTAN en junio en Madrid. La primera ministra Marín lo explicó así: “Rusia no es el vecino que pensábamos que era”.

Por su parte Rusia ha amenazado con emplazar armas nucleares en su enclave Kaliningrado en el Báltico. Su vecina Suecia ha dado un giro similar puesto que el partido socialdemócrata gobernante, que siempre se ha opuesto a la OTAN, está reconsiderando su posición tras el ataque ruso contra Ucrania. “Cuando Rusia invadió Ucrania la posición de seguridad de Suecia cambió fundamentalmente”, dice un comunicado oficial.

Moscú se opone a la ampliación de la OTAN y el portavoz de Putin Dimitri Peskov advirtió que el bloque atlántico “no es ese tipo de alianza que garantiza la paz y la estabilidad y su mayor expansión no traerá seguridad adicional” y amenazó con “reequilibrar la situación” con sus propias medidas si Suecia y Finlandia se unieran a la OTAN.

Noruega es miembro pleno de la OTAN en tanto que Dinamarca e Islandia lo son desde su fundación en 1949, mientras que Polonia es miembro desde 1999 y Letonia, Lituania y Estonia ingresaron en 2004.

En el pasado Rusia invadió Finlandia en varias ocasiones, incluso la anexó como ducado autónomo desde el inicio del siglo XIX hasta la Revolución Bolchevique en 1917 y la última intervención fue en noviembre de 1939 al iniciar la II Guerra Mundial, en una invasión que encontró fuerte resistencia militar de los finlandeses, quienes lograron retener su independencia pero perdieron 11% de su territorio. Aunque históricamente ambas naciones han sido renuentes a unirse a la OTAN, tras la invasión de Rusia a Ucrania, 60% de finlandeses y 50% de suecos la apoyan desde 20% y 28% favorables antes de la invasión.

Tras la II Guerra Mundial, Finlandia que comparte 1.300 kilómetros de frontera con Rusia, mantuvo una posición neutral entre el Pacto de Varsovia y la OTAN. Pero en palabras de su primera ministra Marín, “después de que la gente viera en sus televisores lo que Rusia ha hecho en Ucrania, cómo está tratando a un vecino que no ha hecho nada y la aniquilación total de ciudades y civiles, creo que hay un sentimiento común de que con el vecino ruso no se puede tener una relación que funcione”.

https://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/finlandia-y-suecia-a-la-otan-565153

*22.16.-El Sinn Féin se acerca a una victoria histórica en Irlanda del Norte RAFA DE MIGUEL
*«El ataque al Capitolio es la marca de la guerra civil político-cultural que desgarra a Estados Unidos»ALAIN FRACHÓN
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«El acuerdo alcanzado por los partidos de izquierda marca el regreso de la justicia social y fiscal» – THOMAS PIKETTY

En su columna, el economista saluda el nacimiento de la Nueva Unión Popular Ecológica y Social y cree que en estos tiempos marcados por la inflación será “imprescindible involucrar a los más ricos”.

Seamos claros desde el principio: el acuerdo alcanzado por los partidos de izquierda es una excelente noticia para la democracia francesa y europea. Quienes ven en él el triunfo del radicalismo y el extremismo obviamente no han entendido nada de las evoluciones del capitalismo y los desafíos sociales y ambientales a los que nos enfrentamos desde hace varias décadas.

6 may 2022.- En realidad, si miramos las cosas con calma, el programa de transformación propuesto en 2022 es algo menos ambicioso que los de 1936 o 1981. Más que ceder al conservadurismo ambiental, es mejor tomarlo como lo que es: un buen punto de partida. En el que es posible confiar para ir más allá.

Lea también la columna: Acuerdo de partidos de izquierda: «La unidad es siempre una lucha»

El programa adoptado marca primero el retorno de la justicia social y fiscal. Si bien la inflación ya comenzó a amputar los ingresos y ahorros de los más modestos, urge cambiar de rumbo. Quienes afirman que “lo que haga falta” no lo va a pagar nadie, están mintiendo a los ciudadanos. Para proteger a los más vulnerables de los efectos de la inflación y financiar inversiones en salud, educación y medio ambiente, será fundamental involucrar a los más ricos.

Curioso sentido de las prioridades

Entre 2010 y 2021, las 500 mayores fortunas francesas han pasado, según la revista Challenges (insospechada del izquierdismo), de 200 mil millones a casi 1.000 mil millones, es decir del 10% del PIB a casi el 50% del PIB. El incremento es aún mayor si ampliamos el foco y examinamos a las 500.000 personas más ricas (el 1% de la población adulta), que hoy superan los 3.000 millones de euros (6 millones de euros por persona, según World Inequality Database), frente a apenas 500.000 millones para los 25 millones más pobres (50% de la población adulta, cada uno con 20.000 euros de media). Optar en medio de tal período de espectacular prosperidad de los estamentos más altos y estancamiento de los más modestos por abolir el magro impuesto a la riqueza, cuando, evidentemente, debería haberse incrementado, atestigua un curioso sentido de prioridades. Los historiadores que analicen este período no serán amables con los gobiernos de Macron y sus partidarios.

El primer mérito de los partidos de izquierda es haber sabido superar sus conflictos para oponerse juntos a esta deriva. Más allá de la restauración del impuesto a la riqueza, se propone transformar el impuesto a la propiedad en un impuesto progresivo sobre la riqueza neta, lo que permitiría importantes reducciones de impuestos para millones de franceses sobreendeudados de las clases media y trabajadora. Para favorecer el acceso a la propiedad, el conjunto podría complementarse, a largo plazo, con un sistema de herencia mínima para todos .

Lea también: Legislativa 2022: cómo los partidarios del acuerdo con LFI lograron ganarse el apoyo del PS

El acuerdo suscrito entre “rebeldes” y socialistas prevé también extender el derecho al salario a los trabajadores de las plataformas y reforzar la presencia de los empleados en los consejos de administración. Este sistema ha existido desde la posguerra en Suecia y Alemania (con hasta el 50% de los asientos en grandes empresas) y ha permitido que todos se involucren más en las estrategias de inversión a largo plazo. Por desgracia, sigue siendo embrionario en Francia: la derecha siempre se ha mostrado hiperhostil (los gaullistas a veces han pretendido favorecer el reparto de beneficios, en realidad unas migajas, pero sin cuestionar nunca el monopolio del poder accionario), y la izquierda ha apostado todo durante mucho tiempo por las nacionalizaciones (como en 1981).

El cambio actual hacia un enfoque menos estatista y más participativo recuerda los convenios colectivos de 1936 y abre el camino a un nuevo paradigma. Aquí también sería necesario, a largo plazo, ir mucho más allá, por ejemplo , garantizando el 50 % de los puestos para los empleados en todas las empresas (pequeñas y grandes) y limitando los derechos de voto de un accionista individual al 10 % en grandes corporaciones .

Maniobra grosera

Pasemos a la cuestión europea. Todos los partidos miembros de la Nueva Unión Popular Ecológica y Social defienden la armonización social y fiscal en Europa y la transición al gobierno de la mayoría. Intentar hacerlos pasar por antieuropeos, cuando son los más federalistas de todos, es una táctica burda. Los liberales que dicen ser europeos, de hecho, solo están instrumentalizando la idea europea para llevar a cabo su política antisocial. Al hacerlo, son ellos los que ponen a Europa en peligro.

Si las clases trabajadoras votaron abrumadoramente en contra de Europa en los referéndums de 1992 y 2005 , entonces nuevamente en la votación del Brexit en 2016 ., esto se debe en particular al hecho de que la integración europea, tal como se ha concebido hasta ahora, favorece estructuralmente a los actores económicos más poderosos y móviles, en detrimento de los más frágiles. Fue Europa la que lideró al mundo y a Estados Unidos en la búsqueda de una tributación cada vez más baja de los beneficios de las multinacionales, tanto que ahora algunos acogen con beneplácito una tasa mínima del 15%, apenas superior a la tasa irlandesa del 12,5%, con además múltiples elusiones y, en todo caso, muy por debajo de lo que pagan las pymes y las clases media y trabajadora.

Lea también la columna: Clément Beaune: ““La desobediencia europea”, un mentiroso y peligroso “gloubi-boulga””

Pretender que resolveremos el problema manteniéndose dentro de la regla de la unanimidad es una mentira. Para poner fin al dumping fiscal, social y ambiental en Europa, debemos hacer propuestas socialfederalistas específicas a nuestros socios y tomar medidas unilaterales para salir del punto muerto. Por ejemplo, tal y como muestra el Observatorio Europeo de la Fiscalidad, Francia podría, a partir de ahora, imponer un tipo mínimo del 25% o del 30% a las empresas radicadas en paraísos fiscales y que vendan bienes y servicios en Francia. Esperemos que la campaña legislativa sea la ocasión para salir de las caricaturas y avanzar en estas cuestiones esenciales.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2022/05/07/thomas-piketty-le-programme-adopte-par-les-partis-de-gauche-marque-le-retour-de-la-justice-sociale-et-fiscale_6125101_3232.html

22.16.-El Sinn Féin se acerca a una victoria histórica en Irlanda del Norte RAFA DE MIGUEL

La formación republicana se convierte en la más popular en toda la isla, después de su resultado de 2020 en la República de Irlanda, y acerca la idea de una reunificación

La líder del Sinn Féin, Mary Lou McDonald (izquierda) y la candidata del partido en Irlanda del Norte, Michelle O´Neill, este viernes a su llegada al centro de recuento de votos en Belfast. JASON CAIRNDUFF (REUTERS)

Es necesario ser un observador externo, ajeno a los convencionalismos y prejuicios que invaden la política de Irlanda del Norte, para apreciar la enorme potencia de la imagen. Mary Lou McDonald, la líder del Sinn Féin, que obtuvo el mayor número de votos en las Elecciones generales de la República de Irlanda hace casi dos años, acompañaba a media tarde a la candidata del partido en Irlanda del Norte, Michelle O´Neill.

6 may 2022.- Juntas llegaban al Titanic Exhibition Centre de Belfast, uno de los tres centros donde se llevaba a cabo el lento conteo de las papeletas de las Elecciones Autonómicas, celebradas este jueves en Irlanda del Norte. Rodeadas de los aplausos de muchos de sus seguidores, intentaban avanzar entre reporteros, fotógrafos y camarógrafos. La fuerza que durante años fue considerada el brazo político de la organización terrorista IRA parecía haber logrado, según la clara tendencia vislumbrada en los primeros resultados oficiales, el logro histórico de ser el partido más votado en esta porción de territorio británico. Un solo partido para intentar gobernar una sola isla.

“Traemos un mensaje de cambio, de progreso, de colaboración con el resto de fuerzas políticas. Queremos dar las gracias a todos los que nos han dado su apoyo. Estas son las elecciones de una generación, y ahora toca arremangarnos y trabajar”, decía McDonald. Esquivaba como podía las preguntas sobre un posible referéndum de unificación. Sigue siendo la doctrina central y el corazón de la formación republicana, pero ha sido convenientemente aparcada en los últimos años, para construir un mensaje social centrado en la carestía de la vida, la crisis de la sanidad o de la vivienda, y la necesidad de forjar consensos. Funcionó en el sur de la isla y, con la colaboración de sus rivales unionistas, ha funcionado en el norte. Porque los partidos probritánicos siguen sumando entre ellos un número de apoyos muy superior al de los republicanos, pero su obsesión por el Protocolo de Irlanda firmado entre Londres y Bruselas, que se empeñan en que desaparezca íntegramente, les ha pasado factura.

John Curtice, el sociólogo electoral de mayor prestigio en el Reino Unido —un clásico en las noches electorales de la BBC— se atrevía a confirmar a última hora de la tarde de este viernes, con un tercio de los resultados oficiales sobre la mesa, que el Sinn Féin superaría en número de votos, por primera vez en la historia, a la segunda formación, el Partido Democrático Unionista (DUP, en sus siglas en inglés).

Hasta este jueves, el DUP ocupaba la primera posición, y, por tanto, el puesto de Ministro Principal en el Gobierno Autónomo. La proyección del escrutinio apuntaba a que los republicanos podrían obtener hasta 28 escaños de una Asamblea Legislativa formada por 90 representantes. Dos más de los que tenían hasta ahora, pero suficientes para arrebatar el liderazgo a un unionismo fragmentado y dividido. El DUP podría descender a los 24-23 escaños, desde sus 26 anteriores, y ver cómo el más radical TUV (Voz Unionista Tradicional) ha disparado sus apoyos.

La razón de esta debacle tiene un nombre: el Protocolo de Irlanda del Norte. El acuerdo firmado por Londres y Bruselas para mantener al territorio británico dentro del mercado interior comunitario y establecer nuevos controles aduaneros en el mar de Irlanda fue considerado una traición y el último clavo en el ataúd de su identidad para la comunidad protestante más radical. Alentaron el resurgir de la violencia callejera, abandonaron las instituciones de Gobierno y pusieron como condición ineludible, para que la normalidad y la estabilidad regresaran, que el Gobierno de Boris Johnson anulara unilateralmente el tratado internacional que cerró con la UE, que fue fundamental para que el Brexit saliera adelante.

El Acuerdo de Viernes Santo de 1998, que trajo la paz a una región devastada por décadas de violencia sectaria, impone la necesidad de un Gobierno conjunto en Irlanda del Norte. Otorga el puesto de Ministro Principal a la fuerza más votada, y el de Viceministro Principal a la segunda. Ambos tienen el mismo poder, pero a nadie se le escapa el enorme simbolismo de que los republicanos ocupen una posición preferente que, hasta ahora, ha estado siempre en manos de los unionistas.

En teoría, Michelle O’Neill debería ser la nueva jefa del Ejecutivo Autónomo. Pero Jeffrey Donaldson, el líder y principal candidato del DUP, que en ningún momento del escrutinio daba por pérdidas sus cartas, ha jugado con la ambigüedad, como lleva haciendo toda la campaña, y este viernes era incapaz de precisar si ocuparía el segundo sillón o abocaría a las instituciones norirlandesas de gobierno a un nuevo bloqueo de meses. “Ya he dicho que respetaremos el resultado, y comenzaremos a hablar, pero no nombraré ministros hasta que el Gobierno de Londres aborde el asunto más importante que hay sobre la mesa, que no es otro que el Protocolo de Irlanda del Norte”, advertía Donaldson a la BBC.

El respaldo obtenido por la suma de las fuerzas unionistas confirma que el protocolo preocupa a sus votantes, aunque su rechazo tenga más de crisis existencial que de reparos técnicos o económicos a sus disposiciones. De hecho, la mayoría de la comunidad empresarial norirlandesa no pide su desaparición, sino su mejora, para subsanar algunas de las fricciones y costes aduaneros sobrevenidos. Y entre la comunidad republicana, o entre aquellos ciudadanos hartos de las líneas divisorias de esta región, el protocolo está en el puesto de cola de sus preocupaciones. “Su empeño [el del unionismo] por socavar las instituciones existentes para atacar el protocolo puede provocar el riesgo de que los ciudadanos se olviden de por qué Irlanda del Norte, en primer lugar, se halla en la posición que se halla”, explica a EL PAÍS el profesor de Derecho Colin Harvey, de la Queen´s University de Belfast. “Esta región necesita precisamente ese tipo de respuestas legales contempladas en el texto” defiende.

La reunificación de la isla

El proceso que abriría una reunificación de Irlanda, contemplado en el Acuerdo de Viernes Santo, es complejo y largo. En primer lugar, es prerrogativa del Gobierno del Reino Unido —en concreto, de su ministro para Irlanda del Norte— decidir que se celebre una consulta, atendiendo al clima de opinión que reflejaran de modo constante los sondeos.

El referéndum debería celebrarse en el Norte y en el Sur de la isla, y si en el territorio británico el apetito de cambio puede ser mayor, ni siquiera llega al 50% necesario, según los sondeos. En la República de Irlanda, que temen un proceso de absorción laborioso y costoso, las ganas son aún menores. Todos estos cálculos, sin embargo, no han servido para disipar los miedos de una comunidad protestante que comienza a verse a sí misma, después de décadas de predominio, como una isla dentro de una isla dentro de una isla.

https://elpais.com/internacional/2022-05-06/el-sinn-fein-se-acerca-a-una-victoria-historica-en-irlanda-del-norte.html

22.16.-«El ataque al Capitolio es la marca de la guerra civil político-cultural que desgarra a Estados Unidos» ALAIN FRACHÓN

La investigación sobre lo que sucedió el 6 de enero de 2021, cuando los partidarios de Donald Trump invadieron la sede del Congreso estadounidense, es un evento clave para el futuro de la democracia estadounidense, subraya Alain Frachon, editorialista del «Mundo», en su columna. .

La guerra en Ucrania enmascara, al menos en los medios, un hecho clave para el futuro de la democracia estadounidense: la investigación del 6 de enero de 2021. Ese día, candente por Donald Trump, derrotado en las elecciones de noviembre de 2020, los partidarios del presidente en ejercicio asaltó el Capitolio , la sede del Congreso y uno de los salones sagrados de la democracia en Estados Unidos.

5 may 2022.- Las complejidades bizantinas de los procedimientos legales y políticos en curso no deberían oscurecer lo que está en juego. ¿Trump y su círculo íntimo de asesores intentaron una especie de golpe? A esta pregunta, que ya es enorme, se suma la perspectiva de una nueva batalla por el aborto . Lo relanzan los tres jueces que la expresidenta nombró al Supremo para anular una jurisprudencia de medio siglo que protegía la interrupción voluntaria del embarazo. A seis meses de las elecciones legislativas de medio término, Estados Unidos está desunido como pocas veces.

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El FBI está procesando los archivos de varios cientos de personas arrestadas durante o después de los disturbios del 6 de enero. En Georgia, un gran jurado investiga la conducta del presidente en ese estado. Más importante es la investigación que está llevando a cabo una comisión de investigación de la Cámara de Representantes.

Hasta la fecha, pinta un cuadro de un Donald Trump dispuesto a todo para que se cancelen las elecciones que decenas de decisiones judiciales han legitimado: el 3 de noviembre de 2020, el demócrata Joe Biden ganó lealmente, sin fraude ni robo. A Trump le quedaba una posibilidad: obligar al Congreso a renunciar, el 6 de enero, a certificar el resultado de la votación y ordenar, en ciertos estados, una nueva votación. De ahí la manifestación organizada por el presidente republicano saliente que, ese día, arenga a sus seguidores y los llama a “marchar” en el Capitolio –en vano, la certificación se realizará durante la noche.

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De estos hechos clave de la historia de Estados Unidos el historiador Ran Halevi ha extraído un librito notable: The Chaos of American Democracy (Gallimard, 160 páginas, 13,50 euros). Porque sí que es una democracia enferma la que testimonia el episodio del 6 de enero de 2021, al que el Partido Republicano dio una especie de visto bueno al defender el gran bulo de una “elección robada”.

Trump en movimiento

Profesor del Centro de Investigaciones Políticas Raymond-Aron, Halevi se pregunta: ¿quiénes eran estos manifestantes? De las 800 personas arrestadas, el 10% son activistas supremacistas blancos; menos del 1% muy pobre. El resto proviene de la clase media blanca. No los condenados de la tierra. Estadounidenses comunes y corrientes.

Convencidos de estar del lado del Bien, todos pertenecen a una burbuja común: “el territorio de la posverdad”. Así denomina Ran Halevi a este mundo virtual creado por las redes sociales, sobre el que más de la mitad de los estadounidenses se informa. Estas plataformas fueron el canal privilegiado de las mentiras e insultos vertidas por Trump durante su mandato.

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Atacando y degradando “el santuario de las leyes” (5 muertos, 150 heridos, locales saqueados), los manifestantes no lograron interrumpir el juego de la democracia, pero la intención estaba ahí: revertir el veredicto de las urnas por la violencia. El 6 de enero atestigua una fragilidad insospechada de la democracia estadounidense. Este día «es el síntoma exorbitante de las tendencias en el trabajo que han consumido a los Estados Unidos durante treinta años», escribe Haleví. Es la marca de esta guerra civil político-cultural que está desgarrando al país, haciendo casi imposible el arte de gobernar y reduciendo el papel de la oposición al obstruccionismo destructivo.

Independientemente de la guerra en Ucrania, Trump, custodio de los fondos electorales del partido, está a cargo. Atribuye dinero e «investidura» a «sus» candidatos a las legislativas de noviembre. Objetivo: recuperar la mayoría en la Cámara y enterrar el trabajo de la comisión de investigación el 6 de enero.

Enemigo polifacético

Haleví está en su mejor momento cuando prueba los resortes de la seducción aún intacta de Trump sobre sus seguidores. No hay un solo electorado trumpista sino varios. The New Yorker ha federado una variopinta coalición donde los ricos que celebran los recortes de impuestos son primos de los desatendidos del crecimiento globalizado y los nostálgicos de un pasado mitificado con los fieles del renacimiento evangélico -ambos unidos en el aborrecimiento de las élites de ambas costas, Oriente y Occidente, y comulgando por temor a que «su» país, la América blanca, se diluya en la suma de sus minorías étnicas.

Para crear una comunidad se necesitaban las redes sociales, comadronas, gracias a la tecnología digital, de esta “fraternidad virtual” que reúne a un “nosotros” trumpista opuesto a “ellos”, los otros. ¿Quiénes, «ellos»? Es el enemigo multifacético en el que nos metemos, atropelladamente, el «estado profundo» , los expertos, el ultraliberalismo individualista, el multilateralismo, los inmigrantes, los homosexuales, los extranjeros, todas estas fuerzas que amenazan a los «verdaderos» estadounidenses, «su cultura, su vida existencial». Hitos, sus tradiciones”.

La política es entonces una batalla donde el compromiso con los demócratas se convierte en traición. La otra parte no es un adversario, es el enemigo. El republicano Newt Gingrich, este príncipe de las tinieblas políticas, fue el primero en poner la «fiesta del elefante» en la pendiente que iba a llevar a Trump y el 6 de enero de 2021. Pero Ran Halevi ve amanecer en la izquierda demócrata, entre los partidarios de la carrera crítica. Teoría en particular, el mismo desprecio por la democracia liberal. Concluye triste pero amablemente que la guerra civil no ha terminado y que este 6 de enero es “un día sin fin”.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2022/05/05/l-attaque-du-capitole-est-la-marque-de-la-guerre-civile-politico-culturelle-qui-dechire-les-etats-unis_6124866_3232.html

*22.15.-Ucrania, la Guerra de las monedas. (II) – BEETHOVEN HERRERA
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«La guerra en Ucrania y los confinamientos masivos decididos en China son productos de la autocracia» ALAIN FRACHÓN

Ataque militar desde un país vecino, aplicación estricta de una política Covid cero… Vladimir Poutine y Xi Jinping son los primeros responsables de los “mayores desastres del momento”, estima en su columna Alain Frachon, editorialista de “Le Monde”.

Las autocracias se enorgullecen de ser regímenes “eficientes”, una cualidad que se dice es propia. Refiriéndose a la complejidad de los problemas de la época, Vladimir Putin ubica a la democracia liberal entre los modos de gobierno “obsoletos”. Xi Jinping, por su parte, juzga que la pareja Partido Comunista- “socialismo con peculiaridades chinas” sería superior a todas las demás formas de gobierno. Sin embargo: a ambos líderes les debemos los mayores desastres del momento.

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Aunque sean de diferente proporción y gravedad, la guerra en Ucrania y los cierres masivos decididos en China son productos de la autocracia. No es que las democracias no hayan causado su parte de desastres históricos: tienen antecedentes penales. Pero la guerra de agresión en Ucrania y la política china de covid cero están íntimamente ligadas a la naturaleza de los regímenes vigentes en Moscú y Pekín. O, más exactamente, estos dramas reflejan las fantasías de Putin y la arrogancia de Xi Jinping, ambos practicando un nacionalismo agresivo y sofocando cualquier verdad fáctica desagradable.

En Moscú y Beijing, los hechos deben doblegarse a la doctrina del líder. Si no es así, no le informamos, por miedo a desagradarle. Este es el teorema del déspota autocegado. Reina la censura. La información no circula o mal. Finalmente, entre la verdad y la mentira, la frontera se borra.

Mecánica infernal

Es decir, en esta “guerra de modelos” que opone autocracias y democracias, estas últimas tendrían algún mérito que afirmar si la autoflagelación no fuera su deporte favorito. A menudo presentada como lenta o vacilante, la maquinaria laboriosa y desordenada de la democracia liberal no ha dicho su última palabra, incluso si no forma, ¡ay!, el horizonte insuperable de los regímenes políticos como pensábamos a fines del siglo pasado.

La guerra en Ucrania está entrando en su tercer mes. En la mente de Putin, que su séquito no se atrevió a contradecir, esta campaña no debería exceder de dos a tres semanas. A manos de «nazis» degenerados, el estado en Kiev pronto se derrumbaría, mientras la multitud recibiría con rosas, vodka y granos de arroz a los convoyes de vehículos blindados descendientes de la santa madre Rusia. Una “operación Crimea” más grande (anexa por Moscú en 2014).

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Hay decenas de miles de muertes y destrucción como no se ha conocido en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Frente al salvajismo de la agresión rusa, está la resistencia de un pueblo y un ejército apoyados por un «bloque occidental» reanimado cuando se decía que estaba moribundo. Todo estaba mal en la representación de Putin de la Ucrania de Volodymyr Zelensky y en su idea de Occidente. Pero no existían controles y equilibrios institucionales en Moscú para decirle al «jefe» y menos prensa independiente para advertir a los rusos. La guerra no ha hecho más que exacerbar este mecanismo infernal: el régimen de Putin es más dictatorial hoy que ayer, lo que anuncia otras catástrofes.

Ambición devastadora

Debido a que Donald Trump fue considerado incompetente en la crisis de Covid-19, los votantes estadounidenses lo despidieron para jugar al golf. Es poco probable que esto le suceda a Xi Jinping. Este año busca un tercer mandato a pesar de que los chinos están sufriendo como nunca la política Covid cero impulsada por su presidente: confinamiento inmediato, aislamiento de los infectados. Esta política parece haber funcionado hasta la llegada de Omicron, una variante del virus particularmente transmisible.

La velocidad de la contaminación ha obligado a las autoridades a decretar confinamientos masivos y drásticos en muchas de las grandes ciudades del país -y en particular en este pulmón de la economía china que es Shanghái-. Resultado: “Una población aproximadamente del tamaño de la de los Estados Unidos [una docena de ciudades en China con alrededor de 350 millones de personas] – está condenada a quedarse en casa durante varias semanas, escribe el Financial Times, con acceso limitado a atención médica o incluso alimento. Las repercusiones económicas son conocidasDesde el 8,1% del año pasado, el crecimiento debería rondar el 4,4% en 2022.

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Shanghai tuvo disturbios, y sin duda hubo disturbios en otros lugares. Ciertamente, el drama no se puede comparar con la guerra en Ucrania. Pero la terquedad del gobierno para mantener su línea cero de Covid trae malos recuerdos a los chinos. Les hace temer que esta política sea «el equivalente a las campañas realizadas en tiempos de Mao», dice el New York Times (16-17 de abril), decidida por un solo hombre, esta vez el presidente Xi, pero causando sufrimiento a toda la población.

Aquí nuevamente, la autocracia es cuestionada. La ambición Covid cero, ahora demoledora, forma parte de la panoplia desplegada por Pekín para demostrar la superioridad de su modelo de gobierno sobre las democracias liberales. Y si el régimen no importa con urgencia vacunas de ARN mensajero de Occidente -las más efectivas, precisamente- es una cuestión de “orgullo nacional” fuera de lugar. Esto sería para reconocer el menor rendimiento de las vacunas chinas y el retraso que lleva la industria farmacéutica nacional en la técnica del ARN mensajero.

La falta de contrapoder ya se había dejado sentir al inicio de la pandemia. Beijing reaccionó tarde porque los «denunciantes» no fueron escuchados sino perseguidos. ¿Cuántas muertes ocultas por el Covid durante estos primeros meses?

Secretismo, opacidad, centralización de la toma de decisiones políticas en Moscú como en Beijing: ¿cuáles son los resultados? ¿Nos comparamos con estas democracias liberales de las que Putin y Xi anuncian el declive inexorable?

https://www.lemonde.fr/idees/article/2022/04/28/la-guerre-en-ukraine-et-les-confinements-de-masse-decides-en-chine-sont-des-produits-de-l-autocratie_6123967_3232.html

22.15.-Ucrania, la Guerra de las monedas. (II) – BEETHOVEN HERRERA

El comercio entre Rusia e India representa sólo el 1,5% del comercio exterior indio.

Un acuerdo para comerciar en rupias y rublos ha sido anunciado por el Ministro indio de finanzas y el Banco de Reserva de India, según lo anunció A. Sakthivel presidente de la Federación de organizaciones exportadoras indias, como mecanismo para desbloquear el comercio bilateral. Dicho mecanismo permitiría a los exportadores indios eludir las limitaciones impuestas por Occidente a los mecanismos de pagos de Rusia, pues durante el conflicto India ha comprado a Rusia 13 millones de barriles de petróleo, mientras en todo el año 2021 le compró 16 millones.

24 abr 2022.- El gobierno indio planea permitir a cinco bancos nacionalizados vincularse a este mecanismo comercial y para ello realiza consultas entre el Banco Central y el Ministerio de Finanzas. A juicio de Sakthivel, las sanciones internacionales a Rusia permitirían a los exportadores indios expandir sus negocios en el mercado ruso, especialmente en bienes agrícolas y medicamentos. India compraba cereales a Ucrania y Rusia, pero el bloqueo que las tropas rusas han establecido en puertos ucranianos ha dejado a India dependiendo de las exportaciones del grano ruso.

Estados Unidos es el mayor socio comercial de India, al cual exportó en 2021 US$71 billones e importó desde allí US$41 billones, en tanto que a Rusia las exportaciones son US$3,3 billones (principalmente farmacéuticos, té y café); en tanto que las importaciones alcanzan US$6,9 (aparatos de defensa, recursos minerales, fertilizantes, metales y piedras preciosas). El comercio entre Rusia e India representa sólo el 1,5% del comercio exterior indio y US$500 millones que adeuda Rusia a exportadores indios han quedado bloqueados por las sanciones.

Rusia esta vendiendo el petróleo de los Urales con descuentos del 50% y propone un mecanismo de pago entre rublo y rupia. Ello afectaría el papel que los dos partidos estadounidenses conceden a India como aliado en la contención a China, dados los conflictos históricos que han tenido los dos gigantes asiáticos, aunque China ha moderado el discurso contra India desde el inicio del conflicto.

Tras la exclusión del sistema Swift, Rusia explora alternativas con India incluyendo el Unified Payments Interface (UPI) con el Faster Payments System (FPS) del Banco de Rusia para el comercio transfronterizo. Dimitry A. Solodov vocero de la Embajada rusa en Nueva Delhi ha propuesto a sus contrapartes indias conectarse al sistema del Banco de Rusia para facilitar los intercambios y aceptan la tarjeta india RuPay y MIR Cards (tarjeta rusa para pagos internos), sistemas digitales para pagos de bajo monto.

El máximo asesor económico del gobierno Biden advirtió a India de consecuencias graves si se alineaba en el apoyo a Rusia en la víspera de la votación de suspensión de Rusia en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en la cual India se abstuvo.

En contraprestación EE. UU., que mantiene un acuerdo atómico con India, ofreció aumentar la ayuda militar para reducir la dependencia india del equipo ruso, que suele llegar con retraso y caro.

https://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/ucrania-la-guerra-de-las-monedas-ii-columnista-564463

*22.14.-Es hora de frenar las importaciones de gas de Rusia MARTIN WOLF
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Noam Chomsky y Jeremy Scahill sobre la guerra entre Rusia y Ucrania, los medios, la propaganda y la rendición de cuentasJEREMY SCAHILL
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Ucrania y la guerra de las monedas (I)- BEETHOVEN HERRERA
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La guerra informática en el conflicto Rusia-Ucrania DIEGO OTERO
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El Parlamento investigará a Boris Johnson por desacato en el escándalo de las fiestas RAFA DE MIGUEL
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Ucrania: espiral demencial y colapso de la racionalidad de la ilustración europea RICARDO CHICA

Bombardeos foto tomada de: Diario AS

El escalamiento de la guerra en Ucrania es la derrota final de la ilustración por la irracionalidad. Zelenski dice que ya no va a negociar debido a Mariupol y Bucha[1] y USAOTAN lo arman para que escale. Es absolutamente demencial resistir en Mariupol y escalar en el Dombas en vez de negociar. Europa se une a la histeria/agresividad anglosajona, el origen del problema, siendo que ella sufre todos los costos (inflación en costos de energía y alimentos, inestabilidad y riesgo de regresar a la recesión) en hipnosis mediática sobre el imperialismo ruso. Incomprensible, cuando sería tan simple el estatus de buffer neutral; pero Biden/Johnson tienen que humillar a Putin y los europeos traicionan los ideales de la ilustración replicando la irracionalidad paranoide de la agresividad de los anglosajones.

18 abr 2022.- De esta agresividad que lideró la criminal primera coallition of the willing se puede esperar cualquier cosa, pero ¿qué es lo que pasa con los europeos que se unen a ésta nueva coallition en un brote de irracionalidad y de histeria incomprensibles para los herederos de la ilustración. ¿Cómo no entienden que escalar no va a traer sino más sufrimiento para los ucranianos? ¿Cómo pueden priorizar humillar a Putin como lo hacen USA y UK al costo de retrasar un cese al fuego que pare ese sufrimiento? ¿Qué pasó con la Europa de De Gaulle y W Brandt, de Habermas y de Derrida, con la esperanza de la 3ª vía? ¿Qué la llevo a colapsar como heredera de la racionalidad de la ilustración a la vez de como actor en la escena internacional, como el cuarto poder en el mundo multipolar que los americanos están logrando inhibir al postrar a Europa? ¿cómo no ven que la agresividad americana nos está conduciendo otra vez en un mundo bipolar USA+Europa vs China+Rusia, agresividad que apoyan a pesar de que los borra del mapa como actor en esa bipolaridad?

A pesar de los bandazos nacionalistas antiglobalización de los que Trump fue una muestra, la globamericanizacion neoliberal, imbricada con la ideología del internacionalismo liberal de la doctrina Bush, desorienta hasta a los socialdemócratas europeos, como si Fukuyama no se hubiera estrellado con la realidad del nacionalismo y de la existencia de varios tipos de capitalismos y de democracias.

Pero ni los desastres Trump/Johnson han logrado erosionar el status de esta combinación globamericanizacion neoliberal-internacionalismo liberal.  Que polacos y lituanos les teman a los rusos es entendible pero que toda UE haya comprado la fábula americana del imperialismo ruso, es totalmente absurdo, como lo es que Finlandia, Suecia, estén escalando el conflicto con su ingreso a OTAN.

Rusia no tiene aspiraciones imperiales porque no tiene como sostenerlas económicamente y padece de una desventaja en la correlación de fuerzas frente a OTAN; aunque no el poder menor que USA pretende, Rusia ni pudo sostener la carrera armamentista (estaba quebrada: la economía socialista no funciona), para caer después en la salvajada del tratamiento de shock del FMI y ser víctima del robo más grande de la historia (el de sus activos energéticos por los oligarcas amigos de Yeltzin y de Putin); como resultado de lo cual Rusia difícilmente es contrincante ni siquiera para la UE a pesar de su gran ejercito esencialmente por que carece de la infraestructura económica para financiar el gasto militar de un imperio.

Seguir juzgando a los rusos por el imperialismo agresivo de los zares Iván a Catalina y de Stalin es un error histórico monumental. Aunque Putin ha luchado por reinstaurar la dignidad de Rusia (liderando el pueblo ruso con su patriotismo nacionalismo casi tribales), la economía no le alcanza para aventuras como Afganistán. Él pudo haber intentado llegar a Kiev, pero no es tan estúpido para pensar que puede controlar un país tan grande con una población hostil y militante.

La respuesta de Putin tiene de exigencia de respeto o de reacción a la continuada humillación desde el colapso y las negociaciones del 91 en las que Baker se comprometió a no expandir al Este a cambio de la enrome concesión de Gorbachov sobre Alemania (abandonar a una alianza hostil lo que lucharon con los nazis al centímetro).

Desde entonces Clinton y Bush expandieron OTAN a dos grupos de países, invitaron a

Ucrania y Trump la armo como miembro de facto, descartando arrogantemente las protestas de Rusia sin admitir siquiera (como lo ha hecho Biden) el tema. Sin embargo, su respuesta es también un movimiento estratégico perfectamente racional para asegurar el status de buffer neutral al que tiene todo el derecho (el mismo que tiene USA de no admitir misiles en Cuba) y proteger a las poblaciones rusas y pro rusas de las repúblicas de Dombas a lo que ha adicionado conectarlas con Crimea. Pero USAUK tienen que humillar a Putin por atreverse a salirse del sitio asignado por ellos. Como dijo Gorbachov en el congreso americano ante la continuada expansión violando la promesa que le hicieron: uds no pueden humillar así a un país y no esperar una reacción.

Y la conducta de Zelenski no da esperanzas: después de armar civiles, negarse a implementar Minsk, negarse por meses a negociar sobre el tema central del buffer neutral, exigir a la UE que desate la 3ª guerra enfrentando directamente a Rusia; ahora dice que abandonar las negociaciones por Mariupol cuando es su responsabilidad haber forzado a sus tropas sitiadas sin salida ni esperanza a resistir hasta el final. Heroico payaso, bien alimentado en su bunker en Kiev busca ahora una excusa para abandonar las negociaciones por lo que ordena a las tropas sitiadas inmolarse; que trágica esta crisis en manos de este precario hombre de estado analfabeta en política. Pero que un cómico profesional no tenga la capacidad abstractiva (de sus emociones) como para entender qué es lo que está pasando en Ucrania, es comprensible. Lo que es incomprensible es que este insensato este siendo apoyado, armado y animado a resistir en situaciones imposibles como esa por la UE. El apoyo de OTAN les permitió efectivamente a los ucranianos repeler el ataque en el norte con armamento de miembro de facto, pero en el Sureste Putin no va a ceder en la misma forma porque junto con el status de buffer neutral la independencia de las repúblicas de mayoría de población rusa o pro rusa en el Dombas es su objetivo fundamental.

La teoría critica planteó en su análisis de la dialéctica de la ilustración cómo la racionalidad, su núcleo, había evolucionado a la del cálculo económico y la racionalidad tecnocrática y su burocracia en general en el capitalismo, y en particular y al extremo en el nazismo y el Stalinismo. Pero lo que presenciamos es la erosión de la vigencia de los ideales de la ilustración en sus herederos; la forma como a nombre del liberalismo internacionalista la doctrina Bush extiende desengonzadamente la globamericanización neoliberal y la hegemonía americana; y más escandaloso aun cómo quienes habían integrado esos ideales en la idea de Europa se han plegado en forma igualmente desvergonzada a ese proyecto hegemónico y a la agresividad anglosajona, traicionando así esos ideales; no es que regímenes paria criminales violen la ley internacional, es que USA se pone más allá de ella violándola a nombre de ella misma[2]. No es solo irracional escalar en vez de negociar en Ucrania, es demencial, sin beneficio alguno posible diferente a intentar humillar a Rusia al costo del sufrimiento de los ucranianos.

[1] Lo primero una insensatez conducente a la destrucción de la ciudad y forzar una resistencia que no tiene plausibilidad alguna. Lo segundo es una atrocidad que como propuso India debe ser investigada por un organismo independiente con el fin de hacer responsables a sus culpables.

[2] Además, habla de llevar a juicio a Putin cuando se pone fuera de la jurisdicción de a ICC

https://www.sur.org.co/ucrania-espiral-demencial-y-colapso-de-la-racionalidad-de-la-ilustracion-europea/

22.14.-Es hora de frenar las importaciones de gas de Rusia MARTIN WOLF

Agregarlo a la lista de productos embargados le haría la vida lo más difícil posible a Vladimir Putin

© James Ferguson

Los informes de masacres de civiles en Bucha, cerca de Kiev, lamentablemente no pueden ser una sorpresa. En respuesta, Emmanuel Macron argumentó que: “Lo que sucedió en Bucha exige una nueva ronda de sanciones y medidas muy claras, por lo que nos coordinaremos con nuestros socios europeos, especialmente con Alemania”. Agregó que “sobre el petróleo y el carbón, debemos ser capaces de avanzar. Ciertamente deberíamos avanzar en las sanciones. . . No podemos aceptar esto”. Pero las sanciones sobre el petróleo y el carbón rusos son insuficientes. También es necesario embargar las importaciones de gas de Rusia.

5 abr 2022.- Según la Agencia de Información de Energía de EE. UU ., en 2021, el 74 por ciento de las exportaciones de gas natural de Rusia se destinaron a miembros europeos de la OCDE. Eso equivaldría al 8 por ciento de los ingresos de exportación de Rusia. La diferencia entre estas exportaciones y las del petróleo y el carbón es que a Rusia le resulta más fácil cambiar de destino que al gas, cuyo transporte depende de infraestructuras inflexibles.

Por lo tanto, agregar gas a la lista de productos embargados aumentaría el dolor para Rusia. Las objeciones a esta idea son que algunos países europeos dependen particularmente del gas ruso y, por lo tanto, los costos de reducir sustancialmente las importaciones para ellos serían enormes.

Entre los países más vulnerables se encuentran Alemania e Italia. Alemania, por ejemplo, depende de Rusia para un tercio de su consumo energético. Además, Alemania recibió el 58 por ciento de su gas de Rusia en 2020, mientras que Italia recibió el 40 por ciento. Estos países también dependen en gran medida del gas: el consumo de Alemania es más del doble que el de Francia, cuya capacidad de generación nuclear es grande. Al parecer, un embargo sobre el suministro de gas devastaría la economía de Alemania y otros países igualmente vulnerables.

Sin embargo, investigaciones económicas recientes sugieren que este temor, aunque comprensible, es exagerado. Un artículo sobre Alemania escrito por economistas encabezado (alfabéticamente) por Rüdiger Bachmann de la Universidad de Notre Dame señala que la atención debería centrarse en el gas, ya que el petróleo y el carbón se suministran en los mercados globales. Si es necesario, como señala el documento, «existe suficiente capacidad de mercado mundial de otros países exportadores de petróleo y carbón para compensar el déficit». Rusia también podría trasladar sus exportaciones a otros lugares, aunque podría tener que hacerlo con un descuento.

Entonces, ¿qué pasa con las sanciones sobre el gas? A corto plazo, la pérdida de gas ruso no podría compensarse con importaciones de otros lugares. El documento asume que el resultado de un embargo sobre la energía rusa sería un recorte del 30 por ciento en las entregas de gas, que es alrededor del 8 por ciento del consumo total de energía de Alemania. Los puntos clave del análisis son que la sustituibilidad del gas en el consumo y la producción es menor a corto plazo que a largo plazo y mayor en algunos usos que en otros. Con elasticidades de sustitución a corto plazo muy bajas (un supuesto pesimista), una disminución del 8 por ciento en el consumo de petróleo, gas y carbón conduce a una disminución del 1,4 por ciento en el producto interno bruto, un costo de € 500-€ 700 por año para cada ciudadano alemán. Con una caída del 30 % en el consumo de gas, las pérdidas económicas aumentan al 2,2 % del PIB (2,3 % del gasto nacional bruto) o 1 euro, 000 por año por ciudadano. Si se tienen en cuenta posibles efectos macroeconómicos de segunda ronda, este impacto podría alcanzar el 3% del PIB.

Existen estimaciones alternativas. Una encuesta de Clemens Fuest del instituto ifo en Munich presentada en el foro económico y financiero Ambrosetti del fin de semana pasado, muestra que las estimaciones de la caída del PIB varían entre un minúsculo 0,2 por ciento y un 6 por ciento. Como él dice, “realmente no lo sabemos”. Pero sí sabemos que si fuera necesario un embargo, lo mejor sería hacerlo ahora: como explica el artículo citado anteriormente, la justificación “es la estacionalidad de la demanda de gas. Un corte del gas ruso durante los meses de verano podría sustituirse por noruego y otras fuentes, manteniendo el suministro industrial”. Un movimiento tan temprano también “desencadenaría la dinámica de sustitución y reasignación que es fundamental para reducir los costos económicos”.

Por encima de todo, un embargo general sobre las importaciones de energía rusa en Europa sería una declaración de voluntad colectiva en defensa de los valores sobre los que se fundó la Europa de la posguerra contra su enemigo más feroz. Es el deber de Alemania liderar. Sí, tendría costos significativos. Pero las razones por las que es tan vulnerable son, después de todo, lo que el economista Hans-Werner Sinn llama acertadamente “el fiasco energético de Alemania”, con su cierre de la energía nuclear y su excesiva dependencia de Rusia. Además, incluso en los peores supuestos, estos costos serían modestos en comparación con los que sufrieron los afectados por la crisis de la eurozona.

Por supuesto, se debe ayudar a Alemania y otros países vulnerables. El gas disponible debería tratarse como un recurso europeo, en la medida en que sea práctico. Sería un magnífico gesto que el Reino Unido se uniera. También será necesario adoptar políticas fiscales que amortigüen el golpe a las personas vulnerables. Más allá de eso, es esencial construir una infraestructura que ofrezca la máxima flexibilidad.

El objetivo a largo plazo debería ser que Europa pueda importar desde cualquier lugar, mientras que Rusia sigue dependiendo de los mercados europeos. El objetivo a corto plazo debería ser hacerle la vida lo más difícil posible a Putin. Una alternativa superior sería la sugerencia de Ricardo Hausmann de Harvard de un impuesto penal sobre las importaciones rusas por parte de la mayoría de los compradores en todo el mundo. Por desgracia, eso no va a suceder.

Es posible que la demanda de pago en rublos de Putin termine cortando el suministro, de todos modos. Pero esto no debería ser necesario. Con razón o sin ella, la OTAN decidió no defender militarmente a Ucrania. Lo menos que pueden hacer los europeos es utilizar todas las demás herramientas a su disposición. Deben soportar y compartir los costos de cortar las importaciones de energía rusa. Deben crear una política energética que maximice la flexibilidad y la resiliencia. Es tiempo de actuar.

https://www.ft.com/content/2a814b44-86a5-46f4-9386-eb3747760db5

22.14.-Noam Chomsky y Jeremy Scahill sobre la guerra entre Rusia y Ucrania, los medios, la propaganda y la rendición de cuentasJEREMY SCAHILL

Noam Chomsky habló con Jeremy Scahill de The Intercept en una amplia discusión sobre la invasión rusa de Ucrania.

LA INVASIÓN RUSA de Ucrania ahora ha superado los 50 días de muerte y destrucción masiva sostenida. A pesar de varias rondas de negociaciones durante las últimas siete semanas, la guerra continúa intensificándose. El presidente ruso, Vladimir Putin, se mantiene desafiante y ha indicado que la brutal campaña militar continuará sin cesar.

14 abr 2022.- El martes, Putin  dijo que las negociaciones habían llegado a un “callejón sin salida” y el ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov,  advirtió  que Rusia no detendrá sus operaciones militares durante futuras conversaciones de paz. El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, anunció esta semana otra asignación másde 800 millones de dólares en “armamento más sofisticado y pesado” que las transferencias anteriores a la parte ucraniana. Mientras tanto, la OTAN parece dispuesta a expandirse aún más, y tanto Finlandia como Suecia indican que están considerando activamente unirse a la alianza. Alemania y otros países europeos se están comprometiendo públicamente a comprar y vender más armas y gastar más en defensa. La OTAN está planteando la posibilidad de ampliar su presencia militar permanente en Europa, y Washington está reafirmando su dominio político sobre Europa en materia de seguridad.

El domingo, en una entrevista en NBC, el asesor de seguridad nacional Jake Sullivan presentó la guerra no solo como una defensa de Ucrania, sino también como una oportunidad para asestar golpes significativos a la estabilidad del Estado ruso. “Al final del día, lo que queremos ver es una Ucrania libre e independiente, una Rusia debilitada y aislada, y un Occidente más fuerte, más unificado y más decidido”, dijo. “Creemos que esos tres objetivos están a la vista, se pueden lograr”.

Mientras Ucrania y sus aliados occidentales acusan a las fuerzas rusas de atroces crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, incluidas masacres de un gran número de civiles, el gobierno de Putin y el aparato mediático están librando una campaña total para denunciar las acusaciones como mentiras y noticias falsas .

Biden acusó oficialmente a Putin de crímenes de guerra y sugirió que debería enfrentar un “juicio por crímenes de guerra”. Rusia, al igual que EE. UU ., se ha negado rotundamente a ratificar el tratado que establece la Corte Penal Internacional, por lo que no está claro cómo o dónde cree la administración que se llevaría a cabo dicho juicio.

Esta semana, el renombrado disidente y lingüista Noam Chomsky se unió a mí para una amplia discusión sobre la invasión rusa de Ucrania, responsabilizando a los poderosos, el papel de los medios y la propaganda en la guerra, y lo que Chomsky cree que es necesario para poner fin al derramamiento de sangre en Ucrania.

Jeremy Scahill: Muchas gracias por unirse a nosotros aquí en The Intercept para esta discusión con el profesor Noam Chomsky.

Vamos a discutir hoy, la invasión de Ucrania por parte del gobierno ruso, los horrores que hemos visto salir de Ucrania, el derramamiento de sangre, las masacres, los asesinatos.

Pero también estamos siendo testigos de una importante afirmación de poder de Estados Unidos en Europa, llamados a expandir el militarismo estadounidense en Europa, gobiernos europeos comprometiéndose a gastar más dinero en sistemas de armas y aumentar sus actividades como intermediarios de armas. Estados Unidos, en la actualidad, es el mayor traficante de armas del mundo.

Al mismo tiempo, nuestro invitado Noam Chomsky dice que este fue un acto de agresión, un acto de agresión patrocinado por el estado, que pertenece a los libros de historia junto con la invasión estadounidense de Irak en 2003, así como la invasión de Polonia en 1939 por parte de los Unión Soviética y Alemania nazi.

Quiero dar la bienvenida al profesor Noam Chomsky a este foro aquí en The Intercept. Noam, muchas gracias por estar con nosotros.

Noam Chomsky: Encantado de estar con usted.

JS: Quiero comenzar porque ha habido mucha discusión en la izquierda de los Estados Unidos entre activistas contra la guerra sobre cómo dar sentido a cómo sería una respuesta justa a la decisión de Vladimir Putin de invadir Ucrania y la matanza masiva que estamos viendo. Podemos tomarnos un tiempo para hablar sobre el contexto histórico más amplio, y usted ha discutido mucho sobre esto en otras entrevistas, pero quiero comenzar preguntándole si hay algún aspecto de la respuesta de EE. UU., la OTAN y la Unión Europea a esta invasión que usted cree que es justa: las transferencias de armas a Ucrania, las amplias sanciones económicas y los intentos de aislar por completo no solo a Rusia y Putin, sino a los rusos comunes? ¿Hay algún aspecto de la respuesta del gobierno a esto por parte de los EE. UU., la OTAN o la Unión Europea con el que esté de acuerdo?

CAROLINA DEL NORTE:Creo que el apoyo al esfuerzo de Ucrania por defenderse es legítimo. Si lo es, por supuesto, tiene que ser cuidadosamente escalado, para que realmente mejore su situación y no intensifique el conflicto, para conducir a la destrucción de Ucrania y posiblemente más allá de las sanciones contra el agresor, o apropiadas como sanciones contra Washington. habría sido apropiado cuando invadió Irak, o Afganistán, o muchos otros casos. Por supuesto, eso es impensable dado el poder de Estados Unidos y, de hecho, las primeras veces que se ha hecho —la única vez que se ha hecho— Estados Unidos simplemente se encogió de hombros y escaló el conflicto. Eso fue en Nicaragua, cuando EE.UU. fue llevado a la Corte Mundial, condenado por uso ilegal de la fuerza o para pagar reparaciones, respondió escalando el conflicto. Así que es impensable en el caso de EE. UU.,

Sin embargo, sigo pensando que no es la pregunta correcta. La pregunta correcta es: ¿Qué es lo mejor que se puede hacer para salvar a Ucrania de un destino sombrío, de una mayor destrucción? Y eso es avanzar hacia un acuerdo negociado.

Hay algunos hechos simples que no son realmente controvertidos. Hay dos formas de terminar una guerra: una forma es que un lado o el otro sea básicamente destruido. Y los rusos no van a ser destruidos. Eso significa que una forma es que Ucrania sea destruida.

La otra forma es algún acuerdo negociado. Si hay una tercera vía, nadie la ha descubierto jamás. Entonces, lo que deberíamos estar haciendo es dedicar todas las cosas que mencionó, si están bien estructuradas, pero principalmente avanzar hacia un posible acuerdo negociado que salvará a los ucranianos de un desastre mayor. Ese debería ser el enfoque principal.

Eso requiere que no podamos mirar dentro de las mentes de Vladimir Putin y la pequeña camarilla que lo rodea; podemos especular, pero no podemos hacer mucho al respecto. Sin embargo, podemos mirar a los Estados Unidos y podemos ver que nuestra política explícita, explícita, es el rechazo a cualquier forma de negociación. La política explícita se remonta a mucho tiempo atrás, pero se le dio una forma definitiva en septiembre de 2021 en la declaración de política conjunta del 1 de septiembre que luego se reiteró y amplió en la carta de acuerdo del 10 de noviembre.

Y si miras lo que dice, básicamente dice que no hay negociaciones. Lo que dice es que llama a Ucrania a avanzar hacia lo que llamaron un programa mejorado para ingresar a la OTAN, lo que acaba con las negociaciones; — esto es antes del aviso de invasión — un aumento en el envío de armas avanzadas a Ucrania, más entrenamiento militar, ejercicios militares conjuntos, armas colocadas en la frontera. No podemos estar seguros, pero es posible que estas fuertes declaraciones hayan sido un factor que llevó a Putin y su círculo a pasar de la advertencia a la invasión directa. no lo sabemos Pero mientras esa política guíe a Estados Unidos, básicamente está diciendo, para citar al embajador Chas Freeman, está diciendo: luchemos hasta el último ucraniano. [Eso es] básicamente, lo que significa.

Entonces, las preguntas que planteó son importantes, interesantes, ¿cuál es el tipo apropiado de ayuda militar para brindarles a los ucranianos que se defienden lo suficiente como para defenderse, pero no para conducir a una escalada que simplemente conducirá a una destrucción masiva? ¿Y qué tipo de sanciones u otras acciones podrían ser efectivas para disuadir a los agresores? Todos son importantes, pero se vuelven insignificantes en comparación con la necesidad principal de avanzar hacia un acuerdo negociado, que es la única alternativa a la destrucción de Ucrania, que por supuesto, Rusia es capaz de llevar a cabo.

JS: Sabes, es interesante porque Volodymyr Zelenskyy ha sido muy elogiado, particularmente en los medios de EE. UU. y Europa occidental. Y se ha convertido en una especie de caricatura, con estas grandiosas y amplias comparaciones históricas. Y a menudo, las citas de él tienen la intención de dar la apariencia de este líder desafiante que va a luchar hasta el final. Pero cuando lees entre líneas, y lees lo que dicen los negociadores ucranianos, cuando lees lo que dice Zelenskyy cuando se le presiona sobre las condiciones para la paz, parece ser extremadamente consciente de los factores que estás citando, que esto tiene que terminar. en una negociación.

Y quiero preguntarle sobre el papel de los medios estadounidenses y europeos en la perpetuación de esta mitología en torno a Zelenskyy, y la forma en que parece socavar la seriedad de los negociadores de Ucrania o de Zelenskyy cuando habla de forma matizada. conducta. Parece que existe la intención de crear una especie de caricatura en lugar de escuchar las condiciones con las que Ucrania afirma que puede vivir.

NC: Sí, tienes toda la razón. Si nos fijamos en la cobertura de los medios, las declaraciones muy claras, explícitas y serias de Zelenskyy sobre lo que podría ser un acuerdo político (sobre todo, la neutralización de Ucrania) han sido literalmente reprimidas durante un largo período y luego relegadas a favor de imitaciones heroicas de Winston Churchill. por el congresista, otros moldeando a Zelenskyy en ese molde.

Entonces, sí, por supuesto. Ha dejado bastante claro que le importa si Ucrania sobrevive, si los ucranianos sobreviven y, por lo tanto, ha presentado una serie de propuestas razonables que bien podrían ser la base para la negociación.

Debemos tener en cuenta que la naturaleza de un arreglo político, la naturaleza general del mismo, ha sido bastante clara para todas las partes durante bastante tiempo. De hecho, si Estados Unidos hubiera estado dispuesto a considerarlos, es posible que no hubiera habido una invasión en absoluto.

Antes de la invasión, EE. UU. básicamente tenía dos opciones: una era seguir con su postura oficial, que acabo de revisar, que hace que las negociaciones sean imposibles y puede haber llevado a la guerra; la otra posibilidad era buscar las opciones disponibles. Hasta cierto punto, todavía están algo disponibles, atenuados por la guerra, pero los términos básicos son bastante claros.

Sergey Lavrov, Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, anunció al comienzo de la invasión que Rusia tenía dos objetivos principales, dos objetivos principales. Neutralización de Ucrania y desmilitarización. La desmilitarización no significa deshacerse de todas las armas. Significa deshacerse de las armas pesadas relacionadas con la interacción con la OTAN dirigidas a Rusia. Lo que sus términos significaban básicamente era convertir a Ucrania en algo como México. Entonces, México es un estado soberano que puede elegir su propio camino en el mundo, sin limitaciones, pero no puede unirse a alianzas militares dirigidas por China para colocar armas avanzadas, armas chinas, en la frontera de EE. UU., llevar a cabo operaciones militares conjuntas con el Ejército Popular de Liberación, recibiendo entrenamiento y armas avanzadas de instructores chinos, etc. De hecho, eso es tan inconcebible que nadie se atreve a hablar de ello. Quiero decir, Si sucediera algún indicio de algo así, sabemos cuál sería el siguiente paso, no es necesario hablar de ello. Así que es simplemente inconcebible.

Y básicamente, las propuestas de Lavrov podrían interpretarse plausiblemente como diciendo: Convirtamos a Ucrania en México. Bueno, esa era una opción que se podría haber seguido. En cambio, Estados Unidos prefirió hacer lo que acabo de describir como inconcebible para México.

Ahora, esa no es toda la historia. Hay otros problemas. Un problema es Crimea. El hecho es que Crimea está fuera de la mesa. Puede que no nos guste. A los habitantes de Crimea aparentemente les gusta. Pero Estados Unidos dice: Nunca lo vamos a conceder. Bueno, esa es la base del conflicto permanente. Zelenskyy ha dicho con sensatez: Dejemos eso para más discusión. Eso tiene sentido.

Otro problema es la región de Donbas. Esa ha sido una región de extrema violencia durante ocho años en ambos lados: bombardeos ucranianos, bombardeos rusos, minas terrestres por todas partes, mucha violencia. Hay observadores de la OSCE, observadores europeos sobre el terreno que dan informes periódicos. Puedes leerlos, son públicos. No intentan evaluar el origen de la violencia —esa no es su misión— pero hablan de su aumento radical. Según ellos, si mi memoria es correcta, unas 15.000 personas o algo así en ese vecindario pueden haber muerto en el conflicto durante los últimos ocho años desde el Levantamiento de Maidan.

Bueno, hay que hacer algo con respecto a Donbas, la reacción adecuada, que quizás los rusos aceptarían, sería un referéndum, un referéndum supervisado internacionalmente para ver qué quiere la gente de la región. Una posibilidad, que estaba disponible antes de la invasión, era la implementación de los acuerdos de Minsk II, que preveían algún tipo de autonomía en la región dentro de una Federación ucraniana más amplia, algo así como quizás Suiza o Bélgica u otros lugares donde hay estructuras federales: conflicto. , pero confinado dentro de las estructuras federales. Esa hubiera sido una posibilidad. Si podría haber funcionado, solo hay una forma de averiguarlo: intentarlo. Estados Unidos se negó a intentarlo; en cambio, insistió en una posición supermilitante, posición oficial, que, hasta donde yo sé, la prensa aún no ha informado. Puedes decirme si me equivoco, pero nunca he visto una referencia en ninguna parte de la prensa convencional. De vez en cuando, estamos en los márgenes; cualquier referencia a la posición oficial de EE. UU. del 1 de septiembre de 2021, la reiteración o ampliación de la misma en noviembre en la carta.

De hecho, vi una referencia a él en la revista conservadora American Conservative, que sí se refirió a él. Y, por supuesto, en la izquierda se ha hablado de ello. Pero EE.UU. insistió en esa posición, que la alternativa hubiera sido buscar lo contrario, la opción de decir: OK, sus objetivos principales son la neutralización y la desmilitarización, es decir, un arreglo al estilo de México, persigamos eso. Con respecto a Crimea, aceptemos la posición sensata de Zelenskyy de retrasarlo, no podemos tratarlo ahora. Con respecto a la región de Donbas, trabajar hacia algún tipo de marco con autonomía, basado en las opiniones de las personas que viven allí, que puede determinarse mediante un referéndum supervisado internacionalmente. ¿Estarían de acuerdo los rusos? no lo sabemos ¿Estados Unidos estaría de acuerdo? no lo sabemos Todo lo que sabemos es que lo están rechazando, oficialmente. ¿Podrían ser presionados para aceptarlo? No sé. Podemos intentar. Eso es lo único que podemos esperar hacer.

Quiero decir, hay una especie de principio rector que debemos tener en cuenta, sin importar cuál sea el problema, la pregunta más importante es: ¿Qué podemos hacer al respecto? No: ¿Qué puede hacer otra persona al respecto? Vale la pena hablar de eso. Pero desde el punto de vista más elemental, la gran pregunta es, ¿qué podemos hacer al respecto? Y podemos, en principio, al menos hacer mucho sobre la política estadounidense, y menos sobre otras cosas. Así que creo que ahí es donde debería estar el foco de nuestra atención y energía.

JS: Quiero preguntarle sobre algunas de las declaraciones que han hecho los funcionarios de la administración de Biden en los últimos días. En los programas de entrevistas dominicales del fin de semana pasado, el asesor de seguridad nacional y el secretario de Estado expusieron lo que era casi un plan de guerra abierto para tratar de debilitar fundamentalmente al estado ruso y hablaron de la guerra en Ucrania como algo que ayudaría a lograr una objetivo de una Rusia severamente debilitada.

¿Hasta qué punto las acciones estadounidenses que estamos presenciando ahora en Ucrania, en última instancia, tienen como objetivo derrocar al gobierno, en Moscú, de Vladimir Putin? Sí, hubo un alboroto sobre Biden hablando de la cita de este tipo tiene que irse. Pero las acciones se están desarrollando a la vista del público. Y creo que mucha gente le da demasiada importancia a un clip en particular de Joe Biden, aunque es posible que lo haya dicho de esa manera intencionalmente. Es difícil saber ahora con él si quiere decir algo o no. Pero dejando eso de lado, parece que un aspecto importante de la posición de EE. UU. en este momento es que esta es una gran oportunidad para que huelan la sangre de Putin en el agua, supongo, es lo que estoy diciendo ahora.

NC: Sí, creo que las acciones indican eso. Pero recuerda, hay algo junto con la acción, a saber, la inacción. ¿Qué no está haciendo Estados Unidos? Bueno, lo que no está haciendo es rescindir las políticas que describí, tal vez la prensa estadounidense no les informe a los estadounidenses sobre ellas, pero puede estar seguro de que la inteligencia rusa lee lo que está en el sitio web oficial de la Casa Blanca, obviamente. Entonces, tal vez los estadounidenses puedan mantenerse en la oscuridad, pero los rusos lo leen y lo saben. Y saben que una forma de inacción es no cambiar eso.

La otra forma de inacción es no moverse para participar en las negociaciones. Ahora, hay dos países que podrían, debido a su poder, facilitar un acuerdo diplomático. No digo provocar, sino facilitar, hacerlo más probable. Uno de ellos es China; el otro es Estados Unidos. China está siendo criticada con razón por negarse a dar este paso; no se permite la crítica a los Estados Unidos, por lo que no se critica a los Estados Unidos por no haber dado este paso y, además, sus acciones, lo que hace que este paso sea más remoto, como las declaraciones que cita en los programas de entrevistas de los domingos.

Imagínese cómo llegan a Putin y su círculo, lo que están diciendo, lo que interpretan como significado es: No puedes hacer nada. Adelante, destruye Ucrania tanto como quieras. No hay nada que puedas hacer, porque vas a estar fuera. Nos aseguraremos de que no tengas futuro. Entonces, por lo tanto, también podrías ir a por todas.

Eso es lo que significan los pronunciamientos heroicos en el programa de entrevistas del domingo. Puede parecer, de nuevo, imitaciones de Winston Churchill, muy emocionantes. Pero lo que traducen es: destruir Ucrania. Esa es la traducción. La inacción, al negarse a retirar las posiciones políticas de las que los rusos ciertamente son plenamente conscientes, incluso si se mantiene a los estadounidenses en la oscuridad, uno debe retirarlas. La segunda es: hacer lo que culpamos a China por no hacer. Únase a los esfuerzos para facilitar un acuerdo diplomático y deje de decirles a los rusos: no hay salida; bien podrías ir a la quiebra; sus espaldas están contra la pared.

Esas son cosas que se podrían hacer.

JS: Ahora, quiero preguntarle sobre la cobertura de los medios. Y primero, solo quiero decir que ya hemos visto un número horrible de periodistas asesinados en Ucrania. De hecho, un amigo mío, el cineasta Brent Renaud, fue uno de los primeros periodistas asesinados en Ucrania. Y es horrible presenciar a los trabajadores de los medios, algunos de los cuales parecen haber sido blanco directo de asesinato. Entonces, supongo que solo quiero decir desde el principio que creo que estamos viendo un periodismo increíblemente valiente y vital que sale de Ucrania, y gran parte lo hacen reporteros ucranianos. Y esa declaración solo necesita sostenerse por sí misma.

Pero en los estudios de Washington, Berlín y Londres, está ocurriendo una forma diferente de activismo mediático. Y realmente parece que muchos periodistas ven su papel ahora trabajando para medios de comunicación poderosos, particularmente de difusión, como apoyando la posición de los Estados Unidos y la OTAN y siendo propagandistas reales para un resultado y curso de acción en particular. Y esto está sucediendo al mismo tiempo que la administración de Biden ahora admite que ha estado manipulando a los medios al publicar inteligencia no verificada e impulsar afirmaciones sobre planes para usar armas químicas y otras acciones.

Y solo quiero leerte, Noam, de un informe reciente de NBC News, que decía: “Fue una afirmación llamativa que ocupó los titulares de todo el mundo. Funcionarios estadounidenses dijeron que tenían indicios que sugerían que Rusia podría estar preparándose para usar agentes químicos en Ucrania. El presidente Joe Biden lo dijo públicamente más tarde. Pero tres funcionarios estadounidenses le dijeron a NBC News esta semana que no hay evidencia de que Rusia haya traído armas químicas cerca de Ucrania. Dijeron que EE. UU. publicó la información para disuadir a Rusia de usar las municiones prohibidas […] Múltiples funcionarios estadounidenses reconocieron que EE. UU. ha usado información como arma incluso cuando la confianza en la precisión de la información no era alta. A veces ha utilizado inteligencia de baja confianza para efectos disuasorios, como con agentes químicos, y en otras ocasiones, como dijo un funcionario, EE.UU.

Ahora bien, este tipo de actividad del gobierno de EE. UU. no es nueva. Lo que creo que es extraordinario o interesante es que ahora no solo lo poseen públicamente, sino que casi celebran que pueden usar sus propios medios de comunicación y periodistas poderosos para difundirlo como parte de su esfuerzo de guerra.

NC: Como dices, de ninguna manera es nuevo. Puede rastrearlo en forma concentrada y organizada hasta la Primera Guerra Mundial, cuando los británicos establecieron un Ministerio de Información. Sabemos lo que eso significa. El objetivo del Ministerio de Información era publicar historias de terror sobre los crímenes de guerra alemanes que inducirían a los estadounidenses a participar en la guerra, Woodrow Wilson, y funcionó. Si lees a los intelectuales liberales estadounidenses, se los llevaron. Ellos lo aceptaron. Dijeron: Sí, tenemos que detener estos crímenes horribles que el Ministerio de Información británico está tramando para engañarnos.

El presidente Wilson creó su propio ministerio de información pública, es decir, mentiras al público, para tratar de alentar a los estadounidenses a odiar todo lo alemán. Así que la Orquesta Sinfónica de Boston no tocaría Beethoven, por ejemplo.

Luego continúa. Reagan tenía lo que se llama una Oficina de Diplomacia Pública, es decir, una oficina para mentirle al público ya los medios sobre lo que estamos haciendo. Pero no es una tarea difícil para el gobierno.

Y la razón fue expresada, bastante claramente, por el oficial de relaciones públicas de la United Fruit Company, allá por 1954, cuando Estados Unidos se movía para derrocar al gobierno democrático de Guatemala e instalar una dictadura viciosa y brutal, que ha matado a cientos de miles de personas con el apoyo de EE.UU. desde entonces. Los medios le preguntaron: ¿Qué pasa con los esfuerzos de la United Fruit Company para tratar de convencer a los periodistas para que apoyen esto? Él dijo: Sí, lo hicimos. Pero hay que recordar lo ansiosos que estaban por la experiencia.

¿DE ACUERDO? No fue difícil. Ellos lo querían. Les alimentamos con estas mentiras. Estaban encantados porque querían apoyar al estado y su violencia y terror.

Ahora, esos no son los periodistas en el terreno. Hay una división, como usted describe. Es cierto para todas las guerras. Entonces, en Nicaragua, en las guerras centroamericanas de la década de 1980, hubo grandes reporteros sobre el terreno. La Guerra de Vietnam, lo mismo, haciendo un trabajo serio y valiente, muchos sufriendo por ello. Subes a las salas de redacción; se ve totalmente diferente. Eso es un hecho sobre los medios.

Y no tenemos que mirar muy atrás. Puedes echar un vistazo a The New York Times. Es el mejor periódico del mundo, que no es un listón alto. Su pensador principal, un gran pensador, que escribe artículos serios, publicó un artículo, un artículo de opinión hace uno o dos días, que decía: ¿Cómo podemos tratar con los criminales de guerra? ¿Qué podemos hacer? Estamos atascados. Está este criminal de guerra dirigiendo Rusia. ¿Cómo podemos tratar con él?

Lo interesante de ese artículo no es tanto que apareciera. Esperas ese tipo de cosas. Es que no provocó el ridículo. De hecho, no hubo ningún comentario al respecto. ¿No sabemos cómo tratar con los criminales de guerra? Claro, lo hacemos. De hecho, tuvimos una clara exhibición de ella hace apenas un par de días. Uno de los principales criminales de guerra en los Estados Unidos es el hombre que ordenó la invasión de Afganistán e Irak; no puede ir mucho más allá de ser un criminal de guerra. Y, de hecho, en el 20 aniversario de la invasión de Afganistán, hubo una entrevista en la prensa. Para su crédito, The Washington Post lo entrevistó en la sección Estilo. Vale la pena leer la entrevista: se trata de un abuelo adorable y tonto que juega con sus nietos; familia feliz, mostrando los retratos que pintó de grandes personas que había conocido.

Así que sabemos cómo tratar con los criminales de guerra. ¿Cuál es el problema? Nos ocupamos de ellos muy fácilmente. Sin embargo, esta columna podría aparecer en el periódico más importante del mundo, lo cual es bastante interesante, y no suscitar una palabra de comentario, lo cual es mucho más interesante.

Bueno, eso te dice de lo que estás hablando, como dijo Tom McCann, el encargado de relaciones públicas de la United Fruit Company: Están ansiosos por vivir la experiencia.

No hace falta mucha propaganda. Para que el gobierno pueda trabajar duro con sus sistemas de control cognitivo. Pero está empujando una puerta abierta a nivel editorial. Y esto ha sido cierto desde que quieres ir, y todavía lo es.

JS: Charlie Savage, que no es escritor de artículos de opinión, pero es un excelente reportero de seguridad nacional para The New York Times, también publicó un artículo sobre algo de esto esta semana en The New York Times. Y fue una pieza analítica, que analiza el desafío que Estados Unidos se ha hecho a sí mismo debido a su gran hipocresía en cuestiones de la corte penal internacional.

Y solo quiero resumir un poco para las personas que tal vez no sigan esto de la manera en que lo hacen ustedes o yo. Pero en pocas palabras, Estados Unidos se ha opuesto firme y militantemente a cualquier organismo judicial internacional que tenga jurisdicción sobre sus propias acciones. Y, de hecho, en 2002, George W. Bush promulgó una ley bipartidista que se conoció como la Ley de Invasión de La Haya. Y las personas pueden conectarse en línea y leer el proyecto de ley por sí mismas, y sigue siendo la ley del país en los Estados Unidos, pero una de las cláusulas de esa ley establece que se puede autorizar al ejército de los EE. UU. a realizar literalmente una operación militar en los Países Bajos para liberar a cualquier miembro del personal estadounidense que sea llevado allí por cargos de crímenes de guerra o bajo investigación por crímenes de guerra. Por eso se llama,

Al mismo tiempo, el propio Joe Biden ha dicho que Vladimir Putin es un criminal de guerra y ha pedido un juicio por crímenes de guerra mientras que los propios Estados Unidos solo han apoyado estos tribunales ad hoc para países como Yugoslavia o Ruanda y, como Rusia, Estados Unidos se niega a ratificar el tratado que estableció la Corte Penal Internacional.

Estoy seguro, Noam, de que tanto tú como yo estamos de acuerdo en que en este momento se están cometiendo crímenes de guerra masivos en Ucrania; sin duda, Rusia es la potencia militar dominante y no me sorprendería ni por un segundo si un gran porcentaje de la guerra los crímenes que se están cometiendo están siendo cometidos por Rusia. Eso no significa que Ucrania no esté cometiendo crímenes de guerra. Ya tenemos evidencia en video de esto, tanto de Ucrania como de Rusia. Pero quiero ser claro aquí; Creo que Rusia está cometiendo crímenes de guerra sistémicos en Ucrania. Pero cuando tienes a Estados Unidos socavando la Corte Penal Internacional, negándose a ratificar el tratado, ¿cómo puede Joe Biden pedir un juicio por crímenes de guerra, cuando Dick Cheney y George Bush caminan como hombres libres, sin mencionar a Henry Kissinger? Y cuando los EE.UU.

CAROLINA DEL NORTE:Bueno, dos preguntas, puntos de hecho: tiene toda la razón, que la abrumadora mayoría de los crímenes de guerra, los que deberíamos considerar, son cometidos por los rusos. Eso no está en disputa. Y son grandes crímenes de guerra. También es cierto que Estados Unidos bloqueó totalmente la CPI. Pero fíjate que no hay nada nuevo en eso. Incluso hay un caso más fuerte, que ha sido profundamente investigado. Estados Unidos es el único país que ha rechazado una sentencia de la Corte Penal Internacional, de la Corte Mundial. Solían tener dos compañeros, Hoxha de Albania y Gadafi en Libia. Pero se han ido. Así que ahora EE.UU. se encuentra en un espléndido aislamiento al haber rechazado el fallo de la Corte Internacional, que fue en 1986, que se ocupó de uno de los crímenes menores de Washington, la guerra contra Nicaragua.

Bueno, hubo una reacción por parte de la administración Reagan y el Congreso: escalar los crímenes. Esa fue la reacción. Hubo una reacción en la prensa: el editorial del New York Times decía que la decisión de la corte es irrelevante, porque la corte es un foro hostil. ¿Por qué es un foro hostil? Porque se atreve a acusar a Estados Unidos de crímenes. Entonces eso se encarga de eso. Así que la reacción es escalar los crímenes.

De hecho, Nicaragua patrocinó primero una resolución del Consejo de Seguridad, que no mencionaba a los Estados Unidos, solo llamaba a todos los estados a observar el derecho internacional; Estados Unidos lo vetó. Quedó registrado que le dijo al Consejo de Seguridad que los estados no deben observar el derecho internacional. Luego pasó a la Asamblea General, que aprobó por abrumadora mayoría una resolución similar. Estados Unidos se opuso, Israel se opuso, dos estados que no deberían observar el derecho internacional. Bueno, todo eso, eso no es parte de la historia en lo que respecta a los Estados Unidos. Ese es el tipo de historia que, según los republicanos, no se debe enseñar porque crea divisiones y hace que la gente se sienta mal. No deberías enseñarlo. Pero no tienes que decírselo a nadie porque no se enseña. Y no se recuerda, prácticamente nadie lo recuerda.

Y va más allá de eso. Estados Unidos, de hecho, cuando los principales tratados, como el tratado de la Organización de los Estados Americanos, se firmaron en los años 40, Estados Unidos agregó reservas, diciendo básicamente que no se aplicaba a Estados Unidos. De hecho, los Estados Unidos rara vez firman convenios, muy raramente. Quiero decir ratifica, a veces firma. Y cuando los ratifica, lo hace con reservas, excluyendo a Estados Unidos.

Eso incluye incluso la Convención sobre Genocidio. Hay una Convención de Genocidio. Estados Unidos finalmente lo ratificó después de, creo, unos 40 años, pero con una reserva que decía que no se aplicaba a Estados Unidos. Tenemos derecho a cometer genocidio. Eso llegó a los tribunales internacionales: el tribunal de Yugoslavia, o tal vez fue el Tribunal Mundial. no recuerdo Yugoslavia acusó a la OTAN de crímenes en su ataque a Serbia. Las potencias de la OTAN acordaron entrar en los detalles de las operaciones judiciales. Estados Unidos se negó. Y lo hizo sobre la base de que Yugoslavia había mencionado el genocidio. Y Estados Unidos es autoinmune, inmunizado de la acusación de genocidio. Y el tribunal lo aceptó correctamente. Los países están sujetos a jurisdicción sólo si la aceptan. Bueno, eso somos nosotros.

podemos continuar Somos un estado canalla, el estado canalla líder por una gran dimensión, nadie está ni siquiera cerca. Y, sin embargo, podemos pedir juicios por crímenes de guerra de otros, sin pestañear. Incluso podemos tener columnas del columnista principal, del columnista más respetado, que digan: ¿Cómo podemos tratar con un criminal de guerra?

Es interesante observar la reacción a todo esto en la parte más civilizada del mundo, el sur global. Lo miran; condenan la invasión, dicen que es un crimen horrible. Pero la respuesta básica es: ¿Qué hay de nuevo? ¿De qué se trata el alboroto? Hemos sido sometidos a esto de usted desde hace mucho tiempo, Biden llama a Putin un criminal de guerra; sí, se necesita uno para conocer uno. Es la reacción básica.

Puedes verlo simplemente mirando el mapa de sanciones. Estados Unidos no entiende por qué la mayor parte del mundo no se suma a las sanciones. ¿Qué países se suman a las sanciones? Echar un vistazo. El mapa es revelador. Los países de habla inglesa, Europa y aquellos a los que el apartheid Sudáfrica llamó blancos honorarios: Japón, con un par de sus ex colonias. Eso es todo. El resto del mundo dice: Sí, terrible, pero ¿qué hay de nuevo? ¿De qué se trata el alboroto? ¿Por qué deberíamos involucrarnos en su hipocresía?

Estados Unidos no puede entender eso. ¿Cómo pueden dejar de condenar los crímenes como lo hacemos nosotros? Bueno, condenan los crímenes de la forma en que lo hacemos nosotros, pero van un paso más allá de lo que nosotros no hacemos, a saber, ¿lo que acabo de describir? Bueno, eso significa que hay mucho trabajo por hacer en los Estados Unidos simplemente para elevar el nivel de civilización hasta donde podamos ver el mundo, de la forma en que lo ven las víctimas tradicionales. Si podemos llegar a ese nivel, también podremos actuar de una manera mucho más constructiva con respecto a Ucrania.

JS: ¿Qué ve, o cómo analizaría en este momento, la postura de los Estados Unidos hacia India y China, en particular? Quiero decir, dos países masivos que representan una gran parte de la población mundial, en relación con el tamaño de los Estados Unidos con certeza, pero la presión económica que los Estados Unidos están ejerciendo sobre India y China en este momento, ¿cuáles son las consecuencias de la ¿Posición de Estados Unidos hacia India y China en este momento?

NC: Bueno, es diferente. Por un lado, Estados Unidos apoya bastante al gobierno indio. India tiene un gobierno neofascista. El gobierno de Modi está trabajando duro para destruir la democracia india, convertir a India en una cleptocracia racista hindú, atacar a los musulmanes, conquistar Cachemira, ni una palabra sobre eso. Estados Unidos apoya todo eso. Es muy solidario. Es un aliado cercano, un aliado cercano de Israel, nuestro tipo de persona, en otras palabras, así que no hay problema.

Y el problema con India es que no va lo suficientemente lejos. No llega tan lejos como queremos, para unirse al asalto contra Rusia. Es jugar un juego neutral como todo el Sur Global diciendo: Sí, es un crimen, pero no nos vamos a involucrar en su juego.

Y la otra cosa es que India está participando, pero no tan activamente como le gustaría a EE. UU., en su política de lo que la administración Biden llama “cercar a China”. Una de nuestras políticas principales, Rusia es una especie de actividad secundaria, pero la política principal es rodear a China (la contención está pasada de moda, así que rodear a China) con estados centinela, ese es el término que se usa, armados hasta los dientes con una capacidad ofensiva masiva para protegernos de lo que se llama la amenaza de China. Ese es un anillo de estados de Corea del Sur, Japón, Australia, India, excepto que India no se está uniendo lo suficientemente activamente, que proporcionaremos, la administración Biden acaba de anunciar que proporcionará misiles de precisión avanzados dirigidos a China.

En el caso de Australia, Estados Unidos, junto con Gran Bretaña, su cachorro, está proporcionando a Australia submarinos nucleares avanzados, anunciados como capaces de ingresar a los puertos chinos sin ser detectados y de destruir la flota china en dos o tres días. China tiene una antigua flota prehistórica allí, ni siquiera tienen submarinos nucleares, submarinos diésel antiguos.

Mientras tanto, Estados Unidos está mejorando su propia capacidad para defenderse. Hasta ahora, tenemos submarinos nucleares Trident, que son capaces, cada uno, un submarino, de destruir casi 200 ciudades en cualquier parte del mundo con un ataque nuclear. Pero eso no es suficiente. Ahora nos estamos moviendo hacia submarinos más avanzados, creo que se llaman clase Virginia, que serán mucho más destructivos. Y esa es nuestra política hacia China.

También tenemos una política económica. Estados Unidos acaba de aprobar una ley bipartidista apoyada por dos partes para mejorar la infraestructura tecnológica y científica de Estados Unidos, no porque sería bueno para Estados Unidos, no podíamos considerar eso, sino porque competiría con China. Es el proyecto de ley de competencia con China. Entonces, si queremos tener mejor ciencia y tecnología, es porque tenemos que derrotar a China, asegurarnos de que China no se nos adelante. No trabajemos con China, para lidiar con problemas verdaderamente existenciales como el calentamiento global, o problemas menos serios pero severos, como pandemias y armas nucleares. Compitamos con ellos y asegurémonos de poder vencerlos, eso es lo importante, y adelantarnos a ellos.

Es una patología. No puedes imaginar nada más loco. Por cierto: ¿Cuál es la amenaza de China? No es que China tenga un gobierno muy brutal y duro. Pero a Estados Unidos nunca le importan cosas como esa. Trata con ellos fácilmente. La amenaza de China, hay un artículo interesante al respecto de un estadista australiano, conocido estadista internacional, ex primer ministro, Paul Keating, que revisa los diversos elementos de la amenaza de China y concluye, finalmente, que la amenaza de China es que China existe Y tiene razón. China existe y no sigue las órdenes de Estados Unidos. Eso no es bueno. Tienes que seguir las órdenes de EE.UU. Si no lo haces, estás en problemas.

Bueno, la mayoría de los países lo hacen. Europa lo hace. Europa desprecia las sanciones de EE.UU. contra Cuba, Irán, se opone enérgicamente a ellas, pero las observa porque no le pisan los pies al padrino. Entonces observan las sanciones estadounidenses. China no. China está involucrada en lo que el Departamento de Estado una vez llamó “desafío exitoso” a las políticas estadounidenses. Eso fue en la década de 1960, cuando el Departamento de Estado explicaba por qué tenemos que torturar a Cuba, llevar a cabo una guerra terrorista contra ella, que casi conduce a una guerra nuclear, imponer sanciones altamente destructivas: seguimos en eso después de 60 años, con la oposición de todo el mundo. . Mire los votos en la Asamblea General 184-2, EE.UU. e Israel. Tenemos que hacerlo como explicó el departamento de estado liberal en la década de 1960 debido al desafío exitoso de Cuba a las políticas estadounidenses que se remontan a 1823.

La Doctrina Monroe, que establecía la determinación de Estados Unidos de dominar el hemisferio, [nosotros] no éramos lo suficientemente fuertes para hacerlo en ese momento, pero esa es la política. Y Cuba lo está desafiando con éxito. Eso no es bueno.

China no es Cuba, es mucho más grande. Está desafiando con éxito las políticas estadounidenses. Entonces, no importa cuán brutal sea, ¿a quién le importa? Apoyamos a otros estados brutales todo el tiempo, pero no al desafío exitoso de las políticas estadounidenses. Por lo tanto, tenemos que rodear a China, con estados centinela, con armas avanzadas dirigidas a China, que tenemos que mantener y mejorar, y asegurarnos de abrumar a todo lo que se encuentre en las inmediaciones de China. Eso es parte de nuestra política oficial. Fue formulado por la administración Trump, Jim Mattis, en 2018, asumida por Biden. Tenemos que ser capaces de pelear y ganar dos guerras con China y Rusia.

Quiero decir, eso está más allá de la locura. La guerra con China o Rusia significa: Encantado de conocerte, adiós civilización, hemos terminado. Pero tenemos que ser capaces de ganar y luchar contra dos de ellos. Y ahora con Biden, tenemos que expandirlo para rodear a China con estados centinela a los que proporcionamos armas más avanzadas, mientras mejoramos nuestra enorme capacidad destructiva. Como que no queremos esos débiles submarinos nucleares que pueden destruir 200 ciudades. Eso es cosa de mariquitas. Vayamos más allá.

Y luego Putin le dio a Estados Unidos un tremendo regalo. La guerra en Ucrania fue criminal, pero también desde su punto de vista, absolutamente estúpida. Le dio a los Estados Unidos el mejor deseo; podría haber entregado Europa a los Estados Unidos en bandeja de oro.

Quiero decir, a lo largo de toda la Guerra Fría, uno de los principales problemas en los asuntos internacionales fue si Europa se convertiría en una fuerza independiente en los asuntos internacionales, lo que se llamó una tercera fuerza, tal vez en la línea que delineó Charles de Gaulle, o que delineó Gorbachov. cuando colapsó la Unión Soviética; casa común europea, sin alianzas militares, cooperación entre Europa y Rusia, que se había integrado en la sangre comercial pacífica. Esa es una opción.

La otra opción es lo que se llama el programa atlantista, implementado por la OTAN. Estados Unidos manda y tú obedeces, ese es el programa atlantista. Por supuesto, Estados Unidos siempre ha apoyado eso y siempre ha ganado. Ahora Putin lo resolvió para Estados Unidos. Él dijo: está bien. Tienes a Europa como subordinada. Europa va por delante y se arma hasta los dientes para protegerse de un ejército, que Europa dice alegremente, es incapaz de conquistar ciudades a 20 millas de su frontera. Por tanto, tenemos que armarnos hasta los dientes para defendernos de los embates de esta fuerza extraordinariamente poderosa contra la OTAN. Quiero decir, si alguien está observando esto desde el espacio exterior, se partiría de la risa. Pero no en las oficinas de Lockheed Martin. Ellos piensan que es genial. Aún mejor en las oficinas de Exxon Mobil.

Esa es la parte interesante. Había algunas esperanzas, no grandes esperanzas, pero algunas esperanzas de lidiar con una crisis climática que destruirá la vida humana organizada en la Tierra. No mañana, pero en el proceso de hacerlo. Las proyecciones actuales más plausibles son un aumento de tres grados centígrados sobre los niveles preindustriales en 20 para finales de siglo. Eso es catastrófico. Quiero decir, no significa que todos mueran, pero es una catástrofe total. Bueno, hubo movimientos para detener eso. Ahora se han invertido.

Miras las cosas que salen de las corporaciones energéticas, están eufóricos. Primero, nos quitamos de encima a todos estos molestos ecologistas. Ya no nos molestan. De hecho, ahora estamos siendo amados por salvar la civilización. Y eso no es suficiente. Dicen: queremos que nos “abracen” —su palabra— queremos que nos abracen salvando a la civilización, expandiendo rápidamente la producción de combustibles fósiles, lo que destruirá todo, pero pondrá más dinero en nuestros bolsillos durante el período que queda. Eso es lo que alguien del espacio exterior estaría mirando. Esos somos nosotros, ¿de acuerdo?

JS: Lo sé, Noam, tenemos que terminar. Pero quiero señalar que solo en los últimos días hemos escuchado que la Casa Blanca está proponiendo un presupuesto militar sin precedentes, superior a los 813.000 millones de dólares. Y sabes, esta sería una conversación mucho más larga si la mantuviéramos. Pero en realidad son una serie de cosas muy significativas las que han sucedido en el transcurso de esta guerra, desde la perspectiva de EE. armas Y muchos países europeos han dudado mucho en involucrarse mucho en la transferencia de sistemas de armas y ahora se está discutiendo sobre bases de la OTAN aún más permanentes.

Y creo que parte de lo que quiere decir, que creo que es importante que la gente entienda, es que Vladimir Putin, por las razones que sean, tomó la decisión de hacer esto en Ucrania, en última instancia, ha creado las condiciones que EE. UU. ha deseado durante mucho tiempo. estaban allí para que Estados Unidos afirmara el dominio total sobre la toma de decisiones europea en cuestiones de militarismo. También es un enorme despilfarro para la industria bélica. Y creo que es difícil… adelante.

NC: Y la industria de los combustibles fósiles.

JS: Y la industria de los combustibles fósiles. Y creo que mientras observamos los horrores de la destrucción humana y los asesinatos en masa que ocurren en Ucrania, también debemos encontrar una manera de pensar en las consecuencias a largo plazo de las acciones de nuestro propio gobierno. Y desafortunadamente, cuando planteas estos temas, cuando los planteé yo, cuando otros lo hacen en este momento, en los contextos de los medios de EE. UU., existe esta respuesta neomacarthista, donde cuestionar la narrativa dominante o cuestionar los motivos de quienes están en el poder. ahora se trata como un acto de traición, o es una traición o eres un títere de Putin o te pagan en rublos. Esta es una tendencia muy peligrosa que estamos presenciando en la que cuestionar el estado ahora se equipara pública y consistentemente con ser un traidor.

NC: Esa es una vieja historia.

JS: Es una historia antigua, pero también con las redes sociales, y el hecho de que tanta gente ahora pueda difundir sus comentarios, y la cohesión de los mensajes que estamos viendo, es una historia antigua, Noam, por supuesto. y ha escrito varios libros sobre este mismo fenómeno. A lo que me refiero es que ahora está impregnando todos los aspectos de nuestra cultura, dónde cuestionar a los que están en el poder, cuál es el trabajo de los periodistas, cuál es el trabajo de pensar, personas responsables en una sociedad democrática, esas cosas son siendo atacado como actos de traición, básicamente.

NC: Como siempre ha sido el caso. Tenemos un ejemplo dramático justo frente a nosotros: Julian Assange. Un ejemplo perfecto de un periodista que hizo el trabajo de proporcionar al público información que el gobierno quiere suprimir. Información, parte de ella sobre crímenes estadounidenses pero otras cosas. Así que ha sido sometido a años de tortura, tortura, esa es la decisión de tortura del Repertorio de la ONU, ahora recluido en una prisión de alta seguridad, sujeto a la posibilidad de extradición a los Estados Unidos, donde será severamente castigado por atreverse a hacer lo que se supone que debe hacer un periodista.

Ahora mire la forma en que los medios están reaccionando a esto. En primer lugar, usaron todo lo que WikiLeaks expuso, lo usaron felizmente, ganaron dinero con eso y mejoraron su reputación. ¿Están apoyando a Assange y este ataque a la persona que cumplió con el honorable deber de un periodista y ahora está siendo torturado? No es que lo haya visto. No lo están apoyando. Usaremos lo que hizo, pero luego nos uniremos a los chacales que están mordiendo a sus pies. ¿DE ACUERDO? Eso es ahora. Va muy atrás.

Te remontas a 1968, el apogeo de la guerra en Vietnam, cuando se estaba desarrollando una verdadera opinión popular popular masiva. Cuando McGeorge Bundy, asesor de seguridad nacional de Kennedy y Johnson, escribió un artículo muy interesante en Foreign Affairs, una de las principales publicaciones del establishment, en el que decía: Bueno, hay críticas legítimas de algo de lo que hemos hecho en Vietnam, como hicimos errores tácticos, deberíamos haber hecho las cosas un poco diferente. Y luego dijo, también están los hombres salvajes en las alas, que cuestionan nuestras políticas más allá de las decisiones tácticas: gente terrible. Somos un país democrático, así que no los matamos. Pero tienes que deshacerte de estos hombres salvajes en las alas: [eso es] 1968.

Vas a 1981: la embajadora de la ONU, Jeane Kirkpatrick, inventa la noción de equivalencia moral. Ella dijo: Si te atreves a criticar a Estados Unidos, eres culpable de equivalencia moral. Estás diciendo que somos como Stalin y Hitler. Así que no se puede hablar de los Estados Unidos.

Hay otro término que se usa ahora. Es: whataboutism. Si hablas de lo que Estados Unidos está haciendo en este momento, es whataboutism, no puedes hacer eso. Tienes que adherirte firmemente a la línea del partido, estrictamente a la línea del partido. No tenemos el tipo de fuerza que tenían Hitler y Stalin. Pero podemos usar la obediencia, la conformidad, muchas de las cosas de las que hemos estado hablando. Y obtienes una especie de resultado similar, no nuevo.

Y sí, tienes razón, hay que combatirlo. Tenemos que lidiar con lo que está pasando. Y eso incluye lo que ahora le estamos haciendo a Ucrania, como hemos discutido, tanto por inacción como por acción, estamos luchando hasta el último ucraniano para citar nuevamente al Embajador Freeman. Y debería ser legítimo decir eso si te importan los ucranianos. Si no te importa nada sobre ellos, bien, solo silencio.

JS: En ese sentido, Noam Chomsky, quiero agradecerle mucho por tomarse el tiempo para estar con nosotros y por todo su trabajo. Realmente aprecio que se haya tomado el tiempo esta noche.

https://theintercept.com/2022/04/14/russia-ukraine-noam-chomsky-jeremy-scahill/

22.14.-Ucrania y la guerra de las monedas (I)- BEETHOVEN HERRERA

El sistema monetario euroasiático se basará en ‘una nueva moneda internacional’, que incluiría precio de materias primas y al yuan como referencia.

17 abr 2022.- La Unión Económica Euroasiática (Eaeu) y China acordaron diseñar un sistema monetario y financiero internacional independiente que evite las transacciones en dólares. La Eaeu (formada por Rusia, Kazajastán, Kirguistán, Bielorrusia y Armenia), negocia acuerdos de libre comercio con otras naciones euroasiáticas y se está interconectando progresivamente con la nueva Ruta de la Seda (Iniciativa de la Franja y la Ruta de China- BRI, por sus siglas en inglés).

El diseño de esta propuesta ha estado a cargo de Sergei Glazyev, ex asesor del presidente Vladimir Putin y Ministro de Integración y Macroeconomía de la Comisión Económica de Eurasia, el organismo regulador de la Eaeu, quien había previsto la confrontación económica de Rusia con Occidente. Justificó su propuesta como una respuesta a “los desafíos y riesgos comunes asociados con la desaceleración económica mundial y las medidas restrictivas contra los estados de la Eaeu y China”. En suma, sostiene que tratándose de China y Rusia como potencias euroasiáticas, deben coordinar estrategias y ese fue el mensaje central del comunicado emitido en la visita de Putin a China durante los juegos olímpicos: “oponerse a un mundo unipolar impuesto por Estados Unidos y para ese efecto construir una alianza ilimitada”.

El sistema monetario euroasiático se basará en “una nueva moneda internacional”, la cual podría incluir los precios de las materias primas y tener al yuan como referencia. Podría determinar su valor como índice entre las monedas nacionales de los participantes, tal como se calcula en el FMI el valor de los Derechos Especiales de Giro (DEGs), fundado en una cesta de monedas fuertes, a la cual se agregó hace una década el yuan de China.

Este sistema euroasiático espera contar además con la participación de la Organización de Cooperación de Shanghai (SCO) y de la Asean además de países como Irán y Siria, distanciados de EE. UU. Se rumora que Arabia Saudita está considerando aceptar yuanes chinos, y no dólares, por vender petróleo a China, lo cual chocaría con los intereses de su principal proveedor de armamento.

El ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov, confirmó que la mitad de las reservas de oro y divisas de Rusia han sido congeladas por las sanciones unilaterales y han quedado fuera de su control. Ello sorprende a los analistas que recuerdan que el gobierno de Carter congeló los activos iraníes en su país después de la toma hostil de la embajada estadounidense en Teheran, Inglaterra ha retenido el oro de Venezuela ante la petición de entrega por el gobierno de Maduro y la Reserva Federal confiscó las reservas de Afganistán.

¿Puede entenderse que un estratega militar de las características de Putin haya entregado esa arma a sus enemigos? Al respecto dijo el canciller ruso Lavrov: “Resolveremos el problema, y la solución será dejar de depender de nuestros socios occidentales… que actúan como herramientas de agresión política occidental contra Rusia… Encontraremos una manera de eliminar esta dependencia”.

https://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/ucrania-y-la-guerra-de-las-monedas-i-de-beethoven-herrera-valencia-564124

22.14.-La guerra informática en el conflicto Rusia-Ucrania DIEGO OTERO

Foto tomada de: El Cronista 

Todas las teorías de la guerra informática se aplican al conflicto Rusia-Ucrania, concentrado en las mentiras de la OTAN contra Rusia, seguidas por todos los medios del occidente, aún de la supuesta izquierda como Le Monde, Liberation, Mediapart, Marianne y L¨Humanite en Francia; The Guardian y New Statesman en Inglaterra, Counter Punch, Dissent y The  Nation en los Estados Unidos; El Sur, Sin Permiso y Público en España y Aporrea en Venezuela; y los de derecha o liberales como el País, El Mundo y la Vanguarda de España, El Comercio de Lima, la Tercera y La Nación  de Chile, Clarín y el Mercurio de Argentina, la Reforma  en México, El Tiempo y El Espectador en Colombia, cadenas como Radio France, DW, TVE, CNN, RCN y Caracol.

18 abr 2022.- Por supuesto, toda la seudo izquierda europea está con los argumentos de la OTAN, salvo excepciones minoritarias como La Fuerza Insumisa de Jean- Luc Melenchon en Francia y algunos de Podemos en España. Toda esa intelectualidad calificada de progresista de Europa y los países anglosajones está alineada con sus clases dominantes contra el malo, es decir, contra Rusia, a favor de los buenos, los imperialistas y colonizadores, a favor del cómico Zelenski, que apoya a los neonazis.

Hoy tienen actualidad las críticas de Lenin a los partidos de la Segunda Internacional, que se aliaron con sus burguesías belicosas para una guerra de rapiña. Lo de hoy es igual. Todos estos progresistas están con sus burguesías imperialistas y colonialistas. Hablan de democracia y libertad y cierran los ojos a los crímenes de los ucranianos y minimizan a los neonazis.

Qué error el de la OTAN, no aprenden, financian y capacitan a los neonazis, como fue antes con los talibanes y Bin Laden, y miren, de ahí nacieron el Estado Islámico y Al-Quaeda.

Claro, como decía la genocida Madaleine Albright, ex secretaria de Estado de los Estados Unidos, ante preguntas de un estudiante afirmó que bien valía la pena las muertes de 500 000 niños con tal de derrotar a los malos iraquíes de Saddam Hussein.

Se está censurando en la actualidad en Europa de una forma bárbara a todo lo que se refiera a Rusia. Hay países donde hablar a favor de Rusia o presentar versiones distintas al pensamiento dominante da lugar a cárcel. Al español Petro Baños lo amenazan y el 7 de abril Twitter lo vetó. Esta es la democracia que nos quieren vender los bárbaros europeos y anglosajones.

La guerra contra Rusia y Putin

Estamos presenciando, como nunca, un ataque en todas las direcciones contra un pueblo, el ruso, por todo el occidente imperialista y colonizador, los medios de comunicación, la mediocridad de los gobiernos europeos, y del desprestigiado presidente Joe Biden, La estrategia es la misma en todas partes: que sufra la población para que se levante contra sus gobiernos. Esto casi nunca ha ocurrido. Miren los ejemplos de Irán, Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Da pena la gerontocracia italiana, de Mario Draghi y el presidente octogenario Sergio Matarella, de Enmanuel Macron, el hombre de los ricos, del bufón Boris Johnson, del inepto y traidor Pedro Sánchez de España que por presiones de Estados Unidos ha aceptado la soberanía del Sahara Occidental por el reino feudal de Marruecos, del mediocre de Olaf  Scholz, canciller de Alemania, del hippy Jean Trudeau de Canadá, de los extremistas de derecha polacos, estonios, letones, lituanos, eslovenos, eslovacos, checos, rumanos, búlgaros y de todos los progresistas atlantistas de Europa, Latinoamérica, Canadá y los Estados Unidos, es decir, pro OTAN, todos defendiendo los intereses económicos y financieros de sus burguesías. Pero, eso sí, todos se escudan en las palabras democracia y libertad para justificar sus barbaries de ahora y de antes.

La rusofobia es bien antigua, viene desde hace siglos. Por ejemplo, el filósofo Hegel y el idealismo alemán hablaban muy mal de los eslavos.

Hay mitos sobre los rusos, como que todos son borrachos, sucios, groseros, de baja cultura y violentos.

Con la revolución bolchevique, la rusofobia tomó otro aire. Hay que acordarse de que los bolcheviques derrotaron al ejército de los blancos apoyados por los ingleses y los estadunidenses, algo que no han podido olvidar. Los francese no perdonan la derrota estruendosa de Napoleón.

En Europa es muy común la rusofobia, uno lo observa cuando visita este continente en decadencia, odio que se profundizó con los gobiernos de Lenin, Stalin, y la gerontocracia alrededor de Leoniv Brezhnev.

Solamente hubo un período en que se hablaba bien de Rusia, cuando el presidente era el borracho Yeltsin que entregó el país a occidente. Con Putin, que ha buscado posicionar de nuevo a la madre patria, modernizar sus fuerzas armadas, crecer económicamente, la rusofobia ha llegado a su máximo, y para ello hay una campaña mediática llena de mentiras, falsedades, fotomontajes, acusaciones de todo tipo, presentando a Putin como el malo y al occidente como el bien, en un maniqueísmo que da asco. No hay término medio, zonas grises, porque si esto es así, la propaganda no funciona.

Y ahora, con el conflicto en Ucrania esto ha llegado a unos límites increíbles. A la guerra económica y financiera se ha agregado la guerra cultural. Increíble, en Europa, un continente con una tradición cultural muy fuerte, ahora todo lo que sea ruso se prohíbe. Por favor, se prohíbe la música rusa, a sus directores, músicos, bailarinas, grupos de teatro, ballet, a las obras de sus grandes escritores, a la comida rusa, se confiscan las obras de arte. Esto es de una barbarie impresionante.

Claro. van a responder con todos los infundios que crean los servicios de inteligencia de la OTAN, pero, por supuesto, no mencionan las atrocidades de los ucranianos y neonazis desde 2014 contra los rusos y pro rusos, así como hoy en el conflicto los crímenes execrables contra los soldados rusos y todavía contra la población de las regiones de Donetsk y Lugansk.

Ante este panorama los latinoamericanos estamos actuando en una forma diferente, más racional, a pesar de que los medios tradicionales también retransmiten las mentiras de CNN, del cómico inepto Zelenski, de las frases del senil guerrerista Joe Biden y sus halcones Anthony Blinken, senadores y representantes y diplomáticos.

Nunca mencionan los horrores que se cometen sobre los palestinos por el estado de Israel que se dan todos los días, ni de los ataques con misiles sobre Siria, ni de las atrocidades y muertos cometidos en Irak, Afganistán, Yugoeslavia, Kosovo, Libia, Irak, Siria, Somalia, Yemen, Níger, para no hablar de Latinoamérica.

Es bueno mencionar que, en septiembre de 2021, la asamblea de las Naciones Unidas condenó al nazismo, con la oposición de Ucrania y los Estados Unidos y con la abstención de Francia y otros países europeos.

Se niega la presencia e importancia de los batallones de paramilitares neonazis en Ucrania que existen desde los años treinta del siglo XX, que están todos involucrados en las fuerzas armadas. El grupo de Azov cuenta con 100 000 miembros, pero hay otros grupos similares como el batallón Ayudar 8cuyo jefe máximo fue nombrado por Zelenski gobernador de Odesa) y el Sector de Derecha. Tienen libertad para actuar en Ucrania, realizan desfiles en que piden matar rusos, que los han matado las provincias de Donetsk y Lugansk desde 2014, cerca de 14 000 muertos, que el occidente no menciona. Hoy bombardean estas zonas disparando a edificios civiles y casas, torturan a la gente, provocan falsos atentados por las tropas rusas, torturan y matan a soldados rusos presos.

Crean lo que se llama falsas banderas, una técnica de desinformación, en que uno mismo comete atentados y ataques a la población civil que uno debería defender y los achaca al enemigo, como son los casos de Bucha y Kramatorsk en que no hay ninguna investigación seria, sino afirmaciones del cómico Zelenski y debe creerse.

Hay todo un aparato de desinformación del occidente. En Ucrania hay varios laboratorios de desinformación con asistencia de especialistas estadunidenses y británicos, que le preparan todo a Zelenski, cómo presentarse, que decir, cómo vestirse, que gestos y como inventar historias contra los rusos.

Rusia es expulsada del Consejo de Derechos Humanos de la ONU

Lamentable en este caso, la posición de los gobiernos supuestamente progresistas de Argentina, Chile y Perú que votaron para sacar a Rusia del Concejo de Derechos Humanos de la ONU.  Lo de Argentina fue una verdadera traición a Rusia. Putin lo había recibido muy bien, se abrazaron y prometieron intercambios de todo tipo, Rusia envió vacunas a Argentina, la ha apoyado, y el gobierno de Alberto Fernández le dio semejante bofetada. Apoyó una moción de los anglosajones que le robaron a Argentina Las Malvinas.

Lo de Gabriel Boric de Chile es igualmente frustrante. El progresista se la pasa todo el tiempo atacando a Cuba, Nicaragua y Venezuela, ha caído en todos los cuentos del imperio estadunidense y de los europeos. No quiere entender las consecuencias de los bloqueos y sanciones. Que tal que le bloquearan el cobre a Chile. Desaparece como país.

Lo de Pedro Castillo es igualmente decepcionante en este tema como en muchos. Perdió el norte, no da pie con bola, se entregó totalmente a la derecha y al neoliberalismo. Su gobierno ha mostrado una total ineptitud.

Estos tres países se colocaron en esta votación al lado de la OTAN, es decir, al lado de los imperialistas occidentales que han cometido tantas barbaries y asesinatos a granel en sus innumerables intervenciones, entre otras, en Argentina y Chile.

 Como diría Lenin, se colocaron al lado de los dominantes, en este caso de la OTAN,

El héroe Zelenski

Llaman héroe a Zelenski porque lo está utilizando el occidente imperialista para acusar a Rusia. Cómo puede ser héroe un presidente que ya tiene perdida la tercera parte de Ucrania, un país destruido, algo que no debería haber ocurrido, si hubieran cumplido los ucranianos el acuerdo de Minsky de 2014 y abandonado la idea loca de integrarse a la OTAN. Antes Rusia pedía autonomía dentro de Ucrania para el Donetz y Lungast y nada de la OTAN. Por la terquedad de lo dirigencia derechista y anti rusa de llevar a cabo una guerra de desgaste contra Putin a costa de la destrucción del país, ahora van a perder la provincia del Donbas, heredar un país destruido, perdido el este de Ucrania, la región industrial y minera. Yo no puedo decir que esto merece premiarse llamando a un loco de héroe, todo porque es un dirigente sometido a los Estados Unidos y la OTAN, que utilizan para que lleve a cabo una guerra de desgaste contra Rusia a costa de la destrucción de Ucrania. La historia, estoy seguro, lo condenará.

Escoger bien los medios de información

Yo no veo más medios como CNN, televisión española, francesa italiana, medios argentinos como Clarín y sus canales de televisión, televisión chilena, RCN y Caracol, El Tiempo, El Espectador. Hay que conectarse con otros medios alternativos independientes. Hay que ver RT, Telesur, canales como los del profesor Jesús López, Actualidades 1, Noticias Mundo, Sin Mentira y muchos otros canales o agencias más independientes y objetivos.

Hay que ir a redes independientes o que den otras versiones como Telesur, RT, canales de Jesús López, un profesor mejicano excelente, Actualidades 1 para seguir el conflicto en el terreno, Prensa Alternativa, Sin Mentiras y muchas más que se encuentran en YouTube e Internet. Ver, oír y leer, por supuesto a lo que piensan los rusos sobre el conflicto. Yo no recomiendo a CNN que es lo peorcito en todo, no solamente sobre este conflicto sino sobre todos los aspectos de Latinoamérica, siempre da la versión de la derecha, nunca entrevista a otras posiciones. Es la cadena del establecimiento americano, es la desinformación total. Es perder el tiempo ver a este canal. Hay que oír otras versiones. En Colombia no hay nada que leer, oír y ver.

La conclusión de todos los expertos en desinformación es: no hay que creer nada ni a nadie.

La hipocresía del occidente

El occidente imperialista más Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelandia están en una campaña para reverenciar a Zelenski, los nacionalistas neonazis y a los ucranianos, piden ayuda humanitaria y armas. Señores imperialistas, por qué no se han hecho reuniones para ayudar a los palestinos oprimidos, asesinados y torturados por el estado de Israel, por qué no hacer colectas para los yemenitas, los afganos, los sirios, los libios, los habitantes del Sahara Occidental, para los iraquíes, para todos los pobres del mundo por las intervenciones de la OTAN. Es el cinismo total del occidente capitalista imperial.

Nunca muestran la verdad, que se trata de dominar al muido, y para ello hay que debilitar a Rusia para después ocuparse de China. Es como en la Primera Guerra Mundial, una lucha entre bloques capitalistas por el dominio del mundo, y esto es lo que se esconde, nunca se dice, siempre se habla de la democracia contra la autocracia.

Como dicen los especialistas en desinformación, se esconden los verdaderos motivos de la guerra y los pueblos se dejan adormecer por las falsedades, trampas y trucos del poder de los capitalistas de la OTAN dominados por los Estados Unidos, el verdadero poder de este bloque, porque Europa no cuenta ya que simplemente sigue los dictados de la potencia del norte.

Conclusiones

Las fuerzas de la derecha y extrema derecha antirrusas son muy fuertes hoy en Europa, especialmente en los países del este, que se caracterizan por la violación de los derechos humanos, son xenófobos, conservadores en lo social y con fuertes influencias neonazis.

Estos son los países que nos presentan como ejemplo de democracia y libertades para enfrentar al oso ruso. Ucrania es un ejemplo con Zelenski donde toda la oposición fue suspendida, algo que nunca mencionan los medios tradicionales del sistema, medios que repiten lo que dicen los servicios de inteligencia de la OTAN.

El señor Biden solamente habla de armas, armas y armas para Ucrania y Europa de sanciones. sanciones y más sanciones para Rusia

Esperamos que este conflicto termine lo más pronto posible y se llegue a la negociación política para beneficio de las poblaciones e impedir una guerra de meses, que es lo que quieren los halcones de los Estados Unidos y de la OTAN, y, por supuesto, el complejo industrial militar.

https://www.sur.org.co/la-guerra-informatica-en-el-conflicto-rusia-ucrania/

22.14.-El Parlamento investigará a Boris Johnson por desacato en el escándalo de las fiestas RAFA DE MIGUEL

Una mayoría de diputados da luz verde a que la Comisión de Privilegios indague si el primer ministro mintió a la Cámara sobre lo ocurrido en Downing Street durante el confinamiento

Boris Johnson, este jueves, en Gandhinagar (India)Foto: BEN STANSALL

No ha hecho falta ni votar. Al preguntar a los diputados británicos el vicepresidente de la Cámara de los Comunes si alguien se oponía a la enmienda, no se ha oído una mosca. Y por asentimiento, el Parlamento británico ha adoptado la histórica decisión de investigar a un primer ministro, Boris Johnson, por posible desacato. Para averiguar si faltó a la verdad durante cada una de las comparecencias en las que intentó explicar el asunto de las fiestas prohibidas en Downing Street durante el confinamiento.

21 abr 2022.- Era imposible debatir sobre un asunto de tal gravedad sin poder decir la palabra clave: mentiroso. Por eso el speaker (presidente) de la Cámara de los Comunes, Lindsay Hole, ha permitido a los diputados, de modo excepcional y contrario al decoro parlamentario, que definieran a Boris Johnson con ese adjetivo. Peyorativo, sí, pero también descriptivo de lo que se discutía en Westminster. Se trataba de decidir si el primer ministro había mentido al Parlamento al negar, en repetidas ocasiones, que se celebrasen fiestas en Downing Street durante el confinamiento, y que nunca se quebrantó la legalidad en dependencias gubernamentales. Es decir, si Johnson había cometido desacato y debía ser castigado por ello. La multa impuesta por la Policía Metropolitana hace dos semanas apenas es de 60 euros. Pero su valor simbólico es inmensamente superior al monetario. Nunca en la historia del Reino Unido un primer ministro había incumplido la ley durante su mandato. Las medias excusas de Johnson ante el Parlamento el pasado martes convencieron a pocos, porque se limitó a pedir perdón por sus “errores”, pero siguió asegurando que nunca fue consciente de que las fiestas en Downing Street iban en contra de las normas que su Gobierno había impuesto a los ciudadanos.

“Nuestra enmienda persigue un claro objetivo: defender los simples principios de honestidad, integridad y la necesidad de decir la verdad en política”, ha explicado el líder laborista, Keir Starmer, al comenzar el debate sobre el texto presentado por su partido. Se trataba de una enmienda para ordenar a la Comisión de Privilegios de la Cámara de los Comunes (similar a la española Comisión del Estatuto del Diputado) que abriera una investigación, para averiguar si Johnson había incumplido el Código Ministerial y engañado deliberadamente al Parlamento.

Una estrategia que no funcionó

En una mezcla de desafío a la oposición y de intento de aparentar normalidad, Johnson había iniciado este mismo jueves una visita oficial a la India y ha estado ausente en el Parlamento. Se iba con cierta tranquilidad, porque a última hora del miércoles la dirección del grupo parlamentario conservador había calmado a los diputados más rebeldes. Les ofreció una enmienda a la enmienda laborista, por la que el Gobierno se comprometía a respaldar una futura investigación a Johnson del Parlamento, pero solo después de que Scotland Yard concluyera la suya propia y se publicara finalmente el informe sobre las fiestas de la alta funcionaria, Sue Gray.

La estrategia, sin embargo, no funcionó. En primer lugar, porque los propios laboristas habían incluido en su texto la cautela de supeditar la investigación parlamentaria a que concluyera el trabajo de la policía; en segundo lugar, porque la presión de muchos votantes hacía insostenible que los diputados conservadores se pusieran de perfil; y en tercer lugar, porque el discurso que el propio Johnson ofreció al grupo parlamentario el martes por la noche tuvo más contenido de soberbia que de humildad.

“He estado tentado de perdonarle. Pero esa posibilidad ha desaparecido”, ha dicho desde su escaño Steve Baker, el diputado conservador euroescéptico que fue clave para que Johnson fuera elegido primer ministro. Su golpe dejaba claro la dificultad a la que se enfrenta el primer ministro. “Por no haber obedecido ni la letra ni el espíritu de las normas, el primer ministro debería haberse ido hace mucho tiempo. Sabe que el juego se ha terminado”, sentenciaba Baker.

La insistencia —presión, más bien— de la dirección del grupo parlamentario sobre los diputados conservadores ha irritado a muchos de ellos. Sobre todo, porque en un primer momento se les indicó que se exigiría disciplina parlamentaria férrea para votar en contra de la enmienda laborista. Lo que en la jerga de la Cámara se conoce como three-line whip (látigo triple; whip es como se llama a los diputados encargados de empujar el voto del resto). La desobediencia ante tal consigna lleva castigo. Pero en un asunto de tal profundidad ética, lo único que se consiguió fue que más de la mitad de la bancada conservadora estuviera vacía. Era el modo de manifestar discretamente una abstención. Durante varias horas, han sido los diputados de la oposición —laboristas, nacionalistas escoceses, liberal demócratas o verdes— los que ha intervenido, uno tras otro, para manifestar la rabia de sus votantes con el comportamiento de Johnson y acusarle de haber mentido al Parlamento.

Los dos peores golpes para el primer ministro, aunque estuviera a miles de kilómetros de distancia del debate, han llegado de sus propias filas. Junto a Baker, otro diputado conservador, William Wragg, presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, reclamaba a sus compañeros de filas hacer lo correcto. Wragg ya había pedido días antes la dimisión de Johnson, y la crisis de Ucrania, ha dicho, no le servía como excusa: “La invasión de una nación soberana por un agresivo dictador no puede ser la razón para que aceptemos rebajar nuestros propios niveles de exigencia ética”, ha dicho.

https://elpais.com/internacional/2022-04-21/el-parlamento-investigara-a-boris-johson-por-desacato-en-el-escandalo-de-las-fiestas.html

*22.13.-«La diplomacia por la que aboga Marine Le Pen corresponde a lo que quiere la Rusia de Putin»ALAIN FRACHÓN
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Boris Johnson enviará a centros de retención en Ruanda a los inmigrantes que crucen el canal de la Mancha –  RAFA DE MIGUEL

El Gobierno británico endurece su control de fronteras en la era pos-Brexit. Los llegados de forma irregular serán redirigidos a la nación africana y el ejército controlará las aguas que separan al Reino Unido del continente

Un grupo de migrantes llega a Dungeness, en la costa británica, el 4 de agosto pasado. DAN KITWOOD (GETTY IMAGES)

La realidad objetiva confirma que el Reino Unido se enfrenta a un problema cada vez más grave: si en 2019 fueron apenas 300 las personas que intentaron cruzar de modo irregular el canal de la Mancha, dos años después, en 2021, la cifra superó los 28.500 (según datos acumulados por la BBC; el Ministerio del Interior británico no las publica).

14 abr 2022.- La realidad política, sin embargo, sugiere que el Gobierno de Boris Johnson planea recuperar el espíritu aislacionista del Brexit y el discurso de fronteras herméticas —el Take Back Control (Recuperemos el Control) de la campaña del referéndum de 2016— para caldear el ánimo preelectoral de sus votantes y colocar a la oposición laborista en una situación incómoda.

Si los primeros globos sonda hablaban de Albania o de Ghana para abrir centros de migrantes en el exterior, el Ejecutivo británico ha elegido finalmente a Ruanda, el país del este africano que vivió la masacre genocida de la minoría tutsi a manos del Gobierno hutu, en 1994. La ministra británica del Interior, Priti Patel, ha viajado este jueves a la capital, Kigali, para firmar un acuerdo que supondrá más de 144 millones de euros y permitirá a las autoridades británicas reenviar a ese país a gran parte de los inmigrantes irregulares interceptados cada año en el canal de la Mancha. Serán sobre todo los varones adultos, que en su mayoría componen los denominados por Downing Street “emigrantes económicos”: personas que, según esta clasificación, no están siendo realmente perseguidas por motivos políticos, religiosos o de cualquier tipo, sino que aspiran a mayores oportunidades vitales.

El Gobierno de Johnson quiere dejar claro que esta aspiración, si no se realiza por los estrechos canales legales del proceso migratorio, ha pasado a ser un delito. “Nuestra compasión puede ser infinita, pero nuestra capacidad para acoger personas no lo es”, ha dicho Johnson en la localidad de Kent, en un discurso diseñado para relanzar el mensaje de dureza contra la inmigración irregular que se prometió con la salida del Reino Unido de la UE. “Del mismo modo que el Brexit nos permitió recuperar el control sobre la inmigración al sustituir la libertad de movimiento de personas por un sistema de ingreso basado en puntos, también recuperaremos el control sobre la inmigración ilegal con un nuevo plan a largo plazo para obtener asilo en este país”, ha asegurado el primer ministro británico.

Los inmigrantes que intentan cruzar el canal son “ilegales”, según el Gobierno británico. En ningún momento habla de “irregulares”. Las palabras, de nuevo, definen la política. La nueva Ley de Fronteras y Nacionalidades, que se encuentra en sus primeros trámites legislativos en el Parlamento, pretende sancionar penalmente a los que intenten entrar ilegalmente al Reino Unido (y con prisión permanente revisable a los que pilotan las lanchas o reclutan a los inmigrantes).

En lo que va de 2022, más de 4.600 personas han cruzado el canal de la Mancha. La cifra récord se registró este miércoles, con más de 600 inmigrantes interceptados por la policía.

“Ruanda es uno de los lugares más seguros del mundo, y en los últimos años se ha hecho famoso por su capacidad para reubicar y asentar a inmigrantes”, ha dicho Johnson. “Muchos abogados y organizaciones se han dedicado durante años a ganar dinero a base de cuestionar en los tribunales las decisiones del Gobierno sobre inmigración, y estoy seguro de que habrá nuevas demandas en los meses venideros”, ha anticipado el primer ministro. “Pero no se trata de una respuesta sin compasión. Creo que la opción de Ruanda se convertirá en el nuevo modelo internacional de respuesta al problema de la inmigración”.

Control militar de la inmigración

La idea de reenviar a un tercer país, de dudosa seguridad jurídica, a los inmigrantes irregulares que intentan llegar al Reino Unido ha provocado duras reacciones por parte de la oposición laborista y de numerosas organizaciones de ayuda al refugiado. Nada ha echado atrás al Gobierno de Johnson, que lleva meses flirteando con esa estrategia y lanzando posibles destinos, para generar debate político e ir aclimatando el apoyo de los votantes conservadores. Se habló de Ghana o de Albania, pero también de plataformas petrolíferas abandonadas en el mar del Norte o incluso de ferris en desuso que se mantendrían frente a la costa británica.

“Se trata de un anuncio desesperado y verdaderamente vergonzoso por parte del Gobierno, que intenta distraer la atención sobre el hecho de que Johnson ha incumplido la ley”, ha dicho Yvette Cooper, la portavoz laborista en materia de Inmigración. Cooper, como muchos otros críticos del primer ministro, ha asociado la información sobre Ruanda con una maniobra para desplazar de la atención pública la multa impuesta por la policía a Johnson y a su ministro de Economía, Rishi Sunak, por las fiestas prohibidas en Downing Street durante el confinamiento. “Es una propuesta impracticable, contraria a la ética y que supone una clara extorsión”, ha escrito en su cuenta de Twitter.

La opción de Ruanda, donde muchos de los inmigrantes detenidos deberían esperar durante meses la resolución de sus trámites de solicitud de asilo, se vería reforzada por la creación de un centro de retención en la base aérea militar de Linton-on-Ouse, que acogería a cientos de recién llegados. Según asegura el Gobierno británico, en este caso las personas retenidas tendrían libertad para entrar o salir de las instalaciones, como ya la tienen los miles de solicitantes de asilo que viven en hoteles repartidos por todo el país. Pero la decisión más polémica de la nueva estrategia, que apunta a nuevas fricciones con el Gobierno de Francia, es la utilización del ejército para controlar la llegada de personas a través de las aguas del canal. “A partir de este mismo jueves”, ha anunciado Johnson, “la Armada Real [Royal Navy] asumirá el control de las fronteras en el canal de la Mancha”. Se aumentará en más de 60 millones de euros el presupuesto para lanchas y material militar.

Downing Street ha reclamado sin éxito a París en los últimos meses la posibilidad de patrullas conjuntas en las playas francesas, o la readmisión por el país vecino de los inmigrantes irregulares procedentes de sus costas. En ambos casos, Londres ha recibido un no por respuesta. “Yo creo que es posible un esfuerzo mayor para interceptar a las personas en las costas de Francia”, ha dicho Johnson, “pero hoy queremos demostrar cómo el Reino Unido ha logrado su propia solución, a falta de un acuerdo con París”, ha asegurado.

El Gobierno británico se escuda en decisiones previas, como la de la UE que acordó con Atenas una serie de centros de acogida de inmigrantes en varias islas griegas. O la del Gobierno de Dinamarca, que ya ha aprobado en el Parlamento la decisión de reenviar a los recién llegados a países terceros (la opción de Ruanda también está sobre la mesa). O de Australia, que retiene a muchos de ellos en las islas de Nauru y Manus. De hecho, las autoridades de Bruselas comparten el mismo razonamiento que el Ejecutivo británico: el reenvío de las personas a terceros países sería un elemento disuasorio para las organizaciones criminales que se enriquecen con el tráfico de personas y desalentaría el viaje en muchos casos. La UE también ha estudiado la opción de Ruanda, del mismo modo que ha llegado ya a acuerdos de “externalización” con Turquía, Libia o Níger.

“Estamos escandalizados con la decisión del Gobierno, cruel y desagradable, de enviar a Ruanda a los que buscan refugio y santuario en nuestro país”, ha denunciado Enver Solomon, de la organización Refugee Council (Consejo de los Refugiados). “Externalizar el sistema de asilo del Reino Unido no hará nada por cambiar los motivos por los que muchas personas se lanzan a realizar un viaje tan peligroso. Solo servirá para aumentar el caos y el sufrimiento humano”, ha dicho Solomon.

https://elpais.com/internacional/2022-04-14/boris-johnson-enviara-a-centros-de-retencion-en-ruanda-a-los-inmigrantes-que-crucen-el-canal-de-la-mancha.html

22.13.-«La diplomacia por la que aboga Marine Le Pen corresponde a lo que quiere la Rusia de Putin»ALAIN FRACHÓN

La agenda internacional del candidato presidencial de extrema derecha se traduciría en un debilitamiento de la Unión Europea y del vínculo transatlántico. Un doble con el que el amo del Kremlin ya no se atrevía a soñar, explica en su columna Alain Frachon, editorialista de «Le Monde».

¿De dónde podría venir para Vladimir Putin la noticia que podría socavar su condición de marginado en la escena occidental? Respuesta: de París. Si Marine Le Pen accede a la presidencia de la República el 24 de abril, traerá un pequeño bálsamo diplomático al jefe de Estado ruso. Mientras Moscú ordena la segunda fase de su guerra de agresión contra Ucrania, este soplo de aire fresco será bienvenido. Respiraremos mejor en el Kremlin.

14 abr 2022.- Porque, a pesar de algunos cambios tácticos recientes, la diplomacia por la que aboga la Sra. Le Pen corresponde, en esencia, a lo que la URSS siempre ha querido y a lo que la Rusia de Putin ha querido desde 2011: el debilitamiento de la Ese doble, con el que Putin ya no se atrevía a soñar, la diplomacia de Le Pen se lo entregaría en bandeja tricolor. Este es el programa anunciado y confirmado, el miércoles 13 de abril, por el candidato ultraderechista.

Marine Le Pen no lo oculta: se opone a las sanciones tomadas contra Rusia. Presidenta, su condena de la invasión rusa seguiría siendo retórica. ¿Propone un diálogo OTAN-Rusia sobre seguridad en Europa? Pero eso es exactamente lo que sucedería después de la cumbre entre Joe Biden y Vladimir Putin en junio de 2021 .

La línea ultranacionalista

Conocemos la respuesta del Kremlin: ultimátum en diciembre de 2021, guerra dos meses después. El candidato critica las entregas de armas a kiev. Para lograr un alto el fuego, para favorecer una negociación, cuenta con la única fuerza de su discurso. Como sabemos, Putin, siempre un poco angelical, un poco soñador, tiene la debilidad de ceder ante quien le encanta… ¿En qué planeta vive la señora Le Pen?

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Es cierto que ha coqueteado durante mucho tiempo con el autócrata de Moscú. En 2017, mirando el Elíseo, fue al Kremlin para pedir una foto con su gran hombre y un préstamo, para su fiesta, de un banco ruso. Luego le confió a la BBC que estaba en la «línea» de Putin y otros dos ultranacionalistas, Donald Trump y el indio Narendra Modi. Este marcado gusto por los peces gordos de la época, sumado a la amistad que mantenía con el húngaro Viktor Orban, supuesto demócrata “antiliberal”, definieron un perfil político preocupante.

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La Sra. Le Pen lo muestra al reivindicar, en política exterior, una filiación pseudo-gaullista, incluso gaullista-mitterrandiana. Viniendo de la heredera de un partido que, más que ningún otro, se opuso a todo, absolutamente todo, a lo que hizo el presidente de Gaulle, esta postura debería provocar la asfixia inmediata -de quien la adelanta y de sus interlocutores. En una situación de crisis, como la actual guerra ruso-ucraniana, el fundador de la Quinta  República sabía de qué lado estaba. Cuando la URSS apuntó sus misiles a Europa Occidental, François Mitterrand, atlantista y europeo, no se equivocó sobre el origen de las amenazas. ¿Pero la señora Le Pen?

“Ella representa la mejor carta de Putin para dividir a los occidentales”, observa el politólogo estadounidense Ian Bremmer. Ella dice que no dejará la Alianza Atlántica -esta OTAN que quería dejar hace cinco años- sino solo su personal permanente, el comando integrado (donde decidimos por unanimidad). ¿Y, para ello, elegiría este momento en el que la guerra asola Europa de nuevo? ¿Donde las tropas rusas destruyen un país amigo de la UE y los Estados Unidos?

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Hombre de conocimiento y experiencia, el ex primer ministro italiano Enrico Letta, un centrista consecuente, dice las cosas como son: “Si el 24 de abril fue Le Pen, pues Putin podría detener sus tanques. Él hubiera ganado Habría entrado en el corazón de Europa. Porque no contenta con debilitar el vínculo transatlántico, la jefa de la RN pretende también desestabilizar la UE, alineándose, nuevamente, con los anhelos profundos del Kremlin.

Cambio táctico, en cuanto a la OTAN, la Sra. Le Pen asegura en 2022 que quiere que Francia permanezca en la UE. ¡En 2017, el “Frexit”, juró, fue la condición para el éxito de su programa! Qué cambió?

Hostilidad radical a la UE

Hoy, tiene la intención de reformar la UE en profundidad. Ella no se equivoca, la UE tiene una gran necesidad de reforma, en particular su política agrícola. Sin embargo, las propuestas por la Sra. Le Pen (ataques al mercado único, preferencia nacional, discriminación contra los nacionales de otros países miembros, desacuerdo sobre el presupuesto) provienen de una hostilidad radical hacia la UE. Tienen pocas posibilidades de ser aceptados por los Veintiséis.

La Sra. Le Pen lo sabe, pondría a Francia en el camino de un “Frexit” sigiloso que bien podría marcar el principio del fin del proyecto europeo. Su política debilitará no solo a la UE sino también al euro: pondrá en peligro los ahorros de los franceses. Ideólogo ultranacionalista, opuesto al espíritu mismo de la construcción europea, avanza mal enmascarado para destruir un todo, la UE, que hace posible negociar en igualdad de condiciones con los poderosos del momento.

Somos menos «soberanos» solos que veintisiete para negociar con los Estados Unidos, China y otros, ya sea en impuestos de multinacionales, protección de datos digitales o estándares de salud. Rechaza la “pareja” formada con Alemania, prefiere la dupla París-Budapest. Pone fin al Plan Verde de la UE para luchar contra el calentamiento global: Francia acabará sola con este flagelo…

La Sra. Le Pen está en la época equivocada. Su política exterior empequeñecería a Francia, rebajaría su estatura política, económica y estratégica. Pero, en una gran oficina en el Kremlin, haría feliz a alguien.

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https://www.lemonde.fr/idees/article/2022/04/14/la-diplomatie-que-preconise-marine-le-pen-correspond-a-ce-que-souhaite-la-russie-de-poutine_6122067_3232.html

*22.12.-Thomas Piketty: «Si Macron no hace un fuerte gesto social con urgencia, entonces su arrogancia puede hacer que pierda una segunda ronda contra Le Pen»TOMAS PIKETTY
*Boris Johnson se reúne con Zelenski en KievRAFA DE MIGUEL
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Cómo Alemania se ha convertido en la facilitadora de Putin – PAUL KRUGMAN

Alemania ha sido advertida durante décadas sobre los riesgos de volverse dependiente del gas ruso

El canciller alemán, Olaf Scholz. REUTERS 

Nueva York— La guerra de agresión de Vladimir Putin se basa en el dinero que Rusia obtiene vendiendo combustibles fósiles a Europa. Y aunque Ucrania, increíblemente, ha repelido el intento de Rusia de apoderarse de Kiev, Putin no será detenido definitivamente hasta que Europa termine con su dependencia energética.

Lo que significa que Alemania, cuyos líderes políticos y empresariales insisten en que no pueden prescindir del gas natural ruso, aunque muchos de sus propios economistas no están de acuerdo, se ha convertido en efecto en el principal facilitador de Putin. Esto es vergonzoso; también es increíblemente hipócrita dada la historia alemana reciente.

El trasfondo: Alemania ha sido advertida durante décadas sobre los riesgos de volverse dependiente del gas ruso. Pero sus líderes, centrados en los beneficios a corto plazo de la energía barata, ignoraron esas advertencias. En vísperas de la guerra de Ucrania, el 55 por ciento del gas alemán procedía de Rusia.

No hay duda de que cortar rápidamente o incluso reducir en gran medida este flujo de gas sería doloroso. Pero múltiples análisis económicos, del Instituto Bruegel con sede en Bruselas, la Agencia Internacional de Energía y ECONtribute, un grupo de expertos patrocinado por las Universidades de Bonn y Colonia, han encontrado que los efectos de reducir drásticamente las importaciones de gas de Rusia estarían lejos de ser catastróficos para Alemania.

Como dijo un miembro del Consejo Alemán de Expertos Económicos, que desempeña un papel similar al del Consejo de Asesores Económicos de los Estados Unidos, un embargo sobre el gas ruso sería difícil pero “factible”.

El análisis de ECONtribute ofrece una variedad de estimaciones, pero su número del peor de los casos es que un embargo sobre el gas ruso reduciría temporalmente el producto interno bruto real de Alemania en un 2.1 por ciento. Voy a poner ese número en contexto en breve.

Ahora, los industriales alemanes se niegan a aceptar las estimaciones de los economistas, insistiendo en que un embargo de gas sería catastrófico. Pero dirían eso, ¿no? Los líderes industriales de todas partes siempre afirman que cualquier propuesta de restricción de sus actividades sería un desastre económico.

Por ejemplo, en 1990, los grupos de la industria de Estados Unidos emitieron terribles advertencias contra las políticas para reducir la lluvia ácida, insistiendo en que costarían cientos de miles de millones e incluso conducirían a “la destrucción potencial de la economía del Medio Oeste”. Nada de eso sucedió; de hecho, las nuevas reglas produjeron grandes beneficios para la salud pública a un costo económico modesto.

Lamentablemente, los líderes políticos de Alemania, incluido el canciller Olaf Scholz, se han puesto del lado de los alarmistas. Las revelaciones de las atrocidades rusas en Ucrania han llevado a reconocimientos a regañadientes de que se debe hacer algo, pero todavía no hay mucho sentido de urgencia.

Lo que me llama la atención —un paralelo que por alguna razón no he visto trazar a mucha gente— es el contraste entre la reticencia actual de Alemania a hacer sacrificios moderados, incluso frente a horribles crímenes de guerra, y los inmensos sacrificios que Alemania exigió de otros países durante la crisis de la deuda europea hace una década.

Como recordarán algunos lectores, a principios de la década pasada gran parte del sur de Europa enfrentó una crisis cuando los préstamos se agotaron, lo que hizo que las tasas de interés de la deuda pública se dispararan. Los funcionarios alemanes se apresuraron a culpar a estos países por su propia situación, insistiendo, con mucha moralización, en que estaban en problemas porque habían sido fiscalmente irresponsables y ahora tenían que pagar el precio.

Como resultado, este diagnóstico fue mayormente erróneo. Gran parte del aumento de los tipos de interés del sur de Europa reflejó el pánico del mercado más que los fundamentos; los costos de endeudamiento se desplomaron, incluso para Grecia, después de que el presidente del Banco Central Europeo dijera tres palabras, “lo que sea necesario”, sugiriendo que el banco, si fuera necesario, intervendría para comprar la deuda de las economías en problemas.

Sin embargo, Alemania tomó la delantera al exigir que las naciones deudoras impusieran medidas de austeridad extrema, especialmente recortes de gastos, sin importar cuán grandes sean los costos económicos. Y esos costos fueron inmensos: entre 2009 y 2013, la economía griega se contrajo un 21% mientras que la tasa de desempleo aumentó al 27 por ciento.

Pero si bien Alemania estaba dispuesta a imponer una catástrofe económica y social a los países que, según afirmó, habían sido irresponsables en su endeudamiento, no ha estado dispuesta a imponerse costos mucho menores a sí misma a pesar de la irresponsabilidad innegable de sus políticas energéticas pasadas.

No estoy seguro de cómo cuantificar esto, pero tengo la sensación de que Alemania recibió muchas más y más claras advertencias sobre su irresponsable dependencia del gas ruso que las que recibió Grecia sobre su endeudamiento previo a la crisis. Sin embargo, parece que el famoso afán de Alemania por tratar la política económica como un juego de moralidad se aplica solo a otros países.

Para ser justos, Alemania ha dejado atrás su falta de voluntad inicial para ayudar a Ucrania; El embajador de Ucrania en Alemania afirma, aunque los alemanes lo niegan, que le dijeron que no tenía sentido enviar armas porque su gobierno colapsaría en horas. Y tal vez, tal vez, la comprensión de que negarse a cortar el flujo de gas ruso convierte a Alemania en cómplice de facto en asesinatos en masa finalmente será suficiente para inducir una acción real.

Pero hasta que esto suceda o a menos que esto suceda, Alemania seguirá siendo, vergonzosamente, el eslabón más débil en la respuesta del mundo democrático a la agresión rusa.

https://diario.mx/opinion-el-paso/como-alemania-se-convirtio-en-el-facilitador-de-putin-20220408-1917894.html

22.12.-Thomas Piketty: «Si Macron no hace un fuerte gesto social con urgencia, entonces su arrogancia puede hacer que pierda una segunda ronda contra Le Pen»TOMAS PIKETTY

Para que la izquierda recupere el poder tras la elección presidencial, tendrá que reconciliar a las clases trabajadoras de diferentes orígenes, observa el economista Thomas Piketty en su columna.

Crónico. Durante la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2017, cuatro candidatos habían logrado entre el 20% y el 24% de los votos: en otras palabras, muchas segundas vueltas eran posibles y podrían haber ocurrido, dentro de un panorama político e ideológico profundamente fragmentado. 

8 abr 2022.- Hasta el último momento, los votantes de 2022 también tienen que enfrentarse a una gran incertidumbre y, en particular, a elegir entre una segunda vuelta entre la extrema derecha y la derecha (Le Pen frente a Macron, a quien la gran mayoría de los votantes ahora y con toda lógica se sitúan a la derecha) o entre la derecha y la izquierda (Macron contra Mélenchon). Esta elección es cualquier cosa menos inocua, y conlleva consecuencias considerables para el tipo de deliberación pública que ocupará el país durante dos semanas (y tal vez más):

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Sin embargo, sea cual sea el resultado de las elecciones, ya podemos estar seguros de una cosa: no seremos testigos del regreso pacífico de una reconfortante división entre izquierda y derecha. En primer lugar, porque la derecha generalizada del panorama político y el surgimiento de un poderoso bloque electoral antimigrante corresponden a una fuerte tendencia, que el macronismo en el poder ha acentuado peligrosamente. Luego, porque será un largo trabajo para que las fuerzas de izquierda logren unirse y tomar el poder.

Tropismo fundamental

Comencemos con el primer punto. Las cosas ya están escritas. Al apropiarse del programa económico de la derecha, el centrismo de Macron también ha contribuido a derechizar el país, empujando a la derecha republicana a un callejón sin salida con la extrema derecha en cuestiones de identidad. La más peligrosa es la arrogancia del candidato a presidente, que pretende ser reelegido sin debate ni programa, o bien con medidas chapuceras que traicionan su tropismo fundamental: gobernar primero y siempre para los líderes, apostando a las divisiones de sus opositores. .

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La palma del cinismo llegó con el tema de las pensiones. Cabe recordar que, para tener derecho a una pensión a tipo íntegro, se deben cumplir dos condiciones: alcanzar la edad mínima legal (actualmente 62 años) y validar el período exigido de cotización, que aumenta periódicamente y llegará próximamente a las cuarenta y tres anualidades. (a partir de la generación de 1973). Es decir, para todos aquellos que cursen estudios superiores y empiecen a trabajar a los 22 años o más, la elevación de la edad legal a los 65 años no tendrá absolutamente ningún efecto: según la legislación actual, ya tendrán que esperar 65 años o más para tener una pensión completa. .

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En cambio, para quienes empezaron a trabajar a los 18, ahora tendrán que esperar hasta los 65, o 47 años de cotización, aunque su esperanza de vida es inferior a la de los primeros. Proponer tal reforma, mientras se afirma que se salvarán las carreras largas, aunque sean por definición las únicas que se verán afectadas, constituye una burda mentira. Al comportarse de esta manera, Macron permite que Le Pen se presente a bajo precio como un defensor de las clases trabajadoras y de aquellos que trabajan duro.

Lo mismo cuando Le Pen propone reintroducir (en dosis homeopáticas) el impuesto a la riqueza financiera. La medida es en gran medida hipócrita, ya que al mismo tiempo pretende eximir por completo a las residencias principales: los multimillonarios que posean un castillo en Saint-Cloud tendrán derecho a una fuerte reducción de su impuesto sobre el patrimonio inmobiliario, mientras que los franceses de a pie están sujetos a los aumentos de impuestos a la propiedad. Pero mientras Macron se niegue a volver a imponer altos activos financieros, esto también le permite a Le Pen presentarse a bajo costo como un candidato popular.

Sincero mea culpa

Este cóctel político explosivo, basado en un discurso antiinmigrante violento y medidas sociales para las clases trabajadoras blancas, ya ha funcionado con éxito en Polonia y Hungría. Más lejos de nosotros, también es lo que permitió a los demócratas recuperar el poder tras la Guerra Civil en Estados Unidos, con una plataforma segregacionista frente a los negros, pero más social que la de los republicanos frente a los negros. Frente a los blancos (incluidos frente a los inmigrantes irlandeses e italianos). El riesgo hoy es que esa postura social-diferencialista (o social-racista) prevalezca en Francia. Concretamente, si Macron no hace urgentemente un fuerte gesto social, sobre pensiones y justicia fiscal, entonces su arrogancia podría hacerle perder una segunda vuelta contra Le Pen.

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Vayamos al segundo punto. Para que la izquierda recupere el poder, tendrá que reconciliar a las clases trabajadoras de diferentes orígenes, que hoy están profundamente divididas, y traer de vuelta a ellas a aquellos que ya no creen en las promesas sociales y económicas y que confían en las medidas antiinmigrantes. Para cambiar su destino. Esto pasará por un ambicioso programa de redistribución de la riqueza y finalmente por un sincero mea culpa sobre los errores cometidos en el poder. Llevará tiempo, porque la ruptura con las clases populares viene de lejos.

Los diferentes partidos («rebeldes», socialistas, ecologistas, comunistas, etc.) deberán superar su rencor y encontrarse en una nueva federación popular, democrática e internacionalista. No se puede criticar el presidencialismo negándose a la democracia interna a la hora de elegir al candidato. No se puede abogar por el internacionalismo mientras se limita la defensa de la democracia a las fronteras nacionales. Razón de más para empezar ahora.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2022/04/08/thomas-piketty-si-macron-ne-fait-pas-d-urgence-un-geste-social-fort-alors-son-arrogance-peut-lui-faire-perdre-un-second-tour-contre-le-pen_6121230_3232.html

22.12.-Boris Johnson se reúne con Zelenski en KievRAFA DE MIGUEL

El primer ministro británico viaja a la capital de Ucrania 24 horas después de que lo hicieran Von der Leyen y Borrell

Boris Johnson (izquierda) y Volodímir Zelenski, este sábado en Kiev. Foto: TELEGRAM/V_ZELENSKIY_OFFICIAL / (EFE) | Vídeo: REUTERS

La Embajada de Ucrania en el Reino Unido ha sido la encargada de revelar un viaje sorpresa que, por medidas de seguridad, se ha mantenido en el más absoluto de los secretos. Una fotografía del primer ministro británico, Boris Johnson, y el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, en lo que parece una sala oficial del edificio presidencial en Kiev, ha desvelado el encuentro de ambos este sábado en la capital del país invadido por Rusia.

9 abr 2022.- Johnson ha mantenido una comunicación casi diaria con Zelenski, y ha sido uno de los dirigentes europeos que más ha impulsado el envío de armamento defensivo a Ucrania. El primer ministro británico acababa de anunciar, unas horas antes de su llegada a Kiev, un incremento de casi 120 millones de euros más en envío de material bélico, después de conocer y condenar enérgicamente el ataque ruso del viernes a la estación de tren de Kramatorsk, que dejó tras de sí más de medio centenar de muertos.

Boris Johnson y Zelenski, durante la reunión este sábado en Kiev.TELEGRAM/V_ZELENSKIY_OFFICIAL / (EFE)

Fuentes de Downing Street han definido esta visita como “una muestra de solidaridad con el pueblo de Ucrania”. Un portavoz del Gobierno británico informó de que ambos dirigentes iban a discutir sobre “el apoyo a largo plazo del Reino Unido a Ucrania”, y de que Johnson le precisaría a Zelenski los detalles de “un nuevo paquete de ayudas militares y financieras”.

Johnson ha llegado este sábado a Kiev en tren un día después de la visita de Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, y de Josep Borrell, el alto representante de la UE para la Política Exterior, que también pudieron reunirse con el mandatario ucranio. Al término de la reunión, el primer ministro británico ha tuiteado: “Hoy me he reunido con mi amigo el presidente Zelenski en Kiev para mostrar nuestro apoyo inquebrantable al pueblo de Ucrania”.

El mandatario británico ha anunciado una nueva aportación de ayuda militar consistente en 120 vehículos blindados y un sistema de misiles antifragata, para apoyar a Ucrania en esta fase crucial mientras continúa el ataque ilegal ruso. Esta contribución se añade al material militar por valor de 120 millones que Johnson ya había anunciado y que incluye una nueva remesa de misiles antiaéreo Startreak, otros 800 misiles antitanque, y una partida de munición de alta precisión.

Johnson también ha anunciado un nuevo apoyo financiero para el Gobierno de Ucrania, que consistirá en un nuevo préstamo de 500 millones de dólares (460 millones de euros) a través del Banco Mundial. El primer ministro británico ha querido elogiar la figura de Zelenski, de quien ha dicho que “su resuelto liderazgo, su invencible heroísmo y la valentía del pueblo ucranio han logrado frustrar los monstruosos objetivos de Putin”.

Andrii Sibiha, el vicejefe de Gabinete del presidente ucranio, ha asegurado en su página de Facebook que “el Reino Unido es el líder en el apoyo defensivo a Ucrania. El líder de la coalición antiguerra. Y el líder de las sanciones contra el agresor ruso”.

https://elpais.com/internacional/2022-04-09/boris-johnson-se-reune-con-zelenski-en-kiev.html

*22.11.-Un diputado conservador británico cuenta en Twitter que es transgénero RAFA DE MIGUEL
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Las bolsas ya están por encima de cuándo empezó la Guerra en Ucrania: predecir el mercado es imposible MARC FORTUÑO
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“Lo que une a Pekín y Moscú es su prioridad estratégica común: debilitar un orden internacional que consideran dominado por Estados Unidos” – ALAIN FRACHÓN

La guerra en Ucrania destaca una «nueva guerra fría», observa Alain Frachon, columnista de «Le Monde», en su columna.

31 mar 2022.- Crónico. ¿Volver a un universo bipolar? La guerra entre Rusia y Ucrania reforzaría una división del mundo en dos campos. El «colectivo occidental», como se dice en Moscú, se opone al dúo Vladimir Putin – Xi Jinping, líderes de la familia de los autócratas. Con, en el medio, el club de las potencias emergentes que se niegan a elegir pero que, en este caso, prefieren inclinarse del lado de Moscú y Pekín.

No es seguro que esta geografía del equilibrio de poder en el planeta sobreviva tal como está al final de la guerra ruso-ucraniana. Pero, de momento, tal es efectivamente el mapa geopolítico de lo que se denomina “la nueva guerra fría”: por un lado, los aliados atlánticos, americanos y europeos, y, por otro, la Rusia de Putin respaldada políticamente por la China de Xi. La agresión contra Ucrania une al campo occidental, el de las democracias liberales, y de ninguna manera sacude la amistad chino-rusa, la base del grupo de las autocracias.

Las dos partes están muy cerca de la confrontación en el teatro europeo, más cerca que nunca durante la primera Guerra Fría, esos años de confrontación entre la URSS y los Estados Unidos. Un error garrafal, un error de tiro o una provocación en los próximos días, y el conflicto arrastra a la OTAN, de la que Ucrania no es miembro, directamente a la lucha. Entre Moscú y Washington, la ruptura de relaciones diplomáticas no está lejana. En febrero nuevamente, la jerarquía militar rusa se mantuvo en contacto con el Pentágono: esto permite evitar lo peor. Señal preocupante: desde hace unos días, el ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, y el jefe de Estado Mayor, Valéri Guerassimov, ya no atenderían telefónicamente a sus homólogos estadounidenses.

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No importa si la declaración es fundada o no, pero al llamar a Putin «carnicero» y «criminal de guerra», antes de instarlo a dejar el poder, Joe Biden acentuó aún más la división estadounidense-rusa. La “nueva guerra fría” también está en las palabras, incluso si el fin de los combates en Ucrania tendrá que pasar, de una forma u otra, por un acuerdo entre el Kremlin y la Casa Blanca. Biden confirma a todos los que defienden la tesis de una irreductible hostilidad estadounidense hacia Rusia. Dividió al campo occidental, hasta ahora unido como pocas veces, al llevar a Alemania y Francia a distanciarse con una declaración que huele a la época en que Estados Unidos pedía, aquí y allá, «cambios de dieta».

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Sin embargo, la amistad “sin límites” que une a los presidentes ruso y chino es innegable. La China de Xi se abstiene de condenar la guerra de Putin. Sin un solo contratiempo, la maquinaria propagandística de Pekín se hace cargo de toda la desinformación tramada en el Kremlin para justificar la agresión contra Ucrania. Xi nunca habló con Volodymyr Zelensky. China ha elegido su lado.

Se objetará que las relaciones económicas del Reino Medio con la Unión Europea así como con los Estados Unidos son mucho más importantes que las que mantiene con Rusia. Pero, en este negocio, la política cuenta más que la economía. Como bien dice la sinóloga Alice Ekman en una entrevista concedida a Le Monde el 28 de marzo, lo que une hoy a Pekín y Moscú es su prioridad estratégica común: el debilitamiento de un orden internacional que consideran escandalosamente dominado por Estados Unidos.

la misma trayectoria

Lo importante es prepararse para un mundo “posoccidental” donde, en la ONU y en otros lugares, el lugar de Estados Unidos ya no es el que es hoy. La China de Xi, que aspira a la preponderancia mundial, pretende tener un poder político a la altura de su peso económico y militar. En este ejercicio, «no tiene un socio que pese tanto como Rusia y que comparta la misma desconfianza hacia el actual orden internacional «, dijo el diplomático singapurense Bilahari Kausikan. Citado por el New York Times (22 de marzo), Kausikan, exembajador en Moscú y luego ante la ONU, añade: los chinos «no harán nada que ponga en peligro su relación con Rusia o que pueda amenazar el dominio absoluto de Putin sobre el poder en Moscú».

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El acercamiento entre los dos países se ve facilitado por las buenas relaciones personales entre los dos líderes. Al frente de sus respectivos países, Putin y Xi han seguido la misma trayectoria: ambos han evolucionado hacia un poder dictatorial cada vez más asertivo, abandonando lo que podría ser colectivo en la deliberación política en Moscú o Pekín. Su defensa de la autocracia es autodefensa.

Los chinos y los rusos confían en una retórica antioccidental cada vez más agresiva. En el delirio de victimismo que lo habita cada día más, Putin atribuye a la mano, visible o invisible, de Occidente todas las desgracias de su país. Tan pronto como Xi llegó al poder en 2013, “al más alto nivel del Partido Comunista, comenzamos a cultivar un creciente sentimiento antioccidental, rayano en la xenofobia”, recuerda Edward Wong, entonces corresponsal del New York Times en Pekín.

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En este revivir de un orden bipolar, o algo parecido, el campo de las democracias liberales está a la defensiva, mucho menos ostentoso que el día después de la desaparición de la URSS en 1991. India o Brasil (durante una votación en la Organización de Estados Unidos), no quiso condenar a la Rusia de Putin ni participar en sanciones, lo que también se vio, aquí y allá, en África y en el mundo árabe. Todos tenían sus razones, todas ajenas a Ucrania. Pero esta contabilidad da la medida de cierto desencanto, herencia, pesada y duradera, de las «guerras lejanas» protagonizadas por Estados Unidos a principios de siglo.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2022/03/31/ce-qui-lie-pekin-et-moscou-c-est-leur-priorite-strategique-commune-affaiblir-un-ordre-international-qu-ils-estiment-domine-par-les-etats-unis_6119891_3232.html

22.11.-Un diputado conservador británico cuenta en Twitter que es transgénero RAFA DE MIGUEL

Jamie Wallis ha recibido el apoyo de Boris Johnson y de numerosos compañeros de partido

Foto oficial de Jamie Walllis en la Cámara de los Comunes. LONDON PORTRAIT PHOTOQRAPHER-DAVID WOOLFALL

Jamie Wallis tiene 37 años, es diputado conservador por la circunscripción galesa de Bridgend desde 2019 (de la hornada de jóvenes políticos que aprovecharon la ola electoral de Boris Johnson) y se declara un “orgulloso unionista”, partidario de un Reino Unido fuerte y compacto, en su cuenta de Twitter.

30 mar 2022.- Y desde la madrugada de este miércoles, también se declara transgénero. O, al menos, declara su voluntad de llegar a serlo. “It’s time” (Ha llegado el momento), escribía en un tuit, a las cuatro de la mañana (hora peninsular española), en el que adjuntaba una larga carta personal con las razones, los antecedentes y las dudas sufridas antes de tomar la decisión de contarlo. “Soy trans. O para ser más preciso, quiero serlo. He sido diagnosticado con disforia de género, y me he sentido de este modo desde que era niño. No tenía ninguna intención de compartir esto con vosotros. Siempre imaginé que abandonaría la política antes de decidirme a proclamarlo en voz alta”, ha escrito Wallis.

La disforia de género, que la OMS retiró en 2018 del listado de transtornos psiquiátricos, es la disconformidad de una persona con su sexo biológico. Wallis narra en su texto algunas situaciones por las que ha pasado en los dos últimos años de su vida para explicar cómo ha llegado hasta este momento, en el que ha elegido contarlo.

Narra primero cómo estuvo a punto de dar el salto en abril de 2020, cuando una persona comenzó a chantajearle y amenazó con revelarlo públicamente. Le exigió 50.000 libras (unos 60.000 euros) por permanecer callado, y llegó a contárselo al padre del diputado, que puso el asunto en manos de la policía. El chantajista admitió su culpabilidad y fue condenado a dos años y nueve meses de cárcel.

Tras aquello, Wallis cuenta que durante un tiempo pensó que las cosas se calmarían. Pero entonces ocurrió algo más. La parte más dura del relato del diputado llega cuando explica cómo, el pasado septiembre, contactó con una persona a través de internet, y quedó con él. “Decidí negarme [a mantener relaciones sexuales] cuando me dijo que no se iba a poner un condón, y él decidió violarme. Ya no he vuelto a ser el mismo desde el incidente, ni creo que me recupere nunca. No es algo que se pueda olvidar ni dejar atrás. Desde entonces, las cosas se han torcido. Y no estoy bien”, confiesa Wallis.

Uno de esos momentos en los que se dio cuenta de que no estaba bien fue el pasado 28 de noviembre. Recuerda que chocó su vehículo contra una farola en la localidad de Llanblethian. Recibió una multa de unos 318 euros, después de que la policía diera con él. “Abandoné la escena, porque estaba aterrorizado. Sufro estrés postraumático y, sinceramente, no tenía ni idea de lo que estaba haciendo, salvo que me dominaba un inmenso sentimiento de miedo”, explica. Todo lo que estaba viviendo, lo que había vivido, le llevaba al estrés y a situaciones como la de ese accidente, en las que no supo reaccionar de otra manera.

El parlamentario galés ha decidido contarlo horas después de un encuentro con diputados conservadores al que también acudió Johnson, y en el que, irónicamente, el primer ministro decidió hacer mofa del actual debate sobre las personas trans que vive la sociedad británica, como la de otros países. “Buenas noches, señoras y señores, o como diría Keir Starmer [el líder de la oposición laborista], personas a las que se asignó el género femenino o masculino al nacer”, dijo el primer ministro, según la página web de Politico. Sin embargo, Johnson ha sido de los primeros en expresar su apoyo a Wallis: “Compartir esta historia tan íntima supone una inmensa cantidad de valentía. Gracias, Jamie Wallis, por tu valor, que servirá para apoyar a otras personas”, ha escrito el primer ministro en su cuenta de Twitter. “El Partido Conservador que encabezo siempre te dará a ti, y a todos los demás, el cariño y apoyo que necesites para ser tú mismo”.

Las redes se han inundado con expresiones de solidaridad de figuras relevantes del Partido Conservador. La ministra de Exteriores, Liz Truss, una de las favoritas entre los afiliados para sustituir a Johnson en el futuro, ha enviado un mensaje de ánimo a su colega: “Bien hecho, Jamie, por contarlo públicamente y lanzar una carta tan valiente. Estamos contigo”, ha escrito Truss. El ministro para Irlanda del Norte, Brandon Lewis; el presidente del Partido Conservador, Oliver Dowden; o el portavoz laborista de Sanidad, Wes Streeting, se sumaban con mensajes de ánimo: “Te envío amor y solidaridad desde la bancada parlamentaria de enfrente. Has sido muy valiente al compartir tu historia”, ha escrito Streeting.

El debate sobre las personas trans lleva años agitando el ámbito político, académico y de las redes sociales del Reino Unido. El Gobierno conservador de Theresa May estuvo a punto de sacar adelante un nuevo texto legal que acababa con la exigencia de un doble diagnóstico psicológico de disforia de género para permitir que alguien pudiera cambiar oficialmente su identidad sexual. El proyecto aspiraba a permitir la libre autodeterminación de género sin el estigma de condición médica que ha tenido hasta ahora.

El Gobierno de Johnson, sin embargo, calculó las escasas ventajas electorales que obtenía con la aprobación de la ley; la aparente marginalidad del debate (que, según Downing Street, afectaba solo a una minoría); y el riesgo de revuelta en las propias filas, en un Partido Conservador inmerso en las guerras culturales contra la izquierda, y decidió meterlo en un cajón. A cambio, se comprometió a combatir y cerrar las clínicas de conversión que prometían “curar” la homosexualidad. Centros que se prohíben en países como Malta o Ecuador; y en otros, como España o EE UU, están vetados en autonomías o Estados. Aragón, Comunidad Valenciana, Andalucía y Madrid, en el caso español. Y en el norteamericano las castigan por el momento 18 Estados, aunque hay legislaciones en marcha en varios más.

https://elpais.com/sociedad/2022-03-30/un-diputado-conservador-britanico-cuenta-en-twitter-que-es-transgenero.html

22.11.-Las bolsas ya están por encima de cuándo empezó la Guerra en Ucrania: predecir el mercado es imposible MARC FORTUÑO

Las bolsas han recuperado las pérdidas sufridas desde que el presidente Vladimir Putin envió tropas rusas a Ucrania el pasado 24 de febrero.

29 mar 2022.- El índice de referencia europeo, el Stoxx Europe 600, ha logrado revertir las pérdidas sufridas desde la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero y hoy ya se sitúa en los 460 puntos, mientras que el S&P 500 ahora cotiza más alto que donde cerró la víspera del ataque hasta los 4.530 puntos.

Recordemos que el Stoxx 600 cayó un 10,6% desde antes de la invasión, el 24 de febrero, hasta el punto más bajo del 7 de marzo. A pesar de esta recuperación, el selectivo europeo sigue perdiendo un 5,57% en lo que va de año.

Los inversores están cada vez más convencidos de que la crisis en Ucrania no derivará en un conflicto militar directo entre Rusia y Occidente porque los líderes de ambos lados han estado hablando y tratando de llegar a un acuerdo, lo que significa que no existe una ruptura de puentes a pesar de todo.

Como dijimos al inicio de las acciones bélicas, los países intervinientes suponen el 2% del PIB global, un peso muy reducido para sobreseimiento daños en términos de recesión.

El verdadero problema económico se encuentra en su papel como proveedores principales en una serie de mercados de productos básicos. Rusia y Ucrania en conjunto representan alrededor del 30% de las exportaciones mundiales de trigo, el 20% de maíz, fertilizantes minerales y gas natural, y el 11% de petróleo. Una resolución del conflicto revierte la presión en las cotizaciones de estos productos.

Los escenarios bélicos tienden a repetir el mismo patrón

 

Que con la aparición de un escenario bélico caiga el mercado e inmediatamente se recupere, es más habitual de lo que podamos pensar.

La Guerra de Vietnam y las dos Guerras del Golfo son ejemplos de conflictos que conducen a descensos extremadamente breves seguidos de largas trayectorias ascendentes. Cuando la Unión Soviética invadió Afganistán en 1979, el índice cayó un 3,8% durante 12 días consecutivos.

En promedio, el S&P 500 ha estado 6,5% en territorio negativo 3 meses después de un conflicto armado (ya sea global o más pequeño), y alrededor de 13% positivo 12 meses después de dicho conflicto. Esta vez no ha pasado ni un mes.

Desde una base histórica, la implicación aquí es que la forma en que se desarrolla Ucrania como conflicto armado no tendrá mucho impacto a largo plazo en el desarrollo general de las bolsas. 

https://www.elblogsalmon.com/mercados-financieros/bolsas-estan-encima-cuando-empezo-guerra-ucrania-predecir-mercado-imposible

*22.10.-Guerra en Ucrania: «En Estados Unidos, el síndrome de Irak y el de Afganistán no se han disipado» ALAIN FRACHÓN
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Intercambio de columnistas: ¿debería la OTAN involucrarse en la guerra en Ucrania?MARTIN WOLF Y GIDEON RACHMAN

Dos miembros del consejo editorial del FT discuten los pros y los contras de la intervención occidental

Estimado Gedeón,

Lenta y dolorosamente estoy llegando a la conclusión de que la OTAN debe estar preparada para luchar.

24 mar 2022.- Hay una razón humanitaria obvia para hacerlo. Sabemos muy bien cómo Vladimir Putin lucha en las guerras, desde Grozny hasta Alepo. Los ataques a mujeres, niños, hospitales y otros objetivos civiles no son un accidente. Es el objetivo Su modus operandi es aplastar la moral de sus enemigos mostrándose implacable.

También hay razones más pragmáticas para la acción. Al final, seguramente aplastará a los ucranianos hasta la derrota. Recuerde que Putin considera a Stalin como un héroe. Todos sabemos cuántos millones asesinó Stalin. ¿Cómo se va a ver si Occidente se limita a observar mientras se aniquila a un país que ha apostado todo su futuro a convertirse en parte de nuestro sistema y apegado a nuestros valores?

¿Cómo se va a ver si Occidente se limita a observar mientras se aniquila a un país que ha apostado todo su futuro a convertirse en parte de nuestro sistema y apegado a nuestros valores? Martín Wolf 

¿Le disuadirán las sanciones de proseguir con la guerra o de ir más allá? No. No están destruyendo a Putin y sus seguidores. Están destruyendo las clases media y media alta liberales, que son las partes más pro-occidentales y anti-Putin de la población rusa. Sí, Rusia va a ser mucho más pobre. Pero, dados sus vastos recursos naturales, sus conexiones con China y el resto del mundo y el creciente totalitarismo del régimen, seguramente sobrevivirá como una economía de guerra.

La objeción obvia a la lucha es que esto puede conducir a una guerra nuclear. Estoy de acuerdo: podría, aunque dudo que Putin, un hombre que se sienta a 20 pies de sus asesores más cercanos por miedo al covid, esté preparado para morir. Más importante aún, tratar de minimizar ese riesgo no lo elimina.

Si Putin gana esta guerra, como espero, es probable que tengamos que luchar más tarde, en un terreno mucho peor. Podrá reconstruir sus fuerzas, quizás con la ayuda de China. Luego podría pasar a los países bálticos, que son mucho menos defendibles que Ucrania. ¿Se dejará disuadir por una amenaza de la OTAN de usar armas nucleares? Probablemente no, dado que hemos estado tan aterrorizados por esa amenaza ahora. Seguramente asumirá que la superioridad local convencional es todo lo que necesitará. ¿Dónde se detiene eso? ¿Dónde y cuándo pelearíamos realmente?

Martín

De Gedeón Rachman:

Querido Martin,

Estoy en desacuerdo. Creo que la intervención de la OTAN convertiría la tragedia de Ucrania en una tragedia mundial. Biden ha dicho que significaría la tercera guerra mundial, y tiene razón. Logramos atravesar toda la guerra fría sin que EE. UU. y la URSS se enfrentaran directamente en el campo de batalla. Y eso fue por una buena razón. Los liderazgos de ambos países entendieron los riesgos de la escalada y la guerra nuclear. La generación actual de líderes occidentales debería mostrar la misma sabiduría.

No escribo nada de eso con placer. Los acontecimientos en Ucrania son espantosos. Las referencias de Putin a las armas nucleares son claramente una forma de chantaje.

“Logramos atravesar toda la guerra fría sin que EE. UU. y la URSS se enfrentaran directamente en el campo de batalla. Ambos países entendieron los riesgos de la escalada y la guerra nuclear”. Gedeón Rachman

Sugieres que probablemente esté mintiendo. Quizás. Pero no estoy preparado para correr ese riesgo. La doctrina militar rusa prevé el primer uso de armas nucleares tácticas, si Rusia está perdiendo una guerra convencional y se considera que la existencia del estado está en peligro. Creo que Putin y quienes lo rodean considerarían que la derrota de la OTAN supera esa prueba. También sabrían que, personalmente, no tendrían futuro si Rusia perdiera una guerra contra la OTAN. ¿Por qué no, en esas circunstancias, apostar por el uso de armas nucleares como táctica de choque?

Hay quienes creen que podría haber una guerra nuclear limitada, en la que solo se usen armas de campo de batalla. Pero una vez que se rompa el tabú posterior a 1945 sobre el uso de armas nucleares, las cosas podrían escalar rápidamente. Incluso una guerra convencional entre Rusia y la OTAN sería excepcionalmente peligrosa. ¿Cómo es la victoria? ¿La rendición de todas las fuerzas rusas? ¿La ocupación de Moscú? Estos no parecen escenarios plausibles.

Finalmente, sugiere que “si Putin gana esta guerra, es probable que tengamos que pelear más tarde”. Eso es un gran si. Los rusos están teniendo grandes pérdidas y no han podido lograr ninguno de sus principales objetivos estratégicos. Lucho por ver cómo ahora conquistarán Ucrania, y mucho menos pasar a los estados bálticos o Polonia. Si eso sucediera, realmente estaríamos en la tercera guerra mundial. Pero hagamos todo lo posible para evitar ese conflicto, en lugar de acelerar hacia él.

Gedeón

 

Desde MW:

Estimado Gedeón,

Entiendo y respeto sus preocupaciones. Pero no son, en mi opinión, decisivos. Las razones que da para no luchar ahora son esencialmente las razones que daría cualquier persona razonable para no luchar por Estonia, Letonia, Lituania, Polonia o, de hecho, en cualquier otro lugar.

Si una tercera guerra mundial es una preocupación tan paralizante, ¿cómo puede ser creíble la premisa de la OTAN? Su eficacia siempre ha dependido de la creencia de que la OTAN está realmente preparada para correr el riesgo de una guerra nuclear.

La pregunta es si la destrucción de Ucrania, que aún no ha ocurrido, pero aún puede ocurrir, debería ser un casus belli. El argumento en contra es que la OTAN (los estadounidenses, por supuesto) sugirieron que Ucrania podría convertirse en miembro de la OTAN en determinadas circunstancias, pero todavía no. Así que formalmente la OTAN no tiene ningún compromiso con la defensa de Ucrania.

Sin embargo, la decisión de sugerir que Ucrania podría convertirse en miembro fue en sí misma una forma de compromiso. Más importante aún, aumentó la probabilidad de una acción preventiva por parte de Putin, lo que ahora ha sucedido. Entonces, definitivamente tenemos alguna responsabilidad moral por su invasión.

También tenemos la responsabilidad moral de evitar la aniquilación de un pueblo y un país que simplemente deseaban ser europeos modernos. Es decir, vivir como hombres y mujeres libres en un país democrático, no como siervos de los mafiosos que gobiernan el Kremlin.

No digo que hoy tengamos que intervenir militarmente. Estaría satisfecho si nuestros líderes advirtieran claramente a Putin que no vamos a permitir la aniquilación del pueblo de Ucrania ni de sus aspiraciones de liberarse del yugo del Kremlin. Incluso al hacer esto, correremos un riesgo. Pero vamos a correr un riesgo al tratar con el régimen de Putin mientras exista, a menos que siempre estemos dispuestos a darle lo que quiera cuando lo pida. Deberíamos endurecer nuestras espinas ahora. La próxima vez, cuando llegue, podría resultar mucho más difícil.

Martín

Desde GR:

Querido Martin,

Tiene razón al insistir en las dimensiones humanas y morales de esta crisis. Pero aún no estoy de acuerdo con tus conclusiones. Permítanme centrarme en tres puntos: moralidad, disuasión nuclear y la importancia de la claridad.

Dices que tenemos la obligación moral de luchar por Ucrania. Pero cuestionaría la moralidad de cualquier decisión que aumente significativamente la probabilidad de una guerra nuclear.

Usted sugiere que si no estamos dispuestos a correr el riesgo de una guerra nuclear por Ucrania, la credibilidad de la disuasión nuclear de la OTAN se verá socavada, porque ¿cuándo usaríamos armas nucleares? La respuesta a eso siempre ha sido que la OTAN luchará siempre y cuando una nación de la OTAN sea atacada. Es entonces cuando surgiría la posibilidad del uso de armas nucleares. No antes. Por supuesto, los rusos podrían cuestionar si realmente tenemos la voluntad de usar esas armas. Pero la posibilidad de que se utilicen, combinada con la garantía de defensa mutua de la OTAN, es fundamental para la disuasión occidental y sigue siéndolo.

“Dices que tenemos la obligación moral de luchar por Ucrania. Pero cuestionaría la moralidad de cualquier decisión que aumente significativamente la probabilidad de una guerra nuclear”.

Finalmente, sugiere que deberíamos decirle a Putin que no permitiremos la aniquilación de Ucrania. Me mantendría alejado de amenazas y exhortaciones vagas. ¿Qué queremos decir con “no permitir”; ¿Qué entendemos por “aniquilación”? Necesitamos ser muy claros sobre lo que haríamos y bajo qué circunstancias; de lo contrario, simplemente corremos el riesgo de perder credibilidad. Es la claridad del compromiso del Artículo Cinco de la OTAN lo que le da fuerza.

Pero terminemos con un punto de acuerdo. De hecho, necesitamos «endurecer nuestras espinas». Más gasto militar; más tropas a Europa central; más sanciones a Rusia; y membresía de la OTAN para Finlandia y Suecia, si así lo desean. Pero intervención militar en Ucrania: creo que no.

Gedeón

https://www.ft.com/content/7640ea89-cc1f-4e41-a64f-95e88de19454

22.10.-Guerra en Ucrania: «En Estados Unidos, el síndrome de Irak y el de Afganistán no se han disipado» ALAIN FRACHÓN

Cuando discute con sus aliados europeos la respuesta a la invasión rusa, el presidente estadounidense, Joe Biden, tiene en mente las semiderrotas de las guerras libradas por Estados Unidos durante veinte años, analiza Alain Frachon, editorialista del “World ”, en su crónica.

25 mar 2022.- Crónico. Las «guerras lejanas» de Estados Unidos, esas que marcaron el comienzo del siglo, pesan sobre la política de Joe Biden en Ucrania. Las situaciones no son comparables pero, al otro lado del Atlántico, el síndrome de Irak y el de Afganistán no se han disipado. Estos malos recuerdos de semiderrotas, los tiene presente el presidente estadounidense cuando discute con sus aliados europeos –esta semana, en la OTAN en Bruselas– la guerra en Ucrania.

Incluso antes del comienzo de la agresión rusa, Joe Biden dijo que ningún soldado estadounidense lucharía por Kiev. El «líder» de la OTAN había «telefoneado» su posición por adelantado a su homólogo ruso: ninguna participación directa en la lucha de los ucranianos. Cuando llegó el momento de enfrentarse a sus tropas, Vladimir Putin lo supo. Ello no le impidió denunciar el belicismo natural de la OTAN para justificar el ataque perpetrado contra un país que en modo alguno amenazaba a Rusia. El hombre del Kremlin está librando una «guerra de elección», no de necesidad.

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El presidente estadounidense tiene muy buenas razones para hacer valer su posición. Sin embargo, podría haber optado por permanecer vago o ambiguo, como lo hace con respecto a Taiwán, la isla autónoma que China quiere tomar el control . Ucrania no es miembro de la Alianza Atlántica y no se beneficia de la protección automática. Una confrontación directa entre Estados Unidos y Rusia puede convertir la guerra ruso-ucraniana en un conflicto mucho mayor. Puede poner a prueba la práctica de la teoría de la disuasión de todos, que sostiene que las armas nucleares en su posesión nunca deben usarse.

«Para la clase media»

A diferencia de Donald Trump, su antecesor, Biden situó su política exterior en un entorno particular: la rivalidad entre democracias y autocracias. Sin embargo, Ucrania, en pleno proceso de democratización, es atacada, tan gratuita como injustamente, por un régimen ruso cada vez más dictatorial. Está vinculado a la Unión Europea por un acuerdo de asociación. El principal agravio de Moscú: Ucrania se está desrusificando y occidentalizando. Ambición mostrada por Putin: traer de vuelta a este país bajo la tutela rusa.

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Pero Biden también anunció que seguiría una política exterior “para la clase media”. A un público estadounidense que sufría de “fatiga estratégica”, prometió continuar con la retirada de Estados Unidos del “Gran Medio Oriente” y poner fin a la serie de “guerras distantes”.– Afganistán, Irak, Libia – realizada desde 2001. De ahí su ignominiosa salida de Afganistán en agosto de 2022, permitiendo que los talibanes regresen a Kabul… y Vladimir Putin imaginar que los estadounidenses ya no están de humor para jugar en todas partes a los “gendarmes de el mundo». La necesidad de parametrizar su política exterior entre estos dos polos -la defensa de la democracia, la moral de sus votantes- explica, en parte, el perfil de la respuesta de Biden a la guerra de Putin.

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Unidos en su condena de la agresión contra Ucrania, Estados Unidos y sus socios europeos han decidido imponer fuertes sanciones económicas a Rusia. Hasta ahora, son poco disuasorias: día tras día, el ejército de Putin bombardea las ciudades ucranianas. Pero estadounidenses y europeos también ayudan al presidente electo, Volodymyr Zelensky, a garantizar la defensa de su país. Sin embargo, este apoyo, para ser muy importante, está cuidadosamente calibrado: armas antitanques y antiaéreas, drones, pero no aviones de combate; hay miles de millones de dólares de asistencia, pero nada que implique una participación directa en el terreno. Se siente el peso de las «guerras lejanas».

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Decididas en nombre de la lucha contra el terrorismo a raíz de los atentados de septiembre de 2001, estas guerras han sembrado, a gran escala, muerte y destrucción en la población civil. Realizada en marzo de 2003, la agresión contra Irak fue también una “guerra de elección”. Estaba dirigido contra un país que no representaba una amenaza para los Estados Unidos y cuyo régimen era ajeno a los ataques de 2001. Condujo a años de violencia, enfrentamientos tribales y religiosos que devastaron Irak, asegurando el ascenso del poder de la República Islámica de Irán. En Estados Unidos, la opinión pública terminó volviéndose en contra de esta política. En el extranjero, la imagen de Estados Unidos quedó permanentemente dañada: parte de África y el mundo árabe se negaron a condenar la guerra de Putin.

“Cualquier intento de encontrar un modo de intervención [de los Estados Unidos] en el extranjero, escribe el New York Times (8 de marzo), debe tener en cuenta la herencia de esta historia, esta costosa “guerra contra el terrorismo” que ha (…) socavado confianza en los Estados Unidos (…) ; estas guerras interminables, sin mucho progreso, todo lo que la opinión americana ya no quiere. La política exterior también es – ¿primero– una cuestión de política interna.

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Al contrario de lo que creyeron los líderes estadounidenses durante quince o veinte años, obsesionados con la competencia estratégica de China, el teatro europeo no está condenado a la paz perpetua: Putin ha mostrado su apetito de conquista. Y es que, contrariamente a lo que pensaban las opiniones europeas, la apuesta de Estados Unidos por jugar a “la nación esencial” o al “sheriff reticente” en el Viejo Continente es hoy menos evidente que ayer. Para los aliados transatlánticos, Ucrania es una prueba.

Posdata: Excelente y joven revista geopolítica online, «Le Grand Continent» reúne en un libro (Política del interregno. China, pandemia, clima, Gallimard, 300 páginas, 21 euros) veinte textos sobre el mundo en transición. El gran contexto de la tragedia ucraniana, en definitiva.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2022/03/24/guerre-en-ukraine-aux-etats-unis-le-syndrome-de-l-irak-et-celui-de-l-afghanistan-ne-se-sont-pas-dissipes_6118973_3232.html

*22.9.-China: ¿el gran salvador de Rusia?-MARÍA JOSÉ NORIEGA MARÍA PAULA ARDILA
*Putin contra Lenin BEETHOVEN HERRERA
*
Por qué la crisis en Ucrania – RICARDO CHICA
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“Putin, el agresor de Ucrania, no es producto de la expansión de la OTAN ni de las humillaciones de Occidente”  ALAIN FRACHÓN

Tres semanas después del inicio de la agresión rusa, el personaje de Putin sigue siendo central para entender “su” guerra, explica Alain Frachon, editorialista de “Le Monde”.

El presidente ruso Vladimir Putin en Moscú el 1 de marzo de 2022. ALEXEI NIKOLSKY / AP

 Vladimir Putin ama tanto a Ucrania, la «cuna de la civilización rusa», que se ha propuesto destruirla. ¿Los ucranianos no recibieron al ejército ruso con flores? Pagarán: en ciudades devastadas, cohortes de refugiados, miles de muertos y mutilados, miles de huérfanos también. ¿Por qué? ¿A qué final? Tres semanas después del inicio de la agresión rusa, el personaje de Putin sigue siendo central para entender “su” guerra. Elementos del retrato psicopolítico.

17 mar 2022.- Explicación por despotismo: encerrado en su burbuja de mentiras, el autócrata, convencido de su superioridad intelectual, sólo escucha sus fantasías. Será el zar de los tiempos modernos, el que “restaure a Rusia a su integridad histórica”. Este es el Putin descrito por la agencia de noticias oficial Novosti en un artículo que celebra un poco precipitadamente, a fines de febrero, la conquista de Ucrania por las tropas rusas; el artículo ha sido retirado desde entonces. Los excelentes diplomáticos y espías rusos seguramente han lanzado advertencias al Kremlin: Ucrania no es lo que cree el presidente; los ucranianos resistirán. Pero instalado en su «realidad alternativa», Putin no lo escucha ni los lee y lanza «su» guerra.

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Explicación por “humillación”. Desde el final de la URSS, los occidentales han «abandonado» y luego han seguido «humillando» a Rusia, dice la historiadora Hélène Carrère d’Encausse, secretaria permanente de la Academia Francesa. En su locura guerrera, el presidente Putin sería hijo de este entorno: un emocional herido.

Miremos más de cerca. Bajo la presión de los Estados Unidos, Rusia entró en el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en 1992: obtuvo decenas de miles de millones de dólares en préstamos continuos en los años siguientes. Se unió al Consejo de Europa en 1996, luego al G7 en 1997 (que se convirtió en el G8), recuerda el periodista de BFM-TV Frédéric Bianchi.

Tesis oficial

Moscú se beneficia del apoyo de Washington durante la crisis del rublo en 1998 y de la asistencia financiera de emergencia de Bruselas. Sin mencionar la asociación Rusia-OTAN establecida, al menos formalmente, en 1991. ¿Trato ofensivo? Desprecio y arrogancia, por supuesto, especialmente por parte de los Estados Unidos durante las guerras de los Balcanes. Pero la balanza no se inclina del lado de la humillación.

La explicación por la ampliación de la OTAN, la alianza defensiva creada durante la Guerra Fría y que une a Estados Unidos con Europa. Esta es la tesis oficial que se escucha en Moscú, pero también en otros lugares. Estratega sabio y con visión de futuro, Putin pone sus manos en Ucrania porque algún día podría unirse a la OTAN y, fuerte en esta membresía, emprender la reconquista de Crimea y Donbass (dos regiones ucranianas que Moscú controla desde 2014). Si la OTAN admitió en 2008 que Kiev tenía vocación de unirse a ella, la Alianza todavía se niega a abrir el procedimiento de adhesión.

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En Estados Unidos, la escuela neorrealista en política exterior -que da prioridad al equilibrio de poder entre Estados- ha denunciado durante mucho tiempo la actitud de los líderes estadounidenses. La política de acercamiento continuado a Ucrania, como la que persigue la Unión Europea, sería una provocación contra Moscú. La historia, la geografía y la cultura hacen que Rusia tenga inevitablemente derecho a un cinturón de seguridad a su alrededor, y en esta zona los Estados y pueblos interesados ​​deben saber que su soberanía es limitada. La situación de Ucrania determina su destino político: una forma de vasallaje.

La clase política ucraniana debería haber integrado esta dimensión, dice la escuela neorrealista occidental, excepto para arriesgarse a un conflicto con el Kremlin. Un neorrealista tan brillante como John Mearsheimer, gran profesor de la Universidad de Chicago, invoca la necesidad de tener en cuenta los intereses de seguridad de Rusia, no los de sus vecinos. Sin embargo, prestando una gran racionalidad a Putin, Mearsheimer no contempla la guerra: “Putin entiende que no puede conquistar Ucrania e integrarla en una Gran Rusia, la reencarnación de la difunta URSS”, dice- él en febrero en el semanario The New Yorker.

«Deseo de expansión»

El problema con la escuela neorrealista es que creen que Putin piensa como ellos, en términos de (sabia) razón de estado. Parte de la realidad “real” escapa a los neorrealistas: siempre subestiman el poder de la ideología. Convencido de que la mayoría de los ucranianos comparte su opinión, el presidente ruso ha dicho y escrito que Ucrania no existe: es parte de Rusia. En Putin, las manifestaciones a favor de la democracia en Ucrania desde el año 2000 solo pueden explicarse por manipulaciones de la CIA, de ahí su incapacidad para imaginar la heroica resistencia de los ucranianos contra el ejército ruso.

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La realidad, la real, se le escapa al misionero Vladimir Putin, como la realidad iraquí, la real, se le escapa a los neoconservadores estadounidenses que rodean a George W. Bush en 2003. El presidente ruso no está a la defensiva en Ucrania ante un posible e improbable la pertenencia de ese país a la OTAN. Está a la ofensiva al servicio de la restauración de la Gran Rusia, como dice Novosti, su agencia de noticias.

También en la web del New Yorker (3 de marzo), Stephen Kotkin, eminente especialista estadounidense en Rusia, sitúa a Putin en la continuidad rusa ininterrumpida. El agresor de Ucrania «no es producto de la expansión de la OTAN» o de las humillaciones que Occidente supuestamente infligió a Rusia, dice Kotkin. Esta guerra es parte de una «permanencia rusa histórica», esta insaciable y misteriosa «voluntad de expansión» de un país que, sin embargo, es el estado más grande del planeta y potencialmente uno de los más ricos.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2022/03/17/poutine-l-agresseur-de-l-ukraine-n-est-pas-le-produit-de-l-extension-de-l-otan-ou-des-humiliations-de-l-occident_6117934_3232.html

22.9.-China: ¿el gran salvador de Rusia?

En juego no solo está el prestigio internacional de China, sino también las aspiraciones comerciales a través de la Ruta de la Seda. Sin mencionar que Estados Unidos no se olvida de las intenciones de Xi Jinping sobre Taiwán.

María José Noriega María Paula Ardila

Putin y Xi Jinping dicen que aumentarán su comercio a US$ 250.000 millones para 2024.Foto: Agencia AFP

Vladimir Putin y Xi Jinping estrecharon sus manos en Pekín el día de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno. Mientras que Occidente le daba la espalda a China con el boicot diplomático, el dirigente ruso y su homólogo chino se unieron bajo una consigna común: rechazar la expansión de Estados Unidos y sus aliados en la región de Asia Pacífico. Criticando a la OTAN (y también a AUKUS, el pacto de seguridad trilateral formado entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia), los dos países pidieron “abandonar los enfoques ideologizados de la Guerra Fría, respetar la soberanía, la seguridad y los intereses de otros países, la diversidad de sus patrones civilizacionales e histórico-culturales, y tratar el desarrollo pacífico de otros Estados de manera objetiva y justa”.

Para aquel entonces, Putin no había ordenado la “intervención militar” en Ucrania. La tensión se respiraba en el aire, pero aún no se desataba la confrontación directa entre Moscú y Kiev. Los dos países parecían estar en sintonía, y no se esperaba menos: Rusia es el único país que China reconoce como igual, como un par diplomático, y “lo ve como un actor clave para su supervivencia como Estado, así como para la definición de sus fronteras”, afirma Camilo Defelipe, especialista en China de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana. “Ellos han entendido la importancia de Asia central y se han respetado con base en ello, pues, por un lado, Rusia ha facilitado la parte de seguridad militar en la región y, por el otro, China ha aportado la fuerza de su economía”. Ahora bien, con los soldados rusos dentro de Ucrania, la relación Pekín-Moscú se complejiza.

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China evita usar la palabra “invasión” a la hora de referirse a la “acción militar” ordenada por Putin y califica de “ilegales” las sanciones interpuestas por Occidente, pero se abstuvo de votar (mas no rechazó) la resolución contra Rusia en la Asamblea General de la ONU, al tiempo que envió ayuda humanitaria a Ucrania. Esto, según Defelipe, responde a una postura de “neutralidad estratégica”, pues no solo está en juego el prestigio internacional de China, sino también las aspiraciones comerciales a través de la Ruta de la Seda, que busca extenderse desde el este de Asia hacia Europa, África y América Latina, proyectándose como la principal estrategia económica y de cooperación internacional del dirigente chino. Así, el rol que asume el gigante asiático en medio de la guerra en Ucrania es el que más le conviene a sus intereses: “Cooperar con Rusia y cooperar con Occidente, hasta tal punto de que sus asuntos no se vean afectados, apelando a un desentendimiento estratégico. China sabe que depende de la globalización, pero también la globalización puede ser un arma en contra de ella”, agrega el docente.

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Con las sanciones que Occidente impuso a Rusia, el debate público se ha centrado en un interrogante: ¿China será su salvavidas? “Sin duda, la relación de cooperación entre Rusia y China es energética y militar”, afirmó a la BBC Mundo Alicia García-Herrero, economista jefa de Asia-Pacífico en el banco de inversión francés Natixis. China es el mercado más grande para las exportaciones rusas, como petróleo, gas, carbón y productos agrícolas. Solo el año pasado, el comercio entre los dos países alcanzó un nuevo máximo: US$147.000 millones, casi un 36 % más que en el 2020. Adicionalmente, Putin y Xi Jinping, en su reunión de febrero, anunciaron que aumentarán su comercio a US$250.000 millones para 2024, además de firmar acuerdos comerciales a largo plazo, especialmente en el sector energético.

Sin embargo, según asegura Defelipe, la fuerza del apoyo chino a Rusia es a corto plazo, no solo porque las sanciones interpuestas por Occidente son una advertencia para el país asiático, sino porque no hay una infraestructura lo suficientemente desarrollada para compensar el golpe al sector financiero ruso. Si bien Rusia viene desarrollando el Sistema de Transferencia de Mensajes Financieros (STFM) y China el Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos (CIPS), en un intento por reducir su dependencia del sistema financiero occidental, para 2021, solo un banco chino se había unido al STFM ruso, mientras que, por el otro lado, algunos bancos rusos e instituciones financieras globales se han conectado parcialmente al sistema chino, se lee en la BBC. Además, el Centro Carnegie de Moscú dice que estos sistemas de pago locales “no son una alternativa a SWIFT”.

¿Y Taiwán qué?

Vestida con uniforme militar, chaleco antibalas y casco, la presidenta Tsai Ing-wen se dirigió esta semana a los soldados taiwaneses con un mensaje claro: “La situación en Ucrania prueba una vez más que la protección del país, además de la solidaridad y la asistencia internacional, depende de la unidad del pueblo”, sostuvo la dirigente que, aunque aclaró que la situación de Taiwán es distinta, su ejército sí inició un nuevo entrenamiento, destinado a preparar a los soldados para un combate. Pero ¿hasta qué punto Taiwán corre el mismo riesgo que Ucrania?

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Podríamos llegar a pensar que se trata de dos “democracias alineadas con EE. UU. y reclamadas por poderes autoritarios”, como se lee en una publicación de Bloomberg, pero la analogía con Ucrania, o más bien con Rusia, puede ser apresurada: “Lo que ocurre entre China y Taiwán debe ser entendido como una situación doméstica. De hecho, unos 180 países reconocen al gobierno en Beijing como el legítimo de todo el país, y se han adherido a este principio de ‘una sola China’, que establece que Taiwán es una parte inalienable del territorio chino”, nos comentó en enero David Mauricio Castrillón, profesor de la Universidad Externado.

Pero eso no quita que Tsai Ing-wen sienta que Xi Jinping le está pisando los talones: desde 2020, y a medida que aumentan las tensiones entre Beijing y Washington, el gobierno chino aceleró las operaciones aéreas muy cerca de Taiwán, realizando 380 incursiones en la Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ) de la isla solo en 2020, según datos de la Universidad de Stanford. En octubre de 2021, el Ejército Popular de Liberación (EPL) envió casi 150 aviones en menos de una semana, rompiendo cifras anteriores. Y hace unos días, ocho cazas J-16 chinos y un avión de reconocimiento Y-8 volaron sobre un área al noreste de las Islas Pratas, controladas por Taiwán.

Y es que algunos analistas dicen que solo es cuestión de tiempo para que Xi Jinping retome el control de Taipéi: “Todos los líderes desde Mao han prometido absorber a Taiwán, pero Xi es el primero que comanda un ejército lo suficientemente fuerte como para hacer plausible la unificación forzada, aunque sigue siendo una tarea formidable”, explicó al New York Times Jia Qingguo, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Pekín.

Sin embargo, y aunque China también ha utilizado sus fuerzas armadas más allá de sus fronteras, como comentan expertos, Beijing ha evitado las operaciones de combate a gran escala: “En su periferia, China se ha involucrado en provocaciones, confrontaciones e incluso enfrentamientos violentos. Pero China, a diferencia de Rusia, se ha abstenido de intervenciones masivas, invasiones u ocupaciones de otros países desde que invadió Vietnam en 1979″, se lee en una publicación del Instituto para la Paz de EE. UU.

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A lo que algunas periodistas del Washington Post agregan aspectos como la barrera marítima entre Taiwán y China, el papel clave de Taiwán en las cadenas de suministro globales y el hecho de que la isla está rodeada de aliados de EE. UU., como Corea del Sur y Japón. Y es que el papel de EE. UU. también es clave en todo esto: a principios de 1979, ese país otorgó un reconocimiento diplomático formal a la República Popular China, cortando los lazos con Taipéi. Lo complejo en este asunto es que en esa legislación no se especificó cómo EE. UU. ayudaría en la autodefensa de Taiwán, y esto se conoce como “ambigüedad estratégica”.

“Pero por estos días, en algunos sectores, la ambigüedad estratégica suena mucho menos ambigua”, comentó por su parte Jacqueline Schneider en una publicación del Washington Post. Y es que los miembros republicanos del Congreso presentaron una legislación que aumenta las ventas militares a Taiwán y amplía los intercambios militares entre los dos países. “Además, hay una nueva Ley de Garantía de Taiwán, que exige que EE. UU. defienda la membresía de la isla en organizaciones internacionales”, agregó la experta de la Universidad de Stanford. ¿Qué sigue en este caso?

Para los expertos Mark Cogan y Paul Scott, Xi Jinping debe ser disuadido si decide seguir a Putin reclamando el territorio “perdido”: “Si bien no garantiza el éxito, poner fin a la ambigüedad estratégica demostraría que EE. UU. está dispuesto a actuar más allá de la simple retórica. Y la coordinación con socios del Indo-Pacífico, como Japón e India, aportaría un valor añadido”, comentaron los expertos en una publicación de The Diplomat. De hecho, tras la invasión rusa a Ucrania, Biden envió una delegación no oficial de exfuncionarios de defensa y seguridad nacional de EE. UU. a Taiwán.

Pero, según el experto militar Ni Lexiong, “el costo de batalla de una contingencia de Taiwán sería mucho más alto que el ataque a gran escala de Rusia contra Ucrania. Hay muchas incertidumbres una vez que estalla una guerra”, dijo Lexiong al South China Morning Post.

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22.9.-Putin contra Lenin BEETHOVEN HERRERA

Frente a las acciones rusas cabe preguntar si la interpretación de historia de Putin significa que volvamos al reparto del mundo entre los imperios.

Pretendiendo justificar la invasión a Ucrania Putin dijo que “la nación Ucrania es una invención de la revolución bolchevique, que entregó a Ucrania para salvar el poder soviético asediado por ejercitos europeos”. Y agregó que “las tierras históricas de la antigua Rusia al suroeste se consideraban, ellas mismas, rusas y ortodoxas antes del siglo XVII y después también”.

13 mar 2022.- Tras el triunfo de la revolución bolchevique las fuerzas derrotadas armaron la Guardia Blanca, apoyada por Alemania, para impedir la consolidación del nuevo sistema; y para tener paz en las fronteras Lenin negoció la paz con los imperios que enfrentaban al zarismo en la Primera Guerra Mundial.

Es notable que la revolución bolchevique se propuso terminar con el nacionalismo imperialista zarista que oprimía a las nacionalidades. Por eso Lenin denunció el “nacionalismo Gran Ruso” por sus prejuicios contra los no rusos y la negación de sus reivindicaciones nacionales y consideraba a Ucrania una nación diferente a Rusia, aún si tenía minorías rusas.

El 3 de marzo de 1918 se firmó en Bielorusia el Tratado de Brest-Litovsk con participación del imperio alemán, Bulgaria, Imperio austrohúngaro, Imperio Otomano y Rusia Soviética. Por dicho tratado Rusia cedió Finlandia, Polonia, Estonia, Livonia, Curlandia, Lituania, Ucrania y Besarabia. La posterior derrota alemana anuló el tratado y la Urss recuperó los territorios perdidos.

Modernamente Kissinger escribió que “con demasiada frecuencia, la cuestión de Ucrania se plantea como un enfrentamiento: si Ucrania se une al Este o al Oeste. Pero para que Ucrania sobreviva y prospere, no debe ser un puesto aliado avanzado de ninguno de los lados contra el otro, debe funcionar como un puente entre ellos”. Ello implicaría que Rusia aceptara que convertir por la fuerza a Ucrania en un satélite ruso, condenaría a Moscú a repetir su historia de presiones recíprocas con Europa y EE. UU. Y Occidente, por su parte, debe entender que, para Rusia, Ucrania nunca será simplemente un país extranjero.

El exsecretario de estado recomendaba una política de EE. UU. hacia Ucrania que buscara que las dos partes del país cooperen entre sí y Ucrania debería tener derecho a elegir libremente sus asociaciones económicas y políticas, incluso con Europa. Ahora Putin exige el compromiso de neutralidad militar de Ucrania.

Al lanzar la invasión Putin dijo que: “No es nuestro plan ocupar el territorio ucraniano. No pretendemos imponer nada a nadie por la fuerza”, pero al ver los bombardeos de hospitales y edificios civiles resulta difícil creerlo. Kissinger concluía que Ucrania no debería unirse a la OTAN y creía que Rusia debería reconocer la soberanía de Ucrania sobre Crimea. Pero no parece que tras la anexión a Rusia, Putin esté dispuesto a reversarla, por la importancia estratégica de ese acceso al Mediterraneo.

Frente a las acciones rusas cabe preguntar si la interpretación de la historia que hace Putin significa que volvamos al reparto del mundo entre los imperios.
Porque los ucranianos decidieron, libremente, unirse a Europa y Putin exige su neutralidad.

https://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/putin-contra-lenin-beethoven-herrera-valencia-562877

22.9.-Por qué la crisis en Ucrania – RICARDO CHICA*

Las tensiones en Ucrania/Crimea, son manejadas por los medios occidentales como simple eco de la propaganda americana.

Ricardo Chica

La reacción mundial a la invasión de Ucrania está claramente justificada; pero, como resultado de la propaganda americana, los medios la promueven con total desconocimiento del contexto: USA viene descartando por 30 años las exigencias rusas sobre su seguridad, a pesar del compromiso de Baker en 91, cuando los rusos cedieron sobre Alemania, a cambio de que OTAN no se extendiera más al este. Y a pesar de la insistencia/protesta rusa, siguieron Polonia/Hungría/Checoslovaquia; y Rumania/Bulgaria/Bálticos; y en Budapest 2004 anunciaron Ucrania. No ha sido posible que los americanos siquiera escuchen o admitan introducirlas en la discusión.

Putin es un gánster, pero no es un irracional como GWBush/DTrump. ¿Qué opción tenía en estas condiciones para evitar misiles en un territorio de una significancia especial para Rusia, por razones estrategias obvias e históricas comunes hasta el derrumbe soviético? USA ha violado la legalidad internacional multitud de veces argumentando seguridad nacional.

Ahora amplia la asimetría superada en la crisis de los misiles por sus misiles en Turquía hace 60 años (a lo cual respondió URSS con los suyos en Cuba), como viene haciendo desde 91. Pero las tensiones en Ucrania/Crimea, son manejadas por los medios occidentales como simple eco de la propaganda americana, como poder Hegemónico excepcionalista, a pesar de este mundo ya multipolar. Como dice Sachs, Ucrania no tiene derecho a entrar a OTAN por la misma razón que Cuba no tiene derecho a tener misiles rusos.

Ucrania es un problema complejo en un proceso de unidad política/cultural/religiosa que viene desde el siglo X cuando estaban unidos bajo los príncipes de la dinastía Rurik en Kiev. En realidad, una Ucrania independiente es en gran medida resultado de intervenciones de Polonia y Austria, y de decisiones soviéticas de Lenin a Gorbachov. Vino el golpe de estado organizado por la CIA (aunque con apoyo popular pro europeo) al que Putin respondió recuperando Crimea y apoyando a los separatistas de la fronteriza Dombas (Donetsk, Lugansk) en el tercio sureste del país que es proruso.

Crimea es un problema diferente y más simple: pertenece a Rusia desde que Catalina II logró derrotar a los otomanos en 1783 (los títulos históricos rusos sobre Crimea preceden a los de USA sobre el Suroeste de la unión). Pero para celebrar los 300 años de la unión, en decisión criticada por inconstitucional Khrushchov, cedió Crimea a Ucrania. Ahora ésta no ha cumplido el acuerdo de Minsk que puso fin a la guerra con los separatistas que incluía su autonomía; y hace parte de la propuesta rusa junto con una Ucrania neutral como Finlandia. Seguramente Zelenski ni podía considerar la propuesta, pero ahora está exponiendo a su población llamándola a las armas en lugar de negociar con los rusos (tampoco se lo permitirán).

*RICARDO CHICA
Consultor en desarrollo económico

https://www.portafolio.co/opinion/ricardo-chica/por-que-la-crisis-en-ucrania-562446

*22.8.-No hay buenas opciones para Occidente en Ucrania MARTIN WOLF
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Rusia: ¿de las sanciones a la recesión?   MICHAEL ROBERTS
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A quién y qué exporta e importa Rusia – MARC FORTUÑO
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Las sanciones contra el oligarca Abramóvich ponen en riesgo el futuro del Chelsea  RAFA DE MIGUEL
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“En este momento de la historia, la UE debe hablar el lenguaje del poder” – ALAIN FRACHÓN
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Los efectos del conflicto en Ucrania en la economía globalPAUL KRUGMAN

Rusia seguramente encontrará formas de vender una parte considerable de su petróleo

Refugiados en la frontera de Polonia, tras huir de Ucrania. MARKUS SCHREIBER (AP)

Creo que es justo decir que, cuando Vladímir Putin invadió Ucrania, la mayoría de los observadores pensaron que se saldría con la suya. Seguramente el enorme Ejército ruso tomaría Kiev y otras ciudades importantes en pocos días, y seguramente Occidente respondería con su habitual timidez, limitándose a dar a Rusia un tirón de orejas. En lugar de eso, aquí estamos, 16 días después, con Kiev y Járkov todavía en pie y las fuerzas invasoras empantanadas por la feroz resistencia ucrania (ayudada por el rápido suministro de armas occidentales) y los desastrosos problemas logísticos. Por otra parte, es evidente que las sanciones de Occidente a la economía rusa ya están teniendo importantes efectos, y podrían volverse incluso más severas.

11 mar 2022.- Desde luego, todo esto podría cambiar: las fuerzas rusas podrían reagruparse y reanudar la ofensiva y los gobiernos occidentales pusilánimes podrían empezar a levantar sanciones. Sin embargo, por ahora Putin se enfrenta a consecuencias mucho peores de lo que podría haber imaginado. Por desgracia, hacer frente a una agresión no sale gratis. Los acontecimientos en Ucrania y en Rusia impondrán costes importantes, en particular a la economía mundial. La pregunta es ¿cómo de importantes?

Mi respuesta provisional es que serán malos, pero no catastróficos. En concreto, parece poco probable que la crisis de Putin sea ni mucho menos tan grave como las crisis del petróleo que sacudieron la economía mundial en la década de 1970. Al igual que entonces, el golpe a la economía mundial procede sobre todo de los precios de las materias primas. Rusia es uno de los principales exportadores de petróleo y gas natural, y tanto ella como Ucrania son —o eran— grandes exportadoras de trigo. En consecuencia, la guerra está teniendo consecuencias importantes para los precios de la energía y los alimentos.

Empecemos por la energía. Por ahora, las sanciones aplicadas por Europa contra Rusia no afectan a las exportaciones de gas y petróleo, lo cual resulta llamativo. EE UU ha prohibido las importaciones de petróleo de Rusia, pero esto no va a tener mucha importancia, porque EE UU puede comprar y Rusia vender en otros sitios. Sin embargo, los mercados están reaccionando como si los suministros fueran a interrumpirse, bien debido a futuras sanciones, bien porque las empresas energéticas mundiales, temiendo una reacción pública, impongan ellas mismas “sanciones” a sus compras de crudo ruso. De hecho, Shell, que el otro día compró petróleo ruso con descuento, ha pedido perdón y dice que no volverá a hacerlo. En consecuencia, el precio real del petróleo ajustado a la inflación se ha disparado casi al nivel alcanzado durante la revolución iraní de 1979.

Estoy un poco desconcertado por la magnitud de esta subida de los precios. Es verdad que Rusia es un gran productor de petróleo, pero solo representa alrededor del 11% de la producción mundial, mientas que en la década de 1970 los productores del golfo Pérsico extraían una tercera parte del crudo del mundo. Y Rusia seguramente encontrará formas de vender una parte considerable de su petróleo a pesar de las sanciones occidentales. La economía mundial es mucho menos dependiente del petróleo de lo que era. Es más, la “intensidad” petrolera, es decir, el número de barriles consumidos por dólar real de producto interior bruto, es la mitad que en la década de 1970.

¿Y qué hay del gas natural? Europa depende en gran medida de Rusia para su abastecimiento. Sin embargo, el consumo de gas es muy estacional. Por lo tanto, el efecto de la perturbación rusa no será tan grande hasta finales de este año, lo cual dará a Europa tiempo para adoptar medidas que la hagan menos vulnerable.

Así que, en general, la crisis energética provocada por Putin será grave, pero probablemente no catastrófica. Mi principal preocupación, al menos en lo que a EE UU se refiere, es política. Sería inconcebible que los republicanos exigieran que dejáramos de comprar petróleo ruso y, al mismo tiempo, atacaran al presidente Biden por los altos precios de la gasolina. De hecho, eso es lo que está a punto de pasar.

Los alimentos pueden ser un problema mayor que la energía. Antes de la guerra, Rusia y Ucrania juntas representaban más de una cuarta parte de las exportaciones mundiales de trigo. Ahora Rusia está sancionada y Ucrania es una zona de guerra. No es de extrañar que los precios del trigo se hayan disparado de menos de ocho dólares el bushel a los aproximadamente 13 dólares. En las regiones ricas, como Norteamérica y Europa, este aumento del precio será doloroso, pero en su mayor parte tolerable, por el mero hecho de que los consumidores de los países avanzados gastan un porcentaje relativamente pequeño de sus ingresos en alimentos. Para los países más pobres, en los que los alimentos representan una parte enorme del presupuesto familiar, el golpe será mucho más duro.

Por último, ¿qué consecuencias tendrá la guerra de Ucrania en la política económica? El aumento de los precios del petróleo y los alimentos harán que suba la tasa de inflación, que ya es incómodamente alta. ¿Responderá la Reserva Federal subiendo los tipos de interés, lo cual afectará al crecimiento económico? Probablemente no. La Reserva Federal lleva tiempo centrando su atención no en la inflación “general”, sino en la “subyacente”, que excluye los precios de los alimentos y la energía, caracterizados por su inestabilidad, una política que le ha sido muy útil en el pasado. Por lo tanto, el golpe de Putin es exactamente la clase de acontecimiento que la Reserva habría pasado por alto en el pasado. Y por si sirve de algo, les diré que, por lo visto, los inversores creen que esto es lo que va a hacer: las expectativas del mercado en relación con la política de la Reserva durante los próximos meses no parecen haber cambiado. El golpe de Rusia a la economía mundial será desagradable, pero seguramente no tanto. Si Putin se imagina que puede exigir un rescate al mundo, probablemente acabe siendo otro error de cálculo fatal.

https://elpais.com/economia/negocios/2022-03-12/los-efectos-del-conflicto-en-ucrania-en-la-economia-global.html

22.8.-No hay buenas opciones para Occidente en Ucrania MARTIN WOLF

Debería fortalecer las sanciones, aunque pueden arruinar la economía de Rusia sin cambiar su política o régimen.

© James Ferguson

El mal existe. Se sienta en el Kremlin consumido por el resentimiento y el ansia de poder. Marcha hacia un país cuyo crimen fue soñar con la libertad y la democracia. ¿Cómo se puede derrotar tal maldad? ¿Podrían las sanciones económicas, combinadas con la resistencia del pueblo ucraniano, obligar a Vladimir Putin a retirarse? ¿O podrían incluso conducir a su derrocamiento? Alternativamente, ¿podría arriesgarse a escalar hasta el uso de armas nucleares?

8 mar 2022.- Sin duda, las sanciones que ha usado Occidente son poderosas. Putin incluso los ha llamado “similares a un acto de guerra”. Rusia ha sido eliminada en gran medida del sistema financiero mundial y más de la mitad de sus reservas de divisas se han vuelto inútiles. Las empresas occidentales tienen miedo de seguir interactuando con Rusia, por razones de reputación y prudencia. Neil Shearing, economista jefe de Capital Economics, pronostica una caída del producto interno bruto del 8%, seguida de un largo período de estancamiento. El salto en la tasa de interés del banco central al 20 por ciento será costoso por sí solo. La esquila bien puede ser demasiado optimista. (Ver gráficos.)

Las restricciones a las exportaciones de energía son el próximo paso obvio, como argumenta la administración Biden, contra la oposición alemana. Es, por decir lo menos, objetable que los altos precios de la energía provocados por los crímenes de Putin también los financien. El economista ucraniano Oleg Ustenko ha abogado enérgicamente por tal boicot. Ricardo Hausmann de Harvard propone una buena alternativa: un impuesto del 90 por ciento sobre las exportaciones de petróleo y gas de Rusia. Dado que la elasticidad de la oferta es baja, argumenta, los costos recaerían sobre los productores rusos, no sobre los consumidores occidentales, por lo que las rentas de escasez también se transferirían a estos últimos.

En cuanto a la viabilidad, Hausmann argumenta que en 2019, el 55 % de las exportaciones de combustibles minerales de Rusia se dirigieron a la UE, mientras que otro 13 % se destinó a Japón, Corea del Sur, Singapur y Turquía. Si todos estos países acordaran gravar su petróleo, Rusia podría intentar venderlo en otros lugares, especialmente a China. Pero, ¿cuánto aceptaría China, dados los desafíos logísticos y el riesgo de represalias occidentales de algún tipo?

Una gran pregunta es qué tan bien el mundo podría hacer frente al ajuste energético. Un análisis de Bruegel concluye que “debería ser posible reemplazar el gas ruso ya para el próximo invierno sin que la actividad económica se vea devastada, la gente se congele o el suministro de electricidad se interrumpa”, aunque esto requeriría un esfuerzo decidido. Con los impuestos de importación de Hausmann, los precios del petróleo y el gas en el resto del mundo deberían incluso caer.

Sin embargo, el propósito de las sanciones es cambiar la política y posiblemente incluso el régimen en Moscú. ¿Es esto factible? La experiencia sugiere que romper un régimen autocrático dispuesto a imponer enormes costos a su pueblo es difícil: Venezuela es un fracaso reciente. En contra de esto, se puede señalar el hecho de que Putin no ha movilizado al pueblo ruso para una larga guerra contra Ucrania y Occidente. Incluso lo llamó eufemísticamente una “operación militar especial” contra los “neonazis”. Estas mentiras podrían comenzar a desmoronarse. Sin embargo, como Sergei Guriev, un economista de origen ruso que enseña en Sciences Po en París, señaló en un diálogo con Markus Brunnermeier de Princeton, Putin está pasando de una dictadura de giro a una de miedo. Mientras su séquito se mantenga leal, bien puede conservar el poder, por muy mal que vaya su guerra y por dolorosas que sean las sanciones.

Las sanciones amplias de este tipo son un arma de doble filo, ya que imponen costos significativos a la gente común. Entre los mayores perdedores estarán las aspirantes a clases medias. Al régimen podría resultarle fácil convencer a las víctimas de que su dolor simplemente prueba la hostilidad occidental. Entonces, sí, algunos rusos podrían culpar a Putin. Pero, especialmente dado el control de Putin sobre los medios, un gran número podría culpar a Occidente.

La evidencia sobre el cumplimiento de las sanciones también es deprimente. Dursun Peksen de la universidad de Memphis ofrece estas conclusiones: apuntar a un daño mayor e inmediato a la economía objetivo; buscar la cooperación internacional; esperar que las autocracias sean más resistentes a las sanciones que las democracias; espere que los aliados respondan mejor que los enemigos; y, finalmente, esperar que las sanciones sean menos efectivas para lograr objetivos grandes que modestos. Occidente está en buena forma en los dos primeros puntos de esta lista, aunque podrían ser necesarias más restricciones a las exportaciones de energía para el primero y cooperación con China para el segundo. Pero se trata de un autócrata hostil y también trata de revertir una guerra que considera un interés nacional y personal vital. Los augurios de éxito no se ven bien.

También es posible que el apoyo exitoso a la resistencia ucraniana, combinado con sanciones que imponen enormes costos a los rusos, sin poner fin al régimen, pueda hacer que Putin esté dispuesto a correr riesgos aún más desesperados. Esto podría incluso incluir el recurso al uso de armas de destrucción masiva contra objetivos ucranianos u otros más al oeste.

En retrospectiva, probablemente debería haber habido menos ambigüedad sobre el apoyo occidental a la independencia de Ucrania. Ahora, debemos hacer todo lo que podamos para apoyar la lucha de Ucrania por la supervivencia, sin tomar lo que parece el riesgo excesivo y posiblemente fútil de la inyección directa de las fuerzas aéreas de la OTAN en la guerra. Deberíamos fortalecer las sanciones, aunque pueden arruinar la economía de Rusia sin cambiar su política o su régimen. Debemos afirmar que nuestra guerra no es con el pueblo ruso, aunque no nos perdonen el dolor que les estamos infligiendo. Deberíamos pedir a China e India que persuadan a Putin para que ponga fin a su guerra, aunque debemos reconocer que es muy probable que tal esfuerzo fracase.

Sólo existen malas elecciones. Sin embargo, Ucrania no puede ser abandonada. Debemos continuar.

https://www.ft.com/content/6ec8777e-e6b3-4be6-9e64-8cfaf71d1e18

22.8.-Rusia: ¿de las sanciones a la recesión?   MICHAEL ROBERTS

La guerra económica entre los estados de la OTAN, liderados por Estados Unidos, y Rusia se está intensificando junto con la guerra real en la propia Ucrania. En respuesta a la invasión de Ucrania por parte de Rusia, EEUU y Europa han subido la apuesta al imponer sanciones económicas.

4 mar 2022.- El primer grupo de ellas fue la suspensión de cualquier relación comercial con varios de los principales bancos rusos, incluidos los dos más grandes, Sberbank y VTB. Sin embargo, fue significativo que las sanciones excluyeran a Gazprombank, el principal prestamista ruso para empresas exportadoras de energía. Claramente, Occidente no quiere interrumpir las exportaciones de petróleo y gas con las sanciones, cuando solo Alemania depende de las importaciones rusas para cubrir el 40% de sus necesidades energéticas.

Como resultado, el paquete de sanciones de la OTAN tiene excepciones sustanciales. En particular, si bien sanciona a las principales instituciones financieras rusas, exime ciertas transacciones con esas instituciones relacionadas con la energía y los productos básicos agrícolas, que representan casi dos tercios de las exportaciones totales. Significativamente, ¡Italia presionó con éxito para eximir la venta de bolsos Gucci italianos a los ricos de Rusia de la lista de exportaciones prohibidas!

La presidenta de la Comisión europea, Von der Leyen, y el Presidente Biden anunciaron que “trabajaremos para prohibir que los oligarcas rusos usen sus activos financieros en nuestros mercados”. Biden declaró que Estados Unidos «limitará la venta de ciudadanía, los llamados pasaportes dorados, que permiten a los rusos ricos conectados con el gobierno ruso convertirse en ciudadanos de nuestros países y obtener acceso a nuestros sistemas financieros».   La UE y EEUU han organizado un grupo de trabajo para “identificar, perseguir y congelar los activos de las empresas y los oligarcas rusos sancionados, sus yates, sus mansiones y cualquier ganancia obtenida de forma ilícita que podamos encontrar y congelar”.

No debe perderse la ironía y la hipocresía de estas medidas. Durante décadas, los gobiernos occidentales se han alegrado de recibir este ‘dinero sucio’ e incluso permitido que los oligarcas obtuviesen su ciudadanía y tuvieran privilegios especiales para que ejercieran su influencia en la política de sus países de origen con el fin de reforzar en ellos los partidos pro-capitalistas. Ahora se van a retirar estos privilegios (aunque veremos hasta dónde llega esto).

Los súper ricos de Rusia (incluido Putin) han aumentado enormemente su riqueza durante la pandemia de COVID. Los multimillonarios de Rusia (nos gusta llamarlos ‘oligarcas’ en Occidente) tienen la mayor proporción de riqueza con respecto al PIB de todas las principales economías capitalistas, seguidos de cerca por la ‘socialdemócrata’ Suecia y luego por los Estados Unidos.

Al igual que otros multimillonarios, los rusos exportan y ocultan su riqueza en paraísos fiscales, y en la permisiva Suiza y en los bancos de otros países, y también compran propiedades y activos en el extranjero. Su riqueza ‘offshore’ es mucho mayor que la de otros grupos de multimillonarios.

Fuente: Gabriel Zucman;

Las prohibiciones de exportación y comercio, la suspensión de tratos con bancos seleccionados y el retiro de algunos privilegios para los oligarcas rusos tendrán poco efecto en Rusia. El comercio de energía continuará, con Rusia todavía proporcionando el 25-30% de los suministros de energía europeos. Y Rusia ya no depende de la financiación externa. El superávit en cuenta corriente de Rusia ha aumentado de menos del 2 % del PIB en 2014 a alrededor del 9 % del PIB en 2021, con reservas sustanciales de exceso de ahorro que pueden aprovecharse en caso de necesidad. El sector público en general, incluido el Banco Central de Rusia (CBR), el sector empresarial y el sector financiero son acreedores externos netos. El CBR tiene más de 630.000 millones de dólares en reservas, suficientes para respaldar las tres cuartas partes de la oferta monetaria nacional, por lo que no habría necesidad de imprimir rublos para financiar la actividad económica. Además, Rusia tiene un fondo soberano de 250.000 millones de dólares, que aunque carece de liquidez en buena medida, puede utilizarse para aumentar la inversión.

Las empresas rusas y el gobierno se han preparado para posibles impactos futuros, como la pérdida de acceso al dólar (USD) y su uso en transacciones comerciales y financieras ya ha disminuido drásticamente. El Ministerio de Finanzas ya no tiene activos denominados en USD en su fondo petrolero y el CBR también ha reducido la participación de USD en sus reservas a la mitad, a alrededor del 20 %; ya que el euro, y en menor medida el renminbi chino, se han convertido en las alternativas preferidas. Muchas empresas y bancos rusos incluyen ahora de forma rutinaria cláusulas en los contratos que estipulan el uso de otra divisa para los pagos en caso de que no se pueda usar el USD. Rusia también ha acelerado el uso de sus propias tarjetas de pago, como Mir, así como su propio servicio de mensajería System for Transfer of Financial Messages (SPFS) similar a SWIFT. Sin embargo, actualmente ambos solo operan a nivel nacional,

Por eso los gobiernos de EEUU y Europa han decidido ahora introducir sanciones mucho más fuertes.  Planean sacar a los bancos rusos del sistema de transacciones internacionales SWIFT y congelar los activos del banco central ruso. La salida de SWIFT complicará drásticamente la capacidad de los bancos rusos para realizar operaciones internacionales. Se verán obligados a utilizar acuerdos bilaterales con bancos ‘amigos’ o tecnología antigua como los faxes.

Pero esto también podría dañar la banca y el comercio de Europa, en particular, si el prestamista de energía ruso Gazprombank también es eliminado de SWIFT (no es probable).

La medida más grave es la propuesta de congelar los activos en dólares del banco central ruso. Esto nunca  le había sucedido antes a un estado miembro del G20. Solo los bancos centrales de Venezuela, Corea del Norte e Irán han corrido esa suerte. Si es efectivo, significaría que las reservas de divisas rusas en dólares no podrían usarse en absoluto para respaldar el rublo en los mercados internacionales de divisas o sostener el financiamiento en dólares de los bancos comerciales nacionales. El gobierno tendría que depender de la financiación en rublos (y el rublo se está desplomando en los mercados de divisas mundiales) y monedas no fiduciarias como el oro.

La mayor parte de las reservas de divisas de Rusia se mantienen en los bancos centrales occidentales. Rusia tiene alrededor del 23% de sus reservas en oro, pero no está claro dónde se encuentra físicamente. Si se aplica esta sanción, podría dañar seriamente los flujos monetarios y al rublo ruso, provocando una inflación acelerada e incluso corridas bancarias.

Luego están las sanciones de «combustión lenta» sobre el acceso de Rusia a tecnologías clave. Estados Unidos tiene como objetivo excluir a Rusia de los suministros globales de chips. La medida corta el suministro de los principales grupos estadounidenses como Intel y Nvidia. Taiwan Semiconductor Manufacturing Company, el fabricante de chips por contrato más grande del mundo, que controla más de la mitad del mercado mundial de chips hechos a pedido, también se comprometió a cumplir plenamente con estos nuevos controles de exportación. A Rusia ahora se le niega efectivamente el acceso a semiconductores de alta gama y otras importaciones tecnológicas esenciales para su avance militar. Sin embargo, es posible que las empresas chinas, especialmente aquellas que han sido objeto de sanciones estadounidenses, puedan ayudar a Rusia a eludir los controles de exportación. Huawei podría intervenir para desarrollar el mercado ruso de equipos de telecomunicaciones.

En definitiva, la invasión de Ucrania por parte de Putin es una gran apuesta que, si no logra ‘neutralizar’ a Ucrania y obligar a la OTAN a firmar un acuerdo internacional, debilitará gravemente la economía rusa. Y Rusia no es una superpotencia, ni económica ni políticamente. Su riqueza total (incluida la mano de obra y los recursos naturales) está muy por debajo en comparación con los EEUU y el G7.

Informe de riqueza del Banco Mundial

Tras el colapso de la Unión Soviética en 1990, Yeltsin y el gobierno pro-capitalista ruso aceptaron las políticas de «terapia de choque» de los economistas occidentales para privatizar los bienes del Estado y desmantelar los servicios públicos y el sistema de bienestar. Una pequeña élite, principalmente exfuncionarios del gobierno soviético, pudo comprar activos estatales masivos en energía y minerales a bajo precio y mediante sobornos y la ayuda de matones. Surgieron los oligarcas de Rusia, junto con un régimen cada vez más autocrático personificado por Putin. El PIB de Rusia se desplomó y el nivel de vida promedio cayó drásticamente. La economía capitalista rusa finalmente se recuperó con el auge mundial de los precios de las materias primas después de 1998, pero en 2014, el crecimiento anual promedio del PIB de Rusia seguía siendo solo del 1,0%.

La esperanza de vida en la Rusia capitalista ahora ha sido superada por China.

Banco Mundial

Y cuando observamos el Índice de Desarrollo Humano del Banco Mundial, que mide las dimensiones clave del desarrollo humano (una vida larga y saludable, estar bien informado y tener un nivel de vida digno), encontramos que desde 1990 Rusia ha tenido uno de los peores resultados entre las principales economías emergentes y en comparación con la media mundial.

Índice de Desarrollo Humano – Banco Mundial

La economía rusa es una economía monosectorial, que depende principalmente de las exportaciones de energía y recursos naturales. Después de un breve auge por el aumento de los precios de la energía entre 1998 y 2010, la economía básicamente se estancó. Aunque la economía de Rusia es más grande que en 2014 en términos reales, la demanda interna final aún se encuentra en su nivel anterior a 2014. Y el crecimiento acumulado del PIB durante este período solo fue positivo porque las exportaciones fueron un 17% más altas en términos reales en 2019 que en 2014. El stock de capital de Rusia es aún más bajo en términos reales en comparación con 1990, mientras que la rentabilidad promedio de ese capital sigue siendo muy baja.

El Banco Mundial calcula que la tasa de crecimiento del PIB real potencial a largo plazo para Rusia es solo del 1,8% anual, e incluso eso es más rápido de lo que ha logrado en la última década. Esta guerra va a ser muy cara para Rusia y su población. Oxford Economics calcula que recortará al menos un 1% anual de crecimiento del PIB real durante los próximos años. Si eso sucede, básicamente Rusia estará en recesión económica durante varios años.

Por supuesto, mucho depende de cómo se desarrolle la guerra. Si Putin puede obtener el control de Ucrania, eso pondrá a su disposición importantes riquezas para ser explotadas. Ucrania es rica en recursos naturales, particularmente en depósitos minerales. Posee las reservas más grandes del mundo de mineral de hierro de grado comercial: 30 mil millones de toneladas de mineral o alrededor de una quinta parte del total mundial. Ucrania ocupa el segundo lugar en términos de reservas conocidas de gas natural en Europa, que hoy en día permanecen en gran parte sin explotar. La geografía mayormente plana de Ucrania y la composición del suelo de alta calidad hacen del país un gran productor agrícola regional. El país es el quinto mayor exportador mundial de trigo y el mayor exportador mundial de aceites de semillas como el girasol y la colza. La minería de carbón, los productos químicos, los productos mecánicos (aeronaves, turbinas, locomotoras y tractores) y los astilleros son sectores importantes de la economía ucraniana.

Todo esto está por explotar plenamente. La UE y los EEUU también han estado babeando ante la perspectiva de apoderarse de estos recursos.  Como mostré en mi última nota, el gobierno de Ucrania planea vender enormes extensiones de tierra a inversionistas extranjeros y nacionales para que las desarrollen. Eso podría generar enormes dividendos para cualquier poder que controle el país. De cualquier manera, una vez que termine la guerra y después de que miles hayan muerto o hayan resultado heridos, el pueblo de Ucrania verá pocos beneficios.

https://www.sinpermiso.info/textos/rusia-de-las-sanciones-a-la-recesion

22.8.-A quién y qué exporta e importa Rusia – MARC FORTUÑO

Rusia se ha puesto en el foco mundial por su iniciativa bélica contra Ucrania que ha desatado un augue en las materias primas. Entre ellas, el petróleo ya está cotizando por encima de los 130 dólares.

9 de mar 2022.- Las sanciones hacia Rusia han buscado atacar las vías de financiación pero no indagar demasiado en su eje comercial porque, en primer lugar, ya había recibido sanciones anteriores, es una pieza clave en la cadena de suministro global y muchos países han asumido una gran dependencia de las exportaciones rusas sin posibilidad, en el corto plazo, de un cambio de proveedor.

China está fuera de la ecuación. El principal socio comercial de Rusia -14,6% de sus exportaciones y el 23,7% de sus importaciones- se mantiene al margen de las acciones rusas. Y es el resto, occidente, quién ha estado tomando medidas.

Europa tiene una relación directa con Rusia. Si vemos las exportaciones de mercancías a Rusia por Estado miembro, los tres mayores exportadores a Rusia en la UE fueron Alemania (26.774 millones de euros), Polonia (8.004 millones de euros) y los Países Bajos (7.967 millones de euros). Letonia (30,4%) tuvo la participación más alta de Rusia en sus exportaciones fuera de la UE.

Como vemos, la dependencia de Alemania es clave (su bolsa es la más afectada con una caída próxima al 20% en lo que va de año). Y es que fue tanto el mayor importador de bienes de Rusia como el mayor exportador de bienes a Rusia en 2021.

Y, desde la UE, Rusia es el quinto mayor socio de las exportaciones de bienes de la UE (4,1%) y el tercer mayor socio de las importaciones de bienes de la UE (7,5%).

Una economía entorno al crudo que necesita demandar bienes de alto valor

En primer lugar, debemos mencionar que la economía rusa presenta una escasa diversificación y una alta dependencia del crudo en todos los sentidos, incluso a efectos presupuestarios.

Si nos ponemos en antecedentes, después de sumergirse en el año 2015 en una fuerte recesión debido a la caída de los precios del petróleo, las sanciones y las limitaciones estructurales produjeron una caída del PIB cercana al 2,8%.

Rusia, al igual que el resto de economías mundiales, se enfrenta todavía a una nueva crisis económica que ha afectado especialmente a los precios del petróleo, principal sustento de la economía nacional y con gran correlación al rublo que en 2021 se depreció un 30%.

Rusia exporta 335.470 millones de dólares y las principales exportaciones rusas son energía (petróleo y productos derivados del petróleo, gas, carbón), acero laminado, metales y minerales ferrosos y no ferrosos. La mayor parte de las exportaciones rusas pertenecen al petróleo y sus derivados. Otras exportaciones destacadas son gas natural, madera y fertilizantes.

En volumen de dólares:

  • Combustibles, aceites minerales: 141.325 millones de dólares.
  • Piedras y metales preciosos, joyería: 30.351 millones de dólares.
  • Fundición, hierro y acero: 15.997 millones de dólares.
  • Cereales: 9.535 millones de dólares.
  • Máquinas y aparatos mecánicos: 8.304 millones de dólares.
  • Madera y sus manufacturas: 8.231 millones de dólares.
  • Cobre y sus manufacturas: 5.664 millones de dólares.
  • Aluminio y sus manufacturas: 5.462 millones de dólares.

*Rusia importó bienes por valor de 231.600 millones de dólares todo el mundo en 2020**. Las importaciones están orientadas por bienes de medio y aló valor año, lideradas por automóviles, medicamentos empaquetados, componentes de vehículos, equipos de radiodifusión y aviones, helicópteros y/o naves espaciales.

En volumen de dólares:

  • Máquinas y aparatos mecánicos: 43.076 millones de dólares.
  • Aparatos y materia eléctricos: 30.19 millones de dólares. -Productos farmacéuticos: 10.809 millones de dólares.
  • Materias plásticas y sus manufacturas: 9.337 millones de dólares. -Aparatos ópticos, de medida, médicos: 8.106 millones de dólares.
  • Manufacturas de fundición, hierro y acero: 5.601milones de dólares.
  • Frutas y frutos sin conservar; 5.250 millones de dólares.
  • Productos químicos orgánicos 4.571 millones de dólares.

https://www.elblogsalmon.com/economia/a-quien-que-exporta-e-importa-rusia

22.8.-Las sanciones contra el oligarca Abramóvich ponen en riesgo el futuro del Chelsea  RAFA DE MIGUEL

La retirada del patrocinio de la empresa ThreeUK y la prohibición de venta de entradas o comercialización de la marca del club provoca serios apuros económicos al campeón de Europa

Roman Abramóvich, en el palco de Stamford Bridge en 2017.BEN STANSALL (AFP)

El paso de Roman Abramóvich por la historia del Chelsea puede acabar siendo un viaje de ida y vuelta que deje al club en la misma cuneta de la que lo rescató el oligarca ruso hace casi 20 años. Las duras sanciones económicas impuestas al empresario por el Gobierno de Boris Johnson, por sus vínculos con el régimen de Vladímir Putin y su connivencia con los ataques a la integridad territorial de Ucrania, han colocado a la entidad deportiva en respiración asistida.

11 mar 2022.- Para empezar, Abramóvich ya no podrá vender la propiedad del club, como anunció la semana pasada. Esa posible transacción, en la que ya se había puesto a trabajar el bufete jurídico del multimillonario, así como el banco de inversión estadounidense Raine Group, ha quedado paralizada. El Gobierno británico aclaró el jueves, en el mismo comunicado en el que anunciaba la congelación de todos los activos del oligarca, que aprobaría una licencia expresa “que incluyera el permiso para que el club siguiera participando en competiciones y otras actividades relacionadas con el fútbol, con la intención de proteger a la Premier League, a toda la estructura piramidal del deporte, a los aficionados leales y a otros clubes”.

Guerra en Ucrania, última hora en directo

Las disposiciones prácticas de ese permiso especial han impuesto serias restricciones en el día a día y en los planes a medio plazo del Chelsea. El club no puede vender más entradas para las competiciones que restan esta temporada. Teniendo en cuenta que el coste mínimo de una localidad es de 56 euros, y de que las plazas sobrantes en el estadio Stamford Bridge, descontadas las ocupadas por propietarios de abonos de temporada, son 12.834, las pérdidas para el club podrían suponer más de 700.000 euros por partido. “Todas estas medidas tendrán un impacto directo sobre el Chelsea y sus aficionados, pero estamos trabajando con intensidad para asegurarnos de que ni la entidad ni la competición nacional sufran daños innecesarios”, ha dicho Nadine Dorries, la ministra de Cultura y Deportes, encargada de negociar con los responsables del club en las últimas horas.

El Chelsea no puede tampoco vender camisetas, gorras, bufandas ni nada relacionado con su marca en la tienda del estadio, que permanece cerrada. Solo aquellos terceros que hayan comprado previamente material del club podrán venderlo hasta agotar existencias. Ni siquiera puede aceptarse la reserva de habitaciones en el hotel adyacente a Stamford Bridge.

El Chelsea ya no puede, por el momento, comprar ni vender jugadores, o renovar contratos de la actual plantilla. En las circunstancias actuales, Antonio Rüdiger, Andreas Christensen o César Azpilicueta deberían abandonar la entidad el verano que viene al acabar contrato.

La entidad podrá seguir pagando las nóminas de jugadores y del personal laboral, y recibirá el dinero correspondiente a los derechos de retransmisión, aunque este dinero quedará congelado y bajo control del Gobierno británico. Los gastos de desplazamiento, para los encuentros que se juegan fuera de casa o en otros países —como es el caso de la Champions League— no podrán superar los 24.000 euros por partido. Según Sky Sports, que cita al agente de uno de los jugadores, la entidad ya ha pagado por adelantado la mayoría de sus viajes fuera del Reino Unido, como por ejemplo el del próximo miércoles a Francia para jugar la Champions contra el Lille. En el caso de los encuentros en los que el club es anfitrión, que suponen gastos descomunales en materia de seguridad y logística, la cantidad límite de gasto será de aproximadamente 600.000 euros.

El golpe del patrocinador

El anuncio de ThreeUK, la operadora de telefonía móvil, de que suspendía por el momento su patrocinio del Chelsea y retiraba su nombre de las camisetas, ha supuesto un duro golpe que ha añadido más incertidumbre al futuro de la entidad. Se trata de un acuerdo de 47 millones de euros, pero su simbolismo es muy superior, porque abre las puertas a que otras marcas, como la deportiva Nike, que suministra el equipamiento del club, hayan sugerido, ya que se están replanteando su relación con el Chelsea, como ha indicado el diario Daily Mail. En el caso de Nike, sostiene un acuerdo de más de 1.000 millones de euros firmado en 2016 con el club por 15 años, y su anulación supondría al Chelsea pérdidas de más de 640 millones de euros.

El club podría solicitar al Gobierno de Johnson que su venta siguiera adelante, aunque ya no fuera bajo el control de Abramóvich, y Downing Street podría acceder a ello, en el caso de que la transacción derivara en beneficio de los intereses del equipo y sus aficionados, y el oligarca ruso no obtuviera ninguna ventaja. El propio Ejecutivo británico tomaría las riendas de la operación, y los beneficios irían destinados a las víctimas de la guerra en Ucrania. Antes de que sus bienes y negocios quedaran totalmente congelados este jueves, el propio Abramóvich ya había anunciado su voluntad de destinar el ingreso de la venta a fines caritativos para paliar los daños de brutal invasión rusa, e incluso anticipó su intención de renunciar a cobrar los más de 2.000 millones de euros que prestó al club en su momento.

El último en incorporarse al grupo de empresarios que han mostrado su interés por el club, que bajo la sombra de Abramóvich ha ganado 17 títulos y dos Champions League, ha sido el promotor inmobiliario británio Nick Candy. “Estamos examinando los detalles del anuncio [de la congelación de los activos del oligarca] y seguimos interesados en realizar una oferta”, ha dicho un portavoz de Candy, que tiene intención de acudir a la puja con un consorcio de inversores estadounidenses. “Es claramente un momento de gran incertidumbre para los aficionados del Chelsea”, añadía.

https://elpais.com/deportes/2022-03-11/las-sanciones-contra-el-oligarca-abramovich-ponen-en-riesgo-el-futuro-del-chelsea.html

22.8.-“En este momento de la historia, la UE debe hablar el lenguaje del poder” – ALAIN FRACHÓN

Incluso si hubiera habido la advertencia de los Balcanes, la guerra, se pensó en Europa, permanecería confinada a teatros distantes, desde Chechenia hasta Siria, “entre los bárbaros”. La invasión de Ucrania por Rusia acaba con la esperanza, esta esperanza de ser «una gran Suiza», observa Alain Frachon, editorialista de «Le Monde».

Los europeos tenían un sueño: escapar de la tragedia de la historia, ahuyentar la guerra de su horizonte. Con la integración europea habían demostrado al mundo exterior que el Viejo Continente ya no resolvía sus conflictos por las armas sino por la ley. A su alrededor, irradiarían de la misma manera, por el ejemplo y por la norma.

En vivo desde el 10 de marzo: La información más reciente sobre la guerra en Ucrania

Incluso si hubiera habido la advertencia de los Balcanes, se pensó que la guerra permanecería confinada a teatros distantes, desde Chechenia hasta Siria, «entre los bárbaros». Por lo demás, podríamos aislarnos, protegernos, ignorar los tumultos del planeta y, bajo la sombra del paraguas americano, dedicarnos a un asunto serio: el desarrollo económico. “Ser una gran Suiza”, tal era, en palabras del ex Ministro de Asuntos Exteriores Hubert Védrine, la ambición no reconocida pero ampliamente compartida de las opiniones europeas. Y por qué no?

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Lo que los europeos habían logrado -hasta la fecha, setenta años de paz- y que para ellos no tenía precedentes, la globalización económica se extendería también al vasto mundo. Por la gracia combinada de la tecnología y la globalización del comercio, la interdependencia económica y financiera entre las naciones, un día u otro, desterraría el recurso a la guerra. El “comercio dulce”, querido por Montesquieu, como garantía de paz.

¿Quién tiene interés en la guerra?

Los alemanes soñaron con eso precisamente. La “racionalidad económica” estaba de su lado. ¿La guerra entre Rusia y esta vecina Ucrania? ¿Guerra a las puertas de la Unión Europea? No te lo creas. Mira los números. Rusia es el mayor exportador mundial de petróleo y trigo. La UE es su principal socio comercial. Europa importa el 40% de su gas natural y el 25% de su petróleo de Rusia, que representan una buena parte de los ingresos del Estado ruso. ¿Quién tiene interés en la guerra?

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La agresión rusa contra Ucrania, esta “guerra de elección” no motivada por ninguna amenaza, no solo nos asombra por su obscena brutalidad. “Ella desafía uno de los dogmas del capitalismo en ese momento, que sostiene que los intereses económicos compartidos entre las naciones pueden prevenir las guerras”, escribe la periodista Patricia Cohen en el New York Times el 7 de marzo.

Raymond Aron había advertido: “Es olvidar la experiencia de nuestro siglo creer que los hombres sacrificarán sus pasiones a sus intereses. Hablaba del siglo XX , la lección se aplica a principios del siglo XXI  . Para convencerse de la ausencia de una correlación mecánica entre los intercambios económicos y la paz, lea el muy reciente y esclarecedor trabajo del ensayista Maxence Brischoux Le Commerce et la Force (Calmann-Lévy, 272 p., 19 €).

Estribillo de buena gana oído en París a mediados de febrero de nuevo: la guerra no se llevaría a cabo porque no sería «en interés» de Vladimir Putin. Pero al líder ruso no le importa arruinar a sus compatriotas. El destino de las ciudades de Ucrania, esa «nación hermana» que, según él, sería una con Rusia, le es indiferente. Ninguna razón de seguridad explica “su” guerra y ninguna consideración económica llegó a inhibir su decisión de invadir Ucrania. Putin satisface sus impulsos imperialistas: recrear el imperio ruso.

Habla el lenguaje del poder

La Unión Europea esperaba poder escapar del retorno de las pasiones -nacionalistas, religiosas y otras- o protegerse de ellas. Pero la geografía manda y la guerra está en sus fronteras. Cuatro de los miembros de la UE limitan con Ucrania: Polonia, Eslovaquia, Hungría, Rumania. Estos países están casi en primera línea. Pronto los refugiados ucranianos se contarán por millones, como los refugiados sirios en Turquía, Líbano y Jordania.

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En este momento de la historia contemporánea en el que Occidente ya no tiene el monopolio de la fuerza y ​​en el que Estados Unidos emerge del teatro europeo, la UE debe hablar el lenguaje del poder. El ejercicio es en gran parte ajeno a él. A Bruselas le gustan las relaciones económicas, no las relaciones de poder. Durante mucho tiempo, los franceses han sido los únicos que piden una política de defensa europea. Admitieron que encajaría en el marco de la OTAN, la alianza político-militar transatlántica. Sin duda hizo falta la agresión contra Ucrania para que el concepto de “soberanía estratégica”, querido por Emmanuel Macron, acabara traspasando las puertas del Berlaymont.

Putin ha enterrado la ilusión de la «gran Suiza» por el momento. La UE muestra el comienzo de una presencia estratégica. Ha tomado sanciones sin precedentes contra Rusia (la Confederación Suiza, además, ha seguido a Bruselas en este asunto). Las sanciones probablemente no detendrán la guerra, no socavarán el poder de Vladimir Putin. Pero acabarán mermando los medios de los que dispone el Kremlin para mantener el belicoso revanchismo de su líder.

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La UE ha ido más allá, financiando entregas de armas a Ucrania, incluidos misiles antiaéreos. Bruselas ha establecido un fondo de 500 millones de euros para este fin: se trata de una ayuda con el sello «Unión Europea». Es necesario medir la parte del cambio radical alemán en el giro así tomado por la UE. Estamos pasando de la ayuda humanitaria a la asistencia militar, lo que nos acerca a una forma de cobeligerancia, digan lo que digan los europeos.

A falta de una solución negociada, cuyo contorno no podemos ver, Rusia quizás acabe ocupando o anexando Ucrania, a la que someterá a una represión de tipo estalinista. La resistencia ucraniana luchará y, más o menos clandestinamente, tendrá puntos de apoyo en el territorio de la UE. Europa tendrá que familiarizarse con una perspectiva que pensó que podría olvidar: la guerra en su exterior cercano.
https://www.lemonde.fr/idees/article/2022/03/10/vladimir-poutine-a-enterre-l-illusion-de-la-grande-suisse-pour-le-moment_6116971_3232.html

*22.7.-Guerra en Ucrania: “¿Es tan difícil decir las cosas como son? Un dictador, necesitado de reconstruir un imperio perdido, ataca un país independiente.  ALAIN FRACHÓN
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Boris Johnson: “Putin está en un callejón sin salida y ha redoblado su apuesta de destruir Ucrania” RAFA DE MIGUEL
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Se emputinó esta jodaJORGE PULECIO
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Por qué la crisis en UcraniaRICARDO CHICA
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Putin ha reavivado el conflicto entre tiranía y democracia liberalMARTIN WOLF

Una guerra de elección contra los niños de una democracia pacífica no es una acción que podamos permitirnos olvidar.

© James Ferguson

Nadie sabe cómo terminará esto. Pero sabemos cómo empezó. Vladimir Putin ha montado un ataque no provocado contra un país inocente. Ha cometido el peor acto de agresión en suelo europeo desde 1945 y ha justificado este acto vil con mentiras escandalosas. También, por el momento, ha unido a Occidente contra él. Putin no es el primer tirano que confunde el deseo de paz con la cobardía. En cambio, ha despertado la ira de los pueblos occidentales. El resultado es una serie de sanciones a Rusia tan impresionantes como justificadas.

1 mar 2022.- Putin puede ser el hombre más peligroso que jamás haya existido. Se dedica a restaurar el imperio perdido de Rusia, indiferente al destino de su propio pueblo y, sobre todo, dueño de una vasta fuerza nuclear. Sin embargo, la resistencia, por arriesgada que sea, es imperativa. Algunos insistirán en que las acciones de Putin son culpa de Occidente y, sobre todo, el resultado de su decisión de ampliar la OTAN. Lo contrario es el caso. Putin nos ha recordado por qué los países que mejor conocían el dominio ruso estaban desesperados por la expansión de la OTAN. También ha demostrado por qué era necesario. Europa necesitaba una frontera defendida entre Rusia y sus antiguas posesiones. La tragedia de Ucrania es estar en el lado equivocado de esa línea. No representaba una amenaza para Rusia, aparte de querer ser libre; Rusia representaba una amenaza para él.

Las sanciones son a menudo ineficaces. Los impuestos esta vez no lo serán. EE.UU. impuso sanciones al mercado secundario de deuda soberana el 22 de febrero. Alemania suspendió el mismo día la certificación del controvertido gasoducto Nord Stream 2. El 24 de febrero, EE. UU., la UE y otros miembros del G7 limitaron la capacidad de Rusia para realizar transacciones en moneda extranjera. Y dos días después, varios bancos rusos fueron eliminados de la red de pagos de Swift, se impuso un congelamiento de los activos del Banco de Rusia y se prohibieron las transacciones con el banco central.

Un análisis exhaustivo del Instituto de Finanzas Internacionales resume todo esto: “Esperamos que las sanciones impuestas en los últimos días tengan un efecto dramático en el sistema financiero de Rusia, así como en el país en su conjunto”. Una gran parte de los $ 630 mil millones en reservas líquidas del país se volverán inútiles. El banco central ya ha tenido que duplicar las tasas de interés. Hay corridas en los bancos. Con la excepción de la energía, la economía estará sustancialmente aislada. (Ver gráficos.)

No todo el dolor recaerá sobre Rusia. Los costos del petróleo y el gas serán altos por más tiempo, lo que exacerbará la presión inflacionaria global. Los precios de los alimentos también subirán. Si Rusia cortara sus exportaciones de energía (a un gran costo para sí misma), la interrupción sería aún más severa. El gas natural ruso genera el 9 por ciento de la energía bruta disponible en la eurozona y la UE en su conjunto. Pero el invierno, la estación de mayor necesidad, al menos está pasando.

Más allá de estos efectos relativamente específicos, la combinación de guerra, amenazas nucleares y sanciones económicas aumenta enormemente la incertidumbre. Los bancos centrales encontrarán aún más difícil decidir cómo endurecer la política monetaria. Lo mismo ocurrirá con los gobiernos que intentan amortiguar el golpe de las crisis energéticas.

A largo plazo, los efectos económicos seguirán la geopolítica. Si el resultado es una división profunda y prolongada entre Occidente y un bloque centrado en China y Rusia, seguirán las divisiones económicas. Todo el mundo intentaría reducir su dependencia de socios contenciosos y poco fiables. La política triunfa sobre la economía en un mundo así. A nivel global, la economía se reconfiguraría. Pero en tiempos de guerra, la política siempre triunfa sobre la economía. Todavía no sabemos cómo.

Europa seguramente cambiará más. Alemania ha dado un gran paso al reconocer que su postura posterior a la guerra fría ahora es insostenible. Tiene que convertirse en el corazón de una poderosa estructura de seguridad europea capaz de protegerse contra una Rusia revanchista. Esto debe incluir un gran esfuerzo para reducir la dependencia energética. Lamentablemente, Europa debe reconocer que EE. UU. no será un aliado fiable mientras Donald Trump, que ve a Putin como un “genio”, esté al mando del partido republicano. Gran Bretaña, por su parte, tiene que reconocer que siempre será una potencia europea. Debe comprometerse más profundamente en la defensa del continente, sobre todo de sus aliados de Europa del Este. Todo esto tendrá que resolver y costar dinero.

En este nuevo mundo, la posición de China será una preocupación central. Su liderazgo necesita entender que apoyar a Rusia ahora es incompatible con las relaciones amistosas con los países occidentales. Por el contrario, estos últimos deberán hacer de la seguridad estratégica un imperativo primordial de su política económica. Si China decide confiar en un nuevo eje de autoritarios irredentistas contra Occidente, debe seguir la división económica mundial. Las empresas tienen que tomar nota de esto.

Una guerra de elección contra los niños de una democracia pacífica no es una acción que nosotros, en Occidente, podamos permitirnos olvidar. Tampoco podemos perdonar a quienes la iniciaron ni a quienes la apoyan. Los recuerdos de nuestro propio pasado deben prohibirlo. Estamos en un nuevo conflicto ideológico, no entre comunistas y capitalistas, sino entre la tiranía irredentista y la democracia liberal. En muchos sentidos, esto será más peligroso que la guerra fría. Putin tiene un poder arbitrario y sin control. Mientras esté en el Kremlin, el mundo será peligroso. No está claro si lo mismo ocurre con Xi Jinping de China. Pero aún podemos aprender que lo es.

Este no es un conflicto con el pueblo ruso. Todavía deberíamos esperar para ellos un régimen político digno de su contribución a nuestra civilización. Es un conflicto con su régimen. Rusia ha emergido como un paria gobernado por un gángster. No podemos vivir en paz y seguridad con un vecino así. Esta invasión no debe mantenerse, ya que su éxito nos amenazaría a todos. Estamos en un mundo nuevo. Debemos entender eso y actuar en consecuencia.

https://www.ft.com/content/be932917-e467-4b7d-82b8-3ff4015874b3

22.7.-Guerra en Ucrania: “¿Es tan difícil decir las cosas como son? Un dictador, necesitado de reconstruir un imperio perdido, ataca un país independiente.  ALAIN FRACHÓN

Lo que traumatiza a Putin en la Ucrania de hoy no es la lejana perspectiva de su posible ingreso en la OTAN, es la voluntad de este país de unirse a “Occidente”.

“Es culpa de la OTAN. » ¡El pacto militar euroatlántico sería el responsable de los bombardeos sobre Ucrania! “El Occidente culpable”, como siempre, murmura el turbulento de Vladimir Putin. Queremos condenar el apaleamiento de Kiev – desagradable, por supuesto – pero, al mismo tiempo, denunciamos el «proyecto de anexión de Ucrania» por parte de la entidad malvada OTAN – Estados Unidos. Manera implícita de excusar parcialmente el crimen perpetrado por Rusia contra uno de sus vecinos. 

Sigue nuestro directo: una semana después del inicio de la invasión, el ejército ruso sigue avanzando y atacando varias ciudades importantes

¿Es tan difícil decirlo como es? Dictador, luchando por reconstituir un imperio perdido, esta URSS colapsada bajo sus propias contradicciones, ataca a un país independiente. Objetivo: romperlo para someterlo; aterrorizándolo para subyugarlo nuevamente, «como antes». Putin, el organizador del asalto a Ucrania, pertenece a esta generación de rusos que venían de los servicios de seguridad, escribe en el New York Times el politólogo Ivan Krastev , que nunca han digerido el final de la URSS: “Construir el futuro no les interesa, quieren rehacer el pasado. »

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Lo que traumatiza a Putin en la Ucrania de hoy no es la perspectiva lejana de su posible ingreso en la OTAN, es el deseo de este país de unirse a «Occidente», el mundo democrático y liberal. La traidora debe ser devuelta «al este», a la casa rusa a la que pertenece. Vladimir Putin lo escribió: no hay pueblo ucraniano. ¿Por qué ver sólo figura de retórica en las palabras de los autócratas?

Oportunidades perdidas

Rusia tiene intereses de seguridad legítimos. Americanos y europeos le han abierto todos los foros posibles para discutirlo. El presidente ruso no está interesado. Está llevando a cabo una misión histórica para, en sus palabras, “desnazificar” y “desmilitarizar” Ucrania. En esta locura, ¿qué hace la OTAN que, sin descartar que este país algún día pueda formar parte de sus miembros, nunca le ha abierto el procedimiento de adhesión?

Los años de la superpotencia estadounidense, los que siguieron a la implosión de la URSS, no dejaron escapar oportunidades perdidas para imaginar una arquitectura de seguridad inteligente en Europa. El ejercicio no fue parte de la discusión de un simposio académico: esta historia se escribió en el caos. De la part des Etats-Unis et de leurs alliés, elle a comporté des gestes arrogants et humiliants à l’encontre d’une Russie traumatisée par la perte d’un empire sans lequel elle a, à l’évidence, bien du mal à vivir.

Esos años contaron momentos sin gloria, desde el bombardeo de Belgrado hasta la agresión contra Irak. Pero, del lado de Rusia, un país que nunca ha dudado en humillar a los muchos pueblos que ha subyugado, la clarividencia y la sabiduría rara vez han estado presentes.

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El primer gran problema de seguridad fue el de la difusión de las miles de ojivas nucleares que posee la URSS y distribuidas en cuatro de sus repúblicas: Rusia, Ucrania, Kazajistán y Bielorrusia. El presidente George HW Bush estuvo de acuerdo con Mikhail Gorbachev en que todas estas armas deberían ser entregadas a Rusia. Lo que se hizo, Washington financiando el desmantelamiento de estas máquinas antes de su transporte. Ucrania, que obtuvo su independencia en 1991, tenía el tercer arsenal nuclear más grande del mundo. Como precio de su renuncia, obtuvo una ayuda financiera estadounidense masiva y la garantía de Moscú de su independencia y respeto por sus fronteras…

¿Debe permanecer en la OTAN una Alemania reunificada en 1990? Gorbachov está en contra: «recrearía una línea de confrontación» en Europa. El canciller Helmut Kohl y Bush están a favor y tuercen el brazo de los rusos. A cambio, se decidió que no se desplegarían tropas ni armas de la OTAN de forma permanente en la antigua RDA, la parte oriental del país. Hasta la fecha, este compromiso se ha mantenido. En las negociaciones, la declaración del secretario de Estado estadounidense James Baker sobre la no extensión del pacto atlántico “hacia el este” parece preocupar únicamente a Alemania. Por una buena razón: la URSS y el bloque soviético todavía existían.

Orgullo herido

El Pacto de Varsovia, que vinculaba a la URSS a los países de Europa Central y Oriental desgarrados por Moscú tras la Segunda Guerra Mundial, se disolvió en 1991. Unos meses después, será el turno de la Unión Soviética. En la administración de Bill Clinton, quien reemplazó a George HW Bush, surge la pregunta: ¿debería aceptarse la solicitud de estos países para ingresar a la OTAN? Porque la iniciativa viene de Hungría, Polonia y República Checa, no de Washington. Los expertos y ministros de Clinton están divididos. George Kennan, el padre de la doctrina de la contención de la URSS durante la Guerra Fría, está resueltamente en contra. Sería un gesto desafiante para Moscú, dijo.

Ansiosa por salvar el orgullo herido de los huérfanos del imperio soviético, Clinton vacila, propone una fórmula vaga, la Asociación para la Paz, antes de ceder ante los presidentes Vaclav Havel, el checo, Lech Walesa, el polaco, y Arpad Göncz, el húngaro, los tres vinieron a rogarle juntos en Washington. Desconfían del futuro, le dicen, quieren la OTAN. Aceptada en 1994, la adhesión de estos tres países tuvo lugar en 1997, seguida en particular por la de los tres países bálticos. Pero la organización desplegará tropas a nuevos miembros recién en 2014 y con un propósito específico: responder a la anexión de Crimea por parte de Putin.

Éste se esfuerza por reconstituir el imperio de Moscú en su exterior cercano. No por miedo a la OTAN, sino en una mezcla de sentimientos complejos, donde se mezclan el deseo de poder descontrolado y el deseo de venganza contra la historia.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2022/03/03/guerre-en-ukraine-est-ce-si-difficile-de-dire-les-choses-comme-elles-sont-un-dictateur-en-mal-de-reconstitution-d-un-empire-perdu-agresse-un-pays-independant_6115972_3232.html

22.7.-Boris Johnson: “Putin está en un callejón sin salida y ha redoblado su apuesta de destruir Ucrania” RAFA DE MIGUEL

El primer ministro británico descarta, en una entrevista con EL PAÍS, una intervención militar directa de los países de la OTAN

Boris Johnson atiende este viernes al grupo de corresponsales de LENA en su residencia de Downing Street. MARTIN U. K. LENGEMANN

Escribió Shakespeare que “hay hombres que nacen grandes, otros alcanzan la grandeza y a otros simplemente se les viene encima”. Boris Johnson (Nueva York, 57 años) lleva toda su vida persiguiendo la gloria política. Intentó tocarla con el Brexit, pero dejó tras de sí una estela de división ciudadana. La pandemia lo arrolló, como a otros muchos dirigentes. Su momento churchilliano ha podido llegar con la invasión de Ucrania. 

4 mar 2022.- “Nunca había visto de un modo tan nítido en política internacional la diferencia entre lo justo y lo injusto, entre el bien y el mal”, admite a los corresponsales del diario alemán Die Welt, el italiano La Repubblica y EL PAÍS, todos ellos miembros de la alianza de medios europeos LENA. Johnson y sus ministros han estado en la primera línea de respuesta al desafío de Vladímir Putin. Los servicios de inteligencia británicos anticiparon claramente las intenciones del Kremlin, y Downing Street envió mucho antes que otros países armamento ofensivo al Gobierno de Ucrania. “Putin ha decidido redoblar su apuesta, y ve que no hay forma de salir del callejón sin salida en que se encuentra más que con la destrucción y aniquilación de población inocente”, advierte el primer ministro antes de responder a las preguntas.

Pregunta. Recibió usted la llamada del presidente Zelenski esta madrugada [del jueves al viernes] y le expresó su gran preocupación por el incendio en la central nuclear de Zaporiyia. ¿Estamos más cerca de una guerra nuclear o de un incidente nuclear?

Respuesta. Creo que debemos distinguir muy claramente entre dos cosas. Toda la cuestión sobre un posible intercambio nuclear, por así decirlo, el uso de armas nucleares, es una distracción de lo que está sucediendo en Ucrania, que es, me temo, un ataque brutal y bárbaro contra personas inocentes. Y no creo que debamos dejarnos despistar por parte de la retórica que estamos escuchando. El asunto en cuestión tiene que ver con la seguridad de las centrales nucleares y los residuos nucleares. Me preocupa que trabajemos juntos para pensar en formas con las que podamos evitar un desastre así porque, como dije, considero que sería un desastre paneuropeo. Y supongo que es algo que preocupa legítimamente a todos los países.

  1. P. ¿Y cómo podemos proteger las plantas nucleares?
  2. Tenemos que dejarle claro al Kremlin que un desastre nuclear civil en Ucrania, otro Chernóbil, es un desastre para Rusia y para todo el mundo. Y, por lo tanto, creo que algún sistema para proteger esas plantas, algún sistema para garantizar que los niveles de radiactividad sean monitoreados por las autoridades internacionales, como la ONU y la Agencia Internacional para la Energía Atómica, sería extremadamente importante.
  3. Su secretario de Defensa, Ben Wallace, ha dicho que Putin se ha vuelto “completamente loco” [”full tonto”, en la expresión coloquial inglesa]. ¿Está de acuerdo con esa afirmación? ¿Es esta una estrategia calculada a sangre fría o, como acaba de decir, Putin está en un callejón sin salida, y su estado mental es de nervios y desesperación?
  4. Es muy difícil hacer esa lectura, abrir una ventana de su alma y tratar de imaginar lo que está pensando realmente. Recibo todo tipo de información sobre la forma en que funciona su Gobierno, su sistema, sobre la falta de controles y equilibrios de ese sistema o sobre la forma arbitraria en que puede tomar decisiones, y todo eso es extremadamente preocupante. Pero la clave está en que claramente cometió errores de cálculo. Creo que probablemente tiene una carencia de percepción real, a pie de calle, de lo que es realmente la vida para la gente en Ucrania y de lo que la gente de Ucrania siente sobre su propio país. Es posible que no haya estado allí desde hace mucho tiempo. Era un problema de pura lógica. Porque yo sabía que los ucranios lucharían, y cualquiera que haya estado lo habría pensado por pura intuición. Tal vez ha ido perdiendo el contacto real con esta situación. Y ha cometido un error. Tiene que haber una salida, tiene que haber una solución que no implique la destrucción total, o que él continúe en este camino de destrucción total. Pero me temo que, lógicamente, es muy, muy difícil ver cuál es esa solución. Por eso he llegado a la conclusión de que debemos lograr que fracase.
  5. P. El presidente francés,Emmanuel Macron, es el único líder que todavía está hablando con Putin.¿Cree que es conveniente? Lo que le cuenta, ¿le preocupa?
  6. La unidad de Occidente ha sido una de las cosas más importantes que han ocurrido. Antes de que comenzara la invasión, estábamos trabajando junto con Emmanuel para comprender cuáles serían las implicaciones. Es muy importante que sigamos trabajando, particularmente con los estadounidenses, para compartir presunciones y prioridades sobre el conflicto. La lección de la historia desde 1914, hasta Bosnia y más allá, es que, lamentablemente, los conflictos europeos más espantosos no se resuelven sin cierta medida de interés y liderazgo estadounidenses. Eso va a ser muy importante también en estos momentos.
  7. Entonces, ¿es bueno que Macron todavía esté hablando con Putin?
  8. Lo importante es que se preserve la unidad de Occidente. Estoy seguro de que Emmanuel no se está desviando de esa posición de unidad.

Johnson atiende a los corresponsales en Downing Street, este viernes. MARTIN U. K. LENGEMANN

  1. Usted dijo que Putin debía fracasar. ¿Pero no debería también caer, es decir, perder el poder, para acabar con todo esto? ¿Cómo puede Occidente hacer que suceda? ¿Debería animar a la oposición rusa a rebelarse?
  2. Hay dos cosas que debemos delimitar de modo estricto. No debemos caer en la trampa de enmarcar esto como un conflicto entre el pueblo ruso, o Rusia, y Occidente, o incluso entre Putin y la OTAN, o Putin y Occidente. No se trata de eso. Esa es una categoría en la que no debemos caer. Se trata de ayudar al pueblo ucranio a protegerse a sí mismo, a proteger sus vidas, sus familias y su independencia. Número dos: creo que es muy importante que la gente vea que este es el objetivo delimitado y completo de nuestra agenda. No hay más agenda. No podemos pensar así [en convertir el conflicto en algo personal]. Los acontecimientos en Moscú o en la política rusa son simplemente imprevisibles. De hecho, eso sería una distracción total. Permítanme ser muy claro: no se trata de intentar hacer nada para acortar la carrera política de nadie en Moscú. Por el contrario, se trata únicamente de tratar de proteger a la gente de Ucrania y brindarles la ayuda que necesitan.
  3. Usted dijo en la Cámara de los Comunes que Putin es un criminal de guerra. ¿Debería Occidente aspirar a poner a este criminal de guerra ante un tribunal internacional, como Milosevic ante el Tribunal de La Haya, o los nazis en el juicio de Nuremberg?
  4. Ciertamente creo que existe una estrecha analogía entre el comportamiento de Putin y los últimos años de Slobodan Milosevic. Es muy interesante que ambos líderes estuvieron en el poder durante mucho tiempo, ambos cada vez más autócratas, ambos buscando apuntalar su posición interna, y para ello fundaron una gran causa nacionalista. Slobodan Milosevic identificó el lugar de nacimiento del nacionalismo serbio, de hecho de la nación serbia, en Kosovo Polje, y convenció a su pueblo con esta idea descabellada de que necesitaba ser rescatado y liberado. Hay una especie de analogía muy estrecha entre ese error catastrófico y lo que el presidente de Rusia ha estado diciendo sobre Kiev y los orígenes de la religión, la cultura y la civilización rusas y sus objetivos en Ucrania. Pero cuando se trata del Tribunal Penal Internacional, es un asunto que le compete a ella [a Ucrania]. Tendrá que haber una recopilación de pruebas. Si hay evidencia del uso de municiones ilegales, bombas de racimo, armas de largo alcance…, esto claramente tendrá que ser trasladado a Holanda.
  5. ¿Y a quién le corresponde hacer eso?
  6. Creo que debemos ser bastante limitados en lo que nos proponemos hacer. Porque nunca he visto en mucho tiempo una diferencia tan clara entre lo justo y lo injusto en la política internacional, o una diferencia tan clara entre el bien y el mal. En el momento en que comenzamos a introducir otro tipo de consideraciones políticas en Moscú, o cualquier consideración geoestratégica, perdemos la nitidez y el enfoque.
  7. Usted descartó una zona de exclusión aérea el otro día en la frontera de Polonia con Ucrania, porque sería una confrontación directa muy peligrosa entre Occidente y Rusia. Pero, ¿cuántas muertes y brutalidades de Putin podemos permitir? ¿Cuál es la línea roja para que Occidente intervenga?
  8. Si pensamos en unas pocas semanas atrás, nadie se hubiera imaginado que tantos países europeos ahora estarían haciendo lo que hizo el Reino Unido y enviando armas. No creo que nadie hubiera imaginado que el canciller alemán hiciera un discurso como el que ha hecho. Y que Alemania estuviera en la posición que ahora ocupa. Las cosas están cambiando. Y eso se debe a la indignación y al disgusto de la gente por lo que sucede en Ucrania. Lo que trato de decir es que Occidente ya ha avanzado mucho. Y está muy unido. Pero queda un larguísimo camino por delante para [llegar a] la idea de cualquier tipo de confrontación directa entre las fuerzas occidentales… entre las Fuerzas Armadas del Reino Unido, Italia, Alemania o España, y las fuerzas rusas. Las consecuencias de una decisión así serían muy difíciles de controlar y de gestionar. No sabríamos dónde terminaría. Y los riesgos de un error de cálculo son enormes. Tenemos que mantener un límite, tenemos que mantener un límite conceptual en lo que estamos haciendo. Eso no significa que no nos importe apasionadamente, o que no haremos todo lo posible dentro de los parámetros que hemos establecido para tratar de cambiar las probabilidades a favor de las víctimas. Y lo haremos. Pero creo que no hay ningún país occidental, que yo sepa, que actualmente esté considerando enviar combatientes a ese escenario del conflicto. Esa es la realidad. No está en la agenda.
  9. Así que una zona de exclusión aérea sigue siendo una idea…
  10. El problema con la zona de exclusión aérea es precisamente ese. Lógicamente, implica el derribo de aviones rusos. Y, de nuevo, estaríamos atrapados en una lógica de confrontación.
  11. La crisis de Ucrania, en cierto sentido, ha reparado muchas heridas y muchas relaciones rotas entre el Reino Unido y la Unión Europea.¿Diría usted eso? Sobre todo después de todo lo que pasó a partir del Brexit…
  12. Creo que lo que hacen todas las crisis es revelar las verdaderas relaciones. A veces, si una familia atraviesa un gran trauma, la verdadera fuerza del afecto entre los miembros de la familia y la forma en que trabajan juntos puede volver a revelarse repentinamente. Y creo que eso es probablemente lo que está sucediendo ahora.
  13. ¿Debería el Reino Unido aumentar la cooperación en proyectos militares con la UE, como han anunciado EE UU, Canadá o Noruega?
  14. Las últimas semanas han demostrado que la OTAN es más fuerte que nunca y más relevante que nunca. Putin no solo calculó mal con respecto al pueblo de Ucrania, sino que calculó mal al pensar que iba a debilitar a la OTAN al invadir Ucrania. La está fortaleciendo. El gasto en defensa está aumentando. Y la OTAN es el formato para eso, porque tiene una estructura de comando y las tropas del Reino Unido pueden colocarse bajo su mando. El Reino Unido no desea explorar una alternativa a algo que ya existe, que funciona, que tiene líneas claras.

«Nunca en política internacional he visto tan claramente la diferencia entre el bien y el mal», ha asegurado el primer ministro británico MARTIN U. K. LENGEMANN

  1. ¿Cree que todos los países de la UE deberían dejar de comprar gas y petróleo a Rusia?
  2. Eso sí que es increíblemente difícil. Y es importante que no parezca que nosotros en el Reino Unido sermoneamos a países que claramente tienen una dependencia masiva de los hidrocarburos rusos. No son solo Alemania o Italia. Todos los países europeos tienen cierta dependencia. Nosotros también les compramos algo, pero es mucho menos de lo que solíamos. Necesitamos una estrategia colectiva en Europa y en Occidente. Una estrategia para diversificar esta dependencia. Y está claro, tras escucharlo, que el canciller alemán está claro que está de acuerdo con eso. Creo que habrá un programa. Y habrá un calendario. Pero no será fácil. Hay otras fuentes energéticas, en América del Norte y Canadá. En el Golfo. Hay maneras de hacer esto. Y hay formas en las que podemos trabajar juntos para producir más energías renovables. No es fácil, y para nuestros votantes será difícil.
  3. Su Gobierno ha anunciado yaduras medidas contra entidades y oligarcas rusos, pero Roman Abramóvich sigue conservando su patrimonio. ¿Por qué no actúan contra él como ha exigido la oposición laborista?
  4. R. Nadie quiere vivir en un país donde el Gobierno pueda quitarte la casa sin acumular indicios sólidos en tu contra y sin el proceso debido. No tiene sentido lanzarse a por alguien para darse de bruces con un batallón de abogados. Así que tenemos que hacerlo bien. Y estamos tratando de no hacer esto solo contra un individuo. Una de las medidas principales del paquete legal que vamos a aprobar el próximo lunes es que podremos utilizar las disposiciones aprobadas en la UE contra los oligarcas para detenerlos aquí también.

https://elpais.com/internacional/2022-03-04/boris-johnson-putin-esta-en-un-callejon-sin-salida-y-ha-redoblado-su-apuesta-de-destruir-ucrania.html

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22.7.-Se emputinó esta jodaJORGE PULECIO

Putin pateó el tablero internacional, Occidente intenta enjaularlo, y para él su salida es Asia: un gran cambio geopolítico, con escenario complicado para Colombia

Putin dio un patadón en el tablero internacional y la historia de la humanidad parece encogerse, ajustar las cuentas. Con el atentado del 11 de septiembre de 2001 entramos de verdad al siglo XXI, mediante la primera guerra de las redes, como la llamó Castells. Con la invasión rusa a Ucrania, iniciada el 24 de febrero pasado, y el llamado a alerta de las fuerzas de contención estratégica, léase de combate nuclear y de misiles hipersónicos, Putin decidió acelerar el rompimiento del precario orden internacional de pos guerra fría. El futuro de Rusia, parece decir Putin, es con Asia (China-India) o no es. Veamos.

2 mar 2022.- China e India se abstuvieron de condenar a Rusia en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y claro, Rusia vetó ese intento de condena. Ese es el hecho relevante. Occidente seguirá apoyando la resistencia ucraniana y esa historia por venir ya la conocemos, aunque al revés: Estados Unidos y sus aliados, primero se empantanaron con la invasión terrestre (la destrucción aérea sí es efectiva) en Siria, Irak, Afganistán y un largo etcétera hasta Vietnam; luego salieron ensangrentados y derrotados. Los rusos, en tiempos de la Unión Soviética, tuvieron que salir igual de Afganistán. Putin conoce bien esa tragedia. Por eso la opción que le queda, luego de destruir la infraestructura y causar miles de muertes en Ucrania, es retirarse pronto para no empantanarse. O la otra: escalar el conflicto a nivel de guerra nuclear y por eso estamos hoy temblando en el mundo entero.

Luego de destruir la infraestructura y causar miles de muertes en Ucrania, la opcoón de Putin es retirarse pronto para no empantanarse  Foto: tiempo.com.mex

El tema de fondo tal vez no es Ucrania. Es Asia.

Japón y Corea del Sur son los dos grandes actores asiáticos claramente alineados con EUA y Europa. Por eso el gran riesgo de la coyuntura internacional dramática es que el eje de la crisis se desplace de Ucrania a China-Taiwán-Hong Kong y al Mar de Japón, porque ese sería otro cantar. Por suerte nadie está hablando hoy de tal escenario, que sería apocalíptico, como nadie hablaba hace quince días del riesgo de bombas sobre Kiev. China se abstuvo de caracterizar el conflicto como una invasión de Rusia a Ucrania, que lo es, pero ha llamado a negociaciones entre las partes y se perfila como el gran mediador, tal vez con el ´papa Francisco.

Por lo pronto los gobiernos de Occidente, además de apoyar con armas a Ucrania, intentan enjaular a Putin y a sus socios más cercanos de la sociedad y de las empresas rusas: cerraron el espacio aéreo a la aviación rusa, bloquearon bancos rusos claves y suspendieron parcialmente a Rusia del SWIFT (Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales). Todas esas medidas afectan gravemente a Rusia, pero también le cuestan a Occidente. Y la salida, para Putin, es Asia y más Asia. Ese es el cambio geopolítico que está ocurriendo en el tablero internacional.

Recordemos, de paso, que cuando en la Segunda Guerra Mundial los Aliados aislaron a Japón, la respuesta desesperada y fatal fue Pearl Harbor…

Rusia tiene hoy una vía de escape con China y la India, por fortuna

Rusia tiene hoy una vía de escape con China y la India, por fortuna. No es un camino expedito, pero ha trabajado mucho en construirlo. China requiere gas, petróleo y minerales rusos, y le aportará a Rusia la tecnología que Occidente le está cerrando ahora. Pero el riesgo con un largo bloqueo al oso polar es grande. Se juega con candela.

El escenario descrito es complicado para Colombia, no solo por los vínculos que se estrechan entre Venezuela y Rusia sino por algo más grave, que denunció recién Daniel Coronell: el senador demócrata por Nueva Jersey, Robert (Bob) Menéndez, presentó un proyecto de ley al Congreso de EUA para consagrar a Colombia como “el principal aliado de Estados Unidos, por fuera de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)”.

En esencia, el proyecto de Menéndez intenta amarrar a Colombia, ya no solo a la política antidrogas de EUA o a los intereses comerciales y de inversionistas estadounidenses, como lo hace el Tratado de Libre Comercio, TLC, sino que se propone amarrar toda la política social, económica, cultural, tecnológica, étnica, laboral, de género, de estabilidad institucional, de paz, de biodiversidad, de seguridad, de desarrollo rural, de Colombia a los intereses estadounidenses. Menéndez propone adoptar por ley interna de EUA un programa de gobierno interno de Colombia, financiado en parte con recursos norteamericanos. Así, maestros, ¡para qué campaña electoral en Colombia!

Pero hay un detallito: la ley gringa incluiría el compromiso colombiano de confrontar “las actividades malintencionadas de actores estatales en la región andina”. ¿Qué quiere decir esto, Senador Menéndez? ¿Colombia debe ser el muro para contener el avance de políticas estatales progresista en América Latina? ¿Le preocupan a usted los gobiernos de Chile, Perú, Bolivia y obvio Venezuela, o un gobierno progresista en Colombia?

Piensa mal y acertarás. Trump sugirió que Biden haga en América Latina lo mismo que hizo Putin en Ucrania, para compensar. El senador Menéndez dice que su proyecto es bipartidista… Putin no es tan sutil como Menéndez, es más bizarro y peligroso, pero igual, en ambos casos la soberanía de las naciones está en juego.

Adenda:

En las elecciones del 13 de marzo, en el Caquetá, mi departamento, muy posiblemente ganará la candidata del Partido Liberal, la señora Gilma Díaz de Pacheco, esposa de Álvaro Pacheco, exgobernador condenado por la Corte Suprema de Justicia por parapolítica. Que mis coterráneos no se hagan los ignorantes: votar por el Partido Liberal en el Caquetá es votar, en cuerpo ajeno, por un condenado y preso por parapolítica. Y para completar, la otra que puede ganar es Patricia Farfán, ésta por el Partido Conservador. Patricia fue esposa de Evaristo Porras y luego del actual Gobernador, Arnulfo Gasca. No tengo nada contra Patricia, pero amigos caqueteños: ¿no será la hora de cambiar? Si se trata de elegir una mujer, ¿por qué no una campesina transparente, hija de un dirigente campesino, Yeny Chilatra, del Pacto Histórico?

https://www.las2orillas.co/se-emputino-esta-joda/ 

22.7.-Por qué la crisis en UcraniaRICARDO CHICA

Las tensiones en Ucrania/Crimea, son manejadas por los medios occidentales como simple eco de la propaganda americana.

La reacción mundial a la invasión de Ucrania está claramente justificada; pero, como resultado de la propaganda americana, los medios la promueven con total desconocimiento del contexto: USA viene descartando por 30 años las exigencias rusas sobre su seguridad, a pesar del compromiso de Baker en 91, cuando los rusos cedieron sobre Alemania, a cambio de que OTAN no se extendiera más al este.

 

2 mar 2022.- Y a pesar de la insistencia/protesta rusa, siguieron Polonia/Hungría/Checoslovaquia; y Rumania/Bulgaria/Bálticos; y en Budapest 2004 anunciaron Ucrania. No ha sido posible que los americanos siquiera escuchen o admitan introducirlas en la discusión.

Putin es un gánster, pero no es un irracional como GWBush/DTrump. ¿Qué opción tenía en estas condiciones para evitar misiles en un territorio de una significancia especial para Rusia, por razones estrategias obvias e históricas comunes hasta el derrumbe soviético? USA ha violado la legalidad internacional multitud de veces argumentando seguridad nacional.

Ahora amplia la asimetría superada en la crisis de los misiles por sus misiles en Turquía hace 60 años (a lo cual respondió URSS con los suyos en Cuba), como viene haciendo desde 91. Pero las tensiones en Ucrania/Crimea, son manejadas por los medios occidentales como simple eco de la propaganda americana, como poder Hegemónico excepcionalista, a pesar de este mundo ya multipolar. Como dice Sachs, Ucrania no tiene derecho a entrar a OTAN por la misma razón que Cuba no tiene derecho a tener misiles rusos.

Ucrania es un problema complejo en un proceso de unidad política/cultural/religiosa que viene desde el siglo X cuando estaban unidos bajo los príncipes de la dinastía Rurik en Kiev. En realidad, una Ucrania independiente es en gran medida resultado de intervenciones de Polonia y Austria, y de decisiones soviéticas de Lenin a Gorbachov. Vino el golpe de estado organizado por la CIA (aunque con apoyo popular pro europeo) al que Putin respondió recuperando Crimea y apoyando a los separatistas de la fronteriza Dombas (Donetsk, Lugansk) en el tercio sureste del país que es proruso.

Crimea es un problema diferente y más simple: pertenece a Rusia desde que Catalina II logró derrotar a los otomanos en 1783 (los títulos históricos rusos sobre Crimea preceden a los de USA sobre el Suroeste de la unión). Pero para celebrar los 300 años de la unión, en decisión criticada por inconstitucional Khrushchov, cedió Crimea a Ucrania. Ahora ésta no ha cumplido el acuerdo de Minsk que puso fin a la guerra con los separatistas que incluía su autonomía; y hace parte de la propuesta rusa junto con una Ucrania neutral como Finlandia. Seguramente Zelenski ni podía considerar la propuesta, pero ahora está exponiendo a su población llamándola a las armas en lugar de negociar con los rusos (tampoco se lo permitirán).

https://www.portafolio.co/opinion/ricardo-chica/por-que-la-crisis-en-ucrania-562446 

*22.6.-Así han reaccionado los mercados a la invasión de Ucrania por parte de Rusia  – MARC FORTUÑO
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El conflicto de Ucrania. Dossier – MICHAEL ROBERTS, LUCIANA CASTELLINA, ALBERTO NEGRI,  FRANÇOIS BOUGON
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El Brexit de Johnson, tal cual BEETHOVEN HERRERA
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Londres se replantea su tradicional permisividad con el dinero ruso RAFA DE MIGUEL

Boris Johnson quiere imponer duras sanciones a los oligarcas que rodean a Putin tras años en los que políticos, bufetes de abogados y consultoras han tejido una red de intereses y apoyos a los millonarios rusos

Vista panorámica de la City de Londres, el centro financiero mundial de la capital británica HENRY NICHOLLS (REUTERS)

Es probable que, por primera vez en su carrera política, Boris Johnson haya apostado no tanto por el lado vencedor sino por el lado correcto de la historia. El primer ministro británico ha sido en las últimas semanas el aliado necesario para Washington y de nuevo fiel para Bruselas. Ha jugado un papel clave en la estrategia preventiva de desvelar al mundo las previsiones de sus servicios de inteligencia, que la brutal invasión de Ucrania ordenada por Vladímir Putin ha demostrado acertadas. Y ha apostado fuerte, y rápido, por imponer duras sanciones económicas al entramado financiero y de oligarcas que respalda al presidente ruso.

26 feb 2022.- Pero la retórica churchilliana desplegada estos días por el político conservador, al fin ante un reto histórico comparable con los que afrontó su héroe vital, no será suficiente para enderezar el pecado original que subyace en esta crisis: Londres ha sido durante años —Londongrado, como se ha llegado a llamar— el paraíso y refugio del dinero de mafias y multimillonarios rusos, muchos de ellos aliados de Putin.

“Los oligarcas rusos siempre han considerado al Reino Unido un destino favorable para su dinero. La clave del atractivo de Londres fue la explotación del programa de visados para inversores [los llamados visados de oro para los que trajeran consigo dos millones de libras esterlinas, o unos 2,3 millones de euros], junto a una normativa legal ligera y limitada. Los pujantes mercados de capital e inmobiliario de la ciudad ofrecieron oportunidades sólidas de inversión”, aseguraba la Comisión de Inteligencia y Seguridad del Parlamento británico, en julio de 2020, en un demoledor informe titulado simplemente Rusia.

Intereses enmascarados

“La llegada de dinero ruso ha propiciado el crecimiento de toda una industria de facilitadores: individuos y organizaciones que gestionan y promueven los intereses de las élites de Rusia en el Reino Unido. Abogados, contables, agentes inmobiliarios y profesionales de las relaciones públicas han jugado un papel, consciente o inconscientemente, a la hora de potenciar la influencia rusa, a menudo vinculada a la promoción de los malvados intereses del Gobierno ruso”, concluía el informe. “Y como consecuencia de todo eso”, aseguraba William Browder, fundador de Hermitage Capital Management (una consultora de inversión especializada en el mercado de valores ruso), en su comparecencia ante los diputados de la Comisión, “desde el lado británico nos toca lidiar con intereses criminales rusos enmascarados como intereses del Gobierno ruso, y con intereses del Kremlin enmascarados bajo los intereses de intermediarios occidentales”.

Es un pecado compartido por conservadores y laboristas. En 2008, el Gobierno del laborista Gordon Brown, asfixiado como el resto del mundo por la crisis financiera, introdujo un sistema de agilización de visados y de obtención de la nacionalidad británica para aquellos que trajeran sus fortunas al país. Una inversión de dos millones de libras (2,4 millones de euros) en una empresa del Reino Unido reduciría todo el proceso a cinco años; tres años si la aportación era de cinco millones de libras; solo dos años si superaba los diez millones.

En perspectiva, el periodo comprendido entre 2008 y 2015 fue bautizado el “periodo de la fe ciega”. Unos 3.000 individuos, incluidos más de 700 ciudadanos rusos, se acogieron al programa sin apenas comprobaciones ni revisión de sus orígenes. Las instituciones financieras daban por sentado la legitimidad del solicitante, porque ya había obtenido su visado. Y el Gobierno, a su vez, asumía que eran los bancos los que aseguraban que todo fuera correcto y cumplían con las comprobaciones debidas. “Se ofrecieron mecanismos ideales para reciclar las finanzas ilegales a través de lo que pasó a conocerse como la lavandería de Londres”, afirmó la Comisión de Inteligencia y Seguridad. “La influencia rusa en el Reino Unido pasó a ser la ‘nueva normalidad’, y muchos de esos ciudadanos tenían vínculos muy cercanos con Putin, y estaban muy integrados en la escena social y empresarial, que los aceptaba por su riqueza”.

A partir de 2015, gracias sobre todo a un informe de la organización Transparencia Internacional que expuso las estrategias de blanqueo de dinero a través del programa de visados, las condiciones de entrada se endurecieron ligeramente: cualquier solicitante debía abrir previamente una cuenta bancaria en el Reino Unido ―que activaba automáticamente los mecanismos de comprobación― y el Ministerio del Interior se reservaba la prerrogativa de comprobar los antecedentes penales. No todos los ciudadanos rusos que llegaron al Reino Unido estaban vinculados a la delincuencia o tenían lazos estrechos con el presidente ruso. Pero todos quedaron bajo sospecha en 2018, como respuesta al intento de asesinato con un gas nervioso en la localidad de Salisbury del doble agente ruso Serguéi Skripal y de su hija Yulia.

El Kremlin llevó hasta territorio británico sus prácticas mafiosas. El Gobierno de Theresa May forzó la expulsión de decenas de diplomáticos rusos y llevó la relación entre los dos países sus horas más bajas. Ordenó un informe exhaustivo sobre esos más de 700 rusos que se habían afincado en el país entre 2008 y 2015. Nunca se publicó, y a pesar de que las cifras se rebajaran, el Reino Unido, como denunció la comisión parlamentaria, siguió “recibiendo a los oligarcas con los brazos abiertos”. Solo en 2021, de los casi 800 visados concedidos a inversores, 82 fueron para ciudadanos rusos.

La ministra de Interior, Priti Patel, anunció esta semana, cuando comenzaron a desplegarse las medidas de respuesta a la agresión de Putin contra Ucrania, que había ordenado la cancelación total del programa de visados a cambio de inversión. Los diputados de la oposición más críticos, que llevan años denunciando la situación, como el laborista Chris Bryan o la liberal-demócrata, Layla Moran, reclamaban más medidas, y una revisión del pasado. “Cerrar las puertas a los compinches de Putin no basta. Muchos de ellos ya han entrado, sin que nadie les preguntara nada. El Gobierno debe publicar ya el informe sobre todos los que obtuvieron visados”, reclamaba Moran.

Boris Johnson anunció en su comparecencia del miércoles ante la Cámara de los Comunes la voluntad de bloquear activos y perseguir a una lista de casi 100 individuos y entidades rusas, y de endurecer las leyes contra la delincuencia económica con una batería de hasta diez nuevas propuestas. La realidad es que la armadura jurídica y social adquirida por los oligarcas en Londres hace muy difícil y costoso ir a por ellos. Las cifras hablan por sí solas: hasta diciembre del año pasado, el Gobierno británico impuso sanciones a 180 ciudadanos rusos y a 48 compañías.

Según la Oficina de Implementación de Sanciones Financieras, desde 2016 se han recaudado poco más de 24 millones de euros en multas. El valor total de las infracciones financieras registradas en el periodo 2019-2020 fue de más de mil millones. “El Gobierno británico ha situado la lucha contra el crimen organizado en el centro de su estrategia de política exterior”, advertía el pasado diciembre el prestigioso centro de pensamiento Chatham House en un informe titulado El Problema de la Cleptocracia en el Reino Unido, “pero no ha acertado en detectar las conexiones íntimas entre la sociedad del Reino Unido y sus instituciones con las élites de los Estados cleptocráticos”. Y Rusia está a la cabeza de todos ellos.

El oligarca Abramóvich renuncia a ser el administrador del Chelsea FC

En tiempos de turbulencia, perfil bajo. El oligarca Roman Abramóvich, siempre posicionado a favor de Vladimir Putin, ha anunciado este sábado que dejará de estar en primera fila en la gestión del club de fútbol del que es propietario desde hace veinte años, el Chelsea FC. “Siempre he visto mi papel como el de custodio del club, para asegurar que tuviera siempre tanto éxito como el que hoy disfruta, mientras seguíamos construyendo su futuro. Y sin dejar de tener una intervención positiva en nuestras comunidades”, ha anunciado la entidad deportiva en un comunicado. “Siempre he tomado mis decisiones con los intereses del club en mi corazón. Sigo comprometido con esos valores. Por eso hoy he decidido entregar a los fideicomisarios de la fundación caritativa del Chelsea la administración del club. Creo que, en los momentos actuales, están en una mejor posición para cuidar de los intereses del club, de los jugadores, del personal y de los aficionados”.

La posición de Abramóvich como propietario del equipo había sido puesta seriamente en cuestión en los últimos días, después de que el Gobierno de Johnson decidiera actuar contra individuos y entidades rusas vinculadas o cercanas a Vladimir Putin. El diputado laborista, Chris Bryant, había exigido a la ministra del Interior, Priti Patel, que sometiera a Abrámovic a un control férreo. 

Muchos le consideran el último superviviente de los oligarcas rusos. El único que ha sabido mantener un perfil bajo y buena relación con el todopoderoso Putin. Sin ambiciones políticas que supusieran una amenaza para el habitante del Kremlin, su único salto al “poder” fue la compra en 2003 del Chelsea. Según varios medios, utilizó las ganancias obtenidas después de vender una importante participación en la aerolínea rusa Aeroflot. Volcó en el club millones de libras, lo llenó de fichajes estrella y atrajo al entrenador más codiciado del momento, José Mourinho. Cinco títulos de la liga inglesa y una Champions en el 2012 frente al Bayern de Múnich. Dieciocho años al frente de un equipo que convirtió a Abramóvich en un rostro familiar para los ingleses. No querido, sin embargo, más allá de los aficionados devotos. La creciente tensión entre Londres y Moscú, que tuvo su momento álgido tras el intento de asesinato, en la localidad de Salisbury, del agente doble Sergei Skripal en 2018, puso las cosas complicadas para el magnate, que inició un periodo de reclusión pública, y ya no era fácil verle sonreír en el palco del Stamford Bridge. En ese mismo año, Abramóvich desistió de su intento de renovar el visado británico y adquirió la nacionalidad israelí.

https://elpais.com/internacional/2022-02-26/londres-se-replantea-su-tradicional-permisividad-con-el-dinero-ruso.html 

22.6.-Así han reaccionado los mercados a la invasión de Ucrania por parte de Rusia  – MARC FORTUÑO

El peor escenario se ha confirmado: La guerra ha empezado. Ayer 24 de febrero de 2022 se inició la invasión rusa a Ucrania comenzó ayer por la mañana con ataques por tierra, mar y aire.

25 feb 2022.- Esto ha sucedido después de que el presidente Vladimir Putin de declarara el inicio de una «operación militar especial» para “desmilitarizar” Ucrania pero no ocupar el país.

A partir de ahí, se ha cerrado una jornada con más de 200 ataques que ha lanzado Rusia y total de 57 personas murieron y 169 resultaron heridas. Se estima que 100.000 ucranianos han huido de sus hogares.

Más allá del drama humano, el miedo también se ha contagiado en los mercados, unas bolsas bajando y otras subiendo, mientras veíamos unos mercados energéticos desatados.

Reacciones dispares en las bolsas 

Ayer vimos un comportamiento dispar en los diferentes selectivos bursátiles. En Europa vimos caídas, el Stoxx 600 cayó un 3,28% alcanzando su punto más bajo desde principios de 2022 y con los bancos cayendo más del 8% (caída del 10%, desde su máximo histórico en enero). Nuestro Ibex 35 se dejó un 2,86%.

No obstante, el S&P 500 cayó inicialmente, antes de terminar con una subida del 1,5%, y el Nasdaq Composite recuperó sus fuertes caídas anteriores para cerrar con una subida del 3,3%. Las acciones de tecnología se dispararon y fueron responsables de gran parte del cambio.

Al principio de la sesión, el Nasdaq bajó más de un 20% desde su máximo histórico de cierre de noviembre. Por lo que si hubiera cerrado a ese nivel, habría confirmado que entraba en un mercado bajista.

Para entender este movimiento dispar de las bolsas debemos entender qué ha sucedido en medio. Y es que los mercados recogieron las palabras del presidente Joe Biden que anunció nuevas sanciones contra Rusia en reacción a la acción militar.

El presidente comunicó que Estados Unidos impondrá sanciones a cuatro de los bancos más grandes de Rusia, además de dos instituciones financieras que Estados Unidos sancionó a principios de esta semana, lo que significa que «todos los activos que tienen en Estados Unidos serán congelados».

Los mercados energéticos: el gas y el petróleo se disparan 

Se ha recogido la preocupación en los mercados energéticos. Los precios europeos del gas natural han llegado a subir cerca de un 70% y el petróleo ha superado los 105 dólares por primera vez desde el año 2014.

Los futuros vinculados al TTF, el precio mayorista del gas en Europa, subieron hasta un 69% hasta los 142 euros por megavatio hora antes de que las subida aminorar hasta el 40%.

Desde el punto de vista del Brent, subió brevemente hasta un 9% a 105,79 dólares el barril, aunque luego se dejó gran parte de ese avance.

La bolsa rusa y el rublo por los suelos 

La guerra por parte de Rusia no le está saliendo gratis. Y no solo por las consecuencias en forma de sanciones económicas al país y su tejido empresarial que se le presentarán por parte de la Unión Europea y Estados Unidos.

Si miramos su divisa, el rublo ha caído casi un 4%, alcanzando su mínimo histórico y llegando a los 0,01047 euros. El banco central también dijo que comenzaría las intervenciones en el mercado de divisas, con el objetivo de aportar liquidez adicional al sector bancario. Es la primera intervención cambiaria del banco central desde 2014, cuando Rusia se anexó Crimea.

El poder de compra del rublo debilidado sumado a las potenciales sanciones económicas supondrán más inflación para un país que ya sumaba una inflación del 8%.

¿Y su bolsa? El selectivo bursátil de Rusia, el Moex Russia Index, ha terminado la sesión con una caída del 33%, borrando 189.000 millones de dólares de valoración en sus empresas.

Con las sanciones anteriores, no se podía prestar a Rusia directamente, pero una vez emitido el bono sí adquirirlo en mercado secundario. Si en septiembre el bono ruso cotizaba al 7% ya ha superado el 10%. Un hecho poco relevante por los altos ingresos del petróleo y sus bajos niveles de deuda.

https://www.elblogsalmon.com/mercados-financieros/asi-han-reaccionado-mercados-a-invasion-ucrania-parte-rusia

22.6.-El conflicto de Ucrania. Dossier – MICHAEL ROBERTS, LUCIANA CASTELLINA, ALBERTO NEGRI,  FRANÇOIS BOUGON

Ucrania: atrapada en la zona de guerra

Michael Roberts

A medida que baten los tambores de guerra para Ucrania, ¿cuál será el impacto en su economía y en el nivel de vida de sus 44 millones de habitantes, se evite la guerra o no?  He publicado varios artículos sobre Ucrania durante la intensa crisis económica que experimentó el país en 2013-14, que culminó con el colapso del gobierno, el levantamiento de Maidan y, finalmente, la anexión rusa de Crimea y las provincias orientales predominantemente rusófonas.

19 feb 2022.- La situación de la gente era terrible entonces. Mejoró un poco durante un tiempo, pero el crecimiento económico sigue siendo relativamente bajo y los niveles de vida se han estancado en el mejor de los casos. Los salarios reales promedio no han aumentado en 12 años y colapsaron severamente después de la crisis de 2014.

Fuente: serie EWPT 7.0

 

Ucrania fue el país más afectada por el colapso de la Unión Soviética y la «terapia de choque» de la restauración capitalista en Europa del Este y la propia Rusia. Todos los antiguos satélites soviéticos tardaron mucho en recuperar el PIB per cápita y los niveles de renta, pero en el caso de Ucrania nunca se ha vuelto al nivel de 1990. la evolución de Ucrania entre 1990 y 2017 no solo fue peor que la de sus vecinos europeos. Fue la quinta peor de todo el mundo. Entre 1990 y 2017 hubo solo 18 países con crecimiento acumulado negativo e incluso en ese selecto grupo, las cifras de Ucrania la ubica en el tercio inferior junto con la República Democrática del Congo, Burundi y Yemen.

En la crisis de la deuda y la moneda de 2014, Ucrania se salvó del colapso total por tres cosas: primero, dejó de pagar su deuda con Rusia, que (a pesar de mucho esfuerzo) Rusia no ha podido recuperar hasta ahora. En segundo lugar, los gobiernos posteriores a Maidan participaron en una serie de rescates del FMI; y tercero, su precio fue un severo programa de austeridad en los servicios públicos y de bienestar social. Ucrania le debe a Rusia 3.000 millones de dólares, o más del 10 % de sus reservas de divisas, y si paga, duplicaría con creces el déficit de financiación externa de Ucrania. Ese vacío se está llenando actualmente con fondos del FMI, mientras que Ucrania ‘negocia’ con Rusia una ‘reestructuración de la deuda’, supuestamente con mediación de Alemania. Ucrania, al romper con la influencia rusa desde 2014, ha elegido o se ha visto obligada a confiar en ‘Occidente’ y el crédito del FMI para respaldar su moneda y esperar alguna mejora económica.

 

Los créditos del FMI continúan. El último es un acuerdo para extender préstamos hasta 2022 por valor de 700 millones de dólares de un ‘acuerdo de derecho de giro’ total de 5.000 millones de dólares con el FMI. Como condición, Ucrania «debe mantener su deuda ‘sostenible’, salvaguardar la independencia del banco central, llevar la inflación de vuelta a su rango objetivo y combatir la corrupción». Por lo que se deben aplicar medidas de austeridad al gasto público; el banco central debe actuar en interés de los deudores extranjeros y no permitir que la moneda se devalúe demasiado y mantener altas las tasas de interés sin la interferencia del gobierno; y la corrupción desenfrenada en el gobierno con los oligarcas ucranianos debe ser controlada. (Véase el informe de noviembre de 2021 del acuerdo de derechos de giro del FMI) .

Varios gobiernos han aplicado medidas de austeridad en los últimos diez años. El paquete actual del FMI requiere un aumento de impuestos equivalente al 0,5% del PIB anual, mayores contribuciones a las pensiones y aumentos en las tarifas de energía. Todas estas medidas conducirán a una nueva caída del gasto social, del 20 % del PIB en el momento de la crisis de 2014 a solo el 13 % este año.

Fuente: FMI

 

Al mismo tiempo, el gobierno debe resistir cualquier aumento de salarios en el sector público para compensar las tasas de inflación de casi dos dígitos.

Fuente: FMI

 

Sobre todo, el FMI insiste, con el apoyo del último gobierno post-Maidan, en llevar a cabo una privatización sustancial de los bancos y empresas estatales en interés de la ‘eficiencia’ y para controlar la ‘corrupción’. Las autoridades siguen comprometidas con la reducción del tamaño del sector de las empresas públicasLa adopción de una política general de propiedad estatal sería un paso clave. En última instancia, la corporativización y la mejora concomitante en el desempeño de las empresas estatales no estratégicas deberían conducir a su privatización con exito. También se están realizando preparativos para ejecutar la estrategia de las autoridades para reducir la propiedad estatal en el sector bancario. La estrategia, actualizada en agosto de 2020, prevé una reducción de la propiedad estatal a menos del 25 % de los activos netos del sector bancario para 2025”.

Lo más significativo ha sido el movimiento para privatizar la propiedad de la tierra. Ucrania alberga una cuarta parte del suelo fértil de las “tierras negras” (Chernozem) del planeta. Ya es el mayor productor mundial de aceite de girasol y el cuarto mayor productor de maíz. Junto con la soja, los girasoles y el maíz se encuentran entre los principales cultivos del Cinturón de los Girasoles, que se extiende desde Kharkiv en el este hasta la región de Ternopil en el oeste.

Pero la productividad agrícola es baja. En 2014, el valor agregado agrícola por hectárea fue de $ 413 en Ucrania en comparación con $ 1142 en Polonia, $ 1507 en Alemania y $ 2444 en Francia. La tierra está altamente polarizada entre una pequeña mano de obra en grandes fincas comerciales mecanizadas y la masa de campesinos que cultivan pequeñas parcelas. Alrededor del 30% de la población todavía vive en áreas rurales y la agricultura da empleo a más del 14% de la mano de obra. Una de las grandes demandas de los asesores occidentales de Ucrania en los últimos años es que debería ‘liberalizar’ el mercado de la tierra para que se pueda desencadenar ‘una dinámica de crecimiento próspera’. El FMI calcula que tal liberalización agregaría 0.6-1.2% pts al crecimiento anual del PIB dependiendo de si el gobierno permite la propiedad de tierras tanto nacionales como extranjeros.

El gobierno se resiste a permitir que los extranjeros compren tierras. Pero en 2024, las entidades legales ucranianas calificarán para transacciones que involucren hasta 10.000 hectáreas y se aplicarán a un área agrícola de 42,7 millones de hectáreas (103 millones de acres). ¡Eso equivale a toda la superficie del estado de California, o a toda Italia! El Banco Mundial está babeando positivamente por esta apertura de la industria clave de Ucrania a las empresas capitalistas: “Este es, sin exagerar, un evento histórico, hecho posible gracias al liderazgo del presidente de Ucrania, la voluntad del parlamento y el arduo trabajo del gobierno. .”  Por lo tanto, Ucrania planea abrir su economía aún más al capital, particularmente al capital extranjero, con la esperanza de que esto genere más rápido crecimiento y prosperidad.

Pero esto es solo una esperanza. Se pronostica con optimismo que el crecimiento económico anual actual crecerá a una tasa del 4% anual, mientras que la inflación se mantendrá entre el 8 y el 10% anual. El desempleo sigue siendo obstinadamente alto (10 %), mientras que la inversión empresarial cae por un precipicio (hasta un 40 %). Eso no es un buen augurio para el crecimiento capitalista. La inversión de capital es baja porque la rentabilidad del capital es muy baja.

Serie EWPT 7.0

 

Tal vez las riquezas que se obtendrán con la privatización de los activos y la tierra del Estado generarán recompensas para algunos capitalistas, probablemente en su mayoría inversionistas extranjeros. Pero la mayoría de las ganancias probablemente desaparecerán en la medida que la corrupción siga rampante. El FMI admite que si no se reduce la corrupción, no habrá recuperación y Ucrania no alcanzará al resto de sus vecinos de Occidente.

Oficialmente, el coeficiente gini de Ucrania de desigualdad de ingresos es el más bajo de Europa. Eso se debe en parte a que Ucrania es muy pobre: ​​prácticamente no hay clase media y los muy ricos ocultan sus ingresos y su riqueza, pagando poco o ningún impuesto. La ‘economía sumergida’ es muy grande, por lo que el 10% superior tiene una riqueza e ingresos 40 veces mayores que los ucranianos más pobres. El Informe mundial sobre la felicidad coloca a Ucrania en el puesto 111 de 150 países, por debajo de muchos países del África subsahariana.

 

Y el conflicto con Rusia ha costado enormemente.  Según el Centro de Investigaciones Económicas y Empresariales (CEDR), la pérdida de PIB ha sido de 280.000 millones de dólares durante seis años, de 2014 a 2020, o 40.000 millones de dólares anuales. La anexión rusa de Crimea ha resultado en pérdidas de hasta 8.300 millones de dólares anuales para Ucrania, mientras que el conflicto en curso en Donbas le está costando a la economía ucraniana hasta 14.600 millones de dólares al año. Las pérdidas totales de estas dos ocupaciones por sí solas, desde 2014, ascienden a $ 102 mil millones. CEBR dice que el conflicto tuvo un impacto significativo en la economía ucraniana, incluso al reducir la confianza de los inversores en el país. Esto, a su vez, condujo a una pérdida de $ 72 mil millones – $ 10,3 mil millones anuales. La disminución constante de las exportaciones resultó en pérdidas totales para Ucrania de hasta $ 162 mil millones entre 2014 y 2020. La pérdida total de activos fijos para Ucrania en Crimea y Donbas por la destrucción o daño de activos asciende a $ 117 mil millones.

Después de la caída de la Unión Soviética y después de obtener su independencia oficial en 1994, el pueblo de Ucrania fue devastado por los oligarcas, que han exprimido los bienes y recursos del país y también por gobiernos que alternan su apoyo a la Rusia de Putin y la UE. Después del levantamiento de Maidan contra el gobierno prorruso, los ultranacionalistas en Ucrania han dominado la política del gobierno. Están exigiendo que Ucrania se una a la UE y sobre todo entre en la OTAN para recuperar los territorios anexionados por Rusia.

La cruel ironía es que Alemania no tiene intención de permitir que una Ucrania volátil y muy pobre se una a la UE: demasiados problemas y costes. Incluso los EEUU probablemente se resisten a que Ucrania sea miembro de la OTAN. A su vez, Rusia no tiene intención de devolver las áreas rusófonas al control de Kiev y, en cambio, exige una autonomía permanente y un compromiso de que Ucrania nunca se unirá a la OTAN.

Los llamados acuerdos de Minsk de 2014-5, firmados por las principales potencias y por un gobierno anterior de Ucrania, no pueden conciliar esta división. Así que los nacionalistas de Kiev, alentados por EEUU, continúan presionando y los rusos continúan preparándose para una posible invasión para forzar un acuerdo para dividir el país de forma permanente. Ucrania está atrapada entre los intereses del imperialismo occidental y el capitalismo de amiguetes ruso.

https://thenextrecession.wordpress.com/2022/02/14/ukraine-trapped-in-a-w…

La crisis de Ucrania y las graves responsabilidades históricas de la Unión Europa

Luciana Castellina

Espero no tener que aclarar que el ascenso de Putin a la cima de Rusia me parece una vergüenza y, aunque es una historia diferente, también tendría algo que decir sobre Xi Jinping. Pero cuando dieron su opinión sobre Ucrania pensé: menos mal que están aquí.

Porque lo más insoportable que estamos sufriendo ahora en silencio es la arrogancia de nuestro Occidente al presentarse como modelo óptimo de sociedad y, por tanto, garante de la democracia en el mundo, a pesar de los desastres sembrados en todo Oriente Medio, en Afganistán, pero también en aquellas partes nuestras donde la desigualdad crece cada día más.

Asombra el asombro de quienes se alarman porque Putin ha desplegado tantos tanques en la frontera ucraniana: ¿y qué esperaban que hiciera alguien como él, a quien se le ha dado así la oportunidad de ganar popularidad en su país -y de utilizarla para lo peor- dada la perversa política de Occidente hacia Rusia? Tras la caída del Muro, podría haberse puesto en marcha por fin un proceso inclusivo, con la adhesión gradual de Europa del Este y la cooperación con Rusia, europea sólo a medias, es cierto, pero difícil de separar de nuestro contexto histórico y cultural. Por el contrario, hemos tomado el camino contrario, en parte anexionándonos y en parte construyendo una colonia de leprosos para aislar a Rusia.

¿De qué lo acusamos? ¿De concentrar tanques en sus fronteras, siempre en suelo ruso, con Ucrania? Pero, ¿no ha llenado los Estados Unidos durante décadas el mundo, por sí solos o con sus aliados, de cientos de bases militares y guerras, pero a miles de kilómetros de sus propias fronteras?

Recuerdo bien cómo se inició la política de la Unión Europea cuando el Muro empezó a derrumbarse el Muro de Berlín: yo estaba en Bruselas en aquellos años en el Europarlamento. Por fin, al frente de la Unión Soviética había un hombre como Gorbachov, que se ofreció generosamente a retirar sus tropas de los territorios del Pacto de Varsovia en nombre de la superación de la Guerra Fría y, por tanto, con el compromiso de no extender el Pacto Atlántico hacia el Este. A favor de tal hipótesis había un gran movimiento pacifista, el único verdaderamente europeo que existía, que luchaba por «una Europa sin misiles desde el Atlántico hasta los Urales»; había muchos líderes socialdemócratas de izquierdas al frente de sus respectivos partidos que lo apoyaban (Foot, Palme, Kreiski, Papandreu, muchos del SPD; en Italia, pero aislado en su propio partido, Berlinguer). Se podría haber intentado un nuevo orden que sepultara la Guerra Fría.

Pero, en cambio, esa ocasión quedó enterrada y ahora nos enfrentamos a un riesgo mucho peor. Porque antes estaban las grandes bombas atómicas de las que los presidentes tenían las llaves, ahora la energía nuclear se ha convertido en un componente de munición manejable al alcance de muchos, locos o humanos que cometen errores. Recuerdo cuando, en 1993, habiéndose ya prendido fuego Oriente Medio con los americanos, pasó oficialmente Europa de la Comunidad a la más exigente Unión, y por Constitución al infame Tratado de Maastricht.

Todavía no se habían retirado las banderas que adornaban la sala donde se celebró el bautismo, cuando uno de sus miembros más autorizados, Alemania, se apresuró a intervenir, en un primer momento en solitario y más tarde seguida por toda la Unión, en los asuntos yugoslavos, reconociendo, desafiando toda norma internacional en vigor, la independencia de Croacia, que se proclamaba como tal sobre una base étnica. Soplando así sobre el fuego que se reavivaba con una ridícula apelación incluso a la pertenencia común al católico Imperio Austro-húngaro, comunidad histórica que oponer a eslavos y ortodoxos.

Todo ello se acompañó de una campaña de adulación para inflamar la obsesión nacionalista y así desmantelar la intrusa República de Yugoslavia, un gran obstáculo en la relación entre Oriente y Occidente. Y así, desde el principio, la «ampliación» comandada por Bruselas se ha convertido en una campaña de reclutamiento para aquellos que pudieran presentar más similitudes con Occidente, para bien o para mal.

Oficialmente, esa línea con visión de futuro la lanzó en una cumbre en Copenhague en 1999 el nuevo presidente de la Comisión de la UE, Romano Prodi, recién llegado de la presidencia del gobierno italiano. Una operación presentada como caritativa, con el reproche a los que, como nuestra izquierda, se opusieron, de no ser generosos y, por lo tanto, de querer excluir a los pobres del Este del acceso a la preciosa tarta de crema que representaba la UE.

Una caridad envenenada: largas negociaciones preliminares para obligar a los candidatos a la entrada a tragarse todo lo que se había establecido sin ellos en los cuarenta años anteriores – «l’acquis communautaire» («el derecho comunitario adquirido») – en buena medida las reglas del libre mercado: la privatización de los bancos, los servicios públicos, la libre competencia y el libre comercio y, por tanto, la exposición a la libre competencia internacional, combinada con la prohibición de las ayudas estatales a las empresas. Más o menos como en África: genial para una nueva burguesía compradora, más miseria para los más pobres (es bueno ver las cifras completas, para entender lo que ha producido este regalo).

Sin embargo, el más mortífero mal es aquel cuyas posibles consecuencias nefastas pueden verse hoy en día: en el «acquis communautaire», nunca validado oficialmente por un acto formal, existe de hecho la OTAN, la libertad, por tanto, de plantar misiles nucleares allí donde lleguen las fronteras de la Unión. En las narices de Rusia. ¿Cómo podemos protestar por Crimea cuando hemos reconocido una tras otra la independencia de todas las naciones de la federación yugoslava, a pesar del acuerdo de posguerra de no tocar las fronteras de ningún estado sin negociación entre todas las partes?

¿Por qué demonios no le reconocemos ahora el mismo derecho a Rusia, que tiene al menos unas cuantas razones más para apoyar la elección de la inmensa mayoría de los habitantes de Crimea, que ha sido rusa durante siglos y que luego, mediante un gesto cuyo peso nadie pudo valorar en su momento, fue entregada a la entonces federada Ucrania por el ucraniano Jruschev y que hoy, con un 95% de votos, ha vuelto a formar parte del país al que perteneció durante siglos?

En 1947, Henry Wallace, ministro y antiguo segundo del presidente Roosevelt, declaró en un gran mitin popular en Nueva York que los secretos nucleares debían compartirse con la URSS y asegurar sus fronteras, algo así como la Doctrina Monroe de la que gozaba Estados Unidos: fue destituido en doce horas. Y quince años después, en nombre de esa doctrina, nos arriesgamos a una guerra porque la pequeña Cuba, amenazada de verdad, como sabemos, por cuatro misiles plantados en su defensa, fue acusada ridículamente de querer atacar al imperio americano, una apuesta por la que ha pagado el altísimo precio de las sanciones durante más de 60 años.

Por desgracia, la Europa unida no nació en Ventotene, sino en Washington. El primer voto a favor no vino de un Parlamento Europeo, sino del Congreso de los Estados Unidos, el 10 de marzo de 1947, a propuesta de John Foster Dulles, Secretario de Estado y hermano de Allen, el poderoso jefe de la CIA. La Guerra Fría acababa de empezar y Occidente necesitaba asegurarse una fuerza política y militarmente unida a lo largo del Telón de Acero. Esa huella siempre ha permanecido, y nuestra batalla consiste en recuperar la inspiración de los presos antifascistas que, mientras la guerra seguía su curso, habían diseñado un proyecto totalmente diferente.

Dios mío, ¡qué cansado esto de seguir siendo pro-europeo! Si insistimos, es sólo porque la idea de depender del propio Estado-nación sería infinitamente peor.

il manifesto, 11 de febrero de 2022

Como el emperador, el atlantismo está desnudo

Alberto Negri

Si Europa aguanta más días en el filo de la navaja, en medio de llamadas telefónicas entre líderes, como la de Putin y Biden del viernes, la culpa también es suya. En la llamada al líder del Kremlin, Biden parecía casi empujar a Putin a entrar en Ucrania: amenazaba, pero no proponía nada.

Esta situación es en cierto modo inevitable, teniendo en cuenta lo que ha sucedido en los últimos 20 años, desde que Rusia se dejó arrinconar voluntariamente en la es quina preparada por los norteamericanos, con intervenciones militares que terminaron con resultados demoledores (que en el lenguaje común se llaman derrotas), tanto políticos como militares.
En los periódicos italianos, al comentar los acontecimientos ucranianos, destacan los que cantan las alabanzas del atlantismo con frases como «cada Estado tiene derecho a elegir los aliados que quiera» o «máxima solidaridad con los Estados Unidos para mantener el orden liberal».

Al igual que el presidente estadounidense Joe Biden, que se está desplomando en las encuestas -ha caído por debajo del 40% de apoyo, un resultado clamoroso- y en la lucidez (en la televisión, confundió Afganistán, Irak y Ucrania), deben haber pasado por alto una serie de acontecimientos y matanzas recientes en los que los principios occidentales, tan considerablemente pregonados por la propaganda, han sido descaradamente burlados por los estadounidenses y la Alianza Atlántica.

¿Qué «orden» liberal defienden los Estados Unidos y la OTAN? ¿El que llevó a Washington a utilizar a los yijadistas contra la URSS en los años 80? ¿El de Afganistán en 2021? ¿El «orden» de los motivos inventados para la intervención en Irak en 2003? ¿El de la guerra en Libia en 2011, cuyos desastres aún siguen desarrollándose ante nuestros ojos?

¿El «orden» norteamericano estadounidense que nos trajo atentados en Europa y millones de migrantes tratados como objetos y devueltos a la desesperación, privándonos incluso de los recursos energéticos de nuestros vecinos? ¿El «orden» de Turquía, país de la OTAN dirigido por el sultán Erdogan que se hizo útil masacrando a los kurdos? ¿El «orden» que silencia y borra a los palestinos? Los estadounidenses y los atlantistas se arrogan el derecho de decidir lo que es bueno y lo que es malo, aferrándose a principios de autodeterminación de los pueblos que son los primeros en violar.

Tomemos el caso de Siria: durante años, Washington y Bruselas han declarado que «Assad tenía que irse», pero para desestabilizarlo alentaron a Erdogan a enviar miles de degolladores yihadistas a través de la frontera. Pidieron a Siria que rompiera sus lazos con Irán, y entonces intervino Rusia, aliado histórico de Damasco.

¿Qué quería Occidente, tal vez el bien de los sirios, que siguen sometidos a un devastador embargo?

¿Qué querían los estadounidenses de Afganistán? ¿Vengar el 11 de septiembre de 2001, como admitió el propio Biden? Si es así, después de matar a Bin Laden, podrían haberse marchado, pero se quedaron y mataron a más civiles que los talibanes, a los que devolvieron el país en bandeja de plata, y ahora se vengan de la población congelando los fondos afganos y obstaculizando el envío de ayuda humanitaria.

Por no hablar de Irak, atacado en 2003 por la supuesta posesión de armas de destrucción masiva que no existían, para luego dejar el país en una de las mayores matanzas de la historia.

¿Y cuáles son esos derechos? Los ucranianos tienen derecho a su identidad nacional, pero también los rusos que viven en ese país. Los palestinos también tienen derecho a una identidad nacional, y mientras se imponen sanciones a Moscú, Teherán y Damasco, no se pueden imponer sanciones a Israel por los asentamientos ilegales según la comunidad internacional y las Naciones Unidas.

¿Son estos principios occidentales? Se trata de un doble rasero.

Y si hablamos de los kurdos, llegamos a la pura paradoja. Utilizados por los estadounidenses como infantería contra los yijadistas, fueron abandonados por Washington en 2019 para ser masacrados por Erdogan y «sus» yihadistas, que el «reiss» turco también utilizó en Tripolitania y Azerbaiyán. Pero, ¿no es Turquía un país de la OTAN y su baluarte en el sur? ¿Y qué principios defiende ese país si no es la matanza de sus opositores? Los que alaban el atlantismo están muy mal informados.

Los ucranianos han confiado ahora en la Turquía de Erdogan para rearmarse; el presidente fue recibido en Kiev como un salvador. Francamente, es difícil decir si esto es una evolución positiva o no. Por otro lado, Putin se encontrará ahora con un enemigo suyo -en Siria, Libia, Azerbaiyán- pero también con un autócrata con el que está de acuerdo y al que está vendiendo sistemas antimisiles. Putin ha reconocido incluso a Erdogan como posible mediador en la crisis ucraniana. Turquía sigue siendo un país de la OTAN, con las cárceles llenas de opositores políticos: ¿qué más se puede pedir? Quizá para Kiev sea un paso adelante, para sentirse parte de la Alianza y en un mundo mejor. Que le vaya bien, como suele decirse.

Sin embargo, también ahí, entre los que cantan las alabanzas del atlantismo, hay algunos indicios de que se lo están pensando. Y esta vez, eso viene, increíblemente, de Italia

El ministro de Asuntos Exteriores, Di Maio, en una sesión conjunta de las comisiones de Asuntos Exteriores y Defensa del Parlamento, ha planteado el artículo 10 de la OTAN, según el cual cualquier ampliación de la Alianza Atlántica debe cumplir el requisito de «contribuir a la seguridad de la zona del Atlántico Norte». En pocas palabras, no se deja ingresar a un país si supone un elemento de desestabilización. Que alguien nos aclare si la ampliación de la OTAN hacia el Este ha supuesto o no un incremento de nuestra seguridad.

il manifesto global, 15 de febrero de 2022

Biden se arriesga a repetir en Ucrania los errores cometidos por EEUU desde la caída del bloque soviético

François Bougon

Con las tensiones en la frontera con Rusia y en su punto álgido, voces críticas en Washington, tanto conservadoras como demócratas, denuncian tanto las amenazas de Putin como los fallos norteamericanos. El Ministerio de Defensa ruso anuncia el repliegue de tropas de la península ucraniana de Crimea, pero la OTAN desconfía y refuerza su presencia en la frontera.

Con escepticismo recibía este miércoles la OTAN el anuncio del Ministerio de Defensa de Rusia del repliegue de tropas de la península ucraniana de Crimea, anexionada en 2014. «No sabemos qué va a ocurrir», señalaban fuentes de Naciones Unidas, que han decidido a su vez incrementar su presencia en la frontera.

Porque, en la crisis ucraniana, Estados Unidos acusa a Moscú de librar una guerra de desinformación. A su vez, lanza una guerra de información para revelar las maniobras del Kremlin destinadas, según Washington, a provocar las condiciones para justificar una invasión rusa. Una forma, subraya The New York Times, de “ganar al maestro [Vladimir Putin] en su propio juego”.

En este contexto, como es obvio, hay quien recuerda las maniobras de Estados Unidos que llevaron a la guerra de Irak en 2003 –aunque la situación es muy diferente debido al compromiso de Joe Biden de no enviar tropas en caso de invasión de Ucrania por parte de Moscú– y algunos periodistas han aprendido la lección negándose a tomarse al pie de la letra las afirmaciones de la Casa Blanca o del Pentágono. Como Matt Lee, que se ocupa de las cuestiones diplomáticas en la agencia Associated Press, que mantuvo un tenso intercambio verbal sobre este tema con el portavoz del Pentágono, Ned Price, a principios de febrero.

Matt Lee presionó a Price sobre las pruebas de Washington de un vídeo de propaganda montado por Moscú con muertes falsas y actores y actrices reales. Incluso acusó a las autoridades estadounidenses de entrar “en el terreno de Alex Jones”, el presentador de radio de extrema derecha que llegó a afirmar que un tiroteo mortal en un instituto en 2012 no era sino una información falsa de las autoridades para justificar el control de armas.

Luego añadió: “¿De qué pruebas disponen para sostener la idea de que se está haciendo una película de propaganda?”. No obtuvo respuestas satisfactorias, el portavoz se enredó y el reportero le recordó el cambio de siglo: “Pienso en las armas de destrucción masiva en Irak…”.

En respuesta, el portavoz del Pentágono sobreentendió lamentablemente que Matt Lee era prorruso, diciendo: “Si duda, si duda de la credibilidad del Gobierno de EE.UU., del Gobierno británico, de otros gobiernos, y quieren consolarse con la información que los rusos están publicando…”. Ned Price acabó disculpándose en Twitter, explicando que había telefoneado al interesado.

Mientras Washington sufre un problema de credibilidad en estas cuestiones debido al precedente iraquí, empieza a surgir un debate –a pesar del revuelo mediático sobre la inminencia de la guerra en Ucrania– sobre la responsabilidad de Estados Unidos en la situación actual, incluyendo un cuestionamiento del papel de la OTAN desde el final de la Guerra Fría. Implica tanto a figuras de derechas, partidarios del expresidente Donald Trump que son partidarios de un cierto aislacionismo, como a izquierdistas como Bernie Sanders.

Entre los primeros, destaca un político nacido en 1979, el año en que el Ejército ruso invadió Afganistán, Josh Hawley. Este senador republicano de Misuri, odiado por muchos por su apoyo incondicional al expresidente Donald Trump, envió a principios de febrero una carta al secretario de Estado, Antony Blinken, en la que manifestaba su oposición al ingreso de Ucrania en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). “No está claro que la adhesión de Ucrania sirva a los intereses estadounidenses. De hecho, el deterioro de las condiciones del entorno de seguridad global lleva a presagiar lo contrario”.

Aunque se declare partidario de apoyar a Ucrania para preservar su soberanía frente a las amenazas rusas, no cree que los intereses de Estados Unidos justifiquen ir a la guerra con Moscú. Lo principal, subraya, es hacer frente a la principal amenaza de Estados Unidos: China.

Taiwán es más importante que Ucrania

Un artículo publicado en The Wall Street Journal el domingo 13 de febrero y firmado por dos miembros de think tanks conservadores –entre los que se encuentra un exestratega del Departamento de Defensa con Donald Trump– defiende lo mismo. Elbridge Colby y Oriana Skylar Mastro creen que “Estados Unidos ya no puede permitirse el lujo de expandir su Ejército por el mundo […]. “La razón es sencilla, una China cada vez más agresiva”, escriben. En lugar de “distraerse” con Ucrania, Washington debería centrarse en Taiwán, otro foco de tensión geopolítica.

Y ambos analistas señalan la responsabilidad de los europeos porque, dicen, “está al alcance de Europa, ya que el poder económico combinado de los estados de la OTAN eclipsa al de Rusia […]. Estados Unidos debe seguir comprometido con la defensa de la OTAN, pero reservando sus recursos fundamentales para la lucha principal en Asia y en Taiwán en particular.Negar a China la capacidad de dominar Asia es más importante que cualquier cosa que ocurra en Europa. Para ser franco, Taiwán es más importante que Ucrania”.

Si, como señala The New Yorker, los demócratas odian a Josh Hawley por su apoyo a los asaltantes del Capitolio el 6 de enero de 2020 en la capital estadounidense, su posicionamiento sobre la crisis ucraniana ha sido escuchada con atención por sus adversarios.

Mientras que la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, acusó a Hawley de “repetir como un loro los argumentos rusos”, Hawley recibió el apoyo del asesor de asuntos exteriores del senador Bernie Sanders, Matt Duss, que tuiteó: “Hawley es horrible, pero este es el mismo tipo de acusaciones que la administración Bush hizo contra los críticos de la guerra de Irak”.

Bernie Sanders, por su parte, habló primero en The Guardian, declarándose a favor de la finlandización de Ucrania –una eventualidad firmemente rechazada por los dirigentes ucranianos– y luego en el Senado.

Haciendo hincapié en la necesidad de encontrar una solución diplomática, recordó en su intervención los precedentes históricos de Vietnam, Afganistán e Irak: “La intervención militar en Vietnam comenzó lentamente, las guerras en Afganistán e Irak más rápidamente, pero lo que tenían en común era que el establishment de la política exterior insistía en que eran necesarias, que no había alternativa a la escalada y la guerra. Pues bien, resulta que estaban equivocados. Y millones de personas inocentes pagaron el precio”.

Para él, Vladimir Putin, que se apoderó de parte de Ucrania en 2014, tiene una responsabilidad incuestionable en la crisis actual y ahora “amenaza con apoderarse de todo el país y destruir la democracia ucraniana”. Sin embargo, le preocupa el ambiente belicista de Washington y el hecho de que no se reconozcan “las complejas raíces de la tensión en la región [lo que] socava la capacidad de los negociadores para lograr una solución pacífica”.

Por ello, cree que es necesario tener en cuenta los temores rusos sobre la expansión de la OTAN –“obviamente, la invasión por parte de Rusia no es una respuesta; tampoco lo es la intransigencia de la OTAN”—, recordando que Estados Unidos, en virtud de la doctrina Monroe, se ha arrojado el derecho a intervenir en su zona de influencia: al menos una docena de gobiernos han sido derrocados o debilitados por Washington en este contexto…

Para él, la solución pasaría por tanto por la finlandización de Ucrania. “Es importante reconocer, por ejemplo, que Finlandia, uno de los países más desarrollados y democráticos del mundo, es fronterizo con Rusia y ha decidido no ser miembro de la OTAN. Suecia y Austria son otros ejemplos de países extremadamente prósperos y democráticos que han tomado la misma decisión”.

Una agrupación heterogénea antiblob

Todas estas “palomas” forman, según The New Yorker, una abigarrada agrupación antiblob como se refirió el asesor de Obama Ben Rhodes, en 2016, a la comunidad de “analistas de política exterior de la posguerra fría, contratistas de defensa, periodistas y líderes políticos que siempre parecían estar de acuerdo, en momentos de máxima tensión internacional, en que un pueblo oprimido estaba en peligro, que la libertad estaba en juego y que había que enviar misiles antiaéreos”.

Entre estos antiblob se incluyen ahora a figuras conservadoras y progresistas, “halcones de China, realistas doctrinarios, antiimperialistas y personas agotadas por las guerras eternas”.

Algunos también recuerdan que expertos en Rusia que han servido en las sucesivas administraciones desde la caída del Muro de Berlín han advertido de la arrogancia estadounidense y de las consecuencias de la expansión de la OTAN a los países del antiguo bloque soviético.

En The New York Times, un antiguo asesor diplomático de George W. Bush se refería al enfado de Putin en 2008 por la decisión de la cumbre de la OTAN de allanar el camino para la adhesión de Georgia y Ucrania, y a su equipo advirtió al presidente estadounidense de “que Putin consideraría los movimientos para acercar a Ucrania y Georgia a la OTAN como una provocación que probablemente provocaría una acción militar preventiva de Rusia […]. Pero al final, nuestras advertencias no fueron escuchadas”.

Como recordó el analista político Peter Beinart, el actual director de la CIA, William Joseph Burns, experto en Rusia y exembajador en Moscú que viajó a la capital rusa en noviembre para reunirse con Vladimir Putin, citó en sus memorias publicadas hace dos años un memorándum que escribió mientras trabajaba como asesor político en la embajada en Moscú en 1995: “La hostilidad a una ampliación precoz de la OTAN se siente casi universalmente en todo el espectro político interno aquí”.

A continuación, en lo que respecta a la extensión del ingreso en la OTAN a Ucrania, sus advertencias son claras en una nota de 2008 a la entonces secretaria de Estado Condoleezza Rice: “La entrada de Ucrania en la OTAN es la más brillante de todas las líneas rojas para la élite rusa (no sólo para Putin)”. Cuando el presidente George W. Bush declaró su disposición a acoger a Ucrania en la OTAN, Burns expresó su preocupación por que “se crearía un terreno fértil para la injerencia rusa en Crimea y el este de Ucrania”. Una vez más, este consejo fue desoído por George W. Bush.

La historia ha dado la razón a Fiona Hill y William Burns y ahora los europeos se enfrentan a la crisis más grave en su territorio desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Versión española : infoLibre, socio editorial de Mediapart en España. Traducción: Mariola Moreno.

https://www.sinpermiso.info/textos/el-conflicto-de-ucrania-dossier

22.6.-El Brexit de Johnson, tal cual BEETHOVEN HERRERA

Los nuevos trámites aduaneros han generado mayores costos, obligando a contratar intermediarios para superar las nuevas barreras.

El Brexit fue aprobado gracias a la manipulación que Cambridge Analityca hizo de los perfiles de millones de usuarios que Facebook le vendió abusivamente. Y el argumento central de Boris Jhonson, su principal promotor era que “el Reino Unido recuperaría su soberanía y la capacidad de hacer sus propias leyes”. Una vez ganado ese referéndum Jhonson llegó a Primer Ministro y descubrió que en un mundo globalizado, si pretende acceder a otros mercados, debe cumplir los requerimientos sanitarios, ambientales y laborales que cada sociedad ha establecido como condiciones de acceso.

20 feb 2022.- La Comisión de Cuentas Públicas del Parlamento Británico ha advertido a Boris Johnson que resta mucho para reducir las consecuencias negativas del Brexit que él impulsó. En su informe Salida de la Unión Europea, concluye que “los nuevos controles impuestos al movimiento de bienes desde el Reino Unido a la Unión Europea han supuesto costos adicionales para las empresas y han afectado el flujo del comercio internacional”.

Mientras Europa ya implementó controles aduaneros y sanitarios para los productos ingleses, Johnson ha prorrogado tres veces el plazo para cumplir sus obligaciones y sólo a mitad de este año los productos europeos serán sometidos a control.

El Informe sostiene que el 15 % de las empresas inglesas (unas 90 mil) están poco familiarizadas con los procedimientos aduaneros internacionales. Tras comparar la situación entre Reino Unido y Europa de 2018 (año previo a la covid-19 y al Brexit) el informe encuentra que en el primer y segundo trimestre de 2021, el intercambio se redujo en 15 % y 25 %, respectivamente, “caídas muy superiores a las del comercio del Reino Unido con otras zonas del mundo”.

Los nuevos trámites aduaneros han generado mayores costos, obligando a contratar intermediarios para superar las nuevas barreras y la Agencia Tributaria y Aduanera británica estimó en 2019 que los nuevos controles supondrían un coste extra para las empresas de 18 mil millones de euros. Las empresas agroalimentarias que exportan animales, carne o pescado deben someterse a controles sanitarios adicionales y pagarán tasas en los puertos.

La Unión Europea implantará antes de mitad de año el control migratorio por identificación biométrica (huellas dactilares y reconocimiento facial) y aunque la mayoría de los aeropuertos disponen de la logística y las máquinas para este control, los pasajeros particulares y los choferes de camiones tendrán que descender de los vehículos para el proceso de reconocimiento, con las demoras que ello implicará.

Entre la República de Irlanda (miembro pleno de la Unión Europea) e Irlanda del Norte (perteneciente al Reino Unido) no hay aduana comercial ni control migratorio desde el Acuerdo de Paz del Viernes Santo de 1998 y el Brexit no ha podido implementarse allí.

Restablecer los controles aduaneros rompería el mencionado acuerdo, a lo cual se oponen firmemente los irlandeses de ambos lados (también el presidente Biden, de origen irlandés) y las propuestas de una aduana en el mar han resultado inaplicables.

https://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/el-brexit-de-johnson-tal-cual-columnista-561978

*22.5.-¿Quién es el agresor en Ucrania? Deja vu y realidad alternativaRICARDO CHICA
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Reino Unido: «economygate»  – MICHAEL ROBERTS
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‘Eunice’, la peor borrasca en el Reino Unido en tres décadas, paraliza el país y deja miles de hogares sin electricidad  RAFA DE MIGUEL
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Crisis ucraniana: «Putin lava la afrenta perfectamente gratuita que le infligió Barack Obama»ALAIN FRACHÓN

En su columna, Alain Frachon, columnista de «Le Monde», hace una primera valoración de la crisis entre Rusia y Ucrania, tanto para el presidente ruso, como para los europeos y también para los estadounidenses.

Con la cautela que imponen ciertos errores de juicio del pasado, tratemos de todos modos de «componer las cuentas»: en esta etapa del enfrentamiento entre Rusia por un lado y lo que debe llamarse Occidente por otro, quién gana y quien pierde Entendiéndose que es solo una instantánea en una situación en evolución. 

17 feb 2022.- La retirada, anunciada el martes 15 de febrero por el Kremlin, de parte de las tropas rusas desplegadas en las fronteras de Ucrania sigue siendo cuestionable. Moscú habla de «diálogo» con Occidente. Pero Vladimir Poutine denuncia, con insistencia, un “genocidio” contra los rusófonos de Ucrania, que podría ser utilizado como pretexto para una operación militar, aunque limitada, contra este país.

Lea el descifrado: Los occidentales son cautelosos con la diplomacia de la incertidumbre de Vladimir Putin

Comencemos este informe de progreso con Vladimir Putin. Sobre la modalidad de «abrázame o hago una desgracia», el presidente ruso, en paralelo a las maniobras de sus tropas, presentó a Occidente, en diciembre de 2021, dos borradores de tratados sobre seguridad en Europa. La presión armada sobre Ucrania cesaría tan pronto como acordáramos: 1/ la garantía por escrito de que ni Ucrania ni Georgia se unirían jamás a la OTAN y 2/ el desarme parcial de los países del antiguo Pacto de Varsovia que se unieron a la OTAN en la década de 1990. Los aliados transatlánticos expresaron un no en principio sobre el primer punto: la independencia de Ucrania implica su libertad para elegir sus alianzas. Pero los estadounidenses y los europeos aceptan negociaciones amplias sobre la arquitectura de seguridad en Europa.

Vladimir Putin está cosechando los dividendos de sus amenazas a Kiev aquí. Por un lado, París y Berlín recordaron que seguían oponiéndose a la entrada de ucranianos y georgianos en la OTAN. «No está en el programa», y por muchos años más, dijo el canciller Olaf Scholz a mediados de febrero. Esta declaración se hizo en Moscú en presencia del presidente Putin en el contexto de la reafirmación de Joe Biden de que Estados Unidos no iría a la guerra por Ucrania…

La OTAN suma puntos

Por otro lado, al acordar volver a hablar sobre el equilibrio de fuerzas, convencional y nuclear, en el Viejo Continente, tal como surgió tras el derrumbe de la URSS, estadounidenses y europeos toman en cuenta un reclamo que el Kremlin dijo que hasta ahora había quedó sin respuesta.

En términos más generales, Putin lava la afrenta perfectamente gratuita que Barack Obama le infligió al decir que Rusia ya no formaba parte del “club de los grandes”. Para Putin, el estatus del país está antes, mucho antes, que el destino de sus habitantes y, apoyado por China, ha vuelto a poner a Rusia en el centro de las preocupaciones estratégicas de Estados Unidos. Siempre es bueno para el ego.

Leer también Crisis de Ucrania: la OTAN refuerza su presencia en Europa del Este

Si busca una salida a la crisis justificando la retirada de sus fuerzas con la perspectiva de una negociación, el presidente ruso tiene algunos argumentos que esgrimir.

La OTAN también gana puntos. Hasta la fecha, Estados Unidos y sus socios europeos han demostrado su unidad. Nadie puede decir que las sanciones extraordinarias que han esgrimido contra Rusia no hayan sido disuasorias, incluso si Putin siempre ha sostenido que no tenía intención de atacar a Ucrania. El precedente de la anexión de Crimea en 2014 sirvió de lección y explica la movilización de los aliados occidentales.

La OTAN sale fortalecida del episodio. La agresividad mostrada por el Kremlin justifica, a posteriori, la elección de los países de Europa del Este y los países bálticos para incorporarse a la organización. Neutrales como Finlandia y Suecia cuestionan la posibilidad de hacer lo mismo. El presidente ruso ha humillado innecesariamente a la Unión Europea al descalificarla de entrada, como un socio inconsistente, para hablar de seguridad en Europa. Pero, sin tener un mandato expreso de Bruselas para hacerlo, Emmanuel Macron y Olaf Scholz fueron considerados en el Kremlin como interlocutores esenciales en esta crisis.

Nuevo método de disuasión

Joe Biden sorprendido. Al compartir información proporcionada por sus servicios de inteligencia, Estados Unidos describió sucesivamente los movimientos amenazantes de las fuerzas especiales rusas. Dijeron que Moscú iba a fabricar un incidente que serviría de pretexto para una intervención armada contra Ucrania. Washington insinuó que dicha intervención se produciría a mediados de febrero y, para dar crédito a esta afirmación, instó a los ciudadanos estadounidenses a abandonar Kiev.

Los rusos, pero también los ucranianos, han acusado a Washington de “histerizar” la crisis. En absoluto, respondieron los estadounidenses, nos hicimos cargo de la narración de los hechos con fines muy específicos: desbaratar constantemente los planes de los rusos, reducir sus opciones y contrarrestar sus campañas de desinformación. En definitiva, un nuevo método de disuasión.

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A menos que esté convencido de que Moscú nunca ha considerado una operación militar, ni siquiera en la región de Donbass, ¿quién puede decir, categóricamente, que la asombrosa actuación estadounidense en este asunto no ha tenido algún éxito?

Quedan una serie de preguntas sin respuesta. ¿Por qué el presidente Putin eligió este momento para desencadenar esta crisis? El 16 de junio de 2021 se reunió con Joe Biden en Ginebra y saludó un resultado positivo: el anuncio de negociaciones con Estados Unidos sobre ciberespacio y sobre seguridad en Europa. La cuestión de la OTAN no parece haber sido planteada de antemano. Por qué ahora? ¿Porque Biden “huyó” de Afganistán? Porque el Kremlin juzga a los occidentales en plena decadencia. ¿Porque, en esta crisis, estaba menos preocupado por la seguridad, en el sentido estratégico, de Rusia que por pudrir la experiencia ucraniana, esta odiosa y peligrosa occidentalización de parte del mundo ruso?.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2022/02/17/crise-ukrainienne-poutine-lave-l-affront-parfaitement-gratuit-que-barack-obama-lui-avait-inflige_6114086_3232.html 

22.5.-¿Quién es el agresor en Ucrania? Deja vu y realidad alternativaRICARDO CHICA

Foto tomada de: CNN en Español

En la nueva coalition of the willing que intentan USA/UK se están repitiendo las mismas situaciones de falsedad/injusticia que caracterizaron la que condujo a la destrucción de Irak. Deja vu de las falsedades fabricada por GW Bush con el apoyo de sus mentirosos neocons (Rumsfield, Cheney, Rice y Powell), y de Blair (inventando unas ADM con base en una tesis de grado), como justificación para destruir un país (varios millones de muertos, desaparecidos, heridos y desplazados y total devastación de su economía/capital infrastructural/institucional): ni Sadam había tenido nada que ver con 9/11 (su alianza con Alcaida era un imposible sectario dentro de Islam[1]), ni había armas de destrucción masiva, ambas cosas sabidas por los dos líderes de la coalition of the willing; pero Bush junior tenía que superar al senior (1ª guerra del golfo) llegando a Bagdad y destronando a SH (asegurando recursos petroleros adicionales a los de Kuwait ), a pesar del infame apoyo de USA a SH (incluso con inteligencia para sus ataques con armas químicas) en su guerra con Irán (tal y como crearon a los Talibanes contra USSR).

Ahora, sobre la base de una realidad alternativa (como decía la jefe de comunicaciones de Trump), se falsea totalmente la situación en Ucrania, primero, desconociendo su historia (en particular la de Crimea); y segundo deformando el conflicto estratégico OTAN-Rusia[2]. Como entonces fueron disueltos por la propaganda occidental los crímenes de lesa humanidad y de guerra de Bush y Blair, ahora se disuelve la agresividad de USA en una supuesta defensa de Ucrania, cuando se trata es de expandir la OTAN[3];  al punto que la legitima preocupación de Putin por la seguridad de Rusia y su propuesta de un nuevo régimen de seguridad en Europa son arrogantemente descartadas de la discusión (USA no permite siquiera plantear el tema, tal como le reclamaron los chinos).

 La desgracia para la humanidad de que los americanos eligieran un estúpido ignorante como GWBush (que tal que no hubiera  estudiado historia!) de presidente[4] se profundiza con una nueva agresividad neocon según la cual el paso de la bipolaridad a la unipolaridad implica la desaparición de la noción de balance estratégico[5], proceso que  incluyó el desconocimiento del tratado del BMD  y la declaración de Budapest sobre el ingreso de Ucrania y de Georgia en la OTAN; además de los crimines de lesa humanidad y su torpeza en Irak (donde crearon ISIS como crearon a los Talibanes en Afganistán).

 La doctrina Bush, por la cual todos los países están obligados a adoptar una estructura política como la americana, extiende ahora la doctrina Monroe de rechazo a cualquier influencia foránea en el continente americano. Siendo que es una torpeza estratégica de nivel GWBush confrontar a Rusia, que no es una amenaza estratégica, en vez de aliarse con ella en contra de China que, si lo es, empujando a la primera a acercarse a esta última.

Es cierto que Rusia padece de un hándicap histórico para desarrollar una democracia liberal madura[6], como es cierto que Putin es un gánster; pero Putin no tiene nada del estúpido ignorante que es el neocon GWBush [7] y estas dos realidades no viabilizan su humillación y matoneo a manos de USA[8] que no ha entendido que la unipolaridad que viene explotando desde el derrumbe comunista está limitada por los poderes chino y ruso; que hemos pasado ya a un mundo multipolar.

 USA intenta regresar a la asimetría superada en la crisis de los misiles hace 60 años con sus misiles en Turquía a la cual respondió USSR con los suyos en Cuba.  USA está en negación del problema para Rusia creado por el despliegue de sus misiles en el Europa Este. Muy simple: una simetría exigiría que Rusia reinstalara misiles en Cuba: ¿permitiría USA eso?  ¿Aceptaría, sin tomar medidas precautelativas, que (similarmente a lo sucedido en Ucrania) un grupo de mexicanos anti usa, peón de Rusia, se tomara el poder en México instaurando una alianza militar incluyera armamento/misiles?

 ¿Aceptaría perder Pearl Harbour (como hubiera sucedido con Sebastopol para los rusos con el nuevo régimen creado por occidente en Ucrania) si en Hawái surgiera un gobierno pro chino?  Preguntas que, a pesar de lo absurdo del escenario, destacan lo asimétrico y basado en una propaganda deformante de la realidad histórica y estratégica de las posición e imposición de USA.

Fundamentalmente, USA continúa incumpliendo la promesa hecha por SS Baker en 1991 durante las conversaciones sobre la reunificación alemana, en las que Rusia aceptó la propuesta occidental sobre Alemania a cambio de un compromiso de no expandir OTAN al este eliminando el legitimado buffer entre fronteras.

Asi como el gobierno ucraniano está incumpliendo su compromiso de conceder mayor autonomía a Donetsk adquirido en el protocolo de Minsk, el cual ahora es desconocido por Ucrania con el apoyo de occidente que fue quien lo medio para lograr un cese al fuego[9]. Los rusos le advirtieron a USA que no permitirían expansiones de la OTAN al Este, pero estas han incluido primero Alemania, Polonia, Checoslovaquia y Hungría y después Rumania, Bulgaria y los países Bálticos. Ahora haber agenciado la Orange revolution para expandir la democracia, un eufemismo para el sujetar el país a la influencia de USA, es la forma para lograr llevarla a la UE y a la OTAN.

Sin embargo, esto rompería los vínculos culturales económicos y políticos con Rusia, particularmente de las minorías del Sureste.  La cruzada liberal contra Rusia ha llegado a dos países con graves conflictos etnoculturales para agravarlos envalentonando a los líderes pro occidente para entrar en guerra con los grupos pro rusos (el payaso Saakashvila invadiendo SouthOssetia). Rusia se había tragado la extensión de OTAN incluso en sus vecinos Bálticos, pero Ucrania y Georgia son de otro orden: no es Rusia la que tiene una pistola en la cabeza de Ucrania es USA quien tiene una pistola en la cabeza de Rusia.

Las tensiones en Ucrania, y anteriormente en Crimea, son manejadas por los medios occidentales presentado el confrontar la expansión de la OTAN a un país metido en geografía rusa, la cual daría a occidente una ventaja como la que pretendía USA con sus misiles en Turquía (cuyo retiro Khrushchev exigió), como una forma de expansionismo ruso. En contra de la historia paralela fabricada por los medios y gobiernos occidentales,[10] Crimea pertenece a Rusia desde que Catalina II logró derrotar a los otomanos en 1783. Rusia soportó dos guerras defendiendo su soberanía de Crimea: la que lleva este nombre contra UK/Francia/Turquía (|1853-56) y la que hizo parte de la heroica gesta de Rusia contra los invasores nazis, en la cual Sebastopol (donde la marina rusa tiene su principal base), fue recuperada. Pero para celebrar los 300 años de la unión de Ucrania con Rusia, incomprensiblemente Khrushchev cedió Crimea a Ucrania en una decisión reversada por Putin después de un referendo. En realidad, los títulos históricos rusos sobre Crimea preceden a los de USA sobre el Suroeste de la unión.

Una Ucrania independiente, después de un pasado que incluyo unidad desde el siglo X y una gran inestabilidad, debido a las imposiciones de poderes extranjeros y su apoyo a nacionalistas, aunque siempre dentro de una tradición de hermandad con Rusia, es en gran medida resultado de estas políticas de potencias extranjeras y de incomprensibles decisiones de las autoridades soviéticas. Y esa cercanía histórica continuó hasta que occidente montó un golpe de estado en Ucrania para sacar a un presidente pro Rusia, en un país severamente dividido entre un Noroeste pro occidental y un Sureste proruso. Ante la imposición de un gobierno anti ruso a esta zona cultural, política y culturalmente cercana a ella, Rusia respondió apoyando a los separatistas de la fronteriza Donetsk en una guerra que culminó con el protocolo de Minsk; y recuperando Crimea (de nuevo, ¿dejarían los americanos que Pearl Harbor quedara en manos de unos rebeldes pro chinos?)

Los gobiernos y medios occidentales falsean la situación escalando tensiones a base de anuncios y titulares histéricos: declaraciones de Biden de que Rusia invadirá durante los juegos de invierno, primero … si Putin decide hacerlo….y después que ya lo decidió…(lanzan acusaciones y afirmaciones sin responder a preguntas por sus fuentes); y titulares de prensa británica de que Rusia tiene planeados ya los campos de concentración para internar a los ucranianos[11]. La histeria propagandista está llegando a recordar los millones de muertos por inanición resultado de la colectivización forzada de la agricultura por Stalin[12] en Ucrania. Pero Putin no es un loco histérico como el GWB de 9/11 que extendió la guerra a Irak sin fundamento racional alguno, en vez de concentrarla en aplastar no solo a Alcaeda sino también a los Talibanes en Afganistán[13].

Una estrategia típica de los anglosajones[14] es presentar a gobernantes enemigos como absolutamente irracionales, capaces de generar situaciones extremadamente destructivas para todas las partes. A Putin no le interesa desatar una guerra que le costaría demasiado; no cabe esperar que los rusos, que, si sufrieron en su patria la guerra contra el salvajismo nazi, se embarquen alegremente en guerras como lo han hecho los imperios británico y americano (y el soviético en Afganistán); así lo hicieron USA/UK en Irak imponiendo también a sus propios pueblos costos enormes en vidas de jóvenes y en recursos económicos desperdiciados. Ahora los costos no serán para los iraquíes, sino para los ucranianos.  Por eso es que el mismo presidente Zelensky de Ucrania ya se atrevió a pedirles a los americanos que le bajen a la histeria en sus acusaciones de que Putin esta por invadir (la creación de pánico por medio de fake news) advirtiendo que no ha visto ninguna evidencia de ello.

USA va a quedar de nuevo como fabricador de mentiras para justificar sus objetivos estratégicos; para Rusia no tiene el menor sentido invadir, como tampoco desintegrar a Ucrania. Putin sabe muy bien lo que está haciendo y occidente está cayendo presa de la histeria por su deshonestidad; él busca que dejen de matonearla desconociendo acuerdos y su legitima preocupación por su seguridad; en realidad, que se cumpla el acuerdo de Minsk que occidente mismo medió, el cual da mayor autonomía a Donetsk y mantiene el buffer entre su territorio y OTAN, el cual Rusia esta legítimamente en posición de exigir. Todo el escándalo del expansionismo ruso es tan real como la conexión con Alcaida y las armas de destrucción masiva. El camino está dado por el protocolo de Minsk y el modelo está dado por la neutral Finlandia (la obvia demanda de Putin de que no haga parte de OTAN), pero USA impone una ventaja estratégica adicional sin admitir discusión alguna.  ¿Quién es al agresor?

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[*] Unos pocos segmentos siguen artículos en Revista Sur y en Portafolio.

[1] 9/11 fue montado por yihadistas de su gran Aliada Saudí Arabia, la primera promotora de la yihad islámica (con la extensión por toda la región de las madrazas de la extremista secta dominante fundamentalista Wahabita); con el apoyo de algunos de sus agentes y diplomáticos.

[2] Ahora los gobiernos y medios ni siquiera habla de Rusia sino sobre Putin como si el hecho de Putin sea un gánster invalidara su status como estratega y negociador a nombre de un país que por debilitado no puede ser humillado, como lo muestra la historia (Napoleón, Hitler).

[3] Ver la magnífica conferencia del profesor de Ciencia Política de la Universidad de Chicago, de la escuela realista, John J. Mearsheimer quien ya en 2015, cuando la agresión americana no había avanzado tanto, advertía que era esta la que estaba a creando la crisis en Ucrania.  Why the Ukraine Crisis Is the West’s Fault?  The Liberal Delusions That Provoked Putin

https://www.mearsheimer.com/wp-content/uploads/2019/06/Why-the-Ukraine-Crisis-Is.pdf

[4] Para más ilustración, acá tenemos un paralelo del par WB estadista serio y GWB posando de estadista en Misael-Andresito, de quien el primero decía que el único libro que había abierto en su vida había sido el directorio telefónico, con la gravísima diferencia de que el junior fue elegido por los americanos presidente del mundo.

[5] Crucial durante la guerra fría cuando ambas partes reconocían que no podían imponer ventajas asimétricas severas.

[6] El hilo conductor de liderazgo absolutista que va de Iván a Putin pasando por Pedro y Stalin (que no tolero a Gorbachov),  con su transición truncada a la modernidad después de permanecer en un estado de seclusion medieval durante la ilustración y las revoluciones liberales, hasta la revolución democrática de 2017; para regresar al absolutismo zarista ahora en la forma del estalinista, después de la toma leninista del poder por los soviets, cuando la camarilla aristocrática fue reemplazada por la de la nomenclatura del partido. El atraso democrático se tradujo en que rápidamente después del Glasnost de Gorbachov se tomó el poder una mafia que de acuerdo a cálculos logro llevar a cabo el robo más grande de la historia (los monumentales activos energéticos que pertenecían al pueblo ruso pasaron a pocos oligarcas en medio de las borracheras de Yeltsin) facilitado por la privatización que hizo parte de la absurda reforma de choque  implementada por el FMI (liberar mercados antes de construir instituciones, al contrario que la exitosa transición China, lo que tumbó la esperanza de vida a 58).

[7] Como le respondió Putin al ignorante GW Bush cuando este se atrevió a patronizar a Rusia en una visita exigiéndole una evolución hacia una democracia a la USA: ¿Qué? ¿Una transición cómo la de Irak?

[8] Como tampoco una guerra en Europa para demostrar que USA reina incuestionado. Es como el hecho de que SH fuera un autócrata canalla haya sido justificación suficiente para destruirle su país a los iraquíes.

[9] El ejemplo de México no alcanza a ilustrar lo que significa para los rusos que Ucrania sea arrancada de su influencia pues las raíces históricas culturales raciales y políticas de los dos países (México y USA) son totalmente diferentes.

[10] Un éxito de propaganda como el del sionismo sobre Palestina, el de Stalin (Beria NKVD) durante el terror y el de Goebbels bajo el nazismo.

[11] Será porque fueron los ingleses los que se los inventaron para derrotar a los Boer en Suráfrica, matando en ellos decenas de miles de niños de hambre y enfermedades.

[12] Claro que esos fue un horror. Pareciera que, de acuerdo a las salvajadas de la colectivización de Stalin, el gran salto delante de Mao y la utopía agraria de Pol Pot, los grandes líderes comunistas encontraron en matar de hambre a decenas de millones de personas una forma de incrementar drásticamente el ingreso per cápita.

[13] Acaban de salir después de invertir más de U$5000 trillones en las dos guerras sin contar los miles de muertos americanos y unos intereses por la deuda para financiarles q la inflan considerablemente para los americanos que tienen que pagarla. Pero ni de Vietnam, ni Irak, ni Afganistán aprende USA, y están a punto de desatar otra guerra en Europa, (claro,siempre lejos de sus fronteras claro).

[14] Como aquí de los uribistas con Chávez.

https://www.sur.org.co/quien-es-el-agresor-en-ucrania-deja-vu-y-realidad-alternativa/

22.5.-Reino Unido: «economygate»  – MICHAEL ROBERTS

El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, corre actualmente el riesgo de perder su puesto por el flagrante incumplimiento, por su parte y por la de sus colaboradores, de las normas de confinamiento del COVID impuestas por su propio Gobierno al resto de los británicos. Pero más que el «partygate», el via crucis que se avecina para la economía y su impacto en el nivel de vida de muchos es mucho más probable que sea lo que destruya a este gobierno conservador de derechas en las próximas elecciones (probablemente en 2024).

9 feb 2022.- ¡En qué lío se encuentra la economía del Reino Unido! En su reunión de política monetaria de ayer, el Banco de Inglaterra (BoE) pronosticó que la tasa de inflación interanual de los precios alcanzaría el 7,25% esta primavera. Y ello a pesar de pronosticar sólo un 4% en su última reunión. De hecho, las previsiones del BoE han estado muy lejos de la realidad durante el último año.

Banco de Inglaterra

Si la inflación alcanza el 7,25% en abril, sería la cifra más alta del IPC desde agosto de 1991, justo después de la primera crisis del petróleo de la guerra de Irak. No ha subido a este nivel desde que Saddam invadió Kuwait en agosto de 1990.

El Banco de Inglaterra anunció otra subida de su tipo de interés oficial con el objetivo tardío de acabar con la inflación «antes de que empeore».

Por supuesto, las tasas de inflación están subiendo en todas las grandes economías, impulsadas en parte por el aumento de la demanda de los consumidores, pero sobre todo por los cuellos de botella de la cadena de suministro, especialmente de los productos energéticos y alimentarios de origen fósil. Pero la tasa de inflación británica es considerablemente más alta que la de EEUU o la de la eurozona, y el impacto en el nivel de vida del hogar británico medio va a ser mucho mayor. El Banco de Inglaterra admite que los ingresos reales de los hogares después de impuestos caerán un 2% en 2022, con una nueva caída en 2023.

Esto es cinco veces peor que la caída de ingresos que durante la crisis financiera de 2008-9, peor que el miércoles negro de 1992 cuando la libra esterlina dejó de seguir el ECU (moneda previa al euro). De hecho, se trata de la mayor caída de la renta disponible registrada. Y hay que recordar que esto se produce después de un estrangulamiento de los ingresos reales de los hogares durante casi 30 años en el Reino Unido: ¡la contracción salarial más larga de los últimos 200 años!

Ben Broadbent, uno de los subgobernadores del Banco de Inglaterra, ha declarado que las «extraordinarias» subidas de los precios mundiales de la energía son un factor clave que escapa al control del Banco, con aumentos incluso mayores que durante la crisis de los precios del petróleo de hace 50 años: «Creo que esto representa la mayor subida de los costes energéticos para los hogares como proporción de los ingresos anuales que hayamos visto nunca, incluyendo la década de 1970».

Las facturas de energía de los hogares británicos están limitadas en el Reino Unido por una autoridad reguladora, como en muchos países. Sin embargo, debido al aumento de los precios mundiales de la energía, la autoridad va a aumentar el tope en un 50% a partir de abril.

El Gobierno ha entrado en pánico y está introduciendo una rebaja o descuento en el precio para reducir la factura. Pero no se trata de una limosna: es sólo un préstamo para reducir la factura energética y se recuperará en las facturas más altas «cuando los precios de la energía sean más bajos». El gobierno quiere mantener los beneficios de los monopolios energéticos privatizados en lugar de ponerlos bajo control público y no está destinando fondos públicos a proporcionar energía a la gente a un coste razonable. Hasta aquí llegan los controles de precios específicos como solución a la inflación, como defienden algunos en la izquierda.

Los controles de precios no funcionan. Pero las autoridades siguen esperando que se controlen los salarios. El gobernador del BoE, Bailey ha declarado que aunque sería «doloroso» para los trabajadores aceptar que los precios subieran más rápido que sus salarios, era necesaria cierta «moderación de las subidas salariales» para evitar que la inflación se afianzara. «Lo que quiero decir es que necesitamos moderación en las subidas salariales, eso sí que es doloroso. No quiero en ningún sentido endulzar eso, es doloroso. Pero tenemos que hacerlo para superar este problema más rápidamente», añadió. Así pues, con la inflación disparada y los precios de la energía y los alimentos aumentando en espiral, el Banco de Inglaterra dice a los trabajadores británicos que no pidan más salarios. Este consejo proviene de un gobernador del Banco que cobra 575.538 libras esterlinas al año, incluida la pensión, más de 18 veces más que el salario medio anual de los empleados a tiempo completo en Gran Bretaña, que es de 31.285 libras.

El BoE afirma que si los trabajadores piden más salarios, las empresas se verán obligadas a subir los precios y entonces se producirá una espiral de «precios salariales». Aquí hay dos temas. Los trabajadores no han causado esta inflación de los precios, un hecho importante cuando los economistas de la corriente principal (en particular los keynesianos) sostienen que la inflación es causada por los mercados laborales «rígidos» y el «empuje de los costes salariales». En segundo lugar, no hay pruebas de que el aumento de los salarios provoque un aumento de los precios; de hecho, hay muchas más pruebas (como he demostrado en artículos anteriores) de que, por lo general, provoca un descenso de la participación en los beneficios. Y eso es lo que realmente preocupa al gobierno y al BoE: la rentabilidad del capital británico.

Que ya es suficientemente débil.

https://www.sinpermiso.info/textos/reino-unido-economygate

Tablas Penn Mundial 10.0

Y esta baja rentabilidad conduce a una inversión productiva muy pobre y del crecimiento de la productividad.

El gobierno se jacta de que la economía británica se está recuperando rápidamente de la desastrosa caída de la pandemia. Pero esto es un disparate. Es posible que las tasas de inflación acaben disminuyendo en el Reino Unido y en las principales economías, sobre todo porque el crecimiento económico se ralentizará rápidamente. Pero el Reino Unido se encuentra en la peor posición en relación con otras economías del G7. El Reino Unido ocupa el segundo lugar de la tabla de clasificación del G7 cuando se compara la recuperación general de Covid con el nivel de PIB anterior a la pandemia. Y ahora el Banco de Inglaterra ha reducido significativamente sus previsiones económicas, afirmando que el crecimiento económico del Reino Unido pronto «se ralentizará hasta alcanzar tasas moderadas» de sólo un 1% anual, más bajas que las de cualquier otra economía del G7.

Peor aún, la actual tasa de crecimiento del Reino Unido se ve impulsada artificialmente por los 25.000 millones de libras de incentivos fiscales a las empresas para este año y el próximo, pero la inversión sigue siendo débil. En el tercer trimestre de 2021, seguía estando un 4% por debajo de los niveles anteriores a la pandemia, de nuevo por debajo de cualquier otra economía del G7. Y el gobierno planea aumentar los tipos del impuesto de sociedades del 19% al 25% en 2023. El FMI calcula que la economía británica caerá hasta casi el estancamiento en 2023 (un año antes de las próximas elecciones), con un PIB sólo un 0,5% mayor que al comienzo de la pandemia, el más bajo del G7. No es un buen escenario para otra victoria electoral de los conservadores en 2024.

22.5.-‘Eunice’, la peor borrasca en el Reino Unido en tres décadas, paraliza el país y deja miles de hogares sin electricidad  RAFA DE MIGUEL

Rachas de viento de más de 160 kilómetros por hora levantan tejados y vallas en las islas británicas. El Gobierno moviliza 800 soldados para ofrecer ayuda. Nueve personas han muerto en Inglaterra, Países Bajos, Bélgica e Irlanda

El puerto de Porthcawl (Gales), este viernes durante el paso de la tormenta ‘Eunice’. MATTHEW HORWOOD (GETTY IMAGES)

La Oficina Meteorológica del Reino Unido registró a primera hora de este viernes en la isla de Wight, al sur del país, un viento racheado de casi 200 kilómetros por hora (196,3, exactamente). El récord histórico de Inglaterra.

18 feb 2022.- La borrasca Eunice ha paralizado gran parte del territorio británico, con rachas que superaban fácilmente los 160 kilómetros por hora. Carreteras cortadas, cientos de vuelos y de trayectos de tren cancelados, decenas de miles de hogares sin electricidad y las calles desiertas. Los meteorólogos ya han calificado a Eunice como la borrasca más poderosa y dañina que ha sufrido el Reino Unido en las últimas tres décadas. En el norte de Europa, se ha cobrado ya al menos nueve vidas, tres en el Reino Unido, cuatro en Países Bajos, una en Bélgica y otra en Irlanda.

El temporal ‘Eunice’, en imágenes

El Gobierno ha pedido a los ciudadanos que no salgan durante todo el día de sus hogares para evitar accidentes. Como los que podría haber provocado el continuo desprendimiento de los paneles de plástico del tejado del estadio O2 Arena, en el meandro de Greenwich, uno de los lugares emblemáticos del sureste de Londres.

Ben Hubbard, huésped de un hotel adyacente al estadio, ha colgado en la red social Twitter un vídeo que mostraba la dimensión del destrozo del tejado del estadio. “No estoy seguro de que pueda hacerse ya algo. Son destrozos muy graves”, comenta.

A medida que Eunice se iba adentrando en el país, procedente del oeste, se han acumulado los cortes de electricidad. A primera hora de la tarde seguían sin suministro cerca de 85.000 personas, sobre todo en las zonas de Cornualles, Somerset y el sur de Gales. El servicio meteorológico británico ha llegado a emitir dos alertas rojas, localizadas sobre todo en el sureste del país (Londres incluida) por el peligro de las rachas de viento. Para el resto de Inglaterra, la alerta se rebaja a ámbar.

“Por favor, quédense en casa y no asuman riesgos. No viajen a no ser que sea absolutamente imprescindible”, ha pedido el alcalde Sadiq Khan a los habitantes de la capital. Una mujer ha muerto en Londres al caerle un árbol encima y un hombre ha fallecido en Liverpool después de que unos escombros impactaran contra el coche que conducía. Otro señor ha muerto en Hampshire (Inglaterra) tras chocar con su vehículo contra un árbol caído. La mayoría de las estructuras del país que funcionan como atracciones turísticas han cerrado sus puertas, como el London Eye (la noria gigante a orillas del Támesis) o el Castillo de Warwick. Las estaciones de Euston y de Waterloo han cancelado todos los trenes que partían desde Londres hacia el resto del país.

A su paso por Irlanda, Eunice ha dejado sin electricidad más de 55.000 hogares, granjas y comercios. Las ciudades de Cork, Kerry y el sur de la isla han sufrido la caída de árboles, carreteras cortadas, nieve y caos generalizado. Un hombre ha fallecido en el condado de Wexford al ser golpeado por un árbol arrancado por el viento.

El aeropuerto de London City, en el este de la capital, ha anulado todos sus vuelos durante parte de la jornada del viernes. El de Heathrow ha cancelado decenas de despegues y aterrizajes, y los aparatos que han conseguido tomar tierra han sufrido vaivenes muy visibles.

El Gobierno de Boris Johnson tiene previsto convocar una reunión del gabinete de crisis (gabinete COBRA, por las iniciales de la sala donde tiene lugar) para analizar los destrozos provocados por Eunice y la respuesta que será necesario desplegar. Más de 800 soldados permanecen en alerta para atender las necesidades más urgentes.

En Escocia, donde Eunice ha dejado a su paso una gran cantidad de nieve, más de 150 colegios han permanecido cerrados.

El puerto de Dover, por donde llegan la mayor parte de los ferris con pasajeros y vehículos de mercancías procedentes del continente europeo, ha anunciado también el cierre temporal de todas sus actividades a lo largo del viernes. La travesía del mar de Irlanda que comunica Dublín con Gales o Belfast con Escocia también ha sido cancelada.

Las redes sociales se han visto inundadas, desde que la borrasca ha comenzado a causar estragos, por vídeos de usuarios que documentaban roturas de vallas y tejados, accidentes de tráfico, o incluso la aparatosa caída del chapitel de la torre de la iglesia de Santo Tomás, en la ciudad de Wells.

En la otra orilla del mar del Norte, Eunice también está causando destrozos. En Países Bajos han muerto cuatro personas víctimas de la caída de árboles. El Gobierno ha enviado alertas a los móviles de la población pidiéndoles que se queden en casa y que solo llamen a los servicios de emergencia, saturados, en situaciones de vida o muerte. En Bélgica ha fallecido un hombre de 79 años de la localidad de Ieper tras caer al agua desde su embarcación. El fuerte viento ha arrancado parte de una grúa que ha caído en el tejado de un hospital en la ciudad belga de Tournai y ha causado varios heridos.

https://elpais.com/internacional/2022-02-18/eunice-la-peor-tormenta-en-reino-unido-en-tres-decadas-paraliza-el-pais-y-deja-miles-de-hogares-sin-electricidad.html 

*22.4.-El PIB del Reino Unido creció el 7,5% en 2021, la mayor subida anual desde 1941 RAFA DE MIGUEL
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Las penas económicas vienen en batallones – MARTIN WOLF
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Portugal: la mayoría absoluta socialista y la economíaMICHAEL ROBERTS

Los socialistas que gobernaban en Portugal, con el primer ministro António Costa, han logrado una sorprendente victoria en las elecciones parlamentarias del domingo. Los socialistas obtuvieron una mayoría absoluta en el nuevo parlamento y podrán gobernar sin coalición. La coalición anterior llamada gerigonça (el «artilugio») se rompió en octubre pasado cuando los partidos de izquierda (Comunistas y Bloque de Izquierda) abandonaron la coalición antes que apoyar el presupuesto que consideraron pro-austeridad propuesto por los socialistas. 

4 feb 2022.- Costa convocó elecciones anticipadas esperando tener que formar una nueva coalición. Sin embargo, los socialistas obtuvieron el 41,7% de los votos emitidos, 5,4% puntos más que en las elecciones de 2019, mientras que los partidos de izquierda perdieron 6,9% puntos. La participación total de votos de izquierda en realidad cayó del 52,3% al 50,6%. El principal partido de derecha, PSD, también obtuvo mejores resultados, pasando del 27,8% al 29,3%. Pero los pequeños partidos de «centro-derecha» perdieron terreno, por lo que la victoria socialista estaba asegurada.

En efecto, hubo un voto útil hacia los principales partidos tradicionales de izquierda y derecha. Con una excepción: el fuerte aumento del partido de extrema derecha Chega (¡Basta!), que obtuvo el 7,2% de los votos, convirtiéndose en el tercer mayor partido en el parlamento. Esa es una señal de lo que vendrá si los socialistas no logran mejorar las condiciones de vida y las perspectivas de los portugueses, los ciudadanos más pobres de Europa Occidental.

La participación electoral ha disminuido constantemente desde las primeras elecciones democráticas en 1975 tras la revolución que derrocó a la dictadura militar de Salazar. Entonces la participación fue del 91,7%. En las elecciones de 2019 había caído a solo el 48,6%. La participación del domingo saltó al 58,0%, la mejor desde 2009. Aun así, el 42% de los que no votaron supera en proporción a los que votaron por los socialistas (uno de cada cinco). Persiste la desilusión en la democracia parlamentaria.

El gobierno de coalición anterior supuestamente lo había hecho mejor que la mayoría en respuesta a la pandemia, con una de las tasas de vacunación más altas; pero la tasa de mortalidad aún así ha sido alta y solo se mantuvo dentro de los límites porque el pueblo portugués mostró una gran solidaridad en el cumplimiento de las restricciones para proteger la salud.

 

La pandemia fue un desastre para una economía portuguesa ya débil. Portugal ha sido llamado el ‘capitalismo de la sardina’ por su conocida conexión con la pesca de esa especie. Pero esto es engañoso: la agricultura y la pesca aportan menos del 2% del PIB anual y solo unos miles de empleo. Mucho más importante, en una economía donde la producción y la inversión manufacturera son relativamente bajas, es el turismo. Al igual que en Grecia, el turismo contribuye con un enorme 20% al PIB anual y ha sido diezmado por la crisis de la pandemia. La economía de Portugal todavía está muy por debajo del nivel tendencial de antes de la pandemia.

https://www.oecd.org/economy/weekly-tracker-of-gdp-growth/

 

El gobierno de Costa llegó al poder con el compromiso de revertir las políticas de austeridad impuestas por la eurozona posteriores a la crisis de 2008. Al igual que otros gobiernos del sur de Europa en la última década, avanzó poco en crecimiento, productividad e inversión, incluso si evitó medidas de austeridad aún más drásticas. La productividad se ha mantenido plana durante los últimos ocho años.

Nivel de productividad (índice = 100)

La economía de Portugal se ha quedado atrás del resto de la UE desde el año 2000, cuando su PIB real anual per cápita era de 16.230 euros en comparación con un promedio de la UE de 22.460 euros. En 2020, Portugal había subido a 17.070 euros (19.250 dólares estadounidenses), mientras que el promedio de la UE aumentó a 26.380 euros (29.750 dólares estadounidenses).

 

Base de datos WEO del FMI

 

La Unión Europea supuestamente pretendía ‘nivelar’ a las economías capitalistas más débiles con el núcleo más rico. La apertura del comercio y la inversión después de que Portugal se convirtiese en estado miembro en 1986 pareció funcionar, como también en otros países más débiles de la UE. Pero la introducción del euro lo cambió todo. Mientras que antes, los países más débiles de la UE podían dejar que sus monedas se depreciaran frente al marco alemán para tratar de mantener su competitividad, esa opción desapareció en la Eurozona. Sin mayor inversión y productividad, los miembros capitalistas más débiles no podían competir. La convergencia se convirtió en divergencia. Portugal, como otros miembros más débiles, dependía de la inversión de Alemania y Francia. La deuda externa aumentó considerablemente y la crisis de la deuda del euro en 2012, a raíz de la crisis financiera mundial, empujó al país a la penuria y la austeridad.

Mientras tanto, los bajos salarios y el alto desempleo estimularon la emigración, una característica que realmente comenzó en la década de 1960. En los últimos diez años, un período que incluye gobiernos dirigidos tanto por los socialistas como por los socialdemócratas de «centro-derecha», unas 20.000 enfermeras portuguesas se han marchado a trabajar al extranjero, en una fuga de talento médico sin precedentes. La tasa de desempleo juvenil sigue siendo del 25%.

Tasa de desempleo juvenil (%)

El salario promedio es de solo 1.300 euros (1.466 dólares estadounidenses) al mes. Entre todos los países de la OCDE, Portugal tiene el sexto salario promedio más bajo, pero el aumento más alto en los precios de la vivienda. Portugal tuvo la inversión pública más baja en toda la Unión Europea en 2020 y 2021. Esa fue parte de la razón por la que los partidos de izquierda se retiraron de la coalición.

 

El gobierno socialista asume ahora solo toda la responsabilidad de mejorar las condiciones del 99% en Portugal. Todas sus esperanzas están en el Plan de Recuperación y Resiliencia de la UE, que suma fondos de los miembros más ricos para ayudar a las economías más débiles, la primera vez que se emplea un paquete fiscal de este tipo en toda la UE. El gobierno calcula que el plan europeo de recuperación de la pandemia tendrá un impacto económico de 22.000 millones de euros (25.000 millones de dólares) hasta 2025 y, como resultado, el PIB de Portugal en 2025 será un 3 % más alto de lo que sería sin ese plan.

Impacto del plan de la UE

Esa es la esperanza. Pero el dinero viene con condiciones: a saber, se supone que el gobierno debe mantener una política fiscal estricta y mantener bajos los déficits presupuestarios y, sobre todo, comenzar a reducir su enorme índice de deuda pública.

 

Deuda pública sobre PIB (%)

Aunque el gobierno socialista obtendrá fondos de la UE para gastar en infraestructura y servicios, es probable que sirva de poco para lograr que un sector capitalista muy débil invierta y amplíe el empleo y aumente los salarios. Porque la rentabilidad del capital en Portugal es miserable. Ha estado estancada y muy baja durante 40 años. La UE no ha hecho nada por el capital portugués hasta ahora.

Serie Penn World Table 10.0 IRR

 

Portugal es un país pequeño con solo 10 millones de habitantes y una economía de $ 200 mil millones. Bajo el capitalismo, está sujeto a la ‘amabilidad’ o no de los ‘extraños’ (es decir, el capital alemán y francés). Y el nuevo gobierno socialista no tiene intención de cambiar eso.

https://www.sinpermiso.info/textos/portugal-la-mayoria-absoluta-socialista-y-la-economia

22.4.-El PIB del Reino Unido creció el 7,5% en 2021, la mayor subida anual desde 1941 RAFA DE MIGUEL

El avance de la variante ómicron causó un retroceso del 0,2% en el Producto Interior Bruto en diciembre

El distrito financiero de Canary Wharf en Londres, Reino Unido. MARIKA KOCHIASHVILI (REUTERS)

El producto interior bruto (PIB) del Reino Unido creció el 7,5 % en 2021 después de sufrir una caída del 9,4% el año anterior, según ha informado este viernes la Oficina Nacional de Estadística (ONS, por sus siglas en inglés). Se trata del mayor incremento del PIB en el país desde 1941 y es la subida más fuerte el año pasado dentro de las economías avanzadas que componen el G-7.

11 feb 2022.- En los últimos tres meses del año pasado, el PIB creció un 1%, pero aún está un 0,4% por debajo de los niveles registrados en el mismo trimestre del año anterior, agregó la ONS. El Gobierno de Boris Johnson, que necesita desesperadamente buenas noticias para intentar remontar la crisis desatada por el escándalo de las fiestas en Downing Street durante el confinamiento, ha celebrado los datos como una victoria propia: “Gracias a un paquete de ayudas de 400.000 millones de libras (unos 476.000 millones de euros), y a tomar las decisiones correctas en el momento apropiado, nuestra economía ha demostrado una notable resiliencia”, ha dicho el ministro de Economía, Rishi Sunak. “Estoy orgulloso de la determinación que ha demostrado todo el país en su conjunto”, añadía.

Las buenas noticias, sin embargo, han llegado acompañadas de matices y de cautelas. En el primer caso, porque, si bien es cierto que el Reino Unido ha sido la economía del G-7 que más creció en 2021, también fue la que tuvo una caída más fuerte el año anterior. La recuperación obedece a un efecto rebote que ni siquiera ha sido capaz de devolver la situación real a los niveles prepandémicos. “Si observamos dónde está ahora la economía del Reino Unido, comparado con esos niveles previos -algo que hacen muchos analistas para tener una imagen real más completa-, el país se coloca en el lugar medio del pelotón. Estados Unidos, Canadá y Francia están por encima, y Alemania, Italia y Japón por debajo”, ha señalado el director de estadísticas económicas de la ONS, Darren Morgan.

Solo en el mes de diciembre, el PIB retrocedió un 0,2%, agregó la ONS, que ha indicado que en ese mes el sector servicios retrocedió el 0,5%, el industrial creció el 0,2% y la construcción avanzó el 2%. “El PIB bajó ligeramente en diciembre porque la ola de (la variante) ómicron golpeó al sector minorista y la hostelería, que registraron los mayores impactos”, ha indicado Morgan, que ha añadido además que, a pesar del revés de diciembre, el PIB creció fuerte en todo el cuarto trimestre del año.

El Reino Unido registró en 2021 esta recuperación y en 2022 ha empezado a levantar las últimas restricciones impuestas para contener la propagación de la covid-19. La economía se estaba recuperando fuerte hacia finales de 2021 hasta que en diciembre estalló la ola de ómicron, que obligó a las autoridades a imponer nuevas restricciones.

“La realidad es que, del modo en que este Gobierno está manejando la economía, nos lleva a una trampa de altos impuestos y de un ciclo de crecimiento bajo”, ha criticado Pat McFadden, el portavoz de Economía de la oposición laborista. Más allá del escándalo de las fiestas y del ruido político y mediático que ha provocado, la izquierda británica ha comenzado a centrar sus ataques al Ejecutivo conservador en el deterioro de la situación económica. La inflación se ha disparado al peor nivel de las últimas tres décadas, los sueldos siguen estancados y las previsiones apuntan a una escalada casi insostenible para el ciudadano medio de los precios de la energía, cuando el Gobierno realice su revisión de abril (el precio medio del consumo tiene un límite legal que se somete a revisión dos veces al año). La estimación apunta a un aumento del 50% de la electricidad y del gas.

El Banco de Inglaterra subió la semana pasada del 0,25% al 0,5% los tipos de interés en el Reino Unido, el segundo incremento en dos meses, a fin de contener la inflación, que se situó en diciembre en el 5,4%. El banco emisor inglés, que quiere mantener la inflación en el 2%, había subido el precio del dinero el pasado diciembre desde el mínimo del 0,1% al 0,25%, en lo que fue el primer aumento en tres años.

El mercado laboral británico se ha recuperado con fuerza durante 2021. En el mes de diciembre, el número de asalariados en el Reino Unido era de casi 30 millones de personas, con 409.000 trabajadores más que en el nivel prepandémico de febrero de 2020. La tasa de paro se sitúa en la actualidad en el 4,1%.

https://elpais.com/economia/2022-02-11/el-pib-del-reino-unido-crecio-el-75-en-2021-el-mayor-crecimiento-anual-desde-1941.html

22.4.-Las penas económicas vienen en batallones – MARTIN WOLF

Las penas económicas vienen en batallones La alta inflación, el aumento del costo de la energía y una economía debilitada ahora están con nosotros, y el inminente aumento de impuestos empeorará las cosas.

El Banco de Inglaterra pronostica el crecimiento más débil de los ingresos laborales reales después de impuestos en más de 70 años, con una caída del 2 por ciento este año y otro medio por ciento en 2023. Esta perspectiva deprimente captura los desafíos generados por precios de importación más altos y los riesgos de una inflación más generalizada.

8 feb 2022.- Entre las principales economías de altos ingresos, el Reino Unido parece verse particularmente afectado. Los riesgos inflacionarios parecen similares a los de EE.UU. Pero el Reino Unido también es un gran importador neto de energía, especialmente de gas, ya que los precios se han disparado al alza. El gobierno podría haber esperado que el desvanecimiento de las nubes de la pandemia dejaría una economía iluminada por el sol. Pero, como es su costumbre, los acontecimientos se interpusieron en el camino. La economía, el pueblo y el gobierno enfrentan tiempos difíciles.

El Informe de Política Monetaria del Banco , publicado la semana pasada, señaló: “Las presiones inflacionarias globales han seguido aumentando significativamente, impulsadas en gran medida por los fuertes aumentos en los precios de la energía y el impacto al alza del desequilibrio entre la oferta y la demanda de bienes comercializables en sus precios. Sobre una base ponderada del Reino Unido, se espera que la inflación de los precios de exportación mundiales de cuatro trimestres, incluida la energía, haya aumentado a alrededor del 11 por ciento en el cuarto trimestre de 2021″. El Reino Unido no puede recuperar el control de la economía mundial. Sorprendentemente, los EE. UU. por sí solos generaron casi todo el aumento en el consumo de bienes entre el grupo de siete economías líderes el año pasado. Eso luego provocó los cuellos de botella en el suministro.

The Bank forecasts peak inflation at 7¼ per cent in April, with three-quarters of the increase between last December and April being due to rising energy and goods prices. But it has a still bigger problem, which is similar to that of the US. The labour market is running hot. Unemployment is already below its equilibrium rate, the Bank believes. Less speculatively, companies report recruitment difficulties and high vacancies. On balance, concludes the report, there is excess demand in the economy, which is not yet the situation in the eurozone.

Lo que dificulta la situación es que los precios más altos de las importaciones, especialmente de energía, imponen una pérdida económica general. Como aprendimos en la década de 1970, tales pérdidas deben ser absorbidas. Si la gente juega a pasar el paquete, insistiendo en sueldos y salarios más altos para compensar los ingresos reales reducidos, los resultados serían una reducción de las ganancias, lo que dañaría la inversión, o provocaría una espiral inflacionaria, lo que dañaría casi todos.

Andrew Bailey, el gobernador del BoE, señaló debidamente la semana pasada que “necesitamos ver una moderación en los aumentos salariales. . . para superar este problema más rápidamente”. Este comentario fue ciertamente impopular y probablemente inútil. Pero analíticamente tenía razón. Cuantos más asalariados busquen restaurar su poder adquisitivo en una economía golpeada por estas pérdidas impuestas desde el exterior, mayor será la inflación y más despiadada será la necesaria restricción monetaria. El deseo de Boris Johnson de una economía de altos salarios y alto crecimiento es irrelevante. La preocupación es que la política monetaria necesaria para frenar los riesgos inflacionarios de segunda ronda terminará siendo económicamente incluso más dañina de lo que el Banco y, de hecho, casi todos los demás piensan ahora.

Sin embargo, no se trata sólo de política monetaria. Al igual que en EE. UU., aunque de manera diferente, la política fiscal también es relevante. Esto es así de dos maneras distintas. Una es que solo el gobierno tiene los medios para amortiguar el duro golpe contra las pérdidas impuestas por los precios más altos, especialmente de la energía. La segunda y más amplia dimensión es que la orientación fiscal general influirá en la demanda general y, por lo tanto, influirá en lo que el Banco debe hacer.

En lo primero, el gobierno ha introducido un amplio paquete de medidas, concentrado en aliviar el aumento de los costos de la energía, con £ 9 mil millones (0,4 por ciento del producto interno bruto) gastados el próximo año. Las medidas consisten en un descuento de 200 libras esterlinas en todas las facturas de electricidad a partir de octubre, lo que costaría 5.500 millones de libras esterlinas. Sin embargo, esto durará solo un año y posteriormente debe ser reembolsado. Si los precios de la energía siguen siendo altos, es probable que muchas personas tengan dificultades e incluso se endeuden profundamente. Otras £ 150 de apoyo se destinarán a los hogares en las cuatro bandas inferiores de impuestos municipales, a un costo de £ 3.500 millones. Según Resolution Foundation, incluso después del reembolso de 200 libras esterlinas, el aumento anualizado de los precios de la energía (después del aumento del precio máximo en abril) será del 39 %.

Este paquete está mal dirigido. Gran parte del beneficio se destinará a personas que no necesitan el dinero y un número significativo de personas más pobres no lo recibirán, en parte porque el impuesto municipal está desactualizado y se basa en el valor de las propiedades de 1991. En general, la carga sobre los pobres seguirá siendo la más pesada porque gastan la mayor proporción de sus ingresos en energía. (Ver gráficos).

Mientras tanto, el aumento planificado en las contribuciones al seguro nacional, supuestamente para pagar el gasto adicional en salud y atención social, seguirá adelante. He argumentado antes que tanto el impuesto en sí mismo como la política de atención social que financia son indefendibles. Igual de importante hoy es el hecho de que a este aumento de la tributación se sumará el impacto de los mayores precios de la energía y otros bienes y servicios. Un optimista podría argumentar que esta combinación de impactos en la demanda al menos permitirá que el ajuste monetario sea significativamente menor de lo que hubiera sido necesario. Un pesimista podría responder que tal golpe múltiple hará que los trabajadores estén aún más decididos a recuperar sus ingresos reales perdidos a través de salarios más altos.

La alta inflación, los fuertes aumentos en los costos de la energía y el debilitamiento de la economía están ahora con nosotros. El tonto aumento de impuestos en el camino lo empeorará. El Banco pronostica un crecimiento del 1¼ por ciento el próximo año y del 1 por ciento en 2024. El gobierno esperaba algo mejor. No hay tal suerte. Los tiempos infelices están aquí de nuevo.

https://www.ft.com/content/b3ce49d0-1718-4edc-a100-012efdb068f8

22.3.-¿En Ucrania y Crimea, quién es el agresor? RICARDO CHICA
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» La imagen que se ha construido Boris Johnson de un patriota, los ‘javas’ del 10 de Downing Street la están destrozando» ALAIN FRACHÓN

Después de explotar toda la gama de medicamentos populistas, patrañas, afirmaciones dudosas y promesas incumplidas, el primer ministro británico parece haber agotado su insondable capital de suerte.

3 feb 2022.- Antes de que las fiestas de borrachos en Downing Street lo alcanzaran, el conservador británico Boris Johnson había salido de muchos malos momentos. Mentiras, reveses, habla traicionada, todo se le perdonaba con, como llave maestra, su jovialidad natural, su sentido del humor y ese parloteo de gran conversador.

Primer ministro del Reino Unido desde 2019, pertenece desde hace mucho tiempo al club político de «Tefal», esta categoría de líderes en los que todo se desliza y nada «ataca», como dice el anuncio, desde la famosa sartén hasta freír. La contorsión sirvió como su condena. Pero el período “Tefal” está llegando a su fin. Esta vez, el Houdini de Whitehall parece haber agotado la insondable cantidad de suerte que había tenido desde su nacimiento.

Las razones por las que cae, y podría verse obligado a renunciar, se relacionan con la verdadera naturaleza de su afiliación política: no conservadurismo, sino una mezcla de populismo y cinismo (las dos enfermedades a menudo van de la mano). No es su plasticidad ideológica lo que se le reprocha: hoy es más “keynesiano” en economía, partidario de un gobierno intervencionista, que thatcheriano, partidario de un Estado atrofiado. Johnson tropieza con algo más serio.

Políticamente muy perjudicial

El informe de investigación de una alta funcionaria, Sue Gray, encargada de esclarecer el comportamiento de la primera ministra durante periodos de confinamiento por la pandemia, estigmatiza a un forajido a la comitiva centrada en la botella. En al menos cuatro ocasiones, en los jardines de la residencia-oficina del Primer Ministro o, arriba, en sus apartamentos, la fiesta estaba en pleno apogeo, y muy mal por las normas de distanciamiento social y la prohibición de toda reunión.

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Para un partido conservador, un partido donde el respeto por la ley, el orden y las instituciones es alto y orgulloso, esto es políticamente muy dañino. Pero para Boris Johnson, los «javas» del número 10 de Downing Street contienen el equivalente a una tonelada de TNT. Estallan la imagen que se ha construido a sí mismo, la de un patriota luchador.

Talentoso malabarista a favor del Brexit durante la campaña de 2016, «BoJo», como lo llama la prensa, coqueteó de buena gana con generosas comparaciones históricas: salir de la Unión Europea (UE) era redescubrir el espíritu de los Blitz, Londres bajo bombardeos, y revivir la telenovela El ejército de papá celebrando la unidad del país y la gloriosa soledad frente a Hitler.

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Puro producto de la élite del país, vendió el Brexit en nombre del pueblo contra las élites. Con el mismo entusiasmo llamó a la unidad nacional contra el Covid ¡solicitando el esfuerzo de todos! El «partygate» revela así un perfil más oscuro, el de un cínico, convencido de que las reglas del derecho consuetudinario no se aplican a él, sino sólo a las buenas personas.

Hasta entonces, Johnson ha gobernado, como encabezó la campaña de 2016, explotando toda la gama de la medicina populista: patrañas, afirmaciones dudosas y promesas incumplidas. Habiendo prometido el cielo por la gracia del Brexit, el primer ministro se enfrenta a la realidad terrenal. El choque es doloroso. Por mucho que el populista aprecie estar en el campo, gobernar también aburre: el paso de la consigna a la política pública, del simplismo a la complejidad, esa es la prueba.

El populista se enfada

Johnson había vendido una economía fortalecida por el Brexit. Liberado finalmente de las limitaciones del “politburó” de Bruselas, el país se transformaría en un “dragón asiático sobre el Támesis”. Hoy, la economía británica sigue siendo una de las primeras en Europa. No se derrumbó con la salida de la UE, como asegura la catastrófica y “catastrófica” campaña anti-Brexit.

Pero está muy lejos de ser la joya alabada por los Brexiteers, tanto que hasta la prensa conservadora se pregunta: ¿pero dónde están los beneficios del Brexit? Aguafiestas, con los pies en la tierra, el editorial de The Economist a finales de enero pinta un retrato a media tinta: “Durante los últimos cinco años, la tasa de crecimiento de Gran Bretaña se ha mantenido baja. La inflación, que alcanzó 5,4% en los últimos doce meses, récord en treinta años, mantiene el salario promedio semanal por debajo de lo que era en 2007, mientras que la inversión productiva está por debajo de su nivel previo al referéndum” (de 2016). El entusiasmo no está allí.

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Johnson no desreguló, prosigue el semanario, por una razón muy sencilla: los británicos no desean ver disminuida su seguridad alimentaria, sanitaria o medioambiental. Después de todo, el estado de bienestar nació en gran medida en la Gran Bretaña de la posguerra inmediata.

Johnson confirma otro rasgo de su familia política. Ante la adversidad de un mundo que no puede reducirse a consignas, el populista se enfada y acaricia la tentación autoritaria. Maltratado por el «partygate», el Primer Ministro busca calmar a los sanguinarios de su derecha. Como huesos para roer, sugiere que debiliten financieramente a la BBC (su manía favorita), envíen a la Royal Navy a hacer retroceder los barcos de inmigrantes en el mar, o reduzcan los derechos nacionales de los británicos de origen inmigrante.

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Lo más probable es que ninguna de estas medidas vea la luz del día. Pero el reflejo está ahí. Por ser una máquina del desencanto, el populismo, esa forma de negar la complejidad de la realidad, lleva consigo el autoritarismo. El asalto al Congreso de los Estados Unidos el 6 de enero de 2021 fue el ejemplo más extremo de esto. Pero, a la derecha de la derecha, si no a la izquierda de la izquierda, la amenaza también se cierne sobre el panorama político de la campiña francesa.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2022/02/03/les-javas-du-10-downing-street-font-exploser-l-image-que-boris-johnson-s-est-construite-celle-d-un-patriote-de-combat_6112091_3232.html


22.3.-¿En Ucrania y Crimea, quién es el agresor? RICARDO CHICA

Foto tomada de: BBC

Las tensiones en Ucrania, y anteriormente en Crimea, son manejadas por los medios occidentales con una parcialidad tal que una decisión de lógica estratégica impecable por Putin de confrontar la expansión de la OTAN a un país metido en geografía rusa, la cual daría a occidente una ventaja como la que pretendía conservar USA con sus misiles en Turquía (la que condujo a Khruschev a instalar unos simétricos en Cuba), es presentada como una forma de imperialismo soviético.

31 ene 2022.- La tendenciosidad de los medios occidentales, en negación como sus gobiernos, de esta contundente realidad prefiere acudir a toda clase de acrobacias explicativas del ‘irracional y malévolo’ comportamiento de Putin: lo rastrean a problemas psicológicos de Putin (NYT: su inseguridad frente a la aplastante superioridad de USA). Ni mencionan el meollo del problema, el tema principal: ¿Aceptaría EE. UU. que México entrara en una alianza militar con China o Rusia?  Y todos se unen en coro para criticar a Alemania porque se atreve a tener una política exterior y energética independiente de USA: ¿cómo es que se atreve a no unirse a la nueva ‘coalition of the willing’ como se negó a hacerlo con la de la destrucción de Iraq?

Empezando por Crimea, ella pertenece a Rusia desde que Catalina II logró derrotar a los otomanos en 1783, hecho desconocido por occidente para fabricar una acusación contra Rusia que incluye sanciones que están afectando gravemente a la población rusa. La importancia de la península para Rusia radica en que la marina rusa tiene en Sebastopol su base más importante además de sus recursos energéticos principalmente submarinos. Para hacer la cosa corta deben mencionarse dos aspectos: Rusia soportó dos guerras defendiendo su soberanía de Crimea: la que lleva este nombre contra UK  Francia y Turquía (|1853-56) pero a pesar de ser derrotada en ningún momento los poderes occidentales consideraron revertir la península a Turquía; y la que hizo parte de la heroica gesta de Rusia contra los invasores nazis (al costo de 24 millones de vidas) en la cual nuevamente Sebastopol fue tomada por los nazis después de un prolongado sitio y recuperada cuando la respuesta soviética empezó a expulsar a los invasores.

Estos vínculos históricos con Rusia se han traducido en que 2/3 de la población son descendientes rusos (el tercio restante entre tártaros -sus habitantes originales que fueron deportados por Stalin por haber apoyado a los nazis- y ucranianos). Pero por razones desconocidas más allá de celebrar los 300 años de la unión de Ucrania con Rusia, Khrushchev cedió Crimea a Ucrania en una decisión basada en la unidad de los dos países desde siglos antes de la Unión Soviética, considerada como inconstitucional por varios dirigentes rusos, la cual fue reversada por Putin después de un referendo.

En realidad, los títulos históricos rusos sobre Crimea preceden a los de USA sobre el Suroeste de la unión. ¿Porque entonces tanto escándalo? Por la misma razón que occidente montó un golpe de estado en Ucrania para sacar de la presidencia a un presidente que era más pro Rusia mientras que la oposición que lo tumbó con apoyo occidental se inclinaba hacia occidente. De manera que la legitimidad del nuevo gobierno para occidente proviene del hecho de que el nuevo gobierno apoyado por ellos es pro occidente, no de que haya sido elegido.

La reacción rusa fue apoyar a los ucranianos del este, cuya cercanía con Rusia es además de geográfica, política.  Las mentiras de los gobiernos occidentales fabrican para justificar sus agresiones e imposiciones son mentiras verdaderas para todos nosotros gracias a su propaganda.  Preguntémonos fantaseando en lo absurdo para entender la reacción rusa a que el gobierno legítimo de Ucrania hubiera sido derrocado por grupos políticos que buscan llevar a Ucrania a ser parte de la OTAN.

¿Admitiría US que en su vecino México se tomara el poder en un golpe de Estado un grupo con definida hostilidad en su contra apoyado por Rusia? En cuanto a Sebastopol, ¿estaría la marina americana dispuesta a abandonar Pearl Harbor aceptando que unos rebeldes en Hawái también alineados con Rusia se tomaran ese estado? Es lo mismo que la crisis de los misiles: los rusos se vieron forzados a llevar a Cuba misiles porque USA los monto en Turquía. Por gracia de Dios Khrushchev resolvió retirarse de la confrontación a cambio que esos misiles fueran retirados de Turquía, lo que Kennedy tuvo la sabiduría de aceptar. Claro ni el gobierno ni los medios americanos mencionan eso.

El problema de Ucrania si es mucho más  complejo pues en él se combinan factores históricos como las repetidas intervenciones de Polonia (como también Lituania, Austria y Alemania) con el fraccionamiento de Rusia a la fundación de la URSS (con la idea de avanzar a una revolución mundial); todo ello con el telón de fondo de unidad en un proceso político, cultural y religioso que viene desde el siglo X cuando los pueblos eslavos que ocupaban Rusia, Ucrania y Bielorrusia estaban unidos bajo los príncipes de la dinastía Rurik. Una serie de vicisitudes se tradujeron en una tremenda inestabilidad resultado de choques y alianzas entre nacionalistas y rusos los primeros aliados con esos poderes, de manera que una Ucrania independiente fue en gran medida el producto de políticas de potencias que usaban a los nacionalistas para conseguir sus intereses.

Después de que Polonia anexo Ucrania con el tratado de Riga en 1921, al final de WWI después de la ocupación alemana durante la guerra, en la segunda posguerra los polacos perdieron el territorio que había pasado a conformar una de las repúblicas de la URSS a su fundación en 1922. En adelante el status de Ucrania paso a depender de las políticas bolcheviques, una de las cuales fue fundar republicas cuasi-independientes dentro de la Unión, lo cual condujo a la separación de la histórica Rusia entre Ucrania, Bielorrusia, y Rusia que desde luego fue ratificada como total independencia con el derrumbe de la URSS.

Una Ucrania independiente es un hecho histórico incuestionable, pero es más el resultado de políticas de potencias extranjeras y de incomprensibles decisiones de las autoridades soviéticas (cegadas por su idealismo internacionalista, incapaces claro de prever las tensiones de la guerra fría) tan incomprensible como la entrega de Crimea por Khruschev.

Una posición europea que resista otra imposición anglosajona como Irak es la única forma de parar la guerra, pero USA no acepta hablar siquiera de la inclusión de Ucrania en la OTAN, lo que fuerza a Rusia a presionar. Biden escala la tensión para recuperarse domésticamente del desastre de Afganistán, como lo hace el payaso BJohnson para salir de tanto lio causado por sus sandeces. Nuevamente USA/UK lideran otra ‘coalition of the willing’ desatando una guerra que no los afecta territorialmente en forma directa y que a los europeos les costara sus fuentes de energía. Incomprensible la posición de la UE. ¿Quién pierde con una Europa hipermilitarizada en sus límites con Rusia o una eventual confrontación? No USA que siempre hace sus continuadas guerras distantes de su territorio.

Rusia no tiene ningún interés en invadir a Ucrania y desatar una guerra que no puede sostener económicamente (como no podía sostener la carrera armamentista con una economía muy débil), mas como resultado de las draconianas sanciones de USA, que incluyen privar a los alemanes del gas que viene por Nord Stream 2. Además, debe tenerse en cuenta que Ucrania no ha cumplido el protocolo de Minsk, logrado por los europeos, por el cual debía conceder más autonomía a la zona este en conflicto, Donest, después de la declaración de independencia de esta República Democrática.

Putin busca la seguridad que cualquier líder de una potencia mundial está en posición de exigir incluso frente al unilateralismo excepcionalismo americano, pero USA ni siquiera acepta conversar sobre ese tema. Acorralar a Rusia en esa forma, negándole toda opción diferente a invadir es estúpido, peligroso y arrogante, pero la cortina mediática tiene a todo el mundo, salvo a los alemanes, convencido de que es una nueva forma de imperialismo soviético; cuando es elemental sentido de supervivencia de un país al que no se puede humillar y matonear (pregúnteselo a Napoleón y a Hitler) como USA está acostumbrado a hacerlo por todo el mundo. Al momento de escribir los fraccionamientos de la coallition (Alemania, Francia hablando con Moscú, Hungría no aceptando tropas) están forzando a Biden a negociar, esperemos los europeos introduzcan algo de sensatez y Putin no se vea obligado a invadir.

¿Quién es el agresor en Ucrania y Crimea?

*22.2.-Noticia de ASSA 2022: la corriente económica mayoritaria y la heterodoxa   – MICHAEL ROBERTS
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Boris Johnson anuncia un aumento de la contribución a la OTAN para plantar cara a Putin RAFA DE MIGUEL

El primer ministro británico ofrece duplicar el número de soldados y enviar armamento, cazas de combate y buques de guerra a los países aliados

Boris Johnson, este jueves en una visita a una base de la Fuerza Aérea británica en Anglesey, Gales.DPA VÍA EUROPA PRESS (EUROPA PRESS)

Boris Johnson se ha aferrado a la crisis de Ucrania para revestirse de un manto de estadista que aleje el escándalo de las fiestas en Downing Street. El Reino Unido quiere aumentar de un modo considerable su contribución a la OTAN “para reforzar las fronteras de Europa frente a la creciente agresión rusa”, según ha anunciado este sábado Downing Street en un comunicado.

22 ene 2022.- Funcionarios británicos acudirán la próxima semana a Bruselas para concretar los detalles de una oferta que incluye duplicar el número de soldados, enviar armamento defensivo a Estonia, y aportar cazas de combate, buques de guerra y especialistas militares para proteger a los países de la Alianza Atlántica.

“Este paquete de medidas enviará un claro mensaje al Kremlin: no toleraremos sus actividades desestabilizadoras y siempre apoyaremos a nuestros aliados de la OTAN frente a la hostilidad rusa”, ha dicho Johnson, al anunciar que ese incremento defensivo se producirá la próxima semana. “Si el presidente Putin elige la senda de un baño de sangre y destrucción, será una tragedia para Europa. Ucrania debe poder elegir libremente su futuro”, ha asegurado el primer ministro británico.

Johnson tiene previsto transmitir a Putin este mensaje en conversación telefónica y viajar a Ucrania la semana que viene para expresar su apoyo a la región. Al mismo tiempo, ha dado instrucciones a sus ministros de Defensa y de Exteriores, Ben Wallace y Liz Truss, para que viajen cuanto antes a Moscú para reunirse con sus homólogos y trabajen “en la mejora de relaciones con el Gobierno ruso y una desescalada de la tensión” actual.

Johnson mantendrá Ucrania como tarea prioritaria de su Gobierno, en una semana en la que probablemente se publique el informe de la funcionaria Sue Gray sobre las fiestas prohibidas en Downing Street durante el confinamiento. La decisión de la Policía Metropolitana de Londres de investigar esas fiestas, y su petición de que se omitieran del informe referencias a las posibles infracciones que se investigan, ha retrasado la publicación de un informe que Gobierno y oposición esperaban el pasado miércoles.

La actividad política permanece paralizada, y muchos diputados conservadores que esperaban leer el documento antes de decidir si se sumaban al intento de derrocar a Johnson han expresado su rabia ante lo que consideran un apaño de Scotland Yard para dar tiempo a Johnson, e incluso para rebajar la gravedad del contenido publicado del informe. Aun así, el primer ministro ha pedido al jefe del Estado Mayor británico, Tony Radakim, que informe al Gobierno en pleno el próximo jueves sobre la situación en Ucrania. El Reino Unido tiene más de 900 soldados desplegados en Estonia, y más de 100 en Ucrania como parte de la Operación Orbital. A través de ella se ha dado adiestramiento militar a cerca de 22.000 soldados ucranios desde 2015. Está previsto que lleguen a Ucrania este mes más técnicos británicos para entrenar en el uso de los más de 2.000 misiles enviados por el Reino Unido.

https://elpais.com/internacional/2022-01-29/boris-johnson-anuncia-un-aumento-de-la-contribucion-a-la-otan-para-plantar-cara-a-putin.html

 22.2.-Noticia de ASSA 2022: la corriente económica mayoritaria y la heterodoxa   – MICHAEL ROBERTS

El fin de semana pasado se celebró la conferencia anual de la Asociación Americana de Economía (ASSA 2022). Este año fue una conferencia virtual, pero aún así hubo una miríada de presentaciones y sesiones en la mayor conferencia de economía académica del mundo, con muchos de los grandes nombres de la teoría económica dominante en los seminarios en la web.

17 ene 2022.- Suelo dividir las sesiones de la conferencia en dos secciones: en primer lugar, las sesiones basadas en los paradigmas de la economía dominante, es decir, los modelos neoclásicos y marginalistas de equilibrio general; y en segundo lugar, las sesiones basadas en la economía heterodoxa radical (postkeynesianos, institucionalistas e incluso modelos marxistas). Las primeras sesiones son múltiples y muy concurridas; las segundas, normalmente a cargo de la Unión de Economía Política Radical (URPE), son pequeñas y poco concurridas. Pero, por supuesto, estas últimas suelen aportar mayor riqueza a nuestra comprensión de la economía política.

Las sesiones principales de este año estuvieron naturalmente centradas en lo que está ocurriendo y va a ocurrir con la economía estadounidense, la economía mundial y el Sur Global a medida que las economías se recuperan de la pandemia del COVID. Sorprendentemente, en una de las sesiones la ex economista jefe de la OCDE, Catherine Mann, se mostró decididamente pesimista sobre el futuro a largo plazo de la economía estadounidense. En su opinión, EE.UU. es una economía de baja inversión y baja productividad, con una gran desigualdad y con pocas perspectivas de convertirse en una economía más igualitaria y caracterizada por una mayor inversión, unos mercados laborales fuertes y una mejor productividad. «¿Y si el auge derivado de las decisiones políticas no cataliza una actividad sostenida del sector privado, se producirá una espiral de inflación? Si es así, las políticas económicas tendrán que recortarse, lo que llevará a un colapso», advirtió.

Mann se preguntó cómo conseguir que aumente la inversión. Al parecer, en las encuestas, un mayor número de directores generales de las principales empresas esperan que continúe el bajo crecimiento económico anual del 1,5-2,0%, en lugar de las expectativas oficiales más optimistas de más del 4%. Y las previsiones de aumento de la inversión sólo llevarían los niveles de capex a los de 2019. Las empresas estadounidenses están atesorando hasta 3,17 billones de dólares en efectivo y se preparan para recomprar aún más de sus propias acciones, mientras duplican las fusiones, en lugar de invertir productivamente. Un mayor número de fusiones reduciría la propia competencia necesaria para la innovación en las economías capitalistas. Así que Mann calculó que el crecimiento económico de EE.UU. durante el resto de la década de 2020 sería aún más bajo que en la década anterior (que he llamado la Larga Depresión).

En cambio, fue el economista de la izquierda liberal Joseph Stiglitz quien puso una nota de optimismo. Alabando el impulso que la Bideneconomía ha dado a la economía estadounidense, es decir, el gasto fiscal en infraestructuras, Stiglitz consideró que el periodo posterior a la COVID era un posible «punto de inflexión para que la economía estadounidense» saliera de su bache de bajo crecimiento anterior al COVID. Stiglitz considera que había claros indicios de un cambio en la política económica del gobierno hacia una macrogestión keynesiana y también más medidas para reducir el enorme aumento de la desigualdad de la riqueza y la renta en los últimos 40 años. Sus pruebas de este optimista punto de inflexión fueron escasas en comparación con la dura realidad de los datos presentados por Mann.

El neoclásico antikeynesiano John Taylor no tuvo tiempo para la visión optimista de Stiglitz sobre la Bideneconomía, argumentando las limitaciones del gasto fiscal. Sus modelos econométricos, dijo Taylor, mostraban que el aumento del crecimiento económico después de la pandemia dependería más de las «políticas estructurales» -reducción de impuestos, regulación y liberalización de los mercados financieros y el comercio- que de las políticas keynesianas anticíclicas. De hecho, en otra sesión, en una línea similar, los economistas argumentaron que la capacidad de aumentar los déficits fiscales era limitada. La verdadera manera de evitar la espiral de la deuda del sector público a partir de los déficits presupuestarios permanentes era aumentar el crecimiento del PIB real, pero si éste se mantiene bajo, se necesitarán superávits presupuestarios, es decir, austeridad fiscal para estabilizar la deuda desbocada. Los austerianos estaban muy presentes en la ASSA de este año.

Por último, Larry Summers, ex secretario del Tesoro con Clinton y otro gurú keynesiano, resumió la confusión existente entre los principales economistas estadounidenses, al argumentar que si bien la Bideneconomía con el aumento de los impulsos fiscales era «el experimento político más audaz de los últimos 40 años», «podría conducir a un crecimiento rápido, a la estanflación o a la recesión, cada uno con más o menos la misma probabilidad». Y como dijo Jason Furman, ex asesor económico de Barack Obama, en otra sesión, «es imposible calcular cuándo se producen las crisis, ya que podrían ser sólo una casualidad, como lo fue la COVID». Eso fue útil. Lo que nadie mencionó fue que el llamado impulso fiscal de Biden estaba cayendo de todos modos y se revertiría en pocos años. Así que el «audaz experimento» no es realmente tan audaz, mientras que las «medidas estructurales» más profundas no están en la agenda en absoluto.

El tema de actualidad para los principales macroeconomistas en la ASSA fue el aumento de la inflación. Con una tasa de inflación anual en EE.UU. de más del 6%, la más alta de los últimos 40 años, la cuestión que se debatió fue si la Reserva Federal de EE.UU. debería acelerar su política monetaria para apagar las llamas con subidas de los tipos de interés y/o reducciones de las compras de bonos durante 2022. Dependiendo de si estos economistas pensaban que el aumento de la inflación era el resultado de los cuellos de botella de la oferta a corto plazo o el resultado de una demanda excesiva por los bajos tipos de interés y el impulso fiscal, tomaron diferentes bandos sobre si la Fed debería acelerar el «endurecimiento» monetario o no.

El debate se prolongó en varias sesiones, pero lo interesante es que hubo consenso en una cosa: que el aumento de la inflación no estaba causado por las subidas salariales. Los datos mostraban sólo modestas subidas salariales y, de hecho, menos que la inflación de los precios, por lo que los salarios reales estaban cayendo. Así que no es culpa de los trabajadores. Lo que preocupa a la corriente dominante es que los trabajadores reaccionaran a las subidas de precios intentando compensarlas con huelgas, etc., para conseguir salarios más altos. Eso sería desastroso para la rentabilidad del capital y podría devolver a la economía estadounidense a la espiral salarios-precios de los años 70 que condujo a la «estanflación» y, finalmente, a fuertes aumentos del coste de los préstamos y a una profunda recesión. Así que tanto los keynesianos como los neoclásicos estaban de acuerdo en evitar subidas salariales «excesivas».

Pero, ¿funciona la política monetaria para controlar la «demanda agregada» y la inflación? El balance empírico de impulsar el crecimiento en la Gran Depresión de los años 30 fue negativo, e incluso Keynes estuvo de acuerdo en ese momento. Y la evidencia de los últimos 30 años de desaceleración de la inflación por debajo de los objetivos de los bancos centrales sugiere que la flexibilización monetaria tuvo poco efecto. Así que la idea de que una política monetaria más estricta controlará la inflación es muy dudosa. Sin embargo, algunos postkeynesianos parecen pensar que los tipos de interés del banco central pueden controlar los tipos de interés en toda la economía y así controlar la inflación.

Mientras que la corriente principal estaba dividida en cuanto a la probabilidad de que la economía estadounidense se recupere a un ritmo más rápido o simplemente se hunda de nuevo en la depresión de bajo crecimiento anterior al COVID, había bastante acuerdo en cuanto a las débiles perspectivas para el resto del mundo, especialmente en el Sur Global. Los déficits disminuirán, pero la deuda aumentará. La actual economista jefe del Banco Mundial, Carmen Reinhart, recordó a los asistentes en otra sesión que la depresión pandémica había sido realmente global, con el 90% de las naciones del mundo en depresión. Las cosas están mucho peor que en la Gran Recesión de 2008-9, especialmente para las economías emergentes e incluso para China e India, dos economías que evitaron la Gran Recesión entonces. De hecho, el 60% de las economías de bajos ingresos, las más pobres, se encuentran en «dificultades de endeudamiento», es decir, no pueden «servir» sus deudas.

En otra sesión sobre las economías emergentes tras el COVID, el destacado economista internacional Barry Eichengreen señaló que «la relativa escasez de quiebras bancarias y accidentes financieros habla de políticas macro y micro prudenciales más sólidas que también servirán a los mercados emergentes en el futuro». Pero el endeudamiento ha aumentado fuertemente y se ha interrumpido la escolarización y la formación de capital humano. Así que «los cambios en las cadenas de suministro globales y un ritmo más rápido de automatización dificultarán el camino tradicional hacia mayores ingresos para muchos países de renta media». La economista Franziska Ohnsorge realizó un estudio sobre el impacto de las recesiones profundas en el crecimiento potencial. Las recesiones dejan un legado de menor crecimiento potencial cuatro o cinco años después de su inicio. Así que la «cicatrización» de las economías tiene un impacto duradero de las recesiones. Concluyó que la pandemia «agudizará la ya esperada desaceleración del crecimiento potencial durante la próxima década».

Pero, ¿qué pasa a más largo plazo con las economías avanzadas? ¿Pueden las principales economías capitalistas dar la vuelta a su baja tasa de crecimiento de la productividad y abrir una nueva era de vida? De nuevo, en una sesión sobre el futuro de la economía mundial, Catherin Mann lo dudó. Como dijo: «Mucha gente habla de ‘volver a la normalidad’ cuando la pandemia esté finalmente controlada. Tenemos que esperar que la economía mundial no vuelva a la ‘normalidad’ anterior a la pandemia. La productividad ha sido demasiado baja, la desigualdad demasiado alta, la globalización en retroceso y el cambio climático sin control». No esperaba muchos cambios.

De nuevo, en contraste, el izquierdista liberal Joseph Stiglitz se mostró más confiado en que la productividad podría aumentar gracias a la mejora de los acuerdos globales de cooperación (¡!). Y otros ponentes de la corriente principal argumentaron que la caída de la pandemia había «acelerado el desarrollo y la adopción de soluciones tecnológicas digitales en busca de la continuidad y la resistencia empresarial y económica». Así que «hay una posibilidad razonable de que la economía mundial post-pandémica experimente un aumento de la productividad y el crecimiento, incluso mientras se adentra en una transición energética en busca de la sostenibilidad». Mary Amiti calcula que los «efectos indirectos» de la productividad de las empresas multinacionales innovadoras pueden aumentar la productividad de las empresas más pequeñas del mismo sector en aproximadamente un 10% al cabo de cinco años.

Este optimismo no fue compartido por el principal economista que estudia el impacto en la productividad de las tecnologías digitales de IA. Daron Acemoglu consideró que la IA había tenido hasta ahora poco impacto en la mejora de la productividad de las economías. La difusión no se ha extendido de los sectores tecnológicos a otros sectores ni ha habido un aumento de los beneficios. Su respuesta fue que las empresas no deberían limitarse a obtener beneficios, sino que deberían aspirar a mejorar la producción. Parece que la gran historia de la innovación del COVID sigue siendo lo que el veterano economista neoclásico Robert Solow (que ahora tiene 97 años) dijo, y es célebre, en 1987 sobre la era de la informática: «Veo innovación en todas partes, excepto en las estadísticas».

Hubo otros dos grandes temas en la sección principal de ASSA: el cambio climático y las emisiones de carbono; y China. La corriente principal aborda el calentamiento global y el cambio climático exclusivamente desde el aspecto del mercado, es decir, cuál debe ser el precio del carbono para abarcar los «costes sociales» de las emisiones de carbono. Los economistas que participaron en la sesión de la Sociedad de Análisis Beneficio-Coste debatieron las últimas estimaciones sobre los precios del mercado del carbono para mitigar las emisiones de carbono. Todos llegaron a la conclusión de que el precio del carbono seguía siendo demasiado bajo en los mercados de carbono existentes. Los precios debían ser al menos de 100 dólares por tonelada y esa estimación no ha dejado de aumentar desde que se hicieron tales estimaciones.

Las subvenciones a la energía renovable y a otras tecnologías de mitigación del carbono tampoco servirían, porque eran demasiado pequeñas y demasiado específicas. Un factor clave para acertar con el precio es la tasa de descuento utilizada para reflejar los costes actuales para el PIB de la fijación del precio de las emisiones de carbono en el futuro. Gernot Wagner, de la Universidad de Nueva York, demostró que la tasa de descuento era demasiado alta en la mayoría de los estudios (4%), lo que llevaba a una estimación del precio social de las emisiones de carbono demasiado baja. Se requería la mitad de esa tasa y quizá menos.

Y en cuanto a la regulación de la producción de combustibles fósiles, también era inadecuada, si es que no empeoraba las cosas. El economista estadounidense Ashley Langer consideró que «los mercados eléctricos regulados de Estados Unidos han hecho la transición del carbón al gas natural más lentamente que los mercados reestructurados». A largo plazo, «las empresas de servicios públicos deciden qué centrales retiran y en qué nuevas tecnologías invierten». Así que la regulación ralentizó la transición energética del carbón al gas natural».

En cuanto a China, todas las sesiones principales parecían estar diseñadas para describir China como un país que fracasa económicamente y que lleva a cabo políticas económicas nefastas en el extranjero, especialmente en otros países más pobres. Panle Jia Barwick afirmó que si las autoridades chinas desregularan la entrada de las empresas en los mercados, la productividad aumentaría de forma generalizada, es decir, que una mayor libertad para las empresas capitalistas beneficiaría a la economía. Y Jun Pan consideró que las condiciones crediticias favorables a las empresas estatales por parte de los bancos del Estado significaba que las empresas no estatales estaban perdiendo su ventaja de siempre sobre las empresas estatales en cuanto a rentabilidad y eficiencia. Es de suponer que esto es una mala noticia.

Pero otro estudio de Zheng Michael Song demostró que las empresas privadas que colaboraban estrechamente con las empresas estatales habían aumentado la «producción agregada del sector privado entre un 1,5 y un 2% anual entre 2000 y 2019». Así que el sector estatal era un factor positivo esencial para el sector capitalista. En un plano más amplio, Meg Rithmire caracterizó a China como «capitalista de Estado», pero en un sentido especial, a saber, que ha surgido un modelo de «partido-estado» resurgente, «motivado por una lógica de supervivencia política», en lugar de las «conceptualizaciones conocidas del capitalismo de Estado».

En lo que respecta a la política y la actividad exterior, China ha sido objeto de una dura crítica por parte de la corriente económica mayoritaria. Los préstamos y las salidas de IED de China hacia otros países, principalmente hacia el Sur global, han sido objeto de escrutinio en los últimos años. Carmen Reinhart señaló que las salidas no sólo se producen a través de las instituciones financieras estatales, sino que cada vez más el sector capitalista chino constituye el principal canal de salida de la inversión extranjera de cartera. Christoph Trebesch realizó un análisis sistemático de las condiciones legales de los préstamos exteriores de China a través de 100 contratos entre entidades estatales chinas y gobiernos prestatarios de 24 países en desarrollo de África, Asia, Europa del Este, América Latina y Oceanía, y los comparó con los de otros acreedores bilaterales, multilaterales y comerciales. Llegó a la conclusión de que los contratos mostraban a China «como un prestamista potente y comercialmente hábil con el mundo en desarrollo». ¿Puede ser esto malo?

En otra sesión, los ponentes afirmaron que China ocultó la cantidad de deuda contraida por los prestatarios. Al parecer, el 50% de los préstamos de China a los países en desarrollo no se comunican al FMI ni al Banco Mundial. «Estas «deudas ocultas» distorsionan la vigilancia de las políticas, la valoración del riesgo y los análisis de sostenibilidad de la deuda». Pero, ¿ponen a los Estados de las economías emergentes prestatarios en una «trampa de la deuda» peor que la del FMI y el Banco Mundial y otros prestamistas del sector privado del Norte Global? En realidad, las pruebas demuestran que el servicio de los préstamos de China es mucho más manejable que el del FMI. Lo que ocurre es que las economías emergentes son tan pobres y ya están muy endeudadas, que las dificultades de endeudamiento han aumentado considerablemente durante el COVID.

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En esta segunda parte sobre la conferencia anual de economía de la ASSA, examino las ponencias y presentaciones realizadas por economistas radicales y heterodoxos. Estas presentaciones están en su mayoría bajo los auspicios de las sesiones de la Unión de Economía Política Radical (URPE), pero la Asociación de Economía Evolutiva también proporcionó un paraguas para algunas sesiones.

La corriente principal se centró en si la economía estadounidense y mundial se recuperaría con fuerza o no tras la COVID; si el aumento de la inflación acabaría por remitir o no y qué hacer al respecto. Las sesiones heterodoxas se centraron más, como era de esperar, en las fallas de las economías capitalistas modernas y en por qué ha aumentado la desigualdad de la riqueza y los ingresos.

Curiosamente, este año la mayoría de las ponencias heterodoxas procedían del marco postkeynesiano y no de la economía política marxista. La ponencia más interesante fue la de Al Campbell, de la Universidad de Utah, y Erdogan Bakir, de la Universidad de Bucknell. Bakir examinó la dinámica de las recesiones estadounidenses desde 1945 a través del prisma del modelo de beneficios kaleckiano (Bakir y Campbell (AFEE 2022). pdf)

Ahora bien, he discutido la diferencia entre los modelos de beneficios de Kalecki y Marx en muchas ocasiones en mi blog. El documento de Bakir y Campbell esboza las macroidentidades del modelo de Kalecki. Pero en pocas palabras, ambos modelos agregados pueden reducirse a esta simple fórmula

Beneficio = Inversión + Consumo capitalista

Pero se trata de una identidad: el beneficio total debe coincidir con el gasto total de los capitalistas (invertir y consumir) por definición. Se supone que los trabajadores gastan y no ahorran sus salarios. Como dijo Kalecki: «los trabajadores gastan todo lo que ganan, mientras que los capitalistas ganan todo lo que gastan».

Esto resume la diferencia con Marx. Kalecki sostiene que la dirección de la causalidad en la identidad es de la inversión al beneficio, mientras que Marx sostiene que la dirección de la causalidad es del beneficio a la inversión. Kalecki parte de la inversión como algo dado y los capitalistas invierten para «realizar» beneficios. Marx comienza con los beneficios como algo dado y los capitalistas invierten o consumen esos beneficios. Kalecki, al más puro estilo keynesiano, considera que las economías capitalistas son impulsadas por la demanda agregada y que la inversión capitalista es parte de esa demanda, por lo que los beneficios son simplemente el «residuo» o el resultado de la inversión. Por el contrario, Marx considera que las economías capitalistas son impulsadas por el beneficio, que proviene de la explotación de la fuerza de trabajo, proporcionando los beneficios para la inversión. Kalecki elimina de su modelo cualquier atisbo de la ley del valor y la explotación de Marx, que para éste es primordial.

En mi opinión, esto supone una diferencia fundamental porque la teoría marxista de las crisis en el capitalismo depende de lo que ocurre con el beneficio, en particular, con la tasa de beneficio. Para Marx, las crisis son causadas por la falta de plusvalía extraída del trabajo; para Kalecki, son causadas por la falta de demanda de bienes de inversión por parte de los capitalistas y de bienes de consumo por parte de los trabajadores.

Pero sigue siendo cierto que la macroidentidad de ambos modelos es la misma. El documento de Bakir-Campbell parte de ahí y «analiza los componentes del beneficio kaleckiano, a diferencia de sus determinantes». Utilizando las cuentas de la renta nacional de EE.UU., Bakir y Campbell delinean cuánto va a los diferentes sectores de la clase capitalista, es decir, cuánto a los banqueros, a los accionistas y a los capitalistas y en intereses, dividendos y consumo capitalista.

El cuadro 2 de su documento muestra que la participación de los ingresos del propietario en los beneficios fue, por término medio, del 47,6% durante la Edad de Oro (I-IV) y se redujo al 34,4% en el período del neoliberalismo (VII-XI). La parte de los beneficios no distribuidos también se redujo bastante, pasando del 17,4% durante la Edad de Oro al 10,3% en el periodo neoliberal. La parte de los ingresos por alquileres también disminuyó del 13,8% al 9% entre estos dos períodos. Sin embargo, la proporción de los pagos de intereses netos y de los pagos de dividendos netos en los beneficios aumentó sustancialmente en el periodo neoliberal en comparación con la Edad de Oro: del 10% al 28,7% para los pagos de intereses netos y del 11,2% al 17,6% para los pagos de dividendos netos. «Los datos confirman que el neoliberalismo ha supuesto una importante redistribución de la renta de las empresas a los rentistas y accionistas. En la medida en que esta redistribución reduce el ahorro de las empresas, desalienta la inversión».

En otras palabras, hay pruebas fehacientes de que los capitalistas desviaron más de sus beneficios de la inversión productiva para obtener más beneficios de la especulación financiera en el periodo neoliberal. Esto explica la disminución del crecimiento de la inversión productiva y la expansión de las finanzas. Desgraciadamente, utilizando el modelo de Kalecki, Bakir-Campbell ocultan la causa marxista de este cambio; a saber, la caída de la tasa de beneficio en los sectores productivos. Pero, como dicen, los determinantes de la rentabilidad no eran el objetivo del trabajo.

En otro documento de Bakir y Campbell, los autores consideran el papel del aumento de la deuda en la promoción y el apoyo de esa mayor tasa de beneficio. En esta ponencia, Al Campbell argumentó que las finanzas no eran un parásito del sector productivo, como sostienen economistas como Michael Hudson; ¡era peor que eso! Eso es porque frena la acumulación productiva. Si sólo fuera parasitaria, ¿por qué los estrategas del capital dejaron que la deuda en todas sus formas se expandiera durante el periodo neoliberal? El neoliberalismo no puede reducirse a la llamada «financiarización»; el neoliberalismo tuvo muchas características diferentes, todas ellas dirigidas a aumentar la rentabilidad en la que el aumento del crédito/deuda juega un papel importante, pero a expensas de la inversión productiva. Por tanto, es una ilusión reformista que el capitalismo pueda volver a la Edad de Oro del rápido crecimiento de la inversión y la producción controlando o frenando la deuda.

Otro tema de varios trabajos sobre la ralentización del ritmo de la inversión y la productividad en las economías capitalistas modernas fue la opinión de Keynes-Kalecki de que se debía a la reducción de la participación del trabajo en la renta nacional, de modo que el crecimiento de la demanda agregada se ralentizó. Thomas Michl, de la Universidad Colgate, consideraba que la cuota salarial regula el cambio técnico que ahorra trabajo y el empleo regula su sesgo de uso de capital. Así que el estancamiento secular bajo el capitalismo neoliberal ha sido impulsado por una combinación de disminución de la inversión y reducción del poder de negociación de los trabajadores más que por la ralentización del cambio técnico y el crecimiento de la población. Esto aumenta la cuota de beneficios y, por tanto, reduce las tasas de cambio técnico, de acumulación de capital y de crecimiento de la población. Nuevamente, esta es una teoría opuesta a la de Marx.

Del mismo modo, Carlos Aguiar de Medeiros y Nicholas Trebat argumentan, «basándose en la economía política clásica y en el enfoque de los recursos de poder», que «el factor clave detrás de la creciente desigualdad salarial y de ingresos de este período fue la disminución del poder de negociación de los trabajadores», más que la globalización o el cambio técnico. Seguramente es correcto que la demolición del poder sindical en el período neoliberal tuvo un efecto importante en la reducción de la participación del trabajo en los ingresos nacionales. Pero no se deduce que la reducción de la participación del trabajo fuera la causa de las crisis de la producción capitalista después de 1980, como sostienen los postkeynesianos cuando se refieren a las «economías basadas en los salarios».

Otra variante de este análisis poskeynesiano de las crisis capitalistas fue presentada por John Komlos, de la Universidad de Munich. Partiendo de la aceptación de la opinión de Keynes de que «creo que el capitalismo, sabiamente gestionado, puede ser probablemente más eficiente para alcanzar los fines económicos que cualquier otro sistema alternativo aún a la vista», Komlos consideró que la crisis pandémica fue tan grave porque la economía capitalista ya era frágil. Por lo tanto, bastó un «cisne negro» como la pandemia para que se derrumbara. La idea de los cisnes negros, o «incógnitas desconocidas» en el extremo del espectro de la probabilidad, fue ofrecida como explicación de la Gran Recesión por algunos en 2008-9 siguiendo la opinión del analista financiero Nassim Taleb de que el azar manda. En aquel momento argumenté que la explicación de los cisnes negros sobre las caídas (es decir, el azar) no podía explicar las crisis regulares y recurrentes (¿cada vez eran por azar?).

Pero qué hacer para evitar o suavizar las depresiones en el capitalismo. En los círculos heterodoxos se ha adoptado una alternativa política muy popular, a saber, más gasto público e incluso déficits presupuestarios permanentes financiados por la creación de dinero según la Teoría Monetaria Moderna (TMM). La TMM encontró cierto apoyo en las sesiones heterodoxas. Devin Rafferty, de la Universidad de San Peters, consideró que el economista heterodoxo Karl Polanyi y la TMM estarían de acuerdo en el proceso de creación del dinero y en los mecanismos que regulan su valor. Polanyi habría adoptado las medidas políticas de la TMM de «garantía de empleo» y «finanzas funcionales» -los dos elementos básicos del enfoque de la TMM- que, en su opinión, fomentarían la paz internacional, la libertad nacional y la libertad individual. Creo que esto nos dice algo sobre la forma de marxismo de Polanyi y la TMM.

Mucho más crítico con la TMM fue Brian Lin, de la Universidad Nacional de Chenghi. Lin argumentó que la inversión pública de las empresas estatales sería mucho más eficaz para evitar las depresiones que la TMM. La inversión estatal «es más una creación oportuna de las instituciones avanzadas para sostener las economías mundiales que un fenómeno político-económico como el MMT». Sería mucho mejor que un país adoptara una política decisiva de nacionalización de empresas privadas con dificultades financieras en lugar de emitir más dinero para los desempleados. La opinión de Lin fue muy criticada por algunos asistentes, que consideraron que las empresas estatales eran burocráticas e ineficientes en comparación con el sector privado y no se podía confiar en ellas. Lin no respondió con el modelo chino como historia de éxito de la inversión pública, sino, de entre todos los países, con las empresas estatales de Suecia.

Sin embargo, cuando se trató de soluciones de inversión para el llamado Sur Global, se apoyó la idea de ampliar los bancos públicos de desarrollo. Gaëlle Despierre Corporon, de la Universidad de Grenoble, consideró que tales instituciones «pueden dar un impulso positivo a las relaciones globales entre el Sur y el Norte y convertirse en instituciones dinámicas capaces de ofrecer nuevas perspectivas de financiación del desarrollo a largo plazo y garantizar la coherencia del sistema global». Así que, aparentemente, el sector público puede trabajar a nivel global pero no a nivel nacional.

Esto nos lleva a la creciente desigualdad mundial de la riqueza y la renta, un tema importante, ignorado en la ASSA de este año por la corriente principal, pero retomado en una ponencia de Víctor Manuel Isidro Luna, de la Universidad del Mar. Señaló que la mayoría de los países del mundo no están alcanzando el nivel de los países ricos. Así que la desigualdad «entre países» ha aumentado. En particular, entre los países latinos más ricos y los más pobres sigue existiendo «un abismo insalvable». Los países más pobres a nivel mundial se vieron perjudicados por la dependencia de la inversión extranjera de cartera a corto plazo y a largo plazo por la IED, que estaban controladas por los países más ricos. Esto dejó a los países más pobres en manos de los más ricos. Por tanto, los mercados abiertos no pueden ser el modelo de desarrollo para los países más pobres.

En algunas sesiones también se habló de la desigualdad «dentro del país». Algunos economistas noruegos consideraron que las rentas del trabajo son el factor más determinante de la riqueza, excepto entre el 1% más rico, donde las rentas del capital y las ganancias de los activos financieros son más importantes, más o menos como cabría esperar en una economía capitalista. Alicia Girón, de la UNAM México, también confirmó que el reciente aumento de la desigualdad está asociado al incremento de la valoración de los activos, en contraposición a la acumulación de capital, tanto a nivel mundial como dentro de los países, y no está impulsado por factores potencialmente espurios como los cambios demográficos y el crecimiento. En otras palabras, el 1% más rico gana sobre todo por el aumento de los precios de los activos inmobiliarios y financieros.

Uno de los principales activos financieros nuevos para los ricos ha sido la aparición de las criptomonedas. Utilizando la conceptualización marxista del dinero, Juan Huato, del St Francis College, argumentó que los compradores de criptomonedas no estaban obteniendo un gran activo monetario descentralizado, sino que seguían dependiendo del Estado «del que imaginan haber escapado». Edemilson Parana, de la Universidad Federal de Ceará, consideró que el Bitcoin no podrá establecerse como alternativa al sistema monetario actual, ya que no cumple los requisitos elementales del dinero. A pesar de su declarada búsqueda de sustitución del dinero mundial, de estabilidad monetaria frente al supuestamente «inflacionista» dinero estatal y de «despolitización», descentralización y desconcentración del poder monetario, lo que se observa empíricamente es precisamente lo contrario: bajo volumen y rango de circulación, gran inestabilidad frente al dinero estatal, ineficiencia transaccional (económica, ecológica, etc.) y mayor concentración relativa del poder político y económico entre sus usuarios. En definitiva, el incumplimiento de las aspiraciones neoliberales radicales del Bitcoin demuestra que el intento de sus creadores y entusiastas de vaciar el dinero de su contenido social, es decir, de «neutralizarlo», en el capitalismo, es inviable.

https://www.sinpermiso.info/textos/noticia-de-assa-2022-la-corriente-economica-mayoritaria-y-la-heterodoxa

*22.1.-«Emmanuel Macron tiene una responsabilidad abrumadora en el enderezado del panorama político»   – THOMAS PIKETTY
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El Reino Unido asegura que Putin planea imponer un gobierno títere en Ucrania  RAFA DE MIGUEL
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«La obsesión de Putin es que Ucrania encaje con éxito en el molde democrático al ‘estilo occidental'» ALAIN FRACHÓN

En su columna, Alain Frachon, editorialista de «Le Monde», analiza las razones que empujan al presidente ruso a ser intratable con los occidentales.

Crónico. Vladimir Putin no le teme a la OTAN, que no va a atacar a Rusia. El ruido de las botas rusas en las fronteras de Ucrania no pretende impedir que este país se sume a la organización militar del Pacto Atlántico, no está en la agenda. Moscú sabe todo esto. El presidente ruso teme otra cosa. Pero qué?

20 ene 2022.- Putin se siente lo suficientemente fuerte, militarmente, para imponer una vez más una esfera de influencia rusa. En este «exterior cercano», zona de seguridad física e ideológica, los países interesados ​​no son libres en sus orientaciones estratégicas. Esta es la manera del Kremlin de mantener a raya a este «mundo occidental» que el presidente ruso, cultivando una postura de víctima que le sienta mal, acusa de todos los males y, más particularmente, de estar obsesivamente ocupado en dañar a Rusia.

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El temor de Putin es que su gran vecino del sur, Ucrania, la hermana nación eslava, de habla rusa, que tiene mil lazos con Rusia, esté encajando con éxito en el molde democrático “al estilo occidental”. La pesadilla no es un ataque casi inimaginable, sino una contaminación ideológica, un contramodelo a las puertas de la madre patria. Como mínimo, la ambición es obligar a Kiev, en nombre de proteger a los hablantes de ruso del país, a reconocer el derecho a la injerencia rusa en sus asuntos. Ucrania encontrará la paz solo en una soberanía limitada: que pueda privilegiar sus vínculos con la Unión Europea (UE) -con la que ha establecido una asociación económica- ya es una agresión, a los ojos del Kremlin.

Deshacer el pasado

Cediendo a la intimidación, Occidente se ofreció, a mediados de enero, a negociar sobre el conjunto de la seguridad europea, en particular sobre la cuestión de los misiles de alcance intermedio. Conclusión rusa después de tres días de conversaciones: el tema realmente no nos interesa. Moscú quiere discutir un Yalta bis en el Viejo Continente: la prohibición de la extensión de la OTAN a nuevos miembros; una retirada de las fuerzas de la OTAN de Polonia y los países bálticos; el fin de la cooperación militar occidental con Ucrania.

Inaceptables, al menos en la forma, para la parte contraria, estas afirmaciones no eran un punto de partida, sino un menú de «tómalo o déjalo» (sobre este tema, lea el artículo de Gilles Andréani en el sitio web de Telos ). El Kremlin amenaza ahora con hacer hablar a las armas. Putin anunció una campaña de «medidas técnico-militares»contra Ucrania, diez ministerios de los cuales fueron objeto de un ciberataque tan pronto como fracasaron las reuniones en Ginebra, Bruselas y Viena. Si Moscú realmente hubiera querido conversaciones sobre seguridad en Europa, con un juego de compromiso por ambas partes, habría sido fácil disfrazar estas reuniones como una negociación por venir, y un éxito diplomático para Rusia. Pero Putin sueña con deshacer el pasado, una ambición mucho mayor.

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Después de la Guerra Fría, los antiguos países miembros del antiguo bloque soviético, sin duda indiferentes a los encantos de la dominación rusa, quisieron unirse a «Occidente»,en forma de ingreso en la OTAN. Oriente pasó a Occidente. ¿De quién es la culpa? Quizás Estados Unidos y sus aliados podrían haber imaginado entonces otra arquitectura de seguridad en Europa. Sin duda, uno puede incriminar un momento de «arrogancia» en Washington. Pero junto con la ampliación de la zona de la OTAN, se han comprometido a que no habrá un despliegue duradero de fuerzas o armas de la OTAN entre los nuevos miembros. Una promesa cumplida hasta que Rusia, en 2014, se anexionó Crimea y luego provocó la secesión armada de Donbass, en el este de Ucrania. Finalmente, la OTAN admitió en 2008 que Ucrania y Georgia algún día podrían unirse al club, pero el procedimiento de membresía nunca se abrió.

Una autocracia cada día un poco más brutal

En el universo de Putin, los países del antiguo bloque soviético son, en realidad, «huérfanos» de Rusia, según palabras de Sergeï Lavrov, ministro ruso de Asuntos Exteriores. Si están sujetos a un deplorable tropismo “occidental” es porque están manipulados por “agentes extranjeros” (al servicio de Estados Unidos, claro).

La “revolución de Maidan” en Kiev en 2013-2014 ciertamente no estuvo libre de trucos sucios. Pero en cada elección desde entonces, los ucranianos han confirmado claramente una opción pro-UE o pro-occidental que la agresión rusa solo acentúa.

Descifrado: Tensiones en torno a Ucrania: Vladimir Putin impone su agenda a Joe Biden

Un neoconservador estadounidense juzga que los propios Estados Unidos son fieles a sus valores solo cuando exporta activamente la democracia. Putin, cree que tiene una misión ante la historia: preservar el estatus de Rusia como gran potencia, justificando el mantenimiento o restauración de su esfera de influencia. Después de todo, durante dos siglos y el presidente James Monroe (1758-1831), Estados Unidos ha tenido lo suyo en el continente americano, donde no ha dudado en intervenir.

Lea la entrevista con Kenneth Roth: «Es la proximidad de la democracia ucraniana lo que asusta a Putin, más que la OTAN»

¿Necesidad de seguridad estratégica o necesidad de seguridad político-ideológica? ¿Defensa de Rusia o necesidad de mantener a raya la contaminación democrática? ¿Protección del país o protección del sistema de Putin? De qué estamos hablando? “Putin definió a Rusia en oposición a Occidente”, dice el historiador británico Mark Galeotti. Consecuencia: en su “exterior cercano”, el ruso solo tolera regímenes similares al suyo, una autocracia cada día un poco más brutal. En Bielorrusia, Moscú mantiene al dictador Lukashenko en el poder por una sola razón: alejar el peligro de la democracia. En Ucrania, el presidente ruso quiere si no un cambio de régimen, al menos un cambio de orientación estratégica. ¿Hasta dónde llegará para conseguirlo?

https://www.lemonde.fr/idees/article/2022/01/20/la-hantise-de-poutine-est-que-l-ukraine-se-coule-avec-succes-dans-le-moule-democratique-a-l-occidentale_6110222_3232.html 

22.1.-«Emmanuel Macron tiene una responsabilidad abrumadora en el enderezado del panorama político»   – THOMAS PIKETTY

El macronismo en el poder ha movido a buena parte de los votantes y funcionarios electos del centro izquierda al centro derecha, analiza el economista en su columna.

Crónico. ¿Cómo explicar la extrema derecha del panorama político francés? Incluso si la pregunta es compleja y admite múltiples respuestas, no hay duda de que la experiencia del macronismo tiene una responsabilidad abrumadora.

8 ene 2022.- Seamos claros: la dispersión de candidatos por la izquierda y el efecto de desánimo que produce en los votantes también contribuyen a explicar esta situación. Sin embargo, esta explicación es insuficiente. Si sumamos todos los candidatos de izquierda (socialistas, ecologistas, «rebeldes», comunistas, etc.), llegamos penosamente, según la última encuesta realizada por Le Mondeen diciembre, el 27 % de las intenciones de voto en la primera vuelta de las elecciones presidenciales previstas para el 10 de abril de 2022, frente al 29 % si se combinan los dos candidatos de extrema derecha (Zemmour y Le Pen), el 17 % para el candidato de derecha (Pécresse) y un 24% para el presidente saliente, que, para simplificar, se puede situar en el centro derecha, y es cada vez más percibido como tal por los votantes. En ningún lugar entre nuestros vecinos vemos tal debilidad en la izquierda. Los partidos Socialdemócrata, Socialista, Laborista o Demócrata están en el poder en Alemania y España, o en condiciones de volver al poder en las próximas elecciones en Reino Unido e Italia.

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Sin duda hay que tener en cuenta que el Partido Socialista ha estado en el poder en Francia durante veinte años en los últimos cuarenta años, lo que puede haber alimentado un cansancio particular. En comparación, los socialdemócratas estuvieron en el poder solo siete años en Alemania y los laboristas trece años en el Reino Unido. Únicamente en España los socialistas tuvieron más poder, lo que además acabó alimentando una escisión dentro de la izquierda, con la irrupción de Podemos, que a los dos partidos les costó mucho superar, para finalmente gobernar juntos. En Francia, la centroizquierda podría haber tenido que reconocer sus errores en el poder y volverse más hacia La France insoumise después de la debacle de 2017. Puede que eso no haya sido suficiente, pero siempre hay tiempo para intentarlo.

Virulencia

La extrema derecha del panorama político francés también puede explicarse por otros factores específicos, empezando por un trauma poscolonial y franco-argelino particularmente virulento en Francia. La nostalgia por la Argelia francesa y el caldo de cultivo xenófobo que rodea estas heridas aún agudas han jugado así un papel central en el surgimiento tanto del lepenismo como del zemmourismo.

Todo esto es cierto, pero insuficiente para dar cuenta de la situación actual. Si Francia se ha vuelto particularmente derechista es también y sobre todo porque el macronismo en el poder ha desplazado a buena parte de los votantes y cargos electos del centro izquierda al centro derecha, y cada vez más a la derecha. En el plano económico, Macron aplicó el programa de la derecha: abolición del ISF, «tasa plana» sobre los dividendos, desregulación del mercado laboral, prioridad absoluta dada al «primero en la fila», con las consecuencias que conocemos durante la crisis de los «chalecos amarillos» y un descrédito duradero trajo a cualquier idea de un impuesto al carbono en Francia. Después de que le robaron su plataforma económica, la derecha se embarcó en una persecución con la extrema derecha,

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El propio gobierno macronista, sin saber ya cómo dirigirse a las clases trabajadoras, ha comenzado a imitar a la derecha más extrema. En particular, ha contribuido a banalizar en los últimos años la nauseabunda retórica sobre la «gangrena islamoizquierdista en la universidad», fraseología detestable proveniente de la ultraderecha antes de ser retomada por un poder pero apoyado en parte por votantes de centroizquierda. . Así alimentó poderosamente el movimiento de derecha en curso, del que ahora quiere ser el antídoto, como un bombero incendiario.

Cinismo

¿Qué concluir de esto? En primer lugar, sería saludable que los partidarios de Macron se dieran cuenta de esta deriva y sacaran las consecuencias. O lo aprueban y en este caso votan por Pécresse: la diferencia entre los dos es infinitesimal, y eso devolvería claridad al panorama político. Es demasiado fácil para los votantes ricos tener todas las ventajas fiscales y financieras del macronismo mientras se dan a sí mismos a bajo precio la buena conciencia del llamado “progresismo”. Después de todo, no hay nada infame en votar por una derecha proempresarial y un poco nacionalista. O desaprueban esta deriva, y en este caso vuelven a votar por la izquierda en primera vuelta (la elección no falta…).

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Segundo y más importante, todos aquellos que no se reconocen en este cinismo deben unirse para superar sus diferencias en torno a una plataforma basada en la justicia social, fiscal y ambiental. Urge reorientar la construcción europea y las reglas de la globalización, lo que implica equilibrios de poder y medidas unilaterales (por ejemplo sobre la imposición mínima de los beneficios ubicados en paraísos fiscales o sobre el impuesto al carbono en las fronteras), pero también constructivo propuestas de tipo social-federalista, como la creación entre los países que así lo deseen de una asamblea europea competente para votar impuestos comunes y promover otro modelo de desarrollo. Si la izquierda abandona el internacionalismo democrático y universalista y permite que prospere un internacionalismo comercial y falsamente europeo en el centroderecha (ya sea macroniano o pecssiano), también contribuirá a preparar, a más o menos largo plazo, la llegada al poder de Nacionalismo xenófobo.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2022/01/08/thomas-piketty-emmanuel-macron-porte-une-responsabilite-ecrasante-dans-la-droitisation-du-paysage-politique_6108645_3232.html

22.1.-el Reino Unido asegura que Putin planea imponer un gobierno títere en Ucrania  RAFA DE MIGUEL

El Ministerio de Exteriores británico señala, en un inusual comunicado, a varios políticos ucranios que estarían colaborando con el servicio de inteligencia ruso

La ministra británica de Exteriores, Liz Truss, este jueves en Sidney (Australia).BIANCA DE MARCHI (EFE)

El Gobierno de Boris Johnson, cuyos propios problemas internos por el escándalo de las fiestas en Downing Street durante el confinamiento han mantenido alejado de la escena internacional durante las últimas semanas, ha irrumpido este sábado en la crisis de Ucrania con una acusación grave, pero ambigua y confusa. “Disponemos de información que indica que el Gobierno ruso busca instalar a un líder prorruso en Kiev, mientras se plantea una invasión para ocupar Ucrania”, ha asegurado el Ministerio de Exteriores británico en un comunicado que ha querido mantener embargado hasta las 23:30, hora peninsular de España.

22 ene 2022.- “El exdiputado ucranio, Yevhen Murayev, está siendo considerado como potencial candidato”, asegura el texto. No solo señala directamente a Murayev, sino que presenta además un listado de políticos de ese país que, siempre según el MInisterio de Exteriores del Reino Unido, “mantendrían vínculos con los servicios de inteligencia rusos”. Se trataría de Serhiy Arbuzov, viceprimer ministro de Ucrania entre 2010 y 2012, y primer ministro interino en 2014; Vladimir Sivkovich, ex vicedirector de la Seguridad Nacional Ucraniana, y del Consejo de Defensa (RNBO, en sus siglas originales); Andriy Kluyev, vice primer ministro entre 2010 y 2012 y jefe de Gabinete del presidente Yanukovich; y Mykola Azarov, primer ministro de Ucrania entre 2010 y 2014. “Algunas de estas personas están en contacto actualmente con los oficiales de la inteligencia rusa implicados en los planes para atacar Ucrania”, asegura el comunicado del Gobierno británico.

Aquí acaba una información que no aporta más detalles, y cuya importancia ―que no su veracidad― ha sido puesta en cuestión por analistas de política internacional. El mismo texto aporta declaraciones de la ministra de Exteriores británica, Liz Truss: “La información que hemos hecho pública arroja luz sobre la extensión de la actividad rusa diseñada para subvertir el Gobierno de Ucrania, y supone una visión interior del modo de pensar del Kremlin”. “Rusia debe desescalar [su ofensiva], poner fin a sus campañas de agresión y desinformación, y emprender la vía diplomática. Tanto el Reino Unido como sus aliados han dicho reiteradamente que cualquier incursión militar rusa en Ucrania será un enorme error estratégico con serios costes”, ha advertido la ministra británica.

El Gobierno de Johnson entra en escena con una acusación contundente que, sin embargo, genera escepticismo. “El Ministerio de Asuntos Exteriores británico parece estar confundido”, ha dicho Murayev, el hombre al que el comunicado señala como candidato títere de Moscú para gobernar Ucrania. “No tiene mucha lógica. Me han prohibido entrar en Rusia. No solo eso, sino que han confiscado los bienes y el dinero de la empresa de mi padre”, ha asegurado. “Me ha costado digerir tanta tontería. Quizá alguien persigue cerrar otro canal independiente de televisión”, ha dicho el exdiputado y empresario al diario The Daily Telegraph. Murayev, de 45 años, es propietario de una emisora y fundó su propio partido, Nashi, después de escindirse del principal partido prorruso de Ucrania.

Los cuatro políticos señalados por el Gobierno británico residen en Rusia, pero se han apartado del primer plano de la escena pública. Solo Azarov aparece de modo habitual en programas de televisión rusos, en los que ataca a las autoridades de Ucrania y las califica de “simpatizantes nazis”.

Londres ha sostenido en el tiempo, ya desde el anterior Gobierno conservador de Theresa May, una línea especialmente dura contra Moscú. El intento de asesinato del agente doble Sergei Skripal y de su hija Yulia en territorio británico (en la localidad de Salisbury) por dos agentes rusos, con el agente nervioso Novichok, provocó una seria crisis diplomática que acabó con la expulsión del Reino Unido de muchos funcionarios de la embajada rusa. El Gobierno de Johnson ha señalado con especial énfasis la amenaza que supone el Gobierno de Vladimir Putin en su último documento de Estrategia Nacional de Seguridad.

https://elpais.com/internacional/2022-01-23/el-reino-unido-asegura-que-putin-planea-imponer-un-gobierno-titere-en-ucrania.html 

*21.44.-Irán: «La sensación de un gran lío»ALAIN FRACHON
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Qué pasaría si el Banco Central Europeo decidiera subir los tipos de interés: freno al crecimiento, hipotecas más caras pero menos inflación MARC FORTUÑO
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Brexit, un asunto personal no resuelto entre Londres y París RAFA DE MIGUEL

La relación entre ambos países ha sufrido un enorme deterioro en los últimos años, incrementado por el choque de personalidades entre Johnson y Macron

Boris Johnson (izquierda) y Emmanuel Macron, en Glasgow el pasado 1 de noviembre. CHRISTOPHER FURLONG (AFP)

Cuando Goscinny y Uderzo publicaron Astérix en Bretaña, en 1965, y Obélix no dejaba de repetir durante la historia aquello de “están locos estos británicos”, el general De Gaulle había puesto ya todo su empeño en vetar la entrada del Reino Unido en la entonces Comunidad Económica Europea. El choque frontal entre dos personalidades políticas irrepetibles, como son Boris Johnson y Emmanuel Macron, podría ser simplemente un capítulo más de la eterna tensión entre ambas naciones, si no fuera por el efecto catalizador de emociones que ha tenido el Brexit en esa relación.

26 nov 2021.- “Los británicos son soberanos en sus decisiones, y pueden perfectamente pensar que [esas decisiones] no son asunto nuestro, pero lo cierto es que lo son. Porque esto fue un divorcio, se divorciaron de nosotros”, explicaba en marzo a la agencia AFP en su apartamento de París Sylvie Bermann, la que fuera embajadora de Francia en el Reino Unido desde 2014 a 2017. Su libro Goodbye Britannia, publicado meses antes, era una declaración de amor traicionado a los británicos y un ataque visceral a Johnson, a quien definía como “un mentiroso contumaz”.

Cada vez que Macron ha dado un puñetazo en la mesa, y amenazado con torcer el brazo a Londres, ha recurrido al mismo argumento: la falta de seriedad de su interlocutor en Downing Street. “Si uno no respeta lo que fue negociado, nada es digno de respeto. Yo creo en la solidez de los tratados, y en la necesidad de abordar los asuntos de un modo serio”, dijo el presidente francés en junio, horas antes de acudir a Cornualles, en la costa británica, para la reunión del G-7.

Macron, como no ha dejado de hacer durante todo este tiempo, volvía a ejercer de poli malo de la UE, reprochaba a Johnson su incumplimiento unilateral del protocolo de Irlanda del Norte (piedra angular del acuerdo del Brexit). Y reventaba, de paso, el primer intento de la nueva Gran Bretaña Global soñada por los euroescépticos de ser un actor internacional relevante. En el nuevo enfrentamiento de esta semana, después de la muerte el miércoles de 27 personas que intentaban atravesar el canal de la Mancha y llegar a las costas británicas, de nuevo Macron ha puesto en duda el talante del primer ministro.

El intento de buscar vías de cooperación ante la crisis migratoria había sido reventado, según París, por la indiscreción de Johnson, que había publicado en Twitter la carta que acababa de enviar al presidente francés. “Me sorprenden esos métodos, son poco serios. No es normal que dos líderes se comuniquen entre ellos a través de tuits y hagan pública su correspondencia”, decía este viernes Macron.

Las cuitas entre los dos políticos se han convertido en una constante de los encuentros internacionales. En la inauguración de la pasada cumbre del cambio climático, en Glasgow, una nube de periodistas atrapó por los pasillos del centro de convenciones al presidente francés. No querían preguntarle por la urgencia de reducir las emisiones de dióxido de carbono, sino por el ultimátum, que iba a expirar en unas horas, a cuenta del conflicto pesquero entre Londres y París. Un barco escocés seguía retenido en puerto francés, y el Gobierno de Macron amenazaba con bloquear el acceso a la costa de la flota británica y volver a imponer férreos controles aduaneros en la frontera de Calais. Londres, a cambio, esgrimía la advertencia de invocar los mecanismos de salvaguarda y arbitraje del acuerdo comercial firmado con Bruselas. Un ataque de París sería considerado un ataque de la UE.

Hay razones de política doméstica y de política internacional que explican la continua hipérbole que es la relación entre Londres y París. A pocos meses de unas elecciones presidenciales en las que Macron siente sobre su nuca el aliento de la derecha populista, la reafirmación nacional a costa de la pérfida Albión suele funcionar. Y en medio de un desabastecimiento de gasolina y colas en las estaciones de servicio, falta de mano de obra y descontrol migratorio, Johnson ha encontrado en Francia el chivo expiatorio perfecto para purgar sus carencias.

Pero además, Macron detesta abiertamente las maniobras negociadoras británicas, que representan lo contrario al racionalismo cartesiano y al positivismo napoleónico sobre los que se asientan la estrategia negociadora y la solidez jurídica de la UE. Johnson, en cambio, está convencido de que Francia sigue empeñada en demostrar que el Brexit fue un error por el que el Reino Unido debe sufrir.

En noviembre de 2020 se celebró el décimo aniversario del último gran acuerdo bilateral entre Londres y París: David Cameron y Nicolas Sarkozy firmaron los acuerdos de Lancaster House, que ampliaron y reforzaron la cooperación militar y de defensa entre ambas naciones. Este terreno ha sido el único en el que, históricamente, nunca ha habido dudas mutuas (con la excepción del enfrentamiento entre Tony Blair y Jacques Chirac a cuenta de la guerra de Irak).

También aquí todo se ha puesto en almoneda, después de que París viera como una deslealtad incomprensible el acuerdo Aukus forjado el pasado septiembre entre Australia, Estados Unidos y el Reino Unido, que sacaba por sorpresa a Francia del considerado como contrato del siglo con el país austral, para la construcción y venta de nuevos submarinos.

https://elpais.com/internacional/2021-11-27/brexit-un-asunto-personal-no-resuelto-entre-londres-y-paris.html 

21.44.-Irán: «La sensación de un gran lío»ALAIN FRACHON

En un momento en que se reanudan las discusiones sobre la energía nuclear iraní, el fuerte rostro internacional mostrado por la República Islámica no tiene nada que ver con su situación interna. Congelado por el conservadurismo, el país se enfrenta a un fuerte descontento social, desencripta Alain Frachon, columnista de “Le Monde”.

25 nov 2021.- Crónico. Es más difícil que negociar una alfombra en el bazar de Teherán y, sin duda, más necesario que nunca: la charla sobre la energía nuclear iraní se reanuda el 29 de noviembre en Viena. La República Islámica cree que está negociando desde una posición de fuerza frente a Estados Unidos. En el interior, sin embargo, la situación es diferente. La foto que surge es de un régimen ahora atrapado en un conservadurismo estéril, y la sensación es la de un gran lío.

Irán tiene, en parte, razón: todo es culpa de Donald Trump. En 2018, el presidente estadounidense abandonó el acuerdo concluido el 14 de julio de 2015 en Viena. Niega la firma de Estados Unidos. La mecánica de Viena fue sencilla. El programa nuclear de Teherán fue puesto bajo vigilancia internacional. A cambio, las sanciones a las que estaba sujeto Irán, por violar sus obligaciones nucleares, se levantaron gradualmente. En cambio, Trump aplastó la economía iraní con nuevas sanciones y la República Islámica se liberó de las limitaciones del acuerdo de Viena. Todo el mundo pierde.

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Nombrado más que electo -la oposición no pudo presentarse- el presidente conservador Ebrahim Raïssi finaliza sus primeros cien días al frente del gobierno. Viaja por las provincias y descubre un panorama económico devastado. Las sanciones de Trump no son la única causa ni siquiera las idas y venidas del precio de los hidrocarburos. La trágica gestión de la economía por parte de la República Islámica tiene su parte de responsabilidad. Corrupción, monopolios, privilegios, desigualdades, sobreinversión político-militar en el exterior, subinversión en casa.

El sufrimiento de los iraníes

El descontento social es más agudo que nunca. La inflación supera el 45%; el desempleo está explotando; la fuga de cerebros se está acelerando. Irán es el país más afectado por Covid-19 en la región. En junio, Guide Ali Khamenei, jefe supremo de la planta de gas institucional del régimen, prohibió la importación de vacunas de Occidente, porque Occidente es Malvado. Los iraníes están sufriendo.

«En Irán, Trump ha hecho miserables a los pobres, ha empobrecido a la clase media y ha enriquecido aún más a los ricos» , los que se benefician del «sistema», dice Farid Vahid, uno de los colaboradores de la Fundación Jean Jaurès. Conclusión: para aliviar al país, el presidente Raïssi necesita urgentemente un levantamiento rápido de las sanciones y, por lo tanto, un nuevo acuerdo en Viena.

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Pero la Guía estaría en una línea diferente. No tendría prisa. China ha comenzado a importar crudo iraní a gran escala. Los árabes del Golfo están reanudando lentamente el contacto con Teherán. Admirador de Corea del Norte, Ali Khamenei mantiene una fantasía: dotar a Irán, un país de 83 millones de habitantes, de una economía de guerra autosuficiente. Todos los puestos de poder, desde la Guía al Parlamento, pueden estar en manos de los conservadores, no tienen los mismos intereses. La República Islámica ya no puede llegar a un consenso dentro de sí misma, tomar decisiones, seguir una línea pragmática.

Esta situación la describe admirablemente el profesor Bernard Hourcade en una reseña publicada por el CNRS, “Irán, paradoxes d’une nation” (coll. “Documentation Photographique”, 64 páginas, 9,90 euros). En este texto, imbuido de un profundo cariño por este país, el autor analiza el doble impasse que enfrentaría el régimen. Los equilibrios estratégicos están cambiando en la región, pero la República Islámica no puede «pasar página del activismo pseudorrevolucionario «, que es uno de los elementos de su identidad. La Guía no quiere, o no sabe, renunciar a este «eje de resistencia contra Israel» embriagado en cada oración de los viernes para justificar el dominio sobre los asuntos del Líbano, Irak o Siria.

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En el interior, el miedo a Occidente se apodera del Guía y sus aliados. Ven el riesgo de una «agresión cultural occidental» que se avecina detrás de cualquier apertura económica. Lástima para la recesión actual, el status quo les conviene, quieren preservarlo. Afuera, alargando las negociaciones de Viena. En casa, reforzando un control social insoportable sobre la población, a través de estas «normas islámicas de otra época» que abruman a los iraníes y, en primer lugar, a las mujeres iraníes.

El reinado de la tiranía

El rechazo proviene de esta clase media, donde las mujeres son a menudo el elemento más dinámico, que ha crecido durante los últimos cuarenta años, gracias y a pesar del régimen. Ella es joven, bien educada, rica en los más diversos talentos. Ella es de origen popular, sólo conoció la República Islámica y emergió sin «negar su herencia islámica y nacional», escribe Bernard Hourcade.

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Irán es ese país donde el 95% de la población está alfabetizada; donde las mujeres «están entre las más educadas y más activas del mundo musulmán» – y están condenadas, todas, al chador, excepto a arriesgarse a lo peor; donde el número de estudiantes ha seguido aumentando; un país de cineastas, arquitectos, ingenieros; donde la riqueza de los hidrocarburos es inmensa y que acoge generosamente a cerca de 4 millones de refugiados afganos. Pero reina la tiranía: la más mínima crítica lleva a la cárcel, o peor aún; Las huelgas y las manifestaciones callejeras se reprimen sangrientamente.

En ausencia de una oposición posible o creíble, ¿qué refugio para esta sociedad profundamente transformada por cuarenta y dos años de dominio islámico? ¿Exilio, individualismo, lucha por la supervivencia económica? Cada año, dice Hourcade, casi dos millones de jóvenes iraníes ingresan al mercado laboral. La República Islámica no tiene o no tiene una respuesta colectiva para avanzar.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2021/11/25/iran-le-sentiment-d-un-grand-gachis_6103493_3232.html

21.44.-Qué pasaría si el Banco Central Europeo decidiera subir los tipos de interés: freno al crecimiento, hipotecas más caras pero menos inflación MARC FORTUÑO

Los estímulos para rehacerse del covid, unido a los cuellos de botella por el lado de la oferta, están haciendo saltar el avance de los precios. Según los datos del INE, en el mes de octubre la tasa de variación anual del IPCA se sitúa en el 5,4%.

26 nov 2021.- Desde el punto de vista europeo, la inflación general del Índice Armonizado de Precios al Consumidor (IAPC) ha ido a más… Del 2,2% en julio al 3,0% en agosto y al 3,4% en septiembre, la inflación alcanzó su nivel más alto en 13 años.

Hay que tener en cuenta que el objetivo del Consejo de Gobierno de mantener la inflación de la Eurozona por debajo, pero cerca del 2% a medio plazo. Debido al diferencial existente ¿debe el BCE iniciar una lucha contra la inflación? 

El BCE debería combatir la inflación, pero ¿qué pasará si el BCE decide ir por este camino? 

Bancos centrales como la Reserva Federal se están moviendo ya para atacar a la inflación con la retirada de estímulos en noviembre, mientras que el BCE cerrará su programa de compra de bonos pandémicos en el primer trimestre del próximo año, pero no prevé aumentos en las tipos de interés en 2022.

La sinergia de una elevada inflación frente a la moderación del crecimiento económico plantea ciertos dilemas para las autoridades monetarias. Se debe consolidar el auge monetario el suficiente tiempo para garantizar el crecimiento y revertir el impacto con el covid, pero no tanto como para que los precios no se puedan manejar.

Y ese es el riesgo, que la inacción del BCE nos lleve a un escenario de una mayor inflación y menores tasas de crecimiento, lo que significaría estanflación, la combinación de estancamiento e inflación. De hecho, el BCE ha fracasado en sus intentos para imprimir crecimiento y la inflación no ha dejado de subir en los últimos meses. 

Pero esta vez es diferente… **para el BCE, hay que seguir bombeado crecimiento como sea. El crecimiento económico se está deteriorando y sus expectativas van a la baja. La política monetaria está encaminada a intentar fortalecerlo. De subir los tipos de interés, la autoridad monetaria entiende que se pondría un palo en las ruedas en un momento en este momento clave.

Pero una política monetaria restrictiva con subidas de tipos evitaría cualquier riesgo de inercia inflacionista.

Es más, haría que ese ahorro que se ha acumulado durante la pandemia no se sumará al gasto existente vía consumo privado. Se premiaría al ahorro y se canalizaría hacia la inversión para incrementar la productividad. Esa sí sería la vía para salir de un crecimiento raquítico.

Subir los tipos encarecería las hipotecas a tipo variable pero eso mejoraría los márgenes bancarios que han sido hundidos en los últimos años. Hoy existe un evidente riesgo bancario. En un entorno de tipos de interés bajos que ha prevalecido durante los últimos años, la prima de asumir el riesgo de tipos de interés ha mostrado una tendencia a la baja. Al mismo tiempo, los bancos con escasa rentabilidad han intensificado su transformación de vencimientos es decir, asumen más riesgo.

Riesgos de dejar la inflación seguir su curso si subir tipos

 Es muy probable que el BCE mantenga su política monetaria altamente laxa durante varios años, ya que mira más allá de un aumento a corto plazo de las tasas de inflación y se centra en asegurar la recuperación económica.

Dejar que la inflación corra tiene un gran beneficiario: los agentes económicos apalancados. Y recordemos que los Gobiernos no han hecho otra cosa que endeudarse en las últimas crisis. Por lo que existen claros incentivos en dejar correr la tensión en los precios.

Si la inflación sigue, será un ataque en la línea de flotación de ciertos grupos sociales: fuerza laboral con elevado desempleo que no puede ver un incremento salarial para compensar, ahorradores o jubilados cuya renta pueda perder poder de compra ya que suelen estar invertidos en bonos y su pensión depende de la actualización de la pensión.

Hoy en día tenemos el euribor a doce meses en negativo. Aquellos que se vean con una hipoteca a tipo variable se verían perjudicados frente a los que la ostentan una a tipo fijo que con euros devaluados afrontarán la cuota hipotecaria.

En términos de país, si el BCE sigue utilizando la política monetaria laxa para reducir los diferenciales de tipos de interés entre los países del euro más y menos solventes se seguirá por la vía de la distorsión de la percepción del riesgo país.

https://www.elblogsalmon.com/productos-financieros/que-pasaria-bce-decidiera-subir-tipos-interes-freno-al-crecimiento-hipotecas-caras-inflacion

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*«¿Todavía tenemos derecho a enojarnos con China?» – AGNES VERDIER-MOLINIÉ
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«Bielorrusia, Siria, Ucrania… hablamos mucho con Rusia, pero a menudo en el vacío»ALAIN FRACHON

Quienes ven a Vladimir Poutine como el único recurso para las dificultades de política exterior de la UE ignoran la complejidad de negociar con un interlocutor que considera que no tiene concesiones que hacer, explica, en su columna, Alain Frachon, columnista de “Mundo”.

 Sobre un tema al menos, el clamor parisino que se eleva desde la campaña electoral, a la extrema derecha como a la extrema izquierda, a través de la vieja derecha de gobierno, hace oír el mismo estribillo. Solo hay un recurso para nuestras dificultades de política exterior: el presidente ruso Vladimir Putin. El encantamiento es magia negra o vudú porque, en la mayoría de los casos, equivale a tomar la fuente de nuestros problemas como remedio. Esto queda perfectamente ilustrado por el caso bielorruso.

18 nov 2021.- El dictador bielorruso Alexander Lukashenko, un dechado de violencia cruda, se aferra al poder por la fuerza, pacífica pero resueltamente disputada el día después de una votación en el verano de 2020. Aplasta el más mínimo gesto de desafío y, en el ejercicio, cuenta con el pleno apoyo de Rusia. No es que Putin tenga el más mínimo respeto por Lukashenko, a quien desprecia, pero su caída podría arrastrar a Bielorrusia al campo occidental.

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Inaceptable en el universo putiniano donde la principal preocupación es reconstituir tanto como sea posible el «casi extranjero» de la era soviética: una vasta zona de seguridad en los escalones de Rusia. Allí, en este punto intermedio, un país solo tiene una soberanía limitada y, como mínimo, está excluido de cualquier acuerdo con la Unión Europea (UE).

Con esta preocupación estratégica se mezcla la hostilidad fundamental de Putin hacia la UE. No son las sanciones que la Unión pueda haber adoptado contra Rusia las que están en cuestión, aunque sí desempeñan un papel. El miedo al Kremlin es la idea misma de una entidad europea que podría surgir e imponerse en el equilibrio de poder con Moscú.

Realpolitik versus «angelicales»

Debemos partir de esta realidad: la Rusia de Putin, tiene razón, es hostil al proyecto europeo. Ella busca hacerle daño. Defendió el Brexit y apoya a los partidos eurofóbicos dentro de la UE. Trata a Bruselas con desprecio. Es posible que Rusia no haya ayudado a Lukashenko a montar el ataque híbrido contra la Unión que está librando instrumentalizando la inmigración. Pero los servicios rusos no pudieron ignorar los preparativos. Como dice el español Josep Borrell, alto representante de la UE para Asuntos Exteriores: “Lukashenko actúa como lo hace porque tiene un apoyo masivo de Rusia, aunque ella lo niegue. «

Sin embargo, «saltando en sus asientos como niños», diría Charles de Gaulle, varios candidatos presidenciales ocupan los televisores para corear este viejo mantra francés: «Rusia, Rusia, Rusia». Un diálogo profundo, o mejor aún, exclusivo con Putin resolvería muchos problemas, desde Ucrania hasta Siria, desde Bielorrusia hasta la obsolescencia de la arquitectura de seguridad en Europa, dicen. Todavía afirman encarnar la realpolitik, una fuente de soluciones, y denuncian los derechos humanos angelicales de sus oponentes, una fuente de ilusiones.

Pero la realpolitik requeriría que consideremos primero la realidad de la Rusia de Vladimir Putin y hagamos al menos dos preguntas al respecto: ¿le interesa ese diálogo? ¿Ve una negociación como un intercambio de concesiones? En este caso, los «angelicales» no son los que pensamos.

Primero, y con razón, hablamos mucho con Rusia, pero a menudo en el vacío. Los dos países mantienen un diálogo institucional, a nivel de los ministros de Defensa y Relaciones Exteriores. Estamos hablando de Siria, Georgia, Ucrania, la energía nuclear iraní, las exportaciones de gas. La sensibilidad rusa se salva: Francia y Alemania vetan la entrada de Georgia y Ucrania en la OTAN. Los dos países mantienen, nuevamente con razón, una serie de cooperación.

Un enemigo: Occidente

Pero tenemos que preguntarnos por el fracaso de todos aquellos, incluidos los franceses, que han intentado un verdadero relanzamiento de un diálogo estratégico sustancial con Putin. Barack Obama ha trabajado en eso. Sin éxito. Quizás más que cualquier otro, Emmanuel Macron lo intentó: invitación a Versalles (mayo de 2017); discurso de San Petersburgo (mayo de 2018); regreso de Moscú al Consejo de Europa (primavera de 2019); invitación a Brégançon (agosto de 2019), sin contar el número de llamadas telefónicas. Resultados? Ni la más mínima concesión rusa sobre Ucrania, sobre Siria; por el contrario, campañas anti-francesas en África, maniobras anti-UE en los Balcanes, por no hablar del asunto bielorruso. Por qué?

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Porque el presidente Putin no está interesado. Lo que lo ocupa principalmente, lo que da forma a su percepción de los intereses de seguridad de su país, es la necesidad de restaurar el estatus de superpotencia de Rusia. Para hacer esto, necesitas un enemigo: Occidente. Vladimir Putin cultiva el tema de un Occidente sistemáticamente hostil a Rusia, a sus valores, a sus intereses, a su historia.

Aprovecha cada oportunidad para revisar «el orden de seguridad nacido de los vestigios de la Guerra Fría», dice el politólogo François Heisbourg. No quiere el status quo heredado de 1990, quiere recuperar una forma de tutela sobre su cercano extranjero, que ahora está en los pasos de la UE, explica el politólogo Nicu Popescu, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.

Rusia está dispuesta a discutir el control de armas nucleares de alcance intermedio con Joe Biden, no con los europeos. Con respecto a esto último, Putin renueva los objetivos de la diplomacia soviética: dividir a los europeos y, si es posible, separarlos de Estados Unidos. Por tanto, es difícil negociar con un interlocutor que no está muy interesado o que considera que no se equivoca del todo, que no amenaza a nadie y, por tanto, no tiene concesiones que hacer. Como mínimo, el margen para un posible diálogo es limitado.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2021/11/18/bielorussie-syrie-ukraine-on-parle-a-la-russie-beaucoup-mais-souvent-dans-le-vide_6102552_3232.html

21.43.-Los duendes que se esconden tras las cifras récord de crecimiento de Irlanda  y su  revésRAFA DE MIGUEL

El enorme peso de los sectores tecnológico, farmacéutico y financiero distorsiana los datos reales de bienestar del “tigre celta

Concentración de empresas tecnológicas en el llamado ‘Silicon Docks’ de Dublín.

Un reducido número de duendes merodea cada mañana por las calles y aceras de Silicon Docks, en Dublín. La frase con que comienza esta crónica contiene dos metáforas que ayudan a explicar las espectaculares cifras de crecimiento de Irlanda, cuyo PIB aumentó en 2020 un 5,9%, mientras el de España descendía un 10,8% o el de Alemania un 4,6% —este año, sumará otro 14,6%, según las previsiones de Bruselas—.

18 nov 2021.- La primera metáfora es el término Silicon Docks, que recuerda al Silicon Valley californiano. En torno al área del Gran Canal Dock (el muelle del Gran Canal) de la capital irlandesa se concentran las sedes centrales de Facebook (ahora Meta), Google o Trip Advisor. Desde allí hacia el centro, este y sur de la ciudad, se localizan Microsoft, PayPal, Amazon o Twitter, entre muchas otras. Nueve de las diez compañías tecnológicas estadounidenses más importantes tienen su cuartel general europeo en Irlanda. Las diez farmacéuticas más potentes del mundo están allí, así como ocho de las diez principales compañías de servicios financieros.

La segunda metáfora es la de los duendes, esos seres mitológicos del folclore irlandés que, según la leyenda, los druidas celtas enviaron contra San Patricio para frustrar su empeño evangelizador. El premio Nobel de Economía Paul Krugman bautizó con el término “economía duende” (leprechaun economics) al efecto distorsionador sobre las cifras estadísticas nacionales de Irlanda (y de otros muchos refugios fiscales) que provocaban las multinacionales que habían acudido allí en busca de impuestos reducidos. Irlanda cobra un 12,5% de Impuesto de Sociedades, frente al 25% de España o Francia, el 26,5% de EE UU o el 30% de Alemania.

“¿Es Irlanda realmente el país más próspero de Europa?”, se preguntaba en febrero de este año, a través de una carta abierta, Patrick Honohan, quien fuera gobernador del Banco Central de Irlanda de 2009 a 2015. A pesar del intento de corrección que supone dar más relevancia al PNB que al PIB a la hora de medir la riqueza del país, para no contabilizar los ingentes beneficios de unas empresas que acaban yéndose al exterior —la N es de Nacional—, esas corporaciones siguen creando unas distorsiones en las cifras tan voluminosas como ellas mismas, bien a través de la depreciación de sus bienes de capital (patentes, sobre todo) o a través de los dividendos no repartidos. En ambos casos, pasan a engrosar la contabilidad irlandesa. “Irlanda es un país próspero, pero no tan próspero como a menudo se tiende a creer, por el uso inapropiado de estadísticas convencionales”, concluye Honohan.

Duendes aparte, las apuestas de determinados sectores por Irlanda han dado su fruto durante la pandemia. “La covid-19 se ha portado bien con nosotros. Los tres pilares de nuestra economía se han comportado estupendamente durante este periodo. La industria farmacéutica, es evidente, ha sido la más fuerte. La industria del software [en tiempos de teletrabajo] se ha disparado. Y la industria agroalimentaria, el motor de Irlanda durante decenas de años, también ha prosperado. La gente ha seguido comiendo”, resume Eohgan Corry, que dirige la revista sobre turismo de mayor tirada del país, Travel Extra, y conoce como nadie las fortalezas y debilidades del “tigre celta”. “A pesar de las distorsiones contables, estos sectores contribuyen como ningún otro a la riqueza del país, con los ingresos fiscales que generan y el superávit comercial que ayudan a crear”, defiende Corry.

La moneda tiene otra cara, sin embargo, no tan estimulante: son empresas que crean empleo muy cualificado, pero reducido. Apenas 7.000 personas, muchos procedentes de otros países, son esos duendes que merodean cada día por Silicon Docks. Sectores con más capacidad de crear mano de obra, como los servicios o el turismo extranjero, se han visto devastados por la pandemia.

Poca gente sabe que Aer Lingus, la aerolínea nacional histórica, resurgió de sus cenizas con una idea brillante. El Gobierno irlandés logró acordar con Washington que un reducido equipo de la US Border Patrol (Policía de Fronteras) montara sede en el aeropuerto de Dublín. De ese modo, el control migratorio de entrada a EE UU se realiza allí mismo, con lo que se puede volar directamente a cualquier aeropuerto local estadounidense, desde Minneapolis a San Luis. Con 35 millones de norteamericanos que reivindican su ascendencia irlandesa, este turismo de calidad y renta era un filón para el país. “Y ahora está en ruinas. Se ha reducido a poco más del 10%. Irlanda tiene desde julio abiertas sus puertas a todos los estadounidenses con pauta completa de vacunación, pero del Departamento de Estado sigue desaconsejando que se viaje hasta aquí”, se queja Corry.

Irlanda tiene cualidades competitivas de pequeño país que sabe que debe enseñar las garras para sobrevivir. Una población muy joven (un 33% es menor de 25 años), altamente educada gracias a una universidad muy volcada con la economía y las empresas. Unas cuentas públicas muy estables y saneadas (su deuda pública es el 58,40% del PIB, frente al 122% de España; su déficit, del 4,9% frente al 10,95% español), y un mercado laboral flexible.

“Lo que aprendí de los irlandeses es una actitud de pelea ante la dificultad. No se sientan a lamentar su suerte, sino que se preguntan de inmediato cuál va a ser su próximo proyecto”, cuenta entusiasmado Zaryab Malik. Este paquistaní de familia acomodada, que estudió en el elitista colegio británico de Eton (el mismo de Boris Johnson), se enamoró de Irlanda hace 25 años. Sus empresas de eventos sociales, Zab Events y Social Tag Me, son reclamadas por todas esas multinacionales con dinero de sobra y ganas de retener talento. Lo mismo organiza selfies 360º, con una cámara rotatoria, que imprime el nombre de la empresa cliente en la espuma del capuccino o de la cerveza Guinness. “El flujo de europeos y estadounidenses que ha llegado a Irlanda en los últimos años ha cambiado la percepción del país”, defiende Malik.

Pero también ha cambiado el juego político interno. La vivienda en Irlanda, con precios prohibitivos, fue el tema central de las últimas elecciones generales. Y la desigualdad en el reparto de riqueza es intensa. Por eso se explica el gran resultado del Sinn Féin, el partido que fuera brazo político de la organización terrorista IRA y que hoy representa un mensaje radical y social de izquierdas al que cada vez presta más atención una población a la que ya no le basta con que el país prospere. También desea que esa prosperidad llegue a todos.

https://elpais.com/economia/2021-11-19/los-duendes-que-se-esconden-tras-las-cifras-record-de-crecimiento-de-irlanda.html 

21.43.-«¿Todavía tenemos derecho a enojarnos con China?» – AGNES VERDIER-MOLINIÉ

La ensayista Agnès Verdier-Molinié considera que la tenencia de la mitad de la deuda pública francesa por parte de inversores extranjeros, y en particular de Pekín, es una cuestión de soberanía.

Tribuna. ¿Quiénes son los acreedores de Francia? La pregunta puede parecer trivial; No lo es. Hoy es casi imposible responder a esta pregunta. ¿Por qué no hay información en el Parlamento sobre este tema? ¿Por qué los ministros de Bercy, cuando se les hace la pregunta, se ponen en contacto? Los jubilados del sector público tienen derecho a saber quién paga sus pensiones. Nuestros millones de funcionarios públicos tienen derecho a saber por qué bancos centrales extranjeros pagan sus salarios.

19 nov 2021.- Los franceses creen que el Banco Central Europeo (BCE) está comprando toda la deuda emitida por Francia. Se equivocan porque, de los aproximadamente 400.000 millones de euros de deuda pública emitidos por Francia por año en 2020 y 2021, el BCE solo está recomprando alrededor de la mitad. Una gran parte nos la presta el resto del mundo.

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La última cifra publicada en septiembre por Agence France Trésor es el 49,5% de la deuda pública negociable francesa en manos de no residentes. Pero según el ministro de Cuentas Públicas, en una intervención en el hemiciclo de la Asamblea Nacional el 22 de marzo, los inversores extranjeros “siguen representando el 65% de los tenedores de deuda francesa una vez este efecto óptico ligado a la política monetaria del BCE”.

Si creemos en las cifras que circulan en Bercy, en China se mantendrían entre 250 y 300.000 millones de euros de deuda francesa. ¿Esta figura se acerca a la realidad? Difícil de decir, pero eso plantea interrogantes, sabiendo que el volumen de valores en poder de no residentes ronda los 1.300 millones de euros (la mitad en la zona euro).

El arma de Beijing

Por supuesto, China también tiene más de $ 1 billón en deuda pública estadounidense (un poco menos del 4% de la deuda estadounidense antes de la crisis del Covid-19), lo que hace que algunas personas digan que esta deuda es un arma en manos de China. Negociar con los Estados Unidos. ¿Qué decir entonces de Francia? ¿Todavía tenemos derecho a enojarnos con China? Esta es una pregunta real. Incluso los países más endeudados, como Japón o Italia, tienen mucho cuidado de no internacionalizar demasiado sus deudas, con un 14% para Japón y un 30% para Italia en el último trimestre de 2020. Y Estados Unidos tiene solo el 24% de su público. Deuda mantenida fuera de sus fronteras, aún a finales de 2020.

Lea la columna de Patrick Artus: «Cuando Europa reemplace a China»

Francia navega actualmente hacia los 3.000 millones de euros de deuda pública. Estaremos en 2.950.000 millones de euros en deuda a finales de 2022. Es probable que los niveles de financiación y refinanciamiento de Francia se vuelvan más problemáticos a partir de 2023, con alrededor de 180.000 millones de euros de deuda antigua con vencimiento este año. Al mismo tiempo, el BCE debería reducir gradualmente el alcance de sus recompras de deuda pública. Frankfurt ya ha anunciado una próxima «desaceleración» en sus recompras de activos.

Dejemos de hablar solo de soberanía económica y activos estratégicos, pensando solo en las empresas y olvidándonos de los pasivos del Estado francés. La soberanía financiera de Francia está en juego. ¿Qué haremos, incluso cuando la inflación dure, cuando nos encontremos con el muro de la deuda con tasas mucho más altas y una ecuación financiera insostenible para nuestra gente, las finanzas públicas? ¿No es mejor anticiparse?

Patada de Bercy

Evidentemente, resulta tentador considerar que la altísima liquidez de la deuda francesa y su internacionalización son activos importantes para la calidad de la firma francesa. Pero este optimismo proviene de un enfoque a corto plazo. La cuestión de la «sostenibilidad» de la deuda francesa, pero también la de la soberanía de Francia, está ante nosotros. Por tanto, es ahora cuando debemos limitar la internacionalización de nuestra deuda pública.

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Partiendo del adagio peligrosamente optimista que consiste en decir «tenemos los déficits de Italia y las tasas de interés de Alemania» , Francia ha dejado que sus finanzas públicas se desvíen. Nuestro Parlamento debe estar mucho más informado que sobre los tenedores de deuda francesa de instituciones e inversores extranjeros. Tiene poderes de investigación potencialmente más amplios en este ámbito que los de la Agence France Trésor o la Banque de France en lo que respecta a las organizaciones de indemnización.

Para poder responderlas con pleno conocimiento de los hechos, debe haber un debate público en la Asamblea Nacional y el Senado sobre los siguientes temas: ¿qué bancos centrales extranjeros tienen deuda francesa? ¿Cuáles son las nacionalidades de los principales tenedores de bonos públicos? En el Senado, en el proyecto de ley de modernización de la gestión de las finanzas públicas se aprobó una enmienda que pedía al gobierno comunicar a los tenedores de más del 2% de nuestra deuda el 31 de diciembre de cada año. Incluso imperfecta, la enmienda planteó un tema crucial. En lugar de mejorarlo, se acaba de eliminar por completo. Podemos sentir claramente la patada de Bercy aquí…

Lea la columna de Frédéric Lemaître: «No se descarta que eventualmente la trampa de la deuda se cierre sobre China»

Hay que decir que estamos en un sistema curioso que protege a los tenedores de pasivos (públicos y privados), pero rastrea a los tenedores de activos. Por qué no crear, en cierto modo, un “Tracfin” de la deuda pública. Bercy debe arrojar luz sobre quienes, al comprar nuestra deuda, de facto tienen parte de nuestro futuro. Se trata de finanzas públicas, pero también de soberanía y libertad geopolítica.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2021/11/19/avons-nous-encore-le-droit-de-nous-facher-avec-la-chine_6102809_3232.html

*21.42.-El juego británico del pollo Brexit terminará mal MARTIN WOLF
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«Un partido, sólo uno, está acusado más particularmente del bloqueo mortal del Líbano: Hezbollah»ALAIN FRACHON
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El Reino Unido y la UE evitan el choque y dan una nueva oportunidad a la negociación sobre Irlanda del Norte  RAFA DE MIGUEL
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«Debemos ventilar el sistema democrático francés» THOMAS PIKETTY

Ante la elección presidencial de 2022, urge introducir nuevas formas de participación ciudadana, argumenta el economista en su columna.

El patio del Palacio del Elíseo, en París, 10 de noviembre de 2021. SARABETH MANEY / AP

Crónico. A menos de cinco meses de la primera vuelta, ¿qué podemos esperar de las elecciones presidenciales previstas para el próximo mes de abril? Podemos hacer la pregunta en dos niveles: el de la encuesta de 2022 y el, más ampliamente, del lugar de las elecciones presidenciales en el sistema político francés.

13 nov 2021.- Respecto a la elección de 2022, está claro que está mal encaminada. Frente al panorama político de extrema derecha, una evolución a la que el macronismo imperante no es ajeno, se ha vuelto casi imposible debatir los principales problemas sociales y económicos que estructurarán nuestro futuro común.

Lea nuestra infografía: ¿Quiénes son los candidatos declarados y esperados para 2022?

Para ganar la batalla por la emancipación, la inteligencia y el capital humano, la cuestión central sigue siendo y sigue siendo la inversión en educación y formación. Desafortunadamente, las últimas cifras de la ley de finanzas para 2022 son claras: el gasto público por estudiante cayó un 14% en Francia entre 2008 y 2022 (- 7% desde 2017). Es un derroche monumental para el país y para su juventud. Es urgente que los candidatos se comprometan con objetivos específicos que permitan a las universidades contar finalmente con los mismos medios que los cursos selectivos y desarrollar los cursos multidisciplinares y los niveles de supervisión que necesitan los estudiantes.

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Para afrontar el desafío climático, sabemos que será necesario distribuir mejor los esfuerzos y hacer una fuerte contribución a los más pudientes. Eximir a las mayores fortunas de todos los impuestos a pesar de que se han triplicado en volumen en Francia durante diez años es la estupidez económica y la ceguera ideológica. Este abandono de cualquier ambición en términos de soberanía fiscal y justicia social agrava el separatismo de los más ricos y aviva la carrera precipitada hacia la soberanía y la identidad.

La primacía de las desigualdades

Pero hagamos lo que hagamos para ignorar la primacía de lo social y las desigualdades, la realidad volverá al galope. En Francia, el 50% más pobre tiene una huella de carbono de apenas 5 toneladas per cápita, frente a 25 toneladas para el 10% más rico y 79 toneladas para el 1% más rico. Las soluciones que consisten en ratificar a todos al mismo tipo, como el impuesto al carbono al inicio del quinquenio, no tienen mucho sentido y nunca pueden aceptarse.

Podríamos multiplicar los temas: hay que repensar la tributación local para que los municipios más pobres y sus habitantes tengan las mismas oportunidades que los demás; el sistema de pensiones debe ser universal y justo, con énfasis en las pensiones pequeñas y medianas; debe aplicarse un nuevo reparto de poder entre empleados y accionistas en el gobierno corporativo; la lucha contra la discriminación debe convertirse en una prioridad asumida y mensurable.

Lea la columna de Françoise Fressoz: «La paradoja es que los buenos resultados económicos no han levantado en modo alguno el flagelo de la desconfianza que pesa sobre Francia»

Los solicitantes también deben decir si se conformarán con la tasa minimalista del 15% para las multinacionales o si se comprometen a subir esta tasa unilateralmente al 25%, como recomienda el Observatorio Fiscal Europeo, y a compartir los ingresos con los países del Sur, duro. Golpeado por el calentamiento global y el subdesarrollo.

Más allá de estas necesarias decisiones unilaterales, es urgente proponer a nuestros socios europeos la creación de una Asamblea transnacional que permita tomar medidas sociales, fiscales, presupuestarias y medioambientales comunes por mayoría. Probablemente, esto solo se pueda hacer inicialmente con unos pocos países. La cuestión no es menos crucial: los laboriosos debates sobre el plan de recuperación han puesto de manifiesto los límites de la unanimidad a los 27, y no podremos depender para siempre de la acción única del Banco Central Europeo, cuyo control democrático y parlamentario también debe ser fortalecido .

Debilidad del debate

Todos estos debates se llevarán a cabo en parte, pero son en gran parte inaudibles por el desmoronamiento de los candidatos de la izquierda. Es espantoso que los responsables no comprendan que lo que los une es mucho más importante que lo que los separa. Si queremos salvar la elección presidencial, es urgente que los distintos candidatos de izquierda se reúnan para debatir sus puntos en común y sus diferencias, y que sean arbitrados por los votantes antes de enero.

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La debilidad del debate actual también muestra, una vez más, las fechorías del presidencialismo francés. Ciertamente no volveremos a la elección indirecta del presidente, y la proporcionalidad total tampoco es una panacea. Más allá del necesario fortalecimiento de los derechos del Parlamento y la inversión del calendario electoral, el sistema democrático francés debe ventilarse introduciendo nuevas formas de participación ciudadana, en particular con el referéndum de iniciativa popular. El número de signatarios fijado por la revisión constitucional de 2008 es absurdamente alto y solo una nueva revisión podría desbloquear la situación. El debate presidencial de 2022 podría ser una oportunidad para avanzar en este punto. Con la condición de integrar también el tema clave del financiamiento de campañas políticas que,

Investigación: En la opaca fábrica de las urnas

Se han hecho propuestas para reducir drásticamente el peso de las donaciones privadas y establecer vales para la igualdad democrática. Han comenzado a ser adoptados por candidatos y parlamentarios, y nada impide su adopción incluso antes de las próximas fechas límite, lo que podría ayudar a restablecer la fe en la política. La lección general es clara: para salvar las elecciones presidenciales, es también y sobre todo que los ciudadanos y los funcionarios electos de todo tipo se movilicen para superar el presidencialismo.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2021/11/13/thomas-piketty-il-faut-aerer-le-systeme-democratique-francais_6101914_3232.html

21.42.-El juego británico del pollo Brexit terminará mal MARTIN WOLF

Al amenazar con repudiar su acuerdo con la UE, el Reino Unido está socavando su credibilidad como socio confiable.

© James Ferguson

Boris Johnson ganó las elecciones generales de 2019 con la promesa de que haría el Brexit. Pero no se ha hecho. En lugar de estabilizarse, las relaciones posteriores al divorcio están empeorando. No es sorprendente que estén más tensos cuando las responsabilidades siguen siendo compartidas.

5 nov 2021.- La pesca es uno de esos puntos de discordia. Pero el más peligroso con diferencia es Irlanda del Norte. En octubre de 2019, Johnson declaró que había alcanzado un «gran acuerdo nuevo». Ahora le gustaría romperlo. Eso es característico, por desgracia. Pero es peligroso no solo para el Reino Unido, sino también para la UE y el oeste más amplio.

En cierto sentido, el Brexit nunca podría haberse «hecho» a estas alturas. La terminación de un matrimonio transforma las perspectivas de los socios en el futuro. En igualdad de condiciones, el socio económicamente más dependiente también sufrirá más.

En su Panorama Económico y Fiscal del mes pasado, la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria concluyó que “desde entonces. . . En noviembre de 2016, nuestras previsiones han supuesto que las importaciones y exportaciones totales del Reino Unido eventualmente serán un 15% más bajas que si nos hubiéramos quedado en la UE. Esta reducción en la intensidad del comercio impulsa la reducción del 4% en la productividad potencial a largo plazo que asumimos que eventualmente resultará de nuestra salida de la UE «. Para poner esto en contexto, esto es el doble de los costos estimados a largo plazo de Covid y, en valor actual, es de £ 80 mil millones al año.

Hasta ahora, los resultados se acercan a los pronósticos anteriores. El comercio del Reino Unido con la UE se está reduciendo en relación con lo que hubiera sucedido de otro modo. Esto no será compensado por otros intercambios. Eso impondrá costos a perpetuidad. (Ver gráficos).

Sin embargo, podría ser mucho peor incluso que esto. Supongamos que los comerciantes e inversores, tanto nacionales como extranjeros, llegaran a la conclusión de que no podían confiar en el marco negociado para las relaciones entre el Reino Unido y sus socios económicos más importantes. Supongamos, peor aún, que se destruya la credibilidad del gobierno del Reino Unido como socio. Entonces, las pérdidas para el Reino Unido podrían superar sustancialmente las indicadas por el OBR. También irían mucho más allá de los costos meramente económicos.

¿Qué tan realistas son esos miedos? En una transmisión durante el fin de semana, Simon Coveney, el ministro de Relaciones Exteriores de Irlanda, sugirió que la UE podría repudiar su acuerdo comercial posterior al Brexit si el gobierno británico cumplía con su amenaza de suspender partes del acuerdo sobre Irlanda del Norte. Advirtió que el Reino Unido estaba presionando por un acuerdo que sabía que no podría conseguir. De hecho, el Reino Unido está presionando por un cambio radical. En un discurso combativo en octubre, el gallo gallo de Johnson, Lord David Frost, argumentó: “Que la UE diga ahora que el protocolo, redactado con extrema prisa en un momento de gran incertidumbre, nunca podrá mejorarse, cuando sea así evidentemente causando problemas tan importantes, sería un error histórico «.

Este es el lenguaje del repudio. Particularmente sorprendente es la implicación de que este protocolo – conscientemente y, uno debe asumir, conscientemente acordado por el mismo Johnson hace dos años – era de alguna manera «incierto» y redactado con «extrema prisa». De hecho, sus consecuencias eran bastante previsibles. Es por eso que Theresa May, su predecesora, rechazó la idea de dividir Irlanda del Norte del resto del Reino Unido de esta manera. Si Johnson no entendía lo que estaba firmando, era un incompetente. Si lo hizo, pero no tenía la intención de cumplir con el trato que firmó, fue deshonesto.

Esto no quiere decir que la administración de este protocolo no pueda mejorarse. La Comisión Europea ha hecho propuestas importantes al respecto. Pero la insistencia del Reino Unido en poder desviarse de las normas de la UE en productos alimenticios seguramente crearía problemas en su comercio con Irlanda del Norte. Lo hizo debidamente.

Ahora, en busca de un cambio radical en el acuerdo que firmó a sabiendas, el gobierno del Reino Unido propone tomar medidas de «salvaguardia». Tales medidas están permitidas por el artículo 16 del protocolo. Pero, explica este último, tales “medidas se limitarán en cuanto a su alcance y duración a lo estrictamente necesario para remediar la situación”. El deseo del Reino Unido de eliminar el papel del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas en la resolución de la legislación de la UE que rige el mercado único está lejos de ser «estrictamente necesario». Además, la UE tendría derecho a tomar sus propias medidas de reequilibrio en respuesta a una acción de este tipo por parte del Reino Unido. Nadie sabe dónde terminaría tal ciclo de represalias entre estos vecinos.

La visión optimista es que este “juego de la gallina” terminará, como ha hecho antes, con un acuerdo remendado: la UE cederá un poco y el Reino Unido no conseguirá todo lo que quiere. Sin embargo, existen dificultades obvias con esta perspectiva alegre. La primera es que los interminables intentos de renegociar la parte más polémica de la retirada han agriado las relaciones y, lo que es peor, seguirán haciéndolo: después de todo, Irlanda, Irlanda del Norte, la UE y el Reino Unido no se van. La segunda es que tal manipulación socava fatalmente la confianza en sus compromisos que cualquier gobierno necesita. El Reino Unido ya no puede esperar salirse con la suya con una reputación de «Albion pérfido». La última es que el juego del pollo podría terminar en un choque del tipo sugerido por Coveney. Quizás eso no suceda esta vez. Pero parece cada vez más que el gobierno del Reino Unido seguirá así hasta que la UE se doble por completo o se produzca el colapso. A la larga, esto último parece mucho más probable.

Entonces, ¿qué sucede si las partes centrales de los acuerdos entre el Reino Unido y la UE colapsan? Sin duda, los efectos económicos serían perjudiciales. Pero mucho peor sería la ruptura de la confianza entre las principales democracias y los vecinos eternos en un momento de enormes desafíos para esos países. Estos son riesgos que nadie en su sano juicio se atrevería a correr. Este peligroso «juego» debe terminar. Tenemos que seguir adelante.

https://www.ft.com/content/5aed7bce-d26b-471f-9789-1e345da4cec2

21.42.-«Un partido, sólo uno, está acusado más particularmente del bloqueo mortal del Líbano: Hezbollah»ALAIN FRACHON

Un actor clave en la vida política libanesa, el partido fundamentalista chií, herramienta de la preponderancia que ejerce Teherán en Beirut, está al frente de la cadena de responsabilidades que se sospecha en la explosión del 4 de agosto de 2020 y en la desintegración del país, explica. Alain Frachon, columnista de “Le Monde”, en su columna.

Crónico. ¿Hace ruido, un país que se derrumba? No, no tanto. Día tras día, el Líbano se hunde en la impotencia política y la miseria económica. En silencio. Incluso durante sus guerras (1975-1990), Líbano nunca alcanzó el grado de indigencia que lo afecta hoy. «Nos estamos hundiendo», dijo un viejo amigo de Beirut.

La opinión libanesa culpa a toda la clase dominante. Denuncia un sistema político corrupto e incompetente. Denuncia la perversión de un confesionalismo institucional que genera mecenazgo y corrupción. La tragedia del Líbano, y de sus cuatro millones y medio de habitantes, es que los complejos desarrollos regionales en curso también pesan sobre su situación.

La explosión en el puerto de Beirut el 4 de agosto de 2020, 220 muertos, 5.500 heridos de gravedad, destrucción masiva, afectó a un país que ya se encontraba en mal estado. Una crisis política, económica y social preexistente es, ese día, trompo. Lógica serie negra, un país que era una nación de pequeña clase media y unas cuantas grandes fortunas, hoy está carcomido, minado, sumergido por una pobreza desenfrenada.

Lea el informe: «Reparamos las casas pero no reparamos a la gente»

En menos de dos años, dice el Fondo Monetario Internacional (FMI), el producto interno bruto ha caído un 40%. La libra libanesa ha perdido el 80% de su valor. Desempleo, escasez, sistemas de salud y educación dañados, juventud desesperada: el Líbano está pagando caro. Si toda una élite, aferrada al statu quo, rechaza las reformas que abrirían la puerta a una ayuda internacional generosa, un partido, solo uno, es acusado más particularmente de este bloqueo mortal: el partido fundamentalista chií de Hezbolá.

A la defensiva

Fundado por la República Islámica de Irán en 1982, el Partido de Dios es un actor clave en la vida política libanesa. Tiene sus raíces en una comunidad chií que representa un tercio de la población y que es al menos tan numerosa como el otro componente musulmán del país, los sunitas, siendo el último tercio cristiano. Pero Hezbollah, con una milicia experimentada y más fuerte que el ejército nacional, es también, e incluso principalmente, el instrumento de la política iraní en el Líbano . Es la herramienta de preponderancia que ejerce Teherán en Beirut. Como tal, este partido-milicia, Estado dentro del Estado, financiado y armado por Irán, defiende un statu quo político que lo beneficia maravillosamente.

Su control sobre las actividades del puerto lo coloca a la vanguardia de la cadena de responsabilidades que se sospecha en la explosión del 4 de agosto. De manera amenazadora, armado con su ejército privado, Hezbollah está haciendo campaña, junto con la mayoría de las otras partes, para echar a pique la investigación sobre la tragedia del puerto. Pero hay en camino un «pequeño juez», solo contra todos. Impecablemente profesional, el magistrado Tarek Bitar desempeña este papel con garbo y asume todos los riesgos.

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Hezbollah está a la defensiva. Hoy más escasamente dotado, porque su padrino iraní está sancionado, redistribuye menos entre sus clientes. Un número creciente de valientes voces chiítas critican su comportamiento dominante.

La situación regional tampoco le favorece. Como las milicias chiítas en Irak, el régimen de Bashar Al-Assad en Siria, por el que luchó activamente, Hezbollah está al servicio de Irán en el enfrentamiento entre ese país y Arabia Saudita. El partido libanés depende de la evolución del equilibrio de poder entre Riad y Teherán, que compiten por el «liderazgo» regional. Al culpar a las autoridades libanesas de permanecer demasiado neutrales frente a la «hegemonía de Hezbollah» en Beirut, los saudíes están boicoteando al Líbano.

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El frente iraní-saudí está cambiando. En Irak, las milicias chiítas pro iraníes, agrupadas en la formación Al-Fatah, sufrieron una aplastante derrota en las elecciones legislativas del 10 de octubre . El gobierno de Bagdad está tratando de liberarse de la tutela del hermano mayor chií iraní.

Actuación diplomática rusa                            

En Siria, el régimen de Bashar Al-Assad es llevado a la cercanía por Irán y sus aliados de Hezbollah, por un lado, y por Rusia por otro lado, mientras que un tercio del país está ocupado por Turquía. Pero, en territorio sirio, los iraníes y militantes de Hezbolá están amargamente sometidos a las políticas de su «aliado» y «amigo» ruso. Es bastante simple: con la luz verde implícita de Moscú, Israel es libre de bombardear regularmente las posiciones de Irán y Hezbolá en Siria cuando se acercan demasiado a la frontera con Israel. Este entendimiento entre Israel y Rusia debería continuar con Naftali Bennett, el nuevo primer ministro israelí .

Desempeño diplomático ruso admirable. Vladimir Poutine es en Siria el socio de Irán, este país que llama todos los días a la lucha final contra la «entidad sionista». Pero Vladimir Poutine, que recibió a Bennett durante cinco horas, el 22 de octubre en Sochi, acoge con satisfacción “los lazos únicos y la relación de confianza” que existe entre Rusia e Israel. El israelí, líder de un partido de ultraderecha en Jerusalén, agradeció al ruso, «un verdadero amigo del pueblo judío», y aceptó la invitación de Putin para pasar un fin de semana con él en San Petersburgo próximamente…

No está terminado. Para contrarrestar a la República Islámica, siempre, los países árabes retoman con cautela el contacto con el enemigo de ayer, Bashar Al-Assad. Finalmente, preparándose para el futuro, los «servicios» sauditas han iniciado un diálogo con sus homólogos iraníes. Se entenderá que el destino de Hezbollah se decide lejos del sur de Beirut y la llanura de Bekaa, sus dos bastiones libaneses. El movimiento apuesta por el éxito del establecimiento de la República Islámica en suelo árabe: en el Líbano, Siria, Irak. Pero Irán probablemente no tenga los medios para esta ambición.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2021/11/04/un-parti-un-seul-est-plus-particulierement-accuse-du-blocage-mortifere-du-liban-le-hezbollah_6100867_3232.html 

21.42.-El Reino Unido y la UE evitan el choque y dan una nueva oportunidad a la negociación sobre Irlanda del Norte  RAFA DE MIGUEL

Bruselas aprecia “el cambio de tono” del Gobierno británico y pide que la negociación se centre en soluciones prácticas

El primer ministro británico, Boris Johnson, llega a un centro de vacunación de la covid en Sidcup (sureste de Londres), este viernes. HENRY NICHOLLS (DPA)

Boris Johnson lo ha vuelto a hacer. Después de llevar al borde del precipicio las negociaciones con la UE respecto a Irlanda del Norte, hasta el punto de convertir en algo muy tangible la amenaza de una guerra comercial entre los dos bloques, ha dado un paso atrás y mostrado una aparente buena fe para dialogar.

12 nov 2021.- “Reconozco y doy la bienvenida al cambio de tono que he escuchado hoy en David Frost [el negociador británico con la Unión]”, ha anunciado este viernes Maros Sefcovic, vicepresidente de la Comisión Europea y principal representante en las conversaciones por parte de Bruselas.

Sefcovic acudía a Londres con la intención de dar un puñetazo en la mesa si no observaba ningún mensaje de acercamiento por parte del negociador británico. En las últimas semanas, Downing Street ha insistido en que cada vez estaba más cerca la posibilidad de invocar el artículo 16 del Protocolo de Irlanda e Irlanda del Norte, y suspender así unilateralmente gran parte de un tratado que fue crucial para sacar adelante el Brexit y preservar la paz y estabilidad alcanzada en Irlanda del Norte con el Acuerdo de paz de Viernes Santo de 1998.

La clara advertencia por parte de Bruselas de que si Londres daba un paso tan drástico se pondría en riesgo el acuerdo comercial alcanzado a finales de 2020 entre el Reino Unido y la UE cumplió su cometido. Downing Street ha rebajado su tono y ha mostrado su disposición a volver a negociar con buena voluntad. “Confío en que prevalezcan las soluciones prácticas frente a cualquier nuevo intento de cálculo político”, ha advertido Sefcovic.

Frost ha asegurado: “Como ya dije el 10 de noviembre ante la Cámara de los Lores, la prioridad del Reino Unido es encontrar una solución de consenso, aunque las salvaguardas contempladas en el artículo 16 del protocolo sigan siendo una solución legítima”. También insiste en la necesidad de acelerar e intensificar las negociaciones, que se reanudarán la semana que viene.

Sefcovic y Frost volverán a reunirse el próximo viernes. El negociador comunitario ha propuesto que los próximos días se centren en lograr avances respecto a la exportación de medicamentos genéricos desde Gran Bretaña a Irlanda del Norte, uno de los puntos en los que más fricción había provocado el protocolo norirlandés. “Una solución en este asunto puede servir de modelo para los otros temas pendientes”, ha dicho Sefcovic.

Repliegue de Johnson

Gran parte del repliegue de Johnson se atribuye a la intensa labor diplomática y de presión sobre la opinión pública del Gobierno de Dublín. Irlanda veía con inmensa preocupación el ascenso gradual de la tensión entre el Reino Unido y la UE por un doble motivo: el peligro de una mayor inestabilidad y violencia en Irlanda del Norte, que pondría en serio riesgo la paz alcanzada en 1998 con el Acuerdo de Viernes Santo, y las graves consecuencias económicas de una posible guerra comercial, justo cuando el mundo se esfuerza en remontar económicamente después de la pandemia. El secretario de Estado irlandés para Asuntos Europeos, Thomas Byrne, ha advertido este viernes en BBC 4: “Hay un serio peligro, como no habíamos visto en los últimos 25 años, de que Irlanda del Norte se sumerja en una fase de inestabilidad”. “Ha llegado el momento de que el Reino Unido abandone [en la mesa de negociaciones] el planteamiento de tipo duro”, ha exigido.

El Gobierno irlandés no fue solamente el primero en advertir a Londres de que una suspensión unilateral del protocolo de Irlanda acarrearía un grave riesgo para el acuerdo comercial alcanzado con la UE a finales de 2020 —lo que desató las alarmas en Downing Street y contribuyó en gran parte al repliegue negociador—, sino que ha introducido en el juego desplegado entre bambalinas a un actor diplomático poderoso. Este jueves, el ministro de Exteriores irlandés, Simon Coveney, anunciaba que había informado de la gravedad de la situación a la Administración estadounidense de Joe Biden. “Tuve oportunidad de hablar esta semana con uno de sus más altos asesores, así como con congresistas estadounidenses reunidos en la COP26 [Cumbre de Glasgow del Cambio Climático]”, hacía público Coveney. “Entre todos hemos de concentrarnos en alentar el progreso de las negociaciones”, decía.

Mano a mano con Dublín, la UE también incrementaba la presión. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se reunía el miércoles en la Casa Blanca con Biden y anunciaba poco después la sintonía del presidente estadounidense con la UE respecto a Irlanda del Norte: “Creo que el presidente Biden y yo compartimos lo importante que es para la paz y estabilidad de la isla de Irlanda que se preserve el contenido del acuerdo de retirada y mantengamos el protocolo [de Irlanda del Norte, anejo al acuerdo]”, aseguraba Von der Leyen a la salida de la reunión. La Casa Blanca refrendaba más tarde en un comunicado ese interés mutuo.

Una vez más, o eso parece, Johnson ha vuelto a dar un paso atrás cuando estaba ya al borde del precipicio. La idea de que le estallara en las manos un nuevo conflicto con Bruselas, justo cuando intenta salvar las negociaciones internacionales y presentar al mundo la cumbre de Glasgow como el primer éxito diplomático en la era pos-Brexit de la “Gran Bretaña Global”, era absolutamente contraproducente. Y la amenaza de abrir un nuevo y prolongado periodo de incertidumbre, que se prolongaría durante un año y recuperaría la espada de Damocles de un Brexit duro, justo cuando el Reino Unido intenta recuperar su tracción económica, ha asustado a los estrategas de Downing Street.

Los partidos republicanos, así como los moderados, de Irlanda del Norte, junto con la mayoría de empresarios y de asociaciones económicas, quieren una solución práctica a las fricciones y burocracias inesperadas que ha provocado el protocolo de Irlanda. Por eso acogieron con optimismo la propuesta presentada por Bruselas en octubre, que reducía hasta en un 80% los controles aduaneros, y proponía una declaración única de bienes, por ejemplo, para el transporte de mercancías desde Gran Bretaña a las grandes cadenas británicas de supermercados establecidas en Irlanda del Norte.

Sigue habiendo problemas, señalados por los negociadores del Gobierno inglés, pero se trata de cuestiones técnicas que pueden abordarse en el caso de que exista una voluntad clara de negociar. Era la cerrazón, con explicaciones claramente ideológicas, de Downing Street y David Frost en exigir la desaparición completa del papel del Tribunal de Justicia de la UE la que a punto ha estado, nuevamente, de hacer descarrilar las negociaciones. En las próximas semanas, la UE podrá comprobar si la marcha atrás de Londres es una nueva táctica para ganar tiempo y tomar impulso o si se trata de un esfuerzo honesto por salvaguardar el protocolo de Irlanda, la parte más delicada de una negociación del Brexit que tardó años en cerrarse.

https://elpais.com/internacional/2021-11-12/el-reino-unido-y-la-ue-evitan-el-choque-y-dan-una-nueva-oportunidad-a-la-negociacion-sobre-irlanda-del-norte.html

 *21.41.-Reino Unido: un grupo de diputados conservadores se rebela frente al doble rasero ético de Boris JohnsonRAFA DE MIGUEL
*Estos son los mejores planes de pensiones en España los últimos 5 años: rentabilidades anualizadas de hasta el 20%MARC FORTUÑO
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«Francia en la conmoción del mundo»: Emmanuel Macron, discursos y realidadALAIN FRACHON

En su libro, el exdiplomático Michel Duclos analiza la actuación del Jefe de Estado en un escenario internacional donde se está rediseñando el equilibrio de poder entre países.

Entregado. En política exterior, Francia tiene opinión sobre todo. Antes de poder cambiarlos, en un sentido favorable a nuestros intereses y nuestros valores, tenemos que «decir» cosas, pensamos en París. Es una tradición que solo compartimos en Europa con los británicos. Emmanuel Macron es parte de esta forma francesa de ver el mundo y tratar de actuar en consecuencia.

4 nov 2021.- El presidente multiplicó los “grandes discursos” y las conversaciones-ríos. Ha descrito, a menudo con precisión, la escena internacional tal como es en el primer cuarto de siglo. Comentó los rasgos más destacados: el aumento de la fuerza de China, la relativa retirada de Estados Unidos de los asuntos europeos y de Oriente Medio, el agotamiento de la seducción ejercida por el modelo democrático, el surgimiento de nuevas potencias medias.

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También han cambiado los componentes del poder, lo que, más hoy que ayer, hace obsoletos los métodos tradicionales de ejercicio de la soberanía y defensa de los intereses nacionales de un país del tamaño de Francia. En el escenario internacional, Francia cuenta, más de lo que solemos pensar, menos de lo que pensamos en París.

Intente una y otra vez

Pluma elegante y erudición de peso, Michel Duclos relata estos momentos de la presidencia de Macron cuando el hombre del Palacio del Elíseo confrontó sus discursos, voluntariamente líricos, con la realidad. En el Líbano como en Libia o en el Sahel, en el Indo-Pacífico como para reactivar el acuerdo nuclear iraní, con Donald Trump como con Vladimir Poutin, el presidente Macron ha «intentado» cambiar las cosas. Sin mucho éxito aparente.

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¿Debería no decir nada, no hacer nada, no intentar nada? No, sin duda. ¿Porque la diplomacia lo intenta, una y otra vez, incluso si significa mantener esta impresión de arrogancia que Francia da a menudo en el exterior, la de una antigua “gran nación” mal recuperada de su degradación?

Fue a fuerza de «intentarlo» que Emmanuel Macron movió la Alemania de Angela Merkel, el resultado más sustancial de su acción diplomática. No es solo el voto de la Unión Europea (UE) de un plan de recuperación post-Covid-19 de 750 mil millones de euros. El profesor-formador Macron espera haber movido las líneas sobre la imperiosa necesidad de que la UE adquiera un mínimo de independencia tecnológica (política industrial) y militar (el contorno eterno de una política de defensa europea), todo bajo el nombre de “autonomía estratégica”. ”. Sin estos elementos, no «contamos».

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«Si tuviéramos que aprender una sola lección» de estos años de Macron, dice el ex diplomático Michel Duclos, hoy en el Instituto Montaigne, «sería la siguiente: en el mundo de hoy, Francia sólo excepcionalmente tiene los medios para actuar sola».

«Francia en la convulsión del mundo», de Michel Duclos, L’Observatoire, 302 páginas, 22 euros.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2021/11/04/la-france-dans-le-bouleversement-du-monde-emmanuel-macron-les-discours-et-la-realite_6100884_3232.html

 

21.41.-Reino Unido: un grupo de diputados conservadores se rebela frente al doble rasero ético de Boris JohnsonRAFA DE MIGUEL

El Gobierno británico forzó una votación para anular la sanción por corrupción del parlamentario Owen Paterson, que ha acabado renunciando a su escaño

Boris Johnson defiende este miércoles en la Cámara de los Comunes la enmienda para retirar la condena de corrupción al diputado conservador Owen Paterson. JESSICA TAYLOR (AFP)

Boris Johnson puso a prueba este miércoles las tragaderas de su grupo parlamentario con una votación destinada a salvar el cuello de su amigo, el diputado conservador Owen Paterson. A pesar de disponer de 80 votos más que la oposición, el Gobierno sacó por los pelos una enmienda (250 frente a 232) para suspender la condena de Paterson por prácticas corruptas y cambiar las reglas de funcionamiento del Comité de Ética de la Cámara de los Comunes.

4 nov 2021.- La presión de las últimas horas de la opinión pública y de los propios miembros del Partido Conservador, incapaces de defender ante los ciudadanos una decisión escandalosa, ha forzado que Downing Street haya vuelto a dar uno de sus ya cada vez más habituales bandazos. El diputado de la discordia renunciaba a su escaño durante la tarde del jueves para “seguir trabajando como servidor público, pero lejos del cruel mundo de la política”.

El organismo de vigilancia del comportamiento de los parlamentarios había concluido que el político conservador incurrió en un “indignante caso de cobro por la defensa de intereses privados”, al prestar servicio de asesoramiento e impulsar ante el Gobierno y el Parlamento los negocios de dos empresas, los laboratorios Randox y Lynn’s Country Foods. Llegó a cobrar anualmente de ambas hasta 120.000 euros. “Utilizó su posición privilegiada como miembro de la Cámara de los Comunes para asegurar beneficios a dos compañías que le habían contratado como asesor (…) Ha traído desprestigio a este Parlamento”, concluía el comité en su demoledor informe.

La propuesta de sanción suponía un mes de suspensión de empleo y sueldo y la posibilidad de abrir un proceso electoral local en la circunscripción de Paterson para que los votantes decidieran si deseaban reemplazarle. El contrataque del Gobierno de Johnson, que ha demostrado ya en más de una ocasión que no tiene reparos en cambiar las reglas del juego cuando van en su contra, fue presentar una enmienda parlamentaria para reformar por completo las normas de funcionamiento del Comité de Ética y dejar en suspenso la condena de Paterson. Con un doble argumento, jurídico y compasivo. Aseguraba Downing Street que el comité no había concedido al investigado la posibilidad de recurso que la justicia ordinaria sí ofrece. Y recordaba además que la mujer de Paterson, Rose Paterson, de 63 años, se suicidó el pasado mes de junio, en medio de las pesquisas parlamentarias. “Perdí a mi adorada esposa, con la que llevaba casado 40 años, y esta investigación fue un factor fundamental en ese desenlace”, ha dicho el diputado en su respuesta escrita al comité.

La enmienda impulsada por el Gobierno de Johnson había escandalizado a los partidos de la oposición, pero lo que es más importante, había colocado en una situación muy embarazosa a decenas de diputados de su partido. Al torcer la ley para salvar a uno de los suyos, muchos han recordado el infame escándalo de mediados de los noventa, el llamado cash for questions (dinero a cambio de preguntas). El diario The Guardian reveló entonces cómo varios diputados conservadores introducían preguntas en la sesión de control parlamentaria, a 2.000 libras esterlinas (unos 2.350 euros) la pregunta, para impulsar los intereses del empresario egipcio Mohamed Al-Fayed, propietario de los grandes almacenes Harrods. “Ayer [por la votación del miércoles] nos olvidamos de a quién servimos, que no son otros que los ciudadanos. El modo en que hemos cerrado este asunto transmite la sensación de que solo nos preocupamos por proteger a los nuestros”, ha denunciado el diputado conservador Tobias Ellwood, uno más de las decenas de tories que se abstuvo o votó en contra de la enmienda del Ejecutivo. “Fue sin duda un mal día para el Gobierno conservador y para el Parlamento”, ha concluido Ellwood.

La oposición laborista ya ha anunciado su intención de boicotear la comisión parlamentaria que debe reescribir las reglas de control ético de los diputados. “Estoy harto de que la gente dé rodeos y no llame a todo esto con su nombre correcto: corrupción”, ha denunciado el líder de la oposición, Keir Starmer. “Paterson estaba recibiendo dinero de una compañía privada para introducir cuestiones parlamentarias en su nombre. Debe irse, no merece ser diputado”. Randox es, entre otras actividades, una de las empresas que más dinero está ganando con los test obligatorios que deben hacerse los viajeros que entran en el Reino Unido al segundo día de su llegada, a pesar de que dispongan de la pauta completa de vacunación.

Paterson se resistía a mostrar  la menor señal de arrepentimiento por su conducta. Había dicho que volvería a hacerlo sin ningún reparo y había dado públicamente las gracias a Johnson por su apoyo.

El Gobierno conservador ha intentado incluso rematar su tarea con la exigencia de dimisión de Kathryn Stone, la comisionada independiente del Parlamento para la investigación de los comportamientos éticos de los diputados. Es un puesto que se prolonga durante cinco años, creado precisamente a raíz del escándalo de mediados de los noventa. Los conservadores acusan a Stone de llevar a cabo investigaciones “poco profesionales”. Pero a nadie se le escapa que su siguiente investigación pendiente es la de la costosa decoración del apartamento privado de Downing Street que encargaron Johnson y su esposa, Carrie, y que se financió con decenas de miles de euros procedentes de donaciones privadas al Partido Conservador.

En las últimas horas, el equipo de Johnson ha intentado recomponer un asunto que ha provocado entre las propias filas conservadoras un incendio mayor del previsto. El euroescéptico Jacob Rees-Mogg, a quién el primer ministro premió su apoyo con el puesto de Líder de la Cámara de los Comunes (un puesto similar al español de Secretario General de Relaciones con las Cortes, pero con rango de ministro), justificaba el miércoles la enmienda con su cinismo habitual: “A veces, para hacer el bien, es necesario aguantar un poco de deshonra”. Horas después, sin embargo, ha constatado que la deshonra era más profunda y duradera de lo previsto, y ha comenzado a lanzar señales de conciliación, para que se desvincule el caso de Paterson de la revisión de las reglas de ética, y Gobierno y oposición puedan trabajar en un esfuerzo bipartidista que otorgue legitimidad a esa revisión. La conclusión de sus palabras es que Downing Street se retractaba de su maniobra y mantenía la sanción impuesta a Paterson.  Le dejaba solo, a cambio de salvar la vapuleada imagen del primer ministro.

https://elpais.com/internacional/2021-11-04/un-grupo-de-diputados-conservadores-se-rebela-frente-al-doble-rasero-etico-de-johnson.html

21.41.-Estos son los mejores planes de pensiones en España los últimos 5 años: rentabilidades anualizadas de hasta el 20% MARC FORTUÑO

Una de las mejores alternativas que tenemos para prepararnos para nuestra jubilación es las aportaciones periódicas a los planes de pensiones. En primer lugar, obtenemos una ventaja fiscal y, en segundo lugar, somos capaces de aprovecharnos, con ahorros temprano, del interés compuesto a largo plazo.

4 nov 2021.- Entre los diferentes planes de pensiones existen múltiples categorías. Pero dado que se trata de capitalizar a largo plazo, muy probablemente debemos de poner los ojos en la categoría de renta variable que es el activo que ofrece mayor retorno la inversión a largo plazo.

En este caso, repasaremos los cinco mejores planes de pensiones de la categoría de renta variable que han mostrado en esta categoría una media de rentabilidad del 6,95% en los últimos 5 años. Todos comparten un denominador común, un sesgo hacia valores estadounidensenses que han sido los que mejor comportamiento han ofrecido a las carteras de los inversores.

Si buscamos el producto líder, el plan de pensiones que ha liderado la rentabilidad anualizada en los últimos cinco años es BBVA TELECOMUNICACIONES, F.P. Un producto que, a pesar de su nombre, invierte principalmente en el sector tecnológico estadounidense. Valores como Apple, Microsoft, ETF Nasdaq, Facebook o Alphabet son los que más peso tienen en este producto.

Según los datos de Inverco, es el mejor producto a cinco años con una rentabilidad anualizada del 20,56%, pero también lo es a diez y quince años con rentabilidades anualizadas de 17,82% y del 10,96%.

Según se describe, el fondo invierte más del 75% en activos de renta variable, negociados en mercados españoles o extranjeros y emitidos principalmente por compañías pertenecientes al sector de las telecomunicaciones. Este producto invierte más de un 30% en otras divisas distintas al euro, pudiendo cubrirse eventualmente en su totalidad. Hoy en día su apuesta es el dólar que concentra el 91,19% del riesgo divisa.

El segundo producto que destaca por rentabilidad anualizada a cinco años es el plan de pensiones Merchbanc Global con una rentabilidad del 16,49%. Si el anterior producto apostaba por la tecnología, éste predomina el peso de cuidados de salud (31% de la cartera) con valores como Biogen, Gilead Sciences, Alnylam Pharmaceuticals que destacan en sus posiciones.

Se trata de una composición que está funcionando muy bien en plazos más cortos. A tres años ha reflejado una rentabilidad anualizada del 15,58% (segundo mejor producto) y a un año llegaron al 51,02% (quinto mejor producto).

Seguidamente tenemos el plan de pensiones Allianz USA con una rentabilidad anualizada del 15,14%. Probablemente sea el producto en el que la gestión activa brilla por su ausencia sino que se trata de integrar diferentes productos que replique el S&P500. Por lo tanto, es una gestión puramente indexada con la ventaja fiscal de los Planes de pensiones.

El CABK RV Internacional sería el homólogo de Caixabank del BBVA TELECOMUNICACIONES. Concentra el 86% de sus activos están denominados en dólares y el sector tecnológico ocupa el 43% de la cartera. Su rentabilidad anualizada a cinco años es del 14,41%.

Si bien a plazos largos sus rentabilidades anualidades se siguen manteniendo en el top ten de los planes de pensiones de renta variable, en el plazo se 20 años se deja bastante, con una rentabilidad anualizada del 3,88%, ocupando el puesto 19 de 51 productos.

En último lugar, vemos el NARANJA STANDARD & POORS 500 con una rentabilidad anualizada a cinco años del 14,35%. Se trata del mismo caso que el Allianz USA, gestión puramente indexada pero bajo el paraguas de ING.

Para hacernos una idea de semejante indexación, todos la cartera integra productos que replican al S&P500, con el ETF iShares S&P 500 B (Acc) ponderando un 53% del producto.

https://www.elblogsalmon.com/productos-financieros/estos-mejores-planes-pensiones-ultimos-5-anos-rentabilidades-anualizadas-20 

*21.40.-La realidad muerde cuando los conservadores adoptan el conservadurismo fiscal del gran estado MARTIN WOLF
*El Reino Unido amenaza a Francia con represalias por el conflicto pesquero  – RAFA DE MIGUEL
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«Sería un error concederle a su deseo»  JOSEPH E. STIGLITZ Y ADAM TOOZE

Christian Lindner no sería apto como ministro de Finanzas, pero sería un buen ministro de asuntos digitales, según los economistas Joseph E. Stiglitz y Adam Tooze.

Christian Lindner quiere ser ministro de Finanzas en una coalición de semáforos, al igual que Robert Habeck. © [M] Bernd Arnold / Visum

 De las negociaciones de la coalición en Berlín hasta ahora, dos cosas están claras: la coalición Traffic Light, llamada así por los colores asociados con las partes involucradas, es el gobierno que Alemania necesita en este momento.

27 oct 2021.- Los tres partidos, los socialdemócratas de centro izquierda (rojo), los demócratas libres favorables a las empresas (amarillo) y el Partido Verde, equilibran la tranquilidad y la innovación. Pueden acordar fácilmente un nuevo lenguaje sobre el idioma, la inmigración, los derechos. Pero, como muchos temían, el denominador común de los tres partidos es bajo. Sobre el clima, el mensaje del documento que surgió de las conversaciones exploratorias iniciales es alarmantemente débil. Lo mismo ocurre con las promesas sobre la red troncal digital. El lenguaje de la política europea tampoco es prometedor.

El riesgo es que, aunque la coalición Traffic Light parece condenada al éxito, será un gobierno débil que lucha por afrontar los desafíos del momento. Esto significa que importa quién consigue los puestos más altos. Los ministros fuertes con un buen personal pueden hacer una gran diferencia. La mejor demostración de ello es el propio Olaf Scholz , que se ha desempeñado como ministro de Finanzas alemán desde 2017.

Con Scholz, que acabará en la Cancillería si las actuales negociaciones de la coalición tienen éxito, el Ministerio de Finanzas pasó de ser un freno a ser un motor de cambio. Logró un aumento sustancial de la inversión pública, comenzando a compensar los déficits de las últimas décadas. Abrió los hilos del monedero en el momento crítico de 2020, lo que permitió a la sociedad y la economía alemana superar el impacto provocado por la crisis del coronavirus. Scholz y su equipo deberían preocuparse por su legado en el ministerio. Hicieron una gran diferencia. Como deben darse cuenta los Verdes, no puede haber una política climática seria sin el control del Ministerio de Finanzas. Es el trabajo número 2 en el gobierno. Como partido número 2, los Verdes deberían celebrarlo. Con el colíder del Partido Verde, Robert Habeck como ministro de Finanzas y aliado de su partido Sven Giegold como secretario de Estado parlamentario en el Ministerio de Finanzas, tendrían un equipo de liderazgo plausible.

El Ministerio de Finanzas es muy importante porque, a diferencia de cualquier otra cartera, combina el poder técnico y político, y las funciones nacionales e internacionales. Aunque Alemania tiene un ministro de Relaciones Exteriores, uno no debe hacerse ilusiones: el cargo en el gabinete que no sea el de canciller que más importa para las relaciones exteriores diarias de Alemania es el Ministerio de Finanzas.

Este dominio de las finanzas en las relaciones exteriores es una cuestión de elección. Si Alemania optara por ser un gran bateador en defensa, las cosas serían diferentes. Pero Alemania ha elegido ser una potencia económica ante todo, por lo que el Ministerio de Finanzas es clave.

Cuenta en tres niveles: en Europa, en el mundo en general y en las relaciones transatlánticas con EE. UU.

La construcción de la eurozona está constitucionalmente incompleta. Carece de una política fiscal acorde con la unión monetaria. La legitimación democrática a través del parlamento es incompleta. Y no parece haber voluntad política para completarlo mediante un cambio total del tratado. Esto significa que el buen funcionamiento de Europa es una cuestión de gestión diaria. El progreso histórico depende de la improvisación con tacto. Bajo Wolfgang Schäuble, que dirigió el Ministerio de Finanzas de 2009 a 2017, el Ministerio de Berlín se hizo conocido como un impulsor de la crisis en la eurozona. En el reloj de Scholz, la tensión desapareció. En 2018, cuando los populistas hicieron su gran avance en Italia, Scholz mantuvo un reservado silencio. Fue, con mucho, lo mejor que pudo haber hecho. En 2019, cuando se necesitaban con urgencia señales de impulso en el seguro de desempleo y la unión bancaria, los ruidos correctos vinieron de Berlín. En 2020, el paquete NextGen EU, en gran parte producto de negociaciones lideradas con éxito por el Ministerio de Finanzas alemán, fue tanto una solución inmediata a la crisis europea como una puerta abierta a una política fiscal común.

Para ser claros, Europa no necesita que Alemania sea un hegemón. Tampoco se trata de que Alemania haga concesiones como un acto de altruismo. Alemania se beneficia enormemente de su posición en Europa. Lo que Europa necesita es un ministro de finanzas alemán que reconozca que los países con enormes excedentes de exportación necesitan que sus socios prosperen. Un ministro de Finanzas, que reconoce que cuando se trata de sostenibilidad financiera, lo que importa no es solo la deuda en la línea superior, sino el PIB en la línea inferior. Un ministro de Finanzas que reconozca que el respeto no es solo un asunto de los votantes nacionales, sino que también debe aplicarse en las negociaciones financieras europeas. La mayor amenaza para la democracia europea no es la influencia rusa o cualquier otra influencia del exterior, es una disciplina fiscal inapropiada e inoportuna que se ha impuesto a la mayoría de Europa ». Los votantes por una coalición minoritaria de estados del «norte». Sería desastroso que Alemania se pusiera a la cabeza de esa coalición, como han prometido los Demócratas Libres. Para las posibilidades electorales de los nacionalistas populistas en Italia, nada mejor que la perspectiva de un enfrentamiento con el Ministerio de Finanzas alemán. Eso sería desastroso para Italia. Sería malo para Europa. Y sería malo para Alemania.

https://www.zeit.de/politik/deutschland/2021-10/christian-lindner-finance-minister-traffic-light-coalition-koalition-critics-englisch?utm_referrer=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F

 21.40.-La realidad muerde cuando los conservadores adoptan el conservadurismo fiscal del gran estado MARTIN WOLF

El gobierno ha cedido a las presiones por impuestos más altos, principalmente para proteger a los ancianos.

© James Ferguson

Los presupuestos dan al ministro de Hacienda del Reino Unido la oportunidad de establecer los términos del debate político. Pero, despojado de su grandiosa retórica, el esfuerzo de Rishi Sunak no fue tanto el establecimiento de la agenda como un reconocimiento de las realidades políticas. Sus instintos siguen siendo los del Tesoro y los cancilleres conservadores anteriores.

27 oct 2021.- Pero son imposibles reducciones significativas en la participación del gasto público en el producto interno bruto. Esto ha llevado a adoptar lo que, según los estándares británicos, son impuestos altos y un gran estado.

Así, la frase más alarmante de la evaluación ofrecida por la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria es que “Un crecimiento más fuerte y rico en impuestos, junto con los aumentos de impuestos anunciados en los dos últimos Presupuestos, elevan la carga fiscal del 33,5 por ciento del PIB registrado antes de la pandemia en 2019-20 al 36,2 por ciento del PIB para 2026-27, su nivel más alto desde finales del gobierno laborista de posguerra de Clement Attlee a principios de la década de 1950 «.

En 2020-21, el “gasto total gestionado” alcanzó el 53,1% del PIB. Eso no es sorprendente dadas las circunstancias. Lo que podría sorprender es que, después de caer al 45% del PIB previsto para 2021-22, se mantenga cerca del 42% en el horizonte 2026-27. Este resultado se debe sólo en parte a que este gobierno está dirigido por un hombre al que instintivamente le gusta un estado intervencionista, como lo demuestran los planes de gasto en infraestructura, «nivelación», cuidado de niños y habilidades. Más fundamental es la imposibilidad política de repetir o incluso mantener la presión sobre el gasto público impuesta por George Osborne después de la crisis financiera de 2008. Sin embargo, lo más fundamental de todo es la inexorable presión al alza del gasto en salud y atención en una sociedad que envejece.

El gran estado es inevitable. Entonces, a largo plazo, son los impuestos necesarios para pagarlo. Pero también hay que decidir qué tan grande es el déficit, con qué rapidez reducirlo después de una crisis y cuánta deuda asumir. Sunak está elaborando una nueva Carta de Responsabilidad Fiscal que establece sus intenciones. Su plan es hacer que la deuda neta del sector público caiga para el tercer año del período de pronóstico móvil, equilibrar el presupuesto actual (excluida la inversión), nuevamente para el tercer año, y evitar que la inversión del sector público promedie más del 3 por ciento del PIB. Además, sigue existiendo un tope para el gasto social. La OBR juzga – sorpresa, sorpresa – que el resultado cumplirá con las reglas que el mismo Sunak acaba de establecer.

Según el Instituto de Estudios Fiscales, el Reino Unido tuvo 15 conjuntos de reglas diferentes entre 1997 y las elecciones de 2019. Esto hace que sea difícil tomarse uno nuevo en serio. En cambio, deberíamos centrarnos en lo que significan hoy. No está claro por qué el presupuesto actual debe equilibrarse en tres años, particularmente cuando la OBR prevé una cicatrización permanente de 2 puntos porcentuales del PIB. El objetivo debe ser eliminar esas cicatrices, si es posible. Una vez más, el límite al gasto de capital del 3 por ciento del PIB es arbitrario. En una década en la que el plan es transformar el capital social para lograr reducciones rápidas de las emisiones de gases de efecto invernadero, es demasiado ajustado. De hecho, una de las características de esta Revisión del presupuesto y el gasto es lo poco que dice sobre las políticas (e inversiones) que acelerarían esta transformación. Finalmente,

Sin embargo, las previsiones económicas ofrecidas por la OBR, sumadas a las decisiones ya tomadas para subir los impuestos, deberían darle a Sunak la posición fiscal que querrá dentro de tres años si, como se supone, luego quiere recortar impuestos. Esto se lo debe sobre todo al exitoso despliegue de la vacuna. Sin embargo, cualquier euforia debe ser contenida. La OBR ha reducido su pronóstico de cicatrices post-Covid en solo un 1 por ciento del PIB. A partir de entonces, espera un crecimiento débil a mediano plazo: se pronostica un crecimiento anual del PIB per cápita en un promedio de solo 1.2 por ciento entre 2024 y 2026. Sunak vendió la recuperación como si fuera una historia de crecimiento. Con razón, la OBR no compró ese tono.

Además, existen evidentes riesgos económicos en los que, comprensiblemente, el canciller no se detuvo. Ahora se pronostica que la inflación alcanzará un máximo del 4,4 por ciento en el segundo trimestre de 2022, 2,6 puntos porcentuales más que el pronóstico en marzo de 2021. Esto refleja los cuellos de botella en el extranjero y en el país y también el alza de los precios de la energía. La OBR cree que este pico de inflación será de corta duración. El gobierno espera que sea correcto y que el público lo perdone por los efectos sobre los ingresos reales, especialmente el alto costo de la calefacción y otros elementos esenciales. Pero no sabemos cuánto durará este choque y sobre todo si afectará las expectativas de inflación en el mediano y largo plazo. Existe mucha incertidumbre sobre la rapidez con la que las economías nacionales y mundiales se sacudirán las interrupciones inducidas por Covid y, en el caso del Reino Unido, inducidas por el Brexit.

También es fundamental analizar si el gobierno ha revelado una estrategia económica coherente para el Reino Unido. Tengo la intención de volver a esa pregunta en breve. Pero ahora se revela algo importante. De hecho, los nuevos conservadores no son los mismos que los antiguos. Este canciller conservador ofrece fundamentos familiares para objetivos fiscales familiares. Es, como debería ser, flexible en respuesta a las crisis. Pero el gobierno en el que sirve ha hecho las paces con las fuertes presiones por un gran estado, predominantemente para la protección de los viejos. Si bien puede ajustar compromisos específicos, como lo ha hecho con el “bloqueo triple” de las pensiones estatales, ha reconocido estas realidades.

Estos son conservadores fiscalmente conservadores, de los grandes estados, con fuertes tendencias intervencionistas. Esto es realista, como mínimo. Pero, ¿funcionará bien la economía y el público estará satisfecho con esta nueva dispensación? Eso lo aprenderemos.

https://www.ft.com/content/d1cb0299-4d90-4647-bbce-8e415085b19d

21.40.-El Reino Unido amenaza a Francia con represalias por el conflicto pesquero     RAFA DE MIGUEL

El Gobierno de Johnson advierte que invocará el mecanismo de resolución de conflictos del Tratado Comercial que firmó con la UE. Macron asegura que “se está sometiendo a prueba la credibilidad del Reino Unido”

Una funcionaria de la embajada británica abandona este viernes el pesquero retenido por Francia en el puerto de Le Havre SAMEER AL-DOUMY (AFP)

El Gobierno de Boris Johnson ha demostrado su convicción de que, al menos cuando del Brexit se trata, la firma de un tratado internacional es solo el primer paso para una constante renegociación y reinterpretación de lo acordado.

29 oct 2021.- Es un juego de paciencia en el que quien se irrita pierde, y Londres pretende usar la rabia expresada por París, por el trato recibido por sus pescadores, para presentarse en el lado legal y justo de este conflicto. Si el Ejecutivo de Emmanuel Macron acusa a Downing Street de incumplir su promesa de permitir que la UE siguiera faenando en sus aguas, al menos hasta 2026, los ministros de Johnson acusan a Francia de haber incumplido los términos del acuerdo comercial que el Reino Unido y la UE firmaron con arduo esfuerzo. “Estamos anonadados con lo que está ocurriendo”, ha dicho el primer ministro británico este viernes. “Nos tememos que haya una violación implícita del acuerdo comercial con todo lo que está ocurriendo y con algunas de las cosas que se han dicho, y obviamente estamos preparados para adoptar las medidas apropiadas, y para hacer lo que sea necesario para defender los intereses del Reino Unido”, ha advertido Johnson.

El Gobierno francés, al borde de la paciencia por el retraso y las trabas impuestas por las autoridades británicas a sus pescadores para renovar licencias, retuvo esta semana en el puerto de Le Havre un barco que pescaba en sus aguas territoriales sin permiso, según París. Paradójicamente, el pesquero es escocés, propiedad de la empresa MacDuff Shellfish. Los pescadores escoceses fueron los más irritados en su día con el Brexit, y los que más traicionados se sintieron por el acuerdo final cerrado por Johnson. Francia ha amenazado con prohibir el desembarco de productos pesqueros británicos en puertos franceses si el enfrentamiento no se soluciona antes del próximo martes. Reforzaría además los controles aduaneros y sanitarios de los productos británicos que entraran al continente desde el Reino Unido o viceversa, bien a través de buques o por vía terrestre. La medida podría agravar aún más los problemas de abastecimiento que la pandemia y el Brexit han causado a los británicos. Pero es sobre todo el lenguaje del Gobierno francés a lo que se han aferrado los ministros de Johnson para expresar su aparente escándalo. “Ahora hay que hablar el idioma de la fuerza porque me temo que, por desgracia, este Gobierno británico no comprende otra cosa”, llegó a decir el secretario de Estado para Asuntos Europeos, Clément Beaune. Y en el comunicado oficial del Ejecutivo francés se esgrimió la amenaza de revisar incluso el suministro energético de las islas anglo-normandas de Jersey y Guernsey. Territorio británico pero muy pegadas a la costa francesa, y con estrechos vínculos con ese país, su Gobierno autónomo ha sido sin embargo el más puntilloso a la hora de renovar las licencias de los pescadores normandos.

A cuatro meses de unas elecciones presidenciales muy delicadas, Macron no dejará en la estacada a una región que le dio un importante respaldo en 2017. El presidente francés, en una entrevista al diario británico The Financial Times, ha presentado conjuntamente la negociación pesquera y el espinoso asunto del Protocolo de Irlanda del Norte como “un test de la credibilidad” del Gobierno británico. “No se equivoquen

El presidente francés, Macron, ha lamentado la decisión de los ministros de Finanzas del Euro. Advirtió que la UE corría peligro de desmoronarse a menos que adoptase la ‘solidaridad financiera’. Su solución ha sido un fondo conjunto de recuperación del virus que «podría emitir deuda común con una garantía común» para financiar a los estados miembros de acuerdo con sus necesidades en lugar del tamaño de sus economías. «No se puede tener un mercado único donde solo se sacrifiquen algunos», agregó. “Ya no es posible. . . un financiamiento que no esté mutualizado para abordar el gasto que necesitamos en la batalla contra el Covid-19 y para la recuperación económica”. Sí, sabe que va «contra todos los dogmas, pero así son las cosas». Se refería a las principales medidas de austeridad neoclásicas.

Macron recordó el «error colosal y fatal» de Francia al exigir reparaciones a Alemania después de la primera guerra mundial, lo que desencadenó una reacción populista alemana y el desastre posterior. «Es el error que no cometimos al final de la Segunda Guerra Mundial», añadió. “El Plan Marshall, la gente todavía habla de eso hoy. . . Lo llamamos ‘dinero helicóptero’ y decimos ‘debemos olvidar el pasado, comenzar de nuevo y mirar hacia el futuro’ ”.

Macron se hacía eco de las conocidas críticas de John Maynard Keynes a la imposición de reparaciones por Francia, Gran Bretaña y los Estados Unidos a Alemania después de la Primera Guerra Mundial. Keynes pidió un “Esquema para la rehabilitación del crédito europeo” con el que Alemania emitiría bonos y las antiguas naciones enemigas garantizarían los bonos alemanes de manera solidaria, en ciertas proporciones. Esta solución keynesiana es, en esencia, lo que se propone ahora con los coronabonos de la UE, que sean financiados y garantizados por todos los Estados miembros.

Pero incluso si se crearan los coronabonos, ¿sería suficiente o incluso la «solución» correcta para la caída masiva que está afectando a Italia y a todos los estados más débiles de la UE? Como comentó el «populista» italiano de derechas Matteo Salvini: «No confío en los préstamos provenientes de la UE. No quiero pedir dinero a los prestamistas en Berlín o Bruselas… Italia ha dado y continúa dando miles de millones de euros cada año a la UE y merece todo el apoyo necesario, pero no a través de mecanismos perversos que hipotecarían el futuro del país”.

Italia tiene una enorme deuda del sector público, no porque el gobierno haya despilfarrado a espuertas. Por el contrario, el gobierno ha aplicado una austeridad permanente, ¡ejecutando superávit anuales de los ingresos fiscales sobre el gasto (excluyendo los intereses de la deuda) durante 24 de los últimos 25 años!

Esa austeridad ha implicado el deterioro de los servicios públicos, la degradación del sistema sanitario que ha dificultado hacer frente a la pandemia y ha agravado el pobrísimo crecimiento de la productividad y la inversión durante más de dos décadas. Como resultado, el esfuerzo del gobierno italiano en la pandemia será mínimo. El impulso fiscal inmediato en Alemania (en forma de gasto público adicional en equipos médicos, trabajo a corto plazo, subsidios para pequeñas y medianas empresas, etc.) representa alrededor del 7% del PIB en 2020, en comparación con solo 0.9 % en Italia.

La economía italiana ha estado en crisis permanente, pero los efectos económicos negativos del choque del coronavirus han sido devastadores. Italia no podrá sola volver a relanzar su economía después del cierre por la pandemia. Según las últimas estimaciones del FMI, ningún país en Europa tendrá mayores necesidades de financiamiento bruto (deuda madura y déficit presupuestario) que Italia.

Los coronabonos podrían ayudar a mantener a flote las finanzas de Italia durante el período de la crisis, pero no sirven para restaurar la economía, el empleo y la inversión. Después de la crisis, la deuda pública de Italia superará el 130% del PIB actual. El FMI espera que el superávit primario anual de las finanzas públicas se transforme en un déficit del 5% del PIB, mientras que la deuda aumente hasta el 155% del PIB. Por eso el interés exigido por aquellos dispuestos a comprar bonos del gobierno italiano ha aumentado, especialmente en relación con Alemania, donde el interés es en la práctica negativo.

Rentabilidad de los bonos del gobierno italiano a 10 años (%)

La realidad es que el capitalismo italiano (como en Grecia) es demasiado débil para cambiar las cosas.

Volveré después a la interminable tragedia de Grecia y sus perspectivas en la crisis del Covid-19. Pero, ¿por qué el capitalismo italiano es tan débil? Y más aún, ¿por qué la participación de Italia en la Eurozona no ha fortalecido la economía italiana? La respuesta está en la naturaleza de la acumulación capitalista. Unificar varios estados nacionales en una sola unidad fiscal y monetaria plantea grandes problemas para el capitalismo. Históricamente, solo se ha logrado mediante la conquista militar o la guerra civil (la unión federal de los EEUU se logró de esa manera, mediante la derrota militar de los estados del sur).

El capitalismo es un sistema económico que combina trabajo y capital, pero de manera desigual. Las fuerzas centrípetas de la acumulación y el comercio combinadas son a menudo más que contrarrestadas por las fuerzas centrífugas del desarrollo y los flujos desiguales de valor. No hay una tendencia al equilibrio en los ciclos del comercio y la producción bajo el capitalismo. Por lo tanto, los ajustes fiscales, salariales o de precios no restablecerán el equilibrio y, de todos modos, puede ser tan grande que sean socialmente imposibles sin romper la unión monetaria.

Cuando se ideó el euro, el objetivo era lograr una mayor convergencia e integración de los estados de la UE mediante la unión monetaria. Pero los líderes de la UE establecieron criterios de convergencia para unirse al euro que eran solo monetarios (tasas de interés e inflación) y fiscales (déficit presupuestarios y deuda). No hubo criterios de convergencia para los niveles de productividad, crecimiento del PIB, inversión o empleo. ¿Por qué? Porque esas eran áreas para la libre circulación de capital (y la mano de obra) y la producción capitalista debía mantenerse libre de interferencia o dirección por parte del estado. Después de todo, el proyecto de la UE es un proyecto capitalista.

Como he explicado en artículos anteriores, la teoría marxista del comercio internacional se basa en la ley del valor. En la zona euro, Alemania tiene una composición orgánica de capital (COC) más alta que Italia, porque es tecnológicamente más avanzada. Por lo tanto, en cualquier comercio entre los dos, el valor se transferirá de Italia a Alemania. Italia podría compensar esto aumentando el volumen de su producción / exportaciones a Alemania hasta tener un superávit comercial con Alemania. Esto es lo que hace China. Pero Italia no es lo suficientemente grande como para poder hacerlo. Por lo tanto, transfiere valor a Alemania y mantiene un déficit en su comercio total con Alemania.

En esta situación, Alemania gana dentro de la zona euro a expensas de Italia. Todos los restantes estados miembros de la eurozona no pueden ampliar su producción para superar a Alemania, por lo que el intercambio desigual se agrava en la Unión Monetaria Europea (UME). Además de esto, Alemania tiene un superávit comercial con otros estados fuera de la UME, que puede utilizar para invertir más capital en el extranjero en los países con déficit de la UME.

Esto explica por qué los países centrales de la UME se han distanciado de la periferia desde la formación de la Eurozona. Con una moneda única, se han patentes los diferenciales de valor entre los estados más débiles (con una COC más baja) y los más fuertes (COC más alta), sin la opción de compensarlo con la devaluación de la moneda nacional o aumentando la producción en general. Por lo tanto, las economías capitalistas más débiles (en el sur de Europa) dentro de la zona euro perdieron terreno frente a las más fuertes (en el norte).

El capital franco-alemán se expandió hacia el sur y el este para aprovechar la mano de obra barata existente, mientras exportaba fuera de la zona euro con una moneda relativamente competitiva. Los estados más débiles de la UME acumularon déficits comerciales con los estados del norte y fueron inundados por capital del norte que impulso auges inmobiliarios y financieros desproporcionados con el crecimiento de los sectores productivos del sur. Por lo tanto, la rentabilidad alemana ha aumentado con el euro, mientras que en Francia y la periferia ha disminuido.

Un artículo reciente confirma esta explicación de por qué hay divergencia, no convergencia, dentro de la zona euro.

«El crecimiento impulsado por las exportaciones en los países centrales y el crecimiento impulsado por la deuda en la periferia de la Eurozona se remontan a las diferencias en las capacidades tecnológicas y el resultado de las empresas … la divergencia macroeconómica entre los países centrales y periféricos se debe a la coexistencia de dos diferentes trayectorias de crecimiento (modelos orientados a la exportación versus modelos impulsados ​​por la demanda), que se pueden rastrear hasta una ‘polarización estructural’ en términos de capacidades tecnológicas ”.

Los autores concluyen que “considerando el papel central de la capacidad tecnológica para la evaluación de los desarrollos económicos (futuros), nuestros resultados sugieren que no se puede esperar que se materialice un proceso de convergencia natural en la zona euro. También es evidente que el enfoque único de consolidación fiscal en los países de la periferia en crisis desde 2010 estaba destinado a fracasar espectacularmente… La austeridad fiscal es un obstáculo para la recuperación de sectores productivos fuertes en la Eurozona. Dado que la polarización estructural alimenta la divergencia macroeconómica, es de esperar que la Eurozona se desintegre eventualmente, si el ‘bloqueo’ de la especialización industrial entre los países centrales y de la periferia no se rompe con intervenciones políticas específicas”.

La economía italiana tiene un sector bancario en crisis, que es demasiado grande, tiene muchos préstamos incobrables y ha costado a los contribuyentes muchos miles de millones en los últimos años como resultado de repetidos rescates estatales. Hay también un débil crecimiento de la productividad y un empeoramiento de la polarización entre el norte y el sur de Italia. La Eurozona, lejos de brindar nuevas oportunidades para que el capital italiano se expanda, ha mantenido a la economía italiana en una crisis latente casi permanente. Mientras que la economía alemana creció un promedio del 2,0% en términos reales y la zona euro un 1,4% anual durante 2010-2019, el crecimiento del PIB real en Italia fue solo del 0,2% en el mismo período.

Mientras que el PIB per cápita (en paridades de poder adquisitivo) en Italia en 1999 todavía estaba alrededor de € 1000 por encima del promedio de la zona del euro, 20 años después, justo antes de que comenzara la crisis del coronavirus, había caído casi € 4000 por debajo del promedio de la zona del euro. Alemania, por otro lado, donde los ingresos per cápita ya eran ligeramente más altos que en Italia cuando se unió al euro, continuó distanciándose durante el mismo período, lo que resultó en una brecha per cápita creciente del PIB. Italia ya había perdido dos décadas en su desarrollo económico antes de la crisis del coronavirus.

De hecho, los coronabonos mutualizados, tan defendidos por los keynesianos y post-keynesianos, son una respuesta patética a esta crisis. Lo que se necesita es un aumento masivo del presupuesto de la UE, pasando de la cifra ridículamente baja del 1% del PIB de la UE al 20%, junto con reformas fiscales armonizadas para poner fin a la ‘carrera hacia el fondo’ en la tributación de las empresas, que lidera Irlanda. Dicho presupuesto podría comenzar a planificar inversiones, empleo y servicios públicos a gran escala para beneficiar a todos en la UE. Sería necesario financiar un plan Marshall para Europa, como dice Macron, pero haciéndose con el control de los inútiles grandes bancos de la UE, así como convirtiendo en propiedad pública los principales sectores de la industria productiva. Entonces se podrían establecer las bases para unos verdaderos Estados Unidos de Europa, en los que la periferia pueda crecer con la ayuda del centro.

Sin eso, la pandemia de coronavirus tiene el potencial de causar una ruptura irrevocable de la unión monetaria existente. Los países centrales de la zona euro no están dispuestos a lograr una unión fiscal plena y la redistribución de recursos para aumentar la productividad y el empleo en la periferia. De todos modos, un desarrollo pleno y armonioso que conduzca a la convergencia no es posible bajo el modo de producción capitalista. Por el contrario, la experiencia de la UME ha alimentado la divergencia.

Es posible que los pueblos del sur de Europa tengan que soportar aún más años de austeridad para pagar la deuda con el norte. Aun así, el futuro del euro probablemente será decidido, no por los populistas en los estados más débiles, sino por la opinión mayoritaria de los estrategas del capital en las economías más fuertes. Los gobiernos del norte de Europa eventualmente pueden decidir deshacerse de Italia, España, Grecia, etc. y formar un fuerte ‘NorEuro’ alrededor de Alemania, Austria, Benelux y Polonia. No es de extrañar que Macron esté seriamente preocupado.

La tragedia griega: tercer acto

Mucho se ha hablado sobre el impacto de la crisis en economías relativamente grandes como Italia y España. Pero se habla menos sobre el país que fue aplastado por la Gran Recesión, la crisis de la deuda del euro y los planes de la Troika (la UE, el BCE y el FMI): Grecia.

Seguí el drama griego en una docena de artículos desde 2012 (ver archivo histórico). Ahora la tragedia de Grecia se ha convertido en un drama en tres actos. El primero fue el colapso financiero global y la recesión consecuente que reveló las debilidades del llamado boom de los primeros años de la incorporación de Grecia a la Eurozona. El segundo fue el terrible período de austeridad impuesto por la Troika ante la que el gobierno de izquierda de Syriza capituló, a pesar del resultado del referéndum en el que el pueblo griego rechazó las medidas draconianas de la Troika.

Desde entonces, la economía capitalista griega ha luchado por recuperarse. En 2017 terminó la depresión profunda y hubo un crecimiento limitado. Pero el PIB real todavía es un 25% inferior al de 2010. Y el crecimiento real del PIB comenzó a desacelerarse de nuevo (como en muchos países) justo antes de la pandemia. La inversión productiva ha sido plana los últimos siete años, mientras que el empleo se ha reducido un tercio porque muchos griegos educados (medio millón) han emigrado para encontrar trabajo fuera. Gran parte del sector capitalista se encuentra en estado zombie: más de un tercio de los préstamos otorgados por bancos griegos están siendo devueltos y los bancos griegos tienen el nivel más alto de préstamos morosos en Europa

Sobre todo, el capital griego ha experimentado una rentabilidad baja y en declive. Según Penn World Tables, la tasa interna de rendimiento cayó un 23% entre 1997 y 2012. Desde entonces hasta 2017, se recuperó solo un 14%. Pero en 2017, la rentabilidad seguía siendo un 12% inferior a la de 1997. Desde 2017, según los datos de AMECO, la rentabilidad mejoró, pero aún es un 10% inferior al nivel anterior a la crisis de 2007.

Pero la tragedia de Grecia está ya en su tercer acto con la pandemia. La economía mundial ha entrado en una crisis de producción, inversión comercial y empleo que superará a la Gran Recesión de 2008-9, la crisis más profunda desde la década de 1930. Y Grecia está justo en la línea de fuego. Alrededor del 25% de su economía depende del turismo y está siendo diezmado.

Y la situación financiera del gobierno no le permite gastar para salvar a la industria, el empleo y los ingresos. Durante años, bajo la imposición de la Troika primero, y luego de la UE, los gobiernos griegos se vieron obligados a alcanzar grandes excedentes primarios en sus presupuestos. En otras palabras, el gobierno debe gravar fiscalmente a la gente mucho más que lo que gasta en servicios públicos.

La diferencia se ha utilizado para pagar la creciente carga de intereses de nivel astronómico de la deuda pública. Cada año, el 3,6% del PIB es para pagar los intereses de la deuda pública que ha continuado aumentando hasta el 180% del PIB.

La crisis reducirá ahora el PIB real en un 10% según el FMI y el nivel de deuda crecerá al 200% del PIB. Este año, las necesidades financieras brutas del gobierno griego alcanzarán el 25% del PIB (es decir, el déficit presupuestario y el vencimiento de los pagos de la deuda). A menos que haya apoyo fiscal del resto de la UE, el pueblo griego se verá inmerso en otra larga ronda de austeridad una vez que termine el cierre por la pandemia.

Y hay pocas señales de que Grecia obtenga más ayuda de la que recibió en el segundo acto de esta tragedia, excepto para acumular aún más deuda.

La incapacidad de los líderes de la UE para proporcionar apoyo fiscal produjo una reacción frustrada del ex ministro de finanzas de Syriza y economista ‘rockstar’ Yanis Varoufakis. Elegido recientemente diputado, Varoufakis tomó nota de la reacción de los líderes de la UE ante la difícil situación de Italia y Grecia. Piensa que “la desintegración de la eurozona ha comenzado. La austeridad será peor que en 2011″. Como argumentó en 2015 durante la crisis de la deuda griega, los estados del norte deberían tener «sentido común», porque les interesa ayudar a países como Italia y Grecia para salvar el euro. Pero si no lo hacen, Varoufakis cree que «el euro será un proyecto fallido» y todo su trabajo para salvar a Grecia y mantenerla en el euro no habrá servido para nada.

En 2015, Varoufakis, que se autodenomina un «marxista errático», intentó, siendo ministro de finanzas de Syriza, persuadir a los líderes del euro de la necesidad de unidad. Había defendido que la larga depresión de los últimos diez años «no era el mejor ambiente para políticas socialistas radicales». En cambio, «el deber histórico de la izquierda es, en esta coyuntura particular, estabilizar el capitalismo; salvar al capitalismo europeo de sí mismo y de los perturbados gestores de la inevitable crisis de la Eurozona». Apuntó que «no estamos preparados para superar el colapso del capitalismo europeo con un sistema socialista que funcione». Su solución en ese momento era «trabajar por una coalición amplia, incluso con las derechas, cuyo propósito debería ser superar la crisis de la Eurozona y estabilizar la Unión Europea… Irónicamente, aquellos de nosotros que despreciamos la Eurozona tenemos la obligación moral de salvarla!”

En 2015, el papel de Tsipras y de Syriza fue aún peor. Estoy criticando a Varoufakis porque, desde la lealtad al marxismo, se opuso a la capitulación de Syriza en el segundo acto. Pero en sus memorias, Comportarse como adultos: mi batalla contra el establishment europeo, que cubren el período de sus negociaciones con las derechas de la UE, Varoufakis revela que hizo todo lo posible para llegar a un acuerdo con la Troika que no hundiera a Grecia en la penuria permanente. Pero fracasó.

En un nuevo libro, Capitulación entre adultos, Eric Toussaint, expone mordazmente el enfoque equivocado del «marxista errático». Toussaint, que era entonces consultor sobre deuda del parlamento griego, argumenta que había una política alternativa que Syriza y Varoufakis podrían haber adoptado.

En una entrevista reciente, Varoufakis formuló la pregunta «¿qué habría hecho de manera diferente con la información que tenía en ese momento? Creo que debería haber sido mucho menos conciliador con la troika. Debería haber sido mucho más duro. No debería haber buscado un acuerdo provisional. Debería haberles dado un ultimátum: o reestructuración de la deuda, o salimos del euro hoy».

Demasiado tarde para ese cambio de opinión. Porque el tercer acto de la tragedia ha comenzado.

https://www.sinpermiso.info/textos/el-consejo-europeo-y-la-crisis-del-coronavirus

 

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