17.20.-Chile: La última línea – ASCANIO CAVALLO

Ventilador mecánico. Foto referencial.

Las protestas iniciadas esta semana en algunas comunas de Santiago, el lunes 18 -a siete meses exactos del 18-O- han tenido el semblante de una coordinación algo más visible que los ciclos anteriores. La inteligencia policial parece estar en mejores condiciones relativas, porque al menos alguno de los focos de estos días no fueron tan sorpresivos como en octubre pasado. Después de todo, el confinamiento restringe la vía de coordinación únicamente al recurso de las redes digitales.

23 may 2020.- Las protestas confirman que el fuego del 18-O no se ha extinguido y que sus promotores están a la espera de que se reduzcan las medidas restrictivas. La reaparición del lunes 18 muestra la ansiedad de esos grupos y puede entenderse como un sondeo para ir avanzando en las condiciones de organización a medida que la crisis económica progrese con su elemento más chocante, el desempleo.

Sin embargo, todos los datos indican que las restricciones tendrán que continuar e incluso endurecerse, ahora que es evidente que en las zonas de mayor contagio -Santiago, Iquique y Antofagasta- los habitantes se están infectando entre sí. El abultado cúmulo de viajeros que trasladó la pandemia hasta Chile desde otras latitudes (sobre todo, Europa) ya quedó atrás. Las cifras muestran que el período de transmisión más intensiva se inició en mayo. Nadie puede asegurar cuándo se producirán el pico, la meseta y el subsecuente descenso paulatino de contagios, que es el patrón que ha seguido la enfermedad en todo el mundo. Los datos parecen haberse anticipado un poco a los cálculos del Ministerio de Salud, pero junio y julio se siguen divisando como los meses agudos.

Al final, cuando toda la neurosis de las estadísticas y la sobreinformación hayan remitido, el gobierno será medido por una cifra principal: los muertos. Se discutirán las estrategias, las oportunidades y la demografía, pero el dato férreo, inconmovible, será la tasa de mortalidad. La experiencia mundial ha demostrado que esa tasa depende decisivamente de las capacidades sanitarias, es decir, de que la demanda no sobrepase a la oferta. Si el gobierno consigue aumentar los insumos (camas UCI, ventiladores, equipamiento, personal) a un ritmo mayor que el incremento de enfermos, podrá evitar colapsos como los que sufrieron la Lombardía italiana o algunas ciudades de España, cuyos números de muertes todavía son el rastro principal del Covid-19. En esa dirección trágica parece ir, por ejemplo, Brasil.

En ese momento de balances, el número de contagios parecerá un dato banal. Los epidemiólogos sostienen que los contagios intensivos pueden ser positivos para generar la “inmunidad de rebaño” antes de que se desarrolle la vacuna. Pero para que un gobierno decida alentar esa inmunidad necesita estar seguro de que tendrá los recursos para recibir a los enfermos. Suecia, que es hoy el modelo de esa estrategia, admite ahora que aún con sus certezas descuidó el sesgo etario del Covid-19 (en Chile, casi dos tercios de las muertes son personas de más de 70 años).

En la casilla vecina estarán las pérdidas de la economía, medidas en desempleo, quiebras, retrocesos de producción, pobreza y caída del PIB. Aunque los resultados del primer trimestre hayan sido menos expresivos de lo que se preveía, todas las proyecciones apuntan al mayor hundimiento del producto desde 1982.

De modo que las condiciones objetivas para el desarrollo de las protestas son muy ambivalentes. De un lado, el empobrecimiento de segmentos urbanos numerosos parece un incentivo para aumentar la presión sobre el gobierno y apuntar de paso hacia la demolición del sistema económico. Pero del otro, las necesidades de reponer el empleo, restaurar los ingresos y volver a activar la producción parecen también razones imperiosas para dejar atrás la conflictividad callejera y alentar a las instituciones para que trabajen sobre acuerdos amplios. La cesantía nunca ha sido un estímulo para la movilización; la pobreza, sí.

La oposición no ha decidido aún en qué lado estará. Una parte de ella -que medida en votos no es en absoluto mayoritaria- querrá mantener el rumbo y acercarse lo más posible a derribar al gobierno, aunque percibe que esa oportunidad perdió el empuje que aspiraba a tomar en marzo, el “mes decisivo”. Esa porción puede haber visto con entusiasmo las protestas de esta semana.

La otra parte vive, más que en la indecisión, en un estado de espera: sólo puede reaccionar frente a hechos que no maneja, decisiones ajenas y agendas que ignora. Está obligada a aguardar los errores del gobierno para tratar de ocupar el espacio público. Tampoco es una situación dramática: como lo saben los dirigentes más agudos, es lo propio de la oposición. La única diferencia del caso chileno es que un gobierno que tambaleaba se vio abruptamente enderezado por una catástrofe sin precedentes, y es mejor no imaginar si la pandemia hubiese alcanzado al país con autoridades renunciadas. El hecho es que la oposición mayoritaria -de nuevo: en votos- ha vuelto a verse confinada a un incómodo espacio en el que es muy difícil decidir entre la hojarasca diaria y la configuración del futuro.

El Chile postpandémico será, según parece, un caldo de todas estas cosas.

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  • 16.20.-Hambre – ASCANIO CAVALLO
  • Ante el nuevo desorden mundial, la soberanía reconsideradaNICOLAS COLIN

Chile está en las antípodas: el clima de desconfianza es uno de los peores del mundo. Este pudo ser un dato positivo para la oposición, siempre que confíe en que su función sea debilitar por todos los medios al gobierno que la venció en las urnas. Quizás se haya pasado de rosca, porque la desconfianza es un aire tóxico que tiende a envolverlo todo, incluyendo a sus propios promotores. Pero si la desconfianza es el signo con que el país enfrenta un retroceso fuerte hacia la pobreza, la pendiente será mucho más inclinada y larga que la duración de este gobierno. Pobreza llama a pobreza.

16 may 2020.- En el famoso grabado de Durero Los cuatro jinetes del Apocalipsis, el caballo más oscuro ocupa el centro. Su jinete lleva una balanza, que según algunos representa el precio de los alimentos y, según otros, la medición entre precios e ingresos. Este jinete es el hambre. Lo flanquean el caballo famélico de la muerte y el corcel brioso de la guerra. La peste no está, pero hay un cuarto caballo que desde el texto del apóstol San Juan ha sido objeto de todas las interpretaciones posibles. La cultura occidental lleva muchos siglos asociando a estos jinetes fatídicos, y por eso ahora, que ha renacido la imaginación apocalíptica, no es raro que hasta las autoridades los vuelvan a juntar.

Lo menos dicho de la crisis del Covid-19 es que por su centro, en efecto, galopa el espectro del hambre. El infantilismo de oponer la salud con la economía se estrella con una amenaza que puede dejar de ser imaginaria. Para no ir demasiado lejos, el informe sobre crisis alimentaria de la ONU del año pasado cifraba el “hambre aguda” en América Latina en 4,2 millones de personas, de las cuales poco más de la mitad estaba en Haití, 1,6 millones en el “corredor seco” de Centroamérica, medio millón entre los emigrantes de Venezuela y el resto en bolsones de extrema pobreza de diversos países.

Las estimaciones para lo que seguirá del Covid-19 llegan hasta el triple de esa cifra.

No hay ningún gobernante de la región que ignore este peligro. En Chile, el Presidente Sebastián Piñera se enfrenta a la sombría perspectiva de tener que ir con ayuda alimentaria a unos dos millones de hogares. Ya no bonos, ni subsidios, ni gratuidades -esos parecen lujos de segunda generación-, sino directamente alimentos, canastas de raciones alimentarias. ¿Realmente puede ocurrir esto?

El producto interno de los países de América Latina se contraerá, según cuánto se extienda la paralización de las economías, entre cuatro y ocho puntos. Eso significa saltar a desempleos de dos dígitos (probablemente sobre 12%), es decir, varios millones de personas, la mayoría de las cuales podría quedar en situación de escasez alimentaria, que es una de las formas de la extrema pobreza. Para Chile, la caída más grande supondría un retroceso de unos 15 años, cuando la extrema pobreza se situaba en un 12,6%. Hace dos años, con un 2,3%, la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, declaraba que Chile casi la estaba superando. Los 15 años que pasaron remontaron esa oscura hondonada, pero nadie ha parecido dispuesto a recordarlo. Lo que está ocurriendo tiene también el aire de un siniestro memorando acerca de muchas cosas.

Esta perspectiva vuelve algo irrisorios unos cuantos de los debates de estos días y pone en cuestión la insistencia de numerosos alcaldes (con las excepciones de mérito) en encerrar a sus comunas y dejar a sus ciudadanos sin más ingresos que los subsidios fiscales. El gobierno no ha sido capaz de comunicar con eficacia el sacrificio extremo que es una medida como la cuarentena colectiva. No percibió que su ansiedad por un pronto “retorno seguro” sería vista como un ataque a la sanidad pública ni que muchos llegarían al oxímoron de creer que paralizando el trabajo se favorece a los empresarios. Prefirió, en cierto modo, alentarse con el paradigma de los países de la Ocde.

No hay tal paradigma. China y Singapur -dos dictaduras- terminaron el confinamiento al llegar a cero muertes diarias. Holanda abre algunas actividades con algo más de 50 muertes por día, y Alemania, con 100, además de unos 800 contagios nuevos. España empieza a liberar cautelosamente sus trabajos, pero aún registra más de 150 muertes y más de 800 contagios por jornada. A la mayoría de ellos no los acicatea el caballo del hambre, pero sí el de la reciente recuperación de unas economías sumamente heridas por la recesión del 2008. Suecia, el único que no ha impuesto restricciones (sólo recomendaciones), es también el país con mayor confianza interpersonal e institucional.

Chile está en las antípodas: el clima de desconfianza es uno de los peores del mundo. Este pudo ser un dato positivo para la oposición, siempre que confíe en que su función sea debilitar por todos los medios al gobierno que la venció en las urnas. Quizás se haya pasado de rosca, porque la desconfianza es un aire tóxico que tiende a envolverlo todo, incluyendo a sus propios promotores. Pero si la desconfianza es el signo con que el país enfrenta un retroceso fuerte hacia la pobreza, la pendiente será mucho más inclinada y larga que la duración de este gobierno. Pobreza llama a pobreza.

Los políticos parecen haber percibido este cambio sustantivo respecto de lo que se creía hasta hace un par de semanas. La recesión mundial ya es un hecho y nadie duda de que la economía chilena se hundirá, por lo menos y con optimismo, hasta octubre de este año. Que a fines de ese mes estén previstas las elecciones municipales y el plebiscito constitucional parece una mueca sardónica. No es lo mismo hacer campaña en situación de normalidad -sanitaria, laboral, política- que con millones de personas dependiendo de los alimentos del gobierno.

La cuarentena, el confinamiento y la distancia social tienen efectos más insidiosos de lo que la arquiatría deja ver y de los que la política de facciones alcanza a vislumbrar. Mientras sean las únicas medidas para combatir el contagio, las sociedades dependen de su capacidad de aguante y solidaridad. La pregunta es la misma de siempre: ¿Cómo andamos por casa?

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16.20.- Ante el nuevo desorden mundial, la soberanía reconsideradaNICOLAS COLIN 

Los países anteriormente aliados en globalización ahora están dando la espalda. Las negociaciones comerciales multilaterales se han estancado. ¿No es hora, pregunta el analista, de repatriar actividades y trabajos al territorio nacional?

En 2005, en la fábrica de Bacou-Dalloz en Plaintel, cerca de Saint-Brieuc, en Bretaña. El mayor productor de máscaras de FFP2 de Europa, capaz de suministrar hasta 200 millones de máscaras al año al estado francés, finalmente fue abandonado bajo el mandato de cinco años de Holanda y definitivamente cerrado en 2018. (FRED DUFOUR / AFP)

La cuestión de la soberanía invade el discurso político . El colapso de las cadenas de producción durante varias semanas, debido a la falta de circulación de bienes y personas, nos hizo conscientes de nuestra dependencia externa, quizás excesiva, en la economía globalizada.

9 may 2020.- La lección a aprender parece obvia. Habría sido urgente trasladar parte de la producción a nuestro territorio. Esto es cierto, en particular, de los recursos esenciales para la lucha contra Covid-19 , como máscaras, pruebas y mañana, tal vez, las vacunas. A esto se suma la conciencia de las autoridades públicas europeas de nuestra dependencia digital. Si queremos implementar la futura aplicación StopCovid en Francia, debemos resolver trabajar con gigantes estadounidenses como Apple, Google o Microsoft, no sin ciertas preguntas sobre la recopilación y el procesamiento de los datos personales de decenas de millones de nuestros conciudadanos.

La aplicación StopCovid, ¿un fiasco francés?

Todas estas consideraciones, sin embargo, no son nuevas. Varios gobiernos europeos y la Comisión Europea han estado preocupados por la omnipotencia de los gigantes digitales estadounidenses por un tiempo. China, por su parte, lanzó hace varios años un plan denominado «China 2025» para recuperar el control de los activos tecnológicos esenciales, como los componentes integrados en computadoras, teléfonos y redes digitales en general. En este frente, las sanciones estadounidenses contra el buque insignia industrial chino Huawei solo han acelerado las cosas.

Tres escenarios para poner fin a la crisis de Covid, desde el más optimista hasta el más oscuro 

¿No es hora de repatriar actividades y trabajos al territorio nacional? Después de todo, la cuestión de la reubicación de empleos industriales ha estado en la agenda durante mucho tiempo, hasta el punto de haber inspirado a Arnaud Montebourg en ese momento la idea de un «ministerio de recuperación productiva».

Estamos entrando en una fase de desglobalización

Casualmente, la tendencia ha estado tomando forma durante varios años: la producción se está acercando cada vez más a los consumidores. Desafortunadamente, debido a los avances en la robótica industrial, las reaperturas de fábricas en los países más desarrollados apenas emplean trabajadores. El desafío para los fabricantes es sobre todo acortar las cadenas de producción para poder reaccionar más rápidamente a los cambios de humor de los consumidores. Se trata menos de reubicar empleos que de ganar competitividad en una economía cada vez más emprendedora. La razón por la cual los líderes empresariales y quienes los financian dudan cada vez menos antes de tomar medidas es la desintegración del orden mundial. Todo indica, en la evolución de las relaciones internacionales,

¿El retorno de las fronteras será un simple paréntesis?

Los países anteriormente aliados ahora están dando la espalda. Las negociaciones comerciales multilaterales se han estancado. Estados Unidos, a través de la administración Trump, ha señalado al resto del mundo que ya no le importa cumplir su misión como policías mundiales. La razón de esto es demasiado obvia: desde el colapso de la Unión Soviética hace treinta años, Estados Unidos ya no tiene ninguna razón real para desplegar tantos recursos para mantener el orden. La escala global. A pesar de sus protestas, Trump no es el iniciador de una tendencia más allá de él: es un síntoma de ello.

A algunos países les irá mejor que a otros.

En el contexto más específico de la lucha contra Covid-19, el nuevo desorden mundial es una amenaza. Estados Unidos ha abdicado de su liderazgo global. En ausencia de una superpotencia capaz de imponer orden, otros países tienen la mayor dificultad para coordinar su acción. China parece querer hacerse cargo , pero está principalmente preocupada por consolidar su área de influencia, desde Asia Central hasta África, con poca preocupación por el resto del mundo, del cual de lo contrario sabe poco.

Bertrand Badie: «La seguridad del Estado ya no es geopolítica, sino salud»

En este mundo nuevo y más fragmentado, donde las tarjetas se redistribuirán a toda velocidad y las economías nacionales se cerrarán sobre sí mismas, a algunos países les irá mejor que a otros. China, a pesar de sus debilidades estructurales, confía en consolidar su poder a escala regional. Estados Unidos, por su parte, se retirará del mundo, protegido por su geografía excepcional y su riqueza de recursos naturales. Los países exportadores, como Alemania, tendrán que pensar en un reposicionamiento radical. Los países cuyo poder ha sido restringido durante mucho tiempo, como Japón o Turquía, adoptarán un comportamiento más ofensivo.

«La crisis no será necesariamente devastadora»: el debate de Alain Minc – Hubert Védrine 

Francia, por su parte, está fortificada por su posición económica y geográfica única en el corazón de Europa. Los próximos meses nos dirán si logra jugar la carta de soberanía económica recuperada y retirarse del juego …

Nicolas Colin (Essayiste, socio fundador de The Family) https://www.nouvelobs.com/chroniques/20200509.OBS28599/face-au-nouveau-desordre-mondial-la-souverainete-reconsideree.html

  • 15.20.-El exministro Moro presenta pruebas sobre la injerencia de Bolsonaro en la Policía Federal – GIL ALESSI-DANIELA MERCIER
  • «Después de la crisis, el momento del dinero verde»- THOMAS PIKETTY
  • Una dosis de falibilismo ASCANIO CAVALLO

El juez fue interrogado durante ocho horas sobre las acusaciones que formuló contra el presidente tras dimitir

Un seguidor de Bolsonaro con un cartel que dice «Moro, traidor» llega este domingo a la protesta de Brasilia. ERALDO PERES / AP 

El exministro Sergio Moro fue interrogado este sábado durante ocho horas en la sede de la Policía Federal de Curitiba. El antiguo juez de la operación anticorrupción Lava Jato presentó mensajes y audios para probar las acusaciones, según confirmó este diario con fuentes jurídicas, que realizó contra Jair Bolsonaro de intentar interferir políticamente en la Policía Federal, órgano que lleva las investigaciones que podrían afectar a los tres hijos del presidente. Moro llegó al edificio —el mismo en el que cumplió condena el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva tras ser condenado en la Lava Jato, una operación que llevó a Moro al estrellato— poco después de las dos de la tarde, acompañado de gritos de protesta y de apoyo. No habló con la prensa. Terminó su declaración sobre las 11 de la noche.

3 may 2020.- Su testimonio forma parte de una investigación abierta, autorizada por el magistrado del Supremo Tribunal Federal Celso de Mello, para investigar el supuesto intento de Bolsonaro de interferir políticamente en la Policía Federal y falsificar la firma de Moro en la publicación de la destitución del entonces director general de la Policía Federal, Maurício Valeixo. La destitución fue el punto central del desacuerdo entre Moro y Bolsonaro, ya que se hizo sin el consentimiento del exministro.

Mientras, Bolsonaro ha vuelto a participar este domingo en una protesta contra el Supremo Tribunal Federal y el Congreso. “No vamos a admitir más interferencias. Se nos acabó la paciencia”, ha dicho allí ante una multitud de seguidores que incumplían las normas más básicas para evitar los contagios de coronavirus. Varios periodistas han sido agredidos.

El Fiscal General, Augusto Aras, solicitó que se abriera la investigación, señalando que tanto Bolsonaro como Moro podrían haber cometido delitos. Bolsonaro está siendo investigado por los presuntos delitos de falsificación, coerción, prevaricación administrativa, obstrucción a la justicia y corrupción pasiva privilegiada. El exministro, si no presenta pruebas, puede ser acusado de calumnia, crimen contra el honor y prevaricación. Moro tendría 60 días para dar explicaciones, pero el magistrado Celso de Mello redujo este tiempo a cinco días.

La sede de la Policía Federal en Curitiba, que en el pasado fue escenario de protestas y enfrentamientos entre simpatizantes del expresidente Lula y defensores de la operación Lava Jato, presenció esta vez enfrentamientos entre los partidarios de Bolsonaro y de Moro. “¿Por qué no investigan quién intentó matar al presidente?”, gritaban las tropas leales al presidente, replicando el discurso que profirió Bolsonaro tras las acusaciones de Moro, en el que insinuó que la policía, bajo las órdenes del ministro, no dio importancia a la puñalada que recibió durante la campaña electoral. La mención del ataque, que ocurrió en 2018, no fue por casualidad. Horas antes, el propio mandatario publicó en las redes sociales: “¿El Judas que testificará hoy interfirió para que no se investigara?”. La Policía Federal afirma que la investigación concluyó que Adélio de Souza, autor de la puñalada al entonces candidato, no había recibido órdenes de nadie.

La investigación basada en las declaraciones de Moro aún se encuentra en su fase inicial. Si se determina que el presidente cometió los crímenes, la Fiscalía tendría que presentar una denuncia contra Bolsonaro, que necesitará la autorización de la Cámara de Diputados para que se proceda al impeachment. El Congreso ya ha recibido otras muchas solicitudes, que se encuentran en manos del presidente de la Cámara, Rodrigo Maia. Hasta ahora, el congresista ha defendido que, debido a la pandemia de coronavirus, no sería apropiado analizar las solicitudes de destitución de Bolsonaro.

El 24 de abril, Moro dimitió como ministro de Justicia y, durante una rueda de prensa, acusó al presidente de intentar interferir en la autonomía de la Policía Federal para poder acceder a las investigaciones en curso y a la información de inteligencia de la institución. El mismo día que Moro lo acusó, Bolsonaro replicó al antiguo subordinado y negó haber solicitado acceso a los casos investigados.

https://elpais.com/internacional/2020-05-03/moro-presenta-audios-y-mensajes-a-la-policia-como-prueba-de-que-bolsonaro-intento-interferir-en-el-cuerpo.html

15.20.-«Después de la crisis, el momento del dinero verde»- THOMAS PIKETTY 

El paro económico debe usarse para reflexionar sobre un resurgimiento a través de inversiones en sectores como la salud y el medio ambiente, con una reducción en las actividades más intensivas en carbono, estima el economista Thomas Piketty en su columna.

Una turbina eólica en un campo de colza, en Magny (Eure-et-Loir), el 4 de mayo. JEAN-FRANCOIS MONIER / AFP 

 ¿Puede la crisis causada por Covid-19 precipitar la adopción de un nuevo modelo de desarrollo, más equitativo y más sostenible? Sí, pero con la condición de que asumamos un cambio claro de prioridades y desafiemos un cierto número de tabúes en la esfera monetaria y fiscal, que finalmente deben ponerse al servicio de la economía real y de los objetivos sociales y ecológicos.

Primero debemos aprovechar este paro económico forzado para reiniciar lo contrario. Después de tal recesión, las autoridades públicas tendrán que desempeñar un papel central en el impulso de la actividad y el empleo. Pero debe hacerse invirtiendo en nuevos sectores (salud, innovación, medio ambiente) y decidiendo una reducción gradual y duradera de las actividades más intensivas en carbono. Concretamente, es necesario crear millones de empleos y aumentar los salarios en hospitales, escuelas y universidades, renovación térmica de edificios, servicios locales.

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En el futuro inmediato, el financiamiento solo puede hacerse a través de deuda y con el apoyo activo de los bancos centrales. Desde 2008, estos últimos han llevado a cabo una creación monetaria masiva para salvar a los bancos de la crisis financiera que ellos mismos habían causado. El balance del Eurosistema (la red de bancos centrales gestionados por el BCE) aumentó de 1.150 millones de euros a principios de 2007 a 4.675 millones a finales de 2018, es decir, de solo el 10% a casi 40% del PIB de la zona euro (12,000 millones de euros).

Debemos suponer que la creación monetaria se utiliza para financiar la recuperación verde y social, y no para impulsar los precios del mercado de valores.

Sin duda, esta política hizo posible evitar las quiebras en cascada que habían arrastrado al mundo a la depresión en 1929. Pero esta creación monetaria, decidida a puerta cerrada y sin una integración democrática adecuada, también contribuyó a impulsar los precios. financiero e inmobiliario y para enriquecer a los más ricos, sin resolver los problemas estructurales de la economía real (falta de inversión, aumento de la desigualdad, crisis ambiental).

Agrupe la tasa de interés

Sin embargo, existe un riesgo real de que estemos contentos de continuar en la misma dirección. Para tratar con Covid-19, el BCE lanzó un nuevo programa de recompra de activos. El balance del Eurosistema ha saltado de 4.692 mil millones al 28 de febrero en 5395000000000 en el 1 st  de mayo de 2020 (según los datos publicados por el BCE el 5 de mayo). Sin embargo, esta inyección monetaria masiva (700 mil millones en dos meses) no será suficiente: el diferencial de tasas de interés contra Italia, que se había reducido a mediados de marzo tras los anuncios del BCE, es Muy rápidamente comenzó a levantarse de nuevo.

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Que hacer ? Primero, tenga en cuenta que la zona euro seguirá siendo frágil mientras decida someter sus diecinueve tasas de interés a la especulación del mercado. Necesitamos urgentemente darnos los medios para emitir una deuda común con una tasa de interés única. Al contrario de lo que a veces escuchamos, el objetivo es sobre todo agrupar la tasa de interés y no obligar a ciertos países a pagar la deuda de otros. Los países que dicen que son los más avanzados en esta cuestión (Francia, Italia, España) deben formular una propuesta precisa y operativa, con la aprobación de la creación de una Asamblea Parlamentaria que permita supervisar el conjunto (según el modelo del Asamblea franco-alemana creada el año pasado,pero con poderes reales, y abierto a todos los países que lo deseen). Alemania, presionada por sus jueces constitucionales para aclarar su relación con Europa, sin duda elegirá participar tan pronto como una propuesta sólida esté sobre la mesa y sus principales socios estén listos para avanzar. En cualquier caso, la emergencia nos prohíbe permanecer colgando mientras esperamos la unanimidad, que no vendrá.

La propuesta de fondos españoles debe ser apoyada

Entonces, y sobre todo, debemos asumir el hecho de que la creación monetaria se utiliza para financiar la recuperación verde y social, y no para impulsar los precios del mercado de valores. El gobierno español ha propuesto que se emitan entre 1.000 y 1.500 millones de euros de deuda común(alrededor del 10% del PIB en la zona del euro), y que esta deuda libre de intereses se asuma en el balance del BCE de forma perpetua (o a muy largo plazo). Recordemos sobre este tema que la deuda externa alemana se congeló en 1953 (y se abolió definitivamente en 1991), y que el resto de la enorme deuda pública del período de posguerra se extinguió por un gravamen excepcional sobre el patrimonio más alto financiera (que también tendrá que hacerse). La propuesta española debe ser apoyada y repetida si es necesario, siempre que la inflación siga siendo moderada. Tenga en cuenta que los tratados no dan una definición del objetivo de la estabilidad de precios (el BCE estableció el objetivo del 2%: esto también podría ser del 3% o del 4%). Estos mismos tratados indican que el BCE debe contribuir al logro de los objetivos generales de la Unión.

Aquellos en Bruselas que evocan cifras asombrosas en el Acuerdo Verde sin proponer financiación no hacen crecer la política.

Lo que es seguro es que es imposible recaudar tales sumas sin recurrir a préstamos. Aquellos en Bruselas, que evocan cifras asombrosas en el Acuerdo Verde sin ofrecer financiación, no hacen crecer la política. Por definición, esto significa que reciclan las sumas ya prometidas en otros lugares (por ejemplo, tomando recursos del escaso presupuesto de la UE, que es de apenas 150 mil millones de euros al año, o el 1% del PIB europeo ), que cuentan los mismos gastos varias veces, o que suman contribuciones públicas y privadas (con el apalancamiento para hacer que todos los especuladores del planeta se pongan verdes de envidia), la mayoría de las veces al mismo tiempo . Estas prácticas deben detenerse.

Thomas Piketty (Director de estudios en la Graduate School of Social Sciences, Paris School of Economics)

https://www.lemonde.fr/idees/article/2020/05/09/apres-la-crise-le-temps-de-la-monnaie-verte_6039129_3232.html

15.20.-Una dosis de falibilismo ASCANIO CAVALLO

¿Qué le pasa al gobierno de Sebastián Piñera? ¿Por qué en el curso de unos diez días erosionó tanto la confianza pública que estaba construyendo pulso a pulso? ¿Ha sido solamente el apresuramiento de hablar del “retorno seguro” ante una ciudadanía tan ávida de normalidad que de todas maneras lo malinterpretaría? ¿O también un cierto deseo de retomar la eminencia que perdió tras el 18-O?

9 may 2020.- Recapitulemos. Como ningún otro presidente desde la restauración democrática, Piñera fue blanco durante medio año, no ya de una oposición dura, sino de un sostenido esfuerzo por derrocarlo. Ese fue el imaginario que se instaló en la Plaza Italia, se mantuvo agazapado incluso tras el acuerdo constitucional de noviembre, se desató en el intento de destitución por el Congreso y llegó hasta la proposición de ceder el poder ejecutivo al mismo Parlamento. Se ha metido, como ha escrito Carlos Meléndez en este diario, “en las vísceras” de los que detestan al país de los últimos 30 años. Ese grupo se empeña en ignorar –o quisiera revertir- el hecho de que Piñera fue elegido y le propinó a su contrincante la mayor paliza electoral desde Frei Ruiz-Tagle; desearía que le hubiese ido tan mal como les fue en el Congreso a los partidos de Chile Vamos (que también suelen olvidarlo). De modo que si el presidente cree que tiene unos adversarios no del todo racionales, está en lo cierto.

Esos adversarios tuvieron que retroceder ante el mal peor del Covid-19. La mayoría abandonó el maximalismo; ya no hay quien apueste por su caída. Pero algunos todavía desearían conseguir como aliado también al Covid-19 y confirmar con él que sigue siendo el presidente exitista, pechugón, apostador, winner y arrogante de siempre.

Y entonces, ¿cómo sale el gobierno de esta encrucijada de desconfianzas encarnizadas? Mejor dicho: ¿cómo sale el país?

Todos los días algún actor público –no sólo políticos- trata de poner en duda la información que entrega el gobierno, justo cuando es más necesario que nunca confiar en la autoridad. Sólo porque es este gobierno. ¿Cómo sale de esto?

La oposición partidista, los parlamentarios, los alcaldes (muchos de Chile Vamos), los gremios y hasta unos cuantos empresarios piden aumentar y aumentar el gasto público, sin reparar que, como ha dicho con lucidez la directora del Observatorio del Gasto Fiscal, Jeannette von Wolfersdorff, se está generando el estado más grande e intrusivo desde los años de Pinochet. Ese estado gordo y endeudado se sentará sobre la siguiente generación, pero el gobierno no ha logrado que se hable de esto, que será el único tema de sus últimos meses, y el principal del que lo suceda.

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  • 14.20.-Argentina no paga un vencimiento de deuda externa por 500 millones de dólares: ¿qué puede pasar? – LEANDRO LUTZKY
  • Melancolía de la “imaginación responsable” – ASCANIO CAVALLO

Especialistas explican a RT el escenario que se presenta en la nación sudamericana, mientras el Gobierno señala que el país ya estaba en un «virtual default». 

Personas con máscaras faciales en una fila para usar un cajero automático en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina), el 17 de abril de 2020.Juan Mabromata / AFP 

Argentina incumple con el pago de 500 millones de dólares que vencía este miércoles 22 de abril en concepto de deuda externa. Aquellas devoluciones no realizadas se correspondían a tres bonos, llamados Globales 2021, 2026 y 2046, y de esta forma el país cae nuevamente en una cesación de pagos.

22 abr 2020.- Este tarde, la cartera que dirige Guzmán emitió un comunicado a los medios en el que informó que se acepta el período de gracia de 30 días, plazo en el cual deberá realizar el giro para no caer completamente en ‘default’.

Sin embargo, el Gobierno ratificó su «voluntad de pago aún en el gravísimo contexto internacional que se ha generado producto de la pandemia del COVID-19″. Y reiteró que busca «un perfil de endeudamiento sostenible».

«Ya no se podía pagar nada, con el coronavirus menos aún», había sostenido recientemente el ministro en una entrevista con El Destape.

Como medida inicial, desde la administración de Mauricio Macri hasta la actualidad se vienen postergando los pagos de deuda emitida bajo ley nacional. Sin embargo, la principal preocupación radica sobre la deuda externa. Es que, además de cancelarse en dólares, cualquier conflicto con los prestamistas se dirimiría en tribunales internacionales, algo que le trae malos recuerdos al país sudamericano: tras un exitoso acuerdo para reestructurar las devoluciones entre el Ejecutivo kirchnerista y muchos bonistas —al menos el 92% del total—, en 2014 el juez Thomas Griesa ordenó desde Nueva York (EE.UU.) pagos millonarios a favor de los pocos acreedores que se habían negado a negociar.

Gustavo Marangoni, politólogo argentino.

«Es una forma de encarar esta etapa de diálogos. Los tiempos se acortan y hay que ver cuál es la voluntad de acuerdo de ambas partes. A lo mejor se da que algunos bonos pueden negociarse y otros no». 

Ahora, en medio de una dura crisis económica, que empeora por la emergencia sanitaria y el estado de cuarentena obligatoria, las autoridades locales deben atender el fuerte aumento de la pobreza y maniobrar su complicado presente financiero. Con ese marco, el incumplimiento «era previsible«, opina el politólogo Gustavo Marangoni.

En paralelo, el Gobierno de Alberto Fernández está intentando reestructurar la deuda externa y envió una propuesta formal a los bonistas, planteando «una reducción en la carga de intereses del 62 %, un alivio en el stock de capital del 5,4 % y un período de gracia por tres años hasta 2023», precisó el jefe de Estado. Sin embargo, la oferta argentina ya fue rechazada por algunos grandes fondos de inversión, y el tiempo apremia.

El presidente argentino, Alberto Fernández, sobrevuela la Ciudad de Buenos Aires, el 21 de marzo de 2020.Maria Eugenia Cerutti / AFP

Así, mientras la administración peronista le dio un plazo de unos 20 días a los prestamistas para responder, al mismo tiempo, Argentina tiene una prórroga extra de un mes para intentar cumplir sus obligaciones. Sobre la decisión de no pagar, Marangoni opina: «Es una forma de encarar esta etapa de negociación. Los tiempos se acortan y hay que ver cuál es la voluntad de acuerdo de ambas partes».

En cuanto a los escenarios posibles, el expresidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires describe: «Evitar el ‘default’ sería el óptimo. A lo mejor se da que algunos bonos pueden negociarse y otros no. La tercer alternativa sería un ‘default’ completo». En otras palabras, «el Gobierno argentino manifestó que hay voluntad de arreglar, pero no capacidad de hacerlo, al menos en términos inmediatos», señala el experto.

Más en profundidad, subraya que las dudas se colocan sobre la flexibilidad del Ejecutivo para modificar la propuesta original: «Con una postura de tómalo o déjalo, las probabilidades de arreglo son más difíciles». Sin embargo, quien dirige las cuentas nacionales ya adelantó que «ofrecer más no se puede, porque no es sostenible», y los cortocircuitos continúan.

Para el ministro de Economía, hay un «virtual ‘default'»

Al momento de justificar la postura oficial, Guzmán consideró que el incumplimiento argentino no cambia demasiado el panorama, que ya era bastante adverso: «Argentina ya estaba en una situación de virtual ‘default’. No tenía capacidad de hacer frente a los pagos de la deuda programados, nosotros decidimos seguir un proceso sobre la base de la buena fe», dijo.

A su vez, expresó que esa nación del Cono Sur ya tenía negado el acceso al mercado de crédito internacional previo a este incumplimiento puntual: «Eso va a seguir ocurriendo pase lo que pase», aseveró.

Juan Luis Bour, economista

«No es cierto que el país no pueda pagar siquiera 1.000 o 1.500 millones de dólares anuales, ya que tiene reservas».

Pero, ¿qué significa que Argentina ya estaba en virtual ‘default’? El economista Juan Luis Bour interpreta los dichos del funcionario, en tres enfoques posibles:

  • «Uno es que ya se había anunciado que no se pretendía seguir pagando«.
  • Otro punto «es que se extendió el incumplimiento a otra jurisdicción, desde la ley local a la extranjera».
  • Y un tercer aspecto, «es que Argentina no tiene capacidad de pago«. No obstante, Bour piensa que este posicionamiento es «probablemente incorrecto», porque «siempre se puede negociar». Para concluir, «indica que el acuerdo puede ser difícil, pero no es cierto que el país no pueda pagar siquiera 1.000 o 1.500 millones de dólares anuales, ya que tiene reservas».
El ministro de Economía argentino, Martín Guzmán, muestra un gráfico durante una entrevista en la Ciudad de Buenos Aires, el 11 de marzo de 2020.Agustin Marcarian

Entre tanto, el discurso oficial no varía, y todos los funcionarios insisten públicamente en que la prioridad del Ejecutivo es asistir a la población mientras perdure la pandemia.

Así las cosas, a fines de marzo el Banco Mundial aprobó un crédito de 300 millones de dólares para la nación sudamericana ante la emergencia sanitaria. Además, Alberto Fernández inició una campaña junto a Costa Rica para que el Fondo Monetario Internacional (FMI) de préstamos a «tasa cero».

De momento, tras el financiamiento de 45.000 millones de dólares acordado durante la gestión de Macri, Argentina sigue siendo el país más comprometido con esa entidad financiera: se trata del endeudamiento más importante en la historia del Fondo. Sobre ello, Guzmán señaló que los vencimientos pendientes entre 2021 y 2023 tampoco se podrán cumplir, y se espera que el Gobierno haga esfuerzos para estirar los pagos, al menos hasta 2024.

https://actualidad.rt.com/actualidad/350827-argentina-no-paga-500-millones-dolares 

14.20.-Melancolía de la “imaginación responsable” – ASCANIO CAVALLO

(Photo by Sergei SUPINSKY / AFP) 

Como se había escrito en estas mismas páginas, el mundo no está soportando ni la situación de confinamiento ni la parálisis de sus actividades. No es, como se dice con cierta holgazanería intelectual, un debate entre la salud y la economía, ni entre la ciencia y la producción. Es algo muchísimo más complejo, que el filósofo italiano Giorgio Agamben ha descrito brutalmente como la encrucijada de “suspender la vida para proteger la vida”. Con menos dramatismo: el funcionamiento de los individuos como sujetos sociales.

En todas las latitudes el debate prevaleciente de las últimas dos semanas ha sido la intención de romper el confinamiento. No existe una línea común, excepto que todos dicen actuar en nombre de la salud. Hay gobiernos que propician con entusiasmo la reclusión de su gente (como Hungría, Marruecos, Argelia, Irán) y declaran su propósito de mantenerla de manera indefinida. En los países de Occidente, los que se muestran a favor de prolongar el confinamiento son los gobiernos locales y la opinión pública, además de algunos grupos laborales (por lo general, los empleados públicos no sanitarios).

Los gobiernos que han anunciado el desconfinamiento progresivo han sido impugnados con argumentos políticos (“triunfalismo”), estimativos (“apresuramiento”) o morales (“codicia”). Todos tendrán su parte de razón, pero el fondo de la ansiedad es el mismo: cuál es el momento para terminar con un estado anómalo de cosas, aun aceptando que las prácticas sociales no puedan ser igual que antes. El exdirector del FMI Dominique Strauss-Kahn lo ha denominado una reconversión “del poder, el tener y el ser”.

También es un hecho indesmentible que por cada día que pasa las economías -nacionales, sectoriales, personales- se deterioran en grados cada vez más agudos y los encargados de las finanzas públicas observan con alarma la galopante fantasía de que los estados pueden salvar a todos y que pueden endeudarse más allá de sus límites conocidos. Nunca se habían visto paquetes fiscales ni cercanos al tamaño de los que se están movilizando en esta ola de pánico que algunos han llamado hiperkeynesianismo. En Chile, por ejemplo, solo el “Bono Covid” más el Ingreso Familiar de Emergencia duplicarán todo el gasto de un año normal en subsidios monetarios por vulnerabilidad.

Esto también es insostenible. Y es un motivo para que los gobiernos estén impacientes por sacar de la parálisis al menos a parte de las actividades productivas. Para algunas de ellas, las normas de encierro han significado un castigo innominable. Lo que muy pocos reconocen es que mientras no haya vacuna, la única posibilidad de dar seguridades respecto de la expansión del Covid-19 es que entre un 65% y 75% de la población se contagie y desarrolle inmunidad. La paradoja sardónica es que para eso no sirve el confinamiento.

Ningún gobierno habla abiertamente de esto. En su lugar se usa el eufemismo “aplanar la curva”, aunque ya no se sabe bien cuál es la curva más importante: contagiados, enfermos, muertos. Parece, más bien, que se trata de una curva política: la amenaza de que los sistemas de salud no sean capaces de enfrentar una demanda simultánea. Pero esas capacidades han ido aumentando con el paso de las semanas. Y, por lo tanto, muchos gobiernos están más dispuestos a que los contagios aumenten, siempre que aumenten al mismo ritmo los recuperados.

https://www.latercera.com/la-tercera-domingo/noticia/columna-de-ascanio-cavallo-melancolia-de-la-imaginacion-responsable/626UGGGRXBDYTJ6E4RQDC6OOPM/

13.20.-Bolsonaro vs. Moro, el amargo divorcio político que conmociona Brasil  NAIARA GALARRAGA

La dimisión como ministro del antiguo juez Moro supone un golpe a la línea de flotación del Gobierno Bolsonaro. Ambos intercambian reproches, acusaciones y se presentan como el más íntegro 

El presidente Bolsonaro y su entonces ministro Moro en la final de la Supercopa brasileña en febrero en Brasilia.BUDA MENDES / GETTY IMAGES

Ahora que la pandemia del coronavirus ha obligado a suspender la filmación de las telenovelas brasileñas, la cadena Globo ha tenido que reponer algunas de las más vistas en temporadas anteriores. Pero desde el viernes el divorcio político que conmociona Brasil amenaza con competir con los mejores culebrones en cuanto a audiencia. El día de la inesperada noticia bomba terminó con la revelación en el telediario de máxima audiencia de varios mensajes privados entre los dos protagonistas. “Una cosa es admirar a una persona, otra cosa es convivir con ella”, afirmó el presidente Jair Bolsonaro, 64 años, sobre el antiguo juez Sergio Moro, 47 años, en su primera comparecencia después de que su ministro estrella le dejara plantado y saliera de su Gobierno con un portazo tras acusarle de injerencias políticas.

São Paulo – 25 ABR 2020.- Como muchos divorcios, este también incluye una batalla por el relato. Moro reprocha a Bolsonaro que incumpliera su promesa de darle carta blanca para combatir la corrupción y el crimen organizado; el presidente retrata al aliado súbitamente convertido en adversario como un ególatra oportunista con amagos de insubordinación al que tiene que implorar que le informe y como alguien dispuesto a ceder en sus principios a cambio de una plaza en el Tribunal Supremo, cosa que Moro niega. Ambos luchan por presentarse como campeones de la integridad.

A permanência do Diretor Geral da PF, Maurício Valeixo, nunca foi utilizada como moeda de troca para minha nomeação para o STF. Aliás, se fosse esse o meu objetivo, teria concordado ontem com a substituição do Diretor Geral da PF.

Los Whatsapp que Moro entregó al informativo de Globo muestran a Bolsonaro diciendo que la noticia de que la policía investiga a 10 ó 12 diputados bolsonaristas por difundir noticias falsas “es un motivo más para el relevo en la [dirección de la] Policía Federal”. Para el magistrado que dirigió las investigaciones de la Operación Lava Jato contra la corrupción enraizada en política y negocios, el cese sin motivo objetivo de Mauricio Valeixo, el jefe policial al que nombró y que le acompaña desde aquellas pesquisas, era inadmisible.

La destitución se consumó de madrugada vía el Diario Oficial de la Unión. Moro convocó una rueda de prensa y, tras exponer sus motivos durante 40 minutos mientras la Bolsa se desplomaba un 9%, anunció que descansará un poco antes de buscarse un empleo. Solemne, añadió: “Estaré siempre a disposición del país”. Queda por ver cuántos seguidores de Bolsonaro se lleva en su marcha.

La renuncia de Moro pone patas arriba el tablero político justo cuando Brasil ya afronta la emergencia sanitaria y económica de la pandemia del coronavirus. Y agrava la debilidad de un presidente capaz de indignar en la misma semana a los gobernadores y gestores sanitarios con el cese del ministro de Salud e irritar a sus ministros militares dando alas al golpismo. En sus 16 meses en el poder, el crimen ha caído, pero la economía nunca ha llegado a alzar el vuelo con fuerza y la estocada del coronavirus es ya devastadora sobre la actividad, especialmente para los más pobres. Los contagios rondan los 53.000 y los muertos ascienden a 3.670. Las peticiones de impeachment se multiplican, pero es un escenario remoto por ahora. Una de las claves es ver cómo evoluciona el apoyo al capitán Bolsonaro de los generales, retirados casi todos, que integran el Gabinete de Ministros.

El mandatario sabe de divorcios. Michelle es su tercera esposa y al echar al titular de Salud lo definió como “un divorcio consensuado”. Entre sus flancos débiles destaca el clan familiar que encabeza. Las investigaciones policiales y de la Fiscalía apuntan a que su hijo Flavio, el senador, malversó dinero público y, según la prensa local, existen sospechas de que Carlos, diputado estatal de Río de Janeiro, participaba de una maquinaria para aventar noticias falsas. Ahí está supuestamente el origen de la insistencia del presidente por relevar al jefe de la Policía. El favorito para sucederle en el puesto es el jefe del servicio secreto.

Movimiento rápido

La salida de Moro, que se materializó en horas en un país donde las crisis políticas se cuecen durante semanas o meses, abre un boquete en la línea de flotación del Gobierno. Por eso Bolsonaro compareció rodeado de sus ministros, incluido el de Economía, Paulo Guedes, el otro fichaje estrella con el que logró el apoyo de votantes que consideraban al antiguo militar un impresentable. El ministro llamaba la atención entre los trajes oscuros y las corbatas porque llevaba mascarilla —recordatorio de una pandemia que se acelera— e iba en mangas de camisa. Y, como percibieron los internautas, aparentemente descalzo.

El antiguo juez y el fundador de un banco de inversión formado en la escuela de Chicago fueron fichados con la misión de cumplir las principales promesas de Bolsonaro: acabar con los corruptos, dar seguridad a los brasileños de bien y privatizar todo lo que hiciera falta para que la economía creciera como en los viejos tiempos.

Al aceptar la invitación del ultraderechista Bolsonaro para ser ministro de Justicia y Seguridad Pública, el juez rompía su promesa de no entrar en política. Abandonaba una carrera en la judicatura que le convirtió en el cruzado anticorrupción —héroe de una parte de los brasileños, por meter en la cárcel al exmandatario Lula da Silva; y villano para otra, por la misma razón— y renunciaba a la fabulosa jubilación que conlleva. El divorcio político promete nuevos capítulos en breve.

https://elpais.com/internacional/2020-04-25/bolsonaro-vs-moro-el-amargo-divorcio-politico-que-conmociona-brasil.html

  • 12.20.-los carteles en México se adaptan a la epidemia de coronavirus  FRÉDÉRIC SALIBA
  • Los recortes presupuestales no son los responsables del colapso sanitario – MARC FORTUÑO

Al distribuir productos esenciales y reemplazar a las autoridades, los narcotraficantes están tratando de fortalecer su prestigio y comprar lealtades.

Distribución de necesidades básicas, en una caja con la efigie de Joaquín «El Chapo» Guzmán, el 17 de abril en Guadalajara (México). ULISES RUIZ / AFP

En videos, mujeres jóvenes y bonitas llenan y distribuyen cajas de comida en los suburbios de Guadalajara, en el oeste de México. Llevan máscaras de tela con la imagen del famoso narcotraficante mexicano, Joaquín «El Chapo» Guzmán. La iniciativa fue publicada en las redes sociales por una de las hijas del ex jefe del poderoso cartel de Sinaloa, encarcelado en los Estados Unidos.

Está de moda entre los mafiosos mexicanos interpretar a los benefactores. Lo dan a conocer, en medio de una crisis económica causada por la pandemia debido al coronavirus. Si los cárteles se ven afectados, rebotan rápidamente ante un estado superado por la emergencia sanitaria.

Papel higiénico, arroz, frijoles, sopa en bolsitas, aceite … los cartones de artículos de primera necesidad, destinados a los ancianos pobres, llevan el sello «El Chapo 701». Es la marca de ropa y alcohol creada por Alejandrina Guzmán, hija del narcotraficante. El «701» se refiere al rango ocupado, en 2009, por El Chapo en el ranking Forbes de los hombres más ricos del mundo.

La marca nunca ha sido implicada en actividades ilegales. Sin embargo, la iniciativa beneficia a la organización mafiosa de su padre. Es el cuarto cartel que se jacta de sus operaciones de caridad en la Web desde la alerta de salud declarada el 30 de marzo.

Droga bloqueada en puertos

A principios de abril, el cartel del Golfo fue el primero en publicar un video más bélico: armados con ametralladoras, hombres enmascarados entregan paquetes a los residentes de las aldeas pobres del estado de Tamaulipas, en el noreste México, baluarte de la organización. Posteriormente, el cártel de la Nueva Generación de Jalisco y el de Los Viagras publicaron rápidamente a su vez imágenes de montones de cajas de cartón y bolsas de comida, etiquetadas con sus respectivos acrónimos de la mafia.

Estas distribuciones de alimentos no son nuevas. Su difusión en Internet es aún más. «Los carteles están fortaleciendo su base social «, dice Edgardo Buscaglia, especialista en crimen organizado en la Universidad de Columbia en Nueva York. Por ejemplo, las redes de la mafia deberían ofrecer préstamos a pequeños comerciantes al borde de la bancarrota para comprar su lealtad. » El Fondo Monetario Internacional anticipa una recesión de 6.6% este año, en un país donde casi la mitad de la población se considera pobre y donde uno de cada cinco mexicanos gana menos de 2 dólares (1.83 euros) por día .

Para Buscaglia, los carteles no se libran de la crisis: “El tráfico internacional de drogas se ve afectado por las restricciones fronterizas. Sin mencionar los precursores químicos de las drogas sintéticas de China e India, que están bloqueadas en los puertos mexicanos. « La frontera con Estados Unidos, el mercado mundial de las drogas sigue abierta para los negocios. Pero los intercambios se ralentizan y los controles aumentan. Los precios de los medicamentos están despegando.

Una máscara con la efigie de Joaquín «El Chapo» Guzmán, 17 de abril en Guadalajara, en el oeste de México. ULISES RUIZ / AFP

Pero los grandes carteles mexicanos tienen fuertes respaldos , asegura Eduardo Guerrero, director de la consultora de seguridad Lantia Consultores: «Tienen efectivo, son reactivos y flexibles. Diversifican sus actividades volviendo a centrarse en lo local. Se espera que la extorsión aumente en México. Pero las mafias otorgarán condiciones de pago a sus víctimas. « Los expertos también prevén un aumento de los ataques cibernéticos y el robo de mercancías, especialmente médica. Nada nuevo en un país donde las mafias están traficando medicamentos falsificados. Peor aún, los jóvenes necesitados también podrían unirse a las filas del crimen organizado en masa.

Estos reajustes estratégicos están alimentando la guerra de carteles. A pesar del encierro voluntario decretado el 23 de marzo por el gobierno, la violencia no ha disminuido. Marzo fue el mes más mortal (2,585 homicidios) en veinte años. Según las cifras de Lantia Consultores, 70 asesinatos se perpetraron en promedio por día entre el 23 y el 31 de marzo, diez asesinatos diarios más que durante el mes en su conjunto. El fin de semana del 3 al 5 de abril habría sido uno de los más violentos, con casi 300 muertos en tres días, según informes de prensa.

«Los carteles se precipitan en la brecha»

«Los narcos tienen rienda suelta, porque el gobierno está enfocado en manejar la crisis de salud», señala Guerrero. Hay mucho en juego: el país contó, el viernes 17 de abril, 6.875 casos confirmados y 546 muertes. Se espera el pico de la epidemia a mediados de mayo, lo que aumenta el temor a la saturación de un sistema de salud que carece de equipos.

El presidente Andrés Manuel López Obrador («AMLO») pidió al ejército ya la Guardia Nacional que intenten limitar el impacto de la pandemia. La prioridad de estas instituciones ya no es la seguridad. A principios de abril, el gobierno federal incluso autorizó a los estados y municipios a utilizar dos fondos (11.400 millones de pesos, o 440 millones de euros) asignados a la lucha contra la delincuencia para la compra de equipos médicos.

Productos con la efigie de Joaquín «El Chapo» Guzmán, 17 de abril en Guadalajara, en el oeste de México. FERNANDO CARRANZA / REUTERS

«El gobierno va a estar de rodillas «, lamenta el Sr. Buscaglia. Los carteles se precipitan en la brecha. A menudo representan una mejor protección social para los residentes que la ofrecida por las autoridades. « El plan de recuperación económica AMLO proporciona redujo los préstamos de interés de 3 millones de pequeñas empresas, la creación de 2 millones de puestos de trabajo y ayuda a los pobres. «No será suficiente», dijo Buscaglia, quien cuestiona la estrategia del presidente de centro izquierda: «Podemos preguntarnos si AMLO no deja que los carteles jueguen este papel social para limitar el daño de la crisis». « Desde el comienzo de su mandato en 2018, AMLO había anunciado el fin de la guerra contra los carteles, asegurando que quería abordar las causas del crimen, teniendo en cuenta la pobreza.

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El 29 de marzo, AMLO visitó las tierras de El Chapo, en el estado de Sinaloa (noroeste). Después de una reunión restringida en el municipio de Badiraguato, saludó a Consuelo Loera, la madre del narcotraficante, a bordo de una lujosa camioneta. El presidente se acercó a ella y luego le estrechó la mano, rompiendo las medidas de distanciamiento social defendidas por su gobierno. Desde entonces, la controversia ha estado en auge. El interesado justifica «un gesto de cortesía».

https://www.lemonde.fr/international/article/2020/04/19/au-mexique-les-cartels-s-adaptent-a-l-epidemie-due-au-coronavirus_6037086_3210.html

12.20.-Los recortes presupuestales no son los responsables del colapso sanitario – MARC FORTUÑO

Estados Unidos centra los titulares porque ha confirmado ya 18.777 muertes por COVID-19, siendo el país que lleva mayor número de fallecidos hasta la fecha. No obstante, se tratan de datos que computan cantidad de los fallecidos en términos absolutos y no términos relativos. Cuando ajustamos este dato a la variable poblacional la perspectiva puede ser otra.

13 abr 2020.- Si incluimos el tamaño de la población en el análisis, España sería el país con un mayor número de fallecidos relativos: una relación de 349,76 muertes por COVID-19 por millón de personas, una tasa más de cinco veces superior a Estados Unidos (62,25 muertes por millón).

Es en este punto en el que muchos se preguntan si el problema de estos resultados está vinculado a una gestión nefasta del gobierno de coalición de PSOE y Unidas Podemos, o bien es un problema de los recortes en la etapa vinculada al gobierno anterior del Partido Popular que forzó a las autonomías en el control de su déficit.

Algunos concluyen que, en ausencia de los recortes, el sistema sanitario hubiera sido capaz de absorber las altas demandas sanitarias presentes por la propagación. Es en ese punto que trataremos de analizar la evolución de camas (oferta) y la evolución de la demanda (casos confirmados de COVID-19) para extraer las conclusiones.

La situación de la sanidad española para afrontar el COVID-19

Aunque hay muchos factores para determinar la capacidad de absorción de la demanda sanitaria, uno de los más utilizados es la relación entre las camas hospitalarias y la población.

El número de camas de hospital en relación con la población revela que en 2017 había, en promedio, 504 por cada 100.000 habitantes en toda la Unión Europea. Entre los Estados miembros de la UE, Alemania no sólo registró el mayor número de camas de hospital (661.000), sino también el mayor número en relación con el tamaño de la población, con 800 camas de hospital por cada 100.000 habitantes.

¿Y España? Nuestro país se encontraría en la parte baja de la tabla, y uniéndose al grupo de Irlanda, Dinamarca, el Reino Unido y Suecia que registraron las cifras más bajas de camas de hospital en relación con el tamaño de su población en 2017, todas ellas inferiores a 300 por 100.000 habitantes.

Específicamente, en el caso de España contaría con 138.511 camas hospitalarias. Una capacidad que es insuficiente para el tamaño del problema al que España se enfrenta específicamente debido a que el número de casos confirmados supera ya los 160.000. Es decir, incluso en el supuesto completamente utópico en el que no existiera otras enfermedades tratables que requiriera atención hospitalaria, el sistema sanitario hubiera desbordado sí o sí.

A pesar de que España se encuentra a la par con los países mencionados dentro de la parte baja de la tabla, es el único que destaca negativamente por el colapso que ha sufrido su sistema sanitario.

En el siguiente gráfico se relaciona el total de casos con el tamaño de la población se puede observar claramente el desencadenante. Tal y como podemos apreciar, tanto el Reino Unido como Suecia y Dinamarca se encuentran con un volumen de total de casos por cada millón de habitantes alrededor de 1.000. Algo por encima se encontraría Irlanda con una relación de casos confirmados de 1.808. Pero España con 3.461 casos por millón de habitantes ha colapsado.

Comparando los datos del volumen relativo de casos a la población, es decir, la demanda, todo parece indicar que el problema verdadero está más vinculado a la gestión del Gobierno de Sánchez ante el desafío del coronavirus, que ha desembocado en una alta demanda, y de ahí, la elevada mortalidad que vemos sin precedentes en el reto de países.

El Gobierno ha evidenciado un problema de gestión evidente con una falta de medidas de prevención que han desembocado en la propagación del COVID-19, la peor relación muertes/población, el confinamiento total de la población como mecanismo de última instancia de contención y una potencial crisis económica que se inició en marzo con la pérdida de 830.000 afiliados a la Seguridad Social y ha mermado el tejido empresarial del país.

¿Sin recortes hubiera sido todo diferente?

Entre 2012 y 2017, el número de camas de hospital en la Unión Europea disminuyó en un 3,3%. Las mayores contracciones del número de camas de hospital se registraron en Suecia, Dinamarca, Estonia, donde el número de camas disminuyó entre un 12% y un 20%, y Finlandia, donde la reducción del número de camas fue del 37%.

En el caso de España, curiosamente y en este periodo ha marcado una pequeña evolución positiva en el total de camas (en relación con el tamaño de su población), desmarcándose de la tendencia bajista europea.

No obstante, en este periodo no se incluyen los recortes sanitarios iniciados en el periodo 2011/12. Por ello, tiene más sentido analizar el volumen de camas hospitalarias por tamaño de la población antes de los recortes y en el momento de la crisis, para así observar si, en ausencia de los recortes, la oferta sanitaria hubiera sido sustancialmente diferente.

Según los datos de Eurostat, en el año 2009, en la UE nos encontrábamos con una media de camas de 552 por 100.000 habitantes. España ya mostraba una relación inferior, con un total de 316 camas.

A partir de ese punto, la ratio empieza a descender por los recortes de las autonomías (la sanidad representa la mayor partida de gasto para las administraciones intermedias) hasta 2013, que refleja una relación de 296 camas por cada 100.000 habitantes. Por lo que podemos cuantificar una pérdida de 20 camas en ese período y, hasta 2017, se recuperan 2 camas.

Independientemente del dato que queramos partir, en cualquier supuesto, el volumen de camas hubiera sido claramente insuficiente ante las demandas sanitarias de la actual pandemia en conjunción al resto de problemáticas sanitarias que requieren atención hospitalaria.

https://www.elblogsalmon.com/indicadores-y-estadisticas/recortes-no-responsables-colapso-sanitario

  • 11.20.-Desaciertos y economía de confinamiento – EDUARDO SARMIENTO
  • Economía y crisis: propuestas para enfrentar la pandemia CÉSAR FERRARI Y JORGE IVAN GONZÁLEZ
(Foto: Pixabay)

El Gobierno determinó ampliar la confinación, que había establecido entre el 24 marzo y el 13 de abril, hasta el 27 de abril. La pregunta es si la cuarentena cumplió los propósitos previstos y si la extensión la consolidará.

11 abr 2020.- La cuarentena se justificó como una prevención a lo que estaba ocurriendo en Italia y España. En términos concretos, se planteaba evitar el colapso del sistema hospitalario, reducir el crecimiento del número de contagiados (aplanar la curva epidemiológica) y reducir el nivel de contagio y muertes. Las condiciones de España e Italia no se podían dar en Colombia, que tiene un coeficiente de contagio muy inferior. Ahora, en Colombia, entre marzo 24 y abril 13 el número de contaminados pasó de 500 a 2.200 y no le hizo mella al sistema hospitalario. Mientras el número de camas asciende a 40.000, el número de pacientes en cuidados intensivos con el contagio apenas llega a 89. El crecimiento del virus aumentó con respecto al período anterior. Las muertes no variaron en relación con la tendencia histórica y están por debajo del promedio mundial.

A estas alturas no es posible una evaluación precisa de la cuarentena por el retraso entre la adquisición de la enfermedad y la manifestación. A la luz de la información disponible se puede esperar que el efecto sea pequeño y desaparezca cuando se desmonte el aislamiento. En cierta forma se confirma que las acciones para reducir la tasa de contagio, que no es otra cosa que el aplanamiento de la curva epidemiológica, son de reducido alcance. Estamos ante el virus del último siglo que se estabiliza a mayores niveles en los países desarrollados y en algún momento su aumento deja de causar contaminación y decesos.

No obstante que en la semana anterior el presidente Duque anotara que no podía mantener el país encerrado, el Gobierno extendió el aislamiento hasta el 27 de abril.

La economía del confinamiento se aplicó durante las guerras con diferentes propósitos. La medida genera un estado de exceso de demanda sobre la oferta. Es contraria al estado regular de las economías que operan con demanda inferior a la producción. Las soluciones convencionales de aumentar la demanda tienen el efecto contrario. Las economías quedan expuestas a estados de desabastecimiento y presiones inflacionarias.

El ahorro se resquebraja. Las empresas pasan a operar con mayores egresos que ingresos y el crédito solo les posterga la quiebra. El peso recae en mayor grado en los sectores de menores ingresos que disponen de menos margen para soportar el estado de mayor gasto sobre los ingresos. Los gobiernos acuden a la emisión monetaria, subsidios y déficits externos para aminorar el desbalance.

La síntesis es lamentable. La confinación no afecta significativamente la tasa de contaminación, y en su lugar, provoca una recesión de exceso de demanda sobre la oferta que precipita una caída de la producción, el empleo y balanza de pagos, y recae en mayor proporción en los sectores de menores ingresos. Los efectos iniciales se reflejan en caídas del 20 % en el consumo de energía eléctrica y las encuestas de producción ya dan una idea de la dimensión del choque. El producto nacional se precipitará en tasas de crecimiento negativas, el empleo se desplomará, el déficit en cuenta corriente se tornará insostenible y la distribución del ingreso continuará deteriorándose.

Las circunstancias obligarán pronto al país a desmontar gradualmente el confinamiento y sustituirlo por la separación selectiva de los contagiados en hospitales, y adoptar un plan de reactivación dentro de un nuevo modelo que recupere el crecimiento y mejore en forma apreciable la distribución del ingreso.

https://www.elespectador.com/opinion/desaciertos-y-economia-de-confinamiento-columna-913996

11.20.-Economía y crisis: propuestas para enfrentar la pandemiaCÉSAR FERRARI Y JORGE IVAN GONZÁLEZ

¿Qué pasos extra se deben tomar para aliviar los efectos que la crisis del coronavirus está teniendo, y tendrá, sobre la economía nacional? Medidas como abaratar el crédito para los colombianos y pensar en una nueva reforma tributaria son algunas de las propuestas que están sobre la mesa.

1 abr 2020.- El coronavirus está provocando una gravísima crisis económica que tiene dos motores: el desabastecimiento y la devaluación. En efecto, el confinamiento reduce la producción nacional y la posibilidad de sustituirla por importaciones, lo cual reduce la oferta de bienes y servicios.

Además, la caída continua del precio del petróleo ha devaluado la moneda de manera imparable. La devaluación se trasladará a los precios, y la falta de ingresos petroleros hará caer la demanda general de bienes y servicios y su oferta, así como también los ingresos del Estado. Una mezcla dramática de inflación, recesión y déficit fiscal se nos está viniendo encima.

Medidas macroeconómicas: partir de la realidadAdemás de los apoyos sectoriales para garantizar los bienes y servicios básicos, se necesitan con urgencia medidas de carácter general. Debemos admitir que los fundamentos de la economía colombiana son frágiles. El saldo de la deuda pública ya bordea 55 % del PIB y, lamentablemente, los ingresos del Estado siguen disminuyendo.

Bajo estas circunstancias, la desaceleración inminente de la economía va a traducirse en el aumento acelerado del desempleo. Si las empresas no producen, no podrán sostener a sus trabajadores. Entonces hay que establecer un seguro de desempleo o subsidiar a las empresas en el monto de la nómina mientras dure la emergencia.

Aliviar el gasto y abaratar el crédito 

Los más afortunados podrán trabajar desde sus casas. Pero la mayoría de la gente no tiene alternativas de ingreso. Estas personas y familias necesitan un subsidio de ingreso o una canasta de alimentos. La alcaldesa de Bogotá ha propuesto otras medidas apropiadas, como postergar el pago de los impuestos y suspender el cobro de los servicios públicos. El ejemplo debe extenderse a todo el país.

También se necesita un alivio en los costos y en los plazos de las cuotas de los créditos que asfixian a las pequeñas y medianas empresas y a las clases medias que financian sus compras mediante tarjetas de crédito.

Si uno tiene varias tarjetas de crédito, es posible reducir las tasas de interés y alargar los plazos acudiendo a un segundo banco para pagar la deuda con el primer banco. Esta operación permite reducir la tasa del crédito de casi 3 % mensual a casi 0,8 %. Pero ¿por qué, en primer lugar, los bancos cobran en los créditos de consumo a través de las tarjetas de crédito casi a 3 % mensual? ¿Qué pasa si el ciudadano tiene una sola tarjeta de crédito?

Se necesita una nueva política que estimule la competencia entre los bancos para reducir las tasas de interés. Y en la emergencia, postergar pagos de los intereses y amortizaciones de la deuda. El mecanismo alternativo habitual para reducir las tasas de interés consiste en que el Estado las subsidie.

Mirar hacia el futuro: impuestos y catastros

Para recuperarse de la crisis, la economía colombiana tendrá que cambiar de rumbo. Y en este punto necesitamos partir de una premisa: hay que recuperar la confianza en el papel de la inversión pública y aumentarla, como lo había dicho la Comisión de Gasto convocada por el Gobierno Nacional. Este aumento se debe realizar de manera que incremente la competitividad de las empresas y de los trabajadores.

Y para financiar la mayor inversión del Estado se necesita aumentar los recaudos tributarios. Como la “Ley de Crecimiento” aumentará la brecha fiscal, el Gobierno debería presentar una nueva reforma tributaria que reduzca las exenciones y aumente las tarifas del impuesto al patrimonio y a la renta de las personas naturales, en particular a sus dividendos. Las tarifas deben ser progresivas, o sea que vayan aumentando con el nivel de ingreso.

Y de su parte el proceso de actualización catastral tendrá que acelerarse, porque de aquí depende sobre todo la solvencia de las ciudades grandes, intermedias y los pequeños municipios. También estas tarifas deben ser progresivas en función del valor del avalúo.

Modificar la contabilización de reservas y reorientar regalías 

La intensa devaluación del peso colombiano tiene una doble consecuencia: es positiva porque aumenta el valor en pesos de las reservas que tiene el país, sobre todo en bonos del tesoro norteamericano. Pero es negativa porque encarece el valor en pesos de la deuda pública externa.

En la contabilidad actual, estos efectos se tratan de manera asimétrica: la mayor deuda se incorpora en el presupuesto, pero el mayor valor de las reservas no se contabiliza en el lado del ingreso. En el pasado existía la Cuenta Especial de Cambios (CEC) alimentada por aquellos aumentos en el valor de las reservas, cuenta que el Gobierno utilizaba para financiar el gasto corriente. Para evitar los abusos se prohibió el mecanismo, pero en medio de la crisis, ese mayor valor de las reservas puede y debe utilizarse para financiar grandes proyectos de inversión —no los gastos corrientes o de funcionamiento—.

Además, es necesario reorientar las regalías. La Contraloría ya ha advertido las regalías no fueron bien invertidas: en vez de destinarlas a proyectos estratégicos, se dispersaron en más de 12 mil pequeños proyectos. Por eso, se deben promover unos pocos proyectos que generen empleo; por ejemplo, construir carreteras de tercer nivel.

Solidaridad nacional y cooperación internacional 

La solidaridad es vital frente a la pandemia que, tarde o temprano, va a ser controlada. Pero atender las consecuencias económicas de la pandemia requerirá un plazo más largo y la cooperación de otros países.

Colombia necesita frenar el déficit creciente en la balanza de pagos aumentando las exportaciones y disminuyendo las importaciones, lo cual implica hacer más competitivas a las empresas colombianas.

 https://razonpublica.com/financiar-manejo-la-crisis/ 

10.20.-Chile: todo está en la mesa – ASCANIO CAVALLO

La política atraviesa por un momento único en la historia humana: en un mismo momento y bajo una misma amenaza, todos los gobiernos rinden un examen ante la posteridad. Ya no se trata del “sistema”, porque todos los sistemas están en prueba; queda algo leso hablar de un “modelo” en la única ocasión en que no existe modelo alguno que haya podido declararse inmune ante el Covid-19.

28 mar 2020.- Todos los juicios están suspendidos. Lo que muestran las encuestas –también restringidas al teléfono y la red- es que en todas partes reina la desconfianza en los gobiernos y al mismo tiempo la resignación ante el hecho de que sólo los gobiernos pueden hacer frente a la amenaza. Las mismas preguntas recorren todo el orbe: la autoridad, ¿debió actuar antes? ¿Son suficientes las medidas que ha tomado? ¿No debió ser más drástica, desde el primer momento?

Pero entonces, ¿cuál fue ese primer momento? Muy pocos se preguntan, con la debida humildad, si en cada posible momento estaban las condiciones para una u otra cosa. Por ejemplo: dadas las fechas de expansión de la pandemia, todas las manifestaciones del 8-M debieron ser prohibidas en todo el mundo. ¿Era eso posible? En Chile, hasta la segunda semana de marzo la estrategia ultrista del “mes decisivo” seguía en pie y todavía alguna parte de la oposición moderada recelaba de un gato encerrado.

Los gobiernos serán juzgados por los resultados en vidas, primero, y más tarde por su responsabilidad en limitar la catástrofe económica que se avecina. Apenas se puede anticipar, con el difuso horizonte de hoy, que en aquellos países donde el golpe ha sido más trágico, como Italia y España, los actuales gobiernos quedarán sepultados. Ya no se puede dar por segura la reelección de Donald Trump, cuando ni siquiera es claro si la teocracia de Irán podrá seguir en pie. Y hasta China, según cree el buenazo de Slavoj Žižek.

Por eso los líderes chinos se han anticipado a declarar que han controlado el virus. Por ahora, es más que una declaración estratégica que científica, entre cuyos fines se ha de contar que el mundo olvide pronto cuándo, dónde y cómo se inició la explosión viral. Quién lo iba pensar, el filósofo coreano Byung-Chul Han ha salido en su ayuda con un lamentable texto en el que sostiene que Asia ha podido controlar mejor la situación por su disciplina cultural, la autojustificación favorita de todas las tiranías de esa región.

La propaganda china es la relegitimación del estado, que en esta encrucijada entusiasma por igual a populistas y a liberales. Las sociedades donde la confianza es alta, como Suecia u Holanda, todavía pueden dejar parte de la responsabilidad a sus ciudadanos. Pero donde está por los suelos, como en Argentina y Chile, la muchedumbre política pide a gritos más estado, más confinamiento, más shutdown.

Por única vez en la historia, la salud se ha impuesto sobre la economía, confirmando el cambio de los marcos éticos que ya muchos percibían. La prioridad no ha sido puesta en duda. Tampoco se duda que luego vendrá lo otro: restañar los trabajos perdidos, las familias empobrecidas, las empresas quebradas. Los estados han venido desembolsando sus ahorros para hacer frente al cataclismo social que implican las economías detenidas. Pero los ahorros tienen sus límites. ¿Cómo será esa ineluctable reorganización?

En un momento en que las instituciones estaban bajo asedio en todo el planeta –desde la policía hasta la prensa profesional-, la tortilla se ha dado vuelta de un sopetón como para recordar que las instituciones son la única forma que conocemos de organizar a los grupos humanos para que no exterminen entre sí. Por eso ha cesado también la orgía de las redes sociales, retrocedidas hacia la única de sus funciones nobles: comunicar a los que la distancia mantiene amargamente separados. Han dejado de ser populares la estridencia, las fake news, la algarada y la agresión “sin enojarse”.

¿Y Piñera? Hasta hace solo unos días iba a ser recordado por el “estallido” iniciado el 18-O. Ahora lo medirá la administración del Covid-19. Es tan arrogante decir que lo ha hecho bien como que lo ha hecho mal. Probablemente nadie quisiera estar en sus zapatos.

https://www.latercera.com/la-tercera-domingo/noticia/columna-de-ascanio-cavallo-todo-esta-en-la-mesa/F6FYEYDIYRFD3LQPGE5U2ONRI4/ 

9.20.-Los militares brasileños se acercan al vicepresidente de Bolsonaro ante el agravamiento de la pandemia  AlFONSO BENITES

Las Fuerzas Armadas celebran reuniones en Brasilia para discutir escenarios ante una eventual destitución del presidente, debilitado por la crisis del coronavirus

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, saluda a partidarios y periodistas en la previa de una rueda de prensa dedicada al coronavirus celebrada en el palacio de Planalto, el viernes 27 de marzo.ANDRE BORGES / AP

Las Fuerzas Armadas brasileñas han enviado señales de alerta ante las reacciones del presidente Jair Bolsonaro a la crisis de coronavirus. Esta semana, representantes de la Aeronáutica, el Ejército y la Armada le adelantaron al vicepresidente, el general Hamilton Mourão, que podría contar con su apoyo si Bolsonaro dejase su puesto, ya sea mediante un juicio político o una renuncia.

 28 mar 2020.- Aunque el debate se ha intensificado desde que la crisis de salud empeoró, las posibilidades de que Bolsonaro deje la presidencia son muy remotas. En más de una ocasión, el presidente dijo indirectamente que no renunciaría. “¡Nunca abandonaré al pueblo brasileño, a quien debo lealtad absoluta!”, dijo en su cuenta en Twitter. El titular de Diputados, Rodrigo Maia (DEM-RJ), responsable de poner en marcha un eventual proceso de empeachment, declaró esta semana que el asunto no está, al menos por ahora, en la agenda del Congreso.

Aun así, el Ejército ha mantenido reuniones en Brasilia, incluso con aliados de Bolsonaro y miembros civiles de su primera línea. Esta semana se celebraron al menos dos reuniones en las que se discutieron escenarios hipotéticos a mediano y largo plazo.

Dos participantes de esas reuniones informaron a EL PAÍS que el grupo está preocupado por un posible aumento repentino en los registros de infectados y muertes causadas por la enfermedad y que esto está relacionado con el discurso negacionista de Bolsonaro sobre la gravedad de Covid-19. Destacaron que cuando el presidente sugiere poner fin a las cuarentenas y el aislamiento social decretado por los gobernadores y alcaldes, suena insensible a la gravedad de la pandemia.

En este escenario, creen que la popularidad de Bolsonaro puede caer en picado si se muestra como un líder fallido que prefiere apalancar la economía antes que salvar vidas. “Él tiene un discurso de guerra. Pero quien está en la primera línea de una guerra es un soldado que sabe que puede morir. En una pandemia no podemos poner a todos en la misma situación que los soldados”, dijo uno de los miembros del grupo de manera reservada.

El martes, el comandante del ejército, general Edson Leal Pujol, trató de eximir a las Fuerzas Armadas de cualquier responsabilidad por la crisis. Al contrario de lo que defendió el presidente, declaró que los militares deben, sí, preocuparse por el coronavirus y dijo que combatir la propagación de la enfermedad “es quizás la misión más importante de nuestra generación”.

En Brasilia también ha circulado la tesis de que el presidente podría tomar una decisión extrema y decretar un estado de sitio (que depende de la aprobación del Congreso Nacional, donde Bolsonaro no tiene mayoría), que suponga restricciones a la libertad, comunicación y suspensión de garantías constitucionales. Si bien sería una decisión extrema, Bolsonaro podría argumentar que solo trata de “salvar a Brasil”. La vieja política, sin embargo, no lo acompaña.

Oficialmente, el presidente dice que no ha decretado el estado de sitio porque estaría “dando una señal de pánico a la población», según dijo en una rueda de prensa la semana pasada. Entre líneas, sin embargo, envía mensajes contradictorios. Este viernes, en una entrevista con el periodista José Luiz Datena, de TV Band, se le preguntó si tenía la intención de dar un golpe de Estado y cerrar el país. “Quien quiera atacar nunca dirá que quiere atacar”, respondió.

Mourão, un militar sin apoyos claros

Debido al tono de estas señales, los militares se acercaron al vicepresidente. Mourão es uno de los suyos, pero no cosecha un apoyo cerrado. En el Ejército, el vicepresidente llegó a ser visto como un radical cuando, en 2015, sugirió que las Fuerzas Armadas podrían intervenir ante una crisis política. En ese momento, la presidenta Dilma Rousseff (PT) estaba en un mal momento y el Lava Jato comenzaba a revelar escándalos de corrupción en serie. En el campo político, Mourão fue la quinta opción de Bolsonaro para componer su dupla electoral. Fue elegido en el último minuto, ante las negativas de otros políticos o por la desconfianza del propio presidente.

Mourão tampoco está bien considerado entre la familia Bolsonaro. Su principal enemigo entre el clan es el concejal de Río de Janeiro, Carlos Bolsonaro (PSC), hijo del presidente. Al principio de su mandato, Mourão comenzó a recibir embajadores extranjeros para demostrar que Brasil no se cerraría del mundo. También fue el principal articulador del acercamiento a China, el principal socio comercial de Brasil. A partir de entonces, llegó a ser visto como una voz moderada en un Gobierno de ultras. Entre el núcleo duro ideológico del Planalto, el acercamiento con China se interpretó como una traición al presidente, que quería distanciarse de los comunistas. En la práctica, la ideología se dejó de lado y el comercio entre las dos naciones se mantuvo en su apogeo.

Mourão fue puesto a un lado. Actuó, sin embargo, en algunos momentos clave, como cuando se discutió si Brasil apoyaría o no una intervención militar en Venezuela para secundar a Juan Guaidó en su choque contra el presidente Nicolás Maduro. Más recientemente, comenzó a coordinar el Consejo Amazónico, un colegiado reactivado después de la crisis de los incendios forestales.

Esta semana, el vicepresidente tuvo que contradecir a su jefe. Dijo que Bolsonaro había sido mal interpretado al defender que el país debería priorizar la economía. «Puede ser que él (Bolsonaro) se expresase de una manera, digamos, que no era el mejor. Pero que trató de plantear fue la preocupación que todos tenemos con la segunda ola del coronavirus, como se llama en este momento”.

Bolsonaro reaccionó el viernes. En la entrevista con Band, dijo que Mourão se sentía libre de hablar por ser «imprescindible”, es decir que no puede ser separado de su cargo. “Con el debido respeto a Mourão, él es mucho más rudo que yo. Algunos dicen que incluso soy muy amigable cuando estoy cerca de Mourão. Él es el único que no es resignable en el Gobierno, por lo que puede estar tranquilo «.

En este contexto de tensión, Bolsonaro enfrentó a los gobernadores, se aisló políticamente y escuchó protestas contra su Gobierno en las principales ciudades del país. Esta semana, perdió el apoyo de un importante aliado, el gobernador de Goiás, Ronaldo Caiado (DEM). Pero el ajedrez político está lejos de estar definido.

Tras la presión del presidente para reactivar la economía, tres gobernadores autorizaron la apertura parcial del comercio en sus Estados: Rondônia, Santa Catarina y Mato Grosso. Los próximos movimientos dependerán de la gravedad de la pandemia.

 https://elpais.com/internacional/2020-03-28/los-militares-brasilenos-se-acercan-al-vicepresidente-de-bolsonaro-ante-el-agrava

8.20.-Argentina necesita que sus acreedores privados renuncien al menos a 55.000 millones de dólares, según el FMIENRIC GONZÁLEZ

20 El ministro de Economía, Martín Guzmán, inicia los contactos con los tenedores de bonos

La directora ejecutiva del FMI, Kristalina Georgieva, y el ministro de Economía argentino, Martín Guzman, a principios de febrero de 2020, durante congreso sobre economía solidaria organizado por el Vaticano.

Mientras el mundo se estremece por el coronavirus y los mercados financieros sufren convulsiones extraordinarias, Argentina sigue agobiada por su deuda. El ministro de Hacienda, Martín Guzmán, tuvo el viernes un primer contacto directo (telemático) con los acreedores privados, en el que admitió que el país había llegado “al límite” y no disponía ya de reservas para hacer frente a nuevos pagos. El Fondo Monetario Internacional le prestó respaldo y estimó que los acreedores deberían aceptar una reducción “sustancial” de la deuda externa argentina. Cifró esa reducción entre 55.000 y 85.000 millones de dólares, dependiendo del nivel de los tipos de interés. 

Buenos Aires – 20 MAR 2020 – 18:22COT.- El Gobierno de Buenos Aires pidió al FMI que realizara un análisis externo, algo parecido a una auditoría de urgencia, sobre la situación económica argentina y sus posibilidades reales en cuanto a la deuda. La directora gerente de la institución, Kristalina Georgieva, atendió la demanda y publicó un informe, precisando sin embargo que la ausencia de un plan gubernamental concreto obligaba a basar las previsiones en “los anuncios realizados” por el presidente Alberto Fernández, el propio Martín Guzmán y otros dirigentes. La conclusión fundamental fue la esperable: la deuda alcanza ya el 96% del PIB y resulta “insostenible”.

La deuda bruta alcanzó los 323.000 millones de dólares a final de 2019. Los inversores privados detenían 133.000 millones, de los que 73.000 correspondían a bonos emitidos en divisa extranjera. Entre hoy y finales de 2023, el simple pago de intereses supondría más de 30.000 millones. En su presentación ante los bonistas, el ministro de Hacienda estimó que, sin una quita de capital e intereses y sin aplazamientos, habría que destinar al pago de deuda entre el 17% y el 23% del PIB, es decir, del total de la producción anual argentina. Fue otra forma de decir que la deuda es impagable.

En opinión del FMI, Argentina solo está en condiciones de dedicar al pago de la deuda hasta un 5% de su PIB. Hay que tener en cuenta que se trata de una economía en recesión desde abril de 2018 y que este año sufrirá una nueva contracción, estimada por la institución de Washington en torno al 2,3%. Sin contar con los efectos aún no mensurables, pero probablemente gravísimos, de la crisis mundial provocada por el coronavirus.

Martín Guzmán fue más optimista que el FMI y dijo a los acreedores extranjeros que la recesión supondría en 2020 un decrecimiento de solo el 1,5%, en el peor de los casos, y que el año próximo la economía argentina estaría ya creciendo por encima del 2,5%. Para 2024, el Banco Central dispondría de unas reservas netas de 65.000 millones de dólares para hacer frente a imprevistos. Eran cifras poco creíbles, incluso sin tener en cuenta la pandemia.

El FMI, al que Argentina adeuda 44.000 millones de dólares, se abstuvo de recomendar algún tipo de fórmula de reducción sobre la deuda privada. No apostó ni por reducir el principal, ni por bajar o suprimir los intereses, ni por aplazar los pagos, y dejó todo eso a la libre negociación entre el Gobierno argentino y sus acreedores. Martín Guzmán aspira a una combinación de las tres opciones. El FMI sí estableció, sin embargo, que la quita sobre el monto total debería ascender al menos a 55.000 millones de dólares (en el caso de que los intereses quedaran alrededor del 6% anual) o hasta 85.000 millones, si los intereses estuvieran en el 9% o más.

https://elpais.com/economia/2020-03-20/argentina-necesita-que-sus-acreedores-privados-renuncien-al-menos-a-55000-millones-de-dolares-segun-el-fmi.html

7.20.-México: el paro nacional de mujeres  – CRISTINA DE LA TORRE         

Medicina Legal afirma que hay por lo menos 34.600 procesos que podrían constituir feminicidios en los que más del 90 por ciento se mantiene en la impunidad. Foto: Héctor Fabio Zamora. EL TIEMPO

De amor romántico y feminicidio 

No sería raro. El impetuoso, multitudinario pronunciamiento de las mujeres en México los días 8 y 9 de marzo podrá representar un punto de inflexión en la historia reciente de ese país. Para exigir trato igual, derechos y el cese de la violencia contra ellas que el año pasado culminó en 1.006 feminicidios, se tomaron las calles este domingo.

Y protagonizaron ayer lunes paro general: entonces reinó el silencio en las calles desoladas; faltaron a universidades, oficinas, bancos, comercios y despachos públicos. Media población congelaba la economía doméstica y un tercio de la economía formal. No hubo en muchas casas quien hiciera los oficios o humillara la cerviz a la reconvención de nadie. Faltaron las manos que lo hicieron todo, siempre, sin paga y sin amago de cerrarse en puño. Así se visibilizó su ausencia. También allá pierde prestigio el hado del amor romántico, trampa de la desigualdad entre hombre y mujer que ensarta abusos y violencias hasta el eslabón final del feminicidio. El engendro crece legitimado por la exaltación del arrebato amoroso.

10 mar 2020.- ¿Cómo podrá aquel príncipe azul, elevado por el patriarcado a los altares de la belleza y la razón, derivar en asesino de su lacrimosa princesa, todo dulzura y sumisión? Pero no hay maldad en él ni necedad en ella. Ambos son víctima de una fuerza formidable, la del mito milenario que cifra la virilidad en la violencia; y la feminidad, en el sacrificio de la libertad, de la identidad y de la propia integridad física. Aunque el efecto no es parejo: la violencia que se ejerce sobre el hombre carece de la carga ideológica que empuja la que pesa contra la mujer. Díganlo la historia, la organización de la sociedad y la cultura.

La familia, la escuela, la iglesia, la televisión enseñan desde los primeros pasos que el amor se construye en rosarios de violencias. A ella se le educa para dar; a él, para recibir; para expresarse a golpes, jamás desde las emociones y los sentimientos; se le educa para la conquista, la seducción y el dominio. A ella la coronan con la guirnalda de un amor que es pasividad, espera, renuncia, entrega, sacrificio. Y triunfa una relación de dependencia en la desigualdad que termina por resolverse en violencia física o sicológica.

De adulto, el hombre se permitirá ser niño colérico y cruel, si del honor se trata. Y se hiere el honor cuando la mujer rompe el molde, quiere separarse o escapar a su control. Entonces mata, y por lo general todos, autoridades y sociedad, hacen la vista gorda. Según el corrido –que es historia-, Juan Charrasquiado mata a tiros a Rosita Alvírez por negarse, delante de todos, a bailar con él. Por desairarlo. Con la sangre de Rosita le dieron otra pasada a la casa donde la mataron. Tatiana Acevedo recuerda el caso de un hombre que mató en Bucaramanga a las estudiantes universitarias Manuela Betancur y Paola Cruz, tras armarles un escándalo cuando ellas quisieron bailar con otros.

En Colombia se cometen proporcionalmente tantos feminicidios como en México: según el Observatorio de Feminicidios, aquí fueron 571 el año pasado. Dice Olga Sánchez, directora de la Casa de la Mujer, que cuando un hombre dice que va a matar a una mujer es porque la va a matar; que la mitad de los feminicidios son muertes anunciadas. Sí, en México, en Colombia y en Cafarnaún, donde quiera que rija el amor romántico como receptáculo de los estereotipos de género de la cultura patriarcal, proliferan la violencia y el feminicidio. Convertidas las diferencias en desigualdad, se construye el amor como posesión y relación de poder del hombre que prevalece por anulación -aún física- de la mujer. El ejemplo de las mexicanas arrastra. ¿Cómo no seguirlo?

https://www.elespectador.com/opinion/de-amor-romantico-y-feminicidio-columna-908377

 

  • 6.20.-“En Bolivia hubo una sublevación de la clase media contra la igualdad” CECILIA BALLESTEROS 
  • Chile: la vacuna femenina – ASCANIO CAVALLO

El exvicepresidente del país, Álvaro García linera, asegura que el gobierno interino de Jeanine Añez está “dispuesto a todo” para no perder las elecciones de mayo

Álvaro García Linera, exvicepresidente del Gobierno de Bolivia, durante la entrevista en Madrid.KIKE PARA

Álvaro García Linera, uno de los ideólogos de izquierdas más influyentes de América Latina y exvicepresidente de Bolivia con Evo Morales (2006-2019), acaba de visitar Madrid. Exiliado en Argentina, donde ahora imparte clases en dos universidades, tras salir junto a Morales del país el 10 de noviembre, este intelectual (Cochabamba, 57 años), que pasó varios años en la cárcel por ser cofundador del Ejército Guerrillero Tupaj Katari, cree que el Movimiento al Socialismo (MAS) sobrevivirá a la ausencia del líder. “Volveremos cuando todo se haya sedimentado”, asegura.

5 mar 2020.- Pregunta. ¿Cuál es su versión de lo que pasó el 20 de octubre de 2019 cuando se paró el conteo de las presidenciales? Hay quienes hablan de golpe de Estado y quienes lo califican de fraude electoral, como la Organización de Estados Americanos (OEA). Un polémico estudio de dos especialistas del MIT, publicado en un blog del Washington Post, sostiene ahora que no hubo fraude.

Respuesta. Lo que pasó en Bolivia fue una sublevación de las clases medias tradicionales contra la igualdad que ha tomado, con el tiempo, la forma de un golpe de Estado. Según la Cepal, el 30% de los bolivianos pasó de ser pobre a ser clase media. Las clases medias tradicionales ven, primero con preocupación y luego con pavor, cómo personas que vienen del mundo indígena adquieren el mismo estatus que ellos tenían. El malestar se traduce en movilizaciones contra el Gobierno y en un estado de ánimo muy conservador, muy racista, que dará pie a que las fuerzas del orden desconozcan el orden constitucional y pidan la renuncia del presidente [Evo Morales]. Es una mezcla de acción social con un golpe de Estado. La idea de fraude fue una construcción. Lograron instalar la opinión de que iba a producirse y no lo han demostrado. LA OEA tiene que decirlo. El estudio del MIT muestra la tendencia, que la votación que llega más tarde es la votación del campo y los sectores más populares donde el apoyo a Evo siempre está por encima de la media. El Movimiento al Socialismo (MAS) es el partido de la gente pobre.

  1. ¿Sigue manteniendo que Luis Almagro, el director de la OEA, es un golpista?
  2. Sí. Él firmó un acuerdo con la cancillería para entregar su informe completo un miércoles y entrega un informe preliminar el domingo en la madrugada a las tres de la mañana. ¿Cómo es eso? No constaba en el acuerdo, eligió el momento para acelerar el advenimiento del golpe. Y luego no entrega el miércoles 13 el informe completo, se tarda un mes y lo entrega en diciembre. Encima agarra 292 actas, que son el 0,5% de las 35.000 actas, aunque esas 292 actas fueran todas para Carlos Mesa, Evo ganaba por el 10%. En cualquier país donde haya irregularidades en las actas se repite la votación y aquí no se repitió.
  3. Entonces ¿por qué se opta por la renuncia? ¿Qué condiciones pusieron los militares?
  4. Se iba a desencadenar una matanza. A las siete de la mañana ya había un desacato de la Fuerza Aérea a obedecer el mando institucional, incluso antes de que pidan nuestra renuncia. Los comandantes llaman a Evo en la tarde: “No saquen las Fuerzas Armadas, yo voy a renunciar, pero no saquen a las Fuerzas Armadas”, pide. En 14 años, habíamos logrado que la gente recuperase la confianza en las Fuerzas Armadas, pero sacaron a los militares a las calles en las siguientes horas. Es decir, tenías un estado de insurgencia social, militares y policías que habían decidido desconocer al Gobierno y ante eso te enfrentas o te retiras. Enfrentarte hubieran sido centenares de muertos y Evo no quería un solo muerto.
  5. Quizá las sospechas de fraude tenían un precedente: cuando Evo Morales vuelve a optar a la presidencia a pesar de haber perdido el referéndum en 2016. Eso pudo avalar las tesis de que lo volvería a hacer. ¿Fue un error?
  6. Sí. Les da la bandera. Pero eso no justifica romper el orden constitucional…
  7. ¿No supone eso una traición a los principios de una izquierda democrática?
  8. ¿Qué izquierda? No estoy seguro. En Bolivia no hay otra. Esa crítica es del centro y la derecha…
  9. ¿No es contradictorio no respetar las formas democráticas, al contrario que la izquierda de Michelle Bachelet, Pepe Mujica o Lula da Silva?
  10. Desde ese punto de vista, sí. Pero no en Bolivia.
  11. El MAS había perdido apoyo entre la población indígena…
  12. Puede ser porque tienen otras aspiraciones. Aun así, nuestra fuerza sigue siendo el movimiento indígena. No teníamos el 95%, igual el 85%. Perdimos 10 puntos, normal después de 14 años de Gobierno. Por eso, cuando los golpistas entran al Gobierno llevan la Biblia porque los indios no tienen alma. ¿Y qué hacen? Queman la wiphala (la bandera indígena). Está claro su resentimiento.
  13. Dijo que Morales personificaba la unificación del pueblo boliviano, ¿qué significa su pérdida?
  14. Que ahora es una sociedad muy dividida, polarizada ideológica y étnicamente. Los viejos fantasmas de la fragmentación social renacen porque el Gobierno de Evo Morales fue el intento más audaz de saldar deudas, de cerrar la brecha, la falla geológica, en mi concepto, de la formación boliviana y lo que hace el Gobierno interino es volver a resucitarlas, disciplinar a los indios otra vez.
  15. ¿Habrá evismo sin Evo?
  16. Hay un MAS sin Evo, entendiéndolo como un proceso de igualdad social, étnica, económica, de movilidad ascendente y fluida. De hecho, cuando todos auguraban que, después del golpe, sin el caudillo y con semejante campaña de desprestigio, fracasaríamos, las encuestas sitúan al MAS [cuyo candidato es Luis Arce] en primer lugar para las elecciones y tenemos probabilidades serias de ganar en primera vuelta. El 30% de la sociedad boliviana ha dejado de ser pobre y el asalariado incrementó su salario un 500% en una década, según la ONU.
  17. ¿Qué opina de la posición de España sobre Bolivia y Venezuela?
  18. España ha mostrado una enorme preocupación por la violación de los derechos humanos y la quiebra de la institucionalidad.
  19. ¿Y sobre Juan Guaidó?
  20. Bueno, mantiene una actitud que tiene en cuenta la intervención en la soberanía de los venezolanos. Nadie tiene autoridad moral para entrometerse en asuntos de otro país. Eso sucede con Estados Unidos.
  21. Existen violaciones de los derechos humanos, hay muertos…
  22. Existen, pero eso no da derecho, y eso España lo ha asumido, a decir a los venezolanos cómo resolver sus asuntos. España es muy prudente.
  23. ¿Considera legítimas las elecciones promulgadas por la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, para el 3 de mayo?
  24. Hay indicios de irregularidades, esperemos que las corrijan. Tenemos que ir a votar y esperemos que la comunidad internacional ayude al pueblo boliviano.
  25. ¿Está diciendo que puede haber fraude?
  26. Creo cualquier cosa. Ellos se juegan mucho. Han emitido un decreto para asesinar. Saben que eso tiene consecuencias, van a jugarse el todo por el todo para no perder. Lo único que puede impedir que eso suceda es una sociedad despierta y vigilante, pero también una comunidad internacional implicada.
  27. Se enfrenta a nuevos cargos en Bolivia.
  28. Se está abriendo un cargo por fraude electoral, junto a Evo. El otro es un juicio sobre terrorismo y separatismo que se ha reabierto contra quienes gobernábamos en 2008. Que yo sepa son esos dos cargos, de los que me he enterado por la prensa.
  29. ¿Hay algún denominador común en las protestas de América Latina?
  30. No. En Bolivia es una protesta contra la igualdad y en Chile o Colombia son protestas por mayor igualdad y mayores derechos. Es un continente convulso que todavía no tiene un horizonte compartido, el mundo no lo tiene. Es un momento de caos social. Quienes nos consideramos de izquierdas creemos que la batalla por la igualdad es uno de los grandes retos del siglo XXI.
  31. ¿Sigue siendo leninista?
  32. Soy un marxista herético.

La oportunidad de Pablo Iglesias

Álvaro García Linera visitó España para presentar el martes el último libro de Íñigo Errejón y un día después participó en un polémico debate en la Universidad Complutense de Madrid con Pablo Iglesias. “Me dolió mucho la ruptura entre ambos, pero son amigos míos y he conseguido mantener esa amistad”, asegura.

Pregunta. ¿Cómo vivió el escrache contra Iglesias en la Facultad de Políticas?

Respuesta. No fue nada. Asistieron cientos de estudiantes y muchos se quedaron fuera por falta de sitio. Pablo tuvo una reacción muy buena, tan tolerante, tan de profesor…

  1. ¿Qué le parece que sea ahora vicepresidente del Gobierno de España? Usted dijo que Iglesias, Errejón y Juan Carlos Monedero eran de las mentes más brillantes de Europa. ¿Sigue pensándolo?
  2. Lo dije y lo sigo pensando. Incorporaría al filósofo César Rendueles. España nada tiene que envidiar a Francia en Ciencias Sociales.
  3. ¿Pero qué opina de Iglesias vicepresidente?
  4. Un cargo público siempre es una eventualidad en la vida de un político, nunca una culminación. Tiene la oportunidad de convertir en hechos mucho de lo que ha pensado, otras cosas no podrá, pero no es el mejor momento necesariamente. Es uno más.

https://elpais.com/internacional/2020-03-05/en-bolivia-hubo-una-sublevacion-de-la-clase-media-contra-la-igualdad.html

6.20.-Chile: la vacuna femenina – ASCANIO CAVALLO

Pasado el mediodía comenzaron los festejos, cuando el proyecto fue aprobado en la Cámara de Diputados. 

Un galope muerto recorre Chile. “Aquello todo tan rápido, tan viviente / inmóvil sin embargo, como la polea loca en sí misma / esas ruedas de los motores, en fin”, según la perturbadora descripción de Neruda. El anunciado marzo sigue siendo anunciado, con ese ambiente de preparativo y temor que precede a las batallas, no al inicio de un año laboral. Unos dirán que es el preludio de una larga noche. Otros, que prologa un lento amanecer. Este es el punto: hay “unos” y “otros” arriba de la polea loca.

7 mar 2020.- El país se ha polarizado lenta y sostenidamente desde el 18-O, y es probable que se polarice más a medida que se acerque el plebiscito constitucional, con su inherente polaridad de sí o no, blanco o negro, uno u otro. Pero ya antes de que eso ocurra, y de que la campaña sustituya (si lo logra) al carnaval de amenazas, la polarización se ha venido instalando en las oficinas, las aulas, las familias. Muchos sienten el impulso de eludir el debate para evitar la malquerencia y la sospecha, ese momento en que se alza la voz. ¿Se están violando los derechos humanos, los carabineros son de aquí o de allá, es la “primera línea” la defensora del pueblo, cree Piñera que puede seguir?

El centro sigue siendo la violencia callejera, que no cesó durante el verano, pero que tampoco logró expandirse como lo proclamaba. Esto último resulta contraintuitivo si uno está, por ejemplo, en Viña del Mar o Antofagasta. Pero no hay duda de que la violencia necesita hoy más explicaciones que en octubre. Sus protagonistas anónimos son más rabelesianos que hace tres meses: los que se han conocido vienen de limbos que la sociedad había querido ignorar o narcotizar. Y ocurre que estaban allí, alimentados de rencor, incluso sin la esperanza de tener un momento como el que ofreció octubre.

Pero ese momento llegó y es comprensible que no quieran renunciar a la conquista de alterar las ciudades. No conocen otro camino que la violencia: es lo que han aprendido en los estadios, en los barrios, donde sea. Pero todo eso es ahora un poco más visible: el pensamiento doxástico, la necesidad de más metáfora y alegoría, la dependencia tenebrosa de Facebook (que además de seguir capturando datos personales, ahora anuncia que aplicará censura por sí y ante sí) y, en fin, esa idea de que si hay de nuevo una rutina, será con la violencia en el costado.

Así ha estado el país en estos meses y así parece que seguiría. No se puede decir que la violencia está derrotada, pero tampoco que ha triunfado. Galope muerto: rápido e inmóvil.

Mientras el oficialismo se desgarra -como siempre- entre duros y blandos, la oposición se quebranta resucitando a los complacientes y flagelantes, que 20 años atrás parecían sostener un alto debate escolástico sobre la estrategia de desarrollo, pero que ahora se ha revelado en toda su cruda expresión como una pelea sobre cómo enfrentar a la derecha. El alto debate cayó, como tantas otras cosas, a la cancha.

En medio de esta refriega con aires de estancamiento -los pesimistas parecen igualar a los optimistas en la discusión pública-, al Congreso se le ocurrió abrir un campo enteramente nuevo al aprobar la paridad masculino-femenina en la composición de la convención constituyente, si es que gana el “apruebo” en el plebiscito de abril. El significado de esta decisión es histórico en muchos sentidos. El más obvio es que constituye un salto cualitativo en la participación de las mujeres en la política. Para la verdad completa hay que decir que esa participación no ha sido menor ni irrelevante, pero sí subterránea, apenas visible y casi siempre desconocida. Las mujeres han sido una fuerza crucial en todas las elecciones desde el momento mismo en que accedieron al voto pleno, en los años 1950, a pesar de que gobernaran muy poco.

La paridad en una convención constitucional es otra historia. Hay rebotes de más largo plazo que tocarán a toda clase de instituciones y torneos electorales, pero en lo inmediato sugiere un replanteamiento en el llamado a participar en el plebiscito (la condición básica de su éxito) y, enseguida, en la manera de proponer el debate constitucional.

No es razonable atribuir tantas diferencias a hombres y mujeres. El supremacismo feminista se parecerá siempre a todos los supremacismos, sexuales, raciales o religiosos, y si la historia humana ha seguido algún curso, es el de terminar derrotándolos simplemente porque son absurdos. Pero si resurgen, es también porque siempre ofrecen un camino corto, una manera de encarar la insoportable complejidad de la realidad. No hay grupo humano vacunado contra eso.

Pero hay algo radicalmente distinto en crear un órgano cuya deliberación esté condicionada por la igualdad numérica de mujeres y hombres. Esto cambia los ejes de los debates y quizás también de la situación actual. Ni el radicalismo feminista puede aceptar el punto de vista de la violencia callejera, tan macho alfa, ni el conjunto de las mujeres puede bailar la misma danza. Habrá, sin duda, una pugna por monopolizar este nuevo papel, el constitucional, pero también el simbólico, pero a la larga lo único posible será reenfocar la discusión hacia un mundo sin hegemonías de género.

De momento, nadie se puede atribuir el sorpresivo resultado en el Congreso (excepto, quizás, algunas parlamentarias). Ni la demonizada política de los acuerdos ni el autoelogio de la insurgencia. Ni el llamado a no votar “en contra del nuevo fraude”, ni el paquete social, ni el No+AFP, el No+TAG y el No+nada. Ni los halcones ni las palomas. Se rebaraja el naipe plumífero. Es la obra de un momento social extraño, viciado, del que solo se puede salir quebrando la lógica imperante.

¿Y qué es? Bueno, quizás una de esas convulsiones en que las sociedades se abren el pecho para respirar; o tal vez la manera de romper el debate ciego entre los 30 años luminosos y los 30 años oscuros, las décadas virtuosas y las décadas culposas, la equidad, el crecimiento y toda esa faramalla de siete campañas presidenciales.

En medio del galope muerto, una sorpresa de escala mundial. 

https://www.latercera.com/la-tercera-domingo/noticia/columna-de-ascanio-cavallo-la-vacuna-femenina/UMIOMKPXVVEJVGSCB6NTO6VBXE/

  • 5.20.-Chile: el enemigo público N° 2″ –ASCANIO CAVALLO
  • La brecha chilena  EL PAIS

 La pregunta del día -entre los que se preocupan de esto, que no son muchos- es cuánta será la diferencia de votos entre las opciones de «apruebo» y «rechazo» en el plebiscito fijado para el 26 de abril. Siguiendo las encuestas, parece darse por descontada la ventaja triunfal del «apruebo». Algunos dicen que debe ser contundente, para que tenga mayor legitimidad. Otros, más imaginativos, piensan que una gran mayoría daría pie incluso para disolver el Congreso o para iniciar un proceso revolucionario en forma.

22 feb 2020.- La confianza misma es un problema, como lo supieron los colombianos en el plebiscito por los acuerdos de paz del 2016, cuando el «no» se impuso a última hora por 0,21 centésimas. Pero, además, hay una distorsión en las ideas sobre el volumen del triunfo. En la democracia se gana con la cifra que establezca el mecanismo electoral. Y cuando se trata de dos opciones, gana la que tenga la mitad más uno. La legitimidad no está en juego con la diferencia de votos. No aumenta ni decrece con el volumen. La mejor demostración son los parlamentarios: ninguno se pone más tímido por haber sacado pocos votos; ninguno recuerda cuánto pueblo estuvo detrás del proceso que lo convirtió en representante del pueblo.

El problema de la legitimidad, en el Chile de estos días, se presentará solo en cuanto al nivel de participación o, al revés, en el de abstención. Una partícula dentro de la inundación de falacias actuales afirma que el Presidente Sebastián Piñera fue elegido por una minoría. No poca gente lo cree con toda sinceridad, y hasta con entusiasmo después del 18-O, como si la quiebra del orden público fuese una demostración electoral.

Pero, electoralmente hablando, esto es falso. Piñera obtuvo 633 mil votos más que el senador Alejandro Guillier, en una segunda vuelta que tuvo más votos que la primera. Ambos recopilaron la votación dispersa entre otros candidatos, pero, además, agregaron 300 mil nuevos votantes, y parece muy probable que la mayoría de ellos se haya ido directo a Piñera. Le ayudaron a conseguir el resultado más alto en un cuarto de siglo.

En la elección anterior, en 2013, Michelle Bachelet fue reelegida con un millón 334 mil votos menos que Piñera. En aquella segunda vuelta, la abstención llegó al 58% sobre el total de mayores de 18 años. En la de Piñera, bajó al 50,9%. En los dos casos se puede decir que más de la mitad de las personas habilitadas para votar no participó.

Pero no se puede sostener que esa mitad ausente forme parte de nada; sus motivaciones van desde la rebeldía hasta la flojera, y su único aporte es debilitar la legitimidad del ejercicio democrático. No la legitimidad particular de Piñera ni de Bachelet, sino la de la democracia misma.

El plebiscito del 26 de abril fue una idea que la clase política le propuso al país en una semana en que parecía que la violencia callejera se salía de control. En cuanto válvula de liberación de energía, no resulta muy imaginativa, pero es la única que se encontró en esos días de fuego. Mejor dicho, fue la que tenían en mente muchos de los que perdieron la elección de 2017 y que aprovecharon la fatídica rebelión callejera para reubicar su propio programa. La política, después de todo, está hecha de esas astucias. Por eso, sacan poco los derechistas que dicen con enfado que Piñera «entregó» la Constitución. Había que estar en los zapatos de noviembre para discernir entre conceder y solucionar.

Tampoco es claro que el cambio de la Constitución haya llenado la frondosa imaginación de los entusiastas de la calle. Al mundo encapuchado (que incluye a los cientos de anónimos de las redes digitales) no parece interesarle gran cosa este alto debate. El incendio y el saqueo han competido con el sabotaje al fútbol como deportes de temporada.

Ni siquiera se puede confiar mucho en las encuestas, incluso en las que se preocupan de la participación. En el 2016, una encuesta del PNUD dejó entrever que el total de abstencionistas (nuevos y antiguos) en las municipales de ese año podría ser de más o menos un 30%. Esa investigación no tenía por objetivo pronosticar, pero el caso es que la abstención efectiva fue más del doble, 64%, la más alta de la historia. Con el criterio de la legitimidad por cantidad, no debería haber ningún alcalde en funciones.

Parte de la imaginación del cambio constitucional se ha construido sobre la base de que la que arranque del plebiscito de abril será más participativa que todas en la historia previa de Chile. En el único proceso participativo que se ha emprendido, los cabildos constitucionales de Bachelet 2, participó un total de 218.689 personas, lo que equivale al 1,5% del electorado vigente en ese momento. En el caso de ganar el «apruebo» en abril, los participantes serán 155 convencionales, elegidos con el mismo sistema proporcional (tan discutible como todos) con que se eligió al Congreso.

De modo que para sostener que será el trabajo constitucional más participativo, la única cifra importante es la del número de votantes en el plebiscito y, como secuela de él, en la elección de constituyentes.

En números simplificados, la situación electoral es así: en 1990, para el inicio de la transición, votaron 7,2 millones de personas, de 7,6 que estaban en el padrón. En la última elección presidencial, la de Piñera 2, votaron también siete millones, pero con un padrón que aumentó a 14,3 millones. Lo que se ha perdido entre ambos puntos -casi todos votos jóvenes- ha de atribuirse a nuestra paupérrima educación media, exitosamente combinada con la incuria de unos dirigentes políticos que no han mostrado nunca una verdadera decisión de involucrar a los nuevos electores.

Parece que parte de la tormenta desatada el 18-O es también una expresión de la falta de participación política, malinterpretada por la implantación del voto voluntario. Aunque suene contradictorio (¿qué cosa no lo está siendo?), si la participación electoral no aumenta, y bastante, el proceso entero podrá ser deslegitimado de nuevo por los mismos que no votan. En otras palabras, si no hay más votantes será imposible saber si la solución constitucional ha sido una solución.

El primer enemigo del proceso, ya se ha dicho, es la desinformación a través de unas redes desreguladas, donde hasta el más zafio se cree informador. El que le sigue es la abstención, con el agregado de que sus efectos serían más largos.

https://www.latercera.com/la-tercera-domingo/noticia/columna-ascanio-cavallo-enemigo-publico-n-2/1017834/

5.20.-La brecha chilena – ED. EL PAIS

Sebastián Piñera, presidente. SEBASTIÁN UTRERAS

El país se sumirá en un incierto futuro si no se consigue un gran pacto nacional que responda a las demandas de la población.

Chile se adentra en un mes decisivo, en víspera del referéndum constitucional previsto para finales de abril. Con el inicio formal del año después de las vacaciones estivales, marzo se convierte en un termómetro para calibrar la tensión del país tras las revueltas populares de finales del pasado año, que han persistido hasta la fecha aunque con menor intensidad. También lo será para el Gobierno de Sebastián Piñera, que debe mostrar que puede controlar el orden público y, al mismo tiempo, lograr que las fuerzas de seguridad respeten los derechos humanos, un desafío mayúsculo ante la cantidad de denuncias sobre el mal proceder de estos cuerpos desde diversos organismos internacionales. El 8 de marzo será el primer test; ese día está convocada, como en muchas otras ciudades del mundo, una gran protesta feminista.

La inestabilidad que permea Chile en los últimos meses se ha visto reflejada en el golpe que ha sufrido la economía del país sudamericano. El Gobierno ha rebajado las expectativas de crecimiento para este año a un 1,3%, prácticamente la mitad de lo previsto. Pero el problema de fondo, y que tiene pocos visos de solucionarse a corto plazo, es la creciente brecha política que ha crispado el ambiente en Chile y radicalizado posiciones que estaban dormidas bajo el paraguas de la prosperidad económica y lo que se conoció como el “milagro” chileno.

La salida a esta situación es tan necesaria como quimérica a corto plazo, en la medida en que no hay actores que puedan canalizar las demandas de la población. Algunos grupos políticos cuestionan la realización del plebiscito de abril si no se rebaja la tensión, algo que el país no podría asumir. Los partidos políticos han demostrado su incapacidad para lograr acuerdos que cosechen cierta legitimidad entre la población y la confianza en las instituciones está por los suelos, siendo las fuerzas armadas, con un 24%, los mejores considerados. La urgencia por lograr un gran pacto nacional que responda a las demandas de la población es cada vez más manifiesta. De lo contrario, Chile se sumirá en un incierto futuro.

https://elpais.com/elpais/2020/02/29/opinion/1582973805_412496.html

 4.20.-La brutal estrategia de López Obrador para aumentar impuestos –  VIRI RÍOS*

México ha postergado una reforma fiscal por mucho tiempo. El presidente parece estar allanando el camino para hacer necesarios cambios tributarios pero con métodos que entrañan riesgos.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en enero de 2020Credit…José Luis González/Reuter

Todo parece indicar que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, está utilizando los primeros años de su gobierno para sembrar las condiciones que lleven al país a aceptar una reforma fiscal.

Desde hace mucho tiempo, México ha necesitado implementar cambios que le permitan al gobierno recaudar más dinero público. Pero aumentar los impuestos es una decisión potencialmente impopular que ningún presidente en las últimas décadas se ha tomado en serio. México recauda actualmente solo 0,8 puntos más del PIB de lo que recaudaba en 1983. Es muy poco.

En los últimos meses, sin embargo, algunas decisiones de López Obrador están creando las condiciones necesarias para que sea la propia opinión pública o funcionarios de otros niveles de gobierno los que pidan el aumento de impuestos.

La suya es una estrategia bien calculada pero también cruel y que entraña riesgos innecesarios, como pueden ser la incertidumbre de la seguridad médica de miles de enfermos pobres y la salud institucional de México.

EL TIMES

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El gobierno de López Obrador está eliminando la cobertura de tratamientos médicos onerosos —argumentando que volverán a proveerlos cuando haya más recursos—, ha recortado empleos públicos en varias instituciones e incluso ha reducido los presupuestos de algunas oficinas de gobierno hasta llevarlas a la inoperancia.

Estas medidas de austeridad implacables parecen allanar el camino para una muy deseada reforma fiscal: no solo están haciendo que el ciudadano promedio demande con vehemencia que su gobierno encuentre maneras de solventar las terribles omisiones del sector público, sino que podrían llevar a que los potenciales detractores a una reforma tributaria carezcan de argumentos políticamente viables para oponerse a ella.

Un presidente con el nivel de aprobación de López Obrador —que ronda el 70 por ciento— debiera ser capaz de plantear una reforma fiscal de frente sin tener que recurrir a tretas de puerta trasera que pongan en riesgo a las personas más pobres que dependen del Estado.

México tiene una larga deuda con el cobro de más impuestos a los más ricos y no solo a la clase media. Los ingresos del gobierno federal mexicano por concepto de impuestos son de apenas el 16,2 por ciento del PIB, menos que Bolivia, Nicaragua, Honduras y hasta que paraísos fiscales como Bahamas.

El origen de este problema no es nuevo. El Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó México por más de setenta años, obtuvo la complacencia de las élites empresariales al limitar significativamente los impuestos que estas pagaban.

En esos mismos años, se desarrolló un sistema de simulaciones donde el gobierno mexicano decía proveer servicios públicos amplios, pero en realidad solo permitía que muy pocos los usaran. Existía acceso supuestamente gratuito a la salud por medio del Seguro Popular, pero el servicio solo cubría 66 enfermedades costosas. Se otorga educación superior aparentemente pública en universidades de alto prestigio, pero se rechaza a 9 de cada 10 aspirantes o postulantes por falta de cupo.

Veladamente, López Obrador está abriendo paso para que esta simulación se termine con tres políticas.

Primero, la centralización de recursos de los estados a la federación. Con López Obrador, los estados están recibiendo cada vez menos recursos. Esto está creando un incentivo brutalmente efectivo para que los gobernadores empiecen a cobrar más impuestos.

Apenas empezó el año, Baja California aumentó el impuesto a la nómina y permitió el aumento en el número de casinos que traerán mayor recaudación. Yucatán creó un gravamen ambiental y de seguridad pública. Oaxaca está discutiendo un aumento al impuesto del mezcal y Puebla, uno al hospedaje. Se reporta que al menos otras 8 entidades tienen cambios fiscales.

Segundo, la reasignación del gasto público hacia programas sociales e inversión energética. El presupuesto del gobierno de López Obrador ha dejado a múltiples instituciones encargadas de asuntos electorales y transparencia con muchos menos recursos para operar y, por tanto, con incentivos para apoyar una futura reforma fiscal.

Algunos han interpretado estas reducciones en presupuesto como atentados contra instituciones que son básicas para la democracia. Pero yo creo que se trata de una manera de alinear a la oposición en favor de una reforma fiscal que permita dar más recursos a organizaciones que garantizan el funcionamiento saludable de la democracia.

Por último, otra forma en la que López Obrador silenciosamente ha creado condiciones para que se dé una reforma fiscal es mediante el diseño de políticas que, sin más dinero, crearán crueldades evidentes y visibles a los ojos de todos.

El nuevo sistema de salud, llamado Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), es el mejor ejemplo de ello. La pretensión del gobierno de López Obrador es que el INSABI será un sistema se salud universal, pero basta ver el presupuesto asignado para saber que esta decisión desatenderá a los más pobres. Se estima que un sistema de salud verdaderamente universal en México costaría aproximadamente 162.000 millones de pesos anuales, cuatro veces más del presupuesto que le asignó. Por lo mismo, desde su puesta en vigencia este mes, el INSABI determinó que no podría atender a todos los enfermos.

Si el presidente está recurriendo a estas tretas políticas para evitar el costo político de una reforma fiscal estaría cometiendo una equivocación: el costo humano y de funcionamiento institucional es demasiado grande.

López Obrador debe buscar otra forma para lograr su objetivo y aprovechar sus índices de aprobación —los más altos de cualquier otro presidente desde la alternancia democrática en 2000— y la mayoría en el congreso para impulsar de manera clara y directa la tan necesitada reforma tributaria.

*La autora es analista política. https://www.nytimes.com/es/2020/01/20/espanol/opinion/impuestos-lopez-obrador.html?action=click&module=RelatedLinks&pgtype=Article

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