• 17.20.-Y ahora que sigue (respecto al coronavirus) – JUAN MANUEL LÓPEZ
  • ¿El coronavirus conducirá a sociedades más justas? Thomas Piketty explora la perspectiva – LAURA SPINNEY
  • OMC inicia crisis con la  renuncia de su director, en pleno impasse económica mundial

Dando palos de ciego nos preparamos para lo que sigue, y para ello es bueno saber en qué estamos, las opciones a tomar y la experiencia de otros países

En lo que hemos avanzado -así solo sea parcialmente- es en el conocimiento teórico y la experiencia sobre en qué consiste la pandemia misma. Foto: Leonel Cordero/Las2Orillas

Sentimos que pasamos ya una etapa del coronavirus, aun cuando ni siquiera podemos saber o decir cuál. En todo caso nos preparamos para ‘lo que sigue’ dando ciertos pasos que continúan siendo ‘palos de ciego’. En todo el mundo se van tomando medidas que en alguna forma definirán un nuevo modo de vida que permita convivir con la pandemia mientras encontramos cómo salir de ella.

20 may 2020.- Es bueno tener claro en qué estamos.

Ante todo entender y aceptar que no hemos avanzado prácticamente nada en el control de la enfermedad. Hasta tanto no se encuentre un tratamiento para combatirla y una vacuna para erradicarla, el mal estará presente y con la misma fuerza. Más claro: que nada hemos remediado sino solo diferido o pospuesto una solución.

Respecto al contagio está establecido y reconocido que es de los casos más violentos por su velocidad y por la dificultad para controlarle. En cuanto a su letalidad o tasa de mortandad, que es menos de la temida, proporcionalmente mucho menos preocupante que la cantidad de contagios (entre el 1 % y el 4 % de los casos), y comparativamente parecida a cualquiera de las influenzas que periódicamente atacan a la población (menos de 1 por 50.000) habitantes.

Sabemos el periodo de incubación (14 días); la forma de transmisión (las mucosas de la cara); el desarrollo de la misma (afectación de los pulmones). Y sobre todo sabemos que mientras no se encuentre tratamiento y vacuna tendremos que convivir con la enfermedad y adaptarnos a ello. En lo que sí hemos avanzado-así solo sea parcialmente- es en el conocimiento teórico y la experiencia sobre cómo evoluciona la pandemia misma.

La pregunta es ¿qué sigue?

Se han presentado informes sobre posibles formas de disminuir el contagio o tratar el mal sin que ninguna haya sido confirmada como válida. Hacer gárgaras de agua salada porque se descubrió que el virus dura 4 días en la garganta antes de trasmitirse a la sangre; que el Interferón que sirvió para el Ébola disminuye el riesgo en un 30 %; que los virus nacen de la saturación de ondas electromagnéticas y por eso se originó en Wuhan, la única ciudad cubierta totalmente por el 5G; que el tomar detergentes o hydroxychloroquina acaba la enfermedad, según el presidente Trump; que son pequeños trombos lo que taponan el pulmón y con un anticoagulante -cardioaspirina- y un antibiótico se cura en 24 horas; que con transfusiones de enfermos que hayan sobrevivido se logra multiplicar las defensas antivirus. Todas estas hipótesis, descubrimientos o simplemente fake news no han sido reconocidas como reales o efectivas.

En lo que sí hemos avanzado -así solo sea parcialmente- es en el conocimiento teórico y la experiencia sobre en qué consiste la pandemia misma

 En cuanto al manejo que debemos dar estamos como el día en que se descubrió el primer caso, solo que con millones de casos más. En lo que sí hemos avanzado -así solo sea parcialmente- es en el conocimiento teórico y la experiencia sobre en qué consiste la pandemia misma.

Las opciones de medidas a tomar están en el abanico de lo que nos enseñan las ya tomadas.

O continuar manteniendo formas de aislamiento sin que se esperen mejores resultados pero aspirando a que se estabilice una tasa de contagio no creciente para que no se saturen los sistemas de salud mientras se espera la aparición de vacuna y/o tratamiento que contengan el mal.

O intentar seguir el ejemplo de los manejos exitosos de masificar los test o pruebas para confinar solo a los portadores, concentrándose más en minimizar los daños económicos que derivan de la paralización económica y buscar la generalización de los test a toda la población y no solo a los que ya muestran síntomas dejando en libertad a los sanos.

El punto es que el primero se acompaña de la parálisis económica con consecuencias que ya se sabe que serán más catastróficas que las causadas por el coronavirus.

Y respecto al segundo, la escasez de disponibilidad de Kits de prueba lo hace imposible. Sin embargo, si se parte de la base de un supuesto no probado que la situación sin el aislamiento general -es decir de sanos y enfermos sin discriminar- a la larga es peor, existe la opción de que la detección aleatoria de enfermos y la suspensión selectiva de ciertas actividades puedan producir a la larga mejores resultados.

El único caso experimental para comparar los efectos del aislamiento general versus la motivación en el interés personal en disminuir el riesgo propio y el llamado a la solidaridad para no convertirse en peligro público es el de Dinamarca y Suecia. En la primera se acudió al aislamiento general y en el segundo no se tomó ninguna medida restrictiva o coercitiva por parte del Estado. Los resultados son comparables -un poco más contagio en el primero y la misma proporción de muertes sobre casos confirmados- pero mientras la vida sueca siguió a plena marcha, los daneses están además pendientes de los perjuicios que traerá la recesión producida.

https://www.las2orillas.co/y-ahora-que-sigue-respecto-al-coronavirus/

17.20.-¿El coronavirus conducirá a sociedades más justas? Thomas Piketty explora la perspectiva LAURA SPINNEY

Thomas Piketty: «Siempre se necesita una gran movilización social y política para mover a las sociedades en la dirección de la igualdad». Fotografía: Joel Saget / AFP / Getty Images 

El economista francés Thomas Piketty es el autor más vendido de Capital in the Twenty-First Century (2013) y su seguimiento, Capital and Ideology (2019), un barrido a través de 1,000 años de la historia de la desigualdad.

12 may 2020.- En declaraciones a The Guardian, dijo que había estado pensando en las oportunidades que esta pandemia puede presentar para construir sociedades más justas e igualitarias.

¿Cómo se compara esta pandemia con las históricas?

Las estimaciones de modelos más pesimistas del eventual número de muertos por esta pandemia, es decir, sin ninguna intervención, son alrededor de 40 millones de personas en todo el mundo. Eso corresponde a aproximadamente un tercio de la cifra de muertos por la pandemia de gripe de 1918, ajustada por población. Pero lo que falta en los modelos es la desigualdad: el hecho de que no todos los grupos sociales se ven afectados de la misma manera, y lo que es más importante, tampoco lo son los países ricos y pobres.

Esto fue revelado por la gripe de 1918, donde el 0,5% al ​​1% de la población pereció en los Estados Unidos y Europa , en comparación con el 6% en la India. Lo sorprendente de esta pandemia son los altos niveles de desigualdad que está revelando. También nos enfrentamos a la violencia de esa desigualdad, porque el encierro en un apartamento grande no es lo mismo que el encierro si no tiene hogar.

¿Son las sociedades occidentales más desiguales que en 1918?

Los niveles de desigualdad que vemos hoy son mucho, mucho más bajos de lo que eran hace un siglo. En cierto modo ese es mi mensaje. Soy optimista La historia que cuento es una historia de aprendizaje, de progreso a largo plazo. Ese progreso ocurrió debido a movimientos políticos e intelectuales que se propusieron construir sistemas de seguridad social y de impuestos progresivos, y transformar nuestro sistema de propiedad. La propiedad era sacrosanta en el siglo XIX, pero fue gradualmente santificada. Hoy tenemos un equilibrio mucho mejor de los derechos de los propietarios, trabajadores, consumidores y el gobierno local. Eso representa una transformación completa en nuestra noción de propiedad, y se combinó con un mayor acceso a la salud y la educación.

Pero la desigualdad es mayor ahora que en la década de 1980. ¿Entonces se necesita una corrección?
Si. La respuesta correcta a esta crisis sería revivir el estado social en el norte global y acelerar su desarrollo en el sur global. Este nuevo estado social exigiría un sistema fiscal justo y crearía un registro financiero internacional que le permitiría atraer a las empresas más grandes y ricas a ese sistema. El actual régimen de libre circulación de capital, establecido en los años ochenta y noventa bajo la influencia de los países más ricos, especialmente en Europa, fomenta la evasión de millonarios y multinacionales. Impide que los países pobres desarrollen un sistema fiscal justo, lo que a su vez socava su capacidad de construir un estado social.

En Capital and Ideology, usted describe cómo los choques, como las guerras y las pandemias, pueden impulsar tales correcciones. ¿Es posible que la desigualdad extrema pueda incluso provocar tales conmociones, en otras palabras, que la desigualdad se corrige a la larga?

Creo que hay algo en eso, sí. En el libro sostuve que las dos guerras mundiales fueron en gran parte el resultado de la extrema desigualdad que existía en las sociedades europeas anteriores a la primera guerra mundial, tanto dentro de esas sociedades como a nivel internacional, debido a la acumulación de activos coloniales. Esa desigualdad no era sostenible y causó la erupción de esas sociedades, pero lo hicieron de diferentes maneras: la primera guerra mundial, las revoluciones rusas, la pandemia de 1918. La pandemia se apoderó de los sectores más pobres de la sociedad, con su escaso acceso a la atención médica, y fue agravada por la guerra. El resultado de estos choques acumulativos fue una compresión de la desigualdad durante el próximo medio siglo.

El principal ejemplo que da en el libro, de una pandemia que conduce una corrección, es la Peste Negra del siglo XIV. ¿Qué paso después de eso?

Durante mucho tiempo ha habido una teoría de que el final de la servidumbre fue más o menos una consecuencia de la Peste Negra. La idea era que hasta el 50% de la población eliminada en algunas regiones, la mano de obra se volvía escasa y, por lo tanto, los trabajadores podían garantizar mejores derechos y estatus para sí mismos, pero resulta ser más complicado que eso. En algunos lugares, la Peste Negra en realidad reforzó la servidumbre. Precisamente porque la mano de obra era escasa, se volvió más valiosa para los propietarios de tierras que, por lo tanto, estaban más motivados para obligarla.

La conclusión, que también es relevante hoy en día, es que los choques poderosos como pandemias, guerras o choques financieros tienen un impacto en la sociedad, pero la naturaleza de ese impacto depende de las teorías que las personas tienen sobre la historia, la sociedad y el equilibrio de poder. Una palabra, ideología, que varía de un lugar a otro. Siempre se necesita una gran movilización social y política para mover a las sociedades en la dirección de la igualdad.

¿Podría esta pandemia inclinarnos hacia el tipo de socialismo participativo que usted recomienda?
Es demasiado pronto para decirlo, precisamente porque las pandemias pueden tener efectos tan contradictorios en la movilización política y el pensamiento. Al menos, creo, reforzará la legitimidad de la inversión pública en salud. Pero también podría tener un tipo de impacto completamente diferente. Históricamente, por ejemplo, las pandemias han provocado la xenofobia y las naciones se vuelven hacia adentro. En Francia, el político de extrema derecha Marine Le Pen dice que no debemos volver demasiado rápido a la libre circulación en la Unión Europea. Especialmente si la cifra final de muertos es muy alta en Europa, en comparación con otras regiones, existe el riesgo de que la narrativa antieuropea de Trump y Le Pen gane fuerza.

P: ¿Qué pasa con la deuda pública, que se está disparando como resultado de esta pandemia?
Sí, eso es probable. Cuando llega a un nivel muy alto de deuda pública, como lo han hecho nuestras naciones europeas y los EE. UU., Necesita encontrar soluciones poco ortodoxas porque el reembolso es simplemente demasiado paralizante y lento. La historia nos ofrece muchos ejemplos de esto. En el siglo XIX, cuando Gran Bretaña tuvo que pagar sus deudas del período napoleónico, esencialmente gravaba a las clases bajas y medias para pagar a los tenedores de bonos de la clase alta. Esto funcionó porque, al menos a principios del siglo XIX, solo los ricos podían votar.

Es el argumento de la pendiente resbaladiza: el argumento clásico de los conservadores a lo largo de la historia. Thomas Piketty

Hoy, no creo que funcione… Después de la segunda guerra mundial, por otro lado, Alemania y Japón encontraron una solución diferente y, en mi opinión, mejor. Gravaron temporalmente a los ricos. Funcionó muy bien, permitiéndoles comenzar la reconstrucción desde mediados de la década de 1950 sin ninguna deuda pública. La necesidad te hace inventivo. Podría ser que para salvar la eurozona, por ejemplo, el Banco Central Europeo tendrá que asumir la responsabilidad de una mayor parte de la deuda de los Estados miembros. Ya veremos.

¿Entonces podría transformar la Unión Europea?

No debemos confiar en una crisis para resolver los problemas que necesitamos resolver, pero podría ser un estímulo para cambiar. La UE comenzó a fragmentarse con Brexit. Es una explicación débil del Brexit decir que los pobres son nacionalistas. El problema es que si tiene libre comercio y una moneda única sin objetivos sociales, terminará en una situación en la que la libre movilidad del capital beneficia a los ciudadanos más móviles y de mayor riqueza, y aliena a las clases media y baja. Si desea mantener la libre circulación, debe estar casada con impuestos comunes y políticas sociales comunes, que podrían incluir inversiones comunes en salud y educación. La historia también es instructiva aquí. Construir un estado de bienestar dentro de un estado nación ya era un gran desafío. Se requiere de ricos y pobres para llegar a un acuerdo y una gran lucha política. Creo que es posible hacerlo a nivel transnacional, pero probablemente tendrá que hacerse primero en un pequeño número de países. Otros pueden unirse más tarde si aceptan la ideología. Espero que se pueda hacer sin romper la UE actual, y espero que Gran Bretaña regrese, eventualmente.

Se ha hablado de desglobalización después de esta crisis. Va a suceder?

Creo que sucederá en algunas áreas estratégicas, como los suministros médicos, solo porque necesitamos estar mejor preparados para la próxima pandemia. Hay más trabajo por hacer para que suceda en todos los ámbitos. Por el momento, nuestra elección ideológica es tener aranceles del 0% sobre el comercio internacional, porque el temor es que si comenzamos a aumentar los aranceles, ¿dónde se detendrá? Es similar a la discusión del siglo XIX sobre la redistribución de la propiedad. La gente prefería defender incluso la desigualdad extrema en la propiedad, incluso la propiedad de los esclavos, en lugar de aceptar alguna redistribución, porque temían que una vez desatada terminara con la expropiación de toda la propiedad. Es el argumento de la pendiente resbaladiza: el argumento clásico de los conservadores a lo largo de la historia. Hoy creo que tenemos que salir de esta mentalidad de tarifa cero, aunque solo sea para pagar amenazas globales como el cambio climático y las pandemias, pero eso significa inventar una nueva narrativa sobre dónde nos detenemos con los aranceles. Y nuevamente, como nos muestra la historia, nunca hay una sola solución.

https://www.theguardian.com/world/2020/may/12/will-coronavirus-lead-to-fairer-societies-thomas-piketty-explores-the-prospect

17.20.-OMC inicia crisis con la  renuncia de su director, en pleno impasse económica mundial

El brasileño Roberto Azevedo anunció que abandonará su cargo como director general el próximo 30 de agosto, un año antes de poner fin a su segundo mandato. Su renuncia se debe a «una decisión familiar». No obstante, se sabe que esta poderosa entidad internacional con la más alta autonomía y capacidad de juzgar y castigar, ha estado sometida a una inclemente omisión en medio de la guerra económica entre las dos potencias más poderosas. Incapaz de resolver problemas comerciales de asimetrías estructurales, no tiene más remedio que desaparecer o reestructurarse.

Roberto Azevedo dejará su cargo como director general de la Organización Mundial del Comercio a fines de agosto. 

La dimisión del director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el brasileño Roberto Azevedo, cayó como una bomba este jueves (14.05.2020), en plena pandemia de coronavirus que ha desatado una crisis mundial.

15 may 2020.- «Se trata de una decisión personal, una decisión familiar, y estoy convencido de que esta decisión sirve los intereses de esta organización de la mejor manera posible», dijo en una video conferencia de los miembros de la OMC.

La salida prematura del brasileño se produce en el peor momento para la economía mundial desde la Gran Depresión, en los años 1930. El comercio internacional se ve gravemente afectado por la nueva pandemia de coronavirus, que provocó el colapso de la producción, y que llegó a confinar a más de dos tercios de la humanidad.

La OMC atraviesa una crisis profunda desde hace meses, ya que Estados Unidos se opone desde el 11 de diciembre a la renovación del órgano de apelación en los litigios comerciales.

Los países miembros acuden a un órgano de resolución de diferendos cuando tienen un litigio comercial entre sí. Los procesos de resolución son muy largos, suelen durar años, y el órgano de apelación es el que normalmente acaba dirimiendo las controversias.

Diplomático de carrera, Roberto Azevedo, que asumió el liderazgo de la OMC en 2013, al suceder al francés Pascal Lamy, comenzó su segundo mandato de cuatro años en septiembre de 201 y finalizaba en agosto de 2021. Antes de ser director general de la OMC fue el representante permanente de Brasil ante esa organización desde 2008, donde se forjó una reputación de buen negociador. Allí ganó litigios claves para Brasil, como el caso de las subvenciones al algodón contra Estados Unidos y el de las subvenciones a la exportación de azúcar contra la Unión Europea.

https://www.dw.com/es/director-de-la-omc-renuncia-en-plena-crisis-econ%C3%B3mica-mundial/a-53443397

  • 16.20.-Propuesta para una nueva era  – EDUARDO SARMIENTO
  • Imaginación jurídica para la democracia – RODRIGO UPRIMNY
  • Ocho errores en el manejo de la pandemia- JUAN MANUEL LÓPEZ

El dilema y las proyecciones apocalípticas sobre el COVID-19 se resuelven lentamente por la vía de los hechos. Las causas de la enfermedad así como las acciones para curarla se esclarecen. Los hechos tienden a confirmar la curva observada por los virus dominantes del siglo XX. En general, estamos ante un flagelo que puede ser sintetizado en una expresión matemática que se observa en diversos fenómenos físicos, químicos y económicos, y se representa en la curva epidemiológica en que el virus aparece y luego el número de contagiados (grado) aumenta y el ritmo de crecimiento (tasa de contaminación) desciende.

16 may 2020.- Los países que han evolucionado dentro de esta pauta han alcanzado el pico de curva y se han estabilizado. En este grupo están naciones como Italia y España, que alcanzaron las mayores cifras de contagio.

La falla ha estado en las medidas adoptadas para aplanar la curva a fin de evitar el colapso del sistema hospitalario y reducir las muertes. La audacia no dio los resultados previstos.

Lo cierto es que el dilema entre la economía y la salud, al igual que el pánico, precipitaron a la mayoría de los países a adoptar la cuarentena con secuelas devastadoras. En quince días se vio que los efectos sobre el crecimiento, el empleo y la distribución del ingreso superaban con creces los de las recesiones convencionales por contracción de la demanda y bien podían exceder los de la recesión de los años 30. Los gobiernos no tuvieron más camino que desmontarla en forma afanosa. Lo que se ganó en un principio con la adopción de la medida se compensará cuando se desmonte. En Colombia, simplemente, no era sostenible dentro del marco del fundamentalismo de mercado predominante en los últimos treinta años.

Las economías quedaron expuestas a operar en un estado de exceso de la demanda sobre la oferta que no puede contrarrestarse con las políticas fiscales y monetarias tradicionales. Las soluciones se han buscado mediante subsidios y ampliación del crédito a los trabajadores y las empresas que resultan inefectivos, porque no aumentan la demanda. La única forma de contrarrestar la insuficiencia de demanda es con grandes déficits fiscales y en cuenta corriente financiados con emisión, que se ven limitados por las reglamentaciones de los bancos centrales, que fueron concebidas para reducir la inflación y erradicar la emisión monetaria, y también por el riesgo a la hiperinflación.

La alternativa que se abre camino dentro de los consensos internacionales es elevar el endeudamiento de los países con crédito externo a tasas de interés inferiores al crecimiento del producto nacional más la inflación. De esta manera, quedarían en condiciones de refinanciar indefinidamente la deuda, que a su turno tendería a desaparecer con el tiempo. El expediente no es nuevo. En la década del 70 América Latina se vio abocada a una afluencia de capitales que se salió de las manos. La historia es bien conocida. Las tasas de interés superaron el crecimiento de los países y, en consecuencia, condujeron a elevaciones crecientes de la deuda con respecto al producto nacional y terminó en la llamada década perdida de América Latina. La contratación de la deuda a tasas de interés por encima del crecimiento es tan destructiva como el coronavirus.

Las soluciones para Colombia no pueden provenir de los países desarrollados que operan en condiciones muy distintas. En particular, las políticas sociales, como el estado de bienestar de Europa, no son aplicables en países con grandes diferencias de ingresos de la población y bajas cifras de ahorro. En este sentido, la solución de fondo para América Latina es distanciarse del fundamentalismo de mercado para construir una estructura equitativa de elevado crecimiento, como se propone en mi nuevo libro Teorías de crecimiento y distribución para una nueva era.

https://www.elespectador.com/opinion/propuesta-para-una-nueva-era-columna-919780

16.20.-Imaginación jurídica para la democracia – RODRIGO UPRIMNY

Los controles institucionales son claves para evitar abusos de poder y mutaciones autoritarias del Estado de derecho. EFE/ Mauricio Dueñas Casta 

Aunque la amenaza de COVID-19 puede justificar los estados de emergencia declarados por Duque y ciertas limitaciones a nuestros derechos, un estado de excepción es siempre un riesgo a la democracia. Los controles institucionales son entonces claves para evitar abusos de poder y mutaciones autoritarias del Estado de derecho. Por eso es grave que mientras el presidente Duque concentra enormes poderes y expide decenas de decretos legislativos, los controles políticos y judiciales no actúan con el vigor y la rapidez requeridos.

10 may 2020.- Esta debilidad de la reacción del Congreso y de los jueces tiene muchas raíces: nuestro presidencialismo excesivo, la lentitud de los procesos judiciales, la debilidad y desprestigio del Congreso, entre otros. Pero hay un factor nuevo que agrava los anteriores: la incertidumbre normativa, pues el ordenamiento jurídico colombiano no estaba preparado para enfrentar una pandemia, que implicara largas y recurrentes cuarentenas o cierres de fronteras. Y por eso hay dudas normativas en temas claves: ¿puede el Congreso funcionar virtualmente? ¿Quién puede decretar una cuarentena? ¿Cuáles son los requisitos y controles para una medida así? Y otras.

Esta incertidumbre normativa no es una preocupación leguleya de abogados, pues ya ha tenido efectos problemáticos.

A nivel político, mientras Duque legislaba, el Congreso no se reunió durante semanas porque el presidente del Senado no lo convocó, con la inaceptable tesis de que no podían reunirse físicamente, por temor al contagio, pero tampoco virtualmente, por ausencia de una norma que autorizara explícitamente la virtualidad. Ahora la cosa está mejor, pues al menos hay sesiones virtuales y algunas presenciales; ha habido entonces algún control político, pero no hay claridad sobre cómo tomar decisiones legislativas.

En el campo judicial la cuestión también es complicada, ya que hay una discusión difícil sobre quién controla los decretos de cuarentena y cierre de fronteras. El presidente adoptó esas decisiones por decretos ordinarios, pero son medidas más propias de un estado de excepción, pues restringen severamente derechos fundamentales. No es claro entonces si esos decretos deben ser controlados por el Consejo de Estado, previa demanda ciudadana (por ser formalmente decretos ordinarios), o en forma automática (por tener que ver con la pandemia), o si le corresponden a la Corte Constitucional (por tener un contenido materialmente legislativo).

No hay solución fácil a este enredo, ni es claro el camino jurídico para que el Gobierno tome esas medidas. Todo esto puede generar choques entre las cortes o demoras que dificulten un control judicial efectivo de esas medidas, que son las más restrictivas de nuestros derechos. O que estas restricciones se caigan por razones formales, a pesar de que parecen instrumentos necesarios para prevenir contagios.

La comunidad jurídica, los jueces y los congresistas tenemos el desafío de superar esas incertidumbres normativas con un doble propósito: que los gobiernos nacional y locales tengan instrumentos para enfrentar la pandemia, pero igualmente controles adecuados para evitar abusos. Esto requiere una combinación particular de virtudes: adhesión fuerte a los principios del Estado de derecho, pero igualmente flexibilidad e imaginación jurídicas para encontrar salidas. Y humildad y apertura al diálogo para reconocer errores y estar dispuestos a corregirlos. Ojalá que haya cooperación entre las cortes en vez de choques de trenes.

Posdata. En ese espíritu de imaginación jurídica democrática cooperativa, en un blog en La Silla Vacía propondré algunas salidas al enredo del control de los decretos de cuarentena y cierre de fronteras.

* Investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional.

https://www.elespectador.com/opinion/imaginacion-juridica-para-la-democracia-columna-918638

16.20.-Ocho errores en el manejo de la pandemia- JUAN MANUEL LÓPEZ

Aunque hay atenuantes, los errores no desaparecen. Señalarlos, y eventualmente reconocerlos, puede ayudar a mejorar las etapas que faltan 

Valga primero la aclaración de que toca reconocer que dos razones dificultaron el manejo inicial y explican en buena parte el porqué de las medidas que se han tomado.

13 may 2020.- Por un lado, el desconocimiento de las características mismas de la pandemia; y por otro la presentación inicial que por esa misma razón hizo la Organización Mundial de la Salud. Estas produjeron que para curarse en salud se tratara la nueva enfermedad asumiendo los peores escenarios posibles. Esto adicionado a lo imprevisto y la falta de recursos y programas para enfrentar una situación como la que se presentó.

Lo anterior disminuye la responsabilidad por los errores cometidos, más no los desaparece. El señalarlos -y eventualmente reconocerlos- puede ayudar a mejorar las etapas que faltan.

  1. La lógica dice que para manejar un problema lo más elemental es buscar la información que corresponde al mismo. En este caso por un lado las características de la enfermedad, para lo cual se cuenta con la investigación mundial: hoy se sabe que si bien el contagio tiende al crecimiento exponencial previsto, la tasa de muertes es muchísimo inferior a lo que se temió. Se asume que se puede llegar a 6 millones de enfermos (van 1.500.000) o sea uno por mil habitantes; pero de esos entre confirmados y no detectados el 98 % se recuperan; es decir que de cada 100.000 habitantes solo dos mueren por coronavirus, y de esos uno por enfermedades previas que este solo agrava o acelera.
  2. Por otro lado, se requeriría la información de lo que estaba pasando en el país, y en este sentido fue muy desafortunada la afirmación del Ministro de Salud según la cual lo importante no son los test o pruebas sino el lavarse las manos. Es cierta la dificultad para conseguir esos ‘kits’, pero fue grave que aparentemente ese enfoque fue la guía del gobierno.
  3. En cualquier caso de enfermedades contagiosas -más si tienen carácter de epidemia o pandemia- lo usual es confinar a los enfermos y no a los sanos. El aislamiento o cuarentena general no solo no es lo más conducente sino lo más difícil de implementar.
  4. Probablemente por las anteriores razones o motivados en una desconfianza hacia lo que llaman nuestra cultura, la política antipandémica se basó en motivaciones negativas y no positivas, en instaurar un régimen de terror por el miedo a las multas, a la cárcel etc. y no en el interés individual en protegerse. Esto propició una especie de competencia entre autoridades para mostrar cuál era más drástica en las medidas, y al mismo tiempo le dio a cada mandatario facultades discrecionales más allá de las necesarias. Institucionalizó además una fuente exponencial de corrupción pues es casi una ‘legítima defensa’ el intentar cambiar una desproporcionada y fácilmente injusta multa de casi un millón de pesos por una ‘mordida’.
  5. No se diferenció la cantidad de situaciones particulares que ameritaban tratamientos diversos. Lo que hoy se está reconociendo – que más de 900 municipios no están aún afectados y deben manejarse diferentemente- era obvio desde el principio.
  6. Desde el principio del contagio se supo que el efecto en la economía será tremendo y particularmente que en los aspectos de empleo será catastrófico. En ese sentido se hubieran debido tomar medidas teniendo esto en cuenta. No se conoció ninguna consideración al respecto, y se concentró mucho la atención solo en el problema de los efectos sobre la población pobre y vulnerable con medidas asistenciales, necesarias pero que no subsanaban las consecuencias de la inevitable crisis económica. Por eso -y aunque suene feo- los recursos destinados a los alivios asistenciales acaban siendo un estímulo o por lo menos una forma de mantener el desempleo.
  7. Ahora la forma de ‘abrir’ o liberar la actividad económica ha creado unos programas inmanejables y que además se han convertido en fuente de controversias y confrontaciones. Al igual que el error de encerrar a los sanos en vez de a los contagiados, se adelanta la reactivación decidiendo cuáles actividades pueden reanudarse y no estableciendo cuáles no se permiten. Lo que resultó es de un manejo absolutamente imposible pues ni con BiG Data se puede controlar la vida de la cantidad de excepciones (2.5 millones en Bogotá según la alcaldesa) y casos en el limbo (por lo menos otro tanto) que han escogido. (¿Cómo controlar si un niño en la calle está en su primera salida del día, o la segunda, o la tercera o si ya superó la media hora?) Más eficiente -en el sentido de más implementable – mantener en aislamiento los sitios o actividades que impliquen un riesgo de contagio masivo (discotecas, estadios, bares, cines o empresas que sin ser indispensables obligan contactos permanentes), cosa que seguramente sería casi igual de efectivo -es decir produciendo resultados bastante similares, sobre todo teniendo en cuenta que el propósito no es detener o acabar con el contagio (que se sabe que no se puede) sino sólo demorarlo-.
  8. Y por supuesto la ‘declaración de cariño’ hacia los ‘viejitos’ para someterlos al equivalente a la ‘casa por cárcel’, discriminando para sacrificarlos con el falso pretexto de protegerlos (cuando la verdadera motivación es la protección del resto de la población). Por algo ‘La rebelión de las canas’. Y por algo se considera que violan incluso los Derechos Humanos, llegando a que Alemania, Argentina, Francia corrigiesen esa aberración.

https://www.las2orillas.co/8-errores-en-el-manejo-de-la-pandemia/

  • 15.20.-Fallida la globalización, por fuerza debe renacer la comunidad andinaBERNARDO  GARCÍA
  • Programación automotriz en el Grupo Andino FE DESARROLLO

La globalización ha muerto. O al menos se encuentra en fase terminal en plena epidemia. Ni la inefable OECD inspiradora del Grupo de los 7 Grandes, ni el Fondo Monetario y el Banco Mundial llaves de fuerza, ni los presidentes Trump y Xi Jinping… han podido formular una solución para las escabrosas asimetrías creadas por la muchedumbre de tratados de libre comercio.  Y para empezar la relación USA-China. 

Los cuatro presidentes y el secretario general celebran los 50 años de la Fundación de la Comunidad Andina de Naciones. Faltan los presidentes  de Chile y Venezuela cofundadores.

Sobre todo por la errada analogía entre cambios en el empleo y cambios en el comercio. Era evidente que en la historia de los países hoy industriales, la rebaja en empleo agropecuario se compensaba con el nuevo empleo industrial y a la caída de éste, crecía el nuevo empleo en el sector servicios.  Traslado de población trabajadora lento, pero efectivo. En cambio en el comercio no se pueden compensar las exportaciones de bienes contra las exportaciones de servicios.

9 may 2020.- Una gran cantidad de servicios, no se pueden transar a la exportación. Ni los servicios de luz, agua, alcantarillado y aseo público. Ni el transporte urbano, ni las comunicaciones locales y regionales. Ni los servicios de tiendas y restaurantes. Ni los de los talleres de reparación . Otros se compensan como servicios turísticos y transporte internacional. Así que en libre comercio a los países emergentes les queda muy duro competir con los países industriales en manufacturas  y a los países industriales se les dificulta exportar servicios en masa y compensación si ceden sus industrias, por ejemplo a China. Buen negocio, pero perfectamente insostenible como dicen los Verdes.

Si el agua va al molino, entonces hay que empezar a desempolvar el Arancel Externo Común Andino y proyectos tan avanzados como  la Programación Automotriz Andina, entre otras. El huevito de la cohesión social se rompió atacando el proceso de paz, el huevito de la confianza inversionista siguió el rumbo errático del petróleo que no reintegra divisas y el resto es marginal o especulativo. El huevito de seguridad seguirá intacto mientras dure la epopeya del narcotráfico. No hay más huevitos. Hay que volver a tomar el paso de antaño. Dejar de ser idiotas útiles de los países industriales, como dijera el empresario Jimmy Mayer.

Por fuerza y razón habrá que volver a los grupos regionales con más de 300 millones de habitantes, y a los tratados de comercio razonables que excluyen las asimetrías abusivas en razón de presuntas ventajas comparativas. Y habrá que volver a las barreras arancelarias para que unos no aplasten a otros. Miremos el resumen sobre el proyecto automotriz del Grupo Andino. Muy aterrizado aunque requiere presidentes, no eunucos para el tema industrial. Porque si por voluntad externa y por voluntad propia somos un país de comerciantes, finqueros y especuladores en finca raíz, somos un País sin futuro.

15.20.-Programacion automotriz en el Grupo Andino FEDESARROLLO

  PROGRAMACIÓN INDUSTRIAL ANDINA

 El Grupo Andino a diferencia de otros acuerdos internacionales en el mundo capitalista, además de utilizar los mecanismos necesarios para incentivar el comercio subregional entre los países miembros: Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela y de formar una unidad económica que presente un frente común en comercio internacional con los demás países, ha establecido como uno de sus objetivos básicos para acelerar el desarrollo, la integración económica a través de la programación industrial.

Con ello se busca especializar la producción de modo que permita gozar de las economías de escala y racionalizar las inversiones para lograr así la mayor eficiencia en la producción. Este propósito tan ambicioso y posiblemente único, ha tenido, como era de esperarse, tropiezos y dificultades para su puesta en marcha. En diciembre de 1970 la Comisión, máxima autoridad del Grupo Andino, formada por los plenipotenciarios representantes de los gobiernos de los países miembros, seleccionó la nómina de productos reservados para ser programados, identificando el tipo de industrias que por su desarrollo dinámico sirvieran de motor a la economía de estos países.

 Entre los varios sectores se reservaron : el metal mecánico, petroqu ímico, fertilizantes, automotor, electrónico, siderurgia, papel y vidrio. Con la programación industrial se pretende lograr los siguientes objetivos principales: -Expansión y especialización de la producción. -Utilización de las materi.as primas existentes en la subregión. 251

COMENTARIOS – Difusión tecnológica. -Aprovechamiento de la economía de escala que ofrece el mercado ampliado. -Distribución equitativa de los beneficios logrados. Programación automotríz Considerando como un sector importante por el efecto dinámico que su crecimiento imprime en otras actividades industriales relacionadas con su producción, no sólo en la metalmecánica sino también en industrias como plásticos, eléctricos, vidrio y aun textil, por su contribución al empleo, y por ser una industria intensiva en tecnología el sector automotor fue seleccionado como uno de los prioritarios para el desarrollo en la subregión.

Inicialmente se pensó en programar el denominado sector ampliado, el cual incluye  además de la producción de automóviles, la fabricación de tractores, motocicletas, equipo vial y de construcción de carreteras. Sin embargo, la complejidad de estas industrias y la no producción en la actualidad de algunos de estos productos dentro de la subregión, hizo que la programación se limitara únicamente a la producción de vehículos.

 Posiblemente, porque la compra de maquinaria vial la contratan directamente los gobiernos, en condiciones muy favorables de crédito en el exterior mientras que un desarrollo industrial en este tipo de equipos en la subregión establece compromisos de compra interna, desmotivó el interés por su desarrollo a mediano plazo.

Racionalización de la producción

 integración de productos nacionales y originarios de la subregión para ser utilizados en los vehículos fabricados, y pretendiendo un relativo grado de eficiencia, era prioritario limitar la variedad de modelos, garantizando volúmenes suficientes a los vehículos seleccionados. En los países industrializados la producción de vehículos es desarrollada por un número limitado de marcas, que les permite contar con las economías de escala suficientes para amortizar las cuantiosas inversiones requeridas en la manufactura de vehículos, y mantener un permanete proceso de evolución de sus diseños, introduciendo nuevas tecnologías que mantengan los modelos competitivos en el mercado. En los Estados Unidos, en donde existe un volumen superior a 8 millones de vehículos al año éstos son producidos únicamente por 5 fabricantes.

 Similar situación ocurre en Europa y Japón. Los países del grupo Andino que ensamblan vehículos presentan una gran variedad de marcas y modelos. En Colombia con una escasa producción nacional de 43.000 unidades anuales, hay 3 plantas ensamblado ras con una amplísima gama de modelos, y Venezuela para un mercado de 180.000 unidades tiene 11 plantas ensambladoras.

 Para lograr una mayor especialización se propuso limitar la producción por tipo de vehlculo, asignando a cada país un determinado segmento del mercado que permita abastecer sus necesidades y exportar unidades armadas a los demás países miembros.

 Considerando que los costos de fletes y transporte de los vehículos dentro de la subregión podrían representar un factor de ineficiencia, los negociadores colombianos propusieron, siguiendo una sugerencia de las plantas terminales, asignar principalmente componentes. Esto permitira una especialización por tipos de industria (forja, fundición, mecanizado), autorizando en forma un poco más amplia el ensamble de varias catego¡ías de vehículos en cada uno de los países.

 Finalmente, después de amplias y largas negociaciones esta propuesta fue acogida. En el caso colombiano la estrategia se centró en obtener la asignación de componentes forjados, lo que permitía una mejor utilización de la capacidad instalada de Forjas de Colombia. Fue así como se recibieron asignaciones para la fabricación de bielas, cigüeñales, ejes delanteros y traseros.

 La segmentación del mercado se hizo considerando tres categorías principales de vehículos: – Categoría A- automóviles que se subdividen en 4 subcategorías, dependiendo del cilindraje del motor.  Categoría 8- vehículos denominados comerciales que se clasifican en 6 subcategorías dependiendo de su peso bruto vehicular (peso del vehículo vac:;ío más carga útil).  -Categoría C- camperos con tracción en las cuatro ruedas.

 Una vez segmentada la gama de vehículos se asignaron las diferentes categorías, tomando como criterios principales las preferencias de cada mercado de acuerdo con las condiciones topográficas y económicas de cada país. En esta forma, se asignó a Venezuela el tipo de auto grande y a Colombia vehículos pequeños con motor hasta de 1.500 ce. de desplazamiento. Aplicando criterios similares, las demás categorías se distribuyeron entre los países miembros, otorgándose una participación del mercado proporcional al parque automotor existente en la actualidad en cada uno de ellos. Una vez distribuidas las categorías, se asignó la producción de componentes de alta tecnologla como motores, ejes, cajas de velocidad, cajas de dirección, etc., buscando una especialización por tipo de industria, y permitiendo que ~n lo posible, bajo acuerdos bilaterales se autorizara el ensamble de un determinado mode1o en otro país que no contara con dicha asignación, siem¡Jre y cuando este comprase los componentes principales al país que otorgue el ensamble.

En septiembre de 1977. se firmó el Acuerdo que se denominó Decisión 120, que establece los parámetros y reglamentos de la programación automotríz para el Grupo Andino. (Cuadros 1 y 2).                  Implementación de la decisión 120 A pesar de lo ambicioso del programa, parecía posible implementarlo, puesto que el acuerdo constituía un resumen de un largo período de negociaciones (1974-1977) en el que se consultaron las opiniones de los diferentes gobiernos, ensambladoras y productores de componentes.

 Sin embargo, entraron a jugar factores que han limitado la puesta en marcha de lo que parecía un acuerdo, que con sacrificios para todos los países, podría representar un desarrollo armónico del sector. 1. Los cambios de gobierno principalmente en Venezuela y Perú establecieron una nueva modalidad de negociación como fue la de revisar las decisiones que los gobiernos anteriores habían tomado en sus países.                                                                                                                                                2. La inestabilidad poi ítica de Bolivia no ha permitido cristalizar acuerdos que están en vía de desarrollo para la ejecución del programa. Además, este fenómeno ha deteriorado externamente la imagen del Pacto.                                                                                                            Las mismas casas matrices fabricantes de los vehículos han perdido su confianza en el acuerdo, adoptando una actitud de espera hacía la evolución de los acontecimientos.                                                            3. Conflictos fronterizos como son el de Colombia-Venezuela y Perú-Ecuador han distraído la atención de los gobiernos, disminuyendo el interés real en los acuerdos de la programación.                                                                                                                                                                4. El carácter político que se ha imprimido al Pacto Andino ha colocado los acuerdos de complementación industrial en un segundo plano. En algunas ocasiones las consideraciones poi íticas han sido un freno para la continuación de las negociaciones, como en el caso del rechazo a los gobiernos de hecho (Bolivia).                                                                                                                                      5.Actualmente la situación que afrontan las casas matrices productoras de vehículos como consecuencia de la crisis energética, que ha imprimido drásticos cambios en los diseños de los vehículos, las obliga a comprometer cuantiosas inversiones en la fabricación de nuevos modelos, lo cual limita su capacidad e interés en llevar a cabo inversiones adicionales en mercados pequeños.

Sin embargo, los productores están conscientes que a pesar de que son volúmenes muy bajos los que representa el Grupo Andino, son mercados crecientes a una tasa de aproximadamente 12% anual con gran potencial hacia futuro, mientras que otros países presentan mercados completamente saturados. Además, el Grupo Andino constituye un importante cliente para la venta de componentes, partes y piezas (CKD) necesarios para el ensamble de los vehículos.

 La coyuntura actual más la perspectiva futura, han generado una posición de las plantas en el sentido de no comprometerse en el desarrollo de la Decisión 120, ni rechazarla de plano lo que podría poner en peligro su permanencia en el mercado. Podría decirse que la Decisión 120 ha entrado en un período de «statu quo» donde no se ha logrado un avance del sector desde 1976, pero en cambio si ha servido de pretexto para paralizar cualquier desarrollo futuro y para que las plantas ensambladoras no se comprometan en programas significativos de integración de componentes importantes.

 Este resultado se observa claramente en Colombia y es aplicable al caso de Venezuela y Perú, mientras que Ecuador y Bolivia han iniciado una carrera hacia el ensamble de vehículos. Sería una gran pérdida no capitalizar el esfuerzo que implicó llegar a un acuerdo de programación (Decisión 120) y echar todo por la borda. Posiblemente si no se diera una interpretación literal a la Decisión 120 y se tomara en un sentido más de entendimiento, cooperación y mutuo desarrollo, en el que las diferentes entidades que intervienen en el proceso no asuman una posición policiva y vigilante al cumplimiento textual de los acuerdos, apoyando en cierta forma el fortalecimiento de una burocracia internacional, sino tratando de favorecer los acuerdos bilaterales, se lograrían resultados prácticos a mediano y corto plazo. El respaldo que los gobiernos den a los acuerdos e iniciativas de complementación por parte de los empresarios privados, as( como una mayor agilidad en el comercio intersubregional traerá como consecuencia la puesta en marcha de la programación industrial. Una posible fórmula para armonizar las diferentes legislaciones nacionales con la Decisión 120, podría ser mediante acuerdos bilaterales en los que se diera reconocimiento como integración nacional a los componentes fabricados en un país de la subregión, siempre y cuando se cumplan unos requisitos de origen, y a su vez el país que otorgue este reconocimiento reciba un tratamiento igual de reciprocidad en sus productos. Estos acuerdos motivarían el intercambio de productos a corto plazo, sin supeditarlos a la aplicación de la Decisión 120 en su totalidad. Reconocer inicialmente (1981-1983) como subregionales a los vehículos que incorporen nacionalmente el motor o la caja de velocidades permitiéndoseles que sean exportados a los demás países con una ventaja significativa arancelaria (50 % del arancel externo común), esto agilizaría el desarrollo de algunos proyectos importantes que hoy están en estado de inactividad pendientes de la iniciación del programa. La simplificación de trámites y documentos exigidos para la exportación y el comercio intersubregional, así como el cumplimiento de los acuerdos de trans255 cO HrAR OS porte, según los cuales se permite el libre tránsito de camiones de un pals a otro, serian ayudas adicionales que llevarían a la cristalización de una unidad de m ercado ampliado. lnversion, integración vs. sobrecostos En el sector automotor del Grupo Andino se fija como objetivo alcanzar un grado de integración subregional en los vehlculos no inferior al 70 %, nivel que actualmente no es superior a un 35 % en promedio. Para lograrlo será necesaria la fabricación de componentes complejos como motores, en donde se requieren altas inversiones en maquinaria y equipos y volúmenes de producción suficientes para obtener econom (as de escala . Sin embargo el mercado subregional no ofrece volúmenes tan atractivos en relación con los grados de eficiencia esperados.

 MERcAoo»‘AUTOtl.’lOTRIZ » sÜB’REGIONAL»..:.. 1983 Edtiaqor Peru Venezuel~ .. ,. :::: Vehículos 12.000 c .,,, 95.000 29.000 38.000 270.000 ,.,. _AM.O.QQ_

 Los niveles de protección (arancel externo) para los vehículos terminados, se han calculado en 115% para automóviles y en promedio 50% para los vehículos comerciales con niveles de sobrecosto en los componentes alrededor de un 55 %. No es difícil concluir que se generarán costos adicionales en los precios de los

vehículos que ~e fabriquen en la subregión, y que posiblemente los niveles de protección calculados no sean suficientes puesto que se asemejan a los que existen actualmente con grados de integración muy inferiores a los propuestos. A manera de ejemplo en un vehículo Tipo 83- (PBV* DE 9.3 a 17 toneladas) comunmente utilizado como camión, volqueta o bus los sobrecostos se pueden calcular en un 30%. Por esta razón el mayor éntasis se debe poner en los niveles de eficiencia y el efecto que representará para la economía un encarecimiento del transporte. Expectativas de desarrollo de la industria automotriz en Colombia Cuando se firmó la Decisión 120 se consideró que ésta, sería el despegue del sector. Pero estos no fueron los resultados, se entró en un período indefinido de estancamiento donde se incentivó la polémica y la discusión sobre las perspectivas y no la realización de proyectos concretos. Las pocas nuevas integraciones no representaron un valor agragado nacional importante. Mientras los Ministros y Exministros de Desarrollo Económico polemizan en Colombia sobre la conveniencia del Grupo Andino para la .industria automotriz, cinco años más tarde de la aprobación de la Decisión 120, la evolución y crecimiento de este sector se ha condicionado a la implementación de la programación para el Grupo Andino. Posiblemente sería más práctico el desarrollo de unos objetivos a corto, mediano y largo plazo para esta industria en Colombia, los que pueden ir en armonía con el Grupo Andino pero que no lo limite en caso de que se retrase la puesta en marcha de la programación. No se porpone una cerrera desenfrenada a la integración sino definir posiblemente para un período de 3 a 5 años, unos grados mínimos anuales de nuevos componentes para ser fabricados en el país, esto permitirá una verdadera planeación de las plantas ensambladoras. Igualmente, sería conveniente definir los niveles máximos de sobreprecio de los componentes y de los vehículos ensamblados. Una serie de controles inoficiosos que existen actualmente podrían ser suprimidos puesto que no tienen aplicación práctica sino el simple sentido de exigir un supuesto control a la ensambladora que en realidad es inoperante.

https://www.repository.fedesarrollo.org.co/bitstream/handle/11445/2592/Co_Eco_Julio_1981_Borrero.pdf?sequence=2&isAllowed=y

» .,., Componentes. · · prlnd~>,áles ··. Motor Caja Ejes Total Efecto Precio .Público · Po,rcentaje ,,,, ,,, detvalor del vehículo. .}: ld’Ciuido gélSt ~ Ú~ancieros > margen utilidad, distribución, . impuesto.s, .·,· ·•.· ··: -~ 256 .. :·: .-: ., Sobreprecio ‘< ·. o/~ 55 55 55 Efecto costo del vehículo 15.4 2.7 5.5 23.6% 30% PROGRAMACION AUTOMOTRIZ EN EL GRUPO ANDINO

  • 14.20.-Mayor de 70 años desconcertado – JUAN MANUEL LÓPEZ 
  • «El tiempo de los trabajadores», una lucha muy clasista ANNE SOGNO
  • Escombros éticos de la salud-negocio  CRISTINA DE LA TORRE

Es dudosa la juridicidad de la discriminación y mentira que sea por bien de los mayores de 70 que se les alargue más el confinamiento, ¿será que lo ‘inteligente’ del aislamiento es mantenerlos encerrados? La gravedad de la pandemia fue sobredimensionada; el manejo dado permitió controlarla; el país ha cumplido las políticas señaladas por la OMS, reduciendo los riesgos y ralentizando el contagio; es dudosa la juridicidad de la discriminación y mentira que sea en bien de los mayores de 70 que se les prolonga el aislamiento más que al resto de la población; la infección en los mayores de 70 es menor que en cualquier otro rango de edad; ¿será que lo ‘inteligente’ del aislamiento es el mantener encerrados a los mayores de 70?. 

No se explica la incoherencia de prácticamente castigar a los ‘viejitos’, cuya infección es menor que en cualquier otro rango de edad 

No soy trabajador de la construcción ni empleado en empresa de manufactura pero las noticias muestran hasta qué nivel de desconcierto están llegando tanto las empresas como los operarios. Salen las normas incompletas; contradictorias entre autoridades locales y centrales; inconsistentes entre el tiempo de la apertura y los requisitos para iniciarlas. Mas parece una improvisación para mostrar que algo se está intentando qué medidas para producir un resultado.

Infortunadamente, en general, las declaraciones e informaciones es más lo que desconciertan que lo que iluminan.

Es verdad que en parte se puede atribuir a las exageraciones de la OMS. La referencia a la peste negra es fuera de todo límite: aquella mató el 30 % de la población mundial, lo que equivaldría a temer que hoy se murieran casi 2.000 millones de habitantes; igualmente absurdo es el paralelo con la ‘gripa española’ de hace un siglo cuando se estima que perdieron entre el 10 % y el 20 % de su población los países afectados (sería como si hoy en el mundo murieran del orden 1.000 millones de personas, o en Colombia entre 4 y 8 millones).

Otra expectativa mencionada es que solo el 20 % de las personas pueden ser inmunes naturales al virus y que por lo tanto susceptibles de enfermarse pueden ser el 80 %. El potencial del mundo sería 5.000 millones de infectables, y el de Colombia 36 millones.

También usaron de referencia el SARS del 2003 que produjo 700 fallecimientos sobre 8.000 infectados y por ser un coronavirus se propagó a altísimas velocidades (se redujo a los países asiáticos principalmente y por eso reaccionaron más rápido y mucho mejor al actual virus). Si la letalidad del covid-19 fuera igual habría hoy en mundo cerca de 2.500.000 de muertos, cuando van la décima parte 250.000, y en Colombia habría 5.000 cuando van 252, la veinteava parte.

Ni la morbilidad ni la cantidad de muertes se acercan a lo temido inicialmente.

Entre nosotros desde el primer caso de contagio -6 de marzo- hasta hoy el promedio de fatalidad ha sido de 5 diarios y el primer fallecido lo fue el 21 de marzo con un promedio de 7.2 desde entonces.

Según explican las autoridades la curva ya está ‘aplanada’, significando esto que el número de muertes tenderá a no ser creciente de ahora en adelante: en los últimos 15 días el promedio es de menos de 10 muertes diarias y en los próximos dos meses tendríamos del orden de 500 decesos, menos que por cualquiera de las diferentes formas de violencia o de nuestras enfermedades endémicas.

Como mayor de 70 años quedo desconcertado:

Unas tiernas declaraciones de que para ‘proteger a los viejitos’ y ‘darles las gracias por lo que han hecho por nosotros a lo largo de la vida’ justificaron que debía disminuírseles su riesgo de contagio, que por eso su aislamiento sería más largo que el del resto de la población. Pero después resultó que en realidad era para que -por la mayor probabilidad de que se enfermen- no saturen la capacidad de los sistemas de salud; en cierta forma es repetir lo que se dramatizó en Italia cuando los médicos decían que les tocaba escoger a quien dejaban morir y escogían a los ancianos porque tenían menos vida por delante. Ahora se da la explicación adicional de que por ser más susceptibles al contagio son además vectores más rápidos de propagación de la enfermedad, en otras palabras, más peligrosos.

No se explica la incoherencia de prácticamente castigar a los ‘viejitos’ quienes, además de ser los que más encerrados y más aislados viven, menos actividad social tienen y menos comparten en grupos. En cambio, son quienes más dependen de contactos humanos para su supervivencia, ya sea colectivamente en ancianatos o individualmente en manos familiares; poca necesidad o apremio tienen de salir, pero nada más absurdo que limitarles ese derecho.

Y eso también plantea el tema ya jurídico del trato discriminatorio. En el decreto que prorroga el aislamiento y comienza la apertura se menciona la sentencia de la Corte que trata el conflicto entre las medidas de emergencia y la relación con los derechos humanos; pero ni eso se argumentó en las primeras medidas, ni eso aclara cómo se aplica al actual caso, ni ha pasado el control de la Corte Constitucional.

En cuanto al contagio los datos oficiales son:

Rango de edades de los casos

Independientemente de lo exagerado o no de lo que motivó las medidas y en consecuencia de las medidas mismas tomadas, el resultado buscado se ha logrado: la curva en prácticamente todos los países se ha ‘aplanado’. Y se nos repite lo favorablemente que se compara Colombia con la mayoría de los países.

La gravedad de la pandemia fue sobredimensionada; el manejo dado permitió controlarla; el país ha cumplido las políticas señaladas por la OMS, reduciendo los riesgos y ralentizando el contagio; es dudosa la juridicidad de la discriminación y mentira que sea en bien de los mayores de 70 que se les prolonga el aislamiento más que al resto de la población; la infección en los mayores de 70 es menor que en cualquier otro rango de edad; ¿será que lo ‘inteligente’ del aislamiento es el mantener encerrados a los mayores de 70?.

https://www.las2orillas.co/mayor-de-70-anos-desconcertado/

14.20″El tiempo de los trabajadores», una lucha muy clasista ANNE SOGNO 

 Postal que muestra el desfile del Primero de Mayo en la pequeña ciudad de L’Arbresle (© Les Films d’Ici 

En cuatro episodios abundantes, Stan Neumann revela la historia del mundo laboral europeo desde principios del siglo XVIII hasta nuestros días. Mezclando con virtuosismo palabras individuales, luchas colectivas y memoria de lugares, nos recuerda lo que nuestras sociedades le deben a los «condenados de la tierra». Entrevista. 

28 abr 2020..-TéléObs. – El título de la serie evoca la historia de los trabajadores, pero también este «tiempo» de trabajo que constituye su condición…

Stan Neumann. – De hecho, «tiempo» recuerda la historia de los trabajadores, de las fábricasInglés (fábricas) desde el siglo 18 hasta la desindustrialización contemporánea, pero también esta vez planificada por la fábrica que gobierna toda su vida. Si bien todos experimentamos la división entre el tiempo de trabajo y el tiempo libre, lo que hace que el trabajo del trabajador sea aún más doloroso es la pérdida de control durante este tiempo. Este despojo marca la diferencia entre el trabajo artesanal que uno se organiza y el trabajo en la fábrica que obliga al trabajador a moldearse en un ritmo casi carcelario. Joseph Ponthus (autor de «En la línea – Hojas de fábrica», La Table Ronde, 2019) describe el comienzo de las horas en la fábrica y el tiempo que se escapa demasiado rápido en casa debido a la fatiga. El trabajador escapa del tiempo porque la producción debe continuar a toda costa. Christian Corouge, ex trabajador de Peugeot, en Sochaux, hace su parte, otro análisis: la fábrica no es una prisión porque el equilibrio de poder siempre es posible allí. Y cuando logramos imponerlo, avanzamos… 

Su serie cubre tres siglos de historia del movimiento obrero. ¿Cómo organizó esta impresionante cantidad de información, archivos y testimonios?

Traté de evitar la escalada de eventos puros dentro del marco cronológico fijado por la cadena. Parecía esencial poner la historia en el presente confrontando la narrativa histórica con las palabras de hoy. También me sorprendió ver cuánto, a pesar de las grandes diferencias entre las épocas, queda una continuidad de experiencias y palabras. El ejemplo más llamativo es el dado por el historiador Jacques Rancière: en 1830, los trabajadores franceses afirmaron ser escuchados como seres razonables y no ser tratados como niños irresponsables. En 1989, más de un siglo después, en Praga, un líder del Partido explicó desde lo alto de su podio que ningún país socialista permitiría que los niños dictaran su voluntad de poder. «¡No somos niños!» “Responde a las 3.000 personas reunidas en la calle juntas. ¡Estas son las mismas palabras que en 1830!

Para construir este impresionante fresco histórico, usaste secuencias de animación…

Llevo mucho tiempo trabajando con el director Joris Clerté, conocido en particular por sus animaciones en la revista «Karambolage» de Arte. Estas secuencias permiten explicar conceptos (capitalismo, taylorismo, etc.) sin el lado firme de una voz superpuesta sobre imágenes de archivo que hablan poco. Utilizo este proceso educativo y lúdico cuando no tengo otra herramienta fílmica para expresar lo que quiero transmitir en ese momento. Y luego me gusta divertirme, incluso con temas extremadamente serios.

¿Qué crees que traen las muchas canciones que ilustran tu serie?

¿Cómo recuperar la palabra de uno y de los que ya no están? En los siglos XVIII y XIX, no había registros y, en última instancia, muy pocos registros escritos. Las canciones en el repertorio de los trabajadores hablan por sí mismas y resaltan la voz de la clase trabajadora. Me parecieron un buen vector para aportar una dimensión conmovedora y a veces épica, sin caer en el cliché heroico.

Bernard Lavilliers es el comentario…

Su magnífica voz, pero también pensativa, me pareció obvia. No quería un tono sobresaliente, demasiado inteligente o demasiado culto, ni la descarada caricatura de la activista cégétiste. Es la voz sensible de una persona muy comprometida. Ella no da conferencias. Ella acompaña. Estaba lleno de buena voluntad, inteligencia y humor.

Martes 28 de abril a las 8:50 p.m. en Arte. Documental «El tiempo de los trabajadores» de Stan Neumann (2020). 4 x 58 min. (Disponible en repetición hasta el 26 de junio en Arte.tv ).

https://www.nouvelobs.com/tv/20200428.OBS28087/le-temps-des-ouvriers-une-lutte-tres-classe.html

14.20.-Escombros éticos de la salud-negocio CRISTINA DE LA TORRE

Cuadro desapacible de los escombros éticos que ha dejado el modelo Ley 100 de salud, en cuya virtud renunció el Estado a garantizar este derecho ciudadano para entregar el servicio a negociantes sin escrúpulos. En sus bolsillos puso todos los fondos del sector, y en sus manos inmaculadas, su manejo, a la mano de Dios, sin vigilancia ni control: el poder público cedió también su sistema de información y los instrumentos de regulación para modular deudas, frenar el robo continuado de recursos y evitar desfalcos catedralicios como el de Saludcoop. Pero en la emergencia, ahora, se repite sin vigilancia ni control.

“Doctor, si no se va, matamos a su esposa e hijas”. Esquela terrorífica escrita en la fachada de un apartamento en Bogotá, tal vez trazada por un émulo de la guerra sucia que se ensañó en Colombia; de una ética capaz de calificar al defenestrado como “buen muerto”. De la misma que hace 28 años, con la Ley 100, convirtió en negocio vergonzoso la salud; causa, según dicen, de más muertos que el conflicto armado.

28 abr 2020.- Matar a un médico, al que expone su vida todos los días por salvar la ajena, es una monstruosidad. Se le mata por disparo de vecino o por negarle protectores biomédicos en su duelo contra el coronavirus. Treinta y cinco organizaciones médicas le escriben al presidente: “El Gobierno está vulnerando el derecho a la vida de los trabajadores de la salud… al país no le servirá una larga lista de (ese) personal muerto y sin poder detener la pandemia”. Se le acorrala con sueldos de hambre y cero garantías laborales. Ruindad que corre pareja con la destrucción de la red de hospitales públicos —por no ser rentable— y la agonía financiera del sistema de salud exprimido por piratas que se dicen aseguradoras del sector.

La pandemia descorrió el último velo de un sistema abandonado al vértigo del lucro privado, que enterró la estrategia de atención primaria en salud, fue incapaz de habérselas con enfermedades como el dengue y ahora no está preparado para lo que viene: la cresta del coronavirus. A la cabeza del sistema, el Gobierno que, en premio a la inmoralidad de EPS como Medimás y Coomeva, destina todos los recursos a las aseguradoras y nada gira a los hospitales, que desfallecen en la inopia y no pueden siquiera pagar a su personal. Galenos hay que llevan 14 meses sin sueldo. Por falta de medios de protección en la pandemia, 30 funcionarios renunciaron en el Centro Médico San Rafael, de Leticia. Las carencias se replican en 851 municipios.

Las EPS retienen los $6 billones que les deben, mientras Fabio Aristizábal, superintendente de Salud, funge como su dilecto protector. Dizque confía en su buena voluntad para girarles lo adeudado. Y anuncia: todos los recursos irán a las EPS y estas se encargarán de irrigarlas al sistema. Vaya, vaya. Recibirán $5 billones en pago de deuda del Gobierno; $700.000 millones por compra de cartera; giro de casi $2 billones mensuales por Unidades de Capitación y $783.000 millones como anticipo de servicios no POS, según cálculo de las propias EPS.

 Cuadro desapacible de los escombros que ha dejado el modelo Ley 100 de salud, en cuya virtud renunció el Estado a garantizar este derecho ciudadano para entregar el servicio a negociantes sin escrúpulos. En sus bolsillos puso todos los fondos del sector, y en sus manos inmaculadas, su manejo, a la mano de Dios, sin vigilancia ni control: el poder público cedió también su sistema de información y los instrumentos de regulación para modular deudas, frenar el robo continuado de recursos y evitar desfalcos catedralicios como el de Saludcoop.

Van décadas pidiendo un modelo que reinserte la salud como componente esencial del Estado social. La Ley Estatutaria de Salud, promulgada en 2015, reabrió el camino, pero los gobiernos han tenido el cuidado de impedir su reglamentación. Eleva esta norma la salud a derecho fundamental universal e irrenunciable, bajo la dirección, regulación y control del Estado. Sin intermediación financiera ni aseguramiento de terceros. El entonces ministro Alejandro Gaviria puso todos los palos que pudo en la rueda de la implementación de la Ley, mediante decretos y resoluciones que están demandados ante el Consejo de Estado. Pero la Estatutaria obliga y su reglamentación sigue pidiendo pista.

https://www.elespectador.com/opinion/los-escombros-de-la-salud-negocio-columna-916793

  • 13.20.-Coronavirus: bienvenido al gobierno- JUAN MANUEL LÓPEZ
  • Proyecciones y realidad del COVID-19  – EDUARDO SARMIENTO
  • El Reino Unido comienza a ensayar en humanos una vacuna del coronavirus – RAFA DE MIGUEL

El virus forzó políticas y medidas que el gobierno despreció, desde acabar el ‘ajuste’ neoliberal hasta poner los ojos en inequidad y desempleo e independizarnos a la fuerza del petróleo.

El coronavirus ha obligado a ayudar a la inmensa población vulnerable (por lo demás más en forma simbólica y bastante mezquina), esperando estimular así la economía.

Bienvenido porque obliga a tomar políticas y medidas en contra del modelo de gobierno y gobiernos que hasta ahora nos habían impuesto.

22 abr 2020.- Primer ejemplo por supuesto el sistema de salud. Con la famosa Ley 100 se dejó en manos del sector privado y del Mercado lo que es una responsabilidad de cualquier Estado. La ley 100 creó un Mercado especial con competencia, oferta, demanda, precios no intervenidos y utilidades. Con esa Ley se renunció o delegó en las EPS la función de prevención, detección y tratamiento de cualquier enfermedad y por eso no teníamos ninguna preparación para una pandemia como problema colectivo, y no solo por la falta de camas para cuidados intensivos.

 Ha tenido el gobierno que hacer la importación -o recibir como donación, o estimular la producción local- de ventiladores (o respiradores), de PPE, (equipos para el personal de salud), de kits para tests, porque eso no era de interés -ni normalmente función- de las EPS. El efecto tuvo que manejarse entregando el Gobierno los dineros que no han llegado al sistema por lo complejo del trámite de ida y vuelta del pago del Estado por capitalización a las EPS, y de éstas a los operadores (hospitales etc.), para que estos a su turno paguen al personal por contrato (hay más de 2.2 billones pendientes de llegar a su destino). Mediante decreto de emergencia adelantó el pago de 700.000 millones porque la pandemia lo ha obligado a subsanar los defectos del sistema y que los pacientes dejen de ser solo clientes que tienen que sufrir las contingencias de ese esquema de Mercado.

Y eso afecta el manejo fiscal en el que también se debió abandonar la columna vertebral del modelo implantado por nuestro neoliberalismo -y su mayor orgullo- como han sido los mecanismos de ‘ajuste’ y la consolidación de la ‘regla fiscal’. Esta también por supuesto volará en pedazos, a pesar de las maromas que inventa nuestro Ministro de Hacienda. El descuadre presupuestal no se ha podido dimensionar, pero ni trasladando al gobierno central (expropiando) todos los ahorros que pertenecen a otros entes del Estado (los departamentos, el FAES, etc.) se subsana el monstruoso déficit que nos espera. Y la aversión a los subsidios tuvo que reversarse y hoy se multiplican en un afán por salvar la dinámica de la economía.

Los problemas sociales que antes parecían manejarse solos, revelan lo que significa dejar que cada cual se defienda como pueda sin la intervención del Estado

Los problemas sociales que antes parecían manejarse solos, revelan lo que significa dejar que cada cual se defienda como pueda sin la intervención del Estado. Con tasas de informalidad del orden del 48% y desempleo de más del 10% el porcentaje de colombianos que viven el día a día aparecen en toda su gravedad. Y parece haberse entendido que el problema social del desempleo también puede ser un fenómeno grave económico. Si el modelo se oponía a los subsidios al sector productivo aún menos interés mostraba en darlos al sector social. El Coronavirus ha obligado a ayudar a la inmensa población vulnerable (por lo demás más en forma simbólica y bastante mezquina), esperando estimular así la economía.

El modelo mismo de globalización -es decir de volcarnos hacia la exportación- desapareció en un momento de recesión mundial, tocándonos volver los ojos hacia el mercado interno y la protección a nuestras heridas empresas productoras. Además, tendremos que abandonar el absurdo de nuestra dependencia de un producto que no tenemos como es el petróleo (llegamos a que nuestras divisas provenían en más de 50% del petróleo y la principal fuente de ingresos eran las regalías y la repartición de dividendos; con el precio a menos de $US30 por barril -la mitad de los US60 estimados en el presupuesto- y la disminución de la producción que se abandona por no ser costeable, nos entrará por cuenta de ese rubro menos de la mitad de lo previsto). A diferencia de Venezuela que en una época más afortunada montó el programa de ‘sembrar el petróleo’, apoyando al sector agrícola para diversificar la economía y buscar garantizar el autoabastecimiento, Colombia bajo el modelo neoliberal hizo el trámite contrario, aumentando la dependencia de hidrocarburo invirtiendo en elefantes blancos (Reficar, Bioenergy, planta de Barrancabermeja) para procesar un producto que no tenemos, y minimizando la importancia de la actividad en el campo.

En resumen el coronavirus forzó las políticas y las medidas que el gobierno desprecio. Acabó el ‘ajuste’ neoliberal; forzó los déficits de gasto público; hizo reconocer y atender los problemas sociales de inequidad y desempleo; obligó al gobierno a volcarse hacia el mercado interno, autoabastecimiento agrícola y proteccionismo; nos independizó a la fuerza del petróleo.

https://www.las2orillas.co/coronavirus-bienvenido-al-gobierno/

13.20.-Proyecciones y realidad del COVID-19  – EDUARDO SARMIENTO 

El COVID-19 dio lugar a proyecciones apocalípticas. En una publicación del 14 de marzo, la facultad de epidemiología del Imperial College, de Inglaterra, reveló un estudio de investigación en el cual se predecía que una persona infectada con el virus estaba en capacidad de contaminar a otras tres.

25 abr 2020.- En Colombia, distinguidos biólogos ratificaron el hallazgo y anunciaron que en un periodo corto el 65 % de la población estaría contaminada. Por su parte, el Instituto Nacional de Salud predecía que a estas alturas el país tendría cuatro millones de infectados. El Gobierno señalaba a viva voz que el alto número de contagiados haría colapsar el sector de la salud. Más aun, se afirmaba que estamos ante una epidemia intermitente que sube y baja, y nunca termina.

La información del coronavirus desde el 6 de marzo ofreció un amplio laboratorio para evaluar las predicciones. Para empezar, no estamos ante un virus con la agresividad suficiente para aumentar por encima de la tasa de crecimiento geométrico. Por el contrario, la tasa de contaminación bajó del 33 % al 4 % diario entre marzo 6 y abril 27. Los hechos confirmaron que el virus sigue la curva epidemiológica que se descubrió hace mucho tiempo y se cumple en las epidemias observadas en el último siglo. Estamos ante un flagelo que aumenta en un principio y luego decae progresivamente hasta desaparecer o estabilizarse en un bajo crecimiento. Tampoco se cumplió que a estas alturas la contaminación alcanzara a cuatro millones de personas y amenazara la capacidad hospitalaria, cuando las camas ascienden a 40.000 y los pacientes en cuidados intensivos llegan a cien. Tampoco es cierto que el virus tenga un comportamiento interactivo de caídas y recuperaciones.

Las predicciones que no se cumplieron generaron un estado de pánico y desprotección que precipitó a los gobiernos a adoptar decisiones improvisadas. La más drástica fue la cuarentena. Ante la evolución lenta del proceso, el presidente decretó el estado de emergencia para mantener a la población en sus residencias y así pandear la curva epidemiológica. Como se señaló en esta columna, la medida no era sostenible en un país con la distribución del ingreso de Colombia. Ante los efectos iniciales sobre el índice del consumo de energía, ahorro e inversión, el empleo y la balanza de pagos, el Gobierno procedió a suspender la medida. Lo que se avanzó inicialmente para pandear la curva se perderá en los próximos días, pero el efecto neto será marginal.

Las cosas van mucho mejor en el mundo real. La tasa de crecimiento de personas contagiadas es del 4 % anual. Si se considera que el indicador no tiene en cuenta los pacientes recuperados ni el atraso por la diferencia entre la adquisición y manifestación del virus, estaríamos cerca del 2 %, en que el aumento de contagiados es inferior al del día anterior.

En este punto surge de nuevo una gran controversia sobre las proyecciones de la enfermedad. Un grupo importante de epidemiólogos sostiene que el virus no se reduce hasta que haya un gran número de contagiados que generen la inmunidad para contrarrestar el contagio del virus. El comportamiento no se presenta en otros procesos de la naturaleza regidos por la misma relación matemática y es controvertido abiertamente por la ley de probabilidades, que establece que el aumento de contaminados reduce la probabilidad de contagios. De nuevo, las soluciones se orientan a enfrentar proyecciones que no se cumplen.

En este contexto, lo más probable es que la tasa de contaminación continúe bajando lentamente y se estabilice en un número de infectados menor de doce mil. Así las cosas, el país podrá recuperar sus actividades normales con precauciones, y tendrá que convivir con un virus que ya superó el estado más crítico y tiende a disminuir de forma progresiva. El drama será reactivar una economía agobiada por la caída de los precios del petróleo, la reducción de la inversión y el empleo, y la ampliación de las desigualdades.

https://www.elespectador.com/opinion/proyecciones-y-realidad-del-covid-19-columna-916475

13.20.-El Reino Unido comienza a ensayar en humanos una vacuna del coronavirus – RAFA DE MIGUEL

El Gobierno de Boris Johnson destina más de 40 millones de euros a dos investigaciones

Trabajadores en un laboratorio de Glasgow realizan la fase final del test de coronavirus. ANDREW MILLIGAN / AFP

El Hospital Universitario de Southampton (Reino Unido) comenzará este jueves el primer ensayo con humanos de una posible vacuna del coronavirus. Su nombre científico es ChAdOx1 nCoV-19 y ha sido desarrollada por los equipos del Instituto Jenner de la Universidad de Oxford y por el Grupo de Vacunas de Oxford, que iniciaron sus primeros trabajos el pasado enero. La urgencia desatada por la pandemia global ha acelerado un proceso cuyas fases suelen prolongarse mucho más en el tiempo, en ocasiones varios años.

22 abr 2020.- El Gobierno de Boris Johnson se ha comprometido a respaldar financieramente sin límite alguno el proyecto de Oxford y el que desarrolla en paralelo el Imperial College, que lleva ensayando en animales desde febrero y confía en poder comenzar la fase con humanos en junio. “Ambos proyectos son muy prometedores y están progresando con mucha rapidez, y ya he comunicado a los científicos que los lideran que haremos todo lo que esté nuestras manos para apoyarles”, ha anunciado el ministro de Sanidad, Matt Hancock. El Ejecutivo británico ha comprometido ya más de 40 millones de euros para financiar las dos investigaciones (22 millones para Oxford y más de 25 para el Imperial College). En la actualidad hay más de 115 proyectos de vacunas en todo el mundo, y varios de ellos en humanos, comandados por China y EE UU. A pesar de la promesa que encierran varios de ellos, incluidos los británicos, el propio equipo al frente de los ensayos ha querido frenar el entusiasmo. En el caso de que no surgieran obstáculos imprevistos y las pruebas obtuvieran el éxito deseado, no se lograría comenzar a producir la vacuna al menos hasta el próximo otoño. “Lo que más necesitamos por parte del Gobierno es que nos ayude a acelerar el proceso de fabricación de la vacuna. No existen en estos momentos centros de manufacturación que sean capaces de producir la enorme cantidad de dosis que se necesitarán”, ha dicho Sara Gilbert, profesora de Vacunación en el Instituto Jenner.

Los ensayos se harán sobre 510 voluntarios de entre 18 y 55 años. El prototipo de vacuna se ha realizado a partir de una combinación particular. Por una parte, una versión debilitada del virus que provoca el catarro común en chimpancés, genéticamente modificado para que resulte imposible su crecimiento en seres humanos. Por otra, los genes que fabrican las proteínas del coronavirus, esas puntas en forma de corona que rodean su superficie y que juegan un papel esencial en la labor de infección del patógeno. “La vacuna pretende volver el arma más poderosa del virus, esas pequeñas lanzas, en su contra. La idea es provocar la creación de anticuerpos que se adhieran a ellas y que permitan al sistema inmunológico bloquear y destruir el virus”, ha explicado Saul Faust, el director del Equipo de Investigación Clínica de la Universidad de Southampton.

Se inyectará la vacuna de la covid-19 en la mitad de las personas que participen en el ensayo. La otra mitad será inoculada con una vacuna “de control” contra la meningitis y la septicemia, para poder trazar una comparación de los efectos. La confianza en el éxito inmediato de esta fase de pruebas ha llevado a acelerar la producción de esta primera versión de la vacuna para poder comenzar de inmediato nuevas fases con ampliación del número de participantes. “Incluso si una vacuna llegara a estar inesperadamente al alcance de un amplio número de personas, es todavía demasiado pronto para especular sobre el grado de su eficacia”, ha advertido el doctor Ohid Yaqub, profesor de la Unidad de Investigación en Política Científica de la Universidad de Sussex. “Si es una vacuna de baja eficacia, las implicaciones políticas sobre el modo en que se aplica [a la población] serán diferentes. Creo que, por el momento, la atención política debería centrarse en la realización de test y en la capacidad del sistema de salud público, así como en cómo gestionar los costes sociales de un futuro confinamiento parcial todo el tiempo que sea necesario”.

El Gobierno de Johnson insiste en anunciar casi a diario grandes planes, proyectos y objetivos que desvíen la atención de lo que a todas luces ha sido una gestión lenta e inicialmente errática de la crisis. Y los proyectos de una vacuna se han convertido en la bandera a la que se ha agarrado el ministro de Sanidad. “A largo plazo, el mejor modo de derrotar este virus es a través de una vacuna”, ha proclamado Hancock. Una obviedad con la que nadie estará en desacuerdo, pero que genera en la ciudadanía una expectativa que los científicos que asesoran al Ejecutivo han de esforzarse más tarde en matizar. “Todas las nuevas vacunas que comienzan a desarrollarse son apuestas a largo plazo”, ha advertido Patrick Vallance, el asesor científico jefe del Gobierno de Johnson. “Y con el coronavirus no va a ser diferente. Los desafíos a los que nos enfrentamos son exactamente los mismos, y es algo que llevará tiempo”.

En cualquier caso, los investigadores de Oxford han contemplado ya la opción de que el Parlamento pueda aprobar legislación de emergencia que permitiera recibir la vacuna a los grupos de más alto riesgo, como el personal sanitario, aunque no haya finalizado todos los trámites exigidos para su aprobación y uso.

https://elpais.com/ciencia/2020-04-22/el-reino-unido-comienza-a-ensayar-en-humanos-una-vacuna-del-coronavirus.html

  • 12.20.-El coronavirus: un elefante para matar una hormiga JUAN MANUEL LÓPEZ
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  • Cara a cara: ¿Idea de recortar el Congreso es populista?

La cantidad de tests según los países y el éxito en el control de la pandemia es evidente, también su sobredimensionamiento. El 14 de abril Colombia supone haber llegado al pico

Los países asiáticos tenían o produjeron suficientes kits para hacer la mayor cantidad de pruebas posible y los mejoraron para lograr la detección temprana 

La falta de conocimiento inicial sobre el comportamiento del virus ha conducido a la reacción de trabajar sobre el peor escenario imaginable. 

15 abr 2020.- Citando a Peter Doherty premio nobel de Medicina y máxima autoridad en pandemias: “Muchas veces un miedo muy intenso puede amenazar nuestra capacidad para pensar de manera racional, incluso frente a situaciones que en realidad no son tan peligrosas”. (Basta recordar el H1N1).

Si algo comienza a ser evidente es el sobredimensionamiento, lo exagerado de casi todo lo que se ha referido al coronavirus -exceptuando la rapidez de su contagio-. En especial su letalidad o sea la cantidad de muertes que produce en proporción a los que caen enfermos, lo que en últimas es el verdadero indicador de gravedad.

Lo peor es que la reacción ha sido consecuentemente proporcional, es decir también exagerada. Y cada vez parece más probable que la medicina sea peor que la enfermedad, que la crisis económica que se nos viene traiga más males -a comenzar por más muertes- que el virus mismo.

Sabemos que es un coronavirus, y más concretamente una variedad del mismo que produjo el SARS hace unos años (por eso su nombre técnico es SARS-CoV-2). Eso explica la alarma inicial ya que sus características fueron el rápido contagio y su eventual peligrosidad.

Por eso los países asiáticos donde había pegado más duro el SARS (China, Singapur, Corea del Sur, Taiwán) estaban mejor preparados y reaccionaron más rápido. En especial tenían o produjeron suficientes kits para hacer la mayor cantidad de pruebas posible y los mejoraron para lograr la detección temprana. Se vio que la propagación natural es controlable si se masifica el uso de los tests y se aíslan solo a los portadores enfermos o asintomáticos.

Ejemplo: Alemania, que es uno de los países que mejor tratamiento ha dado al problema lo ha hecho sobre la base de la toma universal de pruebas, por eso tiene la mayor tasa de enfermos detectados pero el menor índice de mortandad.

Igual la información de Corea del Sur mostró inicialmente el crecimiento mayor de infectados, justamente porque desde el comienzo de la pandemia asumieron la masificación de tests, y lo hicieron con kits que permitían la detección temprana.

En general el paralelismo entre la cantidad de tests según los países y el éxito en el control de la pandemia es evidente.  Pero además nos da un conocimiento adicional sobre las características de la epidemia.

En eso tuvo el ministro de Salud uno de los pocos deslices al decir que lo que importa no son los tests sino lavarse las manos.

En todo virus la difusión depende de la transmisión de portadores a sujetos sanos. Pero entre estos hay variaciones según niveles de vulnerabilidad y de inmunidad.

Las cuarentenas no disminuyen la virulencia o capacidad de contagio ni la gravedad de la pandemia o sea la letalidad o porcentaje de muertes entre los infectados. Pero al reducir los contactos directos o indirectos se reduce la velocidad de reproducción y pueden aparecer la misma cantidad de enfermos pero no todos al tiempo.  Se cumple el objetivo de ‘aplanar la curva’, el cual no es combatir el virus sino demorar la cantidad de pacientes que caerían simultáneamente a los servicios de salud, para así diferir el colapso de estos y permitir tratar mejor una mayor cantidad de enfermos (más experiencia, más camas, más respiradores, etc.).

Con los conocimientos que antes no se tenían y la experiencia y las estadísticas hoy tenemos un panorama más claro.

Por la rapidez del contagio y la duración de la incubación hasta su manifestación, la cantidad de contagiados por cada enfermo confirmado puede pasar del centenar pero se va puede reducir según las medidas que se tomen. Hoy con la cuarentena en la mayor parte del mundo, y con el aislamiento de los portadores confirmados, puede haber un promedio de entre 5 y 10 enfermos por cada caso registrado (incluye enfermos leves que ni siquiera son detectados y asintomáticos que no incuban pero sí son portadores).

El ciclo de la enfermedad es del orden de 4 a 6 semanas desde el contagio pasando por la incubación, la crisis y la recuperación o muerte dependiendo de las condiciones del individuo

El ciclo de la enfermedad ya es conocido y es del orden de 4 a 6 semanas desde el contagio pasando por la incubación, la crisis y la recuperación o muerte dependiendo de las condiciones del individuo. La experiencia de los países que completaron el ciclo de la pandemia como colectividad (no la enfermedad como individuo) muestra que después de la aparición de manifestaciones múltiples (50 a 100 casos) a las 4 semanas se presenta el pico de contagios y el de muertes a las 8 semanas.

De lo anterior se deduce que las muertes serán del orden del 1 por diez mil de los habitantes. Para un total de la población mundial de más de 6.000 millones, el dato actual es que se han registrado cerca de 1.500.000 contagiados, que se supone pueden llegar a convertirse entre 5.000.000 y 10.000.000 de enfermos; que van cerca de 100.000 muertes; y que éstas pueden subir a probablemente a entre 500.000 y un millón, o sea el 0.01% de la población. Por supuesto parece absurda (otra desmesura) la comparación con la peste negra o bubónica que mató al 30 % de la población total con una letalidad de 90 %; o con la peste española de 1918 que se estima mató entre 20 y 50 millones de habitantes, entre el 10 % y 20 % de la población de los países afectados (Alemania, Francia, Inglaterra e Italia). Ver Cuadros al final

El punto aquí es que la reacción también fue desproporcionada puesto que se tuvo como referencia una dimensión del mal que no existía. Pero además bajo el principio de ‘mejor prevenir que remediar’ se justificó el tratamiento de catástrofe inminente.

A esto han contribuido los medios pues el pánico da rating sin mayor esfuerzo gracias a la facilidad para dramatizar casos anecdóticos de lo que llaman ‘sobrevivientes’, o multiplicar los llamados de solidaridad faranduleros, o de ‘especiales’ con las dificultades que se crean a quienes quedan atrapados en una circunstancia tan inesperada. Pero es justamente lo truculento del tema y su explotación lo que retroalimentaron ese pánico y esa exageración.

El gobierno colombiano ha seguido las indicaciones de la OMS y al 14 de abril Colombia supone haber llegado al pico y deben estabilizarse los contagios (serán más los que se recuperan que los que se contagian) y las muertes que se producen deben comenzar a disminuir. Las cifras oficiales son: 2.979 enfermos; 127 muertes; 354 recuperados.

Si hubo desmesura la responsable sería la OMS. Entre otras por no distinguir los países emergentes de los desarrollados, no teniendo en cuenta la diferencia del efecto económico y social en unos y otros. Pero más por no tener en cuenta sus propias estadísticas. (Ver cuadros)

Se destruyó la casa persiguiendo un ratón… se mató al ratón pero ahora ¿Cómo se reconstruye la casa?

 CUADROS 

Tasa de mortalidad sobre infectados de los mayores brotes virales de los últimos 50 años a nivel mundial a fecha de enero de 2020 (datos de es.statista.com)

 Número de personas fallecidas a causa del coronavirus al 9 de abril; datos de la OMS y población según los países (ningún otro país llega a 700 muertos)

https://www.las2orillas.co/el-coronavirus-un-elefante-para-matar-una-hormiga/

12.20.- ¿Vidas o medios de vida?MICHAEL ROBERTS

 Hay dos mil millones de personas en todo el mundo que viven bajo algún tipo de confinamiento como resultado de la pandemia de coronavirus. Es una cuarta parte de la población mundial. La economía mundial no ha visto nada similar. Casi todas las previsiones económicas del PIB mundial en 2020 apuntan a una contracción del 3-5%, tan malo, si no peor, que en la Gran Recesión de 2008-9.

9 abr 2020.- Según la OCDE, la producción en la mayoría de las economías caerá un promedio del 25% (OCDE) mientras duren los cierres y los bloqueos afectarán directamente a los sectores que representan hasta un tercio del PIB en las principales economías. Por cada mes de confinamiento, habrá una pérdida de 2 puntos porcentuales en el crecimiento anual del PIB.

Es una forma terrible de probar la teoría del valor trabajo de Marx, a saber: «Todos los niños saben que una nación que deje de trabajar, no digamos que un año, sino incluso unas pocas semanas, perecería». (Marx a Kugelmann, Londres, 11 de julio de 1868).

Los cierres en varias economías importantes están teniendo un efecto drástico en la producción, la inversión y, sobre todo, el empleo. Las últimas cifras de empleos para marzo de los Estados Unidos son realmente asombrosas, con una pérdida mensual de 700,000 y un salto en la tasa de desempleo al 4.4%.

En solo dos semanas, casi 10 millones de estadounidenses han solicitado la prestación por desempleo.

Todas estas cifras superan todo lo visto en la Gran Recesión de 2008-2009 e incluso en la Gran Depresión de la década de 1930.

Por supuesto, la esperanza es que este desastre sea de corta duración porque los cierres se eliminarán dentro de un mes más o menos en Italia, España, el Reino Unido, los Estados Unidos y Alemania. Después de todo, el cierre de Wuhan está llegando a su fin esta semana después de 50 días y China está volviendo gradualmente al trabajo, aunque solo sea poco a poco. En otros países (España e Italia), hay indicios de que la pandemia ha alcanzado su punto máximo y los confinamientos están funcionando. En otros (Reino Unido y Estados Unidos), el pico aún está por llegar.

Así que, una vez que terminan los bloqueos, las economías pueden volver rápidamente a hacer negocio como siempre. Eso es lo que dice el Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Mnuchin: “Este es un tema a corto plazo. Pueden pasar un par de meses, pero vamos a superar esto y la economía será más fuerte que nunca. El gurú keynesiano Larry Summers se hizo eco de esta opinión: «Tengo la impresión optimista, pero es solo una suposición, de que la recuperación puede ser más rápida de lo que muchas personas esperan porque tiene el carácter de la recuperación de una depresión total que afecta a una economía estacional tipo Cape Cod cada invierno o la recuperación del PIB estadounidense que tiene lugar todos los lunes por la mañana».

Durante los cierres, varios gobiernos anunciaron pagos en efectivo y aumentaron los beneficios de desempleo para aquellos despedidos o ‘suspendidos’ hasta que se restablezca la actividad económica. Y se supone que las pequeñas empresas están obteniendo recortes en los tipos de los créditos y préstamos baratos para hacer frente a ellos. Eso debería salvar los medios de vida de la gente durante los confinamientos.

El problema con este punto de vista es que, tal y como han sido los recortes en los servicios públicos durante la última década, simplemente no hay suficiente personal administrativo para procesar las peticiones y transferir el dinero en efectivo. En los EEUU se calcula que muchos no recibirán ningún cheque hasta junio, ¡para entonces, los cierres podrían haber terminado! Además, está claro que muchas personas y pequeñas empresas no califican para las ayudas por varias razones y caerán a través de esta red de seguridad.

Por ejemplo, el 58% de los trabajadores estadounidenses dicen que no podrán pagar el alquiler, comprar comestibles o pagar facturas si están en cuarentena durante 30 días o menos, según una nueva encuesta de la Sociedad para la Gestión de la Investigación Humana (SHRM). Uno de cada cinco trabajadores dijo que no podría satisfacer esas necesidades básicas por falta de dinero en menos de una semana bajo cuarentena. La mitad de las pequeñas empresas en los Estados Unidos no pueden pagar a sus empleados un mes completo en condiciones de cuarentena. Más de la mitad de las pequeñas empresas esperan tener una pérdida de ingresos entre el 10-30%.

De hecho, muchas personas se ven obligadas a trabajar, lo que pone en riesgo su salud, porque no pueden trabajar en casa como los trabajadores mejor pagados de oficina.

Muchas pequeñas empresas de viajes, venta minorista y servicios no volverán a operar después del cierre. Incluso las grandes empresas de venta minorista, viajes y energía podrían quebrar, causando un efecto en cascada en otros sectores de la economía. Por ejemplo, la Reserva Federal de los EE UU exige a los bancos que realicen pruebas de resistencia que suponen ciertos escenarios negativos para asegurarse de que los bancos puedan capear una caída del mercado. En el peor de los casos, el PIB cayó un 9,9% en el segundo trimestre de 2020 con un aumento del desempleo hasta el 10% en el tercer trimestre de 2021. Según estimaciones recientes de Goldman Sachs, el PIB probablemente caerá más del 30% y el desempleo podría terminar en un nivel similar… dentro de pocas semanas.

También hay enormes cantidades de deuda corporativa emitida por compañías bastante arriesgadas que no estaban obteniendo muchos ingresos y ganancias de todos modos antes de la pandemia. Y como he escrito en artículos anteriores, incluso antes de que el virus golpeara la economía mundial, muchos países se dirigían a la recesión.

 México, Sudáfrica y Argentina entre las naciones del G20 y Japón en el G7 ya estaban en recesión. La Eurozona y el Reino Unido estaban cerca e incluso el país con mejores cifras, Estados Unidos, desaceleró rápidamente. Toda esa deuda corporativa que se acumuló en los años transcurridos desde el final de la Gran Recesión podría caer en mora.

Ese es especialmente el caso en las economías empobrecidas del ‘Sur Global’, que han experimentado una salida de capital sin precedentes de $ 90 mil millones porque los inversores extranjeros abandonan el barco que se hunde. Y hay poca o ninguna red de seguridad por parte del FMI o el Banco Mundial. Las cosas solo empeorarán en el próximo trimestre y la recuperación puede no estar cerca, en la segunda mitad de 2020, como pretenden los optimistas.

Claramente, los cierres no pueden continuar para siempre, de lo contrario, miles de millones de personas caerán en la miseria y los gobiernos tendrán que gastar más y más, financiados por cada vez más deuda y / o la impresión de dinero para hacer pagos en efectivo y comprar aún más deuda. Pero no se puede seguir haciendo si no hay producción o inversión. Los empleos desaparecerán para siempre y la inflación eventualmente se disparará. Entraremos en un mundo de depresión permanente e hiperinflación.

Parece que varios países europeos, alentados por haber alcanzado el pico de casos, se están preparando para poner fin a sus bloqueos a finales de este mes. Pero incluso si lo hacen, llevará meses volver a la «normalidad», ya que dependerán de las pruebas masivas para determinar si el virus volverá en una segunda oleada, como seguramente lo hará, y si podrá ser contenido mientras se restaura gradualmente la producción. Por lo tanto, cualquier recuperación global no será rápida en absoluto. Un estudio alemán de Ifo ha adelantado que la economía alemana podría reducirse hasta un 20% este año si el cierre dura tres meses y sería seguido solo por una recuperación gradual.

Y las últimas previsiones estadounidenses de Goldman Sachs prevéen que se alcance el punto más bajo de la recesión estadounidense en el segundo trimestre de 2020, con un PIB 11-12% por debajo de la predicción anterior al virus. Esto implicaría una disminución dramática con una tasa anualizada del 34% en ese trimestre. También cree que el PIB aumentará gradualmente, sin llegar a su trayectoria previa al virus antes de finales de 2021Este patrón, que implica casi dos años «perdidos» en los Estados Unidos, ha sido habitual en los pronósticos económicos recientes. Se espera una situación similar en la zona euro, que está experimentando un colapso en la producción manufacturera más rápido que en la crisis del euro de 2012.

Pero el plan gradual es la única opción óptima, dice un grupo de economistas: “lo más importante, el alcance del cierre, su duración y los costes económicos y de salud subyacentes dependen de manera crítica de medidas que mejoren la capacidad del sistema sanitario para hacer frente a la epidemia (pruebas, aislar a los vulnerables, etc.) y la capacidad del sistema económico para sobrevivir un período de actividades económicas suspendidas sin comprometer su estructura».

¿Se podrían haber evitado los cierres? La evidencia es cada vez más clara que sí. Cuando el COVID-19 apareció en escena, los gobiernos y los sistemas sanitarios deberían haber estado preparados para ello. Los epidemiólogos lo habían advertido durante años. Como he dicho antes, el COVID-19 no era un «absoluto desconocido». A principios de 2018, durante una reunión en la Organización Mundial de la Salud en Ginebra, un grupo de expertos (el Plan de I + D ) acuñó el término » Enfermedad X «: predijeron que la próxima pandemia sería causada por un nuevo patógeno desconocido que no había entrado todavía en la población humana. La enfermedad X probablemente resultaría de un virus originado en animales y surgiría en algún lugar del planeta donde el desarrollo económico pone en contacto a personas y vida silvestre.

Más recientemente, en septiembre pasado, la ONU publicó un informe advirtiendo que existe una «amenaza muy real» de una pandemia que arrase el planeta y mate hasta 80 millones de personas. Un patógeno mortal, propagado por el aire en todo el mundo, según el informe, podría acabar con casi el 5 por ciento de la economía mundial. «La preparación se ve obstaculizada por la falta de voluntad política continua en todos los niveles», se lee en el informe. «Aunque los líderes nacionales responden a las crisis sanitarias cuando el miedo y el pánico crecen lo suficiente, la mayoría de los países no dedican la energía y los recursos necesarios para evitar que los brotes se conviertan en desastres». El informe subraya una historia de ignorancia deliberada de advertencias de los científicos en los últimos 30 años.

Los gobiernos ignoraron las advertencias porque adoptaron la posición calculada de que el riesgo no era grande y, por lo tanto, no valía la pena gastar en prevención y contención de pandemias. De hecho, redujeron el gasto en investigación y contención de pandemias. Me recuerda la decisión del aeropuerto de Heathrow en el Reino Unido de comprar solo dos quitanieves porque casi nunca nevaba o se congelaba la nieve en Londres, por lo que el gasto no era justificable. El aeropuerto sufrió una gran nevada un día de invierno y todo se detuvo.

¿Cómo podrían haberse evitado los cierres? Si los gobiernos hubieran podido hacer pruebas a todos para detectar el virus, proporcionar equipos de protección y reclutar enormes ejércitos de trabajadores sanitarios para analizar y hacer el rastreo de las personas infectadas y luego ponerlas en cuarentena y aislarlas. Los ancianos y los enfermos deberían haber sido protegidos en sus casas y apoyados por la asistencia social. Entonces habría sido posible a todos los demás ir a trabajar, al igual que los trabajadores esenciales deben hacerlo ahora. Pequeños países como Islandia (y Taiwán, Corea del Sur) con sistemas sanitarios de alta calidad han podido hacer esto. La mayoría de los países con sistemas sanitarios privatizados o diezmados no lo han hecho. Por lo tanto, los cierres han sido la única opción para salvar vidas.

La política de cierres es solo en parte para salvar vidas; también es para tratar de evitar que los sistemas sanitarios en los países se vean desbordados por los casos, dejando a los médicos la única opción hobbsiana de decidir quién muere y quién recibe ayuda. El objetivo es ‘aplanar la curva’ ante el aumento de casos de virus y muertes para que el sistema sanitario pueda hacer frente. El problema es que aplanar la curva en la pandemia mediante cierres aumenta la curva descendente de empleos e ingresos para cientos de millones de personas.

Y, sin embargo, si se permite que la pandemia se desborde, los estudios históricos muestran que también eventualmente destruiría la economía. Un reciente documento de la Reserva Federal , que analiza el impacto de la epidemia de “gripe española” en los Estados Unidos, encontró que la pandemia incontrolada en ese momento redujo la producción manufacturera en un 18%. Así que los cierres pueden ser menos dañinos al final. Parece que no hay una buena solución de ninguna manera.

¿Vidas o medios de vida? Algunos expertos «neoliberales» de derecha creen que la economía capitalista es más importante que las vidas. Después de todo, las personas que mueren son en su mayoría ancianos y enfermos. No aportan mucho valor a la producción capitalista; de hecho son una carga para la productividad y los impuestos. En un verdadero espíritu malthusiano, en las suites ejecutivas de las instituciones financieras, prevalece la opinión de que los gobiernos deberían dejar que el virus se desborde y una vez que todas las personas jóvenes y sanas se vuelvan inmunes, el problema se resolverá.

Esta visión también conecta con algunos estudios de expertos en salud que señalan que todos los días, los médicos del hospital deben tomar decisiones sobre cuál es el resultado más ‘rentable’ de los tratamientos sanitarios. ¿Deberían salvar a una persona muy anciana con COVID-19 si esto significa que el tratamiento de cáncer de una persona más joven se retrasa porque las camas y el personal han sido dedicados a la pandemia?

Aquí está ese punto de vista: “si los fondos no son ilimitados, entonces deberíamos centrarnos en hacer las cosas que permitan hacer el mayor bien posible (salvar la mayor cantidad de vidas) con la menor cantidad de dinero posible. O usar el dinero que tenemos para salvar el mayor número de vidas”. La economía de Sanidad mide el coste por AVAC. Un AVAC es un año de vida ajustado de calidad. Un año adicional de vida de alta calidad sería un AVAC. “¿Cuánto estamos dispuestos a pagar por un AVAC? La respuesta actual, en el Reino Unido, es que el Sistema Nacional de Salud (NHS) recomendará financiar intervenciones médicas si cuestan menos de £ 30,000 / AVAC. Algo más que esto se considera demasiado costoso y, sin embargo, el paquete para hacer frente al virus del Reino Unido es de £ 350 mil millones, casi tres veces el presupuesto anual actual para todo el NHS. ¿Vale la pena pagar este precio? Este experto estimó que «el coste de salvar a una víctima de COVID es once veces más que el coste máximo que aprobaría el NHS». Al mismo tiempo, los pacientes con cáncer no están siendo tratados, se están posponiendo los implantes de cadera, no se está tratando a los enfermos de corazón y diabetes.

Tim Harford en el FT mantiene una opinión diferente. Señala que la Agencia de Protección Ambiental de EEUU valora una vida estadística en $ 10 millones en dólares de hoy, o $ 10 cada micromorto (un riesgo de muerte de uno entre un millón) que se evita. “Si suponemos que el 1 por ciento de las infecciones son fatales, entonces equivale a 10,000 micromortos. Midiéndolo así, estar infectado de COVID-19 es 100 veces más peligroso que dar a luz, o tan peligroso como viajar dos veces y media alrededor del mundo en motocicleta. Para una persona mayor o vulnerable, es mucho más arriesgado que eso. En una estimación de $ 10 por micromorto, valdría la pena gastar $ 100,000 para prevenir una sola infección con COVID-19. No se necesita un modelo epidemiológico complejo para predecir que si no tomamos medidas serias para detener la propagación del virus, es probable que más de la mitad del planeta lo contraiga. Eso sugiere 2 millones de muertes en Estados Unidos y 500,000 en Gran Bretaña, suponiendo, una vez más, una tasa de mortalidad del 1 por ciento. Si un cierre económico en los Estados Unidos salva la mayor parte de estas vidas y cuesta menos de $ 20 billones, entonces parecería ser una buena relación calidad-precio”. El punto clave para mí es que este dilema de lo que ‘cuesta’ una vida se reduciría si hubiera habido una financiación adecuada de los sistemas sanitarios, suficiente para proporcionar ‘capacidad de reserva’ en caso de crisis.

Existe el argumento de que los cierres y todo este gasto en sanidad se basan en un pánico innecesario que hará que la cura sea peor que la enfermedad. Verán, según el argumento, COVID-19 no es peor que una gripe grave en su tasa de mortalidad y tendrá un impacto mucho menor que muchas otras enfermedades como la malaria, el VIH o el cáncer, que matan más gente cada año. Así que acabemos con esta locura de los cierres, limitémonos a proteger a los viejos, lavémonos las manos y pronto veremos que COVID-19 no es Armagedón.

El problema de este argumento es que la evidencia está en contra de la opinión de que el COVID-19 no es peor que la gripe anual. Es cierto que, hasta ahora, las muertes solo suman 70,000 en abril, unas 40,000 menos que la gripe este año y solo la cuarta parte de las muertes por malaria.

Pero el virus aún no ha terminado de actuar. Hasta ahora, toda la evidencia sugiere que la tasa de mortalidad es de al menos 1%, diez veces más mortal que la gripe anual; y es mucho más infeccioso Si el COVID-19 no es contenido, eventualmente afectaría hasta el 70% de la población antes de que la ‘inmunidad colectiva’ sea suficiente para permitir que el virus disminuya. ¡Son al menos 50 millones de muertes! Las tasas anuales de mortalidad se duplicarían en la mayoría de los países (ver gráfico).

Además, este es un nuevo virus, diferente de los virus de la gripe y aún no existe una vacuna. Es muy probable que regrese y mute, por lo que requiere aún más contención.

Algunos gobiernos arriesgan la vida de las personas al tratar de evitar cierres totales o incluso parciales para preservar los empleos y la economía. Algunos gobiernos han hecho suficientes pruebas y rastreos de contactos junto con el autoaislamiento, para afirmar que pueden mantener sus economías funcionando durante la crisis. Desafortunadamente para ellos, incluso si eso funciona, los cierres en otros lugares han destruido el comercio y la inversión a nivel mundial, incluso estos países no pueden evitar una crisis por la ruptura de las cadenas de suministro mundiales.

Hay otro argumento en contra de los cierres para salvar vidas. Un estudio realizado por algunos ‘expertos en seguridad’ de la Universidad de Bristol ha estimado que una política de «negocios como siempre» llevaría a que la epidemia terminara en septiembre de 2020, aunque tal enfoque implicaría la pérdida de tantas vidas en el Reino Unido como en la Segunda Guerra Mundial. Pero a la inversa, los cierres podrían disminuir el PIB per capital tanto que la población nacional pierde más vidas como resultado de las contramedidas que las que salve.

Pero el estudio de Bristol es solo una evaluación de riesgos. Los estudios de salud serios muestran que las recesiones no aumentan la mortalidad en absoluto. Una recesión, una caída temporal a corto plazo del PIB, no tiene porqué, y de hecho normalmente no lo hace, reducir la esperanza de vida. De hecho, en contra de la intuición, el peso de la evidencia es que las recesiones en realidad conducen a que las personas vivan más tiempo. Los suicidios aumentan, pero otras causas de muerte, como los accidentes de tráfico y las enfermedades relacionadas con el alcohol, disminuyen.

El economista marxista de la salud Dr. José Tapia (también autor de uno de los capítulos de nuestro libro World in Crisis ) ha realizado varios estudios sobre el impacto de las recesiones en la salud. Encontró que las tasas de mortalidad en los países industriales tienden a aumentar en las expansiones económicas y a caer en las recesiones económicas. Las muertes atribuidas a enfermedades del corazón, neumonía, accidentes, enfermedad hepática y senilidad, que representan alrededor del 41% de la mortalidad total, tienden a fluctuar procíclicamente, aumentando en las expansiones económicas. Los suicidios, así como las muertes atribuibles a la diabetes y las enfermedades por hipertensión, representan aproximadamente el 4% de la mortalidad total y fluctúan de forma anticíclica, aumentando en las recesiones. Las muertes atribuidas a otras causas, que representan aproximadamente la mitad del total de muertes, no muestran una relación claramente definida con las fluctuaciones de la economía. «Todos estos efectos de las expansiones económicas o de las recesiones en la mortalidad que se pueden ver, por ejemplo, durante la Gran Depresión o la Gran Recesión, son pequeños si se comparan con los efectos en la mortalidad de una pandemia», aseguró Tapia en una entrevista.

En resumen, los cierres podrían haberse evitado si los gobiernos hubieran actuado ante el creciente riesgo de nuevas pandemias de patógenos. Pero ignoraron esas advertencias para «ahorrar dinero». Los cierres podrían haberse evitado si los sistemas sanitarios hubiesen sido financiados, equipados y dotados de personal de manera adecuada, en lugar de ser desmantelados y privatizados durante décadas para reducir costes y aumentar la rentabilidad del capital. Pero los gobiernos no lo hicieron.

Y hay un escenario aún mayor. Si se tienen suficientes bomberos y equipos, se puede apagar un incendio forestal después de muchos daños, pero si el cambio climático aumenta continuamente las temperaturas, inevitablemente se producirá otra ronda de incendios. Estos nuevos patógenos mortales están llegando a los cuerpos humanos porque el impulso insaciable de ganancias en la agricultura y la industria ha llevado a la mercantilización de la naturaleza, destruyendo especies y acercando los peligros de la naturaleza a la humanidad. Incluso si después de esta pandemia finalmente se contiene (al menos este año) e incluso si los gobiernos gastan más en prevención y contención en el futuro, solo poniendo fin al impulso de lucro capitalista se podrá recuperar la armonía de la naturaleza con la humanidad.

Por ahora, nos queda elegir entre salvar vidas o medios de vida y los gobiernos no conseguirán ni lo uno ni lo otro.

https://www.sinpermiso.info/textos  /vidas-o-medios-de-vida 

12.20.-Cara a cara: ¿Idea de recortar el Congreso es populista?

Representantes a la Cámara Óscar Villamizar, autor de la idea, y Alejandro Chacón, crítico, opinan. 

El Congreso actualmente tiene 280 legisladores y la idea es reducirlo a 157. Foto: El Tiempo

.Ese fue el número con el que quedó radicado el proyecto de acto legislativo que busca recortar el Congreso y que ha generado toda una polémica, especialmente por el momento en el cual ha sido presentado.

El propósito de esta norma es que reducir el Senado de 108 integrantes que tiene actualmente a 51, y la Cámara de Representantes de 172 a 106. Con las nuevas cuentas el Legislativo quedaría integrado por 157 miembros.

‘La reforma pensional todavía está en proceso de construcción’

17 de abril 2020.-  De acuerdo con el autor de la iniciativa, el representante a la Cámara por el Centro Democrático Óscar Villamizar, el propósito es ahorrar 320.000 millones de pesos e invertirlos en la reactivación económica del país tras la emergencia por el coronavirus.

Sin embargo, la iniciativa ha generado críticas entre algunos de sus colegas, entre ellos el expresidente de la Cámara Alejandro Chacón, quien ha cuestionado el momento en el cual está siendo presentado.

En las siguientes entrevistas, Villamizar y Chacón explican cuáles son sus argumentos favor y en contra de la idea y del momento en el que fue presentada:

Es un ‘querer de los ciudadanos’ y una necesidad del país’: Óscar Villamizar

¿Por qué reducir el Congreso?

Hay cuatro razones. La primera, el ahorro que se va a producir, que son cerca de 320.000 millones de pesos y que se podrían invertir, en esta situación de crisis, en la reactivación económica. La segunda, es que esto va a permitir que las discusiones de las iniciativas legislativas sean más eficientes. Yo llevo año y medio en la Cámara y nueve meses como su vicepresidente y lo que uno se da cuenta es que en la discusión de un artículo terminan participando diez, quince o veinte personas participando, pero diciendo lo mismo, pensando en que les hagan el video y se los suban a las redes sociales. Creo que uno tiene que mostrar el trabajo que hace, pero cuando hay sobrediagnóstico en la misma discusión, se pierde mucho tiempo.

¿Cuáles son las otras dos razones?

Hay una tercera razón que es el fortalecimiento de los partidos, ya que esto va a obligar a que estos comiencen a pensar en mejores candidatos. Cuando se habla de un congreso reducido, habla de mejores candidatos y en las elecciones la gente va a salir a votar por candidatos de más calidad. Y la cuarta razón es que se le va a dar mayor fortaleza a esas regiones olvidadas de Colombia, a esa media Colombia olvidada, a departamento como Guainía, Guaviare, Vichada, Amazonas, Putumayo, que hoy tienen pocos representantes a la Cámara.

Aparte de los sueldos de los congresistas, ¿de dónde más vendría el ahorro de 320.000 millones de pesos?

Vendría de los sueldos de los congresistas, de sus unidades de trabajo legislativas (ULT), de los contratos de seguridad, ya que los vehículos en los que se movilizan los legisladores son contratados con la Unidad Nacional de Protección (UNP). Adicionalmente hay unos gastos administrativos de Senado y Cámara de Representantes. La cifra la obtuve cogiendo el Presupuesto General de la Nación y mirando lo que está destinado para el Congreso. Esta la dividí por la cantidad de curules que se eliminarían y ese fue el resultado. Si no tenemos 122 congresistas, pues no necesitamos la misma papelería, por ejemplo, y ahí empiezan a darse ahorros.

Óscar Villamizar,  representante a la Cámara por el Centro Democrático, autor del proyecto que busca reducir el Congreso. Foto: @OscarVillamiz 

¿Esta reducción del Congreso se aplicaría en este congreso que está vigente o sería para el elegido en 2022?

Sería para el siguiente congreso. En este no se podría aplicar porque ya hay unos derechos adquiridos y ya no sería reducir el Congreso, sino revocarlo.

¿Qué responde a quienes han dicho que este proyecto y presentarlo en este momento es ‘populista’ u ‘oportunista’?

Sobre el tema del populismo lo que algunas personas han querido mostrar en este proyecto de acto legislativo les tengo que decir lo siguiente: yo hoy tengo claro que a nosotros los congresistas nos eligieron los colombianos. No sé si yo vaya a estar en las próximas elecciones en el Congreso o no. Lo que sí tengo claro es quien fue el que me eligió y tengo claro que el poder legislativo debe representar a los colombianos. Esta idea no es solamente un querer de los ciudadanos, sino también es una necesidad del país en este momento de crisis reducir los gastos del Estado. También es una invitación para que el Gobierno Nacional comience a hacer una reducción importante en el mismo Estado colombiano. Estamos haciendo la invitación para que el Gobierno comience a hacer una fusión de entidades y empiece a resolver y a replantear, tomando en cuenta las tecnologías digitales, cuál va a ser la estructura del Estado para que las cifras de funcionamiento de este no sigan siendo tan elevadas.

Este es un tema en el que ha venido insistiendo el uribismo…

Esta es una propuesta que nació en 2002, cuando el expresidente Álvaro Uribe era candidato a la Presidencia, lo que nosotros estamos haciendo es retomarla. Si se hace una comparación entre la propuesta del presidente Uribe y la nuestra, pues tiene algunas cosas nuevas como, por ejemplo, que estamos proponiendo no una sola cámara, sino dos, es decir mantener la bicameralidad. Creemos que en un congreso en el que podamos tener la participación empoderada de todas las regiones y unas discusiones con mayor eficiencia podemos sacar adelante más iniciativas legislativas y no estaríamos haciendo nada diferente que desprendiéndonos de los egos de los que aspiran hoy al Congreso de la República, que les preocupa que ya no van a ser la misma cantidad de curules para hacerse elegir. Yo los invito a que se desprendan de los egos personales. Hoy hay que devolverle al pueblo colombiano lo que tanto ha estado pidiendo.

¿No teme que la mayoría de los congresistas pida separarse del trámite argumentando que estaría legislando sobre algo que la afecta directamente?

Ese sí es un discurso populista y mentiroso. Los llamados a reformar la Constitución somos nosotros. En el Congreso se presentó una reforma política en la que los principales afectados íbamos a ser los políticos, ¿y para esa sí no se declararon impedidos?; para esto, que es una reducción del Congreso, ¿sí lo van a hacer?; ¿para esa reforma política sí hubo tiempo y para este proyecto no? El problema es de egos.

‘Nos parece es que es un momento oportunista’: Alejandro Chacón

¿Qué opinión tiene del proyecto que se presentó para reducir el Congreso?

No estamos en contra de la posibilidad de hacer un análisis de la reducción del Congreso, lo que nos parece es que es un momento oportunista porque la medida solamente daría para las siguientes elecciones y el que lo propone lo sabe. Sería un engaño ciudadano. Lo que a mí sí de verdad me preocupa es que sea un mensaje, a través de ese parlamentario del partido de gobierno, para amedrentar al Congreso en momentos en que comenzó a ejercer el control y sus actividades en el Legislativo.

¿Es decir que usted lo ve como una especie de estrategia de algunos sectores del Centro Democrático ahora que el Congreso comenzó a hacerle control político al Gobierno?

Lo que veo es el Gobierno y el Presidente estaban muy cómodos expidiendo decretos: 150 en un mes, 72 con carácter legislativo. El Congreso no estaba laborando, comenzó a trabajar a petición de los ciudadanos y extrañamente sacan del sombrero del mago el susto para disminuir el Legislativo, a lo que no le tenemos miedo: estamos dispuestos a someternos a una nueva elección, pero que no le digan mentiras al país. Es más fácil que en ese acto legislativo -o en otro- se anticipen las elecciones, tanto de Presidente como de Congreso y, de una vez, se incluyan las curules que se pretenden reducir para que, de verdad, salga como corresponde. Me parece que el Gobierno se acostumbró a ejercer en estado de excepción y no le gusta el control que tiene que hacer el Congreso.

A raíz de esta idea de recortar el Congreso usted ha hablado de “dictaduras”. ¿Por qué?

Porque las dictaduras no son de izquierda o de derecha, como algunos sectores pretenden hacerlo ver. Lo de derecha de hoy, en nuestro país, hablan de que los de izquierda pueden montar una dictadura como la de Nicolás Maduro, y los de izquierda hablan, a veces, de que Uribe o cualquier otra tendencia ideológica puede montar una dictadura de la derecha. Yo lo que digo es que no importa quién sea, si es de derecha o de izquierda, sino que son los mecanismos del ejercicio de poder del Ejecutivo. Cuando se dice ‘quiero reducir las cortes’ es porque quiere amedrentar a la justicia; cuando se dice, se cuestiona o se deslegitima la institucionalidad del Congreso está quitándole legitimidad al propio Legislativo, su control hacia el Gobierno y a la misma democracia. Ese ejercicio de querer gobernar son otras ramas del poder público no es nada distinto a una monarquía o una dictadura.

Alejandro Chacón, expresidente de la Cámara, quien ha sido crítico del momento en el cual se presentó la idea de recortar el Congreso.Foto: Cámara de Representantes

¿Ve en esta idea a todo el uribismo unido, incluyendo al expresidente Álvaro Uribe?

No. No lo puedo decir. Siempre que he podido dialogar con el expresidente Uribe lo he visto como un demócrata. Es la percepción que me ha dado siempre en las discusiones que hemos dado y que en muchas ocasiones tenemos opiniones diversas. Siempre su actuar ha sido como un demócrata. Lo digo es por las actuaciones que están teniendo en estos estados de excepción. Que un miembro del Centro Democrático salga a proponer esto le hace muy mal al Gobierno, porque lo que se ve ante la opinión pública es como si quisieran amedrentarnos como congreso, ahora que nos corresponde ejercer la tarea legislativa y vigilar y analizar la conveniencia o no de los decretos que se han expedido, ante los cuales tenemos serias dudas.

https://www.eltiempo.com/politica/congreso/recorte-del-congreso-congresistas-hablan-sobre-si-es-el-momento-de-proponerlo-485

  • 11.20.-Coronavirus, una parte apenas del problema – JUAN MANUEL LÓPEZ
  • Los retos fiscales de la emergencia – FRANCISCO AZUERO 

En Colombia, el aislamiento mediante ordenes es ineficiente, más se puede lograr con la motivación personal, mientras se dedican esfuerzos a contrarrestar el deterioro económico

8 abr 2020.- La pandemia del coronavirus como enfermedad no viene sola sino acompañada de varios otros males globalizados, como el colapso de los sistemas de salud, el descalabro de las economías y sobre todo la tragedia del desempleo.

No todos los países tienen la misma institucionalidad política ni las mismas condiciones socioeconómicas para enfrentarlos.

Mientras exista el virus y haya contactos habrá contagio y se multiplicarán el número de enfermos; hasta que aparezca la vacuna, como no podemos desaparecer el virus, del número de contactos depende la velocidad como se expande la pandemia. Limitar esa velocidad y mejorar la eficiencia o capacidad del sistema de salud son los medios para enfrentar la enfermedad.

La mejor solución que sería el aislamiento de los portadores depende de la capacidad de implementarla: primero de detectarlos y después de confinarlos. Con masificación de tests y ataque desde los primeros casos lo hicieron los países con más éxito en su manejo (Corea del Sur, Alemania, Singapur, Taiwán, Japón, China).

La cuarentena de toda la población -sanos y enfermos- no sirve lo mismo; puede que ralentice algo la velocidad del contagio, (‘aplanar’ la curva), pero a costos y males mucho mayores (la insuficiencia de pruebas, y la demora en enfrentar el problema obligaron esta solución a Italia, España, Francia)

Si al momento de iniciarla un grupo bastante grande de la población ya tiene la enfermedad, lo más probable es que en cada familia encerrada se contagien todos o la mayoría de los miembros; entonces al final del confinamiento buena  parte de la población total seguirá contaminada y será portadora; prolongar la cuarentena por una ‘poscuarentena’, esperando que por recuperación o muerte disminuyeran los portadores no cambia el potencial de individuos susceptibles de enfermar y solo difiere la continuación de la pandemia, pero implicaría costos económicos y sociales exponencialmente mayores.

Como los países se diferencian en sus modelos políticos, en sus correspondientes disciplinas ciudadanas, en las capacidades económicas, y en las estructuras sociales, dependería de las condiciones de cada uno la forma del tratamiento a dar.

Los países en desarrollo se caracterizan no solo por su escasez de recursos sino por su fragilidad política, y sobre todo por su inequitativa estructura social. Siendo los más vulnerables en sus economías, son los más afectados por esa otra pandemia que es el aumento del desempleo.

Toca buscar lo que llaman ‘aislamiento inteligente’, es decir la fórmula que optimice los resultados pero minimizando los daños

Ante la imposibilidad de implementar efectivamente una cuarentena ideal debido a la cantidad de excepciones que toca aplicar – y ante la escasez de kits para encontrar y seleccionar los portadores- la expectativa de que con la ampliación en el tiempo se controle la pandemia no existe, y la mejor esperanza es disminuir en algo la velocidad de contagio.

Por el lado del mayor desempleo sus efectos son el aumento de pobreza, desigualdad y violencia (lo cual además deja pocas dudas de que, en comparación a las que produce el virus, a la larga se reflejará en más muertos).

Toca buscar lo que llaman ‘aislamiento inteligente’, es decir la fórmula que optimice los resultados pero minimizando los daños, a comenzar por la del número de muertes, siendo esto lo que en últimas define la gravedad de una pandemia. Para ello se debe partir de que la letalidad es del orden del 1 % al 3 % de los infectados, y que probablemente no se llegue a que se enferme el 10 % de la población, o sea menos de 1 muerto por 1.000 habitantes.

Con las realidades colombianas, el obligar el aislamiento mediante ordenes oficiales es ineficiente, y más se puede lograr con la motivación personal para que cada uno se proteja, apelando a enfatizar que es uno mismo quien corre peligro. En cambio, se deben dedicar más esfuerzos a contrarrestar el deterioro de la actividad económica, usando la receta keynesiana de insuflar liquidez al mercado mediante grandes déficits fiscales destinados a generar empleos en inversiones sociales y de infraestructura.

https://www.las2orillas.co/coronavirus-una-parte-apenas-del-problema/

11.20.-Los retos fiscales de la emergencia – FRANCISCO AZUERO

El gobierno debe incurrir en unos gastos enormes para enfrentar la emergencia sanitaria y sus consecuencias económicas. Debe también conseguir los recursos. 

Mayores gastos, menores ingresos 

Tal vez sobre decir en estos momentos que el estado colombiano, especial, pero no únicamente el gobierno nacional, está enfrentando unos retos gigantescos desde el punto de vista fiscal. Estos retos tienen que ver con la necesidad de un incremento considerable en los gastos necesarios para enfrentar la emergencia sanitaria y sus consecuencias económicas, así como con la caída de ingresos derivados de los impuestos. Recapitulemos.

7 abr 2020.- Desde el punto del gasto es necesario aumentar considerablemente el de salud, para ampliar la capacidad de atender un número de pacientes que sigue creciendo todavía de manera exponencial.  Es necesario invertir por lo tanto en ampliación en la capacidad hospitalaria, especialmente de unidades de cuidado intensivo, en respiradores, en aumentar el recurso humano en personal de salud (médicos, enfermeras, y otro personal paramédico), y en la adquisición de los equipos y reactivos necesarios para aumentar el número de pruebas de diagnóstico, para nombrar solo las prioridades más claras. Por otro lado, las medidas de aislamiento obligatorio correctamente tomadas para prevenir una temprana extensión de la epidemia, han dificultado que una parte muy importante de la población, la vinculada a actividades informales, pueda generar ingresos. Es necesario por lo tanto apoyarlas con la mayor urgencia. En fin, miles de empresas de todos los tamaños enfrentan hoy una interrupción en sus flujos de caja, que les impide continuar pagando a sus trabajadores y a sus proveedores. Hay algo que hacer también para correr en su auxilio.

Frente a esta situación los ingresos del gobierno central están cayendo y lo seguirán haciendo en los próximos meses. En primer lugar, la caída en los precios del petróleo en un 52% en lo corrido del año, y su consecuencia en el ingreso nacional (por el deterioro en los términos de intercambio), significará de inmediato un menor recaudo por concepto de IVA, y de retenciones. Para el año entrante, ello se verá en un menor valor a pagar por impuestos de empresas petroleras, especialmente Ecopetrol y posiblemente en la no generación de utilidades para esta compañía, de la cual el gobierno nacional es dueño en un 88,5%.  El Marco Financiero de Mediano Plazo de 2019, presentado por el gobierno a mediados del año anterior, se hizo sobre la base de unas proyecciones de un precio promedio del petróleo (Brent) de US$67 por barril, mientras que en momento de escribir estas líneas está en US$32,3.  Por otra parte, la devaluación del peso, que en lo corrido del año ha sido de un  20%, significará unos mayores egresos en pesos por concepto de intereses de deuda externa, cuyo efecto, frente a las proyecciones del MFMP podría ser de alrededor de $1,7 billones.

¿Qué hacer en este panorama? Lo que sea necesario, es el lema para la política fiscal en estos momentos propuesto por Oliver Blanchard, del Instituto Peterson de Economía Internacional. No es el momento de ortodoxias. Se trata como lo han señalado varios autores, de una “economía de guerra”. Tendremos que aumentar la deuda pública, por encima de los límites impuestos por la Ley de la Regla Fiscal. Recordemos que el artículo 11 de la Ley 1473 de 2011 señaló que “en los eventos extraordinarios que comprometan la estabilidad macroeconómica del país, y previo concepto del CONFIS, se podrá suspender temporalmente la aplicación de la regla fiscal”.  Difícil encontrar en la historia económica reciente de Colombia un evento que amenace más nuestra estabilidad macroeconómica que este por el que estamos atravesando.

Además del gasto enorme en salud, es necesario enfrentar la interrupción de los canales de transmisión de liquidez y evitar por esta vía una caída más pronunciada en la demanda agregada.  Si una empresa no está vendiendo, tarde o temprano tendrá que dejar de pagar a sus trabajadores, por simple ausencia de recursos para hacerlo. Los trabajadores, a su vez, disminuirán su gasto, lo cual afectará la venta de otras empresas, que a su vez tendrán que despedir más trabajadores, y así en un círculo vicioso infernal que puede dejar a la economía en una depresión profunda de la cual va a ser muy difícil recuperarse.

Es necesario ponerle un dique de contención a esta epidemia de iliquidez.   Ello supone actuar en varios frentes:

  1. a)       Apoyar a los sectores vulnerables.  Ya el gobierno ha dispuesto que se aumentarán los montos dirigidos a los principales programas asistenciales de que se dispone hoy en dia: familias en acción, adulto mayor y jóvenes en acción, y devolución del impuesto sobre las ventas. Por otra parte, mediante el decreto 518 del 4 de abril se creó el Programa de Ingreso Solidario, mediante el cual se entregarán transferencias monetarias no condicionadas en favor de personas y hogares en situación de vulnerabilidad que no sean beneficiarios de estos programas. Esto operará mediante giros directos a las cuentas de los beneficiarios, lo cual supone una amplia colaboración del sector financiero, utilizando para ello las tecnologías de información y de pagos de que hoy dispone.
  1. b)      Apoyo a la actividad empresarial. Para contener las consecuencias de la difícil situación actual sobre la demanda agregada, y evitar además que se presenten consecuencias irreversibles sobre la capacidad productiva del país, por ejemplo, por la quiebra y desaparición de múltiples empresas, es necesario proveer de liquidez a las empresas, y estimular que no suspendan los contratos de trabajo.  Pueden utilizarse esquemas similares a los de Alemania y Francia, en los cuales el estado se ha comprometido a asegurar el pago de las nóminas.  La propuesta en nuestro caso es muy simple: el gobierno puede otorgarle un crédito con bajas intereses y a un plazo mediano (tres años, por ejemplo) por el valor del 60% de los ingresos bases de liquidación reportados por las empresas en la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes a la seguridad social (PILA) en la liquidación correspondiente al mes de febrero. Estos créditos pueden ser provistos por las entidades financieras con el respaldo del Fondo Nacional de Garantías, que va a recibir importantes recursos delFondo de Mitigación de Emergencias, creado por el Decreto 444 de 2020.  Tiene la ventaja contable que la contrapartida del gasto es un activo, con lo cual no se aumentaría el déficit del sector público.

Fuentes de financiación.

¿De dónde obtendrá los recursos el gobierno nacional? En primer lugar, es necesario contar con créditos de las entidades multilaterales como el Banco Mundial, el BID, y la CAF. Colombia tiene una línea de crédito vigente con el Fondo Monetario Internacional, pero esos recursos son enfrentar situaciones difíciles en la balanza de pagos, y no para atender gastos fiscales.

Es necesario reunir recursos internos. Considero personalmente que es muy conveniente la idea de utilizar los recursos del Fondo de Ahorro y Estabilización (FAE), y del Fondo de Pensiones Territoriales (FONPET).

Recordemos que el FONPET fue creado en 1999 (ley 549) para obligar a departamentos y municipios a destinar recursos para atender sus obligaciones pensionales, puesto que la gran mayoría de ellas, no habían constituido reservas para hacer frente a estos pasivos. Se alimenta con recursos del Sistema General de Participaciones, del Fondo Nacional de Regalías, así como con una participación del valor recaudado por la nación en las privatizaciones de entidades nacionales

Ha surgido una polémica sobre los recursos de este último fondo, que ha llevado a algunos comentaristas a plantear que se ha presentado una expropiación de recursos de las entidades territoriales. Quienes así piensan, creen tal vez que esos fondos estaban bajo la forma de billetes en una caja fuerte bajo la vigilancia de su administrador (Ministerio de Hacienda).  Nada más alejado de la realidad. Estos recursos se invierten en hoy en títulos de deuda, tanto del gobierno como de entidades financieras. Lo que establece el decreto 444 es muy simple: una parte de estos recursos pueden ser prestados a la Nación, en un plazo máximo de diez años, reconociendo una tasa de interés de mercado. Se establece que si el FONPET necesita recursos para que un departamento atienda obligaciones pensionales, el gobierno deberá adelantará las amortizaciones necesarias para enfrentar esta situación.

Si antes los recursos podían ser prestados a la nación haciendo que el FONPET invirtiera en TES, hoy lo puede hacer en un activo igual de seguro: un pagaré firmado por la Nación. Recordemos que el FONPET no encontrará en moneda nacional un emisor tan seguro, con la ventaja de que se le reconocerá, no la tasa de interés de los TES, sino una tasa de interés  de mercado.

La junta directiva del Banco de la República ha tomado varias medidas destinadas a inyectarle liquidez a la economía. Además de reducir la tasa de interés de intervención en su sesión del 27 de marzo, anteriormente (sesión del día 20) había autorizado al Banco a comprar títulos de deuda privada y de deuda pública (TES) como instrumento permanente de liquidez. Recordemos que la política normal de expansión monetaria consiste en prestarle dinero a los bancos a través de las operaciones REPO, mediante los cuales se inyecta liquidez de manera transitoria prestándole dinero a los bancos garantizados por títulos de deuda pública. Con el nuevo esquema se compran estos títulos a los bancos, aumentando la base monetaria. Es la expresión colombiana del “facilitamiento cuantitativo” (quantitative easing) con el cual tanto la Reserva Federal como el Banco Central Europeo enfrentaron la crisis financiera del 2008.

¿Qué tiene que ver esto con la política fiscal? Pues bien, el gobierno puede hoy emitir TES, en los montos que requiera. Los creadores de mercado, entidades financieras que participan en las subastas de estos títulos, pueden adquirirlos sin el temor de que se vaya a presentar una desvalorización de ellos, porque las compras del banco central sostendrán su precio. Es una manera indirecta de proveerle recursos al gobierno, sin necesidad de utilizar el crédito directo, que según el artículo 373 de la Constitución, exige la aprobación unánime de la junta directiva. Si bien no hay que descartar esta posibilidad, debe tenerse en cuenta que la compra de títulos de deuda pública por parte del banco constituye una buena alternativa.

Confiemos en que el gobierno hará un muy buen uso de los recursos puestos a su disposición con las disposiciones dictadas en la emergencia. Por supuesto que hay que combatir la corrupción, pero será necesario entender que todos estamos aprendiendo sobre la marcha, y que indudablemente habrá equivocaciones en la concepción y en la implementación de las medidas. Pero este es un momento en que los funcionarios tienen que asumir riesgos. Esperemos que ni la Corte Constitucional, ni el Congreso (cuando decida sesionar), ni los organismos de control obliguen a los funcionarios públicos a librar esta gigantesca batalla con las manos amarradas.  

https://franciscoazuero.blogspot.com/2020/04/los-retos-fiscales-de-la-emergencia.html

  • 10.20.-Ya lo hizo el Eln, ahora le toca al Gobierno PATRICIA LARA
  • Poner a rodar la economía  – CAMILO DÍAZ
  • Coronavirus: un mundo en emergencia RODRIGO UPRIMNY
  • Proteger también el empleo formal  MAURICIO CABRERA

“Si los grupos violentos tuvieran un poquito de generosidad y pararan, el final de esta crisis podría ser el principio de una verdadera paz”, trinó el senador Álvaro Uribe el pasado 28 de marzo.

3 abr 2020.- Coincidencialmente, ese día el Comando Central del Eln respondió el llamado que el secretario general de la ONU, António Guterres, les hizo a los grupos armados para que, debido a la pandemia que azota a la humanidad, decretaran un “alto al fuego inmediato” en todos los rincones del mundo.

Entonces, después de liberar a cuatro secuestrados, los comandantes del Eln, incluidos los duros y los blandos, ordenaron “un cese unilateral activo por un mes”, del 1° al 30 de abril. Esto significa que en ese lapso no harán acciones ofensivas.

Así, el Eln paró, como lo pidieron, además del secretario general de la ONU y el senador Uribe, las comunidades y sectores de la sociedad civil. Pero ese cese al fuego es demasiado corto: ojalá lo prorroguen. Sin embargo, la pelota está hoy en la cancha del Gobierno, y si le interesa la paz, tiene que moverse rápido, porque un mes pasa volando.

Hasta ahora, el Gobierno no ha dado señales positivas. Si bien Uribe logró que el presidente Duque nombrara gestores de paz a Felipe Torres y Francisco Galán, antiguos miembros del Eln, y que liberara a este último, quien salió de la cárcel luego de escribirle directamente a Uribe y recibir asistencia de la Defensoría del Pueblo, el Gobierno no ha respondido bien al cese al fuego decretado por el Eln, pues, por un lado, Galán y Torres hoy no juegan ningún papel en esa organización, y, por otro, el comisionado de paz, Miguel Ceballos, en lugar de calificar positivamente los gestos del Eln, dijo que el cese al fuego fue tardío e insistió en que las condiciones del Gobierno para sentarse a conversar con ellos siguen siendo las mismas: el cese de los ataques y la entrega de los secuestrados. Por su parte, el Eln insiste en que esos temas solo los discute en la mesa de negociación. Mientras tanto, en medio de esa terquedad de unos y de otros, la gente sigue desplazándose y muriéndose en los territorios por el fuego cruzado de las partes en guerra, enredadas, desde el comienzo de este Gobierno, en un cruel diálogo de sordos.

Un gesto o paso positivo del Gobierno podría ser, obviamente, valorar el cese unilateral del Eln; otro sería liberar al antiguo gestor de paz Juan Carlos Cuéllar, quien sí es miembro activo de ese movimiento y serviría de puente efectivo con el Comando Central. También sería fundamental que el Gobierno permitiera que se hicieran acuerdos humanitarios en los territorios. Y uno más podría ser que excarcelara a los presos que hayan cumplido más del 70 % de la pena, a los mayores de 65 años y a los que padezcan enfermedades terminales. Así, además, se reduciría un poco el hacinamiento en las cárceles y disminuiría el riesgo de contagio del coronavirus en ellas. El Eln, por su parte, debería detener ya el reclutamiento de menores, como tanto lo ha pedido el defensor del pueblo, Carlos Alfonso Negret.

Ahora, si Duque se empeña en no dar su brazo a torcer con el Eln, en tiempos de coronavirus, por lo menos podría decretar un cese general y unilateral de hostilidades con carácter humanitario, dejando claro que respondería a cualquier agresión de los grupos armados.

A ver si así avanzamos hacia la paz completa… porque no hay derecho a que a tantos muertos por la peste añadamos ahora más muertos por la guerra.

Nota. ¡Qué falta van a hacer en Semana los dos Danieles! ¡No hay derecho!

https://www.elespectador.com/opinion/ya-lo-hizo-el-eln-ahora-le-toca-al-gobierno-columna-912639 

10.20.-Poner a rodar la economía- CAMILO DÍAZ

El Gobierno tendrá que alistar un importante paquete de medidas para poner a marchar la economía luego de la crisis que se está viviendo por el coronavirus.

Cuando se pueda controlar el coronavirus y deje de ser una amenaza mortal, todos los gobiernos del mundo tendrán que poner en marcha planes para poner de nuevo en marcha la economía. De las decisiones que tomen dependerá o que se sumerjan en una profunda recesión con pérdida de empleos y deterioro del aparato productivo, o que puedan salir rápidamente y recuperar el ritmo paulatinamente sin sacrificar el empleo, ni acabar con el sector productivo, ni con la sociedad.

4 abr 2020.- La segunda salida seguramente es lo que todos desean, pero no será el resultado de todas las medidas económicas que se adopten, el costo social, económico, y en años de desarrollo, será mayor para las economías que se queden ancladas a paradigmas de contención a ultranza del déficit público; de no imprimir moneda para financiar al Estado; de no usar las reservas para evitar volatilidad en los mercados cambiarios; de dejar que el mercado sea el que solucione los desbalances; de buscar la inversión por la vía de rebajar impuestos; y renunciar a la regulación estatal en absoluto. Quienes opten por ese camino, en poco tiempo se encontrarán vencidos, con elevados problemas económicos y sociedades exhaustas, habiendo desperdiciado tiempo valioso.

¿Vender Ecopetrol? Malísima idea

En esa línea lo que le corresponde al Gobierno colombiano es empezar a preparar un paquete de medidas que ponga en marcha la economía teniendo en cuenta que la gasolina que mueve ese carro se llama demanda, y esta igual que todo combustible se compra con dinero.

El primero que tiene que ponerse en búsqueda de dinero es el propio Gobierno, por lo cual no le queda más remedio que tramitar una reforma tributaria a más tardar iniciando 2021, está vez le tocará recortar los beneficios tributarios tasados en $78 billones de pesos, seguramente desmontando varios de los que otorgó en la Ley de Crecimiento y que aumentaron el gasto tributario en 1% del PIB. Ir a buscar recursos en IVA a la canasta familiar no es viable, ni política ni económicamente, puesto que los hogares no tienen capacidad para asumirlo. Entonces la próxima tributaria grabará la renta de capital, recortará beneficios tributarios, y tal vez termine reviviendo el impuesto al patrimonio.

A fuerza de la realidad es necesario que se apruebe la ley de pronto pago para las mipymes con el propósito de que les paguen en plazos de máximo 90 días para que puedan obtener liquidez e ir reincorporando a sus trabajadores. No se trata de si el Estado debe inmiscuirse en los plazos de pago, se trata de que la economía funcione y el dinero fluya hacia las mipymes que son las que generan el 80% del empleo del país, o dejarlo a la deriva.

La demanda se reactivará si los hogares y el Gobierno gastan, los primeros dependen de su salario para hacerlo, y el segundo de los impuestos, por eso le toca meterse de lleno en la protección de las pymes y en recoger dinero de las fuentes que lo tienen. Así mismo deberá incurrir en mayor déficit para hacer inversión, su financiamiento debe contemplar inclusive la emisión monetaria desde el Banco de la República, si lo hace a punta de deuda o impuestos lo único que hará es generarle cuellos de botella a la economía porque la deuda hay que devolverla con intereses y demasiados impuestos frenaran la actividad, por mucho que se usen gastando para activar la economía.

Se descuadraron las cuentas

Sentarse a discutir las tasas de interés con el sistema financiero es una tarea ardua que el Ejecutivo deberá emprender, si las tasas de interés se mantienen en los niveles actuales de 29% para el consumo y de 11% al 17% para pymes es obvio que ni los hogares ni pymes podrán pagar, con dos consecuencias, deterioro de la cartera y contracción del crédito porque la banca se volverá más exigente para desembolsar.

En este último aspecto hay espacio, el año pasado los bancos colocaron bonos por más de $7 billones a plazos entre 3 y hasta 25 años pagando tasas efectivas por debajo del 7%, entonces reducir la tasa de colocación es viable, claro eso reduce la rentabilidad de sus activos, pero los protege de una espiral de impagos en medio de una economía paralizada y donde el valor de las garantías también se erosiona.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/poner-a-rodar-la-economia-por-camilo-diaz/283877

10.20.-Coronavirus: un mundo en emergencia – RODRIGO UPRIMNY

El mundo está en emergencia, en una triple forma: el mundo que emergerá después de que hayamos enfrentado esta emergencia sanitaria, que es el COVID-19, dependerá en gran medida de cómo sean ejercidos por los gobiernos los poderes de emergencia en este período.

29 mar 2020.-Este juego de palabras no es un trabalenguas innecesario, sino una forma de expresar el dramatismo de la situación que vivimos.

Primero, vivimos una emergencia sanitaria, pues el COVID-19 representa una amenaza a la salud pública sin precedentes. Quienes desde la izquierda (López Obrador o el filósofo Agamben) o desde la derecha (Vargas Llosa, Bolsonaro o Trump) minimizan el riesgo es porque desprecian la ciencia o no entienden la amenaza de esta pandemia.

La letalidad del COVID-19 no parece alta (1 %, según evaluaciones optimistas) comparada con otras infecciones de las últimas décadas, como SARS, MERS o el sida. Pero es un virus que da miedo, como expresó desde enero el virólogo de Hong Kong Guan Yi, por su capacidad de contagio, que le permite crecer muy rápidamente en poco tiempo. Sin controles adecuados, algunos epidemiólogos calculan que en pocos meses podría infectar al 60 % de la población. Hagan las matemáticas. Son dramáticas, incluso con una letalidad baja de 1 %, que resulta mayor si el sistema de salud colapsa.

Segundo, vivimos una emergencia jurídica y política. Esta amenaza a la salud pública ha justificado dotar a los gobiernos de poderes de emergencia o de excepción, como los asumidos por el presidente Duque al declarar el “estado de emergencia”, pues parecen necesarias medidas rápidas y drásticas, como restricciones de derechos, modificaciones legislativas, traslados presupuestales, etc. Medidas que no pueden ser adoptadas oportunamente con los poderes ordinarios de las autoridades.

Tercero, vivimos la emergencia de un nuevo mundo. El COVID-19 no es el apocalipsis ni acabará la humanidad, pero el mundo no será el mismo. Esta pandemia, con las muertes y sufrimientos que acarrea, acompañada de poderes de emergencia durante meses, tendrá un impacto muy profundo.

¿Cuál mundo emergerá de esta crisis? No sabemos si será uno más solidario y justo, con mayor respeto por los derechos y por la ciencia y con gobiernos más abiertos a la cooperación internacional. O si estaremos en un año frente a gobiernos más autoritarios, caprichosos y cha Que vayamos en una u otra dirección dependerá, entre otras cosas, de que no haya abuso de los poderes de excepción.

La esencia de un estado de excepción es permitir restricciones de derechos severas, como una cuarentena general, que son inaceptables en una situación de normalidad, y concentrar mayor poder en el gobierno, que puede dictar decretos con fuerza de ley.

Por esa naturaleza, estos poderes de excepción, bien ejercidos, son salvadores, pues permiten superar desafíos graves al preservar, e incluso fortalecer, la democracia, como lo hizo Roosevelt en Estados Unidos frente a la crisis del 29. Pero también, por esa misma naturaleza, estos poderes de excepción son riesgosísimos, pues pueden ser pervertidos y usados para legitimar el camino a la tiranía, como lo hizo Hitler en ese mismo período.

Los controles judiciales y políticos y la vigilancia ciudadana serán decisivos para que las medidas de emergencia no sean abusivas ni caprichosas, sino que estén empíricamente bien fundadas, no sean discriminatorias y busquen realmente combatir la pandemia en forma proporcionada. Un derecho a la sospecha ciudadana frente a los riesgos de abuso de la excepcionalidad es necesario, según la afortunada fórmula del colega Roberto Gargarella. De eso depende que nuestra democracia no sea carcomida por ese otro virus: el autoritarismo.

* Investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional.uvinistas, con élites aún más egoístas y cerradas. https://www.elespectador.com/opinion/coronavirus-un-mundo-en-emergencia-columna-911781

10.20.-Proteger también el empleo formal – MAURICIO CABRERA

Gremios han presentado propuestas para ayudar a las empresas; algunas pueden ser necesarias, pero ninguna garantiza que se mantengan los empleos.

Las primeras medidas tomadas por el gobierno para proteger los ingresos de la población ante el frenazo de la actividad económica ocasionado por la cuarentena obligatoria han estado dirigidas a los grupos más pobres y vulnerables de la sociedad.

29 mar 2020.- Van lentas y todavía no los incluyen a todos (por ejemplo, muchas víctimas y desplazados del conflicto) pero la prioridad era necesaria y son un paso en la dirección correcta.

Faltan medidas para auxiliar a otros dos grupos de personas que también han perdido o van a perder sus ingresos: uno, los trabajadores informales e independientes que ya han superado el nivel de pobreza, pero que dependen de su labor diaria para comprar el mercado. Dos, los trabajadores formales de empresas que han suspendido actividades por la cuarentena; las hay de todos los tamaños, desde Avianca y grandes cadenas hoteleras hasta el salón de belleza o el restaurante de la esquina.

Para el primer grupo, informales e independientes, existe la solución teórica –transferencias monetarias como a los más pobres– pero no el mecanismo práctico para implementarla pues no existe ni el registro de quienes son ni el canal para entregar el dinero. En Estados Unidos dentro del paquete de estímulos de US$2 billones se incluye la entrega de US$1.200 a cada ciudadano, pero tampoco saben cómo hacerlo. Aquí hay que empezar por apropiar los recursos, aprobarlos y diseñar el mecanismo para realizarlas.

En el caso de los trabajadores formales la estrategia para mantener sus ingresos es clara: hay que proteger sus empleos y que no sean despedidos. Por eso son acertados, aunque insuficientes, las restricciones que ha establecido Mintrabajo a las suspensiones de contratos de trabajo o despidos masivos. No así el permitir que los trabajadores recurran a sus cesantías para sobrevivir, pues esto es conseguir el pan de hoy con el hambre de mañana. Empresas con gran solidez financiera, y sobre todo recursos en caja, deberían seguir el ejemplo de Arturo Calle y comprometerse a mantener a sus trabajadores así hayan parado la producción. Pero es imposible pretender que un restaurante, un almacén o una fábrica que han reducido sus ventas o su producción sigan pagando la nómina si no tienen ingresos. Esa es la situación de la mayoría de las empresas y por eso se requiere la intervención del Estado porque la solución de la mano invisible del mercado sería despedir a los trabajadores. Los gremios han presentado al gobierno muchas propuestas para ayudar a las empresas; algunas pueden ser necesarias, pero ninguna garantiza que se mantengan todos los empleos. Para lograrlo se necesitan medidas de parte del Estado como las adoptadas en Dinamarca e Inglaterra.

En Dinamarca el gobierno pagará por tres meses el 75% de los salarios de trabajadores, hasta US$3.200 mensuales, de empresas que hayan tenido que suspender actividades. En Inglaterra, el gobierno cubrirá hasta el 80% de los salarios hasta un monto equivalente al salario promedio, es decir US$2.900. No es dinero para las empresas sino para los trabajadores.

El costo es enorme. En Dinamarca será el 13% del PIB. Para hacerlo en Colombia hay que conseguir recursos que a mediano plazo saldrán de un aumento de impuestos, pero que para tenerlos ya hay que recurrir al crédito del Banco de la República.

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/proteger-tambien-el-empleo-formal-539508

  • 9.20.-Coronavirus carcelario: una bomba de tiempo – PATRICIA LARA
  • Ciencia y transparencia frente al COVID-19 – RODRIGO UPRIMNY

“Cuando el coronavirus entre a las cárceles del país —y va a entrar—, estallará como un incendio que llegue a una bomba de gasolina”, afirma Julián Urrutia, doctor en Políticas Públicas de Salud de la Universidad de Harvard, graduado con una tesis sobre la salud en el sistema penitenciario colombiano.

26 mar 2020.- “Nuestras cárceles son un caldo de cultivo ideal para el coronavirus, por la combinación de hacinamiento más higiene y sanidad pésimas”, dice.

“La consecuencia”, añade, “va a ser una plaga de proporciones bíblicas que primero arrasará con los presos, luego con los guardias, después con sus familias y, finalmente, con las nuestras. Tal vez ese sea nuestro castigo como sociedad, por nuestros excesos en el uso de la privación de la libertad para lidiar con cualquier crimen, grave o leve”.

Es que la nuestra es una sociedad punitiva y carcelera: “El que la hace la paga”, repite el presidente de la República. Hay que cambiar de chip: ¡bienvenida la JEP! Porque si persistimos en esa obsesión, va a aumentar la criminalidad y a empeorar la seguridad del país.

Miremos no más las cifras de nuestro absurdo sistema carcelario: según el abogado Manuel Iturralde, miembro del Grupo de Prisiones de la Universidad de los Andes, de acuerdo con el Inpec, hay 123.472 presos en el país. Sin embargo, deben agregarse los hacinados en estaciones de Policía, que están en condiciones aún peores pero no se sabe cuántos son, y los que están en las cárceles distritales, que no dependen del Inpec. De los del Inpec, cerca del 70 % están condenados y casi el 30 % están sindicados sin haber recibido sentencia.

Examinemos los casos: según el libro Cómo se negoció la paz (próximo a salir), de Víctor de Currea-Lugo, en diciembre había 330 presos de las Farc que, por haber sido amnistiados, han debido salir libres desde fines del 2016, cuando se firmó el Acuerdo de Paz. Además, hay ¡quién sabe cuántos! que ya tienen derecho a libertad condicional, porque han cumplido las tres quintas partes de la pena y han completado el proceso de resocialización, pero el juez de ejecución de penas no les ha autorizado la salida, y pueden pasar meses y hasta años esperando su libertad. También hay muchos sindicados que llevan más de dos años sin que les resuelvan su situación y, por ello, tienen derecho a que los suelten, pero no los liberan por la misma razón. E incluso hay presos que hace rato pagaron su pena y siguen en la cárcel.

Así, según Iturralde, si hubiera voluntad política y se cumpliera la ley, se podría especular que el hacinamiento carcelario disminuiría en un 20 % o 30 %. Y a eso habría que agregarle cerca del 10 % o 12 % que el Gobierno dice que liberará por la emergencia carcelaria declarada a raíz de la epidemia de coronavirus. Pero es que esas personas, por razones humanitarias, no tendrían por qué estar en detención intramural: se trata de los presos por delitos menores con penas hasta de cinco años, de los acusados de delitos culposos, de los mayores de 60, de los que padecen enfermedades crónicas o tienen movilidad reducida, y de las madres gestantes o con hijos menores de tres años que viven con ellos en prisión.

Con esas medidas y cumpliendo la ley, se acabaría el hacinamiento. Se controlarían los motines y las matanzas en las prisiones. Y se desactivaría la bomba de tiempo del coronavirus carcelario.

¡Pero tienen que hacerlo ya!

https://www.elespectador.com/opinion/coronavirus-carcelario-una-bomba-de-tiempo-columna-911382 

9.20.-Ciencia y transparencia frente al COVID-19 – RODRIGO UPRIMNY

 La soledad de las ciudades debe ser superada cuanto antes para rescatar la economía. Foto en Barcelona, Emilio Moranetti.

No es fácil el desafío del COVID-19 pues es necesario adoptar medidas duras para prevenir contagios, como la cuarentena general, pero que afectan derechos fundamentales, por ejemplo la libertad de movimiento, y tienen consecuencias económicas negativas, especialmente sobre los más débiles como los trabajadores informales.

22 mar 2020.- No hay fórmula mágica. Debemos tener modestia, reconocer la incertidumbre y buscar consensos sobre cómo enfrentar la pandemia, en vez de intentar aprovechar políticamente el tema. En ese contexto, la experiencia de Corea del Sur muestra que dos elementos son esenciales para una estrategia gubernamental eficaz: ciencia y transparencia, esto es, que el Gobierno se funde en la mejor ciencia y comunique la situación y las decisiones en forma clara y transparente, para que estas sean comprensibles y puedan ser mejor aceptadas por los ciudadanos. Infortunadamente, el gobierno Duque se está rajando en ambos aspectos, como lo muestran estos dos ejemplos.

Primero, su falta de claridad científica quedó desnuda en la entrevista de la ministra del Interior ante W Radio el pasado jueves, en donde dijo cosas como las siguientes: “Que estamos en la semana dos de la pandemia y que toca esperar la semana cuatro para tomar medidas más fuertes de confinamiento, porque esas medidas no lograrían evitar el agravamiento, que va a ocurrir porque va a haber un rebrote”.

Estas son transcripciones literales de su entrevista y nada de eso tiene fundamento científico. Es obvio que no hay que esperar a que la situación sea muy grave (lo que la ministra llama la semana cuatro) para adoptar medidas severas, si precisamente con esas medidas tempranas puede uno aplanar más rápidamente la curva de contagio y evitar la catástrofe que vive Italia.

Segundo, la falta de transparencia y de comunicación es también dramática, al punto de que aún no sabemos con claridad cuál es la estrategia gubernamental. No sabemos si es la estrategia de “supresión” que siguen China, Corea o Francia, la cual consiste en intentar acabar el contagio combinando medidas duras de distanciamiento social, incluyendo confinamientos durante varias semanas o incluso meses, acompañadas de testeo masivo, para detectar los contagios y aislar a los infectados. O si es la estrategia inicial del Reino Unido de “mitigación”, que al parecer ya fue abandonada por ese país y que consistía en aislar a los más débiles, como los adultos mayores, pero admitiendo un contagio masivo (se habló del 70 %) de quienes aparentemente tienen menos riesgo de tener un cuadro clínico grave, como los jóvenes. En ausencia de vacuna, ese contagio masivo permitiría una “inmunidad de rebaño”, sin afectar tanto la economía, pues el virus dejaría de circular, ya que gran parte de la población adquiriría inmunidad y quedarían protegidos los adultos mayores, en más riesgo. ¿O tendrá Duque una estrategia distinta?

No es claro. A veces Duque coquetea con la riesgosa estrategia inicial británica, pues ha dicho que es interesante y su medida de aislamiento obligatorio únicamente de los mayores de 70 años va en esa dirección. Después voceros del Gobierno dicen que esa no es la estrategia, pero no nos dicen cuál es.

Necesitamos que quienes tomen decisiones frente al COVID-19 para el país lo hagan con fundamentos científicos y con transparencia. Por eso reitero, con matices, la propuesta de mi última columna. Presidente Duque, por favor, cree un comité científico asesor de alta credibilidad y calidad técnica, semejante al del presidente Macron, que le permita adoptar, en coordinación con los gobernadores y alcaldes, las mejores políticas y explicarlas transparentemente, y así transmita a la población la confianza en su seriedad, lo cual facilitaría que se cumplan.

* Investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional.

https://www.elespectador.com/opinion/ciencia-y-transparencia-frente-al-covid-19-columna-910459 

8.20.-Exportaciones con dólar a $4.000  MAURICIO CABRERA

Una cosa son los ingresos en pesos de los exportadores y otra los ingresos en dólares que recibe el país por las exportaciones.

16 mar 2020.- ¿Habrá una bonanza exportadora con el dólar por encima de los $4.000? ¿Nuevas exportaciones incentivadas por la devaluación compensarán la caída de los ingresos petroleros? Son preguntas relevantes para entender que tan grave puede ser la crisis de la balanza de pagos con el desplome del precio del petróleo.

Ante todo, una distinción importante. Una cosa son los ingresos en pesos de los exportadores, es decir la cantidad que reciben por sus ventas en dólares, y otra los ingresos en dólares que recibe el país por las exportaciones.

Respecto de los primeros, no hay duda que una tasa de cambio a $4.000 les generaría una cuantiosa ganancia ocasional. Por ejemplo, si los cafeteros exportaran a esa tasa la misma cantidad de café que vendieron el año pasado (unos US$2.700 millones) tendrían ingresos adicionales por $1,9 billones. Aumentos proporcionales tendrían bananeros, floricultores y los demás exportadores, siempre y cuando el precio externo de sus productos no baje, que es lo que les pasa a otros productos como la palma de aceite y, por supuesto, carbón y petróleo, en los que el ingreso puede disminuir.

El caso de las remesas que mandan los colombianos en el exterior es significativo: el año pasado se recibieron US$ 6.800 millones, de manera que la devaluación representaría $2,9 billones más en los bolsillos de las familias receptoras. El problema es que con el freno a la economía y la pérdida de empleos en Europa y USA por el coronavirus, los primero perjudicados serán los inmigrantes y entonces es posible que disminuya el volumen de remesas enviadas a Colombia, lo que anularía parte del impacto positivo del aumento del precio del dólar.

La situación es diferente respecto de la posibilidad de nuevos ingresos en dólares por un aumento de las exportaciones. Un dólar más caro debería incentivar las ventas de productos colombianos en el exterior, pero para que eso ocurra se tienen que cumplir simultáneamente tres condiciones: primera, que tengamos la capacidad de producir más con calidad de exportación; segunda que haya quien quiera comprar nuestros productos, y tercera que no aumente la competencia de otros países productores.

No es fácil que se cumplan esas tres condiciones al tiempo. En el sector industrial hay capacidad instalada para producir más, por ejemplo textiles, confecciones, autopartes y algunos químicos, pero la demanda externa ha caído sobre todo por la crisis de nuestros vecinos, o es más dura la competencia de países como Brasil o México que han devaluado más sus monedas. En el sector agrícola hay posibilidades pero toman años en madurar, como es el caso del aguacate, o la competencia es grande como sucede con el café de Vietnam o Brasil.

Después de la devaluación de 2014, con el pasado choque petrolero, no se cumplió alguna de esas tres condiciones y por eso las exportaciones agrícolas se han estancado alrededor de US$7.300 millones, y las de productos industriales cayeron de US$9.400 a 8.300 millones.

Uno de los pocos productos que responde rápidamente al estímulo de la devaluación es la coca: se siembra y cosecha en seis meses y la adicción de los gringos y europeos asegura una demanda creciente. Por eso no es de extrañar el aumento del área sembrada, a pesar de que se hayan erradicado más de 90.000 hectáreas.

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/exportaciones-con-dolar-a-4-000-539064

  • 20.-El problema no es la falta de desarrollo sino la inequidad en la distribución-JUAN MANUEL LÓPEZ
  • Pruebas piloto para el ‘frack –MAURICIO CABRERA GALVIS

Hay consenso en que la falla de nuestras sociedades es la desigualdad y que la prioridad debe ser reducirla mediante mecanismos de redistribución. Lo ensayado no ha servido

La ciencia económica hoy se concentra en la lucha contra la desigualdad más que en el crecimiento, y eso fue lo que se vio incluso en la última reunión de Davos

11 mar 2020.- El tema alrededor del cual ha girado y gira el debate en el país es el de cómo lograr el desarrollo económico. Más exactamente, el crecimiento económico. Y sin lugar a dudas en este camino se ha progresado sistemáticamente, en unos períodos con más éxitos que en otros pero en una línea constante: solo excepcionalmente deja de crecer la economía de un país (por ejemplo, en el caso de Colombia en los últimos 100 años solo en una ocasión -durante el gobierno de Andrés Pastrana- no crecimos).

Y sin embargo no logramos alcanzar los niveles de los países avanzados o mejorar sustancialmente en relación con el promedio o al resto de los países.

Es claro y lógico que si nos dedicamos y concentramos en buscar el crecimiento económico algo en este campo se logrará; pero es igualmente claro que ni alcanzamos las tasas que desearíamos, ni con las que logramos obtenemos como resultado el crear una sociedad que satisfaga las necesidades de nuestra población.

La conclusión lógica es que la respuesta no está en el crecimiento económico

Existe en paralelo un consenso tácito alrededor de que la principal falla de nuestras sociedades es la desigualdad y que un objetivo prioritario debe ser reducirla mediante mecanismos de redistribución. Y es cierto que se han ensayado medidas para redistribuir mejor el ingreso, o mejor la riqueza, o mejorar el acceso a consumos de bienes y servicios para todos. Pero esto tampoco ha dado el resultado esperado.

El llegar al nivel actual de desarrollo de sociedades como las europeas fue un proceso paulatino que tomó un par de siglos sin las restricciones que imponen hoy los temas y las leyes sociales; los avances económicos de entonces basados en la desigualdad de clases no son posibles hoy y por eso el dilema del Estado Moderno es hasta dónde imponer el camino de una distribución más equitativa para lograr un crecimiento acelerado.

Algunos países menos desarrollados que nosotros no tuvieron nuestros problemas de violencia y desorden crónico porque no existía población previa (Canadá, Australia) y se iniciaron con igualdad de oportunidades para todos los recién llegados.

Otros países como los tigres asiáticos (Singapur, Corea del Sur, Taiwán, etc.) con regímenes dictatoriales impusieron modelos de política industrial o planeación estratégica en la cual la educación universal era la columna vertebral y primer objetivo del Estado.

La Rusia zarista que antes de la revolución era la nación más atrasada de Europa logró en 70 años convertirse en la segunda más poderosa del mundo. China que desde el momento de su revolución hasta los 70 era sinónimo de miseria y hambre (con un ingreso per cápita de la cuarta parte del colombiano) hoy se dedica a comprar el mundo.

Vietnam después de haber enfrentado el ataque y la destrucción que pudo producir el ejército americano, el más poderoso del mundo, logró, bajo el gobierno de los comunistas, los niveles económicos y de competitividad que hoy muestra.

El énfasis en la buena distribución, o la lucha contra la desigualdad es el punto más importante de consenso entre los objetivos de los Estados; y no es casualidad que el desarrollo de la ciencia económica hoy se concentre en ese propósito más que en el crecimiento. Krugman, Stiglitz, Piketty, quienes estudian la economía como una ciencia social han logrado imponer ese enfoque; fue lo que se vio incluso en la última reunión de Davos donde se concentra el poder político y económico (y hasta ahora académico) del Capitalismo; se cuestionó la fijación del neoliberalismo en la centralidad alrededor del Mercado, tanto por minimizar  la importancia del Estado como por ignorar la existencia del ciudadano, no solo como individuo sino como parte de una colectividad siendo esto lo que se manifiesta en las nuevas protestas masivas.

La lucha contra la desigualdad es el punto más importante de consenso entre los objetivos de los Estados; y no es casualidad que el desarrollo de la ciencia económica hoy se concentre en ese propósito más que en el crecimiento. Krugman, Stiglitz, Piketty, quienes estudian la economía como una ciencia social han logrado imponer ese enfoque; fue lo que se vio incluso en la última reunión de Davos donde se concentra el poder político.

https://www.las2orillas.co/el-problema-no-es-la-falta-de-desarrollo-sino-la-inequidad-en-la-distribucion/

7.20.-Pruebas piloto para el ‘fracking’ – MAURICIO CABRERA GALVIS

Los planes piloto darán las bases científicas para que las comunidades y el país puedan saber los verdaderos impactos del fracking”.

Los planes piloto darán las bases científicas para que las comunidades y el país puedan saber los verdaderos impactos del fracking”.

8 mar 2020.- Con el decreto 328 de 2020, el gobierno reglamentó la realización de proyectos piloto de investigación sobre la explotación de hidrocarburos con técnicas de fracturamiento hidráulico, fracking y, como era de esperarse, ha resurgido la controversia sobre la utilización de estas técnica en Colombia. En particular se afirma que el decreto es ilegal porque los proyectos piloto no cuentan con la ‘licencia social’ requerida. El debate sobre la utilización del fracking es muy complejo, pero debe hacerse con hechos y datos y teniendo en cuenta argumentos como los siguientes:

  1. Es indiscutible que el mundo debe reducir el uso de combustibles fósiles, es decir petróleo, gas y carbón, porque son los principales causantes del calentamiento global que puede acabar con el planeta. Tenemos que cambiarnos a fuentes de energía renovables y no contaminantes, pero eso requiere dinero.
  2. Mientras se logran eliminar del todo los combustibles fósiles, también sirve sustituir el carbón por el gas que es más limpio y produce menos gases invernadero. Estados Unidos, a pesar de Trump, logró en 2019 la mayor reducción en emisiones de CO2 al bajar 15% el uso del carbón en plantas de electricidad y reemplazarlo por gas producido con fracking.
  3. En el mundo el consumo de combustibles fósiles no se va a disminuir porque un productor pequeño y marginal como Colombia, que aporta menos del 1% de la oferta mundial, deje de sacar petróleo. Si lo hace, muy fácilmente otros reemplazarán su oferta, el planeta no ganará nada y el único perdedor será nuestro país. Es el mismo error de la guerra gringa contra las drogas: querer disminuir el consumo reduciendo la oferta en un país productor.
  4. Colombia es hoy un país totalmente dependiente de la producción y venta de hidrocarburos para cubrir tanto el déficit externo como el fiscal y se necesitan años, quizás décadas, para desarrollar productos que los puedan reemplazar. Nuestra gran paradoja es que somos tan dependientes del petróleo que hasta para sustituirlo como fuente de ingresos o de generación de energía necesitamos los ingresos del petróleo.
  5. Colombia tiene muy pocas reservas probadas de hidrocarburos que tan solo nos alcanzan para unos 6 o 7 años. Si no descubrimos más, tendremos una crisis externa y fiscal que provocará una recesión peor que la de 1999 con enormes costos sociales en términos de pobreza y desempleo. Acá es donde entra el fracking, que es el camino más rápido para encontrar y sacar más petróleo y gas.
  6. Lo anterior no quiere decir que se pueda utilizar el fracking a cualquier costo y sin importar los daños ambientales que pueda producir. El Consejo de Estado dijo que solo se debe autorizar el fracking si se puede hacer de una forma segura, responsable y sostenible para las comunidades y el medio ambiente.
  7. Como no hay información suficiente sobre el impacto del fracking en la geología y los ecosistemas colombianos, es indispensable realizar los proyectos piloto que reglamentó el gobierno. Oponerse a ellos porque no tienen “licencia social” es una falacia porque ni siquiera el principio de precaución del Consejo de Estado exige tal requisito para los proyectos piloto, sino solo para el uso comercial de esa técnica; además son esos proyectos los que darán las bases científicas para que las comunidades puedan saber los verdaderos impactos del fracking.

Mauricio Cabrera Galvis

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/pruebas-piloto-para-el-fracking-538848 

  • 20.-Los mensajes del FMI – MAURICIO CABRERA
  • Un gobierno sin rumbo – JUAN MANUEL LÓPEZ
  • Periscopio social-presupuesto– SERGIO CLAVIJO

El tono es optimista y reconoce que Colombia es el rey tuerto en un mundo de ciegos a visita periódica de una Misión del Fondo Monetario Internacional para evaluar las políticas macroeconómicas del país es un examen anual al que debe someterse Colombia por tener disponible, desde 2009, una línea de crédito de esa entidad por US$ 11.400 millones para ser utilizados en caso de una crisis de balanza de pagos.

 1 mar 2020.- Es un seguro frente a choques externos, cuya prima nos cuesta unos US$ 35 millones al año. Como conclusión de esas visitas, la Misión del FMI deja un memorando con opiniones sobre las políticas oficiales y recomendaciones para las autoridades. El informe de este año es interesante por cosas que dice, pero también por otras que deja de decir.

El tono es optimista y reconoce que Colombia es el rey tuerto en un mundo de ciegos, es decir que en un contexto de desaceleración de la economía mundial y latinoamericana, el país creció un modesto 3.3%, pero este es el crecimiento más alto de la región. Para 2020 pronostica que el PIB aumentará 3.4%.

Coincide la Misión con los analistas que atribuyen la causa de ese dinamismo al empuje de la demanda interna, explicado a su vez por el aumento de las remesas de colombianos en el exterior y por el crédito bancario que ha financiado la inversión empresarial y el consumo de los hogares.

Dos aspectos llaman la atención: primero, el lugar destacado que le da al impacto positivo de la migración venezolana que, a pesar del costo fiscal que implica, aportó 0.25% del PIB en 2019. Segundo, que no mencione los ingresos del narcotráfico como uno de los propulsores de la demanda interna, siguiendo la línea de los análisis oficiales de ignorar los efectos económicos de ese flagelo.

Como cualquier banquero que evalúa la capacidad de pago de su cliente, la Misión señala los riesgos y vulnerabilidades de la economía colombiana. El mayor es el desequilibrio externo por el déficit en cuenta corriente de US$ 14.000 millones, equivalente a 4.4% del PIB.

El informe trata de ser optimista diciendo que el déficit será similar en 2020, pero que se espera que “continúe financiándose holgadamente mediante una creciente inversión extranjera directa e influjos de portafolio relativamente resilientes, dadas las muy favorables condiciones financieras globales”.

Sin embargo a renglón seguido se contradice pues reconoce que es mayor la vulnerabilidad externa de Colombia por el contexto internacional, donde la guerra comercial, las tensiones políticas en Latinoamérica, o el coronavirus puedan reducir las fuentes de financiación. Por eso su recomendación más explícita es que el Banco de la República vuelva a comprar divisas para aumentar el nivel de reservas internacionales.

El otro riesgo que señala es el desequilibrio fiscal por la “insuficiente generación de ingresos tributarios”, pero opina que esto solo requiere ajustes a mediano plazo. Contrasta esta postura acomodaticia con las conclusiones del informe del año pasado donde señalaba que “la Ley de Financiamiento debería impulsar la inversión, pero puede llevar a menores ingresos a medida que entre en efecto la reducción en la carga tributaria para las empresas desde 2020 en adelante”.

La modificada Ley va a disminuir más los ingresos fiscales, pero ese aspecto no se menciona, aunque sí insiste en recomendar una tributaria estructural que elimine los regímenes preferenciales a muchos sectores.

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/los-mensajes-del-fmi-538591

6.20-.-Un gobierno sin rumbo – JUAN MANUEL LÓPEZ

Hoy no aparece ningún tema que lidere la orientación y en consecuencia las medidas y los nombramientos del gobierno.

Los grandes temas que se inventó Duque, sus «narrativas», hoy han quedado sin sentido

Mal hacen quienes critican todas las medidas que el presidente Duque toma; o a todos los funcionarios que él nombra.

Como es obvio en algunos casos hay buenas medidas y los nombramientos recaen en personas capaces y bien intencionadas. Es más: no todos los análisis o evaluaciones tiene que ven con él ámbito político y algunos tiene muchas bondades desde el punto de vista administrativo.

04 mar 2020.- Lo que sucede es que no se enmarcan dentro de un proyecto -una narrativa’ llaman ahora- que permita calificar lo apropiado o no de esos.

Ejemplo reciente de esto es la política – más exactamente, la falta de política- respecto al tema de Derechos Humanos: el informe de la Comisión de la ONU que tanto revuelo ha causado (especialmente entre las autoridades) no omite, incluso destaca, medidas tomadas que son indiscutiblemente buenas. Pero al mismo tiempo señala que los resultados no son suficientes, o sea que no cumplen con las expectativas de ese organismo; la deducción es que no es claro cuáles son las expectativas del gobierno en ese tema; que no se sabe qué importancia le da y que objetivos busca.

Y esto es lo que sucede en todos los campos porque se origina en la falta de rumbo del gobierno mismo.

Álvaro Uribe tuvo su ‘Seguridad Democrática’ que le permitió la ‘Justicia y Paz’ con los paramilitares y la guerra a las Farc. Santos tuvo su ‘Proceso de Paz’ que le permitió el ‘Acuerdo del Colón’ y el Nobel de Paz. Ambos se concentraron en esos proyectos y condicionaron el resto del manejo del país a apoyarlos o se desentendieron de los mismos.

Duque inventó un tema de ‘Economía Naranja’ y se la jugó por tumbar a Maduro 

Duque subió principalmente beneficiado por la oposición a Petro pero en parte también con el respaldo de quienes deseaban una reforma a los acuerdos firmados por Santos. Inventó también un tema de ‘Economía Naranja’ y se la jugó por tumbar a Maduro.

Respecto a los acuerdos de Paz entendió que cuestionarlos no tenía presentación internacional. Y no solo lo de ‘volverlos trizas’ no tenía sentido, sino simplemente el ponerlos en entredicho o la incertidumbre que producía generó el rechazo mayoritario internamente. Quedó en un ‘sí pero no’.

El cuento de la economía naranja todavía nadie sabe en qué consiste (si es que existe). Se habla de una financiación de unos ‘emprendimientos’ pero esos son menos que marginales; no tienen nada malo pero tampoco nada de existencia o peso como orientación de un gobierno.

Lo de Maduro terminó en lo que es Guaidó hoy, donde nuestro gobierno es el único que lo respalda en su propuesta de la salida del mandatario sin negociación.

Por eso, más allá de si las ‘narrativas’ iniciales hubieran podido tener algún sentido (o precisamente porque no lo tenían), el hecho es que hoy no aparece ningún tema que lidere la orientación -y en consecuencia las medidas y los nombramientos- del gobierno.

La oposición-que no necesariamente es tal sino puede ser de propuestas de alternativas- se encuentra también perdida por la misma razón: no existiendo un proyecto de gobierno al cual hacer referencia y presentar la comparación, solo puede analizar, objetar o eventualmente atacar aisladamente una u otra medida.

Por eso se vuelve el gran debate un viaje intrascendental en el avión de la presidencia. Y, como contrapeso, se inventa una operación incomprensible e injustificable de repatriación a doce colombianos en el otro extremo del mundo para que no corran el riesgo de contagiarse de una enfermedad que puede caerle a cualquiera en cualquier parte del mundo (con esos recursos se podrían evitar decenas de miles de enfermedades y varios miles de muertes de colombianos en nuestro territorio).

Pero claro, lo que aplica es el mismo problema de no poderse concretar si es buena o mala una decisión porque siempre hay un aspecto bueno o malo de cada caso.JMLC.

https://www.las2orillas.co/un-gobierno-sin-rumbo/

6.20.-Periscopio social-presupuesto – SERGIO CLAVIJO

El buen manejo presupuestal consiste en avizorar a tiempo las obligaciones sociales y de infraestructura que tendrá el Estado hacia el mediano plazo. Los gobiernos cortoplacistas suelen hacer exagerado bombo de sus programas y, además, poca atención prestan a horizontes más allá de su cuatrienio.

Esta miopía presupuestal parece ser el error más protuberante de la reciente Ley 2010 del 2019. Tal como se ha explicado, la relación recaudo neto (de devoluciones)/PIB se estará reduciendo del 14,2 % del 2019 hacia solo 13,4 % a la altura del 2022. 

7  mar 2020.- Al Congreso se le dijeron medias verdades cuando preguntó: ¿cómo se estará cerrando la brecha tributaria resultante de exageradas exenciones a las firmas? El Ejecutivo respondió que “eso se pagaba solo” por concepto de la supuesta reactivación económica y de las ganancias en gestión de la Dian. Si bien es cierto que esto último va por buen camino institucional, dichas ganancias difícilmente llegarán al 1,5 % del PIB que se ha dicho y estarán más cerca de 0,3 % del PIB por año.

El resultado será, entonces, que las presiones presupuestales continuarán creciendo a ritmos del +4 % real por año (dada la indexación salarial oficial observada), mientras que el recaudo se drenará por las razones antes explicadas. La pregunta de fondo es: ¿cuál será entonces la trayectoria más probable de la relación deuda pública bruta del Gobierno central/PIB durante 2020-2022?

Para intentar responder esta pregunta, lo mejor es imaginar el periscopio de un submarino que ‘bucea’ en las turbulentas aguas fiscales de Colombia y debe mirar, primero, dónde está ubicado. La primera imagen le indica que esa relación deuda pública/PIB está actualmente cerca del 52 % del PIB, lo cual implica que se ha elevado en cerca de 18 puntos porcentuales durante la última década (casi a razón de 2 puntos por año). Ese nivel de deuda pública ya desborda el referente de países emergentes con similares evaluaciones de riesgo país, lo cual preocupa a la mayoría de las calificadoras.

Para saber cuál será la posición fiscal futura, ese periscopio debe mirar también hacia las llamadas ‘deudas contingentes’. Estas se refieren a los faltantes en salud, pensiones y las ‘vigencias futuras’ expedidas con cargo a la infraestructura (incluyendo el metro de Bogotá). Se ha estimado que estas estarán adicionando al gasto 0,6 % del PIB por año (siendo la mitad de ellas las de infraestructura).

Pero ha surgido un inconveniente adicional en esta marea presupuestal, y nuestro periscopio fiscal deberá ahora mirar hacia atrás, pues resulta que se tienen serios atrasos en pagos a la salud, fallos judiciales y subsidios-energéticos. Estos han sido estimados por la propia administración Duque en cerca de 2 % del PIB, de los cuales se emitieron ya la mitad en 2019, para evitar la paralización de EPS-IPS.

Hecha toda la aritmética del caso, se tiene que la trayectoria más probable de la deuda pública bruta del Gobierno central/PIB continuaría incrementándose del actual 52 % hacia no menos del 56 % para el 2022. Como se ve, la “cintura del Gobierno’ es mínima como para acomodar las mayores demandas por gasto público que han planteado las mesas de diálogo resultantes de los paros de finales del 2019.

El Gobierno actuaría de forma irresponsable si continúa dando la falsa señal de que está en capacidad de acomodar mayor gasto público, cuando lo que se requiere es reducir el gasto burocrático y pensional. La buena noticia es que el Minhacienda parece estar reconociendo esta nueva condición de ‘sinceramiento fiscal’ y se apresta a que la regla fiscal por fin mire lo sustantivo: el balance fiscal primario (neto de intereses), lo cual determinará si evitamos que la deuda pública del Gobierno central desborde el 56 % del PIB hacia el 2022.

https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/sergio-clavijo/periscopio-social-presupuestal-columna-de-sergio-clavijo-470122

  • 20.-El resurgimiento de la ETB EDUARDO SARMIENTO 
  • Crecimiento sí, pero ¿de cualquier cosa? – CÉSAR FERRARI

La experiencia de la ETB en los últimos 20 años revela la debilidad de las instituciones de evaluación y seguimiento. Hace cuatro años, cuando Enrique Peñalosa fue elegido alcalde de Bogotá y designó al nuevo presidente de la ETB, la empresa se calificaba como zapatos viejos, el lastre, ineficaz e inviable y debía venderse para evitarle a la ciudad una gran quiebra. 

29 feb 2020.- Ahora, cuando el presidente de la empresa deja el cargo, los términos han cambiado. Ya no es necesario venderla para evitar su quiebra.

La evolución del estado de la empresa la describí en diferentes columnas y en la presentación en el cabildo distrital. En todas ellas mostré que la historia de la empresa se modificó en el período 2012-2015. En la década que la antecedió, la actividad de la empresa se limitaba a la telefonía fija, que era una criatura en extinción. Los ingresos operacionales disminuían sistemáticamente y la inversión se desplomaba. Los suscriptores caían y la empresa perdía participación en el mercado.

Entre 2012 y 2015 se realizaron inversiones por más de dos billones de pesos para movilizar la fibra óptica y avanzar en la telefonía móvil, que eran las áreas que por su naturaleza le ofrecían a la empresa el mayor potencial de expansión. Así ocurrió. Los dos frentes han venido creciendo por encima de 50 %. En los últimos años, la participación de la telefonía fija (el cobre) se redujo de 65 a 40 %. Los ingresos se levantaron rápidamente y mantuvieron su participación con respecto a los competidores.

En los últimos años, la empresa ha mostrado una espectacular expansión de los ingresos operacionales con respecto a los gastos. El coeficiente ebitda, que es reconocido como el indicador más robusto de la estructura de utilidades de las compañías, se mantuvo con alteraciones menores por encima de 35 %. La caja de la empresa bajó ligeramente, pero en la actualidad se encuentra por encima de $0,5 billones.

Los esfuerzos iniciales de la administración 2016-2019 se orientaron a desacreditar a la empresa para justificar su venta. Pero el excelente desempeño de la compañía en todos los niveles los obligó a rectificarse y los llevó a atribuir el éxito a su excelente gestión. En pocos días la quiebra de la empresa ineficiente se transformó en méritos de la administración.

El aspecto más deplorable fue la contratación del estudio de valoración con los bancos de inversión para respaldar la operación. La empresa se evaluó en $2,2 billones y se recomienda venderla por esa suma. Así las cosas, la operación les significaría a los compradores rentabilidades estrafalarias de más de 15 % y al Distrito y a los bogotanos un deterioro patrimonial y el alejamiento de una empresa que puede traer grandes enseñanzas tecnológicas, tanto en la industria digital como en las comunicaciones.

Lo cierto es que la venta de la empresa nunca les significará al país y a sus habitantes los beneficios de una buena gestión interna. La mejor decisión que se puede adoptar es suspender de inmediato y en forma definitiva la venta y contar la historia para que no se repita.

La venta de la ETB fue parte de la estrategia de privatizaciones neoliberales que se presentaron como la forma de elevar la eficiencia y el financiamiento de las empresas, y terminó siendo un procedimiento burdo de la entrega del patrimonio por debajo de su valor y de ganancias excesivas del capital. La licencia a privatizar es uno de los factores que más han contribuido a la ineficacia estatal para reducir las enormes diferencias de ingresos de la sociedad colombiana, y requiere una revisión en todos los órdenes.

https://www.elespectador.com/opinion/el-resurgimiento-de-la-etb-columna-906997 

5.20.-Crecimiento sí, pero ¿de cualquier cosa? – CÉSAR FERRARI 

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Medido en términos del producto interno bruto (PIB), la economía colombiana creció en términos reales 3.3% en 2019 respecto al 2018. Para algunos analistas esa tasa elevada con relación a los vecinos indicaría una buena política económica. Según otros analistas, considerando cuales fueron los sectores que la explican sería consecuencia de una política económica equivocada.

26 feb 2020.- De hecho, los sectores que más crecieron fueron: actividades financieras y de seguros (5.7%), comercio y reparación de vehículos (5.2%), administración pública, defensa, educación y salud (4.9%), e impuestos menos subvenciones sobre los productos (4.6%). Mientras tanto, los sectores reales crecieron a tasas mucho menores o no crecieron: agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca (2%), explotación de minas y canteras (2.1%), industrias manufactureras (1.6%), construcción (-1.3%).

Para comprender el significado de esos crecimientos conviene recordar que el PIB representa el valor agregado producido en cada sector durante un periodo. En los sectores que producen bienes y servicios tangibles, el PIB se mide contando lo que se produce y descontando los bienes intermedios que intervienen en esa producción, todo lo anterior expresado en valores, es decir cantidades por precios. Y para evitar distorsiones por la fluctuación de los precios, los valores se miden a precios constantes, de un periodo determinado (2015).

Por ejemplo, para conocer el PIB de la confección (de camisas) se cuenta cuantas camisas se produjeron el 2019, se les multiplica por sus precios (del 2015), y se le resta los metros de tela empleados en esas camisas, multiplicados por sus precios respectivos (del 2015). La diferencia es el valor agregado (a las telas) en la producción del 2019 de camisas.

En los sectores como el financiero, como no hay bienes que contar, se suman los valores que componen el valor agregado a precios constantes: salarios, impuestos indirectos menos subvenciones, y utilidades. Como las remuneraciones totales a precios constantes casi no crecieron porque no se contrató más gente, porque no es intensivo en mano de obra, y tampoco los impuestos indirectos porque no subió el 4 por mil, el crecimiento del 2019 es explicado en gran medida por el crecimiento de las utilidades descontada la inflación.

Pero ¿de dónde salen las utilidades del sector financiero? Fundamentalmente de la diferencia entre lo que cobra en intereses de los créditos que otorga y paga en intereses por lo depósitos que recibe, lo que en términos de tasas se conoce como el “spread financiero”; según el Banco Mundial, el spread en Colombia es uno de los más elevados del mundo.

Mejor dicho, el crecimiento del sector financiero, el más pronunciado de la economía colombiana, es explicado porque lo que le pagan los otros sectores de la economía, que son los costos financieros de esos sectores, son valores muy elevados comparados a los internacionales lo que les resta competitividad, los hace vender menos y producir menos.

Si tuviéramos un sector financiero más eficiente, crecería menos, y los sectores reales serían más competitivos, producirían más, es decir crecerían más, y contratarían más gente.

* Ph.D. Profesor Titular, Pontificia Universidad Javeriana, Departamento de Economía

https://www.elespectador.com/opinion/crecimiento-si-pero-de-cualquier-cosa-columna-906325

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