• 20.33.-Ojo a la propuesta de Santos PATRICIA LARA
  • Las mujeres empoderadas JUAN MANUEL LÓPEZ
  • La derecha, personera de la lucha de clases CRISTINA DE LA TORRE
  • Definitivamente se dio el quiebre: falllaron los apocalípticosDIEGO OTERO

No podemos ser tan idiotas como para ignorar la propuesta hecha por el expresidente Juan Manuel Santos —tanto en su interesante libro, Un mensaje optimista para un mundo en crisis, como en las entrevistas que ha dado a propósito de la publicación del mismo— de abrir un diálogo constructivo con el expresidente Álvaro Uribe y con el presidente Iván Duque, con miras a lograr un gran acuerdo nacional sobre los temas claves del país.

11 sep 2020.- Este acuerdo sería apoyado por la oposición y por los partidos Liberal, de la U y Cambio Radical, y permitiría superar la polarización, condición indispensable para avanzar después de esta pandemia que ha hecho retroceder a Colombia 20 años en sus indicadores de pobreza y desempleo. Y, además, para atajar de nuevo la violencia, que en este año ha crecido de manera galopante por la inacción del Gobierno en la implementación del Acuerdo de Paz y por su falta de comprensión de las causas del problema.

La propuesta de Santos, por demás sencilla —si Uribe se despojara de su odio, y si Duque superara su inseguridad y dejara, por ejemplo, esa bobada de no mencionar por su nombre a Santos (único nobel colombiano vivo, además)—, consiste en encontrar comunes denominadores sobre temas como los siguientes: la reforma política, la reforma electoral y el primer punto del Acuerdo de Paz, que tiene que ver con el desarrollo rural, pues es en el campo donde están concentradas la violencia y la pobreza.

Dice el expresidente que lo anterior ambientaría la posibilidad de realizar acuerdos adicionales, por ejemplo, sobre una reforma tributaria progresiva que se va a necesitar, o sobre la necesidad de no basar el desarrollo, de ahora en adelante, en los combustibles fósiles, sino en lograr que este sea sostenible.

Santos insiste en que “si el presidente Duque quiere dejar un legado, tiene que unir al país”. Y eso es obvio. En su libro explica que la causa con la que puede lograrlo es la paz, esto es, el cumplimiento del Acuerdo, con lo cual, según lo ha repetido Duque, está comprometido.

Ese acuerdo, dice Santos, no solo tendría el respaldo de la inmensa mayoría de las vertientes políticas y de la comunidad internacional, sino que permitiría arreglar los problemas del campo y de los cultivos ilícitos, “generaría apoyo para una reforma política que abarque la justicia y el régimen electoral”, facilitaría “avanzar hacia un país más igualitario” y “sentaría las bases para una transición rápida y efectiva —muy necesaria— hacia una economía justa, verde y sostenible”.

Para conseguir semejante milagro, solo se necesitaría que los dos, Santos y Uribe, acompañados por Duque y ayudados por un buen terapista de pareja, se sentaran a dialogar…

¡Ojalá la Virgen de Chiquinquirá nos concediera el milagrito! Porque si no, el país seguiría por el despeñadero, en caída libre, como va…

***

A propósito del libro de Santos, cuya lectura recomiendo, vale la pena destacar que, en la mayor parte del texto, el autor actúa como periodista y entrevista a especialistas destacados en los diferentes temas, que le dan objetividad al libro: Ana María Ibáñez en pobreza, Salomón Kalmanovitz en economía, Moisés Wasserman en educación, Alejandro Gaviria en salud, Julio Carrizosa en medio ambiente y a Rodrigo Londoño le pregunta sobre la paz. Volver a encontrar al Santos periodista, para mí, es de las cosas más interesante de ese libro.

https://www.elespectador.com/opinion/ojo-a-la-propuesta-de-santos/

20.33.-Las mujeres empoderadas JUAN MANUEL LÓPEZ

Vemos en las mujeres que llegan al poder que son marcadamente afirmativas -se diría que agresivas-, necesitan ser protagónicas, radicales, impositivas, y reivindican racionalidad sobre intuición

Claudia L Claudia López, , Vicky Dávila y Paloma Valencia : las empoderadas, como bien lo dicen, son mujeres “berracas” que ejercen el poder como el hombre y en competencia con él. Fotomontaje: Las2Orillas

Era tal vez García Márquez quien decía que muy pronto serían las mujeres quienes dirigirían el mundo, y que eso sería para bien.

9 sep 2020.- Tenía esta afirmación algo de predicción y algo de aspiración. Pero se encontraba enmarcado dentro de un doble sistema que ya no existe: el de lo binario de los géneros -hombres o mujeres- y dentro de la idea de la sustitución de lo uno por lo otro y no de la complementación o integración entre el orden anterior y el que se crearía.

El punto es que ya está científicamente más que establecido que todos los seres humanos tienen características o energías tanto masculinas como femeninas; más o menos marcadas en unos u otros individuos, pero existentes en todos (no existe ni el ‘mero mero macho’ ni la Eva perfecta).

Eso que está en la naturaleza misma ha ido evolucionando a la par de los cambios de la humanidad. Ya las funciones primitivas no definen las relaciones ni las capacidades según el sexo. No solo puede una mujer remplazar al hombre en cualquier actividad o cargo sino el varón ya asume indistintamente labores que antes eran responsabilidad de las mujeres. Es más: ya se perdió en gran parte el instinto de preservación de la especie y la reproducción es más una decisión racional que animal. Con el control de la natalidad -sobre todo desde la píldora anticonceptiva- no solo se alteró la pirámide demográfica (la proporción de viejos a jóvenes es cada vez menos distante) sino comienza a darse una tendencia en las nuevas generaciones a no tener hijos.

Esa evolución o transformación se manifiesta no solo o no únicamente en la dispersión de géneros  (LGBT y otros más) que ya son reconocidos desde el punto de vista médico, sino también desde el punto de la actividad social en la cual se expresan en mayor o menor forma esa dualidad de caracteres de lo masculino y lo femenino.

En especial -y aceptando la tesis garciamarquiana- las mujeres se están ‘empoderando’ pero no solo en cuanto a acceder a los puestos de poder, sino en cuanto a ejercer el poder en remplazo de o como lo hacían los hombres. Se masculinizan en cierta forma. No aportan el elemento femenino sino exacerban la característica masculina.

Dentro de los estereotipos se supone que la mujer es menos agresiva, más compasiva, más responsable, más dada a consensuar que a competir, más discretas y más conciliadoras.

Les dejan a las no empoderadas el heroísmo de sobrellevar y sobrevivir a la carga de ser mujeres en un entorno machista (el cual las empoderadas mismas fortalecen)

 Pero lo que vemos en las mujeres empoderadas (tal vez más en nuestro contexto) es que las que llegan al poder son marcadamente afirmativas -se diría que agresivas-; necesitan ser protagónicas, radicales, impositivas dentro del medio al cual pertenecen; para bien o para mal reivindican y se basan menos en la intuición femenina se apoyan más en la racionalidad. Compiten dentro del mundo masculino pero no tratan de integrar los caracteres o la esencia de lo femenino en su ejercicio del poder. Dejan a las no empoderadas la función de representar la feminidad; que sean las anónimas las que hacen las obras de caridad; las que encarnan y enaltecen las virtudes maternales; les dejan el heroísmo de sobrellevar y sobrevivir a la carga de ser mujeres en un entorno machista (el cual las empoderadas mismas fortalecen).

Las empoderadas, como bien lo dicen, son mujeres ‘berracas’ en el sentido estricto de la palabra; desarrollan y manifiestan no solo la necesidad de poder y de dominio que caracteriza al macho sino lo ejercen como él y en competencia con él.

Conservan -o esperemos que conserven- las virtudes de ser más honestas, más altruistas, más discretas, más responsables que los hombres, y en ese sentido podríamos llegar a estar en mejores manos. Pero, por lo menos en el momento, tal vez mientras se completa el tránsito para que asuman efectivamente como natural el poder y dejen de verlo como una competencia en la que se debe ganar en el mundo masculino, están irrumpiendo ‘a codazos’, marcando una pauta y proyectando una imagen que no presagia nada de lo que imaginaba García Márquez.

https://www.las2orillas.co/las-mujeres-empoderadas/

20.33.-La derecha, personera de la lucha de clases CRISTINA DE LA TORRE

Hace 31 años desapareció la Guerra Fría bajo los adoquines del muro de Berlín. Pero la caverna no abandona en Colombia el señuelo de la lucha de clases, rojo Lucifer dirigido contra la democracia, la propiedad, el mercado, la armonía laboral y la religión. Cuando aquella derecha irredenta es mandacallar en la lucha contra los oprimidos, en el proyecto que les hurta el pan, los humilla, los acorrala a coces o los mata. Y al primer amago de protesta pone el grito en el cielo, cierra filas tras el patriota de turno y vocifera: “¡Azuzan la lucha de clases!”.

8 sep 2020.- Grito de guerra que parte del notablato antioqueño pone en boca de su estafeta, Federico Gutiérrez, para desconceptuar al alcalde Quintero, acusado de petrista de la odiada Bogotá, usurpador del gobierno corporativo de EPM. Empresa gloria de la comarca encarnada en prohombres que se cuidan celosamente de responder si por incuria o de mala fe avalaron obras en Hidroituango que a la ciudadanía le representarán pérdidas faraónicas. Hueco el señalamiento del exalcalde Gutiérrez, pues no logra tapar la pepa de la crisis en EPM: el ruidoso silencio de la junta renunciada, de los alcaldes y gerentes que la acompañaron en la dirección de la empresa cuando incurrió en pérdidas astronómicas, así en la construcción de la presa como en proyectos anteriores. Sólo en dos de ellos, Porce lll y Bonyic, hubo sobrecostos cercanos a los $4 billones, con los mismos constructores convocados hoy a conciliación por el desastre de Hidroituango. Los pasivos de EPM habrían pasado de $2,6 billones a $33,6 billones.

Grito de guerra, “¡es la lucha de clases!”, que bodegueros del uribismo enrostran a quienes critican la jerarquía de prioridades del Gobierno que entrega a una empresa extranjera y corrupta, Avianca, abultados recursos negados a las mipymes desfallecientes o a los 13’800.000 colombianos que según el DANE llevan meses sin recibir ingresos.

Contrasta violentamente la largueza de este gobierno para proteger (sin garantías cantadas) el monopolio de Avianca con su mezquindad para auxiliar a los millones de desempleados adicionales y de vulnerables que tornaron a la pobreza y llevan meses viviendo del aire. Ni renta básica, ni crédito a quienes más lo necesitan, ni plan de choque para crear empleo, ni préstamo directo del Banco de la República que la oposición ha propuesto desde el comienzo de la pandemia y ahora también la ANDI para paliar el hambre y reanimar la economía. Es que el Gobierno cree reactivarla desde la oferta, no desde la demanda: no solventa a los consumidores. ¿Con qué podrán ellos comprar los productos ofrecidos? Acaso sospecha Duque que la pregunta encubra la lucha de clases.

Sí, hay lucha de clases en Colombia, opresión organizada desde arriba sobre mayorías atropelladas, maniatadas, embozaladas. De momento, es la élite de derecha en el poder la que despliega múltiples formas de lucha contra las clases populares: desde violencia económica hasta tolerancia con masacres. La inversión del discurso es conocida picardía de propaganda política.

Cristinadelatorre.com.co

https://www.elespectador.com/opinion/la-derecha-personera-de-la-lucha-de-clases/

20.33.-Definitivamente se dio el quiebre: falllaron los apocalípticosDIEGO OTERO

Como he tenido oportunidad de demostrarlo muchas veces, todos los pronósticos del gobierno nacional, de la alcaldía de Bogotá, de médicos, de epidemiólogos y de medios de comunicación han fallado estruendosamente y, a pesar de esto, siguen insistiendo en sus absurdas predicciones.

7 sep 2020.- Ahora están con el cuento que en noviembre vendrá un rebrote peor y que hay que gastar más plata en ventiladores en Bogotá para atender esta pandemia. Igual pasó con el hospital de Corferias, decisiones equivocas, costosas, tomadas a la ligera, pareciera que nuestros dirigentes no saben sumar y restar.

¿No nos decían que en agosto vendría lo peor? Pues no llegó, ni en mayo, ni en junio, ni en julio. Cada vez se inventan un cuento para asustar a la gente, con el fin de que los epidemiólogos sigan imponiendo sus puntos de vistas favorables al sistema que solamente piensa en encierros y en limitar las libertades civiles, sociales, mentales, económicas y políticas de los colombianos. Le dan leña a los alcaldes para que sigan en sus medidas dictatoriales sin sentido, absurdas.

Análisis global

Lo ocurrido del 31 de agosto al 8 de septiembre confirma que el quiebre nacional se dio el 16 de agosto cuando se llegó a un máximo de 11 549,3 casos de acuerdo con un promedio móvil de siete días (en valores absolutos se llegó a un pico de 13 066 casos el 19 de agosto) y los casos acumulados siguen bajando, alcanzándose el día 8 de septiembre a 7929, 6. En la semana anterior, del 24 al 30 de agosto, el promedio de casos nuevos fue de 9968 en comparación con 8489,3 del 31 de agosto al 8 de septiembre. Es una caída clara (gráfico 1)

 Gráfico 1 Evolución de los casos nuevos diarios según valores lineales y promedio móvil de siete días

Fuente. Cálculos basados en información del INS

Los muertos vienen disminuyendo de la cifra de más de 300 a menos a partir del 24 de agosto. Este dato es el más importante porque lo que se trata en cualquier pandemia es el de reducir el número de víctimas. Por promedio móvil se llegó a un máximo de 324,3 el 25 de agosto, cifra que disminuyó a 252 el 8 de septiembre (gráfico 2)

Gráfico 2 Evolución de los muertos diarios según valores lineales y de promedio móvil de siete días

Muy notable el aumento porcentual de los recuperados que pasaron de 74, 1% el 30 de agosto a 79,7% el 8 de septiembre.

En pruebas vamos muy mal, menos de 40 000 por día, indicador pésimo. Precisamente, ahora es cuando se requieren testeos masivos de por lo menos 200 000 por día. Hay que llegar rápidamente a testear 5 millones de colombianos, el 10,0 % de la población, que es lo mínimo que recomienda la OMS.

Análisis territorial

De los 32 departamentos y Bogotá, para el 8 de septiembre ya 25 habían llegado al pico, y ocho todavía se encuentran creciendo, sin haber llegado al punto máximo. En el cuadro 1 se presentan las fechas en que las regiones llegaron al pico. Excepto Amazonas, Chocó y Nariño que tuvieron el pico en mayo y julio, los 22 restantes territorios lo alcanzaron en agosto, la mayoría después del 15. Hago notar que estas fechas se han determinado de acuerdo con las cifras que suministra el ministerio de Salud. Como lo he mencionado repetidamente, como hay rezagos en los resultados de las pruebas, esto significa que algunos territorios alcanzaron el pico a finales de julio y otros en la primera quincena de agosto.

En el cuadro 2 se presenta la evolución de los casos diarios según promedios móviles del 30 de agosto al 8 de septiembre. Allí se puede apreciar muy bien la dinámica de los casos nuevos en los últimos nueve días para las 33 regiones.

En el gráfico 3 se presenta de nuevo para su visualización, la evolución del Covid-19 en siete departamentos y Bogotá. Allí se ve claramente el quiebre de las tendencias para todos. Se ha formado una curva en forma de campana, pero en realidad no es simétrica porque la parte descendente es una cola que se demora más en caer.

Fuente: ibídem

Cuadro 1 Fechas en que se alcanzó el pico por territorios

Cuadro 2 Dinámica de los casos nuevos según promedio móvil de siete días

Colombia y el mundo

En cuanto a las comparaciones internacionales, Colombia va muy mal, ya sea se trate de valores absolutos o por millón de habitantes.

En la semana que pasó subimos al sexto puesto en casos acumulados y al 11 en muertos. En cifras por millón de habitantes estamos en los puestos 17 y 12 respectivamente.  Es decir, estas cifras muestran, contrario a lo que dice el gobierno nacional y local, que se ha hecho un trabajo pésimo en Colombia para combatir el Covid-19.

Análisis de Bogotá

Bogotá llegó al pico el día 19 de agosto con 4318,1 casos diarios según promedio móvil de siete días. Individualmente, el 6 de agosto se tuvo el máximo número de contagios con 6082 casos, primera y última vez que se sobrepasó la barrera de los seis mil. Igualmente es de notar que solamente en dos días, 11 y 19 de agosto se superaron los 5000 casos. En el resto siempre han estado por debajo de 5000, pero la tendencia es muy clara desde agosto hacia su reducción por debajo de 4000 y de 3000, aún, acercándose a alrededor de 2000 y menos en septiembre.

En muertos, el pico se llegó el 31 de agosto con un promedio móvil de 107. En valores absolutos, el mayor número de decesos fue el día 30 de julio con 122 casos.  Del 9 de agosto en adelante los casos bajan a menos de 100, observándose una caída fuerte por debajo de 50 casos desde el primero de septiembre (gráfica 4).

Gráfico 4 Muertos diarios en Bogotá según datos absolutos y promedio móvil de siete días

En otras palabras, los picos en Bogotá, tanto de casos diarios como de muertes, se dieron mucho antes de lo que afirmaban los supuestos expertos, la directora del INS y de la propia alcaldesa. Hubo una campaña de terror, en que se anunciaba que las semanas de julio y agosto iban a ser aterradoras, que por lo tanto había que cerrar la ciudad, y de ahí unas cuarentenas por localidades sin sentido que no atendían a los datos observados.

La confusión sobre lo que implica una pandemia

En una pandemia lo que más importa son las muertes más que el número de casos registrados de infectados. Lo que se trata es de disminuir el número de muertos. Esto es necesario entenderlo para comprender lo que se da en algunos países, como Francia, España y aún Corea del Sur, que han tenido aumentos en los contagiados pero las muertes son bastante reducidas. En Corea no pasan de tres muertos diarios y en Francia y España no son altas como antes.

Como dice el profesor francés Toussaint en una entrevista en Cnews: “lo esencial en una pandemia, es el de saber el número de muertos a que da lugar y de saber igualmente el número de casos severos, de pacientes hospitalizados, y en particular en reanimación”. Otro profesor, el doctor Toubliant, “no hay epidemia hay portadores de virus, y no hay epidemia sin enfermos. Una epidemia sin enfermos yo no sé qué es”. Otro profesor francés afirma “no tenemos una epidemia infecciosa, tenemos una epidemia de angustia”.

Siguen las afirmaciones de expertos franceses: Si todo importa y se justifica a nombre de la salud y la seguridad:

¿Por qué no cerrar las vías que causan 3000 muertos por año?

¿Por qué no prohibir el alcohol, que causa 41 000 muertes por año?

¿Por qué no prohibir el tabaco, que causa 75 000 muertes por año?

Dicen que el verdadero virus es la histeria colectiva, que hay que pararlo.

De nuevo proyecciones apocalípticas

Tanto la directora del INS como la alcaldesa Claudia López son campeonas en noticias negativas, apocalípticas, para justificar encierros, que, como he dicho, la señora Claudia López es la líder mundial en pedir cuarentenas, toques de queda, pico por cédula, o por género, restricciones sin sentido para operar todos los días el comercio, y otro tipo de medidas tomadas sin mucho análisis beneficio-costo, o sin tener en cuenta lo que se ha aprendido en el mundo para manejar el Covid-19. Se requiere menos pánico y más tranquilidad, racionalidad, y buen sentido común que parece escasea. Y saber sumar y restar para hacer análisis beneficio-costo de cada decisión.

Antes se decía que los meses de julio y agosto iban a ser dramáticos porque se tendrían incrementos fuertes en los nuevos casos y el sistema de salud podría colapsar, lo que no ha sucedido. Todas esas profecías apocalípticas fallaron. Pero, ahora, de nuevo, nos dicen que esperemos a noviembre, porque vamos a tener un rebrote terrible y habría que volver a cuarentenas. Y en esto son acompañados por médicos y epidemiólogos, supuestos expertos en predicciones.

Miremos unas declaraciones de la alcaldesa de Bogotá y del INS. El 31 de mayo, en la edición de el periódico El Tiempo, la alcaldesa decía: “junio y julio serán los meses de máximo riesgo y muerte”, “debemos prepararnos para cuarentenas periódicas”,  “si todas las UCI superan el 70% de copamiento por la alta velocidad de contagio, entraríamos en alerta roja, porque estamos a pocos días de que colapse el sistema de salud y , por lo tanto, de que se empiecen a dar muertes masivas por imposibilidad de tratar a los pacientes críticos, como ha pasado en New York, y países como España, Ecuador, e Italia entre otros. Es “este el momento de liderazgo, no de sacar a la gente a la calle a una especie de sálvese quien pueda”.

El 22 de julio, informa el periódico El Tiempo que la alcaldesa señaló que “la capital enfrenta las seis semanas más duras y complicadas de la pandemia”, es decir, septiembre y parte de octubre, y para ello, hay que encerrarse, siempre la misma cantaleta y colocar toques de queda.

Primero dijo la alcaldesa que junio y julio iban a ser difíciles, luego que julio y agosto, y ahora que noviembre. Y cuando en noviembre todo esté estable, me imagino que dirá que hay que esperar a enero.

Pero en las declaraciones alarmistas no está sola la alcaldesa. Otra de las funcionarias apocalípticas es la directora del Instituto Nacional de la Salud-INS, la señora Martha Ospina, que desde el comienzo de la pandemia en marzo afirmaba que el país iba a tener millones de contagiados y millones de muertes. En la edición de El Tiempo del sábado 22 de agosto, hizo afirmaciones bastante absurdas y que iban contra los datos que ella misma publica en el portal del INS. Siempre habla de modelamientos que corre el INS. Según estos, “en el caso de Bogotá se alcanzaría su tope de máximo de nuevos casos sintomáticos semanales entre la última semana de agosto y las primeras de septiembre, con cerca de 32 000 casos semanales”. Nada de esto ocurrió.  Y cuando esto decía, ya Bogotá había llegado al pico.

Peor, afirma “que el país estaría en una fase de aceleración y próxima a llegar a un pico o que se presentaría, más o menos, en la última semana de septiembre y la última de octubre”. En la llegada del pico, según la gráfica del Instituto, los casos semanales sintomáticos sobrepasarían los 70 000 de manera general, o sea 10 000 por día. Qué falta de saber leer las cifras. Decía esto cuando ya se había llegado al pico nacional.

Los expertos, que siempre consultan los medios no se quedan atrás en sus prédicas alarmistas. En esto es especial la Asociación Colombiana de Medicina Crítica y Cuidado Intensivo-Amci, el vicedecano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, el profesor de la Universidad de los Andes, Luis Jorge Hernández, Carlos Álvarez, coordinador nacional de estudios de Covid-19 de la OMS, el profesor Carlos Eduardo Pérez, y otros epidemiólogos y médicos, todos expertos en proyecciones erróneas y alarmismo.

Entonces, como ya se ha pasado el pico, la nueva teoría es la del rebrote en noviembre cuan do tenemos la temporada de lluvias. Por lo tanto, nada de abrir la economía, nada de disminuir los encierros, colocar restricciones a la movilidad, nada de restaurantes y comercios al por menor abiertos, que sigan el pico por cédula, que tener listos toques de queda, leyes secas, aislar si es necesario de nuevo a todo el país en especial a la capital. Terror, terror, terror (ver crónica del 6 de septiembre de El Tiempo Expertos reconocen posibilidad de nuevos picos de covid-19 en Colombia).

Ah, la Secretaría de Salud del Distrito, nos comunica el 6 de septiembre que, si no se aplican correctamente los protocolos, a finales de octubre o principios de noviembre Bogotá estaría requiriendo unas 2800 camas de UCI, cifra que sobrepasaría la capacidad instalada (1850). Asimismo, cerca de 9000 casos requerirían atención hospitalaria general. De nuevo, el miedo y cifras absurdas, que no tienen nada que ver con la realidad.

En realidad, da para escribir un libro sobre todas las declaraciones de los poderes macro y micro, tarea que realizaré.

Conclusiones

Para el 8 de septiembre, 24 departamentos y Bogotá habían llegado al pico de casos nuevos y de muertes diarias. Lo más importante es que los grandes territorios como Bogotá, Atlántico, Bolívar, Magdalena, Atlántico, Antioquia y Cundinamarca, que explican más del 60,0% de los casos acumulados, ya llegaron al pico y están en la etapa de disminución de los casos diarios como tendencia.

Faltan todavía ocho departamentos, pero algunos son de poca población como San Andrés, Casanare, Vichada, Guaviare y Vaupés.

Vamos para 22 días en que hay una reducción continua en los casos diarios. Por otra parte, antes se venía dando una duplicación de los infectados acumulados cada veinte días, ahora ya estamos en 28 días y, según nuestras proyecciones, la duplicación se dará en 50 o más días, lo que es un cambio fundamental.

Qué puede pasar en octubre o noviembre es un asunto de magia. Los apocalípticos, que siempre han fallado, ahora hablan de que en noviembre se dará el rebrote y de que va a ser muy fuerte y que hay invertir en comprar más respiradores. Francamente esto es de locos, pero lo más grave es que parece que la alcaldesa Claudia López les está haciendo caso. Espero reflexione bien y no haga gastos innecesarios como ocurrió con el tan mencionado hospital de Corferias.

Diego Otero Prada

Foto tomada de: Presidencia de la República

 https://www.sur.org.co/definitivamente-se-dio-el-quiebre-falllaron-los-apocalipticos/

  • 20.32.-De poco sirve no ver la realidad JUAN MANUEL LÓPEZ
  • Postpandemia RICARDO CHICA
  • Un Duque que quiere reinar – RODRIGO UPRIMNY

No más tapar el sol con un dedo y tratar de mostrar una realidad diferente a la que existe. Es la política de que todo se ajuste pero que nada cambie

No es la victoria sobre el coronavirus sino la derrota ante él. Foto: Twitter/Iván Duque 

Algo patético tienen los esfuerzos del Gobierno por presentar al país una realidad diferente a la que existe. O la obsesión de la oposición por mostrar que la que existe es culpa de este Gobierno.

2 sep 2020.- Parece haber consenso entre los analistas en que las medidas tomadas no son porque se controló la pandemia sino por lo contrario: porque los catastróficos resultados en el campo económico y social no permiten más decisiones como las que han llevado a este caos. No es la victoria sobre el coronavirus sino la derrota ante él.

Desempleo rampante (más del 20 % en el promedio nacional, pero afectando más donde más duro y más difícil es sobrellevarlo; quiebra de centenares de empresas; disminución alarmante del consumo; incremento de la pobreza y descenso de la clase media; descalabro de las finanzas públicas (inevitable por la pandemia, pero que de nada sirve negarlo con malabares de contabilidad o falsas informaciones); inminente descalificación de las calificadoras de riesgo; caída de la inversión extranjera y cuasi segura huida de capitales; disminución del comercio internacional; en fin…

Lo curioso es que si se excluyen los pocos que verdaderamente creen en los pajaritos dorados que pintan los funcionarios oficiales, coinciden los que representan el núcleo básico del statu quo -lo que los marxistas llamarían la burguesía- y la oposición. Para ambos estamos pasando por el peor momento o por lo menos por el más crítico de nuestra historia reciente. Y para ambos -así sea con diferentes interpretaciones- lo que se abre es la eventualidad de un retorno fuerte del péndulo hacia un régimen de izquierda; para los primeros, el peligro de lo que llaman el castrochavismo; para los opositores, la posibilidad de un nuevo modelo.

Pero el problema no son los eventuales errores cometidos en cuanto al manejo de la pandemia (que nos llevan a tener la cuarentena más larga del mundo y al mismo tiempo estar entre los países con cifras porcentuales más altas de casos y de muertes); o si son amañados los datos respecto a las sumas que se han destinado a combatir la pandemia y/o a la supuesta reactivación (poniendo como gasto lo que son garantías; incluyendo o renombrando como asignadas a esos propósitos lo que son partidas presupuestales preexIstentes; o utilizando y dando como efectivas vigencias futuras en rubros donde ni siquiera las actuales se cumplen).

Se juega con el vocabulario hablando de ‘cuarentena inteligente’, ‘confinamiento preventivo’, ‘aislamiento selectivo’, y se dan nombres eufemísticos (‘homicidios colectivos’) a las masacres

O que se juegue con el vocabulario hablando de etapas de ‘cuarentena inteligente’, de ‘confinamiento preventivo’ o de ‘aislamiento selectivo’, y que se den nombres eufemísticos (‘homicidios colectivos’) a los efectos de la violencia, con masacres que aumentan dramáticamente sin que asuma ninguna responsabilidad el Estado porque ‘quienes los cometen son los delincuentes’. La violencia en general crece ya no como consecuencia del enfrentamiento que ve el gobierno de una insurgencia contra el Estado, sino, como una prueba de su incapacidad para controlarlas, entre bandas criminales que se disputan diferentes espacios de nuestra geografía.

Puede que se diga que todo esto es una visión pesimista o la que promueve la oposición; y sin lugar a dudas lo que muestra el gobierno como realizaciones corresponde también en algo a verdades. Pero estos son hechos que conforman nuestra realidad. Y justamente lo grave es que nos limitamos a debatir alrededor de opiniones y presentaciones en relación con esa realidad, y en eso nos empantanamos. No nace o aparece ninguna fuerza o propuesta que se enfoque en la necesidad de cambiar la realidad. Todo son ajustes para seguir adonde nos lleva la inercia y no arriesgarnos a salir de ella: ajustes económicos que ordena el modelo neoliberal; ajustes a un sistema político seudodemocrático que no funciona; ajustes a una Administración de Justicia absolutamente inoperante; etc… Es la política de que todo se ajuste pero que nada cambie.

Nos contentamos con que nuestra ‘zona de confort’ es el subdesarrollo y con controvertir sobre cómo vamos dentro de él, pero no cómo salir de él. No hacemos o intentamos que pasen cosas, sino las cosas pasan y nos acomodamos a ellas. La estabilidad es lo prioritario, no importa que ésta sea en la mediocridad. Sobre eso parece ser el ‘acuerdo sobre lo fundamental’ al cual tanto retóricamente aspiramos.

https://www.las2orillas.co/de-poco-sirve-no-ver-la-realidad/

20.32.-Postpandemia RICARDO CHICA

La pandemia ha hecho patente la necesidad de recuperar su capacidad para atender las necesidades en salud, y más generalmente en gasto social.

Lo único claro acerca de esta es que hacia adelante se vislumbran circunstancias de una complejidad y dificultad como las de las posguerras o la gran depresión. Sin embargo unos, habiendo apreciado como la pandemia ha puesto al desnudo los resultados de la destrucción de la capacidad del estado por la ola neoliberal, sueñan con un mundo en el que los horrores del normal previo serán superados.

20 jun 2020.- Otros hablan del peligro del populismo cuando en realidad este viene ya haciendo estragos por todo el mundo como reacción marginamiento generado por la globalización (entre nosotros el de derecha con una larga y actual historia). Todo depende. O bien, la hegemonía de la desinstitucionalización y debilitamiento de la capacidad del estado, es reencauchada de su crisis (expresada en el bandazo antiglobalización, inequidad, calentamiento global, costo de haber debilitado los sistemas de salud) por el neoliberalismo (al cual no se puede culpar de todo, mucho menos al mercado, muy buen sirviente aunque pésimo amo) y el populismo de derecha. O bien, se articula una alternativa a ellos, lo cual depende crucialmente de que los demócratas recuperen la presidencia en USA. La confrontación se resumirá a nivel de la discusión ideológica entre recuperación de esta capacidad y control democrático de los mercados vs más de lo mismo (en lo que coinciden neoliberalismo y populismo de derecha).

En sus raíces conceptuales en economía, esta confrontación entre neoliberalismo y socialdemocracia, es Keynes vs Hayek, o sea regular para guiar la economía de mercado para el bien común o dejar al mercado la solución de todos los problemas económicos y sociales (concentrando los beneficios de esta en una minoría privilegiada). Como es sabido la visión de Keynes de la necesidad de intervenir para mantener niveles de demanda que incentivaran la inversión y mantuvieran el pleno empleo fue hegemónica por tres décadas hasta que la conjunción de stagflation y Friedman regresaron a Hayek al podio con dos ideas credo de los economistas de oferta de derecha. Una compleja teoría del ciclo (una mezcla del tiempo como insumo de Bohm Bawerk, ahorro forzoso de Schumpeter, repuestas a desviaciones de la tasa de interés de su nivel natural y su efecto sobre la inversión a la Fisher y crisis de desproporcionalidad de Marx), que de todas maneras aterriza en el mantra dejar el ajuste a los precios (vía movimientos en los relativos, salarios y tasa de interés), descalificando todo intento de sacar las economías de las crisis por medios artificiales (keynesianos). Y su filosofía política que atribuye al mercado poderes omni/scientes/potentes/presentes como mecanismo de coordinación para la solución de todo problema social: interferir con este es el camino a la dictadura y la opresión (pobre Hayek no distinguía entre Keynes y Stalin como los ultra en USA y acá no distinguen entre socialdemocracia y sus entelequias del comunismo el castro chavismo).

El punto es que los economistas de oferta de derecha regresarán a su hábitat natural en Hayek esforzándose por repotenciar la desgastada propuesta neoliberal de siempre y para todo más mercado y menos estado.

En realidad no hay razón alguna para esperar un mundo mejor: los sesgos de las estructuras de poder se verán profundizados siendo que la causalidad bidireccional pandemia-inequidad y los mencionados componentes de la crisis del neoliberalismo solo pueden revertirse con un cambio en ellas. Y esto es difícil sin una democratización de esas estructuras que incluya el control democrático de los mercados propulsado por la socialdemocracia en contra de su fetichización por el NL, y el populismo de derecha, y su destrucción por el populismo de izquierda. El normal antes tenía poco de satisfactorio: abundancia de enfermedades crónicas (ligadas a dietas malsanas y stress), severa desigualdad con pobreza extrema, realidades agudizadas por la pandemia, así como la catástrofe climática; y si alguna consecuencia para el largo plazo tendrá la pavorosa crisis económica que se prolongará varios trimestres va a ser acentuar la inequidad, debilitar la capacidad de gasto social (debido al endeudamiento); así como más crecimiento sin empleo (push de las corporaciones por recuperar su rentabilidad con una demanda deteriorada y unos costos fijos unitarios más altos) y más financialización, tendencias que no se podrán revertir sin un replanteamiento de la relación estado-sociedad/economía.

Lo grave es que el problema es mucho más de fondo. La pandemia ha puesto al descubierto que venimos manejando mal las relaciones sociales y las relaciones con la naturaleza habiendo entronizado la codicia como principio organizador de ellas. Inequidad, condiciones de vidas infrahumanas, volatilidad/concentración con la financialización: el 1% tiene el 50% mientras el 50% tiene el 1% no es un versito estadístico, es pauperización (en los casos extremos cayendo en la trampa de la pobreza) de ese 50% junto con enriquecimiento desorbitante del 1% que se beneficia de la finacializacion, de las burbujas financiera e inmobiliaria; en el contexto actual de una regresión en el desarrollo humano (salud/educación, nivel de vida; en Colombia dos décadas de avances contra la pobreza) por la pandemia. La explotación depredadora de los recursos naturales (el consumismo que la alimenta,) la catástrofe climática por la carbonización de la economía, y la agresión a los animales (industrial farming e invasión y destrucción de sus hábitat) incrementando el riesgo de contagio de ¾ de los virus existentes.

El nuevo normal incluirá aspectos positivos como la valoración y la atención a la ciencia y sus resultados; más conciencia de los requerimientos de la bioseguridad; y una mayor virtualización en la interacción económica y personal determinada por el distanciamiento y el trabajo por internet en los hogares. Por otra parte la producción será más capital y menos trabajo intensivo; la globalización (flujos de inversión y comercio) se erosionará; salarios comprimidos con menos empleo y más inseguridad laboral. Y a nivel de las relaciones internacionales si logran sacar a Trump de la presidencia del mundo que se retome la cooperación global contra problemas globales.

Todo depende de que tanto margen puedan ganar fuerzas progresistas que en las instancias de la política logren contrarrestar las mencionadas tendencias articulando una alternativa al neoliberalismo: control democrático de los mercados y regulación para la inclusión socialdemócrata. La crisis ha mostrado la superioridad de sistemas económicos (y funcionamientos sociales) más cooperativos sobre los competitivos marketizantes, la de los manejos de la crisis en el Norte de EA y en el de Europa, sobre USA y UK a consecuencia de sus instituciones cooperativas más fuertes no tan debilitadas por la marketizacion/privatización.

Desde el punto de vista de gobernancia y regulación se viene un período que requiere capacidades muy potentes de diseño, implementación e imposición, imposibles de desarrollar sin una concepción nueva del Estado y su relación con la economía más allá de la neoliberal de fomentar la rentabilidad. La pandemia ha hecho patente la necesidad de recuperar su capacidad para atender adecuadamente las necesidades en salud, y más generalmente en gasto social. Como también en materia de desarrollo productivo de un cambio de paradigma de la neutralidad a una adecuada consideración de la rentabilidad social relativa de los sectores, con criterios como el ambiental, externalidades tecnológicas, empleo y formalización del trabajo, totalmente ausentes en el privilegiado por esa neutralidad, el minero energético.

Ricardo Chica

Consultor Desarrollo Económico

Economic Development Consultant 

https://www.portafolio.co/postpandemia-columna-de-opinion-portafolio-541945

20.32.-Un Duque que quiere reinar RODRIGO UPRIMNY

Parece que a Iván Duque no le basta ser presidente, que es un cargo poderoso, ni tampoco ser un duque, que es un prestigioso título de nobleza; parece que quisiera ser una especie de monarca absoluto, como Luis XIV, que pudiera decir “el Estado soy yo”, por cuanto está copando las funciones y los poderes del Estado. Con una diferencia no menor: que Luis XIV supo siempre rodearse de excelentes ministros: algo va de su legendario ministro de finanzas Colbert a… Carrasquilla.

6 sep 2020.- Esa impresión de un absolutismo creciente surge de la evolución combinada de tres factores, que han permitido a Duque una extrema concentración de poderes.

Primero, la erosión de la autonomía de otros poderes del Estado, pues el Gobierno ha logrado que sus cabezas sean muy cercanas a él. El caso más dramático es el del fiscal general, Francisco Barbosa, quien es tan cercano a Duque que como consejero presidencial de Derechos Humanos no se preciaba tanto de defender los derechos humanos, sino de ser el escudero del presidente. Pero también son muy cercanos al Gobierno el nuevo defensor del Pueblo, Carlos Camargo, compañero universitario de Duque, y la procuradora electa, Margarita Cabello, quien era su ministra de Justicia hasta días antes de saltar a la Procuraduría, después de haber saltado de la Corte Suprema al Gobierno… Y todo indica que el contralor, Carlos Córdoba, también es muy cercano a Duque y al fiscal general.

Segundo, un esfuerzo por consolidar mayorías legislativas estables en el Congreso recurriendo, entre otras, a la mermelada que tanto criticó en el gobierno Santos. Esta tentativa aún no está consolidada, pues a veces los congresistas opositores o independientes logran frenar iniciativas gubernamentales, pero es una estrategia que marcha firme.

Tercero, debido a los riesgos y temores ocasionados por la pandemia, Duque ha usado los poderes de excepción más intensamente que cualquier otro presidente durante la Constitución de 1991. En pocos meses, Duque expidió 115 decretos legislativos, o sea con fuerza de ley, que equivalen aproximadamente a un tercio de todos los 386 decretos legislativos expedidos durante los 20 años de la Constitución de 1991. Nadie ha legislado tanto por decreto como lo ha hecho este Gobierno.

Esta concentración de poderes y funciones en el Gobierno es muy peligrosa. El Estado de derecho colapsa sin controles horizontales entre los órganos del Estado, que son necesarios para evitar la arbitrariedad, proteger los derechos humanos y garantizar la sumisión de todos, en especial del gobernante, a la ley. La experiencia histórica ha mostrado, además, que sin Estado de derecho ningún régimen democrático verdadero ha persistido. La concentración del poder permite al gobernante ahogar las libertades, manipular la opinión pública y perpetuarse en el poder. Inicialmente, es sobre todo la oposición la que sufre; al final, el despotismo anula el propio principio democrático.

En este contexto, los ataques del presidente Duque y del Centro Democrático a la Rama Judicial, en especial a las altas cortes, con ocasión de la detención domiciliaria del expresidente Uribe ordenada por la Corte Suprema, que son inaceptables en cualquier momento, se tornan particularmente peligrosos hoy.

El Poder Judicial parece ser en este momento, con todos sus problemas e ineficiencias, la única institución que conserva una independencia real y significativa frente al Gobierno. La defensa de la independencia judicial, sin dejar de criticar las inequidades e ineficiencias de la Rama Judicial, es por eso hoy la defensa del Estado de derecho y de la democracia en Colombia. Es algo que como ciudadanos no podemos olvidar.

* Investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional.

https://www.elespectador.com/opinion/un-duque-que-quiere-reinar/

  • 20.31.-La búsqueda de los desaparecidos RODRIGO UPRIMNY
  • A Duque las masacres le quedaron grandes PATRICIA LARA
  • ¿Hubiera podido Duque ser un buen presidente?JUAN MANUEL LÓPEZ

Hoy, 30 de agosto, es el día internacional que la ONU estableció para honrar a las víctimas de uno de los crímenes más terribles: la desaparición forzada. Es un momento propicio para que los colombianos, a pesar de nuestras divisiones, nos unamos contra esa atrocidad.

30 ago 2020.- Un día cualquiera alguien sale de su casa y su rastro se pierde. La persona parece haberse desvanecido en “la noche y en la niebla”, como se denominaba el tristemente célebre decreto del mariscal Keitel, que organizó desapariciones masivas en los territorios controlados por los nazis. Los familiares quedan entonces en una horrible incertidumbre: es natural que teman lo peor, pues saben que la mayor parte de los desaparecidos, si no son rescatados rápidamente, son asesinados, muchas veces después de sufrir terribles vejámenes. Pero no pueden dejar de buscar a su ser querido. La vida queda suspendida en una eternidad de duda y dolor.

Un solo caso de desaparición debería generar un escándalo en cualquier democracia, pues no solo es un atentado gravísimo a la dignidad de la víctima directa, sino que también destruye la vida de sus familiares. Sin embargo, en Colombia, la desaparición forzada ha sido masiva frente a la indolencia de gran parte de la sociedad y de las autoridades. El informe “Hasta encontrarlos”, del Centro Nacional de Memoria Histórica, habla de más de 60.000 desapariciones forzadas entre 1970 y 2015, un número mayor que todas las desapariciones perpetradas por las dictaduras militares suramericanas de los 70, que fueron célebres por recurrir masivamente a este crimen. Y a ese drama hay que sumar las otras personas que, aunque no hayan sido víctimas de desaparición forzada, están en todo caso desaparecidas: soldados o guerrilleros muertos en combate, pero que no se sabe dónde están sus cuerpos; niños reclutados por la guerrilla o los paramilitares y de quienes no sabemos nada; secuestrados de los que sus captores dejaron de informar o exigir rescate, etc.

Para enfrentar este drama de las desapariciones, el Acuerdo de Paz creó la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD). Su tarea es encontrar a los desaparecidos o, si están muertos, hallar sus restos, para identificarlos y entregarlos con respeto a sus familias, para que estas puedan elaborar con dignidad su duelo y reducir un poco su sufrimiento.

La UBPD es una luz de esperanza para las familias de los desaparecidos, pues ha empezado a dar resultados, incluso a pesar de la pandemia y el recrudecimiento de la violencia, que dificultan sus labores. Por ejemplo, hace pocos días, después de 16 años de incertidumbre, una madre del Guaviare, Rosario, logró enterrar dignamente a Néstor, uno de sus hijos, gracias a que la UBPD logró encontrar e identificar sus restos, y se los entregó con el respeto y acompañamiento requeridos.

A pesar de nuestras divisiones, la lucha contra la desaparición y sus secuelas debería ser un propósito común y una prioridad nacional. Deberíamos hacer una especie de pacto social y político contra la desaparición forzada con un triple propósito: que no haya ninguna nueva desaparición en Colombia, pues estas trágicamente han continuado; que los responsables de esos crímenes sean sancionados, y que las labores de búsqueda de los desaparecidos, en especial aquellas desarrolladas por la UBPD, sean apoyadas y fortalecidas para que las familias de los desaparecidos puedan salir de la terrible incertidumbre en que viven. Es lo mínimo que, como sociedad, les debemos.

https://www.elespectador.com/opinion/la-busqueda-de-los-desaparecidos/

20.31.-A Duque las masacres le quedaron grandes PATRICIA LARA

Ahora que las masacres van en un ascenso vertiginoso, a pesar de que el presidente Duque niegue la evidencia, recuerdo el único encuentro que, sin yo buscarlo, tuve con Carlos Castaño, el temido jefe de los paramilitares y ordenador de la mayoría de las masacres que ocurrían en el país, las cuales sus colaboradores llamaban “objetivos militares múltiples”, así como Duque las denomina “homicidios colectivos”.

28 ago 2020.- Sucedió a mediados de septiembre del 2002, cuando gobernaba Álvaro Uribe. Yo había viajado a Córdoba invitada por una antigua presa de las Autodefensas a quien había entrevistado para mi libro Las mujeres en la guerra, pues quería que me llevara a conversar con adolescentes paramilitares, ya que estaba investigando por qué los niños se iban a la guerra. Me acompañaban la actriz Carlota Llano y la fotógrafa Claudia Rubio. Cuando estaba realizando los reportajes en un hospital paramilitar localizado al frente de una escuela de Tierralta, me interrumpió mi anfitriona y me dijo: “Tenemos que irnos: el jefe quiere verla”.

Me dio pánico: años antes, yo había estado en varias listas de amenazados, seguramente elaboradas por él. Le pedí que me permitiera antes hacer una llamada. Me comuniqué con Carlos, mi compañero, le conté lo que iba a ocurrir y le dije:

“Si esta noche no he aparecido, ya sabes dónde estoy”.

Castaño nos recibió en la finca que tenía por la ruta hacia San Pedro de Urabá. Llevaba jeans y camisa Lacoste roja. Con él estaban su guardia personal y un coronel retirado de la Policía. Conversamos dos horas. Me reclamó por varios artículos que yo había escrito. Entre las muchas cosas que me dijo, afirmó:

“Mire, si a mí me quieren capturar, en diez minutos llega un helicóptero y me capturan porque el Ejército y la Policía saben dónde estoy”.

Ahora, cuando veo los horrores que suceden en los territorios (en las últimas dos semanas ha habido ocho masacres y 40 muertos, la mayoría jóvenes), repaso la frase de Castaño.

Obviamente, hoy el fenómeno es distinto: sucede que después de la desmovilización de las Farc, que ejercían control en esas zonas, se creó en ellas un vacío de poder que no llenó el Estado, y entonces permitió que allí llegaran bandas que se disputan el control territorial de los negocios del narcotráfico y de la explotación del oro, el cual, con los altos precios que ha alcanzado, está a punto de desbancar al negocio de la coca.

Pero es curioso que donde ocurren la mayoría de masacres (Nariño, Cauca, Catatumbo) y donde más líderes sociales matan es donde hay más presencia militar y policial. ¿Entonces qué sucede? ¿Será que la fuerza pública vive divorciada de la población, aislada y encerrada en sus cuarteles? (Ahora recuerdo a un policía que en Cáceres, Bajo Cauca, me dijo el año pasado que a ellos ni siquiera les vendía arepas la señora del mercado). ¿O será que sí saben quiénes son y dónde están los jefes de las bandas en sus zonas, pero se hacen los locos, bien sea por miedo, porque sienten que no tienen garantías jurídicas o porque han sido sobornados? ¿O será que el Gobierno no ha diseñado una estrategia para combatir el fenómeno porque sencillamente no entiende lo que pasa en el país y se quedó en la película de que todo es culpa de “la Far”?

Yo no sé. Pero lo que es innegable es que Duque perdió el control, sencillamente no sabe en qué país vive y menos aún cómo es el país que debe gobernar.

Le quedó grande.

www.patricialarasalive.com, @patricialarasa

https://www.elespectador.com/opinion/a-duque-le-quedo-grande/

20.31.-¿Hubiera podido Duque ser un buen presidente?JUAN MANUEL LÓPEZ

¿Podrá Duque apersonarse de la presidencia para sacar adelante un buen gobierno? Andar en la cuerda floja entre Uribe y los radicales del CD, o iniciar una corriente política propia, le ha resultado mal

Su gobierno se ve desde ahora ‘con el sol a la espalda’ y con un balance cuya calificación estaría entre el escepticismo y el pesimismo.x 

Como persona Duque ha mostrado ser bastante diferente de lo que se hubiera esperado. Es bastante inteligente (no se llega a un cargo o se tiene éxito en el campo escogido siendo torpe o bruto); resultó relativamente moderado en un país y en un momento en que la polarización y los fanatismos son la característica de los ciudadanos; tiene la imagen de un individuo honesto (lo que parece ser ya una cosa rara entre nosotros).

26 ago 2020.- Todo lo anterior en cierta forma inesperado, dada la forma en que llegó a la presidencia.

 Al fin y al cabo es absolutamente claro que no fue por sus capacidades ni por su trayectoria que fue elegido, sino que como bien se dijo lo logró fue por haber sido ‘el que dijo Uribe’ y se benefició de que su contraparte fuera el ‘coco’ de Gustavo Petro. Nadie podría defender que fue un caudal electoral propio lo que le dio el triunfo.

Aunque en general no tiene mucho sentido intentar hipótesis contrafactuales y especular cómo habría sido un escenario si lo hechos hubieran sido diferentes, las condiciones particulares de este caso si lo ameritan, ya que es el momento en que su gobierno se ve desde ahora ‘con el sol a la espalda’ y con un balance cuya calificación estaría entre el escepticismo y el pesimismo.

Aunque hoy así parezca, no es tan claro o seguro que su presidencia será tan desdibujada como se ve hasta ahora. Razón de más para plantear la misma pregunta hacia el futuro: ¿podrá Duque apersonarse de la presidencia para sacar adelante un buen gobierno?

Hasta ahora el andar en la cuerda floja entre seguir siendo el instrumento de Uribe, de los furibistas, y de los radicales del Centro Democrático o iniciar una corriente política propia, le ha resultado mal. Por eso explorar esta posibilidad puede abrir alguna expectativa para lo que le queda de mandato.

En este momento Uribe está en su peor situación tanto como caso personal como en su condición de líder. Su imagen y su situación jurídica han ido paralelamente empeorando con las consecuencias que eso implica, y seguir amarrando el futuro y la suerte de una gestión gubernamental a él podría ser muy costoso. Para el Gobierno es un problema e incluso un lastre. Pero no quita que el uribismo sí aporta -en el sentido de la cantidad de votos de los ‘furibistas’-; y probablemente que el Centro Democrático también se alineará detrás de él, a pesar de que probablemente es mayoría el ala moderada que quiere ser más partido y menos seguidores de un mesías.

Duque logró monopolizar con sus candidatos los órganos de control, pero eso no mejora su imagen, y se entiende que quienes los eligieron fue para servir sus propios intereses y no los de él

Pero el hecho es que Duque sin los respaldos y sin las propuestas y objetivos de ese sector parecería como el Rey desnudo. Sí logró monopolizar con sus candidatos los órganos de control, pero eso no mejora su imagen, y se entiende que quienes los eligieron fue para servir sus propios intereses y no los de él. Difícil le queda estas alturas abandonar la posición de casado con Guaidó y de cabeza de playa de Trump contra Maduro; o de promotor del desmantelamiento de la JEP; o de defensor del glifosato y del fracking; o dejar de insistir en un ‘lavado de manos’ respecto alas las muertes de líderes sociales y líderes ambientalistas (ambos los más altos del mundo) argumentando que los culpables son aquellos a quien el gobierno persigue.

Difícil la estrategia escogida por los abogados de Uribe de acudir al Estado de opinión (cambiar el Estado de derecho por un ‘Tribunal de Honor’, o crear leyes que buscan que las sentencias se tumben mediante referendos, o proponer Asambleas Constituyentes para remplazar la actual Constitución): al renunciar a una instancia procesal bajo las normas actuales, renunciaron a la posibilidad de la Tutela (solo aplica después de haber agotado todos los recursos ordinarios) y a las Cortes Internacionales (Corte Interamericana o Corte Penal Internacional) puesto que éstas son supletorias, actuando cuando los Estados no lo hacen, y por acusaciones contra los Estados por su incumplimiento.

Pero por eso aún más difícil es la situación del presidente: ¿Se pondrá Duque de lado de Uribe apoyando las demandas contra el Estado Colombiano y calificando a la Corte de mafiosa y secuestradora? ¿O será capaz de hacer valer su propio temperamento y de montar y manejar un programa menos comprometido con posiciones tan poco constructivas como radicales?

https://www.las2orillas.co/hubiera-podido-duque-ser-un-buen-presidente/

  • 20.30.-No es que Duque sea torpe o ingenuo – JUAN MANUEL LÓPEZ
  • La hora del centro-izquierda CRISTINA DE LA TORRE

Después de dos años en el poder, no se le ve pensando como presidente, sino como alguien que sigue luchando por aparecer como tal

Duque, más que gobernante, es un político adelantando simultáneamente dos campañas que son su prioridad personal. Foto: Presidencia 

No es por falta de experiencia o preparación que el comportamiento de Duque parece errático o, en todo caso, no acorde con la posición del cargo que ocupa.

19 ago 2020.- Después de dos años en el poder, no se le ve pensando como presidente, sino como alguien luchando por aparecer como tal.

Por eso no es por equivocación o por descuido que pareciera no saber que como presidente de todos los colombianos no puede oponerse o protestar porque una sentencia de la Corte Suprema afecta a su mentor.  Ni es que se confunda respecto a en qué consiste la división de poderes, la colaboración armónica entre ellos, o hasta dónde la autonomía de cada uno es una parte esencial del Estado de Derecho. Y no es que de verdad crea que la opinión del presidente se puede equiparar a la de cualquier ciudadano

Tampoco es que no comprenda que su deber no es apoyar al abogado de Uribe, quien al atacar a la Administración de Justicia y desconocer la validez de los procesos judiciales, lo que busca es intentar subvertir la estructura misma de nuestro orden social, intentando convertir en Estado de Opinión el Estado de Derecho que él como residente juró defender.

Igualmente es consciente que su función no debe ser la de presentador de televisión y que las horas de su presencia mediática, diciendo lo que después van a decir sus invitados o subalternos, no son necesarias ni contribuyen al manejo de la pandemia, mientras que implican abandono de otras responsabilidades y de manejo de otros temas y problemas.

En fin, no es por torpe o inconsciente que comete esos actos contrarios a las funciones de su investidura.

Lo que sucede es que ante el vacío de resultados que en este momento muestra, él, más que gobernante, es un político adelantando simultáneamente dos campañas que son su prioridad personal

Una que podríamos llamar retrospectiva, para quitarse el San Benito de ser únicamente ‘el que dijo Uribe’. Es decir, para crear una identidad propia que corrija la idea y la imagen de que él no es sino un instrumento del anterior presidente quien seguiría siendo en efecto el verdadero gobernante; algo como Medvedev para Putin. Pero como existe algo de verdad en eso, en el sentido que es solo el continuismo de las propuestas, políticas y propósitos de aquel, el reto es desmarcarse del expresidente pero sin que aparezca como un enfrentamiento o como una ‘traición’ tal como acusan a Santos.

A solo año y medio de elecciones difícil le queda consolidar una imagen y un resultado que contrarreste la sensación de incapacidad de crear o ejecutar un programa de gobierno

En parte por lo mencionado de que inicialmente gobernaba a nombre de otro; en parte por la falta de experiencia y formación para organizar tanto el equipo que conformara la parte administrativa de un gobierno como el liderazgo de un partido político; en parte por el modelo de desarrollo económico mismo por el cual optó o tuvo que seguir, y el fracaso que ha mostrado, especialmente en los aspectos sociales; y por último porque le cayó la pandemia del coronavirus que obligó a improvisar aún mucho más de lo que ya había caracterizado el tipo de gestión que adelantaba; el hecho es que con solo año y medio para las elecciones de su sucesor difícil le queda consolidar una imagen y un resultado que contrarreste la sensación de incapacidad de crear o ejecutar un programa de gobierno.

Su comportamiento se enmarca dentro de esas dos campañas.

Tiene la escuela y el ejemplo del éxito de Alvaro Uribe, por eso trabaja no tanto en un marco del Estado de Derecho sino del de un Estado de Opinión. No necesita promover mucho la polarización a su favor pues ese favor se lo está haciendo Petro. Pero no puede esperar que su sucesor será del Centro Democrático, y, si lo fuera, poco posible es que fuera su continuación o su heredero. Y de los otros posibles candidatos (Fajardo, el hoy Procurador Carrillo, Char, etc.) ninguno se esforzará por dar relieve a su gestión.

Por eso, como estrategia se olvidó de gobernar y se lanzó al ‘culto a la personalidad’: hacer aparecer su imagen tanto como posible y entre más desprendida de ataduras institucionales mejor; y al mismo tiempo dejar la sensación de que la suerte de cada uno, tanto nuestro presente como nuestro futuro, está en manos del personaje no por la condición de líder sino por ser quien detenta el poder. 

https://www.las2orillas.co/no-es-que-duque-sea-torpe-o-ingenuo/

20.30.-La hora del centro-izquierdaCRISTINA DE LA TORRE

Pocos momentos como este, tan exigente en definiciones políticas, ha enfrentado Colombia. La catástrofe social y económica que estrangula a millones de familias sin ingresos, sin empleo, sin compasión del gobierno que convirtió la pandemia en negocio de banqueros, acelera la recomposición del cuadro político que surgió con la firma de la paz.

17 ago 2020.- El caleidoscopio ideológico que ha florecido en estos años tiende a converger en dos tendencias gruesas. Una, de derecha impenitente, viuda del enemigo armado que por antinomia marcó su identidad; viuda ahora también de jefe, amenaza con despeñarse cuesta abajo. Otra, de centro-izquierda, toma la iniciativa en la tragedia y dibuja un horizonte de cambio.

Mientras descuella la derecha en el poder por su ineptitud para sortear la crisis y perseverar en el modelo que redobló el daño de la pandemia, abunda su contraparte en propuestas para la emergencia, los ojos puestos en un cambio estructural. Menos punzante sería el sufrimiento –y la rabia en ciernes- si hubiera sido Duque menos avaro y tardo con las masas de víctimas acosadas por el hambre. A anatema le saben las iniciativas de la oposición ampliada: renta básica por seis meses para los más necesitados; plan de choque para crear empleo; impuesto por una vez a los grandes patrimonios, en reciprocidad por las gabelas tributarias recibidas. Y, a mediano plazo, reforma tributaria progresiva para financiar aquella renta y el derecho real a salud y educación para todos, garantizado por el Estado; reforma rural; protección del ambiente; pasos decididos hacia la industrialización perdida y el pleno empleo. Y, claro, un pacto nacional actuante contra la corrupción, por la verdad, la democracia y la paz. Incapaz de soluciones, encogido en su espíritu de secta, prisionero del notablato que lo rodea, ¿cómo responderá Duque a la protesta callejera que se avecina?

A la par de aquel movimiento de fuerzas, ellas cambian. Derecha e izquierda no son las mismas del pasado. La primera es cada vez menos el tronante buldózer de la Seguridad Democrática en manos del bravucón de la comarca, si bien cientos de sus prosélitos amenazan hoy de muerte al senador Iván Cepeda y por este camino esperan amedrentar a los magistrados de la Corte. Peligrosa patada de ahogado que el senador Uribe no desautorizará, y que aspira a perpetuar el modo de prevalecer por la violencia. La tara persiste, pero ya desdibujada sin remedio por saturación en la opinión y por el prontuario del caudillo.

Tampoco la izquierda es la misma. Con la desmovilización de las Farc, desapareció la paradoja de Charles Bergquist según la cual Colombia exhibía la izquierda más débil y, a la vez, la guerrilla marxista más fuerte del hemisferio. Para que la izquierda legal y democrática pudiera respirar, digo yo, fue preciso sacudirse el yugo de aquellos déspotas vociferantes que desconceptuaban, fusil en mano, a todo inconforme que no empuñara las armas. Y al lado de la jerarquía católica, los partidos tradicionales: cohesionadores que fueron de la sociedad, oscilaron entre la ley y la violencia para prevalecer durante siglo y medio, pero entraron en barrena. Disidentes de toda laya -del centro, de la izquierda- disputan sus espacios electorales y llevan la iniciativa programática. Hace un año le propinaron a la derecha una colosal derrota electoral.

El acercamiento al centro político ha disuelto prejuicios en ambas partes. Urge ahora convertir afinidades en programa común de una coalición de corte socialdemócrata para las elecciones de 2022 y el gobierno que les siga. Acaba de revelar Invamer que la intención de voto sumada por Petro, Fajardo y De la Calle alcanzaría el 65 % de sufragios. Es la hora del centro-izquierda.

Cristinadelatorre.com.co

https://www.elespectador.com/opinion/la-hora-del-centro-izquierda/

  • 20.29.-La era del dinero verde THOMAS PIKETTY 
  • No se trata de Uribe sino de la Administración de Justicia  JUAN MANUEL LÓPEZ
  • La verdad, el coco del uribismo – CRISTINA DE LA TORRE

¿Podría la crisis del Covid-19 acelerar la adopción de un modelo de desarrollo nuevo, más equitativo y más sostenible? La respuesta es sí, pero bajo ciertas condiciones. Debe haber un cambio claro en las prioridades y se deben desafiar una serie de tabúes en el ámbito monetario y fiscal. Este sector debe trabajar en beneficio de la economía real y utilizarse para servir objetivos sociales y ecológicos.

12 may 2020.- En primera instancia, debemos usar este apagado forzado para reiniciar en una base diferente. Tras una recesión de este tipo, las autoridades públicas van a tener que jugar un papel fundamental para restaurar el crecimiento y el empleo. Pero hay que hacerlo invirtiendo en nuevos sectores (salud, innovación, medio ambiente) y decidiendo una reducción gradual y duradera de las actividades más generadoras de carbono. En términos materiales, hay que crear millones de puestos de trabajo y subir los salarios en hospitales, escuelas y universidades, renovación térmica de edificios, servicios comunitarios.

En el futuro inmediato, esto solo se podrá financiar con deuda y con el apoyo activo de los bancos centrales. Desde 2008, los bancos centrales han creado cantidades masivas de dinero para salvar a los bancos privados de la crisis financiera que ellos mismos habían provocado. El balance del Eurosistema (la red de bancos centrales europeos guiados por el BCE) pasó de 1150 mil millones de euros a principios de 2007 a 4675 mil millones de euros a finales de 2018, es decir, de apenas el 10% a casi el 40% del PIB de la zona euro (12.000 millones de euros). Esta política probablemente permitió evitar la serie de quiebras que llevaron al mundo a la Gran Depresión en 1929. Pero esta creación monetaria, decidida a puerta cerrada y sin un arraigo democrático adecuado, también ha contribuido a impulsar el mercado de valores y los precios de las propiedades. , y hacer aún más ricos a los más ricos, sin resolver los problemas estructurales de la economía real (falta de inversión, aumento de la desigualdad, crisis ambiental).

Ahora existe un riesgo real de que simplemente continuemos en la misma dirección. Para abordar la crisis de Covid-19, el BCE lanzó un nuevo programa de compra de activos. El balance del Eurosistema se disparó, pasando de 4692 millones de euros el 28 de febrero a 5395 millones el 1 de mayo de 2020 (según los datos publicados por el BCE el 5 de mayo). Pese al importe, esta masiva inyección monetaria (700.000 millones en dos meses) no va a ser suficiente: el diferencial de tipos de interés en detrimento de Italia, que había caído a mediados de marzo tras los anuncios del BCE, volvió a subir muy rápidamente.

¿Lo que debe hacerse? En primera instancia, tenga en cuenta que la zona euro seguirá siendo frágil mientras opte por seguir sometiendo sus 19 tipos de interés a la especulación del mercado. Adoptar los medios para emitir una deuda conjunta con un mismo tipo de interés es una cuestión de urgencia. Al contrario de lo que a veces se escucha, el objetivo principal es mutualizar la tasa de interés y no obligar a unos países a pagar la deuda de otros. Los países que se consideren los más avanzados en esta cuestión (Francia, Italia, España) deben formular una propuesta precisa y operativa y, concomitantemente, la creación de una Asamblea parlamentaria que permita la supervisión democrática del sistema (en la línea de Franco -Asamblea alemana creada el año pasado pero con poderes reales y abierta a todos aquellos países que deseen adherirse). Alemania, que está siendo instada por sus jueces constitucionales a aclarar su relación con Europa, probablemente optará por participar una vez que haya una propuesta sólida sobre la mesa y sus principales socios estén listos para seguir adelante. En cualquier caso, la urgencia es tal que no podemos sentarnos con los brazos cruzados esperando una decisión unánime que nunca llegará.

Luego, y lo que es más importante, debemos dejar claro que la nueva creación de dinero debe utilizarse para financiar el relanzamiento de una economía verde y social y no para impulsar el mercado de valores. El gobierno español propuso la emisión de entre 1000 y 1500 mil millones de euros de deuda conjunta (aproximadamente el 10% del PIB de la zona euro) y que esta deuda libre de intereses se incluya en el balance del BCE a perpetuidad (a muy largo plazo). En este sentido, debemos tener en cuenta que la deuda externa alemana fue congelada en 1953 (y definitivamente eliminada en 1991) y que el resto de la enorme deuda pública de posguerra se extinguió mediante un gravamen especial sobre las tenencias de mayor riqueza financiera (que también será necesario esta vez de nuevo). La propuesta española debe ser apoyada, y repetida si es necesario, mientras la inflación se mantenga moderada. Me gustaría señalar que los tratados europeos no dan ninguna definición del objetivo de estabilidad de precios (es el BCE el que fijó el objetivo en el 2%: podría ser igualmente del 3% o del 4%). Estos mismos tratados indican que el BCE debe trabajar para la implementación de los objetivos generales de la Unión, que incluyen el pleno empleo, el progreso social y la protección del medio ambiente (artículo 3 del Tratado de la Unión Europea).

Lo cierto es que es imposible recaudar montos de este tipo sin recurrir a préstamos. La gente de Bruselas que habla en cifras enormes sobre el Pacto Verde sin proponer ningún tipo de financiación no hace nada por la reputación de la política. Por definición, esto significa que están reciclando sumas de dinero ya destinadas a otra cosa (por ejemplo, recuperando recursos del magro presupuesto de la UE que apenas es de 150 000 millones de euros anuales o el 1% del PIB europeo); quizás estén contabilizando el mismo gasto varias veces, o sumando el gasto público y el privado (con un efecto palanca que palidecería de envidia a todos los especuladores del planeta), y en la mayoría de los casos, todo al mismo tiempo. Estas prácticas deben terminar. Europa corre peligro de muerte si no demuestra a estos ciudadanos que es capaz de movilizarse frente al Covid, al menos en la misma medida que lo hizo con los bancos.

https://www.lemonde.fr/blog/piketty/2020/05/12/the-age-of-green-money/

20.29.-No se trata de Uribe sino de la Administración de JusticiaJUAN MANUEL LÓPEZ

El proceso Uribe está midiendo no solo la eficiencia de la Administración de Justicia sino su autonomía e independencia como poder público, sometido como nunca a tantas presiones por otros poderes

El 8 de octubre del año pasado el expresidente Uribe asistió a indagatoria tras una investigación de 12 meses. Foto: Leonel Cordero/Las2Orillas 

De un juicioso análisis de la revista Semana llama la atención la afirmación “… la medida de aseguramiento proferida esta semana contra un expresidente de la república marca un antes y un después en la política colombiana”.

12 ago 2020.- ¡No! Lo que marca es un antes y un después en la Administración de Justicia Colombiana; se está midiendo no solo su eficiencia sino su autonomía e independencia como poder público ya que nunca había sido sometido a tantas presiones por otros poderes (político, mediático, económico, ideológicos de izquierda y de derecha, internacionales, mafioso, etc.)

En Colombia todos somos abogados con una especie de derecho que nos atribuimos de no reconocer la institución llamada Administración de Justicia.

En el caso del expresidente Álvaro Uribe son muy pocas las personas que no se han pronunciado sobre las medidas tomadas… y las que lo han hecho han sido todas prácticamente sin fundamento alguno en el contenido de ese auto (el primero el presidente Duque, quien, como el mismo lo dijo, no sabe por qué la opinión de un presidente no puede ser como la de cualquier cIudadano).

Existen sin embargo informaciones que sin entrar en la validez del análisis jurídico -cosa que es función es de los jueces, en este caso los magistrados- sí justifican algunas consideraciones, tanto en relación con la decisión, como a las opiniones emitidas al respecto. En otras palabras, no es pertinente tratar sobre el caso mismo -por un lado, porque lo procedente es dejar que lo hagan los responsables, o sea los jueces; y por otro lado, porque para hacerlo habría que por lo menos enterarse de dónde salen las conclusiones tomadas después de varios años de investigación, de decenas de testimonios, en expedientes que suman miles de folios. Lo que sí tiene sentido es analizar el contexto de lo que sí se conoce.

Lo primero que es evidente es que la polarización política genera esa tendencia a prescindir de lo jurídico y tomar posiciones basadas en otros argumentos y motivadas sobre todo por pasiones políticas; eso tanto para quienes les gusta como para quienes les disgusta lo emitido por la Corte.

Sin embargo, la posición de los que respaldan esa actuación es más fácil pues les basta limitarse a responder que se debe esperar y permitir el desarrollo del proceso. Ni siquiera necesitan desgastarse en controvertir los argumentos de la contraparte puesto que además de que no son de naturaleza jurídica padecen en general del vicio que critican.

Dicen que no se respeta la presunción de inocencia, pues sostienen que la Corte es sesgada. Pero al afirmar esto se está presumiendo en contra de la inocencia de los jueces pues se insinúa que cometen abuso de autoridad o prevaricato; la presunción de rectitud u honestidad de los jueces es la presunción de inocencia trasladada a ellos. Y si bien es cierto que se dan casos en que falla la rectitud del juez (al igual que casos se dan en que se desvirtúa la presunción de inocencia), el atacar por presunción la actuación de los operadores de la Justicia es mucho más grave puesto que equivale a renunciar a ese camino y no dejar otro que el de la violencia.

Hacen la comparación con el caso Santrich: pero no solo al hacerlo asumen que hubo algo jurídicamente incorrecto en ese caso (sin proponer qué) sino en cierta forma asumen la culpabilidad del expresidente al asimilar las dos circunstancias.

Hacen la comparación con el caso Santrich: al hacerlo no solo asumen que hubo algo jurídicamente incorrecto en ese caso, sino que en cierta forma asumen la culpabilidad del expresidente al asimilar las dos circunstancias

Hablan de que nos encontramos ante una Administración de Justicia politizada, afirmando que es injusto el pronunciamiento porque desconoce los servicios prestados por el Dr. Uribe al país. Eso por supuesto sí es llevar al campo político los debates judiciales, pero además es desconocer que en él mismo ámbito político existen igual cuestionamientos de parecida envergadura (del orden de dos centenares de demandas ante la Comisión de Acusaciones).

Pero en cuanto a contexto existen aspectos que no se han destacado y que apoyarían la posición de quienes creen en lo probablemente correcto del auto.

Por supuesto, el hecho de que tiene detrás la calidad y la cantidad de trabajo de quienes lo producen. Contrario a quienes ven una confrontación Corte-Álvaro Uribe, ninguno de los actuales magistrados estuvo afectado por esos eventos y más que heredar esa confrontación tienen el objetivo de no mostrarse influenciado por ella, es decir con tendencia a no cometer ese error y a que no parezca que existe.

Más significativo es que se da una consistencia y continuidad en la trayectoria judicial del caso: lo inicia la Corte misma al estudiar otro caso (la acusación de Uribe contra Iván Cepeda); se hace una larga investigación (12 meses) que lleva a la indagatoria; otros ocho meses para concluir que se debe iniciar la instrucción; y esta se acompaña de la detención domiciliaria; cada una de dichas instancias implica evaluar y tomar una decisión que no está comprometida con la anterior; en paralelo se desarrolla en la Fiscalía y se concluye con veredicto de culpabilidad el juicio paralelo sobre los mismos hechos. Y sobre todo, a pesar de lo delicado y al mismo tiempo complejo del tema, tanto el pronunciamiento sobre el llamado a juicio como la detención domiciliaria fueron votados por unanimidad por la Sala… mucho respaldo o mucha claridad debe haber para todo esto.

En cuanto al rechazo a la decisión de someterlo a detención domiciliaria, quienes aducen que la Corte al considerar el peligro de que el enjuiciado puede interferir en el proceso y el recaudo probatorio no tuvo en cuenta las condiciones personales del exmandatario, lo que no ven es lo inconsistente que sería desde la perspectiva jurídica no tomar esa medida en este caso, ya que como antecedente están las dos sentencias (la de Cadena y la de Iván Cepeda) en las cuales se reconoce interferencias en los procesos y en las cuales el imputado aquí es el actor en entredicho en ambos.

Pero el contexto mayor es que si bien la acusación es sobre soborno y fraude procesal, el juicio en el que el exmandatario es investigado no es en el de Iván Cepeda sino en el de testigos (Vélez y Monsalve) sobre los vínculos de él y de su hermano con el paramilitarismo; algo que tiene mucha más tela de dónde cortar…

https://www.las2orillas.co/no-se-trata-de-uribe-sino-de-la-administracion-de-justicia/

20.29.-La verdad, el coco del uribismo CRISTINA DE LA TORRE

Ni 9 de abril, ni incendio del país como lo quería Pacho Santos, ni venia de la reserva activa al convite de alzamiento (¿autogolpe?, ¿guerra civil?) de Paola Holguín, ni disolución de la JEP, ni acogida a corte única, ni constituyente a la vista. Y sí, en cambio, 78 % de colombianos conformes con la decisión de la Corte Suprema y sólo 17 % en contra (Centro Nacional de Consultoría para CM&); Corte a la que el senador inculpado no bajó de “aliada del terrorismo agónico”.

10 ago 2020.- Paloma Valencia retoma el insulto en su exaltación del jefe, patriota eximio poco menos que Bolívar. Y se postra de hinojos ante el hombre que decide candidatura presidencial en su partido. Mas el Centro Democrático elude, con rigor, la nuez del problema: qué dice el voluminoso expediente de Uribe. Delinquió él o no.

No se lo pregunta porque la verdad es su coco, y cree conjurar el fantasma cubriéndolo de sahumerios y de flores. El avestruz. Su objetivo estratégico es culminar el viejo anhelo de sepultar la verdad judicial y la verdad histórica. En la Corte Suprema y en la JEP, la primera; en la Comisión de la Verdad y en el Centro de Memoria Histórica, la segunda. Cerrar las cortes, desgarrar la Comisión de la Verdad y, desde la impunidad y la ignorancia de lo acontecido en la guerra, refundar la patria a la medida del Eterno, dios de los ejércitos. Proyecto políticamente improbable en un país donde las fuerzas del cambio arañaron la Presidencia hace dos años, si bien con capacidad movilizadora en la campaña electoral que así relanza el uribismo: montada, otra vez, sobre el símbolo del protomacho a quien, por serlo, se le perdona el abultado expediente que lo acosa.

Con material probatorio de 7.000 páginas, halló la Corte “prueba indiciaria clara, inequívoca y concluyente” de su condición de determinador, inductor y beneficiario de los delitos de manipulación de testigos y fraude procesal. Testigos que lo implican en la presunta creación de grupos paramilitares. Pero, en indigno, desafiante desacato a la justicia, el mismísimo presidente de la República, su Gobierno y su partido descalifican la decisión de la Corte. Nos matriculan en la peor tradición de las dictaduras tropicales: las de Maduro, Somoza, Ortega, Pinochet, maestros en volver risas y trizas la separación de poderes, el Estado de derecho.

En renovada ofensiva contra la verdad, acusó Juan Carlos Pinzón a la Comisión de marras de tener nexos con la guerrilla. Mucho ha de dolerles cuanto ella registra: de 11.118 testimonios de víctimas, el 38 % son de la guerrilla; 32 % de paramilitares, y 15 % de la Fuerza Pública. Además, informes de organizaciones y comunidades. Como los acopiados en encuentro de diciembre pasado en Apartadó, cuya conclusión reza: Sin la verdad del modelo violento que despojó al Urabá y el Bajo Atrato, no habrá paz. Natalia Herrera recoge en El Espectador el sentir de comunidades víctimas del modelo empresarial de ganaderos, palmeros y bananeros que allí se montó. Su antesala, masacre, desplazamiento, desaparición forzada, asesinato; dinámica que se extendió por el país entero. Más de una investigación judicial le adjudica al senador Uribe velas en esos entierros.

Pero no es el uribismo el único en conspirar contra la verdad. La Farc aspira a decirla a medias en la JEP. Niega haber cometido reclutamiento de menores, no ha reparado a sus víctimas y sigue llamando “error” al horror del secuestro que practicó en masa. La verdad es de todos y todos los responsables deben cantarla. La enhiesta imagen de los magistrados que la revelan, aun afectando a un expresidente, devuelve la esperanza: demuestra que nadie puede torear la verdad indefinidamente, pues termina por estrellarse contra ella.

Cristinadelatorre.com.co

https://www.elespectador.com/opinion/la-verdad-el-coco-del-uribismo/

  • 20.28.-En Colombia pasan cosas …  JUAN MANUEL LOPEZ
  • Un enfoque constitucional de la detención de Uribe RODRIGO UPRIMNY

La ‘estrategia del pánico’ permite que cada autoridad local asuma poderes discrecionales para asumir decisiones de emergencia, un poder que no se sabe hasta dónde llega

La probabilidad de que el coronavirus se trasmita por las llantas es como la de que a una persona le cayeran dos rayos encima el mismo día, dice un médico australiano

Repetí un viaje que usualmente hacia antes del confinamiento. El trayecto incluía varios caseríos – no se puede decir ni siquiera pueblos- totalmente fuera de la circulación general del país. Ninguno tenía más de 20.000 habitantes probablemente menos de 10.000.

5 ago 2020.- A la entrada de cada uno de ellos, -o de algunos de ellos- me encontré con que tenían organizado un sistema de fumigar las llantas de los automóviles que entraban. Por supuesto esto es una manera de manejar el pánico creado por el coronavirus.

Es el resultado de la ‘estrategia del pánico’ que permite que cada autoridad local asuma poderes discrecionales para asumir decisiones de emergencia. La racionalidad de las mismas no importa. Lo que es claro es que queda un poder que no se sabe hasta dónde llega, en manos de la persona que ejecuta esas decisiones. Es así como al mismo tiempo toca llenar unos formularios como los de inmigración en países extranjeros y requieren los permisos para demostrar que no se tiene que estar en confinamiento. Surgen entonces las preguntas: ¿Puede esa persona impedir que uno siga hacia donde uno va? ¿Puede incluso -con o sin razón – simplemente evaluar con su criterio los papeles que uno muestre? ¿Es decir, puede uno quedar multado, con el automóvil detenido o incluso retenido como persona en uno de dichos ‘retenes’?

Creo haber seguido de cerca los informes sobre la pandemia, tanto lo creíbles como los insólitos, en particular aquellos expedidos por las autoridades sanitarias. No recuerdo ninguna de alguna credibilidad, seriedad o algún nivel que haya incluido tal medida entre las recetas para combatir el covid-19.

El pánico colectivo extendió sus efectos a que en los lugares más remotos cada mandatario sienta necesidad de responder -o, tal vez más, de contribuir – a la paranoia general

 El pánico colectivo -generado por las autoridades y los medios de comunicación-, adicionado a la delegación del presidente en cada uno de los gobernantes locales, extendieron sus efectos a que en los lugares más remotos cada mandatario sienta necesidad de responder -o, tal vez más, de contribuir – a la paranoia general, mostrando decisión en la gestión e inventando normas y restricciones originales (ley seca, toque de queda, aislamiento de la localidad, pico y algo, etc.).

Respecto al caso de las llantas, lo único que recuerdo haber visto fue el comentario de un médico australiano que mencionaba que sin ser matemático se atrevía a decir que la probabilidad de que el virus se trasmitiera así debía ser como la de que a una persona le cayeran dos rayos encima el mismo día.

El viaje se me completó con otra experiencia totalmente ajena a este tema; y fue el haberme varado por una llanta pinchada.

Tuvimos la fortuna de encontrar una persona que ofreció su ayuda y la cambio. Pero al ir al montallantas en el siguiente pueblo nos encontramos con que el señor se había quedado con lo que llama ‘la llave seguridad’, es decir el instrumento sin el cual no se puede retirar una de las tuercas, para cambiar la llanta.

Eso me hizo pensar si es una particularidad de Colombia ese tipo de protección contra el robo de algo que uno no se imagina que pueda tener ninguna capacidad de comercializarse. ¿Quién compra una llanta usada, o incluso un rin viejo? ¿O cuánto vale para que valga la pena robarlo -con la dificultad que esto implica-?

Pero ante esta realidad lo único que me quedó fue la duda de si la famosa ‘llave de suridad’ que habíamos perdido no había sido por accidente o mala suerte, sino que, al igual que tenemos el dicho de ‘hecha la regla, hecha la trampa’, también se le hace trampa a la trampa y existe un submercado donde se negocian los instrumentos que contrarrestan lo que se inventa para impedir los robos.

https://www.las2orillas.co/en-colombia-pasan-cosas/

20.28.-Un enfoque constitucional de la detención de Uribe RODRIGO UPRIMNY

 

Propongo una visión constitucional de la detención domiciliaria del senador Álvaro Uribe, para lo cual comienzo por recordar el sentido de la decisión y los cuatro principios constitucionales en juego, para luego analizar la decisión misma.

9 ago 2020.- Es algo obvio, pero conviene recordarlo: este proceso contra Uribe no es un juicio sobre su legado histórico o sobre si fue o no un buen presidente, sino sobre si cometió o no unos delitos específicos: soborno de testigos y fraude procesal. Por eso, incluso si Uribe hubiera sido el mejor presidente (no lo creo), en todo caso tendría que responder por esos delitos si los cometió, pues en un Estado de derecho nadie está por encima de la ley, y ese es el primer principio en juego.

Es entonces inaceptable que algunos integrantes del Centro Democrático (CD) sostengan que Uribe no podría ser detenido ni juzgado porque fue, según ellos, un gran presidente. Es como si uno argumentara que el exrey de España Juan Carlos I no debería ser juzgado por eventual corrupción, con el argumento de que fue clave en la transición a la democracia, como efectivamente lo fue.

El segundo principio clave es que no hay Estado de derecho sin independencia judicial, como lo ha mostrado Venezuela, en donde el colapso democrático empezó con el asalto chavista a la justicia. La decisión de la Corte Suprema debe entonces ser respetada, sin perjuicio de que pueda ser criticada. Son entonces inaceptables los ataques a la Corte arguyendo, sin pruebas, que los magistrados estarían motivados políticamente contra Uribe o el CD. Por eso es también inaceptable la declaración del presidente Duque en apoyo a Uribe y pidiendo a la Corte Suprema que lo libere. Duque es presidente de todos los colombianos y no del CD, y debe apoyar a los funcionarios judiciales para hacer efectivas sus decisiones, como dicen los artículos 188 y 201 de la Constitución.

Tercer principio: debido proceso. El senador Uribe tiene derecho a las plenas garantías procesales, que la Corte debe garantizarle. Todo indica que hasta ahora la Corte lo ha hecho y es fundamental que lo siga haciendo, con extremo rigor.

Cuarto principio: presunción de inocencia y la libertad como regla. Mientras una persona no sea condenada, se presume inocente, y por ello debería dejarse en libertad durante el proceso, salvo que haya razones imperiosas que justifiquen detenerla. Por eso siempre he criticado el abuso de la detención preventiva y defendido su excepcionalidad.

En el caso de Uribe, tengo dudas de que se cumpla esa excepcionalidad, pero es difícil llegar a una conclusión clara sin conocer el auto, que tiene reserva.

El argumento del comunicado de la Corte es que Uribe podría obstruir pruebas y habría seguido manipulando testigos durante el proceso, lo cual podría justificar su detención. Sin embargo, la Corte no explica por qué otra medida de aseguramiento no privativa de la libertad, como prohibirle ciertas comunicaciones, no hubiera sido eficaz para prevenir esa manipulación.

Paradójicamente, el discurso de Duque, defendiendo a toda costa la inocencia de Uribe y pidiendo su libertad, es el mejor argumento a favor de la decisión de la Corte de detener a Uribe, ya que muestra su poder para interferir en el proceso, al contar con el apoyo gubernamental.

Tenemos una gran oportunidad de consolidar nuestro precario Estado de derecho, si exigimos plenas garantías procesales para Uribe y respeto a la independencia de la justicia y a sus decisiones, sin perjuicio de poder debatirlas. Ojalá no la perdamos. Por eso, aunque una reforma a la justicia es necesaria, el llamado a una constituyente para suprimir las cortes suena a revanchismo contra la Corte, que no ayuda a tener una mejor justicia en Colombia.

https://www.elespectador.com/opinion/un-enfoque-constitucional-de-la-detencion-de-uribe/

  • 20.27.-¿Qué pasó con el PAEF? – MAURICIO CABRERA
  • ¿Será en diciembre la próxima pandemia? JUAN MANUEL LÓPEZ
  • Renta básica e impuesto progresivoCRISTINA DE LA TORRE

Consiste en una ayuda monetaria a las empresas para cubrir una parte del salario de sus trabajadores.

El Programa de Apoyo al Empleo Formal (PAEF) es una de las medidas bien orientadas que ha tomado el Gobierno para hacer frente a las consecuencias económicas y sociales de la crisis del coronavirus, en particular, para tratar de evitar la pérdida de empleos.

26 jul 2020.- Sin embargo sus resultados han sido muy inferiores a lo esperado: se ha podido utilizar solo el 40% de los recursos asignados y no se evitó la destrucción de 5 millones de empleos.

Creado mediante el Decreto 639 del 8 de mayo, el PAEF consiste en una ayuda monetaria a las empresas para cubrir una parte del salario de sus trabajadores.

El monto de la ayuda es de $350.000 por trabajador y tiene dos condiciones: que los ingresos de la empresa se hayan reducido por lo menos 20% frente al año anterior, y que no se despidan ni se suspendan los contratos de esos trabajadores. Inicialmente se planteó para tres meses y el 4 de junio se extendió por un mes más (Decreto 815 de 2020).

El PAEF colombiano es un programa en el que el Estado asume el pago de una parte del salario, similar al que adoptaron algunos países europeos para proteger el empleo, pero aquí con resultados mucho menos satisfactorios.

En efecto, en los 19 países europeos que hacen parte de la OECD el aumento de la tasa de desempleo fue de menos del 1%, mientras que en Colombia fue del 10%. (En ambos casos el incremento real fue mayor puesto que el indicador no incluye a las personas que dejaron de buscar trabajo).

Dos son las razones que explican esa diferencia tan grande: el monto del subsidio y la demora en otorgarlo. En cuanto al monto, en países como Inglaterra o Dinamarca el Estado asumió hasta el 100% del salario básico, acá solo fue el 40% del salario mínimo. Muchas empresas que no tenían ingresos para cubrir el resto del salario, tuvieron que despedir trabajadores y no pudieron solicitar el subsidio.

La demora en definir el programa fue evidente: a pesar que desde finales de marzo se plantearon diversas propuestas, el PAEF solo se creó dos meses después de la llegada del virus a Colombia y el primer giro correspondió a la nómina del mes de mayo, muy tarde para los cinco millones de colombianos que habían perdido su empleo en el mes de abril.

Según los estimativos oficiales se esperaba que las empresas solicitaran el subsidio para seis millones de trabajadores, por lo que tendría un costo de unos $2 billones mensuales. La realidad resultó muy diferente: en el mes de junio solo recibieron el subsidio 2’437.187 trabajadores, y un número similar en el mes de julio (solo 20.000 más que el mes anterior), de manera que el valor girado fue de solo $860.000 millones, es decir, solamente el 40% de los recursos presupuestados, como ya se dijo.

El bajo número de beneficiarios solo se explica en una pequeña parte porque las empresas solicitantes no hubieran cumplido las condiciones requeridas.

La UGPP, la entidad designada para verificar este cumplimiento, realizó una labor titánica al procesar y revisar en solo 15 días solicitudes de unas 115.000 empresas, de las cuales solo fueron rechazadas el 14% en junio y el 7% en julio.

No hubo más empresas que solicitaran el subsidio porque muchas ya habían cerrado, o habían tenido que despedir a sus trabajadores.

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/que-paso-con-el-paef-543046

20.27.-¿Será en diciembre la próxima pandemia? JUAN MANUEL LÓPEZ

La incógnita es solo si la próxima pandemia será en diciembre, o en dos, o en cinco años. Porque no hay duda de que vendrá

Lo que sucedió es que el Hombre, como cerebro, y responsable de mantener el equilibrio del cuerpo terrestre, se enloqueció. Foto: Leonel Cordero/Las2Orillas 

Lo que no hay duda es que vendrá una próxima pandemia.

Porque debemos partir de la base de que el planeta tierra es un ser vivo y que es él quien está enfermo.

29 jul 2020.- El carácter de ser viviente se lo han reconocido prácticamente todas las culturas. A través de sus mitologías o a través de sus relaciones, ya sea encarnando una identidad o asignándole una función, sea la ‘madre tierra’ o Hera, el ser humano siempre le ha dado un reconocimiento y mostrado un respeto como tal.

Es un ser vivo porque tiene órganos y funciones orgánicas como el ciclo de evaporación del mar para convertirse en lluvia y dar agua a toda la vegetación para después volver otra vez al mar. O como el proceso que hace la clorofila con la energía solar para captar carbono y producir oxígeno.  Y tiene los órganos para ello como pueden ser los océanos o las selvas naturales, en especial la amazónica. Por supuesto estos procesos no son idénticos a los del ser humano igual que no lo son los de otras especies vivas. Los árboles no se alimentan como nosotros o las vacas tienen cuatro ‘estómagos’ para cumplir las funciones que nosotros cumplimos con uno. Sin embargo, sin que sean idénticos se puede decir que el agua circula e irriga como nuestra sangre y que a través de las plantas el planeta respira como nosotros.

Pero el punto es que la tierra es un ser vivo y nosotros somos una parte integral que funciona dentro y para ella.

Con un poco de pretensión podríamos decir que deberíamos ser el equivalente a su cerebro, que deberíamos ser quien la manejamos.

Pero el cerebro se intoxicó (probablemente con un consumismo desbordado que ya es enfermedad), y no ha cumplido su función correctamente.

Nosotros somos una célula adentro del cuerpo terrestre, siendo quien padece el covid-19 el planeta mismo. Que el virus entre en una célula nuestra y la deteriore es solo una expresión de que el planeta está sufriendo el mal a través de nosotros. El proceso es el mismo, ya sea en nuestro cuerpo al penetrar el virus y matar nuestra células, o al enfermarnos nosotros como unidades orgánicas del planeta tierra y morir de la enfermedad.

Esto no es una interpretación esotérica u original, puesto que se basa en hechos científicos reconocidos

Esto no es una interpretación esotérica u original, puesto que se basa en hechos científicos reconocidos, como el carácter de desorden natural por el salto de una enfermedad animal a la especie humana y como la inevitabilidad de la aparición de nuevas pandemias. Que se trasmita o se cree desde los ratones, los murciélagos, los marranos o las gallinas, lo que es un hecho es que recibimos así mensajes periódicos del deterioro del mundo que nos rodea; y cada vez con intervalos más cortos.

Dentro de este enfoque se insertan los principio de ‘el efecto mariposa’, la Teoría del Caos, y hay aproximaciones de economía política al asumir el principio de ‘los límites del crecimiento’ para todo ser vivo, como se ve en obras como El ocaso del capitalismo y la utopía reencontrada de Wim Dierckxsens al explicar que el costo de los nuevos desarrollos tecnológicos es demasiado alto y su vida media o vida útil demasiado corta para que sean amortizados en el breve periodo de su aplicación, consumiendo así más de lo que generan; o Max de Neef al hablar de Economía Humana postulando entre otras que Crecimiento y Desarrollo no son lo mismo, que la economía está condicionada a los ecosistemas, y que por lo tanto el crecimiento permanente e infinito es imposible; o en ‘La trama de la vida’ de Fritjof Capra que, para resumirlo como dice Wikipedia, “aborda el desafío de la comprensión de las acciones integradoras vitales de los organismos vivos”.

Porque lo que sucedió es que el Hombre, como cerebro, y responsable de mantener el equilibrio del cuerpo terrestre, se enloqueció y acabó con su sistema respiratorio a través de las deforestaciones, o con su sistema circulatorio al polucionar los mares, o con su sistema energético al agotar sus recursos naturales y romper la capa de ozono. Es la locura humana la que debilitó el sistema inmunológico que es la naturaleza y es esa la causa de las epidemias.

La incógnita es solo si la próxima pandemia será en diciembre, o en dos o en cinco años.

https://www.las2orillas.co/sera-en-diciembre-la-proxima-pandemia/

20.27.-Renta básica e impuesto progresivo CRISTINA DE LA TORRE

La iniciativa de 53 congresistas para cambiar el nombre del programa de ingreso solidario, ampliar su cobertura y aumentar el monto de las transferencias hasta alcanzar una “renta básica de emergencia” de un salario mínimo mensual vigente, se frustró en el último día de sesiones del Congreso, pero será presentada de nuevo después del 20 de julio.

Partidas de salario mínimo por varios meses para nueve millones de hogares acorralados por la pandemia, financiadas a la larga por mayores tributos a los millonarios, aliviarían las penurias de pobres y empobrecidos, y de la economía toda. Se sabe: una mayor capacidad de compra despabila la producción.

28 jul 2020.- Pero además, de adoptarse la renta básica y el impuesto progresivo como políticas de Estado, éstos saltarían de reactivadores de la economía en la crisis a abrebocas del nuevo pacto social que resulta inescapable. 68 congresistas de nueve partidos radicaron proyecto de ley que crea renta básica de $877.000 durante tres meses y $438.000 en los dos siguientes, para alivio de 30 millones de colombianos. Su costo, $31 billones, 3 % del PIB. Enhorabuena.

Por su parte, un selecto grupo de especialistas encabezado por Vivian Newman, directora de Dejusticia, presentó acción de inconstitucionalidad contra el Estatuto Tributario y sus reformas, por violar los principios constitucionales de progresividad, eficiencia y equidad. El criterio, más justicia en la redistribución del ingreso nacional y en el esfuerzo fiscal extraordinario de la pandemia. Si el Estatuto Tributario irrespeta ese principio, más lo hiere la reforma tributaria de Duque, que termina regalándoles $9,5 billones adicionales a los ricos. Espitia y Garay, entre otros, prueban que los superricos de este país tienen tasa nominal de impuesto de renta del 27 %, pero pagan efectivamente sólo el 2,5 %. Conforme sube el ingreso de la persona, baja su tasa tributaria efectiva. Lo mismo sucede con las empresas: las más piponchas pagan apenas el 4,5 %. Y la tasa de evasión de personas jurídicas alcanza el 39 %: en 2012 se birlaron $15 billones.

Consentidas del sistema tributario son las grandes empresas, pese a su pírrico o nulo impacto en inversión, productividad y creación de empleo. La elevada concentración de capital, utilidades y control de mercado ha creado un sistema oligopólico que reduce la competencia y les da a los gremios económicos una enorme capacidad de negociación frente al poder público. Sorprenden las loas del periodista José Manuel Acevedo al empresariado (El Tiempo, 21/7/20), por asegurar sus negocios mediante aportes a campañas electorales, “reuniones a puerta cerrada y vocerías delegadas a líderes gremiales” con ascendiente en gobiernos y congresos amigos de sus intereses. Prácticas que comportan, a menudo, corrupción de alto vuelo. Según el procurador, cada peso invertido en una campaña electoral le retribuye al empresario $900 en contratos.

Mientras nuestro Gobierno acaricia una reforma tributaria que preserve las gabelas a los poderosos y grave a más ciudadanos del montón, Europa vigoriza la tributación progresiva: ésta y la política social del Estado armonizaron durante casi un siglo con crecimiento sin precedentes y bienestar generalizado de la población. En Estados Unidos, el promedio de impuesto de renta y patrimonio para los más ricos fue 80 % entre 1930 y 1980. Desde Reagan, se redujo al 35 % y el crecimiento, a la mitad.

Renta básica e impuesto progresivo, rutas hacia el Estado social de derecho que la Constitución consagra, mejorarían sustancialmente la distribución del ingreso, de la riqueza, del poder y las oportunidades. Darían marco al acuerdo programático del centro-izquierda que Humberto de la Calle propone, con gobierno colectivo de los coligados, para disputarle la Presidencia a la derecha y contraponer a su hegemonía las reformas que las mayorías reclaman. Y no se las descalifique poniéndoles como inri diabólico la “lucha de clases”. Si ella existe y pide pista será porque el propio Gobierno reaccionario ha escogido privilegiar a los menos y castigar a los más.

Cristinadelatorre.com.co

https://www.elespectador.com/opinion/renta-basica-e-impuesto-progresivo/

  • 20.26.-¿Qué sería de Duque sin Petro? JUAN MANUEL LÓPEZ
  • la evolución del covid-19 en la semana del 13 al 19 de julio – DIEGO OTERO PRADA

El país a la deriva, sin rumbo y sin piloto. A Duque solo le queda la polarización política para motivar movilización a su favor. Y en eso Petro le colabora intensamente

No quedando la posibilidad de seguir con el ‘enemigo externo’ y perdida la vigencia del ’enemigo interno’ a Duque solo le queda la opción de la polarización política 

Se la jugó a la caída de Maduro y fracasó. De Guaidó o de la Operación Gedeon mejor ni una palabra.

22 jul 2020.-En la droga, ese ‘enemigo interno’ tradicional, disminuyó el área marginalmente pero aumentó la producción y no se ganó el control sobre los territorios

Respecto al proceso de Paz, estamos en el limbo a mitad del camino entre el sabotaje a la JEP que le impone su jefe y su partido, y los adelantos que le exige la comunidad internacional y la opinión nacional, siendo lo más significativo las muertes de los líderes sociales y de los ex Farc que se acogieron al proceso.

Con Álvaro Uribe a la defensa y pudiendo ser mas un lastre que un punto de apoyo (por primera vez en las encuestas por debajo de Santos y con más opinión desfavorable que respaldo), no se sabe si sería un posible salvavidas o más bien la piedra que lo ayude a ahogarse.

El debate sobre la crisis económica que venía antes de la pandemia quedó superado por la inmensa catástrofe creada por el manejo del Covi19 que no solo la agravó sino sacó a la luz la verdadera dimensión del fracaso que ya se veía (la caída de precios de los combustibles fósiles -carbón y petróleo- de los cuales depende la economía; y el mayor déficit presupuestal y fiscal y mayor desempleo de los tres últimos lustros).

Solo le quedó intentar ganar algo de imagen con el manejo televisivo del coronavirus, pero probablemente esto se le va a voltear, ya que demostró capacidad como anchorman o presentador para noticieros, pero nada de control o liderazgo como gobernante del país.

Aprovechó el pánico que han causado los medios cuando, como es su naturaleza, han explotado y divulgado los casos truculentos, y han dramatizado el aumento de casos como si esto fuera un agravamiento del mal, cuando en cualquier epidemia es natural el contagio exponencial.

El total de muertes por año en Colombia no ha aumentado (incluso según el Dane ha disminuido respecto a las proyecciones). La mayoría de los 6.000 muertos son con coronavirus no por coronavirus sino por otras enfermedades que con éste se aceleran o agravan; y son de mayores de 70 años como sucede siempre. En otras palabras, el efecto o incidencia en cuanto a la mortandad de la población como conjunto ha sido mínimo, sin cambios que justifiquen los ‘daños colaterales’ causados.

No se habla los programas para recuperar 5 millones de empleos o de dónde saldrán los recursos para compensar los estragos sociales de la clase media que cayó bajo la línea de pobreza

La cantidad de muertes evitadas sería solo la de los que se salven gracias a la puesta en marcha de nuevos UCI, ya que ese fue el objetivo al tratar de ‘aplanar la curva’; de éstas nuevas unidades al momento han entrado en funcionamiento alrededor de mil, por lo tanto los recuperados que deben la vida a las medidas tomadas podrán ser de ese orden o menos (quienes se salvaron gracias a las UCI que había antes no dependen de lo logrado con las decisiones de gobierno).

En cambio no se habla de cómo o en qué actividades y con cuáles programas se van a recuperar los 5 millones de empleos perdidos; cómo será el nuevo ajuste del Plan Fiscal de Mediano Plan; de dónde saldrán los recursos para compensar los estragos sociales de la población de clase media que cayó bajo la línea de pobreza, o como recuperar el tejido social perdido y la institucionalidad arrasada.

En fin, el país a la deriva, sin rumbo y sin piloto.

No quedando la posibilidad de seguir con el ‘enemigo externo’ y perdida la vigencia del ’enemigo interno’ a Duque solo le queda la opción de la polarización política para motivar movilización a su favor.

Y en eso es que Petro le colabora intensamente.

Solo la existencia de Petro y su modalidad de actividad proselitista polarizante le dan una esperanza de respeto por la imagen y de aceptación a las políticas de la administración de Duque.

Sin Petro las glosas o cuestionamientos de los gremios y de las derechas se expresarían en franca oposición y el ‘coco’ del ‘castrochavismo’ dejaría de motivar el pánico en los ingenuos.

¿Qué haría Duque sin Petro?

https://www.las2orillas.co/que-seria-de-duque-sin-petro/

20.26.-La evolución del covid-19 en la semana del 13 al 19 de julio DIEGO OTERO PRADA

¿Por qué se ha demorado el quiebre en Colombia?

 Hay varias diferencias que hay que señalar. Colombia lleva cuatro meses desde que se inició la cuarentena el 16 de marzo en Bogotá y varios departamentos, es decir, llevamos más de cuatro meses y nada que se presenta el quiebre, cuando en el resto del mundo, entre dos y tres meses esto ha ocurrido. Se esperaba que esto ocurriera a finales de junio o en julio. Es un tema para estudiar por qué esto ha pasado en Colombia. Lanzo cinco hipótesis.

¿Nos fuimos muy rápido a la cuarentena?

   Primero, parece que entramos muy rápido a la cuarentena sin ninguna estrategia diferente, deberíamos habernos demorado unas dos semanas para que se acelerara el contagio y no perjudicar tanto a la economía. Cuando se inició la cuarentena solo había 54 contagiados. Esas dos semanas de marzo costaron 5 billones del PIB y muchos empleos

La gente necesita recursos para quedarse en la casa

  En segundo lugar, Colombia, uno de los diez países más desiguales del mundo, con altos índices de pobreza, informalidad de más de 55,0%, alto desempleo antes de la pandemia, un sistema de salud pésimo, zonas con alto hacinamiento, barrios sin acueductos, falta de educación, paramilitarismo aún vivito, asesinatos, corrupción generalizada, un gobierno insensible y reaccionario, con ministros super ortodoxos, es imposible tener disciplina social. Es difícil que la gente se quede lo máximo que se pueda en la casa, cuando no hay dinero para comer. Es un imposible y no hay medidas para evitarlo. ¿Pueden colocarse cuarentenas, toques de queda, ley seca, lo que se quiera, pero cuando hay hambre, que ocurrirá cuando se acaben estas medidas y el confinamiento?

Ha faltado una verdadera estrategia de salud  

En tercer lugar, el problema no es solamente médico, aunque aquí se están cometiendo errores. Los países con éxito no bloquearon completamente sus economías y población, como Japón, Corea del Sur, Alemania, Taiwán, Cambodia, Cuba y otros, y el control de la epidemia fue excelente. Utilizaron acciones como testeos masivos, seguimiento trazabilidad de contactos (contact tracing), medidas preventivas, visitas a hogares, control de focos inmediatamente, aislándolos, suministro a la población de mascarillas, gel, alcohol, un buen sistema de salud, por supuesto, y ayudas económicas a los ciudadanos. Y esas estrategias tuvieron el menor impacto sobre la economía, de ahí su relevancia.

Hay que tener un sistema de medicina preventiva

   Cuatro, la medicina debe ser preventiva. La idea no es llenarnos de UCI para tratar enfermos, sino evitarlos. Esto es el gran ejemplo de Cuba, ellos están acostumbrados a una medicina preventiva, con personal de salud que visita las casas de los cubanos para chequearlos y evitar las enfermedades. En Colombia no se hace, por supuesto, porque aquí la medicina es un negocio. Esas ahora famosas 14 asociaciones tradicionales del sector salud en Colombia, para las cuales la solución es el aislamiento total y rígido, que quieren aislarnos como su gran medida, hay que tener en cuenta que un porcentaje importante de sus miembros son partidarios de la medicina privada, algunos son dueños de clínicas, socios de EPS. Son las organizaciones tradicionales, parte del poder panóptico, con una visión muy estrecha de la salud y como combatir el coronavirus, fuera de encerrar a la población. Ni siquiera piensan en los ejemplos exitosos de los países que he mencionado para aplicarlos en Colombia que hoy empiezan a ser consideradas en el mundo.  Esta medicina de las organizaciones ortodoxas son las que en el pasado analizó Michel Foucault y nos enseñó que su papel es controlar, vigilar, normalizar, servir de apéndice al poder disciplinario.

  En la mayoría de los municipios no existen hospitales o puestos de salud adecuados. La única estrategia para la mayoría de los alcaldes y gobernadores es el encierro, toques de queda y ley seca, porque no tienen ninguna política de salud.  No hay testeos, control de focos, visitas a los hogares, seguimiento de contactos, educación médica, repartición de mascarillas, gel, etc Todo se ha destruido por la politiquería y corrupción.

    Doy un ejemplo que conozco muy bien, el de San Gil, una población de 80 000 habitantes, que tenía un buen hospital, el San Juan de Dios, de primer nivel hace años. Hoy no existe, fue expoliado en una combinación de alcaldes, gobernadores y políticos corruptos que utilizaron el hospital para sus beneficios personales y clientelistas. Lo tumbaron para hacer un nuevo hospital y hoy es un campo de ruinas, lleno el sitio de malezas por la pésima contratación para reconstruirlo. Está en ruinas. Los enfermos hay que llevarlos al Socorro o Bucaramanga, no hay quien los trate. Y así, esto ocurre en cientos de municipios. Entonces, a única salida para los alcaldes es el encierro.

 Falta un enfoque multidisciplinario e integral

En quinto lugar, hay que tener un enfoque multidisciplinario e integral. Multidisciplinario porque hay que consultar no solamente a los médicos y epidemiólogos, sino a sicoanalistas, siquiatras, sociólogos, economistas, ingenieros, politólogos,… Integral, porque el enfoque no puede ser solamente médico. Clave la respuesta económica, sin una política de ingresos es difícil resolver el contagio. A la gente hay que darle dinero para vivir, ingreso igual a un salario mínimo para que no sean obligados a salir a rebuscarse dinero para suplir sus necesidades mínimas de subsistencia. Si esto no se hace, no hay forma de controlar a la población. Se hacen cuarentenas de catorce días, pero después se vuelve a lo mismo de antes. Infortunadamente no se ha hecho ni el poder panóptico piensa hacerlo.

Ingresos para la gente, la economía es importante

    De lo que he estudiado, es clave que todos los ciudadanos tengan su ingreso para poder sobrevivir durante este tiempo. Casi que es la medida más importante para que las clases de pocos recursos, los informales, los vendedores ambulantes, la gente de la clase media que se quedó sin empleo, no tengan que salir a la calle a rebuscar dinero, hacinarse, aglomerarse y no cumplir con un distanciamiento social.

Desafortunadamente el gobierno nacional se contentó con dar limosnas a unos dos a tres millones de ciudadanos. Es un gobierno antisocial, super reaccionario que no oye. Yo protesto y me duele lo que le está ocurriendo a millones de compatriotas. Encerrarlos en estas condiciones es enviarlos a la miseria. Pero, igualmente, dejarlos en la calle vendiendo tampoco es la solución en esta época de crisis. Hay que reconocer la realidad, no hay nada que hacer con este gobierno de Duque, Uribe y Carrasquilla.

  • 20.25.-Tercera y última oportunidad GERMÁN VARGAS LLERAS
  • La tenaza entre el pánico sanitario y las políticas JUAN MANUEL LÓPEZ
  • Campesinado: ¿ostracismo sin fin? CRISTINA DE LA TORRE

Este lunes se dará inicio al tercer año de la legislatura. Es un año trascendente, pues es la última oportunidad que tiene este gobierno para lograr aprobar en el Congreso iniciativas de su autoría que fueron parte de la plataforma programática con la cual consiguió elegirse. Me preocupa que en esta ocurra lo que en las dos anteriores, es decir que por la incapacidad o por la falta de voluntad del Gobierno para construir consensos tampoco se consiga aprobar ninguna de las reformas que el país está reclamando con urgencia.

19  jul 2020.- El Presidente hizo ya su balance de estos dos años, y francamente es pobre en este frente: la polémica cadena perpetua para violadores, la dosis mínima en espacio público, la no conexidad de los delitos de secuestro y narcotráfico, la aplaudida ley del pliego único, la ley del veterano y la que promueve la movilidad eléctrica son lo que tiene en su haber. No digo que no sean temas atractivos, pero claramente no apuntan a resolver los principales problemas del país.

Lo ocurrido se debe en gran parte a que el Gobierno redujo su interacción con las fuerzas políticas representadas en el Parlamento a la elección de unas mesas directivas y dejó de lado la concreción de acuerdos en materia programática. Este semestre, en el que contó con mayor holgura, no la aprovechó inexplicablemente. Esa decisión inédita del Gobierno resultó ser muy costosa en términos políticos.

Pero a partir de esta semana tiene la oportunidad de corregir la plana, tomar el toro por los cuernos e intentar sacar adelante las 5 grandes reformas que le podrían cambiar el rumbo al país y que fueron ampliamente debatidas en la campaña electoral. Me refiero, en primer lugar, a la reforma de la justicia. Es este un proyecto que el Gobierno, por intermedio de la ministra Cabello, ha venido estructurando en su contenido y también en la búsqueda de consensos con las altas cortes y la academia. Sé que su trámite y aprobación enfrentará grandes obstáculos, pero vale la pena intentarlo, así sea por última vez, antes de que no quede otro camino que el de una asamblea constituyente.

Mi inventario de esos grandes proyectos incluye, además, las impostergables reformas laboral y pensional. Yo sé bien que no son populares, pero deben abordarse. El presidente Duque se comprometió a impulsarlas, ya aplazó su trámite una vez y ya creó comisiones y grupos de expertos para estudiarlas. Ahora sí llegó la hora. Y que no se crea que con el anunciado proyecto para regular el trabajo en casa se cumplirán las expectativas de trabajadores y empresarios y, sobre todo, las necesidades del país en materia de productividad, competitividad y modernización del marco jurídico legal para acercarlo a los avances que ya se han hecho de tiempo atrás en muchos otros países.

Esa reforma, además en modo poscovid, adquiere mucha más relevancia, pues será clave para la recuperación económica y del empleo. A la reforma laboral y pensional habrá que añadir aquella del sector salud, cuya urgencia ha quedado al descubierto, y de qué manera, en esta pandemia. Si hubiera tiempo y energía para algo más, yo me concentraría en la ley de consultas previas, que permitirá desatascar los grandes proyectos de desarrollo del país.

El Gobierno tendrá que aprovechar la aprobación del presupuesto nacional para presentar y discutir el anunciado Plan Marshall criollo. Confieso que tengo una gran curiosidad por ver su contenido, pero especialmente por asegurarme de que no lleva bajo la manga una nueva reforma tributaria que, como advertí, sería la más nefasta y contraproducente de las iniciativas para la reactivación de nuestra muy maltrecha economía.

Y no sobra decir que si se quiere garantizar el fracaso absoluto de la legislatura, no habrá sino que acudir al insepulto expediente de la reforma de la JEP y de los acuerdos de paz, según lo han expresado los voceros del partido de gobierno. Ahí sí, apague y vámonos.

P. D. Creo que es la cuarta oportunidad en que el Dr. Plata, con página entera a su disposición, intenta explicarnos y convencernos de sus trascendentales logros al frente de la gerencia para la pandemia. Por algo será.

GERMÁN VARGAS LLERAS https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/tercera-y-ultima-oportunidad-columna-de-german-vargas-lleras-519702

20.25.-La tenaza entre el pánico sanitario y las políticas JUAN MANUEL LÓPEZ

Es hora de gastar, no de controlar el gasto como le obsesiona al Minhacienda; hora de inundar de liquidez la economía bajo la forma de servicios sociales que han sido diferidos

El gobierno aún hoy se niega a reconocer la necesidad de dejar de defender los déficits fiscales y más bien usarlos para reactivar la economía y aliviar las penurias de la población. Foto: Minhacieenda

El peor de los mundos: un pánico infundado que crea condiciones para que se requiera un apoyo económico excepcional para los afectados, y un modelo de manejo de la economía que pretende que la sanidad fiscal es lo prioritario. En otras palabras la salud del Estado a costa de la del ciudadano.

 

15 jul 2020.- Creación de pánico: el desarrollo de la pandemia es inexorable. Seguirá pues se ha ‘aplanado’ y postergado pero no combatido ni disminuido. Por eso seguirán subiendo cada vez más los contagios y las muertes hasta que se llegue a la inmunidad de rebaño o se encuentre un tratamiento (la posible vacuna servirá para prevenir la repetición pero es poco probable que aparezca antes de que se pasen los picos -que ya se están pasando-).

Para el VIH no se ha logrado desarrollar vacuna y van más de 40 millones de muertos directamente por el SIDA, sin embargo nos adaptamos a vivir con ese peligro. Para el SARS y el MERS que son enfermedades virales de coronavirus -con letalidades del orden del 10 % de los contagios- no se produjo vacuna pero se considera contenidos en su propagación. Es posible le convivir con enfermedades virales sin vacuna. No dependemos de ella para volver a la normalidad.

En términos estadísticos la morbilidad por el covid-19 es muy alta (fácil y masivo el contagio) pero en términos de pandemia una bajísima letalidad (del orden de 1 por entre 3.000 y 5.000 habitantes). Pero, siendo las excepciones Lombardía, Guayaquil y muy puntual y transitoriamente Nueva York donde se sobrecargaron los sistemas de salud, acabaron siendo usadas como referencia para las decisiones.

Las medidas han producido parálisis y quiebra de centenares de pequeñas empresas con el desempleo más alto de nuestra historia y acabado con las condiciones de supervivencia en un país con 50 % de informalidad

La enfermedad es menos terrible de lo que presentan (en su inmensa mayoría son casos leves, y tanto que muchos ni siquiera se reconocen). Las muertes totales no han aumentado, luego la mayoría que se atribuyen al coronavirus son las que tenían otras causas (vejez, enfermedades respiratorias y crónicas) y se aceleraron o agravaron. Según el profesor Bhakdi de la Universidad de Mainz (Alemania) un muestreo en Francia con diez mil infectados y diez mil pacientes sanos mostró la misma cantidad de muertes en ambos grupos. Entre nosotros lo dijo el Director del Dane: “No tenemos posibilidad de (…) afirmar que estemos ante una situación de exceso de muertes en el país” explicando que la proyección de muertes basado en las tendencias de los últimos 5 años era de 6 % y el actual ha sido de solo 3.8 %. O sea que, a menos que se asuma que evita muertes por otras causas, solo agrava otras pero no es letal en sí misma. Un enfermo de diabetes o de problemas pulmonares puede morir con coronavirus pero muere es de esa enfermedad aunque tenga el covid-19.

Las medidas han producido la parálisis y quiebra de centenares de pequeñas empresas con el desempleo más alto de nuestra historia, acabado con las condiciones de supervivencia en un país con el 50 % de informalidad, y destruido la tranquilidad y la estabilidad emocional de toda la ciudadanía. Como lo dijo el nobel de química Michael Levitt, “el verdadero virus fue el de pánico”

Puede reconocerse que la ignorancia inicial y los primeros ejemplos parecían justificar esas medidas. Pero con la misma validez se hubiera debido entender y atender la tendencia a esas consecuencias como el desarrollo lógico de ellas. El complemento justamente debería haber sido destinar todos los esfuerzos posibles a compensar y corregir esos efectos colaterales de las medidas.

Eso no sucedió. La visión neoliberal característica del gobierno y encarnada en el Minhacienda siguió con el pensamiento de que la austeridad fiscal para salvar las finanzas del Estado era la prioridad y no que lo era salvar la economía manteniéndola activa.

Aún hoy se niega a reconocer la necesidad de dejar de defender los déficits fiscales y más bien usarlos tanto para reactivar la economía como principalmente para aliviar las penurias de la población.

Entre maromas (traslados de otras fuentes) y mentiras (que se han gastado 11.7 billones) se ha negado y/o desconocido lo catastrófico de la realidad resultante, y en consecuencia olvidado lo que deben ser las políticas contra los otros efectos de la pandemia. Hoy todavía habla de crecimientos del 6.6 % para el próximo año e intenta subsanar los déficits con ventas de activos. Es hora de gastar, no de controlar el gasto como le obsesiona al Minhacienda; hora de inundar de liquidez la economía bajo la forma de servicios sociales que han sido diferidos; de multiplicar por cuenta del Estado y no de los particulares los servicios de Salud, de Educación, de vivienda, etc.; de invertir en proteger y recuperar la naturaleza y el medio ambiente; de rescatar empresas no mediante subsidios y gabelas, sino mediante la suscripción de Capital para convertirnos al Capitalismo de Estado y que los ingresos de esas participaciones accionarias nos eviten otra reforma tributaria; que la capacidad de los empresarios sirva para producir para el interés colectivo y no solo para ellos.

https://www.las2orillas.co/la-tenaza-entre-el-panico-sanitario-y-las-politicas/

20.25.-Campesinado: ¿ostracismo sin fin? CRISTINA DE LA TORRE

Dignidad agropecuaria 

Claro que el mandato de Duque sí tiene norte. Bajo sus puerilidades como presentador del programa Aló, Presidente, los Álvaro Uribe, los Sarmiento Angulo toman todos los días decisiones de gobierno: un batido de precariedades para apagar el incendio de la pandemia y preparativos para volver a la normalidad económica que es, precisamente, el combustible de la conflagración.

14 jul 2020.- Ni plan de choque para crear empleo de emergencia, ni previsiones para revisar el modelo que al primer papirotazo de un virus exhibe sus vergüenzas, el hambre y la pobreza sobre los cuales se edificó. Ni salarios y protección para los médicos en la crisis, ni en el horizonte cambio del régimen de salud-negocio. Ni apoyo valedero al campesino, que ha respondido a las exigencias de la hora, ni la reforma rural que asegura la paz.

Antes bien, como en diabólica celebración del cincuentenario de la Anuc (Asociación Nacional de Usuarios Campesinos), debuta un ministro del sector repitiendo el programa de subsidios que mandó a la cárcel a un antecesor suyo: créditos con destino a pequeños y medianos campesinos desviados a los aviones de siempre; a grandes negociantes en todo, menos en agricultura. Sinvergüenzas. Que corrijan sobre la marcha no mata el síntoma. Ni oculta la venganza de la caverna contra el campesinado que en los años 70 y 80 se movilizó como nunca en nuestra historia. Tampoco reconoce el hecho comprobado de que la economía campesina es más productiva y crea más empleo que la gran explotación. Realidad que da fundamento a la Reforma Rural del Acuerdo de Paz, minuciosamente saboteado por este Gobierno.

Violencia, despojo, desplazamiento condensan la guerra librada contra los indefensos del campo en estos años -que son también los años de la Anuc- tras la derrota a sangre y fuego de ese movimiento y el entierro de la reforma agraria en Chicoral. Si durante la violencia liberal-conservadora se enfrentaron los labriegos en partidos, en los 70 lucharon por lo suyo: la tierra. Creada por Carlos Lleras para suministrarles servicios del Estado y titulación de tierras sin mediación del clientelismo, fue Anuc protagonista de esas luchas, acompañadas a menudo de invasión de baldíos y latifundios. Respondieron los terratenientes con expulsión masiva de arrendatarios y aparceros y, el gobierno de Misael Pastrana, con la división del movimiento y con la decapitación del ala más beligerante de la organización. A la división ayudó la impaciencia de la izquierda que lo penetró.

Dos razones explicarían, según León Zamosc, aquella derrota: Primero, sólo el 10 % de los beneficiarios potenciales de reforma agraria tuvo acceso a la tierra. Segundo, una paradoja: las luchas campesinas catapultaron la gran explotación, que se extendió a expensas de la pequeña propiedad. El narcoparamilitarismo recrudecería la tragedia del campesinado, que sigue reclamando tierra, paz, vida y participación política.

A este reclamo centenario responde el Acuerdo de Paz, con una reforma rural que neutralice el conflicto por la tierra, causa y motor de la guerra. Propone, por enésima vez, dar tierra a quien la necesita, subsidiarlo, modernizar el agro y promover el desarrollo rural mediante planificación concertada entre las comunidades y el Estado. ¿Mucho pedir? Sí, para la derecha sedienta de sangre que se congratula en el ostracismo del campesinado. No, para el movimiento que renace siempre de sus cenizas, siempre con fuerza insospechada.

Coda. A la indolencia del Gobierno frente a la masacre de líderes sociales, monseñor Darío Monsalve la llamó, en castellano impecable, venganza genocida contra las comunidades y la paz. Blandiendo espada inquisitorial, se le vino encima el Nuncio Apostólico. ¿Qué dirá el papa?

https://www.elespectador.com/opinion/campesinado-ostracismo-sin-fin/

  • 20.24.-«Para reconstruir el internacionalismo, debemos dar la espalda a la ideología del libre comercio absoluto» THOMAS PIKETTY
  • Las tonterías alrededor del coronavirus JUAN MANUEL LOPEZ
  • Honrar la palabra RODRIGO UPRIMNY
  • La pandemia ha acelerado la destrucción de la confianza. NICOLAS COLIN

En su crónica en «Le Monde», el economista propone un modelo de desarrollo cooperativo basado en la justicia económica y climática.

En el Parlamento Europeo el 12 de febrero en Estrasburgo. DPA / PHOTONONSTOP

¿Podemos dar un sentido positivo al internacionalismo? Sí, pero con la condición de que demos la espalda a la ideología del libre comercio absoluto que hasta ahora ha guiado la globalización, y adoptemos un nuevo modelo de desarrollo basado en principios explícitos de justicia económica y climática. 

11 jul 2020.- Este modelo debe ser internacionalista en sus objetivos finales, pero soberano en sus modalidades prácticas, en el sentido de que cada país, cada comunidad política debe ser capaz de establecer condiciones para la búsqueda del comercio con el resto del mundo, sin esperar el acuerdo unánime de sus socios. . La tarea no será simple, y esta soberanía universalista no siempre será fácil de distinguir de la soberanía de tipo nacionalista. Es aún más urgente aclarar las diferencias.

Supongamos que un país, o una mayoría política dentro de él, considera deseable introducir un impuesto altamente progresivo sobre los altos ingresos y el patrimonio a fin de efectuar una redistribución significativa a favor de los más pobres, mientras se financia un programa de inversión social, educativa y ecológica. Para ir en esta dirección, este país está considerando una retención de impuestos sobre las ganancias corporativas y, sobre todo, un sistema de catastro financiero que permita conocer a los titulares finales de acciones y dividendos y, por lo tanto, aplicar las tasas deseadas a nivel individual. Todo esto podría complementarse con una tarjeta de carbono individual que permita fomentar un comportamiento responsable, al tiempo que impone las emisiones más altas,

Desregulación financiera excesiva

Lamentablemente, dicho catastro financiero no estaba previsto en los tratados de libre circulación de capitales establecidos en los años ochenta y noventa, en particular en Europa en virtud de la Ley Única (1986) y el Tratado de Maastricht 1992)textos que influyeron fuertemente en los adoptados más tarde en el resto del mundo. Esta arquitectura legal altamente sofisticada, todavía vigente en la actualidad, ha creado de hecho un derecho casi sagrado para enriquecerse utilizando la infraestructura de un país, y luego hacer clic en un botón para transferir sus activos a otra jurisdicción, sin posibilidad provista por la comunidad para rastrearlos. Después de la crisis de 2008, cuando vimos los excesos de la desregulación financiera, los acuerdos sobre el intercambio automático de información bancaria ciertamente se desarrollaron dentro de la OCDE. Pero estas medidas, establecidas sobre una base puramente voluntaria, no incluyen ninguna sanción para los recalcitrantes. 

Lea también: La crisis financiera de 2008 actualiza la regulación

Supongamos, por tanto, que un país desea acelerar el movimiento y decide establecer una fiscalidad redistributiva y un catastro financiero. Imagine que uno de sus vecinos no comparte este punto de vista y aplica una tasa irrisoria de impuesto a las ganancias e impuesto al carbono a las compañías basadas en su territorio (real o ficticio), mientras se niega a transmitir la información. En sus titulares. En estas condiciones, el primer país debería, en mi opinión, imponer sanciones comerciales al segundo, que varían según la empresa, de acuerdo con el daño fiscal y climático causado.

Tratados sofisticados y vinculantes,

El trabajo reciente ha demostrado que tales sanciones generarían ingresos sustanciales y alentarían a otros países a cooperar. Por supuesto, habrá que argumentar que estas sanciones solo corrigen la competencia desleal y el incumplimiento de los acuerdos climáticos. Sin embargo, estos últimos son tan vagos y, por el contrario, los tratados sobre la libre circulación absoluta de bienes y capitales son tan sofisticados y restrictivos, particularmente a nivel europeo, que un país que se embarque en este camino probablemente ser condenado por organismos europeos o internacionales (Tribunal de Justicia de la Unión Europea, Organización Mundial del Comercio). Si este es el caso, será necesario asumir unilateralmente y salir de los tratados en cuestión, mientras se proponen otros nuevos.

¿Cuál es la diferencia entre la soberanía social y ecológica que se acaba de esbozar y la soberanía nacionalista (digamos Trompeta, China, India o, mañana, Francia o Europa), basada en la defensa de una identidad civilizatoria particular yd considerado como intereses homogéneos dentro de él?

«La experiencia histórica muestra que el nacionalismo solo puede conducir a exacerbar la desigualdad y las tensiones climáticas»

Hay dos. Primero, antes de iniciar posibles medidas unilaterales, es crucial proponer a otros países un modelo de desarrollo cooperativo, basado en valores universales: justicia social, reducción de las desigualdades, preservación del planeta. También es necesario describir con precisión las asambleas transnacionales (como la Asamblea Parlamentaria Franco-Alemana [APFA] creada el año pasado, pero con poderes reales) que idealmente deberían ser responsables de los bienes públicos mundiales y las políticas comunes de justicia fiscal y climática. . 

Lea también Thomas Piketty: «Social-federalismo contra el nacional-liberalismo»

Entonces, si estas propuestas socialista-federalistas no se retienen en el futuro inmediato, el enfoque unilateral debe ser, sin embargo, incentivo y reversible. El propósito de las sanciones es alentar a otros países a salir del dumping fiscal y climático, no a instalar un proteccionismo permanente. Desde este punto de vista, deben evitarse las medidas sectoriales sin una base universal, ya que se prestan fácilmente a una escalada de sanciones (impuestos al vino versus impuestos digitales, etc.).

Sería absurdo fingir que ese camino es fácil de seguir y bien marcado: todo queda por inventar. Pero la experiencia histórica muestra que el nacionalismo solo puede conducir a exacerbar la desigualdad y las tensiones climáticas, y que el libre comercio absoluto no tiene futuro. Razón de más para reflexionar ahora sobre las condiciones de un nuevo internacionalismo.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2020/07/11/thomas-piketty-reconstruire-l-internationalisme-avec-un-modele-de-developpement-cooperatif-fonde-sur-la-justice-economique-et-climatique_6045893_3232.html 

20.24.-Las tonterías alrededor del coronavirus JUAN MANUEL LOPEZ

Fumigar llantas, guantes, y la mayor tontería: creer y divulgar que se está avanzando en ‘la guerra contra el coronavirus’, cuando solo se está es retrasando la velocidad del contagio

¿Cuál entidad pone las multas? ¿Qué capacidad tiene de hacerlas efectivas? ¿Con que soporte las establece y como prueba la eventual violación?. Foto: Leonel Cordero/Las2Orillas 

Aquí el sentido de tonterías es el de algo -por ejemplo una medida- que no produce resultados pero sí desgastes; que implica molestia o incomoda al ciudadano, que consume además capacidad y recursos administrativos, y causa costos y perjuicios en la economía.

8 jul 2020.- Un ejemplo es la idea de fumigar las llantas de los carros. Según expertos la posibilidad de que por ésta vía se contagie el coronavirus es menor que la de que a una misma persona le cayeran dos veces un rayo en el mismo día. Es una exageración (aunque puede ser casi verdad) pero aún quitando uno de los rayos nos da una idea de la posibilidad de que así se trasmita la enfermedad.

Es conducente la división en dos de la población para evitar aglomeraciones y disminuir los contactos, alternando los dos ‘libres’. Pero tontería es no acudir a la diferencia natural de hombres y mujeres e inventar el cuento de que, para respetar los LGBTxx, se hace con el último dígito del número de la cédula. Las preferencias sexuales y las características psicológicas pueden dar muchos géneros pero físicamente y para los efectos que aquí se buscan el objetivo se cumple con el simple ejercicio de ver las personas; lo que es absurdo (tontería) es el montaje de una administración, las incomodidades y molestias que se causan y los costos para unas medidas que nada adicional aportan.

Otro ejemplo que cayó por su propio peso fue el de los guantes.

Y algo parecido sucede con la ‘casa por cárcel’ para los mayores de 70. Si la razón y la forma de atender la salud de los ‘abuelitos’ obedece a que se enferman más, fallecen en mayor proporción y son los que más mueren en la UCIs, tendrían que vivir encerrados siempre. Y si la razón de fondo -aunque no declarada- es el peligro de saturación de los sistemas de salud, y de que por eso toque escoger a quién se deja morir, lo primero sería probar con proyecciones y estadísticas que eso puede suceder. Pero como lo dijo Angela Merkel al rechazar dicha posibilidad, nada más antiético que el que la solución al problema sea el sacrificio o sanción a los mayores para que eso garantice las probabilidades de supervivencia del resto.

Pero es que con las tonterías pasa lo que con las mentiras, que para defender la primera toca multiplicar y aumentar las siguientes.

La primera y mayor mentira y tontería es creer y divulgar la idea de que se está combatiendo y avanzando en ‘la guerra contra el coronavirus’.

Las pandemias tienen un ciclo natural que se desarrolla inexorablemente. Seguirán multiplicándose con cifras cada vez mayores de contagios y muertes hasta que no se encuentre la vacuna o el tratamiento

Las pandemias tienen un ciclo natural que se desarrolla inexorablemente. Seguirán multiplicándose con cifras cada vez mayores de contagios y muertes hasta que no se encuentre la vacuna o el tratamiento contra la enfermedad o que la cantidad de infectados sea tan grande que lleguemos a la ‘inmunidad de rebaño’. Lo que se está es retrasando la velocidad del contagio pero nada más. Luego lo que toca definir ahora es cuál es el costo-beneficio de seguir diluyendo en el tiempo ese desarrollo. Repensar si las continuas nuevas reglamentaciones que se emiten para seguir tratando de ‘aplanar la curva’ presentan un costo-beneficio que justifique los daños colaterales que se están produciendo.

¿No es una tontería un ‘aislamiento preventivo general obligatorio’ cuando las excepciones son más del triple de los obligados (según la alcaldesa López “ya hay más de 6 millones de personas saliendo a trabajar, mientras que 1.5 millones siguen en casa”)? ¿Cuál entidad pone las multas? ¿Qué capacidad tiene de hacerlas efectivas? ¿Con que soporte las establece y como prueba la eventual violación?

El Estado amenazador acaba siendo la fuente de corrupción concretada en la extorsión o soborno del agente que la representa.

Porque tontería es sacar y sacar reglamentaciones que sustituyan con el miedo a las sanciones de la autoridad lo que debería ser la motivación individual de prevenirse personalmente contra la enfermedad. La credibilidad y el principio de autoridad se va perdiendo a medida que se siente y entiende que ni las medidas que se toman se pueden implementar, ni es cierto que de ellas dependa el fin de la pandemia.

La gran ‘tontería’ en realidad es crear una falsa dimensión de la gravedad de la enfermedad y de la pandemia mediante la promoción del pánico para imponer unas medidas que no se justifican por lo desproporcionado entre el poco beneficio que se logra (ganar algo de tiempo) y las consecuencias que se están produciendo (descrédito de la autoridad, desgastes administrativos, corrupción, destrucción de capital social y daños colaterales sociales y económicos).

https://www.las2orillas.co/las-tonterias-alrededor-del-coronavirus/

20.24.-Honrar la palabra RODRIGO UPRIMNY

La administración de Iván Duque sostiene que no se trataba de un compromiso de Estado, sino de gobierno. Foto: Juan Carlos Sierra – semana / getty images 

Después de año y medio, por la trascendencia del tema, retomo mi crítica a la exigencia de Colombia de que Cuba entregue a los negociadores del Eln estacionados en ese país.

12 jul 2020.- En enero de 2019, luego del atroz atentado del Eln contra los cadetes de la policía, Duque no solo rompió negociaciones con esa guerrilla sino que le exigió a Cuba extraditar a sus negociadores. Cuba se negó con el argumento de que el gobierno Santos había firmado un protocolo ante los países garantes, según el cual, en caso de ruptura del proceso de paz, habría que permitir a los negociadores el Eln retornar a Colombia. Y luego el Estado colombiano podría, obviamente, combatirlos. Noruega, que también es país garante, apoyó la decisión de Cuba, pues consideró que ese tipo de protocolos deben ser cumplidos.

Duque insistió en la extradición con dos argumentos esenciales: que el protocolo no lo vinculaba, pues había sido firmado por el gobierno Santos, y que Cuba no podía albergar terroristas, conforme a la resolución 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU. En su momento, en una columna en este periódico y en un blog en La Silla Vacía, condené el atentado del Eln y mostré que esos argumentos carecen de sustento: el protocolo, aunque no sea un tratado y hubiera sido firmado por el gobierno Santos, compromete a todo el Estado colombiano ante Cuba y Noruega y por eso debe ser cumplido de buena fe. Y los negociadores del Eln no están en Cuba porque ese país los quiera proteger, sino porque el Estado colombiano le había pedido a Cuba que albergara las negociaciones con esa guerrilla.

Duque puede hoy sentir que Trump fortalece su exigencia al incluir, en mayo de este año, a Cuba en la lista de países que no colaboran en la lucha antiterrorista, precisamente por la permanencia de los negociadores del Eln en la isla. Pero ese apoyo de Trump es, por decir lo menos, contradictorio, pues ese país no se comporta igual cuando sus intereses están en juego.

Trump negoció en estos años con los talibanes, que han cometido incontables actos terroristas. Varias rondas fueron realizadas en Catar, que entonces albergó a líderes talibanes. Incluso, por petición de Estados Unidos, los talibanes tienen en Doha una especie de oficina política desde 2013. En septiembre 2019, luego de un atentado talibán, Trump rompió conversaciones, pero nunca exigió a Catar la entrega de los negociadores talibanes, pues sabía que no solo imposibilitaría la paz con ese grupo, sino que le restaría credibilidad en cualquier otro proceso de paz en el mundo. Y es que sin garantías a los negociadores, como las del protocolo firmado por Colombia con Noruega y Cuba, ningún proceso de paz es posible, ni ningún tercer país aceptaría ser garante o sede de unas negociaciones de paz.

Las negociaciones se reanudaron y a fines de febrero de 2020, el gobierno Trump firmó en Catar un acuerdo de paz con los talibanes. Entonces, para Trump es legítimo no solo que Catar albergue a los talibanes, sino que Estados Unidos firme la paz directamente con ese grupo, a pesar de que ha estado por años en su lista de terroristas… En cambio acusa a Cuba de albergar terroristas. El doble estándar es evidente.

El gobierno Duque debería reconocer que su exigencia a Cuba de que extradite a los negociadores del Eln no solo viola compromisos internacionales de Colombia, sino que es políticamente inconveniente: no solo imposibilita que haya países garantes en cualquier proceso de paz en el futuro, sino que mina la credibilidad internacional de Colombia. Si incumplimos la palabra en un tema crucial como la paz, es lógico que otros países piensen que somos un Estado poco confiable. Ojalá el gobierno Duque reconsidere su posición.

https://www.elespectador.com/opinion/honrar-la-palabra/

20.24.-La pandemia ha acelerado la destrucción de la confianza  NICOLAS COLIN

La crisis de Covid-19 transformará aún más la forma en que el público en general percibe la autoridad política, la experiencia científica y los medios de comunicación, dice Nicolas Colin.

Discurso televisivo de Emmanuel Macron, 13 de abril de 2020. «La pandemia de Covid-19 podría acelerar la transición a una política de desconfianza generalizada», escribe el ensayista. (FRANCK FIFE / AFP) 

La pandemia de Covid-19 dividió el mundo en dos. Por un lado, encontramos a aquellos (la mayoría) que perciben esta crisis como un evento que lo cambia todo: para ellos, la pandemia ha precipitado un cambio profundo en la forma en que producimos, consumimos y trabajamos. Por otro lado, están aquellos que ven la pandemia como un simple acelerador de tendencias preexistentes. Para este segundo grupo, en su mayoría personas que han estado interesadas en la transición digital durante mucho tiempo, estamos experimentando una aceleración más que un descanso o una inflexión.

6 jul 2020.- Los medios de comunicación de todo el mundo están llenos de ejemplos de cómo la pandemia está transformando diferentes sectores de la economía. Lo que es más difícil, por otro lado, es la reflexión sobre la aceleración de las tendencias que cambian nuestra sociedad de manera transversal. De hecho, estos son más difusos y, por lo tanto, menos visibles. Uno de ellos, en particular, es cómo el flujo irrestricto de información erosiona la confianza.

Como el ex analista de la CIA Martin Gurri escribió en «La revuelta del público» (Stripe Press, 2018, sin traducir), Internet ha estado aumentando la producción y la difusión de información durante mucho tiempo, y la desata. La ira de la gente de todo el mundo, desde la «Primavera Árabe» hasta la elección de Donald Trump, desde el Brexit hasta las manifestaciones de «chalecos amarillos». Y al igual que otras crisis anteriores, la pandemia de Covid-19 acelerará este estallido de información y enojo y transformará aún más la forma en que el público en general percibe la autoridad política, la experiencia científica y los medios. .

Un sentimiento mutuo

Al comienzo de la pandemia, dos pequeños círculos se dieron cuenta, antes que los demás, de la situación. Por un lado, los entendidos chinos abundaban en información sobre la gravedad de la epidemia y la velocidad de propagación del virus. Por otro lado, las cifras de Silicon Valley, fuertes en su dominio de los modelos matemáticos utilizados en epidemiología y su capacidad para pensar a gran escala, iniciaron en enero una discusión densa y esclarecedora sobre la amenaza global planteada por el Covid-19, que incluye, como el muy influyente empresario Balaji S. Srinivasan, colgando en Twitter con periodistas que lo acusaron de ser demasiado alarmista.

Mientras tanto, el mundo de los medios, la política y la salud pública se ha quedado atrás. La información sobre el Covid-19 circulaba a toda velocidad, pero en un bucle cerrado en Twitter entre expertos de China e inversores de Silicon Valley. Por su parte, los líderes de todo el mundo continuaron leyendo notas tranquilizadoras elaboradas por colaboradores que eran poco conscientes de la realidad sobre el terreno y no podían pensar en el próximo movimiento. ¿Cuál es el punto de escuchar las sirenas más alarmistas y considerar medidas tan serias como cerrar las fronteras y el confinamiento general cuando el desafío a corto plazo es tranquilizar a la población y tranquilizarse a sí mismo?

Ahora que la gravedad de la pandemia se ha hecho evidente para todos (cientos de miles de personas han muerto en todo el mundo y la economía apenas se está recuperando en algunos países), la destrucción de la confianza probablemente solo ‘acelerar. Se pierde la confianza de los líderes políticos que no han podido absorber información en tiempo real y sacar las conclusiones necesarias. Se pierde para las administraciones que han luchado por implementar medidas efectivas de contención, detección y vigilancia.

También se pierde para los profesionales de la salud pública, que se han desacreditado con mensajes contradictorios sobre temas como el uso de máscaras. ¿Cómo puede el público en general confiar en los expertos… que no confían en el público en general? La confianza es siempre un sentimiento mutuo. ¡No puede existir solo en una dirección, especialmente si ambas partes tienen acceso a la misma información en un mundo donde ahora se desata!

Más allá de las transformaciones en el trabajo en diferentes sectores de la economía, no hemos terminado de medir el impacto de esta disminución de la confianza en el contexto de la pandemia. Así como la crisis financiera de 2008 condujo, varios años después, a agitaciones políticas en varios países del mundo (Brexit, la elección de Trump, la de Emmanuel Macron), la pandemia de Covid-19 podría acelerar el transición a una política de desconfianza general, donde el gobierno será aún más complicado y la ira de las personas cada vez más difícil de contener.

https://www.nouvelobs.com/chroniques/20200706.OBS30929/la-pandemie-a-accelere-la-destruction-de-la-confiance.html#modal-msg

  • 20.23.-«Después de la crisis, el momento del dinero verde» THOMAS PIKETTY
  • La hora de Duque JUAN MANUEL LÓPEZ
  • ¿Manzanas podridas o sociedad podrida? PATRICIA LARA

El paro económico debe usarse para reflexionar sobre un resurgimiento de las inversiones en sectores como la salud y el medio ambiente, con una reducción en las actividades más intensivas en carbono, estima el economista Thomas Piketty en su columna.

Una turbina eólica en un campo de colza, en Magny (Eure-et-Loir), el 4 de mayo. JEAN-FRANCOIS MONIER / AFP

¿Puede la crisis causada por Covid-19 precipitar la adopción de un nuevo modelo de desarrollo, más equitativo y más sostenible? Sí, pero a condición de que asumamos un cambio claro de prioridades y desafiemos un cierto número de tabúes en la esfera monetaria y fiscal, que finalmente deben ponerse al servicio de la economía real y de los objetivos sociales y ecológicos.

9 may 2020.- Primero debemos aprovechar este paro económico forzado para reiniciar lo contrario. Después de tal recesión, las autoridades públicas tendrán que desempeñar un papel central en el impulso de la actividad y el empleo. Pero debe hacerse invirtiendo en nuevos sectores (salud, innovación, medio ambiente) y decidiendo una reducción gradual y duradera de las actividades más intensivas en carbono. Concretamente, es necesario crear millones de empleos y aumentar los salarios en hospitales, escuelas y universidades, renovación térmica de edificios, servicios locales.

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En el futuro inmediato, el financiamiento solo puede hacerse a través de la deuda y con el apoyo activo de los bancos centrales. Desde 2008, estos últimos han llevado a cabo una creación monetaria masiva para salvar a los bancos de la crisis financiera que ellos mismos habían causado. El balance del Eurosistema (la red de bancos centrales gestionados por el BCE) aumentó de 1.150 millones de euros a principios de 2007 a 4.675 millones a finales de 2018, es decir, de solo el 10% a casi 40% del PIB de la zona del euro (12 billones de euros).

Debemos suponer que la creación monetaria se utiliza para financiar la recuperación verde y social, y no para impulsar los precios del mercado de valores.

Sin duda, esta política hizo posible evitar las quiebras en cascada que habían arrastrado al mundo a la depresión en 1929. Pero esta creación monetaria, decidida a puerta cerrada y sin una integración democrática adecuada, también contribuyó a impulsar los precios. Financiero e inmobiliario y para enriquecer a los más ricos, sin resolver los problemas estructurales de la economía real (falta de inversión, aumento de la desigualdad, crisis ambiental).

Agrupe la tasa de interés

Sin embargo, existe un riesgo real de que estemos contentos de continuar en la misma dirección. Para tratar con Covid-19, el BCE lanzó un nuevo programa de recompra de activos. El balance del Eurosistema ha saltado de 4.692 mil millones al 28 de febrero en 5.395 mil millones en el 1ro de mayo de 2020 (según los datos publicados por el BCE el 5 de mayo). Sin embargo, esta inyección monetaria masiva (700 mil millones en dos meses) no será suficiente: el diferencial de tasas de interés contra Italia, que se había reducido a mediados de marzo tras los anuncios del BCE, es Muy rápidamente comenzó a levantarse de nuevo.

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Qué hacer? Primero, tenga en cuenta que la zona euro seguirá siendo frágil mientras decida someter sus diecinueve tasas de interés a la especulación del mercado. Necesitamos urgentemente darnos los medios para emitir una deuda común con una tasa de interés única. Al contrario de lo que a veces escuchamos, el objetivo es sobre todo agrupar la tasa de interés y no obligar a ciertos países a pagar las deudas de otros. Los países que dicen que son los más avanzados en este tema (Francia, Italia, España) deben formular una propuesta precisa y operativa, con la aprobación de la creación de una Asamblea Parlamentaria que permita supervisar el conjunto (según el modelo del Asamblea franco-alemana creada el año pasado, pero con poderes reales, y abierto a todos los países que lo deseen). Alemania, presionada por sus jueces constitucionales para aclarar su relación con Europa, sin duda elegirá participar tan pronto como una propuesta sólida esté sobre la mesa y sus principales socios estén listos para avanzar. En cualquier caso, la emergencia nos prohíbe permanecer colgando mientras esperamos la unanimidad, que no vendrá.

La propuesta de fondos españoles debe ser apoyada

Entonces, y sobre todo, debemos aceptar el hecho de que la creación monetaria se utiliza para financiar la recuperación verde y social, y no para impulsar los precios del mercado de valores. El gobierno español ha propuesto que entre 1.000 y 1.500 millones de euros en deuda común(alrededor del 10% del PIB en la zona euro), y que esta deuda libre de intereses se asuma en el balance del BCE sobre una base perpetua (o a muy largo plazo). Recordemos sobre este tema que la deuda externa alemana se congeló en 1953 (y se abolió definitivamente en 1991), y que el resto de la enorme deuda pública del período de posguerra se extinguió por un sorteo excepcional del más alto patrimonio financiera (que también tendrá que hacerse). La propuesta española debe ser apoyada y repetida si es necesario, siempre que la inflación siga siendo moderada. Tenga en cuenta que los tratados no dan una definición del objetivo de la estabilidad de precios (el BCE estableció el objetivo del 2%: esto también podría ser del 3% o del 4%). Estos mismos tratados indican que el BCE debe contribuir al logro de los objetivos generales de la Unión.

Aquellos en Bruselas que evocan cifras asombrosas en el Acuerdo Verde sin proponer financiación no hacen crecer la política.

Lo cierto es que es imposible recaudar tales sumas sin recurrir a préstamos. Aquellos en Bruselas, que evocan cifras asombrosas en el Acuerdo Verde sin ofrecer financiación, no hacen crecer la política. Por definición, esto significa que reciclan las sumas ya prometidas en otros lugares (por ejemplo, tomando recursos del escaso presupuesto de la UE, que es de apenas 150 mil millones de euros por año, o el 1% del PIB europeo), que cuentan los mismos gastos varias veces, o que suman contribuciones públicas y privadas (con el apalancamiento para hacer que todos los especuladores del planeta se pongan verdes de envidia), la mayoría de las veces al mismo tiempo. Estas prácticas deben detenerse.

https://www.lemonde.fr/idees/article/2020/05/09/apres-la-crise-le-temps-de-la-monnaie-verte_6039129_3232.html

20.23.-La hora de Duque JUAN MANUEL LÓPEZ

En cuanto al desarrollo y manejo de la pandemia es poco lo que se ha informado, mucho lo que se ha omitido informar y mucho lo que se ha desinformado

No es una referencia a que le haya ‘llegado la hora’ ya sea de la recuperación de su imagen o de un mal momento por el cual esté pasando.

1 jul 2020.- Se trata de la hora de 6 a 7 de la tarde que el Presidente en franco abuso de poder ha tomado todos los días en todos los canales de televisión y algunas emisoras. Abuso en relación a los dueños de esos medios que pierden el derecho por el cual pagaron y el retorno que les representaba la propaganda correspondiente. Pero abuso sobre todo en relación a la audiencia que queda excluida del esparcimiento que a esa hora podía tener.

El uso de la promoción de la imagen es parte del culto de la personalidad que caracteriza a quienes tienen tendencias dictatoriales pero nunca se había visto que llegara a ese extremo. Ni los larguísimos discursos de Fidel, o las repetidas intervenciones de Chávez, ni los escenarios montados por Goebbels para Hitler habían explotado en esa forma el poder del Estado para vender la imagen del gobernante.

Se dice que es para cumplir la función de manejar la pandemia a través de ‘poner la cara’ e informar sobre las acciones gubernamentales al respecto. Pero evidentemente para ello no se requiere sus actuaciones como presentador o anchorman.

En cuanto al desarrollo y manejo de la pandemia es poco lo que se ha informado, mucho lo que se ha omitido informar y mucho lo que se ha desinformado. El escenario montado se limita a divulgar lo que se está haciendo, presentado como si todo fueran acciones positivas, citando cifras de inversiones y enumerando listas de decretos que para nada sustentan la razón de ser de los mismos ni los justifican con resultados.

En cambio distorsionan las realidades con la forma de presentación. Por ejemplo hablan de un presupuesto de cientos de billones que se destinarán al combate del COVID-19 (como si esto fuera algo concreto), y que de esos ya se ha usado el 11% del PIB. Pero según análisis del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana 6% supone ser lo apropiado para las garantías que deben ayudar a la reactivación de la economía, lo cual resulta que no es un gasto sino una reserva contable, o sea si acaso un activo del cual no se ha dispuesto. De los restantes no se sabe ni de dónde habrían salido ni adonde se han destinado: los recursos que se han sustraído a otros sectores y otros titulares (como el fondo de pensiones de los departamentos o el Fondo para la Mitigación de Emergencias) no respaldan esos ingresos, y la forma en que se destinan no son verificables (un rubro como ‘atención a la pandemia’ no dice nada de cómo se distribuye ni cuánto queda pendiente por entregar o adonde está depositado y quien lo está manejando).

Pero lo más grave es que pareciera que el propósito del uso de esa hora más que la misma desinformación o apología del gobierno fuera servir de sofisma de distracción para no referirse a ninguno de los temas que supone debe manejar y rendir cuentas quien es escogido como mandatario para atenderlos.

No se mencionan ni siquiera los aspectos negativos de la evolución de la pandemia: es la repetición de la repetidera de cuántos contagios, cuántas muertes, cuantas recuperaciones, y cómo la irresponsabilidad de la ciudadanía es contraria a las intenciones del gobierno; regulaciones y regulaciones para obligar los ‘controles de bioseguridad’ y que la gente se lave las manos, use tapabocas, y mantenga las distancias; pero nada de cuánto está aumentando el desempleo; o la manera como se multiplica en la cárceles y lo que implica el hacinamiento; o la desigualdad, dispersión e ineficiencia en la distribución de los equipos; o alguna mención al problema de los inmigrantes venezolanos y qué manejo se le va a dar (a los aparcados en Cúcuta, en Bucaramanga, en Arauca, en Paraguachon, o en los parques de Cali Medellín o Bogotá, etc.); poco o nada sobre necesidades no satisfechas en cuanto a test, a respiradores, a seguridad para los operadores de salud; todo parecieran ser solo buenas noticias.

 Pero aún peor es el cómo se evaden los problemas nacionales: ni una explicación de la situación internacional respecto a la aventura de tumbar a Maduro (no se sabe que es peor sí que no supiera del entrenamiento y montaje de la operación Gedeon en la Guajira, o que hubiéramos sido parte de esa vergüenza y lo esté negando); ni un comentario a las advertencias del vocero de la única calificadora de riesgo que aún no baja el grado de inversión en el sentido que parece inevitable que eso sucederá; ni nada sobre el caso de una legislatura donde no se aprobó prácticamente ninguna ley presentada por el gobierno (cuando se esperan las de pensiones, las de salud, la de justicia, etc.);  ni siquiera una mención a la crisis política de lo que significa la distancia entre él y su propio partido; nada sobre lo extraño de que disminuyan las siembras de coca y aumente la producción de cocaína; o para qué justificar el porque romper el compromiso favorable a nosotros de escoger un Director del BID latinoamericano para votar apoyando al candidato de Trump.

Mi nieta se acostumbró a que cuando se cae o se golpea o rompe algo se le dice ‘no pasa nada’, y así, ahora, cuando tiene miedo o le pasa algo se tranquiliza repitiendo eso. Es muy lindo porque tiene 2 años. Pero el presidente, no solo por la edad sino también por el cargo, no puede estar en eso.

https://www.las2orillas.co/la-hora-de-duque/

20.23.-¿Manzanas podridas o sociedad podrida? PATRICIA LARA

“¿Qué fallas hay en la cultura colombiana y en la educación que brinda el Ejército a sus miembros como para que por lo menos siete soldados participen en la violación de una niña de 12 años?”, preguntaba la semana pasada El Espectador en un editorial titulado “Dejemos de hablar de monstruos y vamos al fondo”, escrito a propósito de la violación de una niña embera chamí, ocurrida hace poco en Risaralda.

3 jul 2020.- Y ahora, luego de conocida la revelación hecha por Ariel Ávila en su programa El Poder de Semana TV, sobre el caso de una indígena nukak de 15 años que en septiembre pasado, en Guaviare, habría sido secuestrada y violentada sexualmente durante cuatro días por “integrantes del Ejército que la llevaron al sitio del campamento” y, sin que le dieran “de comer ni de beber, luego la dejaron desnuda deambulando por la carretera”, según dice el informe elaborado por la Defensoría del Pueblo, El Espectador tendría que repetir su pregunta, pero con más contundencia: ¿qué aberraciones hay en nuestra sociedad y en la formación que el Ejército les da a sus miembros para que esos horrores sucedan?

Lo primero que hay que decir es que la violación denunciada por Ávila se suma a cuatro casos más de niñas indígenas presuntamente violadas por soldados en Guaviare. Los hechos los investigó la Defensoría del Pueblo debido a denuncias que la comunidad hizo sobre el comportamiento de soldados con niñas del resguardo de la comunidad nukak.

Por lo visto, es frecuente que las víctimas de violación sean niñas indígenas y que los violadores sean soldados. Ello no significa que paramilitares, guerrilleros y disidentes no lo sean también. Según le dijo a W Radio el líder embera Gerardo Jumí, “el abuso sexual contra mujeres indígenas es frecuente, pero es invisibilizado y silenciado”.

Es decir que en esta sociedad machista, patriarcal y racista, que desprecia a los indígenas, en el fondo no es tan mal visto violar a niñas indígenas… De ahí que los delitos sexuales contra ellas sean silenciados o minimizados, sobre todo si quienes los cometen son miembros del Ejército.

Si no fuera así, ¿cómo se explica que luego de diez meses de que la Fiscalía, la Policía, el Ejército y la Procuraduría conocieran la denuncia de la violación de la niña nukak, aún hoy repose en la Fiscalía Segunda de San José del Guaviare sin que se haya avanzado en la investigación y sin que hayan capturado a ninguno de los militares responsables de los hechos?

¿Y cómo se explica que en el caso de la violación de la niña embera la Fiscalía haya procesado a sus autores solo por acceso carnal abusivo y no por secuestro y acceso carnal violento, y que los violadores se encuentren recluidos en el Batallón Pedro Nel Ospina de Bello, Antioquia, y no en una cárcel común, como si el delito que se les imputa hubiera sido propio del servicio?

Se equivocan quienes pretenden minimizar y silenciar estos hechos tan graves cometidos por miembros del Ejército; lo que las autoridades deben hacer es justamente lo contrario: denunciar a los responsables no solo ante la justicia, sino ante la opinión y destituirlos de manera pública y fulminante, de manera que se produzca un escarmiento y una sanción social que comience a cambiar los patrones culturales que conducen a que esos horrores sucedan.

Porque si bien es muy grave que cualquiera viole a un menor, lo es mucho más si la víctima es una indígena discriminada y si los violadores son miembros de nuestras respetadas Fuerzas Armadas.

www.patricialarasalive.com, @patricialarasa

https://www.elespectador.com/opinion/manzanas-podridas-o-sociedad-podrida/

  • 20.22.-El mundo en guerra, y no contra el coronavirus – JUAN MANUEL LÓPEZ
  • Inconveniente la reforma de las Corporaciones autónomas regionales CAR GERMÁN VARGAS
  • Todos los caminos conducen a que la clase media se encoja – MARTHA MORALES

Relaciones potencialmente explosivas podrían revivir la ‘guerra fría’, cuando crecen potencias emergentes, EE. UU. pierde poder hegemónico y Trump saca a relucir el “macho alfa” preelectoral

El coronavirus ha hecho que esté en entredicho la reelección de Trump, por lo que se ha dedicado a radicalizar la derecha racista antiinmigrante como estrategia de campaña. Foto: captura de video

China e India, además de ser los países más poblados del mundo, tienen entre ellos la frontera más grande del planeta. Decidieron llamar statu quo (porque en efecto simplemente eso es) el acuerdo de no ir a la guerra a pesar de los conflictos que por ello se puedan presentar. Sus diferencias son alrededor de la independencia del Tíbet; de los vínculos con Sikkim (un país en sándwich entre esas potencias); y de una especie de tierra de nadie, pérdida en la nada que se llama el Galwan Valley.

24 jun 2020.- Los dos países son potencias nucleares y por primera vez desde 1975 se presentaron choques con muertos entre ellos. India tiene como pendiente el enfrentamiento con Pakistán por la situación de Cachemira, y China el caso de Taiwán, temas que recíprocamente les sirven para enredar la situación del uno y el otro.

Corea del Norte y Corea del Sur se encuentran oficialmente en Estado de Guerra pero con un armisticio declarado y supuestamente en trámite para lograr un acuerdo de Paz.  Habían mantenido Oficinas para manejar esa relación pero Corea del Norte la acaba de cerrar lo que equivale a romper las conversaciones. Ambas son potencias nucleares.

Desde que Chiang Kai-shek se refugió en la isla de Taiwán y proclamó la República China Nacionalista, la República Popular China ha sostenido que esa es solo una de sus provincias y que espera pacíficamente que así se reconozca. El actual gobierno de Taipei tiende a reivindicarse de una vez por todas como país independiente. China Continental ha realizado en los últimos días ‘vuelos de reconocimiento’ en el estrecho de Formosa, los cuales han sido expulsados por la aviación taiwanesa que proclama que eran sobrevuelos sobre su territorio. Ambos disponen de respaldo nuclear para sus pretensiones, Taiwán con el de Estados Unidos que es la única potencia o poder que lo reconoce y por eso lo defiende a ultranza como país.

Hong Kong en algo parecido fue asimilado por China bajo el convenio de ‘un país, dos sistemas’. Las recientes medidas de Beijing rompen ese principio y contra ellas se han declarado las potencias occidentales, todas con armamento nuclear.

Rusia sigue teniendo escaramuzas con China por la Isla de Damnski y está en guerra con Ucrania, apareciendo en todas el fantasma del poder nuclear.

Y la guerra en Siria y Libia cuenta con el respaldo a una u otra de las potencias, pero en todas con el peso de los Estados Unidos en alguna de las partes.

Todo esto podría producir un revivir o incluso un recalentamiento de la ‘guerra fría’.

Dos factores que son realidades paralelas subyacen detrás de todas y cada una de esas relaciones potencialmente explosivas. La una el crecimiento de potencias emergentes (en especial china) en el momento que el de Estados Unidos como poder hegemónico decae. La otra, la persona que está en el poder en ese país.

El señor Trump como presidente de los Estados Unidos no solo es el Jefe de Gobierno sino personalmente es en la jerarquía militar el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas (esto viene desde George Washington que para no depender del poder político puso esa condición). Entre sus atribuciones personales está el control sobre el botón nuclear. (El ‘teléfono rojo’ solo era para evitar la guerra nuclear con Rusia, probablemente no existe o habría perdido importancia, o para Trump sería solo un instrumento de negociación y no una última instancia para evitar una guerra).

Internacionalmente con el ‘volver a América grande otra vez’, se vive la guerra comercial con China, el retiro del acuerdo nuclear con Irán, acabar con Venezuela para sacar a Maduro, el retiro de la OMS…

El coronavirus ha traído como consecuencia que se encuentra en entredicho su posible reelección, lo cual a sacado a relucir el carácter de ‘macho alfa’ que es lo más protuberante en Trump y lo ha inducido a imponérselo a los Estados Unidos. Es lo que se vive ahora como estrategia de campaña, tanto internamente bajo la forma de radicalizar la derecha, racista, antiinmigrante, contra la prensa, machista, ofensivo y vengativo contra exsubalternos, etc.; como internacionalmente bajo el slogan de ‘volver a América grande otra vez’, con la guerra comercial con China, el retiro del acuerdo nuclear con Irán , la decisión de acabar con Venezuela para sacar a Maduro, los diez millones de dólares por los guerrilleros colombianos, el retiro de la OMS, etc….

Buscar enemigos, polarizar, estimular odios, crear conflictos, y en última instancia eventualmente la guerra misma son los escenarios naturales para un ‘macho alfa’.

https://www.las2orillas.co/el-mundo-en-guerra-y-no-contra-el-coronavirus/

20.22.-Inconveniente la reforma de las Corporaciones autónomas regionales CAR GERMÁN VARGAS

Tan inconvenientes son las nuevas disposiciones que más hubiera valido dejar las cosas como estaban. Desde que se crearon las CAR con criterio político-departamental y no con criterio de zonas ecosistémicas, esas numerosas entidades no tienen el personal califocado y experimentado para casuísticas de tan variadas especialiades ecosistémicas. De allí la incoformidad de los productores vigilados y el exceso burocrático, pero con insufientes especialidades. Volver a lo de antes puede ser mejor,aunque lo defectuoso permanezca. Con razón Vargas Lleras argumenta. 

Esta semana se divulgó el informe de medición en el cumplimiento de los objetivos trazados para el desarrollo sostenible (ODS). Imposibles peores resultados. Ocupamos el muy deshonroso penúltimo lugar, después de Bolivia, y advierte el documento que al ritmo que vamos, ni siquiera en 50 años alcanzaremos las metas que nos fijamos. Entre los peores resultados están los de la deforestación y la conservación de especies. 

21 jun 2020.- Y, paradójicamente, en el momento de escribir estas notas debe estarse aprobando en el Congreso, aun cuando espero que no, el proyecto de ley de reforma de las corporaciones autónomas regionales (CAR), que son precisamente las responsables de la ejecución en el territorio de la política ambiental. Nada quedó recogido en este de la propuesta que formulamos el año pasado, y sobre la cual conversé ampliamente con el Presidente de la República. Tan inconvenientes son las nuevas disposiciones que más hubiera valido dejar las cosas como estaban.

Las CAR, en su mayoría, no han cumplido con los propósitos para los cuales fueron creadas. Como instrumentos que son de la politiquería, nada hacen para proteger los ecosistemas, y entre ellos los bosques, ríos y cuencas. Tienen gravísimos problemas de transparencia y también de ineficiencia en la ejecución de los millonarios recursos a estos encomendados y son además responsables de muchas de las demoras y los retrasos injustificados en los proyectos de desarrollo regional.

Del proyecto original, como dije, no quedó nada. Se eliminaron todos los criterios de obligatoria observancia para las inversiones y las disposiciones de gestión de riesgo de estas entidades. También se eliminaron los principios de transparencia y acceso a la información, que permitirían luchar contra la corrupción interna.

Mucho insistimos en la necesidad de reducir los consejos directivos a máximo 7 miembros, pero de la propuesta original se pasó inexplicablemente a 14, entre los cuales hay representantes de los pequeños agricultores, de las comunidades indígenas, de las entidades sin ánimo de lucro y de las entidades científicas regionales. Se marchitó, sí, la injerencia del Gobierno Nacional y de los gobernadores. Mejor dicho, si antes eran ingobernables estas entidades, no me quiero imaginar cómo será si este proyecto es aprobado. Me pregunto cómo ha podido permitir el Gobierno que este esperpento avanzara en su trámite.

El proyecto original prohibía la reelección de los directores. El actual conserva esa prohibición, pero, ¡ah curiosidad!, excepto para los actuales. Y en esta línea, también fueron eliminadas las normas que permitían remover a los directores por probada mala gestión.

Pero quizás lo peor que contempla el proyecto actual sea que mantiene las 33 CAR existentes, cuando nuestra propuesta era reducirlas a 7, consultando el criterio de cuencas hidrográficas. Un número más que suficiente si se tiene en cuenta que, por ejemplo, en el departamento de Boyacá hoy operan cuatro corporaciones y en Antioquia, tres. No contentos con esto, se prevé la creación de dos corporaciones más, una para Mompox y otra para La Guajira, seguramente también sin capacidad ninguna de gestión.

Y, como si fuera poco, el nuevo proyecto aumenta los ingresos de las CAR por la vía de los recursos de la sobretasa al impuesto predial, que pasan de un límite del 2 al 2,5 %, en desmedro de los municipios, y lo peor: se autoriza utilizar estos recursos en gastos de funcionamiento y mayor burocracia.

Nada de positivo tiene este proyecto que ojalá no se apruebe. Todo se hará más complejo en el ya muy difícil entramado de trámites, requisitos y entidades que participan en los procesos de licenciamiento, y más compleja, también, la relación con las autoridades del orden nacional. Ni qué decir del cumplimiento de los objetivos misionales de estas corporaciones, ahora más expuestas a la politiquería y la corrupción. Ya advertía yo la semana pasada sobre los peligros del populismo legislativo, y más en estos tiempos de pandemia y virtualidad.

GERMÁN VARGAS LLERAS

https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/german-vargas-lleras/una-reforma-inconveniente-columna-de-german-vargas-lleras

20.22.-Todos los caminos conducen a que la clase media se encoja – MARTHA MORALES 

Pasaría del 30 a 12,7 %. Covid-19 contagia a parte de la población, pero efecto TIeconómico, a todos

La cifra de reducción de la clase media y el aumento de la pobreza es el estimativo que hizo el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Foto: Juan Pablo Rueda / EL TIEMPO

De tener 30 por ciento de ciudadanos en la clase media consolidada, Colombia pasará a contar solo con un 12,7 por ciento; mientras que la clase media vulnerable caerá, desde un 37,7 por ciento a un 28,6 por ciento. Por el contrario, el grupo de personas ubicadas en la franja de pobreza, que es el que debería bajar –en condiciones normales de un país en desarrollo–, tendrá un incremento sustancial, al pasar de 29,8 por ciento antes de la pandemia a casi el doble: 59,5 por ciento en el 2020. 

21 jun 2020.- En ese fuerte retroceso en la escala social está, desde el ciudadano que transportaba niños a la escuela; o el vendedor de collares y gafas en las playas atestadas de turistas; hasta el asesor tributario de una empresa, cuya actividad dejó de realizarse y probablemente, no seguirá más en el mercado. 

La cifra de reducción de la clase media y el aumento de la pobreza es el estimativo que hizo el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en el informe ‘La clase media andina frente al shock del covid-19’, presentado esta semana, para alertar a los líderes de los países de la región.

Si bien el Gobierno colombiano ha destinado 117 billones de pesos, equivalentes a 11,04 por ciento del PIB, para atender la emergencia en sus dos fases (la sanitaria y la económica), las características que ha tenido el ascenso social en el país llevarán a que nada pueda detener el curso de achicamiento de la clase media y, por consiguiente, de abultamiento de la población en situación de pobreza. 

Así lo sostiene Alejandro Gaviria, actual rector de la Universidad de los Andes e investigador social de amplia trayectoria.

“La vulnerabilidad es medida muy mecánicamente en los estudios. Aquellos que no son pobres ni clase media se consideran vulnerables. En esta coyuntura, muchos van a ser afectados. Sus trayectorias económicas han sido difíciles, de ires y venires. Con una crisis muy dura, como la que se vislumbra, van a sufrir hagan lo que hagan”.

“En esta coyuntura, muchos van a ser afectados. Sus trayectorias económicas han sido difíciles, de ires y venires. Con una crisis muy dura, como la que se vislumbra, van a sufrir hagan lo que hagan”.

Pero ¿qué es lo que hace que este choque saque a relucir la fragilidad social de países en desarrollo como el nuestro?

Más allá de que la clase media en todas partes sea el queso que está en la mitad del sanduche, por lo cual tiene dos opciones, o asciende o cae en la vulnerabilidad; en Colombia, el ascenso social ha estado empujado con rieles poco firmes. 

“El modelo ha mostrado gran falencia y los errores de una política social que estimula la demanda de educación y salud, pero no mejora la oferta. Además, los subsidios fueron los que crearon la clase vulnerable porque no los volvieron realmente productivos. En consecuencia, esta es una sociedad en la que se ha bajado la contribución del trabajo y ha aumentado la del capital”, argumenta la investigadora Cecilia López.

Sin fuerza en los choques

En el mismo sentido, un perfil de la vulnerabilidad que hay en los grupos sociales de la parte baja de la pirámide, realizado con base en datos del Dane, señala que los hogares que han superado la pobreza en términos monetarios, no cuentan con ingresos o capacidades suficientes para enfrentar choques como la muerte o enfermedad; choques económicos como caer en bancarrota o perder el empleo, o choques en sus ingresos como los que se dan en situaciones como la del covid-19.

Si bien entre el 2010 y el 2018, la pobreza en el país se redujo de 37,2 a 27 por ciento, la proporción de personas en situación de vulnerabilidad aumentó, al pasar de 35,6 a 39,8 por ciento. “Esto muestra que una parte de las personas que han salido de la pobreza han pasado a una situación de vulnerabilidad y no transitaron hacia la clase media consolidada”, indica Juan Daniel Oviedo, director del Dane.

Parte del problema en Colombia y los países andinos es que, a diferencia de las naciones desarrolladas, los ingresos de las personas que hoy son más vulnerables a retroceder socialmente no son estables. En su gran mayoría, provienen de la informalidad o de subsidios, lo que se junta con que no se había logrado mayor avance en la creación de empleos de calidad. 

Ese panorama endeble se ve ahora impactado con la peor crisis de la que se tenga memoria, en la cual, según estimativos del centro de pensamiento económico Anif, “en un mes de coronavirus se perdieron los avances de dos décadas de reducción del desempleo”.

A ponerlos en el visor

Como bien dice el adagio que ‘guerra avisada no mata soldado’, y con la convicción de que la situación es de mucha incertidumbre y constante cambio, el BID sugiere que “la resiliencia de la clase media frente al shock del covid-19 sea una de las prioridades de las políticas públicas durante la pandemia, en el período de transición, y en la etapa de recuperación económica”.

Esto, porque la clase media es clave para la actividad productiva y el consumo, lo que genera una bola de nieve, pues el productor se arriesga a aumentar producción si hay quien compre, y la capacidad de compra depende de la estabilidad del ingreso, el cual depende del empleo o el emprendimiento. 

Desafortunadamente, con la llegada de la crisis, la precariedad de las condiciones de los grupos sociales emergentes salió a flote. Por ejemplo, el nivel de ahorro es casi inexistente; gran parte de los hogares de clase media integran el sector laboral informal (de 22 millones que hacen parte de la población económicamente activa, solo hay 2’654.00 de empleos usualmente formales).

“La capacidad para el trabajo remoto se reduce, por lo cual, el nivel de ingresos de los informales podría caer –inclusive– a cero, advierte el BID.”

Otra característica que empuja a los ciudadanos hacia abajo, en un choque como el actual, es la predominancia del trabajo por cuenta propia, que es el más susceptible de afectarse en una crisis. El 45 por ciento de los ocupados son cuenta propia.

Además, la mayor parte de los que trabajan en empresas están ubicados en compañías pequeñas, que absorben el 90 por ciento de la mano de obra, según Acopi. Esas compañías son las que quedan más en riesgo de desaparecer cuando surge una crisis como la actual.

(Le recomendamos leer: Superfinanciera interviene a ‘Comunidad solidaria’, nueva pirámide)

Una salida para mantener la producción en medio del aislamiento ha sido el teletrabajo, pero en el caso del sector informal, que es el que abunda, la capacidad para el trabajo remoto se reduce, por lo cual, el nivel de ingresos de los informales podría caer –inclusive– a cero, advierte el BID.

Es más, dentro del segmento que tiene empleo formal, aunque continuaron ganando un sueldo durante la cuarentena, también hay caída de ingresos, puesto que los recursos de los hogares son complementarios, es decir, además de un sueldo, generalmente bajo, buscan otra entrada económica para completar el gasto, lo que se vio afectado durante la pandemia.

Así las cosas, se estima que la pérdida de empleo formal podría estar en un rango de 18,5 a 22,5 por ciento, según cálculos de Anif. En consecuencia, en Colombia, inevitablemente, la escala social se verá afectada en forma negativa.

¿Quiénes son y dónde están los vulnerables?

Desde el año pasado, Colombia adoptó nuevas categorías para ubicar los hogares en una escala social según sus ingresos. De ahí que la sociedad colombiana ahora se divide en pobres, clase media vulnerable, clase media consolidada e ingresos altos.

En todos los escalones, irremediablemente, habrá un efecto, según el BID (ver gráfico), pero, claramente, los dos escalones de la mitad son los más vulnerables pues, como han dicho algunos analistas, los ricos podrán perder parte de lo que tenían, pero no solo les quedará lo suficiente para seguir, sino que recuperarán más pronto que los demás lo perdido.

Por eso, poner la lupa sobre los vulnerables será clave. Estas son las coordenadas.

En el caso del grupo social ubicado como clase media vulnerable, el 45,2 por ciento se concentraba (antes del coronavirus) en las 23 capitales de departamento; 23,8 por ciento estaba en las otras ciudades o contextos urbanos, y 31 por ciento, en los centros poblados y rural disperso.

Los hogares vulnerables se caracterizan porque son más numerosos: en promedio, están integrados por 3,6 personas.

(Además: Alivios por $ 3,3 billones a 266.500 deudores de las cooperativas)

Sobre el nivel educativo, los mayores de 17 años, en un 36,4 por ciento, solo llegan a la primaria o no tienen ninguna formación académica. Un 46,7 por ciento ha realizado la secundaria, un 8,1 por ciento tiene preparación técnica o tecnológica, y el 8,7 ha ido a la universidad o tiene posgrado.

En relación con la actividad laboral, en números concretos, el Dane habla de 19’254.801 personas que pertenecían a la población vulnerable, de las cuales 15’314.583 estaban en edad de trabajar (mayores de 12 años). De estos, 8’812.119 registran en las estadísticas como ocupados. Los restantes están entre desocupados o inactivos (es decir que por alguna circunstancia no salen a buscar empleo). En el universo de ocupados, 4’005.593 son asalariados, 4’389.356 trabajan independientes y 417.169 realizan actividades familiares, pero sin remuneración.

“Ese panorama ayuda a la comprensión de los choques a los que se están enfrentando estas personas en medio de la emergencia por la covid-19”, según el informe del Dane.

Más aún, el 68,2 por ciento de la población ocupada en situación de vulnerabilidad eran trabajadores informales. Representan el 44,8 por ciento del total de trabajadores informales del país. “En este sentido, se puede esperar que los impactos de las medidas de aislamiento preventivo, en términos de desempleo e ingresos, se vean reflejados en el riesgo de caer en la pobreza”, indica el Dane.

La mayor debilidad está en el sector de agricultura, que aporta el 27,4 por ciento de la población trabajadora informal de la clase vulnerable; seguido por otras actividades que aportan el 10,9 por ciento, y hoteles, restaurantes y bares, que ponen el 8,1 por ciento.

“Estas estadísticas dejan en evidencia la necesidad de generar políticas sociales que permitan la reducción de los riesgos que tiene la población vulnerable de caer nuevamente en la pobreza”, concluye el Dane.

Así nos clasifica el Dane según los ingresos

En Colombia, a partir del 2019, se acogió una metodología acorde con estándares internacionales para organizar las escalas sociales así:

  1. Hogares con nivel de ingresos pobres extremos.

La línea de pobreza monetaria en Colombia es la que está por debajo de los 117.605 pesos.

  1. Ingresos vulnerables (pobreza). Hogares que reportan ingresos per cápita del hogar diarios entre la línea de pobreza monetaria y hasta diez dólares.
  1. Ingresos de clase media.Hogares que reportan ingresos per cápita del hogar diarios entre diez y hasta cincuenta dólares.
  1. Ingresos altos.Corresponde a hogares que reportan ingresos per cápita diarios iguales o superiores a cincuenta dólares.

MARTHA MORALES MANCHEGO
Economía y Negocios
Twitter: @marthamoralesm

https://www.eltiempo.com/economia/sectores/coronavirus-que-pasara-con-pobreza-y-clase-media-tras-la-emergencia-509498

  • 20.21.-Cómo se destruye el ‘Capital Social’ – JUAN MANUEL LOPEZ
  • EE.UU. Patea el tablero con candidatura para la presidencia del BID SERGIO GÓMEZ

El presidente y la alcaldesa de Bogotá pretenden remplazar con gran cantidad de normas y sanciones – dificilísimas de implementar-, la que debería ser la motivación personal para prevenir el contagio 

¿Cómo se verifica que el ‘abuelito’ que está en la calle no ha excedido la media hora a la cual tiene derecho tres días a la semana? Foto: Leonel Cordero/Las2Orillas 

Una de las cosas que ha mostrado la pandemia son las desigualdades en los niveles de desarrollo de los diferentes países. Se evidencian las diferencias de riqueza, o sea de recursos financieros y de infraestructura, pero también que esto se acompaña de grandes brechas en lo que se clasifica como ‘Capital Humano’ -básicamente la educación.

17 jun 2020.- Pero también aparece otra característica que concreta y permite explicar el porqué de esas diferencias de nivel de desarrollo entre países.

Hoy en día se habla de Capital Social como el principal factor tanto para generar el desarrollo como para medirlo, y la falta de él como la característica del subdesarrollo.

Consiste ese Capital Social en la capacidad de que se manejen fluidamente las relaciones entre los ciudadanos y entre ellos y el Estado. Una sociedad que no necesita controles es naturalmente más eficiente que aquella que si los requiere. La validez de los contratos, la vigencia y aplicación de las leyes, la confianza general en las instituciones, el poder contar con el cumplimiento de la palabra, la eficacia de la Administración de Justicia, etc., permiten que el gasto en controles sea menor y reduce el desgaste (y costo) que implica superar los requisitos y obstáculos que se presentan para lograr un resultado en cualquier gestión; todo trámite implica un control para monitorearlo y el uno y el otro son potenciales fuentes de corrupción;  solo la armonía social remplaza la violencia, la delincuencia, la insurgencia, etc..

Además, nada que desmoralice más a una sociedad y contradiga más la formación de Capital Social que el mal ejemplo de reglas hechas para no cumplirse.

Colombia se ha dedicado a pretender que con emitir leyes, decretos, ordenanzas, etc., que nunca se cumplen se subsanan las condiciones que caracterizan el subdesarrollo.

Es bueno hacer claridad en que esto no es algo nuevo ni algo que se inicia con el actual gobierno.

Pero eso no excusa lo que están haciendo el presidente Duque y la alcaldesa de Bogotá al pretender remplazar con normas (y sanciones para quien no las cumpla), lo que debería ser la motivación individual para prevenirse contra el contagio. Mientras todos los países -sean democráticos o no- buscan facilitar la forma para manejar los problemas derivados del Covid19, lo que aquí han llamado ‘cuarentena inteligente’ consiste en generar cada vez más reglamentaciones y más restricciones -acompañadas de los respectivos controles y castigos-.

Cuando el Presidente menciona que para la Organización Mundial de la Salud Colombia está siendo un modelo, descontextualiza lo que el funcionario dijo, pues si bien señaló lo expedito que había sido nuestro gobierno en emitir decretos y reglamentaciones también dejó en el aire la duda sobre si tendríamos la capacidad de hacerlos cumplir. Y lo que está sucediendo es precisamente que la cantidad de medidas que se decretan es inversamente proporcional a la posibilidad de implementarlas.

¿Cómo se va a cobrar una multa de un millón de pesos a un vendedor ambulante que infringe el aislamiento porque si no no tiene ingreso para sobrevivir? ¿Cómo se verifica que el ‘abuelito’ que se pasea en la calle sí está dentro de la media hora a la cual tiene derecho tres días a la semana? ¿Qué clase de multa es la que se impone en un municipio a quien no cumpla un toque de queda, y quién y cómo se cobra? ¿Cómo cerrar un centro comercial porque un almacén no verificó un número de cédula? ¿Qué credibilidad o posibilidad de controlarse puede tener una legislación transitoria que lleva más de 200 decretos de emergencia; con innumerables excepciones genéricas (49 en el último); que requieren de ‘protocolos’ específicos para cada caso que se aplica; cada uno con subdivisiones de ‘pico y algo’; y con autorización para que cada autoridad local las interprete según su personal criterio?

Pero es que la falta de Capital Social no solo es muestra de subdesarrollo sino tiende a ser remplazado por formas dictatoriales de gobierno. Por eso el uso de la prolongación del Estado de Emergencia para poder seguir gobernando con decretos, o, cuál culto de la personalidad, la aparición del Presidente en tiempo preferencial todos los días en todos los canales o la alcaldesa un día tras otro personalmente en todos los noticieros

Igual que con la impunidad ante el delito, no hay sanción ante el incumplimiento por parte de quienes aspiran y llegan a las instancias de gobierno por fallar en sus responsabilidades en cuanto a defender ese Capital Social. Ni, como en este caso, por acabar con lo poco que tenemos.

https://www.las2orillas.co/como-se-destruye-el-capital-social/

20.21.-EE. UU. Patea el tablero con candidatura para la presidencia del BID SERGIO GÓMEZ

Trump busca poner a uno de sus alfiles, Mauricio Claver-Carone, por temor a los chinos.

Mauricio Claver-Carone, asesor de Seguridad para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos. Foto: Carlos Ortega. Archivo EL TIEMPO

Gran sorpresa causó Estados Unidos al nominar a Mauricio Claver-Carone como su candidato a la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). 

17 jun 2020.-Sorpresa y algo de malestar en la región pues, al hacerlo, el presidente Donald Trump rompió con una tradición no escrita en la historia del BID, según la cual se trata de un cargo que debería recaer en un latinoamericano.

Claver-Carone-Carone es el actual asesor para la Seguridad Nacional en el Hemisferio Occidental de la Casa Blanca y tendría prácticamente asegurado su nombramiento dado que EE. UU. Es dueño del 30 por ciento de las acciones del banco y no se perfila ningún candidato o país con la influencia suficiente como para desafiarlo.

Fundado en 1959, el banco está compuesto por 48 miembros, de los cuales solo 26 –todos latinoamericanos– pueden acceder a préstamos de la institución y poseen el 50,2 por ciento de las acciones.

Luis Alberto Moreno es el actual presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Foto: Mauricio Dueñas / EFE 

Los otros 22, entre ellos EE. UU., países europeos y asiáticos, aparecen solo como donantes, pero tienen el otro 49,8 por ciento y por lo tanto una silla en las grandes decisiones.

En sus 61 años de existencia, ha tenido solo cuatro presidentes: el exministro de Hacienda de Chile Felipe Herrera, el ex secretario de Hacienda de México Antonio Ortiz Mena, el excanciller de Uruguay Enrique Iglesias, y el ex ministro de Desarrollo colombiano Luis Alberto Moreno, cuyo último período en el banco culmina en septiembre.

Fecha en la que está prevista la Asamblea General del BID, que estaba prevista en Barranquilla y donde se elegiría a su reemplazo.

Dadas las restricciones que existen por el covid-19, existe la posibilidad de que la reunión se dé de manera virtual y sean los representantes de los países en Washington los encargados de depositar los votos.

La experiencia de Claver-Carone, en comparación con sus antecesores, es más limitada. Antes de llegar al Consejo Nacional de Seguridad, el funcionario trabajó en el Departamento del Tesoro y fue representante de EE. UU. Ante el Fondo Monetario Internacional.

“A los otros candidatos no los conocían mucho en la región. Tras las conversaciones que he tenido en las últimas 48 horas estoy aliviado y confiado por las posibilidades de que esto se dé”

Nacido en La Florida, abogado de la Universidad Católica Americana, con estudios en Rollins Collage, Claver-Carone es de origen cubano y en sus años de vida pública ha dejado clara su profunda antipatía hacia el régimen comunista de los hermanos Castro y sus aliados de izquierda en la región. Recientemente ha encabezado la presión de la administración Trump frente al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.

Aunque su elección no es todavía un hecho, Claver-Carone ya contaría con el aval de Brasil, Ecuador, El Salvador y Colombia, con quien tiene una estrecha relación.

De hecho Claver-Carone-Carone, en sus primeras declaraciones públicas, dio por descontado que será electo en septiembre.

“A los otros candidatos no los conocían mucho en la región. Tras las conversaciones que he tenido en las últimas 48 horas estoy aliviado y confiado por las posibilidades de que esto se dé”, dijo Claver-Carone.

Pero el tema es complejo. Desde la época de la posguerra, cuando se consolidó el esquema de la banca multilateral, se estableció una especie de ‘acuerdo de caballeros’ en el que cada región asumiría el liderazgo en cada una de esas instituciones.

Desde que Trump llegó a la presidencia ha dejado claro no solo que desconfía de las instituciones multinacionales. Foto: EFE

El Banco Mundial para EE. UU., el Fondo Monetario Internacional (FMI) para los europeos, el BID para los latinoamericanos y el Banco Africano para el Desarrollo para los africanos.

La movida de EE. UU. En este sentido es inusual y rompe el molde. Los europeos, por ejemplo, podrían comenzar a cuestionar si Washington también tiene planeado un reto para asumir el control del FMI.

O en otro terreno, podría abrir la puerta para que EE. UU. Decida ir por la Secretaría General de la OEA, que también suele recaer en latinoamericanos. La explicación de Claver-Carone es que se trata de una decisión que sería buena para la región.

¿Quieren ustedes que la economía más grande del mundo se asocie para el beneficio de la región donde vivimos? Creo que la respuesta es que sí”, sostuvo el funcionario.

Y se ventila la idea de que con EE.UU. a la cabeza, este país podría expandir el capital de financiamiento justo en momentos en que la región enfrenta la crisis económica que está causando el coronavirus.

Pero en el trasfondo hay más. Desde que Trump llegó a la presidencia ha dejado claro no solo que desconfía de las instituciones multilaterales sino que se siente maltratado por ser considerado un socio más cuando aporta a veces muchos más fondos que el resto. Sucedió con la OTAN, viene sucediendo en la ONU y acaba de pasar con la Organización Mundial de la Salud, de donde se acaba de retirar.

En otras palabras, en el mundo de Trump, si EE. UU. Pone el 30 por ciento del capital del BID tiene derecho a ejercer mayoría. Y si bien antes lo hacía de manera indirecta –para llegar a la presidencia del BID ha sido necesario el aval de Washington–, ahora pretende ejercer un control más directo.

Al mismo tiempo, en EE. UU. Hay mucha preocupación por la expansión de China en la región a través de créditos, proyectos de infraestructura y otros negocios y siente que el BID le ha facilitado esa penetración.

China, que también es socia del BID, se ha convertido en fuente de disputas permanentes entre Washington y la actual dirigencia del Banco. De hecho, en esta capital se sabe que Claver-Carone y Moreno no son buenos amigos y han tenido varios desencuentros.

Ni Claver-Carone ni la administración Trump, por ejemplo, estuvieron de acuerdo con que se le ofreciera a China la posibilidad de organizar la asamblea del 2019 en Pekín. Y luego amenazó con boicotear la cita si el gobierno comunista no le extendía una invitación a la persona que nombró el presidente venezolano Juan Guaidó como su representante ante el BID.

China, que no reconoce a Guaidó sino a Nicolás Maduro, se negó a extenderle una visa y el BID terminó cancelando la asamblea a una semana de su inicio. Y Claver-Carone no esconde que parte de la arremetida de EE. UU. En el BID está asociada al rol que venía a jugando Pekín y su expansión en Latinoamérica.

En el caso de Colombia, la salida del funcionario de la Casa Blanca tendrá cierto impacto para las relaciones bilaterales pues era muy cercano al embajador Francisco Santos y puerta de entrada al radar de Trump, con quien venían trabajando muy de cerca sobre Venezuela y en la lucha contra las drogas. Santos sigue siendo cercano al jefe de Claver-Carone –el Asesor de Seguridad Nacional Robert O´Brien– porque trabajaron juntos cuando este era el jefe antisecuestros en el Departamento de Estado. Pero aún así se pierde una línea directa con el presidente.

Su llegada al BID, no obstante, le podría beneficiar al actual gobierno de Iván Duque ahora que necesitará de la banca internacional para capotear la crisis. Al menos hasta noviembre, pues nadie sabe qué pasará en las elecciones presidenciales de EE. UU. Y cómo afectaría esa relación un eventual triunfo del demócrata Joe Biden.

https://www.eltiempo.com/mundo/eeuu-y-canada/quien-es-el-nominado-de-ee-uu-para-ser-presidente-del-banco-interamericano-de-desarrollo-507924

  • 20.20.-“El neoliberalismo destruyó a la política como refúgio de los más vulnerables”– JUAN MANUEL P. DOMÍNGUEZ
  • EE.UU.: entre “banana republic” y democracia – CRISTINA DE LA TORRE
  • Algo más que marchas antirracistas – JUAN MANUEL LÓPEZ

El filósofo, lingüista y activista Noam Chomsky alertó en una entrevista con El Destape sobre los peligros que encarnan los gobiernos de derecha de Estados Unidos y Brasil, afirmó que los intelectuales deben enriquecer su formación al participar de los actividades de movimientos sociales y sostuvo que es necesario evitar la concentración de canales de información.

Publicado 9 junio 2020

«Creo que tendremos una disputa estratégica entre China y Estados Unidos que determinará las relaciones internacionales para las próximas décadas», sostiene el pensador que adelanta que Estados Unidos no cederá en sus intereses por el control mundial.

Chomsky nació en Filadelfia el 7 de diciembre de 1928. Es lingüista, filósofo-pensador y activista social. Estudió en la Universidad de Pennsylvania, donde fue influenciado por Zellig Harris. Completó su doctorado en 1951, después de lo cual pasó cuatro años en Harvard y, en 1955, se mudó a la Universidad de Pennsylvania, donde estudió para comenzar una intensa y larga carrera en el Instituto de Tecnología de Massachusetts.

Chomsky es un gran crítico del capitalismo, especialmente de la política exterior de los Estados Unidos. Fue en 1967, cuando comenzó su incursión en el activismo político, oponiéndose a la participación de los Estados Unidos en la Guerra de Vietnam. De ahí su libro de ensayos titulado «La responsabilidad de los intelectuales».

– Trump y Bolsonaro generaron una especie de idolatría mesiánica en una parte de la población. Estamos acostumbrados a culpar a la ignorancia y a la manipulación de los medios por causar esta alienación masiva. Pero, ¿en qué medida no deberíamos hacer un análisis del vacío institucional que los períodos democráticos anteriores no han podido llenar?

Hay algunas similitudes entre países. Uno es el papel extraordinario de la religión. En los Estados Unidos, aproximadamente una cuarta parte de la población es evangélica. Aman a Trump porque les arroja algunos huesos. Creo que hay algo similar en Brasil. Estados Unidos ha pasado por 40 años de práctica y propaganda neoliberal que, como era de esperar, ha aumentado notablemente la riqueza concentrada y el poder económico, mientras que la mayoría se ha estancado o disminuido. La mayoría ahora vive del salario de esta semana y no puede manejar ninguna emergencia. El ataque neoliberal a la población fue acompañado por un poderoso ataque ideológico: odio al gobierno, odio a las prácticas típicas de la política y la transferencia de políticas a un poder privado inexplicable. El respeto por las instituciones colapsó y el programa neoliberal de destruir asociaciones y atomizar a las personas («no hay sociedad») dejó a las personas en la miseria. La victoria del neoliberalismo fue destruir la política como refugio para los vulnerables. En Brasil, uno de los principales fracasos del PT fue no organizarse en la base. Algunos estudios muestran que la mayoría de los receptores de Bolsa Familia no saben de dónde proviene. Cuando se les pregunta, la mayoría dice «Dios».

Lo que se necesita, en ambos países, son programas educativos y organizacionales serios para unir a las personas y comprometerse a tomar el control de sus propias vidas, listas para superar los graves males de sus sociedades. A lo largo de la historia moderna, los sindicatos han liderado estos esfuerzos. Puede volver a ocurrir y hay muchas otras posibilidades.

-Siempre has sido un gran crítico de las corporaciones de medios. Hoy se cree que las redes sociales como Instagram y Facebook democratizaron la información, pero, ¿cómo sería eso posible si Facebook, Instagram, WhatsApp, Youtube y Google pertenecen a unas pocas personas, menos de cinco, en realidad?

Este cuestionamiento es interesante y necesario. Esto no debería suceder. En toda la economía, la monopolización y la concentración del poder aumentaron durante el período neoliberal y deben revertirse, como un paso hacia una sociedad más democrática basada en el control popular. Debemos buscar alternativas y evitar la concentración de canales de información si queremos una sociedad más equitativa y justa. No existe democracia, conceptualmente  hablando, si los medios de información pertenecen a unas pocas cabezas, que, por regla general, piensan parecido. Uno de los elementos indispensables para garantizar una democracia plena es que exista multiplicidad de opinión y participación ciudadana en los medios de comunicación, lo que, hasta ahora, no pasó de una utopía. Argentina tuvo un período de fortalecimiento de la democracia en los medios muy interesante durante el gobierno de los Kirchner, pero finalmente ese proyecto fue derribado. El debate sobre las redes sociales y los medios digitales irá en la misma dirección, solo que ahora nos encontramos con medios transnacionales que vehiculan una cantidad de información muy superior, y que tienen intereses mucho más poderosos.

-La ultraderecha llega al poder y posiblemente sea reelegida en los Estados Unidos con un fuerte discurso de odio, segregación e insensibilidad hacia los sectores populares. Su lenguaje es muy simbólico, mesiánico y nacionalista. En algún momento, asumieron el sentimiento anti-globalización que siempre ha sido una agenda fuerte en la izquierda. ¿Sigue siendo el nacionalismo el discurso de victoria del voto popular?

-El nacionalismo siempre será un desencadenante afectivo muy fuerte en la población, sin embargo, no existe una regla general. Depende de las fuerzas que compiten en la sociedad. En Argentina, el peronismo kirchnerista, o sea, el peronismo de izquierda, es el que mejor encarna el nacionalismo y el espíritu anti-globalización. Las personas votan con sus afectos, y su país es un espacio donde se desarrolla gran parte de la carga afectiva de una persona.

-Tradicionalmente, el debate entre izquierda y derecha se limitaba a la opresión del capital. Hoy, el debate sobre la opresión también abarca el racismo, el machismo, la homofobia, la gordofobia, el medio ambiente… ¿Crees que ninguna de estas opresiones puede incluirse en la agenda mientras deja como secundarias a las otras?

-Las personas, naturalmente, tienen sus propias prioridades, pero existen suficientes similitudes en estas estructuras para la interacción constructiva y el apoyo mutuo («interseccionalidad»). Todas las pautas tienen una conexión común, el desafío es unirlas todas juntas en un frente común que venza al fascismo. En general, son los sectores del progresismo los que se unen para adoptar estas pautas y colocarlas en la agenda para los grandes cambios institucionales. Fuera de ellos, los sectores conservadores solo nos estancan y no nos permiten avanzar.

-Usted, como intelectual, ha estado involucrado en debates colectivos toda su vida y ha apoyado incontables movimientos populares. Siempre se habla de la necesidad de que estos movimientos se alimenten de las teorías de estos intelectuales. Pero, en su opinión y en su experiencia, ¿cuánto es necesario que un intelectual se enriquezca participando en estos movimientos?

-Tanto los llamados «intelectuales» como los movimientos populares tienen mucho que ganar con esta participación. Se requiere interacción real y recíproca. El mundo intelectual no puede considerarse un Olimpo retirado del mundo donde tiene lugar la acción. Es cuando el mundo de las ideas se mezcla con el mundo de la acción cuando se producen los cambios deseados por el campo progresista.

-Un debate sobre un sistema de salud público, universal y gratuito a nivel global, es esencial durante y después de la pandemia. ¿Crees que este debate tendrá éxito?

-Ciertamente es esencial. Incluso en tiempos normales, el costo anual del sistema de salud privatizado de los Estados Unidos, que es altamente ineficiente y cruel, se estima en alrededor de $ 500 mil millones de dólares y 70,000 muertes. Cuán exitoso será nuevamente depende del poder de las fuerzas contendientes.

-¿Cómo se percibe la victoria del Estado chino sobre Covid-19 en los Estados Unidos?

-Por los científicos y las personas que penetran la avalancha de propaganda, se considera un éxito considerable. Pero el miedo y el odio al «peligro amarillo» no es difícil de generar en los Estados Unidos. Tiene una larga historia. Está conmocionado por los desesperados esfuerzos de Trump por encontrar un chivo expiatorio para sus crímenes contra el pueblo estadounidense, matando a decenas de miles durante la pandemia. Su elección es culpar a China y evoca el racismo tradicional.

-¿Crees que Estados Unidos insistirá en posicionarse como la nación elegida para cuidar el mundo, considerando el pobre desempeño que está dando para salvar a su propia gente de Covid-19?

-Trump está haciendo un gran daño a los Estados Unidos, pero ni siquiera él puede socavar su posición de enorme poder. Puede que a la gente no le guste e incluso ridiculice el sistema de poder de Estados Unidos, pero aún así lo temen. Y con razón. Estados Unidos ciertamente no es admirado por cuidar el mundo, pero gobernar el mundo es un asunto aparte. La clase conservadora en los Estados Unidos es cruel y codiciosa, no renunciará al control estratégico que tienen en diferentes partes del planeta. Los intereses son demasiado grandes y tienen mucho que perder. Creo que tendremos una disputa estratégica entre China y Estados Unidos que determinará las relaciones internacionales para las próximas décadas.

20.20.-EE. UU.: entre “banana republic” y democracia CRISTINA DE LA TORRE

Abrahan Lincoln no fue un anti esclavista, pero cuando a mitad de la guerra civil se preparaba una armada franco-inglesa para un desmbarco armado en favor de los librecambistas del sur y contra los yankis proteccionistas del norte, entonces Lincoln hizo una proclama declarando la guerra contra los esclavistas. Así la guerra de carácter económico se convirtió en una guerra ética. Los potenciales aliados del sur quedaron n estáticos ante tal anuncio  y la historia cambió de interpretación. No su real significado, como lo explica C.de la Torre.

Abraham Lincoln.

Epítome de la democracia, primera potencia económica del mundo, Estados Unidos edificó su poder y su gloria sobre la esclavitud. Y sobre las ambigüedades de Abraham Lincoln. Dio el prócer la libertad a los esclavos, pero no los emancipó del sojuzgamiento de su raza, siempre alimentado por una argucia: la leyenda de superioridad moral del blanco, fuente de todas las afrentas que molieron por siglos a la minoría negra. Sicología aristocratizante de los Elegidos, de Calvino, que hoy encarna un sátrapa de banana republic.

9 jun 2020.- Mas si Trump enloda hasta la pestilencia cuanto toca, si confecciona la peor crisis sanitaria y de empleo que se ensaña mayoritariamente en los negros, reanima por torpeza una cepa de la democracia estadounidense que en el siglo XIX maravilló a Tocqueville: el poder organizado de la comunidad y su derecho a voz colectiva.

Por vez primera desde los años 60 se ha volcado el pueblo a las calles de todas las ciudades, desafiando la pandemia, el toque de queda, los perros rabiosos que el presidente alista y al ejército que dispararía, heroico, contra la multitud inerme. Chiquitos le quedarán Pol Pot y Leonidas Trujillo y Rafael Videla y Ortega el de Nicaragua. Tal es la insania del mandatario, que ha galvanizado todas las rabias: las de mujeres, minorías, desempleados, ecologistas, intelectuales. Y la ira milenaria de los negros. Trump provocó fisuras en su propio partido; emplazamiento de gobernadores, alcaldes y figuras del Pentágono y del Departamento de Estado que no ha mucho lo rodeaban todavía; reconvención de cinco expresidentes y extensión de la protesta hacia el mundo entero.

Una poderosa razón económica dio sustento a la esclavitud en ese país: la imperiosa necesidad de mano de obra gratuita para tributar con el más arcaico sistema de explotación del trabajo en inmensas plantaciones de algodón y tabaco a la más formidable acumulación de capital. El sistema esclavista al servicio del sistema capitalista. Recuerda el historiador Howard Zinn el vuelco demográfico que significó: en 1790 la producción de algodón era de mil toneladas y requería 500 esclavos; 70 años después alcanzó el millón de toneladas y cuatro millones de esclavos. Para mantenerlos a raya, se creó todo un sistema de control legal, social y religioso cuyo espíritu conservan los sectores más retardatarios de esa sociedad, pese a la abolición de la esclavitud en 1863 y a la concesión de derechos civiles formales en 1965.

De ello es responsable también Lincoln, emancipador a regañadientes de los esclavos, por el legado de ambivalencia que dejó y sirvió, de lejos, a quienes porfiaban en la opresión de la raza negra. A caballo entre esclavistas y rebeldes, por puro interés electoral, reconocía que la esclavitud era hija de la injusticia, pero creía que buscar su abolición agravaría el mal. Ya proclamaba la igualdad entre los hombres, como reconocía en auditorios de oligarquía esclavista: “Yo tengo por raza superior a la blanca”. Confesaría por fin que su propósito apuntaba a salvar la Unión Americana, no a batirse en la disyuntiva de destruir o preservar la esclavitud.

Ante las multitudinarias jornadas de hoy, invita Obama a “forzar el cambio”. A convertir el momento en un punto de inflexión, combinando política y movilización pacífica, para organizar el voto por quienes harán las reformas. Disuelta toda impostura, derrumbado el mito de la sociedad igualitaria, pero recobrado el poder de la ciudadanía, enfrentan los estadounidenses un desafío dramático: o convierten el grito callejero por igualdad y justicia en programa alternativo de Gobierno, o bien humillan la cerviz a la amenaza del tirano para quien “el único buen demócrata es un demócrata muerto”.

https://www.elespectador.com/opinion/eeuu-entre-banana-republic-y-democracia/

20.20.-Algo más que marchas antirracistas  JUAN MANUEL LÓPEZ

Lo primero que dan a pensar las protestas de Estados Unidos es que las propician algo más complejo que la muerte de una persona

Abuso de autoridad, racismo, prepotencia, tal como los defiende y reivindica Trump son los verdaderos blancos de la indignación ciudadana 

La dimensión que han tomado las protestas por la muerte -asesinato- de George Floyd han sorprendido por el tamaño y por lo inesperadas.

10 jun 2020.- Lo primero que da a pensar es que se dan por algo más complejo que la muerte de la persona.

Esto ilustra un poco lo accidental de los individuos como protagonistas de la historia.

El señor Floyd no es la causa de las demostraciones sino el pretexto o catalizador que propicia la expresión de varios fenómenos, al igual que no fue que Hitler impusiera el nazismo sobre los alemanes sino sólo quien encarnó lo que esa población quería, o, en nuestro caso, como no fue Álvaro Uribe quien inventara el paramilitarismo, o que no fue de Juan Manuel Santos de quien dependió la Paz.

Lo que vemos es una especie de segundo movimiento de indignados pero ya no con relación a una situación general como era la desproporción entre la riqueza de unos pocos y las dificultades de la mayoría; esta es una protesta menos vehemente -menos agresiva- y más focalizada aparentemente en los temas del racismo y la violencia policial, pero probablemente con un subfondo más de manifestación de inconformidad ante la manera que hoy está el mundo, sus valores y sus instituciones.

Si se acepta que no es por lo protagónico de la víctima sino por las circunstancias anexas, lo que expresan las marchas en los diferentes países podría ser una manera hiperbólica de expresar el desagrado con algunas características del modelo que nos rige, con una insatisfacción con la dirigencia y la forma en que se manifiesta en la actualidad.

Las marchas no nacen de las condiciones que existen en cada país puesto que el racismo no se vive en cada uno de ellos, ni las acciones policiacas en todas apartes tienen los mismos defectos, ni la condición del fallecido coincide con la de los habitantes de otros sitios. No las motiva tanto la solaridad con el muerto o con su familia, sino el rechazo a lo que tiene de malo los Estados Unidos del momento, a comenzar por supuesto por quien encarna aquello que se rechaza.

El abuso de autoridad, el racismo, la prepotencia, tal como los defiende y reivindica Trump son los verdaderos blancos de la indignación ciudadana, y no solo los genera en una parte de la población americana -no toda infortunadamente- sino en los ciudadanos del mundo que ven y viven sus efectos.

Lo que estamos viendo es un síntoma de la disminución del poder hegemónico de los EE. UU. y la forma cómo reaccionan internamente y el resto del mundo ante este proceso

En últimas lo que estamos viendo es un síntoma de la disminución del poder hegemónico de los EE. UU. y la forma en que reaccionan ellos internamente y el resto del mundo ante este proceso: ante los residuos de la actitud de supremacía blanca tan arraigada y difícil de erradicar en el país que tuvo la proporción y el número de esclavos negros más grande del mundo; ante el hecho de que dejó de ser quien imponía su modelo de civilización al planeta  y hoy toman peso otras que no se someten a su liderazgo; ante la impotencia -y el miedo- de que teniendo la fuerza militar más grande del mundo, tengan la tendencia a usarla en todos sus campos de confrontación; y sobre todo ante que quien representa y maneja esa situación es un personaje enfermizo que se identifica con esos aspectos que el mundo rechaza.

  1. D. 1Duque diciendo que es por cariño con los ‘abuelitos’ que les da la casa por cárcel es como Trump diciendo que se solidariza con quienes marchan para protestar por la muerte de un negro a manos de un policía y al mismo tiempo ordenando a la policía que dispersen la manifestación que se presenta frente a la Casa Blanca.
  2. D. 2Abuso de autoridad también es la decisión de la Fiscalía en el caso de Aníbal Gaviria: el tema deja de ser su supuesta o eventual culpabilidad en aquello de lo cual se le acusa, y toma protagonismo el exceso de facultades arbitrarias en esa institución.

https://www.las2orillas.co/algo-mas-que-marchas-antirracistas/ 

  • 19.20.-Demanda por un pacto fiscal contra la desigualdad – RODRIGO UPRIMNY 
  • ¿Es Trump una mala copia de Hitler?  – JUAN MANUEL LÓPEZ 

Es prácticamente imposible reducir las desigualdades económicas fuertes sin un sistema tributario progresivo, que cobre tarifas efectivas más altas a quienes más ingresos y patrimonio tengan. Una sociedad verdaderamente democrática tiene entonces que fundarse en un pacto fiscal que permita un sistema tributario redistributivo.

31 may 2020.- Una comparación entre Colombia y algunos países europeos, como Austria, Alemania o Finlandia, confirma esa tesis. Si usamos el coeficiente de Gini, que varía entre 0 (igualdad total) y 1 (desigualdad total), esos países y Colombia tienen antes de impuestos una desigualdad en ingresos superior a 0,5, que es alta. Después de impuestos la situación varía radicalmente, pues en esos tres países el Gini desciende a menos de 0,3, lo cual hace de esos países igualitarios. En cambio, en Colombia, la desigualdad no se reduce después de impuestos, lo cual, junto con otras razones, hace del país uno de los más desiguales del mundo.

Dos factores explican esa situación: primero, un peso muy grande en los ingresos tributarios de los impuestos indirectos, como el IVA, que no suelen ser progresivos; segundo, en los impuestos directos, como el de la renta, los más pudientes no pagan las tarifas más altas.

Lo primero es conocido, pero lo segundo puede sorprender, pues en principio en Colombia las tarifas nominales del impuesto a la renta son progresivas. El misterio está en la cantidad de privilegios tributarios, como exenciones, que hacen que los más ricos paguen tarifas efectivas más bajas que personas de menores ingresos.

Esa regresividad fue calculada por Luis Jorge Garay y Jorge Enrique Espitia en su libro Las desigualdades en Colombia, en donde muestran que los ricos y los superricos (quienes pertenecen respectivamente al 1 y al 0,1 % más rico de la población) pagan tarifas efectivas menores que personas de ingresos más bajos. Un trabajo previo de 2014 de Facundo Alvaredo y Juliana Londoño había llegado a la misma conclusión.

El sistema tributario colombiano viola desde hace décadas el principio constitucional de progresividad. Por eso, algunos de los mejores economistas y constitucionalistas del país, junto con Dejusticia, presentamos una demanda de inconstitucionalidad contra el Estatuto Tributario, porque necesitamos un pacto fiscal que permita la adopción de un estatuto tributario progresivo para lograr una sociedad más democrática y más justa.

Obviamente no pretendemos que Colombia se quede sin impuestos, lo cual sería una catástrofe, o que la Corte corrija las inequidades del Estatuto Tributario, pues esa labor corresponde al Congreso. Pedimos entonces a la Corte que aplace por dos años, prorrogables a cuatro, los efectos de la eventual declaratoria de inconstitucionalidad, con el fin de que en ese período el Congreso, en el marco de un gran debate nacional, adopte un estatuto tributario progresivo.

Algunos podrían objetar que esta demanda no es oportuna por la pandemia. Pero no lo creemos. Los debates más importantes sobre la pandemia están vinculados al problema esencial planteado por la demanda, que es la falta de progresividad del Estatuto Tributario, que impide recolectar, con criterios de equidad y justicia, recursos suficientes para enfrentar los gastos extraordinarios asociados con la pandemia. La corrección de la injusticia del sistema tributario, por medio de un nuevo pacto fiscal, nos permitiría financiar en forma más justa y sostenible los gastos extraordinarios para enfrentar la pandemia sin cargar el peso sobre la clase media. Y nos permitiría también salir de esta crisis como una sociedad más democrática y menos desigual.

https://www.elespectador.com/opinion/demanda-por-un-pacto-fiscal-contra-la-desigualdad-columna-921860

19.20.-¿Es Trump una mala copia de Hitler?  – JUAN MANUEL LÓPEZ 

No son los personajes los que crean la historia sino la historia la que se encarna en protagonistas accidentales. Hoy que Estados Unidos está incendiado, ¿en qué queda Trump?

Si Trump no existiera algo parecido estaría reemplazándolo 

Lo que el actual presidente de los Estados Unidos representa es el momento histórico que discurre y que deriva de los antecedentes que lo precedieron. Es inconducente el argumento ‘contrafactual’ de suponer lo que habría pasado de no haber sucedido lo que sucedió y desarrollar debates al respecto. La historia se justifica por sí misma y es la única explicación válida de los acontecimientos. Es útil que la volvamos una abstracción al analizarla con propósitos de entender mejor lo que estamos viviendo, pero no tiene mucho propósito o utilidad especular sobre lo que pudiera haber sido diferente.

Si él no existiera algo parecido estaría reemplazándolo.

En ese sentido no son los personajes los que crean la historia sino la historia la que se encarna en protagonistas accidentales.

No fue Hitler el que creó un movimiento histórico al convertir a Alemania y a los alemanes al nazismo sino varios factores coincidentes que configuraron unas condiciones que encontraron en el führer quien las expresara y canalizara: entre ellas las obligaciones humillantes impuestas por el tratado con el cual se terminó la Primera Guerra Mundial; la crisis económica y la hiperinflación posterior al gran crack; el crecimiento del partido comunista; incluso el poner en boga la visión del superhombre nietzscheano; todo esto creó en el espíritu del ciudadano alemán la búsqueda de una propuesta que le ofrecía un mundo mejor al que vivía.

¿Como es el caso de Trump?

Estados Unidos apenas comenzaba a recuperarse de la crisis financiera del 2018 y había perdido el poder que tenía sobre todo el planeta; no solo en términos políticos y militares ya no era el gendarme del mundo, sino en términos de potencia económica y tecnológica cayó a ser uno más de los actores protagónicos (China, la Unión Europea, Japón, Rusia, compartían el escenario). La ciudadanía estaba hastiada de los políticos y deseaba acabar con ellos. Lo que Vargas Llosa llama “La civilización del espectáculo” se imponía en el mundo y la aparición televisiva de Trump en su programa con su ‘¡despedido!’ encarnaba lo que aspiraban los americanos hiciera su presidente. Las redes sociales remplazaban a los medios convencionales y Trump se identificó con esa transición, atacando y despreciando a los medios y multiplicando su presencia en las redes. El pueblo americano estaba en estado depresivo colectivo por la pérdida de ventajas sobre el resto del mundo y lo que deseaba era alguien que les prometiera retornar a esa posición. “America First” es en algo equivalente a lo que fue la reivindicación de la raza para el nazismo.

Pero hoy que los Estados Unidos está incendiado ¿en qué queda Trump?

Ante todo no logró el liderazgo esperado. No toda la nación americana se identificó con él. Por el contrario, creó una partición que difícilmente se podrá subsanar.

Ha acudido a buscar el ‘enemigo externo’ pero con resultado ambiguos tanto en cuanto al beneficio para el país como en cuanto la solidaridad y respaldo de la ciudadanía. Con China la guerra comercial ha sido negativa; y las posiciones geopolíticas y enfrentamientos que ha inventado (con Irán, con Venezuela, con Siria, con Afganistán) poco le han resultado.

Por ninguna parte aparecen condiciones de estadista y tiene algo de caricaturesco su comportamiento como de niño de colegio reduciendo a ataques personales con apodos a sus contrapartes

Se cuestiona incluso si en realidad está gobernando, tanto en el sentido del tiempo que a ello le dedica -puesto que su presencia en ruedas de prensa y Twitter enfrentando a los periodistas es la actividad que la ciudadanía ve-, como en cuanto a su programa como gobierno -puesto que de éste nada se conoce sino reacciones agresivas a circunstancias coyunturales-. Por ninguna parte aparecen condiciones de estadista y tiene algo de caricaturesco su comportamiento como de niño de colegio reduciendo a ataques personales con apodos a sus contrapartes.

El desastroso manejo de la pandemia le disminuyó notablemente la posibilidad de reelección y lo que representa la gran incertidumbre es de una parte de cómo reaccionará ante el riesgo de perder, y, como ha hecho hasta ahora, hasta dónde atropellará cualquier limitación convencional y violentará el orden nacional y/o mundial para lograr imponer sus convicciones; y de otra parte lo que significaría su eventual e indeseable- triunfo.

https://www.las2orillas.co/es-trump-una-mala-copia-de-hitler/ 

  • 18.20.-El coronavirus al día JUAN MANUEL LÓPEZ
  • El hambre es subversiva – CRISTINA DE LA TORRE

La comparación de hoy debe ser entre el beneficio en el corto plazo de medidas excesivas, y el previsible costo de las consecuencias a largo plazo

Tikitakas: Actualizado a: 28/05/2020 21:39 . En el último reporte, Colombia llegó a 25.366 casos, 822 muertes y 6.665 recuperados. Bogotá es la más afectada por el COVID-19.

Difícil poner al día la información sobre en lo que está el covid-19. Innumerables polémicas se dan alrededor de la forma en que debió haberse manejado, se está manejando y aún más respecto a cómo se deberá manejar.

27 may 2020.- La desinformación y la mala o errada presentación confunden tanto que no hay claridad sobre en qué situación nos encontramos.

Existe la sensación que hemos avanzado, que salimos de una etapa y entramos en otra, que se han evitado determinado número de muertes.

En cuanto a los aspectos fundamentales, toca recordar que respecto al control de la enfermedad misma estamos como el primer día; que respecto al potencial de contagio no se ha avanzado en cuanto a la capacidad de disminuirlo; que nada se ha encontrado para evitar o reducir la mortandad que trae; que la proporción de muertes en relación con los enfermos no se ha modificado. En otras palabras que en nada nos hemos acercado a una posible solución o salida del problema de la pandemia y solo lo hemos pospuesto o aplazado.

El propósito que se buscó con las medidas implementadas se cumplió, pero toca tener claridad respecto a que este se limitaba a ‘aplanar la curva’ de la enfermedad sin tener medición alguna de cómo se dispara la curva social; es decir diferir el desarrollo del contagio para que no se saturaran las capacidades del sistema de salud, aspirando además a que se encontraran la vacuna y/o el tratamiento para enfrentar el mal, pero sin consideración a los costos en los otros aspectos de la vida ciudadana.

El informe del presidente Duque del 23 de mayo permite un balance:

Mencionó 167 enfermos en unidades de cuidados intensivos, y que, teniendo en cuenta los no detectados (quienes pasaron la enfermedad sin saberlo o sin presentarse a los sitios de chequeo y los asintomáticos), la cantidad de muertes como porcentaje de los enfermos rondaría el 1 %. Como los casos fatales superan los 700, esto significa que la inmensa mayoría no solo de los ‘casos leves’ sino incluso de los fatales no pasan o no tienen acceso a esos servicios. También informó que son 5.200 los cupos para cuidados intensivos de los cuales la mitad ocupados por otras enfermedades, y que por lo tanto la disponibilidad para casos críticos de coronavirus supera los 2.500.

De lo anterior podemos concluir que más del 90 % de lo montado para enfrentar el pico no se ha utilizado ni muy probablemente tendrá ese destino; que la gran mortandad se produce entre personas que no tienen acceso a esa posibilidad -presumiblemente por pertenecer a sectores marginados-; que se dan casos concretos de condiciones de contagio mal manejadas, como ancianatos, cárceles, o regiones como Amazonas (no aislados sino confinados entre enfermos); que se hizo un esfuerzo o unas medidas para una situación más pesimista de la que ocurrió. En resumen que nos deberíamos concentrar más en detectar a los enfermos que en aislar a los sanos. Para eso no hay vía diferente de los test, usándolos proactivamente a determinados grupos en vez de esperar pasivamente a hacer la selección de los que llegan con síntomas. Por ejemplo en vez de dar a los mayores de 70 casa por cárcel (peor pues es sin visitas), montar sitios para hacerles el chequeo donde se les expida un ‘pasaporte’ para circular libremente si no están contagiados (vigente por 5 días).

Se argumenta que sin el ‘aislamiento preventivo obligatorio’ que se ordenó hoy tendríamos más muertes y más contagiados, lo cual es incontrovertible. Y por supuesto que en cuanto al objetivo que se busca, ‘más vale que sobre y no que falte’.

Pero el punto no es comparar con un pasado, ni debatir sobre lo que se hubiera podido y menos aún debido hacer, sino escoger el mejor camino de ahora en adelante. Luego la comparación debe ser entre el beneficio en el corto plazo de medidas excesivas, y el previsible costo de las consecuencias a largo plazo.

La pregunta es hasta dónde y hasta cuándo vale la pena mantener medidas para ralentizar la pandemia (‘aplanar la curva’)

En otras palabras, si se asume que el coronavirus nos va a acompañar un largo tiempo -como parece que nadie lo discute-, y que la velocidad del contagio y el número de muertes no serán controlados rápidamente, la pregunta es hasta dónde y hasta cuándo vale la pena mantener medidas para ralentizar la pandemia (‘aplanar la curva’). No es un tema de salud y vidas contra reactivación económica, sino de costo-beneficio o más exactamente de costo-reducción del perjuicio

España e Italia ya están en la curva descendente; pero por el fenómeno de la ‘inmunidad de rebaño’, es decir porque aumentó la cantidad de contagiados que ya superaron la enfermedad y no son transmisores, mientras la cantidad de sanos aún susceptibles de enfermar en proporción a ellos disminuye (un poco como la calvicie, que entre más pelo ha caído menos queda por caer): la multiplicación exponencial va desapareciendo y disminuye la cifra absoluta de nuevos enfermos. Se aceleró el ciclo total por la cantidad inicial de enfermos, lo que les permite acelerar la reactivación.

Parece que sin querer el presidente también anotó que las cifras de muertes dadas son “con o por el coronavirus”. De hecho la enfermedad no es casi letal pero sí agrava los casos de enfermedades respiratorias que son del orden del 10 % del total anual, mientras que hasta el momento las contabilizadas como ‘con’ coronavirus suman 0.5 % siendo parte de esas y sin que se precise cuáles son ‘por’ coronavirus. También respecto a los mayores de 70 estos representan el 50 % de las muertes totales anuales, por lo tanto el dato dado por Duque según el cual el 48 % de los decesos confirmados corresponde a los ‘ancianitos’ lo que muestra es el mínimo o nulo efecto de encerrarlos.

https://www.las2orillas.co/el-coronavirus-al-dia/

18.20.-El hambre es subversiva – CRISTINA DE LA TORRE

Tras dos años de tratado de libre comercio con Inglaterra  y una mala cosecha produjeron los levantamentos populares y el principio de la revolución francesa que dio fin a una ostentosa e indolente monarquía.. Toma de la Bastilla.

Improbable hoy en Colombia un levantamiento popular catapultado por el hambre, como los motines que por esta razón acicatearon en la historia el cambio violento del orden establecido. Vienen a la mente las experiencias mayores: la mar de franceses que al grito de “¡pan!” marcharon sobre la Bastilla; la mar de rusos que en Moscú marcharon a la misma voz dictada por la hambruna, a las puertas de la revolución en 1917.

26 May 2020.- Pero no sabemos si se produzca aquí a la postre un estallido social movid.- o por el hambre que, cabalgando en el desempleo y la pobreza, habría llegado para quedarse. Pobreza ancestral de ingresos, de trabajo, de salud, de educación, exacerbada ahora en la mesa y extendida al 60 % de los trabajadores informales e independientes. Muta el trapo rojo, como el virus, de grito de auxilio a símbolo de protesta y tal vez mute a bandera por el cambio en jornadas callejeras que hibernan desde enero con sus cacerolas. Ya la gente midió su fuerza en las calles, escenario inextinguible de la política.

De lo cual no parece percatarse un Gobierno rendido a la frivolidad de la imagen presidencial con la plata de la paz, a la villanía de restaurar el poder simbólico de Jorge 40, a la insolencia de Carrasquilla para llenar las arcas de los bancos en la pandemia, a la indulgencia para con los dueños del balón que trazan la política económica y social del porvenir disfrazada de medidas transitorias.

Como la política laboral, ajena por completo a un ministro “dialogante”, incapaz de iniciativa para ver por los millones de colombianos que quedarán sin trabajo y sin ingresos. Y condesciende con la reforma laboral de Vargas Lleras, que a los trabajadores les costaría $24,8 billones, según el analista Fabio Arias (Las2Orillas). Ya los grupos económicos y el sanedrín político trazan la ruta. Les viene la pandemia como una piñata para gobernar a sus anchas: no contentos con disfrutar desproporcionadamente el subsidio al empleo —por comparación con las empresas medianas y pequeñas que enganchan el 80 % del trabajo—, parecen alistarse para comprar a huevo la empresa reina de Colombia, Ecopetrol. Para devorar lo poco que queda de Estado arañando sus copiosos ahorros, utilidades y depósitos en paraísos fiscales, intocables para aliviar el subsidio al desempleo que no necesitan ellos dramáticamente.

Tacaña la élite económica, tacaño el Gobierno que le sirve. En esta crisis invierte Colombia la sexta parte del monto que a ella destina el Perú. Una vergüenza. Si no les asiste largueza para el asistencialismo de emergencia, menos la tendrán para habérselas con los 7’300.000 nuevos pobres que la Universidad de los Andes calcula. En lugar de los $40 billones (4 % del PIB) que costarían todos los subsidios integrados y la transferencia de un salario mínimo durante tres meses a la población trabajadora, como subsidio al empleo destinará el Gobierno $6 billones. Entre tanto, anuncia el viceministro de Hacienda que “se están estudiando instrumentos para la financiación de las grandes compañías con garantías de la nación, en aras de proteger el empleo formal”.

Botones de muestra de la crisis: sin turismo y sin pesca, la comunidad de la Boquilla teme morir de hambre. Sin comida y sin agua, los wayuu de la Guajira reaccionan con disturbios y bloqueos. La ONIC denuncia que al 80 % de sus comunidades no ha llegado ayuda. Pese a que en Medellín y Bogotá despunta la renta básica, en el país se multiplica la protesta. Muchos declaran ya que prefieren morir de coronavirus que de hambre. Y si el pronunciamiento escala por ventura a inconformismo con el Gobierno que no la conjura, entonces el hambre habrá devenido subversiva. ¿Se la sindicará como estrategia del castrochavismo?

icio/Opinion/El hambre es subversiva columna 921153

  • 17.20.-Y ahora que sigue (respecto al coronavirus) – JUAN MANUEL LÓPEZ
  • ¿El coronavirus conducirá a sociedades más justas? Thomas Piketty explora la perspectiva – LAURA SPINNEY
  • OMC inicia crisis con la  renuncia de su director, en pleno impasse económica mundial

Dando palos de ciego nos preparamos para lo que sigue, y para ello es bueno saber en qué estamos, las opciones a tomar y la experiencia de otros países

En lo que hemos avanzado -así solo sea parcialmente- es en el conocimiento teórico y la experiencia sobre en qué consiste la pandemia misma. Foto: Leonel Cordero/Las2Orillas

Sentimos que pasamos ya una etapa del coronavirus, aun cuando ni siquiera podemos saber o decir cuál. En todo caso nos preparamos para ‘lo que sigue’ dando ciertos pasos que continúan siendo ‘palos de ciego’. En todo el mundo se van tomando medidas que en alguna forma definirán un nuevo modo de vida que permita convivir con la pandemia mientras encontramos cómo salir de ella.

20 may 2020.- Es bueno tener claro en qué estamos.

Ante todo entender y aceptar que no hemos avanzado prácticamente nada en el control de la enfermedad. Hasta tanto no se encuentre un tratamiento para combatirla y una vacuna para erradicarla, el mal estará presente y con la misma fuerza. Más claro: que nada hemos remediado sino solo diferido o pospuesto una solución.

Respecto al contagio está establecido y reconocido que es de los casos más violentos por su velocidad y por la dificultad para controlarle. En cuanto a su letalidad o tasa de mortandad, que es menos de la temida, proporcionalmente mucho menos preocupante que la cantidad de contagios (entre el 1 % y el 4 % de los casos), y comparativamente parecida a cualquiera de las influenzas que periódicamente atacan a la población (menos de 1 por 50.000) habitantes.

Sabemos el periodo de incubación (14 días); la forma de transmisión (las mucosas de la cara); el desarrollo de la misma (afectación de los pulmones). Y sobre todo sabemos que mientras no se encuentre tratamiento y vacuna tendremos que convivir con la enfermedad y adaptarnos a ello. En lo que sí hemos avanzado-así solo sea parcialmente- es en el conocimiento teórico y la experiencia sobre cómo evoluciona la pandemia misma.

La pregunta es ¿qué sigue?

Se han presentado informes sobre posibles formas de disminuir el contagio o tratar el mal sin que ninguna haya sido confirmada como válida. Hacer gárgaras de agua salada porque se descubrió que el virus dura 4 días en la garganta antes de trasmitirse a la sangre; que el Interferón que sirvió para el Ébola disminuye el riesgo en un 30 %; que los virus nacen de la saturación de ondas electromagnéticas y por eso se originó en Wuhan, la única ciudad cubierta totalmente por el 5G; que el tomar detergentes o hydroxychloroquina acaba la enfermedad, según el presidente Trump; que son pequeños trombos lo que taponan el pulmón y con un anticoagulante -cardioaspirina- y un antibiótico se cura en 24 horas; que con transfusiones de enfermos que hayan sobrevivido se logra multiplicar las defensas antivirus. Todas estas hipótesis, descubrimientos o simplemente fake news no han sido reconocidas como reales o efectivas.

En lo que sí hemos avanzado -así solo sea parcialmente- es en el conocimiento teórico y la experiencia sobre en qué consiste la pandemia misma

 En cuanto al manejo que debemos dar estamos como el día en que se descubrió el primer caso, solo que con millones de casos más. En lo que sí hemos avanzado -así solo sea parcialmente- es en el conocimiento teórico y la experiencia sobre en qué consiste la pandemia misma.

Las opciones de medidas a tomar están en el abanico de lo que nos enseñan las ya tomadas.

O continuar manteniendo formas de aislamiento sin que se esperen mejores resultados pero aspirando a que se estabilice una tasa de contagio no creciente para que no se saturen los sistemas de salud mientras se espera la aparición de vacuna y/o tratamiento que contengan el mal.

O intentar seguir el ejemplo de los manejos exitosos de masificar los test o pruebas para confinar solo a los portadores, concentrándose más en minimizar los daños económicos que derivan de la paralización económica y buscar la generalización de los test a toda la población y no solo a los que ya muestran síntomas dejando en libertad a los sanos.

El punto es que el primero se acompaña de la parálisis económica con consecuencias que ya se sabe que serán más catastróficas que las causadas por el coronavirus.

Y respecto al segundo, la escasez de disponibilidad de Kits de prueba lo hace imposible. Sin embargo, si se parte de la base de un supuesto no probado que la situación sin el aislamiento general -es decir de sanos y enfermos sin discriminar- a la larga es peor, existe la opción de que la detección aleatoria de enfermos y la suspensión selectiva de ciertas actividades puedan producir a la larga mejores resultados.

El único caso experimental para comparar los efectos del aislamiento general versus la motivación en el interés personal en disminuir el riesgo propio y el llamado a la solidaridad para no convertirse en peligro público es el de Dinamarca y Suecia. En la primera se acudió al aislamiento general y en el segundo no se tomó ninguna medida restrictiva o coercitiva por parte del Estado. Los resultados son comparables -un poco más contagio en el primero y la misma proporción de muertes sobre casos confirmados- pero mientras la vida sueca siguió a plena marcha, los daneses están además pendientes de los perjuicios que traerá la recesión producida.

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17.20.-¿El coronavirus conducirá a sociedades más justas? Thomas Piketty explora la perspectiva LAURA SPINNEY

Thomas Piketty: «Siempre se necesita una gran movilización social y política para mover a las sociedades en la dirección de la igualdad». Fotografía: Joel Saget / AFP / Getty Images 

El economista francés Thomas Piketty es el autor más vendido de Capital in the Twenty-First Century (2013) y su seguimiento, Capital and Ideology (2019), un barrido a través de 1,000 años de la historia de la desigualdad.

12 may 2020.- En declaraciones a The Guardian, dijo que había estado pensando en las oportunidades que esta pandemia puede presentar para construir sociedades más justas e igualitarias.

¿Cómo se compara esta pandemia con las históricas?

Las estimaciones de modelos más pesimistas del eventual número de muertos por esta pandemia, es decir, sin ninguna intervención, son alrededor de 40 millones de personas en todo el mundo. Eso corresponde a aproximadamente un tercio de la cifra de muertos por la pandemia de gripe de 1918, ajustada por población. Pero lo que falta en los modelos es la desigualdad: el hecho de que no todos los grupos sociales se ven afectados de la misma manera, y lo que es más importante, tampoco lo son los países ricos y pobres.

Esto fue revelado por la gripe de 1918, donde el 0,5% al ​​1% de la población pereció en los Estados Unidos y Europa , en comparación con el 6% en la India. Lo sorprendente de esta pandemia son los altos niveles de desigualdad que está revelando. También nos enfrentamos a la violencia de esa desigualdad, porque el encierro en un apartamento grande no es lo mismo que el encierro si no tiene hogar.

¿Son las sociedades occidentales más desiguales que en 1918?

Los niveles de desigualdad que vemos hoy son mucho, mucho más bajos de lo que eran hace un siglo. En cierto modo ese es mi mensaje. Soy optimista La historia que cuento es una historia de aprendizaje, de progreso a largo plazo. Ese progreso ocurrió debido a movimientos políticos e intelectuales que se propusieron construir sistemas de seguridad social y de impuestos progresivos, y transformar nuestro sistema de propiedad. La propiedad era sacrosanta en el siglo XIX, pero fue gradualmente santificada. Hoy tenemos un equilibrio mucho mejor de los derechos de los propietarios, trabajadores, consumidores y el gobierno local. Eso representa una transformación completa en nuestra noción de propiedad, y se combinó con un mayor acceso a la salud y la educación.

Pero la desigualdad es mayor ahora que en la década de 1980. ¿Entonces se necesita una corrección?
Si. La respuesta correcta a esta crisis sería revivir el estado social en el norte global y acelerar su desarrollo en el sur global. Este nuevo estado social exigiría un sistema fiscal justo y crearía un registro financiero internacional que le permitiría atraer a las empresas más grandes y ricas a ese sistema. El actual régimen de libre circulación de capital, establecido en los años ochenta y noventa bajo la influencia de los países más ricos, especialmente en Europa, fomenta la evasión de millonarios y multinacionales. Impide que los países pobres desarrollen un sistema fiscal justo, lo que a su vez socava su capacidad de construir un estado social.

En Capital and Ideology, usted describe cómo los choques, como las guerras y las pandemias, pueden impulsar tales correcciones. ¿Es posible que la desigualdad extrema pueda incluso provocar tales conmociones, en otras palabras, que la desigualdad se corrige a la larga?

Creo que hay algo en eso, sí. En el libro sostuve que las dos guerras mundiales fueron en gran parte el resultado de la extrema desigualdad que existía en las sociedades europeas anteriores a la primera guerra mundial, tanto dentro de esas sociedades como a nivel internacional, debido a la acumulación de activos coloniales. Esa desigualdad no era sostenible y causó la erupción de esas sociedades, pero lo hicieron de diferentes maneras: la primera guerra mundial, las revoluciones rusas, la pandemia de 1918. La pandemia se apoderó de los sectores más pobres de la sociedad, con su escaso acceso a la atención médica, y fue agravada por la guerra. El resultado de estos choques acumulativos fue una compresión de la desigualdad durante el próximo medio siglo.

El principal ejemplo que da en el libro, de una pandemia que conduce una corrección, es la Peste Negra del siglo XIV. ¿Qué paso después de eso?

Durante mucho tiempo ha habido una teoría de que el final de la servidumbre fue más o menos una consecuencia de la Peste Negra. La idea era que hasta el 50% de la población eliminada en algunas regiones, la mano de obra se volvía escasa y, por lo tanto, los trabajadores podían garantizar mejores derechos y estatus para sí mismos, pero resulta ser más complicado que eso. En algunos lugares, la Peste Negra en realidad reforzó la servidumbre. Precisamente porque la mano de obra era escasa, se volvió más valiosa para los propietarios de tierras que, por lo tanto, estaban más motivados para obligarla.

La conclusión, que también es relevante hoy en día, es que los choques poderosos como pandemias, guerras o choques financieros tienen un impacto en la sociedad, pero la naturaleza de ese impacto depende de las teorías que las personas tienen sobre la historia, la sociedad y el equilibrio de poder. Una palabra, ideología, que varía de un lugar a otro. Siempre se necesita una gran movilización social y política para mover a las sociedades en la dirección de la igualdad.

¿Podría esta pandemia inclinarnos hacia el tipo de socialismo participativo que usted recomienda?
Es demasiado pronto para decirlo, precisamente porque las pandemias pueden tener efectos tan contradictorios en la movilización política y el pensamiento. Al menos, creo, reforzará la legitimidad de la inversión pública en salud. Pero también podría tener un tipo de impacto completamente diferente. Históricamente, por ejemplo, las pandemias han provocado la xenofobia y las naciones se vuelven hacia adentro. En Francia, el político de extrema derecha Marine Le Pen dice que no debemos volver demasiado rápido a la libre circulación en la Unión Europea. Especialmente si la cifra final de muertos es muy alta en Europa, en comparación con otras regiones, existe el riesgo de que la narrativa antieuropea de Trump y Le Pen gane fuerza.

P: ¿Qué pasa con la deuda pública, que se está disparando como resultado de esta pandemia?
Sí, eso es probable. Cuando llega a un nivel muy alto de deuda pública, como lo han hecho nuestras naciones europeas y los EE. UU., Necesita encontrar soluciones poco ortodoxas porque el reembolso es simplemente demasiado paralizante y lento. La historia nos ofrece muchos ejemplos de esto. En el siglo XIX, cuando Gran Bretaña tuvo que pagar sus deudas del período napoleónico, esencialmente gravaba a las clases bajas y medias para pagar a los tenedores de bonos de la clase alta. Esto funcionó porque, al menos a principios del siglo XIX, solo los ricos podían votar.

Es el argumento de la pendiente resbaladiza: el argumento clásico de los conservadores a lo largo de la historia. Thomas Piketty

Hoy, no creo que funcione… Después de la segunda guerra mundial, por otro lado, Alemania y Japón encontraron una solución diferente y, en mi opinión, mejor. Gravaron temporalmente a los ricos. Funcionó muy bien, permitiéndoles comenzar la reconstrucción desde mediados de la década de 1950 sin ninguna deuda pública. La necesidad te hace inventivo. Podría ser que para salvar la eurozona, por ejemplo, el Banco Central Europeo tendrá que asumir la responsabilidad de una mayor parte de la deuda de los Estados miembros. Ya veremos.

¿Entonces podría transformar la Unión Europea?

No debemos confiar en una crisis para resolver los problemas que necesitamos resolver, pero podría ser un estímulo para cambiar. La UE comenzó a fragmentarse con Brexit. Es una explicación débil del Brexit decir que los pobres son nacionalistas. El problema es que si tiene libre comercio y una moneda única sin objetivos sociales, terminará en una situación en la que la libre movilidad del capital beneficia a los ciudadanos más móviles y de mayor riqueza, y aliena a las clases media y baja. Si desea mantener la libre circulación, debe estar casada con impuestos comunes y políticas sociales comunes, que podrían incluir inversiones comunes en salud y educación. La historia también es instructiva aquí. Construir un estado de bienestar dentro de un estado nación ya era un gran desafío. Se requiere de ricos y pobres para llegar a un acuerdo y una gran lucha política. Creo que es posible hacerlo a nivel transnacional, pero probablemente tendrá que hacerse primero en un pequeño número de países. Otros pueden unirse más tarde si aceptan la ideología. Espero que se pueda hacer sin romper la UE actual, y espero que Gran Bretaña regrese, eventualmente.

Se ha hablado de desglobalización después de esta crisis. Va a suceder?

Creo que sucederá en algunas áreas estratégicas, como los suministros médicos, solo porque necesitamos estar mejor preparados para la próxima pandemia. Hay más trabajo por hacer para que suceda en todos los ámbitos. Por el momento, nuestra elección ideológica es tener aranceles del 0% sobre el comercio internacional, porque el temor es que si comenzamos a aumentar los aranceles, ¿dónde se detendrá? Es similar a la discusión del siglo XIX sobre la redistribución de la propiedad. La gente prefería defender incluso la desigualdad extrema en la propiedad, incluso la propiedad de los esclavos, en lugar de aceptar alguna redistribución, porque temían que una vez desatada terminara con la expropiación de toda la propiedad. Es el argumento de la pendiente resbaladiza: el argumento clásico de los conservadores a lo largo de la historia. Hoy creo que tenemos que salir de esta mentalidad de tarifa cero, aunque solo sea para pagar amenazas globales como el cambio climático y las pandemias, pero eso significa inventar una nueva narrativa sobre dónde nos detenemos con los aranceles. Y nuevamente, como nos muestra la historia, nunca hay una sola solución.

https://www.theguardian.com/world/2020/may/12/will-coronavirus-lead-to-fairer-societies-thomas-piketty-explores-the-prospect

17.20.-OMC inicia crisis con la  renuncia de su director, en pleno impasse económica mundial

El brasileño Roberto Azevedo anunció que abandonará su cargo como director general el próximo 30 de agosto, un año antes de poner fin a su segundo mandato. Su renuncia se debe a «una decisión familiar». No obstante, se sabe que esta poderosa entidad internacional con la más alta autonomía y capacidad de juzgar y castigar, ha estado sometida a una inclemente omisión en medio de la guerra económica entre las dos potencias más poderosas. Incapaz de resolver problemas comerciales de asimetrías estructurales, no tiene más remedio que desaparecer o reestructurarse.

Roberto Azevedo dejará su cargo como director general de la Organización Mundial del Comercio a fines de agosto. 

La dimisión del director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el brasileño Roberto Azevedo, cayó como una bomba este jueves (14.05.2020), en plena pandemia de coronavirus que ha desatado una crisis mundial.

15 may 2020.- «Se trata de una decisión personal, una decisión familiar, y estoy convencido de que esta decisión sirve los intereses de esta organización de la mejor manera posible», dijo en una video conferencia de los miembros de la OMC.

La salida prematura del brasileño se produce en el peor momento para la economía mundial desde la Gran Depresión, en los años 1930. El comercio internacional se ve gravemente afectado por la nueva pandemia de coronavirus, que provocó el colapso de la producción, y que llegó a confinar a más de dos tercios de la humanidad.

La OMC atraviesa una crisis profunda desde hace meses, ya que Estados Unidos se opone desde el 11 de diciembre a la renovación del órgano de apelación en los litigios comerciales.

Los países miembros acuden a un órgano de resolución de diferendos cuando tienen un litigio comercial entre sí. Los procesos de resolución son muy largos, suelen durar años, y el órgano de apelación es el que normalmente acaba dirimiendo las controversias.

Diplomático de carrera, Roberto Azevedo, que asumió el liderazgo de la OMC en 2013, al suceder al francés Pascal Lamy, comenzó su segundo mandato de cuatro años en septiembre de 201 y finalizaba en agosto de 2021. Antes de ser director general de la OMC fue el representante permanente de Brasil ante esa organización desde 2008, donde se forjó una reputación de buen negociador. Allí ganó litigios claves para Brasil, como el caso de las subvenciones al algodón contra Estados Unidos y el de las subvenciones a la exportación de azúcar contra la Unión Europea.

https://www.dw.com/es/director-de-la-omc-renuncia-en-plena-crisis-econ%C3%B3mica-mundial/a-53443397

  • 16.20.-Propuesta para una nueva era  – EDUARDO SARMIENTO
  • Imaginación jurídica para la democracia – RODRIGO UPRIMNY
  • Ocho errores en el manejo de la pandemia- JUAN MANUEL LÓPEZ

El dilema y las proyecciones apocalípticas sobre el COVID-19 se resuelven lentamente por la vía de los hechos. Las causas de la enfermedad así como las acciones para curarla se esclarecen. Los hechos tienden a confirmar la curva observada por los virus dominantes del siglo XX. En general, estamos ante un flagelo que puede ser sintetizado en una expresión matemática que se observa en diversos fenómenos físicos, químicos y económicos, y se representa en la curva epidemiológica en que el virus aparece y luego el número de contagiados (grado) aumenta y el ritmo de crecimiento (tasa de contaminación) desciende.

16 may 2020.- Los países que han evolucionado dentro de esta pauta han alcanzado el pico de curva y se han estabilizado. En este grupo están naciones como Italia y España, que alcanzaron las mayores cifras de contagio.

La falla ha estado en las medidas adoptadas para aplanar la curva a fin de evitar el colapso del sistema hospitalario y reducir las muertes. La audacia no dio los resultados previstos.

Lo cierto es que el dilema entre la economía y la salud, al igual que el pánico, precipitaron a la mayoría de los países a adoptar la cuarentena con secuelas devastadoras. En quince días se vio que los efectos sobre el crecimiento, el empleo y la distribución del ingreso superaban con creces los de las recesiones convencionales por contracción de la demanda y bien podían exceder los de la recesión de los años 30. Los gobiernos no tuvieron más camino que desmontarla en forma afanosa. Lo que se ganó en un principio con la adopción de la medida se compensará cuando se desmonte. En Colombia, simplemente, no era sostenible dentro del marco del fundamentalismo de mercado predominante en los últimos treinta años.

Las economías quedaron expuestas a operar en un estado de exceso de la demanda sobre la oferta que no puede contrarrestarse con las políticas fiscales y monetarias tradicionales. Las soluciones se han buscado mediante subsidios y ampliación del crédito a los trabajadores y las empresas que resultan inefectivos, porque no aumentan la demanda. La única forma de contrarrestar la insuficiencia de demanda es con grandes déficits fiscales y en cuenta corriente financiados con emisión, que se ven limitados por las reglamentaciones de los bancos centrales, que fueron concebidas para reducir la inflación y erradicar la emisión monetaria, y también por el riesgo a la hiperinflación.

La alternativa que se abre camino dentro de los consensos internacionales es elevar el endeudamiento de los países con crédito externo a tasas de interés inferiores al crecimiento del producto nacional más la inflación. De esta manera, quedarían en condiciones de refinanciar indefinidamente la deuda, que a su turno tendería a desaparecer con el tiempo. El expediente no es nuevo. En la década del 70 América Latina se vio abocada a una afluencia de capitales que se salió de las manos. La historia es bien conocida. Las tasas de interés superaron el crecimiento de los países y, en consecuencia, condujeron a elevaciones crecientes de la deuda con respecto al producto nacional y terminó en la llamada década perdida de América Latina. La contratación de la deuda a tasas de interés por encima del crecimiento es tan destructiva como el coronavirus.

Las soluciones para Colombia no pueden provenir de los países desarrollados que operan en condiciones muy distintas. En particular, las políticas sociales, como el estado de bienestar de Europa, no son aplicables en países con grandes diferencias de ingresos de la población y bajas cifras de ahorro. En este sentido, la solución de fondo para América Latina es distanciarse del fundamentalismo de mercado para construir una estructura equitativa de elevado crecimiento, como se propone en mi nuevo libro Teorías de crecimiento y distribución para una nueva era.

https://www.elespectador.com/opinion/propuesta-para-una-nueva-era-columna-919780

16.20.-Imaginación jurídica para la democracia – RODRIGO UPRIMNY

Los controles institucionales son claves para evitar abusos de poder y mutaciones autoritarias del Estado de derecho. EFE/ Mauricio Dueñas Casta 

Aunque la amenaza de COVID-19 puede justificar los estados de emergencia declarados por Duque y ciertas limitaciones a nuestros derechos, un estado de excepción es siempre un riesgo a la democracia. Los controles institucionales son entonces claves para evitar abusos de poder y mutaciones autoritarias del Estado de derecho. Por eso es grave que mientras el presidente Duque concentra enormes poderes y expide decenas de decretos legislativos, los controles políticos y judiciales no actúan con el vigor y la rapidez requeridos.

10 may 2020.- Esta debilidad de la reacción del Congreso y de los jueces tiene muchas raíces: nuestro presidencialismo excesivo, la lentitud de los procesos judiciales, la debilidad y desprestigio del Congreso, entre otros. Pero hay un factor nuevo que agrava los anteriores: la incertidumbre normativa, pues el ordenamiento jurídico colombiano no estaba preparado para enfrentar una pandemia, que implicara largas y recurrentes cuarentenas o cierres de fronteras. Y por eso hay dudas normativas en temas claves: ¿puede el Congreso funcionar virtualmente? ¿Quién puede decretar una cuarentena? ¿Cuáles son los requisitos y controles para una medida así? Y otras.

Esta incertidumbre normativa no es una preocupación leguleya de abogados, pues ya ha tenido efectos problemáticos.

A nivel político, mientras Duque legislaba, el Congreso no se reunió durante semanas porque el presidente del Senado no lo convocó, con la inaceptable tesis de que no podían reunirse físicamente, por temor al contagio, pero tampoco virtualmente, por ausencia de una norma que autorizara explícitamente la virtualidad. Ahora la cosa está mejor, pues al menos hay sesiones virtuales y algunas presenciales; ha habido entonces algún control político, pero no hay claridad sobre cómo tomar decisiones legislativas.

En el campo judicial la cuestión también es complicada, ya que hay una discusión difícil sobre quién controla los decretos de cuarentena y cierre de fronteras. El presidente adoptó esas decisiones por decretos ordinarios, pero son medidas más propias de un estado de excepción, pues restringen severamente derechos fundamentales. No es claro entonces si esos decretos deben ser controlados por el Consejo de Estado, previa demanda ciudadana (por ser formalmente decretos ordinarios), o en forma automática (por tener que ver con la pandemia), o si le corresponden a la Corte Constitucional (por tener un contenido materialmente legislativo).

No hay solución fácil a este enredo, ni es claro el camino jurídico para que el Gobierno tome esas medidas. Todo esto puede generar choques entre las cortes o demoras que dificulten un control judicial efectivo de esas medidas, que son las más restrictivas de nuestros derechos. O que estas restricciones se caigan por razones formales, a pesar de que parecen instrumentos necesarios para prevenir contagios.

La comunidad jurídica, los jueces y los congresistas tenemos el desafío de superar esas incertidumbres normativas con un doble propósito: que los gobiernos nacional y locales tengan instrumentos para enfrentar la pandemia, pero igualmente controles adecuados para evitar abusos. Esto requiere una combinación particular de virtudes: adhesión fuerte a los principios del Estado de derecho, pero igualmente flexibilidad e imaginación jurídicas para encontrar salidas. Y humildad y apertura al diálogo para reconocer errores y estar dispuestos a corregirlos. Ojalá que haya cooperación entre las cortes en vez de choques de trenes.

Posdata. En ese espíritu de imaginación jurídica democrática cooperativa, en un blog en La Silla Vacía propondré algunas salidas al enredo del control de los decretos de cuarentena y cierre de fronteras.

* Investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional.

https://www.elespectador.com/opinion/imaginacion-juridica-para-la-democracia-columna-918638

16.20.-Ocho errores en el manejo de la pandemia- JUAN MANUEL LÓPEZ

Aunque hay atenuantes, los errores no desaparecen. Señalarlos, y eventualmente reconocerlos, puede ayudar a mejorar las etapas que faltan 

Valga primero la aclaración de que toca reconocer que dos razones dificultaron el manejo inicial y explican en buena parte el porqué de las medidas que se han tomado.

13 may 2020.- Por un lado, el desconocimiento de las características mismas de la pandemia; y por otro la presentación inicial que por esa misma razón hizo la Organización Mundial de la Salud. Estas produjeron que para curarse en salud se tratara la nueva enfermedad asumiendo los peores escenarios posibles. Esto adicionado a lo imprevisto y la falta de recursos y programas para enfrentar una situación como la que se presentó.

Lo anterior disminuye la responsabilidad por los errores cometidos, más no los desaparece. El señalarlos -y eventualmente reconocerlos- puede ayudar a mejorar las etapas que faltan.

  1. La lógica dice que para manejar un problema lo más elemental es buscar la información que corresponde al mismo. En este caso por un lado las características de la enfermedad, para lo cual se cuenta con la investigación mundial: hoy se sabe que si bien el contagio tiende al crecimiento exponencial previsto, la tasa de muertes es muchísimo inferior a lo que se temió. Se asume que se puede llegar a 6 millones de enfermos (van 1.500.000) o sea uno por mil habitantes; pero de esos entre confirmados y no detectados el 98 % se recuperan; es decir que de cada 100.000 habitantes solo dos mueren por coronavirus, y de esos uno por enfermedades previas que este solo agrava o acelera.
  2. Por otro lado, se requeriría la información de lo que estaba pasando en el país, y en este sentido fue muy desafortunada la afirmación del Ministro de Salud según la cual lo importante no son los test o pruebas sino el lavarse las manos. Es cierta la dificultad para conseguir esos ‘kits’, pero fue grave que aparentemente ese enfoque fue la guía del gobierno.
  3. En cualquier caso de enfermedades contagiosas -más si tienen carácter de epidemia o pandemia- lo usual es confinar a los enfermos y no a los sanos. El aislamiento o cuarentena general no solo no es lo más conducente sino lo más difícil de implementar.
  4. Probablemente por las anteriores razones o motivados en una desconfianza hacia lo que llaman nuestra cultura, la política antipandémica se basó en motivaciones negativas y no positivas, en instaurar un régimen de terror por el miedo a las multas, a la cárcel etc. y no en el interés individual en protegerse. Esto propició una especie de competencia entre autoridades para mostrar cuál era más drástica en las medidas, y al mismo tiempo le dio a cada mandatario facultades discrecionales más allá de las necesarias. Institucionalizó además una fuente exponencial de corrupción pues es casi una ‘legítima defensa’ el intentar cambiar una desproporcionada y fácilmente injusta multa de casi un millón de pesos por una ‘mordida’.
  5. No se diferenció la cantidad de situaciones particulares que ameritaban tratamientos diversos. Lo que hoy se está reconociendo – que más de 900 municipios no están aún afectados y deben manejarse diferentemente- era obvio desde el principio.
  6. Desde el principio del contagio se supo que el efecto en la economía será tremendo y particularmente que en los aspectos de empleo será catastrófico. En ese sentido se hubieran debido tomar medidas teniendo esto en cuenta. No se conoció ninguna consideración al respecto, y se concentró mucho la atención solo en el problema de los efectos sobre la población pobre y vulnerable con medidas asistenciales, necesarias pero que no subsanaban las consecuencias de la inevitable crisis económica. Por eso -y aunque suene feo- los recursos destinados a los alivios asistenciales acaban siendo un estímulo o por lo menos una forma de mantener el desempleo.
  7. Ahora la forma de ‘abrir’ o liberar la actividad económica ha creado unos programas inmanejables y que además se han convertido en fuente de controversias y confrontaciones. Al igual que el error de encerrar a los sanos en vez de a los contagiados, se adelanta la reactivación decidiendo cuáles actividades pueden reanudarse y no estableciendo cuáles no se permiten. Lo que resultó es de un manejo absolutamente imposible pues ni con BiG Data se puede controlar la vida de la cantidad de excepciones (2.5 millones en Bogotá según la alcaldesa) y casos en el limbo (por lo menos otro tanto) que han escogido. (¿Cómo controlar si un niño en la calle está en su primera salida del día, o la segunda, o la tercera o si ya superó la media hora?) Más eficiente -en el sentido de más implementable – mantener en aislamiento los sitios o actividades que impliquen un riesgo de contagio masivo (discotecas, estadios, bares, cines o empresas que sin ser indispensables obligan contactos permanentes), cosa que seguramente sería casi igual de efectivo -es decir produciendo resultados bastante similares, sobre todo teniendo en cuenta que el propósito no es detener o acabar con el contagio (que se sabe que no se puede) sino sólo demorarlo-.
  8. Y por supuesto la ‘declaración de cariño’ hacia los ‘viejitos’ para someterlos al equivalente a la ‘casa por cárcel’, discriminando para sacrificarlos con el falso pretexto de protegerlos (cuando la verdadera motivación es la protección del resto de la población). Por algo ‘La rebelión de las canas’. Y por algo se considera que violan incluso los Derechos Humanos, llegando a que Alemania, Argentina, Francia corrigiesen esa aberración.

https://www.las2orillas.co/8-errores-en-el-manejo-de-la-pandemia/

  • 15.20.-Fallida la globalización, por fuerza debe renacer la comunidad andinaBERNARDO  GARCÍA
  • Programación automotriz en el Grupo Andino FE DESARROLLO

La globalización ha muerto. O al menos se encuentra en fase terminal en plena epidemia. Ni la inefable OECD inspiradora del Grupo de los 7 Grandes, ni el Fondo Monetario y el Banco Mundial llaves de fuerza, ni los presidentes Trump y Xi Jinping… han podido formular una solución para las escabrosas asimetrías creadas por la muchedumbre de tratados de libre comercio.  Y para empezar la relación USA-China. 

Los cuatro presidentes y el secretario general celebran los 50 años de la Fundación de la Comunidad Andina de Naciones. Faltan los presidentes  de Chile y Venezuela cofundadores.

Sobre todo por la errada analogía entre cambios en el empleo y cambios en el comercio. Era evidente que en la historia de los países hoy industriales, la rebaja en empleo agropecuario se compensaba con el nuevo empleo industrial y a la caída de éste, crecía el nuevo empleo en el sector servicios.  Traslado de población trabajadora lento, pero efectivo. En cambio en el comercio no se pueden compensar las exportaciones de bienes contra las exportaciones de servicios.

9 may 2020.- Una gran cantidad de servicios, no se pueden transar a la exportación. Ni los servicios de luz, agua, alcantarillado y aseo público. Ni el transporte urbano, ni las comunicaciones locales y regionales. Ni los servicios de tiendas y restaurantes. Ni los de los talleres de reparación . Otros se compensan como servicios turísticos y transporte internacional. Así que en libre comercio a los países emergentes les queda muy duro competir con los países industriales en manufacturas  y a los países industriales se les dificulta exportar servicios en masa y compensación si ceden sus industrias, por ejemplo a China. Buen negocio, pero perfectamente insostenible como dicen los Verdes.

Si el agua va al molino, entonces hay que empezar a desempolvar el Arancel Externo Común Andino y proyectos tan avanzados como  la Programación Automotriz Andina, entre otras. El huevito de la cohesión social se rompió atacando el proceso de paz, el huevito de la confianza inversionista siguió el rumbo errático del petróleo que no reintegra divisas y el resto es marginal o especulativo. El huevito de seguridad seguirá intacto mientras dure la epopeya del narcotráfico. No hay más huevitos. Hay que volver a tomar el paso de antaño. Dejar de ser idiotas útiles de los países industriales, como dijera el empresario Jimmy Mayer.

Por fuerza y razón habrá que volver a los grupos regionales con más de 300 millones de habitantes, y a los tratados de comercio razonables que excluyen las asimetrías abusivas en razón de presuntas ventajas comparativas. Y habrá que volver a las barreras arancelarias para que unos no aplasten a otros. Miremos el resumen sobre el proyecto automotriz del Grupo Andino. Muy aterrizado aunque requiere presidentes, no eunucos para el tema industrial. Porque si por voluntad externa y por voluntad propia somos un país de comerciantes, finqueros y especuladores en finca raíz, somos un País sin futuro.

15.20.-Programacion automotriz en el Grupo Andino FEDESARROLLO

  PROGRAMACIÓN INDUSTRIAL ANDINA

 El Grupo Andino a diferencia de otros acuerdos internacionales en el mundo capitalista, además de utilizar los mecanismos necesarios para incentivar el comercio subregional entre los países miembros: Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela y de formar una unidad económica que presente un frente común en comercio internacional con los demás países, ha establecido como uno de sus objetivos básicos para acelerar el desarrollo, la integración económica a través de la programación industrial.

Con ello se busca especializar la producción de modo que permita gozar de las economías de escala y racionalizar las inversiones para lograr así la mayor eficiencia en la producción. Este propósito tan ambicioso y posiblemente único, ha tenido, como era de esperarse, tropiezos y dificultades para su puesta en marcha. En diciembre de 1970 la Comisión, máxima autoridad del Grupo Andino, formada por los plenipotenciarios representantes de los gobiernos de los países miembros, seleccionó la nómina de productos reservados para ser programados, identificando el tipo de industrias que por su desarrollo dinámico sirvieran de motor a la economía de estos países.

 Entre los varios sectores se reservaron : el metal mecánico, petroqu ímico, fertilizantes, automotor, electrónico, siderurgia, papel y vidrio. Con la programación industrial se pretende lograr los siguientes objetivos principales: -Expansión y especialización de la producción. -Utilización de las materi.as primas existentes en la subregión. 251

COMENTARIOS – Difusión tecnológica. -Aprovechamiento de la economía de escala que ofrece el mercado ampliado. -Distribución equitativa de los beneficios logrados. Programación automotríz Considerando como un sector importante por el efecto dinámico que su crecimiento imprime en otras actividades industriales relacionadas con su producción, no sólo en la metalmecánica sino también en industrias como plásticos, eléctricos, vidrio y aun textil, por su contribución al empleo, y por ser una industria intensiva en tecnología el sector automotor fue seleccionado como uno de los prioritarios para el desarrollo en la subregión.

Inicialmente se pensó en programar el denominado sector ampliado, el cual incluye  además de la producción de automóviles, la fabricación de tractores, motocicletas, equipo vial y de construcción de carreteras. Sin embargo, la complejidad de estas industrias y la no producción en la actualidad de algunos de estos productos dentro de la subregión, hizo que la programación se limitara únicamente a la producción de vehículos.

 Posiblemente, porque la compra de maquinaria vial la contratan directamente los gobiernos, en condiciones muy favorables de crédito en el exterior mientras que un desarrollo industrial en este tipo de equipos en la subregión establece compromisos de compra interna, desmotivó el interés por su desarrollo a mediano plazo.

Racionalización de la producción

 integración de productos nacionales y originarios de la subregión para ser utilizados en los vehículos fabricados, y pretendiendo un relativo grado de eficiencia, era prioritario limitar la variedad de modelos, garantizando volúmenes suficientes a los vehículos seleccionados. En los países industrializados la producción de vehículos es desarrollada por un número limitado de marcas, que les permite contar con las economías de escala suficientes para amortizar las cuantiosas inversiones requeridas en la manufactura de vehículos, y mantener un permanete proceso de evolución de sus diseños, introduciendo nuevas tecnologías que mantengan los modelos competitivos en el mercado. En los Estados Unidos, en donde existe un volumen superior a 8 millones de vehículos al año éstos son producidos únicamente por 5 fabricantes.

 Similar situación ocurre en Europa y Japón. Los países del grupo Andino que ensamblan vehículos presentan una gran variedad de marcas y modelos. En Colombia con una escasa producción nacional de 43.000 unidades anuales, hay 3 plantas ensamblado ras con una amplísima gama de modelos, y Venezuela para un mercado de 180.000 unidades tiene 11 plantas ensambladoras.

 Para lograr una mayor especialización se propuso limitar la producción por tipo de vehlculo, asignando a cada país un determinado segmento del mercado que permita abastecer sus necesidades y exportar unidades armadas a los demás países miembros.

 Considerando que los costos de fletes y transporte de los vehículos dentro de la subregión podrían representar un factor de ineficiencia, los negociadores colombianos propusieron, siguiendo una sugerencia de las plantas terminales, asignar principalmente componentes. Esto permitira una especialización por tipos de industria (forja, fundición, mecanizado), autorizando en forma un poco más amplia el ensamble de varias catego¡ías de vehículos en cada uno de los países.

 Finalmente, después de amplias y largas negociaciones esta propuesta fue acogida. En el caso colombiano la estrategia se centró en obtener la asignación de componentes forjados, lo que permitía una mejor utilización de la capacidad instalada de Forjas de Colombia. Fue así como se recibieron asignaciones para la fabricación de bielas, cigüeñales, ejes delanteros y traseros.

 La segmentación del mercado se hizo considerando tres categorías principales de vehículos: – Categoría A- automóviles que se subdividen en 4 subcategorías, dependiendo del cilindraje del motor.  Categoría 8- vehículos denominados comerciales que se clasifican en 6 subcategorías dependiendo de su peso bruto vehicular (peso del vehículo vac:;ío más carga útil).  -Categoría C- camperos con tracción en las cuatro ruedas.

 Una vez segmentada la gama de vehículos se asignaron las diferentes categorías, tomando como criterios principales las preferencias de cada mercado de acuerdo con las condiciones topográficas y económicas de cada país. En esta forma, se asignó a Venezuela el tipo de auto grande y a Colombia vehículos pequeños con motor hasta de 1.500 ce. de desplazamiento. Aplicando criterios similares, las demás categorías se distribuyeron entre los países miembros, otorgándose una participación del mercado proporcional al parque automotor existente en la actualidad en cada uno de ellos. Una vez distribuidas las categorías, se asignó la producción de componentes de alta tecnologla como motores, ejes, cajas de velocidad, cajas de dirección, etc., buscando una especialización por tipo de industria, y permitiendo que ~n lo posible, bajo acuerdos bilaterales se autorizara el ensamble de un determinado mode1o en otro país que no contara con dicha asignación, siem¡Jre y cuando este comprase los componentes principales al país que otorgue el ensamble.

En septiembre de 1977. se firmó el Acuerdo que se denominó Decisión 120, que establece los parámetros y reglamentos de la programación automotríz para el Grupo Andino. (Cuadros 1 y 2).                  Implementación de la decisión 120 A pesar de lo ambicioso del programa, parecía posible implementarlo, puesto que el acuerdo constituía un resumen de un largo período de negociaciones (1974-1977) en el que se consultaron las opiniones de los diferentes gobiernos, ensambladoras y productores de componentes.

 Sin embargo, entraron a jugar factores que han limitado la puesta en marcha de lo que parecía un acuerdo, que con sacrificios para todos los países, podría representar un desarrollo armónico del sector. 1. Los cambios de gobierno principalmente en Venezuela y Perú establecieron una nueva modalidad de negociación como fue la de revisar las decisiones que los gobiernos anteriores habían tomado en sus países.                                                                                                                                                2. La inestabilidad poi ítica de Bolivia no ha permitido cristalizar acuerdos que están en vía de desarrollo para la ejecución del programa. Además, este fenómeno ha deteriorado externamente la imagen del Pacto.                                                                                                            Las mismas casas matrices fabricantes de los vehículos han perdido su confianza en el acuerdo, adoptando una actitud de espera hacía la evolución de los acontecimientos.                                                            3. Conflictos fronterizos como son el de Colombia-Venezuela y Perú-Ecuador han distraído la atención de los gobiernos, disminuyendo el interés real en los acuerdos de la programación.                                                                                                                                                                4. El carácter político que se ha imprimido al Pacto Andino ha colocado los acuerdos de complementación industrial en un segundo plano. En algunas ocasiones las consideraciones poi íticas han sido un freno para la continuación de las negociaciones, como en el caso del rechazo a los gobiernos de hecho (Bolivia).                                                                                                                                      5.Actualmente la situación que afrontan las casas matrices productoras de vehículos como consecuencia de la crisis energética, que ha imprimido drásticos cambios en los diseños de los vehículos, las obliga a comprometer cuantiosas inversiones en la fabricación de nuevos modelos, lo cual limita su capacidad e interés en llevar a cabo inversiones adicionales en mercados pequeños.

Sin embargo, los productores están conscientes que a pesar de que son volúmenes muy bajos los que representa el Grupo Andino, son mercados crecientes a una tasa de aproximadamente 12% anual con gran potencial hacia futuro, mientras que otros países presentan mercados completamente saturados. Además, el Grupo Andino constituye un importante cliente para la venta de componentes, partes y piezas (CKD) necesarios para el ensamble de los vehículos.

 La coyuntura actual más la perspectiva futura, han generado una posición de las plantas en el sentido de no comprometerse en el desarrollo de la Decisión 120, ni rechazarla de plano lo que podría poner en peligro su permanencia en el mercado. Podría decirse que la Decisión 120 ha entrado en un período de «statu quo» donde no se ha logrado un avance del sector desde 1976, pero en cambio si ha servido de pretexto para paralizar cualquier desarrollo futuro y para que las plantas ensambladoras no se comprometan en programas significativos de integración de componentes importantes.

 Este resultado se observa claramente en Colombia y es aplicable al caso de Venezuela y Perú, mientras que Ecuador y Bolivia han iniciado una carrera hacia el ensamble de vehículos. Sería una gran pérdida no capitalizar el esfuerzo que implicó llegar a un acuerdo de programación (Decisión 120) y echar todo por la borda. Posiblemente si no se diera una interpretación literal a la Decisión 120 y se tomara en un sentido más de entendimiento, cooperación y mutuo desarrollo, en el que las diferentes entidades que intervienen en el proceso no asuman una posición policiva y vigilante al cumplimiento textual de los acuerdos, apoyando en cierta forma el fortalecimiento de una burocracia internacional, sino tratando de favorecer los acuerdos bilaterales, se lograrían resultados prácticos a mediano y corto plazo. El respaldo que los gobiernos den a los acuerdos e iniciativas de complementación por parte de los empresarios privados, as( como una mayor agilidad en el comercio intersubregional traerá como consecuencia la puesta en marcha de la programación industrial. Una posible fórmula para armonizar las diferentes legislaciones nacionales con la Decisión 120, podría ser mediante acuerdos bilaterales en los que se diera reconocimiento como integración nacional a los componentes fabricados en un país de la subregión, siempre y cuando se cumplan unos requisitos de origen, y a su vez el país que otorgue este reconocimiento reciba un tratamiento igual de reciprocidad en sus productos. Estos acuerdos motivarían el intercambio de productos a corto plazo, sin supeditarlos a la aplicación de la Decisión 120 en su totalidad. Reconocer inicialmente (1981-1983) como subregionales a los vehículos que incorporen nacionalmente el motor o la caja de velocidades permitiéndoseles que sean exportados a los demás países con una ventaja significativa arancelaria (50 % del arancel externo común), esto agilizaría el desarrollo de algunos proyectos importantes que hoy están en estado de inactividad pendientes de la iniciación del programa. La simplificación de trámites y documentos exigidos para la exportación y el comercio intersubregional, así como el cumplimiento de los acuerdos de trans255 cO HrAR OS porte, según los cuales se permite el libre tránsito de camiones de un pals a otro, serian ayudas adicionales que llevarían a la cristalización de una unidad de m ercado ampliado. lnversion, integración vs. sobrecostos En el sector automotor del Grupo Andino se fija como objetivo alcanzar un grado de integración subregional en los vehlculos no inferior al 70 %, nivel que actualmente no es superior a un 35 % en promedio. Para lograrlo será necesaria la fabricación de componentes complejos como motores, en donde se requieren altas inversiones en maquinaria y equipos y volúmenes de producción suficientes para obtener econom (as de escala . Sin embargo el mercado subregional no ofrece volúmenes tan atractivos en relación con los grados de eficiencia esperados.

 MERcAoo»‘AUTOtl.’lOTRIZ » sÜB’REGIONAL»..:.. 1983 Edtiaqor Peru Venezuel~ .. ,. :::: Vehículos 12.000 c .,,, 95.000 29.000 38.000 270.000 ,.,. _AM.O.QQ_

 Los niveles de protección (arancel externo) para los vehículos terminados, se han calculado en 115% para automóviles y en promedio 50% para los vehículos comerciales con niveles de sobrecosto en los componentes alrededor de un 55 %. No es difícil concluir que se generarán costos adicionales en los precios de los

vehículos que ~e fabriquen en la subregión, y que posiblemente los niveles de protección calculados no sean suficientes puesto que se asemejan a los que existen actualmente con grados de integración muy inferiores a los propuestos. A manera de ejemplo en un vehículo Tipo 83- (PBV* DE 9.3 a 17 toneladas) comunmente utilizado como camión, volqueta o bus los sobrecostos se pueden calcular en un 30%. Por esta razón el mayor éntasis se debe poner en los niveles de eficiencia y el efecto que representará para la economía un encarecimiento del transporte. Expectativas de desarrollo de la industria automotriz en Colombia Cuando se firmó la Decisión 120 se consideró que ésta, sería el despegue del sector. Pero estos no fueron los resultados, se entró en un período indefinido de estancamiento donde se incentivó la polémica y la discusión sobre las perspectivas y no la realización de proyectos concretos. Las pocas nuevas integraciones no representaron un valor agragado nacional importante. Mientras los Ministros y Exministros de Desarrollo Económico polemizan en Colombia sobre la conveniencia del Grupo Andino para la .industria automotriz, cinco años más tarde de la aprobación de la Decisión 120, la evolución y crecimiento de este sector se ha condicionado a la implementación de la programación para el Grupo Andino. Posiblemente sería más práctico el desarrollo de unos objetivos a corto, mediano y largo plazo para esta industria en Colombia, los que pueden ir en armonía con el Grupo Andino pero que no lo limite en caso de que se retrase la puesta en marcha de la programación. No se porpone una cerrera desenfrenada a la integración sino definir posiblemente para un período de 3 a 5 años, unos grados mínimos anuales de nuevos componentes para ser fabricados en el país, esto permitirá una verdadera planeación de las plantas ensambladoras. Igualmente, sería conveniente definir los niveles máximos de sobreprecio de los componentes y de los vehículos ensamblados. Una serie de controles inoficiosos que existen actualmente podrían ser suprimidos puesto que no tienen aplicación práctica sino el simple sentido de exigir un supuesto control a la ensambladora que en realidad es inoperante.

https://www.repository.fedesarrollo.org.co/bitstream/handle/11445/2592/Co_Eco_Julio_1981_Borrero.pdf?sequence=2&isAllowed=y

» .,., Componentes. · · prlnd~>,áles ··. Motor Caja Ejes Total Efecto Precio .Público · Po,rcentaje ,,,, ,,, detvalor del vehículo. .}: ld’Ciuido gélSt ~ Ú~ancieros > margen utilidad, distribución, . impuesto.s, .·,· ·•.· ··: -~ 256 .. :·: .-: ., Sobreprecio ‘< ·. o/~ 55 55 55 Efecto costo del vehículo 15.4 2.7 5.5 23.6% 30% PROGRAMACION AUTOMOTRIZ EN EL GRUPO ANDINO

  • 14.20.-Mayor de 70 años desconcertado – JUAN MANUEL LÓPEZ 
  • «El tiempo de los trabajadores», una lucha muy clasista ANNE SOGNO
  • Escombros éticos de la salud-negocio  CRISTINA DE LA TORRE

Es dudosa la juridicidad de la discriminación y mentira que sea por bien de los mayores de 70 que se les alargue más el confinamiento, ¿será que lo ‘inteligente’ del aislamiento es mantenerlos encerrados? La gravedad de la pandemia fue sobredimensionada; el manejo dado permitió controlarla; el país ha cumplido las políticas señaladas por la OMS, reduciendo los riesgos y ralentizando el contagio; es dudosa la juridicidad de la discriminación y mentira que sea en bien de los mayores de 70 que se les prolonga el aislamiento más que al resto de la población; la infección en los mayores de 70 es menor que en cualquier otro rango de edad; ¿será que lo ‘inteligente’ del aislamiento es el mantener encerrados a los mayores de 70?. 

No se explica la incoherencia de prácticamente castigar a los ‘viejitos’, cuya infección es menor que en cualquier otro rango de edad 

No soy trabajador de la construcción ni empleado en empresa de manufactura pero las noticias muestran hasta qué nivel de desconcierto están llegando tanto las empresas como los operarios. Salen las normas incompletas; contradictorias entre autoridades locales y centrales; inconsistentes entre el tiempo de la apertura y los requisitos para iniciarlas. Mas parece una improvisación para mostrar que algo se está intentando qué medidas para producir un resultado.

Infortunadamente, en general, las declaraciones e informaciones es más lo que desconciertan que lo que iluminan.

Es verdad que en parte se puede atribuir a las exageraciones de la OMS. La referencia a la peste negra es fuera de todo límite: aquella mató el 30 % de la población mundial, lo que equivaldría a temer que hoy se murieran casi 2.000 millones de habitantes; igualmente absurdo es el paralelo con la ‘gripa española’ de hace un siglo cuando se estima que perdieron entre el 10 % y el 20 % de su población los países afectados (sería como si hoy en el mundo murieran del orden 1.000 millones de personas, o en Colombia entre 4 y 8 millones).

Otra expectativa mencionada es que solo el 20 % de las personas pueden ser inmunes naturales al virus y que por lo tanto susceptibles de enfermarse pueden ser el 80 %. El potencial del mundo sería 5.000 millones de infectables, y el de Colombia 36 millones.

También usaron de referencia el SARS del 2003 que produjo 700 fallecimientos sobre 8.000 infectados y por ser un coronavirus se propagó a altísimas velocidades (se redujo a los países asiáticos principalmente y por eso reaccionaron más rápido y mucho mejor al actual virus). Si la letalidad del covid-19 fuera igual habría hoy en mundo cerca de 2.500.000 de muertos, cuando van la décima parte 250.000, y en Colombia habría 5.000 cuando van 252, la veinteava parte.

Ni la morbilidad ni la cantidad de muertes se acercan a lo temido inicialmente.

Entre nosotros desde el primer caso de contagio -6 de marzo- hasta hoy el promedio de fatalidad ha sido de 5 diarios y el primer fallecido lo fue el 21 de marzo con un promedio de 7.2 desde entonces.

Según explican las autoridades la curva ya está ‘aplanada’, significando esto que el número de muertes tenderá a no ser creciente de ahora en adelante: en los últimos 15 días el promedio es de menos de 10 muertes diarias y en los próximos dos meses tendríamos del orden de 500 decesos, menos que por cualquiera de las diferentes formas de violencia o de nuestras enfermedades endémicas.

Como mayor de 70 años quedo desconcertado:

Unas tiernas declaraciones de que para ‘proteger a los viejitos’ y ‘darles las gracias por lo que han hecho por nosotros a lo largo de la vida’ justificaron que debía disminuírseles su riesgo de contagio, que por eso su aislamiento sería más largo que el del resto de la población. Pero después resultó que en realidad era para que -por la mayor probabilidad de que se enfermen- no saturen la capacidad de los sistemas de salud; en cierta forma es repetir lo que se dramatizó en Italia cuando los médicos decían que les tocaba escoger a quien dejaban morir y escogían a los ancianos porque tenían menos vida por delante. Ahora se da la explicación adicional de que por ser más susceptibles al contagio son además vectores más rápidos de propagación de la enfermedad, en otras palabras, más peligrosos.

No se explica la incoherencia de prácticamente castigar a los ‘viejitos’ quienes, además de ser los que más encerrados y más aislados viven, menos actividad social tienen y menos comparten en grupos. En cambio, son quienes más dependen de contactos humanos para su supervivencia, ya sea colectivamente en ancianatos o individualmente en manos familiares; poca necesidad o apremio tienen de salir, pero nada más absurdo que limitarles ese derecho.

Y eso también plantea el tema ya jurídico del trato discriminatorio. En el decreto que prorroga el aislamiento y comienza la apertura se menciona la sentencia de la Corte que trata el conflicto entre las medidas de emergencia y la relación con los derechos humanos; pero ni eso se argumentó en las primeras medidas, ni eso aclara cómo se aplica al actual caso, ni ha pasado el control de la Corte Constitucional.

En cuanto al contagio los datos oficiales son:

Rango de edades de los casos

Independientemente de lo exagerado o no de lo que motivó las medidas y en consecuencia de las medidas mismas tomadas, el resultado buscado se ha logrado: la curva en prácticamente todos los países se ha ‘aplanado’. Y se nos repite lo favorablemente que se compara Colombia con la mayoría de los países.

La gravedad de la pandemia fue sobredimensionada; el manejo dado permitió controlarla; el país ha cumplido las políticas señaladas por la OMS, reduciendo los riesgos y ralentizando el contagio; es dudosa la juridicidad de la discriminación y mentira que sea en bien de los mayores de 70 que se les prolonga el aislamiento más que al resto de la población; la infección en los mayores de 70 es menor que en cualquier otro rango de edad; ¿será que lo ‘inteligente’ del aislamiento es el mantener encerrados a los mayores de 70?.

https://www.las2orillas.co/mayor-de-70-anos-desconcertado/

14.20″El tiempo de los trabajadores», una lucha muy clasista ANNE SOGNO 

 Postal que muestra el desfile del Primero de Mayo en la pequeña ciudad de L’Arbresle (© Les Films d’Ici 

En cuatro episodios abundantes, Stan Neumann revela la historia del mundo laboral europeo desde principios del siglo XVIII hasta nuestros días. Mezclando con virtuosismo palabras individuales, luchas colectivas y memoria de lugares, nos recuerda lo que nuestras sociedades le deben a los «condenados de la tierra». Entrevista. 

28 abr 2020..-TéléObs. – El título de la serie evoca la historia de los trabajadores, pero también este «tiempo» de trabajo que constituye su condición…

Stan Neumann. – De hecho, «tiempo» recuerda la historia de los trabajadores, de las fábricasInglés (fábricas) desde el siglo 18 hasta la desindustrialización contemporánea, pero también esta vez planificada por la fábrica que gobierna toda su vida. Si bien todos experimentamos la división entre el tiempo de trabajo y el tiempo libre, lo que hace que el trabajo del trabajador sea aún más doloroso es la pérdida de control durante este tiempo. Este despojo marca la diferencia entre el trabajo artesanal que uno se organiza y el trabajo en la fábrica que obliga al trabajador a moldearse en un ritmo casi carcelario. Joseph Ponthus (autor de «En la línea – Hojas de fábrica», La Table Ronde, 2019) describe el comienzo de las horas en la fábrica y el tiempo que se escapa demasiado rápido en casa debido a la fatiga. El trabajador escapa del tiempo porque la producción debe continuar a toda costa. Christian Corouge, ex trabajador de Peugeot, en Sochaux, hace su parte, otro análisis: la fábrica no es una prisión porque el equilibrio de poder siempre es posible allí. Y cuando logramos imponerlo, avanzamos… 

Su serie cubre tres siglos de historia del movimiento obrero. ¿Cómo organizó esta impresionante cantidad de información, archivos y testimonios?

Traté de evitar la escalada de eventos puros dentro del marco cronológico fijado por la cadena. Parecía esencial poner la historia en el presente confrontando la narrativa histórica con las palabras de hoy. También me sorprendió ver cuánto, a pesar de las grandes diferencias entre las épocas, queda una continuidad de experiencias y palabras. El ejemplo más llamativo es el dado por el historiador Jacques Rancière: en 1830, los trabajadores franceses afirmaron ser escuchados como seres razonables y no ser tratados como niños irresponsables. En 1989, más de un siglo después, en Praga, un líder del Partido explicó desde lo alto de su podio que ningún país socialista permitiría que los niños dictaran su voluntad de poder. «¡No somos niños!» “Responde a las 3.000 personas reunidas en la calle juntas. ¡Estas son las mismas palabras que en 1830!

Para construir este impresionante fresco histórico, usaste secuencias de animación…

Llevo mucho tiempo trabajando con el director Joris Clerté, conocido en particular por sus animaciones en la revista «Karambolage» de Arte. Estas secuencias permiten explicar conceptos (capitalismo, taylorismo, etc.) sin el lado firme de una voz superpuesta sobre imágenes de archivo que hablan poco. Utilizo este proceso educativo y lúdico cuando no tengo otra herramienta fílmica para expresar lo que quiero transmitir en ese momento. Y luego me gusta divertirme, incluso con temas extremadamente serios.

¿Qué crees que traen las muchas canciones que ilustran tu serie?

¿Cómo recuperar la palabra de uno y de los que ya no están? En los siglos XVIII y XIX, no había registros y, en última instancia, muy pocos registros escritos. Las canciones en el repertorio de los trabajadores hablan por sí mismas y resaltan la voz de la clase trabajadora. Me parecieron un buen vector para aportar una dimensión conmovedora y a veces épica, sin caer en el cliché heroico.

Bernard Lavilliers es el comentario…

Su magnífica voz, pero también pensativa, me pareció obvia. No quería un tono sobresaliente, demasiado inteligente o demasiado culto, ni la descarada caricatura de la activista cégétiste. Es la voz sensible de una persona muy comprometida. Ella no da conferencias. Ella acompaña. Estaba lleno de buena voluntad, inteligencia y humor.

Martes 28 de abril a las 8:50 p.m. en Arte. Documental «El tiempo de los trabajadores» de Stan Neumann (2020). 4 x 58 min. (Disponible en repetición hasta el 26 de junio en Arte.tv ).

https://www.nouvelobs.com/tv/20200428.OBS28087/le-temps-des-ouvriers-une-lutte-tres-classe.html

14.20.-Escombros éticos de la salud-negocio CRISTINA DE LA TORRE

Cuadro desapacible de los escombros éticos que ha dejado el modelo Ley 100 de salud, en cuya virtud renunció el Estado a garantizar este derecho ciudadano para entregar el servicio a negociantes sin escrúpulos. En sus bolsillos puso todos los fondos del sector, y en sus manos inmaculadas, su manejo, a la mano de Dios, sin vigilancia ni control: el poder público cedió también su sistema de información y los instrumentos de regulación para modular deudas, frenar el robo continuado de recursos y evitar desfalcos catedralicios como el de Saludcoop. Pero en la emergencia, ahora, se repite sin vigilancia ni control.

“Doctor, si no se va, matamos a su esposa e hijas”. Esquela terrorífica escrita en la fachada de un apartamento en Bogotá, tal vez trazada por un émulo de la guerra sucia que se ensañó en Colombia; de una ética capaz de calificar al defenestrado como “buen muerto”. De la misma que hace 28 años, con la Ley 100, convirtió en negocio vergonzoso la salud; causa, según dicen, de más muertos que el conflicto armado.

28 abr 2020.- Matar a un médico, al que expone su vida todos los días por salvar la ajena, es una monstruosidad. Se le mata por disparo de vecino o por negarle protectores biomédicos en su duelo contra el coronavirus. Treinta y cinco organizaciones médicas le escriben al presidente: “El Gobierno está vulnerando el derecho a la vida de los trabajadores de la salud… al país no le servirá una larga lista de (ese) personal muerto y sin poder detener la pandemia”. Se le acorrala con sueldos de hambre y cero garantías laborales. Ruindad que corre pareja con la destrucción de la red de hospitales públicos —por no ser rentable— y la agonía financiera del sistema de salud exprimido por piratas que se dicen aseguradoras del sector.

La pandemia descorrió el último velo de un sistema abandonado al vértigo del lucro privado, que enterró la estrategia de atención primaria en salud, fue incapaz de habérselas con enfermedades como el dengue y ahora no está preparado para lo que viene: la cresta del coronavirus. A la cabeza del sistema, el Gobierno que, en premio a la inmoralidad de EPS como Medimás y Coomeva, destina todos los recursos a las aseguradoras y nada gira a los hospitales, que desfallecen en la inopia y no pueden siquiera pagar a su personal. Galenos hay que llevan 14 meses sin sueldo. Por falta de medios de protección en la pandemia, 30 funcionarios renunciaron en el Centro Médico San Rafael, de Leticia. Las carencias se replican en 851 municipios.

Las EPS retienen los $6 billones que les deben, mientras Fabio Aristizábal, superintendente de Salud, funge como su dilecto protector. Dizque confía en su buena voluntad para girarles lo adeudado. Y anuncia: todos los recursos irán a las EPS y estas se encargarán de irrigarlas al sistema. Vaya, vaya. Recibirán $5 billones en pago de deuda del Gobierno; $700.000 millones por compra de cartera; giro de casi $2 billones mensuales por Unidades de Capitación y $783.000 millones como anticipo de servicios no POS, según cálculo de las propias EPS.

 Cuadro desapacible de los escombros que ha dejado el modelo Ley 100 de salud, en cuya virtud renunció el Estado a garantizar este derecho ciudadano para entregar el servicio a negociantes sin escrúpulos. En sus bolsillos puso todos los fondos del sector, y en sus manos inmaculadas, su manejo, a la mano de Dios, sin vigilancia ni control: el poder público cedió también su sistema de información y los instrumentos de regulación para modular deudas, frenar el robo continuado de recursos y evitar desfalcos catedralicios como el de Saludcoop.

Van décadas pidiendo un modelo que reinserte la salud como componente esencial del Estado social. La Ley Estatutaria de Salud, promulgada en 2015, reabrió el camino, pero los gobiernos han tenido el cuidado de impedir su reglamentación. Eleva esta norma la salud a derecho fundamental universal e irrenunciable, bajo la dirección, regulación y control del Estado. Sin intermediación financiera ni aseguramiento de terceros. El entonces ministro Alejandro Gaviria puso todos los palos que pudo en la rueda de la implementación de la Ley, mediante decretos y resoluciones que están demandados ante el Consejo de Estado. Pero la Estatutaria obliga y su reglamentación sigue pidiendo pista.

https://www.elespectador.com/opinion/los-escombros-de-la-salud-negocio-columna-916793

  • 13.20.-Coronavirus: bienvenido al gobierno- JUAN MANUEL LÓPEZ
  • Proyecciones y realidad del COVID-19  – EDUARDO SARMIENTO
  • El Reino Unido comienza a ensayar en humanos una vacuna del coronavirus – RAFA DE MIGUEL

El virus forzó políticas y medidas que el gobierno despreció, desde acabar el ‘ajuste’ neoliberal hasta poner los ojos en inequidad y desempleo e independizarnos a la fuerza del petróleo.

El coronavirus ha obligado a ayudar a la inmensa población vulnerable (por lo demás más en forma simbólica y bastante mezquina), esperando estimular así la economía.

Bienvenido porque obliga a tomar políticas y medidas en contra del modelo de gobierno y gobiernos que hasta ahora nos habían impuesto.

22 abr 2020.- Primer ejemplo por supuesto el sistema de salud. Con la famosa Ley 100 se dejó en manos del sector privado y del Mercado lo que es una responsabilidad de cualquier Estado. La ley 100 creó un Mercado especial con competencia, oferta, demanda, precios no intervenidos y utilidades. Con esa Ley se renunció o delegó en las EPS la función de prevención, detección y tratamiento de cualquier enfermedad y por eso no teníamos ninguna preparación para una pandemia como problema colectivo, y no solo por la falta de camas para cuidados intensivos.

 Ha tenido el gobierno que hacer la importación -o recibir como donación, o estimular la producción local- de ventiladores (o respiradores), de PPE, (equipos para el personal de salud), de kits para tests, porque eso no era de interés -ni normalmente función- de las EPS. El efecto tuvo que manejarse entregando el Gobierno los dineros que no han llegado al sistema por lo complejo del trámite de ida y vuelta del pago del Estado por capitalización a las EPS, y de éstas a los operadores (hospitales etc.), para que estos a su turno paguen al personal por contrato (hay más de 2.2 billones pendientes de llegar a su destino). Mediante decreto de emergencia adelantó el pago de 700.000 millones porque la pandemia lo ha obligado a subsanar los defectos del sistema y que los pacientes dejen de ser solo clientes que tienen que sufrir las contingencias de ese esquema de Mercado.

Y eso afecta el manejo fiscal en el que también se debió abandonar la columna vertebral del modelo implantado por nuestro neoliberalismo -y su mayor orgullo- como han sido los mecanismos de ‘ajuste’ y la consolidación de la ‘regla fiscal’. Esta también por supuesto volará en pedazos, a pesar de las maromas que inventa nuestro Ministro de Hacienda. El descuadre presupuestal no se ha podido dimensionar, pero ni trasladando al gobierno central (expropiando) todos los ahorros que pertenecen a otros entes del Estado (los departamentos, el FAES, etc.) se subsana el monstruoso déficit que nos espera. Y la aversión a los subsidios tuvo que reversarse y hoy se multiplican en un afán por salvar la dinámica de la economía.

Los problemas sociales que antes parecían manejarse solos, revelan lo que significa dejar que cada cual se defienda como pueda sin la intervención del Estado

Los problemas sociales que antes parecían manejarse solos, revelan lo que significa dejar que cada cual se defienda como pueda sin la intervención del Estado. Con tasas de informalidad del orden del 48% y desempleo de más del 10% el porcentaje de colombianos que viven el día a día aparecen en toda su gravedad. Y parece haberse entendido que el problema social del desempleo también puede ser un fenómeno grave económico. Si el modelo se oponía a los subsidios al sector productivo aún menos interés mostraba en darlos al sector social. El Coronavirus ha obligado a ayudar a la inmensa población vulnerable (por lo demás más en forma simbólica y bastante mezquina), esperando estimular así la economía.

El modelo mismo de globalización -es decir de volcarnos hacia la exportación- desapareció en un momento de recesión mundial, tocándonos volver los ojos hacia el mercado interno y la protección a nuestras heridas empresas productoras. Además, tendremos que abandonar el absurdo de nuestra dependencia de un producto que no tenemos como es el petróleo (llegamos a que nuestras divisas provenían en más de 50% del petróleo y la principal fuente de ingresos eran las regalías y la repartición de dividendos; con el precio a menos de $US30 por barril -la mitad de los US60 estimados en el presupuesto- y la disminución de la producción que se abandona por no ser costeable, nos entrará por cuenta de ese rubro menos de la mitad de lo previsto). A diferencia de Venezuela que en una época más afortunada montó el programa de ‘sembrar el petróleo’, apoyando al sector agrícola para diversificar la economía y buscar garantizar el autoabastecimiento, Colombia bajo el modelo neoliberal hizo el trámite contrario, aumentando la dependencia de hidrocarburo invirtiendo en elefantes blancos (Reficar, Bioenergy, planta de Barrancabermeja) para procesar un producto que no tenemos, y minimizando la importancia de la actividad en el campo.

En resumen el coronavirus forzó las políticas y las medidas que el gobierno desprecio. Acabó el ‘ajuste’ neoliberal; forzó los déficits de gasto público; hizo reconocer y atender los problemas sociales de inequidad y desempleo; obligó al gobierno a volcarse hacia el mercado interno, autoabastecimiento agrícola y proteccionismo; nos independizó a la fuerza del petróleo.

https://www.las2orillas.co/coronavirus-bienvenido-al-gobierno/

13.20.-Proyecciones y realidad del COVID-19  – EDUARDO SARMIENTO 

El COVID-19 dio lugar a proyecciones apocalípticas. En una publicación del 14 de marzo, la facultad de epidemiología del Imperial College, de Inglaterra, reveló un estudio de investigación en el cual se predecía que una persona infectada con el virus estaba en capacidad de contaminar a otras tres.

25 abr 2020.- En Colombia, distinguidos biólogos ratificaron el hallazgo y anunciaron que en un periodo corto el 65 % de la población estaría contaminada. Por su parte, el Instituto Nacional de Salud predecía que a estas alturas el país tendría cuatro millones de infectados. El Gobierno señalaba a viva voz que el alto número de contagiados haría colapsar el sector de la salud. Más aun, se afirmaba que estamos ante una epidemia intermitente que sube y baja, y nunca termina.

La información del coronavirus desde el 6 de marzo ofreció un amplio laboratorio para evaluar las predicciones. Para empezar, no estamos ante un virus con la agresividad suficiente para aumentar por encima de la tasa de crecimiento geométrico. Por el contrario, la tasa de contaminación bajó del 33 % al 4 % diario entre marzo 6 y abril 27. Los hechos confirmaron que el virus sigue la curva epidemiológica que se descubrió hace mucho tiempo y se cumple en las epidemias observadas en el último siglo. Estamos ante un flagelo que aumenta en un principio y luego decae progresivamente hasta desaparecer o estabilizarse en un bajo crecimiento. Tampoco se cumplió que a estas alturas la contaminación alcanzara a cuatro millones de personas y amenazara la capacidad hospitalaria, cuando las camas ascienden a 40.000 y los pacientes en cuidados intensivos llegan a cien. Tampoco es cierto que el virus tenga un comportamiento interactivo de caídas y recuperaciones.

Las predicciones que no se cumplieron generaron un estado de pánico y desprotección que precipitó a los gobiernos a adoptar decisiones improvisadas. La más drástica fue la cuarentena. Ante la evolución lenta del proceso, el presidente decretó el estado de emergencia para mantener a la población en sus residencias y así pandear la curva epidemiológica. Como se señaló en esta columna, la medida no era sostenible en un país con la distribución del ingreso de Colombia. Ante los efectos iniciales sobre el índice del consumo de energía, ahorro e inversión, el empleo y la balanza de pagos, el Gobierno procedió a suspender la medida. Lo que se avanzó inicialmente para pandear la curva se perderá en los próximos días, pero el efecto neto será marginal.

Las cosas van mucho mejor en el mundo real. La tasa de crecimiento de personas contagiadas es del 4 % anual. Si se considera que el indicador no tiene en cuenta los pacientes recuperados ni el atraso por la diferencia entre la adquisición y manifestación del virus, estaríamos cerca del 2 %, en que el aumento de contagiados es inferior al del día anterior.

En este punto surge de nuevo una gran controversia sobre las proyecciones de la enfermedad. Un grupo importante de epidemiólogos sostiene que el virus no se reduce hasta que haya un gran número de contagiados que generen la inmunidad para contrarrestar el contagio del virus. El comportamiento no se presenta en otros procesos de la naturaleza regidos por la misma relación matemática y es controvertido abiertamente por la ley de probabilidades, que establece que el aumento de contaminados reduce la probabilidad de contagios. De nuevo, las soluciones se orientan a enfrentar proyecciones que no se cumplen.

En este contexto, lo más probable es que la tasa de contaminación continúe bajando lentamente y se estabilice en un número de infectados menor de doce mil. Así las cosas, el país podrá recuperar sus actividades normales con precauciones, y tendrá que convivir con un virus que ya superó el estado más crítico y tiende a disminuir de forma progresiva. El drama será reactivar una economía agobiada por la caída de los precios del petróleo, la reducción de la inversión y el empleo, y la ampliación de las desigualdades.

https://www.elespectador.com/opinion/proyecciones-y-realidad-del-covid-19-columna-916475

13.20.-El Reino Unido comienza a ensayar en humanos una vacuna del coronavirus – RAFA DE MIGUEL

El Gobierno de Boris Johnson destina más de 40 millones de euros a dos investigaciones

Trabajadores en un laboratorio de Glasgow realizan la fase final del test de coronavirus. ANDREW MILLIGAN / AFP

El Hospital Universitario de Southampton (Reino Unido) comenzará este jueves el primer ensayo con humanos de una posible vacuna del coronavirus. Su nombre científico es ChAdOx1 nCoV-19 y ha sido desarrollada por los equipos del Instituto Jenner de la Universidad de Oxford y por el Grupo de Vacunas de Oxford, que iniciaron sus primeros trabajos el pasado enero. La urgencia desatada por la pandemia global ha acelerado un proceso cuyas fases suelen prolongarse mucho más en el tiempo, en ocasiones varios años.

22 abr 2020.- El Gobierno de Boris Johnson se ha comprometido a respaldar financieramente sin límite alguno el proyecto de Oxford y el que desarrolla en paralelo el Imperial College, que lleva ensayando en animales desde febrero y confía en poder comenzar la fase con humanos en junio. “Ambos proyectos son muy prometedores y están progresando con mucha rapidez, y ya he comunicado a los científicos que los lideran que haremos todo lo que esté nuestras manos para apoyarles”, ha anunciado el ministro de Sanidad, Matt Hancock. El Ejecutivo británico ha comprometido ya más de 40 millones de euros para financiar las dos investigaciones (22 millones para Oxford y más de 25 para el Imperial College). En la actualidad hay más de 115 proyectos de vacunas en todo el mundo, y varios de ellos en humanos, comandados por China y EE UU. A pesar de la promesa que encierran varios de ellos, incluidos los británicos, el propio equipo al frente de los ensayos ha querido frenar el entusiasmo. En el caso de que no surgieran obstáculos imprevistos y las pruebas obtuvieran el éxito deseado, no se lograría comenzar a producir la vacuna al menos hasta el próximo otoño. “Lo que más necesitamos por parte del Gobierno es que nos ayude a acelerar el proceso de fabricación de la vacuna. No existen en estos momentos centros de manufacturación que sean capaces de producir la enorme cantidad de dosis que se necesitarán”, ha dicho Sara Gilbert, profesora de Vacunación en el Instituto Jenner.

Los ensayos se harán sobre 510 voluntarios de entre 18 y 55 años. El prototipo de vacuna se ha realizado a partir de una combinación particular. Por una parte, una versión debilitada del virus que provoca el catarro común en chimpancés, genéticamente modificado para que resulte imposible su crecimiento en seres humanos. Por otra, los genes que fabrican las proteínas del coronavirus, esas puntas en forma de corona que rodean su superficie y que juegan un papel esencial en la labor de infección del patógeno. “La vacuna pretende volver el arma más poderosa del virus, esas pequeñas lanzas, en su contra. La idea es provocar la creación de anticuerpos que se adhieran a ellas y que permitan al sistema inmunológico bloquear y destruir el virus”, ha explicado Saul Faust, el director del Equipo de Investigación Clínica de la Universidad de Southampton.

Se inyectará la vacuna de la covid-19 en la mitad de las personas que participen en el ensayo. La otra mitad será inoculada con una vacuna “de control” contra la meningitis y la septicemia, para poder trazar una comparación de los efectos. La confianza en el éxito inmediato de esta fase de pruebas ha llevado a acelerar la producción de esta primera versión de la vacuna para poder comenzar de inmediato nuevas fases con ampliación del número de participantes. “Incluso si una vacuna llegara a estar inesperadamente al alcance de un amplio número de personas, es todavía demasiado pronto para especular sobre el grado de su eficacia”, ha advertido el doctor Ohid Yaqub, profesor de la Unidad de Investigación en Política Científica de la Universidad de Sussex. “Si es una vacuna de baja eficacia, las implicaciones políticas sobre el modo en que se aplica [a la población] serán diferentes. Creo que, por el momento, la atención política debería centrarse en la realización de test y en la capacidad del sistema de salud público, así como en cómo gestionar los costes sociales de un futuro confinamiento parcial todo el tiempo que sea necesario”.

El Gobierno de Johnson insiste en anunciar casi a diario grandes planes, proyectos y objetivos que desvíen la atención de lo que a todas luces ha sido una gestión lenta e inicialmente errática de la crisis. Y los proyectos de una vacuna se han convertido en la bandera a la que se ha agarrado el ministro de Sanidad. “A largo plazo, el mejor modo de derrotar este virus es a través de una vacuna”, ha proclamado Hancock. Una obviedad con la que nadie estará en desacuerdo, pero que genera en la ciudadanía una expectativa que los científicos que asesoran al Ejecutivo han de esforzarse más tarde en matizar. “Todas las nuevas vacunas que comienzan a desarrollarse son apuestas a largo plazo”, ha advertido Patrick Vallance, el asesor científico jefe del Gobierno de Johnson. “Y con el coronavirus no va a ser diferente. Los desafíos a los que nos enfrentamos son exactamente los mismos, y es algo que llevará tiempo”.

En cualquier caso, los investigadores de Oxford han contemplado ya la opción de que el Parlamento pueda aprobar legislación de emergencia que permitiera recibir la vacuna a los grupos de más alto riesgo, como el personal sanitario, aunque no haya finalizado todos los trámites exigidos para su aprobación y uso.

https://elpais.com/ciencia/2020-04-22/el-reino-unido-comienza-a-ensayar-en-humanos-una-vacuna-del-coronavirus.html

  • 12.20.-El coronavirus: un elefante para matar una hormiga JUAN MANUEL LÓPEZ
  •  ¿Vidas o medios de vida?MICHAEL ROBERTS
  • Cara a cara: ¿Idea de recortar el Congreso es populista?

La cantidad de tests según los países y el éxito en el control de la pandemia es evidente, también su sobredimensionamiento. El 14 de abril Colombia supone haber llegado al pico

Los países asiáticos tenían o produjeron suficientes kits para hacer la mayor cantidad de pruebas posible y los mejoraron para lograr la detección temprana 

La falta de conocimiento inicial sobre el comportamiento del virus ha conducido a la reacción de trabajar sobre el peor escenario imaginable. 

15 abr 2020.- Citando a Peter Doherty premio nobel de Medicina y máxima autoridad en pandemias: “Muchas veces un miedo muy intenso puede amenazar nuestra capacidad para pensar de manera racional, incluso frente a situaciones que en realidad no son tan peligrosas”. (Basta recordar el H1N1).

Si algo comienza a ser evidente es el sobredimensionamiento, lo exagerado de casi todo lo que se ha referido al coronavirus -exceptuando la rapidez de su contagio-. En especial su letalidad o sea la cantidad de muertes que produce en proporción a los que caen enfermos, lo que en últimas es el verdadero indicador de gravedad.

Lo peor es que la reacción ha sido consecuentemente proporcional, es decir también exagerada. Y cada vez parece más probable que la medicina sea peor que la enfermedad, que la crisis económica que se nos viene traiga más males -a comenzar por más muertes- que el virus mismo.

Sabemos que es un coronavirus, y más concretamente una variedad del mismo que produjo el SARS hace unos años (por eso su nombre técnico es SARS-CoV-2). Eso explica la alarma inicial ya que sus características fueron el rápido contagio y su eventual peligrosidad.

Por eso los países asiáticos donde había pegado más duro el SARS (China, Singapur, Corea del Sur, Taiwán) estaban mejor preparados y reaccionaron más rápido. En especial tenían o produjeron suficientes kits para hacer la mayor cantidad de pruebas posible y los mejoraron para lograr la detección temprana. Se vio que la propagación natural es controlable si se masifica el uso de los tests y se aíslan solo a los portadores enfermos o asintomáticos.

Ejemplo: Alemania, que es uno de los países que mejor tratamiento ha dado al problema lo ha hecho sobre la base de la toma universal de pruebas, por eso tiene la mayor tasa de enfermos detectados pero el menor índice de mortandad.

Igual la información de Corea del Sur mostró inicialmente el crecimiento mayor de infectados, justamente porque desde el comienzo de la pandemia asumieron la masificación de tests, y lo hicieron con kits que permitían la detección temprana.

En general el paralelismo entre la cantidad de tests según los países y el éxito en el control de la pandemia es evidente.  Pero además nos da un conocimiento adicional sobre las características de la epidemia.

En eso tuvo el ministro de Salud uno de los pocos deslices al decir que lo que importa no son los tests sino lavarse las manos.

En todo virus la difusión depende de la transmisión de portadores a sujetos sanos. Pero entre estos hay variaciones según niveles de vulnerabilidad y de inmunidad.

Las cuarentenas no disminuyen la virulencia o capacidad de contagio ni la gravedad de la pandemia o sea la letalidad o porcentaje de muertes entre los infectados. Pero al reducir los contactos directos o indirectos se reduce la velocidad de reproducción y pueden aparecer la misma cantidad de enfermos pero no todos al tiempo.  Se cumple el objetivo de ‘aplanar la curva’, el cual no es combatir el virus sino demorar la cantidad de pacientes que caerían simultáneamente a los servicios de salud, para así diferir el colapso de estos y permitir tratar mejor una mayor cantidad de enfermos (más experiencia, más camas, más respiradores, etc.).

Con los conocimientos que antes no se tenían y la experiencia y las estadísticas hoy tenemos un panorama más claro.

Por la rapidez del contagio y la duración de la incubación hasta su manifestación, la cantidad de contagiados por cada enfermo confirmado puede pasar del centenar pero se va puede reducir según las medidas que se tomen. Hoy con la cuarentena en la mayor parte del mundo, y con el aislamiento de los portadores confirmados, puede haber un promedio de entre 5 y 10 enfermos por cada caso registrado (incluye enfermos leves que ni siquiera son detectados y asintomáticos que no incuban pero sí son portadores).

El ciclo de la enfermedad es del orden de 4 a 6 semanas desde el contagio pasando por la incubación, la crisis y la recuperación o muerte dependiendo de las condiciones del individuo

El ciclo de la enfermedad ya es conocido y es del orden de 4 a 6 semanas desde el contagio pasando por la incubación, la crisis y la recuperación o muerte dependiendo de las condiciones del individuo. La experiencia de los países que completaron el ciclo de la pandemia como colectividad (no la enfermedad como individuo) muestra que después de la aparición de manifestaciones múltiples (50 a 100 casos) a las 4 semanas se presenta el pico de contagios y el de muertes a las 8 semanas.

De lo anterior se deduce que las muertes serán del orden del 1 por diez mil de los habitantes. Para un total de la población mundial de más de 6.000 millones, el dato actual es que se han registrado cerca de 1.500.000 contagiados, que se supone pueden llegar a convertirse entre 5.000.000 y 10.000.000 de enfermos; que van cerca de 100.000 muertes; y que éstas pueden subir a probablemente a entre 500.000 y un millón, o sea el 0.01% de la población. Por supuesto parece absurda (otra desmesura) la comparación con la peste negra o bubónica que mató al 30 % de la población total con una letalidad de 90 %; o con la peste española de 1918 que se estima mató entre 20 y 50 millones de habitantes, entre el 10 % y 20 % de la población de los países afectados (Alemania, Francia, Inglaterra e Italia). Ver Cuadros al final

El punto aquí es que la reacción también fue desproporcionada puesto que se tuvo como referencia una dimensión del mal que no existía. Pero además bajo el principio de ‘mejor prevenir que remediar’ se justificó el tratamiento de catástrofe inminente.

A esto han contribuido los medios pues el pánico da rating sin mayor esfuerzo gracias a la facilidad para dramatizar casos anecdóticos de lo que llaman ‘sobrevivientes’, o multiplicar los llamados de solidaridad faranduleros, o de ‘especiales’ con las dificultades que se crean a quienes quedan atrapados en una circunstancia tan inesperada. Pero es justamente lo truculento del tema y su explotación lo que retroalimentaron ese pánico y esa exageración.

El gobierno colombiano ha seguido las indicaciones de la OMS y al 14 de abril Colombia supone haber llegado al pico y deben estabilizarse los contagios (serán más los que se recuperan que los que se contagian) y las muertes que se producen deben comenzar a disminuir. Las cifras oficiales son: 2.979 enfermos; 127 muertes; 354 recuperados.

Si hubo desmesura la responsable sería la OMS. Entre otras por no distinguir los países emergentes de los desarrollados, no teniendo en cuenta la diferencia del efecto económico y social en unos y otros. Pero más por no tener en cuenta sus propias estadísticas. (Ver cuadros)

Se destruyó la casa persiguiendo un ratón… se mató al ratón pero ahora ¿Cómo se reconstruye la casa?

 CUADROS 

Tasa de mortalidad sobre infectados de los mayores brotes virales de los últimos 50 años a nivel mundial a fecha de enero de 2020 (datos de es.statista.com)

 Número de personas fallecidas a causa del coronavirus al 9 de abril; datos de la OMS y población según los países (ningún otro país llega a 700 muertos)

https://www.las2orillas.co/el-coronavirus-un-elefante-para-matar-una-hormiga/

12.20.- ¿Vidas o medios de vida?MICHAEL ROBERTS

 Hay dos mil millones de personas en todo el mundo que viven bajo algún tipo de confinamiento como resultado de la pandemia de coronavirus. Es una cuarta parte de la población mundial. La economía mundial no ha visto nada similar. Casi todas las previsiones económicas del PIB mundial en 2020 apuntan a una contracción del 3-5%, tan malo, si no peor, que en la Gran Recesión de 2008-9.

9 abr 2020.- Según la OCDE, la producción en la mayoría de las economías caerá un promedio del 25% (OCDE) mientras duren los cierres y los bloqueos afectarán directamente a los sectores que representan hasta un tercio del PIB en las principales economías. Por cada mes de confinamiento, habrá una pérdida de 2 puntos porcentuales en el crecimiento anual del PIB.

Es una forma terrible de probar la teoría del valor trabajo de Marx, a saber: «Todos los niños saben que una nación que deje de trabajar, no digamos que un año, sino incluso unas pocas semanas, perecería». (Marx a Kugelmann, Londres, 11 de julio de 1868).

Los cierres en varias economías importantes están teniendo un efecto drástico en la producción, la inversión y, sobre todo, el empleo. Las últimas cifras de empleos para marzo de los Estados Unidos son realmente asombrosas, con una pérdida mensual de 700,000 y un salto en la tasa de desempleo al 4.4%.

En solo dos semanas, casi 10 millones de estadounidenses han solicitado la prestación por desempleo.

Todas estas cifras superan todo lo visto en la Gran Recesión de 2008-2009 e incluso en la Gran Depresión de la década de 1930.

Por supuesto, la esperanza es que este desastre sea de corta duración porque los cierres se eliminarán dentro de un mes más o menos en Italia, España, el Reino Unido, los Estados Unidos y Alemania. Después de todo, el cierre de Wuhan está llegando a su fin esta semana después de 50 días y China está volviendo gradualmente al trabajo, aunque solo sea poco a poco. En otros países (España e Italia), hay indicios de que la pandemia ha alcanzado su punto máximo y los confinamientos están funcionando. En otros (Reino Unido y Estados Unidos), el pico aún está por llegar.

Así que, una vez que terminan los bloqueos, las economías pueden volver rápidamente a hacer negocio como siempre. Eso es lo que dice el Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Mnuchin: “Este es un tema a corto plazo. Pueden pasar un par de meses, pero vamos a superar esto y la economía será más fuerte que nunca. El gurú keynesiano Larry Summers se hizo eco de esta opinión: «Tengo la impresión optimista, pero es solo una suposición, de que la recuperación puede ser más rápida de lo que muchas personas esperan porque tiene el carácter de la recuperación de una depresión total que afecta a una economía estacional tipo Cape Cod cada invierno o la recuperación del PIB estadounidense que tiene lugar todos los lunes por la mañana».

Durante los cierres, varios gobiernos anunciaron pagos en efectivo y aumentaron los beneficios de desempleo para aquellos despedidos o ‘suspendidos’ hasta que se restablezca la actividad económica. Y se supone que las pequeñas empresas están obteniendo recortes en los tipos de los créditos y préstamos baratos para hacer frente a ellos. Eso debería salvar los medios de vida de la gente durante los confinamientos.

El problema con este punto de vista es que, tal y como han sido los recortes en los servicios públicos durante la última década, simplemente no hay suficiente personal administrativo para procesar las peticiones y transferir el dinero en efectivo. En los EEUU se calcula que muchos no recibirán ningún cheque hasta junio, ¡para entonces, los cierres podrían haber terminado! Además, está claro que muchas personas y pequeñas empresas no califican para las ayudas por varias razones y caerán a través de esta red de seguridad.

Por ejemplo, el 58% de los trabajadores estadounidenses dicen que no podrán pagar el alquiler, comprar comestibles o pagar facturas si están en cuarentena durante 30 días o menos, según una nueva encuesta de la Sociedad para la Gestión de la Investigación Humana (SHRM). Uno de cada cinco trabajadores dijo que no podría satisfacer esas necesidades básicas por falta de dinero en menos de una semana bajo cuarentena. La mitad de las pequeñas empresas en los Estados Unidos no pueden pagar a sus empleados un mes completo en condiciones de cuarentena. Más de la mitad de las pequeñas empresas esperan tener una pérdida de ingresos entre el 10-30%.

De hecho, muchas personas se ven obligadas a trabajar, lo que pone en riesgo su salud, porque no pueden trabajar en casa como los trabajadores mejor pagados de oficina.

Muchas pequeñas empresas de viajes, venta minorista y servicios no volverán a operar después del cierre. Incluso las grandes empresas de venta minorista, viajes y energía podrían quebrar, causando un efecto en cascada en otros sectores de la economía. Por ejemplo, la Reserva Federal de los EE UU exige a los bancos que realicen pruebas de resistencia que suponen ciertos escenarios negativos para asegurarse de que los bancos puedan capear una caída del mercado. En el peor de los casos, el PIB cayó un 9,9% en el segundo trimestre de 2020 con un aumento del desempleo hasta el 10% en el tercer trimestre de 2021. Según estimaciones recientes de Goldman Sachs, el PIB probablemente caerá más del 30% y el desempleo podría terminar en un nivel similar… dentro de pocas semanas.

También hay enormes cantidades de deuda corporativa emitida por compañías bastante arriesgadas que no estaban obteniendo muchos ingresos y ganancias de todos modos antes de la pandemia. Y como he escrito en artículos anteriores, incluso antes de que el virus golpeara la economía mundial, muchos países se dirigían a la recesión.

 México, Sudáfrica y Argentina entre las naciones del G20 y Japón en el G7 ya estaban en recesión. La Eurozona y el Reino Unido estaban cerca e incluso el país con mejores cifras, Estados Unidos, desaceleró rápidamente. Toda esa deuda corporativa que se acumuló en los años transcurridos desde el final de la Gran Recesión podría caer en mora.

Ese es especialmente el caso en las economías empobrecidas del ‘Sur Global’, que han experimentado una salida de capital sin precedentes de $ 90 mil millones porque los inversores extranjeros abandonan el barco que se hunde. Y hay poca o ninguna red de seguridad por parte del FMI o el Banco Mundial. Las cosas solo empeorarán en el próximo trimestre y la recuperación puede no estar cerca, en la segunda mitad de 2020, como pretenden los optimistas.

Claramente, los cierres no pueden continuar para siempre, de lo contrario, miles de millones de personas caerán en la miseria y los gobiernos tendrán que gastar más y más, financiados por cada vez más deuda y / o la impresión de dinero para hacer pagos en efectivo y comprar aún más deuda. Pero no se puede seguir haciendo si no hay producción o inversión. Los empleos desaparecerán para siempre y la inflación eventualmente se disparará. Entraremos en un mundo de depresión permanente e hiperinflación.

Parece que varios países europeos, alentados por haber alcanzado el pico de casos, se están preparando para poner fin a sus bloqueos a finales de este mes. Pero incluso si lo hacen, llevará meses volver a la «normalidad», ya que dependerán de las pruebas masivas para determinar si el virus volverá en una segunda oleada, como seguramente lo hará, y si podrá ser contenido mientras se restaura gradualmente la producción. Por lo tanto, cualquier recuperación global no será rápida en absoluto. Un estudio alemán de Ifo ha adelantado que la economía alemana podría reducirse hasta un 20% este año si el cierre dura tres meses y sería seguido solo por una recuperación gradual.

Y las últimas previsiones estadounidenses de Goldman Sachs prevéen que se alcance el punto más bajo de la recesión estadounidense en el segundo trimestre de 2020, con un PIB 11-12% por debajo de la predicción anterior al virus. Esto implicaría una disminución dramática con una tasa anualizada del 34% en ese trimestre. También cree que el PIB aumentará gradualmente, sin llegar a su trayectoria previa al virus antes de finales de 2021Este patrón, que implica casi dos años «perdidos» en los Estados Unidos, ha sido habitual en los pronósticos económicos recientes. Se espera una situación similar en la zona euro, que está experimentando un colapso en la producción manufacturera más rápido que en la crisis del euro de 2012.

Pero el plan gradual es la única opción óptima, dice un grupo de economistas: “lo más importante, el alcance del cierre, su duración y los costes económicos y de salud subyacentes dependen de manera crítica de medidas que mejoren la capacidad del sistema sanitario para hacer frente a la epidemia (pruebas, aislar a los vulnerables, etc.) y la capacidad del sistema económico para sobrevivir un período de actividades económicas suspendidas sin comprometer su estructura».

¿Se podrían haber evitado los cierres? La evidencia es cada vez más clara que sí. Cuando el COVID-19 apareció en escena, los gobiernos y los sistemas sanitarios deberían haber estado preparados para ello. Los epidemiólogos lo habían advertido durante años. Como he dicho antes, el COVID-19 no era un «absoluto desconocido». A principios de 2018, durante una reunión en la Organización Mundial de la Salud en Ginebra, un grupo de expertos (el Plan de I + D ) acuñó el término » Enfermedad X «: predijeron que la próxima pandemia sería causada por un nuevo patógeno desconocido que no había entrado todavía en la población humana. La enfermedad X probablemente resultaría de un virus originado en animales y surgiría en algún lugar del planeta donde el desarrollo económico pone en contacto a personas y vida silvestre.

Más recientemente, en septiembre pasado, la ONU publicó un informe advirtiendo que existe una «amenaza muy real» de una pandemia que arrase el planeta y mate hasta 80 millones de personas. Un patógeno mortal, propagado por el aire en todo el mundo, según el informe, podría acabar con casi el 5 por ciento de la economía mundial. «La preparación se ve obstaculizada por la falta de voluntad política continua en todos los niveles», se lee en el informe. «Aunque los líderes nacionales responden a las crisis sanitarias cuando el miedo y el pánico crecen lo suficiente, la mayoría de los países no dedican la energía y los recursos necesarios para evitar que los brotes se conviertan en desastres». El informe subraya una historia de ignorancia deliberada de advertencias de los científicos en los últimos 30 años.

Los gobiernos ignoraron las advertencias porque adoptaron la posición calculada de que el riesgo no era grande y, por lo tanto, no valía la pena gastar en prevención y contención de pandemias. De hecho, redujeron el gasto en investigación y contención de pandemias. Me recuerda la decisión del aeropuerto de Heathrow en el Reino Unido de comprar solo dos quitanieves porque casi nunca nevaba o se congelaba la nieve en Londres, por lo que el gasto no era justificable. El aeropuerto sufrió una gran nevada un día de invierno y todo se detuvo.

¿Cómo podrían haberse evitado los cierres? Si los gobiernos hubieran podido hacer pruebas a todos para detectar el virus, proporcionar equipos de protección y reclutar enormes ejércitos de trabajadores sanitarios para analizar y hacer el rastreo de las personas infectadas y luego ponerlas en cuarentena y aislarlas. Los ancianos y los enfermos deberían haber sido protegidos en sus casas y apoyados por la asistencia social. Entonces habría sido posible a todos los demás ir a trabajar, al igual que los trabajadores esenciales deben hacerlo ahora. Pequeños países como Islandia (y Taiwán, Corea del Sur) con sistemas sanitarios de alta calidad han podido hacer esto. La mayoría de los países con sistemas sanitarios privatizados o diezmados no lo han hecho. Por lo tanto, los cierres han sido la única opción para salvar vidas.

La política de cierres es solo en parte para salvar vidas; también es para tratar de evitar que los sistemas sanitarios en los países se vean desbordados por los casos, dejando a los médicos la única opción hobbsiana de decidir quién muere y quién recibe ayuda. El objetivo es ‘aplanar la curva’ ante el aumento de casos de virus y muertes para que el sistema sanitario pueda hacer frente. El problema es que aplanar la curva en la pandemia mediante cierres aumenta la curva descendente de empleos e ingresos para cientos de millones de personas.

Y, sin embargo, si se permite que la pandemia se desborde, los estudios históricos muestran que también eventualmente destruiría la economía. Un reciente documento de la Reserva Federal , que analiza el impacto de la epidemia de “gripe española” en los Estados Unidos, encontró que la pandemia incontrolada en ese momento redujo la producción manufacturera en un 18%. Así que los cierres pueden ser menos dañinos al final. Parece que no hay una buena solución de ninguna manera.

¿Vidas o medios de vida? Algunos expertos «neoliberales» de derecha creen que la economía capitalista es más importante que las vidas. Después de todo, las personas que mueren son en su mayoría ancianos y enfermos. No aportan mucho valor a la producción capitalista; de hecho son una carga para la productividad y los impuestos. En un verdadero espíritu malthusiano, en las suites ejecutivas de las instituciones financieras, prevalece la opinión de que los gobiernos deberían dejar que el virus se desborde y una vez que todas las personas jóvenes y sanas se vuelvan inmunes, el problema se resolverá.

Esta visión también conecta con algunos estudios de expertos en salud que señalan que todos los días, los médicos del hospital deben tomar decisiones sobre cuál es el resultado más ‘rentable’ de los tratamientos sanitarios. ¿Deberían salvar a una persona muy anciana con COVID-19 si esto significa que el tratamiento de cáncer de una persona más joven se retrasa porque las camas y el personal han sido dedicados a la pandemia?

Aquí está ese punto de vista: “si los fondos no son ilimitados, entonces deberíamos centrarnos en hacer las cosas que permitan hacer el mayor bien posible (salvar la mayor cantidad de vidas) con la menor cantidad de dinero posible. O usar el dinero que tenemos para salvar el mayor número de vidas”. La economía de Sanidad mide el coste por AVAC. Un AVAC es un año de vida ajustado de calidad. Un año adicional de vida de alta calidad sería un AVAC. “¿Cuánto estamos dispuestos a pagar por un AVAC? La respuesta actual, en el Reino Unido, es que el Sistema Nacional de Salud (NHS) recomendará financiar intervenciones médicas si cuestan menos de £ 30,000 / AVAC. Algo más que esto se considera demasiado costoso y, sin embargo, el paquete para hacer frente al virus del Reino Unido es de £ 350 mil millones, casi tres veces el presupuesto anual actual para todo el NHS. ¿Vale la pena pagar este precio? Este experto estimó que «el coste de salvar a una víctima de COVID es once veces más que el coste máximo que aprobaría el NHS». Al mismo tiempo, los pacientes con cáncer no están siendo tratados, se están posponiendo los implantes de cadera, no se está tratando a los enfermos de corazón y diabetes.

Tim Harford en el FT mantiene una opinión diferente. Señala que la Agencia de Protección Ambiental de EEUU valora una vida estadística en $ 10 millones en dólares de hoy, o $ 10 cada micromorto (un riesgo de muerte de uno entre un millón) que se evita. “Si suponemos que el 1 por ciento de las infecciones son fatales, entonces equivale a 10,000 micromortos. Midiéndolo así, estar infectado de COVID-19 es 100 veces más peligroso que dar a luz, o tan peligroso como viajar dos veces y media alrededor del mundo en motocicleta. Para una persona mayor o vulnerable, es mucho más arriesgado que eso. En una estimación de $ 10 por micromorto, valdría la pena gastar $ 100,000 para prevenir una sola infección con COVID-19. No se necesita un modelo epidemiológico complejo para predecir que si no tomamos medidas serias para detener la propagación del virus, es probable que más de la mitad del planeta lo contraiga. Eso sugiere 2 millones de muertes en Estados Unidos y 500,000 en Gran Bretaña, suponiendo, una vez más, una tasa de mortalidad del 1 por ciento. Si un cierre económico en los Estados Unidos salva la mayor parte de estas vidas y cuesta menos de $ 20 billones, entonces parecería ser una buena relación calidad-precio”. El punto clave para mí es que este dilema de lo que ‘cuesta’ una vida se reduciría si hubiera habido una financiación adecuada de los sistemas sanitarios, suficiente para proporcionar ‘capacidad de reserva’ en caso de crisis.

Existe el argumento de que los cierres y todo este gasto en sanidad se basan en un pánico innecesario que hará que la cura sea peor que la enfermedad. Verán, según el argumento, COVID-19 no es peor que una gripe grave en su tasa de mortalidad y tendrá un impacto mucho menor que muchas otras enfermedades como la malaria, el VIH o el cáncer, que matan más gente cada año. Así que acabemos con esta locura de los cierres, limitémonos a proteger a los viejos, lavémonos las manos y pronto veremos que COVID-19 no es Armagedón.

El problema de este argumento es que la evidencia está en contra de la opinión de que el COVID-19 no es peor que la gripe anual. Es cierto que, hasta ahora, las muertes solo suman 70,000 en abril, unas 40,000 menos que la gripe este año y solo la cuarta parte de las muertes por malaria.

Pero el virus aún no ha terminado de actuar. Hasta ahora, toda la evidencia sugiere que la tasa de mortalidad es de al menos 1%, diez veces más mortal que la gripe anual; y es mucho más infeccioso Si el COVID-19 no es contenido, eventualmente afectaría hasta el 70% de la población antes de que la ‘inmunidad colectiva’ sea suficiente para permitir que el virus disminuya. ¡Son al menos 50 millones de muertes! Las tasas anuales de mortalidad se duplicarían en la mayoría de los países (ver gráfico).

Además, este es un nuevo virus, diferente de los virus de la gripe y aún no existe una vacuna. Es muy probable que regrese y mute, por lo que requiere aún más contención.

Algunos gobiernos arriesgan la vida de las personas al tratar de evitar cierres totales o incluso parciales para preservar los empleos y la economía. Algunos gobiernos han hecho suficientes pruebas y rastreos de contactos junto con el autoaislamiento, para afirmar que pueden mantener sus economías funcionando durante la crisis. Desafortunadamente para ellos, incluso si eso funciona, los cierres en otros lugares han destruido el comercio y la inversión a nivel mundial, incluso estos países no pueden evitar una crisis por la ruptura de las cadenas de suministro mundiales.

Hay otro argumento en contra de los cierres para salvar vidas. Un estudio realizado por algunos ‘expertos en seguridad’ de la Universidad de Bristol ha estimado que una política de «negocios como siempre» llevaría a que la epidemia terminara en septiembre de 2020, aunque tal enfoque implicaría la pérdida de tantas vidas en el Reino Unido como en la Segunda Guerra Mundial. Pero a la inversa, los cierres podrían disminuir el PIB per capital tanto que la población nacional pierde más vidas como resultado de las contramedidas que las que salve.

Pero el estudio de Bristol es solo una evaluación de riesgos. Los estudios de salud serios muestran que las recesiones no aumentan la mortalidad en absoluto. Una recesión, una caída temporal a corto plazo del PIB, no tiene porqué, y de hecho normalmente no lo hace, reducir la esperanza de vida. De hecho, en contra de la intuición, el peso de la evidencia es que las recesiones en realidad conducen a que las personas vivan más tiempo. Los suicidios aumentan, pero otras causas de muerte, como los accidentes de tráfico y las enfermedades relacionadas con el alcohol, disminuyen.

El economista marxista de la salud Dr. José Tapia (también autor de uno de los capítulos de nuestro libro World in Crisis ) ha realizado varios estudios sobre el impacto de las recesiones en la salud. Encontró que las tasas de mortalidad en los países industriales tienden a aumentar en las expansiones económicas y a caer en las recesiones económicas. Las muertes atribuidas a enfermedades del corazón, neumonía, accidentes, enfermedad hepática y senilidad, que representan alrededor del 41% de la mortalidad total, tienden a fluctuar procíclicamente, aumentando en las expansiones económicas. Los suicidios, así como las muertes atribuibles a la diabetes y las enfermedades por hipertensión, representan aproximadamente el 4% de la mortalidad total y fluctúan de forma anticíclica, aumentando en las recesiones. Las muertes atribuidas a otras causas, que representan aproximadamente la mitad del total de muertes, no muestran una relación claramente definida con las fluctuaciones de la economía. «Todos estos efectos de las expansiones económicas o de las recesiones en la mortalidad que se pueden ver, por ejemplo, durante la Gran Depresión o la Gran Recesión, son pequeños si se comparan con los efectos en la mortalidad de una pandemia», aseguró Tapia en una entrevista.

En resumen, los cierres podrían haberse evitado si los gobiernos hubieran actuado ante el creciente riesgo de nuevas pandemias de patógenos. Pero ignoraron esas advertencias para «ahorrar dinero». Los cierres podrían haberse evitado si los sistemas sanitarios hubiesen sido financiados, equipados y dotados de personal de manera adecuada, en lugar de ser desmantelados y privatizados durante décadas para reducir costes y aumentar la rentabilidad del capital. Pero los gobiernos no lo hicieron.

Y hay un escenario aún mayor. Si se tienen suficientes bomberos y equipos, se puede apagar un incendio forestal después de muchos daños, pero si el cambio climático aumenta continuamente las temperaturas, inevitablemente se producirá otra ronda de incendios. Estos nuevos patógenos mortales están llegando a los cuerpos humanos porque el impulso insaciable de ganancias en la agricultura y la industria ha llevado a la mercantilización de la naturaleza, destruyendo especies y acercando los peligros de la naturaleza a la humanidad. Incluso si después de esta pandemia finalmente se contiene (al menos este año) e incluso si los gobiernos gastan más en prevención y contención en el futuro, solo poniendo fin al impulso de lucro capitalista se podrá recuperar la armonía de la naturaleza con la humanidad.

Por ahora, nos queda elegir entre salvar vidas o medios de vida y los gobiernos no conseguirán ni lo uno ni lo otro.

https://www.sinpermiso.info/textos  /vidas-o-medios-de-vida 

12.20.-Cara a cara: ¿Idea de recortar el Congreso es populista?

Representantes a la Cámara Óscar Villamizar, autor de la idea, y Alejandro Chacón, crítico, opinan. 

El Congreso actualmente tiene 280 legisladores y la idea es reducirlo a 157. Foto: El Tiempo

.Ese fue el número con el que quedó radicado el proyecto de acto legislativo que busca recortar el Congreso y que ha generado toda una polémica, especialmente por el momento en el cual ha sido presentado.

El propósito de esta norma es que reducir el Senado de 108 integrantes que tiene actualmente a 51, y la Cámara de Representantes de 172 a 106. Con las nuevas cuentas el Legislativo quedaría integrado por 157 miembros.

‘La reforma pensional todavía está en proceso de construcción’

17 de abril 2020.-  De acuerdo con el autor de la iniciativa, el representante a la Cámara por el Centro Democrático Óscar Villamizar, el propósito es ahorrar 320.000 millones de pesos e invertirlos en la reactivación económica del país tras la emergencia por el coronavirus.

Sin embargo, la iniciativa ha generado críticas entre algunos de sus colegas, entre ellos el expresidente de la Cámara Alejandro Chacón, quien ha cuestionado el momento en el cual está siendo presentado.

En las siguientes entrevistas, Villamizar y Chacón explican cuáles son sus argumentos favor y en contra de la idea y del momento en el que fue presentada:

Es un ‘querer de los ciudadanos’ y una necesidad del país’: Óscar Villamizar

¿Por qué reducir el Congreso?

Hay cuatro razones. La primera, el ahorro que se va a producir, que son cerca de 320.000 millones de pesos y que se podrían invertir, en esta situación de crisis, en la reactivación económica. La segunda, es que esto va a permitir que las discusiones de las iniciativas legislativas sean más eficientes. Yo llevo año y medio en la Cámara y nueve meses como su vicepresidente y lo que uno se da cuenta es que en la discusión de un artículo terminan participando diez, quince o veinte personas participando, pero diciendo lo mismo, pensando en que les hagan el video y se los suban a las redes sociales. Creo que uno tiene que mostrar el trabajo que hace, pero cuando hay sobrediagnóstico en la misma discusión, se pierde mucho tiempo.

¿Cuáles son las otras dos razones?

Hay una tercera razón que es el fortalecimiento de los partidos, ya que esto va a obligar a que estos comiencen a pensar en mejores candidatos. Cuando se habla de un congreso reducido, habla de mejores candidatos y en las elecciones la gente va a salir a votar por candidatos de más calidad. Y la cuarta razón es que se le va a dar mayor fortaleza a esas regiones olvidadas de Colombia, a esa media Colombia olvidada, a departamento como Guainía, Guaviare, Vichada, Amazonas, Putumayo, que hoy tienen pocos representantes a la Cámara.

Aparte de los sueldos de los congresistas, ¿de dónde más vendría el ahorro de 320.000 millones de pesos?

Vendría de los sueldos de los congresistas, de sus unidades de trabajo legislativas (ULT), de los contratos de seguridad, ya que los vehículos en los que se movilizan los legisladores son contratados con la Unidad Nacional de Protección (UNP). Adicionalmente hay unos gastos administrativos de Senado y Cámara de Representantes. La cifra la obtuve cogiendo el Presupuesto General de la Nación y mirando lo que está destinado para el Congreso. Esta la dividí por la cantidad de curules que se eliminarían y ese fue el resultado. Si no tenemos 122 congresistas, pues no necesitamos la misma papelería, por ejemplo, y ahí empiezan a darse ahorros.

Óscar Villamizar,  representante a la Cámara por el Centro Democrático, autor del proyecto que busca reducir el Congreso. Foto: @OscarVillamiz 

¿Esta reducción del Congreso se aplicaría en este congreso que está vigente o sería para el elegido en 2022?

Sería para el siguiente congreso. En este no se podría aplicar porque ya hay unos derechos adquiridos y ya no sería reducir el Congreso, sino revocarlo.

¿Qué responde a quienes han dicho que este proyecto y presentarlo en este momento es ‘populista’ u ‘oportunista’?

Sobre el tema del populismo lo que algunas personas han querido mostrar en este proyecto de acto legislativo les tengo que decir lo siguiente: yo hoy tengo claro que a nosotros los congresistas nos eligieron los colombianos. No sé si yo vaya a estar en las próximas elecciones en el Congreso o no. Lo que sí tengo claro es quien fue el que me eligió y tengo claro que el poder legislativo debe representar a los colombianos. Esta idea no es solamente un querer de los ciudadanos, sino también es una necesidad del país en este momento de crisis reducir los gastos del Estado. También es una invitación para que el Gobierno Nacional comience a hacer una reducción importante en el mismo Estado colombiano. Estamos haciendo la invitación para que el Gobierno comience a hacer una fusión de entidades y empiece a resolver y a replantear, tomando en cuenta las tecnologías digitales, cuál va a ser la estructura del Estado para que las cifras de funcionamiento de este no sigan siendo tan elevadas.

Este es un tema en el que ha venido insistiendo el uribismo…

Esta es una propuesta que nació en 2002, cuando el expresidente Álvaro Uribe era candidato a la Presidencia, lo que nosotros estamos haciendo es retomarla. Si se hace una comparación entre la propuesta del presidente Uribe y la nuestra, pues tiene algunas cosas nuevas como, por ejemplo, que estamos proponiendo no una sola cámara, sino dos, es decir mantener la bicameralidad. Creemos que en un congreso en el que podamos tener la participación empoderada de todas las regiones y unas discusiones con mayor eficiencia podemos sacar adelante más iniciativas legislativas y no estaríamos haciendo nada diferente que desprendiéndonos de los egos de los que aspiran hoy al Congreso de la República, que les preocupa que ya no van a ser la misma cantidad de curules para hacerse elegir. Yo los invito a que se desprendan de los egos personales. Hoy hay que devolverle al pueblo colombiano lo que tanto ha estado pidiendo.

¿No teme que la mayoría de los congresistas pida separarse del trámite argumentando que estaría legislando sobre algo que la afecta directamente?

Ese sí es un discurso populista y mentiroso. Los llamados a reformar la Constitución somos nosotros. En el Congreso se presentó una reforma política en la que los principales afectados íbamos a ser los políticos, ¿y para esa sí no se declararon impedidos?; para esto, que es una reducción del Congreso, ¿sí lo van a hacer?; ¿para esa reforma política sí hubo tiempo y para este proyecto no? El problema es de egos.

‘Nos parece es que es un momento oportunista’: Alejandro Chacón

¿Qué opinión tiene del proyecto que se presentó para reducir el Congreso?

No estamos en contra de la posibilidad de hacer un análisis de la reducción del Congreso, lo que nos parece es que es un momento oportunista porque la medida solamente daría para las siguientes elecciones y el que lo propone lo sabe. Sería un engaño ciudadano. Lo que a mí sí de verdad me preocupa es que sea un mensaje, a través de ese parlamentario del partido de gobierno, para amedrentar al Congreso en momentos en que comenzó a ejercer el control y sus actividades en el Legislativo.

¿Es decir que usted lo ve como una especie de estrategia de algunos sectores del Centro Democrático ahora que el Congreso comenzó a hacerle control político al Gobierno?

Lo que veo es el Gobierno y el Presidente estaban muy cómodos expidiendo decretos: 150 en un mes, 72 con carácter legislativo. El Congreso no estaba laborando, comenzó a trabajar a petición de los ciudadanos y extrañamente sacan del sombrero del mago el susto para disminuir el Legislativo, a lo que no le tenemos miedo: estamos dispuestos a someternos a una nueva elección, pero que no le digan mentiras al país. Es más fácil que en ese acto legislativo -o en otro- se anticipen las elecciones, tanto de Presidente como de Congreso y, de una vez, se incluyan las curules que se pretenden reducir para que, de verdad, salga como corresponde. Me parece que el Gobierno se acostumbró a ejercer en estado de excepción y no le gusta el control que tiene que hacer el Congreso.

A raíz de esta idea de recortar el Congreso usted ha hablado de “dictaduras”. ¿Por qué?

Porque las dictaduras no son de izquierda o de derecha, como algunos sectores pretenden hacerlo ver. Lo de derecha de hoy, en nuestro país, hablan de que los de izquierda pueden montar una dictadura como la de Nicolás Maduro, y los de izquierda hablan, a veces, de que Uribe o cualquier otra tendencia ideológica puede montar una dictadura de la derecha. Yo lo que digo es que no importa quién sea, si es de derecha o de izquierda, sino que son los mecanismos del ejercicio de poder del Ejecutivo. Cuando se dice ‘quiero reducir las cortes’ es porque quiere amedrentar a la justicia; cuando se dice, se cuestiona o se deslegitima la institucionalidad del Congreso está quitándole legitimidad al propio Legislativo, su control hacia el Gobierno y a la misma democracia. Ese ejercicio de querer gobernar son otras ramas del poder público no es nada distinto a una monarquía o una dictadura.

Alejandro Chacón, expresidente de la Cámara, quien ha sido crítico del momento en el cual se presentó la idea de recortar el Congreso.Foto: Cámara de Representantes

¿Ve en esta idea a todo el uribismo unido, incluyendo al expresidente Álvaro Uribe?

No. No lo puedo decir. Siempre que he podido dialogar con el expresidente Uribe lo he visto como un demócrata. Es la percepción que me ha dado siempre en las discusiones que hemos dado y que en muchas ocasiones tenemos opiniones diversas. Siempre su actuar ha sido como un demócrata. Lo digo es por las actuaciones que están teniendo en estos estados de excepción. Que un miembro del Centro Democrático salga a proponer esto le hace muy mal al Gobierno, porque lo que se ve ante la opinión pública es como si quisieran amedrentarnos como congreso, ahora que nos corresponde ejercer la tarea legislativa y vigilar y analizar la conveniencia o no de los decretos que se han expedido, ante los cuales tenemos serias dudas.

https://www.eltiempo.com/politica/congreso/recorte-del-congreso-congresistas-hablan-sobre-si-es-el-momento-de-proponerlo-485

  • 11.20.-Coronavirus, una parte apenas del problema – JUAN MANUEL LÓPEZ
  • Los retos fiscales de la emergencia – FRANCISCO AZUERO 

En Colombia, el aislamiento mediante ordenes es ineficiente, más se puede lograr con la motivación personal, mientras se dedican esfuerzos a contrarrestar el deterioro económico

8 abr 2020.- La pandemia del coronavirus como enfermedad no viene sola sino acompañada de varios otros males globalizados, como el colapso de los sistemas de salud, el descalabro de las economías y sobre todo la tragedia del desempleo.

No todos los países tienen la misma institucionalidad política ni las mismas condiciones socioeconómicas para enfrentarlos.

Mientras exista el virus y haya contactos habrá contagio y se multiplicarán el número de enfermos; hasta que aparezca la vacuna, como no podemos desaparecer el virus, del número de contactos depende la velocidad como se expande la pandemia. Limitar esa velocidad y mejorar la eficiencia o capacidad del sistema de salud son los medios para enfrentar la enfermedad.

La mejor solución que sería el aislamiento de los portadores depende de la capacidad de implementarla: primero de detectarlos y después de confinarlos. Con masificación de tests y ataque desde los primeros casos lo hicieron los países con más éxito en su manejo (Corea del Sur, Alemania, Singapur, Taiwán, Japón, China).

La cuarentena de toda la población -sanos y enfermos- no sirve lo mismo; puede que ralentice algo la velocidad del contagio, (‘aplanar’ la curva), pero a costos y males mucho mayores (la insuficiencia de pruebas, y la demora en enfrentar el problema obligaron esta solución a Italia, España, Francia)

Si al momento de iniciarla un grupo bastante grande de la población ya tiene la enfermedad, lo más probable es que en cada familia encerrada se contagien todos o la mayoría de los miembros; entonces al final del confinamiento buena  parte de la población total seguirá contaminada y será portadora; prolongar la cuarentena por una ‘poscuarentena’, esperando que por recuperación o muerte disminuyeran los portadores no cambia el potencial de individuos susceptibles de enfermar y solo difiere la continuación de la pandemia, pero implicaría costos económicos y sociales exponencialmente mayores.

Como los países se diferencian en sus modelos políticos, en sus correspondientes disciplinas ciudadanas, en las capacidades económicas, y en las estructuras sociales, dependería de las condiciones de cada uno la forma del tratamiento a dar.

Los países en desarrollo se caracterizan no solo por su escasez de recursos sino por su fragilidad política, y sobre todo por su inequitativa estructura social. Siendo los más vulnerables en sus economías, son los más afectados por esa otra pandemia que es el aumento del desempleo.

Toca buscar lo que llaman ‘aislamiento inteligente’, es decir la fórmula que optimice los resultados pero minimizando los daños

Ante la imposibilidad de implementar efectivamente una cuarentena ideal debido a la cantidad de excepciones que toca aplicar – y ante la escasez de kits para encontrar y seleccionar los portadores- la expectativa de que con la ampliación en el tiempo se controle la pandemia no existe, y la mejor esperanza es disminuir en algo la velocidad de contagio.

Por el lado del mayor desempleo sus efectos son el aumento de pobreza, desigualdad y violencia (lo cual además deja pocas dudas de que, en comparación a las que produce el virus, a la larga se reflejará en más muertos).

Toca buscar lo que llaman ‘aislamiento inteligente’, es decir la fórmula que optimice los resultados pero minimizando los daños, a comenzar por la del número de muertes, siendo esto lo que en últimas define la gravedad de una pandemia. Para ello se debe partir de que la letalidad es del orden del 1 % al 3 % de los infectados, y que probablemente no se llegue a que se enferme el 10 % de la población, o sea menos de 1 muerto por 1.000 habitantes.

Con las realidades colombianas, el obligar el aislamiento mediante ordenes oficiales es ineficiente, y más se puede lograr con la motivación personal para que cada uno se proteja, apelando a enfatizar que es uno mismo quien corre peligro. En cambio, se deben dedicar más esfuerzos a contrarrestar el deterioro de la actividad económica, usando la receta keynesiana de insuflar liquidez al mercado mediante grandes déficits fiscales destinados a generar empleos en inversiones sociales y de infraestructura.

https://www.las2orillas.co/coronavirus-una-parte-apenas-del-problema/

11.20.-Los retos fiscales de la emergencia – FRANCISCO AZUERO

El gobierno debe incurrir en unos gastos enormes para enfrentar la emergencia sanitaria y sus consecuencias económicas. Debe también conseguir los recursos. 

Mayores gastos, menores ingresos 

Tal vez sobre decir en estos momentos que el estado colombiano, especial, pero no únicamente el gobierno nacional, está enfrentando unos retos gigantescos desde el punto de vista fiscal. Estos retos tienen que ver con la necesidad de un incremento considerable en los gastos necesarios para enfrentar la emergencia sanitaria y sus consecuencias económicas, así como con la caída de ingresos derivados de los impuestos. Recapitulemos.

7 abr 2020.- Desde el punto del gasto es necesario aumentar considerablemente el de salud, para ampliar la capacidad de atender un número de pacientes que sigue creciendo todavía de manera exponencial.  Es necesario invertir por lo tanto en ampliación en la capacidad hospitalaria, especialmente de unidades de cuidado intensivo, en respiradores, en aumentar el recurso humano en personal de salud (médicos, enfermeras, y otro personal paramédico), y en la adquisición de los equipos y reactivos necesarios para aumentar el número de pruebas de diagnóstico, para nombrar solo las prioridades más claras. Por otro lado, las medidas de aislamiento obligatorio correctamente tomadas para prevenir una temprana extensión de la epidemia, han dificultado que una parte muy importante de la población, la vinculada a actividades informales, pueda generar ingresos. Es necesario por lo tanto apoyarlas con la mayor urgencia. En fin, miles de empresas de todos los tamaños enfrentan hoy una interrupción en sus flujos de caja, que les impide continuar pagando a sus trabajadores y a sus proveedores. Hay algo que hacer también para correr en su auxilio.

Frente a esta situación los ingresos del gobierno central están cayendo y lo seguirán haciendo en los próximos meses. En primer lugar, la caída en los precios del petróleo en un 52% en lo corrido del año, y su consecuencia en el ingreso nacional (por el deterioro en los términos de intercambio), significará de inmediato un menor recaudo por concepto de IVA, y de retenciones. Para el año entrante, ello se verá en un menor valor a pagar por impuestos de empresas petroleras, especialmente Ecopetrol y posiblemente en la no generación de utilidades para esta compañía, de la cual el gobierno nacional es dueño en un 88,5%.  El Marco Financiero de Mediano Plazo de 2019, presentado por el gobierno a mediados del año anterior, se hizo sobre la base de unas proyecciones de un precio promedio del petróleo (Brent) de US$67 por barril, mientras que en momento de escribir estas líneas está en US$32,3.  Por otra parte, la devaluación del peso, que en lo corrido del año ha sido de un  20%, significará unos mayores egresos en pesos por concepto de intereses de deuda externa, cuyo efecto, frente a las proyecciones del MFMP podría ser de alrededor de $1,7 billones.

¿Qué hacer en este panorama? Lo que sea necesario, es el lema para la política fiscal en estos momentos propuesto por Oliver Blanchard, del Instituto Peterson de Economía Internacional. No es el momento de ortodoxias. Se trata como lo han señalado varios autores, de una “economía de guerra”. Tendremos que aumentar la deuda pública, por encima de los límites impuestos por la Ley de la Regla Fiscal. Recordemos que el artículo 11 de la Ley 1473 de 2011 señaló que “en los eventos extraordinarios que comprometan la estabilidad macroeconómica del país, y previo concepto del CONFIS, se podrá suspender temporalmente la aplicación de la regla fiscal”.  Difícil encontrar en la historia económica reciente de Colombia un evento que amenace más nuestra estabilidad macroeconómica que este por el que estamos atravesando.

Además del gasto enorme en salud, es necesario enfrentar la interrupción de los canales de transmisión de liquidez y evitar por esta vía una caída más pronunciada en la demanda agregada.  Si una empresa no está vendiendo, tarde o temprano tendrá que dejar de pagar a sus trabajadores, por simple ausencia de recursos para hacerlo. Los trabajadores, a su vez, disminuirán su gasto, lo cual afectará la venta de otras empresas, que a su vez tendrán que despedir más trabajadores, y así en un círculo vicioso infernal que puede dejar a la economía en una depresión profunda de la cual va a ser muy difícil recuperarse.

Es necesario ponerle un dique de contención a esta epidemia de iliquidez.   Ello supone actuar en varios frentes:

  1. a)       Apoyar a los sectores vulnerables.  Ya el gobierno ha dispuesto que se aumentarán los montos dirigidos a los principales programas asistenciales de que se dispone hoy en dia: familias en acción, adulto mayor y jóvenes en acción, y devolución del impuesto sobre las ventas. Por otra parte, mediante el decreto 518 del 4 de abril se creó el Programa de Ingreso Solidario, mediante el cual se entregarán transferencias monetarias no condicionadas en favor de personas y hogares en situación de vulnerabilidad que no sean beneficiarios de estos programas. Esto operará mediante giros directos a las cuentas de los beneficiarios, lo cual supone una amplia colaboración del sector financiero, utilizando para ello las tecnologías de información y de pagos de que hoy dispone.
  1. b)      Apoyo a la actividad empresarial. Para contener las consecuencias de la difícil situación actual sobre la demanda agregada, y evitar además que se presenten consecuencias irreversibles sobre la capacidad productiva del país, por ejemplo, por la quiebra y desaparición de múltiples empresas, es necesario proveer de liquidez a las empresas, y estimular que no suspendan los contratos de trabajo.  Pueden utilizarse esquemas similares a los de Alemania y Francia, en los cuales el estado se ha comprometido a asegurar el pago de las nóminas.  La propuesta en nuestro caso es muy simple: el gobierno puede otorgarle un crédito con bajas intereses y a un plazo mediano (tres años, por ejemplo) por el valor del 60% de los ingresos bases de liquidación reportados por las empresas en la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes a la seguridad social (PILA) en la liquidación correspondiente al mes de febrero. Estos créditos pueden ser provistos por las entidades financieras con el respaldo del Fondo Nacional de Garantías, que va a recibir importantes recursos delFondo de Mitigación de Emergencias, creado por el Decreto 444 de 2020.  Tiene la ventaja contable que la contrapartida del gasto es un activo, con lo cual no se aumentaría el déficit del sector público.

Fuentes de financiación.

¿De dónde obtendrá los recursos el gobierno nacional? En primer lugar, es necesario contar con créditos de las entidades multilaterales como el Banco Mundial, el BID, y la CAF. Colombia tiene una línea de crédito vigente con el Fondo Monetario Internacional, pero esos recursos son enfrentar situaciones difíciles en la balanza de pagos, y no para atender gastos fiscales.

Es necesario reunir recursos internos. Considero personalmente que es muy conveniente la idea de utilizar los recursos del Fondo de Ahorro y Estabilización (FAE), y del Fondo de Pensiones Territoriales (FONPET).

Recordemos que el FONPET fue creado en 1999 (ley 549) para obligar a departamentos y municipios a destinar recursos para atender sus obligaciones pensionales, puesto que la gran mayoría de ellas, no habían constituido reservas para hacer frente a estos pasivos. Se alimenta con recursos del Sistema General de Participaciones, del Fondo Nacional de Regalías, así como con una participación del valor recaudado por la nación en las privatizaciones de entidades nacionales

Ha surgido una polémica sobre los recursos de este último fondo, que ha llevado a algunos comentaristas a plantear que se ha presentado una expropiación de recursos de las entidades territoriales. Quienes así piensan, creen tal vez que esos fondos estaban bajo la forma de billetes en una caja fuerte bajo la vigilancia de su administrador (Ministerio de Hacienda).  Nada más alejado de la realidad. Estos recursos se invierten en hoy en títulos de deuda, tanto del gobierno como de entidades financieras. Lo que establece el decreto 444 es muy simple: una parte de estos recursos pueden ser prestados a la Nación, en un plazo máximo de diez años, reconociendo una tasa de interés de mercado. Se establece que si el FONPET necesita recursos para que un departamento atienda obligaciones pensionales, el gobierno deberá adelantará las amortizaciones necesarias para enfrentar esta situación.

Si antes los recursos podían ser prestados a la nación haciendo que el FONPET invirtiera en TES, hoy lo puede hacer en un activo igual de seguro: un pagaré firmado por la Nación. Recordemos que el FONPET no encontrará en moneda nacional un emisor tan seguro, con la ventaja de que se le reconocerá, no la tasa de interés de los TES, sino una tasa de interés  de mercado.

La junta directiva del Banco de la República ha tomado varias medidas destinadas a inyectarle liquidez a la economía. Además de reducir la tasa de interés de intervención en su sesión del 27 de marzo, anteriormente (sesión del día 20) había autorizado al Banco a comprar títulos de deuda privada y de deuda pública (TES) como instrumento permanente de liquidez. Recordemos que la política normal de expansión monetaria consiste en prestarle dinero a los bancos a través de las operaciones REPO, mediante los cuales se inyecta liquidez de manera transitoria prestándole dinero a los bancos garantizados por títulos de deuda pública. Con el nuevo esquema se compran estos títulos a los bancos, aumentando la base monetaria. Es la expresión colombiana del “facilitamiento cuantitativo” (quantitative easing) con el cual tanto la Reserva Federal como el Banco Central Europeo enfrentaron la crisis financiera del 2008.

¿Qué tiene que ver esto con la política fiscal? Pues bien, el gobierno puede hoy emitir TES, en los montos que requiera. Los creadores de mercado, entidades financieras que participan en las subastas de estos títulos, pueden adquirirlos sin el temor de que se vaya a presentar una desvalorización de ellos, porque las compras del banco central sostendrán su precio. Es una manera indirecta de proveerle recursos al gobierno, sin necesidad de utilizar el crédito directo, que según el artículo 373 de la Constitución, exige la aprobación unánime de la junta directiva. Si bien no hay que descartar esta posibilidad, debe tenerse en cuenta que la compra de títulos de deuda pública por parte del banco constituye una buena alternativa.

Confiemos en que el gobierno hará un muy buen uso de los recursos puestos a su disposición con las disposiciones dictadas en la emergencia. Por supuesto que hay que combatir la corrupción, pero será necesario entender que todos estamos aprendiendo sobre la marcha, y que indudablemente habrá equivocaciones en la concepción y en la implementación de las medidas. Pero este es un momento en que los funcionarios tienen que asumir riesgos. Esperemos que ni la Corte Constitucional, ni el Congreso (cuando decida sesionar), ni los organismos de control obliguen a los funcionarios públicos a librar esta gigantesca batalla con las manos amarradas.  

https://franciscoazuero.blogspot.com/2020/04/los-retos-fiscales-de-la-emergencia.html

  • 10.20.-Ya lo hizo el Eln, ahora le toca al Gobierno PATRICIA LARA
  • Poner a rodar la economía  – CAMILO DÍAZ
  • Coronavirus: un mundo en emergencia RODRIGO UPRIMNY
  • Proteger también el empleo formal  MAURICIO CABRERA

“Si los grupos violentos tuvieran un poquito de generosidad y pararan, el final de esta crisis podría ser el principio de una verdadera paz”, trinó el senador Álvaro Uribe el pasado 28 de marzo.

3 abr 2020.- Coincidencialmente, ese día el Comando Central del Eln respondió el llamado que el secretario general de la ONU, António Guterres, les hizo a los grupos armados para que, debido a la pandemia que azota a la humanidad, decretaran un “alto al fuego inmediato” en todos los rincones del mundo.

Entonces, después de liberar a cuatro secuestrados, los comandantes del Eln, incluidos los duros y los blandos, ordenaron “un cese unilateral activo por un mes”, del 1° al 30 de abril. Esto significa que en ese lapso no harán acciones ofensivas.

Así, el Eln paró, como lo pidieron, además del secretario general de la ONU y el senador Uribe, las comunidades y sectores de la sociedad civil. Pero ese cese al fuego es demasiado corto: ojalá lo prorroguen. Sin embargo, la pelota está hoy en la cancha del Gobierno, y si le interesa la paz, tiene que moverse rápido, porque un mes pasa volando.

Hasta ahora, el Gobierno no ha dado señales positivas. Si bien Uribe logró que el presidente Duque nombrara gestores de paz a Felipe Torres y Francisco Galán, antiguos miembros del Eln, y que liberara a este último, quien salió de la cárcel luego de escribirle directamente a Uribe y recibir asistencia de la Defensoría del Pueblo, el Gobierno no ha respondido bien al cese al fuego decretado por el Eln, pues, por un lado, Galán y Torres hoy no juegan ningún papel en esa organización, y, por otro, el comisionado de paz, Miguel Ceballos, en lugar de calificar positivamente los gestos del Eln, dijo que el cese al fuego fue tardío e insistió en que las condiciones del Gobierno para sentarse a conversar con ellos siguen siendo las mismas: el cese de los ataques y la entrega de los secuestrados. Por su parte, el Eln insiste en que esos temas solo los discute en la mesa de negociación. Mientras tanto, en medio de esa terquedad de unos y de otros, la gente sigue desplazándose y muriéndose en los territorios por el fuego cruzado de las partes en guerra, enredadas, desde el comienzo de este Gobierno, en un cruel diálogo de sordos.

Un gesto o paso positivo del Gobierno podría ser, obviamente, valorar el cese unilateral del Eln; otro sería liberar al antiguo gestor de paz Juan Carlos Cuéllar, quien sí es miembro activo de ese movimiento y serviría de puente efectivo con el Comando Central. También sería fundamental que el Gobierno permitiera que se hicieran acuerdos humanitarios en los territorios. Y uno más podría ser que excarcelara a los presos que hayan cumplido más del 70 % de la pena, a los mayores de 65 años y a los que padezcan enfermedades terminales. Así, además, se reduciría un poco el hacinamiento en las cárceles y disminuiría el riesgo de contagio del coronavirus en ellas. El Eln, por su parte, debería detener ya el reclutamiento de menores, como tanto lo ha pedido el defensor del pueblo, Carlos Alfonso Negret.

Ahora, si Duque se empeña en no dar su brazo a torcer con el Eln, en tiempos de coronavirus, por lo menos podría decretar un cese general y unilateral de hostilidades con carácter humanitario, dejando claro que respondería a cualquier agresión de los grupos armados.

A ver si así avanzamos hacia la paz completa… porque no hay derecho a que a tantos muertos por la peste añadamos ahora más muertos por la guerra.

Nota. ¡Qué falta van a hacer en Semana los dos Danieles! ¡No hay derecho!

https://www.elespectador.com/opinion/ya-lo-hizo-el-eln-ahora-le-toca-al-gobierno-columna-912639 

10.20.-Poner a rodar la economía- CAMILO DÍAZ

El Gobierno tendrá que alistar un importante paquete de medidas para poner a marchar la economía luego de la crisis que se está viviendo por el coronavirus.

Cuando se pueda controlar el coronavirus y deje de ser una amenaza mortal, todos los gobiernos del mundo tendrán que poner en marcha planes para poner de nuevo en marcha la economía. De las decisiones que tomen dependerá o que se sumerjan en una profunda recesión con pérdida de empleos y deterioro del aparato productivo, o que puedan salir rápidamente y recuperar el ritmo paulatinamente sin sacrificar el empleo, ni acabar con el sector productivo, ni con la sociedad.

4 abr 2020.- La segunda salida seguramente es lo que todos desean, pero no será el resultado de todas las medidas económicas que se adopten, el costo social, económico, y en años de desarrollo, será mayor para las economías que se queden ancladas a paradigmas de contención a ultranza del déficit público; de no imprimir moneda para financiar al Estado; de no usar las reservas para evitar volatilidad en los mercados cambiarios; de dejar que el mercado sea el que solucione los desbalances; de buscar la inversión por la vía de rebajar impuestos; y renunciar a la regulación estatal en absoluto. Quienes opten por ese camino, en poco tiempo se encontrarán vencidos, con elevados problemas económicos y sociedades exhaustas, habiendo desperdiciado tiempo valioso.

¿Vender Ecopetrol? Malísima idea

En esa línea lo que le corresponde al Gobierno colombiano es empezar a preparar un paquete de medidas que ponga en marcha la economía teniendo en cuenta que la gasolina que mueve ese carro se llama demanda, y esta igual que todo combustible se compra con dinero.

El primero que tiene que ponerse en búsqueda de dinero es el propio Gobierno, por lo cual no le queda más remedio que tramitar una reforma tributaria a más tardar iniciando 2021, está vez le tocará recortar los beneficios tributarios tasados en $78 billones de pesos, seguramente desmontando varios de los que otorgó en la Ley de Crecimiento y que aumentaron el gasto tributario en 1% del PIB. Ir a buscar recursos en IVA a la canasta familiar no es viable, ni política ni económicamente, puesto que los hogares no tienen capacidad para asumirlo. Entonces la próxima tributaria grabará la renta de capital, recortará beneficios tributarios, y tal vez termine reviviendo el impuesto al patrimonio.

A fuerza de la realidad es necesario que se apruebe la ley de pronto pago para las mipymes con el propósito de que les paguen en plazos de máximo 90 días para que puedan obtener liquidez e ir reincorporando a sus trabajadores. No se trata de si el Estado debe inmiscuirse en los plazos de pago, se trata de que la economía funcione y el dinero fluya hacia las mipymes que son las que generan el 80% del empleo del país, o dejarlo a la deriva.

La demanda se reactivará si los hogares y el Gobierno gastan, los primeros dependen de su salario para hacerlo, y el segundo de los impuestos, por eso le toca meterse de lleno en la protección de las pymes y en recoger dinero de las fuentes que lo tienen. Así mismo deberá incurrir en mayor déficit para hacer inversión, su financiamiento debe contemplar inclusive la emisión monetaria desde el Banco de la República, si lo hace a punta de deuda o impuestos lo único que hará es generarle cuellos de botella a la economía porque la deuda hay que devolverla con intereses y demasiados impuestos frenaran la actividad, por mucho que se usen gastando para activar la economía.

Se descuadraron las cuentas

Sentarse a discutir las tasas de interés con el sistema financiero es una tarea ardua que el Ejecutivo deberá emprender, si las tasas de interés se mantienen en los niveles actuales de 29% para el consumo y de 11% al 17% para pymes es obvio que ni los hogares ni pymes podrán pagar, con dos consecuencias, deterioro de la cartera y contracción del crédito porque la banca se volverá más exigente para desembolsar.

En este último aspecto hay espacio, el año pasado los bancos colocaron bonos por más de $7 billones a plazos entre 3 y hasta 25 años pagando tasas efectivas por debajo del 7%, entonces reducir la tasa de colocación es viable, claro eso reduce la rentabilidad de sus activos, pero los protege de una espiral de impagos en medio de una economía paralizada y donde el valor de las garantías también se erosiona.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/poner-a-rodar-la-economia-por-camilo-diaz/283877

10.20.-Coronavirus: un mundo en emergencia – RODRIGO UPRIMNY

El mundo está en emergencia, en una triple forma: el mundo que emergerá después de que hayamos enfrentado esta emergencia sanitaria, que es el COVID-19, dependerá en gran medida de cómo sean ejercidos por los gobiernos los poderes de emergencia en este período.

29 mar 2020.-Este juego de palabras no es un trabalenguas innecesario, sino una forma de expresar el dramatismo de la situación que vivimos.

Primero, vivimos una emergencia sanitaria, pues el COVID-19 representa una amenaza a la salud pública sin precedentes. Quienes desde la izquierda (López Obrador o el filósofo Agamben) o desde la derecha (Vargas Llosa, Bolsonaro o Trump) minimizan el riesgo es porque desprecian la ciencia o no entienden la amenaza de esta pandemia.

La letalidad del COVID-19 no parece alta (1 %, según evaluaciones optimistas) comparada con otras infecciones de las últimas décadas, como SARS, MERS o el sida. Pero es un virus que da miedo, como expresó desde enero el virólogo de Hong Kong Guan Yi, por su capacidad de contagio, que le permite crecer muy rápidamente en poco tiempo. Sin controles adecuados, algunos epidemiólogos calculan que en pocos meses podría infectar al 60 % de la población. Hagan las matemáticas. Son dramáticas, incluso con una letalidad baja de 1 %, que resulta mayor si el sistema de salud colapsa.

Segundo, vivimos una emergencia jurídica y política. Esta amenaza a la salud pública ha justificado dotar a los gobiernos de poderes de emergencia o de excepción, como los asumidos por el presidente Duque al declarar el “estado de emergencia”, pues parecen necesarias medidas rápidas y drásticas, como restricciones de derechos, modificaciones legislativas, traslados presupuestales, etc. Medidas que no pueden ser adoptadas oportunamente con los poderes ordinarios de las autoridades.

Tercero, vivimos la emergencia de un nuevo mundo. El COVID-19 no es el apocalipsis ni acabará la humanidad, pero el mundo no será el mismo. Esta pandemia, con las muertes y sufrimientos que acarrea, acompañada de poderes de emergencia durante meses, tendrá un impacto muy profundo.

¿Cuál mundo emergerá de esta crisis? No sabemos si será uno más solidario y justo, con mayor respeto por los derechos y por la ciencia y con gobiernos más abiertos a la cooperación internacional. O si estaremos en un año frente a gobiernos más autoritarios, caprichosos y cha Que vayamos en una u otra dirección dependerá, entre otras cosas, de que no haya abuso de los poderes de excepción.

La esencia de un estado de excepción es permitir restricciones de derechos severas, como una cuarentena general, que son inaceptables en una situación de normalidad, y concentrar mayor poder en el gobierno, que puede dictar decretos con fuerza de ley.

Por esa naturaleza, estos poderes de excepción, bien ejercidos, son salvadores, pues permiten superar desafíos graves al preservar, e incluso fortalecer, la democracia, como lo hizo Roosevelt en Estados Unidos frente a la crisis del 29. Pero también, por esa misma naturaleza, estos poderes de excepción son riesgosísimos, pues pueden ser pervertidos y usados para legitimar el camino a la tiranía, como lo hizo Hitler en ese mismo período.

Los controles judiciales y políticos y la vigilancia ciudadana serán decisivos para que las medidas de emergencia no sean abusivas ni caprichosas, sino que estén empíricamente bien fundadas, no sean discriminatorias y busquen realmente combatir la pandemia en forma proporcionada. Un derecho a la sospecha ciudadana frente a los riesgos de abuso de la excepcionalidad es necesario, según la afortunada fórmula del colega Roberto Gargarella. De eso depende que nuestra democracia no sea carcomida por ese otro virus: el autoritarismo.

* Investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional.uvinistas, con élites aún más egoístas y cerradas. https://www.elespectador.com/opinion/coronavirus-un-mundo-en-emergencia-columna-911781

10.20.-Proteger también el empleo formal – MAURICIO CABRERA

Gremios han presentado propuestas para ayudar a las empresas; algunas pueden ser necesarias, pero ninguna garantiza que se mantengan los empleos.

Las primeras medidas tomadas por el gobierno para proteger los ingresos de la población ante el frenazo de la actividad económica ocasionado por la cuarentena obligatoria han estado dirigidas a los grupos más pobres y vulnerables de la sociedad.

29 mar 2020.- Van lentas y todavía no los incluyen a todos (por ejemplo, muchas víctimas y desplazados del conflicto) pero la prioridad era necesaria y son un paso en la dirección correcta.

Faltan medidas para auxiliar a otros dos grupos de personas que también han perdido o van a perder sus ingresos: uno, los trabajadores informales e independientes que ya han superado el nivel de pobreza, pero que dependen de su labor diaria para comprar el mercado. Dos, los trabajadores formales de empresas que han suspendido actividades por la cuarentena; las hay de todos los tamaños, desde Avianca y grandes cadenas hoteleras hasta el salón de belleza o el restaurante de la esquina.

Para el primer grupo, informales e independientes, existe la solución teórica –transferencias monetarias como a los más pobres– pero no el mecanismo práctico para implementarla pues no existe ni el registro de quienes son ni el canal para entregar el dinero. En Estados Unidos dentro del paquete de estímulos de US$2 billones se incluye la entrega de US$1.200 a cada ciudadano, pero tampoco saben cómo hacerlo. Aquí hay que empezar por apropiar los recursos, aprobarlos y diseñar el mecanismo para realizarlas.

En el caso de los trabajadores formales la estrategia para mantener sus ingresos es clara: hay que proteger sus empleos y que no sean despedidos. Por eso son acertados, aunque insuficientes, las restricciones que ha establecido Mintrabajo a las suspensiones de contratos de trabajo o despidos masivos. No así el permitir que los trabajadores recurran a sus cesantías para sobrevivir, pues esto es conseguir el pan de hoy con el hambre de mañana. Empresas con gran solidez financiera, y sobre todo recursos en caja, deberían seguir el ejemplo de Arturo Calle y comprometerse a mantener a sus trabajadores así hayan parado la producción. Pero es imposible pretender que un restaurante, un almacén o una fábrica que han reducido sus ventas o su producción sigan pagando la nómina si no tienen ingresos. Esa es la situación de la mayoría de las empresas y por eso se requiere la intervención del Estado porque la solución de la mano invisible del mercado sería despedir a los trabajadores. Los gremios han presentado al gobierno muchas propuestas para ayudar a las empresas; algunas pueden ser necesarias, pero ninguna garantiza que se mantengan todos los empleos. Para lograrlo se necesitan medidas de parte del Estado como las adoptadas en Dinamarca e Inglaterra.

En Dinamarca el gobierno pagará por tres meses el 75% de los salarios de trabajadores, hasta US$3.200 mensuales, de empresas que hayan tenido que suspender actividades. En Inglaterra, el gobierno cubrirá hasta el 80% de los salarios hasta un monto equivalente al salario promedio, es decir US$2.900. No es dinero para las empresas sino para los trabajadores.

El costo es enorme. En Dinamarca será el 13% del PIB. Para hacerlo en Colombia hay que conseguir recursos que a mediano plazo saldrán de un aumento de impuestos, pero que para tenerlos ya hay que recurrir al crédito del Banco de la República.

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/proteger-tambien-el-empleo-formal-539508

  • 9.20.-Coronavirus carcelario: una bomba de tiempo – PATRICIA LARA
  • Ciencia y transparencia frente al COVID-19 – RODRIGO UPRIMNY

“Cuando el coronavirus entre a las cárceles del país —y va a entrar—, estallará como un incendio que llegue a una bomba de gasolina”, afirma Julián Urrutia, doctor en Políticas Públicas de Salud de la Universidad de Harvard, graduado con una tesis sobre la salud en el sistema penitenciario colombiano.

26 mar 2020.- “Nuestras cárceles son un caldo de cultivo ideal para el coronavirus, por la combinación de hacinamiento más higiene y sanidad pésimas”, dice.

“La consecuencia”, añade, “va a ser una plaga de proporciones bíblicas que primero arrasará con los presos, luego con los guardias, después con sus familias y, finalmente, con las nuestras. Tal vez ese sea nuestro castigo como sociedad, por nuestros excesos en el uso de la privación de la libertad para lidiar con cualquier crimen, grave o leve”.

Es que la nuestra es una sociedad punitiva y carcelera: “El que la hace la paga”, repite el presidente de la República. Hay que cambiar de chip: ¡bienvenida la JEP! Porque si persistimos en esa obsesión, va a aumentar la criminalidad y a empeorar la seguridad del país.

Miremos no más las cifras de nuestro absurdo sistema carcelario: según el abogado Manuel Iturralde, miembro del Grupo de Prisiones de la Universidad de los Andes, de acuerdo con el Inpec, hay 123.472 presos en el país. Sin embargo, deben agregarse los hacinados en estaciones de Policía, que están en condiciones aún peores pero no se sabe cuántos son, y los que están en las cárceles distritales, que no dependen del Inpec. De los del Inpec, cerca del 70 % están condenados y casi el 30 % están sindicados sin haber recibido sentencia.

Examinemos los casos: según el libro Cómo se negoció la paz (próximo a salir), de Víctor de Currea-Lugo, en diciembre había 330 presos de las Farc que, por haber sido amnistiados, han debido salir libres desde fines del 2016, cuando se firmó el Acuerdo de Paz. Además, hay ¡quién sabe cuántos! que ya tienen derecho a libertad condicional, porque han cumplido las tres quintas partes de la pena y han completado el proceso de resocialización, pero el juez de ejecución de penas no les ha autorizado la salida, y pueden pasar meses y hasta años esperando su libertad. También hay muchos sindicados que llevan más de dos años sin que les resuelvan su situación y, por ello, tienen derecho a que los suelten, pero no los liberan por la misma razón. E incluso hay presos que hace rato pagaron su pena y siguen en la cárcel.

Así, según Iturralde, si hubiera voluntad política y se cumpliera la ley, se podría especular que el hacinamiento carcelario disminuiría en un 20 % o 30 %. Y a eso habría que agregarle cerca del 10 % o 12 % que el Gobierno dice que liberará por la emergencia carcelaria declarada a raíz de la epidemia de coronavirus. Pero es que esas personas, por razones humanitarias, no tendrían por qué estar en detención intramural: se trata de los presos por delitos menores con penas hasta de cinco años, de los acusados de delitos culposos, de los mayores de 60, de los que padecen enfermedades crónicas o tienen movilidad reducida, y de las madres gestantes o con hijos menores de tres años que viven con ellos en prisión.

Con esas medidas y cumpliendo la ley, se acabaría el hacinamiento. Se controlarían los motines y las matanzas en las prisiones. Y se desactivaría la bomba de tiempo del coronavirus carcelario.

¡Pero tienen que hacerlo ya!

https://www.elespectador.com/opinion/coronavirus-carcelario-una-bomba-de-tiempo-columna-911382 

9.20.-Ciencia y transparencia frente al COVID-19 – RODRIGO UPRIMNY

 La soledad de las ciudades debe ser superada cuanto antes para rescatar la economía. Foto en Barcelona, Emilio Moranetti.

No es fácil el desafío del COVID-19 pues es necesario adoptar medidas duras para prevenir contagios, como la cuarentena general, pero que afectan derechos fundamentales, por ejemplo la libertad de movimiento, y tienen consecuencias económicas negativas, especialmente sobre los más débiles como los trabajadores informales.

22 mar 2020.- No hay fórmula mágica. Debemos tener modestia, reconocer la incertidumbre y buscar consensos sobre cómo enfrentar la pandemia, en vez de intentar aprovechar políticamente el tema. En ese contexto, la experiencia de Corea del Sur muestra que dos elementos son esenciales para una estrategia gubernamental eficaz: ciencia y transparencia, esto es, que el Gobierno se funde en la mejor ciencia y comunique la situación y las decisiones en forma clara y transparente, para que estas sean comprensibles y puedan ser mejor aceptadas por los ciudadanos. Infortunadamente, el gobierno Duque se está rajando en ambos aspectos, como lo muestran estos dos ejemplos.

Primero, su falta de claridad científica quedó desnuda en la entrevista de la ministra del Interior ante W Radio el pasado jueves, en donde dijo cosas como las siguientes: “Que estamos en la semana dos de la pandemia y que toca esperar la semana cuatro para tomar medidas más fuertes de confinamiento, porque esas medidas no lograrían evitar el agravamiento, que va a ocurrir porque va a haber un rebrote”.

Estas son transcripciones literales de su entrevista y nada de eso tiene fundamento científico. Es obvio que no hay que esperar a que la situación sea muy grave (lo que la ministra llama la semana cuatro) para adoptar medidas severas, si precisamente con esas medidas tempranas puede uno aplanar más rápidamente la curva de contagio y evitar la catástrofe que vive Italia.

Segundo, la falta de transparencia y de comunicación es también dramática, al punto de que aún no sabemos con claridad cuál es la estrategia gubernamental. No sabemos si es la estrategia de “supresión” que siguen China, Corea o Francia, la cual consiste en intentar acabar el contagio combinando medidas duras de distanciamiento social, incluyendo confinamientos durante varias semanas o incluso meses, acompañadas de testeo masivo, para detectar los contagios y aislar a los infectados. O si es la estrategia inicial del Reino Unido de “mitigación”, que al parecer ya fue abandonada por ese país y que consistía en aislar a los más débiles, como los adultos mayores, pero admitiendo un contagio masivo (se habló del 70 %) de quienes aparentemente tienen menos riesgo de tener un cuadro clínico grave, como los jóvenes. En ausencia de vacuna, ese contagio masivo permitiría una “inmunidad de rebaño”, sin afectar tanto la economía, pues el virus dejaría de circular, ya que gran parte de la población adquiriría inmunidad y quedarían protegidos los adultos mayores, en más riesgo. ¿O tendrá Duque una estrategia distinta?

No es claro. A veces Duque coquetea con la riesgosa estrategia inicial británica, pues ha dicho que es interesante y su medida de aislamiento obligatorio únicamente de los mayores de 70 años va en esa dirección. Después voceros del Gobierno dicen que esa no es la estrategia, pero no nos dicen cuál es.

Necesitamos que quienes tomen decisiones frente al COVID-19 para el país lo hagan con fundamentos científicos y con transparencia. Por eso reitero, con matices, la propuesta de mi última columna. Presidente Duque, por favor, cree un comité científico asesor de alta credibilidad y calidad técnica, semejante al del presidente Macron, que le permita adoptar, en coordinación con los gobernadores y alcaldes, las mejores políticas y explicarlas transparentemente, y así transmita a la población la confianza en su seriedad, lo cual facilitaría que se cumplan.

* Investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional.

https://www.elespectador.com/opinion/ciencia-y-transparencia-frente-al-covid-19-columna-910459 

8.20.-Exportaciones con dólar a $4.000  MAURICIO CABRERA

Una cosa son los ingresos en pesos de los exportadores y otra los ingresos en dólares que recibe el país por las exportaciones.

16 mar 2020.- ¿Habrá una bonanza exportadora con el dólar por encima de los $4.000? ¿Nuevas exportaciones incentivadas por la devaluación compensarán la caída de los ingresos petroleros? Son preguntas relevantes para entender que tan grave puede ser la crisis de la balanza de pagos con el desplome del precio del petróleo.

Ante todo, una distinción importante. Una cosa son los ingresos en pesos de los exportadores, es decir la cantidad que reciben por sus ventas en dólares, y otra los ingresos en dólares que recibe el país por las exportaciones.

Respecto de los primeros, no hay duda que una tasa de cambio a $4.000 les generaría una cuantiosa ganancia ocasional. Por ejemplo, si los cafeteros exportaran a esa tasa la misma cantidad de café que vendieron el año pasado (unos US$2.700 millones) tendrían ingresos adicionales por $1,9 billones. Aumentos proporcionales tendrían bananeros, floricultores y los demás exportadores, siempre y cuando el precio externo de sus productos no baje, que es lo que les pasa a otros productos como la palma de aceite y, por supuesto, carbón y petróleo, en los que el ingreso puede disminuir.

El caso de las remesas que mandan los colombianos en el exterior es significativo: el año pasado se recibieron US$ 6.800 millones, de manera que la devaluación representaría $2,9 billones más en los bolsillos de las familias receptoras. El problema es que con el freno a la economía y la pérdida de empleos en Europa y USA por el coronavirus, los primero perjudicados serán los inmigrantes y entonces es posible que disminuya el volumen de remesas enviadas a Colombia, lo que anularía parte del impacto positivo del aumento del precio del dólar.

La situación es diferente respecto de la posibilidad de nuevos ingresos en dólares por un aumento de las exportaciones. Un dólar más caro debería incentivar las ventas de productos colombianos en el exterior, pero para que eso ocurra se tienen que cumplir simultáneamente tres condiciones: primera, que tengamos la capacidad de producir más con calidad de exportación; segunda que haya quien quiera comprar nuestros productos, y tercera que no aumente la competencia de otros países productores.

No es fácil que se cumplan esas tres condiciones al tiempo. En el sector industrial hay capacidad instalada para producir más, por ejemplo textiles, confecciones, autopartes y algunos químicos, pero la demanda externa ha caído sobre todo por la crisis de nuestros vecinos, o es más dura la competencia de países como Brasil o México que han devaluado más sus monedas. En el sector agrícola hay posibilidades pero toman años en madurar, como es el caso del aguacate, o la competencia es grande como sucede con el café de Vietnam o Brasil.

Después de la devaluación de 2014, con el pasado choque petrolero, no se cumplió alguna de esas tres condiciones y por eso las exportaciones agrícolas se han estancado alrededor de US$7.300 millones, y las de productos industriales cayeron de US$9.400 a 8.300 millones.

Uno de los pocos productos que responde rápidamente al estímulo de la devaluación es la coca: se siembra y cosecha en seis meses y la adicción de los gringos y europeos asegura una demanda creciente. Por eso no es de extrañar el aumento del área sembrada, a pesar de que se hayan erradicado más de 90.000 hectáreas.

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/exportaciones-con-dolar-a-4-000-539064

  • 20.-El problema no es la falta de desarrollo sino la inequidad en la distribución-JUAN MANUEL LÓPEZ
  • Pruebas piloto para el ‘frack –MAURICIO CABRERA GALVIS

Hay consenso en que la falla de nuestras sociedades es la desigualdad y que la prioridad debe ser reducirla mediante mecanismos de redistribución. Lo ensayado no ha servido

La ciencia económica hoy se concentra en la lucha contra la desigualdad más que en el crecimiento, y eso fue lo que se vio incluso en la última reunión de Davos

11 mar 2020.- El tema alrededor del cual ha girado y gira el debate en el país es el de cómo lograr el desarrollo económico. Más exactamente, el crecimiento económico. Y sin lugar a dudas en este camino se ha progresado sistemáticamente, en unos períodos con más éxitos que en otros pero en una línea constante: solo excepcionalmente deja de crecer la economía de un país (por ejemplo, en el caso de Colombia en los últimos 100 años solo en una ocasión -durante el gobierno de Andrés Pastrana- no crecimos).

Y sin embargo no logramos alcanzar los niveles de los países avanzados o mejorar sustancialmente en relación con el promedio o al resto de los países.

Es claro y lógico que si nos dedicamos y concentramos en buscar el crecimiento económico algo en este campo se logrará; pero es igualmente claro que ni alcanzamos las tasas que desearíamos, ni con las que logramos obtenemos como resultado el crear una sociedad que satisfaga las necesidades de nuestra población.

La conclusión lógica es que la respuesta no está en el crecimiento económico

Existe en paralelo un consenso tácito alrededor de que la principal falla de nuestras sociedades es la desigualdad y que un objetivo prioritario debe ser reducirla mediante mecanismos de redistribución. Y es cierto que se han ensayado medidas para redistribuir mejor el ingreso, o mejor la riqueza, o mejorar el acceso a consumos de bienes y servicios para todos. Pero esto tampoco ha dado el resultado esperado.

El llegar al nivel actual de desarrollo de sociedades como las europeas fue un proceso paulatino que tomó un par de siglos sin las restricciones que imponen hoy los temas y las leyes sociales; los avances económicos de entonces basados en la desigualdad de clases no son posibles hoy y por eso el dilema del Estado Moderno es hasta dónde imponer el camino de una distribución más equitativa para lograr un crecimiento acelerado.

Algunos países menos desarrollados que nosotros no tuvieron nuestros problemas de violencia y desorden crónico porque no existía población previa (Canadá, Australia) y se iniciaron con igualdad de oportunidades para todos los recién llegados.

Otros países como los tigres asiáticos (Singapur, Corea del Sur, Taiwán, etc.) con regímenes dictatoriales impusieron modelos de política industrial o planeación estratégica en la cual la educación universal era la columna vertebral y primer objetivo del Estado.

La Rusia zarista que antes de la revolución era la nación más atrasada de Europa logró en 70 años convertirse en la segunda más poderosa del mundo. China que desde el momento de su revolución hasta los 70 era sinónimo de miseria y hambre (con un ingreso per cápita de la cuarta parte del colombiano) hoy se dedica a comprar el mundo.

Vietnam después de haber enfrentado el ataque y la destrucción que pudo producir el ejército americano, el más poderoso del mundo, logró, bajo el gobierno de los comunistas, los niveles económicos y de competitividad que hoy muestra.

El énfasis en la buena distribución, o la lucha contra la desigualdad es el punto más importante de consenso entre los objetivos de los Estados; y no es casualidad que el desarrollo de la ciencia económica hoy se concentre en ese propósito más que en el crecimiento. Krugman, Stiglitz, Piketty, quienes estudian la economía como una ciencia social han logrado imponer ese enfoque; fue lo que se vio incluso en la última reunión de Davos donde se concentra el poder político y económico (y hasta ahora académico) del Capitalismo; se cuestionó la fijación del neoliberalismo en la centralidad alrededor del Mercado, tanto por minimizar  la importancia del Estado como por ignorar la existencia del ciudadano, no solo como individuo sino como parte de una colectividad siendo esto lo que se manifiesta en las nuevas protestas masivas.

La lucha contra la desigualdad es el punto más importante de consenso entre los objetivos de los Estados; y no es casualidad que el desarrollo de la ciencia económica hoy se concentre en ese propósito más que en el crecimiento. Krugman, Stiglitz, Piketty, quienes estudian la economía como una ciencia social han logrado imponer ese enfoque; fue lo que se vio incluso en la última reunión de Davos donde se concentra el poder político.

https://www.las2orillas.co/el-problema-no-es-la-falta-de-desarrollo-sino-la-inequidad-en-la-distribucion/

7.20.-Pruebas piloto para el ‘fracking’ – MAURICIO CABRERA GALVIS

Los planes piloto darán las bases científicas para que las comunidades y el país puedan saber los verdaderos impactos del fracking”.

Los planes piloto darán las bases científicas para que las comunidades y el país puedan saber los verdaderos impactos del fracking”.

8 mar 2020.- Con el decreto 328 de 2020, el gobierno reglamentó la realización de proyectos piloto de investigación sobre la explotación de hidrocarburos con técnicas de fracturamiento hidráulico, fracking y, como era de esperarse, ha resurgido la controversia sobre la utilización de estas técnica en Colombia. En particular se afirma que el decreto es ilegal porque los proyectos piloto no cuentan con la ‘licencia social’ requerida. El debate sobre la utilización del fracking es muy complejo, pero debe hacerse con hechos y datos y teniendo en cuenta argumentos como los siguientes:

  1. Es indiscutible que el mundo debe reducir el uso de combustibles fósiles, es decir petróleo, gas y carbón, porque son los principales causantes del calentamiento global que puede acabar con el planeta. Tenemos que cambiarnos a fuentes de energía renovables y no contaminantes, pero eso requiere dinero.
  2. Mientras se logran eliminar del todo los combustibles fósiles, también sirve sustituir el carbón por el gas que es más limpio y produce menos gases invernadero. Estados Unidos, a pesar de Trump, logró en 2019 la mayor reducción en emisiones de CO2 al bajar 15% el uso del carbón en plantas de electricidad y reemplazarlo por gas producido con fracking.
  3. En el mundo el consumo de combustibles fósiles no se va a disminuir porque un productor pequeño y marginal como Colombia, que aporta menos del 1% de la oferta mundial, deje de sacar petróleo. Si lo hace, muy fácilmente otros reemplazarán su oferta, el planeta no ganará nada y el único perdedor será nuestro país. Es el mismo error de la guerra gringa contra las drogas: querer disminuir el consumo reduciendo la oferta en un país productor.
  4. Colombia es hoy un país totalmente dependiente de la producción y venta de hidrocarburos para cubrir tanto el déficit externo como el fiscal y se necesitan años, quizás décadas, para desarrollar productos que los puedan reemplazar. Nuestra gran paradoja es que somos tan dependientes del petróleo que hasta para sustituirlo como fuente de ingresos o de generación de energía necesitamos los ingresos del petróleo.
  5. Colombia tiene muy pocas reservas probadas de hidrocarburos que tan solo nos alcanzan para unos 6 o 7 años. Si no descubrimos más, tendremos una crisis externa y fiscal que provocará una recesión peor que la de 1999 con enormes costos sociales en términos de pobreza y desempleo. Acá es donde entra el fracking, que es el camino más rápido para encontrar y sacar más petróleo y gas.
  6. Lo anterior no quiere decir que se pueda utilizar el fracking a cualquier costo y sin importar los daños ambientales que pueda producir. El Consejo de Estado dijo que solo se debe autorizar el fracking si se puede hacer de una forma segura, responsable y sostenible para las comunidades y el medio ambiente.
  7. Como no hay información suficiente sobre el impacto del fracking en la geología y los ecosistemas colombianos, es indispensable realizar los proyectos piloto que reglamentó el gobierno. Oponerse a ellos porque no tienen “licencia social” es una falacia porque ni siquiera el principio de precaución del Consejo de Estado exige tal requisito para los proyectos piloto, sino solo para el uso comercial de esa técnica; además son esos proyectos los que darán las bases científicas para que las comunidades puedan saber los verdaderos impactos del fracking.

Mauricio Cabrera Galvis

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/pruebas-piloto-para-el-fracking-538848 

  • 20.-Los mensajes del FMI – MAURICIO CABRERA
  • Un gobierno sin rumbo – JUAN MANUEL LÓPEZ
  • Periscopio social-presupuesto– SERGIO CLAVIJO

El tono es optimista y reconoce que Colombia es el rey tuerto en un mundo de ciegos a visita periódica de una Misión del Fondo Monetario Internacional para evaluar las políticas macroeconómicas del país es un examen anual al que debe someterse Colombia por tener disponible, desde 2009, una línea de crédito de esa entidad por US$ 11.400 millones para ser utilizados en caso de una crisis de balanza de pagos.

 1 mar 2020.- Es un seguro frente a choques externos, cuya prima nos cuesta unos US$ 35 millones al año. Como conclusión de esas visitas, la Misión del FMI deja un memorando con opiniones sobre las políticas oficiales y recomendaciones para las autoridades. El informe de este año es interesante por cosas que dice, pero también por otras que deja de decir.

El tono es optimista y reconoce que Colombia es el rey tuerto en un mundo de ciegos, es decir que en un contexto de desaceleración de la economía mundial y latinoamericana, el país creció un modesto 3.3%, pero este es el crecimiento más alto de la región. Para 2020 pronostica que el PIB aumentará 3.4%.

Coincide la Misión con los analistas que atribuyen la causa de ese dinamismo al empuje de la demanda interna, explicado a su vez por el aumento de las remesas de colombianos en el exterior y por el crédito bancario que ha financiado la inversión empresarial y el consumo de los hogares.

Dos aspectos llaman la atención: primero, el lugar destacado que le da al impacto positivo de la migración venezolana que, a pesar del costo fiscal que implica, aportó 0.25% del PIB en 2019. Segundo, que no mencione los ingresos del narcotráfico como uno de los propulsores de la demanda interna, siguiendo la línea de los análisis oficiales de ignorar los efectos económicos de ese flagelo.

Como cualquier banquero que evalúa la capacidad de pago de su cliente, la Misión señala los riesgos y vulnerabilidades de la economía colombiana. El mayor es el desequilibrio externo por el déficit en cuenta corriente de US$ 14.000 millones, equivalente a 4.4% del PIB.

El informe trata de ser optimista diciendo que el déficit será similar en 2020, pero que se espera que “continúe financiándose holgadamente mediante una creciente inversión extranjera directa e influjos de portafolio relativamente resilientes, dadas las muy favorables condiciones financieras globales”.

Sin embargo a renglón seguido se contradice pues reconoce que es mayor la vulnerabilidad externa de Colombia por el contexto internacional, donde la guerra comercial, las tensiones políticas en Latinoamérica, o el coronavirus puedan reducir las fuentes de financiación. Por eso su recomendación más explícita es que el Banco de la República vuelva a comprar divisas para aumentar el nivel de reservas internacionales.

El otro riesgo que señala es el desequilibrio fiscal por la “insuficiente generación de ingresos tributarios”, pero opina que esto solo requiere ajustes a mediano plazo. Contrasta esta postura acomodaticia con las conclusiones del informe del año pasado donde señalaba que “la Ley de Financiamiento debería impulsar la inversión, pero puede llevar a menores ingresos a medida que entre en efecto la reducción en la carga tributaria para las empresas desde 2020 en adelante”.

La modificada Ley va a disminuir más los ingresos fiscales, pero ese aspecto no se menciona, aunque sí insiste en recomendar una tributaria estructural que elimine los regímenes preferenciales a muchos sectores.

https://www.portafolio.co/opinion/mauricio-cabrera-galvis/los-mensajes-del-fmi-538591

6.20-.-Un gobierno sin rumbo – JUAN MANUEL LÓPEZ

Hoy no aparece ningún tema que lidere la orientación y en consecuencia las medidas y los nombramientos del gobierno.

Los grandes temas que se inventó Duque, sus «narrativas», hoy han quedado sin sentido

Mal hacen quienes critican todas las medidas que el presidente Duque toma; o a todos los funcionarios que él nombra.

Como es obvio en algunos casos hay buenas medidas y los nombramientos recaen en personas capaces y bien intencionadas. Es más: no todos los análisis o evaluaciones tiene que ven con él ámbito político y algunos tiene muchas bondades desde el punto de vista administrativo.

04 mar 2020.- Lo que sucede es que no se enmarcan dentro de un proyecto -una narrativa’ llaman ahora- que permita calificar lo apropiado o no de esos.

Ejemplo reciente de esto es la política – más exactamente, la falta de política- respecto al tema de Derechos Humanos: el informe de la Comisión de la ONU que tanto revuelo ha causado (especialmente entre las autoridades) no omite, incluso destaca, medidas tomadas que son indiscutiblemente buenas. Pero al mismo tiempo señala que los resultados no son suficientes, o sea que no cumplen con las expectativas de ese organismo; la deducción es que no es claro cuáles son las expectativas del gobierno en ese tema; que no se sabe qué importancia le da y que objetivos busca.

Y esto es lo que sucede en todos los campos porque se origina en la falta de rumbo del gobierno mismo.

Álvaro Uribe tuvo su ‘Seguridad Democrática’ que le permitió la ‘Justicia y Paz’ con los paramilitares y la guerra a las Farc. Santos tuvo su ‘Proceso de Paz’ que le permitió el ‘Acuerdo del Colón’ y el Nobel de Paz. Ambos se concentraron en esos proyectos y condicionaron el resto del manejo del país a apoyarlos o se desentendieron de los mismos.

Duque inventó un tema de ‘Economía Naranja’ y se la jugó por tumbar a Maduro 

Duque subió principalmente beneficiado por la oposición a Petro pero en parte también con el respaldo de quienes deseaban una reforma a los acuerdos firmados por Santos. Inventó también un tema de ‘Economía Naranja’ y se la jugó por tumbar a Maduro.

Respecto a los acuerdos de Paz entendió que cuestionarlos no tenía presentación internacional. Y no solo lo de ‘volverlos trizas’ no tenía sentido, sino simplemente el ponerlos en entredicho o la incertidumbre que producía generó el rechazo mayoritario internamente. Quedó en un ‘sí pero no’.

El cuento de la economía naranja todavía nadie sabe en qué consiste (si es que existe). Se habla de una financiación de unos ‘emprendimientos’ pero esos son menos que marginales; no tienen nada malo pero tampoco nada de existencia o peso como orientación de un gobierno.

Lo de Maduro terminó en lo que es Guaidó hoy, donde nuestro gobierno es el único que lo respalda en su propuesta de la salida del mandatario sin negociación.

Por eso, más allá de si las ‘narrativas’ iniciales hubieran podido tener algún sentido (o precisamente porque no lo tenían), el hecho es que hoy no aparece ningún tema que lidere la orientación -y en consecuencia las medidas y los nombramientos- del gobierno.

La oposición-que no necesariamente es tal sino puede ser de propuestas de alternativas- se encuentra también perdida por la misma razón: no existiendo un proyecto de gobierno al cual hacer referencia y presentar la comparación, solo puede analizar, objetar o eventualmente atacar aisladamente una u otra medida.

Por eso se vuelve el gran debate un viaje intrascendental en el avión de la presidencia. Y, como contrapeso, se inventa una operación incomprensible e injustificable de repatriación a doce colombianos en el otro extremo del mundo para que no corran el riesgo de contagiarse de una enfermedad que puede caerle a cualquiera en cualquier parte del mundo (con esos recursos se podrían evitar decenas de miles de enfermedades y varios miles de muertes de colombianos en nuestro territorio).

Pero claro, lo que aplica es el mismo problema de no poderse concretar si es buena o mala una decisión porque siempre hay un aspecto bueno o malo de cada caso.JMLC.

https://www.las2orillas.co/un-gobierno-sin-rumbo/

6.20.-Periscopio social-presupuesto – SERGIO CLAVIJO

El buen manejo presupuestal consiste en avizorar a tiempo las obligaciones sociales y de infraestructura que tendrá el Estado hacia el mediano plazo. Los gobiernos cortoplacistas suelen hacer exagerado bombo de sus programas y, además, poca atención prestan a horizontes más allá de su cuatrienio.

Esta miopía presupuestal parece ser el error más protuberante de la reciente Ley 2010 del 2019. Tal como se ha explicado, la relación recaudo neto (de devoluciones)/PIB se estará reduciendo del 14,2 % del 2019 hacia solo 13,4 % a la altura del 2022. 

7  mar 2020.- Al Congreso se le dijeron medias verdades cuando preguntó: ¿cómo se estará cerrando la brecha tributaria resultante de exageradas exenciones a las firmas? El Ejecutivo respondió que “eso se pagaba solo” por concepto de la supuesta reactivación económica y de las ganancias en gestión de la Dian. Si bien es cierto que esto último va por buen camino institucional, dichas ganancias difícilmente llegarán al 1,5 % del PIB que se ha dicho y estarán más cerca de 0,3 % del PIB por año.

El resultado será, entonces, que las presiones presupuestales continuarán creciendo a ritmos del +4 % real por año (dada la indexación salarial oficial observada), mientras que el recaudo se drenará por las razones antes explicadas. La pregunta de fondo es: ¿cuál será entonces la trayectoria más probable de la relación deuda pública bruta del Gobierno central/PIB durante 2020-2022?

Para intentar responder esta pregunta, lo mejor es imaginar el periscopio de un submarino que ‘bucea’ en las turbulentas aguas fiscales de Colombia y debe mirar, primero, dónde está ubicado. La primera imagen le indica que esa relación deuda pública/PIB está actualmente cerca del 52 % del PIB, lo cual implica que se ha elevado en cerca de 18 puntos porcentuales durante la última década (casi a razón de 2 puntos por año). Ese nivel de deuda pública ya desborda el referente de países emergentes con similares evaluaciones de riesgo país, lo cual preocupa a la mayoría de las calificadoras.

Para saber cuál será la posición fiscal futura, ese periscopio debe mirar también hacia las llamadas ‘deudas contingentes’. Estas se refieren a los faltantes en salud, pensiones y las ‘vigencias futuras’ expedidas con cargo a la infraestructura (incluyendo el metro de Bogotá). Se ha estimado que estas estarán adicionando al gasto 0,6 % del PIB por año (siendo la mitad de ellas las de infraestructura).

Pero ha surgido un inconveniente adicional en esta marea presupuestal, y nuestro periscopio fiscal deberá ahora mirar hacia atrás, pues resulta que se tienen serios atrasos en pagos a la salud, fallos judiciales y subsidios-energéticos. Estos han sido estimados por la propia administración Duque en cerca de 2 % del PIB, de los cuales se emitieron ya la mitad en 2019, para evitar la paralización de EPS-IPS.

Hecha toda la aritmética del caso, se tiene que la trayectoria más probable de la deuda pública bruta del Gobierno central/PIB continuaría incrementándose del actual 52 % hacia no menos del 56 % para el 2022. Como se ve, la “cintura del Gobierno’ es mínima como para acomodar las mayores demandas por gasto público que han planteado las mesas de diálogo resultantes de los paros de finales del 2019.

El Gobierno actuaría de forma irresponsable si continúa dando la falsa señal de que está en capacidad de acomodar mayor gasto público, cuando lo que se requiere es reducir el gasto burocrático y pensional. La buena noticia es que el Minhacienda parece estar reconociendo esta nueva condición de ‘sinceramiento fiscal’ y se apresta a que la regla fiscal por fin mire lo sustantivo: el balance fiscal primario (neto de intereses), lo cual determinará si evitamos que la deuda pública del Gobierno central desborde el 56 % del PIB hacia el 2022.

https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/sergio-clavijo/periscopio-social-presupuestal-columna-de-sergio-clavijo-470122

  • 20.-El resurgimiento de la ETB EDUARDO SARMIENTO 
  • Crecimiento sí, pero ¿de cualquier cosa? – CÉSAR FERRARI

La experiencia de la ETB en los últimos 20 años revela la debilidad de las instituciones de evaluación y seguimiento. Hace cuatro años, cuando Enrique Peñalosa fue elegido alcalde de Bogotá y designó al nuevo presidente de la ETB, la empresa se calificaba como zapatos viejos, el lastre, ineficaz e inviable y debía venderse para evitarle a la ciudad una gran quiebra. 

29 feb 2020.- Ahora, cuando el presidente de la empresa deja el cargo, los términos han cambiado. Ya no es necesario venderla para evitar su quiebra.

La evolución del estado de la empresa la describí en diferentes columnas y en la presentación en el cabildo distrital. En todas ellas mostré que la historia de la empresa se modificó en el período 2012-2015. En la década que la antecedió, la actividad de la empresa se limitaba a la telefonía fija, que era una criatura en extinción. Los ingresos operacionales disminuían sistemáticamente y la inversión se desplomaba. Los suscriptores caían y la empresa perdía participación en el mercado.

Entre 2012 y 2015 se realizaron inversiones por más de dos billones de pesos para movilizar la fibra óptica y avanzar en la telefonía móvil, que eran las áreas que por su naturaleza le ofrecían a la empresa el mayor potencial de expansión. Así ocurrió. Los dos frentes han venido creciendo por encima de 50 %. En los últimos años, la participación de la telefonía fija (el cobre) se redujo de 65 a 40 %. Los ingresos se levantaron rápidamente y mantuvieron su participación con respecto a los competidores.

En los últimos años, la empresa ha mostrado una espectacular expansión de los ingresos operacionales con respecto a los gastos. El coeficiente ebitda, que es reconocido como el indicador más robusto de la estructura de utilidades de las compañías, se mantuvo con alteraciones menores por encima de 35 %. La caja de la empresa bajó ligeramente, pero en la actualidad se encuentra por encima de $0,5 billones.

Los esfuerzos iniciales de la administración 2016-2019 se orientaron a desacreditar a la empresa para justificar su venta. Pero el excelente desempeño de la compañía en todos los niveles los obligó a rectificarse y los llevó a atribuir el éxito a su excelente gestión. En pocos días la quiebra de la empresa ineficiente se transformó en méritos de la administración.

El aspecto más deplorable fue la contratación del estudio de valoración con los bancos de inversión para respaldar la operación. La empresa se evaluó en $2,2 billones y se recomienda venderla por esa suma. Así las cosas, la operación les significaría a los compradores rentabilidades estrafalarias de más de 15 % y al Distrito y a los bogotanos un deterioro patrimonial y el alejamiento de una empresa que puede traer grandes enseñanzas tecnológicas, tanto en la industria digital como en las comunicaciones.

Lo cierto es que la venta de la empresa nunca les significará al país y a sus habitantes los beneficios de una buena gestión interna. La mejor decisión que se puede adoptar es suspender de inmediato y en forma definitiva la venta y contar la historia para que no se repita.

La venta de la ETB fue parte de la estrategia de privatizaciones neoliberales que se presentaron como la forma de elevar la eficiencia y el financiamiento de las empresas, y terminó siendo un procedimiento burdo de la entrega del patrimonio por debajo de su valor y de ganancias excesivas del capital. La licencia a privatizar es uno de los factores que más han contribuido a la ineficacia estatal para reducir las enormes diferencias de ingresos de la sociedad colombiana, y requiere una revisión en todos los órdenes.

https://www.elespectador.com/opinion/el-resurgimiento-de-la-etb-columna-906997 

5.20.-Crecimiento sí, pero ¿de cualquier cosa? – CÉSAR FERRARI 

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Medido en términos del producto interno bruto (PIB), la economía colombiana creció en términos reales 3.3% en 2019 respecto al 2018. Para algunos analistas esa tasa elevada con relación a los vecinos indicaría una buena política económica. Según otros analistas, considerando cuales fueron los sectores que la explican sería consecuencia de una política económica equivocada.

26 feb 2020.- De hecho, los sectores que más crecieron fueron: actividades financieras y de seguros (5.7%), comercio y reparación de vehículos (5.2%), administración pública, defensa, educación y salud (4.9%), e impuestos menos subvenciones sobre los productos (4.6%). Mientras tanto, los sectores reales crecieron a tasas mucho menores o no crecieron: agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca (2%), explotación de minas y canteras (2.1%), industrias manufactureras (1.6%), construcción (-1.3%).

Para comprender el significado de esos crecimientos conviene recordar que el PIB representa el valor agregado producido en cada sector durante un periodo. En los sectores que producen bienes y servicios tangibles, el PIB se mide contando lo que se produce y descontando los bienes intermedios que intervienen en esa producción, todo lo anterior expresado en valores, es decir cantidades por precios. Y para evitar distorsiones por la fluctuación de los precios, los valores se miden a precios constantes, de un periodo determinado (2015).

Por ejemplo, para conocer el PIB de la confección (de camisas) se cuenta cuantas camisas se produjeron el 2019, se les multiplica por sus precios (del 2015), y se le resta los metros de tela empleados en esas camisas, multiplicados por sus precios respectivos (del 2015). La diferencia es el valor agregado (a las telas) en la producción del 2019 de camisas.

En los sectores como el financiero, como no hay bienes que contar, se suman los valores que componen el valor agregado a precios constantes: salarios, impuestos indirectos menos subvenciones, y utilidades. Como las remuneraciones totales a precios constantes casi no crecieron porque no se contrató más gente, porque no es intensivo en mano de obra, y tampoco los impuestos indirectos porque no subió el 4 por mil, el crecimiento del 2019 es explicado en gran medida por el crecimiento de las utilidades descontada la inflación.

Pero ¿de dónde salen las utilidades del sector financiero? Fundamentalmente de la diferencia entre lo que cobra en intereses de los créditos que otorga y paga en intereses por lo depósitos que recibe, lo que en términos de tasas se conoce como el “spread financiero”; según el Banco Mundial, el spread en Colombia es uno de los más elevados del mundo.

Mejor dicho, el crecimiento del sector financiero, el más pronunciado de la economía colombiana, es explicado porque lo que le pagan los otros sectores de la economía, que son los costos financieros de esos sectores, son valores muy elevados comparados a los internacionales lo que les resta competitividad, los hace vender menos y producir menos.

Si tuviéramos un sector financiero más eficiente, crecería menos, y los sectores reales serían más competitivos, producirían más, es decir crecerían más, y contratarían más gente.

* Ph.D. Profesor Titular, Pontificia Universidad Javeriana, Departamento de Economía

https://www.elespectador.com/opinion/crecimiento-si-pero-de-cualquier-cosa-columna-906325

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